© Libro N° 11134.
Cuadernos De La Cárcel 2. Gramsci,
Antonio. Emancipación. Abril 22 de 2023
Título original: ©
Cuadernos De La Cárcel 1. Antonio Gramsci
Versión Original: © Cuadernos De La Cárcel 1. Antonio Gramsci
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CUADERNOS DE LA CÁRCEL 2
Antonio Gramsci
Cuadernos
De La Cárcel 2
Antonio
Gramsci
Nota de
EHK sobre la conversión a libro digital para la formación.
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estudio e investigación del pensamiento
marxista.
Euskal
Herriko Komunistak
http://www.ehk.eus
http://www.abertzalekomunista.net
Edición
Completa
TOMO 2
6 Tomos
Edición
crítica del Instituto Gramsci
A cargo
de Valentino Gerratana
Traducción
de Ana María Palos
Revisada
por José Luis González
Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla
Enrique
Dóger Guerrero
Rector
Guillermo
Nares Rodríguez
Secretario
General
Rigoberto
Benítez Trujillo
Vicerrector
de Extensión y Difusión de In Cultura Víctor Espínola Cabrera
Director
Editorial
2
Primera
edición en italiano: 1975
Título
original: Quaderni del carcere
1975,
Giulio Einaudi Editore s.p.s. Turín Primera edición en español: 1981, Ediciones
Era, S. A. de C. V.
Primera
reimpresión: 1985
ISBN:
968.411.074.X (obra completa)
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INDICE DE LOS 6 TOMOS JUNTOS
Páginas
Cuaderno 1 (XVI) 1929-1930 . . .
. . . . . . 41
Cuaderno 2 (XXIV) 1929-1933 . . .
. . . . 176
TOMO 2
Cuaderno 3 (XX) 1930 . . . . . .
. . . . . . . . . 266
Cuaderno 4 (XIII) 1930-1932 . . .
. . . . . 365
Cuaderno 5 (IX) 1930-1932 . . . .
. . . . . . 469
TOMO 3
Cuaderno 6 (VIII) 1930-1932 . . .
. . . . . 566
Cuaderno 7 (VII) 1930-1931 . . .
. . . . . . 671
Cuaderno 8 (XXVIII) 1931-1932 . .
. . . 731
TOMO 4
Cuaderno 9 (XIV) 1932 . . . . . .
. . . . . . . . 848
Cuaderno 10 (XXXIII) 1932-1935 .
. . . 931
Cuaderno 11 (XVIII) 1932-1933 . .
. . 1028
Cuaderno 12 (XXIX) 1932 . . . ..
. . . . . . 1115
TOMO 5
Cuaderno 13 (XXX) 1932-1934 . . .
. . 1141
Cuaderno 14 (I) 1932-1935 . . .
.. . . . 1199
Cuaderno 15 (II) 1933 . . . . . .
. . . . . . . . 1258
Cuaderno 16 (XXII) 1933-1934 . .
. . . 1311
Cuaderno 17 (IV) 1933-1935 . . .
. . . . 1351
Cuaderno 18 (XXXII-IV bis) 1934 .
. . 1380
Cuaderno 19 (X) 1934-1935 ….. ..
. . . 1383
TOMO 6
Cuaderno 20 (XXV) 1934-1935 . . .
. 1459
Cuaderno 21 (XVII) 1934-1935 . .
. . 1474
Cuaderno 22 (V) 1934 . . . . . .
. . . . . . . 1491
Cuaderno 23 (VI) 1934 . . . . . .
. . . . . . . 1517
Cuaderno 24 (XXVII) 1934 . . . .
. . . . . 1561
Cuaderno 25 (XXIII) 1934 . . . .
. . . . . . 1571
Cuaderno 26 (XII) 193 . . . . . .
. . . . . . . 1580
Cuaderno 27 (XI) 1935 . . . . . .
. . . . . . 1587
Cuaderno 28 (III) 1935 . . . . .
. . . . . . . 1591
Cuaderno 29 (XXI) 1935 . . . . .
. . . . . . 1602
APENDICES
Descripción de los cuadernos . .
. . . . 1612
Indice analítico . . . . . . . .
. . .. . . . . . . . . . . 1651
Indice de nombres . . . . . . . .
. . .. . . . . . . 1814
Indice de obras citadas . . . . .
. . . . . . . . 1896
Notas y apuntes . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . .2000
3
Cuadernos de la cárcel
Antonio Gramsci
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TOMO 2
Edición
crítica del Instituto Gramsci
A cargo
de Valentino Gerratana
Cuadernos
3 (XX) 1930
(XIII) 1930-1932
5 (IX)
1930.1932
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 266
Cuaderno
3 (XX) 1930
13
<Miscelánea>
<1>. Los intelectuales franceses.
En las Nouvelles Littèraires del 12 de octubre de 1929 en un artículo
"Deux époques litteraires et d'angoisse: 1815-1830 et 1918-1930",1
Fierre Mille cita un artículo de André Berge en la Révue des Deux Mondes:
"L'Esprit de la littérature moderne", en el que se señala la
inquietud a de las jóvenes generaciones literarias francesas: desilusión,
malestar e incluso desesperación; ya no se sabe por qué se vive, por qué se
está sobre la tierra. Según Mille, este estado de ánimo se asemeja a aquél del
que nació el romanticismo, con esta diferencia: que los románticos se libraban
de él mediante la efusión literaria, con el lirismo, con "palabras"
(¿pero es esto verdad? el romanticismo también fue acompañado por hechos: el
30, el 31, el 48; hubo efusión literaria, pero no sólo ésta). Hoy, por el
contrario, las jóvenes generaciones ya no creen en la literatura, en el
lirismo, en la efusión verbal, por la que experimentan horror: predomina el
aburrimiento, el disgusto.
Para
Mille se trata de esto: no es tanto la guerra lo que ha cambiado el mundo; se
trata de una revolución social: se ha formado un "super-capitalismo"
que, aliado tácitamente a la clase obrera y a los campesinos, aplasta a la
vieja burguesía. Mille quiere decir que en Francia ha habido un desarrollo
industrial y bancario ulterior y que la pequeña y mediana burguesía que antes
parecían dominar, están en crisis: o sea, crisis de los intelectuales. La
guerra y la revolución rusa han acelerado el movimiento que ya existía antes de
agosto de 1914. Crisis económica de las clases medias que "n'arrivent même
pas à concevoir que vingt- cinq francs ne valent plus que cent sous" y
"voudraient que ce sois comme avant"; los obreros que piensan: allá,
al este, hay un país donde el proletariado es dictador; clases que en el pasado
eran dirigentes, y ahora ya no dirigen, que sueñan con la Italia fascista.
Mille escribe que es precisamente "oportuno" lo que pide Emmanuel
Berl en la Mort de la pensée bourgeoise deseando que los escritores, burgueses
en un 90%, ¡tengan simpatías por quienes desean desposeerlos! Algunos aspectos
del cuadro me parecen exactos e interesantes. La vieja Francia pequeñoburguesa
atraviesa una crisis muy profunda, pero que aún es más moral que inmediatamente
política.
14
<2>. Julien Benda, Un artículo suyo
en Nouvelles Littèraires del 2 de noviembre de 1929: "Comment un écrivain
sert-il l'universel?" 2 es un corolario del libro La traición de los
intelectuales.3 Alude a una obra reciente, Esprit und Geist de Wechssler, en la
que se trata de demostrar la nacionalidad del pensamiento y de explicar que el
Geist alemán es muy distinto del Esprit francés; invita a los alemanes a no
olvidar este particularismo de su cerebro y sin embargo piensa en trabajar para
la unión de los pueblos en virtud de un pensamiento de André Gide, según el
cual se sirve mejor al interés general cuanto más se es particular. Benda
recuerda el manifiesto de los 54 escritores franceses publicado en el Figaro
del 19 de julio de 1919, "Manifeste du parti de l’Intelligence" en el
que se decía: "¿Acaso no es nacionalizándose
1 Pierre
Mille, "Deux époques littéraires et d'angoisse: 1815-1830 et
1918-1930", en Les Nouvelles Litteraires, 12 de octubre de 1929 (año VIII
n. 365).
Cfr. Julien Benda, "Libres opinions:
Comment un écrivain sert-il l'universel?", en Les Nouvelles Litiéraires, 2
de noviembre de 1929 (año VIII, n, 368), Todo el parágrafo resume, y en algunos
puntos copia al pie de la letra, este artículo de Benda; los
comentarios
de Gramsci están entre paréntesis.
Cfr. Julien Benda, La tralrison des
vieres, ed. Grasset, París, 1927 [FG, C. caro., Turi 111.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 267
como una
literatura adquiere una significación más universal, un interés más humanamente
general?" Para Bendaes justo que a lo universal se le sirve mejor cuanto
más se es particular. Pero una cosa es ser particulares y otra cosa es predicar
el particularismo. Ahí está el equívoco del nacionalismo, que en base a este
equívoco pretende a veces ser el verdadero universalista, el verdadero
pacifista. Nacional es distinto de nacionalista. Goethe era
"nacional" alemán, Stendhal "nacional" francés, pero ni uno
ni otro eran nacionalistas. Una idea no es eficaz si no es expresada de algún
modo, artísticamente, o sea particularmente. ¿Pero un espíritu es particular en
cuanto nacional? La nacionalidad es una particularidad primaria; pero el gran
escritor se particulariza entre sus connacionales y esta segunda
"particularidad" no es la prolongación de la primera. Renán, en
cuanto Renán, no es en absoluto una consecuencia necesaria del espíritu
francés; él es, en relación a este espíritu, un acontecimiento original, arbitrario,
impredecible (como dice Bergson). Y no obstante Renán sigue siendo francés, así
como el hombre, aun siendo hombre, sigue siendo un mamífero; pero su valor,
igual que para el hombre, está precisamente en su diferencia respecto del grupo
donde nació.
Eso es
precisamente lo que no quieren los nacionalistas, para los cuales el valor de
los maestros consiste en su parecido con el espíritu de su grupo, en su
fidelidad, en su puntualidad para expresar este espíritu (que por otra parte es
definido como el espíritu de los maestros,a por lo que se acaba siempre por
tener razón).
¿Por qué
tantos escritores modernos dan tanta importancia al "alma nacional"
que dicen representar? Es útil, para quien carece de personalidad, decretar que
lo esencial es ser nacionales. Max Nordau escribe de uno que exclamó:
"Decía que no soy nada. Pues bien, soy al menos algo: ¡soy un
contemporáneo!" Así, muchos dicen ser escritores francesísimos, etcétera
(de este modo se constituye una jerarquía y una organización de hecho y esto es
lo esencial de toda la cuestión: Benda, como Croce, examina la cuestión de los
intelectuales haciendo abstracción de la situación de clase de los
intelectuales mismos y de su función, que se ha venido precisando con la enorme
difusión del libro y la prensa periódica).1 Pero si esta posición es explicable
para los mediocres, ¿cómo explicarla en las grandes personalidades?
(seguramente la explicación está coordinada: las grandes personalidades dirigen
a los mediocres y así participan necesariamente de ciertos prejuicios prácticos
que no son dañinos a sus obras). Wagner (cfr. el Ecce homo de Nietzsche) sabía
lo que hacía afirmando que su arte era la expresión del genio alemán, invitando
así a toda una raza a aplaudirse a sí misma en sus obras. Pero en muchos, Benda
ve como razón de este hecho la creencia de que el espíritu es buenos en la
medida en que adopta una cierta manera colectiva de pensar, y malo en cuanto
trata de individualizarse. Cuando Barrls escribía: "C'est le rôle des
maîtres de justifier les habitudes et préjugés qui sont ceux de la France, de
manière à préparer pour le mieux nos enfants à prendre leur rang dans la
procession nationale", pretendía precisamente decir que su deber y el de
los pensadores franceses dignos de este nombre, era entrar, también ellos, en
esa procesión.
Esta tendencia ha tenido efectos
desastrosos en la literatura (insinceridad). En política: esta tendencia a la
distinción nacional ha hecho que la guerra, en vez de ser simplemente política,
se haya convertido en una guerra de almas nacionales, con sus características
de profundidad pasional y de ferocidad.
Benda
concluye observando que todo este afán por mantener la nacionalización del
espíritu significa que el espíritu europeo está naciendo y que es en el seno
del espíritu europeo donde el artista tendrá que individualizarse si es que
quiere servir a lo universal.
La comparación entre Croce y Benda se
repite en el Cuaderno 10 (XXXIII), parte 11, § 41. IV y § 47 (en este último
texto se recalcan las diferencias).
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 268
(La
guerra ha venido a demostrar que estas actitudes nacionalistas no eran casuales
o debidas a causas intelectuales —errores lógicos, etcétera—: estaban y siguen
estando vinculadas a un determinado periodo histórico en el que sólo la unión
de todos los elementos nacionales puede ser una condición de victoria. La lucha
intelectual, si se lleva adelante sin una lucha real que tienda a cambiar esta
situación, es estéril. Es verdad que el espíritu europeo está naciendo, y no
solamente el europeo, pero precisamente eso agudiza el carácter nacional de los
intelectuales, especialmente del estrato más elevado.)
<3>. Intelectuales alemanes.
1] Hans
Frank, El derecho y la injusticia. Nueve relatos que son nueve ejemplos para
demostrar que summum jus, summa injuria. Frank no es un joven que quiera hacer
paradojas: tiene cincuenta años y ya ha sido publicada una antología de Sus
relatos de historia alemana para las escuelas. Hombres de fuertes convicciones,
Combate el derecho romano, la dura lex, y no ya esta o aquella ley inhumana o
anticuada, sino la noción misma de norma jurídica, la de una justicia abstracta
que generaliza y codifica, define el delito y pronuncia la sanción.
Este de Hans Frank no es un caso
individual: es el síntoma de un estado de ánimo. Un defensor del Occidente
podría ver en ello la rebelión del "desorden alemán" contra el orden
latino, de la anarquía sentimental contra la regla de la inteligencia. Pero los
autores alemanes lo entienden más bien como la restauración de un orden natural
sobre las ruinas de un orden artificioso. De nuevo el examen personal se opone
al principio de autoridad, que es atacado en todas sus formas: dogma religioso,
poder monárquico, enseñanza oficial, estado militar, vínculo conyugal,
prestigio paterno, y sobre todo la justicia que protege estas instituciones
caducas, que no es más que coerción, opresión, deformación arbitraria de la
vida pública y de la naturaleza humana. El hombre es infeliz y malo mientras
está encadenado por la ley, la costumbre, las ideas recibidas. Hay que
liberarlo para salvarlo. La virtud creadora de la destrucción se ha convertido
en un artículo de fe.
Stefan
Zweig, H. Mann, Remarque, Glacser, Leonard Frank ...
2]
Leonard Frank, La razón.: el héroe asesina a su ex-profesor, porque éste le
desfiguró el
alma: el
autor sostiene la inocencia del asesino.
3] Franz
Werfel; en una novela sostiene que no es culpable el asesino, sino la víctima:
no
hay en él
nada de Ouincey: es un acto moral. Un padre, general imperioso y brutal,
destruye
la vida
del hijo haciendo de éste un soldado sin vocación: ¿no comete un delito de Iesa
humanidad?
Debe ser inmolado como doblemente usurpador: como jefe y como padre.
Nace así
el motivo del parricidio y su apología, la absolución de Orestes, no en nombre
de la piedad por la culpa trágica, sino en razón de un imperativo categórico,
de un monstruoso postulado moral.
La teoría
de Freud, el complejo de Edipo, el odio al padre —patrón, modelo, rival,
expresión primera del principio de autoridad— puesto en el orden de las cosas
naturales. La influencia de Freud en la literatura alemana es incalculable:
está en la base de una nueva ética revolucionaria(!). Freud ha dado un aspecto
nuevo al eterno conflicto entre padres e hijos. La emancipación de los hijos de
la tutela paterna es la tesis en boga entre los novelistas actuales. Los padres
abdican a su "patriarcado" y hacen propósito de enmienda ante los
hijos, cuyo sentido moral ingenuo es el único capaz de destruir el contrato
social tiránico y perverso, de abolir las constricciones de un deber engañoso
(cfr. Hauptmann, Michael Krconer, la novela de Jacob Wassermann, fin pudre).
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 269
4]
Wassermann, Der Fall Maurillus: típico contra la justicia.1
17
<4>. Emmanuel Berl. Ha escrito un
libro, Mort de la pensée bourgeoise, que parece ha hecho cierto ruido, En 1922
pronunció un discurso en Médan, en casa de Zola, con ocasión del peregrinaje
anual (creo) de los "amigos de Zola" (demócratas, Jeunesses laiques
et républicaines, etcétera). "Después de la muerte de Zola y de Jaurés ya
nadie sabe hablar al pueblo del pueblo y nuestra 'literatura de estetas' muere
por su egocentrismo." Zola en literatura, Jaurés en política fueron los
dos últimos representantes del pueblo. Pierre Hamp habla del pueblo, pero sus
libros son leídos por literatos. V. Margucritte es leído por el pueblo, pero no
habla del pueblo. El único libro francés que continúa a Zola es El fuego de
Barbusse, porque la guerra hizo renacer en Francia cierta fraternidad. Hoy la
novela popular (¡,qué entiende por novela popular?) se separa cada vez más de
la literatura propiamente dicha que se ha convertido en literatura de estetas.
La literatura, separada del pueblo, decae —el proletariado excluido de la vida
espiritual (!) pierde su dignidad (n'est plus fondé en dignité)"— (es
cierto que la literatura se aleja del pueblo y se convierte en fenómeno de
casta; pero ello conduce a una mayor dignidad del pueblo; la tradicional
"fraternidad" no ha sido más que la expresión de la bohemia literaria
francesa, un cierto momento de la cultura francesa en torno al 48 y hasta el
70; tuvo cierta renovación con Zola). "Et autour de nous, nous sentons
croitre cette famine du peuple qui nous interroge sans que nous puissions lui
répondre, qui nous presse sans que nous puissions le satisfaire, qui réclame
une justification de sa peine sans que nous puissions la lui donner. On dirait
que les usines géantes déterminent une zone de silente de laquelle l'ouvrier ne
peut plus sortir et où l'intellectuel ne peut plus entrer. Tellement sépares
que l'intellectuel, issu du milieu ouvrier, n'en rctrouve point l'accès."
"La fidélité difficile, écrit Jean Guéhenno, Peut-être la fidélité
irnpossible. Le boursier n'établit nullement, comme on pouvait l'espérer, un
pont entre le proletariat et la bourgeoisie. Un bourgeoisie de plus, et c'est
bien. Mais ses fréres cessent de la reconnaitre. Ils ne voient plus en lui un
des leurs. Comme le peuple ne participe nullement aux modes d'expression des
intetlectuels, it faut, ou bien qu'il s'oppose à eux, qu'il constitue une sorte
de nationalité avec son langage propre, ou bien qu'il n'ait pas de langage du
tout et s'enlise dans une sorte de barbarie.2 La culpa es de los intelectuales,
que se han vuelto conformistas mientras que Zola era revolucionario (!),
refinados y preciosistas en el estilo, escritores de diarios íntimos mientras
que Zola era épico. Pero también el mundo ha cambiado. Zola conocía un pueblo
que hoy ya no existe, o al menos no tiene ya la misma importancia. El alto
capitalismo —obrero taylorizado-— sustituye al viejo pueblo que aún no se
distinguía bien de la pequeña burguesía y que aparece en Zola, como en
Proudhon, en V. Hugo, en la Sand, en E. Sue. Zola describe la industria naciente.
Pero si es más difícil la tarea del escritor, no por ello debe ser olvidada.
Por tanto, regreso a Zola, regreso al pueblo. "Avec. Zola done ou avec
rien, la fraternité ou la mort. Telle est notre devise. Tel notre drame. Et
telle notre loi."1
18
<5>. América. ¿Es latina la América
central y meridional? ¿Y en qué consiste esta latinidad? Gran fraccionamiento,
que no es casual. Los Estados Unidos, concentrados y que a través de la
política de emigración tratan no sólo de mantener sino de aumentar esa
concentración (que es una necesidad económica y política como lo ha demostrado
la lucha
1 Todo el
parágrafo es en parte resumen y en parte traducción literal de un artículo de
André Levinson, "Jacob Wassermann et le procés de la Justice", en Les
Nouvelles Litteraires, 19 de octubre de 1929 (año VIII, n. 366).
Citas y resumen del discurso de Emmanuel
Berl fueron tomados del texto publicado, junto con tina crónica de la
conmemoración de mile Zeta en Médan, de Les Nouvelles Litteraires, 12 de
octubre de 1929, cit. También aquí se encuentran entre paréntesis los comentarios
de Gramsci.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 270
interna
entre las diversas nacionalidades por influir en la dirección del gobierno en
la política de la guerra, como lo demuestra la influencia que el elemento
nacional tiene en la organización sindical y política de los obreros,
etcétera), ejercen un gran peso para mantener esta disgregación, a la cual
tratan de sobreponer una red de organizaciones y movimientos guiados por ellos:
I] Unión Panamericana (política estatal); 2] Movimiento misionero para
sustituir el catolicismo por el protestantismo; 3] Oposición de la Federación
del Trabajo en Amsterdam e intento de crear una Unión Panamericana del Trabajo
(ver si existen otros movimientos e iniciativas de este tipo); 4] Organización
bancaria, industrial, de crédito que se extiende a toda América. [Éste es el
primer elemento.]
La
América meridional y central se caracteriza: 1] por un número considerable de
pieles rojas que, aunque sea pasivamente, ejercen una influencia en el Estado:
sería útil tener información sobre la posición social de estos pieles rojas,
sobre su importancia económica, sobre su participación en la propiedad de la
tierra y en la producción industrial; 2] las razas blancas que dominan en la
América central y meridional no pueden vincularse a patrias europeas que tengan
una gran función económica e histórica: Portugal, España (Italia),a comparable
a la de los Estados Unidos; aquéllas representan en muchos Estados una fase
semifeudal y jesuítica, por lo que puede decirse que todos los Estados de la
América central y meridional (exceptuando a la Argentina, quizá) deben
atravesar la fase del Kulturkampf y del advenimiento del Estado moderno laico
(la lucha de México contra el clericalismo ofrece un ejemplo de esta fase). La
difusión de la cultura francesa está ligada a esta fase: se trata de la cultura
masónica-iluminista, que ha dado lugar a fas llamadas iglesias positivistas, en
las que participan también muchos obreros aunque se llamen anarcosindicalistas.
Aportación de las diversas culturas: Portugal, Francia, España, Italia. La
cuestión del nombre: ¿América latina, o ibérica, o hispánica? Franceses e
italianos usan "latina", los portugueses "ibérica", los
españoles "hispánica". De hecho la mayor influencia es la ejercida
por Francia; las otras tres naciones latinas tienen escasa influencia, no
obstante la lengua, porque estas naciones americanas surgieron en oposición a
España y Portugal y tienden a crear su propio nacionalismo y su propia cultura.
Influencia italiana: caracterizada por el carácter social de la emigración
italiana; por otra parte, en ningún país americano son los italianos la raza
hegemónica.
Un artículo de Lamberti Sorrentino,
"Latinitá dell America" en Italia Letteraria del 22 de diciembre de
1929.1 "Las repúblicas sudamericanas son latinas por tres factores
principales: la lengua española, la cultura predominantemente francesa, la
aportación étnica predominantemente (!) italiana. Este último es, de los tres,
el factor más profundo y sustancial, porque confiere a la nueva raza que se
forma el carácter latino (!); y en apariencia
(!) el
más fugaz, porque a la primera generación, perdiendo todo cuanto posee de
original y propio (¡ésta sí que es una buena adivinanza!), se aclimata
espontáneamente (!) en el nuevo ambiente geográfico y social." Según
Sorrentino hay un interés común entre españoles, franceses e italianos para que
se conserve (!) la lengua española, vehículo para la formación de una profunda
conciencia latina capaz de resistir a las desviaciones (!) que empujan a los
americanos del sur hacia la confusión (!) y el caos. El director de un
periódico literario ultranacionalista de la Argentina (el país más europeo y
latino de América) afirmó que el hombre argentino "fijará su tipo
latino-anglosajón predominante". El mismo escritor que se autodefine
"argentino ciento por ciento" dijo aún más explícitamente: "En
cuanto a los norteamericanos, cuyo país nos ha dado la base constitucional y
escolástica, conviene decirlo
Cfr. Lamberti Sorrentino, "Latinita
dell'America", en L’Italia Letteraria, 22 de diciembre de 1929 (ano t, n.
38). Toda la continuación del parágrafo es un resumen, con citas, de este
artículo; las intervenciones de Gramsci están entre paréntesis. Son también de
Gramsci las cursivas de una de las citas.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 271
de una
vez, nosotros nos sentimos más próximos a ellos por educación, gustos, manera
de vivir, que a los europeos y a los españoles afroeuropeos, como gustan de
calificarse estos últimos; y nunca hemos temido al látigo de los Estados
Unidos". (Se refiere a la tendencia española a considerar los Pirineos
como una barrera cultural entre Europa y el mundo ibérico: España, Portugal,
América Central y Meridional y Marruecos. Teoría del iberismo —
iberoamericanismo—, perfeccionamiento del hispanismo hispanoamericanismo–.) El
iberismo es antilatino: las repúblicas americanas deberían orientarse
únicamente hacia España y Portugal. (Puros ejercicios de intelectuales y de
grandes venidos a menos que no quieren convencerse de que actualmente cuentan
bien poco.) España hace grandes esfuerzos por reconquistar a América del Sur en
todos los campos: cultural, comercial, industrial, artístico. (¿Pero con qué
resultado?) La hegemonía cultural de Francia es amenazada por los anglosajones:
existen un instituto Argentino de Cultura Inglesa y un Instituto Argentino de
Cultura Norteamericana, entes riquísimos y ya vivos: enseñan la lengua inglesa
con grandes facilidades a los alumnos cuyo número va en constante aumento y con
programas de intercambio universitario y científico de resultados seguros. La
inmigración italiana y española está estacionaria; aumenta la inmigración
polaca y eslava. Sorrentino desearía un frente único franco-italo-ibérico para
mantener la cultura latina.
20
<6>. ¿Qué piensan los jóvenes? En
la Italia Letteraria del 22 de diciembre de 1929 M. Missiroli ("Filosofia
della Rivoluzione") habla de los trabajos que el profesor Giorgio del
Vecchio obliga a hacer a sus alumnos de la Universidad de Roma. En la Revista
Internazionale di Filosofía del Diritto aparecida en (noviembre de) 1929 se
publica bajo el título "Esercitazioni di filosofia del diritto" estos
trabajos que en 1928-29 tuvieron como tema "la filosofía de la Revolución"1
Señala Missiroli que la mayoría de estos jóvenes está orientada hacia las
doctrinas del historicismo, aunque no faltan defensores del tradicional
espiritualismo e incluso reminiscencias del antiguo derecho natural. Ningún
rastro de positivismo y de individualismo: los principios de autoridad
gallardamente afirmados. Los fragmentos reproducidos por Missiroli son
verdaderamente interesantes y la selección podría servir como demostración de
la crisis intelectual que, a mi juicio, no puede sino desembocar en una
renovación del materialismo histórico (los elementos para demostrar cómo el
materialismo histórico ha penetrado profundamente en la cultura moderna son
abundantes en estos ejercicios).
<7>. El pueblo (¡uf!), el público
(¡uf!). Los políticos improvisados preguntan con suficiencia propia de quien se
las sabe todas: "¡El pueblo! Pero ¿qué es este pueblo? ¿Quién lo conoce?
¿Quién lo ha definido jamás?", y entre tanto no hacen más que maquinar
trucos y más trucos para lograr las mayorías electorales (del 24 al 29,
¿cuántos comunicados ha habido en Italia para anunciar nuevos retoques a la ley
electoral? ¿Cuántos proyectos presentados y retirados de nuevas leyes
electorales? El catálogo sería interesante por sí solo). Lo mismo dicen los
literatos puros: "Un vicio traído por las ideas románticas es el de llamar
al público a ser juez. ¿Quién es el público? ¿Quién es? ¿Esta gran cabeza
omnisciente, este gusto exquisito, esta absoluta probidad, esta perla, ¿dónde
está?" (G. Ungaretti, Resto del Carlino, 23 de octubre de 1929)2 Pero
entre tanto piden que se establezca una protección
1 Cfr.
Mario Missiroli, "Filosofia della rivoluzione", en L'Italia
Letteraria, 22 de diciembre de 1929, cit., en la sección
"Calendario". En la misma sección, bajo el título "Opinioni di
giovani", Missiroli siguió ocupándose de la misma publicación, en el
número siguiente del semanario, 29 de diciembre de 1929 (año 1, n. 39).
La cita del artículo de Ungaretti está
tomada de L'Italia Letteraria, 3 de noviembre de 1929 (ano I, n, 31),
"Rassegna della stampa", ("Molti critici").
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 272
contra
las traducciones de lenguas extranjeras y cuando venden mil ejemplares de un
libro hacen repicar las campanas de su pueblo. [Sin embargo, el
"pueblo" ha dado título a muy importantes periódicos, precisamente
muchos de esos que hoy se preguntan "¿quién es este pueblo?"
precisamente en los periódicos que se dicen dedicados al pueblo.]
21
<8>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Il diavolo al Pontelungo de Bacchelli.1 Esta novela ha sido
traducida al inglés (sor Orlo Williams, y la Fiera Letteraria del 27 de enero
de 1929 reproduce la introducción de Williams a su traducción.,2 Williams
señala que Il diavolo al Pontelungo es "una de las pocas novelas
realistas, en el sentido que nosotros decimos novela en Inglaterra", pero
no señala (aunque habla del otro libro de Bacchelli, Lo sa il tonno)3, que
Bacchelli es uno de los pocos escritores italianos que pueden llamarse
"moralistas" en el sentido inglés y francés (recordar que Bacchelli
fue colaborador de la Voce y que incluso en cierta época tuvo a su cargo su
dirección en sustitución de Prezzolini),4 Por el contrario, lo llama raisonneur,
poeta docto: " raisonneur en el sentido de que demasiado a menudo
interrumpe la acción dramática con comentarios en torno a las motivaciones de
las acciones humanas en general. (Lo sa il tonno es la novela típica del
Bacchelli "moral".) En una carta a Williams, Bacchelli da esta
información sobre el Diavola:5 "En líneas generales el material es
estrictamente histórico, tanto en la primera como en la segunda parte, Son
históricos los protagonistas, como Bakunin, Cafiero, Costa. Al interpretar la
época, las ideas y los hechos, traté de ser histórico en sentido estricto:
revolucionarismo cosmopolita, orígenes de la vida política del Reino de Italia,
calidad del socialismo italiano en sus comienzos, psicología política del
pueblo italiano y su irónico sentido común, su instintivo y realista
maquiavelismo (más bien diría guicciardinismo en el sentido del hombre de
Guicciardini del habla De Sauctis)6." etcétera. Mis fuentes son la
experiencia de la vida política hecha en Bolonia, que es la ciudad
políticamente más susceptible y sutil de Italia (mi padre era hombre político,
diputado liberal conservador), los recuerdos de algunos entre los últimos
supervivientes de los tiempos de la Internacional anarquista (conocí a uno que
fue compañero y cómplice de Bakunin en los sucesos de Bolonia del 74) y.
respecto a los libros, sobre todo el capítulo del profesor Ettore Zoceoli en su
libro sobre la anarquía y los cuadernos de Bakunin que el historiador austriaco
de la anarquía, Nettlau, reeditó en su rarísima biografía impresa en pocos
ejemplares. El francés (era suizo) James Guillaume trata también de Bakunin y
Cafiero en la obra sobre la Internacional, que no conozco, pero con la que creo
estar en desacuerdo en varios puntos importantes. Esta obra formó parte de una
polémica posterior sobre la Baronata de Lucarno, de la cual todavía no me he
curado. Trata de cosas mezquinas y de cuestiones de dinero. Creo que Herzen, en
sus memorias. escribió las palabras más justas y humanas en torno a la
personalidad variable. inquieta y confusa de Bakunin. Marx, como no es raro en
él, fue solamente cáustico e ingenioso. En conclusión, creo poder decir que el
libro se basa en un cimiento de concreto sustancialmente histórico, Cómo y con
qué sentimiento artístico haya sabido yo desarrollar este material europeo y
representativo. ésta es la cuestión sobre la cual
1 Cfr.
Riccardo Bacchelli, II cliavolo al Pontelungo, 2 vol., Ceschina, Milán, 1927
10. Ghilarza, C. carel. Figura en la lista de libros para enviar a Tatiana el
13 de marzo de 1930, en el Cuaderno 1 (XVI), p. 95 (cfr. DC), un juicio
favorable sobre este libro se encuentra en la carta de Gramsci a Tania del 7 de
abril de 1930 (cfr. LC, 335-36).
La introducción de Orlo Williams a la
novela de Baechelli fue reproducida con el título “Il Bacchelli sul
Tamigi" en la Fiera Letteraria del 27 de enero de 1929, cit.
Cfr. nota 8 al § 32 del Cuaderno 1 (XVI).
Riccardo Bacchelli colaboró realmente en
La Voce, pero no es exacto que en alguna ocasión sustituyera a Prezzolini en la
dirección del semanario. Durante cierto periodo (desde abril hasta octubre de
1912) en lugar de Prezzolini dirigió La Voce
Esta carta de Bacchelli está reproducida
en el escrito de Williams citado más arriba en la nota 2.
El ensayo de Francesco De Sanctis
"L'uomo del Guicciardini" está incluido en el 111 volumen (pp. 28-49)
de la ya citada edición de los Ensayos críticos que Gramsci tenía en la cárcel.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 273
no me
corresponde juzgar".1
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), pp. 46-47.
22
<9>. La academia de los Diez. Vi el
artículo de C. Malaparte "Una specie di Accademia" en la Fiera
Letteraria del 3 de junio de 1928: el Lavoro d'Italia habría pagado 150 000
liras por la novela Lo Zar no é morto, escrita en cooperativa por los Diez.
"Para la 'Novela de los Diez' los miembros de la Confederación, en su
inmensa mayoría obreros, han tenido que desembolsar sus buenas 150 000 liras.
¿Por qué? Por la sorprendente razón de que los autores son diez y que entre los
Diez figuran, además de los nombres del presidente y del secretario general del
Raduno, ¡los del secretario nacional y de dos miembros del directorio del
sindicato de autores y escritores! ... Qué truco el sindicalismo intelectual de
Giacomo di Giacomo. Malaparte prosigue escribiendo: “Si esos dirigentes, a los
que se refiere nuestro discurso, fuesen fascistas, no importa si de vieja o
nueva cepa, habríamos seguido otra vía para denunciar los despilfarros y
ganancias ilícitas: esto es, nos habríamos dirigido al secretario del PNF. Pero
tratándose de personajes sin credencial, políticamente poco limpios y mal
comprometidos algunos de ellos, otros infiltrados en los sindicatos a la hora
del almuerzo, hemos preferido solucionar las cosas sin escándalo (!), con estas
cuatro palabras dichas en público".2 Este pasaje no tiene precio. En el
artículo viene luego un ataque enérgico contra Bodrero, entonces subsecretario
de Instrucción Pública y contra Fedele, ministro. En la Fiera Letteraria del 17
de junio, Malaparte publica un segundo artículo, "Coda di
un'Accademia", en el que aumenta socarronamente las dosis contra Bodrero y
Fedele. (Fe-dele había enviado una carta sobre la cuestión Salgari, que fue el
"plato fuerte" de! "Sindicato de Escritores", y que hizo
reír a medio mundo.) 3
<10>. Proudhon y los literatos
italianos (Raimondi, Jabier). Artículo de Giuseppe Raimondi, "Rione
Bolognina" en la Fiera Letteraria del 17 de junio de 1928: lema de
Proudhon; "La pauvreté est bonne, et nous devons la considérer comme le
principe de notre allégresse"; apuntes autobiográficos que culminan en
estas frases: "Como cada obrero y cada hijo de obrero, yo siempre tuve
claro el sentido de la división de las clases sociales, Yo me quedaré, a mi
pesar (!), entre aquellos que trabajan. Del otro lado, están aquellos a los que
yo puedo respetar, hacia los que puedo sentir incluso sincera gratitud; pero
hay algo que me impide llorar con ellos, y no me sale abrazarlos con
espontaneidad. O me imponen respeto o los desprecio". "Es en los
suburbios donde siempre se han hecho las revoluciones y el pueblo no es en
ninguna otra parte tan joven, tan desarraigado de toda tradición, dispuesto a
seguir un súbito movimiento colectivo de pasión, como en los suburbios, que ya
no son ciudad y todavía no son campo. <...> De ahí acabará por nacer una
civilización nueva y una historia que tendrá ese sentido de rebeldía y de
rehabilitación secular propio de los pueblos que sólo la moral de la era
moderna ha hecho reconocer como dignos. Se hablará de ellos así como hoy se habla
del Risorgimento Italiano y de la Independencia Americana. — El obrero es de
gustos sencillos: se instruye con las entregas semanales de los Descubrimientos
de la Ciencia y de la Historia de las Cruzadas: su mentalidad seguirá siendo
siempre aquella un poco atea y garibaldina de los círculos suburbanos y de las
Universidades populares. <...> Dejadle sus defectos, ahorraos vuestras
ironías. El pueblo no sabe bromear. Su modestia es auténtica, así como su fe en
el futuro."4 (En suma, entre los mil modos posibles de ser snob, se
encuentra
Los comentarios entre paréntesis de
Gramsci son dados aquí en cursivas para distinguirlos de los incisos del propio
Bacchelli.
2 Cfr.
Curzio Malaparte, "Una specie d'Accademia", en La Fiera Letteraria, 3
de junio de 1928 (año IV, n. 23). 3 Cfr. Curzio Malaparte, "Coda di
un'Accademia", en La Fiera Letteraria, 17 de junio de 1928 (alío IV, n.
25). 4 Cfr. Giuseppe Raimondi, "Rione Bolognina", en La Fiera
Letteraria, 17 de junio de 1928, cit.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 274
también
éste elegido por Raimondi.)1
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), p, 48.
23
<11>. Americanismo. Pirandello, en
una entrevista con Corrado Alvaro (Italia Letteraria, 14 de abril de 1929):
"El americanismo nos inunda. Creo que allá se ha encendido un nuevo faro
de civilización". — "El dinero que recorre el mundo es americano, y
tras el dinero viene el modo de vida y la cultura. ¿Tiene América una cultura?
Tiene libros y costumbres. Las costumbres son su nueva literatura, aquella que
penetra a través de las puertas más guarnecidas y defendidas. En Berlín usted
no siente la diferencia entre vieja y nueva Europa porque la estructura misma
de la ciudad no ofrece resistencia. En París, donde existe una estructura
histórica y artística, donde los testimonios de una civilización autóctona
están presentes, el americanismo es estridente cuino el colorete sobre el viejo
rostro de una prostituta.",2
El
problema no es si en América existe una nueva civilización, una nueva cultura,
y si estas nuevas civilización y cultura están invadiendo a Europa: si el
problema tuviese que plantearse así, la respuesta sería fácil: no, no existe,
etcétera, e incluso, en América, no se hace más que remasticar la vieja cultura
europea. El problema es éste: si América, con el peso implacable de su
producción económica, obligará y está obligando a Europa a una transformación
de su base económico-socia!, que igualmente se hubiera producido pero con ritmo
lento y que por el contrario se presenta como un contragolpe de la
"prepotencia" americana, esto es, se está creando una transformación
de las bases materiales de la civilización, lo que a largo plazo (y no muy largo,
porque en el periodo actual todo es más rápido que en los periodos pasados)
llevará a una transformación de la civilización existente y al nacimiento de
una nueva,
Los elementos de vida que hoy se difunden
bajo la etiqueta americana, son apenas los primeros intentos a tropezones,
debidos, no ya al "orden" que nace de la nueva base que no se ha
formado aún, sino a la iniciativa de los elementos déclassés desde los inicios
de la actuación de esta nueva base, Lo que hoy se llama americanismo es en
grandísima parte un fenómeno de pánico social, de disolución. de desesperación
de los viejos estratos que serán arrojados fuera del nuevo orden: son en gran
parte una "reacción" inconsciente y no una reconstrucción: no es de
los estratos "condenados" por el nuevo orden de los que se puede
esperar la reconstrucción, sino de la clase que crea las bases materiales de
este nuevo orden y debe encontrar el sistema de vida para convertir en
"libertad" lo que hoy es "necesidad". Este criterio de que
las primeras reacciones intelectuales y morales al establecerse un nuevo método
productivo se deben más a los detritus de las viejas clases en descomposición
que a las nuevas clases cuyo destino está vinculado a los nuevos métodos, me
parece de extraordinaria importancia,
Otra
cuestión es que no se trata de una nueva civilización, porque no cambia el
carácter de las clases fundamentales, sino de una prolongación e
intensificación de la civilización europea, que sin embargo ha asumido
determinadas características en el ambiente americano. La observación de
Pirandello sobre la oposición que el americanismo encuentra en París y sobre la
inmediata acogida que, por el contrario, encuentra en Berlín, prueba
precisamente que la diferencia no es de calidad, sino de grado, En Berlín las
clases medias fueron arruinadas por la guerra y la inflación, y la industria
alemana era de un grado superior
Sobre el mismo tema de este parágrafo
cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 94.
Cfr. L'Italia Letteraria, lo. de abril de
1929 (año I, n. 5): "Pirandello parla della Germania, del cinema sonoro e
di altre cose" (correspondencia desde Berlín de Corrado Alvaro).
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 275
a la
francesa. Las clases medias francesas, por el contrario, no sufrieron ni las
crisis (ocasionales) como la inflación alemana, ni una crisis orgánica mucho
más rápida que la normal por la introducción y difusión (súbita) de un nuevo
método de producción. Por eso es justo que el americanismo en París sea como un
colorete, una superficial moda extranjera.
Cfr.
Cuaderno 22 (V), pp. 50-53.
< 12 > David Lazzaretti. Un
artículo de Domenico Bulferetti, “David Lazzaretti e due milanesi", en la
Fiera Letteraria del 26 de agosto de 1928, recuerda algunos elementos de la
vida y la formación de David Lazzareiti: Andrea Verga, David Lazzaretti e la
pazzia sensoria (Milán, Rechiedei, 1880); Cesare Lumbroso, Pazzi e anormali
(esta era la costumbre de la época: en vez de estudiar los orígenes de un hecho
histórico, se descubría que el protagonista era un loco); una Storia di David
Lazzaretti Profeta di Arcidosso fue publicada en Siena en 1905 por uno de los
principales discípulos de Lazzarelti, el ex-fraile filipino Filippo Imperiuzzi:
otros escritos apologéticos existen, pero éstos son los más notables según
Bulferetti: libros de Giacomo Barzellotti, 1ª y 2ª edición, David Lazzaretti en
Zanichelli y Monte Amiata e il suo Profeta (ed. Treves) que es el precedente
bastante modificado,1
Bulferetti cree que Barzellotti sostenía
que las causas del movimiento lazzarettista son "todas ellas particulares
y debidas sólo al estado de ánimo y de cultura de aquella gente", sólo
"un poco por el natural amor a sus bellos lugares nativos (!) y un poco
por sugestión de las teorías de Hipólito Taine", A mí me parece que el
libro de Barzellotti, que ha formado la opinión pública sobre Lazzaretti, no es
más que una manifestación de la tendencia "patriótica" (¡por amor a la
patria!) y que tendía a tratar de ocultar las causas de malestar general que
existían en Italia, dando de los episodios aislados de explosión de este
malestar explicaciones restrictivas, individuales, patológicas, etcétera. Lo
que sucedió con respecto al "bandidaje" meridional y siciliano,
sucedió también con respecto a David Lazzaretti. Los políticos no se ocuparon
del hecho de que su asesinato fue de tina crueldad feroz y fríamente
premeditada (sería intresante conocer las instrucciones enviadas por el
gobierno a las autoridades locales); ni siquiera los republicanos se ocuparon,
no obstante haber muerto Lazzaretti invocando a la república (este carácter del
movimiento debió de contribuir muy especialmente a la decisión gubernamental de
exterminarlo) y seguramente por la razón de que en el movimiento el elemento
republicano estaba vinculado al religioso y profético, Pero a mi parecer ésta
es precisamente la característica principal de aquel acontecimiento que
políticamente estaba ligado al non-expedit del vaticano y mostraba qué tendencia
subversiva-popular-elemental podía nacer de la abstención de los sacerdotes.
(En lodo caso habría que investigar si las oposiciones de entonces adoptaron
alguna actitud; hay que tomar en cuenta que el gobierno era de la izquierda
apenas llegada al poder. y esto explicaría también la falta de entusiasmo para
sostener una lucha contra el gobierno por la muerte delictuosa de alguien que
podía ser presentado como un reaccionario papista clerical, etcétera.)
Según
observa Bulferetti, Barzellotti no hizo investigaciones acerca de la formación
de aquella cultura a la que se refiere, Habría visto que incluso a Monte
Arriata llegaban entonces en gran número (¿de dónde lo sabe Bulferetti?)
folletos, opúsculos y libros populares impresos en Milán. Eazzaretti era lector
insaciable y por su oficio de carretonero le resultaba fácil procurarse esas
lecturas. David nació en Arcidosso el 6 de noviembre de 1834 y ejerció el
oficio paterno hasta 1868, cuando dejando de ser blasfemo se convirtió y se
retiró a hacer
Los datos de las obras citadas en el
texto fueron tomadas del artículo de Domenico Bulferetti, "David
Lazzaretti e due milanesi", en La Fiera Letteraria, 26 de agosto de 1928,
cit.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 276
penitencia
a una gruta de la Sabina, donde "vio" la sombra de un guerrero que le
"reveló" ser el fundador de su familia. Manfredo Pallavicino, hijo
ilegitimo de un rey de Francia, etcétera, Un danés. el doctor Emil Rasmussen,
descubrió que Manfredo Pallavicino es el protagonista de una novela histórica
de Giuseppe Rovani titulada precisamente Manfredo Pallavicino. La trama y las
aventuras de la novela pasaron sin modificaciones a la "revelación"
de la gruta. y a partir de estas revelaciones se inicia la propaganda religiosa
de Lazzaretti. Barzellotti creyó, por el contrario, que Lazzaretti había sido
influido por las leyendas del siglo XIV (las aventuras del rey Giannino,
senés), y el descubrimiento de Rasmussen lo indujo únicamente a introducir en
la última edición de su libro una vaga alusión a las lecturas de Lazzuretti,
pero sin mencionar a Rasmussen y dejando intacta la parte del libro dedicada al
rey Giannino.
26 Sin
embargo, Barzellotti estudia la posterior evolución del espíritu de Lazzaretti,
sus viajes a Francia y la influencia que ejerció en él el sacerdote milanés
Onorio Taramelli, hombre de fino ingenio y amplia cultura, que por haber
escrito contra la monarquía fue arrestado en Milán y que posteriormente escapó
a Francia. De Taramelli recibió David el impulso republicano. La bandera era
roja y llevaba la leyenda: "La república y el reino de Dios". En la
procesión del 18 de agosto de 1878, en la que David fue asesinado, preguntó a
sus seguidores si querían la república. Al "sí" fragoroso, respondió:
"La república comienza de hoy en adelante en el mundo; pero no será la del
48; será el reino de Dios, la ley del Derecho que sucede a la de la Gracia".
(En la respuesta de David hay algunos elementos interesantes, que deben ser
vinculados a sus reminiscencias de las palabras de Taramelli; el querer
distinguirse del 48, que en Toscana no había dejado buen recuerdo entre los
campesinos, la distinción entre Derecho y Gracia, etcétera. Recordar que algo
semejante pensaban los curas y los campesinos complicados con Malatesta en el
proceso de las bandas de Benevento. De cualquier modo, en el caso de
Lazzaretti, al impresionismo literario debería suceder un cierto análisis
político.)
Cfr.
Cuaderno 25 (XXIII), pp. 11-14.
<13>. Las sobrinitos del pudre
Bresciani, Alfredo Panzini; La vida de Cavour. La Vita di Cavour de Panzini ha
sido publicada por la Italia Letteraria en los números del 9 de junio al 13 de
octubre ele 1929. Hasta el día de hoy (30 de mayo de 1930) no ha sido recogida
en forma de libro. En la Italia Letteraria del 30 de junio se publica, con el
título de "Chiarirnento" una breve carta enviada por Panzini con
fecha del 27 de junio de 1929 al director del Resto de! Carlino. Panzini, con
estilo muy ofendido, se lamenta de un comentario muy picante publicado por el
diario boloñés acerca de los dos primeros capítulos de su Vita di Cavour, a la
cual juzgaba "agradable juguetito" y "cosa ligera". Panzini
escribe: "Ninguna intención de escribir una biografía a la manera
novelesca francesa. Mi intención fue escribir en estilo agradable y dramático,
aunque documentado. (Correspondencia Nigra-Cavour.)" Otras alusiones de
Panzini no se entienden bien; habría que conocer el comentario del Resto del
Carlino al cual él responde.1 El episodio vale, porque algunos han empezado a
darse cuenta de que estos escritos de Panzini ya se están desmoronando y
muestran la trama: la estupidez histórica de Panzini es inconmensurable: es, el
suyo, un puro juego de palabras, que bajo una
1 Sobre
esta polémica de Panzini con Il Resto del Carlino, Gramsci vuelve a hablar en
el § 38, La carta de Panzini, publicada en L'Italia Letteraria del 30 de junio
de 1929 (año I, n. 13) respondía a una intervención aparecida en II Resto del
Carlino del 23 de junio, en la sección "Traversa te", firmada
"Lom". En ciertas expresiones usadas por Panzini a propósito de la
"dictadura" de Cavour, el corresponsal del periódico de Bolonia había
descubierto la probable intención de una alusiva confrontación polémica con
Mussolini: "Hay que señalar además, de pasada, que ciertas frases contra
la dictadura, ciertas frases de doble sentido sobre el modo de gobernar a los
hombres y a los pueblos, ciertas pullas contra los jóvenes de hoy —jóvenes que,
distinguido Panzini, estudian mucho y ciertamente más de lo que usted parece
creer— dañan la seriedad y la serenidad de la obra, ya que escapan a una
precisa determinación prestándose por el contrario a las más dispares
interpretaciones, y de cualquier manera están mejor en boca de Benedetto Croce
que en la de Alfredo Panzini", La respuesta de Panzini sobre este punto es
recordada por Gramsci en el § 38.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 277
ironía
superficial hace creer que contiene quién sabe qué profundidades: en realidad
no hay
nada más
que las palabras: es un nuevo stenterellismo* que se da aires de maquiavelismo.
En la Nuova Italia he leído olra burla dirigida ciertamente contra Panzini: se
habla de vidas de Cavour o de otros escritos como se escribiría la vida de
Pinocho.1
En realidad no es que el estilo de
Panzini sea "agradable y dramático"; él representa la historia como
una "broma"; su "dramatismo" consiste en representar las
cosas serias corno discursos de farmacia en donde el farmacéutico es Panzini y
el cliente es otro Panzini.
La Vida
de Cavour de Panzini me servirá para hacer una colección de lugares comunes
sobre el Risorgimento (Panzini es una mina de lugares comunes) y para extraer
documentos de su jesuitismo literario.
Cfr.
cuaderno 23 (VI), pp. 37-314,
*
Stetnerrello, personaje de las farsas florentinas. [T]
< 14>. Historia de la clase
dominante e historia de las clases subalternas. La historia de las clases
subalternas es necesariamente disgregada y episódica: hay en la actividad de
estas clases una tendencia a la unificación aunque sea al menos en planos
provisionales, pero ésa es la parte menos visible y que sólo se demuestra
después de consumada. Las clases subalternas sufren la iniciativa de la clase
dominante, incluso cuando se rebelan; están en estado de defensa alarmada. Por
ello, cualquier brote de iniciativa autónoma es de inestimable valón De todos
modos la monografía es la forma más adecuada para esta historia, que exige un
cúmulo demasiado grande de materiales parciales.
Cfr.
Cuaderno 25 (XXIII), p. 16.
<15>. Ettore Ciccotti. Su libro
Confronti, storici (Biblioteca de la Nuova Rivista Storica, n. 10, Sociedad
editorial Dante Alighieri, 1929, pp. XXXIX-262) ha sido criticado
favorablemente por Guido De Ruggiero en la Critica de enero de 1930 y, por el
contrario, con muchas cautelas y en el fondo desfavorablemente, por Mario de
Bernardi en la Riforma Sociale (que no tengo a mano en este momento)2 Del libro
de Ciccotti he leído un capítulo (que seguramente es la introducción general al
volumen) publicado en la Rivista d'Italia del 15 de junio y del 15 de julio de
1927: "Elementi di 'verità’3 e di 'certezza' nella tradizione storica
romana"." Ciccotti examina y combate una serie de deformaciones
profesionales de la historiografía romana y muchas de sus observaciones son
justas negativamente; es en la parte positiva donde comienzan las dudas y son
necesarias las cautelas. El error teórico de Ciccotti me parece que consiste en
la errónea interpretación del principio de Vico de lo "cierto" y lo
"verdadero": la historia no puede ser más que "certeza" o
al menos búsqueda de "certeza". La conversión de lo
"cierto" en lo "verdadero" da lugar a una construcción
filosófica (de la historia eterna), pero no a la construcción de la historia
"efectiva": pero la historia no puede ser sino "efectiva":
su
1 La
alusión, que Gramsci recuerda de memoria en forma aproximada, se halla
contenida en un artículo de Luigi Russo, "Io dico seguitando...", en
La Nuova Italia, 20 de enero de 1930 (año I, n. 1), pp. 1-12. Criticando
"la moda de todas esas historias ruinmente 'noveladas' que están en boga
también en Italia", Russo alude en particular a "vidas de Maquiavelo
contadas como si se tratase de la historia de Pinocho o cualquier otro héroe
por el estilo ... Y más aún, vidas de Cavour descritas con las mismas gracias
de estilo con que pueden contarse las aventuras de Gelsomino, bufón del Rey, y
con alguna ratería inadvertida de aquellos Treitschke y de aquellos paléologue
a cuyos trabajos debería sin embargo contraponerse el monumento histórico de
hechura nacional".
La reseña de Guido De Ruggiero está en La
Critica, 20 de enero de 1930 (año XXVIII, fasc. 1), pp. 57-59. La de Mario
Bernardi en La Riforma Sociale, noviembre-diciembre de 1929 (año XXXVI, fasc.
11-12), pp. 589-92.
La indicación de Gramsci debe
rectificarse. El ensayo de Ettore Ciecotti, "Elementos de 'verdad' y de
'certeza' en la tradición histórica romana", apareció en dos entregas en
Rivista d'Italia, 15 de julio de 1927 (año XXX, fasc. V11), pp. 414-51, y 15 de
agosto de 1927 (año XXX, fasc. VIII), pp. 585-616.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 278
"certeza"
debe ser ante todo "certeza" de los documentos históricos (aun cuando
la historia no se agota toda ella en los documentos históricos). 1ª parte
sofística de la metodología de Ciccotti resulta evidente en un caso: dice que
la historia es drama; pero eso no quiere decir que cada representación
dramática de un determinado periodo histórico sea la "efectiva",
aunque sea viva, artísticamente perfecta, etcétera, El sofisma de Ciccotti
conduce a dar un valor excesivo a la "belleza" histórica como reacción
frente a la erudición pedantesca y petulante.
En un examen de la actividad teórica de
Ciccotti hay que tener en cuenta este libro, Materialismo storica de Ciccotti
muy superficial: el de Ferrero y de Barbagallo, Una sociología muy positivista;
una interpretación positivista de Vico. La metodología de Ciccotti da lugar
precisamente a historias de tipo Ferrero y a las "exageraciones" de
Barbagallo: acaba por perder el concepto de distinción [y de la concreción
"individual"] y por encontrar que "todo el mundo es pueblo"
y que "cuanto más cambia todo más se parece".
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 5 bis-6.
<16>. Desarrolla política de la
clase popular en la Comuna medieval. En el citado estudio de Ettore Ciccotti (
"Elementi di 'veritII' e di 'certezza' etcétera")1 hay algunas
alusiones al desarrollo histórico de la clase popular de las Comunas,
especialmente dignas de atención y de tratamiento separado. Las guerras
recíprocas de las Comunas y por lo tanto la necesidad de reclutar una fuerza
militar más vigorosa y abundante y de permitir armarse al mayor número, daban
conciencia de su fuerza a los ciudadanos y estrechaban sus filas (o sea que
funcionaban como excitantes de formaciones de partido), Los combatientes
permanecían unidos también en la paz, en un principio por los servicios a
prestar pero luego, con creciente solidaridad, por los fines de utilidad
particular. Se tienen los estatutos de las "sociedades de armas" que
se constituyeron en Bolonia, a lo que parece, hacia 1230, y demuestran el
carácter de su unión y su modo de constitución. Hacia mediados del siglo XIII
había ya veinticuatro, distribuidas según la comarca en que habitaban. Y además
de su oficio político de defensa externa de la Comuna, tenían por objeto
asegurar a cada ciudadano la tutela necesaria para protegerlo contra las
agresiones de los nobles y de los poderosos. Capítulos de sus estatutos —por
ejemplo, de la sociedad llamada de los Leones— llevan usualmente el título
"De adiutorio dando hominibus dicte societatis"; "Quod molestati
iniuste debeant adiuvari ab hominibus dicte societatis." Y a las sanciones
civiles y militares se añadía, además del juramento, una sanción religiosa, con
la común asistencia a la misa y a la celebración de los oficios divinos;
mientras que otras obligaciones comunes, como aquellas, comunes a las
confraternidades pías, de socorrer a los socios pobres, sepultar a los
difuntos, etcétera, hacían la unión cada vez más estrecha y duradera. Por las
funciones mismas de las sociedades se formaron luego cargos y consejos—en
Bolonia. por ejemplo. cuatro u ocho "ministeriales" forjados según
fas ordenanzas de la Sociedad de las Artes o de aquellas más antiguas de la
Comuna—que con el tiempo adquirieron valor más allá de los términos de las
sociedades y hallaron lugar en la constitución de la Comuna.
29
Originariamente, en estas sociedades entran milites a la par de pedites. nobles
y pueblo, aunque éstos en menor número. Pero, paso a paso, los milites, los
nobles, tienden a apartarse como en Siena o, según los casos, pueden ser
expulsados. como en 1270, en Bolonia, Y a medida que el movimiento de
emancipación toma cuerpo, sobrepasando incluso los límites y la forma de estas
sociedades, el elemento popular solicita y obtiene la participación en los
principales cargos públicos. El pueblo se constituye cada vez más en auténtico
partido
Cfr. nota 2 al parágrafo precedente.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 279
político
y para dar mayor eficacia y centralización a su acción se da un jefe, "el
Capitán del pueblo", oficio que según parece Siena tomó de Pisa y que
tanto en el nombre como en la función revela juntamente orígenes y funciones
militares y políticas. El pueblo que ya, una y otra vez, pero esporádicamente,
se había reunido y se había constituido y había tomado decisiones, se
constituye como un ente aparte, que incluso se da sus propias leyes. Campana
propia para sus convocaciones "cum campana Communis non bene
audiatur". Entra en litigio con el Corregidor, al cual discute el derecho
de publicar bandos y con quien el Capitán del pueblo estipula
"paces". Cuando el pueblo no consigue obtener de las Autoridades
comunales las reformas deseadas, hace su secesión. con el apoyo de hombres
eminentes de la Comuna y, constituyéndose en asamblea independiente, comienza a
crear magistraturas propias a imagen de las generales de la Comuna, a atribuir
una jurisdicción al Capitán del pueblo, y a deliberar por su propia autoridad,
dando principio (desde 1255) a toda una obra legislativa. (Estos datos son de
la Comuna de Siena.) Primero prácticamente, y luego también formalmente, el
pueblo consigue hacer aceptar en los Estatutos generales de la Comuna
disposiciones que anteriormente no obligaban más que a los adscritos al
"Pueblo" y eran de uso interno. El pueblo llega así a dominar a la
Comuna, sometiendo a la anterior clase dominante, como en Siena después de
1270, en Bolonia con las Ordenanzas "Sagradas" y
"Sacratísimas", en Florencia con las "Ordenanzas de
justicia". (Provenzan Salvani, en Siena, es un noble que se pone a la
cabeza del pueblo.)
Cfr.
Cuaderno 25 (XXIII), pp. 16-19.
<17>. 1917. Acerca de las causas
que provocaron la terrible crisis de avituallamiento de Turín en julio-agosto
de 1917, debe verse el libro de R. Bachi, L'alimentazione e la politica
annonaria in Italia, en las "Pubblicazioni della Fondazione Carnegie",
Laterza, Bari, y el libro de Umberto Ricci, Il fallimento della politica
annonaria, cd. La Voce, Florencia, 1921.1
30
< 18>. Historia de las clases
subalternas, La mayor parte de los problemas de historia romana que Ciccotti
presenta en su estudio "Elementi di 'veritá' e di `certezza'.
etcétera" (aparte de la verificación de episodios "personales",
Tanaquilla, etcétera) se refieren a sucesos e instituciones de las clases
subalternas (tribuno de la plebe, etcétera).2 En este caso el método de la
"analogía" afirmado y teorizado por Ciccotti puede dar algunos
resultados orientadores, porque careciendo las clases subalternas de autonomía
política, sus iniciativas "defensivas" son forzadas por leyes propias
de necesidad, más complejas y políticamente más coercitivas que las leyes de
necesidad histórica que dirigen las iniciativas de la clase dominante. (La
cuestión de la importancia de las mujeres en la historia romana es similar a la
de las clases subalternas, pero hasta cierto punto: el "machismo"
sólo en cierto sentido puede ser parangonado a un dominio de clase; por lo
tanto aquella cuestión tiene más importancia para la historia de las costumbres
que para la historia política y social.) Otra observación, e importantísima,
debe hacerse sobre los peligros intrínsecos al método de la analogía histórica
como criterio de interpretación: en el Estado antiguo y en el medieval, el centralismo,
tanto territorial como social (y uno no es otra cosa que función del otro) era
mínimo; en cierto sentido el Estado era una "federación" de clases:
las clases subalternas tenían vida por sí mismas, instituciones propias,
etcétera, y en ocasiones estas instituciones tenían funciones estatales: (así
el fenómeno del "doble gobierno" en los periodos de crisis
1 Estas
dos indicaciones bibliográficas fueron tomadas de una nota en la p. 70 del
libro de Arrigo Serpieri, La guerra e le classi rurali italiane
("Publicazioni della Fondazione Carnegie per la Pace
Internazionale"), Laterza, Bari-Yale University Press, New Haven, 1930
[FG, C. carc., Turi II].
Cfr. nota 2 al precedente § 15.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 280
asumía
una evidencia extrema). La única clase excluida de cualquier vida propia, era
la de los esclavos en el mundo clásico y la de los proletarios en el mundo
medieval. No obstante, si bien en muchos aspectos esclavos antiguos y
proletarios medievales se encontraban en las mismas condiciones, su situación
no era idéntica: el intento de Ciompi, ciertamente, no produjo la impresión que
habría producido un intento similar por parte de los esclavos en Roma
(Espartaco que exige ser incluido en el gobierno con los patricios, etcétera).
Mientras que en el Medievo era posible una alianza entre proletarios y pueblo
y, aún más, el apoyo de los proletarios a la dictadura de un príncipe, nada
semejante en el mundo clásico. El Estado moderno abolió muchas autonomías de
las clases subalternas, abolió el Estado federación de clases, pero ciertas
formas de vida interna de las clases subalternas renacen como partido,
sindicato, asociación de cultura. La dictadura moderna abolió también estas
formas de autonomía de clase y se esfuerza por incorporarlas a la actividad
estatal: o sea, la centralización de toda la vida nacional en manos de la clase
dominante se vuelve frenética y absorbente.
Cfr.
Cuaderno 25 (XXIII). pp. 19-20.
<19>. El problema de los jóvenes.
"Los fascistas han vivido demasiado la historia contemporánea para tener
la obligación de conocer a la perfección la pasada." Mussolini, prefacio a
Gli Accordi del Laterano. Discorsi al Parlamento, Librería del Littorio, Roma,
1929.1
31
<20>. Documentos de la época. Un
documento muy importante e interesante es la Relación de la comisión de
investigación para la expedición polar de la aeronave "Italia",
impreso por disposición del Ministerio de Marina en 1930, en Roma, por la
Rivista Marittima.1 (Caporetto").
<21>. La diplomacia italiana antes
de 1914. Un documento muy interesante y curioso sobre esta cuestión es el libro
de Alessandro De Bosdari, Delle guerre balcaniche, della grande guerra e di
alcuni fatti preceduti ad esse, (ed. Mondadori). La Nuova Antologia del 1º de
septiembre de 1927 reproduce uno de sus capítulos: "El estallido de la
guerra balcánica visto desde Sofía", donde se leen gracias de este tipo:
"No puedo negar que la profunda convicción de la orientación austriaca, segura
y permanente guía del Zar de los Búlgaros en toda su política exterior,
adquirida por mí desde los últimos meses de 1911, no me haya impedido ver claro
en la Liga balcánica y en la inminencia de la guerra contra Turquía. A tantos
años de distancia no acabo de reprochármelo lo suficiente (!) porque si no vi
venir un hecho accesorio (?!) y por así decir (!) episódico (!) de la política
búlgara, ello fue únicamente porque veía demasiado clara ( ¡y lo dice en
serio!) la línea principal. Fue como si dijéramos un fenómeno de presbicie
política, y en política la presbicie es mejor que la miopía, así como ésta es,
indudablemente, mejor que la ceguera absoluta de fa cual, debo decir en mi
descargo (!), dieron prueba, en aquella y en tantas ocasiones posteriores,
muchos de mis colegas"2
El pasaje
es interesante incluso desde otros puntos de vista, aparte del que
particularmente atañe al juicio sobre la diplomacia italiana. El candor ameno
lleva a De Bosdari a decir manifiestamente lo que otros solamente piensan para
justificar sus errores y no dicen abiertamente en esta forma. ¿Existe una línea
no formada de "hechos accesorios" y
Este libro, aunque no conservado entre
los libros de la cárcel, fue visto por Gramsci en Turi: aparece en una lista de
libros consignados a Tatiana el 15 de junio de 1930, según un apunte del
Cuaderno 2 (XXIV), p. 163 (cfr. DC).
Cfr. Alessandro De Bosdari, "Lo
scoppio della guerra balcanica visto da Sofia", en Nuova Aniologia, lo. de
septiembre de 1927 (año LXII, fasc. 1331), pp. 90-98. Gramsci cita el principio
del artículo.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 281
de
"episodios", como dice De Bosdari? ¿Y comprender una línea no
significa lograr comprender y por lo tanto, prever y organizar esta cadena de
hechos accesorios? Quien habla de línea en este sentido, en realidad quiere
decir una "categoría sociológica", una "abstracción".
¿Algunas veces adivina? Es verdad, pero a este propósito podría citarse el
pensamiento de Guicciardini sobre la "obstinación".1
<22>. Lorianismo. En una nota
dedicada a Alberto Lumbroso escribí que éste no heredó de su padre las
cualidades de estudioso sobrio, preciso, disciplinado.12 Giacomo Lumbroso,
muerto en 1927 (me parece) 3 fue un historiador de la época helenística,
papirólogo, lexicógrafo de la Grecia alejandrina. (Cfr. el articulo
"Giacomo Lumbroso" de V. Scialoja, en la Nuova Antologia del 16 de
septiembre de 1927.) [Fue también profesor de historia moderna antes de
Fedele?]4
32
<23>. Lurio. Sus memorias,
publicadas en 1927 por N. Zanichelli, Bolonia, se titulan: Ricordi di uno
studente settuagenario. L. 105
(24>. Motivos del Risorgimento. El
separatismo siciliano. Un libro de Luigi Natoli, Rivendicazioni (arraverso le
rivoluzioni siciliane del 1848-1860). Treviso. Cattedra italiana di pubblicità,
1927, 1., 14. "Natoli quiere reaccionar contra aquella tendencia de
estudios y estudiosos que todavía hoy, por escaso dominio de los testimonios o
por residuos de antiguas prevenciones políticas, tiende a desvalorizar la
contribución de Sicilia a la historia unitaria del Risorgimento, El autor
polemiza especialmente con B. Croce. el cual considera la revolución siciliana
de 1848 como un "movimiento separatista" perjudicial para la causa
italiana, etcétera. etcétera"6 Lo que es interesante en esta literatura
siciliana, periodística o libresca, es especialmente el tono fuertemente
polémico e irritado. Ahora bien, la cuestión debería ser simple, desde el punto
de vista histórico: el separatismo o existió o no existió o fue sólo tina
tendencia en una medida a determinarse según el método histórico, haciendo
abstracción de toda evaluación polémica de partido, de corriente o de
ideología, Si el separatismo hubiese existido no sería históricamente
"reprobable" o "inmoral" o "antipatriótico", sino
que hubiera sido un acontecimiento que habría que explicar o reconstruir
históricamente. El hecho de que continúe la polémica encarnizadamente significa
1 Cfr.
Francesco Guicciardini, .Ricordi, I: "Eso que dicen las personas
espirituales de que quien tiene fe realiza cosas grandes y, como dice el
Evangelio, el que tiene fe puede mover montañas, etcétera, es correcto porque
la fe produce obstinación. La fe no es otra cosa que creer con opinión firme y
casi certeza en las cosas que no son razonables, o si son razonables, creerlas
con más resolución de la que manda la razón. El que se aferra a la fe se vuelve
obstinado en aquello que cree, y avanza por su camino intrépido y resuelto,
despreciando las dificultades y peligros, y dispuesto a soportar cualquier
extremo; de donde resulta que, estando las cosas del mundo sometidas a mil
azares y accidentes, puede nacer por muchos lados, al correr del tiempo, una ayuda
inesperada para quien ha perseverado en la obstinación, la cual, siendo causada
por la fe se dice correctamente: quien tiene fe etcétera..." Gramsci
probablemente tenía presente la referencia a este pasaje contenido en el ensayo
de De Sanctis "L'uomo del Guicciardini", en el ni volumen de la
citada edición de los Saggi critici, p. 40.
Cfr. Cuaderno I (XVI), § 32.
3 En
realidad en 1925.
4 Cfr.
Vittorio Scialoja, "Giacomo Lumbroso", en Nuova Antologia, 16 de
septiembre de 1927, cit., pp. 218-22. En el mismo artículo se recuerda que
Lumbroso "fue también estudioso de historia y literatura moderna,
especialmente versado en la historia napoleónica".
5 Esta
indicación bibliográfica de los recuerdos de Luda fue tomada con toda
probabilidad de los anuncios publicitarios publicados (fuera de texto) por la
Nuova Antologia en los números de agosto-septiembre-octubre de 1927 (o bien, en
el mismo periodo, por L'Italia che Scrive).
6 De una
reseña sin firma publicada en la Nuova Antologia, 16 de octubre de 1927, cit.,
pp. 539-40. Una mención de Gramsci a la polémica entre Luigi Natoli y Benedetto
Croce, repelida en el texto de la cita, está en el § 43 del Cuaderno 1 (XVI),
p. 26 bis (Cfr. también nota 11).
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 282
que
existen "intereses actuales" y no sólo pasados en juegos, o sea,
significa que estas mismas publicaciones demuestran precisamente lo que
querrían negar. Natoli parece que sostiene que la acusación de separatismo
juega con el equívoco aprovechando el programa federalista que en un primer
momento pareció a algunos hombres insignes de la isla y a sus representados la
solución más adecuada a las tradiciones políticas locales, etcétera, De
cualquier modo, el hecho de que el programa federalista haya tenido sus más
enérgicos defensores en Sicilia y sea el que más haya durado tiene su
significación,
Cfr.
Cuaderno 19 IX), pp. 124-25.
33
<25>. La función de los católicos
en Italia (Acción Católica). En la Nueva Antologia del 1º de noviembre de 1927,
G. Suardi publica una nota "Quando e come í cattolici poterono partecipare
alle elezioni politiehe", muy interesante y digno de ser conservado como
documento de la actividad y la función de la Acción Católica en Italia. A fines
de septiembre de 1904, después de la huelga general, Suardi fue llamado
telegráficamente a Milán por Tommaso Tittoni, ministro de Asuntos Exteriores en
el gobierno Giolitti (Tittoni se encontraba en su villa de Desio en el momento
de la huelga y parecía que él, dado el peligro de que Milán estuviese a punto
de quedar aislada por falta de comunicaciones, debiera asumir responsabilidades
personales y especiales; este comentario de Suardi me parece que significa que
los reaccionarios locales habían pensado ya en aquella iniciativa, de acuerdo
con Tittoni). Tittoni le comunicó que el Consejo de Ministros había decidido
convocar inmediatamente las elecciones y que era preciso unir todas las fuerzas
liberales y conservadoras en el esfuerzo por cerrarles el paso a los partidos
extremistas. Suardi, exponente liberal de Bergamo, había conseguido en esta
ciudad ponerse de acuerdo con los católicos para las administraciones locales: era
necesario obtener el mismo resultado para las elecciones políticas,
persuadiendo a los católicos de que el no expedit de nada servía a su partido,
perjudicaba a la religión y era gravemente dañino para la patria, dejando libre
el paso al socialismo. Suardi aceptó el encargo. En Bergamo habló con el
abogado Paolo Bonomi y logró convencerlo de ir a Roma, presentarse al Papa y
sumarse a las insistencias de Bonomelli y de otros notables personajes para que
fuese eliminado el non expedit, incluido el de los católicos bergamascos. Pío X
primero se negó a quitar el non expedit, pero aterrorizado por Bonomi que le
pintó un cuadro catastrófico de las consecuencias que tendría en Bergamo la
ruptura entre católicos y el grupo Suardi, "en lento y grave tono, exclamó:
'Hagan, hagan lo que les dicte su conciencia'. (Bonomi): '.¿Hemos comprendido
bien. Santidad? ¿Podemos interpretar que es un sí?' (Papa): 'Hagan lo que les
dicte su conciencia, repito' ". (Inmediatamente después) Suardi tuvo un
coloquio con e! cardenal Agliardi (de tendencia liberal), quien lo puso al
corriente de lo que había sucedido en el Vaticano después de la audiencia
concedida por el Papa a Bonomi. (Agliardi <estaba> de acuerdo con
Bonomelli para que se eliminase el non expedit.) El día siguiente a esta
audiencia un periódico oficioso del Vaticano publicó un artículo que desmentía
los rumores difundidos en torno a la audiencia y a novedades acerca del non
expedit, afirmando taxativamente que en esa cuestión nada había cambiado.
Agliardi pidió audiencia inmediatamente y a sus preguntas el Papa repitió su
fórmula: "He dicho (a los bergamascos) que hagan lo que les dicte su
conciencia". Agliardi hizo publicar un artículo en un periódico romano,
donde se afirmaba que del pensamiento del Papa para las próximas elecciones
políticas eran depositarios el abogado Bonomi y el profesor Rezzara y que a
éstos debían dirigirse las organizaciones católicas. Así se presentaron
candidaturas católicas (Cornaggia en Milán, Cameroni en Treviglio, etcétera) y
en Bergamo aparecieron manifiestos de ciudadanos hasta entonces abstencionistas
en apoyo
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 283
de
candidaturas políticas.1
Para Suardi este acontecimiento señala el
fin del non expedit y representa el logro de la unidad moral de Italia, pero
exagera un tanto, aunque el hecho sin duda es importante.
<26>. América y Europa. En 1927 la
Oficina Internacional del Trabajo de Ginebra publicó los resultados de una
investigación acerca de las relaciones entre patronos y obreros en los Estados
Unidos: Les rélations industrielles aux États Unís. Según Gompers, los
objetivos finales del sindicalismo norteamericano consistirían en la progresiva
institución de un control paritario, que se extendiese desde cada empresa
independiente hasta el conjunto total de la industria y estuviese coronado por
una especie de parlamento orgánico.2 (Ver qué forma adopta en palabras de
Gompers y C. la tendencia de los obreros a la autonomía industrial.)
<27>. El Príncipe Carlos de Roban.
Fundó en 1924 la Federación de Uniones Intelectuales y dirige una revista
(Europäische Gespräche'?). Los italianos participan en esta federación: su
Congreso del 25 se celebró en Milán. La Unión italiana está presidida por S. E.
Vittorio Scialoja 3 En 1927 Rohan publicó un libro sobre Rusia (Moskau. Ein
Skizzenhuch aus Sowietrussland, Verlag G. Braun en Karlsruhe), adonde había
realizado un viaje. El libro debe de ser I interesante dada la personalidad
social del autor. Llega a la conclusión de que Rusia "seinen Weg gefunden
hat".4
<28>. Revistas tipo. Puesto que la
revista tipo Critica de Croce y Politica de Coppola y Rocco exige
inmediatamente un cuerpo de redactores especializados. capaces de proporcionar
con cierta periodicidad un material científicamente seleccionado. puede ser
anticipada con la publicación de un Anuario. Este anuario, como es natural. no
debería tener ninguna semejanza con un Almanaque popular común (cuya
compilación está vinculada cualitativamente al periódico cotidiano, y se hace
teniendo en mente al lector medio del periódico diario): no debería ser tampoco
una antología ocasional de escritos demasiado largos para ser publicados en
otro tipo de revista: por el contrario, debería ser preparado orgánicamente
según un plan general que abarcase bastantes años (cinco altos. por ejemplo) a
fin de presuponer el desarrollo de un programa determinado. Pudría estar
dedicado a un solo tema ti estar dividido en secciones y tratar una serie de
cuestiones fundamentales (la constitución del Estado, la política internacional,
la cuestión agraria. etcétera). Cada Anuario debería ser completo (no debería
tener textos con continuación I y contar con índices analíticos, etcétera.
etcétera,5
Todas las referencias de este parágrafo
fueron tomadas del artículo de Gianforte Suardi, "Quando e come i
cattolici poterono partecipare alle elezioni politiche", en Nuova
Antologia, lo, de noviembre de 1927 (año LXII, fasc. 1335), pp. 118-23.
Estas tesis de Samuel Gompers y los demás
datos de este parágrafo fueron tomados del artículo, firmado Munitor, "Gli
albori di un nuovo spirito sociale in America", en Nuora Antologia, 16 de
noviembre de 1927 (año LXII, fasc. 1336), pp. 239-44.
Las noticias de esta primera parte del
parágrafo fueron tomadas de un artículo de A. Rovini, “Il 4º Congresso
Internazionale delle Unioni Intellettualli", en Nuova Antologia, lo. de
noviembre de 1927, cit., pp. 129-30,
Los datos y la cita del libro de Karl
Rohan (Moskart. Ein Skizzenbuch au.s. Sowietrunkul. Braun, Karlsruhe, 1927)
fueron tomadas de otro artículo de A. Rovini, "Un príncipe nella Russia
bolscevica", en Nuova Antologia, 16 de diciembre de 1927 (año X1,11, fasc.
1338), pp. 538-39.
Gramsci vuelve sobre el significado de
esta propuesta en un texto A del Cuaderno 4 (XIII), § 49, pp. 18-19, y en el
correspondiente texto C del Cuaderno 12 (XXIX), § 1, p. 7. Un "anuario de
la clase obrera" había sido ya proyectado por Gramsci hacia 1924, pero con
características distintas a las aquí indicadas y más cercanas a! tipo del
Almanaque Popular del que Gramsci se ocupa en el Cuaderno 14 (1), § 60; véase
el plan de trabajo esbozado a este propósito en la carta de Viena al Comité
Ejecutivo del PCI, del 24 de diciembre de 1923, Cfr. Rinascita, 22 de enero de
1966 (año XXIII, n. 4), p. 23: "Les propongo a ustedes la compilación de
una especie de anuario de la clase obrera que contenga, sucintamente, todo
aquello que puede interesar a un miembro del partido o a un simpatizante; ya he
hecho el plan para el contenido y he pensado incluso en la distribución del
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 284
Cfr.
Cuaderno, 24 (XXVII). p, 15.
35
<29>. El Catálogo de catálogos del
libro italiano publicado por la Sociedad General de las Mensajerías Italianas
de Bolonia en 1926 (me parece que se han publicado sucesivamente otros
suplementos) es una publicación que debe tenerse presente para las
investigaciones bibliográficas. Este repertorio contiene los datos de 65.000
volúmenes (menos el del editor) clasificados en 18 clases y dos índices
alfabéticos, uno de autores, editores y traductores y otro de temas con sus
respectivas llamadas a la clase y al número de orden.1
Cfr.
Cuaderno 26 (XII), p. 3.
<30>. Otra publicación
bibliográfica que debe tenerse presente es el Catalogo metodico degli scritti
contenuti nelle Publicazioni periodiche ilaliane e straniere, publicado por la
Biblioteca de la Cámara de Diputados.2
Cfr.
Cuaderno 26 (XII), p. 3.
<31>. Revistas tipo. Para una
exposición general de los principales tipos de revistas anotar la actividad
periodística de Carlo Cattaneo: el Archivio Triennale y el Politecnico. El
PolIIecnico es un tipo de revista que debe estudiarse cuidadosamente (junto con
la revista Scientia de Rignano).
Sobre
Antonio Labriola: resumen objetivo sistemático de sus publicaciones sobre el
materialismo histórico para sustituir los volúmenes —agotados que la familia no
reedita; esta tarea sería el comienzo de la actividad para volver a poner en
circulación las posiciones filosóficas de Labriola que son poco conocidas fuera
de un círculo limitado.
Leone
Davidovi en sus memorias habla de un "dilettantismo" de Labriola:3
¡es asombroso!
trabajo
para los diversos capítulos. Podría salir en el segundo semestre de 1924 en un
libro de 600 o 700 páginas. En una treintena de capítulos se podría dar: una
reseña del movimiento político y sindical internacional: un examen de la
situación italiana desde todos los puntos de vista (económico, político,
militar, del trabajo, financiero, etcétera...). Una parte debería estar
dedicada al marxismo y a su historia especialmente en Italia. Una parte a
Rusia, a su organización política, a su situación económica, a la historia del
partido bolchevique, etcétera... Un capítulo debería resumir la doctrina y la
táctica de la Comintern, tal como se han venido desarrollando en los congresos,
en los Ejecutivos ampliados y en las más importantes manifestaciones del Comité
Ejecutivo). Pienso que después de tres años de guerra civil y, por tanto, de
grandes dificultades para seguir sistemáticamente los periódicos y las
publicaciones del partido, un gran número de obreros, especialmente entre los
emigrados, estarían muy satisfechos de tener a su disposición un libro como
éste del que les he esbozado el contenido".
Estas indicaciones sobre el Catálogo de
los catálogos del libro italiano fueron tomadas de una nota de Aldo Sorani en
la sección "Bibliografías" ("Un repertorio della bibliografia
italiana"), en Il Marzocco, 17 de junio de 1927 (año XXXIII, n. 25).
Noticias sobre la publicación sucesiva de los suplementos de este Catálogo
pueden haber sido obtenidas en anuncios publicados por la Italia che Scrive.
La indicación fue tomada de una breve
nota, "Un repertorio di publicazioni periodiche", publicada por Il
Marzocco, 22 de julio de 1928 (año XXXIII, n. 30).
Véase León Trotsky, Mi vida. Ensayo
autobiográfico, ed. Juan Pablos, México, 1973, p. 131: "Conseguimos entrar
de contrabando a la cárcel das célebres folletos del viejo hegeliano marxista
italiano Antonio Labriola, traducidos al francés, cuya lectura me entusiasmó.
Labriola manejaba corno pocos escritores latinos la dialéctica materialista en
el campo de la filosofía de la historia, si bien en cuestiones políticas no
podía enseñar nada. Bajo el brillante diletantismo de sus doctrinas, se
ocultaban profundas verdades. Labriola despacha de un modo magnífico esa teoría
de la complejidad de factores que reinan en el olimpo de la historia y presiden
desde allí los destinos del hombre. A pesar de los treinta años transcurridos
desde que le leí, todavía recuerdo perfectamente su argumentación y aquél su
refrán constante de las ideas no se caen del cielo'. Al lado de este autor,
¡cómo palidecían los teóricos rusos como Lavrof, Mikailovsky, Kareief y otros
apologistas de la teoría clásica!". Para tener en la cárcel este libro de
Trotsky, Gramsci tuvo que seguir un largo procedimiento. En un primer momento,
con una carta fechada el 25 de agosto de 1930, encargó a su hermano Carlo que
iniciase el trámite necesario para ser autorizado a la lectura de este y otros
libros "prohibidos". Pero la carta no fue cursada; pidió entonces que
fuese transmitida al Ministerio de Justicia, el cual sin embargo confirmó la
prohibición (cfr. J.C, 363-66). Posteriormente, apelando al reglamento, Gramsci
insistió en su solicitud, con una instancia al jefe del gobierno enviada en
septiembre de 1930: el boceto de tal instancia está en el Cuaderno 2 (XXIV),
pp. 159-60 (cfr. DC). El lo. de diciembre de 1930 Gramsci advertía a Tatiana
que la instancia había sido al fin acogida y encargaba
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 285
No se
comprende este juicio, que no se justifica más que como un reflejo
"inconsciente" de una tradición de la socialdemocracia rusa y
especialmente de las opiniones de Plejánov. En realidad, Labriola, afirmando
que la filosofía del marxismo está contenida en el marxismo mismo, es el único
que trató de dar una base científica al materialismo histórico. La tendencia
dominante ha dado lugar a dos corrientes: 1] aquella, representada por Plejánov
(cfr. Cuestiones fundamentales del marxismo)1 que recae en el materialismo
vulgar, después de haberse esforzado por resolver el problema de los orígenes
del pensamiento de Marx sin haber sabido plantear correctamente el problema; el
estudio de la cultura filosófica de Marx (o de las "fuentes" de su
filosofía) es ciertamente necesario, pero como premisa al estudio, mucho, más
importante, de su propia filosofía, que no se agota en las "fuentes"
o en la "cultura" personal. Este trabajo muestra el método
positivista clásico seguido por Plejánov y su escasa capacidad especulativa; 2]
esta tendencia creó su opuesta, de vincular el marxismo con el kantismo, y con
ello condujo, en último análisis, a la conclusión oportunista expresada por
Otto Bauer en su reciente librito Socialismo y religión de que el marxismo
puede ser "sostenido" o "integrado" por una filosofía
cualquiera, por lo tanto también por la llamada "filosofía perenne de la
religión".2
36 Pongo
ésta como segunda tendencia, porque ella, con su agnosticismo, abarca todas las
tendencias menores no "materialistas vulgares", hasta la freudiana de
De Man. ¿Por qué Labriola no tuvo éxito en la literatura socialdemócrata? Puede
decirse a propósito de la filosofía del marxismo lo que la Luxemburgo dice a
propósito de la economía:43 en el periodo romántico de la lucha, del Sturm und
Drang popular, se apunta to -'a el interés hacia las armas más inmediatas,
hacia los problemas de táctica política. Pero desde el momento en que existe un
nuevo tipo de Estado, nace [concretamente] el problema de una nueva
civilización y con ello la necesidad de elaborar las concepciones más
generales, las armas más refinadas y decisivas. He aquí que Labriola deba volverse
a poner en circulación y su planteamiento del problema filosófico deba hacerse
predominar. Ésta es una lucha por la cultura superior, la parte positiva de la
lucha por la cultura que se manifiesta en forma negativa y polémica con los a-
privativos y los anti— (anticlericalismo, ateísmo, etcétera). Ésta es la forma
moderna
a su
cuñada que le hiciera expedir por la librería el libro de Trotsky (cfr. LC,
385) . No está claro, sin embargo, si este parágrafo fue escrito después del
lo, de diciembre de 1930: ya que el precedente § 13 está fechado por el mismo
Gramsci el 30 de mayo de 1930 y el subsiguiente § 32 resulta escrito antes del
2 de octubre de 1930.
Cfr. Georgui Valentinovich Plejanov, Les
questions fondamentales du marxisme, Editions Sociales Internationales, Paris,
1927 [FG, C. cace., Turi I1,
Cfr. Otto Bauer, Le socialisime, la
religion et L'Église, Bruxelles, 1928 TFG, C. cure., Turi 11,
Alusión al texto de Rosa Luxemburgo,
"Stillstand und Fortschritt tim Marxismus" (Estancamiento y progreso
en el marxismo), publicado por primera vez en Vorwärts de Berlín el 14 de marzo
de 1903, en ocasión del vigésimo aniversario de la muerte de Marx. Luxemburgo
escribe en este artículo: "El tercer tomo del Capital debe considerarse
sin duda como el complemento de la crítica marxiana del capitalismo. Sin el
tercer torno no se pueden comprender la particular ley dominante de la tasa de
ganancia, la división de la plusvalía en ganancia, interés y renta, el efecto
de la ley del valor en el interior de la competencia. Pero —y esto es lo
esencial— todos estos problemas, por importantes que sean desde el punto de
vista teórico, son sin embargo suficientemente indiferentes desde el punto de
vista de la lucha de clases práctica. Para ésta el gran problema teórico era el
origen de la plusvalía, o sea la explicación científica de la explotación así
como la tendencia a la socialización del proceso de producción, o sea la
explicación científica de los fundamentos objetivos de la transformación
socialista. A ambos problemas responde ya el primer tomo, que deduce la
'expropiación de los expropiadores' como inevitable resultado final de la
producción de la plusvalía y de la progresiva concentración de capitales. Con
esto las necesidades teóricas auténticas del movimiento obrero quedaban
satisfechas en sus líneas generales. Cómo se divide la plusvalía entre los
grupos independientes de explotadores y qué modificaciones provoca la
competencia en la producción con respecto a esta repartición, eran cosas que no
representaban ningún interés inmediato para la lucha de clase del proletariado.
Y por eso el tercer tomo del Capital ha seguido siendo hasta ahora para el
socialismo un capítulo no leído. [...1 Sólo en la medida en que nuestro
movimiento entra en etapas más avanzadas y afronta nuevas cuestiones prácticas,
es que acudimos de nuevo a la reserva conceptual marxiana, para elaborar y
valorizar nuevos fragmentos aislados de su doctrina" (Rosa Luxemburg,
Scritti scelti, a cargo de Luciano Amodio, Edizioni Avanti, Milán, 1963, pp.
262-64). Ciertamente Gramsci había leído este artículo de Rosa Luxemburgo, al
cual se refiere también en otras notas, en una selección de escritos sobre
Marx, a cargo de D. Riazanov: Karl Marx inmune, prosear et révolutionnaire,
Editions Sociales lnternationales, París, 1928.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 286
del
laicismo tradicional que se halla en la base del nuevo tipo de Estado.
El
tratamiento analítico y sistemático de la concepción de Labriola podría ser la
sección filosófica de la revista tipo Voce — Leonardo (Ordine Nuovo) a y podría
alimentar la sección al menos por seis meses o un año. Sería preciso, además,
compilar una bibliografía "internacional" sobre Labriola (Neue Zeit,
etcétera).
ª En el
manuscrito: “O.N.”
[Temas de
cultura.] Sobre Andrea Costa: selección de sus proclamas y manifiestos del
primer periodo de actividad romañola: recopilación crítica, con anotaciones y
comentarios históricos y políticos.
Cfr.
Cuaderno 24 (XXVII), pp. 18-19; Cuaderno 11 (XVIII), pp. 78 bis-80.
<32>. “Rendre la vie
impossible." " Il y a deux façons de tuer: une, que l'on désigne
franchement par le verbe tuer; l'autre, celle qui reste sous-entendue
d'habitude derriére ce euphémisme délicat: 'rendre la vie impossible'. C'est le
mode d'assassinat, lent et obscur, qui consomme une foule d'invisibles
complices. C'est un 'auto-da fé' sans 'coroza' et sans flammes, perpétré par
une Inquisition sans jugo ni sentence ..." Eugenio D'Ors, La vie de Goya,
ed. GalIImard, p. 41.1 En otro lugar la llama "inquisición difusa".2
<33>. Algunas causas de error. Un
gobierno, o un hombre político, o un grupo social, aplica una disposición
política o económica. De ahí se sacan demasiado fácilmente conclusiones
generales de interpretación de la realidad presente y de previsión del
desarrollo de esta realidad.
No se tiene suficientemente en cuenta el
hecho de que la disposición aplicada, la iniciativa promovida, etcétera, puede
haberse debido a un error de cálculo, y no representar por lo tanto ninguna
"actividad histórica concreta". En la vida histórica, como en la vida
biológica, junto a los que nacen vivos existen los abortos. Historia y política
están estrechamente unidas, incluso son una misma cosa, pero hay que distinguir
en la apreciación los hechos históricos y los hechos y actos políticos. En la
historia, dada su larga perspectiva hacia el pasado y dado que los resultados
mismos de las iniciativas son un documento de la vitalidad histórica, se
cometen menos errores que en la apreciación de los hechos y de los actos
políticos en curso. Por ello, el gran político no puede dejar de ser
"cultísimo", eso es, debe "conocer" el máximo de elementos
de la vida actual; conocerlos no "librescamente", como
"erudición", sino en forma "viva", como sustancia concreta
de "intuición" política (sin embargo, para que se conviertan en él en
sustancia viva de "intuición" será preciso aprenderlos también
"librescamente").
<34>. Pasado y presente, El aspecto
de la crisis moderna que es lamentado como "oleada de materialismo"
está vinculado a lo que se llama "crisis de autoridad". Si la clase
dominante ha perdido el consenso, o sea, si no es ya "dirigente",
sino únicamente "dominante", detentadora de la pura fuerza
coercitiva, esto significa precisamente que las grandes masas se han apartado
de las ideologías tradicionales, no creen ya en lo que antes creían, etcétera.
La crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no
puede nacer: en este interregno se verifican los fenómenos morbosos más
variados.
A este
parágrafo deben vincularse algunas observaciones hechas sobre la llamada
Eugéne D'Ors, La Sir• de Goya, NRF,
Gallimard, Paris, 1928 [FG. C. tare., •Turi II]. Este titulo está incluido es
una lista de libros consignados a Carlo el 2 de octubre de 1930, según tina
minina del Cuaderno 2 (XXIV), p. 163 (Cfr. DCI.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 287
"cuestión
de los jóvenes"1 determinada por la "crisis de autoridad" de las
viejas generaciones dirigentes y por el impedimento mecánico que obstruye el
desempeño de su misión a aquellos que podrían dirigir. El problema es éste:
¿una ruptura tan grave entre masas populares e ideologías dominantes como la
que tuvo lugar en la posguerra, puede ser "remediada" con el puro
ejercicio de la fuerza que impide imponerse a las nuevas ideologías? El
interregno, la crisis a la que así se impide su solución históricamente normal,
¿se resolverá necesariamente a favor de una restauración de lo viejo? Dado el
carácter de las ideologías, esto debe excluirse, pero no en sentido absoluto.
Entre tanto, la depresión física conducirá, a la larga, a un escepticismo
difuso y nacerá una nueva "combinación" en la que, por ejemplo, el
catolicismo se convertirá aún más en puro jesuitismo, etcétera. También de esto
se puede concluir que se forman las condiciones más favorables para una
expansión inaudita del materialismo histórico. La misma pobreza inicial que el
materialismo histórico no puede dejar de tener como teoría difusa de masas, lo
hará más expansivo. La muerte de las viejas ideologías se verifica como
escepticismo frente a todas las teorías y las fórmulas generales y aplicación
al puro hecho económico (ganancia, etcétera) y a la política no sólo realista
de hecho (como lo es siempre), sino cínica en su manifestación inmediata
(recordar la historia del Preludio a Maquiavelo2 escrito seguramente bajo la
influencia del profesor Rensi quien en cierto periodo —en el 21 o el 22— exaltó
la esclavitud como medio moderno de política económica). 3 Pero esta reducción
a la economía y a la política significa precisamente
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 127.
Alusión al artículo de Benito Mussolini,
"Preludio al Machiavelli", publicado en Gerarchia, abril de 1924 (año
III, n. 4), ahora en Opera omnia, a cargo de E. y D. Susmel. cit., vol. XX, pp.
251-54. En este artículo, entre otras cosas. Mussolini escribía. exaltado
"el agudo pesimismo de Maquiavelo frente a la naturaleza humana":
"Es también evidente que Maquiavelo. juzgando a los hombres como los
juzgaba, no se refería solamente a los de su tiempo. a los florentinos,
toscanos, italianos que vivieron en el límite entre los siglos xv y XVI, sino a
los hombres sin limitación de espacio ni de tiempo. Ha pasado bastante tiempo,
pero si me fuera lícito juzgar a mis semejantes y contemporáneos, yo no podría
de ningún modo atenuar los juicios de Maquiavelo. Debería, seguramente.
agravarlos. Maquiavelo no se engañó y no engañó al Príncipe. La antítesis entre
Príncipe y pueblo, entre
Estado e
individuo, es fatal en el concepto de Maquiavelo. Aquello que fue llamado
utilitarismo, pragmatismo. cinismo maquiavélico, brota naturalmente de esta
posición inicial, La palabra Príncipe debe entenderse como Estado. En el
concepto de Maquiavelo el Príncipe es el Estado. Mientras los individuos
tienden. impulsados por su egoísmo, al atomismo social, el Estado representa
una organización y una limitación. El individuo tiende a evadirse
continuamente. Tiende a desobedecer las leyes, a no pagar los tributos, a no
hacer la guerra. Son pocos aquellos que —héroes o santos— sacrifican su propio
yo en el altar del Estado [. . .], Es por lo tanto inmanente, incluso en los
regímenes tal como nos fueron confeccionados por la Enciclopedia —que pecaba, a
través de Rousseati, de un exceso inconmensurable de optimismo— la disensión
entre la fuerza organizada del Estado y el fragmentarismo de los individuos y
de los grupos, Regímenes exclusivamente consensuales no han existido nunca. no
existen, no existirán probablemente jamás",
Cfr. Giuseppe Rensi, "La 'belva
bionda'", en Rivista di Milano, 5 de marzo de 1920, reeditado en Principi
di politica impopolare, Zanichelli, Bolonia, 1920. pp. 162-74' "El
desorden y la profunda separación de los espíritus, dominante en el campa
moral, se refleja en el campo económico. Resulta ya obvio para todos que la
falta de coordinación en el campo del trabajo es completa. Agitaciones, huelgas
continuas, pretensiones cada vez mayores e incesantes, apareciendo regularmente
una nueva apenas la anterior ha sido satisfecha —este tumulto convulsivo, con
el que resulta manifiesto que la clase obrera expresa, no ya su voluntad de
mejoramientos económicos, sino ya decididamente su voluntad de poder— paralizan
profundamente la industria y la producción. Y en consecuencia se hace también
cada vez más obvio para todos que, o las huelgas, agitaciones, pretensiones,
destruirán la armazón social, destruirán la delicada trama de interdependencia
entre trabajo, necesidades, población, distribución de ésta, haciendo regresar
a la humanidad a una economía primitiva; o bien hace falta aquí una autoridad
que se imponga, que introduzca, necesariamente con la fuerza, el orden, la
regularidad, la necesaria disciplina y subordinación del individuo a la
sociedad y a las necesidades de ésta; es precisa una forma de coartación de los
impulsos, de los caprichos, de las explosiones de los intereses individuales; o
sea (si se quiere extremar la expresión) una forma de esclavitud, en cuanto
ésta consiste en una presión que obliga al individuo a disponer de su tiempo y
de su actividad no enteramente a su beneplácito. Y adviértase: después de que
cesó la antigua esclavitud y servidumbre esta presión fue la que se introdujo
automáticamente en el sistema del asalariado, en el hecho de que, estando los
obreros faltos de cualquier otro medio de subsistencia, tenían para poder vivir
que proporcionar un cierto trabajo rigurosamente determinado. Supuestamente
desaparecido el asalariado, los obreros dueños de los medios de producción y de
la industria, y al mismo tiempo detentadores de toda forma de poder, no se
podrá evitar sustituir la presión automática que obliga al trabajo regular que
el sistema del salario proporcionaba, con alguna otra especie de presión que dé
el mismo resultado, esto es, de obligar a aquel trabajo regular, contra el que
la índole de todos los hombres, si no es doblegada, ineluctablemente se
rebela" (pp. 164-65), Ya en un artículo anterior, "Rivoluzioni di
schiaveria" (incluido en el mismo volumen), Rensi había escrito: "Yo
planteo la cuestión general así: el obrero hombre en cuanto que trabaja— ¿puede
ser el patrón? Y la respuesta negativa me parece indudable. El trabajador —y
esto se dice no sólo del
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 288
reducción
de las superestructuras más elevadas a aquellas más adheridas a la estructura,
o sea posibilidad [y necesidad] de formación de una nueva cultura.
38
<35>. Giuseppe Rensi. Es preciso
investigar toda su carrera político-intelectual. Fue colaborador de la Critica
Sociale (seguramente también estuvo como desterrado en Suiza después del 1894 o
98).1 Su actual actitud "moralista" (ver sus artículos en la Nuova
Rivista Storica)2 debe confrontarse con sus manifestaciones literarias y
periodísticas de los años 1921-22-23 (artículos en el Popolo d'Italia3.
Recordar su polémica con Gentile en el Popolo d'Italia después del congreso de
filósofos celebrado en Milán4 en 1926.a
ª En el
manuscrito: “1925”.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII). p. 6.
trabajador
manual, aquél que se supone que es el auténtico "proletario", sino de
los trabajadores pertenecientes a las profesiones liberales y burguesas,
médicos, ingenieros, abogados— al trabajador, digo, en cuanto que trabaja, es y
no puede dejar de ser dependiente, sometido, siervo en alguna medida y manera
de aquél que exige sus funciones. Es a éstos a quienes, en cuanto trabaja,
enajena su actividad y su tiempo, o sea su vida. Éstos pueden y deben mandarle:
deben poder, en los límites del trabajo, hacerle hacer lo que él quiere, y
tener, al menos con el despido, el medio para obligarlo, siempre en los límites
del trabajo, a obedecerlo, Aristóteles tenía perfectamente razón cuando
sostenía la necesidad y la eternidad de la esclavitud" (pp. 3-4) . El
libro Principi di politica impopolare estaba dedicado a Filippo Turati y
llevaba en el frontispicio la siguiente cita de Maquiavelo: "Por el
ejemplo de los Cónsules romanos que reconciliaron a los Ardeati, se nota el
modo como se debe componer una ciudad dividida: el cual no es otro ni de otro
modo se debe medicar, que matar a los cabecillas de tumultos" (Discorsi,
libro III, cap. XXVII).
Giuseppe Rensi (1871-1941) inició su
colaboración en la Crítica Sociale en 1895: emigrado a Suiza en 1898, regresó a
Italia en 1908.
La alusión debe referirse a dos artículos
de Giuseppe Rensi: "La ragione del male nella storia secondo Seneca e
Renouvier", en Nuova Rivista Storica, mayo-agosto de 1929 (año XIII, fasc.
111-IV), pp. 255-70; "neccesitá e razionalitá", ibid., enero-abril de
1930 (año XIV, fasc. 1-I1), pp. 21-28: En este último artículo, polemizando con
la tesis de la racionalidad de la historia, Rensi escribía: "Afirma un
principio ético sólo quien niega la racionalidad de la historia, Porque, mientras
quien admite esta última, está obligado a admitir que la racionalidad se
encarna en tos hechos injustos, monstruosos, atroces, de los que la historia
pasada y presente está llena, y a reconocer tales hechos como racionales, quien
la niega la niega precisamente porque ante su vivo y vigilante sentido ético
tales hechos no consienten justificación (ni siquiera la de un pretendido bien
que se alcanzaría mediante ellos, bien el cual siempre, por el contrario, podía
perfectamente efectuarse sin aquellos hechos que con esto se pretende excusar),
La niega, en suma, porque el sentido ético en él es insuprimible, y él pretende
someter sin transición a su inicio los hechos, no a hacerlo plegarse ante los
hechos y prescindir de los hechos. Sólo a un vigilante sentido ético como éste
resalta la antítesis irreductible entre realidad histórica y eticidad, o sea
entre historia y racionalidad. Sólo éste advierte que la historia no
corresponde a la moral, no es como debería ser, no es racional. El grado de
eticidad de un individuo se mide pues precisamente por el grado en que le
resulta moralmente intolerable la historia, por la cantidad de motivos de
condena y acusación que él siente que debe elevar contra ella oL sea de la
medida en que la siente irracional. La viveza del sentido de la
irracionalidad
de la historia es la piedra de toque de la eticidad personal" (p. 28),
Giuseppe Rensi colaboró en el Popolo
d'Italia desde 1915; intensificó su colaboración, con artículos de inspiración
nacionalista, antisocialista y conservadora, en 1919-20-21 (pero no en 1923,
habiéndose alejado del fascismo después de la Marcha sobre Roma). Estos
artículos se hallan recogidos, junto con escritos aparecidos en otros
periódicas y revistas, en los libros L'orma di
Protagora,
Treves, Milán, 1920. y Teoria e pratica della reaziune politica, Soc.
Editoriale La Stampa Commerciale. Milán, 1922.
El VI Congreso Nacional de Filosofía,
celebrado en Milán del 28 al 30 de marzo de 1926, dio lugar a una manifestación
pública de antifaseismo a consecuencia de un valeroso discurso del profesor
Francesco De Santo sobre "L'alta cultura e la libertó", Comentando
este Congreso, que luego fue suspendido por las autoridades fascistas, Giovanni
Gentile, en un artículo publicado en er Popolo d'Italia del 14 de abril de
1926, atacaba entre otros también a Rensi, "ese filósofo alegre que enseña
en Génova, y salta y baila y hace payasadas ante el público, demostrando hoy la
verdad, mañana la falsedad de cualquier filosofía que caiga en sus manos,
primero idealista, luego escéptico, más tarde dogmático, ayer filósofo de la
autoridad y hoy de la libertad, sofista siempre y cerebro vano, aplaudido esta
vez también él en Milán por su última farsa, del 'Materialismo crítico': corno
si dijéramos del círculo cuadrado". El artículo está reeditado en Giovanni
Gentile, Fascismo e callara, Treves, Milán, 1928 [FG, C. carc., Turi II, pp.
103-9, Al ataque de Gentile, Rensi respondió con una carta al Popolo d'Italia
(publicada por el mismo periódico el 16 de abril de 1926), donde reivindicaba
sus antiguos méritos: "Cualesquiera que sean las opiniones de! senador
Gentile a mi respecto, me consuela el pensamiento de que la opinión ayer
expresada por él no puede ser compartida por el Paludo allana. De otra manera,
¿cómo habría sido posible que con fecha del 2 de noviembre de 1922 el director
de este periódico me escribiese que, teniendo 'hoy más que nunca necesidad de
buena colaboración' deseaba 'poder contar conmigo' para la continuación de la
que yo había dado a este periódico durante el periodo bolchevique, cuando al
menos las tres cuartas partes de aquellos que ahora colaboran ahí no se
dignaban o no se atrevían a escribir en él?" Rensi recordaba también que
el mismo Gentile, el año anterior, le había invitado a colaborar en la
Enciclopedia Treccani.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 289
<36>. Hechos de cultura. El
episodio Salgari, contrapuesto a Julio Verne, con la intervención del ministro
Fedele, campañas risibles en el Raduno, órgano del sindicato de autores y
escritores, etcétera, 1 debe situarse junto a la representación de la farsa
Un'avventura galante ai bagni di Cernobbio representada el 13 de octubre de
1928 en Alfonsine con motivo de la celebración del primer centenario de la
muerte de Vincenzo Monti. Esta farsa, publicada en 1858 como complemento
editorial de una obra teatral de Giovanni De Castro, es de un Vincenzo Monti,
profesor en Coma por aquella época (en una simple lectura se advierte la
imposibilidad de la atribución a Monti), pero fue "descubierta",
atribuida a Monti y representada en Alfonsine, ante las autoridades, en una
fiesta oficial, en el centenario montiano. 2 (Ver, por si acaso, en los
periódicos de la época, el autor del asombroso descubrimiento y los personajes
oficiales que se tragaron una tan gorda.)
39
<37>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Poquísimos "escritores" católicos en liana, especialmente
en la poesía y en la novela. Gallarati-Scoiti (de quien mencioné en otra nota3
un rasgo característico de las Storie dell'Amor Sacro e dell Amor Profano; 4
pero que sin embargo posee cierta dignidad). Paolo Arcari (más conocido corno
autor de ensayos literarios y políticos).5 Luciano Gennari (quien escribió
mucho en idioma francés),6 No es posible hacer una confrontación entre los
escritores católicos italianos y los franceses (Bourget, Bazin, Mauriac,
Bernanos). Crispolti escribió una novela, II Duelo, de propaganda.7 En
realidad, el catolicismo italiano es tan estéril en el campo literario como en
los otros campos de la cultura (cfr. Missiroli).8 (Maria di Borio.)9
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), pp. 49-50.
<38>. Los sobrinitos del padre
Bresciani, A. Panzini: La vida de Cavour. "Un escritor inglés ha llamado a
la historia de la unidad de Italia la más novelesca historia de los tiempos
modernos.10, (Panzini, además de crear lugares comunes para los argumentos que
trata, se las ingenia para recopilar todos los lugares comunes que sobre el
mismo tema hayan sido escritos por otros autores, especialmente extranjeros:
debe tener un fichero especial de lugares comunes, para condimentar
oportunamente todos sus escritos.) "El rey Vittorio nació con la espada y
sin miedo: dos terribles bigotes, una gran barba. Le gustaban las mujeres
hermosas y la música del cañón. ¡Un gran rey!"
Este
lugar común debe unirse al otro sobre la "tradición" militar del
Piamonte y de su
Cfr. sobre este episodio el precedente §
9,
Las noticias sobre la representación de
la farsa Un'arventura galante al bagni di Cernobbio fueron tomadas de una carta
de Carlo Volpati publicada por Il Marzocco, 4 de noviembre de 1928 (año XXXIII,
n. 45), en la sección "Comentarios y fragmentos" "¿Fu Vincenzo
Monti l'autore dell"Avventura galante'?"
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 93.
Cfr. nota 1 al citado § 93 del Cuaderno I
(XVI).
Sobre Paolo Areari otro elemento de
información se halla anotado en el texto C. Cfr. nota 2 al § 35 del Cuaderno 23
(VI).
6 Una
novela de Luciano Gennari, L’Italie qui vient, publicada en París en 1929, fue
premiada por la Academia Francesa.
7 Cfr.
Filippo Crispolti, Un duello, novela, Treves, Milán, 1900.
8 La
alusión se refiere al libro de Mario Missiroli, Date a Cesare (La politica
religiosa di Mussolini con doeumenti inediti), Tipografía del Littorio. Roma,
sf. (pero 1929) (FG, C. cure., Turi 111, citado explícitamente en el
correspondiente texto C. El juicio de Missiroli se refiere en forma explícita a
la pobreza de los estudios religiosos en Italia, pero loca también otros campos
de la cultura católica italiana (cfr. ibid., pp. 391-99).
9 Un
severo juicio de Gramsci sobre la escritora católica Maria Di 8orio aparece ya
en una nota de 1916, en la sección "Sotto la Mole" del Avanti!. Aquí
se subraya la franeofilia de la Di Borio, "tan aburrida novelista como
beatona predicadora de virtuosismo" (SM, 184).
10 Así
comienza la primera parte de la Vita di Cavour de Alfredo 'Panzini, aparecida
en L'Italia Letteraria del 9 de junio de 1929 (año 1, n, 10). Las otras citas
de este texto de Panzini fueron tornadas no sólo de la primera parte sino
también de los capítulos siguientes, que Gramsci, al escribir este parágrafo,
tenía evidentemente a la mano.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 290
aristocracia:
en realidad, en Piamonte ha faltado una "tradición" militar, o sea
una "continuidad" de personal militar de primer orden, y esto se
demostró en las guerras del Risorgimento, en las que no se reveló ninguna
personalidad sino que, por el contrario, afloraron muchas deficiencias
internas: en Piamonte había una población apta para las armas. de la que se
podía extraer un buen ejército, y de tanto en tanto surgieron figuras militares
de primer orden. como Emanuele Filiberto, Carlo Emanuele. etcétera, pero faltó
precisamente una tradición. una continuidad en la aristocracia, en la
oficialidad superior: Cfr. lo que sucedió en el 48 cuando no se sabía de dónde
sacar un comandante para el ejército y hubo que recurrir a un fantoche polaco.
Las cualidades guerreras de Vittorio Emanuele II consistieron solamente en
cierto coraje personal. del cual habría que pensar que es muy raro en Italia
puesto que tanto se insiste en mencionarlo: es un poco la misma cuestión de la
"hombría de bien": habría que pensar que en Italia la inmensa mayoría
son unos bribones, si el ser hombres de bien es elevado a título de distinción.
A propósito de Vittorio Emanuele II, recordar una anécdota referida por
Ferdinando Martini en su libro póstumo de memorias: cuenta, poco más o menos
(consultar) que Vittorio Emanuele, después de la toma de Roma, dijo que le
disgustaba que ya no hubiese nada más que tomar, y esto parecía demostrar, a
quien contaba la anécdota, que no había existido un rey más conquistador que
Vittorio Emanuele.1 Podrían dársele a esta anécdota muchas otras explicaciones,
y no muy brillantes. Recordar el epistolario de M. D'Azeglio publicado por
Bollea en el Bolletino Storieo Subalpino:2 cuestiones entre Vittorio Emanuele y
Quintino Sella:3
Lo que siempre me ha asombrado es que se
insiste tanto en las publicaciones tendientes a hacer popular la figura de
Vittorio Emanuele por medio de las anécdotas galantes en las cuales altos
funcionarios y oficiales visitaban familias para convencer a los padres de que
dejasen a sus hijas ir a la cama del rey, por dinero. Pensándolo bien, es
inconcebible que se publiquen estas cosas creyendo reforzar así el amor
popular. "... el Piamonte ... tiene una tradición guerrera, tiene una
nobleza guerrera ..." Podría observarse que Napoleón III, dada la
"tradición [guerrera]" de su familia, se ocupó de la ciencia militar
y escribió libros que según parece no eran demasiado malos para su época.
"¿Las mujeres? Ya, las mujeres. En este renglón él (Cavour) estaba muy de
acuerdo con su rey, aunque también en esto había algunas diferencias. El rey
Vittorio era de muy buen diente como habría podido atestiguar la bella Rosina,
que fue luego condesa de Mirafiori", y así por este estilo hasta recordar
que los propósitos galantes del rey en la corte de las Tuglierí (sic) fueron
tan audaces "que todas las damas quedaron amablemente aterradas. ¡Aquel
fuerte, magnífico rey montañés!" "Cavour era mucho más refinado.
Caballerosos sin embargo ambos y, me atrevería a decir, románticos (!!!)"
"Massimo d'AzegIIo ... como delicado gentilhombre que era ...".
La
alusión de Panzini a la que me refiero en la p. 10 4 como algo que no se puede
comprender sin haber leído el comentario del Resto del Carlino, se comprende,
después de
Cfr. Ferdinando Martini, Confessioni e
Ricordi, 1859-1892, Treves, Milán, 1928, pp. 152-53, Acerca de este episodio
cfr. también el Cuaderno 6 (VIII), § 114. A pesar de no haberse conservado
entre los libros de la cárcel, este volumen de Ferdinando Martini está entre
aquellos que Gramsci tuvo durante algún tiempo en Turi: el título figura en una
lista de libros enviados en depósito a sus parientes en 1932, en el Cuaderno 2
(XXIV). p. 164 (cfr. DC) Cfr. LC, 637.
Lo que Gramsci recuerda como epistolario
de D'Azeglio publicado por Bol-lea (y que en otra parte, en los Cuadernos, está
vinculado a un "asunto Bollea") es en realidad un grupo de 56 cartas
de Massimo D'Azeglio incluido en una recopilación más amplia de documentos
epistolares del Risorgimento, publicada por primera vez por Ferdinando Gabotto
en la revista 11 Risorgimento Italiano de 1916 y aparecida después en forma de
libro con el nombre de Bolles. Cfr. Luigi Cesare Boba, Una “silloge” di lettere
del Risorgimento (di particolare attinenza all'alleanza franco-italiana, alta
guerra del 1859 e alla spedizione dei Mille. 1839-1873), Bocea, Turín, 1919. En
un artículo publicado en el Boletín Hisrórieo-hildiagráfier, Subalpino en 1912
(y seguramente ésta es una fuente de los recuerdos de Gramsci) Bollea tomaba
posición a causa de las viejsIts,tdes judiciales
provocadas
por la “silloge”. Cfr. para esto, la nota 2 al Cuaderno 6 (VIII). § 46.
Cfr. Cuaderno 2 (XXIV). § 29.
4 Cfr. el
precedente § 13, nota 2.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 291
haber
releído el segundo capítulo de la Vita di Cavour (Italia Letteraria del 16 de
junio): este
fragmento:
"No tiene necesidad de adoptar actitudes específicas. Pero en ciertos
momentos debía de parecer maravilloso y terrible. El aspecto de la grandeza
humana es tal que infunde en los otros obediencia y terror, y ésta es una
dictadura más fuerte que la de asumir muchas carteras en los ministerios".
Es increíble cómo semejante frase se le haya podido escapar a Panzini y es
natural que el Resto del Carlino la haya detectado: Panzini escribe en su
carta: "Respecto a ciertas frases contra la dictadura, seguramente fue un
error fiarme de los conocimientos históricos del lector. Cavour, en 1859,
exigió los poderes dictatoriales asumiendo diversas carteras, entre las que se
contaba la de la guerra, con gran escándalo de la entonces casi virgen
constitucionalidad. No fue esta forma material de dictadura la que indujo a la
obediencia, sino la dictadura de la grandeza humana de Cavour".1
.. la
guerra de Oriente, una cosa bastante complicada, que por la claridad del
discurso se omite". (Se afirma que Cavour es un grandísimo político,
etcétera, pero la afirmación no se convierte nunca en representación histórica
concreta: por "la claridad del discurso se omite". El significado de
la expedición a Crimea y de la capacidad política de Cavour al haberla
decidido, es omitido "por claridad"). La semblanza de Napoleón III es
impagable por su descaro, pero no se explica por qué Napoleón colaboró con Cavour.
Habría que citar demasiado y en el fondo no vale la pena. Si tuviese que
escribir sobre la cuestión tendría sin embargo que volver a revisar el libro
(si es que se publica) o ese año de la Italia Letteraria.
"En el Museo napoleónico de Roma hay
un precioso puñal con una hoja que puede atravesar el corazón" (¡no es un
puñal común, a lo que parece!). "¿Puede este puñal servir como documento?
De puñales yo no tengo experiencia, pero oi decir que aquél era el puñal
carbonario que se confiaba a quien entraba en la secta tenebrosa,
etcétera." (Panzini debe de haber estado siempre obsesionado por los
puñales: recordar la "lívida hoja" de la Lanterna di Diagene.2 En
Romaña debe de haberse topado casualmente con algún alboroto y debe de haber
visto algunos ojos mirarlo aviesamente: de ahí las "lívidas hojas"
que pueden atravesar el corazón, etcétera).
"Y
quien quiera ver cómo la secta carbonaria adoptaba el aspecto de Belcebú, que
lea la novela L'Ebreo di Verona de Antonio Bresciani, y se divertirá (! sic)
una enormidad, también porque, a despecho de cuanto digan los modernos, aquel
padre jesuita fue un gran narrador.3 (Este pasaje podría ponerse como lema al
ensayo sobre los sobrinitos del padre Bresciani: está en el tercer capítulo de
la Vita di Cavour en la Italia Letteraria del 23 de junio de 1929.)
Toda la
Vita di Cavour es una burla de la historia. Si las vidas noveladas son la forma
actual de la literatura amena tipo Alejandro Damas, Panzini es el nuevo Ponson
du Terrail. Panzini quiere demostrar tan ostentosamente que "se las sabe
todas" sobre el modo de actuar de los hombres, que es un realista tan
tremendamente astuto, que al leerlo dan ganas de refugiarse en Condorcet o en
Bernardino de Saint-Pierre, que al menos no son tan filisteos, Ningún vínculo
histórico es reconstruido en el foco de una personalidad; la historia es una
sucesión de historietas divertidas sin vínculos ni de personalidad ni de otras
fuerzas sociales; es verdaderamente una nueva forma de jesuitismo, mucho más
acentuada que cuanto yo mismo hubiese creído leyendo la Vita por entregas.
Podrían oponerse al lugar común de la "nobleza guerrera y no de
antecámara" los juicios que luego se van dando sucesivamente sobre los
distintos generales: La Marmora, Della Rocca, a veces con palabras de desprecio
inconsciente.
De la carta de Alfredo Panzini al
director del Resta del Carlino, publicada, con el título de
"Chiarimento", en L'Italia Letteraria
del 30 de
junio de 1929. cit„ ya recordada por Gramsci en el precedente § 13.
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 24. nota 8.
Una alusión a este juicio de Panzini
sobre el padre Bresciani aparece ya en el Cuaderno 1 (XVI), § 24, p. 11 bis
(cfr. la correspondiente nota 10).
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 292
"Della
Rocca es un guerrero. En Custoza, 1866, no brillará por excesivo valor, pero es
un guerrero obstinado y por eso se mantiene firme con los boletines." (Es
una frase de revista humorística tipo Asino. Della Rocca no quería seguir
mandando los boletines del Estado Mayor a Cavour, quien había observado la mala
redacción literaria, en la que colaboraba el rey.) (Otras alusiones del mismo
tipo para La Marmora y para Cialdini —aunque Cialdini no era piamontés—, y no
se menciona un nombre de general piamontés que haya brillado: otra alusión a
Persano.)
Verdaderamente
no se entiende qué es lo que Panzini quiso escribir con esta Vita di Cavour;
una vida de Cavour ciertamente no lo es; ni una biografía de Cavourhombre, ni
una reconstrucción de Cavour político; en verdad, del libro de Panzini, Cavour
sale muy malparado y muy disminuido: su figura no tiene ningún relieve
concreto, excepto en las jaculatorias que Panzini repite de tanto en tanto:
héroe, soberbio, genio, etcétera. Pero al no estar justificadas estas
jaculatorias (y por eso son jaculatorias) parecen a veces traídas por los
cabellos, si no se comprende que la medida que Panzini adopta para juzgar el
heroísmo, la genialidad, la grandeza, etcé tera, es su propia medida, la de la
genialidad, grandeza, etcétera, del señor Panzini Alfredo. También hay que
decir que Panzini exagera al ver el dedo de Dios, el hado, la providencia, en
tantos acontecimientos: en el fondo, es la concepción de la estrella
anunciadora con palabras de tragedia griega o de padre jesuita, pero que no por
ello resulta menos trivial y banal, El mismo insistir demasiado en el elemento
"providencial" significa disminuir la función del esfuerzo italiano,
que sin embargo, tuvo su parte. ¿Qué significa en este caso esta cualidad
milagrosa de la revolución italiana? Significa que entre el elemento nacional y
el internacional del suceso, es el internacional el que más ha contado. ¿Es
ésta la verdad? Habría que decirlo, y seguramente la grandeza de Cavour
resultaría mucho más y su función personal. su "heroísmo". resultaría
mucho más digno de exaltación, Pero Panzini quiere abarcar demasiado y no
recoge nada sensato: y tampoco sabe qué cosa es una revolución ni quiénes son
los revolucionarios. Todos fueron grandes y fueron revolucionarios, etcétera,
etcétera.
En la Italia Letteraria del 2 de junio de
1929 se publica una entrevista de Antonio Bruers con Panzini: "Come e
perché Alfredo Panzini ha scritto una 'Vita di Cavour’: ahí se dice que el
mismo Bruers (parece que Bruers fue quien tradujo el Cavour de Paléologue)1
indujo a Panzini a escribir el libro, "de modo que el público pudiese
tener al fin un `Cavour' italiano, después de haber tenido uno alemán, uno
inglés y uno francés". Panzini dice en la entrevista que su Pialo "no
es una monografía en el sentido histórico-científico de la palabra: es un
retrato destinado no a los cultos, a los "especialistas", sino al
"gran público". Panzini cree que hay partes originales en su libro y
precisamente el hecho de haber dado importancia al atentado de Orsini para
explicar la actitud de Napoleón III: según Panzini, Napoleón III habría
pertenecido de joven a la Carbonaria, "la cual ligó con un compromiso de
honor al futuro soberano de Francia": Orsini, mandatario de la Carbonada,
habría recordado a Napoleón su compromiso y en consecuencia, etcétera
(exactamente una novela a la Ponson du Terrail: Orsini debía haberse olvidado
de la Carbonaría hacía ya muchos años en la época del atentado, y sus
represiones del 48 en las Marcas fueron precisamente contra viejos carbonarios).
Las razones de la indulgencia de Napoleón para con Orsini (o por mejor decir
algunos de sus gestos personales, porque de todos modos Orsini fue
guillotinado) se explican sin duda banalmente por el temor al cómplice que huyó
y que podía volver a hacer el intento:
En la entrevista de Bruers con Panzini,
citada en el texto, sobre L'Italia Letteraria del 2 de junio de 1929 (año I. n.
9). hay una alusión a la traducción italiana del Carear de Paléologue, que
Gramsci conocía en el original francés —cfr. aula 8 al Cuaderno 23 (VI), § 32—,
de la que se podía sacar la impresión de que el mismo Bruers había sido el
traductor de este libro. Pero, en realidad, no fue Bruers quien tradujo al
italiano la obra del escritor francés. Cfr. Maurice Paléologue, Cav our, única
traducción italiana autorizada de Lyna Fioresi Dondini, Cappelli, Bolonia,
1929.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 293
ciertamente
también la gran seriedad de Orsini, que no era un exaltado cualquiera, debía
imponerse, Panzini olvida además que había ocurrido la guerra de Crimea y la
orientación general de Napoleón pro-italiano, tanto que el atentado de Orsini
pareció destruir la trama ya urdida. Toda la "hipótesis" de Panzini
se basa además en el famoso puñal. del que no se ha probado que fuese de la
Carbonaria. Es verdaderamente una novela a la Ponson.
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), pp. 38-46,
43
<39>. Pasado y presente. El
problema de la capital: Roma — Milán. Función y posición de las ciudades más
importantes: Turín — Trieste — Génova — Bolonia — Florencia — Nápoles— Palermo
— Bari Ancona, etcétera. En la estadística industrial de 1927 y en las
publicaciones que han expuesto los resultados, ¿existe una división de estos
datos por ciudades y por centros industriales en general?' (La industria textil
presenta zonas industriales sin gran ciudad, como biellese, comasco, vicentino,
etcétera.) Importancia social y política de la ciudad italiana.
Este
problema está ligado al de las "cien ciudades", o sea a la
aglomeración en burgos (ciudades) de la burguesía rural, y de la aglomeración
en burgos campesinos de grandes masas de obreros agrícolas y de campesinos sin
tierra donde existe el latifundio extensivo (Puglia, Sicilia). Está vinculado
también al problema de cuál grupo social ejerce la dirección política e
intelectual sobre las grandes masas, dirección de primer grado y de segundo
grado (los intelectuales ejercen a menudo una dirección de segundo grado,
porque ellos mismos se encuentran bajo la influencia de los grandes
propietarios terratenientes y éstos a su vez, directa e indirectamente, son
dirigidos por la gran burguesía, especialmente financiera).
<40>. Reforma y Renacimiento. Las
observaciones dispersas sobre el distinto alcance histórico de la Reforma
protestante y del Renacimiento italiano, de la Revolución francesa y del
Risorgimento (la Reforma es al Renacimiento lo que la Revolución francesa es al
Risorgimento), pueden ser agrupadas en un ensayo único con un título que podría
ser "Reforma y Renacimiento" y que podría tornar como base las
publicaciones aparecidas del 20 al 25 en torno a este tema: "de la
necesidad de que en Italia tenga lugar una reforma intelectual y moral"
ligada a la crítica del Risorgimento como "conquista real" y no
movimiento popular por obra de Gobetti, Missiroli y Dorso.1 (Recordar el
artículo de Ansaldo en el Lavoro de Génova contra Dorso y contra mí.)2
¿Por qué
se plantea este problema en ese periodo? La respuesta está en los
acontecimientos ... (Episodio cómico: artículo de Mazzalo en Consciencia de
Gangale, en donde se recurría a Engels.)3 Precedente histórico en el ensayo de
Masaryk sobre Rusia (en 1925 traducido al italiano por Lo Gatto): Masaryk
explicaba la debilidad política del pueblo
El tema de la crítica al Risorgimento
como "conquista regia", ya mencionado en el Cuaderno I (XVI), § 44,
p. 40 bis, será retomado nuevamente por Gramsci en e) Cuaderno 9 (XIV), § 89,
en particular pp. 69-71, y § 110, pp. 85 bis-86 bis.
Cfr. nota 23 al Cuaderno 1 (XVI). § 44.
De la revista Conscientia de Giuseppe
Gangale, Cuido Mazzali había sido colaborador asiduo, sobre todo en 1925 y en
1926. Gramsci se refiere probablemente al artículo "Engels e
l'anabattismo" (Conscientia, 31 de octubre de 1925, arto IV, n. 44) en el
que Mazzini reprochaba a Engels el haber subestimado la importancia de la
reforma ("Si los adversarios de Münzer habían reducido aceleradamente a
Dios a un hombrecito pintado, Engels lo despojó despreocupadamente de todo
atributo ... Dominado totalmente por la tesis de que en la base de cada
movimiento histórico se halla siempre un hecho económico, no tuvo seguramente
tiempo ni modo de entender en su justo valor la Reforma que se planteaba y se
ponía en práctica como causa y efecto, a un mismo tiempo, de la civilización
capitalista que apremiaba"), Con Mazzali había polemizado Gramsci en un
artículo de L'Unita del 29 de septiembre de 1926 (cfr. CPC, 442-44), tomando
como base una declaración del propio Mazzali, publicada en Tesi ed amici del
nuovo protestantesimo (publicación de "Conscientia" a cargo de la
Casa Editora "Bilychnis"), Roma, 1926 [F01. p. 38: "Confío en
lograr encuadrar la praxis marxista en una austera concepción de la vida que de
Dios descienda y a Dios ascienda". Para la sucesiva evolución de esta
polémica de Gramsci cfr. CPC, 444-45.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 294
ruso por
el hecho de que en Rusia no hubo una Reforma religiosa.1
44
<41>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Ciertamente sería injusto pretender que cada año o incluso cada diez
años la literatura de un país tenga un Los novios, o un Sepulcros. etcétera,
etcétera. Pero precisamente por ello la crítica que puede hacerse de estas
épocas es una crítica de "cultura", una crítica de
"tendencia". Es verdad que en ciertos periodos las cuestiones
prácticas absorben todas las inteligencias para su resolución (en cierto
sentido, todas las fuerzas humanas se concentran en el trabajo estructural y
aún no se puede hablar de superestructuras: los americanos, además, según lo
que escribe Cambon en el prefacio a la traducción francesa de la autobiografía
de Ford,2 han creado una teoría de esto), puesto que sería "poesía",
o sea "creación", sólo :aquella económico-práctica; pero de eso se
trata precisamente: que haya una creación, en cualquier caso, y por otra parte
podría preguntarse cómo es posible que esta obra "creativa"
económico-práctica, en cuanto exalta las fuerzas vitales, las energías, las
voluntades, los entusiasmos, no asuma también formas literarias que la
celebren. Verdaderamente eso no sucede: las fuerzas no son expansivas, sino
puramente represivas y, obsérvese bien, pura y totalmente represivas no sólo de
la parte adversa, lo cual sería natural, sino de la parte propia, lo cual es
precisamente típico y da a estas fuerzas el carácter represivo. Toda innovación
es represiva para sus adversarios, pero desencadena fuerzas latentes en la
sociedad, las potencia, las exalta, es, por lo tanto, expansiva. Las
restauraciones son universalmente represivas: crean precisamente a los
"padres Bresciani", la literatura a la padre Bresciani. La psicología
que <ha> antecedido a estas innovaciones es el "pánico", el temor
cósmico a fuerzas demoniacas que no se comprenden y no se pueden controlar. El
recuerdo de este "pánico" perdura largo tiempo y dirige la voluntad y
los sentimientos: la libertad creadora ha desaparecido, queda el hastío, el
espíritu de venganza, la ceguera estúpida. Todo se vuelve práctico,
inconscientemente, todo es "propaganda", es polémica, es negación,
pero en forma mezquina, limitada, jesuítica.
Cuando se
juzga a un escritor y se conoce sólo su primer libro, cl juicio tomará en
cuenta la "edad", porque es un juicio de cultura: un fruto verde de
un joven, es un fruto podrido si es de un viejo.
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), pp. 50-53.
<42>. Pasado y presente, La fábula
del castor (el castor, perseguido por los cazadores que quieren arrancarle los
testículos de los que se extraen medicamentos, para salvar la vida se arranca
él mismo los testículos). ¿Por qué no ha habido defensa? Escaso sentido de la
dignidad humana y de la dignidad política de los partidos: pero estos elementos
no son factores naturales, deficiencias propias de un pueblo en forma
permanentemente característica. Son "hechos históricos" que se
explican por la historia pasada y por [as condiciones sociales presentes.
Contradicciones aparentes: dominaba una concepción fatalista y mecánica de la
historia (Florencia 1917, acusación de bergsonismo)3 y por ello se
1 Cfr.
Thomas G. Masaryk, La Rus.sia e !'Europa. Studi suite corretui tpirituali in
Russia, trad. de Ettore Lo Ciatto, 2 vol., Instituto Romano Editorial. Roma,
1925 (una edición anterior de la misma traducción había aparecido ya en
Nápoles, realizada por el editor Ricciardi. en 1922).
Cfr. Ford, Ala vie et mon ocurre, cit.,
pp. V11-XVI (prefacio de Victor Camhon). Cfr. también Cuaderno 15 (II), § 53 y
nota 1.
Alusión a la reunión organizada
clandestinamente en Florencia en noviembre de 1917, en casa del abogado Mario
Trozzi, por la fracción maximalista del PSI, en la que Gramsci participó en
representación de los socialistas turineses (cfr. Paolo Spriano, Torino operaia
nella grande guerra, Einaudi, Turín, 1960, pp. 285-88). Durante esta reunión, a
la acusación de bergsonismo que se le hizo en aquella ocasión, alude Gramsei
también en el Cuaderno 11 (XVIII), § 12, p. 21 bis. Una referencia a la
participación de Gramsci en la reunión de Florencia aparece ya en un artículo
del Ordine Nuovo del lo. de marzo de 1921, "A Bruno Buozzi" (ahora en
SF, 84). Otra alusión a la reunión de Florencia aparece en la intervención de
Gramsci en una reunión de un Ejecutivo
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 295
daban
actitudes de un voluntarismo formalista flojo y trivial: por ejemplo, el
proyecto de constituir en 1920 un Consejo urbano en Bolonia únicamente con
elementos de las organizaciones, o sea de sustituira un organismo histórico
arraigado en las masas, como la Cámara del Trabajo, por un organismo puramente
abstracto y libresco.1 ¿Existía al menos la finalidad política de dar una
hegemonía al elemento urbano, que con la constitución del Consejo venía a tener
un centro propio, dado que la Cámara del Trabajo era provincial? Esta intención
faltaba absolutamente y, por lo demás, el proyecto no se realizó.
El discurso de Treves sobre la
"expiación":2 este discurso me parece fundamental para comprender la
confusión política y el dilettantismo polémico de los líderes. Detrás de estas
escaramuzas se halla el miedo a las responsabilidades concretas, detrás de este
miedo la falta de unión con la clase representada, la falta de comprensión de
sus necesidades fundamentales, de sus aspiraciones, de sus energías latentes:
partido paternalista, de pequeños burgueses que van de compañeros de viaje.
¿Por qué no defensa? La idea de la psicosis de guerra es que un país civilizado
no puede "permitir" que tengan lugar ciertas escenas salvajes. Estas
generalidades eran también ellas disfraces de otros motivos más profundos (por
otra parte estaban en contradicción con la afirmación repetida cada vez después
de una matanza: siempre dijimos que la clase dominante es reaccionaria), que
siempre se centran en el alejamiento de la clase, o sea en las "dos
ciases": no se alcanza a comprender lo que sucederá si la reacción
triunfa, porque no se vive la lucha real sino sólo la
general
(junio de 1923) de la Internacional Comunista (cfr. CPC. 449). La acusación de
bergsonismo contra el grupo de Ordine Nuovo había sido apoyada también por
Claudio Treves: cfr. ON, 489-91.
Gramsci alude aquí a las discusiones en
torno a la constitución de los Soviets (Consejos) que tuvieron lugar en 1920
dentro del PSI y a la posición adoptada en tales discusiones por los
socialistas boloñeses. y en particular por Ercole Buceo (responsable de la
Cámara Confedera! del Trabajo). La discusión se inició sobre la base de un
proyecto Bombacci para la constitución de los Soviets en Italia, publicado en
Avanti! del 23 de enero de 1920. El Ordine Nuovo tomó posición en contra del
proyecto Bombacci con un artículo de Palmiro Togliatti ("La formazione del
Soviet in Italia") publicado en dos capítulos, en el n. 37 (14 de febrero)
y en el n. 40 (13 de marzo); en el n. 38 (21 de febrero), Ordine Nuovo había
publicado también un artículo de Ercole Hueco, "I Consigli a
Bologna", en el cual. sin embargo, las posiciones del autor resultaban muy
difusas, Sobre el problema de la creación de los Soviets, Buceo presentó más
tarde una relación a la Asamblea de la Unión Socialista Boloñesa. que discutió
la cuestión en las jornadas del 3 y del 10 de abril de 1920 (una síntesis del
debate y los textos de las deliberaciones fueron publicadas en el órgano de la
federación provincial socialista. La Squilla, en el número del 14 de abril de
19201. Al término de la Asamblea fue aprobado un orden del día Buceo, que
coincidía en sustancia, salvo variaciones formales, con la moción que sería
aprobada
poco
después. por mayoría, por el Consejo Nacional del PSI, celebrado en Milán del
11 al 22 de abril: el texto de esta moción, donde se habla explícitamente de un
"soviet urbano". fue publicado en la revista Comunismo. 1-15 de mayo
de 1920 (año I. N. 15), pp. 1029- 30. De la constitución del Soviet en Bolonia
se discutió también, en los días 14 y 15 de abril de 1920, en el congreso
provincial socialista de Bolonia, donde fue volado un orden del día formado por
Alvisi y Buceo (cfr. La Squilla, 17 de abril de 19201 un informe también en Il
Resto del Carlino del 16 de abril de 1920).
"Discurso de la expiación" fue
llamado el discurso pronunciado por Claudio Treves en la Cámara de Diputados el
30 de marzo de 1920. Después de haber afirmado, al principio del discurso,
dirigiéndose a los diputados liberales: "La crisis está precisamente aquí,
lo trágico es precisamente esto, que ustedes no pueden aún imponernos su orden
y nosotros no podemos todavía imponerles el nuestro," "Treves
concluía: "La crisis del régimen. Esto es: el discurso se cierra
evidentemente como un ciclo en el mismo punto en que comenzó. La crisis, la
fiebre, la inquietud, las masas agitadas, la impotencia de los ordenamientos
económicos para nutrir a los hombres, y de los gobiernos para hacer la paz: iel
desastre! Ustedes quisieran que eso fuera pronto: `haced la revolución —se nos
dice— o dejadnos tranquilos'. ¡Ni una cosa ni otra? La revolución es una era,
no un día, tiene los aspectos de un fenómeno de la naturaleza: erosiones
lentas, derrumbes rápidos. Estamos en plenitud y así permaneceremos por muchos
años. Día por día, episodio por episodio, épico o ridículo, desastrado o
sublime, con muchas cosas que no comprendemos y que ustedes tampoco comprenden.
¡Pero sí, quisieran acabar de una vez! No es el morir lo que os asusta, es este
no vivir lo que os exaspera. Pero no está en nuestra mano el abreviar los
términos del Parto divino. Éste es terriblemente largo y penoso. Pero si es
terriblemente largo y penoso también es necesario. porque es la consecuencia
ineluctable de lo que ha sido hecho. y nadie puede hacer que lo que ha sido
hecho, no esté hecho. ¿He aquí el inexorable corolario del crimen! ¿Sí, oh
señores, ésta es la expiación!" (cfr. Claudio Treves. Come ha veduto la
,guerra, 2a, ed, Edizioni della Rassegna Internazionale, Milán, 1925, pp.
233-56). Ya en el informe de Gramsci al Consejo Nacional del PSI de mayo de
1920, este discurso de Treves fue juzgado como "una manifestación del
pensamiento oportunista" (cfr. QN, 120-21). Sobre este tema vuelve Gramsci
más adelante, en este mismo Cuaderno, en el 44, p, 24 bis, y en el Cuaderno 11
(XVIII), 12, pp. 21 bis-22; en este último pasaje en particular se aclara el
sentido de la crítica de Gramsci: "Había tina cierta grandeza sacerdotal
en este discurso, un. griterío de maldiciones, que debían petrificar de espanto
y que por el contrario fueron lin gran consuelo. porque indicaban que el
sepulturero aún no estaba preparado y Lázaro podía resucitar."
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 296
lucha
como "principio libresco".
Otra
contradicción en torno al voluntarismo: si se está contra el voluntarismo se
debería apreciar la "espontaneidad". Pero no: lo que era
"espontáneo" era cosa inferior, indigna de consideración, ni siquiera
digna de ser analizada. En realidad, lo "espontáneo" era la prueba
más aplastante de la ineptitud del partido porque demostraba la escisión entre
los programas sonoros y los hechos miserables. Pero en tanto que los hechos
"espontáneos" se producían (1919-1920), dañaban intereses,
perjudicaban posiciones conquistadas, suscitaban odios terribles incluso en
gentes pacíficas, hacían salir de la pasividad a estratos sociales estancados
en la putrefacción: creaban, precisamente por su espontaneidad y por el hecho
de que eran desaprobados, el "pánico" general, el "gran
miedo" que no podían dejar de concentrar las fuerzas represivas
despiadadas en la tarea de sofocarlos.
Un
documento excepcional de esta separación entre representados y representantes
lo constituye el llamado pacto de alianza entre Confederación y Partido, que
puede ser comparado con un Concordato entre la Iglesia y el Estado. El partido,
que es en embrión una estructura estatal, no puede admitir ninguna división de
sus poderes políticos, no puede admitir que una parte de sus miembros se
impongan como poseedores de igualdad de derechos, como aliados del
"todo"; lo mismo que un Estado no puede admitir que una parte de sus
súbditos, además de las leyes generales, hagan con el Estado al que pertenecen,
y a través de una potencia extranjera, un contrato especial de convivencia con
el propio Estado. La admisión de semejante situación implica la subordinación
de hecho y de derecho del Estado y del Partido a la llamada "mayoría"
de los representados, en realidad a un grupo que se impone como anti-Estado y
anti-partido y que acaba por ejercer indirectamente el poder. En el caso del
pacto de alianza resultaba claro que el poder no pertenecía al partido,
Al pacto de alianza correspondían los
extraños vínculos entre partido y grupo parlamentario, así como los de alianza
y de paridad de derechos. Este sistema de relaciones hacía que concretamente el
partido no existiese como organismo independiente, sino sólo como elemento
constitutivo de un organismo más complejo que tenía todas las características
de un partido del trabajo, descentrado, sin voluntad unitaria, etcétera, Así,
pues, ¿deben los sindicatos estar subordinados al partido? Sería un error
plantear así la cuestión. La cuestión debe ser planteada así: cada miembro del
partido, cualquiera que sea la posición o cargo que ocupe. sigue siendo siempre
un miembro del partido y está subordinado a su dirección. No puede haber
subordinación entre sindicato y partido, si el sindicato ha elegido
espontáneamente como su dirigente a un miembro del partido: significa que el
sindicato acepta [libremente] las directrices del partido y por lo tanto acepta
libremente (incluso desea) su control sobre sus funcionarios.1
Esta
cuestión no fue planteada justamente en 1919, por más que existía un gran
precedente instructivo, el de junio de 1914:2 porque en realidad no existía una
política de fracciones, o sea una política del partido.
"Pacto de alianza" había sido
llamado el acuerdo estipulado el 29 de septiembre de 1918 en una reunión
conjunta de la dirección del PSI y del comité directivo de la CGL.; se había
convenido en esta ocasión que las huelgas y las agitaciones nacionales de
carácter político debían ser proclamadas y dirigidas por la dirección del
partido, mientras que las huelgas y agitaciones de carácter económico debían
ser proclamadas y dirigidas por la Confederación, "comprometiéndose uno y
otra a colaborar y por lo menos a no obstaculizarse" (cfr. La
Confederazione Generale del Lavoro negli allí, nei docunrenti, nei congressi,
19064926, a cargo de Luciano Marchetti, Milán. 1962, pp. 248-49). Un comentario
de Gramsci al "pacto de alianza" fue
publicado
en el Grido del Popolo del 12 de octubre de 1918 (cfr. SG, 321-22) . Además,
para las relaciones entre partido socialista y sindicato, Cfr. en particular
las críticas de Gramsci en un artículo del Ordine Nuovo del 21 de agosto de
1920 (ahora en UN, 404-81. Cfr. también, sobre este tema, el parágrafo 37 de
las Tesis de Lyon (ahora en CPC, 508),
Alusión a las divergencias entre PSI y
Confederación General del Trabajo en la dirección de la huelga general,
proclamada el 8 de junio de 1914 a consecuencia de la matanza de Ancona; la
orden de concluir la huelga fue emitida por la CGI_ el II de junio, sin el
conocimiento del partido socialista.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 297
ª En el
manuscrito aparece añadido entre líneas: “crear una repetición inútil!.
<43>. Pasado y presente. Un
episodio bastante oscuro, por no decir tenebroso, lo constituyen las relaciones
de los reformistas con la plutocracia: la Critica Sociale administrada por
Bemporad, o sea por la Banca Comercial (Bemporad era también el editor de los
libros políticos de Nitti), la entrada del ingeniero Omodeo en el círculo de
Turati, cl discurso de Turati, "Rifare l'Itatia", sobre la base de la
industria eléctrica y de las cuencas montañosas, discurso sugerido y
seguramente escrito en colaboración con Omodeo.1
47
<44). Pasado y presente. A este ensayo
pertenecen las observaciones escritas en otra parte sobre los tipos
"extraños" que circulaban en el partido y en el movimiento obrero:
Ciccotti-Scozzesc, Gatto-Roissard.2 etcétera, Ninguna política interna de
partido, ninguna política organizativa, ningún control de los hombres. Pero sí
abundante demagogia contra los intervencionistas aunque hubiesen sido
intervencionistas desde jovencísimos. La moción mediante la cual se establecía
que los intervencionistas no podían ser admitidos en el partido sólo fue un
medio de coacción y de intimidación individual y una afirmación demagógica.
Ciertamente no impidió a Nenni el ser admitido no obstante su sospechoso pasado
(lo mismo respecto a Francesco Répaci), mientras que sirvió para falsificar la
posición política del partido [que no debía hacer del intervencionismo el eje
de su actividad] y para desencadenar odio y persecuciones personales contra
determinadas categorías pequeñoburguesas. (Répaci se convirtió en corresponsal del
periódico de Turín así como Nenni se convirtió en redactor, de manera que no se
trata de gente que entró por la puerta trasera.)
El
discurso de la "expiación" de Treves 3 y la fijación del
intervencionismo están estrechamente vinculados: es la política de evitar el
problema fundamental, el problema del poder, y de desviar la atención y las
pasiones de las masas a objetivos secundarios, de
Con el lindo Rifare l'Italia fue
publicado en opúsculo el discurso pronunciado por Filippo Turati en la Cámara
de Diputados el 26 de junio de 1920, en ocasión de la presentación del último
ministerio Giolitti. Un amplio resumen fue publicado por la Critica Sociale,
1-15 de julio de 1920 (año XXX, n. 13), pp. 195-206, con el título "Un
programma di azione socialista". Para el texto íntegro cfr. Filippo
Turati, Discarsi parlamentad, vol.DI, Tipografía de la Cámara de Diputados,
Roma, 1950, pp. 1737-76. El propio Turati declaraba haber obtenido los datos
económicos de su discurso de un opúsculo (I nuovi orizzonti dell'idraulica
italiana) del ingeniero Angelo Omodeo de Milán, definido "un técnico de
fama y de valor mundial. „ y al mismo tiempo un corazón vibrante de idealismo,
de verdadero socialista, aunque no esté afiliado": en las páginas del
opúsculo del ingeniero Omodeo, añadía Turati, "hay infinitamente más
socialismo que en toda la serie de nuestros congresos de partido" (cfr.
Discorsi parlamentari, cit., p. 1768). Sobre la parte desempeñada por Omodeo en
la preparación de este discurso, véase el testimonio de Anna Kulischiov en una
carta a Turati del 18 de mayo de 1920: "¿Sabes lo que podría ser un
verdadero reactivo en toda la Cámara y dentro del Partido? Un discurso tuyo en
la apertura de la Cámara sobre las declaraciones del Gobierno en el que tú
expusieras en líneas generales la revalorización de las riquezas italianas, de
las que te habló Omodeo y que te gustó muchísimo. Sería un discurso eminentemente
socialista y, al mismo tiempo, un programa de reconstrucción y de renovación de
todo el país. Al regreso de Omodeo de Roma dentro de pocos días, vendría aquí a
mi casa para ponerme en posibilidad de ser intermediaria y colaboradora de este
plan de tu reprise parlamentaria. No importa que el Grupo te dé o no te dé la
facultad de hablar en su nombre. Hablarás por tu cuenta, y deberá ser el
programa fundamental de un gobierno democrático-socialista, que no me parece
tan lejano como te parece a ti. De cualquier modo, podría también determinar
corrientes más precisas tanto en el Partido como en el país, al punto de
convertirse en tina plataforma para las próximas y ciertamente no lejanas
elecciones políticas. Y en ese terreno quisiera que se determinase una escisión
en el Partido y la polarización de los mejores elementos de la burguesía hacia
un partido de gobierno democrático-socialista" (Filippo Turati-Anna
Kulischiov, Carteggio, vol. V:
Dopoguerra
e fascismo (1919-22), Einaudi, Turín, 1953, p. 345). En todo el epistolario de
este periodo se encuentran numerosas referencias a las relaciones personales de
amistad y de colaboración entre Turati y el ingeniero Omodeo.
Sobre Francesco Ciccotti-Scozzese cfr.
Cuaderno 1 (XVI), § 116, pp. 76-78. Leonardo Gatto-Roissard, que ya tenía el
grado de mayor de los alpinos, había sido colaborador de Avanti! sobre
cuestiones militares desde 1919 hasta 1922 con el seudónimo de Anando. En el
mismo periodo colaboró también en otras publicaciones socialistas. entre las
que se encontraba Ordine Nuovo. En 1922 se pasó a los reformistas y se hizo
colaborador, siempre para asuntos militares, de la Giustizia. Un libro suyo,
Disamo e difesa, Corbaccio, Milán, 1925 [FG] se conserva entre los libros de
Grarnsci, pero no entre los de la cárcel. A propósito de la publicación de este
libro L’Unità del 25 de julio de 1925 se ocupó de Gatto-Roisard con una
semblanza crítica escrita con toda
probabilidad
por el mismo Gramsci (cfr. "Por la verdad". cit.. pp. 321-23).
Cfr. nota 3 al precedente § 42. Sobre
balo Toscani
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 298
esconder
hipócritamente la responsabilidad histórico-política de la clase dominante,
lanzando las iras populares sobre los instrumentos materiales y a menudo
inconscientes de la política de la clase dominante: continuaba, en el fondo,
una política giolittiana. A esta misma tendencia pertenece el artículo
"Carabinieri reali" de Italo Toscani:1 el perro que muerde la piedra
y no la mano que la arroja. Toscani acabó después como escritor católico de
derecha en el Corriere d'Italia. Era evidente que la guerra, con el enorme
trastorno económico y psicológico que provocó, especialmente entre los pequeños
intelectuales y pequeñoburgueses, habría radicalizado a estos estratos. El
partido los convirtió en sus enemigos gratuitos, en vez de convertirlos en
aliados, o sea que los rechazó hacia la clase dominante.
Función
de la guerra en los demás países para seleccionar a los dirigentes del
movimiento obrero y para determinar la precipitación de las tendencias de
derecha. En Italia esta función no fue desempeñada por la guerra (giolittismo),
sino que se produjo posteriormente de manera mucho más catastrófica y con
fenómenos de traición en masa y de deserción tales como nunca se habían visto
en ningún otro país.
<45>. Pasado y presente. La
debilidad teórica, la falta total de estratificación y continuidad histórica de
la tendencia de izquierda, fueron una de las causas de la catástrofe. Para
indicar el nivel cultural es posible citar el caso de Abbo en el congreso de
Livorno: cuando falta una actividad cultural del partido. los individuos se
hacen una cultura corno pueden y, con ayuda de la vaguedad del concepto de
subversivo, sucede justamente que un Abbo se aprende de memoria las tonterías
de un individualista.2
48
<46>. Pasado y presente. El
concepto puramente italiano de "subversivo" puede ser explicado como
sigue: una posición negativa y no positiva de clase: el "pueblo"
siente que tiene enemigos y los identifica sólo empíricamente en los llamados.
señores (en el concepto de "señor" hay mucho de la vieja aversión del
campo por la ciudad, y el vestido es un elemento fundamental de diferenciación:
existe también la aversión contra la burocracia, en la que se ve únicamente al
Estado: el campesino —incluso el medio propietario— odia al
"funcionario", no al Estado, al que no comprende, y para él éste es
el "señor" aunque económicamente el campesino sea superior a él, de
donde se deriva la aparente contradicción de que para el campesino el señor es a
menudo un "muerto de hambre"). Este odio "génerico" es aún
de tipo "semifeudal", no moderno, y no puede ser aportado como
documento de conciencia de clase: es apenas su primera vislumbre, es sólo,
precisamente, la posición negativa y polémica elemental: no sólo no se tiene conciencia
exacta de la propia personalidad histórica, sino que tampoco se tiene
conciencia de la personalidad histórica y de los límites precisos del propio
adversario. (Las clases inferiores, estando históricamente a la defensiva, no
pueden adquirir conciencia de si más que mediante negaciones, a través de la
conciencia de la personalidad y de los límites de clase del adversario: pero
precisamente este proceso es todavía crepuscular, al menos a escala nacional.)
Otro
elemento para comprender el concepto de "subversivo" es el del
estrato conocido con la expresión típica de los "muertos de hambre".
Los "muertos de hambre" no son un estrato homogéneo, y se pueden
cometer graves errores en su identificación abstracta. En los pueblos y
pequeños centros urbanos de ciertas regiones agrícolas existen dos estratos
distintos de "muertos de hambre": uno es el de los "jornaleros
agrícolas", el otro el de los
cfr.. en este mismo Cuaderno, el § 165.
El discurso de Abbo en el Congreso de
Livorno fue ya recordado por Gramsci en el Cuaderno 1 (XVI), § 2 (Cfr. nota 2).
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 299
pequeños
intelectuales. Estos jornaleros no tienen como característica fundamental su
situación económica, sino su condición intelectual- moral: son borrachos,
incapaces de laboriosidad continuada y sin espíritu de ahorro, y por lo tanto a
menudo son biológicamente tarados o por desnutrición crónica o por ser medio
idiotas o deficientes. El campesino típico de estas regiones es el pequeño
propietario o el mediero primitivo (que paga el alquiler con la mitad, el
tercio o incluso dos tercios de la cosecha según la fertilidad y la posición de
la propiedad), que posee algunos instrumentos de trabajo, la yunta de bueyes y
la casita que por lo general ha construido él mismo en jornadas no laborales, y
que se ha procurado el capital necesario con algunos años de emigración, o
yendo a trabajar a las "minas", o con algunos años de servicio en los
carabineros, etcétera, o sirviendo algunos años corno criado de un gran
propietario, o sea "ingeniéndoselas" y ahorrando. El
"jornalero", por el contrario, no ha sabido o no ha querido
ingeniárselas y no posee nada, es un "muerto de hambre" porque el
trabajo por días es escaso y eventual: es un semimendigo, que vive a salto de
mata y rozando la delincuencia rural.
El "muerto de hambre"
pequeñoburgués es originado por la burguesía rural, la propiedad se fragmenta
en familias numerosas y acaba por ser liquidada, pero los elementos de la clase
no quieren trabajar manualmente: así se forma un estrato famélico de aspirantes
a pequeños empleos municipales, de escribanos, de comisionistas, etcétera,
etcétera. Este estrato es un elemento perturbador en la vida de las zonas
rurales, siempre ávido de cambios (elecciones, etcétera), produce al
"subversivo" local y, como se halla bastante difundido, posee cierta
importancia: se alía especialmente a la burguesía rural contra los campesinos,
organizando a su servicio incluso a los "jornaleros muertos de
hambre". En todas las regiones existen estos estratos, que tienen ramificaciones
también en las ciudades, en donde confluyen con el hampa profesional y con el
hampa fluctuante. Muchos pequeños empleados de las ciudades provienen
socialmente de estos estratos y de ellos conservan la psicología arrogante del
noble venido a menos, del propietario que se ve forzado a padecer con el
trabajo. El "subvcrsivismo" de estos estratos tiene dos caras: hacia
la derecha y hacia la izquierda, pero la cara izquierda es un medio de
extorsión: se vuelven siempre hacia la derecha en los momentos decisivos y su
"valor" desesperado prefiere siempre tener como aliados a los
carabineros.
Otro
elemento a examinar es el llamado "internacionalismo" del pueblo
italiano. Éste es correlativo al concepto de "subversivismo". Se
trata en realidad de un vago "cosmopolitismo" ligado a elementos
históricos bien precisables: al cosmopolitismo y universalismo medieval y
católico, que tenía su sede en Italia y que se ha conservado por la ausencia de
una "historia política y nacional" italiana. Escaso espíritu nacional
y estatal en sentido moderno. En otro lugar señalé1 que, sin embargo, ha
existido y existe un particular chovinismo italiano, más difundido de lo que
parece. Las dos observaciones no son contradictorias: en Italia la unidad
política, territorial, nacional, tiene poca tradición (o quizá ninguna
tradición), porque antes de 1870 Italia no fue nunca un cuerpo unido, e incluso
el nombre de Italia, que en tiempos de los romanos indicaba la Italia
meridional y central hasta la Magra y el Rubicán, en la Edad Media perdió
terreno frente al nombre Longobardia (ver el estudio de C. Cipolla sobre el nombre
"Italia" publicado en las Actas de la Academia de Turín).2 Italia
tuvo [y conservó] sin embargo una tradición cultural que no se remonta a la
antigüedad clásica, sino al periodo
Cfr. Cuaderno 2 (XXIV), § 25, p. 42,
Se trata con toda probabilidad de una
reminiscencia de los estudios universitarios. Del tema indicado por Grasmci,
Carlo Cipolla, profesor en la Universidad de Turín desde 1882 hasta 1906, se
ocupó en un discurso de 1900, no Publicado, sin embargo, en las Actas de la
Academia de Ciencias de Turín (donde se hallan incluidas muchas otras
contribuciones del mismo Cipolla). Cfr. Carlo Cipolla, Intorno una costituzione
etnografica della nazione italiana, discurso leido el 19 de noviembre de 1900,
en ocasión de In apertura de estudios en la R. Universidad de Turín, Paravia,
Turín, 1900.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 300
entre los
siglos XIX y XVII y que fue vinculada a la era crásica del Humanismo y del
Renacimiento. Esta unidad cultural fue la base en verdad muy débil del
Risorgimento y de la unidad para centrar en torno a la burguesía a los estratos
más activos e inteligentes de la población, y sigue siendo el sustrato del
nacionalismo popular: por la ausencia en este sentimiento del elemento
político-militar y político-económico, o sea de los elementos que están en la
base de la psicología nacionalista francesa o alemana o norteamericana, sucede
que muchos de los llamados "subversivos" e
"internacionalistas" son "chovinistas" en este sentido, sin
creer incurrir en contradicción.
Lo que hay que señalar, para comprender
la virulencia que en ocasiones adopta este chovinismo cultural, es esto: que en
Italia un mayor florecimiento científico, artístico, literario, coincidió con
el periodo de decadencia política, militar, estatal (siglos XVI, XVII).
(Explicar este fenómeno: cultura áulica, cortesana, o sea cuando la burguesía
de las comunas <estaba> en decadencia, y la riqueza se había convertido
de productiva en usuraria, con concentraciones de "lujo", preludio de
la completa decadencia económica.)
Los
conceptosa de revolucionario y de internacionalista, en el sentido moderno de
la palabra, son correlativos al concepto preciso de Estado y de clase: escasa
comprensión del Estado significa escasa conciencia de clase (comprensión del
Estado existe no sólo cuando se le defiende, sino también cuando se le ataca
para derrocarlo), en consecuencia escasa eficiencia de los partidos, etcétera.
Bandas gitanescas, nomadismo político, no son hechos peligrosos e igualmente no
eran peligrosos el subversionismo y el internacionalismo italianos.
Todas
estas observaciones no pueden, naturalmente, ser categóricas y absolutas:
sirven para intentar describir ciertos aspectos de una situación, para evaluar
mejor la actividad desarrollada para modificarla (o la no actividad, o sea la
no comprensión de las tareas propias) y para dar mayor relieve a los grupos que
emergían de esta situación por haberla comprendido y modificado en su ámbito.
[El "subversivismo" popular es correlativo al
"subversivismo" de arriba, o sea al no haber existido nunca un
"dominio de la ley", sino solamente una política de arbitrios y de
camarilla personal o de grupo]b
En el manuscrito: “El concepto”. b
Añadido en época posterior
51
<47>. La ciencia de la política y
los positivistas. La política no es más que una [determinada]
"fenomenología" de la delincuencia, es la "delincuencia
sectaria": ésta me parece ser la médula del libro de Scipio Sighele,
Morale provata e Morale politica, nueva edición de La delinquenza sectaria
corregida y aumentada por el autor, Milán, Treves, 1913 (con el opúsculo Contra
il parlamentarismo reproducido en apéndice).1 Puede servir como
"fuente" para ver cómo entendían los positivistas la
"política", aunque sea superficial, prolijo e inconexo. La
bibliografía está compilada sín método, sin precisión y sin necesidad (si un
autor es citado en el libro por una afirmación incidental, en la bibliografía
se incluye el libro del cual <se> tomó la cita). El libro puede servir
como elemento para comprender las relaciones que existían en la década
1890-1900 entre los intelectuales socialistas y los positivistas de la escuela
lombrosiana, obsesionados por el problema de la criminalidad, al punto de hacer
de él una concepción del mundo o casi (caían en una extraña forma de
"moralismo" abstracto, porque el bien y el mal era algo trascendental
y dogmático, que en concreto coincidía con la moral del "pueblo", del
"sentido común"). El libro de Sighele debe de haber sido criticado
por Guglielmo Ferrero, porque en la bibliografía se cita un artículo de
Aunque este libro de Scipio Sighele no se
haya conservado entre los libros de la cárcel, no hay duda de que Gramsci lo
tuvo de alguna manera en sus manos.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 301
Ferrero,
"Morale individuale e morale politica", aparecido en la Rifarme:
Socialista, año 1, n,
XI-XII.
Libro de Ferri: Socialismo e criminalità; de Turati: Il delitto e la questione
sociale. Ver bibliografía de Lombroso, Ferri, Garofalo (antisocialista),
Ferrero, y otros que hay que buscar.
El
opúsculo contra el parlamentarismo es también sumamente superficial y sin
sustancia: puede ser citado como una curiosidad dada la época en que fue
escrito: está totalmente basado en cf concepto de que las grandes asambleas,
los colegios, son organismos técnicamente inferiores al mando único o de unos
pocos, como si ésta fuese la cuestión principal. Y pensar que Sighele era un
demócrata y que precisamente por serlo se alejó en cierto punto del movimiento
nacionalista. [En todo caso seguramente hay que vincular este opúsculo de
Sighele con las concepciones "orgánicas" de Comte.]a
ª Añadido
en época posterior.
<48>. Posado y presente.
Espontaneidad s dirección consciente, De la expresión "espontaneidad"
pueden darse diversas definiciones, porque el fenómeno al que se refiere es
multilateral. Antes que nada hay que señalar que no existe en la historia la
espontaneidad "pura": ésta coincidiría con la "pura"
mecanicidad. En el movimiento "más, .espontáneo" los elementos de
"dirección consciente" son simplemente incontrolables, no han dejado
ningún documento verificable. Puede decirse que el elemento de la espontaneidad
es, por ello, característico de la "historia de las clases
subalternas" e incluso de los elementos más marginales y periféricos de
estas clases, que no han alcanzado la conciencia de clase "por sí
misma" y que por ello no sospechan siquiera que su historia pueda tener
alguna importancia y que tenga algún valor dejar rastros documentales de ella.
Existe pues una "multiplicidad"
de elementos de "dirección consciente" en estos movimientos, pero
ninguno de ellos es predominante, o sobrepasa el nivel de la "ciencia
popular" de un determinado estrato social, del "sentido común",
o sea de la concepción del mundo [tradicional] de aquel determinado estrato.
Es
precisamente este elemento el que De Man, empíricamente, opone al marxismo, sin
advertir (aparentemente) que cae en la misma posición de aquellos que habiendo
descrito el folklore, la brujería, etcétera, y habiendo demostrado que estos
modos de ver poseen una raíz históricamente vigorosa y que están tenazmente
arraigados en la psicología de determinados estratos populares, creyesen haber
"superado" la ciencia moderna y tomasen como "ciencia
moderna" los articulejos de las revistas científicas para el pueblo y las
publicaciones por entregas; éste es un verdadero caso de teratología
intelectual, del que se tienen otros ejemplos: los admiradores del folklore
precisamente, que defienden su conservación, los "brujeristas"
ligados a Maeterlinck que opinan que se debe retomar el hilo de la alquimia y
de la brujería, extirpado de la violencia, para volver a poner la ciencia en
una vía más fecunda de descubrimiento, etcétera. Sin embargo De Man tiene un
mérito incidental: demuestra la necesidad de estudiar y elaborar los elementos
de la psicología popular, histórica y no sociológicamente, activamente (o sea
para transformarlos, educándolos, en una mentalidad moderna) y no
descriptivamente como él lo hace; pero esta necesidad era por lo menos
implícita (quizá incluso explícitamente declarada) en la doctrina de Ilich,
cosa que De Man ignora completamente.1
Que en
todo movimiento "espontáneo" hay un elemento primitivo de dirección
consciente, de disciplina, es algo demostrado indirectamente por el hecho de
que existen corrientes y grupos que sostienen la espontaneidad como método. A
este propósito debe hacerse una
Estas referencias a Henri De Man se
refieren a la obra, ya citada en la traducción italiana, Il superamento del
marxismo. 2 Cfr. nota 31 al Cuaderno 1 (XVI), § 44,
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 302
distinción
entre elementos puramente "ideológicos" y elementos de acción
práctica, entre estudiosos que sostienen la espontaneidad como
"método" inmanente [y objetivo] del devenir histórico y politicastros
que la sostienen como método "político". En los primeros se trata de
una concepción errada, en los segundos se trata de una contradicción [inmediata
y mezquina] que deja ver el origen práctico evidente, o sea la voluntad
[inmediata] de sustituir una determinada dirección por otra. Incluso en los
estudiosos el error tiene un origen práctico, pero no inmediato como en los
segundos. El apoliticismo de los sindicalistas franceses de la preguerra
contenía juntos estos dos elementos: era un error teórico y una contradicción
(existía el elemento "soreliano" y el elemento de la competencia
entre la tendencia política anarco-sindicalista y la corriente socialista).
esta era aún la consecuencia de los terribles sucesos parisienses del 71: la
continuación, con métodos nuevos y con una brillante teoría, de la pasividad de
tres décadas (1870-1900) de los obreros franceses. La lucha puramente
"económica" no se hacía para molestar a la clase dominante, todo lo
contrario. Lo mismo puede decirse del movimiento catalán, que si
"disgustaba" a la clase dominante española, era sólo por el hecho de
que objetivamente reforzaba el separatismo republicano catalán, dando lugar a
un auténtico bloque industrial republicano contra los latifundistas, la pequeña
burguesía y el ejército monárquicos.
El movimiento turinés fue acusado
contemporáneamente de ser "espontancísta" y "voluntarista"
o bergsoniano (!). La contradictoria acusación, analizada, muestra la
fecundidad y justeza de la dirección que se le imprimió. Esta dirección no era
"abstracta", no consistía en repetir mecánicamente fórmulas
científicas o teóricas: no confundía la política, la acción real con la
disquisición teórica; se aplicaba a hombres reales, formados en determinadas
relaciones históricas, con determinados sentimientos, puntos de vista,
fragmentos de concepción del mundo, etcétera, que resultaban de las
combinaciones "espontáneas" de un determinado ambiente de producción
material, con la "casual" aglomeración en éste de elementos sociales
diversos. Este elemento de "espontaneidad" no fue olvidado y mucho
menos despreciado: fue educado, fue orientado, fue purificado de todo aquello
que siendo extraño podía contaminarlo, para hacerlo homogéneo, pero en forma
viva, históricamente eficaz, con la teoría moderna. Se hablaba entre los mismos
dirigentes de la "espontaneidad" del movimiento; era justo que se
hablase de ella: esta afirmación era un estimulante, un energético, un elemento
de unificación en profundidad, era más que nada la negación de que se tratase
de algo arbitrario, aventurero, artificial [y no históricamente necesario].
Daba a la masa una conciencia "teorética", de creadora de valores
históricos e institucionales, de fundadora de Estados.
Esta
unidad de la "espontaneidad" y de la "dirección
consciente", o sea de la "disciplina", es precisamente la acción
política real de las clases subalternas, en cuanto política de masa y no simple
aventura de grupos que pretenden representar a la masa. Se presenta una
cuestión teórica fundamental, a este propósito: ¿puede la teoría moderna estar
en oposición con los sentimientos "espontáneos" de las masas?
("espontáneos" en el sentido de no debidos a una actividad educativa
sistemática por parte de un grupo dirigente ya consciente, sino formados a
través de la experiencia cotidiana iluminada por el "sentido común",
o sea por la concepción tradicional popular del mundo, aquello que muy
pedestremente se llama "instinto" y que no es, también él, más que
una adquisición histórica primitiva y elemental). No puede estar en oposición:
entre ellos existe una diferencia "cuantitativa", de grado, no de
calidad: debe ser posible una reducción, por así decirlo, recíproca, un paso de
los unos a la otra y viceversa, (Recordar que E. Kant ponía cuidado en que sus
teorías filosóficas estuviesen de acuerdo con el sentido común; la misma
posición se encuentra en Croce: recordar la afirmación de Marx en La sagrada
familia de que las fórmulas de la política francesa de la Revolución se reducen
a los principios de la filosofía clásica alemana).2
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 303
Pasar por alto y, peor aún, despreciar
los movimientos llamados "espontáneos", o sea renunciar a darles una
dirección consciente, a elevarlos a un plano superior introduciéndolos en la
política, puede tener a menudo consecuencias muy serias y graves. Sucede casi
siempre que un movimiento "espontáneo" de las clases subalternas va
acompañado por un movimiento reaccionario de la derecha de la clase dominante,
por motivos concomitantes: una crisis económica, por ejemplo, determina descontento
en las clases subalternas y movimientos espontáneos de masas por una parte y,
por la otra, determina complots de los grupos reaccionarios que aprovechan el
debilitamiento objetivo del gobierno para intentar golpes de Estado. Entre las
causas eficientes de estos golpes de Estado hay que incluir la renuncia de los
grupos responsables a dar una dirección consciente a los movimientos
espontáneos y a hacerlos convertirse, de ese modo, en un factor político
positivo, Ejemplo de las Vísperas sicilianas y discusiones de los historiadores
para averiguar si se trató de un movimiento espontáneo o de un movimiento
preparado: me parece que los dos elementos se combinaron en las Vísperas
sicilianas, la insurrección espontánea del pueblo siciliano contra los
provenzales, rápidamente extendida al punto de dar la impresión de
simultaneidad y por lo tanto de la existencia de una preparación, por la
opresión que ya se había hecho intolerable sobre toda el área nacional, y el
elemento consciente de diversa importancia y eficacia, con el predominio de la
conjura de Giovanni de Procida con los aragoneses. Otros ejemplos pueden
extraerse de todas las revoluciones pasadas en las que las clases subalternas
eran numerosas y jerarquizadas por la posición económica y la homogeneidad. Los
movimientos "espontáneos" de los estratos populares más vastos hacen
posible la llegada al poder de la clase subalterna que más haya progresado por
el debilitamiento objetivo del Estado. Éste es todavía un ejemplo
"progresivo", pero en el mundo moderno son más frecuentes los
ejemplos regresivos.
La
concepción histórico-política escolástica y académica, para la cual es real y
digno sólo aquel movimiento que es consciente al ciento por ciento, y que
incluso es determinado por un plan minuciosamente trazado anticipadamente o que
corresponde (lo cual es lo mismo a la teoría abstracta. Pero la realidad está
llena de las más extrañas combinaciones y es el teórico quien debe hallar en
esta rareza la confirmación de su teoría, "traducir" en lenguaje
teórico los elementos de la vida histórica, y no, a la inversa, presentarse la
realidad según el esquema abstracto. Esto no sucederá nunca y por Io tanto esta
concepción no es más que una expresión de pasividad. (Leonardo sabía encontrar
el número en todas las manifestaciones de la vida cósmica, aun cuando los ojos
profanos no viesen más que arbitrariedad y desorden.)
55
<49>. Temas de cultura.a Material
ideológico. Un estudio de cómo está organizada de hecho la estructura
ideológica de una clase dominante: o sea la organización material tendiente a
mantener, a defender y a desarrollar el "frente" teórico e
ideológico. La parte más importante y más dinámica de éste es la prensa en
general: casas editoras (que tienen un programa implícito y explícito y que se
apoyan en una determinada corriente), periódicos políticos, revistas de todo
género, científicas, literarias, filológicas, de divulgación, etcétera,
periódicos diversos hasta los boletines parroquiales. Sería gigantesco un
estudio semejante si se hiciera a escala nacional: por esto podría hacerse una
serie de estudios para una ciudad o para una serie de ciudades. Un jefe de
redacción de un periódico debería disponer de este estudio como orientación
general para su trabajo, incluso debería repetirlo por su propia cuenta:
¡cuántas crónicas magníficas podrían escribirse sobre este tema!
ª En el
manuscrito el título “Temas de cultura” sustituye al título original, luego
cancelado. “Revistas-tipo”
La prensa
es la parte más dinámica de esta estructura ideológica, pero no la única: todo
Cuaderno
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aquello
que influye o puede influir en la opinión pública directa o indirectamente le
pertenece: las bibliotecas, las escuelas, los círculos y clubes de distinto
tipo, hasta la arquitectura, la disposición de las calles y los nombres de
éstas. No se explicaría la posición conservada por la Iglesia en la sociedad
moderna, si no se conocieran los esfuerzos prolongados y pacientes que realiza
para desarrollar continuamente su sección particular de esta estructura
material de la ideología. Semejante estudio, hecho seriamente, tendría cierta
importancia: además de dar un modelo histórico viviente de tal estructura,
habituaría a un cálculo más cauto y exacto de las fuerzas actuales en la
sociedad. ¿Qué puede oponerse, por parte de una clase innovadora, a este complejo
formidable de trincheras y fortificaciones de la clase dominante? El espíritu
de escisión, o sea la progresiva adquisición de la conciencia de la propia
personalidad histórica, espíritu de escisión que debe tender a extenderse de la
clase protagonista a las clases aliadas potenciales: todo ello exige un
complejo ideológico, cuya primera condición es el exacto conocimiento del campo
que se ha de vaciar de su elemento de masa humana.
56
<50>. Concordato. El padre L.
Taparelli en su libro Esame critico degli ordini rappresentativi define los
concordatos de la siguiente manera: ". son convenciones entre dos
autoridades que gobiernan a una misma nación católica". 1 Cuando se
establece una convención, tienen por lo menos igual importancia jurídica las
interpretaciones de la convención que dan las dos partes.
<51 >. Pasado y presente. Comienzo
del Dieciocho Brumario de Luis Napoleón: la frase de Hegel de que en la
historia cada hecho se repite dos veces; corrección de Marx de que fa primera
vez el hecho acontece como tragedia, la segunda vez corno farsa.2 Este concepto
ya había sido utilizado en su obra En torno a la crítica de la filosofía del
derecho: "Los dioses de Grecia, ya un día trágicamente heridos en el
Prometeo encadenado de Esquilo, hubieron de morir otra vez cómicamente en los
coloquios de Luciano. ¿Por qué esta trayectoria histórica? Para que la
humanidad pueda separarse alegremente de su pasado. Este alegre destino
histórico es el que nosotros reivindicamos para las potencias políticas de
Alemania".3
<52>. Le pilori de la vertu. Podría
ser una magnífica sección editorial (o incluso de tercera página), si se
hiciera con garbo, con argucia y con un ligero arreglo. Emparentarla con las
doctrinas "criminalistas" expuestas por Eugenio Sue en los Misterios
de París, según las cuales la justicia punitiva y a todas sus expresiones
concretas se contrapone, para completarla, una justicia retributiva.
"fuste en face de l'échafaud se dresse un pavois où monte le grand homme
Esta cita de Luigi Taparelli d'Azeglio es
ciertamente indirecta, pero no ha sido posible hallar la fuente de la que fue
tomada.
Cfr. C. Marx, El dieciocho Brumario de
Luis Bonaparte en C. Marx, E. Engels, Obras escogidas en tres tomos, ed.
Progrese), Moscú. 1973, 1. 1, p. 408 "Hegel dice en alguna parte que lodos
los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si
dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la
otra como farsa". Para el texto original Cfr. Karl Marx, Der achtzehnte
Brumaire des Louis Bonaparte. en Marx-Engels, Werke, Bd, 8, Dietz, Berlín,
1960, p, 115. Gramsci tenía presente la traducción francesa, en Oeuvres
completes de Karl Marx, Herr Vogi tomo III: Le 18 Brumaire de Louis Bonaparte,
ed. Costes. París, 1928 1FG, C, cure., Turi 11, p. 147.
Este pasaje está traducido de la citada
edición francesa de las obras de Marx: Oeuvres philosophiques, torno 1, ed.
Costes, París,
1927 [FG,
C. cave., Turi pp. 90-91: "Los dioses de Grecia, ya un día trágicamente
heridos en el Promete() encadenado, de Esquilo, hubieron de morir todavía otra
vez cómicamente en los coloquios de Luciano. ¿Por qué esta trayectoria
histórica? Para que la humanidad pueda separarse alegremente de su pasado. Este
alegre destino histórico es el que nosotros reivindicamos para las potencias
políticas de Alemania". Para el texto original cfr. Karl Marx, Zur Kritik
der Hegelschen Rechtsphilosophie. Einleitung, en Marx-Engels, Werke, lid, 1,
Dietz, Berlín, 1957, p. 382 (cfr. la versión española C. Marx, F. Engels, La
sagrada familia, ed. Grijalbo, México, 1967. pp. 6-7.
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de bien.
C'est le pilori de la vertu". (Cfr. La sagrada familia).1
<53>. Pasado y presente. Influencia
del romanticismo francés de folletín. Tantas veces me he referido a esta
"fuente de cultura" para explicar ciertas manifestaciones
intelectuales subalternas (recordar el hombre de las letrinas inglesas y los
excusados mecánicos).2 La tesis podría desarrollarse con cierta amplitud y con
referencias más completas. Las "proposiciones" económico-sociales de
Eugenio Sue están vinculadas a ciertas tendencias del saintsimonismo, a las que
se vinculan también las teorías sobre el Estado orgánico y el positivismo
filosófico. El saintsimonismo tuvo cierta difusión popular incluso en Italia,
directamente (existen publicaciones al respecto que deberán ser consultadas) e
indirectamente a través de las novelas populares que recogían opiniones más o
menos ligadas al saintsimonismo, a través de Louis Blanc etcétera, como las
novelas de Eugenio Sue,
Esto sirve también para demostrar cómo la
situación política e intelectual del país estaba tan atrasada que se planteaban
los mismos problemas que en la Francia del 48 y que los representantes de estos
problemas eran elementos sociales muy semejantes a los franceses de entonces:
bohéme — pequeños intelectuales venidos de la provincia etcétera (Cfr. siempre
La sagrada familia en los capítulos "Revelación de los misterios de la
economía política").3 El príncipe Rodolfo es adoptado nuevamente como
regulador de la sociedad, pero es un príncipe Rodolfo venido del pueblo, por lo
tanto aún más románticoa (por otra parte no se sabe si en tiempos remotos no
haya una casa principesca en su pedigree).
En el manuscrito dos palabras hechas
ilegibles por G.
<54>. Emilio Bodrero. Rama
aristocrática o nacionalista del lorianismo. Bodrero es profesor universitario,
creo que de filosofía,b aunque no es para nada filósofo y ni siquiera filólogo
o erudito de la filosofía. Pertenecía al grupo ardigoiano. Subsecretario de
instrucción pública con Fedele, o sea en una gestión de Minerva que fue muy
criticada por los mismos elementos más desprejuiciados del partido en el poder,
Bodrero es, específicamente, autor de una circular en la que se afirma que la
educación religiosa es la coronación de la instrucción pública, que ha servido
a los clericales para emprender el asedio sistemático del organismo escolar y
que se ha convertido, para sus publicistas, en el argumento polémico
1 Véase
C. Marx, F. Engels, La sagrada familia, cit.. p. 255. Para el texto original
cfr. Friedrich Engels-Karl Marx, Die heilige Familie oder Kritik Ser kritischen
Kritik. Gegen Bruno Bauer und Konsorten, en Marx-Engels, Werke, Bd, 2, Dietz,
Berlín, 1958, p. 201. La cita textual dice así: "Frente a frente al
cadalso del delincuente se levanta un pedestal, en el que se entroniza al grand
homme de bien: la picota de la virtud".
"El hombre de las letrinas inglesas
y las letrinas mecánicas": alusión a Mario Gioda, ya anarquista antes de
la guerra y luego intervencionista y fascista. La polémica de Gramsci con Mario
Gioda comenzó con dos artículos de la sección "Sotto la mole",
publicados en la edición turinesa de Avanti! el lo. de febrero (“Il porcellino
di terca"), y del 8 de febrero de 1916 ("Il porcellino
grunisce"): sólo el primero de estos dos artículos se encuentra ahora en
SM, 24-26. Otras referencias polémicas a Mario Gioda (rebautizado también Marco
Sbroda)a son frecuentes en sucesivos artículos de Gramsci en ra misma sección.
En este pasaje de los Cuadernos, sin embargo, Gramsci se refiere más
directamente al texto polémico, publicado con el seudónimo Manalive en L’Unità
del 28 de febrero de 1924. "Caratteri italiani. Gioda o del
romanticismo" (ahora en Scritti 1915-21, cit., pp. 163-64 y en CPC,
367-69), donde se subraya la influencia de la literatura de folletín en ciertos
aspectos de la mentalidad fascista: "Éste es el lado romántico del
movimiento fascista, de los fascistas corno Mario Gioda, Massimo Rocca, Curzio
Suckert, Roberto Farinacci, etcétera, etcétera; una fantasía desequilibrada, un
estremecimiento de heroicos furores, una inquietud psicológica que no tienen otro
contenido ideal más que los sentimientos difundidos en las novelas de folletín
del romanticismo francés del 48: los anarquistas pensaban en la revolución como
en un capítulo de Los miserables, con sus Grantaire, l'Aigle de Meaux y C., con
algo de Gavroche y de Jean Valjean, las fascistas quieren ser los
"príncipes Rodolfo" del buen pueblo italiano. La coyuntura histórica
ha permitido que este romanticismo se convirtiese en “clase dirigente",
que toda Italia se convirtiese en un folletín..." Sobre Mario
Gioda
cfr. también la nota informativa de Sergio Caprioglio en Scritti 1915-1921,
cit., p. 191.
De sbrodolare: literalmente "manchar
con caldo", y en sentido figurado "dar la lata". Sbrodolaresi:
ensuciarse con una cosa líquida.
Sbrodolone:
sucio, desaseado. [T.]
Cfr. la traducción francesa (ed. Costes),
citada en la nota 1 al parágrafo precedente, pp. 100-7; para el texto original
cfr. Marx-Engels, Werke, Bd. 2, cit., pp. 208.12; en español, véase C. Marx, F.
Engels, La sagrada familia, cit., pp. 262-66.
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decisivo
(exposición en el opúsculo de Ignotus, el cual sin embargo deba callar
hipócritamente que la misma afirmación se encuentra en el concordato). 1
Artículo de Bodrero "Itaca Italia" en Gerarchia de junio de I930:2
asombroso. Para Bodrero la Odisea es "el poema de la
contrarrevolución", un paralelo entre la posguerra troyana griega y la
posguerra 19-20 digno de un nuevo Bertoldo. Los pretendientes son... los
emboscados. Penélope es... la democracia liberal. El hecho de que los pretendientes
saqueen las despensas de Ulises, violen a las doncellas y traten de robarle la
mujer es una... revolución. Ulises es ...el espíritu de combate, Los feacios
son Holanda y España que, neutrales, se enriquecen con los sacrificios ajenos,
etcétera. Hay además proposiciones de método filológico: quien ha hecho la
guerra y ha conocido la posguerra no puede sostener [son seguridad] que la
Iliada y la Odisea son de un soto autor y son unitarias en toda su estructura
(también ésta es una variante de la teoría de la voz de la sangre como origen
[y medio] del conocimiento). [Podría observarse, cómicamente, que precisamente
Ulises es el tipo del renuente a la leva y del simulador de locura.].3
En el manuscrito aparece añadido en
entrelínea: “(historia de la filosifía)”.
58
<55>. Pasado y presente. Otto Kahn.
Su viaje por Europa en 1924. Sus declaraciones a propósito del régimen italiano
y del inglés de Mac Donald. Análogas declaraciones de Paul Warburg (Otto Kahn y
Paul Warburg pertenecen ambos a la gran firma norteamericana Kuhn-Loeb y Cía.),
de Judge Gary, de los delegados de la Cámara de Comercio norteamericana y de
otros grandes financieros. Simpatías de la gran finanza internacional por los
regímenes inglés e italiano. Cómo se explica en el cuadro del expansionismo
mundial de los Estados Unidos. La seguridad de los capitales norteamericanos en
el extranjero: no acciones sino obligaciones. Otras garantías no puramente
comerciales sino políticas para el tratado sobre las deudas firmado por Volpi
(ver actas parlamentarias, porque en los periódicos ciertas
"minucias" no fueron publicadas) y para el préstamo Morgan. Actitud
de Caillaux y de Francia con respecto a las deudas y el porqué de la negativa
de Caillaux a firmar el acuerdo. Sin embargo, también Caillaux representa a la
gran finanza, pero francesa, que tiende también a la hegemonía o por lo menos a
cierta posición de superioridad (en todo caso no quiere ser subordinada). El
libro de Caillaux, ¿Adónde va Francia? ¿Adónde va Europa?, en el que <se>
expone claramente el programa político-social de la gran finanza y se explica
la simpatía por el laborismo. Semejanzas reales entre régimen político de los
Estados Unidos y de Italia, señalado también en otra nota.4
Cfr. Ignotus, Stato fascista, Chiesa e
Scuola, Libreria del Littorio, Roma, 1929. Cfr. Cuaderno 5 (IX), § 70.
2 Cfr. Emilio Bodrero, "Itaca
Italia", en Gerarchia, junio de 1930 (arlo X, n. 6), pp. 452-65.
3 Algunas
de estas observaciones son repetidas por Gramsci en una carta a Tatiana del 7
de abril de 1931: "No me asombra que las conferencias del profesor Bodrero
sobre la filosofía griega te hayan interesado poco. Él es profesor de historia
de la filosofía en ahora no sé cuál universidad (en una época estuvo en Padua),
pero no es ni un filósofo ni un historiador: es un erudito filólogo capaz de
hacer discursos de tipo humanista-retórico. Recientemente leí un artículo suyo
sobre la Odisea de Hornero que hizo vacilar incluso este convencimiento de que
Bodrero es un buen filólogo, porque ahí descubría que el haber hecho la guerra
es una característica que ayuda a comprender la Odisea; yo dudo que un
senegalés, por haber hecho la guerra, pueda comprender mejor a Hornero. Por
otra parte, Bodrero olvida que Ulises, según la leyenda, fue un remiso a la
leva y una especie de autolesionador, porque, ante la comisión militar que
había ido a Itaca a reclutarlo, se fingió loco (no autolesionador, corrijo,
sino simulador para ser eximido del servicio)" (LC, 423-24).
4 Las
fuentes de este parágrafo son varias. Las alusiones al viaje de Otto Kahn a
Europa y sobre las declaraciones del mismo Kahn y de otros financieros
norteamericanos están tomadas del librito de Samuel Gompers, Ligue de Nations
ou Ligue de Financiers, ed. Payot, París, 1924 [FG, C. cure., Turi II]: cfr. en
particular pp. 86 y siguientes: "En verdad, son toda la psicología y toda
la política de las finanzas internacionales las que revelan claramente en el
discurso de este director norteamericano de una de las más grandes empresas
internacionales; al igual que Paul Warburg, de la misma empresa y también de
origen alemán, Kahn ha regresado de su viaje a Europa con una gran admiración
por los dirigentes del partido laborista inglés, afiliado a la Internacional
Socialista. Warburg proclamaba que la salvación de Europa estaba en manos de
este partido revolucionario e internacional. Pero una simpatía tan viva no le
impide a Kahn simpatizar además con Mussolini. Al igual que el juez Gary, otros
importantes financieros y los delegados de la Cámara de Comercio norteamericana
al cabo de su viaje de estudio a Italia, Kahn
Cuaderno
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<56>. El concepto del centralismo
orgánico y la casta sacerdotal. Si el elemento constitutivo de un organismo se
sitúa en un sistema doctrinario rígida y rigurosamente formulado, se tiene un
tipo de dirección de casta y sacerdotal. ¿Pero existe aún la
"garantía" de la inmutabilidad? No existe. Las fórmulas serán
recitadas de memoria sin cambiar punto ni coma, pero la actividad real será
otra. No hay que concebir la "ideología", la doctrina, como algo
artificial y superpuesto mecánicamente (como un vestido sobre la piel, y no
como la piel que es producida orgánicamente por todo el organismo biológico
animal), sino históricamente, como una lucha incesante. El centralismo orgánico
imagina poder fabricar un organismo de una vez por todas, ya perfecto objetivamente.
Ilusión que puede ser desastrosa, porque hace que se ahogue un movimiento en un
pantano de disputas personales académicas.1
59 (Tres
elementos: doctrina, composición "física" de la sociedad de un
determinado personal históricamente determinado, movimiento real histórico. El
primero y el segundo elemento caen bajo el control de la voluntad asociada y
deliberante. El tercer. elemento reacciona continuamente sobre los otros dos y
determina la lucha incesante, teórica y práctica, para elevar el organismo a
conciencias colectivas cada vez más elevadas y refinadas.) Fetichismo
constitucionalista. (Historia de las constituciones aprobadas durante la
Revolución francesa: la Constitución votada en el 93 por la Convención fue
depositada en un arca de cedro en -los locales de la asamblea, y su aplicación
fue suspendida hasta el final de la guerra: incluso la Constitución más radical
podía ser aprovechada por los enemigos de la Revolución y por ello <era>
necesaria la dictadura, esto es, un poder no limitado por leyes fijas y
escritas).
<57>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Papini. Observar cómo los escritores de la Civilità Cattolica lo
consienten y lo miman y le hacen arrumacos y lo defienden de cualquier
acusación de poca ortodoxia.2 Frases de Papini, tomadas de su libro de san
Agustín y que demuestran la tendencia al siglo XVII) orgullo a respirar el aire
divino del absoluto", "ascender desde el estercolero a las
estrellas", etcétera. 3 Es evidente que Papini se ha convertido no al
cristianismo, ni al catolicismo, sino precisamente al jesuitismo, (Puede
decirse que el jesuitismo es la fase más reciente del cristianismo católico,)
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), p. 53.
<58>. Revista tipo. Tipo Voce —
Leonardo. Compuesta de ensayos originales. Reaccionar contra la costumbre de
llenar las revistas con traducciones. Si colaboraciones de extranjeros,
colaboraciones originales. Pero las traducciones de ensayos escritos por
extranjeros tienen su importancia cultural, para reaccionar contra el
provincialismo y la mezquineria. Suplementos únicamente de traducciones: cada
dos meses fascículos del mismo formato de
la revista-tipo, con otro título (Suplemento, etcétera) y numeración de páginas
no
escatima elogios al fascismo. Según él los 'vicios de un régimen únicamente
parlamentario', Mussolini los habría sustituido con 'métodos de gobierno
efectivos, enérgicos y progresistas'." Las otras menciones, al tratado
sobre las deudas y a la actitud de Caillaux, derivan por el contrario,
probablemente, de los recuerdos de los años anteriores al arresto; con toda
probabilidad se recuerda también de memoria el libro, de Joseph Caillaux, Oír
va ?Europe? (Aux Editions de la Siréne, París, 1922), que Gramsci debió de leer
en su momento.
Cfr. nota 1 al Cuaderno 9 (XIV), § 68.
En la Civiltà Cattolica del 19 de julio
de 1930 (año LXXXI, vol. III), en las pp. 152-58. se publicó una reseña crítica
de
publicaciones
recientes sobre San Agustín ("Intorno alla vita e agli scritti di S.
Agostino"): el libro de Giovanni Papini, Sant'Agostino (2a, ed. revisada y
corregida Vallecchi, Florencia, 1930) fue juzgado en términos muy elogiosos. De
este texto de la Civiltà Cattolica vuelve a ocuparse Gramsci en el Cuaderno 6
(VIII), § 182,
Ibid., p. 158.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 308
independiente,
que contengan una selección crítico -informativa de las publicaciones teóricas
extranjeras. (Tipo Rassegna delle Riviste Estere 1 publicada durante algún
tiempo por el Ministerio de Asuntos Exteriores,)
Cfr.
Cuaderno 24 (XXVII), p. 19.
60
<59>. Pasado y presente. La
influencia intelectual de Francia. ¿Verdaderamente nos hemos liberado o
trabajamos efectivamente para liberarnos de la influencia francesa? A mí me
parece, en cierto sentido, que la influencia francesa ha ido aumentando en
estos últimos años y que seguirá aumentando cada vez más. En la época
precedente, la influencia francesa llegaba a Italia desorgánicamente corno un
fermento que ponía en ebullición una materia todavía amorfa y primitiva: las
consecuencias, en cierto sentido, eran originales. Aunque el impulso para el
movimiento era externo, la dirección del movimiento era original, porque
resultaba de un componente de las fuerzas indígenas despertadas. Ahora, por el
contrario, se trata de limitar y hasta de anular esta influencia
"desorgánica", que se ejercía espontánea y casualmente, pero la
influencia francesa ha sido transportada al sistema mismo, en el centro de las
fuerzas motrices que precisamente querrían. limitar y anular. Francia se ha
convertido en un modelo negativo, pero como este modelo negativo es una mera
apariencia, un fantoche de la argumentación polémica, la Francia real es el
modelo positivo. La misma "romanidad" en cuanto que tiene algo de
eficiente, se vuelve un modelo francés, porque, como acertadamente observa
Sorel (cartas a Michels publicadas en los Nuovi Studi di Politica, Economia
Diritto), 2 la tradición estatal de Roma se ha conservado especialmente en. el
centralismo monárquico francés y en el espíritu nacional estatal del pueblo
francés, Podrían encontrarse curiosas pruebas lingüísticas de esta imitación:
los mariscales después de la guerra, el título de director de la Banda de
Italia cambiado a gobernador, etcétera. En. la lucha Francia-Italia se halla
sobreentendida una gran admiración por Francia y por su estructura real, y de
esta lucha nace una influencia real enormemente mayor a la del periodo
anterior. (Nacionalismo italiano copiado del nacionalismo francés, etcétera:
era la señal, mucho más importante que el mimetismo democrático, de que esta influencia
real nació ya en el periodo anterior.)
<60>. Pasado y presente. Los
muertos de hambre y el hampa profesional. Bohemia, desenfreno, ligereza,
etcétera, En el libro La Scapigliatura milanese (Milán, "Famiglia
Meneghina" editora, 1930, l6º, 267 pp., L. 15,00) Metro Madini intenta una
reconstrucción del ambiente general de este movimiento literario (antecedentes
y derivaciones), incluyendo a los representantes de los desenfrenos populares,
como la "Compagnia della Teppa"a (hacia 1817), considerada una
descendiente un poco deteriorada de la Carbonería, disuelta por Austria cuando
ésta comenzó a temer la acción patriótica de Bichinkommer.3 La
"Teppa" se ha convertido hoy en sinónimo del hampa, incluso de un
hampa especial, pero esta derivación no carece de significado para comprender
la actividad de la vieja "Compañía".
Lo que dice Victor Hugo en El hombre que
ríe sobre los desmanes que cometían los jóvenes
aristócratas
ingleses4 era una forma de "teppa"; dejó rastros por todas partes, en
cierto
El título exacto es Rossegna settimanale
della stampa estera. De esta publicación, recibida en la cárcel, Gramsci se
sirvió para la
redacción
de numerosas notas de los Cuadernos.
La observación de Sorel se halla en una
carta a Michels del 28 de agosto de 1917, publicada en Nuovi Studi di Diritto,
Economia
e
Politica, septiembre-octubre de 1929, cit., pp. 292-93, y ya citada exactamente
por Gramsci en el § 45 del Cuaderno 2 (XXIV).
Estas noticias fueron tomadas de una
reseña de Francesco Cazzamini Mussi al libro de Pietro Madini, La Scapigliatura
milanese ("Famiglia Meneghina", Milán, 1930), en L'Italia che Scrive,
julio de 1930 (año XIII, n. 7), p. 247.
Una descripción de las diversiones
dañinas en uso en los clubes aristocráticos ingleses del siglo XVIII está en el
cap. IV del libro
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 309
periodo
histórico (moscardini, Santa Vehme, etcétera), pero se conservó durante más
tiempo en Italia; recordar el episodio de Terlizzi mencionado por el diario de
Rerum Scriptor en el 12 o 13.1 " Incluso las llamadas "burlas"
que tanta materia dan a los novelistas de los siglos XIV-XVI entran en este
cuadro: los jóvenes de una clase desocupada económica y políticamente se
vuelven "teppistas".
ª Teppa:
cuadrilla de malhechores o criminales [T]
<61>. Lucha de generaciones. El
hecho de que la vieja generación no consiga guiar a la generación más joven es
en parte también la expresión de la crisis de la institución familiar y de la
nueva situación del elemento femenino en la sociedad. La educación de los hijos
se confía cada vez más al Estado o a iniciativas escolares privadas y ello
determina un empobrecimiento "sentimental" con respecto al pasado y
una mecanización de la vida. Lo más grave es que la vieja generación renuncia a
su misión educativa en determinadas situaciones, basándose en teorías mal
comprendidas o aplicadas en situaciones distintas de aquellas de las que eran
expresión. Se cae incluso en formas estadolátricas: en realidad todo elemento
social homogéneo es "Estado", representa al Estado, en cuanto que
adhiere a su programa: de otro modo se confunde al Estado con la burocracia
estatal. Cada ciudadano es "funcionario" si es activo en la vida
social en la dirección trazada por el Estado-gobierno, y es tanto más "funcionario"
cuanto más adhiere al programa estatal y lo elabora inteligentemente.
<62>. Pasado y presente. La
influencia intelectual de Francia. El éxito, increíble, del superficialísimo
libro de Léon Daudet sobre el “estúpido siglo XIX";2 la fórmula del
estúpido siglo se ha convertido en una verdadera jaculatoria que se repite a
troche y moche, sin comprender su alcance. En el sistema ideológico de los
monárquicos franceses esta fórmula es comprensible y justificada: ellos crean o
quieren crear el mito del anden régime (sólo en el pasado está la verdad, sólo
en el pasado está la belleza)3 y programáticamente devalúan todo el
"paréntesis" entre 1789 y el mañana de la restauración, entre otras
cosas también la formación de la unidad estatal italiana, Pero, ¿qué significa
esta fórmula para los italianos? ¿Quieren restaurar las condiciones de antes
del Risorgimento? ¿Acaso es estúpido cl siglo xix porque manifestó las fuerzas
que unificaron a Italia?
Ideología de subterfugios: hay una
corriente, muy estúpida en sus manifestaciones, que realmente trata de
rehabilitar los antiguos regímenes, especialmente el borbónico, y esto
precisamente con espíritu apologético (paralelamente a los estudios históricos
que buscan reconstruir objetivamente los hechos). Pero en todas estas
expresiones me parece advertir el embarazo de quien quisiera poseer una
tradición y no puede tenerla (una tradición notable, como podría serlo la
francesa de Luís XIV o de Napoleón) o se ve obligado a remontarse demasiados
siglos, y en la tradición real del país ve contenida una cantidad excesiva de
argumentos polémicos negativos. Precisamente por esto el éxito de la frase de
Daudet es un
1, parte
II, de la novela de Hugo, citado en el texto (cfr. Victor Hugo, L'uomo che
ride, ed. Sansoni, Florencia, 1965, pp. 168-74).
Cfr. Gaetano Salvemini, "Per gli
incidenti di Terlizzi", en L’Unità, 26 de septiembre de 1913 (año II, n.
39). De este episodio y sus desarrollos, que se encuadran en la política
gubernamental de utilización del hampa en las luchas electorales, Salvemini se
ocupó también en otros artículos publicados en L'Unita y en Avanti! en aquel
periodo. Cfr. en particular "Un poliziotto assassino" ahora en
Gaetano Salvemini, Il ministro della malavita e altri scritti sull’Italia
giolittiana, a cargo de Elio Apih, ed. Feltrinelli,
Cfr. nota 4 al Cuaderno 1 (XVI), § 48.
Reminiscencia un poco imprecisa, o quizá
paráfrasis intencional, de un conocido verso de Carducci: "sol nel passato
é il bello, sol ne la morte è il vero" [sólo en el pasado está lo bello,
sólo en la muerte está la verdad] ("Presso l'urna di Percy Bysshe
Shelley", en Odi barbare).
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 310
ejemplo
típico de sometimiento a las corrientes intelectuales francesas.
No
obstante, la cuestión tiene un aspecto general muy interesante: ¿cuál debe ser
la actitud de un grupo político innovador con respecto al pasado, especialmente
con respecto al pasado más próximo? Naturalmente debe ser una actitud
esencialmente "política", determinada por las necesidades prácticas,
pero la cuestión consiste precisamente en la determinación de los
"límites" de tal actitud. Una política realista no sólo debe tener
presente el éxito inmediato (para determinados grupos políticos, sin embargo, el
éxito inmediato lo es todo: se trata de los movimientos puramente represivos,
para los cuales se trata especialmente de asestar un gran golpe a los enemigos
inmediatos, de aterrorizar a los seguidores de éstos y en consecuencia obtener
el respiro necesario para reorganizar y fortalecer con instituciones apropiadas
la máquina represiva del Estado), pero también salvaguardar y crear las
condiciones necesarias para la actividad futura y entre estas condiciones está
la educación popular, Éste es el punto. La actitud será tanto más
"imparcial", o sea históricamente "objetiva", cuanto más
elevado sea el nivel cultural y desarrollado el espíritu crítico, el sentido de
las distinciones. Se condena en bloque el pasado cuando no se logra diferenciarse
de él, o al menos cuando las diferenciaciones son de carácter secundario y por
consiguiente se agotan en el entusiasmo declamatorio. Por otra parte, es cierto
que en el pasado se puede hallar todo aquello que se desea, manipulando las
perspectivas y el orden de las grandezas y de los valores.
El siglo
XIX quiso decir en el orden político sistema representativo y parlamentario.
¿Es cierto que en Italia este sistema ha sido importado mecánicamente? Fue
obtenido mediante una lucha, a la cual las grandes masas de la población fueron
llamadas a participar: se adaptó a esas condiciones asumiendo formas bien
especificadas, italianas, inconfundibles con las de otros países. Por ello la
tradición italiana presenta distintas vetas: la de la resistencia encarnizada,
la de la lucha, la del espíritu acomodaticio y de transigencia (que es la
tradición oficial). Cada grupo puede adherir a una de estas vetas
tradicionales, distinguiendo entre hechos reales e ideologías, entre luchas
efectivas y luchas verbales, etcétera, etcétera; puede incluso pretender iniciar
una nueva tradición, de la cual en el pasado se encuentran solamente elementos
moleculares, no ya organizados, y hacer resaltar estos elementos, que por su
mismo carácter no son comprometedores, o sea no pueden dar lugar a una
elaboración ideológica orgánica que se contraponga a la actual, etcétera.
63
<63> Los sobrinitos del padre
Bresciani. Literatura popular. Nota en la Critica Fascista del 1º de agosto de
1930 en la que se lamenta que dos grandes diarios, uno de Roma y el otro de
Nápoles, inicien la publicación por entregas de estas novelas: El conde de
Montecristo y José Bálsamo de A. Mimas, El calvario de una madre de Paul
Fontanay. Escribe la Critica: "El XIX francés fue sin duda un periodo
glorioso para la novela por entregas, pero deben tener muy pobre concepto de
sus lectores aquellos periódicos que publican novelas de hace un siglo, como si
el gusto, el interés, la experiencia literaria no hubiesen cambiado para nada
de entonces a ahora. No sólo eso, sino <...>. ¿por qué no tornar en
cuenta que existe, a pesar de las opiniones contrarias, una novela moderna
italiana? Y pensar que estas gentes están prontas a derramar lágrimas de tinta
a propósito de la infeliz suerte de las letras patrias"1 La Crítica
confunde dos cuestionas: la de la literatura artística (así llamada) y la de la
literatura popular (porque así se plantea la cuestión en la historia de la
cultura, aunque evidentemente nada impide, en teoría, que exista o pueda
existir una literatura popular artística: ésta se dará
Cfr. la sección "Dogana"
("Fallimento del romanzo"), en Crítica Fascista, lo. de agosto de
1930 (año VIII, n. 15), p. 291. El pasaje citado por Gramsci se encuentra
también, parcialmente, en la sección "Rassegna della stampa"
("Romanzi d'appendice") en L’Italia Letteraria, 10 de agosto de 1930
(año II, n. 32).
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 311
cuando
exista una identidad de clase entre el "pueblo" y los escritores y
artistas, o sea cuando los sentimientos populares sean vividos como propios por
los artistas; pero entonces todo habrá cambiado, esto es, se podrá hablar de
literatura popular sólo corno metáfora) y no se plantea el tercer problema del
porqué no existe una literatura popular artística. Los periódicos no se
proponen difundir las bellas letras: son organismos político-financieros. La
novela por entregas es un medio para difundirse entre las clases populares, lo
cual significa éxito político y éxito comercial. Por eso el periódico busca la
novela, el tipo de novela, que gusta al pueblo, que ciertamente le hará comprar
el diario todos los días. Fi hombre del pueblo compra un solo periódico, cuando
lo compra: su elección no es puramente personal, sino de grupo familiar: las
mujeres pesan mucho en la elección e insisten en la buena novela interesante
(lo que no significa que los hombres no lean también la novela, pero el peso
mayor corresponde a las mujeres): de ahí deriva el hecho de que los periódicos
puramente políticos o de opinión no hayan podido tener nunca una difusión
grande: son comprados por los solteros, hombres y mujeres que se interesan
fuertemente en la política y por un número mediocre de familias, que sin
embargo no son de la opinión general del periódico que leen. (Recordar algunos
periódicos populares que publicaban hasta tres novelas por entregas, como el
Secolo de cierto periodo). ¿Por qué los periódicos italianos de 1930, si
quieren difundirse, deben publicar las novelas por entregas de hace un siglo?
¿Y además novelas por entregas de un tipo determinado? ¿Y por qué no existe en
Italia una literatura "nacional" de esa clase?
Observar el hecho de que en muchas
lenguas "nacional" y "popular" son casi sinónimos (en ruso,
en alemán "volkisch" tiene casi un significado [todavía] más íntimo,
de raza, en las lenguas eslavas en general; en francés tiene el mismo
significado, pero ya más elaborado políticamente, esto es, ligado al concepto
de "soberanía": soberanía nacional y soberanía popular tienen valor
igual o lo han tenido). En Italia los intelectuales están alejados del pueblo,
o sea de la "nación", y están ligados a una tradición de casta, que
nunca ha sido rota por un fuerte movimiento político popular o nacional,
tradición "libresca" y abstracta.
Cfr. los
artículos de Umherto Fracchia en la Italia Letteraria de julio de 1930 y la
"Lettera a Umberto Fracchia sulla critica" de Ugo Ojetti en el Pegaso
de agosto de 1930;1 Los lamentos de Fracchia son del mismo tipo que los de la
Critica Fascista. La literatura [“nacional”] llamada “artística" no es
popular en Italia. ¿De quién es fa culpa? ¿Del público que no lee? ¿De la
crítica que no sabe presentar y exaltar ame el público los valores literarios?
¿De los periódicos que en vez de publicar por entregas la "novela moderna
italiana" publican el viejo Conde de Montecristo? ¿Pero por qué el público
no lee en Italia mientras que si lee en otros países? Y además, ¿es verdad que
no lee? ¿No sería más exacto decir: por qué el público italiano lee literatura
extranjera, popular y no popular, y en cambio no lee la italiana? ¿No ha
publicado el mismo Fracchia varios ultimatums a los editores que publican (y
por tanto venden relativamente) obras extranjeras, amenazándolos con medios
gubernamentales? ¿Y estas medidas no se han debido en parle a la labor de
Michele Bianchi, subsecretario de! Interior? ¿Qué significa el hecho de que los
italianos lean de preferencia a los autores extranjeros? Que sufre la hegemonía
de los intelectuales extranjeros, que se siente más ligado a los intelectuales
extranjeros que a los nacionales, que no existe en Italia un bloque nacional
Alusión a la polémica suscitada por un
artículo de Umberto Fracchia publicada en forma de carta abierta a Gioacchino
Volpe, en ocasión de un discurso pronunciado por este último, como secretario
de la Academia de Italia; cfr. Umberto Fracchia, "A.S.E. Volpe", en
L'Italia Letteraria, 22 de junio de 1930 (año II, n. 25). Gramsci vuelve a
ocuparse de este artículo en el Cuaderno 6 (VIII), § 38. En la larga polémica
que siguió a este artículo en la misma Italia Letteraria y en otros periódicos
y revistas, intervino también Ugo Ojetti con la "Lettera a Umberto
Fracchia sulla crítica", mencionada en el texto, en Ngaso, agosto de 1930
(año II, n. 8), pp. 207-11; para la respuesta de Fracchia véase "Ojetti e
la critica", en L'Italia Letteraria, 10 de agosto de 1930, cit. Gramsci
vuelve a ocuparse del artículo de Ojetti en el Cuaderno 6 (VIII), § 16.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 312
intelectual
y moral. Los intelectuales no salen del pueblo, no conocen sus necesidades, sus
aspiraciones, sus sentimientos difusos, sino que son algo aparte, algo apoyado
en el aire, una casta exactamente. La cuestión debe ser ampliada a toda la
cultura popular o nacional y no solamente a la novela o solamente a la
literatura: el teatro, la literatura científica en general (ciencias
propiamente dichas, historia, etcétera): ¿por qué no hay en Italia escritores
del tipo de Flammarion'? La literatura de divulgación es por lo general
francesa. Traducidos, estos libros extranjeros, son leídos y buscados. Así
pues, toda la clase culta, con su actividad intelectual, se halla separada del
pueblo, de la nación, no porque el "pueblo-nación" no haya demostrado
y no demuestre interesarse en estas actividades intelectuales en todos sus
grados, desde los más ínfimos (noveluchas por entregas) hasta los más elevados,
al punto de que busca libros extranjeros, sino porque el elemento intelectual
indígena es más extranjero que los extranjeros frente a este pueblo- nación. La
cuestión no es de hoy: se planteó desde la fundación del Estado italiano: el
libro de R. Bonghi lo prueba.1 Incluso la cuestión de la lengua planteada por
Manzoni2 refleja este problema, el problema de la unidad moral de la nación y
del Estado, buscado en la unidad de la lengua. Pero la lengua es instrumentoa
externo y no necesario exclusivamente de la unidad: en todo caso es efecto y no
causa, Escritos de F Martini sobre el teatro:3 toda una literatura.
ª En el
manuscrito una variante interlineal: “modo”.
En Italia ha faltado el libro popular,
novela o de otro género. En la poesía, tipos como Béranger y todos los
chansonniers populares franceses. Sin embargo han existido, individualmente, y
han tenido éxito. Guerrazzi tuvo éxito y sus libros han seguido siendo
publicados hasta hace poco tiempo. Carolina Invernizio fue leída, por más que
estuviese en un nivel más bajo que los Ponson y los Montépin. Mastriani fue
leído. (Recuerdo un artículo de Papini sobre la Invernizio publicado en el
Resto del Carlino durante la guerra, me parece, hacia 1916: no sé si haya
aparecido en alguna antología. Me parece que Papini escribió algo interesante
sobre esta honesta gallina de la literatura, señalando precisamente cómo la
Invernizio se hacía leer por el público. En alguna bibliografía de Papini podrá
verse la fecha de este artículo u otras indicaciones: probablemente en la
bibliografía publicada en el ensayo de Palmieri.)4 El pueblo lee o se interesa
de otra manera en la producción literaria. Difusión de los Reali di Francia y
del Guerrin Meschino especialmente en Italia meridional y en las montañas. Los
Maggi de Toscana: los argumentos tratados por los Maggi son tomados de libros y
novelas de carácter popular: la Pia dei Tolonzei, etcétera (debe existir alguna
publicación sobre los Maggi y un registro aproximado de los temas que tratan).
Los
laicos han fracasado en la satisfacción de las necesidades intelectuales del
pueblo: yo creo que precisamente por no haber representado una cultura laica,
por no haber sabido crear un nuevo humanismo, adaptado a las necesidades del
mundo moderno, por haber representado un mundo abstracto, mezquino, demasiado
individual y egoísta. La literatura
Se trata del conocido ensayo de Ruggero
Bonghi, Perché la letteratura italiana non sia popolare (Milán, 1859)
mencionado por Gramsci también en otras ocasiones.
Cfr. nota 2 al § 73 del Cuaderno 1 (XVI).
En una de las crónicas teatrales
publicadas en Avanti! de 1916 Gramsci había escrito: "Si Ferdinando
Martini se ocupase aún de estas bagatelas y se plantease de nuevo la cuestión
de por qué no existe un teatro nacional italiano, se le podría responder,
tornando como base la última producción, que el defecto de origen es la
insinceridad de los autores, especialmente de los jóvenes. La falta de un genio
puede explicar el que no surjan obras maestras. Pero el teatro no se nutre sólo
de obras maestras; y éstas, por lo demás, no parecen darse con mucha frecuencia
tampoco fuera de Italia" (LVN, 230). También en el Cuaderno 14 (I), § 14,
Gramsci alude a la polémica iniciada por Ferdinando Mar-tino "sobre la no
existencia de un teatro italiano"; e igualmente en el Cuaderno 21 (XVII),
§ 1. El ensayo más conocido de Ferdinando Martini sobre el tema es "La
fisima del teatro
nazionale"
(1888), reeditado en el libro Al teatro, Bemparad, Florencia, 1895, pp. 113-72.
El articulo de Papini sobre Carolina
invernizio, publicado en el Resto del Carlino del 4 de diciembre de 1916, fue
incluido posteriormente en el libro Testimonianze, Saggi non critici (serie Ti!
de los 24 Cerve110, Studio Editoriale Lombardo, Milán, 1918, pp. 41-53. La
bibliografía recordada por Gramsci es la que aparece en Enzo Palmieri,
lnterpretazioni del mio tempo, I: Giovanni Papini. Bibliografie (1902-1927), a
cargo del doctor Tito Casini, Valleechi, Florencia, sr. (pero 1927).
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 313
popular
francesa que, por ejemplo, está difundida incluso en Italia, representa en
mayor o menor grado, en forma más o menos simpática, este "nuevo
humanismo", este laicismo. Guerrazzi lo representaba, Mastriani, etcétera.
Pero si
los laicos han fracasado, los católicos no han tenido mejor éxito. Parece que
los libros amenos católicos son muy leídos, porque tienen tiradas discretas:
pero la mayor parte de las veces se trata de objetos que se regalan en las
ceremonias y que no son leídos sino por castigo o por desesperación. Impresiona
el hecho de que en el campo de la novela o de las narraciones de aventuras los
católicos no hayan tenido una mayor literatura y un mayor éxito: y sin embargo
deberían tener una fuente inagotable en los viajes y en las vidas llenas de
aventuras de los misioneros. Pero incluso en el periodo de mayor expansión de
la novela geográfica de aventuras, la literatura católica sobre esos temas ha
sido mezquina: los libros de Ligo Mioni (creo que padre jesuita) y las
aventuras del cardenal Massaja en Abisinia deben dé ser los más afortunados.
Tampoco en la literatura científica los católicos tienen gran cosa (literatura
científica popular), no obstante que han tenido grandes astrónomos como el
padre Secchi (jesuita)1 y que la astronomía es la ciencia que más interesa al
pueblo. Esta literatura católica está demasiado impregnada de apologética
jesuítica y aburre por su mezquindad. Esta falta de éxito de la literatura
popular católica indica que existe ya una ruptura profunda entre la religión y
el pueblo, que se encuentra en un estado misérrimo de indiferentismo y de
ausencia de vida espiritual: la religión es sólo una superstición, pero no ha
sido sustituida por una nueva moral laica y humanista por la importancia de los
intelectuales laicos (la religión no ha sido ni sustituida, ni íntimamente
transformada como en otros países, corno en América el mismo jesuitismo: Italia
está aún, como pueblo, en las condiciones generales creadas por la
Contrarreforma),
(La religión se ha combinado con el
folklore pagano y se ha quedado en esa etapa. Cfr. notas sobre el folklore.)2
Cfr.
Cuaderno 21 (XVII), pp. 14-21.
<64> . Los sobrinitos del padre
Bresciani. Mario Puccini, Cola o Ritratto dell’italiano, Casa Editrice
Vecchioni, Aquila, 1927, Cola es un campesino toscano, territorial durante la
guerra, con el cual Puccini querría representar al "viejo italiano"
etcétera ..."el carácter de Cola, <. . .> sin reacciones pero sin
entusiasmos, capaz de cumplir con su deber e incluso de realizar algún acto de
valor pero por obediencia y por necesidad y con un tierno respeto por su propio
pellejo, persuadido a medias de la necesidad de la guerra pero sin ningún
atisbo de valores heroicos <...> el tipo de una conciencia, si no
completamente sorda, ciertamente pasiva a las exigencias ideales, entre
santurrona y perezosa, renuente a mirar más allá de las 'órdenes del gobierno'
y más allá de las modestas funciones de la vida individual, contento en una
palabra con la existencia de llanura sin ambición de las altas cimas". (De
la reseña publicada en la Nunca Antología del 16 de marzo de 19211, p. 270.)3
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), pp. 53-54.
§
<65>. Massimo Lelj, Il Risorgintento dello spirito italiano (1725-1861),
"Esame",
En el Fondo Gramsci se conserva un
librito de divulgación de Giorgio Abetti, Padre Angelo Seeeld. Il pionere
dell'astrofisica, Casa editrice Giacomo Agnelli, Milán, 1928 [FG] Como falta la
contraseña característica es de presumirse que este libro fuese
recibido
por Gramsci en el periodo de Formia.
Cfr. en particular, el Cuaderno 1 (XVI),
§ 89.
La reseña, no firmada, aparece en la
sección `Rassegna hibliografica' de la Nuova Antologia, 16 de marzo de 1928,
cit., p. 270.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 314
Ediciones
de Historia Moderna, Milán, 1928, L. 15,00.1 (¿Qué es?)
Cfr.
Cuaderno 19 (X), p. 125.
<66>. Lorianismo y espíritu del
XVII. Paulo Orano. Un artículo de P. Orano sobre Ibsen en la Nuova Antologia
del 1º de abril de 1928.2 Un aforismo cargado de vacuidad: "El auténtico
(¡o sea el correlativo reforzado del tan desacreditado "verdadero"!)
esfuerzo moderno del arte dramático ha consistido en resolver escénicamente (!)
los absurdos (!) de la vida consciente (!). Fuera de esto el teatro puede ser
un bellísimo juego consolador (!), un amable pasatiempo, nada más3: Otro aforismo
como el anterior: "Con él y por él (Ibsen) hemos empezado a creer en la
eternidad del momento, porque el momento es pensamiento, y en el valor absoluto
de la personalidad individual, que es agente y juez fuera del tiempo y del
espacio, además de los remordimientos temporales y de la nada espacial, momento
y duración inalcanzables para el criterio de la ciencia y de la
religión".4
67
<67>. Gerrymandering, (No sé qué
significa mandering.) Gerry, un norteamericano, que habría aplicado por primera
vez el truco electoral de agrupar arbitrariamente las circunscripciones
electorales para obtener mayorías ficticias. (Este truco se realiza
especialmente en los colegios uninominales, constituidos de manera que pocos
electores bastan para elegir a los diputados de derecha, mientras que hacen
falta muchísimos más para elegir a un diputado de izquierda: cfr. las
elecciones francesas de 1928 y comparar el número de votos y los elegidos del
partido Marin y los del grupo Cachin. Este truco se aplica además en los
plebiscitos para cuestiones nacionales, extendiendo la circunselipción zonas
más amplias que aquella donde una minoría es homogénea, etcétera.) (Ver quién
era Gerry, etcétera.)5
<68>. Americanismo. Recordar el
libro de Guglielmo Ferrero Fra i due mondi: cuántos de los lugares comunes de
Ferrero han entrado en circulación a propósito de América y siguen circulando
sin recordar el cuño ni la ceca? (Cantidad contra calidad, por ejemplo.) Fra i
due mondi es de antes de la guerra, pero también después Ferrero ha insistido
en estos temas.6
1 La
indicación bibliográfica está tomada probablemente de una lista de "Libri
ricevuti" de la Nuova Antologia, 16 de marzo de 1928 (año LXIII, fasc.
1344),
Paolo Orano, "Ibsen", en Nuora
Antología, IQ de abril de 1928 (año LX111. fasc. 1345), pp. 289-97. Sobre Paolo
Orano cfr. también Cuaderno 1 (XVI), § 30, p. 16 bis.
Ibid., p. 289.
4 Ibid ,
p, 290
5 A esta
forma de manipulación electoral a través de la arbitraria modificación de las
circunscripciones, conocida con el término de "Gerrymandering" (o
"Gerrynnander"), se alude en el artículo de Veracissimus [Tommaso
Tittoni]. "Per la veritá storica", en Nuova Antología, 10 de abril de
1928, cit., p. 360, a propósito de una maniobra de Tardieu en 1919 para asignar
una parte del territorio austriaco a Yugoslavia. Grasmci se ocupa de este
artículo de Tittoni en el Cuaderno 2 (XXIV), § 59. El uso de esta práctica
electoral se remonta a 1812, en los Estados Unidos de América, por iniciativa
del gobernador de Massachusetts, Elbridge Gerry: debido a que los límites de
uno de los distritos electorales, modificados a propósito por este gobernador
para asegurarse un resultado favorable, recordaban —en la carta topográfica— a
una salamandra (.salamander) se acuñó polémicamente el término
"Gerrymander".
6 El
libro de Guglielmo Ferrero, Fra i due mondi (Treves. Milán, 1913) se cita en
las pp. 371-72 del artículo de Etienne Fournol, del cual se habla
inmediatamente después (cfr. nota siguiente); pero es probable que este libro
fuese conocido por Gramsci directamente, junto con otras publicaciones del
mismo Ferrero, contra quien a menudo tuvo ocasión de polemizar en su actividad
periodística. En particular, los dos artículos de "Sotto la Mole",
publicados en Avanti! del 19 de julio y del 9 de agosto de 1918, Gramsci había
polemizado con la contraposición de Ferrero, a lo que se alude en el texto,
entre cantidad y calidad: "Guglielmo Ferrero puede estar contento: el
gobierno ha entrado en el buen camino: comienza el reino de la calidad que debe
sustituir al reino de la odiada cantidad Los bancos darán créditos sólo a los
aristócratas de la producción nacional. Ya veréis qué calidad, qué bellos
objetos, qué bellas máquinas, qué bellos rieles, qué hermoso comercio; los
consumidores pobres seguramente preferirían tener mercancías a buen precio y en
abundancia..." (SM, 420); "La democracia italiana está hecha así.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 315
Ver.
Sobre el
americanismo vi artículo "L'America nella letteratura francese del
1927" de Étienne Fournol en la Nuova Antología del IQ de abril de 1928,1
cómodo porque en él se pueden encontrar registrados los lugares comunes más
notables sobre el tema. Habla del libro de Siegfried y del de Romier (Qui sera
le maitre?)2 y menciona un libro de André Tardieu (Davant l'obstacle:
l'Amerique et narra, París, Librairie Émil Paul) y dos libros de Luc Durtain,
una novela: Hollvwood dépassé y una colección de cuentos Quarantiéme ètage,
editada por la NRF que parece interesante.3
A
propósito del profesor Siegfried obsérvese esta contradicción: en la página 350
de su libro Les Etats-Unis d'aujourd'hui él reconoce en la vida americana
"el aspecto de una sociedad realmente colectivista, deseado por las clases
elegidas y aceptado alegremente (sic) por la multitud",4 y luego escribe
el prefacio del libro de Philip sobre el movimiento obrero norteamericano5 y lo
alaba, aunque en él no se demuestre precisamente esta "alegría" y que
en América no haya lucha de clases sino por el contrario en él demuestra la más
desenfrenada y feroz lucha de una parte contra la otra. La misma confrontación
debería hacerse entre el libro de Romier y el de Philip. Entonces, ¿por qué en
Europa ha sido aceptado tan fácilmente (y ha sido difundido tan hábilmente)
este cliché de los Estados Unidos sin lucha de clases, etcétera, etcétera? Se
combate al americanismo por sus elementos subversivos de la estancada sociedad
europea, pero se crea el cliché de la homogeneidad socia! norteamericana para
uso de propaganda y corno premisa [ideológica] de leyes excepcionales.
Cfr.
Cuaderno 22 (V), pp. 53-54.
68
<69>. Utopías y novelas filosóficas
y su relación con el desarrollo de la crítica política, y especialmente con las
aspiraciones más elementales y profundas de las multitudes. Estudiar si hay un
ritmo en la aparición de estos productos literarios: ¿coinciden con
determinados periodos, con síntomas de profundas transformaciones históricas?
Compilar una lista de estos trabajos, utopías propiamente dichas, novelas
filosóficas, libros que atribuyen a países lejanos y desconocidos [pero
existentes] determinadas costumbres e instituciones que se quieren contraponer
a las del país propio. La Utopía de T. Moro, la Nueva Atlántida de Bacon, la
Isla de los placeres y Salento de Pendón (pero también el Telémaco), los Viajes
de Gulliver de Swift, etcétera.
Cfr.
Cuaderno 25 (XXIII), pp. 23-24.
§
<70>. Hermano Veremos. Esta expresión es empleada por Joseph De Maistre
en una
Guglielmo
Ferrero escribe un libro para defender la calidad contra la cantidad, o sea
para defender el regreso al artesanado contra la producción capitalista, a la
aristocracia cerrada de la producción contra el régimen de la libre competencia
que arroja sobre los mercados montañas de mercancías a bajo precio para los
pobres" (SM. 431). Sobre esta contraposición "cantidad-calidad"
Gramsci vuelve repetidas veces en los Cuadernos.
Etienne Fournol, "L'America nella
letteratura francese del 1927", en Nuova Antologia, 19 de abril de 1928,
cit.. pp. 370-81.
Los dos libros de Siegfried y de Romier
son mencionados en una nota en la p. 370 del artículo citado por Fournol, pero
Gramsci los conocía directamente; cfr. André Siegfried, Les Étais-Unis
d'aujourdui, ed. Colín, París, 1928 [FG, C, cure., Turi II] y Lucien Romier,
Qui sera le Maître, Europe ou Amérique?, cit, en la nota 7 del Cuaderno 1
(XVI), § 61. Una referencia a estos dos libros se encuentra también en LC, 264.
De este otro grupo de libros. mencionados
en el artículo cit, de Fournol, no parece que Gramsci tuviera conocimiento
directo.
4 Cfr.
Siegfried, Les Etats-Unis d'aujourd'hui, cit.. pp. 349-50: "Es así que en
ausencia de esas instituciones intermedias, cuya colaboración social tiende a
volverse autónoma, el medio norteamericano tiende a tomar el aspecto de un
colectivismo de hecho, querido por las élites y alegremente aceptado por las
masas, que subrepticiamente mina la libertad del hombre y canaliza tan
estrechamente su acción que, sin sufrirlo ni tan siquiera saberlo, confirma él
mismo su abdicación."
5 Cfr. el
prefacio de André Siegfried (pp. VII-XIXI al libro de Philip. Le probléme
ouvrier aux États-Unís, ya citado en la nota 3 del § 51 del Cuaderno 1 (XVI).
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 316
Memoria
del 6 de julio de 1914 (escrita en Petersburgo donde era embajador) y publicada
en las Oeuvres complétes. Lion 1886, tomo 1º Correspondance diplomatique. A
propósito de la política piamontesa, escribe: "Notre système, timide,
neutre, suspensif, tátonnat, est mortel dans cet état de choses ... Il faut
avoir l’oeil bien ouvert et prendre garde à l'ennemi des grands coups, lequel
s'appelle Frère-Vedremo”1 (Un párrafo sobre "Frate Vedremo" en la
sección "Pasado y presente".)
<71>. Utopías y novelas
filosóficas. En un artículo de Giuseppe Gabrieli sobre "Federico Cesi
linceo" en la Nueva Antología del IP de agosto de 19302 se establece un
nexo histórico-ideológico entre la Contrarreforma (que contrapone al individualismo,
agudizado por el Humanismo y acelerado por el Protestantismo, el espíritu
romano de colegialidad, de disciplina, de corporación, de jerarquía para la
reconstrucción de la sociedad), las Academias (como la Academia de los Linceos
intentada por Cesi, esto es, el trabajo colegial de los científicos, de tipo
bien distinto al de los centros universitarios, que han permanecido medievales
en métodos y formas) y las ideas y las audacias de las grandes teorías, de las
reformas palingenéticas o utópicas reconstrucciones de la convivencia humana
(la Ciudad del Sol, la Nueva Atlántida, etcétera),
Me parece que hay mucho de alambicado en
este nexo y por el contrario hay que ver si estas iniciativas no eran la única
forma en que la "modernidad" podía vivir en el ambiente de la
Contrarreforma: la Contrarreforma, como todas las Restauraciones, no podía
dejar de ser un compromiso y un arreglo sustancial, si no formal, entre lo
viejo y lo nuevo, etcétera. (No obstante, hay que tener en cuenta los
descubrimientos científicos de la época y el espíritu "cientifista"
que se difundió: un cierto "racionalismo" avant la lettre, etcétera).
Cfr.
Cuaderno 25 (XXIII), pp. 24-25.
<72>. Secciones científicas. El
tipo del periódico diario en Italia está determinado por el conjunto de
condiciones culturales del país: falta de literatura de divulgación, escasez de
revistas populares de divulgación. El lector de periódicos quiere encontrar
[reflejados] en el suyo, por lo tanto, todos los aspectos-de la compleja vida
social de una nación moderna, Es notable el hecho de que el periódico italiano,
relativamente mejor hecho que los de otros pises, haya descuidado siempre la
información científica, mientras que tenía un cuerpo notable de
periodistas-economistas (Einaudi, Cabiati, etcétera), y de
periodistas-literarios o de cultura general (Borgese, Cecchi, Ojetti, Bellonci,
etcétera). Incluso en las revistas importantes (como la Nuova Antología y la
Rivista d’Italia), la seción científica era muy inferior a las otras
(Bertarelli, el Doctor Ry representan una excepción relativa). Nunca he visto
la revista de filosofía científica Arduo que se publica en Bolonia dirigida por
Sebastiano Timpanaro (Mario Pant)3
1 La cita
está tomada de un artículo de Niccoló Rodolico, "Guelfismo e Nazionalismo
di Giuseppe de Maistre", en Nuova Antologia, 16 de abril de 1928 (año
LXIII, fasc. 1346), pp. 506-15 (cfr. en particular p. 511).
Cfr. Nuova Antología, 19 de agosto de
1930 (año LXV, fasc. 1401), pp. 352-
Una primera serie de la revista L'Arduo
fue publicada en Bolonia desde enero hasta diciembre de 1914; más importante,
sin embargo, fue la segunda serie, precedida, en 1920, por un número único en
memoria de Augusto Righi, y luego siguió saliendo regularmente, siempre en
Bolonia, desde principios de 1921 hasta fines de 1923. Junto con el físico
Sebastiano Timpanaro, discípulo de Augusto Righi, formaron parte de la
dirección de Arduo, Bruno Biancoli y Orazio Specchia, también físicos, y
durante algún tiempo Giuseppe Saitta. Colaboraron en la revista, entre otros,
Piero Gobetti, Guido De Ruggiero, Vita Fazio-Allmayer, Santino Carmena, Adriano
Tilgher, Rodolfo Mondolfo, Raffaele Pettazzoni, Luigi Russo, Federico Enríquez,
Luigi Donati, Orso Mario Corbino, etcétera. Con el pseudónimo anagramático de
Mario Pant, Timpanaro firmó, entre otras cosas, una sección de breves escritos
titulada "Pretextos" en la Fiera Letteraria (otros artículos más
amplios en el mismo semanario aparecían en cambio firmados con su nombre). Es
probable que Gramsci conociese la actividad de Sebastiano Timpanaro sobre
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 317
Sin
embargo, la información científica debería ser integrante de un periódico
diario en Italia, bien sea como noticiero científico-tecnológico, o como
exposición crítica de las hipótesis y opiniones científicas más importantes (la
parte higiénica debería constituir una sección aparte en la sección científica
general). Un diario popular, más aún que los otros, debería tener esta sección,
para controlar y dirigir el aprendizaje de sus lectores y
"desprovincializar" las nociones corrientes. Dificultad de contar con
especialistas que sepan escribir popularmente. Podría hacerse un escrutinio
sistemático de las revistas generales y de cultura profesional, las actas de
las Academias y las publicaciones extranjeras y recopilar extractos y resúmenes
en apéndices especiales o en la tercera página (como sección especial),
eligiendo cuidadosamente [y con inteligencia] el material.
Cfr.
Cuaderno 24 (XXVII), pp. 19-20,
70
<73>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Luigi Capuana. De un artículo de Tonalli: "Il emitiere e topera
di Luigi Capuana" en la Nuova Antología del 1º de mayo de 1928:1 “Re
Bracalone (novela fabulosa: el siglo xx es creado, por arte de magia, en el
lapso de breves días, en los tiempos de 'había una vez'; pero después de vivir
su amarga experiencia, el rey lo destruye, prefiriendo volver a los tiempos
primitivos) interesa incluso en el aspecto ideológico: puesto que, en un
periodo de infatuación (!) internacionalista socialistoide, tuvo el valor de
destruir (!) 'las necias sentimentalidades de la paz universal, del desarme y
las no menos estúpidas sentimentalidades de la igualdad económica y de la
comunidad de bienes' y de expresar la urgencia de 'cortar de raíz las
agitaciones que han creado un Estado dentro del Estado, un gobierno
irresponsable' y afirmar la necesidad de una conciencia nacional: 'Hay carencia
de dignidad nacional; hay que crear el noble orgullo de ella, impulsarlo hasta
el exceso. Es el único caso en que el exceso no perjudica2 Tonelli es estúpido,
pero Capuana tampoco bromea con su fraseología de periodicucho de provincia:
además habría que ver cuánto vale su ideología del "Había una vez" y
del patriarcalismo primitivo.
De
Capuana habrá que recordar el teatro dialectal y sus opiniones sobre la lengua
en el teatro a propósito de la cuestión de la lengua en la literatura
italiana.3 Algunas comedias de Capuana (como Giacinta, Malla, Il Cavalier
Pedagna) fueron escritas originalmente en italiano y luego vertidas al
dialecto: sólo en dialecto tuvieron gran éxito. Tonelli, que no comprende nada,
escribe que Capuana fue inducido a la forma dialectal en el teatro "no
solamente por la convicción de que 'hay que pasar por los teatros dialectales,
si realmente se quiere llegar al teatro nacional italiano' ‹...›, sino también
y sobre todo por el carácter particular de sus creaciones dramáticas: las
cuales son exquisitamente dialectales, y en el dialecto encuentran su más
natural y escueta expresión". Pero ¿qué significa eso de "creaciones
exquisitamente dialectales"? El hecho es explicado con el hecho mismo, u
sea que no es explicado. Ver en el teatro de Pirandello las comedias en
italiano y las que están escritas en dialecto. La lengua no posee
"historicidad" de masas, no es un hecho nacional. Liolà en italiano
no vale nada aunque Il fu Mattia Pascal, de la que fue tomada, sea bastante
interesante.4
todo a
través de la colaboración de éste en la Fiera Letteraria, Una alusión a Arduo
se encuentra también en el libro, bien conocido por Gramsci, de Giuseppe
Prezzolini, La cultura italiana, cit., p. 339. Noticias más amplias sobre esta
revista pueden leerse en un ensayo de Sebastiano Timpanaro jr., "In
margini alle 'Cronache di filosofía italiana'", en Società, diciembre de
1955 (año XI, n. 6), pp. 1067-75,
Cfr. Nuova Antología, 1° de mayo de 1928,
cit., pp. 5-18.
2 Ibid.,
pp. 16-17.
3 En las
crónicas teatrales publicadas en Avanti! (1916-20) Gramsci se había ocupado del
teatro de Capuana sólo en ocasión de la representación de una comedia menor
inédita (Quacquará); efr, LVN, 238.
4 Ya en
una reseña de 1917 a Liolà de Pirandello, Gramsci había insistido en subrayar
la relación entre Liolà y El difunto Matías Pascal (cfr. LVN, 238-84).
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 318
En el
teatro en italiano, el buen autor no se pone al unísono con el público, no
tiene la perspectiva de la historicidad de la lengua cuando los personajes
quieren ser "concretamente" italianos. Porque en Italia hay dos
lenguas: el italiano y el dialecto regional y en la vida familiar se emplea el
dialecto: el italiano, en gran parle, es un esperanto, o sea una lengua
parcial, etcétera.
Cuando se
afirma la gran riqueza expresiva del italiano se cae en un equívoco: se
confunde la riqueza expresiva registrada en el vocabulario o contenida inerte
en la literatura impresa, con la riqueza individual que se puede gastar
individualmente. Esta última cuenta, especialmente en ciertos casos: para medir
el grado de unidad lingüística nacional, por ejemplo, que no es dado por el
vocabulario sino por el habla viviente del pueblo. En el diálogo teatral es
evidente la importancia de este elemento: el diálogo del escenario debe sugerir
imágenes vivientes, en toda su concreción histórica, y en cambio sugiere, en
gran parte, imágenes librescas, Las palabras del habla familiar se reproducen
en el oyente como recuerdo de palabras leídas en libros o periódicos y buscadas
en el diccionario, corno sería el francés en el teatro escuchado por alguien
que hubiese aprendido el francés en los libros y sin maestro: la palabra es
osificada, sin articulaciones de matices, sin la comprensión de su significado
exacto que es dado por toda la frase. etcétera. Se tiene la impresión de ser
tonto, o de que los tontos son los otros. Obsérvese en el Italiano hablado
cuántos errores de pronunciación comete el hombre del pueblo: profúgo,
etcétera, lo cual significa que las palabras italianas las ha leído, no oído o
no oído repetidamente. o sea colocadas en frases diversas. cada una de las
cuales haya hecho brillar una faceta de ese poliedro que es cada palabra.
Cfr.
Cuaderno 2.3 (VIL pp. 54-57.
71
<74>. Giulio Bertoni y la
lingüística. Habría que escribir una aclaración sobre Bertoni como lingüista,
por las actitudes asumidas últimamente por él con su escrito en el Manualetto
di linguistica y en el librito publicado por Petrini (ver el fragmento
publicado por la Nueva Italia de agosto de 1930).1 Me parece posible demostrar
que Bertdni ni ha logrado dar una teoría general de las innovaciones aportadas
por Bartoli a la lingüística, ni ha conseguido comprender en qué consisten esas
innovaciones y cuál es su importancia práctica y teórica.
Por lo
demás, en el artículo publicado hace algunos años en Leonardo sobre los
estudios lingüísticos en Italia,2 no distingue para nada a Bartoli de la
generalidad e incluso en el juego de claroscuros lo coloca en segunda línea, a
diferencia de Casella que en el reciente artículo en Marzocco a propósito de la
Miscellanea Ascoli, pone de relieve la originalidad de Bartoli:3 en el artículo
bertoniano del Leonardo hay que señalar cómo el Campus aparece incluso corno
superior a Bartoli, cuando sus estudios sobre los velares ario- europeos no son
más que pequeños ensayos en los que se aplica pura y simplemente el método
general de Bartoli y fueron debidos a sugerencias del propio Bartoli; es
Bartoli quien desinteresadamente ha
La primera obra aquí citada por Gramsci
(como Manual de lingüística) es el Breviario di neolinguistica (Modena, 1925),
escrito en colaboración por Giulio Bertoni (parte I: Principi generali) y por
Malteo G. Bartoli (parte II: Criteri tecnici): está entre los libros que
Gramsci tenía en Roma antes del arresto, pero no parece que lograse recibirlo
en la cárcel, no obstante sus insistentes solicitudes (cfr. LC, 3, 134, 157).
El otro escrito de Giulio Bertoni, recordado aquí por Gramsci como un librito
publicado por Petrini (o sea entre los "Cuadernos críticos recopilados por
Domenico Petrini"), es el opúsculo Linguaggio e poesía, Bibliotheca
Editrice,
Rieti, 1930. El fascículo de Nuova Italia citado por Gramsci, 20 de agosto de
1930 (año I, n. 8), contiene sólo, en la p. 348, una indicación bibliográfica
de este opúsculo de Bertoni, pero no fragmentos del texto. Una reseña del mismo
opúsculo, firmada por Ferruccio Brasi, se halla en un número posterior de la
Nuova folia, 20 de octubre, de 1930 (ario I, n. 10), pp. 428-29.
Cfr. Giulio Bertoni, "Nuovi
orientamenti linguistici", en Leonardo, 20 de febrero de 1926 (ario iI, n.
2), pp. 31-34.
Cfr. Mario Casella, "L'ereditá
del'Ascoli e l'odierna glottologia italiana", en Il Marzocco, 6 de julio
de 1930 (año XXXV, n. 27).
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 319
puesto de
relieve el Campus y siempre ha tratado de ponerlo en primera línea: Bertoni,
tal vez no sin académica malicia, en un artículo como el de Leonardo, en el que
casi se podían contar las palabras dedicadas a rada estudioso, para dar una
justa perspectiva, combinó las cosas de modo que Bartoli aparezca en un
rinconcito. Error de Bartoli el haber colaborado con Bertoni en la compilación
del Manualette, y digo error y responsabilidad científica. Bartoli es apreciado
por sus trabajos concretos: dejando escribir a Bertoni la parte teórica induce
a error a los estudiantes y los empuja a un camino equivocado: en este caso la
modestia y el desinterés se conviertena en una culpa.
En el manuscrito “se convierten” es una
variante interlineal de “son”
Por lo demás Bertoni, si no ha
comprendido a Bartoli, tampoco ha comprendido la estética de Croce, en el
sentido de que de la estética crociana no ha sabido derivar cánones de
investigación y de construcción de la ciencia del lenguaje, sino que no ha hecho
más que parafrasear, exaltar, poetizar impresiones: se trata de un positivista
sustancial que se derrite frente al idealismo porque está más de moda y permite
hacer retórica. Es asombroso que Croce haya alabado el Manualetto, sin ver y
hacer notar las incongruencias de Bertoni:1 me parece que Croce ante todo ha
querido señalar benévolamente que en esta rama de los estudios, donde triunfa
el positivismo, se trate de iniciar un nuevo camino en el sentido idealista. A
mí me parece que entre e! método de Bertoli y el crocismo no hay ninguna
relación de dependencia inmediata: la relación es con el historicismo en
general, no con una forma particular de historicismo. La innovación de Bartoli
es precisamente ésta, que de la lingüística, concebida burdamente como ciencia
natural, ha hecho una ciencia histórica, cuyas raíces deben buscarse "en
el espacio y en el tiempo" y no en el aparato vocal entendido
fisiológicamente.
Habría
que criticar a Bertoni no sólo en este campo: su figura de estudioso siempre me
ha sido repugnante intelectualmente: hay en ella algo de falso, de insincero en
el sentido literal de la palabra; además de la prolijidad y de la falta de
"perspectiva" en los valores históricos y literarios.
En
"lingüística" es crociano Vossler, ¿pero qué relación existe entre
Bartoli y Vossler y entre Vossler y lo que comúnmente se llama
"lingüística"? Recordar a este propósito el artículo de Croce
"Questa tavola rotonda è quadrata" (en los Problemi di Estetica)2 de
cuya crítica hay que partir para establecer los conceptos exactos en esta
cuestión.
<75>. Utopías y novelas
filosóficas. Artículo de Ezio Chiòrboli sobre Anton Francesco Doni en la Nuova
Antologia del 1º de mayo de 1928: perfil interesante de Doni, autor del siglo
XVI, ingenioso, cáustico, de espíritu moderno. Doni se ocupó de infinidad de
problemas de todo tipo, adelantándose a muchas innovaciones científicas:
escritor popularísimo. Materialista: alude a la importancia del ángulo facial y
a los signos específicos de la delincuencia dos siglos artes de Camper, y dos
siglos y medio antes de Lavater y Gall habló de las funciones del intelecto y
de las partes del cerebro correspondientes a ellas.
Escribió
una utopía en el Mondo pazzo o savio —"fantasiosa reconstrucción social
que refleja muchas de las iridiscencias y de las ansias donde se ha puesto al
rojo el socialismo
Gramsci alude con toda probabilidad a una
reseña aparecida en La Critica, 20 de mayo de 1926 (año XXIV. fasc. 3). pp.
181-82 reeditada luego en Benedetto Croce, Conversazioni critiche, serie III,
Laterza, Bari, 1932, pp. 99-101), en donde Croce defiende el Breviario di
neo-linguistica de las críticas de K. Jaberg. Debe recordarse, sin embargo, que
reservas y criticas a las posiciones de Bertoni fueron planteadas
posteriormente por Croce, en una polémica de 194142 (cfr. "La filosofia
del linguaggio e le sue condizioni presenti in Italia", en Benedetto
Croce, Discorsi di varia filosofia, vol. 1, Laterza, Bari, 1959, pp. 235-50).
Cfr. Benedetto Croce, Problemi di
Estetica e contributi alla storia della Estetica italiana, Laterza. Bari, 1923
[FG], pp. 169-73. De una carta de Bordiga Gramsci se desprende que este volumen
se encuentra entre los que Gramsci tenía en Ustica y que luego le fue expedido
—en 1927— a la cárcel de Milán. El ejemplar conservado en el Fondo Gramsci es
seguramente otro.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 320
actuar—
que seguramente tomó de la Utopía de Tomás Moro. Conoció la Utopía: la publicó
él mismo en la vulgarización de Lando. "Pero la imaginación no es la
misma, como no es la misma la de Platón en la República ni la de otros que
hubo, oscuros o ignotos; que él la realizó, la mudó, la volvió a forjar a su
gusto, al punto que ya ha dado vida a otra, suya, completamente suya, de la
cual está tan posesionado que en los Marmi y una y otra vez en numerosas obras
y opúsculos surge en este o aquel particular. en este o aquel
sentimiento." Para la bibliografía de Doni cfr. la edición de los Marmi a
cargo de Chihrboli en los Scrittori d'Italia de Laterza.1
Cfr.
Cuaderno 25 (XXIII), p. 26.
73
<76>. La cuestión de la lengua y
las clases intelectuales italianas. Para el desarrollo del concepto de que
Italia realiza la paradoja de un país jovencísimo y viejísimo al mismo tiempo
(como Lao-tse que nació a los 80 años).2
Las
relaciones entre los intelectuales y el pueblo-nación estudiadas bajo el
aspecto de la lengua escrita por los intelectuales y usada en sus relaciones y
bajo el aspecto de la función representada por los intelectuales italianos en
la Cosmópolis medieval por el hecho de que el Papado tenía su sede en Italia
(el uso del latín como lengua docta está ligado al cosmopolitismo católico).
Latín
literario y latín vulgar. Del latín vulgar se desarrollan los dialectos
neolatinos no sólo en Italia sino en toda el área europea romanizada: el latín
literario se cristaliza en el latín de los doctos, de los intelectuales, el
llamado medio latín (cfr. el artículo de Filippo Ermini en la Nuova Antologia
del 16 de mayo de 1928),3 que de ninguna manera puede ser comparado con una
lengua hablada, nacional, históricamente viva, aunque tampoco debe ser
confundida con una jerga o con una lengua artificial como el esperanto.4 De
todos modos hay una fractura entre el pueblo y los intelectuales, entre el
pueblo y la cultura. (Incluso) los libros religiosos están escritos en medio
latín, de manera que también las discusiones religiosas escapan al pueblo, por
más que la religión sea el elemento cultural predominante: de la religión el
pueblo ve los ritos y oye las prédicas exhortativas, pero no puede seguir las
discusiones y las evoluciones ideológicas que son monopolio de una casta.
Los
textos en lengua romance se escriben cuando el pueblo recupera importancia: el
juramento de Estrasburgo (después de la batalla de Fontaneto entre los
sucesores de Carlomagno) ha permanecidoa porque los soldados no podían jurar en
una lengua
1 . Cfr.
Ezio Chiórboli, "Anton Francesco Doni", en Nuova Antologia, 19 de
mayo de 1928, cit., pp. 43-48. Las citas de Gramsci están en las pp. 46 y 47.
La edición de los Marmi de Doni realizada por Chiórboli (Laterza, Hall, 1928)
se cita en la p. 43, nota 1.
La referencia a la leyenda de Lao-tsé,
recordada ya en un artículo de 1916 (cfr. ,SM, 198), está vinculada a un
recuerdo de la vida universitaria de Gramsci; cfr. el artículo "Cultura e
lotta di classe", en Il Grido del Popolo, 25 de mayo de 1918:
"Recordamos a propósito a un viejo profesor universitario. que desde hacía
cuarenta años tenía que dar un curso de filosofía teórica sobre el 'Ser
evolutivo final'. Cada año comenzaba un 'recorrido' por los precursores del
sistema, y hablaba de Lao-tse, el viejo-niño, el
hombre
nacido a los ochenta años, de la filosofía china, Y cada año volvía a empezar
hablando de Lao-tsé, porque nuevos estudiantes habían llegado, y también éstos
debían obtener toda la erudición sobre Lao-tsé por boca del profesor. Y así el
'Ser evolutivo final' se convirtió en una leyenda. una evanescente quimera, y
la única realidad viva, para los estudiantes de varias generaciones, fue
Lao-tsé, el viejo-niño, el niñito nacido a los ochenta años" (SG, 240) .
Cfr. también LC. 287 y 437. La idea del artículo de 1918, "Cultura e luna
di classe", reaparece también en el Cuaderna 6 (VIII). § 120.
Cfr. Filippo Ermini. “Il
Mediolatino". en Nuova Antologia, 16 de mayo de 1928. eh,. pp. 228-36,
Del mediolatino Gramsci se había ocupado
en el curso de sus estudios de lingüística del periodo turinés: cfr. la carta
del 17 de
noviembre
de 1930: "hace diez años escribí un ensayo sobre la cuestión de la lengua
según Manzoni y esto exigió cierta investigación sobre la organización de la
cultura italiana, desde el momento en que la lengua escrita (el llamado medio
latín, o sea el latín estrilo desde el 400 después de C. hasta el 1300) se
apartó completamente de la lengua hablada del pueblo, que. una vez cesada la
centralización romana, se dividió en infinitos dialectos" (LC, 378). Para
la polémica de Gramsci sobre el esperanto Cfr. el artículo "La lingua
unica e l'esperanlo", publicado en Il Grido del Popolo del 16 de febrero
de 1918 (ahora en SG, 174-78), y los dos artículos precedentes en Avontil (cfr.
L. Ambrosoli. "Nuovi contributi agli 'Scritti giovanili' di Gramsci".
en Rivista Storica del Socialismo. mayo-agosto de 1960, pp. 545-50); Cfr.
también "Una 'lettera inedita a Leo Galetto", en L’Unità (ed, romana)
del 25 de junio de 1967,
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 321
desconocida
sin quitar validez al juramento. También en Italia los primeros rastros de
lengua vulgar son juramentos o declaraciones de testimonios del pueblo para
establecer la propiedad de los fundos conventuales (Montecasino). De todos
modos puede decirse que en Italia, desde el 600 dC, cuando puede presumirse que
el pueblo ya no comprendía el latín, de los doctos, hasta el 1250, cuando
comienza el florecimiento de la lengua romance, o sea durante más de 600 años,
el pueblo no comprendía los libros y no podía participar del mundo de la
cultura.
74 El
florecimiento de las Comunas da impulso a la lengua vulgar y la hegemonía
intelectual de Florencia da una unidad a la lengua vulgar, o sca que crea un
vulgar ilustre. ¿Pero qué es este vulgar ilustre? Es el florentino elaborado
por los intelectuales de la vieja tradición: es el florentino de vocabulario e
incluso de fonética, pero es un latín de sintaxis. Por otra parte la victoria
del vulgar sobre el latín no era fácil: los doctos italianos, exceptuando a los
poetas y artistas en general, escribían para la Europa cristiana y no para
Italia, eran una concentración de intelectuales cosmopolitas y no nacionales.
La caída de las Comunas y el advenimiento del principado, la creación de una
casta de gobierno apartada del pueblo, cristaliza este vulgar, del mismo modo
como se había cristalizado el latín literario. El italiano es de nuevo una
lengua escrita y no hablada, de los doctos y no de la nación. Hay en Italia dos
lenguas doctas, el latín y el italiano, y éste acaba por predominar, y por
triunfar completamente en el siglo XIX con el alejamiento de los intelectuales
laicos de los eclesiásticos (los eclesiásticos siguen incluso hoy escribiendo
libros en latín, pero hoy incluso el Vaticano usa cada vez más el italiano
cuando trata de cosas italianas y así terminará por hacerlo respecto a los
otros países, coherentemente con su actual política de las nacionalidades). De
todos modos me parece que debe establecerse este punto: que la cristalización
del vulgar ilustre no puede ser apartada de la tradición del medio latín y
representa un fenómeno análogo. Después de un breve paréntesis (libertades
comunales) en. el que hay un florecimiento de intelectuales surgidos de las
clases populares (burgueses) hay una reabsorción de las funciones intelectuales
en la casta tradicional, en la que los elementos aislados son de ori gen
popular, pero en la que prevalece en ellos el carácter de casta sobre el
origen. Así pues, no es todo un estrato de la población que llegando al poder
crea sus intelectuales (esto sucedió en el siglo XIV) sino que es un organismo
tradicionalmente seleccionado que asimila en sus cuadros a individuos aislados
(el ejemplo típico de esto nos lo da la organización eclesiástica).
En el manuscrito: “han quedado”.
En un
análisis completo hay que tomar en cuenta otros elementos, y creo que para
muchas cuestiones la retórica nacional del siglo pasado y los prejuicios en
ella encarnados no han impulsado ni siquiera a hacer las investigaciones
preliminares. Así pues: ¿cuál fue el área exacta de difusión del toscano? En
Venecia, por ejemplo, a mi parecer, se introdujo el italiano ya elaborado por
los doctos sobre el esquema latino y no penetró nunca el florentino originario,
en el sentido de que los mercaderes no hicieron oír a viva voz florentina como
en Roma y en Nápoles, por ejemplo: la lengua de gobierno siguió siendo el
veneciano. Igual para los otros centros (Génova, creo). Una historia de la
lengua italiana no existe todavía en este sentido: la gramática histórica no es
eso todavía, tampoco. Para la lengua francesa existen estas historias (la de
Brunot [—y de Littré—] me parece que es del tipo que pienso, pero no recuerdo).
Me parece que, entendida la lengua como elemento de la cultura y por lo tanto
de la historia general y como manifestación principal de la
"nacionalidad" y "popularidad" de los intelectuales, este
estudio no sería ocioso ni puramente erudito.b
En el manuscrito está añadida aquí la
siguiente indicación, ya dada, por otra parte, al comienzo de parágrafor: “El
artículo de Ermini aparece publicao en la Nuova Antologia del 16 de mayo de
1928”.
En su artículo, interesante como
información de la importancia que ha adquirido el estudio del medio latín (esta
expresión, que debería significar latín medieval, creo, me parece bastante
impropia y posible causa de errores entre no especialistas) y al cual podré
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 322
remitirme
para una primera bibliografía, además de a otros escritores de Ermini que es un
mediolatinista. Ermini afirma que en base a las investigaciones, "la
teoría de los dos mundos separados del latín, que está únicamente en manos de
los doctos y se extingue, y del neolatín, que surge y se aviva, hay que
sustituirla por la teoría de la unidad latina y de la continuidad-perenne de la
tradición clásica". Esto puede significar solamente que la nueva cultura
neolatina sentía fuertemente las influencias de la cultura precedente, no que
haya habido una unidad "popular -nacional" de cultura.
Pero
seguramente para Ermini el medio latín tiene precisamente el significado
literal del latín que está en medio entre el clásico y el humanista, que
indudablemente marca una vuelta al clásico, mientras que el medio latín tiene
características propias, inconfundibles: Ermini hace comenzar el medio latín
hacia la mitad del siglo iv, cuando se produce la alianza entre la cultura (1)
clásica y ka religión cristiana, cuando "una noble pléyade de escritores,
saliendo de las escuelas de retórica y de poética, siente vivo el deseo de
conjugar la fe nueva con la belleza (!) antigua y así dar vida a la primera
poesía cristiana". (Me parece justo hacer remontarse al medio latín hasta
el primer brote de literatura cristiana latina, pero el modo de exponer esta génesis
me parece vago y arbitrario —cfr. la historia de la literatura latina de
Marchesi1 para este punto). <El medio latín estaría, pues, incluido entre la
mitad del siglo IV> y el final del siglo XIV, entre el comienzo de la
inspiración cristiana y la difusión del humanismo. Estos mil años son
subdivididos por Ermini como sigue: primera era de los orígenes, desde la
muerte de Constantino hasta la caída del Imperio de Occidente (337-476);
segunda era, de la literatura barbárica, desde el 476 hasta el 799, o sea hasta
la restauración del imperio por obra de Carlomagno, verdadero tiempo de
transición en el continuo y progresivo latinizarse de los bárbaros (exagerado:
de la formación de un estrato de intelectuales germánicos que escriben en
latín); una tercera era: desde el resurgimiento carolingio, desde el 799 hasta
el 888, hasta la muerte de Carlos el Gordo; una cuarta, desde la literatura
feudal, desde el 888 hasta el 1000, hasta el pontificado de Silvestre II,
cuando el feudalismo, lenta transformación de ordenamientos preexistentes, abre
una era nueva; una quinta, de la literatura escolástica, que corre hasta
finales del siglo XII, cuando el saber se recoge en las grandes escuelas y el
pensamiento y el método filosófico fecunda todas las ciencias, y una sexta, de
la literatura erudita, desde principios del XIII hasta finales del XIV y que
presagia ya la decadencia.
76
<77>. El clero, la propiedad
eclesiástica y las formas afines de propiedad de la tierra o mobiliaria. El
clero como tipo de estratificación social debe tenerse siempre presente al
analizar la composición de las clases poseedoras y dirigentes. El liberalismo
nacional ha destruido en una serie de países la propiedad eclesiástica, pero ha
[sido] importante para impedir que tipos afines y aún más parasitarios
volvieran a formarse, porque sus representantes no desarrollaban y no
desarrollan ni siquiera aquellas funciones [sociales] que desempeñaba el clero:
beneficencia, cultura popular, asistencia pública, etcétera. El costo de estos
servicios era ciertamente enorme, pero tos mismos no eran completamente
pasivos. Las nuevas estratificaciones son aún más pasivas, porque no se puede
decir que sea normal una función de este tipo: para efectuar un ahorro de 1.000
liras al año una familia de "productores de ahorro" consume 10.000
forzando a la desnutrición a una decena de familias de campesinos a los cuales
extorsiona la renta de la tierra y otras guanacias usurarias. Habría que ver si
estas 11.000 liras invertidas en la tierra no permitirían una mayor acumulación
de ahorro, además de elevar el nivel de vida de los campesinos y por lo tanto
su desarrollo
Cfr. Concetto Marchesi, Storia delta
leueraturo latino. 2 vol„ Principato. Messina, 1925-27. Parece que esta obra
era conocida por Gramsci.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 323
intelectual
y productivo-técnico.
¿En qué
medida se está formando en los Estados Unidos una propiedad eclesiástica
propiamente dicha, además de la formación de propiedad del tipo eclesiástico?,
y eso no obstante las nuevas formas de ahorro y de acumulación hechas posibles
por la nueva estructura industrial.
<78>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Las novelas populares de folletín. Diversidad de estas novelas: 1
tipo Victor Hugo-Sue (Los miserables-Los misterios de París) de carácter
marcadamente ideológico-político, de tendencia democrática, vinculado a las
ideologías del 48; el tipo sentimental-popular (Richebourg.Decourcelle,
etcétera); la pura intriga con contenido ideológico conservador (Montépin), La
novela histórica. Dumas, Ponson du Terrail, etcétera. La novela policiaca con
su correspondiente (Lecocq-Rocambole-Sherlock Holmes-Arsenio Lupin).2 La novela
de misterio (fantasmas, etcétera-Radcliffe, etcétera). La novela científica, de
aventura o simplemente de intriga (Verne-Boussenard).3
Cada una de estas categorías tiene muchas
variedades, según los países (en América la novela de aventuras es la novela de
los pioneros, etcétera). Puede verse cómo en la producción de conjunto de un
país se halla implícito un sentimiento nacional, pero no retórico, hábilmente
insinuado en el relato (en Verne y en los franceses el sentimiento
antibritánico, ligado a la pérdida de las colonias y al resquemor por las
derrotas marítimas, etcétera).
En Italia
ninguno de estos tipos ha tenido representantes de cierto valor (no valor
literario, sino valor comercial, de invención, de construcción práctica de
intrigas complicadas pero elaboradas con cierta racionalidad). Tampoco la
novela policiaca, que ha llegado a ser internacional, cuenta con representantes
en Italia.
Lo
curioso es que muchas novelas, especialmente históricas, han situado sus
argumentos en Italia, Así Venecia, con su Consejo de los Diez, con su
organización tribunalicia-policiaca, ha dado y sigue dando argumentos de
novelas populares. Lo mismo puede decirse de los bandidos, si se exceptúan
noveluchas populares lamentabilísimas,
El último
tipo de libro popular es la Vida novelada, que de cualquier modo representa
algo superior a Dumas: tampoco esta literatura tiene representantes en Italia
(¿Mazzucchelli? No he leído nada), o al menos no son comparables en número,
fecundidad, ni aspectos de donaire literario a los franceses, a los alemanes, a
los ingleses. El literato italiano no escribiría una biografía novelada de
Masaniello o de Cola di Rienzo sin abarrotarla de fastidiosas piezas de apoyo
retórico, para que no se crea ... no se piense etcétera, etcétera. Así sucederá
que estas vidas serán escritas por extranjeros (véase Bianca Capello).4 Es
cierto que [en] estos últimos tiempos se han iniciado muchas colecciones
biográficas, pero se trata de libros que son a las vidas noveladas Io que la
Monja de Monza es al Conde de Montecristo. Es siempre el viejo esquema
biográfico que puede hallar algunos miles de lectores en el mejor de los casos,
pero no hacerse popular.
Del problema de la novela folletinesca
popular' Gramsci ya se había ocupado en otras ocasiones, antes de la redacción
de los Cuadernos: cfr. SG, 243-45, Scriti 1915-21, cit„ pp. 163-64 (las ideas
de este último artículo se repiten en particular en el precedente § 53. Una
idea significativa sobre este tema está también en una carta del 22 de abril de
1929 (cfr. LC, 270). Cfr. también un juicio sobre Victor Hugo en SM, 214-15.
El tema de la novela policiaca se
desarrolla además en el subsiguiente § 153 de este mismo Cuaderno.
3 De la
novela de aventuras Gramsci se ocupa en particular en el subsiguiente § 149.
4 Es
posible que Gramsci tuviese presente a este propósito un artículo de Nello
Tarchiani, ”Il romanzo di Bianca Cappello", en Il Morzocco. 28 de julio de
1929 (año XXXIV, n. 30), que se ocupa del libro de Fierre Gatubier, de Bianca
Crippello, Bibliothéque Historia, Tallaudier, París. 1928,
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 324
Hay que
señalar que algunos tipos de esta novela popular tienen el tipo correspondiente
en el teatro y el cinematógrafo. En el teatro debo haber señalado en otra parte
cómo Niccodemi ha sabido encontrar piezas populares: Scampolo, l'Aigrette, la
Volata, etcétera, y de ahí su gran éxito. También Forzano debe haber producido
algo semejante, en el campo histórico: episodios de la Revolución francesa,
etcétera, pero con más pedantería y provincialismo. En este terreno del teatro
podría señalarse cómo Ibsen, en algunos dramas, como en Casa de muñecas, gusta
mucho al público popular en cuanto que los sentimientos representados y las
tendencias hallan resonancia en la psicología popular: qué es lo que debería
ser el llamado teatro de ideas sino esto, la representación de pasiones ligadas
a las costumbres modernas con soluciones que representan el desarrollo
histórico, etcétera, sólo que estas pasiones y estas soluciones deben ser
representadas y no ser una tesis, un discurso de propaganda, o sea que el autor
debe vivir en el mundo real moderno y no absorber sentimientos librescos:1
Cfr.
Cuaderno 21 (XVII), pp. 22-25.
78
<79>. La cuestión de la lengua.
Ettore Veo, en un artículo de la Nuova Antologia, del 16 de junio de 1928,
"Roma nei suoi fogli dialettali" señala cómo el romanesco permaneció
durante largo tiempo constreñido al ámbito del vulgo, apartado del latín.
"Pero ya en movimientos revolucionarios el vulgo, como sucede, trata de
pasar —o se le hace pasar— al primer plano."2 El Saco de Roma encuentra
escritores en dialecto, pero especialmente la Revolución francesa. (Ahí
comienza de hecho el éxito "escrito" del romanesco y el florecimiento
dialectal que culmina en el periodo liberal de Pío IX hasta la caída de la
República Romana). En el 47-49 el dialecto es arma de los liberales, después
del 70 de los clericales.
<80>. El particular chauvinismo
italiano encuentra una de sus manifestaciones en la literatura que reivindica
las invenciones, los descubrimientos científicos. Hablo del
"espíritu" con que estas reivindicaciones son realizadas, no del fenómeno
en sí: no se trata, en suma, de contribuciones ... a la historia de la técnica
y de la ciencia, sino de "piezas" periodísticas de matiz chauvinista.
Pienso que muchas reivindicaciones son ociosas, en el sentido de que no basta
haber tenido una idea, sino que hay que saber extraer todas las consecuencias y
aplicaciones prácticas. De otra manera se llegaría a la conclusión de que nunca
se ha inventado nada, porque ... los chinos ya lo conocían todo. Respecto a
muchas reivindicaciones estos especialistas (como Savorgnan di Brazzà)3 de
glorias nacionales no advierten que obligan a hacer a Italia la función de
China.
A este
propósito puede reunirse toda la literatura sobre la patria de Cristóbal Colón.
A mi parecer se trata de una literatura completamente inútil y ociosa. La
cuestión debería plantearse así: ¿por qué ningún Estado italiano ayudó a
Cristóbal Colón o por qué Colón no se dirigió a ningún Estado italiano? ¿En qué
consiste, pues, el elemento "nacional" del descubrimiento de América?
El nacimiento de Cristóbal Colón en un punto de Europa más bien que en otro
tiene un valor episódico y casual, porque él mismo no se sentía ligado a ningún
Estado italiano. A mi juicio, la cuestión debería ser definida históricamente
estableciendo que Italia tuvo durante muchos siglos una función
internacional‑europea. Los
Sobre la relación del teatro de Dario
Niecodemi con la literatura popular de folletín cfr. Scritti 1915-21, cit., p.
164 (CPC, 368), y
LC, 270.
(Cfr. también las crónicas teatrales de Gramsci en Avanti!, ahora en LVN,
229-30, 240-41, 255-56, 315-16, 353-54, 355-56 (sobre Niccodemi); 344-45 (sobre
Forzano); 278-81, 285-86 (sobre Ibsen).
Cfr. Ettore Veo, "Roma nei suoi
fogli dialettali", en Nuova Antología, 16 de junio de 1928, cit., pp.
515-25. La frase citada por Gramsci se encuentra al principio del artículo.
Cfr. Cuaderno 17 (IV), § 19.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 325
intelectuales
y los especialistas italianos eran cosmopolitas y no italianos, no nacionales.
Hombres de Estado, capitanes, almirantes, científicos, navegantes italianos no
tenían un carácter nacional sino cosmopolita. No sé por qué esto tenga que
disminuir su grandeza o reducir la historia italiana, que ha sido lo que ha
sido y no la fantasía de los poetas o la retórica de los declamadores: tener
una función europea. he ahí el carácter del "genio" italiano desde el
siglo XV hasta la Revolución francesa.
79
<81>. Federico Confalonieri. Para
comprender la penosa impresión que producía entre los exiliados italianos la
actitud [de inercia] de Confalonieri durante su estancia en el extranjero
después de la liberación de Spielberg, hay que tener presente un fragmento de
la carta escrita por Mazzini a Filippo Ugoni el 15 de noviembre del 38 y
publicada por Ugo da Como en la Nuova Antologia del 16 de junio de 1928
("Lettera inedita di Giuseppe Mazzini"):1 "Me sorprende que
Confalonieri vuelva. Cuando tú me hablas de la guerra que provocaría en mi
corazón el pensamiento de mi madre, de mi padre, de la hermana que me queda,
dices la verdad; ¿pero qué afecto prepotente es el que llama a Confalonieri a
Italia? ¿después de la muerte de Teresa su mujer? No comprendo la vida sino
consagrada al deber, o al amor que es también él un deber. Entiendo, sin
aprobar o desaprobar, al individuo que renuncia a la lucha de plano frente a la
felicidad o infelicidad de personas queridas y sagradas; no entiendo a quien
renuncia a ella para vivir, como se dice, tranquilo: ocho o diez años de vida
de individualismo, de sensaciones que pasan y no producen cosa alguna para los
demás, concluidos por la muerte, me parecen cosa despreciable para quien no
tiene fe en la vida futura, y aún más despreciable para quien sí la tiene.
Confalonieri, solo, en edad ya avanzada, sin fuertes deberes que lo aten a una
familia de seres amados, debería, a mi juicio, desdeñarlo todo menos la idea de
contribuir a la emancipación de su país y a la cruzada contra Austria".2
Da Como en su introducción-comentario a la carta de Mazzini, escribe así:
"Y por esto hay también en nuestra carta un afligido pensamiento para
Francesco Confalonieri. Él pasó de Londres, un año antes, directamente a
Francia: Mazzini había sabido que estaba melancólico y silencioso, pero los
padecimientos, según él, no debían cambiar el fondo del alma. Lo seguía con
inquietud porque quería que fuese siempre una figura alta y erguida, un
ejemplo. Pensaba que si él mismo hubiese salido de Spielberg, encontrándose en
medio de un desierto, no habría pensado en nada más sino en el modo de volver a
intentar algo en pro de la antigua idea y acabar ahí. No quería que suplicase,
que quisiera y obtuviese el regreso quien había sufrido quince años sin envilecerse.
sin indicios de mudanza. Quería que fuese siempre un nuevo Farinata de los
Uberti, como lo representó Gabriele Rosa, afectuoso y constante exaltador,
hasta lo último, de su compañero de prisión".3 Da Como está completamente
desorientado y las palabras de Mazzini, en vez de afligidas, son ásperas y
duras. La hagiografía impide ver la historia,
(¿Hay en el epistolario de Mazzini otras
menciones de Confalonieri? ¿Y en 'las cartas de otros exiliados? El juicio real
hay que buscarlo precisamente en estas cartas privadas, porque difícilmente los
expatriados habrán querido arrojar sombras sobre Confalonieri en escritos
dedicados al público. Otra investigación interesante debería hacerse en los
escritos de los agentes provocadores de Austria.)
Cfr.
Cuaderno 19 (X), pp. 125-27.
Ugo Da Como, "Lettera Medita di
Giuseppe Mazzini", en Nuova Antologia, 16 de junio de 1928, cit., pp.
425-33.
2 Ibid.,
p. 433.
3 Ibid.,
p. 429.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 326
<82>. Cultura histórica italiana y
francesa. La cultura histórica y la cultura general francesa han podido
desarrollarse y volverse "populares-nacionales" por la misma
complejidad y variedad de la historia política francesa en los últimos 150
años. La tendencia dinástica se ha disuelto gracias a la sucesión de tres
dinastías antagónicas entre sí en forma radical: legitimista,
liberal-conservadora, militar-plebiscitaria y por la sucesión de gobiernos
republicanos también fuertemente diferenciados: el jacobino, el radical
socialista y el actual. Es imposible una "hagiografía" nacional
unilineal: todo intento de este tipo resulta inmediatamente sectario, forzado,
utópico, antinacional, porque se ve obligado a eliminar [o subestimar] páginas
incancelables de la historia nacional (ver la actual tendencia Maurras1 y la
mísera historia de Francia de BainvilIe),2 Por esta razón el protagonista de la
historia francesa ha venido a ser el elemento permanente de estas variaciones
políticas el pueblo-nación; por lo tanto un tipo de nacionalismo político y
cultural que escapa a los límites de los partidos propiamente nacionalistas y
que impregna toda la cultura, por lo tanto una dependencia y una vinculación
estrecha entre pueblo-nación e intelectuales,
Nada
parecido en Italia, en donde en el pasado hay que buscar con linterna el
sentimiento nacional, haciendo distinciones, interpretando, callando, etcétera,
en donde si se exalta a Ferrucci hay que explicar a Maramaldo, si se exalta a
Florencia hay que justificar a Clemente VII y al papado, si se exalta a Milán y
a la Liga hay que explicar Como y las ciudades favorables a Barbarroja, si se
exalta a Venecia hay que explicar a Julio II, etcétera. El prejuicio de que
Italia siempre ha sido una nación complica toda la historia y exige acrobacias
intelectuales antihistóricas. Por eso en la historia del siglo xix no podía
haber unidad nacional, faltando el elemento permanente, el pueblo- nación. La
tendencia dinástica de una fracción debía prevalecer dado el aporte que daba al
aparato estatal y las tendencias políticas más opuestas no podían tener un
mínimo común de objetividad: la historia era propaganda política, tendía a
crear la unidad nacional, es decir la nación, desde fuera y contra la
tradición, basándose en la literatura, era un querer ser, no un deber ser
porque existieran ya las condiciones de hecho. Por esta misma posición suya,
los intelectuales debían distinguirse del pueblo, situarse fuera, crear o
fortalecer entre ellos el espíritu de casta, y en el fondo desconfiar del
pueblo, sentirlo extraño, tenerle miedo, porque en realidad <era> algo
desconocido, una misteriosa hidra de innumerables cabezas.
Me parecía que actualmente existían
algunas condiciones para superar este estado de cosas, pero no han sido
aprovechadas como se debe y la retórica ha vuelto a sacar ventaja (la actitud
incierta al interpretar Caporetto ofrece un ejemplo de este estado de cosas
actual, y lo mismo la polémica sobre el Risorgimento y últimamente sobre el
Concordato). No es preciso negar que se han dado muchos pasos adelante en todos
sentidos: negarlo sería incurrir en una retórica opuesta. Por el contrario,
especialmente antes de la guerra, muchos movimientos intelectuales iban
dirigidos a modernizar y des-retorizar la cultura y aproximarla al pueblo, o
sea a nacionalizarla. (Nación-pueblo y nación-retórica, podría decirse que son
las dos tendencias.)
(Sobre
este último tema cfr. Volpe, L'Italia in cammino,3 donde hay muchas
inexactitudes de hecho y de proporciones y donde se observa el nacimiento de
una nueva retórica; el libro de Croce, La Storia d'Italia,4 donde hay defectos
de otro género pero no menos peligrosos, porque la historia se vuelve inútil en
la abstracción de los conceptos; y los libros de
Cfr. nota 1 al Cuaderno 1 (XVI), § 18.
La referencia concierne a un libro de
Jacques Bainville, Histoire de France, ya citado por Gramsci en otras
ocasiones; cfr. en particular nota 29 al Cuaderno 1 (XVI), § 44, y nota 2 al
Cuaderno 1 (XVI), § 130.
Cfr. Gioacchino Volpe, L'Italia in
cammino. L'Ultimo cinquantennio, Treves, Milán, 1927 [FG, C. eare., Turi II]:
está entre los libros
que
Gramsci tenía ya en la cárcel de Milán (cfr. LC, 94).
Cfr. nota 2 al Cuaderno 1 (XVI), § 132.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 327
Prezzolini1
sobre la cultura italiana.)
<83>. Pasado y presente. Escuela de
periodismo de Ermanno Amicucci, en la Nuova Antologia del 1º de julio de 1928,2
Creo que el artículo fue publicado junto con otros en una antología.
El
artículo es interesante por las informaciones e ideas que da. La cuestión en
Italia es más compleja de lo que parece leyendo a Amicucci, y yo creo que los
resultados de las iniciativas escolares no serán muy grandes. Pero el principio
de enseñar periodismo y no dejar que el periodista se forme por si mismo a
través de la práctica es vital y se irá imponiendo cada vez más, a medida que
el periodismo se vaya convirtiendo en una industria compleja y en un organismo
más responsable. En liaba la cuestión tiene sus límites en el hecho de que no
existen grandes concentraciones periodísticas, por la descentralización de la
vida nacional, y de que los periódicos son pocos, El personal periodístico es
escaso y por lo tanto se alimenta normalmente a través de sus mismas
gradaciones de importancia: los periódicos menos importantes sirven como
escuela para los periódicos más importantes y recíprocamente. Un redactor de
segundo orden del Corriere se convierte en director o jefe de redacción de un
periódico de provincia; un redactor de primer orden de un periódico de
provincia se convierte en redactor de segundo orden de un gran periódico,
etcétera. No existen en Italia centros como París, Londres, Berlín, etcétera,
que acogen a millares de periodistas que constituyen una categoría profesional
económicamente importante, y las retribuciones en Italia, por lo general, son
muy bajas: en Alemania, además, el número de periódicos que se publican en todo
el país es imponente, y a la concentración de Berlín corresponde una amplia
estratificación nacional,
Me parece que, para ciertos tipos de
periódicos, el problema debe ser resuelto en la misma redacción, transformando
las reuniones periódicas de los redactores en escuela orgánica de periodismo, a
cuyas lecciones deberían ser invitados a asistir algunos extraños: jóvenes y
estudiantes, hasta adquirir el carácter de verdaderas escuelas
político-periodísticas, con lecciones generales (de historia, de economía, de
derecho constitucional, etcétera) confiada a extraños competentes pero que
sepan imponerse de las necesidades del periódico. Cada redactor del periódico,
hasta los reporteros, debería ser puesto en condiciones de hacer todas las
partes del periódico, así como, de inmediato, cada redactor debería convertirse
en reportero, o sea entregar toda su vida al periódico, etcétera.
Cfr.
Cuaderno 24 (XXVII), pp. 20-22.
<84>. La muerte de Vittorio
Emanuele II. En una carta de Guido Baccelli a Paulo Fambri, del 12 de agosto
(seguramente de 1880, falta el año y 1880 es una hipótesis de Guidi) publicada
por Angelo Flavio Guidi ("L'Archivio medito di Paulo Fambri",
Antología del 16 de julio de 1928)3 se dice: "El corazón de toda Italia
sangra todavía al recuerdo de la muerte del glorioso Vittorio Emanuele: aquella
inmensa desgracia, sin embargo, podía haber sido cien veces más grande si no se
hubiesen ganado, con la aspiración del oxígeno, bastantes horas de vida".4
(Siguen puntos suspensivos, del editor Guidi, pero ¿por qué completa toda la
línea?. es decir, no son los puntos suspensivos usuales.) ¿Qué significa?
Cfr.
Cuaderno 19 (X), p. 127.
Cfr. nota 8 al Cuaderno 1 (XVI), § 43.
Cfr. Ermanno Amicucci, "Scuola di
giornalismo", en Nuova Antologia, 19 de julio de 1928, cit., pp. 71-90.
3 Cfr.
Nuova Antologia, 16 de junio de 1928 cit., pp. 454-71. 4 Ibid., p. 457.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 328
<85>. Arturo Graf. Si hubiera que
escribir acerca de Giovanni Cena y de su programa social, habrá que recordar a
Graf y su crisis espiritual que lo recondujo a la religión o por lo menos al
teísmo. (Cfr. O.M. Barbano, Per una ferie, De letteri Medite di Arturo Garaf,
en la Nuova Antologia del 16 de julio de 1928. Barbano era un discípulo y amigo
de Graf y publica fragmentos de las cartas que Graf le dirigió en torno a su
crisis y a su librito Per una fede que tuvo escasas repercusiones fuera de sus
parientes.)1 En estas cartas son interesantes algunas alusiones a las
relaciones entre Graf y el Modernismo (conocido a través de la revista "Il
Rinnovamento") por lo que quizá podría decirse que la crisis de Graf está
vinculada a la crisis general de la época, que se manifestó en ciertos grupos
intelectuales, descontentos de la "ciencia", pero también
descontentos con la religión oficial.
83
<86>. Lorianismo. Alfredo
Trombetti. En muchos aspectos puede considerársele dentro del lorianismo,
siempre con la advertencia de que esto no significa un juicio global de toda su
obra sino un simple juicio de desequilibrio entre la "lógica" y el
contenido concreto de sus estudios. Trombetti era un formidable políglota, pero
no es un glotólogo, o al menos su glotologismo no se identificaba con su
poliglotismo: el conocimiento material de innumerables lenguas predomina en él
sobre el método científico. Por otra parte era un iluminado: la teoría de la
monogénesis del lenguaje era la prueba de la monogénesis de la humanidad, con
Adán y Eva como cepa de la estirpe. Por eso los católicos le aplaudieron y se
volvió popular, o sea que fue "ligado" a su teoría por un punto de
honor no científico sino ideológico. En los —últimos tiempos obtuvo
reconocimientos oficiales y fue exaltado por la prensa como una gloria
nacional, especialmente por el anuncio hecho en un Congreso Internacional de
Lingüística (en La Haya, a principios del 28) de haber descifrado el etrusco.
No obstante, me parece que el etrusco sigue tan indescifrado como antes y que
todo se reduce a una enésima tentativa fallida.
En la
Nuova Antologia del 16 de julio de 1928, se publica un artículo de Pericle
Ducati, "Il Primo Congresso Internazionale Etrusco" 127 de abril — 3
de mayo de 1928] en el que se habla en forma muy extraña, pero up to date, del
"descubrimiento" de Trombetti.' En la p. 199 se habla del
"logrado descifre" del etrusco, "gracias sobre todo a' los
esfuerzos de un italiano, de Alfredo Trombetti2. En la p. 204 el "logrado
descifre" se reduce por el contrario a "un paso gigantesco en la
interpretación del etrusco". La tesis de Trombetti es ésta, ya establecida
por él en la Convención Nacional Etrusca de 1926: el etrusco es una lengua
intermedia, junto con otros idiomas de Asia Menor y prehelénicos, entre el
grupo caucásico y el grupo ariocuropeo con mayores afinidades con este último;
por ello el lemnio, tal como aparece en las dos inscripciones de la estela
famosa, y el etrusco, casi se identifican. Esta tesis entra en el sistema
general de Trombetti que presupone probada la monogénesis y que por lo tanto
tiene una base muy frágil. Y además, presupone como cierto el origen
ultramarino de los etruscos, mientras que esta opinión, si bien es la más
difundida, no es universal: Gaetano De Sanctis y Luigi Pareti sostienen por el
contrario el origen transalpino, y no son dos estudiosos desdeñables. En el
Congreso Internacional Etrusco Trombetti pasó a la más precisa determinación de
la gramática y a la hermenéutica de los textos, ensayo de su libro La linguu
Cfr. Nuova Antologia, 16 de julio de
1928, cit., pp. 151-60. El librito de Arturo Graf, Per una frie (Treves, Milán,
1901), era una
reedición,
ampliada con "Justificaciones" y "Comentarios", de un
artículo publicado en la Nuova Antologia del 19 de junio de 1905. A la relación
de Giovanni Cena con Arturo Graf, Gramsci había aludido ya en el Cuaderno 2
(XXIV), § 53.
Cfr. Pericle Ducati, "Il primo
Congresso Internazionale Etrusco", en Nuova Antologia, 16 de julio de
1928, cit., pp. 196-205. Más adelante, en el subsiguiente § 156, Gramsci se
ocupa de otro artículo sobre Trombetti, aparecido posteriormente en la misma
Nuova Antologia.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 329
etrusca
aparecido poco después, Tuvo gran éxito. Contradictores, no entre los
extranjeros, señala Ducati, sino entre los nacionales, aunque
"graciosamente y haciendo honor a la excepcional valentía de
Trombetti".
"Un joven y ya valioso glotólogo,
Giacomo Devoto, se ha preocupado del método, puesto que el rigor del método le
ha parecido dañado por las investigaciones y los resultados de Trombetti."
Aquí Ducati hace una serie de consideraciones verdaderamente pasmosas sobre el
método de la glotología y contra Devoto, concluyendo: "Observemos por lo
tanto los resultados de Trombetti y no sutilicemos". Más tarde se vio lo
que quería decir no sutilizar. En las ciencias en general el método es lo más
importante: en ciertas ciencias, que necesariamente deben basarse en un
conjunto restringido de datos positivos, restringido y no homogéneo, las
cuestiones de método son aún más importantes, si no es que son absolutamente
todo. No es difícil con un poco de fantasía construir hipótesis y dar una
apariencia brillante de lógica a una doctrina: pero la crítica de esta
hipótesis destruye todo el castillo de naipes y halla el vacío debajo del
brillo. ¿Ha encontrado Trombetti un nuevo método? Esta es la cuestión. ¿Hace
este nuevo método progresar la ciencia más que el viejo, interpreta mejor,
etcétera? Nada de eso. También aquí se muestra cómo el nacionalismo introduce
desviaciones perjudiciales en la evaluación científica y por consiguiente en
las condiciones prácticas de la labor científica. Bartoli ha encontrado un
nuevo método, pero no puede hacer ruido interpretando el etrusco: por el
contrario, Trombetti afirma haber descifrado el etrusco, y por lo tanto haber
resuelto uno de los mayores y más apasionantes enigmas de la historia:
aplausos, popularidad, ayudas económicas, etcétera. Ducati repite, aprobando,
lo que le dijo en el Congreso un glotólogo "muy egregio":
"Trombetti es una excepción: él se eleva mucho por encima de nosotros y lo
que a nosotros no nos parece lícito intentar, a él le es posible
realizarlo", y añade las opiniones muy profundas del paleontólogo Ugo
Antonielli. Para Antonielli, Trombetti es "un gigante bueno que señala un
camino recto y seguro". Y si, como astutamente (!) añade el mismo
Antonielli, nuestro italianísimo Trombetti, "para la supina sensibilidad
de algunos, se hubiera llamado Von Trombening o bien Trombetty ..." Puesto
que la cuestión se planteaba así, hay que reconocer que Devoto y otros
opositores fueron héroes y que algo hay de sano en la ciencia italiana. Ducati
apoya esta tendencia nacionalista en la ciencia, sin darse cuenta de las
contradicciones en que cae: si Trombetti señalase un camino recto y seguro,
habría renovado o desarrollado y perfeccionado el método y entonces a todos los
estudiosos les sería lícito intentar lo que él ha hecho. O una cosa o la otra:
o Trombetti está por encima de la ciencia por sus particulares dotes de
intuición o señala un camino para todos. "¡Caso curioso! Entre los
glotólogos reunidos en Florencia, Trombetti recibió el aplauso más
incondicionado entre los extranjeros." ¿Y entonces por qué Ducati menciona
lo de "Von Trombetting"? ¿O no indica eso más bien que la glotología
italiana es más seria y avanzada que la extranjera? Puede darse precisamente
este caso curioso con el nacionalismo científico: no advertir las verdaderas
"glorias" nacionales y ser el esclavo, el supino siervo de los
extranjeros.
85
<87>. Para la formación de las
clases intelectuales italianas en la alta Edad Media hay que tornar en cuenta,
además de la lengua (cuestión del medio latín.),1 también y especialmente el
derecho. Caída del derecho romano después de las invasiones de los bárbaros y
su reducción a derecho personal y consuetudinario en confrontación con el
derecho longobardo; surgimiento del derecho canónico que de derecho particular,
de grupo, se eleva a derecho estatal; renacimiento del derecho romano y su
expansión por medio de las Universidades. Estos fenómenos no se producen de
golpe y simultáneamente sino que van
Cfr. el precedente § 76.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 330
ligados
al desarrollo histórico general (fusión de los bárbaros con las poblaciones
locales, etcétera). El desarrollo del derecho canónico y la importancia que
adquirió en la economía jurídica de las nuevas formaciones estatales, la
formación de la mentalidad imperial-cosmopolita medieval, el desarrollo del
derecho romano adaptado e interpretado para las nuevas formas de vida dan lugar
al nacimiento y estratificación de los intelectuales italianos cosmopolitas.
Hay un
periodo, el de la hegemonía del derecho germánico, en el que sin embargo el
vínculo entre lo viejo y lo nuevo es casi únicamente la lengua, el medio latín.
El problema de esta interrupción ha interesado a la ciencia y, cosa importante,
ha interesado también a intelectuales como Manzoni (ver sus escritos sobre las
relaciones entre romanos y longobardos a propósito de Adelchi): o sea que ha
interesado al principio del siglo XIX a aquellos que se preocupaban por la
continuidad de la tradición italiana de la antigua Roma en adelante para
constituir la nueva conciencia nacional.
Sobre el
tema general del oscurecimiento del derecho romano y su renacimiento y del
surgimiento del derecho canónico cfr. "I ‘due diritti' e il loro odierno
insegnamento in Italia" de Francesco Brandileone (Nuova Antologia del 16
de julio de 1928)1 para tener algunas ideas generales, pero ver, naturalmente,
las grandes historias del derecho.
Esquema
extraído del ensayo de Brandileone:
En las escuelas del Imperio Romano en
Roma, en Constantinopla, en Berito, se enseriaba sólo el derecho romano en las
dos positiones de jus publicum y de jus privatum; en el jus publicum se incluía
el jus sacrum pagano, mientras el paganismo fue religión tanto de los súbditos
como del Estado. Aparecido el cristianismo y una vez que se hubo ordenado, en
los siglos de las persecuciones y de las tolerancias, corno sociedad en sí
misma, distinta de la sociedad política, esto dio lugar <a> un jus sacrum
nuevo. Después de que el cristianismo fue primero reconocido y después elevado
por el Estado a fe única del imperio, el nuevo jus sacrum ciertamente tuvo
apoyos y reconocimientos por parte del legislador laico, pero no fue
considerado como el antiguo. Como el cristianismo se había separado de la vida
social política, se había apartado también del jus publicum y las escuelas no
se ocupaban de su ordenamiento; el nuevo jus sacrum formó la especial ocupación
de las escuelas características de la sociedad religiosa (este hecho es muy
importante en la historia del Estado romano y está lleno de graves
consecuencias, porque inicia un dualismo de poder que tendrá su pleno
desarrollo en la Edad Media: pero Brandileone no lo explica, lo establece como
una consecuencia lógica del original alejamiento del cristianismo de la
sociedad política. Perfectamente, pero ¿por qué, una vez convertido el
cristianismo en religión del Estado como lo fue antes el paganismo, no se
reconstituyó la unidad formal político-religiosa? Éste es el problema).
Durante
los siglos de la alta Edad Media el nuevo jus sacrum, llamado también jus
canonicum o jus ecclesiasticum, y el jus romanum fueron enseñados en escuelas
distintas y en escuelas de diferente importancia numérica, de difusión, de
actividad. Escuelas especiales romanistas, bien fuese que continuaran las
antiguas escuelas o bien que hubiesen surgido entonces, en Occidente, se
encuentran sólo en Italia; si incluso fuera de Italia existieron las Schotae
liheralium artium y si en ellas (así como en sus correspondientes italianas) se
impartieron nociones elementales de derecho laico, especialmente romano, la
actividad desempeñada fue pobre como lo prueba la escasa, fragmentaria,
intermitente y habitualmente desmañada producción surgida de ellas y llegada hasta
nosotros. Por el contrario las escuelas eclesiásticas, dedicadas al estudio y
la enseñanza de los dogmas de la
Cfr. Nuova Antologia, Id de julio de
1928, cit., pp. 238-55.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 331
fe y al
mismo tiempo del derecho canónico, fueron una verdadera multitud, no sólo en
Italia, sino en todos los países que pasaron a ser cristianos y católicos. Cada
monasterio y cada iglesia catedral de alguna importancia tuvo su propia
escuela: es testimonio de esta actividad la riqueza de colecciones canónicas
sin interrupción desde el siglo VI hasta el XI, en Italia, en África, España,
Francia, Alemania, Inglaterra, Irlanda. La explicación de esta exuberancia del
derecho canónico en comparación con el romano está ligada al hecho de que
mientras el derecho romano, en cuanto que seguía teniendo aplicación en
Occidente y en Italia, había sido degradado a derecho personal, lo cual no
sucedía con el canónico.
Para el derecho romano, el haberse
convertido en derecho personal quiere decir ser colocado en una posición
inferior a la correspondiente a las leyes populares o Volksrechte, vigentes en
el territorio del Imperio de Occidente, cuya conservación y modificación
tocaban no ya al poder soberano, real o imperial, o por lo menos no sólo a
éste, sino también y principalmente a las asambleas de los pueblos a los que
pertenecían. Por el contrario, los súbditos romanos de los reinos germánicos, y
luego del Imperio, no fueron considerados como una unidad en sí mismos, sino
como individuos aislados, y por lo tanto no tuvieron una asamblea particular,
autorizada para manifestar su voluntad colectiva acerca de la conservación y
modificación de su propio derecho nacional. De manera que el derecho romano fue
reducido a puro derecho consuetudinario.
En la
Italia longobarda, principios e instituciones romanas fueron aceptados por los
vencedores, pero la posición del derecho romano no cambió.
La
renovación del Imperio con Carlomagno no sacó al derecho romano de su posición
de inferioridad: ésta fue mejorada, pero sólo tarde y por el concurso de otras
causas; en conjunto continuó siendo en Italia derecho personal hasta el siglo
XI. Las nuevas leyes hechas por los nuevos emperadores, hasta terminar el siglo
XI, no fueron añadidas al Corpus justiniano, sino al Editto longobardo, y por
lo tanto no fueron consideradas como derecho general obligatorio para todos,
sino como derecho personal propio de los que vivían según las leyes
longobardas.
Por el
contrario, para el derecho canónico no se produjo la reducción a derecho
personal, siendo el derecho de una sociedad diferente y distinta de la sociedad
política, la perteneciente a la cual no se basaba en la nacionalidad; poseía en
los concilios y en los papas su propio poder legislativo. No obstante, tenía
una esfera de obligatoriedad limitada. Se vuelve obligatorio o porque es
aceptado espontáneamente o porque es acogido entre las leyes del Estado.
La
posición del derecho romano se fue modificando radicalmente en Italia a medida
que, después de la llegada de los Otones, el imperio fue concebido más ciara y
explícitamente como la continuación del antiguo. Fue la escuela de Pavía la que
se hizo intérprete de tal hecho y la que proclamó la ley romana omnium
generalis, preparando el ambiente en el que pudo surgir y florecer la escuela
de Bolonia y los emperadores suevos consideraron el Corpus Justiniano como su
código, al cual hicieron añadidos. Esta reafirmación del derecho romano no se
debió a factores personales: está vinculada al resurgimiento, después del
milenio de la vida económica, de la industria, del comercio, del tráfico
marítimo. El derecho germánico no se prestaba a regular jurídicamente la nueva
materia y las nuevas relaciones.
También
el derecho canónico sufrió un cambio después del milenio.
Con los Carolingios aliados al papado fue
concebida la monarquía universal que abrazaría a toda la humanidad, dirigida de
común acuerdo por el emperador en lo temporal y por el papa en lo espiritual.
Pero esta concepción no podía delimitar a priori el campo sometido a cada uno
de los poderes y dejaba al emperador un amplio campo de intervención en los
asuntos eclesiásticos. Cuando los fines del Imperio, ya bajo los mismos
Carolingios y cada vez
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 332
más a
continuación, se mostraron discordantes de los de la Iglesia y el Estado
demostró tender a la absorción de la jerarquía eclesiástica en el Estado,
comenzó la lucha que concluyó a principios del siglo XII con la victoria del
Papado. Fue proclamada la primacía de lo espiritual (sol-luna) y la Iglesia
reconquistó la libertad de su acción legislativa etcétera, etcétera, Esta
concepción teocrática fue combatida teórica y prácticamente; sin embargo, en su
forma genuina o atenuada, siguió predominando durante siglos y siglos. Así se
tuvieron dos tribunales, el sacramental y el no sacramental, y así los dos
derechos fueron acoplados, utrumque ius, etcétera.
<88>. La investigación sobre la
formación histórica de los intelectuales italianos obliga así a remontarse
hasta los tiempos del imperio romano, cuando Italia, por tener en su territorio
a Roma, se convierte en el crisol de las clases cultas de todos los territorios
imperiales. El personal dirigente se vuelve cada vez más imperial y cada vez
menos latino, se vuelve cosmopolita: los mismos emperadores no son latinos,
etcétera.
Hay pues
una línea unitaria en el desarrollo de las clases intelectuales italianas
(operantes en territorio italiano) pero esta línea de desarrollo es todo lo
contrario de nacional: el hecho lleva a un desequilibrio interno en la
composición de la población que vive en Italia, etcétera.
El
problema de lo que son los intelectuales puede mostrarse en toda su complejidad
a través de esta investigación.
<89>. Lorianismo. A esta corriente
hay que vincular la famosa controversia sobre los libros perdidos de Tito Livio
que habrían sido hallados en Nápoles hace algunos años por un profesor que tuvo
así algunos instantes de celebridad tal vez no deseada. A mi parecer las causas
de este escandaloso episodio deben buscarse en las intrigas del profesor
Francesco Ribezzo y en la abulia del profesor mencionado, cuyo nombre no
recuerdo. Este profesor publicaba una revista, el profesor Ribezzo otra revista
competidora, ambas inútiles o casi (he visto la revista de Ribezzo durante
muchos años y conozco a Ribezzo en lo que vale): los dos se disputaban una
cátedra en la Universidad de Nápoles. Fue Ribezzo quien publicó en su revista
el anuncio del descubrimiento hecho (!) por el colega, quien así se encontró
convertido en centro de la curiosidad de los periódicos y del público y quedó
liquidado científica y moralmente.1 Ribezzo no tiene ninguna capacidad
científica: cuando lo conocí en 1910-11, había olvidado el griego y el latín
casi completamente y era un "especialista" en lingüística comparada
arioeuropea.
89 Su
ignorancia resaltaba de forma tan manifiesta que Ribezzo tuvo frecuentes
conflictos violentos con los alumnos. En el Liceo de Palermo fue implicado en
el escándalo de la muerte de un profesor por parte de un estudiante (me parece
que en 1908 o en 1909). Enviado a Cagliari como castigo entró en conflicto con
los estudiantes, conflicto que en 1912 se agudizó,
La falsa noticia de haber sido hallados
los libros perdidos de Tito Livio fue objeto de una campaña periodística, entre
los primeros días de agosto y los primeros de octubre de 1924. El doctor Mario
Di Martino-Fusco (el profesor cuyo nombre Gramsci no recordaba), director de la
revista Mouseion, había dado a entender que había encontrado entre los
manuscritos de conventos napolitanos las obras perdidas de Livio. El rumor fue
recogido y hecho público, a principios de agosto, "basándose en la palabra
del doctor Martino", por la Rivista Indo-greco-italica, dirigida por
Francesco Ribezzo, La historia pasó luego a los periódicos, y como otros
estudiosos, también autorizados, parecían dispuestos a acreditar la noticia del
sensacional "descubrimiento", el Ministerio de instrucción Pública
ordenó una investigación, que fue confiada a Fausto Niccolini. De Martino, que
había dejado correr la noticia sin desmentirla, se vio obligado a declarar que
se había tratado de un equívoco. Al periódico estadounidense Chicago Daily
News, que había pedido aclaraciones, Benedetto Croce respondió con un
telegrama, publicado en La Siumpa de Turín. del 11 de octubre de 1926 (ahora en
Pagine sparse, Laterza, Bari, 1960, vol. II, pp. 269-70). Una reevocación
minuciosa de todo el episodio fue hecha más adelante por Fausto Niccolini en un
opúsculo (fuera de comercio) de 1954, La farsa liviana, incluido ahora en
Fausto Niccolini, Il Croce minore, Ricciardi, Milán-Nápoles, 1963, pp.193-248.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 333
con
polémicas en los periódicos, amenazas de muerte contra Ribezzo, etcétera, y
tuvo que ser transferido a Nápoles. Ribezzo debía estar fuertemente apoyado por
la camorra universitaria napolitana (Cocchia y Cía.) Participó en el concurso
para la cátedra de glotología de la Universidad de Turín: como fue nombrado
Bartoli, hizo una publicación risible, etcétera,
<90>. Historia de las clases
subalternas (cfr. notas en las pp.10 y 12),1 La unificación histórica de las
clases dirigentes está en el Estado y su historia es esencialmente la historia
de los Estados y de los grupos de Estados. Esta unidad debe ser concreta, o sea
el resultado de las relaciones entre Estado y "sociedad civil". Para
las clases subalternas la unificación no se produjo: su historia está
entrelazada con la de la "sociedad civil", es una fracción disgregada
de ésta. ,Hay que estudiar: 1] la formación objetiva para el desarrollo y las
transformaciones, ocurridas en el mundo económico, su difusión cuantitativa y
el origen de otras clases precedentes: 2] su adherencia a formaciones políticas
dominantes pasiva o activamente, o sea tratando de influir en los programas de
estas formaciones con reivindicaciones propias; 3] nacimiento de partidos
nuevos de la clase dominante para mantener el control de las clases
subalternas; 4] formaciones propias de las clases subalternas de carácter
restringido o parcial: 5]a formaciones políticas que afirman la autonomía de
aquéllas pero en el cuadro antiguo 6]b, formaciones políticas que afirman !a
autonomía integral, etcétera. La lista de estas fases puede precisarse más aún
con fases intermedias o con combinaciones de varias fases. El historiador
señala la línea de desarrollo hacia la autonomía integral, desde las fases más
primitivas. Por ello, también la historia de un partido de estas clases es muy
compleja, en cuanto que debe incluir todas las repercusiones de su actividad
para toda el área de las clases subalternas en su conjunto: entre éstas una
ejercerá ya una hegemonía, y esto hay que establecerlo estudiando también la
evolución de todos los demás partidos en cuanto que incluyen elementos de esta
clase hegemónica o de las otras clases subalternas que sufren esta hegemonía.
Un canon de investigación histórica podría construirse estudiando la historia
de la burguesía en esta forma (estas observaciones se relacionan con las notas
sobre el Risorgimento): la burguesía tomó el poder luchando contra determinadas
fuerzas sociales ayudada por otras determinadas fuerzas; para unificarse en el
Estado debía eliminar a unas y tener el consentimiento activo o pasivo de las
otras. El estudio de su desarrollo de clase subalterna debe, pues, investigar
las fases a través de las cuales conquistó una autonomía con respecto a los
enemigos que había que abatir en el futuro y conquistó la adhesión de aquellas
fuerzas que la ayudaron activa o pasivamente en cuanto que sin esta adhesión no
habría podido unificarse en el Estado. El grado de conciencia a que había
llegado la burguesía en las diversas fases se mide precisamente con estas dos
medidas y no sólo con la de su alejamiento de la clase que la dominaba; por lo
general suele recurrirse sólo a ésta y se tiene una historia unilateral o a
veces no se comprende nada, como en el caso de la historia italiana de las
Comunas en adelante: la burguesía italiana no supo unificar al pueblo, ésta es
una causa de sus derrotas y de las interrupciones en su desarrollo: también en
el Risorgimento este "egoísmo" limitado impidió una revolución rápida
y vigorosa como la francesa.
En el manuscrito por distracción se
repitió el número “4]”. b En el manuscrito: “5]”.
He aquí una de las cuestiones más
importantes y una de fas causas de dificultad al hacer la historia de las
clases subalternas,
Cfr.
Cuaderno 25 (XXIII), pp. 20-22.
Cfr. en este mismo Cuaderno, § § 14 y 18,
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 334
<91>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. La feria del libro. Como el pueblo no va al libro, el libro irá al
pueblo. Esta iniciativa se debe a la Fiera Letteraria y a su director de
entonces, Umberto Fracchia, quien la lanzó y realizó en 1927 en Milán. La
iniciativa en sí no es mala y puede dar algún pequeño resultado. Pero la
cuestión sigue siendo siempre la misma: que el libro debe volverse íntimamente
nacional-popular para ir al pueblo y no sólo ir al pueblo
"materialmente" con los Puestos y los voceadores, etcétera.
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), p. 59.
<92>. Federico Confalonieri.
Confalonieri, antes de ir a Spielberg y después de la liberación antes de ir a
la cárcel de Gradisca para ser luego deportado, fue a Viena. Ver si también en
esta segunda estancia en Viena, dictada por motivos de salud, tuvo contactos
con hombres políticos austriacos.
Cfr.
Cuaderno 19 (X), pp. 127-28.
<93>. Giovanni Cena. Sobre la
actividad desarrollada por Cena en relación con las escuelas de los campesinos
del Agro Romano, cfr. las publicaciones de Alessandro Marcucci.1
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), p. 60.
91
<94>. Los sobrinitos del padre
Bresciani, Polifilo (Luca Beltrami), Para encontrar los escritos brescianescos
de Beltrami (I popolari di Casate Olona, etcétera, publicados en el Romanza
Mensile, en la Lettura, etcétera), ver la Bibliografía degli scritti di Luca
Beltrarni desde marzo de 1881 hasta marzo de 1930, realizada por Fortunato
Pintor, bibliotecario honorario del Senado, y con prefacio de Guido Mazzoni.
Según un apunte bibliográfico publicado en el Marzocco del 11 de mayo de 1930,2
resulta que los escritos sobre el hipotético Casate Olona de Beltrami fueron
unos treinta y cinco (yo he leído sólo tres o cuatro). Beltrami hizo algunas
anotaciones a esta Bibliografía suya y a propósito de Casate Olona el Marzocco
escribe: "... la bibliografía de los treinta y cinco escritos sobre el
hipotético `Casate Olona' le sugirió la idea de recomponer en una unidad
aquellas declaraciones, propuestas y polémicas de índole político social que,
mal avenidas a un régimen democrático-parlamentario, bajo cierto aspecto deben
considerarse una anticipación de la que otros —no Beltrami— hubieran podido
sacar partido para vanagloriarse como clarividentes precursores (!?). Puesto
que también el Marzocco se abandona a estas trivialidades, sería interesante
recordar la actitud adoptada por la publicación florentina a propósito del
fusilamiento de F. Ferrer.3
Gr.
Cuaderno 23 (VE), pp. 59-60.
<95>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Folletines y teatro popular (drama de arena, dramón de arena,
etcétera). (¿Por qué se llama, precisamente, de arena, el drama popular?) ¿Por
el hecho de las Arenas populares como la Arena del Sole de Bolonia? Ver lo que
escribió Edoardo Boutet sobre los espectáculos para lavanderas que la Compañía
Stabile de Roma
1 Cfr.
Alessandro Marcucci, G. Cena e le scuole per i contadini (Discorso ai contadini
del Laziu tenuto i1 24 maggio 1918 nella scuola di Concordia), Off, Poligr.
Ital., Roma, 1919. 15 pp.; Alessandro Marcucci, "La scuola in gloria di
Giovanni Cena", en I Diritti de la Scuola, 4 de diciembre de 1921.
Cfr. Il Marzocco, II de mayo de 1930 (año
XXXV, n, 19), en la sección `Bibliografie'.
Francisco Ferrer, condenado a muerte por
una corte marcial como responsable de la "semana trágica" de
Barcelona, fue fusilado el 13 de 'octubre de 1909. A las imponentes protestas
populares que se produjeron en Italia, se asoció también Il Marzocco; cfr. en
particular el número del 17 de octubre de 1909 (año XIV, n. 42), que dedicaba
al suceso tres artículos de primera plana ("La protesta civile per
Ferrer", editorial; "Pro Ferrer et jure", de Giovanni Rosati;
"Ció che si è colpito", de Giuseppe S. Gargáno).
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 335
dirigida
por Boutet daba en la Arena del Sole de Bolonia el lunes —día de las
lavanderas—. Este capítulo de los recuerdos teatrales de Boutet lo leí en el
Viandante de Monieelli, que se publicaba en Milán en 1908-9).1 En el Marzocco
del 17 de noviembre de 1929 se publica una nota de Gaio (Adolfo Orvieto) muy
significativa " 'Danton', il melodramma e il `romanzo nella vita' ".2
Empieza así: "Una Compañía dramática de reciente 'formación' que ha
reunido un repertorio de grandes espectáculos populares —desde el Conde de
Montecristo hasta las Dos huerfanitas-— con la legítima esperanza de atraer un
poco de gente al teatro, ha visto satisfechas sus aspiraciones —en Florencia—
con un novísimo drama de autor húngaro y de tema franco-revolucionario:
Dantón". El drama es de De Pekar y es "pura fábula patética con
detalles fantásticos de extrema libertad" (—por ejemplo, Robespierre y
Saint-Just asisten al proceso de Dantón y discuten con él, etcétera—).
"Pero es fábula, de corte directo, que se vale de los viejos métodos
infalibles del teatro popular. sin peligrosas desviaciones modernistas, Todo es
elemental, limitado, de corte neto. Las tintas fuertísimas y los clamores se
alternan con oportunas disminuciones de intensidad y el público respira y con
siente, Demuestra apasionarse y se divierte. ¿Acaso será éste el mejor camino
para reconducirlo al teatro en prosa?" La conclusión de Orvieto es
significativa. Así en 1929 para tener público en el teatro hay que representar
el Conde de Montecristo y las Dos huerfanitas, y en 1930 para hacer leer los
periódicos hay que publicar por entregas el Conde de Montecristo y José
Bálsamo.
Cfr.
Cuaderno 21 (XVII), pp. 25-26.
91
<96).. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Novelas populares. Investigaciones estadísticas: ¿cuántas novelas
italianas han publicado los periódicos populares más difundidos? ¿El Romanzo
Mensile, la Domenica del Corriere, la Tribuna Illustrata, el Mattino
Illustrato? La Domenica del Corriere seguramente ninguna en toda su vida (32º
año en 1930) de entre cerca de 80 o 90 novelas que habrá publicado. Creo que la
Tribuna Illustrata ha publicado alguna: pero hay que señalar que la Tribuna
Illusrrata es muchísimo menos popular que la Domenica y que tiene su propio
tipo de novela. También sería interesante ver la nacionalidad de los autores y
el tipo de novelas de aventuras publicadas. El Romanzo Mensile y la Domenica
publican muchas novelas inglesas y de tipo policiaco (han publicado Sherlock
Holmes), pero también alemanas, húngaras (la baronesa Orczy, que creo es
húngara, se ha hecho muy popular y sus novelas sobre la Revolución francesa han
tenido varias ediciones en el Romanzo Mensile, el cual debe de tener una tirada
respetable —me parece que ha llegado a los 25.000 ejemplares) e incluso
australianos (de Cuy Boothby quien también ha tenido varias ediciones). Así en
el Romanzo Mensile y en la Domenica debe de predominar el tipo de aventura
policiaca. Sería interesante saber quién estaba encargado en el Corriere de
elegir estas novelas y de cuáles criterios partía.
El
Martirio Illustrato, si bien aparece en Nápoles, publica novelas de tipo
Domenica, lo cual significa que hay un gusto extendido. Relativamente, y quizá
también de modo absoluto, la administración del Corriere della Sera es la mayor
difusora de estas novelas populares: publica por lo menos 15 al año y con
tiradas elevadísimas. Luego debe de venir la casa Sonzogno (seguramente
<hace> algunos años la Sonzogno publicaba mucho más que el Corriere). Un
examen de la época de actividad editorial de la Sonzogno daría un cuadro de las
variaciones sufridas por el gusto del público popular: sería interesante
hacerlo, pero de cierta dificultad, porque la Sonzogno no publica el año de la
impresión y la mayor parte de las veces
En realidad en 1909-10: cfr. nota 6 al §
89 del Cuaderno 2 (XXIV), Para los recuerdos de Boutet citados de memoria por
Gramsci
cfr
Edoardo Bou-tet, "Glí anedotti dell'Argenlina, II: Eschilo tra le
lavandaie", en IL Viandante, 7 de noviembre de 1909 (año 1, n. 23).
Cfr. Il Marzocco, 17 de noviembre de 1929
(año XXXIV, n, 46), en la sección 'Marginalia'.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 336
no numera
las ediciones. Un estudio de los catálogos daría seguramente resultados. La
comparación entre el catálogo de hace 40 o 50 años y el actual ya sería
interesante: toda la novela lacrimosa-sentimental debe de haber caído en el
olvido, excepto alguna "obra maestra" del género que debe resistir
todavía (como la Capinera del mulino que creo es de Richebourg).1 Así es
interesante seguir las publicaciones de estas novelas por entregas.
Cierto número de novelas populares
italianas deben de haber publicado Perino y recientemente Nerbini, todas ellas
de fondo anticlerical, dependientes del guerrazzismo. También sería interesante
una lista de las casas editoras de esta mercancía.2
Cfr.
Cuaderno 21 (XVII), pp. 26-28.
<97>. El Concordato. Anexada a la
ley de las Garantías fue una disposición en la que se establecía que si en los
próximos 5 años después de la promulgación de la propia ley cl Vaticano se
negaba a aceptar la indemnización establecida, el derecho a la indemnización se
perdería. Resulta por el contrario que en los balances hasta 1928 aparecía
siempre el renglón de la indemnización al Papa: ¿cómo es posible?, ¿acaso fue
modificada la disposición de 1871 anexada a las Garantías, y cuándo y por
cuáles razones? La cuestión es muy importante.
<98>. Espartaco. Una observación
casual de César (Bell. Gall., 1, 40,5) revela el hecho de que los prisioneros
de guerra cimbrios fueron el núcleo de la revuelta de esclavos bajo Espartaco.
Estos rebeldes fueron aniquilados, (Cfr. Tenney Frank, Storia economica di
Roma, trad. italiana, ed. Vallechi, p. 153).2 (Ver en Frank, en este mismo
capítulo, las observaciones y conjeturas sobre la diversa suerte de las varias
nacionalidades de esclavos y sobre su probable supervivencia en cuanto que
fueron destruidos o se asimilaron a la población indígena o incluso la
sustituyeron.)
Cfr.
Cuaderno 25 (XXIII), p. 23.
<99>. La ley del número (base
psicológica de las manifestaciones públicas: procesiones, asambleas populares,
etcétera). En Roma los esclavos no podían ser reconocidos como tales. Cuando un
senador propuso una vez que se les diese a los esclavos un vestido que los
distinguiese, el Senado fue contrario a la medida, por temor a que los esclavos
se volvieran peligrosos al poder darse cuenta de su gran número. Séneca, De
clem., 1, 24. Cfr. Tácito, Annali, 4, 27.3
Cfr.
Cuaderna 25 (XXIII), p. 23.
< 100>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Literatura popular. La colección "Tolle e lege" de la Casa
ed. "Pia Societá S. Paolo' Alba-Roma, de 111 números en 1928 tenía 65 de
libros escritos por el jesuita Ugo Mioni. Pero no todos los libros deben ser de
este escritor, que por otra parte no sólo ha escrito novelas de aventuras o de
apologética cristiana: ha escrito también un voluminoso tratado de
Missionologia por ejemplo4
1 Henri
Richebourg y las publicaciones de la casa editorial Sonzogno fueron recordados
por Gramsci en el artículo de 1924 "Gioda o del romanticismo" (cfr.
CPC. 367-69),
Cfr. Tenney Frank, Storia econumica di
Roma. Delle origini alla fine della Republica, traducida por Bruno Lavagnini,
Vallecchi, Florencia, 1924 [FG, C. crce., Turi II].
El texto del parágrafo, excluidas las
palabras entre paréntesis que siguen al titulo, está tomado literalmente de una
nota del libro citado por Frank, Storia economica di Roma, p. 147.
Para otros juicios y noticias sobre Ugo
Mioni cfr. Cuaderno 4 (XIII), § 90, y Cuaderno 7 (VII), § 52.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 337
Cfr.
Cuaderno 21 (XVII), p. 28.
94
<101>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Carácter antipopular u apapularnacional de la literatura italiana.
Ver si algún literato moderno ha escrito sobre este tema. Algo debe de haber
escrito Adriano Tilgher y también Gino Saviotti. De Saviotti encuentro citado
en la Italia Letteraria del 24 de agosto de 1930 este fragmento de un artículo
sobre Parini publicado en el Ambrosiano del 15 de agosto: "Buen Parini, se
comprende por qué elevaste la poesía italiana, en tus tiempos. Le diste la seriedad
que le faltaba, inyectaste en sus áridas venas tu buena sangre popular. Deben
dársete las gracias también en este día después de ciento treinta y un años de
tu muerte. ¡Se necesitaría otro hombre como tú, hoy, en nuestra supuesta
poesía!"1
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), p. 60-61.
<102>. Pasado y presente. Escuela
de periodismo (cfr. pp. 48 bis-49).2 El número de los periodistas italianos. En
las "Noticias sindicales" publicadas por la Italia Letteraria del 24
de agosto de 1930 se citan los datos de un censo llevado a cabo por la
Secretaría del Sindicato Nacional de Periodistas: al 30 de junio, 1960
periodistas inscritos, de los cuales 800 inscritos en el partido fascista,
repartidos como sigue: sindicato de Bari 30 y 26; Bolonia 108 y 40; Florencia
108 y 43; Génova 113 y 39; Milán 348 y 143; Nápoles 106 y 45; Palermo 50 y 17;
Roma 716 y 259; 'Turín 144 y 59, Trieste 90 y 62; Venecia 147 y 59.3
Cfr.
Cuaderno 24 (XVII), p. 22.
<103>. El Risorgimento y las clases
revolucionarias. En la edición Laterza de las Memorie storiche del repto di
Napoli dal 1790 al 1815 de Francesco Pignatelli Príncipe de Strongoli'a (Nino
Cortese, Mernorie di un generale della Repubblica e dell'impero, 2 vol.en 89 de
pp. 136-CCCCXXV, 312, L. 60), Cortese incluye una introducción, "Estado e
ideales políticos en la Italia meridional en el siglo XVIu y la experiencia de
una revolución", en la que enfrenta el problema: cómo es posible que, en
el Mediodía de Italia, la nobleza aparezca de parte de los revolucionarios y
sea luego ferozmente perseguida por la reacción, mientras que en Francia
nobleza y monarquía están unidas frente al peligro revolucionario. Cortese se
remonta hasta los tiempos de Carlos de Borbón para hallar el punto de contacto
entre la concepción de los innovadores aristocráticos y la de los burgueses;
para los primeros la libertad y las necesarias reformas deben ser garantizadas
sobre todo por un parlamento aristocrático, mientras que están dispuestos a
aceptar la colaboración de los mejores de la burguesía; para ésta, el control
debe ser ejercido y la garantía de la libertad confiada a la aristocracia de la
inteligencia, del saber, de la capacidad, etcétera, venga de donde venga. Para
ambas el Estado debe ser gobernado por el rey, circundado, iluminado y
controlado por una aristocracia. En 1799, después de la fuga del rey, se da
primero el intento de una república aristocrática por parte de los nobles y
luego el de los innovadores burgueses en la posterior república napolitana.4
De la sección `Rassegna della stampa',
bajo el titulo "Ferragosto", en L'Italia Letteraria, 24 de agosto de
1930 (año II, n. 34).
2 Cfr. el
precedente § 83.
3 De la
sección 'Notizie Sindacali', en L'Italia Letteraria, 24 de agosto de 1930, cit.
4 Estas
noticias sobre las Memorias de Francesco Pignatelli y sobre la introducción de
Nino Cortese pueden obtenerse, en muchos puntos literalmente, de un artículo de
Piero Pieri, "Memorie del Ottocento", en Leonardo, 20 de diciembre de
1927 (año III, n. 12), pp. 313-15. Pero en 1930, cuando Gramsci escribía este
Cuaderno, no tenía en la cárcel tal número de la revista Leonardo, que se había
perdido en Ustica junto con otros fascículos de ese mismo año: esta
circunstancia se desprende de una carta a su cuñada del 23 de marzo de 1931
(cfr. LC, 420), en la que Gramsci pedía poder completar la colección de la
revista: lo cual sucedió a principios de mayo (cfr. LC, 429). Con toda
probabilidad el parágrafo fue escrito basándose en un resumen del artículo
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 338
En el manuscrito “Stromboli”.
Me parece que los hechos napolitanos no
pueden contraponerse a los franceses: también en Francia hubo una ruptura entre
nobles y monarquía y una alianza entre monarquía, nobles y alta burguesía. Sólo
que en Francia tuvo la fuerza motriz incluso en las clases populares que le
impidieron detenerse en las primeras etapas, lo que por el contrario faltó en
Italia meridional y sucesivamente en todo el Risorgimento. Hay que ver el libro
de Cortese.
Cfr.
Cuaderno 19 ( X ), pp. 1211-29.
< 104>. Literatura popular.
Antología de los escritores obreros americanos publicada en 1930 por las
ediciones Les Revues (Poèmes d'ouvriers américains traducidos por N. Gtiterroan
y P. Morhange, 9 francos: han tenido mucho éxito con la crítica francesa, como
se ve por los extractos publicados en el prospecto del editor).
En 1925
en las "Editions Aujourd'hui" se publicó una Anthologie des écrivain•
ouvriers recopilada por Gastan Depresle, con prefacio de Barbusse: debía de ser
en dos tomos, pero sólo se ha publicado el primero. (Publica escritos, entre
otros, de Marguerite Andoux, Pierre Hamp, etcétera).
La
Librairie Valois —place do Panthéon (V9) 7— publicó en 1930: Henry Ponlaille,
Novel áge littéraire, en cuyo prospecto de publicidad aparecen los nombres de
Charles Louis Philippe, Charles Peguy, Georges Sorel, L. y M. Bonneff, Marcel
Martinet, Charles Vfidrac, etcétera. (No se dice si es una antología O una
selección de artículos críticos de Pouilalle: publicada por Valois, con nombres
típicos como Sorel, etcétera).1
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), p. 70.
<105 >. Lorianismo. Las nuececillas
americanas y el petróleo. En Una nota sobre el lorianismo mencioné la propuesta
de un coronel de cultivar con cacahuates 50.000 Km2 para cubrir las necesidades
italianas de aceites combustibles.2 Se trata del coronel de marina ingeniero
Barberis, quien habló de ello en una comunicación "Il Combustibile liquido
e il suo avvenire" en el Congreso de las Ciencias celebrado en Perugia en
octubre de 1927. (Cfr. Manfredi Gravina, "Olii, petroli e benzina",
en la Nuova Antologia del 1º de enero de 1928,a nota en la p. 71).3
En el manuscrito erróneamente: “1927”.
96
<106>. El profesor H. de Vries de
Heekelingen enseña(ba?) paleografía y diplomática en la Universidad Católica de
Nimega (Holanda). Fundó en Lausana en 1927 el Centro Internacional de Estudios
sobre el Fascismo. Colaboró en la Critica Fascista, (Sobre la organización de
este Centro cfr. las noticias publicadas en la Nuova Antologia del 16 de enero
de 1928.) El Centro tiene un servicio de información para cualquier persona
sobre todo
citado
por Pieri aparecido en la sección 'Marginalia' ("Le 'Memorie' del generale
Pignatelli") del Marzocco, 29 de enero de 1928 (año XXXIII, n. 5). Las
indicaciones bibliográficas de las Memorie de Pignatelli están sin embargo
tomadas de otra fuente, probablemente de los anuncios publicitarios de la casa
editorial Laterza.
Tal como lo dice explícitamente Gramsci,
los títulos y las informaciones relativas a los libros enumerados en este
parágrafo fueron tomados, casi exclusivamente, de publicidad editorial. Cfr.
por ejemplo, para el libro de Henry Poulaille la publicidad en
Les
Nouvelles Littèraires del 19 de julio de 1930 (año IX, n. 405). Las noticias
sobre Anthologie des écrivains ouvriers fueron tomadas, por el contrario, de la
sección 'Correspondance', ibid., 23 de agosto de 1930 (año IX, n. 410).
No hay antecedentes, en las anteriores
notas sobre el lorianismo, a esta propuesta de cultivar cacahuates en una
extensión de
50.000
Km2 para satisfacer las necesidades italianas de grasas combustibles.
Cfr. Nuova Antologia, 1ºde enero de 1928,
cit., pp. 59-71. La primera parte de este artículo de Manfredi Gravina (Nuova
Antologia, 16 de diciembre de 1927, cit.) es resumida por Gramsci en el
Cuaderno 2 (XXIV), § 54.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 339
argumento
que pueda tener relación con el fascismo.1
<107>. Leas clases sociales en el
Risogimento. Ver el libro de Niccolò Rodolico, Il popolo inizi del
Risorgimento, Florencia, Le Monnier, 89, pp. 312. En el estatuto de la Sociedad
Esperia fundada por los hemanos Bandiera se decía: "No se hagan, sino con
suma precaución, afiliaciones entre la plebe, porque ésta casi siempre por
naturaleza es imprudente y por necesidad corrupta. Hay que dirigirse de
preferencia a los ricos, a los fuertes y cultos, desdeñando a los pobres, los
débiles, los ignorantes".2
Hay que
recopilar todas las observaciones que en el primer periodo del Risorgimento
(antes del 48) se refieren a esta cuestión y ver dónde <se> originó esta
desconfianza: procesos del 21 en Piamonte, diferencia en la actitud de los
soldados y de los oficiales —los soldados o traicionaron o se mostraron muy
débiles en la instrucción de los procesos. Actitud de Mazzini antes de 1853 y
después: ver sus instrucciones a Crispi para la fundación de secciones del
Partido de Acción en Portugal, con la recomendación de incluir obreros en los
Comités.3
Cfr.
Cuaderno 19 (X), pp. 129-30.
<108>. La ecuación personal. Los
cálculos de los movimientos estelares son turbados por lo que los científicos
llaman la "ecuación personal" que hay que corregir. Ver exactamente
cómo se calcula este error y cómo se verifica y con qué criterios. De todos
modos la noción de "ecuación personal" puede ser útil también en
otros campos.
Cfr.
Cuaderno 26 (XII), p. 3.
97
<109>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Italo Svevo y los literatos italianos. Italo Svevo fue
"revelado" por James Joyce. Conmemorando a Svevo, la Fiera
Letterariaa sostiene que antes de esta revelación ya se había dado el
"descubrimiento" italiano: "En estos días parte de la prensa
italiana ha repetido el error del `descubrimiento francés'; incluso los
principales periódicos parecen ignorar lo que sin embargo ha sido dicho y
repetido a su debido tiempo. Por lo tanto es necesario escribir una vez más que
los italianos cultos fueron los primeros en informarse de la obra de Svevo; y
que por mérito de Eugenio Montale, el cual escribió acerca de ella en las
revistas Esame y Quindicinale, el escritor triestino tuvo en Italia el primer y
legítimo reconocimiento. Con ello no se quiere quitar a los extranjeros nada de
lo que !es corresponde; solamente, nos parece justo que ninguna sombra
oscurezca la sinceridad y, digámoslo también, el orgullo (!!) de nuestro
homenaje al amigo desaparecido" (Fiera Letterariaa del 23 de septiembre de
1928 —Svevo murió el 15 de septiembre— en un articulito editorial que servia de
introducción a un artículo de Montale, "Ultimo addio", y a uno de
Giovanni Comissá, "Colloquio".4 Esta prosa untuosa y jesuítica está
en contradicción con lo que afirma Carlo Linati, en la Nauru Antologia del 19
de febrero de 1928 ("halo Svevo, remanziere").5 Linati escribe:
"Hace dos años, encontrándose participando en la velada de un
1 Todas
las noticias de este parágrafo fueron tomadas de una nota de L. Amaro,
"Indagini internazionali sul fascismo", en la sección 'Notizie e
commenti' de la Nuova Antologia, 16 de enero de 1928 (año LXIII, fasc. 1340),
pp. 259-61.
La cita y los datos del libro de Rodolico
están tomados de la "Rassegna bibliografica" de la Nuova Antologia,
16 de enero de 1928, cit., p. 269.
Cfr. la carta de Mazzini a Crispi del 16
de noviembre de 1858 en Francesco Crispi, 1 Mille, de documentos del Archivo
Crispi
ordenados
por T. Palamenghi-Crispi, 24 ed., Treves, Milán, 1927, pp. 88-89 [FG, C. caro.,
Milán; cfr. también LC, 149, 169-70].
Cfr. La Fiera Letteraria, 23 de
septiembre de 1928 (año IV, n. 39). En el texto Gramsci escribe Italia
Letteraria, aunque el cambio de nombre hubiera ocurrido sólo en abril de 1929.
Cfr. Nuova Antologia, IQ de febrero de
1928 (año LXIII, fasc. 1341), pp. 328-36
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 340
club
intelectual milanés, recuerdo que en cierto momento entró un joven escritor que
acababa de llegar de París, el cual, después de hablar largo rato con nosotros
de una comida del Pen Club ofrecida a Pirandello por los literatos parisienses,
añadió que al final de la misma, el célebre novelista irlandés James Joyce,
charlando con él acerca de la literatura italiana moderna, le había dicho:
—Pero ustedes los italianos tienen un gran prosista y tal vez ni siquiera lo
saben. —¿Cuál?—italo Svevo, triestino".1 Linati dice que nadie conocía ese
nombre, como no lo conocía el joven literato que había hablado con Joyce.
Montale logró finalmente "descubrir" un ejemplar de Senilità y
escribió acerca de él en el Esame. He aquí cómo los literatos italianos han
"descubierto" a Svevo. ¿Es esto una casualidad? No lo creo. Respecto
a la Fiera Lettearia,a recordar otros dos casos: el de la novela de Moravia y
el de Malagigi de Nino Svarese, del que habló sólo después que obtuvo un premio
en un concurso o cosa semejante, mientras que la novela había aparecido en la
Nuova Antologia de 1928.2 En realidad a esta gente la tiene sin cuidado la
literatura, la cultura, etcétera. Ejercen la profesión de sacristanes
literarios y nada más.
En el manuscrito: Italia Letteraria
(Por el
contrario hay que recordar honorablemente en el campo de la literatura para
niños Il Giornalino della Domenica de Vamba, con todas sus iniciativas y sus
organizaciones y la colaboración del padre Pistelli; cfr. el artículo de Lea
Nissim, "Omero Redí e le 'Pistole" " en la Nuove Antologia del
1º de febrero de 1928.)3
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), pp. 61-62.
98
<110>. La organización nacional. En
la investigación acerca de las condiciones económicas y la estructura de la
economía italiana, encuadrar en el concepto de "organización
nacional". Definir este concepto exactamente etcétera.
<111> . Lorianismo. Sobre las
interpretaciones sectarias de la Comedia de Dante y del dolce stil nuovo por
parte de Luigi Valli, 4 cfr. para una información rápida "Una nuova
interpretazione dele rime di Dante e del ‘dolce stil novo'" de Benedetto
Migliore en la Nuova Antologia del 16 de febrero de 1928.5
<112>. Carrada Barbagallo. Su libro
L'oro e il fuoco6 debe ser examinado con suma atención, tomando en cuenta el
prejuicio del autor de hallar en la antigüedad aquello que es esencialmente
moderno, como el capitalismo y las manifestaciones vinculadas al capitalismo.
Hay que examinar especialmente sus investigaciones y sus conclusiones a
propósito de las asociaciones profesionales y de sus funciones, confrontándolas
con las de los estudiosos del mundo clásico y medieval. Cfr. para la oposición
de Mommsen y de Marquardt a propósito de los collegia opificum et artificum:
para Marquardt éstas eran instituciones del erario que servían a la economía y
a las finanzas del Estado, y poco o nada instituciones sociales (Cfr. el mir
ruso).7 Aparte de la observación de que en todo caso el sindicalismo moderno
debería
Ibid., p. 328.
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 102.
Cfr. Nuova Antologia, 19 de febrero de
1928, cit., pp. 352-64. ‘Pistole' es el título de una sección escrita por
Ermenegildo Pistelli para el Giornallino della Domenica, y firmada con el
seudónimo de Omero Redi.
Cfr. Luigi Valli, II linguaggio segreto
di Dante e dei “Fedell d'amore", Casa editorial Optima, Roma, 1928
(mencionado en el artículo de Migliore citado a continuación). Sobre este tema
cfr. también Cuaderno 1 (XVI), § 97.
Benedetto Migliore, "Una nuova
interpretazione delle rime di Dante e del `dolce stil nuovo' ", en Nuova
Antologia, 16 de febrero de 1928, cit., pp. 446-61.
Corrado Barbagallo, L'oro e i1 fuoco
(Capitale e lavoro atraverso i secoli), Corbaccio, Milán, 1927 [FG, C. cure.,
Milán].
Las noticias sobre la polémica de Joachim
Marquardt con Theodor Mommsen a propósito de los collegia opificum et artificum
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 341
hallar su
correspondencia en instituciones propias de los esclavos del mundo clásico. Lo
que caracteriza al mundo moderno es que por debajo de los obreros no hay otra
clase carente de organización, lo cual no sucedió nunca ni siquiera en las
corporaciones medievales. (Incluso el artesano romano podía servirse de los
esclavos como trabajadores y éstos no pertenecían a los collegia, aparte de la
duda de que en el mismo pueblo existiesen categorías excluidas de los collegia
aun cuando no fuesen serviles.)
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 6-6 bis.
<113>. Utopías. La Tempestad de
Shakespeare. (La oposición de Calibán y Próspero, etcétera; pero el carácter
utópico de los discursos de Gonzalo es más evidente.) Cfr. A. Loria,
"Pensieri e soggetti economici in Shakespeare" (Nuova Antologia del
19 de agosto de 1928) que puede ser utilizado para el capítulo del lorianismo.
A propósito de la Tempestad, ver de Renán el Caliban y l'Eau de Jouvence. Este
artículo de Loria es interesante, sin embargo, como antología de los fragmentos
shakespearianos de carácter social; puede servir como documento indirecto del
modo de pensar de los hombres del pueblo de su época.1
Cfr.
Cuaderno 25 (XXIII), pp. 26-27.
99
<114>. Pasado y presente.
"Cuando los bribones ricos tienen necesidad de los bribones pobres, éstos
pueden imponer a los primeros el precio más elevado que quieran."
Shakespeare (en el Timón de Atenas) (?).2
<115>. Misión internacional de las
clases cultas italianas. Seguramente podría hacerse coincidir el ocaso de la
función cosmopolita de los intelectuales italianos con el florecimiento de los
aventureros del siglo XVIII: en cierto momento Italia ya no da más técnicos a
Europa, bien sea porque las otras naciones han elaborado ya una clase culta
propia y porque Italia no produce más capacidades a medida que nos alejamos del
siglo XVI, y las vías tradicionales de "hacer fortuna" en el extranjero
van siendo recorridas por embaucadores que explotan la tradición. Para examinar
y poner en términos exactos.
<116>. Misión internacional de las
clases cultas italianas. En las guerras de Flandes libradas por los españoles
hacia fines del siglo XVI, una gran parte del elemento técnico militar y de la
tropa estaba constituida por italianos. Capitanes de gran fama como Alejandro
Farnesio, el duque de Parma, Ranuccio Farnese, Ambrogio Spinola, Paciotto da
Urbino, Giorgio Basta, Giambattista del Momte, Pompeo Giustiniano, Cristoforo
Mondragonc y muchos otros menores. La ciudad de Namur fue fortificada por dos
ingenieros italianos: Gabrio Serbelloni y Scipione Campi, etcétera. Cfr.
"Un generale di cavalleria italo-albanese: Giorgio Basta" de Eugenio
Barbarich en la Nuova Antologia del 16 de agosto de 1928.3
están
tomadas de una nota de M. Pierro en la sección 'Notizie e commenti' ("I
problemi del lavoro") de la Nuova Antología, 16 de febrero de 1928, cit.,
pp. 537-39; esta nota de Pierro es sustancialmente una reseña del libro de G.
Balella, Lezioni di legislazione del lavoro (Facultad de Ciencias Políticas de
la R. Universidad de Roma), parte I: Le Assoziazioni professionali, Il Contrato
di lavoro, Le giurisdizioni del lavoro, Roma, 1927.
Cfr. Achille Loria, "Pensieri e
soggetti economici in Shakespeare", en Nuova Antología, 19 de agosto de
1928, cit., pp. 315-29.
También
la referencia a los dramas de Renan. Calibun y Eau de jouvence está en este
artículo de Loria (pp. 317-18).
La cita está tomada del artículo de
Loria, "Pensieri e soggetti economici un Shakespeare", cit., (p.
323), señalado en el parágrafo
precedente,
No resultando clara en el artículo de Loria la fuente de la cita, Gramsci
añadió un signo de interrogación.
Cfr. Nuova Antología, 16 de agosto de
1928, cit., pp. 459-73. De ese artículo están tomados todos los datos
contenidos en este parágrafo.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 342
En esta
investigación sobre la función cosmopolita de las clases cuitas italianas hay
que tomar en cuenta especialmente la aportación de los técnicos militares, por
el valor más estrictamente "nacional" que siempre tuvo el servicio
militar. La cuestión se vincula a otras investigaciones: ¿cómo se formaron
estas capacidades militares? La burguesía de las Comunas tuvo igualmente un
origen militar, en el sentido de que su organización fue originalmente también
militar y de que a través de su función militar fue como logró tomar el poder.
Esta tradición militar se quebrantó después del ascenso al poder, después de
que la Comuna aristocrática se convirtió en Comuna burguesa. ¿Cómo, por qué?
¿Cómo se formaron las compañías de fortuna, y cuál fue su origen necesario? ¿De
qué condición social fueron los condottieri en su mayoría? Yo diría que eran de
la pequeña nobleza, pero ¿de qué nobleza? ¿De la feudal o de la mercantil?
Estos jefes militares de fines del siglo XVI y siguientes, ¿cómo se formaron?
etcétera.
Naturalmente, el que los italianos
participasen tan válidamente en las guerras de la Contrarreforma posee un
significado particular, pero, ¿participaron también en la defensa de los
protestantes? No hay que confundir tampoco esta aportación de técnicos militares
con la función que tuvieron los suizos, por ejemplo, como mercenarios
internacionales, o los caballeros alemanes en Francia (reitres) o los arqueros
escoceses en la misma Francia: precisamente porque los italianos no dieron sólo
técnicos militares, sino técnicos de la ingeniería, de la política, de la
diplomacia, etcétera.
Barbarich
(creo que ahora es general) termina su artículo sobre Basta con este párrafo:
"La larga práctica de cuarenta años de campaña en las duras guerras de
Flandes, procuraron a Giorgio Basta una confirmación práctica bien
extraordinaria a su lúcida y clara teoría, que será retomada por Montecuccoli.
Recordar hoy día una y otra es una obra de reivindicación histórica obligada,
de buena propaganda preocupada por nuestras tradiciones, las cuales afirman la
indiscutida y luminosa prioridad del arte militar itálico en los grandes
ejércitos modernos".1 Pero ¿puede hablarse en este caso de arte militar
itálico? Desde el punto de vista de la historia de la cultura puede ser
interesante saber que Farnesio era italiano o Napoléon corso o Rothschild
judío, pero históricamente su actividad fue incorporada en el Estado a cuyo
servicio se sometieron o en la sociedad en la que actuaron. El ejemplo de los
judíos puede dar un elemento de orientación para juzgar la actividad de estos
italianos, pero sólo hasta cierto punto: en realidad los judíos tuvieron un
mayor carácter nacional que estos ¡italianos, en el sentido de que en su
actuación había una preocupación de carácter nacional que en estos italianos no
existía. Puede hablarse de tradición nacional cuando el talento individual es
incorporado activamente, o sea política y socialmente, en la nación de la que
ha surgido el individuo (los estudios sobre el judaísmo y su función
internacional pueden dar muchos elementos de carácter teórico para esta
investigación), cuando aquélla transforma a su propio pueblo, le imprime un
movimiento que es e! que precisamente forma la tradición. ¿Dónde existe una
continuidad en esta materia entre Farnesio y hoy? Las transformaciones, las
puestas al día, las innovaciones aportadas por estos técnicos militares en su
arte se incorporaron a la tradición francesa o española o austriaca: en Italia
pasaron a ser números de ficha bibliográfica.
101
<117> . La emigración italiana la
función cosmopolita de las clases cultas italianas. Antes de la revolución
francesa, esto es, antes de que se constituyese orgánicamente una clase
dirigente nacional, había una emigración de elementos italianos que
representaban la técnica y la capacidad directiva, elementos que enriquecieron
a los Estados europeos con su contribución. Después de la formación de una
burguesía nacional y después de la llegada del
Ibid., p. 473.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 343
capitalismo
se inició la emigración del pueblo trabajador, que ha ido a aumentar la
plusvalía de los capitalismos extranjeros: la debilidad nacional de la clase
dirigente ha actuado así negativamente. No ha dado una disciplina nacional al
pueblo, no lo ha hecho salir del municipalismo hacia una unidad superior, [no
ha creado una situación económica que reabsorbiese las fuerzas de trabajo
emigradas,] de manera que estos elementos se han perdido en su mayor parte,
incorporándose a las nacionalidades extranjeras en función subalterna.
<118>. Historia nacional e historia
de la cultura (europea o mundial). La actividad de los elementos dirigentes que
han actuado en el extranjero, así como la actividad de la emigración moderna,
no puede ser incorporada en la historia nacional, como por el contrario debe
serlo, por ejemplo, la actividad de elementos similares en otras condiciones.
Una clase de un país puede servir en otro país, manteniendo sus vínculos
nacionales y estatales originarios, esto es, como expresión de la influencia
política del país de origen. Durante cierto tiempo los misioneros o el clero en
los países de Oriente expresabana la influencia francesa aun cuando este clero
sólo parcialmente estaba constituido por ciudadanos franceses, por los vínculos
estatales entre Francia y el Vaticano. Un estado mayor organiza las fuerzas
armadas de otro país, encargando del trabajo a técnicos militares de su grupo
que no pierden su nacionalidad, ni mucho menos. Los intelectuales de un país
influyen en la cultura de otro país y la dirigen, etcétera. Una emigración de
trabajadores coloniza un país bajo la dirección directa o indirecta de su
propia clase dirigente económica y política, La fuerza expansiva, la influencia
histórica de una nación no puede ser medida por la intervención individual de
personajes aislados, sino por el hecho de que estos individuos expresan
consciente y orgánicamente un bloque social nacional. Si no es así, debe
hablarse sólo de fenómenos de un cierto alcance cultural pertenecientes a
fenómenos históricos más complejos: como sucedió en Italia durante tantos
siglos, ser el origen "territorial" de elementos dirigentes
cosmopolitas y de seguir siéndolo en parte por el hecho de que la alta
jerarquía católica es en gran parte italiana. Históricamente esta función internacional
ha sido causa de la debilidad nacional y estatal: el desarrollo de las
capacidades no se ha producido por las necesidades nacionales, sino por las
internacionales, el proceso de especialización técnica de los intelectuales ha
seguido, por tanto, vías anormales desde el punto de vista nacional, porque ha
servido para crear el equilibrio de actividad y de ramas de actividad no de una
comunidad nacional sino de una comunidad más vasta que quería
"integrar" sus cuadros nacionales, etcétera. (Este punto debe ser
bien desarrollado con precisión y exactitud.)
En el manuscrito: “expresaba”.
102
<119>. Pasado y presente. Agitación
y propaganda. La debilidad de los partidos políticos italianos en todo su
periodo de actividad, desde el Risorgimento en adelante (exceptuando en parte
al partido nacionalista) ha consistido en lo que se podría llamar un
desequilibrio entre la agitación y la propaganda, y que en otros términos se
llama falta de principios, oportunismo, falta de continuidad orgánica,
desequilibrio entre táctica y estrategia, etcétera. La causa principal de este
modo de ser de los partidos debe buscarse en la delicuescencia de las clases
económicas, en la gelatinosa estructura económica y social del país, pero esta
explicación es un tanto fatalista: de hecho, si bien es verdad que los partidos
no son más que la nomenclatura de las clases, también es verdad que los
partidos no son solamente una expresión mecánica y pasiva de las clases mismas,
sino que reaccionan enérgicamente sobre ellas para desarrollarlas,
consolidarlas, universalizarlas. Precisamente esto es lo que no ha sucedido en
Italia, y la manifestación de esta "omisión" es precisamente este
desequilibrio
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 344
entre
agitación y propaganda o como quiera llamársele.
El Estado
-gobierno tiene cierta responsabilidad en este estado de cosas (puede llamarse
responsabilidad en cuanto que ha impedido el fortalecimiento del propio Estado,
o sea ha demostrado que el Estado-gobierno no era un factor nacional): de hecho
el Estado ha operado como un "partido", se ha colocado por encima de
los partidos no para armonizar sus intereses y sus actividades en los cuadros
permanentes de la vida y de los intereses estatales nacionales, sino para
disgregarlos, para apartarlos de las grandes masas y tener "una fuerza sin
partido ligada al gobierno con vínculos paternalistas de tipo
bonapartista-cesáreo": así es como hay que analizar las llamadas
dictaduras de Depretis, Crispi, Giolitti y el fenómeno parlamentario del
transformismo. Las clases expresan a los partidos, los partidos elaboran a los
hombres de Estado y de gobierno, los dirigentes de la sociedad civil y de la
sociedad política.
103 Debe
haber una cierta relación útil y fructífera en estas manifestaciones y en estas
funciones. No puede haber elaboración de dirigentes donde falta la actividad
teórica, doctrinaria de los partidos, donde no se buscan y estudian
sistemáticamente las razones de ser y de desarrollo de la clase representada.
De ahí la escasez de hombres de Estado, de gobierno, miseria de la vida
parlamentaria, facilidad de disgregar a los partidos, corrompiéndolos,
absorbiendo a sus pocos hambres indispensables. De ahí la miseria de la vida
cultural y la angustia mezquina de la alta cultura: en vez de la historia
política, la erudición descarnada, en vez de religión, la superstición, en vez
de libros y grandes revistas el periódico diario y el libelo. El día por día,
con sus sectarismos y sus enfrentamientos personalistas, en vez de la política
seria. Las universidades, todas las instituciones que elaboraban las
capacidades intelectuales y técnicas, no permeadas por la vida de los partidos,
del realismo viviente de la vida nacional, formaban cuadros nacionales
apolíticos, con formación mental puramente retórica, no nacional. Así la
burocracia se enajenaba del país, y a través de las posiciones administrativas;
se convertía en un verdadero partido político, el peor de todos, porque la
jerarquía burocrática sustituía a la jerarquía intelectual y política: la
burocracia se convertía precisamente en el partido estatal-bonapartista.
Ver los
libros que a partir del 19 criticaron un estado de cosas "similar"
(pero mucho más rico en la vida de la "sociedad civil") en la
Alemania del emperador Guillermo, por ejemplo el libro de Max Weber, Parlamento
y gobierno en el nuevo ordenamiento de Alemania. Crítica política de la
burocracia y de la vida de los partidos. Traducción y prefacio de Enrico Ruta,
pp. XVI-200, L. 10,00. (La traducción es muy imperfecta e imprecisa.)1
< 120>. Antonio Fradeletto. Antiguo
radical masón, convertido al catolicismo. Publicista retórico sentimental,
orador de grandes ocasiones.2 Es un tipo de la cultura italiana que ya tiende a
desaparecer. Escritor de cosas literarias, artísticas y "patrióticas".
Me parece que en esto consiste el "tipo": en el hecho de que el
"patriotismo" no era un sentimiento difuso, el estado de ánimo de un
estrato nacional, sino especialidad de una serie de escritores (como Cian, por
ejemplo), calificación profesional, por así decirlo. (No confundir con los
nacionalistas aunque pertenezca a este tipo, y en ello se diferencie de Coppola
y de Federzoni: tampoco D'Annunzio entra en esta categoría: en Francia este
tipo existía seguramente en Barres, pero no idénticamente.)
1 La
traducción del libro citado por Max Weber (publicada por la casa editorial
Laterza en 1919) no se conserva entre los libros de la cárcel, pero es muy
probable que Gramsci conociese este libro. Es posible que los datos de la
indicación bibliográfica fuesen tomados de un catálogo Laterza.
De Antonio Fradeletto y de sus
conferencias patrióticas Gramsci se ocupó repetidas veces en los primeros
tiempos de su actividad periodística: cfr. Per la verità, cit., pp. 18-23 y 28,
y SM, 6.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 345
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), pp. 63-64.
104
<121>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Arturo Calza escribe en la Nuova Antologia del 16 de octubre de
1928:1 "Hay que reconocer que —desde 1924 hasta ahora— la literatura ha
perdido no sólo el público que le proporcionaba los alimentos, sino también
aquél que le proporcionaba los argumentos. Quiero decir que en esta nuestra
sociedad europea, la cual atraviesa ahora uno de esos momentos más agudos y más
borrascosos de crisis moral y espiritual que preparan las grandes renovaciones,
el filósofo, y por lo tanto también, necesariamente, el poeta, el novelista y
el dramaturgo —ven en torno suyo más bien una sociedad "en devenir"
que una sociedad asentada y consolidada en un esquema definitivo (!) de vida
moral e intelectual: bastante vagas y siempre cambiantes apariencias de
costumbres y de vida, que no vida y costumbres sólidamente establecidas y
organizadas; más bien semillas y brotes, que no flores abiertas y frutos
maduros. De ahí que —como en estos días escribía brillantemente el Director de
la Tribuna (Roberto Forges Davanzati), y como han repetido luego, e incluso
'intensificado' otros periódicos— 'nosotros vivimos en el mayor absurdo
artístico, entre todos los estilos y todas las tentativas, sin tener ya la
capacidad de ser una época'”2 Cuánta palabrería entre Calza y Forges Davanzati.
¿Será posible que sólo en este periodo haya habido una crisis social? ¿Y no es
también cierto que precisamente en los periodos de crisis social las pasiones y
los intereses y los sentimientos se vuelven más intensos y se tiene, en la
literatura, el romanticismo? Los argumentos cojean un tanto y luego se vuelven
contra el argumentador: ¿cómo es que Forges Davanzati no se da cuenta de que
"el no tener la capacidad de ser una época" no puede-limitarse al
arte sino que afecta a toda la vida?
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), pp. 62-63.
<122>. La diplomacia italiana.
Costantino Nigra y el tratado de Uccialli. En la Nuova Antologia del 16 de
noviembre de 1928 un artículo de Carlos Richelmy, "Lcttere Medite di
Costantino Nigra",3 se publica una carta (o extracto de una carta) [del 28
de agosto de 1896] de Nigra a un "querido amigo" que Richelmy cree
poder identificar con el marqués Visconti-Venosta porque con éste, en aquellos
días, Nigra intercambió algunos telegramas sobre el mismo tema. Nigra informa
que el príncipe Lobanov (seguramente embajador ruso en Viena, donde Nigra era
embajador) le ha informado acerca de algunos pasos que el Negus Menelik ha dado
ante el zar. El Negus había comunicado al zar estar dispuesto a aceptar la
mediación de Rusia para la conclusión de la paz con Italia, etcétera. Nigra
concluye: "Para mí es evidente una cosa. Después del asunto del tratado de
Uccialli, el Negus desconfía de nosotros, sospechando siempre que nuestro
plenipotenciario le cambie las cláusulas pactadas. Esta desconfianza, que es
invencible, ha aconsejado al Negus a intentar tratar por medio de Rusia a fin
de tener un testigo idóneo y poderoso. La cosa es dura para nuestro amor
propio, pero nuestro país debe convencerse ya de que cuando se emplean
diplomáticos como Antonelli, generales como Baratieri, y ministros como
Mocenni, no se pueden tener pretensiones excesivas".4 ("Manos vacías,
pero sucias" —maquiavelismo de ropavejeros, etcétera.)
105
Cfr. Arturo Calza, "Concorsi
letterari", en la sección `Fra i libri e la vita', en Nuova Antologia, 16
de octubre de 1928, cit., pp. 532-
34.
Ibid., p. 533.
Cfr. Nuova Antología, 16 de noviembre de
1928, cit., pp. 155-61.
4 Ibid.,
pp. 156-57.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 346
<123>. El italiano mezquino.
"El latín se estudia obligatoriamente en todas las escuelas superiores de
Norteamérica. La historia romana se enseña en todos los institutos, y tal
enseñanza rivaliza, si no es que supera la que se da en los gimnasios y liceos
italianos, porque en las escuelas norteamericanas la historia clásica de la
Roma antigua se traduce fielmente de Tácito y César, de Salustio y de Tito
Livio, mientras que en Italia se recurre demasiado a menudo y demasiado
inconsideradamente a las deformadas (sic) traducciones de Lipsia." Filippo
VirgilII, "L'espansione della cultura italiana", Nuova Antologia, 1º.
de diciembre de 1928 (el párrafo está en la p. 346);1 (¡y no puede ser un error
de impresión, dado el sentido de todo el párrafo! ¡Y Virgulii es profesor de
Universidad y ha pasado por las escuelas clásicas!).
<124>. Emigración. El viaje de
Enrico Ferri a la América meridional tuvo lugar en 1908-9 (pero su discurso en
el Parlamento me parece que fue en 1911).2 En 1911 se envió a Brasil una
comisión de representantes de las organizaciones obreras de cooperación y de
resistencia para realizar una encuesta sobre las condiciones
económico-sociales: publicó en Bolonia en 1912 una relación (Emigrazione
agricola al Brasile, Relación de la Comisión, Bolonia, 1912). (Estos datos muy
imprecisos están en el artículo de Virgulii citado en la nota anterior.)3 De la
comisión formaba parte el profesor Gaetano Pieraccini que parece haber sido el
redactor de la relación.
A
propósito de las ideas de Enrico Corradini sobre la nación proletaria y sobre
la emigración, sería interesante saber si no fue influido por el libro de
Ferruccio Macola, L'Europa alla conquista dell'America latina, Venecia, 1894,
del cual Virgulii cita el siguiente párrafo: "Es necesario que la vieja
Europa piense que las colonias fundadas por su proletariado en el nuevo
continente deben considerarse, no ya como instrumento de producción en
beneficio de los rapaces y viciosos descendientes de aventureros españoles y
portugueses, sino como las vanguardias de su ocupación."4 (El libro de
Macola debe ser muy voluminoso, porque la cita está tomada de la página 421, y
debe ser muy divertido y sintomático del estado de ánimo de muchos crispinos.)
106
<125>. Luigi Castellazzo, el
proceso de Mantua y los demás procesos bajo Austria, Para mostrar un rasgo
característico de la vida italiana en la segunda mitad del siglo pasado (pero
más exactamente después de 1876, o sea después del ascenso de la izquierda al
poder) es interesante examinar la campaña realizada por los moderados (con
Alessandro Luzio a la cabeza) contra Luigi Castellazzo por su actitud y sus
confesiones en el proceso de Mantua que llevó a la horca a don Tazzoli, a Carlo
Poma, a Tito Speri, a Montanari y a Frattini. La campaña era puramente
política, porque las acusaciones hechas contra Castellazzo no se hicieron
contra otros que en los procesos se comportaron igual o aún peor que
Castellazzo: pero Castellazzo era republicano, masón e incluso había
manifestado simpatía por la Comuna de París. ¿Se comportó Castellazzo peor que
Giorgio Pallavicino en el proceso Confalonieri? Es cierto que el proceso de
Mantua concluyó con ejecuciones capitales, mientras que esto no ocurrió con
Confalonieri y sus compañeros, ¿pero se debieron estas ejecuciones a las
confesiones de Castellazzo o acaso no fueron la fulminante respuesta a la
insurrección del 3 de febrero de 1853? ¿Y no contribuyó la cobardía de los
nobles milaneses que se arrastraron a los pies de Francisco José en la víspera
de la ejecución? Hay que ver cómo sale del paso
Cfr. Nuova Antología, 19 de diciembre de
1928 (ario LXIII, fasc. 1361), pp. 339-49. Las cursivas son de Gramsci.
2 A este
discurso de Ferri en el Parlamento ya había aludido Gramsci en el Cuaderno 1
(XV1), § 58.
3 Cfr.
Filippo Virgilii, "L'espansione della cultura italiana", en Nuova
Antología, 19 de diciembre de 1928, cit., pp. 342-43. 4 Ibid., p. 342.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 347
Luzio con
estas cuestiones, Ciertamente que los moderados trataron de atenuar la
responsabilidad de estos nobles en forma sucia (cfr. los libros de Bonfadini).1
Ver cómo sale del paso Luzio en la cuestión de los Costituti Confalonieri y en
la cuestión de la actitud de Confalonieri después de su liberacOn. Sobre la
cuestión Castellazzo cfr. Luzio: I martini di Belflore en sus diversas
ediciones (La 4ª es de 1924): processi politicé di Milano e di Mantova
restituiti dell'Austria, Milán, Cogliati, 1919 (este librito debe de hablar de
los Costituti Confalonieri que el senador Salata había "descubierto"
en los archivos vieneses):2 Massoneria e il Risormitnento italiano, 2 vol.,
Bocea (parece que esta obra llegó a la 4ª edición en poquísimo tiempo, lo que
sería verdaderamente maravilloso); cfr. P. L, Rambaldi, "Lucí ed ombre nei
processi di Montova", Archivo Storico Italiano, v, XLIII, pp. 257-331: y
Giuseppe Fatini, "Le elezioni di Grosetto e la Massoneria". Nuova
Antologia del 16 de diciembre de 19283 (habla de la elección a diputado de
Castellazzo en septiembre de 1883 y de la campaña que se desencadenó: Carducci
sostenía a Castellazzo y habla de la campaña contra él como de un
"encarnizamiento" fariseo moderado") 4 . ¿Qué se proponían [y se
proponen] los historiadores y autores moderados con este su indefenso,
prudentísimo y muy bien organizadó (a veces parece que existe un centro
directivo para este trabajo, una masonería moderada, a tal punto es grande el
espíritu de sistema) trabajo de propaganda? "Demostrar" que la unidad
italiana ha sido obra esencial de los moderados, o sea de la dinastía, y
legitimar históricamente el monopolio del poder: a través de esta
"demostración" disgregar ideológicamente a la democracia, absorber
individualmente a sus elementos y educar a las nuevas generaciones en torno a
ellos, con sus consignas, con sus programas. En su propaganda carecen de
escrúpulos, mientras que el Partido de Acción está lleno de escrúpulos
patrióticos, nacionales, etcétera. Los moderados no reconocen una fuerza
colectiva actuante en el Risorgimento fuera de la dinastía y de los moderados:
reconocen sólo individualidades aisladas, que son exaltadas para capturarlas o
difamadas para quebrantar el vínculo colectivo.
107 En
realidad el Partido de Acción no supo oponer nada eficaz a esta propaganda:
lamentaciones o desahogos tan abiertamente sectarios que no podían impresionar
al hombre de la calle, o sea convencer a las nuevas generaciones. Así el
Partido de Acción fue disgregado y la democracia burguesa no logró tener nunca
una base nacional. En cierto periodo, todas las fuerzas de la democracia se
aliaron y la masonería se convirtió en el perno de esta alianza: éste es un
periodo bien definido en la historia de la masonería que acabó con el
desarrollo de las fuerzas obreras. La masonería se convirtió en el blanco de
los moderados, que evidentemente esperaban conquistar así una parte de las
fuerzas católicas, especialmente juveniles: en realidad los moderados valoraron
las fuerzas católicas controladas por el Vaticano, y la formación del Estado
italiano y de la conciencia laica nacional sufrió debido a ello duros
contragolpes como se vio a continuación. (Estudiar bien esta serie de
observaciones,)
Cfr.
Cuaderno 19 (X), pp. 135-39.
<126>. La formación de las clases
cultas italianas y su función cosmopolita. Estudiar el origen, la formación, el
desarrollo, la razón de ser, etcétera, de la llamada "lingua franca"
en
1 Cfr.
Romualdo Bonfadini, Mezzo secolo di patriottismo, 29 ed. Treves, Milán, 1886;
ya citado por Gramsci en el Cuaderno 1 (XVI),
44, p. 40,
Se trata en realidad de otros documentos;
los Costituti Confalonieri fueron descubiertos por Salata en los Archivos de
Viena sólo en 1924: cfr. nota 35 al Cuaderno 1 (XVI), § 44.
Las indicaciones sobre los libros de
Luzio y sobre el ensayo de Rambaldi están tomadas del artículo de Giuseppe
Fatini, "Le
elezioni
di Grosseto e la Massoneria", en Nuova Antologia, 16 de diciembre de 1928
(año LXIII, fasc. 1362), pp. 506-24.
Este juicio de Carducci está en una carta
del 13 de octubre de 1886, reproducida en el artículo citado por Fatini, en la
p. 522.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 348
el
oriente mediterráneo.
<127>. El Risorgimento. La imagen
de Italia como una alcachofa cuyas hojas se comen una a una, que se atribuye a
Vittorio Emanuele II (y por otra parte la atribución no sería contraria a su
carácter), según Amerigo Scarlatti (L'Italia che Scrive, febrero de 1928)1 es
de Vittorio Amedeo II, como se desprende del Voyage d'Italie de Misson, impreso
en Aia en 1703. (Recordar la frase de Vittorio Emanuele II citada por
Martini,)2
Cfr.
Cuaderno IQ (X), p. 130.
<128>. Maquiavelo y Emanuele.
Filiberto. En el libro misceláneo sobre Emanuele Filiberto, publicado en 1928
por Lattes, Turín (pp. 477 en 80.) la actividad militar de Emanuele Filiberto
como estratega y como organizador del ejército piamontés es estudiada por los
generales Maravigna y Brancaccio.3
<129>. Diplomacia italiana. Durante
todo un largo periodo debió de existir una especie de censura preventiva o un
compromiso de no escribir sus memorias por parte de los diplomáticos y en
general de los hombres de Estado italianos, tan escasa es la literatura sobre
el tema. Desde 1919 en adelante tenemos cierta abundancia, relativa, pero la
calidad es muy baja. (Las memorias de Salandra son "inconcebibles" en
aquella forma vulgar.) El libro de Alessandro De Bosdari, Delle guerre balcaniche
e della grande guerra e di alcuni fatti precedenti ad esse (Milán, Mondadori,
1927, pp. 225, L. 15), según una breve nota de P. Silva en L'Italia che Scrive
de abril de 1928, carecea de importancia por el hecho de que el autor insiste
especialmente en pequeños sucesos personales y de que no sabe representar
orgánicamente su actividad personal en una exposición de los acontecimientos
que arroje sobre éstos alguna luz útil. 4 (Sobre un capítulo de este libro,
publicado por la Nuova Antologia, escribí una nota a propósito del juicio de
Bosdari sobre la diplomacia italiana.)5
En el manuscrito: “carecen”.
108
< 130>. Cultura italiana. Ver la
actividad cultural de las "Ediciones Doxa" de Roma: me parece que es
de tendencias protestantes. Así la actividad de "Bilychnis".
Igualmente habrá que formarse una noción exacta de la actividad intelectual de
los judíos italianos en cuanto organizada y centralizada: publicaciones
periódicas como el Vessillo Israelítico e Israel, publicaciones de casas
editoriales especializadas, etcétera: centros de cultura más importantes. ¿En
qué medida el nuevo movimiento sionista nacido después de la declaración
Balfourb influyó en los judíos italianos?6
En el manuscrito: “Baldwin”.
<131>. Diplomacia italiana. En la
reseña del libro de Salandra La neutralita italiana de Giuseppe A. Andriulli
publicada en el ICS de mayo de 1928 se menciona el hecho de que ya antes de que
Sonnino llegase al Ministerio del Exterior, el ministro de San Giuliano había
Cfr. L'Italia che Scrive, febrero de 1928
(año XI, n. 2), p. 34 (en la sección `Libri da fare').
2 Cfr.,
en este mismo Cuaderno, el precedente § 38, p. 19 y nota 2.
3 La
indicación está tomada de una ficha bibliográfica de Pietro Silva en L'Italia
che Scrive, abril de 1928 (año XI, Ti. 4), p. 94.
4 Cfr.
L'Italia che Scrive, abril de 1928, cit., pp. 95-96.
5 Cfr. en
este mismo Cuaderno el precedente § 21.
6 .
Aunque en el texto esté escrito "Declaración Baldwin". es evidente
que Gramsci pensaba en la "Declaración Balfour", con la cual, en
1917, el gobierno inglés se comprometió a la constitución en Palestina de un
Estado nacional judío.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 349
iniciado
negociaciones con la Entente y que los colaboradores de San Giuliano afirmaban
que estas negociaciones estaban planteadas de forma muy diferente a la de
Sonnino, especialmente respecto a la parte colonial. ¿Por qué fueron truncadas
estas negociaciones por Sonnino y se iniciaron por el contrario las
negociaciones con Austria? Salandra, sin embargo, no explica las razones del
acuerdo con Alemania del 15 de mayo para las propiedades privadas (acuerdo
divulgado inmediatamente por los alemanes por medio del Bund, periódico suizo)
y las razones de la postergada declaración de guerra a Alemania (cosa que creó
desconfianza con respecto a Italia por parte de la Entente, de lo cual se
aprovechó Sixto de Borbón).1
109
<132>. Lorianisnio. Paolo Grano, A
propósito de las relaciones entre los intelectuales sindicalistas italianos y
Sorel hay que hacer una confrontación entre los juicios que Sorel ha publicado
sobre aquéllas criticando sus libros (en el Mouvement Socialiste y en otras
partes) y los expresados en sus cartas a Croce. Estos últimos iluminan a los
primeros con una luz a menudo irónica o reticente: cfr. el juicio sobre Cristo
e Quirino de P. Orano publicado en el Mouvement Socialiste de abril de 1908 y el
que aparece en la carta a Croce de fecha 29 de diciembre de 1907: evidentemente
el juicio público era irónico y reticente, pero Orano lo reproduce en la
edicióp Campitelli, Foligno, 1928, como si fuese de alabanza.2
<133>. Carlo Flunniani, I gruppi
sociali. Fondatnenti di scienza politica, Milán, Instituto Editorial
Científico, 1928, pp. 126, L. 20.3 (Procurarse el catálogo de esta casa que ha
editado otros libros de ciencia política.)
<134>. Piero Pieri, Il Regno di
Nàpoli luglio 1799 al marzo 1806, Nápoles, Ricciardi, 1928, pp. 314, L. 25.
Estudia la política borbónica después de la primera restauración y las causas
de su derrumbamiento en 1806, ocurrido aun sin que hubiera en el interior
ninguna fuerza contraria activa y mientras el ejército francés estaba todavía
lejos. Estudia el difícil régimen de las clases en el Mediodía y el nacimiento
del pensamiento liberal que sustituía al viejo jacobinismo de 1799. Debe de ser
muy interesante.
Para
comprender la orientación de las clases en el Mediodía debe de ser interesante
también el libro de A. Zazo, L'istruzione pubblica elprivara nel Napoletano
(1767-1860), Cata di Castello, "Il Soleo", 1927, pp. 328, L. 15. (El
desequilibrio entre instrucción pública y privada se manifestó después de 1821:
las escuelas privadas florecen, mientras que la parte estatal decae: se forma
así una aristocracia de la cultura en un desierto popular, el alejamiento entre
clase culta y pueblo aumenta. Este terna me parece necesita desarrollarse).4
Cfr. L'Italia che Scrive, mayo de 1928
(año XI, n. 5), p. 124. Gramsci cita frecuentemente esta revista con la sigla
ICS.
Todo el parágrafo está redactado
basándose en una ficha bibliográfica de Ernesto Buonaiuti sobre el libro de
Paolo Orano, Cristo e Quirino (nueva ed. Foligno, 1928), en L'Italia che
Scrive, junio de 1928 (año XI, n. 6). p. t57. En el prefacio, rehaciendo la
historia del libro, Paolo Orano había recordado que "en el Mouvement
Socialiste de abril de 1908 Georges Sorel consagraba un estudio al Cristo e
Quirino, advirtiendo que no es fácil dar cuenta de un libro de ese género y que
se corre el riesgo, resumiéndolo, de dete.riorarlo". Después de citar este
pasaje del prefacio, Buonaiuti lo confronta con lo que escribía Sorel a Croce
en una carta del 29 de diciembre de 1907: "He recibido un libro de P.
Orano: Cristo e Quirino, que seguramente usted ya ha leído y que no me parece
aportar un gran avance a la cuestión de los orígenes cristianos; me resulta
ciertamente embarazoso hacer la reseña que el autor me pidió para el Mouvement
Socialiste": efr, La Critica, 20 de marzo de 1928 (vol. XXVI, fasc. 2), p.
105.
La indicación bibliográfica está tomada
con toda probabilidad de una reseña de L'Italia che Scrive, agosto de 1928 (año
XI, n. 8), p. 211.
Las indicaciones sobre el libro de Piero
Pieri fueron tomadas de una ficha bibliográfica de Pietro Silva en L'Italia che
Scrive, agosto de 1928, cit., p. 210; las noticias sobre el libro de Zazo
fueron tomadas de otra ficha bibliográfica del mismo número de la revista. p.
213.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 350
Cfr.
Cuaderno 19 (X), pp. 130-31.
<135>. Historia y Antihistoria. De
la reseña de Mario Missiroli (ICS, enero de 1929) del libro de Tilgher Saggi di
Etica e di Filosofia del Diritto, Turín, Bocea, 1928, en 80.. pp. XIV-218,
resulta que la tesis fundamental del pequeño opúsculo Historia y Antihistoria1
tiene gran alcance dentro del sistema (!) filosófico de Tilgher. Escribe
Missiroli: "Se ha dicho, y no erróneamente, que el idealismo italiano, que
tiene a su cabeza a Croce y a Gentile, se resuelve en un puro fenomenismo. No
hay en él lugar para la personalidad. Contra esta tendencia reacciona vivamente
Adriano Tilgher con este libro.
110
Remontándose a la tradición de la filosofía clásica, particularmente a Fichte,
Tilgher rebate con gran energía la doctrina de la libertad y del 'deber ser'.
Donde no hay libertad de elección, hay 'naturaleza'. Imposible sustraerse al
fatalismo. La vida y la historia pierden todo sentido y los eternos
interrogantes de la conciencia no obtienen ninguna respuesta. Sin referirse a
un quid que trascienda la realidad empírica, no se puede hablar de moral, de
bien y de mal. Vieja tesis. La originalidad de Tilgher consiste en haber sido
el primero en extender esta exigencia a la lógica. El 'deber ser' es necesario
a la lógica no menos que a la moral. De ahí la indisolubilidad de la lógica y
de la moral que los viejos tratadistas gustaban de mantener distintas.
Planteada la libertad como una premisa necesaria, se sigue de ahí una teoría
del libre albedrío como absoluta posibilidad de elección entre el bien y el
mal. Así la pena (agudísimas las páginas sobre el derecho penal) halla su
fundamento no sólo en la responsabilidad (escuela clásica), sino en el hecho
puro y simple de que el individuo puede realizar el mal conociéndolo como tal.
La causalidad puede ocupar el puesto de la responsabilidad. El determinismo de
quien delinque equivale al determinismo de quien castiga. Muy bien. ¿Pero este
enérgico llamado al 'deber ser', a la antihistoria, que crea la historia, no
restaura, lógicamente, el dualismo y la trascendencia? No se puede considerar
la trascendencia como un 'momento' sin recaer en el inmanentismo. No es posible
hacer componendas con Platón".2
<136>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Respecto a los escritores "técnicamente" jesuitas a
incluir en este capítulo cfr. Monseñor Giovanni Casati, Scrittari Cattolici
Italiani viventi. Diccionario biobibliográfico e índice analítico de las obras
con prefacio de F. Meda,
VIII-112, en 8º.3
Cfr.
Cuaderno 23 (V1), p. 64.
<137>. La formación de la clase
intelectual italiana. Eficacia que ha tenido el movimiento obrero socialista
para crear importantes sectores de la clase dominante. La diferencia entre el
fenómeno italiano y el de otros países consiste objetivamente en esto: que en
los otros países el movimiento obrero y socialista elaboró personalidades
políticas individuales, y en Italia, por el contrario, elaboró grupos enteros
de intelectuales que como grupos pasaron a la otra clase. Me parece que la
causa italiana debe buscarse en esto: escasa adhesión de las clases altas al
pueblo: en la lucha de generaciones, los jóvenes se aproximan al pueblo; en las
crisis de
cambio estos jóvenes regresan a su clase (así sucedió con los sindicalistas-
Sobre este opúsculo de Adriano Tilgher
cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 28.
La cita reproduce íntegramente la ficha
bibliográfica de Mario Missiroli, en L'Italia che Scrive, enero de 1929 (año
XII, nota 1), p. 16.
De una ficha bibliográfica de L'Italia
che Scrive, enero de 1929, cit., pp. 1718. Sobre el mismo libro cfr. también
Cuaderno 5 (IX), § 63.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 351
nacionalistas
y con los fascistas).
111 En el
fondo es el mismo fenómeno general del transformismo, en condiciones distintas.
El transformismo "clásico" fue el fenómeno por el que se unificaron
los partidos del Risorgimento; este transformismo revela el contraste entre
civilización, ideología, etcétera, y la fuerza de clase. La burguesía no
consigue educar a sus jóvenes (lucha de generaciones): los jóvenes se dejan
atraer culturalmente por los obreros y además se convierten [o tratan de
convertirse] en sus jefes ("inconsciente" deseo de realizar por sí
mismos la hegemonía de su propia clase sobre el pueblo), pero en las crisis
históricas vuelven al redil. Este fenómeno de "grupos", ciertamente,
no se habrá producido sólo en Italia: también en los países donde la situación
es análoga, se han dado fenómenos análogos: los socialismos nacionalesa de los
países eslavos (o socialrevolucionariosb o naródniki, etcétera).
En el manuscrito: “naciones”.
En el manuscrito: “socialrevolucionarios”
<138>. Los sobrinitos del padre
Brescianí. Alfredo Panzini. Ya señalé en otra nota1 cómo F. Palazzi, en su
crítica del libro de Panzini giorni del sale e del grano, observa cómo el
espíritu de Panzini es más bien el del negrero que el de un desinteresado y
cándido geórgico. Esta aguda observación puede aplicarse no sólo a Panzini, que
es el tipo de una época. Pero Palazzi hace otra observación de costumbres que
está estrechamente vinculada a Panzini y que se relaciona con otras
observaciones hechas por mí (a propósito de la obsesión de Panzini por la
"lívida hoja", etcétera).2 Escribe Palazzi (ICS, junio de 1929):
"Cuando (Panzini) hace el elogio, de labios para afuera, del frugal
alimento consumido en las aldeas, observando bien notaremos que su boca hace
muecas de disgusto y que en lo más íntimo piensa cómo es que se pueda vivir de
cebollas y un calducho espartano, cuando Dios ha puesto sobre la tierra las
trufas y en el fondo del mar las ostras. <...>. 'Una vez —confesará—
llegué incluso a llorar.' Pero aquel llanto no brota de sus ojos, como de los
de León Tolstoi, por las miserias que tiene ante su vista, por la belleza
entrevista en ciertas actitudes humildes, por la viva simpatía por los humildes
y los afligidos que tampoco faltan entre los rudos cultivadores de los campos.
¡Oh, no!, él llora porque al volver a escuchar ciertos nombres olvidados de
utensilios, recuerda cuando su madre los llamaba de igual manera y vuelve a
verse niño y Medita en la brevedad ineluctable de la vida, en la rapidez de la
muerte que nos da alcance. 'Señor arcipreste, le ruego: poca tierra sobre el
ataúd.' En resumen, Panzini llora porque se da lástima. Llora por si mismo 69 y
por su muerte y no por los otros, Él pasa junto al alma del campesino sin
verla. Ve las apariencias exteriores, oye lo que con dificultad sale de su boca
y se pregunta si para el campesino la propiedad no será acaso sinónimo de
'robar' ".3 Cfr. Cuaderno 23 (VI), pp. 64-65.
112
<139>. Pasado y presente. Para
compilar esta sección releer primero los Recuerdos políticos y civiles de
Francesco Guicciardini. Son riquísimos en ideas morales sarcásticas, pero
apropiadas: Ejemplo: "Rogad siempre a Dios que os encontréis donde se
vence, porque se os alaba incluso por aquellas cosas en las que no tenéis parte
alguna, como por el contrario quien se encuentra donde se pierde, es imputado
de infinitas cosas de las cuales es inocentísimo".
Recordar
una afirmación de Arturo Labriola (ait latro .) sobre cómo es moralmente
repugnante oír reprochar a las masas por sus antiguos jefes que han cambiado de
bandera,
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 13.
Cfr., en particular, en este mismo
Cuaderno, el precedente § 38, en la p. 20.
3 Cfr.
L'Italia che Scrive, junio de 1929, cit., pp. 180-81.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 352
por haber
hecho lo que estos mismos jefes habían mandado hacer.
Para los
Ricordi de Guicciardini ver la edición de la Sociedad Editorial
"Rinascimento del Libro", 1929, eón prefacio de Pietro Pancrazi.1
<140>. Catolicismo y laicismo.
Religión y ciencia, etcétera. Leer el librito de Edmondo Clon; Il dramma
religioso dello spirito moderno e la Rinascenza, Nápoles, Mazzoni, 1929, pp.
132. Desarrolla este. concepto: "la Iglesia, fuerte con su autoridad, pero
sintiendo que el vacío aletea en su cabeza, falta de ciencia y de filosofía; el
Pensamiento, fuerte con su poder, pero anhelando en vano la popularidad y la
autoridad de la tradición"2 ¿Por qué "en vano"? Además no es
exacta la contraposición entre Iglesia y Pensamiento, o al menos en la
imprecisión del lenguaje se anida todo un modo erróneo de pensar y de actuar,
especialmente. El Pensamiento puede ser contrapuesto a la Religión de la que la
Iglesia es la organización militante. Nuestros idealistas, laicistas,
inmanentistas, etcétera, han hecho del Pensamiento una pura abstracción, que la
Iglesia ha pisoteado tranquilamente asegurándose las leyes del Estado y el
control de la educación. Para que el "Pensamiento" sea una fuerza (y
sólo como tal podrá hacerse de una tradición) debe crear una organización, que
no puede ser el Estado, porque el Estado ha renunciado de un modo u otro a esta
función ética por más que la proclame a grandes voces, y por lo mismo debe
nacer en la sociedad civil. Esta gente, que ha sido antimasónica, acabará por
reconocer la necesidad de la masonería. Problema "Reforma y
Renacimiento" otras veces mencionado. Posición de Croce (Cione es un
crociano) que no sabe (y no puede) popularizarse, o sea "nuevo
Renacimiento" etcétera.
113
<141>. La función internacional de
los intelectuales italianos. En el ICS de octubre de 1929 Dina Provenzal, en la
sección `Libri da fare' propone: Una storia degli Italiani fuori d'Italia, y
escribe: "La invocaba Cesare Balbo hace ya tantos años, como recuerda
Croce en su reciente Storia della età barocca in Italia. Quien recogiese datos
amplios, seguros, documentados, en torno a la obra de nuestros compatriotas
exiliados, o simplemente emigrados, mostraría un lado todavía ignorado .de la
aptitud que los italianos han poseído siempre para difundir ideas y construir
obras en todas las partes del mundo. Croce, al recordar el proyecto de Balbo,
dice que ésta no sería una historia de Italia. Según como se entienda: historia
del pensamiento y del trabajo italiano sí"3
Ni Croce
ni Provenzal entienden lo que podría ser esta investigación. Ver y estudiar
esta parte de Croce, que ve el fenómeno, me parece, demasiado ligado (o
exclusivamente ligado) a la Contrarreforma y a las condiciones de Italia en el
sigloXVII. Pero la verdad, por el contrario, es que precisamente la
Contrarreforma debía acentuar automáticamente el carácter cosmopolita de los
intelectuales italianos y su alejamiento de la vida nacional. Botero,
Campanella, etcétera, son políticos "europeos", etcétera.
<142>. Los límites de la actividad
del Estado. Ver la discusión habida en estos arios sobre esta cuestión: es la
discusión más importante de doctrina política y sirve para marcar los límites
entre liberales y no liberales. Puede servir de punto de referencia el librito
de Carlo Alberto Biggini, Il fundamento del limiti all'attivitci dello Stato,
Gua di Castello, Casa Ed. “Il Soleo", pp. 150, L. 10. La afirmación de
Biggini de que se tiene tiranía sólo si se quiere reinar
1 Tanto
la indicación bibliográfica como la cita de Guicciardini están tomadas de una
ficha bibliográfica, en L'Italia che Scrive, junio de 1929, cit., pp. 18384,
Datos y citas están tomados de una ficha
bibliográfica de Adriano Tilgher, en L'Italia che Scrive, junio de 1929, cit.,
p. 190.
3 Cfr.
L'Italia che Scrive, octubre de 1929 (año XII, n. 10), p. 288.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 353
"fuera
de las reglas constitutivas de la estructura social" puede tener
ampliaciones muy distintas de las que Biggini supone, siempre que por
"reglas constitutivas" no se entiendan los artículos de las
Constituciones, como al parecer tampoco lo entiende Biggini (tomo la idea de
una reseña del ICS de octubre de 1929 escrita por Alfredo Poggi).1 (En cuanto
que el Estado es la propia sociedad ordenada, es soberano. No puede tener
límites jurídicos: no puede tener límites en los derechos públicos subjetivos,
ni puede decirse que se autolimite. El derecho positivo no puede ser límite al
Estado porque puede ser modificado por el Estado en cualquier momento en nombre
de nuevas exigencias sociales, eteétera).2
A esto
responde Poggi que está bien y que ello está ya implícito en la doctrina del
límite jurídico, o sea que mientras existe un ordenamiento jurídico, el Estado
está obligado por él; si lo quiere modificar, lo sustituirá por otro
ordenamiento, o sea que el Estado no puede actuar más que <por> vía
jurídica (pero como todo lo que hace el Estado es por ello mismo jurídico,
puede proseguirse hasta el infinito). Ver cuánto de las concepciones de Biggini
es marxismo camuflado y vuelto abstracto.3
Para el desenvolvimiento histórico de
estas dos concepciones del Estado me parece que debe ser interesante el librito
de Widar Cesarini Sforza, "Jus" et "directum". Note
sull'origine storica dell'idea di diritto, en 80., pp. 90, Bolonia, Stab.
tipogr. riuniti 1930. Los romanos forjaron la palabra jus para expresar el
derecho como poder de la voluntad y entendieron el orden jurídico como un
sistema de poderes no contenidos en su esfera recíproca de normas objetivas y
racionales: todas las expresiones empleadas por ellos de aequitas, justitia,
recta o naturalis ratio deben entenderse en los límites de este significado
fundamental. El cristianismo más que el concepto de jus elaboró el concepto de
directum en su tendencia a subordinar la voluntad a la norma, a transformar el
poder en deber. El concepto de derecho como potencia es referido sólo a Dios,
cuya voluntad se convierte en norma de conducta inspirada en el principio de la
igualdad. La justitia no se distingue ya de la aequitas y ambas implican la rectitudo
que es cualidad subjetiva de la voluntad do conformarse a lo que es recto y
justo. Tomo estas ideas de una resella (en el Leonardo de agosto de 1930) de G.
Solari que hace rápidas objeciones a Cesarini Sforza.4
<143>. 1914. Sobre los sucesos de
junio de 1914 recordar el interesantísimo ensayo de Papini en Lacerbaa (este
ensayo debe ser recordado también por otras razones)5 y los escritos de Rerum
Scriptor,6
En el manuscrito: “en la Acerba”.
<144>. Renacimiento. Cómo se
explica que el Renacimiento italiano haya encontrado estudiosos y divulgadores
numerosísimos en el extranjero y que no exista un libro de conjunto escrito por
un italiano. Me parece que el Renacimiento es la fase culminante moderna de la
"función internacional de los intelectuales italianos", y que por
ello no ha
Cfr. L'ltalia che Scrive, octubre de
1929, cit., p. 295.
El fragmento entre paréntesis expone las
ideas de Carlo Alberto Biggini según el resumen contenido en la reseña citada
de Alfredo Poggi.
Además de esta última anotación, también
la observación entre paréntesis es de Gramsci.
4 Cfr.
Leonardo (Reseña bibliográfica), agosto de 1930 (año 1, n. 8), pp.504-5
5
Giovanni Papini, "I fatti di guigno", en Lacerba, 15 de junio de 1914
(año II, n. 12), pp. 177-84; reeditado en Lacerba, “La Voce" (1914-1916),
a cargo de Gianni Scalia, en La cultura italiana del '900 attraverso le
riviste, vol. IV, ed. Einaudi, Turín, 1961, pp. 301-14. Este artículo de Papini
sobre la "semana roja" es recordado por Gramsci también en el
Cuaderno 9 (XIV), § 42.
6 Se
trata del artículo de Salvemini, "Una rivoluzione senza programma",
en L'Unitd, 19 de junio de 1514 (año III, n. 25), p. 531; reeditado en Gaetano
Salvemini, 11 ministro della malavita e altri scritti giolittiana, a cargo de
Elio Apih, ed. Feltrinelli, Milán, 1966, pp. 382-84. Este artículo es recordado
más extensamente por Gramsci en el Cuaderno 8 (XXVIII), § 119.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 354
obtenido
respuesta en la conciencia nacional que ha sido dominada y sigue siendo
dominada por la Contrarreforma. El Renacimiento está vivo [en las conciencias]
donde ha creado corrientes nuevas de cultura y de vida, donde ha sido actuante
en profundidad, no donde ha sido sofocado sin otro residuo que no sea retórico
y verbal y donde por lo tanto se ha convertido en objeto de "simple
erudición", esto es, de curiosidad extrínseca.
115
<145>. Cultura italiana y francesa
y Academias. Una confrontación de las culturas italiana y francesa puede
hacerse comparando la Academia de la Crusca y la Academia de los Inmortales, El
estudio de la lengua es la base de ambas: pero el punto de vista de la Crusca
es el del "lingüista pedante", el del hombre que se contempla
constantemente la lengua. El punto de vista francés es el de la
"lengua" como concepción del mundo, como base elemental —
popular-nacional— de la unidad de la civilización francesa. Por eso la Academia
Francesa tiene una función nacional de organización de la alta cultura,
mientras que la Crusca (¿cuál es la posición actual de la Crusca? Ciertamente
ha cambiado de carácter: publica textos críticos, etcétera, pero ¿en qué
posición se encuentra el Diccionario entre sus tareas?)
<146>. Kipling. Podría, la obra de
Kipling, servir para criticar a una cierta sociedad que pretende ser algo sin
haber elaborado en sí la moral cívica correspondiente, incluso poseyendo un
modo de ser contradictorio con los fines que se plantea verbalmente. Por lo
demás, la moral de Kipling es imperialista sólo en cuanto que está ligada
estrechamente a una realidad histórica bien determinada: pero se pueden extraer
de ella imágenes de poderosa fuerza para cada grupo social que luche por el
poder político. La "capacidad de quemar dentro de sí el propio humo
permaneciendo con la boca cerrada",1 tiene un valor no sólo para los
imperialistas ingleses, etcétera.
<147>. Intelectuales italianos.
Carducci. La señora Foscarina Trabaudi Foscarini De Ferrari ha compilado dos
volúmenes, Il Pensiero del Carducci (Zanichclli, Bolonia), de todo el material
contenido en los veinte volúmenes de las obras de Carducci en forma de índice
analítico-sistemático de nombres y conceptos tratados. Es indispensable para
una investigación de las opiniones generales de Carducci y de su concepción de
la vida. (Cfr. el artículo de Cuido Mazzoni, pensiero del Carducci attraverso
gli indici delle sue opere" en el Morzocco del 3 de noviembre de 1929).2
< 148>. Caracter popular-nacional
negativo de la literatura italiana. En el 71 bis Marzocco del 11 de noviembre
de 1928 aparece un artículo de Adolfo Faggi, "Fede e dramma",3 en el
que hay ideas que tocan esta cuestión. Faggi da los elementos para establecer
una confrontación entre la concepción del mundo de Tolstoi y la de Manzoni,
aunque afirma arbitrariamente que “Los novios corresponde perfectamente a su
(de Tolstoi) concepto del arte religioso" expuesto en el estudio crítico
sobre Shakespeare: "El arte en general, y en particular el arte dramático,
fue siempre religioso, esto es, siempre tuvo por objeto aclarar a los hombres
sus relaciones con Dios, según la comprensión que de estas relaciones se
hubieran hecho en cada época los hombres más eminentes y por lo mismo
destinados a guiar
1
Palabras de Kipling citadas en un artículo de Aldo Sorani, "La morale di
Kipling" en Il Marzocco, 3 de noviembre de 1929 (año XXXIV, n. 44). Es
este artículo el que sirve de base a las observaciones de Gramsci.
Las indicaciones sobre la obra de
bibliografía carducciana de Foscarina Trabaudi Foscarini De Ferrari están
tomadas del artículo, citado en el texto de Guido Mazzoni, en Il Marzocco, 3 de
noviembre de 1929, cit.
Cfr. Il Marzocco, 11 de noviembre de 1928
(año XXXIII, n. 46)
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 355
a los
otros.
116 Hubo
después una desviación en el arte que lo rebajó a servir de pasatiempo y
diversión; desviación que tuvo lugar también en el arte cristiano". Señala
Faggi que en La guerra y la paz los dos personajes que tienen mayor importancia
religiosa son Platón Karatáiev y Piotr Biezújov: el primero es un hombre del
pueblo, y su pensamiento ingenuo e instintivo influye muy eficazmente sobre la
concepción de la vida de Piotr Biezfijov, En Tolstoi resulta justamente
característico que la sabiduría ingenua e instintiva del pueblo, manifestada
incluso con una palabra casual. haga la luz y provoque una crisis en la
conciencia del hombre culto. Esto es también característico de la religión de
Tolstoi que entiende el evangelio "democráticamente", o ,sea según su
espíritu originario y original. Por el contrario, Manzoni sufrió la
Contrarreforma, su cristianismo es jesuitismo. Y Faggi señala que "en Los
novios son los espíritus superiores como el padre Cristóforo y el cardenal
Borromeo los que actúan sobre los inferiores y siempre saben encontrar para
ellos la palabra que ilumina y guía." Habría que señalar aún que en Los
novios no hay un solo personaje de condición inferior que no sea
"ridiculizado": desde don Abbondio, hasta fray Galdino, al sastre, a
Gervasio, a Agnesc, a Renzo, a Lucía: por lo menos son representados como seres
mezquinos, sin vida interior. Vida interior la tienen sólo los señores: fray
Cristóforo, Borromeo, el Innominado. Perpetua, según Don Abbondio, había dicho
poco más o menos lo que dice el cardenal Borromeo, pero es notable cómo sus
palabras son objeto de burla. En realidad también en Manzoni podrían hallarse
notables rastros de brescianismo (tales como el hecho de que el parecer de
Renzo sobre el valor del voto de virginidad de Lucía coincide con el parecer
del padre Cristóforo, o la importancia que tiene la frase de Lucía para turbar
al Innominado o para determinar su crisis moral, son de carácter muy distinto
al que tiene en Tolstoi la aportación del pueblo como manantial de vida moral y
religiosa).
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), pp. 65-67.
<149>. Literatura popular. Veme y
literatura de aventaras maravillosas. En las aventuras de Verne no hay nada
completamente imposible: las "posibilidades" de que disponen los
héroes de Verne son superiores a las realmente existentes en el tiempo, pero no
demasiado superiores y especialmente no "fuera" de la línea de
desarrollo de las conquistas científicas de la época. La imaginación no es
totalmente "arbitraria". Es diferente el caso de Wells y de Poe, en
quienes domina en gran parte lo "arbitrario", aunque el punto de
partida puede ser lógico y estar implantado en una realidad científica
concreta,1 Este carácter limita el éxito y la popularidad de Verne (aparte de
su escaso valor artístico): la ciencia ha superado a Verne y sus libros ya no
son "excitantes" psicológicos. Lo mismo puede decirse las aventuras
policiacas, por ejemplo las de Conan Doyle: para "la época eran
excitantes", actualmente lo son cada vez menos, por varias razones: porque
el mundo de las luchas policiacas es más conocido, mientras que Conan Doyle en
gran parte lo revelaba, etcétera, y también porque la técnica está más
avanzada, Interesa aún la aportación individual del héroe, la máquina psíquica
del investigador, pero entonces Poc es más interesante y Chesterton todavía
más, etcétera.
En el Marzocco del 19 de febrero de 1928,
Adolfo Faggi ("Impressioni da Giulío Verne")2 escribe que el carácter
antibritánico de muchas novelas de Verne debe vincularse a aquel periodo de
rivalidad entre Francia e Inglaterra que culminó en el episodio de Fashoda, La
afirmación es errónea y creo que incluso anacrónica: en realidad el
antibritanismo es un elemento fundamental de la psicología popular francesa,
seguramente más profundo que el
En el Cuaderno 5 (IX), § 84, Gramsci
vuelve sobre esta confrontación entre Jules Verne y Herbert Georges Wells,
2 Cfr. Il Marzocco, 19 de febrero de 1928 (año
XXXIII, n. 8).
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 356
antigermanismo,
porque posee una tradición histórica muy diferente: el antigermanismo es
relativamente reciente, no va, en realidad, más allá de la Revolución francesa,
pero está especialmente ligado al 70, y a la derrota y a la dolorosa impresión
de que Francia ya no era militar y políticamente la nación más fuerte de Europa
occidental, porque Alemania, por sí sola, no en coalición, había derrotado a
Francia. El antibritanismo, por el contrario, se remonta por lo menos a la
Guerra de los Cien Años, está ligado a la imagen popular de Juana de Arco y
modernamente fue fortalecido por la Revolución francesa y seguramente por
Fashoda, Este elemento no es específico tre Verne, sino de toda la literatura
popular francesa (cfr. la Sand, etcétera) reciente y no reciente.
Cfr.
Cuaderno 21 (XVII) ), pp. 28-3
< l50>. Literatura popular. Emilio
De Marchi. ¿Por qué De Marchi no es muy leído? Y sin embargo en sus libros hay
muchos elementos de "popularidad". Habría que releerlo y analizar
estos elementos, especialmente en Demetrio Pianelli y en Giacomo l’idealista.
Cfr.
Cuaderno 21 (XVII), p, 30.
<151>. Caracter popular-nacional
negativoo de la literatura italiana. (Cfr. nota precedente del mismo título,
dos páginas antes).1 En un artículo del Marzocco del 9 de septiembre de 1928,
Adolfo Faggi ("Tolstoi e Shakespeare") examina el 73 opúsculo de
Tolstoi sobre Shakespeare al cual alude en el artículo sobre Tolstoi y Manzoni
ya examinado, (León N. Tolstoi, Shakespeare, eine kritische Studie, Hannover,
1906: el librito contiene también un artículo de Ernest Crosby sobre "La
posición de Shakespeare frente a las clases trabajadoras" y una breve
carta de Bernard Shaw sobre la filosofía de Shakespeare). Tolstoi demuele a
Shakespeare partiendo del punto de vista de su ideología cristiana: hace de él
una crítica no artística, sino moral y religiosa. El artículo de Crosby, el
cual toma corno punto de partida, demuestra, contrariamente a la opinión de
muchos ingleses ilustres, que apenas hay en toda la obra de Shakespeare alguna
palabra de simpatía por el pueblo y las turbas trabajadoras. Shakespeare, de
acuerdo a la tendencia de su época, toma partido abiertamente por las clases
elevadas de la sociedad: su drama es esencialmente aristocrático. Casi todas
las veces que introduce en escena a burgueses o gentes del pueblo, las presenta
de manera despectiva o repugnante, y hace de ellas materia o tema de burla.
(Cfr. lo que hace Manzoni, en menor medida, pero siempre con igual tendencia,
manifestada por la adhesión a un cristianismo aristocrático). La carta de Shaw
va dirigida contra el Shakespeare "pensador", no contra el
Shakespeare artista. Según Shaw, en literatura debe darse el primer lugar a
aquellos autores que superaron la moral de su época y entrevieron las nuevas
exigencias del futuro: Shakespeare no fue "moralmente" superior a su
época, etcétera.2
En mi análisis tendré que evitar parecer
dominado por tendencias moralistas del tipo Tolstoi e incluso del tipo Shaw.
Para mí se trata de una investigación de historia de la cultura, no de crítica
artística, de ninguna forma indirectamente (demostrar que yo no exijo un
contenido moral "extrínseco", sino que los autores examinados
introducen un contenido moral extrínseco, o sea que hacen propaganda y no
arte): establecer no el por qué un libro es "bello", sino por qué es
"leído", es "popular", "buscado".
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), pp. 67-69.
Cfr. el precedente § 148.
Hasta este punto del parágrafo Gramsci
resume el artículo citado de Adolfo Faggi, "Tolstoi e Shakespeare",
en Il Marzocco, 9 de septiembre de 1928 (año XXXIII, n. 37).
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 357
<152>. “ Spectator" = Mario
Missiroli, Que "Spectator", autor de algunos artículos en la Nuova
Antología y en el Resto del Gallina, es Mario Missiroli está demostrado además
de por pruebas internas (estilo, modo de plantear los problemas, referencias a
Sorel y a cartas inéditas de Sorel, etcétera), también por el hecho de que
algunas reseñas anónimas publicadas en la ~va Antología de 1929, aparecieron,
por ejemplo, en L'Italia Letteraria, con la firma de Missiroli.1
<153>. Literatura popular. Notas
sobre la novela policiaca. La novela policiaca nació al margen de la literatura
de las Causas célebres (que a su vez está vinculada a las novelas tipo Conde de
Montecristo, etcétera: ¿acaso no se trata también aquí de "causas
célebres" típicas, esto es, que resumen la ideología popular en torno a la
administración de la justicia, especialmente si a ésta va entrelazada la pasión
política? ¿Y el Rodin del Judío errante no es también un tipo de "organizador"
de intrigas infames, y el príncipe Rodolfo el organizador de "amistades
del pueblo"? El paso de estas novelas a las de aventuras sigue un proceso
de "fijación" del esquema de la intriga, pero especialmente señala
una depuración del elemento ideológico pequeñoburgués y democrático: ya no más
lucha entre el pueblo bueno y generoso, etcétera, y las formas misteriosas de
la tiranía-jesuitas, etcétera—, sino entre delincuente y policía con base en la
ley escrita).
Las Causas célebres, en la célebre
colección francesa, tenían su equivalente en Inglaterra y en Alemania (¿y en
Italia? Fue traducida, creo, la colección francesa, al menos en parte, por lo
que respecta a los procesos de fama mundial). Nació una literatura de carácter
"judicial": el gran delincuente es representado como superior a la
justicia (aparato judicial); romanticismo = Masnadieri de Saínen Relatos de
Hoffmann, Anna Radcliffe, Balzac, Vautrin. El Javert de Victor Hugo inicia una
rehabilitación del policía; no es que Javert sea presentado en forma simpática,
pero 74 aparece como un "hombre de carácter", "la ley
personificada". Rocambole y Pon-son du Terrail. Gaboriau rehabilita al
policía: Lecocq le abre camino a Sherlock Holmes. (No es cierto que los
anglosajones representen en esta literatura la "defensa de la ley",
mientras que los franceses representan la exaltación del delincuente: en los
Estados Unidos predomina seguramente la representación del gran delincuente,
etcétera.) En esta literatura hay un aspecto "mecánico" y un aspecto
"artístico". Poe y Chesterton el aspecto artístico.2
Cfr.
Cuaderno 21 (XVII), pp. 30-32.
<154>. Aspecto nacional-popular
negativo de la literatura italiana, Sobre "Bruno Cicognani", escribe
Alfredo Gargiulo en L'Italia Leiteraria del 24 de agosto de 1930 (cap. XIX de
1900-1930):3 "El hombre y el artista forman en Cicognani una sola cosa: no
menos se siente la necesidad de declarar inmediatamente, casi en lugar aparte
(!), la simpatía que inspira el hombre. ¡El humanísimo Cicognani! Cierto
exceso, leve por lo demás, en el humanismo de tipo romántico o eslavo: ¿qué
importa? Todos estarán dispuestos a perdonárselo, en gracia a aquella auténtica
(!) fundamental humanidad". Por lo que sigue no se comprende bien qué
quiere decir Gargiulo: ¿es acaso "monstruoso" que el hombre y el
Otro elemento de identificación entre
Spectator y Mario Missiroli es señalado por Gramsci en el Cuaderno 4 (XIII),
44.
Gramsci desarrolló en este parágrafo
algunos temas ya mencionados de pasada en el precedente § 78. Sobre la novela
policiaca cfr. también Cuaderno 6 (VIII), § § 5, 17, 28.
Cfr. L'Italia Letteraria, 24 de agosto de
1930 (año II, n. 34). La serie de estos artículos de Alfredo Gargiulo sobre la
literatura italiana de este siglo, bajo el título general de 1900-1930, comenzó
en el numero del 19 de enero de 1930 del mismo semanario (año II, n. 3).
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 358
artista
formen una sola cosa? Y qué significa "la auténtica fundamental
humanidad": "auténtico" sustituye al "verdadero" de
otros tiempos, demasiado desacreditado. Habría que leer, como dije en otra
parte,1 toda la exposición de Gargiulo: para mí "humanidad"
auténtica, fundamental, etcétera, solamente puede significar una cosa:
"historicidad", o sea carácter "nacional- popular" del
escritor, aunque sea en sentido "aristocrático", con tal de que el
grupo social que refleja esté vivo históricamente y la "vinculación"
social no sea de carácter "práctico-político", o sea predicatorio
moralista, sino "histórico moral".
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), p. 69.
<155>. La nueva arquitectura.
Especial carácter objetivo de la arquitectura. Realmente la "obra de
arte" es el "proyecto" (el conjunto de diseños, y planos y
cálculos, con los que personas distintas al arquitecto "artista-proyectista"
pueden realizar el edificio, etcétera): un arquitecto puede ser juzgado gran
artista por sus planos, incluso sin haber edificado nada materialmente. El
proyecto es al edificio material lo mismo que es el "manuscrito" al
libro impreso: el edificio es la extrinsecación social del arte, su
"difusión", la posibilidad dada al público de participar en la
belleza (cuando la hay), lo mismo que el libro impreso.
No se justifica la objeción de Tilgher a
Croce2 a propósito de la "memoria" como causa de la extrinsecación
artística: el arquitecto no tiene necesidad del edificio para
"recordar", sino del proyecto, Esto sea dicho incluso considerando
solamente la "memoria" crociana como aproximación relativa en el
problema de por qué el pintor pinta, el escritor escribe, etcétera, y no se
contenta con construir fantasmas únicamente para su propio uso y consumo: y
tomando en cuenta que todo proyecto arquitectónico tiene un carácter de
"aproximación" mayor que el manuscrito, la pintura, etcétera. También
el escritor introduce innovaciones en cada edición del libro (o corrige las
pruebas modificando, etcétera, cfr. Manzoni): en la arquitectura la cuestión es
más compleja, porque el edificio nunca se cumple en sí mismo [completamente],
sino que [debe tener adaptaciones] incluso en relación al "panorama"
en el que se inserta, etcétera (y no es posible hacer de él segundas ediciones
tan fácilmente como de un libro, etcétera). Pero el punto de vista más
importante a observar hoy es éste: que en una civilización en rápido
desarrollo, en la que el "panorama" urbano debe ser muy
"elástico", no puede nacer un gran arte arquitectónico, porque es más
difícil pensar edificios hechos para la "eternidad". En América se
calcula que un rascacielos debe durar no más de 25 años, porque se supone que
en 25 años toda la ciudad "puede" cambiar de fisonomía, etcétera. A
mi juicio, un gran arte arquitectónico puede nacer sólo después de una fase transitoria
de carácter "práctico", en la que solamente se busque conseguir la
máxima satisfacción a las necesidades elementales del pueblo con el máximo de
conveniencias: esto entendido en sentido amplio, o sea no sólo por lo que
respecta al edificio individual, la habitación individual o el lugar de reunión
individual para grandes masas, sino en lo que concierne a un complejo
arquitectónico, con calles, plazas, jardines, parques, etcétera.
< 156 Lorianismo. Trombetti y la
monogénesis del lenguaje. La Nuova Antologia, que en un artículo de Pericle
Ducati (ya mencionado por mí anteriormente)3 exaltó la obra de Trombetti
dedicada a la interpretación del etrusco, en el número del 1º. de marzo de 1929
publica una nota de V. Pisani, "Divagazione etrusche",4 completamente
demoledora. Pisani
Cfr. Cuaderno 4 (XIII), § 5, p. 46 bis.
En el artículo "Perché l'artista
scrive, o dipinge, o scolpisce, ecc.?", en L'Italia che Scrive, febrero de
1929, cit., pp. 31-32; de este artículo de Adriano Tilgher Gramsci se había
ocupado ya en el Cuaderno 2 (XXIV), § 103.
Cfr. el precedente § 86.
Cfr. Nuova Antología, 19 de marzo de
1929, cit., pp. 123-27 (en la sección 'Notizie e commenti').
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 359
recuerda
contra Trombetti algunos cánones elementales para el estudio crítico de la
ciencia del lenguaje:
1º. El método puramente etimológico
carece de consistencia científica: la lengua no es el puro léxico, error vulgar
y muy difundido: las palabras aisladas tomadas en abstracto, aunque sean
parecidísimas en una determinada fase histórica, pueden: a] haber nacido
independientemente una de otra; ejemplo clásico mysterion griego y hebreo, con
el mismo significado: pero en griego el significado es dado por myst-, y —erion
es sufijo para los abstractos, mientras que en hebreo es lo contrario: —erion
(o terion) es la raíz fundamental y myst— o (mys-) es el prefijo genérico;1 así
el haben alemán no tiene el mismo origen que el habere latino, ni el to call
inglés el mismo que el Χαλέω griego o al calare latino (llamar), ni el ähnlich
alemán puede unirse al άυάλογος griego, etcétera. Littmann publicó, en la
Zeitschrift der Deutschen Morgenl. Gesellschaft. LXXVI, pp. 270 sig,, una lista
de estas aparentes concordancias para demostrar el absurdo de la etimología
anticientífica; b] pueden haber sido importadas de una lengua a otra en épocas
relativamente prehistóricas: por ejemplo: América fue "descubierta"
por Cristóbal Colón "sólo" desde el punto de vista de la civilización
europea en su conjunto, o sea, Cristóbal Colón hizo entrar a América en la zona
de influencia de la civilización europea, de la historia europea; pero esto no
excluye, sino todo lo contrario, que elementos europeos, o de otros
continentes, puedan haber ido a América incluso en grupos relativamente
considerables y haber dejado ahí "palabras", formas léxicas más o
menos considerables; lo mismo puede repetirse respecto a Australia o cualquier
otra parte del mundo; ¿cómo es posible entonces afirmar, como lo hace
Trombetti, basándose en cifras relativamente escasas de formas léxicas (30-40),
que tales formas son pruebas de la monogénesis?
2º. Las
formas léxicas y su significado deben ser confrontadas por fases históricas
homogéneas de las lenguas respectivas, por ello, para cada forma es preciso
"hacer", además de la historia fonológica, también la historia
semántica, y confrontar los significados más antiguos. Trombetti no respeta
ninguno de estos cánones elementales: a] se contenta, en las confrontaciones,
con significados genéricos afines, incluso no demasiado afines (algunas veces
forzados de manera ridícula: recuerdo un caso curiosísimo de un verbo de
movimiento arioeuropeo confrontado con una palabra de un dialecto asiático que
significa "ombligo" o cosa parecida, que debería corresponder, según
Trombetti, ¡por el hecho de que el ombligo se "mueve" continuamente
por la respiración!); b] basta para él que en las palabras comparadas se
verifique la sucesión de dos sonidos consonantes que se parezcan, como, por
ejemplo, t, th, d, dh, s, etcétera, o bien p, ph, f, b, bh, v, w, etcétera; se
desembaraza de las otras consonantes eventuales considerándolas como prefijos,
sufijos o infijos.
3º. El
parentesco de dos lenguas no puede ser demostrado por la comparación, ni aun
fundada, de un número incluso muy grande de palabras, si faltan los argumentos
gramaticales de índole fonética y morfológica (e incluso sintáctica, aunque en
menor grado). Ejemplo: el inglés, que es una lengua germánica aunque su léxico
<es> muy neolatino; el rumano que es neolatino aunque <posee>
muchas palabras eslavas;2 el albanés que es ilírico aunque su léxico <es>
griego, latino, eslavo, turco, italiano; el armenio que contiene mucho iraní:
persa arabizado pero siempre arioeuropeo, etcétera.
Este primer ejemplo (mysterion) no está
en la nota citada por V. Pisani, de la que Gramsci toma todos los demás
ejemplos.
El mismo argumento había sido empleado
por Gramsci en sus observaciones criticas en torno a las teorías lingüísticas
de Manzoni; cfr. la carta citada del 17 de noviembre de 1930: "el mismo
Manzoni, al rehacer Los novios y en sus tratados sobre la lengua italiana, en
realidad sólo tomó en cuenta un único aspecto de la lengua, el léxico, y no la
sintaxis que sin embargo es la parte esencial de cada lengua, tanto es así que
el inglés, por más que tenga más del 60% de palabras latinas o neolatinas, es una
lengua germánica, mientras que el rumano, si bien tiene más del 60% de palabras
eslavas es una lengua neolatina, etcétera" (LC, 379).
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 360
¿Por qué Trombetti ha alcanzado tanta
fama? 1º Naturalmente posee algunos méritos, ante todo el de ser un gran
políglota. 2º. Porque la tesis de la monogénesis es sostenida por los
católicos, que ven en Trombetti a "un gran científico de acuerdo con la
Biblia" y por lo tanto lo ponen sobre las nubes. 3o. La vanidad de las
naciones. Sin embargo, Trombetti es más apreciado por los profanos que por sus
colegas en su ciencia. Ciertamente que la monogénesis no puede ser excluida a
priori, pero tampoco puede ser probada, o al menos Trombetti no la ha probado.
Recordar los epigramas de Voltaire contra el famoso etimologista Ménage
(Gilles, 1633-1692) sobre la etimología de alfana>equa por ejemplo.1
El método
acrílico de Trombetti aplicado al etrusco no podía, evidentemente, dar
resultados ciertos. Su interpretación puede ser alineada junto a tantas otras
como se ha dado: "tal vez" podría ser cierta, pero esta certeza no
puede ser demostrada, (Ver en qué consiste el método que Trombetti llama
"combinatorio": no poseo el material; parece que significa lo
siguiente: el parentesco de un término etrusco ignoto con un término conocido
de otra lengua considerada afín debe ser controlado con los términos conocidos
de otras lenguas afines que se asemejan como sonido, pero que no coinciden
entre ellas en los significados, etcétera: pero quizá no es esto.)
<157>. Alejamiento entre dirigentes
y dirigidos. Asume aspectos diversos según las circunstancias y las condiciones
generales. Desconfianza recíproca: el dirigente teme que el “dirigido” le
engañe, exagerando los datos positivos y favorables a la acción, y por ello en
sus cálculos debe tomar en cuenta esta incógnita que complica la ecuación. El
"dirigido" duda de la energía y la capacidad de resolución del
dirigente, y por ello se inclina incluso inconscientemente a exagerar los datos
positivos o a ocultar o disminuir los datos negativos. Hay un engaño recíproco,
origen de nuevos titubeos, de desconfianzas, de cuestiones personales,
etcétera. Cuando tal cosa sucede, significa que: 1] hay una crisis de mando; 2]
la organización, el bloque social del grupo en cuestión, no ha tenido aún
tiempo de consolidarse, creando el acuerdo recíproco, la recíproca lealtad; 3]
pero hay aún un tercer elemento: la incapacidad del "dirigido" para
desempeñar su tarea, que significa además incapacidad del "dirigente"
para elegir, controlar, dirigir a su personal.
Ejemplos prácticos: un embajador puede
engañar a su gobierno: 1] porque quiere engañarlo por interés personal; caso de
deslealtad por traición de carácter nacional o estatal: el embajador es o se
convierte en agente de un gobierno distinto al que representa; 2] porque quiere
engañarlo, siendo adversario de la política del gobierno y favorable a la
política de otro partido gubernamental de su mismo país, o sea porque quiere
que en su país gobierne un partido más bien que otro: caso de deslealtad que
en. último análisis puede resultar tan grave corno el anterior, si bien puede
ir acompañado de circunstancias atenuantes, como sería en el caso de que el
gobierno no lleve a cabo una política nacional y el embajador posea pruebas
perentorias de ello: sería entonces deslealtad respecto a hombres
[transitorios] para poder ser leales al Estado inmanente: cuestión terrible
porque esta justificación ha servido a hombres moralmente indignos (Fouché,
Talleyrand y, en menor medida, a los mariscales de Napoleón); 3] porque no es
consciente de engañarlo, por incapacidad o incompetencia o por ineptitud
(descuida su trabajo), etcétera. En este caso la responsabilidad del gobierno
debe ser calculada: 1] si teniendo posibilidad de elección adecuada ha elegido
mal por razones extrínsecas al servicio (nepotismo, corrupción, limitación de
gastos para servicios importantes para los cuales por el contrario se elige a
los "ricos" para la diplomacia o a los "nobles", etcétera);
2] si no tiene posibilidad de elección (Estado nuevo, como Italia en 1861-
No se ha hallado la fuente de la que se
tomó esta mención de los epigramas de Voltaire sobre Ménage.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 361
y no crea las condiciones generales para
procurarse la posibilidad de elección.
<158>. El momento histórico
1848-49. Ver y analizar minuciosamente la sucesión de gobiernos y combinaciones
de partidos en el gobierno piamontés desde la preparación de la guerra hasta la
proclama de Moncalieri, desde Cesare Balbo hasta Massimo D'Azeglio. Función de
Gioberti y de Rattazzi. ¿En qué consistió precisamente el connubio
Cavour-Rattazzi? ¿Fue el primer paso de la disgregación democrática? ¿Pero
hasta qué punto Rattazzi podía considerarse demócrata?
Cfr.
Cuaderno 19 (X), p. 131.
<159>. Risorgimento, La historia
como "biografía" nacional. Esta forma de historia comienza con el
nacimiento del sentimiento nacional. Se presupone que aquello que se desea ha
existido desde siempre y no ha podido afirmarse por la intervención de fuerzas
extrañas o por el adormecimiento de las virtudes íntimas. Es historia
oleográfica: Italia es pensada realmente como algo abstracto, corno la hermosa
dama de los cuadros, etcétera, de quien los italianos son los
"hijos", etcétera. Se hace su biografía contraponiéndola a los hijos
degenerados, o desviados, etcétera. Se entiende que esta historia nació por
razones prácticas, de propaganda, Pero, ¿por qué continuar en esta tradición?
Hoy resulta doblemente antihistórica: bis porque está en contradicción con la
realidad y porque impide valorar adecuadamente el esfuerzo del Risorgimento,
disminuyendo la figura y la originalidad de sus protagonistas.
Cfr.
Cuaderno 19 (X), pp. 131-32.
124
<160>. Estructura económica
italiana. Giuseppe Paratore, en un artículo de la Nuova Antologia del lo, de
marzo de 1929, La economia, la finanza, il dinaro d'Italia,1 escribe que Italia
tiene "una doble constitución económica (industrial capitalista en el
norte, agraria de ahorro en el sur)" y señala cómo tal situación hizo
difícil en el 26-27 la estabilización de la lira. El método más simple y
directo de consolidar rápidamente la devaluación monetaria, creando de
inmediato una nueva paridad —según las prescripciones de Kemmerer, Keynes,
Cassel, etcétera— no era aconsejable, etcétera.
Sería
interesante saber cuál de los factores, en último análisis, resultó mejor
defendido: si la economía del norte o la del sur, y esto porque, en realidad,
la estabilización se llevó a cabo tras muchos titubeos y frente al pánico de
una crisis fulminante (curso del dólar en 1928: enero 477.93, febrero 479.93,
marzo 480.03, abril 479.63, mayo 500.28. junio 527.72, julio 575.41); hay que
tomar en cuenta, además, que el sur era más homogéneo respecto al norte en sus
reivindicaciones y contaba con la solidaridad de todos los ahorradores
nacionales; en el norte los capitalistas divididos, exportadores favorables a
la inflación, por el mercado interno, etcétera, etcétera. Por otra parte: la
baja estabilización habría provocado una crisis sociopolítica y no sólo
puramente económica, porque habría trastrocado la posición social de millones
de ciudadanos.
<161 >. León XIII. Acerca de su
personalidad, bastante limitada y mezquina, cfr. Piero Misciatelli, "Un
libro di ricordi e di preghiere del papa Leone XIII", Nuova Antologia, 1o.
de
Cfr. Giuseppe Paratore, "La
economia, la finanza, 1.l deparo d'Italia alla fine del 1928", en N1401'11
Antologia, 19 de marzo de 1929, cit., pp. 74-87; este artículo es mencionado
por Granisci también en el Cuaderno 2 (XXIV), § 122.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 362
marzo de
1929.1
< 162>. El Momento histórico
1848-49. Artículo en la Nuova Antologia del 1º de marzo de 1929: Carlo Pagani,
Dopo Custoza e Volta nel 1848".2 Reproduce algunos documentos inéditos
tomados del Archivo Casati de Milán, no esenciales, pero significativos para
ver la crisis política de aquel momento, crisis política que fue uno de los
elementos principales de la derrota militar: falta de unidad política, de una
orientación política bien establecida, titubeos, acción irresponsable de las
camarillas reaccionarias, poca atención a las necesidades del ejército como
masa humana, etcétera.
Parece que Inglaterra era contraria a la
intervención [militar] de Francia a favor del Piamonte —Palmerston declaró que
la intervención francesa desencadenaría una guerra europea, porque Inglaterra
no la habría tolerado— mientras que sólo tibiamente apoyaba al Piamonte por vía
diplomática para evitar una derrota ruinosa y cambios territoriales demasiado
favorables a Austria.
El
artículo deberá revisarse en caso de reconstrucción de los sucesos del 48 -49
para hallar elementos de concordancia con otros documentos, y de ayuda. Para la
bibliografía del tema: respecto a las vicisitudes del ministerio
Casati-Gioberti (julio- agosto de 1848) cfr. la carta del propio Gioberti a
Giuseppe Massari publicada por el senador Matteo Mazziotti (con introducción)
en la Nuova Antologia del 16 de junio de 1918; para la misión de Carlo d'Adda
en Francia y en Inglaterra, desempeñada por encargo del gobierno provisional de
Milán cfr. Pagani, Informe del Congreso Histórico de Trento, 1926 (discurso
"Il Governo provvisorio di Milano nel 1848 e il Trentino",
pronunciado por Pagani en el Congreso); Carlo Pagani, Uomini e cose in Milano
dal marzo all'agosto del 1848, Editora Cogliati, Milán (con documentos tomados
del Museo histórico del Risorgimento Italiano de Milán, y especialmente de los
Archivos Casati, d'Adda, Arese, Giudini-Crivelli, Restelli).3
Cfr.
Cuaderno 19 (X). pp. 132-33.
<163>. La “historia” del
Risorgimento de Alessandro Luzio. Hay que señalar cómo fue alabado el modo de
escribir A. Luzio la historia del Risorgimento por los jesuitas de la Civiltà
Cattolica. Supongo que no siempre, pero más a menudo de lo que se cree, el
acuerdo entre Luzio y los jesuitas es posible. Cfr. en la Civiltà Cattolica del
4 de agosto de 1928, pp. 216-17, en el artículo "Processo politico e
condanna dell'abbate Gioberti nell'anno 1833"4 Luzio debe defender la
política de Carlos Alberto (en el libro Mazzini carbonaro, p. 498) y no titubea
en juzgar duramente la actitud de Gioberti en el proceso por los sucesos del
31, de acuerdo con los jesuitas5 (hay que observar que según los artículos
publicados por la Civiltà Cattolica en 1928 sobre este proceso de Gioberti, de
los documentos de los Archivos Vaticanos resulta que el papa ya había dado
previamente —en forma poco limpia— su placet a la condena a muerte y a la
ejecución de Gioberti, mientras que en el 21 la condena a muerte de un
eclesiástico en
Cfr. Nuova Antologia, 19 de marzo de
1929, cit., pp. 3-16
Cfr. Carlo Pagani, "Dopo Custoza e
Volta riel 1848 (con documenti inediti)", en Nuova Antologia, 1º de marzo
de 1929, cit., pp. 102-9.
Las indicaciones bibliográficas están
tomadas del artículo citado de Carlo Pagani en la Nuova Antologia.
Cfr. "Processo politico e condanna
dell'Abbate Gioberti nell'anno 1833". III, en La Civiltà Cattolica, 4 de
agosto de 1928 (año LXXIX, vol. III), pp. 20619; la referencia a Luzio,
subrayada por Gramsci, está en las pp. 216-18.
Las tesis de Luzio aparecen expuestas
aquí según las citas contenidas en el artículo de La Civiltà Cattolica citado
en la nota precedente; pero el duro juicio de Luzio sobre Gioberti se refiere a
la actitud mantenida por éste en el proceso a que fue sometido en 1833, y no,
como escribe Gramsci, a los hechos de 1831.
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 363
Piamonte
fue transformada en cadena perpetua por intervención vaticana).1 Cfr. Cuaderno
19 (X), pp. 133-34.
126
<164>. Notas sobre el movimiento
religioso. La redacción de la Civiltà Cattolica. Los artículos de la Civiltà
Cattolica son escritos todos ellos por padres de la Compañía de Jesús y
ordinariamente no son firmados. Algunas veces es posible saber quiénes son los
autores, porque en los extractos se publica su nombre (aunque no siempre). Así,
por ejemplo, la sección sobre cuestiones obreras la hace el padre Angelo
Brucculeri, que debe de ser también el representante italiano en el Centro
internacional de Malines que compiló el Código social.2
Habría
que conseguir el catálogo de las publicaciones que vende la Civiltà Cattolica
para ver sobre qué cuestiones versan los extractos puestos a la venta: es un
índice de la importancia dada a los distintos temas. Recordar que en 1929 (o a
principios del 30) el Amico delle Famiglie3 publicó que el padre Rosa había
dejado la dirección de la Civiltà Cattolica y que había sido enviado por el
papa a España para una misión, después de haberle sido concedida una medalla de
oro en reconocimiento a los servicios prestados al Vaticano. El Amico delle
Famiglie es un semanario católico de Génova y debe de haber reproducido la
noticia de !a prensa diaria católica y no católica. ¿Por qué? De hecho el padre
Rosa fue a España y recibió la medalla, pero continuó dirigiendo la Civiltà
Callonca. Evidentemente el alejamiento del padre Rosa era deseado, por la
actitud adoptada acerca de la aplicación del Concordato, en ocasiones bastante
dura: pero el papa no prestó oídos al pío deseo, porque la línea del padre Rosa
era la misma del Vaticano y el papa estaba interesado en hacerlo saber.
La
Civiltà Cattolica publica de vez en cuando índices analíticos de sus
publicaciones anuales: el último corresponde a los años 1911-1925 compilado por
el Cavaliere Giuseppe Del Chiaro, secretario de redacción.4 Sobre todas las
cuestiones importantes habría que ver estos índices, porque las publicaciones y
tos comentarios de los jesuitas tienen cierta importancia y pueden proporcionar
atisbos: especialmente sobre cuestiones de historia del Risorgimento. Recordar
la cuestión de los Costituti de Federico Confalonieri, 5 Lo mismo acerca de la
cuestión del bandidaje desde el 60 hasta el 70: recordar la cuestión de los
hermanos La Gala que se embarcaron en Civitavecchia en un barco francés y
fueron arrestados en Génova por los piamonteses, con la consiguiente protesta
diplomática del papa y de Francia, restitución de los La Gala y su extradición
etcétera. 6 Son importantes los artículos históricos de la Civiltà Cattolica
sobre los movimientos católico-liberales y el odio de Tos jesuitas contra
Gioberti quien todavía hoy es vituperado banalmente a la menor ocasión.
Movimientos
pancristianos, Nathan SIIderblom, arzobispo luterano de Upsala en Suecia,
propugna un catolicismo evangélico, consistente en una adhesión directa a
Cristo (prof. Federico Heiler, ya católico romano, autor del libro Der
Katholizismus, seine Idee und seine
Cfr. "Processo político e condanna
dell'Abbate Gioberti nell'anno 1833", II, en La Civiltà Cattolica, 7 de
julio de 1928 (año LXXIX, vol. 111), pp. 19-29, cfr. en particular pp. 22-25;
el primer artículo de esta serie está en el número del 21 de abril Je 1928:
(año LXXIX, vol. II), pp. 111-21.
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § y nota 2. Sobre
la organización editorial de La Civiltà Cattolica y sobre la recopilación/ de
artículos del
padre
Angelo Brucculeri en torno a la cuestión obrera, cfr. también Cuaderno 5 (IX),
§ 62.
Es de presumirse que Gramsci tuvo manera
de ver en la cárcel algunas números de este semanario católico, difundido
incluso gratuitamente como instrumenta de propaganda religiosa.
Cfr. La Civiltà Cattolica. Indice
analítico delle aunare 1911-1925, recopilado por Giuseppe Del Chiaro, caballero
del Pontificio Ordine Piano, secretario de la dirección, La Civiltà Cattolica,
Roma 1929. En el momento en que Gramsci escribía este parágrafo
no había
salido todavía el nuevo libro de índices, publicado en 1931, para los años
1926-30.
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 44, pp. 40-40
bis y nota 36.
Cfr. Cuaderno 5 (IX), § 43: "El
episodio del arresto de los hermanos La Gala en 1863,"
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 364
Erscheinung,
Munich, 1923, de la misma tendencia, lo que significa que los pancristianos sí
que han tenido algún éxito).1
Catolicismo en la India. Upadhyaya
Brahmabandhav, célebre Sannyasi (?) católico, que quería convertir la India al
catolicismo, por medio de los mismos hindúes, cristianizando las partes del
hinduismo capaces de ser absorbidas; fue desaprobado por el Vaticano por
excesos de nacionalismo. (¿Cuándo tuvo lugar esta prédica de Upadhyaya? Me
parece que hoy el Vaticano sería más tolerante.) Respecto a la cuestión del
cristianismo en la India ver el fenómeno del Sadliu Sondar Sing: cfr. Civiltà
Callonca, 7 y 21 de julio de 1928.2
<165 >. Italo Toscani. En 1928
apareció una Vita di S. Luigi Gonzaga de Italo Toscani, Roma, Librería Fr.
Ferrari, en 16o., pp. 254, L. 5.50, alabada por la Civiltà Cattolica del 21 de
julio de 1928.3 Toscani, ya en 1926 escribía en el Corriere d'Italia. Recordar
sus aventuras durante la guerra. Su actuación en el frente (las autoridades
militares publicaron tarjetas ilustradas con sus versos de ocasión). Sus
artículos en 1919, especialmente contra los carabineros: hombre repelente desde
cualquier punto de vista. Condenado a 6 o 7 años en 1917 por el Tribunal de
Roma por antimilitarismo, la condena le fue condonada por las poesías escritas
en el frente; autolesionador: se "cuidaba" los ojos en forma tan
descarada que resultaba asombroso cómo en el regimiento se lo pasaban por alto.
"Rarezas" de la vida militar durante la guerra. ¿Cómo era que a
Toscani, bastante conocido, se le daban tantos permisos para dormir fuera del
cuartel? (tenía una habitación amueblada en Canelli; episodio tragicómico del
falso calabrés).4
<166>. Pasado y presente. Para
redacción exacta de esta sección, para tener ideas y ayudar a la memoria, habrá
que examinar cuidadosamente algunas colecciones de revistas: por ejemplo, de
L'Italia che Scrive de Formiggini, que en algunas secciones da un cuadro del
movimiento práctico de la vida intelectual —fundación de nuevas revistas,
concursos, asociaciones culturales, etcétera. (Sección de las secciones)—; de
la Civiltà Cattolica para observar ciertas actitudes y para las iniciativas y
las afirmaciones de organismos religiosos
Estos datos sobre los movimientos
pancristianos fueron tomados de la primera parte del artículo "Il Sadhu
Sundar Sing", en La Civiltà Cattolica, 7 de julio de 1928 (año LXXIX, vol.
III), pp. 3-18.
Cfr. el artículo citado en la nota
precedente, “Il Sadhu Sundar Sing"; la segunda parte de este artículo, del
cual están tomadas las noticias sobre Upadhyaya Brahmabandhav, está en La
Civiltà Cattolica, 21 de julio de 1928 (año LXXIX, vol. III), pp. 110-25.
Cfr. La Civiltà Callonca, 21 de julio de
1928, cit., pp. 152-53.
Todo el parágrafo, aparte la indicación
de La Civiltà Cattolica, fue escrito evidentemente basándose en recuerdos e
impresiones personales, Halo Toscani, ya conocido en los ambientes socialistas
por haber sido director del semanario L'Avanguardia, órgano de la Federación
Juvenil Socialista Italiana, en 1916 fue soldado del 929 Regimiento de
Infantería con sede en Turín, y en esta ciudad fue con toda probabilidad donde
Gramsci tuvo oportunidad de conocerlo. En septiembre de 1916 Toscani fue
arrestado y puesto a disposición del tribunal militar de Roma, por haber
participado en un intento de difusión en Italia de un manifiesto contra la
guerra, del Comité Internacional Juvenil Socialista de Berna. Junto con Toscani
fueron arrestados y procesados Federico Marinozzi, secretario de la Federación
Juvenil Socialista Italiana, el tipógrafo Luigi Morara, y Giuseppe Sardelli,
miembro del sindicato de tranviarios y de la Comisión Ejecutiva de la Cámara
del Trabajo de Roma. Toscani fue condenado a seis años de reclusión. Los otros
tres a cinco años. Después de diez meses de reclusión, sin embargo, Sardelli y
Toscani fueron liberados y enrolados en el ejército. Las vicisitudes de este
proceso fueron rememoradas por el mismo Toscani, en un opúsculo (Italo Toscani,
A bocca chiusa. Storia di un processo, Tip. Morara, Roma, 1920), y
posteriormente en un libro biográfico sobre Luigi Morara (halo Toscani,
Socialista! Luigi Morara nella storia del socialismo romano, 1892-1960, Roma,
1961). En este último libro resulta aclarado también el episodio del
"falso calabrés" al que alude Gramsci: se trata de un confidente de
la policía que se había presentado a Toscani, y había conseguido ganar su
confianza, calificándose como hermano del compañero Carlo Calabresi (dirigente
de la Federación Juvenil Socialista); "hasta que —se lee en el libro
citado, p. 73— el 9 de septiembre nuestro individuo desapareció, llevándose en
su fuga las ropas de civil y toda la correspondencia de Toscani, que fue
arrestado el día siguiente teatralmente, en el cuartel". Entre los libros
de Gramsci, pero no entre los que tenía en la cárcel, se conservan algunos
libros de relatos para niños, publicados por Toscani en la posguerra: halo
Toscani, La casa vuota e altre novelle, Ediciones "Primavera", Roma,
1923 [FG]; Id., Fra terra e cielo (Storia di una goccia d'acqua), ibid., 1923
[FG]; Id., La palla di fucile e ultri racconti, ibid., 1924 (FG).
Cuaderno
3 (XX) 1930 Cuadernos de la cárcel 365
(por
ejemplo en el 20 el episcopado lombardo se pronunció acerca de las crisis
económicas, afirmando que los capitalistas, y no los obreros, deben ser los
primeros en sufrir las consecuencias). 1 La Civiltà Catolica publica algunos
artículos sobre marxismo muy interesantes y sintomáticos.
Esta afirmación está en un artículo, no
firmado (pero del padre Brucculeri), "La conferenza internazionale del
lavoro", en La Civiliá Callonca, 4 de agosto de 1928, cit., pp. 233-43:
cfr. en particular pp. 240-41: "Los obispos de Lombardía (1920) señalan
también que en los periodos de crisis el obrero no debe ser el primero en
sentir sus efectos, sino el capitalista".
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 366
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932.
<Apuntes
de filosofía I / Miscelánea/ El canto décimo del Infierno>
131
Apuntes
de filosofía. Materialismo e idealismo
Primera
serie
< 1 >. Si se quiere estudiar una
concepción del mundo que nunca haya sido expuesta sistemáticamente por el
autor-pensador, hay que hacer una labor minuciosa y realizarla con el máximo
escrúpulo de exactitud y de honradez científica. Ante todo, hay que seguir el
proceso de desarrollo intelectual del pensador, para reconstruirlo según los
elementos que resulten estables y permanentes, es decir, que hayan sido
realmente adoptados por el autor como pensamiento propio, distinto y superior
al "material" anteriormente estudiado y por el cual puede haber
sentido, en ciertas momentos, simpatía, al punto de haberlo aceptado
provisionalmente y haberse servido de él para su labor crítica o de
reconstrucción histórica o científica. Esta advertencia es esencial particularmente
cuando se trata de un pensador no sistemático, cuando se trata de una
personalidad en la cual la actividad teórica y la actividad práctica están
entrelazadas indisolublemente, de un intelecto, por lo tanto, en continua
creación y en perpetuo movimiento. Así pues: 1º biografía, muy minuciosa con
[2º] exposición de todas las obras, incluso las más desdeñables, en orden
cronológico, divididas según los diversos periodos: de formación intelectual,
de madurez, de posesión y aplicación serena del nuevo modo de pensar. La
búsqueda del leit-motiv, del ritmo del pensamiento, es más importante que las
citas individuales aisladas.
Esta
investigación original debe ser la base del trabajo. Por otra parte, entre las
obras del mismo autor, hay que distinguir aquellas que ha concluido y publicado
de las que quedaron inéditas por no haber sido terminadas. El contenido de
estas últimas debe ser encarado con mucha discreción y cautela: debe ser
considerado como no definitivo, por lo menos en esa determinada forma; debe ser
considerado como material todavía en elaboración, todavía provisional,
En el
caso de Marx la obra literaria puede ser dividida en estas categorías: 1] obras
publicadas bajo la responsabilidad directa del autor: entre éstas debe
considerarse, en líneas generales, no sólo aquellas dadas materialmente a la
imprenta, sino también los escritos destinados a actuar inmediamente, aunque no
fuesen impresos, como las cartas, las circulares, los manifiestos, etcétera
(ejemplo típico: Crítica al Programa de Gotha y el epistolario);1 2] las obras
no impresas bajo la responsabilidad directa del autor, sino por
Entre los libros que Gramsci poseía antes
del arresto se conservan dos traducciones de la Crítica del programa de Gotha
(carta de Marx a Bracke y Notas Marginales al programa del Partido obrero
alemán): Para la crítica del programa de la democracia
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 367
otros
después de su muerte: por lo pronto, de éstas sería conveniente tener un texto
diplomático, esto es, todavía no reelaborado por el editor, o por lo menos una
minuciosa descripción del texto original hecha con criterios diplomáticos.
Tanto una como otra categoría deben ser
divididas por periodos cronológicos-críticos en forma de poder establecer
comparaciones válidas y no puramente mecánicas y arbitrarias.
Incluso
el trabajo de elaboración hecho por el autor del material de las obras luego
editadas por él, debería ser estudiado y analizado: este estudio, por lo menos,
daría indicios paca evaluar críticamente la veracidad de las redacciones
recopiladas por otros de las obras inéditas. Cuanto más se aleje el material
preparatorio de las obras editadas del texto definitivo redactado por el propio
autor, tanto menos credibilidad merece la redacción de otro escritor de un
material del mismo tipo. De hecho, una obra no puede nunca ser identificada con
el material bruto recogido para su compilación: la selección, la disposición de
los elementos, el mayor o menor peso dado a éste o aquél de los elementos
recogidos en el periodo preparatorio, son precisamente lo que constituye la
obra efectiva.
Incluso
el estudio del epistolario debe hacerse con ciertas cautelas: una afirmación
tajante hecha en una carta no sería quizá repetida en un libro. La vivacidad
estilística de las cartas, si hien a menudo es artísticamente más eficaz que el
estilo más medido y ponderado de un libro, algunas veces conduce a deficiencias
de demostración: en las cartas, como en los discursos, como en las
conversaciones, se cometen muy a menudo errores lógicos; la rapidez del
pensamiento va en detrimento de su solidez.
Sólo en
segunda línea, en el estudio de un pensamiento original y personal, viene la
contribución de otras personas a su documentación, Para Marx: Engels.
Naturalmente no hay que subestimar la contribución de Engels, pero tampoco hay
que identificar a Engels con Marx, no hay que pensar que todo aquello que
Engels atribuye a Marx es auténtico en sentido absoluto. Es cierto que Engels
dio prueba de un desinterés y de una falta de vanidad personal única en la
historia de la literatura: no es posible poner en duda en lo más mínimo su
absoluta lealtad personal. Pero el hecho es que Engels no es Marx y que si se
quiere conocer a Marx hay que buscarlo especialmente en sus obras auténticas,
publicadas bajo su directa personalidad.
De ahí se
derivan numerosas advertencias de método y algunas indicaciones para
investigaciones colaterales. ¿Qué valor posee el libro de Mondolfo sobre el
Materialismo histórico de Federico Engels?1 Sorel (en una carta a B. Croce)
pone en duda que se pueda estudiar un tema de esa clase, dada la escasa
capacidad de pensamiento original de Engels.2 Aparte la cuestión de mérito a
que alude Sorel, me parece que por el hecho mismo de que se supone una escasa
capacidad teórica en Engels (por lo menos su posición subalterna con respecto a
Marx), es indispensable buscar las diferencias entre el Marx que consideraré
auténtico y Engels, para estar en condiciones de ver aquello que no es marxista
en las
socialista,
escrito póstumo de Carlos Marx, Mongini, Roma, 1901, luego incluido en: Karl
Marx-Friedrich Engels-Ferdinand Lassalle, Opere, a cargo de Ettore Ciccotti,
vol. 11, Societá Editrice "Avanti!", Milán, 1914 [FG]; Karl Marx,
Critique du programme de Gotha, con un prefacio y notas de Amédée Dunois,
Librairie de 1' "Humanité", París,, 1922 [FG]. Algunos volúmenes del
epistolario de Marx se hallan conservados, por el contrario, entre los libros
de la cárcel: Karl Marx, Lettres à Kugelmann, prefacio de Lenin, introducción
de E. Czobel, Ed. Sociales Internationales, París, 1930 [FG, C. carc., Turi II
o III]; Correspondance K. Marx Fr. Engels, trad, por J. Molitor, t. II, ed.
Costes, París, 1931; t. III, ed. Costes, París, 1931 [FG, C. carc., Turi III];
al menos estos dos volúmenes, sin embargo, fueron recibidos por Gramsci en la
cárcel después de la redacción de este Cuaderno.
Cfr. Rodolfo Mondolfo, Il materialismo
storico in Federico Engels, Formiggini, Génova, 1912 [FU]. Gramsci pidió que
este libro le fuese enviado a la cárcel (cfr. LC, 264 y 603); el libro, sin
embargo, no fue encontrado en Turi.
El juicio de Sorel sobre Engels es aún
más despectivo de lo que recuerda Gramsci. Cfr. la carta de Sorel a Croce del
16 de marzo de 1912, en La Critica, 20 de noviembre de 1928 (arto XXVI, fasc.
6), p. 435: "Acabo de recibir un enorme volumen: II materialismo storico
in Federico Engels del profesor Rodolfo Mondolfo de Turín. Me aterra pensar que
se necesitan tantas páginas para explicar el pensamiento de un hombre que
pensaba tan poco como Engels".
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 368
exposiciones
que hace Engels del pensamiento de su amigo: en realidad, en el mundo de la
cultura esta distinción nunca se ha hecho y !as exposiciones de Engels,
relativamente sistemáticas (especialmente Anti-Dühring),1 son tomadas como
fuente auténtica y a menudo como única fuente auténtica. El libro de Mondolfo
me parece, por lo tanto, muy útil, aparte de su valor intrínseco que ahora no
señalo, como indicación de una vía a seguir.
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), pp. 3 bis-5 bis.
133
<2>. El libro de De Man. Anuncio de
B. Croco en la Critica de 1928;2 reseña de G. De Ruggiero en la Critica de
1929;.3 reseña en la Civiltà Caltolica y en Leonardo de 1929; 4 mención de G.
Zibordi en el libro sobre Prampolini;5 anuncio del editor Laterza;6 artículos
en Problemi del Lavoro con reproducción de las tesis no reproducidas en la
traducción de Schiavi;7 prefacio de Schiavi8. L'Italia Letteraria del 11 de
agosto de 1929 publica una resella de Umberto Barbaro. Dice Barbara: "...
una crítica del marxismo que, si bien se vale de las anteriores 'revisiones' de
carácter económico, en general se basa en una cuestión táctica (sic) relativa a
la psicología de las masas obreras". "De los muchos intentos-de ir
'au de là' del marxismo (el traductor, el conocido abogado Alessandro Schiavi,
modifica un poco el título, en una 'superación' en sentido crociano y muy
justificadamente (!) por lo demás, porque el mismo De Man considera la suya
como una posición en antítesis necesaria para una síntesis superior) éste no es
ciertamente de los más poderosos y mucho menos de los más sistemáticos; incluso
porque la crítica se basa primordialmente en esa misteriosa y huidiza, aunque
ciertamente fascinante seudociencia que es la psicología. Con respecto al
'movimiento' este libro es bastante derrotista y en ocasiones llega incluso a
proporcionar argumentos a las tendencias que pretende combatir: al fascismo,
con un grupo de observaciones sobre los estados afectivos y sobre los
'complejos' (en sentido freudiano) de los obreros de los que derivan ideas de
`alegría del trabajo' y de 'artesanado', y al comunismo y al fascismo juntos
por la escasa eficacia de los argumentos en defensa de la democracia y del
reformismo".9
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 75 bis-76.
No parece que Gramsci haya tenido en la
cárcel esta obra de Engels, que probablemente había leído a su tiempo en una de
las dos traducciones italianas de antes de la guerra (cfr. Friedrich Engels, I1
socialismo scientifico contro Eugenio Dühring,
traducción
de la 31 edición alemana de Sofia Puritz, Sandron, Milán-Palermo, 1901; Id., La
scienza sovvertita dal signar Eugenio Dühring, Mongini, Roma, 1911) o en una
traducción francesa.
Cfr. nota 3 al Cuaderno 1 (XVI), § 132;
para el libro de De Man cfr. nota 13 al § 61 del mismo Cuaderno.
3 Cfr. La
Critica, 20 de noviembre de 1929 (año XXVII, fasc. 6), pp. 459-63.
4 Cfr. el
artículo "Il tramonto del marxismo", publicado en dos partes, en La
Civiltà Cattolica, 5 de octubre de 1929 (año LXXX, vol. IV), pp. 36-45, y 16 de
noviembre de 1929 (vol. IV), pp. 320-29; la otra reseña es de Giuseppe
Santonastaso, en Leonardo, 20 de noviembre-diciembre 1929 (año V, n. 1112), pp.
304-5.
5 Cfr.
Zibordi, Saggio sulla storia del movimento operaio in Italia. Camillo
Prampolini e í lavoratori reggiani, cit. Esta corrección y esta integración de
la concepción mecanicista del determinismo histórico encuentra una ilustración
sabia y ferviente en la obra de Henri De Man: II superamento del marxismo, con
respecto al movimiento socialista europeo.
6
Probablemente Gramsci se refería a una presentación editorial del libro de De
Man aparecida en las páginas publicitarias añadidas al final del fascículo de
la Critica del 20 de mayo de 1929 (año XXVII, fasc. III).
7 Cfr.
"Socialismo ético e nuovo fabianesimo in Germania", en I problemi del
lavoro, 19 de junio de 1929 (año III, n. 6), pp. 5-7. Una advertencia a este
artículo afirma que "la tesis sobre el socialismo ético y el nuevo
fabianismo en Alemania se hallan contenidas en un libro de Henri De Man
traducido por Alessandro Schiavi, publicado en dos volúmenes bajo el título Il
superamento del marxismo en la Biblioteca di Cultura Moderna de la Casa
Editorial Laterza de Bari". En el número siguiente de la revista (19 de
julio de 1929, n. 7), en nota a una indicación bibliográfica de la traducción
italiana del libro de De Man (p. 23), se encuentra la siguiente rectificación:
"En el número anterior publicamos las tesis de Oppenheim diciendo que se
hallan contenidas en el libro de De Man; es necesario precisar que aquéllas se
encuentran solamente en la edición francesa y no en la italiana, habiéndolas
omitido el traductor italiano para conservar al libro dentro de su carácter
estrictamente científico".
8 Cfr. De
Man, Il superamento del marxismo, cit., vol. I, pp. V-VIII
("Avvertenza" de Alessandro Schiavi).
9 Cfr.
Umberto Barbaro, "Il superamento del marxismo", en L'Italia
Letteraria, 11 de agosto de 1929 (año I, n. 19): se trata de una breve reseña
del libro citado de De Man.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 369
<3>. Dos aspectos del marxismo. El
marxismo ha sido un momento de la cultura moderna: en cierta medida ha
determinado y fecundado algunas de sus corrientes. El estudio de este fenómeno
muy importante y significativo ha sido descuidado o es incluso ignorado por los
marxistas "oficiales" por esta razón: que ha tenido como trámite la
filosofía idealista, lo que a los marxistas vinculados esencialmente a la
particular corriente de cultura del último cuarto del siglo pasado
(positivismo. cientificismo) parece un contrasentido. Por esto me parece que
hay que revalorar la posición de Antonio Labriola. ¿Por qué? El marxismo ha
sufrido una doble revisión, esto es, ha dado lugar a una doble combinación.
134 Por
un lado, algunos de sus elementos, explícita o implícitamente, han sido
absorbidos por algunas corrientes idealistas (Croce, Sorel, Bergson, etcétera,
los pragmatistas, etcétera): por el otro, los marxistas "oficiales",
preocupados por encontrar una "filosofía" que contuviese al marxismo,
la han hallado en las derivaciones modernas del materialismo filosófico vulgar
o incluso en corrientes idealistas como el kantismo (Max Aeuer). Labriola se
distingue de unos y otros con su afirmación de que el marxismo es una filosofía
independiente y original. En este sentido hay que trabajar, continuando y
desarrollando la posición de Labriola. La tarea es muy compleja y delicada.
¿Por qué el marxismo ha corrido esta suerte, de parecer asimilable, en algunos
de sus elementos, tanto a los idealistas como a los materialistas vulgares?
Habría que buscar los documentos de esta afirmación, lo que significa hacer la
historia de la cultura moderna después de Marx y Engels.
Respecto
a los idealistas: ver cuáles elementos del marxismo han sido absorbidos
"explícitamente", o sea confesadamente. Por ejemplo, el materialismo
histórico como canon empírico de investigación histórica de Croce, que ha
introducido este concepto suyo en la cultura moderna, incluso entre los
católicos (cfr. Olgiati) en Italia y en el extranjero, el valor de la
ideología, etcétera; pero la parte más difícil y delicada es la búsqueda de las
absorciones "implícitas", no confesadas, ocurridas precisamente porque
el marxismo es un momento de la cultura, una atmósfera difusa, que ha
modificado los viejos modos de pensar por acciones y reacciones no aparentes o
no inmediatas. El estudio de Soret puede dar muchos indicios a este propósito.
No obstante, habría que estudiar especialmente la filosofía de Bergson y el
pragmatismo para ver en qué medida algunas de sus posiciones serían
inconcebibles sin el eslabón histórico del marxismo; eso vale para Croce y
Gentile, etcétera.
Otro
aspecto de la cuestión es la enseñanza práctica que el marxismo ha dado a los
mismos partidos que lo comba ten por principio, así como los jesuitas combatían
a Maquiavelo aun aplicando sus principios (en una "Opinione"
publicada por Missiroli en La Starnpa de 1925 o 26 se dice más o menos:
"Habría que ver si en Io íntimo de su conciencia, los industriales más
inteligentes no están convencidos de que Marx vio muy claramente cuanto les
atañe" o algo parecido).1 Esto es natural, porque si Marx analizó exactamente
la realidad, no hizo más que ordenar racionalmente lo que los agentes
históricos de esta realidad sienten de forma confusa e instintiva.
El otro
aspecto de la cuestión es aún más interesante. ¿Por qué incluso los marxistas
oficiales han "combinado" el marxismo con una filosofía no marxista?
Cfr. Rosa Luxemburgo en su librito sobre Marx.2 En el campo filosófico me
parece que la razón histórica debe
El pasaje del artículo de Missiroli es
citado, naturalmente, de memoria. Cfr. Mario Missiroli, "Opinioni",
en La Stampa, 10-11 de septiembre de 1925: "No consigo compartir las ideas
que actualmente circulan sobre Marx. Me parece que se rebaja un poco demasiado
el valor del científico para exaltar el tipo del revolucionario. Que los
profesores de economía política, eunucos ante un sultán, descubran errores
científicos en Marx y los refuten victoriosamente en las entregas litografiadas
para uso de estudiantes, no es cosa que maraville. Sería interesante, por el
contrario, conocer qué piensan en secreto de las doctrinas
económicas
de Marx los grandes industriales y banqueros".
Cfr. Cuaderno 3 (XX), § 31, p. 16 bis,
donde se aclara el significado de esta referencia a Rosa Luxemburgo; también
otros temas
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 370
buscarse
en el hecho de que el marxismo tuvo que aliarse con tendencias extrañas para
combatir los residuos del mundo precapitalista en las masas populares,
especialmente en el terreno religioso. Observación de Sorel a propósito de
Clemenceau y el marxismo en la carta a Missiroli.1 El marxismo tenía dos
misiones: combatir las ideologías modernas en su forma más refinada y despejar
la mente de las masas populares, cuya cultura era medieval.
135 Esta
segunda tarea, que era fundamental, absorbió todas las fuerzas, no sólo
"cuantitativamente", sino "cualitativamente"; por razones
"didácticas" el marxismo se ha confundido con una forma de cultura un
poco superior a la mentalidad popular, mientras que el marxismo original era
precisamente la superación de la más alta manifestación cultural de su tiempo,
la filosofía clásica alemana. De ahí nació un "marxismo" en
"combinación" bueno para la literatura de la que habla Sorel, pero
insuficiente para crear un vasto movimiento cultural que abrace al hombre
total, en todas sus épocas y en todas sus condiciones sociales, unificando
moralmente a la sociedad, Este fenómeno puede observarse en todas las culturas
modernas, en el sentido de que la filosofía moderna no consigue elaborar un
programa escolar según su visión del mundo y no consigue elaborar una cultura
popular, sino que sigue siendo la cultura de una aristocracia intelectual. Esta
cuestión está vinculada a la cuestión de la llamada "reforma" en los
países no protestantes. En el libro Historia de la época barroca en Italia, en
la p, II, Croce escribe: "El movimiento del Renacimiento se mantuvo
aristocrático, de círculos selectos, y en la misma Italia, que fue su madre y
nodriza, no salió de los círculos de la corte, no penetró hasta el pueblo, no
se convirtió en costumbre o 'prejuicio', o sea colectiva persuasión y fe. La
Reforma, por el contrario, sí tuvo esta eficacia de penetración popular, pero
la pagó con un retraso en su desarrollo intrínseco, con la lenta y repetidas
veces interrumpida maduración de su germen vital". 2 En la p. 8: "Y
Linero, como aquellos humanistas, desprecia la tristeza y celebra la alegría,
condena el ocio y ordena el trabajo; pero, por otra parte, se ve llevado a la
desconfianza y la hostilidad contra las letras y los estudios, de manera que
Erasmo pudo decir: ubicumque regnat lutheranismus, ibi literarum, est
interitus; y ciertamente, si no precisamente por el solo efecto de aquella
aversión en que cayó su fundador, el protestantismo alemán fue durante un par
de siglos casi estéril en los estudios, en la crítica, en la filosofía. Los
reformadores italianos, particularmente los del círculo de _luan de Valdés y
sus amigos, unieron por el contrario sin esfuerzo el humanismo con el
misticismo, el culto de los estudios con la austeridad moral. El calvinismo,
con su dura concepción de la gracia y la dura disciplina, tampoco favoreció la
libre investigación y el culto de la belleza; sino que llegó, interpretando y
desarrollando y adaptando es concepto de la gracia y el de la vocación, a
promover enérgicamente la vida económica, la producción y el aumento de la
riqueza". La reforma luterana y el calvinismo crearon una cultura popular,
y sólo en periodos sucesivos una cultura superior; los reformadores italianos
fueron estériles en cuanto a los grandes triunfos históricos. La filosofía
moderna continúa el Renacimiento y la Reforma en su fase superior, pero con los
métodos del Renacimiento, sin la incubación popular de la Reforma que creó las
bases sólidas del Estado moderno en las naciones protestantes. Por este su
desarrollo popular, la Reforma pudo resistir el as I alto 44 bis armado de la
coalición católica y así se fundó la nación germánica. Con este movimiento
desarrollados
en este § 3 de los Apuntes de filosofía se repiten en el mismo § 31 del
Cuaderno 3 (XX).
Se trata de una observación de Sorel
sobre la que Gramsci vuelve explícitamente más adelante, en el § 44 de este
mismo Cuaderno: Georges Ciernen-ceno, escribió Sorel, "juzga la filosofía
de Marx, que constituye la osamenta del socialismo contemporáneo, como una
doctrina oscura, buena para los bárbaros de Alemania, como siempre ha aparecido
a las inteligencias prontas y brillantes, habituadas a lecturas fáciles.
Espíritus ligeras como el suyo no logran comprender lo que Renán comprendía tan
bien, esto es, que valores históricos de gran importancia pueden surgir unidos
a una producción literaria
de
evidente mediocridad, que es precisamente lo que sucede con la literatura
socialista ofrecida al pueblo".
Cfr. Benedetto Croce, Storia dell’età
barocca in Italia, Laterza, Bari, 1929 [FG, C. carc., Turi II], pp. 11-12; las
cursivas y los espaciamientos son de Gramsci.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 371
puede
parangonarse el iluminismo "político" francés que precedió y acompañó
a la Revolución del 89: también él fue una reforma intelectual y moral del
pueblo francés y tampoco él fue acompañado de una cultura superior. (Recordar
también aquí la reducción de Marx de los términos políticos franceses
"fraternité, etcétera" al lenguaje de la filosofía alemana en la
Sagrada familia). 1 Renacimiento- Reforma-Filosofía alemana-Revolución
francesa-laicismo [liberalismo] historicismo-filosofía moderna-materialismo histórico.
136 El
materialismo histórico es la coronación de todo este movimiento de reforma
intelectual y moral, en su dialéctica cultural popular-alta cultura.
Corresponde a la Reforma + Revolución francesa, universalidad + política;
atraviesa aún la fase popular, se ha convertido incluso en
"prejuicio" y "superstición". El materialismo histórico,
tal como es, es el aspecto popular del historicismo moderno. En la historia de
la cultura, que es más larga que la historia de la filosofía, cada vez que la
cultura popular ha aflorado, porque se atravesaba una fase de tranformaciones
sociales y de la ganga popular se seleccionaba el metal de una nueva clase, se
ha tenido un florecimiento del "materialismo"; viceversa, las clases
tradicionales se aferraban al espiritualismo. Hegel, a caballo entre la
Revolución francesa y la Restauración, dialectizó los dos momentos de la vida
filosófica, materialismo y espiritualismo. Los continuadores de Hegel
destruyeron esta unidad, y se regresó al viejo materialismo con Feuerbach a y
al espiritualismo de la derecha hegeliana. En su juventud, Marx revivió toda
esta experiencia: hegeliano, materialista feuerbachiano, marxista, o sea que
rehizo la unidad destruida en una nueva construcción filosófica: ya en las
tesis sobre Feuerbach aparece nítidamente esta su nueva construcción, esta su
nueva filosofía. Muchos materialistas históricos han repetido con Marx lo que
ya antes se hizo con Hegel, esto es, de la unidad dialéctica han regresado al
materialismo crudo, mientras que, como ya se dijo, la alta cultura moderna,
idealista vulgar, ha tratado de incorporar aquello que del marxismo le era
indispensable, incluso porque esta filosofía moderna, a su manera, ha tratado
de dialectizar también ella materialismo y espiritualismo, tal como lo intentó
Hegel y realmente lo logró Marx.
En el manuscrito el nombre de Feuerbach
está tachado.
"Políticamente",
el materialismo está cerca del pueblo, de las creencias y los prejuicios e
incluso de las supersticiones populares (cfr. brujerías de los espiritistas,
Maeterlinck, etcétera).2 Esto se ve en el catolicismo y en la ortodoxia oriental.
La religión popular es crasamente materialista y la religión oficial trata de
no alejarse demasiado, para no alejarse de las masas, para no convertirse en
una ideología de grupos restringidos. Los neoescolásticos modernos tratan
precisamente de incorporar el positivismo al catolicismo (escuela de Lovaina,
etcétera),
Muchos
intentos heréticos son intentos de reformas puramente espiritualistas de la
religión: pero el dualismo naturaleza-espíritu le sirve muy bien a la iglesia
para mantenerse ligada al pueblo y al mismo tiempo permitir una cierta
selección aristocrática (platonismo y aristotelismo en la religión católica).
En la historia de los desarrollos
culturales, hay que tener muy en cuenta la organización de la cultura y del
personal que la manifiesta. Cfr. actitud de Erasmo con respecto a la Reforma
(ver el artículo de De Ruggiero en Nuova ltalia y su libro sobre la Reforma)3 y
de otros intelectuales: éstos se doblegan ante la persecución y las hogueras:
el portador histórico de la Reforma es el pueblo alemán, no los intelectuales.
Pero esta "cobardía" de los intelectuales
Cfr. nota 31 al Cuaderno 1 (XVI), § 44.
A la posición de Maeterlinck sobre la
brujería ya había aludido Gramsci en el Cuaderno 3 (XX), § 48, p. 28.
Cfr. Guíelo De Ruggiero, "Erasmo e
la Riforma", en La Nuova Italia, 20 de enero de 1930 (año I, n. 1), pp.
12-17; el artículo es una anticipación de algunos fragmentos de la obra de De
Ruggiero, Rinascimento, Riforma, Contrariforma, 2 vol., Laterza, Bari, 1930
(cfr. en particular pp. 197-204 y 209-17 del vol. I).
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 372
explica
la "esterilidad" de la Reforma en la alta cultura, hasta que de las
clases populares reformadas no se selecciona lentamente un nuevo grupo de
intelectuales y surge la filosofía alemana del 700-800. Algo parecido ocurre
también con el marxismo: no crea una alta cultura porque los grandes
intelectuales que se forman en su terreno no son seleccionados de las clases
populares, sino de las clases tradicionales, a las cuales regresan en los
"virajes" históricos o si permanecen con aquéllas, es para impedir su
desarrollo autónomo, La afirmación de que el marxismo es una filosofía nueva,
independiente, es la afirmación de la independencia y originalidad de una nueva
cultura en incubación, que se desarrollará con el desarrollo de las relaciones
sociales. Lo que existe es una "combinación" de viejo y nuevo,
equilibrio momentáneo correspondiente al equilibrio de las relaciones sociales.
Sólo cuando se crea un Estado, es verdaderamente necesario crear una alta
cultura. De todos modos la actitud debe ser siempre crítica y nunca dogmática,
debe ser una actitud en cierto sentido romántica, pero de un romanticismo que
conscientemente busca su sereno clasicismo.
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), pp.10-14 bis,
<4>. Maquiavelismo y marxismo.
Doble interpretación de Maquiavelo: por parte de los hombres de Estado
tiránicos que quieren conservar y aumentar su dominio, y por parte de las
tendencias liberales que quieren modificar las formas de gobierno. Esta segunda
tendencia tiene su expresión en los versos de Foscolo: "que, templando el
cetro de los reinantes, deshoja los laureles y despierta a las gentes,
etcétera". Croce escribe que esto demuestra la validez objetiva de las
posiciones de Maquiavelo, y ello es justísimo.1
<5>. Materialismo histórico y
criterios o cánones prácticos de interpretación de la historia y de la política
[cfr. p. 50 bis].2 Confrontación con lo que ha hecho Bernheim para el método
histórico. El libro de Bernheim3 no es un tratado de la filosofía del
historicismo, o sea de la filosofía moderna, pero sin embargo, está
implícitamente vinculado con ella. La "sociología marxista" (cfr. el
Ensayo popular)4 debería ser al marxismo lo que el libro de Bernheim es al
historicismo: una recopilación sistemática de criterios prácticos de
investigación y de interpretación, uno de los aspectos del "método
filológico" general. Desde algunos puntos de vista se debería hacer, de
algunas tendencias del materialismo histórico (y, por ventura, las más difundidas)
la misma crítica que el historicismo ha hecho del viejo método histórico y de
la vieja filología, que habían conducido a nuevas formas ingenuas de dogmatismo
y sustituían la interpretación por la descripción exterior, más o menos
cuidadosa de los fenómenos, y especialmente por la constante repetición de:
"¡nosotros somos seguidores del método histórico!"
[Literatura.] La relación artística,
incluso en el materialismo histórico, muestra con
Los versos citados por Foscolo se hallan
en Sepolcori (vv. 156-57); para la observación de Croce cfr. Storia dell'età
barocca d'Italia, cit., p. 82.
Cfr. el subsiguiente § 9: "Un
repertorio del marxismo."
En el texto C Gramsci da la siguiente
indicación de este libro: "E. Bernheim, Lehrbuch der historischen Methode,
6ª ed., 1908, Leipzig, Duncker u. Humblot, traducido al italiano y publicado
por el editor Sandron de Palermo". Con toda probabilidad fue en esta
traducción italiana (La storiografia e la filosofía della storia, Sandron,
Milán-Palermo-Nápoles, 1907: la traducción es parcial, comprende los capítulos
I y el § 5 del capítulo V de la cuarta edición alemana) que la obra de Bernheim
fue utilizada por Gramsci en los años universitarios como libro de texto (cfr.
LC, 170). Una traducción anterior, también parcial (de los capítulos III y IV
de la obra de Bernheim) fue traducida por A. Crivellucci en un libro publicado
en 1897 por el editor Spoerri
de Pisa.
La indicación de la sexta edición alemana fue probablemente tomada de Benedetto
Croce, Conversazioni critiche, Serie prima, Laterza, Bari, 1918 [FG, C. carc.,
Turi 1], p. 223.
Con el título abreviado de Saggio
popolare (tomado del subtítulo de la obra: cfr. nota 2 al subsiguiente § 13)
Gramsci cita
siempre
el libro de Bujarin La teoría del materialismo storito, Mamuale popolari di
sociología marxista: cfr. nota 4 al Cuaderno 1 (XVI), § 153.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 373
evidencia
mayor !as ingenuidades de los papagayos. Dos escritores representan el mismo
momento social, pero uno es artista y el otro no. Agotar la cuestión
describiendo lo que representan, o sea resumiendo más o menos bien las
características de un determinado ambiente social, significa no rozar la
cuestión artística. Esto puede incluso ser útil, lo es ciertamente, pero en un
campo distinto: pertenece a la crítica de las costumbres, en la lucha para
destruir ciertas corrientes de sentimientos y creencias y puntos de vista, para
crear y suscitar otras distintas: pero no es crítica artística y no se puede
presentar corno tal. Es lucha por una nueva cultura. En cierto sentido, pues,
es también crítica artística, porque de la nueva cultura nacerá un nuevo arte y
quizá en este sentido, en la historia italiana, es preciso entender la relación
De Sanctis-Croce y la polémica sobre el contenido y sobre la forma. La crítica
de De Sanctis es militante, no es frígidamente estética: es propia de un
periodo de lucha cultural: el análisis del contenido, la crítica de la
"estructura" de las obras, o sea incluso de la coherencia lógica e
histórica-actual de las masas de sentimientos representados están ligados a
esta lucha cultural: en esto me parece que consiste la profunda humanidad y el
humanismo de De Sanctis que lo hace simpático incluso hoy día; gusta sentir en
él el fervor apasionado del hombre de partido, que tiene firmes convicciones
morales y políticas y no las oculta ni pretende siquiera ocultarlas. Croce,
dada su múltiple actividad, logra distinguir estos diversos aspectos que en De
Sanctis están unidos y fundidos. En Croce se siente la misma cultura que en De
Sanctis, pero en el periodo de su expansión y de su triunfo: es lucha por un
refinamiento de la cultura, no por su derecho a vivir; la pasión y el fervor
románticos se han transformado en la serenidad superior y en la indulgencia
¡plena de benevolencia, Pero tampoco en Croce esta posición es permanente:
llega una fase en la que la serenidad y la indulgencia se agrian y afloran la
acrimonia y la cólera reprimida: es defensiva, no agresiva y ferviente, por lo
tanto esta fase no puede ser comparada con la de De Sanctis.
En suma,
el tipo de crítica literaria propia del materialismo histórico es ofrecido por
De Sanctis, no por Croce ni por cualquier otro (menos que nadie por Carducci):
lucha por la cultura, esto es, nuevo humanismo, crítica de las costumbres y de
los sentimientos, fervor apasionado, aunque sea bajo la forma de sarcasmo.
A la fase
De Sanctis correspondió en el periodo más reciente la fase de la Voce: se
comprende que en un plano subalterno. De Sanctis luchaba por la creación, por
primera vez en Italia, de una alta cultura nacional, en oposición a los
vejestorios de diversos tipos, la retórica y el jesuitismo: la Voce luchaba más
bien por la divulgación en un estrato intermedio de aquella misma cultura,
luchaba contra el provincialismo, etcétera, etcétera. Sin embargo tuvo una
función; trabajó en la sustancia y suscitó artistas (naturalmente en la medida
en que los artistas se suscitan: ayudó a algunos a encontrarse a si mismos, a
desarrollarse, suscitó una necesidad de interioridad y de expresión de ésta,
etcétera). Este problema tiene su contrapartida en sentido absurdo en el
artículo de Alfredo Gargiulo "Dalla cultura alla letteratura" en
L'Italia Letteraria del 6 de abril de 1930 (sexto capítulo de un estudio
titulado 1900-19301 que habrá que tener presente para "Los sobrinitos del
padre Bresciani").
139 En
esta serie de artículos, Gargiulo demuestra su total agotamiento intelectual
(otro joven sin "madurez"); se ha encanallado completamente con la
banda de L'Italia Letteraria y en el capítulo de referencia asume como propio
este principio de G. B. Angioletti en el prefacio a la antología Scrittori
Nuovi recopilada por Falqui y Vittorini: "Los escritores de esta Antología
son nuevos no porque hayan encontrado nuevas formas o cantado nuevos temas,
todo lo contrario; lo son porque tienen acerca del arte una idea distinta de la
de los escritores que los precedieron.
Cfr. L'Italia Letteraria, 6 de abril de
1930 (año II, n. 14). Otro capítulo de esta obra de Gargiulo es citado por
Gramsci en el Cuaderno 3 (XX), § 154.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 374
O bien, para llegar de inmediato a lo
esencial, porque creen en el arte, mientras que aquellos creían en muchas otras
cosas que con el arte nada tenían que ver. Tal novedad, por tanto, puede
permitir la forma tradicional y el contenido antiguo; pero no puede consentir
desviaciones de la idea esencial del arte. Cuál pueda ser esta idea, no es aquí
el lugar de repetirlo. Pero séame permitido recordar que los escritores nuevos,
llevando a cabo una revolución (!) que por haber sido silenciosa (!) no será menos
memorable (!), pretenden ser ante todo artistas, allí donde sus predecesores se
complacían en ser moralistas, predicadores, estetizantes, psicólogos,
hedonistas, etcétera".1 Este discurso mi es muy claro y ordenado, pero si
algo de real hay en él es un estilo del siglo XVII programático, nada más. Esta
concepción del artista es un nuevo "cuidar la expresión" en el
hablar, es un nuevo "conceptuar". Y puros constructores de
conceptitos, no de imágenes, son algunos de los poetas exaltados por la
"banda", por ejemplo G. Ungaretti (que entre otras cosas escribe en
una lengua bastante impropia y afrancesada). El movimiento de la Voce no podía
crear artistas, es evidente; pero luchando por una nueva cultura, pueden
también crearse artistas. Se trataba, esto es, de un movimiento vital, y en la
vida existe también el arte. La "revolución silenciosa" de la que
habla Angioletti fue sólo una serie de confabulaciones de café y de mediocres
artículos de periódico estandarizado y de revistucha provinciana: produjo
suficiencia y presunción, no transformó ideas: veremos a los nuevos
"sacerdotes del arte" en régimen de concordato y de monopolio. (Este
párrafo debe ser integrado en "Los sobrinitos del padre Bresciani"
que puede convertirse en una incursión en el territorio de la literatura, en el
que puedan introducirse los motivos "teóricos" sobre el materialismo
histórico en el campo artístico.)
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII ), pp. 5 bis-6: Cuaderno 23 (VI), pp. 4-9.
<6>. Roberto Ardigó, Scritti vari
seleccionados y ordenados por Giovanni Marchesini, Florencia, Le Monnier,
1922.2 Recoge parte de los escritos varios que el mismo Ardigó había ordenado y
dispuesto para su publicación, Son interesantes para la biografía de Ardigó y
para establecer sus tendencias políticas. Son pacotilla sin valor, si se toman
en sí y por sí, e incluso muy mal escritos. El libro está dividido en varias
secciones. Entre las polémicas (sección I) es notable aquélla contra la
masonería de 1903. Entre las cartas (sección IV) la carta de Ardigó a la
Gazzetta di Mantova sobre el peregrinaje a la tumba de Vittorio Emanuele (del
29 de noviembre de 1883).3
140
Ardigò había aceptado formar parte de un comité promotor de un peregrinaje a la
tumba de Vittorio Emanuele en Roma. "Pero el peregrinaje no satisfacía a
muchos revolucionarios fanáticos, que se habían imaginado que yo pensaba como
ellos y que por lo tanto desdecía mi fe políticó -social con la susodicha
adhesión. Y así se expresan privada y públicamente con las más fieras
invectivas en mi contra".4 Las cartas de Ardigó son altisonantes y
enfáticas. En la del 29 de noviembre de 1883 se lee: "Ayer, porque les
convenía hacerme pasar por uno de ellos, lo que nunca he sido (y lo saben o
deben saberlo), me proclamaron, con alabanzas que me daban asco, su maestro; y
esto sin comprenderme o entendiéndome el revés. Hoy, porque no me encuentran
dispuesto a prostituirme a sus miras parricidas, quieren agarrarme de una oreja
para que escuche y aprenda la lección que (muy ingenuamente) se arrogan el
derecho
Este pasaje de Giovan Battista Angioletti
está tomado del escrito de Gargiulo citado precedentemente en el texto.
Cfr. Roberto Ardigó, Scritti vare,
recopilados y ordenados por Giovanni Marchesini, Le Monnier, Florencia, 1922
[G. Ghilarza, C. carc.]; está en una lista de libros "consignados a
Tatiana el 20 de mayo de 1930", registrada en la p. 95 del Cuaderno 1
(XVI): en base a esta indicación se debe considerar que este parágafo debió de
ser escrito antes del 20 de mayo de 1930. (cfr. DC).
cfr. ibid., pp. 248-49.
4 Ibid.,
p. 248.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 375
de
recitarme, ¡Oh! qué razón tengo de decir con Horacio: Odi profanum vulgus et
arceo!"1 En una carta posterior, del 4 de diciembre de 1833 al
Bacchiglione, periódico democrático de Padua, escribe: "Como sabéis fui
amigo de Alberto Mario; venero su memoria y defiendo con toda el alma aquellas
ideas y aquellos sentimientos que tuve en común con él. Y por consiguiente me
opongo sin titubeos a las bajas facciones anárquicas antisociales , .. Esta mi
aversión la he manifestado siempre en la forma más enérgica. Hace algunos años,
en una reunión de la Sociedad de la Igualdad Social de Mantua hablé así: La
síntesis de vuestras tendencias es el odio, la síntesis de las mías es el amor:
por eso no estoy con vosotros . Pero se seguía pretendiendo hacer creer en mi solidaridad
con el socialismo antisocial de Mantua. Por lo tanto sentí el deber de
protestar, etcétera"2 La carta fue reproducida en la Gazzetta di Mantova
(dirigida por Luzio) (del 10 de diciembre de 1883) con otra nota violentísima3
porque los adversarios le habían recordado la canonjía, etcétera,
Ardigó
era un demócrata tibio y en julio de 1884 escribía a Luzio que "nada me
impediría asentir" a la propuesta que le había sido hecha de entrar en la
lista moderada para las elecciones comunales de Mantua. Escribe incluso que
cree a Luzio "más radical que muchos sedicentes demócratas ... Muchos se
llaman demócratas y no son más que unos enredadores estúpidos ...".4 En
junio-agosto de 1883 se servía, sin embargo, del diario socialista de Imola Il
Moto para responder a una serie de artículos anónimos de la liberal Gazzetta
dell'Emilia de Bolonia en los que se sostenía que Ardigó era un liberal de
fecha reciente y se !e atacaba bastante brillantemente aunque con mucha mata fe
polémica. Il Moto naturalmente defiende a Ardigó a espada desenvainada y lo
exalta, sin que Ardigó trate de distirsguirse.5
Entre los
pensamientos, bastante trillados y banales, destaca aquel sobre el Materialismo
histórico (p. 271) digno de ser incluido sin más en la serie de las
"lorianadas". Lo reproduzco: "Con la Concepción materialista de
la historia se quiere explicar una formación natural (!) que de ella (sic)
depende sólo en parte y sólo indirectamente, pasando por alto otros
coeficientes esenciales. Y paso a explicarme.
"El animal no vive, si no tiene su
nutrición. Y puede procurársela, porque nace de él el sentimiento del hambre,
que le lleva a buscar comida. Pero en un animal, además del sentimiento del
hambre, se producen muchos otros sentimientos, relativos a otras operaciones,
los cuales, también ellos, actúan para motivado. El caso es que con la
nutrición se mantiene un dado organismo, que tiene capacidades especiales, unas
en una especie, otras en otra. Una caída de agua hace moverse a un molino para
que produzca harina y a un telar para que produzca una tela. Pero para el
molino, además de la caída de agua, hace falta el grano que moler, y para el
telar hacen falta los hilos que entretejer. Manteniéndose con el movimiento un
organismo, el ambiente, con sus importaciones de otro género (?), determina,
como decíamos, muchos funcionamientos, que no dependen directamente de la
nutrición, sino de la estructura especial del aparato funcionante, por una
parte, y de la acción, o sea importación nueva del ambiente, por la otra. Así
pues un hombre, por ejemplo, es incitado en diversos sentidos, Y en todos
irresistiblemente. Es incitado por el sentimiento del hambre, es incitado por
otros sentimientos, producidos en razón de su estructura especial, y de las
sensaciones y las ideas hechas nacer en él por la acción externa, y por la
educación recibida, etcétera, etcétera (sic.) Debe obedecer al primero, PERO
TAMBIÉN DEBE OBEDECER A LOS OTROS; quiera o no quiera, Y los equilibrios que se
forman entre el impulso del primero y de estos otros, por la resultante de la
acción, vienen a ser muy diversos, según una infinidad de
Ibid., p. 249.
2 Ibid.,
p. 250.
3 Ibid.,
pp. 252-53.
4 Ibid.,
pp. 253-54.
5 Cfr. la
tercera parte ("Il liberalismo di R. Ardigó") de la primera sección
("POlemiche"), ibid., pp. 136-63.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 376
circunstancias,
que hacen actuar más a uno que a otro de los sentimientos incitantes. En una
piara de puercos el predominio corresponde al sentimiento del hambre, en una
población de hombres, muy diferentemente, porque tienen otras preocupaciones
además de la de engordar, En el hombre mismo el equilibrio se diversifica según
las disposiciones que podrían hacerse en él, y por lo tanto, con el sentimiento
del hambre, el ladrón roba y por el contrario el caballero trabaja: teniendo
cuanto necesita para satisfacer el hambre, el avaro busca incluso lo
innecesario, y el filósofo se contenta con lo que tiene y dedica su trabajo a
la ciencia. Así pues, el antagonismo puede ser tal, que prevalezcan los
sentimientos que son distintos al del hambre, hasta el punto de hacerlos callar
por completo, hasta soportar la muerte, etcétera, etcétera, etcétera (sic).
"La
fuerza, donde se halla y actúa el animal, es la de la naturaleza, que lo
impulsa y lo obliga a actuar cn sentidos multiformes, transformándose
diversamente en su organismo. Pongamos que sea la luz del sol, a la cual se
debería reducir la concepción materialista de la historia, más bien que a la
razón económica. A la luz del sol, entendida de manera, que incluso a ella
pueda referirse el hecho del idealismo impulsivo del hombre."1 (Fin,)
¡Parece
ser que este fragmento fue publicado en el Giornale d'Italia, número único a
beneficio de la Cruz Roja, enero de 1915; es interesante no sólo como documento
de que Ardigò no conocía ni siquiera las elementos primarios del materialismo
histórico y no había leído más que algún artículo de periódico de provincia,
extrañamente entendido, sino porque sirve para rastrear el origen [y la
génesis] de ciertas opiniones difusas, como la del "vientre". ¿Pero
por qué sólo en Italia se ha tenido esta extraña interpretación? En sus
orígenes el movimiento fue ligado al hambre, es evidente, y la acusación de
"barriguismo" es una acusación más humillante para quien ha dejado un
país en tales condiciones, etcétera, etcétera. De todos modos, la "pieza"
quedará muy bien en el muestrario loriano: a pesar de todo, Ardigó no era el
primer llegado.
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), pp. 8-10.
142
<7>. Las superestructuras y la
ciencia. Poner la ciencia como base de la vida, hacer de la ciencia una
concepción del mundo significa recaer en el concepto de que el materialismo
histórico tiene necesidad de otro apoyo fuera de sí mismo. La ciencia es
también ella una superestructura. Pero en el estudio de las superestructuras la
ciencia ocupa un lugar propio, por el hecho de que su reacción sobre la
estructura tiene un carácter de mayor extensión y continuidad de desarrollo,
especialmente a partir del siglo XVIII, cuando se le dio a la ciencia un lugar
aparte en el aprecio general. Que la ciencia es una superestructura es cosa
demostrada por el hecho de que ha tenido periodos enteros de eclipse,
desterrada por una ideología dominante, la religión sobre todo: la ciencia y la
técnica de los árabes les parecíana brujería a los cristianos. La ciencia no se
presenta nunca corno desnuda noción objetiva: siempre aparece revestida de una
ideología y concretamente es ciencia la unión del hecho objetivo y de la hipótesis
o de un sistema de hipótesis que superan el mero hecho objetivo. Sin embargo,
en este campo se ha vuelto excesivamente fácil escindir la noción objetiva del
sistema de hipótesis, con un proceso de abstracción que se halla dentro de la
misma metodología científica, y apropiarse a la una rechazando al otro. De tal
modo una clase puede apropiarse la ciencia de otra clase sin aceptar su
ideología (la ideología del progreso fue creada por el progreso científico) y
las observaciones a propósito de Sorel (y de Missiroli) se derrumban.2
De la sexta sección
("Pensieri"), ibid., pp. 271-72. Las palabras en mayúsculas están en
el texto de Ardigó.
La mención de Missiroli debe referirse a
su artículo, aparecido en L'Ordine Nuovo del 19 de julio de 1919 (año 1, n.
10), "Il
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 377
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 52 bis-53.
En el manuscrito: “aparecía”.
<8>. Maquiavelo y Marx. Charles
Benoist en el prefacio a Le Machhevélisme, Primera parte: Avant, Machiavel,
París, Plon, 1907, escribe: "Hay maquiavelismo y maquiavelismo: hay un
maquiavelismo auténtico y un maquiavelismo falso: hay un maquiavelismo que es
de Maquiavelo y un maquiavelismo que es a veces de los discípulos, más a menudo
de los enemigos de Maquiavelo; ya son dos, hasta tres maquiavelismos, el de
Maquiavelo, el de los maquiavelistas, y el de los antimaquiavelistas; pero hay
todavía un cuarto: el de aquellos que jamás han leído una línea de Maquiavelo y
que utilizan disparatadamente los verbos, los sustantivos y los adjetivos
derivados de su nombre. Por tanto, Maquiavelo no debería ser considerado
responsable de lo que se complacen en hacerle decir el primero o el último de
los que han llegado después de él".1
La innovación fundamental introducida por
Marx en la ciencia política e histórica con respecto a Maquiavelo es la
demostración de que no existe una "naturaleza humana" fija e
inmutable y que, por lo tanto, la ciencia política debe ser concebida en su
contenido concreto ay también en su formulación lógica?) como un organismo
históricamente en desarrollo. En Maquiavelo hay que ver dos elementos
fundamentales: 1] la afirmación de que la política es una actividad
independiente y autónoma que posee sus principios y sus leyes distintas a las
de Ja moral y la religión en general (esta posición de Maquiavelo tiene gran
alcance filosófico, porque implícitamente innova toda la concepción del mundo);
2] el contenido práctico e inmediato del arte político estudiado y afirmado con
objetividad realista, en dependencia de la primera afirmación.
La
importancia histórica e intelectual de los descubrimientos de Maquiavelo puede
medirse por el hecho de que siguen siendo discutidos y contradichos incluso en
nuestros días: esto significa que la revolución intelectual y moral contenida
in nuce en las doctrinas de Maquiavelo no se ha realizado aún
"manifiestamente" como forma "pública" de la cultura
nacional. No es que la doctrina de Maquiavelo venga a ser o fuese incluso en su
época, algo puramente "libresco", el patrimonio de algún pensador
solitario. Si así fuese, Maquiavelo habría sido un utópico, un puro
raciocinador. Como dijo Foscolo, "Maquiavelo develó" algo real,
teorizó una práctica. ¿Cómo sucedió esto? ¿No habrá sido Maquiavelo un político
poco maquiavélico, puesto que sus normas "se aplican, pero no se
dicen"? La aplicación de Foscolo implica, pues, un juicio
histórico-político, que no se limita sólo al hecho constatado por Crece (y en
sí ciertísimo) de que el maquiavelismo, siendo tina ciencia, servía tanto a los
reaccionarios como a los demócratas:2 Maquiavelo mismo señala que las cosas que
escribe son aplicadas y han sido siempre aplicadas: por lo tanto no quiere
sugerir a quien ya sabe, ni es imaginable en él una pura "actividad
científica" que en esta materia habría sido milagrosa en su época, cuando
hoy mismo halla no poca oposición. Así pues, Maquiavelo piensa "en quien
no sabe", en quien no nació en la tradición de los hombres de gobierno, en
quien todo el conjunto de la educación de hecho, unida a los intereses familiares
(dinásticos y patrimoniales), lo lleva a adquirir el carácter del político
realista, ¿Y quién es el que no sabe? La clase revolucionaria de la época, el
"pueblo" y la "nación" italiana, la democracia que hace
brotar de su seno a los "Pier Soderini" y no a los
"Valentini". Maquiavelo quiere educar a esta
socialismo
contro la scienza", recordado por Gramsci en otro lugar: cfr. Cuaderno 7
(VII), § 1, p. 52 y nota 9. En este artículo Missiroli afirmaba entre otras
cosas: "La ciencia es una concepción esencialmente burguesa y es un
privilegio de clase [...], es la coraza y el hacha con las cuales la burguesía
se defiende y ataca."
La cita está tomada de un artículo de
Filippi Moda, “Il Machiavelismo", en Rivista d'Italia, 15 de junio de
1927, cit., p. 232; este artículo fue ya señalado en el Cuaderno 2 (XXIV), §
31.
Cfr. el precedente § 4.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 378
clase, de
la que debe nacer un "jefe" que sepa lo que hay que hacer y un pueblo
que sepa que lo que el jefe hace es también en su propio interés, no obstante
que estas acciones puedan estar en oposición con la ideología difundida (la
moral y la religión). Esta posición de Maquiavelo se repite con Marx: también
la doctrina de Marx ha servido, además de a la clase a la cual Marx se dirigía
explícitamente (en esto distinto y superior a Maquiavelo), a las clases
conservadoras, en las que, en buena parte, el personal dirigente ha hecho su
aprendizaje político en el marxismo. Cfr. Cuaderno 13 (XXX), pp. 13- 14.
144
<9>. Un repertorio del marxismo
[cfr. p. 45 bis].1 Sería utilísimo un "inventario" crítico de todas
las cuestiones que han sido planteadas por el marxismo: material, hipótesis,
intentos de solución, etcétera. El material es a tal punto extenso, dispar, de
variadísimo valor que una recopilación de este tipo tendría una importancia no
desdeñable en el campo educativo y propedéutico y sería un instrumento de
primer orden para la difusión de los estudios sobre el marxismo y para su
consolidación en disciplina científica, y ya no más en ensayos de aprendices y
dilettantismo periodístico.
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), p. 5 bis.
< 10>. Marx y Maquiavelo. Este tema
puede dar lugar a una tarea doble: un estudio sobre las relaciones reales entre
ambos en cuanto teóricos de la política militante, de la acción, y un libro que
extrajese de las doctrinas marxistas un sistema ordenado de política actual del
tipo del Príncipe. El tema sería el partido político, en sus relaciones con las
clases y con el Estado: no el partido como categoría sociológica, sino el
partido que quiere fundar el Estado. En realidad, si se observa bien, la
función tradicional de la institución de la corona es asumida, en los Estados
dictatoriales, por los partidos: son éstos los que, aunque representando a una
clase y a una sola clase, sin embargo mantienen un equilibrio con las otras
clases, no adversarias sino aliadas, y procuran que el desarrollo de la clase
representada se produzca con el consenso y la ayuda de las clases aliadas. Pero
el protagonista de este "nuevo príncipe" no debería ser el partido en
abstracto, una clase en abstracto, un Estado en abstracto, sino un determinado
partido histórico, que actúa en un ambiente histórico preciso, con una
determinada tradición; en una combinación de fuerzas sociales característica y
bien definida. En suma, se trata-ría no de recopilar un repertorio orgánico de
máximas políticas, sino de escribir un libro "dramático" en cierto
sentido, un drama histórico en acción, en el que las máximas políticas fueran
presentadas como necesidad individualizada y no como principios científicos.
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), pp. 14-14a.
145
<11>. Problemas fundamentales del
marxismo. Se hace (por lo general) una confusión entre la cultura filosófica
personal de Marx, o sea entre las corrientes filosóficas y los grandes
filósofos que Marx estudió, y los orígenes y las partes constitutivas del
materialismo histórico, y se cae en el error de reducir la filosofía que
estaría en la base del materialismo histórico a este o aquel sistema.
Ciertamente es interesante [y necesario] buscar y profundizar los elementos de
la cultura filosófica de Marx, pero teniendo presente que parte esencial del
materialismo histórico no es ni el spinozismo, ni el hegelianismo ni el
materialismo francés, sino precisamente aquello que no estaba contenido sino en
germen en todas estas corrientes y que Marx desarrolló, o cuyos elementos de
desarrollo ha dejado; la
Cfr. el precedente § 5.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 379
parte
esencial del marxismo está en la superación de las viejas filosofías y también
en el modo de concebir la filosofía, y es esto lo que hay que demostrar y
desarrollar sistemáticamente. En el campo teórico, e! marxismo no se confunde y
no se reduce a ninguna otra filosofía: es original no sólo en cuanto que supera
a las filosofías precedentes, sino que es original especialmente en cuanto que
abre un camino completamente nuevo. o sea renueva de arriba abajo el modo de
concebir la filosofía. En el campo de la investigación histórica deberá
estudiarse cuáles fueron los elementos que dieron ocasión a Marx para su
filosofar, qué elementos incorporó volviéndolos homogéneos, etcétera: entonces
deberá reconocerse que de estos elementos "originarios" el
hegelianismo es el más importante relativamente, en especial por su intento de
superar !as concepciones tradicionales de "Idealismo" y
"materialismo". Cuando se dice que Marx adopta la expresión
"inmanencia" en sentido metafórico,1 no se dice nada: en realidad
Marx da al término "inmanencia" un significado propio, es decir, él
no es un "panteísta" en el sentido metafísico tradicional, no es un
"marxista" o un "materialista histórico". De esta expresión
"materialismo histórico" se ha dado el mayor peso al primer término,
mientras que debería dársele al segundo: Marx es esencialmente un
"historieista", etcétera.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 42-42 bis.
<12>. Estructura y superestructura.
Es preciso establecer bien el significado del concepto de estructura y de
superestructura, así como el significado de "instrumento técnico",
etcétera, o se cae en confusiones desastrosas y risibles. La complejidad de la
cuestión se ve en esto: ¿las bibliotecas son estructura o superestructura? ¿los
gabinetes experimentales de los científicos? ¿los instrumentos musicales de una
orquesta?, etcétera. Se confunde estructura con "estructura material"
en general e "instrumento técnico" con cualquier instrumento
material, etcétera, hasta llegar a sostener que un determinado arte se ha
desarrollado porque se han desarrollado los instrumentos específicos mediante
los cuales las expresiones artísticas completas se vuelven del dominio público,
pueden ser reproducidas. No se puede negar una cierta relación, pero no directa
e inmediata. En realidad ciertas formas de instrumento técnico poseen una doble
fenomenología: son estructura y son superestructura: la industria tipográfica
misma, que ha asumido en esta sección particular del "instrumento
técnico" una importancia inaudita, participa de esta doble naturaleza. Es
objeto de propiedad, y por lo tanto de división de clase y de lucha, pero es
también elemento inseparable de un hecho ideológico, o de muchos hechos
ideológicos: la ciencia, la literatura, la religión, la política, etcétera. Hay
superestructuras que tienen una "estructura material": pero su
carácter sigue siendo el de superestructuras: su desarrollo no es
"inmanente" en su particular "estructura material" sino en
la "estructura material" de la sociedad. Una clase se forma sobre la
base de su función en el mundo productivo: el desarrollo y la lucha por el
poder y por la conservación del poder crea las superestructuras que determinan
la formación de una "estructura material especial" para su difusión,
etcétera. El pensamiento científico es una superestructura que crea "los
instrumentos científicos"; la música es una superestructura que crea los
instrumentos musicales. Lógicamente y también cronológicamente se tiene:
estructura social-superestructura-estructura material de la superestructura.2
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 44 bis-45.
146
Gramsci se refiere aquí a una observación
de Bujarin: cfr. más adelante, el § 17: "La inmanencia y el 'Ensayo
popular' ".
Se hallan implícitas en este parágrafo
algunas referencias polémicas a la obra citada de Bujarin, en particular al
cap. VI ("L'equilibre entre les éléments de la société", pp. 133-259)
y al § 5 del Apéndice ("Superstructure et idéologie. Structure des
superestructures", pp. 345-46).
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 380
<13>. Notas y observaciones
críticas sobre el “Ensayo popular". La primera observación que hay que
hacer es que el título no corresponde al contenido del libro 1 Teoría del
materialismo histórico debería significar ordenamiento lógico de los conceptos
filosóficos que son conocidos con el nombre de materialismo histórico. El
primer capítulo, o una introducción general, debería haber tratado la cuestión:
¿qué cosa es la filosofía? ¿una concepción del mundo es una filosofía? ¿cómo ha
sido concebida hasta ahora la filosofía? ¿el materialismo histórico renueva
esta concepción? ¿qué relaciones existen entre las ideologías, las concepciones
del mundo, las filosofías? La respuesta a esta serie de interrogantes
constituye la "teoría" del materialismo histórico. En el Ensayo
popular no está justificada la premisa implícita en la exposición (aunque no
siempre lógicamente coherente con muchas afirmaciones) y explícitamente
mencionada aqui y allá de que la filosofía del materialismo histórico es el
materialismo filosófico: ¿qué significa realmente esta afirmación? Si fuese
cierta, la teoría del materialismo histórico sería el materialismo filosófico;
pero, en tal caso, ¿qué sería el materialismo histórico mismo? Tampoco aparece
la respuesta a esta pregunta.
Tampoco
está justificado el nexo entre el título general Teoría, etcétera, y el
subtítulo Ensayo popular de sociología marxista;2 el subtítulo es más exacto si
se le da al término "sociología" una definición circunscrita. De
hecho se presenta la cuestión: ¿qué ha sido y qué es la "sociología"?
¿No es un embrión de filosofía no desarrollada? ¿No ha intentado la
"sociología" hacer algo semejante al "materialismo
histórico"? Sólo que hay que puntualizar: el materialismo histórico nació
bajo la forma de criterios prácticos (en gran parte, al menos) por pura
casualidad, porque Marx dedicó sus fuerzas intelectuales a otros problemas;
pero en estos criterios prácticos está implícita toda una concepción del mundo,
una filosofía. La sociología es el intento de crear una metodología
histórico-política en dependencia de un sistema filosófico ya elaborado, sobre
el cual la sociología ha reaccionado, pero sólo parcialmente. La sociología,
pues, se ha convertido en una tendencia por sí misma, se ha convertido en la
filosofía de los no filósofos a; un intento de clasificar y describir
esquemáticamente los hechos históricos y políticos, según criterios construidos
sobre el modelo de las ciencias, de determinadas ciencias. En cualquier caso
toda sociología presupone una filosofía, una concepción del mundo; ella misma
es un fragmento subordinado de éstas. No hay que confundir con la "teoría
general", con la "filosofía", la particular "lógica"
interna de las diversas sociologías, por la que aquéllas adquieren una
coherencia mecánica.
En el manuscrito: “filosóficos”.
Todos estos problemas son problemas
"teóricos", no los que el autor del ensayo propone como tales. Las
cuestiones que él plantea son cuestiones de orden inmediato, político,
ideológico, entendida la "ideología" como una fase intermedia entre
la teoría general y la práctica inmediata o política. [Son reflexiones sobre
hechos aislados histórico-políticos, desligados y casuales.] Una cuestión
"teórica" se presenta al autor desde el principio, cuando habla de
aquella tendencia que niega la posibilidad de construir una
"sociología" marxista y sostiene que el marxismo puede manifestarse
sólo en tareas históricas concretas. La
objeción,
que es importantísima, no es resuelta por el autor más que con palabras. 3
Cfr. nota 3 al precedente § 5, y nota 4
al Cuaderno 1 (XVI), § 153
En la traducción francesa citada el
subtítulo (Populiarnii uchebnik marksistkoi solsiologuii) del libro de Bujarin
es Manuel populaire de sociologie marxiste (literalmente: Manual o Curso) con
la palabra Ensayo.
Véase N. Bujarin, Teoría del materialismo
histórico, ed. Cuadernos de Pasado y Presente n. 31, México, 1981, pp. 36-37:
"Algunas personas estiman que la teoría del materialismo histórico no
debe, bajo ningún concepto, ser considerada como sociología marxista, y que no
debe ser expuesta de manera sistemática; ellos creen que es sólo un 'método'
vivo de indagación histórica, que sus verdades deben ser aplicadas en el caso
de hechos concretos, Además, existe el argumento de que la concepción de la sociología
en sí es algo vaga, que 'sociología' significa algunas veces la ciencia de la
cultura primitiva y el origen de las formas primarias de la comunidad humana
(por ejemplo, la familia), y en otras una suma de observaciones sobre los más
variados fenómenos 'en general' y también, a veces, una comparación entre la
sociedad y un organismo (la escuela orgánica o biológica en sociología),
etcétera.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 381
Ciertamente
que el marxismo se realiza en el estudio concreto de la historia pasada y en la
actividad actual de creación de nueva historia. Pero siempre puede hacerse la
teoría de la historia pasada y de la política actual, dado que si los hechos
son indivisibles y siempre variables en el flujo del movimiento histórico, los
conceptos pueden ser teorizados.
El no
haber planteado la cuestión de la "teoría" impide también un correcto
planteamiento de la cuestión: qué es la religión, y una apreciación de las
filosofías pasadas que se convierten todas ellas en delirio y locura. Se cae en
el dogmatismo, etcétera, etcétera. (Estudiar bien la cuestión de la
"sociología" y de sus relaciones con el marxismo.) [Cfr. p. 58.]1
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), pp. 39-41.
<14>. El concepto de
“ortodoxia". De cuanto se ha dicho arriba, el concepto de
"ortodoxia" debe ser renovado y reconducido a sus orígenes
auténticos. La ortodoxia no debe buscarse en éste o aquél de los discípulos de
Marx, en esta o aquella tendencia ligada a corrientes extrañas al marxismo,
sino en el concepto de que el marxismo se hasta a si mismo, contiene en sí
todos los elementos fundamentales, no sólo para construir una concepción total
del mundo, una filosofía total, sino para vivificar una organización práctica
total de la sociedad, o sea para convertirse en una civilización integral,
total. Este concepto así renovado de ortodoxia, sirve para precisar mejor el
atributo de "revolucionaría" atribuido a tina concepción del mundo, a
una teoría. El cristianismo fue revolucionario en comparación con el paganismo
porque fue un elemento de escisión completa entre los defensores del viejo y el
nuevo mundo. Una teoría es revolucionaria en cuanto que es precisamente
elemento de separación completa en dos campos, en cuanto que es vértice
inaccesible para los adversarios. Considerar que el materialismo histórico no
es una estructura de pensamiento completamente autónoma significa en realidad
no haber cortado completamente los vínculos con el viejo mundo. En realidad, el
materialismo histórico no precisa de apoyos heterogéneos: él mismo es tan
robusto, que el viejo mundo recurre a él para enriquecer su arsenal con alguna
arma más eficaz. Esto significa que mientras el materialismo histórico no sufre
hegemonías, comienza él mismo a ejercer una hegemonía sobre el viejo mundo
intelectual.
Dichos
argumentos son falsos. En primer lugar, la confusión que prevalece en el campo
burgués no debe inducirnos a crear una mayor confusión en nuestras filas. La
teoría del materialismo histórico tiene su lugar definido no en la economía
política ni tampoco en la historia sino en la teoría en general de la sociedad
y de las leyes de su evolución, es decir en la sociología. Además, el hecho de
que la teoría del materialismo histórico sea un método de interpretación de la
historia no disminuye en lo más mínimo su significación como teoría
sociológica. Muy a menudo una ciencia muy abstracta puede facilitar un punto de
vista (es decir, un método) a ciencias menos abstractas. Éste es el caso que
consideramos, tal como se deduce del texto precedente."
Utilizando
este pasaje de la primera parte del curso citado de la "escuela interna
del partido" (1925), Grarnsci aportó algunas variantes, no sólo como
referencias a ejemplos italianos, sino trasladando también el centro de toda la
argumentación: "Existen varias corrientes burguesas, cada una de las
cuales ha logrado tener resonancia incluso en el campo proletario, las cuales,
aun afirmando algunos méritos del materialismo histórico, tratan de limitar su
alcance y de quitarle su significado esencial, su significado revolucionario.
Así, por ejemplo, el filósofo Benedetto Croce escribe que el materialismo
histórico debe ser reducido a un puro canon de ciencia histórica, cuyas
verdades no pueden ser desarrolladas sistemáticamente en una concepción general
de la vida, sino que sólo son demostrables concretamente en cuanto se ...
escriben libros de historia. A esto se añade la crítica hecha al concepto
general de sociología, que se afirma como absolutamente vago e indeterminado,
en cuanto que bajo el nombre de 'sociología' se considera unas veces la ciencia
de la civilización primitiva y del origen de las formas fundamentales de la
vida humana como la Tamilia', otras las reflexiones bastante vagas sobre
fenómenos sociales 'en general', otras el simplista parangón de la sociedad
humana con un organismo (escuela orgánica o biológica de la sociología). Estas
últimas críticas no afectan a la teoría marxista. En cuanto a aquéllas
mencionadas anteriormente, basta observar que el materialismo histórico, además
de haber sido un canon para la investigación histórica y haberse revelado
completamente en una serie de obras maestras literarias, se ha revelado
concretamente también ... en la Revolución rusa, en un fenómeno histórico
vivido y viviente y no sólo en los libros; se revela en todo el movimiento
obrero mundial que se desarrolla continua y sistemáticamente según las
previsiones de los marxistas, no obstante que según los filósofos burgueses
tales previsiones deben considerarse patrañas porque el materialismo histórico
sólo sirve para escribir libros de historia, pero no para vivir y actuar
activamente en la historia".
Cfr. más adelante, el subsiguiente § 23,
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 382
Esto,
naturalmente, sucede en formas recíprocas, pero precisamente esto es lo que hay
que descubrir. El viejo mundo, al rendir homenaje al materialismo histórico
busca reducirlo a un cuerpo de criterios subordinados, de segundo grado, que
incorporar en su teoría general, idealista o materialista: quien reduce al
materialismo histórico a un papel similar en el campo propio de esta teoría,
capitula implícitamente ante los adversarios.
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), pp. 41-42.
148
<15> Croce y Marx. Las menciones
que Croce hace de Marx deben ser estudiadas en los diversos periodos de su
actividad de estudioso y de hombre práctico. Él se acerca a Marx de joven,
cuando quiere poner de acuerdo "las tendencias democráticas <...>
que siempre fueron naturales a su ánimo" con su odio contra el
positivismo. "Mi estómago se negó a digerirla (la democracia), hasta que
ésta no tomó algún condimento del socialismo marxista, el cual, cosa ya bien
conocida, está embebido de filosofía clásica alemana" (cfr. Cultura e vita
morale. segunda edición, p. 45).1. Se aleja de él en los Periodos de democracia
hasta el 14. Retorna a él durante la guerra (cfr. especialmente el prefacio de
1917 al Materialismo storico ed economía marxistica; y cfr. su juicio referido
por De Ruggiero de que la guerra era la guerra del materialismo histórico),2
pero se aleja de él en la primera y especialmente en la segunda posguerra,
cuando una gran parte de su actividad crítico-práctica va dirigida a atacar el
materialismo histórico porque siente y prevé que éste deberá reafirmarse con
extremo vigor después de la embriaguez de abstracciones ampulosas de las
filosofías oficiales y oficial pero especialmente como consecuencia de las
condiciones prácticas y del intervencionismo estatal (cfr. para esta
preocupación las cartas de Croce aparecidas en la Nuova Rivista Storica en los
años 1928-29 a propósito de la historia ético-política).3
El punto
que más interesa examinar es el de las "ideologías" y su valor:
mostrar las contradicciones en que incurre Croce a este respecto. En el librito
Elementos de política4. Croce escribe que para Marx las
"superestructuras" son apariencia e ilusión y con ello comete una
injusticia contra Marx (cfr. bien el punto en cuestión). ¿Pero es esto cierto?
La teoría de Croce sobre las ideologías, repetida recientemente en la reseña
del librito de Malagodi5 aparecida en Crítica, es de evidente origen marxista:
las ideologías son construcciones prácticas, son instrumentos de dirección
política, si bien ésta no reproduce más que una parte
Cfr. Benedetto Croce, Cultura e vita
morale. Intermezzi polemici, 21 edición aumentada, Laterza, Bari, 1926 [FG, C.
carc., Turi I]. Este libro de Cruce estaba entre los estudiados en el
"club de vida moral" promovido por Gramsci en 1918: cfr. la carta a
Giuseppe Lombardo-Radice publicada en Rinascita, 7 de marzo de 1964 (año XXI,
n. 10).
Para las referencias a la posición de
Croce en el prefacio de 1917 a Materialismo storico ed economia marxista cfr.
la nota 3 al Cuaderno 1 (XVI), 29; para el juicio de Croce referido por Guido
De Ruggiero, sobre la guerra mundial corno "guerra del materialismo
histórico", cfr. nota 2 al Cuaderno 1 (XVI), § 132.
Cfr. "Intorno alla storia
etico-politica", en Nuova Rivista Storica, septiembre-diciembre de 1928
(año XII, fasc. V-VI), pp. 626-29 (carta de Benedetto Croce, con comentario de
Corrado Barbagallo); "Intorno alfa storia etico-politica: discussione
seconda", en Nuova Rivista Storica, enero-febrero de 1929 (año XIII, fasc.
1), pp. 130-33 (nueva carta de Croce, con comentario de Barbagallo). En la
segunda carta Croce reconoce que su concepción de la historia como historia
ético-política era su "caballo de batalla contra el materialismo
histórico". Esta polémica Croce-Barbagallo es recordada por Gramsci,
además de en varios
puntos de
los Cuadernos, también en una carta a Tania del 18 de abril de 1932 (cfr. LC,
609).
Cfr. Benedetto Cruce, Elementi di
politica, Laterza, Bari, 1925, pp. 9-92, donde se lee que el materialismo
histórico "consideraba sustancial la vida económica y aparente, ilusión o
'superestructura', como la llamaba, la vida moral". El librito Elementi di
politica se encuentra entre los libros que Granisci tenía en Roma antes del
arresto 'y que no pidió que le fuesen enviados a Turi (cfr. LC, 263); no se
encuentra, sin embargo, entre los libros de la cárcel que han sido conservados.
El contenido de este librito de Croce fue luego reeditado en el libro .Ética e
politica, Laterza, Bari, 1931 1FG, C. carc., Turi III], donde el pasaje al que
Gramsci
se
refiere está en las pp. 273-74. En las posteriores ediciones separadas de
Elementi di politica fue omitido el escrito que contiene este pasaje.
Cfr. La Critica, 20 de septiembre de 1928
(año XXVI, fasc. V), pp. 360-62 (reseña de Benedetto Croce a Giovanni F.
Malagodi, Le ideologie poliriche, Laterza, Bari, 1928). Gramsci conocía el
libro de Malagodi que se ha conservado también entre los libros de la cárcel
[FG, C. carc., Turi I].
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 383
de la
doctrina marxista, la parte crítico-destructiva.
149 Para
Marx las "ideologías" son todo lo contrario de las ilusiones y
apariencias; son una realidad objetiva y operante, pero no son el motor de la
historia, he ahí todo. No son las ideologías las que crean la realidad social,
sino que es la realidad social, en su estructura productiva, la que crea las
ideologías. ¿Cómo habría podido pensar Marx que las superestructuras son
apariencia e ilusión? Incluso sus doctrinas son una superestructura. Marx
afirma explícitamente que los hombres toman conciencia de sus obligaciones en
el terreno ideológico, de las superestructuras,1 lo cual no es pequeña
afirmación de "realidad": su teoría quiere también ella precisamente
"hacer tomar conciencia" de las propias obligaciones, de la propia
fuerza, del propio devenir, a un determinado grupo social, Pero él destruye las
"ideologías" de los grupos sociales adversarios, que son precisamente
instrumentos prácticos de dominio político sobre el resto de la sociedad: él
demuestra cómo aquéllas carecen de sentido, porque estfín en contradicción con
la realidad efectiva, Crece se encuentra intelectualmente en mala situación. Él
<que> en el prefacio de 1917 al Materialismo storico escribió: "le
guardaremos (a Marx) <...> también nuestra gratitud, por haber cooperado
a hacernos insensibles a las seducciones < ...> de la Diosa Justicia y de
la Diosa Humanidad",2 debe ahora retroceder muchos pasos y dar una
apariencia de florida juventud a otra decrépita bruja desdentada, el
liberalismo más o menos deificado.
Este tema
del valor concreto de las superestructuras en Marx debería ser bien estudiado.
Recordar el concepto de Sorel del "bloque histórico".8 Si .los
hombres toman conciencia de su deber en el terreno de las superestructuras,
ello significa que entre estructura y superestructuras hay un nexo necesario y
vital, al igual que en el cuerpo humano entre la piel y el esqueleto: se diría
un despropósito si se afirmase que el hombre se mantiene erecto sobre la piel y
no sobre el esqueleto, y sin embargo esto no significa que la piel sea una cosa
aparente e ilusoria, tanto es así que no es muy agradable la situación del
hombre desollado. Del mismo modo sería un despropósito decir que el color de
las mejillas sea la causa de la salud y no viceversa, etcétera. (La comparación
con el cuerpo humano puede servir para hacer populares estos conceptos, como
metáfora apropiada.) No nos enamoramos de una mujer por la forma de su
esqueleto, y no obstante también esta forma, al contribuir a la armonía general
de las formas externas e incluso a la disposición de la piel, es un elemento
Gramsci se refiere aquí a un conocido
pasaje del prefacio de Marx a la Contribución a la crítica de la economía
política: "El cambio que se ha producido en la base económica trastorna
más o menos lenta o rápidamente toda la colosal superestructura. Al considerar
tales revoluciones importa siempre distinguir entre la revolución material de
las condiciones económicas de producción —que se debe comprobar fielmente con
ayuda de las ciencias físicas y naturales, y las formas jurídicas, políticas,
religiosas, artísticas o filosóficas; en una palabra, las formas ideológicas
bajo las cuales los hombres adquieren conciencia de este conflicto y lo
resuelven". C. Marx, Contribución a la crítica de la economía política,
Fondo de Cultura Popular, México, 1970, pp. 12-13. Este pasaje de Marx fue
traducido por Gramsci en la p. 3 bis del Cuaderno 7 (VII).
Cfr. Cruce Materialismo storico ed
economía marxistica, cit., p. XVI; una alusión a esta afirmación de Cruce se
encuentra también en el Cuaderno 1 (XVI), § 29, p. 16.
El
concepto de "bloque histórico" en Sorel (pero la expresión no se
halla literalmente en sus escritos) está vinculado a su concepto de
"mito". Es probable que Gramsci tuviese presente, aunque fuera
indirectamente, el siguiente pasaje de la introducción a las Reflexiones sobre
la violencia: "A lo largo de mis reflexiones, había echado de ver algo que
me parecía tan sencillo que creí que no valía la pena destacarlo: los hombres
que toman parte en los grandes movimientos sociales se imaginan su acción
inmediata en forma de batallas que conducen al triunfo de su causa. Proponía yo
denominar mitos a esas construcciones cuyo conocimiento es de tanta importancia
para el historiador: la huelga general de los sindicalistas y la revolución
catastrófica de Marx son mitos. Aduje como ejemplos notables de mitos los que
fueron edificados por el cristianismo primitivo, por la Reforma, por la
Revolución francesa y por los mazzinianos; quería yo demostrar que no hay que
tratar de analizar esos sistemas de imágenes, tal como se descompone una cosa
en sus elementos, sino hay que tomarlos en bloque en cuanto fuerzas históricas
..." (G. Sorel, Reflexiones sobre la violencia, Alianza Editorial, Madrid,
1976, p. 77). No parece que Gramsci haya tenido ocasión de releer en la cárcel
las Reflexiones sobre la violencia de Sorel; pero un resumen del pasaje citado
se encuentra en el capítulo sobre Sorel del libro de Malagodi al que se hace
referencia en este mismo parágrafo: "No hay que confundir estos estados
relativamente fugaces de nuestra conciencia voluntaria con las afirmaciones
estables de la ciencia. No hay que tratar de analizar estos 'sistemas de
imágenes' como se analiza una teoría científica, descomponiéndola en sus
elementos. Hay que 'tomarlos en bloque' como fuerzas históricas"
(Malagodi, Le ideologie politiche, cit., p. 95).
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 384
de
atracción sexual. Simple metáfora porque mientras la historia registra cambios
radicales de estructuras sociales, en el reino animal sólo puede hablarse, si
acaso, de lentísimas evoluciones.
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 26a-27a.
<16>. La teleología en el Ensayo
popular. Una observación general: las doctrinas filosóficas son presentadas
todas ellas en un mismo plano de trivialidad y banalidad, de modo que al lector
le parece que toda la cultura anterior fue una fantasmagoría de bacantes en
delirio. El método es reprobable desde muchos puntos de vista: un lector serio,
que luego amplíe sus conocimientos y profundice sus estudios, cree haber sido
objeto de una burla y rechaza todo el sistema. Es fácil aparentar haber superado
una posición rebajándola, pero se trata de un puro sofisma de palabras: la
superación se ha producido sólo en el papel y el estudioso se vuelve a topar
con la dificultad en forma terrible. La superficialidad no es un buen método
pedagógico. Presentar así las cuestiones puede tener sentido en un Voltaire,
pero no es Voltaire todo el que quiere, esto es, no es un gran artista,
La cuestión de la teleología: el Ensayo
popular presenta la teleología en sus formas más exageradas e infantiles y
olvida la solución dada por Kant;1 podría demostrarse, por tanto, cuántas
soluciones son inconscientemente "teleológicas" en el Ensayo, por
ejemplo: me parece que precisamente el capítulo sobre el "Equilibrio entre
la naturaleza y la sociedad"2 fue concebido según la teleología kantiana.
(Ver bien esta cuestión. En general recordar que todas estas notas son
provisionales y escritas a vuelapluma: hay que revisarlas y examinarlas
minuciosamente, porque sin duda contienen inexactitudes, anacronismos, falsas
aproximaciones, etcétera, que no implican daño porque las notas tienen
solamente la misión de un rápido memorandum,)3
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), pp. 48 bis-49, y 1 bis.
<17>. La inmanencia y el Ensayo
popular. Cuanto se dijo de la "teleología" puede repetirse de la
"inmanencia". En el Ensayo popular se observa que Marx adopta la
expresión "inmanencia", "inmanente", y se dice que
evidentemente este uso es "metafórico", 4 Perfectamente. ¿Pero se
explica así el significado que la expresión "inmanencia" tiene
metafóricamente en Marx? ¿Por qué continúa Marx empleando esta expresión? ¿Sólo
por un horror a crear términos nuevos? Cuando de una concepción se pasa a otra,
el lenguaje precedente permanece, pero se usa metafóricamente. Todo el lenguaje
se ha convertido en tina metáfora y la historia de la semántica es también un
aspecto de la historia de la cultura: el lenguaje es una cosa viva y al mismo
tiempo es un museo de fósiles de la vida pasada, Cuando yo empleo la palabra
"desastre" nadie puede imputarme creencias astrológicas, o
1 Véase,
N. Bujarin, Teoría del materialismo histórico, cit., cap. I: La causa y el fin
de las ciencias sociales (causalidad y finalismo),
38-50. Buena parte de este capítulo
(desde la p. 38 hasta la p. 45) fue utilizada por Gramsci en la segunda y
última entrega del curso citado de 1925 de la "escuela interna del
partido", en la sección "Teoría del materialismo histórico". El
texto de Bujarin es seguido a veces al pie de la letra, y otras veces con
cierta libertad, con algunos cortes o algunas adiciones, aunque casi siempre de
importancia secundaria. La única variante significativa es dada aquí por el
rechazo de Gramsci a emplear el término "ley" que se repite a menudo
en Bujarin, y que es sustituido casi siempre con diversas expresiones:
"normalidad", "regularidad", "relación entre causa y
efecto".
Véase N. Bujarin, op. cit., cap. V: El
equilibrio entre la sociedad y la naturaleza, pp. 116-39.
La misma advertencia, además de que en el
texto C es repetida con una más amplia motivación al principio del Cuaderno 8
(XXVIII),
p, 1
Véase N. Bujarin, op, cit., p. 45:
"Es útil señalar que los elementos teleológicos que figuran en las
formulaciones de Marx y Engels deben ser consideradas corno meras formas
metafóricas y estéticas de expresión ..." La observación no concierne pues
directamente al uso de los términos inmanencia e inmanente, sino que estando
contenida en el § 3 (cap. I), titulado Doctrina del finalismo (teleología) en
general y crítica de esta doctrina, puede autorizar indirectamente la
interpretación de Gramsci.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 385
cuando
digo "por Júpiter" nadie puede creer que yo sea adorador de las
divinidades paganas; sin embargo esas expresiones son una prueba de que la
civilización moderna es también una evolución del paganismo y de la astrología.
La expresión "inmanencia" en Marx tiene un significado preciso y esto
es lo que había que definir: en realidad esta definición habría sido
verdaderamente "teoría". Marx continúa la filosofía de la inmanencia,
pero la depura de todo su aparato metafísico y la conduce al terreno concreto
de la historia. El uso es metafórico sólo en el sentido de que la concepción ha
sido superada, ha sido desarrollada, etcétera. Por otra parte, la inmanencia de
Marx ¿es una cosa completamente nueva? ¿Acaso no se encuentran rastros en la
filosofía preceldente? En Cliordano Bruno, por ejemplo, creo que se encuentran
rastros de tal concepción.1 ¿Conocía Marx a Bruno? ¿O estos elementos de Bruno
pasaron a la filosofía clásica alemana? Problemas todos ellos que hay que ver
concretamente,
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 43.43 bis.
151
<18>. La técnica del pensar. Véase
F. Engels: Prefacio al Anti-Dühring (39 edición, Stuttgart, 1894, p. XIX): que
"el arte de operar con conceptos no es innato o dado en la conciencia
común, sino que es un trabajo técnico del pensamiento, que tiene una larga
historia, ni más ni menos que la investigación experimental de las ciencias
naturales" (citado por Croce, Materialismo storico ed economía marxistica,
1921, IV, p. 31).2 Este concepto de Engels es citado por mi en varias notas)3
Ver el texto original de Engels, parafraseado por Croce, el cual señala entre
paréntesis que este concepto no es "peregrino", o sea que ya era cosa
de sentido común antes de Engels. Para mí no se trata del hecho de la mayor o
menor originalidad de la afirmación de Engels, sino de su importancia y del
lugar que ocupa en el materialismo histórico. Me parece que hay que remitirse a
él para— entender lo que quiere decir Engels cuando escribe que después de
Marx, de la vieja filosofía queda, entre otras cosas, la lógica formal, afirmación
que Croce reproduce en su ensayo sobre Hegel con un signo de admiración4. El
estupor de Croce en cuanto a la "rehabilitación" de la lógica formal
implícita en la afirmación de Engels, debe de haber estado vinculado a su
doctrina de la técnica en el arte, por ejemplo, pero la comparación, en este
caso, sería sumamente falaz. Si puede existir un artista que no conozca nada de
la elaboración técnica precedente, no se puede decir lo mismo en la esfera de
la ciencia y del pensamiento, en la que existe progreso y debe existir
1 Sobre
algunos aspectos de la filosofía de Giordano Bruno, que pueden considerarse
como gérmenes de la concepción marxista de la historia, Rodolfo Mondolfo había
llamado la atención en el artículo ya citado, en polémica con Corrado
Barbagallo ("Razionalitá e irrazionalitá della Storia" en Nuova
Rivista Storica, enero-febrero de 1930, cit.), Por otra parte, de Bruno como
anticipador del pensamiento de Marx, el propio Mondolfo se había ocupado ya en
uno de los ensayos recogidos en Sulle orine di Marx, conocido por Gramsci; cfr.
Rodolfo Mondolfo. Sulle arme di Marx, 34 ed., vol. II, Cappelli, Bolonia, 1924,
pp. 32-49 IFG f.
La cita de Engels entre comillas, tomada
de un texto parafraseado en la obra citada por Croce (p. 31) no es textual. En
particular la expresión "trabajo técnico del pensamiento" no es
traducción fiel del texto de Engels. Véase la versión en español del texto
original en F. Engels, ed. Grijalbo, México, 1964, p. xxxviii: "En todo
caso, la ciencia de la naturaleza ha llegado ya al punto en el cual no puede
seguir sustrayéndose a la concepción de conjunto dialéctica. Y se facilitará su
propio proceso si no olvida que los resultados en los cuales se compendian sus
experiencias son conceptos, y que el arte de operar con conceptos no es innato,
ni tampoco está dado sin más con la corriente consciencia cotidiana, sino que
exige verdadero pensamiento, el cual tiene a su vez una larga historia de
experiencias; ni más ni menos que la investigación empírica de la
naturaleza".
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 153, en
particular pp. 98-99 bis.
Cfr. Croce, Saggio sullo Hegel cit., p.
136: "Pasando de la extrema derecha a la extrema izquierda, y
deteniéndonos por un instante en un escritor que en los últimos tiempos ha sido
muy divulgado e incluso discutido en Italia, a Federico Engels (el amigo y
colaborador de Carlos Marx), se puede ver cómo liquidaba la filosofía,
resolviéndola en las ciencias positivas, y salvando sólo de ella 'la doctrina
del pensamiento y de sus leyes: la lógica formal (!) y la dialéctica'. Para el
texto de Engels recordado por Croce véase a Engels en el Antidühring, cit., p.
11: "Desde el momento en que se presenta a cada ciencia la exigencia de
ponerse en claro acerca de su posición en la conexión total de las cosas y del
conocimiento de las cosas, se hace precisamente superflua toda ciencia de la
conexión global. De toda la anterior filosofía no subsiste al final con
independencia más que la doctrina del pensamiento y de sus leyes, la lógica
formal y la dialéctica. Todo lo demás queda absorbido por la ciencia positiva
de la naturaleza y de la historia."
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 386
progreso
de método y de técnica lo mismo que en las ciencias experimentales. La cuestión
que se plantea tiene que ver con el lugar que esta técnica debe ocupar en el
cuadro de la ciencia del pensamiento: si se toma el ejemplo de la dialéctica,
la importancia de este lugar resaltará de inmediato. La dialéctica es también
una técnica y es precisamente como tal que halla dificultades para ser aceptada
por muchos filósofos; pero es también un nuevo pensamiento, una nueva
filosofía. ¿Puede separarse el hecho técnico del hecho filosófico? En la
Critica de Croce se han publicado muchos comentarios que demuestran esta
incomprensión de la técnica dialéctica y de la nueva manera de pensar,
Me parece
que ya en otro lugar señalé1 la importancia que tiene la técnica del
pensamiento en la construcción de un programa didáctico: tampoco aquí puede
hacerse un parangón entre la técnica del pensamiento y las viejas retóricas.
Éstas ni creaban artistas, ni creaban el gusto, ni daban criterios para
apreciar la belleza: eran inútiles en sí y si tenían resultados era por la obra
viviente del maestro. La técnica del pensamiento no creará ciertamente grandes
filósofos, pero dará criterios de juicio y corregirá las deformaciones del modo
de pensar del sentido común. Sería interesante tina comparación entre la
técnica del sentido común, de la filosofía del hombre de la calle, y la técnica
del pensamiento moderno más desarrollado.
152
También a este respecto es válida la observación de Macaulay sobre las
debilidades lógicas de la cultura que se formó por la vía oratoria y
declamatoria2 Todo este asunto debe ser bien estudiado, después de haber
recogido todo el material posible sobre el tema. (Ver también las doctrinas de
los pragmáticos sobre el lenguaje como causa de error —el librito de
Prezzolini—3 y las cuestiones planteadas por Pareto sobre el mismo tema.)4 Se
trata en parte de una propedéutica (pero no sólo de esto, porque la imagen de
"instrumento" técnico puede conducir a error y entre
"técnica" y "pensamiento en acto" existe más identidad que
la que existe en las ciencias entre "instrumentos materiales" y
ciencia propiamente dicha): un astrónomo que no supiera servirse de sus
instrumentos no se iría un astrónomo, por más que entre "instrumentos
astronómicos" y astronomía las relaciones seana exteriores y mecánicas. Un
poeta puede no saber leer ni escribir: en cierto sentido también un pensador
puede hacerse leer y escribir todo lo que le interesa de los otros y lo que él
ha pensado. El leer y el escribir se refieren a la memoria, son una ayuda de la
memoria. La técnica del pensamiento no puede ser parangonada con estas cosas,
por lo cual puede decirse que importa enseñar esta técnica como importa enseñar
a leer y escribir, sin que ello interese a la filosofía, así como el leer y
escribir no interesa al poeta como tal.
En el manuscrito: “son”.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 55-56 bis,
<19>. El "instrumento
técnico" en el Ensayo popular. Ya anteriormente redacté algunas notas
sobre este tema5. Sin embargo, hay que ver no sólo las afirmaciones más
evidentemente erradas (como aquella del instrumento técnico y la música)6 sino
la concepción general del
Cfr. el ya citado § 153 del Cuaderno 1
(XVI).
2 Cfr.
Cuaderno 1 (XVI), § 122.
3 Cfr.
Giuseppe Prezzolini (Giuliano il Sofista), linguaggio come causa d'errore, H.
Bergson, G. Spinelli, Florencia, 1904 (Biblioteca del Leonardo, n. 2); citado
también en el § 42 de este mismo Cuaderno. De este librito de Prezzolini se
ocupó también Croce en una reseña publicada en La Crítica, marzo de 1904 (año
11, fasc. 2), pp. 150-53, luego reeditada en Conversazioni critiche, Serie
prima, cit., pp. 105-7. No parece, sin embargo, que Gramwi —no obstante conocer
este libro de Crece— haya tomado en cuenta esta resella.
4 Esta
referencia a Pareto, que reaparece también en el subsiguiente § 42, es repetida
menos incidentalmente en el Cuaderno 7 (VII), § 36. (Para las fuentes cfr. la
nota 4 a este último parágrafo.)
5 Cfr. en
particular el precedente § 12; pero alusiones incidentales también en otras
notas 6 Véase N. Bujarin, Teoría del materialismo histórico, cit., pp.196, 201,
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 387
"instrumento
técnico".1 que está equivocada en su conjunto. En su ensayo sobre Loria,2
Croce señala cómo fue precisamente el altivo Achille quien sustituyó
[arbitrariamente] la expresión marxista "fuerzas materiales de
producción" por la otra de "instrumento técnico" (en las pp.
39-40 del Materialismo storico ed economía marxistica hay una comparación entre
el fragmento del prefacio a la Crítica de la economía politica en el que se
desarrollan los principios del materialismo histórico y un fragmento del libro
de Loria La terra e il sistema sociale, prelusión —Verona, Drucker, 1892— en el
que la sustitución se hace de manera risible),3 Este método loriano halló luego
su coronación en el artículo sobre la "influenza sociale
dell'aeroplano",4 que me parece comienza precisamente con la repetición de
estas palabras generales sobre la importancia fundamental del instrumento
técnico.
Croce
señala que Marx puso frecuentemente de relieve la importancia histórica de los
inventos técnicos e invocó una historia de la técnica (Das Kapital, 1, 143 n.,
335-6 n.., no se dice de cuál edición pero debe de ser la de Kautsky), pero no
se le ocurrió jamás hacer del "instrumento técnico" la causa única y
suprema del desarrollo económico. El fragmento de la Contribución a la Crítica
de la economía política contiene las expresiones "grado de desarrollo de
las fuerzas materiales de producción", "modo de producción de la vida
material", "condiciones económicas de la producción" y
similares, las cuales ciertamente afirman que el desarrollo económico es
determinado por condiciones materiales, pero no las reducen únicamente a la
"metamorfosis del instrumento técnico", Croce añade que Marx no se
propuso nunca esta investigación en torno a la causa última de la vida
económica. "Su filosofía no era tan barata. No había 'coqueteado' en vano
con la dialéctica de HegeI, para ir luego a buscar las 'causas últimas'.5 (Toda
una serie de cuestiones que estudiar.)
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 43 bis-44 bis.
153
<20>. Croce y Marx. El valor de las
ideologías (véanse notas precedentes). En el librito Materialismo storico ed
economia marxistica, en la p. 93: "Semejante concepción (derecho natural,
estado natural, etcétera, del siglo XVIII),6 resulta atacada, en verdad, sólo
de refilón por la crítica de Marx, el cual, analizando el concepto de
naturaleza. demostraba que éste era el complemento ideológico del desarrollo
histórico de la burguesía, un arma potentísima de la que ésta se valió contra
los privilegios y las opresiones, que luchaba por destruir, Aquel concepto
podría haber surgido como instrumento para un fin práctico y ocasional y ser al
mismo tiempo no menos intrínsecamente verdadero", etcétera.
Aparece
aquí el mismo prejuicio contra el valor intrínseco de las ideologías o el
prejuicio
En el capítulo VI de su libro (sobre todo
en el apartado 3) Bujarin se ocupa del "sistema técnico de la
sociedad" que constituye "el aparato de trabajo humano de la
sociedad" (Ibid., p. 157).
Cfr. Crece, Le teorie storiche del prof.
Loria, en Materialismo storico ed economía marxistica, cit., pp. 21-54,
Cfr. ibid., pp. 39-40. Los dos pasajes de
Marx y Loria, confrontados aquí por Croce, son reproducidos por Gramsci más
ampliamente en el correspondiente texto C.
Cfr. nota 2 al Cuaderno 1 (XVI), § 25.
Cfr. Croce, Materialismo storico ed
economía marxistica, cit., p. 41: "Pero, si bien él [Marx] ha puesto de
relieve en otro lugar la importancia histórica de las invenciones técnicas, e
invocado una historia de la técnica en nota; El Capital, FCE, México, 1972, t.
1, p. 303n] no se le ocurrió nunca hacer del 'instrumento técnico' la causa
única y suprema del desarrollo económico. 'Grado de desarrollo de las fuerzas
materiales de producción', 'modo de producción de la vida material',
<condiciones económicas de la producción', estas y parecidas expresiones que
se encuentran en el pasaje antes mencionado, afirman ciertamente que el
desarrollo económico está determinado por condiciones materiales, pero en
absoluto reducen todas ellas a la única 'metamorfosis del instrumento técnico',
Tampoco Marx se propuso nunca esta investigación en torno a la causa última de
la
vida
económica. Su filosofía no era tan barata. No había 'coqueteado' en vano con la
dialéctica de Hegel, para ir luego a buscar las últimas'. Para la referencia a
los pasajes de El Capital de Marx, citados por Croce en nota, según una edición
no identificable, cfr. Karl Marx, Capitale, libro 1, traducción dr D.
Cantimori, cd, Riuniti, Roma, 1964, 5 pp. 414-15, nota 89.
El inciso explicativo entre paréntesis es
de Gramsci, sobre la base del contexto del pasaje citado por Croce
(Materialismo storico y economia marxistica, cit., p. 93).
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 388
de que
Marx negase este valor: en realidad lo intrínseco de esta ideología era su
carácter histórico de utilidad de clase, por lo tanto muy real y de mucho valor
(revisar en su caso este pasaje de Croce).
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 27a-28.
<21>. La técnica del pensar.
"Los instrumentos mentales y morales de que el hombre dispone son siempre
los mismos: la observación, el experimento, el razonamiento inductivo y
deductivo, la habilidad manual y la fantasía inventiva, Según el método con que
son usados estos medios se tiene una orientación empírica o científica de la
actividad humana, con esta diferencia entre ambas: que el segundo es mucho más
rápido y tiene un rendimiento mucho mayor" (Mario Camis,
"L'aeronautica e le scienze biologiche", en Nuova Antologia del 16 de
marzo de 1928).1
Razonar
simplistamente. Ejemplos de este razonamiento que, según la opinión común, es
el modo de razonar de la gran mayoría de los hombres (el sentimiento o el
interés inmediato turban el proceso lógico). Ejemplo del razonamiento de
Babbitt sobre las organizaciones sindicales: "Una buena asociación obrera
es una buena cosa porque impide los sindicatos revolucionarios que destruirían
la propiedad. Pero nadie debe ser obligado a entrar en una asociación. Todos
los agitadores laborales que tratan de forzar a los individuos a entrar en una
asociación deberían ser ahorcados. En suma, dicho sea entre nos, sería preciso
no permitir ninguna asociación; y como ésta es la mejor manera de combatirlas,
todo hombre de negocios debería pertenecer a una asociación de empresarios y a
la Cámara de Comercio. La unión hace la fuerza. Por eso todo solitario egoísta
que no forma parte de la Cámara de Comercio debería ser obligado a
afiliarse" (cfr. Babbitt de Sinclair Lewis, ed. Stock, 1930).2
El razonamiento de Don Ferrante es
impecable formalmente, pero errado en las premisas de hecho y en la presunción
del razonador, de donde brota el sentido humorístico.
El modo
de razonar de Ilich en la novela de Tolstoi: La muerte de Iván Ilich (Los
hombres son mortales, Caio es un hombre, Caio es mortal, pero yo no soy Caio,
etcétera).3
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 56 bis-57.
<22>. Croce y Marx. El valor de las
ideologías. Los fenómenos de la actual descomposición del parlamentarismo
pueden dar un ejemplo para la discusión sobre el valor de las superestructuras
y de la morfología social (cuestión de la crisis de autoridad, etcétera: ver
notas dispersas).4
Cfr. Nuova Antología, 16 de marzo de 1928
(año LXIII, fasc. 1344), pp. 229-37; el pasaje citado por Gramsci está en la p.
229.
Se trata de una traducción francesa que
Gramsci tuvo en la cárcel; Sinclair Lewis, Babbitt, Roman, trad. del inglés por
Maurice Rémon, préfacio de Paul Morand, Librairie Stock, París, 1930 lFG, C.
carc., Turi El mismo titulo está en una lista de libros consignados a Carlo el
13 de marzo de 1931, según un apunte del Cuaderno 2 (XXIV), p. 163 (cfr. DC).
El "razonamiento" de
Babbitt
sobre las asociaciones sindicales está en la p. 50 de la citada edición
francesa. Para un juicio sobre este libro de Lewis cfr. Cuaderno 5 (IX), § 105,
y Cuaderno 6 (VIII), § 49.
Cfr. el comienzo del cap. VI del relato
de Tolstoi "La muerte de Iván Ilich": "Iván Ilich veía que se
estaba muriendo y se encontraba sumido en constante desesperación. En el fondo
de su alma lo sabia, pero no sólo se había habituado a la idea, sino que,
simplemente, no lo comprendía, le era imposible comprenderlo. El ejemplo de
silogismo que había estudiado en la Lógica de Kizevérter: 'Cayo es hombre, los
hambres son mortales, luego Cayo es mortal', le pareció toda su vida correcto
con relación a Cayo, pero no con relación a sí mismo. Se trataba de Cayo como
hombre en general, y eso resultaba totalmente justo; pero él no era Cayo ni
hombre en general, sino que siempre fue un ser distinto por completo del
resto" (León Tolstoi, La muerte de Iván
Ilich,
ed. Ultramar, Madrid, 1980, pp. 55-56.)
El relato
"La muerte de Iván Ilich" se hallaba incluido en uno de los libros de
Tolstoi que Gramsci tenía en la cárcel: Leone
Tolstoi,
La tempesta di neve ed aitri racconti, trad. de Ada Prospero, cd.
"Madia", Turín, 1928 CG: Guilarza, C. Carel.
Cfr. en particular Cuaderno I (XVI), §
48, y los otros parágrafos del mismo Cuaderno retomados luego en el texto C del
Cuaderno 13 (XXX), § 37.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 389
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), p. 28.
58
<23>. El Ensayo popular y las leyes
sociológicas. Las llamadas leyes sociológicas, asumidas como causa, no tienen,
por el contrario, ningún alcance causativo: no son más que un duplicado del
hecho mismo observado. Se describe el hecho o una serie de hechos, se extrae
con un proceso de generalización abstracta una relación de semejanza, se la
llama ley y luego se asume esta supuesta ley en función de causa. Pero, en
realidad ¿qué es lo que se encuentra de nuevo? Absolutamente nada: se trata
sólo de dar nombres nuevos a cosas viejas, pero el nombre no es una causa,1
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 41.
155
<24>. La restauración y el
historicismo. El periodo de la Restauración elabora el "historicismo"
según dos líneas de desarrollo: en la realidad efectiva e ideológicamente. En
la realidad efectiva en cuanto que "conserva" una gran parte de las
conquistas del periodo anterior, o sea que reconoce el predominio de la gran
burguesía y pone en práctica su programa "civil": ideológicamente en
cuanto que, por esta misma razón, debe desarrollar su propia filosofía
política, que justifique su posición, criticando el programa
"pequefioburgués" de la revolución, o sea aquel conjunto de
"instrumentos prácticos" a través de los cuales fue posible obtener
la unidad popular en torno a la misma burguesía (o sea aquel conjunto de
principios ideológicos que formaron la parte más característica del
racionalismo político francés y de los llamados principios del 89). La
jerarquía político-social por la que los intelectuales pequeñoburgueses están
en el ápice del gobierno popular, es sustituida por otra jerarquía en la que el
gobierno está en manos de la aristocracia y de los intelectuales asimilados: el
consenso [directo] de las clases populares a es sustituido por el consenso
indirecto o sea la pasividad política (sufragio universal-sufragio censatario).
La lucha ideológica en este terreno genera la concepción historicista: los
teóricos del ancien régime están bien situados para ver el carácter abstracto,
antihistórico de las ideologías pequeñoburguesas: pero ellos generan su
contrario, un historicismo "popular" que critica tanto la ideología
pequeñoburguesa como la ideología "aristocrática", explicando ambas y
explicándose a "sí mismo" lo que representa el máximo
"historicismo", la liberación total de cualquier
"ideologismo", la conquista real del mundo histórico, o sea el inicio
de una nueva civilización original. 2 Hay que estudiar todas estas corrientes
de pensamiento en sus manifestaciones concretas: 1] como corriente filosófica
2] como corriente historiográfica 3] como corriente política. En la corriente
filosófica hay que entender no sólo a los filósofos sistemáticos sino a todos
los escritores que dentro de una u otra rama de las ciencias afirman el
"historicismo" explícita o implícitamente: [además de en la
historiología,] en la economía, en la moral, en la ciencia de la política,
etcétera. En la corriente historiográfica, los historiadores que en sus
estudios concretos son "historicistas". En la corriente política
(ciertamente la más compleja, porque todos los grandes políticos activos han
sido implícitamente "historicistas", incluso cuando han justificado
sus empresas según las ideologías difundidas en su época) todas las
afirmaciones de "historicismo" y su contradecirse con las ideologías
difundidas y los intentos de explicarlas mediante éstas.
En el manuscrito: “pueblos”.
1 Las
observaciones contenidas en este parágrafo fueron vinculadas por el mismo
Gramsci al precedente § 13: "Notas y observaciones críticas sobre el
Ensayo popular".
La alusión al marxismo se aclara de
manera explícita en el correspondiente texto C, que en general está
notablemente reelaborado respecto al texto original.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 390
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), pp.14 bis-15.
<25>. Notas sobre el Ensayo
popular. ¿Qué entiende por "materia" el Ensayo popular? En un ensayo
popular más aún que en un libro para "especialistas", hay que definir
con exactitud no sólo los conceptos fundamentales, sino toda la terminología,
para evitar las causas de error que provienen de las acepciones populares y
vulgares de las palabras. Es evidente que para el materialismo histórico, la
"materia" no debe ser entendida ni en su significado tal como resulta
de las ciencias naturales (física, química, mecánica, etcétera: ver estos
significados y su desarrollo histórico) ni en su significado tal como resulta
de las diversas metafísicas materialistas.
156 Las
propiedades físicas (químicas, mecánicas, etcétera) de la materia son
consideradas, ciertamente, pero sólo en cuanto que se convierten en
"elemento económico" de la producción. La materia, pues, no es
considerada como tal, sino como social e históricamente organizada para la
producción, como relación humana. El materialismo histórico no estudia una
máquina para establecer la estructura físico-químico-mecánica de sus
componentes naturales, sino en cuanto que es objeto de producción y de
propiedad, en cuanto que en ella se halla cristalizada una relación social y
ésta corresponde a un periodo histórico determinado. El conjunto de las fuerzas
materiales de producción es el elemento menos variable en el desarrollo
histórico, es aquel que una y otra vez puede ser medido con exactitud
matemática, que puede dar lugar por lo tanto, a una ciencia experimental de la
historia, en el bien preciso sentido en que se puede hablar de
"experimental" en la historia. La variabilidad del conjunto de las
fuerzas [materiales] de producción es también mensurable y se puede establecer
con cierta precisión cuando su desarrollo pasa de cuantitativo a cualitativo.
El conjunto de las fuerzas materiales de producción es al mismo tiempo
"toda la historia pasada cristalizada" y la base de la historia
presente y futura, es un documento y una fuerza activa real, Pero el concepto
de actividad de estas fuerzas materiales no puede confundirse con el de
actividad en el sentido físico o metafísico. La electricidad es históricamente
activa, no como pura fuerza natural, sino como elemento de producción dominado
por el hombre e incorporado en el conjunto de las fuerzas materiales de
producción, objeto de propiedad. Como fuerza natural la electricidad existía ya
antes de su reducción a fuerza de producción, pero no actuaba en la historia,
no era elemento histórico, de la historia humana (no de la historia natural y
por lo tanto en medida determinada también por la historia humana, en cuanto
que la historia humana es una parte de la historia natural).
Estas
observaciones sirven para hacer entender cómo el elemento causal tomado de las
ciencias naturales para explicar la historia, es un retorno a la vieja
historiografía ideológica (idealista o materialista): cuando se dice, como en
el Ensayo popular, que la nueva teoría atómica destruye el individualismo (las
robinsonadas),1 se incurre precisamente en esta desviación. ¿Qué significa esta
comparación de la política con las ciencias naturales? ¿Que la ciencia explica
la historia? ¿Que las leyes de una determinada ciencia natural son idénticas a
las leyes de la historia? ¿O bien significa que, siendo todo el conjunto de las
ideas científicas una unidad, puede reducirse una ciencia a otra? Pero en este
caso, ¿por qué este [determinado] elemento de la física y no otro cualquiera
debe ser el reducible a la unidad de la concepción del mundo?
Pero en
realidad, éste es sólo uno de tantos elementos del Ensayo popular que
demuestran
Cfr. Bujarin, Teoría del materialismo
histórico, cit., p. 340: "La revolución en la teoría sobre la estructura
de la materia ha cambiado radicalmente la concepción del átomo en tanto que
unidad absolutamente aislada. Ahora bien, es precisamente esta concepción del
átomo la que se trasladaba al individuo Cátenlo' e `individuo' se dicen en ruso
con una misma palabra: 'indivisible'). Las 'Robinsonadas' en las ciencias
sociales corresponden exactamente a los átomos de la mecánica antigua. Sin
embargo, en el dominio de las ciencias sociales se trata precisamente de acabar
con las `Robinsonadas' ".
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 391
el
superficial planteamiento del problema del materialismo histórico, el no haber
sabido dar a esta concepción su autonomía científica y la posición que le
corresponde frente a las ciencias naturales o, [peor aún], a aquel vago
concepto de "ciencia" en general que es propio de la concepción
vulgar del pueblo.
¿Es la teoría atómica moderna una teoría
"definitiva", establecida de una vez por todas? ¿O acaso no es
también ella simplemente una hipótesis científica que podrá ser superada, esto
es, absorbida en una teoría más vasta y comprensiva? Así pues, ¿por qué la
referencia a esta teoría debería ser definitiva y poner fin a la cuestión del
individualismo y a las robinsonadas? (Aparte del hecho de que las robinsonadas
son simples esquemas prácticos construidos para indicar una tendencia o para
una demostración mediante el absurdo.) Pero hay otras cuestiones: si la teoría
del átomo fuese lo que pretende el Ensayo popular, dado que la sociedad ha
cambiado durante su desarrollo, ¿a cuál periodo se refiere la explicación
ligada a esta teoría? ¿A todos los periodos indistintamente? Pero entonces la
historia habría sido siempre igual y los hombres habrían tenido siempre una
misma forma de agrupación. ¿O bien esta teoría justifica una ley de tendencia?
¿Pero qué significaría eso? Por lo que respecta a su objeto, los átomos, la
teoría de los átomos es buena para todas las épocas y para todos los lugares,
pero en la historia, ¿es igual para todas las épocas y para todos los lugares
una teoría extraída de la de los átomos? ¿O acaso no podría pensarse también lo
contrario, esto es, que la teoría de los átomos ha sido, ella misma, influida
por la historia humana, o sea, que se trata de una superestructura?
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), pp. 45-46 bis.
<26>. El Ensayo popular y la “causa
última”. Errónea interpretación del materialismo histórico que es dogmatizado y
cuya investigación es identificada con la investigación de la causa última o
única, etcétera.1 Historia de este problema en el desarrollo de la cultura: el
problema de las causas últimas es precisamente nulificado por la dialéctica.
Contra este dogmatismo ya puso en guardia Engels en algunos escritos de sus
últimos años (cfr. las dos cartas de Engels sobre el materialismo histórico traducidas
al italiano).2
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), p. 46 bis.
<27>. Teleología. De las Xenie de
Goethe: "Il teleologo. / Il Creatore buono adoriamo del mondo, che, quando
/ il sughero creò, inventò insieme il tappo" (trad. de B. Croce).*
*
"El teleólogo. / Al buen Creador del mundo adoramos, que, cuando / el
alcornoque creó, inventó juntamente el tapón de corcho,"
Croce —en
su libro, Goethe, p. 262— anota: "Contra el finalismo extrínseco,
generalmente aceptado en el siglo XVIII, y que Kant había criticado
recientemente sustituyéndolo por un más profundo concepto de la
finalidad."3
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), p. 49.
158
Esta observación aparece vinculada al
segundo párrafo del precente § 19.
Se trata de dos cartas publicadas en 1895
por el Sozialistische Akademiker, dirigidas respectivamente a Joseph Bloch el
21 de septiembre de 1890 y a Heinz Starkenburg el 25 de enero de 1894;
traducidas al italiano en el opúsculo Due lettere di Federico Engels sulla
interpretazione materialistica della storia, Mongini, Roma, 1906, incluido
luego en el IV tomo de las Opere de Marx-Engels-Lassalle, 2a. ed. Societá
Editrice Avanti, Milán, 1922 [FG1. Una nueva traducción italiana, parcial, de
estas dos
cartas
está en Marx-Engels, Opere scelte, cit., pp. 1242-44, 1251-54. Estas dos cartas
de Engels se citan también por Croce en Materialismo storico ed economía
marvistica, cit., pp. 11-12.
Cfr. Henedetto Croce, Goethe, con una
selección de las poesías nuevamente traducidas, 2a. ed. revisada, Laterza,
I3ari, 1921. Con toda probabilidad este libro se cuenta entre los que Gramsci
tuvo en Turi, pero no ha sido conservado entre los libras de la cárcel.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 392
<28>. Antonino Lovecchio, Filosofia
della prassi e filosofia dello spirito, Palmi, Zappone, 1928, pp. 112, L. 7. De
la reseña publicada en ICS por Giuseppe Tarozzi (junio de 1928)1 extraigo estas
informaciones: el libro consta de dos partes, una sobre el materialismo
histórico, otra sobre el pensamiento de B. Croce, que están vinculadas entre si
dada la contribución de Croce a la crítica del marxismo; la parte final se
titula "Marx e Croce". Discute las tesis [sobre el marxismo] especialmente
de Antonio Labriola, Croce, Gentile, Rodolfo Mondolfo, Adelchi Baratono,
Alfredo Poggi. Es un crociano. El librito es un esbozo, lleno de muchos y no
leves defectos de forma. Ver manera de obtenerlo.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), p. 5.
<29>. Maquiavelo. En una reseña de
Giuseppe Tarozzi del ler, volumen sobre la Costituzione musa de Mario Sertoli
(Florencia, Le Monnier, 1928, en 8a, pp. 435, L. 50), encuentro citado un libro
de Vorlünder, Von Machiavelli bis Lenin, sin más indicaciones.2 No sé quién
pueda ser Vorländer ni qué valor posea su libro (cfr. la reseña sobre
Maquiavelo publicada en 1929 por "Nuovi Studi").3
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), p. 14a.
<30>.
El libro de De Man. Reseña de Paolo Milano en ICS de septiembre de 1929.4
Distingue en la obra de De Man dos aportaciones: <1º> la masa de
observaciones psicológicas sobre las fases de desarrollo, las desviaciones, las
reacciones contradictorias del movimiento obrero y socialista en años
recientes, una sagaz colección de datos y documentos sociales, en suma; el
análisis de la evolución reformista de las masas obreras por un lado y el de
los grupos patronales por el otro, según Milano, es rico y satisfactorio;
<2º> y la discusión teórica de la que debería resultar la
"superación del marxismo" (exactamente para De Man el
"repudio" del marxismo). Para De Man la concepción del materialismo
histórico, en el fondo mecanicista y racionalista, es superada por las
investigaciones más recientes, que han asignado a la concatenación racional
solamente un lugar, y ni siquiera el más relevante, en la serie de los
motivadores de las acciones humanas. La ciencia moderna (!) ha sustituido victoriosamente
(!) la reacción mecánica (!) de la dialéctica marxista por una reacción
psicológica, cuya intensidad no es proporcional a la causa agente. Para Milano:
"Ya resulta claro que cualquier crítica a la concepción marxista de la
Historia conduce automáticamente a plantear la oposición entre interpretación
materialista e interpretación idealista del mundo y a asignar en sustancia una
prioridad al ser o al conocer". De Man ha rehuido este problema o más bien
se ha detenido a medio camino, declarándose a favor de una concepción de los
actos humanos como generados por “motivadores psicológicos” y por “complejos”
sociales; o sea, De Man está influido por la psicología freudiana, sobre todo a
través de las aplicaciones a las doctrinas sociales, intentadas por Adier (¿Max
Adler? ¿en qué escritos?).5
159
Observa Milano: "Se sabe, por lo demás, qué inseguro terreno es la
psicología en las
Cfr. L'Italia che Scrive, junio de 1928
(año XI, n. 6), p. 156.
Cfr. L'Italia che Scrive, agosto de 1928
(año XI, n. 8), p. 212, Pero el autor de la reseña es Alfredo Poggi. Para el
libro citado sobre Vorliinder, estudioso neokantiano, conocido también por
otros estudiosos sobre el marxismo, cfr. Karl Vorliinder, Von Machiavelli bis
Lettin. Neuzeitliche Staals und Geselleschaftstheorien, Meyer, Leipzig, 1926.
En realidad en el fasc. 1 de 1929 (vol.
II) de la revista Nuovi Studi di Dirimo, Economia e Politica, pp. 46-57, se
encuentra sólo la cuarta y última parte de una reseña de Felipe Battaglia,
"Studi sulla politica di Macchiavelli"; las primeras tres partes
están en la misma revista: vol. 1, fasc. I (noviembre de 1927), pp. 36-47; vol.
I, fasc. II (enero de 1928), pp. 122-31; vol. I, fasc. VI
(septiembre
de 1928), pp. 376-84.
Cfr. L'Italia che Scrive, septiembre de
1929 (año XII, n. 9), pp. 269-70.
Se trata naturalmente no del
austromarxista Max Adler, sino del médico vienes Alfred Adler, entonces
seguidor y después adversario de Freud.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 393
investigaciones
históricas: tanto más equívoco en investigaciones del tipo de ésta de la que se
habla. En realidad, los fenómenos psicológicos se prestan a ser indicados unas
veces como tendencias volitivas y otras corno hechos materiales: entre estas opuestas
interpretaciones oscila también De Man, y evita por lo tanto una toma de
posición frente al punto crucial de la oposición. El lector avisado sacará la
conclusión de que lo verdaderamente psicológico es el origen de la obra de De
Man: nacida de una crisis de fe y de la constatación de la insuficiencia de las
doctrinas marxistas integrales para explicar los fenómenos que se habían
ofrecido a la observación del autor durante su insignificante trabajo político.
No obstante las óptimas intenciones, el tenor del libro no supera esta
documentada y movida constatación ni llega a una refutación teórica en el plano
adecuado y con el vigor necesario". Y concluye: "La prueba definitiva
nos la da el último capítula, en el que el tratamiento querría concluirse con
la recomendación de una actitud política práctica. De Man, evitando igualmente
los dos extremos de una táctica de toma del poder y de un apostolado
exclusivamente idealista, aconseja una educación genérica de las masas y con
ello se sitúa fuera de aquel socialismo del cual, sin embargo, toda la obra se
había declarado fiel e iluminado seguidor". La crítica es notable y aguda,
dado el carácter de! escritor, más bien literato, por cuanto me consta.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 76.76 bis.
<31>. De Georges Sorel [véase p.
78],1 La Nuova Antologia del 1º de diciembre de 1928 publica un largo artículo
(desde la p. 289 hasta la p. 307) titulándolo "Ultime meditazioni (Serbio
postumo inedito)".2 Se trata de un ensayo, escrito en 1920, que debía
servir de prefacio a una recopilación de artículos publicados desde 1910 hasta
1920 en periódicos italianos y que aún no ha sido publicada (en 1929 parecía
inminente su publicación por la Casa Editorial "Corbaccio" de Milán,
a cargo de Mario Missiroli, pero hasta el momento — septiembre de 1930— nada se
ha hecho y probablemente ya no se hará nada,3 porque en Italia el renombre de
Sorel —basado en una serie de equívocos más o menas desinteresados— ha decaído
mucho y existe ya una literatura antisoreliana),
El ensayo
resume todas las virtudes y todos los defectos de Sorel: es tortuoso,
irregular, incoherente, superficial, profundo, etcétera: pero ofrece o sugiere
puntos de vista originales, encuentra nexos nunca antes imaginados, obliga a
pensar y a profundizar. ¿Cuál es el significado exacto de la conclusión del
ensayo de Sarel?4 Éste destaca claramente en todo el artículo, y hace reír la
notita introductoria de la Nuova Antología, que concluye con estas palabras:
". un escritor, que otorgó a la Italia de la posguerra la primacía
intelectual y política en Europa". ¿A cuál Italia? Algo podría decir a
propósito [explícitamente] Missiroli o algo podría encontrarse en las cartas
privadas de Sorel a Missiroli (que deberían ser publicadas, según los anuncios aparecidos,
pero que no lo serán, o no íntegramente).5
Tomaré de este ensayo de Sorel sólo
algunas ideas, señalando, pro memoria, su gran importancia para comprender a
Sorel y su actitud en la posguerra, (Me parece que no se puede comprender a
Sorel como figura de "intelectual revolucionario" si no se piensa en
la Francia posterior al 70: los años 70-71 presenciaron en Francia dos
terribles derrotas: la nacional, que pesó sobre los intelectuales burgueses y
sobre los hombres políticos, creando
Cfr. el subsiguiente § 44.
Cfr. Georges Sorel, "Ultime
meditazioni (Scritto postumo Medito)". en Nuova Antología, lo. De
diciembre de 1928 (año LXIII,
fasc,
1361), pp. 289-307.
En realidad, esta recopilación de
artículos de Sorel fue publicada dos años después: cfr. Georges Sorel, L'Europa
solio la tormenta, a cargo y con prefacio de Mario Missiroli, Corbaccio, Milán,
1932 [FU, C. carc., Turi III].
Citada más adelante en este mismo
parágrafo; cfr. nota 12.
Un libro de cartas de Sorel a Missiroli
fue publicado más tarde: cfr. Georges Sorel, Lettere a un amico d'Italia, a
cargo de Mario Missiroli, Cappelli, Bolonia, 1963.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 394
tipos
corno Clemenceau, quintaesencia del jacobinismo francés, y la derrota del
pueblo parisiense de la Comuna, que pesó sobre los intelectuales
revolucionarios y creó al antijacobino Sorel: el curioso antijacobinismo de
Sorel, sectario, mezquino, antihistórico, es una consecuencia del
desangramiento popular del 71, es anti-thiersismo. El 71 destruyó el cordón
umbilical entre el nuevo pueblo y la tradición del 93: Sorel hubiera querido
ser el representante de esta tendencia, pero no lo consiguió, etcétera.)
1º
Bernstein ha sostenido (Socialismo teórico y socialdemocracia práctica, trad.
francesa,
53.54) que un respeto supersticioso por
la dialéctica hegeliana condujo a Marx a preferir a las construcción de los
utópicos, tesis revolucionarias muy próximas a aquellas de la tradición
jacobina babeuvista o blanquista: no se comprende entonces, sin embargo, cómo
es que en el Manifiesto no se habla de la literatura babeuvista que Marx
indudablemente conocía. Andler es del parecer (vol. II del Manifiesto, p. 191)
que Marx hace una alusión llena de desprecio a la conspiración de los Iguales,
cuando habla del ascetismo universal y grosero que se encuentra en las más
antiguas reivindicaciones proletarias después de la Revolución francesa,
¡2º
Parece que Marx no pudo librarse nunca completamente de la idea hegeliana de la
historia, según la cual diversas épocas se suceden en la humanidad, siguiendo
el orden de evolución del espíritu, que trata de alcanzar la perfecta
realización de la razón universal. A la doctrina de su maestro él añadió la de
la lucha de clases: si bien los hombres no conocen más que las guerras
sociales, a las que se ven empujados por sus antagonismos económicos, ellos
cooperan inconscientemente a una obra que sólo presupone el metafísico.1 Esta
hipótesis de Sorel es muy arriesgada y él no la justifica: pero evidentemente
le concede gran importancia, bien sea por su exaltación de Rusia, bien sea por
su previsión de la función civil de Italia (hay que señalar, a propósito de
este parangón Rusia- Italia, la posición de D'Annunzio en una época casi
coincidente: la publicación —pero me parece que no se trata de una publicación,
sino sólo de un manuscrito hecho circular— es precisamente de la primavera de
1920:2 ¿conoció Sorel esta posición de D'Annunzio? Sólo Missiroli podría dar
una respuesta): según Sorel, "Marx tenía una fe tan grande en la
subordinación de la historia a las leyes del desarrollo del espíritu, que
enseñó que, tras la caída del capitalismo, la evolución hacia el comunismo
perfecto se produciría sin ser provocada por una lucha de clases (Carta sobre
el Programa de Gotha). Parece que Marx creyó, como Hegel, que los diversos
momentos de la evolución se manifiestan en países diversos, cada uno de los
cuales está especialmente adaptado a cada uno de esos momentos. (Ver el
prefacio del 21 de enero de 1882 a una traducción rusa del Manifiesto.) Marx no
hizo nunca una exposición explícita de su doctrina; por eso, muchos marxistas
están convencidos de que todas las fases de la evolución capitalista deben
producirse en la misma forma en todos los pueblos modernos. Estos
Hasta aquí, los puntos lo. y 2o.,
incluidas las citas de Eduard Bernstein y de Charles Andler, son tomados al pie
de la letra, con algunas abreviaciones, del artículo de Sorel, en Nuova
Antología, lo., de diciembre de 1928, cit., p. 299. El libro citado por
Bernstein es una traducción francesa del conocido texto, publicado por primera
vez en 1899, Die Voraussetzungen des Sozialismus und die Aufgaben der
Sozialdernocratie (en español, E. Bernstein, Socialtsmo evolucionista. Las
premisas del
socialismo
y las tareas de la socialdemocracia, ed. Fontamara, Barcelona, 1975). Es
posible que Gramsci conociera esta obra en la traducción francesa, pero tal
circunstancia no se desprende de fuentes directas. Por el contrario,
ciertamente había leído el comentario de Andler al Manifiesto del Partido
Comunista: cfr. nota 5 al Cuaderno 1 (XVI), § 47.
Probablemente Gramsci tenía aquí en mente
algunos de los documentos políticos relativos a la política exterior
dannunziana en Fiume, recogidos luego en el Libro violetto del Comando della
Cind di Fiume (Ata e comunican Relazioni Estere dal 28 novembre 1919 al lo.
maggio 1920). A propósito de las veleidades dannunzianas de establecer
relaciones amistosas con la Unión Soviética en polémica con las potencias de la
Entente, deben verse en particular los documentos relativos a la constitución
de la Lega di Fiume, la carta escrita por D'Annunzio a Henri Barbuse,
presidente del grupo "Clarté", y la nota titulada "Lumen in
Oriente timebat Herodes", de febrero de 1920, Sobre la política exterior
dannunziana y en particular sobre las "aperturas" hacia la URSS, cfr.
Nino Valeri, D'Annunzio davanti al fascismo, Florencia, 1963, pp. 7-8.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 395
marxistas
son demasiado poco hegelianos".1
3º La cuestión ¿antes o después del 48?
Sorel no entiende la importancia de este problema y alude al curioso
"cambio" que se produjo en el espíritu de Marx a fines de 1850: en
marzo él había firmado un manifiesto de los revolucionariosa refugiados en
Londres, en el cual se trazaba el programa de una agitación revolucionaria a
emprender en vista de un nuevo y próximo trastorno social, que Bernstein
encuentra digno del menos enterado de los revolucionariosb de club (Socialismo
teórico, etcétera, p. 51) mientras que luego se convenció de que la revolución
nacida de la crisis del 47, concluía con aquella crisis. Ahora bien, los años
siguientes al 48 fueron de una prosperidad sin igual: faltaba pues, para la
revolución proyectada, la primera de las condiciones necesarias, un
proletariado reducido al ocio y dispuesto a combatir (cfr. Andler, Manifiesto,
1, pp. 55-56; ¿pero de qué edición?) Así habría nacido en los marxistas la
concepción de la miseria creciente, que habría debido servir para asustar a los
obreros e inducirlos a combatir en vista de un empeoramiento probable incluso
en una situación próspera (—explicación infantil y contradicha por los hechos
aun cuando sí es cierto que de la teoría de la miseria creciente se hizo un
instrumento de este género: ¿pero arbitrariamente? no me parece)2
En el manuscrito: “rev.”, que sustituye
al término “comunistas” empleado en el teto de Sorel citado por Gramsci.
En el manuscrito: “rev.” En general, en
este párrafo los términos “revolución” y “revolucionario” son abreviados en
“revol”; también el término ‘proletariado’ es abreviado en general, en “prol”.
4º Sobre
Proudhon: "Proudhon pertenecía a aquella parte de la burguesía más cercana
al proletariado: por eso los marxistas han podido acusarlo de ser un burgués,
mientras que los escritores más sagaces lo consideran como un admirable
prototipo de nuestros campesinos (franceses) y de nuestros artesanos (cfr.
Daniel Halévy en Débats del 3 de enero de 1913)".3 Me parece que puede
aceptarse. Desde este punto de vista Sorel explica también el
"jurismo" de Proudhon: "En razón de la modestia de sus recursos,
los campesinos, los propietarios de las fábricas más pequeñas, los pequeños
comerciantes, se ven obligados a defender enérgicamente sus intereses ante los
tribunales. Un socialismo que se proponga proteger a las capas situadas en los
escalones más bajos de la economía, está naturalmente destinado a dar una gran
importancia a la seguridad del derecho; y semejante tendencia es
particularmente fuerte entre aquellos escritores que, como Proudhon, tienen la
cabeza llena de recuerdos de la vida campesina".4 Y da todavía otras
opiniones para reforzar este análisis. Lo extraño es que Sorel, teniendo
semejante convicción de la tendencia social de Proudhon, lo exalte y lo
proponga como modelo o fuente de principios para el proletariado moderno.
162 Dado
este origen de las tendencias jurídicas de Proudhon, ¿por qué los obreros
deberían ocuparse de la cuestión? En este punto, se tiene la impresión de que
el ensayo de Sorel está mutilado y que falta precisamente una parte, referente
al movimiento italiano de las fábricas: dado lo publicado, es posible imaginar
que Sorel encontrase en el movimiento de las comisiones internas en torno a los
reglamentos de fábrica, y en general en torno a la "legislación"
interna de las fábricas, que depende únicamente de la voluntad soberana e
incontrolada del empresario, la contrapartida a la exigencia que Proudhon
reflejaba para los campesinos. El ensayo, tal como ha sido publicado, es
incoherente e incompleto; su conclusión referente a Italia ("Muchas
razones me habían conducido, desde hacía mucho tiempo, a suponer que lo que un
hegeliano llamaría el Weltgeist, corresponde hoy a Italia.
Este pasaje citado entre comillas está
tomado del artículo de Sorel (nota 15 en las pp. 299-300 del número indicado de
la Nuova Antología).
El punto 3 está en parte tomado al pie de
la letra y en parte fielmente resumido del citado artículo de Sorel, pp. 301-3.
Es de Gramsci el comentario final entre paréntesis.
Cfr. Georges Sorel, "Ultime
meditazioni", en Nuova Antología cit., p. 304.
4 Ibid., p. 305.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 396
Gracias a
Italia la luz de los nuevos tiempos no se apagará")1 no tiene ninguna
demostración, ni siquiera mediante alusiones, al modo de Sorel. En la última
nota hay una alusión a los consejos de los obreros y los campesinos en Alemania
"que yo consideraba conformes al espíritu proudhoniano" y una
remisión a los Materiales de una teoría del proletariado (pp. 164 y 394).2
Sería interesante saber si verdaderamente el ensayo ha sido mutilado y por
quién: si directamente por Missiroli o por otros.
Los
escritos de posguerra de Sorel tienen una particular importancia para la
historia de la cultura occidental: Sorel adscribe al pensamiento de Proudhon
toda una serie de instituciones y de actitudes ideológicas de este periodo.
¿Por qué pudo hacer esto Sorel? ¿Es absolutamente arbitraria ésta su manera de
juzgar? Y dada la agudeza de Sorel como historiador de las ideas, que excluye,
al menos en gran parte, semejante arbitrariedad, ¿de qué experiencias
culturales partió Sorel?, y ¿no es todo esto muy importante para un juicio
global sobre la obra soreliana? Desde este punto de vista hay que confrontar a
Sorel con De Man, pero ¡qué diferencia entre los dos! De Man se enreda
absurdamente en la historia de las ideas, y se deja deslumbrar por las
apariencias superficiales: por el contrario, si algún reproche puede hacérsele
a Sorel, es precisamente en sentido contrario, por analizar demasiado
minuciosamente lo sustancial de las ideas y perder el sentido de las
proporciones. Sorel encuentra que los "hechos" de la posguerra son de
carácter proudhoniano; Croce encuentra que De Man marca un retorno a Proudhon,
3 pero De Man, típicamente, no comprende los "hechos" de la posguerra
indicados por Sorel. Para Sorel es "proudhoniano" aquello que es "espontánea"
creación del pueblo, es "marxista ortodoxo" aquello que es
burocrático, porque él tiene siempre ante sí, obsesionante, el ejemplo de
Alemania por una parte y del jacobinismo literario por la otra, el fenómeno del
centralismo-burocracia. En realidad De Man queda como un ejemplar pedante de la
burocracia laborista belga: todo es pedante en él, incluso el entusiasmo: cree
haber hecho descubrimientos grandiosos, porque repite como fórmula científica
la descripción de hechos empíricos: caso típico de positivismo que repite el
hecho, describiéndolo y formulándolo sintéticamente, y luego hace de la
formulación del hecho la ley del hecho. Para Sorel, como se desprende de este
ensayo, lo que cuenta en Proudhon es la orientación psicológica, no ya la
actitud práctica concreta, sobre la cual, en verdad, no se pronuncia
explícitamente: esta orientación psicológica consiste en el
"confundirse" con los sentimientos populares que concretamente brotan
de la situación real que lo crea al pueblo la disposición del mundo económico,
en el "hundirse" en ellos para comprenderlos y expresarlos en forma
jurídica, racional; esta o aquella interpretación, o incluso el conjunto de
ellas, pueden ser erróneas, o fantásticas o incluso ridículas, pero la actitud
general es la más productiva y en consecuencia buena. La actitud de De Man no
es ésta: es, por el contrario, la "cientificista": él se inclina
hacia el pueblo no para comprenderlo desinteresadamente, sino para
"teorizar" sus sentimientos, para destruir esquemas seudocientíficos,
no para ponerse al unísono y extraer principios jurídico-educativos (leyes
"científicas" en De Man — expresiones "jurídicas" en
Proudhon) [cfr. p. 78.1.4
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 70 bis-75.
163
lbid., p. 307.
Ibid., p. 307, nota 28. La indicación se
refiere al libro de Georges Sorel, Matériaux d'une théorie du prolétariat, M.
Rivilre, París, 1921.
Este juicio de Crece sobre De Man no ha
sido hallado. En todo caso no se encuentra en la nota de la Critica en la que
Croce se ocupa del libro de De Man: cfr. nota 3 al Cuaderno 1 (XVI), § 132.
Probablemente Gramsci lo obtuvo de la presentación editorial citada en la nota
5 al precedente § 2. En este texto —que Gramsci pudo haber atribuido a Croce—
se lee que Henri De Man
"retorna
la inspiración fuertemente espiritualista de tos socialistas de la primera
mitad del siglo xtx, como Fourier, Owen, Proudhon, o de los de fin de siglo
como filiaras".
Se repite aquí la misma remisión al
subsiguiente § 44, añadido al comienzo de este parágrafo
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 397
<32>. El Ensayo popular. En el
Ensayo popular se dice (y escribo "se dice" porque la afirmación no
está justificada, no está valorada, no expresa un concepto fecundo, sino que es
casual, sin vínculos con antecedentes y consiguientes) que toda sociedad es
algo más que la simple suma de sus componentes.1 La observación hubiera debido
ir vinculada a la otra de Engels de que la cantidad se convierte en calidad, y
habría debido dar lugar a un análisis concreto de un aspecto característico del
materialismo histórico. Si todo agregado social, de hecho, es algo más que la
suma de sus componentes, esto significa que la 'ley que explica los agregados
sociales no es una "ley física", entendida en el sentido estricto de
la palabra: en la física no se sale del dominio de la cantidad sino por
metáfora. En el materialismo histórico la calidad está, sin embargo,
estrechamente vinculada con la cantidad e incluso es en esta conexión que se
encuentra su parte original y fecunda. El idealismo hipostatiza este "algo",
hace de ello un ente en sí, el espíritu, como la religión hizo antes con la
divinidad. Pero si es "hipóstasis" la de la religión y la del
idealismo, o sea abstracción arbitraria, no procedimiento de distinción
analítica prácticamente cómoda por razones pedagógicas, también es
"hipóstasis" la del materialismo vulgar que "diviniza" la
materia, etcétera. Cfr. este modo de ver en la concepción del Estado tal como
es expuesta por los idealistas actuales; el Estado acaba por ser precisamente
"este algo" superior a los individuos: un hombre con sentido común,
llamado a filas, por ejemplo, podría responder que tomen de él la parte de
"algo" con la que contribuye a crear el "algo total" que es
el Estado, y que le dejen su persona física concreta y material. Recordar el
cuento de Saladino que dirime la disputa entre el cocinero que quiere que le
paguen el uso del humo 'aromático' de sus alimentos y el mendigo que no quiere
pagar: Saladino hace sonara una moneda y le dice al cocinero que se eche a la
bolsa el sonido así como el mendigo se ha comido el humo.2
En el manuscrito una variante
interlineal: “tintinear”.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 47-47 bis.
164
<33>. El paso del saber al
comprender al sentir y viceversa del sentir al comprender al saber. El elemento
popular "siente", pero no comprende ni sabe; el elemento intelectual
"sabe" pero no comprende y especialmente no siente. Los dos extremos,
pues, son la pedantería y el filisteísmo por una parte y la pasión ciega y el
sectarismo por la otra. No es que el pedante no pueda ser apasionado, todo lo
contrario: la pedantería apasionada es tan ridícula y peligrosa como el
sectarismo o la demagogia apasionada, El error del intelectual consiste en
creer que se pueda saber sin comprender y especialmente sin sentir y estar
apasionado, es decir, que el intelectual pueda ser tal siendo distinto y
estando alejado del pueblo: no se hace historia-política sin pasión, esto es,
sin estar sentimentalmente unidos al pueblo, esto es, sin sentir las pasiones
elementales del pueblo, comprendiéndolo, o sea explicándolo [y justificándolo]
en esa determinada situación histórica y vinculándolo dialécticamente a las
leyes de la historia, esto es, a una concepción superior del mundo,
científicamente elaborada, el "saber", Si el intelectual no comprende
y no siente, sus relaciones con el pueblo-masa son o se reducen a relaciones
puramente burocráticas, formales: los intelectuales se convierten en una casta
o un sacerdocio (centralismo orgánico): si la relación entre intelectuales y
pueblo-masa, entre dirigentes y dirigidos, entre gobernante y gobernados, es
dada por una adhesión orgánica en la que el sentimiento pasión se vuelve comprensión
y por lo tanto saber (no mecánicamente, sino en forma viva), sólo
1 Véase
N. Bujarin, Teoría del materialismo histórico, cit„ p. 106: "Es indudable
que la sociedad está compuesta por individuos. Si éstos no existieran no habría
sociedad. Pero la sociedad no es un mero conjunto de personas, es algo más que
una mera suma de sus Juanes y sus Pedros".
Se trata del conocido cuento del
Novellino, que lleva por título: "Aquí se termina una cuestión y sentencia
que fue dada en Alejandría."
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 398
entonces
la relación es de representación, y se produce el intercambio de elementos
individuales entre gobernantes y gobernados, entre dirigidos y dirigentes, o
sea se realiza la vida de conjunto que es la única fuerza social, se crea el
"bloque histórico". De Man1 estudia los sentimientos populares, no
"con-siente" con ellos para guiarlos y conducirlos a una catarsis de
civilización moderna: su posición es la del estudioso del folklore que tiene
constantemente miedo de que los tiempos modernos le destruyan el objeto de su
ciencia. Por lo demás hay en su libro el reflejo pedante de una exigencia real:
que los sentimientos populares sean conocidos, no considerados como algo
desdeñable e inerte en el movimiento histórico.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 77-77 bis,
<34>. A propósito del nombre de
materialismo histórico". En el Marzocco del 2 de octubre de 1927, en el
capítulo XI de Bonaparte a Roma de Diego Angeli dedicado a la princesa Carlota
Napoleón (hija del Rey José y mujer de Luis Napoleón, el hermano de Napoleón
III, muerto en la insurrección de la Romaña del 31) se reproduce una carta de
Pietro Giordani a la princesa Carlota en la que Giordani escribe sus recuerdos
personales sobre Napoleón I. En Bolonia, Napoleón se había dirigido [en 1805] a
visitar el "Instituto" (Academia de Bolonia) y conversó largamente
con aquellos científicos (entre los que se encontraba Volta). Entre otras cosas
dijo: "...Yo creo que cuando en las ciencias se encuentra algo
verdaderamente nuevo, habría que otorgarle un vocablo absolutamente nuevo, con
el fin de que la idea quede precisa y clara. Si dais un nuevo significado a un
vocablo viejo, por más que aseguréis que la vieja idea unida a aquella palabra
no tiene nada en común con la idea que se le atribuye nuevamente, las mentes
humanas no pueden nunca dejar de concebir cierta semejanza y conexión entre la
idea antigua y la nueva; y esto entorpece a la ciencia y produce además
inútiles disputas"2. Según Angeli la carta de Giordani, sin fecha, puede
considerarse como de ]a primavera de 1831 (así pues cabe pensar que Giordani
recordase el contenido de la conversación con Napoleón, pero no la forma
exacta). [Ver si Giordani expone en sus libros sobre el lenguaje sus conceptos
sobre este tema.]
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII). p. 43.
165
<35>. Sobre el origen del concepto
de “ideología". . "Ideología" es un aspecto del
"sensismo" o sea del materialismo francés del siglo XVIII.
Significaba "ciencia de las ideas" y, puesto que el análisis era el
único método reconocido y aplicado por la ciencia, "análisis de las
ideas", era igualmente "búsqueda del origen de las ideas", Las
ideas deben ser descompuestas en sus "elementos" [originales] y éstos
no podían ser más que las "sensaciones": las ideas derivan de las
sensaciones. Pero el sensismo podía asociarse sin demasiada dificultad con la
fe más elevada en la potencia del espíritu y en sus "destinos
inmortales", y así sucedió que Manzoni, incluso después de su conversión o
regreso al catolicismo, incluso cuando escribía los Himnos Sacros, conservó su
adhesión general al sensismo hasta que conoció la filosofía de Rosmini,
Como
propagador literario de la ideología, Destutt de Tracy (1754-1836) de los más
ilustres y populares por la facilidad de su exposición; Cabanis (además de
Condillac, Helvétius que <son> más estrictamente filósofos) con su
Rapporls du Physique el da Moral. Vínculo entre catolicismo e Ideología:
Manzoni-CabanisBourget-Taine (Taine es el maestro para
Cfr. Henri De Man, Il superamento del
marxismo, cit.
Cfr. Diego Angeli, "1 Bonaparte a
Roma. XI. La principessa Carlotta Napoleone, en Il Marzocco, 2 de octubre de
1927 (año XXXII, n. 40).
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 399
Maurras y
otros de orientación católica), "novela psicológica" (Stendhal y de
Tracy. etcétera). De Destutt de Tracy Elèments d’ideologie (París, 1817-18),
más completos en la traducción italiana Elementi di Ideologia del conte Destutt
de Tracy, traducidos por Compagnoni, Milán. Imprenta de Giambattista Sonzogno,
1819,1
¿Cómo ha
sido que "ideología", de "ciencia de las ideas", de estudio
sobre el origen de las ideas, ha pasado a significar un "sistema de
ideas"? Lógicamente el proceso es fácil de comprender, pero ¿cómo se ha
producido históricamente?
Ver si De
Man (y Freud) no es el último de los "ideólogos" y cómo, por lo
tanto, es todavía más extraño el "entusiasmo" con que lo ven Croce y
los crocianos, si no existiese una justificación "política". Ver cómo
el Ensayo popular quedó todavía atrapado en la Ideología, mientras que el
Materialismo histórico representa su clara superación e históricamente se
contrapone precisamente a la Ideología. Por lo demás, el mismo significado que
Marx dio al término "ideología" contiene implícito un juicio de valor
y excluye que, para Marx, el origen de las ideas deba ser buscado en las
sensaciones y, por lo tanto, en último análisis, en la fisiología: esta misma
"ideología" debe ser analizada históricamente, como superestructura.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 69-69 bis.
166
<36>. Criterios de juicio
“literario”. Una obra puede ser valiosa: 1º] porque expone un nuevo
descubrimiento que hace progresar una determinada actividad científica. Pero no
sólo la "originalidad" absoluta es un mérito. Puede ocurrir además:
2º] que hechos y argumentos ya conocidos sean elegidos y disputados según un
criterio más adecuado que los anteriores. La estructura (el orden) de una obra
científica puede ser "original". 3º] Los hechos y los argumentos ya
conocidos pueden haber dado lugar a "nuevas" consideraciones,
subordinadas pero sin embargo importantes.
Ahora
bien, el juicio debe adecuarse a los fines que una obra se propone: de creación
y reorganización científica, o de divulgación de los hechos y argumentos
conocidos en un determinado grupo cultural, en un determinado nivel cultural,
etcétera: existe una "técnica" de la divulgación y si no existe hay
que crearla; la divulgación es un hecho estrictamente práctico, en la que hay
que juzgar la conformidad de los medios adoptados (técnica en el sentida más
general) con el fin.
Pero
también la investigación [y el juicio] del hecho o de la argumentación
"original", o sea de la "originalidad" de los hechos
(conceptos-nexos de pensamiento) y de los argumentos, es muy difícil y
complicada y exige los más amplios conocimientos históricos. Cfr. el capítulo
del Materialismo storico de Croce dedicado a Loria. Dice Croce: "Una cosa
es expresar una observación incidental, que se abandona sin desarrollarla, y
otra cosa es establecer un principio del cual se deducen sus fecundas
consecuencias; una cosa es enunciar un pensamiento genérico y abstracto y otra
pensarlo realmente y en concreto; una cosa es, finalmente, inventar, y otra
repetir de segunda o tercera mano".2
Se
presentan los casos extremos: hay quien nunca encuentra nada nuevo bajo el sol
y que todo es lo mismo incluso en el mundo de las ideas, y quien por el
contrario encuentra "originalidad" a toda costa y pretende que hasta
una remasticación es original gracias a la nueva saliva,
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), pp. 9-10.
Todos los datos y referencias
bibliográficas (salvo las referencias a Manzoni, que son de Gramsci) están
tomadas de un artículo
de Adolfo
Faggi, "Stendhal y los ideólogos", en li Marzocco, lo. de mayo de
1927 (año XXXII, n.18).
Cfr. Croce, Materialismo storico ed
economia marxistica, cit., p. 26. Este pasaje ya fue mencionado en el Cuaderno
1 (XVI), § 11.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 400
<37>. Idealismo-positivismo.
[“Objetividad del conocimiento]. Para los católicos: "...toda la teoría
idealista reposa sobre la negación de la objetividad de todo nuestro
conocimiento y sobre el monismo idealista del 'Espíritu' (equivalente, en
cuanto monismo, al positivismo de la `Materia'), por lo que el fundamento mismo
de la religión, Dios, no existe objetivamente fuera de nosotros, sino que es
una creación del intelecto. Por lo tanto el idealismo, no menos que el
materialismo, es radicalmente contrario a la religión" (padre Mario
Barbera, en Civiltà Cattolica del 1º. VI-1929)1
Respecto a la cuestión de la
"objetividad" del conocimiento según el materialismo histórico, el
punto de partida debe ser la afirmación de Marxa (en la introducción a la
Crítica de la economía política, pasaje famoso sobre el materialismo histórico)
de que "los hombres se vuelven conscientes (de este conflicto) en el
terreno ideológico" de las formas jurídicas, políticas, religiosas,
artísticas o filosóficas.2 Pero esta conciencia ¿se limita únicamente al
conflicto entre las fuerzas materiales de producción y las relaciones de
producción —corno materialmente dice el texto marxista— o se refiere a toda
conciencia, o sea a todo conocimiento? Éste es el problema: que puede ser
resucito con todo el conjunto de la doctrina filosófica del valor de las
superestructuras ideológicas. ¿Cómo habrá de ser concebido un
"monismo" en estas condiciones? Ni el monismo materialista ni el
idealista, ni "Materia" ni "Espíritu" evidentemente, sino
“materialismo histórico", o sea actividad del hombre (historia)b en
concreto, esto es, aplicada a cierta "materia" organizada (fuerzas
materiales de producción), a la "naturaleza" transformada por el
hombre. Filosofía de la acción (praxis), pero no de la "acción pura",
sino precisamente de la acción "impura", o sea real en el sentido
profano de la palabra.
En el manuscrito: “M”.
En el manuscrito una variante
interlineal: “espíritu”.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 69 bis-70.
<38>. Relaciones entre estructura y
superestructuras. Este problema me parece el problema crucial del materialismo
histórico. Elementos para orientarse: 1º] el principio de que "ninguna
sociedad se plantea tareas para cuya solución no existan ya las condiciones
necesarias y suficientes" lo que no estén en curso de desarrollo y de
aparición, y 2º] que "ninguna sociedad se derrumba si primero no ha
desarrollado todas las formas de vida que se hallan implícitas en sus
relaciones" (ver el enunciado exacto de estos principios)3. De estos
principios se pueden extraer algunos cánones de metodología histórica. En el
estudio de una estructura hay que distinguir lo que es permanente de lo que es
ocasional. Lo que es ocasional da lugar a la crítica política, lo que es
permanente da lugar a la critica histórico-social; lo que es ocasional sirve
para juzgar a los grupos y a las personalidades políticas, lo que es permanente
sirve para juzgar a los grandes agrupamientos sociales. Al estudiar un periodo
1 Cfr.
[Mario Barbera], "Religione e filosofía nelle scuole medie", en La
Civiltà Cattolica, lo. de junio de 1929 (año LXXX, vol. 11),
414-27. La cita está en la p. 419.
Cfr. nota 6 al precedente § 15.
Del prefacio de Marx a Contribución a la
crítica de la economía política: "Una sociedad no desaparece nunca antes
de que sean desarrolladas todas las fuerzas productivas que pueda contener, y
las relaciones de producción nuevas y superiores no se sustituyen jamás en ella
antes de que las condiciones materiales de existencia de esas relaciones hayan
sido incubadas en el seno mismo de la vieja sociedad. Por eso la humanidad no
se propone nunca más que los problemas que puede resolver, pues, mirando de más
cerca, se verá siempre que el problema mismo no se presenta más que cuando las
condiciones materiales para resolverlo existen o se encuentran en estado de
existir" (op. cit., p. 13). Los pasajes que Gramsci toma de este fragmento
son citados aquí de memoria; en el correspondiente texto C aparece añadida la
cita textual del párrafo completo, según una traducción posterior del mismo
Gramsci. En la citada primera entrega de la "escuela interna del
partido" (1925), donde se reproduce un amplio fragmento del prefacio de
Marx este pasaje fue omitido.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 401
histórico
se ve la gran importancia de esta distinción: existe una crisis, que se
prolonga a veces durante varias décadas. Esto significa que en la estructura se
han revelado contradicciones insuperables, que las fuerzas políticas que operan
positivamente para la conservación de la propia estructura se refuerzan sin
embargo por aliviar dentro de ciertos límites; estos esfuerzos incesantes y
perseverantes (puesto que ninguna fuerza social querrá confesar jamás haber
sido superada) forman el terreno de lo "ocasional" sobre el que se
organizan las fuerzas que "tratan" de demostrar (con los hechos en
último análisis, o sea con su propio triunfo, pero inmediatamente mediante la
polémica ideológica, religiosa, filosófica, política, jurídica, etcétera) que
"existen ya las condiciones necesarias y suficientes para que determinadas
tareas puedan y por lo tanto deban ser resueltas históricamente".
El error en que se cae a menudo en el
análisis histórico consiste en no saber hallar la relación entre lo
"permanente" y lo "ocasional", incurriéndose así o en la
exposición de causas remotas como si fuesen las inmediatas, o en la afirmación
de que las causas inmediatas son las únicas causas eficientes. Por un lado se
tiene el exceso de "economismo",1 por el otro el exceso de
"ideologismo"; por una parte se sobrevaloran las causas mecánicas,
por la otra el elemento "voluntario" e individual. El nexo dialéctico
entre los dos órdenes de investigaciones no se establece exactamente.
Naturalmente, si el error es grave en la historiografía, aún más grave resulta
en la obra de los publicistas, cuando se trata no de reconstruir la historia
pasada sino de construir la presente y futura. Los deseos propios sustituyen al
análisis imparcial y ello sucede no como "medio" para estimular, sino
como autoengaño: la serpiente muerde al charlatán, o sea que el demagogo es la
primera víctima de su demagogia.
Estos
criterios metodológicos pueden adquirir toda su importancia sólo si se aplican
al examen de estudios históricos concretos. Esto podría hacerse con utilidad
para los acontecimientos que se desarrollaron en Francia desde 1789 hasta 1870.
Me parece que para mayor claridad de la exposición resulta absolutamente
necesario abarcar todo ese periodo. En efecto, sólo en 1870-71, con el intento
comunero, se agotan históricamente todos los gérmenes nacidos en 1789: o sea no
sólo la nueva clase que lucha por el poder derrota a los representantes de la
vieja sociedad que no quiere confesarse decididamente superada, sino que
derrota también a los representantes de los grupos novísimos que consideran
superada la nueva estructura surgida de la revolución del 89 y demuestra así su
vitalidad tanto frente a lo viejo como frente a lo novísimo.
Por otra
parte, los historiadores no se hallan muy de acuerdo (y es imposible que lo
estén) en cuanto a establecer los límites de lo que se suele llamar
"revolución francesa". Para algunos (por ejemplo, Salvemini)2 la
Revolución se cumple en Valmy: Francia ha creado un nuevo Estado y ha
encontrado la fuerza políticomilitar que afirma y defiende su soberanía
territorial. Para otros la Revolución continúa hasta el Termidor, incluso hay
que hablar de varias revoluciones (el 10 de agosto sería una revolución en sí
misma, etcétera): así, por ejemplo, Mathiez en su compendio publicado en la
Colección Colin.3 Sin embargo, para otros
El término "economismo" es
utilizado en el sentido en que fue empleado por Lenin en ¿Qué hacer? Entre los
libros que Gramsci
tenía
antes del arresto hay una traducción francesa de esta obra de Lenin, la cual,
sin embargo, no se halla entre los libros de la cárcel: cfr. N. Lénine, Que
faire?, Librairie de "Humanité", París, 1925 [FG].
El libro de Gaetano Salvemini, La
Rivoluzione francesa (1788-1792), se encuentra entre los textos que eran objeto
de estudio en el "Club de vida moral" del que habla Gramsci en la ya
citada carta a Giuseppe Lombardo Radice, de 1915. Probablemente
Gramsci
conoció la tercera edición de esta obra de Salvemini (Signorelli, Milán, 1913);
la cuarta edición (La Voce, Florencia, 1919) fue publicada posteriormente a la
citada carta a Lombardo Radice.
Cfr. Mathiez, La Révolution franvaise, t.
I cit., p. 217: "... no era sólo el partido feuillant, es decir la gran
burguesía y la nobleza liberal, el que con la monarquía había sido aplastado
por el cañón del 10 de agosto; también el partido girondino, que había
transigido con la Corte in extremis y se había esforzado por impedir la
insurrección, salía debilitado de una victoria que no era suya y que le había
sido impuesta.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 402
incluso
Napoleón debe ser incluido en la Revolución, debe ser considerado un
protagonista de la Revolución y así se puede llegar hasta e! 30, el 48, el 70.
En todos estos puntos de vista hay una parte de verdad. Realmente las
contradicciones internas de la estructura social francesa que se desarrolla
después de 1789 encuentran su composición relativa solamente con la tercera
república y Francia tiene 60 años de vida política equilibrada después de 80
años de trastornos en oleadas cada vez más largas: 89-94, 94-1815, 1815-1830,
1830-1848, 48-70. Es precisamente el estudio cuidadoso de estas
"oleadas" con oscilaciones más o menos largas lo que permite
establecer las relaciones entre estructura y superestructuras por una parte, y
por la otra entre los elementos que se pueden llamar permanentes y aquellos
"ocasionales" de la estructura. Puede decirse, entre tanto, que la
mediación dialéctica entre los dos principios del materialismo histórico
citados al principio de esta nota es el concepto de revolución permanente.
Otro aspecto de este mismo problema es la
llamada cuestión de las relaciones de fuerzas. Se lee a menudo en estas
narraciones históricas la expresión genérica: "relación de fuerzas"
favorable o desfavorable. Así, abstractamente, esta expresión no explica nada o
casi nada: por lo general repite el hecho que se debe explicar, se incurre en
una tautología: el error teórico consiste en dar un canon de investigación y de
interpretación como "causa histórica". Además, en la expresión "relación
de fuerzas" hay que distinguir diversos momentos o grados: me parece que
pueden distinguirse tres fundamentales:
1º] hay
una relación de fuerzas sociales estrictamente ligada a la estructura: ésta es
una relación objetiva, es un dalo "naturalista" que puede ser medido
con los sistemas de las ciencias exactas o matemáticas. Sobre la base del grado
de desarrollo de las fuerzas materiales de producción se dan los distintos
agrupamientos sociales, representando cada uno de ellos una función y una
posición en la producción misma. Este alineamiento fundamental da la
posibilidad de estudiar si en la sociedad existen las condiciones suficientes y
necesarias para su transformación; da la posibilidad de controlar el grado de
realismo y de factibilidad de las diversas ideologías que han nacido en su
propio terreno, en el terreno de las contradicciones que tal alineamiento ha generado
durante su desarrollo.
2º] un
momento siguiente es la "relación de fuerzas" políticas, o sea la
evaluación del grado de homogeneidad y de autoconciencia alcanzado por los
diversos agrupamientos sociales. Este "momento" puede ser escindido,
a su vez, en diversos momentos, que corresponden a los diversos grados de la
conciencia política, tal como se han manifestado hasta ahora en la historia. El
primer momento, el más elemental, es el económico primitivo: un comerciante se
siente solidario con otro comerciante, un fabricante con otro fabricante,
etcétera, pero el comerciante no se siente aún solidario con el fabricante;
esto es. se siente la unidad homogénea del grupo profesional, pero todavía no
la del agrupamiento social. Un segundo momento es aquel en que se alcanza la
conciencia de la solidaridad de intereses entre todos los miembros del
agrupamiento social, pero todavía en el campo puramente económico. En esta fase
económico- política, se plantea la cuestión del Estado, pero en el terreno de
la igualdad política elemental, porque se reivindica el derecho de participar
en la administración y la legislación y de modificarlas, de reformarlas, en los
marcos generales existentes.
170 Un
tercer momento es aquél en el que se alcanza la conciencia de que los intereses
propios "corporativos", en su desarrollo actual y futuro, superan los
límites "corporativos", esto es, de agrupamiento económico, y pueden
y deben pasar a ser los intereses de otros
Los
ciudadanos pasivos, es decir los proletarios, reclutados por Robespierre y los
Montagnards, habían tomado su revancha de la masacre del Champde-Mars del año
anterior. La caída del trono tenía el valor de una nueva Revolución. La
democracia se vislumbraba en el horizonte".
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 403
agrupamientos
subordinados; ésta es la fase más estrictamente "política" que marca
el paso definido de la pura estructura a las superestructuras complejas, es la
fase en la que las ideologías germinadas anteriormente entran en contacto y en
oposición hasta que una sola de ellas, o al menos una sola combinación de
ellas, tiende a prevalecer, a imponerse, a difundirse sobre toda el área,
determinando, además de la unidad económica y política, también la unidad
intelectual y moral, en un plano no corporativo, sino universal, de hegemonía
de un agrupamiento social fundamental sobre los agrupamientos subordinados. El
Estado-gobierno es concebido como organismo propio de un agrupamiento para
crear el terreno favorable a la máxima expansión de este mismo agrupamiento,
pero también esta evolución y esta expansión son vistas concretamente como
universales, es decir, vinculadas a los intereses de los agrupamientos
subordinados, como un desarrollo de equilibrios inestables entre los intereses
del grupo fundamental y los de los grupos subordinados, equilibrios en los que
los intereses del grupo fundamental prevalecen pero hasta cierto punto, al
menos no hasta el egoísmo económico-corporativo. En la historia real estos
momentos se complican entre sí, horizontal y verticalmente, o sea por actividad
económica (horizontal) y por territorio (verticalmente), combinándose y
escindiéndose de diversas maneras, y cada una de estas combinaciones puede
estar representada por su propia expresión organizada económica y política. No obstante,
hay que tener presente que a estas relaciones internas de un Estado-nación se
entrelazan las relaciones internacionales, creando a su vez combinaciones
originales e históricamente concretas. Una ideología, nacida en un país más
desarrollado, incidiendo en el juego local de las combinaciones (la religión,
por ejemplo, ha sido siempre una fuente de tales combinaciones
ideológico-políticas nacionales-internacionales, y con la religión las otras
formaciones internacionales, entre las que se encuentran los
"intelectuales" en general, la masonería, el Rotary Club, los judíos,
la diplomacia internacional que sugiere expedientes políticos o los impone en
determinados países, etcétera; la religión, la masonería, el Rotary, los
judíos, pueden entrar en la misma categoría general de los
"intelectuales", cuya función principal, a escala internacional, ha
sido la de mediar entre los extremos, la de encontrar compromisos intermedios
entre las soluciones más extremas); esta relación entre fuerzas internacionales
y fuerzas nacionales se complica aún más en el interior de cada nación por el
hecho frecuente de la existencia de numerosas secciones territoriales
nacionales de diversa estructura y de diversa relación de fuerzas en todos los
grados (así la Vendée en Francia estaba aliada con las fuerzas internacionales
reaccionarias y las representaba en el seno de la unidad territorial francesa;
de igual modo Lyon representaba un complejo de relaciones particulares,
etcétera).
3º] el tercer momento es el de la
"relación de fuerzas militares" que es el inmediatamente decisivo en
cada ocasión, El desarrollo histórico oscila continuamente entre el primer y el
tercer momento, con la mediación del segundo. Pero tampoco este tercer momento
de la relación de fuerzas es algo indistinto e identificable inmediatamente en
forma esquemática. Me parece que pueden distinguirse en él dos momentos: el
momento "militar" en sentido estricto, técnico, de la palabra, y el
momento que se puede llamar "político-militar", En el desarrollo de
la historia mundial y europea estos dos momentos se han presentado en un número
variado de combinaciones. Un ejemplo típico, que puede servir como medio de
demostración límite, es el de la relación de opresión militar nacional, o sea
de un Estado, militarmente bien organizado, que oprime territorios de otra
nacionalidad, subordinando a los intereses de su agrupamiento social dominante
los agrupamientos de la misma especie de estas nacionalidades a las que oprime.
También en este caso la relación no es puramente militar sino político-militar,
y las fuerzas de las nacionalidades oprimidas no deben ser puramente militares
para la lucha de independencia, sino militares y político-militares, Muchas
observaciones a este propósito se encuentran en las notas escritas sobre el
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 404
Risorgimento
italiano:1 Ahora bien: en el caso de opresión nacional, si la nación oprimida,
para iniciar la lucha de independencia, tuviese que esperar a que el Estado
hegemónico le permitiera organizar su propia fuerza militar en el sentido
estricto y técnico de la palabra, ya podría esperar sentada. Así pues, la
nación oprimida opondría inicialmente a la fuerza militar hegemónica una fuerza
sólo "político- militar", o sea elementos de acción política que
tengan reflejos militares en el sentido de que: 1º posean eficacia disgregadora
[interna] en la eficiencia bélica de la nación hegemónica; 2º obliguen a la
fuerza militar hegemónica a diluirse en un gran territorio, anulando así gran
parte de su eficacia bélica. En las notas sobre el Risorgimento se señaló
precisamente la ausencia de una dirección político-militar especialmente en el
Partido de Acción (por incapacidad congénita), pero también en el partido
piamontés tanto antes como después del 48, no por incapacidad congénita sino
por "neomaltusianismo político- económico", esto es, porque ni
siquiera se quiso mencionar la posibilidad de una reforma agraria y porque no
se quería la convocación de una asamblea nacional constituyente, sino que se
quería que la monarquía piamontesa, sin condiciones o limitaciones de origen
popular, se extendiese a toda Italia, con la pura sanción de los plebiscitos
regionales.
Otra
cuestión vinculada al problema tratado en esta sección es ésta: si los hechos
históricos fundamentales son determinados por el malestar o el bienestar
económico. Un examen de la historia mundial y europea me parece que obliga a
excluir cualquier respuesta taxativa en este sentido y a llegar por
aproximaciones a una respuesta más bien genérica en un plano no económico
inmediato, sino más bien de orden político e intelectual. En su compendio de
historia de la Revolución francesa, Mathiez, oponiéndose a la historia vulgar
tradicional, afirma que hacia 1789 la situación económica era bastante buena en
lo inmediato, por lo cual no es posible decir que la ruptura del equilibrio
existente fuese debida a una crisis de empobrecimiento (ver exactamente las
afirmaciones de Mathiez). 2 Naturalmente hay que distinguir: el Estado estaba
hundido en una gravísima crisis financiera y la cuestión se planteaba así:
¿cuál de los tres estados debía hacer sacrificios para devolver al buen camino
las finanzas estatales y reales?
172 Por
otra parte: si bien la situación de la burguesía era floreciente, ciertamente
no era buena la situación de ciertas capas artesanales y obreras, y
especialmente la de los campesinos siervos de la gleba o sometidos a otras
cargas y gravámenes de carácter feudal. En todo caso la ruptura del equilibrio
no se produjo a causa de un empobrecimiento del grupo social que tenía interés
en romper el equilibrio y que de hecho lo rompió, sino que se produjo por un
conflicto de carácter superior, por "prestigio" de grupo, en cierto
sentido, por exasperación del sentido de independencia del propio grupo,
etcétera. En suma, la cuestión particular del malestar o bienestar económico
como causa de rupturas esenciales en el equilibrio histórico es un aspecto
parcial de la cuestión de las "relaciones de fuerza" en sus diversos
grados. Puede producirse una ruptura tanto porque una situación de bienestar se
ve amenazada como porque el malestar se ha vuelto intolerable y no se ve en la
vieja sociedad ninguna fuerza capaz de mitigarlo; pos lo que puede decirse que
estos elementos pertenecen a las "fluctuaciones ocasionales" de las
situaciones, en cuyo terreno la relación social de
Cfr. en particular Cuaderno 1 (XVI), §§
44, 110, 114, 115, 117, 118, 119.
Cfr. Mathiez, La Révolution française, t.
1 cit., p. 13: "Un signo infalible del enriquecimiento del país es el
rápido crecimiento de la población y el alza constante en el precio de los
productos, la tierra y los bienes inmuebles. Francia tiene ya 25 millones de
habitantes, el doble de Inglaterra y de Prusia. Las ventajas sociales pasan
poco a poco de la alta burguesía a la burguesía media y luego a la pequeña
burguesía. La gente se viste mejor, come mejor que antes. Sobre todo, procura
la educación. Hasta las jóvenes de clase baja, a quienes se llama ahora
señoritas si usan bolsa, pueden comprar piano. La plus-valía de los impuestos
sobre el consumo da prueba del aumento del bienestar. La Revolución estallará,
no en un país agotado, sino, por el contrario, en un país floreciente, en pleno
auge.
La
miseria, que es a veces la causa de los motines, no puede provocar los grandes
cambios sociales, Éstos surgen siempre del desequilibrio de las clases".
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 405
fuerzas
se convierte en relación política de fuerza para culminar en la relación
militar decisiva. Si falta este proceso de desarrollo de un momento a otro en
la relación de fuerzas, la situación resulta infructuosa y pueden darse
conclusiones diversas: la victoria de la vieja sociedad que se asegura un
periodo de "respiro" destruyendo físicamente a la élite adversaria y
aterrorizando a la reserva, o quizá también la destrucción recíproca de las
fuerzas en conflicto con la instauración de la paz de los cementerios bajo la
custodia de un centinela
Vinculada
a esta cuestión general está la cuestión del llamado "economismo" que
asume diversas formas y tiene diversas manifestaciones concretas. Entran en la
categoría del economismo tanto el movimiento teórico del libre cambio corno el
sindicalismo teórico. El significado de estas dos tendencias es muy distinto.
El primero es propio de un agrupamiento dominante, el segundo de un
agrupamiento subalterno. En el primer caso se especula inconscientemente (por
un error teórico cuyo sofisma no es difícil identificar) sobre la distinción
entre sociedad política y sociedad civil, y se afirma que la actividad
económica es propia de la sociedad civil y la sociedad política no debe
intervenir en su reglamentación, Pero en realidad esta distinción es puramente
metodológica, no orgánica, y en la vida histórica concreta sociedad política y
sociedad civil son una misma cosa. Por otra parte también el librecambismo debe
ser introducido por ley, esto es. por intervención del poder político: es un
acto de voluntad, no la expresión espontánea, automática del hecho económico.
Distinto es el caso del sindicalismo teórico, en cuanto que éste se refiere a
un agrupamiento subalterno. al wat se impide con esta teoría llegar nunca a ser
dominante. salir de la fase económico-corporativa para elevarse a la fase de
hegemonía político-intelectual en la sociedad civil y volverse dominante en la
sociedad política. En el caso del librecambismo teórico se tiene el caso de una
fracción del agrupamiento dominante que quiere modificar la sociedad política,
que quiere reformar la legislación existente en la parte de política comercial
e indirectamente industrial (es innegable que el proteccionismo, especialmente
en los países de mercado pobre y restringido, limita, al menos parcialmente, la
libertad de iniciativa industrial y favorece morbosamente el nacimiento de
monopolios); la cuestión es de rotación en el poder gobernante de una fracción
en vez de otra del agrupamiento dominante, no de fundación y organización de
una nueva sociedad política y mucho menos de un nuevo tipo de sociedad civil.a
En el manuscrito: "sociedad
política": pero se trata casi seguramente de un error de distracción.
corregido posteriormente en el texto C.
En el caso del sindicalismo teórico la
cosa es más compleja: es innegable que en éste la independencia y la autonomía
del agrupamiento subalterno que se dice expresar, es por el contrario
sacrificada a la hegemonía intelectual del agrupamiento dominante, puesto que
el sindicalismo teórico es un aspecto del librecambismo económico justificado
con algunas afirmaciones del materialismo histórico. ¿Por qué y cómo sucede
este "sacrificio"? Porque se excluye la transformación del
agrupamiento subordinado en dominante, o no se plantea en absoluto el problema
(fabianismo, De Man, parte notable del laborismo), o se plantea en forma
incongruente e ineficiente (socialdemocracia) o se afirma el salto inmediato
del régimen de los agrupamientos al de la perfecta igualdad (sindicalismo
teórico en sentido estricto). Por lo menos es extraña la actitud del economismo
con respecto a la voluntad, la acción y la iniciativa política, como si éstas
no fuesen expresión de la economía e incluso la expresión eficiente de la economía;
así como es extraño que el plantear concretamente la cuestión de la hegemonía
sea interpretado como hecho que subordina al agrupamiento hegemónico.
Evidentemente el hecho de la hegemonía presupone tener en cuenta los intereses
y la formación de un cierto equilibrio, es decir, que el agrupamiento
hegemónico hace sacrificios de orden económico-corporativo, pero estos
sacrificios no pueden afectar a lo esencial, porque la hegemonía es política
pero también y especialmente económica, tiene su base material en la función
decisiva que el agrupamiento hegemónico ejerce sobre el
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 406
núcleo
decisivo de la actividad económica.
El
economismo se presenta bajo muchas otras formas además del librecambismo
teórico y el sindicalismo teórico. Pertenecen al economismo todas las formas de
abstencionismo electoral (ejemplo el abstencionismo de los clericales italianos
desde 1870 hasta 1919, que a partir de 1900 fue haciéndose cada vez más parcial
hasta desaparecer del todo) que pueden ser variadísimas, en el sentido de que
puede haber semi-abstencionismo, un cuarto, etcétera. No siempre el economismo
es contrario a la acción [política] y al partido político, que sin embargo es
considerado como organismo educativo de tipo sindical. La llamada
"intransigencia" es una forma de economismo: así la fórmula
"tanto peor tanto mejor", etcétera.
Otro punto de referencia para comprender
las relaciones entre estructura y superestructuras se halla contenido en la
Miseria de la filosofía, allí donde se dice que una fase importante en el
desarrollo de un agrupamiento social nacido en el terreno de la industria es
aquella en la que los miembros individuales de una organización
económico-corporativa no luchan ya solamente por sus intereses económicos
corporativos, sino por el desarrollo de la organización tomada en sí misma,
como tal (ver exactamente la afirmación contenida en la Miseria de la
filosofía,1 en la que se hallan contenidas afirmaciones esenciales desde el
punto de vista de la relación de la estructura y de las superestructuras y del
concepto de dialéctica propio del materialismo histórico; desde el punto de
vista teórico, la Miseria de la filosofía puede ser considerada en parte como
la aplicación y el desarrollo de las Tesis sobre Feuerbach, mientras que la
Sagrada familia2 es una fase intermedia todavía indistinta, corno se ve por los
pasajes referentes a Proudhon y especialmente al materialismo francés. Por lo
demás, el pasaje sobre el materialismo francés es más un esbozo de historia de
la cultura que un fragmento teorético, como a menudo suele entenderse, y como
"historia de la cultura" es admirable y definitivo). Debe recordarse
igualmente la afirmación de Engels de que la economía es "en último
análisis" el motor de la historia (en las dos cartas sobre el materialismo
histórico publicadas también en italiano)3 directamente vinculada al famoso
pasaje del prefacio a la Crítica de la economía política donde se dice que los
hombres "se vuelven conscientes" del conflicto entre forma y
contenido del mundo productivo en el terreno de las ideologías.4 Esta cuestión
debe recordarse a propósito de la tesis esbozada en diversas notas de varios
cuadernos5 acerca de que en el periodo moderno de la historia el materialismo
histórico está más difundido de lo que parece; éste, sin embargo, se presenta
bajo el aspecto de "economismo histórico" (el nuevo nombre usado por
Loria para indicar
Véase K. Marx, Miseria de la filosofía,
Ediciones de Cultura Popular, México, 1974, pp. 157-58: "Los primeros
intentos de los trabajadores para asociarse han adoptado siempre la forma de
coaliciones.
La gran
industria concentra en un mismo sitio a una masa de personas que no se conocen
entre sí. La competencia divide sus intereses. Pero la defensa del salario,
este interés común a todos ellos frente a su patrono, los une en una idea común
de resistencia: la coalición. Por lo tanto, la coalición persigue siempre una
doble finalidad: acabar con la competencia entre los obreros para poder hacer
una competencia general a los capitalistas. Si el primer fin de la resistencia
se reducía a la defensa del salario, después, a medida que los capitalistas se
asocian a su vez movidos por la idea de la represión, las coaliciones, en un
principio aisladas, forman grupos, y la defensa por los obreros de sus
asociaciones frente al capital, siempre unido, acaba siendo
para
ellos más necesario que la defensa del salario. Hasta tal punto esto es cierto,
que los economistas ingleses no salían de su asombro al ver que los obreros
sacrificaban una buena parte del salario en favor de asociaciones que, a juicio
de estos economistas, se habían fundado exclusivamente para luchar en pro del
salario. En esta lucha —verdadera guerra civil— se van uniendo y desarrollando
todos los elementos para la batalla futura. Al llegar a este punto, la
coalición toma carácter político". Gramsci conocía la traducción italiana
de esta obra de Marx, publicada por la Societá Editrice Avanti en 1922,
reproducida también en Marx-Engels- Lassalle, Opere, vol. 1, 2a, edición
corregida y revisada, Soc. Ed. Avanti, Milán, 1922 [Fa
Cfr. nota 2 al Cuaderno 1 (XVI), § 29. De
costumbre Gramsci cita esta obra de Marx con el título habitual de las
traducciones italianas Sacra famiglia, Aquí, pero también en algunos otros
lugares, Santa Famiglia, por influencia, de la traducción francesa
que
Gramsci tenía consigo en la cárcel
Cfr. nota 2 al precedente § 26.
4 Cfr. nota 6 al precedente § 15.
5 Cfr.
por ejemplo, el precedente § 3.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 407
sus
nebulosas concepciones es exacto desde este punto de vista, y se puede decir
que el materialismo histórico que yo considero más difundido de lo que se cree,
es de interpretación Joriana y no es el original marxista), Esta interpretación
está vinculada al error de método, indicado por mí más arriba, de no distinguir
en el análisis de las situaciones económicas y de las estructuras sociales
aquello que es "relativamente permanente" de lo que es
"fluctuación ocasional"; distinción que dentro de ciertos límites
corresponde a la de Estado y Gobierno, de estrategia y táctica. Aspectos
parciales del "economismo histórico" son: 1] la doctrina según la
cual el desarrollo económico viene a quedar reducido a los cambios de los
instrumentos técnicos, mientras que Marx habla siempre de "fuerzas
materiales de producción" en general, y en estas fuerzas incluye también
la "fuerza física" de los hombres (Lada dio una exposición
brillantísima de esta doctrina en el artículo sobre la influencia social del
aeroplano en la Rassegna Contemporanea de 1912);1 2] la doctrina según la cual
el desarrollo económico e histórico se hace depender inmediatamente de los
cambios de cualquier factor importante de la producción, debido a la
introducción de un nuevo combustible que lleva consigo la aplicación de nuevos
métodos (en la construcción y en el manejo de los instrumentos mecánicos (por
ejemplo el petróleo: Cfr. a este propósito el artículo sobre el petróleo de
Antonino Laviosa en la Nuova Antologia de 1927,2 que señala los cambios en la
construcción de medios de transporte y especialmente en los militares
ocasionados por la difusión del petróleo y de la gasolina, y extrae de ahí
consecuencias políticas exageradas: habla de una era del petróleo que se
contrapone a una era del carbón, etcétera; algún otro habrá escrito lo mismo
para la electricidad, etcétera.
175 Ahora
bien, también estos descubrimientos de nuevos combustibles y nuevas energías
motrices tienen importancia histórica, porque pueden cambiar la estructura
relativa de las naciones, pero no son determinantes del movimiento histórico).
A menudo sucede que se combate al economismo histórico creyendo combatir al
materialismo histórico. Éste es el caso, por ejemplo, de un artículo del Avenir
de París del 10 de octubre de 1930 (reproducido en la Rassegna Settimanale
della Stampa Estera del 21 de octubre de 1930, pp. 2303-4: "Se nos dice
desde hace mucho tiempo, pero especialmente después de la guerra, que las
cuestiones de interés dominan a los pueblos y llevan adelante al mundo. Son los
marxistas quienes han inventado esta tesis, bajo el apelativo un poco
doctrinario de 'materialismo histórico'. En el marxismo puro, los hombres
tomados en masa no obedecen a las pasiones, sino a las necesidades económicas.
La política es una pasión. La Patria es una pasión. Estas dos ideas exigentes
no gozan en la historia más que de una función de apariencia porque en realidad
la vida de los pueblos, en el curso de los siglos, se explica con un juego
cambiante y siempre renovado de causas de orden material. La economía lo es
todo. Muchos filósofos y economistas 'burgueses' han adoptado este estribillo,
Adoptan un cierto aire de estarnos explicando con las vicisitudes de los
cereales, del petróleo o del hule, la gran política internacional. Se las
ingenian para demostrarnos que toda la diplomacia está dominada por cuestiones
de tarifas aduanales y de precios de costo. Estas explicaciones están muy en
auge. Tienen una pequeña apariencia científica y proceden de una especie de
escepticismo superior que querría pasar por una elegancia suprema. ¿La pasión
en política exterior? ¿El sentimiento en materia nacional? ¡Nada de eso! Estas
cosas están bien para la gente común, Los grandes espíritus, los iniciados,
saben que todo está dominado por el dar y el tener. Ahora bien, ésta es una
seudo- verdad absoluta. Es completamente falso que los pueblos no se dejen
guiar más que por consideraciones de interés y es completamente cierto que
obedecen más que nada al sentimiento. El materialismo histórico es una gran
tontería. Las naciones obedecen ante todo a consideraciones dictadas por un deseo
y por una fe ardiente de
El artículo citado de A. Loria es en
realidad de 1910: cfr,_nota-.2_ al Cuaderno 1 (XVI), § 25.
Cfr. Antonino Laviosa, "L'estrazione
del petrolio" en Nuova Antología, 16 de mayo de 1929 (año LXIV, fasc.
1372), pp. 254-62.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 408
prestigio.
Quien no comprende esto no comprende nada". 1 La continuación del artículo
(titulado "La manía del prestigio") ejemplifica con la política
alemana e italiana, que sería de "prestigio" y no dictada por
intereses materiales. El fragmento es interesante y sería analizado
detalladamente en el caso de compilación de un ensayo: está en contra del
"economismo histórico" exagerado, de tipo loriano. El autor no conoce
la filosofía moderna y no entiende, por lo demás, que las "pasiones",
precisamente, son hechos económicos.
Degenerado
en economismo histórico, el materialismo histórico pierde gran parte de su
expansividad cultural entre las personas inteligentes, tanta como adquiere
entre los intelectuales perezosos, entre aquellos que quieren parecer siempre
sagaeísimos, etcétera; esto, como escribió Engels, hace creer a muchos que
pueden tener, a poco precio y sin ninguna fatiga, toda la historia y toda la
sabiduría política en el bolsillo.2 Habiendo olvidado que la tesis de Marx —de
que los hombres adquieren conciencia de los conflictos fundamentales en el
terreno de las ideologías— posee un valor orgánico, es una tesis gnoseológica y
no psicológica o moral, se ha creado la figura mental de considerar la
política, y por lo tanto toda la historia, como un marché de dupes, un juego de
ilusionismo y de prestidigitación. Toda la actividad cultural se ha reducido
así a "descubrir trucos", a suscitar escándalos, a obligar a rendir
cuentas claras a los hombres políticos. Naturalmente, tos errores de
interpretación han sido a veces muy groseros y han repercutido así
negativamente en el prestigio de la doctrina original. Por eso hay que combatir
contra el economismo no sólo en la teoría de la historiografía, sino también en
la teoría y la práctica política. En este campo la reacción debe ser llevada al
terreno del concepto de hegemonía, así como ha sido llevada prácticamente en el
desarrollo de la teoría del partido político y en el desarrollo práctico de la
vida de determinados partidos políticos.
Podría hacerse una investigación
histórica [sobre los juicios emitidos] acerca del desarrollo de ciertos
movimientos políticos, tomando como arquetipo el llamado boulangismo (desde
1886 hasta 1890 aproximadamente), pero quizá también el golpe de Estado del 2
de diciembre de Napoleón III. Puede encontrarse que el razonamiento
estereotipado del economismo histórico con frecuencia es muy simplista: ¿a
quién beneficia inmediatamente? A cierta fracción del agrupamiento dominante,
que para no errar se identifica como aquella fracción que evidentemente tiene
una función progresista según una teoría general. Como juicio histórico es casi
infalible, porque realmente si aquel movimiento político llegase al poder la
fracción progresista del agrupamiento dominante en último análisis acabaría por
controlarlo y hacer de él un instrumento para utilizar en su propio beneficio
el aparato estatal. Digo casi infalible, porque la interpretación es [sólo] una
hipótesis histórica posible y acaso probable que en el juicio político asume
[sin embargo] un tinte moralista. En esto consiste el error teórico y práctico.
Cuando se forma un movimiento semejante el análisis debería ser conducido según
esta línea: 1º] contenido social del
Cfr. Rassegna Settinianale della Stampa
Estera, 21 d .octubre de 1930 (año V, fasc. 42), pp. 2303-4.
Es probable que Gramsci tuviese presente
aquí el siguiente pasaje (citado frecuentemente en la literatura marxista) de
una carta de Engels a C. Schmidt, del 5 de agosto de 1890: "En general, la
palabra materialista les sirve a muchos de los jóvenes escritores alemanes de
simple frase mediante la cual se rotula sin más estudio toda clase de cosas;
pegan esta etiqueta y creen que la cuestión está resuelta. Pero nuestra
concepción de la historia es, por sobre todo, una guía para el estudio y no una
palanca para construir a la manera de los hegelianos. Es necesario reestudiar
toda la historia, deben examinarse en cada caso las condiciones de existencia
de las diversas formaciones sociales antes de tratar de deducir de ellas los
conceptos políticos, jurídicos, estéticos, filosóficos, religiosos, etcétera
que les corresponden. A este respecto sólo muy poco se ha hecho hasta ahora,
porque pocas personas se han dedicado a ello seriamente. En este dominio
podemos utilizar masas de documentación auxiliar; es inmensamente vasto, y
quien quiera trabajar seriamente puede hacer mucho y distinguirse. Pero en
lugar de esto, demasiados jóvenes alemanes se limitan a emplear la frase
materialismo histórico (y todo puede convertirse en frase), a fin de reunir en
un sistema definido y tan rápidamente como sea posible sus relativamente
escasos conocimientos históricos (¡pues la historia económica está todavía en
pañales!) y entonces imaginan ser algo muy tremendo". C. Marx, F. Engels,
Correspondencia, ed. Cartago, Buenos Aires, 1972, pp. 392-93.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 409
movimiento;
2º] reivindicaciones que los dirigentes plantean y que hallan consenso en
determinados estratos sociales; 3º] las exigencias objetivas que tales
reivindicaciones reflejan; 4º] examen de la conformidad de los medios adoptados
para el fin propuesto: y 5º] sólo en último análisis y presentada en forma
política y no en forma moralista, presentación de la hipótesis de que tal
movimiento necesariamente será desnaturalizado y servirá a fines bien distintos
de aquellos en que creen las multitudes partidarias. Por el contrario, esta
hipótesis es afirmada preventivamente, cuando ningún elemento concreto (digo,
que parezca tal con evidencia y no por un análisis "científico"
[esotérico]) existe todavía para sufragarla, de modo que aparece como una
acusación moral de doblez y de mala fe, etcétera, o de poca astucia, de
estupidez. La política se convierte en una serie de hechos personales.
Naturalmente, mientras estos movimientos no alcanzan el poder, se puede siempre
pensar que fracasan y algunos en efecto fracasaron (el propio
boulangismo-Valois-Gayda): la investigación, entonces, debe dirigirse a la
búsqueda de elementos de fuerza y de los elementos de debilidad que contienen
en su interior: la hipótesis "economista" afirma un elemento de
fuerza, la disponibilidad de una cierta ayuda financiera directa o indirecta
(un periódico que apoye al movimiento es una ayuda financiera indirecta) y
basta. Demasiado poco. Así pues la investigación, como ya dije, debe ser
realizada en la esfera del concepto de hegemonía.
Este concepto, dada la afirmación hecha
más arriba, de que la afirmación de Marx de que los hombres tornan conciencia
de los conflictos económicos en el terreno de las ideologías tiene un valor
gnoseológico y no psicológico y moral tendría también, por lo tanto, un valor
gnoseológico y por ello debería ser considerada la aportación máxima de Ilich a
la filosofía marxista, al materialismo histórico, aportación original y
creativa. Desde este punto de vista Ilich habría hecho progresar el marxismo no
sólo en la teoría política y en la economía, sino también en la filosofía (o
sea al haber hecho progresar la doctrina política habría hecho progresar
también la filosofía).
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), pp. 7a-10, 10a-13; Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 3a-4.
<39>. Sobre el Ensayo popular. Un
tratamiento sistemático del materialismo histórico no puede olvidar ninguna de
las partes constitutivas del marxismo, ¿Pero en qué sentido hay que entender
esto? Debe tratar toda la parte general filosófica y además debe ser: una
teoría de la historia, una teoría de la política, una teoría de la economía.
Esto como esquema general que concretamente debe adoptar una forma viva, no
esquemática. Se dirá, ¿pero no es específicamente el materialismo histórico una
teoría de la historia? Es verdad, pero de la historia no pueden separarse la
política y la economía, incluso en las fases especializadas de ciencia-arte de
la política y de ciencia-económica, O sea: después de haber <desempeñado la
tarea principal> en la parte filosófica general, que es el verdadero y
auténtico materialismo histórico, en el que los conceptos generales de la
historia, de la política y de la economía se anudan en una unidad orgánica, es
útil, en un ensayo popular, dar las nociones generales de cada parte constitutiva
en cuanto ciencia independiente y distinta. Esto querría decir que después de
haber estudiado la filosofía general resto es, el nexo orgánico de
historia-política-económica) se estudia: cómo la historia y la política se
reflejan en la economía, cómo la economía y la política se reflejan en la
historia, cómo la historia y la economía se reflejan en la política.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII). pp. 47 bis-48.
§
<40>. Filosofía e ideología. Como filosofía el materialismo histórico
afirma teóricamente
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 410
que cada
"verdad" creída eterna y absoluta tiene orígenes prácticos y ha
representado o representa un valor provisional. Pero lo difícil es hacer
comprender "prácticamente" esta interpretación por lo que respecta al
materialismo histórico mismo. Esta interpretación es adoptada por Engels donde
habla del paso del reino de la necesidad al reino de la libertad.1 El idealismo
absoluto, o al menos algunos de sus aspectos, serían una utopía filosófica
durante el reino de la necesidad, pero podrían volverse “verdad” después del
paso de un reino al otro. No se puede hablar de "Espíritu" cuando la
Sociedad está agrupada sin concluir necesariamente que se trata del
"espíritu" de un agrupamiento particular (cosa implícitamente
reconocida cuando, como hace Gentile —en el libro el Modernismo—, se dice,
siguiendo las huellas de Schopenhauer, que la religión es la filosofía de la
multitud mientras que la filosofía es la religión de los hombres más selectos
—o sea de los grandes intelectuales—),2 pero si se podrá hablar de ello cuando
la Sociedad sea unitaria.
Prácticamente, decía, también el
materialismo histórico tiende a convertirse en una ideología en el sentido
peyorativo, o sea en una verdad absoluta y eterna, Esto sucede especialmente
cuando, como en el Ensayo popular, aquél es confundido con el materialismo
vulgar, con la metafísica de la "materia" que no puede no ser eterna
y absoluta.
Siguiendo
esta línea, habrá que elaborar la afirmación de Engels sobre el paso de la
necesidad a la libertad: evidentemente este tránsito se produce en los hombres,
no en la naturaleza (si bien tendrá consecuencias en la intuición de la
naturaleza, en las opiniones científicas), por lo cual sólo en forma de
metáfora puede hablarse de historia natural de la humanidad y parangonar los
hechos humanos con los hechos naturales.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 68-69.
<41>. La ciencia. Definiciones de
la ciencia: 1º] Estudio de los fenómenos y de sus leyes de semejanza
(regularidad), de coexistencia (coordinación), de sucesión (causalidad), 2º]
Otra tendencia, teniendo en cuenta el ordenamiento más cómodo que la ciencia
establece entre los fenómenos, con el fin de poderlos controlar mejor con el
pensamiento y dominarlos para los fines de la acción, define la ciencia como la
descripción más económica de la realidad.
La
cuestión más importante con respecto a la ciencia es la de la existencia
objetiva de la realidad. Para el sentido común la cuestión ni siquiera existe:
pero ¿dónde se origina esta certeza del sentido común? Esencialmente en la
religión (al menos en las religiones occidentales, especialmente el
cristianismo): es pues una ideología, la ideología más difundida y arraigada.
Me parece que es un error exigir a la ciencia como tal la prueba de la
objetividad de lo real: ésta es una concepción del mundo, una filosofía, no un
dato científico. ¿Qué es lo que puede dar la ciencia en esta dirección? La
ciencia hace una selección entre las sensaciones, entre los elementos
primordiales del conocimiento: considera ciertas sensaciones como transitorias,
como aparentes, como falaces porque dependen únicamente de condiciones
individuales especiales, y otras como duraderas, como permanentes, como
superiores a las condiciones
La expresión de Engels sobre el paso del
reino de la necesidad al reino de la libertad está en el segundo capítulo de la
III parte del Anti-Dühring (cd. cit., p. 280). El mismo pasaje se encuentra
también, sin embargo, en el opúsculo de Engels, Del socialismo utópico al
socialismo científico, que es, como os sabido, extraído del Anti-Dühring (entre
los libros de Gramsci, pero no en los de la cárcel, dos ediciones de este
opúsculo: Friedrich Engels, Socialismo utopistico e socialismo scientifico,
trad. de P. Martignetti, Soc. Ed. Avanti!, Milán, 1920; id., L'evoluzione del
socialismo dall'utopia alta scienza, Seum, Milán, sf. [1925]).
Cfr. Giovanni Gentile, modernismo e i
rapporti tra religione e filosofía, Laterza, Bari, 1909, p. 54: "Y como el
catolicismo es siempre la forma histórica religiosa más notable, si no es que
la única superviviente, de la civilización occidental, la más notable, si no la
única, que enfrenta desde hace siglos el desarrollo de la forma absoluta del
espíritu, o sea de la filosofía, y le impide el paso o se le opone en el
terreno práctico-social, puede decirse que el modernismo es uno de los grandes
choques fatales que, en la historia de la humanidad, deben necesariamente
producirse entre la religión, que es la filosofía de las multitudes, y la
filosofía, que es la religión del espíritu, o, si se quiere, de sus más altos
representantes".
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 411
especiales
individuales. El trabajo científico tiene dos aspectos: uno que incansablemente
rectifica el método del conocimiento, y rectifica o refuerza los órganos de las
sensaciones, y el otro que aplica este método y estos órganos cada vez más
perfectos para establecer lo que existe de necesario en las sensaciones y lo
que es arbitrario y transitorio. Se establece así aquello que es común a todos
los hombres, aquello que todos los hombres pueden ver y sentir del mismo modo,
con tal de que hayan observado las condiciones científicas de investigación. En
cuanto se establece esta objetividad, se la afirma: se afirma el ser en sí, e!
ser permanente, el ser común a todos los hombres, el ser independiente de todo
punto de vista que sea meramente particular. Pero también ésta es una
concepción del mundo, es una ideología.
El materialismo histórico acepta este
punto de vista, no el del sentido común, que sin embargo es igual
materialmente. El sentido común afirma la objetividad de lo real en cuanta que
esta objetividad ha sido creada por Dios, es por lo tanto una expresión de la
concepción del mundo religiosa: por otra parte al describir esta objetividad
cae en los más groseros errores, en gran parle está todavía en la astronomía de
Ptolomeo, no sabe establecer los nexos reales de causa y efecto, etcétera, o
sea en realidad no es realmente "objetivo" porque no sabe concebir lo
"verdaderamente" objetivo; para el sentido común es
"verdad" que la fierra está quieta y el sol con todo el firmamento
gira en torno suyo, etcétera. Sin embargo, hace la afirmación filosófica de la
objetividad de lo real. ¿Pero es "objetivamente cierto" todo lo que
la ciencia afirma? ¿De modo definitivo? ¿No se trata, por el contrario, de una
lucha por el conocimiento de la objetividad de lo real, por una rectificación
cada vez más perfecta de los métodos de investigación y de los órganos de
observación, y de los instrumentos lógicos de selección y de discriminación? Si
es así, lo que más importa no es la objetividad de lo reíd como tal, sino el
hombre que elabora estos métodos, estos instrumentos materiales que rectifican
los órganos sensoriales, estos instrumentos lógicos de discriminación, o sea la
cultura, o sea la concepción del mundo, o sea la relación entre el hombre y la
realidad. Buscar la realidad fuera del hombre resulta, pues, una paradoja, así como
para la religión es una paradoja [pecado.] buscarla fuera de Dios.
Recuerdo
una afirmación de Bertrand Russell: se puede imaginar sobre la tierra, incluso
sin el hombre, no Glasgow y Londres, sino dos puntos de la superficie de la
tierra uno más al norte y otro más al sur (o algo parecido: se halla en un
librito filosófico de Russell traducido en una coleccioncita Sonzogno de
carácter científico).1 Pero sin el hombre, ¿qué significarían
Sobre esta afirmación de Russell, citada
aquí de memoria, Gransci vuelve también en el Cuaderno 7 (VII), § 25. Cfr.
Bertrand Russell, Obras Completas, t. II, Los problemas de la filosofía, ed.
Aguilar, Madrid, 1973, pp. 111213: "Considérese la proposición 'Edimburgo
está al norte de Londres'. Tenemos aquí una relación entre dos lugares, y
parece evidente que la relación subsiste independientemente de nuestro
conocimiento de ella. Cuando venimos en conocimiento de que Edimburgo está al
norte de Londres, venimos a conocer algo que solamente tiene que ver con
Edimburgo y Londres: no causamos la verdad de la proposición viniendo en
conocimiento de ello, sino que, por el contrario, aprehendemos meramente un
hecho que estaba allí antes que lo conociéramos nosotros. La parte de la
superficie de la tierra donde se halla Edimburgo estaría al norte de la parte
donde se halla Londres, incluso si no hubiese un solo ser humano que conociese
el Norte y el Sur, y aun cuando no hubiera una sola mente, en absoluto, en el
universo. Naturalmente, esto es rechazado por muchos filósofos, ora apoyándose
en las razones de Berkeley, ora en las de Kant. Pero ya hemos examinado tales
razones y hemos decidido que son inadecuadas. Por consiguiente, ahora podemos
admitir como verdadero que nada mental se presupone en el hecho de que
Edimburgo se halle situado al norte de Londres. Pero este hecho entraña la
relación 'al norte de', que es un universal, y sería imposible que el hecho en
conjunto no implicase nada mental si la relación 'al norte de', que es parte
constitutiva del hecho, implicase algo mental. De aquí que debamos admitir que
la relación, al igual que los términos que relaciona, no depende del
pensamiento, sino que pertenece al mundo independiente que el pensamiento
aprehende, pero no crea.
Esta
conclusión, sin embargo, tropieza con la dificultad de que la relación 'al
norte de' no parece existir en el mismo sentido en que existen Londres y
Edimburgo. Si preguntamos '¿,Dónde y cuando existe esta relación?', la
respuesta debe ser 'En ningún lugar y en ningún tiempo'. No existe lugar o
tiempo en que podamos hallar la relación 'al norte de'. No existe ni en
Edimburgo ni en Londres, pues relaciona a las dos y es neutral entre ellas. Y
tampoco podemos decir que exista en un tiempo particular. Ahora bien: todo
cuanto pueda ser aprehendido por tos sentidos o por la introspección existe en
algún tiempo particular. De aquí que la relación 'al norte de' sea radicalmente
diferente de tales cosas. No está ni en el espacio ni en el tiempo, no es ni
material ni mental, sin embargo, es algo.
Ha sido
en gran medida la peculiarísima clase de ser que pertenece a los universales lo
que ha conducido a muchas personas
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 412
norte y
sur, y "punto", y "superficie" y "tierra"? ¿No
están estas expresiones necesariamente ligadas al hombre, a sus necesidades, a
su vida, a su actividad? Sin la actividad del hombre, creadora de todos los
valores incluso científicos. ¿qué sería la "objetividad"? Un caos, o
sea 'nada, el vacío, si es que siquiera puede decirse esto, porque si realmente
imaginamos que no existe el hombre, no se pueden imaginar la lengua ni el
pensamiento. Para el materialismo histórico no se pueden separar el pensar del ser,
el hombre de la naturaleza, la actividad (historia) de la materia, el sujeto
del objeto: si se hace esta separación se cae en el parloteo, en la abstracción
sin sentido.
Cfr.
Cuaderlo 11 (XVIII), pp. 51 bis-52 bis.
180
<42>. Giovanni Vailati y el
lenguaje científico. Repetidas veces he citado el pasaje en el que Marx, en la
Sagrada familia, demuestra cómo el lenguaje político francés, adoptado por
Proudhon, corresponde y puede traducirse al lenguaje de la filosofía clásica
alemana.1 Esta afirmación me parecía muy importanite para comprender el íntimo
valor del materialismo histórico y para hallar la vía de solución de muchas
aparentes contradicciones del desarrollo histórico y para responder a algunas
objeciones superficiales contra esta teoría de la historiografía. En el
fascículo de septiembre-octubre de 1930 de los Nuovi Madi di Diritto, Economia,
Politica, en una carta abierta de Luigi Einaudi a Rodolfo Benini ("Se
esista, storicamente, la pretesa repugnanza degli economisti verso il concetto
dello Stato produttore")2 en una nota en la p. 303 se lee: "Si yo
poseyese la maravillosa facultad, que en sumo grado tenía el llorado amigo
Vailati, de traducir cualquier teoría del lenguaje geométrico al algebraico,
del hedonista al de !a moral kantiana, de la terminología económica pura
normativa al de la aplicada preceptista, podría intentar traducir la página de
Spirito a tu formulística, o sea economista clásica. Sería un ejercicio
fecundo, semejante a aquellos de los que habla Loria, emprendidos por él en su
juventud: de exponer sucesivamente una determinada demostración económica
primero en el lenguaje de Adam Smith y luego en el de Ricardo y después en el
de Marx, de Stuart Mill y de Cairnes. Pero son ejercicios que, una vez hechos,
se archivan, como hacía Loria. Sirven para enseñarnos humildad a algunos de
nosotros, cuando por un momento pensamos haber visto algo de nuevo. Porque si
esta novedad podía haber sido dicha con sus palabras y encuadrarse en el
pensamiento de los viejos, es serial de que aquel algo se hallaba contenido en
aquel pensamiento. Pero no pueden ni deben impedir que cada generación use
aquel lenguaje que mejor se adapta a su modo de pensar y entender el mundo. Se
reescribe la historia: ¿por qué no se debería escribir la ciencia económica,
primero en términos de costo de producción y luego de utilidad y después de
equilibrio hisórico y lego de equilibrio dinámico?" Las intenciones
"metodológicas" de Einaudi están mucho más circunscritas que las que
están implícitas en la afirmación de Marx, pero pertenecen a la misma serie.
Einaudi se une a la corriente representada por los pragmáticos italianos y por
Vilfredo Pareto, tendencia que halló cierta expresión en el librito Einaudi
quiere dar una lección de modestia a Spirito, en el cual muy a menudo, la
novedad de las ideas, de los métodos, del planteamiento de los problemas, es
pura y simplemente una cuestión de terminología, de palabras. Pero, como decía,
éste es el primer grado del problema implícito, en toda su vastedad, en el
fragmento de Marx. Así como dos individuos, producidos
a suponer
que son realmente mentales". Es muy probable que Gramsci hubiese leído a
su tiempo este librito de Russell en la ya citada edición Sonzogno.
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 44 y nota 31;
Cuaderno 1 (XVI), § 151; Cuaderno 3 (XX), § 48; Cuaderno 4 (XIII), § 3.
Cfr. Luigi Einaudi, "Se asista,
storicamente, la pretesa ripugrianza degli economisti verso il concetto dello
Stato produttore (Lettere aperta a R. Benini)", en Nuovi Studi di Diritto,
Economia e Politica, septiembre-octubre de 1930 (vol. III, fasc. V), pp.
302-14; este artículo de Einaudi va seguido, en el mismo fascículo de la.
revista, por una respuesta de Rodolfo Benini, "Coesione e
solidarietá" (pp. 315-20), y por un artículo de algo Spiríto, "La
storia della economia e il concetto di Stato" (pp. 321-24).
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 413
por la
misma cultura fundamental, creen sostener cosas diferentes sólo porque emplean
una terminología distinta, igual en el campo internacional, dos culturas,
expresiones de dos civilizaciones fundamentalmente similares, creen ser
antagónicas, distintas, una superior a la otra, porque emplean distintas
expresiones ideológicas, filosóficas, o porque una tiene un carácter más
estrictamente práctico, político (Francia) mientras que la otra tiene una
carácter más filosófico, doctrinario, teórico. En realidad, para el
historiador, son intercambiables, son reducibles la una a la otra, son
traducibles recíprocamente.
Esta. "traducibilidad" no es
perfecta, ciertamente, en todos los detalles (incluso importantes); pero lo es
en el "fondo" esencial. Una es realmente superior a la otra, pero no
siempre en aquello que sus representantes y sus clérigos fanáticos pretenden;
si no fuese así no habría progreso real, que se produce también por impulsos
"nacionales",
La
filosofía gentiliana, en el mundo contemporáneo, es la que más se entrega a
cuestiones de "palabras", de "terminología", que da como
"creación" nueva cualquier cambio gramatical de la expresión: por eso
la breve nota de Einaudi es una flecha envenenadísima contra Spirito y en torno
a ella misma gira exasperadamente la breve nota del mismo Spirito..1 (Pero de
la cuestión de mérito de la polémica no quiero ocuparme en esta nota.) Sólo
quiero señalar la necesidad de estudiar este aspecto del pragmatismo italiano
(especialmente en Vailati) y de Pareto sobre la cuestión del lenguaje
científico.
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), pp. 58-59.
<43>. La “objetividad de lo real” y
el profesor Lukacs (cfr. nota anterior "La ciencia" en la p. 75).2 Es
digna de estudiarse la posición del profesor Lukacs con respecto al
materialismo histórico. Lukacs (conozco sus teorías muy vagamente) creo que
afirma que se puede hablar de dialéctica sólo para la historia de los hombres y
no para la naturaleza.3 Puede estar equivocado y puede tener razón. Si su
afirmación presupone un dualismo entre el hombre y la naturaleza está
equivocado, porque cae en una concepción de la naturaleza propia de la religión
e incluso propia del idealismo, que realmente no logra unificar y poner en
relación al hombre y a la naturaleza más que verbalmente, Pero si la historia
humana es también historia de la naturaleza a través de la historia de la
ciencia, ¿cómo puede la dialéctica ser separada de la naturaleza? Pienso que
Lukacs, inconforme con las teorías del Ensayo popular,4
Cfr. Spirito, "La storia della
economia e il concetto di Stato", cit.
2 Cfr. el
precedente § 41.
3 G.
Lukács, Historia y consciencia de clase, ed. Grijalbo, México, 1969, p. 5 n:
"Esta limitación del método a la realidad histórico-social es muy
importante, Los equívocos dimanantes de la exposición engelsiana de la
dialéctica se deben esencialmente a que Engels —siguiendo el mal ejemplo de
Hegel amplía el método dialéctico también al conocimiento de la naturaleza.
Pero las determinaciones decisivas de la dialéctica —-interacción de sujeto y
objeto, unidad de teoría y práctica, transformación histórica del sustrato de
las categorías como fundamento de su transformación en el pensamiento, etc.—no
se dan en el conocimiento de la naturaleza". De esta obra de Lukács,
Gramsci tenía ciertamente un conocimiento sólo indirecto y parcial; pero
algunos de los ensayos más tarde reunidos en el volumen citado habían sido muy
probablemente leídos por Gramsci anteriormente: por ejemplo el ensayo
"Rosa Luxemburgo como marxista" (ibid., pp. 29-48) aparecido en
traducción italiana en Rassegna Comunista, 30 de noviembre de 1921 (ano 1, n.
14), pp. 681-86; 15 de diciembre de 1921 (año I, n. 15), pp. 727-34; 30 de
diciembre de 1921 (ario I, n. 16), pp. 754-57. De los ensayos de Lukács
publicados en la revista Kommunismus, pero no incluidos en Historia y
consciencia de clase, era conocido en Italia el titulado "Sobre la
cuestión del parlamentarismo", tomado de 11 Soviet, nn. del 25 de abril, 2
de mayo, 16 de mayo de 1920 (año III, nn. 12, 13, 14). Citas de Lukács aparecen
también en L`Ordine Nuovo (cfr., por ejemplo, año II, n. 5, 12 de junio de
1920, p. 40).
4 Una crítica de Lukács al libro de Bujarin
fue publicada en 1923 en el Archiv für Gesschichte des Sozialismus und der
Arbeiterbewegung (una traducción italiana existe ahora en: Gyórgy Lukács,
Scritti politici giovanili 1919-1928, Laterza, Bari, 1968, pp. 187-202). No
puede excluirse que Gramsci conociese esta crítica o tuviese noticias de ella
durante su estancia en la URSS o en Viena; en todo caso algunas críticas de
Lukács a Bujarin coinciden con las de Gramsci: Cfr. Aldo Zanardo, "El
manual, de Bujarin visto por los comunistas alemanes y por Gramsci" en N.
Bujarin, Teoría del materialismo histórico, cit., pp. 5-29. Casi ciertamente,
sin embargo, Gramsci conocía el duro ataque al "revisionismo teórico"
de Lukács contenido en el informe de Zinóviev al V Congreso de la Internacional
Comunista, en junio de 1924: cfr. La Correspondence Internationale, 10 de julio
de
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 414
ha caído
en el error opuesto; toda conversión e identificación del materialismo
histórico con el materialismo vulgar no puede sino determinar el error opuesto,
la conversión del materialismo histórico en idealismo o incluso en religión.
Cfr.
Cuaderno JI (XVIII), p. 48 bis.
182
<44>. Sorel. En un artículo sobre
Clemenceau publicado en la Nuova Antologia del 16 de diciembre de 1929 y en
otro publicado en L'Italia Letteraria del 15 de diciembre (el primero firmado
"Spectator", el segundo firmado con nombre y apellido), Mario
Missiroli publica dos fragmentos importantes de cartas enviadas a él por
Georges Sorel y referentes a Clemenceau:1 "Él (Clemenceau) juzga la
filosofía de Marx, que constituye el esqueleto del socialismo contemporáneo,
como una doctrina oscura, buena para los bárbaros de Alemania, como siempre ha
parecido a las inteligencias prontas y brillantes, habituadas a las lecturas
fáciles. Espíritus ligeros como el suyo no logran comprender aquello que Renan
comprendía tan bien, esto es, que valores históricos de gran importancia pueden
aparecer unidos a una producción literaria de evidente mediocridad, como lo es
precisamente la literatura socialista ofrecida al pueblo". "Yo creo
que si Clemenceau durante largo tiempo ha tomado muy poco en cuenta al
socialismo, menos caso aún debió hacer de él cuando vio a Jaurés convertirse en
ídolo de los partidos socialistas. La facundia oratoria de Jaures lo
exasperaba. En su 'extrema ligereza' —la definición es de Joseph Reinach— juzgó
que el socialismo no podía contener nada serio, desde el momento en que un
profesor de universidad, reconocido como jefe de la nueva doctrina, no lograba
sacar de ella más que viento. No se preocupaba por saber si las masas, una vez
sacudidas por las vacuas declamaciones de los dirigentes, no habrían sabido
encontrar en su seno directores capaces de conducirlas a unas regiones que los
jefes de la democracia no podían ni siquiera sospechar. Clemenceau no cree en
la existencia de una clase que se esfuerza por formarse la conciencia de una
gran misión histórica que cumplir, misión que tiene por objeto la renovación
total de nuestra civilización. Cree que el deber de las democracias es el de ir
en ayuda de los desheredados que aseguran la producción de las riquezas
materiales, de las cuales nadie puede prescindir. En los momentos difíciles un
poder inteligente debe hacer leyes para imponer sacrificios a los ricos,
destinadas a salvar la solidaridad nacional. Una evolución bien ordenada, que
conduzca a una vida relativamente muelle, he ahí cuanto el pueblo reclamaría en
nombre de la ciencia, si tuviese buenos consejeros. A sus ojos los socialistas
son malos pastores cuando introducen, en la política de un país democrático, la
noción de la revolución. Como todos los hombres de su generación, Clemenceau ha
conservado un vivo recuerdo de la Comuna. Creo firmemente que todavía no ha
perdonado al pueblo de París la brutalidad con que los guardias nacionales
insurrectos lo arrojaron del palacio de la Comuna de' Montmartre". Los dos
fragmentos en el artículo de la Nuova Antología aparecen como un todo orgánico;
en la Italia Letteraria como distintos: entre el primero y el segundo Missiroli
escribe: "Y en otro lugar", lo que hace comprender mejor
estilísticamente el contexto.2
[Sorel.]
Estos dos fragmentos mueven cada vez más a pensar que hay que volver a estudiar
a Sorel, para captar, por debajo de las incrustaciones depositadas sobre su
pensamiento por
1924 (año
IV, n. 43), p. 440. Es posible además que Gramsci hubiese leído en su tiempo el
artículo de Deborin en polémica con las tesis de Lukács, publicado en la
revista Arbeiterliteratur, 1924, n. 10.
Cfr. Spectator (Mario Missiroli],
"Clemenceau", en Nuova Antología, 16 de diciembre de 1929 (año LXIV,
fasc. 1386), pp. 478-99; Mario Missiroli "So-re! e Clemenceau", en
L'Italia Letteraria, 15 de diciembre de 1929 (año I, n. 37). Un juicio sobre
estos dos artículos de Missiroli aparece en el Cuaderno 5 (IX), § 126.
Los dos pasajes citados de Sorel están
tomados no de cartas enviadas a Missiroli, sino de un mismo artículo publicado
en Il Resto del Carlino el lo. de junio de 1919, y luego reeditado en Sorel,
L'Europa sotto la tormenta cit., pp. 123-32 (cfr. en particular pp. 127-30).
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 415
admiradores
diletantes e intelectuales, lo que hay en él de más esencial y permanente: Hay
que tener presente que se ha exagerado sobre la "austeridad" y
"seriedad" moral e intelectual de Sorel; del epistolario con Croce
resulta que no siempre supo vencer los estímulos de cierta vanidad: esto se
desprende del tono muy engolado de la carta en la que quiere explicar a Croce
su adhesión (aunque fuese platónica) a] "Círculo Proudhon" de Valois
y su coqueteo con elementos jóvenes de la tendencia monárquica y clerical. 1
Ahora bien: había cierto diletantismo en las actitudes "políticas" de
Sorel, que no eran nunca escuetamente políticas, sino "político-
culturales", "político- intelectuales", "au dessus de la
mêlée": también a él se le podrían hacer algunas de las acusaciones
contenidas en el opúsculo de uno de sus discípulos Los errores de los
intelectuales.2 El mismo era un intelectual "puro" y por eso habría
que separar mediante un análisis cuidadoso lo que hay en sus obras de
superficial, de brillante, de accesorio, vinculado a las contingencias de la
polémica extemporánea, y lo que hay de "pulposo" y sustancioso, para
hacerlo entrar, así definido, en el círculo de la cultura moderna.
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 28-28a; Cuaderno 11 (XVIII), pp. 73 bis-74.
183
<45>. Estructura y
superestructuras. Que el materialismo histórico se concibe a sí mismo como una
fase transitoria del pensamiento filosófico debería desprenderse de la
afirmación de Engels acerca de que el desarrollo histórico se-caracterizará en cierto
punto por el paso del reino de la necesidad a! reino de la libertad.3 Toda la
filosofía que ha existido hasta ahora nació y es la expresión de las
contradicciones íntimas de la sociedad: pero todo sistema filosófico tomando en
si mismo no es la expresión consciente de estas contradicciones, porque esta
expresión sólo puede ser dada por el conjunto de los sistemas filosóficos. Todo
filósofo está y no puede dejar de estar convencido de que expresa la unidad del
espíritu humano, o sea la unidad de la historia y la naturaleza: de otro modo
los hombres no actuarían, no crearían nueva historia, o sea que las filosofías
no podrían convertirse en "ideologías", no podrían asumir en la
práctica la granítica solidez fanática de las "creencias populares"
que tienen el valor de "fuerzas materiales”4. Hegel posee en la historia
del pensamiento filosófico, un lugar para sí solo, porque en su sistema, de un
modo u otro, aun en la forma de "novela filosófica", se logra
comprender qué cosa es la realidad, es decir, se tiene, en un solo sistema y en
un solo filósofo, aquella conciencia de las contradicciones que antes era dada
por el conjunto de los sistemas, por el conjunto de los filósofos, en lucha
entre sí, en contradicción entre sí. En cierto sentido, pues, el materialismo histórico
es una reforma y un desarrollo del hegelianismo, es la filosofía liberada de
todo elemento ideológico unilateral y fanático, es la conciencia plena de las
contradicciones en las que el mismo filósofo, entendido individualmente o
entendido como grupo social entero, no sólo comprende las contradicciones, sino
que se sitúa a sí mismo como elemento de la contradicción, y eleva este
1 Cfr.
nota 2 al Cuaderno 2 (XXIV), § 74. Cfr. por ejemplo, la carta de Sorel a Crece
del 22 de agosto de 1909: "Usted va a recibir un volumen curioso escrito
por un joven monárquico sobre la monarquía y la clase obrera; G. Valois es un
empleado de comercio, cuyo valor literario es notable; ciertamente se hace
ilusiones sobre las consecuencias que pueden tener las relaciones de algunos
sindicalistas revolucionarios con los monárquicos de l'Action française; pero
su libro contiene muchas observaciones que muestran al autor como hombre de
gran inteligencia y perspicacia. Me ha pedido que lo recomiende a algunos
críticos italianos; le quedaría muy agradecido si pudiera leer este libro y
hablar de él". (La Crítica, 20 de septiembre de 1928, pp. 334-35; cfr.
también, en el mismo fascículo, pp. 344-45, las cartas del 5 de septiembre de
1910 y del 25 de enero de 1911 sobre los proyectos para la preparación de una
nueva revista en colaboración entre Sorel y elementos de l'Action Francaíse.)
Se trata del opúsculo de Edouard Berth,
Les méfaits des intellectuels, Riviére, París, 1914. Berth había sido
colaborador de Rivoluzione Liberale; un libro suyo, La France au milieu du
monde, fue publicado en 1924 por la Casa Editorial Gobetti, y el mismo Gobetti
se ocupó ampliamente de él en un artículo de Rivoluzione Liberale, 15 de
febrero de 1925 (año IV, n. 7), ahora también en Gobetti, Scritti politici,
cit., pp. 813-16.
Cfr. nota 1 al precedente § 40.
Para las alusiones implícitas en estas
expresiones cfr. notas 1 y 2 al Cuaderno 7 (VII), § 21.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 416
elemento
a principio político y de acción. El "hombre en general" es negado y
todos los conceptos "unitarios" estadísticamente son escarnecidos y
destruidos, en cuanto expresión del concepto de "hombre en general" o
de "naturaleza humana" inmanente en cada hombre.
184 Pero
también el materialismo histórico es expresión de las contradicciones
históricas, incluso es la expresión perfecta, lograda, de tales
contradicciones: es una expresión de la necesidad, no de la libertad, que no
existe y no puede existir, Pero si se demuestra que las contradicciones
desaparecerán, se demuestra implícitamente que desaparecerá también el
materialismo histórico, y que del reino de la necesidad se pasará al reino de
la libertad, o sea a un periodo en el que el "pensamiento", las
ideas, ya no nacerán en el terreno de las contradicciones. El filósofo actual
puede afirmar esto y no ir más allá: de hecho él no puede, evadirse del terreno
actual de las contradicciones, no puede afirmar, más que genéricamente, un
mundo sin contradicciones, sin crear inmediatamente una utopía. Esto no
significa que la utopía no tenga un valor filosófico, porque posee un valor
político, y toda política es implícitamente una filosofía. La religión es la
más "mastodóntica" utopía, o sea la más "mastodóntica"
metafísica aparecida en la historia, es el intento más grandioso de conciliar
en forma mitológica las contradicciones históricas: ella afirma, es cierto, que
el hombre tiene la misma "naturaleza", que existe el hombre en
general, creado a semejanza de Dios y por ello hermano de los demás hombres, y
que él se puede concebir tal reflejándose en Dios, "autoconciencia"
de la humanidad, pero afirma también que todo esto no es de este mundo, sino de
otro (utopía). Pero entretanto las ideas de igualdad, de libertad, de fraternidad
fermentan entre los hombres, los hombres que no son iguales, ni hermanos de los
otros hombres, ni se ven libres entre ellos. Y sucede en la historia, que todo
sacudimiento general de las multitudes, de un modo u otro, bajo formas y con
ideologías determinadas, plantea estas reivindicaciones. En este punto
interviene un elemento aportado par Ilich: en el programa de abril de 1917, en
el párrafo donde se habla de la escuela única y precisamente en la breve nota
explicativa (me refiero a la edición de Ginebra de 1918) se afirma que el
químico y pedagogo Lavoisier, guillotinado durante el Terror, había sostenido
el concepto de la escuela única, y eso en relación con los sentimientos
populares de su tiempo, que en el movimiento democrático de 1789 veían una
realidad en desarrollo y no una ideología y de ahí sacaban sus consecuencias
igualitarias concretas.1 En Lavoisier se trataba de elemento utópico (elemento
que aparece, más o menos, en todas las corrientes culturales que presuponen la
unicidad de naturaleza del hombre: cfr. B. Croce en un capítulo de Cultura e
Vita Morale donde cita una proposición en latín de una disertación alemana, que
afirma que la filosofía es la más democrática de las ciencias porque su objeto
es la facultad raciocinadora, común a todos los hombres —o cosa semejante—): 2
sin embargo, Ilich lo asume como elemento demostrativo, teórico, de un
principio político.
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), pp. 67-68.
El escrito de Lenin (Ilich) al que
Gramsci se refiere aquí es el opúsculo Materiales sobre la revisión del
programa del partido, publicado por primera vez en junio de 1917 (Véase, V.I.
Lenin, Obras completas, ed. Cartago, Buenos Aires, 1970, t. XXV, pp. 441-63).
La referencia a Lavoisier se halla contenida en las notas explicativas al
proyecto de reforma de los artículos del programa concernientes a la
instrucción pública; pero estas notas, como precisa el mismo Lenin en el
prefacio al opúsculo, fueron redactadas por Krúpskaya (ibid., p. 441). Éstas,
por lo tanto, no se hallan incluidas en el texto del opúsculo publicado en la
citada
edición de las obras de Lenin y por el contrario se encuentran recopiladas en
Nadiezda Konstantínovna Krúpskaya, Pedagagulehes. kie sochinienla, I, Moscú,
1957, pp. 424-26. No ha sido posible hallar la edición de Ginebra de 1918 del
opúsculo de Lenin, mencionada por Gramsci.
Cfr. Croce, Cultura e vita morale, cit.,
p. 45: "El horror contra el positivismo (puesto que me he dejado arrastrar
a las confesiones
y los
recuerdos, continúo todavía por un rato: tal vez expresa igualmente los
sentimientos de muchos otros, que han experimentado las mismas vicisitudes
espirituales), aquel horror mío se hizo tan violento que durante muchos Míos
llegó incluso a sofocar las tendencias democráticas que siempre fueron
naturales a mi espíritu. 'En verdad toda filosofía (leí una vez en una vieja
tesis para doctorado alemana), como se remonta a la facultad de pensar común a
los hombres, es en si democrática, y por eso los mejores no la consideran
dañina para sí mismos' ". La misma cita es repetida por Gramsci en el
Cuaderno 6 (VIII), § 82, y en el Cuaderno 7 (VII), § 38.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 417
<46>. Filosofía-política-economía.
Si se trata de elementos constitutivos de una misma concepción del mundo,
necesariamente debe haber, en los principios teóricos, convertibilidad de uno a
otro, traducción recíproca en el lenguaje específico propio de cada parte
constitutiva: un elemento está implícito en el otro y todos juntos forman un
círculo homogéneo (cfr. la nota precedente sobre "Giovanni Vailati y el
lenguaje científico").1 De esta proposición se derivan para el historiador
de la cultura y de las ideas algunos cánones de investigación y de crítica de
gran importancia.
Puede suceder que una gran personalidad
exprese su pensamiento más fecundo, no en el terreno que aparentemente sería el
más 'lógico" desde el punto de vista clasificador externo, sino en otra
parte que aparentemente parecería extraña (me parece que Croce hizo repetidas
veces y en distintos lugares esta observación crítica). Un hombre político
escribe de filosofía: puede darse que su "verdadera" filosofía debe
buscarse, por el contrario, en sus escritos de política. En toda personalidad
hay una actividad dominante y predominante: es en ésta en donde hay que buscar
su pensamiento, implícito las más de las veces y en ocasiones en contradicción
con el manifestado ex professo. Es cierto que en este criterio de juicio
histórico están implícitos muchos peligros de diletantismo y que en la
aplicación es preciso ser muy cautos, pero ello no impide que el criterio sea
fecundo de verdad.
Ocurre
realmente que al "filósofo" ocasional le resulta más difícil hacer
abstracción de las corrientes dominantes de su tiempo, de las interpretaciones
con vertidas en dogmas de una cierta concepción del mundo, etcétera; mientras
que, por el contrario, como científico de la política se siente libre de estos
aula de la época, afronta más inmediatamente la misma concepción del mundo,
penetra en lo más íntimo de ella y la desarrolla originalmente. A este
propósito sigue siendo útil y fecundo el pensamiento expresado por Rosa sobre
la imposibilidad de afrontar ciertas cuestiones del materialismo histórico en
cuanto que éstas no se han hecho todavía actuales para el curso de la historia
general o de un determinado agrupamiento social.2 A la fase corporativa, a la
fase de hegemonía en la sociedad civil (o de lucha por la hegemonía), a la fase
estatal corresponden actividades intelectuales determinadas, que no se pueden
improvisar arbitrariamente. En la fase de la lucha por la hegemonía se
desarrolla la ciencia de la política, en la fase estatal todas las
superestructuras deben desarrollarse, so pena de disolución del Estado.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp.7(1-70 bis.
<47>. La objetividad de lo real y
Engels. En cierto punto (creo que del Anti-Duhring) Engels afirma, más o menos,
que la objetividad del mundo físico es demostrada por las investigaciones
sucesivas de los científicos (Cfr. el texto exacto).3 Esta afirmación de Engels
debería, a mi parecer, ser analizada y precisada. ¿,Se entiende por ciencia la
actividad teórica o la actividad práctico-experimental de los científicos? Yo
pienso que debe ser entendida en este segundo sentido y que Engels quiere afirmar
el caso típico en el que se establece el proceso unitario de lo real, o sea a
través de la actividad práctica, que es la mediación dialéctica entre el hombre
y la naturaleza, o sea la célula "histórica" elemental. Engels se
refiere a la revolución que ha aportado al mundo científico en general, e
incluso a la actividad práctica, la afirmación del método experimental, que
separa verdaderamente dos mundos de
Cfr. el precedente § 42.
La referencia concierne al artículo ya
citado de Rosa Luxemburgo, "Stillstand und Fortschritt im Marxismus";
cfr. nota 4 al Cuaderno 3 (XX), § 31.
Cfr. el texto de Engels citado en el
texto C del Cuaderno 11 (XVII!), § 34.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 418
la
historia e inicia la disolución de la teología y de la metafísica y el
nacimiento del pensamiento moderno, cuya última y perfeccionada expresión
filosófica es el materialismo histórico. La "experiencia" científica
es la primera célula del nuevo proceso de trabajo, de la nueva forma de unión
activa entre el hombre y la naturaleza: el científico- experimentador es un
"obrero", un productor industrial y agrícola, no es puro pensamiento:
es también él, incluso es él el primer ejemplo de hombre que el proceso
histórico ha sacado de la posición de caminar con la cabeza para hacerlo
caminar con los pies.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 48-48 bis.
186
<48>. El libro de Henri De Man. En
la Civiltà Callonca del 7 de septiembre de 1929, en el artículo "Per la
pace sociale" (del padre Brucculeri), que comenta el famoso laudo emitido
por la Congregación del Concilio en el conflicto entre obreros e industriales
católicos de la región Roubaix-Tourcoing, se encuentra este pasaje: "El
marxismo —como demuestra De Man en sus más bellas páginas— ha sido una
corriente materializadora del mundo obrero actual.1 Esto es, las páginas de De
Man son todas bellas, pero algunas son más bellas todavía. (Así puede
explicarse que Ciuseppe Prezzolini, aludiendo en el Pegaso de septiembrea de
1930 al libro de Philip sobre el "movimiento obrero norteamericano",
califique a Philip como "demócrata cristiano", si bien del libro no
se desprende esta caracterización.)2
En los
fascículos de la Civiltà Callonca del 5 de octubre y del 16 de noviembre de
1929 se publica un ensayo muy difuso sobre el libro de De Man.3 La obra de De
Man es considerada "no obstante sus deficiencias, la más importante y,
digámoslo incluso, genial, de cuantas haya producido hasta ahora la literatura
antimarxista". 4 Hacia el final del ensayo hay esta "impresión
global": "El autor (De Man), si bien ha superado una crisis de
pensamiento rechazando, con gesto magnánimo, el marxismo, está todavía titubeante,
y su inteligencia sedienta de verdad no está plenamente satisfecha. Golpea las
puertas de la verdad, recoge algunos rayos, pero no se lanza hacia adelante
para sumergirse en la luz. Auguramos a De Man que, superando su crisis, pueda
elevarse, como el gran obispo de Tagaste (Agustín), del divino reflejo que es
la ley moral en el alma, al divino infinito, a la fuente eternamente espléndida
de todo aquello que por universo se entiende”5 b
En el manuscrito: “de octubre”.
Termina aquí el grupo de notas
comprendidas bajo el título Aputes de filosofía. Materialismo e idealismo.
Primera serie.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 76 bis-77.
<49>. Los intelectuales. Primera
cuestión: ¿son los intelectuales un grupo social autónomo, o bien cada grupo
social tiene su propia categoría de intelectuales? El problema es complejo por
las diversas formas que ha adoptado hasta ahora el proceso histórico de
formación de las distintas categorías intelectuales. Las más importantes de
estas formas son dos:
1] Cada grupo social, al nacer sobre la
base original de una función esencial en el mundo de la producción económica,
crea al mismo tiempo, orgánicamente, una o más capas de intelectuales que le
dan homogeneidad y conciencia de su propia función en el campo
Cfr. La Civiltà Cattolica, 7 de
septiembre de 1929 cit., p. 395. Sobre este artículo de la Civiltà Cattolica,
cfr. Cuaderno 2 (XXIV), § 131.
Prezzolini se refiere a Philip,
calificándolo de "democristiano", en su crítica al libro de Georges
Duhamel, Scénes de la vie future, Mercure de France, París, 1930, en la sección
'Libros' en Pegaso, septiembre de 1930 (año II, n. 9), p. 383. Para el libro de
Philip citado repetidas veces por Gramsci, cfr. nota 3 al Cuaderno 1 (XVI), §
51.
Los datos de este ensayo de la Civiltà
Cattolica están ya en la nota 3 del § 2 de este mismo cuaderno
4 Cfr. La
Civiltà Cattolica, 5 de octubre de 1929, cit., p. 36. 5 Cfr. ibid., 16 de
noviembre de 1929, cit., p. 329
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 419
económico:
el empresario capitalista crea consigo al economista, el científico de la
economía política. Por otra parte, está el hecho de que cada empresario es
también un intelectual, no sólo en el campo económico en sentido estricto, sino
también en otros campos, al menos en aquellos más cercanos a la producción
económica (debe ser un organizador de masas de hombres, debe ser un organizador
de la "confianza" de los ahorradores en su empresa, deloscompradores
en sus mercancías, etcétera); si no todos los empresarios, al menos una elite
de ellos debe poseer una capacidad técnica (de orden intelectual) de
organizador de la sociedad en general, en todo su complejo organismo de
servicios hasta el Estado, para tener las condiciones más favorables a la
expansión de su propio grupo, o por lo menos la capacidad de elegir a los
"dependientes" especializados en esta actividad organizativa de las
relaciones generales externas a la empresa.
Incluso
los señores feudales eran detentadores de una forma particular de capacidad: la
militar, y es precisamente desde el momento en que la aristocracia pierde el
monopolio de la capacidad técnica militar que se inicia la crisis del
feudalismo.
2] Pero
todo grupo social, al emerger a la historia de la estructura económica,
encuentra o ha encontrado, al menos en la historia vivida hasta ahora,
categorías intelectuales preexistentes, y que aparecían más bien como
representantes de una continuidad histórica ininterrumpida incluso por los más
complicados cambios de las formas sociales y políticas. La más típica de estas
categorías intelectuales es la de los eclesiásticos, monopolizadores durante
largo tiempo de algunos servicios esenciales (la ideología religiosa, la
escuela y la instrucción, y en general la "teoría", con referencia a
la ciencia, a la filosofía, a la moral, a la justicia, etcétera, además de la
beneficencia y la asistencia, etcétera), pero hay muchas otras que en el
régimen feudal fueron en parte, al menos, equiparadas jurídicamente con la
aristocracia (el clero, en realidad, ejercía la propiedad feudal de la tierra
igual que los nobles y económicamente era equiparado con los nobles, pero había
por ejemplo, una aristocracia de la toga, además de la de la espada, etcétera:
en el parágrafo anterior, a los economistas, nacidos con los empresarios, hay
que añadir los técnicos industriales y los científicos "aplicados",
categoría intelectual estrictamentea vinculada al grupo social de los
empresarios, etcétera), los científicos "teóricos", los filósofos no
eclesiásticos, etcétera. Como estas categorías sienten con "espíritu de
cuerpo" la continuidad de su calificación intelectual (Croce se siente
como ligado a Aristóteles más que a Agnelli, etcétera) así mismo aparece en
ellos una cierta autonomía del grupo social dominante y su conjunto puede
aparecer como un grupo social independiente con características propias,
etcétera,
Segunda cuestión: ¿cuáles son los límites
máximos de la acepción de "intelectual"? Es difícil encontrar un
criterio único que caracterice igualmente a todas las diversas actividades
intelectuales y al mismo tiempo las distinga en forma esencial de las
actividades de los otros agrupamientos sociales. El error metódico más
difundido me parece el de haber buscado esta característica esencial en lo
intrínseco de la actividad intelectual y no, por el contrario, en el sistema de
relaciones en el que ella (o el agrupamiento que la personifica) se viene a
encontrar en el conjunto general de las relaciones sociales. En verdad: 1] El
obrero no es caracterizado específicamente por el trabajo manual o instrumental
(aparte la consideración de que no existe trabajo puramente físico y que
incluso la expresión de Taylor de "gorila amaestrado"1 es una
metáfora para indicar un límite en una cierta dirección: hay, en cualquier
Esta expresión de Taylor está tomada del
volumen de Philip, Le Probléme ouvrier aux Etats-Unis, cit., p. 224: "El
obrero se encuentra así absorbido dentro de un engranaje mecánico que debe
aceptar sin tratar de comprenderlo; esto conduce a un deterioro de la función
del obrero en la vida industrial del país, a una disminución de la personalidad
que podría llegar a ser de extrema gravedad. ¿Acaso Taylor no ha llegado a
decir que pronto un gorila amaestrado podría hacer el trabajo que actualmente
realiza un obrero?" El "gorila amaestrado" de Taylor es citado
también en una reseña de este libro de Philip, publicada en Nuova Rivista
Storica, enero-febrero de 1929 (año XIII, fasc. 1), p. 124.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 420
trabajo
físico, incluso en el más mecánico y degradado un mínimo de calificación
técnica, o sea un mínimo de actividad intelectual creadora), sino en tal
trabajo en determinadas condiciones y en determinadas relaciones sociales. 2]
Ya fue señalado que el empresario, por su propia función, debe poseer en cierta
medida cierto número de calificaciones de carácter intelectual, si bien su
figura social se halle determinada no por ellas sino por las relaciones
sociales generales que se caracterizan por la posición del empresario en la
industria.
Una vez
hechas estas distinciones se puede concluir por ahora: la relación entre los
intelectuales y la producción no es inmediata, como sucede en el caso de los
grupos sociales fundamentales, sino que es mediata y es mediada por dos tipos
de organización social: a] por la sociedad civil, o sea el conjunto de
organizaciones privadas de la sociedad, b] por el Estado. Los intelectuales
tienen una función en la "hegemonía" que el grupo dominante ejerce en
toda la sociedad y en el "dominio" sobre ella que se encarna en el
Estado, y esta función es precisamente "organizativa" o conectiva:
los intelectuales tienen la función de organizar la hegemonía social de un
grupo y su dominio estatal, esto es, el consenso dado por el prestigio de la
función en el mundo productivo y el aparato de coerción para aquellos grupos
que no "consientan" ni activa ni pasivamente, o para aquellos
momentos de crisis de mando y de dirección en los que el consenso espontáneo
sufre una crisis. De este análisis se desprende una extensión muy grande del
concepto de intelectuales, pero sólo así me parece posible alcanzar una
aproximación concreta a la realidad.
La mayor
dificultad para aceptar este modo de plantear la cuestión me parece que
proviene de esto: que la función organizativa de la hegemonía social y del
dominio estatal tiene varios grados y que entre estos grados están aquellos
puramente manuales e instrumentales, de orden y no de concepto, de agente y no
de funcionario o de oficial, etcétera, pero evidentemente nada impide hacer
esta distinción (enfermeros y médicos en un hospital, sacristanes-bedeles y
sacerdotes en una iglesia, bedeles y profesores en una escuela, etcétera).
Desde el
punto de vista intrínseco, la actividad intelectual puede ser distinta en
grados, que en los momentos de extrema oposición dan una auténtica diferencia
cualitativa: en el grado más elevado encontramos a los "creadores" de
las diversas ciencias, de la filosofía, de la poesía, etcétera; en el más bajo
a los más humildes "administradores y divulgadores" de la riqueza
intelectual tradicional, pero en conjunto todas las partes se sienten
solidarias. Sucede incluso que los estratos más bajos sienten más esta
solidaridad de cuerpo y saquen de ella cierta "jactancia" que a
menudo los expone a pullas y burlas.
Hay que señalar que en el mundo moderno
la categoría de los intelectuales, así entendida, se ha ampliado en medida
inaudita. La formación de masas ha estandarizado a los individuos tanto en
calificación técnica como en psicología, determinando los mismos fenómenos que
en todas las otras masas estandarizadas: competencia individual que plantea la
necesidad de la organización profesional de defensa, desocupación, etcétera.
Distinta
posición de los intelectuales de tipo urbano y de tipo rural.1 Los
intelectuales de tipo urbano están básicamente ligados a la industria; tienen
la misma función que los oficiales subalternos en el ejército: ponen en
relación al empresario con la masa instrumental, haciendo ejecutable el plan de
producción establecido por el estado mayor de la industria. Los intelectuales
urbanos están muy estandarizados en su media general, mientras que los otros
intelectuales se confundeti cada vez más con el auténtico estado mayor
"orgánico" de la clase industrial.
Sobre este tema cfr. lo que Gramsci había
escrito ya en el ensayo de 1926 "Algunos temas de la cuestión
meridional" (CPC, 150 ss.),
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 421
Los
intelectuales de tipo rural ponen en contacto a la masa campesina con la
administración estatal o local (abogados, notarios, etcétera) y por esta
función tienen una mayor importancia política: esta mediación profesional es,
de hecho, difícilmente separable de la mediación política. Además: en el campo
el intelectual (cura, abogado, maestro, notario, médico. etcétera) representa
para el medio campesino un modelo social en la aspiración a salir de su propia
situación para mejorar. El campesino piensa siempre que al menos uno de sus
hijos podría llegar a ser intelectual (especialmente cura), o sea convertirse
en un señor, elevando el grado social de la familia y facilitando su vida
económica con las amistades que no podrá dejar de tener entre otros señores. La
actitud del campesino con respecto al intelectual es de dos caras: admira la
posición social del intelectual y en general del empleado estatal, pero a veces
finge despreciarla, o sea que su admiración instintiva está entreverada de
elementos de envidia y de rabia apasionada, No se comprende nada de los
campesinos si no se considera esta su subordinación efectiva a los
intelectuales y si no se comprende que cada avance de las masas campesinas está
hasta cierto punto ligado a los movimientos de los intelectuales y depende de
ellos.
Otro es
el caso para los intelectuales urbanos: los técnicos de fábrica no ejercen
ninguna influencia política sobre las masas instrumentales, o al menos ésta es
una fase ya superada; a veces sucede precisamente lo contrario, que las masas
instrumentales, al menos a través de sus propios intelectuales orgánicos,
ejercen una influencia sobre los técnicos.
El punto central de la cuestión sigue
siendo, sin embargo, la distinción entre intelectuales <como> categoría
orgánica de cada grupo social e intelectuales como categoría tradicional,
distinción de la que se desprende toda una serie de problemas y de posibles
investigaciones históricas. El problema más interesante es el que concierne al
análisis del partido político desde este punto de vista. ¿Qué viene a ser el
partido político urbano en lo que toca al problema de los intelectuales? A mi
juicio éste puede considerarse precisamente como el mecanismo que en la
sociedad civil cumple la misma función que cumple el Estado en mayor medida en
la sociedad política, o sea procurar la fusión entre los intelectuales
orgánicos de un grupo social y los intelectuales tradicionales, función que
puede cumplir en dependencia de su función fundamental de elevar a los miembros
"económicos" de un grupo social a la calidad de "intelectuales
políticos", o sea de organizadores de todas las funciones inherentes al
desarrollo orgánico de una sociedad integral, civil y política. Se puede decir
incluso que en su ámbito el partido político cumple su función de manera mucho
más orgánica que el Estado la suya en su ámbito más amplio: un intelectual que
entra a formar parte del partido político de un determinado grupo social, se
confunde con los intelectuales orgánicos de tal grupo, se vincula estrechamente
a ese grupo, lo que no sucede a través de la participación en la vida estatal
sino mediocremente y a veces de ningún modo. Sucede incluso que muchos
intelectuales creen ser ellos mismos el Estado, creencia que, dada la masa
imponente de la categoría, en ocasiones tiene consecuencias notables y conduce
a complicaciones desagradables para el grupo social económico que realmente es
el Estado. Que todos los miembros de un partido político deban ser considerados
como intelectuales: he aquí una afirmación que puede prestarse a la burla; no
obstante, si se reflexiona, nada es más exacto. Habrá que hacer distinciones de
grados, un partido podrá tener mayor o menor composición del grado más alto o
del grado más bajo; no es eso lo que importa: importa la función que es
educativa y directiva, o sea intelectual. Un comerciante no entra a formar
parte de un partido político para hacer comercio, ni un ¡industrial para
producir peor o mejor, ni un campesino para aprender nuevos métodos de cultivar
la tierra, aunque algunos aspectos de estas exigencias del comerciante, del
industrial y del campesino pueden hallar satisfacción en el partido político
(la opinión general contradice esto, afirmando que el comerciante, el
industrial, el campesino "politicantes" pierden en vez de ganar, lo
que puede ser discutido).
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 422
Para
estos fines, dentro de ciertos límites, existe el sindicato profesional, en el
que la función económico-corporativa del comerciante, del industrial y del
campesino encuentra su cuadro más apto. En el partido político los elementos de
un grupo social económico superan este momento de su desarrollo y se convierten
en agentes de actividades generales, de carácter nacional e internacional cfr.
la nota "Relaciones entre estructura y superestructura" en la p.
67).1 Esta función del partido político debería resultar mucho más clara
mediante un análisis histórico concreto de cómo se han desarrollado las
categorías orgánicas de los intelectuales tradicionales tanto en el terreno de
las diversas evoluciones nacionales, como en el de la evolución de los diversos
grupos sociales más importantes en el cuadro de las diversas naciones,
especialmente de aquellos grupos sociales cuya actividad económica ha sido
predominantemente instrumental. La formación de los intelectuales tradicionales
es el problema histórico más interesante. Ciertamente está ligado a la
esclavitud del mundo clásico y a la situación de los libertos de origen griego
y oriental en la organización social del Imperio romano. Este alejamiento no
sólo social sino nacional, de raza, entre masas notables de intelectuales y la
clase dominante en el Imperio romano se reproduce, tras la caída de Roma, entre
los guerreros germánicos e intelectuales de origen latino continuadores de los
libertos-intelectuales. Se entrelaza con este fenómeno el nacimiento y desarrollo
del catolicismo y de la organización eclesiástica, que durante muchos siglos
absorbe la mayor parte de las actividades intelectuales y ejerce el monopolio
de la dirección intelectual, con sanciones penales para quienes quieren
oponerse o incluso eludir este monopolio.
A este fenómeno va ligado el otro de la
función cosmopolita de los intelectuales italianos, sobre la cual
<existen> muchas notas escritas en forma dispersa en los diversos
cuadernos2
En el
desarrollo de los intelectuales europeos se observan muchas diferencias entre
nación y nación; señalaré las más notables, que deberán ser profundizadas (por
lo demás todas las afirmaciones contenidas en esta nota deben considerarse
simplemente como apuntes y ayudas para la memoria, que deben ser controlados y
profundizados):
1] Para
Italia el hecho central es precisamente la función internacional o cosmopolita
de sus intelectuales que es causa y efecto del estado de disgregación en que
permaneció la península desde la caída del Imperio romano hasta 1870.
2]
Francia da un tipo logrado de desarrollo armónico de todas las energías
nacionales y especialmente de las categorías intelectuales: cuando, en 1789, un
nuevo agrupamiento social aflora políticamente a la historia, éste está
completamente equipado para todas sus funciones sociales y de ahí la lucha por
el dominio total de la nación, sin llegar a compromisos esenciales con las
viejas clases, incluso subordinándoselas. Las primeras células intelectuales
del nuevo tipo nacen con las primeras células económicas; la misma organización
eclesiástica está influida (galicanismo, luchas muy precoces entre Iglesia y
Estado), Esta sólida constitución intelectual explica la función intelectual de
Francia en la segunda mitad del siglo XVIII y durante todo el siglo XIX,
función internacional y cosmopolita de irradiación y de expansión de carácter
imperialista orgánico, por lo tanto muy diferente a la italiana, de carácter
inmigratorio personal y disgregado que no refluye sobre la base nacional para
potenciarla sino, al contrario, para hacerla imposible.
3] En
Rusia diversos brotes: la organización política [comercial] es creada por los
Normandos (Varegos), la religiosa por los griegos bizantinos; en un segundo
tiempo los alemanes y los franceses dan un esqueleto resistente a la gelatina
histórica rusa. Las fuerzas
Cfr. el precedente § 38,
Cfr. en particular, por lo que respecta a
las notas escritas anteriormente, Cuaderno 2 (XXIV), §§ 116-17; Cuaderno 3
(XX), §§ 117, 126, 141; Cuaderno 5 (IX), §§ 30, 37, 74, 82, 83, 100.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 423
nacionales
son pasivas, pero quizá por esta misma pasividad asimilan las influencias
extranjeras e incluso a los mismos extranjeros, rusificándolos. En el periodo
histórico más moderno ocurre el fenómeno inverso: una élite de gente entre la
más activa, emprendedora y disciplinada emigra al extranjero, asimila la
cultura de los países más avanzados de Occidente, sin por ello perder las
características más esenciales de su propia nacionalidad, esto es, sin romper
los vínculos sentimentales e históricos con su propio pueblo, y así hecho su
aprendizaje intelectual, regresa a su país, obligando al pueblo a un forzado
despertar.
192 La
diferencia entre esta élite y la alemana (la de Pedro el Grande, por ejemplo)
consiste en su carácter esencial nacional-popular: ésta no puede ser asimilada
por la pasividad rusa, porque ella misma es una enérgica reacción rusa a su
propia pasividad histórica. En otro terreno y en muy distintas condiciones de
tiempo y de espacio, este fenómeno ruso puede parangonarse con el nacimiento de
la nación norteamericana (Estados Unidos): los inmigrantes anglosajones en
América son también ellos una élite intelectual, pero especialmente moral. Me
refiero naturalmente a los primeros inmigrantes, a los pioneros, protagonistas
de las luchas religiosas inglesas, derrotados, pero no humillados ni
deprimidos. Ellos llevan a América consigo mismos, además de la energía moral y
volitiva, cierto grado de civilización, una cierta fase de la evolución
histórica europea que, trasplantada al suelo virgen americano y teniendo tales
agentes, continúa desarrollando las fuerzas implícitas en su naturaleza, pero
con un ritmo incomparablemente más rápido que en la vieja Europa, donde existen
toda una serie de frenos (morales e intelectuales, incorporados a determinados
grupos de población) que se oponen a un proceso igualmente rápido y equilibran
en la mediocridad toda iniciativa, diluyéndola en el tiempo y en el espacio.
4] En
Inglaterra el desarrollo es muy distinto al de Francia. El nuevo agrupamiento
social nacido sobre la base del industrialismo moderno, tiene un sorprendente
desarrollo económico- corporativo, pero avanza a tropezones en el campo
intelectual-político. Son muy numerosos los intelectuales orgánicos, esto es,
nacidos en el mismo terreno industrial con el agrupamiento económico, pero en
la fase más elevada de desarrollo encontramos conservada la posición de casi
monopolio de la vieja clase terrateniente, que pierde su supremacía económica
pero conserva largo tiempo su supremacía político-intelectual y es asimilada
como estrato dirigente del nuevo agrupamiento en el poder. Esto es; la vieja
aristocracia terrateniente se une a los industriales con un tipo de sutura
similar a aquel con que los "intelectuales tradicionales" se unen a
las clases dominantes en otros países.
5] El
fenómeno inglés se presenta también en Alemania agravado por la complicación de
otros fenómenos. También Alemania, como Italia, fue sede de una institución y
de una ideología universalista, supranacional (Sacro Imperio Romano de la
Nación alemana) y dio cierta cantidad de personal a la cosmópolis medieval,
depauperando sus propias energías nacionales, que durante largo tiempo
mantuvieron la disgregación territorial del Medioevo. El desarrollo industrial
se produjo bajo un disfraz semifeudal que duró hasta noviembre de 1918, y los
latifundistas Junker aliados con la pequeña burguesía mantuvieron una
supremacía político-intelectual mucho mayor que la del mismo grupo inglés.
Ellos fueron los intelectuales tradicionales de los industriales alemanes, pero
con privilegios especiales y con una fuerte conciencia de agrupamiento
independiente dada por el hecho de que detentaban un notable poder económico
sobre la tierra "productiva" mayor que en
Inglaterra.
Los Junkers prusianos se asemejan a una casta sacerdotal, que desempeña una
actividad esencialmente intelectual, pero que al mismo tiempo tiene una base
económica propia y no depende de la liberalidad del grupo dominante. Por lo
demás es fácil pensar que la distinta situación de la nobleza inglesa y la
prusiana se habrían equiparado al correr del tiempo, a pesar del hecho de que
en Alemania la potencia militar territorial y no sólo
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 424
marítima,
como en Inglaterra, daba a los Junkers una base organizativa favorable a la
conservación de su monopolio político.
Fuera de Europa habría que examinar y
estudiar otras manifestaciones originales del desarrollo de las categorías
intelectuales. En los Estados Unidos es de señalar la ausencia de los
intelectuales tradicionales y por lo tanto el distinto equilibrio de los
intelectuales en general; formación masiva sobre base industrial de todas las
superestructuras modernas. La necesidad de un equipo no es dada por el hecho de
que sea preciso fusionar a los intelectuales orgánicos con los tradicionales
que como categoría no existen, sino por el hecho de que hay que fusionar en un
único crisol nacional tipos de culturas diversas aportadas por los inmigrantes
de diversos orígenes nacionales. La falta de intelectuales tradicionales
explica en parte, por un lado, el hecho de la existencia de sólo dos partidos,
que por lo demás podrían fácilmente reducirse a uno solo (cfr. con Francia no
sólo en la posguerra, cuando la multiplicación de los partidos se convirtió en
un fenómeno general) y, por el contrario, la multiplicación ilimitada de las
iglesias (me parece que hay catalogadas 213 sectas protestantes; comparación
con Francia y con las luchas encarnizadas sostenidas para mantener la unidad
religiosa y moral del pueblo francés). Sobre los intelectuales norteamericanos
se encuentran varias notas dispersas en los distintos cuadernos .1
Una
manifestación interesante en América está todavía por estudiarse, y es la
formación de un sorprendente número de intelectuales negros que absorben la
cultura y la técnica norteamericanas. Puede pensarse en la influencia indirecta
que estos intelectuales negros norteamericanos pueden ejercer sobre las masas
atrasadas de África, y en la influencia directa si se verificase una de estas
hipótesis; 1] que el expansionismo norteamericano se sirva de los negros de
América como agentes para conquistar los mercados africanos (algo de este tipo
ha sucedido ya, pero ignoro en qué medida); 2] que las luchas de raza en
América se agudicen al punto de que determinen el éxodo y el regreso a África
de los elementos negros intelectuales más espiritualmente independientes y
activos y por lo tanto menos dispuestos a someterse a una posible legislación
más humillante aún que la costumbre actualmente difundida. Se plantea la
cuestión: 1] de la lengua, porque los negros de América son ingleses de lengua
y, por otra parte, en África hay una inmensidad de dialectos; 2] si el
sentimiento nacional puede sustituir al de raza, elevando el continente a la
función de patria común de todos los negros (sería el primer caso de un
continente entero considerado como nación única). Los negros de América, me
parece, deben tener un espíritu de raza y nacional más negativo que positivo,
esto es, creado por la lucha que los blancos hacen para aislarlos y rebajarlos;
¿Pero no fue éste el caso de los judíos durante todo el siglo XVIII? La Liberia
ya americanizada y con lengua oficial inglesa podría convertirse en la Sión de
los negros norteamericanos, con la tendencia a convertirse en toda África, a
ser el Piarnonte de África.
En la América meridional y central me
parece que la cuestión de los intelectuales debe examinarse teniendo en cuenta
estas condiciones fundamentales: tampoco en América meridional y central existe
la categoría de los intelectuales tradicionales, pero la cuestión no se
presenta en los mismos términos que en los Estados Unidos. En la base del
desarrollo de estos países encontramos la civilización española y portuguesa de
los siglos XVI y XVII caracterizada por la Contrarreforma y el militarismo. Las
cristalizaciones más resistentes todavía hoy en esta parte de América son el
clero y el ejército incluso en la actualidad, dos categorías intelectuales que
en parte continúan la tradición de las madres patrias europeas. Por otra parte,
la base industrial es muy restringida y no ha desarrollado superestructuras
complicadas: la mayor cantidad de intelectuales es de tipo rural y puesto que
domina el latifundio, con extensas propiedades eclesiásticas, estos
intelectuales están ligados al clero y
1 5 La
mayor parte de estas notas fueron reelaboradas después en el Cuaderno 22 (V):
"Americanismo y fordismo."
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 425
a los
grandes propietarios. El problema se complica por las grandes masas indígenas
que en algunos países son la mayoría de la población. Puede decirse en general
que en la América meridional y central existe todavía una situación de
Kulturkampf y de proceso Dreyfus, o sea una situación en la que el elemento
laico y civil no ha superado la fase de la subordinación a la política laica
del clero y de la casta militar. Así sucede que, en contraposición a la
influencia de los jesuitas, tengan mucha importancia la masonería y las
organizaciones culturales del tipo de la "Iglesia positivista". Los
acontecimientos de estos últimos tiempos (escribo en noviembre de 1930), del
Kulturkampf mexicano de Calles a los movimientos militares-populares en
Argentina, en Brasil, en Perú, en Bolivia, demuestran precisamente la verdad de
estas afirmaciones. Sobre los intelectuales de América meridional existen notas
dispersas en los diversos cuadernos.1
Otro tipo
de manifestación del desarrollo de los intelectuales se puede encontrar en la
India, en China y en el Japón. No es que puedan compararse la India y China con
el Japón. El Japón se aproxima al tipo de desarrollo inglés y alemán, o sea de
una civilización industrial que se desarrolla bajo una apariencia semifeudal,
pero, a mi parecer, más del tipo inglés que del alemán. En China existe el
problema de la escritura, expresión de la completa separación de los
intelectuales y el pueblo. En la India y en China se presenta el fenómeno de la
enorme distancia entre la religión del pueblo y la del clero y los
intelectuales, también vinculada al alejamiento entre los intelectuales y el
pueblo, Este hecho de las diversas creencias y del distinto modo de concebir y
practicar la misma religión entre los diversos estratos de la sociedad, pero
especialmente entre el clero y el pueblo creyente debería ser estudiado en
general, por más que en los países de Asia tenga sus manifestaciones más
extremas. Creo que en los países protestantes la diferencia es relativamente
pequeña. Es muy notable en los países católicos, pero presenta grados
distintos: menos grande en la Alemania católica y en Francia, más grande en
Italia, especialmente meridional e insular, grandísima en la península ibérica
y en los países de América Latina. El fenómeno aumenta de volumen en los países
ortodoxos donde se hace necesario hablar de tres grados de la misma religión:
la del alto clero y los monjes, la del clero secular y la del pueblo; y se vuelve
catastrófico en Asia oriental (no en el Japón) en donde la religión del pueblo
frecuentemente no tiene nada que ver con la de los libros, por más que a las
dos se les dé el mismo nombre.
Otros numerosos aspectos tiene el
problema de los intelectuales, además de los mencionados en las páginas
anteriores. Será necesario hacer un proyecto orgánico, sistematizado y
razonado. Actividades de carácter predominantemente intelectual; instituciones
ligadas a la actividad cultural; métodos y problemas de método del trabajo
intelectual, creativo y de divulgación; revistas y periódicos así como
organizaciones de divulgación intelectual; academias y círculos varios como
instituciones de elaboración colegial de la vida cultural. Sobre muchos de
estos temas he escrito en forma dispersa notas en los distintos cuadernos en
diferentes secciones, especialmente en la de "Revistas tipo".2 Puede
observarse en general que en la civilización moderna todas las actividades
prácticas se han vuelto tan complejas, y que las ciencias se han entrelazado a
tal punto con la vida, que cada actividad tiende a crear una escuela para sus
propios especialistas y en consecuencia a crear un grupo de especialistas intelectuales
que enseñen en esas escuelas. Así, junto al tipo de escuela" que se podría
llamar "humanista", porque pretende desarrollar en cada individuo
humano la cultura general todavía indiferenciada, la potencia fundamental de
pensar y de saber dirigirse en la vida, se está creando todo un sistema de
escuelas especializadas de
Cfr. en particular Cuaderno 3 (XX), § 5;
de este parágrafo fueron tomados también algunos elementos de información sobre
la situación en América Latina.
Son muy numerosas las notas de los
diversos cuadernos a las que se remite: cfr. los títulos
"Intelectuales" y "Revistas tipo" en el Indice temático.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 426
diverso
grado, para ramas profesionales completas y para profesiones ya especializadas
e indicadas con exacta individualización. Puede decirse incluso que la crisis
educativa que hoy nos abruma está ligada precisamente al hecho de que este
proceso de diferenciación se produce caóticamente, sin un plan bien estudiado,
sin principios claros y precisos: la crisis del programa educativo, o sea de la
orientación general formativa, es en gran parte una complicación de la crisis
más general. La división fundamental de la escuela media en profesional y
clásica era un esquema racional: la escuela profesional para las clases
instrumentales, la escuela clásica para las clases dominantes e intelectuales.
Pero el desarrollo de la base industrial tanto urbana como agrícola tendía a
dar incremento al nuevo tipo de intelectual urbano y entonces hubo una escisión
de la escuela en clásica y técnica (profesional pero no manual), lo cual puso
en discusión el principio mismo de la orientación de cultura general, de la
orientación humanista, de la cultura general basada en la tradición clásica.
Esta orientación, una vez puesta a discusión puede considerarse liquidada,
porque su capacidad formativa se basaba en gran parte en el prestigio general
de una forma de civilización. Actualmente la tendencia consiste en abolir todo
tipo de escuela "desinteresada" (o sea no inmediatamente interesada)
y "formativa" y de dejar sólo un ejemplar reducido para una pequeña
élite de ricos y de señoritas que no tienen que pensar en prepararse un futuro,
y en difundir cada vez más las escuelas especializadas profesionales en las que
el destino del alumno y su futura actividad están predeterminados.
Ciertamente, la crisis tendrá una
solución que racionalmente debería seguir esta línea: escuela única inicial de
cultura general, humanista, con justa adecuación del desarrollo de la capacidad
de operar manualmente (técnicamente, industrialmente) y de la capacidad de
pensar, de operar intelectualmente. De este tipo de escuela única, a través de
la orientación profesional, se pasará a una de las escuelas especializadas
profesionales (en sentido amplio), etcétera.
De todos
modos hay que tener presente el principio de que toda actividad práctica tiende
a crearse una escuela particular, así como toda actividad intelectual tiende a
crearse un "círculo de cultura" propio; sucederá que incluso cada
organismo directivo tendrá que escindir su actividad en dos direcciones
fundamentales: la deliberativa que es la suya esencial, y la
cultural-informativa en la que las cuestiones sobre las que hay que discutir
serán primero discutidas "académicamente" por así decirlo. Esto sucede
incluso hoy, pero en forma burocrática: cada cuerpo deliberante posee sus
departamentos especializados de peritos que preparan el material de las
discusiones y de las deliberaciones. Éste es uno de los mecanismos a través de
los cuales la burocracia acaba por dominar en los regímenes democráticos
parlamentarios. Me parece que se planteará la cuestión de incorporar en los
cuerpos deliberantes y directivos mismos la capacidad técnica presupuesta para
la competencia.
A este
propósito ver cuanto he escrito en una nota de la sección "Revistas
tipo":1 en espera de que se forme un grupo de intelectuales lo bastante
preparados para estar en condiciones de producir una actividad editorial
regular (de libros orgánicos, se entiende, y no de publicaciones de ocasión o
de selecciones de artículos) y como medio para acelerar esta formación, en
torno a las revistas tipo debería constituirse un círculo de cultura, que
colegiadamente criticase y elaborase las tareas de los individuos, distribuidos
según un plan y referentes a cuestiones de principio (programáticas). Los
trabajos, en la elaboración definitiva, o sea después de ser sometidos a la
crítica y revisión colegiados, después de haber alcanzado una extrinsecación
sobre la que la opinión colegial sea fundamentalmente concordante, deberían ser
recogidos en el Anuario que mencioné en aquella nota. A través de
Cfr. Cuaderno 3 (XX), § 28,
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 427
la
discusión y la crítica colegial (hecha de sugerencias, de consejos, de
indicaciones metodológicas, crítica constructiva y orientada a la educación
recíproca) se elevaría el nivel medio de los miembros del círculo, hasta
alcanzar la altura y la capacidad del más preparado. Después de los primeros
trabajos sería posible al departamento de la presidencia o secretaría tener
criterios e indicaciones sobre los trabajos ulteriores a asignar y sobre su
distribución orgánica, con el fin de inducir a los individuos a especializarse
y a crearse las condiciones de especialización: ficheros, datos bibliográficos,
selección de las obras fundamentales especializadas, etcétera. El método de
trabajo debería ser muy severo y riguroso: ninguna improvisación ni declamación.
Los trabajos, escritos y distribuidos previamente a todos los miembros del
círculo, deberían ser criticados por escrito, en notas lacónicas, que citasen
las carencias, las sugerencias, los puntos que necesitasen aclaración,
etcétera. Podría introducirse un principio fecundo de trabajo: cada miembro del
círculo encargado de cierto trabajo podría elegir entre los demás un consejero
guía que le oriente y ayude con arte "mayéutica", o sea que no lo
sustituya sino solamente que le ayude a trabajar y a desarrollar en sí mismo
una disciplina de trabajo, un método de producción, que los
"taylorice" intelectualmente, por así decirlo.
Cfr.
Cuaderno 12 (XXIX), pp. 1-7.
197
<50>. La escuela unitaria. Un punto
importante en el estudio de la organización práctica de la escuela unitaria es
el establecimiento de la carrera escolar en sus diversos grados según la edad y
la madurez intelectual-moral de los jóvenes y según los fines que la escuela
quiere alcanzar.
La
escuela unitaria o de cultura general "humanista" (entendida en
sentido amplio y no sólo en el sentido tradicional) debería proponerse
introducir en la vida activa a los jóvenes con cierta autonomía intelectual, o
sea con cierto grado de capacidad para la creación intelectual y práctica, de
orientación independiente. El establecimiento de la edad escolar obligatoria
varía con el variar de las condiciones económicas generales, de lo cual
dependen dos consecuencias según nuestro punto de vista de la escuela unitaria:
1] la necesidad de hacer trabajar a los jóvenes para recibir de ellos en
seguida una cierta aportación productiva inmediata; 2] la disponibilidad
financiera estatal dedicada a la educación pública, que debería ser de cierto
volumen por la extensión que la escuela asumiría como edificios, como material
didáctico en sentido amplio, como cuerpo docente; el cuerpo de maestros
especialmente aumentaría mucho, porque la eficacia de la escuela es tanto mayor
y rápida cuanto más estrecha es la relación entre discípulos y maestros, pero
esto plantea el problema de la formación de tal cuerpo, que ciertamente no es
de solución fácil ni rápida. Tampoco la cuestión de los edificios es simple,
porque este tipo de escuela, proponiéndose incluso la rapidez, debe ser una
escuela-colegio, con dormitorios, refectorios, bibliotecas especializadas,
salas adecuadas para el trabajo de seminario, etcétera, Puede decirse que
inicialmente el nuevo tipo de escuela deberá ser y no podrá sino ser de élites
de jóvenes elegidos por concurso o indicados bajo su responsabilidad por las
instituciones privadas idóneas.
Tomando
como tipo de referencia la actual escuela clásica: 1] elemental 2] gimnasio, 3]
liceo, 4] universidad con las especializaciones profesionales, teoréticas o
prácticas, puede decirse que la escuela unitaria comprendería los primeros tres
grados reorganizados, no sólo por el contenido y el método de enseñanza, sino
también por la disposición de la carrera escolar. Los elementales deberían ser
de tres-cuatro años y enseñar dogmáticamente (siempre en forma relativa) los
primeros elementos de la nueva concepción del mundo, luchando contra la
concepción del mundo dada por el ambiente tradicional (folklore en toda
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 428
su
extensión) además [de dar], se entiende, los instrumentos primordiales de la
cultura: leer, escribir, hacer cuentas, nociones de geografía, historia,
derechos y deberes (o sea primeras nociones sobre el Estado y la sociedad).
198 El
gimnasio podría reducirse a cuatro años y el liceo a das, de modo que un niño
que entrase a la escuela a los seis años podría a los quince-dieciséis haber
recorrido toda la escuela unitaria. A quien objetara que semejante curso
escolar es demasiado fatigoso por su rapidez si se quieren alcanzar los mismos
resultados de la actual organización de la escuela clásica, se le puede
responder que el conjunto de la nueva organización contiene en sí los elementos
generales por los que ya hoy, para un cierto número de alumnos, la actual
organización es, por el contrario, demasiado lenta. ¿Cuáles son estos
elementos? En una serie de familias, especialmente de las clases intelectuales,
los niños encuentran en la vida familiar una continuación y una integración de
la vida escolar, aprenden cómo se dice "en vivo" una serie de
nociones y de actitudes que facilitan la carrera escolar propiamente dicha,
además empiezan a aprender algunos años antes del comienzo de la escuela
elemental la lengua literaria, o sea un medio de expresión y de pensamiento
superior al de la media de la población escolar de los seis a los diez años.
Así, hay una diferencia entre los alumnos de la ciudad y los del campo: por el
solo hecho de vivir en la ciudad un niño de uno a seis años absorbe una
cantidad de nociones y de aptitudes que hacen más fácil, más provechosa y más
En la
organización de la escuela unitaria deben existir al menos las principales de
estas condiciones. Entre tanto, es de suponer que durante su desarrollo se
desarrollen paralelamente los asilos infantiles, instituciones en las que
incluso antes de los seis años los niños se habitúan a una cierta disciplina
colectiva y adquieren nociones y aptitudes preescolares. Lo mismo sucederá
posteriormente, si la escuela ha de conllevar la vida de colegio diurna y
nocturna, liberada de las actuales formas de disciplina hipócrita y mecánica y
con la cooperación de los alumnos no sólo en clase, sino también en las botas
de estudio individual, con la participación en esta ayuda de los mejores
alumnos, etcétera.
El
problema fundamental se plantea en aquella fase de la actual carrera
escolástica que hoy está representada por el liceo, y que hoy no se diferencia
en nada, como tipo de enseñanza, de las clases precedentes, a no ser por la
suposición de una mayor madurez intelectual y moral del alumno como algo que
proporcionan la mayor edad y la experiencia acumulada anteriormente, De hecho,
sin embargo, entre liceo y universidad hay un salto, una verdadera solución de
continuidad, no un paso normal de la cantidad (edad) a la calidad (madurez
intelectual y moral). De la enseñanza casi puramente receptiva se pasa a la
escuela creativa; de la escuela con disciplina de estudio impuesta y controlada
desde fuera se pasa a la escuela en la que la autodisciplina [intelectual] y la
autonomía moral son teóricamente ilimitadas. Y esto sucede inmediatamente
después de la crisis de la pubertad, cuando el ardor de las pasiones
instintivas y elementales no ha terminado todavía de luchar con los frenos del
carácter y de la conciencia moral. En Italia, además, donde en la Universidad
no está extendido el principio del "seminario", el paso es aún más
brusco y mecánico. He aquí por qué en la escuela unitaria la fase del Liceo
debe ser concebida, como la fase transitoria más importante en la que la
escuela tiende a crear los valores fundamentales del "humanismo", la
autodisciplina intelectual y la autonomía moral necesarias para la ulterior
especialización, tanto sí ésta es de carácter intelectual (estudios universitarios)
como si es de carácter inmediatamente práctico-productivo (industria,
organización de cambios, burocracia, etcétera).
199 El
estudio del método científico debe comenzar en el Liceo y no ser ya un
monopolio de la Universidad: el Liceo debe ser ya un elemento fundamental del
estudio creativo y no sólo receptivo (yo hago una diferencia entre escuela
creativa y escuela activa: toda la escuela unitaria es escuela activa, mientras
que la escuela creativa es una fase, el coronamiento de la
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 429
escuela
activa. Naturalmente, tanto la escuela activa como la escuela creativa deben
ser entendidas correctamente: la escuela activa, de la fase romántica en la que
los elementos de la lucha contra la escuela mecánica y jesuítica se han
dilatado morbosamente por razones de oposición y de polémica, debe encontrar y
alcanzar la fase clásica, liberada de los elementos espurios polémicos y que
halla en sí misma y en los fines que quiere alcanzar su razón de ser y el
impulso para encontrar sus formas y sus métodos. Así, escuela creativa no
significa escuela de "inventores y descubridores" de hechos y
argumentos originales en sentido absoluto, sino escuela en la que la
"recepción" se produce por un esfuerzo espontáneo y autónomo del
alumno y en la qué el maestro ejerce especialmente una función de control y de
guía amistoso como sucede, o debería suceder, actualmente en la Universidad.
Descubrir por sí mismos, sin sugerencias ni impulsos externos, una verdad es
"creación", aunque la verdad sea vieja: de todos modos se entra en la
fase intelectual en la que se pueden descubrir verdades nuevas, porque por sí
mismo se ha alcanzado el conocimiento, se ha descubierto una "verdad"
vieja). Así pues, en el Liceo la actividad escolar fundamental se desarrollará
en los seminarios, en las bibliotecas, en los gabinetes experimentales, en los
laboratorios: en todos esos centros se recogerán los elementos fundamentales
para la orientación profesional.
Una
innovación esencial estará determinada por el advenimiento de la escuela
unitaria en las relaciones hoy existentes entre Universidad y Academias. En la
actualidad estas dos instituciones son independientes la una de la otra y las
Academias (las grandes Academias, naturalmente) tienen un puesto
jerárquicamente superior al de la Universidad. Con la escuela unitaria, las
Academias deberán convertirse en la organización intelectual (de
sistematización y creación intelectual) de aquellos elementos que después de la
escuela unitaria no pasen a la Universidad, sino que se inicien inmediatamente
en una profesión. Estos elementos no deberán caer en la pasividad intelectual,
sino que deberán tener a su disposición un organismo, especializado en todas
las ramas industriales e intelectuales, en el que Puedan colaborar y en el cual
deberán encontrar todos los medios necesarios para el trabajo creativo que
quieran emprender. El sistema académico será reorganizado y vivificado.
Territorialmente tendrá una jerarquía: un centro nacional que incorporará las
grandes academias nacionales, secciones provinciales y círculos locales urbanos
y rurales. Se dividirá luego en secciones especializadas que estarán todas
ellas representadas en el centro y en las provincias y sólo parcialmente en los
círculos locales urbanos y rurales.
El principio será el de los Institutos de
Cultura de un determinado agrupamiento social. El trabajo académico
tradicional, o sea la sistematización del saber existente (tipo italiano actual
de las Academias) y la guía y estabilización según una media [(pensamiento
medio)] de las actividades intelectuales (tipo francés de la Academia) se
convertirá [solamente] en un aspecto de la nueva organización que deberá tener
una actividad creativa y de divulgación con autoridades colectivas. Esta
controlará las conferencias industriales, las conferencias y las actividades de
organización científica del trabajo, los gabinetes experimentales de fábrica,
etcétera, y será el mecanismo para hacer resaltar las capacidades individuales
de la periferia, Cada círculo local de esta organización deberá tener la
sección de ciencias morales y políticas, pero podrá crearse, a solicitud de los
interesados, una sección de ciencias aplicadas, para discutir desde el punto de
vista de la cultura las cuestiones industriales, agrarias, de organización y
racionalización del trabajo de fábrica, agrícola, burocrático. Congresos
periódicos, electivos para los representantes, sacarán a la luz a los más
capaces entre los dirigentes de los grados superiores, etcétera. En la
secciones provinciales y en el centro todas las actividades deberán estar
representadas, con laboratorios, bibliotecas, etcétera. Los contactos
jerárquicos serán mantenidos por conferenciantes e inspectores: las secciones
provinciales y el Centro (que podrían reproducir el actual Colegio de Francia)
deberían invitar periódicamente, para hacer relaciones académicas, a
representantes de las secciones
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 430
subordinadas,
hacer concursos, establecer premios (becas de estudio dentro del país y en el
extranjero). Sería útil tener la lista completa de las Academias existentes en
la actualidad y de !as materias que se tratan predominantemente en sus Actas:
en gran parte se trata de cementerios de la cultura.
La
colaboración entre esta organización y las Universidades debería ser estrecha,
así como con !as escuelas superiores especializadas de otras ramas (militar,
naval, etcétera). Con esta organización, se tendría una centralización y un
impulso de la cultura inaudito en toda el área nacional. Inicialmente se podría
tener el Centro nacional y los círculos locales con pocas secciones.
El
esquema expuesto indica sólo una línea programática de principio, que podría
ser recorrida gradualmente. Sería necesario integrar el esquema con las medidas
transitorias indispensables: de cualquier manera también estas medidas
transitorias deberían ser concebidas en el espíritu general de esta línea, de
modo que las instituciones transitorias puedan ser absorbidas poco a poco en el
esquema fundamental sin solución de continuidad y crisis.
Cfr.
Cuaderno 12 (XXIX), pp. 7a-9.
<51>. Brazo y cerebro. La
distinción de las categorías intelectuales de las otras se refiere a la función
social, a la actividad profesional, o sea que toma en cuenta el peso máximo que
gravita en la actividad profesional, más sobre el esfuerzoa cerebral que sobre
el muscular (nervioso). Pero esta relación no es siempre igual, por lo tanto
existen diversos grados de actividad intelectual. Hay que reconocer además que
en cada profesión no se puede nunca excluir una cierta actividad intelectual y,
por último, que cada hombre, fuera de su profesión, manifiesta una cierta
actividad intelectual, es un filósofo, participa de una concepción del mundo y
en consecuencia contribuye a mantenerla, a modificarla, o sea a crear nuevas
concepciones. Se trata, pues, de elaborar esta actividad que tiene siempre
cierto grado de desarrollo, modificando [su] relación con el esfuerzo muscular
en un nuevo equilibrio.
En el manuscrito una variante
interlineal: “sobre la actividad”.
Cfr.
Cuaderno 12 (XXIX), pp. 12-12a.
201
<52>.. Americanismo y fordismo.b La
tendencia de León Davidovich estaba ligada a este problema. Su contenido
esencial era dado por la "voluntad" de dar la supremacía a la
industria y a los métodos industriales, de acelerar con métodos coercitivos la
disciplina y el orden en la producción, de adecuar los hábitos a las
necesidades del trabajo. Habría desembocado necesariamente en una folina de
bonapartismo, por eso fue necesario destruirla inexorablemente. Sus soluciones
prácticas eran erróneas, pero sus preocupaciones eran justas. En este
desequilibrio entre práctica y teoría se escondía el peligro. Esto se había
manifestado ya anteriormente, en 1921. El principio de la coacción en el mundo
del trabajo era justo (discurso citado en el libro sobre el Terrorismo y
pronunciado contra Mártov),1 pero la forma que había adoptado estaba
equivocada: el "modelo" militar se había convertido en un prejuicio
funesto, los ejércitos del trabajo fracasaron.
En el manuscrito el título original
“Animalidad e industrialismo “ fue cancelado y sustituido por “Americanismo y
fordismo”
Interés de
León Davidovich por el americanismo.
Su interés, sus
artículos, sus
Véase León Trotsky, Terrorismo y
comunismo (And-Kautsky), ed. Juan Pablos, México, 1972; cfr. en particular el
cap, VIII, donde se reproduce el discurso de Trotsky en el III Congreso de los
Sindicatos de Rusia (pp. 184-253); el autor polemiza aquí, sin embargo, en
defensa del principio de la militarización del trabajo, no contra Mártov, sino
contra el menchevique Abrámovich.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 431
investigaciones
sobre el "byt" y sobre la literatura: 1 estas actividades estaban
menos desconectadas entre sí de lo que entonces podía parecer. El nuevo método
de trabajo y el modo de vivir son indisolubles: no se pueden obtener éxitos en
un terreno sin obtener resultados tangibles en el otro. En América la
racionalización y el prohibicionismo están indudablemente conectados: las
investigaciones de los industriales sobre la vida privada de los obreros, el
servicio de inspección creado por algunos industriales para controlar la
"moral" de los obreros son necesidades del nuevo método de trabajo.
Quien se burlase de estas iniciativas y viese en ellas sólo una manifestación
hipócrita de "puritanismo", se negaría toda posibilidad de comprender
la importancia, el significado y el alcance objetivo del fenómeno
norteamericano, que es también el mayor esfuerzo colectivo (existido hasta
ahora)c por crear, con una rapidez inaudita y con una conciencia de los fines
nunca antes vista en la historia, un nuevo tipo de trabajador y de hombre.
c En el
manuscrito una variante interlineal: “verificado”.
La expresión "conciencia del
fin" puede parecer por lo menos exagerada a las almas generosas que
recuerdan la frase de Taylor sobre el "gorila amaestrado"2 Taylor
expresa con cinismo y sin sobreentendidos el fin de la sociedad norteamericana:
desarrollar al máximo en el hombre trabajador la parte maquinal, destruir el
viejo nexo psico-físico del trabajo profesional calificado que exigía una
cierta participación de la inteligencia, de la iniciativa, de la fantasía del
trabajador, para reducir las operaciones de producción al aspecto físico
únicamente. Pero en realidad no se trata de nada nuevo, Se trata de la fase más
reciente de un proceso que se inició con el nacimiento del mismo
industrialismo: esta fase más reciente es más intensa que las precedentes y se
manifiesta en una forma más brutal, pero también ella será superada y se irá
creando un nuevo nexo psico-físico, de un tipo distinto a los precedentes e
indudablemente de un tipo superior. Se dará indudablemente una selección
forzada y una parte de la vieja clase trabajadora será implacablemente
eliminada del mundo de la producción y del mundo tout court.
Desde
este punto de vista hay que ver las iniciativas "puritanas" de los
industriales norteamericanos tipo Ford. Es evidente que no se preocupan por la
"humanidad", por la "espiritualidad" del trabajador que es
quebrantada. Esta humanidad, esta espiritualidad se realizaba en el mundo del
trabajo, en la "creación" productiva: ella era máxima en el
artesanado, en donde la individualidad del trabajador se reflejaba completa en
el objeto creado, en donde se mantenía aún muy fuerte el vínculo entre arte y
trabajo. Pero precisamente contra esta forma de humanidad y de espiritualidad
lucha el nuevo industrialismo. Las iniciativas "puritanas" tienen
sólo este fin: conservar un equilibrio psico-físico fuera del trabajo, para
impedir que el nuevo método conduzca al colapso fisiológico del trabajador.
Este equilibrio es puramente externo, por ahora no es interior. El equilibrio
interior no puede ser creado más que por el mismo trabajador y por su
particular sociedad, con medios propios y originales. El industrial se preocupa
por la continuidad de la eficacia física del trabajador, por la eficiencia
muscular-nerviosa: su interés es constituir una
El interés de Trotsky por el
americanismo, aquí señalado, puede rastrearse, aunque a través de alusiones
incidentales, en diversos escritos y obras suyas (entre las que se cuenta
Terrorismo y comunismo, citado en la nota precedente). Es posible que Gramsci
se refiera también a conversaciones personales sostenidas con Trotsky durante
su permanencia en Rusia; en aquel periodo, en efecto, Gramsci tuvo ocasión de
colaborar con Trotsky no sólo en lo tocante a las cuestiones políticas de la
Internacional Comunista sino también en el terreno de la investigación
cultural: en particular una nota de Gramsci del 8 de septiembre de 1922, sobre
el movimiento futurista italiano, redactada a petición de Trotsky, fue
publicada como apéndice al libro del mismo Trotsky, Literatura y revolución,
aparecido en ruso a fines de 1923 (véase L. Trotsky, Literatura y revolución.
Otros escritos sobre la literatura y el arte, ed. Ruedo Ibérico, París, 1969,
t. I, pp. 106-8). Por lo que respecta a las investigaciones y artículos de Trotsky
sobre el "byt" (en ruso "vida", "forma de vida")
Gramsci se refiere ciertamente a una serie de artículos publicados en el verano
de 1923 y recopilados luego en un libro con el título Problemas de la vida
cotidiana (véase, L. Trotsky.
Cfr. nota 1 al precedente § 49.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 432
maestranza
estable, un complejo industrial permanentemente en forma, porque incluso el
complejo humano es una máquina que no debe ser desmontada y renovada en sus
engranajes individuales demasiado a menudo sin graves pérdidas. El salario
elevado es un elemento de esta necesidad: pero el salario elevado es un arma de
dos filos. Hace falta que el trabajador gaste "racionalmente" para
renovar, mantener y posiblemente aumentar su eficiencia muscular nerviosa, no
para destruirla o dañarla. De ahí la lucha contra el alcoholismo, el agente más
peligroso para las fuerzas de trabajo, que se convierte en función del Estado.
Es posible que también otras luchas "puritanas" se conviertan en
función del Estado, si la iniciativa privada de los industriales demuestra ser
insuficiente y se manifiesta una crisis de moral demasiado extendida en las
masas trabajadoras, lo que podría suceder como consecuencia de crisis demasiado
amplias y prolongadas de desocupación. Una cuestión que se puede plantear es la
cuestión sexual, porque el abuso y la irregularidad de las funciones sexuales
es, después del alcoholismo, el enemigo más peligroso de las energías
nerviosas: por otra parte es observación común y banal que el trabajo
"obsesionante" provoca depravación alcohólica y sexual.
203 Las
iniciativas, especialmente de Ford, dan un indicio de estas tendencias todavía
privadas y latentes pero que pueden convertirse en ideología estatal,
naturalmente incrustándose en el puritanismo tradicional, o sea presentándose
como un renacimiento de la moralidad de los pioneros, del "verdadero"
americanismo, en una palabra. 1 El hecho más notable del fenómeno
norteamericano en relación con estas manifestaciones es el alejamiento que se
irá haciendo cada vez más acentuado entre la moralidad-costumbre de los
trabajadores y la de los otros estratos de la población. El prohibicionismo ya
constituye un ejemplo de este distanciamiento. ¿Quién consume el alcohol
introducido de contrabando en los Estados Unidos? El alcohol se ha convertido
en una mercancía de lujo y ni siquiera los salarios elevados pueden permitir su
consumo a los grandes estratos de masas trabajadoras. Quien trabaja por un
salario, con horario fijo, no tiene tiempo que dedicar a la búsqueda del
alcohol, no tiene tiempo para ejercer el deporte de eludir las leyes. La misma
observación hacerse con respecto a la sexualidad. La "caza de
mujeres" exige demasiados loisirs"; en el obrero de tipo nuevo
sucederá lo que ha sucedido en las aldeas campesinas. La relativa estabilidad
de los matrimonios campesinos está estrechamente vinculada al método de trabajo
del campo. El campesino que vuelve a casa por la tarde después de una larga
jornada agotadora, quiere a la Venerem facilem parabilemque de Horacio: no se
halla dispuesto a gastar su tiempo con las mujeres fáciles; ama a su mujer,
segura, infalible, que no hace melindres y no quiere las apariencias de la
seducción y del estupro para ser poseída, La función sexual se vuelve
"mecanizada", o sea que existe un nuevo modo de relación sexual sin
los colores deslumbrantes del oropel romántico del pequeñoburgués y del
bohémien desocupado. El nuevo industrialismo quiere la monogamia, quiere que el
hombre trabajador no disipe sus energías nerviosas en la búsqueda afanosa y
desordenada de la satisfacción sexual: el obrero que va al trabajo después de
una noche dedicada al vicio no es un buen trabajador, la exaltación pasional no
va de acuerdo con el movimiento cronometrado de las máquinas y de los gestos
humanos productivos, Esta presión brutal sobre la masa obtendrá indudablemente
resultados y surgirá una nueva forma de unión sexual en donde la monogamia y la
estabilidad relativas serán un rasgo característico y fundamental.
Sería
interesante conocer los resultados estadísticos de los fenómenos de desviación
de los hábitos sexuales en los Estados Unidos analizados por grupos sociales:
en general, se comprobará que los divorcios son numerosos especialmente en las
clases altas.
Este
distanciamiento en cuanto a la moralidad entre la clase trabajadora y elementos
cada
Sobre este tema cfr. también la carta a
Tatiana del 20 de octubre de 1930 (LC, 374).
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 433
vez más
numerosos de las clases dirigentes en los Estados Unidos me Parece el fenómeno
más interesante y rico en consecuencias. Hasta hace poco tiempo, el pueblo
norteamericano era un pueblo de trabajadores: la actividad práctica no era sólo
inherente a las clases obreras, era también una cualidad de las clases
dirigentes. El hecho de que un millonario siga trabajando incansablemente hasta
dieciséis horas al día, hasta que la enfermedad o la vejez lo obliguen a
guardar cama, éste es el fenómeno típico norteamericano, ésta es la americanada
más asombrosa para el europeo medio.
204
Señalé en una observación anterior que esta diferencia es producida por la
falta de "tradiciones" en los Estados Unidos, en cuanto que tradición
significa también residuo pasivo de todas las formas sociales superadas en la
historia.1 Son estos residuos pasivos los que se resisten aI americanismo,
porque el nuevo industrialismo los aniquilaría despiadadamente. Es cierto, lo
viejo aun no sepultado sería definitivamente destruido; ¿pero qué ocurriría en
la misma América? El distanciamiento en cuanto a la moralidad demuestra que se
están creando márgenes de pasividad social cada vez más amplios. Me parece que
las mujeres tienen una función predominante en este fenómeno. El
hombre-industrial sigue trabajando aunque sea ya millonario, pero su mujer se
convierte cada vez más en un mamífero de lujo, sus hijas continúan la tradición
materna. Los concursos de belleza, el cinematógrafo, el teatro, etcétera,
seleccionan la belleza femenina mundial y la ponen en la cúspide. Las mujeres
viajan, atraviesan continuamente el océano. Escapan al prohibicionismo patrio y
contraen matrimonios temporales (recordar que a los capitanes marítimos se les
quitó la facultad de sancionar matrimonios a bordo, porque muchas jóvenes se
casaban para la travesía): es una prostitución apenas larvada de las
formalidades jurídicas.
Estos
fenómenos de las clases altas harán más difícil la coacción sobre las masas
trabajadoras para conformarlas a las necesidades de la nueva industria: de
todos modos determinarán una fractura psicológica y la existencia de dos clases
ya cristalizadas resultará evidente.
A
propósito del distanciamiento entre el trabajo manual y el "contenido
humano" del trabajador, podrían hacerse observaciones útiles precisamente
en aquellas profesiones que se consideran entre las más intelectuales: 'las
profesiones ligadas a la reproducción de los escritos para la publicación o
para otra forma de difusión y transmisión. Los amanuenses de antes de la
invención de la imprenta, los cajistas, los linotipistas, los mecanógrafos, los
dactilógrafos. Estos oficios son en realidad mucho más mecanizados que otros.
¿Por qué? Porque es más difícil alcanzar ese grado profesional máximo en el que
el obrero debe olvidar el contenido de lo que reproduce para dirigir su
atención solamente a la forma caligráfica de las letras aisladas si es
amanuense, para descomponer las palabras en letras-caracteres y rápidamente
tomar las piezas de plomo de, los casilleros, para descomponer no ya sólo las
palabras sino grupos de palabras mecánicamente agrupadas o partes de palabras
mecánicamente analizadas en signos estenográficos, para obtener la rapidez del
dactilógrafo. El interés del trabajador por el contenido del escrito se mide
por sus errores, o sea por sus deficiencias profesionales; su calificación se
mide por su desinterés psicológico, por su mecanización. El copista medieval
cambia la ortografía, la morfología, la sintaxis del libro que reproduce, omite
lo que no entiende, el curso de sus pensamientos le hace añadir
inadvertidamente palabras, a veces frases enteras; si su dialecto o su lengua
son distintos de los del texto él da un matiz alogiótico al texto, etcétera: es
un mal copista. La lentitud exigida por el arte escritural medieval explica
muchas de estas deficiencias. El tipógrafo es ya mucho más rápido, debe tener
las manos en continuo movimiento; eso hace fácil sil mecanización. Pero
pensándolo bien, el esfuerzo que estos trabajadores deben hacer para extraer
del
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 61.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 434
contenido
a veces muy interesante (entonces de hecho se trabaja menos y peor) su
simbolización material, y aplicarse sólo a ésta, es quizá el esfuerzo más
grande entre todos los oficios. Sin embargo se hace y no mata espiritualmente
al hombre. Cuando el proceso de adaptación se ha producido, en realidad sucede
que el cerebro del obrero, en vez de momificarse, ha alcanzado un estado de
completa libertad. El gesto físico se ha vuelto completamente mecánico, la
memoria del oficio, reducido a gestos simples repetidos con ritmo intenso, ha
"anidado" en los centros musculares y nerviosos y ha dejado al
cerebro libre para otras ocupaciones. Así como se camina sin necesidad de
reflexionar en todos los movimientos necesarios para mover las piernas y todo el
cuerpo en aquel determinado modo que es necesario para caminar, así ha sucedido
en muchos oficios para los gestos profesionales fundamentales. Se camina y se
piensa en todo lo que se quiere.
Los industriales norteamericanos han
comprendido esto muy bien. Intuyen que el "gorila amaestrado" sigue
siendo siempre, a pesar de todo, un hombre, y piensa más o por lo menos tiene
mucha mayor posibilidad de pensar, al menos cuando ha superado la crisis de
adaptación. No sólo piensa, sino que la falta de satisfacción inmediata en el
trabajo, el haber sido reducido, como trabajador, a la condición de un gorila
amaestrado, lo puede conducir a pensamientos poco conformistas. Que tal
preocupación existe lo prueba toda una serie de hechos y de iniciativas
educativas.
Por otra
parte, es obvio pensar que los llamados altos salarios son una forma
transitoria de retribución. La adaptación a los nuevos métodos de trabajo no
puede producirse sólo por coerción: el aparato de coerción necesario para
obtener tal resultado costaría ciertamente más que tos altos salarios. La
coerción va combinada con el convencimiento, en las formas propias de la
sociedad dada: el dinero. Pero si el método nuevo se afirma creando un tipo
nuevo de obrero, si el aparato mecánico material se perfecciona aún más, si el
turnover1 exagerado se limita automáticamente a la misma desocupación, también
los salarios disminuirán. La industria norteamericana disfruta todavía
ganancias de monopolio porque ha tenido la iniciativa de los nuevos métodos y
puede dar salarios más elevados; pero el monopolio estará necesariamente
limitado en el tiempo, y la competencia extranjera en el mismo plano hará
desaparecer los salarios juntamente con las ganancias. Por otra parte, es
sabido que los altos salarios están ligados solamente a una aristocracia
obrera, no son de todos los trabajadores norteamericanos.
Cfr.
Cuaderno 22 (Y), pp. 35-41, 41-43, 43-44,
206
<53>. Concordatos y tratados
internacionales. La capitulación del Estado moderno que se realiza mediante los
concordatos es enmascarada identificando verbalmente concordatos y tratados
internacionales. Pero un concordato no es un tratado internacional común: en el
concordato se realiza de hecho una interferencia de soberanía en un solo
territorio estatal; todos los artículos de un concordato se refieren a los
ciudadanos de un solo Estado, sobre el cual el poder soberano de un Estado
extranjero justifica y reivindica determinados derechos y poderes de
jurisdicción. ¿Qué poderes ha adquirido Prusia sobre la ciudad del Vaticano en
virtud del concordato reciente?2 Y además: la función del Estado de la ciudad
del Vaticano da una apariencia de legitimidad a la ficción jurídica de que el
concordato es un tratado bilateral. Pero ya se estipulaban concordatos incluso
antes de que la ciudad del Vaticano existiese, lo que significa que el
territorio no es esencial para la autoridad pontificia. Una apariencia,
1 El
término Turnover (o Labor Turnover) se emplea en el libro de Philip (Le
Problème ouvrier aux Etats-Unís, cit., pp. 88 ss.) como sinónimo de movilidad
obrera.
Gramsci alude al Concordato entre el
Vaticano y Prusia, firmado el 14 de junio de 1929 (ratificado el 13 de agosto).
Cfr. sobre este tema el Cuaderno 1 (XVI), §§ 3 y 5.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 435
porque
mientras que el concordato limita la autoridad estatal de una parte
[contrayente] en su territorio e influye y determina su legislación y su
administración, ninguna limitación se menciona siquiera para el territorio de
la otra parte. El concordato es, pues, el reconocimiento de una doble soberanía
sobre Un mismo territorio estatal. Ciertamente ya no es la misma forma de
soberanía supranacional que se reconocía formalmente al papa en la Edad Media,
sino que es una derivación de compromiso. Por otra parte, incluso en los
periodos más espléndidos del papado y de su poder supranacional las cosas no
eran sencillas; la supremacía papal, aunque reconocida jurídicamente, era
duramente combatida de hecho y en la mejor de las hipótesis se reducía a los
privilegios políticos, económicos y fiscales del episcopado de cada país en
particular. De todos modos el concordato afecta esencialmente al carácter
autónomo de la soberanía del Estado moderno. ¿Obtiene el Estado una
contrapartida? Ciertamente, pero la obtiene en su territorio, por lo que
concierne a sus propios ciudadanos. El Estado obtiene: que la Iglesia no
entorpezca el ejercicio del poder estatal sino que por el contrario lo
favorezca y lo sostenga. La Iglesia promete al Estado hacerle obtener ese
consenso de una parte de los gobernados que el Estado reconoce implícitamente
no poder obtener con sus propios medios: he ahí la capitulación del Estado, he
ahí cómo se pone bajo la tutela de una soberanía que reconoce superior. La
palabra concordato es sintomática ... Los artículos publicados en Nuovi Studi
sobre el concordato se cuentan entre los más interesantes y se prestan más
fácilmente a la refutación.1 Recordar el "tratado" padecido por
Georgia en 1920 después de la derrota de Denikin.2
Pero
también en el mundo moderno, ¿qué significa prácticamente la situación creada
en un Estado por las estipulaciones concordatorias? Significa reconocimiento
público de determinados privilegios políticos a una casto de ciudadanos del
mismo Estado. La forma no es ya la medieval, pero la sustancia es la misma. En
el desarrollo de la historia moderna, aquella casta había visto atacado y
destruido el monopolio de función social que explicaba y justificaba su
existencia, el monopolio de la cultura y de la educación. El concordato
reconoce nuevamente este monopolio, aunque atenuado y controlado, porque
asegura a la casta posiciones de ventaja inicial que con sus solas fuerzas, con
la intrínseca adhesión de su concepción del mundo a la realidad efectiva, no
podría mantener.
Se comprende así la lucha sorda y sórdida
de los intelectuales laicos y laicistas contra los intelectuales de casta por
salvar su autonomía y su función. Pero es innegable su intrínseca capitulación
y su distanciamiento del Estado. El carácter intelectual o moral del Estado
concreto, de un Estado específico, es determinado por su legislación y no por
las polémicas abstractas de los francotiradores de la cultura. Si éstos
afirman: nosotros somos el Estado, sólo afirman que el llamado Estado unitario
ya no es tal, que en él existe una escisión muy grave, tanto más grave en
cuanto que es afirmada por los mismos legisladores y gobernantes que afirman
que el Estado es al mismo tiempo dos cosas: el de las leyes escritas y
aplicadas y el de las conciencias que aquellas leyes no reconocen íntimamente
como eficientes y
procuran
sórdidamente limitar y vaciar de contenido ético en su aplicación. Es un
Cfr. Ugo Spirito, "Il
Concordato", en Nuoví Studi di Diritto, Economia e Politica, marzo-junio
de 1929 (vol. 11, fasc. II-111), pp. 81-87; Arnaldo Volpicelli, "La
Coneiliazione", ibid., pp. 88-97; Id., "State e atiesa di fronte alta
Conciliazione", ibid., julio-agosto de 1929 (vol. II, fasc. IV), pp.
161-70; Id., "Le nuove relazioni politiche tra lo Stato e la Chiesa",
ibid., noviembre-diciembre de 1929 (vol.II, fasc. VI), pp. 305-10; id.,
"Le nuove relazioni giuridiche tra lo Stato e la CHesa", ibid., pp. 311-15;
Arturo Cado Jemolo, "Religione dello Stato e confessioni ammesse",
ibid., enero-febrero de 1930 (vol. III, fasc. I), pp. 21-44; Arnaldo
Volpicelli,
"La natura super-confesionale dello Stato italiano", ibid., marzo-
abril de 1930 (vol. III, fasc. II), pp. 89-102 (en el mismo número, pp. 126-36,
efr, también la polémica entre Francesco Ercole y Arnaldo Volpicelli).
Gramsci se refiere al acuerdo concluido
el 7 de mayo de 1920 entre la Rusia soviética y el gobierno menchevique de
Georgia. Una cláusula de este acuerdo obligaba a las autoridades georgianas a
reconocer como legal la actividad del partido comunista de Georgia. A este
tratado Gramsci hizo referencia en el curso de la polémica de 1925 con Claudio
Treves a propósito de la cuestión georgiana: cfr. "La coda di paglia
dell'onorevole Treves", L'Unja 2 de agosto de 1925 (ahora en CPC, 389-91),
e "11 frente antisoviettista delronorevole Treves", ibid., 18-19 de
agosto de 1925 (ahora ibid., 394-98).
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 436
maquiavelismo
de bajos politicastros: los filósofos del idealismo actual, especialmente en la
sección de papagayos amaestrados de Nuovi Studi se pueden considerar las más
ilustres víctimas de Maquiavelo. Un aspecto curioso e interesante de la
cuestión es la división del trabajo que se viene estableciendo entre la casta y
los intelectuales laicos: a la primera se le deja la formación intelectual y
moral de los más jóvenes (escuelas elementales y medias), a los otros el
desarrollo posterior del joven en la Universidad. Pero el campo universitario
no está sometido al mismo régimen de monopolio al que, por el contrario, se
encuentra sometida la escuela elemental y media. En efecto, existe la
Universidad del Sagrado Corazón y podrán organizarse otras Universidades
católicas equiparadas a las Universidades estatales. Las consecuencias son
obvias: la escuela elemental y media es la escuela popular y de la pequeña
burguesía, estratos sociales que están enteramente monopolizados educativamente
por la casta, porque la gran mayoría de sus elementos no llegan a la
Universidad, o sea que no conocerán la educación moderna en su fase superior
crítico- histórica: educativamente ellos sólo conocerán la educación dogmática.
La Universidad es la escuela de la clase auténticamente dirigente y es el
mecanismo a través del cual ésta selecciona a los elementos individuales de las
otras clases para incorporarlos a su personal gubernativo, administrativo y
dirigente. Pero con la existencia, en igualdad de condiciones, de las Universidades
católicas, tampoco la formación de este personal dirigente será ya unitaria y
homogénea. No sólo esto: sino que la casta, en sus Universidades propias,
realizará una concentración de cultura laico-religiosa tal corno desde hace
muchas décadas no se veía ya, y de hecho se encontrará en condiciones mucho
mejores que la concentración laica. En realidad, ni siquiera de lejos es
comparable la eficiencia organizativa de la Iglesia, que es toda ella como un
bloque que respalda y sostiene su propia Universidad, con la eficiencia
organizativa de la cultura laica. Si el Estado, de hecho, no es ya esta
organización, porque su legislación en materia de religión es lo que es, y su
carácter equívoco no puede dejar de ser favorable a la Iglesia, dada su
formidable estructura y su peso de masa organizada homogéneamente, y si los
títulos de los dos tipos de Universidades son equiparados, es evidente que se
normará la tendencia de las Universidades católicas a ser ellas el mecanismo de
selección de los elementos más inteligentes y capaces de las clases inferiores
para introducirlos en la clase dirigente. Favorecerán esta tendencia el hecho
de que no existe discontinuidad educativa entre las escuelas medias y la
Universidad católica, mientras que esta discontinuidad sí existe con las
Universidades estatales y por el hecho de que la iglesia en toda su estructura
está ya equipada para este trabajo de selección desde abajo.
208 La
Iglesia, desde este punto de vista, es un organismo perfectamente democrático:
el hijo de un campesino o de un artesano, si es inteligente y capaz, y si es lo
bastante dúctil para dejarse asimilar por la estructura eclesiástica y para
sentir su particular espíritu de cuerpo y de conservación y sus intereses
presentes y futuros, puede llegar a ser cardenal y papa. Si en la alta
jerarquía eclesiástica el origen democrático es menos frecuente de lo que se
cree, esto sucede por razones complejas, en las que sólo parcialmente incide la
presión de las grandes familias aristocráticas católicas o la razón de Estado
(internacional): una razón muy fuerte es que muchos seminarios están muy mal
equipados y no permiten destacar a los jóvenes inteligentes, mientras que el
joven aristócrata recibe de su mismo ambiente familiar, sin esfuerzo de
aprendizaje, una serie de cualidades que son de primer orden para la carrera
eclesiástica: la tranquila seguridad de su propia dignidad y autoridad y el
arte de tratar y gobernar a los demás.
Una razón
de la debilidad del clero en el pasado consistía en el hecho de que la religión
daba escasas posibilidades de carrera fuera de la carrera eclesiástica: el
clero mismo estaba debilitado cualitativamente por las "escasas"
vocaciones o por las "vocaciones" de únicamente elementos subalternos
intelectualmente. Esta crisis ya era visible antes de la
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 437
guerra:
era un aspecto de la crisis general de las carreras a renta fija con
organizaciones lentas y pesadas, o sea del estrato intelectual subalterno
(maestros, profesores de nivel medio, curas, etcétera) sometido a la
competencia de las profesiones liberales vinculadas al desarrollo de la
industria y de la organización privada capitalista en general (el periodismo,
por ejemplo, que absorbe a muchos maestros, etcétera). Ya había comenzado la
invasión por parte de las mujeres de las escuelas de magisterio y de las
Universidades. Con las mujeres entraron en la Universidad los curas, a los
cuales la Curia no puede prohibir el procurarse un título público que permita
competir para un empleo de Estado que aumente las "finanzas"
individuales. Muchos de estos curas, apenas obtenido el Malo público,
abandonaron la Iglesia (durante la guerra, a causa de la movilización, este
fenómeno adquirió cierta amplitud). La organización eclesiástica sufría, pues,
una crisis constitucional, que podía ser fatal para su poder si el Estado
mantenía íntegra su posición de laicismo, incluso sin necesidad de una lucha
activa. En la lucha entre las formas de vida, la Iglesia estaba por ser vencida
automáticamente. El Estado salvó a la Iglesia. La posición económica del clero
fue mejorada repetidas veces, mientras que el nivel de vida general, pero
especialmente de las capas medias, empeoraba. El mejoramiento es tal, que las
"vocaciones" se han multiplicado milagrosamente, impresionando al
mismo pontífice que las explica precisamente por la nueva situación económica.1
La base de selección de los idóneos para el clero se ha ampliado en
consecuencia, permitiendo un mayor rigor y una mayor exigencia de cultura.
Pero la carrera eclesiástica, si bien es
el fundamento de la potencia del Vaticano, no agota ahí sus posibilidades. La
nueva situación escolar permite la intromisión en la clase dirigente laica de
células que irán reforzándose cada vez más, de elementos laicos que deberán su
posición solamente a la Iglesia. En el terreno de esta selección, la Iglesia es
imbatible. Controlando los liceos y las otras escuelas medias, a través de sus
fiduciarios, seguirá, con la tenacidad que la caracteriza, a tos jóvenes más
valiosos de las clases pobres y los ayudará a proseguir sus estudios en las
Universidades católicas. Becas de estudio, reforzadas por colegios de
pensionistas organizados con la máxima economía junto a las Universidades,
permitirán esta acción. La Iglesia, en su fase actual, con cl impulso dado por
el actual pontífice a la acción católico, no puede conformarse solamente con
crear curas: quiere permear el Estado [gobierno indirecto de Bellarmino] y para
esta acción son necesarios los laicos, es necesaria una concentración de
cultura católica representada por laicos. Existen muchos jóvenes que pueden
convertirse en valiosos auxiliares de la Iglesia más como profesores de
Universidad que como cardenales, etcétera. Ampliada la base de las
"vocaciones", esta actividad laico-cultural tiene inmensas
posibilidades de extenderse.
La
Universidad del Sagrado Corazón y el centro cultural neoescolástico son sólo la
primera célula de esta tarea. Entre tanto, ha sido sintomático el Congreso
Filosófico de 1929: ahí se encontraron idealistas absolutos y neoescolástreos y
éstos participaron en el Congreso animados por un batallador espíritu de
conquista.2 A mi parecer el grupo lo que quería
La fuente de esta anotación está con toda
probabilidad en un pasaje del libro de Missiroli, Date a Cesare (La politica
religiosa di Mussolini, con documenti inediti), cit., pp. 389-90, donde se cita
un discurso del pontífice Pío XI a los obispos italianos en base al siguiente
informe publicado en el Osservotare Romano del 29 de julio de 1929: "El
Papa confesaba hallarse seriamente preocupado por las multitudes a las puertas
de los Seminarios, así como también a las de las Escuelas Apostólicas, que se
podrían llamar los Seminarios de los Religiosos. Después de un periodo de
crisis y de escasas vocaciones eclesiásticas, nos encontramos en algunos
lugares frente a un número grande de jovencitos que se encaminan al estado
sacerdotal. Ciertamente no sería agradable si hubiera de repetirse:
Multiplicasti gentem, sed non magnificasli laestitiam. Es menester, por lo
tanto, tener presente tres causas, que pueden influir en esta abundancia de
—alumnos del Santuario. Los padres Non fácilmente inducidos a encaminar a sus
hijos hacia el sacerdocio por la exención del servicio militar concedida a los
clérigos en sacris. Una segunda
causa la
dan las mejores condiciones económicas y sociales del clero. Una tercera causa
es la facilidad de realizar los estudios [...I."
Del VII Congreso Nacional de Filosofía,
celebrado en Roma a fines de mayo de 1929, Gramsci leyó probablemente diversos
resúmenes. El padre Agostino Gemelli, atacando duramente la filosofía de
Gentile, había afirmado entre otras cosas: "no hay
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 438
obtener
era esto: parecer batallador, combativo y, en consecuencia, interesante para
los jóvenes. Los católicos son fuertísimos porque Ies importan un bledo las
"refutaciones perentorias" de sus adversarios idealistas o
materialistas: la tesis refutada vuelven a tomarla imperturbables corno si de
nada se tratase. La mentalidad "desinteresada" intelectualmente, la
lealtad intelectual, ellos no la comprenden o la comprenden como una debilidad
[e ingenuidad] de los adversarios. Ellos cuentan con la potencia de su
organización mundial y con el hecho de que la gran mayoría de la población no
es todavía "moderna", está todavía en la fase ptolomeica de la
ciencia. Si el Estado renuncia a ser centro de cultura propia, autónoma, la
Iglesia no puede más que triunfar. Tanto más que el Estado no sólo no
interviene como centro autónomo, sino que destruye a todo opositor de la
Iglesia fuera del idealismo actual papagayizado.
Las
consecuencias de esta situación serán de la máxima importancia; pero las cosas
no serán fáciles durante mucho tiempo: la Iglesia es un Shylock aún más
implacable que el Shylock judío: ella querrá su libra de carne y la obtendrá
sin importarle que la víctima se desangre. Tenía razón Disraeli: los cristianos
han sido los judíos más inteligentes que han conquistado el mundo .1 La Iglesia
no será reducida a su fuerza normal con la refutación en terreno filosófico de
sus postulados teóricos (teológicos) y con las afirmaciones platónicas de la
autonomía estatal: sino con la acción práctica, con la exaltación de las
fuerzas humanas en toda el área social.
La cuestión financiera del centro
religioso: la organización del catolicismo en América da la posibilidad de
recoger fondos muy importantes, además da las rentas normales ya aseguradas y
el óbolo de San Pedro. ¿Podrían producirse querellas internacionales a
propósito de la intervención de la Iglesia en los asuntos internos de los
países, con el Estado que subsidia permanentemente a la Iglesia? La querella
podría ser elegante, como se dice.
La
cuestión del financiamiento hace aún más interesante el problema de la llamada
indisolubilidad, proclamada por el pontífice, del tratado y del concordato:
admitiendo que el pontífice se encontrase en la necesidad de recurrir a este
medio político de presión sobre el Estado, ¿no se plantearía inmediatamente el
problema de la restitución de las sumas recaudadas (sumas vinculadas
precisamente al tratado y no al concordato)? Pero éstas son tan ingentes y es
de suponer que habrán sido gastadas en gran parte en los primeros años, que su
restitución puede considerarse prácticamente imposible. Ningún Estado haría un
préstamo tan grande al pontífice para sacarlo de apuros, y mucho menos un ente
privado o una banca: la denuncia del tratado desencadenaría tal crisis en la
organización práctica de la Iglesia, que la solvencia de ésta, incluso a muy
largo plazo, quedaría aniquilada. La convención financiera debe, por lo tanto,
ser considerada como la parte esencial del tratado, como la garantía de una
casi imposibilidad de denuncia del tratado, concebida por razones de polémica y
de presión política.
Cfr.
Cuaderno 76 (XXII), pp. 16-20 bis.
§
<54>. 1918. “Con el año 1918 se produjo una importantísima innovación en
nuestro
nada
menos religioso, menos cristiano, que el pensamiento de Gentile y los
idealistas ... ; no hay nada más anticristiano; y es preciso decirlo porque no
hay nada más disolvente del alma cristiana que el idealismo, porque ningún
sistema es tan negador del fundamento cristiano de la vida como el idealismo,
por más que emplee nuestras palabras ... en un país católico, a los jóvenes
hijos de padres católicos, maestro no tiene derecho a propinarles el veneno
filosófico, el veneno del idealismo" (cfr. Eugenio Garin, Cronache di
filosofia italiana, 1900-1943, Latcrza, Fiad, 1955, pp. 490-91).
Con toda probabilidad esta opinión de
Disraeli está tomada libremente de una biografía del estadista inglés que
Gramsci tenía en la cárcel: cfr. André Maurois, Le vie de Disraéli, ed.
Gallimard, París, 1927 [FG, C. carc., Turi In. Ahí se lee, en la p. 56, que
Disraeli "no comprendía cómo un judío podía no ser cristiano; era para él
quedarse a medio camino y renunciar a la gloria de la raza que había dado un
Dios al mundo".
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 439
derecho,
innovación que extrañamente (pero es que en 1918 existía la censura) se dio
ante la desatención general: el Estado volvía a subsidiar el culto católico,
abandonando después de sesenta y tres años el principio cavouriano que había
sido establecido como base de la ley sarda el 29 de mayo de 1855: el Estado no
debe subsidiar ningún culto". A. C. Jemolo, "Religione dello Stato e
confessioni ammesse", en Nuovi Studi di Diritto, Economia, Politica, año
1930, p. 30.
La
innovación fue introducida con los decretos ley del 17 de marzo de 1918, n. 396
y 9 de mayo de 1918, n. 655. A este respecto Jemolo remite a la nota de D.
Schiappoli, "I recenti provvedimenti economici a vantaggio del
clero", Nápoles, 1922, extraída del vol. XLVIII de las Atti della R.
Accadernia di Scienze morali e politiche di Napoli.1
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), pp. 15 bis-16.
<55>. El principio educativo en la
escuela elemental y media. La fractura introducida oficialmente en el principio
educativo entre la escuela elemental y media y la superior. Primero una
fractura de ese género existía sólo en forma muy marcada entre la escuela
profesional y la escuela media y superior. La escuela elemental estaba situada
en una especie de limbo, por algunas de sus características particulares.
En la escuela elemental dos elementos se
prestaban a la educación de los niños: las nociones de ciencia y los derechos y
deberes del ciudadano. La "ciencia" debía servir para introducir al
niño en la "societas rerum", los derechos y deberes en la
"sociedad de los hombres". La "ciencia" entraba en
conflicto con la concepción "mágica" del mundo y de la naturaleza que
el niño absorbe del ambiente "impregnado" de folklore: la enseñanza
es una lucha contra el folklore, por una concepción realista en la que se unen
dos elementos: la concepción de ley natural y la de participación activa del
hombre en la vida de la naturaleza, o sea en su transformación según un fin que
es la vida social de los hombres. Esta concepción se unifica en el trabajo, que
se basa en el conocimiento objetivo y exacto de las leyes naturales para la
creación de la sociedad de los hombres. La educación elemental se basa en
último análisis en el concepto y en el hecho del trabajo, porque el orden
social (conjunto de derechos y deberes) es introducido por el trabajo en el
orden natural. El concepto del equilibrio entre orden social y orden natural
sobre la base del trabajo, de la actividad práctica del hombre, crea la visión
del inundo elemental, liberada de cualquier magia y cualquier brujería, y da
motivo al desarrollo ulterior en una concepción histórica, de movimiento, del
mundo. No es completamente exacto que la instrucción no sea también educación:
el haber insistido demasiado en esta distinción ha sido un grave error y ya se
verán sus efectos. Para que la instrucción no fuese también educación haría
falta que el alumno fuese una mera pasividad, lo cual es absurdo en si, aun
cuando precisamente es negado por los defensores a ultranza de la pura
educatividad contra la mera instrucción mecánica. La verdad es que el nexo
instrucción-educación está representado por el trabajo vivo del maestro en
cuanto que la escuela es aceleración y disciplinamiento de la formación del
niño. Si el cuerpo magisterial es deficiente, su obra será aún más deficiente
si se le exige más educación: hará una escuela retórica, no seria. Esto se ve
aún mejor en la escuela media, para los cursos de literatura y filosofía. Antes
los alumnos, por lo menos, dejaban la escuela con cierto bagaje de nociones
históricas concretas: ahora que el profesor debería ser un filósofo y un
esteta, los alumnos descuidan las nociones concretas y se llenan la cabeza de
palabras sin sentido, rápidamente olvidadas. La lucha contra la vieja escuela
era justa, pero se trataba de una cuestión de
Cfr. Arturo Carlo Jemolo, "Religione
dello Stato e confcsioni ammesse", en Nuovi Studi di Diritto, Economia e
Politica, enero-febrero de 1930, cit., pp. 21-44.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 440
hombres
más que de programas. En realidad un maestro mediocre puede lograr que los
alumnos resulten más instruidos, no conseguirá nunca lograr que sean más
cultos: la parte mecánica de la escuela la desempeñará con escrúpulo y
conciencia, y el alumno, si es un cerebro activo, ordenará por su cuenta el
"bagaje". Con los nuevos programas, que coinciden con un descenso en
el nivel del cuerpo de profesores, no se tendrá "bagaje" y no habrá
nada que ordenar. Los nuevos programas hubieran debido abolir completamente los
exámenes: presentar un examen ahora debe ser terriblemente más "juego de
azar" que antes. Bien o mal, una fecha es siempre una fecha, sea quien sea
el profesor que examine, y una definición es siempre una definición. ¿Pero un
juicio, un análisis estético o filosófico?
A mi parecer la eficacia [educativa] de
la vieja escuela media italiana según la vieja ley Casati, se debía al conjunto
de su organización y de sus programas más que a una voluntad expresa de ser
escuela "educativa". En esta cuestión me parece que se puede decir lo
que Carducci decía a propósito de la cuestión de la lengua: los italianos, en
vez de hablar, se miran la lengua.1 En la escuela eso se comprende pensando en
la actividad del alumno. Los nuevos programas, en los teóricos que los han preparado
y los defienden, cuanto más afirman y teorizan la actividad del discípulo y su
colaboración activa con el docente, en realidad tanto más operan como si el
discípulo fuese una mera pasividad. En la vieja escuela, pues, la organización
misma daba la educación. ¿Cómo? El estudio del latín y el griego, de las
lenguas, con el estudio de las literaturas y de las historias políticas
respectivas, estaba en la base de esta educatividad. El carácter de
educatividad se debía al hecho de que estas nociones no eran aprendidas para
una finalidad práctica-profesional inmediata: la finalidad existía, pero era la
formación cultural del hombre, y no se puede negar que esto sea un
"interés". Pero el estudio en si aparece como desinteresado. No se
aprende latín y griego para hablar estas lenguas, para trabajar como camareros
o intérpretes o qué sé yo. Se aprenden para conocer la civilización de esos dos
pueblos, cuya vida se postula como base de la cultura mundial. La lengua latina
o griega se aprende según la gramática, un poco mecánicamente: pero hay mucha
exageración en la acusación de mecanícismo o aridez. Hay que tratar con
muchachitos, a los cuales es preciso hacer adquirir ciertos hábitos de
diligencia, de exactitud, de compostura física, de concentración psíquica en
determinados objetos. ¿Un estudioso de treinta o cuarenta años sería capaz de
permanecer ante un escritorio dieciséis horas seguidas, si de niño no hubiese
adquirido "eoactivarnente", por "coacción mecánica", Tos
hábitos psicofísicos adecuados?2 Si se quiere producir estudiosos, hay que
comenzar por ahí y es necesario presionar a todos para conseguir esos miles, o
centenares, o incluso sólo docenas de estudiosos de gran clase, de los que
precisa toda civilización. (Se podrá mejorar mucho, indudablemente, pero sobre
esta base.)
Se
aprende el latín, se lo analiza en sus miembros más elementales, se analiza
como una cosa muerta, es cierto, pero cualquier análisis hecho por un niño no
puede ser más que sobre una cosa muerta; por otra parte no hay que olvidar que
donde se siguen estos estudios en estas formas, la vida de los romanos es un
mito que en cierta medida ya ha interesado al niño y lo interesa ahora. La
lengua está muerta, es anatomizada como un cadáver, es cierto, pero el cadáver
revive continuamente en los ejemplos, en las narraciones. ¿Podría hacerse lo
mismo con el italiano? Imposible. Ninguna lengua viva podría ser estudiada como
el latín:
Cfr. Giosue Carducci, Opere, vol. III:
Bozzetti e Scherme, Zanichelli, Bolonia, 1914, pp. 268-69: "i...desde
cuándo Italia, desde que Dante le cortó el frenillo con su Vulgari Eloquio, ha
dejado de mirarse la lengua?" Este pasaje de Carducci es citado también en
un libro
de Croce que Gramsci había leído en este periodo: cfr. Benedetto Croce,
Alessandro Manzoni, Saggi e discussioni, Laterza, Bari, 1930 [FG, C. cure.,
Ttiri II], p. 69.
Este motivo reaparece, en forma de
consejo, en una carta a su hijo Delio del 16 de junio de 1936: "Yo creo
que una de las cosas más difíciles a tu edad es la de estar sentado ante una
mesita para poner en orden los propios pensamientos (o para pensar también) y
para escribirlos con cierto garbo; éste es un aprendizaje a veces más difícil
que el de un obrero que quiere adquirir una calificación profesional, y debe
comenzar precisamente a tu edad" (LC, 855),
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 441
sería o
parecería absurdo. Ninguno de los muchachos conoce el latín cuando comienza su
estudio con ese método analítico. Una lengua viva podría ser conocida y
bastaría con que un muchacho la conociese para romper el encanto: todos irían a
la escuela Berlitz, inmediatamente. El latín y el griego se presentan a la
fantasía como un mito, incluso para el maestro. El latín no se estudia para
aprender latín, se estudia para acostumbrar a los niños a estudiar, a analizar
un cuerpo histórico que se puede tratar como un cadáver pero que continuamente
se recompone en vida. En los ocho años de latín se estudia toda la lengua,
desde Fedro a Ennio y a Lattanzio: un fenómeno histórico es analizado desde sus
orígenes hasta su muerte en el tiempo.
213 Se
estudia la gramática de una época, el vocabulario de un periodo determinado, de
un autor determinado, y luego se descubre que la gramática de Fedro no es la de
Cicerón, no es la de Platito, etcétera, que un mismo nexo de sonidos no tiene
el mismo significado en las diversas épocas, en los distintos escritores. Se
comparan continuamente el italiano y el latín: pero cada palabra es un
concepto, una imagen, que adopta matices distintos en las épocas, en las
personas, en las dos lenguas comparadas. Se estudia la historia literaria, la
historia de los libros escritos en aquella lengua, la historia política, la
gesta de los hombres que hablaban aquella lengua. Este conjunto orgánico es el
que determina la educación del muchacho, el hecho de que aunque sólo sea
materialmente ha recorrido todo aquel itinerario, con aquellas etapas,
etcétera, etcétera. Este estudio educaba sin declarar expresamente ese
propósito, incluso con la mínima intervención del maestro. Experiencias
lógicas, psicológicas, artísticas, etcétera, se realizaban sin reflexionar
sobre ellas, pero especialmente se realizaba una gran experiencia histórica, de
desarrollo histórico.
Naturalmente
yo no creo que el latín y el griego tengan características taumatúrgicas
intrínsecas: digo que en un determinado ambiente, en una determinada cultura,
con una determinada tradición, el estudio así graduado producía aquellos
determinados efectos. Puede sustituirse el latín y el griego y se les
sustituirá útilmente, pero habrá que saber disponer didácticamente la nueva
materia o la nueva serie de materias, a fin de obtener resultados equivalentes
de educación general del hombre, partiendo desde el niño hasta la edad de la
elección profesional. En este periodo el estudio o la mayor parte del estudio
debe ser desinteresado, o sea no tener objetivos inmediatos o demasiado
inmediatamente mediatos: debe ser formativo, aunque sin dejar de ser "instructivo",
esto es, rico en nociones concretas.
Creo que
en la escuela moderna se está dando un proceso de progresiva degeneración: la
escuela de tipo profesional, esto es, preocupada por un interés práctico
inmediato toma ventaja sobre la escuela "formativa" inmediatamente
desinteresada. Lo más paradójico es que este tipo de escuela se presenta y se
predica como democrática, mientras que, por el contrario, es precisamente ella
la destinada a perpetuar las diferencias sociales. ¿Cómo se explica esta
paradoja? Depende, me parece, de un error de perspectiva histórica entre
cantidad y calidad. La escuela tradicional era "oligárquica" porque
sólo la frecuentaban los hijos de la clase superior destinados a convertirse en
dirigentes: pero no era "oligárquica" por la forma de su enseñanza. No
es la adquisición de capacidades directivas, ni es la tendencia a formar
hombres superiores lo que da carácter social a un tipo de escuela. El carácter
social de la escuela lo da el hecho de que cada estrato social tiene su propio
tipo de escuela, destinado a perpetuar en aquel estrato una determinada función
tradicional. Si se quiere romper esta trama, no hay que multiplicar y graduar
los tipos de escuela profesional, sino crear un tipo único de escuela
preparatoria (elemental-media) que conduzca al joven hasta el umbral de la
opción profesional, formándolo entre tanto corno hombre capaz de pensar, de
estudiar, de dirigir o de controlar a quien dirige. La multiplicación de tipos
de escuelas profesionales tiende, pues, a crear nuevas estratificaciones
internas, y de ahí nace la
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 442
impresión
de su tendencia democrática. Peón y obrero calificado, por ejemplo. Campesino y
topógrafo o agrimensor, etcétera. Pero la tendencia democrática,
intrínsecamente, no puede sólo significar que un peón se convierta en obrero
calificado, sino que cualquier "ciudadano" pueda llegar a
"gobernante" y que la sociedad lo coloque, aunque sea
"abstractamente", en las condiciones generales de poder llegar a
serlo: la "democracia política" tiende a hacer coincidir a gobernantes
y gobernados, asegurando a cada gobernado el aprendizaje más o menos gratuito
de la preparación "técnica" general necesaria. Pero en la realidad,
el tipo de escuela prácticamente imperante demuestra que se trata de una
ilusión verbal. La escuela va organizándose cada vez más en forma de restringir
la base de la clase gubernamental técnicamente preparada, o sea con una
preparación universal histórico- crítica.
Dogmatismo y criticismo-histórico en la
escuela elemental y media: la nueva pedagogía ha querido arrancar de raíz el
dogmatismo escolar en el campo de la "instrucción", o sea del
aprendizaje de nociones concretas, precisamente en el campo en el que un cierto
dogmatismo es imprescindible prácticamente y puede ser absorbido y desleído
sólo en el ciclo entero del curso escolar (no se puede enseriar la gramática
histórica en los cursos elementales), se ve obligada luego a ver introducido el
dogmatismo por excelencia en el campo del pensamiento religioso y a ver
descrita toda la historia de la filosofía como una sucesión de locuras y
delirios.
Enseñanza
de la filosofía: creo que en las escuelas medias el nuevo método empobrece a la
escuela y rebaja su nivel prácticamente (racionalmente el nuevo método es
beinsfrno y justísimo, pero prácticamente con la escuela tal como es, es una
bellísima y racionalísima utopía). La filosofía "descriptiva"
tradicional, reforzada por un curso de historia de la filosofía y por la
lectura en casa de ciertos autores, me parece lo mejor. ¡Pero la filosofía
descriptiva y definidora es una abstracción! Será una abstracción, como la
gramática y las matemáticas, pero es necesaria. Uno igual a uno es una
abstracción, pero nadie es conducido a pensar que una mosca es igual a un
elefante. Incluso los instrumentos lógicos son abstracciones del mismo género,
son como la gramática del pensar normal: y no son innatos, sino adquiridos
históricamente. El nuevo método los presupone adquiridos, y puesto que tiene
como fin la educación de los niños, en quienes no pueden pensarse adquiridos,
es como si los pensase innatos. La lógica formal es como la gramática: es
asimilada en forma "viva", aunque es necesariamente aprendida
esquemáticamente: el discípulo no es un disco de gramófono, no es un recipiente
pasivo. Así el muchacho que se afana con el barbara, el baralipton, etcétera.1
Se fatiga, es cierto, y hay que hallar la forma de que él se canse lo
indispensable y no más. Pero también es verdad que siempre deberá fatigarse
para aprender y forzarse a sí mismo a privaciones y limitaciones de movimiento
físico, o sea de un aprendizaje psicofísico. También el estudio es una tarea y
muy fatigosa, con un aprendizaje especial nervioso-muscular, además de
intelectual: es un proceso de adaptación, es un hábito adquirido con esfuerzo y
dolor y aburrimiento. La participación de masas más amplias en la escuela media
tiende a reducir la disciplina del estildio, a exigir "facilidades".
Muchos piensan además que la dificultad es artificial, porque están habituados
a considerar como trabajo y fatiga sólo el trabajo manual. Es una cuestión compleja.
Ciertamente, el hijo de una familia tradicionalmente de intelectuales supera
más fácilmente el proceso de adaptación psicofísico: ya desde el primer día que
entra a clase les lleva muchos puntos de ventaja a los demás alumnos, posee una
ambientación ya adquirida por los hábitos familiares. Así el hijo de un obrero
urbano sufre menos al entrar a una fábrica que un hijo de campesinos o que un
campesino ya educado para la vida del campo. También el régimen alimenticio
tiene su
Una alusión a la utilidad, para el
estudio de la lógica, del método tradicional basado en el uso de ciertas
fórmulas (barbara, baralipton, etcétera), se encuentra también en la carta a
Berti del 4 de julio de 1927 (LC, 102).
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 443
importancia,
etcétera, etcétera.
He ahí por qué muchos del
"pueblo" piensan que en la dificultad del estudio hay un
"truco" en su perjuicio; ven al señor (para muchos, en las zonas
rurales especialmente, "señor" quiere decir "intelectual")
realizar con soltura y aparente facilidad el trabajo que a sus hijos les cuesta
sangre y lágrimas, y piensan que debe de haber un "truco". En una
nueva situación política, estas cuestiones se harán agudísimas y habrá que
resistir a la tendencia de hacer fácil lo que no puede serlo sin resultar
desnaturalizado. Si se quiere crear un nuevo cuerpo de intelectuales, hasta las
más altas cimas, de un estrato social que tradicionalmente no ha desarrollado
las aptitudes psicofísicas adecuadas, deberán superarse dificultades inauditas.
Cfr.
Cuaderno 12 (XXIX), pp. 9-12.
<56>. Maquiavelo y la “autonomía”
del hecho político. Cuestión del maquiavelismo y el antimaquiavelismo (todo
verdadero "maquiavélico" comienza su actividad política con una
refutación en forma de las doctrinas de Maquiavelo; ejemplo, los jesuitas y
Federico II de Prusia). Importancia de la cuestión del maquiavelismo en el
desarrollo de la ciencia de la política: en Italia, al menos, la ciencia
política se ha desarrollado sobre este tema. Construir una bibliografía crítica
sobre el tema. ¿Qué significado tiene la demostración hecha, en forma cumplida,
por Croce, de la autonomía del momento político-económico? ¿Puede decirse que
Croce no habría llegado a este resultado sin la aportación cultural del
marxismo y del materialismo histórico? Recordar que en un punto (ver) Croce
dice que se asombra de cómo nunca nadie haya pensado en decir que Marx realizó,
para una clase moderna determinada, la misma obra realizada por Maquiavelo. 1
¿Sería posible, partiendo de esta posición incidental de Crece, deducir la poca
justeza de su reducción del materialismo histórico a un simple canon empírico
de metodología histórica?
Otras
cuestiones: dada la autonomía de la política, ¿qué relación dialéctica entre
ésta y las otras manifestaciones históricas? Problema de la dialéctica en Crece
y su posición de una "dialéctica de los distintos": ¿no es una
contradicción en los términos, una “ignorantia de los elencos"? Dialéctica
puede darse sólo de los opuestos, negación de la negación, no relación de
"implicación".
El arte,
la moral, la filosofía “sirven" a la política, o sea se
"implican" en la política, pueden reducirse a un momento de ésta y no
viceversa: la política destruye el arte, la filosofía, la moral: puede
afirmarse, según estos esquemas, la prioridad del hecho político-económico, o
sea la "estructura" como punto de referencia y de
"causación" dialéctica, no mecánica, de las superestructuras.
El punto de la filosofía crociana del que
es necesario partir me parece precisamente su llamada dialéctica de los
distintos; hay una exigencia real en esta posición, pero hay también una
contradicción en los términos: hay que estudiar estos elementos para
desarrollarlos críticamente. Ver las objeciones no verbalistas de la escuela de
Gentile a los "distintas" de Crece; remontarse a Hegel: ¿es
"completamente" exacta la reforma del hegelianismo ralizada por
Croce-Gentile? ¿No han hecho a Hegel más "abstracto"?, ¿no han
eliminado la parte más realista, más historicista? ¿y no es precisamente de ahí
[por el contrario] de donde ha nacido esencialmente el marxismo? Es decir, ¿no
es la superación del hegelianismo hecha por Marx
Cfr. Croce, Materialismo storico ed
economía marxistica, cit., p. 112: "Marx, como sociólogo, no nos ha dado,
ciertamente, definiciones sutilmente elaboradas de la `socialidad', tales como
se pueden encontrar en los libros de algunos sociólogos contemporáneos, de los
alemanes Simmel y Stammler o del francés Durkheim; pero él enseña, aunque sea
con sus proposiciones aproximativas en el contenido y paradójicas en la forma,
a penetrar en lo que es la sociedad en su realidad efectiva. Incluso, a este respecto,
me asombra cómo es que nadie hasta ahora haya pensado en llamarlo, a título
honorífico, el `Maquiavelo del proletariado"'.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 444
el
desarrollo histórico más fecundo de esta filosofía, mientras que la reforma de
Croce-Gentile es simplemente una "reforma" y no una superación? ¿Y no
ha sido precisamente el marxismo el que hizo desviarse a Cruce y Gentile,
puesto que ambos comenzaron por el estudio de Marx? (¿por razones
implícitamente políticas?) Vico- B. Spaventa como eslabón de conjunción
respectivamente para Croco y Gentile con el hegelianismo. ¿Pero no es esto un
hacer retroceder la filosofía de Hegel a una fase precedente? ¿Puede ser
pensado Hegel sin la revolución francesa y las guerras de Napoleón, esto es,
sin las experiencias vitales e inmediatas de un periodo histórico intensísimo
en el que todas las concepciones pasadas fueron criticadas por la realidad en
curso en forma perentoria? ¿Acaso Vico y Spaventa podían ser algo parecido?
(¿Incluso Spaventa, que participó en hechos históricos de alcance regional y
provincial, en comparación con los del 89 al 1815 que trastornaron todo el
mundo civilizado de entonces y obligaron a pensar "mundialmente"?
¿Que pusieron en movimiento a la "totalidad" social, a todo el género
humano concebible, a todo el "espíritu"? He ahí por qué Napoleón pudo
parecerle a Hegel ¡el "espíritu del mundo" a caballo!) ¿Qué
"movimiento" histérico real testimonia la filosofía de Vico? No
obstante que su genialidad consista precisamente en haber concebido el vasto
mundo desde un rinconcito muerto de la historia, ayudado por la concepción
unitaria y cosmopolita del catolicismo ... Ahí se encuentra la diferencia esencial
entre Vico y Hegel, entre dios y Napoleón-espíritu del mundo, entre la pura
especulación abstracta y la "filosofía de la historia" que deberá
conducir a la identificación de filosofía e historia, del hacer y el pensar,
del "proletariado alemán como único heredero de la filosofía clásica
alemana"1
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 25a-26a.
<57>. Vincenzo Cuoco y la
revolución pasiva, Vincenzo Croco llamó revolución pasiva a la que tuvo lugar
en Italia como contragolpe a las guerras napoleónicas. El concepto de
revolución pasiva me parece exacto no sólo para Italia, sino también para los
demás países que modernizaron el Estado a través de una serie de reformas o de
guerras nacionales, sin pasar por la revolución política de tipo
radical-jacobino. Ver en Cuoco cómo desarrolla el concepto para Italia.2
217
<58>. [Literatura popular.]
Atkinson N., Eugéne Sue et le rornan-feuilleton. En 8º, pp. 226, París, Nizet
et Bastard, 40 fr.3
Cfr.
Cuaderno 21 (XVII), p. 155.
<59). [Historia de las clases
subalternas.] Rosmini A., Saggio sul comunismo e sal
1 Aquí se
cita de memoria la conocida definición engelsiana del movimiento obrero alemán
como "heredero de la filosofía clásica alemana": véase F. Engels,
Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana en C. Marx, F,
Engels, Obras escogidas, ed. Progreso, Moscú, 1974, t. III, p. 395.
Se anota aquí por primera vez la
referencia a la noción de "revolución pasiva" en Cuoco: en efecto, es
un añadido posterior la referencia contenida en el Cuaderno 1 (XVI), § 44, p.
30 bis. No parece, a juzgar por el tenor de la anotación (sobre todo en el
apunte final: "ver en Cuoco cómo desarrolla el concepto para Italia")
que la idea para este parágrafo surgiera de una lectura o relectura directa del
Saggio storico sulla revoluzione di Napoli. Se trata con toda probabilidad,
también en este caso, de una fuente indirecta: que podría ser el prefacio de
Croce al libro, La rivoluzione napoletana del 1799 (4a, ed. revisada, Laterza,
Bari, 1926), donde se incluye una cita de la expresión "revolución
pasiva" en la acepción de Cuoco (cfr. pp. IX-X), En la p. 77 del
subsiguiente
Cuaderno 8 (XXVIII), en una lista de libros tomada de diversas fuentes, aparece
señalada la indicación del libro antológico de Vincenzo Cuoco (Storia, Politice
e Pedagogia), en la colección "Scrittori itaIiani", "con notizie
storiche e analisi estetiche di Domenico Bulferetti", Paravia, Turín, sf.
(cfr. DC); pero no parece que este libro fuese después pedido y recibido por
Gramsci.
La indicación bibliográfica está tomada
probablemente de una anotación de la "Semaine bibliographique" en
Nouvelles Littéraires, 25 de enero de 1930 (año IX, n. 380), p. 11.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 445
socialismo,
publicado bajo la supervisión y con un prefacio de A. Canaletti Gaudenti. En
169,
$5, Roma, Signorelli, L. 6.1 (Hay que
verlo junto con las encíclicas papales emanadas antes del 48 y citadas en el
Sillabo de Pio IX, como comentario italiano al primer parágrafo del
Manifiesto;2 cfr. también el capítulo bibliográfico en Mazzinl de Salvemini.)3
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), p. 5,
<60>. Temas de cultura.a Una reseña
crítico-bibliográfica sobre la cuestión del capitalismo antiguo: comparación
entre las dos ediciones, francesa e italiana, del libro de SaIvioli,4 artículos
y libros de Corrado Barbagallo (por ejemplo L'Oro e Moco) y polémica con
Giovanni Sanna. 5 Característico en Barbagallo el "tono" de estos
escritos: la polémica recuerda la cuesión del siglo XVIII sobre antiguos y
modernos ¿Qué importancia y significado tuvo esta polémica dieciochesca? Fue la
expresión de la conciencia en vía de desarrollo de que ya se había iniciado una
nueva fase histórica, completamente renovadora de todos los modos de
existencia, radicalmente trastornadora del pasado. Confrontación con lo que
escribe Antonio Labriola en el fragmento "Da un recolo all'altro"
sobre el significado del nuevo calendario instaurado por la Revolución
francesa6 (entre el mundo antiguo y el mundo cristiano no hubo una conciencia
de separación tan profunda: la historia del calendario mencionada por Labriola
demuestra esta ausencia). 7 ¿Qué significado tiene la polémica actual (moderna)
sobre el capitalismo antiguo? Ésta es indudablemente reaccionaria, tiende a
difundir el escepticismo, a quitar a los hechos económicos todo valor de
desarrollo y de progreso; sin embargo, la polémica va dirigida a pequeños
círculos de estudiosos profesionales y ni siquiera muy significativos, no es un
elemento de cultura como lo fue la polémica dieciochesca. La posición de
Barbagallo es típica. del llamado "materialismo histórico" italiano,
porque Barba-gallo se declara todavía "materialista histórico" (cfr.
su polémica con Cruce en la Nuova Rivista Storica de 1928-29).8 Vinculado a
Guglielmo Ferrero y al lorianismo.
En el manuscrito el título original:
Revistas tipo fue cancelado y sustituido por: Temas de cultura.
Estudio sobre la función mundial de
Londres: cómo se constituyó históricamente y cómo en la posguerra encontró
competidores: un aspecto, técnico, de la hegemonía anglosajona y
La indicación bibliográfica de esta
edición del ensayo de Rosmini está tomada probablemente de una reseña de
Giuseppe Tarozzi en L'Italia che Scrive, agosto de 1930 (año XIII, n. 8), p.
278.
Gramsci se refiere aquí probablemente al
preámbulo del Manifiesto del Partido Comunista: "Un fantasma recorre
Europa: el
fantasma
del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa
cruzada para acosar a ese fantasma: el Papa y el zar, Metternich y Guizot, los
radicales franceses y los polizontes alemanes" (C. Marx, F. Engels, Obras
escogidas, cit., t. I, p. 1I0.).
Cfr. Gaetano Salvemini, Mazzini, ed.
"La Voce", Roma, 1920 1FG]; cfr. también LC, 263. El "capítulo
bibliográfico" mencionado por Gramsci aparece en este libro de Salvemini,
pp. 171-74, como Apéndice 13: " La paura del socialismo fra il 1847 e il
1860". Este capítulo —donde se menciona también el libro citado de
Rosmini— fue reproducido por Gramsci en la segunda entrega del curso de la
"escueta interna del partido" de 1925.
Cfr. nota 2 al Cuaderno 2 (XXIV), § 99.
Para la polémica de Barbagallo con Sanna
cfr. nota 17 al Cuaderno 1 (XVI), § 25; del libro L'oro e il fuoco Gramsci se
ocupó más extensamente en el Cuaderno 3 (XX), § 112.
Cfr. Labriola, Saggi intorno alla
concezione materialistica della storia, IV: Da un secolo all'altro, cit., pp.
45-46 ("los motivos del decreto son un singular testimonio de la plena
conciencia con la cual los autores del gran movimiento hacían a un lado todo el
pasado, y ponían una fecha inicial a toda la gran revolución que todavía agita
al mundo occidental").
Se alude a otro pasaje del ensayo ya
citado (cfr. ibid., pp. 40-42).
La polémica comenzó con una nota de
Corrado Barbagallo a la reseña de Domenico Petrini, "L'ultimo
cinquantennio di storia italiana", en Nuova Rivis-fa Storica,
julio-septiembre de 1928 (año XII, fasc. IV), pp. 420-26 (la nota de Barbagallo
sobre Croce está en las pp. 422-23). Una carta de respuesta de Croce, con una
réplica de Barbagallo, fue publicada con el título "'Intorno alla storia
etico-politica", en la misma revista, septiembre-diciembre de 1928 (año
XIT, fasc. V-VI), pp. 626-29. La polémica prosiguió en el número siguiente,
enero-febrero de 1929 (año XIII, fasc. I), pp. 130-33 ("Intorno alla
storia etico-politica: discussione seconda"), y concluyó al fin con una
breve carta de Croce en la misma revista, marzo-abril de 1929 (año XIII, fasc.
IT), p. 221.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 446
de la
libra esterlina en el mundo: intentos de Nueva York y de París para suplantar a
Londres. ¿Cuánto rinde al capitalismo inglés esta hegemonía? En algunos
escritos de Einaudi hay amplias alusiones a este tema. El libro de Mario Borsa
sobre Londres. El libro de Angelo Crespi sobre el imperialismo británico.1
El tema
fue tratado por el Presidente del Westminster (Banco) en el discurso
pronunciado con ocasión de la asamblea de 1929: el orador aludió a las
lamentaciones de que los esfuerzos realizados por conservar la posición de
Londres como centro financiero internacional imponen sacrificios excesivos a la
industria y al comercio, pero observó que el mercado financiero de Londres
produce una utilidad que contribuye en gran medida a saldar el déficit de la
balanza comercial. Según una encuesta realizada por el Ministerio de Comercio
resulta que en el 28 esta contribución fue de 65 millones de libras esterlinas,
en el 27 de 63 millones, en el 26 de 60 millones: esta actividad debe
considerarse por Io tanto como una de las mayores industrias exportadoras
inglesas. Hay que tomar en cuenta la importante parte que corresponde a Londres
en la exportación de capitales, que produce una renta anual de 285 millones de
libras esterlinas y que facilita la exportación de mercancías inglesas porque
las inversiones inglesas aumentan la capacidad de adquisición de los mercados
extranjeros. El exportador inglés encuentra además, en el mecanismo que las
finanzas internacionales se han creado en Londres, facilidades bancarias,
cambiarlas, etcétera, superiores a las existentes en cualquier otro país. Es
evidente, pues, que los sacrificios hechos para que Londres conserve su
supremacía en el campo de las finanzas internacionales están ampliamente
justificados por las ventajas que de ellos se derivan, pero para conservar esta
supremacía es esencial que el sistema monetario inglés tenga como base el libre
movimiento del oro. Cualquier medida que entorpeciese esta libertad iría en
perjuicio de Londres como centro internacional para el dinero a vistas. Los
depósitos extranjeros hechos en Londres a este título representan sumas
importantísimas puestas a disposición de aquella plaza. Si estos fondos dejasen
de afluir, la tasa del dinero sería quizá más estable, pero indudablemente
sería más elevada.2
¿Qué
expresiones comerciales económicas han nacido de esta función de Londres y que
se encuentran en la lectura de periódicos y revistas económicas?
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), pp. 7-8.
<61 >. Filosofía-ideología.,
ciencia-doctrina. Cfr. Gaëtan Pirou, Doctrines sociales et science économique,
Librairie du Recueil Sirey, París. (Capitoli. Science économique et socialismo.
Science et doctrines économiques. Nouveaux aspects da coopératisme. L'état
actuel de la science économique en France. Fondament de la valeur et lois de
l’échange. M. Pantaleoni et la théorie économique).
219 El
autor distingue las teorías dirigidas a explicar los hechos económicos (ciencia
económica) de las teorías dirigidas a modificar los hechos económicos y
socia!es (que él llama doctrinas
Cfr. Mario Borsa, Londra, G. Agnelli,
Milán, 1929; Angelo Crespi, La funzione gorjea dell'Impero britannico (con
prefacio de Thomas Okey), Treves, Milán, 1918. Este último libro es con toda
probabilidad mencionado de memoria, mientras que del libro de Mario Borsa,
Gramsci debe de haber leído en la cárcel alguna reseña: por ejemplo la de Carlo
Linati en .L'Italia Letteraria, 30 de junio de 1929 (año I, n. 13).
Contribuciones de Mario Borsa y Angelo Crespi a la discusión del mismo tema se
hallaban contenidas también en un libro de varios autores que Gramsci conocía,
pero que no tenía en la cárcel: Giovanni Ansaldo, C. Ariaghi, Mario Borsa,
Angelo Crespi, Guido De Ruggicro, P.P. Giordani, C.R., Che cos'è l'inghilterra.
Piero Gobetti editor, Turín,
1924
IFGI.
Estas informaciones sobre el discurso del
presidente del Westminstcr Bank están tomadas de una nota firmada R.A. ("I
discorsi annuali dei banchieri inglesi") eq la sección "Informazioni
economiche e finanziarie" de la Rivista di Politica Economica, 31 de marzo
de 1930, cit., pp. 293-96, cfr. en particular p. 294; en el texto de Gramsci,
que reproduce casi al pie de la letra una parte de esta nota, únicamente hay
una inexactitud: el discurso se refiere a los datos de 1929, pero fue pronunciado
en la asamblea anual de 1930 (y no de 1929).
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 447
sociales).
Indaga luego las relaciones que se quieren establecer entre las doctrinas
sociales y la ciencia económica, considerando en particular la pretensión
manifestada en ocasiones por el liberalismo y el marxismo de estar de acuerdo
con la ciencia, mientras que se trata de cosas distintas. "La verdad nos
parece ser que ciencia y doctrina se desarrollan en planos diferentes, y que
las doctrinas no son nunca la simple prolongación, en el futuro, de la curva de
la evolución o la deducción obligatoria de las enseñanzas de la ciencia".
Remitiéndose a Sorel, el autor escribe también que "Ias doctrinas deben
ser estudiadas no como verdades puestas en fórmulas, sino como fuerzas puestas
en acción". Alfonso De Pietri-Tonelli, da un comentario bibliográfico del
cual (en la Rivista di Política Economica, 31 de marzo de 1930)1 he tomado las
líneas precedentes, remite a su curso de política económica, en el cual debe de
haber hecho Ias mismas distinciones, incluso aquella de las "fuerzas
puestas en acción" que correspondería a su, teoría de los impulsos.
Cuestión
de las relaciones entre ciencia y vida. El marxismo no es una simple doctrina
social, según la distinción de Pirou, porque "manifiesta la
pretensión" incluso de explicar la "ciencia", o sea de ser más
ciencia que la "ciencia". En la cuestión de ideología-filosofía
doctrina-ciencia, entra también la cuestión del "primitivismo" o
"irreductibilidad" del momento político o práctico. La ideología =
hipótesis científica de carácter educativo energético, verificada [y criticada]
por el desarrollo real de la historia, o sea convertida en ciencia (hipótesis
real), sistematizada.
<62>. Arte militar y política.
Sentencias tradicionales que responden al sentido común de las masas humanas:
"Los generales, dice Jenofonte, deben superar a los demás no en la
suntuosidad de la mesa y en los placeres, sino en la capacidad y en las
fatigas". "Difícilmente podrá inducirse a los soldados a sufrir las
penurias e incomodidades que derivan de la ignorancia o la culpa de su
comandante; pero cuando son producidas por la necesidad, todos están prontos a
sufridas." "Arriesgarse con el peligro propio es valor, con el de los
otros es arrogancia (Pietro Colletta.)"2
Diferencia
entre audacia-intrepidez y valor: el primero es instintivo e impulsivo; el
valor, por el contrario, se adquiere mediante la educación y a través del
hábito. Para permanecer largo tiempo en las trincheras se necesita
"valor", o sea perseverancia en la intrepidez, que puede ser dada o
por el terror (certidumbre de morir si no se permanece ahí) o por la convicción
de hacer algo necesario (valor).
220
§
<63>. Epistolario Sorel-Croce. Recordar que en 1929, después de la
publicación de una carta en la que Sorel hablaba de Oberdan, 3 aparecieron
priblicacione,, en las que se
Cfr. la sección 'Reseña de publicaciones
económicas' en Rivista di Politica Economica, 31 de marzo de 1930, cit., p.
328,
Las tres citas están tomadas de un
artículo de Giovanni Carano-Donvito, "La scienza della militare economia
del marchese Palmieri", en Rivista di Politica Economica, 31 de marzo de
1930, cit., pp. 233-40; cfr. en particular (en este orden), pp. 237, 238,
239 nota.
El artículo en cuestión reproduce y en parte resume las ideas económicas, de
orden militar, contenidas en el libro V del II volumen de las Rifles.sioni
criade sull'arte della guerra de Giuseppe Palmieri, oficial y economista
nombrado director general de finanzas de Fernando IV de Borbón.
Se trata de la carta del 25 de diciembre
de 1914, aparecida en La Critica del 20 de marzo de 1929 (año XXVII, fasc. 11),
pp. 115-16. Sorel no citaba el nombre de Oberdan, pero aludía a él claramente:
"Las manifestaciones que se hacen en Italia en honor de un regicida, que
parece haber sido bastante simple de espíritu, me llenan de asombro; ¿acaso
Italia va a volver a las leyendas de los bandidos generosos, de los asesinos
heroicos y los personajes novelescos? Un desenlace tal durante un periodo de resarcimiento
intelectual lleva a desesperar del espíritu humano ..." Croce comentaba en
una nota: "Sorel no se daba plena cuenta del espíritu de sacrificio que
indujo a Oberdan a su acción, no dictada por el odio y la ferocidad, sino por
la necesidad de dar en su propia persona un mártir a la causa irredentista. La
nueva Italia fue muy severa con los regicidas; y en Nápoles siempre se opuso
resistencia a las propuestas de erigir un monumento o de dar el nombre de una
calle a Agesilao Milano, que sin embargo fue el más dramático y, podría
decirse, el más caballeresco de los regicidas, porque, en plena revista
militar, de
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 448
protestaba
por algunas expresiones de las cartas y se atacaba a Sorel (una publicación
particularmente violenta de Arturo Stanghellini fue reproducida por L'Italia
Letteraria de aquella época). 1 El epistolario fue interrumpido en el número
siguiente de la Crítica y reanudado, sin mención alguna del incidente, pero con
algunas novedades: muchos nombres fueron dados sólo con las iniciales y se tuvo
la impresión de que algunas cartas no fueron publicadas. A partir de este punto
comienza en el periodismo una valoración nueva de Sorel, y de sus relaciones
con Italia.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), p. 74.
<64>. “Historia y
Antihistoria". "Son verdaderamente pocos los que reflexionan y son al
mismo tiempo capaces de actuar. La reflexión amplía, pero debilita; la acción
reaviva, pero limita." Goethe, W. Meister (VIII, 5) .2
<65>. Pasado y presente. Artículo
de Salvatore di Giacomo sobre la "impracticabilidad" de las calles
populares de Nápoles para los "soñadores" y los "poetas";
de las ventanas caían los tiestos de flores para aplastar los bombines y
sombreros de paja de los señores e incluso los cráneos contenidos en ellos
(artículo en el Ciornale d'Italia del 20).3 Episodio de los tomates que cuestan
y de las piedras que no cuestan. Sentido de distanciamiento, de la
diferenciación en un ambiente privativo "calentado", que cree próxima
la impunidad y se revela abiertamente. Este mismo ambiente primitivo, en
tiempos "normales", es socarronamente adulador y servil. Episodio del
cazurro veneciano, contado por Manzoni a Bonghi: se deshacía en inclinaciones
arrastrando el sombrero ante los caballeros, pero saludaba sobriamente ante las
iglesias: interrogado sobre este aparente menor respeto por las cosas sagradas,
respondió guiñando el ojo: "Con los santos no se juega".4 ¿Cómo
aparecía la diferenciación en una ciudad moderna? Ejemplos y episodios.
<66>. El elemento militar en
política, Cuando se analiza la serie de fuerzas sociales que han operado en la
historia y operan en la actividad política de un conjunto estatal, hay que dar
un justo lugar al elemento militar y al elemento burocrático, pero hay que
tener presente que en esta designación no entran puramente los elementos
militares y burocráticos en activo, sino los estratos sociales de los que estos
elementos, en aquel determinado conjunto estatal, son reclutados
tradicionalmente. Un movimiento político puede ser de carácter militar aunque
el ejército como tal no participe abiertamente en él, un gobierno puede ser
militar aunque no esté formado por militares. En determinadas situaciones puede
suceder que convenga no descubrir el ejército, no hacerlo salir de la
constitucionalidad, no llevar la
entre los
miles de soldados alineados, salió de las filas y atacó con la bayoneta a
Fernando II quien estaba rodeado por sus oficiales, arrojándose a una muerte
cierta".
La polémica de Arturo Stanghellini contra
la publicación de las cartas de Sorel a Croce es mencionada en la sección
'Rassegna della stampa' ("Pensieri male indorati") en L'Italia
Letteraria, 23 de junio de 1929, cit. En particular se cita el siguiente pasaje
de
Stanghellini: "Que un francés hable con superioridad e ironía de los
italianos y de Italia no es ciertamente cosa nueva ni rara, pero que un
italiano de la estatura de Croce se haga escribir cartas, y en aquellos
momentos, y hoy las publique sin un comentario, una nota que demuestre su
divergencia de las opiniones del sociólogo francés, demuestra una complacencia
servil e induce a creer que Croce no sólo se asocia a tales juicios, sino que
incluso los pudo haber provocado. Mal está, pues, haber recibido esas cartas;
peor, haberlas publicado".
El Meister no aparece entre los textos de
Goethe que Gramsci tenía en la cárcel: así pues la cita, con toda probabilidad,
está
tomada de
una fuente indirecta, la cual, sin embargo, no ha sido hallada. Los textos de
Goethe traducidos por Gramsci se encuentran en el Cuaderno C (XXVI).
No se ha encontrado el artículo de
Salvatore Di Giacomo aquí mencionado.
El episodio, aquí citado de memoria, fue
ya mencionado en el Cuaderno 2 (XXIV), § 10, en un apunte tomado de un escrito
autobiográfico de Ruggero Bonghi.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 449
política
entre los soldados, como suele decirse, para mantener la homogeneidad entre
oficiales y soldados en un. terreno de aparente neutralidad y superioridad
sobre las "facciones". No hay que olvidar que el ejército reproduce
la estructura social de un Estado y que por ello la política introducida en
aquél puede reproducirse en distensiones externas, disgregando la formación
militara. Todos estos elementos de observación no son absolutos: deben ser
"relativizados" según los diversos momentos históricos y los diversos
Estados.
En el manuscrito aparece añadida a pie de
página, en época posterior, la siguiente nota: “Observar que se trata de educar
establemente una capa militar en la sociedad, con las asociaciones de
ex-combatientes, de oficiales en retiro, etcétera, vinculada al ejército
permanente (o sea al Estado Mayor) y movilizable en caso necesario sin
necesidad de movilizar al ejército regular, que mantiene su función de reserva
alarmada, y que no puede dejar de ser influido por estas fuerzas militares
extraejército”.
La primera investigación es ésta: ¿existe
en un determinado país un estrato social difuso para el cual la carrera militar
y burocrática sea un elemento muy importante de vida económica y de afirmación
política (participación efectiva en el poder, aunque sea indirectamente, por
"chantaje")? En la Europa moderna este estrato se puede identificar
en la burguesía rural mediana y pequeña, más o menos difundida según el
desarrollo de las fuerzas industriales por una parte y de la reforma agraria
por la otra. Es evidente que la carrera militar y burocrática no puede ser
monopolio de este estrato; pero dos elementos son importantes para determinar
una particular homogeneidad y energía de directivas en este estrato, dándole
una supremacía política y una función decisiva sobre el conjunto. La función
social que realiza y la psicología que es determinada por esta función. Este
estrato está habituado a mandar directamente a núcleos de hombres, aunque sean
exiguos, a mandar "políticamente", no "económicamente": no
tiene funciones económicas en el sentido moderno de la palabra; tiene una renta
porque tiene una propiedad "bruta" de la tierra e impide al campesino
que mejore su existencia: vive a costa de la miseria crónica y el trabajo
prolongado del campesino. Cada mínimo intento de organización del trabajo
campesino (organización autónoma) pone en peligro su nivel de vida y su
posición socia!. Por consiguiente, energía máxima en la resistencia y el
contraataque. Este estrato encuentra sus límites en su "inhomogeneidad"
social y en su dispersión territorial: estos elementos explican otros fenómenos
que le son propios: la volubilidad, la multiplicidad de sistemas seguidos, la
rareza de las ideologías aceptadas, etcétera. La voluntad se ha decidido por un
fin, pero es latente y necesita un largo proceso para centralizarse
organizativa y políticamente.
El proceso se acelera cuando la
"voluntad" específica de este estrato coincide con una voluntad
genérica o específica de la clase alta: no sólo el proceso se acelera, sino que
aparece entonces la "fuerza militar" de este estrato, que en
ocasiones dicta leyes a la clase alta, por lo que respecta a la solución
específica, o sea la "forma" de la solución. Aquí funcionan las leyes
ya observadas en otra parte de las relaciones ciudad-campo:1 la fuerza de la
ciudad se convierte automáticamente en fuerza del campo, pero en el campo los
conflictos asumen de inmediato formas agudas y personales, por la ausencia de
márgenes económicos y por la mayor compresión "normal" ejercida de
arriba hacia abajo, por lo tanto las reacciones en el campo deben ser más rápidas
y decididas. Este estrato comprende y ve que el origen de sus desdichas está en
la ciudad, en las fuerzas de la ciudad, y por eso comprende que
"debe" dictar la solución a las clases altas urbanas, para apagar el
origen de la hoguera, aunque tal cosa no conviniera inmediatamente a las clases
altas urbanas, o por ser demasiado dispendioso o demasiado peligroso a largo
plazo (estas clases son más refinadas y ven ciclos amplios de acontecimientos,
no sólo el interés "físico" inmediato). En este sentido debe
entenderse la función directiva de este estrato, y no en sentido absoluto: sin
embargo no es poca cosa.
Así pues,
en una serie de países, influencia del elemento militar en la política no ha
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 43, en
particular pp. 24 bis-29 bis.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 450
significado
solamente influencia y peso del elemento técnico militar, sino influencia y
peso del estrato social en el cual el elemento técnico militar (oficiales
subalternos en particular) tiene especialmente su origen. Este criterio me
parece que se presta bien para analizar el aspecto más recóndito de aquella
determinada forma política que se suele llamar cesarismo o bonapartismo y
distinguirla de otras formas en las que predomina el elemento técnico militar,
quizá en formas aún más visibles y exclusivas.
España y
Grecia ofrecen dos ejemplos típicos, con rasgos similares y disímiles. En
España hay que tomar en cuenta algunos detalles: grandeza del territorio y
escasa densidad de la población campesina. Entre el noble latifundista y el
campesino no existe una vasta burguesía rural: escasa importancia de la
oficialidad subalterna como fuerza en si. Los gobiernos militares son gobiernos
de grandes generales. Pasividad de las masas campesinas como ciudadanía y como
masa militar. Si en el ejército se verifica disgregación es en sentido
vertical, no horizontal, por la competencia de las camarillas dirigentes: las
masas de soldados siguen de costumbre a sus respectivos jefes que luchan entre
sí. El gobierno militar es un paréntesis entre dos gobiernos constitucionales:
el elemento militar es la reserva permanente del "orden", es una
fuerza política permanentemente operante "de modo público". Lo mismo
sucede en Grecia, con la diferencia de que el territorio griego está
desparramado en sus islas y que una parte de la población más enérgica y activa
está siempre en el mar, lo que hace todavía más fácil la intriga y el complot
militar: el campesino griego es tan pasivo corno el español, pero en el cuadro
de la población total, el griego es más enérgico y activo siendo marinero y
estando casi siempre lejos de su casa, de su centro político, la pasividad
general debe ser analizada diferentemente y la solución del problema político
no puede ser la misma. Lo que resulta notable es que en estos países la
experiencia del gobierno militar no crea una ideología política y social
permanente, corno por el contrario sucede en los países "cesaristas",
por así decirlo. Las raíces son las mismas: equilibrio de las clases urbanas en
lucha, que impide la "democracia" normal, el gobierno parlamentario,
pero en este equilibrio la influencia del campo es diferente.
223 En
España el campo, pasivo completamente, permite a los generales de la nobleza
terrateniente servirse políticamente del ejército para restablecer el orden, o
sea el predominio de las clases altas, dando un matiz especial al gobierno
militar de transición. En otros países el campo no es pasivo, pero su
movimiento no está coordinado políticamente con el urbano: el ejército debe
permanecer neutral, mientras sea posible, para evitar su disgregación
horizontal: entra en escena la "clase militar-burocrática", la
burguesía rural, que, con medios militares, sofoca el movimiento en el campo
(inmediatamente más peligroso), en esta lucha encuentra una cierta unificación
política e ideológica, encuentra aliados en la ciudad en las clases medias
(función de los estudiantes de origen rural en la ciudad), impone sus métodos
políticos a las clases altas, que deben hacerle muchas concesiones y permitir
una determinada legislación favorable: en suma, consigue impregnar el Estado
con sus intereses hasta cierto punto y sustituir al personal dirigente,
siguiendo manteniéndose armada en el desarme general y amenazando continuamente
con la guerra civil entre sus pritpias fuerzas armadas y el ejército nacional,
si la clase alta no le da ciertas satisfacciones. Este fenómeno adopta siempre
formas particulares históricamente: César representa una combinación de
elementos distinta de la representada por Napoleón I, éste distinta de la de
Napoleón III, o de la de Bismarck, etcétera. En el mundo moderno, Zivkovich se
aproxima al tipo español (¿Zankof al cesarismo?), etcétera. Estas observaciones
no son esquemas sociológicos, son criterios prácticos de interpretación
histórica y política que en cada ocasión, desde la aproximación esquemática
deben incorporarse en un análisis histórico-político concreto.
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), pp. 15-17.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 451
<67>. Grandeza relativa de las
potencias. Elementos sobre los que puede calcularse la jerarquía de poder de
los Estados: 1] extensión del territorio, 2] fuerza económica, 3] fuerza
militar, (4] posibilidad de imprimir a su actividad una dirección autónoma,
cuya influencia deban sufrir las otras potencias). El cuarto elemento es
consecuencia de los tres primeros y es precisamente el modo como se manifiesta
el ser gran potencia. El carácter del tercer elemento compendia también la
extensión territorial (con una población relativamente alta) y la fuerza
económica. En el elemento territorial debe considerarse la posición geográfica:
en la fuerza económica hay que distinguir la capacidad industrial y agrícola
(producción) de la fuerza financiera. Por otra parte, un elemento imponderable
es la posición ideológica que una cierta potencia ocupa en el mundo en cuanto
que representa las fuerzas progresistas de la historia.
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), p. 13.
224
<68>. Il libro di Don Chisciotte de
E. Scarfoglio [Alfredo Orianti]. Es un episodio de la lucha para rejuvenecer la
cultura italiana y desprovincializarla. En sí el libro es mediocre. Vale para
su época y porque seguramente fue el primer intento en ese género.
Teniendo
que escribir sobre Oriani es de señalarse el párrafo que le dedica Scarfoglio
(p. 227 de la edición Mondadori, 1925).1 Para Scarfoglio (que escribe hacia
1884) Oriani es un débil, un derrotado, que se consuela demoliendo todo y a
todos: "El señor de Banzole tiene la memoria abarrotada de lecturas
apresuradas y fragmentarias, de teorías mal entendidas y mal digeridas, de
fantasmas mala y débilmente formados; para colmo, el instrumento de la lengua
no se halla demasiado firme en sus manos".2 Es interesante una cita,
probablemente del libro Quartetto, en donde Oriani escribe: "Vencido en
todas las batallas e insultado como todos los vencidos, no descendí nunca ni
descenderé jamás a la necedad de la réplica, a la bajeza del lamento: los
vencidos están equivocados"3 Este fragmento me parece fundamental en el
carácter de Oriani, que era un inconstante, siempre descontento de todos porque
nadie reconocía su genio y que, en el fondo, renunciaba a combatir para
imponerse, o sea que él mismo tenía una bien extraña estimación de sí mismo. Es
un seudo-titán; y no obstante ciertas innegables dotes, predomina en él el
genio incomprendido de provincia que sueña con la gloria, el poder, el triunfo,
exactamente como la damisela sueña con el príncipe azul.
<69>. Sobre los partidos. En cierto
punto del desarrollo histórico, las clases se apartan de sus partidos
tradicionales, o sea que los partidos tradicionales en aquella especial forma
organizativa, con aquellos hombres determinados que los constituyen y los
dirigen, no representan ya a su clase o fracción de clase. Esta es la crisis
más delicada y peligrosa, porque abre la puerta a los hombres providenciales o
carismáticos. ¿Cómo se crea esta situación de contraste entre representantes y
representados, que del terreno de las organizaciones privadas (partidos o
sindicatos) no puede dejar de reflejarse en el Estado, fortaleciendo de modo
formidable el poder de la burocracia (en sentido lato: militar y civil)? En
cada país el proceso es distinto, si bien el contenido es el mismo. La crisis
es peligrosa cuando se difunde en todos los partidos, en todas las clases, esto
es, cuando no se produce, en forma aceleradisima, el paso de las tropas de uno
o varios partidos a un partido que englobe mejor
1 cfr.
Edoardo Scarfogiio, Il libro di don Chisciotte, nueva ed. revisada por el autor
con prefacio y documentos inéditos, Mondadori, Milán, 1925 [FG, C. carc., Turi
II]. pp. 227-31. Para las páginas dedicadas a Oriani cfr. el § IV del cap. V
(pp. 227-31).
Ibid., p. 231.
3 Ibid.,
p. 228.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 452
los
intereses generales. Este último es un fenómeno orgánico [y normal], aun cuando
su ritmo de realización sea rapidísimo en comparación con los periodos
normales: representa la fusión de una clase bajo una sola dirección para
resolver un problema dominante y existencial. Cuando la crisis no encuentra
esta solución orgánica, sino la del hombre providencial, significa que existe
un equilibrio estático, que ninguna clase, ni la conservadora ni la
progresista, posee la fuerza necesaria para triunfar, sino que también la clase
conservadora tiene necesidad de un amo.
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), pp. 14a-15.
225
<70>. Sorel, los jacobinos, la
violencia. Ver cómo Sorel concilia su odio contra los jacobinos-optimistas y
sus teorías de la violencia. Contra los jacobinos son continuas las filípicas
de Sorel. (Ver la Lettre à M. Daniel Halévy en el Mouvement Socialiste, 16 de
agosto y 15 de septiembre de 1907.)1
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), p. 73 bis.
<71>. La ciencia, Junto a la más
superficial infatuación por la ciencia, existe en realidad la mayor ignorancia
de los hechos y métodos científicos, que son cosas muy difíciles y que se
vuelven cada vez más difíciles por la progresiva especialización de nuevas
ramas del conocimiento. Superstición científica que conlleva ilusiones
ridículas y concepciones aún más infantiles que las religiosas. Nace una
especie de espectativa del país de la Cucaña, en donde las fuerzas de la
naturaleza, sin casi ninguna intervención del esfuerzo humano, darán en
abundancia a la sociedad lo necesario para satisfacer sus necesidades. Contra
esta infatuación cuyos peligros ideológicos son evidentes (la fe supersticiosa
en la fuerza del hombre conduce paradójicamente a esterilizar las bases de esta
misma fuerza), es preciso combatir con diversos medios, de los que el más
importante debería ser un mayor conocimiento de las nociones científicas
esenciales, divulgando la ciencia por medio de científicos y estudiosos serios
y no ya por medio de periodistas omnisapientes y autodidactos presuntuosos.
Se espera
"demasiado" de la ciencia, y por eso no se sabe valorar lo que la
ciencia ofrece de verdaderamente real.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 53-53 bis.
<72>. El nuevo intelectual. El tipo
tradicional de intelectual: el literato, el filósofo, el poeta. Por eso el
periodista vulgar, que cree ser literato, filósofo, artista, cree ser el
"verdadero" intelectual.
En el
mundo moderno, la educación técnica, implícitamente vinculada al trabajo
industrial incluso más primitivo (manual), forma la base del "nuevo
intelectual": es sobre esta base que hay que trabajar para desarrollar el
"nuevo intelectualismo". esta ha sido la linea de Ordine Nuovo
(recordar esta idea para el capítulo "Pasado y presente"). El
abogado, el empleado, son el tipo corriente de intelectual, que se cree
investido de una gran dignidad social: su modo de ser es la "elocuencia"
motriz de los afectos. Nuevo intelectual -constructor, organizador,
"persuasor permanentemente" e incluso superior al espíritu abstracto
matemático: de la técnica-trabajo llega a la técnica-ciencia y a la concepción
"humanista-histórica", sin la cual
Se trata de la carta publicada luego como
introducción a la primera edición en forma de libro de las Reflexiones sobre la
violencia de Sorel (1908).
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 453
se
permanece corno "especialista" y no se llega a "dirigente"
(especialista de la política).
Cfr.
Cuaderno 12 (XXIX), p. 12a.
226
<73>. Lorianismo. ¿Mencioné ya la
necesidad de incluir a Corso Bovio1 en el cuadro del lorianismo? Hay que
incluirlo, recordando mantener las distancias para la perspectiva. Corso Bovio
entra en el cuadro en este sentido: así como ciertos flamencos (me parece que
Téniers) ponen siempre un perrito en sus cuadros de ambiente, así Corso Bovio
está en el cuadro del lorianismo. Y seguramente el perrito es ya un animal
demasiado grande: una polilla sería más adecuada para representarlo,
Cfr.
Cuaderno 28 (III), p. 14.
<74>. G. B. Angioletti. En L'Italia
Letteraria del 18 de mayo de 1930 se reproduce una serie de intervenciones a
propósito de una discusión entre Angioletti y Guglielmo Danzi, quien, en el
diario La Quarta Roma del 30 de abril de 1930, atacó a Angioletti por su pasado
político, por lo que parece. Angioletti consignó a sus padrinos Nosari y
Ungaretti una nota con los datos esenciales de su estado de servicio militar,
político, periodístico. Angioletti habría participado en los sucesos de Milán
del 15 de abril de 1919 y en 1923 habría sido codirector de la Scure. de
Piacenza con Barbiellini.2
<75>. Pasado y presente. Reforma
luterana —calvinismo inglés— en Francia racionalismo dieciochesco y pensamiento
político concreto (acción de masas). En Italia no ha habido nunca una reforma
intelectual y moral que involucrase a las masas populares. Renacimiento,
filosofía francesa del ochocientos, filosofía alemana del novecientos son
reformas que afectan solamente a las clases altas y a menudo sólo a los
intelectuales: el idealismo moderno, en la forma crocian a, es indudablemente
una reforma, y tuvo cierta eficacia, pero no afectó a masas notables y se
disgregó a la primera contraofensiva. El
1 Corso
Bovio fue diputado del PSI y redactor de Avanti!. Fue expulsado del partido
socialista el 12 de septiembre de 1925 por haber publicado en julio de ese
mismo año un artículo en la revista fascista Roma (cfr., acerca de este
episodio, la nota sin firma "Corso Bovio filofascista", en L’Unità,
29 de julio de 1925). Su expulsión fue comentada por L’Unità del 13 de
septiembre con la siguiente nota sin firma, quizá del mismo Gramsci: "El
Avanti! y la dirección maximalista han arrojado por la borda al diputado Corso
Bovio. Verdaderamente, la reconsideración del Avanti! con respecto a este
curioso tipo de anfibio invertebrado llega con bastante retraso, razón por la
cual puede afirmarse que en realidad ha sido 'Corsino' quien ha arrojado al mar
al Avanti! y al maximalismo. La historia de este onorevole maximalista es de lo
más interesante para la masa obrera. En pocas palabras. Al comienzo de la
guerra él fue neutralista absoluto. Luego tuvo escrúpulos y se pasó a los
turatianos. Luego se marchó del Partido y se hizo intervencionista. Una vez
acabada la guerra fue candidato con los demócratas. Luego se convirtió en
comunista electoralista y como tal fue elegido entre los candidatos del
Partidote y durante algún tiempo militó en la extrema izquierda del PSI después
de Livorno. Cuando se trató de perseguir a los de la Tercera Internacional,
Corso 13ovio fue uno de los miembros de la partida y su discurso en el Congreso
de Milán (1923) fue uno de los que defendieron la expulsión de los de la
Tercera Internacional con las mejores razones del marxismo
contrarrevolucionario. Para premiar todas sus fatigas, Nenni y sus cómplices lo
eligieron corno colaborador fijo del periódico maximalista, encargándole los
artículos de la sexta columna, con los cuales se desató durante mucho tiempo,
escribiendo jeroglíficos mitológicos y tonterías políticas de estupidez
garrafal. Cada uno de sus artículos era una patada asestada a la política
clasista; era una ofensa a la clase trabajadora. Pero en el Avanti! lo trataban
con mil miramientos porque pertenecía a la pequeña camarilla que había
perseguido a los compañeros de la Tercera Internacional, reos de haber
mantenido las espaldas derechas y de haber sido consecuentes. Ahora este
pequeño payaso planta a los de Avanti! y se larga con los fascistas. Los
maximalistas fingen que lo expulsan. La verdad es que son ellos quienes lo
encumbran y que su pequeña vileza es la consecuencia de la mayor vileza de
ellos".
Otra
alusión de Gramsci al "caso Bovio" se encuentra en la nota sin firma
"Nenni e l'indulgenza della direzione massimalista", en L'Unita, 30
de junio de 1926 (ahora en CPC, 426-27).
En el
Fondo Gramsci se conserva un libro de Corso Bovio: Giovanni Bovio nella vita
intima. Con lettere e doeumenti inediti, Soc. Ed. Avanti!, Milán, sf.
Cfr. L'Italia Letteraria, 18 de mayo de
1930 (año 11, n. 20). Los documentos, recordados por Gramsci, están publicados
en la segunda página, sin título. En la nota de Angioletti consignada a los
padrinos se lee entre otras cosas: "Participación en 1919, con los
estudiantes del Politécnico de Milán, en la primera acción contra los
comunistas (15 de abril)".
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 454
materialismo
histórico,a por tanto, tendrá o podrá tener esta función no sólo totalitaria
como concepción del mundo, sino totalitaria en cuanto que afectará a toda la
sociedad hasta sus más profundas raíces. Recordar las polémicas (Gobetti,
Missiroli, etcétera) sobre la necesidad de una reforma, entendida
mecánicamente.1
En el manuscrito: “mate-histórico”.
227
<76>. Vittorio Macchioro y América.
Vittorio Macchioro ha escrito un libro. Roma capta. Saggio intorno dalla
religione romana. Casa Ed. G. Principato, Messina, en el que toda la
construcción se basa en la "fantástica pobreza del pueblo romano".2
En 1930 fue a América y envió unos artículos al Mattino de Nápoles y en el
primero (del 7 de marzo) éste es el tema (Cfr. L'Italia Letteraria del 16 de
marzo de 1930): "El americano no tiene fantasía, no sabe crear imágenes.
No creo que, fuera de la influencia europea [(!)] llegue a darse nunca un gran
poeta o un gran pintor americano. La mentalidad americana es esencialmente
práctica y técnica: de ahí una particular sensibilidad para la cantidad, esto
es, para las cifras. Así como el poeta es sensible a las imágenes, o el músico
es sensible a los sonidos, así el americano es sensible a las cifras. —Esta
tendencia a concebir la vida como hecho técnico, explica la misma filosofía
americana. El pragmatismo brota precisamente de esta mentalidad que no valora y
no capta lo abstracto. James y más aún Dewey son los productos más genuinos de
esta inconsciente necesidad de tecnicismo, por lo que la filosofía es
sustituida por la educación, y una idea abstracta vale no por sí misma, sino
sólo en la medida en que puede traducirse en acción. ("La fantástica
pobreza del pueblo romano impulsó a los romanos a concebir la divinidad como
una energía abstracta, la cual se manifiesta sólo en la acción"; cfr. Roma
capta.) Y por esto América es la tierra típica de las iglesias y las escuelas,
donde lo teorético se injerta en la vida".3
Me parece
que la tesis de Macchioro es un gorro a la medida de todas las cabezas.
<77>. Revistas tipo. Una sección
permanente sobre las corrientes científicas. Pero no para divulgar nociones
científicas. Para exponer, criticar y encuadrar las "ideas
científicas" y sus repercusiones sobre las concepciones dcl mundo y para
promover el principio pedagógico-didáctico de la "historia de la ciencia y
de la técnica como base de la educación formativa-histórica en la nueva
escuela".
EL CANTO
DÉCIMO DEL INFIERNO
228
§
<78>. Cuestión sobre "estructura y poesía" en la Divina Comedia
según B. Crocc y Luigi
De este tema Gramsci se ocupa más
ampliamente en el Cuaderno 14 (1), § 26
Las indicaciones sobre el libro de
Macchioro, Roma capta, fueron tomadas con toda probabilidad de una fuente
indirecta, la cual, sin embargo, no ha podido ser identificada.
La cita está tomada de la sección 'Reseña
de la prensa' ("América") en L'Italia Letteraria, 16 de marzo de 1930
(año II, n. II).
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 455
Russo.1
Lectura de Vincenzo Morello como "corpus vile".2 Lectura de Fedele
Romani sobre Farinata.3 De Sanctis.4 Cuestión de la "representación
indirecta" y de las didascalias en el drama: ¿tienen las didascalias un
valor artístico? ¿contribuyen a la representación de los caracteres? En cuanto
que limitan el arbitrio del actor y caracterizan más concretamente el personaje
dado, ciertamente, El caso del Don Juan de Shaw con el apéndice del pequeño
manual de John Tanner: este apéndice es una clídascalia, de la que un actor
inteligente puede y debe extraer elementos para su interpretación5 La pintura
pompeyana de Medea que mata a los hijos tenidos con casón: Medea es
representada con el rostro cubierto: el pintor no sabe o no puede representar
aquel rostro.6 (Está sin embargo el caso de Niobe, pero en escultura: cubrir el
rostro habría significado quitar a la obra su propio contenido.) Farinata y
Cavalcante: el padre y el suegro de Guido. Cavalcante es el castigado del
círculo. Nadie ha observado que si no se toma en cuenta el drama de Cavalcante,
en aquel círculo no se ve en vivo el tormento del condenado: la estructura
hubiera debido conducir a una valoración estética más exacta del canto, porque
cada castigo es representado en vivo. De Sanctis señaló la aspereza contenida
en el canto por el hecho de que Farinata cambia de carácter de golpe: después
de haber sido poesía se convierte en estructura, él explica, sirve de cicerone
a Dante. La representación poética de Farinata fue admirablemente revisada por
Romani: Farinata es una serie de estatuas. Luego Farinata recita una
didascalia. El IIbro de Isidoro del Lungo sobre la Cronica de Dino Compagni: en
él se establece la fecha de la muerte de Guido.7 Es extraño que los eruditos no
hayan pensado antes en servirse del Canto x para establecer
Para estas referencias de Gramsci hay que
tener presente la carta a Tania del 20 de septiembre de 1931, en la que se
resume el esquema de este trabajo sobre el canto X del Infierno: "Poseo
los ensayos de De Sanctis y el Dante de Croce. He leído en el Leonardo de '28
una parte del estudio de Luigi Russo publicado en la revista de Barbi y que
alude (en la parte que he leído) a la tesis de Croce. Poseo el número de la
Critica con la respuesta de Croce. Pero este material hace mucho que no lo veo,
o sea desde antes de que concibiese el núcleo principal de este proyecto,
porque está en el fondo de una caja que guardan en el almacén" (LC,
489-93). Para la tesis crociana cfr. Benedetto Croce, La poesía di Dame, 3a,
ed. revisada, Laterza, Bari, 1922 [FG, c, carc., Turi I], en particular el
segundo capítulo: "La struttura della 'Commedia' e la poesia" (pp.
53-71). Para el estudio de Russo mencionado por Gramsci cfr. Luigi Russo,
"Critica dantesca", en Leonardo, 20 de diciembre de 1927 (año III, n.
12), pp. 305-11. El número de la Critica con la respuesta de Croce a Russo es
el del 20 de marzo de 1928 (año XXVI, fasc. 2), pp. 122-25. Otras referencias
de Gramsci a estos sus estudios dantescos se encuentran en las cartas a Tania
del 26 de agosto de 1929, del
7 de
septiembre de 1931, del 22 de febrero de 1932 y del 21 de marzo de 1932 (cfr.
LC, 298-99, 482, 575, 590).
Cfr. subsiguiente 1 83.
Cfr. Fedele Romani, "El canto X del
Infierno", extraído del Giornale Dan íesco, 1906 (año XIII, cuad. I),
Prato-Florencia, 1906.
4 Alusión
al ensayo “Il Farinata de Dante", en De Sanctis, Saggi eritici, cit., vol.
II, pp. 202-26.
5 Estos
apuntes sobre el valor de las acotaciones en las obras teatrales se en•
cuentran desarrollados más ampliamente en la citada carta a Tania del 20 de
septiembre de 1931: "¿qué importancia tienen las acotaciones en las obras
para el teatro? Las últimas innovaciones aportadas al arte del espectáculo con
el propósito de dar una importancia cada vez mayor al director del espectáculo,
plantean la cuestión en forma cada vez más áspera. El autor del drama lucha
contra los actores y contra el director del espectáculo a través de las
acotaciones, que le permiten caracterizar mejor a los personajes: el autor
quiere que su división sea respetada y que la interpretación del drama por
parte de los actores y del director (que son traductores de un arte en otro y al
mismo tiempo críticos) se adhiera a su visión. En el Don Juan de G.B. Shaw, el
autor da en apéndice incluso un pequeño manual escrito por John Tanner, el
protagonista, para precisar mejor la figura del protagonista y obtener del
actor más fidelidad a su imagen. Una obra de teatro sin acotaciones es más
lírica que representación de personas vivas en un choque dramático; la
acotación ha incorporado en parte los viejos monólogos, etcétera. Si en el
teatro la obra de arte resulta de la colaboración del escritor y de los actores
unificados estéticamente por el director del espectáculo, la acotación tiene en
el proceso creativo una importancia esencial, en cuanto que limita el arbitrio
del actor y del director" (LC, 492).
6 La
fuente de esta observación es mencionada por Gramsci en la carta ya citada del
20 de septiembre de 1931: "Recuerdo que en 1912, siguiendo el curso de
Historia del Arte del profesor Toesca, conocí la reproducción del cuadro
pompeyano en el cual Medea asiste al asesinato de sus hijos tenidos de Jasón;
asiste con los ojos vendados y me parece recordar que Toesca decía que ésta era
una forma de expresarse de los antiguos y que Leasing en el Laocoonte (cito de
memoria de aquellas lecciones) no consideraba esto como un artificio de
impotentes sino incluso el mejor modo de dar la impresión del infinito dolor de
un progenitor, que representado materialmente se hubiera cristalizado en una
mueca" (LC, 491). El mismo ejemplo se había mencionado ya en la carta del
26 de agosto de 1929 (cfr. LC, 298-299). Sobre el mismo tema cfr. también el
subsiguiente 5 80.
7 Cfr. la
carta a Tania del 22 de febrero de 1932: "Lo que me escribes sobre mi
esquema para el canto de Farinata, me ha hecho recordar que en efecto puedo
haber hablado de ello con alguien en años pasados. Recuerdo ahora que la
primera vez pensé en aquella interpretación leyendo el pesado trabajo de
Isidoro Del Lungo sobre la Cronaca florentina de Dino Compagni, donde Del Lungo
por primera vez estableció la fecha de la muerte de Guido Cavalcanti" (LC,
575). Cfr. Lsidoro Del Lungo, Bino Compagni e la silo Crordea, vol. 1411, Le
Monnier, Florencia, 1879-87 (vol. I, pp. 187-88, 1111-15; vol. II, p. 98).
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 456
aproximadamente
esta fecha (¿lo ha hecho alguno?). Pero ni siquiera la averiguación hecha por
Del Lungo sirvió para interpretar la figura de Cavalcante y para dar una
explicación del oficio que Dante obliga a desempeñar a Farinata.
¿Cuál es
la posición de Cavalcante, cuál es su tormento? Cavalcante ve en el pasado y ve
en el futuro, pero no ve en el presente, en una zona determinada del pasado y
del futuro en la que está comprendido el presente. En el pasado Guido está
vivo, en el futuro Guido está muerto, ¿pero en el presente? ¿Está muerto o
vivo? Este es el tormento de Cavalcante, su único pensamiento dominante. Cuando
habla, pregunta por el hijo; cuando escucha "tuvo", el verbo en
pasado, insiste y, tardando la respuesta, ya no duda más: su hijo está muerto;
él desaparece en el pozo de fuego.
¿Cómo
representa Dante este drama? Lo sugiere al lector, no lo representa; le da al
lector los elementos para que el drama sea reconstruido, y estos elementos son
dados por la estructura. Sin embargo, hay una parte dramática y precede a la
didascalia. Tres momentos. Cavalcante aparece, no erguido y viril como
Farinata, sino humilde, abatido, seguramente arrodillado, y pregunta titubeante
por su hijo. Dante responde, indiferente o casi, y adopta el verbo que se
refiere a Guido en pasado.
229
Cavalcante capta inmediatamente este detalle y grita desesperadamente. En él
existe la duda, no la certeza; pide otras explicaciones con tres preguntas en
las que hay una gradación de estados de ánimo. "¿Cómo dijiste: él
'tuvo'?" —"¿no vive él todavía?"— "¿No hiere sus ojos la
dulce luz del día?". En la tercera pregunta se halla toda la ternura
paterna de Cavalcante; la genérica "vida" humana es vista en una
condición concreta, en el disfrute de la luz, que los condenados y los muertos
han perdido. Dante tarda en responder y entonces la duda cesa en Cavalcante.
Farinata, por el contrario, no se inmuta. Guido es el marido de su hija, pero
este sentimiento no tiene poder en él en ese momento. Dante subraya ésta su
fortaleza de ánimo. Cavalcante se derrumba pero Farinata no cambia de aspecto,
no inclina la cabeza, no dobla la espalda. Cavalcante cae al suelo, Farinata no
muestra ninguna serial de abatimiento; Dante analiza negativamente a Farinata
para sugerir los (tres) movimientos de Cavalcante, la descomposición de su
semblante, la cabeza que se inclina, la espalda que se dobla. Sin embargo, algo
ha cambiado también en Farinata. Su siguiente intervención no es ya tan altiva
como su primera aparición.
Dante no
interroga a Farinata sólo para "instruirse", lo interroga porque ha
quedado impresionado por la desaparición de Cavalcante. Quiere que se le
elimine el obstáculo que le impidió responder a Cavalcante; se siente culpable
ante Cavalcante. El fragmento estructural no es sólo estructura, pues, es
también poesía, es un elemento necesario del drama que se ha desarrollado.
<79>. ¿Crítica de lo “inexperado”?
Las observaciones que he hecho podrían dar lugar a esta objeción: que se trata
de una crítica de lo inexpresado, de una historia de lo inexistido, de una
abstracta búsqueda de intenciones plausibles que nunca llegaron a ser poesía
concreta, pero de las que quedan rastros exteriores en el mecanismo de la
estructura. Algo así como la posición que a menudo adopta Manzoni en Los
novios, como cuando Renzo, después de haber errado en la búsqueda de Adda y del
confín, piensa en la trenza negra de Lucía: "¡ ... y contemplando la
imagen de Lucía! no intentaremos decir lo que sintió: el lector conoce las
circunstancias: puede figurárselo". También aquí podría intentarse
"figurarse" un drama, conociendo sus circunstancias.
La
objeción tiene una apariencia de verdad: si Dante no puede imaginarse, como
Manzoni, poniendo límites a su expresión por razones prácticas (Manzoni se
propuso no hablar del
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 457
amor
sexual y no representar sus pasiones en toda su plenitud, por razones de
"moral católica"), el hecho se habría dado por "tradición de
lenguaje poético", que por lo demás Dante no siempre observó (Ugolino,
Mirra, etcétera), "reforzado" por sus especiales sentimientos
respecto a Guido. ¿Pero acaso se puede reconstruir y criticar una poesía sino
en el mundo de la expresión concreta, del lenguaje históricamente realizado?1
No fue, pues, un elemento "voluntario", "de carácter práctico o
intelectivo" el que cortó las alas a Dante: él "voló con las alas que
tenía", por así decirlo, y no renunció voluntariamente a nada. Sobre esta
cuestión del neo-maltusianismo artístico de Manzoni cfr. el librito de Croce2 y
el artículo de Giuseppe Citanna en la Nuova Italia de junio de 1930.3
230
<80>. Plinio recuerda que Timante
de Sicione pintó la escena del sacrificio de Ifigenia representando a Agamenón
con el rostro oculto. Lessing, en el Laocoonte, fue el primero (?) en reconocer
en este artificio no la incapacidad del pintor para representar el dolor del
padre, sino el sentimiento profundo del artista que a través de las actitudes
más desgarradoras del rostro, no habría sabido dar una impresión tan penosa de
infinita aflicción como con esta figura velada, cuyo rostro está cubierto por
la mano. También en la pintura pompeyana del sacrificio de Ifigenia, diferente
de la pintura de Timante por la composición general, la figura de Agamenón
aparece cubierta.
De estas
diversas representaciones del sacrificio de Ifigenia habla Paolo Enrico Arias
en el
Bollettino
dell'Istituto Nazionale del dramma antico di Siracusa, artículo reproducido por
el
Marzocco
del 13 de julio de 1930.4
En las
pinturas pompeyanas existen otros ejemplos de figuras veladas: por ejemplo,
Medea que mata a sus hijos.5 ¿Ha sido tratada esta cuestión después de Lessing,
cuya interpretación no es completamente satisfactoria?
<81>. La fecha de la muerte de
Guido Cavalcante fue establecida por primera vez críticamente por Isidoro Del
Lungo en su obra Dino Compagni e la sua Cronica, de la que en 1887 se publicó
el "volumen tercero, que contiene los índices histórico y filológico de
toda la obra y el texto de la Cronica según el códice Laurenziano
Ashburnhamiano"; los volúmenes I y II fueron concluidos en 1880 e impresos
poco después. Hay que ver si Del Lungo, al establecer la fecha de la muerte de
Guido, relaciona esta fecha con el Canto X: me parece recordar que no. Sobre el
mismo tema habría que ver de Del Lungo: Dante nei tempi di Dante, Bolonia,
1888; Dal secolo e dal poema di Dante, Bolonia, 1898, y especialmente Da
Rondado VIII ad Arrigo VII, pagine di storia florentina per la vita di Dante,
que es una reproducción, revisada y corregida, y en ocasiones aumentada, de una
parte de la obra sobre Dino Compagni e la sua Cronica.6
231
<82>. El menosprecio de Guido. En
la reseña escrita por G. S. Gargáno ("La lingua nei tempi di Dante e
l'interpretazione della poesia", Marzocco, 14 de abril de 1929) del libro
Las mismas observaciones en la carta a
Tania del 20 de septiembre de 1931 (cfr. LC, 491).
2 Cfr.
Croce, A. Manzoni, Saggi e discussioni, cit., pp. 24-25
3 Cfr.
Giuseppe Citanna, "I Promessi Sposi sono un'opera di poesía?", en La
Nuova Italia, 20 de junio de 1930 (año I, n. 6), pp. 225-31; Cfr. en particular
p. 230.
4 El
resumen del artículo de Paolo Enrico Arias, del que Gramscr toma las noticias
arriba anotadas, está en la sección `Marginalia' ("I monumenti d'Ifigenia
in Aulide", en Il Marzocco, 13 de julio de 1930 (año XXXV, n. 28).
5 Cfr. la
nota 6 al precedente § 78.
6 Cfr.
nota al precedente § 78. Los datos, aquí mencionados, sobre las obras de
Isidoro Del Lungo están tomados del artículo de Pio Rajna, "Del Lungo e la
Cronica di D. Compagni" en Il Marzocco, 15 de mayo de 1927 (año XXXII, n.
20).
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 458
póstumo
de Enrico Sicardi, La lingua italiana di Dante (Casa Ed. "Optima",
Roma), se menciona la interpretación de Sicardi sobre el
"menosprecio" de Guido.1 Así, escribe Sicardi, debería interpretarse
el pasaje: "Yo no hago el viaje por mi libre elección; no soy libre de
venir o no venir; por el contrario soy conducido aquí por aquél que me espera
allá quieto y con el cual vuestro Guido tuvo a menosprecio venir aquí, o sea de
venir aquí acompañado por él". La interpretación de Sicardi es formal, no
sustancial: no se detiene a explicar en qué consiste el "menosprecio"
(o de la lengua latina, o del imperialismo virgiliano o de las otras
explicaciones dadas por los intérpretes. Dante recibió liberalmente la
"gracia" del Cielo: ¿cómo podía concederse la misma gracia a un ateo?
(esto no el exacto: porque la "gracia", por su misma naturaleza, no
puede ser limitada por ninguna razón). Para Sicardi, en el verso:
"Seguramente a quien vuestro Guido tuvo menosprecio" el quien se
refiere ciertamente a Virgilio, pero no es un complemento directo, sino uno de
los usuales pronombres a los que falta la preposición. ¿Y el objeto de tuvo a
menosprecio? Se obtiene del precedente "no vengo por mí mismo" y es,
pongamos por caso, o el sustantivo venida, o, si se quiere, una proposición
objetiva: de venir.
En su
crítica Gargáno escribe en cierto punto: "El amigo de Guido dice al pobre
padre decepcionado2 al no ver vivo en el Infierno también a su hijito
etcétera". ¿Decepcionado?2 Es demasiado poco: ¿se trata de una palabra de
Gargáno o fue tomada de Sicardi? No se plantea el problema: ¿pero por qué razón
debe esperar Cavalcante que Guido llegue con Dante al Infierno. "¿Por lo
elevado de su ingenio?" Cavalcante no actúa movido por la
"racionalidad" sino por la "pasión": no hay ninguna razón
para que Guido deba acompañar a Dante; es sólo que Cavalcante quiere saber si
Guido en aquel momento está vivo o muerto y escapar así a su pena.
La
palabra más importante del verso: "seguramente a quien vuestro Guido tuvo
menosprecio" no es "quien" o "menosprecio" sino que es
solamente tuvo. Sobre "tuvo" recae el acento "estético" y
"dramático" del verso y [éste] es el origen del drama de Cavalcante,
interpretado en las didascalias de Farinata: y es la "catarsis";
Dante se corrige, saca de su pena a Cavalcante, o sea interrumpe su castigo de
hecho.3
232
<83>. Vincenzo Morello, Dante,
Farinata, Cavalcante, en 8º, p. 80, ed. Mondadori, 1927. Contiene dos escritos:
1] "Dante e Farinata. Il canto X dell'Inferno letto nella 'Casa di Dante'
in Roma il XXV aprile MCMXXV" y 2] "Cavalcanti e il suo
disdegno".4 En la ficha bibliográfica del editor se dice: "Las
interpretaciones de Morello darán ocasión a discusiones entre los estudiosos,
porque se apartan completamente de las tradicionales, y llegan a conclusiones
distintas y nuevas". ¿Pero tenía Morello alguna preparación para esta
tarea y esta investigación? n comienza el primer escrito como sigue: "La
crítica de los últimos treinta años ha explorado tan profundamente las fuentes
(!) de la obra dantesca, que ya los sentidos más oscuros, las referencias más difíciles,
las alusiones más abstrusas e incluso los detalles más íntimos de los
personajes de los Tres Cantos, puede decirse que han sido penetrados y
clarificados". ¡Feliz el que se conforma! Y resulta muy cómodo partir de
semejante premisa: exime de hacer un trabajo propio y muy fatigoso de selección
y profundización de los
1
Giuseppe S. Gargano, "La lingua nei tempi di Dante e I'interpretazione
della poesía", en Il Marzocco, 14 de abril de 1929 (año XXXIV, n. 15).
Las cursivas son de Gramsci. Las cursivas
anteriores, por el contrario, son de Garghno.
3 Cfr.
LC, 490-91.
4 Cfr.
Vincenzo Morello, Darte, Farinala, Cavalcante, Mondadori, Milán, 1927 [G.
Ghilarza, C. carc.]. Este librito fue pedido por Gramsci el 17 de diciembre de
1928 y el 26 de agosto de 1929 (cfr. LC, 244 y 298). Se encuentra en una lista
de libros enviados por Gramsci a su hermano Carlo el 13 de marzo de 1931 (cfr.
DC). Hallándose reproducidas aquí amplias citas del libro (las cursivas son de
Gramsci), el parágrafo fue evidentemente escrito antes de aquella fecha.
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 459
resultados
alcanzados por la crítica histórica y estética. Y prosigue: "Es cierto
que, después de la debida preparación, podemos hoy leer y entender la Divina
comedia sin perdernos ya en los laberintos de las viejas conjeturas, que la
incompleta información histórica y la deficiente disciplina intelectual
rivalizaban en construir y hacer inextricables". Así pues, Morello habría
realizado la debida preparación y estaría en posesión de una perfecta
disciplina intelectual; no será difícil demostrar que él leyó superficialmente
el mismo canto X y que no ha comprendido el sentido más evidente. El canto X
es, según Morello, "por excelencia político" y "la política,
para Dante, es algo tan sagrado como la religión", por lo tanto se precisa
una "disciplina más rígida que nunca" en la interpretación del canto
X para no sustituir con las propias tendencias y pasiones las de los otros y
para no abandonarse a las más extrañas aberraciones. Morello afirma que el
canto X es por excelencia político, pero no lo demuestra y no lo puede
demostrar porque no es cierto: el canto X es político como es política toda la
Divina Comedia, pero no es político por excelencia. Pero a Morello esta
afirmación le resulta cómoda para no fatigar sus meninges; como él se considera
gran hombre político y gran teórico de la política, le será fácil dar una
interpretación política del canto X después de haber echado un vistazo al canto
en la primera edición que cayó en sus manos, sirviéndose de las ideas generales
que circulan acerca de la política de Dante y de las que cualquier buen
periodista de pasquines, como Morello, debe tener una mínima nación así como
cierto número de fichas de erudición.
Que Moreno no leyó más que
superficialmente el canto X es algo que se ve por las páginas en donde trata de
las relaciones entre Farinata y Guido Cavalcanti (p. 35). Morello quiere
explicar la impasibilidad de Farinata durante el desarrollo "del episodio”
de Cavalcante. Cita la opinión de Foscolo, para el cual esta indiferencia
demuestra el fuerte temple del hombre, que "no permite a los afectos
domésticos apartarlo del pensar en las nuevas calamidades de la patria" y
de De Sanctis, para quien Farinata permanece indiferente porque las palabras de
Cavalcante llegan a sus oídos, no a su alma, que está toda ella fija en un
pensamiento único: el arte maI aprendido". Para Morello puede haber
"quizá una explicación más convincente". Hela aquí: "Si Farinata
no cambia de aspecto, ni inclina la cabeza, ni dobla la espalda, tal como el
poeta quiere, es, sin duda, no porque sea insensible o indiferente al dolor de
los otros, sino porque ignora a la persona de Guido, así como ignoraba la de
Dante y porque ignora que Guido ha contraído matrimonio con su hija. n ha
muerto en 1264, tres años antes del regreso de los Cavalcante a Florencia,
cuando Guido tenía siete años; y se comprometió con Bice a la edad de nueve
años (1269), cinco años después de la muerte de Farinata. Si es cierto que los
muertos no pueden conocer por sí mismos los hechos de los vivos, sino solamente
por medio de las almcis que se les acercan, o por los ángeles o los demonios,
Farinata puede no conocer su parentesco con Guido y permanecer indiferente a su
suerte, si ningún alma o [ningún] ángel o demonio le hubiera dado la noticia.
Cosa que no parece haber sucedido". El fragmento es asombroso desde muchos
puntos de vista y demuestra hasta qué punto es a deficiente la disciplina
intelectual de Morello. 1] Farinata mismo dice abierta y claramente que los
herejes de su grupo ignoran los hechos "cuando se aproximan y son",
no siempre, y en eso consiste su castigo específico en el pozo ardiente
"por haber querido ver en el futuro" y solamente en este caso
"si otros no nos informan" ellos ignoran. Así pues, Morello ni
siquiera leyó bien el texto. 2] Es precisamente propio del diletante, en los
personajes de una obra de arte, ir a buscar las intenciones más allá del
alcance de la expresión literal de lo escrito. Foseolo y De Sanctis
(especialmente De Sanctis) no se apartan de la seriedad crítica; Morello, por
el contrario, piensa realmente en la vida concreta de Farinata en el Infierno
independientemente del canto de Dante, y considera incluso poco probable que
los demonios o los ángeles hayan podido, en algún rato perdido, informar a
Farinata acerca de aquello que ignoraba. Es la mentalidad del hombre del pueblo
que cuando ha leído una novela querría
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 460
saber qué
hicieron posteriormente todos los personajes (de donde nace el éxito de las
aventuras en episodios): es la mentalidad de Rosini que escribe La Monaca di
Monza1 o de todos esos escritorzuelos que escriben las continuaciones de obras
ilustres o desarrollan y amplifican episodios parciales.
En el manuscrito: “no sea”.
Que entre Cavalcante y Farinata existe
una relación íntima en la poesía de Dante es algo que se desprende de la letra
del canto y de su estructura: Cavalcante y Farinata están próximos (algunos
ilustradores imaginan incluso que se hallan en el mismo pozo), sus dos dramas
se entrelazan estrechamente y Farinata es reducido a la función estructural de
"explicator" para hacer penetrar al lector en el drama de Cavalcante.
Explícitamente, después del "tuvo", Dante contrapone a Farinata con
Cavalcante en el aspecto físico-estatuario que expresa su posición moral:
Cavalcante cae, se derrumba, ya no vuelve a aparecer, Farinata
"analíticamente" no cambia de aspecto ni inclina la cabeza ni dobla
la espalda.
Pero la
incomprensión de la letra del canto por parte de Morello se revela también
donde habla de Cavalcante, pp. 31 y siguientes: "Se representa, en este
canto, también el drama de la familia a través del desgarramiento de las
guerras civiles; pero no por Dante y Farinata; sino precisamente por
Cavalcante". ¿Por qué "a través del desgarramiento de las guerras
civiles"? Esto es un añadido fantasioso de Morello. El doble elemento,
familia-política, existe en Farinata y de hecho la política lo apuntala bajo la
impresión del desastre familiar de la hija. Pero en Cavalcante el único motivo
dramático es el amor filial y en realidad él se derrumba apenas se cerciora de
que su hijo ha muerto. Según Morello, Cavalcante "pregunta a Dante
llorando: —¿Por qué mi hijo no está contigo?— Llorando. Este llanto de
Cavalcante puede considerarse verdaderamente el llanto de la guerra
civil". Esto es una estupidez, resultante de la afirmación de que el canto
X es "por excelencia político". Y más adelante: "Guido estaba
vivo en la época del místico viaje; pero estaba muerto cuando Dante escribía. Y
por lo tanto Dante escribía realmente sobre un muerto, no obstante que, por la
cronología del viaje, tuviese en última instancia que decir al padre lo
contrario", etcétera: pasaje que demuestra cómo Morello apenas rozó
ligeramente el contenido dramático y poético del canto y que, literalmente,
apenas lo sobrevoló en su letra textual.
Superficialidad
llena de contradicciones porque luego Morello se detiene en la predicción de
Farinata, sin pensar que si estos herejes pueden conocer el futuro, deben saber
el pasado, dado que el futuro se convierte siempre en pasado: esto no lo
impulsa a releer el texto y a averiguar su significado.
Pero
también la supuesta interpretación política que Morello hace del canto X es
superficialísima: no es otra cosa más que la repetición de la vieja cuestión:
¿Dante fue güelfo o gibelino? Para Morello, sustancialmente, Dante fue gibelino
y Farinata es "su héroe", sólo que Dante fue gibelino como Farinata,
o sea "hombre político" más que "hombre de partido". En
esta cuestión, puede decirse todo lo que se quiera. En realidad Dante, como él
mismo dice, "tomó partido por sí mismo": él es esencialmente un
"intelectual" y su sectarismo y su partidarismo son de orden
intelectual más que político en sentido inmediato. Por otra parte la posición
política de Dante sólo podría ser establecida con un análisis sumamente
minucioso no sólo de todos los escritos del propio Dante, sino de las
divisiones políticas de su época que eran muy distintas a las de cincuenta años
antes. Morello está demasiado enredado en la retórica literaria para estar en
condiciones de concebir de forma realista las posiciones políticas de los hombres
de la Edad Media con respecto al Imperio, al Papado y a
La novela histórica de Giovanni Rosini,
La Monaca 41i Monza. Storia del secolo XVII, publicada por primera vez, en tres
tomos, en 1829 (Capurro, Pisa), fue reeditada repetidas veces durante el siglo
xtx y en las primeras décadas del xx.
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4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 461
su
república comunal.
Lo que hace sonreír en Morello es su
"menosprecio" por los comentadores que aflora aquí y allá como en la
p. 52, en el escrito "Cavalcanti e il suo disdegno", donde dice que
"la prosa de los comentaristas a menudo altera el sentido de los
versos"; ¡pero miren quién lo dice!
Este
escrito, "Cavalcanti e il suo disdegno" pertenece precisamente a
aquella literatura de folletín en torno a la Divina Comedia, inútil y estorbosa
con sus conjeturas, sus sutilezas, sus alardes de ingenio por parte de gente
que por tener una pluma entre los dedos, se cree con derecho a escribir de
cualquier cosa, desovillando las fantasías de su mísero talento.
<84>. Las "renuncias
descriptivas" en la Divina Comedia. De un artículo de Luigi Russo,
"Per la poesia del 'Paradiso' dantesco" (en el Leonardo de agosto de
1927), tomo algunas alusiones a las "renuncias descriptivas" de Dante
que, en todo caso, tienen distinto origen y explicación que en el episodio de
Cavalcante.1 De ello se ocupó A. Guzzo en la Rivista d'Italia del 15 de
noviembre de 1924, pp. 456-79 ("Il Paradiso' e la critica del De
Sanctis").2 Escribe Russo: "Guzzo habla de las 'renuncias descriptivas'
que son frecuentes en el Paraíso: —Aquí vence a mi memoria el ingenio. —Si
ahora sonasen todas aquellas lenguas— etcétera, y considera que ésta es una
prueba de que, allí donde Dante no puede transfigurar celestialmente la tierra,
"prefiere renunciar a describir el fenómeno celeste en vez de, con
abstracta y artificiosa fantasía, trastornar, invertir, violentar la
experiencia" (p. 478). Pero también aquí Guzzo, como los demás dantistas,
es víctima de una valoración psicológica de numerosos versos de ese género, que
abundan en el Paraíso. Es típico el caso de Vossler, que en una ocasión se
sirvió de estas "renuncias descriptivas" del poeta, como si fuesen
confesiones de impotencia fantástica, para extraer la conclusión, basándose en
el testimonio del propio artista, de la inferioridad del último cántico; y,
recientemente, en su revisión crítica, se refirió precisamente a esas renuncias
descriptivas para atribuirles un valor religioso, tal como si el poeta quisiera
advertir de trecho en trecho que aquél es el reino de lo absoluto trascendente
(Die Göttliche Kornödie, 1925, II Band, pp. 771-72). Ahora bien, a mí me parece
que el poeta nunca resulta tan expresivo como en estas sus confesiones de
impotencia expresiva, las cuales, ciertamente, son consideradas no en su
contenido (que es negativo), sino en su tono lírico (que es positivo, y algunas
veces hiperbólicamente positivo). Aquélla es la poesía de lo inefable; y no hay
que confundir la poesía de lo inefable con la inefabilidad poética",3
etcétera.
Para Russo no se puede hablar de
renuncias descriptivas en Dante. Se trata, en forma negativa, de expresiones
plenas, suficientes, de todo aquello que se agita verdaderamente en el pecho
del poeta.
Russo
alude en una nota a un estudio suyo, “Il Dante del Vossler e l'unitá poetisa
della Commedia", en el vol. XII de los Studi Danteschi dirigidos por M.
Bardi, pero la alusión a Vosster debe referirse a los intentos de jerarquizar
artísticamente los tres cantos.
<85>. En 1918, en un "Sotto la
Mole" titulado "Il sieso Tiresia", se publica un esbozo de la
interpretación dada en estas notas a la figura de Cavalcante. En la nota
publicada en 1918 se tomaba como base la noticia publicada por los periódicos
acerca de una jovencita, en un pueblo de Italia, que después de haber previsto
el fin de la guerra para 1918 se quedó ciega.
Luigi Russo, "Per la poesía del
'Paradiso' dantesco", en Leonardo, 20 de agosto de 1927 (año III, n. 8),
pp. 200-2.
Este artículo de Augusto Guzzo no fue
conocido por Gramsci directamente, sino sólo a través de las citas contenidas
en el artículo de Russo citado en la nota precedente.
Cfr. Russo, "Per la poesia del
`Paradiso' dantesco", cit., p. 202.
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4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 462
El
vínculo es evidente. En la tradición literaria y en el folklore, el don de la
previsión está siempre relacionado con la enfermedad real del vidente, que
aunque ve el futuro no ve el presente inmediato porque es ciego. (Probablemente
esto está ligado con la preocupación por no turbar el orden natural de las
cosas: por eso los videntes no son creídos, como Casandra; si fuesen creídos,
sus predicciones no se verificarían, por cuanto que los hombres, puestos sobre
aviso, actuarían en forma diferente y entonces los sucesos se desarrollarían en
forma distinta a la prevista, etcétera.)1
<86>. De una carta del profesor U.
Cosmo (de los primeros meses de 1932)2 tomo algunos párrafos sobre el tema de
Cavalcante y Farinata: "Me parece que nuestro amigo ha dado en el blanco,
y algo que se aproximaba mucho a su interpretación es lo que yo siempre he
enseñado. Junto al drama de Farinata está también el drama de Cavalcante, muy
mal han hecho los críticos, y siguen haciendo mal, en dejarlo en la sombra. El
amigo haría pues una gran labor al iluminarlo. Pero para iluminarlo habría que
descender un poco más en el alma medieval. Cada uno por su parte, Farinata y
Cavalcante, sufre su drama. Pero el drama de cada uno no toca al otro. Están
vinculados por el parentesco de los hijos, pero pertenecen a partidos
adversarios. Por eso no se encuentran. Es su fuerza como dramatis personae, es
su error como hombres.
237 Más
difícil me parece probar que la interpretación lesiona en forma vital la tesis
de Croce sobre la estructura y la poesía de la Comedia. Sin duda también la
estructura de la obra tiene valor de poesía. Con su tesis, Croce reduce la
poesía de la Comedia a unos pocos trazos y
Cfr. “Il cieco Tiresia", en Avanti!,
18 de abril de 1918 (ahora en SM, 39293): "Narra la Stampa, cómo en
Ostria, en las Marcas, vive un pobre muchachito ciego, el cual ha profetizado
que la guerra acabará durante el año 1918. El pequeño profeta no era ciego
antes de la profecía: sin embargo, la ceguera era indisoluble de su nueva
cualidad; se ha quedado ciego inmediatamente después de haber alegrado a los
hombres con la fausta noticia de su próxima liberación de la pesadilla de la
sangre. Ostria está en las Marcas (cerca de Senigallia, precisa La Stampa), el
instituto de Cottolengo está en Turín. Hace dos semanas se afirmaba que en la
pía Casa del Cottolengo una niñita, dotada de espíritu profético, comenzó a
prever toda una serie de pequeños sucesos, De pronto afirmó saber cuándo
acabaría la guerra, pero se negó a decirlo porque estaba segura de que
diciéndolo se quedaría ciega. Igual que el muchacho de Ostria (se narra) ella
fue visitada por especialistas, y sus ojos fueron reconocidos como inmunes a cualquier
predicción a la ceguera, Fue inducida a hablar, recitó la profecía, e
inmediatamente se quedó ciega. Turín-Ostria, así como en 1916 Turín-Padua, San
Antonio y el hermano del convento de los. Capuchinos. Una profecía al año, una
paz al año. Pero en 1918 el espíritu popular se ha apropiado de la tradición,
la ha embellecido con la ingenua poesía que vivifica sus creaciones
espontáneas. La calidad de profeta fue ligada a la desventura de la ceguera. El
griego Tiresias era ciego: la límpida claridad de su pensamiento estaba
encerrada en un cuerpo opaco, cerrado a cualquier impresión de la actualidad.
Es la compensación ineluctable que exige la naturaleza a sus excepciones: hay
ahí un principio de pensamiento de justicia. Es un destino atroz, como el de Casandra,
que no fue creída, que conoce los sucesos futuros, que 3os ve aproximarse, que
sabe quién será arrollado por ellos y llora y habla, pero sólo encuentra
escépticos, indiferentes, a los hombres que no se preparan, que no se oponen al
destino, Casandra vive un drama más individual, es creación de poesía culta, ya
refinada literariamente. Tiresias es popular, es plástico: la desventura tiene
un aspecto exterior en su persona, el drama es físico antes y más que interior,
la piedad es inmediata, no tiene necesidad de reflexiones y de razonamientos
para brotar. Parece una cosa de nada: y sin embargo es una enorme experiencia,
que sólo la tradición popular podía conseguir probar y concretar. El décimo
canto del Infierno dantesco, el éxito que ha tenido en la crítica y en la
difusión, es dependiente de esta experiencia. Farinata y Cavalcante son
castigados por haber querido ver demasiado en el más allá, saliéndose fuera de
la disciplina católica: son castigados con la falta de conocimiento del
presente. Pero el drama de este castigo ha escapado a la crítica. Farinata es
admirado por la actitud plástica de su valentía, por su agigantarse en el
horror infernal. Cavalcante es menospreciado; y sin embargo él es herido de
muerte por una palabra: él tuvo, que le hace creer que su hijo ha muerto, n no
conoce el presente: ve el futuro y en el futuro su hijo está muerto; ¿en el
presente? Duda torturante, castigo tremendo en esta duda, drama inmenso que se
consuma en pocas palabras. Pero drama difícil, complicado, que para ser
comprendido necesita reflexión y razonamiento; que hiela de horror por su
rapidez e intensidad, pero después de un examen crítico. Cavalcante no ve, pero
no es ciego, no tiene una evidencia corporal plástica de su desventura. Dante
es un poeta culto en este caso. La tradición popular quiere la plasticidad,
posee una poesía más ingenua e inmediata. El niño de Ostria, la niña de la pía
Casa del Cottolengo, son justamente dos cantos de la poesía popular: poesía,
nada más
que poesía ..."
La carta de Umberto Casino, dirigida a
Piero Sraffa, es del 29 de diciembre de 1931; Sraffa la transmitió a Tania,
quien a su vez la hizo llegar a Grarnsci en los primeros meses de 1932.
Anteriormente, siempre por mediación de Tanta y Sraffa, Granisci hizo enviar a
Cosmo el esquema de sus observaciones sobre el canto X del Infierno: cfr. la
citada carta del 20 de septiembre de 1931 en LC, 489-93.
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pierde
casi toda la sugestión que emana de ella. Es decir, pierde casi toda su poesía.
La virtud de la gran poesía está en sugerir más de lo que se dice y sugerir
siempre cosas nuevas. De ahí su eternidad. Habría pues que aclarar
perfectamente que tal virtud de sugestión que brota del drama de Cavalcante
brota de la estructura de la obra (la previsión del futuro de los condenados y
su ignorancia del presente, y su estar en aquel determinado rincón de sombra,
como dice tan acertadamente el amigo, el estar en la misma tumba (¡?) los dos
sufrientes, el estar ligados por aquellas determinadas leyes constructivas).
Todas ellas partes de la estructura que se convierten en fuente de poesía.
Eliminad éstas y la poesía desaparece. — Para alcanzar con más seguridad el
efecto, me parece, valdría la pena reforzar la tesis con algún otro ejemplo.
Yo, escribiendo sobre el Paraíso, he llegado a la conclusión de que ahí donde
la construcción es débil, es débil también la poesía... Pero más eficaz sería
seguramente buscar la confirmación en algún episodio plástico del Infierno o
del Purgatorio. Pienso, pues, que el amigo haría muy bien en desarrollar, con
el rigor de su raciocinio y la claridad de su expresión, su tesis. La
vinculación con las Didascalias de los dramas propiamente dichos es aguda y
puede iluminar. Te sugiero algunas indicaciones bibliográficas más fáciles. El
estudio de Russo puede verse completo en L. Russo, Problemi di melado critico,
Bari, Laterza, 1929. En la Crítica sería bueno ver lo que escribió Arangio Ruiz
(Critica, XX, 340- 57). El artículo es declarado por Bardi
"bellísimo". Pretencioso en su filosofía pomposa, el estudio de Mario
Bottia ("Per lo studio della genesi della poesia dantesca. La seconda
cantica: poesia e struttura nel poema") en Annali delrlstruzione Media,
1930, pp. 43273. Bardi se ocupa de ello, pero no dice nada nuevo, en el último
fascículo de los Studi Danteschi (XVI, pp. 47 y siguientes), "Poesia e
struttura nena Divina Commedia. Per la genesi dell'ispirazione eentrale della
Divina Cornrnedia". También Bardi, en su estudio "Con Danti e cuoi
suoi interpreti" (vol. XV, Studi Danteschi), pasa revista a las últimas
interpretaciones del canto de Farinata. Y también Bardi publicó un comentario
en el vol. VIII de los Studi Danteschi.
En el manuscrito: “Mario Rossi”.
Habría
que observar muchas cosas sobre estas notas del profesor Cosmo.1
238
<87>. Puesto que hay que
desentenderse de la gravísima tarea de hacer progresar la crítica dantesca o de
aportar cada uno su propia piedrita al edificio comentatorio y clarificatorio
del divino poema, etcétera, la mejor manera de presentar estas observaciones
sobre el Canto décimo parece que debería ser precisamente la polémica, para
demoler a un filisteo clásico como Rastignac,2 para demostrar, en forma
drástica y fulminante, aunque sea demagógica, que los representantes de un
grupo social subalterno pueden poner en ridículo, científicamente y como gusto
artístico, a rufianes intelectuales como Rastignac. ¡Pero Rastignac cuenta
menos que una mota de polvo en el mundo cultural oficial! No hace falta
demasiada capacidad para mostrar su incapacidad e ineptitud. No obstante, su
conferencia se ha celebrado en la Casa de Dante romana: ¿por quién. está
dirigida esta Casa de Dante de la ciudad eterna? ¿Tampoco la Casa de Dante y
sus dirigentes cuentan para nada? Y si no cuentan para nada, ¿por qué la gran
cultura no tos elimina? ¿Y cómo ha sido juzgada la conferencia por los
dantistas? ¿Ha hablado de ella Bardi, en sus críticas de los Studi Danteschi
para mostrar sus deficiencias, etcétera? Con todo, es agradable agarrar por el
cuello a un hombre como Rastignac y utilizarlo como balón para un juego de
futbol solitario.
1 Cfr.,
en la carta a Tania del 21 de marzo de 1932 (LC, 590), el comentario de Gramsci
a la carta de Cosmo, que es reproducida íntegramente en una nota de la edición
citada (cfr. LC, 593-94). Sobre las relaciones anteriores entre Gramsci y Cosmo
cfr. LC, 411-14, 465-68, 480, 482.
Pseudónimo de Vincenzo Morello. Cfr. el
precedente § 83.
Cuaderno
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<88>. Shaw y Gordon Craig. Polémica
entre ambos sobre teatro. Shaw defiende sus didascalias larguísimas como ayuda
no a la representación sino a la lectura. Según Aldo Sorani (Marzocco del 1º de
noviembre de 1931), 1 estas didascalias de Shaw "son precisamente lo
contrario de lo que Gordon Craig desea y exige como capaz de volver a dar vida
en la escena a la fantasía del autor dramático, a recrear esa atmósfera de la
que la obra de arte ha surgido y se ha impuesto al propio autor".a
El resto de la página 7 bis quedó
inutilizado. Aquí concluye el grupo de notas reunidas bajo el título El canto
décimo del Infierno.
<89>. Temas de cultura, Una serie
de estudios sobre el periodismo de las capitales más importantes de los Estados
del mundo siguiendo estos criterios: 1] Examen de los diarios que en un día
determinado salen en una capital (Londres, París, Madrid, etcétera), para tener
un término homogéneo de comparación, o sea la relativa semejanza de tos sucesos
que reflejan en formas diversas, según los partidos o tendencias de partido que
representan. Pero como el tipo de periódico no puede ser conocido en el ejemplar
de un solo día, habrá que conseguir ejemplares de una semana o del periodo en
que aparecen ciertas secciones especializadas, ciertos suplementos, cuyo
conjunto permite comprender el éxito que ha obtenido entre sus asiduos,
etcétera, 2] Examen de toda la prensa periódica, de todo tipo (desde la
deportiva hasta la de misterio, hasta el boletín parroquial), que completa el
examen de los diarios. Informaciones acerca del tiraje, sobre el personal,
sobre la dirección, sobre las ganancias de publicidad.
En suma, debe reconstruirse para cada
capital el conjunto de las fuerzas ideológicas que actúan continua y
simultáneamente en las publicaciones periódicas de todo tipo. [Relación de los
periódicos de la capital con los provinciales en general.] Hay que tomar en
cuenta para ciertos países, la existencia de otros centros dominantes además de
la capital, como Milán en Italia, Barcelona en España, Munich en Alemania,
Manchester en Inglaterra (y Glasgow), etcétera.
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), pp. 6-6 bis.
<90>. Católicos integrales,
jesuitas, modernistas. Monseñor Ugo Mioni, escritor de noveluchas de aventuras
en serie para jovencitos, en un tiempo fue jesuita y ahora ya no lo es. Hoy
pertenece ciertamente a los integralistas, como se desprende de la reseña,
publicada en la Civiltà del 20 de agosto de 1932 de su Manuale di sociología
(Turín, Marietti, 1932, en 16o., pp. 392, L. 12). En la reseña se observa que
en el Manuale "se trasluce aquí y allá una suprema desconfianza por lo
nuevo, no importa que sea cierto o presunto. En la p. 121 se lanza un ataque
contra la difusión de la cultura: "¿Por qué no podría existir algún
analfabeto? hubo tantos y tantos en siglos pasados; ¡los cuales vivieron
tranquilos, serenos y felices ... ! ¿Es de verdad tan necesaria la cultura
intelectual y científica de los ciudadanos? De algunos, de muchos, sí ... ¿Para
todos? No". "En la p. 135 se lee que: 'la sociología cristiana es
hostil a cualquier participación de la mujer en la vida pública'," La
Civiltà Cattolica niega esta afirmación perentoria y recuerda que "una de
las escuelas más renombradas de la sociología cristiana (Las semanas sociales
francesas) es todo lo contrario de hostil a la participación, a la que [tiene]
tanto horror nuestro autor". Cita también el Précis de la doctrine
sociales catholique (Editions Spes, p. 129) del jesuita Ferdinando Cavallera,
profesor del Instituto de Tolosa, donde se escribe: "La participación de
la mujer en la vida pública no provoca ninguna objeción desde cl punto de vista
católico". La Civiltà Cattolica reprocha a Mioni el haber olvidado en su
tratado la vida internacional que "tiene una importancia tan decisiva
también
Cfr. Aldo Sorani, "Gordon Craig e il
teatro", en II Marzocco, lo. de noviembre de 1931 (año XXXVI, n. 44).
Cuaderno
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en las
cuestiones sociales", y el no haber hecho alguna mención, hablando de la
trata da blancas, de cuanto se ha hecho recientemente en Ginebra por una
comisión especial de la Sociedad de las Naciones.1
La
oposición al tratado de Mioni, pues, es radical. Este tratado de Mioni puede
tomarse como uno de los documentos ideológicos más importantes del catolicismo
integral y ultrarreaccionario.
240
<91>. Carácter cosmopolita de los
intelectuales italianos. De un artículo de Arturo Pompeati ("Tre secoli
d'italianismo in Europa", Marzoco del 6 de marzo de 1932)2 sobre el libro
de Antero Meozzi: Azione e diffusione della letteratura italiana in Europa
(sec. XV-XVII), Pisa, Vallerini, 1932, en 8o., pp. XXXII-304.3 Es el primer
volumen de una serie. El libro está dividido en tres largos capítulos:
"GIi Italiani all'Estero", "Stranieri in Italia", "Le
vie di difussione dell'italianesimo". Capítulo por capítulo las
subdivisiones son metódicas: país por país las corrientes, los grupos, los
escritores y no escritores emigrados de Italia o a Italia: y en el último
capítulo los traductores, los divulgadores, los imitadores de nuestra
literatura, género por género, autor por autor. El libro tiene el aspecto de un
repertorio de nombres, a los cuales corresponde en las notas la bibliografía
relativa. Allí están los materiales de la "hegemonía" literaria
italiana, que duró precisamente tres siglos, del XV al XVII, cuando comenzó la
reacción antitaliana: después ya no se puede hablar de influencias italianas en
Europa (la expresión "hegemonía" es errónea aquí, porque los
intelectuales italianos no ejercieron una influencia como grupo nacional, sino
cada individuo directamente y por emigración en masa). Pompeati elogia el libro
de Meozzi, tanto por la recopilación de materiales como por los criterios de
investigación y por la ideología moderada. Es evidente que en muchos aspectos
Meozzi se plantea problemas inexistentes o retóricos. Muy severo, por el
contrario, es Croce en la Critica de mayo de 1932.4 Para Croce el libro de
Meozzi es una futilidad inútil, una recopilación árida de nombres y noticias ni
nuevas ni peregrinas. "El autor ha recopilado de libros y artículos
conocidísimos y, no habiendo realizado investigaciones originales en ninguno de
los diversos campos tocados por él, no siendo práctico en ellos, ha recopilado
sin discernimiento." "Incluso la exactitud material de las noticias y
de las citas deja mucho que desear." troce señala un puñado de errores de
hecho y de método muy graves. Sin embargo, el libro de Meozzi podría ser útil
para esta sección como material de primera aproximación.
<92>. Temas de cultura. La
influencia de la cultura árabe en Occidente. Ezio Levi ha publicado en el libro
Castelli di Spagna5 una serle de artículos publicados en forma dispersa en
revistas y relativos a las relaciones culturales entre los árabes y Europa,
realizados especialmente a través de España, donde los estudios de arabística
son numerosos y cuentan con muchos especialistas. En el Marzocco del 29 de mayo
de 1932 resala la introducción al libro La herencia del islam de Ángel González
Palencia (la introducción apareció en forma de opúsculo: El Islam y Occidente,
Madrid, 1931)6 y enumera toda una serie de aportaciones hechas por el Islam a
Europa en la cocina: frutas, licores, etcétera; en la medicina, en la química,
etcétera. El libro de González Palencia debe de ser muy interesante para el
estudio
Cfr. La Civiltà Cattolica, 20 de agosto
de 1932 (año LXXXIII, vol. III), pp. 391-92.
Cfr. Arturo Pompeati, "Tre secoli di
italianismo in Europa", en Il Marzocco, 6 de marzo de 1932 (año XXXVII, n.
10).
Los datos bibliográficos sobre el libro
de Antero Meozzi (Azione e diffusione della letterantra italiana in Europa)
están tomados
no de la
reseña antes citada del Marzocco, sino de la de Croce en la Critica citada
anteriormente.
Cfr. La Critica, 20 de mayo de 1932 (año
XXX, fase, 3), pp. 217-18.
5 Cfr.
Ezio Levi, Castelli di Spagna, Treves, Milán, 1931.
6 Cfr.
Id., "La luce della Mezzaluna", en Il Marzocco, 29 de mayo de 1932
(año XXXVII, n. 22).
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 466
de la
civilización europea y de la contribución de los árabes a ésta.
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), pp. 6 bis-7.
241
<93>.. Intelectuales. Notas breves
sobre la cultura inglesa. Guido Ferrando, en un artículo del Marzocco (17 de
abril de 1932, "Libri nuovi e nuove tendenze nena cultura inglese")
analiza las mutaciones orgánicas que se están operando en la cultura moderna
inglesa, y que tienen sus manifestaciones más visibles en el campo editorial y
en la organización global de los institutos universitarios del Reino Unido. “ .
. . en Inglaterra se va acentuando cada vez más una orientación hacia una forma
de cultura técnica y científica, en menoscabo de la cultura humanista".
"En
Inglaterra, durante todo el siglo pasado, casi podría decirse hasta la guerra
mundial, el fin educativo más elevado que se proponían las mejores escuelas era
el de formar al gentleman. La palabra gentleman, como todos saben, no
corresponde al gentiluomo italiano; y en italiano no puede traducirse con
precisión; indica una persona que tenga no sólo buenas maneras, sino que posea
un sentido de equilibrio, un seguro dominio de sí, una disciplina moral que le
permita subordinar voluntariamente su propio interés egoísta a los más amplios
de la sociedad en que vive."
"El
gentleman, pues, es la persona culta, en el sentido más noble del término, si
por cultura entendemos no simplemente riqueza de conocimientos intelectuales,
sino capacidad de cumplir el propio deber y de comprender a sus semejantes,
respetando todo principio, toda opinión, toda fe que sea sinceramente
profesada. Está claro, pues, que la educación inglesa tendía no tanto a
cultivar la mente, a enriquecerla con vastos conocimientos, cuanto a
desarrollar el carácter, a preparar una clase aristocrática cuya superioridad
moral era instintivamente reconocida y aceptada por las clases más humildes. La
educación superior o universitaria, también porque era costosísima, estaba
reservada a unos pocos, a los hijos de las familias grandes por su nobleza o su
patrimonio, sin estar por esto <totalmente> cerrada a los más pobres,
siempre que llegaran a obtener, gracias a su talento, una beca de estudio. Los
otros, la gran mayoría, debían conformarse con una instrucción, buena sin duda,
pero predominantemente técnica y profesional, que los preparaba para aquellos
oficios no directivos, que más tarde serían llamados a desempeñar en las
industrias, en el comercio, en la administración pública."
Hasta hace algunas décadas sólo existían
en Inglaterra tres grandes universidades completas, Oxford, Carnbridge y
Londres, y una menor en Durham. Para entrar en Oxford y en Cambridge es preciso
provenir de las llamadas puhlic schools que son todo menos públicas. La más
célebre de estas escuelas, la de Eton, fue fundada en 1440 por Enrique VI para
acoger a "setenta escolares pobres e indigentes" <y>
actualmente se ha convertido en la más aristocrática escuela de Inglaterra, con
más de mil alumnos; siguen existiendo todavía los setenta lugares para internos
que dan derecho a la instrucción y al mantenimiento gratuitos, y son asignados
mediante concurso a los muchachos más estudiosos; los otros son externos y
pagan sumas enormes. "Los setenta colegiales ... son aquellos que luego,
en la universidad, se especializarán y convertirán en futuros profesores y
científicos; los otros mil, que en general estudian menos, reciben una
educación sobre todo moral y llegarán a ser, a través del crisma universitario,
la clase dirigente, destinada a ocupar los puestos más elevados en el ejército,
en la marina, en la vida política, en la administración pública."
"Esta
concepción de la educación, que hasta ahora ha prevalecido en Inglaterra, es de
base humanista." En la [mayor parte de las] public schools y en las
universidades de Oxford y Cambridge, que han mantenido la tradición de la Edad
Media y del Renacimiento, "el
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 467
conocimiento
de los grandes autores griegos y latinos es considerada no sólo útil, sino
indispensable para la formación del gentleman, del hombre político: sirve para
darle ese sentimiento de equilibrio, de armonía, aquel refinamiento del gusto
que son elementos integrantes de la verdadera cultura". La educación
científica está ganando terreno. "La cultura se va democratizando y
fatalmente nivelando." En los últimos treinta o cuarenta años han surgido
nuevas universidades en los grandes centros industriales: Manchester,
Liverpool, Birmingham, Sheffield, Leeds, Bristol; Gales quiso su propia
universidad y la fundó en Bangor, con ramificaciones en Cardiff, Swansea y
Aberystwyth. Después de la guerra y en estos últimos años las universidades se
han multiplicado más aún; en Hull, en New Castle, en Southampton, en Exeter, en
Reading, y se anuncian otras dos, en Nottingham y en Leicester. En todos estos
centros la tendencia es la de dar a la cultura un carácter predominantemente
técnico para satisfacer las exigencias del gran público de los estudiosos. Las
materias que más interesan son, además de las ciencias aplicadas, física,
química, etcétera, las profesionales, medicina, ingeniería, economía política,
sociología, etcétera. "También Oxford y Cambridge han tenido que hacer
concesiones y desarrollar cada vez más el aspecto científico"; por otra
parle, han instituido los Extension Courses.
El movimiento hacia la nueva cultura es
general; surgen escuelas e instituciones privadas, nocturnas, para adultos, con
una enseñanza híbrida pero esencialmente técnica y práctica. Surge al mismo
tiempo toda una literatura científica popular. En fin, la admiración
<por> la ciencia es tanta que incluso los jóvenes de las clases cultas y
aristocráticas consideran los estudios clásicos como una inútil pérdida de
tiempo. El fenómeno es mundial. Pero Inglaterra había resistido durante más
tiempo que otros países y ahora se orienta hacia una forma de cultura
predominantemente técnica, "El tipo del <perfecto> gentleman ya no
tiene razón de ser; representaba el ideal de la educación inglesa, cuando la
Gran Bretaña, dominadora de los mares y dueña de los grandes mercados del
mundo, podía permitirse el lujo de una política de espléndido aislamiento, y de
una cultura que llevaba en sí, indudablemente, una nota aristocrática. Hoy las
cosas han cambiado." Pérdida de la supremacía naval y comercial; es amenazada
por Norteamérica incluso en su propia cultura. El libro norteamericano ha sido
comercializado con la cultura y se convierte en un competidor cada vez más
amenazador del libro inglés. Los editores británicos, especialmente aquellos
que tienen sucursales en Norteamérica, han tenido que adoptar los métodos de
propaganda y difusión norteamericanos. "En Inglaterra el libro,
precisamente porque es más leído y difundido que entre nosotros, ejerce una
eficacia formativa y educativa notable, refleja más fielmente que entre nosotros
la vida intelectual de la nación." En esta vida intelectual se está
produciendo una transformación.
De los
libros publicados en el primer trimestre de 1932 (que numéricamente han
aumentado en comparación con el ler. trimestre de 1931), la novela mantiene el
primer lugar: el segundo puesto no lo ocupan ya los libros para niños, sino los
libros pedagógicos y educativos en general y hay un sensible aumento en las
obras históricas y biográficas y en las obras de carácter técnico y científico,
sobre todo popular.
De los
libros enviados a la Feria Internacional del Libro en Florencia "vemos,
que los libros recientes de carácter cultural son más técnicos que educativos,
tienden a discutir cuestiones científicas y aspectos de la vida social, o a
proporcionar conocimientos prácticos, más que a formar el carácter".1
Cfr. Guido Ferrando, "Libri nuovi e
nuove tendenze nella cultura inglesa", en II Marzocco, 17 de abril de 1932
(año XXXVII, n. 16)
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 468
<94>. Concordato. El director
general del Fondo para el Culto, Raffaele Jecuzio, ha publicado un Commento
della nuova legislazione in materia ecclesiastica Con prefacio de Alfredo Rocco
(Turín, Utet, 1932, en 8º, pp. 693, L. 60); donde recoge y comenta todos los
actos tanto de los organismos estatales italianos como de los vaticanos para la
puesta en práctica del Concordato. Aludiendo a la cuestión de la Acción
Católica, Jacuzio escribe (p. 203): "Pero puesto que en el concepto de
política no entra solamente la tutela del ordenamiento jurídico del Estado,
sino también todo cuanto se atiene a las providencias de orden económico
social, es bien difícil... considerar en la Acción Católica excluida a priori
toda acción política, cuando ... se hacen entrar en ella la acción social y
económica y la educación espiritual de la juventud” 1
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), pp. 25 bis-26.
<95), Historia de las clases
subalternas. Pietro Enero, La quistione sociale, Bolonia, 1877.2
1 El
fragmento citado del libro de Jacuzio y la anterior indicación bibliográfica
están tomados de una reseña de la Civiltà Cattolica, 3 de septiembre de 1932
(año LXXXIII, vol. III), pp. 492-93.
La indicación bibliográfica, junto con la
vinculación de este libro de Pietro Ellero con la cuestión de la "historia
de las clases subalternas", está tomada de un artículo, “Il pensiero
sociale di S. Agostino. La funzione disciplinatrice del Cristianesirno",
en La Civiltà Cattolica, 3 de septiembre de 1932, cit., pp. 434-47. En la p.
435 del artículo se lee: "Pietro Ellero en su libro — totalmente olvidado—
sobre La questione sociale [en nota la indicación: Bolonia, 1877, copiada por
Gramsci], afirmaba que el Evangelio estaba animado por el principio
antipolítico con el cual formaba ciudadanos tales que 'nunca hubieran podido
llegar a ser ni magistrados, ni soldados, ni cortesanos, ni súbditos, ni
rebeldes' ".
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 469
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932.
<Miscelánea>
247
<1>. Católicos integrales,
jesuitas, modernistas. ”Los católicos integrales" tuvieron cierto éxito
durante el papado de Pío X. Representaban una tendencia europea del
catolicismo, pero naturalmente estuvieron más difundidos en ciertos países (Italia,
Francia, Bélgica; en Bélgica, durante la invasión, los alemanes encontraron y
publicaron cierta cantidad de documentos de los "integrales", los
cuales habían constituido una especie de sociedad secreta, con claves,
fiduciarios, publicaciones clandestinas, etcétera; a la cabeza del movimiento
estaba monseñor Umberto Benigni y una parte de la organización estaba
constituida por el "Sosalitium Pianum" —"Pianum" de Pío,
que por lo demás no era ni siquiera Pío X, me parece, sino algún otro papa todavía
más intransigente) 1 Monseñor Benigni, cuyas relaciones actuales con la Iglesia
me son desconocidas, ha escrito una obra de amplitud colosal, la Storia
socialle della Chiesa, de la cual han aparecido ya cuatro tomos de más de 600
pp. cada uno, en gran formato, por medio del editor Hoepli. 2 Los integrales
apoyaban en Francia el movimiento de la Action Francaise, estaban contra el
Sillon y contra cualquier modernismo político de los católicos, además de
contra cualquier modernismo religioso. Frente a los jesuitas adoptaban una
posición de carácter "jansenista", o sea de gran rigor moral y
religioso, contra toda flojedad, oportunismo o centrismo. Naturalmente, los
jesuitas Tos acusaron de jansenismo y, todavía más, los acusaron de hacerles el
juego a los modernistas: 1º] por su lucha contra los jesuitas; 2º] porque
ampliaban a tal grado el concepto de modernismo y en consecuencia ampliaban a
tal punto el objetivo a atacar, que permitían a los modernistas un campo de
maniobra comodísimo. De hecho, además, sucedía que en su común lucha contra los
jesuitas, integrales y modernistas se encontraban objetivamente en el mismo
terreno e incluso colaboraban efectivamente entre ellos.
¿Qué
perdura actualmente de los modernistas y los integrales? Es difícil identificar
su fuerza objetiva en la Iglesia, pero ciertamente son "fermentos"
que continúan operando, en cuanto que representan la lucha contra los jesuitas
y su exceso de poder, lucha conducida por elementos de derecha y elementos de
izquierda. A estas fuerzas internas de la Iglesia les conviene tener estos das
centros "externos", con publicaciones periódicas y ediciones de
opúsculos y libros; entre estos centros Y aquellas fuerzas existen
vinculaciones clandestinas que se convierten en los canales de las iras, de las
denuncias, de los chismorreos y que mantienen constantemente viva la lucha
contra los jesuitas. Esto demuestra que la fuerza cohesiva de la Iglesia es
menor de lo que se piensa: especialmente la lucha contra el modernismo ha
desmoralizado al clero joven, que no titubeaba en prestar el juramento
antimodernista, aunque sin dejar de ser modernista. (Recordar los ambientes
turineses de los curas y religiosos regulares —incluso dominicos— antes de la
guerra.)
De un artículo del padre Rosa en la
Ovilla Cattolica del 21 de julio de 1928 ("Risposta ad 'Una polemica senza
miela e senza legge'")3 tomo algunas indicaciones:
En el texto C Gramsci precisa que se
trata de Pío V: la indicación se halla contenida en la p. 140 del libro de
Nicolas Fontaine,
Saint-Siège
“Action Française" et “Catholiques intégraux” Librairie Universitaire J.
Gamber, París, 1928 [FG, C. carc., Turi II], citado más adelante por Gramsci.
Cfr. Umberto Benigni, Storia sociale
della Chiesa, 4 vols. Vallardi, Milán, 1906-30. Un quinto tomo salió
posteriormente con el
mismo
editor, en 1933,
Cfr. la Civiltà Cattolica, 21 de julio de
1928, cit., pp. 158-67. Las otras informaciones que siguen en el texto están
tomadas de
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 470
Monseñor
Benigni sigue teniendo una notable organización: en París, RécaldeLuc
Verus-Simon (Luc Verus es un seudónimo colectivo de los "integrales")
publican una colección titulada Vérités.
Rosa cita
el opúsculo Les découvertes du Jésuite Rosa, successeur de von Gerlach, París,
Linotypie G. Dosne, 20 Rue Turgot, 1928, que atribuye a Benigni al menos por lo
que atañe al material. Los jesuitas son acusados de ser "amigos de los
masones y de los judíos", son llamados "demagogos y
revolucionarios", etcétera.
En Roma
Benigni se sirve de la Agencia Orbs o Romana y firma sus publicaciones con el
nombre de su sobrino Mataloni. El boletín romano de Benigni se titulaba Tiernas
(¿sale todavía?). En (el mismo 28?) Benigni publicó un opúsculo Di fronte a la
calunnia, de pocas páginas, con documentos que conciernen al Sodalizio Piano,
opúsculo que ha sido reproducido en parte y defendido por dos periódicos
católicos, Fede e Ragione y la Liguria del Popolo (de Génova).
En el
pasado Benigni editaba una publicación periódica, Miscellanea [di storia
ecciesiastica]. Buonaiuti ylosmodernistas. El opúsculo Una polemica senza
onestd e senza legge contra el padre Rosa es de Buonaiuti. El padre Rosa habla
del reciente libro de Buonaiuti Le Modernisme catholique publicado en la
colección "Le Christianisme", dirigida por P. L. Couchoud en
"les editions Rieder" (es el n. 21 de la colección y cuesta 12
francos): 41este libro sería interesante porque Buonaiuti afirmaría en él
algunos hechos que siempre negó durante la polémica modernista. Buonaiuti fue
autor de la campaña modernista del Giornale d'Italia. Benigni organizó el
servicio de prensa contra los modernistas en tiempos de la Encíclica Pascendi.
En [sus]
Ricerche Religiose (julio de 1928, p. 335) Buonaiuti refiere un episodio
característico. En 1909 el modernista profesor Antonino De Stefano (actualmente
cura secularizado y profesor de Universidad) debía publicar en Ginebra una
Revue Moderniste Internationale; Buonaiuti le escribió una carta. Pocas semanas
después es llamado por el Santo Oficio, El asesor de esa época, el dominico
Pasquaglio, le rebatió palabra por palabra la carta a De Stefano. La carta
había pasado subrepticiamente a Ginebra: un emisario romano se había
"introducido" en casa de De Stefano.
Naturalmente,
para Buonaiuti Benigni ha sido un instrumento y un cómplice de los jesuitas.
(Buonaiuti, sin embargo, colaboró en la Miscellanea de Benigni en 1904.)
Sobre
este tema, "Católicos integrales, jesuitas, modernistas", que
representan las tres secciones principales del catolicismo político, o sea, que
son las fuerzas que se disputan la hegemonía en la Iglesia romana, hay que
recoger todo el material posible y construir la bibliografía esencial. (La
colección de la Civiltà Cattolica desde 1900 en adelante debería ser
consultada.) (Igualmente la colección de las Ricerche Religioso de Buonaiuti y
de la Miscellanea de Benigni, así corno la colección de opúsculos ocasionales
de las tres corrientes.)
Cfr.
Cuaderno 20 (XXV), pp. 18-22.
249
§
<2>. Rotary Club. Posición contraria, aunque con algunas cautelas, a la
de los jesuitas de
este
artículo del padre Rosa.
La indicación de la colección falta en el
artículo del padre Rosa, y por lo tanto fue tomada de otra fuente. Más tarde
Gramsci, como se desprende del texto C, pudo ver por sí mismo este libro,
recibido con toda probabilidad en el periodo de Formia: cfr. Ernesto Buonaiuti,
Le modernisme catholique, traducido del italiano por René Monnot, Rieder,
París, 1927 [Fa Otro libro — conocido por Gramsci— de esta misma colección
"Christianisme" dirigida por P.-L. Couchoud, es el de Louis Coulange,
La Messe, Rieder, París, 1927 [FG, C. carc., Turi I].
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 471
la
Civiltcl Cattolica. La Iglesia como tal no ha adoptado todavía ninguna actitud
a propósito del Rotary Club. Los jesuitas reprochan al Rotary sus vínculos con
el protestantismo y la masonería: ven en ello un instrumento del americanismo,
y por lo tanto de una mentalidad anticatólica, por lo menos. El Rotary, sin
embargo, no quiere ser confesional ni masónico: en sus filas pueden entrar
todos, masones, protestantes, católicos —en algunos lugares han entrado incluso
arzobispos católicos; su programa esencial parece ser la difusión de un nuevo
espíritu capitalista, es decir, la idea de que la industria y el comercio,
antes que ser un negocio, son un servicio social, incluso que son y pueden ser
un negocio en cuanto que son un "servicio", O sea, el Rotary querría
que fuese superado el "capitalismo de rapiña" y que se instaurase una
nueva práctica, más propicia al desarrollo de las fuerzas económicas. La
exigencia que el Rotary expresa se ha manifestado en América en forma gravísima
recientemente, mientras que en Inglaterra ya había sido superada, creando una
cierta medida de "honestidad" y "lealtad" en los negocios.
¿Por qué precisamente el Rotary Club se ha difundido fuera de América y no
cualquier otra de tantas formas de asociaciones que allá pululan y que
constituyen una superación de las viejas formas religiosas positivas? La causa
debe buscarse en la misma América: seguramente porque el Rotary ha organizado
la campaña por el open shop1 y en consecuencia por la racionalización.
Del
artículo "Rotary Club e Massoneria" (en la Civiltà Cattolica del 21
de julio de 1928) 2 extraigo algunas informaciones:
El
Rotary, surgido como institución nacional, en 1910, se constituyó en asociación
internacional con una inversión de capital a fondo perdido, hecho en
conformidad con las leyes del estado de Illinois. El presidente del Rotary
internacional es mister Harry Rogers. El presidente de los clubes italianos es
Felipe Seghezza. El Osservatore Romano y la Tribuna se plantearon el problema
de si el Rotary es una emanación masónica. Seghezza mandó una carta (Tribuna,
16 de febrero de 1928) protestando y declarando infundada cualquier sospecha:
la Tribuna, apostillando la carta, escribió entre otras cosas: "Son
<los imponderables> de todas las organizaciones internacionales, las
cuales a menudo tienen apariencias perfectamente inocuas y legítimas, pero que
también pueden asumir sustancias bien diferentes. La sección italiana del
Rotary puede sentirse perfectamente libre de masonería y en plena regla con el
Régimen; pero esto no significa que el Rotary, en otros lugares, no sea
diferente. Y si lo es, y otros lo afirman, nosotros no podemos ni debernos
ignorarlo".
El "Código moral rotariano". En
el congreso general celebrado en 1928 en St. Louis fue deliberado este
principio: "El Rotary es fundamentalmente una filosofía de la vida que
estudia cómo conciliar el eterno conflicto existente entre el deseo de
ganancias personales y el deber y el consiguiente impulso de servir al prójimo.
Esta filosofía es la filosofía del servicio: Dar de si antes de pensar en sí,
basada en aquel principio moral: Gana más el que mejor sirve". El mismo
congreso deliberó que todos los socios del Rotary deben aceptar "sin
juramento secreto, sin dogma ni fe, sino cada uno a su manera, esta filosofía
rotariana del servicio". La Civiltà Cattolica reproduce este fragmento del
rotariano commendatore Mercurio de Il Rotary,
1 1 El
término open shop ha sido empleado sobre todo en los Estados Unidos para
indicar las reivindicaciones de los industriales de reservarse formalmente el
derecho a contratar sus empleados sin tomar en cuenta su afiliación o no
afiliación a los sindicatos; pero en la práctica este tipo de reivindicación se
ha resuelto la mayor parte de las veces en forma de agitaciones antisindicales.
Sobre el significado de la campaña en favor del open shop Gramsci con toda
probabilidad tenía presente una correspondencia desde Londres escrita por Piero
Sraffa y publicada en el diario L'Ordine Nuovo del 5 de julio de 1921
("Lettere dall'estero: `Open shop drive’, firmada por P.S.): "El open
shop -se lee en esta correspondencia- quiere decir, según la mayoría, que los
obreros deben ser contratados sin tornar en consideración el hecho de que estén
organizados o desorganizados, pero en realidad casi todos los industriales como
regla no emplean obreros si los saben afiliados a un sindicato".
2 2 Salvo
el fragmento final entre paréntesis, el resto del parágrafo está tomado del
artículo citado en el texto "Rotary Club e massoneria", en La Civiltà
Cattolica, 21 de julio de 1928, cit., pp. 97-109.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 472
97-98, que dice citado, pero no lo es en
este número (no sé si Mercurio es italiano e Il Rotary una publicación
italiana, además de la Realtà dirigida por Bevione):1 "De este modo, por
así decirlo, se ha hecho de la honradez un interés y se ha creado esa nueva
figura del hombre de negocios que sabe asociar en todas las actividades
profesionales, industriales, comerciales, su propio interés con el interés
general, que en el fondo es el auténtico y grandioso fin de toda actividad,
porque cada hombre noblemente activo sirve incluso inconscientemente sobre todo
a la utilidad general".
El
carácter predominante dado por el Rotary a la actividad práctica se demuestra
en otras citas fragmentadas y alusivas de la Civiltà Cattolica. En el Programa
del Rotary: " ... un Rotary club es un grupo de representantes de negocios
y de profesionistas, los cuales sin juramentos secretos, ni dogma, ni Credo . .
aceptan la filosofía del servicio". Aparece un Annuario italiano del
Rotary, en Milán, a través de la Soc. Anónima Coop. “Il Rotary". Por lo
menos ha salido ya el Annuario 1927-28.
Filippo
Tajani en el Corriere della Sera del 22 de junio de 1928 escribió que el Rotary
está entre "las instituciones internacionales que tienden, aunque sea por
vías amigables, a la solución de los problemas económicos e industriales
comunes". De 2 639 clubes rotarianos existentes (en el momento del
artículo), 2 088 estaban en los Estados Unidos, 254 en Inglaterra, 85 en
Canadá, 18 en Italia, 13 en Francia, 1 en Alemania, 13 en España, 10 en Suiza,
20 en Cuba, 15 en Australia, 19 en México y muchos menos en otros países. (El
Rotary Club no puede ser confundido con la masonería tradicional, especialmente
con la de los países latinos. Es una superación orgánica de la masonería y
representa intereses más concretos y precisos. La característica fundamental de
la masonería es la democracia pequeñoburguesa, el laicismo, el
anticlericalismo, etcétera. El Rotary es una organización de clases elevadas, y
no se dirige al pueblo sino indirectamente. Es un tipo de organización
esencialmente moderna. El que existan interferencias entre la masonería y el
Rotary es posible y probable, pero no es esencial; el Rotary, desarrollándose,
tratará de dominar a todas las otras organizaciones e incluso a la Iglesia
católica, así como en América ciertamente domina a todas las iglesias
protestantes. Ciertamente, la Iglesia católica no podrá ver de buen grado
"oficialmente" al Rotary, pero parece difícil que adopte a su
respecto una actitud como la que adoptó contra la masonería: entonces tendría
que enfrentarse al capitalismo, etcétera. El desarrollo del Rotary es
interesante, desde muchos puntos de vista: ideológicos, prácticos,
organizativos, etcétera. Habrá que ver, sin embargo, si la depresión económica
americana y mundial no asestará un golpe al prestigio del americanismo y por lo
tanto al Rotary),
251
<3>. Owen, Saint-Simon y las
escuelas infantiles de Ferrante Aporti. De un artículo "La questione delle
scuole infantili e dell'abite Aporti secondo nuovi documenti" (Civiltà
Cattolica del 4 de agosto de 1928,2 resulta que los jesuitas y el Vaticano en
1836 eran contrarios a la apertura de asilos infantiles en Bolonia del tipo
sostenido por F. Aporti porque entre los que lo sostenían había "un cierto
doctor Rossi", "con fama de ser partidario del sansimonismo, entonces
muy sonado en Francia y muy temido también en Italia, quizá más de lo que se
merecía" (p. 221). El arzobispo de Bolonia, llamando la atención de la
Santa Sede sobre la propaganda y distribución de opúsculos que se hacía para
los asilos infantiles, escribía: "en sí misma la obra podría ser buena,
pero que temía mucho por ciertas personas que están a la cabeza de la empresa y
por el gran empeño que muestran ... que el autor de estas escuelas es un cierto
Roberto Owen protestante, tal como se refería en la Guida dell'Educatore del
La referencia a la revista Realtá
dirigida por Giuseppe Bevione falta en el artículo citado de la Civiltà
Cattolica.
Cfr. La Civiltà Cattolica, 4 de agosto de
1928, cit., pp. 219-32. Todos los datos y las noticias contenidas en el
parágrafo están tomadas de este artículo.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 473
profesor
Lambruschini que se imprime en Florencia, en el n. del 2 de febrero de 1836,
pág.
66"
(p. 224).
El
consultor del Santo Oficio, P. Cornello Everboeck, jesuita, en febrero de 1837
dio su parecer sobre los asilos infantiles al asesor del Santo Oficio, monseñor
Cattani: es un estudio de 48 grandes y densas páginas, donde se empieza
examinando la doctrina y el. método de los sansimonianos y se concluye que el
método de las nuevas escuelas se halla infectado, o al menos es sospechosísimo,
de la doctrina y de la máxima de panteísmo y sansimonismo, aconseja su
condenación y propone una encíclica contra la secta y la doctrina de los
sansimonistas (p. 227). El escritor de la Civiltà Cattolica reconoce que así
coincyla primera parte del informe, contra el sansimonismo en general como'
doctrina, muestra "el estudio y la erudición del consultor", la segunda
,parte, por el contrario, que debería demostrar la infiltración del
sansimonismo en la nueva forma de escuelas, es mucho más breve y más débil,
"manifiestamente inspirada y en parte desviada por la noticia y la
persuasión" de los informadores de Bolonia que habían visto y denunciado
los métodos, el espíritu y el peligro del sansimonismo francés. La Congregación
del Santo Oficio no insistió en el peligro del sansimonismo, pero prohibió los
opúsculos y las escuelas con aquel método. Todavía otros cuatro consultores más
aconsejaron la encíclica contra <el> sansimonismo.
252
<4>. Sansimonismo, Masonería,
Rotary Club. Sería interesante una investigación sobre estos vínculos
ideológicos: las doctrinas del americanismo y el sansimonismo tienen muchos
puntos de contacto, indudablemente, mientras que por el contrario el sansimonismo,
me parece, ha influido poco en la masonería, al menos por lo que respecta al
núcleo más importante de sus concepciones: dado que el positivismo es derivado
del sansimonismo y el positivismo ha sido un aspecto del espíritu masónico, se
hallaría un contacto indirecto. El Rotarismo sería un sansimonismo de derecha
moderno.
<5>. Acción social católica. En la
Relación presentada por Albert Thomas en la Conferencia Internacional del
Trabajo (la undécima) de 1928, se contiene una exposición de las
manifestaciones hechas por el episcopado y otras autoridades católicas sobre la
cuestión obrera. Debe de ser interesante como breve sumario de historia de esta
particular actividad católica. La Civiltà Cattolica (4 de agosto de 1928) en el
artículo "La conferenza internazionale del lavoro" (de Brucculeri) es
entusiasta de Thomas.1
<6>. Pasado y presente. Artículos
de 1926 del conde Carlo Lovera de Castiglione en el Corriere de Turín;
respuestas fulminantes del Corriere d'Italia de Roma.2 Hay que señalar que los
artículos de Lovera de Castiglione, aun siendo muy audaces, no eran sin embargo
comparables al contenido del libro Storia di una idea,3 ¿por qué los católicos
no reaccionaron
Cfr. La Civiltà Cattolica, 4 de agosto de
1928, cit., pp. 233-43. La relación de la Relación anual de Thomas está en las
pp. 239-43. 2 En dos artículos,
aparecidos en el periódico católico turinés Il Corriere, del 6 de julio y el 8
de julio de 1926, Carlo Lovera di Castiglione tomó partido a favor de la
iniciativa, patrocinada por la revista católica Il Lavoratore, para un viaje de
estudios a la URSS de una delegación de obreros católicos. Los artículos de
Lovera dieron lugar a violentas reacciones polémicas, además de por parte de la
prensa fascista, también por parte de otros periódicos católicos, entre los que
se encontraba Il Corriere d'Italia de Roma. A un artículo de este último
periódico del 11 de julio, Lovera respondió en Il Corriere del 13 de julio
("Antifascisti ostinati o popolari in ritardi?"); el Corriere
d'Italia replicó con un nuevo y violento ataque el 14 de julio ("Gli
sviluppi dell'involuzione antifascista"). De los artículos de Carlo Lovera
di Castiglione y de las polémicas que le siguieron se ocupó
ampliamente
L’Unità del 9 de julio de 1926 y ss.
3 El título está citado inexactamente. Gramsci
alude sin duda al libro de Guido Miglioli, Una .storia e una idea, Tip. C.
Accame, Turín, 1926 1FG1, mencionado también en el Cuaderno 10 (XXXIII), parte
II, § 22; el libro fue escrito con base en la documentación recogida por el
autor, conocido dirigente de organizaciones campesinas católicas, durante un
viaje de estudios
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 474
tan
enérgicamente contra el libro, mientras que fueron feroces contra Lovera? Ver
la producción literaria de Lovera: colaborador de las revistas de Gobetti y del
Davide de Gorgerino:1 artículos en el Corriere de Turín. Es un viejo
aristócrata, creo que descendiente de Solaro della Margarita. [Es interesante
señalar que es amigo de los escritores de la Civiltà Cattolica y que ha puesto
a su disposición el archivo de Solaro].2
253
<7>. Sobre el “pensamiento social”
los católicos me parece que puede hacerse esta observación crítica preliminar:
que no se trata de un programa político obligatorio para todos los católicos, a
cuya conquista se hallan dirigidas las fuerzas organizativas que poseen los
católicos, sino que se trata pura y simplemente de un "conjunto de
argumentaciones polémicas" positivas y negativas sin concreción política.
Esto sea dicho sin entrar en las cuestiones de mérito, o sea en el examen del
valor intrínseco de las medidas de carácter económico-social que los católicos
ponen en la base de tales argumentaciones.
En
realidad la Iglesia no quiere comprometerse en la vida práctica económica y no
se empeña a fondo, ni para poner en práctica los principios sociales que afirma
y que no son puestos en práctica, ni para defender, mantener o restaurar
aquellas situaciones en las que una parte de aquellos principios ya se
practicaba y que han sido destruidas. Para comprender bien la posición de la
Iglesia en la sociedad moderna, hay que comprender que está dispuesta a luchar
sólo para defender sus particulares libertades corporativas (de Iglesia como
Iglesia, organización , eclesiástica), o sea los privilegios que proclama
ligados a la propia esencia divina: para esta defensa la Iglesia no excluye
ningún medio, ni la insurrección armada, ni el atentado individual, ni la apelación
a la invasión extranjera. Todo el resto es desdeñable relativamente, a menos
que esté ligado a condiciones existenciales propias. Por "despotismo"
la Iglesia entiende la intervención de la autoridad estatal laica para limitar
o suprimir sus privilegios, no mucho más que eso: reconoce cualquier autoridad
de hecho, y con tal de que no toque sus privilegios, la legitima; si además
aumenta sus privilegios, la exalta y la proclama providencial.
Dadas
estas premisas, el "pensamiento social" católico tiene un valor
puramente académico: hay que estudiarlo y analizarlo en cuanto elemento
ideológico opiáceo, tendiente a mantener determinados estados de ánimo de
expectación pasiva de tipo religioso, pero no como elemento de vida política e
histórica directamente activo. a ciertamente un elemento político e histórico,
pero de un carácter absolutamente particular: es un elemento de reserva, no de
primera línea, y por eso en cualquier momento puede ser "olvidado"
prácticamente y "silenciado", aun sin renunciar completamente a él,
porque podría volver a presentarse la ocasión en que fuera necesario. Los
católicos son muy astutos, pero me parece que en este caso son demasiado
astutos.
Sobre el
"pensamiento social" católico hay que tener presente el libro del
padre jesuita Albert Muller, profesor de la escuela superior comercial de S.
Ignacio, en Anversa —Notes d'éconotnie politique, Premire Série, "Éditions
Spes", París, 1927, pp. 428, Fr. 8— cuya reseña ví en la Civiltà Cattolica
del 1o. de septiembre de 1928, Pensiero e attività sociali (de A.
a la
Unión Soviética.
En respuesta a un artículo
("Neocattolici estetizzanti") de Rivoluzione Liberale del 16 de abril
de 1922 (año I, n. 9), que había polemizado con la revista católica turinesa
Arte e Vita, del cual Carlo Lovera di Castiglione era uno de los redactores,
Lovera
había
enviado a la revista de Gobetti un artículo, publicado después en Rivoluzione
Liberale del 4 de mayo de 1922 (año 1, n.
11-12),
en la sección `Experienza liberale', con una apostilla de Gobetti.
La información está tomada del artículo
"Visita del Solaro della Margarita a Pío IX nel 1846 (Documenti
inediti)", en La Civiltà Cattolica, 15 de septiembre de 1928 (año LXXIX,
vol. III), p. 498, donde se precisa que los documentos utilizados pertenecían
al Archivo Solara "abierto a nosotros por la cortesía del propietario, el
exmo. señor Conde Lovera di Castiglione. “De este artículo de la Civiltà
Cattolica Gramsci se ocupa en el subsiguiente § 12.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 475
Brucculeri);1
me parece que Muller expone el punto de vista más radical a que pueden llegar
los jesuitas en esta materia (salario familiar, coparticipación, control,
cogestión, etcétera).
254
<8>. América y el Mediterráneo.
Libro del profesor G. Frisella Vella, Il trafico fra l'America e l'Oriente
attraverso il Mediterráneo, Sandron, Palermo, 1928, pp. XV-215, L. 15.2 El
punto de partida de Frisella Vella es el "siciliano". Puesto que Asia
es el terreno más adecuado para la expansión económica americana y América se
comunica con Asia a través del Pacífico y a través del Mediterráneo, Europa no
debe oponer resistencia a que el Mediterráneo se convierta en una gran arteria
del comercio América-Asia. Sicilia obtendría grandes beneficios de este
tráfico, convirtiéndose en intermediaria del comercio americano-asiático,
etcétera. Frisella Vella está convencido de la fatal hegemonía mundial de
América, etcétera.
<9>. Lucien Romier y la Acción
Católica francesa. Romier ha sido relator en la "Semana social" de
Nancy de 1927; ahí ha hablado de la “desproletarización de las
multitudes", argumento que sólo indirectamente tocaba a los temas tratados
por la "Semana social", que estaba dedicada a la "Mujer en la
sociedad". Así el padre Danset habló allí de la
"Racionalización" en sus aspectos social y moral.
Pero ¿es
Romier un elemento activo de la Acción Católica francesa, o sólo
incidentalmente ha participado en esta reunión?
La
"Semana social" de Nancy de 1927 es muy importante para la historia
de la doctrina político-social de la Acción Católica. Sus conclusiones,
favorables a una más amplia participación femenina en la vida política, fueron
aprobadas por el cardenal Gasparri en nombre de Pío XL El informe ha sido
publicado en 1928 [Semaines sociales de France, La femme dans la société,
París, Gabalda, pp. 564 en 89].3 Es indispensable para el estudio de la vida
política francesa.
<10>. La Acción Católica en
Bélgica. Cfr. el opúsculo del jesuita E. de Moreau, Le Catholicisme en
Belgique, ed. La pensée catholique, Lieja (1928). Algunas cifras: la
Association Catholique de la Jeunesse Beige agrupó en el congreso de Lieja a
60.000 jóvenes (respecto a los jóvenes de lengua francesa). Está dividida en
secciones: (obreros, estudiantes medios, estudiantes universitarios,
agricultores, etcétera). La Seunesse Ouvriére Chrétienne tiene 18.000 socios
divididos en 374 secciones locales y 16 federaciones regionales. La
Confédération des Syndicats Ouvriérs Chrétiens de Belgique tiene 110 000
miembros. Les Ligues Féminines Ouvrieres tiene 70.000 socias. La Alliance
Nationale des Fédérations Mutualistes Chrétiennes de Belgique tiene 250.000
miembros y con sus familias sirve a 650.000 personas. La Coopérative Beige
Bienttre tiene 300 tiendas cooperativas. La Banque Centrale Ouvriére, etcétera.
El Boerenbond (liga de campesinos flamencos) tiene 1.175 centros con 112.686
miembros, todos ellos jefes de familia (en 1926). Movimiento femenino aparte,
etcétera.4
1 Cfr. La
Civiltà Cattolica, 1º. de septiembre de 1928 (año LXXIX, cuad. 1877), pp.
414-24. Este artículo se ocupa de diversas publicaciones: para el libro de
Muller, mencionado en el texto, cfr. pp. 414-16. Otras informaciones en el
mismo artículo son utilizadas en los subsiguientes §§ 8, 9, 10.
Datos y noticias sobre esta publicación
están tomados del artículo de la Civiltà Cattolica ("Pensiero e attività
sociali") citado en el parágrafo precedente; cfr. en particular pp.
416-19.
Salvo la indicación bibliográfica añadida
en un segundo momento (en el texto entre corchetes), todas las demás noticias
de este parágrafo están tomadas del artículo de la Civiltà Cattolica citado en
el § 7: "Pensiero e attività sociali "; cfr. en particular pp.
419-21.
También estos datos están tomados del
citado artículo de la Civiltà Cattolica, "Pensiero e attività sociali
"; cfr. en particular pp.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 476
255
<11> . Católicos integrales,
jesuitas, modernistas. Fede e Ragione parece ser hoy la revista más importante
de los católicos integrales. Ver dónde sale, quién la dirige y quiénes son sus
principales colaboradores. Ver en qué puntos entra en contacto con los
jesuitas: si en puntos relativos a la fe, la moral y también la política.
¿Existe alguna orden religiosa que en su conjunto tenga la posición
"integral"? ¿o que simpatice con ella en forma particular?, etcétera.
(Ver los dominicos o los franciscanos)1
Cfr.
Cuaderno 20 (XXV), p. 22.
<12>. El Risorgimento. Solaro della
Margarita. El "Memorandum" de Solaro della Margarita2 aparece
integrado con el artículo "Visita del Solaro della Margarita a Pio IX nel
1846" con documentos inéditos (tomados de los Archivos Vaticanos y del
Archivo Solaro) en la Civiltà Cattolica del 15 de septiembre de 1928.3 El
conocimiento de la personalidad política de Solaro della Margarita es
indispensable para reconstruir el "punto histórico 48-49". Hay que
plantear bien la cuestión: Solaro della Margarita era un reaccionario
piamontés, fuertemente ligado a la dinastía: la acusación de "partidario
de Austria" es puramente arbitraria, en el sentido vulgar de la palabra.
Solaro habría querido la hegemonía piamontesa en Italia y que se arrojase a los
austriacos fuera de Italia, pero sólo con medios diplomáticos normales, sin
guerra y especialmente sin revolución popular. [Contra los liberales quería la
alianza con Austria, se entiende.] El artículo de la Civiltà Cattolica sirve
también para juzgar la política de Pío IX hasta el 48. En este artículo hay
algunas indicaciones bibliográficas sobre Solaro.
(Hay que
mencionar el hecho de que el gobierno piamontés dio armas a los católicos del
Sonderbund que se habían rebelado, vaciando los depósitos militares, no
obstante que se estuviese preparando el 48. Solaro quería que el Piamonte
extendiese su influencia hasta Suiza, o sea quería cambiar de lugar el eje de
la política italiana.)
256
<13>. Acción Católica. La dotrina
sociale catolica nei documenti di papa Leone XIII, Roma, Via delta Scrofa 70,
1928, en 169 pp. 348 L. 7,50,4
<14>. Católicos integrales,
jesuitas, modernistas, El artículo "L'equilibrio della veritá fra gli
estremi dell'errore" aparecido en la Civiltà Cattolica del 3 de noviembre
de 1928 se basa en la publicación de Nicolas Fontaine: Saint-Slége, “Action
Franpaise” et “Catholiques intégraux", París, Gamber, 1928, sobre la cual
da este juicio en una nota: "El autor está dominado por prejuicios
políticos y liberales, máxime cuando ve la política en la condena de la Action
Française; pero los hechos y documentos alegados por él, sobre el famoso
`Sodalizio', no fueron desmentidos".5 Ahora bien, Fontaine (por lo que
creo recordar) no ha publicado nada completamente inédito: ¿por qué, entonces,
los jesuitas no han utilizado
422-23.
Probablemente la idea para la cuestión
planteada en este parágrafo -le fue sugerida a Gramsci por el artículo "La
recente calunnia di Pede e Ragione contro La Civiltà Cattolica", en La
Civiltà Cattolica, 15 de septiembre de 1928 (año LXXIX, vol. III), pp. 527-31.
Del "Memorandum" de Solaro
della Margarita, ya mencionado en el Cuaderno 2 (XXIV), § 62, p. 84, Gramsci se
ocupa más
ampliamente
en el Cuaderno 6 (VIII), § 176.
Cfr. La Civiltà Cattolica, 15 de
septiembre de 1928, cit., pp. 497-515.
La indicación bibliográfica está tomada
de una ficha de la sección `Bibliografía' en La Civiltà Cattolica, 3 de
noviembre de 1928 (año LXXIX, vol. IV), p. 265.
Cfr. La Civitta Cattolica, 3 de noviembre
de 1928, cit„ p. 193 nota 1.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 477
antes
estos documentos? La cuestión es importante y me parece que puede resolverse
así: la acción pontificia contra la Action Française es el aspecto visible de
una acción más amplia para liquidar una serie de consecuencias de la política
de Pío X. o sea Pío XI quiere quitar toda importancia a los "católicos
integrales", pero sin atacarlos de frente: la lucha contra el modernismo
desequilibró demasiado hacia la derecha al catolicismo, es preciso
"centrarlo" nuevamente en los jesuitas, o sea darle una forma política
dúctil, sin rigideces doctrinales, una gran libertad de maniobra, etcétera. Pío
XI es verdaderamente el papa de los jesuitas.
Pero
luchar contra los "católicos integrales" es mucho más difícil que
luchar contra los modernistas. La lucha contra la Action Franoise ofrece un
terreno óptimo: los católicos integrales son combatidos no por sí mismos, sino
en cuanto defensores de Maurras, o sea que se toman como blanco personas
aisladas ten cuanto que desobedecen al papa], no el conjunto del movimiento que
oficialmente es ignorado o casi. Ésta es la importancia capital del libro de
Fontaine: ¿pero cómo es que Fontaine ha pensado en unir a Maurras con los
"integrales"? ¿Es una "intuición" suya o Ie fue sugerida
por los mismos jesuitas? (Estudiar bien el libro de Fontaine desde este punto
de vista —y ver si Fontaine es un especialista en estudios político-católicos)
Este
artículo de la Civiltà Cattolica, escrito indudablemente por el padre Rosa, es
muy cauto en el empleo de los documentos de Fontaine: evita analizar aquellos
que no sólo desacreditan a los "integrales", sino que arrojan una
sombra de comicidad y descrédito sobre toda la iglesia. (Los
"integrales" habían organizado una verdadera "conspiración"
con tonos novelescos.)
Del
artículo de la Civiltà Cattolica extraigo algunos puntos. Se menciona que
también en Italia Maurras ha encontrado defensores entre los católicos: se
habla de "imitadores o partidarios, declarados u ocultos, pero igualmente
aberrantes de la plenitud de la fe y de la moral católica, o en la teoría o en
la práctica, aunque gritando e incluso engañándose con la idea de quererlas
defender integralmente y mejor que cualquier otro".1 La Action Française
"lanzó contra quien escribe estas líneas, un cúmulo de vilipendios y de
calumnias increíbles (?), hasta aquellas insinuadas repetidamente de
¡asesinatos y ejecuciones despiadadas de hermanos.2 (Ver cuándo fueron hechas
estas acusaciones al padre Rosa: entre los jesuitas existía el ala integratista
y favorable a Maurras: ver el caso del cardenal Biliot, jesuita, que dimitió
—me parece— de su cargo, dimisiones rarísimas en la historia de la Iglesia y
que demuestran por una parte la obstinada terquedad de Biliot y la voluntad
intransigente del papa por superar cualquier obstáculo en la lucha contra
Maurras.)3
El abate Boulin, director de la Revue
Internationale des Sociétés Secrétes, "integral", vinculado a
Benigni-Mataloni; Boulin se sirve de seudónimos (Roger Duguet); antijesuita
encarnizada La Action Française y los "integrales" se aferran
desesperadamente a Pío X y pretenden permanecer fieles a sus enseñanzas. (Los
"integrales" quieren volver a imponer con todos los honores el
Sillabo de Pío IX: en la propuesta de la Action Française de tener un
eclesiástico para la cátedra del Sillabo en sus escuelas, se hallaba contenida
una hábil provocación,)4
Este
artículo de la Civiltà Cattolica es verdaderamente importante y habrá que
volver a revisarlo, en caso de redactar un estudio sobre este tema. Habrá,. que
ver todos los matices de los "distingos" a propósito de la masonería,
del antisemitismo, del nacionalismo, de la democracia, etcétera. También por lo
que concierne a las modernistas se distingue entre
Ibid., p. 194. Las cursivas, tanto en
ésta como en las otras citas que siguen, son de Gramsci.
2 lbid.,
p. 196.
3 Sobre
las dimisiones del Cardenal Billot cfr. Fontaine, Saint-Siège, “Action
française” et “Catholiques intégraux”, cit., pp. 100-5. 4 Cfr. ibid., pp.
197-98.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 478
ilusos,
etcétera, y se toma posición contra el andmodernismo de Benigni, etcétera:
"Tanto más que era de temer, y no dejamos de hacerlo notar desde aquellos
años a quien debíamos hacerlo, que semejantes métodos habrían hecho el juego a
los verdaderos modernistas, preparando en el futuro graves daños para la
Iglesia. Lo cual luego se vio, e incluso en el momento presente se ve, en el
malvado espíritu de reacción, no del viejo modernismo solamente y del
liberalismo, sino igualmente del nuevo, y del mismo integralismo. Éste mostraba
entonces querer oponerse a toda forma o apariencia de modernismo, y por el
contrario ahora con grave escándalo o le hace resistencia hipócritamente, o
abiertamente lo combate, como sucedió entre los escandalosos partidarios de la Action
Franeaise en Francia y sus silenciosos cómplices en Italia".1
Los
integrantes llaman a los jesuitas "modernizantes" y
"modernizantismo" a su tendencia. Dividieron a los católicos en
"integrales" y "no integrales", o sea "papales" y
"episcopales". (Parece que la encíclica de Benedicto XV Ad beatissimi
señalaba, criticándola, esta tendencia a introducir tales distinciones entre
los católicos, que lesionaban la caridad y la unidad de los fieles. Ver la
Civiltà Cattolica que reprodujo esta encíclica.)2
La
"Sapiniére", asociación secreta, presentada al público con el nombre
de "SodaIIzio Piano", organizó la lucha contra los jesuitas
"modernizantes", "en todo contrariamente a la primera idea y al
programa oficial propuesto al Santo Pontífice Pío X, aprobado después por el
Secretariado de la Consistorial, no ciertamente para que sirviera al desahogo
de pasiones privadas, para la denuncia y difamación de íntegros e incluso
eminentes personajes, de obispos o de órdenes religiosas enteras,
particularmente de la nuestra, que nunca hasta ahora se había visto a la merced
de semejantes calumnias, ni siquiera en la época de su supresión. Por último,
acabada la guerra y mucho después de la disolución del `Sodalizio Piano' —
decretado por la Sagrada Congregación del Concilio, ciertamente no a título de
elogio, sino de prohibición y de crítica— fue promovida toda ella a cargo de un
conocido y riquísimo financiera, Simón de París y de su nutrida camarilla, la
publicación y la pródiga difusión gratuita de los libelos más ignominiosos y
críticamente estúpidos contra la Compañía de Jesús, sus santos, sus doctores y
maestros, sus obras y sus constituciones, aunque hubieran sido solemnemente
aprobadas por la Iglesia. Y la conocida colección de los llamados 'Récalde',
que contaba ya con más de una docena de libelos, algunos de varios volúmenes,
en los que se reconoce demasiado y no menos es retribuida la parte de los
cómplices romanos, Ésta ha sido ahora reforzada por la publicación hermana de
folletos difamadores, los más desatinados, bajo el título general y
antifrástico de 'Verités', émulos de los folletos gemelos de la Agencia Urbs, o
bien Romana, cuyos artículos reaparecen después a veces, casi al pie de la
letra, en otras publicaciones `periódicas'".3
Los "integrales" difundieron
"las peores calumnias" contra Benedicto XV, como se puede ver en el
artículo aparecido a la muerte de este papa en la Vieille France (de Urbain
Gohier, creo) y en la Ronda (febrero de 1922), "también este (periódico)
que es todo lo contrario de católico y moral, pero que no obstante se ve
honrado con la colaboración de Umberto Benigni, cuyo nombre se encuentra
registrado en la buena compañía de esos jóvenes más o menos corrompidos".
"El mismo espíritu de difamación, continuado bajo el presente Pontificado,
en medio de las mismas filas de los católicos, de los religiosos y del clero,
no se puede decir hasta qué punto ha hecho daño a las conciencias, cuánto
escándalo ha provocado y cuánta enajenación de los espíritus, en Francia sobre
todo. Allí, en efecto, la pasión política inducía
lbid., p. 200.
La encíclica de Benedicto XV Ad
beatissimi, mencionada en la p. 200 del artículo citado, había sido publicada
en La Civiltà.
La Civiltà Cattolica, 3 de noviembre de
1928, cit., p. 201,.
Cuaderno
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cárcel 479
a creer
más fácilmente las calumnias, mandadas a menudo desde Roma, después de que los
ricos Simón y otros compadres, de espíritu galicista y periodístico (sic),
costearon a los autores y procuraron la difusión gratuita de sus libelos, sobre
todo de los antijesuitas antes mencionados, en los seminarios, en las
canonjías, en las curias eclesiásticas, allí donde hubiese cualquier
probabilidad o verosimilitud de que la calumnia pudiera arraigar; e incluso
entre los laicos, sobre todo jóvenes, y de los mismos liceos del gobierno, con
una prodigalidad sin igual." Los autores ya sospechosos se sirven del
anónimo o de seudónimos. "Es notorio, entre los periodistas especialmente,
qué poco merece cualquier título de honor semejante grupo con su principal inspirador,
el más astuto en esconderse pero el más culpable y el más interesado en la
intriga" 1 ¿(a quién se alude? ¿A Benigni o a algún otro pez gordo del
Vaticano?)
Según el
articulista, entre Action Française e "integrales" no había
inicialmente "acuerdo", sino que éste empezó a formarse después del
26; pero ésta me parece una declaración intencionada, para excluir todo motivo
político (lucha contralosultrarreaccionarios) de la cuestión contra la Action
Française. (En nota se dice —en la última nota—: "No se debe, sin embargo,
confundir un partido con otro, como algunos han hecho, por ejemplo Nicolás
Fontaine, en la citada obra Saint‑Silge, 'Action française' et 'Catholiques
intégraux'. Este autor, corno señalarnos, es más que liberal, pero
informadísimo de los casos nada edificantes de la mencionada sociedad
clandestina, llamada de la `Sapinière', y de sus seguidores franceses e
italianos, y en esto es ridículo echarle en cara su liberalismo: hay que
desmentir los hechos sobre los que volveremos a hablar en el momento
debido"., 2 Extraño, ese "pero informadísimo" porque, como he
señalado, Fontaine se servía de documentos del dominio público (ver). Hasta hoy
(octubre de 1930) el padre Rosa en la Civiltà Cattolica no ha vuelto a hablar
de la "Sapiniere".
El artículo concluye: "Pero la
verdad no tiene qué temer: y por nuestra parte, estamos bien resueltos a
defenderla sin miedo ni titubeos o inseguridades, incluso contra los enemigos
internos, aunque sean eclesiásticos adinerados y poderosos, 9 bis que han
descarriado a los laicos para atraerlos a sus planes e intereses".3 Al
final de la nota se dan algunos de los nombres del largo catálogo de los
"denunciados" por el "Sodalizio Piano" (entre otros el
cardenal Amette de París, Piffil de Viena, Mercier, Van Rossum, etcétera).
Recuerda
luego un viaje de Benigni a América (del cual habló la Civiltà Cattolica, 1927,
IV, p. 399) donde distribuyó los libelos antijesuíticos; en Roma habría un
depósito de varias decenas de miles de ejemplares de tales libelos.
Cfr.
Cuaderno 20 (XXV), pp. 22-29.
<15>. Luden Romier y la Acción
Católica francesa. Recordar que en 1925 Romier aceptó entrar a formar parte del
gabinete de concentración nacional de Herriot: aceptó también colaborar con
Herriot el jefe del grupo católico parlamentario francés que se había formado
poco antes. Romier no era ni diputado ni senador; era redactor político del
Figaro. Después de su aceptación de entrar en un gabinete Herriot, tuvo que
dejar el Figaro. Romier se había hecho un nombre con sus publicaciones de
carácter industrial-social. Creo que Romier fue redactor del órgano técnico de
los industriales franceses, La journée Industrielle.4
Ibid., p. 202.
Ibid., p. 203 nota 1.
3 Ibid„
p. 203.
4 Sobre
Lucien Romier cfr. el precedente § 9 y la nota 7 al Cuaderno 1 (XVI), § 61; es
probable, sin embargo, que las noticias contenidas en este parágrafo fuesen
citadas de memoria por Gramsci.
Cuaderno
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cárcel 480
<16]. Católicos integrales, jesuitas,
modernistas. La Action Française tenía en Roma un redactor, Havard de la
Montagne, que dirigía el semanario en lengua francesa Rome, destinado a los
católicos franceses, curas, religiosos o laicos, residentes o de paso en Roma.
Este semanario debía ser y será todavía el portavoz de los
"integrales" y de los maurrassianos.1
Cfr.
Cuaderno 20 (XXV), p. 29.
<17>. Movimiento pancristiano. La
XV semana social de Milán [septiembre de 1928] trató la cuestión: "La
verdadera unidad religiosa", y el libro de las actas ha aparecido con este
título publicado por la Sociedad editorial "Vita e pensiero" (Milán,
1928, L. 15).2 El terna ha sido tratado desde el punto de vista I del Vaticano,
según las directrices dadas por la Encíclica Mortalium an imos de enero de
1928, y contra el movimiento pancristiano de los protestantes, que querrían crear
una especie de federación de las diversas sectas cristianas, con igualdad de
derechos.
Esta es una ofensiva protestante contra
el catolicismo que presenta dos aspectos esenciales: 1] las iglesias
protestantes tienden a frenar el movimiento disgregador en sus filas (que da
continuamente lugar a nuevas sectas); 2] se alían entre ellas y, obteniendo
cierto consenso por parte de los ortodoxos, organizan el asedio al catolicismo
para hacerle renunciar a su primacía y para presentar en la lucha un frente
único protestante imponente, en vez de una multitud de iglesias, sectas,
tendencias de diversa importancia y que una por una difícilmente podrían
resistir a la tenaz y unificada iniciativa misionera católica. La cuestión de
la unidad de las iglesias cristianas es un formidable fenómeno de la posguerra
y es digno de la máxima atención y de estudio acucioso.
<18>. El pensamiento social de los
católicos. Un artículo que debe recordarse, para comprender la actitud de la
Iglesia ante los diversos regímenes político-estatales, es "Autorita e
`opportunisino político' " en la Civiltà Cattolica del 1º de diciembre de
1928.3 Podría dar algunas ideas para la sección "Pasado y presente".
Habrá que compararlos con los puntos correspondientes del Código Social.4
La
cuestión se planteó en tiempos de León XIII y del ralliement de una parte de
los católicos a la república francesa y fue resuelta por el papa con estos
puntos esenciales: 1] aceptación, o sea reconocimiento del poder constituido;
2] respeto a éste como al representante de una autoridad proveniente de Dios;
3] obediencia a todas las leyes justas promulgadas por tal autoridad, pero
resistencia a las leyes injustas con el esfuerzo concorde de enmendar la
legislación y cristianizar a la sociedad.
Para la
Civiltà Cattolica esto no sería "oportunismo"; eso sólo lo sería la
actitud servil y exaltadora en bloque de autoridades que son tales de hecho y
no de derecho (la expresión "derecho" tiene un valor particular para
los católicos).
Los
católicos deben distinguir entre "función de !a autoridad", que es un
derecho inalienable de la sociedad, que no puede vivir sin un orden, y "la
persona" que ejerce tal
Alusiones a Havard de la Montagne y al
periódico Xvuu' se encuentran en Fontaine, Saint-Siège, “Action française” et
“Catholiques
integraux”
cit,, pp. 58.61.
2 . La
indicación bibliográfica y las demás noticias contenidas en este parágrafo
están tomadas del artículo "Gli Atti della XV Settimana Sociale di
Milano", en La Civiltà Cattolica, 17 de noviembre de 1928 (año ',XXIX,
vol. IV), pp.338-44.
Cfr. La Civiltà Cattolica, lo. de
diciembre de 1928 (año LXXIX, vol. IV), pp. 385-96.
4 Cfr.
nota 2 al Cuaderno 1 (XVI), § 1.
Cuaderno
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cárcel 481
función y
que puede ser un tirano, un déspota, un usurpador, etcétera. Los católicos se
someten a la "función", no a la persona. Pero Napoleón III fue
llamado hombre providencial después del golpe de Estado del 2 de diciembre, lo
que significa que el vocabulario político de los católicos es distinto del
común.
261
<19>. Acción Católica italiana.
Para la historia de la Acción Católica italiana es indispensable el artículo
"Precisazioni", publicado por el Osservatore Romano del 17 de
noviembre de 1928 y reproducido por la Civiltà Cattolica del 1º de diciembre
siguiente en la
468.1
<20>. Maquiavelo y Emanuele
Filiberto. Un artículo de la Civiltà Cattolica del 15 de diciembre de 1928
("Emanuele Filiberto di Savoia nel IV Centenario della nascita")
comienza así: "La coincidencia de la muerte de Maquiavelo con el nacimiento
de Emanuele Filiberto, no carece de enseñanzas. Está llena de alto significado
la antítesis representada por los dos personajes, uno de los cuales desapareció
del escenario del mundo, amargado y decepcionado, mientras que el otro está a
punto de asomarse a la vida, todavía rodeado de misterio, precisamente en
aquellos años que podemos considerar como la línea de separación entre la época
del Renacimiento y la Reforma católica. Maquiavelo y Emanuele Filiberto: ¿quién
puede personificar mejor los dos rostros distintos, las dos corrientes opuestas
que se disputan el dominio del siglo XVI? ¿Hubiera podido imaginar el
Secretario Florentino que precisamente aquel siglo, al cual había auspiciado un
Príncipe, en sustancia, pagano en el pensamiento y en la acción, habría de ver,
por el contrario, al monarca que más se aproximó al ideal del perfecto príncipe
cristiano?".1
Las cosas
son muy distintas de lo que parecen al escritor de la Civiltà Cattolica, y
Emanuele Filiberto continúa y realiza a Maquiavelo más de lo que puede parecer:
por ejemplo, en la organización de las milicias nacionales. Por otra parte,
también en otros aspectos Emanuele Filiberto podía relacionarse con Maquiavelo;
él no rehusaba tampoco el suprimir con violencia y engaños a sus enemigos.
Este
artículo de la Civiltà Cattolica interesa por las relaciones entre Emanuele
Filiberto y los jesuitas y por la parte representada por éstos en la lucha
contra los Valdesi.
<21>. Para la historia del
movimiento obrero italiano. Ver: Agostino Gori, Ricordo, con una nota
bibliográfica. Bajo los auspicios y costeado por la Comuna de Florencia.
Florencia, Tip. M. Ricci, 1927, en 89, pp. 44. Gori murió en el 26, escribió sobre
el movimiento obrero algunos ensayos históricos. En la bibliografía de sus
escritos recopilada en esta publicación conmemorativa por Ersilio Michel,
podrán encontrarse las indicaciones.2
262
<22>. La Acción Católica en
Alemania. Die Katholische Aktion. Materialen und Akten, von Dr. Erhard Schlund,
O.P.M. —Verlag Josef Kosen & Friedrich Pustet, Munich, 1928.
Es un
informe sobre la Acción Católica en los principales países y una exposición de
las doctrinas papales a este propósito. En Alemania no existe la Acción
Católica del tipo común, sino que es considerado como tal el conjunto de las
organizaciones católicas. (Esto significa que en Alemania el catolicismo está
dominado por el protestantismo y no osa atacarlo con
Cfr. La Civiltà Cattolica, 15 de
diciembre de 1928 (año LXXIX, vol. IV), p. 485.
Los datos contenidos en este parágrafo
están tomados de una ficha de la sección ‘Bibliografía', en La Civiltà
Cattolica, 15 de diciembre de 1928, cit., p. 553.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
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una
propaganda intensa.) Sobre esta base habría que estudiar cómo se explica la
base política del "Centro", (Cfr. también el libro de Monseñor
Kaller, Unser Laienapostolat, 2a. edición, vol. 1, pp. 320, Leusterdorf am I
Rhein, Verlag des Johannesbund, 1927,)1
El libro
de Schlund tiende a introducir y popularizar en Alemania la Acción Católica de
tipo italiano, y ciertamente que Pío XI debe avanzar en ese sentido (aunque
quizá con cautela, porque una actividad acentuada podría revivir viejos
rencores y viejas luchas).
<23>. Notas breves sobre cultura
china. 1] La posición de los grupos intelectuales en China está
"determinada" por las formas prácticas que la organización material
de la cultura ha adoptado allí históricamente. El primer elemento de esta
especie es el sistema de escritura, la ideográfica. El sistema de escritura es
aún más difícil de lo que vulgarmente se supone, porque la dificultad no es
debida únicamente a la enorme cantidad de signos materiales, sino que esta
cantidad es complicada aún más por las "funciones" de los signos
individuales según el puesto que ocupan. Por otra parte, el ideograma no está
ligado orgánicamente a una lengua determinada, sino que sirve a toda aquella
serie de lenguas que son habladas por los chinos cultos, o sea que el ideograma
tiene un valor "esperantista": es un sistema de escritura
"universal" (dentro de cierto mundo cultural) y teniendo en cuenta
que las lenguas chinas tienen un origen común. Este fenómeno debe ser estudiado
cuidadosamente, porque puede servir contra las ilusiones
"esperantistas": o sea, que sirve para demostrar cómo las llamadas
lenguas universales convencionales, en cuanto que no son la expresión histórica
de condiciones adecuadas y necesarias, se convierten en elementos de
estratificación social y de fosilización de algunos estratos. En estas
condiciones no puede existir en China una cultura popular de amplia difusión:
la oratoria, la conversación siguen siendo la forma más popular de difusión de
la cultura. Llegados a cierto punto, será preciso introducir el alfabeto
silábico: este hecho presenta una serie de dificultades: primero, la elección
del alfabeto mismo: el ruso o el inglés (entendiendo por "alfabeto
inglés" no sólo la pura notación de los signos fundamentales, igual para
el inglés y las demás lenguas de alfabeto latino, sino el nexo diacrítico de
consonantes y vocales que dan la notación de los sonidos efectivos, como sh
para s, j para g italiana, etcétera): ciertamente que el alfabeto inglés tendrá
ventaja en caso de elección y ello irá vinculado a consecuencias de carácter
internacional, esto es: una cierta cultura logrará predominar sobre las otras.
2] La introducción del alfabeto silábico
tendrá consecuencias de gran alcance en la estructura cultural china:
desaparecida la escritura "universal", aflorarán las lenguas
populares y por lo tanto nuevos grupos de intelectuales sobre esta nueva base.
Esto es, se rompería la actual unidad de tipo "cosmopolita" y habría
un pulular de fuerzas "nacionales" en sentido estricto. En algunos
aspectos la situación china puede ser parangonada con la de la Europa
occidental y central en la Edad Media, con el "cosmopolitismo
católico", cuando el "latín medio" era 4a lengua de las ciases
dominantes y de sus intelectuales: en China la función del "latín
medio" es desempeñada por el "sistema de escritura", propio de
las clases dominantes y de sus intelectuales. La diferencia fundamental la da
lo siguiente: que el peligro que mantenía unida a la Europa medieval, peligro
musulmán en general —árabes al sur, tártaros y luego turcos al oriente y al
sudeste— no puede ni lejanamente compararse con los peligros que amenazan a la
autonomía china en el periodo contemporáneo. Árabes, tártaros, turcos, estaban
relativamente "menos" organizados y desarrollados que la Europa de
aquel tiempo y el peligro era "únicamente" o casi técnico-militar.
Por el contrario, Inglaterra,
Las informaciones y los datos
bibliográficos relativos a los libros de Erhard Schlund y de Maximilian Kaller
están tomados de una nota "`L'Azione Cattolica' in Germania", de la
sección 'Rivista della stampa', en La Civiltà Cattolica, 15 de diciembre de
1928, cit., pp.536-39,
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 483
América,
el Japón, son superiores a China no sólo "militarmente" sino
económicamente, culturalmente, en toda el área social, en suma. Sólo la unidad
"cosmopolita" actual, de centenares de millones de hombres, con su
particular nacionalismo de "raza" —xenofobia— permite al gobierno
central chino tener la disponibilidad financiera y militar mínima para resistir
la presión de las relaciones internacionales, y para mantener desunidos a sus
adversarios.
La
política de los sucesores de derecha de Sun Yat-sen debe ser examinada desde
este punto de vista. El rasgo característico de esta política le representa la
"no voluntad" de preparar, organizar y convocar una Convención
pan-china por medio del sufragio popular (según los principios de Sun), sino el
querer conservar la estructura burocrático-militar del Estado: esto es, el
miedo a abandonar las formas tradicionales de unidad china y de desencadenar a
las masas populares. No hay que olvidar que el movimiento histórico chino se
localiza a lo largo de las costas del Pacifico y de los grandes ríos que en él
desembocan: la gran masa popular del hinterland es más o menos pasiva. La
convocación de una Convención pan-china daría el terreno para un gran
movimiento incluso de estas masas y para el surgimiento, a través de los
diputados elegidos, de las configuraciones nacionales en sentido estricto
existentes en la cosmópolis china, haría difícil la hegemonía de los actuales
grupos dirigentes sin la realización de un programa de reformas populares y
obligaría a buscar la unidad en una unión federal y no en el aparato
burocrático-militar. Pero ésta es la línea de desarrollo. La guerra incesante
de los generales es una forma primitiva de .manifestarse del nacionalismo contra
el cosmopolitismo: ésta no será superada, es decir, el caos militar-burocrático
no tendrá término sin la intervención organizada del pueblo en la forma
histórica de una Convención pan-china.
(Sobre la cuestión de los intelectuales
chinos hay que recoger y organizar mucho material para elaborar un parágrafo
sistemático de la sección sobre los intelectuales: el proceso de formación y el
modo de funcionar social de los intelectuales chinos tiene características
propias y originales, dignas de mucha atención.)
Relaciones
de la cultura china con Europa. Las primeras noticias sobre la cultura china
son dadas por los misioneros, especialmente jesuitas, en los siglos XVII-XVIII.
Intoreetta, Herdrich, Rougemont, Couplet, revelan al Occidente el universalismo
confuciano: du Halde (1736) escribe la Description de l'Empire de la Chine;
Fourmont (1742), da Glemona, Prémare.
En 1815,
con la formación en el Collège de France de la primera cátedra de lengua y
literatura china, la cultura china empieza a ser estudiada por laicos (para
fines y con métodos científicos y no de apostolado católico como era el caso de
los jesuitas); esta cátedra la imparte Abel Rémusat, considerado hoy como el
fundador de la sinología europea. Discípulo de Rémusat fue Stanislas Julien, a
quien se considera el primer sinólogo de su época; tradujo una enorme cantidad
de textos chinos, novelas, comedias, libros de viajes y obras de filosofía y
por último resumió su filosofía en la Syntaxe nouvelle de la langue chinoise.
La importancia científica de Julien la avala el hecho de que logró penetrar el
carácter de la lengua china y las razones de su dificultad para los europeos,
habituados a las lenguas flexivas. Incluso para un chino el estudio de su
lengua es más difícil que para un europeo el estudio de la suya propia: se
necesita un doble esfuerzo, de memoria para recordar los múltiples significados
de un ideograma, de inteligencia para combinar éstos con objeto de encontrar en
cada uno de ellos, por así decirlo, la parte conectiva que permite extraer del
nexo de las frases un sentido lógico y aceptable. Cuanto más denso y elevado es
el texto (en el sentido de la abstracción) más difícil es traducirlo: incluso
el más experto literato chino debe siempre hacer preceder una labor de
análisis, más o menos rápido, a la interpretación del texto que lee.
265 La
experiencia tiene en el chino un valor más grande que en otras lenguas, donde
la base
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 484
anterior
a la inteligencia es la morfología que en chino no existe. (Me parece difícil
aceptar que en chino no existe absolutamente la morfología: en las
descripciones de la lengua china hechas por europeos hay que tomar en cuenta el
hecho de que el "sistema de escritura" ocupa necesariamente el primer
lugar en importancia: ¿pero coincide perfectamente el "sistema de
escritura" con la lengua hablada que es la "lengua real"? Es
posible que la función morfológica en chino esté más ligada a la fonética y g.
la sintaxis, o sea al tono de los sonidos individuales y al ritmo musical de la
frase, cosa que no podría aparecer en la escritura sino en forma de notaciones
musicales, pero también en este caso me parece difícil excluir una cierta
función morfológica autónoma: sería necesario ver el librito de Finck sobre los
tipos principales de lenguas.1 Recordar también que la función morfológica,
incluso en las lenguas flexivas, tiene como origen palabras independientes
convertidas en sufijos, etcétera: este rastro puede quizá servir para
identificar la morfología del chino, que representa una fase lingüística
seguramente más antigua que las más antiguas lenguas de las que se ha
conservado documentación histórica. Las noticias que aquí resumo están tomadas
de un artículo de Alberto Castellani, "Prima sinologia", en el
Marzocco del 24 de febrero de 1929.)2
En chino
"el que más lee más sabe": en efecto, reduciéndose todo a sintaxis,
sólo una larga práctica con los modos, las cláusulas de la lengua, puede ser
con certidumbre una orientación para la comprensión del texto. Entre el vago
valor de los ideogramas y la comprensión integral del texto debe darse un
ejercicio de la inteligencia que, en la necesidad de adaptación lógica, casi no
tiene límites en comparación con las lenguas flexivas.
Un libro
sobre la cultura china. Eduard Erkes, Chinesische Literatur, Ferdinand Hirt,
Breslau, 1926. Es un librito de menos de cien páginas en el cual, según Alberto
Castellani,3 se condensa admirablemente todo el ciclo cultural chino, desde la
época más antigua hasta nuestros días. No se puede comprender el presente chino
sin conocer su pasado, sin una información demopsicológica: esto es cierto,
pero resulta exagerada, al menos en la forma como la presenta, esta afirmación:
"El conocimiento del pasado demuestra que la gente china es ya, desde hace
muchas decenas de siglos, confucianamente comunista: tanto que ciertas
recientes tentativas de injerto eurasiático nos recuerdan el llevar agua al
mar". Esta afirmación puede hacerse para cada uno de los pueblos atrasados
frente al industrialismo moderno, y puesto que puede hacerse para muchos
pueblos, tiene un valor primitivo: sin embargo, el conocimiento de la sicología
real de las masas populares, desde este punto de vista o como se puede
reconstruir a través de la literatura, tiene gran importancia, La literatura
china es de tipo genuinamente religioso-estatal. Erkes intenta una
reconstrucción crítico-sintética de los diversos aspectos de la literatura
china, a través de las épocas más significativas, para dar a estos aspectos
mayor relieve de necesidad histórica. (O sea, no es una historia de la
literatura en sentido erudito y descriptivo, sino una historia de la cultura.)
Esboza la figura y obra de Chu Hsi (1130- 1200), que pocos occidentales saben
fue la personalidad más significativa de China, después de Confucio, gracias a
los premeditados silencios de los misioneros que vieron en este reconstructor
de la moderna conciencia china el mayor obstáculo a sus esfuerzos de
propaganda.
Libro de Wiegor, La Chine à travers les
Ages. Erkes llega hasta la fase reciente de la "China europeizante" e
informa también acerca del desarrollo que se está nevando a cabo incluso a
propósito de la lengua y la educación.
Cfr. Franz Nikolaus Fink, Die
Sprachstämme des Erdkreises, 3a. cd, Taubner, Leipzig-Berlín, 1923 [FG, C.
carc., Milán]. Se trata de
la obra
pedida por Gramsci durante su detención en Milán (cfr. LC, 134 y 145), y
traducida luego en Turi en el Cuaderno B (XV) y en el Cuaderno C (XXVI).
Cfr. Alberto Castellani, "Prima
sinología", en Il Marzocco, 24 de febrero de 1929 (año XXXIV, n. 8).
Cfr. Id., “Una valutazione storica delta
letteratnra cinese", ibid., 24 de julio de 1927 (año XXXII, n. 30).
Cuaderno
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En el
Marzocco del 23 de octubre de 1927 Alberto Castellani da noticia del libro de
Alfredo Forke: Die Gedankenwelt des chinesischen Kulturkreises, Munich-Berlín,
1927 ("Filosofia cinese in veste europea e... glapiponese").1 Forke
es profesor de lengua y civilización china en la Universidad de Hamburgo y es
conocido como especialista del estudio de la filosofía china. El estudio del
pensamiento chino es difícil para un occidental por varias razones: 1] los
filósofos chinos no escribieron tratados sistemáticos de su pensamiento: fueron
los discípulos quienes recogieron las palabras de los maestros, no los maestros
quienes las escribieron para sus eventuales discípulos; 2] la filosofía
auténtica se hallaba entrelazada y como sofocada en las tres grandes corrientes
religiosas, confucianismo, taoísmo, budismo; así los chinos pasaron a menudo, a
ojos del europeo no especialista, o como carentes de una auténtica filosofía o
como poseedores de tres religiones filosóficas (este hecho, sin embargo, el que
la filosofía haya estado entrelazada con la religión, tiene un significado
desde el punto de vista de la cultura y caracteriza la posición histórica de
los intelectuales chinos). Forke ha intentado precisamente presentar el
pensamiento chino según las formas europeas, esto es, ha liberado la filosofía
auténtica de las confusiones y promiscuidades heterogéneas; por consiguiente,
ha hecho posible algún paralelo entre el pensamiento europeo y el chino. La
Ética es la parte más fecunda de esta reconstrucción: la Lógica es menos
importante "porque incluso los propios chinos han tenido siempre de ella
más un sentido instintivo, corno intuición, que no un concepto exacto, como
ciencia". (Este punto es muy importante, como aspecto cultural.) Sólo hace
unos pocos años, un escritor chino, el profesor Hu Shi, en su Historia de la
filosofía china (Shangai, 1919) asigna a la Lógica un puesto eminente,
desenterrándola de los antiguos textos clásicos, cuyo magisterio, no sin cierto
esfuerzo, intenta revelar. Probablemente la rápida invasión del confucianismo,
del taoísmo y del budismo, que no tienen interés por los problemas de la
Lógica, puede haber obstaculizado su avance como ciencia. "Es un hecho que
los chinos nunca tuvieron una obra corno el Nyàya de Gautama y como el Organón
de Aristóteles". Así falta en China una disciplina filosófica sobre el
"conocimiento" (Erkenntnistheorie), Forke no encuentra allí más que
tendencias.
Forke examina por otra parte las
ramificaciones de la filosofía china fuera de China, especialmente en el Japón.
El Japón tomó de China, junto con otras formas de cultura, también la
filosofía, aunque dándole un cierto carácter propio, El japonés no tiene
tendencias metafísicas y especulativas como el chino (es "pragmático"
y empírico). Los filósofos chinos traducidos al japonés, adquieren sin embargo
una mayor limpieza. (Esto significa que los japoneses tomaron del pensamiento
chino aquello que era útil para su cultura, un poco como los romanos hicieron
con los griegos.)
Castellani
ha publicado recientemente: La dottrina del Tao ricostruita sui testi ed
esposta integralmente, Bolonia, Zanichelli, y La regola celeste di Lao-Tse,
Florencia, Sansoni, 1927.2 Castellani hace un parangón entre Lao-Tsé y Confucio
(no sé en cuál de estos dos libros): "Confucio es el chino septentrional,
noble, culto, especulativo; Lao-Tse, 50 años más viejo que él, es el chino del
mediodía, popular, audaz, imaginativo. Confucio es hombre de Estado; Lao-Tse
desaconseja la actividad pública: aquél no puede vivir sino en contacto con el
gobierno, éste rehúye el consorcio civil y no participa en sus vicisitudes.
Confucio se contenta con exponer a los gobernantes y al pueblo los ejemplos del
buen tiempo antiguo; Lao-Tsé sueña sin más con la era de la inocencia universal
y el estado virginal de la naturaleza; aquél es el hombre de corte y de
etiqueta, éste es el hombre de la soledad y de la palabra brusca. Para
Confucio, rebosante de formas, de reglas, de rituales, la voluntad del hombre
entra en forma
Cfr. Id., "Filosofia cinese in veste
europea e ... giapponese", ibid., 23 de octubre de 1927 (año XXXII, n.
43).
La indicación bibliográfica de los dos
libros de Castellani está tomada del articulo de Adolfo Faggi, citado más
adelante en el texto, "Sapere cinese", ibid., 12 de junio de 1927
(año XXXII, n. 24).
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 486
especial
en la producción y determinación del hecho político; Lao-Tsé cree por el
contrario que todos los hechos, sin excepción, se hacen por sí solos,
independientemente y sin nuestra voluntad; que tienen todos ellos en sí mismos
un ritmo inalterado e inalterable por cualquier intervención nuestra. Nada hay
para él más ridículo que el hombrecito confuciano, hacendoso y entrometido, que
cree en la importancia y casi en el peso específico de cada uno de sus gestos:
nada más mezquino que esta alma miope y presuntuosa, alejada del Tao, que cree
dirigir y es dirigida, cree tener y es tenida". (Este fragmento está
tomado de un artículo de A. Faggi en el Marzocco del 12 de junio de 1927,
"Sapere einese".) El "no hacer" es el principio del
taoísmo, es precisamente el "Tao", el "camino".
La forma
estatal china. La monarquía absoluta es fundada en China el año 221 antes de
Cristo y dura hasta 1912, no obstante los cambios de dinastías, las invasiones
extranjeras, etcétera. Este es el punto intere sante; cada nuevo amo encuentra
el organismo completo y a punto, del cual se adueña adueñándose del poder
central. La continuidad es así un fenómeno de muerte y pasividad del pueblo
chino. Evidentemente, incluso después de 1912 la situación ha permanecido aún
relativamente estacionaria, en el sentido de que el aparato general ha
permanecido casi intacto: los militares tuchiun han sustituido a los mandarines
y uno de ellos, por turnos, trata de reconstruir la unidad formal, adueñándose
del centro. La importancia del Kuomintang hubiera sido mucho más grande si
hubiera planteado realmente la cuestión de la Convención pan-china. Pero ahora
que el movimiento se ha desencadenado, me parece difícil que sin una profunda
revolución nacional de masas se pueda reconstituir un orden duradero.
268
<24>. Pasado y presente. El respeto
al patrimonio artístico nacional. Es muy interesante a este respecto el
artículo de Luca Beltrami: "Difese d'arte in luoghi sacri e profani",
es el Morzocco del 15 de mayo de 1927.1 Las anécdotas tomadas por Beltrami de
la prensa diaria son muy interesantes y edificantes. Corno este punto se saca
siempre a colación por razones de polémica cultural, valdrá la pena recordar
estos episodios de vulgar hipocresía de las supuestas clases cultas.
<25>. Maquiavelo y Manzoni. Algunas
alusiones al Maquiavelo de Manzoni pueden encontrarse en los Colloqui col
Manzoni de N. Tommasco, publicados por primera vez y anotados por Teresa Lodi,
Florencia, G.C. Sansoni, 1929. De un artículo de G.S. Gargano en el Marzocco
del 3 de febrero de 1929 ("Manzoni in Tommaseo")2 reproduzco este
párrafo: "Y aunque se atribuye a Manzoni el juicio sobre Maquiavelo, cuya
autoridad llenó de prejuicios las mentes italianas y cuyas máximas algunos
repetían sin osar adoptarlas y algunos ponían en práctica sin osar decirlo;
'son los liberales los que las cantan y los reyes los que las hacen';
comentario este último que es seguramente del transcriptos, el cual añade que
Manzoni tenía poquísima fe en las garantías de los Estatutos y en el poder de
los Parlamentos y que su único deseo era por entonces el de hacer a la nación
una y poderosa aun a costa de la libertad, 'aun cuando la idea de la libertad
fuese en todas las mentes verdadera y uno el sentimiento de ella en todos los
corazones' ".
<26>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Alfredo Panzini. La traducción de las Obras y los días de Hesíodo,
editada por Panzini en 1928 (antes en la Nuova Antologia, luego en el libro
Cfr. Il Marzocco, 15 de mayo de 1927 (año
XXXII, n. 20). Los episodios de "trimalcionismo vulgar" a los que
alude Gramsci se
refieren
en particular a un banquete con baile organizado en los Museos del Castello
Sforzesco de Millo.
Cfr. Il Marzocco, 3 de febrero de 1929
(año XXXIV, n. 5).
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 487
de
Treves), es examinada en el Marzocco del 3 de febrero de 1929 por Angiolo
Orvieto ("Da Esiodo al Panzini".1 La traducción es muy imperfecta
técnicamente.
269 Para
cada palabra del texto Panzini emplea dos o tres de las suyas; se trata más
bien de una traducción comentario que de una traducción, a la cual falta
"el colorido particularísimo del original, salvo esa cierta solemnidad
majestuosa que en varios lugares ha logrado conservar". Orvieto cita
algunos graves despropósitos de Panzini: en vez de "enfermedades que traen
la vejez al hombre" Panzini traduce "enfermedad que la vejez trae a
los hombres". Hesíodo habla de la "encina que en lo alto lleva
bellotas y en el medio (en el tronco) abejas" y Panzini traduce
cómicamente "las encinas de montaña (!) maduran bellotas, y las de los
valles (!) acogen a las abejas en su tronco", distinguiendo dos familias
de encinas, etcétera (un alumno de liceo hubiera sido suspendido por semejante
despropósito). Para Hesíodo las Musas son "donadoras de gloria con los
poemas", para Panzini "gloriosas en el arte del canto". Orvieto
menciona otros ejemplos en los que se demuestra que además del conocimiento
superficial del griego, los despropósitos de Panzini se deben también al
prejuicio político (caso típico de brescianismo), como allí donde altera el
texto para hacer participar a Hesíodo en la campaña demográfica.
Habrá que
ver si las revistas de filosofía clásica se han ocupado de la traducción de
Panzini: de todos modos el artículo de Orvieto me parece suficiente para mi
objetivo (hay que revisarlo porque en este momento me falta una parte).
<27>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Enrico Corradini, en 1928 fue reeditada, en la Colección teatral
Barbera, la Carlota Corday de E. Corradini, que en 1907 u 8, cuando fue
escrita, tuvo acogidas desastrosas y <fue> retirada de los escenarios.2
Corradini editó el drama con un prefacio (también éste impreso en la edición
Barbera) en el que acusaba del desastre a un artículo del Avanti que sostenía
que Corradini había querido difamar a la revolución francesa. El prefacio de
Corradini debe ser interesante incluso desde el punto de vista teórico, para la
recopilación de esta sección del brescianismo, porque Corradini parece hacer
una distinción entre "pequeña política" y "gran política"
en las "tesis" contenidas en las obras de arte. Naturalmente, para
Corradini, siendo la suya "gran política", no podría hacérsele la
acusación de "politiquería" en el campo artístico. Pero la cuestión
es otra: en las obras de arte se trata de ver si hay intrusión de elementos
extra-artísticos, sean estos de carácter elevado o bajo, o sca si se trata de
"arte" o de oratoria para fines prácticos. Y toda la obra de
Corradini es de este tipo: no es arte y si es mala política, o sea simple
retórica ideológica.
270
<28>. Ideología, psicologismo,
positivismo. Estudiar este pasaje en las corrientes culturales del XIX: el
sensismo + el ambiente dan el sicologismo: la doctrina del ambiente es ofrecida
por el positivismo. Mandes, Taine en la literatura, etcétera.3
<29>. Oriente-Occidente. En una
conferencia, publicada en el libro L'énergie spirituelle
Cfr. Il Marzocco, 3 de febrero de 1929,
cit.
Loa datos sobre la reedición de este
drama de E. Corradini están tomados de un artículo, "Carlota Corday di
Enrico Corradini" (firmado Gaio), en Il Marzocco, 3 de febrero de 1929,
cit.
Los apuntes de este parágrafo fueron
probablemente sugeridos por un artículo de Adolfo Faggi, "L'ultimo degli
psicologisti: G. Brandes", en Il Marzocco, 5 de junio de 1927 (alío XXXII,
n. 23). "El psicologismo —escribe Faggi, entre otras cosas, en este
artículo— que estuvo ya vinculado a la Ideología francesa del siglo XVIII,
encontró, ampliado e integrado con la doctrina del ambiente, un apoyo y un
sostén en el positivismo del siglo XIX; su decadencia en nuestros días explica
el relativo olvido en que ha caído la obra de Brande
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 488
(París,
1920), Bergson trata de resolver el problema: qué habría sucedido si la
humanidad hubiera dirigido sus intereses y búsquedas a los problemas de la vida
interior en vez de a los del mundo material. El reino del misterio habría sido
la materia y no el espíritu, dice él.1
Esta
conferencia habrá que leerla. En realidad, "humanidad" significa
Occidente, porque el Oriente se detuvo precisamente en la fase de la
investigación dirigida únicamente al mundo interior. La cuestión sería ésta,
para situarla en la fase del estudio de la conferencia de Bergson: si no es
precisamente el estudio de la materia —y con ello el gran desarrollo de las
ciencias entendidas como teoría y como aplicación industrial— el que ha hecho
nacer el punto de vista de que el espíritu sea un "misterio", en cuanto
que ha impreso al pensamiento un ritmo acelerado de movimiento, haciendo pensar
en Io que podrá ser el "futuro del espíritu" (problema que no se
plantea cuando la historia está estancada) y haciendo así ver al espíritu como
una entidad misteriosa qi.w. se revela un poco caprichosamente, etcétera.
<30>. Función internacional de los
intelectuales italianos. En el Sollettino Storico Lucchese de 1929 o de
septiembre de 1930 apareció un estudio de Eugenio Lazzareschi sobre las
relaciones con Francia de los mercaderes luqueses en la Edad Media. Los
luqueses, frecuentando ininterrumpidamente desde el siglo XII los grandes
mercados de las ciudades y las famosas ferias de Flandes y de Francia, se
habían hecho propietarios de grandes fondos, agentes comerciales o proveedores
de las Coronas de Francia y de Borgoña, funcionarios y contratistas en las
administraciones civiles y financieras: habían contraído parentescos ilustres y
se habían aclimatado a Francia tan bien que ya podían decir que tenían dos
patrias: Lucca y Francia. Por eso uno de ellos, Galvano Tren-ta, a principios
de 1411 escribía a Paolo Guinigi que rogase al nuevo papa, apenas recién
elegido, que pidiese al rey de Francia que todo luqués fuese reconocido
"burgués" de París.2
271
<31 >. Sobre la tradición nacional
italiana. Cfr. artículo de B. Barbadoro en el Marzacco del 26 de septiembre de
1926: a propósito de la Segunda Liga Lombarda y de su exaltación como
"primer conato para la independencia de la estirpe de la opresión
extranjera que prepara los sucesos del Risorgimento", Barbadoro ponía en
guardia contra esta interpretación y observaba que "la misma fisonomía
histórica de Federico II es bien distinta de la de Barbarroja, y muy otra es la
política italiana del segundo Svevo: amo de aquel Mediodía de Italia, cuya
historia estaba disociada desde hacía siglos de la del resto de la península,
en cierto momento pareció que la restauración de la autoridad imperial en el
centro y en el septentrión conducía finalmente a la constitución de una fuerte
monarquía nacional".3
En el
Marzooco del 16 de diciembre de 1928 Barbadoro, en una breve nota, recuerda
esta afirmación suya a propósito de un amplio estudio de Michelangelo Scbipa
publicado en el Archivio Storico ,per le Province Napoletane en el que aquella
idea se demuestra ampliamente.4
Esta
corriente de estudios es muy interesante para comprender la función histórica
de las
Las indicaciones sobre esta conferencia
de Bergson están tomadas de un artículo de Antonio Pagliaro, "Sapienza
indiana", en
Las informaciones contenidas en este
parágrafo están tomadas de una indicación de la sección 'Marginaba', en Il
Marzocco, 26 de enero de 1930 (año XXXV, n, 4).
Cfr. la sección `Marginalia' ("Nel
settimo anniversario della seconda lega lombarda"), en II Marzocco, 26 de
septiembre de 1926
(año
XXXI, n. 39). El artículo no está firmado; la cita de Gramsci está tomada del
artículo de Barbadoro citado en la nota siguiente.
Cfr. la sección `Marginaba'
("Sicilia e Italia sotto Federico II"), en Il Marzocco, 16 de
diciembre de 1929 (año XXXIII, n. 51).
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 489
Comunas y
de la primera burguesía italiana que fue disgregadora de la unidad existente,
sin saber o poder sustituirla por una nueva y propia unidad: el problema de la
unidad territorial ni siquiera fue planteado o sospechado y esta floración
burguesa no tuvo continuación: fue interrumpida por las inversiones
extranjeras. El problema es muy interesante desde el punto de vista del
materialismo histórico y me parece que puede vincularse con el de la función
internacional de los intelectuales italianos. ¿Por qué los núcleos burgueses
que se formaron en Italia, a pesar de haber alcanzado la completa autonomía
política, no tuvieron la misma iniciativa de los Estados absolutos en la
conquista de América y en la apertura de nuevas salidas? Se dice que un
elemento de la decadencia de las repúblicas italianas fue la invasión turca que
interrumpió o al menos desorganizó el comercio con el Levante y el traslado del
eje histórico mundial desde el Mediterráneo al Atlántico por el descubrimiento
de América y la circunnavegación de África. ¿Pero por qué Cristóbal Colón
sirvió a España y no a una república italiana? ¿Por qué los grandes navegantes
italianos sirvieron a otros países? La razón de todo esto debe buscarse en la
propia Italia, y no en los turcos o en América. La burguesía se desarrolló
mejor, en este periodo, con los Estados absolutos, o sea con un poder indirecto
que no con todo el poder. liste es el problema, que debe ser relacionado con el
de los intelectuales: los núcleos burgueses italianos, de carácter comunal,
estuvieron en condiciones de elaborar una categoría propia de intelectuales
inmediatos, pero no de asimilar las categorías tradicionales de intelectuales
(especialmente el clero) que por, el contrario mantuvieron y aumentaron su
carácter cosmopolita. Mientras que los grupos burgueses no italianos, a través
del Estado absoluto, obtuvieron este objetivo muy fácilmente porque absorbieron
alosmismos intelectuales italianos. Seguramente esta tradición histórica
explica el carácter monárquico de la burguesía moderna italiana y puede servir
para comprender mejor el Risorgimento.
272
<32>. Ugo Foscolo y la retórica
literaria italiana. Los Sepolcri deben ser considerados como la mayor
"fuente" de la tradición cultural retórica que vio en los monumentos
un motivo de exaltación de las glorias nacionales. La "nación" no es
el pueblo, o el pasado que continúa en el "pueblo" sino que es por el
contrario el conjunto de las cosas materiales que recuerdan el pasado: extraña
deformación que podía explicarse a principios del XIX cuando se trataba de
despertar las energías latentes y de entusiasmar a la juventud, pero que es
verdaderamente una "deformación" porque se ha convertido en puro
motivo decorativo, exterior, retórico (la inspiración de los sepulcros no es,
en Foscolo, semejante a aquella de la llamada poesía sepulcral: es una inspiración
"política", corno él mismo escribe en la carta a Guillon).1
<33>. M. Iskowicz, La Littérature à
la lumière du matérialisme historique, 1929, 30 francos (anunciado en el
boletín del 1º de febrero de 1929, Nouveautés, Listes mensuelles de la
M.L.F.).2
<34>. Pasado y presente. Sobre el
movimiento de la Voce de Prezzolini, que ciertamente tenía un marcado carácter
de campaña por una renovación moral e intelectual de la vida italiana (en lo
que continuaba, con más madurez, al Leonardo, y se distinguió luego de
1 La idea
para este parágrafo está tomada de un artículo de Giuseppe Gargário, "Le
tombe ispiratrici e i 'Sepolcri' del Foscolo", en Il Marzocco, 11 de
diciembre de 1927 (año XXXII, n. 50),
Este boletín de las novedades de la
Maison du Livre Française (MLF), recibido en la cárcel por Gramsci, no ha sido
conservado entre los libros de la cárcel.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 490
Lacerbaa
de Papini y de la Unità de Salvemini, pero más de Lacerba que de la Unità),
cfr. el libro de Giani Stuparich sobre Scipio Slataper, editado en 1922 por la
"Casa ed. La Voce".1
En el manuscrito: “de la Acerba”.
<35>. Risorgimento. El traslado de
la capital de Turín a Florencia y los estragos de septiembre. Cfr. el libro
Confidenze di Massimo d'Azeglio a cargo de Marcus de Rubris (Mondadori, Milán,
1930):2 se trata de la correspondencia de Massimo d'Azeglio con Teresa Targioni
Tozzetti. El carácter de d'Azeglio aparece en relieve, con sus rencores, su
escepticismo, su piamontesismo. Algunas observaciones que hace sobre los
sucesos de septiembre son, sin embargo, útiles e interesantes.
273
<36>. Pasado y presente. Sobre la
impresión real que ha hecho el inicio de actividad de la Academia de Italia
cfr. la Italia Letteraria del 15 de junioa de 1930, "La prima seduta
pubblica dell'Accademia d'Italia". En un artículo editorial se critica
amargamente el modo como la Academia de Italia ha distribuido la suma de un
millón que estaba a su disposición para ayudar a las letras patrias, entre 150
premiados: la distribución parece que adoptó el aspecto de una dádiva tipo
puchero de convento; otro texto, "Cronaca per la Storia" de Antonio
Aniante presenta la sesión como si fuese la asamblea de un consejo comunal de
ciudad provincial.3
En el manuscrito: “16 de junio”.
<37>. La función cosmopolita de los
intelectuales italianos. "Pour Nietzsche, l'intellectuel est 'chez lui',
non pas là oú. il est né (la naissance, c'est de l"histoire'), mais là oil
lui-mame engendre et met au monde: Ubi pater sum, ibi patria. `La où je suis
père, où j'engendre, là est ma patrie'; et non pas, où il fut engendré".
Stefan Zweig, "Influence,. du Sud sur Nietzsche", Nouvelles
Littéraires, 9 de julio de 1930 (es seguramente el capítulo de un libro
traducido por Alzir Hella y Oliver Bournac).4
<38>. Carácter de la literatura
italiana no nacional-popular. Artículo de Orazio Pedrazzi en L'Italia
Letteraria del 4 de agosto de 1929: "Le tradizioni antiletterarie della
burocrazia italiana".5 Pedrazzi no hace algunas distinciones necesarias.
No es cierto que la burocracia italiana sea tan "antiliteraria" como
sostiene Pedrazzi, mientras que sí es cierto que la burocracia (y se quiere
decir la alta burocracia) no escribe sobre su propia actividad. Las dos cosas
son distintas: creo incluso que existe una manía literaria propia de la
burocracia, pero concierne a la "bella literatura", al
"arte", etcétera: seguramente podría descubrirse que la gran masa de
la pacotilla literaria es debida a burócratas. Por el contrario, es verdad que no
existe en Italia (como en Francia y en otras partes) una literatura debida a
funcionarios estatales (militares y civiles) de valor y que concierne a la
actividad desempeñada, en el extranjero, por el personal diplomático, en el
frente por los oficiales, etcétera; aquella que existe, en su mayor parte es
"apologética". "En Francia, en Inglaterra, generales y
almirantes escriben para su pueblo, entre nosotros escriben sólo para sus
superiores." La burocracia, pues, no tiene un carácter nacional, sino de
casta.
1 No se
colige que Gramsci tuviera en la cárcel el libro de Giani Stuparich sobre
Slataper: es probable, sin embargo, que lo hubiese leído anteriormente.
La indicación bibliográfica y las
noticias sobre este libro están tomadas del artículo de Giuseppe Gargáno,
"D'Azeglio político nell'intimitá", en Il Marzocco, 29 de junio de
1930 (año XXXV, n. 26).
Cfr. L'Italia Letteraria, 15 de junio de
1920 (año II, n. 24).
Cfr. Les Nouvelles. Littèraires, 19 de
julio de 1930 (año IX, n. 405); el artículo lleva al pie la indicación:
"Traducción inédita d'Alzir Bella y Olivier Bournac."
Cfr. L'Italia Letteraria, 4 de agosto de
1929 (año I, n. 18)
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 491
274
<39>. Escepticismo. La objeción de
sentido común que se puede hacer al escepticismo es ésta: que para ser
coherente consigo mismo, el escéptico no debería hacer nada más sino vivir como
un vegetal, sin involucrarse en los asuntos de la vida común. Si el escéptico
interview, en la discusión, significa que cree poder convencer, o sea que ya no
es escéptico, sino que representa una determinada opinión positiva, que
habitualmente es mala y sólo puede triunfar convenciendo a la comunidad de que
las otras son todavía peores, en cuanto que son inútiles. El escepticismo está
vinculado con el materialismo vulgar y con el positivismo; es interesante un
fragmento de Roberto Ardigó, en el que se dice que hay que alabar a Bergson por
su voluntarismo.1 ¿Pero qué significa esto? ¿No es una confesión de la
impotencia de la filosofía misma para explicar el mundo, si hay que dirigirse a
un sistema opuesto para encontrar el elemento necesario para la vida práctica?
Este punto de Ardigó (contenido en los Scritti vari recopilados y ordenados por
G. Marchesini, Florencia, Le Monnier, 1922) debe ser relacionado con las tesis
sobre Feuerbach de Marx2 y demuestra precisamente hasta qué punto superó Marx
la posición filosófica del materialismo vulgar.
<40>. Pirandello. Sobre la
concepción del mundo implícita en lo,; dramas de Pirandello hay que leer el
prefacio de Benjamin CrénIIcux la traducción francesa de Enrique IV ()úditions
de la "NRF").3
<41>. La orientación profesional.
Cfr. el estudio del padre Brucculeri en la Civiltà Cattolica del 6 de octubre,
3 de noviembre, 17 de noviembre de 1928:4 ahí puede encontrarse el primer
material para un primer planteamiento de las investigaciones a tal propósito.
El estudio de la cuestión es complejo: 1] porque en la situación actual de
división social de las funciones, ciertos grupos están limitados en su elección
profesional (entendida en sentido amplio) por diversas condiciones, económicas
(por no poder asistir) y técnicas (cada año más de escuela modifica las
disposiciones generales en quien debe elegir la profesión); 2] porque siempre
debe tenerse presente el peligro de que los institutos llamados a juzgar sobre
las disposiciones del sujeto, lo indiquen como capaz de hacer cierto trabajo
aun cuando él no quiera aceptarlo (este caso hay que tenerlo presente después
de la introducción de la racionalización, etcétera; la cuestión no es puramente
técnica, es también salarial. La industria americana se ha servido de los altos
salarios para "seleccionar" a los obreros de la industria
racionalizada, al menos en cierta medida: otras industrias, por el contrario,
imponiendo estos esquemas científicos o seudocientíficos, pueden tender a
"obligar" a todas las maestrías tradicionales a dejarse racionalizar
sin haber obtenido las posibilidades salariales para un sistema de vida
apropiado, que permita reintegrar las mayores energías
1 Cfr.
Ardigó, Scritti vari, cit., p. 270: "la brillante y evanescente filosofía
bergsoniana —en la que hay reminiscencias de los gnósticos y del antiguo
Plotino— considerada especialmente desde el único aspecto del 'impulso vital',
es más que nada una especie de irracionalismo, que puede dar origen a nuevas
formas de nietzschianismo e imperialismo social, antitéticas a la ética y a la
idea del socialismo. Más bien debemos estar de acuerdo con Bergson y con todos
los idealistas allí donde exaltan el voluntarismo frente al determinismo y al
mecanieismo". Hay que pensar que la referencia a este juicio de Ardigó fue
hecha de memoria, aunque con base en una lectura reciente, porque el citado
libro de Ardigó fue consignado a Tatiana en mayo de 1930 —Cfr. nota 1 al § 6
del Cuaderno 4 (XIII)—, mientras que el Cuaderno 5 (IX), resulta iniciado en
septiembre-octubre del mismo año.).
Esta referencia concierne en particular a
la primera de las "Tesis sobre Feucrbach", donde Marx habla de fas
relaciones entre el
materialismo
tradicional y el idealismo, la traducción de Gramsci en la primera parte del
Cuaderno 7 (VII
Cfr. Benjamin Crémieux, Henry IV et la
dramaturgie de Luigí Pirandello, seguido de la traducción francesa de Henry IV,
tragedia en tres actos, ed. Gallímard, París, 1928, No parece que Gramsci
tuviera ocasión de ver esta obra de Crémieux.
Cfr. La Civiltà Cattolica, 6 de octubre
de 1928 (año LXXIX, vol. IV), pp. 40-53: 3 de noviembre de 1928 (año LXXIX,
vol. IV), pp. 204-15; 17 de noviembre de 1928 (año LXXIX, vol. IV). pp. 304-13.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 492
nerviosas
consumidas. Podemos hallarnos frente a un verdadero peligro social: el régimen
salarial actual está basado especialmente en la reintegración de fuerzas
musculares. La introducción de la racionalización sin un cambio de sistema de
vida, puede conducir a un rápido desgaste nervioso y determinar una crisis de
morbosidad inaudita). El estudio de la cuestión debe hacerse, además, desde el
punto de vista de la escuela única del trabajo.
275
<42>. La tradición de Roma.
Registrar las distintas reacciones (y el distinto carácter de éstas) a la
ideología ligada a la tradición de Roma. El futurismo fue en Italia una forma
de esta reacción, en cuanto que estaba contra la retórica tradicional y
académica, y ésta en Italia estaba estrechamente vinculada a la tradición de
Roma (La terra dei morfi de Giusti: "nosotros ya éramos grandes y allí aún
no habían nacido:'; "todo lo que en el mundo es civilizado, grande,
augusto, sigue siendo romano" de Carducci,1 dependientes de los Sepolcri
de Foscolo, corno aspecto "moderno" de esta retórica). Esta reacción
tiene varios aspectos, además de diversas características. Tiende, por ejemplo,
a impugnar que la Italia moderna sea heredera de la tradición romana (la
expresión de Lessing sobre los "gusanos surgidos de la descomposición de
la carroña romana")2 o a impugnar la importancia misma de tal tradición.
En el libro de Wells Breve historia del mundo (ed. Laterza, con apostilla
polémica del traductor Lorizio),3 esta reacción adopta diversos aspectos: 1]
niega que la historia mundial antigua se unifique en el imperio romano,
ampliando la visión histórica mundial con la historia de China, la India y los
mongoles; 2] tiende a devaluar en sí misma la grandeza de la historia romana y
de su tradición, tanto como tendencia política (Sacro Imperio Romano), que como
tendencia cultural (Iglesia católica). En el libro de Wells, si bien el primer
punto es exacto, el segundo sufre de nuevas intrusiones de elementos ideológicos
y es moralista.
Otro
aspecto a observar es la valorización del elemento no romano en la formación de
las naciones modernas: elemento germánico en la formación de los Estados
romano-germánicos: este aspecto es cultivado por los alemanes y continúa en la
polémica sobre la importancia de la Reforma como premisa de la modernidad. Pero
en la formación de los Estados romano- germánico, además del elemento romano y
el germánico, hay un tercero y a veces un cuarto elemento; en Francia, además
del elemento romano y el franco, está el elemento céltico, dado por la
población gálica autóctona; en España hay también, además, el elemento árabe
con su influencia científica en la Edad Media. A propósito del elemento gálico
en la formación de la civilización francesa, ha habido siempre toda una
literatura, de carácter mixto histórico y popular.
276 En la
época más reciente vale la pena ver la Histoire de la Gaule de Camille Jullian,
donde (en el VIII vol., p. 311) se puede leer que ya es hora de acabar con la
"obsesión de la historia imperial" y que "es necesario que
sepamos desembarazarnos de los modos de sentir y razonar que son herencia del
imperio romano. Los prejuicios casi invencibles con los que salimos de la
educación clásica, el historiador debe saberlos vencer".4 Del artículo
"La figura
Los versos de Carducci están en
Nell'annuale della fondazione di Roma; los versos citados de La terra dei morti
de Giusti son exactamente: "Gino, éramos grandes —y allá no habían
nacido."
Entre las posibles fuentes de esta cita
de Lessing se puede pensar en una reminiscencia de un pasaje de Croce en la
Storia delta storiografia italiana nel secolo XIX (Laterza, Bari, 1921, vol. I,
p. 113): "contra la retórica de aquella invención [la jactancia del origen
romano] se apuntaba el vil epigrama de Lessing sobre las avispas (los
italianos), nacidos de la carroña de un noble corcel
de guerra
y que se consideraban sus hijas". Sobre la Storia della storiografia
italiana de Croce cfr. nota 14 al Cuaderno 7 (VII) § 1.
Cfr. Herbert George Wells, Breve storia
del mundo, trad. de F.E. Lorizio, Laterza, Bari, 1930; este libro no se ha
conservado entre los libros de la cárcel, pero es seguro que Gramsci lo leyó en
Turi, como incluso se desprende de una carta a su hermano Caldo del 28 de
septiembre de 1931 (cfr. LC, 498-99). Otro juicio sobre esta obra de Wells está
en una carta a su hijo Delio de 1935
(cfr. LC,
885). Otra mención de Wells está también en el Cuaderno 14 (I), § 63.
La cita de este pasaje de la Historia de
la Gaule de Camine Afilian está tomada del artículo de fiero Baroncelli, poco
más adelante citado por Gramsci, "La figura di Roma en uno storico
celtista", en Nuova Antologia, 16 de marzo de 1929 (año LXIV, fasc. 1368),
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 493
di Roma
in uno storico celtista" de Piero Baroncelli en la Nuova Antologia del 16
de marzo de 1929 parece que Jullian ha sustituido estos prejuicios con otros
(la celtomanía), pero en cualquier caso es notable el hecho de que un
historiador acreditado como Jullian, miembro de la Academia, haya dedicado
semejante escrito monumental para defender su tesis y que haya recibido el
premio de la Academia. Baroncelli opina que: “La envidia, con que hoy se mira
casi en todas partes a nuestro país, se revela también en el favor con que son
acogidas en el extranjero las publicaciones que, de uno u otro modo, tratan de
desacreditar el nombre de Roma y de Italia. De esta índole e, precisamente la
citada Histoire de la Gaule, obra afortunada por su difusión, imponente por su
tamaño, autorizada por el nombre del autor", y que: "En cuanto a las
afrentas que hoy se intentan contra la figura de la Roma antigua, bien sabemos
que la Roma señora y maestra de pueblos tiene en sí, para algunos, una grave
culpa: Roma, desde sus inicios, fue siempre Italia".1 Los prejuicios
históricos que combate, Baroncelli los sustituye por los suyos propios y, lo
que es más importante, les da una apariencia política. El argumento debería ser
estudiado sin prejuicios: ¿qué queda todavía hoy, propio e inconfundible, de la
tradición romana? Concretamente muy poco: la actividad más sobresaliente,
moderna, es la económica, tanto teórica como práctica, y la científica, y de
ellas nada continúa el mundo romano. Pero también en el campo del derecho, ¿en
qué relación exacta se encuentra el romanismo con las aportaciones del
germanismo y las anglosajonas más recientes, y cuál es el área geográfica en la
que el derecho romano tiene más difusión? Habría que señalar aún que en la
forma en que se ha vuelto tradicional, el derecho romano fue elaborado en
Constantinopla, después de la caída de Roma. En cuanto a la tradición estatal
romana, es verdad que Italia, como tal (o sea en la figura que hoy ha adoptado)
no la ha continuado (observación de Sorel),2 etcétera. Seguir las publicaciones
de Ezio Levi sobre el arabismo español y sobre su importancia para la
civilización moderna.3
277
<43>. El episodio del arresto de
los hermanos La Gala en 1863. En el artículo "Ricordi personali di
politica interna" (Nuova Antologia,19 de abril de 1929) Tommaso Tittoni da
algunos detalles inéditos sobre el arresto de los La Gala en Génova. Los La
Gala, que se habían refugiado en los Estados Pontificios, se habían establecido
en Oriolo Romano, aldea próxima a Manziana donde había nacido Vincenzo Tittoni
(padre de Tommaso). Un amigo de Vincenzo y correspondiente del Comité Nacional
romano advirtió al propio Comité que los La Gala se habían embarcado rumbo a
Civitavecchia en el vapor francés "Aunis", que se dirigía a Marsella
haciendo escala en Livorno y en Génova. El Comité advirtió en Livorno a
Vincenzo Tittoni, el cual recibió la noticia mientras el "Aunis"
zarpaba para Génova. Tittoni, el cual recibió la noticia fecto y lo indujo a
telegrafiar al prefecto de Génova, el cual, sin aguardar las instrucciones del
ministerio, tomó sobre sí la responsabilidad de arrestar a los La Gala a bordo
del "Aunis". Sobre el asunto La Gala cfr. Isaia Ghiron, "Annali
d'Italia en continuazione al Muratori e al Coppi" (Rassegna Storica del
Risorgimento, 1927, fasc. 1º y cfr. especialmente la Civiltà Cattolica de 1863
(los La Gala fueron arrestados en julio de 1863).4
207.
Ibid., pp. 208 y 225. Las cursivas son de
Gramsci.
Es Gramsci se refiere a una observación
de Sorel ("No hay país menos romano que Italia") contenida en la
carta a Robert Michels del 28 de agosto de 1917 ya citada en el Cuaderno 2
(XXIV), § 45. La observación de Sorel está en polémica contra una conferencia
de Michels en la que se sostenía que Italia era "la hija más auténtica de
Roma".
Cfr. nota 3 al subsiguiente § 123, y nota
1 al Cuaderno 4 (XIII), § 92.
Cfr. Tommaso Tittoni, "Ricordi
personali di politica interna", en Nuova Antologia, lo. de abril de 1929
(año LXIV, fasc. 1369), pp. 304-27. El episodio del arresto de los hermanos La
Gala y las referencias bibliográficas citadas por Gramsci están tomadas de las
pp. 305-6 de este artículo de Tittoni.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 494
<44>. T. Tittoni, "Ricordi
personan di politica interna", Nuova Antologia, 19 de abril de 1929.1
Tittoni escribió estas memorias inmediatamente después de la Conciliación, para
demostrar cómo este evento correspondía a toda la actividad política de su
carrera de liberal moderado, o sea de conservador clerical. El interés de los
"Ricordi" está todo aquí, puede decirse: en tratar de reconstruir la
historia italiana desde el 70 hasta hoy como una lucha entre conservadores
clericales y democracia o demagogia, por el restablecimiento de la influencia
clerical en la vida del país, sacando por lo tanto a la luz la actividad de la
corriente conservadora en cuanto representada por Tittoni. Anoto algunas de las
ideas ofrecidas por Tittoni:
Para la
historia de la Acción Católica. En noviembre de 1871 la Unión Romana para las
elecciones administrativas con la anuencia de Pío IX, para quien la
participación de los católicos en la administración comunal y provincial era
compatible con el respeto a la Santa Sede. Cfr. Paolo Campello della Spina,
Ricordi di piú che cinquant'anni, Roma, Loescher, 1910. Ahí se lee: "Pío
IX, a aquel grupo de visitantes que acostumbraban acudir a su audiencia de la
mañana y a veces lo acompañaban en su paseo por los jardines, les dijo: 'Pero
sí, pero sí, no lo han entendido aunque lo he repetido tantas veces, que me
complace que vayan a las elecciones administrativas' ". Noticias en torno
al intento, hecho por Robert Stuart y otros, de crear un partido conservador
católico y en consecuencia un partido conservador en la Cámara, intento
truncado por el Vaticano (que sin embargo les dejó actuar libremente durante
algún tiempo, lo cual merece señalarse).
Positivismo y reacción. Dice Tittoni:
"Durante mucho tiempo el Cours de philosophie positivo de Auguste Comte
fue mi breviario filosófico y político. A mi juicio nadie mejor que Comte
resolvió el pretendido conflicto entre la ciencia y la religión, asignando la
primera a la razón y la segunda al sentimiento, y separando netamente el campo
del libre examen del otro reservado a la fe. Comte consideraba el Papado como
un gran elemento conservador de la sociedad. Él imaginó, en los últimos años de
su vida, una liga de defensa religiosa y social presidida por el Pontífice. A
esa época pertenece el librito Catechisme positiviste. En un ejemplar que
compré en Roma a un vendedor ambulante de libros, encontré la siguiente
dedicatoria: 'A Monsieur Bex, Général des Jésuites, offert par l'auteur Auguste
Comte, Paris le 10 aristote 69'. Littré, al cual escribí, enviándole el
facsímil del autógrafo, me respondió garantizando su autenticidad. El padre Bex
no había dado ninguna importancia al libro porque sus páginas no habían sido ni
siquiera cortadas". (Pero podía haberlo leído ya en otro ejemplar.)
En torno
a los sucesos del 98. Sistemas electorales imaginados: de un fragmento de
memorias del onorevole Gianforte Suardi mencionado por Tittoni se desprende que
cuando el gabinete Rudird-Pelloux cambió la ley electoral, la obligación de
votar en el ayuntamiento de origen fue decidida "para impedir el voto de
agrupaciones artificiales (!) como las de Turín, donde para las empresas de
ferrocarriles se hallaba concentrado un gran número de ferrocarrileros, capaz
de constituir una artificiosa mayoría fortuita (!) de obreros de la Romaña y de
otras partes de Italia aparte de Turín". En las memorias de Tittoni
podrían espigarse varios episodios de semejantes pasteleos políticos, en los
que siempre los reaccionarios han tenido una excelencia indisputable.
Tittoni prefecto de Nápoles, desde 1900
hasta 1903. Idilio: no habla de los hechos concretos de que fue acusado. Cfr.
las Atti parlamentari de 1903: en la sección del 2 de diciembre Tittoni
La primera parte de este artículo de
Tommaso Tittoni fue citada ya por Gramsci en el parágrafo precedente. La
segunda parte está en Nuova Antologia, 16 de abril de 1929 (año LXIV, fasc.
1370), pp. 441-67. Gramsci utiliza para este parágrafo tanto la primera como la
segunda parte.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 495
fue
atacado por Barzilai y Bissolati el cual mencionó las acusaciones de la
Propaganda.
Sucesos de 1904. Ya anoté la acción
llevada a cabo por Tittoni en 1904 resumiendo un artículo de Gianforte Suardi
en la Antologia del 19 de noviembre de 1929.1 Tittoni es más difuso.
Tittoni y
Giolitti. Tittoni no explica con mucha claridad sus relaciones políticas con
Giolitti, del cual fue íntimo colaborador: es cierto que tal colaboración es
significativa también para juzgar la política del mismo Giolitti. Confusas y
reticentes son también las alusiones de Tittoni a Sonnino y a Rudiní.
Oleada
anticlerical de 1907. En julio de 1907 escándalo Fumagallidon Riva,2 y sucesos
de Alassio. Tittoni clericalizante.
Tittoni
propugnador de la guerra civil. Tittoni quedó impresionado por el hecho de que
para reunir la fuerza pública necesaria para hacer frente a los tumultos que
habrían estallado en una localidad, había que desguarnecer otras regiones:
durante la semana roja de junio del 14, para reprimir los movimientos de Ancona
se desguarneció Ravena, donde luego el prefecto, privado de la fuerza pública,
tuvo que encerrarse en la prefectura abandonando la ciudad a los revoltosos.
"Muchas veces hube de preguntarme, qué hubiera podido hacer el Gobierno si
un movimiento de insurrección hubiera estallado simultáneamente en toda la
península". Tittoni propuso al gobierno el enrolamiento de
"voluntarios del orden", ex-combatientes encuadrados de oficiales de
la reserva. El proyecto de Tittoni pareció digno de consideración, pero no tuvo
consecuencias.
El
Partido Popular. Tittoni había puesto muchas esperanzas en el Partido Popular y
se hubiera afiliado a él, si no hubiese sido distinto de lo que había sido el
primer movimiento católico político. Contra Miglioli, pero tambitn contra Meda
y Rodinb.
<45>. Enrico Catellani, "La
liberta del mare", Nuova Antología del 19 de abril de 1929.3
<46>. Claudio Faina, “Il carburante
nazionale", Nuova Antología del 16 de abril de 1929 (continúa el artículo
del mismo Faina publicado anteriormente por la Nuova Antologia y rubricado en
otra parte).4
<47>. Acción Católica. Gianforte
Suardi en la Nuova Antología del 1º de mayo de 1929 ("Costantino Nigra e
il XX setembre 1870") añade un detalle a su narración del 19 de noviembre
de 1927 sobre la participación de los católicos en las elecciones de 1904 con
el consenso de Pío X,5 particular que había omitido por reserva antes de la
Conciliación, Pío X, saludando a los bergamascos (Paulo Bonomi, etcétera),
habría añadido: "Repetid a Rezzara —(que no había asistido a la audiencia
y que, como es sabido, era uno de los más autorizados dirigentes de la
organización católica)— cuál es la respuesta que os he dado y decidle que el
Papa
callará". 6 El subrayado es
precisamente el detalle anterior omitido. Una cosa
Cfr. Cuaderno 3 (XX), § 25.
Se trata del escándalo ya mencionado en
el Cuaderno 1 (XVI), § 24 (cfr. nota 4).
3 Cfr.
Nuova Antologia, lo. de abril de 1929, cit., pp. 372-84.
4 Cfr.
Nuova Antologia, 16 de abril de 1929, cit., pp. 514-28. El primer artículo de
Faino sobre el mismo tema fue publicado en la Nuova Antologia, del lo. de mayo
de 1928; Gramsci se ocupó de él en el Cuaderno 2 (XXIV), § 65.
5 Cfr.
Gianforte Suari, "Quando e come i cattolici poterono partecipare alle
elezioni politiche", en Nuova Antologia, lo. de noviembre de 1927, cit.;
este artículo es mencionado por Gramsci en el Cuaderno 3 (XX), § 25.
6 Cfr.
Gianforte Suardi, "Costantino Nigra e il XX settembre 1870", en Nuova
Antologia, lo. de mayo de 1929 (año LXIV, fasc. 1371),
132.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 496
hermosísima,
como puede verse, y de elevadísima altura moral.
<48>. Domcnico Spadoni, "Le
Societá segrete nella Rivoluzione milanese dell'aprile 1814", Nuova
Antología del 16 de mayo de 1929.1 Intervención de la masonería en aquel
movimiento (culminado con el asesinato del ministro Prina) según las actas de
un proceso por complot militar, halladas por Spadoni. Algunos detalles nuevos,
pero no gran cosa.
280
<49>. Bernardo Sanvisenti, "La
questione delle Antille", Nuova Antología, 19 de junio de 1929.2 Sobre la
doctrina de Monroe, sobre las relaciones entre los Estados Unidos y la América
española, etcétera. Contiene citas bibliográficas sobre estas cuestiones de
libros de autores sudamericanos y da noticias acerca de movimientos culturales
ligados al predominio de los Estados Unidos que pueden ser útiles.
<50>. Breves notas sobre cultura
japonesa. En la Nuova Antología del 19 de junio de 1929 se publica la
introducción ("La religione nazionale del Giappone e la politica religiosa
dello Stato giapponese") 3 al libro sobre La Mitología Giapponese que
Raffaele Pettazzoni ha publicado en la colección de "Textos y Documentos
para la Historia de las Religiones" editada por Zanichelli de Bolonia.
¿Por qué Pettazzoni ha titulado su libro Mitología? Hay una cierta diferencia
entre "Religión" y "Mitología", y sería bueno conservar
bien separadas las dos palabras. ¿Acaso la religión se ha convertido en el
Japón en una simple "mitología", o sea un elemento puramente
"artístico" o de "folklore", o bien sigue teniendo el valor
de una concepción del mundo todavía viva y actuante? Puesto que según la
introducción este último parece ser el valor que Pettazzoni da a la religión
japonesa, el título es equívoco. De esta introducción anoto algunos elementos
que podrán ser útiles para estudiar un parágrafo "japonés" en la
sección de los "intelectuales".
Introducción
del budismo en el Japón, ocurrida en 522 de. Hasta entonces el Japón había
conocido una sola religión, su religión nacional. Desde 552 hasta hoy la
historia religiosa del Japón ha estado determinada por las relaciones e
interferencias entre esta religión nacional y el budismo (tipo de religión
extranacional y supranacional como el cristianismo y el islamismo); el
cristianismo, introducido en el Japón en 1549 por los jesuitas (Francesco
Saverio), fue desarraigado violentamente en las primeras décadas del siglo
XVII; reintroducido por misioneros protestantes y católicos en la segunda mitad
del siglo xix, en conjunto no ha tenido gran importancia. Después de la
introducción del budismo, la religión nacional fue llamada con la palabra
chino-japonesa Shinto o sea "camino (chino: tao) de los dioses (chino:
Shen)" mientras que butsu-do indicó al budismo ("do"-camino,
"butsu"-Buda).
En japonés Shinto se dice Kami-no-michi
(Kami-divinidad). Kami no significa "dios" en el sentido occidental,
sino más genéricamente "seres divinos", incluidos también los
antepasados divinizados. (Desde China se introdujo en el Japón no sólo e!
budismo, sino también el culto alosantepasados que, por lo que parece, se
incorporó más íntimamente en la religión nacional). El shintoísmo es sin
embargo fundamentalmente una religión naturista, un culto a la divinidad (Kami)
de la naturaleza, en la que predominan la idea del sol Amaterasu, el dios de
los huracanes Susanowo, la pareja Cielo y Tierra, o sea Izanagi e Izanami,
etcétera. Es interesante el hecho de que el shintoísmo representa un tipo de
religión que ha desaparecido totalmente en el mundo moderno occidental, pero
que era frecuente
Cfr. Nuova Antologia, 16 de mayo de 1929,
cit., pp. 197-211.
Cfr. Nuova Antologia, lo, de junio de
1929 (año LXIV, fasc. 1373), pp. 353-68.
Cfr. Nuova Antologia, lo. de junio de
1929, cit., pp. 314-30. Gramsci vuelve sobre el mismo tema en el Cuaderno 8
(XXVIII), § 87.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 497
entre los
pueblos civilizados de la antigüedad (religiones nacionales y politeístas de
los egipcios, los babilonios, los hindúes, los griegos, los romanos, etcétera).
Amaterasu es una divinidad como Osiris, o Apolo o Artemisa; es interesante que
un pueblo civilizado moderno como el japonés, crea en y adore a tales
divinidades. (Seguramente, sin embargo, las cosas no son tan sencillas como
puede parecer.) No obstante, junto a esta religión nacional subsiste el
budismo, tipo de religión supranacional, por lo que puede decirse que también
en el Japón se ha dado fundamentalmente la misma evolución religiosa que en
Occidente (con el cristianismo). Más aún, cristianismo y budismo se difunden en
sus respectivas zonas sincrónicamente, y además: el cristianismo que se difunde
en Europa no es el de Palestina, sino el de Roma o de Bizancio (con la lengua
latina o griega para la liturgia), así como el budismo que se difunde en el
Japón no es el de la India, sino el chino, con la lengua china para la
liturgia. Pero a diferencia del cristianismo, el budismo dejó subsistir las
religiones nacionales preexistentes (en Europa las tendencias nacionales se
manifestaron en el seno del cristianismo).
Al
principio el budismo fue acogido en el Japón por las clases cultas, junto con
la civilización china (¿pero aportó la civilización china solamente el
budismo?). Se dio un sincretismo religioso: budismo-shintoísmo. Elementos de
confucianismo. En el siglo XVIII hubo una reacción al sincretismo en nombre de
la religión nacional que culminó en 1868 con el surgimiento de! Japón moderno.
<El shintoísmo> declarado religión del Estado. Persecución del budismo.
Pero por breve tiempo. En 1872 el budismo fue reconocido oficialmente y
equiparado al shintoísmo tanto en las funciones, entre éstas principalmente la
pedagógica de educar al pueblo en los sentimientos y principios del
patriotismo, el civismo y la lealtad, como en los derechos con la supresión del
"Departamento del Shinto" y la institución de un Ministerio de la
Religión, con jurisdicción tanto sobre el shintoísmo como sobre el budismo.
Pero en 1875 el gobierno volvió a cambiar de política: las dos religiones
fueron separadas y <el shintoísmo> empezó a asumir una posición especial
y única.
282
Fueron sucediéndose diversas medidas burocráticas que culminaron en la
elevación del shintoísmo a institución patriótica y nacional, con la renuncia
oficial a su carácter religioso (se convirtió en una institución —me parece—
del tipo de aquella romana del culto al emperador, pero sin carácter religioso
en sentido estricto, por lo que incluso un cristiano puede ejercerlo). Los
japoneses pueden pertenecer a cualquier religión, pero deben inclinarse ante la
imagen del emperador. Así, el Shinto del Estado se ha separado del Shinto de
las sectas religiosas. Incluso burocráticamente se tuvo una sanción: existe hoy
un "Departamento de las Religiones" en el Ministerio de Educación,
para las diversas iglesias del shintoísmo popular, para las diversas iglesias
budistas y cristianas y un "Departamento de Santuarios" para el
shintoísmo de Estado en el Ministerio del Interior. Según Pettazzoni, esta
reforma se debió a la aplicación mecánica de las Constituciones occidentales en
el Japón: para afirmar el principio de la libertad religiosa y de la igualdad
de todas las religiones ante el Estado y para sacar al Japón del estado de
inferioridad y atraso que el shintoísmo, como religión, le confería en
comparación con el tipo de religión vigente en Occidente.
Me parece
artificial la crítica de Pettazzoni (ver también en China lo que sucedió a
propósito de Sun Yat-sen y los tres principios: se está formando un tipo de
culto de Estado, a-religioso: me parece que la imagen de Sun tiene un culto
como el del emperador viviente en el Japón). En el pueblo y también en las
personas cultas permanece viva, sin embargo, la conciencia y el sentimiento del
Shinto como religión (esto es natural, pero me parece innegable la importancia
de la Reforma, que tiende, conscientemente o no, a la formación de una
conciencia laica, aunque en las formas más paradójicas que se quiera). (Esta
discusión, si el Shinto de Estado es una religión o no, me parece la parte más
importante del problema cultural japonés: pero esa discusión no puede hacerse
respecto al cristianismo ciertamente.)
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 498
<51> . Notas breves sobre cultura
china. Del artículo “Il riformatore cinese Suen Uen e le sue teorie politiche e
sociali", Civiltú Cattolica del 4 de mayo y del 18 de mayo de 1929.1
"El partido nacionalista ha promulgado decretos y más decretos para honrar
a Suen Uen. El más importante es el que prescribe la 'ceremonia del lunes'. En
todas las escuelas, empresas, puestos militares, en cualquier institución
perteneciente en cualquier forma al partido nacionalista, todos los lunes,
todos los presentes se agruparán ante el retrato del 'Padre de la Patria' y le
harán, todos juntos, una triple inclinación de cabeza. A continuación se leerá
su 'Testamento político' que contiene la quintaesencia de sus doctrinas, y
seguirán tres minutos de silencio para meditar esos grandes principios. Esta
ceremonia se hará en toda reunión importante." En todas las escuelas es
obligatorio el estudio del Sen Min-chiu-i (triple código), incluso en las
escuelas católicas o de cualquier confesión religiosa, como conditio sine qua
non para su existencia legal. El delegado apostólico de China, monseñor Celso
Costantini, en una carta al padre Pasquale d'Elias S.J., misionero italiano y
miembro del Departamento Sinológico de. Zi-Ka-Wei, ha tomado posición acerca de
estas obligaciones legales. La carta se publica al principio de la obra: Le
triple démisme de Sun Wen, traduit, annoté et apprécié par Pascal M. D'Elia
S.J., Bureau Sinologique de Zi-Ka-Wei, Imprimérie de T'ou-Sè-Wè, Shangai, 1929,
en 89, pp. CLVIII-530, 4 dólares chinos.
Costantini no cree que Sun haya sido
"divinizado": "En cuanto a las inclinaciones de cabeza ante el
retrato de Sun Yat-sen, los escolares cristianos no deben inquietarnos. Para
ellos y en forma natural la inclinación de cabeza no tiene un sentido
supersticioso. Según la intención del gobierno esta ceremonia no es otra cosa
más que un homenaje meramente civilizado a un hombre considerado como Padre de
la Patria. Podrá ser excesivo, pero no es de ninguna manera idólatra (el
gobierno de por sí es ateo) y no entraña ningún sacrificio. Si en algún lugar
por abuso se hicieran sacrificios, eso deberá considerarse superstición y los
cristianos no podrían asistir de ninguna manera. No es nuestro oficio crear una
conciencia errónea, sino iluminar a los alumnos allí donde hubiese cualquier
duda sobre el significado de tales ceremonias civiles". En cuanto a la
enseñanza obligatoria del triple demismo, Costantini escribe: "Según mi
juicio personal, es lícito, si no enseñar, al menos explicar en las escuelas
públicas los principios del triple demismo del Dr. Sun Yat-sen. No se trata de
una materia libre, sino impuesta por el gobierno, como condición sine qua non.
Muchas cosas, en el triple demismo, son buenas, o al menos no son malas, y
corresponden más o menos o pueden acomodarse con la sociología católica (Rerum
novarum, Inmortale Dei, Codice Sociale). Debe procurarse, en nuestras escuelas,
destinar a la explicación de esta materia maestros católicos bien formados en
la doctrina y en la sociología cristiana. Algunas cosas deben ser explicadas y
corregidas ..."
El
artículo de la Civiltà Cattolica resume la posición de los católicos con
respecto a las doctrinas del nacionalismo chino, posición activa, como puede
verse, porque tiende a crear una tendencia "nacionalista católica"
con una interpretación particular de las doctrinas mismas. Desde el punto de
vista histórico político valdría la pena ver cómo han llegado los jesuitas a
este resultado, revisando todas las publicaciones de la Civiltà Cattolica sobre
los acontecimientos chinos desde el 25 en adelante. En su libro el padre
d'Elia, previendo las objeciones que podrían llegarle de parte de algunos de
sus lectores, los cuales habrían aconsejado mejor el silencio que la publicidad
de estas ideas nuevas "con razón <...> responde: 'No hablar de estas
cuestiones, no quiere decir resolverlas. Quiérase o no, nuestros católicos
chinos las conocerán a través de comentarios tendenciosos y hostiles. Parece
que
Cfr. La Civiltà Cattolica, 4 de mayo de
1929 (año LXXX, vol. 11), pp. 205-20 ("Il riformatore cinese Suen Uen e le
sue teorie politiche e sociali”); 18 de mayo de 1929 (año LXXX, vol. II), pp.
300-14 ("Le teorie politiche e sociali di Suen Uen").
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 499
hay un
peligro menor en instruirlos nosotros mismos, proponiéndoles directamente la
doctrina de Suen Uen. Nos esforzamos por hacer ver cómo los chinos pueden ser
buenos católicos, no sólo permaneciendo chinos, sino también tomando en cuenta
algunas teorías de Suen Uen' ".
284
<52>. Domenico Meneghini,
"Industrie chimiche italiane", Nuova Antologia, 16 de junio de 1929.1
<53>. Reforma y Renacimiento.
Nicola Cusano. En la Nuova Antologia del 16 de junio de 1929 se publica una
nota de L. von Bertalanffy sobre "Un Cardinale germanico (Nicolaus
Cusanus)", curiosa en sí misma y por la nota que la redacción de la Nuova
Antologia añade al calce.2 Bertalanffy expone sobre Cusano la opinión
germano-protestante, sintéticamente, sin aparato crítico-bibliográfico; la
Nuova Antologia hace observar mezquinamente que Bertalanffy no habla de los
"estudios numerosos e importantes que incluso en Italia se dedicaron a
Cusano en estas últimas décadas" y da una lista de los mismos, hasta
llegar a Rotta La única alusión de valor está en las últimas líneas:
"Bertalanffy ve en Cusano un precursor del pensamiento liberal y
científico moderno, Rotta opina, por el contrario, que el obispo de Bressanone,
'por lo que concierne al espíritu, si no a la forma de su especulación se halla
todo él en la órbita del pensamiento medieval'. La verdad no está nunca toda
ella de una sola parte". ¿Qué quiere decir?
Es verdad
que Cusano es un reformador del pensamiento medieval y uno de los iniciadores
del pensamiento moderno; lo prueba el hecho mismo de que la Iglesia lo olvidó y
su pensamiento fue estudiado por filósofos laicos que encontraron en él a uno
de los precursores de la filosofía clásica moderna.
Importancia
de la acción práctica de Cusano para la historia de la Reforma protestante. En
el Concilia (¿de Costanza?)3 estuvo contra el papa respecto a los derechos del
Concilio. Se reconcilió con el papa. En el Concilio de Basilea defendió la
reforma de la Iglesia. Trató de conciliar a Roma con los husitas: de reunir al
Oriente con el Occidente e incluso pensó en preparar la conversión de los
turcos, extrayendo el núcleo común del Corán y el Evangelio. Docta ignoran tia
e coincidentia oppositorum. Fue el primero en concebir la idea del infinito,
adelantándose a Giordano Bruno y los astrónomos modernos.
Puede decirse que la Reforma luterana
estalló porque fracasó la actividad reformadora de Cusano, o sea porque la
Iglesia no supo reformarse desde dentro. Por la tolerancia religiosa, etcétera
(nacido en 1.401-muerto en 1464).
Michele
Losacco, "La dialettica del Cusano", nota de 38 pp. presentada por el
socio Luigi Credaro en la reunión del 17 de junio de una institución que la
Nuova Antologia olvida indicar (¿quizá los Lincei?).4
<54>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Literatura popular-nacional. Habrá que establecer bien qué debe
entenderse por "interesante" en el arte en general y especialmente
Cfr. Nuova Antología, 16 de junio de
1929, cit., pp. 507-22.
2 Cfr.
Nuova Antología, 16 de junio de 1929, cit., pp. 536-39.
3 En
realidad no se trata del Concilio de Costanza, sino del Concilio de Basilea
(1431-49), al cual se alude poco después.
4 La
indicación bibliográfica (incompleta) está tomada de la nota de redacción de la
Nuova Antologia, publicada al pie del artículo citado de Bertalanffy. Se trata,
en efecto, de una comunicación presentada, como suponía Gramsci, a la Academia
de los Lincei; publicada en Rendiconti della R. Accademia Nazionale dei Lincei.
Classe di Scienze morali, storiche e filologiche, serie VI, vol. IV, 1928, pp.
309-44.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 500
en la
literatura narrativa y en el teatro. El elemento "interesante" cambia
según los individuos o los grupos sociales o la masa en general: es, por lo
tanto, un elemento de la cultura, no del arte, etcétera. ¿Pero es por ello un
hecho completamente extraño y separado del arte? En tanto que el arte mismo
interesa, es interesante [esto es] por sí mismo, en cuanto que satisface una
exigencia de la vida. Por otra parte: además de este carácter más íntimo del
arte de ser interesante por sí mismo, ¿cuáles otros elementos de
"interés" puede presentar una obra de arte, por ejemplo una novela o
un poema o un drama? Teóricamente infinito. Pero los que "interesan"
no son infinitos: son precisamente sólo los elementos que se considera
contribuyen más directamente al "éxito" inmediato o mediato (en
primer grado) de la novela, del poema, del drama. Un gramático puede
interesarse en un drama de Pirandello porque quiere saber cuántos elementos de
léxico, morfológicos y sintácticos de origen siciliano introduce o puede introducir
Pirandello en la lengua literaria italiana: he ahí un elemento
"interesante" que no contribuirá mucho a la difusión del drama en
cuestión. Los "metros bárbaros" de Carducci eran un elemento
"interesante" para un círculo más amplio, para la corporación de los
literatos de profesión, y para aquellos que pretendían llegar a serlo: fueron
pues un elemento de "éxito" inmediato ya notable, contribuyeron a
difundir algunos miles de ejemplares de los versos escritos en metros bárbaros.
Estos elementos "interesantes" varían según las épocas, los climas
culturales y según las idiosincrasias personales.
El
elemento más estable de "interés" es ciertamente el interés
"moral" positivo o negativo, o sea por adhesión o por contradicción:
"estable" en cierto sentido, o sea en el sentido de la
"categoría moral", no del contenido concreto moral. Estrechamente
ligado a éste está el elemento "técnico" en un cierto sentido
particular, o sea "técnico" como modo de hacer comprender en la forma
más inmediata y más dramática el contenido mora!, el contraste moral de la
novela, del poema, del drama: así tenemos en el drama los "golpes" de
escena, en la novela la 'intriga" predominante, etcétera. Todos estos
elementos no son necesariamente "artísticos", pero tampoco son
necesariamente no artísticos. Desde el punto de vista del arte son en cierto sentido
"indiferentes", o sea extra-artísticos: son datos de historia de la
cultura y desde este punto de vista es que deben ser valorados.
Que tal cosa suceda, que sea así, es algo
demostrado por la llamada literatura mercantil, que es una sección de la
literatura popular-nacional: el carácter "mercantil" lo da el hecho
de que el elemento "interesante" no es "ingenuo",
"espontáneo", íntimamente fundido en la concepción"a artística,
sino buscando en el exterior, mecánicamente, dosificado industrialmente como
elemento cierto de "éxito" inmediato. Esto significa, en todo caso,
sin embargo, que tampoco la literatura comercial debe ser olvidada en la
historia de la cultura: incluso tiene un valor grandísimo precisamente desde
este punto de vista, porque el éxito de un libro de literatura comercial indica
(y a menudo es el tinico indicador existente) cuál es la "filosofía de la
época", o sea qué conjunto de sentimientos [y de concepciones del mundo]
predomina en la multitud "silenciosa". Esta literatura es un
"estupefaciente" popular, es un "opio". (Desde este punto
de vista se podría hacer un análisis del Conde de Montecristo de A. Damas, que
es quizá la más "opiácea" de las novelas populares: ¿qué hombre del
pueblo no cree haber sufrido una injusticia de parte de los poderosos y no
fantasea sobre el "castigo" a infligirles? Edmundo Dantés le ofrece
el modelo, lo "emborracha" de exaltación, sustituye el credo de una
injusticia trascendente en la que ya no cree "sistemáticamente".)1
En el manuscrito una variante
interlineal: “intuición”.
<55>. La Romaña y su función en la
historia Panana. Cfr. el artículo de Luigi Cavina,
La misma idea, sobre el carácter
"opiáceo" de cierta literatura popular, es repetida por Gramsci en el
Cuaderno 6 (VIII), §§ 28 y 134.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 501
"Fiorentini
e Veneziani in Romagna", en la Nuova Antologia del 16 de junio de 1929.1
Trata la cuestión especial en el periodo inmediatamente anterior a la liga de
Cambrai contra los venecianos, después de la muerte de Alejandro VI Borgia y la
enfermedad del Duque de Valentinois. La Romalfia era elemento esencial del
equilibrio interno italiano, especialmente del equilibrio entre Venecia y el
Papa: tanto Florencia como el Papa no podían soportar una hegemonía veneciana
sobre la Romaña. (Maquiavelo y Valentinois, durante la campaña de éstos para la
conquista de la Romaña: Maquiavelo y Valentinois después de la muerte de
Alejandro VI, durante el Cónclave y en los primeros tiempos de Julio II:
Valentinois se vio privado de la base estatal: toda su figura política e
incluso la "capacidad" político-militar se derrumba; se ha convertido
en un vulgar "capitán de fortuna" y, para colmo, en malas
circunstancias.)
En este artículo de Cavina hay una idea
"curiosa". Cita el principio de Maquiavelo: "Ninguna provincia
estuvo nunca unida y feliz, si no estuvo toda ella bajo la obediencia de una
república o de un príncipe, corno les sucedió a Francia y a España", y
continúa: "Y que esto no le haya sucedido a Italia debe imputarse, con
juicio empírico, especialmente a la Iglesia —que no fue nunca tan fuerte corno
para poder ocupar ella sola toda la península, ni nunca tan débil como para
tener que permitir que otro la ocupase, como dice Maquiavelo— y en parte
también a los otros Estados; pero debe imputarse sobre todo al sistema de
equilibrio de las potencias italianas. Aquí debe verse la razón histórica y
nacional de la fallida unión de la patria, en cuanto que ésta derivaba no ya de
un pensamiento individual, sino de un verdadero pensamiento universal,
traspasado de generación a generación, a lo largo de los siglos, y que
respondía en consecuencia al genio nacional".2 ¿Qué quiere decir todo eso?
¿Que el "genio nacional" consistía en no ser "nacional"? ¿Y
el "sistema de equilibrio" de las potencias italianas, no estaba en
jan parte determinado por la necesidad de existencia del Estado pontificio, que
era potencia mundial e italiana al mismo tiempo?
Una gran
confusión nace en esta serie de problemas por el hecho de que se buscan las
causas de por qué un cierto acontecimiento histórico (unidad
territorial-política de la península italiana) no se verificó antes de 1870.
Ahora bien, si es difícil averiguar y ponerse de acuerdo sobre las causas de un
suceso determinado, ciertamente es mucho más difícil y casi absurdo querer
hallar las causas de por qué la historia se ha desarrollado en un sentido en
vez de otro. En realidad no se trata de problema histórico, sino de una
necesidad de carácter sentimental y político. Se parte del presupuesto (de
carácter sentimental y práctico inmediato) de que la nación italiana ha sido
siempre una nación en los cuadros geográficos actuales y he ahí que entonces se
hace la pregunta de por qué no consiguió antes la unidad política territorial.
como Francia o España, etcétera.
Sin
embargo, el problema no es completamente absurdo, siempre que sea entendido y
circunscrito exactamente en su carácter político-actual, o sea para explicar
ciertos desarrollos históricos vinculados a la vida moderna, o como elemento
para estudiar determinados criterios de método. La alusión de Cavina al
"pensamiento universal real" es una idea interesante, si se precisa y
desarrolla en el sentido que ya indiqué en otras notas.3 Esto es, Italia, por
su función "cosmopolita", durante el periodo del imperio Romano y
durante la Edad Media sufrió pasivamente las relaciones internacionales; o sea
en el desarrollo de su historia las relaciones internacionales prevalecieron
sobre las relaciones nacionales.
Cfr. Nuova Antología, 16 de junio de
1929, cit., pp. 442-56.
2 Ibid.,
pp. 448-49.
3 Cfr.,
en particular, Cuaderno 1 (XVI), § 150, p. 96, y Cuaderno 3 (XX). § 118; además
de las numerosas notas y las menciones dispersas sobre el carácter cosmopolita
de los intelectuales italianos.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 502
288 Pero
precisamente el Papado es la expresión de este hecho; dado el carácter doble
del reino papal, de ser sede de una monarquía espiritual y de un principado
temporal, es cierto que su poder terrenal debía ser limitado (Maquiavelo vio
esto perfectamente bien, como lo demuestra el capítulo III del Príncipe y de lo
que informa haberle dicho al cardenal Ruán; éste, en la época en que
Valentinois estaba ocupando la Ro-maña, le había dicho que los italianos no
entendían de guerras, y él le respondió que los franceses no entendían de
Estado —de política—. "porque si entendiesen, no dejarían que la Iglesia
llegase a adquirir tanta grandeza", etcétera, etcétera).1 Es cierto que si
la Iglesia hubiera tenido como principado terrenal toda la península, la
independencia de los Estados europeos hubiera corrido serio peligro: el poder
espiritual puede ser respetado mientras no represente una hegemonía política y
toda la Edad Media está llena de las luchas contra el poder político del papa.
Así pues,
es cierto que en los italianos la tradición de la universalidad romana y
medieval impidió el desarrollo de las fuerzas nacionales (burguesas) más allá
del campo puramente económico- municipal, o sea que las "fuerzas"
nacionales no se convirtieron en "fuerza" nacional más que después de
la Revolución francesa y la nueva posición que el papado tuvo que ocupar en
Europa, posición irremediablemente subordinada, porque estaba limitada y
disputada en el campo espiritual por el laicismo triunfante. Sin embargo, estos
elementos internacionales que presionaban "pasivamente" sobre la vida
italiana siguieron actuando hasta 1914 e incluso (cada vez menos fuertes) hasta
la Conciliación de febrero de 1929, y siguen incluso hoy, en cierta medida,
determinando las relaciones externas entre el Estado italiano y el Pontífice,
forzando a un cierto lenguaje, etcétera.
(Habría
que poder hacer, para comprender exactamente el grado de desarrollo alcanzado
por las fuerzas nacionales en Italia en el periodo que va desde el nacimiento
de las Comunas al triunfo del dominio extranjero, una investigación del tipo de
la de Groethuysen en los Origines de l'esprit bourgeois en France.2 Habría que
buscar estos elementos en las "Crónicas", en los
"Epistolarios", en los libros de política, en la literatura amena, y
en los libros de pedagogos o tratadistas de moral, etcétera. Un libro muy
interesante es el de Leon Battista Alberti, por ejemplo. Podría verse para la
bibliografía las historias de la pedagogía en Italia, etcétera. El cortesano de
B. Castiglione indica ya el predominio de otro tipo social, como modelo, que no
es el burgués de las Repúblicas comunales, etcétera. Un lugar aparte para los
grandes escritores de política, como Maquiavelo y Guicciardini. También un
lugar aparte para los escritos religiosos, prédicas, tratados, etcétera.)
289
<56>. Acción Católica. "La
pace industriale" (de A. Brucculeri) en la Civiltà Cattolica del 5 de
enero de 1929.3 (Anota los intentos hechos en Inglaterra en favor de la paz
industrial, las tendencias colaboracionistas del BIT, los comités paritarios de
fábricas, la legislación del trabajo, los altos salarios cII América,
etcétera.) Esta serie de artículos de Brucculeri sobre cuestiones industriales
fue luego recogida en forma de libro.4 Brucculeri forma parte (o formó parte)
del Departamento de Malines que compiló el Código Social.5
La cita de este pasaje del Príncipe está
tomada del citado artículo de Luigi Cavina (p. 448 del fascículo cit. de la
Nuova Antología),
2 Cfr.
Bernard Groethuysen, Origines de l'esprit bourgeois en France, 1: L'Eglise et
la Bourgeoisie, Gallimard, París, 1927 [FG, C. cara., Milán]. Cfr. sobre este
libro la carta a Berti del 8 de agosto de 1927 (LC, 111-12). En qué sentido
Gramsci consideraba ejemplar el tipo de investigación de este libro de
Groethuysen se desprende también de la carta a Tania del 22 de abril de 1929
(LC, 270-71).
3 Cfr.
"Verso la pace industriale", en La Civiltà Cattolica, 5 de enero de
1929 (arlo LXXX, vol. 1), pp. 29-40, 4 Cfr. el subsiguiente § 62.
5 Cfr.
nota 2 al Cuaderno 1 (XVI), § 1.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 503
<57>. La Acción Católica en los
Estados Unidos. Artículo de la Civiltà Cattolica deI 5 de enero de 1929 sobre
"La Campagna elettorale degli Stati Uniti e le sue lezioni".1 A
propósito de la candidatura de Smith a la presidencia de la República.
La
Civiltà Cattolica registra la encarnizada resistencia de las iglesias
protestantes contra Smith y habla de "guerra de religión". No hay
ninguna alusión a la posición adoptada por Smith respecto al papa en su famosa
carta (cfr. libro de Fontaine sobre la Santa Sede, etcétera),2 que es un
elemento de americanismo católico. (Posición de los católicos contra el
prohibicionismo y a favor de los farmers.) Se ve que cada acción concentrada de
los católicos provoca una reacción tal que los resultados son inferiores a la
fuerza que los católicos dicen poseer, en consecuencia peligro de acción
concentrada a escala nacional; ¿ha sido un error de los católicos basarse en un
partido tradicional como el demócrata? ¿mostrar la religión como ligada a un
determinado partido? Por otra parte ¿podrían, en el actual sistema americano,
fundar un partido propio? América es un terreno interesante para estudiar la
fase actual del catolicismo tanto corno elemento cultural cuanto político.
<58>. La Acción Católica. Una de
las medidas más importantes tomadas por la Iglesia para reforzar su
organización en estos tiempos es la obligación impuesta a las familias de hacer
que los niños hagan la primera comunión a los siete años. Se comprende el
efecto psicológico que debe hacer a los niños de siete años el aparato
ceremonial de la primera comunión, bien sea como acontecimiento familiar
individual, bien sea como acontecimiento colectivo: y qué fuente de terror
representa y por lo tanto de apego a la Iglesia.3 Se trata de
"comprometer" el espíritu infantil apenas comienza a reflexionar. Se
comprende por lo tanto la resistencia que la medida ha encontrado en las
familias, preocupadas por los efectos deletéreos sobre el espíritu infantil de
este misticismo precoz y la lucha de la Iglesia para vencer esta oposición.
(Recordar en el Piccolo Mondo Antico de Fogazzaro la lucha entre Francoa
Maironi y su mujer cuando se trata de llevar a la niñita en barca, en una noche
tempestuosa, para asistir a la misa de Navidad: Francos Maironi quiere crear en
la niña "recuerdos" imborrables, "impresiones" decisivas;
la mujer no quiere turbar el desarrollo normal del espíritu de la hija,
etcétera.)4 La medida fue decretada por Pío X en 1910. En 1928 el editor Pustet
de Roma volvió a editar cl decreto con prefacio del cardenal Gasparri y
comentario de monseñor ]ario, dando lugar a una nueva campaña de prensa.5
En el manuscrito: “Piero”.
290
<59>. La Acción Católica en
Alemania. Los católicos alemanes, por iniciativa del episcopado, han fundado
ya, desde 1919, una "Liga de Paz de los Católicos Alemanes". Sobre
esta Liga, sobre las iniciativas sucesivas para desarrollarla y sobre su
programa, confrontar la Civiltà Cattolica da 19 de enerob de 19296
En el manuscrito: “19 de junio”.
En este
mismo fascículo se encuentra la carta de Pío XI al cardenal Bertram, arzobispo
de
Cfr. La Civiltà Cattolica, 5 de enero de
1929, cit., pp. 86-93.
Cfr. Fontaine, Saint-Siège, “Action
française” et “Catholiques intégraux” cit., pp. 170-88 (se trata de una carta,
publicada por muchos periódicos en América y Europa, dirigida por Alfredo E.
Smith, gobernador del estado de Nueva York, a Charles C.
Cfr. sobre el mismo terna, la carta a su
mujer del 27 de julio de 1931 (LC, 456).
El episodio había sido mencionado por
Gramsci en un artículo ya citado de la sección 'Solto la Mole' de 1916 (cfr.
SI14, 213). Cfr. nota 3 al Cuaderno 1 (XVI), § 44.
La información está tomada de la sección
'Rivista della stampa' (El decreto acerca de la edad para la primera comunión
comentado por mons. secretario de la S.C. de los Sacramentos), en La Civiltà
Cattolica, 19 de enero de 1929 (año LXXX, vol.I), pp.
150-54.
Cfr. "La lega di pace dei cattolichi
tedeschi", en La Civiltà Cattolica, 19 de enero de 1929, cit., pp. 165-70.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 504
Breslau,
a propósito de la Acción Católica en Alemania,1 y que debe considerarse como
una intervención personal del papa para dar un mayor impulso al movimiento de
la Acción Católica que en Alemania parece que no encuentra organizadores muy
entusiastas; la carta del papa es un verdadero programa teórico-práctico y ea
interesante en general, no sólo para Alemania. La Civiltà Cattolica comenta
extensamente la carta y se comprende que el comentario sirve también para otros
países.
<60>. "La schiavitú del lavoro
indigena" (de A. Brucculeri) en la Civiltà Cattolica del 2 de febrero de
1929.2 Resume las cuestiones que se refieren al estado de esclavitud todavía
existente en numerosos países (Abisinia, Nepal, Tibet, Hedjaz, etcétera): a la
condición esclava de las mujeres en los países de poligamia; al trabajo forzado
a que son sometidos los indígenas en muchas colonias (por ejemplo en el África
central francesa); a las formas de esclavitud o servidumbre de la gleba determinadas
en muchos países por las deudas y la usura (en América el peonaje; América
central y meridional; en la India). (Este hecho sucedía, y seguramente seguirá
sucediendo, también para los emigrantes italianos en la América meridional:
para que le paguen cl viaje, que son unos pocos centenares de liras, el
emigrado trabaja gratis durante cierto tiempo.) En los casos de usura
premeditada, la deuda no se extingue jamás y la servidumbre se hereda incluso
de generación en generación. Trabajo de niños y mujeres en las fábricas chinas.
En el artículo hay cierta bibliografía especialmente en lo referente a la
esclavitud.
291
<61>. Rotary Club. Confrontar en la
Civilia Cattolica del 16 de febrero de 1929 el artículo "Ancora Rotary
Club e Massoneria".3 Los argumentos de los jesuitas para poner en guardia
contra el carácter masónico del Rotary se exponen exhaustivamente. La
"sospecha" es de dos grados: 1] que el Rotary sea una auténtica
emanación de la masonería tradicional; 2] que el Rotary sea un nuevo tipo de
masonería. A estos dos motivos se suman otros de carácter subordinado: 1] que
en todo caso la masonería tradicional se sirva astutamente de aquél
aprovechándose de la "ingenuidad" y el agnosticismo de los
rotarianos; 2] el carácter "agnóstico", de indiferencia o de
tolerancia religiosa, del Rotary, es para los jesuitas un defecto tan capital
que les induce a empuñar sus lanzas y a tomar actitudes de sospecha y de
polémica (etapa preparatoria que podría concluirse con la condena del Rotary
por parte de la Iglesia). Este segundo motivo no da lugar todavía a una campaña
a fondo, preludio de una "excomunión", porque los jesuitas deben
distinguir entre países de mayoría católica y países de mayoría no católica. En
estos últimos piden la tolerancia religiosa, sin la cual no podrían difundirse:
su posición "ofensiva" exige incluso la existencia de instituciones
amorfas en fas que puedan introducirse para proceder a la conquista. En los
países católicos, la posición "defensiva" exige por el contrario la
lucha a fondo contra las instituciones amorfas que ofrecen un terreno favorable
a los no católicos en general. La fase actual de la posición frente al Rotary
es: de ofensiva ideológica sin sanciones prácticas de carácter universal
(excomunión u otra forma atenuada de prohibición) y ni siquiera nacional, sino
sólo de carácter episcopal (en algunas diócesis, una española por ejemplo, el
obispo ha tomado posiciones contra el Rotary).4 La ofensiva ideológica se basa
en estos puntos: 1] el Rotary tiene orígenes masónicas; 2] en muchos países se
encuentra en las mejores relaciones con la
cfr. "Lettera del S. Padre
all'Eminentissimo Cardinale Bertram", en La Civiltà Cattolica, 19 de enero
de 1929, cit., pp. 102-4.
2 Cfr. La
Civiltà Cattolica, 2 de febrero de 1929 (año LXXX, vol.I), pp. 202-16.
3 Cfr. La
Civiltà Cattolica, 16 de febrero de 1929 (año LXXX, vol. I), pp. 337-46.
4 Según
el artículo citado de la Civiltà Cattolica, el obispo español (al que se
refiere Gramsci) es el arzobispo de Toledo cardenal Pedro Segura y Sáenz, quien
condenó al Rotary en una pastoral del 23 de enero de 1929.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 505
masonería;
3] en algunas partes ha adoptado una actitud abiertamente hostil al
catolicismo; 4] la moral rotariana no es más que un disfraz de la moral laica
masónica.
El
problema de la actitud de los jesuitas con respecto al Rotary se complica por
las condiciones italianas: el Rotary está permitido en Italia, mientras que la
masonería es ilegal; sostener en forma taxativa que el Rotary es un disfraz de
la masonería y un instrumento de aquélla, llevaría a consecuencias de carácter
judicial. Por otra parte los Dotados han comenzado su vida italiana bajo
auspicios eminentes: uno de los primeros rotarianos ha sido el príncipe
heredero, conocido por sus tendencias católicas y devotas. En todo caso,
además, por reconocimiento de rotarios extranjeros, el Rotary italiano tiene un
carácter particular, ligado a la situación local. La Civiltà Cattolica
reproduce algunos fragmentos de una relación de Stanley Leverton, publicada después
de una visita a los clubes de Italia por encargo del Rotary Internacional, en
The Rotary Wheel, órgano oficial del Rotary británico, y reproducido en el
fascículo de agosto de 1928, p. 317, del órgano italiano Il Rotary: "se
tiene la impresión de que en Italia el Rotary no rema en nuestra misma
barca"; "su Rotary es el único Rotary posible en Italia",
"parece un poco distinto, más bien como un primo que como un
hermano"; "su presente régimen dirige sus actividades con amplitud de
propósitos (¡¡Eh, eh!! —exclama el escritor de la Civiltà Cattolica), pero su
objetivo es igual al nuestro ."; "aunque pueda parecer inusual y
distinto, hay siempre una buena razón para que sea así". "De todos
modos el señor Leverton tiene la impresión de que los rotarios italianos",
aunque etcétera, etcétera, "son los hombres que están haciendo la Italia
moderna".
292
<62>. Redacción de la Civiltà
Cattolica. Los artículos sobre la masonería están escritos por el padre Pietro
Pirri (es probable que Pirri haya escrito también los artículos sobre el
Rotary). Los artículos de arte por el padre Carlo Bricarelli (que de costumbre
firma). Los artículos sobre la unidad de las Iglesias por el padre Cell; sobre
ciencias naturales (cuestiones del evolucionismo y el transformismo) por el
padre Gaya; sobre literatura (especialmente sobre Dante) por Busnelli,
etcétera. 1 El padre Brucculeri escribe sobre cuestiones económicas e
industriales. Bajo el título Problemi odierni del lavoro ha recogido (en un
volumen en 80. de 145 pp. L. 8) los siguientes artículos ya aparecidos en la
Civiltà Cattolica en forma anónima: 1] "L'organizzazione
internazionale"; 2] "L'organizzazione scientifica"; 3]
"L'orientazione professionale"; 4] "Verso la pace
industriale"; 5] "La schiavitú del lavoro indigena". Del padre
Brucculeri habían aparecido ya, publicados por la Administración de la Civiltà
Cattolica los siguientes textos (indudablemente extraídos de la revista): 1]
Salariato e compartecipazione, en 16º, de 70 pp. L. 2,50; 2] Il problema della
terra, 11ª ed„ en 16º., 162 pp. L. 3,50; 3] Lo sciopero nella storia, nella
morale, nella economía, 11ª ed., en 16º., pp. L. 5,00; 4] La limitazione della
giornata di lavoro e il principio delle otto ore, 11ª ed., en 16º., 50 pp. [5
liras]; 5] Sul problema di Malthus. Rilievi, L. 7,50.2
<63>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Escritores "técnicamente" brescianescos. Respecto a estos
escritores hay que ver: Giovanni Casati, Scrittori cattolici italiani viventi.
Dizionario biobibliografico ed indice analitico delle opere, con prefacio de
Filippo Meda, Milán, Romolo Ghirlanda editor, Via Unione 7, en 80., pp.
VIII-112, L. 15,00.3 De este diccionario
1 Con
toda probabilidad los nombres de los autores de los artículos de la Civiltà
Cattolica —omitidos habitualmente en los fascículos— fueron obtenidos por
Gramsci en el Indice analitico delle annate 1926-1930, recopilado por Giuseppe
Del Chiaro (La Civiltà Cattolica, Roma 1931).
Estas indicaciones bibliográficas están
tomadas de anuncios publicitarios de la Civiltà Cattolica (cubierta): cfr., por
ejemplo, 16
de
febrero de 1929 (año LXXX, vol. 1); 2 de noviembre de 1929 (año LXXX, vol. IV).
La indicación y las noticias que siguen
están tomadas de la sección `Rivista della stampa', en La Civiltà Cattolica, 2
de marzo de
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 506
habrá que
ver también las posibles siguientes ediciones y confrontarlas entre sí, para
controlar las adiciones o las omisiones intencionales.
Don Giovanni Casati es el especialista
católico en bio-bibliografía. Dirige la Rivista di Letture que aconseja y
desaconseja los libros a [leer y a] comprar para las personas privadas y para
las bibliotecas católicas; esta recopilando un repertorio de Scrittori d'Italia
dalle origini fino al viventi en orden alfabético (según el artículo de la
Civiltà Cattolica del 2 de marzo de 1929 del cual tomo estas noticias, han
aparecido hasta ahora los correspondientes a las letras A-B); ha escrito un
libro de Saggi di libri letterari condannati dall’Indice.
En el
diccionario de los Scrittori cattolici italiani viventi están registrados 591.
Algunos no respondieron a la solicitud; Casati, en el caso de escritores que
publican libros en editoriales no católicas, ha interpretado su silencio como
tácita súplica de no hacerlos figurar en el diccionario". Habría que ver
por qué han sido solicitados: ¿por estar "bautizados" o porque en sus
libros aparecía un carácter estricta y confesadamente "católico"?
Dice la Civiltà Callonca que en el Diccionario faltan, por ejemplo, Gaetano De
Sanctis, Pietro Fedele y "no pocos otros profesores de universidad y
escritores de valía". De Sanctis es ciertamente un escritor
"católico", voluntariamente, confesadamente católico: ¿pero Pietro
Fedele? Se habrá vuelto católico en los últimos años; ciertamente no lo era al
menos hasta 1924. Parece pues que el criterio para establecer la
"catolicidad' no ha sido muy riguroso y que se ha querido confundir entre
"católicos" escritores y escritores "católicos".
En el
Diccionario no están incluidos los periodistas y publicistas que no hayan
publicado algún libro: así, no aparece el conde Della Torre, director del
Osservatore Romano y Calligari (Mikros) director de la Unita Cattolica (muerto
recientemente). Algunos se excusan "por modestia".
¿Quienes
son los "convertidos" incluidos en el Diccionario? (Tipos: Papini,
Giulitti, Mignosi, etcétera). Dice la Civiltà Cattolica: “ De la guerra para
acá se nota un cierto despertar de la conciencia religiosa en los escritores
contemporáneos, un interés insólito por los problemas religiosos, una
orientación más frecuente hacia la Iglesia católica, a la cual (orientación)
habrán contribuido ciertamente no poco los convertidos incluidos en el
diccionario de Casati".
De los
591 escritores católicos italianos vivientes, 374 ("salvo error",
escribe la Civiltà Callonca) son hombres de iglesia, sacerdotes y religiosos,
entre los que se cuentan tres cardenales, nueve obispos, tres o cuatro abades
(sin contar a Pío X); 217 son laicos, entre los que se encuentran 49 mujeres:
una sola de las mujeres es religiosa.
La Civiltà Cattolica señala algunos
errores. Existe un Katholischer Literaturkalender (ed. Herder, Freiburg i. B.,
1926) que registra 5 313 escritores católicos alemanes. Para Francia, el
Almanach Catholique Français (publicado por Bloud et Gay, París, desde 1920)
publica un pequeño diccionario de las "principales personalidades
católicas". Para Inglaterra, The Catholic Who's Who, 1928 (Londres, Burns
Oates and Washbourne).
La
Civiltà Cattolica expresa el deseo de que, ampliados los cuadros (inclusión de
periodistas y publicistas) y vencida la esquivez de los "modestos",
la lista italiana se doble, lo que todavía seguiría siendo bien poco. Lo
curioso es que la Civiltà Cattolica habla de "forzar a salir a algunos de
su modestia" y alude al "orientalista profesor P. S. Rivetta",
el cual si bien es modesto como "orientalista" y como "profesor
P. S. Rivetta", ciertamente no es modesto como "Toddi", bromista
del Travasso delle Idee, y redactor de la hoja Via Vittorio Veneto para
1929 (año
LXXX, vol. O. pp. 437-42. Sobre el mismo libro cfr. también Cuaderno 3 (XX), §
136. 1 La indicación y las noticias que siguen están tomadas de la sección
`Rivista della stampa', en La Civiltà Cattolica, 2 de marzo de 1929 (año LXXX,
vol. O. pp. 437-42. Sobre el mismo libro cfr. también Cuaderno 3 (XX), § 136.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 507
los
garortnes y para los frecuentadores de los cafés de lujo y para todos los
snobs.
<64>. La Iglesia y el Estado en
Italia antes de la Conciliación. A este propósito hay que revisar el artículo
"La Conciliazione fra lo Stato italiano e la Chiesa (Cenni
cronistorici)" en la Civiltà Cattolica del 2 de marzo de 1929.1 (La sección
continúa en los fascículos siguientes y debe revisarse), por algunos aspectos
interesantes (—interesantes también porque haber aludido a ciertos hechos
indica que a éstos, cuando sucedieron, se les dio cierta importancia—). Así, se
hace una mención especial a la "Settimana Sociale" de Venecia de
1912, presidida por el Marqués Sassoli de Bianchi y a la "Settimana
Sociale" de Milán de 1913 que trató de las "libertades civiles de los
católicos; ¿por qué, precisamente en 1912 y 1913 los católicos como
organización de masas trataron de la Cuestión romana y determinaron los puntos
fundamentales a superar para su solución? Basta pensar en la guerra de Libia, y
en el hecho de que en cada periodo de guerra el Estado tiene necesidad de la
máxima paz y unidad moral y civil.
En este
artículo se reproducen fragmentos de artículos de ocasión publicados en el
momento de la conciliación. Así el senador Petrillo (en el Popolo d'Italia del
17 de febrero de 1929) recuerda lo que sucedió en los círculos gubernamentales
y parlamentarios italianos a la muerte de Benedicto XV.2 (El gobierno Bonomi
quería evitar una conmemoración en el Parlamento de Benedicto XV, lo que habría
obligado al gobierno a intervenir y éste no quería hacer ninguna manifestación
política ni en un sentido ni en otro. Bonomi estaba apoyado por los populares y
tenía ministros populares en el gabinete; recordar que yo me encontraba en Roma
en aquellos días y me dirigí a ver a Bevione —subsecretario de la presidencia—
en compañía de Bombacci para conseguir un pasaporte: Bevione estaba impaciente
y quería asegurarse de que ningún grupo tomaría una iniciativa que pudiera
arrastrar a otros grupos y poner al gobierno en la necesidad de intervenir. En
realidad nadie habló, pero Pietrillo se guardó mucho de explicar por qué fue
que nadie, pero lo que se dice nadie, habló. Hubiera estado bien, desde ciertos
puntos de vista, que hubiese hablado Salandra, puede concederse; ¿pero por qué,
habiéndose negado Salandra a hablar, ningún otro habló? ¿y por qué sólo
Salandra debe ser criticado?)
295
<65>. Risorgimento. El momento
histórico 1848-49. El último párrafo de un largo artículo de la Civiltà
Cattolica (2 de marzo — 16 de marzo de 1929), “Il P. Saverio Bettinello e
l'abbate Vincenzo Gioberti",3 puede ser interesante como un punto de
partida. Siempre en polémica con Gioherti, la Civiltà Cattolica, una vez más,
dice que quiere desmentir la afirmación de que
Cfr. La Civiltà Cattolica, 2 de marzo de
1929, cit., pp. 451-67.
En el artículo citado por la Civiltà
Cattolica, este recuerdo del senador Alfredo Petrillo se reproduce como sigue:
"Había muerto Benedicto XV, narra el senador Petrillo en el Popolo
d'Italia (17 de febrero), y agonizaba el ministerio Bonomi a pesar de la
asistencia espiritual de don Sturzo y tal vez a causa de ella. En la Cámara era
grande la agitación no por el próximo Cónclave, sino por la crisis ministerial
inminente. Los grupos sesionaban permanentemente. El grupo de derecha,
presidido por el onorevole Salandra, había celebrado su reunión; en la sala
había permanecido el onorevole Salandra con el onorevole Ricci, conmigo y con
algún otro. El grupo fascista estaba en la sala contigua. Se abrió la puerta de
comunicación, entró el onorevole Mussolini seguido del onorevole Acerbo y, si
mal no recuerdo, del onorevole Federzoni; se fue derecho hacia Salandra y le
dijo, seco y decidido: 'Creo de gran importancia política que la Cámara
italiana conmemore al Pontífice. Usted, onorevole Salandra, sería el más indicado
para hablar'. El onorevole Salandra que quedó perplejo, sorprendido por la
inesperada propuesta. 'Sí — respondió, seguramente más por deferencia que por
convicción—, sí, la conmemoración tendría su importancia, pero —añadió tras una
pausa— yo no podría ser el orador, porque lo que yo tendría que decir no es
oportuno que se diga en una conmemoración'. El onorevole Salandra,
evidentemente, miraba al pasado, incluso al reciente, Mussolini trabajaba ya
para un futuro, No importa que aún estuviera lejos. Benedicto XV no fue
conmemorado en la Cámara, pero algunos ministros populares fueron a firmar más
o menos de incógnito al portón de bronce" (ibid., p. 453, nota 2).
Cfr. "Il P. Saverio Bettinelli e
l'abbate Vincenzo Gioberti" (I y II), en La Civiltà Cattolica, 2 de marzo
de 1929, cit., pp. 408-21; 16 de marzo de 1929 (año LXXX, vol.1), pp. 504-12.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 508
los
jesuitas del siglo mx hayan sido adversarios de Italia e incluso conspiradores
con Austria. Según la Civiltà Cattolica: "Comenzando con Pío IX y hasta el
más simple cura de aldea, la unidad italiana no era discutida por nadie. Podría
incluso demostrarse <...> que a la invitación de Pío IX, en 1848, para
una liga italiana y para la unión política de Italia, quien se opuso fue
únicamente el ministerio piamontés. El clero italiano, y esto debe quedar fuera
de toda duda, a no ser que quiera negarse la luz meridiana, no se opuso a la
unidad sino que la quería en forma distinta, en cuanto a la ejecución. Ésta era
la idea de Pío IX, de la alta jerarquía cardenalicia, y del mismo antiguo
partido conservador piamontés, capitaneado por el conde Solaro della Margarita
". 1 Defiende especialmente a los jesuitas de la acusación de
antiunitarisrno y austrofilia contra un artículo de Antonio Bruers publicado en
la Siírpe de agosto de 1928: Bruers reseña desfavorablemente el libro del
profesor U. A. Padovani de la Universidad del Sagrado Corazón, Vincenzo
Gioherti e il Cattolicesimo, Milán, Soc. Ed. "Vita e Pensiero", 1927,
que precisamente debe polemizar con Gioberti por su antijesuitisrno. Escribe la
Civiltà Cattolica: "En sentencia definitiva, declaramos que los jesuitas,
como Pío IX, y en general todo el clero italiano y todo el partido conservador
laico que no era poco, no combatieron nunca la unidad en sí misma, sino la
unidad violenta como se estaba practicando, o sea, el modo de llevar a la práctica
aquella unidad que estaba en el deseo común. ¿O es que no se puede amar a la
patria sino del mismo modo que los otros?" Recuerda luego que "quien
hizo poner en el Indice de libros prohibidos las obras de Gioberti, fue el
mismo rey Carlos Alberto" y señala jesuíticamente "por lo tanto, el
rey Carlos Alberto habría condenado la política de Gioberti, ¡o sea la suya
propia!"; 2 pero probablemente en el momento en que Carlos Alberto exigía
las rigores de la Iglesia contra Gioberti, su política era la de Solaro della
Margarita. De todos modos es bellísimo el hecho paradójico de que hoy los
jesuitas puedan dar cuenta de estos escritorzuelos tipo Bruers.
296
<66>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Ugo Ojetti y los jesuitas. La "Lettera al Rev. Padre Enrico
Rosa" de U. Ojetti fue publicada en el Pégaso de marzo de 1929 y
reproducida en la Civiltà Cattolica del 6 de abril siguiente con un largo
comentario del propio padre Rosa.3 La carta de Ojetti es refinadamente
jesuítica. Comienza así: "Reverendo Padre, tanta es desde el 11 de febrero
la masa de los convertidos a un catolicismo de conveniencia y de moda que Usted
permitirá a un romano, de familia, como se decía antiguamente, papista,
bautizado en S. María in Via y educado en la religión precisamente en S.
Ignacio de Roma y por sus Jesuitas, entretenerse media hora con Usted, esto es,
reposar de la gran confusión considerando a un hombre como Usted, íntegro y
juicioso, que ayer era lo que es hoy y lo que será mañana". Más adelante,
recordando a sus primeros maestros jesuitas: "Y eran tiempos difíciles,
pues allá fuera, decir Jesuita era como decir poder fraudulento o negra
mezquindad, mientras que allá dentro, en el último piso del Colegio Romano
debajo de los tejados (—donde estaba la escuela —de religión—jesuita donde
Ojetti fue educado), todo era orden, confianza, alegre benevolencia, e, incluso
en política, tolerancia y nunca una palabra contra Italia, y nunca, como
desgraciadamente ocurría en las escuelas de Estado, la baja obsequiosidad a la
supremacía cierta o imaginaria de tal o cual cultura extranjera sobre nuestra
cultura". Más adelante recuerda que es "viejo suscriptor de la
Civiltà Callonca, y fiel lector de los artículos que Usted publica allí" y
por eso "yo escritor me dirijo a usted escritor, y le declaro mi caso de
conciencia". Ahí está todo: la familia papista, el bautismo en la iglesia
jesuita, la educación jesuita, el idilio cultural de estas escuelas, los
jesuitas como únicos o casi únicos
Cfr. ibid. (II), p. 511.
2 Ibid.,
p. 512.
3 Cfr.
nota 7 al Cuaderno 1 (XVI), § 24.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 509
representantes
de la cultura nacional, la lectura de la Civiltà Cattolica, el padre Rosa como
viejo guía espiritual de Ojetti, el recurso de Ojetti, hoy, a su guía para un
caso de conciencia. Así pues, Ojetti no es un católico de hoy, un católico del
11 de febrero, por conveniencia o por moda; él es un jesuita tradicional, su
vida es un "ejemplo" que exponer en los sermones, etcétera. Ojetti no
ha sido nunca "made in Paris', nunca ha sido un dilettante del
escepticismo y del agnosticismo, nunca ha sido volteriano, nunca ha considerado
el catolicismo todo lo más como un puro contenido sentimental de las artes
figurativas.
297 Por
eso el 11 de febrero lo ha encontrado preparado para acoger la Conciliación con
"alegre benevolencia"; él no piensa siquiera (Dios le libre) que se
pueda tratar de un instrumentum regni porque él mismo ha sentido "la
fuerza que es en el ánimo de los adolescentes el fervor religioso, y cómo, una
vez encendido, lleva su calor a todos los demás sentimientos, desde al amor a
la patria y a la familia hasta la dedicación ante los jefes, dando a la
formación moral del carácter un premio y una sanción divina". ¿No es ésta,
en compendio, la biografía, es más, la autobiografía de Ojetti? Pero ... pero
... "¿Y la poesía? ¿Y el arte? ¿Y el juicio crítico? ¿Y el juicio moral?
¿Volverán todos a obedecer a los jesuitas?", pregunta un sutil espíritu a
Ojetti, en la persona de "un poeta francés, que es verdaderamente un
poeta". Ojetti no por nada fue a la escuela de los jesuitas: a estas
preguntas les ha encontrado una solución exquisitamente jesuítica, salvo en un
aspecto: en haberla divulgado y dado a la luz. Ojetti debería meiorar un poco
más su "formación moral del carácter" con sanción y pernio divino:
éstas son cosas que se hacen pero no se dicen. He aquí. pues, la solución de
Ojetti: " ... la Iglesia, firme en sus dogmas, sabe ser comprensiva con
los tiempos y bien lo demostró en el Renacimiento (pero tras el Renacimiento
estuvo la Contrarreforma, de la que precisamente los jesuitas son campeones y
representantes) y Pío XI, humanista, sabe cuánto aire necesita la poesía para
respirar; y que hace ya muchos años, sin aguardar a la Conciliación, también en
Italia la cultura laica y la religiosa colaboran cordialmente en la ciencia y
en la historia". "Conciliación no es confusión. El Papado condenará
como es su derecho; el Gobierno de Italia permitirá como es su deber. Y Usted,
si lo cree oportuno, explicará en la Civiltà Cattolica los motivos de la
condena y defenderá las razones de la fe; y nosotros aquí, sin ira,
defenderemos las razones del arte, si de verdad estamos convencidos, porque
podrá suceder, como a menudo ha ocurrido desde Dante hasta Manzoni, desde
Rafael hasta Canova, que también a nosotros fe y belleza nos parezcan dos lados
del mismo rostro, dos rayos de la misma luz, Y a veces nos resultará grato
discutir educadamente. ¿Baudelaire, por ejemplo, es o no un poeta
católico?" "El hecho es que hoy el conflicto práctico e histórico ha
quedado resuelto. Pero el otro —entre absoluto y relativo, entre espíritu y
cuerpo, eterno conflicto que está en la conciencia de cada uno de nosotros,
dice Ojetti, cosa por la que B. Cruce y G. Gentile, no católicos, estuvieron
contra el Modernismo (?), satisfechos (?) de verlo derrotado porque (?) había
sido una mala
Conciliación, el engañoso equívoco hecho
doctrina sagrada —que es íntimo y eterno (¿y si es eterno cómo puede ser
conciliado?) no lo es, no puede serlo; y la ayuda que a cada quien puede dar y
da cotidianamente la religión para resolverlo, a nosotros los católicos (¿cómo
es posible ser católicos con el `conficto eterno'? ¡todo lo más se podrá ser
jesuitas!) la religión lo daba ya antes. Poquedad nuestra si no hemos logrado
todavía, con esa ayuda, resolverlo de una vez por todas (!?); pero Usted sabe
que precisamente del continuo resurgir, renovarse y volverse a inflamar de
aquel eterno conflicto es que surgen y resplandecen poesía y arte."
Documento verdaderamente pasmoso de
jesuitismo y bajeza moral. Ojetti puede crear una nueva secta superjesuítica:
¡un modernismo estetizante jesuítico!
La
respuesta del padre Rosa es menos interesante porque es, jesuíticamente, más
anodina: Rosa se guarda mucho de analizar con detalle el catolicismo de Ojetti
y el de los neo-convertidos. Es demasiado pronto: está bien que Ojetti y Cía.
se digan católicos y se arrimen a los jesuitas, quizá ni siquiera se les pida
más. Dice bien Rosa: "conveniencia o moda sin
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 510
embargo
—digámoslo entre nosotros en confianza y de paso— que es seguramente un mal
menor y por lo tanto 'un cierto bien, respecto a aquella conveniencia o moda
anterior, de inútil anticlericalismo y de grosero materialismo, por la que
muchos <...> se mantenían alejados de la profesión de fe que, sin
embargo, guardaban aún en el fondo del alma 'naturalmente cristiana' ".
<67>. Acción Católica. Recordar;
para un estudio de la estructura mundial del catolicismo, el Anuario
Pontificio, que se publica en gruesos volúmenes de cerca de 1000 pp. en Roma en
la Tipografía Políglota Vaticana.1
Para la
Acción Católica italiana en sentido estricto (laico) ver los Almanaques
Católicos publicados ahora por "Vita e Pensiero": el más interesante
y de mayor valor histórico es el Almanaque Católico para 1922, que registra la
situación católica en el primer periodo de la posguerra.
<68>. Monseñor Francesco Lanzoni,
Le Diocesi d'Italia dalle origini al principio del secolo VII (anno 604),
Estudio crítico, Faenza, Stab. Graf. F. Lega, 1927, Studi e Testi, n. 35, pp.
XVI-1122, L. 125 (en apéndice un "Excursus sui Santi africani venerati in
Italia"). 2 Obra fundamental para el estudio de la vida histórica local en
Italia en esos siglos: responde a la pregunta ¿cómo se formaron los
agrupamientos culturales religiosos durante el final del Imperio romano y el
comienzo de la Edad Media? Evidentemente estos agrupamientos no pueden
separarse de la vida económica y social y dan indicaciones para la historia del
nacimiento de las Comunas. Sobre el origen de las ciudades mercantiles. Una
importante sede episcopal no podía carecer de ciertos servicios, etcétera
(avituallamiento, defensa militar etcétera) que determinaban un agrupamiento de
elementos laicos en torno a aquellos religiosos (este origen
"religioso" de una serie de ciudades medievales, no es estudiado por
Pirenne, al menos en el librito que yo poseo;3 ver en la bibliografía de sus
obras completas): la misma elección de la sede episcopal es una indicación de
valor histórico, porque implica una función organizativa y centralizadora del
lugar elegido. Con el libro de Lanzoni será posible reconstruir las cuestiones
más importantes de método en la crítica de esta investigación en parte de
carácter deductivo y la bibliografía.
Son importantes también los estudios de
Duchesne sobre el cristianismo primitivo (para Italia: Les évêchés d’Italie et
l'invasion Lombarde, y Le sedi episcopali dell'antico Ducato di Roma) y sobre
las antiguas diócesis de la Galia, y los estudios de Harnack sobre los orígenes
cristianos, especialmente Die Mission und Aushreitung des Christentums4, Además
de para el origen de los centros de civilización medieval, tales
investigaciones son interesantes para la historia real del cristianismo,
naturalmente.
<69>. Nociones enciclopédicas. En
la polémica sobre las funciones del Estado, el Estado "guardián
nocturno" (veilleur de nuit) corresponde al italiano ''el Estado
carabinero" o sea el
Gramsci probablemente tenía presente la
crítica del "Annuario Pontificio" para el año 1929 publicado en la
sección 'Bibliografia' de la Civiltà Cattolica, 4 de mayo de 1929 (año LXXX.
vol. 11). p. 252.
Las indicaciones bibliográficas y las
noticias sobre este libro de Lanzoni están tomadas del artículo-reseña
"L'origine delle antiche Diocesi d'Italia secando la leggenda e secondo la
critica storica", en La Civiltà Cattolica, 18 de mayo de 1929 (año LXXX,
vol. 11), pp. 327-42.
Cfr. Henri Pirenne, Les villes du Moyen
Age. Essai d'hisloire économique et sociale, M. Lamertin ed., Brauxelles 1927
[FG, C. carc., Turi 1].
También las indicaciones sobre los
estudios de Duchesne y de Harnack están tomadas del artículo de la Civiltà
Cattolica, citado en la precedente nota 1.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 511
Estado
cuyas .funciones se limitan a la seguridad pública y al respeto de las leyes,
mientras que el desarrollo civil se deja a las fuerzas privadas, de la sociedad
civil. Parece que la expresión "veilleur de nuit" que tiene un valor
más sarcástico que la de "Estado carabinero" o "Estado
policía", es de Lassalle. 1 Su contrario es el "Estado ético" o
el "Estado intervencionista" en general: pero hay diferencias entre
una y otra expresión: "Estado ético" es de origen filosófico (Hegel)
y se refiere más bien a la actividad educativa del Estado: "Estado
intervencionista" es de origen económico y está ligado a las corrientes
proteccionistas o de nacionalismo económico. Las dos corrientes tienden a
fundirse, pero la cosa no es necesaria. Naturalmente, los liberales son
partidarios del Estado veilleur de nuit en mayor o menor medida: los
"economistas" totalmente, los filósofos con distinciones muy
importantes, porque presuponen la lucha del laicismo contra las religiones
positivas en la sociedad civil. Los católicos realmente son agnósticos:
querrían el Estado intervencionista a su favor; en ausencia [de esto], el
Estado indiferente, porque si el Estado no es favorable, podría ayudar a sus
enemigos: en realidad los católicos lo quieren todo para ellos solos.
Cfr.
Cuaderno 26 (XII). pp. 8-9.
300
<70>. Estado e Iglesia. La circular
ministerial sobre la que insiste "Ignotus" en su librito Stato
fascista, Chiesa e Scuola (Librería del Littorio, Roma, 1929), diciendo que
"no es juzgada por muchos un monumento de prudencia política, en cuanto
que se expresaría con excesivo celo, con aquel celo con el que Napoleón [quería
decir Talleyrand] no quería absolutamente, con un celo que podría parecer
excesivo si el documento hubiese sido publicado no por un Ministro civil sino
por la misma administración eclesiástica",2 está firmada por el ministro
Belluzzo y fue enviada el 28 de marzo de 1928 a los superintendentes (circular
n. 54 publicada en el Boletín Oficial del Ministerio de Educación Nacional el
16 de abril de 1929, reproducida íntegramente en la Civittá Cattolica del 18 de
mayo siguiente).3 Según "Ignotus", esta circular habría facilitado a
los católicos una interpretación amplia del artículo 36 del Concordato. ¿Pero
es cierto esto? "Ignotus" escribe que Italia, con el artículo 36 del
Concordato, no reconocería sino que apenas (!?) consideraría "fundamento y
coronación de la instrucción pública la enseñanza de la Doctrina cristiana
según la forma recibida de la tradición católica".4 ¿Pero es lógica esta
restricción de Ignotus" y esta interpretación capciosa del verbo
"considerar"? La cuestión es ciertamente grave y probablemente los
redactores del documento no pensaron a tiempo en el alcance de sus concesiones,
y de ahí este brusco retroceso. (Puede pensarse que el cambio de nombre del
Ministerio, de "Instrucción Pública" a "Educación
Nacional", esté vinculado a esta necesidad de interpretación restrictiva
del artículo 36 del Concordato, deseando poder afirmar que una cosa es
"instrucción", aspecto "informativo", todavía elemental y
preparatorio, y otra cosa es "educación", aspecto
"formativo", coronación del proceso educativo, según la pedagogía de
Gentile.)
Las
palabras "fundamento y coronación" del Concordato repiten la
expresión del R. Decreto del 1º de octubre de 1923 n. 2185 sobre el
Ordenamiento de los grados escolares y de los programas didácticos de la
instrucción elemental: "Como fundamento y coronación de la instrucción
elemental en cada grado se coloca la enseñanza de la doctrina cristiana, según
la forma recibida en la tradición católica". El 21 de marzo de 1929 la
Tribuna en un artículo "L'insegnamento religioso nelle scuole medie",
considerado de carácter oficioso, escribió: "El Estado fascista ha
dispuesto que la religión católica, base de la unidad intelectual y moral de
Cfr. lo que Grasmci escribe sobro el
mismo tema en el Cuaderno 6 (VIII), § 88.
2 Cfr.
Ignotos, Salto fascista, Chiesa e Anuda cit., pp. 67-68.
3 Cfr. La
Civiltà Cattolica, 18 de mayo de 1929 (año LXXX, vol. 11), pp. 373-74 (en la
sección 'Cosas italianas'). 4 Cfr, Ignotos, Stato fascista. Chiesa e scuola
cit., p. 66.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 512
nuestro
pueblo, sea enseñada no sólo en la escuela infantil, sino también en la de los
jóvenes". Los católicos, naturalmente, relacionan todo esto con el
artículo 1º del Estatuto, reconfirtnado en el artículo 1º del Tratado con la
Santa Sede e interpretan que el Estado, en cuanto tal, profesa la religión
católica y no ya sólo que el Estado, en cuanto que en su actividad tiene
necesidad de ceremonias religiosas, determinaa
que éstas deben ser "católicas". Confrontar sobre el punto de
vista católico para la escuela pública el artículo (del padre M. Barbera)
"Religione e filosofia nelle scuole medie", en la Civiltà Cattolica
del 1º de junio de
1929.1
En el manuscrito una variante:
“establece”.
301
<71>. Naturaleza de los
Concordatos. En su carta al cardenal Gasparri del 30 de mayo de 1929, Pío XI
escribe: "También en el Concordato se hallan presentes, si no dos Estados,
muy ciertamente dos soberanías plenamente tales, o sea plenamente perfectas,
cada una en su orden, orden necesariamente determinado por el respectivo fin,
de donde resulta menester concluir que la objetiva dignidad de los fines,
determina no menos objetivamente y necesariamente la absoluta superioridad de
la Iglesia".2
Este es
el terreno de la Iglesia: Habiendo aceptado dos instrumentos distintos parra
establecer} las relaciones entre Estado e Iglesia, el Tratado y el Concordato,
se ha aceptado necesariamente este terreno: el Tratado determina esta relación
entre dos Estados, el Concordato determina las relaciones entre dos soberanías
en el "mismo Estado", o sea que, se admite que en el mismo Estado
existen dos soberanías iguales, puesto que se tratan en paridad de condiciones
(cada una en su orden). Naturalmente también la Iglesia sostiene que no hay
confusión de soberanías, pero porque sostiene que en lo "espiritual"
al Estado no le compete soberanía y si el Estado se la arroga, comete
usurpación. La Iglesia sostiene también que no puede existir doble soberanía en
el mismo orden de fines, pero precisamente porque sostiene la distinción de los
fines y se declara única soberana en el terreno de lo espiritual.
<72>. Pasado y presente. Artículo
del Osservatore Romano del 11-12 de marzo, reproducido (algunos fragmentos) por
la Civiltà Cattolica del 6 de abril de 1929: "Así como no produce ya una
impresión funesta, que parece inducir en otros, la palabra 'revolución', cuando
quiere indicar un programa y un movimiento que se desarrolla en el ámbito de
los institutos fundamentales del Estado, dejando en su lugar al Monarca y a la
Monarquía: es decir a los exponentes mayores y más sintéticos de la Autoridad
política del País; sin sedición, esto es, y sin insurrección, de las que no
parecían poder prescindir hasta ahora el sentido y los medios de una
revolución".3
<73>. Dirección político-militar de
la guerra. En la Nuova Anta-logia del 16 de junio de 1929 se publica una breve
nota firmada G. S. [(¿o acaso no era C. S., o sea Cesare Spellanzon? ¡Esa sí
sería buena!)] "Benes l'immemore", 4 bastante curiosa, porque se
afirma que la "política de las nacionalidades" fue querida por
nuestros más avisados hombres políticos,
1 Cfr. La
Civiltà Cattolica, lo. de junio de 1929, cit., pp. 414-27. En este artículo se
cita tanto el R. Decreto del lo. de octubre de 1923 corno el artículo de la
Tribuna del 21 de marzo de 1929, mencionado por Gramsci.
Cfr. "Lettera di S.S. Pio XI all'Emo
Card, Segretario di Stato", en La Civiltà Cattolica, 15 de junio de 1929
(año 1.XXX. vol. 11). pp. 481-89. El pasaje citado en el texto está en la p.
483 (las cursivas son de Gramsci),
Cfr. "La Conciliazione fra lo Sudo
italiano e la Chiesa. Cenni cronistorici", en La Civiltà Cattolica, 6 de
abril de 1929 (año LXXX,
vol. 11),
pp. 57-70. El fragmento del Osservatore Romano, reproducido por Gramsci, se
cita en las pp. 68-69 (nota 1), de este artículo.
Cfr. Nuova Antología, 16 de junio de
1929, cit., pp. 526-27.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 513
caldeada
con pronta intuición por los principales periódicos del intervencionismo,
adoptada [espontáneamente] por el gobierno italiano. Es verdad que G. S.
escribe que esta política se precisaba desde entonces "en sus verdaderos
términos", o sea especialmente favorable a Italia, pero tampoco es cierto
en este sentido restringido, porque la política de las nacionalidades se
"impuso" sólo después de octubre de 1917. Ahora G. S. se lamenta de
que Benes en sus Souvenirs de guerre et de révolution (Ernest Leroux, París)
atenúe los recuerdos de la amistad "bélica" y llegue a la conclusión
de que todos los problemas de Italia durante y después de la guerra deben
atribuirse a la falta de claridad y decisión de la política de guerra del país,
302
<74>. Función cosmopolita de los
intelectuales italianos. Alta Edad Media (fase cultural del advenimiento del
latín medio). Confrontar la Storia della letteratura latina cristiana de A. G.
Amatucci (Bari, Laterza). En las pp. 343-44 Amatucci, escribiendo sobre
Cassiodoro, dice: "... sin descubrirnos nada, que no era talento para
hacer descubrimientos, pero echando una mirada al pasado, en medio del cual se
erguía gigantesca la figura de Gerolamo", Cassiodoro "afirmó que la
cultura clásica, la que para él quería decir cultura romana, debía ser el
fundamento de la sagrada, y que ésta habría debido adquirirse en las escuelas
públicas". El papa Agapito (535-36) habría puesto en práctica este
programa si no se lo hubieran impedido las guerras y las luchas de facciones
que devastaron a Italia. Cassiodoro hizo conocer este programa en los dos
libros de Institutiones y lo puso en práctica en el "Vivarium", el
cenobio fundado por él junto a Squillace.
Otro
punto a estudiar es la importancia del monaquismo en la creación del
feudalismo. En su libro S, Benedetio e l'Italia del suo tempo (Laterza, Bari,
en las pp. 170-71), Luigi Salvatorelli escribe: "Una comunidad, y por
añadidura una comunidad religiosa, guiada por el espíritu benedictino, era un
patrón mucho más humano que el propietario independiente, con su egoísmo
personal, su orgullo de casta, las tradiciones de abusos seculares. Y el
prestigio del monasterio, incluso antes de concentrarse en privilegios legales,
protegía en cierta medida a los colonos contra la rapacidad del fisco y las
incursiones de las bandas armadas legales e ilegales. Lejos de las ciudades en
plena decadencia, en medio de los campos agostados y exhaustos que amenazaban
con convertirse en desierto, el monasterio surgía, nuevo núcleo social que
extraía su ser del nuevo principio cristiano, fuera de toda mescolanza con el
decrépito mundo que se obstinaba en llamarse con el gran nombre de Roma. Así
San Benedicto, sin proponérselo directamente, hizo una obra de reforma social y
de verdadera creación. Aún menos premeditada fue su obra de cultura". Me
parece que en este fragmento de Salvatorelli están todos o casi todos los
elementos fundamentales, negativos y positivos, para explicar históricamente el
feudalismo.
Menos importante, para los fines de mi
investigación, es la cuestión de la importancia de S. Benedicto o de Cassiodoro
en la innovación cultural de este periodo.
Sobre
este conjunto de cuestiones, además de Salvatorelli hay que ver el librito de
Filippo Ermini Benedetto da Norcia en los "Perfiles" de Formiggini,
en donde <se encuentra una> bibliografía sobre el tema. Según Ermini:
"... las casas benedictinas se convirtieron verdaderamente en asilos del
saber; y, más que el castillo, el monasterio será el hogar de toda ciencia. Ahí
la biblioteca conservará para las generaciones por venir los escritos de los
autores clásicos y cristianos ... El plan de Benedicto se cumplió; el orbis
latinus, destruido por la ferocidad de los invasores, se recompuso en unidad y
se inicia con la obra del ingenio y de la mano, sobre todo de sus seguidores,
la admirable civilización de la Edad Media".1
Todos los datos bibliográficos y las
citas reproducidas en este parágrafo están tomados de la sección 'Notizie e
commenti' ("San
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 514
<75>. Maggiorino Ferraris y la vida
italiana desde 1882 hasta 1926. En la Nuova Antología del 1º de julio de 1929
se publica la lista de los artículos publicados por Maggiorino Ferraris en esta
revista desde enero de 1882 hasta el 21 de abril de 1926.1 (Ferraris murió en
junio de 1929 y fue director de la Nuova Antología desde el 90 aproximadamente
hasta 1926). Ferraris era un hombre mediocre, de tendencias liberales Moderadas
con cierta inclinación hacia el giolittismo y el nittismo, pero precisamente
por eso sus artículos tienen un interés general de síntoma. Era un escritor
cuidadoso en informarse de los elementos técnicos de los problemas tratados,
cosa no muy común en Italia. Escribió mucho sobre problemas agrarios [incluso
meridionales] y sobre otros problemas de carácter técnico económico
(comunicaciones —ferrocarriles, telégrafo, navegación—, tarifas aduanales e
impuestos, cambios, etcétera): algunas de estas series de artículos deben ser
revisadas y estudiadas. Ferraris era piamontés (de Acqui).
<76>. Sobre la crisis del 98. De
Ferraris cfr. “Il rincaro del pane" (16 de agosto de 1897), "L'ora
presente" (16 de mayo de 1898), "Il nuovo rincaro del pane" (1º
de febrero de 1898), "Politica di lavoro" (16. VI. 98).2
<77>. El paso de Garibaldi a
Calabria en 1860. Recordar la cuestión sobre la actitud de Vittorio Emanuele en
ese momento y el billete reservado que habría mandado a Garibaldi. Ferraris, en
la Nuova Antologia del 1º de enero de 1912 escribió un artículo "Vittorio
Emanuele e Garibaldi ed il passaggio del Faro nel 1860. Da documenti
storici".3
304
<78>. Monaquismo y régimen feudal.
Desarrollo práctico de la regla benedictina y del principio "ora y
trabaja". El "trabaja" estaba ya sometido al "ora", o
sea, evidentemente el objetivo principal era el servicio divino. Vemos que los
monjes-campesinos son sustituidos por colonos, para que los monjes puedan
encontrarse a toda hora en el convento para cumplir con los ritos, Los monjes
en. el convento cambian de "trabajo"; trabajo industrial (artesano) y
trabajo intelectual (que contiene una parte manual, el copiado). La relación
entre los colonos y el convento es feudal, con concesiones enfitéuticas, y está
vinculado además a la elaboración interna que se produce en el trabajo de los
monjes, incluso al engrandecerse la propiedad territorial del monasterio. Otro
desarrollo es dado por el sacerdocio: los monjes sirven como sacerdotes a los
territorios circunvecinos y su especialización aumenta: sacerdotes,
intelectuales de concepto, copistas, obreros industriales-artesanos. El
convento es la "corte" de un territorio feudal, defendido más que por
las armas, por el respeto religioso, etcétera. Reproduce y desarrolla el
régimen de la "villa" romana patricia. Para el régimen interno del
monasterio se desarrolló e interpretó un principio de la Regla, donde se dice
que en la elección del abad debe prevalecer el voto de aquellos que se estiman
más sabios y prudentes y que el abad debe acudir al consejo de éstos cuando
deba decidir asuntos graves, no tales, sin embargo, que convenga consultar a
toda la congregación; van distinguiéndose así los monjes sacerdotes, que se
dedicaban a los oficios correspondientes al objetivo de la
Benedetto
e Cassiodoro"), en la Nuova Antología, lo. de julio de 1929 (año 1.X1V,
fasc. 1375), pp. 126-29.
Cfr. "Scritti di M. Ferraris",
en Nuova Antología, lo, de julio de 1929, cit., pp. 7-10 (se trata de una nula
bibliográfica publicada
junto con
artículos conmemorativos por la muerte de Ferraris).
Los títulos de estos artículos,
publicados en la Nuova Antologia, están tornados de la nota bibliográfica
citada en cl parágrafo precedente.
También la indicación de este artículo
está tornada de la nota bibliográfica citada en el precedente § 75.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 515
institución,
de los otros que seguían atendiendo a los servicios de la casa.1
<79>. A. G. Bianchi, "1 clubs
rossi durante l'assedio di Parigi", Nuova Antologia, 1º de julio de 1929.2
Resume un opúsculo, publicado en 1874, de M. G. Molinari, Les clubs rouges
pendant le siège de Paris. Es una recopilación de crónicas publicadas primero
en el Journal des Débats sobre las reuniones de los clubes durante el asedio
(seguramente se trata del mismo De Molinari, el conocido escritor librecambista
y director de los Déhats; pero Bianchi escribe que es "un modesto pero diligente
periodista"). El opúsculo es interesante porque registra todas las
propuestas extravagantes que hacían los frecuentadores de estos círculos
populares. Por eso sería interesante leerlo y sacar material para defender la
necesidad del orden intelectual y de la "sobriedad" moral en el
pueblo. Puede servir también para estudiar cómo hasta el 70 París permaneció
bajo el hechizo de las formas políticas creadas por la Revolución de 1789, de
la que los clubes fueron la manifestación más notoria, etcétera. (No pudiendo
leer d opúsculo original de Molinari, puede recurrirse a este artículo de
Bianchi.)
305
<80>. Sorel y los jacobinos. En el
artículo mencionado en la nota precedente se cita este juicio de Proudhon sobre
los jacobinos: el jacobinismo es "la aplicación del absolutismo de derecho
divino a la soberanía popular". "El jacobinismo se preocupa poco del
derecho: procede gustosamente por medios violentos, ejecuciones sumarias. Para
éste la Revolución son los golpes como de rayo, las razzias, las requisas, los
préstamos forzados, la depuración, el terror. Desconfiado, hostil a las ideas,
se refugia en la hipocresía y el maquiavelismo: los jacobinos son los jesuitas
de la revolución."3 Estas definiciones están tomadas del libro: La justice
dans la révolution.4 La actitud de Sorel contra les jacobinos está tomada de
Proudhon.
<81>. Pasado y presente.
Distribución territorial de la población italiana. Según el censo de 1921, de
cada 1.000 habitantes, 258 vivían en casas dispersas y 262 en centros con menos
de 2.000 habitantes (toda esta población puede considerarse rural), 125 en
centros de 2.000-5.000 habitantes, 134 en centros de 5.000-20.000 habitantes
(ciudades pequeñas), 102 en centros de 20.000-100.000 (ciudades medianas), 119
en las grandes ciudades con más de 100.000 habitantes (cfr. Giorgio Mortara,
"Natalitá e urbanisimo en Italia" en la Nuova Antologia del 1º de
julio de 1929).5 Cfr. con el cambio de categoría de los centros habitados
debido a la agregación de varias comunas después de 1927 que ha aumentado el
número de las ciudades grandes y medianas especialmente (pero también el de las
pequeñas, probablemente también en mayor proporción), aunque sin cambiar la
estructura social. Siempre según Mortara, en 1928 la población de las veinte
comunas con más de 100.000 habitantes (comunas y no solamente centros, porque
fue después de las agregaciones) supera un poco los 7 millones, o sea que
corresponde al 173 por mil de la población nacional; en Francia la proporción
es 160 por mil, en Alemania 270 por mil, en Gran Bretaña cerca de 400 por mil,
en Japón 150 por mil. Hace cien años las comunas con más de 100.000 habitantes
comprendían 68 de cada mil habitantes y hace unos cincuenta años 86 por mil,
hoy 173 por
1 Todo el
contenido del parágrafo está tomado del artículo de C. Calisse, "San
Benedetto", en Nuova Antología, lo. de julio de 1929, cit., pp. 11-29.
Cfr. Nuova Antología, 1o. de julio de
1929 (año LXIV, fasc. 1375), pp. 46-55,
A. G. Bianchi, "I clubs rossi
durante l'assedio di Parigi", en Nuova Antología, lo. de julio de 1929,
cit., p. 47.
El título así abreviado de la conocida
obra de Proudhon está tomado del citado artículo de A.G. Bianchi; el título
completo es
Cfr. Nuova Antologia, lo. de julio de
1929, cit., pp. 102-15 (todos los datos citados por Gramsci están tomados de
las pp. 111-12); la primera parte de este artículo de Giorgio Mortara apareció
en el número anterior de la Nuova Antología, 16 de junio de 1929, cit., pp.
485-96. Este ensayo de Mortara había sido ya utilizado por Gramsci en el
Cuaderno 2 (XXIV), § 124.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 516
mil.
306
<82>. Función cosmopolita de los
intelectuales italianos. ¿En qué medida la dispersión por toda Europa de
eminentes y mediocres personalidades italianas (pero de un cierto vigor de
carácter) se debió a los resultados de las luchas internas de las facciones
comunales, es decir, al expulsionismo político? Este fenómeno fue persistente
después de la segunda mitad del siglo XIII: luchas comunales con dispersión de
las facciones vencidas, luchas contra los principados, elementos de
protestantismo, etcétera, hasta 1848; en el siglo xix el expulsionismo cambia
de carácter, porque los exiliados son nacionalistas y no se dejan absorber por
los países de inmigración (aunque no todos: ver Antonio Panizzi que llegó a
director del British Museum y haronet británico). Este elemento hay que tomarlo
en cuenta, pero ciertamente no es el predominante en el fenómeno general. Así,
en cierto periodo hay que tomar en cuenta el hecho de que los príncipes
italianos casaban a sus hijas con príncipes extranjeros y cada nueva reina de origen
italiano se hacía acompañar por cierto número de literatos, artistas,
científicos italianos (en Francia con los Médicis, en España con los Farnesios,
en Hungría etcétera) además de convertirse en un centro de atracción después de
la ascensión al trono.
Todos
estos fenómenos deben estudiarse y su importancia relativa debe establecerse
exactamente con el objeto de dar su propio valor al hecho fundamental. En el
artículo “Il Petrarca a Montpellier", en la Nuova Antologia del 16 de
julio de 1929,1 Carlo Segré recuerda cómo Petracco, expulsado de Florencia y
establecido con su familia en Carpentras, quiso que su hijo Francesco
frecuentase la Universidad de Montpellier para emprender la actividad legal.
"La decisión además parecía óptima, porque en Italia y en el mediodía de
Francia era grande entonces la demanda de juristas por parte de los príncipes y
gobiernos municipales, que los empleaban como jueces, magistrados, embajadores
y consejeros, sin olvidar que además les quedaba abierto el ejercicio privado
de la abogacía, menos honorífico pero siempre ventajoso para quien no careciese
de ingenio." 2 Ibid., p. 140. La Universidad de Montpellier fue fundada en
1.160 por el jurisconsulto Piacentino, que se había formado en Bolonia y había
llevado de Provenza los métodos de enseñanza de Irnerio (¿pero este Piacentino
era italiano? siempre es preciso hacer una investigación porque los nombres
italianos pueden ser sobrenombres o italianizaciones). Es cierto que muchos
italianos fueron llamados desde el extranjero para organizar universidades
según el modelo boloñés, pavesano, etcétera.
<83>. Función cosmopolita de los
intelectuales italianos. Artículo de Ferdinando Nunziante "Gli italiani in
Russia durante 11 secolo XVIII" en la Nuova Antología del 16 de julio de
1929. 2 Artículo mediocre y superficial, sin indicaciones de fuentes para las
noticias proporcionadas. Pueden extraerse ideas e indicaciones genéricas. Ya
había decaído la importancia de los intelectuales italianos y se iniciaba la
era de los aventureros. Escribe Nunziante, sobre la Rusia del siglo XVIII: "De
Alemania llegaban ingenieros y generales para el ejército; de Inglaterra
almirantes para la flota; de Francia bailarines, peluqueros y filósofos,
cocineros y enciclopedistas; de Italia principalmente pintores, maestros di
cappella y cantantes".3 Recuerda que los Panini, de origen luqués, fueron
la cepa de la familia de los condes Panin, etcétera.
Cfr. Carlo Segré, "Petrarca a
Montpellier", en Nuova Antología, 16 de julio de 1929 (año LXIV, fasc.
1376), pp. 137-53.
Cfr. Ferdinando Nunziante, "Gli
italiani in Russia durante il seeolo XVIII", en Nuova Antología, 16 de
julio de 1929, cit., pp. 187-210.
Ibid., p. 196.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 517
307
<84>. Literatura popular. Wells.
Cfr. el artículo de Laura Torretta, "L'ultima fase di Wells", en la
Nuova Antología del 16 de julio de 1929.1 Interesante y lleno de ideas útiles
para esta sección. Wells habrá de ser considerado como escritor que ha
inventado un nuevo tipo de novela de aventuras, distinto al de Verne. En Verne
nos encontramos, generalmente, en el ámbito de lo inverosímil, con una
anticipación en el tiempo. En Wells la idea general es inverosímil, mientras
que los detalles son científicamente exactos o al menos verosímiles; Wells es
más imaginativo e ingenioso, Verne más popular.2 Pero Wells es un escritor
popular también en todo el resto de su producción: es escritor
"moralista" y no sólo en el sentido normal sino también en sentido
peyorativo. Pero no puede ser popular en Italia y en general en los países
latinos y en Alemania: está demasiado vinculado a la mentalidad anglosajona.
<85>. Desarrollo del espíritu
burgués en Italia. Cfr. el artículo "Nel centenario della morte di
Albertino Mussato" de Manlio Torquato Dazzi en la Nuova Antologia del 16
de julio de 1929.3 Según Dazzi, Mussato se aparta de la tradición de la
historia teológica para iniciar la historia moderna y humanista más que
cualquier otro de su época (ver los tratados de historia de la historiografía,
de B. Croce, de Lisio, de Fueter, de Balzani, etcétera); aparecen las pasiones
y los motivos utilitarios de los hombres como motivos de la historia. A esta
transformación de la concepción del mundo han contribuido las luchas feroces de
las facciones comunales y de los primeros señores de poca monta. La evolución
puede ser rastreada hasta Maquiavelo, Guicciardini, L. B. Alberti. La
Contrarreforma sofoca el desarrollo intelectual. Me parece que en esta
evolución podrían distinguirse dos corrientes principales. Una tiene su
culminación literaria en Alberti: dirige su atención a aquello que es
"particular", al burgués como individuo que se desarrolla en la
sociedad civil y que no concibe ninguna sociedad política más allá del ámbito
de su "particular"; está vinculado al güelfismo, que se podría llamar
un sindicalismo teórico medieval. Es federalista sin centro federal.
308 Para
las cuestiones intelectuales confía en la Iglesia, que es de hecho el centro
federal para su hegemonía intelectual e incluso política. Debe estudiarse la
constitución real de las Comunas, o sea la actitud concreta que sus
representantes adoptaban respecto al gobierno comunal: el poder duraba
poquísimo (sólo dos meses, de costumbre) y en ese tiempo los miembros del
gobierno estaban sometidos a clausura, sin mujeres; eran gente muy tosca,
estimulados por los intereses inmediatos de su arte (cfr. para la república
florentina el libro de Alfredoa Lensi sobre el Palazzo della Signoria,4 en el
que debe haber muchas anécdotas sobre estas reuniones de gobierno y sobre la
vida de los señores durante la clausura). La otra corriente tiene su
culminación en Maquiavelo y en el planteamiento del problema de la iglesia como
problema nacional negativo. A esta corriente pertenece Dante, que es adversario
de la anarquía comuna! y feudal pero busca para ella una solución semimedieval;
en todo caso plantea el problema de la Iglesia como problema internacional y
señala la necesidad de limitar su poder y su actividad. Esta corriente es
gibelina en sentido amplio. Dante es en realidad una transición: hay una
afirmación de laicismo pero todavía con el lenguaje medieval.
En el manuscrito: “Giuseppe”.
Cfr. Lauro Torretta, "L'ultima fase
di Wells", en Nuova Antología, 16 de julio de 1929, cit., pp. 217-28.
2 Sobre
la comparación entre Wells y Verne, cfr. también el Cuaderno 3 (XX), § 149.
3 Cfr.
Manlio Torquato Dazzi, "Nel VI centenario della morti di AIbertino
Mussato", en Nuova Antología, 16 de julio de 1929, cit., pp. 154-75.
Cfr. Alfredo Lensi, Palazzo Vecchio,
Treves-Ilestetti-Tuminelli, Milán-Roma, 1930; Gramsci tuvo conocimiento de este
libro a través de diversas reseñas: por ejemplo, la de Corrado Pavolini, en
L'Italia Letteraria, del 9 de febrero de 1930 (año 11, nº 6), y la de Nello
Tarchiani, "Vita vissuta in Palazzo Vecchio", en Il Marzocco, 9 de
febrero de 1930 (año XXXV, n. 6).
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 518
<86>. Inglaterra. La balanza
comercial inglesa de cerca de 50 años antes de la guerra iba ya modificando su
estructura interna. La parte constituida por las exportaciones de mercancías
perdía relativamente y el equilibrio se basaba cada vez más en lasb llamadas
exportaciones invisibles, o sea los intereses de los capitales colocados en el
extranjero, los fletes de la marina mercante y las utilidades obtenidas por
Londres como centro financiero internacional. Después de la guerra, por la
competencia de los demás países, la importancia de las exportaciones invisibles
ha aumentado aún más. De ahí la preocupación de los cancilleres del Tesoro y de
la Banca de Inglaterra por reconducir la esterlina a la paridad del oro y con
eso reintegrarla a su posición de moneda internacional. Este objetivo fue
alcanzado, pero ha determinado el encarecimiento del precio de costo de la
producción industrial, que ha perdido terreno en los mercados extranjeros.
En el manuscrito: “de las”.
¿Pero ha
sido ésta la causa (al menos el elemento más importante) de la crisis
industrial inglesa? ¿En qué medida el gobierno sacrificó los intereses de los
industriales a los de los financieros, portadores de préstamos al extranjero y
organizadores del mercado financiero mundial londinense? Entre tanto: el
restablecimiento del valor de la esterlina puede haber anticipado la crisis, no
haberla determinado, porque todos los países, incluso los que durante algún
tiempo han permanecido con sus monedas fluctuantes y que la han consolidado a
un valor más bajo del original, han sufrido y sufren la crisis: podría decirse
que haber anticipado la crisis en Inglaterra habría debido inducir a los
industriales a buscar primero alguna protección y, en consecuencia, a reponerse
antes que los demás países, recuperando así la hegemonía mundial. Por otra
parte, la vuelta inmediata al patrón oro ha evitado en Inglaterra las crisis
sociales determinadas por los cambios de propiedad y por la decadencia
fulminante de las clases medias pequeñoburguesas: en un país tradicionalista,
conservador, osificado en su estructura social, como Inglaterra, ¿qué
resultados habrían tenido los fenómenos de inflación, de oscilación, de
estabilización en pérdida de la moneda? Ciertamente, mucho más graves que en
los demás países.
De todos modos habría que establecer con
exactitud la relación entre la exportación de mercancías y las exportaciones
invisibles, entre el hecho industrial y el financiero: esto serviría para
explicar la importancia política relativamente escasa de los obreros y el
carácter ambiguo del partido laborista y la escasez de estímulos a su
diferenciación y a su desarrollo.1
<87>. Dirección político-militar de
la guerra 1914-1918. Compara el artículo de Mario Caracciolo (coronel) "Il
comando unico e il comando italiano nel 1918" en la Nuova Antologia del 16
de julio de 1929.2 Muy interesante e indispensable para compilar
definitivamente esta sección. Caracciolo es un escritor militar muy serio y que
difícilmente se deja arrastrar por la retórica. Ha escrito un libro en la
Colección Gatti de Mondadori, Le truppe italiane in Francia.
Por ahora
me interesa un detalle (que podría aparecer en la sección 'Tasado y
presente"), vinculado a la repetida afirmación de Caracciolo de la
insuficiencia del aparato industrial italiano: hacia enero-febrero de 1918
(cfr. el libro citado de Caracciolo para establecer exactamente el hecho)
Italia mandó a Francia 60.000 hombres, trabajadores auxiliares, "que
teníamos disponibles porque nuestra industria todavía no había podido darnos
todas las
En este parágrafo Gramsci tiene presente
y discute el artículo de Augur, "La politica della Gran Bretagna", en
Nuova Antología,
16 de
julio de 1929, cit., pp. 211-16. Sobre Augur, cfr. Cuaderno 2 (XXIV), § 32.
Cfr. Mario Caracciolo, "Il comando
unico e il comando italiano in 1918", en Nuova Antología, 16 de julio de
1929, cit., pp. 229-40.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 519
armas
necesarias para armarlos".1 Este elemento puede dar lugar a algunas
consecuencias: 1] Cómo es políticamente erróneo llamar "emboscados" a
los trabajadores de la industria en tiempo de guerra. ¿Eran éstos necesarios e
indispensables para la actividad bélica? Eran tan necesarios que resulta que
eran demasiado pocos los "emboscados", al grado de hacer
inutilizables en Italia a 60.000 hombres. Esta propaganda contra los seudo
-emboscados tuvo consecuencias deplorables: ya antes del armisticio fueron
enviados a Turín grupos de asalto que comenzaron de inmediato la cacería de
"emboscados"; a la salida de las fábricas, los hombres con brazaletes
de exonerados, y luego en las calles céntricas, eran agredidos, golpeados a
bastonazos y a menudo abofeteados; los hechos aislados culminaron en la noche
de fin de año de 1919 con los sucesos del palacio Siccardi. La censura no
permitió hacer ni
siquiera
una alusión a estos acontecimientos.2
2] La contraposición de combatientes y
exonerados y emboscados pasó de ser un hecho privado a ser un hecho de derecho
público y éste es el aspecto más grave de la cuestión, porque permitió que se
formase la opinión de que los exonerados eran verdaderos "emboscados",
no elementos indispensables para la actividad bélica aunque no fuesen
combatientes, con sanción oficial. Por ley se debe preferir a un ex-combatiente
en las fábricas, etcétera. (Si en las fábricas hubo emboscados auténticos éstos
deben ser buscados especialmente entre los técnicos de segundo grado: la
reducción al mínimo de las operaciones de trabajo determinadas por el limitado
número de objetos fabricados y por su estructura elemental y el trabajo en
serie, redujeron la función de maestro o capataz a la de simple vigilancia
disciplinaria: esto, unido a la ampliación de las instalaciones, dio la
posibilidad de emboscarse a mucha gente que nunca había tenido nada que ver con
la industria; éstos son los verdaderos emboscados, porque su puesto podía ser
asignado a empleados viejos de la misma fábrica, Así, no puede hablarse de
emboscados en el caso de los campesinos que entraron entonces en cantidades
notables en las fábricas, llegando directamente de las zonas rurales o enviados
por las autoridades militares. En Turín la mano de obra de las fábricas estaba
constituida en gran parte por soldados de origen campesino.) En estos
reglamentos sobre el empleo de desocupados no se menciona ni siquiera el caso
especial de los reformados, para los cuales el no haber sido combatientes fue
todavía más involuntario.
En
Italia, con el restringido aparato industrial en comparación con las
necesidades del tiempo de guerra, el problema es espinoso: necesariamente, la
industria metalúrgica y mecánica, pero parcialmente también otras industrias
(químicas, de la madera, textiles), deben ser movilizadas y, como la producción
debe ser teóricamente ilimitada, incluso ampliadas: por lo tanto no sólo deben
permanecer en la empresa los obreros antiguos, sino que deben contratarse
nuevos obreros. La composición del ejército será por ello predominantemente
campesina, mientras que la mayor parte de los obreros, o al menos una porción
considerable, deberá trabajar para los suministros y el aprovisionamiento.
Hacer de esta necesidad un elemento de agitación demagógica y sancionarla como
inferioridad para los empleados en la industria, podrá tener esta consecuencia
(en ausencia de una solución orgánica que es difícil: rotación entre la fábrica
y el frente, etcétera): que realmente en las fábricas querrán permanecer los
que rehúsan combatir por cobardía y que el problema de la producción sufrirá
una crisis, o sea que la guerra podrá perderse en las fábricas por falta de
rendimiento.
311
Ibid., p. 232.
Ni en Avanti!, ni en otros periódicos se
halla mención alguno de este epi. sodio del Palazzo Siccardi (sede de la Cámara
del Trabajo de Turín) durante la noche de fin de año de 1919.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 520
<88>. Sobre el Risorgimento
italiano. Michele Amari y el sicilianismo. Revisar el artículo sobre
"Michele Amari de Francesco Brandileone en la Nuova Antologia del 1º de
agosto de 1929,1 que es además una larga reseña polémica de Le piú belle pagine
di Michele Amari, seleccionadas por V. E. Orlando, con un prefacio muy
interesante para comprender incluso el origen del actual
"sicilianismo" del que Orlando es un representante (de dos caras: una
hacia el continente velada por los siete velos del unitarismo y una hacia
Sicilia, más franca: recordar el discurso de Orlando en Palermo durante las
elecciones administrativas de 1925 y su elogio indirecto de la mafia,
presentada en su aspecto sicilianista como poseedora de toda virtud y
generosidad popular).2
Amari
nació en 1806 en Palermo y creció entre la Constitución de 1812 y la revolución
de 1820 cuando la constitución fue abolida, como tantos otros sicilianos de su
tiempo estaba convencido de que el bienestar de la isla debía buscarse en el
restablecimiento de la Constitución, pero sobre todo en la autonomía y en la
separación de Nápoles.
"La
aspiración de constituir un Estado independiente fue el sentimiento dominante
entre los isleños al menos hasta 1848”,3 escribe Brandileone. Amari, como
escribió él mismo (cfr. Alessandro D'Ancona, Carteggio di M. Amari raccolto e
pubblicato coll'elogio di lui letto nell'Accademia della Crusca, Turín,
1896-97, en 3 tomos: cfr. vol. II, p. 371),4 se sentía italiano (de cultura)
pero la vida nacional italiana le parecía un bello sueño y nada más, Quiso
relatar los acontecimientos de 1812-20 a fin de preparar los ánimos para una
nueva revolución, pero la búsqueda de lazos históricos lo impulsó a sumergirse
en el pasado de la historia constitucional siciliana y así se fijó en la
constitución que rigió después de las Vísperas, que le pareció [la forma más limpia"]
la más típica. Pero la investigación del pasado lo condujo aún más allá, hasta
la fase musulmana de la historia de Sicilia.
Orlando,
en su selección, ha dispuesto los fragmentos en orden cronológico, con el fin
de dar un relato abreviado pero ininterrumpido de los acontecimientos
sicilianos de cinco siglos, desde el 827, inicio de la conquista árabe, hasta
1302, paz de Caltabellotta. En el prefacio (en la p. 23) Orlando afirma que
esos cinco siglos "parecen constituir un periodo monolítico, durante el
cual la historia tiene resplandores de epopeya" y que no deben ser
considerados como historia particular, o local si así quiere llamarse, sino
como historia universal, porque "si universal es la historia que a la
humanidad se refiere como a un todo ideal, aunque tenga su centro vital sólo en
un determinado punto del espacio, como Atenas, Roma, Jerusalén, etcétera, no se
puede negar que en aquellos cinco siglos Sicilia fue un nudo central, en el que
se encontraron, chocaron, se suprimieron y recompusieron las fuerzas dominantes
de la época". Para Brandileone, Orlando se deja "guiar un poco
demasiado por el amor al lugar nativo" (es el modo usual de amortiguar e
interpretar canónicamente los sentimientos políticos centrífugos). Orlando
divide estos cinco siglos en das periodos, de los cuales el primero (dominio
musulmán [y normando-suevol sería "estático", porque en él sólo "fue
elaborándose toda una civilización específica que constituyó una era y culminó
en la creación del Estado y en la máxima potencia de éste" y en el segundo
"más dinámico", "de aquel Estado se produjo la consagración
histórica, esto es, la pasión por la defensa de la
Cfr. Francesco Brandileone, "Michele
Amari", en Nuova Antologia, lo. de agosto de 1929 (año LXIV, fasc. 1377),
pp. 352-59.
Gramsci alude al discurso pronunciado en
Palermo por Vittorio Emanuele Orlando, el 28 de julio de 1925. En polémica con
los fascistas, que lo acusaban de apoyar por intereses mafiosos la lista de
oposición en las elecciones administrativas, Orlando dijo: "Si por mafia
se entiende la ayuda de amigo a amigo, si por mafia se entiende el amor al
propio pueblo, si por mafia se entiende el afecto llevado hasta el paroxismo,
la fidelidad hasta la exasperación, entonces, de palermitano a palermitano les
digo: yo soy
el primer
mafioso" (de la información publicada por Avantll, 29 de julio de 1925).
Cfr. Brandileone, "Michele
Amari", cit., p. 353.
La indicación bibliográfica está tomada
del citado artículo de Brandileone (p. 358 nota 1).
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 521
independencia
en su más formidable cimiento".1
Brandileone polemiza sutilmente con
Orlando y las cosas que dice son muy interesantes para la historia siciliana y
meridional, pero en esta sección interesa el punto de vista de Orlando en sí y
por sí como reflejo del sicilianismo en la forma intelectual. Realmente Orlando
está de acuerdo con Amari, siente el mismo impulso intelectual y moral, de
valorizar la historia siciliana, de afirmar que Sicilia ha sido un aspecto de
la historia universal, que el pueblo siciliano ha tenido una fase creadora de
Estado, que no puede dejar de ser la expresión de una "nacionalidad
siciliana" (aunque Orlando no quiera llegar a esta afirmación igual que no
llegaba Amari, diciendo haberse sentido italiano incluso antes del 48).
Brandileone
opone a Orlando el punto de vista manifestado por Croce en la Storia del Regno
di Napoli, o sea que "aquella historia en su sustancia no es nuestra o
solamente es nuestra en una parte pequeña y secundaria", "historia
representada en nuestra tierra y no generada por sus vísceras", es cierto
que Croce se refiere al periodo normando-suevo para el Mediodía, pero según Br
andileone debe referirse también a Sicilia.2 El punto de vista de Crece es
exacto genéricamente, pero en el tiempo en que aquella historia se
desarrollaba, ¿era sentida por el pueblo como propia, y en qué medida? ¿Y cuál
era la parte creativa de la población? De todos modos estos acontecimientos
imprimieron una cierta orientación a la historia del país, crearon ciertas
condiciones que continuaron y continúan todavía actuando dentro de ciertos
límites.
<89>. Gabriele Gabbrielli.
"India ribelle", en la Nueva Antología del 1º de agosto de 1929.3
(Este señor G. G. está especializado en escribir notas y artículos en la Nuova
Antologia y probablemente en algún diario, contra la actividad del Ispolcom.4
Se sirve del material que publica en Ginebra la Entente contre la T. I.5
especialmente en su Boletín mensual y tiene una simpatía genérica por el
movimiento para la defensa de Occidente de Henri Massis:6 simpatía genérica
porque mientras que para Massis la hegemonía de la unión latino-católica no
puede estar sino en manos de Francia, para Gabbrielli, por el contrario, debe
estar en las de Italia; a propósito de Massis y de la defensa de Occidente,
debe re-cardarse que el padre Rosa en la respuesta a Ugo Ojetti 7 lo menciona
en forma muy brusca; Rosa ve ahí un peligro de desviación o una desviación pura
y simple de la ortodoxia romana),
Cuatro millones seiscientos setenta y
cinco mil kilómetros cuadrados, 319 millones de habitantes, 247 millones de
habitantes en las quince enormes provincias administradas directamente por el
gobierno inglés, que ocupan la mitad del territorio; la otra mitad está
repartida entre cerca de 700 estados tributarios, Cinco religiones principales,
una infinidad de sectas, 150 entre idiomas y dialectos; castas; analfabetismo
dominante; 80% de la población campesinos; [esclavitud de la mujer, pauperismo,
carestías endémicas]. Durante la guerra 985.000 hindúes movilizados.
Relaciones
entre Gandhi y Tolstoi en el periodo 1908-1910 (cfr. Romain Rolland,
"Tolstoi y Gandhi", en la revista Europe, 1928, en el número único
tolstoiano)8, Todo el artículo es
lbid., p. 355.
2 Ibid.,
p. 358.
3 Cfr.
Gabriele Gabbrielli, "India rihelle", en Nuova Antología, I o. de
agosto de 1929, cit., pp. 375-84.
4
Ispolcom es la sigla con que se indicaba, también en el citado artículo de
Gabbrielli, el Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista.
5 En el
texto de Gabbrielli: Entente contra la Troi.tiMe Internationale.
6 Cfr.
Henri Massis, Defeque de ¡'Occidente, Plon, París, 1927 [FU, C. cure., Milán]
un juicio sobre este libro se encuentra en la carta a Berti del 8 de agosto de
1927 (cfr. LC, 112).
7 Cfr.
nota 7 al Cuaderno 1 (XVI), § 24.
8 También
la indicación de este artículo de Romain Rolland está tomada del citado
artículo de Gabbrielli (p. 377 nota 2).
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 522
interesante
a falta de otras informaciones,
<90>. Breves notas sobre cultura
islámica. Ausencia de un clero regular que sirva de trait-d'union entre el
Islam teórico y las creencias populares. Habría que estudiar bien el tipo de
organización eclesiástica del Islam y la importancia cultural de las
universidades teológicas (como la del Cairo) y de los doctores. El alejamiento
entre los intelectuales y el pueblo debe de ser muy grande, especialmente en
ciertas zonas del mundo musulmán: así es explicable que las tendencias
politeístas del folklore renazcan y traten de adaptarse al cuadro general del
monoteísmo mahometano. Cfr. El artículo "I santi neli'Islám" de Bruno
Ducati en la Nuova Antología del 1º de agosto de 1929.1 El fenómeno de los
santos es específico del África septentrional, pero tiene cierta difusión
también en otras zonas. Tiene su razón de ser en la necesidad (existente
incluso en el cristianismo) popular de hallar intermediarios entre ellos y la
divinidad. Mahoma, como Cristo, fue proclamado —se proclamó— el último de los
profetas, o sea el último vínculo viviente entre la divinidad y los hombres;
los intelectuales (sacerdotes o doctores) habrían debido mantener este vínculo
a través de los libros sagrados; pero tal forma de organización religiosa
tiende a volverse racionalista e intelectualista (cfr. el protestantismo que ha
seguido esta línea de desarrollo), mientras que el pueblo primitivo tiende a un
misticismo propio, representado por la unión con la divinidad con la mediación
de los santos (el protestantismo no tiene y no puede tener santos ni milagros);
el vínculo entre los intelectuales del Islam y el pueblo es únicamente el
"fanatismo", que no puede ser más que momentáneo, limitado, pero que
acumula masas psíquicas de emociones y de impulsos que se prolongan incluso en
tiempos normales.
314 (El
catolicismo agoniza por esta razón: que no puede crear, periódicamente, como en
el pasado, oleadas de fanatismo; en los últimos años, después de la guerra, ha
encontrado sustitutos, las ceremonias eucarísticas colectivas que se
desarrollan con esplendor de fábula y suscitan relativamente cierto fanatismo:
incluso antes de la guerra algo parecido suscitaban, pero en pequeño, a escala
localísima, las llamadas misiones, cuya actividad culminaba en la erección de
una inmensa cruz con escenas violentas de penitencia, etcétera.) Este
movimiento nuevo del Islam es el sufismo. Los santos musulmanes son hombres
privilegiados que pueden, por especial favor, entrar en contacto con Dios,
adquiriendo una perenne virtud milagrosa y la capacidad de resolver los problemas
y dudas teológicas de la razón y la conciencia. El sufismo, organizado como
sistema y manifestándose en las escuelas sufíes y en las confraternidades
religiosas, desarrolló una verdadera teoría de la santidad y estableció una
verdadera jerarquía de santos. La hagiografía popular es más simple que la
sufí. Son santos para el pueblo los más célebres fundadores o jefes de
confraternidades religiosas; pero también un desconocido, un viandante que se
detenga en una localidad a realizar obras de ascetismo y beneficios portentosos
a favor de las poblaciones circundantes, puede ser proclamado santo por la
opinión pública. Muchos santos recuerdan a los viejos dioses de las religiones
vencidas por el Islam.
El
marabutismo depende de una fuente de la santidad musulmana, distinta del
sufismo: inurabit (marabuto) quiere decir que está en el ribat, o sea en el
lugar fortificado de la frontera desde el cual se irrumpe, en la guerra santa,
contra los infieles. En el ribat el culto debía ser más austero, por la función
de aquellos (soldados] presidiarios, más fanáticos y constituidos a menudo por
voluntarios (arditi del Islam): cuando el objetivo militar perdió importancia,
permaneció un particular hábito religioso y los "santos" fueron más
populares incluso que los sufíes. El centro del marabutismo es Marruecos; hacia
el Este, las tumbas de
Cfr. Bruno Ducati, "I santi
nell’Islám", en Nuova Antología, lo. de agosto de 1929, cit., pp. 360-74.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 523
marabutos
van espaciándose cada vez más.
Ducati
analiza minuciosamente este fenómeno africano, insistiendo en la importancia
política que tienen los marabutos, que se encuentran a la cabeza de la
insurrección contra los europeos, que ejercen una función de jueces de paz, y
que una vez fueron el vehículo de una civilización superior. Concluye:
"Este culto (de Dos santos), por las consecuencias sociales, civilizadoras
y políticas que de él derivan, merece ser estudiado cada vez mejor y cada vez
más atentamente vigilado, porque los santos constituyen una potencia, una
fuerza extraordinaria, la cual puede ser el principal obstáculo para la
difusión de la civilización occidental, así como, de ser hábilmente explotada,
puede convertirse en un auxiliar valiosísimo de la expansión europea".
315
<91>. Renacimiento y Reforma. Habrá
que leer el libro de Fortunato Rizzi, L'anima del Cinquecento e la lirica
volgare que, por las reseñas leídas, me parece más importante como documento de
la cultura de la época que por su valor intrínseco. (Sobre Rizzi escribí una
notita en otro cuaderno, considerándolo como "italiano mezquino" a
propósito de una reseña suya del libro de un nacionalista francés sobre el
Romanticismo, reseña que demostraba su absoluta ineptitud para orientarse entre
las ideas generales y los hechos de cultura.)1 Sobre el libro de Rizzi habrá
que releer el artículo de Alfredo Galletti "La lirica volgare del
Cinquecento e l'anima del Rinascimento" en la Nuova Antologia del 1º de
agosto de 1929.2 (También sobre Galletti tendré que ampliar las informaciones
que poseo: Galletti, después de la guerra —en favor de la cual luchó
denodadamente con Salvemini y Bissolati, dados sus orígenes reformistas,
añadiendo un especial espíritu antigermánico— en la primera, pero especialmente
en la segunda posguerra, cayó en un estado de ánimo de exasperación cultural,
de lloriqueo intelectual, propio de quien ha visto "destruidos sus
ideales"; sus escritos rebosan de recriminaciones, de rechinar de dientes
en sordina, de alusiones críticas estériles en su cómica desesperación.) En la
crítica de la poesía italiana del siglo XVI prevalece esta opinión: que es en
sus cuatro quintas partes artificiosa, convencional, falta de íntima
sinceridad. "Ahora bien —observa Rizzi con gran sentido común—, es opinión
general que en la poesía lírica se encuentra la expresión más escueta y viva
del sentimiento de un hombre, de un pueblo, de un periodo histórico. ¿Y será
posible que haya habido un siglo — precisamente el siglo XVI— que haya tenido
la desgracia de nacer sin una fisonomía espiritual propia o que se haya
complacido (?!) en reproducir de esa fisonomía una imagen falsa precisamente en
la poesía lírica? ¿El más vivaz intelectualmente, el más intrépido
espiritualmente, el más cínico de los siglos, según dicen sus numerosos adversarios
(!!), habría disimulado hipócritamente su verdadero espíritu en la estudiada
armonía de los sonetos y las canciones petrarquizantes; o bien se habría
divertido mistificando a los hombres de siglos venideros <...>. fingiendo
en los versos un idealismo platónico y suspirante, que luego las novelas, las
comedias, las sátiras, tantos otros testimonios literarios de aquella época,
desmienten abiertamente?"3 Todo el problema está totalmente falseado, en
su planteamiento de conflictos y contradicciones íntimas.
¿Y por qué el siglo XVI no podría estar
lleno de contradicciones? ¿No es acaso precisamente el siglo en el que se
acumulan las mayores contradicciones de la vida italiana, cuya falta de
solución determinó toda la historia nacional hasta fines del siglo XVIII? ¿No
hay contradicción entre el hombre de Alberti y el de Baltasar Castiglione,
entre el hombre de bien y el
Cfr. Cuaderno 1 (XVI 1. § 14.
Alfredo Galleta, "La lírica volgare
del Cinquecento e l'anima del Rinascimento". en Nuova Antología, le, de
agosto de 1929. eit., pp. 273-92.
Ibid., p. 271.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 524
"cortesano"?
¿Entre el cinismo y el paganismo de los grandes intelectuales y su denodada
lucha contra la Reforma y en defensa del catolicismo? ¿Entre el modo de
concebir a la mujer en general (que también era la dama a la Castiglione) y el
modo de tratar a la mujer en particular, o sea a la mujer del pueblo? ¿Las
reglas de la cortesía caballeresca se aplicaban acaso a las mujeres del pueblo?
La mujer en general era ya un fetiche, una creación artificial, y artificiosa
fue la poesía lírica, amorosa, petrarquizante al menos en sus cuatro quintas
partes. Esto no quiere decir que el siglo XVI no haya tenido una expresión
lírica, es decir, artística; la tuvo, pero no en la "poesía lírica"
propiamente dicha.
Rizzi
plantea la cuestión de las contradicciones del siglo XVI en la segunda parte de
su libro, pero no comprende que del choque de estas contradicciones habría
podido nacer la poesía lírica sincera: eso no sucedió y ésta es una simple
constatación histórica. La Contrarreforma no podía ser y no fue una superación
de esta crisis, no fue un sofocamiento autoritario y mecánico. Ya no eran
cristianos, no podían ser no- cristianos: ante la muerte temblaban y también
ante la vejez. Se plantearon problemas más grandes que ellos mismos y se
acobardaron: por otra parte, estaban alejados del pueblo.
<92>. Diplomacia italiana. A
propósito del incidente del Carthage y del Manouba entre Italia y Francia hay
que confrontar la versión que acerca del origen de los hechos da Alberto
Lumbroso en el segundo tomo de su obra-revoltijo sobre los Origini economiche e
diplomatiche della guerra mondiale (Colección Gatti, ed. Mondadori) con el
párrafo de Tittoni ("Veracissimus!") dedicado al mismo incidente en
el artículo "I documenti diplomatici francesi (1911-1912)" publicado
en la Nuova Antologia del 16 de agosto de 1929 1 y seguramente reeditado en un
libro (en las ediciones Troves de los libros de Tittoni).2 La exposición de
Tittoni es evidentemente poco clara y reticente: por aquel entonces él era
precisamente embajador de Italia en París y a él, según Lumbroso, se dirigió
Poincaré asegurándole que el Carthage y el Manouba no contenían contrabando de
guerra y suplicándole que telegrafiara a Roma para que dichos barcos no fuesen
detenidos. Es extraño cómo Tittoni, que es tan sensible para todo lo que
concierne a su carrera, no alude a Lumbroso o para desmentirlo o para disminuir
el efecto de su versión. Hay que recordar, sin embargo, que Tittoni parece que
menosprecia las emborronaduras de Lumbroso, y éste le reprocha no tornar en
cuenta los documentos alemanes sobre la guerra y por lo tanto le acusa de ser
germanófobo (por lo que respecta a las responsabilidades del desencadenamiento
del conflicto).
317
<93>. Costumbres italianas en el
siglo XVIII. Cfr. el artículo de Alessandro Giulini, "Una dama
avventuriera del settecento", Nuova Antologia, 16 de agosto de 1929. 3
(Italia ya solamente daba a Europa aventureros y también aventureras, y ya no
grandes intelectuales. Tampoco la decadencia de las costumbres era sólo la que
resulta del Giorno de Parini y del galanteo: la aristocracia creaba estafadores
y ladrones internacionales junto a los Casanova y a los Balsamo burgueses.)
1
Veracissimus [Tommaso Tittoni ], "I documenti diplomatici francesi
(1911-1912). en Nuova Antologia, 16 de agosto de 1929 (año LX1V. fasc. 1378).
pp. 456-68. Sobre el mismo tema cfr. Cuaderno 2 (XXIV). § 59, donde Gramsci se
ocupa de otro artículo de Tittoni en la Nuova Antología, a propósito del
incidente del Carthage y el Manouba, en relación también con la versión dada
por Lumbroso en el segundo tomo de la obra Le origini economiche e diplomatice
della guerra mondiale, cit.
Gramsci se refería probablemente a un
libro del cual debía haber visto algunas indicaciones; Tommaso Tittoni, Nuovi
scritti di
politica
interna ed estera, Treves, Milán, 1930; el libro recoge, en efecto, junto con
algunos discursos en el Senado, artículos ya aparecidos en la Nuova Antología,
pero no el artículo sobre los documentos diplomáticos franceses citados por
Gramsci.
Cfr. Alessandro Giulini, "Una dama
avventuriera del Settecento", en Nuova Antología, 16 de agosto de 1929,
cit., pp. 499-506.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 525
<94>. Carácter negativo
popular-nacional de la literatura italiana. Al tratar esta cuestión, pero
especialmente al hacer la historia de la actitud de toda una serie de literatos
y críticos, que sentían la falsedad de la tradición y el sonido falso de su
íntima retórica, de su falta de adherencia con la realidad histórica, no hay
que olvidar a Enrico*Thovez, su libro II pastore, il gregge, la zampogna.1 La
reacción de Thovez no ha sido justa, pero en este caso importa que haya
reaccionado, o sea que haya sentido al menos que algo no marchaba bien.
Su
distinción entre poesía de forma y poesía de contenido era falsa teóricamente:
la poesía llamada de forma se caracteriza por la indiferencia del contenido, o
sea por la indiferencia moral, pero éste es también un "contenido",
el "vacío histórico y moral del escritor". En gran parte, Thovez se
asimilaba a De Sanctis, por su aspecto de "innovador de la cultura"
italiana y hay que considerarlo junto con la Voce oce una de las fuerzas que
trabajaban, caóticamente a decir verdad, por una reforma intelectual y moral en
el periodo anterior a la guerra.
Sobre
Thovez habría que ver también las polémicas que suscitó con su actitud. En el
artículo "Enrico Thovez poeta e il problema della formazione
artistica" de Alfonso Ricolfi en la Nuova Antologia del 16 de agosto de
19292 hay algunas ideas útiles, pero muy pocas. Habría que encontrar el
artículo de Prezzolini "Thovez il precursore".3
<95>. El hombre de los siglos XV y
XVI. Leon Battista Alberti, Baldassarre Castiglione, Maquiavelo me parecen los
tres escritores más importantes para estudiar la vida del Renacimiento en su
aspecto "hombre" y en sus contradicciones morales y civiles. Alberti
representa al burgués (ver también a Pandolfini), Castiglione al noble
cortesano (ver también a Della Casa), Maquiavelo representa y trata de hacer
orgánicas las tendencias políticas de los burgueses (repúblicas) y de los
príncipes, en cuanto que quieren, unos y otros, fundar Estados y ampliar su
poderío territorial y militar.
Según Vittorio Cian (“Il conte Baldassar
Castiglione (1529-1929)", Nuova Antologia del 16 de agosto — 1º de
septiembre de 1929)4 Francesco Sansovino, contemporáneo, allí donde informa que
Carlos V era lector muy parco, añade: "Se deleitaba leyendo solamente tres
libros, los cuales había hecho traducir a su propia lengua: uno para la
institución de la vida civil, y éste era el Cortesano del conde Baldesar
Castiglione, el otro para las cosas de Estado, y éste fue el Príncipe con los
Discursos de Maquiavelo, y el tercero para el ordenamiento de la milicia, y
éste fue la Historia con todas las demás cosas de Polibio".5 Escribe Cian:
"No ha sido suficientemente advertido que el Cortesano, documento
histórico de primerísimo orden, expone e ilustra luminosamente la evolución de
la caballería medieval, la cual, desarrollada en escasa medida dicen, en
Italia, en realidad diferenciada, desde sus orígenes, de la de allende los
Alpes, en el clima italiano del Renacimiento se convierte en una nueva caballería,
adopta el carácter de una milicia civil, combatiente bajo la enseñanza de
Marte, pero también de Apolo, de Venus y de todas las Musas. Evolución, digo, y
en absoluto degeneración o decadencia, como le parece a De Sanctis".6
Cfr. Enrico Thovez. Il pastare, i1
gregge, la zampogna. Dall'Inno a Satana alta “Laus vitae", nueva edición
con la adición de un
capítulo:
"Dai cani da guardia al Ricciardi,
Nápoles, 1911.
Cfr. Alfonso Ricolfi. "Enrico Thovez
poeta e il problema della formazione artística", en Nuova Antología, 16 de
agosto de 1929, eit., pp. 469-83.
El artículo de Prezzolini "Thovez il
precursore" es señalado en una nota en la p. 471 del citado artículo de
Ricolfi en la Nuova
Cfr. Vittorio Cian, “Il conte Baldassar
Castiglione (1529-1929)", en Nuova Antología, 16 de agosto de 1929, cit.,
pp. 409-23 (I); lo. de septiembre de 1929 (año LXIV, fasc. 1379), pp. 3-18
(II).
La cita de Francesco Sansovino está
tomada de la primera parte del artículo de Cian anteriormente indicado, p. 410.
6 Cian,
“Il conte Baldassar Castiglione", cit. (II), pp. 8-9.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 526
Pero Cian
se basa sólo en el Cortesano, que es un intento de organizar una aristocracia
en torno al "príncipe" y de diferenciarla de la moral burguesa
triunfante: que esta caballería fue superficial está demostrado por el Orlando
Furioso, que antecede a Don Quijote y lo prepara. En todo caso el artículo de
Cian merece revisarse: es un conocedor filológicamente perfecto del Cortesano y
habrá que conseguir su edición del libro (III edición, editor Sansoni).1
<96>. Carácter negativo
nacional-popular de la literatura italiana. En 1892 el editor Hoepli convocó a
un referéndum sobre la literatura italiana que recogió en un libro, I migliori
libri italiani conssigliati da yerno illustri contemporanei2 que debe ser
interesante de ver para esta sección, para establecer cuáles han sido las obras
más apreciadas y por quién y por qué razones.
<97>. Los intelectuales. En la
sección "Intelectuales" en otro cuaderno, aludí a las Academias
italianas y a la utilidad de tener una lista razonada.3 En la Nuova Antologia
del 1º de septiembre de 1929 (p, 128) aparece anunciado un libro de E. Salaris
Attraverso gli Istituti Culturali Italiani,4 obra de próxima publicación sobre
las Academias de Italia.
319
<98>. Historia de la posguerra. Vi
el artículo de Giovanni Marietti, “Il trattato di Versailles e la sua
esecuzione", en los fascículos del 16 de septiembre y 16 de octubre de
1929 de la Nuova Antología.5 Es un resumen diligente de los principales
acontecimientos vinculados a la ejecución del tratado de Versalles, una trama
esquemática que puede ser útil como inicio de una reconstrucción analítica o
para establecer las concordancias internacionales a los acontecimientos
internos de los distintos países.
<99>. Armamento de Alemania en el
momento del armisticio. En el momento del armisticio fueron consignados por el
ejército en activo: cañones 5.000; ametralladoras 25.000; morteros 3.000;
aeroplanos 1.700; camiones 5.000; locomotoras 5.000; vagones ferroviarios
150.000. La comisión para el desarme destruyó en territorio alemán: cañones 39
600; cureñas inutilizadas 23.061; fusiles y pistolas 4.574.000; ametralladora,,
88.000; proyectiles de artillería 39.254.000; proyectiles para mortero
4.028.000; cartuchos 500.294.000; bombas de mano 11.530.000; explosivos
2.131.646 toneladas (y muchas armas no fueron consignadas).6
<100>. Función cosmopolita de los
intelectuales italianos. Para el inundo eslavo confrontar a Ettore Lo Gatto,
"L'Italia nene letterature slave", fascículos del 16 de septiembre,
1o. de octubre y 16 de octubre de la Nuova Antologia,7 Además de las relaciones
puramente
1 También
la indicación de esta edición del Cortesano está tomada del mismo artículo de
Cian, 1, p. 418 nota 7. Cfr. Vittorio Cian, 11 Corteggiano del Cante Baldesar
Castiglione, 3a. ed. revisada y corregida Sansoni, Florencia, 1929.
La indicación está tomada del artículo de
Cian citado en el parágrafo anterior (II, p. 4).
3 Cfr.
Cuaderno 4 (XIII), § 50, p. 21 bis.
4 El
anuncio está tomado de una nota del mismo E. Salatis en la sección 'Notizie e
commenti' ("La Societá letteraria di Verona"), en Nuova Antología,
lo. de septiembre de 1929, cit., p. 128 nota 1.
5 Cfr.
Giovanni Marietti, "Il trattato di Versailles e la sua esecuzione",
en Nuova Antología, 16 de septiembre de 1929 (año LXIV, fasc. 1380), pp. 243-54
(I); 16 de octubre de 1929 (año LXIV, fasc. 1382), pp. 500-12 (II).
6 Los
datos contenidos en este parágrafo están tomados del artículo de Marietti
citado en el precedente § 98 (cfr. Nuova Antología, 16 de octubre de 1929,
cit., p. 506 y nota 4).
7 Ettore
Lo Gatto, nelle letterature slave", en Nueva Antologia, 16 de septiembre
de 1929, cit., pp. 232-42 (I); lo. de octubre de 1929 (año LXIV, fasc. 1381),
pp. 327-46 (II); 16 de octubre de 1929, cit., pp. 427-39 (III).
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 527
literarias,
determinadas por los libros, hay muchas alusiones a la inmigración de
intelectuales italianos a los diversos países eslavos, especialmente a Rusia y
Polonia, y a su importancia como hacedores de la cultura local.
Otro
aspecto de la función cosmopolita de los intelectuales italianos que debe
estudiarse, o al menos mencionarse, es la desempeñada en la misma Italia,
atrayendo estudiantes a las universidades y a estudiosos que deseaban
perfeccionarse. En este fenómeno de inmigración de intelectuales extranjeros en
Italia hay que distinguir dos aspectos: inmigración para ver a Italia como
territorio-museo de la historia pasada, que ha sido permanente y dura todavía
con amplitud mayor o menor según las épocas, e inmigración para asimilar la
cultura viva bajo la guía de los intelectuales italianos vivientes; esta
segunda es la que interesa para la investigación en cuestión. ¿Cómo y por qué
sucede que en cierto punto son los italianos los que emigran al extranjero y no
los extranjeros quienes vienen a Italia? (con excepción relativa para los
intelectuales eclesiásticos, cuya enseñanza en Italia sigue atrayendo
discípulos a Italia hasta el presente; pero en este caso hay que tener presente
que el centro romano se ha ido internacionalizando relativamente). Este punto
histórico es de máxima importancia: los demás países adquieren conciencia
nacional y quieren organizar una cultura nacional, la cosmópolis medieval se
dispersa, Italia, como territorio, pierde su función de centro internacional de
cultura, no se nacionaliza por sí misma, pero sus intelectuales continúan la
función cosmopolita, alejándose del territorio y desparramándose por el
extranjero.
320
<101>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Filippa Crispolti. Uno de los documentos más brescianescos de
Crispolti es el artículo "La madre di Leopardi" en la Nuova Antologia
del 16 de septiembre de 1929. 1 El que eruditos puros, apasionados incluso de
las minucias biográficas de los grandes hombres, como Ferretti, hayan tratado
de "rehabilitar" a la madre de Leopardi, no produce asombro: pero las
jesuíticas babas de caracol que Crispolti escupe sobre el escrito de Ferretti,
dan asco. Todo el tono es repugnante, intelectual y moralmente.
Intelectualmente porque Crispolti interpreta la psicología de Leopardi con sus
"grandes dolores" juveniles (ciertamente es suyo el manuscrito
inédito de memorias al que se refiere dos veces) por ser pobre, mal bailarín y
conversador aburrido: parangón repugnante. Moralmente porque el intento de
justificar a la madre de Leopardi es mezquino, premeditado, jesuítico en el
sentido técnico de la palabra. ¿Acaso todas las madres aristocráticas de
principios del siglo XIX eran como Adelaide Antici? Podrían aportarse
documentos en contrario en profusión e incluso el ejemplo de D'Azeglio no
sirve, porque la dureza en la educación física para conseguir soldados, es muy
distinta de la sequedad moral y sentimental: cuando D'Azeglio, de niño, se
rompió el brazo y el padre le indujo a soportar en silencio el dolor durante
toda una noche, para no asustar a su madre, ¿quién no ve el sustrato afectuoso
familiar contenido en el episodio y cómo esto debía exaltar al niño y ligarlo
más íntimamente a sus padres? (Este episodio de D'Azeglio se cita en otro
artículo del mismo fascículo de la Nuova Antologia, "Pelegrinaggio a
Recanati", de Alessandro Varaldo).2 La defensa de la madre de Leopardi no
es un simple dato de erudición curiosa, es un elemento ideológico, junto a la
rehabilitación de los Borbones, etcétera.
<102>. Literatura italiana.
Contribución de los burócratas. Ya escribí una nota sobre este
tema,3
observando qué poco escriben los funcionarios italianos de cualquier categoría,
en
Filippo Crispolti, "La madre di
Leopardi", en Nueva Antologia, 16 de septiembre de 1929, cit., pp. 137-48.
Cfr. Alessandro Varaldo,
"Pellegrinaggio a Recanati", en Nuova Antologia, 16 de septiembre de
1929, cit., pp. 149-74. El episodio citado por Gramsci está en la p. 159.
Cfr. en este mismo cuaderno, el
precedente § 38.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 528
torno a
lo que constituye su especialidad y su particular actividad (si escriben lo
hacen únicamente para los superiores y no para el pueblo-nación). En la Nuova
Antologia del 16 de septiembre de 1929, en la p. 267 se dice que el libro
Nazioni e minoranze etniche (Zanichelli, 2 vol.) ha sido escrito "por un
joven caballero romano, que, no queriendo mezclar sus estudios jurídicos e
históricos con sus obligaciones diplomáticas, ha adoptado el nombre un poco
arcaico de Luca dei Sabelli".1
321
<103>. Literatura popular. Teatro.
"El drama lacrimoso y la comedia sentimental habían poblado el escenario
de locos y delincuentes de todo tipo, y la Revolución francesa —salvo unas
pocas obras de ocasión— no había inspirado a los autores dramáticos nada que
marcase una nueva orientación al arte y que desviase al público de los
subterráneos misteriosos, de los bosques peligrosos, de los manicomios
..." (Alberto Manzi, "Il conte Giraud, II Governo italico e la
censura" en la Nuova Antologia del 1º de octubre de 1929).2
Manzi
reproduce un fragmento de un opúsculo del abogado Maria Giacomo BoYeldieu, de
1804: "En nuestros días el teatro se ha transformado: y no es raro el caso
de ver a los asesinos en sus cavernas y aloslocos en el manicomio. ¿No se puede
dejar a los tribunales la misión de castigar a esos monstruos que deshonran el
nombre de hombre, y a los médicos la de tratar de curar a los desventurados
cuyos delitos golpean penosamente a la humanidad, aunque sean simulados? ¡¿Qué
poderoso atractivo, qué solución puede ejercer en el espectador el cuadro de
los males que en el orden moral y físico asuelan a la especie humana, y de los
cuales de un momento a otro y por la más pequeña sacudida de nuestros nervios
agotados, podemos nosotros mismos convertimos en víctimas merecedoras de
compasión?! Qué necesidad hay de ir al teatro para ver Bandidos (comedia tipo:
Robert chef des brigands, de Lamarteliére, quien acabó luego como empleado del
Estado, y cuyo enorme éxito, en 1791, fue determinado por la frase "guerre
aux cháteaux, paix aux chaumiéres"; inspirada en los Los bandidos de
Schiller) Locas y Enfermos de amor (comedia tipo Nina la loca por amor, El
caballero de la Barre, El delirio, etcétera)", etcétera, etcétera.
BoYeldieu critica "el género que, en realidad, me parece peligroso y
deplorable".3
El
artículo de Manzi contiene algunos comentarios acerca de la actitud de la
censura napoléonica contra este tipo de teatro, especialmente cuando los casos
anormales representados tocaban el principio monárquico.
322
<104>. El siglo XVI. El modo de
juzgar la literatura del siglo XVI según determinados cánones estereotipados ha
dado lugar en Italia a curiosos juicios y a limitaciones de actividad crítica
que son significativos para juzgar el carácter abstracto de la realidad
nacional-popular de nuestros intelectuales. Hay algo que ahora va cambiando
lentamente, pero lo viejo reacciona. En 1928 Emilio Lovarini editó una comedia
en cinco actos, La Venexiana, commedia di ignoto cinquecentesco (Zanichelli,
1928, n. L de la "Nueva selección de curiosidades literarias inéditas o
raras"),4 que ha sido reconocida como una bellísima obra de arte (cfr.
Benedetto Croce, en la Crítica de 1930).5 Ireneo Sanesi (autor del libro La
Commedia en la
1 De la
sección 'Notizie e commenti' ("Nazioni e minoranze etniche"), en
Nueva Antologia, 16 de septiembre de 1929, cit., pp. 267-71.
Alberto Manzi, "Il conte Giraud, íl
Governo italico e la censura (con documenti inediti d'archivio e di
cronaca"), en Nueva Antologia, lo. de octubre de 1929, cit., pp. 359-80.
El fragmento citado está en la p. 370.
Ibid., pp. 371 y 372.
La indicación bibliográfica está tomada
del artículo de Ireneo Sanesi, citado más adelante, en la nota 4 (p, 277, nota
1).
Cfr. Benedetto Crece, "Intorno alla
commedia italiana del Rinascimento", en La Critica, 20 de marzo de 1930
(año XXVIII, fasc. 2), pp. 97-99.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 529
colección
de los Géneros literarios de Vallardi)1 y en un artículo "La
Venexiana" en la Nuova Antología del 1º de octubre de 1929,2 plantea de la
siguiente forma el que para él es el problema crítico enfrentado a la comedia:
el autor desconocido de la Venexiana es un retardatario, un retrógrado, un
conservador, porque representa la comedia nacida de la novelística medieval, la
comedia realista, vivaz (aunque estuviese escrita en latín), que toma los
argumentos de la realidad de la vida común burguesa o ciudadana, cuyos
personajes son reproducidos de esa misma realidad, cuyas acciones son simples,
claras, lineales, y cuyo mayor interés reside precisamente en su sobriedad y su
lucidez. Mientras que, según Sanesi, son revolucionarios los escritores del
teatro erudito y con tendencias clasicistas, que llevaban a escena los
antiquísimos tipos y motivos tan caros a Platito y Terencio. Para Sanesi, los
escritores de la nueva clase histórica son retrógrados y son revolucionarios
los escritores cortesanos: es asombroso.
Es
interesante lo que ha sucedido a propósito de la Venexiana a poca distancia de
lo que había ocurrido con las comedias de Ruzzante, traducidas al francés
arcaizante del dialecto paduano del siglo XVI por Alfred Mortier. Ruzzante fue
descubierto por Maurice Sand (hijo de Georges Sand) que lo proclamó mayor no
sólo que Ariosto (en la comedia) y que Bibbiena, sino que el mismo Maquiavelo,
precursor de Moliére y del naturalismo francés moderno. También sobre la
Venexiana, Adolfo Orvieto (Marzocco, 30 de septiembre de 1928) escribió que
parecía "el producto de una fantasía dramática de nuestros tiempos" y
aludió a Becque.3
Es
interesante observar este doble filón en el siglo XVI: uno verdaderamente
nacional-popular (en los dialectos, pero también en latín) vinculado a la
novelística precedente, expresión de la burguesía, y el otro áulico, cortesano,
anacional, que sin embargo es llevado en andas por lo) retóricos.
<105>. Americanismo. Confrontar
Carlo Linati, "Babbitt compra il mondo" en la Nuova Antología del 16
de octubre de 1929. 4 Artículo mediocre, pero precisamente por ello
significativo como expresión de una opinión media. Puede servir precisamente
para establecer qué se piensa del americanismo, por parte de los
pequeñoburgueses más inteligentes.
El artículo es una variación del libro de
Edgard Ansel Mowrer, This American World, que Linati considera
"verdaderamente agudo, rico en ideas y escrito con una concisión entre
clásica y brutal que gusta, y por un pensador al que ciertamente no faltan ni
el espíritu de observación ni el sentido de las gradaciones históricas ni la
variedad de la cultura".5 Mowrer reconstruye la historia cultural de los
Estados Unidos hasta la ruptura del cordón umbilical con Europa y la llegada
del americanismo.
Sería
interesante analizar los motivos del gran éxito obtenido por Babbitt6 en
Europa. No se trata de un gran libro: está construido esquemáticamente y el
mecanismo es incluso demasiado manifiesto. Tiene una importancia más cultural
que artística: la crítica de costumbres prevalece sobre el arte. Que en América
exista una corriente literaria realista que comience por ser crítica de las
costumbres es un hecho cultural muy importante: significa que se extiende la
autocrítica, que nace, esto es, una nueva civilización americana consciente de
sus fuerzas y sus debilidades: los intelectuales se distancian de la clase
dominante para
Cfr. Ireneo Sanesi, La Commedia, vol. I,
Vallardi, Milán 1911 (vol. II, 1935).
Id„ "fa Venexiana", en Nuova
Antología, lo. de octubre de 1929, cit., pp. 273-81.
3 También
estas indicaciones están tomadas del citado artículo de Sanesi.
4 Carlo
Linati, "Babbitt compra il mondo", en Nuova Antología, 16 de octubre
de 1929, cit., pp. 492-99.
5 Ibid., p. 492.
6 Cfr.
nota 2 al Cuaderno 4 (XIII), § 21. Sobre el mismo tema otras observaciones de
Gramsci en el Cuaderno 6 (VIII), § 49.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 530
unirse a
ella más íntimamente, para ser una verdadera superestructura y no sólo un
elemento inorgánico e indistinto de la estructura-corporación.
Los
intelectuales europeos ya han perdido en parte esta función: no representan ya
la autoconciencia cultural, la autocrítica de la clase dominante; han vuelto a
convertirse en agentes inmediatos de la clase dominante, o bien se han alejado
completamente de ésta, constituyendo una casta por sí mismos, sin raíces en la
vida nacional popular. Estos se ríen de Babbitt, se divierten con su
mediocridad, con su ingenua estupidez, con su modo de pensar en serie, con su
mentalidad estandarizada. Ni siquiera se plantean al problema: ¿existen
Babbitts en Europa? La cuestión es que en Europa el pequeñoburgués
estandarizado existe, pero su estandarización, en vez de ser nacional (y de una
gran nación como los Estados Unidos), es regional, es local. Los Babbitt
europeos son de una debilidad nacional, mientras que el americano es una fuerza
nacional; son más pintorescos pero más estúpidos y más ridículos; su
conformismo está en torno a una superstición corrompida y debilitante, mientras
que el conformismo de Babbitt es ingenuo y espontáneo, en torno a una
superstición enérgica y progresista. Para Linati, Babbitt es "el prototipo
del industrial americano moderno", mientras que, por el contrario, Babbitt
es un pequeñoburgués y su manía más típica es la de entrar en familiaridad con
los "industriales modernos", de ser igual a ellos, de ostentar su
"superioridad" moral y social. El industrial moderno es el modelo a
alcanzar, el tipo social al cual conformarse, mientras que para el Babbitt
europeo el modelo y el tipo son dados por el canónigo de la catedral, el
noblecillo de provincia, el jefe de sección del Ministerio. Hay que observar
esta falta de crítica de los intelectuales europeos: Siegfried, en el prefacio
a su libro sobre los Estados Unidos, contrapone al obrero taylorizado americano
el artesano de la industria de lujo parisiense,1 como si éste fuese el tipo
difundido de trabajador; los intelectuales europeos en general piensan que
Babbitt es un tipo puramente americano y se regocijan con la vieja Europa. El
antiamericanismo es cómico, antes de ser estúpido.
324
<106>. Luigi Villari, "Il
governo laburista britannico", Nuova Antologia del 16 de octubre de 1929.2
Artículo mediocre: algunas anécdotas. Debe recordarse por el hecho de que la
Nuova Antologia, aunque dirigida por el presidente del Senado antes, por el
presidente de la Academia después,3 y por lo tanto tendiendo siempre a mantener
cierta reserva, publique semejantes artículos en los que se expresan, acerca de
miembros de gobiernos extranjeros, juicios de carácter personalista, sectario y
poco respetuosos, ajenos a la polémica política.
<107>. Italia y Palestina.
Confrontar en la Nuova Antologia del 16 de octubre de 1929 el artículo "La
riforma del mandato sulla Palestina", de Romolo Tritonj.4 Allí se expone
el programa mínimo italiano, o sea la internacionalización de Palestina, según
el proyecto acordado durante la guerra entre las potencias de la Entente y
abandonado por Francia e Inglaterra después de la caída del zarismo en Rusia,
dejando a Italia en el atolladero, porque Francia recibió Siria e Inglaterra la
misma Palestina. El artículo es moderado en general, pero encarnizado contra el
sionismo. Habrá que revisarlo para reconstruir la política italiana en
1 Sobre
este libro de Siegfried cfr. nota 3 en el Cuaderno 3 (XX), § 68. La referencia
de Gramsci tiene su origen no en el prefacio de este libro, sino en el
prefacio, ya otras veces citado, del mismo Siegfried a la obra de Philip, Le
Problème ouvrier aux Éstats-Unís, cit. (cfr. pp. XV-XVI).
Cfr. Nuova Antología, 16 de octubre de
1929, cit., pp. 467-78.
El director de la Nuova Antología era
Tommaso Tittoni, presidente del Senado desde 1919 hasta 1929, y a continuación
presidente
de la Academia de Italia.
Cfr. Romolo Tritonj, "La riforma del
mandato sulla Palestina", en Nuova Antología, 16 de octubre de 1929, cit.,
pp. 479-91.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 531
Oriente
(en el Cercano Oriente).
<108 >. Sicilia. El Panteón
siciliano de S. Domingo. Está en Palermo, en la iglesia de S. Domingo. Allí se
encuentran, entre otras, las tumbas de Crispi, de Rosolino Pilo, del gen.
Giacinto Carini.1 No creo que exista nada semejante en las otras regiones,
salvo el Panteón de Roma y Santa Croce de Florencia. Sería interesante tener la
lista completa y razonada de todos los sepultados en el Panteón siciliano: es
interesante la selección del nombre Panteón, propio, en el uso moderno, de una
capital nacional. (En París, ¿cuándo comenzó a ser adoptado el nombre de
Panteón?) (Después de la Revolución: se trataba de una iglesia destinada a
Santa Genoveva, patrona de París; la Revolución le dio el nombre de Panteón y
la destinó a recibir las cenizas de los grandes franceses; bajo la Restauración
fue reducido a iglesia; bajo Luis Felipe a templo de la Gloria, bajo Napoleón
III a iglesia. Con la III República volvió a su función de Panteón nacional.)
El nombre de Panteón, por lo tanto, está ligado modernamente al movimiento de
las nacionalidades.
325
<109>. Sicilia. Cfr. Romeo Vuoli,
"Il generale Giacinto Carini", Nuova Antologia, 1º de noviembre — 16
de noviembre de 1929. 2 "Carini, todavía jovencito, fue el primero en
introducir en Sicilia la máquina de vapor para la montadura (ip mondadura?) del
zumaque y por esta industria conquistó tanta popularidad entre los campesinos
de los campos palermitanos que pudo guiar la insurrección de 1848."3
(Sobre este punto cfr. Colonna, I quattro candidati ni collegi di Palermo,
Palermo Ufficio tipográfico Lo Bianco, 1861.)4 En la primera parte del artículo
se pueden encontrar algunos detalles sobre los acontecimientos de la revolución
siciliana del 48, sobre la vida en el extranjero de los emigrados políticos y
sobre la empresa de los Mil con indicaciones bibliográficas. La segunda parte
es menos interesante, excepto algunos episodios.
<110>. Francia e Italia. En la
Histoire d'un crime V. Hugo escribe: "Todo hombre de corazón tiene dos
patrias en este siglo. La Roma de un día y el París de hoy" .5 Esta patria
de un día asociada a la del hoy presupone que Francia sea la heredera de Roma:
he aquí una afirmación que no se había hecho aún y especialmente no está hecha
para gustar a muchos.
<111 La Academia de Italia. En la
Nuova Antologia del 1º de noviembre de 1929 se publican los discursos
inaugurales del Jefe del Gobierno y de Tittoni6
<112>. Carlo Schanzer,
"Sovranitá e giustizia nei rapporti fra gli Stati", Nuova Antologia,
1º de noviembre de 1929.7 Moderado en la forma y en la sustancia. Puede tomarse
como documento de la posición oficiosa del gobierno con respecto a la Sociedad
de las Naciones y
1 Esta
noticia sobre el Panteón de Palermo está tomada de la primera parte (p. 86) del
artículo de la Nuova Antología, citado en el parágrafo siguiente.
Cfr. Romeo Vuoli, “Il generale Giacinto
Carini", en Nuovu Antología, lo. de noviembre de 1929 (año LXIV, fasc.
1383), pp. 86-98
(1); 16
de noviembre de 1929 (año LXIV, fasc. 1384), pp. 214-26 (II).
Ibid., 1, p. 88.
La indicación bibliográfica está tomada
de la nota 2 de la p. 88 de la primera parte del citado artículo de Vuoli.
La cita de Victor Hugo está tomada del
citado artículo de Romeo Vuoli, "Il generale Giacinto Carini", en
Nuova Antología, lo. de noviembre de 1929, cit., p. 91.
Cfr. Nuova Antología, lo. de noviembre de
1929, cit., pp. 5-6 (discurso de Mussolini), pp. 7-14 (discurso de Tittoni).
7 Cfr. Nuova Antología, lo, de noviembre de
1929, cit., pp. 17-32.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 532
los
problemas de política internacional relacionados con ésta.
<113>. Sobre Henrik Ibsen. Cfr.
Guido Manacorda, "Il pensiero religioso di Enrico Ibsen", Nuova
Antologia del 1º de noviembre de 1929.1 Este artículo de Manacorda, que
pertenece al grupo de los intelectuales "católicos integrales" y
polemistas de la Iglesia de Roma, es interesante para comprender a Ibsen
indirectamente, para entender plenamente el valor de sus puntos de vista
ideológicos, etcétera.
326
<114> . Snciclopedia de conceptos
políticos, filosóficos, etcétera. Postulado. En las ciencias matemáticas,
especialmente, se entiende por postulado una proposición que no teniendo la
evidencia inmediata y la demostrabilidad de los axiomas, ni pudiendo, por otra
parte, ser suficientemente demostrada como un teorema, está provista sin
embargo, con base en los datos de la experiencia, de una tal verosimilitud que
puede ser permitida y concebida incluso por el adversario y presentada, por lo
tanto, corno base de alguna demostración. El postulado es pues, en este
sentido, una proposición requerida para los fines de la demostración y
construcción científica. En el uso común, por el contrario, postulado quiere
decir un modo de ser o de actuar que se desea se realice, que incluso se
querría y en ciertos casos se debería querer que fuese realizado y se supone o
se afirma que es el resultado de una indagación científica (historia, economía,
ciencias exactas, etcétera). En este caso el significado de "postulado"
se aproxima al de "reivindicación", de "desideratum", de
"exigencia", o sea que se sitúa entre estas nociones y la de
"principio": los postulados de un partido político serían sus
"principios" prácticos, de los que inmediatamente se derivan las
reivindicaciones, etcétera, de carácter más Inmediato y particular (es cierto
que en este sentido, que implica e! deber ser más que el ser, postulado debería
más bien llamarse postulando).
Cfr.
Cuaderno 26 (XII), p. 9.
<115>. Niccoló Maquiavelo. Una
edición de las Cartas de Nicolás Maquiavelo ha sido editada por la Sociedad
Editorial "Rinascimento del. libro", Florencia, en la "Raccolta
nazionale dei classici", a cargo y con prefacio de Giuseppe Lesca (el
prefacio ha sido publicado en la Nuova Antologia del 1º de noviembre de 1929).2
Las cartas ya habían sido editadas en 1883 por Alvisi en la editorial Sansoni
de Florencia con cartas de otros a Maquiavelo (del libro de Alvisi se ha hecho
una nueva edición con prefacio de Giovanni Papini).3
<116>. G. B., "La Banca dei
regolamenti internazionali", Nuova Antologia, 16 de noviembre de 1929.4
<117>. Argus, "Il disarmo
navale, i sottamarini e gli aeroplani", Nuova Antologia, 16 de noviembre
de 1929.5 Breves alusiones a las primeras negociaciones entre los Estados
Unidos e Inglaterra para el desarme y la paridad naval. Menciona, aunque
rápidamente, la innovación aportada al armamento naval por el submarino y el
aeroplano, que, con costos relativamente bajos, pueden dar resultados muy
importantes, ante la cada vez mayor inutilidad de los
Guido Manacorda, "Il pensiero
religioso di Enrico Ibsen", en Nuova Antología., lo. de noviembre de 1929,
cit., pp. 58-77.
2 Cfr.
Giuseppe Lesca, "Lettere di Niceoló Machiavelli", en Nuova Antologia,
lo, de noviembre de 1929, cit., pp. 43-57. 3 Estas noticias bibliográficas
están tomadas del citado artículo de Lesca, pp. 43 nota 1 y 56 nota 9.
4 Cfr.
Nuova Antología, 16 de noviembre de 1929, cit., pp. 231-42. 5 Cfr. Nuova
Antología, 16 de noviembre de 1929, cit., pp. 227-30,
Cuaderno
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cárcel 533
grandes
acorazados.
327
<118>. Stresemann. Cfr. en la Nuova
Antologia del 16 de noviembre de 1929 el artículo de Francescoa Tommasini,
"Il pensiero e l'opera di Gustavo Strescmann,1 interesante para estudiar
la Alemania de la posguerra y el cambio en la psicología de los nacionalistas
burgueses y pequeñoburgueses.
En el manuscrito: “Oreste”.
<119>. Enciclopedia de conceptos
políticos, filosóficos, etcétera. Clase media. El significado de clase media
cambia de un país a otro y a menudo da lugar a equívocos muy curiosos. El
término procede de la literatura política inglesa e indica en esta lengua a la
burguesía industrial, situada entre la nobleza y el pueblo: en Inglaterra la
burguesía no fue nunca concebida como un todo con el pueblo, sino que siempre
estuvo separada de éste. En la historia inglesa ha sucedido incluso no que la
burguesía haya guiado al pueblo y Be haya hecho ayudar por éste para abatir los
privilegios feudales, sino que, por el contrario, ha sucedido que la nobleza
formó un gran partido del pueblo contra la desenfrenada explotación de la
burguesía industrial y contra las consecuencias del industrialismo. Hay una
tradición de turismo popular (Disraeli, etcétera). También la historia de los
partidos políticos británicos refleja esta evolución: los whigs eran
aristócratas que luchaban contra los privilegios y los abusos de la Corona; los
tones pequeños aristócratas popularizantes: los whigs se han convertido en el
partido de los industriales, de las clases medias, mientras que los feries se
han convertido en el partido de la nobleza, siempre popularizante, Después de
la entrada en vigor, ya irreparable, de las grandes reformas whigs, o sea
después de que la industria transformó completamente el Estado de acuerdo a sus
intereses y necesidades, entre los dos partidos hubo un intercambio de
personal, ambos se volvieron interclaaistas, pero los iones conservan siempre
cierta popularidad y la conservan todavía: los obreros, si no votan por el
partido laborista, votan por los conservadores.
En rancia
se puede hablar menos de clase media, porque existe la tradición política y
cultural del tercer estado, o sea del bloque entre la burguesía y el pueblo.
Los anglófilos adoptan el término en el sentido inglés, pero otros lo adopten
en el sentido italiano de "pequeñoburgueses" y las dos corrientes se
funden creando a veces confusión.
En
Italia, donde la aristocracia guerrera fue destruida por las Comunas (destruida
físicamente en la persona de los primeros gibelinos) —excepto en la Italia
meridional y en Sicilia— faltando el concepto y la cosa "clase alta",
en el uso corriente y político, al menos la expresión clase medía ha venido a
significar naturalmente "pequeña y mediana burguesía" y,
negativamente, no pueblo en el sentido de "no obreros y campesinos",
o sea también "intelectuales"; para muchos, incluso, clase media
indica precisamente las capas intelectuales, los hombres de cultura (en sentido
lato, por consiguiente también los empleados [pero especialmente los
profesionistas]. Concepto de "señores" en Cerdeña, de
"caballeros" y de "civiles" en el Mediodía y en Sicilia.
Cfr.
Cuaderno 26 (XII), pp. 9-10.
328
<120>. Nacionalismo cultural
católico. Es la tendencia que más maravilla al leer, por ejemplo, la Civiltà
Cattolica: porque, si se convirtiese realmente en una [regla de] conducta,
Cfr. Frssncesco Tommasini, “Il pensiero e
l'opera di Gustavo Stresemann", en Nuova Antología, 16 de noviembre de
1929, cit., pp. 182-96.
Cuaderno
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el
catolicismo mismo se volvería imposible. La incitación a los filósofos
italianos a abrazar el tomismo, porque Santo Tomás nació en Italia y no porque
en él pueda hallarse una vía mejor para encontrar la verdad,1 ¿cómo podría
servirles a los franceses o a los alemanes? ¿Y no puede convertirse por el
contrario, por lógica consecuencia, en una incitación a todas las naciones a
buscar en [su] propia tradición un arquetipo intelectual, un
"maestro" de filosofía religiosa nacional, o sea una incitación a
disgregar el catolicismo en innumerables iglesias nacionales? Establecido el
principio, ¿por qué luego establecer a S. Tomás como expresión nacional y no a
Gioberti y a Socini, etcétera?
El que
los católicos e incluso los jesuitas de la Civiltà Cattolica hayan debido y
deban recurrir a semejante propaganda es un signo de los tiempos. Hubo un
tiempo en el que Carlos Pisacane era predicado como el elemento nacional que
contraponer en los altares a los brumosos filósofos alemanes; todavía más
Giuseppe Mazzini. En la filosofía actualista se reivindica a Gioberti como el
Hegel italiano, o casi. El catolicismo religioso incita (¿o ha dado el
ejemplo?) al catolicismo filosófico y al político social.
<121>. Francia. André Siegfried,
Tableau des Parlis en France, París, Grasset, 1930.2
<122>. Nacional-popular. He escrito
algunas notas para señalar cómo las expresiones "nación" y
"nacional" tienen en Italia un significado mucho más limitado que el
que en otros idiomas tienen las palabras correspondientes dadas por sus
vocabularios.3 La observación más interesante puede hacerse para el 1 chino,
donde sin embargo los intelectuales están tan alejados del pueblo: para
traducir la expresión china Sen Minchiu-i, que indica los tres principios de la
política nacional-popular de Sun Yat-sen, los jesuitas han elucubrado la
fórmula de "triple demismo" (imaginada por el jesuita italiano D'Elia
en la traducción francesa del libro de Sun Yat-sen, Le triple demisme de Sun
Wen); cfr. Civiltà Cattolica del 4 de mayo y el 18 de mayo de 19294 en la que
la fórmula china Sen Min-chiu-i es analizada en su composición gramatical china
y confrontada con varias traducciones posibles.
329
<123>. Renacimiento. Artículo de
Vittorio Rossi, “Il Rinascimento", en la Nuova Antologia del 16 de
noviembre de 1929.5 Muy interesante y completo en su brevedad. Para Rossi,
acertadamente, el reverdecer de los estudios en tomo a las literaturas clásicas
fue un hecho de formación secundaria, un indicio, un síntoma y no el más
visible de la profunda esencia de la época a la que corresponde el nombre de
Renacimiento. "El hecho central y fundamental, aquél del que germinan
todos los demás, fue el nacimiento y maduración de un nuevo mundo espiritual
que de la enérgica y coherente virtud creativa que se había desencadenado a
partir del arlo mil en todos los campos de la actividad humana, surgió y entró
en el escenario de la historia no ya italiana, sino europea." Después del
milenio se inicia la reacción contra el
.régimen
feudal "que imprimía su carácter a toda la vida" (con la aristocracia
terrateniente y el clero): en los dos o tres siglos siguientes se transforma
profundamente la base económica, política y cultural de la sociedad: se
revigoriza la agricultura, se reavivan, extienden y
1 Cfr. el
artículo ya citado "Religione e filosofía nelle scuole medie" (véase
el precedente § 70), en La Civiltà Cattolica, lo. de junio de 1929, cit., p.
424, donde se encuentra la invitación a "restablecer la enseñanza de la
filosofía perenne conocida como tomista por su principal astro, y también
italiana, por la misma razón y porque en Italia se posee de ella la más clara
tradición ..."
La indicación bibliográfica de esta obra
de André Siegfried se repite en la tercera página de cubierta del Cuaderno 2
(XXIV).
3 Cfr.
Cuaderno 3 (XX), § 63, en particular en la p. 36.
4 Estos
dos artículos de la Civiltà Cattolica fueron ya citados en el precedente § 51.
Los datos contenidos en este parágrafo están tomados del primero de estos dos
artículos, pp. 206-7 nota.
5
Vittorio Rossi, “Il Rinascimento", en Nuova Antologia, 16 de noviembre de
1929, cit., pp. 137-50.
Cuaderno
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organizan
las industrias y los comercios; surge la burguesía, nueva clase dirigente (este
punto debe precisarse y Rossi no lo precisa), férvida de pasiones políticas
(¿dónde, en toda Europa, o solamente en Italia y en Flandes?) y agrupada en
corporaciones financieras poderosas; se constituye con creciente espíritu de
autonomía el Estado comunal.
(También
este punto debe precisarse: hay que establecer qué significado tuvo el
"Estado" en el Estado comunal: un significado "corporativo"
limitado, por lo que no pudo desarrollarse más allá del feudalismo medio, o sea
el que sucedió al feudalismo absoluto —sin tercer estado, por así decirlo—, que
existió hasta el milenio y al cual sucedió la monarquía absoluta en el siglo
XV, hasta la Revolución francesa. Un paso orgánico de la comuna a un régimen ya
no feudal se dio en los Países Bajos y solamente en los Países Bajos. En Italia
las Comunas no supieron salir de la fase corporativa, la anarquía feudal tuvo
el predominio en formas apropiadas a la nueva situación y luego sobrevino la
dominación extranjera. Confrontar a este propósito algunas notas sobre los
"Intelectuales italianos". Para todo el desarrollo de la sociedad
europea, a la que alude Rossi, después del milenio, hay que tener en cuenta el
libro de Henri Pirenne1 sobre el origen de las ciudades.)
Movimientos de reforma de la Iglesia;
surgen órdenes religiosas nuevas que quieren restaurar la vida apostólica.
(Estos movimientos son síntomas positivos o negativos del mundo que se
desarrolla?) Ciertamente se presentan como reacción a la nueva sociedad
económica, si bien la exigencia de reformar la Iglesia es progresiva: no
obstante es cierto que indican un mayor interés del pueblo por las cuestiones
culturales y un mayor interés por el pueblo de parte de grandes personalidades
religiosas, o sea los intelectuales más notables de la época: pero también
éstos, al menos en Italia, son sofocados o domesticados por la Iglesia,
mientras que en otras partes de Europa se mantienen como fermento para
desembocar en la Reforma. Hablando de las tendencias culturales después del
milenio no habría que olvidar la aportación árabe a través de España: cfr. los
artículos de Ezio Levi en el Marzocco o en Leonardo; 2 y, junto con los árabes,
los judíos españoles). "En las escuelas filosóficas y teológicas de
Francia se desatan violentos debates, que indican el renacido espíritu
religioso y al mismo tiempo las aumentadas exigencias de la razón." (¿No
se deben estas disputas a las doctrinas de Averroes que tratan de conquistar el
mundo europeo, o sea a la presión de la cultura árabe?) "Estalla la lucha
por las investiduras que, suscitada por el despierto sentido de la romanidad
imperial (¿qué cosa quiere decir? ¿por el despierto sentido del Estado que
quiere absorber en sí todas las actividades de los ciudadanos, como en el Imperio
Romano?) y por la conciencia de los presentes intereses espirituales,
políticos, económicos, sacude a todo el mundo de los principios seculares y
eclesiásticos y a la masa anónima de los monjes, de los burgueses, de los
campesinos, de los artesanos." Herejías (pero sofocadas a sangre y fuego).
"La
caballería, mientras que sanciona y consagra en el individuo la posesión de
virtudes morales, alimenta un amor a la cultura humana y practica cierto
refinamiento en las costumbres." (¿Pero la caballería en qué sentido puede
vincularse al Renacimiento después del milenio? Rossi no distingue los
movimientos contradictorios, porque no toma en cuenta las diversas formas de
feudalismo y de autonomía local dentro del ámbito del feudalismo. Por otra
parte no es posible no hablar de la caballería como elemento del Renacimiento
auténtico del 1500, aunque el Orlando furioso sea ya una especie de lamentación
en la que el sentimiento de simpatía se mezcla al caricaturesco e irónico, y el
Cortesano sea su fase suficientemente filistea, escolástica, pedante.) Las Cruzadas,
las guerras de los Reyes
Cfr. Henri Pirenne, Las ciudades de la
Edad Media, Alianza Editorial, Madrid, 1972.
Estos artículos de Ezio Levi fueron
recogidos posteriormente en el libro Castelli di Spagna, mencionado también por
Gramsci: cfr. Cuaderno 4 (XIII), § 92.
Cuaderno
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Católicos
contra los moros en España, de los Capetos contra Inglaterra, de las Comunas
italianas contra los emperadores suevos, en las que madura o brota el
sentimiento de las unidades nacionales (exageración). Es extraña, en un erudito
como Rossi, esta proposición: "En el esfuerzo con el que aquellos hombres
se regeneran a sí mismos y construyen las condiciones de una nueva vida,
sienten rebullir los fermentos profundos de su historia, y en el mundo romano,
tan rico de experiencias de libre y plena espiritualidad humana, encuentran
almas afines", que me parece una serie de afirmaciones vagas y vacías de
sentido: 1] porque siempre ha habido una continuidad entre el mundo romano y el
periodo posterior al milenio (medio latín); 2] porque las "almas
afines" es una metáfora sin sentido y en todo caso el fenómeno ocurrió en
el 400 -500 y no en esta primera fase; 3] porque no hubo nada de romano en el
Renacimiento italiano, sino el barniz literario, porque faltó precisamente
aquello que es específico de la civilización romana: la unidad estatal y por lo
tanto territorial.
La cultura latina, floreciente en las
escuelas de Francia del siglo XII con un magnifico brotar de estudios
gramaticales y retóricos, de composiciones poéticas y de prosas reguladas y
solemnes, a lo que en Italia corresponde una producción más tardía y modesta de
los poetas y eruditos venecianos y de los dictantes —es una fase del
medio-latín, es un producto estrictamente feudal en el sentido primitivo de
antes del milenio; lo mismo puede decirse de los estudios jurídicos, renacidos
por la necesidad de dar una base legal a las nuevas y complejas relaciones
políticas y sociales, que se derivan, es cierto, del derecho romano, pero que
rápidamente degeneran en la casuística más minuciosa, precisamente porque el
derecho romano "puro" no puede dar base a las nuevas y complejas
relaciones: en realidad a través de la casuística de los glosadores y de los
posglosadores se forman las jurisprudencias locales, en las que tiene la razón
el más fuerte (o el noble o el burgués) y que es el "único derecho"
existente: los principios del derecho romano son olvidados o pospuestos a la
glosa interpretativa que a su vez ha sido interpretada, con el resultado de un
producto último en el que de romano no había nada, sino el principio puro y
simple de propiedad.
La
Escolástica, "que fue nuevamente pensando y sistematizando dentro de las
formas de la filosofía antigua" (introducida, obsérvese, en el círculo de
la civilización europea, no por el "rebullir" de los fermentos
profundos de la historia, sino porque fue introducida por los árabes y los
judíos) "las verdades intuidas por el cristianismo".
La
arquitectura románica. Rossi tiene mucha razón al afirmar que todas estas
manifestaciones desde el 1000 al 1300 no son fruto de una artificiosa voluntad
imitadora, sino espontánea manifestación de una energía creativa, que surge de
lo profundo y sitúa a aquellos hombres en condiciones de sentir y revivir la
antigüedad. Sin embargo, esta última proposición es errónea, porque aquellos
hombres, en realidad, se sitúan en condiciones de [sentir y] vivir intensamente
el presente, mientras que a continuación se forma un estrato de intelectuales
que siente y revive la antigüedad y que se aleja cada vez más de la vida
popular, porque la burguesía [en Italia] decae o se degrada hasta concluir el
siglo XVIII.
No obstante, es extraño que Rossi no
advierta las contradicciones en que incurre al afirmar: "Sin embargo, si
por Renacimiento sin complementos se ha de entender, como para mí no tiene
duda, todo el multiforme prorrumpir de la actividad humana en los siglos entre
el XI y el XVI, el indicio más conspicuo entre todos los del Renacimiento debe
ser considerado, no el florecimiento de la cultura latina, sino el surgimiento
de la literatura en lengua vulgar, por el que adquiere relieve uno de los más
notables productos de aquella energía, el escindirse de la unidad medieval en
entidades nacionales diferenciadas". Rossi tiene una concepción realista e
historieísta del Renacimiento, pero no logra abandonar completamente la vieja
concepción retórica y literaria: éste es el origen de sus contradicciones y de
su falta de crítica: el surgimiento del idioma vulgar marca un alejamiento de
la antigüedad; y debe
Cuaderno
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cárcel 537
explicarse
cómo es que este fenómeno va acompañado de un renacimiento del latín literario.
Acertadamente dice Rossi que "el uso que haga un pueblo de una lengua más
bien que de otra para desinteresados fines intelectuales, no es un capricho de
individuos o colectividades, sino que es espontaneidad de una peculiar vida
interior, que brota en la única forma que le es propia", o sea que cada
lengua es una concepción del mundo integral, y no sólo un vestido que da forma
indiferentemente a cualquier contenido. ¿Pero entonces? ¿No significa esto que
estaban en lucha dos concepciones del mundo: una burguesa-popular que se
expresaba en la lengua vulgar y una aristocrático-feudal que se expresaba en
latín y se remitía a la antigüedad romana, y que esta lucha caracteriza al
Renacimiento, y no la serena creación de una cultura triunfante? Rossi no sabe
explicarse el hecho de que el remitirse a lo antiguo es un simple elemento
instrumental-político y que no puede crear una cultura por sí mismo, y que por
eso el Renacimiento debía por fuerza resolverse en la Contrarreforma, o sea en
la derrota de la burguesía nacida de lasa Comunas y en el triunfo de la
romanidad, pero como poder del papa sobre las conciencias y como tentativa de
retorno al Sacro Imperio Romano; una farsa después de la tragedia.
En el manuscrito una variante
interlineal: “con las”.
En
Francia la literatura de la lengua de oc y la de oïl florece entre finales del
primero y el principio del segundo siglo después del milenio, cuando todo el
país se halla en fermento por tos grandes sucesos políticos, económicos,
religiosos, culturales antes mencionados. "Y si en Italia la aparición de
la lengua vulgar al servicio de la literatura se retrasa más de un siglo, ello
es porque entre nosotros el gran impulso, que instaura sobre las ruinas del
universalismo medieval una nueva civilización nacional, es, por la variedad de
la historia muchas veces secular de nuestras ciudades, más variado y por
doquier autóctono y espontáneo, falta la fuerza disciplinaria de una monarquía
y de señores poderosos, por lo que resulta más lenta y fatigosa la formación
unitaria de aquel mundo espiritual, del cual la nueva literatura en lengua
vulgar es el aspecto más visible." Otra maraña de contradicciones: en
realidad el impulso innovador después del milenio fue más violento en Italia
que en Francia, y la clase abanderada de aquel movimiento se desarrolló
económicamente antes y más fuertemente que en Francia y logró derrocar el
dominio de sus enemigos, lo que no sucedió en Francia.
333 La
historia se desarrolló en Francia de manera diferente que en Italia; ésta es la
perogrullada de Rossi, que no sabe indicar las diferencias reales del
desarrollo y las hace radicar en una mayor o menor espontaneidad y autoctonía,
muy difíciles o imposibles de probar. Por lo demás, tampoco en Francia el
movimiento fue unitario, porque entre Norte y Sur hubo una gran diferencia, que
se expresa literariamente en una gran literatura épica en el Norte y en la
ausencia de épica en el Sur. El origen de la diferenciación histórica entre
Italia y Francia puede verse testimoniada en el juramento de Strasburgo (hacia
el 841), o sea en el hecho de que el pueblo participa activamente en la
historia (el pueblo-ejército) convirtiéndose en garante de la observancia de
los tratados entre los descendientes de Carlomagno; el pueblo- ejército
garantiza "jurando en lengua vulgar.", o sea que introduce en la
historia nacional su lengua, asumiendo una función política de primer plano,
presentándose como voluntad colectiva, como elemento de una democracia
nacional. Este hecho "demagógico" de los Carolingios, de apelar al
pueblo en su política exterior, es muy significativo para comprender el
desarrollo de la historia francesa y la función que en ella tuvo la monarquía
como factor nacional. En Italia los primeros documentos del vulgar son
juramentos individuales para establecer la propiedad sobre ciertas tierras de
los conventos, o tienen un carácter antipopular (" Traite, traite, fili de
putte" ). Todo lo contrario de espontaneidad y autoctonía. El aparato
monárquico, verdadero continuador de la unidad estatal romana, permitió a la
burguelsía francesa desarrollarse más que la completa autonomía económica
alcanzada por la burguesía italiana, que sin embargo fue incapaz de salir del
terreno toscamente corporativo y de crearse una
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5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 538
civilización
estatal integral propia. (Hay que observar cómo las Comunas italianas,
reivindicando los derechos feudales del conde sobre el territorio circundante
de la diputación, y habiéndoselos incorporado, se convirtieron en un elemento
feudal, con el poder ejercido por un comité corporativo en vez de por el
conde.)
Rossi
señala que a la literatura vulgar la acompañan "coetáneas y significativas
de una idéntica actividad interior de nuestro pueblo, las formas comunales del
llamado prehumanismo de los siglos XIII y XIV", y que a la literatura
vulgar y a este prehumanismo les sigue el humanismo filológico de fines del XIV
y del XV, concluyendo: "Tres hechos que, a una consideración puramente
extrínseca (!) de contemporáneos y sucesores, pudieron parecer antitéticos el
uno al otro, mientras que en el orden cultural señalan etapas del desarrollo
del espíritu italiano, progresivas y en todo análogas a las que en el orden
político son la Comuna a la que corresponde la literatura vulgar con ciertas
formas del prehumanismo, y la Signoria, cuyo correlativo literario es el humanismo
filológico". Así cada cosa está en su sitio, bajo el barniz genérico del
"espíritu italiano".
Con Bonifacio VIII, el último de los
grandes pontífices medievales, y con Enrique VII concluyeron las luchas épicas
entre las dos más altas potestades de la tierra. Decadencia de la influencia
política de la Iglesia: "servidumbre" de Avignon y cisma. El imperio,
como autoridad política municipal, muere (intentos estériles de Ludovico el
Bávaro y de Carlos IV). "La vida en la joven e industriosa burguesía de
las Comunas, que íba reafirmando su poder contra los enemigos externos y contra
los artesanos y que mientras proseguía su camino en la historia, estaba por
generar o ya había generado los señoríos nacionales." ¿Qué señoríos
nacionales? El origen de los señoríos es bien distinto en Italia que en los
otros países: en Italia nació de la imposibilidad de la burguesía de mantener
el régimen corporativo, o sea de gobernar con la simple violencia al pueblo
menudo. En Francia, por el contrario, el origen del absolutismo se halla en las
luchas entre la burguesía y las clases feudales, en las que sin embargo la burguesía
está unida al artesanado y a los campesinos (dentro de ciertos limites, se
entiende). ¿Y es que se puede hablar en Italia de "señoríos
nacionales"? ¿Qué quería decir "nación" en aquel tiempo?
Continúa
Rossi: "Ante estos grandes hechos, la idea, que parecía encarnarse en la
perpetuidad universal del Imperio, de una Iglesia y del derecho romano, que es
todavía de Dante, de una continuación universal, en la vida de la Edad Media,
de la universal vida romana, cedía ante la idea de que una gran revolución se
había realizado en los últimos siglos y que una nueva era de la historia había
comenzado. Nacía el sentimiento de un abismo que separaba ya a la nueva
civilización de la antigua; por lo que la herencia de Roma no era sentida ya
como una fuerza inmanente en la vida cotidiana; sino que los italianos
empezaron a volver la vista a la antigüedad como a un pasado propio, admirable
de fuerza, de frescura, de belleza, al que debían volver con el pensamiento por
la vía de la meditación y el estudio y para un fin de educación humana,
semejantes a hijos que tras un largo abandono regresan a sus padres, no a
viejos que rememorasen nostálgicamente la edad juvenil". asta es una
verdadera novela histórica: ¿dónde puede encontrarse la " idea de que una
gran revolución se había realizado”?, etcétera. Rossi convierte en hecho
histórico anécdotas de carácter libresco y el sentido del desprecio del
humanista por el latín medieval y la altivez del señor refinado ante la
"barbarie" medieval; tiene razón Antonio Labriola en su escrito Da un
secolo all' altro de que sólo con la Revolución francesa se siente el
alejamiento del pasado, de todo el pasado, y este sentimiento tiene su
expresión última en el intento de renovar el cómputo de los años con el
calendario republicano.1
La misma observación fue hecha ya por
Gramsci en el Cuaderno 4 (XIII), § 60. Para la alusión a Labriola cfr. la nota
2 al citado parágrafo.
Cuaderno
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cárcel 539
335 Si lo
que pretende Rossi se hubiera manifestado realmente, no se habría producido tan
fácilmente el paso del Renacimiento a la Contrarreforma. Rossi no puede
liberarse de la concepción retórica del Renacimiento y por eso no sabe valorar
el hecho de que existían dos corrientes: una progresista y una regresiva y que
esta última triunfó en último análisis, después de que el fenómeno general
alcanzó su máximo esplendor en el siglo XVI (no como hecho nacional y político,
sin embargo, sino como hecho cultural predominantemente si no es que
exclusivamente), corno fenómeno de una aristocracia apartada del pueblo-nación,
mientras que en el pueblo se preparaba la reacción a este espléndido
parasitismo en la reforma protestante, en el savonarolismo con sus "quemas
de las vanidades", en el bandolerismo popular como el del rey Marcone en
Calabria y en otros movimientos que sería interesante registrar y analizar al
menos como síntomas indirectos: el mismo pensamiento político de Maquiavelo es
una reacción al Renacimiento, es la apelación a la necesidad política y
nacional de volver a acercarse al pueblo como lo hicieron las monarquías
absolutas de Francia y España, igual que es un síntoma la popularidad de
Valentino en la Romaña, en cuanto que humilla a los señores de poca monta y a
los condouieri, etcétera.
Según
Rossi, "la conciencia de la separación ideal producida en los siglos entre
la antigüedad y la época nueva" está ya virtualmente en el espíritu de
Dame, pero se hace actual y se personifica, en el orden político, en Cola de
Rienzo, que "heredero del pensamiento de Dante, quiere reivindicar la
romanidad y por lo tanto la italianidad [¿por qué 'por lo tanto'?, Cola de
Rienzi pensaba únicamente en el pueblo de Roma, entendido materialmente] del
Imperio y con el vínculo sagrado de la romanidad agrupar en unidad de nación a
todas las gentes italianas; en cuanto a la cultura popular, en Petrarca, que
saluda a Cola como a 'nuestro Camilo, nuestro Bruto, nuestro Rómulo' y con
estudio paciente reevoca lo antiguo, mientras que con alma de poeta lo vuelve a
sentir y a revivir". (Continúa la novela histórica: ¿Cuál fue el resultado
de los esfuerzos de Cola de Rienzo? ninguno en absoluto; ¿y cómo es posible
hacer la historia con veleidades estériles y buenos deseos? ¿Y los Camilos, los
Brutos, los Rómulos reunidos por Petrarca no huelen a pura retórica?)
Rossi no
logra situar el alejamiento entre el medio latín y el latín humanista o
filológico como él lo llama; no quiere entender que se trata en realidad de dos
lenguas, porque expresan dos concepciones del mundo, en cierto sentido
antitético, aunque estén limitadas a la categoría de los intelectuales y
tampoco quiere entender que el prehumanismo (Petrarca) es aún distinto del
humanismo, porque la "cantidad se ha vuelto calidad". Petrarca. puede
decirse, es típico de este tránsito: es un poeta de la burguesía como escritor
en vulgar, pero es ya un intelectual de la reacción antiburguesa (señorías,
papado) como escritor en latín, como "orador'', como personaje político.
Esto explica también el fenómeno del siglo XVI del "petrarquismo" y
su insinceridad: es un fenómeno de papel, porque los sentimientos de los que
nació la poesía del dolce sud nuovo y del mismo Petrarca, no dominan ya la vida
pública, como no domina ya la burguesía comunal, recluida en sus almacenuchos y
en sus fábricas en decadencia. Políticamente domina una aristocracia compuesta
en gran parte de advenedizos, agrupada en las cortes de los señores y protegida
por sus huestes de soldados de fortuna: ella produce la cultura del XVr y ayuda
a las artes, pero políticamente es limitada y acaba bajo el dominio extranjero.
Así, Rossi no puede ver los orígenes de
clase del paso desde Sicilia a Bolonia y a la Toscana de la primera poesía en
vulgar. El sitúa junto al "prehumanismo (en su sentido) imperial y
eclesiástico de Pier delle Vigne y del maestro Berardo de Nápoles, tan
cordialmente odiado por Petrarca" y que tiene "todavía raíces en el
sentimiento de la continuidad imperial de la vida antigua" (o sea que es
aún medio latín, corno el "prehumanismo" comunal de los filólogos y
poetas veroneses y paduanos y de los gramáticos y dictantes boloñeses), la
escuela
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cárcel 540
poética
siciliana y dice que uno y otro fenómeno habrían sido estériles por estar ambos
ligados "a un mundo político e intelectual ya superado"; la escuela
siciliana no fue estéril porque Bolonia y la Toscana animaron "el vacío
tecnicismo del nuevo espíritu cultural democrático". ¿Pero es correcto
este vinculo interpretativo? En Sicilia la burguesía mercantil se desarrolló
bajo la protección monárquica y con Federico II se encontró envuelta en la
cuestión del sacro imperio romano de la nación germánica: Federico era un
monarca absoluto en Sicilia y en el Mediodía, pero era también el emperador
medieval. La burguesía siciliana, como la francesa, se desarrolló más
rápidamente, desde el punto de vista cultural, que la toscana; el mismo
Federico y sus hijos versificaron en vulgar y desde este punto de vista
participaron del nuevo ímpetu de actividad humana posterior al milenio; pero no
sólo desde este punto de vista: en realidad la burguesía toscana y la boloñesa
estaban más atrasadas ideológicamente que Federico II, el emperador medieval.
Paradojas de la historia. Pero no hay que falsificar la historia, como hace
Rossi, trastocando los términos en beneficio de una tesis general. Federico II
fracasó, pero se trató de un intento bien diferente al de Cola de Rienzo y de
un hombre bien distinto. Bolonia y la Toscana acogieron el "vacío
tecnicismo siciliano" con una inteligencia histórica bien distinta de la
de Rossi: comprendieron que se trataba de "algo suyo", mientras que
no comprendieron que también era suyo Enzo, aunque portase la bandera del
Imperio universal, y lo hicieron morir en la cárcel.
A diferencia del "prehumanismo"
imperial y eclesiástico, Rossi encuentra que "en la escabrosa y a veces
extravagante latinidad del prehuManismo florecido a la sombra de los señoríos
comunales, se incubaban [(!)] por el contrario la reacción contra el
universalismo medieval y aspiraciones indistintas a formas de estilos
nacionales (¿qué significa?, ¿que el vulgar estaba disfrazado de formas
latinas?); por lo que los nuevos estudiosos del mundo clásico debían sentir en
él premoniciones de aquel imperialismo romano que Cola había anhelado como
centro de unificación nacional y que ellos sentían y auspiciaban como forma de
dominio cultural de Italia sobre el mundo. La nacionalización (!) del
humanismo, que el siglo XVI verá realizarse en todos los países civilizados de
Europa, nacerá precisamente del imperio universal de una cultura, la nuestra,
que germina, cierto es, del estudio de lo antiguo, pero que al mismo tiempo se
afirma y se difunde también como literatura vulgar y por lo tanto nacional
italiana". (Ésta es la concepción plenamente retórica del Renacimiento;
que los humanistas hayan auspiciado el dominio cultural de Italia sobre el
mundo es a lo sumo el comienzo de la "retórica" corno forma nacional.
En este punto se inserta la interpretación de la "función cosmopolita de
los intelectuales italianos" que es algo muy diferente del "dominio
cultural" de carácter nacional: es, por el contrario, precisamente
testimonio de la ausencia del carácter nacional de la cultura.)
La
palabra humanista aparece sólo en la segunda mitad del siglo XV y en italiano
sólo en la tercera década del XVI: la palabra humanismo es aún más reciente.
Hacia fines del siglo xiv los primeros humanistas llamaron a sus estudios
studia humanitatis, o sea "estudios tendientes al perfeccionamiento
integral del espíritu humano, y por lo tanto los únicos verdaderamente dignos
del hombre. Para ellos la cultura no es solamente saber, sino que es también
vivir ... es doctrina, es moral, es belleza <...> reflejadas en la unidad
de la obra literaria viva". Rossi, atrapado en sus contradicciones,
determinadas por la concepción mecánicamente unitaria de la historia del
Renacimiento, recurre a imágenes para explicar cómo el latín humanista fue
decayendo, hasta que el vulgar celebró sus triunfos en todos los dominios de la
literatura "y el humanismo italiano tuvo finalmente la lengua que era
suya, mientras que el latín descendía a su sepulcro". (No completamente,
sin embargo, porque permaneció en la Iglesia y en las ciencias hasta el siglo
XVIII, para demostrar cuál fue la corriente social que defendió siempre su
permanencia: el latín del campo laico fue expulsado sólo por la burguesía
moderna, dejando las lamentaciones para los diversos
Cuaderno
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cárcel 541
ultraconservadores.)
"Humanismo
no es latinismo; es afirmación de humanidad plena, y la humanidad de los
humanistas italianos era, en su historicidad, italiana; de suerte que no podía
expresarse sino en el vulgar que incluso los humanistas hablaban en la práctica
de la vida y que, a pesar de cualquier propósito clasicista, forzaba
orgullosamente las puertas de su latín. Ellos podían, abstrayéndose de la vida,
soñar su sueño, y firmes en la idea de que ninguna literatura digna de ese
nombre podía darse salvo en latín. repudiar la nueva lengua; otra era la
realidad histórica, de la cual ellos mismos y aquel su espíritu soñador eran
hijos y en la cual vivían su vida de hombres nacidos casi mil quinientos años
después que el gran orador romano". ¿Qué significa todo esto? ¿Por qué
esta distinción entre latín- sueño y vulgar-realidad histórica? ¿Y por qué el
latín no era una realidad histórica? Rossi no sabe explicar este bilingüismo de
los intelectuales, esto es, no quiere admitir que el vulgar, para los
humanistas, era corno un dialecto, o sea que no tenía carácter nacional y que
por lo tanto los humanistas eran los continuadores del universalismo medieval
—en otras formas, se entiende— y no un elemento nacional —eran una "casta
cosmopolita", para los cuales Italia representaba quizá aquello que
<es> la región en el marco nacional moderno, pero nada más ni nada mejor:
eran apolíticos y anacionales.
"Había en el clasicismo humanista,
no ya un objetivo de moralidad religiosa, sino un fin de educación integral del
alma humana; había sobre todo la rehabilitación del espíritu humano, como
creador de la vida y de la historia", etcétera, etcétera. Correctísimo:
éste es el aspecto más interesante del humanismo. Pero, ¿se halla éste en
contradicción con lo que dije antes sobre el espíritu anacional y por lo tanto
regresivo —para Italia— del propio humanismo? No lo creo. De hecho, el
humanismo no desarrolló en Italia este contenido suyo más original y lleno de
futuro. Tuvo el carácter de una restauración, pero como toda restauración
asimiló y desarrolló, mejor que la clase revolucionaria que había sofocado
políticamente, los principios ideológicos de la clase derrotada que no había
sabido salirse de los límites corporativos y crearse todas las superestructuras
de una sociedad integral. Sólo que esta elaboración fue un "castillo en el
aire", permaneció como patrimonio de una casta intelectual, no tuvo
contactos con el pueblo-nación. Y cuando en Italia el movimiento reaccionario,
del que el humanismo había sido una premisa necesaria, se desarrolló en la
Contrarreforma, la nueva ideología fue sofocada también ella y los humanistas
(salvo pocas excepciones) abjuraron ante las hogueras (cfr. el capítulo sobre
"Erasmo" publicado por la Nuova Dalia del libro de De Ruggiero,
Rinascímento, riforma e controriforma).1
El
contenido [ideológico] del Renacimiento se desarrolló fuera de Italia, en
Alemania y en Francia, en formas políticas y filosóficas: pero el Estado
moderno y la filosofía moderna fueron importantes en Italia porque nuestros
intelectuales eran anacionales y cosmopolitas como en la Edad Media, en formas
diversas, pero en las mismas relaciones generales.
En el
artículo de Rossi hay otros elementos interesantes, pero son de carácter
particular. Habrá que estudiar el libro de Rossi sobre el Quattrocento (col.
Vallardi),2 el libro de Toffanin, Cosa fu l'umanesimo (edic. Sansoni),3 el
libro de De Ruggiero ya citado, además de las obras clásicas sobre el
Renacimiento publicadas por autores extranjeros (Burkhardt, Voigt, Symonds,
etcétera).
Cfr. nota 7 al Cuaderno 4 (XIII), § 3.
Cfr. Vittorio Rossi, Il Quattrocento,
Vallardi, Milán, sf. (2a. ed. 1931).
Cfr. Giuseppe Toffanin, Che cosa fu
l'untanesimo. Il Risorgimento della antichità classica nella coscienza degli
italiani fra i tempi di Dante e la Riforma, Sansoni, Florencia, 1929 [FG, C.
carc., Turi III]. Gramsci pidió que se ordenase a la librería este libro de
Toffanin en una carta a Tania del 23 de noviembre de 1931 (cfr. LC, 529). Cfr.
también, en este mismo Cuaderno, el subsiguiente § 160, donde Gramsci demuestra
haber leído el libro.
Cuaderno
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cárcel 542
339
<124>. Pasado y presente. Algunos
intelectuales. El barón Raffaele Garofalo: su artículo sobre la amnistía
publicado en la Nuova Antologia y anotado en otro cuaderno, 1 su conferencia en
el libro L'Italia e gli italiani del secolo XIX a cargo de Jolanda De Blasi.2
Giovanni Gentile: su discurso en Palermo en 1925 (¿o 24? cfr. la nota de Croce
en Cultura e Vita morale).3 Antonio Baldini: su conferencia en el libro editado
por De Blasi sobre Carducci, D'Annunzio, Pascoli. 4 Garofalo representa la vieja
tradición del latifundista meridional (recordar su gestión en el Senado para
hacer aumentar los cánones enfitéuticos y para mantener en el nuevo Código la
segregación celular); 5 Gentile y Baldino otro tipo de intelectuales, más
"desprejuiciados" que Garofalo.
De
Gentile hay que recordar el discurso a los obreros romanos, contenido en su
libro sobre Fascismo e cultura (edición Treves)6
<125>. Revistas-tipo. Reseñas
críticas bibliográficas. Una importantísima sobre los resultados de la crítica
histórica aplicada a los orígenes del cristianismo, a la personalidad histórica
de Jesús, a los Evangelios, a sus diferencias, a los evangelios sinópticos y a
los de Juan, a los evangelios supuestamente apócrifos, a la importancia de S.
Pablo y de los apóstoles, a las discusiones de si Jesús puede ser la expresión
de un mito, etcétera (Cfr. los
Cfr. Cuaderno 2 (XXIV), § 64 y nota 1.
Cfr. Raffaele Garofalo, "Le scienze
giuridiche nel secolo XIX", en L'Italia e gli italiani del secolo XIX, a
cargo de Jolanda De Blasi (estudios de Antonio Baldini, Emilio Bodrero, Filippo
Bottazzi, Filippo Crispolti, Silvio D'Amico, Jolanda De Blasi, Giuseppe De
Robertis, Alberto De Stefani, Giorgio Antonio Garbasso, Raffaele Garofalo,
Domenico Guerri, Arturo Marpicati; Ugo Ojetti, Ildebrando Pizzetti, Michele
Scherillo, Arrizo Solmi, Nicola Zingarelli), Le Monnier, Florencia, 1930 [FG,
C. carc., Turi 11]. El libro recoge una serie de conferencias pronunciadas en
el Lyceum de Florencia entre 1928 y 1929. En la conferencia de Garofalo (pp.
407-30) se lee entre otras cosas: "La segunda mitad del siglo pasado nos
condujo al materialismo en filosofía, al desprecio de la jerarquía y de toda
autoridad en política. para deshonra del derecho constitucional— ¡y de todo
otro derecho! — La época presente asiste a la resurrección de los ideales. Al
resurgimiento del culto de éstos se debe el maravilloso resurgimiento de
nuestra Patria. Sin ellos no hubiéramos podido escapar al envilecimiento del
brutal bolchevismo, — Es mérito incontestable del hombre que nos gobierna el
haber hecho brillar en el pueblo aquella luz misteriosa que viene de lo alto y
que, aunque lejana, es benéfica como la claridad sideral sobre una vía oscura y
desconocida" (p, 428), En la conclusión de la conferencia, Garofalo
recordaba por último que ya desde 1902 él había auspiciado el advenimiento de
tina dictadura personal: "Y la historia está ahí para demostrar los
milagros de la obra individual, para mostrar que a veces un hombre solo puede
infundir nueva vida
a unas
gentes ya media deshechas, e impulsarlas adelante por los más arduos senderos,
porque, en el fondo •de ellas, hace resplandecer la luz de la gloria, ;la única
cosa que, para deshonra del materialismo histórico, ha sido, y siempre será,
capaz de reanimar y conmover a todo un pueblo!" (p. 430).
Gramsci alude aquí al discurso
pronunciado por Gentile en Palermo el 31 de marzo de 1924 (publicado después en
Che cosa i il fascismo, Discorsi e polemiche, Valleechi, Florencia. 1925. pp.
41-63). En esa ocasión Gentile declaró: "Toda fuerza es fuerza moral,
porque se dirige siempre a la voluntad; y cualquiera que sea el argumento
adoptado —desde la prédica hasta el torniquete— su eficacia no puede ser otra
más que la que solicita al fin interiormente al hombre y lo convence de que
consienta" 1pp. 50-511. Contra esta posición. que fue definida entonces
como "filosofía del torniquete", ("roce polemizó en una
apostilla del año siguiente. "Fissazione filosofica", en La Critica.
20 de julio de 1925 (año XXIII. fase, IV), pp. 252-56, incluida luego en
Cultura e rito morale, 2a. ecl. cit.. pp. 293.300, Cfr. en particular pp.
295-96. Sobre esta polémica de Croce con Gentile. Gramsci
se
extiende más ampliamente en el Cuaderno 6 (VIII ). § 112,
Cfr. Haldini. "Carducci. Pascoli,
D'Annunzio", en L'Italia e ,tdi iluliani del secolo XIX, cit., pp. 231-54.
La última parte de la conferencia está dedicada a las ideas políticas de
Carducci y de Pascoli, confrontándolas con la ideología fascista.
Otra mención de Gramsci a la iniciativa
del senador Garofalo para hacer aumentar los cánones enfitéuticos se encuentra
ya en el Cuaderno 2 (XXIV). 55. Sobre la cuestión de la segregación celular
cfr. la carta a Ciarlo del 26 de enero de 1931: "Ciertas alusiones hechas
en el Senado, especialmente por el senador Garofalo en 1929. Según las cuales
no se debería tratar de atenuar el carácter 'aflictivo' de la cárcel (aunque la
tesis de Ciarofalo. Que se refería especialmente a la segregación celular. haya
sido rechazada por el gobierno) podrían indicar la posibilidad de medidas
restrictivas" (LC. 4041.
Cfr. Giovanni Gentile. Fascismo e
cultura. Treves. Milán. 1928 (FG. C.carc., Truri 1], pp. 16-37 ("Lavoro e
cultura”: discurso inaugural de la Escuela de Cultura Social de la comuna de
Roma. pronunciado en el Aula del Colegio Romano el 15 de enero de
19221.
Cuaderno
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libros de
Omodeo, etcétera,1 las colecciones de Couchoud del editor Rieder,2 etcétera).
La idea
me la ha sugerido el artículo de Alessandro Chiappelli “Il culto di Maria e gli
errori della recente critica storica" en la Nuova Antologia del 1º de
diciembre de 1929,3 contra A. Drews y su libro Die Marien Mithe. Sobre estos
temas habría que ver los artículos de Luigi Salvatorelli (por ejemplo su
artículo en la Rivista Storica Italiana, N. S., VII, 1928, sobre el nombre y el
culto de un divino Joshua).4 En las notas de este artículo de Chiappelli hay
muchas citas bibliográficas.
<126>.
Pasado y presente. Los intelectuales: la decadencia de Mario Missiroli. Cfr. el
artículo sobre "Clemenceau" de Mario Missiroli (Spectator) en la
Nuova Antologia del 16 de septiembre de 1929. 5 Artículo bastante interesante
porque Missiroli no ha perdido la capacidad de gran periodista de saber montar
un artículo brillante valiéndose de algunas ideas fundamentales y
organizándolas en torno a una serie de hechos inteligentemente elegidos.
340 ¿Pero
cómo y por qué Clemenceau estuvo en contacto con Francia, con el pueblo francés
y lo representó en el momento supremo? Missiroli no sabe decirlo: se ha
convertido en víctima del lugar común antiparlamentario, antidemocrático,
"antidiscusionista", antipartido, etcétera. La cuestión es ésta: ¿en
la Francia anterior a 1914, la multiplicidad de partidos, la multiplicidad de
periódicos de opinión, la multiplicidad de facciones parlamentarias, el
sectarismo y la violencia en las luchas político-parlamentarias y en las
polémicas periodísticas, eran un signo de fuerza o de debilidad nacional
(hegemonía de la clase media, o sea del tercer estado), un signo de búsqueda
continua de una nueva y más compacta unidad o de disgregación? En la base de la
nación, en el espíritu popular, en realidad solamente existían dos partidos: la
derecha, de los nobles, del alto clero y de una parte de los generales; el
centro, constituido por un solo gran partido dividido en fracciones personales
o en grupos políticos fundamentalmente afines; y pequeñas minorías no
organizadas políticamente en la periferia izquierda, en el proletariado.
La
división moral de Francia estaba entre la derecha y el resto de la nación,
reproducía la división tradicional producida después del 93, después del terror
y la ejecución del rey, de los nobles y el alto clero por las sentencias del
tribunal revolucionario de Robespierre. Las divisiones internas estaban en las
altas cimas de la jerarquía política, no en la base, y estaban vinculadas a la
riqueza de desarrollos internos de la política nacional francesa desde 1789
hasta 1870: era un mecanismo de selección de personalidades políticas capaces
de dirigir, más que una disgregación, era un perfeccionamiento continuo del
estado mayor político nacional. En tal situación se explican la fuerza y la
debilidad de Clemenceau y su función. Así
De los libros de Omodeo de historia de
las religiones Gramsci tenía en la cárcel el conocido manual escolar (pedido a
Tania en la carta del 3 de junio de 1929, cfr. LC, 279): Adolfo Omodeo.
Religione e Civiltà Dalla Grecia antica al cristianesimo. Principito. Massina
sf, (1924) [FG, C. caro., Turl Sólo en el último periodo de Tu•i llegó a tener
también otro libro (pedido a Tania en la carta del 3 de mayo de 1933, cfr. LC,
777): Adolfo Omodeo, Cesó II Nazareo, La Nuova Italia, Venecia. 1927 1FG, C.
carc.., Turi IV].
Otras
obras de Omodeo sobre la historia del cristianismo eran conocidas por Gramsci
probablemente antes de su arresto y, en todo caso, a través de, reseñas y notas
críticas: entre éstas, algunas páginas de Croce en el ensayo "Intorno alle
condizioni presenti della storiagrafia in Italia, III: La storiografia della
filosofia e della religione", en La Critica, 20 de mayo de 1929 (año
XXVII, fasc. 111), pp. 161-76, reeditado luego como Apéndice a la segunda
edición de la Storia della storiografia italiana del secolo decimonono,
Laterza, Bari, 1930. Este escrito de Croce fue utilizado por Gramsci también en
otra nota: cfr. nota 4 al Cuaderno 14 (1), § 4.
Se trata de la colección
"Christianisme", ya mencionada por Gramsci en el precedente § I (cfr.
nota 4), y de la otra colección paralela "Judkisme", también ésta
dirigida por P.-L. Couchoud para las ediciones Rieder de París.
Alessandro Chiappelli,culto di Maria e
gli errori della retente critica storica", en Nuova A ortología, lo, de
diciembre de 1929,
cit., pp.
273-148,
Este artículo de Salvatorelli se cita en
la nota 2. p. 279, del citado artículo de Chiappelli.
5 Este
artículo de Missiroli fue ya mencionado en el Cuaderno 4 (XIII), § 44.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 544
se
explican también los diagnósticos siempre desastrosos de la situación francesa,
siempre desmentidos por los hechos reales posteriores al diagnóstico. El
fenómeno de la disgregación interna nacional (o sea de disgregación de la
hegemonía política del tercer estado) estaba mucho más avanzado en la Alemania
del 14 que en la Francia del 14, sólo que la burocracia hacía desaparecer sus
síntomas bajo el brillante barniz de la disciplina militarista. El fenómeno de
disgregación nacional se produjo en Francia, o sea inició su proceso de
desarrollo, pero después del 19, mucho después, mucho más tarde que en los
países de régimen autoritario, que son dios mismos un producto de tal
disgregación.
Pero
Missiroli se ha vuelto una víctima más o menos interesada de los lugares
comunes y su inteligencia de la historia y de la eficacia real de los vínculos
ideológicos ha declinado catastróficamente. En un artículo, "Sorel e
Clemenceau", publicado en L'Italia Letteraria del 15 de diciembre,1
Missiroli cita un juicio de Sorel sobre Clemenceau que no mencionó en el
artículo de la Nuova Antología. En febrero de 1920 Missiroli pidió a Sorel que
escribiera un artículo sobre la candidatura presentada y retirada por
Clemenceau a la presidencia de la República. Sorel no quiso escribir el
artículo, pero en una carta comunicó a Missiroli su juicio: "Clemenceau
hubiera sido un presidente mucho más del tipo de Casimir Périer que de Loubet y
Falliéres. Siempre ha luchado apasionadamente contra los hombres que por su
popularidad podían hacerle sombra. Si Clemenceau hubiera sido elegido, se
habría producido una verdadera revolución en las instituciones francesas. Se
habrían sentido satisfechos aquellos que piden que los poderes del presidente
de la República se amplíen como los de los presidentes norteamericanos".
El juicio es agudo, pero Missiroli no ha sabido servirse de a en su artículo de
la Nuova Antología porque es contrario a su falsificación de la historia política
francesa.
341
<127>. Maquiavelo. En la Nuova
Antología del 16 de diciembre de 1929 se publica una nota de un tal M.
Azzalini, "La politica, scienza ed arte di Stato",2 que puede ser
interesante como presentación de los elementos entre los que se debate el
esquematismo científico. Azzalini comienza afirmando que fue una gloria
"brillantísima" de Maquiavelo "el haber circunscrito en el
Estado el ámbito de la política". No es fácil entender lo que quiere decir
Azzalini: cita la frase, del cap. III del Príncipe: "Habiéndome dicho el
cardenal de Ruán que los italianos no entendían nada de la guerra, le respondí
que los franceses no entendían nada de las cosas del Estado" y en esta
cita basa la afirmación de que, por consiguiente, para Maquiavelo, "la
política debía entenderse como ciencia y como ciencia del Estado" y que
fue gloria suya, etcétera (el término "ciencia del Estado" para la
política habría sido empleado, en el correcto significado moderno, antes de
Maquiavelo, sólo por Marsilio de Padua) Azzalini es bastante ligero y
superficial. La anécdota del cardenal de Ruán, separada del texto, no significa
nada. En el contexto adquiere un significado que no se presta a deducciones
científicas: se trata evidentemente de una frase ingeniosa, de una salida de
respuesta inmediata. El cardenal de Ruán había afirmado que los italianos no
entienden de guerra: como réplica Maquiavelo responde que los franceses no
entienden de! Estado, porque de otro modo no hubieran permitido al papa ampliar
su poder en Italia, lo que iba contra los intereses del Estado francés.
Maquiavelo estaba bien lejos de pensar que los franceses no entendieran del
Estado, porque él incluso admiraba el modo como la monarquía (Luis XI) había
reducido a Francia a la unidad estatal, y de la actividad francesa de Estado
hacía un término de parangón para Italia. En esta conversación suya con el
cardenal de Ruán, Maquiavelo hizo
1 También
este artículo fue mencionado en el ya
citado § 44 del Cuaderno 4 (XIII).
M. Azzalini, "La politica, scienza
ed arte di stato", en Nuova Antologia, 16 de diciembre de 1929, cit., pp.
540-43 (en la sección `Notizie e commenti').
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 545
política
"en acto" y no "ciencia política" porque, según él, si era
perjudicial para la "política exterior francesa" que el papa se
fortaleciera, ello era aún más perjudicial para la "política interna
italiana".
Lo curioso es que partiendo de tal cita
incongruente Azzalini prosiga diciendo que "aun enunciándose que aquella
ciencia estudia el Estado, se da una definición (!?) totalmente imprecisa (!)
porque no se indica con qué criterio debe considerarse el objeto de la
investigación. Y la imprecisión es absoluta dado que todas las ciencias
jurídicas en general y el derecho público en particular, se refieren
indirectamente y directamente a aquel elemento". ¿Qué quiere decir todo
esto, referido a Maquiavelo? Menos que nada: confusión mental.
Maquiavelo
escribió libros de "acción política inmediata", no escribió una
utopía en la que se contemplara un Estado ya constituido, con todas sus
funciones y sus elementos constituidos. En su tratamiento, en su crítica del
presente, manifestó conceptos generales, que por lo tanto se presentan en forma
aforística y no sistemática, y expresó una concepción del mundo original, que
podría también ella llamarse "filosofía de la praxis" o
"neo-humanismo" en cuanto que no reconoce elementos trascendentales o
inmanentes (en sentido metafísico), sino que se basa toda ella en la acción
concreta del hombre que por sus necesidades históricas actúa y transforma la
realidad. No es cierto, como parece creer Azzalini, que en Maquiavelo no se
tenga en cuenta el "derecho constitucional", porque en todo
Maquiavelo se encuentran dispersos principios generales de derecho
constitucional e incluso afirma, bastante claramente, la necesidad de que en el
Estado domine la ley, los principios establecidos, según los cuales los
ciudadanos virtuosos puedan actuar seguros de no caer bajo los golpes de lo
arbitrario. Pero justamente Maquiavelo lo re-conduce todo a la política, o sea
al arte de gobernar a los hombres, de obtener su consenso permanente, o sea de
fundar "grandes Estados". Hay que recordar que Maquiavelo sentía que
no era Estado la comuna o la república o el señorío comunal, porque les
faltaba, junto con un territorio vasto, una población tal que pudiera ser base
de una fuerza militar que permitiese una política internacional autónoma: él
sentía que en Italia, con el papado, subsistía una situación de no-Estado y que
ésta duraría hasta el momento en que incluso la religión se convirtiera en
"política" del Estado y no ya política del papa para impedir la
formación de Estados fuertes en Italia, interviniendo en la vida interna de los
pueblos no dominados por él temporalmente por intereses que no eran los de los
Estados y por lo mismo eran perturbadores y disgregantes.
Podría
encontrarse en Maquiavelo la confirmación de lo que apunté en otro lugar,1 que
la burguesía italiana medieval no supo salir de la fase corporativa para entrar
en la política porque no supo liberarse completamente de la concepción
medieval-cosmopolita representada por el papa, el clero e incluso por los
intelectuales laicos (humanistas), o sea que no supo crear un Estado autónomo,
sino que permaneció en el marco medieval feudal y cosmopolita
Escribe Azzalini que "basta
<...> la sola definición de Ulpiano y mejor aún, sus ejemplos, que
constan en el digesto, <...> la identidad extrínseca (¿y entonces?) del
objeto de las dos ciencias: lus publicum ad statum rei (publicae) romanae
spectat. —Publicum ius, in sacris, in sacerdotibus, in magistratibus consistir.
Se tiene, pues, una identidad de objeto en el derecho público y en la ciencia
política, pero no sustancial porque los criterios con los que una y otra
ciencia consideran el mismo tema son totalmente distintos. Muy distintas son
las esferas del orden jurídico y del orden político. Y la verdad es que
mientras la primera observa el
Cfr. por ejemplo, el precedente § 123.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 546
organismo
público desde un punto de vista estático, como el producto natural de una
determinada evolución histórica, la segunda observa a este mismo organismo
desde un punto de vista dinámico, como un producto que puede ser valorado en
sus méritos y en sus defectos y que, por consiguiente, debe ser modificado
según las nuevas exigencias y ulteriores evoluciones". Por esto podría
decirse que "el orden jurídico es ontológico y analítico, porque estudia y
analiza las diversas instituciones públicas en su ser real" mientras que
"el orden político es deontológico y crítico porque estudia las diversas
instituciones no como son, sino como deberían ser, esto es, con criterios de
evaluación y juicios de oportunidad que no son ni pueden ser jurídicos".
¡Y
semejante sabihondo cree ser un admirador de Maquiavelo y su discípulo y,
quizá, incluso, su perfeccionador!
"De
ahí se sigue que a la formal identidad arriba descrita se opone una sustancial
diversidad tan profunda y notable que no permite, quizá, el juicio expresado
por uno de los máximos autores contemporáneos, que consideraba difícil si no es
que imposible crear una ciencia política completamente distinta del derecho
constitucional. A nosotros nos parece que el juicio expresado sólo puede ser
cierto si se detiene en este punto del análisis del aspecto jurídico y del
aspecto político, pero no si va más allá definiendo ese campo ulterior que es
de exclusiva competencia de la ciencia política. Esta última, de hecho, no se
limita a estudiar la organización del Estado con un criterio deontológico y
critico, y sin embargo distinto del usado para el mismo objeto por el derecho
público, sino que amplía su esfera a un campo que le es propio, indagando las
leyes que regulan el surgimiento, el devenir, el declinar de los Estados.
Tampoco es válido afirmar que tal estudio es de la historia (!) entendida con
un significado general (!), porque, aun admitiendo que sea investigación
histórica la búsqueda de las causas, de los efectos, de los vínculos mutuos de
interdependencia de las leyes naturales que gobiernan el ser y el devenir de
los Estados, siempre seguirá siendo de pertinencia exclusivamente política, por
lo tanto no histórica, ni jurídica, la búsqueda de medios idóneos para
controlar prácticamente la orientación política general. La función que
Maquiavelo se prometía desempeñar y sintetizaba diciendo: 'examinaré el modo
con que es posible gobernar y conservar los principados' (Príncipe, c.II) es
capaz, por la importancia intrínseca del argumento y por especificación, no
sólo de legitimar la autonomía de la política, sino de permitir, al menos en el
aspecto últimamente delineado, una distinción incluso formal entre aquélla y el
derecho público." ¡He aquí lo que entiende por autonomía de la política!
Pero, dice Azzalini, además de una
ciencia, existe un arte político. "Existen hombres que extraen o
extrajeron de la intuición personal la visión de las necesidades y de los
intereses de los países gobernados, que en la tarea de gobierno realizaron en
el mundo externo la visión de su intuición personal. Con esto ciertamente no
queremos decir que la actividad intuitiva y sin embargo artística sea la única
y predominante en el hombre de Estado; sólo queremos decir que en éste, junto a
las actividades prácticas, económicas y morales, debe subsistir también aquella
actividad teorética arriba indicada, bien sea bajo el aspecto subjetivo de la
intuición o bajo el aspecto objetivo (!) de la expresión y que, faltando tales
requisitos, no puede subsistir el hombre de gobierno y mucho menos (!) el
hombre de Estado cuyo apogeo se caracteriza precisamente por esa inadquirible
(?) facultad. También en el campo político, por lo tanto, además del científico
en el que predomina la actividad teorética cognoscitiva, subsiste el artista en
el que prevalece la actividad teorética intuitiva. Pero tampoco ahí se agota
enteramente la esfera de acción del arte político, que además de ser observada
en relación al estadista que con las funciones prácticas del gobierno
extrínseca a la representación interna de la intuición, puede ser valorada en
relación al escritor que
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 547
realiza
en el mundo externo (!) la verdad política intuida no con actos de poder sino
con obras y escritos que traducen la intuición del autor. Es el caso del hindú
Kamandaki (siglo III dC), de Petrarca en el Trattatello pei Carraresi, de
Botero en la Ragion di Mato y, ciertos aspectos, de Maquiavelo y Mazzini."
Es
verdaderamente un buen revoltijo, digno de ... Maquiavelo, pero especialmente
de Tittoni, director de la Nuova Antología. Azzalini no sabe orientarse ni en
la filosofía ni en la ciencia de la política. Pero he querido tomar todas estas
notas para tratar de desentrañar la trama y tratar de llegar a conceptos claros
por mi propia cuenta.
Hay que
desentrañar, por ejemplo, qué puede significar "intuición" en la
política y la expresión "arte" política, etcétera. —Recordar también
algunos puntos de Bergson: "La inteligencia no nos ofrece de la vida (la
realidad en movimiento) más que una traducción en términos de inercia. Aquella
gira en torno a todo, tomando del exterior el mayor número posible de puntos de
vista del objeto que atrae hacia sí en vez de entrar en él.
345 Pero
en el interior mismo de la vida nos conducirá la intuición: quiero decir el
instinto cuando se ha vuelto desinteresado". "Nuestro ojo percibe los
rasgos del ser viviente, pero unos al lado de otros, no organizados entre sí.
La intención de la vida, el movimiento simple que corre a lo largo de las
líneas, que liga a unas con otras y les da un significado, se le escapa; y es
esta intención la que el artista trata de aferrar colocándose en el interior
del objeto con una especie de simpatía, bajando con un esfuerzo de intuición la
barrera que el espacio pone entre él y el modelo. Es cierto, sin embargo, que
la intuición estética no aferra más que lo individual." "La
inteligencia se caracteriza por una incomprensibilidad natural de la vida puesto
que ésta no representa claramente más que lo discontinuo y la
inmovilidad." 1 Separación, pues, entre la intuición política y la
intuición estética, o lírica, o artística: sólo por metáfora se habla de arte
político. La intuición política no se expresa en el artista, sino en el
"jefe", y se debe entender por "intuición" no el
"conocimiento de los individuales" sino la rapidez para conectar
hechos aparentemente extraños [entre sí y de concebir los medios adecuados al
fin para encontrar los intereses en juegol y suscitar las pasiones de los
hombres y orientar a éstos a una determinada acción. La "expresión"
del "jefe" es la "acción" (en sentido positivo o negativo:
desencadenar una acción o impedir que se produzca una determinada acción,
congruente o incongruente con el fin que se quiere alcanzar). Por lo demás el
"jefe en política" puede ser un individuo, pero también un cuerpo
político más o menos numeroso, y en este último caso la unidad de intención
será alcanzada por un individuo o un pequeño grupo interno y en el pequeño
grupo por un individuo que puede cambiar de un caso a otro permaneciendo
siempre el grupo unitario y coherente en su obra continuativa
Si
hubiera que traducir en lenguaje político moderno la noción de
"Príncipe", tal como se utiliza en el libro de Maquiavelo, habría que
hacer una serie de distinciones: "príncipe" podría ser un jefe de
Estado, un jefe de gobierno, pero también un dirigente político que quiere
conquistar un Estado o fundar un nuevo tipo de Estado: en este sentido
"príncipe" podría traducirse en lenguaje moderno por "partido
político". En la realidad de algunos Estados el "jefe del
Estado", o sea el elemento equilibrador de los diversos intereses en pugna
contra el interés predominante, pero no exclusivista en sentido absoluto, es
precisamente el "partido político"; pero éste, a diferencia de lo que
ocurre en el derecho constitucional tradicional, no reina ni gobierna
jurídicamente: tiene "el poder de hecho", ejerce la función
hegemónica y por lo tanto equilibradora de intereses diversos en la
"sociedad civil", que sin embargo está
Estas citas de Henri Bergson (tomadas de
L'évolution créatrice) son reproducidas de una nota de L. Gessi, "L'arte
come conoscenza degli individiuali", en la sección `Notizie e commenti'
del mismo fascículo citado de la Nuova Antologia, 166 de noviembre de 1929, pp.
536-40 (cfr. en particular p. 537).
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 548
de hecho
a tal punto entrelazada con la sociedad política que todos los ciudadanos
sienten que aquél, por el contrario, reina y gobierna. Sobre esta realidad que
está en continuo movimiento no se puede crear un derecho constitucional, del
tipo tradicional, sino solamente un sistema de principios que afirman como fin
del Estado su propio fin, su propia desaparición, o sea la reabsorción de la
sociedad política en la sociedad civil.
346
<128>. Lorianismo. Domenico
Giuliotti. A la teoría de Loria de la necesaria concomitancia del misticismo y
de la sífilis,1 se opone Domenico Giuliotti, el cual, en el prefacio a Profili
di Santi, editado por la Casa Ed. Renascimento del Libro, escribe: "No
obstante, o edificamos únicamente en Cristo o, de otra manera, edificamos en la
muerte. Nietzsche, por ejemplo, el último anticristiano famoso, de quien no hay
que olvidar que acabó sifilítico y loco". 2 Nietzsche es sólo el ejemplo
de una serie, por lo que parece, o sea que se trata de una ley, lo cual va
reforzado por el "no hay que olvidar", o sea: atención, muchachos, no
vayáis a ser anticristianos, porque de otro modo moriréis sifilíticos y locos.
Es precisamente el anti-Loria perfecto. (El prefacio de Giuliotti se reproduce
en L'Italia Letteraria del 15 de diciembre de 1929, de manera que el libro
habrá salido en 1930:3 parece que se trata de una serie de vidas de santos
traducidas por Giuliotti.)
Cfr.
Cuaderno 28 (Hl), p. 14.
<129>. Pasado y presente. Los
católicos y el Estado. Confrontar el artículo muy significativo "Tra
`ratifiche' e `rettifiche" (del padre Rosa) en la Civiltà Cattolica del 20
de julio de 1929, que se refiere también al plebiscito de 1929.4 Acerca de este
artículo confrontar también el fascículo siguiente de la misma Civiltà
Cattolica (del 3 de agosto).5 A propósito del Concordato hay que señalar que el
art. 1º dice textualmente: Italia, de acuerdo al art. 1º del Tratado, asegura a
la Iglesia Católica el libre ejercicio del poder espiritual, etcétera".
¿Por qué se habla de poder, que tiene un significado jurídico preciso y no, por
ejemplo, de "actividad" u otro término menos fácilmente interpretable
en sentido político? Sería útil hacer una investigación, incluso de
nomenclatura, en los otros concordatos estipulados por la Iglesia y en la
literatura de hermenéutica de los concordatos debida a agentes del Vaticano.
<130>. Nociones enciclopédicas. La
palabra ufficiale u officiale. Esta palabra, especialmente en las traducciones
de lenguas extranjeras (en primer lugar del inglés) da lugar a equívocos y en
el mejor de los casos a incomprensión y estupor. En italiano “ufficiale” ha ido
restringiendo cada vez más su significado y actualmente tiende a indicar
únicamente
a los
oficiales del ejército: sólo ha permanecido, en significado extensivo, en
algunas
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 25, pp. 13 bis y
nota 5.
La cita está tomada de L'Italia
Letteraria, 15 de diciembre de 1929, cit.; el prefacio de Giuliotti se publica
ahí con el título "Santi ed Eroi".
Una nota de la redacción al citado texto
de L'Italia Letteraria advertía que el libro Profili di Santi (del cual se
reproducía el
prefacio
de Giuliotti) era de próxima publicación.
Cfr. "Tra `ratifiche' e
`rettifiche'. La parola del Papa", en La Civiltà Cattolica, 20 de julio de
1929 (año LXXX, vol. III), pp. 97-105. El artículo (que, como de costumbre, no
está firmado; la identificación del autor se basa en el citado volumen de
índices) interviene en la polémica entre el Vaticano y el gobierno fascista que
estalló poco después de la firma del Concordato. A propósito del Plebiscito (24
de marzo de 1929), la alusión de Gramsci se refiere al siguiente pasaje del
articulo: "que un éxito tan insólito en la vida política de las naciones
haya sido en máxima parte efecto de la popularidad universal de la llamada
Conciliación,
es cosa evidente. Pero también es el solemne discurso de la Corona, pronunciado
el 20 de abril por el propio Rey en la inauguración de la nueva legislatura,
que debía dar aprobación y vigor a los acuerdos Lateranenses".
En el fascículo del 3 de agosto de 1929
de la Civiltà Cattolica se reproduce el texto de un decreto del prefecto de
Roma, del 23 de julio, que ordena el secuestro del fascículo precedente, ya
citado, del 20 de julio "por el contenido genérico y específico
antitaliano y antifascista del artículo de fondo, titulado: Entre
ratificaciones y rectificaciones".
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 549
expresiones
que se han vuelto idiomáticas y de origen burocrático: "oficial
público", "oficial del estado civil", etcétera, En inglés, por
el contrario "official" indica en general cualquier tipo de
funcionario (para oficial del ejército se usa "officer" aunque
también esta palabra indica al "funcionario" en general) y no sólo al
del Estado, sino de cualquier clase de empresa privada (funcionario sindical,
etcétera) hasta indicar incluso al simple "empleado". (Podría hacerse
una investigación más amplia, de carácter etimológico, jurídico, político.)
Cfr.
Cuaderno 26 (XII), pp. 1041.
347
<131>. Revistas-tipo. Una sección
gramatical-lingüística. La sección Querelles de langage confiada en las
Nouvelles Littéraires a André Thérive (que es el crítico literario del Temps)
me ha impresionado pensando en la utilidad que tendría una sección semejante en
los periódicos y revistas italianos. Para Italia la sección sería mucho más
difícil de realizar, por la falta de grandes diccionarios modernos y
especialmente de grandes obras de conjunto sobre la historia de la lengua (como
los libros de Littré y de Brunot en Francia,1 e incluso de otros) que podrían
permitir a cualquier medio literato o periodista alimentar dicha sección. El
único ejemplo de tal género de literatura en Italia es la obra Idioma gentile
de De Amicis2 (aparte de los capítulos sobre el vocabulario en las Pagine
Sparse) que sin embargo tenía un carácter demasiado pedante y retórico, además
del exasperante manzonismo. Carácter pedante y para colmo melindrosamente
fastidioso tenía la sección iniciada por Alfredo Panzini en la primera Fiera
Letteraria de U. Fracchia, rápidamente desaparecida, Para que la sección sea
interesante, su carácter debería ser muy desprejuiciado y predominantemente
ideológico-histórico, no pedante ni gramatical: la lengua debería ser tratada
como una concepción del mundo, como la expresión de una concepción del mundo;
el perfeccionamiento técnico de la expresión, tanto cuantitativo (adquisición
de nuevos medios de expresión), como cualitativo (adquisición de matices de
significado y de un orden sintáctico y estilístico más complejo) significa
ampliación y profundización de la concepción del mundo y su historia. Podría
comenzarse con noticias curiosas: el origen de "cretino", los
significados de "villano", la estratificación sedimentaria de viejas
ideologías (por ejemplo: desastre en la astrología, sancire* y sancionar: hacer
sagrado, en la concepción religiosa sacerdotal dcl Estado, etcétera). Deberían
así corregirse los errores más comunes del pueblo italiano, que en gran parte
aprende el idioma a través de escritos (especialmente de los periódicos y por
ello no sabe acentuar correctamente las palabras (por ejemplo
"profúgo" durante la guerra: he escuchado incluso, a un milanés,
pronunciar "roséo" por "róseo", etcétera). Errores muy graves
de significado (significado particular vuelto general, o viceversa), errores y
confusiones sintácticas y morfológicas muy curiosas (los conjuntivos de los
sicilianos "acomodaríase, viniese", por "acomódese, venga",
etcétera).
* Sancire
y sanzionare tienen el mismo sentido en español: sancionar. [T]
348
<132>. Pasado y presente. En la
Civiltà Cattolica del 20 de julio de 1929 aparece la crónica de la primera
audiencia, para la presentación de credenciales, concedida por Pío XI al
embajador De Vecchi ante la Ciudad del Vaticano.3 En las palabras dirigidas por
Pío XI a De Vecchi, en el segundo párrafo, se dice: "Hablando de la
novedad de una relación tan felizmente iniciada, le decimos, señor conde, con
consideración especial a su persona, felices de que esta
1 Las
obras de historia de la lengua francesa de Maximilien-Paul-Emile Liaré y de
Brunot, Gramsci las menciona también en el Cuaderno 3 (XX), § 76, P. 44.
Cfr. Edmondo De Amicis, L'idioma gentile,
Treves, Milán, 1905 (G. Ghilarza, C, caro.,]. Un juicio de Gramsci sobre el
Idioma gentile de De Amicis está también en la carta a Julca del 9 de agosto de
1932 (LC, 657-58).
Cfr. La Civiltà Cattolica, 20 de julio de
1929, cit., pp. 170-72 (en la sección 'Cronaca contemporanea': "Cose
romane").
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 550
novedad
de cosas se inicie y tome impulso de aquello que Usted representa, de persona y
de obra, de aquello que Usted ya ha venido haciendo para el bien, no sólo del
País, sino también de nuestras Misiones".
68
<133>. Acción Católica. Los
“Retiros obreros”. Confrontar la Civiltà Cattolica del 20 de julio de 1929:
"Come il popolo torna a Dio. L'opera dei 'Retiri operar".1
Los
"Retiros" o "Ejercicios Espirituales de clausura" fueron
fundados por S. Ignacio de Loyola (cuya obra más difundida son los Ejercicios
espirituales, editados en italiano en el 29 por G. Papini);2 una de sus
derivaciones son los "Retiros obreros" iniciados en 1882 en el norte
de Francia. La Obra de los Retiros Obreros inició su actividad en Italia en
1907, con el primer retiro para obreros celebrado en Chieri (cfr. Civiltà
Cattolica, 1908, vol. IV, p. 61: "I `Retiri Operai' in Italia"). En
1929 apareció el libro: Come il popolo ritorna a Dio, 1909-1929. L' Opera dei
Ritiri e le Leghe di Perseveranza in Roma in 20 anni di vita; vol. en 8º., con
ilustraciones, 136 pp. L. 10,00. (Se vende a beneficio de la Obra, en la
"Dirección de los Retiros Obreros"; Roma, Via degli Astalli, 16-17.)
Según el libro, resulta que desde 1901 hasta el 29 la Obra ha agrupado en las
Ligas de Perseverancia de Roma y del Lazio a más de 20.000 obreros, muchos de
los cuales acababan de convertirse. En los años 1928-29 se obtuvo [en el Lazio
y provincias vecinas] un éxito superior al obtenido en Roma en los 18 años
precedentes,
Se han
practicado hasta ahora 115 retiros de clausura con la participación de cerca de
2.200 obreros, en Roma. "En cada retiro, escribe la Civiltà Cattolica, hay
siempre un núcleo de buenos obreros que sirve de levadura y ejemplo, los otros
se consiguen de diversas formas entre la gente del pueblo o fría o indiferente
e incluso hostil, los cuales se dejan convencer, parte por curiosidad, parte
por condescender a la invitación de sus amigos, y frecuentemente también por la
comodidad de tres días de reposo y buen tratamiento gratuito."
En el artículo se dan otros detalles
sobre varias comunas del Lazio: la Liga de Perseverancia de Roma tiene 8 000
inscritos con 34 centros; en el Lazio hay 25 secciones de la Liga con 12 000
inscritos. (Comunión mensual, mientras que la Iglesia se conforma con una
comunión al año.) La Obra está dirigida por jesuitas. (Podría dedicarse un
parágrafo en la sección "Pasado y Presente".)
Las Ligas
de Perseverancia tienden a mantener los resultados obtenidos en los retiros y a
ampliarlos en la masa. Crean una "opinión pública" activa a favor de
la práctica religiosa, invirtiendo la situación precedente, en la que la
opinión pública era negativa, o por lo menos pasiva, o escéptica e indiferente.
<134>. Movimientos religiosos. Debe
observarse el movimiento pancristiano y su organización dependiente:
"Alianza mundial para promover la amistad internacional por medio de las
Iglesias". El movimiento pancristiano es significativo por estas razones:
1] Porque las Iglesias protestantes tienden no sólo a unirse entre ellas, sino
a obtener, a través de la unión, una fuerza de proselitismo; 2] de las Iglesias
protestantes sólo las americanas y, en menor grado, las inglesas, tenían una
fuerza expansiva de proselitismo: esta fuerza pasa al movimiento pancristiano
aunque éste se halle dirigido por elementos europeos
continentales,
especialmente noruegos y alemanes; 3] el unionismo puede frenar la
De la sección `Rivista della stampa'
("Come il popolo torna a Dio. L'opera dei 'Ritiri operai"), en La
Civiltà Cattolica, 20 de julio
de 1929,
cit., pp. 150-58.
El libro (San Ignacio de Loyola, Esercizi
spírítualí, precedidos por su autobiografía. Prefacio de Giovanni Papini,
Cronología y Bibliografía, Libr. Ed. Florentina, Florencia. 1928) es mencionado
en la misma sección en el fascículo citado de la Civiltà Cattolica (p. 149), a
propósito del libro de Papini Gli opera? della vigna.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 551
tendencia
de las Iglesias protestantes a escindirse cada vez más; 4] los ortodoxos
participan, como centros dirigentes autocéfalos, en el movimiento pan
-cristiano.
La
Iglesia católica está muy preocupada con este movimiento. Su sólida
organización y su centralización y unicidad de mando, la ponía en situación
ventajosa en la obra lenta pero segura de absorción de herejes y cismáticos. La
unión pancristiana amenaza al monopolio y pone a Roma ante un frente único. Por
otra parte, la Iglesia Romana no puede aceptar entrar en el movimiento como
igual a las otras Iglesias y esto favorece a la propaganda pancristiana que
puede reprochar a Roma no querer la unión de todos los cristianos por sus
intereses particulares, etcétera.1
<135>. Risorgimento italiano.
Lamennais. Lamennais tendrá que ser estudiado por la influencia que sus ideas
tuvieron sobre algunas corrientes culturales del Risorgitnento, especialmente
para orientar a una parte del clero hacia las ideas liberales e incluso como
elemento ideológico de los movimientos democrático-sociales anteriores al 48.
Para la lucha de Lamennais contra los jesuitas, cfr. el artículo "Il padre
Roothaan e il La Mennais" en la Civiltà Cattolica del 3 de agosto de
1929.2 El padre Roothaan llegó a general de la Compañía de Jesús hacia fines de
los años vente y murió, me parece, en 1853; así pues, fue el general que
controló la acción de los jesuitas antes y después del 48. En la Civiltà
Cattolica podrán verse otros artículos sobre Lamennais y sobre el padre
Roothaan.3
350
<136>. Nociones enciclopédicas.
Pueden observarse, en el lenguaje histórico italiano, una serie de expresiones,
que es difícil y a veces imposible traducir a idiomas extranjeros: así tenemos
el grupo "Rinascimento", "Rinascita",
"Rinascenza" (las dos primeras palabras italianas, la tercera
francesismo), integradas ya en el círculo de la cultura europea y mudial porque
si el fenómeno tuvo su máximo esplendor en Italia, no estuvo sin embargo
limitado a Italia.
Nace en
el siglo XVII el término "Risorgimento" en sentido político,
acompañado de "riscossa* nazionale" y "riscatto**
nazionale". Todos expresan el concepto del retorno a un estado que existió
anteriormente, de "renovación" ofensiva ("riscossa") de las
energías nacionales, o de Liberación de un estado de servidumbre para volver a
la primitiva autonomía (riscatto), son difíciles de traducir precisamente
porque están estrechamente vinculadas a la tradición literaria-nacional de la
Roma imperial o de las Comunas medievales como periodos en los que el pueblo
italiano "nació" o "surgió", por lo cual la recuperación se
llama renacimiento o resurgimiento. Así también el "riscuotersi***"
esta ligado a la idea del organismo vivo que cae en letargo y se
"reanima", etcétera.
*
Riscossa equivale a insurrección, revancha, recuperación. [T]
Equivale a “rescate”, precio por liberar
a un cautivo, “desempeño” de una prenda, “redención “ de un pueblo. [T]
Equivale a moverse reanimarse,
despertarse, recobrarse. [T]
Cfr.
Cuaderno 26 (XII), pp. 11-12.
<137>. Católicos integrales,
jesuitas, modernistas. El caso del abad Turmel di Reunes. En el
1 La idea
para las consideraciones desarrolladas en este parágrafo está tomada
probablemente del artículo "Pace per mezzo delle Chiese?", en La
Civiltà Cattolica, 20 de julio de 1929, cit., pp. 106-15. Sobre el mismo tema
cfr. el precedente § 17.
Cfr. "Il P. Roothaan e La
Mennais", en La Civiltà Cattolica, 3 de agosto de 1929, cit., pp. 221-28,
Un artículo sobre Lamennais ("La
fortuna del La Mennais e le prime manifestazioni di Azione Cattolica in
Italia"), aparecido en La Civiltà Callonca del 4 de octubre de 1930, es
mencionado y comentado por Gramsci en el Cuaderno 6 (VIII), § 188 y en el
Cuaderno 7 (VII), § 98. Otro artículo sobre el padre Roothaan, que Gramsci
ciertamente tenía presente, había aparecido en La Civiltà Cattolica del 20 de
julio de 1929, cit., pp. 126-34 (“Il P. Giovanni Roothaan e gli studi sacri
della prima meta del secolo XIX").
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 552
libro
L'Enciclica Pascendi e il modernismo, el padre Rosa dedica algunas páginas
sabrosísimas al caso extraordinario del abad Turmel, un modernista que escribía
libros modernistas bajo varios seudónimos y luego los refutaba con su verdadero
nombres.1 Desde 1908 hasta 1929 parece que Turmel prosiguió este juego de los
seudónimos, como habría demostrado el profesor L. Saltet, del Instituto
Católico de Tolosa en un largo estudio publicado en el Bulletin di Littérature
Ecclésiastique de Tolosa, del año 1929.2 El caso de Turmel es tan
característico que valdrá la pena hacer más investigaciones.
Cfr.
CUaderno 20 (XXV), pp. 29-30.
351
<138>. El culto a los emperadores.
En la Civilia Catiollea del 17 de agosto y del 21 de septiembre de 1929 se
publica un artículo del jesuita padre G. Messina, "L'apoteosi dell'uomo
vivente e II Cristianesimo".3 En la primera parte Messina examina el
origen del culto al emperador hasta Alejandro de Macedonia; en la segunda parte
la introducción en Roma del culto imperial y la resistencia de los primeros
cristianos hasta el edicto de Constantino.
Escribe
Messina: "En la primavera de 323 se mandaron (desde Atenas y Esparta)
delegados a Alejandro en Babilonia y éstos se presentaron ante él, como era
costumbre presentarse ante los dioses, coronados de guirnaldas, reconociéndolo
así como dios. La ambición de Alejandro estaba satisfecha; él era el único amo
del mundo y dios: su voluntad única ley. Habiendo partido como representante de
los griegos en su campaña contra los persas, ahora sentía que su misión estaba
cumplida: ya no era representante de nadie: ante su persona elevada a la
divinidad, griegos o macedonios, persas o egipcios, eran igualmente súbditos y
dependientes. Diferencias de nacionalidades y de costumbres, prejuicios de
raza, tradiciones particulares debían desaparecer y todos los pueblos debían
ser encaminados a sentirse una sola cosa en la obediencia a un solo monarca y
en el culto a su persona".4 El culto del emperador está, pues, ligado al
imperio universal y al cosmopolitismo de! cual el imperio es la necesaria
expresión.
Sería
interesante ver si ya se ha intentado hallar un nexo entre el culto al
emperador y la posición del papa como vicario de Dios en la tierra; cierto es
que al papa se le tributan honores divinos y se le llama "padre
común" como a Dios. El papado habría hecho una mezcla entre los atributos
del pontífice máximo y los del emperador divinizado [(atributos que para las
poblaciones del primer periodo no debían ser sentidos como distintos para los
mismos emperadores)]. Así, a través del papado debería haber nacido también el
derecho divino de las monarquías, reflejo del culto imperial. La misma
necesidad ha conducido en el Japón al culto del Mikado, convertido luego en
solemnidad civil y ya no religiosa.
En el
cristianismo se habría producido lo que se produce en los periodos de
restauración en confrontación con los periodos revolucionarios: la aceptación
mitigada y camuflada de los principios contra los que antes se luchó.
352
§ <139>.
Nociones enciclopédicas. En la serie
términos italianos "Rinascimento",
Cfr. Enrico Rosa, Si., "L'Enciclica
'Pascendi' e il modernismo. Studii e commenti", 2a. ed. La Civiltà
Cattolica, Roma. 1909 [FG, C. carc., Turi I], pp. 300-21. Pero, probablemente,
la fuente de Gramsci no es aquí el libro del padre Rosa, que tenía en la
cárcel, sino el artículo de La Civiltà Cattolica citado en la nota siguiente.
La indicación está tomada del artículo
"La catastrofe del caso Turmel e i metodi del modernismo critico, en La
Civiltà entronca, 6 de diciembre de 1930 (año LXXXI,vol. IV), en la p. 437; de
este artículo Gramsci se ocupa de forma específica en el Cuaderno
6 (VIII),
§195,
G. Messina, "L'apoteosi dell'uorno
vivente ,e, il Cristianesimo". en La Civiltà Cattolica, 17 de agosto de
1929 (año LXXX, vol. III), pp. 295-310 (1): 21 de septiembre de 1929 (año
I.XXX, vol.III). pp 509-22 (H).
Ibid, (1), p. 297.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 553
"Risorgimento",
etcétera, se puede incluir la palabra, de origen francés y que indica un hecho
anteriormente francés, de "Restauración".
La pareja
"formar" y "reformar" no es tan evidente, porque una cosa
formada se puede constantemente "reformar" sin que haya habido una
"catástrofe" intermedia, lo cual por el contrario se halla implícito
en "Rinascimento", etcétera, y en "Restaurazione": la
Iglesia Romana ha sido reformada repetidas veces desde su interior. Por el
contrario, en la "Reforma" protestante hay la idea de renacimiento y
restauración de la iglesia primitiva. También los católicos hablan de la
"Reforma" de la Iglesia hecha por el Concilio de Trento, pero sólo
los jesuitas se atienen escrupulosamente a esta nomenclatura; en la cultura
laica, se habla de Reforma y Contrarreforma, o sea que no ha calado el
convencimiento de que la Iglesia haya sufrido una reforma, sino simplemente la
de que reaccionó contra la reforma luterana.
Sería
interesante ver si este concepto nació ya después del Concilio de Trento o
cuándo:
porque en
él se halla contenido un juicio implícito negativo.
Cfr.
Cuaderno 26 (XII), pp. 12-13.
<140>. Americanismo. Un libro por
lo menos curioso, expresión de la reacción de los intelectuales provinciales al
americanismo es el de C. A. Fanelli: L'Arügianato. Sintesi di un'economia
corporaIIva, Spes editorial, Roma, 1929, en 80., pp. XIX-5-5, L. 30,00, del que
la Civiltà Cattolica del 17 de agosto de 1929 publica una reseña en el artículo
"Problemi Sociali"1 (que debe ser del padre Brucculeci). Es curioso
el hecho de que el padre jesuita defienda la civilización moderna (en su manifestación
industrial) contra Fanelli. Reproduzco algunos fragmentos característicos de
Fanelli citados en la Civiltú Cattolica: "El sistema (del industrialismo
mecánico) presenta el inconveniente de reabsorber por vía indirecta,
neutralizándola, la máxima parte de las ventajas materiales que aquél puede
ofrecer. De los caballos de vapor instalados, tres cuartas partes están
dedicados a los transportes rápidos, indispensables por la necesidad de obviar
los graves deterioros que amenazan a las grandes concentraciones de mercancías.
De la cuarta parte, dedicada a la concentración de mercancía, cerca de la mitad
se emplea en la producción de máquinas, de manera que, en números redondos, de
todo el enorme desarrollo mecánico que oprime al mundo con el peso de su acero,
no más de una octava parte de los caballos instalados se emplea en la
producción de manufacturas y sustancias alimentarias" 2 (p. 205 del
libro).
"El
italiano, temperamento asistemático, genial, creador, contrario a la
racionalización, no puede adaptarse a esa metodicidad de la fábrica, en la que
sólo se obtiene el rendimiento del trabajo en serie. Además, el horario de
trabajo resulta para él puramente nominal por el escaso rendimiento que da en
un trabajo sistemático. Espíritu eminentemente musical, el italiano puede
acompañarse con el solfeo en el trabajo libre, obteniendo de tal recreación
nuevas fuerzas e inspiración. Mente abierta, carácter vivaz, corazón generoso,
inclinado a los negocios el italiano puede explicar sus propias virtudes
creativas, en las que, por lo demás, se apoya toda la economía de los negocios.
Sobrio como ningún otro pueblo, el italiano sabe lograr, en la independencia de
la vida de comerciante, cualquier sacrificio o privación para hacer frente a
las necesidades del arte, mientras que, mortificado en su espíritu creador por
el trabajo descalificado de la fábrica, despilfarra su paga en la adquisición
de un olvido y un goce que le abrevian la existencia" 3 (p. 171 del
libro).
El libro de Fanelli corresponde, desde el
punto de vista cultural, a la actividad literaria de
Cfr. "Problemi sociali"
(Reseña), en La Civiltà Cattolica, 17 de agosto de 1929, cit., pp. 328-35.
2 Ibid.,
p. 329.
3 Ibid.,
p. 330.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 554
aquellos
escritores provincianos que aún siguen escribiendo continuaciones, en rima
octava, de la Jerusalén liberada, del Orlando furioso, etcétera. Es plenamente
siglo XVIII: el estado de naturaleza es sustituido por el
"artesanado" y por so patriarcalismo.
Es
curioso que semejantes escritores, que combaten por el incremento demográfico,
olviden que el aumento de la población en el siglo pasado estuvo estrechamente
ligado al desarrollo del mercado mundial. El reseñista observa acertadamente
que ahora el artesanado está ligado a la gran industria y depende. de ella: de
la gran industria recibe materias primas semielaboradas y utensilios
perfeccionados.
Que el
obrero de fábrica italiano rinda una producción relativamente escasa puede ser
cierto: esto depende <del hecho> de que el industrialismo en Italia,
abusando de la creciente masa de desocupados (que la emigración equilibraba
sólo parcialmente), ha sido siempre un industrialismo de rapiña, ha especulado
más con los salarios que con el incremento técnico; la proverbial
"sobriedad" de las fábricas significa simplemente que no se ha creado
un nivel de vida alimentaria adecuado al consumo de energías exigido por el
trabajo de fábrica. El tipo coreográfico del italiano es falso en todos sus
aspectos: en las categorías intelectuales son los italianos quienes han creado
la "erudición", el trabajo paciente de archivo: Muratori, Tiraboschi,
Baronio, etcétera, fueron italianos y no alemanes. En el artesanado existe el
trabajo en serie y estandarizado exactamente igual que en los Estados Unidos:
la diferencia es de escala: el artesanado produce muebles, arados, podaderas,
cuchillos, molinos para campesinos, telas, etcétera, estandarizados a escala de
la aldea, o de la circunscripción, de la jurisdicción, de la provincia, a lo
sumo de la región: la industria norteamericana tiene la medida estándar en un
continente o en el mundo entero. El artesano produce siempre las mismas
podaderas, las mismas carretas, los mismos arreos para animales de tiro,
etcétera, durante toda su vida. El artesanado de "creación
individual" incesante es tan mínimo que abarca sólo a los artistas en el
sentido estricto de la palabra (y más aún: a los "grandes" artistas).
El libro de Fanelli puede dar origen a parágrafos en varias secciones: en
"Pasado y presente", en "Americanismo", en
"Lorianisrno".
Cfr.
Cuaderno 28 (III), pp. 14-17.
354
§<141>.
Católicos integrales, jesuitas, modernistas. Cfr. el artículo "La lunga
crisi dell"Action Française'" en la Civiltà Cattolica del 7 de
septiembre de 19291 Se elogia el libro La trop longue crise de l'Action
Française de monseñor Sagot du Varoux, obispo de Agon, París, ed. Bloud, 1929,
obra que "resultará utilísima incluso a los extranjeros, los cuales no
logran comprender los orígenes y menos aún la persistencia, unida a tanta
obstinación, de los afiliados católicos a los que ciega hasta el punto de
hacerlos vivir y morir sin sacramentos, antes que renunciar a las odiosas
exageraciones de su partido y sus dirigentes incrédulos".2 La Civiltà
Callonca se justifica por no ocuparse más a menudo de la polémica de la Action
Française, y entre otras cosas dice: "Además de esto, la prolongada crisis
no afecta a Italia más que por reflejo, o sea por una lejana concomitancia y
analogía, que podría tener que ver con las tendencias generales paganizantes de
la época moderna".3
Ésta es
precisamente la debilidad de la posición jesuítica contra la Action Française,
y es una de las causas del furor fanático de Maurras y sus seguidores; éstos
están convencidos de que el Vaticano hace con ellos una experiencia “in corpore
vili” que los ha colocado en la condición del jovencito que, en épocas pasadas,
acompañaba siempre al príncipe heredero
"La lunga crisi del’Action
Française' e sue cause", en La Civiltà Cattolica, 7 de septiembre de 1929
(año LXXX, vol. III), pp. 423-
30.
Ibid., p. 426.
3 Ibid.,
p. 423.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 555
inglés y
a quien tocaba recibir los latigazos por las travesuras de aquél; de ahí
Maurras y Cía. sacan el convencimiento de que el asalto que han sufrido es
simplemente político, porque si fuese religioso debería ser universal no sólo
en palabras, sino como identificación o "castigo" también en los
demás países de los elementos individuales o de grupo, que se encuentran,
ideológicamente, en su mismo plano.
Otras
indicaciones de "católicos integrales": el Bloc antirévolutionnaire
de Félix Lacointe, "digno amigo del citado Boulin y de sus socios"1
(de Boulin y de su Revue Internalionale des Sociétés Secrètes ya tomé nota en
otro parágrafo).2 Lacointe habría publicado que el cardenal Rampolla estaba
afiliado a la masonería o algo parecido. (A Rampolla se le recrimina además la
política del ralliement hecha por León XIII; recordar a propósito de Rampolla
que el veto en el cónclave contra su elección al pontificado provino de
Austria, pero a petición de Zanardelli: sobre Rampolla y su posición con
respecto a Italia da elementos nuevos Salata en el 1er. tomo de sus Documenti
diplomatici sulla questione romana.) 3
Un
elemento muy significativo del trabajo que la corriente jesuítica desarrolla en
Francia para formar un partido centrista católico-democrático es este motivo
ideológico -histórico: ¿quién es responsable de la apostasía del pueblo
francés? ¿Son los intelectuales demócratas que se remiten a Rousseau? No. Los
más responsables son los aristócratas y la alta burguesía que han coqueteado
con Voltaire: " ... las reivindicaciones tradicionales (de los viejos
monárquicos) del regreso a lo antiguo son respetables, aunque irrealizables, en
las actuales condiciones. Y son irrealizables ante todo por culpa de gran parte
de la aristocracia y la burguesía de Francia, porque de la corrupción y la
apostasía de esta clase dirigente desde el siglo XVIII se originó la corrupción
y la apostasía de la masa popular en Francia, demostrándose también entonces
que regis ad exemplum totus componitur orbis.
355
Voltaire era el ídolo de esa parte de la aristocracia corrompida y corruptora
de su pueblo, a cuya fe y costumbre daba escandalosas soluciones, cavando así
su propia fosa. Y aunque luego al. aparecer Rousseau con su democracia
subversiva en oposición a la aristocracia volteriana, se opusieron teóricamente
las dos corrientes de apostasía —como entre dos tristes corifeos—, que parecían
proceder de errores contrarios, confluyeron en una misma práctica y conclusión
esencial: es decir, engrosar el torrente revolucionario",4 etcétera,
etcétera. Lo mismo hoy: Maurras y Cía. están contra la democracia de Rousseau y
las "exageraciones democráticas" ("exageraciones",
entiéndase bien, sólo "exageraciones") del Sillon, pero son "discípulos
y admiradores de los escritos de Voltaire". (Jacques Bainville ha
realizado una edición de lujo de Voltaire y los jesuitas no lo olvidarán
jamás.) Acerca de esta disputa sobre los orígenes de la apostasía popular en
Francia la Civiltà Cattolica cita un artículo de La Croix del 15-16 de agosto
de 1929: "L'apostasie navrante de la masse populaire en France" que
se refiere al libro Pour faire l'avenir, del padre Croizier de la "Action
populaire", editado en 1929 por las ediciones Spes de París.
Entre los
partidarios de Maurras y Cía., además de los conservadores y monárquicos, la
Civiltà Cattolica (siguiendo las huellas del obispo de Agen) señala cuatro
grupos: 1] los snobs (por las dotes literarias especialmente de Maurras); 2]
los adoradores de la violencia o del estilo duro, "con la exageración de
la autoridad, orientada hacia el despotismo, bajo el disfraz de resistencia al
espíritu de insubordinación o subversión social, de la época
contemporánea"; 3] los "falsos místicos", "creyentes en
vaticinios de extraordinarias restauraciones, de conversiones maravillosas, o
de misiones providenciales" asignadas
Ibid., p. 427.
Cfr. el precedente § 14.
Cfr. Francesco Salata. Per la m'orla
diplomatica della Questione Romana, 1: Da Cavour alía Triplice Alleanza, con
documentos inéditos, Treves, Milán, 1929 [FG, C. caro., Turi III, pp. 176-89,
227-34, 251-52,
Cfr. "La lunga crisi
dell"Action Francaise' e sue cause", cit., pp. 427-28.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 556
precisamente
a Maurras y Cía. Éstos, desde la época de Pío X, "impertérritos"
excusan la incredulidad de Maurras, imputándola "a la falta de la
gracia", "tal como si no fuese dada a todos la gracia suficiente para
la conversión, ni fuese imputable a quien le hace resistencia el caer y
persistir en la culpa". Éstos serían, por lo tanto, semiherejes, porque
para justificar a Maurras, repetirían las posiciones jansenistas o calvinistas.
El cuarto grupo (el más peligroso, según la Civiltà Cattolica) estaría compuesto
por los llamados "integrales" (la Civiltà Callonca observa que el
obispo de Agen los llama también "integristas", "pero es notorio
que no hay que confundirlos con el partido político, llamado de los
'integristas', en España"). Estos "integrales", escribe la
Civiltà Cattolica, "incluso en Italia no dejan de favorecer a los
positivistas e incrédulos de la Action Française, sólo porque se muestran
violentos contra el liberalismo y otras formas de errores modernos, sin
advertir que éstos llegan a extremos opuestos, igualmente erróneos y
perniciosos, etcétera". "Así hemos visto, incluso en Italia, algunas
de sus publicaciones aludir apenas, como de pasada, a la condena a la Action
Française, a cambio de publicar sus documentos e ilustrar su sentido y sus
razones, dilatando por el contrario la reedición y el comentario de la condena
del Sillon; casi como si los dos movimientos contrarios entre sí, pero
igualmente opuestos a la doctrina católica, no pudieran ser y no fuesen
igualmente reprobables. Cosa digna de ser señalada, porque mientras que casi en
cada número de tales publicaciones (¿Fede e Ragione?) no falta alguna acusación
o invectiva contra autores católicos, parece que escasea o el espacio o el
ánimo para una franca y enérgica condena contra los de la Action Franguiset
incluso a menudo se repiten las calumnias, como la de una pretendida
orientación hacia la izquierda, o sea hacia el liberalismo, popularismo, falsa
democracia, contra quien no seguía su modo de proceder."1 (En la corriente
de los "católicos integrales" hay que incluir también a Henri Massis
y la corriente de los "defensores de Occidente":2 recordar los
ataques del padre Rosa contra Massis en la respuesta a la carta de Ugo
Ojetti.)3
Esta nota
se puede aprovechar para la sección "Pasado y presente".
Cfr.
Cuaderno 20 (XXV), pp. 30-34.
356
<142>. Novelas filosóficas,
utopías, etcétera. En esta serie de investigaciones deberá entra la cuestión
del gobierno de los jesuitas en el Paraguay y de la literatura que produjo.
Muratori escribió: "Il Cristianesimo felice nelle Missioni dei Padri della
Compagnia di Gesú.4 En las historias de la Compañía de Jesús podrá encontrarse
toda la bibliografía a propósito.
La
"Colonia de S. Leucio" instituida por los Borbones, de la que Colleta
habla con tanta simpatía, ¿no sería el último estertor de la popularidad de la
administración de los jesuitas en el Paraguay5
<143>. Función internacional de los
intelectuales italianos. Confrontar el artículo "La politica religiosa di
Costantino Magno" en la Civiltà Cattolica del 7 de septiembre de 1919.6
Ahí se habla de un libro de Jules Maurice, Constantin le Grand. L'origine de la
civilisation chrétienne, París, Ed, Spes (s.f.) donde se exponen algunos puntos
de vista interesantes sobre
Ibid., pp. 428-29. Para la revista Fede e
Ragione, a la que alude Gramsei en el inicio a esta cita, cfr. el precedente §
11.
2 Sobre
el movimiento de Henri Massis, cfr. el Cuaderno 6 (VIII), § 195.
3 Cfr. el
precedente § 66 y nota 7 al Cuaderno 1 (XVI ), § 24.
4 La
indicación de esta obra de Muratori está tomada con toda probabilidad de la
sección ‘Rivista della stampa', ("I martiri dell'America
meridionale", en La Civiltà Cattolica, 7 de septiembre de 1929, cit., p.
431.
5 Cfr.
Pietro Colletta, Storia del reame di Napoli dal 1734 fino al 1825. Tomo I,
Tipografia Elvetica, Capolago, 1834, pp. 224-28. En 1927 Gramsci recibió en
préstamo esta obra de Colletta de la biblioteca de la cárcel de Milán (cfr LC,
68).
6
"La politica religiosa di Costantino Magno", en La Civiltà Cattolica,
7 de septiembre de 1929, cit., pp. 412-22.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 557
el primer
contacto oficial entre el Imperio y el cristianismo, útiles para esta sección
(causas históricas por las que el latín llegó a ser el idioma del cristianismo
occidental dando lugar al medio latín). Cfr. también el "perfil" de
Costantino de Salvatorelli (ed. Formiggini).1
<144>. Nociones enciclopédicas.
Cómo nació en los autores de la restauración el concepto de "tiranía de la
mayoría". Concepto tomado de los "individualistas" tipo
Nietzsche, pero también de los católicos. Según Maurras, la "tiranía de la
mayoría" es admisible en los países pequeños, como Suiza, porque entre los
ciudadanos suizos reina una cierta igualdad de condiciones; es desastrosa (!
sic) por el contrario allí donde entre los ciudadanos, como en Francia, hay mucha
desigualdad de condiciones.
357
<145>. Pasado y presente.
Cristianismo primitivo y no primitivo. En la Civiltà Cattolica del 21 de
diciembre de 1929, el artículo "I novelli B. B. Martiri inglesi difensori
del primato romano".2 Durante las persecuciones de Enrique VIII "B.
Fisher estuvo a la cabeza de la resistencia, aunque luego el clero, en su
mayoría, demostró una culpable e ilegítima sumisión, prometiendo con un acta,
que fue llamada 'rendición del clero', hacer depender del rey la aprobación de
cualquier ley eclesiástica" (15 de mayo de 1532).
Cuando
Enrique impuso el "juramento de fidelidad" y quiso ser reconocido
como jefe de la Iglesia, "desgraciadamente muchos del clero, ante la
amenaza de pérdida de los bienes y de la vida, cedieron, al menos en
apariencia, pero con grave escándalo de los fieles".
<146>. Dirección político-militar
de la guerra de 1914. En algunos países la formación de las tropas escogidas de
asalto fue catastrófica, por lo que parece: se envió a la destrucción a la
parte combativa del ejército, en vez de conservarla como elemento
"estructural" de la moral de la masa de los soldados. Según el
general Krasnov (en su famosa novela) 3 precisamente esto había sucedido en
Rusia ya en 1915. Esta observación puede valer como correctivo crítico de las
recientes opiniones expresadas por el general alemán von Seeckt sobre los
ejércitos especializados, que serían especialmente buenos para la ofensiva.4
<147>. Función cosmopolita de los
intelectuales italianos. Sobre el hecho de que la burguesía comunal no ha
logrado superar la fase corporativa y por lo tanto no puede decirse que haya
creado un Estado, porque más bien eran Estado la Iglesia y el Imperio, esto es,
que las Comunas no superaron el feudalismo, es preciso, antes de escribir nada,
leer el libro de Gioacchino Volpe Il Medio Evo.5 De un artículo de Riccardo
Bacchelli en la Fiera Letteraria del 1º de julio de 1928 ("Le molte vite")
tomo este pasaje: "Pero para no salir de la prehistoria, ni de este libro,
en la Edad Media de Volpe se lee cómo el pueblo de las Comunas surgió y vivió
en la situación de privilegio sacrificado que le fue dada por la Iglesia
Universal y de aquella
1 Cfr.
Luigi Salvatorelli, Costantino il Grande, Formiggini, Roma, 1928
("Profili", n. 103): citado en la p. 413, nota 2, del artículo de la
Civillá Cattolica utilizado por Gramsci en este parágrafo.
"I novelli B.B. Martiri Inglesi
difensori del primato romano", en La Civiltà Cattolica, 21 de diciembre de
1929 (año LXXX, vol. IV), pp. 483-94. 2 Ibid., pp. 485 y 486. Las cursivas son
de Gramsci.
Cfr. P.N. Krassnoff, Dall'aquila
imperiale alla bandiera rossa, Salatti, Florencia, 1929. Este libro, que no se
ha conservado entre los libros de la cárcel, se encuentra sin embargo entre
aquellos que Gramsci logró obtener en noviembre de 1930, como resultado de sus
protestas contra una prohibición de la censura carcelaria (cfr. LC, 365 y 385).
La opinión del general alemán von Seeckt
(ex-jefe de la Reichswehr) aquí citado por Gramsci, se refiere en un artículo,
firmado
"Della guerra e della pace", en
Nuova Antología, 16 de agosto de 1931 (año LXVI, fasc,1426), pp. 409-25, cfr.
en particular p.
420.
Cfr. Gioacchino Volpe, 11 Medio Evo,
Vallecchi Florencia, 1926.
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 558
idea de
Sacro Imperio que, impuesta (!?) por Italia como sinónimo y equivalente de
civilización humana a Europa, que como tal la reconoció y cultivó, impedía (!?)
por otra parte a Italia el más (!) natural desarrollo histórico para
convertirse en una nación moderna ".1 Habrá que ver si Volpe autoriza
estas... extravagancias.
358
<148>. Pasado y presente.
Investigaciones sobre los jóvenes. La encuesta "sobre la nueva
generación" publicada en la Fiera Letteraria del 2 de diciembre de 1928 al
17 de febrero de 1929.2 No es muy interesante. Los profesores universitarios
conocen poco a los jóvenes estudiantes. El estribillo más frecuente es éste:
los jóvenes ya no se dedican a investigaciones y estudios desinteresados, sino
que tienden a la ganancia inmediata. Agostino Lanzillo responde: "Hoy
especialmente nosotros no conocemos el ánimo de los jóvenes y sus sentimientos.
Es difícil ganarse su confianza: guardan silencio acerca de los problemas
culturales sociales y morales, de muy buena gana. ¿Es desconfianza o
desinterés?" (Fiera Letteraria, 9 de diciembre de 1928). (Esta nota de
Lanzillo es la única realista de la encuesta.) Sigue señalando Lanzillo:
"... Hay una disciplina férrea y una situación de paz externa e interna,
que se desarrolla en el trabajo concreto y real, pero que no permite el
afloramiento de concepciones políticas o morales opuestas. A los jóvenes les
falta una palestra donde agitarse, manifestar formas exuberantes de pasiones o
de tendencias. De esto nace o se deriva una actitud fría y silenciosa que es
una promesa, pero que también contiene incógnita”. En el mismo número de la
Fiera Letteraria la respuesta de Giuseppe Lombardo-Radice: "Hay hoy entre
los jóvenes escasa paciencia para los estudios científicos e históricos;
poquísimos afrontan un trabajo que exija larga preparación y ofrezca
dificultades de investigación. En general, quieren desembarazarse de los
estudios; tienden sobre todo a colocarse rápidamente, y alejan su ánimo, de las
investigaciones desinteresadas, aspirando a ganar y manifestando repugnancia
por las carreras que les parecen demasiado lentas. No obstante tanta
‘filosofía' como hay en torno, es muy pobre su interés especulativo; su cultura
se va haciendo de fragmentos; discuten poco, se dividen poco en grupos y
cenáculos que sean indicios de una idea filosófica o religiosa. La actitud
hacia los grandes problemas es de escepticismo, o de respeto enteramente
extrínseco respecto a aquéllos que los toman en serio, o de adopción pasiva de
un 'verbo' doctrinal”. “En general, los mejor dispuestos espiritualmente son
los estudiantes universitarios más pobres" y "los ricos son, por lo
general, inquietos, indóciles a la disciplina de los estudios, apresurados. No
saldrá de ellos una clase espiritualmente capaz de dirigir nuestro país".
Estas
notas de Lanzillo y de Lombardo-Radice son la única cosa seria de toda la
encuesta, en la que por lo demás han participado casi exclusivamente profesores
de letras. La mayor parte ha respondido con "actos de fe", no con
constataciones objetivas, o ha confesado no poder responder.
359
§
<149>. Pasado y presente. La escuela. El estudio del latín está en plena
decadencia.
Cfr. Riccardo Bacchelli, "Le molte
vite", en La Fiera Letteraria, lo. de julio de 1928 (año IV, n. 27).
Cfr. "La nostra inchiesta sulla
nuova generazione", en La Fiera Letteraria, 2 de diciembre de 1928 (año
IV, n. 49): respuestas de
Alessandra
Chiappelli, Ferdinanda Pasini, Alfredo Panzini; 9 de diciembre de 1928 (año IV,
n. 50): respuesta de Antonio Anile, Agostino Lanzillo, Giuseppe Lombardo
Radice, Francesco Orestano, Luigi Tonelli; 16 de diciembre de 1928 (año IV, n.
51): respuestas de Corrado Barbagallo, Emilio Bodrero, Giuseppe Maggiore,
Giovanni Vidari: 23 de diciembre de 1928 (año IV, n. 52): respuestas de Baldino
Giuliano, Nicola Zingarelli; 30 de diciembre de 1928 (año IV, suplemento del n.
52): respuestas de Vincenzo Arangio Ruiz, Bindo Chiurlo, Bernardino Varisco; 6
de enero de 1929 (año V, n. I): respuesta de Francesco Biondolillo; 13 de enero
de 1929 (año V, n. 2): respuestas de Nicola Fasta, Dino Provenzal; 27 de enero
de 1929 (año V, n. 4): respuestas de Mario Attilio Levi, Ettore Allodoli,
Cesare Cattaneo; 17 de febrero de 1929 (año V, n, 7): conclusión de la
redacción "Ad inchiesta finita. La Gioventú di oggi".
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 559
Missoroli,
en algunos artículos de L'Italia Letteraria de fines de 1919,1 ha dado una
visión "inquietante" del estudio del latín en Italia. L'Italia
Letteraria ha abierto una encuesta sobre la cuestión: en la respuesta del
profesor Giuseppe Modugno (director de un liceo y conocido especialista en
griego, además de partidario de la pedagogía gentiliana) se dice, después de
haber reconocido que es cierta la decadencia del latín en las escuelas:
"¿Y la Reforma Gentile? ¿qué influencia ha ejercido en tal estado de
cosas?... soy un convencido admirador (de la Reforma)” Pero "... un
instrumento cualquiera puede ser óptimo, pero puede no ser adecuada la persona
que lo utiliza. Si por lo tanto ese instrumento hace mal lo que hace y no
consigue el efecto al cual está destinado, ¿debe por ello concluirse que está
mal hecho?"2 ¡Maravilloso! En otros tiempos, el acto de confiar un
instrumento "óptimo" a personas inadecuadas, se llamaba
abstraccionismo, antihistoricismo, etcétera; se afirmaba que no existen
instrumentos óptimos por sí mismos, sino que responden a los fines, adecuados a
la situación, etcétera. Ver todo lo que se ha escrito, por ejemplo, contra el
... parlamentarismo.
<150>. Función cosmopolita de los
intelectuales italianos. Risorgimento. En el Risorgimento se tuvo el último
reflejo de la "tendencia histórica" de la burguesía italiana a
mantenerse en los límites del "corporativismo": el no haber resuelto
la cuestión agraria es la prueba de este hecho. Representantes de esta
tendencia son los moderados, tanto neogüelfistas (en ellos —Gioberti— se
muestra el carácter universalista-papal de los intelectuales italianos que se
plantea como premisa del hecho nacional) como los cavourianos (o
economistas-prácticos, pero al modo del hombre de Guicciardini, o sea
orientados sólo a su "particular": de ahí el carácter de la monarquía
italiana). Pero los rastros del universalismo medieval se encuentran también en
Mazzini, y determinan su fracaso político; porque si al neogüelfismo sucedió en
la corriente moderada el cavourismo, el universalismo mazziniano en el Partido
de Acción no fue prácticamente superado por ninguna formación política orgánica
y por el contrario quedó un fermento de sectarismo ideológico y por lo tanto de
disolución.
<151>. Lingüística. Importancia del
texto de Enrico Sicardi La lingua italiana in Dante, editado en Roma por la
Casa Ed. "Optima" con prefacio de Francesco Orestano, No he leído la
reseña de G. S. Gargàno ("La lingua nei tempi di Dante e l'interpretazione
della poesia") en el Marzocco del 14 de abril de 1929.3 Sicardi insiste en
la necesidad de estudiar las "lenguas" de los diversos autores, si se
quiere interpretar exactamente su mundo poético No sé si todo lo que escribe
Sicardi es exacto y especialmente si es posible "históricamente" el
estudio de las lenguas "particulares" de los autores individuales, ya
que falta un documento esencial: un amplio testimonio de la lengua hablada en
tiempos de cada uno de estos escritores individuales. Sin embargo, la exigencia
metodológica de Sicardi es justa y necesaria (recordar en el libro de Vossler,
Positivismo e idealismo en la lingüística, el análisis estético de la fábula de
La Fontaine del cuervo y la zorra y la errónea interpretación de "son
bec" debida a la ignorancia del valor histórico de "son").4
1 Estos
artículos de Mario Missiroli forman parte de la sección `Calendario': "Gli
studi classici, Lo studio del latino, Abbasso l'estetica", en L'Italia
Letteraria, 3 t, 10 de noviembre y 17 de noviembre de 1929 (año 1, n. 31, 32,
33).
Cfr. L'Italia Letteraria, 23 de febrero
de 1930 (año II, u. 9: "Studi classici".
Gargáno. "La lingua nei tempi di
Dante e l'nterpretazione della poesia", cit. del libro de Enrico Sicardi y
de la reseña de Gargáno, Gramsci se ocupa ya en el Cuaderno 4 (XIII), § 82.
Cfr. Karl Vossler, Positivismo e
idealismo nella scienza del linguaggio, traducción italiana de V. Gioli,
Laterza, Bari, 1908, pp. 224-37, donde se encuentra el análisis estético de la
fábula de 1ª Fontaine Le corbeau et le renard, Escribe Volssler (p. 228):
"Tenuit en son bec un fromage —otros hubieran dicho: un morceau de
frontage. Pero aquí importa solamente la calidad. La zorra lo quiere
precisamente porque es queso. Aún más: otros, en vez de son bec hubiera dicho
dans le bec. Pero confiriendo a bec el
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 560
360
<152>. Utopías, novelas
filosóficas, etcétera. El libro de Samuel Butler Erewhon, traducido por G.
Titta Rosa, Casa Ed. Alberto Corticelli, Milán, 1928. Erewhon es el anagrama de
la palabra inglesa Nowhere, “en ninguna parte", utopía. La novela fue
escrita en 1872, es una sátira de la cultura de la época: darwinismo,
schopenhauerismo, etcétera (cfr. la reseña de Adolfo Faggi, "Erewhon"
en el Marzocco del 3 de marzo de 1929).1
<153>. Literatura popular. Novelas
y poesías populares de Ferdinando Russo (en dialecto napolitano).2
<154>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Cardarelli y la Ronda. Nota de Luigi Russo sobre Cardarelli en la
Nuova Italia de octubre de 1930. Russo encuentra precisamente en Cardarelli el
tipo (moderno-fósil) de lo que fue el abad Vito Fornari en Nápoles en
comparación con De Sanctis. Diccionario de la Crusca. Contrarreforma, Academia,
reacción, etcétera.3
Sobre la
Ronda y sobre las alusiones a la vida práctica del 19-20-21, confrontar Lorenzo
Montano, Il Perdigiorno, Edizione dell'Italiano, Bolonia, 1928 (están
recopiladas en el librito las notas [de actualidad] de Montano publicadas por
la Ronda).4
<155>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. La Fiera Letteraria en el número del 9 de septiembre de 19285
publicó un manifiesto "Per un unione letteraria europea", firmado por
cuatro semanarios literarios: Les Nouveles Littéraires, de París, La Fiera
Letteraria de Milán, Die Literarische Welt de Berlín, La Gaceta Literaria de
Madrid, en el que se anunciaba una cierta colaboración europea entre los
literatos afiliados a estas cuatro revistas y los de otros países europeos, con
convenciones anuales, etcétera. En lo sucesivo no volvió a hablarse de ello.
361
<156>. Folklore. Una división o
distinción de los cantos populares realizada por Ermolao Rubieri: 1º.] los
cantos compuestos por el pueblo y para el pueblo; 2º] los compuestos para el
pueblo pero no por el pueblo; <3°.>] aquellos no escritos ni por el
pueblo ni para el pueblo, sino adoptados por éste por ser conformes a su manera
de pensar y sentir.6
Me parece
que todos los cantos populares pueden y deben reducirse a esta tercera
categoría, porque lo que caracteriza al canto popular, en el cuadro de una
nación y de su cultura, no es el hecho artístico, ni el origen histórico, sino
su modo de concebir el mundo y la vida, en contraste con la sociedad oficial:
ahí y sólo ahí hay que buscar la "colectividad" del
pronombre
posesivo (lo cual es todo lo contrario de frecuente en francés) se provoca la
imagen de la tranquila y plena posesión, de modo que la pérdida del queso
resultará tanto más dolorosa". Esta alusión a la discusión sobre la
interpretación de Vossler de la fábula de La Fontaine está vinculada
probablemente a un recuerdo de los estudios universitarios de lingüística de
Gramsci.
Adolfo Faggi, "Erewhon", en Il
Marzocco, 3 de marzo de 1929 (año XXXIV, n. 9).
La anotación fue sugerida con toda
probabilidad por el artículo de Giuseppe S. Gargáno, “Il vario atteggiarsi di
un poeta dialettale: Ferdinando Russo", en Marzoeco, 3 de marzo de 1929,
cit.
Cfr. Luigi Russo, "Parere su De
Sanctis", en La Nuova Italia, 20 de octubre de 1930 (año I, n. 10), pp.
432-33 (en la sección 'Commenti e schermaglie').
No parece que Gramsci hubiese leído este
librito de Montanol aunque ciertamente había visto el prefacio de Montano,
publicado,
con el título "Agli amici della Ronda", en La Fiera Letteraria, lo.
de julio de 1928 (año IV. n. 28), y un comentario de G. Titta Rosa,
"Giornate di 'catire, VII: Montano", en La Fiera Letteraria, 28 de
octubre de 1928 (año IV, n. 44).
Cfr. La Fiera Letteraria, 9 de septiembre
de 1928 (año IV, n. 37).
Esta clasificación de los cantos
populares propuesta por Ermolao Ruhieri está tomada de un artículo de Giuseppe
S. Gargáno, "Definizioni e valutazioni di poesia popolare", en Il
Marzocco, 5 de mayo de 1929 (año XXXIV, n. 18).
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 561
canto
popular, y del pueblo mismo. De ahí se derivan otros criterios de investigación
del folklore: que el pueblo mismo no es una colectividad homogénea de cultura,
sino que presenta estratificaciones culturales numerosas, diversamente
combinadas, que en su pureza no siempre pueden ser identificadas en
determinadas colectividades populares históricas: ciertamente, sin embargo, el
mayor o menor grado„ de "aislamiento" histórico de estas
colectividades da la posibilidad de una cierta identificación.
<157>. Sicilia. En los Studi
Verghiani dirigidos por Lina Perrone se ha publicado (en los primeros números)
un ensayo de Giuseppe Bottai sobre Giovanni Verga político, cuyas conclusiones
generales me parecen exactas: es decir, no obstante algunas apariencias
superficiales, Verga no fue nunca ni socialista, ni demócrata, sino
"crispino" en sentido amplio (el "crispino" lo pongo yo,
porque en el ensayo de Bottai leído por mí por haber sido publicado en L'Italia
Letteraria del 13 de octubre de 1929, no se menciona): en Sicilia los
intelectuales se dividen en dos clases generales: crispinos-unitaristas y
separatistas-demócratas, separatistas de tendencia, se entiende. Durante el
proceso Nasi, artículo de Verga en el periódico Sicilia del lo, de noviembre de
1907, "en el que se demostraba la falsedad de la tesis tendiente a
sostener que la revolución siciliana del 48 fue de independencia y no de
unidad" (es de señalarse que en 1907 era necesario combatir esta tesis).
En 1920 un tal Enrico Messineo fundó (¿o quiso fundar?) un periódico, La
Sicilia Nuova, "que pretendía propugnar la autonomía siciliana";
invitó a Verga a colaborar y Verga le escribió: "soy italiano ante todo y
por ello no autonomista".1 (Este episodio del diario de Messineo debe ser
investigado).
362
<158>. Lorianismo. La altimetría,
las buenas costumbres y la inteligencia, En la "utopía" de Ludovico
Zuccolo Relluzzi [o la Ciudad feliz] reeditado por Amy Bernardy en las
"Curiosidades literarias" del editor Zanichelli (que no es
precisamente una utopía, porque se habla de la república de San Marino), se
alude ya a la teoría loriana de las relaciones entre la altimetría y las
costumbres de los hombres.2 Zuccolo sostiene que "los hombres de ánimo
débil o de cerebro obtuso se unen más fácilmente para consultar los negocios
comunes": ésta sería la razón de la solidez de los ordenamientos de
Venecia, de los suizos y de Ragusa, mientras que los hombres de naturaleza
vivaz y aguda como los florentinos, tienden a competir, o a ocuparse "de
sus intereses privados sin ocuparse para nada de los públicos". ¿Cómo
explicarse entonces que los sanmarineses, de naturaleza vivaz y aguda, hayan
conservado durante tantos siglos un gobierno popular? Porque en San Marino la
sutileza del aire, que hace a los cuerpos sanos y vigorosos, produce también
"espíritus puros y sinceros". Es cierto que Zuccolo habla también de
las razones económicas, o sea de la mediocridad de las riquezas individuales,
por lo que el más rico "tiene poca ventaja" y al más pobre no le
falta nada. Esta igualdad es asegurada por buenas leyes: prohibición de la
usura, inalienabilidad de las tierras, etcétera.
Parece
ser que Zuccolo escribió también una auténtica "utopía", La República
de Evandria, situada en una península en las antípodas de Rala que, según
Gargano (Marzocco 2 de febrero de 1930), "Un utopista di senso
pratico", tendría un vínculo con la Utopía de T. Moro y por consiguiente
habría originado el Relluzzi.3
Todas las noticias contenidas en este
parágrafo están tomadas del fragmento del artículo de Bottai escrito para la
revista Studi
Verghiani
publicado en L'Italia Letteraria, 13 de octubre de 1929 (año 1, n. 28), bajo el
título "Un saggio di Giuseppe Bottai su Verga politico".
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 25, pp. 13-13
bis.
Cfr. Giuseppe S. Gargàno, "Un
utopista di senzo pratico. Il “Berluzzi" di Ludovico Zuccolo", en Il
Marzocco, 2 de febrero de 1930 (año XXXV, n, 5).
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 562
Cfr.
Cuaderno 28 (III), pp. 17-18.
<159>. Risorgimento. Los primeros
jacobinos italianos. Cfr. Giulio Natali, Cultura e poesia in halla nell'etá
napoleonica. Estudios y ensayos. Turín, Sten, 1930. (El Rapporto a Carnot tiene
un ensayo especial muy interesante.)1
<160>. Renacimiento. Es muy
importante el libro de Giuseppe Toffanin, Qué fue el humanismo. El Risorgimento
de la antigüedad clásica en la conciencia de los italianos entre los tiempos de
Dante y la Reforma, Moronda, Sansoni (Biblioteca histórica del Renacimiento).2
Toffanin capta hasta cierto punto el carácter reaccionario y medieval del
humanismo: "Aquel particular estado de ánimo y de cultura al que en
Italia, entre los siglos XIV y XVI se da el nombre de humanismo, fue una
revancha y representó al menos durante dos siglos, una barrera contra cierta
inquietud heterodoxa y romántica que existía en germen antes, en la era
comunal, y logró más tarde ventaja en las reformas. Fue una conciliación
espontánea de elementos ideales discordantes, y aceptación de límites
antifilosófica por excelencia: pero esta misma antifilosofía, una vez pensada y
aceptada, es también una filosofía ".3 Cfr. el artículo de Vittorio Rossi
ya analizado,4 que en parte acepta la tesis de Toffanin, pero para combatirla
mejor. Me parece que la cuestión de qué fue el humanismo no puede ser resuelta
más que en un cuadro más comprensivo de la historia de los intelectuales
italianos y de su función en Europa, Toffanin ha escrito también un libro sobre
el Fine dell'Umanesimo y el libro sobre el Cinquecento en la Colección
Vallardi.5
363
<161>. Nociones enciclopédicas.
Áscaro.* Así eran llamados los diputados de las mayorías parlamentarias sin
programas y sin orientación, o sea diputados siempre prontos a defeccionar. El
atributo estaba vinculado a las primeras experiencias hechas en Eritrea con
tropas indígenas mercenarias. Así, la palabra crumiro** está liada a la
ocupación, por parte de Francia, de Túnez, hecha con el pretexto de rechazar a
las tribus de krumiros que desde Túnez penetraban en Argelia a hacer razzias;
sería interesante ver quién hizo entrar la palabra en el vocabulario de los
sindicatos obreros.
* Áscaro:
soldado eritreo. [T]
**
Crumiro: obrero que trabaja durante una huelga. [T]
Cfr.
Cuaderno 26 (XII), p. 11.
La indicación bibliográfica está tomada
del artículo de Arturo Pompeati, "Cultura e poesía nell’Italia
napoleonica", en Marzocco, 2 de febrero de 1930. cit. También la
noticiasobre Francesco Lomonaco, autor del Rapporto al citiadino Carnot, está
tomada de este artículo.
Escribiendo este parágrafo Gramsci
demuestra haber leído esta obra de Toffanin, ya mencionada en el precedente §
123 (cfr. nota 7) y pedida a Tania en la carta del 23 de noviembre de 1931: el
parágrafo, por lo tanto, fue escrito probablemente en los
primeros
meses de 1932.
Cfr. Toffanin, Che cosa fu l'umanesimo,
cit., pp. 134-35.
4 Cfr. el
precedente § 123.
5 Cfr.
Giuseppe Toffanin, Fine dell'Umanesimo, Bocea, Turín, 1920; id., Il
Cinquecento, Vallardi, Milán. 1928 ("Storia Letteraria d’Italia scritta da
una Società di Professori").
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 563
INDICE
Prefacio,
de Valentino Gerratana
Cronología
de la vida de Antonio Gramsci
TOMO 1
Cuaderno
1 (XVI) 1929-1930
Primer
cuaderno
Cuaderno
2 (XXIV) 1929-1933
Miscelánea
1
Apéndice
I.
Descripción de los cuadernos
II. Notas
TOMO 2
Cuaderno
3 (XX) 1930
Miscelánea
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932
Apuntes
de filosofía 1 / Miscelánea / El canto décimo del Infierno
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932
Miscelánea
TOMO 3
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932
Miscelánea
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931
Apuntes
de filosofía II y Miscelánea
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932
Miscelánea
y Apuntes de filosofía III
TOMO 4
Cuaderno
9 (XIV) 1932
Miscelánea
y Notas sobre el Risorgimento italiano Cuaderno 10 (XXXIII) 1932-1935
La
filosofía de Benedetto Croco
Cuaderno
11 (XVIII) 1932-1933
Introducción
al estudio de la filosofía
Cuaderno
12 (XXIX) 1932
Apuntes y
notas para un grupo de ensayos sobre la historia de los intelectuales
TOMO 5
Cuaderno
13 (XXX) 1932-1934
Notas
breves sobre la política de Maquiavelo
Cuaderno
14 (I) 1932-1935
Miscelánea
Cuaderno
15 (II) 1933
Miscelánea
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932 Cuadernos de la
cárcel 564
Cuaderno
16 (XXII) 1933-1934
Temas de
cultura. 1º
Cuaderno
17 (IV) 1933-1935
Miscelánea
Cuaderno
18 (XXXII-IV bis) 1934
Nicolás
Maquiavelo II
Cuaderno
19 (X) 1934-1935
Risorgimento
italiano
TOMO 6
Cuaderno
20 (XXV) 1934-1935
Acción
Católica / Católicos integrales / jesuitas / modernistas
Cuaderno
21 (XVII) 1934-1935
Problemas
de la cultura nacional italiana. 19 Literatura popular
Cuaderno
22 (V) 1934
Americanismo
y fordismo
Cuaderno
23 (VI) 1934
Crítica
literaria
Cuaderno
24 (XXVII) 1934
Periodismo
Cuaderno
25 (XXIII) 1934
Al margen
de la historia. Historia de los grupos sociales subalternos
Cuaderno
26 (XII) 1935
Temas de
cultura. 29
Cuaderno
27 (XI) 1935
Observaciones
sobre el "folklore"
Cuaderno
28 (III) 1935
Lorianismo
Cuaderno
29 (XXI) 1935
Notas
para una introducción al estudio (le la gramática

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