© Libro N° 11135.
Cuadernos De La Cárcel 3. Gramsci,
Antonio. Emancipación. Abril 22 de 2023
Título original: ©
Cuadernos De La Cárcel 3. Antonio Gramsci
Versión Original: © Cuadernos De La Cárcel 3. Antonio Gramsci
Circulación
conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión original de textos:
https://bit.ly/2DdMuGi
Licencia Creative Commons:
Emancipación Obrera utiliza una licencia Creative Commons, puedes copiar,
difundir o remezclar nuestro contenido, con la única condición de citar la
fuente.
La Biblioteca
Emancipación Obrera es un medio de difusión cultural sin fronteras, no obstante
los derechos sobre los contenidos publicados pertenecen a sus respectivos
autores y se basa en la circulación del conocimiento libre. Los Diseños y
edición digital en su mayoría corresponden a Versiones originales de textos. El
uso de los mismos son estrictamente educativos y está prohibida su
comercialización.
Autoría-atribución: Respetar la autoría del texto y el nombre de los autores
No
comercial: No se puede utilizar este trabajo con fines
comerciales
No
derivados: No se puede alterar, modificar o reconstruir este
texto.
Fondo:
https://cdn.pixabay.com/photo/2016/11/23/13/48/beach-1852945_1280.jpg
Portada
E.O. de Imagen original:
https://bit.ly/2DdMuGi
© Edición, reedición
y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda
LEAMOS SIN RESERVAS, ANALICEMOS
SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA
CUADERNOS DE LA CÁRCEL 3
Antonio Gramsci
Cuadernos
De La Cárcel 3
Antonio
Gramsci
Nota de
EHK sobre la conversión a libro digital para la formación.
En el
lateral de la izquierda apareceránlos números de las páginas que se corresponde
con las del libro original editado por “ediciones ERA”.
El corte
de página no es exacto, porque no hemos querido cortar ni palabras ni frases,
es simplemente una referencia para su mejor estudio
Este
trabajo ha sido convertido a libro digital
en
exclusiva para uso interno y para
el
estudio e investigación del pensamiento
marxista.
Euskal
Herriko Komunistak
http://www.ehk.eus
http://www.abertzalekomunista.net
Edición
Completa
TOMO 3
6 Tomos
Edición
crítica del Instituto Gramsci
A cargo
de Valentino Gerratana
Traducción
de Ana María Palos
Revisada
por José Luis González
Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla
Enrique
Dóger Guerrero
Rector
Guillermo
Nares Rodríguez
Secretario
General
Rigoberto
Benítez Trujillo
Vicerrector
de Extensión y Difusión de In Cultura Víctor Espínola Cabrera
Director
Editorial
2
Primera
edición en italiano: 1975
Título
original: Quaderni del carcere
1975,
Giulio Einaudi Editore s.p.s. Turín Primera edición en español: 1981, Ediciones
Era, S. A. de C. V.
Primera
reimpresión: 1985
ISBN:
968.411.074.X (obra completa)
Este
libro no puede ser fotocopiado, ni reproducido total o parcialmente, por ningún
medio o método, sin la autorización por escrito del editor.
This book
may not be reproduced, in whole or in part, in any form, without written
permission from the publishers.
INDICE DE LOS 6 TOMOS JUNTOS
Páginas
Cuaderno 1 (XVI) 1929-1930 . . .
. . . . . . 41
Cuaderno 2 (XXIV) 1929-1933 . . .
. . . . 176
TOMO 2
Cuaderno 3 (XX) 1930 . . . . . .
. . . . . . . . . 266
Cuaderno 4 (XIII) 1930-1932 . . .
. . . . . 365
Cuaderno 5 (IX) 1930-1932 . . . .
. . . . . . 469
TOMO 3
Cuaderno 6 (VIII) 1930-1932 . . .
. . . . . 566
Cuaderno 7 (VII) 1930-1931 . . .
. . . . . . 671
Cuaderno 8 (XXVIII) 1931-1932 . .
. . . 731
TOMO 4
Cuaderno 9 (XIV) 1932 . . . . . .
. . . . . . . . 848
Cuaderno 10 (XXXIII) 1932-1935 .
. . . 931
Cuaderno 11 (XVIII) 1932-1933 . .
. . 1028
Cuaderno 12 (XXIX) 1932 . . . ..
. . . . . . 1115
TOMO 5
Cuaderno 13 (XXX) 1932-1934 . . .
. . 1141
Cuaderno 14 (I) 1932-1935 . . .
.. . . . 1199
Cuaderno 15 (II) 1933 . . . . . .
. . . . . . . . 1258
Cuaderno 16 (XXII) 1933-1934 . .
. . . 1311
Cuaderno 17 (IV) 1933-1935 . . .
. . . . 1351
Cuaderno 18 (XXXII-IV bis) 1934 .
. . 1380
Cuaderno 19 (X) 1934-1935 ….. ..
. . . 1383
TOMO 6
Cuaderno 20 (XXV) 1934-1935 . . .
. 1459
Cuaderno 21 (XVII) 1934-1935 . .
. . 1474
Cuaderno 22 (V) 1934 . . . . . .
. . . . . . . 1491
Cuaderno 23 (VI) 1934 . . . . . .
. . . . . . . 1517
Cuaderno 24 (XXVII) 1934 . . . .
. . . . . 1561
Cuaderno 25 (XXIII) 1934 . . . .
. . . . . . 1571
Cuaderno 26 (XII) 193 . . . . . .
. . . . . . . 1580
Cuaderno 27 (XI) 1935 . . . . . .
. . . . . . 1587
Cuaderno 28 (III) 1935 . . . . .
. . . . . . . 1591
Cuaderno 29 (XXI) 1935 . . . . .
. . . . . . 1602
APENDICES
Descripción de los cuadernos . .
. . . . 1612
Indice analítico . . . . . . . .
. . .. . . . . . . . . . . 1651
Indice de nombres . . . . . . . .
. . .. . . . . . . 1814
Indice de obras citadas . . . . .
. . . . . . . . 1896
Notas y apuntes . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . .2000
3
Cuadernos de la cárcel
Antonio Gramsci
Nota de EHK sobre la conversión
a libro digital para facilitar su
estudio.
En el lateral de la izquierda
aparecerán
los números de las páginas que
se corresponde con las del libro
editado por “ediciones ERA”.
El corte de página no es exacto,
porque no hemos querido cortar
ni palabras ni frases,
es simplemente una referencia.
Este trabajo ha sido convertido a
libro digital
en exclusiva para uso interno y
para
el estudio e investigación del
pensamiento
marxista.
Euskal Herriko Komunistak
http://www.ehk.eus
http://www.abertzalekomunista.net
TOMO 3
Edición
crítica del Instituto Gramsci
A cargo
de Valentino Gerratana
Cuadernos
6 (VIII) 1930-1932
7 (VII)
1930-1931
8
(XXVIII) 1931-1932
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 566
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932.
<Miscelánea>
13
<1>. Risorgimento. Sucesos de
febrero de 1853 y los moderados milaneses.
En el
artículo sobre "Francesco Brioschi en el Marzocco del 6 de abril de 19301
(capítulo del libro Rievocazioni clell'Ottocento), Luca Beltrami recuerda que
Brioschi fue acusado de haber firmado la declaración de devoción a Francisco
José en febrero de 1953 (después del atentado de un zapatero vienés). Brioschi
no firmó (si hay un Brioschi entre los firmantes, no se trataba del ilustre
profesor de la Universidad de Pavía, futuro organizador del Politécnico).
Beltrami anota: "y no dejó de definir acto de cortesanía aquél de los
funcionarios del gobierno, 'invitados' a firmar la protesta contra el acto
insano e inconsciente de un zapatero vienés". Sin embargo, Beltrami olvida
que la declaración fue firmada después de la represión de Milán y en vísperas
de Belfiore.
Cfr.
Cuaderno 19 (X), pp. 139-40.
<2>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. (julio Bechi. Muerto el 28 de agosto de 1917 en el frente (cfr. los
periódicos de la época: de ello escribió Guido Biagi en el Marzocco; cfr.
"Profili e caratteri" de Ermenegildo Pistelli. y Mario Puccioni,
"Militarismo ed italianitá negli scritli di Giulio Bechi", en el
Marzocco del 13 de julio de 1930).2 Según Puccioni: "la mentalidad de los
parlamentarios sardos quiso ver en Caccia grossa sólo un ataque despiadado
contra usos y personas y logró hacerle pasar un contratiempo —así decía Giulio
con frase partenopea— de dos meses de arresto en la fortaleza de
Belvedere". Bechi fue a Cerdeña con el 67º de infantería: La cuestión de
su actuación en la represión del bandidaje, conducida como una expedición
colonial y de su libro, cuyo tono general es característico, ya desde el mismo
título, es mucho más compleja de cuanto le parece a Puccioni, el cual trata de
poner de relieve cómo Bechi protestó por el abandono en que se había dejado a
Cerdeña y cómo exaltaba las virtudes nativas de los sardos.3
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), pp. 70-71.
<3>. Nociones enciclopédicas. La
nariz de Cleopatra. Buscar el sentido exacto que daba Pascal a esta expresión
suya que se hizo tan famosa (Pascal la menciona en los Pensées)4 y su vínculo
con las opiniones generales del escritor francés. (Caducidad y frivolidad de la
historia de hombres, pesimismo jansenista, etcétera.)
Cfr.
Cuaderno 26 (XII), p. 3.
14
§
<4>. Literatura popular. Intentos literarios de las nuevas clases
sociales. Ha sido
Luca Beltrami, "Rievocazioni
dell'Ottocento. Francesco Brioschi'', en ll Marzocco, 6 de abril de 1930 (año
XXXV, n. 14).
Cfr. Mario Puccioni, "Militarismo ed
italianitá negli scritti di Giulio Bechi", en II Marzocco, 13 de julio de
1930 cit. En este artículo hay también citas del artículo de Guido Biagi y de
¡os Profili de Ermenegildo Pistelli, citados por Gramsci..
Un juicio de Gramsci sobre el libro de
Bechi Caccia grossa se encuentra en el Cuaderno 1 (XVI), § 50; pero véase
también en ON, 86-87.
Cfr. Blaise Pascal, Pensieri, a cargo de
Paolo Serini, Einaudi, Turín, 1962, p. 136.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 567
traducido
al francés un libro de Oscar Maria Graf, Nous sometes prisonniers.... ed.
Gallimard,
1930, que
parece ser interesante y significativo para las clases populares alemanas.1
Cfr. Cuaderno 23 (VI), p 71.
<5>. Literatura popular. Novelas
por entregas. Confrontar Henry fagot, Vidocq, Berger-Levrault editor, París
1930. Vidocq dio origen al Vautrin de Balzac y a Alejandro Damas. (Se le
encuentra también un poco en el Jean Valjean de V. Hugo y especialmente en
Rocambole.) Vidocq fue condenado a ocho años por falsificación de moneda,
debido a una imprudencia que cometió. Veinte evasiones, etcétera. En 1812 entra
en la policía de Napoleón y durante quince años manda una escuadra de policías
creada especialmente para él; se hace famoso por sus arrestos sensacionales. Es
licenciado por Luis Felipe; funda una agencia privada de detectives, pero
fracasa. Solamente podía actuar en la policía regular. Muerto en 1857. Dejó sus
Memorias que no fueron escritas únicamente por él, y en las <que hay>
muchas exageraciones y jactancias2
Cfr.
Cuaderno 21 (XVII), p. 32.
<6>. Risorgimento. Italia en el—
siglo XVIII. La influencia francesa en Italia en la política, en la literatura,
en la filosofía, en el arte, en las costumbres. Los Borbolles reinan en Nápoles
y en el ducado de Parma. Acerca de las influencias francesas en Parma hay que
ver las publicaciones minuciosas de Henri Bédarida: Parme dans la politique
française au XVIIIe siècle, París, Alean [cfr. también: Giuseppea Ortolani],
Italie [et France] au X1~ siècle. Mélanges de littérature et d'histoire publiés
par l'Union intellectuelle franco-italienne, París, Leroux) y otras dos
anteriores3 En la política francesa, Italia, por su posición geográfica, está
destinada a asumir la función de elemento de equilibrio ante la creciente
potencia de Austria: por lo tanto Francia, desde Luis XIV hasta Luis XVI,
tiende a ejercer una acción de predominio, anticipando la política de Napoleón
Hl, anticipación que se trasluce en los repetidos proyectos o tentativas de
federar a los Estados italianos en servicio de Francia. (Estos elementos de la
política francesa deben ser atentamente analizados, para establecer la relación
entre factores internacionales y factores nacionales en el desarrollo del
Risorgimento.)
En el manuscrito: "Tullio".
Cfr.
Cuaderno 19 (X), p. 140.
15
<7 >. Función cosmopolita de los
intelectuales italianos. La burguesía medieval y su permanencia en la fase
económico-corporativa. Hay que establecer en qué consiste concretamente la
independencia y la autonomía de un Estado y en qué consistía en el periodo
posterior al año mil. Todavía hoy las alianzas con la hegemonía de una gran
potencia hacen problemática la libertad de acción, pero especialmente la
libertad de establecer una línea de
1 La
indicación de la traducción francesa de este libro de Oscar Maria Graf, Nous
sommes prisonniers , está hecha, con toda probabilidad, en base a una breve
reseña (firmada Ph. Neel) aparecida en Les Nouvelles Littéraires, 8 de
noviembre de 1930 (año IX, n. 421).
Los datos sobre Vidocq y sobre el libro
de Henry Jagot están tomados de un artículo de Georges Mongredien,
"Vidocq", en Les
Nouvelles
Littéraires, 15 de noviembre de 1930 (año IX. n. 422). Las Memorias de Vidocq
son mencionadas también por Marx en La sagrada familia.
La indicación de estas publicaciones de
Ileiari Bédarida es de Giuseppe Ortolani (por error Gramsci escribió Tullio)
está tomada de la sección 'Biblioteca de cultura' ("Studi su Italia e
Francia nel Settecento", firmado Z.), en Il Marzocco, 18 de mayo de 1930
(año XXXV, n. 20). Aquí se mencionan también las dos anterior es publicaciones
de Bédarida, a las que alude Gramsci, remitiendo a un artículo de Antonio
Pariella, "Parma e Francia nella seconda meta del secolo xvm", en Il
Marzocco, 13 de mayo de 1928 (año XXXIII, n. 20).
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 568
conducta
propia, para muchísimos Estados: este hecho debía manifestarse en forma mucho
más marcada después del año mil, dada la función internacional del Imperio y
del Papado y el monopolio de los ejércitos detentado por el Imperio.
<8>.Risorginiento italiano. La
república partenopea. Cfr. Antonio Manes, Un cardinale condottiere. Fabrizio
Ruffo e la repubblica partenopea, Aquila, Vecchioni, 1930.1 Manes trata de
rehabilitar al cardenal Ruffo (podría citarse el hecho en el parágrafo de
'Pasado y Presente' en el que se citan estas rehabilitaciones: Solaro della
Margarita, etcétera y se habla del hecho de que algunos maestros
"polemizan" con Settembrini y encuentran en él mucha
"demagogia" contra el Borbón),2 adjudicando la responsabilidad de las
represiones y los perjurios al Borbón [y a Nelson]. Parece que Manes no sabe
orientarse demasiado bien al establecer las divisiones políticas y sociales en
el Napolitano; unas veces habla de división neta entre la nobleza y el clero
por una parte y el pueblo por la otra, y otras veces esta división neta se
diluye y se ven nobles y clero en ambas partes. Luego, dice además que Ruffo
"adopta un carácter totalmente nacional, si es que puede emplearse esta
palabra de corte demasiado moderno y contemporáneo" (¿entonces no eran
nacionales los "patriotas" exterminados por las bandas de los
sanfedistas?).
Sobre la
separación de la nobleza y clero respecto del pueblo cfr. el libro de Rodolico
sobre la Italia meridional y su artículo en el Marzocco n. 11 de 19263
Cfr.
Cuaderno 19 (X), pp. 140-41.
<9>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Lina Pietravalle. De la reseña, debida a Giulio Marzot, de la novela
Le catease (A. Mondadori, Milán, 1930, pp. 320, L. 2 bis 12) de Pietravaile:4
"A quien le pregunta con qué sentimiento participa en la vida de los
campesinos, Felicia responde: 'Los amo como a la tierra, pero no mezclaré la
tierra con mi pan'. Hay pues la conciencia de una separación: se admite que
también el campesino puede tener su dignidad humana, pero se le mantiene dentro
de los límites de su condición social". Marzot escribió un ensayo sobre
Giovanni Verga5 y es un crítico ocasionalmente inteligente.
Habría que estudiar este punto: si el
naturalismo francés no contenía ya en germen la posición ideológica que luego
tuvo gran desarrollo en el naturalismo o realismo provincial italiano y
especialmente en Verga: el pueblo campesino es visto con "alejamiento",
como "naturaleza" extrínseca al escritor, como espectáculo natural,
etcétera. Es la posición de Yo y las bestias de Hagenbeck. 6 En Italia el
motivo "naturalista" se injertó en una posición ideológica
preexistente, como se ve en Los novios de Manzoni, en donde existe el mismo
"alejamiento" de los elementos populares, alejamiento apenas velado
por una benévola sonrisa irónica y caricaturesca.
Cfr.
Cuaderno 23 (VI). pp. 71-72.
Las noticias en torno a este libro de
Antonio Manes sobre el cardenal Ruffo están tomadas de la misma reseña del
Marzocco, citada en la nota 1 al precedente § 6.
Cfr. Cuaderno 2 (XXIV), § 62; sin embargo
no se encuentra ahí la mención a las polémicas contra Settembrini.
También estas referencias a Rodolico
están tomadas de la fuente citada en la nota 1 al precedente § 6. El libro de
Rodolico popolo agli inízi del Risorgimento neleltalia Meridionale) es citado
por Gramsci también en el Cuaderno 3 (XX), § 107.
La reseña de Giulio Marzot a la novela Le
catene de Lina Pietravalle está en La Nueva Italia, 20 de noviembre de 1930
(año I, n.
11), pp.
464-65.
Cfr. Giulio Marzot, L'arte del Verga.
Notas y análisis, R. Instituto Magistral, Vicenza, 1930 (Extracto del Anuario
del Inst. Magisterial de Vicenza, 1928-30).
Cfr. C. Hagenbeck, Le raje memorie di
domatore e mercante, R. Quintini, Milán, 1910.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 569
<10>. Pasado y presente. En la
Critica del 20 de noviembre de 1930, en una reseña de los Feinde Bismarcks de
Otto Westphal, B. Croce escribe que "el motivo del éxito que tienen los
libros" de Ludwig "y muchos otros similares nace de [...] un cierto
debilitamiento y un aumento de la frivolidad mental, que la guerra ha producido
en el mundo".1 ¿Qué puede significar esta afirmación? Si la analizamos, no
significa nada, absolutamente nada. Me parece que el fenómeno puede ser explicado
de manera más realista: en la posguerra ha aflorado al mundo de la cultura y
del interés por la historia un estrato social bastante importante, del cual los
escritores tipo Ludwig son la expresión literaria. ¿El fenómeno Ludwig
significa progreso o retroceso intelectual? Me parece que indica progreso, con
tal que el juicio sea interpretado exactamente: los lectores actuales de la
"basura histórica" (según la expresión de Croce) corresponden a
aquellos elementos sociales que en el pasado leían las novelas históricas, que
aprendían historia en las novelas de Dumas, de Hugo, etcétera. Por eso me
parece que ha habido un "progreso". Para que se pueda hablar de
debilitamiento mental y de aumento de la frivolidad sería preciso que hubiera
desaparecido la historia de los historiadores, pero eso no ha sucedido:
seguramente sucede lo contrario, esto es, que incluso la historia seria es hoy
más leída, como lo demuestra, al menos en Italia, la multiplicación de las
colecciones históricas (cfr. la colección Vallecchi y la de la Nuova Italia,
por ejemplo). También los libros históricos de Croce son hoy más leídos de lo
que lo hubieran sido antes de la guerra: hoy existe un mayor interés
intelectual por la política y en consecuencia por la historia en los estratos
pequeñoburgueses, que inmediatamente satisfacen sus exigencias con la
"basura histórica". No obstante hay un hecho cierto: que en la
organización de la cultura, la estatura relativa de los "historiadores
serios" es disminuida por la entrada en el campo de los Ludwig y cía.:
Croce manifiesta su sentimiento por este hecho, que representa una "crisis
de autoridad" en la esfera de la ciencia y de la alta cultura. La función
de los grandes intelectuales, si permanece intacta, encuentra sin embargo un
ambiente mucho más difícil para afirmarse y desarrollarse: el gran intelectual
debe también él lanzarse a la vida práctica, convertirse en un organizador de
los aspectos prácticos de la cultura, si quiere seguir dirigiendo; debe
democratizarse, ser más actual: el hombre del Renacimiento ya no es posible en
el mundo moderno, cuando en la historia participan activa y directamente masas
humanas cada vez más ingentes.
En realidad el fenómeno Ludwig y la
"basura histórica" no son novedades de la posguerra: estos fenómenos
están contenidos en embrión en el periodismo, en el gran periódico popular:
precursores de Ludwig y cía. son los articulistas de tercera página, los
escritores de esbozos históricos, etcétera. El fenómeno, pues, es esencialmente
político, práctico; pertenece a aquella serie de movimientos prácticos que
Croce engloba balo el título general de "antihistoricismo", que,
analizado desde este punto de vista, podría definirse: crítica de los
movimientos prácticos que tienden a llegar a ser historia, que no han sido
todavía coronados por el éxito, que son aún episodios aislados y por lo tanto
"abstractos", irracionales, del movimiento histórico, del desarrollo
general de la historia mundial. Se olvida a menudo (y cuando el crítico de la
historia in fieri olvida esto, significa que él no es historiador, sino hombre
político en acción) que en cada instante de la historia in fieri hay una lucha
entre lo racional y lo irracional, entendiendo por irracional aquello que no
triunfará en último análisis, que nunca llegará a ser historia efectiva, pero
que en realidad es racional también porque está necesariamente ligado a lo
racional, y es un momento imprescindible de aquél; que en la historia, si bien
triunfa siempre lo general, también lo "particular" lucha por
imponerse y en último análisis se impone también en cuanto que determina un
cierto desarrollo de lo general y no otro. Pero en la historia moderna, "particular"
no tiene ya el
Cfr. La Critica, 20 de noviembre de 1930
(año XXVIII, fasc. VI), pp. 45354 (reseña de Benedetto Croce a Otto Westphal,
Feinde Bismarcks. Geistige Grundlagen der deutschen Opposition 1848-1918,
Oldenbourg, München-Berlín, 1930).
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 570
mismo
significado que tenía en Maquiavelo y en Guicciardini, no indica ya el simple
interés individual, porque en la historia moderna el "individuo"
histórico - político no es el individuo "biológico" sino el grupo
social. Sólo la lucha, con su éxito, y ni siquiera con su éxito inmediato, sino
con el que se manifiesta en una victoria permanente, dirá qué es lo racional o
irracional, qué es "digno" de vencer porque, a su modo, continúa y
supera el pasado.
La
posición práctica de Croce es un elemento para el análisis y la crítica de su
posición filosófica: es incluso el elemento fundamental. En Croce filosofía e
"ideología" finalmente se identifican, incluso la filosofía demuestra
no ser más que un "instrumento práctico" de organización y de acción:
de organización de un partido, incluso de una internacional de partidos, y de
una línea de acción práctica. El discurso de Croce en el congreso de filosofía
de Oxford1 es en realidad un manifiesto político, de una unión internacional de
los grandes intelectuales de todas las naciones, especialmente de Europa; y no
puede negarse que éste pueda llegar a ser un partido importante que puede tener
una función nada desdeñable.
Podría decirse ya, así a grandes rasgos,
que ya hoy se verifica en el mundo moderno un fenómeno similar al del
alejamiento entre lo "espiritual" lo "temporal" en la Edad
Media: fenómeno mucho más complejo que el de entonces, en cuanto que la vida
moderna se ha vuelto más compleja. Los agrupamientos sociales regresivos y
conservadores se reducen cada vez más a su fase inicial económica-corporativa,
mientras que los agrupamientos progresistas e innovadores se encuentran todavía
en la fase inicial igualmente económica-corporativa; los intelectuales
tradicionales, apartándose del agrupamiento social al que hasta ahora habían
dado la forma más alta y amplia y por lo tanto la conciencia más vasta y
perfecta del Estado moderno, en realidad ejecutan un acto de incalculable
alcance histórico: señalan y sancionan la crisis estatal en su forma decisiva.
Pero estos intelectuales no tienen ni la organización eclesiástica, ni nada que
se le parezca y es ahí donde la crisis moderna se agrava en comparación con la
crisis medieval que se desarrolló durante muchos siglos, hasta la Revolución
Francesa, cuando la agrupación social que después del año mil fue la fuerza
motriz económica de Europa, pudo presentarse como "Estado" integral,
con todas las fuerzas intelectuales y morales necesarias y suficientes para
organizar una sociedad completa y perfecta. Hoy lo "espiritual" que
se aparta de lo "temporal" y se distingue como autónomo, es algo
inorgánico, descentrado, un polvillo inestable de grandes personalidades
culturales "sin Papa" y sin territorio. Este [proceso de]
desintegración del Estado moderno es, por lo tanto, mucho más catastrófico que
el [proceso histórico] medieval que era desintegrativo e integrativo al mismo
tiempo, dado el especial agrupamiento que era el motor del proceso histórico
mismo y dado el tipo de Estado que existió después del año mil en Europa, que
no conocía la centralización moderna y se podía llamar más "federativo de
clases dominantes" que Estado de una sola clase dominante.
Hay que
ver en qué medida el "actualismo" de Gentile corresponde a la fase
estatal positiva, a la que, por el contrario, se opone Croce. La "unidad
en el acto" da la posibilidad a Gentile de reconocer como
"historia" lo que para Croce es antihistoria. Para Gentile la
historia es toda historia del Estado; para Croce es por el contrario
"ético-política", o sea que Croce quiere mantener una distinción
entre sociedad civil y sociedad política, entre hegemonía y dictadura; los
grandes intelectuales ejercen la hegemonía, que presupone una cierta
colaboración, o sea un consenso activo y voluntario (libre), o sea un régimen
liberal-democrático. Gentile entiende la fase corporativa [—económica] como
fase ética en el acto histórico: hegemonía y dictadura son indistinguibles, la
fuerza es consenso sin más: no se
Este texto de Croce fue publicado, con el
título "Antistoricismo" en el mismo número de la Critica citado en la
nota precedente, pp. 401-9; triunfado luego en el opúsculo: Benedetto Croce,
Punti di orientarnento della filosofía moderna. Antistoricismo. Dos cartas a
los Congresos internacionales de filosofía de Cambridge (Mass.) 1926 y de
Oxford 1930, Laterza, Bari, 1931 [FU, C. carc., Turi
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 571
puede
distinguir la sociedad política de la sociedad civil: existe sólo el Estado y
naturalmente el Estado-gobierno, etcétera.
La misma posición contrastante que, en la
esfera filosófica, tiene lugar entre Croce y Gentile, se verifica en el campo
de la economía política entre Einaudi y los discípulos de Gentile (cfr. la
polémica Einaudi-BeniniSpirito en Nuovi Studi de 1930);1 el concepto de
ciudadano-funcionario del Estado [propio] de Spirito proviene directamente de
la ausencia de división entre sociedad política y sociedad civil, entre
hegemonía política y gobierno político-estatal, en realidad, pues, de la
antihistoricidad o ahistoricidad de la concepción del Estado que está implícita
en la concepción de Spirito, no obstante sus perentorias afirmaciones y sus
griterías polémicas. Spirito no quiere reconocer que por el hecho de que toda
forma de propiedad está ligada al Estado, incluso para los economistas clásicos
el Estado interviene en todo momento en la vida económica, que es un tejido
continuo de cambios de propiedad. La concepción de Spirito, concretamente,
representa un regreso al puro economismo, que él reprocha a sus contradictores.
Es
interesante observar que en esta concepción se halla contenida el
"americanismo", porque América no ha superado todavía la fase
económica-corporativa, atravesada por los europeos en la Edad Media, es decir,
todavía no ha creado una concepción del mundo y un grupo de grandes
intelectuales que guíen al pueblo en el ámbito de la sociedad civil: en este
sentido es verdad que América está bajo la influencia de Europa, de la historia
europea. (Esta cuestión de la forma [—fase] estatal de los Estados Unidos es muy
compleja, pero el núcleo de la cuestión me parece que es exactamente éste.)
<11 >. Nociones enciclopédicas.
Libertad-disciplina. El concepto de libertad debería ir acompañado por el de
responsabilidad que genera la disciplina y no inmediatamente la disciplina, que
en este caso se entiende impuesta desde afuera, como limitación coactiva de la
libertad. Responsabilidad contra arbitrio individual: solamente es libertad la
que es "responsable" o sea "universal", en cuanto que se
plantea como aspecto individual de una "libertad" colectiva o de grupo,
como expresión individual de una ley.
<12>. Estado y sociedad regulada.
En las nuevas tendencias "jurídicas" representadas especialmente por
Nuovi Studi de Volpicelli y de Spirito debe señalarse, como punto de partida
crítico, la confusión entre el concepto de Estado-clase y el concepto de
sociedad regulada. Esta confusión es especialmente notable en el informe
"La libertà economica" presentado por Spirito en la XIX Reunión de la
Sociedad para el Progreso de las Ciencias celebrada en Bolzano en septiembre de
1930 y reproducido en Nuovi Studi de septiembre-octubre de 1930.2
20 Desde
el momento en que existe el Estado-clase no puede existir la sociedad regulada,
a no ser como metáfora, o sea sólo en el sentido de que también el Estado-clase
es una sociedad regulada. Los utópicos, en cuanto que expresaban una crítica de
la sociedad existente en su época, comprendían perfectamente bien que el
Estado-clase no podía ser la sociedad regulada, tanto así que en los tipos de
sociedades representadas por las diversas utopías, se introduce la igualdad
económica como base necesaria de la reforma proyectada: ahora bien, en esto los
útópicos no eran utópicos, sino científicos concretos de la política y críticos
congruentes. El carácter utópico de algunos de ellos se debía al hecho de que
pensaban que
Cfr. nota al Cuaderno 4 (XLII). § 42.
Cfr. Ugo Spirito, "La liberta
economica", en Nuovi Studi di Diritto, Economia e Politica,
septiembre-octubre de 1930 cit., pp. 292-301.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 572
fuese
posible introducir la igualdad económica con leyes arbitrarias, con un acto de
voluntad, etcétera. Sin embargo, sigue siendo exacto el concepto, que se
encuentra también en otros escritores de política (incluso de derecha, o sea en
los críticos de la democracia, en cuanto que ésta sirve de modelo suizo o danés
para considerar el sistema razonable en todos los países) que no puede existir
igualdad política completa y perfecta sin igualdad económica: en los escritores
del siglo XV este concepto se encuentra, por ejemplo, en Ludovico Zuccolo y en
su libro II Belluzzi,1 y creo que también en Maquiavelo. Maurras opina que en
Suiza es posible esa cierta forma de democracia, precisamente porque hay una
cierta mediocridad de las fortunas económicas,2 etcétera.
La
confusión de Estado-clase y Sociedad regulada es propia de las clases medias y
de los pequeños intelectuales, que estarían felices con cualquier
regularización que impidiese las luchas agudas y las catástrofes: es una
concepción típicamente reaccionaria y regresiva.
<13>. Las comunas medievales como
fase económica-corporativa del desarrollo moderno. El libro de Bernardino
Barbadoro Le Finanze della repubblica florentina, Olschki, Florencia, 1929, L.
100. En la crítica del libro de Barbadoro publicada en Pégalo de julio de 1930,
Antonio Panella recuerda el intento (incompleto y defectuoso) hecho por
Giovanni Canestrini de publicar una serie de libros sobre la ciencia y el arte
de Fstado basándose en las actas oficiales de la República de Florencia y de
los Médicis (en 1862 apareció el primero y único volumen de la serie
prometida). Las finanzas de la comuna genovesa fueron tratadas por Sieveking,
las de Venecia por Besta, por Cessi, por Luzzatto.
Barbadoro
trata ahora de las finanzas florentinas, llega cronológicamente hasta la
institución del Monte después de la Señoría del Duque de Atenas, y para el
estudio abarca el impuesto directo y la deuda pública, o sea las bases
esenciales de la estructura económica de la Comuna (parece que Barbadoro
completa su tratado, ocupándose de los impuestos indirectos).
Primera forma de tributación, "el
fogaje": ésta se resiente aún de los sistemas tributarios feudales y
representa el signo tangible de la afirmación de autonomía de la Comuna, la
cual ocupa el lugar de los derechos del Imperio: forma más evolucionada: el
"avalúo", basado en la evaluación global de la capacidad contributiva
del ciudadano.
Sobre el
sistema del impuesto directo como principal recurso de entrada reacciona el
interés de la clase dominante que, como detentadora de la riqueza, tiende a
arrojar las cargas fiscales sobre la masa de la población con los impuestos
sobre el consumo; comienza entonces la primera forma de deuda pública, con los
préstamos o anticipos que las capas pudientes hacen para las necesidades del
erario, asegurándose el reembolso a través de las gabelas. La lucha política se
caracteriza por la oscilación entre el "avalúo" y el impuesto sobre
el consumo: cuando la Comuna cae bajo un señorío extranjero (duque de Calabria
y duque de Atenas) aparece el "avalúo", mientras que, por el
contrario, en ciertos momentos se llega a repudiar el avalúo en las ciudades
(como en 1315). El régimen señorial, colocándose por encima de los intereses de
las clases sociales (así dice Panella: pero realmente "representando un
cierto equilibrio de las clases sociales, por el que el pueblo conseguía
limitar el exceso de poder de las clases ricas") puede seguir un principio
de justicia retributiva y mejorar incluso el sistema del impuesto directo,
hasta 1427, en los albores del principado de los Médicis y la decadencia de la
oligarquía, cuando fue instituido el Catastro3
Sobre Il Belluzzi de Ludovico Zuccolo
cfr. Cuaderno 5 (IX), § 158.
2 Cfr. Cuaderno 5 (IX), § 144.
3 Todos
los datos sobre el libro de Barbadoro están tomados de la reseña, citada en el
texto, de Antonio Panca en Yegaso, julio de
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 573
Este
libro de Barbadoro es indispensable para ver cómo la burguesía comunal no logró
superar la fase económica-corporativa, o sea crear un Estado "con el
consenso de los gobernados" y capaz de desarrollo. El desarrollo estatal
podía producirse sólo como principado, no como república comunal.
También
es interesante este libro para estudiar la importancia política de la deuda
pública, que se desarrolló por las guerras de expansión, o sea para asegurar a
la burguesía un mercado más amplio y la libertad 6 bis de tránsito. (Habría que
confrontar esto con lo que dice Marx en El Capital a propósito de la función y
de la importancia de la deuda pública.)1 También las consecuencias de la deuda
pública son interesantes: la clase pudiente que había creído encontrar en los
préstamos un medio para revertir sobre la masa de los ciudadanos la mayor parte
de las cargas fiscales, se encontró castigada por la insolvencia de la Comuna
que, coincidiendo con la crisis económica, contribuyó a agudizar el mal y a
alimentar la descomposición del país. Esta situación condujo a la consolidación
de la deuda y a hacerla irredimible (renta perpetua [y reducción de la tasa de
interés]) con la institución del Monte después de la expulsión del Duque de
Atenas y el ascenso al poder del pueblo "bajo".
22
<14>. Función internacional de los
intelectuales italianos. Monseñor Della Casa. En el capítulo de su estudio
[sobre] "La lírica del Cinquecento", publicado en la Crítica de
noviembre de 1930,2 B. Croce escribe acerca del Galateo: " . . no tiene
nada de académico ni pesado y es una serie de gustosas advertencias sobre el
modo adecuado de comportarse en sociedad y es uno de aquellos libros
iniciadores que la Italia del siglo XVI dio al mundo moderno" (p. 410).
¿Es exacto decir que es un libro "iniciador" dado al "mundo
moderno"? ¿Quién es más "iniciador" para el "mundo
moderno", Casa y Castiglione o Lean Battista Alberti? ¿Quién se ocupaba de
las relaciones entre cortesanos o quién daba consejos para la construcción del
tipo del burgués en la sociedad civil? Sin embargo, hay que tomar en cuenta a
Casa en esta investigación y ciertamente es justo no considerarlo sólo
"académico y pesado" (¿pero en este juicio del "mundo
moderno" no está implícito un "alejamiento" —y no una relación
de iniciación— entre Casa y el mundo moderno?).
Casa
escribió otras obritas políticas, las oraciones y además un tratadito en latín,
De officiis inter potentiores et tenuiores amitos, "en torno a la relación
existente entre amigos poderosos e inferiores, entre aquellos que, apretados
por la necesidad de vivir y prosperar, se dan a servir como cortesanos y
aquellos que los emplean; relación que él juzga, como lo es, de carácter
utilitario y no pretende convertirla en vínculo regulado por una ley de
justicia, pero que se propone hacer aceptar a ambas partes la introducción de
alguna luz de bondad, al explicar a unos y otros la realidad de sus respectivas
posiciones y el tacto que éstas requieren".3
<15>. Nociones enciclopédicas.
"A menudo lo que la gente llama inteligencia no es más que la facultad de
entender las verdades secundarias en perjuicio de las verdades
fundamentales." "Lo que principalmente puede hacernos desesperar de
los hombres es la frivolidad." (Dos aforismos do Ugo Bernasconi en el
Pégalo de agosto de 1930: "Palabras a las
1930 (año
111, n. 7), pp. 110-12.
De la función e importancia de la deuda
pública Marx se ocupa en el cap. 24 del tomo 1 de El Capital, a propósito del
proceso de "acumulación originaria" (Cfr. Carlos Marx, El Capital,
libro 1, ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1972, pp. 641-44). No parece
que esta referencia de Gramsci a El Capital derive de una fuente indirecta.
Cfr. Benedetto Croce. "La laica del
Cinquecento" en La Critica, 20 de noviembre de 1930 cit., pp. 410-29.
3 Ibid.,
p. 414.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 574
buenas
gentes".)1
Esta
inteligencia es llamada también "talento" genéricamente y es (obvia
en] esa forma de polémica superficial, dictada por la vanidad de parecer
independientes y de no aceptar la autoridad de nadie, con la que se trata de
contraponer, corno objeciones a una verdad fundamental, toda una serie de
verdades parciales y secundarias.
La
"frivolidad" se ve a menudo en la necedad solemne: incluso se llama
"frivolidad" en ciertos intelectuales y en las mujeres aquello que en
política, por ejemplo, es precisamente la necedad y el provincianismo mezquino.
23
<16>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. La cultura nacional italiana. En la "Lettera a Umberto Fracchia
sulla critica" de Ugo Ojetti (Pégaso, agosto de 1930) 2 hay dos
observaciones notables:
1]
Recuerda Ojetti que Thibaudet divide la crítica en tres clases: la de los
críticos de profesión, la de los propios autores, y la "des horma-tes
gens", o sea el público, que al final es la verdadera Bolsa de valores
literarios, en vista de que en Francia existe un público amplio y atento a
seguir todas las vicisitudes de la literatura. En Italia falta precisamente la
crítica del público, "falta el convencimiento o, si se quiere, la ilusión
de que éstos (los escritores) realizan una obra de importancia nacional,
incluso, los mejores, histórica, porque, como él (Fracchia) dice, 'cada año y
cada día que pasa tiene igualmente su literatura, y así ha sido siempre, y así
será siempre, y es absurdo esperar o pronosticar o invocar para mañana lo que
es hoy. Cada siglo, cada porción de siglo, ha exaltado siempre sus propias
obras; en todo caso ha llegado al grado de exagerar la importancia, la
grandeza, el valor y la duración'. Correcto, pero no en Italia, etcétera",
(Fracchia escribió un artículo después de un discurso de Gioachino Volpe en una
sesión de la Academia en la que se distribuyeron premios: Volpe había dicho:
"No se ven despuntar grandes obras pictóricas, grandes obras históricas,
grandes novelas. Pero quien observa atentamente ve en la actual literatura
fuerzas latentes, intentos de ascensión, alguna buena y prometedora
realización". De este discurso de Volpe daré las indicaciones precisas en
otra nota más adelante.) 3
2] La
otra observación notable de Ojetti es ésta: "La escasa popularidad de
nuestra pasada literatura, o sea de nuestros clásicos. Es cierto: en la crítica
inglesa y francesa se leen a menudo comparaciones entre los autores vivos y los
clásicos, etcétera, etcétera". Esta observación es fundamental para un
juicio histórico sobre la actual cultura italiana; el pasado no sigue vivo en
el presente, no es un elemento esencial del presente, o sea en la historia de
la cultura nacional no hay continuidad ni unidad. La afirmación de esta
continuidad y unidad es una afirmación retórica o tiene un valor de propaganda,
es un acto práctico, en cuanto se la quiere crear artificialmente, pero no es
una realidad activa. El pasado, incluida la literatura, es visto como elemento
de cultura escolástica, no como elemento de vida: lo cual significa que el
sentimiento nacional es reciente, y que además quiere decir que está en vías de
formación, en cuanto que la literatura en Italia no ha sido nunca un hecho
nacional, sino de carácter "cosmopolita".
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), pp. 72-73.
Cfr. Ugo Bernasconi, "Parole alla
buona gente", en l'ésas°, agosto de 1930 (año II, n. 8), pp. 186-94; los
dos aforismos citados
por
Gramsci están tomados de la p. 188 y de la p. 190.
Cfr. Engaso, agosto de 1930 cit., pp.
207-11; para toda la polémica cfr. la nota 2 al Cuaderno 3 (XX), § 63.
La cita del discurso de Gioacchino Volpe
está tomada aquí del artículo de Ojetti; la indicación precisa de aquel
discurso (que es mencionado también en el § 38 de este mismo Cuaderno) está en
el Cuaderno 7 (VII), § 66.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 575
<17>. Literatura popular. La novela
policiaca. Cfr. Aldo Sorani "Conan Doyle e la fortuna del romano
poliziesco" en Pègaso de agosto de 1930.1 Muy interesante para este género
de literatura y para las diversas especificaciones que la misma ha tenido.
Hablando de Chesterton y de su detective el padre Brown, Sorani no toma en
cuenta, sin embargo, la atmósfera un poco caricaturesca de las novelas de
Chesterton, que me parece esencial y que es incluso el elemento artístico que
ennoblece a la novela policiaca de Chesterton cuando, no siempre, la expresión
resulta perfecta. En su artículo, Sorani se refiere a los diversos intentos,
especialmente anglosajones y de mayor valor, realizados para perfeccionar
técnicamente la novela poli-daca. El arquetipo es Sherlock Holmes en sus dos
[fundamentales] características: de científico-detective y de psicólogo. Los
novelistas perfeccionan una u otra de estas características o ambas al mismo
tiempo. Chesterton insistió en la psicología, en el juego de inducciones y
deducciones con el padre Brown (que se convierte en héroe de una literatura
"apologética" del catolicismo romano contra el
"cientificismo" protestante de Cortan DoyIe, otro elemento cultural
que Sorani no menciona), pero parece que exageró aún más esta tendencia con el
tipo del poeta-detective Gabriel Gale.2
Sorani esboza un cuadro del inaudito
éxito de la novela policiaca en todos los órdenes de la sociedad y trata de
averiguar la causa: sería una manifestación de repudio contra el mecanicismo y
la estandarización de la vida moderna, un modo de evadirse de la mediocridad
cotidiana. Naturalmente, esta explicación puede aplicarse a todas las formas de
literatura popular: desde el poema caballeresco (¿y Don Quijote no intenta
también él, prácticamente, una evasión de la vida cotidiana?) hasta la novela
por entregas de diversos tipos. De todos modos el artículo de Sorani [será]
indispensable para una futura investigación más orgánica de esta rama de la
literatura popular.
El
problema: ¿por qué se ha difundido la literatura policiaca? es un aspecto
determinado del problema más amplio: ¿por qué se ha difundido la literatura
no-artística? Por razones prácticas (morales y políticas), indudablemente, y
esta respuesta general es también la más precisa. ¿Pero no se difunde también
la literatura artística por razones práctico-políticas y morales, y sólo
mediatamente por razones artísticas? En realidad se lee un libro por impulsos
prácticos y se releen ciertos libros por razones artísticas: la emoción
estética no es nunca de primera lectura. Igual sucede en el teatro, donde la
emoción estética es un "porcentaje" mínimo del interés del
espectador, porque en el teatro juegan otros elementos, muchos de los cuales no
son de orden intelectual, sino de orden fisiológico, como puede ser el
"llamado del sexo", etcétera. En otros casos la emoción estética en
el teatro no es dada por la obra literaria, sino por la interpretación de los
actores: en estos casos es preciso sin embargo que la obra literaria no sea
"difícil", sino que sea más bien "elemental",
"popular", en el sentido de que las pasiones representadas sean las
más profundamente humanas y [de] experiencia inmediata (venganza de honor, amor
materno, etcétera) y en consecuencia el análisis se complica también en este
caso. Los grandes actores eran aplaudidos en la Morte Civile, en La gerla di
papá Martín, etcétera, pero no en las complicadas máquinas psicológicas; en el
primer caso el aplauso era sin reservas, en el segundo era frío, destinado a
separar al actor amado por el público, del trabajo que hubiera sido silbado,
etcétera.3
Cfr.
Cuaderno 21 (XVII), pp. 32-34.
Cfr. Aldo
Sorani, "Cortan Doyle e la fortuna del romanza poliziesco", en
Pégaso, agosto de 1930, cit., pp. 212-20.
Esta confrontación entre Arthur Conan
Doyle y Gilbert Keith Chesterton se halla desarrollada también en la carta a
Tatúa del 6 de octubre de 1930 (cfr. LC, 370-71).
Estas observaciones, sobre el significado
de la emoción estética provocada por grandes actores en la representación de
mediocres obras teatrales (como la Morte civile de Pietro Giacometti, y La
gerla di papa Martin de E_ Cormon y E. Grangé), reflejan un comentario de
crítica teatral de Grarnsci en Avanti! del 16 de marzo de 1916 (cfr. LVN, 233:
"Ermete Aloveili all'Alfieri").
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 576
25
(18>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. El sentimiento nacional de los escrirores. De la "Lettera a
Piero Parini sugli scrittori sedentari", de Liga Ojetti, en el Pégaso de
septiembre de 1930: "¿Cómo es que nosotros los italianos, que hemos
llevado por toda la tierra nuestro trabajo, y no solamente nuestro trabajo
manual, y que desde Melbourne a Río, de San Francisco a Marsella, de Lima a
Túnez tenemos densas colonias nuestras, somos los únicos en no tener novelas en
las que nuestras costumbres y nuestra conciencia se muestren en contraste con
la conciencia y las costumbres de aquellos extranjeros entre los que nos ha
tocado vivir, luchar, sufrir, y en ocasiones incluso vencer? Italianos, en
puestos altos o bajos, obreros manuales o banqueros, mineros o médicos,
camareros o ingenieros, albañiles o comerciantes, se encuentran en todos los
rincones del mundo. Nuestra muy culta literatura los ignora, es más, siempre
los ha ignorado. ¿Si no existe novela o drama sin una progresiva confrontación
de almas, qué confrontación más profunda y concreta que ésta entre dos razas, y
la más antigua de las dos, la más rica en usos y ritos inmemorables, expatriada
y reducida a vivir sin otra ayuda que la de su propia energía y resistencia?1
Tampoco hay libros sobre los italianos en el extranjero, y ni siquiera libros
sobre los extranjeros (exceptuando la literatura periodística).
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), pp. 76-77.
<19>.
Nociones enciclopédicas. Sobre la verdad, o sea sobre el decir la verdad en
política. Es opinión muy difundida en algunos ambientes (y esta difusión es un
indicio de la estatura política y cultural de estos ambientes) que el mentir es
algo esencial del arte político, el saber ocultar astutamente las verdaderas
opiniones propias y los verdaderos fines a que se tiende, el saber hacer creer
lo contrario de lo que realmente se quiere, etcétera, etcétera. La opinión está
tan arraigada y difundida que aunque uno diga la verdad no es creído. Los
italianos en general son considerados en el extranjero como maestros en el arte
de la simulación y el disimulo, etcétera. Recordar la anécdota judía: "¿A
dónde vas?", le pregunta Isaac a Benjamín. "A Cracovia",
responde Benjamín. "¡Qué mentiroso eres! Dices que vas a Cracovia para que
yo crea que vas a Lemberg; pero yo sé perfectamente que vas a Cracovia: ¿qué
necesidad hay pues de mentir?" 2 En política se podrá hablar de reserva,
no de mentira en el sentido mezquino que muchos piensan: en la política de
masas decir la verdad es, absolutamente, una necesidad política.
<20>. Cuestiones de lingüística.
Circlio Bertoni. Resulta asombrosa la benévola reseña que Natalino Sapegno ha
publicado en el régaso de septiembre de 1930 de Linguaggio e Poesía
("Bibliotheca" editorial, Rieti, 1930, L. 5).3 Sapegno no advierte
que la teoría de Bertoni de que la nueva lingüística es un "sutil análisis
discriminativo de las voces poéticas respecto a las instrumentales" no es
en absoluto ninguna novedad porque se trata del retorno de una viejísima
concepción retórica y pedante, según la cual las palabras se dividen en
"feas" y "bonitas", en poéticas y no poéticas o
antipoéticas, etcétera, de la misma manera que las lenguas se habían dividido
en feas y hermosas, civilizadas o bárbaras, poéticas o prosaicas,
1 Cfr.
Ugo Ojetti, "Lcttera a Fiero Parini sugli scrittori sedentari", en
Pégaso, septiembre de 1930 (año II, n. 9), pp. 340-42; la cita está en la p.
341.
La anécdota de los dos judíos está tomada
de un artículo de Francesco Flora ("Freud e i motti di spirito", en
régaso, septiembre
de 1930
cit., pp. 348-56, cfr. en particular p. 348), el cual lo toma a su vez de un
ensayo de Freud, citado en la traducción francesa, "Le mot d'esprit et ses
rapports avec l'inconscient".
Del librito de Giulio Bertoni Linguaggio
e poesía, Gramsci se había ocupado ya en el Cuaderno 3 (XX), § 74. La reseña de
Natalino Sapegno está en Pégalo, septiembre de 1930 cit., pp. 368-69.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 577
etcétera.
Bertoni no añade nada a la lingüística, sino viejos prejuicios, y resulta
pasmoso que estas insensateces hayan sido buenamente aceptadas por Croce1 y por
los discípulos de Croce. ¿Qué son las palabras sacadas o abstraídas de la obra
literaria? Ya no elemento estético, sino elemento de historia de la cultura, y
como tales las estudia el lingüista. ¿Y qué significa la justificación que hace
Bertoni del "examen naturalista de las lenguas, como hecho físico y como
hecho social"? ¿Como hecho físico? ¿Qué significa esto? ¿Que también el
hombre, además de como elemento de la historia política, debe ser estudiado
como hecho biológico? ¿Que de una pintura debe hacerse también el análisis
químico? ¿etcétera? ¿Que sería útil examinar cuánto esfuerzo mecánico le costó
a Miguel Ángel esculpir el Moisés?
El que estos crocianos no se den cuenta
de todo esto es asombroso y sirve para indicar qué confusión ha contribuido
Bertoni a difundir en este campo. Además escribe Sapegno que esta investigación
de Bertoni (sobre la belleza de las palabras abstractas individuales: como si
el vocablo más "usado y mecanizado" no recuperase en la obra de arte
concreta toda su frescura e ingenuidad primitiva.) "es difícil y delicada,
pero no por ello menos necesaria: mediante ella la glotología, mejor que ciencia
del lenguaje, tendiente a descubrir leyes más o menos fijas y seguras, se
encaminará a convertirse en historia de la lengua, atenta a los hechos
particulares y a su significado espiritual". Y prosigue: "El núcleo
de este razonamiento (de Bertoni) es, como cualquiera puede ver, un concepto
siempre vivo y fecundo de la estética crociana. Pero la originalidad de Bertoni
consiste en haberlo desarrollado y enriquecido por una vía concreta, sólo
señalada por Croce, o quizá iniciada, pero nunca seguida hasta el fondo y de
propósito", etcétera. Si Bertoni “revive el pensamiento crociano" e
incluso lo enriquece, y Croce se reconoce en Bertoni, es preciso decir que el
propio Croce debe ser revisado y corregido: pero a mí me parece que Croce ha
sido sólo demasiado indulgente con Bertoni, por no haber profundizado en la
cuestión y por razones "didácticas".
Las
investigaciones de Bertoni, en parte y en cierto aspecto, son un retorno a
viejos sistemas etimológicos: "Sol quia solus est", qué bello resulta
que el "sol" contenga en sí implícita la imagen de la
"soledad" en el inmenso cielo y así sucesivamente: "qué bello es
que en Puglia a la libélula, con sus alitas en forma de cruz, se la llame la
muerte", y así por el estilo. Recordar en un escrito de Carlo Dossi la
anécdota del profesor que explica la formación de las palabras: "al
principio cayó un fruto haciendo ¡pum! y de ahí el “pomo” a", etcétera.
"¿Y si hubiese caído una pera?" pregunta el pequeño Dossi.
27
<21> La función cosmopolita de los
intelectuales italianos. Sobre los escritores políticos y moralistas del siglo
XVII, señalados por Croce en su libro Storia dell'eta barocca, cfr. la reseña
de Domenico Petrini (en Pégaso de agosto de 1930) "Politici e moralisti
del Seicento",2 del libro con el mismo título Politici e moralisti del
Seicento (Strada, Zuccolo, Set-tala, Accetto, Brignole Sale, Malvezzi), a cargo
de Benedetto Croce y Santino Caramella, Laterza, Bari. 1930,
25 (en la colección "Scrittori
d'Italia").
<22>. Los ingleses y la religión.
De un artículo de la C Cattolica [del 4 de enero de 1930], "L'opera della
grazia in una recente conversione dall'anglicanismo",3 tomo esta cita del
libro de Vernon Johnson One Lord, one Faith (Un Señor, una fe: Londres, Sheed
and Ward, 1929; Johnson es precisamente el convertido): "El inglés medio
no piensa casi nunca en la cuestión
Cfr. nota 4 al Cuaderno 3 (XX), § 74.
Cfr. Domenico Petrini, "Politici e
moralisti del Seicento", en Pègaso, agosto de 1930 cit., pp. 229-36.
Cfr. "L'opera della grazia in una
recente conversione dall'anglicanismo", en La Civiltà Cattolica, 4 de
enero de 1930 (año LXXXI, vol. I), pp. 33-49.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 578
de la
autoridad en su religión. Acepta la forma de enseñanza de la Iglesia anglicana
en la que ha sido educado, ya sea anglo- a católica, latitudinarista o
evangélica, y la sigue hasta el punto en que comienza a no satisfacer sus
necesidades o entra en conflicto con su opinión personal. Por eso, siendo
sustancialmente honesto y sincero, no queriendo profesar más que lo que
realmente cree, descarta todo aquello que no puede aceptar y se forma una
religión personal para él solo". El escritor de la Civiltà Cattolica
continúa, quizá parafraseando: "Él [el inglés medio] considera la religión
como un asunto exclusivamente privado entre Dios y el alma; y en tal posición,
es extraordinariamente cauto, desconfiado y reacio a admitir la intervención de
ninguna autoridad. De ahí que constantemente aumente el número de los que en su
mente acogen cada vez más la duda: si verdaderamente los Evangelios son dignos
de fe, si la religión cristiana es obligatoria para todo el mundo y si se puede
conocer con certeza cuál fue realmente la doctrina de Cristo. En consecuencia,
titubea en admitir que Jesucristo fuese verdaderamente Dios". 1 Y más
adelante: "[...] La mayor de todas (las dificultades para el retorno de
ingleses a la Iglesia romana): el amor por la independencia que hay en cada
inglés. No admite ninguna injerencia, mucho menos en religión y menos todavía
de parte de un extranjero. Innato y profundamente arraigado en su espíritu
lleva el instinto de que independencia nacional e independencia religiosa son
inseparables. El sostiene que Inglaterra no aceptará nunca una Iglesia
gobernada por italianos".2
pomo: manzana.
28
<23>. Pasado y presente. Los
católicos después del Concordato. Es muy importante la respuesta del Papa a la
felicitación por su aniversario del S. Colegio de Cardenales publicada en la
Civiltà Cattolica del 4 de enero de 1930.3 En la Civiltà Cattolica del 18 de
enero se publica la Encíclica papal Quinquagesimo ante anno (por el
quincuagésimo año de sacerdocio de Pío XI) donde se repite que Tratado y
Concordato son inescindibles e inseparables "o permanecen ambos, o ambos
necesariamente desaparecen".4 Esta afirmación reiterada del Papa tiene un
gran valor: seguramente ha sido hecha y repetida, no sólo teniendo en cuenta al
gobierno italiano, con el que se han establecido ambos compromisos, sino
especialmente como salvaguardia en caso de cambio de gobierno. La dificultad
estriba en el hecho de que, anulándose el Tratado, el Papa debería restituir
las sumas que entretanto hayan sido abonadas por el Estado italiano en virtud
del Tratado: tampoco tendría valor la posible trampa legal basada en la ley de
garantías. Habrá que ver cómo se clasificaba en las cuentas del Estado la suma
que el Estado asignó al Vaticano después de las garantías, cuando existía tal
desconfianza que la obligación sería cancelada si dentro de los cinco años
siguientes a la ley el Vaticano hubiese rehusado la percepción [de la misma].
<24>. Nociones enciclopédicas. La
sociedad civil. Hay que distinguir la sociedad civil tal como la entiende Hegel
y en el sentido en que a menudo se emplea en estas notas (o sea en el sentido
de hegemonía política y cultural de un grupo social sobre la sociedad entera,
como contenido ético del Estado) del sentido que le dan los católicos, para los
cuales la sociedad civil es, por el contrario, la sociedad política o el
Estado, en confrontación con la sociedad familiar y de la Iglesia. Dice Pío XI en
su Encíclica sobre la educación (Civiltà Cattolica del 1º
Ibid., p. 38.
2 Ibid.,
p. 36.
3 Cfr.
"L'augurio natalizio del S. Collegio del Cardinali e la risposta di S.S.
Pio XI", en La Civiltà Cattolica, 4 de enero de 1930 cit., pp. 73-78.
Cfr. "Snnctissitni domini nostri Pil
Divina Providentia Papae XI Litterae encyclicae. De anno sacerdotii sui
quinquagesimo exacto feliciter", en La Civiltà Cattolica, 18 de enero de
1930 (año LXXXI, vol. I), pp. 97-125; las palabras citadas se encuentran en la
p. 103.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 579
de
febrero de 1930): "Tres son las sociedades necesarias, distintas aunque
armónicamente
unidas
por Dios, en cuyo seno nace el hombre: dos sociedades de orden natural, como
son la familia y la sociedad civil; la tercera, la Iglesia, de orden
sobrenatural. Primero la familia, instituida inmediatamente por Dios para su
propio fin, que es la procreación y educación de la prole, la cual por lo tanto
tiene prioridad natural y en consecuencia una prioridad de derechos, respecto a
la sociedad civil. No obstante, la familia es una sociedad imperfecta, porque
no tiene en sí todos los medios para su propio perfeccionamiento: allí donde la
sociedad civil es una sociedad perfecta, porque tiene en sí todos los medios
para su fin propio, que es el bien común temporal. allí, a este respecto. o sea
en orden al bien común, ésta tiene preeminencia sobre la familia, la cual
alcanza en la sociedad civil su conveniente perfección temporal. La tercera
sociedad en la cual nace el hombre, mediante el Bautismo, a la vida divina de
la Gracia, es la Iglesia, sociedad de orden sobrenatural y universal, sociedad
perfecta, porque tiene en sí todos los medios para su fin, que es la salvación
eterna de los hombres, y por lo tanto es suprema en su orden".1
Para el catolicismo, la que se llama
"sociedad civil" en lenguaje hegeliano, no es "necesaria",
o sea, es puramente histórica o contingente. En la concepción católica, el
Estado es sólo la Iglesia, y es un Estado Universal y sobrenatural: la
concepción medieval, en teoría, se mantiene plenamente.
<25>. Pasado y presente. La
encíclica del papa sobre la educación (publicada en la Civiltà Cattolica del 1º
de febrero de 1930):2 discusiones que ha provocado, problemas que ha planteado,
teórica y prácticamente. (Ésta es una sección del parágrafo general sobre la
cuestión de la escuela, a del aspecto escalar del problema nacional de la
cultura o de la lucha por la cultura.)
<26>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Pirandello. Pirandello no pertenece a esta categoría de escritores,
todo lo contrario. Lo anoto aquí para agrupar las notas de cultura literaria.
Sobre Pirandello habrá que escribir un ensayo especial, utilizando todas las
notas escritas por mí durante la guerra,3 cuando Pirandello era combatido por
la crítica, Que era incapaz incluso de resumir sus dramas (recordar las resalas
del Innesto en los periódicos turineses después de la primera representación y las
ofertas de alianza que me hizo Nino Berrini)4 y suscitaba las furias de una
parte del público. Recordar que Liolà fue eliminada por Pirandello del
repertorio por las demostraciones hostiles de los jóvenes católicos turineses
en la segunda representación.5 Cfr. el artículo de la Civiltà Cattolica del 5
de abril de 1930
Cfr. "Lettere enciclica del
Santissimo Signar Nostro Pio per Divina Providenza Papa XI. Nella Cristiana
educazione della gioventa", en La Civiltà Cattolica, lo de febrero de 1930
(año LXXXI, vol. I), pp. 193-230; la cita está en la p. 196.
Cfr. nota del parágrafo precedente.
Gramsci se refiere aquí evidentemente a
las crónicas teatrales escritas por él en Avanti! entre 1916 y 1920 (así pues,
no sólo durante la guerra). Se trata en particular de las criticas a las
representaciones de las siguientes obras de Pirandello: Pensaci Giacomino (24
de marzo de 1917), Liold (4 de abril de 1917), Cosi é (se vi pare) (5 de
octubre de 1917), Il piacere delPonestá (2 de noviembre de 1917), A'berritta
ccu II ciancianeddi (27 de febrero de 1918), II gioco dele partí (6 de febrero
de 1919), L'innesto (29 de marzo de 1919), La ragione degli altri (13 de enero
de 1920), Come prima, meglio di prima (8 de abril de 1920). Cacé (16 de
diciembre de 1920): cfr. LVN, 281-83, 28384, 299-300, 307-8, 313-15, 345-46,
351-52, 374-75, 379-80, 389.
En las citadas crónicas teatrales de
Gramsci se critican, por lo general -favorablemente, las comedias de Nino
Berrini (cfr. LVN, 230-31, 366-67, 379); pero sobre el episodio ("oferta
de cooperación") a que se alude en el texto no existen otras fuentes
documentales,
fuera de este recuerdo de los Cuadernos-Otra alusión a la actividad de Berrini
está en el Cuaderno 14 (I), § 61. Por lo que respecta a la crítica de L'innesto
de Pirandello, efectivamente en las aparecidas en La Stampa y en La Gazzetta
del Popolo (29 de marzo de 1917) la trama de la comedia resulta difícilmente
comprensible.
Del fracaso de la primera representación
de Liold Gramsci se había ocupado ya en la citada crónica teatral del Avanti!
del 4 de abril de 1917 (cfr. LVN, 283-84). Otra mención está también en la
crónica teatral del 29 de marzo de 1918, donde Liold de Pirandello es citada
como "una de las más bellas comedías modernas que la torpe crítica
seudomoralizante ha logrado retirar
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 580
"Lazzaro
ossia un mito di Luigi Pirandello".1
La
importancia de Pirandello me parece de carácter intelectual y moral, o sea
cultural, más que artística: ha tratado de introducir en la cultura popular la.
"dialéctica" de la filosofía moderna, en oposición al modo
aristotélico- católico de concebir la "objetividad de lo real". Lo ha
hecho como puede hacerse en el teatro y como puede hacerlo el mismo Pirandello:
esta concepción dialéctica de la objetividad se presenta al público corno
aceptable, en cuanto que está personificada por caracteres de excepción, o sea
bajo una apariencia romántica, de lucha paradójica contra el sentido común y el
buen sentido. ¿Pero podría ser de otra manera? Sólo así los dramas de
Pirandello muestran menos el carácter de "diálogos filosóficos", que
sin embargo tienen en abundancia, porque los protagonistas deben demasiado a
menudo "explicar y justificar" el nuevo modo de concebir lo real; por
otra parte el propio Pirandeno no siempre escapa a un auténtico solipsismo,
porque en él la "dialéctica" es más sofística que dialéctica.
30
<27>.
Los sobrinitos del padre Breseiani. Stracittá y strapaese. Confrontar en la
Italia Letteraria del 16 de noviembre de 1930 la carta abierta de Massimo
Bontempelli a G. B. Angioletti con apostilla de este último (“Il Novecentismo é
vivo o é, morto?").2 La carta ha sido escrita por Bontempelli
inmediatamente después de su nombramiento como académico, y cada palabra de
ella destila la satisfacción del autor por poder decir que ha hecho
"morder el polvo" a sus enemigos, Malaparte y la banda del Italiano.
Esta polémica de Strapaese contra Stracittá, según Bontempelli, estaba
impulsada por sentimientos oscuros e innobles, cosa que se puede aceptar, si se
tiene en cuenta el arribismo demostrado por Malaparte en todo el periodo
después de la guerra: era una lucha de un grupito de literatos
"ortodoxos" que se veían afectados por la "competencia
desleal" de los literatos ya escritores del Mondo, como Bontempelli,
Alvaro, etcétera, y quisieron dar un contenido de tendencia ideológico-artístico-cultural
a su resistencia, etcétera. Mezquindad por una y otra parte. La apostilla de
Angioletti es aún más mezquina que la carta de Bontempelli.
<28>. Literatura popular. En la
Italia Letteraria del 9 de noviembre de 1930 se reproducen algunos fragmentos
de un artículo de Filippo Burzio (aparecido en la Stampa del 22 de octubre)
sobre Los tres mosqueteros de Dumas.3 Burzio los considera una felicísima
personificación, como el Don Quijote o el Orlando Furioso, del mito de la
aventura, "o sea de algo esencial a la naturaleza humana, que parece
alejarse grave y progresivamente de la vida moderna. Cuando más racional y
organizada se hace la existencia, la disciplina social férrea, la tarea
asignada al individuo precisa y previsible, tanto más se reduce el margen de la
aventura, como la libre selva de todos entre los muros sofocantes de la
propiedad privada [...] El taylorismo es una gran cosa y el hombre es un animal
adaptable, pero probablemente hay límites a su mecanización. Si me preguntasen
las razones profundas de la inquietud occidental, respondería sin titubear: la
decadencia de la fe y el amortiguamiento de la aventura". "¿Triunfará
el taylorismo o triunfarán los Mosqueteros? Ésta es otra cuestión y la
respuesta, que hace treinta años parecía cierta, será mejor mantenerla en
suspenso. Si la civilización actual no se precipita, asistiremos probablemente
a interesantes combinaciones
casi
totalmente de los repertorios" (LYN, 322). Sobre el mismo tema Gramsci
vuelve también en el Cuaderno 14 (1), § 15, p. 8.
Cfr. La Civiltà Cattolica, 5 de abril de
1930 (año LXXXI, vol. II), pp. 52-57; en la sección ‘Rivista della starnpa'
("Lazzaro ossia un mito di Luigi Pirandello"). Pirandello es definido
ahí como "maestro de incredulidad y de inmoralidad, funesto para la
juventud ya desviada por la invasión, materialista o idealista, del arte y la
filosofía moderna".
Cfr. “Il Novecentismo é vivo o a
mono?", en L'Italia Letteraria, 16 de noviembre de 1930 (año II, n. 46).
Cfr. L'hala Letteraria, 9 de noviembre de
1930 (año 11, n. 45), en la sección Wassegna della stampa' ("I tre
moschettieri").
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 581
de los
dos."
La
cuestión es ésta: que siempre ha habido una parte de la humanidad cuya vida ha
sido siempre taylorizada, y que esta humanidad ha tratado de evadirse de los
límites angustiosos de la organización existente que la aplastaba, mediante la
fantasía y el sueño. La mayor aventura, la mayor "utopía" que la
humanidad ha creado colectivamente, la religión, ¿no es un modo de evadirse del
mundo terrenal? ¿Y no es en este sentido que Marx habla de "opio del
pueblo"? Ahora la cuestión se "agrava— por el hecho de que la
racionalización de la vida amenaza con afectar a las clases medias e
intelectuales en una medida inaudita: de ahí las preocupaciones y conjuros y
exorcismos. Pero el fenómeno es al menos tan viejo como las reli giones.
Literatura popular como "opio del pueblo": esta idea ya anotada en
otro cuaderno a propósito del Conde de Montecristo.1
Cfr.
Cuaderno 21 (XVII), pp. 34-36.
31
<29>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Hay que señalar cómo en Italia el concepto de cultura es puramente
libresco: los periódicos literarios se ocupan de libros o de quienes escriben
libros. Artículos de impresiones sobre la vida colectiva, sobre los modos de
pensar, sobre los "signos de la época", sobre las modificaciones que
se producen en las costumbres, etcétera, no se leen jamás. Diferencia entre la
literatura italiana y las otras literaturas. En Italia faltan memorialistas y
son raros los biógrafos y autobiógrafos. Falta el interés por el hombre vivo,
por la vida vivida. (¿Son las Cose viste de Ugo Ojetti esa gran obra maestra de
la que se empezó a hablar desde el momento en que Ojetti fue designado director
del Corriere della Sera, o sea del organismo literario que mejor paga a los
escritores y que da más fama? También en las Cose viste se habla especialmente
de escritores, según las que yo leí hace años, por lo menos. Se podría
revisar.) 2 Es otro síntoma del alejamiento de los intelectuales italianos de
la realidad popular-nacional.
Sobre los
intelectuales esta observación de Prezzolini (Mi pare . P. 16) escrito en 1920:
"Entre nosotros el intelectual tiene la pretensión de ser un parásito. Se
considera como el pajarito nacido para jaula de oro que debe ser mantenido con
alimento especial y granitos de mijo. El desdén que existe todavía por todo
aquello que se asemeje al trabajo, las caricias que siguen haciéndose a la
concepción romántica de una inspiración que hay que esperar del cielo, como la
Pitia esperaba sus trances, son síntomas bastante malolientes de podredumbre
interior. Es preciso que los intelectuales comprendan que los buenos tiempos
para estas mascaradas interesantes ya han pasado. De aquí a algunos años no se
permitirá estar enfermos de literatura o permanecer inútiles".3 Los
intelectuales conciben la literatura como una "profesión" en sí, que
debería "rendir" aun cuando no se produce nada inmediatamente y que
debería dar derecho a una pensión. ¿Pero quién establece que Fulano es
verdaderamente un "literato" y que la sociedad puede mantenerlo en
espera de la "obra maestra"? El literato reivindica el derecho a
permanecer en el "ocio" ("otium et non negotium"), a
viajar, a fantasear, sin preocupaciones de carácter económico. Este modo de
pensar está ligado al mecenismo de las cortes, mal interpretado por lo demás,
porque los grandes literatos del Renacimiento, además de escribir, trabajaban
de algún modo (incluso Ariosto, literato por excelencia, desempeñaba funciones
administrativas y políticas): una
Cfr. Cuaderno 5: (IX), § 54; cfr.
también, más adelante en este mismo Cuaderno 6 (VIII), el § 134.
La publicación de la sección 'Com viste'
de Ugo Ojetti empezó en las columnas del Corriere della Sera en octubre de 1921
y prosiguió hasta 1943. Una primera recopilación en forma de libro es de 1923
(Treves, Milán); en los años siguientes aparecieron otros volúmenes y nuevas
ediciones. hasta una colección completa en un volumen único de 1960 (Sansoni,
Florencia).
3 2 Cfr.
Prezzolini, Mi pare..., cit., p. 16.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 582
imagen
del literato del Renacimiento falsa y equivocada. Hoy el literato <es>
profesor y periodista o simple literato (en el sentido de que tiende a llegar a
serio, si es funcionario, etcétera).
Puede decirse que la
"literatura" es una función social, pero que los literatos, tomados
singularmente, no son necesarios a la función, aunque esto parezca paradójico.
Pero es cierto en el sentido de que mientras las otras profesiones son colectivas,
y la función social se descompone en los individuos, esto no sucede en la
literatura. La cuestión es la del "aprendizaje": ¿pero puede hablarse
de "aprendizaje" artístico literario? La función intelectual no puede
ser separada del trabajo productivo general ni siquiera para artistas: sino
cuando éstos han demostrado ser efectivamente productivos
"artísticamente". Y esto no perjudicará al "arte",
seguramente incluso lo beneficiará: perjudicará solamente a la
"bohlme" artística y eso no será un mal, todo lo contrario.
<30>. Nociones enciclopédicas. La
afirmación de que "no se puede destruir sin crear" está muy
difundida. La he leído, ya antes de 1914, en la Idea Nazionale, que por otra
parte era un bric-á-brac de banalidades y lugares comunes. Cada grupo o grupito
que cree ser portador de novedades históricas (y se trata de vejeces con barbas
así de largas) se afirma lleno de dignidad como destructor-creador. Hay que
quitar la banalidad a la afirmación que se ha vuelto banal. No es verdad que
"destruya" todo el que quiere destruir. Destruir es muy difícil,
exactamente tan difícil corno crear. Puesto que no se trata de destruir cosas
materiales, se trata de destruir "relaciones" invisibles,
impalpables, aunque se oculten en las cosas materiales. Es destructor-creador
quien destruye lo viejo para sacar a la luz, para hacer aflorar lo nuevo que se
ha hecho "necesario" y urge implacablemente para el devenir de la
historia. Por eso puede decirse que se destruye en cuanto que se crea. Muchos
supuestos destructores no son más que "procuradores de abortos
fallidos", merecedores del código penal de la historia.
<31>. Pasado y presente. Del libro
Mi pare. . . de Prezzolini: "La irreligiosidad moderna es una nueva
frescura de espíritu, un acto moral, una liberación. La irreligiosidad es una
dificultad, una carga, una obligación, un deber mayor. En este sentido nos hace
nobles. Es la emulación con la virtud pasada. Nosotros, irreligiosos, podemos y
debemos ser tanto como los hombres pasados, religiosos. Todavía más; o mejor:
diferentemente".1
33
<32>. Notas breves de cultura
hindú. De la entrevista de F. Lefévre con Aldous Huxley (en las Nouvelles
Littéraires del 1º de noviembre de 1930): “Qu'est-ce que vous pensez des
révoltes et de taza' ce qui se passe aux Infles? — Je pense qu'on y a commencé
la civilisation chi mauvais cóté. On a créé des hautes universités, on n'a pas
fondé d'écoles primaires. On a cru qu'il sufflsait de donner des lunareres à
une caste et qu'elle pourrait ensuite élever les masses, mais je ne vois pas
que les résultats obtenus aient été trés heureux. Ces gens qui ont bénéficié de
la civilisation occidentale sont tous chattryas ou brahmanes. Une fois
instruits, ils demeurent sans travail et deviennent dangereux. Ce sont eux qui
veulent prendre le gouvernement. C'est en visitant les ludes que j'ai le mieux
compris la différence qu'il pouvait y avoir au moyen áge entre un vilain et un
cardinal. Linde est un pays ou la supériorité de droit divin est ancore
acceptée par les intouchables qui reconnaissent eux-mémes leur
1 Cfr.
Prezzolini, Mi pare ..., cit., p. 69.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 583
inclignité".1
Hay algo
de cierto, pero muy poco. ¿Cómo crear escuelas elementales para las masas
hindúes sin haber creado el personal adecuado?: y para crear éste, ¿no habrá
que dirigirse inicialmente a las clases intelectuales ya existentes? Y además,
¿el solo hecho de que los grupos intelectuales estén desocupados puede crear
una situación como la hindú? (Recordar la famosa teoría de Loria sobre los
intelectuales desocupados.)2 ¿Estos intelectuales están "aislados", o
no es más bien que se han convertido en la expresión de las clases medias e
industriales que el desarrollo económico ha producido en la India?
<33>. Los intelectuales. Un rico
material que espigar sobre las concepciones difundidas entre los intelectuales
podrá encontrarse en la selección de entrevistas publicadas en las Nouvelles
Littéraires, por Frédéric Lefévre con el título Une heure avec ... Ya han
aparecido varios tomos. En estas entrevistas no se tratan sólo cuestiones
literarias y artísticas, sino también políticas, económicas, etcétera,
ideológicas en general. El modo de pensar es expresado con mayor espontaneidad
y evidencia que en los libros de los autores.3
34
<34>. Georges Renard. Muerto en
octubre de 1930. Era profesor de historia del trabajo en el Collége de France.
Participó en la Comuna. Dirigió las siguientes colecciones: Le Socialistne à
l'oeuvre, la Histoire Universelle du Travail, la Bibliothlque Sociale des
Métiers. Libro teórico: Le Régime Socialiste, en el que defiende la tradición
del socialismo francés contra Marx. Debe de haber escrito un libro, Les Cités
lmaginaires, sobre la literatura utópica (pero quizá era solamente el tema de
su curso universitario para el año 30-31, que no llegó a dar por su muerte);
pero en sus libros hay ciertamente muchas alusiones. Será útil recopilar una
bibliografía completa de Renard, identificando aquellas obras que tienen
importancia científica e histórica.4
<35>. Cultura italiana. ¿Existe un
"racismo" en Italia? Se han realizado muchos intentos, pero todos de
carácter literario y abstracto. Desde este punto de vista, Italia se diferencia
de Alemania, por más que entre ambos países existan algunas semejanzas
extrínsecas interesantes: 1] La tradición localista y por lo tanto el tardío
logro de la unidad nacional y estatal. (Semejanza extrínseca porque el
regionalismo italiano tuvo otros orígenes que el alemán: en Italia
contribuyeron dos elementos principales: a] el resurgimiento de las razas
locales tras la caída del Imperio Romano; b] las invasiones bárbaras primero,
los dominios extranjeros después. En Alemania las relaciones internacionales
influyeron, pero no con la ocupación directa por parte de extranjeros.) 2] El
universalismo medieval influyó más en Italia que en Alemania, donde el Imperio
y el laicismo triunfaron mucho antes que en Italia, durante la Reforma. 3] El
dominio en tiempos modernos de las clases propietarias de las zonas rurales,
pero con relaciones muy distintas. El alemán siente más la raza que el
italiano. Racismo: el retorno histórico al romanismo, poco sentido fuera de la
literatura. Exaltación genérica de la estirpe, etcétera. Lo extraño es que
quien defiende el racismo hoy día (con
Cfr. Les Nouvelles Liteéraires, 1Ç de
noviembre de 1930 (año IX, n. 420): "Une heure avec Aldous Huxley",
par Frédéric Lefévre.
2 Cfr.
nota al Cuaderno 1 (XVI), § 25.
3 Gramsci
había seguido algunas de estas entrevistas en Les Nouvelles Littéraires; fueron
publicadas diversas series, recopiladas en cinco tomos en la colección Les
Documents bleu de la NRF, mencionados en la sección 'Correspondance' del mismo
número de Les Nouvelles Littéraires citado en la nota 1 del precedente § 32.
4 Estos
datos sobre Georges Renard están tomados de la necrología aparecida en Les
Nouvelles Littéraires, 25 de octubre de 1930 (año IX, a. 419).
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 584
Italia
Bárbara [Architaliano] 1 y el superpatriotismo) sea Kurt Erich Suckert, nombre
evidentemente racista y superpatriotero; recordar durante la guerra a Arturo
Foà y sus exaltaciones de la estirpe itálica,2 tan congruentes como en el caso
de Suckert.
<36>. Lorianismo. Trombetti y el
etrusco. Cir, Luigi Pareti, "Alla vigilia del 1º Congresso Internazionale
etrusco", Marzocco del 29 de abril de 1928, y Pareti, "Dopo il
Congresso etrusco", Marzocco, 13 de mayo de 1928, y "Consensi e
dissensi storici archeologici al Congresso Etrusco, Marzocco, 20 de mayo de
1928.3
A propósito de las investigaciones
lingüísticas Pareti escribe en el primer artículo: "Asegurados de la
precisión de los textos transcritos, y de que nuestra recopilación ha sido
completa, será posible reelaborarlos, de manera no común, por lo que concierne
a la lingüística. Porque resulta ya indispensable, no sólo llevar adelante los
intentos de interpretación, sino proceder históricamente, considerando los
términos de léxico y los fenómenos fonéticos en el espacio y en el tiempo:
distinguiendo el antiguo del reciente, y señalando las diferencias dialectales
de cada región. Una vez establecida esta base histórico-lingüística, será más
fácil y seguro tanto remontarse a los términos y fenómenos más antiguos, para
confrontarlos con otras lenguas que interesen para el problema de los
parentescos originarios, como, por el contrario, descender desde alguna
peculiaridad de los dialectos etruscos en su última fase, aproximando términos
y fenómenos dialectales actuales. Igualmente meticulosa debe ser, naturalmente,
la investigación para entresacar los diversos estratos, utilizables
históricamente, de la toponimia. Puesto que, en teoría, hay que rastrear la
edad y el estrato étnico del que proviene, es indispensable que para cada uno
de ellos se recojan los testimonios más antiguos, y se registre la forma
precisa inicial, junto con las posteriores deformaciones. Y esto para evitar la
peligrosa comparación de términos que pueden resultar imparagonables, o por una
disformidad fonética real, o por imposibilidad cronológica. De todo el material
recogido será luego oportuno redactar léxicos y cartas topográficas, de cómoda
y perspicua consulta". Estos artículos de Pareti están muy bien hechos y
dan una idea clara de las actuales condiciones de los estudios sobre los etruscos.
<37>. Pasado y presente. Sobre las
condiciones recientes de la escuela y los estudios en Italia hay que ver los
artículos de Mario Missiroli en la Italia Letteraria de 1929.4
<38>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. La carta abierta de Umberto Fracchia a S.E. Gioachino Volpe está en
la Italia Letteraria del 22 de junio de 1930 (cfr. nota precedente):5 el
discurso de Volpe en la Academia es de quince días antes. Párrafo típico de
Fracchia: "Sólo un poco más de valor, de abandono, de fe, bastarían para
transformar el elogio que con los dientes apretados ha hecho usted de la
literatura actual en un elogio abierto y explícito; para
Curzio Suclert, Italia Barbare, Piero
Gobetti editore, Turín, 1925; Id., L'Arcitallan°, Catttate di Malaparte, La
Voce, Roma, 1928.
2 El
poeta Arturo Foil fue tomado frecuentemente como blanco en la polémica
periodística de Gramsci durante la guerra. Además de varias menciones
incidentales, cfr. en particular dos artículos de la sección 'Sano la Mole', en
el Avante del 19 de abril de 1917 y del 25 de abril de 1918 (cfr. SM, 306-8,
394-- 95). Otra mención significativa se encuentra también en un suelto
publicado en Avanti! del 29 de abril de 1916, en el cual, a propósito de una
conferencia de Agostino Gemelli, Gramsci habla de la presentación de "uno
de tantos vates turineses, Arturo Foá, quien en siete frases encontró la forma
de meter doce estirpes latinas, sin contar las ficticias" (Scritti 1915-21
cit., p. 10).
3 Luigi
Pareti, "Alla vigilia del 1" Congresso Internazionale etrusco",
en Il Marzocco, 29 de abril de 1928 (año XXXIII, u. 18); "Doppo il
Congresso etrusco", ibid., 13 de mayo de 1928 (XXXIII, n. 20);
"Consensi e dissensi storici archeologici al Congress° etrusco",
ibid., 20 de mayo de 1928 (año XXXIII, n. 21).
4 Una
referencia a estos artículos de Missiroli está ya en el Cuaderno 5 (IX), § 149
(cfr. nota 1). 5 Cfr. el precedente § 16.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 585
decir que
la literatura italiana posee fuerzas no sólo latentes, sino también
descubiertas, visibles (!) las cuales no esperan (I) más que ser vistas y
reconocidas por cuantos las ignoran, etcétera, etcétera". Volpe parafraseó
un poco "en serio" los versos jocosos de Giusti: “Eroi, eroi che tate
vol? —Ponziarno it poi!", a y Fracchia se lamenta miserablemente de que no
se reconozcan los pujidos ya efectuados.
"Héroes, héroes ¿qué hacéis?
¡Pujamos el porvenir!"
Fracchia ha amenazado repetidas veces a
los editores que publican demasiadas traducciones con medidas
legislativo-corporativas de protección para los escritores italianos. (Recordar
la ordenanza del subsecretario del interior Bianchi, luego interpretada y de
hecho retirada, y que estaba vinculada a una campaña de Fracchia.)1 El
razonamiento de Fracchia en la carta a Volpe no tiene precio: Cada siglo, cada
fracción de siglo tiene su literatura, y no sólo esto, sino que la exalta;
tanto que las historias literarias han tenido que poner en su lugar a muchas
obras ensalzadísimas y que hoy se reconoce que no valen nada. (Ello es cierto,
pero significa sólo esto: que el periodo actual no sabe interpretar su tiempo,
está apartado de la vida, puesto que ni siquiera por "razones
prácticas" son exaltadas obras que luego serán quizá reconocidas como
artísticamente nulas y cuya "practicidad" ha sido superada: ¿pero es
cierto que no hay obras muy leídas? Las hay, pero son extranjeras, o las habría,
si fueran traducidas como el libro de Remarque, 2 etcétera.) Realmente la época
actual no tiene literatura, porque la literatura existente, salvo raras
excepciones, no está vinculada a la vida popular-nacional, sino a grupos o
castas desarraigados de la vida, etcétera. Fracchia se lamenta de la crítica,
que se sitúa únicamente en el punto de vista de las grandes obras maestras, que
se ha rarificado en la perfección [de las teorías] estéticas, etcétera. Pero si
los libros fuesen criticados desde el punto de vista del contenido, se
lamentaría lo mismo porque su contenido no representa más que cero en el mundo
de la cultura, así como los libros de la mayor parte de los escritores
actuales.
No es
cierto que no exista en Italia una crítica del público (como escribe Ojetti en
la carta del Pègaso mencionada en otra nota);3 existe, pero de un público al
cual todavía le gustan las novelas de Dunas o las novelas policiacas
extranjeras, o las de Carolina Invernizio. Esta crítica está representada por
los directores de los diarios y las revistas populares de gran tirada y se
manifiesta en la selección de los folletines; está representada por los
editores y se manifiesta en las traducciones de libros extranjeros y no sólo
actuales, sino viejos. muy viejos; se manifiesta en los repertorios de las
compañías teatrales, etcétera. Tampoco se trata de "exotismo" ciento
por ciento, porque en música el público quiere Verdi, y Puccini y Mascagni. que
no tienen su correspondiente en prosa, evidentemente. Y en el extranjero Verdi,
Puccini, Mascagni son preferidos por los públicos extranjeros a sus propios
músicos nacionales y actuales. Hay pues una separación entre escritores y
público y el público busca su literatura en el exterior, y la siente más suya
que la nacional. Éste es el problema. Porque si bien es verdad que cada siglo y
cada fracción de siglo tiene su literatura, no siempre es verdad que esta
literatura se encuentre en la misma comunidad nacional: rada pueblo tiene su
literatura,
Cfr., sobre el mismo tema, Cuaderno 3
(XX), § 63, pp. 36-36 bis. Acerca de una disminución de las disposiciones
restrictivas concernientes a la publicación y difusión de obras extranjeras
traducidas, Gramsci pudo tener noticia a través de una nota de L'Italia
Literaria del 25 de agosto de 1929 (año I, n. 21), donde se habla de una nueva
circular girada en los días precedentes por el subsecretario del interior
onorevole Michele Bianchi "para eliminar, hasta donde sea lícito, ciertos
obstáculos demasiado excesivos puestos a ciertos editores y libreros por las
autoridades de la Seguridad Pública, respecto a la venta de obras de
autores
rusos como Gorki, Gogol, Dostoievski, Tolstoi, Turguéniev e incluso Jack London
como Talón de hierro ("Trop de Me", en la sección 'Rassegna della
stampa").
De la conocida novela de Erich Maria
Remarque Sin novedad en el frente (1928) Gramsci leyó en la cárcel una
traducción francesa: à l'Ouest ríen de nouveau, traducida del alemán por Alzir
Hella y Olivier Bournac, Stock, París, 1929 IFG, C. carc., Turi HL este título
está también en la citada lista de libros enviados a Carlo el 11 de noviembre
de 1929; cfr. DC, Cuaderno 1 (XVI),
p. 94.
Cfr. el precedente § 16 y Cuaderno 3
(XX), § 63.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 586
pero ésta
puede venirle de otro pueblo, o sea que el pueblo en cuestión puede estar
subordinado a la hegemonía intelectual de otros pueblos. Ésta suele ser la
paradoja más llamativa respecto a muchas tendencias monopolistas de carácter
nacionalista y represivo: que, mientras hacen grandes planes de su hegemonía,
no advierten que están sometidos a hegemonías extranjeras, así como, mientras
hacen planes imperialistas, en realidad son objeto de otros imperialismos,
etcétera. Por lo demás, no se sabe si el centro dirigente político no comprende
perfectamente la situación y para contentar a las cabezas huecas exalta el
imperialismo propio para que no se advierta aquél al que, de hecho, se está
sometido.
Cfr.
Cuaderno 23 (VI), pp. 73-75.
37
<39>. Nociones enciclopédicas. La
afirmación de Paul Bourget hecha al principio de la guerra (me parece, porque
quizá fue antes) de que los cuatro pilares de Europa eran: el Vaticano, el
Estado Mayor prusiano, la Cámara de los Lores inglesa y la Academia Francesa.1
Bourget olvidaba el zarismo ruso que era el mayor pilar, el único que resistió
durante la Revolución francesa y a Napoleón y durante el 48.
Habría
que ver con exactitud dónde y cuándo hizo Bourget tal afirmación y en qué
términos precisos. Quizá el mismo Bourget sintió vergüenza de incluir en la
serie al zarismo ruso. Podría tomarse como base esta proposición de Bourget
para tratar la función que tuvo Rusia en la historia europea: defendió a Europa
occidental de las invasiones tártaras, fue un muro entre la civilización
europea y el nomadismo asiático, pero esta función se volvió muy pronto
reaccionaria y conservadora. Con su inmensa población compuesta por tantas
nacionalidades, a Rusia le era posible organizar ejércitos imponentes de tropas
absolutamente inatacables por la propaganda liberal para lanzarlas contra
pueblos europeos: esto sucedió en el 48, dejando una sedimentación ideológica que
todavía funcionaba en 1914 (aplanadora, los cosacos, que destruirán la
universidad de Berlín, etcétera). Muchos no logran calcular el alcance de la
transformación histórica ocurrida en Europa en 1917 y qué libertad han
conquistado los pueblos occidentales.
<40>.
Pasado y presente. El gobierno inglés. Un artículo interesante de Ramsay Muir
sobre el sistema de gobierno inglés ha sido publicado en el fascículo de
noviembre de 1930 de la Nineteenth Century (reproducido en la Rassegna
settimanale della Stampa Estera, del 9 de diciembre de 1930). 2 Muir sostiene
que en Inglaterra no se puede hablar de régimen parlamentario, porque no existe
control del Parlamento sobre el gobierno y la burocracia, sino sólo de una
dictadura de partido y, más aún, de una dictadura inorgánica porque el poder
oscila entre partidos extremos. En el Parlamento la discusión no es como
debería ser, o sea discusión de Consejo de Estado, sino discusión de partidos
para disputarse el cuerpo electoral en la próxima elección, con promesas por parte
del gobierno y descredito del gobierno por parte de la oposición. Las
deficiencias del sistema de gobierno inglés se manifestaron crudamente en la
posguerra, por los grandes problemas de reconstrucción y adaptación a la nueva
situación (pero también en vísperas de la guerra: cfr. el caso Carson en
Irlanda del Norte. Carson basaba su audacia y seguridad de impunidad
precisamente en el sistema de gobierno, debido al cual sus acciones subversivas
serían remediadas por un regreso de los conservadores al poder). Muir ve e)
origen de la dictadura de partido en el
La referencia de Gramsci a la tesis de
Paul Bourget sobre los "cuatro pilares" se remonta a una vieja
reminiscencia que se
encuentra
también, con algunas modificaciones, en un artículo del Ordine Nuovo del 4 de
marzo de 1922: "Antes de la guerra, según la expresión de Paul Bourget,
existían en Europa tres baluartes de la 'civilización clásica': el Vaticano, el
Estado Mayor alemán, la Cámara de los Lores británica" (cfr. SF, 466).
Cfr. Rassegna Settitnanale della Starnpa
Estera, 9 de diciembre de 1930 (año V, fase. 49), pp. 2752-53.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 587
sistema
electoral sin segundo escrutinio y especialmente sin proporcionalidad; esto
hace difíciles los compromisos y las opiniones intermedias (o al menos obliga a
los partidos a un oportunismo interno peor que el compromiso parlamentario).
Muir no observa otros fenómenos: en el mismo gobierno, hay un grupo restringido
que domina a todo el gabinete y además existe una personalidad que ejerce una
función bonapartista.
38
<41>. Religión. "Viajando,
podréis encontrar ciudades sin murallas y sin escritura, sin rey y sin casas
(!), sin riquezas y sin el uso de la moneda, faltas de teatro y de gimnasios
(palestras). Pero una ciudad sin templos y sin dioses, que no practique ni
plegarias, ni juramentos, ni adivinaciones, ni sacrificios para impetrar bienes
y deprecar los males, nadie la vio nunca, ni la verá jamás." Plutarco,
adv. Col., 31.1
Definición
de la religión de Turchi (Storia delle religioni, Bocea, 1922) : "La
palabra religión en su significado más amplio, denota un vínculo de dependencia
que ata al hombre a una o más potencias superiores de las cuales se siente
dependiente y a las que tributa actos de culto tanto individuales como
colectivos".2 Es decir, en el concepto de religión se presuponen estos
elementos constitutivos: 1º la creencia de que existen una o más divinidades
personales que trascienden las condiciones terrestres y temporales; 2o. el
sentimiento de dependencia de los hombres respecto de estos seres superiores
que gobiernan totalmente la vida del cosmos; 3o. la existencia de un sistema de
relaciones (culto) entre los hombres y los dioses. Salomón Reinach en Orpheus
define la religión sin presuponer la creencia en poderes superiores: “Un
conjunto de escrúpulos (tabúes) que constituyen un obstáculo para el libre
ejercicio de nuestras facultades".3 Esta definición es demasiado amplia y
puede abarcar no sólo a las religiones sino también a cualquier ideología
social que tienda a hacer posible la convivencia y por ello obstaculice (con
escrúpulos) el libre (o arbitrario) ejercicio de nuestras facultades. Habría
que ver también si puede llamarse "religión" una fe que no tenga por
objeto un dios personal, sino sólo fuerzas impersonales e indeterminadas. En el
mundo moderno se abusa de las palabras "religión" y
"religioso", atribuyéndolas a sentimientos que no tienen nada que ver
con las religiones positivas. Tampoco el puro "teísmo" debe
considerarse como una religión; le falta el culto, o sea una relación
determinada entre el hombre y la divinidad.
39
<42>. Tendencias de la cultura
italiana. Giovanni Cena. Sobre Cena es muy interesante el artículo de Arrigo
Cajumi "Lo strano caso di Giovanni Cena" (Italia Letteraria, 24 de
noviembre de 1929).4
Acerca de
Cajumi será útil buscar recopilaciones de sus artículos; Cajumi es muy capaz en
la tarea de encontrar ciertos nexos en el mundo de la cultura italiana. De
Cajumi hay que recordar la cuestión de Arrigo y Enrico: Enrico, secretario de
redacción de Italia Nostra, el semanario de los neutralistas intelectuales de
1914-15 y director del Ambrosiano en el periodo en que el Ambrosiano estaba
controlado por Gualino; me parece que en el periódico, como director
responsable, firmaba cavalliere o commendatore Enrico Cajumi; Arrigo, escritor
de artículos literarios y de cultura en la Stampa, corresponsal de la Stampa en
Esta cita de Plutarco (aunque todo lo que
aparece entre paréntesis es añadido por Gramsci) está tomada del libro de
Nicola Turchi Manuale di storia delle religioni, 2s ed. aumentada Bocea, Turín,
1922, p. V del Prefacio. El volumen no se ha conservado entre los libros de la
cárcel, pero aparece en una lista de libros enviados a Carlo el 13 de marzo de
1921: cfr. DC, Cuaderno 2
(XXIV),
p. 164. Se deduce también que este libro fue expedido a Gramsci a fines de
1926: cfr. la factura de la Librería Sperling
Kupfer, del 10 de enero de 1927,
reproducida en Apéndice a la citada edición de las Lettere dal carcere (LC,
909). 2 Cfr, Turchi, Manuale di storia delle religioni cit., p. 1 de la
Introducción.
3 Esta
cita de Salomon Reinach (de Orpheus, histoire générale des religions, París,
1909) está en francés en la p. 2 (nota 1) del citado libro de Turchi.
4 Arrigo
Cajumi, "Lo strano caso di Giovanni Cena", en L'Italia Letteraria, 24
de noviembre de 1929 (año I, n. 34).
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 588
Ginebra,
durante las sesiones de la Sociedad de las Naciones, exaltador de la política y
la oratoria de Brand. ¿Por qué este cambio de Arrigo en Enrico y de Enrico en
Arrigo? Cajumi estaba en tercer año de la Universidad de Turín cuando yo estaba
en primer año: era un joven brillante como estudiante y como conversador.
Recordar el episodio de Berra, en el 18 o 19, o sea apenas comenzó a aparecer
en la Stampa la firma de Arrigo Cajumi; Berra1 me contó que había encontrado a
Enrico Cajumi y había hablado con él de estos artículos: Cajumi se mostraba
ofendido de que se le pudiese creer autor de ellos por el Enrico -Arrigo. Desde
la Universidad de Turín Cajumi pasó en 1912 o 13 a la Universidad de Roma y se
hizo amigo, además de discípulo, de Cesare De Lollis, especializándose en
literatura francesa. Que se trata de la misma persona lo demuestra el actual
culto de Arrigo 18 por De Lollis y por el hecho de que es del grupo que ha
continuado La Cultura. Todavía más: Cajumi, con el nombre de Enrico, siguió
firmando el Ambrosiano aún ya separado de éste, creo que por amotinamiento de
la redacción; en un artículo de la Stampa sobre Marco Ramperti, recordaba en
este tiempo haber conocido personalmente a Ramperti durante una aventura
periodística suya, y haberlo visto trabajar a su lado: ahora bien, Ramperti era
precisamente el crítico dramático del Ambrosiano. Ahora Cajumi está empleado en
la empresa Bemporad de Florencia y sólo escribe artículos de revistas y de
literatura en la Stampa (creo) y en la Italia Letteraria.2
Del artículo sobre Cena extraigo algunos
fragmentos: "Nacido en 1870, muerto en 1917, Giovanni Cena se nos presenta
como una figura representativa del movimiento intelectual que la mejor parte de
nuestra burguesía realizó a remolque de las nuevas ideas que venían de Francia
y Rusia; con una aportación personalmente más amarga y enérgica, causada por su
orígenes proletarios (¿o campesinos?) y por los años de miseria. Autodidacto
salido por milagro del embrutecimiento del trabajo paterno y de la aldea natal,
Cena entró inconscientemente en la corriente que en Francia —prosiguiendo una
tradición (!) derivada
(!) de
Proudhon poco a poco (I) a través de Valles ycomuneros hasta los Quatre
évangiles de Zola, hasta el affaire Dreyfus, hasta las universidades populares
de Daniel Halévy y que hoy continúa en Guéhenno (!) (más bien en Pierre
Dominique y en otros)— fue definida como la ida al pueblo (Cajumi transporta al
pasado una consigna actual, de los populistas; en el pasado, entre pueblo y
escritores en Francia no hubo nunca escisión después de la Revolución Francesa
v hasta Zola: la reacción simbolista cavó un foso entre pueblo y escritores,
entre escritores y vida, y Anatole France es el tipo más logrado de escritor
libresco y de casta). El nuestro (Cena) venia del pueblo, de ahí la
originalidad (!) de su posición, pero el ambiente de la lucha era siempre el mismo,
aquel donde se afirmó el socialismo de un Prampolini. Era la segunda generación
pequeñoburguesa después de la unidad italiana (sobre la primera ha escrito
magistralmente Augusto Monti en los Sansoussî).3 extraña a la política de las
clases conservadoras dominantes, en literatura más vinculada a De Amicis o a
Stecchetti que a Carducci, lejana de d'Annunzio, y que preferirá formarse sobre
Tolstoi, considerado más bien como pensador que como artista, descubrirá a
Wagner, creerá vagamente en los simbolistas, en la poesía social (,simbolistas
y poesía social?), en la paz perpetua, insultará a los gobernantes por ser poco
idealistas, y no despertará de sus sueños ni siquiera con los cañonazos de
1914" (un poco amanerado y sofisticado todo esto). "Crecido entre increíbles
penurias, sabía ser anfibio, ni burgués, ni popular: 'Cómo logré hacerme con
una instrucción
Con toda probabilidad Camino Berra, amigo
y colega de universidad de Gramsci. En Turín, en casa de la viuda Berra, madre
de
Camillo,
Gramsci vivió como pensionista desde 1913 hasta 1922 (cfr. Giuseppe Fiori, Vita
di Antonio Gramsci, Laterza, Bari, 1966, p. 104, y Alfonso Leonetti,
"Lettera di Pahrtiro Togliatti e note ml movimento operaio", en 11
Ponte, 30 de septiembre de 1966, año XXII, n. 8-9, pp. 1078-79).
En realidad, en la evocación de estos
episodios, Gramsci cayó en un equívoco, creyendo erróneamente que Enrico Cajumi
y Arrigo Cajumi eran una misma persona.
Este inciso entre paréntesis está en el
texto del artículo citado de Cajumi; lo-dos los demás incisos entre paréntesis,
incluso dentro de la cita, son de Gramsci.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 589
académica
y cómo conseguí diplomas, es cosa que a menudo me hace perder la calma cuando
lo pienso. Y cuando, pensándolo, siento que podré perdonar, entonces tengo
verdaderamente la sensación de ser un triunfador'. 'Siento profundamente que
sólo el desahogo de la literatura y la fe con su poder de liberación y
elevación me han salvado de convertirme en un Ravachol'.
En el
primer esbozo de los Ammonitori Cena imaginó que el suicida se arrojase bajo un
automóvil real, pero en la edición definitiva eliminó la escena: "[.. .]
Estudioso de cosas sociales, extraño a Croce, a Missiroli, Jaurés, Oriani, a
las verdaderas exigencias del proletariado septentrional que él, campesino, no
podía sentir. Turinés, era hostil al periódico que representaba a la burguesía
liberal, incluso socialdemócrata. De sindicalismo no hay rastro, de Sorel falta
el nombre. El modernismo no le preocupaba". Este pasaje muestra hasta qué
punto es superficial la cultura política de Cajumi. Cena es unas veces hombre
del pueblo, otras proletario, otras campesino. La Stampa es socialdemócrata,
incluso existe una burguesía turinesa socialdemócrata: Cajumi imita en esto a
ciertos hombres políticos sicilianos que fundaban partidos demócratas sociales
o incluso laboristas y cae en la trampa de muchos editorialistas de risa que
han guisado la palabra socialdemocracia en todas las salsas. Cajumi olvida que
en Turín la Stampa estaba, antes de la guerra, a la derecha de la Gazzetta del
Popolo, periódico democrático moderado. Además es gracioso el revoltijo
Croce-Missiroli -JaurU-Oriani para los estudios sociales.
En el escrito "Che faro?" Cena
quería fusionar a los nacionalistas con los filosocialistas como él; pero en el
fondo ¿todo este socialismo pequenoburgués al estilo De .A.micis no era un
embrión de socialismo nacional, o nacionalsocialismo, que de tantas formas ha
tratado de abrirse camino en Italia y que, en la posguerra ha encontrado un
terreno propicio?1
<43>. La Comuna como fase
económico-corporativa del Estado. En 1400 el espíritu de iniciativa de los
comerciantes italianos había decaído; se prefería invertir las riquezas
adquiridas en bienes raíces y tener una renta cierta con la agricultura, mejor
que arriesgarlas nuevamente en viajes o inversiones en el extranjero. Pero
¿cómo tuvo lugar esta decadencia? Los elementos que contribuyeron a ella fueron
muchos: las luchas de clases violentísimas en las ciudades comunales, las
quiebras por insolvencia de deudores reales (quiebras de los Bardi y Peruzzi),
la falta de un gran Estado que protegiese a sus ciudadanos en el extranjero: o
sea que la causa fundamental se encuentra en la estructura misma del Estado
comunal que no puede desarrollarse como gran Estado territorial. Desde entonces
se arraigó en Italia el espíritu reaccionario que cree que la única riqueza
segura es la propiedad en bienes raíces. Habrá que estudiar bien esta fase. en
la que los comerciantes se convierten en propietarios agrarios, y ver cuáles
fueron los riesgos inherentes al cambio y al comercio bancario.
<44>. Sobre la literatura italiana.
Cfr. el ensayo de G.A. Borgese "Il senso della letteratura italiana"
en la Nuova Antología del 1º de enero de 1930. "Un epíteto, una palabra,
no puede resumir el espíritu de una época o de un pueblo, pero ayuda algunas
veces como referencia o ayuda para la memoria. Respecto a la literatura
francesa suele decirse: gracia, o bien: claridad, lógica. Podría decirse:
caballerosa lealtad del análisis. Para la literatura inglesa diríamos: lirismo
de la intimidad; para la alemana: audacia de la libertad; para la rusa: valor
de la verdad. Las palabras de que podemos servirnos para la literatura italiana
son precisamente aquellas que nos han servido para estos recuerdos visuales:
majestad,
Todos los datos referentes a las obras de
Cena están tomados del citado artículo de Arrigo Cajumi.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 590
magnificencia,
grandeza."1 En resumen, Borgese opina que el carácter de la literatura
italiana es "teológico-absoluto-metafísico-antirromántico" etcétera,
y probablemente, su lenguaje de hierofante podría traducirse en el juicio, en
palabras sencillas, de que la literatura italiana está alejada del desarrollo
real del pueblo italiano, es de casta, no siente a el drama de la historia, es
decir, que no es popular-nacional.
En el manuscrito una variante
interlineal: "refleja".
Habla del libro de Bonghi:2 "El
autor y sus amigos se dieron cuenta pronto, aunque demasiado tarde para
corregir un título que en poco tiempo se había hecho excesivamente famoso, que
el pequeño libro habría debido titularse más bien: por qué la prosa italiana no
es popular en Italia. Esto precisamente es lo relativamente débil en la
literatura italiana: la prosa, o mejor aún que la prosa entendida como género
literario y ritmo verbal, diríamos el sentido de lo prosaico: el interés, la
curiosidad observadora, el amor paciente por la vida histórica y contingente
tal como se desarrolla ante nuestros ojos, por el mundo en su devenir, por la
actuación dramática y progresiva de lo divino".3
Es
interesante, poco antes, un párrafo sobre De Sanctis y el reproche burlón:
"Veía vivir a la literatura italiana desde hacía más de seis siglos y le
pedía que naciera". En realidad De Sanctis quería que la
"literatura" se renovase porque se habían renovado los italianos,
porque había desaparecido el alejamiento entre literatura y vida, etcétera. Es
interesante observar que De Sanctis es progresista incluso hoy en comparación
con tantos Borgesi de la crítica actual.
"Su
limitada popularidad [de la literatura italiana], el singular y casi
aristocrático y apartado tipo de éxito que le tocó durante tanto tiempo, no se
explica solamente (!) por su inferioridad: se explica más completamente (!) por
sus excelencias ( ¡excelencias mezcladas con inferioridad!), por el aire
rarefacto en que se desarrolló. No-popularidad es como decir no-divulgación;
consecuencia que proviene de la premisa: odi projanum vulgus et arceo. Todo lo
contrario de popular y profana, esta literatura nació sagrada, con un poema al
que su propio poeta llamó sacro (sacro porque habla de Dios, ¿pero qué
argumento más popular que Dios? Y en la Divina Comedia no se habla sólo de Dios
sino también de diablos y de su 'nueva zampoña') etcétera, etcétera." "El
destino político que, quitando a Italia libertad y poder material, hizo de ella
lo que bíblicamente, levíticamente, se llamaría un pueblo de sacerdotes."4
El ensayo
concluye, menos mal, diciendo que el carácter de la literatura italiana puede
cambiar, es más, que debe cambiar, etcétera, pero [esto] no concuerda con el
conjunto del propio ensayo.
<45>. Pasado y presente. Un
pensamiento de Guicciardini: "Cuánto se engañan aquellos que a cada
palabra alegan ser romanos. Habría que tener una ciudad condicionada como era
la de ellos, y además gobernarse según aquel ejemplo; el cual, para quien tiene
las cualidades desproporcionadas, resulta tan desproporcionado como lo sería
querer que un asno galopara como un caballo". (¿Está en los Ricordi?;
buscar y averiguar.)5
Franco
Ciarlantino en 1929 (quizá en Augustea) preguntó a los escritores italianos si
creen
Cfr. Giuseppe Antonio Borgese, ‘11 seno
della letteratura italiana", en Nueva Antología, 1° de enero de 1930 (año
LXV, fase.
2 1387), pp. 20-40. La cita está en las pp.
22-23.
Cfr. nota 3 al Cuaderno 3 (XX), 63.
Cfr. Borgese, “Il senso della letteratura
italiana" cit., p. 34.
bid., p. 38. Todo lo que está entre
paréntesis es comentario de Gramsci.
Este pensamiento de Guicciardini (que
está efectivamente en los Ricordi) está tomado del artículo de Borgese, senso
della letteratura italiana", cit., p. 29.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 591
que, para
hacer valer la cultura italiana en el mundo, conviene más bien la apología sin
reservas o la crítica sincera.1 Problema característico.
43
<46>. La función del zarismo en
Europa. Cfr. la carta al conde Vimercanti escrita por Cavour (el 4 de enero de
1861), publicada por A. Luzio en la Nuova Antologia del 16 de enero de 1930
("I carteggi cavouriani"). Cavour, después de exponer sus acuerdos
con la emigración húngara para la preparación de una insurrección en Hungría y
en los países eslavos del Imperio austriaco, a la que habría seguido un ataque
italiano para la liberación de las Venecias, continúa: "Depuis lors deux
événements ont profondément modifié la situation. Les conférences de Varsovie
et les consessions successives de l'Empereur d'Autriche. Si, comme est à
craindre, l'Empereur de Russie s'est montré disposé à Varsovie à intervenir en
Hongrie dans le cas oú une insurrection éclaterait dans ce pays, il est évident
qu'un mouvement ne pourrait avoir lieu avec chance de succés qu'autant que la
France serait disposée á. s'opposer par la force à l'intervention Russe",2
etcétera, etcétera. Este artículo de Luzio es interesante también porque alude
a las mutilaciones sufridas pordocumentos del Risorgirnento en las
publicaciones de historia y en las recopilaciones de materiales. Luzio debía
estar ya en el Archivo del Estado de Turín (o en el Archivo Real) cuando fue
registrada la habitación del profesor Bollea por la publicación de cartas de
D'Azaglio que, sin embargo, no implicaban cuestiones diplomáticas (se estaba en
guerra precisamente contra Austria y Alemania)3 Sería interesante saber si
Luzio protestó entonces por el registro y los secuestros o si no fue él quien
los aconsejó a la policía de Turín.
<47>. Pasado y presente. Recordar
el librito de un tal Ghezzi o Ghersi (¿quizá Raoul?) que recibí a fines del 23
o principios del 24 (impreso en Turín) en el que se defendía la posición de
Agnelli especialmente, pero también de otros industriales en el 21-22, se
explicaba la organización financiera de la Stampa y de la Gazzetta del Popolo
etcétera.4 Estaba muy mal escrito literariamente pero contenía algunos datos
interesantes sobre la organización de la vida industrial turinesa.
<48>. Retrato del campesino
italiano. Cfr. Fiabe e leggende popolari de Pitré (p. 207),a una novelita
popular siciliana, a la cual (según D. Bulferetti en la Fiera Letteraria del 29
de enero
También esta afirmación de Franco
Ciarlantini está tomada del citado artículo de Borgese, p. 36.
Cfr. Alessandro Luzio, "I carteggi
cavouriani" (con cartas inéditas) en Nuova Antología, 16 de enero de 1930
(año LXV, fase. 1388), pp. 149-69; la cita está en la p. 166.
El episodio al que alude Gramsci en este
pasaje, y que en otro lugar de los Cuadernos es mencionado como "asunto
Bollea", es en realidad anterior al comienzo de la primera guerra mundial.
Está vinculado al propósito del profesor L. Cesare Bollea de publicar en 1912
una recopilación de documentos de los años 1854-86 que contenían la relación
epistolar entre Cavour, Nigra, Napoleón III, Girolamo Napoleone, Vittorio
Emanuele II, Massimo D'Azeglio y otros, a propósito de la expedición a Crimea,
del acuerdo de Plombitres, de la cesión de Niza y Saboya y de la expedición
deMil. El ministerio del interior trató de impedir tal publicación con el
pretexto de que los documentos revelaban secretos de Estado, pero en realidad,
probablemente, porque arrojaban una luz excesivamente realista sobre la
tradicional oleografía del Risorgimento. El domicilio de Bollea fue registrado
y se dictaron contra él dos mandatos de comparecencia. La publicación fue
impedida por entonces no obstante una ordenanza del Tribunal de Turín del 20 de
marzo de 1913, que declaraba no haber lugar al procedimiento contra el profesor
Bolles por no constituir delito los hechos que se le atribuían. La recopilación
Botica fue dada a conocer por Ferdinando Gabotto, quien la publicó con su
propio nombre (advirtiendo en una nota haberla recibido de manos de un amigo)
en la revista II Risorgiinento Italiano, nueva serie, vol, IX, fase. 1-2, pp.
1-544, Bocea, Turín, 1916. Sólo después de la guerra BoIlea volvió a publicar
en un libro con su propio nombre un extracto de la revista. Noticias sobre
estos sucesos aparecen en la introducción a este volumen, escrita por Bollea.
También es conveniente ver, junto a las crónicas de los periódicos de la época,
el escrito de L. Cesare Bollea,
"Come
fu compilato l'epistolario di L. C. Farini (da rivendicazione postuma
dell'onore di un onesto"), en el Bolletino Storico-bibliografico
Subalpine, Suplemento Risorgimento, fase. 1, pp. 68-89, Turín, 1912. Cfr.
también nota 3 al Cuaderno 3 (XX), § 38.
Cfr. Raoul Ghezzi, Comunisti, Industriali
e Fascisti a l'orino. 1920-1923. Cronistoria degli avvenimenti principali e
Commento di critica interpretativa e ricostruttiva, Eredi Botta, Turín, 1923.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 592
de 1928)b
corresponde una xilografía de viejas estampas venecianas, en las que se ve a
Dios impartir desde el cielo estas órdenes: al papa: tú reza, al emperador: tú
protege, al campesino: y tú deslómate.1
En el manuscrito erróneamente: "p.
247-.
En el manuscrito la indicación inexacta:
“Italia Letteraria del 28 de enero de 1928".
EL espíritu de las novelitas populares da
la concepción que de sí mismo y de su posición en el mundo el campesino se ha
resignado a absorber de la religión.
<49>. Americanismo. Más sobre
Babbitt. El pequeñoburgués europeo se ríe de Babbitt y por lo mismo se ríe de
América, que estaría habitada por ciento veinte millones de Babbitt. El
pequeñoburgués no puede salirse de sí mismo, comprenderse a sí mismo, igual que
el imbécil no puede comprender que es imbécil (sin demostrar de esa manera que
es un hombre Inteligente), por lo que son imbéciles aquellos que no saben que
lo son y son pequeñoburgueses los filisteos que no saben que lo son. El
pequeño-burgués europeo se ríe del particular filisteísmo americano, pero no
advierte el propio, no sabe que es el Babbitt europeo, inferior al Babbitt de
la novela de Lewis en cuanto que éste trata de evadirse, de no seguir siendo
Babbitt; el Babbitt europeo no lucha contra su filisteísmo sino que se regodea
y cree que su voz, su croar de rana en el pantano es un canto de ruiseñor. No
obstante todo, Babbitt es el filisteo de un país en movimiento, el
pequeñoburgués europeo es el filisteo de países conservadores, que se pudren en
el pantano estancado del lugar común de la gran tradición y de la gran cultura.
El filisteo europeo cree haber descubierto América con Cristóbal Colón y que
Babbitt es una marioneta para su diversión de hombre cargado con milenios de
historia. Pero entre tanto, ningún escritor europeo ha sido capaz de
representarnos al Babbitt europeo, o sea de mostrarse capaz de autocrítica:
exactamente, es imbécil y filisteo sólo aquél que no sabe que lo es.2
<50>. Maquiavelo. Éxito
"práctico" de Maquiavelo: Carlos V lo estudiaba. Enrique IV. Sixto V
hizo un resumen. Catalina de Médicis lo llevó a Francia y seguramente se
inspiró en él para la lucha contra los hugonotes y la matanza de San Bartolomé.
Richelieu, etcétera.3 O sea, Maquiavelo sirvió realmente a los Estados
absolutos en su formación, porque fue la expresión de la "filosofía de la
época" europea más que italiana.4
45
<51 >. El asedio de Florencia de
1529-30. Representa la conclusión de la lucha entre la fase
corporativa-económica de la historia de Florencia y el Estado moderno
(relativamente). Las polémicas entre historicistas a propósito del significado
del asedio (cfr. polémica entre Antonio Panella y Aldo Valori, concluida con la
capitulación científica de Valori, en el Ililarzocco y con su mezquina
"venganza" periodística en la Critica Fascista;5 de la polémica
De la sección ‘Spilli di Dialettico
Bibliografico' ("La voIontá di Dio"), en La Fiera Letteraria, 29 de
enero de 1928 (año IV, n. 5).
2 Entre
las fuentes que Gramsci pudo tener presentes para estas observaciones sobre el
americanismo y la literatura, cfr. A. Scalero, "Nuovi orientamenti della
letteratura americana", y Arturo Calza, "L'amerkanimzione'
dell'Europa?", en Nueva Antología, 16 de enero de 1930, cit., pp. 259-65,
266-69. Sobre Babbitt de Lewis cfr. también nota 2 al Cuaderno 4 (XIII), § 21,
y Cuaderno 5 (IX), § 105.
3 Estas
indicaciones sobre el éxito de Maquiavelo están tomadas del artículo de
Antonino “Il cardinale di Richelieu e lo spirito egemonico francese", en
Nuova Antología, 16 de enero de 1930 cit., pp. 234-51, cfr. en particular pp.
235 y 247.
4 Para
este juicio sobre el significado histórico de Maquiavelo, cfr. Cuaderno 1
(XVI), § 10.
5 La
polémica comenzó con un artículo de Antonio Panella, "Le anticipazioni di
un centenario", en II Marzocco, 22 de septiembre de 1929 (año XXXIV, n.
38). Seguía en la misma revista, 13 de octubre de 1929 (año XXXIV, n. 41), una
carta de Aldo Valori publicada bajo el título "L'assedio di Firenze e la
critica storica", con una réplica de Panella. La polémica proseguía en el
número siguiente del Marzocco (20 de octubre de 1929, n. 42), "Ancora
l'assedio di Firenze e la critica storica" (carta de Valori y réplica de
Pancha). La discusión prosiguió más adelante en el artículo de Aldo Valori,
"Un centenario. La difesa della Repubblica Fiorentina", en Critica
Fascista, 15 de enero de 1930 (año VIII, n. 2), pp. 33-35.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 593
me
ocuparé a continuación)1 dependen de no saber apreciar estas dos fases y ello
por la retórica sobre la Comuna medieval: el que Maramaldo pueda haber sido
representante del progreso histórico y Ferrucci un reaccionario históricamente,
puede desagradar moralmente, pero históricamente puede y debe ser sostenido.
<52>. Maquiavelo. Maquiavelo como
figura de transición entre el Estado corporativo republicano y el Estado
monárquico absoluto. No es capaz de apartarse de la república, yero comprende
que sólo un monarca absoluto puede resolver los problemas de la época. Esta
división trágica de la personalidad humana maquiavélica (del hombre Maquiavelo)
sería digna de estudiarse.
<53>. Nociones enciclopédicas. La
vieja máxima inglesa: "no representation without labour", recordada
por "Augur" ("Britannia, quo vadis"?, Nuova Antología 16 de
enero de 1930)2 para sostener que habría que quitar el voto a los desocupados
para resolver el problema de la desocupación (o sea para que se forme un
gobierno que reduzca al mínimo el fondo de la desocupación): ¿cuándo ha sido
practicada, por quién, cómo? ¿y cómo era interpretada?
<54>. Sobre el imperio inglés.
Función del rey de Inglaterra como nexo político imperial: o sea del Consejo
Privado de la Corona, y especialmente del comité jurídico del Consejo Privado,
que no solamente acoge las reclamaciones contra las decisiones de las Supremas
Cortes de los Dominios, sino que también juzga las controversias entre los
miembros del mismo Imperio. Este comité es el más fuerte vínculo organizativo
del Imperio. El Estado Libre de Irlanda y África del Sur aspiran a sustraerse
al comité jurídico. Los políticos responsables no saben cómo sustituirlo.
"Augur" es partidario de la máxima libertad interna en el Imperio:
cualquiera puede salirse de él, pero esto, según "Augur", también
debería significar que cualquiera puede pedir entrar en él: "Augur"
prevé que la Commonwealth puede llegar a ser un organismo mundial, aunque
después que se hayan aclarado las relaciones de Inglaterra con los demás
países, y especialmente con los Estados Unidos ("Augur" sostiene la
hegemonía inglesa en el Imperio, de Inglaterra propiamente dicha, dada, incluso
en régimen de igualdad, por el peso económico y cultural) .3
46
<55>. Pasado y presente. Arturo
Calza, el "Fannaeista" del Giornale d'Italia con Bergamini y Vettori.
Empezó a escribir en la Nuova Antología con el seudónimo de Diógenes Laerzio
sus notas estúpidas y confusionistas; luego apareció con su verdadero nombre de
Arturo Calza. En la Nuova Antología del 1º de febrero de 1930 escribió una de
sus acostumbradas notas tristemente idiotas: "La (questione del giovani' e
il manifesto dell' 'Universalismo" fue atacado por Critica Fascista que
recordó su pasado berganainiano,4 y el senador Tittoni consideró oportuno
librarse de él cuanto antes. Al menos la sección fue suprimida, y sustituida
por breves resúmenes de artículos de revistas que por su bobería lo mismo
podrían haber sido escritos por Calza: están firmados XXX, pero seguramente se
deben a Marchetti-
No parece que el propósito de Gramsci de
volver a ocuparse de esta polémica Valori-Panella tuviera continuación.
Cfr. Augur, "Britannia, quo
vadis?", en Nuova Antología, 16 de enero de 1930 cit., pp. 252-58, cfr, en
particular pp. 254-55. Sobre Augur cfr. Cuaderno 2 (XXIV), § 32.
Cfr. el artículo de Augur citado en el
parágrafo anterior, en particular pp. 256-58.
Cfr. Arturo Calza. "La ‘questione
del giovani' e il manifesto de 1"Universalismo'", en Nuova Antología,
P° de febrero de 1930 (año LXV, fase. 1389), pp. 299-301; en polémica con este
artículo está la respuesta no firmada, "Giovani pezzi e vecchi
imbecilli", en Critica Fascista, 15 de febrero de 1930 (año VIII. n. 4),
p. 70.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 594
Ferranto.
; (Calza escribió la última nota en la Nuova Antología del 16 de febrero
siguiente:1 ver cuándo apareció el ataque de la Critica Fascista.)2
<56>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Filippo Crispolti. Ya anoté en otro parágrafo que Crispolti no
titubea en ponerse a sí mismo corno paradigma para juzgar el dolor de
Leopardi.3 En su artículo "Ombre di romanzi raanzoniani" Manzoni se
convierte en paradigma para autojuzgar la novela realmente escrita por
Crispolti Il duello y otra novela, Pio X, que luego no fue escrita. 4 La
arrogancia de Crispolti llega a ser ridícula: Los novios trata de un
"impedimento brutal a un matrimonio", el Duello de Crispolti trata
del duelo; ambas se refieren a la disensión que existe en la sociedad entre la
adhesión al Evangelio que condena la violencia, y el empleo brutal de la
violencia. Hay una diferencia entre Manzoni y Crispolti; Manzoni provenía del
jansenismo, Crispolti es un jesuita laico; Manzoni era un liberal y un
demócrata del catolicismo (aunque de tipo aristocrático) y era partidario de la
caída del poder temporal; Crispolti era un reaccionario empedernido y ha
seguido siéndolo; si se alejó de los intransigentes papistas y aceptó ser
senador fue sólo porque quería que los católicos se convirtieran en el partido
ultraderechista de la nación.
Es
interesante la trama de la novela no escrita Pio X sólo porque refiere algunas
dificultades objetivas que se presentan en la convivencia en Roma de dos
poderes como son la monarquía y er papa, reconocido ya como soberano por las
garantías. Cada salida del papa del Vaticano para atravesar a Roma exige: 1]
ingentes gastos estatales para el aparato de honor debido al papa; 2] es una
amenaza de guerra civil porque hay que obligar a los partidos progresistas a no
hacer demostraciones e implícitamente plantea la cuestión de si estos partidos
pueden llegar alguna vez al poder con su programa, o sea que interfiere
negativamente en la soberanía del Estado.
47
<57>. La supuesta poesía social
italiana. Rapisardi. Cfr. el artículo muy interesante de Nunzio Vaccalluzzo
"La poesia di Mario Rapisardi" en la Nuova Antologia del 16 de
febrero de 1930.5 Rapisardi fue hecho pasar por materialista e incluso por
materialista histórico. ¿Es verdad esto? ¿O no fue más bien un
"místico" del naturalismo y del panteísmo? Sin embargo está vinculado
al pueblo, especialmente al pueblo siciliano, a las miserias del campesino
siciliano, etcétera.
El
artículo de Vaccalluzzo puede servir para iniciar un estudio sobre Rapisardi
también por las indicaciones que da. Procurarse una lista de las obras de
Rapisardi, etcétera. Importa especialmente la colección Giustizia que, dice
Vaccalluzzo, la cantó como poeta proletario (!), "más con vehemencia de
palabras que de sentimiento":6 pero precisamente esta Giustizia es poesía
de demócrata-campesino, según mis recuerdos.
<58>. Historia del periodismo
italiano. ¿Qué periódicos italianos han publicado suplementos del tipo de los
periódicos ingleses y alemanes? E] ejemplo clásico es el Fanfulla
1 Cfr.
Arturo Calza, "Leone Tolstoi nelle confessioni delle donne che lo hanno
amato", en Nuova Antologia, 16 de febrero de 1930 (año LXV, fasc. 1390),
pp. 528-30.
Cfr. la precedente nota 1.
Cfr. Cuaderno 5 (IX), § 101.
Cfr. Filippo Crispolti, "Ombre di
romanzi manzonianr, en Nuova Antologia, 16 de febrero de 1930 cit., pp. 433-50.
Sobre la novela
de
Crispolti Un duelo, ya recordada por Gramsci, cfr. Cuaderno 3 (XX), § 37 y nota
5.
Cfr. Nunzio Vaccalluzzo, "La poesia
di Mario Rapisardi", en Nuova Antologia, 16 de febrero de 1930 (año LXV,
fasc. 1390), pp. 481-92.
Ibid., p. 487.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 595
della
Domenica de Fanfulla, y digo clásico porque el suplemento tenía una
personalidad y autoridad propias. Los tipos de suplemento como la Domenica del
Corriere o la Tribuna Illustrata son otra cosa y a duras penas pueden llamarse
suplementos. La Gazzetta del Popolo hizo intentos de "páginas"
dedicadas a un solo tema y tuvo la Gazzetta Letteraria y actualmente la
Illustrazione del Popolo. El intento más orgánico fue hecho por el Tempo de
Roma en 1919-20 con auténticos suplementos como el "económico" y el
"sindical", bastante bien logrados para serlo en Italia. Igualmente
tuvo éxito el Giornale d'Italia Agricolo. Un diario bien hecho, y que tienda a
introducirse a través de suplementos incluso allí donde difícilmente penetraría
como periódico, debería tener una serie de suplementos mensuales, de formato
distinto al del periódico pero con el nombre de éste seguido por el tema
especial que quiera tratar. Los suplementos principales deberían ser por lo
menos: 1] literario. 2] económico industrial sindical, 3] agrícola. En el
literario debería tratarse también la filosofía, el arte, el teatro. El más
difícil de hacer es el agrario: ¿técnico-agrario o político agrario para los
campesinos más inteligentes? Este segundo tipo debería aproximarse a un
semanario político, o sea resumir toda la política de la semana y además tener
una parte específicamente agrícola (no del tipo de la Domenica
dell'Agricoltore): sería agrícola sólo en el sentido principal de que está
destinado a los campesinos que no leen periódicos, por lo tanto del tipo Amito
delle Farniglie más parte técnica agrícola, y además popular. Suplemento
deportivo, etcétera.
El
suplemento literario debería tener también una parte educativa, etcétera. Todo
de diverso formato, según el contenido, y mensual. (El literario como el Ordine
Nuovo semanal etcétera, el agrario como el Amico delle Famiglie, el económico
como el Times literario, etcétera.)
48
<59>. Italia meridional. Sobre la
abundancia de picapleitos en Italia meridional, recordar la anécdota de
Inocencio XI que pidió al marqués de Carpio que le proporcionase treinta mil
puercos y obtuvo la respuesta de que no estaba en condiciones de complacerle,
pero que si a Su Santidad le ocurriera tener necesidad de treinta mil abogados,
estaría bien dispuesto a servirle.1
<60>. La cuestión naval. Diferencia
entre los armamentos terrestres y los marítimos: los marítimos son difícilmente
ocultables; puede haber fábricas de armas y municiones secretas, pero no puede
haber astilleros secretos ni cruceros fabricados en secreto. La
"visibilidad", la posibilidad de calcular todo el potencial naval,
hace surgir las cuestiones de prestigio, o sea que encuentra su máxima
expresión en la flota de guerra, y de ahí las luchas por la paridad entre dos
potencias. Ejemplo clásico: Inglaterra y Estados Unidos. En último análisis la
base de la flota, como de todo el aparato militar, está en la capacidad
productiva y financiera de los distintos países, pero las cuestiones se
plantean sobre bases "racionalistas". Inglaterra hace resaltar su
posición insular y la necesidad vital para ella de mantener permanentemente las
comunicaciones con los dominios para el aprovisionamiento de su población,
mientras que América es un continente que se basta a sí mismo, tiene dos
océanos unidos por el canal de Panamá, etcétera. ¿Pero por qué debería un
Estado renunciar a sus superioridades estratégicas geográficas, si éstas le dan
condiciones favorables para la hegemonía mundial? ¿Por qué debería Inglaterra
tener una cierta hegemonía sobre una serie de países, basada en
La anécdota está tomada de un artículo de
Carlo Segré, “Il viaggio di Addison in Italia", en Nuova Antologia, 16 de
marzo de 1930 (año LXV, fasc. 1392), PP. 164-80, cfr. en particular p. 171 (la
anécdota está tomada aquí de las Observaciones sobre algunas partes de Italia
de Addison).
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 596
ciertas
condiciones favorables de superioridad tradicionales, si los Estados Unidos
pueden ser superiores a Inglaterra y absorberla con todo el Imperio, de ser
posible? No hay ninguna "racionalidad" en estas cosas, sino sólo
cuestiones de fuerza, y la figura del señor Panera que quiere deshacer al
adversario aquiescente es ridícula en todos los casos.1
<61>. Federico II. Cfr. Rafaello
Morghen, “Il tramonto della potenza sveva e la piú recente storiografia",
Nuova Antologia del 16 de marzo de 1930. Reproduce algunos datos bibliográficos
[recientes] sobre Federico II. 2 Desde el punto de vista del
"sentido" de la historia italiana expuesto en los parágrafos sobre
las comunas medievales y sobre la función cosmopolita de los intelectuales
italianos, es interesante el librito de Michetangelo Schipa Sicilia e l'Italia
sotto Federico II, Nápoles, Societá Napoletana di storia patria, 1929. 3
(Naturalmente si es verdad que Schipa "parece indignarse" contra las
Comunas y contra el Papa que hicieron resistencia a Federico, esto es
antihistórico, pero se demuestra cómo el Papa se oponía a la unificación de
Italia y cómo las Comunas no salieron de la Edad Media.)
Morghen cae en otro error cuando escribe
que en época de las luchas entre Federico y el Papado <las Comunas>
"se tienden ansiosas e impacientes hacia el futuro, etcétera";
"es Italia la que se apresta a dar al mundo una nueva civilización
esencialmente laica y nacional en la misma medida en que la precedente fue
universalista y eclesiástica".4
A Morghen
le resultaría difícil justificar esta afirmación de otro modo que no fuera
citando libros como el Príncipe. Pero que los libros sean una nación y no
solamente un elemento de cultura, es algo que hace falta mucha retórica para
sostenerlo.
¿Estuvo
Federico II todavía vinculado a la Edad Media? Ciertamente. Pero también es
cierto que se alejaba de ella: su lucha contra la Iglesia, su tolerancia
religiosa, el haberse servido de tres civilizaciones: judía, latina, árabe, y
haber tratado de amalgamarlas, lo sitúa fuera de la Edad Media. Era un hombre
de su tiempo, pero podía fundar una sociedad laica y nacional y fue más
italiano que alemán, etcétera. El problema debe ser visto globalmente y también
este artículo de Morghen puede servir.
<62>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. De Sanctis escribe en alguna parte que él, antes de escribir un
ensayo o dar una lección sobre un canto, lo estudiaba de memoria, etcétera,
etcétera. Esto se menciona para sostener la observación de que el elemento
artístico de una obra no puede, salvo raras ocasiones (y ya se verá cuáles),
ser apreciado en una primera lectura, a menudo ni siquiera por los grandes
especialistas como era De Sanctis. La primera lectura da solamente la
posibilidad de introducirse en el mundo cultural y sentimental del escritor, y
ni siquiera esto es siempre cierto, especialmente para los autores no
contemporáneos, cuyo mundo cultural y sentimental es distinto del actual: una
poesía de un caníbal sobre la alegría de un opíparo banquete de carne humana,
puede ser concebida como bella, y exigir para ser gustada estéticamente, sin
prejuicios "extraestéticos", un cierto distanciamiento psicológico de
la cultura actual. Pero la obra de arte contiene también otros elementos "historicistas"
además del determinado mundo cultural y sentimental, y es el lenguaje,
entendido no sólo como expresión puramente verbal, tal como puede ser
fotografiado en un cierto tiempo y lugar por la gramática, sino como un
conjunto de imágenes
1
Probablemente las observaciones de este parágrafo tuvieron origen en la lectura
de un artículo firmado Beta, "Disarmo «1 equilibrio marittimo", en
Nuova Antologia, 16 de marzo de 1930, cit.. pp. 232-40.
Cfr. Raffaello Morghen, “Il tramonto
della potenza sveva e la piú retente storioy,rafia", en Nuova Antología,
16 de marzo de 1930
cit., pp.
219-31.
El libro de Michelangelo Schipa es
mencionado en el citado artículo de Morghen, p. 223.
4 Ibid.,
p. 219. Las cursivas son de Gramsci.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 597
y modos
de expresarse que no entran en la gramática.
50 Estos
elementos aparecen más claramente en las otras artes. La lengua japonesa se
muestra inmediatamente distinta de la lengua italiana, no así el lenguaje de la
pintura, de la música y de las artes figurativas en general: y sin embargo
existen también estas diferencias de lenguaje y éstas son tanto más visibles
cuanto más se desciende desde las manifestaciones artísticas de los artistas a
las manifestaciones artísticas del folklore, en el que el lenguaje de estas
artes está reducido al elemento más autóctono y primordial (recordar la
anécdota del dibujante que traza el perfil de un negro y los otros negros se
burlan del retrato porque el pintor ha reproducido "sólo media
cara"). Existe, sin embargo, desde el punto de vista cultural e histórico,
una gran diferencia entre la expresión lingüística de la palabra escrita y
hablada y las expresiones lingüísticas de las otras artes. El lenguaje
"literario" está estrechamente vinculado a la vida de las multitudes
nacionales y se desarrolla lentamente y sólo molecularmente; si bien se puede
decir que cada grupo social tiene su propia "lengua", hay que
observar sin embargo (salvo raras excepciones) que entre la lengua popular y la
de las clases cultas hay una continua adherencia y un continuo intercambio.
Esto no sucede con los lenguajes de las otras artes, para los cuales se puede
observar que actualmente se verifican dos órdenes de fenómenos: 1] en ellos
están siempre vivos, por lo menos en cantidad enormemente mayor que en la
lengua literaria, los elementos expresivos del pasado, puede decirse de todo el
pasado; 2] en ellos se forma rápidamente una lengua cosmopolita que absorbe los
elementos técnico-expresivos de todas las naciones que producen grandes
pintores, escritores, músicos, etcétera. Wagner dio a la música elementos
lingüísticos quea toda la literatura alemana no ha dado en toda su historia,
etcétera. Esto sucede porque el pueblo participa escasamente en la producción
de estos lenguajes, que son propios de una élite internacional, etcétera,
mientras que puede bastante rápidamente (y como colectividad, no como
individuos) llegar a su comprensión. Todo esto para indicar que realmente el
"gusto" puramente estético, si bien puede llamarse primario como
forma y actividad del espíritu, no es tal prácticamente, esto es, en sentido
cronológico.
En el manuscrito una variante
interlínea': "cuantas".
Ya han dicha algunos, por ejemplo
Prezzolini, en el librito Mi pare . . .) que el teatro no puede considerarse un
arte sino un entretenimiento de carácter mecanicista. Y eso porque los
espectadores no pueden gustar estéticamente el drama representado, sino que se
interesan solamente por la intriga, etcétera (o algo parecido).1 La observación
es falsa en el sentido de que, en la representación teatral, el elemento
artístico no es dado sólo por el drama en el sentido literario, el creador no
es sólo el escritor: el autor interviene en la representación teatral con las
palabras y las acotaciones que limitan el arbitrio del actor y del director de
escena, pero realmente en la representación el elemento literario se vuelve
ocasión para nuevas creaciones artísticas, que de ser complementarias y
crítico-interpretativas se están volviendo cada vez más importantes: la
interpretación del autor y el complejo escénico creado por el director de
escena. Es cierto, sin embargo, que sólo la lectura repetida puede hacer apreciar
el drama tal como el autor lo produjo. La conclusión es ésta: una obra de arte
es tanto más popular "artísticamente" cuanto más su contenido moral,
cultural, sentimental se adhiere a la moralidad, a la cultura, a los
sentimientos nacionales, y no entendidos como algo estático, sino como una
actividad en constante desarrollo. La inmediata toma de contacto entre lector y
escritor se produce cuando en el lector la unidad de contenido y forma tiene la
premisa de unidad del mundo poético y sentimental: de otra manera el lector
debe comenzar por traducir la "lengua" del contenido a su propia
lengua: puede decirse que se crea una situación semejante a la de uno que
hubiera aprendido inglés en un curso acelerado
Cfr. Prezzolini, Mi pare ... cit., pp.
73-79 ("Perché il teatro italiano non si rinnova").
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 598
Berlitz y
luego leyera a Shakespeare; la fatiga de la comprensión literal, obtenida con
la continua ayuda de un mediocre diccionario, reduce la lectura a un ejercicio
escolar pedante y nada más.
<63>. ¿Derecho romano o derecho
bizantino? El "derecho" romano consistía esencialmente en un método
de creación del derecho, en la resolución continua de la casuística
jurisprudencial. Los bizantinos (Justiniano) recopilaron la masa de los casos
de derecho resueltos por la actividad jurídica concreta de los romanos, no como
documentación histórica, sino como código osificado y permanente. Este paso de
un "método" a un "código" permanente puede también asumirse
como el fin de una era, el paso de una historia en continuo y rápido
desarrollo, a una fase histórica relativamente estancada. El renacimiento del
"derecho romano", o sea, de la codificación bizantina del método
romano de resolver las cuestiones de derecho, coincide con el aflorar de un grupo
social que quiere una "legislación" permanente, superior a los
arbitrios de los magistrados (movimiento que culmina en el
"constitucionalismo"), porque sólo en un cuadro permanente de
"concordia discorde", de lucha dentro de un _marco legal que fije los
límites del arbitrio individual, pueden desarrollarse las fuerzas implícitas en
su función histórica.
52
<64>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. "al arte es educador en cuanto arte, pero no en cuanto 'arte
educativo', porque en ese caso no es nada, y la nada no puede educar.
Ciertamente, parece que todos estamos de acuerdo en desear un arte que se
asemeje al del Risorgimento y no, por ejemplo, al del periodo dannunziano;
pero, en verdad, si bien se considera, este deseo no es el deseo de un arte con
preferencia a otro, sino de una realidad moral con preferencia a otra. Del
mismo modo que quien desea que un espejo refleje un rostro bello en vez de uno
feo, espera encontrar un espejo distinto del que tiene delante, sino una
persona distinta." (Croce, Cultura e vita morale, pp. 169-70; cap. Fede e
programmi da 1911).
“Cuando
una obra de poesía o un ciclo de obras poéticas se ha formado, es imposible
proseguir aquel ciclo mediante el estudio y con imitaciones o variaciones en
torno a aquellas obras; por este camino se obtiene solamente la llamada escuela
poética, el servun pecus de los epígonos. La poesía no genera poesía; la
partenogénesis no tiene Jugar; se precisa la intervención del elemento
masculino, de lo que es real, pasional, práctico, moral. Los grandes críticos
de poesía recomiendan, en este caso, no recurrir a recetas literarias sino,
como ellos dicen, 'rehacer el hombre'. Una vez rehecho el hombre, refrescado el
espíritu, surgida una nueva vida de afectos, de ella surgirá, si es que surge,
una nueva poesía." (B. Croco. Cultura e vita morale, pp. 241-42; capítulo
Troppa filosofía de 1922.)
Esta
observación puede ser propia del materialismo histórico.a La literatura no
genera literatura, etcétera, o sea, las ideologías no crean ideologías, las
superestructuras no generan superestructuras sino como herencia de pasividad y
de inercia: éstas son generadas, no por "partenogénesis" sino por la
intervención del elemento "masculino" —la historia— la actividad
revolucionaria que crea al "hombre nuevo", o sea nuevas relaciones
sociales.
En el manuscrito: "mat.
histórico".
De ello
se deduce también esto: que el viejo "hombre", debido al cambio, se
vuelve él también "nuevo", porque entra en nuevas relaciones,
habiendo sido trastocadas las primitivas. De donde resulta que, antes de que el
"hombre nuevo" creado positivamente haya dado poesía, se pueda
asistir al "canto del cisne" del viejo hombre renovado negativamente:
y a menudo este canto del cisne es de admirable esplendor; lo nuevo se une en
él a lo viejo,
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 599
las
pasiones se incendian en él de manera incomparable etcétera. (¿Acaso no es la
Divina Comedia un poco el canto del cisne medieval, que sin embargo anticipa
nuevos tiempos y nueva historia?)
<65>. Periodismo, Lo que Napoleón
III dijo acerca del periodismo durante su prisión en Alemania al periodista
inglés Mels-Cohn (cfr. Paul Guériot, La captivité de Napoleón III en Allemagne,
pp. 250, París, Perrin).1 Napoleón hubiera querido hacer del diario oficial una
publicación modelo, para enviarla gratuitamente a cada elector, con la
colaboración de las plumas más ilustres de la época y con las informaciones más
seguras y más controladas de todos los rincones del mundo. La polémica,
excluida, quedaría confinada en los periódicos particulares, etcétera.
La concepción del diario de Estado está
lógicamente ligada a las estructuras de gobierno no liberales (o sea a aquellas
en donde la sociedad civil se confunda con la sociedad política), sean éstas
despóticas o democráticas (o sea en aquellas en las que la minoría oligárquica
pretende ser toda la sociedad, o en aquellas en las que el pueblo
indiferenciado pretende y cree ser verdaderamente el Estado). Si la escuela es
del Estado, ¿por qué no podría ser del Estado también el periodismo, que es la
escuela de los adultos?
Napoleón
argumentaba partiendo del concepto de que si es cierto el axioma jurídico de
que la ignorancia de las leyes no excusa su incumplimiento, el Estado debe
tener informados gratuitamente a los ciudadanos de todas sus actividades, es
decir, debe educarlos: argumento democrático que se transforma en justificación
de la actividad oligárquica. El argumento, sin embargo, no carece de valor:
sólo puede ser "democrático" en las sociedades en las que la unidad
histórica de sociedad civil y sociedad política se entiende dialécticamente (en
la dialéctica real y no sólo conceptual) y el Estado es concebido como
superable por la "sociedad regulada": en esta sociedad el partido
dominante no se confunde orgánicamente con el gobierno, sino que es un instrumento
para el paso de la sociedad civil-política a la "sociedad regulada",
en cuanto que absorbe en sí a ambas, para superarlas (no para perpetuar la
contradicción), etcétera.
A
propósito del régimen periodístico bajo Napoleón In, recordar el episodio del
prefecto de policía que amonestó a un periódico porque en un artículo sobre
abonos y fertilizantes no se declaraba resueltamente cuál de los abonos era el
mejor: esto, según el prefecto, contribuía a dejar en la incertidumbre al
público, y por ello era criticable y merecedor de una reprimenda por parte de
la policía.
<66>. Maquiavelo. Gino Arias, “Il
pensiero economico di Niccoló Machiavelli". (En los Annali di Economia de
la Universidad Bocconi de 1928 ¿o 27?)2
<67>. Cultura italiana. Valentino
Piccoli. De Piccoli será útil recordar la nota "Un libro per gil
immemori" (en los Libri del giorno de octubre de 1928) en donde reseña el
libro de Mario Giampaoli 1919,
(Roma-Milán,
Librería del Littorio, en 16o., pp. 335 con 40 ilustraciones fuera de texto, L.
La indicación bibliográfica del libro de
Paul Guériot y todos los datos concernientes a Napoleón III están tomados de un
artículo
de
Lorenzo Gigli, "Napoleón III prigioniero". en I libri del giorno,
febrero de 1928 (año XI, n 2), pp. 70-72.
Cfr. Gino Arias, "Il pensiero
economico di Niccoló Machiavelli", en Annali Economia, vol. IV,
Universidad Bocconi, Milán, 1928. La anotación bibliográfica de este parágrafo
está tomada con toda probabilidad de una reseña de C. E. Ferri en I libri del
giorno, septiembre de 1928 (año XI, n. 9), p. 560. Posteriormente Gramsci pidió
este ensayo, que luego le fue enviado, probablemente en extracto (cfr. LC, 589
y 616-17 nota 2).
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 600
15). 1
Piceoli adopta para Giampaoli los mismos adjetivos que emplea para Dame, para
Leopardi y para cualquier gran escritor de los que él se entretiene en cubrir
con sus babas. Recurre a menudo al adjetivo "austero", etcétera,
"páginas de antología", etcétera.
54
<68>. Alfredo Oriani. Floriano Del
Secoio, "Contributo alla biografía di Oriani. Con lettere medite", en
el Pégaso de octubre de 1930.2
Aparece
Oriani en la supuesta "tragedia" de su vida intelectual de
"genio" incomprendido por el público nacional, de apóstol sin
seguidores, etcétera. ¿Pero de verdad fue "incomprendido" Oriani, o
se trataba de una esfinge sin enigmas, de un volcán que sólo eruptaba
ratoncillos? ¿Y ahora se ha vuelto Oriani "popular", "maestro de
vida", etcétera? Mucho es lo que se publica sobre él, ¿pero es comprada y
leída la edición nacional de sus obras? Es improbable. Oriani y Sorel (en
Francia). Pero Sorel ha sido enormemente más actual que Oriani. ¿Por qué Oriani
no logró formarse una escuela, un grupo de discípulos, por qué no organizó una
revista? Quería ser "reconocido" sin ningún esfuerzo de su parte
(aparte de las lamentaciones ante sus amigos más íntimos). Carecía de voluntad,
de aptitudes prácticas, y quería influir en la vida política y moral de la
nación. Lo que lo hacía antipático a muchos debía de ser precisamente este
juicio instintivo de que se trataba de un inconstante que quería ser pagado antes
de realizar su tarea, que quería ser reconocido "genio",
"jefe", "maestro", por [un] derecho divino afirmado por él
perentoriamente. Sin duda Oriani debe ser colocado cerca de Crispi como
psicología y cerca de todo un estrato de intelectuales italianos que, en
ciertos representantes más bajos, cae en el ridículo y en la farsa intelectual.
<69>.
Caporetto. Sobre el libro de Volpe Ottobre 1917, Daillsonzo al Piave, cfr, la
reseña de Antonio Panella en el Pégaso de octubre de 1930.3 La reseña es
benévola pero superficial. Caporetto fue esencialmente un "infortunio
militar"; el hecho de que Volpe, con toda su autoridad de historiador y de
político, haya dado a esta fórmula el valor de un lugar común satisface a mucha
gente que sentía toda la insuficiencia histótica y moral (la abyección moral)
de la polémica sobre Caporetto como "crimen" de los derrotistas o
como "huelga 1 militar". Pero es excesiva la complacencia por la
validez de este nuevo lugar común, para que no deba producirse una reacción,
que por lo demás es más difícil que la que suscitó el anterior lugar común,
como lo demuestra la crítica hecha por Omodeo al libro de Volpe.4
"Absueltos" los soldados, la masa militar ejecutiva e instrumental
(“l'outil tactique élémentaire", como Anatole France hace decir a un
general refiriéndose a los soldados), se siente que el proceso no ha concluido:
la polémica entre Volpe y Omodeo sobre los "oficiales de complemento"
es interesante como indicio. Parece, según Omodeo, que Volpe conoce mal la
aportación bélica de los oficiales de complemento, o sea de la pequeña
burguesía intelectual, y que por lo tanto indirectamente señala a ésta como
responsable del "infortunio" con tal de salvar a la clase superior,
que ya está puesta a resguardo por la palabra "infortunio". La
responsabilidad histórica debe buscarse en las relaciones generales de clase en
donde soldados, oficiales de complemento y estados mayores ocupan una posición
determinada, por consiguiente en la estructura nacional de la que la única
responsable es la clase dirigente precisamente porque es dirigente (vale
también aquí el "ubi maior, minor cessat"). Pero esta crítica, que
sería
Cfr. Valentino 1'iccoli, "Un libro
per gli immemori", en I libri del giorno, octubre de 1928 (año XI, n. 10),
pp. 600-1.
Cfr. Floriano Del Secolo,
"Contributo alla biografía di Oriani. Con lettere inediti", en
Pégaso, octubre de 1930 (año II, n. 10), pp. 385-405.
Cfr. Pégaso, octubre de 1930 cit. , pp.
495-97.
Cfr. Adolfo Omodeo, "Problemi
storici. Ottobre 1917". en La Nuova Italia, 7), 20 de julio de 1930 (año
I, n. 7), pp. 274-77, en polémica con el libro de Gioacchino Volpe, Ottobre
1917 Dall'Isonzo al Piave, Libreria d'Jtalia, Roma. 1930.,
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 601
verdaderamente
fecunda incluso desde el punto de vista nacional, quema los dedos.
55
<70>. Risorgimento. Niccoró
Rodolico, "La prima giovinezza di Carlo Alberto", en el Pégalo de
noviembre de 1930.1 (De Rodolico se ha anunciado, en Monnier, un libro sobre
Carlo Alberto Príncipe di Canignano, del cual el artículo de Pégalo es
seguramente un extracto.)2 Hay que estudiar la elaboración, que se produjo en
la clase política piamontesa, durante el imperio napoleónico, pero
especialmente después de su caída, del grupo que se separa de los conservadores
municipalistas para indicar a la dinastía una tarea de unificación nacional,
grupo que tendrá su máxima extrinsecación en los "neoglielfos" del
48. Carácter dinástico y no nacional de este nuevo grupo (del que De Maistre es
un elemento muy notable): política astuta, más que maquiavélica, que sin
embargo se convertirá en la política predominante de los dirigentes hasta el 70
e incluso después: su debilidad orgánica que se muestra especialmente en el
periodo 48-49 y que está vinculada a esta política de astucia mezquina y
estrecha.
<71>. Lingüística. Antonio
Pagliaro, Sommario di linguistica arioeuropea. Fase. I: Cenni storici e
quistioni teoriche, Libreria de Scienze e Lettere del dott. G. Bardi, Roma,
1930 (en las Pubblicazioni della Scuola di Filologia Classica dell'Universitá
di Roma, segunda serie: Sussidi e materiali, II, 1). Sobre el libro de Pagliaro
cfr. la reseña de Goffredo Coppola en el Pègaso de noviembre de 1930.3
El libro
es indispensable para ver los progresos hechos por la lingüística en estos
últimos tiempos. Me parece que muchas cosas han cambiado (a juzgar por la
reseña) pero que todavía no se ha encontrado la base sobre la cual colocar los
estudios lingüísticos. La identificación de arte y lengua, hecha por Croce, ha
permitido un cierto progreso y ha permitido resolver [algunos] problemas y
declarar a otros inexistentes [o arbitrarios]. pero los lingüistas, que son
esencialmente historiadores, se hallan ante otro problema: ¿es posible la
historia de las lenguas fuera de la historia del arte y, más aún, es posible la
historia del arte?
Pero los lingüistas estudian precisamente
las lenguas en cuanto que no son arte, sino "material" del arte, en
cuanto producto social, en cuanto expresión cultural de un determinado pueblo,
etcétera. Estas cuestiones no están resueltas, o lo están con un regreso a la
vieja retórica retocada (cfr. Bertoni).4
Para
Perrotto 5 (¿también para Pagliaro?), la identificación entre arte y lengua ha
conducido a reconocer como insoluble (¿o arbitrario?) el problema del origen
del lenguaje, que significaría preguntarse por qué el hombre es hombre
(lenguaje v fantasía, pensamiento): me parece que no es muy preciso; el
problema no puede resolverse por falta de documentos y por lo tanto es
arbitrario: puede hacerse, dentro de un cierto límite histórico, historia
hipotética, conjetural y sociológica, pero no historia "histórica".
Esta identificación permitiría
Cfr. Niccoló Rodolico, "La prima
giovinezza di Carlo Alberto" en Pégaso, noviembre de 1930 (año II, n. 11),
pp. 556-72.
Cfr. Id., Carlo Alberto príncipe di
Carignano, Le Monnier, Florencia, 1931. El artículo citado por el Pégaso es, en
efecto, como suponía Gramsci, un extracto del libro, pero con algunos arreglos;
en sustancia anticipa, en forma provisional, los dos primeros capítulos del
libro (cfr. en particular cap. II: "Vecchio e nuovo Piamonte nena
rinnovata giovinezza del Principe", pp. 47-83).
Cfr. Pégaso, noviembre de 1930 cit., pp.
622-26.
4 Cfr.
Cuaderno 3 (XX). § 74.
5 Con
toda probabilidad el nombre Perrotto es aquí un lapsus de Coppola, autor de la
reseña a que se refiere Gramsci. Según escribe Gofiredo Coppola (reseña cit.,
p. 623): "Las afirmaciones de la identidad entre arte y lengua conducen a
resultados muy notables. Ante todo el problema del origen del lenguaje en torno
al cual tanto se han esforzado filósofos, psicólogos y lingüistas, se revela
como insoluble, porque el sonido es un elemento mismo de la intuición o mejor
del hombre que intuye. Preguntarse, pues, cuál es el origen del lenguaje como
facultad es plantearse la cuestión de por qué el hombre tiene una fantasía, un
pensamiento, de por qué el hombre es hombre".
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 602
también
determinar lo que en la lengua es error, o sea no lengua. "Error es la
creación artificial, racionalista, voluntaria, que no se afirma porque no
revela nada, que es particular al individuo fuera de su sociedad."1 Me
parece que entonces debería decirse que lengua historia y no lengua = arbitrio.
Las lenguas artificiales son como las jergas: no es cierto que sean
absolutamente no lenguas porque de alguna manera son útiles: tienen un
contenido histórico -social muy limitado. Pero eso sucede también entre
dialecto y lengua nacional-literaria. Sin embargo también el dialecto es
lengua-arte. Pero entre el dialecto y la lengua nacional-literaria algo ha
cambiado: precisamente el ambiente cultural, político-moral-sentimental. La
historia de las lenguas es historia de las innovaciones lingüísticas, pero
estas innovaciones no son individuales (como sucede en el arte) sino que son de
toda una comunidad social que ha innovado su cultura, que ha
"progresado" históricamente: naturalmente también éstas se vuelven individuales,
pero no del individuo-artista, del individuo-elemento histórico-[cultural]
completo determinado.
Tampoco
en la lengua hay partenogénesis, o sea la lengua <que> produce otra
lengua, pero hay innovación por interferencias de culturas diversas, etcétera,
lo que sucede en formas muy variadas y además sucede para masas enteras de
elementos lingüísticos, y sucede molecularmente (por ejemplo: el latín innovó
como "masa" el celta de las Galias, y por el contrario influyó en el
germánico "molecularmente", o sea prestándole palabras aisladas o
formas, etcétera). La interferencia y la influencia "molecular" puede
producirse en el mismo seno de una nación, entre diversos estratos, etcétera;
una nueva clase que se hace dirigente ejerce innovación como "masa";
la jerga de los oficios, etcétera, o sea de las sociedades particulares,
innovando molecularmente. El juicio artístico en estas innovaciones tiene el
carácter del "gusto cultural", no del gusto artístico, o sea por la
misma razón por la que gustan las morenas o las rubias y cambian los
"ideales" estéticos, vinculados a determinadas culturas.
57
<72>. Risorgimenw. Sobre Melchiorre
Gioia cfr. la bibliografía (de los escritos de Gioia) publicada por Angelo
Ottolini en los Libri del Giorno de enero de 1929 ("Il centenario di
Melchiorre Gioia"). El primer libro de Gioia es una disertación de 1796
presentada a un concurso organizado por el Instituto de la República Cisalpina
sobre la cuestión "Cuál de los gobiernos libres conviene más para la
felicidad de Italia". Gioia sostiene "la república una e
indivisible"; su disertación fue premiada, pero habría que ver en qué
medida es solamente una elaboración puramente ideológica de la fórmula
jacobina. En 1815 publica Della costituzione di una monarchia nazionale
rappresentativa.2
<73>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Cfr. el artículo "Dell'interesse" de Carlo Linati en los
Libri del Giorno de febrero de 1929.3 Linati se pregunta en qué consiste ese
"quid" por el que los libros interesan y termina por no encontrar una
respuesta. Y es verdad que una respuesta precisa no se puede hallar, al menos
en el sentido que entiende Linati, quien querría encontrar el "quid"
para estar en condiciones o para poner a los demás en condiciones de escribir libros
interesantes. Linati dice que el problema, en estos últimos tiempos, se ha
vuelto "candente", y es cierto, como es natural que lo sea. Ha habido
un cierto despertar de sentimientos nacionalistas: es explicable que se plantee
el problema de por qué los libros italianos no son leídos, de por qué [son]
considerados "aburridos" y por el contrario
Ibid.
Todos los datos están tomados del
artículo de Angelo Ottolini, “Il centenario di Melchiorre Gioia", en I
libri del giorno, enero de 1929 (año XII, n, 1), pp. 21-25.
Cfr. Carlo Linati,
"Dell'interesse", en I libri del giorno, febrero de 1929 (año XII, n.
2), pp. 65-68.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 603
son
considerados "interesantes" extranjeros, etcétera. El despertar
nacionalista hace sentir que la literatura italiana no es "nacional"
en el sentido de que no es popular y que como pueblo se padece la hegemonía
extranjera. De ahí programas, polémicas, tentativas, que sin embargo no
conducen a nada. Sería necesaria una crítica despiadada de la tradición y una
renovación cultural-moral de la que debería nacer una nueva literatura, Pero
esto no puede suceder precisamente por la contradicción, etcétera: el despertar
nacionalista ha adquirido el significado de exaltación del pasado. Marinetti se
ha vuelto académico y lucha contra la tradición del "spaghetti"1
<74>. Caporetto. Cfr. el libro del
general Alberto Baldini sobre el general Díaz (Díaz, en 80.. 263 pp., ed,
Barbéra, L. 15, 1929). El general Baldini parece criticar implícitamente a
Cadorna y trata de demostrar que Díaz tuvo una importancia mucho mayor de la
que se le reconoce.2
En esta polémica sobre el significado de
Caporetto habría que establecer algunos puntos claros y precisos:
1] ¿Fue
Caporetto un hecho puramente militar? Esta explicación parece ya aceptada por
los historiadores de la guerra, pero está basada en un equívoco. Todo hecho
militar es también un hecho político y social. Inmediatamente después de la
derrota se trató de difundir la creencia de que las responsabilidades políticas
de Caporetto debían buscarse en la masa militar, o sea en el pueblo y en los
partidos que eran su expresión política. Esta tesis es hoy universalmente
rechazada, incluso oficialmente. Pero eso no quiere decir que sólo por ello
Caporetto se convierta en algo puramente militar, como se tiende a hacer creer,
como si el único factor político fuese el pueblo, o sea los responsables de la
gestión político-militar. Aunque se hubiese demostrado (como por el contrario
se excluye universalmente) que Caporetto fue una "huelga militar",
eso no querría decir que la responsabilidad política deba ser achacada al
pueblo, etcétera (desde el punto de vista judicial puede explicarse, pero el
punto de vista judicial es un acto de voluntad unilateral tendiente a integrar
junto al terrorismo la insuficiencia gubernamental): históricamente, o sea
desde el más elevado punto de vista político, la responsabilidad sería siempre
de los gobernantes, y de su incapacidad para prever que determinados hechos
podrían conducir a la huelga militar y en consecuencia prepararse a tiempo, con
medidas adecuadas (sacrificios de clase) para impedir semejante posible
emergencia. Que para los fines inmediatos de psicología de la resistencia, en
caso de fuerza mayor, se afirme que "hay que romper las alambradas con los
dientes", es comprensible, pero que se tenga la convicción de que en todos
los casos los soldados deben romper las alambradas con los dientes, porque así
lo quiere el abstracto deber militar, y que se olvide proporcionarles tenazas,
es criminal. Que se tenga la convicción de que la guerra no se hace sin
víctimas humanas es comprensible, pero que no se tome en cuenta que las vidas
humanas no deben ser sacrificadas inútilmente, es criminal, etcétera. Este
principio se extiende de la relación militar a la relación social. Que se tenga
la convicción, y se la sostenga sin limitaciones, de que la masa militar debe
hacer la guerra y soportar todos sus sacrificios, es comprensible, pero que se
piense que eso sucederá en todos los casos sin tener en cuenta el carácter
social de la masa militar y sin satisfacer las exigencias de este carácter, es
de necios, o sea de políticos incapaces.
2] Así la
responsabilidad, si se excluye la de la masa militar, tampoco puede ser del
jefe
Cfr. Cuaderno 7 (VII), § 35 y nota 2.
Las indicaciones relativas al libro de
Alberto Baldini sobre el general Díaz están tomadas del artículo-reseña de
Vittorio Giglio, volto del vincitore", en 1 libri del giorno, julio de
1929 (año XII, n. 7), pp. 413-15.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 604
supremo,
o sea de Cadorna, más allá de ciertos limites, o sea más allá de los límites
señalados por las posibilidades de un jefe supremo, de la técnica militar, y de
las atribuciones políticas que un jefe supremo tiene en cada caso. Cadorna tuvo
graves responsabilidades, ciertamente, tanto técnicas como políticas, pero
estas últimas no pueden haber sido decisivas. Si Cadorna no comprendió la
necesidad de un "gobierno político determinado" de las masas a sus
órdenes y no las expuso ante el gobierno, ciertamente es responsable, pero no
tanto como el gobierno ni en general tanto como la clase dirigente, de la cual,
en último análisis, expresó la mentalidad y la comprensión política. El hecho
de que no se llevara a cabo un análisis objetivo de los factores que
determinaron Caporetto y una acción concreta para eliminarlos, demuestra
"históricamente" esta misma responsabilidad.
3] La importancia de Caporetto en el
curso de toda la guerra. La tendencia actual tiende a disminuir el significado
de Caporetto y a hacer de él un simple episodio en el cuadro general. Esta
tendencia tiene un significado político y tendrá repercusiones políticas
nacionales e internacionales: demuestra que no se quieren eliminar los factores
generales que determinaron la derrota, o sea que tiene un peso en el régimen de
las alianzas y en las condiciones que se le impondrán al país en caso de una
nueva combinación bélica, porque las autocríticas que [no] se quieren hacer en
el campo nacional para evitar determinadas consecuencias necesarias para la
orientación político-social, indudablemente serán hechas por los organismos
responsables de los otros países, en cuanto que se supone que Italia podrá
formar parte de alianzas bélicas. Los otros países, en sus cálculos con vistas
a las alianzas, deberán tener en cuenta la posibilidad de nuevos Caporettos y
querrán seguridades, o sea que querrán la hegemonía incluso más allá de ciertos
limites.
4] La
importancia de Caporetto en el cuadro f de la guerra mundial. Está 30
determinada también por los medios proporcionados al enemigo (todos los
depósitos de víveres y municiones etcétera) que permitieron una resistencia más
larga, y la necesidad impuesta a los aliados de reconstituir estos depósitos
con el consiguiente trastorno de los servicios y planes generales.
Es verdad
que en todas las guerras, e incluso en la mundial, hubo hechos similares a
Caporetto. Pero hay que ver (fuera de Rusia) si tuvieron la misma importancia
absoluta y relativa, si tuvieron causas semejantes o parangonables, si tuvieron
consecuencias similares o parangonables para la posición política del país cuyo
ejército sufrió la derrota. Después de Caporetto, Italia, materialmente (por lo
que toca a los armamentos, a los aprovisionamientos, etcétera) quedó a merced
de los aliados, cuya organización económica no era parangonable en cuanto a
eficiencia. La ausencia de autocrítica significa falta de voluntad de eliminar
las causas del. mal y por lo tanto es un síntoma de grave debilidad política.
60
<75>. Pasado y presente. Debería
ser una máxima de gobierno el tratar de elevar el nivel de vida material del
pueblo por encima de cierto nivel. En este sentido no hay que buscar un motivo
especial "humanitario" y ni siquiera una tendencia
"democrática": incluso el gobierno más oligárquico y reaccionario
debería reconocer la validez "objetiva" de esta máxima, o sea su
valor esencialmente político (universal en la esfera de la política, en el arte
de conservar y aumentar el poder del Estado). Ningún gobierno puede prescindir
de la hipótesis de una crisis económica y especialmente no puede prescindir de
la hipótesis de verse obligado a hacer una guerra, o sea tener que superar la
máxima crisis a que se puede ver sometida una organización estatal y social. Y
puesto que cada crisis significa un descenso del nivel de vida popular, es
evidente que se precisa la preexistencia de una zona de descenso suficiente
para que la resistencia "biológica" y por tanto, psicológica, del
pueblo no se quebrante al primer choque contra la nueva realidad. El grado de
fuerza real de un Estado debe por lo tanto
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 605
medirse
también considerando este elemento, que además se coordina con los otros
elementos de juicio sobre la solidez estructural de un país. Si las clases
dominantes de una nación no han conseguido superar la fase económica-
corporativa que las lleva a explotar a las masas populares hasta el extremo
permitido por las condiciones de fuerza, o sea a reducirlas a la sola vida
biológica vegetativa, es evidente que no se puede hablar de fuerza del Estado,
sino sólo de apariencia de fuerza. Me parece que es importante en este examen
de un punto esencial de arte política evitar sistemáticamente toda alusión
extrapolítica (en sentido técnico, o sea fuera de la esfera técnicamente
política), o sea humanitario, o de una determinada ideología política (no
porque el "humanitarismo" no sea también una política, etcétera).
Para este parágrafo es indispensable recurrir al artículo del profesor Mario
Camis publicado en el fascículo enero-febrero de la Riforma Sociale de 1926.1
<76>. La función europea del
zarismo en el siglo XIX. El príncipe de BIIlow refiere en sus Memorias que
estuvo con Bethmann-Holwegg inmediatamente después de la declaración de guerra
de Alemania a Rusia en agosto de 1914. Bethmann, interrogado acerca de por qué
había comenzado por declarar la guerra a Rusia, respondió: "Para tener
inmediatamente de mi parte a los socialdemócratas"2 Bülow hace a este
propósito algunas observaciones sobre la psicología de Bethmann-Holwegg, pero
lo que importa desde el punto de vista de esta sección es la seguridad del
Canciller de poder tener de su parte a la socialdemocracia contra el zarismo
ruso; el Canciller explotaba hábilmente la tradición del 48, etcétera, del
"gendarme de Europa".
61
<77>. Individuos y naciones. A
propósito de la cuestión de las glorias nacionales vinculadas a los inventos de
individuos geniales, cuyos descubrimientos e invenciones no han tenido, sin
embargo, aplicación o reconocimiento en el país de origen, puede señalarse: que
los inventos y descubrimientos pueden ser y son a menudo casuales, y no sólo
eso, sino que los inventores pueden estar vinculados a corrientes culturales y
científicas que tuvieron su origen y desarrollo en otros países, otras naciones.
Por eso un invento o descubrimiento pierde el carácter individual y casual y
puede ser juzgado nacional cuando: el individuo está estrecha [y
necesariamente] ligado a una organización de cultura que tenga carácter
nacional o cuando el invento es profundizado, aplicado, desarrollado en todas
sus posibilidades por las organizaciones culturales de la nación de origen.
Fuera de estas condiciones no queda más que el elemento "raza", o sea
una entidad imponderable y que por lo demás puede ser reivindicada por todos
países y que en último análisis se confunde con la llamada "naturaleza
humana". Por lo tanto puede llamarse nacional al individuo que es
consecuencia de la realidad nacional concreta y que inicia una fase determinada
de la actividad práctica o teórica nacional. Además habría que entender que un
nuevo descubrimiento que permanece como algo inerte no es un valor: la
"originalidad" consiste tanto en el "descubrir" como en el
"profundizar" y en "desarrollar" y "socializar",
o sea en el transformar en elemento de civilización universal: pero
precisamente en estos campos se manifiesta la energía nacional, que es
colectiva, que es el conjunto de relaciones internas de una nación.
1 Se
trata del artículo de Mario Carvis, "Intorno alle condizioni alimentari
del popolo italiano. Considerazioni statistico-fisiologiche", ya
mencionado por Gramsci en el Cuaderno 1 (XVI), § 61 (cfr. nota 4).
El episodio está tomado probablemente de
un artículo de Manfredi Gravina, “Il terzo volume delle memorie di Bülow",
en Nuova Antologia, lo de marzo de 1931 (año LXVI, fase. 1415), pp. 78-91. En
este artículo la frase atribuida a Theobald von Betbmann-Holwegg es ligeramente
distinta: "de otro modo no logro tener conmigo a los socialistas",
Cfr. Bernhard Furst von Billow, Denkwürdigkeiten, vol. III, Ullstein, Berlín
U9311.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 606
<78>. El Risorgimento italiano.
¿Cuándo debe situarse el comienzo del movimiento histórico que ha tomado el
nombre de Risorgimento italiano? Las respuestas son diversas y contradictorias,
pero en general se agrupan en dos series: 1] de aquellos que quieren sostener
el origen autónomo del movimiento nacional italiano y además sostienen que la
Revolución Francesa falsificó la tradición italiana y la desvió; 2] y de
aquellos que sostienen que el movimiento nacional italiano es estrechamente
dependiente de la Revolución Francesa y de sus guerras.
La
cuestión histórica es enturbiada por interferencias sentimentales y políticas y
por prejuicios de todo tipo. Ya es difícil hacer entender al sentido común que
una Italia como la que se formó en el 70 no hubiera existido nunca antes y que
no podía existir: el sentido común tiende a creer que lo que existe hoy ha
existido siempre y que Italia siempre existió como nación unitaria, pero que
estaba sofocada por fuerzas extrañas, etcétera. Numerosas ideologías han
contribuido a reforzar esta creencia, alimentadas por el deseo de parecer
herederas del mundo antiguo, etcétera; estas ideologías, por lo demás, han
tenido un papel notable como terreno de organización política y cultural,
etcétera.
Me parece
que habría que analizar todo el movimiento histórico partiendo de distintos
puntos de vista, hasta el momento en que los elementos esenciales de la unidad
nacional se unifican y convierten en una fuerza suficiente para alcanzar el
objetivo, lo que a mi parecer ocurre sólo después del 48. Estos elementos son
negativos [(pasivos)] y positivos [(activos)], nacionales e internacionales. Un
elemento bastante antiguo es la conciencia de la "unidad cultural"
que ha existido entre los intelectuales italianos al menos desde 1200 en
adelante, o sea desde que se desarrolló una lengua literaria unificada (el
vulgar ilustre de Dante): pero éste es un elemento sin eficacia directa sobre
acontecimientos históricos, no obstante que sea el más explotado por la retórica
patriótica, y por otra parte tampoco coincide ni es expresión de un sentimiento
nacional concreto y activo. Otro elemento es la conciencia de la necesidad de
independencia de la península italiana de la influencia extranjera, mucho menos
difundido que el primero, pero sin duda más importante políticamente e
históricamente más fecundo en resultados prácticos; pero tampoco debe
exagerarse la importancia y el significado y especialmente la difusión y la
profundidad de este elemento. Estos dos elementos son propios de pequeñas
minorías de grandes intelectuales, y nunca [sej han manifestado como
expresiones de una extendida y compacta conciencia nacional unitaria.
Condiciones para la unidad nacional: 1]
existencia de un cierto equilibrio de las fuerzas internacionales que fuese la
premisa de la unidad italiana. Esto se dio después de 1748, o sea después de la
caída de la hegemonía francesa y la exclusión absoluta de la hegemonía española
austriaca, pero desapareció nuevamente después de 1815: sin embargo, el periodo
desde 1748 hasta 1815 tuvo gran importancia en la preparación de la unidad. o
más bien para el desarrollo de los elementos que debían conducir a la unidad.
Entre los elementos internacionales hay que considerar la posición del papado,
cuya fuerza en el ámbito italiano estaba vinculada a la fuerza internacional:
el realismo y el "joseísmo", o sea la primera afirmación liberal y
laica del Estado, son elementos esenciales para la preparación de la unidad. De
ser elemento negativo y pasivo, la situación internacional se convierte en
elemento activo después de la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas,
que amplían el interés político y nacional a la pequeña burguesía y a los
pequeños intelectuales, los cuales aportan una cierta experiencia militar y
crean cierto número de oficiales italianos. La fórmula: "república una e
indivisible" conquista cierta popularidad y, a pesar de todo, el partido
de acción tiene su origen en la Revolución Francesa y en sus repercusiones en
Italia; esta fórmula se adapta a "Estado único e indivisible", a
monarquía única e indivisible,
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 607
centralizada,
etcétera.
La unidad
nacional tuvo un determinado desarrollo y no otro, y de este desarrollo fue
motor el Estado piamontés y la dinastía de Saboya. Por eso hay que ver cuál fue
el desarrollo histórico en Piamonte desde el punto de vista nacional. Desde
1492 en adelante (o sea en el periodo de las preponderancias extranjeras) el
Piamonte tuvo interés en que hubiese cierto equilibrio entre los Estados
italianos, como premisa para la independencia (o sea de la no-influencia de los
grandes Estados extranjeros): naturalmente el Estado piamontés hubiera querido
detentar la hegemonía en Italia, al menos en la Italia septentrional y central,
pero no lo logró: Venecia era demasiado fuerte, etcétera.
El Estado piamontés se convierte en el
motor real de la unidad después del 48, o sea después de la derrota de la
derecha y el centro político piamontés y el advenimiento de los liberales con
Cavour. La derecha: Solaro della Margarita, o sea los "nacionalistas
piamonteses exclusivistas" o municipalistas (la expresión
"municipalismo" depende de la concepción de una unidad italiana
latente y real, según la retórica patriótica); el centro: Gioberti y los
neogüelfos. Pero los liberales de Cavour no son jacobinos nacionales: en
realidad superan a la derecha de Solaro, pero no cualitativamente, porque
conciben la unidad como una ampliación del Estado piamontés y del patrimonio de
la dinastía, no como movimiento nacional desde abajo, sino como conquista
regia. Elemento más propiamente nacional es el Partido de Acción, etcétera.
(Véanse otras notas.)
Sería
interesante y necesario recoger todas las afirmaciones sobre la cuestión del
origen del Risorgimento en sentido propio, o sea del movimiento que condujo a
la unidad territorial y política de Italia, recordando que muchos llaman
Risorgimento también al despertar de las fuerzas "indígenas"
italianas después del milenio, o sea el movimiento que llevó a las Comunas y al
Renacimiento. Todas estas cuestiones sobre los orígenes tienen su razón por el
hecho de que la economía italiana era muy débil y el capitalismo incipiente: no
existía una clase burguesa económicamente fuerte y extensa, sino por el
contrario muchos intelectuales y pequeños burgueses, etcétera. El problema no
era tanto el de liberar las fuerzas económicas ya desarrolladas de las trabas
jurídicas y políticas anticuadas, sino el de crear las condiciones generales
para que estas fuerzas económicas pudieran nacer y desarrollarse según el
modelo de demás países. La historia contemporánea ofrece un modelo para
comprender el pasado italiano: existe hoy una conciencia cultural europea y
existen una serie de manifestaciones de intelectuales y políticos que sostienen
la necesidad de una unión europea: puede incluso decirse que el proceso
histórico tiende a esta unión y que existen muchas fuerzas materiales que sólo
en esta unión podrán desarrollarse: si dentro de x años esta unión llega a
realizarse, la palabra "nacionalismo" tendrá el mismo valor
arqueológico que el actual "municipalismo".
Otro hecho contemporáneo que explica el
pasado es la "no resistencia y no cooperación “ sostenida por Gandhi:
éstas pueden hacer entender los orígenes del cristianismo y las razones de su
desarrollo en el. Imperio Romano. El tolstoísmo tuvo iguales orígenes en la
Rusia zarista, pero no llegó a convertirse en una "creencia popular"
como el gandhismo: a través de Tolstoi también Gandhi se emparenta con el
cristianismo primitivo, revive en toda la India una forma de cristianismo
primitivo, que el mundo católico y protestante ya ni siquiera es capaz de
comprender. La relación entre el gandhismo y el Imperio inglés es similar a la
existente entre cristianismo-helenismo e imperio] romano. Países de antigua
civilización, desarmados y técnicamente (militarmente) inferiores, dominados
por países técnicamente desarrollados (los romanos habían desarrollado la
técnica gubernativa y militar) aunque desdeñables como número de habitantes. El
que muchos hombres que se creen civilizados sean dominados por pocos hombres considerados
menos civilizados pero materialmente invencibles, determina la relación
cristianismo primitivo-gandhismo. La conciencia de la
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 608
impotencia
material de una gran masa contra pocos opresores conduce a la exaltación de los
valores puramente espirituales, etcétera, a la pasividad, a la no resistencia,
a la no cooperación, que sin embargo, de hecho, es una resistencia diluida y
penosa, el colchón contra la pelota.
También
los movimientos religioso-populares de la Edad Media, franciscanismo, etcétera,
pertenecen a esta misma relación de impotencia política de las grandes masas
frente a opresores poco numerosos pero aguerridos y centralizados: los
"humillados y ofendidos" se atrincheran en el pacifismo evangélico
primitivo, en la desnuda "exposición" de su "naturaleza
humana" desconocida y pisoteada no obstante las afirmaciones de
fraternidad en dios padre y de igualdad, etcétera. En la historia de las
herejías medievales, Francisco tiene una posición individual bien definida: él
no quiere luchar, o sea él ni siquiera piensa en una lucha cualquiera, a
diferencia de los otros innovadores (Valdo, etcétera [y los mismos
franciscanos]). Su posición queda retratada en una anécdota relatada por los
antiguos textos franciscanos. "A un teólogo dominico que le preguntó cómo
debía interpretarse el dicho de Ezequiel 'si no manifestáis al impío su
iniquidad, yo os pediré a vosotros cuentas de su alma', respondió así Francisco:
'el siervo de Dios debe comportarse en su vida y en su amor a la virtud de
manera que con la luz del buen ejemplo y la unción de la palabra sirva de
reproche a todos los impíos; y así sucederá, creo, que el esplendor de su vida
y el aroma de su buena fama anunciarán a los tristes su iniquidad [.. .]'"
(Cfr. Antonio Viscardi, "Francesco d'Assisi e la legge della povertá
evangelica", en la Nuova a Italia de enero de 1931.)1
65
<79>. Revistas tipo. Diletantismo y
disciplina. Necesidad de una crítica interna severa y rigurosa, sin
convencionalismos ni medias tintas. Existe una tendencia del materialismo
históricoa que estimula [y favorece] todas las malas tradiciones de la media
cultura italiana y parece afín a algunos rasgos del carácter italiano: la
improvisación, el "talentismo", la pereza fatalista, el diletantismo
irresponsable, la falta de disciplina intelectual, la irresponsabilidad y la
deslealtad moral e intelectual.
En el manuscrito: "mat.
histórico".
El
materialismo históricoa destruye toda una serie de prejuicios y
convencionalismos, de falsos deberes, de hipócritas obligaciones: pero no por
eso justifica que se caiga en el escepticismo y el cinismo snob. El mismo
resultado tuvo el maquiavelismo, por una arbitraria extensión o confusión entre
la "moral" política y la "moral" privada, o sea entre la
política y la ética, confusión que, ciertamente, no existía en Maquiavelo, todo
lo contrario, porque incluso la grandeza de Maquiavelo consiste en haber distinguido
la política de la ética. No puede existir una asociación permanente y con
capacidad de desarrollo que no esté sostenida por determinados principios
éticos, que la asociación misma impone a sus componentes singulares para lograr
la solidez interna y la homogeneidad necesarias para alcanzar sus fines. No por
ello estos principios están desprovistos de carácter universal. Así sería si la
asociación tuviese fin en sí misma, o sea si fuese una secta o una asociación
para delinquir (en este [único] caso me parece que podría decirse que política
y ética se confunden, precisamente porque lo "particular" es elevado
a "universal"). Pero una asociación normal se concibe a sí misma como
aristocracia, una élite, una vanguardia, o sea que se concibe a sí misma como
atada por millones de hilos a un determinado agrupamiento social y a través de
éste a toda la humanidad. Por lo tanto esta asociación no se presenta como algo
rígido y definitivo, sino como tendiente a ampliarse a todo un agrupamiento
social, el cual es también
Cfr. Antonio Viscardi, "Problemi di
critica franciscana", en La Nuova Italia, 20 de enero de 1931 (año /I, n.
I.), pp. 9-13; la cita está en la p. 12 (las cursivas están en el texto), El
título indicado por Gramsci, "Francesco d'Assisi e la legge della povertá
evangelica", es el subtítulo de la segunda parte del artículo de Viscardi.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 609
concebido
como tendiente a unificar a toda la humanidad. Todas estas relaciones dan
carácter [de tendencia] universal a la ética de grupo que debe ser concebida
como capaz de convertirse en norma de conducta de toda la humanidad. La
política es concebida como un proceso que desembocará en la moral, o sea como
tendiente a desembocar en una forma de convivencia en la que la política, y por
lo tanto, la moral, serán ambas superadas. (Desde este punto de vista
historicista es como únicamente puede explicarse la angustia de muchos con la
oposición entre moral privada y moral pública- política: es un reflejo
inconsciente y sentimentalmente acrítico de las contradicciones de la sociedad
actual, o sea de la falta de igualdad de los sujetos morales.)
Pero no
puede hablarse de élite-aristocracia-vanguardia como de una colectividad
indistinta y caótica; en la que, por gracia de un misterioso espíritu santo o
de otra misteriosa y metafísica deidad ignota, desciende la gracia de la
inteligencia, de la capacidad, de la educación, de la preparación técnica,
etcétera; y sin embargo este modo de pensar es común. Se refleja en pequeño lo
que sucedía a escala nacional, cuando el Estado era concebido como algo
abstracto a la colectividad de ciudadanos, como un padre eterno que habría
pensado en todo, provisto a todo, etcétera; de ahí la falta de una democracia
real, de una real voluntad colectiva nacional y por ello, en esta pasividad de
los individuos, la necesidad de un despotismo más o menos larvado de la burocracia.
La colectividad debe ser entendida como producto de una elaboración de voluntad
y pensamiento colectivo alcanzado a través del esfuerzo individual concreto, y
no por un proceso fatal extraño a los individuos: de ahí la obligación de la
disciplina interior y no sólo de la externa y mecánica. Si debe haber polémicas
y escisiones, no hay que tener miedo de afrontarlas y superarlas: éstas son
inevitables en estos procesos de desarrollo, y evitarlas sólo significa
posponerlas para cuando serán peligrosas o incluso catastróficas, etcétera.
66
<80>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Itépaci. Observar su carácter de pedante que parece haberse
desarrollado aún más en estos últimos tiempos, a juzgar por sus últimas
novelas, por ejemplo Guerra di fanciulli. Las gracias ensartadas en serie, los
dicharachos toscanos para relatos de ambiente calabrés hacen el efecto más
ridículo: y más aún, ¡cómo resulta mecánico el intento hecho desde fuera para
construir novelas "psicoanalíticas" cuando, al contrario, está
empujado por un superficial impulso de lo pintoresco folclórico!
<81>. Hegemonía (sociedad civil) y
división de poderes. La división de poderes y toda la discusión producida por
su realización y la dogmática jurídica nacida de su advenimiento, son el
resultado de la lucha entre [Tal sociedad civil y la sociedad política de un
determinado periodo histórico, con un cierto equilibrio inestable de las
clases, determinado por el hecho de que ciertas categorías de intelectuales (al
servicio directo del Estado, especialmente burocracia civil y militar) están
aún demasiado ligadas a las viejas clases dominantes. Así pues, en el seno de
la sociedad tiene lugar lo que Croce llama al "perpetuo conflicto entre
Iglesia y Estado",1 en el que la Iglesia se propone representar a la
sociedad civil en su totalidad (mientras que no es más que un elemento
relativamente poco importante) y el Estado todo intento de cristalizar
permanentemente una determinada etapa de desarrollo, una determinada situación.
En este sentido la Iglesia misma puede convertirse en Estado y el conflicto
puede manifestarse entre Sociedad civil laica y laicizante y Estado-Iglesia
(cuando la Iglesia se ha convertido en parte integrante del Estado, de la
sociedad política
Cfr. el IX capítulo de los Elernenti di
politica de Croce, en la edición incluida en Etica e politica cit., pp. 339-44:
Stato e Chiesa in senso ideale e loro perpetua lona nella storia.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 610
monopolizada
por un determinado grupo privilegiado que se une a la Iglesia para mejor
defender su monopolio con el sostén de aquella zona de sociedad civil
representada por la Iglesia). Importancia esencial de la división de poderes
para el liberalismo político y económico: toda la ideología liberal, con sus
fuerzas y sus debilidades, puede ser resumida en el principio de la división de
poderes y se revela cuál es la fuente de la debilidad del liberalismo: es la
burocracia, o sea la cristalización del personal dirigente que ejerce el poder
coercitivo y que en cierto punto se convierte en casta. De ahí la
reivindicación popular de la elegibilidad de todos los cargos, reivindicación
que es liberalismo extremo y al mismo tiempo su disolución (principio de la Constituyente
permanente, etcétera; en las Repúblicas la elección del jefe del Estado da una
satisfacción ilusoria a esta reivindicación popular elemental).
Unidad del Estado en la distinción de los
poderes: el Parlamento más ligado a la sociedad civil, el poder judicial entre
el Gobierno y el Parlamento representa la continuidad de la ley escrita
(incluso contra el Gobierno). Naturalmente los tres poderes son también órganos
de la hegemonía política, pero en diversa medida: 1] Parlamento; 2]
Magistratura; 3] Gobierno. Hay que observar cómo en el público impresionan de
forma desastrosa las incorrecciones de la administración de la justicia: el
aparato hegemónico es más sensible en este sector, en el cual pueden incluirse
también las arbitrariedades de la policía y de la administración política.
<82>. Pasado y presente. Sociedad
política y civil. Polémica en torno a las críticas de Ugo Spirito contra la
economía tradicional. En la política hay muchos sobrentendidos y presupuestos
ideológicos que se evita discutir, al menos hasta ahora, por parte de los
"economistas" y también, a lo que parece, por parte de Spirito. Es
evidente que los economistas no quieren discutir la concepción del Estado de
Spirito, pero precisamente ésta es la raíz de la discusión. Spirito, por otra
parte, no quiere o titubea en empujarlos a este terreno, porque la consecuencia
sería provocar una discusión política general y revelar la existencia de
diversos partidos dentro del mismo partido, uno de los cuales está
estrechamente vinculado con los llamados sin partido: parecería que existe un
partido de científicos y de la alta cultura. Por parte de los científicos, por
lo demás, sería fácil demostrar toda la arbitrariedad de las proposiciones de
Spirito y de su concepción del Estado, pero no quieren rebasar ciertos límites,
que raramente trascienden la indulgencia y la cortesía personal. Lo que resulta
cómico es la pretensión de Spirito, de que los economistas le construyan una
ciencia económica según su punto de vista. Pero en la polémica de Spirito no
todo merece ser desechado: hay algunas exigencias reales, abogadas en la maraña
de palabras "especulativas". Por ello este episodio debe señalarse
como un momento de la lucha cultural-política.
En la exposición hay que partir
precisamente de la concepción del Estado propia de Spirito y del idealismo
gentiliano, que está bien lejos de haber sido adoptada como propia por el mismo
"Estado", o sea por las clases dominantes y por el personal político
más activo, o sea que no por nada se ha convertido ( ¿todo lo contrario!) en
elemento de una política cultural gubernativa. A ello se opone el Concordato
(se opone implícitamente, se entiende) y es conocida la aversión de Gentile al
Concordato, manifestada en 1928 (cfr. arriados en el Corriere della Sera y
discursos de aquella época);1 hay que tener en cuenta el discurso de Paolo
Orano en la Cámara (confrontar), en 1930,2 tanto más significativo si se toma
en cuenta
En particular Gramsci tenía presente,
probablemente, los artículos de Gentile publicados en el libro Fascismo e
cultura cit., pp.
182-205.
Cfr. también nota 2 al Cuaderno 2 (XXIV), § 35.
Gramsci se refiere aquí al discurso
pronunciado por Paola Orano en la Cámara, en el debate sobre el balance del
Ministerio de Educación Nacional, el 29 de marzo de 1930 (en este discurso se
sostenía la ajenidad del fascismo a las corrientes de la filosofía idealista
italiana). Cfr. Ata parlamentari. Camera del Deputati, XXVIII legislatura,
sesión 1929-30, vol. II. Discusiones, pp. 2045-
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 611
que el
mismo Paolo Orano a menudo ha hablado en la Cámara en sentido
"oficioso". También es de tomarse en cuenta la breve pero violenta
crítica del libro de Spirito (Critica dell'economia liberale) publicada en la
Rivista di Politica Economica ( [diciembre de 1930]) por A. De Pietri Tonelli,1
dado que la revista es emanación de los industriales italianos (cfr. la
dirección: en el pasado era órgano de la Asociación de Sociedades Anónimas).2
Aún más: a la Academia ha sido llamado P. Jannaccone, conocido economista
ortodoxo, que ha demolido a Spirito en la Riforma Sociale [(diciembre de
1930)].3 Cfr. también la "Postilla" de Croce en la Critica de enero
de 1931.4 De las publicaciones de Spirito aparecidas en Nuovi Studi se
desprende que sus tesis no han sido aceptadas íntegramente hasta ahora más que
por . . . Massimo Fovel,5 conocido aventurero de la política y de la economía.
No obstante, Spirito sigue hablando con voz tonante y se le dan puestos de
confianza (por el ministro Bottai, creo, que ha fundado el Archivo de Estudios
Corporativos con amplia participación de Spirito y cía.). La concepción del
Estado en Spirito no es muy clara y rigurosa. A veces incluso parece que
sostiene que antes de que él se convirtiese en "la filosofía", nadie
había comprendido nada del Estado y el Estado no existía o no era un
"verdadero" Estado, etcétera. Pero como quiere ser historicista,
cuando se acuerda, admite que [también] en el pasado existía el Estado, pero
que ahora todo ha cambiado y el Estado (o el concepto del Estado) ha sido
profundizado y puesto sobre bases especulativas muy distintas" de las del
pasado, y como "cuanto más especulativa es una ciencia tanto más práctica
es", así parece que estas bases especulativas deben ipso facto convertirse
en bases prácticas y toda la construcción real del Estado transformarse porque
Spirito ha transformado las bases especulativas (naturalmente no el Spirito
hombre empírico, sino Ugo Spirito- Filosofía). Confrontar Critica dell’economia
liberale,a p. 180: "Mi ensayo sobre Pareto quería ser un acto de fe y de
buena voluntad: de fe en cuanto que con él quería iniciar el desarrollo del
programa de Nuovi Studi o sea el acercamiento y la colaboración efectiva entre
la filosofía y la ciencia",6 y las ilaciones están ahí: filosofía =
realidad, así pues también ciencia y también economía, o sea Ugo Spirito = sol
radiante de toda la filosofía-realidad, que invita a los científicos
especialistas a colaborar con él, a dejarse calentar por sus rayos- principios,
incluso a serb sus propios rayos para convertirse en "verdaderos"
científicos, o sea "verdaderos" filósofos.
En el manuscrito: “Contra l'economia
liberale".
En el manuscrito una variante
interlineal: "a convertirse en".
Como los científicos no quieren dejarse
manejar y sólo algunos se dejan inducir a entrar en relación epistolar, he aquí
que Spirito los desafía en su propio terreno, y si todavía no aceptan, sonríe
sardónica y triunfalmente: no aceptan el desafío porque tienen miedo a algo por
el estilo. Spirito no puede suponer que los científicos no quieren ocuparse de
él porque no vale la pena y porque tienen otras cosas que hacer. Porque él es
la "filosofía" y filosofía = ciencia, etcétera, aquellos científicos
no son "verdaderos" científicos, es más, la "verdadera"
ciencia
58; es
probable, sin embargo, que Gramsci hubiera leído el resumen publicado en el
Corriere della Sera del 30 de marzo de 1930 y otros comentarios aparecidos en
la prensa: por ejemplo "Cronache del pensiero filosofico. Religione e
filosofia nelle scuole", a cargo de Antonio Bruers, en Gerarchia, abril de
1930 (año X, n. 4).
La reseña de Alfonso De Oietri Tonelli al
libro de Spirito, La critica dell'econontia liberale (cfr. la siguiente nota
8), está en Rivista
di
Politica Economica, 31 de diciembre de 1930 (año XX, fase. XII), pp. 1014-15.
De la Rivista di Politica Economica (que
aparecía como serie II de la Rivista dele Societá Commerciali) era codirector
Gino Olivetti, fundador y secretario general de la Confindustria.
3 . Cfr.
Pasquale Jannaccone, "Scienza, critica e realth economice", en La Rif
arma Sociale, diciembre de 1930 (año XXVII, n. 6), pp.
521-28.
Cfr. "La economia filosofata e
attualizzata", en La Critica, 20 de enero de 1931 (año XXIX, fase. I). pp.
76-80 (en esta Postilla
Croce
polemiza evidentemente con Ugo Spirito, aunque no menciona expresamente su
nombre).
Cfr. Ugo Spirito, "Verso l'economia
corporativa", en Nuovi Studi de Ditino, Economia e Politica,
septiembre-octubre de 1929 (vol.
II, fase.
V), pp. 233-52; en este artículo (cfr. en particular pp. 239-46) Spirito da
gran importancia al libro de Massimo Fovel, Economia e corporativismo, ya
citado en el Cuaderno 1 (XVI), § 135.
Cfr. Ugo Spirito, La critica
dell'economia liberale, Treves, Milán 1930 [FG, C. carc., Turi II] p. 180.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 612
nunca ha
existido, etcétera.
Volpicelli
y Spirito, directores de Nuovi Studi, Bouvard y Pécuchet de la filosofía, de la
política, de la economía, del derecho, de la ciencia, etcétera, etcétera.
Cuestión fundamental: la utopía de Spirito y Volpicelli consiste en confundir
el Estado con la sociedad regulada, confusión que se verifica por una
concatenación [puramente] "racionalista" de conceptos: individuo =
sociedad (el individuo no es un "átomo", sino la individualización
histórica de toda la sociedad), sociedad = Estado, [de donde] individuo =
Estado. El carácter que distingue esta "utopía" de las utopías
tradicionales y de las investigaciones, en general, del "estado
óptimo", es que Spirito y Volpicelli dan como [ya] existente ésta su
"fantástica" entidad, existente pero no reconocida por nadie fuera de
ellos mismos, depositarios de la "verdadera verdad", mientras que los
otros (especialmente los economistas y en general los científicos de ciencias
sociales) no entienden nada, están en el "error", etcétera. Por qué
"magia del diabolo" sucede que sólo Spirito y Volpicelli poseen esta
verdad y los otros no desean poseerla, aún no ha sido explicado por ninguno de
los dos, pero aquí y allá aparece un vago indicio de los medios porque ambos
consideran que la verdad deberá ser difundida y convertirse en autoconciencia:
es la policía (recordar el discurso de Gentile en Palermo1 en el 24).b
En el manuscrito: "en el 25".
Por
razones políticas se les dijo a las masas: “lo que esperabais y os fue
prometido por charlatanes, vedlo, ya existe", o sea la sociedad regulada,
la igualdad económica, etcétera. Spirito y Volpicelli (detrás de Gentile que,
sin embargo, no es tan tonto como estos dos) han ampliado la afirmación, y la
han "especulado", "filosofado", sistematizado, y se baten
como leones acorralados contra todo el mundo, que sabe muy bien qué pensar de
todo ello. Pero la crítica de esta "utopía" exigiría una crítica bien
distinta, tendría unas consecuencias muy diferentes de la carrera más o menos
brillante de estos dos Ayax del "actualismo" y entonces asistimos al
torneo actual. De todos modos nos tenemos bien merecido que el mundo
intelectual esté bajo la férula de estos dos payasos, igual que fue bien
merecido que la aristocracia milanesa permaneciera tantos años bajo la férula
de la "trinidad". (La suscripción para las bodas de doña Franca,
podría ser parangonada con el acto de homenaje a Francisco José en 1853: de
Francisco José a doña Franca va la decadencia de la aristocracia milanesa.)2
También habría que observar que la concepción de Spirito y Volpicelli es una
derivación lógica de las cada vez más tontas y "racionales" teorías
democráticas. Todavía sigue estando ligada a la concepción de la
"naturaleza humana" idéntica y sin desarrollo tal como era concebida
antes de Marx, según la cual todos los hombres son fundamentalmente iguales en
el reino del Espíritu ( en este caso al Espíritu Santo y a Dios padre de todos
los hombres).
Esta concepción se expresa en la cita que
Benedetto Croce hace en el capítulo "A propósito del positivismo
italiano" (en Cultura e vita morale, p. 45) de "una vieja disertación
alemana": "Omnis enim Philosophia, cum ad communena homimun cogitandi
facultatem revocet, per se ciernocratica est; ideoque ab optimatibus non
injuria sibi existimatur penticiosa".3 Esta "común facultad de
pensar" convertida en "naturaleza humana", ha dado lugar a
tantas utopías [de las que] se encuentran rastros en tantas ciencias que parten
del concepto de igualdad perfecta entre los hombres, etcétera.
Cfr. nota 3 al Cuaderno 5 (IX), § 124.
La referencia a la "suscripción para
las bodas de doña Franca", se refiere a un episodio de la crónica mundana
milanesa que no se ha considerado necesario desenterrar de un justo olvido.
Respecto al homenaje de los nobles milaneses a Francisco José en 1853 (el
episodio es recordado repetidas veces por Gramsci) cfr. nota 17 al Cuaderno 1
(XVI), § 43.
Esta cita de Croce, de Cultura e vita
morale, fue ya mencionada por Gramsci de memoria en el Cuaderno 4 (XIII), § 45,
p. 79 bis; cfr. también Cuaderno 7 (VII), § 38.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 613
<83>. Intelectuales italianos. Cfr.
P. H. Michel, La Pensée de L. B. Alberti (1404-1472). Collection de littérature
générale, 40 francos, ed. Les Belles Lettres, París.1
<84>. Pasado y presente.
Continuidad y tradición. Un aspecto de la cuestión mencionada en la p. 33
“Diletantismo y disciplina",2 desde el punto de vista del centro
organizativo de una agrupación y desde el de la "continuidad" que tiende
a crear una "tradición" entendida, naturalmente, en sentido activo y
no pasivo como continuidad en continuo desarrollo, pero "desarrollo
orgánico". Este problema contiene en germen todo el "problema
jurídico", o sea el problema de asimilar a la fracción más avanzada de la
agrupación toda la agrupación: es un problema de educación de masas, de su
"conformación" según las exigencias del fin a alcanzar. Precisamente
ésta es la función del derecho en el Estado y en la Sociedad; a través del
"derecho" el Estado hace "homogéneo" el grupo dominante y
tiende a crear un conformismo social que sea útil a la línea de desarrollo del
grupo dirigente.
71 La
actividad general del derecho (que es más amplia que la actividad puramente
estatal y gubernativa e incluye también la actividad directiva de la sociedad
civil, en aquellas zonas que los técnicos del derecho llaman de indiferencia
jurídica, o sea en la moralidad y las costumbres en general) sirve para
comprender mejor, concretamente, el problema ético, que en la práctica es la
correspondencia "espontánea y libremente aceptada" entre los actos y
las omisiones de cada individuo, entre la conducta de cada individuo y los
fines que la sociedad se impone como necesarios, correspondencia que es
coactiva en la esfera del derecho positivo técnicamente entendido, y es
espontánea y libre (más estrictamente ética) en aquellas zonas en las que la
"coacción" no es estatal, sino de opinión pública, de ambiente moral,
etcétera. La continuidad "jurídica" del centro organizativo no debe
ser de tipo bizantino-napoleónico, o sea según un código concebido como
perpetuo, sino romano-anglosajón, o sea cuya característica esencial consiste
en el método, realista, siempre ligado a la vida concreta en perpetuo
desarrollo. Esta continuidad orgánica exige un buen archivo, bien organizado y
de fácil consulta, en el que toda la actividad pasada sea fácilmente rastreable
y "criticable". Las manifestaciones más importantes de esta actividad
no son tanto las "decisiones orgánicas" como las circulares
explicativas y razonadas (educativas).
Existe el
peligra de "burocratizarse", es cierto, pero toda continuidad
orgánica presenta este peligro, que es preciso vigilar. El peligro de la
discontinuidad, de la improvisación, es aún más grande. órgano, "el
boletín" que < ...> tres secciones principales: 1] artículos
directivos; 2] decisiones y circulares; 3] crítica del pasado, o sea un
constante remitirse del presente al pasado, para mostrar las diferenciaciones y
las precisiones y para justificarlas críticamente.
<85>.
La comuna medieval como fase económica-corporativa del Estado moderno. Dante y
Maquiavelo. Hay que liberar la doctrina política de Dante de todas las
superestructuras posteriores, reduciéndola a su significación histórica
precisa. El hecho de que, por la importancia alcanzada por Dante como elemento
de la cultura italiana, sus ideas y sus doctrinas hayan tenido eficacia de
sugestión para estimular e impulsar el pensamiento político nacional, es una
cuestión: pero hay que excluir que tales doctrinas hayan tenido un valor
genético propio, en sentido orgánico. Las soluciones pasadas de determinados
problemas ayudan a encontrar la solución de los problemas actuales similares,
por el hábito crítico cultural que se crea en la disciplina del estudio, pero nunca
se puede decir que la
Los datos de esta indicación
bibliográfica están aquí incompletos; una indicación completa sobre este libro
de Paul-Henry
Michel
está, por el contrario, en el subsiguiente § 149.
Cfr. el precedente § 79.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 614
solución
actual dependa genéticamente de las soluciones pasadas: la génesis de ésta está
en la situación actual y sólo en ésta.
72 Este
criterio no es absoluto, o sea que no debe ser llevado al absurdo: en tal caso
se caería en el empirismo: máximo actualismo, máximo empirismo. Hay que saber
establecer las grandes fases históricas, que en su conjunto han planteado
determinados problemas, y desde el inicio de su aparición han sugerido los
elementos de solución. Así, diría que Dante cierra la Edad Media (una fase de
la Edad Media), mientras que Maquiavelo indica que una fase del Mundo Moderno
ha logrado ya elaborar sus cuestiones y las soluciones relativas de modo ya muy
claro y profundo. Pensar que Maquiavelo dependa genéticamente o esté vinculado
a Dante es un despropósito histórico colosal. De igual manera, es pura novela
intelectual la construcción actual de las relaciones entre Estado e Iglesia
(véase F. Coppola) sobre el esquema dantesco "de la Cruz y el
Águila".1 Entre el Príncipe de Maquiavelo y el Emperador de Dante no hay
conexión genética, y mucho menos entre el Estado moderno y el imperio medieval.
El intento de encontrar una conexión genética entre las manifestaciones
intelectuales de las clases cultas italianas de las diversas épocas, constituye
precisamente la "retórica" nacional: la historia real es confundida
con las larvas de la historia. (Con esto no quiere decirse que el hecho carezca
de significado: no tiene significado científico, eso es todo. En un elemento
político; es todavía menos, es un elemento secundario y subordinado de
organización política e ideológica de pequeños grupos que luchan por la hegemonía
cultural y política.)
La
doctrina política de Dante me parece que debiera reducirse a mero elemento de
la biografía de Dante (lo que de ninguna manera podría decirse ni hacerse para
Maquiavelo), no en el sentido general de que en cada biografía la actividad
intelectual del protagonista es esencial y que importa no sólo lo que el
biografiado hace, sino también lo que piensa o fantasea. Pero sí en el sentido
de que tal doctrina no ha tenido ninguna eficacia y fecundidad histórico
-cultural, porque no podía tenerla, y es importante sólo como elemento del
desarrollo personal de Dante después de su derrota y su exilio de Florencia.
Dante sufrió un proceso radical de transformación de sus convicciones
político-ciudadanas, de sus sentimientos, de sus pasiones, de su modo de pensar
general. Este proceso tiene como consecuencia el aislarlo de todos. Es verdad
que su nueva orientación puede llamarse "gibelinismo" sólo como un
modo de decir: en todo caso sería un "nuevo gibelinismo", superior al
viejo gibelinismo, pero superior también al güelfismo: en realidad no se trata
de una doctrina política, sino de una utopía política, que se colorea con
reflejos del pasado, y más que nada se trata del intento de organizar como
doctrina aquello que era sólo material poético en formación, en ebullición,
fantasma poético incipiente que tendrá su perfección en La Divina Comedia,
tanto en la "estructura" como continuación del intento (ahora
versificado) de organizar en doctrina los sentimientos, o bien en la
"poesía" como invectiva apasionada y drama en acción.
73 Por
encima de las luchas internas comunales, que eran una alternancia de
destrucciones y exterminios, Dante sueña "una sociedad superior a la
Comuna, superior tanto a la Iglesia que apoya a la facción güelfa de los Negros
como al viejo imperio que apoyaba a los gibelinos, sueña una forma que imponga
una ley superior a las partes, etcétera. Es un vencido de la guerra de clases
que sueña con la abolición de esta guerra bajo el signo de un poder arbitral.
Pero el vencido, con todos los rencores, las pasiones, los sentimientos del
vencido, es también un "docto" que conoce las doctrinas y la historia
del pasado. El pasado le ofrece el esquema romano augusto y su reflejo
medieval, el Imperio romano de la nación germánica. Quiere superar el presente,
pero con los ojos vueltos al pasado. También Maquiavelo tenía los ojos puestos
en el pasado, pero de manera bien distinta a Dante, etcétera.
Cfr. Francesco Coppola, "La Croce e
l'Aquila", en Politica, febrero-abril de 1929 (año XI, fase.
LXXXIV-LXXXV), pp. 35-53.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 615
<86>. Fase económica-corporativa
del Estado. Guicciardini señala un paso atrás en la ciencia política respecto a
Maquiavelo. El mayor "pesimismo" de Guicciardini significa sólo esto.
Guicciardini retorna a un pensamiento político puramente italiano, mientras que
Maquiavelo se elevó hasta un pensamiento europeo. No se comprende a Maquiavelo
si no se toma en cuenta que él supera la experiencia italiana en la experiencia
europea (internacional en aquella época): su "voluntad" sería
utópica, sin la experiencia europea. La misma concepción de la "naturaleza
humana" resulta, debido a este hecho, distinta en ambos. En la
"naturaleza humana" de Maquiavelo se halla comprendido el
"hombre europeo" y este hombre en Francia y en España ha superado
efectivamente la fase feudal [disgregada] de la monarquía absoluta: por lo
tanto no es la "naturaleza humana" lo que se opone a que en Italia
surja una monarquía absoluta unitaria, sino condiciones transitorias que la
voluntad puede superar. Maquiavelo es "pesimista" (o más bien,
"realista") al considerar a los hombres y los móviles de sus
actuaciones; Guicciardini no es pesimista, sino escéptico y mezquino.
Paolo
Treves (cfr. "Il realismo politico di Francesco Guicciardini", en
Nuova Rivista Storica, noviembre-diciembre de 1930)1 comete muchos errores en
los juicios sobre Guicciardini y Maquiavelo. No distingue bien
"política" de "diplomacia", y precisamente en esta su falta
de distinción está la causa de sus erradas apreciaciones. En efecto, en la
política el elemento volitivo tiene una importancia mucho mayor que en la
diplomacia. La diplomacia sanciona y tiende a conservar las situaciones creadas
por el choque de las políticas estatales; es creativa sólo por metáfora o por
convención filosófica (toda la actividad humana es creativa). Las relaciones
internacionales conciernen a un equilibrio de fuerzas en el que cada elemento
estatal puede influir muy débilmente: Florencia podía influir haciéndose más
fuerte, por ejemplo, pero este fortalecimiento, aunque pudiera haber mejorado
su posición en el equilibrio italiano y europeo, ciertamente no podía
considerarse como decisivo para trastornar el conjunto del equilibrio mismo.
Por eso el diplomático, por el mismo hábito profesional, se inclina al
escepticismo y a la mezquinidad conservadora.
En las relaciones internas de un Estado,
la situación es incomparablemente más favorable a la iniciativa central, a una
voluntad de mando, tal como la entendía Maquiavelo. El juicio dado por De
Sanctis acerca de Guicciardini es mucho más realista de lo que cree Treves .2
Hay que plantear la cuestión de por qué De Sanctis estaba mejor preparado que
Treves para dar este juicio histórica y científicamente más exacto. De Sanetis
participó en un momento creativo de la historia política italiana, en un momento
en el que la eficacia de la voluntad política, orientada a suscitar fuerzas
nuevas y originales y no sólo a calcular en base a las tradicionales,
concebidas como imposibles de desarrollo y reorganización (escepticismo
político guicciardinesco), mostró toda su potencialidad no sólo en el arte de
fundar un Estado desde el interior, sino también de controlar las relaciones
internacionales, rejuveneciendo los métodos profesionales y habituales de la
diplomacia (con Cavour). La atmósfera cultural era propicia a una concepción
más comprensivamente realista de la ciencia y el arte política. ¿Pero incluso
sin esta atmósfera le era imposible a De Sanctis comprender a Maquiavelo? La
atmósfera dada por el momento histórico enriquece los ensayos de De Sanctis con
un pathos sentimental que hace más simpático y apasionante el argumento, más
artísticamente expresiva y cautivante la exposición científica, pero el
contenido lógico de la ciencia política
Paolo Treves, “Il realismo politico di
Francesco Guicciardini", en Nuova Ri- vista Storica, noviembre-diciembre
de 1930 (año
XIV,
fase. VI), pp. 525-37.
El juicio de De Sanctis sobre
Guicciardini es mencionado en el citado artículo de Treves, p. 525. Pero los
textos de De Sanctis le eran, como es sabido, familiares a Gramsci; sobre el
tema cfr. en particular: Francesco De Sanctis, "L'uomo del Guicciardini"
en Saggi critici cit., vol. III, pp. 2849; e Id., Storia della letteratura
italiana, vol. II, Treves, Milán, 1925 ITG, C. carc., pp. 88-95.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 616
podría
haber sido pensado incluso en los periodos de peor reacción. ¿Acaso no es
también la reacción un acto constructivo de voluntad? ¿Y no es acto de voluntad
la conservación? Entonces ¿por qué sería "utópica" la voluntad de
Maquiavelo, por qué era revolucionaria y no utópica la voluntad de quien quiere
conservar lo existente e impedir el surgimiento y organización de fuerzas
nuevas que turbarían y trastornarían el equilibrio tradicional? La ciencia
política abstrae el elemento "voluntad" y no toma en cuenta el fin al
que una voluntad determinada es aplicada. El atributo de "utópico" no
es propio de la voluntad política en general, sino de las voluntades
particulares que no saben conectar el medio con el fin y por lo tanto no son ni
siquiera voluntad, sino veleidades, sueños, deseos, etcétera.
El
escepticismo de Guicciardini (no pesimismo de la inteligencia, que puede ir
unido al optimismo de la voluntad en los políticos realistas activos) tiene
diversos orígenes: 1] el hábito diplomático, o sea de una profesióna
subalterna, [subordinada, ejecutivo-burocrática] que debe aceptar una voluntad
extraña (la política del propio gobierno o príncipe) a las convicciones
particulares del diplomático (que, ciertamente, puede sentir aquella voluntad
como propia, en cuanto que corresponde a sus propias convicciones, pero que
también puede no sentirla: al haberse convertido la diplomacia necesariamente
en una profesión especializada, ha conducido a esta consecuencia, la de poder
apartar al diplomático de la política de gobiernos cambiantes, etcétera), en
consecuencia, escepticismo y, en la elaboración científica, prejuicios
extracientíficos; 2] las convicciones mismas de Guicciardini que era
conservador, en el cuadro general de la política italiana, y por eso teoriza
sus propias opiniones, su propia posición política, etcétera.
En el manuscrito una variante
interlineal: "actividad".
Los escritos de Guicciardini son más
signo de la época que ciencia política, y éste es el juicio de De Sanctis; como
signo de la época y no ensayo de historia de ciencia política es el escrito de
Paolo Treves.
<87>. Armas y religión. Afirma
Guicciardini que para la vida de un Estado dos cosas son absolutamente
necesarias: las armas y la religión. 1 La fórmula de Guicciardini puede
traducirse en varias otras fórmulas, menos drásticas: fuerza y consenso, coerción
y persuasión, Estado e Iglesia, sociedad política y sociedad civil, política y
moral (historia ético-política de Croce), derecho y libertad, orden y
disciplina o, con un juicio implícito de sabor libertario, violencia y fraude.
En todo caso, en la concepción política del Renacimiento la religión era el
consenso y la Iglesia era la sociedad civil, el aparato de hegemonía del grupo
dirigente, que no tenía un aparato propio, o sea que no tenía una organización
cultural e intelectual propia, pero sentía como tal la organización
eclesiástica universal. No se está fuera de la Edad Media más que por el hecho
de que abiertamente se concibe y analiza la religión como "instrumentum
regni".
Desde
este punto de vista debe estudiarse la iniciativa jacobina de la institución
del culto del "Ente supremo", que aparece por lo tanto como un
intento de crear identidad entre Estado y sociedad civil, de unificar
dictatorialmente los elementos constitutivos del Estado en sentido orgánico y
más amplio (Estado propiamente dicho y sociedad civil) en una desesperada
búsqueda de apretar en un puño toda la vida popular y nacional, pero que
aparece también como la primera raíz del Estado moderno laico, independiente de
la Iglesia, que busca y encuentra en sí mismo, en su vida compleja, todos los
elementos de su personalidad histórica.
76
Esta afirmación de Guicciardini es
mencionada en el artículo de Treves (p. 531). citado en el parágrafo
precedente.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 617
<88>. Estado gendarme-vigilante
nocturno, etcétera. Debe meditarse esta cuestión: la concepción del Estado
gendarme-vigilante nocturno, etcétera (aparte la especificación de carácter
polémico: gendarme, vigilante nocturno, etcétera) ¿no es acaso la única
concepción del Estado que supera las fases extremas
"corporativas-económicas"? Estamos siempre en el terreno de la
identificación de Estado y Gobierno, identificación que, precisamente, es una
representación de la forma corporativa-económica, o sea de la confusión entre
sociedad civil y sociedad política, porque hay que observar que en la noción
general de Estado entran elementos que deben reconducirse a la noción de
sociedad civil (en el sentido, podría decirse, de que Estado sociedad política
+ sociedad civil, o sea hegemonía acorazada de coerción). En una doctrina del
Estado que conciba a éste como capaz tendencialmente de agotamiento y de
resolución de la sociedad regulada, el argumento es fundamental. El elemento
Estado-coerción se puede imaginar extinguible a medida que se afirman elementos
cada vez más conspicuos de sociedad regulada (o Estado ético o sociedad civil).
Las expresiones de Estado ético o de sociedad civil vendrían a significar que
esta "imagen" de Estado sin Estado la tenían presente los principales
científicos de la política y del derecho en cuanto se situaban en el terreno de
la pura ciencia ( = pura utopía, en cuanto basada en el supuesto de que todos
los hombres son realmente iguales y por consiguiente, igualmente razonables y
morales, o sea capaces de aceptar la ley espontáneamente, libremente y no por
coerción, como impuesta por otra clase, como cosa externa a la conciencia). Hay
que recordar que la expresión de vigilante nocturno para el Estado liberal es
de Lassalle,1 o sea de un estatista dogmático y no dialéctico, (Cfr. la
doctrina de Lassalle sobre este punto y sobre el Estado en general, en
contraste con el marxismo.) En la doctrina del Estado-sociedad regulada, de una
fase en la que Estado será igual a Gobierno, y Estado se identificará con
sociedad civil, deberá pasarse a una fase de Estadovigilante nocturno, o sea de
una organización coercitiva que tutelará el desarrollo de los elementos de
sociedad regulada en continuo incremento, y por lo tanto reduciendo
gradualmente sus intervenciones autoritarias y-coactivas. Tampoco puede esto
hacer pensar en un nuevo "liberalismo", ni por ser el inicio de una
era de libertad orgánica.
<89>. Política y diplomacia.
Cavour. (Cfr. nota en la p. 38 bis sobre Maquiavelo y Guicciardini).2 Anécdota
referida por Ferdinando Martini en Confessioni e Ricordi, 1859-1892 (ed.
Treves, 1928,3 pp. 150-51): para Crispi, Cavour no debía ser considerado como
un elemento de primera línea en la historia del Risorgimento, sino solamente
Vittorio Emanuele, Garibaldi y Mazzini. "¿Cavour? ¿Qué hizo Cavour? Nada
más que diplomatizar la revolución [.
.]"
Martini anota: "No me atreví a decirlo, pero pensé: ¡Como si eso fuera
poco!" Me parece que Crispi y Martini siguen dos órdenes de pensamiento
diferentes. Crispi pretende referirse a los elementos activos, a los
"creadores" del movimiento nacional revolucionario, o sea a los
políticos propiamente dichos. Por lo tanto para él la diplomacia es una
actividad subalterna y subordinada: el diplomático no crea nuevos vínculos
históricos, sino que trabaja para hacer sancionar los que el político ha
creado: Talleyrand no puede ser comparado con Napoleón.
En realidad Crispi está equivocado, pero
no por lo que Martini cree. Cavour no fue sólo un diplomático, sino también
esencialmente un político "creador", sólo que su modo de
"crear" no era de revolucionario, sino de conservador: y en último
análisis no triunfó el programa de Mazzini y de Garibaldi, sino el de Cavour.
Tampoco se entiende cómo Crispi puede poner
Cfr. Ferdinando Lassalle, Programtna
operaio (1863), Mongini, Roma, 1903, p. 30; también en Marx-Engels-Lassalle,
Opere, vol.
V, Soc.
Ed. Av-anti!. Milán.
1922 [FG
]. Para Lassalle, que se inspiraba en la concepción hegeliana del Estado ético,
la fórmula del Estado-vigilante nocturno tenía un significado despectivo.
Cfr. el precedente § 86.
Sobre este libro de Ferdinando Martini,
cfr. nota 2 al Cuaderno 3 (XX), § 38.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 618
juntos a
Vittorio Emanuele, a Mazzini y a Garibaldi; Vittorio Emanuele está con Cavour y
es a través de Vittorio Emanuele como Cavour domina a Garibaldi e incluso a
Mazzini. Es cierto que Crispi no hubiera podido reconocer como justo este
análisis por "el afecto que al intelecto ata"; su pasión sectaria
estaba aún viva, como permaneció siempre viva en él, aun en las mutaciones
radicales de sus posiciones políticas. Por otra parte tampoco Martini hubiera
admitido nunca (al menos en público) que Cavour fuese esencialmente un
"bombero", o podría decirse "un termidoriano preventivo",
porque ni en Mazzini ni en Garibaldi ni en Crispi mismo existía la disposición
de los jacobinos del Comité de Salud Pública. Como ya señalé en otra parte
Crispi era un temperamento jacobino, no un "jacobino político
-económico", o sea que no tenía un programa cuyo contenido pudiera
parangonarse con el de los jacobinos ni con su feroz intransigencia. Por otra
parte, ¿existían en Italia algunas de las condiciones necesarias para un movimiento
como el de los jacobinos franceses? Desde hacía muchos siglos, Francia era una
nación hegemónica: su autonomía internacional era muy amplia. Para Italia nada
de parecido: no tenía ninguna autonomía internacional. En tales especiales
condiciones se comprende que la diplomacia fuese concretamente superior a la
política creativa, fuese la "única política creativa". El problema no
era el de crear una nación que tuviese la primacía en Europa y en el mundo, o
un Estado unitario que arrancase a Francia la iniciativa civil, sino el de
remendar un Estado unitario, por lo menos. Los grandes programas de Gioberti y
de Mazzini debían ceder al realismo político y al empirismo de Cavour. Esta
falta de "autonomía internacional" es la razón que explica gran parte
de la historia italiana y no sólo de las clases burguesas. Se explica también
así el por qué de muchas victorias diplomáticas italianas, no obstante la
relativa debilidad político-militar: no es la diplomacia italiana la que vence
como tal, sino que se trata de una habilidad para saber sacar partido del
equilibrio de las fuerzas internacionales: es una habilidad subalterna, pero
fructuosa. No se es fuerte por uno mismo, pero ningún sistema internacional
sería el más fuerte sin Italia.
A propósito del jalcobinismo de Crispi es
interesante también el capítulo "Guerra di successione" del mismo
libro de Martini (pp. 209-24, especialmente p. 224). Después de la muerte de
Depretis los septentrionales no querían la sucesión de Crispi por ser
siciliano. Ya presidente del Consejo, Crispi se desahoga con Martini, proclama
su unitarismo, etcétera, afirma que ya no existen regionalismos, etcétera. asta
parece una cualidad positiva de Crispi: sin embargo, me parece justo el juicio
contrario. La debilidad de Crispi fue precisamente la de ligarse estrechamente
al grupo septentrional, sufriendo sus exigencias, y la de haber sacrificado
sistemáticamente a la zona meridional, o sea a los campesinos, es decir, la de
no haberse atrevido, como se atrevieron los jacobinos, a posponer los intereses
corporativos del pequeño grupo dirigente inmediato, en beneficio de los
intereses históricos de la clase futura, despertando sus energías latentes con
una reforma agraria. También Crispi es un termidoriano preventivo, o sea un
termidoriano que no toma el poder cuando las fuerzas latentes han sido puestas
en movimiento, sino que toma el poder para impedir que tales fuerzas se
desencadenen: un "fogliante" era en la Revolución Francesa, un
termidoriano por anticipado, etcétera.
Habrá que
investigar atentamente si en el partido del Risorgimento apareció al menos
algún vislumbre de un programa en que la unidad de la estructura
económico-social italiana fuese vista de este modo concreto: tengo la impresión
de que en última instancia sólo Cavour tuvo una concepción de tal género, es
decir, que en el cuadro de la política nacional puso a las ciases agrarias
meridionales como factor primario, clases agrarias y no campesinas,
naturalmente, o sea bloque agrario dirigido por grandes propietarios y grandes
intelectuales. Habrá que estudiar para ello el volumen especial de la
correspondencia de Cavour dedicado
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 619
a la
"Cuestión meridional".1 (Algo más que estudiar a este respecto:
Giuseppe Ferrari, antes
y después
del 60: después del 60 los discursos parlamentarios sobre los sucesos del
Mediodía.)2
<90>. Psicología y política.
Especialmente en los periodos de crisis financiera se oye hablar mucho de
"psicología" como de una causa eficiente de determinados fenómenos
marginales. Psicología (desconfianza), pánico, etcétera. ¿Pero qué significa en
este caso "psicología"? Es una púdica hoja de parra para indicar la
"política", o sea una determinada situación política. Puesto que
habitualmente por "política" se entiende la acción de las fracciones
parlamentarias, de los partidos, de los periódicos y en general toda acción que
se explica según una directiva obvia y predeterminada, se da el nombre de
"psicología" a los fenómenos elementales de masas, no
predeterminados, no organizados, no dirigidos obviamente, los cuales
manifiestan una fractura en la unidad social entre gobernados y gobernantes. A
través de estas "presiones psicológicas" los gobernados expresan su
desconfianza en los dirigentes y exigen que sean cambiadas las personas y las
orientaciones de la actividad financiera y por lo tanto económica. Los
ahorradores no invierten sus ahorros y sacan sus inversiones de determinadas
actividades que parecen demasiado peligrosas, etcétera: se conforman con
intereses mínimos o con intereses cero; algunas veces prefieren perder una
parte del capital para poner a salvo el resto,
¿Puede bastar la "educación"
para evitar estas crisis de desconfianza general? Son sintomáticas precisamente
por ser "generales", y contra la "generalidad" es difícil
educar una nueva confianza. La frecuente ocurrencia de tales crisis
psicológicas indica que un organismo está enfermo, o sea que el conjunto social
no está ya en condiciones de dar de sí dirigentes capaces, Se trata, pues, de
crisis políticas e incluso político-sociales del agrupamiento dirigente.
<91>. Funcionarios y funciones.
¿Qué significa, desde el punto de vista de los "funcionarios y de las
funciones", la diferencia entre los precios al por mayor y los precios al
menudeo? Que existe un "ejército" de funcionarios que se come la
diferencia a costa del consumidor y del productor. ¿Y qué significan los
fracasos que ascienden a cifras hiperbólicas? Que los "concursos"
para este ejército de funcionarios van bastante mal: y son
"concursos" de un tipo especial: los "reprobados" destruyen
una masa ingente de riqueza y son reprobados sólo "pro tempore":
aunque hayan sido "reprobados" vuelven a funcionar y a destruir nueva
riqueza. ¿Cuántos de estos funcionarios existen? Ellos mismos se crean las
funciones, se asignan el estipendio y ponen a un lado la pensión.
<92>. Pasado y presente. En el 19,
revista fascista dirigida en Milán por Mario Giampaoli, se publicó en 1927 (o
antes o después; leí el artículo en la cárcel de Milán) un articulejo de
Antonio
Aniante,3 según el cual resultaba que Aniante, con algunos otros sicilianos,
había
En 1931, cuando Gramsci escribía este
Cuaderno, el volumen de la correspondencia cavouriana sobre la cuestión
meridional, ya anunciado, no había aparecido todavía. Probablemente Gramsci
había tenido noticia indirecta del mismo a través de un artículo de Alessandro
Luzio, "Studi cavouriani", en Rivista Sto-rica Italiana, 1931 (año
XLVIII, fase. I), pp. 1-18, y un artículo anterior del mismo Luzio, "I
carteggi cavouriani", en Nuova Antología, 16 de enero de 1930 (año LXV,
fase. 1388), pp. 149-70.
De los discursos parlamentarios de
Giuseppe Ferrari sobre los sucesos del Mezzogiorno se ocupa el artículo de
Alessandro Levi,
"Il
pensiero politice di Giuseppe Ferrari", en Nuova Rivista Storica,
mayo-agosto de 1931 (año XV, fase. 11I-IV), pp. 217-59, cfr.
en
particular pp. 253-55.
No ha sido posible consultar una
colección completa de la revista 19 dirigida por Mario Giampaoli, y por
consiguiente no se ha hallado el artículo de Antonio Aniante mencionado por
Gramsci.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 620
tomado en
serio el programa, nacido en el cerebro de algunos intelectuales sardos
(C. Bell.
y algunos otros: recuerdo que Em. Lu. trataba de hacer olvidar el episodio
echándolo a broma)1 de crear un Estado federal mediterráneo que habría debido
abarcar: Cataluña, las Baleares, Córcega y Cerdeña, Sicilia y Candia. Aniante
escribe sobre esto con un aire idiota de matasiete y hay que cribar bien su
relato: por ejemplo, ¿es creíble que él fuese enviado al extranjero (a París,
me parece) para encontrarse con otros "conjurados"? ¿Y quién lo
habría mandado? ¿Y quién habría dado el dinero?
<93>. Nociones enciclopédicas.
Teocracia, cesaropapismo, hierocracia. No son la misma cosa: 1] teocracia,
unidad a la idea del mando por la gracia de Dios; 2] cesaropapismo: el
emperador es también jefe de la religión, aunque el carácter laico-militar
predomine en él; 3] hierocracia es el gobierno de los religiosos, o sea que en
el mando predomina el carácter sacerdotal: la del papa es una hierocracia.
80
<94>. Cultura italiana. Sentimiento
nacional, no popular-nacional (cfr. notas dispersas), o sea un sentimiento
puramente "subjetivo", no ligado a la realidad, a factores, a
instituciones objetivas. Por eso es todavía un sentimiento de "intelectuales",
que sienten la continuidad de su categoría y de su historia, única categoría
que ha tenido una historia ininterrumpida.
Un
elemento objetivo es el idioma, pero éste en Italia se alimenta poco, en su
desarrollo, de la lengua popular que no existe (excepto en Toscana), mientras
que sí existen dialectos. Otro elemento es la cultura, pero ésta es demasiado
restringida y tiene carácter de casta: las capas intelectuales son pequeñísimas
y estrechas, Los partidos políticos: eran poco sólidos y no tenían vitalidad
permanente sino que entraban en acción únicamente en el periodo electoral. Los
periódicos: no coincidían con los partidos más que débilmente, y además poco
leídos. La Iglesia era el elemento popular-nacional más válido y extendido,
pero la lucha entre Iglesia y Estado hacía de ella un elemento de disgregación
más que de unidad, y actualmente las cosas no han cambiado mucho porque todo el
planteamiento del problema moral — popular ha cambiado. La monarquía. - El
parlamento. - La universidad y la escuela. - La ciudad. - Organizaciones
privadas como la masonería. - La Universidad popular. - El ejército.
Los sindicatos obreros. - La ciencia
(respecto al pueblo, - los médicos, los veterinarios, las cátedras ambulantes,
los hospitales). - El teatro. - El libro.
<95>. Cultura italiana.
Regionalismo. Cfr. Leonardo Olschki, "Kulturgeografie Italiens", en
Preussische Jahrbücher, enero de 1927, pp. 1936. El Leonardo de febrero de 1927
lo juzga: "Un estudio vivaz y bien realizado del. regionalismo italiano,
de sus aspectos presentes y de sus orígenes históricos".2
<96>. Revistas-tipo. Economía.
Reseña de estudios económicas italianas.
1] Italia
en la economía mundial. Obras generales en las que la economía italiana se
confronta y relaciona con la economía mundial. Libros tipo: Mortara,
Prospettive econamiche, Annuario economico della Societa delle Nazioni,
publicaciones del Dresdner Bank sobre las fuerzas económicas mundiales,
etcétera.3
Em. Lu. = Emilio Lussu; C. Bel. es con
toda probabilidad Camino Bellieni.
El juicio sobre el artículo de Leonardo
Olschki y la indicación bibliográfica están tomados del 'Noticiero'
("Italia all'estero") del Leonardo, 20 de febrero de 1927 (año III,
n. 2), p, 48.
Para las Prospettive economiche de
Mortara cfr. nota 3 al Cuaderno 1 (XVI), § 61; cfr. también Société des
Nations, Section
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 621
81 Libros
sobre la balanza comercial, sobre exportación e importación, sobre empréstitos
internacionales, sobre las remesas de los emigrantes (y por consiguiente sobre
la emigración y sus características), sobre el turismo internacional en Italia
y su significado económico, sobre tratados comerciales, sobre las crisis
económicas mundiales y sus reflejos en Italia, sobre 3ª flota marítima y
entradas por fletes, sobre los puertos francos, sobre el proteccionismo y el
librecambismo, sobre el comercio de tránsito y sus resultados para la economía
italiana, así como sobre los puertos y su hinterland no italiano (Génova y
Suiza, Trieste y los Balcanes, etcétera), pesca en mares no italianos, cárteles
y trusts internacionales y sus efectos para Italia, los bancos y su expansión
en el extranjero (banca comercial en el exterior, Banco de Roma en el exterior,
etcétera), capital extranjero en Italia y capital italiano en el extranjero.
2]
Organización económica y producción nacional. Libros de conjunto sobre la
producción italiana y sobre la política económica italiana, sobre el régimen de
impuestos, sobre la distribución regional entre industria y agricultura y
actividades económicas menores; distribución de las grandes zonas económicas
nacionales y sus características: Italia septentrional, Italia central,
Mediodía, Sicilia, Cerdeña.
3]
Estudios sobre las economías regionales (Piamonte, Lombardía, etcétera).
4]
Estudios sobre las economías provinciales o de zonas provinciales.
Publicaciones de las cámaras de comercio, de los consorcios agrarios y de los
consejos provinciales de economía; publicaciones de los bancos locales.
boletines municipales para las cabeceras de partido de provincia, [estudios de
especialistas individuales], publicaciones de observadores económicos como el
de Palermo para Sicilia o el de Bari para Puglia, etcétera. La reseña debe
tener un carácter actual, pero en sus partes individuales debe tener también
carácter histórico, o sea que es conveniente mencionar estudios ya superados,
etcétera. A esta Reseña puede seguir o preceder otra reseña sobre los estudios
y escuelas de ciencia económica y las publicaciones periódicas de economía y de
política económica, y sobre personalidades de científicos muertos y vivos.
<97>. Pasado y presente. Gran
ambición y pequeñas ambiciones. ¿Puede existir la política, o sea la historia
en acción, sin ambición? "La ambición" ha adquirido un significado
peyorativo y despreciable por dos razones principales: II porque se ha
confundido la ambición (grande) con las pequeñas ambiciones; 2] porque la
ambición ha conducido demasiado a menudo al más bajo oportunismo, a la traición
de los viejos principios y de las viejas formaciones sociales que habían dado
al ambicioso las condiciones para pasar a un servicio más lucrativo y de más
pronto rendimiento. En el fondo también este segundo motivo se puede reducir al
primero: se trata de pequeñas ambiciones, porque tienen prisa y no quieren
tener que superar dificultades excesivas o dificultades demasiado grandes, [o
correr peligros demasiado grandes].
Algo que existe en el carácter de todo
jefe es el ser ambicioso, o sea aspirar con todas sus fuerzas al ejercicio del
poder estatal. Un jefe no ambicioso no es un jefe, y es un elemento peligroso
para sus seguidores: es un inepto o un cobarde. Recordar la afirmación de
Arturo
économique
et financiare, Annuaire statistique international 1929, Génova, 1930 [FG, C.
carc., Tm-i 11]. No se han conservado, sin embargo, entre los libros de la
cárcel, las publicaciones del Dresdner Bank a las que se refiere Gramsci, ni se
desprende de otras fuentes que él las consultara directamente; se trata del
anuario Les torees économiques du Monde, publicado por el Dresdner Bank
(publicado por primera vez en Berlín en 1927; en 1930 la publicación estaba en
su tercera edición): de él se habla en Annali di Economía, octubre de 1928
(vol. IV, n. 2), p. 74 (para la primera edición) y julio de 1930 (vol. VI, n.
2), p. 61 (para la tercera edición).
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 622
Vella:
"Nuestro partido no será nunca un partido de gobierno",1 o sea que
será siempre
partido
de oposición: ¿pero qué significa proponerse estar siempre en la oposición?
Significa preparar los peores desastres, porque si el estar en la oposición es
cómodo para los opositores, no es "cómodo ([según sean, naturalmente, las
fuerzas opositoras y su naturaleza]) para los dirigentes del gobierno, los
cuales en cierto punto tendrán que plantearse el problema de destruir y
eliminar la oposición. La gran ambición, además de necesaria para la lucha,
tampoco es despreciable moralmente, todo lo contrario: todo consiste en ver si
la "ambición" se eleva después de haber hecho un desierto en su tomo,
o si su elevarse está condicionado [conscientemente] por el elevarse de todo un
estrato social y si el ambicioso ve su propia elevación como elemento de la
elevación general.
Por lo
general se ve la lucha de las pequeñas ambiciones (de lo propio y particular)
contra la gran ambición (que es indisoluble del bien colectivo). Estas
observaciones sobre la ambición pueden y deben relacionarse con otras sobre la
llamada demagogia. Demagogia quiere decir muchas cosas; en el sentido
peyorativo significa servirse de las masas populares, de sus pasiones
sabiamente excitadas y nutridas, para los propios fines particulares, para las
propias pequeñas ambiciones (el parlamentarismo y el eleccionismo ofrecen un
terreno propicio para esta forma particular de demagogia, que culmina en el
cesarismo y en el bonapartismo con sus regímenes plebiscitarios). Pero si el
jefe no considera a las masas humanas como un instrumento servil, bueno para
alcanzar sus propios objetivos y luego desecharlo, sino que tiende a alcanzar
fines políticos orgánicos de los que estas masas son el necesario protagonista
histórico, si el jefe desarrolla una obra "constituyente"
constructiva, entonces se tiene una "demagogia" superior; las masas
no pueden no ser ayudadas a elevarse a través del elevarse de individuos
aislados y de enteros estratos "culturales". El "demagogo"
de tipo negativo se presenta a sí mismo corno insustituible, crea el desierto
en torno suyo, sistemáticamente destruye y elimina a sus posibles competidores,
quiere entrar en relación con las masas directamente (plebiscito, etcétera,
gran oratoria, golpes de escena, aparato coreográfico fantasmagórico: se trata
de lo que Michels ha llamado "jefe carismático").2 El jefe político
de gran ambición, por el contrario, tiende a suscitar un estrato intermedio
entre él y las masas, a suscitar posibles competidores" e iguales, a
elevar el nivel de capacidad de las masas, a crear elementos que puedan
sustituirlo en la función de jefe. Piensa según los intereses de las masas y
éstos exigen que un aparato de conquista [o de dominio] no se arruine por la
muerte o incapacidad del jefe único, volviendo' a caer las masas en el caos y
la impotencia primitiva. Si bien es verdad que todo partido es partido de una
sola clase, el jefe debe apoyarse en ésta y elaborar en ella un estado mayor y
toda una jerarquía; si el jefe es de origen "carismático", debe
renegar de su origen y trabajar para hacer orgánica la función de la dirección,
orgánica y con las características de la permanencia y continuidad.
83
<98>. Las costumbres y las leyes.
Es opinión muy difundida, e incluso es opinión considerada realista e
inteligente, que las leyes deben ser precedidas por la costumbre, que la ley
sólo es eficaz en cuanto que sanciona las costumbres. Esta opinión va contra la
historia real del desarrollo del derecho, que siempre ha exigido una lucha para
afirmarse y que en realidad es una lucha por la creación de una nueva
costumbre. En lar opinión antes citada existe un residuo muy visible de
moralismo inmiscuido en la política.
Se supone
que el derecho es una expresión integral de toda la sociedad, lo cual es falso:
por el
contrario, expresiones más íntimas de la sociedad son aquellas reglas de
conducta que
No ha sido posible establecer en qué
ocasión pronunció Vela la frase que Gramsci le atribuye. Podría tratarse de una
conversación privada o de un discurso del cual no ha quedado constancia en la
prensa de la época.
Cfr. Cuaderno 2. (XXIV), § 75.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 623
los
juristas llaman "jurídicamente indiferentes" y cuya zona cambia con
las épocas y con la extensión de la intervención estatal en la vida de los
ciudadanos. El derecho no expresa a toda la sociedad (pues según eso los
violadores del derecho serían seres antisociales por naturaleza, o deficientes
psíquicos), sino a la clase dirigente, que "impone" a toda la
sociedad aquellas normas de conducta que están más ligadas a su razón de ser y
a su desarrollo. La función máxima del derecho es ésta: presuponer que todos
los ciudadanos deben aceptar libremente el conformismo señalado por el derecho,
en cuanto que todos pueden convertirse en elementos de la clase dirigente; en
el derecho moderno, esto es, se halla implícita la utopía democrática del siglo
XVIII.
Sin
embargo, algo de cierto existe en la opinión de que la costumbre debe preceder
al derecho: en efecto, en las revoluciones contra los Estados absolutos,
existía ya como costumbre [y como aspiración] una gran parte de aquello que
después llegó a ser derecho obligatorio; fue con el nacimiento y desarrollo de
las desigualdades que el carácter obligatorio del derecho fue aumentando, así
como fue aumentando la zona de intervención estatal y de la obligatoriedad
jurídica. Pero en esta segunda fase, aun afirmando que el conformismo debe ser
libre y espontáneo, se trata de algo muy diferente: se trata de reprimir y
sofocar un derecho naciente y no de conformar.
El argumento cabe dentro de aquel más
general de la diversa posición que han tenido las ciases subalternas antes de
volverse dominantes. Ciertas clases subalternas deben tener un largo periodo de
intervención jurídica rigurosa y luego atenuada, a diferencia de otras; existe
diferencia también en los modos: en ciertas clases la expansividad no cesa
nunca, hasta la absorción completa de la sociedad; en otras, al primer periodo
de expansión sucede un periodo de represión. Este carácter educativo, creativo,
formativo del derecho ha sido escasamente sacado a la luz por ciertas
corrientes intelectuales: se trata de un residuo del espontaneísmo, del
racionalismo abstracto que se basa en un concepto de la "naturaleza"
abstractamente optimista y facilón. Otro problema se plantea para estas
corrientes: cuál debe ser el órgano legislativo "en sentido lato", o
sea la necesidad de llevar las discusiones legislativas a todos los organismos
de masas: una transformación orgánica del concepto de "referendum",
aunque manteniendo para el 1 gobierno la función de última instancia
legislativa.
<99>. Concepto de gran potencia.
(Cfr. otras notas precedentes.) 1 Según el jefe del gobierno italiano:
"Son las marinas de guerra las que clasifican a las grandes
potencias".2 Hay que observar que las marinas de guerra pueden ser calculadas
en todo momento con el sistema matemático absoluto, lo que no puede hacerse con
los ejércitos terrestres. Recordar el epigrama de Anatole France: "Todos
los ejércitos son los primeros del mundo, pero en la marina es el número de
barcos lo que cuenta."
<100>. Pasado y presente.
Industriales y agrarios. Toda la historia pasada, desde el nacimiento de una
cierta industria en adelante, se caracteriza por mi difícil y complicado
esfuerzo por dividir la renta nacional entre industriales y agrarios, esfuerzos
complicado por la existencia de una categoría relativamente amplia de medianos
y pequeños propietarios
Cfr. en particular Cuaderno 4 (XIII), §
67.
Cfr. el discurso pronunciado por
Mussolini en Roma el 10 de marzo de 1929 durante la primera asamblea quinquenal
del régimen fascista: "Hay que considerar que la Marina es, en tiempos de
paz, el elemento que establece la jerarquía entre los Estados" (Benito
Mussolini, Discorsi del 1929, "Alpes, Milán, 1930 [FG, C. carc., Turi HL
p. 31). Gramsci utilizó evidentemente una fuente distinta, no identificada, de
la cual con toda probabilidad tomó también el epigrama de Anatole France citado
más adelante.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 624
agrícolas
no cultivadores sino habitantes en las ciudades (en las cien ciudades),
devoradores parásitos de la renta agraria. Como el sistema así constituido
(proteccionismo industrial y proteccionismo agrícola) es necesariamente
insuficiente, se apoya en el bajo nivel de vida de las grandes masas, por la
falta de materias primas (que no permite un gran desarrollo industrial) y por
la notable imposibilidad de ahorro, porque los márgenes son devorados por las
capas parasitarias y falta la acumulación (no obstante el bajo nivel de vida de
las grandes masas). Así se explica también la penuria en que viven ciertas
industrias exportadoras, como la seda, que se beneficiarían enormemente del
bajo precio de los víveres y podrían entrar en victoriosa competencia con
Francia, a la que Italia cede la materia prima (los capullos del gusano de
seda). Calcular cuántos capullos son vendidos al extranjero y cuántos son
transformados en Italia y calcular la diferencia que hay entre la exportación
de la seda elaborada y la de los capullos en bruto.
85 Otro
cálculo para el azúcar, que <está> más protegida que el trigo, etcétera.
Análisis de las industrias de exportación que podrían nacer [o desarrollarse]
tanto en las ciudades como en la agricultura sin el sistema aduanal vigente.
Cuando la ausencia de materias primas se convierte en motivo de política
militarista y nacionalista (ciertamente no imperialista, que es un grado más
avanzado del mismo proceso) es natural preguntarse si las materias primas
existentes son bien explotadas, porque de otra manera no se trata de política
nacional (o sea de toda una clase) sino de una oligarquía parasitaria y
privilegiada, o sea que no se trata de política exterior, sino de política
interna de corrupción y de destrucción de las fuerzas nacionales.
<101> . Cultura italiana. Burguesía
primitiva. Para el estudio de la formación y difusión del espíritu burgués en
Italia (trabajo tipo Groethuysen),1 cfr. también los Sermoni de Franco
Sacchetti (véase lo que escribe Crece en la Critica de marzo de 1931
"Boccaccio e Franco Sacchetti").2
<102>. Pasado y presente.
Campesinos y vida del campo. Elementos directivos para una investigación:
condiciones materiales de vida: habitación, alimentación, alcoholismo,
prácticas higiénicas, vestido, movimiento demográfico (mortalidad, natalidad,
mortalidad infantil, matrimonios, nacimientos ilegítimos, éxodo a las ciudades,
[frecuencia de los] delitos de sangre y otros delitos no económicos, litigios
judiciales por cuestiones de propiedad [hipotecas, subastas por impuestos no
pagados, movimiento de la propiedad de la tierra, inventario agrícola,
construcción de casas rurales], delitos de carácter económico, fraudes, hurtos,
estafas, etcétera, éxodo de mujeres para servicios domésticos [emigración,
población pasiva familiar]). Orientación de la psicología popular en los
problemas de religión y política, frecuencia escolar de los niños,
analfabetismo de los reclutas y las mujeres.
<103>. Risorgitnento. ¿Cuándo
empieza el Risorgimento? Cfr. Arrigo Solmi, L'Uníta fondamentale della storia
italiana, Bolonia, Zanichelli, 1927, pp. 58, L. 6. Sobre este escrito cfr.
Francesco Collotti, "Pretesti oratori", en Leonardo del 20 de mayo de
1927, la respuesta de Solmi en Leonardo del 20 de agosto siguiente y la nota de
L. Russo a la respuesta.3 Solmi encuentra en la "ciudad" esta unidad
fundamental, y ciertamente es notable el hecho de que
Cfr. Cuaderno 5 (IX), § 55 y nota 5.
Cfr. Benedetto Croce, "Boccaccio e
Franco Sacchetti", en La Critica. 20 de marzo de 1931 (año XXIX, fase.
II), pp. 81-99.
Cfr. Francesco Collotti, "Pretesti
oratori", en Leonardo, 20 de mayo de 1927 (año III, n. 5), pp. 115-17;
Arrigo Solmi, Metodología storica, lid., 20 de agosto de 1927 (año 11I, n. 8)
pp. 2-4-6 (respuesta al citado artículo de Collotti, con un Post-scrtptum de
Luigi Russo en apología a Collotti).
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 625
en muchas
ciudades autónomas se efectúen simultáneamente las mismas reformas (no conozco
el librito de Solmi, de manera que no sé cómo explica exactamente este hecho).
Hay que ver a este propósito el librito de Carlo Cattaneo, La cittá considerata
come principio ideale delle istorie italiane, a cargo de G. A. Belloni, pp.
140, L. 8, Vallecchi, Florencia:1 ¿tomó Solmi su principio de Cattaneo? Por
otra parte, ¿qué significa "ciudad"?, ¿no significa quizá
"burguesía", etcétera?
86
<104> . Periodismo. El tipo de
semanario provinciano que estaba tradicionalmente difundido en Italia,
cultivado especialmente por los católicos y los socialistas. representaba
adecuadamente las condiciones culturales de la provincia (pueblo y pequeña
ciudad). Ningún interés por la vida internacional (más que como curiosidad y
rareza), poco interés por la misma vida nacional, salvo en lo relacionado con
intereses locales, especialmente electorales; todo el interés por la vida
local, incluso por los chismorreos y minucias. Gran importancia para la
polémica personal (de carácter bobalicón y provinciano; hacer aparecer
estúpido, ridículo, deshonesto al adversario, etcétera). La información
reducida sólo a las correspondencias de los diversos pueblos. Comentarios
políticos genéricos que presuponían la información dada por los periódicos, que
los lectores del semanario no leían y que además se suponía que no debían leer
(por eso se hacía para ellos el semanario).
El
redactor de estos semanarios era por lo general un intelectual mediocre,
presuntuoso e ignorante, lleno de circunloquios y de sofismas banales. Resumir
el diario hubiera sido para él una "vergüenza": pretendía hacer un
semanario todo de artículos de fondo y de piezas "brillantes", e
inventar teorías imponentes en economía, en política, en filosofía.
Precisamente
en Italia, dada la infeliz disposición geográfica y la falta de un centro
político e intelectual nacional, habría debido tener éxito, por el contrario,
el tipo de semanario inglés (Observer, Times Sunday, etcétera) que están
redactados según el tipo del periódico: o sea que cada semana informa a los
lectores que no leen el periódico, o que quieren tener, cada semana, un cuadro
que resuma la vida de toda la semana. Este tipo inglés debe ser estudiado y
adaptado teóricamente a las condiciones italianas. Este (semanario,
bisemanario) debería sustituir al periódico en vas-. tas zonas en donde el
diario no tiene base suficiente (Nápoles, Florencia, Palermo, etcétera; en
general en las cabeceras administrativas de regiones e incluso de provincias no
industriales: recordar ejemplos como Elena, Como, Tortona, que querían el
semanario aunque eran industriales y consumidoras de diarios. Igual
Alessandria, Cuneo, Fossano, etcétera. En Italia el semanario así redactado
representaría el mismo papel que tantos pequeños diarios provincianos alemanes
y suizos).
87
<105> Revistas-tipo. La tradición y
sus sedimentaciones psicológicas. Que el libertarismo genérico (cfr. concepto
totalmente italiano de "subversivo") está muy arraigado en las
tradiciones populares, puede estudiarse a través de un examen de la poesía y
los discursos de P. Gori, que poéticamente (!) puede ser comparado
(subordinadamente) con Cavallotti. Hay en Gori todo un modo de pensar y
expresarse que huele a sacristía y heroísmo de cartón. Sin embargo aquellos
modos y aquellas formas, cuya difusión se permitió sin oposición y sin crítica,
han penetrado muy profundamente en el pueblo y han constituido un gusto (y
seguramente siguen constituyéndolo).
La citada edición del libro de Cattaneo
es de 1931; la indicación bibliográfica está tomada probablemente de un anuncio
editorial de la casa editora Vallecchi. Sobre el mismo libro cfr. también el
subsiguiente § 113.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 626
<106>. Periodismo. Editorialista.
Dificultad de crear buenos editorialistas, o sea periodistas técnicamente
preparados para comprender y analizar la vida orgánica de una gran ciudad,
poniendo en este cuadro (sin pedantería, pero también sin superficialidad ni
"brillantes" improvisaciones) cada problema individual a medida que
vaya siendo de actualidad. Lo que se dice del editorialista puede extenderse a
toda una serie de actividades públicas: un buen editorialista debería tener la
preparación técnica suficiente y necesaria para llegar a alcalde o incluso
gobernador civil, o presidente (efectivo) de un consejo provincial de economía
tipo actual; y, desde el punto de vista periodístico, debería corresponder al
corresponsal local de una gran ciudad (y sucesivamente, en orden de competencia
y de amplitud decreciente de los problemas, de las medianas y pequeñas ciudades
y de los pueblos).
En
general, las funciones de un periódico deberían ser equiparadas a
correspondientes funciones dirigentes de la vida administrativa, y desde este
punto de vista deberían organizarse las escuelas de periodismo, si se quiere
que esa profesión salga de la fase primitiva y diletantesca en que hoy se
encuentra, que se vuelva calificada y tenga una real independencia, o sea que
el periódico esté en condiciones de ofrecer al público informaciones y juicios
no ligados a intereses particulares. Si un editorialista informa al público
"periodísticamente", como se dice, esto significa que el
editorialista acepta sin crítica y sin juicio independiente informaciones y
juicios, a través de entrevistas o tuyaux, de personas que pretenden servirse
del periódico para promover determinados intereses particulares.
Deberían
existir dos tipos de editoriales: 1] el tipo orgánico y 2] el tipo de más
marcada actualidad. Con el tipo orgánico, para dar un punto de vista global,
debería ser posible compilar volúmenes sobre los aspectos más generales y
constantes de la vida de una ciudad, después de haber depurado los artículos de
aquellos elementos de actualidad que deben ! existir siempre en toda
publicación periodística; pero para entendernos, en estos artículos
"orgánicos" el elemento de actualidad debe ser subordinado y no
principal. Estos artículos orgánicos, por lo tanto, no deben ser muy
frecuentes.
88 El
editorialista estudia el organismo urbano en su conjunto y en su generalidad,
para tener su calificación profesional (sólo limitadamente, un editorialista
puede cambiar de ciudad: su calificación superior no puede estar ligada a una
ciudad determinada): los resultados originales, o útiles en general, de este
estudio orgánico, es justo que no sean completamente desinteresados, que no
sean sólo una base, sino que se manifiesten también inmediatamente, captando
una idea de actualidad. La verdad es que el trabajo de un editorialista es tan
vasto como el de un jefe de redacción, o el de un jefe de departamento en una
organización periodística con división orgánica del trabajo. En una escuela de
periodismo habrá que tener una serie de monografías sobre grandes ciudades y
sobre su vida compleja. Solamente el problema de aprovisionamiento de una gran
ciudad basta para absorber mucho trabajo y mucha actividad (sobre otras ramas
de la actividad de un editorialista he escrito otras notas).1 Cfr. el libro de
W. P. Hedden, How Great Claes are Fed, Boston, Heath, 1929, dólares 2.80,
reseñado en el Giornale degli Econornisti de enero de 1931. Hedden examina el
aprovisionamiento de algunas ciudades de los Estados Unidos, especialmente de
Nueva York.2
<107>. Pasado y presente. Giolitti
y Croce. Puede observarse, y habrá que documentarlo cronológicamente, que
Giolitti y Croce, uno en el orden de la politica actual, el otro en el orden
No está claro a qué otras notas sobre el
tema alude aquí Gramsci en forma particular.
Cfr. Giornale degli Econornisti, enero de
1931 (año XLV. n. 1), pp. 73-75 (en la sección 'Recenti publicazioni').
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 627
de la
política cultural e intelectual, han cometido los mismos e idénticos errores.
Ni uno ni otro comprendieron por dónde iba la corriente histórica y
prácticamente ayudaron a lo que luego hubieran querido evitar y trataron de
combatir. En realidad, así como Giolitti no comprendió qué cambio había
aportado al mecanismo de la vida política italiana el ingreso de las grandes
masas populares, tampoco Croce comprendió, prácticamente, qué poderosa
influencia cultural (en el sentido de modificar los cuadros directivos
intelectuales) habrían tenido las pasiones inmediatas de estas masas. Desde
este punto de vista vale la pena ver la colaboración de Croce en la Politica de
F. Coppola1 (también De Ruggiero colaboró allí en el mismo periodo):2 ¿cómo es
que Croce, que había adoptado una determinada actitud frente a Coppola y cía.
en el periodo 1914-15 con los artículos de Italia Nostra y de Critica3 (y
Coppola era el blanco preferido de las breves notas de Italia Nosaa escritas,
me parece, por De Loilis)4 pudo en 1919 -20 dar a este grupo el apoyo de su
colaboración, precisamente con artículos en los que el sistema liberal era
criticado y limitado? etcétera, etcétera.
89
<108>. Literatura popular. Cfr. el
número de Cultura de 1931 dedicado a Dostoievski. En un artículo de Pozner 5 se
sostiene justamente que las novelas de Dostoievski derivan (culturalmente) de
las novelas tipo Sue, etcétera. Esta "derivación" es útil tenerla
presente para redactar esta sección sobre literatura popular en cuanto que
demuestra cómo un cierto tipo "cultural" de literatura (motivos,
intereses morales, sensibilidad [ideología], etcétera) puede tener una doble
expresión: la mecánica (tipo Sue) y la "lírica" (Dostoievski); los
contemporáneos no advierten que se trata de manifestaciones inferiores en
algunos casos, como sucedió con Sue que era leído por todas las clases y
"conmovía" incluso a personas cultas mientras que luego descendió a
ser un "escritor leído por el pueblo". (La "primera
lectura" da sensaciones puramente, o casi, "culturales" o de
contenido y el "pueblo" es lector de primera lectura, por la
"ideología".)
Sobre
este mismo tema: Mario Praz, La carne, la morte e il diavolo nella tetteratura
romantica, en 16º, pp. X-505, Milán- Roma, Soc. ed. La cultura, L. 40, y la
reseña de L. F. Benedetto en Leonardo de marzo de 1931.6 Me parece, a juzgar
por esta reseña (el libro no lo he leído), que Mario Praz no ha hecho con
exactitud la distinción entre los diversos grados de cultura, lo que justifica
algunas objeciones de Benedetto, que por lo demás no capta el nexo exacto de la
cuestión histórica.
Cfr.
Cuaderno 21 (XVII), pp, 36-37.
Croce colaboró en la revista Politica con
tres -Postille politiche", publicadas respectivamente en los fascículos
del 19 de enero de 1919 (año I, vol. I, fasc. II), pp. 206-12, del 24 de abril
de 1919 (año I, vol. II, fase. I), pp. 48-59, del 24 de noviembre de 1919 (año
1, vol. III, fase. 1), pp. 13-17. Las dos primeras de estas "Postille
politiche" fueron luego incluidas por Croce en Pagine atila guerra, 21'
ed. Laterza, Bari, 1928, pp. 250-55, 218-29, 263-70, 287-90 (respectivamente con
los títulos: "Sopravvivenze ideologiche"; "La guerra italiana,
l'esercito e il socialismo"; "Disegni di riforma nazionale";
"La vittoria"); la tercera en Enke y
política
cit., pp. 165-69, 169-73 (con los títulos: "L'onestá política",
"La nausea per la politica").
Para la colaboración de Guido De Ruggiero
en la revista Politica cfr. "Vico e Giannone", en el fascículo del 30
de septiembre de 1919 (año 1, vol. II, fase. M), pp. 355-76; "Economía e
legislazionC, en los fascículos del 31 de diciembre de 1919 (año I, vol. III,
fase. II), pp. 148-70, y del 30 de junio de 1920 (año II, vol. V, fase. II),
pp. 142-59; "L'idea italiana nella Repubblica partenopea", en los
fascículos del 30 de septiembre de 1920 (año II, vol. VI. fase. I-II), pp. 38-56,
y de diciembre de 1920 (año III, vol. VII, fase. I), pp. 15-36.
Estos artículos de Croco fueron recogidos
más tarde en el libro Pagine atila guerra cit., el cual, sin embargo, Gramsci
no tenía en la cárcel (cfr. LC, 607).
Cfr. en particular, en polémica directa
con Francesco Coppola, el artículo de Cesare De Lollis, "Guerra per la
guerra", en Italia Nostra, 31 de enero de 1915 (año II, n. 5) y el
artículo de la redacción "La cena di Trimalcione", ibid., 9 de mayo
de 1915 (año II, n. 19).
Cfr. Vladimir Pozner "Dostoevskij e
il romano di avventure", en La Cultura, febrero de 1931 (año X, fase. II),
pp. 128-50.
La reseña de Luigi Foscolo Benedetto al
libro de Mario Praz, La carne, la morte e 11 diavolo nella letteratura
romantica, está en Leonardo, marzo de 193 1 (año II, n. 3), pp. 112-16.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 628
<109>. Pasado y presente. El
individuo y el Estado. Cómo ha cambiado la situación económica en
"perjuicio" del viejo liberalismo: ¿es cierto que cada ciudadano
conoce sus asuntos mejor que cualquier otro en las actuales condiciones? ¿es verdad
que, en las actuales condiciones, se realiza una selección de acuerdo a los
méritos? "Cada ciudadano", en cuanto 48 que no puede conocer [y
especialmente no puede controlar] las condiciones generales en las que los
negocios se desarrollan dada la amplitud del mercado mundial y su complejidad,
en realidad no conoce ni siquiera sus propios negocios: necesidad de las
grandes organizaciones industriales, etcétera. Por otra parte el Estado, con el
régimen cada vez más gravoso de los impuestos, golpea a sus propios ciudadanos,
pero no puede golpear a los ciudadanos de las otras naciones (con menos
impuestos, o con regímenes impositivos que se distribuyen diferentemente); los
grandes Estados, que deben tener grandes gastos para servicios públicos
imponentes (incluyendo ejército, marina, etcétera) afectan más a sus propios
ciudadanos (se añade la desocupación subsidiada, etcétera). Pero ¿crea una
nueva base la intervención del Estado con las tarifas aduanales? El Estado, con
las tarifas "elige" entre los ciudadanos a quiénes proteger aun
cuando no lo "merezcan", etcétera, desencadena una lucha entre los
grupos por la división de la renta nacional, etcétera.
90
<110>. Maquiavelo y Guicciardini.
En el libro de Clemenceau, Grandeurs et rniséres d'une victoire, Plon, 1930, en
el capítulo "Les critiques de rescalier" se contienen algunas de las
observaciones generales hechas por mí en la nota sobre el artículo de Paolo
Treves, "E realismo politico di Guieciardini": por ejemplo, la
distinción entre políticos y diplomáticos.1 Los diplomáticos han sido formados
(dressés) para la ejecución, no para la iniciativa, dice Clemenceau, etcétera.
El capítulo es todo él una polémica contra Poincaré que había criticado que no
se utilizasen diplomáticos en la preparación del tratado de Versalles.
Clemenceau, como puro hombre de acción, como puro político, es extremadamente
sarcástico contra Poincaré, su espíritu abogadil, sus ilusiones de que la
historia puede crearse con subterfugios, con sofistiquerías, con habilidades
formales, etcétera. "La diplomatie est instituée <plutót> pour le
maintien des inconciliables que pour l'innovation des imprévus. Dans le mot
tomate” il y a la racine double, au sens de plier." (Es verdad sin embargo
que este concepto de doble no se refiere a los "diplomáticos" sino a
los "diplomas" que los diplomáticos conservaban y tenían un
significado material, de papel plegado.)2
< 111>. Literatura popular. Novelas
de folletín. Cfr. Servais Étienne, Le gente romanesque en France depuis
l'apparition de la “Nouvelle Hélo'ise" jusqu'aus approches de la
Révolution (ed. Armand Colin); Reginald W. Hartland, Le Roman terrifiant ou
“Roman noir" de Walpole a Anne Radcliffe, et son influence sur la
littérature fray: aise jusqu'en 1860 (ed. Champion), y Walter Semi et le “Roman
frénétique" (ed. Champion).
La
afirmación de Pozner registrada en una nota anterior,3 de que la novela de
Dostoievski es novela de "aventuras", se deriva probablemente de un
estudio de Jacques Riviére sobre la "novela de aventuras"
(seguramente publicado por la N.R.F.), que significaría "una vasta
representación de acciones que son al mismo tiempo dramáticas y
psicológicas" tal como la
Cfr. el precedente § 86. 1 Cfr. el
precedente § 86.
No se ha conservado, entre los libros de
la cárcel, el libro de Clemenceau aquí utilizado por Gramsci, pero también es
posible que solamente viera el cap. XIV ("Les critiques de
Vescalier") en la reproducción parcial de una revista francesa. Para la
cita cfr. Georges Clemenceau, Grandeur et mislres d'une victoire, Non, París,
1930, p. 217 nota.
Para el discurso de Gentile en Palermo
con el que Croce polemiza en esta ocasión cfr. nota 3 al Cuaderno 5 (IX), §
124.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 629
concibieron
Balzac, Dostoievski. Dickens y George Eliot.1
Sobre Le
style du roman-feuilleton escribió un ensayo André Moufflet en el Mercare de
France del 1º de febrero de 1931.3
Cfr.
Cuaderno 21 (XVII), p. 37.
<112>. Pasado y presente. La utopía
cmciana. Cfr. la nota en la que se recuerda la colaboración dada por Croce en
los años 19-20-21 (ver) a la Politica de Coppola, en contradicción con la
actitud que con respecto a Coppola, su ideología y su particular forma mentis,
asumió en el 15 la Italia Nostra.2 Por esto puede verse y juzgarse el carácter
"utópico" de la actividad teórica y práctica de Croce, digo
"utópico" en el sentido de que las consecuencias que dependen de la
actitud de Crece son contrarias a sus "intenciones", tal como se
desprenden de su actitud posterior respecta a estas consecuencias.
91 Croce
cree hacer "ciencia pura", pura "historia", pura
“filosofía", pero en realidad hace "ideología", ofrece
instrumentos prácticos de acción a determinados grupos políticos; luego se
asombra de que aquéllos no hayan sido "comprendidos" como
"ciencia pura" sino "desviados" de su fin propio que era
puramente científico. Cfr. por ejemplo en el volumen Cultura e vita morale los
dos capítulos: "Fissalzione filosofica" en la p. 296 y el capítulo
"Fatti politici e interptetazioni storiche" en la p. 270.3 En la p.
296 Croce protesta contra el famoso discurso de Gentile pronunciado en Palermo
en 1924:a "Pera, si en un cierto lugar del planeta que se llama Tierra,
los ciudadanos de un Estado que antes tenían la costumbre de debatir sus
asuntos mediante aquellos 'modos de fuerza' que son la crítica y la oratoria y
la asociación y la votación y medios semejantes, han adoptado ahora el otro uso
de recurrir al garrote o al puñal, y hay entre ellos quienes sienten nostalgia
por las viejas costumbres y se disponen a hacer cesar las nuevas que califican
de salvajes, ¿qué parte corresponde al filósofo que, interviniendo en la
disputa, sentencia que toda fuerza, y por lo tanto también la del garrote y el
puñal, es fuerza espiritual?" 4etcétera, etcétera (la continuación es
interesante y debe ser citada. en su caso); pero él mismo había escrito en la
p. 270: "Hacer poesía es una cosa y dar puñetazos otra, me parece; y quien
no destaca en el primer oficio bien puede resultar muy eficaz en el segundo,
así como la eventual lluvia de puñetazos puede ser, en ciertos casos, útil y
oportunamente suministrada". Así lo escribió Croce en 1924: es probable
que Gentile, en el 24,a quisiera precisamente filosofar aquel "útil y
oportunamente" y a los puños añadiera el garrote e incluso el puñal .5
Tampoco Crece llegará sólo hasta los "puños" y no más allá (por lo
demás también con los puños se mata, e incluso hay una medida de seguridad
pública contra los "puñetazos prohibidos"). Gentile dio un lenguaje
"actual" a la proposición crociana basada en la distinción entre
lógica y práctica; para Croce esto es muy burdo, pero entre tanto así sucede
siempre y es una bella pretensión la de querer ser entendidos a la perfección y
justificarse por no haber sido comprendidos. En otros capítulos puede confrontarse
lo que Croce escribió sobre la intolerancia, sobre la inquisición, etcétera,6 y
ver sus diversos estados
El discurso de Gentile —editado en 1925
en el libro Che cosa é il fascismo—es, sin embargo, del 31 de marzo de 1924; la
fecha de 1925, indicada erróneamente por Gramsci, fue tornada probablemente del
año de publicación de la respuesta polémica de Croce (1925), indicada al pie en
el citado capítulo de Cultura e vita morale.
Cfr. el precedente § 107.
Cfr. Croce, Cultura e vita morale cit.,
pp. 293-300, 265-71. El capítulo "Fissazione filosofica" fue
publicado por primera vez como apostilla en La Critica, 20 de julio de 1925
cit.; el capítulo "Fatti politici e interpretazioni storiche", en La
Critica, 20 de mayo de
1924 (año
XXII, fase. DI), pp. 189-92.
Para el discurso de Gentile en Palermo
con el que Croce polemiza en esta ocasión cfr. nota 3 al Cuaderno 5 (IX), §
124.
El discurso de Gentile —editado en 1925
en el libro Che cosa é il fascismo—es, sin embargo, del 31 de marzo de 1924; la
fecha
de 1925,
indicada erróneamente por Gramsci, fue tornada probablemente del año de
publicación de la respuesta polémica de Croce (1925), indicada al pie en el
citado capítulo de Cultura e vita morale.
Gramsci alude aquí en particular al
capítulo "La liberta di coscienza e di scienza" (1909) del citado
libro Cultura e vita morale,
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 630
de ánimo:
desde los signos de exclamación, que él decía que eran también medios de la
Santa Inquisición para presionar voluntades ajenas,1 ha tenido que volver al
garrote y al puñal que ha visto reaparecer ante sus ojos como medios de
persuasión de la verdad.
En el manuscrito: "en 1925".
92
<113>. Risorgimento. Campo y
ciudad. Desde este punto de vista parece interesante el ensayo de Carlo
Cattaneo La citta considerara come principio ideale delle istorie italiane,
publicado por G. A. Belloni en el editor Vallecchi (1930 o 31). El ensayo
apareció en capítulos en el Crepuscolo de 1858 y nunca fue recopilado en las
obras de Cattaneo editadas por Bertani, Gabriele Rosa y Mario. Según Belloni el
concepto expuesto por Cattaneo de la necesidad de unión entre la ciudad y el
campo para el resurgimiento italiano ya había sido afirmada por Romagnosi.2
Cattaneo podría haberlo tomado también de la literatura francesa democrática de
la época, que seguía la tradición jacobina (cfr. por ejemplo Los misterios del
pueblo de Sue que tanta difusión tuvieron también en Italia). En todo caso el
hecho importante sería no expresar ese concepto, sino darle una expresión
política italiana inmediata, lo que precisamente faltó e incluso trataron de
evitar sistemáticamente los partidos democráticos del Risorgimento.
<114>. Risorgimento. Cfr. para
algunos episodios el libro de F. Martini, Conf essioni e Ricordi (1859-1892),
Treves, Milán, 1928.3 Del libro son interesantes algunos capítulos: el primero
"Per cominciare e per finire" es interesante por la posición política
de los moderados toscanos en 1859. que no fue sólo un simple dato de psicología
para ser descrito bonachonamente, como hace Martini, sino una clara actitud
política, vinculada a convicciones y a una línea precisa, como lo demuestran los
documentos recientemente publicados (cfr, artículo de Pan" en el Marzocco
y polémica con Puccioni).4 Los moderados toscanos no querían el fin del
gran-ducado, eran federalistas reaccionarios. Los episodios de abulia militar
en Toscana en el 59 no deben ser vinculados únicamente a la
"psicología" del pueblo toscano, como hace Martini: fue un sabotaje
de la guerra nacional o por lo menos una forma de "neutralidad"
saboteadora. El escaso número de "voluntarios" fue consecuencia de la
mala voluntad de los moderados.
También
la importancia de la intervención francesa en el 59 es puesta de relieve
especialmente por estos hechos: así como, con las palabras de Martini, se pone
de relieve la completa ausencia de conciencia y orgullo nacional en los
moderados, los cuales decían que "el emperador debe hacer por sí mismo la
guerra",5 o sea que no es Italia la que debe liberarse por sí misma, sino
que es Francia la que tiene que liberar a Italia. Se comprende cómo en la
tradición burocrática francesa de la política exterior se han formado ciertas
convicciones y se ha constituido una línea con respecto a la apreciación del
personal dirigente italiano.
95-102, en polémica con un libro de Luigi
Luzzatti. 1 Cfr. Croce. Cultura e vita morale cit., pp. 97-98.
2 A
propósito de este libro de Cattaneo, ya señalado en el precedente § 103 (cfr.
también nota 2), Gramsci había visto las reseñas (de las que tomó algunas
indicaciones contenidas en el presente parágrafo) aparecidas en la Nuova
Rivista Storica, septiembre-diciembre de 1931 (año XV, fase. V-VI), pp. 58385,
y en L'Italia che Scrive, agosto de 1931 (año XIV, n. 8), p. 227.
3 Cfr.
nota 2 al Cuaderno 3 (XX), § 38.
4 Cfr.
Antonio Panella, "Le rivelazioni di un'appendice al carteggio
Ricasoli", en II Marzocco, 4 de diciembre de 1927 (año XXXII, n. 48); la
polémica con Puccioni aparece en los números siguientes del semanario, en la
sección 'Commentí e frammenti': cfr. Mario Puccioni, "Per una appendice al
cartegio Ricasoli", con una respuesta de Panella, en II Marzocco, 11 de
diciembre de 1927 (año XXXII, n. 50); Id., "Ancora Ricasolí, Salvagnoli e
il 27 aprile", en fi Marzocco, 18 de diciembre de 1927 (año XXXII, n, 51).
5 Cfr.
Martini, Confesioni e ricordi, 1859-1892 cit., p. 13: "Una vez terminada
la guerra, corrió la voz de que cuando llegaron las encolerizadas incitaciones
de Cavour, uno de los ministros, encolerizado a su vez, dijo abiertamente:
‘Nosotros no podemos ponernos a hacer de generales; quien tiene que pensar en
la guerra es el emperador'".
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 631
Otro capítulo interesante es “Parlamentum
indoctum” donde se pueden encontrar datos sobre la preparación intelectual de
muchos políticos de la época. Martini justifica bonachonamente la ignorancia
crasa de hombres como Nicotera, afirmando que las conjuras y la cárcel no le
habían dejado tiempo para estudiar.1 Es cierto que la vida de Nicotera no
favorecía los estudios "regulares"; pero Settembrini estuvo también
en la cárcel y sin embargo no perdió el tiempo. Algún meridional, fastidiado
por la literatura retórica contra los Borbones (ya antes de la guerra, recuerdo
un artículo de Oreste Mosca en la Vela Latina de F. Russo)2 escribió que en
Piamonte (con 5 millones de habitantes) había 5 cárceles, igual que en Nápoles
con 10 millones de habitantes, por lo que, o en Piamonte había más reacción, o
había más delincuencia; en todo caso Nápoles no hacía tan mala figura. Dicho en
forma paradójica, el hecho es correcto: en las cárceles napolitanas los
patriotas estaban relativamente mejor que en las prisiones piamontesas donde
durante mucho tiempo dominaron los jesuitas y una burocracia militar y civil
mucho más fiscal y "reglamentadora" que la napolitana. Los presos no
llevaban cadenas en los pies y estaban en compañía: su condena era
"psicológica y moralmente" más grave que la de trabajos forzados.
pero no "materialmente": la gravedad consistía en que muchos
prisioneros habían sido condenados a muerte, habían creído
"realmente" estar a punto de ser ajusticiados y luego, en el último
momento, fueron indultados: por lo demás, la prisión no podía ser considerada
verdaderamente tal por hombres políticos que no podían pensar que el régimen
borbónico duraría tanto como sus propias vidas. Esto sea dicho sin quitar nada
a la valoración de sus sufrimientos. De hecho ellos "podían
estudiar", pero algunos lo hicieron (Settembrini, por ejemplo), otros no
(Nicotera, por ejemplo), y por lo tanto la razón aducida por Martini, por no
ser universal, no es válida. La razón debe buscarse en otra parte, verbigracia
en la escasa conciencia de clase revolucionaria de muchos de aquellos hombres y
de los deberes que correspondían a cada elemento de esa clase; o sea escasa
pasión política que no debe ser confundida con el fanatismo y el sectarismo,
que por el contrario abundaban.
Sobre
Vittorio Emanuele II, Martini refiere en las pp. 152-53 esta anécdota que le
relató Quintino Sella: en octubre de 1870 Vittorio Emanuele recibió en el
Palacio Pitti a la diputación romana que le llevaba el plebiscito de Roma.
Estaban presentes Lanza y Sella. Sella le dijo: "Su Majestad debe estar
hoy muy contento". Vittorio Emanuele respondió: "Tú cállate; a mí no
me queda más que pegarme un tiro; por lo que a mi me queda de vida ya no
quedará nada en pie". Por eso Sella llamaba a Vittorio Emanuele "el
último de los conquistadores".3
<115>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Angelo Gatti. Su novela Ilia e Alberto publicada en 1931 (véase):4
novela autobiográfica. Gatti se convirtió al catolicismo jesuítico. Toda la
clave, el nudo central de la novela, se encuentra en este hecho: Ilia, mujer
sana, recibe en la boca unas gotas de saliva de un tuberculoso, por un
estornudo o un golpe de tos (o qué sé yo —no he leído la novela, sino sólo
reseñas) u otra cosa; se contagia de tuberculosis y muere.
Me parece extraño y pueril que Gatti haya
insistido en este detalle mecánico y externo, aunque en la novela debe de ser
importante, si un reseñista se ha detenido en él.5 Recuerda
Cfr. ibid., p. 117.
No ha sido posible controlar este
artículo de Oreste Mosca en la Vela Latina, no habiéndose podido encontrar una
colección completa de la revista (que inicia las publicaciones, como
quincenario, el 14 de diciembre de 1913 y, después de una suspensión desde
junio de 1917 hasta mayo de 1918, las reanudó como semanario el 30 de mayo de
1918). Ha sido consultada, sin éxito, la colección incompleta de la Vela Latina
que posee la Biblioteca Nacional de Nápoles: ahí falta sin embargo, entre otras
cosas,
el año
completo de 1915, y es posible que el artículo mencionado por Gramsel
apareciera precisamente en aquel año.
El episodio es mencionado también en el
Cuaderno 3 (XX), § 38.
En realidad en 1930: cfr. Angelo Gatti,
lila e Alberto, Mondadori, Milán, 1930.
Con toda probabilidad Gramsci tenía
presente la reseña de Benedetto Migliore en la sección 'Notizie e Commenti' de
la Nuova
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 632
las
acostumbradas tonterías que las comadres dicen para explicar las infecciones.
¿Tal vez Ilia estaba siempre con la boca abierta ante la gente que le tosía y
estornudaba en plena cara en los tranvías y en lugares abarrotados de gente? ¿Y
cómo pudo averiguar que precisamente ésa fue la causa del contagio? ¿O se trata
de un enfermo que a propósito se dedicaba a infectar a la gente sana? Es
verdaderamente pasmoso que Gatti se haya servido de este artificio para su
novela.
<116>. El Renacimiento. (Fase
económica-corporativa de la historia italiana.) Orígenes de la literatura y de
la poesía vulgar. Ver los estudios de Ezio Levi sobre Uguccione da Lodi e i
primordi della poesía italiana y otros estudios posteriores (1921) sobre los
antiguos poetas lombardos, con la edición de las rimas, comentario y breves
biografías. Levi sostiene que se trata de un "fenómeno literario",
"acompañado por un movimiento de pensamiento" y representante del
"primer afirmarse de la nueva conciencia italiana, en contraposición a la
era medieval, perezosa y somnolienta" (cfr. S. Battaglia, "Gli studi
sul rostro duecento letterario", en Leonardo de febrero de 1927).1 La
tesis de Levi es interesante y debe ser profundizada. Naturalmente como tesis
de historia de la cultura y no de historia del arte. Battaglia escribe que
"Levi confunde esta modesta producción rimada, que conserva
características y actitudes de evidente carácter popular, con un fenómeno
literario", y es posible que Levi, como a menudo sucede en tales casos,
exagere la importancia artística de aquellos escritores; ¿pero qué significa
eso? ¿Y qué significa la "naturaleza popular" contrapuesta a la
"literaria"? Cuando surge una nueva civilización, ¿no es natural que
asuma formas "populares" y primitivas, que sean hombres
"modestos" sus portadores? ¿Y no es esto mucho más natural aún en una
época en que la cultura y la literatura eran monopolio de castas cerradas? Pero
además, en la época de Uguccione da Lodi, etcétera, incluso en la capa culta
¿existían grandes artistas y literatos? El problema planteado por Levi es
interesante porque sus investigaciones tienden a demostrar que los primeros
elementos del Renacimiento no fueron de origen áulico o escolástico, sino
popular, y fueron expresión de un movimiento general cultural religioso
(patarino) de rebelión contra las instituciones medievales, iglesia e imperio.
La estatura poética de estos escritores lombardos no habrá sido muy alta, pero
su importancia histórico-cultural no se ve disminuida por ello.
Otro prejuicio tanto de Battaglia como de
Levi es que en el siglo xl debe buscarse y hallarse el origen de una
"nueva civilización italiana"; una búsqueda de ese tipo es puramente
retórica y sigue intereses prácticos modernos. La nueva civilización no es
"nacional", sino de clase y adoptará una forma "comunal" y
local no unitaria, no sólo "políticamente", sino también
"culturalmente". Por lo tanto, nace "dialectal" y deberá
esperar al gran florecimiento del siglo mi [toscanol para unificarse, hasta
cierto punto, lingüísticamente. La unidad cultural no era un hecho existente
anteriormente, todo lo contrario; existía una "universalidad
europeo-católica" cultural y la nueva civilización reaccionó contra este
universalismo, del cual Italia era la base con los dialectos locales y poniendo
en primer plano Tos intereses prácticos de los grupos burgueses municipales.
Nos encontramos pues en un periodo de descomposición y disgregación del mundo
cultural existente, en cuanto que las fuerzas nuevas no se insertan en este
mundo, sino que reaccionan contra él aunque sea inconscientemente y
representando elementos embrionarios de una nueva cultura. El estudio de las
herejías medievales se hace
Antologia,
16 de marzo de 1931 (año LXVI, fase. 1416), pp. 248-54. Otras reseñas de esta
novela de Gatti —entre las que se contaba una particularmente favorable de
Atrajo Momigliano, en régaso, de febrero de 1931— aparecieron en este periodo
en numerosos periódicos y revistas.
Cfr. Salvatore Battaglia, "Gli studi
sul nostro rIneepnto letterario" en Leonardo, 20 de febrero de 1927 (año
III, n. 2), pp. 30-33; es la segunda parte de una reseña de estudios sobre el
tema, iniciada en el número anterior de la revista. Los estudios de Ezio Levi
citados por Gramsci son mencionados en esta segunda parte del artículo de
Battaglia.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 633
necesario
(Tocco, Volpe, etcétera).1 El estudio de Battaglia, "Gli studi sul nostro
duecento letterario", Leonardo, enero-febrero-marzo de 1927, es útil por
sus indicaciones bibliográficas, etcétera.2
<117>. Pasado y presente. "Una
resistencia que se prolonga demasiado en una plaza asediada es desmoralizante
por sí misma. Implica sufrimientos, fatigas, privaciones de reposo,
enfermedades y la inminenciaa continua no ya del peligro agudo que templa, sino
del peligro crónico que abate." Carlos Marx, "Quistione
Orientale", artículo del 14 de septiembre de 1855 (Opere politiche, tomo
vut, p. 22).3
En el manuscrito una variante
interlineal: ''presencia".
<118> . El Renacimiento. Orígenes
(cfr. nota p. 50 bis).4 Se confunden dos momentos de la historia: 1] la ruptura
con la civilización medieval, cuyo documento más importante fue la aparición de
las lenguas vulgares; 2] la elaboración de un "vulgar ilustre", o sea
el hecho de que se alcanzó una cierta centralización entre los grupos
intelectuales, es decir, más bien, entre los literatos de profesión. En
realidad los dos momentos, aun estando vinculados, no se fundieron
completamente. Las lenmas vulgares comenzaron a aparecer por razones religiosas
(juramentos militares, testimonios de carácter jurídico para establecer
derechos de propiedad, prestados por campesinos que no conocían el latín),
fragmentariamente. casualmente: que en vulgar se escriban obras literarias,
cualquiera que sea su valor, es todavía un hecho nuevo, es el hecho realmente
importante. Que entre los vulgares locales, uno, el toscano, conquiste una
hegemonía, es un hecho más, que sin embargo es preciso limitar: no va
acompañado por una hegemonía político-social, y por ello permanece confinado
como puro hecho literario. Que el vulgar escrito aparezca en Lombardía como
primera manifestación de cierta trascendencia, es un hecho al que hay que dar
la debida importancia; que esté ligado al patarinismo es también un hecho muy
importante. En realidad la naciente burguesía impone sus propios dialectos,
pero no logra crear una lengua nacional: sí ésta nace, es confinada a los
literatos y éstos son absorbidos por las clases reaccionarias, por las cortes,
no son "literatos burgueses", sino áulicos. Y esta absorción no se
produce sin oposición. El Humanismo demuestra que el "latín" es muy
fuerte, etcétera. Un compromiso cultural, no una revolución, etcétera.
96
<119>. Risorgitneitto. Tradiciones
militares del Piamonte. No existían en Piamonte fábricas de armas: todas las
armas debían ser compradas en el exterior. Como "tradición" militar
no está mal. Sobre este tema habrá que hacer investigaciones. Las armas que
Carlos Alberto mandó al Sonderbund suizo, y que desguarnecieron al Piamonte
antes de enero del
¿fueron vendidas, y en cuánto, o
regaladas?5 ¿Salió perdiendo el Piamonte? ¿Cuándo se
1 Cfr.
Felice Tocco, L'eresia nel Medioevo, Sansoni, Florencia, 1884; Gioacchino
Volpe, Movinienti religiosi e sette ereticali nella societá medievale italiana
(secoli XI-XIV), Vallecchi, Florencia, 1922.
Salvatore Battaglia, "Gli studi sul
nostro duecento letterario", en Leonardo, 20 de enero de 1927 (año iII, n.
1), pp. 6-8; 20 de febrero de 1927 cit.; 20 de marzo de 1927 (año TU, n. 3),
pp. 58-61.
El pasaje de Marx es traducido por
Gramsci de la edición francesa Molitor; cfr. Karl Marx, Oeuvres politiques,
traduit par 1.
Molitor,
tome VIII, Costes, París, 1930 [FG, C. carc., Turi III], p. 22: "Una
resistencia que se prolonga demasiado en una plaza sitiada es desmoralizadora
por sí misma. Implica sufrimientos, penas, falta de descanso, enfermedades y la
presencia continua no del peligro agudo que templa sino del peligro crónico que
abate". Para el texto original cfr. Karl Marx-Friedrich Engels, Werke,
vol. XI, Dietz, Berlín, 1961, p. 537.
Cfr. el precedente § 116. Algunas ideas
para este § 118 están tomadas del mismo artículo de Salvatore Battaglia, ya
citado en el
precedente
§ 116.
Cfr. Cuaderno 5 (IX), § 12.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 634
estableció
la primera fábrica de armas?
En el
discurso de Cavour al senado del 23 de mayo de 1851,1 se dice precisamente que
no existen fábricas y que se espera, después del descenso del precio del hierro
que será determinado por la política librecambista (tratado con Inglaterra),
que podrán establecerse fábricas de armas.
<120>. Revistas-tipo. El ser
evolutivo final. Anécdota del curso de [historia de la] filosofía del profesor
D'Ercole y del "ser evolutivo final". Durante cuarenta años no habló
más que de filosofía china y de Lao-tsé: cada año "nuevos alumnos"
que no habían escuchado las lecciones del año anterior y por lo tanto había que
recomenzar. Así, entre las generaciones de alumnos "el ser evolutivo
final" se convirtió en una leyenda.2
En
ciertos movimientos culturales, que reclutan sus elementos entre quienes sólo
entonces están iniciando su propia vida cultural, por la rápida extensión del
movimiento mismo que conquista constantemente nuevos adeptos, y porque los ya
conquistados no tienen autoiniciativa cultural, no parece posible salir nunca
del abc. Este hecho tiene graves repercusiones en la actividad periodística en
general, diarios, semanarios, revistas, etcétera: parece que nunca ha de
superarse cierto nivel. Por otra parte, el no tomar en cuenta este orden de
exigencias, explica la tarea de Sísifo de las llamadas "pequeñas
revistas", que se dirigen a todos y a ninguno y que en cierto punto acaban
por resultar totalmente inútiles. El ejemplo más típico es el de La Voce, que
en cierto momento se escindió en Lacerba, La vote y L'Unita, con la tendencia
en cada una de ellas a escindirse hasta el infinito. Las redacciones, si no
están vinculadas a un movimiento disciplinado de base, tienden, o a convertirse
en conventículos de "profetas desarmados", o a escindirse según los
movimientos descompuestos y caóticos que se determinan entre los diversos
grupos y estratos de lectores.
Por lo tanto hay que reconocer
abiertamente que las revistas por sí solas son estériles, si no se convierten
en la fuerza motriz y formadora de instituciones culturales de tipo asociativo
de masas, o sea no de cuadros cerrados. Esto debe decirse también sobre las
revistas de partido; no hay que creer que el partido constituye de por sí la
"institución" cultural de masas de la revista. El partido es
esencialmente político e incluso su actividad cultural es actividad de política
cultural: las "instituciones" culturales deben ser no sólo de
"política cultural", sino de "técnica cultural". Ejemplo:
en un partido hay analfabetos y la política cultural del partido es la lucha
contra el analfabetismo. Un grupo para la lucha contra el analfabetismo no es
aún precisamente una "escuela para analfabetos"; en una lucha contra
el analfabetismo se predisponen todos los medios más eficaces para extirpar el
analfabetismo de las grandes masas de población de un país, etcétera.
<121>. Periodismo. Albert Rival, Le
journalisme appris en 18 leÇons, Albin Michel, 1931, L. 3.50. En cuatro partes:
1] Historia del periodismo: Orígenes del periodismo. Los grandes periodistas.
2] Cómo se hace un periódico: Redacción. Impresión: composición, corrección,
compaginación, clichérie, tiraje. 3] Cualidades exigidas a un periodista: ¿Qué
es un periodista? Aptitudes requeridas. Cualidades exigidas. ¿Puede aspirar la
mujer al periodismo? 4] El estilo del periodista: Estilo en general. Géneros de
estilo. Sobre la composición. La descripción. Cómo no hay que escribir. El
artículo de información. El gran reportaje: cómo se hace. El
Cfr. Camino Benso di Cavonr, Discorsi
parlamentad, vol. IV (1851), a cargo de Luigi Russo, La Nuova Italia,
Florencia, 1934, pp.
9-10. Sin
embargo no se ha hallado la fuente de la que se sirvió Gramsci.
La idea está tomada aquí de un artículo
de Gramsci de 1918; cfr. nota 1 al Cuaderno 3 (XX), § 76.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 635
artículo
de fondo. El artículo polémico. Organización de un periódico.1 (Parece
elemental y defectuoso. Falta la mención dediversos tipos de periódicos,
etcétera.)
<122>. Revistas-tipo. Reseñas.
Reseñas sobre temas de jurisprudencia que interesan a determinados movimientos.
Por ejemplo: el concepto de "empleado" según la jurisprudencia
italiana, el concepto de "mediero", de "jefe técnico",
etcétera, lo cual significa: ¿qué posición ocupan, en la jurisprudencia
italiana, las figuras económicas de "empleado", de
"mediero", de "jefe técnico", etcétera y por cuáles razones
teórico-prácticas?
Las colecciones de revistas como Il Foro
Italiano, etcétera, con las sentencias publicadas y los artículos escritos por
especialistas que las comentan, deberían ser consultadas atentamente, para ver
cuándo se plantean ciertas cuestiones y por qué razones, cómo se desarrollan, a
qué ordenamientos llegan (si es que llegan), etcétera. En el fondo también éste
es un aspecto (y muy importante) de la historia del trabajo, o sea el reflejo
jurídico-legislativo del movimiento histórico real: ver cómo este reflejo se
comporta significa estudiar un aspecto de la reacción estatal al movimiento
mismo, etcétera. Junto a las sentencias y a los artículos de estas revistas
técnicas, habría que ver las otras publicaciones de derecho (libros, revistas,
etcétera) que en estos últimos años se han multiplicado en forma impresionante,
aunque la calidad sea inferior.
<123>. Pasado y presente.
¿Observaciones sobre la crisis 29-30? Cfr. el número de Economia de marzo de
1931 dedicado a "La depressione economica mondiale": los dos
artículos de J. Jannaccone y de Gino Arias.2 Jannaccone observa que la "causa
primera" (sic!) de la crisis "es un exceso, no una falla de
consumo", o sea que estamos frente a una profunda y, muy probablemente, no
pasajera perturbación del equilibrio dinámico entre la cuota consumida y la
cuota ahorrada de la renta nacional y el ritmo de la producción necesario para
mantener en un nivel de vida, inmutable o progresivo, a una población que
aumenta según una tasa determinada de incremento neto. La ruptura de tal
equilibrio puede efectuarse de varias maneras: expansión de la cuota de renta
consumida en perjuicio de la que se ahorra y se reinvierte para la producción
futura; disminución de la tasa de incremento neto de la población. A un cierto
punto, esto es, la renta media individual de creciente se hace constante, y de
constante progresivamente decreciente: en ese momento estallan las crisis, la
disminución de la renta media lleva a una contracción incluso absoluta del
consumo y por reflejo a ulteriores reducciones de la producción, etcétera. La
crisis mundial, de esta suerte, sería una crisis de ahorro y "el remedio
soberano para frenarla, sin que se rebaje la tasa de incremento (neto) de la
población, está en aumentar la cuota de renta destinada al ahorro y a la
formación de nuevos capitales. Ésta es la advertencia de alto valor moral que nace
de los razonamientos de la ciencia económica".
Las observaciones de Jannaccone son
indudablemente agudas: sin embargo, Arias extrae conclusiones puramente
tendenciosas y en parte imbéciles. Admitida la tesis de Jannaccone, hay que
preguntarse: ¿a qué hay que atribuir e! exceso de consumo? ¿Puede probarse que
las masas trabajadoras hayan aumentado su nivel de vida en tal proporción que
represente un exceso de consumo? O sea, ¿la relación entre salarios y ganancias
se ha vuelto catastrófica
1 Las
indicaciones en torno a este libro de Albert Rival están tomadas de un anuncio
editorial publicado, en la cuarta página, en Les Nouvelles Littéraires, 7 de
marzo de 1931 (año X, n. 438).
Cfr. Economia, marzo de 1931 (año IX,
vol. VII, n. 3); el artículo de Pasquale Sannaccone (pp. 297-306) es la
respuesta a un cuestionario publicado en las pp. 261-62; el mismo fascículo
contiene también las respuestas de Albert Aftalion, Mario Alberti, André
Andréades, Maurice Amsiaux, Georges de Leener, Charles Gide, F. W. Taussig, C.
A. Verrijn Stuart. El artículo de Gino Arias, "La crisi e i giudizi degli
economisti" (pp. 315-35) es, por el contrario, un comentario a las
respuestas del cuestionario.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 636
para las
ganancias? Una estadística no podría demostrar esto ni siquiera respecto a los
Estados Unidos. Arias "olvida" un elemento "histórico" de
alguna importancia: ¿no ha sucedido que en la distribución de la renta
nacional, especialmente a través del comercio y la bolsa, se ha introducido,
especialmente en la posguerrra Go ha aumentado en comparación con el periodo
precedente]), una categoría de "extractores" que no representa
ninguna función productiva necesaria e indispensable, mientras que absorbe una
cuota de renta imponente? No se diga que el "salario" está siempre
necesariamente ligado a un trabajo (habría que distinguir sin embargo el
salario o la recompensa que absorbe la categoría de trabajadores adeptos al
servicio de las categorías sociales improductivas y absolutamente
parasitarias), (hay <además> trabajadores enfermos o desocupados que
viven de la caridad pública o de subsidios) y la renta absorbida por los
asalariados es identificable casi al centavo. En cambio, es difícil identificar
la renta absorbida por los no- asalariados que no tienen una función necesaria
e indispensable en el comercio y en la industria. Una relación entre obreros
"ocupados" y el resto de la población daría la imagen del peso
"parasitario" que grava la producción. Desocupación de los
no-asalariados: éstos no son pasibles de estadística, porque "viven"
de alguna manera por sus propios medios, etcétera. En la posguerra la categoría
de los improductivos parasitarios en sentido absoluto y relativo ha crecido
enormemente y es ella la que devora el ahorro. En los países europeos es
superior aún a la de América, etcétera. Las causas de la crisis no son por lo
tanto "morales" (satisfacciones, etcétera) ni políticas, sino
económico-sociales, o sea de la misma naturaleza de la crisis misma: la
sociedad crea sus propios venenos, debe hacer vivir a las masas (no sólo de
asalariados desocupados) de la población que impiden el ahorro y rompen así el
equilibrio dinámico.
<124>. Croce y la crítica
literaria. ¿La estética de Croce se está volviendo normativa, se está
convirtiendo en una "retórica"? Habría que haber leído su
"Aesthetica in nuce" (que es el artículo sobre estética de la Ultima
edición de la Encyclopedia Britannica). En este artículo se afirma que de las
tareas principales de la estética moderna tiene que ser "la restauración y
difensa del clasicismo contra el romanticismo, del momento sintético y formal y
teorético, en el que está lo propio del arte, contra el momento afectivo, que
corresponde al arte resolver en sí misrao". 1 Este pasaje muestra cuáles
son las preocupaciones "morales" de Croce, además de sus
preocupaciones estéticas, o sea sus preocupaciones "culturales" y por
lo tanto "políticas". Cabría preguntarse si la estética, como
ciencia, puede tener otra tarea además de la de elaborar una teoría del arte y
la belleza, de la expresión. Aquí estética significa "crítica en
acto" en "concreto", ¿pero no debería la crítica en acto sólo
criticar, o sea hacer la historia del arte en concreto, de las
"expresiones artísticas individuales"?
100
<125>. Revistas-tipo. Historia y
"progreso". La historia ha alcanzado cierta etapa; por ello parece
que es antihistórico todo movimiento que parezca contrastar con esa cierta
etapa, en cuanto que "reproduce" una etapa precedente; en estos casos
se llega a hablar de reacción, etcétera. La cuestión nace de no concebir la
historia como historia de clases. Una clase ha alcanzado una cierta etapa, ha
construido cierta forma de vida estatal: la clase dominada, que se levanta, en
cuanto que rompe esta realidad conquistada, ¿es por ello reaccionaria?
Estados
unitarios, movimientos autonomistas; el Estado unitario ha sido un progreso
histórico, necesario, pero no por eso puede decirse que todo movimiento
tendiente a destruir
La cita y los datos sobre la Aesthetica
la nuce de Croco están tomadas con toda probabilidad de una reseña de Natalino
Sapegno en Pkgaso, diciembre de 1930 (año ZI, n. 12), pp. 758-59.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 637
los
Estados unitarios sea antihistórico y reaccionario; si la clase dominada no
puede alcanzar su historicidad sino rompiendo estas ataduras, significa que se
trata de "unidades" administrativas-militares-fiscales, no de
"unidades" modernas; puede suceder que la creación de tal unidad
moderna exija que sea destruida la unidad "formal" precedente,
etcétera. ¿Dónde existe más unidad moderna: en la Alemania "federal"
o en la "España" unitaria de Alfonso y de los
propietarios-generales-jesuitas? etcétera. Esta observación puede extenderse a
muchas otras manifestaciones históricas, por ejemplo al grado de
"cosmopolitismo" alcanzado en los diversos periodos del desarrollo
cultural internacional. En el siglo XVni el cosmopolitismo de los intelectuales
fue "máximo", ¿pero a qué fracción del conjunto social alcanzaba? ¿Y
no se trataba en gran parte de una manifestación hegemónica de la cultura y de
los grandes intelectuales franceses?
Es
cierto, sin embargo, que toda clase dominante [nacional] está más próxima a las
otras clases dominantes, como cultura y costumbres, a diferencia de lo que
sucede entre clases subalternas, aun cuando éstas <son>
"cosmopolitas" por programa y destino histórico. Un grupo social
puede ser "cosmopolita" por su política y su economía, y no serlo por
sus costumbres e incluso por su cultura (real).
<126>. Revistas-tipo. Serie de
guías o manuales para el lector de periódicos (y para el lector en general).
Cómo se lee una información bursátil, un balance de sociedades industriales,
etcétera. (No largos, y sólo los datos esquemáticos fundamentales.) Deberían ir
dirigidos al lector medio italiano, que en general está poco informado de estas
nociones, etcétera.
El conjunto de estos pequeños manuales
podría formar una colección popular de primer grado, que podría desarrollarse
en una segunda colección de "segundo grado" de textos más complejos y
completos, etcétera ambas de tipo escolar y redactadas como ayuda para
hipotéticas lecciones, y las dos colecciones deberían ser como introductivas a
las colecciones de textos científicos de cultura general y a las colecciones
para especialistas. O sea cuatro colecciones: dos escolares y dos generales,
graduadas en más y menos elementales cada una en su género.
<127>. Cuestiones industriales. En
la Revue des Deux Mondes del 15 de noviembre de 1930 se publica la memoria
leída en la Academia de Ciencias Morales y Políticas de París por Eugenio
Schneider. el jefe de la empresa de Creusot sobre "Les relations entre
patrons et ouvriers. Les délégués de corporation".1 La memoria es muy
importante, especialmente para mi asunto. Al igual que en Turín, Schneider
(para fines diversos, de disgregación) ha organizado las delegaciones como
"delegados profesionales" (corporation). Pero los delegados no forman
un cuerpo deliberante y no tienen un comité directivo, etcétera. Sin embargo,
el intento de Schneider es de primer orden, etcétera. Analizarlo. Buscar otras
publicaciones sobre el tema.
<128>. Centralismo orgánico,
etcétera. Schneider cita estas palabras de Foch: "Commander n'est ríen. Ce
qu'il faut, c'est bien comprendre ceux avec qui on a affaire et bien se faire
comprendre d'eux. Le bien comprendre, c'est tout le secret de la vie [..
]."2 Tendencia a separar el "mando" de todo otro elemento y
hacer de él un "curalotodo" de nuevo tipo. Pero
Eugéne Schneider, "Les relations
entre patrons et ouvriers. Les délégués de corporation", en Revue des Deux
Mondes, 15 de
noviembre
de 1930 (año C, tomo LX de la serie VII), pp. 372-88.
Cfr. Revue des Deux Mondes, 15 de
noviembre de 1930 cit., p. 377.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 638
aún hay
que distinguir entre el "mando" expresión de diversos grupos
sociales: de grupo a grupo el arte del mando y su modo de explicarse cambia
mucho, etcétera. El centralismo orgánico, con el mando concebido marcialmente y
"abstractamente", está vinculado a una concepción mecánica de la
historia y del movimiento,1 etcétera.
<129>. Pasado y presente. La
política de D'Annunzio. Son interesantes algunas páginas del volumen Per
l'Italia degli ltaliani, Milán, "Bottega di Poesia", 1923. En un
punto recuerda su tragedia La Gloria y se remite a ella a propósito de su
política para con los campesinos que deben "reinar" porque son los
"mejores".2 Conceptos políticos reales ni siquiera uno: frases de
emoción, etcétera.
A propósito de las 2.000 liras dadas para
los hambrientos por la carestía de 1921 intenta, en el fondo, hacerlas olvidar,
presentando el ofrecimiento como un rasgo de política "maquiavélica";
las habría dado para agradecer el haber librada al mundo de una ilusión,
etcétera.3 Podría estudiarse la política de D'Annunzio como uno de tantos
intentos repetidos de literatos (Pascoli, pero quizá hay que remontarse hasta
Garibaldi) para promover un nacional-socialismo en Italia (o sea para conducir
a las grandes masas a la "idea" nacional o
nacionalista-imperialista).
<130>. Nociones enciclopédicas.
Coyuntura. Origen de la expresión: sirve para comprender mejor el concepto. En
italiano =— económica. Ligada a los fenómenos de la posguerra muy rápidos en el
tiempo. (En italiano el significado de "ocasión [económica] favorable o
desfavorable" quedó para la palabra "coyuntura"; diferencia
entre "situación" y "coyuntura": la coyuntura sería el
conjunto de características inmediatas y transitorias de la situación
económica, y para este concepto habría que entender entonces las
características más fundamentales y permanentes de la situación misma. El
estudio de la coyuntura está pues más estrechamente ligado a la política
inmediata, a la "táctica" [y a la agitación], mientras que la
"situación" está ligada a la "estrategia" y a la
propaganda, etcétera.)4
<131>. Pasado y presente.
Caracteres. Ética y política. Es de observarse la virulencia de ciertas
polémicas entre políticos por su carácter personalista y moralista. Si se
quiere disminuir o aniquilar la influencia política de una personalidad o de un
partido, no se trata de demostrar que su política es ineficaz o nociva, sino
que determinadas personas son canallas, etcétera, que no hay "buena
fe", que determinadas acciones son "interesadas" (en sentido
personal y privado), etcétera. Es una prueba de elementalidad del sentido
político, de un nivel todavía bajo de la vida nacional: se debe al hecho de que
realmente existe una amplia capa que "vive" de la política de
"mala fe" o sea sin tener convicciones; está vinculado a la miseria
general, por lo que fácilmente se cree que un acto político se debe a causas
pecuniarias, etcétera. "Inepto pero caballero", definiciones curiosas
en política: se reconoce que es un inepto, pero como se le cree
"caballero", se confía en él; ¿pero "inepto" en política
Cfr. nota 1 al Cuaderno 9 (XIV), § 68.
Cfr. D'Annunzio, Per l'Italia degli
Italiani cit., pp. 153-54.
Cfr. ibid., p. 286: "Mucha gente
caritativa se escandalizó cuando yo mandé mi oferta a los hambrientos rusos por
el trámite legítimo de un comité comunista. Sé que la misma gente se ha
escandalizado porque uno de mis amigos indiscretos ha revelado mi 'elevada y
fraternal compasión' hacia ese pueblo desdichadísimo. Debía decir 'alta y
fraternal gratitud'. El pueblo ruso, con un suplicio mucho más atroz que el que
le fue profetizado por Alejo, ha liberado para siempre al mundo de una ilusión
pueril y de un mito estéril. Ha quedado ya demostrado para siempre, por la más
grande y terrible experiencia que haya sido concedida
a una
doctrina humana, ha quedado demostrado cómo un gobierno surgido de una
dictadura de clase es impotente para crear condiciones de vida soportables. El
campo ha quedado despejado para los constructores".
Sobre el mismo tema cfr. también Cuaderno
15 (II), § 16.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 639
no
corresponde a "bribón" en moral? Es cierto que las consecuencias de
estas campañas moralistas no suelen dejar huella, si no son un instrumento para
impulsar a la opinión pública popular a aceptar una determinada
"liquidación" política, o a exigirla, etcétera.
103
<132>. Historia de las clases
subalternas. Sobre algunos aspectos del movimiento de 1848 en Italia, en cuanto
que reflejan las teorías de los utópicos franceses, cfr. Petruccelli della
Gallina, La rivoluzione di Napoli nel 1848, 2a. ed., 1912, a cargo de Francesco
Torraca; Mondaini, I moti politici del 48; G. De Ruggiero, Il pensiero político
meridionale.1
<133>. Por una nueva literatura
(arte) a través de una nueva cultura. Cfr. en el volumen de B. Croce, Nuovi
saggi sulla letteratura italiana del seicento (1931), el capítulo en el que
habla de las academias jesuíticas de poesía y las compara con las
"escuelas de poesía" creadas en Rusia2 (seguramente Croce habrá
tomado el dato del habitual 3 ¿Pero por qué no las compara con los talleres de
pintura y escultura de los siglos XV-XVI? ¿Eran también aquellas
"academias jesuíticas"? ¿Y por qué lo que se hacía para la pintura y
la escultura no podría hacerse para la poesía? Croce no toma en cuenta el
elemento social que "quiere tener" una poesía propia, elemento
"sin escuela", o sea que no se ha adueñado de la "técnica"
y del mismo lenguaje; en realidad se trata de una "escuela" para
adultos, que educa el gusto y crea el sentimiento "crítico" en
sentido amplio. ¿Un pintor que "copia" un cuadro de Rafael hace
"academia jesuítica"? Del mejor modo posible "se sumerge"
en el arte de Rafael, trata de recrearlo, etcétera. ¿Y por qué no podrían
hacerse ejercicios de versificación entre obreros? ¿No serviría eso para educar
el oído a la musicalidad del verso, etcétera?
<134>. Literatura popular. Novela
de folletín. Cfr. lo que escribí a propósito del Conde de Montecristo como
modelo ejemplar de la novela de folletín.4 La novela de folletín sustituye (y
al mismo tiempo favorece) el fantasear del hombre del pueblo, es verdaderamente
soñar con los ojos abiertos. Puede verse lo que sostienen Freud y los
psicoanalistas sobre el soñar con los ojos abiertos.5 En este caso se puede
decir que en el pueblo el fantasear depende del "complejo de
inferioridad" (social) que determina amplias fantasías sobre ideas de
venganza, de castigo de los culpables de los males soportados, etcétera. En el
Conde de Montecristo existen todos los elementos para cultivar estas fantasías
y con ello administrar un narcótico que atenúe el sentimiento del mal,
etcétera.
<135>. Pasado y presente. El
fordismo. Aparte del hecho de que los salarios elevados no
representan
en la práctica industrial de Ford lo que Ford quiere hacerles significar
Ferdinando Petruccelli della Gattina, La
rivoluzione di Napoli nel 1848, nueva edición a cargo de Francesco Torraca,
Biblioteca
Histórica
del Risorgimento italiano, serie VII, n. I, Soc. Ed. Dante Alighieri,
Milán-Roma-Nápoles, 1912; Gennaro Mondaini, I moti politici del '48 e la setta
dele "Unita italiana" in Basilicata (Biblioteca Histórica del
Risorgimento italiano, serie III, nra. 9-10), Soc. Ed. Dante Alighieri, Roma,
1902; Guido De Ruggiero, II pensiero político meridionale nel secoli XVIII e
XIX, Laterza, Bari 1922. La referencia de Gramsci a estos libros deriva
probablemente de una fuente indirecta.
Cfr. Benedetto Crece.. Nuovi saggi sulla
letteratura italiana del seicento, Laterza, Bari, 1931, p. 136 (cap. XII:
"Poesia latina riel seicento"). Aunque este libro no se haya
conservado entre los libros de la cárcel es muy probable que Gramsci lo tuviera
en Turi.
Se alude al libro de René Fülóp-Miller,
Il volto del bolscevismo, prefacio de Curzio Malaparte, Bompiani, Milán, 1930
(cfr. en
particular
el capítulo "La meccanizzq7ione della ponsia", pp. 100-117). Gramsci
solicitó ver este libro, encontrando dificultades con la censura carcelaria;
sólo tras un largo procedimiento el permiso fue finalmente concedido para éste
y otro grupo de libros "sospechosos": cfr. LC, 363-66, 385. El libro
no ha sido conservado entre los volúmenes de la cárcel.
Cfr. Cuaderno 5 (IX), § 54.
Sobre el concepto que Gramsci tenía de
Freud y de la literatura psicoanalítico. cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 33 y nota 1.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 640
teóricamente
(cfr. notas sobre el significado esencial de los salarios elevados como medio
para seleccionar una mano de obra apropiada al fordismo tanto como método de
producción y trabajo, que como sistema comercial y financiero: necesita no
tener interrupciones en el trabajo, por lo tanto open shop, etcétera)1 hay que
señalar: en ciertos países de capitalismo atrasado y de composición económica
en la que se equilibran la gran industria moderna, el artesanado, la pequeña y
mediana agricultura y el latifundismo, las masas obreras y campesinas no son
consideradas como un "mercado". El mercado para la industria es
pensado en el extranjero, y en países atrasados del extranjero, donde sea más
posible la penetración política para la creación de colonias y zonas de
influencia. La industria, con el proteccionismo interno y los bajos salarios,
se procura mercados en el extranjero con un auténtico dumping permanente.
Países donde existe nacionalismo, pero no
una situación "nacional-popular", o sea donde las grandes masas
populares son consideradas como ganado. La permanencia de tanta capa artesanal
industrial en algunos países, ¿no está ligada al hecho de que las grandes masas
campesinas no son consideradas un mercado para la gran industria, la cual tiene
predominantemente un mercado extranjero? Y la llamada renovación o defensa del
artesanado, ¿no expresa precisamente la voluntad de mantener esta situación en
perjuicio de los campesinos más pobres, a los cuales les está vedado todo
progreso?
<136>. Organización de las
sociedades nacionales. Ya señalé en otra ocasión2 que en una determinada
sociedad nadie está desorganizado y sin partido, siempre que se entiendan
organizaciones y partido en sentido amplio y no formal. En esta multiplicidad
de sociedades particulares, de carácter doble, natural y contractual o
voluntario, una o más de ellas prevalecen relativa o absolutamente,
constituyendo el aparato hegemónico de un grupo social sobre el resto de la
población (o sociedad civil), base del Estado entendido estrictamente como
aparato gubernativo-coercitivo.
Siempre
sucede que personas aisladas pertenecen a más de una sociedad particular y a
menudo a sociedades que esencialmentea están en oposición entre sí. Una
política totalitaria tiende precisamente: 1] a obtener que los miembros de un
determinado partido encuentren en este solo partido todas las satisfacciones
que antes bailaban en una multiplicidad de organizaciones, o sea a romper todos
los lazos que ligan a estos miembros a organismos culturales extraños; 2] a
destruir todas las otras organizaciones o a incorporarlas en un sistema del que
el partido sea el único regulador. Esto sucede: 1] cuando el partido en
cuestión es portador de una nueva cultura y estamos ante una fase progresista;
2] cuando el partido en cuestión quiere impedir que otra fuerza, portadora de
una nueva cultura, se vuelva "totalitaria"; y estamos ante una fase
regresiva y reaccionaria objetivamente, aunque la reacción (como siempre
sucede) no se confiese abiertamente y trate de presentarse como portadora de
una nueva cultura. .
En el manuscrito una variante
interlineal: "objetivamente".
Luigi Einaudi, en la Riforma Sociale de
mayo-junio de 1931, critica un libro francés Les sociétés de la nailon. Étude
sur les éléments constitutifs de la nailon française, de etienne
Martin-Saint-Léon (vol. de pp. 415, ed. Spes, 17, rue Soufflot, París, 1930, 45
francos)3 donde se estudia una parte de estas organizaciones, pero sólo
aquellas que existen normalmente. (Por ejemplo, ¿los lectores de un periódico
forman o no una organización?, etcétera.) De
Cfr. Cuaderno 4 (XIII), § 52, en
particular pp. 25-25 bis. Sobre el open sktop cfr. nota I al Cuaderno 5 (D), §
La referencia, no del todo clara, atañe
probablemente a las observaciones del § 47 del Cuaderno 1 (XVI), sobre las
asociaciones
políticas
y sindicales como "organismos privados", "trama 'privada' del
Estado".
Cfr. La Riforma Sociale, mayo-junio de
1931 (año XXXVIII, n. 3). pp. 318-20.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 641
todos
modos, si el tema llegase a tratarse, ver el libro así como la reseña de
Einaudi.
<137>. Concepto de Estado. Que el
concepto común de Estado es unilateral y conduce a errores gigantescos puede
demostrarse hablando del reciente libro de Daniele Halévy Decadenza della
liberta, del cual he leído una reseña en las Nouvelles Littéraires.1 Para
Halévy "Estado" es el aparato representativo y descubre que los
hechos más importantes de la historia francesa desde el 70 hasta hoy no se han
debido a iniciativas de los organismos políticos derivados del sufragio
universal, sino a organismos privados (sociedades capitalistas, Estado mayor,
etcétera) o a grandes funcionarios desconocidos para el país, etcétera. Pero
qué significa esto sino que por Estado debe entenderse además del aparato
gubernamental también el aparato "privado" de hegemonía o sociedad
civil. Hay que observar cómo de esta crítica del "Estado" que no
interviene, que va a la cola de los acontecimientos, etcétera, nace la
corriente ideológica dictatorial de derecha, con su fortalecimiento del
ejecutivo, etcétera. Sin embargo, habría que leer el libro de Halévy para ver
si también él ha entrado en esta vía: no es difícil suponerlo, dados sus
antecedentes (simpatías sorelianas, por Mamas, etcétera).
<138>. Pasado y presente. Paso de
la guerra de maniobras (y del ataque frontal) a la guerra de posiciones incluso
en el campo político. esta me parece la cuestión de teoría política más
importante, planteada por el periodo de la posguerra y la más difícil de
resolver justamente. Está vinculada a las cuestiones planteadas por Bronstein,
que de uno u otro modo, puede considerarse el teórico político del ataque
frontal en un periodo en el que éste es sólo causa de derrota.2 Sólo
indirectamentea este paso en la ciencia política está vinculado al producido en
el campo militar, aunque ciertamente un vínculo existe y es esencial. La guerra
de posiciones exige enormes sacrificios a masas inmensas de población; por eso
es necesaria una concentración inaudita de la hegemonía y por lo tanto una
forma de gobierno más "intervencionista", que más abiertamente tome
la ofensiva contra los opositores y organice permanentemente la
"imposibilidad" de disgregación interna: controles de todo tipo,
políticos, administrativos, etcétera, reforzamiento de las
"posiciones" hegemónicas del grupo dominante, etcétera. Todo esto
indica que se ha entrado en una fase culminante de la situación
político-histórica, porque en la política la "guerra de posiciones",
una vez ganada, es decisiva definitivamente. O sea, que en la poli-tica
subsiste la guerra de movimientos mientras se trata de conquistar posiciones no
decisivas y por lo tanto no son movilizados todos los recursos de la hegemonía
y del Estado, pero cuando, por una u otra razón, estas posiciones han perdido
su valor y sólo las que son decisivas tienen importancia, entonces se pasa a la
guerra de asedio, compleja, difícil, en la que se exigen cualidades
excepcionales de paciencia y de espíritu inventivo. En la política el asedio es
recíproco, no obstante todas las apariencias, y el sola hecho de que el
dominador deba desplegar todos sus recursos demuestra el cálculo que hace del
adversario.
En el manuscrito una variante
interlineal: "mediatamente".
106
<139>. Conflicto entre el Estado y
la Iglesia como categoría eterna histórica, Cfr. a este propósito el capítulo
correspondiente de Croce en su libro sobre la política.3 Podría añadirse que,
en cierto sentido, el conflicto entre "Estado e Iglesia" simboliza el
conflicto entre todo
1 Cfr.
Les Nouvelles Littéraires, lo de agosto de 1931 (año X, n. 459): reseña de
Edmond Jaloux (en la sección (t'Esprit des Livres') a Décadence de la liberté
de Daniel Ralévy,
Sobre la misma cuestión cfr. en
particular el Cuaderno 7 (VII), § 16.
3 Cfr.
nota 1 al precedente § 81.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 642
sistema
de ideas cristalizadas, que representan una fase de la historia pasada, y las
necesidades prácticas actuales. Lucha entre conservación y revolución,
etcétera, entre lo pensado y el nuevo pensamiento, entre lo viejo que no quiere
morir y lo nueva que quiere vivir, etcétera.
<140>. Pasado y presente. El
catolicismo italiano. A propósito de la cuestión de una posible reforma
protestante en Italia, hay que señalar el "descubrimiento" hecho en
julio-agosto de 1931 (después de la encíclica sobre la Acción Católica),1 de lo
que es realmente el catolicismo para al-gimas revistas italianas (especialmente
notable el artículo editorial de Critica Fascista sobre la encíclica). 2 Estos
católicas han descubierto con gran estupor y sensación de escándalo que
catolicismo es igual a "papismo". Este descubrimiento no le debe
haber dado mucho gusto al Vaticano: es un protestantismo potencial, como lo es
la aversión a toda injerencia papal en la vida interna nacional y el considerar
y proclamar al papado un "poder extranjero". Estas consecuencias del
Concordato deben de haber sido sorprendentes para los "grandes"
políticos del Vaticano.
107
<141>. Sobre el sentimiento
nacional. El editor Grasset ha publicado un grupo de Lettres de jeunesse del
entonces capitán Lyautey. Las cartas son de 1883 y Lyautey era entonces
monárquico, devoto del conde de Chambord; Lyautey pertenecía a la gran burguesía
que estaba estrechamente ligada a la aristocracia. Más tarde, muerto el conde
de Chambord y después de la acción de León XIII para el ralllement, Lyautey se
unió al movimiento de Albert de Mun que siguió las directivas de León XIII, y
así llegó a ser un alto funcionario de la República, conquistó Marruecos,
etcétera.
Lyautey
era y siguió siendo un nacionalista integral, pero he aquí cómo concebía en el
83 la solidaridad nacional: en Roma había conocido al alemán conde von Dillen,
capitán de ulanos, y así escribió acerca de él a su amigo Antoine de Margerie:
"Un gentleman, d'une éducation parfaite, de fagons eharmantes, ayant en
toutes choses, religion, politique, toutes nos idées. Nous parlons la mérae
langue et nous nous entendons à raerveille. Que veux-tu? J'ai au coeur, une
haine féroce, celle du désordre, de la revolution. Je me sens, cenes, plus pies
de tous ceux qui la combattent, de quelque nationalité qu'ils soient, que de
tels de nos compatriotes avec qui je n'ai pas une idée commune et que je
regarde comme des ennemis publics".3
<142>. Pasado y presente. Córcega.
En la Italia Letteraria del 9 de agosto de 1931 se publica un artículo de
Augusto Garsia "Canti d'amore e di morte, nella terna del Corsi".
Parece que Garsia estuvo recientemente en Córcega con Umberto Biscottini, quien
notoriamente organiza en Livomo toda la actividad irredentista en Córcega
(edición corsa del Telegrafo, Giornale di Politica e di Letteratura, libros,
misceláneas, etcétera). Según el artículo de Garsia, resulta que se edita desde
hace poco tiempo una revista 31-47, "que reproduce muchos artículos de la
edición especial hecha para los corsos por el periódico Il Telegrafo y que ha
sido introducida clandestinamente en la isla". También por Raffaelo
Giusti, de Livomo, ha sido editado ahora I el Archivio storico di Corsica, que
salió en el 25 en Milán y cuya dirección fue
1 La
encíclica de Pío XI sobre la Acción Católica es del 29 de junio de 1931: cfr.
Civilt41 Cattolica, 18 de julio de 1931 (año I.XXXII, vol. 111), pp. 97-122.
Cfr. "Dallo Stato alía Chiesa"
(editorial), en Critica Fascista, 15 de julio de 1931 (año IX, n. 14), pp.
261-62.
La cita y los datos sobre Lyautey están
tomados de una reseña de Edmond Jaloux en Les Nouvelles Littéraires, 8 de
agosto de 1931 (año X, p. 460), en la sección 'L'Esprit des Livres' ("
tettres de jennesse' par Lyautey").
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 643
asumida
más tarde por Gioacchino Volpe. El Giornale di Politica e di Letteratura no
puede entrar en Francia (por lo tanto tampoco en Córcega) .1
El
irredentismo italiano en Italia está suficientemente difundido; no sé cuánto lo
esté en Córcega. En Córcega existe el movimiento de la "Muera" y del
Partido Corso de Acción, pero no quieren salirse de los cuadros franceses y
mucho menos unirse a Italia; a lo sumo quieren una amplia autonomía y
participan en el movimiento autonomista francés (Bretaña, Alsacia, Lorena,
etcétera). Recordar al abogadito veneciano que encontré en el tren en 1914;
estaba afiliado a la Muvra, al Archivio storico de Corsica, leía novelas de
autores corsos (por ejemplo, Pierre Dominique, que para él era un renegado).
Sostenía la reivindicación no sólo de Córcega, sino también de Niza y Saboya.
También el commendatore Belloni,
viceprefecto de Roma, cuando en septiembre de 1925 me hizo un registro
domiciliario de cuatro horas, me habló largo rato de estas reivindicaciones. El
veterinario de Ghilarza, antes de la guerra, doctor Nessi, de Brianza,
reivindicaba incluso el Delfinado, Lión incluida, y encontraba buena acogida
entre los pequeños intelectuales sardas que son francófobos extremistas por
razones económicas (la guerra de tarifas con Francia después de 1889) y por
razones nacionalistas (los sardas sostienen que ni siquiera Napoleón pudo
conquistar Cerdeña, y la fiesta de S. Efisio en Cagliari no es otra cosa sino
la reproducción de la victoria de la flota francesa (40 fragatas) y de un
cuerpo de desembarco de 4.000 hombres.
<143>. Guido Calogero, neohegelismo
nel pensiero italiano contemporaneo" (Croce, pero especialmente Gentile),
Nuova Antologia, 16 de agosto de 1930.2
<144>. G. Pascoli y Davide
Lazzaretti. En la "Nota per gli alunni" que antecede a la antología
Sul limitare, Pascoli, aludiendo a la publicación de Giacomo Barzellotti sobre
Iszzaretti escribe así: "Con la lectura del libro yo he sentido elevarse
mi pensamiento al futuro tan incierto de nuestra civilización. El siglo está
acabado: ¿qué nos traerá el siglo XX? ¿La paz entre los pueblos, la paz entre
las clases, la paz de la conciencia? ¿o la lucha y la guerra? Y bien, este
carretero conmovido por un nuevo impulso de fe viva, que cae en su sangre, y
este pensador (Barzellotti), conciencia y mente de nuestro tiempo, que lo
estudia, lo narra, lo compadece, me parecen como un símbolo: la humanidad
consciente que llora y advierte, con el pecho erguido y la cabeza inclinada,
entre la seguridad de su pensamiento y la piedad de su sentimiento, sobre la
otra humanidad, sobre aquella que delira y muere".3
Este
fragmento interesa: 1] por el pensamiento político de Pascoli en 1899-1900. 2]
Por mostrar la eficacia ideológica de la muerte de Lazzaretti. 3] Para ver qué
relaciones veía Pascoli entre los intelectuales y el pueblo.
<145>. Historia de los
intelectuales italianos. Giovanni B. Botero. Cfr. “Il numero come forza nel
pensiero di Giovanni Botero" de Emilio Zanette, en la Nuova Antologia del
1º de
septiembre
de 1930. 4 Es un artículo superficial y
de tipo periodístico-de ocasión. El
Todas las informaciones contenidas hasta
este punto del parágrafo están tomadas del artículo de Augusto Garsía,
"Canti d'arnore e di raorte nella terra del Corsi", en L'Italia
Letteraria, 9 de agosto de 1931 (año III, n. 32).
Cfr. Nuova Antologia, 16 de agosto de
1930 (año LXV, fase. 1402), pp. 40927. Un largo fragmento de este artículo es
citado en el Cuaderno 10 (XXXIII), parte II. § 4.
Este pasaje de Pascoli, tomado del
prefacio a una antología escolar, está sacado del artículo de Giuseppe Papini,
"Un poeta e un
filosofo
(Lettere di G. Pascoli e di G. Baxzellotti)", en Nuova Antología, 16 de
septiembre de 1930 (año LXV, fase. 1404), pp. 162-77), cfr, en particular p.
167; sólo la primera cursiva es de Gramsci.
Cfr. Emilio Zanette, "Il numero come
forza nel pensiero di Giovanni. Botero", en Nuova Antología, 19 de
septiembre de 1930
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 644
significado
de la importancia dada por Botero al "hecho" de la población no tiene
el mismo valor que puede tener actualmente. Botero es uno de los escritores de
la época de La Contrarreforma más típicamente cosmopolitas y aitalianos. Habla
de Italia como de cualquier otro país y sus problemas políticos no Ie interesan
específicamente. Critica la "jactancia" de los italianos que se
consideran superiores a otros países y demuestra lo infundado de tal
pretensión. Debe ser estudiado por muchas razones (razón de Estado,
maquiavelismo, tendencia jesuítica, etcétera). Gioda ha escrito sobre Botero:
más recientemente ensayos, etcétera 1 Para este artículo Zanette podría entrar
en el parágrafo de los "Italianos mezquinos".
109
<146>. Historia de los
intelectuales italianos. Los judíos. Cfr. Yoseph Colombo, "Lettere medite
del p. Hyacinthe Loyson", Nuova Antologia, 1º de septiembre de 1930.2 Se
habla del rabino de Livorno Berramozegh, de su concepción del judaísmo en
relación con el cristianismo, de sus escritos, de sus relaciones con Loyson; se
menciona la importancia de la comunidad judía de Livorno como centro de cultura
rabínica, etcétera.
<147>. Poindaridad de la literatura
italiana. Nuova Antologia, 1º de octubre de 1930: Ercole Reggio, "Perché
la letteratura italiana non é popolare in Europa". "La poca fortuna
que encuentran, entre nosotros, libros italianos incluso ilustres, en
comparación con la de tantos libros extranjeros, debería convencernos de que
las razones de la escasa popularidad de nuestra literatura en Europa son
probablemente las mismas que la hacen poco popular entre nosotros; y que por
eso, en resumidas cuentas, no habrá que pedir a los otros aquello que nosotros,
para empezar, no esperamos en nuestra propia casa. Incluso en opinión de los
italianizan-tes, de los simpatizantes extranjeros, nuestra literatura carece en
general de cualidades modestas y necesarias, de aquello que se dirige al hombre
medio, al hombre de los economistas (? !); y es en razón de sus prerrogativas,
de cuanto constituye su originalidad, como el mérito, que ella no alcanza ni
podrá jamás alcanzar la popularidad de las otras grandes literaturas europeas".3
Reggio menciona el hecho de que, por el contrario, las artes figurativas
italianas (olvida la música) son populares en Europa y se pregunta: o existe un
abismo entre la literatura y las otras artes italianas, y este abismo sería
imposible de explicar, o bien el hecho debe ser explicado con razones
secundarias, extrartísticas, o sea que mientras que las artes figurativas (y la
música) hablan un lenguaje europeo y universal, la literatura tiene sus límites
en los confines de la lengua nacional. No me parece válida la objeción: 1]
porque hubo un periodo histórico en el que incluso la literatura italiana fue
popular en Europa (Renacimiento) además de las artes figurativas y junto con
éstas; o sea que toda la cultura italiana fue popular. 2] Porque en Italia,
además de la literatura, no son populares tampoco las artes figurativas (son
populares por el contrario Verdi, Puccini, Mascagni, etcétera). 3] Porque la
popularidad de las artes figurativas en Europa es relativa: se limita a los
intelectuales, y en algunas otras zonas de la población europea es popular
porque está vinculada a recuerdos clásicos o románticos; no como arte. 4] Por
el contrario, la música italiana es popular tanto en Europa como en Italia. El
artículo de Reggio continúa por este
(año LXV,
fase. 1403), pp. 89-103.
En una nota en la p. 90 del citado
artículo de Zanette se menciona solamente el tercer tomo de la obra de Garlo
Gioda, La vita e
le opere
di Giovanni Botero, Hoepli, Milán, 1895. Es posible que Gramsci tuviese
presentes otros ensayos más recientes del mismo autor.
Cfr. Yoseph Coloraba 'Lettere inedite del
p. Hyacinthe Loyson", en Nuul Antología, 19 de septiembre de 1930 cit.,
pp. 57-65.
Ercole Reggio, "Perché la
letteratura italiana non popolare in Europa", en Nuova Antología, 10 de
octubre de 1930, cit., pp. 298-307; la cita está en la p. 298.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 645
cambio de
la retórica usual, aunque aquí y allá contenga observaciones sagaces. 110
<148>. El genio en la historia. En
el escrito inédito de Niccoló Tommasco "Pio IX e Pellegrino Rossi"
publicado por Teresa Lodi en Pegas° de octubre de 1931 se lee a propósito de
Pío IX (p. 407): "Y aunque hubiese sido incluso mi genio, le convenía
encontrar ayudantes e intérpretes; porque el hombre que surge solo, solo se
queda, y muchas veces cae o abandonado o pisoteado. En toda educación, privada
o pública, importa conocer el instrumento que se tiene entre manos, y pedirle
el sonido que puede dar, y no otro; y antes que nada saberlo tocar". Del
mismo Toramaseo: "Yo no entro en las cosas privadas del hombre sino en
cuanto ayudan a explicar las públicas";1 la proposición es justa, aunque
Tommaseo casi nunca se atuviera a ella.
<149>. Historia de los
intelectuales italianos. Sobre L. B. Alberti cfr. el libro de Paul-Henry
Michel, Un ideal humain au XVe siècle. La pensée de L. B. Alberti (1404-1472),
en So., pp. 649, París, Soc. Ed. "Les belles lettres", 1930.2 Análisis
minucioso del pensamiento de L B. Alberti, pero, por lo que parece según
algunas reseñas, no siempre exacto, etcétera.
Edición
Utet del Novellino a cargo de Letterio de Francia, el cual ha averiguado que el
núcleoa original de la colección habría sido compuesto en los últimos años del
siglo XIII por un burgués gibelino.3
En el manuscrito: "al autor del
núcleo".
Ambos
libros deben ser analizados para la investigación ya mencionada de cómo se
reflejó en la literatura el paso de la economía medieval a la economía burguesa
de las comunas y en consecuencia a la caída, en Italia, del espíritu de empresa
económica y a la restauración católica.4
111
<150>. Pasado y presente. Acerca de
la marcha sobre Roma ver el número de Gioventú Fascista publicado en ocasión
del noveno aniversario (1931) con artículos muy interesantes de De Bono y
Balbo.5 Balbo, entre otras cosas, escribe: "Mussolini actuó. Si no lo
hubiera hecho, el movimiento fascista habría perpetuado durante décadas la
guerrilla civil y no está excluido que otras fuerzas, que militaban, como las
nuestras, fuera de la ley del Estado, pero con finalidades anárquicas y
destructivas, hubieran acabado por aprovecharse de la neutralidad y de la
impotencia estatal para realizar más tarde el gesto de rebeldía intentado por
nosotros en octubre del 22.
De todos
modos es cierto que sin la Marcha sobre Roma, o sea sin la solución
revolucionaria, nuestro movimiento se hubiera enfrentado a aquellas fatales
crisis de fatiga, de tendencias y de indisciplina, que fueron la tumba de los
—viejos partidos". Hay algunas inexactitudes: el Estado no era
"neutral e impotente" como se suele decir, precisamente porque el
movimiento fascista era su principal sostén en aquel periodo; ni podía existir
ninguna "guerra civil" entre el Estado y el movimiento fascista, sino
sólo una acción violenta esporádica para cambiar la dirección del Estado y
reformar su aparato administrativo. En la
1 Cfr.
Niccoli Tommaseo, Pio IX e Pellegrino Rossi, a cargo de Teresa Lodi, en régaso,
octubre de 1931 (año III, n. 10), pp. 402-25. La segunda cita de Tommaseo está
en la p. 415.
La indicación bibliográfica sobre este
libro de Michel y los juicios que sigilen están tomados de una reseña de Mario
Bonfantini en Leonardo, septiembre de 1931 (año II, n. 9), p. 395.
Los datos sobre esta edición del
Novellino están tomados de un artículo de Angiolo Orvieto, "Un nuovo
Novellino", en Il Marzocco, 4 de enero de 1931 (año XXXVI, n. I).
Cfr. en particular Cuaderno 3 (XX), § 76.
Cfr. Emilio De Bono, "Diario di
carnpagna", e Dalo Balbo, "Da Perugia a Roma", en Gioventil
Fascista, 25 de octubre de 1931 (año I, n. 32).
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 646
guerrilla
civil el movimiento fascistaa estuvo alineado con el Estado, no contra el
Estado, sino en forma metafórica y según la forma externa de la ley.
En el manuscrito: —movim. fase.".
<151>. Acción católica.
Santificación de Roberto Bellarmino, signo de los tiempos y del supuesto
impulso de nueva potencia de la Iglesia católica; fortalecimiento de los
jesuitas, etcétera. Bellarmino condujo el proceso contra Galileo y redactó los
ocho motivos que llevaron a la hoguera a Giordano Bruno. Santificado el 29 de
junio de 1930; pero no es esta fecha la que tiene importancia, sino la fecha en
que fue iniciado el proceso de santificación. Cfr. la Vita di Galileo de Banfi
(ed. La Cultura) y la reseña de G. De Ruggiero en la Critica,1 en la que se
documentan las artimañas jesuíticas en que Galileo resultó atrapado. Bellarmino
es autor de la fórmula del poder indirecto de la Iglesia sobre todas las
soberanías civiles. La fiesta de Cristo Rey (instituida en 1925 ¿o 26?) para el
último domingo de octubre de cada año .2
<152>. Historia de los
intelectuales italianos. El proceso de Galileo, de Giordano Bruno, etcétera, y
la eficacia de la Contrarreforma para impedir el desarrollo científico en
Italia. Desarrollo de las ciencias en los países protestantes o donde la
Iglesia <era> menos inmediatamente fuerte que en Italia. La Iglesia
habría contribuido a la desnacionalización de los intelectuales italianos de
dos maneras: positivamente, como organismo universal que preparaba personal
para todo el mundo católico, y negativamente, obligando a emigrar a aquellos
intelectuales que no querían someterse a la disciplina contrarreformista.
112
<153>. Carácter popular nacional de
la literatura italiana. Goldoni. ¿Por qué Goldoni sigue siendo popular hasta el
día de hoy? Goldoni es casi "único" en la tradición literaria
italiana. Sus posiciones ideológicas: democrático antes de haber leído a
Rousseau y antes de la Revolución Francesa. Contenido popular de sus comedias:
lengua popular en su expresión, mordaz crítica de la aristocracia corrompida y
podrida.3
Conflicto
Goldoni-Carlo Gozzi. Gozzi reaccionario. Sus Fábulas, escritas para demostrar
que el pueblo acude a las más insulsas extravagancias, y que sin embargo tienen
éxito: en realidad incluso las Fábulas tienen un contenido popular, son un
aspecto de la cultura popular o folklore, en donde lo maravilloso e inverosímil
(presentado como tal en un mundo fabuloso) es parte integrante. (nxito de Las
mil y una noches incluso en la actualidad, etcétera.)
<154>. Los sansimonianos. La fuerza
expansiva de los sansimonianos. Debe recordarse la observación de Goethe en las
Memorias (cfr.) escritas en 1828: "Estos señores del Globe [ .
.] están
penetrados por un mismo espíritu. En Alemania un periódico semejante hubiera
sido imposible. Nosotros somos solamente particulares; no se puede pensar en un
entendimiento; cada uno tiene la opinión de su provincia. de su ciudad, de su
propio individuo y hará falta
1 La
reseña de Guido De Ruggiero al libro de Antonio Banfi, Vita de Galileo Galilel
(Soc. Ed. La Cultura, Milán-Roma, 1930) está en La Crítica, 20 de enero de 1931
(año XXIX, fase. I), pp. 52-54.
Estos datos sobre la santificación de
Bellarrnino están tomados de un artículo de Antonio Bruers, "San Roberto
Bellarmino", en Gerarchía, septiembre de 1931 (año XI, n. 9), pp. 765-70.
También la indicación relativa a la institución de la fiesta de Cristo
Rey está
tomada de este artículo (p. 767: "El pontífice que el 29 de junio de 1930
consagra santo a Bellarmino, autor de la famosa fórmula del poder indirecto del
pontífice sobre todas las soberanías civiles, es el mismo que, cinco años
antes, instituyó, para el último domingo de octubre de cada año, la fiesta de
Cristo rey").
Entre los libros de Gramsci (pero no
entre los de la cárcel) se ha conservadc un volumen de Goldoni, Commedie, a
cargo de Piero Nardi, con un estudic introductorio y notas, vol. II (La
famiglia dell'antiquario, Gil innamorati. LE smanle per la villeggiatura), Soc.
Ed. "Unitas", Milán, 1926.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 647
mucho
tiempo antes de que se creen sentimientos comunes".1
<155>. Pasado y presente. Política
y arte militar. Táctica de las grandes masas y táctica inmediata de pequeños
grupos. Entra en la discusión sobre la guerra de posiciones y la de
movimientos, en cuanto se refleja en la psicología de los grandes jefes
(estrategas) y de los subalternos. Es también (puede decirse) el punto de
conexión entre la estrategia y la táctica, tanto en política como en el arte
militar. Los individuos aislados (incluso como componentes de vastas masas)
tienden a concebir la guerra instintivamente, como "guerra de
guerrillas" o "guerra garibaldina" (que es un aspecto superior
de la "guerra de guerrillas"). En la política el error se produce por
una inexacta comprensión de lo que es el Estado (en el significado integral:
dictadura + hegemonía), en la guerra se da un error similar, transportado al
campo enemigo (incomprensión no sólo del Estado propio, sino también del Estado
enemigo). El error en uno y otro caso está vinculado al particularismo
individual, de municipio, de región; que lleva a subestimar al adversario y su
organización de lucha.
113
<156>. Sobre el capitalismo antiguo
o más bien sobre el industrialismo antiguo debe leerse el artículo de G. C.
Speziale "Delle navi di Nemi e dell'archeologia navale" en la Nuova
Antología del 1º de noviembre de 1930 (polémica con el profesor Giuseppe Lugli
que escribió en Pegaso; 2 artículos en periódicos de la misma época). El
artículo de Speziale es muy interesante, pero parece que exagera la importancia
dada a las posibilidades industriales en la antigüedad (cfr. la cuestión sobre
el capitalismo antiguo discutida en la Nuova Rivista Storica).3 A mi parecer, a
Speziale le falta la noción exacta de lo que era la "máquina" en el
mundo clásico y lo que es hoy (esta observación vale especialmente para
Barbagallo y cía). Las "novedades" en que insiste Speziale no salen
aún de la definición que de la máquina daba Vitruvio, o sea de instrumentos
capaces de facilitar el movimiento y el transporte de cuerpos pesados (ver con
exactitud la definición de Vitruvio) y por eso no son sino novedades relativas:
la máquina moderna es algo bien diferente: no sólo "ayuda" al
trabajador sino que lo "sustituye": el que también las
"máquinas" de Vitruvio sigan existiendo junto a las
"modernas" y que en esa dirección los romanos pudieran haber llegado
a una cierta perfección, todavía ignorada, puede darse y no asombra, pero en
ello no hay nada de "moderno" en el sentido propio de la palabra, que
ha sido establecido por la "revolución" industrial, o sea por la
invención y difusión de máquinas que "sustituyen" el trabajo humano
anterior.
<157>. Novelas filosóficas,
utopías, etcétera. Contrarreforma y utopías: deseo de reconstruir la
civilización europea según un plan racional. Otro origen y seguramente el más
frecuente: modo de exponer un pensamiento heterodoxo, no conformista y ello
especialmente antes de la Revolución Francesa. De las Utopías habría derivado,
pues, la moda de atribuir a pueblos extranjeros las instituciones que se
desearían en el país propio, o hacer la crítica de las supuestas instituciones
de un pueblo extranjero para criticar las del propio
1 Esta
cita de Goethe está tomada de un pasaje de Mes Cahiers de Maurice Ba rrés (IV
serie), en Les Nouvelles Littéraires, 3 de octubre de 1931 (año X n. 468).
Cfr. G. C. Speziale, "Delle navi di
Nerni e de l'archeologia navale", en Nuov Antología, 1' de noviembre de
1930 (año LXV, fase. 1407), pp. 87-100; e polémica con Giuseppe Ligli, "A
che servira la nave di Nemo?", en Pégast octubre de 1930 (año II, n. 10),
pp. 419-29; al ataque de Speziale, Lugli plisó con otro articulo, "Ancora
sulla nave di Nemo-, en Pégaso, diciembre c 1930 (año
E, n.
12), pp. 744-50; siguió una réplica de G. C. Speziale, "Real' e fantasie
nella questione delle navi di Nemo", en Nuova Antología, enero de 1931
(año LXVI, fase. 1411), pp. 117-31.
Cfr. nota 17 al Cuaderno 1 (XVI), § 25.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 648
país.
Así, de las Utopías habría nacido también la moda de exaltar los pueblos
primitivos, salvajes (el buen salvaje) supuestamente seres más próximos a la
naturaleza. (Esto se repetiría en la exaltación del "campesino",
idealizado por los movimientos populistas.) Toda esta literatura ha tenido una
importancia nada desdeñable en la historia de la difusión de las opiniones
política-sociales entre determinadas masas y por lo tanto en la historia de la
cultura.
Podría observarse que esta literatura
política "novelada" reacciona contra la literatura
"caballeresca" en decadencia (Don Quijote, Orlando Furioso, Utopía de
Tomás Moro, Ciudad del sol) e indica por lo tanto el paso de la exaltación de
un tipo social feudal a la exaltación de las masas populares genéricamente, con
todas sus necesidades elementales (nutrirse, vestirse, cobijarse, reproducirse)
a las cuales se trata de dar racionalmente una satisfacción. En el estudio de
estos escritos se olvida tener en cuenta las impresiones profundas que debían
dejar, a menudo por generaciones, las grandes carestías y grandes pestes, que
diezmaban y agotaban a las grandes masas populares: estos desastres
elementales, junto a los fenómenos de morbosidad religiosa, o sea de pasividad
resignada, despertaban también sentimientos críticos "elementales", y
por eso impulsaban a una cierta actividad que precisamente hallaba su expresión
en esta literatura utópica, incluso varias generaciones después de que los
desastres sz. habían producido, etcétera.
<158>. Historia de las clases
subalternas. Cfr. el artículo de Armando Cavalli, "Correnti messianiche
dopo il '70", Nuova Antologia del 16 de noviembre de 1930.1 Cavalli ya se
ocupó otras veces de temas similares (ver sus artículos en. las revistas de
Gobetti, Rivoluzione Liberale y Baretti y en otras partes),2 aunque con mucha
superficialidad. En este artículo menciona a Davide Lazzaretti, a las Bandas de
Benevento, a los movimientos republicanos (Barsanti) e internacionalistas en 1a
Romaña y en el Mediodía. Llamar "corrientes mesiánicas" es exagerado,
porque se trata de hechos individuales y aislados, que demuestran más la
"pasividad" de las grandes masas rurales que una vibración de éstas
por sentirse atravesadas por "corrientes". Igualmente, Cavalli
exagera la importancia de ciertas afirmaciones "protestantes" o
"reformistas en general" de la religión que se producen no sólo
después del 70, sino incluso antes, por parte de R. Bonghi y otros liberales (es
sabido que Perseveranza antes del 70 creía hacer presión sobre el papado con
estas amenazas de una adhesión italiana al protestantismo),3 y su error es
monstruoso cuando parece querer poner en el mismo plano estas afirmaciones
reformistas y a Davide Lazzaretti. La conclusión es justa formalmente: dictadura
de la derecha, exclusión de la vida política de los partidos republicano y
clerical, indiferencia del gobierno ante la miseria de las masas agrícolas.
El
concepto de “ideal”que se formó en las masas de izquierda; en su vacuidad
formal, sirve bien para caracterizar la situación: no fines y programas
políticos concretos y definidos, sino un estado de ánimo vago y oscilante que
encuentra su satisfacción en una fórmula vacía, que por estar vacía es capaz de
contener cualquier cosa, incluso la más disparatada. La palabra
"ideal" es complementaria de la de "subversivo": es la
fórmula útil para proporcionar frases a los pequeños intelectuales que formaban
la organización de izquierda. El "ideal" es un residuo del
mazzinianismo popular en el que se injerta el bakuninismo, y que se prolongó
hasta tiempos más modernos, mostrando así que no se había formado una verdadera
Armando Cavalli, "Correnti
mesianiche dopo il '70", en Nuova Antologia, 16 de noviembre de 1930 (año
LXV, fase. 1408), pp.
209-15.
Para la colaboración de Armando Cavalli
en las revistas de Gobetti cfr. La Rivoluzione Liberale, año 11 (1923), nn. 18,
20, 25, 38;
año III
(1924), nn. 11, 16, 30, 31, 39, 41, 42, 44, 45, 46; año IV (1925), nn. 7, 14,
18, 22, 23, 24, 26, 29, 30, 31, 36, 38; “Il Baretti", año II (1925), n. 1;
año III (1926), nn. 1, 2, 4, 8, 11; año IV (1927), nn. 4, 8; año V (1928), n.
3.
Sobre esta cuestión Grarnsel integra las
menciones del articulo de Cavalli, que se limita a recordar algunas tendencias
hacia una reforma religiosa en Italia por parte de grupos moderados sólo
durante el periodo posterior a 1870.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 649
dirección
política de las masas.
115
<159>. Risorgimento. Cfr. Emanuele
Librino, "Agostino Depretis prodittatore in Sicilia" (Documentos
inéditos sobre la Expedición de los Mil: cartas de Garibaldi, Cavour, Farini,
Crispi, Bixio y Bertani), Nuova Antologia del 16 de diciembre de 1930.1
Cuestión de la anexión inmediata: luchas entre partido de acción y moderados.
Frente al partido de acción que no quiso apelar a los campesinos, victoria de
la política de Cavour que encontró a sus aliados entre los latifundistas que
deseaban la anexión inmediata. Se encuentran menciones interesantes a este
propósito: exigencias de carabineros sardos, etcétera. Los latifundistas no
querían quedar bajo la amenaza de un movimiento popular por las tierras y se
convirtieron en unitarios apasionados. (El artículo debe ponerse junto al libro
de Cris-pi sobre los Mil.)2
<160>. Sobre la moral. En la breve
introducción a un grupo de cartas [inéditas' de Diderot a Grimm y a Madame
dTpinay (Revue des Deux Mondes del 15 de febrero de 1931), André Babelon
escribe de Diderot: "Diderot, qui éprouvait pour la postérité Ie méme
respect que d'autres pour l'immortalité de l'áme [...]".3
<161>. Risorgimento. Garibaldi.
Cfr. Emanuele Librillo, "L'attivitá politica di Garibaldi nel 1861",
Nuova Antologia, 16 de febrero de 1931.4 Publica una breve nota de Garibaldi al
general Medici en la que se dice que la razón principal del conflicto con
Cavour es ésta: Cavour quiere un gobierno constitucionalista tipo francés, con
un ejército permanente que podrá ser empleado contra el pueblo; Garibaldi
quiere un gobierno a la inglesa, sin ejército permanente, pero con la nación
armada. ¿En esto consiste todo el conflicto Cavour-Garibaldi? Puede verse la
escasez de capacidad política de Garibaldi y la falta de sistematicidad de sus
opiniones.
<162>. Pasado y presente.
Caracteres italianos. Observan algunos con complacencia, otros con desconfianza
y pesimismo, que el pueblo italiano es "individualista": algunos
dicen "lamentablemente", otros "afortunadamente", etcétera.
Este "individualismo", para ser evaluado exactamente, debería ser
analizado, puesto que existen diversas formas de "individualismo",
más progresistas, menos progresistas, correspondientes a diversos tipos de
civilización y de vida cultural. Individualismo atrasado, correspondiente a una
forma de "apoliticismo" que corresponde hoy al antiguo
"anacionalismo": en una época se decía "Venga Francia, venga
España, con tal de que se coma", así como hoy se es indiferente a la vida
estatal, a la vida política de los partidos, etcétera.
Pero este "individualismo", ¿lo
es realmente? No participar activamente en la vida colectiva, o sea en la vida
estatal (y esto significa sólo no participar en esta vida a través de la
adhesión a los partidos políticos "regulares") ¿significa acaso no
ser "partidario", no pertenecer a ningún grupo constituido?
¿Significa el "espléndido aislamiento" del individuo aislado, que
cuenta sólo consigo mismo para crear su vida económica y moral? Absolutamente
no. Significa que, al partido político y el sindicato económico
"modernos",
Cfr. Emanuele Librino, "Agostino De
Pretis prodittatore in Sicilia", en Nuova Antologiu, 16 de diciembre de
1930 (año LXV, fase. 1410), pp. 462-509.
Cfr. nota 2 al Cuaderno 3 (XX), § 107.
Cfr. Denis Diderot, "Lettres à Grim
et à Mme d'Épinay", publicadas por M. André Babelon, en Revue des Deux
Mondes, 15 de febrero de 1931 (año CI), pp. 851-87; la cita de Gramsci está en
la p. 852.
Cfr. Emanuele Librino, "L'attivitá
politica di Garibaldi nel 1861", en Nuova Antologia, 16 de febrero de 1931
(año LXVI, fase. 1414), pp. 473-87.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 650
esto es,
tal como han sido elaborados por el desarrollo de las fuerzas productivas más
progresistas, se "prefieren" formas organizativas de otro tipo, y
precisamente del tipo "hampa", de ahí las camarillas, las bandas, las
mafias, tanto populares como ligadas a las ciases altas. Todo nivel o tipo de
civilización tiene su propio "individualismo", o sea que tiene su
posición peculiar y la actividad del individuo aislado en sus cuadros
generales. Este "individualismo" italiano (que además es más o menos
acentuado y dominante según los sectores económico-sociales del territorio) es
propio de una fase en la que las necesidades económicas más inmediatas no
pueden encontrar satisfacción regular permanentemente (desocupación endémica
entre los trabajadores rurales y entre las capas intelectuales pequeñas y
medianas). La razón de este estado de cosas tiene orígenes lejanos, y del
mantenimiento de tal situación es responsable el grupo dirigente nacional.
Se
plantea el problema histórico-político: ¿semejante situación puede ser superada
con métodos del centralismo estatal (escuela, legislación, tribunales, policía)
que tienda a nivelar la vida según un tipo nacional? ¿o sea por una acción que
baje de arriba y que sea resuelta y enérgica? Entre tanto, se plantea la
cuestión de cómo formar el grupo dirigente que realice tal acción: ¿a través de
la competencia entre los partidos y de sus programas económicos y políticos? ¿a
través de la acción de un grupo que ejerza el poder monopolísticamente? En uno
y otro caso es difícil superar el propio ambiente, que se reflejará en el
personal de los partidos, o en la burocracia al servicio del grupo monopólico,
porque si es imaginable la selección según un tipo de pocos dirigentes, es
imposible semejante selección "preventiva" de las grandes masas de
individuos que constituyen todo el aparato organizativo (estatal y hegemónico)
de un gran país. Método de la libertad, pero no entendido en sentido
"liberal": la nueva construcción no puede más que surgir desde abajo,
en cuanto que todo un estrato nacional, el más bajo económica y culturalmente,
participe en un hecho histórico radical que afecta a toda la vida del pueblo y
ponga a cada uno, brutalmente, frente a sus propias responsabilidades
inderogables.
El error histórico de la clase dirigente
ha sido el de haber impedido sistemáticamente que semejante fenómeno se
produjera en el periodo del 64 bis Risorgimento y el haber hecho la razón de
ser de su continuidad histórica el mantenimiento de tal situación cristalizada,
desde el Risorgimento en adelante.
<163>. Pasado y presente. Las
encíclicas papales. Un examen crítico-literario de las encíclicas papales. En
un 90% son un montón de citas genéricas y vagas, cuyo objetivo parece ser el de
afirmar en cada ocasión la continuidad de la doctrina eclesiástica desde los
Evangelios hasta el día de hoy. En el Vaticano deben de tener un fichero
formidable de citas para cada tema: cuando hay que redactar una encíclica, se
comienza por establecer previamente las fichas que contienen las dosis
necesarias de citas: tantas del Evangelio, tantas de los padres de la Iglesia,
tantas de las encíclicas precedentes. La impresión que se obtiene de todo ello
es de gran frialdad. Se habla de la caridad, no porque exista semejante
sentimiento respecto a los hombres actuales, sino porque así lo dijo Mateo, y
Agustín, y "nuestro predecesor de feliz memoria", etcétera. Sólo
cuando el papa escribe [o habla] de política inmediata, se siente cierto calor.
<164>. Católicas integrales,
jesuitas, modernistas. Ver el efecto que, en el equilibrio de las fuerzas
católicas, ha tenido la crisis religiosa en España. En España la lucha
anticlerical ha tenido como principal objetivo a los jesuitas, pero me parece
que precisamente en España habrían debido ser fuertes los integralistas, y que
los jesuitas debían ser un contrapeso para estas fuerzas: el intento de acuerdo
entre el Vaticano y Alcalá Zamora, truncado por la
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 651
Constituyente,
debía precisamente tratar de valorizar la política jesuítica, eliminando o
sacrificando aintegralistas (Segura, etcétera). Pero la situación española se
complicaba aún más por el hecho de que los jesuitas desarrollaban una actividad
capitalista relevante: dominaban algunas importantes sociedades tranviarias y
de otros tipos (comprobar la exactitud de estos datos). En España los jesuitas
tenían una tradición particular: su lucha contra la Inquisición y /os dominicos
(ver qué significado tuvo esta lucha; cfr. el 1 libro de Lea sobre la
Inquisición de España).1
<165>. Nociones enciclopédicas.
Ciencia y científico. Dubreuil, en el libro Standards señala correctamente que
el adjetivo "científico", tan usado para acompañar las palabras:
Dirección científica del trabajo, Organización científica, etcétera, no tiene
el significado pedante y amenazador que muchos le atribuyen, pero por otra
parte no explica exactamente cómo debe ser entendido. 2 En realidad, científico
significa "racional" y más precisamente "racionalmente conforme
al fin" a alcanzar, o sea producir lo máximo con el mínimo esfuerzo,
obtener el máximo de eficiencia económica, etcétera, racionalmente, [eligiendo
y] estableciendo todas las operaciones y los actos que conducen al fin.
El adjetivo "científico" se
utiliza hoy extensamente, pero siempre su significado puede ser reducido al de
"conforme al fin", en cuanto que tal "conformidad" sea
racionalmente (metódicamente) buscada después de un análisis minuciosísimo de
todos los elementos (hasta la capilaridad) constitutivos y necesariamente
constitutivos (eliminación de los elementos emotivos incluidos en el cálculo).
<166>. Pasado y presente.
Apoliticidad. Aldo Valori, en el Corriere della Sera del 17 de noviembre de
1931, publica un artículo ("L'Esercito di una volta") sobre el libro
de Emilio De Bono Nell'esercito italiano prima della guerra (Mondadori, 1931)3
que debe ser interesante, y reproduce este fragmento: "Se leía poco, poco
los periódicos, poco las novelas, poco el Diario Oficial y las circulares de
servicio [. .] Nadie se ocupaba de política. Yo, por ejemplo, recuerdo no
haberme preocupado nunca por las crisis ministeriales, haber sabido por pura
casualidad el nombre del presidente del consejo [. . .] Nos interesaban los
periodos electorales porque daban derecho a doce días de licencia para ir a
votar. El ochenta por ciento, sin embargo, disfrutaba su licencia y no miraba
las urnas ni siquiera en fotografía". Y Valori observa: "Puede
parecer una exageración, pero no lo es. Abstenerse de la política no quería
decir extrañarse de la vida de la nación, sino de los aspectos más bajos de la
lucha entre los partidos. Comportándose así, el ejército permaneció inmune) a
la degeneración de muchas otras instituciones públicas y constituyó la gran
reserva de las fuerzas del orden; lo que era
Cfr. Enrico Carlo Lea, Storia della
Inquisizione. Fondazione e procedura, traducción italiana de Pia Cremonini,
Bocea, Turín, 19W.
Entre las
fuentes de información de que se sirvió Gramsci para este parágrafo, además de
noticias periodísticas de este periodo (en octubre de 1931 Niceto Alcalá Zamora
fue obligado a dimitir de la Constituyente por sus negociaciones con el
Vaticano), está probablemente un artículo ("La bufera anticlerieale
spagnola") de la Civiltá 7 de noviembre de 1931 (año LXXXII, vol. IV), pp.
213-28.
Cfr. Henri Dubreuil, Standards. 11 !avaro
americano visto da un operaio francese, a cargo de Alessandro Schiavi, Laterza,
Bari, /931 [FG, C. carc., Turi MI, p. 83 nota :"Precisamente por ciertos
abusos y ciertas torpezas, la expresión organización científica del trabajo se
ha convertido casi en sinónima de bárbara explotación. Señalemos, pues, de
inmediato, que en Norteamérica se hace un uso extraordinariamente frecuente de
la palabra scientific en un sentido que probablemente no es exacto traducir por
científico, palabra que en francés tiene ciertamente un sentido mucho más
riguroso y más abstracto que la palabra inglesa correspondiente en
Norteamérica. Asimismo las palabras: scientif ic management, expresan
principalmente un conjunto de métodos con los que simplemente se busca
introducir la mayor cantidad de sentido común y lógica natural que sea posible,
como contrapuesto al 'dejar las cosas como están', de la routine tradicional
con la cual se siguen las costumbres sin preguntarse
si no
sería posible hacerlo mejor".
El título exacto del libro de Emilio De
Bono, reseñado por Aldo Valori en e Corriere della Sera del 17 de noviembre de
1931, es Neltesercito nostro prime della guerra, Mondadori, Milán, 1931.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 652
el modo
más seguro para gobernar, incluso políticamente, a la Nación".
Esta
situación, para ser apreciada, debe ser parangonada con las aspiraciones del
Risorgimento con respecto al ejército, de las que se puede ver una expresión en
el libro de Giulio Cesare Abba dedicado a los soldados,1 libro que se ha hecho
oficial, premiado, etcétera, etcétera. Abba, con su corriente, pensaba en el
ejército como una institución que debía introducir las fuerzas populares en la
vida nacional y estatal, en cuanto que el ejército representaba a la nación en
armas, la fuerza material sobre la que se asentaba el constitucionalismo y la
representación parlamentaria, la fuerza que debía impedir los golpes de Estado
y las aventuras reaccionarias: el soldado debía convertirse en el
soldado-ciudadano, la obligación militar no debía ser concebida como un
servicio, sino por el contrario activamente, como el ejercicio de un derecho,
de la libertad popular armada. Utopía, evidentemente, porque, como se desprende
del libro de De Bqno, se volvió a caer en el apoliticismo, o sea que el
ejército no fue más que un nuevo tipo de ejército profesional y no de ejército
nacional, porque esto y no otra cosa significa el apoliticismo. Para las
"fuerzas del orden" este estado de cosas era el ideal: cuanto menos
participaba el pueblo en la vida política estatal, tanto más estas fuerzas eran
fuerzas. ¡Pero cómo juzgar a los partidos que continuaban al Partido de Acción!
Y lo que se dice del ejército se puede extender a todo el personal empleado por
el aparato estatal, burocracia, magistratura, policía, etcétera. Una educación
"constitucional" del pueblo no podía ser realizada por las fuerzas
del orden: ésa era fa misión del Partido de Acción, que fracasó completamente
en ella; incluso fue un elemento para reforzar la actitud de las fuerzas del
orden.
Por lo que concierne a De Bono hay que
observar que hacia el 18-19 las opiniones de De Bono a propósito de las
relaciones entre política y ejército no eran precisamente las mismas que ahora:
sus notas militares en Il Mondo y una publicación suya de aquella época,2 en la
que estaba vivo el recuerdo de las enseñanzas dadas por la derrota de
Caporetto, merecerían ser revisadas.
<167>. Nociones enciclopédicas. Bog
y bogad. Ha sido observado en algún lugar que las relaciones entre Bog y
bogati3 son una coincidencia fortuita del desarrollo lingüístico de una
determinada cultura nacional. Pero el hecho no es exacto. En las lenguas
neolatinas apareció el vocablo germánico "rico" para turbar la
relación que en latín existía entre "deus" "di-ves" y
"divites" "divida" (dovizia, dovizioso, etcétera).* En un
artículo de Alessandra Chiappelli, "Come s'inquadra II pensiero filosofico
nell' economia del mondo" (Nuova Antologia del 1º de abril de 1931), se
pueden espigar elementos para mostrar que en todo el mundo occidental, a
diferencia del asiático (India), la concepción de Dios está estrechamente
vinculada a la concepción de propiedad y de propietario: "[El] concepto de
propiedad, así como es el centro de gravedad y la raíz de todo nuestro sistema
jurídico, es la trama de toda nuestra estructura civil y moral. Incluso nuestro
concepto teológico está forjado a menudo según este ejemplo, y Dios es
representado como el gran propietario del mundo. La rebelión contra Dios en el
Paraíso perdido de Mlilton, como antes en el poema de Dante, está
Cfr. Giuseppe Cesare Abba, Uomini e
soldati. Letture per l'esercito e pel po polo, Zanichelli, Bolonia, 1890.
Sobre la colaboración del general
fascista Emilio De Bono en tí Mondo en 1922 cfr. Giorgio Rochat, L'esercito
italiano da Vittorio Veneto a Mussolini (1919-1925), Laterza, Bari, 1967, pp.
204, 280, 362.
En ruso la palabra Bog (Dios) tiene la
misma raíz que la palabra bogati (rico). Sobre este nexo lingüístico llamó la
atención en su tiempo un escrito de Bujarin, Iglesia y escuela en la República
de los Soviet, publicado por Gramsci en Ordine Nuovo, 30 de agosto de 1919 (año
1, n. 16): se trata de un extracto (precisamente el cap. XVIII) del opúsculo de
Bujarin, El programa de los comunistas (bolcheviques) publicado en Moscú en
1918; en agosto de 1919 aparecieron diversas traducciones extranjeras, pero todavía
no la italiana, publicada sólo en 1920 por la Soc. Editorial
"Avanti!". Una traducción italiana de este opúsculo fue iniciada
también en Ordine Nuovo, a partir del Mime-ro del 29 de noviembre de 1919 (año
I, n. 37); pero posteriormente esa traducción fue suspendida, probablemente a
causa de la publicación del opúsculo por la Casa editorial "Avanti!".
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 653
representada
como el temerario intento de Satán o de Lucifer para derribar al omnipotente y
deponerlo de su altísimo trono. Un agudo colaborador, incluso el director,
durante un tiempo, del Hibbert Journal (Jack 'The Universe as Pbilosopher', en
Hibbert Journal, octubre de 1917, p. 26) narraba haber asistido a una
conferencia en la que la prueba de la existencia de Dios se obtenía de la
necesidad de postular un propietario o poseedor del mundo. ¿Cómo es posible
creer que una propiedad tan vasta, tan selecta y fructífera no pertenezca a
nadie? En sustancia es la misma pregunta que se hace, hablando consigo mismo,
en el sublime monólogo, el 'Pastore errante nell'Asia' de Leopardi. El que haya
o no habido una primera causa del mundo, es algo que puede permanecer en la
duda. Pero la necesidad de un primer poseedor debe aparecer manifiesta e
indubitable".1 Chiappelli olvida que también en el Credo a Dios se le
llama "creador y señor (dominus: patrón, propietario) del cielo y de la
tierra".
Dovízia: abundancia, riqueza; dovizioso:
abundante, copioso, caudaloso. [T.]
120
<168>. Literatura popular. Cfr.
Alberto Consiga, "Populismo e nuove tendente della letteratura
francese", Nuova Antologia, 1º de abril de 1931.2 Consiglio toma como base
la encuesta de las Nouvelles Littéraires sobre "La novela obrera y
campesina" (en los meses de julio-agosto de 1930). fi artículo hay que
releerlo, cuando se quiera tratar el tema orgánicamente. La tesis de Consiglio
([más o menos explícita y consciente]) es ésta: frente al crecimiento del poder
político y social del proletariado y de su ideología, algunas secciones del
intelectualismo francés reaccionan con estos movimientos "hacia el
pueblo". El acercamiento al pueblo significaría, por lo tanto, una
recuperación del pensamiento burgués que no quiere perder su hegemonía sobre las
clases populares y que, para mejor ejercer esta hegemonía, acoge una parte de
la ideología proletaria. Sería un regreso a formas "democráticas" más
sustanciales que el "democratismo" formal corriente.
Hay que
ver si incluso un fenómeno de este género no es muy significativo e importante
históricamente, y si no representa una fase necesaria de transición y un
episodio de la "educación popular" indirecta. Una Lista de las
tendencias "populistas" y un análisis de cada una de ellas sería
interesante: podría "descubrirse" una de aquellas que Vico llama
"astucias de la naturaleza", o sea cómo un impulso social, tendiente
a un fin, realiza su contrario.
<169>. Periodismo. Cfr. Luigi
Villari, "Giornalismo britannico di ieri e di oggi", Nuova Antologia,
1º de mayo de 1931.3
121
<170>. Pasado y presente. Gobiernos
y niveles culturales nacionales. Cada gobierno tiene una política cultural y
puede defenderla desde su punto de vista y demostrar haber elevado el nivel
cultural nacional. Todo consiste en ver cuál es la medida de este nivel. Un
gobierno puede organizar mejor la alta cultura y deprimir la cultura popular, y
aun más: de la alta cultura puede organizar mejor la sección correspondiente a
tecnología y ciencias naturales, poniendo paternalistamente a su disposición sumas
de dinero como no se hacía antes, etcétera. El criterio de juicio puede ser
sólo éste: ¿un sistema de gobierno es represivo o expansivo? e incluso este
criterio debe ser precisado: ¿un gobierno represivo en algunos aspectos, es
expansivo en otros? Un sistema de gobierno es expansivo cuando facilita y
1 Cfr.
Alessandro Chiappelli, "Come si inquadra il pensiero filosofico
nell'economia del mondo", en Nuova Antologia, 1.? de abril de 1931 (año
LXVI, fase. 1417), pp. 307-18; la cita está en la p. 312.
Alberto Consiglio, "Populismo e
nuove tendente della letteratura francese", en Nuova Antología, 1Q de
abril de 1931, cit., pp. 380-89.
Luigi Villari, "Giornalismo
britannico de ieri e de oggi", en Nuova Antología, 1° de mayo de 1931 (año
LXVI, fase. 1419), pp. 121-34.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 654
promueve
el desarrollo de abajo arriba, cuando eleva el nivel de cultura
nacional-popular y hace así posible una selección de "cimas
intelectuales" en un área más vasta. Un desierto con un grupo de altas
palmeras será siempre un desierto: incluso lo característico del desierto es
tener pequeños oasis con grupos de altas palmeras.
<171>. Risorgimento. Un centro de
propaganda intelectual para la organización y la "condensación" del
grupo intelectual dirigente de la burguesía italiana del Risorgimento es el
constituido por Vieusseux en Florencia, con un Gabinete literario y
publicaciones periódicas: la Antología, el Archivo Storico Italiano, el
Giornale Agrario, la Guida dell'Educatore. Falta una publicación
técnico-industrial, como el Politecnico de en lo Cattaneo (que nacerá, y no por
casualidad, en Milán). Las iniciativas de Vieusseux indican cuáles eran los
problemas más importantes que interesaban a los elementos más progresistas de
la época: la escuela y la instrucción pública, la industria agrícola, la
cultura literaria e histórica. Es cierto que la Antología resumía todas estas
actividades, pero habrá que ver si en ella tuvo mucha importancia (o cuánta) la
tecnología industrial. Falta también una actividad especializada de
"economía política". (Hay que ver si en aquel tiempo existían para la
economía política y para la tecnología revistas especializadas en los demás
países, especialmente en Inglaterra y Francia, o si aquellas eran tratadas y
divulgadas sólo mediante libros. El ensayo de economía política y de tecnología
es seguramente más tardío incluso en estos países.) Cfr. sobre el movimiento de
Vieusseux: Francesco Baldasseroni, Il rinnovamento civile in Toscana,
Florencia, Olschki, 1931.1
<172>. Literatura popular. Cfr.
Antonio Baldini, "Stonature di cinquant'anni fa: la Farfalla petroliera,
Nuova Antología, 16 de junio de 1931. 2 La Farfalla, fundada por Angelo
Sommaruga en Cagliari y dos años después trasladada a Milán (hacia 1880). El
periódico acabó por convertirse en la revista de un grupo de "artistas [.
.] proletarios".
122 En
ella escribieron Paolo Valera y Filippo Turati. Valera dirigía entonces La
Plebe (¿cuál? ver) y escribía sus novelas: Milano sconosciuta y Gli scamiciati,
continuación de Milano sconosciuta. Escribían también en ella Cesario Testam
que dirigía el Anticristo, y Ulisse Barbieri. La misma empresa editorial de la
Farfolla publicaba una "Biblioteca naturalista" y una
"Biblioteca socialista". Almanacco degli Atel per il 1881. Zola,
Vallés, de Goncourt, novelas sobre los bajos fondos, prisiones, prostíbulos,
hospitales, calles (Lumpenproletariat), anticlericalismo, ateísmo, naturalismo
(Stecchetti "poeta civil"). G. Aurelio Costanzo, Gli eroi della
soffitta (de niños, en casa, habiendo visto el libro, pensábamos que se trataba
de combates entre ratones). Carducci del Inno a Satana, etcétera. Estilo
barroco como el de Turati (recordar sus versos reproducidos por Schiavi en la
antología Fiorita di canti sociali):3 "Buda, Sócrates, Cristo dijeron la
verdad: —Por Satanás os lo jura un infiel. —Viven los muertos y estrangularlos
es vano".4 (Este "episodio" de la vida "artística"
milanesa podrá ser estudiado y reconstruido a título de curiosidad e incluso no
sin cierto interés crítico y
Los datos sobre el movimiento de
Vienssmix y la indicación del libro de Baldasseroni están tomados de una reseña
de Ersilio Michel en L'Italia che Scrive, noviembre de 1931 (año XIV, n. 11),
p. 311.
Antonio Baldini, "Stonature di
cinquartanni fa: la Farfalla petroliera", en Nuova Antología, 16 de junio
de 1931 (año LXVI, fase. 1422), pp. 503-8. La mayor parte de los datos que
siguen en el texto sobre La Farfalla y sus colaboradores están tomados de este
artículo de Baldini.
Cfr. Labor. Fiorita di cano sociali, a
cargo de Alessandro Schiavi, reedición aumentada, Avanti!, Milán, 1924; en esta
antología se incluyen poesías de Turati en las pp. 47, 129-31, 207-9, 262-64,
314-18.
Estos versos juveniles de Turati (de la
poesía "Fiori d'aprile"), citados en el artículo de Baldini, fueron
publicados por primera vez en La Farfalla del 24 de abril de 1881.
Recientemente esta poesía ha sido reeditada en Turati giovane. Scapigliatura,
positivismo, marxismo, a cargo de Luigi Cortesi, Avanti!, Milán, 1962, pp.
111-15.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 655
educativo.)
Sobre la Farf alía del periodo de Cagliari ha escrito Rafía Garzia, "Per
la storia del nostro giornalismo letterario", en Glossa Perenne, febrero
de 1929.1
<173> . Acción Católica. Cfr.
Civiltà Cattolica del 19 de abril de 1930: "Azione Cattolica e
Associazioni religioso". Reproduce una carta del cardenal Pacelli y el
resumen de un discurso del papa. En el mes de marzo precedente el Secretario
del PNF divulgó una circular sobre la no incompatibilidad para la participación
simultánea en la Acción Católica y en el PNF.2
<174>. Iglesia Católica. Atlas
Hierarchicus. Descriptio geographica et statistica Sanctae Romanae Ecclesiae
tum Orientis, tum Occidentis juxta statum praesentern. Consilio et hortatu
Sanctae Sedis Apostolicae, elaboravit P. Carulus Streit, Paderbornae, 1929
(Casa Ed. de S. Bonifacio, Paderborn). Sobre la segunda edición cfr. Civiltà
Cattolica, 7 de junio de 1930; sobre la primera edición Civiltà Cattolica,
1914, vol. ni, p. 69.3 Contiene todos los datos sobre la estructura mundial de
la Iglesia católica. Entre la primera y la segunda edición las variaciones
producidas por la guerra en el número del personal eclesiástico puede ser
interesante. (En España los curas, por ejemplo, han aumentado en este periodo,
en Italia por el contrario parecen haber disminuido, para volver a aumentar
probablemente después del Concordato y los aumentos de prebendas, etcétera.)
123
< 175 >. Acción Católica. Para la
actividad en Francia cfr. Les nouvelles conditions de la vie industrielle,
Sernaines Sociales de France, XXI Session, 1929, París, 1930, en 8º., pp. 574.4
Sería interesante ver qué argumentos han tratado las Semanas Sociales en los
diversos países y por qué ciertas cuestiones no son tratadas nunca en
determinados países, etcétera.
<176>. Pasado y presente. El
Memorandum storico-político de Cle— mente Solaro della Margarita ha sido
reeditado en 1930 (Turín, Bocea., pp. xx, 488, L. 20) a cargo del "Centro
de Estudios Monárquicos" de Turín5 ¿Quiénes serán los componentes de este
centro? ¿Es acaso una continuación de la "Asociación Monárquica" de
Giuseppe Brunati y cía.? Recordar que esta asociación tenía como órgano el
semanario Ji Sovrano que se publicaba en Milán; hacia 1925 hubo una escisión y
Brunati publicó en Turín un semanario, Il Sabaudo, que publicaba artículos muy
curiosos para los obreros (llegó a publicarse que sólo el soberano podía
realizar el comunismo o algo por este estilo).6
1 El
artículo de Raffa Garzia (que había sido maestro de Gramsci en el liceo) es
mencionado por Luigi Piccioni en una reseña de "Storia del
giornalismo", en la sección 'Note e Rassegne' de la Nuovil Antología, 16
de julio de 1931 (año LXVI, fase.. 1424), pp. 262-67.
Cfr. "Azione Cattolica e
Assoziazione religiose" en La Civiltà Cattolica, 19 de abril de 1930 (año
LXXXI, vol. II), pp. 167-72. El artículo reproduce también (en la p. 172) la
siguiente nota aparecida en el Osservatore Romano del 30 de marzo: "Sabemos
que el Secretario del Partido Nacional Fascista ha transmitido a las
Autoridades Provinciales disposiciones en el sentido de que no puede
establecerse ninguna incompatibilidad para la simultánea participación en la
Acción Católica y en el Partido Nacional
Fascista
y por consiguiente, como ha sido expresamente declarado, en las Obras del
Régimen. Tomamos nota con vivo placer de la laudable disposición que servirá
para eliminar cualquier conflicto y dificultad local".
Cfr. "Qualche considerazione
statistico-religiose. La nuova edicione del 'Atlas hierarchicus' del R.P.C.
Streit S.P.D", en La Civiltà Cattolica, 7 de junio de 1930 (año LXXXI,
vol. II), pp. 422-32.
La indicación está tomada de la sección
en La Civiltà Cattolica, 21 de junio de 1930 (año LXXXI, val. II), p. 537.
La indicación de esta reedición del
Memorandum de Solara della Margarita está tomada de la sección ‘Bibliografía'
de La Civiltà
Il Sabaudo, semanario monárquico de
Turín, había iniciado sus publicaciones en 1924. A principios de 1925 la
dirección del semanario fue asumida por Giuseppe Brunati que, con su grupo
"Monarquía", había salido de la AIMI (Asociación Imperialista
Monárquica Italiana). Los datos señalados aquí por Gramsci de memoria son
exactos, salvo el nombre del semanario anteriormente dirigido por Brunati, que
se llamaba Monarchia y no Il Sovrano. Sin embargo, el nombre de este semanario
es
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 656
<177>.. Historia de los
intelectuales italianos. Cfr. Angelo Scarpellini, "La Battaglia intorno al
latino nel secolo XVm" en Glosa Perenne, 1929.1 (Resume los términos de la
lucha librada en el siglo XVm en favor y en contra del estudio del latín y
especialmente el uso de éste en las escrituras, que es la cuestión fundamental
desde el punto de vista de una transformación [en la actitud y en las
relaciones] de las capas intelectuales respecto al pueblo.)
<178>. Nociones enciclopédicas.
Teopanismo. Término usado por los jesuitas [por ejemplo] para indicar una
característica de la religión induista (¿pero teopanismo no significa
panteísmo? ¿o bien se emplea para indicar una particular concepción religioso-mitológica,
para distinguirla del "panteísmo" filosófico-superior?) Cfr. Civiltá
Cattolica, 5 de julio de 1930 (artículo "L'Induismo", pp. 17-18):
"Para el hinduismo no hay diferencia sustancial entre Dios, hombre, animal
y planta: todo es Dios, no sólo en la creencia de las clases inferiores, entre
las cuales semejante panteísmo es concebido animísticamente, sino también entre
las clases elevadas y las personas cultas, en cuya manera de pensar la esencia
divina se revela, en sentido teopanístico, como mundo de las almas y de las
cosas visibles. Aunque en sustancia sea el mismo error, no obstante, la manera
de concebirlo y expresarlo, se distingue el panteísmo, que imagina el mundo
como un ser absoluto, objeto de culto religioso: 'el todo es Dios', del teopanismo,
que concibe a Dios como la realidad espiritual‑real, de la que emanan todas las
cosas: 'Dios se convierte en todo', necesariamente, incesantemente, sin
principio y sin fin. El teopanismo es (junto con pocos sistemas dualistas) la
manera más común de la filosofía hinduista de concebir a Dios y al
mundo".2
124
<179>. Pasado y presente. La
escuela profesional. En noviembre de 1931 se desarrolló en la Cámara de
Diputados una amplia discusión sobre la enseñanza profesional,3 y en ella todos
los elementos teóricos y prácticos para el estudio del problema afloraron de
forma bastante aguda y orgánica. Tres tipos de escuela: 1] profesional, 2]
media técnica, 3] clásica. La primera para obreros y campesinos, la segunda
para los pequeño-burgueses, la tercera para la clase dirigente.
La
cuestión se ha desarrollado en torno a la discusión de si las escuelas
profesionales deben ser estrictamente prácticas y fin de sí mismas, al punto de
no dar posibilidad de pasar no sólo a la escuela clásica sino ni siquiera a la
escuela técnica. La amplitud de puntos de vista ha consistido en la afirmación
de que debe darse la posibilidad del paso a la escuela técnica (el paso a la
clásica fue excluido a priori por todos). (El problema <está> vinculado a
lo
recordado
exactamente por Gramsci en el Cuaderno 17 (IV), § 4. Respecto a las actitudes
propagandísticas del Sabaudo recordadas por Gramsci, cfr., por ejemplo, el
numero del 17 de enero de 1925 (año II, n. 19), donde aparecen, en recuadro,
las siguientes consignas: "La distribución puramente comunista solamente
es posible con la monarquía"; "El comunismo a ultranza reside
puramente en el absolutismo monárquico".
De este artículo de Angelo Scarpellini,
Gramsci probablemente había tenido noticias a través de una indicación de la
Civiltà Cattolica, 21 de junio de 1930 cit., pp. 543-44 (en la sección
Bibliografía').
Cfr. "L'Induismo", en La
Civiltà Caitolica, 5 de julio de 1930 (año LXXXI, vol. III), pp. 13-26; la cita
de Gramsci está en las pp. 17-18.
Gramsci había tenido noticia de esta
discusión por las informaciones del Corriere della Sera (26 de noviembre de
1931), según se desprende de una carta a su madre del 19 de febrero de 1932:
"No sé cómo se ha organizado la escuela profesional de Ghilarza y cuáles
son exactamente las materias de estudio para todo el curso. He leído en el
Corriere della Sera la discusión que tuvo lugar en el Parlamento a propósito de
este tipo de escuela, pero los temas tratados eran demasiado genéricos y vagos
para poder hacerme una idea precisa. La única cosa importante que se podía
sacar en limpio es que la escuela profesional no es un fin en sí misma, sino
que deja la posibilidad de una carrera ulterior" (LC, 566). Sin embargo,
en la redacción de este párrafo, Gramsci probablemente tenía presente también
un artículo de Arrigo Solmi, "Le scuole d'avviamento professionale",
en Gerarchia, diciembre de 1931 (año XI, n. 12), pp. 965-69.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 657
orgánico
militar: ¿un soldado puede llegar a suboficial? ¿y si el soldado puede llegar a
suboficial, puede llegar también a oficial subalterno, etcétera? y en todos los
órdenes en general, en la burocracia, etcétera. )
Sería
interesante reconstruir la historia de las escuelas profesionales y técnicas en
las discusiones parlamentarias y en las discusiones de los principales consejos
municipales, dado que algunas de las mayores escuelas profesionales fueron
fundadas por los municipios o bien por legados privados, administrados o
controlados o integrados en los presupuestos municipales. El estudio de las
escuelas profesionales vinculado a la conciencia de la necesidad de la
producción [y] de sus desarrollos. Escuelas profesionales agrarias: un capítulo
muy importante: muchas iniciativas privadas (recordar las escuelas Faina en
Abruzzo y en Italia central).1 Escuelas agrarias especializadas (para la
vinicultura, etcétera). Escuelas agrarias para medianos y pequeños propietarios,
o sea para crear jefes de empresa o directores de empresa: ¿pero ha existido un
tipo de escuela agraria profesional, o sea dirigida a la creación del obrero
agrario especializado?
<180>. Nociones enciclopédicas.
“Científico". ¿Qué es “científico”? El equívoco en torno a los términos
"ciencia" y "científico" nació debido a que ambos asumieron
su significado de un grupo determinado de ciencias y precisamente de las
ciencias naturales y físicas. Se llamó "científico" todo método que
fuese similar al método de investigación y de examen de las ciencias naturales,
convertidas en las ciencias por excelencia, las ciencias-fetiche.
125 No
existen ciencias por excelencia y no existe un método por excelencia, "un
método en sí". Cada investigación científica se crea un método adecuado,
su lógica propia, cuya generalidad y universalidad consiste sólo en ser
"conforme al fin". La metodología más genérica y universal .no es
otra cosa que la lógica formal o matemática, o sea el conjunto de aquellos
instrumentos abstractos del pensamiento que se han venido descubriendo,
depurando, refinando a través de la historia de la filosofía y la cultura. Esta
metodología abstracta, o sea la lógica formal, es despreciada por los filósofos
idealistas, pero erróneamente: su estudio corresponde al estudio de la
gramática, o sea que corresponde no sólo a una profundización de las
experiencias pasadas de metodología del pensamiento (de la técnica del
pensamiento), a una absorción de la ciencia pasada, pero es una condición para
el desarrollo ulterior de la misma ciencia.
Estudiar
el hecho por el que la "lógica" formal se ha venido convirtiendo cada
vez más en una disciplina ligada a las ciencias matemáticas —Russell en
Inglaterra, Peano en Italia— hasta ser elevada, como por Russell, a la
pretensión de "única filosofía" real. El punto de partida podría
situarse en la afirmación de Engels en la que "científico" se
contrapone a "utópico";2 ¿el subtítulo de la Critica Sociale de
Turati tiene el mismo significado que en Engels? Ciertamente no; para Turati
"científico" se aproxima al significado de "método propio de las
ciencias físicas" (el subtítulo desapareció en cierto momento: ver cuándo;
ciertamente ya en 1917) y también esto en sentido muy genérico y tendencioso.3
Sobre las escuelas rurales organizadas
por Eugenio Faina a partir de 1912 Gramsci había leído probablemente un
artículo del hijo, Claudio Faina, “Il ‘rinascimento agrario' in Italia e le
'scuole rurali Faina"", en Nuova Antología, 1° de junio de 1930 (año
LXV, fase. 1397). pp. 392-400.
Alusión al conocido opúsculo de Engels,
ya citado, Del socialismo utópico al socialismo científico.
La Crítica Sociale de Turati tuvo
diversos subtítulos; desde el tercer año al octavo, desde el número del 19 de
enero de 1893 al del 1º de mayo de 1898, el subtítulo fue Rivista Quindicinale
del Socialismo Científico. Desde el número del 1º de julio de 1889 (con la
reanudación de sus publicaciones después de la suspensión de 1898-99) el
subtítulo cambió a Rivista Quindicinale del Socialismo.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 658
<181> . Iglesia católica. Santos y
beatos. La Congregación de Ritos ha publicado (cfr. Corriere della Sera del 2
de diciembre de 1931) el catálogo oficial de las causas de beatificación y
canonización que se hallan actualmente en curso. El catálogo anterior fue
publicado hace 10 años y contaba 328 procesos; el actual cuenta con 551. En la
lista, Italia figura con 271 causas, Francia con 116, etcétera1 Sería
interesante examinar, para los fines de una estadística político-social, los
catálogos de un periodo de tiempo un poco largo y distribuir los procesos par
naciones, por condiciones sociales, etcétera. Habría que tener en cuenta varias
condiciones: quién propone las causas, cómo, etcétera. De ahí podrían extraerse
criterios de la política que sigue el Vaticano en estos asuntos y de los
cambios que tal política ha sufrido en el curso del tiempo.
<182>. Católicos integrales,
jesuitas y modernistas. Giovanni Papini. De la reseña del libro sobre
Sant'Agostino de Giovanni Papini, publicada por la avara Cattolica del 19 de
julio de 1930 (p. 155), se desprende que los católicos integrales se han
alineado contra Papini: "Las invectivas de Tilgher fueron sin embargo
superadas por las de un escritor anónimo y las de una notoria 'Agencia'
clandestina, que las pasaba a periódicos de diversos colores, como nosotros
sabemos: y aunque se disfrazase de catolicismo 'integral', ciertamente ni la fe
ni los intereses de las almas figuraban entre sus primeras inquietudes; mucho
menos podía o puede representar, con esos sus métodos de crítica, una porción
cualquiera de los verdaderos y estrictos católicos. Así pues, las personas
sensatas no tenían que preocuparse por el ardor de aquel celo crítico o la
sinceridad de aquellas invectivas; mucho menos podía edificarse. Y Papini ha
hecho muy bien en no hacerles caso; y lo mismo sus amigos en no darles
importancia".2
La reseña debe ser del padre Rosa a
juzgar por el estilo un tanto patizambo y de preciosidades como la de una
"Agencia" que es notoria pero al mismo tiempo clandestina. Papini,
así defendido por los jesuitas y atacado por los integrales, no siendo
modernista, debe ser sin posibilidad de error catalogado entre los jesuitas.
<183> . Acción Católica. Para la
prehistoria de la Acción Católica cfr. en la Civiltà Cattolica del 2 de agosto
de 1930 el artículo: "Cesare D'Azeglio e gli albori della stampa cattolica
.in Italia." Por "prensa católica" se entiende "prensa de
los católicos militantes" entre los laicos, fuera de la "prensa"
católica en sentido estricto, o sea expresión de la organización eclesiástica.
En el
Corriere d'Italia del 8 de julio de 1926 ha aparecido una carta de Filippo
Crispolti que debe ser muy interesante, en el sentido de que Crispolti
"hacía observar que quien quisiera buscar los primeros impulsos de aquel
movimiento del que surgió también en Italia el ejército de los 'católicos
militantes', o sea la innovación que en nuestro campo produjo todas las demás,
debería tener su origen en aquellas singulares sociedades piamontesas, llamadas
'Amistades', que fueron fundadas o animadas por el abad Pio Brunone
Lanteri". O sea, Crispolti reconoce que la Acción Católica es una
innovación y no ya, como siempre dicen las encíclicas papales, una actividad
que siempre existió desde los Apóstoles en adelante. Es una actividad
estrictamente ligada, como reacción, al iluminismo francés, al liberalismo,
etcétera, y a la actividad de los Estados modernos en favor de la separación de
la Iglesia, o sea a la reforma intelectual y moral laicista mucho más radical
(para las clases dirigentes) que la Reforma protestante; actividad católica que
se configura especialmente después del 48, o sea
De una noticia publicada bajo el título
"Beatos y Santos del futuro" en el Corriere della Sera del 2 de
diciembre de 1931.
Cfr. "En torno a la vida y los
escritos de S. Agustín", en La Civiltà Cattolica, 19 de julio de 1930 (año
LXXXI, vol. III), pp. 152-58.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 659
con el
fin de la Restauración y de la Santa Alianza.
El
movimiento pro prensa católica, del que habla la Civiltà Cattolica, ligado al
nombre de Cesare D'Azeglioa es interesante también por la posición de Manzoni
al respecto: puede decirse que Manzoni comprendió el carácter reaccionario de
la iniciativa de D'Azeglioa y se negó elegantemente a colaborar en ella,
eludiendo las expectativas de D'Azeglio con el envío de la famosa carta sobre
el Romanticismo, que, escribe la Civiltà Cattolica, "dado el motivo que la
provocó, puede considerarse como una declaración de principios. Evidentemente
la bandera literaria no era más que la cubierta de otras ideas, de otros
sentimientos, que los dividían", y ésta es la diversa postura frente al
problema de la defensa de la religión.1
En el manuscrito: "Balbo".
El artículo de la Civiltà Cattolica es
esencial para el estudio de la preparación de la Acción Católica.
<184> . Nociones enciclopédicas.
Reliquias de la organización con porativa medieval: 1] La compañía de la
Caravana en Génova entre los trabajadores portuarios; sobre ella debe existir
cierta literatura; 2] En Rávena existe todavía la llamada "Casa
Matha", reliquia de una "Schola piscatoria" que se remontaría a
antes del año mil. Matha derivaría del griego matheis, "estera para
estibar", y recordaría las cabañas de entramados de cañas palustres donde
hallaban refugio los primeros pescadores de la Rávena bizantina. De la
"Societá degli Uomini della Casa Matha" trataría un cierto
historiador Bard: el analista de Rávena, Agnello, recordaría la Schola
piscatoria [hacia el] 733 (¿pero es la misma?) ; L. A. Muratori la mencionaría
hacia el 943 (apero es la misma cosa?). La Sociedad de los Hombres de la Casa
Matha tiene estatutos que se remontan a 1304: el presidente se llama
"Primo Massaro". En 1887 <fueron> renovados los Estatutos que
abolieron las ceremonias religiosas con las que se abrían las sesiones. Una
norma estatutaria establece que apenas abierta la sesión se cierren las puertas
para impedir a los retrasados (que serán multados) entrar a destiempo, y a los
presentes retirarse antes de concluir las labores. Hoy los socios se dividen en
"ordinarios" y del "delantal" (pescaderos y pescadores) y
son en total 150. Hoy la Sociedad administra una escuela náutica que absorbe la
mayor parte de las rentas sociales, pero continúa la obra de asistencia.2
Una
investigación sobre la lengua de las organizaciones obreras antes de la
constitución de la CGL: el término "cónsul" por ejemplo, etcétera,
que se mantenía en los primeros "fasci" obreros del Partido Obrero,
etcétera.
<185>. Nociones enciclopédicas.
Consejo de Estado. Doble significado del término. En Italia el Consejo de I
Estado ha adoptado el significado de organismo judicial para los asuntos
administrativos. Pero no es a este significado al que se refieren los
publicistas ingleses cuando polemizan sobre la cuestión de si el Parlamento
(cámara de diputados) puede y debe transformarse en un Consejo de Estado: ellos
se refieren a la cuestión del parlamentarismo como régimen de los partidos o al
parlamentarismo que debe ser reducido a un cuerpo legislativo en régimen
puramente constitucional, con el equilibrio de poderes roto en beneficio de la
corona o del poder ejecutivo en general, o sea reducido a la función de los
Consejos de Estado en régimen de absolutismo monárquico o dictatorial de
derecha. En Italia
1 Todos
los datos contenidos en este parágrafo están tomados del artículo "Cesare
d'Azegiio y los albores de la prensa católica en Italia", en La Civiltà
Cattolica, 2 de agosto de 1930 (año LXXXI, vol. III), pp. 192-212; la última
cita está en la p. 200, mientras que la cita precedente, donde se refiere la
observación de Crispolti, está al comienzo del artículo.
No ha sido encontrada la fuente de la que
Gramsci obtuvo estos datos sobre las organizaciones corporativas medievales.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 660
un resto
del viejo instituto del Consejo de Estado puede encontrarse en el Senado, que
no es una Cámara de la aristocracia «como en Inglaterra]), no es electivo ni
siquiera en forma indirecta como en Francia y otros países, sino que es
nombrado por el poder ejecutivo entre personas ligadas al poder por una fuerza
determinada para bloquear la expansión democrática y la intervención popular en
los asuntos.
128
<186> . Acción Católica. En España.
Cfr. M. De Burgos y Mazo, El problema social y la democracia cristiana. En 1929
fue publicada la primera parte, tomo V (?), de 790 pp. en Barcelona, ed. L.
Gili. Debe de ser una obra mastodóntica. Este tomo V de la primera parte cuesta
18.70 pesetas.1
<187>. Acción Católica. Estados
Unidos. Es interesante la correspondencia de los Estados Unidos publicada en la
Civiltà Cattolica del 20 de septiembre de 1930. Los católicos recurren a menudo
al ejemplo de los Estados Unidos para recordar su unidad y su fervor religioso
en comparación con los protestantes divididos en tantas sectas y continuamente
roídos por la tentación de caer en el indiferentismo o en la irreligiosidad, de
donde proviene el imponente número de ciudadanos que en los censos declaran
carecer de religión. Parece sin embargo, por esta correspondencia, que, incluso
entre los católicos, el indiferentismo no es escaso. Se reproducen los datos
publicados en una serie de artículos publicados por la "renombrada"
Ecclesiastical Review de Filadelfia publicados en los meses anteriores: un
párroco afirma que el 44% de sus fieles permaneció, durante una larga serie de
años, enteramente desconocido, no obstante los esfuerzos hechos repetidamente
por su parte y la de sus asistentes eclesiásticos para llegar a un censo
exacto. Con toda sinceridad admite que cerca de la mitad de su grey permaneció
totalmente extraña a sus esfuerzos, ni hubo otro contacto fuera del que puede
dar una irregular frecuencia a la misa y a los sacramentos. Son hechos, según
declaración de los propios párracos, que se dan en casi todas las parroquias de
los Estados Unidos.
Bajo la
guía de religiosos de ambo; sexos los católicos mantienen a sus expensas 7.664
escuelasa parroquiales frecuentadas por 2.201.942 alumnos. Quedan otros
2.750.000 alumnos (o sea más del 50%) que "o por indiferencia de los
padres o por las distancias se ven obligados a frecuentar las escuelas del
gobierno, arreligiosas, donde no se oye jamás una palabra sobre Dios, sobre los
deberes con respecto al Creador y ni siquiera sobre la existencia de un alma
inmortal".
En el manuscrito: "iglesias".
Un elemento de indiferentismo es dado por
los matrimonios mixtos: "el 20% de las familias válidamente unidas en
matrimonio mixto pasan por alto la misa, si el padre no pertenece a la fe
católica; pero en los casos en que la madre no es católica, la estadística da
el 40%. Además, estos padres descuidan totalmente la educación cristiana de la
prole". Se intentó limitar estos matrimonios mixtos e incluso prohibirlos;
pero las condiciones "empeoraron" porque los "recalcitrantes"
en estos casos abandonaron la Iglesia (junto con la prole), contrayendo uniones
"inválidas"; estos casos son el 61% si el padre es
"hereje", el 94% si la "hereje" es la madre. Por eso se
contemporizó: negando la dispensa de matrimonio mixto [a mujeres católicas] se
tiene una pérdida del 58%, si se da la dispensa la pérdida es "sólo"
del 16%.2
Resulta
pues que el número de católicos [en los Estados Unidos] es sólo una cifra
La indicación bibliográfica está tomada
de la sección de 'Obras recibidas' en La Civiltà Cattolica, 20 de septiembre de
1930 (año LXXXI, vol. III), p. 572.
Noticias tomadas de la sección 'Crónica
contemporánea' de la Civiltà Cartalica, 20 de septiembre de 1930 cit., pp.
568-71.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 661
estadística,
de censos, o sea más difícilmente uno de origen católico declara carecer de
religión, a diferencia de aquellos de origen protestante. Más hipocresía, en
suma. A partir de esto se puede juzgar la exactitud y la sinceridad de las
estadísticas en los países de mayoría católica.
<188> . Acción Católica. Sobre los
orígenes de la Acción Católica cfr. el artículo "La fortuna del La Mennais
e le prime manifestazioni d'Azione Cattolica in Italia" (Civiltà Cattolica
del 4 de octubre de 1930: es la primera parte del artículo; la continuación
apareció mucho más tarde, como se observará),1 que se relaciona con el artículo
anterior sobre Cesare D'Azeglio etcétera.2 La Civiltà Cattolica habla de
"aquel amplio movimiento de acción y de ideas que se manifestó, tanto en Italia
como en los demás países católicos de Europa, durante el periodo transcurrido
entre la primera y la segunda revolución (1821-1831), cuando fueron sembradas
algunas de aquellas semillas (no diremos si buenas o malas), que luego debían
dar sus frutos en tiempos más maduros". Esto significa que el primer
movimiento de Acción Católica surgió por la imposibilidad de la Restauración de
ser realmente tal, o sea de reconducir las cosas a los cuadros del Anclen
Régime. El catolicismo, de igual manera que el legitimismo, de posiciones
integrales y totalitarias en el campo de la cultura y de la política, se
convierten en partidos en oposición a los otros partidos y, además, en partidos
en posición de defensa y de conservación, obligados por consiguiente a hacer
muchas concesiones a sus adversarios para mejor sostenerse.
130 Por
lo demás, éste es el significado de toda la Restauración co[no fenómeno global
europeo y en ello consiste su carácter fundamentalmente "liberal". El
artículo de la Civiltà Cattolica plantea un problema esencial: si Lamennais
está en el origen de la Acción Católica, ¿no contiene este origen la semilla
del posterior catolicismo liberal, semilla que, desarrollándose a continuación,
dará el Lamennais del segundo tipo? Hay que observar que todas las innovaciones
en el seno de la Iglesia, cuando no son debidas a iniciativa del centro, tienen
en sí algo de heréticas y acaban por asumir explícitamente este carácter hasta
que el centro reacciona enérgicamente, destruyendo a las fuerzas innovadoras,
reabsorbiendo a los indecisos y excluyendo a los refractarios. Es notable que
la Iglesia no haya tenido nunca muy desarrollado el sentido de la autocrítica
como función central; no obstante su tan alardeada adhesión a las grandes masas
de fieles. Por eso las innovaciones han sido siempre impuestas y no propuestas
ni acogidas a no ser a pura fuerza. El desarrollo histórico de la Iglesia se ha
producido por fraccionamiento (las diversas compañías religiosas son en
realidad facciones absorbidas y disciplinadas como "órdenes
religiosas"). Otro hecho de la Restauración: los gobiernos hacen
concesiones a las corrientes liberales a expensas de la Iglesia y de sus
privilegios y éste es un elemento que crea la necesidad de un partido de la
Iglesia, o sea de la Acción Católica.
El
estudio de los orígenes de la Acción Católica conduce así a un estudio del
Iamennaisismo y de sus diversos resultados y difusión.
<189>. Lorianisino. El 12 de
diciembre de 1931, en el momento culminante de la crisis mundial, Achille Loria
discute en el senado su siguiente interrogación: si el ministerio del interior
"no considera oportuno evitar los espectáculos de equilibrismo que no
cumplen
1
Cfr."El éxito de Lasaennais y las primeras manifestaciones de Acción
Católica en Italia", en La Civiltà Cattolica, 4 de octubre de 1930 (año
LXXXI, vol. IV), pp. 3-19; de la continuación de este artículo, anunciada al
final del texto, y aparecida solamente en el número del 20 de agosto de 1932
(año LXXXIII, vol. III), pp. 313-27, con el título "El movimiento
lamennesiano en Italia", Gramsci ya no se ocupará más.
Cfr. el precedente § 183.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 662
ninguna
función educativa, mientras que demasiado frecuentemente son ocasión de
accidentes mortales". Según la respuesta del onorevole Arpinati resulta
que "los espectáculos de equilibrismo pertenecen a aquellas actividades
improductivas que el senador Loria ha analizado en el Trattato di Economia,1 y
por lo tanto la cuestión, según Loria, podría ser una contribución a la
solución de la crisis económica. Podría hacerse humor barato a propósito de los
espectáculos de equilibrismo del propio Loria, que hasta ahora no le han
causado ningún accidente mortal.
<190>. Cultura sudamericana. Cfr.
el artículo "Il protestantismo degli Stati Uniti e l'Evangelizzazione
protestante nell'America Latina" en la CivIItá Cattolica del 18 de octubre
de 1930.2 El artículo es interesante e instructivo para aprender cómo luchan
entre sí católicos y protestantes: naturalmente los católicos presentan a las
misiones protestantes como la vanguardia de la penetración económica y política
de los Estados Unidos y luchan contra ellas despertando el sentimiento nacional.
La misma crítica hacen los protestantes a los católicos, presentando a la
Iglesia y al papa como' potencias terrenas que se disfrazan de religión,
etcétera.
131
<191>. América y la masonería. Cfr.
el estudio: "La Massoneria americana e la riorganizzazione della Masoneria
in Europa", publicado en la Civiltà Cattolica del 1º de noviembre de 1930
y 3 de enero de 1931.3 El estudio es muy interesante y parece bastante
objetivo_ La situación internacional actual de la masonería, con sus luchas
internas herencia de la guerra (Francia contra Alemania), resalta en forma
clara. Después de la guerra fue fundada la "Association Malonnique
Internationale" con sede en Ginebra, por impulso de la masonería
franco-belga, cuyo objetivo era el de reorganizar las fuerzas. El primer
problema era el de reconducir a la masonería alemana y anglosajona bajo la guía
de la masonería franco— belga, bajo el patrocinio de la masonería americana.
Sobre la AMI el padre Pirri (que es el escritor de cuestiones masónicas de la
Civiltà Cattolica) ha publicado un opúsculo con extractos de la revista.4
Parece que la AMI ha fracasado completamente, y que los americanos [han]
retirado su patrocinio a Francia. A esta iniciativa los alemanes respondieron
ampliando las bases de una "Esperanto Framasona" existente ya antes
de la guerra y reorganizada como "Universala Framasona Ligo"
(Allgemeine Freimaurerliga), que sobre la base de la difusión del esperanto
quiere crear un nuevo tipo de masonería agnóstica en cuestiones de religión y
de política (la masonería francesa es ilnminista y democrática). La masonería
americana parece que ahora ayuda a los masones alemanes (de Alemania y Austria)
en contra del Gran francés. Ossian Lang, masón americano, viaja continuamente
por Europa para este trabajo de organización. (Recordar que la masonería
americana es muy rica y puede financiar estas iniciativas. La "Ligo"
se difunde en toda Europa: parece mostrarse más conciliadora y tolerante
respecto al catolicismo que la vieja masonería de tipo francés. Sobre esta
actitud que dio lugar a un encuentro de tres representantes de la
"Ligo" con el jesuita padre Gruber, estudioso de cuestiones
masónicas, la Civiltà Cattolica se extiende y de esta parte es preciso
1 Fuente
de información de Gramsci es aquí con toda probabilidad II Corriere della Sera
del 13 de diciembre de 1931, donde se da noticia de la interrogación de Loria y
de la respuesta de Arpinati en una crónica parlamentaria con el título "La
reforma penitenciaria aprobada por el Senado
"El protestantismo de los Estados
Unidos y la evangelización protestante en América Latina", en La Civiltà
Cattolica, 18 de octubre de 1930 (año LXXXI, vol. /V). pp. 136-43.
"La Massoneria americana e la
riorganizzazione della rnassoneria in Europa", en La Civiltà Cattolica, 19
de noviembre de 1930 (año LXXXI, vol. IV), PP. 193-208; 3 de enero 'de 1931
(año LXXXII, vol. I), pp. 21-36.
De este opúsculo (Piero Pirri S.J.,
L'internazionale rnassonica di Ginevra nel seo primo quinquenio di vita, Roma,
1930) Gramsci probablemente había tenido noticia a través de un anuncio
publicitario de la misma Civiltà Callonca.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 663
acordarse,
porque tiene cierto valor para la historia de la cultura. Rito Simbólico y Rito
Escocés: parece que el Rito Simbólico es más fuerte en los países latinos y el
Rito Escocés en los países anglosajones, por lo tanto toda esta actividad
americana podría conducir a reforzar la masonería de Rito Escocés.
<192>. Historia de los
intelectuales italianos. Cfr. G. Masi, La struttura sociale delle fazioni
politiche fiorentine al tempi di Dante, Florencia, Olschki, 1930, en 80., pp.
32.1
132
<193> , Acción Católica. España.
Cfr. N. Noguer S. J., La acción católica en la teoría y en la práctica en
España y en el extranjero, Madrid, "Razón y Fe", en 16o., pp. 24-272,
8 pesetas.2
<194>. Pasado y presente. La
reforma Gentile y la religión en las escuelas. Cfr. el artículo "L'ignoto
e la religione naturale secondo il senatore Gentile", en la Civiltà
Cattolica del 6 de diciembre de 1930.3 Se examina la concepción de Gentile
sobre religión, pero naturalmente le están agradecidos por haber introducido la
enseñanza de la religión en las escuetas.a
En el manuscrito: "historia".
<195> Católicos integrales,
jesuitas, modernistas. El caso Turmel. Cfr. el artículo "La catastrofe del
caso Turmel e i metodi del modernismo critico", en la Civiltà Cattolica
del 6 de diciembre de 1930.4 El escrito es muy importante y el caso Turmel es
de sumo interés en la cuestión. Este Turmel, aunque sin dejar de ser sacerdote,
durante más de veinte años, con una infinidad de seudónimos, escribió artículos
y libros de carácter heterodoxo, hasta ser abiertamente ateos. En 1930 los jesuitas
lograron desenmascarado y hacerlo declarar excomulgado vitando: en el decreto
del Santo Ofició se incluye la lista de sus publicaciones y de sus seudónimos.
Su actividad tiene algo de novelesco. Resulta así que después de la crisis
modernista, en la organización eclesiástica se crearon formaciones secretas:
además de la de los jesuitas (que por lo demás no son homogéneas y concordes,
sino que han tenido un ala modernista —Tyrrell era jesuita— y una integralista
—el cardenal Billot era integralista)5 existía y existirá aún una formación
secreta integralista y una modernista. La identificación de Turmel con sus
seudónimos tiene también algo de novelesco: indudablemente el centro jesuítico
tejió en torno suyo una vasta red que fue estrechándose poco a poco hasta
aprisionado. Resulta que Turmel tenía protecciones en las congregaciones
romanas, lo que demuestra que los modernistas no han sido todos ellos
identificados, no obstante el juramento, sino que siguen operando secretamente.
Turmel escribió artículos y libros con quince seudónimos: Louis Coulange, Henri
Delafosse, Armand Dulac, Antoine Dupin, Hippolyte Gallerand, Guillaume Herzog,
André Lagard, Robert Lawson, Denys Lenain, Paul Letourneur, Goulven Lézuree,
Alphonse Michel, Edmond Perrin, Alexis Vanbeck, Siouville. A veces sucedía que
Turmel, con un seudónimo, refutase o alabase artículos y libros escritos
1 Estas
indicaciones bibliográficas y la del subsiguiente § 193 están tomadas
probablemente de La Civiltà Cattolica, 20 de diciembre de 1930 (año. LXXX1,
vol. IV), pp. 569-70 (en la sección 'Opere pervenute').
Cfr. nota 1 al parágrafo precedente.
"L'ignoto e la religione naturale
secondo il senatore Gentile", en La Civiltit Cattolica, 6 de diciembre de
1930 (año LXXXI, vol. IV), pp. 422-33.
"La catastrofe del caso Turmel e i
metodi del modernismo critico", en La Civilat Cattolica, 6 de diciembre de
1930 cit., pp. 434-45.
La alusión a George Tyrrell y al cardenal
Billot, de quien no se habla en el artículo citado de la Civiltà Cattolica,
está basada en otras fuentes: respecto a Tyrrell, aquí citado por primera vez,
probablemente en un artículo ("Cronache del pensiero religioso") de
Gerarchía, diciembre de 1931 cit., pp. 1027-32 (Fermi, "La Spagna
cattolica. kri e oggi"); para el cardenal Billot cfr. Cuaderno 5 (IX), §
14.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 664
con otro
seudónimo, etcétera. Colaboraba en la revista Revue d'Histoire des Religions y
en la colección "Christianisme" dirigida por Couchoud con el editor
Rieder.
Hay que tomar en cuenta también otro
artículo publicado en la Civiltà Cattolica del 20 de diciembre de 1930:
"Lo spirito dell"Action Frangaise' a proposito di 'intelligenza' e di
'mistica' ",1 donde se habla del volumen de Jean Héritier Intelligence et
Mystique (París, Librairie de France, 1930, en So., pp. 230) en la colección
"Les Cahiers d'Occident" que se propone difundir los principios sobre
la defensa de occidente, según el espíritu del conocido libro de Henri Massis.2
Para los jesuitas, Massis y sus teorías son sospechosas: por lo demás es
notorio el contacto entre Massis y Maurras. El movimiento de Massis debe ser
situado entre los del "catolicismo integral" o del
ultraconservadurismo católico. (También el movimiento de la Action Française
debe colocarse entre los apoyados por el integralismo.) En Francia el
nacimiento del integralismo debe ser conectado con el movimiento del Ralliement
propugnado por León XIII: son integralistas quienes desobedecen a León XIII y
sabotean su iniciativa. La Lucha de Pío X contra el cornbismo parece darles la
razón y Pío X es su papa, así como es el papa de Maurras. En apéndice al
volumen de Héritier se incluyen artículos de otros autores que tratan del
Ralliement y sostienen incluso, en las cuestiones de historia religiosa, la
tesis de Maurras sobre el anarquismo disolvente del cristianismo judaico y
sobre la romanización del catolicismo.
<196>. Política del Vaticano.
Malta. Cfr. en la Civiltà Cattolica del 20 de diciembre de 1930: "Nel
decimo anuo della diarchia maltese". 3 La Civílta Cattolica llama diarqula
o doble gobierno a la posición política creada en Malta en 1921 con la
concesión de una constitución por la cual, aunque Inglaterra siguiera
detentando la soberanía, el gobierno era confiado a los ciudadanos.
Interpretación evidentemente tendenciosa, pero útil paracatólicos como base
para sus agitaciones contra la Inglaterra protestante y para impedir que los
católicos pierdan la supremacía en Malta.
<197>. Los intelectuales. En la
Universidad de Madrid, Eugenio D'Ors está (1931) llevando a cabo un largo curso
de conferencias sobre La ciencia y la historia de la cultura que, según algunas
menciones publicadas en las Nouvelles Littéraires del 31 de octubre de 1931,
parece que debe ser una [enorme] sociología del hecho cultural o de la
civilización. El curso será publicado en forma de libro, ciertamente.4
134
<198>. Pasado y presente. “Apremiar
los textos” Esto es, hacer decir a los textos, por amor a la tesis, más de
cuanto los textos realmente dicen. Este error de método filológico tiene lugar
incluso fuera de la filología, en todos los análisis y los exámenes de las
manifestaciones de vida. Corresponde, en el derecho penal, a vender a menor
peso y de diferente calidad que lo pactado, pero no es considerado un crimen, a
menos que sea obvia la voluntad de engañar: ¿pero el descuido y la
incompetencia no merecen sanción, al menos una intelectual y moral ya que no
judicial?
1
"Lo spirito dell"Action Frangaise' a proposito de 'intelligenza e de
mistica' en La Civiltà Cattolica, 20 de diciembre de 1930 cit.,
531-38.
Cfr. nota 4 al Cuaderno 5 (IX), § 89.
"Nel decimo aneo della diarchia
maltese", en La Civiltá Cattolica, 20 de diciembre de 1930 cit., pp.
489-505.
Cfr. Les Nouvelles Littéraires, 31 de
octubre de 1931 (año X, n. 472); en la sección ‘L'actualité littéraire ii
l'étranger', de Marcel Brion, se habla de los cursos dictados por Eugenio D'Ors
en la Universidad de Madrid, y se alude incluso a la posibilidad de que las
lecciones sean recogidas en un volumen.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 665
<199>. Risorgimento. La
Constitución española del 12. ¿Por qué los primeros liberales italianos (en el
21 y después) eligieron la constitución española como su propia reivindicación?
¿Se trató solamente de un fenómeno de mimetismo y por lo tanto de primitivismo
politice? ¿O de un fenómeno de pereza mental? Sin olvidar completamente la
influencia de estos elementos, expresión de la inmadurez política e intelectual
y por lo tanto del indiferentismo de las capas dirigentes de la burguesía
italiana, es preciso no caer en el juicio superficial de pensar que todas las
instituciones italianas hayan sido importadas del extranjero mecánicamente y
sobrepuestas a un contenido nacional refractario. Por otra parte, hay que
distinguir entre Italia meridional y el resto de Italia: la reivindicación de
la Carta Española nace en la Italia meridional y es acogida en otras partes de
Italia por la función que tuvieron los prófugos napolitanos en el resto de
Italia después de la calda de la República partenopea. Ahora bien, ¿las
necesidades político-sociales de la Italia meridional eran verdaderamente muy
diferentes a las de España? El agudo análisis hecho por Marx de la Carta
Española (cfr. el escrito sobre el general F.spartero en las obras políticas),
1 y la clara demostración de que aquella carta era la expresión exacta de las
necesidades históricas de la sociedad española y no una aplicación mecánica de
los principios de la Revolución Francesa, inducen a creer que la reivindicación
napolitana fue más "historicista" de lo que parece. Habría que
retomar aquí el análisis de Marx, confrontarlo con la Constitución siciliana
del 12 y con las necesidades meridionales: la confrontación podría continuar
con el Estatuto albertino.
<200>. Intelectuales italianos.
¿Por qué en cierto momento la mayoría de cardenales estuvo compuesta por
italianos y los papas fueron siempre elegidos entre italianos? Este hecho tiene
cierta importancia en el desarrollo intelectual nacional italiano y algunos
podrían incluso ver en ello el origen del Risorgimento. Ciertamente se debió a
necesidades internas de defensa y desarrollo de la Iglesia y de su
independencia frente a las grandes monarquías extranjeras europeas, sin embargo
no por eso disminuye su importancia en los reflejos italianos. Si positivamente
puede decirse que el Risorgimento comienza con el inicio de las luchas entre el
Estado y la Iglesia, o sea con la reivindicación de un poder gubernamental
puramente laico, y por tanto con el realismo y el jurisdiccionalismo (de ahí la
importancia de Giannone), negativamente también es cierto que las necesidades.
de defensa de su independencia llevaron a la Iglesia a buscar cada vez más en
Italia la base de su supremacía y entre los italianos el personal de su aparato
organizativo. De este inicio es de donde se desarrollarán las corrientes
neogüelfas del Risorgimento, a través de las diversas fases (la del sanfedismo
italiano, por ejemplo) más o menos retrógradas y primitivas.
Por lo tanto, esta nota interesa, además
de a la sección de los intelectuales, también a la del Risorgimento y a la de
los orígenes de la Acción Católica "italiana".
En el
desarrollo de una clase nacional, junto al proceso de su formación en el
terreno económico, hay que tener en cuenta el desarrollo paralelo en los
terrenos ideológico, jurídico, religioso, intelectual, filosófico, etcétera:
debe decirse incluso que no hay desarrollo en el terreno económico, sin estos
otros desarrollos paralelos. Pero todo movimiento de la "tesis" lleva
a movimientos de la "antítesis" y [por consiguiente] a
"síntesis" parciales y provisionales. El movimiento de
nacionalización de la Iglesia [en Italia] es impuesto, no propuesto: la Iglesia
se nacionaliza en Italia en formas bien distintas de lo que sucede en
Cfr. Carlos Marx, La revolución en
España, ed. Progreso, Moscú, 1974; en particular, sobre la Constitución de
1812. cfr. pp. 100-16. Este libro de Marx es mencionado en la carta a Tania del
29 de junio de 1931 (LC, 448).
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 666
Francia
con el galicismo, etcétera. En Italia la Iglesia se nacionaliza de modo
"italiano", porque al mismo tiempo debe permanecer universal: al
mismo tiempo nacionaliza a su personal dirigente y éste ve cada vez más el
aspecto nacional de la función histórica de Italia como sede del Papado.
<201>. Los .sobrinitos del padre
Bresciani. Bruno Cicognani. La novela Villa Beatrice. Storia di una clonna,
publicada en el régaso de 1931.1 Cicognani pertenece al grupo de escritores
católicos florentinos: Papini, Enrico Pea, Domenico Giuliotti.
¿Puede
llamarse Villa Beatrice la novela de la filosofía neoescolástica del padre
Gemelli, la novela del "materialismo" católico, una novela de la
"psicología experimental" tan cara a los neoescolásticos y a los
jesuitas? Comparación entre novelas psicoanalíticas y la novela de Cicognani.
Es difícil decir en qué contribuyen la doctrina y la religiosidad del
catolicismo a la construcción de la novela (de los personajes del drama): en la
conclusión, la intervención del cura es exterior, el despertar religioso de
Beatrice es solamente afirmado, y los cambios en la protagonista podrían
también ser justificados únicamente por razones fisiológicas. Toda la
personalidad, si es que puede hablarse de personalidad, de Beatrice, es
descrita minuciosamente como un fenómeno de historia natural, no es
representada artísticamente: Cicognani "escribe bien", en el sentido
vulgar de la palabra, de la misma manera que "escribiría bien" un
tratado sobre ajedrez. Beatriz es "descrita" como la frialdad
sentimental personificada y tipificada.
136 ¿Por
qué es "incapaz" de amar y de entrar en relación afectiva con nadie
(ni siquiera con su madre y su padre) de un modo exasperado y de calcomanía?
¿Ella es fisiológicamente imperfecta en órganos genitales, sufre
fisiológicamente en el abrazo y no podría parir? Pero esta imperfección íntima
(¿y por qué la naturaleza no la construyó fea exteriormente, indeseable,
etcétera? ¡Contradicciones de la naturaleza!) es debida al hecho de que padece
del corazón. Cicognani cree que desde el estado de óvulo fecundado el nuevo ser
que hereda una enfermedad orgánica se prepara para la defensa contra el ataque
futuro del mal: he aquí que el óvulo-Beatrice, nacida con un corazón débil, se
construye un órgano sexual imperfecto que la hará sentir repugnancia por el amor
y por toda emotividad, etcétera, etcétera. Toda esta teoría es de Cicognani, es
el cuadro general de la novela: naturalmente Beatrice no es consciente de esta
determinación de su existencia psíquica; ella no actúa porque crea ser así,
sino que actúa porque es así independientemente de su conciencia: en realidad
su conciencia no es representada, no es un motor que explique el drama.
Beatrice es una "pieza anatómica", no una mujer.
Cicognani
no evita las contradicciones, porque parece que a veces Beatrice sufre por
tener que ser fría, como si este sufrimiento no fuese [él mismo] una
"pasión" que podría precipitar su enfermedad cardiaca; parece, pues,
que sólo la unión sexual y la concepción con el consiguiente parto sean
peligrosos "para la naturaleza", pero entonces la naturaleza habría
debido prever otras medidas de "salvaguardia" de los ovarios de
Beatrice: hubiera debido construirla "estéril" o mejor aún
"fisiológicamente" incapaz de unión sexual. Todo este revoltijo lo ha
exaltado Ugo Ojetti como el logro del "clasicismo artístico" por
parte de Cieognani.2
El modo
de pensar de Cicognani podría ser incoherente y no obstante podría haber
escrito
La novela de Bruno Cicognani Villa
Beatrice fue publicada por primera vez, por entregas, en Pégaso de junio a
diciembre de 1931 (año III, nn. 6-12).
Este juicio apologético de Ugo Ojetti
sobre Villa Beatrice de Cicognani está en una nota polémica de la sección
‘Settimanalr ("Contra il romano"), en Pigaso, julio de 1931 (año III,
n. 7), p. 90.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 667
una bella
novela: pero éste no es el caso.
<202>. El Concordato. ¿Cuándo
comenzaron las negociaciones para el Concordato? ¿El discurso del 1º de enero
de 1926 se refería al Concordato?1 Las negociaciones debieron tener diversas
fases, de mayor o menor oficiosidad, antes de entrar en la fase oficial,
diplomática: por ello su comienzo puede ser situado a voluntad y es natural la
tendencia a aproximarlo para hacer parecer más rápido su curso. En la Civiltà
Cattolira del 19 de diciembre de 1931 en la p. 548 (nota bibliográfica sobre el
libro: Wilfred Parsons, The Pope and Italy, Washington, Tip. ed. The America
Press, 1929, en 16o., pp. 134: Parsons es director de la revista America) se
dice: "en fin, evoca fielmente la historia de las negociaciones, que desde
1926 se prolongaron hasta el año 1929".2
137
<203>. Pasado y presente. El Estado
y los funcionarios. Una opinión difundida es ésta: que mientras para los
ciudadanos la observancia de las leyes es una obligación jurídica, para el
"Estado" la observancia es sólo una obligación moral, o sea una
obligación sin sanciones punitivas para .la evasión. Se plantea la cuestión:
qué se entiende por "Estado", o sea quién tiene sólo la obligación
"moral" de observar la ley y no se acaba nunca de constatar cuánta
gente cree no tener obligaciones "jurídicas" y gozar de inmunidad e
impunidad. ¿Este "estado de ánimo" está vinculado a una costumbre o
ha creado una costumbre? Ambas cosas son ciertas. O sea que el Estado, en
cuanto ley escrita permanentemente, no ha sido nunca concebido (y hecho
concebir) como una obligación objetiva y universal.
Este modo
de pensar está ligado a la curiosa concepción del "deber cívico"
independiente de los "derechos", como si existiesen deberes sin
derechos y viceversa; esta idea está ligada precisamente a la otra de la no
obligatoriedad jurídica de las leyes para el —Estado, o sea para los
funcionarios y agentes estatales, los cuales parece que tienen demasiado
trabajo con obligar a los otros para que les quede tiempo de obligarse a sí
mismos.
<204>. Pasado y presente. Un dicho
popular: el amor de la polilla. Recordar también el proverbio inglés. Con cien
liebres no se hace un caballo, con cien sospechas no se hace una prueba.
<205>. Nociones enciclopédicas.
Acción directa. Diversos significados según las tendencias políticas e
ideológicas. Significado de los "individualistas" y de los
"economistas", con significados intermedios. El significado de los
"economistas" o sindicalistas de diversas tendencias (reformistas,
etcétera) es el que ha dado origen a los diferentes significados, hasta llegar
al de los puros "criminales".
<206>. Cuestiones educativas. Cfr.
el artículo “Il facile e il difficile" de Metron en el Corriere della Sera
del 7 de enero de 1932.3 Metron hace dos observaciones interesantes
(refiriéndose a los cursos de ingeniería y a los exámenes de Estado para
ingenieros): 1] Que durante el
1 Se
alude probablemente al discurso pronunciado por Mussolini en Campidoglio, en
ocasión de la toma de posesión del primer gobernador de Roma, el 31 de
diciembre de 1925, reproducido por los periódicos del 19 de enero de 1926 (cfr.
Mussolini, Opera ornnia cit., a cargo de E. y D. Susmel, vol. XXII, pp. 47-49:
"La nuova Roma"). No hay en este discurso referencias a las
negociaciones para el Concordato.
Cfr. La Civilia Cattolica, 19 de
diciembre de 1931 (año LXXXII, vol. IV), pp. 54748; se trata de una nota de la
sección ‘Bibliografia'.
3 Metron,
"Argomenti di cultura. Il facile e il difficile", en 11 Corriere
della Sera, 7 de enero de 1932.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 668
curso el
profesor habla sobre cien y el estudiante absorbe sobre uno o dos. 2] Que en
los exámenes de Estado los candidatos saben responder a las preguntas
"difíciles" y fracasan en las preguntas "fáciles". Metron,
sin embargo, no analiza exactamente las razones de estos dos problemas y no
indica ningún remedio "tendencia)". Me parece que las dos
deficiencias están vinculadas al sistema educativo de las
lecciones-conferencias sin "seminario", y al carácter tradicional de
los exámenes que ha creado una psicología tradicional de los exámenes. Apuntes
y notas.
138 Los
apuntes y las notas se detienen especialmente en las cuestiones
"difíciles": en la enseñanza misma se insiste en lo
"difícil", en la hipótesis de una actividad independiente del
estudiante para las "cosas fáciles". Cuanto más se acercan los
exámenes más se resume la materia del curso, hasta la víspera, cuando se
"repasan" sólo precisamente las cuestiones más difíciles: el
estudiante está como hipnotizado por lo difícil, todas sus facultades
mnemónicas y su sensibilidad intelectual se concentran en las cuestiones
difíciles, etcétera. Respecto a la absorción mínima: el sistema de las
lecciones- conferencias conduce al maestro a no repetirse o a repetirse lo
menos posible: así las cuestiones son presentadas sólo dentro de un cuadro
determinado, lo que las hace unilaterales para el estudiante. El estudiante
absorbe uno o dos del ciento dicho por el maestro; pero si el ciento está
formado por cien unilateralidades diversas, la absorción no puede ser sino muy
baja. Un curso universitario es concebido como un libro sobre el tema: ¿pero es
posible volverse cultos con la lectura de un solo libro? Se trata pues de la
cuestión del método en la enseñanza universitaria: ¿en la Universidad se debe
estudiar o estudiar para saber estudiar? ¿Se deben estudiar "hechos"
o el método para estudiar los "hechos"? La práctica del
"seminario" debería integrar y vivificar la enseñanza oral.
<207>. Literatura popular. El
Guerino Mezquino. En el Corriere della Sera del 7 de enero de 1932 se publica
un artículo firmado Radius con estos títulos: "I classici del popolo.
Guerino detto il meschino".1 El título "I classici del popolo"
es vago e incierto: Guerino, junto con toda una serie de libros similares (I
Reali di Francia, Bertoldo, historias de bandidos, historias de caballeros,
etcétera) representa una determinada literatura popular, la más elemental y
primitiva, difundida en los estratos más atrasados y "aislados" del
pueblo: especialmente en el Mediodía, en las montañas, etcétera. Los lectores
de Guerino no leen a Dumas o Los miserables y mucho menos Sherlock Holmes. A
estos estratos corresponde un determinado folklore y un determinado
"sentido común".
Radius
solamente le ha echado un vistazo al libro y no tiene mucha práctica con la
filosofía. Da de Mezquino un significado fantástico: "el apodo fue
adjudicado al héroe a causa de su gran mezquindad genealógica": error
colosal que cambia toda la psicología popular del libro y cambia la relación
psicológico-sentimental de los lectores populares con respecto al libro.
Resulta inmediatamente que Guerino es de estirpe regia, pero su mala fortuna lo
hace convertirse en "siervo", o sea "mezquino" como se
decía en la Edad Media y como se encuentra en Dante (en la Vida Nueva, lo
recuerdo perfectamente). Se trata, pues, de un hijo de rey, reducido a la
esclavitud, que reconquista, con sus propios medios y con su voluntad, su rango
natural: existe en el "pueblo" más primitivo esta reverencia
tradicional por el nacimiento, que se vuelve "afectuosa" cuando la
desgracia golpea al héroe y se vuelve entusiasmo cuando el héroe reconquista,
contra la mala fortuna, su posición social.
Guerino como poema popular
"italiano": hay que observar, desde este punto de vista, hasta qué
punto es burdo y confuso el libro, o sea cómo no ha sufrido ninguna elaboración
y
Radius, "I classici del popolo.
Guerino detto il Meschino", en II Corriere della Sera, 7 de enero de 1932
cit.
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 669
perfeccionamiento,
dado el aislamiento cultural del pueblo, abandonado a sí mismo. Seguramente por
esta razón se explica la ausencia de intrigas amorosas, la ausencia completa de
erotismo en Guerino.
Guerino
como "enciclopedia popular": hay que observar hasta qué punto debe
ser baja la cultura de los estratos que leen el Guerino y qué poco interés
tienen por la "geografía", por ejemplo, para conformarse y tomar en
serio a Guerino. Podría analizarse el Guerino como "enciclopedia"
para tener indicaciones sobre la tosquedad mental y sobre la indiferencia
cultural del vasto estrato de pueblo que todavía se nutre de esta obra.
<208>. Literatura popular. El
Spartaco de R. Giovagnoli. En el Corriere della Sera del 8 de enero de 1932 se
publica la carta enviada por Garibaldi a Raffaele Giovagnoli el 25 de junio de
1874 desde Caprera, inmediatamente después de la lectura de la novela
Spartaco.1 La carta es muy interesante para esta sección sobre la
"literatura popular" porque Garibaldi escribió, también él,
"novelas populares" y en la carta se revelan los puntos principales
de su "poética" en este género. Spartaco de Giovagnoli, por lo demás,
es una de las poquísimas novelas populares italianas que han tenido difusión
incluso en el extranjero, en un periodo en el que la "novela" popular
entre nosotros era "anticlerical" y "nacional", o sea que
tenía características y límites estrictamente autóctonos. Por lo que recuerdo,
me parece que Spartaco se prestaría [especialmente] a un intento que, dentro de
ciertos límites, podría convertirse en un método: esto es, sería posible
"traducirlo" a lengua moderna: purgarlo de las formas retóricas y
barrocas como lengua narrativa, limpiarlo de algunas idiosincrasias técnicas y
estilísticas, volviéndolo "actual". Se trataría de hacer,
conscientemente, aquella tarea de adaptación a la época y a los nuevos
sentimientos y nuevos estilos que la literatura popular sufría tradicionalmente
cuando se transmitía por vía oral y no estaba fijada y fosilizada por la
escritura y la imprenta. Si esto se hace de una lengua a otra, con las obras
maestras del mundo clásico que todas las épocas han traducido e imitado según
las nuevas culturas, ¿por qué no podría y debería hacerse con obras como
Spartaco y otras, que poseen un valor más rculturall-popular" que
artístico? (Asunto a desarrollar.) Esta tarea de adaptación se realiza incluso
con la música popular, con los motivos [musicales] popularmente difundidos:
¿cuántas canciones de amor no se han vuelto políticas, pasando por dos o tres
elaboraciones? Esto sucede en todos los países y se podrían citar casos
bastante curiosos (por ejemplo, el himno tirolés de Andreas Hofer que dio la
forma musical a la Joven Guardia).
Respecto a las novelas existiría el
impedimento de los derechos de autor que actualmente me parece que duran hasta
ochenta años a partir de la primera publicación (no se podría, sin embargo,
llevar a cabo la modernización con ciertas obras: por ejemplo Los miserables,
El judío errante, El conde de Montecristo, etcétera, que están demasiado
fijadas en la forma original).
<209>. Intelectuales. intelectuales
tradicionales. Para una categoría de estos intelectuales, la más importante,
probablemente, después de la "eclesiástica", por el prestigio y la
función social que desempeñó en las sociedades primitivas —la categoría de los
médicos en sentido amplio, o sea de todos aquellos que "luchan" o
aparentan luchar contra la muerte y las enfermedades—, habrá que confrontar la
Stork della medicina de Arturo Castiglioni. 2
La carta de Garibaldi a Raffaele
Giovagnoli fue reproducida en una nota de prensa publicada bajo el titulo
"La lettera di Garibaldi" donada por el Duce al Museo del
Risorgimento, en II Corriere della Sera, 8 de enero de 1932.
Cfr. Arturo Castiglioni, Storia della
medicina, ed. "Unitas", Milán, 1927. Una breve reseña de este libro
está en la Nuova Antologia,
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932 Cuadernos de la cárcel 670
Recordar
que hubo una conexión entre la religión y la medicina y todavía en ciertas
zonas continúa existiendo: hospitales en manos de religiosos para ciertas
funciones organizativas, además del hecho de que donde aparece el médico
aparece el cura (exorcismos, asistencias diversas, etcétera). Muchas grandes
figuras religiosas eran también . o fueron concebidas como grandes
"terapeutas": la idea del milagro hasta la resurrección de los
muertos. Incluso respecto a los reyes duró largo tiempo la creencia de que
podían curar con la imposición de las manos, etcétera.
<210>. Intelectuales. Cfr. Louis
Hatphen, Les Universités au 13e siècle, ed. Alean, 1931. Fr.
10.1
<211>. Intelectuales. Las
Academias. Función que éstas han tenido en el desarrollo de la cultura en
Italia, en cristalizarla y convertirla en una pieza de museo, ajena a la vida
nacional-popular (¿pero las academias han sido causa o efecto? ¿No se han
multiplicado quizá para dar una satisfacción parcial a la actividad que no
hallaba desahogo en la vida pública, etcétera?) La Enciclopedia (edición de
1778) asegura que Italia contaba entonces con 550 Academias.2
16 de
febrero de 1928 (año LXIII; fase. 1342), p. 541; sin embargo, es probable que
la idea para este parágrafo haya sido tomada de una reseña de René A. Gutmann a
la traducción francesa del libro de Castiglioni, en Les Nouvelles Littéraires,
14 de noviembre de 1931 (año X, n. 474): cfr. "La rnédieine et les livres,
L'Histoíre de la Médicine de A. Castiglioni".
La indicación está tornada con toda
probabilidad de la sección de reseñas bibliográficas (‘La Semaine
bibliographique), en Les Nouvelles Littéraires, 7 de noviembre de 1931 (año X,
n. 473).
Esta indicación sobre el número de las
Academias italianas en el siglo XVIII está tornada de una nota a una
correspondencia desde Italia de León Kochnitzky ("Lo laurier toujours
vert. La semaine de Petrarque à Arezzo"), en Les Nouvelles Litteraires, 7
de noviembre de 1931 cit.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 671
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931.
143
Apuntes
de Filosofía, Materialismo e Idealismo. Segunda serie
<1>. Benedetto Croce y el
materialismo histórico [cfr. en la p. 55 bis].1 "A proposito del discorso
de Croce nella sezione di Estetica del Congresso filosofico di Oxford"
(cfr. La Nuova Italia del 20 de octubre de 1930).2 La traducción de los
términos de un sistema filosófico a los términos de otro, así como del lenguaje
de un economista al lenguaje de otro economista, tiene sus límites y estos
limites son dados por la naturaleza fundamental de los sistemas filosóficos o
de los sistemas económicos; o sea que en la filosofía tradicional esto es
posible, mientras que no es posible entre la filosofía tradicional y el
materialismo histórico. El mismo principio de la traducibilidad recíproca es un
elemento "crítico" inherente al materialismo histórico, en cuanto se
presupone y se postula que una determinada fase de la civilización tiene una
expresión cultural y filosófica "fundamentalmente idéntica", aun
cuando la expresión tiene un lenguaje distinto, dado por la tradición
particular de cada "nación" o de cada sistema filosófico. Así pues,
Croce habría cometido una arbitrariedad curiosa: habría recurrido a una
"artimaña" polémica, se habría servido de un elemento crítico del
materialismo histórico para atacar en bloque a todo el materialismo histórico presentándolo
Cfr. el subsiguiente § 8.
Cfr. La Nuova Italia, 20 de octubre de
1930 (año I, n. 10), pp. 431-32: “Il Congresso di Oxford", en la sección
'Comentarios y discusiones'. Se trata de una nota, no firmada, en la cual,
junto con muchas noticias sumarias sobre el Congreso Internacional de
Filosofía, celebrado en Oxford del 19 al 15 de septiembre de 1930, se
transcribe un amplio fragmento de la carta "de uno de los
participantes" (probablemente el mismo Croce) sobre la intervención de
Benedetto Croce en polémica con el soviético Lunacharski, en la sección de
esté• tico. De esta nota de La Nuova Italia, Gramsci se ocupa también en una
carta del 1º de diciembre de 1930, donde se encuentran muchos de los argumentos
desarrollados en este parágrafo: "Me alegraría mucho si lograses encontrar
en alguna librería de Roma el fascículo de octubre de la revista La Nuova
Italia dirigida por el profesor Luigi Russo y si pudieras enviársela a Giulia.
En ella se publica una carta en la que se habla de la cortés discusión que tuvo
lugar en el Congreso internacional de filósofos celebrado recientemente en
Oxford, entre Benedetto Croce y Lunacharski, a propósito de la cuestión de si
existe o puede existir una doctrina estética del materialismo histórico. La
carta es seguramente del mismo Croce o por lo menos de uno de sus discípulos y
es curiosa. Parece que Croce respondió a una disertación de Lunacharski
adoptando cierto tono paternal, un poco de protección y un poco de comicidad
burlona, con gran diversión del Congreso. De la carta se desprende que Croce se
ha ocupado mucho del materialismo histórico, ha escrito mucho a propósito y en
todo caso es sumamente erudito en toda esta cuestión, lo que me parece extraño,
porque las obras de Croce están traducidas al ruso y Lunacharski conoce el
italiano muy correctamente. De esta carta se desprende también que la posición
de Croce con respecto al materialismo histórico ha cambiado completamente,
desde la que era hasta hace algunos años. Ahora Croce sostiene, nada menos, que
el materialismo histórico marca un retorno al viejo teologismo medieval, a la
filosofía prekantiana y precartesiana. Cosa pasmosa y que hace sospechar que
incluso él, no obstante su olímpica serenidad, está empezando a dormitar
demasiado a menudo, más a menudo de lo que le sucedía a Ido-mero. No sé si
escribirá algún informe especial sobre este argumento: sería muy interesante y
creo que no sería difícil responderle, buscando en sus mis• mas obras los
argumentos necesarios y suficientes. Yo creo que Crece ha recurrido a una
artimaña polémica muy transparente y que su juicio, más que un juicio
histórico-filosófico, no es más que un acto de voluntad, o sea que tiene un fin
práctico. El que muchos supuestos teóricos del materialismo histórico hayan
caído en una posición filosófica similar a la del teologismo medieval y que
hayan hecho de la 'estructura económica' una especie de 'dios ignoto', es
probablemente demostrable; ¿pero qué significaría eso? Sería como si se
quisiera juzgar la religión del papa y de los jesuitas y se hablase de las
supersticiones de los campesinos bergamascos. La posición de Crece respecto al
materialismo histórico me parece semejante a la de los hombres del Renacimiento
con respecto a la Reforma luterana: 'donde entra Lutero, desaparece la
civilización', decía Erasmo, y sin embargo los historiadores y el mismo Croce
reconocen hoy que Lutero y la Reforma fueron el comienzo de toda la filosofía y
la civilización modernas, incluida la filosofía de Crece. El hombre del
Renacimiento no comprendía que un gran movimiento de renovación moral e
intelectual, en cuanto que encarnaba en las vastas masas populares, como
sucedió con el luteranismo, asumía inmediatamente formas toscas e incluso
supersticiosas y que eso era inevitable por el hecho mismo de que el pueblo
alemán, y no una pequeña aristocracia de grandes intelectuales, era el
protagonista y el abanderado de la Reforma" (LC, 383-85).
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 672
como una
concepción del mundo en atraso incluso respecto a Kant. (En esto Croce renueva
"integralmente" toda su crítica del materialismo histórico: este
punto de vista suyo puede ser comparado con los elogios que hizo del libro de
De Man.)1 ¿Pero se ha equivocado Croce por completo? Dije que ha recurrido a
una "artimaña" polémica, o sea que no ha realizado un acto de
filosofía, de historia, sino una "acción política",
"práctica". Es cierto que en el materialismo histórico se ha formado
una corriente decadente, que puede señalarse como correspondiente al
catolicismo popular en comparación con el catolicismo teológico o de los
intelectuales; así como el catolicismo popular puede ser traducido en los
términos del "paganismo" o de otras religiones correspondientes, el
materialismo histórico decadente puede ser traducido a los términos
"teológicos", o seas de la filosofía prekantiana y precartesiana. La
artimaña de Croce corresponde a la de los anticlericales masónicos y
racionalistas vulgares que combatían el catolicismo precisamente con estas
comparaciones y con estas 'traducciones" al lenguaje
"fetichista". (Croce habría caído en la misma posición que Sorel
reprochaba a Clemenceau, de juzgar una filosofía por su literatura de
vulgarización intelectual,2 a la posición del hombre del Renacimiento con
respecto al hombre de la Reforma protestante: no comprender que la tosquedad
intelectual del hombre cíe la Reforma preludia sin embargo la filosofía clásica
alemana y el vasto movimiento cultural alemán moderno.) Erasmo y Lutero:
"donde entra Linero, cesa la cultura" dijo Erasmo (o algo parecido).3
144 Croce
reprocha al materialismo histórico su "cientifismo", su
"superstición" materialista, su retorno al "medioevo"
intelectual. Son los reproches que Erasmo, en el lenguaje de la época, hacía a
Lotero. El hombre del Renacimiento y el hombre de la Reforma se han fusionado
en el intelectual moderno del tipo Croce, pero si este tipo contiene en sí al
hombre de la Reforma, ya no entiende el proceso histórico por el cual desde el
"medieval" Lutero se ha podido llegar a Hegel, y por ello frente a la
nueva Reforma intelectual y moral representada por el materialismo histórico,
se vuelve a encontrar en la misma posición que Erasmo frente a Lutero. Esta
posición de Croce puede estudiarse en su posición práctica con respecto a la
religión. Croce es antirreligioso y para los intelectuales italianos su
filosofía, especialmente en sus manifestaciones menos sistemáticas (como las
reseñas, las apostillas, etcétera, recogidas en libros como Cultura e van
morate, Conversazioni critiche, Frammenti di etica, etcétera), ha sido una
verdadera reforma intelectual y moral, del tipo del "Renacimiento";
pero Croce no se ha acercado al "pueblo", no se ha convertido en un
elemento "nacional" (como no lo fueron los hombres del Renacimiento a
diferencia de los luteranos y calvinistas) porque no ha conseguido crear un
grupo de discípulos que hayan podido hacer esta filosofía "popular"
capaz de convertirse en un elemento educativo desde las escuelas elementales (y
por lo tanto educativo para el simple obrero y para el simple campesino, o sea
para el simple hombre del pueblo): esto era imposible, como lo han demostrado
los acontecimientos. En alguna parte Croce escribió algo de este tenor:
"No se le puede quitar la religión al hombre del pueblo sin sustituirla
inmediatamente con algo que satisfaga las mismas exigencias por
En La Critica, 20 de noviembre de 1928
cit., pp. 459-60: cfr. nota 3 al Cuaderno 1 (XVI), § 132.
2 Cfr.
Cuaderno 4 (XIII), § 44.
3
"Ubicumque regnat lutheranismus, ibi literarum est interitus": cfr.
Cuaderno 4 (XIII), § 3, p. 44.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 673
las que
la religión se formó y sigue permaneciendo".1 Hay algo de cierto en esta
afirmación,2 ¿pero no es acaso también una confesión de la impotencia de la
filosofía idealista para convertirse en una concepción integral del mundo? Así
ha sucedido que Gentile, prácticamente más consecuente que Croce, ha vuelto a
llevar la religión a las escuelas y ha justificado este acto con la concepción
hegeliana de la religión como fase primitiva de la filosofía (por lo demás,
Cruce habría hecho otro tanto si su proyecto escolar hubiera superado los
escollos de la política parlamentaria): ¿pero no es ésta una simple artimaña?
¿Por qué habría que darle al pueblo un alimento diferente al de los
intelectuales? Recuérdese el "fragmento" de tica de Croce sobre la religión:
3 es bellísimo; ¿por qué no ha sido desarrollado? En realidad era imposible. La
concepción de la "objetividad de lo real", tal cual ha sido arraigada
en el pueblo por las religiones, no puede ser desarraigada más que por un
principio que se presente como "dogmático", pero que tenga en sí la
posibilidad de historizarse: este principio no puede ser dado más que por la
ciencia. Tal vez ésta se convierta en una superstición similar o incluso peor
que la superstición religiosa, pero puede hallar en sí misma los elementos para
superar esta primera fase primitiva. Pone al hombre en contacto con la
naturaleza, manteniendo la superioridad del hombre, o sea de la historia o del
espíritu, como dice Croce. (Ver el capítulo de Missiroli sobre la "ciencia"
en Ordine Nuovoa con apostilla de P. T.)4
a En el
manuscrito: "O.N."
A este propósito es interesante este
pasaje de M. Missiroli (L'Italia Letteraria, 23 de marzo de 193Q
"Calendario: Re/igione e filosofía): "Es probable que algunas veces,
frente a la lógica del profesor de filosofía, especialmente si éste resulta ser
partidario del idealismo absoluto, el sentido común de los escolares y el buen
sentido de los profesores de otras materias se inclinen a dar la razón al
teólogo más que al filósofo. No quisiera en una eventual discusión, ante un
público no iniciado, verme en la necesidad de perorar sobre fas razones de la
filosofía moderna. La humanidad es todavía totalmente aristotélica y la opinión
común sigue aún aquel dualismo, que es propio del realismo greco-cristiano. Que
el conocer sea un 'ver' en vez de un 'hacer', que la verdad esté fuera de
nosotros, existente en sí y por sí y no una creación nuestra; que la
'naturaleza' y el 'mundo' sean realidades intangibles, nadie lo duda y se corre
El pasaje de Crece, que Gramsci recuerda
aquí en forma aproximativa, está con toda probabilidad en el segundo capítulo
de la Storia d'Europa, y debe leerse en el contexto: "Por todas estas
razones, la concepción católica y la doctrina que la sistematizaba y
propugnaba, no era, en la esfera ideal, una oposición que diese que pensar al
liberalismo. Y la mejor prueba de ello era la renuncia y hasta la repugnancia a
proseguir la guerra reñida en los siglos anteriores con armas y con letras,
particularmente con Voltaire y los enciclopedistas, guerra de la cual ya se
habían recogido los frutos, y precisamente por ello hubiera sido superfluo y
banal proseguir; era mejor dar tiempo al tiempo. Y ya no sólo superfluo,
hubiera sido también poco humano y delicado, porque aunque Voltaire y los suyos
no lo hubiesen advertido, con todo, la vieja fe era un modo, mitológico si se
quiere, de suavizar y aplacar sufrimientos y dolores y resolver el problema
angustioso de la vida y de la muerte, y no debía arrancársela con violencia del
sentimiento de los hombres ni ofenderla con escarnio. Hacerlo hubiese sido poco
político, porque sobre aquellas creencias, sobre el consuelo que producían y
las enseñanzas que daban se fundaba, para muchos hombres, la fórmula y la
autoridad de los deberes sociales; de ellas nacían obras e instituciones de
providencia y beneficencia y motivos de orden y
disciplina.
Fuerzas en suma, que había que asimilar y transformar gradualmente, pero no
destruir sin saber cómo sustituirlas o sin sustituirlas de hecho" (Croce,
Storia d'Europa nel secolo decimonono cit., pp. 31-32).
Cfr. en este sentido el pasaje,
probablemente del mismo Gramsci, publicado en el Grido del Popolo del 5 de
enero de 1918, y citado en la nota 3 al Cuaderno 10 (XXXIII), parte 1, § 11.
Cfr. "Religione e serenitá"
("Frammenti di etica"), en Croce, Etica e política cit., pp. 23-25.
Este fragmento fue publicado por primera vez en La Critica, 20 de marzo de 1915
(año XIII, fase. II), pp. 153-55, y reproducido por Gramsci en el número único
"La
eittá futura", 11 de febrero de 1917, con una nota de presentación de!
mismo Gramsci, mencionada más adelante en el Cuaderno 10 (XXXIII), parte I, §
11. El mismo fragmento fue luego reeditado por Gramsci en L'Ordine. Nuovo, 17
de julio de 1920 (año II, n. 10), bajo el título "La vanitá della
religione", con una nueva presentación editorial (ahora también en La
cultura italiana del '900 afraverso le riviste, vol. VI: L'Ordine Nuovo
(1919-1920), a cargo de Paolo Spriano, Einaudi, Turín, 1963. pp. 54648). Una
mención de este escrito de Croce se encuentra también en la carta del 17 de
agosto de 1931 (cfr. LC, 466).
Cfr. Mario Missiroli, “Il socialismo
contra la scienza", con Apostilla de P.T. [Palmito Togliatti], en L'Ordine
Nuovo, 19 de julio de 1919 cit.: estos dos textos fueron reeditados en La
cultura italiana del '900 atraverso le riviste, vol. VI cit., pp. 193-99. La
Apostilla está reeditada también en Palmiro Togliatti, Opere, a cargo de
Ernesto Ragionieri, vol. I, Editori Riuniti, Roma, 1967, pp. 46-48.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 674
peligro
de pasar por locos cuando se afirma lo contrario. Los defensores de la
objetividad del saber, los defensores más rígidos de la ciencia positiva, de la
ciencia y del método de Galileo contra la gnoseología del idealismo absoluto,
hoy se encuentran entre los católicos. Los que Croce llama pseudoconceptos y lo
que Gentile define como pensamiento abstracto, son las últimas fortalezas del
objetivismo. De ahí la tendencia, cada vez más visible, de la cultura católica
para valorizar la ciencia positiva y la experiencia contra la nueva metafísica
del absoluto. No hay que excluir que el pensamiento católico pueda
rejuvenecerse refugiándose en la ciudadela de la ciencia experimental. Desde
hace treinta &dos los jesuitas trabajan para eliminar los contrastes —en
realidad basados en equívocos—. entre la religión y la ciencia, y no es por
casualidad que Georges Sorel, en un escrito hoy rarísimo, observase que, entre
todos los científicos, los matemáticos son los únicos para los cuales el
milagro no tiene nada de milagroso".1
Estos
puntos de vista han sido más ampliamente expuestos por Missiroli y presentados
en forma parcialmente diferente en el libro Date a Cesare.2 Los católicos hacen
grandes esfuerzos para no perder el contacto con la sociedad moderna, o sea con
la alta cultura: con la difusión de la instrucción pública, que modifica
incesantemente la composición y el nivel cultural de las masas populares, la
influencia de la religión estaba agotándose, para confinarse en la generación
más vieja y en las mujeres. La religión se transforma molecularmente. Los
católicos han tratado de absorber el positivismo, pero también han coqueteado
con el idealismo actual y especialmente con el crocismo. Por otra parte, Croce
coquetea continuamente con el "sentido común" y con el "buen
sentido" popular (habrá que recopilar todos Tos fragmentos de Croce sobre
las relaciones I entre filosofía y "sentido común").
El ataque
de Croce al materialismo debe estudiarse desde diversos puntos de vista: 1º.]
Actitud de Croce respecto al materialismo histórico, expresado orgánicamente en
el volumen especial3 y en artículos dispersos vinculados al libro. 2º.] Cuánto
del materialismo histórico ha penetrado en la misma filosofía crociana, o sea
la función que ha tenido el materialismo histórico en el desarrollo filosófico
de Croce: o sea, ¿en qué medida Croce es un materialista histórico
"inconsciente" o consciente del modo que él llama de
"superación"? 3º.] Reciente actitud de Croce, en la segunda
posguerra: el primer indicio de esta —Ultima actitud, a mi juicio, aparece en
el librito sobre politica4 [ya antes, en la Storia della storiografia italiana
nel sec. XIX],5 que representa una renegación no sólo de la primera crítica de
Croce, sino también de una parte conspicua de su misma filosofía: o sea que
esta nueva actitud de Croce no es sólo una nueva actitud de Croce frente al
materialismo histórico, sino también frente a sí mismo, frente a toda su
filosofía anterior.
Croce hace cuestiones de palabras: cuando
dice que para el materialismo histórico las superestructuras son apariencias6
(lo cual es cierto en la polémica política pero no es cierto
"gnoseológicamente"), ¿no piensa que esto puede significar algo
semejante a su afirmación
Cfr. Mario Missiroli, "Religione e
filosofia" CCalendariol, en L'Italia Letteraria, 23 de marzo de 1930 (año
II, n. 12). En la cita las cursivas son de Gramsci.
Cfr. Missiroli, Date a Cesare (La
politica religiosa di Mussolini con documenti Medid) cit.
3 Croce,
Materialismo storico ed economía marristica cit.
4 Cfr.
Id., Elementi di politica a., p. 92 (=Ética e politica cit., p. 274):
"Puesto que yo fui de los primeros, ahora hace ya treinta años, en
recomendar el estudio de los conceptos del materialismo histórico, que me
parecían muy eficaces para sacudir la perezosa historiografía filológica de los
eruditos de entonces y para reconducirla de las palabras a las res, quiero ser
ahora de los primeros en recomendar que nos liberemos de sus preconceptos
residuales".
5
Benedetto Croce, Storia della storiografla italiana nel secolo decimonono, 2
vol., Laterza, Bari, 1821. Se desprende del epistolario que esta obra de Crece
está entre los volúmenes que Gramsci tenía en la cárcel ya en Milán (cfr. LC,
157); en una carta del 11 de marzo de 1929 (LC, 259), indicaba que no la había
recibido en Turi, pero es seguro que más tarde volvió a tenerla en su poder,
por las frecuentes referencias, incluso textuales, en diversos Cuadernos: cfr.
en particular Cuaderno 9 (XIV), § 106, p. 80. El ejemplar de Gramsci no se ha
conservado, sin embargo, entre los libros de la cárcel, y por lo tanto debe
considerarse perdido.
6 Cfr.
Croco, Elementi di politica cit., pp. 91-92; cfr. también Cuaderno 4 (XIII), §
15, pp. 53 bis-5 y nota 4.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 675
de la no
"definitividad" de toda filosofía? Cuando dice que el materialismo
histórico separa la estructura de las superestructuras, volviendo así a poner
en vigor el dualismo teológico,1 ¿no piensa que esta separación se da en
sentido dialéctico, como entre tesis y antítesis, y que por lo tanto cualquier
acusación de dualismo teológico es vacua y superficial? Tal vez la estructura
es concebida como algo inmóvil, o no es ella misma la realidad en movimiento:
¿qué quiere decir M. en las Tesis sobre Feuerbach cuando habla de
"educación del educador",2 sino que la superestructura reacciona
dialécticamente sobre la estructura y la modifica, o sea, ¿no afirma en
términos "realistas" una negación de la negación?, ¿no afirma la
unidad del proceso de lo real?
Croce
dirige contra el materialismo histórico la acusación de disgregación del
proceso de lo real quegentilianos han dirigido al propio Croce, en cuanto que
establece una "distinción" entre las actividades del espíritu e
introduce una "dialéctica de los distintos" (expresión infeliz e
incongruente, aunque sea exacta la proposición de Croce); he ahí por qué puede
decirse que Crece, con esta actitud suya frente al materialismo histórico, en
realidad revela un proceso de revisión de los cimientos de su propia filosofía.
(Concepto de bloque histórico; en el materialismo histórico es el equivalente
filosófico del "espíritu" en la filosofía crociana: introducir en el
"bloque histórico" una actividad dialéctica y un proceso de
distinción no significa negar su unidad real.)
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 17a-21,
<2>. Traducibilidad de los
lenguajes científicos y filosóficos. En 1921: cuestiones de organización.
Vilici dijo y escribió: "no hemos sabido 'traducir' a las lenguas
'europeas' nuestra lengua".3
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), p. 58.
147
<3>. “Esperanto” filosófico y
científico. Del no comprender la historicidad de los lenguajes, y por lo tanto
de las ideologías y de las opiniones científicas, ha derivado la tendencia a
1 Cfr. La
Nueva Italia, 20 de octubre de 1930 cit., p. 432: "Debo señalar además al
señor Lunacharski que, contrariamente a su creencia de que el materialismo
histórico es una concepción decididamente antimetafísica y sumamente realista,
esa doctrina es, peor que metafísica, francamente teológica, dividiendo el
proceso único de lo real en estructura y superestructura, nóumeno y fenómeno, y
poniendo sobre la base como nóumeno a un Dios oculto, La Economía, que manipula
todos los hilos y que es la única realidad bajo las apariencias de moral,
religión, filosofía, arte y así sucesivamente".
La referencia concierne a la tercera de
las Tesis sobre Feuerbach de Marx: "La teoría materialista de que los
hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que, por
tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de
una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que
hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser
educado". Una alusión a este pasaje se halla también en la carta a su
hermana Teresina del 4 de mayo de 1931 (cfr. LC, 431).
La fecha de 1921 se refiere al III
Congreso de la Internacional Comunista, donde se votó una resolución sobre
cuestiones organizativas de los partidos comunistas, que el año siguiente —en
el IV Congreso de la Internacional—fue juzgada por Lenin "demasiado
rusa". Cfr. Lenin, Obras Completas, vol. XXXVI, ed. Cartago, Buenos Aires,
1971, pp. 426-27: "En el III Congreso de la Internacional Comunista,
realizado en 1921, aprobamos una resolución relativa a la estructura orgánica
de los partidos comunistas y a los métodos y el contenido de su actividad. La
resolución es magnífica, pero casi enteramente rusa, es decir, está basada en
las condiciones rusas. Éste es su aspecto positivo, pero también su defecto. Es
su defecto porque estoy seguro que ningún extranjero podrá leerla. La he
releído antes de decir esto. En primer término es demasiado larga, consta de
cincuenta o más puntos. Por lo general los extranjeros no pueden leer cosas de
este tipo. En segundo lugar, incluso si lo hacen no la comprenderán, por lo mismo
que es demasiado rusa. No porque esté escrita en ruso (está perfectamente
traducida a todos los idiomas) sino porque está penetrada por completo del
espíritu ruso. Y en tercer lugar, si a modo de excepción algún extranjero llega
a entenderla, no podrá llevarla a la práctica [...] Mi impresión es que hemos
cometido un gran error con esta resolución, a saber, que nosotros mismos nos
hemos puesto un obstáculo en el camino de nuestros futuros éxitos. Como ya he
dicho, la resolución está magníficamente redactada, y estoy dispuesto a
transcribir cada uno de sus cincuenta o más puntos. Pero no hemos aprendido
cómo presentar nuestra experiencia a los extranjeros. Y todo lo que se dice en
la resolución es letra muerta. Si no lo entendemos así, no podremos proseguir
nuestro avance".
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 676
construir
un esperanto o un "volapük" de la filosofía y de la ciencia. Es
extraño y curioso cómo en los representantes de esta tendencia existe el mismo
estado de ánimo de los pueblos primitivos respecto a todos los demás pueblos
por ellos conocidos: cada pueblo primitivo se llamaba a sí mismo
"hombre" u "hombres", o sea que la palabra para indicarse a
sí mismo es la misma que sirve para indicar al "hombre", y los otros
pueblos son llamados "mudos" o "balbucientes" (bárbaros),
en cuanto que no conocen la "lengua de los hombres". Así sucede que
para los inventores del "volapük" de la filosofía y de la ciencia,
todo aquello que no se expresa en este "volapilk" es delirio, es
prejuicio, es superstición, etcétera: ellos (con un proceso análogo al que se
da en las mentalidades sectarias) transforman en juicio moral o en diagnóstico
de orden psiquiátrico lo que debería ser un juicio histórico.
Parece
que en Italia el representante más consumado de esta tendencia es actualmente
el señor Mario Govi, con su libro Fondazione della Metodología — Logica ed
Epistemología, Turín, Bocea, 1929, pp. 579,1 pero muchos rastros de esta
tendencia se hallan en el Ensayo popular. Para Govi parece que la lógica y la
epistemología (o sea la metodología especial, mientras que la lógica sería la
metodología general) existen en sí y por sí abstraídas del pensamiento concreto
y de las ciencias particulares concretas (así como la lengua existe en el
vocabulario y en las gramáticas, la técnica existe fuera del trabajo, etcétera,
etcétera): con esta concepción es natural que se considera legítimo un
"volapük" de la filosofía.
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), pp. 57-57 bis.
<4>. Ciencia moral y materialismo
histórico. La base científica de una moral del materialismo histórico debe
buscarse, creo yo, en la afirmación de que "la sociedad no se plantea
tareas para cuya solución no existan ya las condiciones precisas".2
Existiendo las condiciones, la solución de las tareas se convierte en
"deber", la "voluntad" se vuelve libre. La moral vendría a
ser una búsqueda de las condiciones necesarias para la libertad del querer en
cierto sentido, hacia un cierto fin, y la demostración de que estas condiciones
existen. Debería tratarse también no de una jerarquía de los fines, sino de una
graduación de los fines a alcanzar, dado que se quiere "moralizar" no
sólo a cada individuo tomado individualmente, sino también a toda una sociedad
de individuos.
<5>. El “Ensayo popular” la ciencia
y los instrumentos de la ciencia. La geología no tiene instrumentos, fuera del
martillo. Su proceso y su historia no pueden por eso ser indicados por el
progreso y la historia de sus instrumentos. En general el progreso de las
ciencias no puede ser documentado materialmente; sólo puede reavivarse su
recuerdo, y no para todas ellas, con el sucesivo progreso de los instrumentos
que han sido sus medios y de las máquinas que han sido sus aplicaciones. Los
principales "instrumentos" del progreso de las ciencias son de orden
intelectual, metodológico, y justamente dijo Engels que los "instrumentos
intelectuales" no han nacido de la nada, no son innatos, sino que son
conquistados y se han desarrollado y se desarrollan históricamente 3 Por lo
demás, con los instrumentos
"materiales" de
la ciencia se ha desarrollado
una "ciencia de los instrumentos",
No parece que Gramsci conociera
directamente este libro de Mario Govi, mencionado también más adelante en el
subsiguiente § 86, pero del que se ocupa más ampliamente en el Cuaderno 8
(XXVIII), § 19, sobre la base de un artículo de La Civiltà Cattolica del 15 de
noviembre de 1930. Sin embargo, es cierto que Gramsci había obtenido también
otras noticias sobre el libro de Govi (y la misma indicación bibliográfica) de
otras reseñas: por ejemplo, de la de Renato D'Ambrosio en Nuova Rivista
Storica, enero-abril de 1931 (año XV, fase. MI), p. 206.
Aquí se cita de memoria un fragmento del
conocido pasaje del prefacio de Marx a Contribución a la crítica de la economía
política, mencionado repetidas veces en los Cuadernos; cfr. en particular
Cuaderno 4 (XIII), § 38 y nota 1.
Cfr. el pasaje del prefacio de' Engels a
la tercera edición del Anti-Dühring ya citado por Gramsci al principio del § 18
del Cuaderno 4 (XIII).
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 677
estrechamente
ligada al desarrollo general de la producción. (Sobre este tema hay que ver: G.
Boffito, Gil strumenri della scienza e la scienza degli strumenti, Libreria
Internazionale Sceber, 1929.) 1
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 34-35.
148
<6>. El “Ensayo popular” y la
sociología. La reducción del materialismo histórico a "sociología"
marxista es un incentivo a las fáciles improvisaciones periodísticas de los
"genialoides". La "experiencia" del materialismo histórico
es la historia misma, el estudio de los hechos particulares, la
"filología". Quizás, esto quisieran decir algunos escritores que,
como menciona muy apresuradamente el Ensayo popular, niegan que se pueda hacer
una sociología marxista y afirman que el materialismo histórico vive en los
ensayos históricos particulares2
La
"filología" es la expresión metodológica de la importancia de los
hechos particulares entendidos como "individualidades" definidas y
precisadas. A este método se contrapone el de los "grandes números" o
de la "estadística", tomado en préstamo a las ciencias naturales o al
menos a algunas de ellas. Pero no se ha observado suficientemente que la ley de
los "grandes números" puede ser aplicada a la historia y a la
política sólo mientras las grandes masas de población permanezcan pasivas, —con
respecto a las cuestiones que interesan a lo histórico o a lo político—o se
supone que permanezcan pasivas. Esta extensión de la ley de los grandes números
de las ciencias naturales a las ciencias históricas y políticas tiene diversas
consecuencias para la historia y para la política: en la ciencia histórica
puede tener como resultado despropósitos científicos, que podrán ser corregidos
fácilmente por el descubrimiento de nuevos documentos que precisen mejor lo que
anteriormente era sólo "hipótesis"; pero en la ciencia y en el arte
política puede tener como resultado verdaderas catástrofes, cuyos daños
"escuetos" no podrán nunca ser resarcidos. En la ciencia y en el arte
política la elevación de la ley de los grandes números a ley esencial no es
sólo error científico, sino error político: es una incitación a la pereza
mental y a la superficialidad programática, es afirmación apriorística de
"incognoscibilidad" de lo real, mucho más grave de lo que pueda serlo
en las ciencias naturales, en las que la afirmación de "no conocer"
es un criterio de prudencia metódica y no afirmación de carácter filosófico. La
acción política tiende precisamente a hacer salir a las grandes multitudes de
la pasividad, o sea a destruir la "ley" de los grandes números; ¿cómo
entonces ésta puede ser considerada una "ley"? También en este campo
puede verse la transformación que en el arte política provoca la sustitución en
la función directiva del individuo aislado, el jefe individual, por el
organismo colectivo: los sentimientos estandarizados de las grandes masas que
el "individuo" conoce como expresión de la ley de los grandes
números, o sea racionalmente, intelectualmente, y que él —si es un gran
dirigente—traduce en ideas-fuerza, en palabras-fuerza, son conocidas por el
organismo colectivo como "coparticipación", como
"con-pasionalidad", y si el organismo colectivo es injertado
vitalmente en las masas, conoce por experiencia los detalles inmediatos, con un
sistema de "filología" viviente, por así decirlo.
Me parece que el libro de De Man,3 si es
que tiene algún valor, lo tiene precisamente en este
Es probable .que los datos sobre esta
obra fuesen tomados del artículo "Gli strumenti della scienza e la scienza
degli strumenti",
en La
Civiltà Callonca, 22 de febrero de 1930 (año LXXXI, vol. I), pp. 415-21.
Cfr. Bujarin, La théorie du matérialisme
historique cit. De la misma cuestión Gramsci se había ocupado ya en el Cuaderno
4 (XIII),
13, pp. 52 bis-53 (cfr. también nota 3).
La referencia puede valer tanto para el
libro ya citado de De Man, La superación del marxismo, como para otro libro del
mismo autor publicado en traducción italiana a fines de 1930: cfr. Henri De
Man, La gioia del 'avaro, a cargo de Alessandro Scbiavi, Laterza, Bari, 1931
[FG, C. carc., Turi IIIL Este libro fue solicitado por Gramsci el 19 de
diciembre de 1930 (cfr. LC, 385).
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 678
sentido:
que incita a "informarse" particularmente de "sentimientos"
de los grupos y de los individuos y no a conformarse con las leyes de los
grandes números. De Man no ha hecho ningún descubrimiento nuevo, ni ha
encontrado un principio original que pueda superar al materialismo histórico o
demostrarlo científicamente errado o infecundo: ha elevado a
"principio" científico lo que es sólo un criterio ya conocido pero
insuficientemente definido y desarrollado, o al menos todavía no
sistemáticamente definido y desarrollado en su teoría y en su alcance
científico. De Man ni siquiera ha comprendido la importancia de su criterio,
porque ha creado una nueva ley de los "grandes números"
inconscientemente, un nuevo método estadístico y clasificatorio, una nueva
sociología abstracta.
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), pp. 38 bis-39 bis.
<7>. La metáfora de la partera y la
de Miguel Ángel. La metáfora de la partera que ayuda, con los fórceps, al
recién nacido a nacer del seno materno, y el principio expresado por Miguel
Ángel en los versos: "No tiene el óptimo artista ningún concepto— que un
mármol sólo en sí no circunscriba — con su exceso y sólo a él llega — la mano
que obedece al intelecto".1 Eliminar el exceso de mármol que esconde la
figura concebida por el artista a grandes martillazos sobre el bloque,
corresponde a la operación de la partera que saca a la luz al recién nacido
abriendo el seno materno.
<8>. Benedetto Croce y el
materialismo histórico. Cfr. el juicio de Croce sobre Giovanni Botero en el
libro Storia dell’etá barroca in Italia. Crece reconoce que los moralistas del
siglo XVII, por inferiores en estatura que fueran en comparación con
Maquiavelo, "representaban, en la filosofía política, una etapa 'ulterior
y superior"2 Este juicio debe ser puesto junto a aquel de Sorel a
propósito de Clemenceau, que no conseguía ver, ni siquiera a través de la
"literatura" mediocre, las exigencias que tal literatura representaba
y que no eran "mediocres".3 Un prejuicio de "intelectual"
es el de medir los movimientos históricos y políticos con el metro del
"intelectualismo", o sea de la lograda expresión literaria y no con
el metro de la "ciencia política", o sea de las capacidades concretas
y actuales de conformar el medio al fin: este prejuicio es también
"popular", en ciertas etapas de la organización política, y se
confunde a menudo con el prejuicio del "orador": el hombre político
debe ser gran orador o gran intelectual, debe tener el carisma del genio,
etcétera, etcétera.
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), p. 21.
150
<9>. B. Crece y la historia
ético-política. La aproximación de las dos expresiones ética y política es
precisamente la expresión exacta de las exigencias en que se mueve la
historiografía de Croce: historia ética es el aspecto de la historia correlativo
a la "sociedad civil", a la hegemonía; historia política es el
aspecto de la historia correspondiente a la iniciativa estatal-gubernativa.
Cuando hay oposición entre hegemonía y gobierno-estatal hay crisis de la
sociedad y Croce llega a afirmar que el verdadero "Estado", o sea la
fuerza directiva del impulso histórico, debe ser buscado a veces no allí donde
se pensaría, en el Estado entendido jurídicamente, sino a menudo en las fuerzas
"privadas" y a veces en los llamados
"revolucionarios"
4 (esta proposición de Croce es muy
importante teóricamente para
1 1 La
cita de estos versos de Miguel Angel está tomada con toda probabilidad del
ensayo de Croce, “La brica del Cinquecento":
cfr. La
Critica, 20 de noviembre de 1930 (año XXVIII, fase. VI), p. 428.
2 1 Cfr.
Crece, Storia dell'etá barroca in Italia cit., p. 89.
3 2 Cfr.
Cuaderno 4 (XIII), § 3 y nota 44.
4 1
Probablemente Gramsci tenía presente aquí un pasaje del libro Cultura e vita
morale cit., pp. 24-25, citado por el mismo Croce
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 679
entender
plenamente su concepción de la política y de la historiografía). Sería útil
analizar en concreto la teoría crociana, tomando como modelos especialmente La
storia del regnoa di Napoli y La storia dal 1870 al 1915.
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), p. 21.
En el manuscrito: "reame". (En
castellano "regio" y "reame" tienen idéntica acepción:
"reino").
<10>. Estructura y superestructura
(véanse notas escritas en la "Primera serie")1 Me parece que se
podría apelar, a este propósito, a la comparación con la técnica guerrera tal
como se ha transformado en la última guerra con el paso de la guerra de
maniobras a la guerra de posiciones. Recordar el librito de Rosa traducido por
Alessandri en 1919-20,2 cuya teoría estaba basada en las experiencias
históricas de 1905 (por lo demás, según parece, no estudiadas con exactitud,
porque se pasaron por alto los elementos voluntarios y organizativos, mucho más
difundidos de cuanto creía Rosa que, por prejuicio "economista", los
descuidaba inconscientemente); este librito me parece el más significativo de
la teoría de la guerra de maniobras aplicada a la ciencia histórica y al arte
político. El elemento económico inmediato (crisis, etcétera) es considerado
como la artillería de campaña en la guerra, cuya tarea era abrir un hueco en la
defensa enemiga, suficiente para que las propias tropas hiciesen irrupción a
través del mismo y obtuviesen un triunfo estratégico definitivo o al menos en
la línea necesaria del triunfo definitivo. Naturalmente, en la ciencia
histórica la eficacia del elemento económico inmediato era mucho más compleja
que la de la artillería de campaña en la guerra de maniobras, porque aquél era
concebido como poseedor de un doble efecto: 1º] el de abrir el hueco en la
defensa enemiga después de haber desbaratado y hecho perder al enemigo la
confianza en sus propias fuerzas y en su futuro; 2º] el de organizar
fulminantemente las propias tropas, crear los cuadros, o al menos poner los
cuadros existentes .(elaborados hasta entonces por el proceso histórico
general) fulminantemente en su puesto de encuadramiento de las tropas
diseminadas; crear fulminantemente la concentración de la ideología y de los
fines a alcanzar. Era una forma de férreo determinismo económico, con el
agravante de que sus efectos eran concebidos como rapidísimos en el tiempo y en
el espacio: por ello era un auténtico misticismo histórico, la expectativa de
una especie de fulguración milagrosa.
La observación del general Krasnov (en su
novela)3 de que durante la guerra la Entente (o sea Inglaterra, que no quería
la victoria de la Rusia imperial, para que no se resolviera definitivamente a
favor del zarismo la cuestión oriental) impuso al Estado mayor ruso la guerra
de trincheras (absurda dado el enorme desarrollo del frente del Báltico hasta
el Mar
en la
polémica con Barba-gallo de 1928 (cfr. "Intorno alía storia etico-
politica", en Nueva Rivista Storica, septiembre-diciembre de 1928 cit., p.
626): "El punto debe ser buscado en el mundo real donde se halla
realmente, en un determinado momento histórico, el verdadero Estado; donde se
halla verdaderamente la fuerza ética. Ya que si el Estado es la eticidad
concreta, eso no quiere decir que ésta se encarne siempre en el gobierno, en el
soberano, en los ministros, en las Cámaras y no más bien en aquellos que no
participan directamente en el gobierno, en los adversarios y enemigos de un
determinado Estado, en los revolucionarios. La idea del Estado, precisamente
por ser una idea, es sumamente inquieta: y en el esfuerzo por encerrarla en
esta o aquella institución o en un conjunto de instituciones, se corre el
riesgo de aferrar su pura apariencia o su efectiva negación. Al aproximarse al
problema práctico, la abstracta o genérica investigación especulativa debe
transformarse en investigación específica e histórica, y penetrar en lo
contingente. No es raro que un hombre de pensamiento, ante los Estados
empíricos, se sienta impulsado a exclamar: L'Etat c'est moi; y en ello puede
tener plena razón. Así exclamaba (aunque en aquel caso no tenía plena razón)
Tommaso Campanella, cuando definía a los soberanos de su tiempo, frente a sí
mismo y a la nueva clase de soberanos que él soñaba: Príncipes falsos, contra
los verdaderos, armados' ".
La "Primera Serie" de los
"Apuntes de filosofía. Materialismo e idealismo", en el Cuaderno 4
(XIII): cfr. en particular los § § 12,
38, 45.
Se trata del conocido opúsculo de Rosa
Luxemburgo, publicado por primera vez en 1906, Massenstreik, l'anee und
Gewerkschaf ten, del cual Gramsci menciona aquí la primera traducción italiana
Cfr. Rosa Luxemburgo, Huelga de masas, partido y sindicatos,
en Obras
escogidas, t. 1, ed. Era, México, 1978.
Cfr. Krasnov, Dall'aquila imperiale olla
bandiera rossa cit., pp. 424-25.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 680
Negro,
con grandes zonas cenagosas y boscosas), cuando la única posibilidad era la
guerra de maniobras, tiene sólo una apariencia de verdad. En realidad el
ejército ruso intentó la guerra de maniobras y de profundización, especialmente
en el sector austriaco (pero también en Prusia, en los lagos de Masuria) y tuvo
éxitos parciales, brillantísimos pero efímeros. La guerra de posiciones no está
constituida únicamente por las trincheras propiamente dichas, sino por todo el
sistema organizativo e industrial del territorio que está ubicado a espaldas
del ejército alineado: se posibilita especialmente por el tiro rápido de los
cañones, de las ametralladoras, de los fusiles y de su concentración (además de
por su abundancia, que permite sustituir rápidamente el material perdido tras
un avance). En el frente oriental se vio de inmediato la diferencia que la
táctica rusa de maniobra y profundización obtenía en sus resultados en el
sector alemán y en el austriaco: también en el sector austriaco, después del
traspaso del mando a los alemanes, esa táctica cayó en el desastre. Lo mismo se
vio en la guerra polaca de 1920, en la que la invasión irresistible fue
detenida en Varsovia por Weygand y por la línea defendida por los oficiales
franceses.
Con esto
no quiere decirse que la táctica de asalto y profundización y la guerra de
maniobras deban ser consideradas como ya desaparecidas del estudio del arte
militar: sería un grave error. Pero éstas, en las guerras entre los Estados más
avanzados industrial y civilmente, deben considerarse reducidas más bien a
función táctica que a función estratégica, tal como era la guerra de asedio en
el periodo anterior de la historia militar.
La misma
reducción debe producirse en el arte y en la ciencia de la política, al menos
por lo que respecta a los Estados más avanzados, donde la “sociedad civil” se
ha convertido en una estructura muy compleja y resistente a las “irrupciones”
catastróficas del elemento económico inmediato (crisis, depresiones, etcétera):
las superestructuras de la sociedad civil son como el sistema de trincheras en
la guerra moderna. Así como sucedía que un furioso ataque de artillería contra
las trincheras adversarias, que parecía haberlo destruido todo, en realidad
había destruido solamente la superficie de la defensa y en el momento del
avance los asaltantes se encontraban frente a una defensa todavía eficaz, así
sucede en la política durante las grandes crisis económicas, que ni las tropas
asaltantes, por efecto de la crisis, se organizan fulminantemente en el tiempo
y en el espacio, ni, tanto menos, adquieren el espíritu agresivo; a su vez, los
asaltados no se desmoralizan ni abandonan las defensas, aun entre los escombros,
ni pierden la confianza en sus propias fuerzas y en su propio futuro. No es que
las cosas se queden tal como estaban; pero las casas no se desarrollan
fulminantemente a un ritmo progresivo definitivo como esperarían los estrategas
del cadornismo político. El último hecho de este tipo fueron los
acontecimientos de 1917. Éstos marcaron un giro decisivo en la historia del
arte y do la ciencia de la política.
Se trata, pues, de estudiar con
profundidad cuáles son los elementos de la sociedad civil que corresponden a
los sistemas de defensa de la guerra de posiciones. Digo "con
profundidad" a propósito, porque han sido estudiados, pero desde un punto
de vista superficial y banal, como ciertos historiadores de las costumbres
estudian las rarezas de la moda femenina o qué sé yo: o desde un punto de vista
"racionalista", o sea con el convencimiento de que ciertos fenómenos
son destruidos apenas se les ha dado una justificación o una explicación
"realista", como supersticiones, en suma.
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), pp. 18-18a.
<11>. Un juicio sobre el
"idealismo real" de Gentile. De L'Italia Letteraria del 23 de
noviembre de 1930: artículo de Bruno Revel “Il VII Congresso di
Filosofia": "[...] el idealismo actual nos sigue representando la
historia como la suprema instancia de justificación.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 681
Considerando
que: esta historia está preñada de todos los valores universales y positivos en
sí mismos que en otro tiempo solían aislarse en un reino trascendente de
esencias y de normas. Por eso este idealismo inmanentista, valiéndose de tales
valores en el curso del tiempo sabiamente aislados y absolutizados —y válidos
absolutarnnte sólo porque son afirmados como trascendentes, puros— puede
permitirse predicar y enseñar moral casi ignorando el propio incurable
relativismo y escepticismo. Y ya que la evolución social, marcada por una
creciente organización en torno a la fábrica, tiende a centralizaciones
racionales férreasa y bien agencées, asimismo el idealismo actual no hace más
que prestar lustreb de absoluto, dignidad metafísica a tal evolución, según su
teoría del Estado. Y cree conferir así un carácter ético absoluto a las
contingentes necesidades industriales del Estado moderno".1 Contrahecho y
deformado, pero se ve la influencia del materialismo histórico.
En el manuscrito falta
"férreas". b En el manuscrito: "fe".
153
<12>. El hombre-individuo y el
hombre-masa. El proverbio latino: "Senatores boni viri, senatus mala
bestia", se ha convertido en un lugar común. ¿Qué significa este proverbio
y qué significado ha adquirido? Que una masa de personas dominadas por
intereses inmediatos o presas de la pasión suscitada por las impresiones del
momento transmitidas acríticamente de boca en boca, se unifica en la peor
decisión colectiva, que corresponde a los más bajos instintos bestiales. La
observación es justa y realista en cuanto se refiere a las multitudes casuales,
agrupadas "como una multitud durante un aguacero bajo un cobertizo",
compuesta por hombres que no están ligados por vínculos de responsabilidad
respecto a otros hombres o grupos de hombres o con respecto a una realidad
económica concreta, cuya ruina repercuta en el desastre de los individuos.
Puede decirse, por tanto, que en tales multitudes el individualismo no sólo no
está superado sino que está exasperado por la certeza de la impunidad y de la
irresponsabilidad.
Sin
embargo, también es una observación común que una asamblea "bien
ordenada" de elementos pendencieros e indisciplinados se unifica en
decisiones colectivas superiores a la media individual: la cantidad se vuelve
calidad. Si no fuese así, no seria posible el ejército, por ejemplo no serían
posibles los sacrificios inauditos que grupos de hombres bien disciplinados
saben realizar en determinadas ocasiones, cuando su sentido de responsabilidad
social ha sido despertado fuertemente por el sentimiento inmediato del peligro
común y el futuro parece más importante que el presente. Puede ponerse el
ejemplo de una asamblea en una plaza, que es diferente a una asamblea en una
sala cerrada y es diferente a una asamblea sindical de categoría profesional, y
así sucesivamente. Una reunión de oficiales de Estado Mayor será muy distinta
de una asamblea de soldados de un pelotón, etcétera.
Tendencia
al conformismo en el mundo contemporáneo, más extendida y más profunda que en
el pasado: <la> estandarización del modo de pensar y de actuar adopta
extensiones nacionales o incluso continentales. La base económica del
hombre-colectivo: grandes fábricas, taylorización racionalización, etcétera.
¿Pero en el pasado existía o no el hombre colectivo? Existía bajo la forma de
la dirección carismática, para decirlo como Michels: o sea que se obtenía una
voluntad colectiva bajo el impulso y la sugestión inmediata de un héroe, de un
hombre representativo; pero esta voluntad colectiva se debía a factores
extrínsecos y se componía y descomponía continuamente. El hombre-colectivo
actual se forma esencialmente, por el contrario, de abajo hacia arriba, sobre la
base de la posición ocupada
Cfr. Bruno Revel, “Il VII Congresso di
filosofia", en L'Italia Letteraria, 23 de noviembre de 1930 (año II, n.
47). La cita ha sido restablecida según el texto del semanario; las variantes
de Gramsci se han señalado en las notas a pie de página.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 682
por la
colectividad en el mundo de la producción: el hombre representativo tiene
también hoy una función en la formación del hombre-colectivo, pero muy inferior
a la del pasado, tanto que puede desaparecer sin que el cemento colectivo se
deshaga y la construcción se derrumbe.
Se dice que "los científicos
occidentales consideran que la psique de las masas no es sino el resurgir de
los antiguos instintos de la horda primordial, y por lo tanto un regreso a
etapas culturales hace tiempo superadas";1 esto debe referirse a la
llamada "psicología de masas", o sea de las multitudes casuales, y la
afirmación es pseuclocientífica, está ligada a la sociología positivista.
Sobre el
"conformismo" social hay que señalar que la cuestión no es nueva y
que la alarma lanzada por ciertos intelectuales es simplemente cómica. El
conformismo siempre ha existido: hoy se trata de la lucha entre "dos
conformismos", o sea de una lucha de hegemonía, de una crisis de la
sociedad civil. Los viejos dirigentes intelectuales y morales de la sociedad
sienten que les falta el terreno bajo los pies, advierten que sus
"prédicas" se han convertido precisamente en eso,
"prédicas", o sea cosas extrañas a la realidad, pura forma sin
contenido, larva sin espíritu; de ahí su desesperación y sus tendencias
reaccionarias y conservadoras: puesto que la forma particular de civilización,
de cultura, de moral que ellos han representado se descompone, gritan la muerte
de toda civilización, de toda cultura, de toda moral y piden medidas represivas
al Estado o se constituyen en grupos de resistencia apartados del proceso
histórico real, aumentando de tal modo la duración de la crisis, puesto que la
desaparición de un modo de vivir y pensar no puede realizarse sin crisis. Los
representantes del nuevo orden en gestación, por otra parte, por odio
"racionalista" a lo viejo, difunden utopías y planes absurdos. ¿Cuál
es el punto de referencia para el nuevo mundo en gestación? El mundo de la
producción, el trabajo. El máximo utilitarismo debe estar en la base de todo
análisis de las instituciones morales e intelectuales que se han de crear y de
los principios que se han de difundir: la vida colectiva e individual debe ser
organizada para el máximo rendimiento del aparato productivo. El desarrollo de
las fuerzas económicas sobre las nuevas bases y la instauración progresiva de
la nueva estructura resolverán las contradicciones que no pueden faltar, y,
habiendo creado un nuevo "conformismo" desde abajo, permitirán nuevas
posibilidades de autodisciplina, o sea de libertad también individual.
<13>. Einaudi y el materialismo
histórico. No parece que Einaudi haya estudiado mucho las teorías del
materialismo histórico; incluso puede decirse que habla del materialismo
histórico de oídas, por haber escuchado acerca de él, a menudo de tercera o
cuarta mano. Sus nociones principales las ha tomado de Croco (Materialismo
storico ed economia marristica), pero en forma superficial y desordenada (en
una nota hice la comparación entre un fragmento de Croco sobre la originalidad
de la ciencia y la repetición deslavazada que de la misma hace Einaudi)2 Lo que
más nos interesa es el hecho de que en la Riforma Sociale siempre ha sido
escritor apreciado (y en cierto tiempo incluso miembro de la redacción) Achille
Loria, o sea el divulgador, en sentido peyorativo, del materialismo histórico.
155 Puede
decirse incluso que en Italia gran parte de lo que se llama materialismo
histórico no es más que lorianismo: recientemente, y precisamente en la Riforma
Sociale, Loria ha
La cita está tomada de un artículo de
Giovanni Faccioli, volto del bolscevismo", en L'Italia Letteraria, 31 de
agosto de 1930 (año
II, n.
35); se trata de una reseña del libro de René Füldp-Miller, II volto del
bolscevismo, que Gramsci tenía en la cárcel: cfr. nota 2 al Cuaderno 6 (VIII),
§ 133. El mismo artículo —que recalca en muchos puntos casi al pie de la letra
algunos pasajes del libro de FüRip-Miller— ofreció otras ideas a las
consideraciones desarrolladas por Gramsci en este parágrafo.
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 11.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 683
publicado
uno de sus revoltijos de datos caóticamente dispuestos, titulándolo Nuove
conferme dell'econondsmo storico.1 En la Riforma Sociale de noviembre-
diciembre de 1930 Einaudi publica una nota "Il mito dello strumento
tecnico ecc.", 2 a propósito de la autobiografía de Rinaldo Rigola que
refuerza la opinión anteriormente mencionada. Precisamente Croce demostró en su
libro sobre el materialismo histórico que el mito del instrumento fue una
invención de Loria,3 lo cual Einaudi no menciona para nada. Además, Einaudi
comete toda una serie de errores por "ignorantia elenchi": 1º.]
confunde el instrumento técnico con el "desarrollo de las fuerzas
económicas" en general; para él hablar del desarrollo de las fuerzas
económicas significa hablar del instrumento técnico; 2º.] cree que para el
marxismo "instrumento técnico" o "fuerzas económicas"
significa hablar de cosas materiales y no de relaciones sociales, o sea
humanas, que están incorporadas en las cosas materiales y cuya expresión
jurídica es el principio de propiedad; 3º.] aparece también en este escrito el
usual "cretinismo económico" que es propio de Einaudi y de muchos de
sus socios, los cuales como propagandistas son puros "iluministas":
sería interesante ver la recopilación de los escritos de propaganda de
Einaudi;4 de ella resultaría que los capitalistas no han comprendido nunca sus
verdaderos intereses y que siempre se han comportado antieconómicamente,
etcétera.
Dada la
innegable influencia de Einaudi sobre un amplio estrato de intelectuales valdrá
la pena hacer una búsqueda de todas las notas en las que alude al
materiarialismo: recordar el artículo sobre Gobetti escrito en el número cinco
del Baretti y el fragmento sobre Gobetti en el Piernonte de Giuseppe Prato.5
Cfr,
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 17-17a.
<14>. Testimonios. De Luigi
Volpicelli, "Per la nuova storiografia italiana" (La Fiera
Letteraria, 29 de enero de 1928): "El primer cuarto de siglo no ha sido
infecundo en obras y en investigaciones para los estudios históricos; en conjunto,
incluso, se han dado muchos pasos adelante en la historiografía de! siglo
pasado. Renovada totalmente por el materialismo histórico, la investigación
contemporánea ha logrado abrir nuevos y más congruentes caminos, y hacerse cada
vez más exigente y compleja". Pero Volpicelli no tiene exacta conciencia
de lo que escribe; en efecto, después de hablar de esta función del
materialismo histórico en el primer cuarto de siglo, critica la historiografía
del siglo XIX (en forma muy vaga y superficial) <y> continúa: "Me he
detenido largo tiempo en este tema [la historiografía del siglo XIX] para dar
una idea precisa [!] al lector del paso gigantesco dado por la historiografía
contemporánea.
156 Las
consecuencias, de hecho, han sido enormes [—¿consecuencias de qué?]; la
renovación,
El título de este artículo de Achille
Loria, ya mencionado por Gramsci en el Cuaderno 1 (XVI), es citado aquí de
memoria en forma aproximada; el título exacto es "Documenti ulteriori
suffragio dell'economismo storico". Cfr. nota 6 al Cuaderno 1 (XVI), § 25.
Cfr. Luigi Einaudi, -/l mito dello
strumento tecnico ed i fattori umani del rnovimento operaio", en La
Riforma Sociale, noviembre-diciembre de 1930 (año XXXVII, vol. XLI), pp.
579-89. La autobiografía de Rigola, de la que Einaudi se ocupa en este artículo
se conserva también entre los libros de la cárcel de Gramsci: cfr. Rinaldo
Rigola e id rnovimento operaio nel biellese. Autobiografía, Laterza, Bari, 1930
[FG, C. carc., Turi
Cfr. Croce, Materialismo storico ed
econornia marxistica cit., pp. 39-40; la misma observación de Croco ya había
sido mencionada por Gramsci en el Cuaderno 4 (XIII), § 19.
Gramsci probablemente pensaba en el libro
de Luigi Einaudi, Prediche, Laterza, Bari, 1921; o también en el libro
publicado por Prezzolini en los "Quaderni della Voce": Luigi Einaudi,
Gil ideali di un economista, Edizioni "La Voce", Florencia, 1921
[FG].
Cfr. Piero Gobetti nelle memorie e nelle
impressioni del suoi maestri" en Baretti, 16 de marzo de 1926 (año III, n.
3); bajo este título se incluyen artículos de Luigi Einaudi, Francesco Ruffini
y Giustino Fortunato. Para la referencia a Gobetti en el libro de Prato cfr.
Giuseppe Praia, Id Piemonte e gli effetti della guerra salda sua vita econamica
e sociale ("Publicaciones de la Fundación Carnegie para la paz
internacional. Sección de Historia y Economía"), Laterza, Bari-Yale
University Press, New Haven, 1925 [FG, C. carc., Milán), p. 233. También se
menciona este volumen en una carta de Gramsci del 23 de mayo de 1927 (cfr. LC,
94).
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 684
absolutamente
total. Han sido destruidos los límites exteriores establecidos por las diversas
metodologías que reducían la investigación histórica a una búsqueda formal
filológica o diplomática; han sido ampliamente superadas las tendencias
económico-jurídicas de principios de siglo, las lisonjas del materialismo
histórico, las abstracciones y los apriorismos de ciertos ideólogos, más
novelistas que historiadores".1 Así, el materialismo histórico, que
inicialmente es el renovador de la historiografía, se convierte de golpe, bajo
forma de "lisonja", en una víctima de la renovación, de sepulturero
de la historiografía del siglo xix se convierte en parte del siglo xix
sepultada junto con todo el resto. Volpicelli debería estudiar un poco de
lógica formal.
<15>. La cuestión del capitalismo
antiguo y Barbagallo. La de Barbagallo sobre el capitalismo antiguo es una
historia hipotética, conjetural, posible, un esbozo histórico, un esquema
sociológico, no una historia cierta y determinada 2 . Los historiadores como
Barbagallo caen, me parece, en un error filológico-crítico muy curioso: que la
historia antigua debe hacerse sobre los documentos de la época, sobre los
cuales se hacen hipótesis, etcétera, sin tomar en cuenta que todo el desarrollo
histórico subsiguiente es un "documento" para la historia precedente,
etcétera. Los emigrados ingleses a la América del Norte, llevaron consigo la
experiencia técnico-económica de Inglaterra; ¿cómo se hubiera perdido la
experiencia del capitalismo antiguo si éste hubiera verdaderamente existido en
la medida en que Barbagallo deja suponer o quiere que se suponga?
<16>. Guerra de posiciones y guerra
de maniobras o frontal. Hay que ver si la famosa teoría de Bronstein sobre la
permanencia del movimiento3 no es el reflejo político de la teoría de la guerra
de maniobras (recordar la observación del general de cosacos Krasnov),4 en
último análisis, el reflejo de las condiciones
generales-económico-culturales-sociales de un país en el que los cuadros de la
vida nacional son embrionarios y desligados y no pueden convertirse en
"trinchera o fortaleza". En este caso podría decirse que Bronstein,
que parecía un "occidentalista", era por el contrario un cosmopolita,
o sea superficialmente nacional y superficialmente occidentalista o europeo.
Por el contrario, Ilich era profundamente nacional y profundamente europeo.
Bronstein recuerda en sus memorias que alguien le dijo que su teoría había
demostrado ser buena después de... quince años y responde al epigrama con otro
epigrama.5 En realidad su teoría, como tal, no era buena ni quince años antes
ni quince años después: como les sucede a los obstinados, de quienes habla
Guicciardini, él adivinó a grandes
Cfr. Luigi Volpicelli, "Per la nuova
storiografia italiana", en La Fiera LetteTarja, 29 de enero de 1928 (año
IV, n. 5).
El juicio debe referirse al libro de
Barbagallo, L'oro e il fuoco (Capitule e la-varo attraverso i secoli) cit.: de
este libro de Barbagallo Gramsci se ocupa también en el Cuaderno 3 (XX), § 112,
e incidentalmente en el Cuaderno 4 (XIII), § 60.
Se alude a la teoría de la
"revolución permanente" de Trotsky. En este parágrafo Gramsci retorna
una idea ya sugerida al final
del § 44
del Cuaderno 1 (XVI), cfr. en particular pp. 41-42, y en el Cuaderno 6 (VIII),
§ 138.
Cfr. nota 3 al precedente § 10.
Cfr. Trotsky, Mi vida, ed. Juan Pabios,
México, 1973, pp. 189-90: "Con esa imprecisión y ligereza que 1e
caracteriza, Lunacharsky
pretendía
definir, años más tarde, mi concepción revolucionaria del modo siguiente: 'El
camarada Trotsky sostenía (en 1905) el punto de vista de que ambas revoluciones
(la burguesa y la socialista), aunque no coincidan en absoluto, están de tal
modo ligadas, que se puede hablar de una revolución permanente. Una vez que la
parte rusa de la humanidad, y con ella el resto del mundo, entre en el periodo
revolucionario por una sacudida política burguesa, no podrá salir de él hasta
que se consume y remate la revolución social. No puede negarse que el camarada
Trotsky, al exponer estas ideas, demostraba tener una gran agudeza de visión,
aun cuando se equivocase en quince años'.
Es la
misma equivocación que había de echarme también en cara Rádek, corriendo el
tiempo, pero la coincidencia no la hace ganar en profundidad. Todas nuestras
perspectivas y reivindicaciones del año 1905 contaban con el triunfo de la
revolución, y no con su derrota. No conseguimos implantar la República ni el
nuevo régimen agrario, ni la jornada de ocho horas, es cierto. Pero ¿quiere
esto decir que nos equivocásemos al formular tales reivindicaciones? La derrota
de la revolución echó por tierra todos nuestros cálculos, los míos y los de los
demás. Mas no se trataba tanto de señalar un plazo a la revolución como de
analizar las fuerzas escondidas en su seno y de anticipar su desarrollo en
conjunto".
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 685
rasgos, o
sea que tuvo razón en la previsión práctica más general; es como si dijéramos
que a una niña de cuatro años se le predice que será madre, y cuando llega a
serlo a los veinte años se dice: "lo adiviné", no recordando sin
embargo que cuando tenía cuatro años se quería estuprar a la niña seguros de
que podría ser madre.
157 Me
parece que Ilich comprendió que era preciso un cambio de la guerra de
maniobras, aplicada victoriosamente en Oriente en el 17, a la guerra de
posiciones que era la única posible en Occidente, donde, como observa Krasnov,1
en un breve espacio los ejércitos podían acumular inmensas cantidades de
municiones, donde los cuadros sociales eran capaces todavía por sí solos de
constituirse en trincheras bien aprovisionadas de municiones. Esto es lo que
creo que significa la fórmula del "frente único",2 que corresponde a
la concepción de un solo frente de la Entente bajo el mando único de Foch. Sólo
que Ilich no tuvo tiempo de profundizar su fórmula, aun teniendo en cuenta que
podía profundizarla sólo teóricamente, mientras que la misión fundamental era
nacional, o sea que exigía un reconocimiento del terreno y una fijación de los
elementos de trinchera y de fortaleza representados por los elementos de la
sociedad civil, etcétera. En Oriente el Estado lo era todo, la sociedad civil
era primitiva y gelatinosa; en Occidente, entre Estado y sociedad civil había
una justa relación y en el temblor del Estado se discernía de inmediato una
robusta estructura de la sociedad civil. El Estado era sólo una trinchera
avanzada, tras la cual se hallaba una robusta cadena de fortalezas y de
casamatas; en mayor o menor medida de un Estado a otro, se comprende, pero
precisamente esto exigía un cuidadoso reconocimiento de carácter nacional.
La teoría
de Bronstein puede ser comparada con la de ciertos sindicalistas franceses
sobre la huelga general y con la teoría de Rosa en el opúsculo traducido por
Alessandri:3 el opúsculo de Rosa y la teoría de Rosa han influido, por lo
demás, a los sindicalistas franceses, como se desprende de ciertos artículos de
Rosmer sobre Alemania en la Vie Ouvriére (primera serie en fascículos):4
depende en parte también de la teoría de la espontaneidad.
§
<17> . Croce. Podría decirse que Croce es el último hombre del
Renacimiento y que
Cfr. nota 3 al precedente § 10.
"Táctica del frente único" fue
como se llamó a la línea política de unidad de acción de la clase obrera
oficialmente adoptada por la Internacional Comunista en el periodo que va del
III (1921) al VI Congreso (1926). Las tesis "sobre el frente único
obrero", cuyo contenido estaba ya implícito en las conclusiones del III
Congreso de la Internacional Comunista, fueron aprobadas en el Ejecutivo
ampliado que se reunió en Moscú en los días del 24 de febrero al 4 de marzo de
1922. Ulteriores precisiones sobre la "táctica del frente único"
fueron indicadas en la resolución aprobada en el IV Congreso de la
Internacional Comunista de noviembre de 1922. Ahí se afirmaba: "Tarea
fundamental de la táctica del frente único es la unificación sobre el terreno
de la
agitación
y la organización de las masas obreras. A una verdadera aplicación de la
táctica del frente único se puede llegar sólo desde abajo". Los comunistas
no renunciaban a las negociaciones con los dirigentes "de los partidos
obreros adversarios", pero consideraban necesario informar a las masas
acerca de dichas negociaciones. Sobre este tema cfr. Milos Hajek, Storia
delrinternazionale comunista 1921-1935, Editori Riuniti, Roma. 1969, cfr. en
particular pp. 18 sig. Sobre el modo como la táctica del "frente
único" fue entendida por Gramsci en el periodo en que estuvo al frente del
PCI cfr. "Un esame della situazione italiana" (informe a la reunión
del comité directivo del partido comunista, del 2-3 de agosto de 1926, ahora en
CPC, 113-24); ahí se lee entre otras cosas: "A todos los países
capitalistas se les plantea un problema fundamental, el del paso de la táctica
del frente único entendido en sentido general, a una táctica determinada que se
plantee los problemas concretos de la vida nacional y opere sobre la base de
las fuerzas populares tal como están determinadas históricamente" (p.
123).
Cfr. nota 2 al precedente § 10.
Gramsci siguió atentamente en su época la
revista de los sindicalistas-revolucionarios franceses La Vie Ouvriére, como lo
atestiguan también otras fuentes (cfr. ON, 383). La alusión de este parágrafo,
sin embargo, es algo vaga e imprecisa. De hecha, no parece que Rosmer haya
escrito en La Vie Ouvriére, o en alguna otra parte, artículos sobre Alemania o
sobre la socialdemocracia alemana: en torno a este tema La Vie Ouvriére había
publicado, por el contrario, un ensayo muy incisivo de Charles Andler ("Le
socialisme impérialiste dans I'Allemagne contemporaine") que tuvo notables
repercusiones, incluso por una polémica con Jean Jaurés. La primera serie de La
Vie Ouvriére, revista bimensual, fue publicada del 5 de octubre de 1909 al 20
de julio de 1914; Alfred Rosmer (que es seudónimo de André Alfred Griot:
1877-1964) comenzó a colaborar en ella en febrero de 1910, llegando a ser muy
pronto, junto con Fierre Monatte, uno de los principales dirigentes del grupo.
Una nueva serie de La Vie Ouvriare fue publicada entre 1919 y 1921: Rosmer
luchó por una adhesión del grupo a la Tercera Internacional (cfr. a este
propósito un artículo de Gramsci en Avanti! del 15 de diciembre de 1920, ahora
en ON, 431).
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 686
expresa
relaciones internacionales o cosmopolitas más que relaciones puramente
nacionales (esto no quiere decir que Croce no sea un elemento nacional, incluso
en la acepción moderna de la palabra, quiere decir que en Croce se verifica
también en la época moderna, y en las condiciones de la vida moderna, aquella
función de elemento intelectual cosmopolita que se verificó en los
intelectuales italianos de la Edad Media hasta fines del siglo XVni). La
función de Croce, en suma, es similar a la del papa, y es preciso decir que
Croce, en el ámbito de su influencia, sabe mejor o puede conducirse mejor que
el mismo papa: ejemplo típico la guerra. No hay que considerar a Croce tanto
como filósofo, sino a Croce como moralista y maestro de vida, constructor de
principios de conducta. Los dos Croce son inseparables teóricamente, pero
prácticamente la influencia crociana se difunde más a través de su actividad
polémica detallada, que a través de sus obras teoréticas.
Se plantea el problema de quién
representa mejor y más radicalmente a la actual sociedad contemporánea italiana
desde el punto de vista teorético y moral: el papa. Croce, Gentile, o sea quién
tiene más importancia desde el punto de vista hegemónico en la estructura de la
sociedad civil, contenido de la sociedad política. A mi juicio la importancia
mayor la tiene el papa, después Croce, después Gentile. Me parece que la
filosofía de Gentile, el actualismo, está estrechamente vinculada al momento
económico-corporativo, está aún en la fase de la expresión técnica directa de
este momento. Por esta misma razón muchos pueden creer lo contrario, y con
apariencia de razón, así corno creen que es más representativo de los intereses
industriales en el Parlamento un industrial mejor que un abogado, un profesor o
quizá un organizador de sindicatos obreros, sin pensar que si la total mayoría
del Parlamento estuviera compuesta de industriales, el Parlamento perdería
inmediatamente su función política y su prestigio. (Recordar el discurso de
Gentile pronunciado en Roma y publicado en Cultura y Fascismo.)1 El papa y
Croce están en el mismo plano teórico (o sea que Croce es una especie de papa
laico), pero la mayor importancia del papa se debe a que es la cabeza de un
aparato directivo fuertemente centralizado y disciplinado, lo que no se puede
decir de Croce; además el papa influye sobre masas inmensas de pueblo en el
establecimiento de normas de vida que se refieren incluso a las cosas más
elementales, mientras que la "moralidad" de Croce es del. tipo
Renacimiento, no puede hacerse popular.
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 21a-23.
<18>. Unidad en los elementos
constitutivos del marxismo. La unidad es dada por el desarrollo dialéctico de
las contradicciones entre el hombre y la materia (naturaleza-fuerzas materiales
de producción). En la economía el centro unitario es el valor, o sea la
relación entre el trabajador y las fuerzas_industriales de producción (los
negadores de la teoría del valor caen en el craso materialismo vulgar poniendo
las máquinas en sí —como capital constante o técnico— como productoras de valor
fuera del hombre que las maneja). En la filosofía —la praxis— o sea la relación
entre la voluntad humana (superestructura) y la estructura económica. En la
política —relación entre el Estado y la sociedad civil— o sea la intervención
del Estado (voluntad centralizada) para —educar al educador, el ambiente social
en general. (Hay que profundizar y redactar en términos más exactos.)
159
<19>. Ideologías. Un elemento de
error en la consideración del valor de las ideologías me parece que se debe al
hecho (hecho que por otra parte no es casual) de que se da el nombre de
ideología tanto a la superestructura necesaria de una determinada estructura,
como a las elucubraciones arbitrarias de determinados individuos. El sentido
peyorativo de la palabra
Cfr. nota 6 al Cuaderno 5 (IX), § 124.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 687
se ha
hecho extensivo y ello ha modificado y desnaturalizado el análisis teórico del
concepto de ideología. El proceso de este error puede reconstruirse fácilmente:
1o.] se identifica la ideología como distinta de la estructura y se afirma que
no son las ideologías las que cambian las estructuras, sino viceversa; 2º.] se
afirma que una cierta solución política es "ideológica", o sea que es
insuficiente para cambiar la estructura, mientras se cree que puede cambiarla
se afirma que es inútil, estúpida, etcétera; 3º.] se pasa a afirmar que toda
ideología es "pura" apariencia, inútil, estúpida, etcétera.
Así pues,
hay que distinguir entre ideologías históricamente orgánicas, o sea que son
necesarias para una cierta estructura, y las ideologías arbitrarias,
racionalistas, "intencionales". En cuanto históricamente necesarias
tienen una validez que es validez "psicológica":
"organizan" las masas humanas, forman el terreno en el que los
hombres se mueven, adquieren conciencia de su posición, luchan, etcétera. En
cuanto "arbitrarias" no crean más que "movimientos"
individuales, polémicas, etcétera (ni siquiera éstas son completamente inútiles
porque constituyen el error que se contrapone a la verdad y sirve para
afirmarla).
<20>. El Ensayo popular. No esté
tratado el punto fundamental: ¿cómo es que de las estructuras nace el
movimiento histórico? Y sin embargo éste es el punto crucial de toda la
cuestión del materialismo histórico, es el problema de la unidad entre la
sociedad y la "naturaleza". Las dos proposiciones: —1] la
"sociedad" no se plantea problemas para cuya solución no se hayan
dado ya las condiciones [premisas] necesarias y suficientes; 2] ninguna forma
de sociedad desaparece antes de haber agotado todas sus posibilidades de
desarrollo 1— habrían debido analizarse en todo su alcance y consecuencias.
Sólo en este terreno puede eliminarse todo mecanismo y todo rastro de
"milagro" supersticioso. También en este terreno debe plantearse el
problema de la formación de los agrupamientos sociales y de los partidos
políticos y, en —último análisis, el de la función de las grandes
personalidades en la historia.
Cfr.
Cuaderno .II (XVIII), pp. 35-35 bis.
<21>. Validez de las ideologías.
Recordar la frecuente afirmación que hace Marx de la "solidez de las
creencias populares" como elemento necesario de una determinada situación:
él dice poco más o menos: "cuando este modo de concebir tenga la fuerza de
las creencias populares", etcétera. (Buscar estas afirmaciones y
analizarlas en el contexto en que están expresadas.)2 Otra afirmación de Marx
es que una convicción popular tiene frecuentemente la misma energía que una
fuerza material o algo parecido,3 y que es muy significativa. El análisis de
estas afirmaciones creo que lleva a reforzar la concepción de "bloque
histórico", en el que precisamente las fuerzas materiales son el contenido
y las ideologías la forma, distinción de forma y de contenido meramente
didascálica, porque las fuerzas materiales no
Cfr. Cuaderno 4 (XIII), § 38 y nota 1.
Cfr. Marx, El Capital, libro I, ed. Fondo
de Cultura Económica, México, 1972, p. 26: "El secreto de la expresión de
valor, la igualdad y equiparación de valor de todos los trabajos, en cuanto son
y por el hecho de ser todos ellos trabajo humano en general, sólo podía ser
descubierto a partir del momento en que la idea de la igualdad humana poseyese
ya la firmeza de un prejuicio
popular".
Seguramente, que en Cramsci había quedado la reminiscencia de un pasaje de
Croce en que se cita esta frase de El Capital "Si meditamos aquel pasaje
en el que Marx dice que la naturaleza y el valor no puede aparecer clara sino
en una sociedad en la que 'el concepto de la igualdad humana haya alcanzado la
solidez de una convicción popular' " (Croce, Materialismo storico ed
economía marxistica, cit., p. 32 nota).
Cfr. Marx En torno a la crítica de la
filosofía del derecho de Hegel. Introducción: "Es cierto que el arma de la
crítica no puede sustituir a la crítica de las armas, que el poder material
tiene que derrocarse por medio del poder material, pero también la teoría se
convierte en poder material tan pronto como se apodera de las masas", en
La sagrada familia, ed. Grijalbo, México, 1967, pp. 9-10.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 688
serían
concebibles históricamente sin forma y las ideologías serían caprichos
individuales sin las fuerzas materiales.
160
<22>. Teoría de los costos
comparados [y decrecientes]. Hay que ver si esta teoría, que ocupa tanto lugar
en la economía moderna oficial junto con la otra del equilibrio estático y
dinámico, no es perfectamente afín [o correspondiente en otro lenguaje] a la
teoría marxista del valor [y del descenso de la tasa de ganancia], o sea si no
es el equivalente científico en lenguaje oficial y "puro" (despojado
de toda energía política para las clases productoras subalternas).
<23>. El país de la Cucaña de
Graziadei. En su librito Sindacati e salaria Graziadel se acuerda finalmente,
después de 35 años, de referirse a la nota sobre el país de la Cucaña que le
dedicó Cruce en el ensayo "Recenti interpretazioni della teoria marxistica
del valore" (p. 147 del libro Materialismo storico etc., tv edición) y
llama "un tanto burdo" a su ejemplo analizado por Croce.1 Realmente
el caso de Graziadel de "una sociedad en la cual no ya con el
sobretrabajo, sino con el no trabajo, exista la ganancia", es típico
también para toda la reciente producción de Graziadel y muy bien ha hecho Rudas
en mencionarlo al inicio de su ensayo sobre "Prezzo e sovraprezzo",
publicado en el Unter dem Banner de 19262 (ya no recuerdo si Rudas le dio este
valor esencial). Toda la concepción de Graziadel está basada en este
deslavazado principio de que las máquinas y la organización material (de por
sí) producen ganancia, o sea valor: en 1894 (artículo de la Critica Sociale
analizado por Croce)3 su hipótesis era total (toda la ganancia existe sin
ningún trabajo); ahora su hipótesis es parcial (no toda la ganancia existe por
el trabajo), pero lo "burdo" (gracioso eufemismo llamar solamente
"burda" a la hipótesis primitiva) permanece parcialmente. Todo el
modo de pensar es "burdo", de vulgar leguleyo y no de economista. Con
Graziadel hay que remitirse necesariamente a los principios fundamentales de la
economía, a— la lógica de esta, ciencia: Graziadel es maestro en la pequeña
lógica, en el arte del argumento capcioso y de la casuística sofística, pero no
en el de la gran lógica, bien sea de la economía, o de cualquier otra ciencia
del pensamiento.
El mismo principio de Graziadel del país
de la Cucaña aparece desde la introducción de la protección aduanal como
elemento "creador" de márgenes de ganancia y de márgenes de salario:
de hecho está demostrado (confronta literatura antiproteccionista) que sin
producir ningún "valor" y sin hacer trabajar a un solo obrero
(trabajan sólo las dactilógrafas que escriben los certificados de acciones
inexistentes) se pueden tener buenas "ganancias" y distribuir altos
"dividendos" (cfr. por ejemplo L. Einaudi y E. Giretti, "Le
societá anonime a catena", Riforma Sociale de enero-febrero de 1931): 4
hay que ver si de esta actividad "económica" debería ocuparse la
ciencia económica (aunque sea "económica" en el sentido crociano,
como el bandidaje, la mafia, etcétera) o la magistratura penal.
Recordar
una polémica en la Critica Sociale entre Graziadel y Luigi Negro (antes del
siglo XX, me parece), en la que Negro observaba que Graziadel tiende a acoger
como "exactas" y como base de especulación científica las
afirmaciones públicas de los industriales sobre sus
Cfr. Cuaderno I (XVI), § 63 y notas 1 y
2.
2 Cfr.
nota 3 al Cuaderno 1 (XVI), § 63.
3 Cfr.
Antonio Graziadei, "Le teorie del valore di Carlo Marx e di Achille
Loria", en Critica Sociale, 16 de noviembre de 1894 (año IV, n. 22), pp.
347-49. De este artículo de Graziadel se ocupa Gramsci en el mismo ensayo ya
citado en el texto, al principio del parágrafo.
4 Cfr. La
Rifonna Sociale, enero-febrero de 1931 (año XXXVIII, vol. XLII), pp. 78-106.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 689
actividades.1
En el manuscrito: "Capitale e
salari".
En el manuscrito: "Capitale e
salari".
<24>. Estructura y superestructura.
Economía e ideología. La pretensión (presentada como postulado esencial del
materialismo histórico) de presentar y exponer toda fluctuación de la política
y la ideología como una expresión inmediata de la estructura, debe ser
combatida teóricamente como un infantilismo primitivo, o prácticamente debe ser
combatida con el testimonia auténtico de Marx, escritor de obras políticas e
históricas concretas. Para este aspecto son importantes especialmente el 18
Brumario y los escritos sobre la Cuestión oriental, pero también otros
(Revolución y contrarrevolución en Alemania, La guerra civil en Francia y
menores)2 Un análisis de estas obras permite fijar mejor la meto 63 dología
histórica marxista, integrando, iluminando o interpretando las afirmaciones
teóricas dispersas en todas las obras.
Podrá
verse cuántas cautelas reales introduce Marx en sus investigaciones concretas,
cautelas que no podían hallar lugar en las obras generales (sólo podrían hallar
lugar en una exposición metodológica sistemática tipo Bernheim, y el libro de
Bernheim podrá tenerse en cuenta como "tipo" de manual escolar o
"ensayo popular" del materialismo histórico, en donde además del
método filológico y erudito —al que por programa se atiene Bernheim, aunque en
su tratamiento se halla implícita una concepción del mundo‑ debería ser
explícitamente tratada la concepción marxista de la historia). 3 Entre estas
cautelas se podrían mencionar como ejemplo las siguientes:
1º.] La dificultad de identificar una y
otra vez, estáticamente (como imagen fotográfica instantánea), la estructura;
la política, de hecho, es en cada ocasión el reflejo de las tendencias de
desarrollo de la estructura, tendencias de las que no se ha dicho que
necesariamente deban hacerse realidad. Una fase estructural puede ser estudiada
y analizada concretamente sólo después de que ha superado todo su proceso de
desarrollo, no durante el proceso mismo, a no ser por hipótesis y declarando
explícitamente que se trata de hipótesis.
2º.] Del
1º deduce que un determinado acto político puede haber sido un error de cálculo
por parte de los dirigentes de las clases dominantes, error que el desarrollo
histórico a través de las "crisis" parlamentarias gubernativas de las
clases dirigentes, corrige y supera: el materialismo histórico mecánico no
considera la posibilidad de error, sino que asume todo acto político como
determinado por la estructura, inmediatamente, o sea como reflejo de una
modificación de la estructura real y permanente (en el sentido de adquirida).
El principio del "error" es complejo: puede tratarse de un impulso
individual por error de cálculo, o incluso de manifestaciones de intentos de
determinados grupos o grupúsculos para asumir la
Una confrontación a la observación
mencionada por Gramsci puede encontrarse en el artículo de Luigi Negro,
"L'ultima replica al prof. Graziadel sull'aumento del salario nella teoria
marxista" (II), en Critica Sociale, 16 de agosto de 1901 (año XI, n. 16),
pp. 253-55. Otros artículos o notas polémicas de Luigi Negro contra Graziadel
se encuentran en la misma revista: 16 de septiembre
de 1897
(año VII, n. 18), p. 286; 16 de noviembre de 1899 (año VIII, n. 19), pp. 301-4;
1° de abril de 1901 (año XI, n. 7), pp. 108-9; 16 de abril de 1901 (año XI, n.
8), pp. 124-27; 16 de julio de 1901 (año XI, n. 14), pp. 218-20.
Para los textos de Marx aquí citados
(salvo para La cuestión oriental) cfr. Marx-Engels, Opere scelte cit., pp.
485-587, 589-709, 885-932. Respecto a La cuestión oriental, Gramsci conocía
indudablemente la traducción italiana publicada por Mongini en 1903 y luego
incluida en Marx-Engels-Lassalle, Opere cit., a cargo de E. Ciccotti, vol. 1T
(sobre la base de la recopilación de artículos periodísticos, The Eastern
Question, publicada en Londres en 1897 por Eleanor Marx y Eduard Aveling); con
el título de Questione orientale Gramsci cita, sin embargo en otro lugar,
también la nueva recopilación de Riazánov publicada en Oeuvres
politiques
traducidas por Molitor en la edición Costes: cfr. Cuaderno 6 (VIII), § 117 y
nota 1. Los otros escritos históricos de Marx eran conocidos por Gramsci en los
textos originales o en las diversas traducciones difundidas en aquella época
(lo mismo para los artículos atribuidos en un primer momento a Marx, pero
posteriormente reconocidos como obra de Engels, recogidos en el libro
Revolución y contrarrevolución en Alemania). Para el 18 Brumario cfr. nota 1 al
Cuaderno 3 (XX), § 51.
Sobre el manual de Ernst Bernheim cfr.
Cuaderno 4 (XIII), § 5 y nota 2.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 690
hegemonía
en el seno del agrupamiento dirigente, tentativas que pueden fracasar.
3º.] No
se considera lo suficiente que muchos actos políticos se deben a necesidades
internas de carácter organizativo, o sea vinculadas a la necesidad de dar una
coherencia a un partido, a un. grupo, a una sociedad. Esto se ve claramente,
por ejemplo, en la historia de la Iglesia católica. Si de cada lucha ideológica
en el seno de la Iglesia se quisiera hallar la explicación inmediata, primaria,
en la estructura, estaríamos mal: muchas novelas político-económicas se han
escrito por esta razón. Es evidente, por el contrario, que la mayor parte de
estas discusiones están ligadas a necesidades sectarias, de organización. En la
discusión entre Roma y Bizancio sobre la procesión del Espíritu Santo, sería
ridículo buscar en la estructura del Oriente europeo la afirmación de que el
Espíritu Santo procede sólo del Padre, y en la de Occidente la afirmación de
que procede del Padre y del Hijo. Las dos Iglesias, cuya existencia [y cuyo
conflicto] dependen de la estructura y de toda la historia, han planteado
cuestiones que son principios de distinción y cohesión interna para cada una,
pero pudo suceder que cada una de las dos Iglesias hubiese afirmado aquello que
por el contrario ha afirmado la otra: el principicio de distinción y de
conflicto se habría mantenido lo mismo y éste es el problema de la distinción y
del conflicto que constituye el problema histórico, no la casual bandera de
cada una de las partes.
El "asterisco" que escribe
folletines ideológicos en Problemi del Lavoro (y que debe ser el famosísimo
Franz Weiss) en su divertida monserga "Il dumping russo e il suo
significato storico",1 hablando precisamente de estas controversias de los
primeros tiempos cristianos, afirma que están vinculadas a las condiciones
materiales inmediatas de la época, y que si no conseguimos identificar esta
vinculación inmediata es porque los hechos son lejanos o por alguna otra
debilidad intelectual nuestra. 2 La pocisión es cómoda, pero impertinente
científicamente. En efecto, cada fase histórica real deja rastros de sí en las
fases sucesivas que se convierten en cierto sentido en el mejor documento. El
proceso de desarrollo histórico es una unidad en el tiempo, por la que el
presente contiene todo el pasado y de éste se realiza en el presente aquello
que es "esencial" sin residuo de un "incongnoscible" que
sería la verdadera "esencia". Lo que se ha "perdido", o sea
lo que no ha sido transmitido dialécticamente en el proceso histórico, era en
sí mismo irrelevante, era la "escoria" casual y contingente, crónica
y no historia, episodio superficial, desdeñable, en último análisis.
<25>. Objetividad de lo real. Para
entender exactamente el significado que puede tener este concepto, me parece
oportuno desarrollar el ejemplo de los conceptos "Oriente" y
"Occidente", que no dejan de ser "objetivamente reales", si
bien en el análisis demuestran no ser más que una "construcción
convencional" o sea "histórica" (a menudo los términos
"artificial" y "convencional" indican hechos
"históricos", producidos por el desarrollo de la
Se trata de un largo texto en varios
capítulos (interrumpidos después del sexto), de divagaciones históricas y
consideraciones sobre el materialismo histórico: cfr. 1 Problemi del Lavara, 19
de noviembre de 1930 (año IV, n. 11), pp. 7-9; 19 de diciembre de 1930 (año IV,
n. 12), pp. 810; 19 de enero de 1931 (año V, n. 1), pp. 8-11; 1° de febrero de
1931 (año V, n. 2), pp. 7-10; 19 de
marzo de
1931 (año V, n. 3), pp. 7-11; 19 de abril de 1931 (año V, n. 4), pp. 9-13.
Gramsci se refiere probablemente al
siguiente pasaje del artículo citado “Il dumping russo e il suo significato
storico" (III), en 1 Problemi del Lavoro, 1° de enero de 1931 cit., p. 11:
"En todo tiempo fue, y será costumbre de la vida política, vestir y
disfrazar los intereses positivos en contraste con las fórmulas trascendentes,
cuyo significado real es muy claro para los contemporáneos, o sea los actores y
espectadores vivos del drama político en acción, pero resulta naturalmente un
tanto oscuro para los que vienen después y ya no están a! tanto de los
verdaderos motivos en juego. Ahora bien, en la época de la que hablamos, el
hábito mental de los hombres 'intelectuales' en el sentido más avanzado, o sea
más 'soñador' de la palabra, les llevaba a servirse de fórmulas tan alejadas de
su 'terreno real', que no solamente hoy nos ocasiona un esfuerzo enorme para
discernir lo que hay de positivo 'bajo el velo de los términos extraños', sino
que casi casi nos entra la duda de que incluso los autores de tales ‘fórmulas',
que tanto nos nublan ahora la vista, ignoraban el núcleo de intereses efectivos
que aquellas servían para defender y propugnar, y que ellos creían
verdaderamente que el objetivo de luchas tan grandiosas y de acuerdos tan
solemnes fuese solamente el de establecer 'si Jesucristo tenía dos naturalezas
o una sola'."
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 691
civilización
y no construcciones racionalmente arbitrarias o individualmente arbitrarias).
Recordar el librito de Bertrand Russell (ediciones Sonzogno, en una nueva
colección científica, número 5 ó 6) sobre la filosofía normalista, y su
ejemplo. Russell dice poco más o menos: "No podemos pensar, sin la
existencia del hombre sobre la tierra, en la existencia de Londres o Edimburgo,
pero podemos pensar en la existencia de dos lugares donde se encuentran hoy
Londres y Edimburgo, uno en el norte y otro en el sur"1 Se podría objetar
que sin pensar en la existencia del hombre, no se puede pensar en
"pensar", no se puede pensar en general en ningún hecho o relación
que existe solamente en cuanto que existe el hombre.
Pero el
hecho más típico, desde este punto de vista, es la relación Norte-Sur y
especialmente Este-Oeste. Son relaciones reales y no obstante no existirían sin
el hombre y sin el desarrollo de la civilización. Es evidente que Este y Oeste
son construccionesa arbitrarias y convencionales ([históricas]), porque [fuera
de la historia real] cada punto de la tierra es Este y Oeste al mismo tiempo:
construcciones convencionales e históricas no del hombre en general, sino de
las clases cultas europeas, que a través de su hegemonía mundial las han hecho
aceptar a todo el mundo.
a En el
manuscrito originalmente: "fijaciones"; "construcciones"
está añadido, como variante interlineal.
El Japón probablemente es el Extremo
Oriente no sólo para el europeo, sino también para el americano de California y
para el mismo japonés, el cual a través de la cultura inglesa llamará Cercano
Oriente a Egipto, que desde su punto de vista debería ser el Lejano Occidente.
etcétera. Por otra parte el valor puramente histórico de tales referencias lo
demuestra el hecho de que hoy las palabras Oriente y Occidente han adquirido un
significado extracardinal e indican también relaciones entre conjuntos de civilización.
Por eso Marruecos será indicado como país oriental por las naciones de Europa
mediterránea que, por el contrario, están al oriente de Marruecos, y en este
caso "oriental" significará "musulmán", "árabe",
incluso "asiático", etcétera. Sin embargo, estas referencias son
reales, corresponden a hechos reales, permiten viajar por tierra y mar y llegar
exactamente adonde se había planeado llegar, prever el futuro, "objetivar
la realidad", comprender la "objetividad real del mundo
externo". Racional y real se identifican. Me parece que sin haber
entendido esta relación no se puede comprender el materialismo histórico, su
posición filosófica en comparación con el idealismo y el materialismo
tradicionales y la importancia y el significado de las superestructuras: Marx
no sustituyó la "idea" hegeliana con el "concepto" de
estructura, como dice Croce.2 La idea hegeliana es [resuelta] tanto en la
estructura como en las superestructuras y toda la concepción filosófica
(tradicional [y no sólo hegeliana]) es "historizada", convertida en
realidad, con otra expresión lingüística y por lo tanto otra filosofía, [si es]
entendida como [sistema de] "conceptos" sobre la realidad.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 33 bis-34.
<26>. Sobre el Ensayo popular.
Registro de los intelectuales cuya filosofía es combatida con cierta difusión,
y anotación de su significado e importancia científica. Menciones de grandes
intelectuales fugacísimos. Se plantea la cuestión: ¿no había que referirse, por
el contrario, sólo a los grandes intelectuales y quizá a uno solo de ellos y
olvidar a los secundarios? Se tiene la impresión de que precisamente se trate
de combatir contra los más débiles y quizá contra las posiciones más débiles (o
más inadecuadamente expresadas por los más débiles) para obtener una fácil
victoria (en caso de que haya victoria real). Ilusión de que haya semejanza
(más que formal) entre un frente ideológico y un frente político-militar. En la
lucha política y militar puede convenir la táctica de desfondar en los puntos
de menor
1 1 Cfr.
nota 1 al Cuaderno 4 (XIII), § 41.
Para esta referencia cfr. el pasaje de la
polémica de Croce con Lunacharski, citado en la nota 16 al precedente § 1.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 692
resistencia
para estar en condiciones de atacar el punto más importante con el máximo de
fuerzas disponibles, precisamente por haber eliminado a los
"auxiliares" más débiles, etcétera. La victoria política y militar,
dentro de ciertos límites, es permanente, el fin estratégico puede ser
alcanzado de modo, dentro de ciertos límites, decisivo. En el frente
ideológico, por el contrario, la derrota de los auxiliares y de los secuaces
menores tiene importancia definitivamente menor: ahí hay que luchar contra los
más eminentes y no contra los menores. De otra manera se confunde el periódico
con el libro, la polémica cotidiana con el trabajo científico. Los menores,
precisamente, deben ser abandonados a la polémica de tipo periodístico. Pero
una ciencia nueva alcanza la prueba de su eficiencia y vitalidad cuando
demuestra saber afrontar a los grandes campeones de la tendencia opuesta,
cuando explica con sus propios medios las cuestiones vitales que aquéllos han
planteado, o demuestra perentoriamente que estos problemas son falsos
problemas.
Es cierto que una época determinada y una
determinada civilización son representadas mejor por la media de los
intelectuales, y por tanto por los intelectuales mediocres. Pero la ideología
difusa, de masas, debe ser distinguida de las obras científicas, de las grandes
síntesis filosóficas, que además son sus pilares reales, y éstas deben ser
netamente superadas, negativamente, demostrando su falta de fundamento, y
positivamente, contraponiendo síntesis filosóficas equivalentes por su
significado e importancia. Las partes negativa y positiva no pueden ser
escindidas sino por motivas didácticos. Leyendo el Ensayo popular se tiene la
impresión de alguien que estuviera fastidiado y no pudiera dormir por la
claridad lunar y se divirtiese matando luciérnagas, convencido de que la
claridad disminuirá o desaparecerá.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 35 bis-36.
<27>. Graziadel y el país de la
Cucaña. Ver en el Gag de Papini (entrevista con Ford, p. 24) las palabras
atribuidas a Ford: "Fabricar sin ningún obrero un número cada vez mayor de
objetos que no cuesten casi nada" 1
<28>. Sociedad civil y sociedad
política. Separación de la sociedad civil y la política: se ha planteado un
nuevo problema de hegemonía, o sea que la base histórica del Estado se ha
trasladado. Se tiene una forma extrema de sociedad política: o para luchar
conga lo nuevo y conservar lo vacilante fortaleciéndolo coercitivamente, o como
expresión de lo nuevo para destruir las resistencias que encuentra en su
disarrollo, etcétera.
<29>. Sobre el Ensayo popular. ¿Es
posible escribir un libro elemental, un manual, un ensayo popular, cuando una
doctrina está. aún en estado de discusión, de polémica, de elaboración? El
manual popular no puede ser concebido sino como la exposición formalmente
dogmática, estilísticamente calmada, científicamente serena, de un determinado
argumento: es una introducción al estudio científico, no la exposición misma de
las investigaciones científicas originales, dedicado a la edad juvenil, o a un
público que, desde el punto de vista de la disciplina científica, se encuentra
en las condiciones preliminares de la edad juvenil y que por ello tiene
inmediatamente necesidad de "certezas", de opiniones que se presentan
como verídicas y fuera de discusión, por el momento. Si una determinada
doctrina no ha alcanzado aún esta fase "clásica" de su desarrollo,
todo intento de manualizarla fracasa, su sistematización lógica es sólo
aparente: se tratará, por el contrario,
La cita está tomada de un artículo de
Ettore Allodoli, " 'Gog' e la Civiltà", en Critica Fascista, 15 de
febrero de 1931 (año IX, n. 4), pp. 78-79.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 693
precisamente
como sucede en el Ensayo, de una yuxtaposición mecánica de elementos dispares o
que permanecen inexorablemente independientes y desconectados entre sí. ¿Por
qué, entonces, no plantear la cuestión en sus justos términos históricos y
teóricos y conformarse con publicar un libro en el que la serie de problemas
esenciales de la doctrina es expuesta monográficamente? Sería más serio y más
"científico". Pero se cree que ciencia quiere decir absolutamente
"sistema", y por eso se construyen sistemas de cualquier modo, que
del sistema sólo tienen la exterioridad mecánica.
Es notable que en el Ensayo falta un
tratamiento adecuado de la dialéctica: la dialéctica es presupuesta, no
expuesta, cosa absurda en un manual que debe contener en sí los elementos
esenciales de la doctrina tratada y cuyas indicaciones bibliográficas deben
tener el fin de adelantar y ampliar y profundizar la materia, no el de
sustituir al manual mismo. La
1º.] El
primero lo constituye el hecho de que el materialismo histórico no es concebido
como una filosofía, de la que la dialéctica es la doctrina del conocimiento,
sino como una "sociología" cuya filosofía es el materialismo
filosófico o metafísico o mecánico (vulgar, como decía Marx). Así planteada la
cuestión, no se comprende ya la importancia y el significado de la dialéctica,
que es degradada a una subespecie de lógica formal, a una escolástica
elemental. La función y el significado de la dialéctica sólo pueden ser
concebidos en toda su fundamentalidad cuando el materialismo histórico es
concebido como una filosofía integral original, que inicia una nueva fase en la
historia y en el desarrollo mundial del pensamiento, en cuanto que supera (y
superando, incluye en si los elementos vitales) tanto el idealismo como el
materialismo tradicionales, expresiones de las viejas sociedades que se
sucedieron en la historia mundial. Si el materialismo histórico no puede ser
pensado más que subordinadamente a [otra] filosofía, la del materialismo
filosófico, no se puede concebir la dialéctica marxista, en la que precisamente
esa superación se efectúa y se expresa.
2º.] El
segundo origen me parece de orden psicológico. Se siente que la dialéctica es
cosa muy ardua y difícil en cuanto que el pensar dialécticamente va contra el
vulgar sentido común, que tiene la lógica formal como expresión y es dogmático
y ávido de certezas perentorias. Para tener un modelo práctico, piénsese lo que
sucedería si en las escuelas primarias y secundarias las ciencias naturales y
cosmográficas fuesen enseñadas sobre la base del relativismo de Einstein y
acompañando a la noción tradicional de "ley de la naturaleza" la de
"ley estadística o de los grandes números". Los niños y adolescentes
no comprenderían nada de nada y el choque entre la enseñanza escolar y la
lógica de las relaciones familiares y populares sería tal que la escuela se
convertiría en objeto familiar de burla y escepticismo caricaturesco. Este
motivo me parece que es un freno psicológico para el autor del Ensayo popular:
él realmente capitula ante el sentido común y el pensamiento vulgar, porque no
se ha planteado el problema en los términos teóricos exactos y por lo tanto se
halla prácticamente desarmado e impotente. El ambiente ineducado y tosco ha
dominado al educador, el sentido común vulgar se ha impuesto g. la ciencia y no
viceversa: si el ambiente es el educador, éste debe ser educado a su ves,
escribió Marx,1 pero el Ensayo popular no comprende esta dialéctica
revolucionaria.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 36-37.
167
<30>. Sobre Graziadei. Para
entender a Graziadel hay que remontarse a los conceptos fundamentales de la
ciencia económica. 1º.] Hay que establecer que la ciencia económica parte de la
hipótesis de un mercado determinado, o de pura competencia o de puro monopolio,
con la salvedad de establecer después cuáles variaciones puede aportar a esta
Cfr. nota 17 al § 1 de este mismo
Cuaderno.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 694
constante
uno u otro elemento de la realidad, que nunca es "pura". 2º.] Que se
estudia la producción de nueva riqueza real y no las redistribuciones de
riqueza existente (a menos que no se quiera estudiar precisamente esta
redistribución), o sea la producción de valor y no la redistribución del valor
ya distribuido sobre la base de la producción determinada.
Además,
sobre Graziadel habrá que hacer una cuidadosa investigación de su biografía
política y científica. Su libro sobre el nitrato de Chile:1 él no podía pensar
en la posibilidad de la producción sintética del nitrógeno que ha hundido al
monopolio chileno: será interesante revisar las afirmaciones perentorias que
hizo sobre este monopolio. Por su posición política la respuesta de Graziadel a
la encuesta del Viandante en 1908-1909:2 Graziadel era de los más hábiles y
oportunistas. Opúsculo sobre el sindicalismo:3 el modelo de Graziadel era el
laborismo inglés, él, liquidador del partido. Su posición en la posguerra
curioso fenómeno de psicología de intelectual, que <está> convencido
"intelectualmente" de la torpeza del reformismo político y por eso se
aparta de él y le hace frente. Pero una cosa es la esfera de la inteligencia
abstracta y otra la de la práctica y la acción. En el campo científico
encuentra, después del 22, el terreno de retirada y el retomo a la posición de
antes de la guerra. Se plantea el problema: ¿es leal buscar en el pasado de un
hombre todos los errores que ha cometido para reprochárselos en beneficio de la
polémica actual? ¿No es humano equivocarse? ¿No es, incluso, a través de los
errores como se han formado las actuales personalidades científicas? ¿Y la
biografía de cada uno no es en gran parte la lucha contra el pasado y la
superación del pasado? Si uno es irreligioso, ¿es lícito recordarle que fue
bautizado o que, hasta cierta edad, observó las reglas del culto? Pero el caso
de Graziadel es bien distinto. n se ha guardado mucho de criticar y superar su
propio pasado. En el campo económico se ha limitado, durante cierto tiempo, a
callar: o bien ha sostenido, a propósito del ritmo de centralización del
capital en el campo, que la "práctica actual" daba la razón a sus
teorías —acerca de la superioridad de la aparcería sobre la empresa capitalista
centralizada, lo cual era lo mismo que proclamar la superioridad del artesano
sobre el sistema de fábrica— él se basaba en la Romaña y hasta en Imola para
llegar a esta conclusión. No tomaba en cuenta la casi desaparición del
"obligado" en el periodo 1901- 1910, como se desprende del censo de
1911, 4 y especialmente no tomaba en cuenta los factores político
-proteccionistas que determinaban la situación en el valle paduano; Italia
tenía tal escasez de capitales que hubiera sido verdaderamente milagroso un
amplio empleo en la agricultura.
En política se las arregló afirmando
sofísticamente haber sido "historicista" o "tempista" [si
domina el verdugo, hay que servirle de ayudante— he ahí el historicismo de
Graziadei], o sea que nunca tuvo ningunos principios: en el periodo 95-1914
"era preciso" ser laboristas, en la posguerra antilaboristas,
etcétera. Recordar la fastidiosa insistencia de Graziadel a propósito de la
afirmación de "los gastos militares improductivos", que él se
vanagloriaba de haber siempre condenado como tonta y demagógica: falta ver cómo
los condenaba entonces,
Cfr. Antonio Graziadei, Saggio di una
indagine sui prezzi in regime di concorrenza tra gli imprenditori (L'industria
del nitrato sodico dal 1º gennaio 1880 al 31 dicembre 1903), Coop. Tip. edit.
Paolo Galeati, Imola, 1909.
Entre noviembre de 1909 y febrero de 1910
11 Viandante publicó las respuestas a una encuesta promovida por la misma
revista "sobre la participación desocialistas en el gobierno"; la
respuesta de Graziadel fue publicada en el número del 12 de diciembre de 1909
(año II, n. 28). En ella se decía entre otras cosas: "No creo realmente
que la participación de los representantes de los socialistas en el gobierno se
oponga, en general, al espíritu y los métodos de la lucha de clases. La lucha
de clases y la cooperación de clases no son términos absolutamente
incompatibles entre si, términos de los cuales uno debe, siempre y en todo
terreno, excluir al otro. Son más bien términos complementarios. Existen
cuestiones (por ejemplo la de la defensa nacional, la del aumento de la riqueza
social, etcétera) para las cuales no es posible concebir sino la cooperación de
clases. Por
el
contrario, existen otras cuestiones (por ejemplo, la distribución de la
riqueza), para las cuales no se concibe más que la lucha de clases".
Cfr. Antonio Graziadei, Socialismo e
sindacalismo, conferencia dictada en el teatro de Imola el 15 de septiembre de
1908, Mongini, Roma, 1909.
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 58 y nota 4.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 695
cuando
era favorable a ascender al gobierno. Así, hay que observar su concepción
pesimista-chismosa sobre los "italianos" en bloque, todos ellos sin
carácter, cobardes, seres civilmente inferiores, etcétera, etcétera, concepción
estúpida y banalmente derrotista, forma de antirretórica, que era sin embargo
una auténtica retórica deprimente y de falso astuto, tipo
Stenterello-Maquiavelo. Que en Italia existe un estrato pequeñoburgués
particularmente repugnante es indudablemente cierto, ¿pero es este estrato toda
Italia? Estúpida generalización. Por otra parte, también este fenómeno tiene un
origen histórico y no es en absoluto una fatal cualidad del hombre italiano: el
materialismo histórico de Graziadel se parece al de Ferri, Niceforo, Lombroso,
Sergi, y ya se sabe qué función histórica ha tenido esta concepción biológica
de la "barbarie" atribuida a los meridionales (incluso a los sudici)1
en la política de la clase dirigente italiana.
<31>. Sobre la critica literaria.
El modelo de crítica de De Sanctis. Al tratar este tema recordar el ensayo de
De Sanctis "Scienza e vita"2 [que además es un modo de plantear la
cuestión de la unidad de teoría y práctica] y las discusiones a que ha dado
lugar: por ejemplo el artículo de L. Russo en el Leonardo de 1928 (o 29).3 De
Russo habrá que ver el estudio sobre Francesco De Sanctis e l'Universitá di
Napoli, Casa editorial "La Nuova Italia”.4
169
<32>. Henri De Man. De un artículo
de Arturo Masoero, Un americano non edonista (en Economia de febrero de 1931)5
se desprende que muchas opiniones expuestas por H. De Man en la Alegría del
trabajo6 y también en otros de sus libros, están tomadas de las teorías del
economista americano Thorstein Veblen, que ha introducido en la ciencia
económica algunos principios sociológicos del positivismo, especialmente de A.
Comte y de Spencer; Veblen quiere especialmente introducir el evolucionismo en
la ciencia económica. Así encontramos en Veblen el "instinct of
workmanship", que De Man llama "instinto creador". W. James, en
1890, expuso la noción de un instinto constructivo ("instinct of
constructiveness") y ya Voltaire hablaba de un instinto mecánico. (Cfr.
esta grosera concepción del "instinto" de De Man con lo que escribe
Marx sobre el instinto de las abejas y sobre lo que distingue al hombre de este
instinto.)7 Me parece que De Man también ha tomado de Veblen su absurda y
grosera concepción de un "animismo" en los obreros en el que tanto
insiste en la Alegría del trabajo. Así expone Masoero la concepción de Veblen:
"Entre los primitivos la interpretación mítica deja de ser un obstáculo y
a menudo se convierte en una ayuda por lo que respecta al desarrollo de la
técnica agrícola y de la cría de animales. En efecto, solamente puede
beneficiar a este proceso el considerar como dotados de alma o incluso de
características divinas a las plantas y animales, porque de tal consideración
se derivan aquellos cuidados, aquellas atenciones que pueden conducir al
mejoramiento técnico y a las innovaciones. Una mentalidad animista, por el
contrario, es decididamente contraria al progreso técnico de las
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 44, p. 36 y nota
17.
Cfr. De Sanctis, "La scienza e la
vita", en Saggi critici cit., vol. 111, pp. 222-42.
Cfr. Luigi Russo, "La scienza e la
vita", en Leonardo, 20 de enero de 1928 (año IV, n. I), pp. 1-7.
Cfr. Id., Francesco De Sanctis e la
cultura napoletana (1860-1885), "La Nuova Italia" editora, Venecia,
1928 (el libro fue anunciado originalmente con el título citado por Gramsci en
el texto Francesco De Sanctis e l'Universial di Napoli).
Cfr. Arturo Masoero, "Un americano
non edonista", en Economia ("Rivista di Economia corporativa e di
scienze sociali"), febrero de 1931 (año IX, nueva serie, vol. VII, n. 2),
pp. 151-72.
Cfr., sobre este libro de De Man —del que
también se ocupa el citado artículo de Masoero—, la nota 2 al precedente § 6.
Cfr. Marx, El Capital, libro I, ed. Fondo
de Cultura Económica, México, 1972, p. 130: "Una araña ejecuta operaciones
que semejan a las manipulaciones del tejedor, y la construcción de los panales
de las abejas podría avergonzar, por su perfección, a más de un maestro de
obras. Pero, hay algo en que el peor maestro de obras aventaja, desde luego, a
la mejor abeja, y es el hecho de que, antes de ejecutar la construcción, la
proyecta en su cerebro". Este pasaje de Marx es señalado también en Bujarin,
Teoría del materialismo histórico, ed. Cuadernos de Pasado y Presente, México,
1981, p. 45.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 696
manufacturas,
a la aplicación del instinto obrero sobre la materia inerte. Así Veblen explica
cómo, al comienzo de la era neolítica, en Dinamarca la técnica agrícola estaba
ya tan avanzada mientras que durante largo tiempo fue nulo el desarrollo de la
técnica manufacturera. Actualmente el instinto obrero, ya no obstaculizado por
la creencia en la intervención de elementos providenciales y misteriosos, va
unido a un espíritu positivo y consigue aquellos progresos en las artes
industriales que son propios de la época moderna".1
Así pues,
De Man habría tomado de Veblen la idea de un "animismo obrero", que
Veblen cree que existió en la era neolítica, pero ya no hoy, y lo habría
redescubierto en el obrero moderno, con mucha originalidad.
Hay que
observar, dados estos orígenes spencerianos de De Man, la lógica de Croce que
ha visto en De Man un superador del marxismo, etcétera. Entre Spencer y Freud,
que regresa a una forma de sensualismo aún más misterioso que el del siglo
XVIII, De Man merecía justamente ser exaltado por Croce y verse propuesto al
estudio de los italianos inteligentes.2 De Veblen ya está anunciada la
traducción al italiano por iniciativa del onorevole Bpttai.3 De todos modos, en
este articulo de Masoero se encuentra en nota la bibliografía esencial. En
Veblen puede observarse, como se desprende del artículo, una cierta influencia
del marxismo. Me parece que Veblen ha debido tener también influencia en las
teorizaciones de Ford.
170
<33>. Posición del problema.
Producción de [nuevas] Weltanschauungen, que fecunda y alimenta la cultura de
una era histórica y producción orientada filosóficamente según las
Weltanschauungen originales. Marx es un creador de Weltanschauung, ¿pero cuál
es la posición de Ilich? ¿Es puramente subordinada y subalterna? La explicación
se encuentra en el mismo marxismo —ciencia y acción—. El paso de la utopía a la
ciencia y de la ciencia a la acción (recordar opúsculo relativo de Karl
Radek).4 La fundación de una clase dirigente (o sea de un Estado) equivale a la
creación de una Weltanschauung. La expresión de que el proletario alemán es el
heredero de la filosofía clásica alemana:5 ¿cómo debe ser entendida —no quería
indicar Marx la gestión histórica de su filosofía convertida en teoría de una
clase que se convertiría en Estado? Para Ilich esto ha ocurrido realmente en un
territorio determinado. En otro lugar mencioné la importancia filosófica del
concepto y del hecho de la hegemonía, debido a Ilich.6 La hegemonía realizada
significa la crítica real de una filosofía, su dialéctica real. Cfr. lo que
escribe Graziadei7 en la introducción a Prezzo e sovraprezzo: pone a Marx como
unidad de una serie de grandes científicos.8 Error fundamental: ninguno de los
Cfr. Masoero, Un americano non edonista
cit., p. 163.
2 Cfr.
nota 3 al Cuaderno 1 (XVI), § 132.
3 La
información fue tomada probablemente de un artículo de Massimo N. Fovel,
"La nuova raccolta internazionale di economisti", en Crítica
Fascista, In de febrero de 1931 (año IX, n. 3), pp. 45-47. En el anuncio, hecho
en este artículo, del plan editorial de la que luego fue la "Nuova Collana
di economisti stranieri e italiani", dirigida por Giuseppe Bottai y
Celestino Arena, se aludía también a la publicación de un volumen de Thorstein
Veblen, que sin embargo no fue posteriormente incluido en el plan definitivo de
la colección.
4 Cfr.
Karl Radek, L'evoluzione del socialismo della scienza all'azione (Gli
ammaestramento della Rivoluzione rusa), Soc. Ed. Avanti!, Milán, 1920.
5 Cfr. nota 2 al Cuaderno 4 (XIII), § 56.
6 Cfr.
Cuaderno 4 (XIII). § 38, en particular pp. 74-74 bis.
7 Cfr.
Francesco Olgiati, Carlo Marx, 24 ed. Soc. Ed. "Vita e Pensiero",
Milán 1920; la primera edición es de 1918, pero Gramsci recuerda en otra
ocasión —cfr. Cuaderno 10 (XXXIII), parte II, § 41.1— la segunda edición de
1920. La comparación entre Marx y Jesucristo —que está en el último párrafo del
último capítulo de este libro de Olgiati--- es mencionada polémicamente también
en una reseña de Zino Zini publicada en L'Ordine Nuovo del 13 de septiembre de
1919 (año I, n. 18) y reeditada en el libro de Zini, Poesia y veritel,
Corbaccio. Milán, 1926 [FG, C, core., Turi I], pp. 169-79. Esta misma reseña de
Zino Zini, bajo el título "Marx nel pensiero di un cattolico", ya
había sido publicada por Gramsci en el semanario fi Grido del Popolo, 31 de agosto
de 1918 (año XXIII, n. 736).
8 Cfr.
Graziadei, Prezzo e sovraprezzo nella economia capitalistica, 211 ed. cit., pp.
8-9.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 697
otros ha
producido una concepción del mundo original e integral. Marx inicia
intelectualmente una era histórica que probablemente durará siglos, o sea hasta
la desaparición de la sociedad política y el advenimiento de la sociedad
regulada. Sólo entonces su concepción del mundo será superada (concepción de la
necesidad, <superada> por la concepción de la libertad). Hacer un
paralelo entre Marx e Ilich para llegar a la jerarquía es estúpido y ocioso:
expresan dos fases: ciencia- acción, que <son> homogéneas y heterogéneas
al mismo tiempo. Así, históricamente, sería absurdo un paralelo entre Cristo y
San Pablo: Cristo-Weltanschauung, San Pablo organización, acción, expansión de
la Weltanschauung: ambos son necesarios en la misma medida y ambos son de la
misma estatura histórica. El cristianismo podría llamarse, históricamente,
cristianismopaulismo y sería la expresión más exacta (sólo la creencia en la
divinidad de Cristo ha impedido un caso de este tipo, pero esta creencia es
también por su parte un elemento histórico, y no teórico).
En el manuscrito se añade en este punto
la siguiente nota a pie de página: "Graziadel está atrasado en comparación
con Mons. Qigiati, que en su librito sobre Marx no encuentra otro parangón
posible mas que Jesús, parangón que para un prelado es realmente el colmo de la
concesión, porque él cree en la naturaleza divina de Cristo" .4
171
<34>. Tendencia decreciente de la
tasa de ganancia. Podría llamarse (quizá) un teorema de primera aproximación:
¿pero (quizá) es por eso menos importante? Este teorema debería ser estudiado
en base al taylorismo y al fordismo. ¿No son estas dos actividades el intento
por superar esta primera aproximación? Se aumenta el capital constante, pero en
este incremento existe una variable que quita inmediatamente efecto a la ley:
una o más variables, como producción de máquinas más perfectas, de metales más
resistentes, de un tipo distinto de obrero, disminución del desperdicio,
utilización de los subproductos (o sea, en general, ahorro de desperdicios
[necesarios], hecho posible por su gran cantidad). El industrial, con cada una
de estas innovaciones, pasa de un periodo de costos crecientes a un periodo de
costos decrecientes, en cuanto que viene a gozar de un monopolio de iniciativa
que puede durar bastante tiempo (relativamente): el monopolio dura largo tiempo
a causa de los "altos salarios" que tales industrias progresistas
pueden y "deben" dar, para tener la posibilidad de seleccionar, en la
masa de los obreros existentes, aquellos "psicofísicamente" más aptos
para los nuevos métodos de trabajo y producción. La extensión del nuevo tipo de
producción conduce a una serie de crisis, que replantea los mismos problemas de
la "tendencia decreciente de la tasa de ganancia", problemas cuya
repetición cíclica es imaginable mientras: 1º.] no se haya alcanzado el límite
matemático de la resistencia del material, 20.] no se haya alcanzado el límite
en el uso de las máquinas automáticas, 3º.] no se haya alcanzado el límite de
saturación en la industria mundial, teniendo en cuenta la tasa de aumento de la
población y de la producción para renovar las mercancías de uso y los bienes
instrumentales.
La ley de
la tendencia decreciente descubierta por Marx estaría, pues, en la base del
americanismo, o sea del ritmo acelerado en el progreso de los métodos de
trabajo y de producción y de modificación del tipo de obrero.
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 24a-25.
<35>. Materialismo y materialismo
histórico. La afirmación de Feuerbach: "El hombre es lo que come",
puede ser, tomada en sí misma, diferentemente interpretada. Interpretación
burda y estúpida: el hombre es consecutivamente lo que come materialmente, o
sea, que los alimentos tienen una influencia inmediata determinante de su modo
de pensar. Recordar la afirmación de Amadeo de que si se supiese lo que un
hombre ha comido antes de pronunciar un discurso, por ejemplo, se estaría en
condiciones de interpretar mejor el propio discurso.1
Esta referencia a Amadeo Bordiga tiene
origen probablemente en el recuerdo de una afirmación oral del ex-líder del
PCI. La
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 698
Afirmación
infantil y, de hecho, extraña a la ciencia positiva, porque el cerebro no se
alimenta de alubias ni de trufas, sino que los alimentos llegan a reconstituir
las moléculas del cerebro una vez transformados en sustancias homogéneas y
asimilables, o sea que tienen la "misma naturaleza" potencial de las
moléculas cerebrales. Si esta afirmación fuese cierta, la historia tendría su
matriz determinante en la cocina y las revoluciones coincidirían con los
cambios radicales de la alimentación de las masas. Lo contrario es lo
históricamente cierto: esto es, son las revoluciones y el complejo desarrollo
histórico los que han modificado la alimentación y creado los
"gustos" sucesivos en la elección de alimentos. No fue la siembra
regular del trigo lo que hizo cesar el nomadismo, sino viceversa, las
condiciones emergentes contra el nomadismo impulsaron a las siembras regulares,
etcétera (cfr, esta afirmación de Feuerbach con la campaña de S. E. Marinetti
contra el spaghetti y la polémica de S. E. Bontempelli en defensa de las
pastas, y eso en 1930, en pleno desarrollo de la crisis mundial)
.1
Por otra parte, también es verdad que
"el hombre es lo que come", en cuanto que la alimentación es una de
las expresiones de las relaciones sociales en su conjunto, y cada grupo social
tiene su alimentación fundamental; pero del mismo modo puede decirse que
"el hombre es su vivienda", "el hombre es su modo particular de
reproducirse, o sea, su familia", porque la alimentación, el vestido, la
casa y la reproducción son los elementos de la vida social en donde de modo más
evidente y difundido (o sea con extensión de masas) se manifiesta el complejo
de las relaciones sociales.
El
problema de qué es el hombre es siempre, por lo tanto, el llamado problema de
la "naturaleza humana", o también el del llamado "hombre en
general", o sea el intento por crear una ciencia del hombre (una
filosofía) que parta de un concepto inicialmente "unitario", de una
abstracción en la que se pueda contener todo lo "humano". Pero lo
"humano" ¿es un punto de partida o un punto de llegada, como concepto
y hecho unitario? ¿o no es más bien esa búsqueda un residuo
"teológico" y "metafísico" en cuanto que se plantea como
punto de partida? La filosofía no puede ser reducida a una
"antropología" naturalista, o sea la unidad del género humano no está
dada por la naturaleza "biológica" del hombre; las diferencias del
hombre que cuentan en la historia no son las biológicas (razas, conformación
del cráneo, color de la piel, etcétera; y a eso se reduce la afirmación
"el hombre es lo que come" —come trigo en Europa, arroz en Asia,
etcétera—, que se reduciría luego a esta otra afirmación: "el hombre es el
país donde habita", porque la mayor parte de los alimentos, en general,
está ligada a la tierra habitada) y ni siquiera la "unidad biológica"
ha contado nunca gran cosa en la historia (el hombre es aquel animal que se ha
comido a sí mismo, precisamente cuando estaba más próximo al "estado
natural", o sea, cuando no podía multiplicar "artificialmente"
la producción de bienes naturales). Tampoco la facultad de "razonar"
o el "espíritu" han creado unidad ni puede ser reconocido como hecho
unitario, porque sólo es un concepto formal, categórico. No es el
"pensamiento", sino lo que realmente se piensa, lo que une o
diferencia a los hombres.
Que la "naturaleza humana" es
el "conjunto de las relaciones sociales" es la respuesta más
satisfactoria, porque incluye la idea del devenir: el hombre deviene, se
transforma continuamente con el transformarse de las relaciones sociales, y
porque niega al "hombre en general": en realidad las relaciones
sociales se expresan en diversos grupos de hombres que
afirmación
de Feuerbach aquí recordada por Gramsci —y a menudo citada en la literatura
divuIgativa de la época— deriva del título de un escrito de Feuerbach de 1862:
El Misterio del sacrificio, o el Hombre es lo que come (Das Geheinmiss des
Opfers arder Der 7nensch ist, was er isst).
La polémica de Bontempelli con Marinetti
en defensa del spaghetti fue señalada, además de por otros; en un párrafo de la
sección ‘Dogana' ("La pastasciutta, Dante e la storia d'Italia"), en
Critica Fascista, 10 de diciembre de 1930 (año VIII, n. 23). Es probable que
Gramsci tuviese presente este texto, que tomaba posición a favor de
Bontempelli.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 699
se
presuponen, cuya unidad es dialéctica, no formal. El hombre es aristocrático en
cuanto que es siervo de la gleba, etcétera (cfr. Plejánov en el opúsculo sobre
los libertarios1 se establece este carácter dialéctico). Puede incluso decirse
que la naturaleza del hombre es la "historia" (y en este sentido,
postulando historia = espíritu, que la naturaleza del hombre es el espíritu) si
precisamente se da a la historia el significado de "devenir", en una
"concordia discors" que no parte de la unidad, sino que contiene en
sí las razones de una unidad posible: por eso la "naturaleza humana"
no puede hallarse en ningún hombre particular sino en toda la historia del
género humano (y el hecho de que se adopte la palabra "género", de
carácter naturalista, tiene su significado) mientras que en cada individuo se
encuentran características puestas de relieve por las contradicciones con los
otros. Las concepciones de "espíritu" de las filosofías
tradicionales, como la de "naturaleza humana" que se encuentra en la
biología, deberían explicarse como "utopías científicas" que
sustituyeron a la mayor utopía de la "naturaleza humana" buscada en
Dios (y los hombres —hijos de Dios), y que sirven para indicar el trabajo
continuo de la historia, una aspiración racional o sentimental, etcétera. Es
verdad que tanto las religiones que afirman la igualdad de los hombres como
hijos de Dios, cuanto las filosofías que afirman su igualdad como partícipes de
la facultad de razonar, han sido expresiones de complejos movimientos
revolucionarios (la transformación del mundo clásico — la transformación del
mundo medieval), que han constituido los eslabones más poderosos del desarrollo
histórico.
Que la
dialéctica hegeliana haya sido una reflejo de estos grandes nudos históricos y
que la dialéctica, de expresión de las contradicciones sociales deba
convertirse, con la desaparición de estas contradicciones, en una pura
dialéctica conceptual, estaría en la base de las últimas filosofías utópicas
como la de Croce. En la historia la "igualdad" real, o sea el grado
de "espiritualidad" alcanzado por el proceso histórico de la
"naturaleza humana", se identifica en el sistema de asociaciones
"privadas y públicas", explícitas e implícitas, que se anudan en el
"Estado" y en el sistema político mundial: se trata de
"igualdades" sentidas corno tales entre los miembros de una
asociación y de "desigualdades" sentidas entre las diversas
asociaciones, igualdades y desigualdades que valen en cuanto que se tienen
conciencia de ellas individualmente o como grupo. Se llega así a la igualdad o
ecuación entre "filosofía y política", entre pensamiento y acción, o
sea a una filosofía de la praxis. Todo es política, incluso la filosofía o las
filosofías (confrontar notas sobre el carácter de las ideologlas),2 y la única
"filosofía" es la historia en acción, o sea la vida misma. En este
sentido puede interpretarse la tesis del proletariado alemán heredero de la
filosofía clásica alemana,3
— y puede
afirmarse que la teorización y la realiznrión de la hegemonía hechas por Ilich
han sido también un gran acontecimiento "metafísico".
En el manuscrito una variante
interlineal: "el último".
174
<36>. Ensayo popular. La metáfora y
el lenguaje. (Cfr. otra nota a propósito de la afirmación cruda y desnuda,
hecha en el Ensayo popular como explicación persuasiva en sí misma, de que Marx
adopta los términos "inmanencia e inmanente" sólo como metáfora.)4
Todo el lenguaje es metáfora y es metáfora en dos sentidos: es metáfora de la
"cosa" u "objeto material y sensible" indicados y es
metáfora designificados ideológicos dados a las palabras durante los periodos
precedentes de civilización. (Un tratado de semántica —por ejemplo, el
Cfr. G. V. Plejanov, Anarchia e
Socialismo, Ed. Avanti!, Milán, 1921.
Cfr, en particular los precedentes § §
19, 21, 24; y Cuaderno 4 (XIII), § § 15, 20, 22, 35, 40.
Para la referencia, ya contenida en el
precedente § 33, al proletariado alemán como heredero de la filosofía clásica
alemana, cfr.
nota 2 al
Cuaderno 4 (XIII), § 56.
Cfr. Cuaderno 4 (XIII), § 17.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 700
de Michel
Bréal—1 puede dar un catálogo de las mutaciones semánticas de las palabras
aisladas.) Del no tomar en cuenta tal hecho se derivan dos tendencias erróneas
principales (para no hablar de otras de carácter más restringido como la de
considerar "bellas" en sí ciertas palabras, a diferencia de otras en
cuanto se las analiza histórica y etimológicamente: se confunde la
"alegría" libresca del filólogo que se extasía ante sus palabritas
con la "alegría" producida por el arte: éste es el caso de retórica renovada
en el librito Linguaggio e poesía de Giulio Bertoni):2 1º.] la de las lenguas
fijas o universales; 2º.] las cuestiones planteadas por Pareto y los
pragmáticos sobre el "lenguaje como causa de error". Pareto, como los
pragmáticos y muchos otros de menor monta, en cuanto que creen haber originado
una nueva concepción del mundo (o sea de haber dado a las palabras un
significado o al menos un matiz nuevo), se encuentran frente al hecho de que
las palabras, en el uso común e incluso en el uso de las clases cultas, así
como en el uso de aquella sección de doctos que tratan las mismas ciencias,
continúan manteniendo el viejo significado. Se reacciona: Pareto crea su
"diccionario" que contiene en germen la tendencia a crear una lengua
matemática, o sea completamente abstracta; los pragmáticos hacen de ello una
cuestión filosófica y teorizan sobre el lenguaje como causa de error.3
¿Pero es
posible quitar al lenguaje este significado metafórico? Es imposible. El
lenguaje se transforma al transformarse toda la civilización, y precisamente
asume metafóricamente las palabras de la civilización y culturas precedentes:
nadie piensa hoy que "desastre" está vinculada a la astrología y se
considera indocto en error sobre las opiniones de quien la emplea. El nuevo
significado metafórico se extiende con la extensión de la nueva cultura, que
por otra parte crea también palabras de nuevo cuño o las adopta de otras
lenguas con un significado preciso. Es probable que para muchos hombres la
palabra "inmanencia" sea conocida y entendida [y usada] por primera
vez sólo en el nuevo significado que le dio el materialismo histórico.
Cfr.
Cuaderno .11 (XVIII). pp. 37 bis-38 bis.
175
<37>. Goethe. Buscar dónde y en qué
sentido Goethe afirmó: ",Cómo puede un hombre alcanzar la autoconciencia?
¿Con la contemplación? Ciertamente no, sino con la acción"4
Cfr. Michel Bréal, Essai de sémantique
(science des significations), Hachette, París, 1897.
Una alusión a este librito de Giulio
Bertoni aparece ya en el Cuaderno 3 (XX), § 74; Gramsci vuelve a ocuparse más
ampliamente de él en el Cuaderno 6 (VIII), § 20.
Una alusión a estas cuestiones aparece ya
en el Cuaderno 4 (X01), § § 18 y 42. Gramsci se refiere probablemente a lo que
escribe Vilfredo Pareto en el Tratado de sociología general, a propósito de las
diferencias entre lenguaje científico y lenguaje vulgar (lenguaje de las
ciencias lógico-experimentales y lenguaje de las ciencias no
lógico-experimentales): para Pareto el primero sería objetivo, universal,
inmutable, el segundo subjetivo y mutable: cfr. Vilfredo Pareto, Trattato di
sociología generale, 2? ed. Roma, 1923 ,"Indice degli argomenti, III
(a-r). Linguaggio e Definizione". Para la cuestión del "lenguaje como
causa de error" véase en particular "Indice degli argomenti, III
(-1), linguaggio come manifestazione di azioni non logiche" y el cap. II
del vol. I
"Le
azioni non logiche", pp. 63-144 de la ed. cit. Una alusión a la misma
cuestión en relación con la doctrina de los pragmatistas se encuentra también
en la obra de Pareto, Los sistemas socialistas, donde a propósito de un escrito
de Giovanni Vailati, "Sulla portata logica della clasificazione del fatti
mentali proposta dal Prof. Franz Brentano", publicado en Rivista Filosof
lea, 1901, fase. I, y luego recogido en Scritti cit., pp. 336-40, se afirma que
Vailati "señala con mucha razón el gran número de ilusiones y falsos
razonamientos a los que da lugar la ambigüedad de los términos del lenguaje
vulgar. La economía política ha sufrido demasiado por esta causa y sus
progresos futuros están estrechamente ligados a la adopción de un lenguaje
científico" (cfr. Vilfredo Pareto, 1 sistemi socialisti, ed. 1954, p. 73
nota). Sobre Vailati y el pragmatismo cfr. nota 5 al Cuaderno 4 (XIII), § 42.
Esta máxima de Goethe es anotada por
Gramsci basándose en una traducción francesa contenida, sin indicación exacta
de la fuente, en el libro de André Maurois, La vie de Disraeli, cit., p. 314:
"¿Cómo puede el hombre llegar al conocimiento de sí mismo? ¿Mediante la
contemplación? Desde luego que no, sino mediante la acción. Tratemos de cumplir
con nuestro deber y hallaremos para qué estamos hechos. Pero ¿cuál es nuestro
deber? Lo que precisa el momento". Gramsci toma sólo la primera parte de
la cita. Cfr. también Max Weber, La ética protestante y el espíritu del
capitalismo, en Nuovi Studi di Di-Mío, Economia e Politica, noviembre-diciembre
de 1931 (vol. IV, fase . VI), p. 382, nota 9, donde sin embargo la frase de
Goethe es reproducida en una traducción distinta de la anotada por Gramsci.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 701
<38>. Examen del concepto de
naturaleza humana. Orígenes del sentimiento de "igualdad": la
religión con su idea de dios-padre y bonabres-hijos, por lo tanto iguales; la
filosofía según el aforismo: "Omnis enim philosophia, cum ad communem
hominum cogitandi facultatem revoca, per se democratica est; ideoque ab
optimatibus non injuria sibi existimatur perniciosa". 1 La ciencia
biológica, que afirma la igualdad "natural" o sea psicofísica de
todos los elementos individuales del "género" humano: todos nacen del
mismo modo, etcétera. "El hombre es mortal; Fulano es hombre; Fulano es
mortal". Fulano todos los hombres. Así tiene origen empírico-científico
(empírico = ciencia folklórica) a la fórmula: "Todos nacimos
desnudos".
En el manuscrito un signo de corrección
poco claro. Se puede leer también: "empírico-folklórica".
Recordar
la historia de Chesterton en El candor del padre Brown sobre el hombre- cartero
y el hombre-pequeño constructor de máquinas portentosas; hay una observación de
este tipo: "Una anciana dama habita en un castillo con veinte criados: es
visitada por otra dama y le dice a ésta: 'Me encuentro siempre tan sola,
etcétera'; el médico le anuncia que hay epidemia de peste, infecciones,
etcétera, y entonces ella dice: “¡Somos tantos!' ". (Chesterton extrae de
esta anécdota efectos de intriga puramente novelistica.).2
<39>. Croce. El elemento
"pasional" como origen del acto político, tal como es teorizado por
Croce, no puede ser aceptado tal cual. Dice Croce a propósito de Sorel:
"el 'sentimiento de escisión' no lo había garantizado [el sindicalismo]
suficientemente, seguramente también porque una escisión teorizada es una
escisión superada; tampoco el 'mito' lo animaba lo bastante, seguramente porque
Sorel, en el acto mismo de crearlo, lo había disipado, dando de él la
explicación doctrinal" (cfr. Cultura e vita morale, 2a. ed., p. 158).3 Las
observaciones sobre Sorel son correctas también para Croce: ¿no está también
superada la "pasión" teorizada? ¿la "pasión" de la que se
da una explicación doctrinal, no está también ella "disipada"? Y no
se diga que la "pasión" de Croce es algo distinto del
"mito" de Sorel, que la " pasión" significa la "
categoría o el momento espiritual práctico" mientras que el
"mito" es una pasión "determinada", que como
"determinada" puede ser disipada y superada sin que por ello la
"categoría" sea disipada y "superada"; la objeción es
cierta sólo en parte, y eso en cuanto significa que Croce no es Sorel, cosa
obvia y banal. Sorel no ha teorizado un determinado mito, sino el “mito” como
sustancia de la acción práctica, y luego ha establecido qué mito determinado
era históricamente y psicológicamente el más afín a una cierta realidad.
176 Su
tratamiento tiene, por ello, dos aspectos: uno propiamente teórico, de ciencia
política, y uno práctico-político. Es posible, aunque sea discutible, que el
aspecto práctico-político haya sido disipado y superado; hoy puede decirse que
ha sido superado sólo en e! sentido de que ha sido integrado, pero el mito
determinado tenía una base real. De todos modos sigue en pie la "teoría de
los mitos", que no es otra cosa que la "teoría de las pasiones"
con un lenguaje
Cfr. Cuaderno 4 (XIII), § 45, p. 79 bis y
nota 4.
Se trata del relato "El hombre
invisible" (cfr. Gilbert Keith Chesterton, Opere Scelte, Roma, 1956, pp.
579-93), incluido en la primera serie de los "cuentos del padre
Brown" mencionados aquí por Gramsci con el título L'ingenuita di padre
Brown (en otra
nota de
los Cuadernos la misma serie es citada con el título L'innocenza di padre
Brown). Probablemente Gramsci había leído a su tiempo este libro en la primera
traducción italiana, que es de 1924. En Turi Gramsci recibió después otro
volumen que contenía la traducción italiana de la segunda serie de estos
relatos de Chesterton: La saggezza di padre Brown, Alpes, Milán, 1930 [G.
Ghilarza, C. carc.}. A ellos alude en la carta a Tarda del 6 de octubre de 1930
(LC, 370 -71); este volumen está en una lista de libros consignados a Carlo el
13 de marzo de 1931: cfr. Cuaderno 2 (XXIV), p. 164 (DC).
Este pasaje del libro de Croce ya
repetidas veces citado, Cultura e vita moral; está tomado de la entrevista
"La morte del socialismo", publicada originalmente en La Voce, 9 de
febrero de 1911 (año III, n. 6).
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 702
menos
preciso y formalmente coherente. Si teorizar el mito significa disipar todos
los mitos, teorizar las pasiones significa disipar todas las pasiones,
construir una nueva medicina de las pasiones. Que Croce no haya salido de estas
contradicciones y que lo note, se comprende por su actitud respecto a los
"partidos políticos", como puede verse por el capítulo "El
partido como juicio y como prejuicio" de Cultura e vita morale1 y por lo
que se dice sobre los partidos en los Elementi di politica, esto último más
significativo. Croce reduce los partidos a los "individuos" jefes de
partido que por su "pasión" se construyen el instrumento apto para el
triunfo2 Pero tampoco esto explica nada. Se trata de esto: los partidos han
existido siempre, aunque con otras formas y otros nombres, y todavía más ha
existido siempre una organización permanente militar, que es el "actor
político" por excelencia. ¿Cómo poner juntas la "pasión" y la
"Permanencia, el orden, la disciplina, etcétera"? La voluntad
política debe tener otro motor además de la pasión.
Cfr.
Cuaderno _ID (XXXIII), pp. 23-24.
<40>. Nacionalizaciones y
estatizaciones. Cfr. M. Saitzew, Die öffentliche Unternehmung der Gegenwart,
Tubinga, Mohor, 1930, RM, 3,40.3 Saitzew es profesor de la Universidad de
Zurich. Según. Saitzew, el área de acción de las empresas públicas, especialmente
en ciertas ramas, es mucho mayor de lo que se cree; en Alemania el capital de
las empresas públicas sería una quinta parte de la riqueza total nacional
(durante la guerra y la inmediata posguerra la empresa pública se ha
expandido). Saitzew no cree que las empresas públicas sean una forma de
socialismo, sino que cree que son parte integrante del capitalismo. Las
objeciones contra la empresa pública podrían hacerse también para las
sociedades anónimas; se repiten argumentos que eran buenos cuando las empresas
privadas eran individuales, pero las anónimas son hoy predominantes, etcétera.
Será útil
el librito para ver la extensión que ha tenido la empresa pública en algunos
países: el carácter de la empresa pública no sería, según Saitzew, el de tener
como objetivo principal el rédito fiscal, sino el de impedir que en ciertas
ramas, en las que la competencia es técnicamente imposible, se establezca un
monopolio privado peligroso para la colectividad.
177
<41>. Economia. Debe de ser muy
interesante el libro de Henryk Grossman, Das Akkumulations und
Zusammenbruchsgesetz des kapitalischen Systems (Zugleich eine Krisentheorie) en
"Schriften des Instituts für Sozialforschung an der Universal Frankfurt a.
M.", Verlag C. L. Hirschfeld, Lipsia, 1929, pp. XVI-628, RM. 20, del que
se ha publicado una reseña de Stefano Samogyi en la Economia de marzo de 1931
(pp. 327-32).4 La reseña no es muy brillante y seguramente no siempre hay que
fiarse de sus resúmenes (Samogyi usa "tendencioso" y
"tendencial" indistintamente, "ruina" por
"catástrofe" e introduce afirmaciones seudo-teóricas que sólo agradan
a Gino Arias etcétera), sin embargo extraeré
1 Cfr.
Cruce, Cultura e vita monde cit., pp. 191-98; el artículo fue publicado
originalmente en la revista de Salvemini, L'Unitd, 6 de abril de 1912 (afio 1,
n. 17).
Cfr. el cap. III ("1 partiti
politici") del librito citado de Croce Elementi di politice, luego,
también en Croce, Etica o politica cit.. pp. 233-41; véase en particular en la
p. 237: "tos partidos son modos ofrecidos a las diversas personalidades
para forjarse instrumentos de acción y afirmarse a sí mismas, y consigo mismas
sus propios ideales éticos, y realizar esfuerzos para realizarlos; de ahí la
importancia que tienen en los partidos los jefes y dirigentes, y no sólo éstos
sino también aquellos otros que parecen tener los segundos puestos y que
modestamente se mantienen en la sombra, y sin embargo mueven los hilos de las
acciones. Lo que vale es, por lo tanto, el vigor de la personalidad en la que
se recoge y manifiesta el ideal ético; los partidos (suele admitirse) son lo
que son los individuos que los componen y los personifican". Sobre
"pasión" y "política" cfr. también el
apéndice
a los Elementi di politica: Per una Societil di cultura politica, también en
Etica e politica cit., pp. 353-59.
La indicación bibliográfica y los datos
que siguen sobre este libro de M. Saitzew están tomadas de una reseña no
firmada en Economía, julio de 1931 (año IX, nueva serie, vol. VIII, n. 1), pp.
99-100.
Cfr. Economia, marzo de 1931 (año IX,
nueva serie, vol. VIL n. 3), pp. 327-32.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 703
algunas
indicaciones (a reserva de una revisión futura del texto de Grossmann). {Véase
en otra parte.]1
<42>. ¿Parangón elíptico? El que la
teoría del valor de Marxa no sea un parangón elíptico, como querría explicarla
Croce,2 se desprende del hecho de que esa teoría es un desarrollo de la teoría
de Ricardo (observación hecha por Graziadel 3 en Sindacati e salari,b el cual
ciertamente no hacía un "parangón elíptico". Sin embargo, también
esta corrección a Croce me parece que no es absolutamente satisfactoria. ¿Es
arbitraria la teoría de Marx? Y entonces, ¿en qué consistiría la arbitrariedad?
En el desarrollo dado por Croce a su demostración del parangón elíptico, ¿no
podría haber sin embargo un grano de verdad inconsciente? Habría que estudiar
bien la teoría de Ricardo y especialmente la teoría de Ricardo sobre el Estado
como elemento que asegura la propiedad, o sea el monopolio de los medios de
producción. Si se estudia la hipótesis "económica" pura, como
probablemente pretendía hacer Ricardo, ¿no hay que prescindir de los
"Estados" (digo a propósito "Estados") y del monopolio
legal" de la propiedad? Así pues, no se trataría para nada de un
"parangón elíptico" hecho por Marx como "propugnador" de
una futura forma social distinta a la estudiada, sino de una teoría resultante
de la reducción a la pura "economicidad" de los hechos económicos, o
sea del máximo de determinación del "libre juego de las fuerzas
económicas". Es cierto que Ricardo, y al igual que él los otros
economistas clásicos, eran extraordinariamente despreocupados y la teoría del
valor-trabajo de Ricardo no levantó ningún escándalo en su época (cfr. la
Historia de Gide y Rist;4 no representaba ningún peligro porque era y aparecía
como una constatación puramente objetiva; el valor polémico, aun sin perder su
objetividad, lo adquiere con Marx, etcétera). Este problema está ligado al
mismo problema fundamental de la ciencia económica "pura", o sea a la
búsqueda y a la identificación de lo que es el concepto y el hecho económico,
independiente de los otros conceptos y hechos pertenecientes a las otras
ciencias; y por hecho económico hay que entender todavía el hecho
"producción y distribución de los bienes económicos materiales" y no
todos los hechos que pueden ser comprendidos en el concepto de
"economía", tal como aparece en. Croce (para el cual incluso el amor,
por ejemplo, es un hecho económico, etcétera).5
En el manuscrito: "M"; así
regularmente en el resto del parágrafo. b En el manuscrito: "Capitale e
salario".
A propósito de los "parangones
elípticos" habría que observar aún que todo el lenguaje es una serie de
"parangones elípticos" y que la historia es un parangón implícito
entre el pasado y el presente (Ia actualidad C histórica). ¿Y por qué la
elipsis sería ilícita si el parangón ocurre con una hipótesis futura, mientras
que sería lícita si el parangón ocurre con un hecho pasado? (el cual, en tal
caso, es tornado exactamente como "hipótesis", o sea, ¿punto de
referencia que hace comprender mejor el presente?) (Este punto debe
profundizarse.)
No parece que Gramsci consiguiera
posteriormente ver esta obra de Henryk Grossmann; sobre el tema de este
parágrafo, sin embargo, vuelve en otras notas: cfr. en particular Cuaderno 10
(XXXIII), parte II, § 33, donde se recuerda nuevamente la citada reseña de
Stefano Samogyi.
Cfr. nota 2 al Cuaderno 1 (XVI), § 10.
Cfr. Graziadei, Sindicati e salari cit.,
p. 16. También en esta ocasión, corno en el precedente § 23 y en el § 63 del
Cuaderno 1 (XVI), Gramsci cita erróneamente este volumen de Graziadel con el
título de otro libro del mismo autor, Capitate e salari: cfr. nota 2 al
Cuaderno 1 (XVI), § 63.
Se trata de la Histoire des doctrines
économiques de Charles Gide y Charles Rist, que Gramsci cita más adelante en
una medición de 1929: cfr. Cuaderno 1 (XXVIII), § 166.
Esta referencia a la concepción del amor
como hecho económico está. tomada con toda probabilidad del ensayo de Benedetto
Croce, "Le due scienze mondane: l'Estetica e l'Economica", en La
Critica, 20 de noviembre de 1931 (alíe XXIX, fase. VI), pp. 401-12; cfr. en
particular p. 404, donde se habla de la "Economía en su más amplia
acepción: que era ni más Di menos que la teorética y filosófica 'redención de
la carne', como se la suele llamar, o sea de la vida en cuanto vida, del amor
terreno en todos sus aspectos".
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 704
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 16-16a, 24-24a.
<43>. Reforma y Renacimiento. Estos
modelos de desarrollo cultural proporcionan un punto de referencia crítico que
me parece cada vez más comprensivo e importante (por su valor de sugestión
pedagógica) cuanto más reflexiono en ello. Es evidente que no se comprende el
proceso molecular de afirmación de una nueva civilización que se desarrolla en
el mundo contemporáneo sin haber entendido el nexo histórico
Reforma-Renacimiento. Superficialidad de Liefscitz en el artículo introductivo
a la publicación periódica de bibliografía de Riviére (La Critique ,ociare)1 Me
parece que Liefscitz no ha comprendido gran cosa del marxismo y su concepción
podría llamarse verdaderamente de "burócrata". Lugares comunes a
montones, dichos con el gesto de quien está bien satisfecho consigo mismo y
cree ser tan superior a la crítica que no imagina siquiera no decir
continuamente verdades pasmosas y originales. Crítica (superficial) hecha desde
el punto de vista del intelectual (del intelectual mediocre). Liefscitz ve en
el hombre político más al gran intelectual en sentido literario que al gran
político. ¿Pero quién ha sido más grande intelectual, Bismarck o Barrés? ¿Quién
ha "realizado" mayores cambios en el mundo de la cultura? Liefscitz
no comprende nada de tales cuestiones, pero no comprende nada tampoco de la
cuestión que él malamente plantea: se trata, es cierto, de trabajar en la
elaboración de una élite, pero este trabajo no puede ser separado del trabajo
de educar a las grandes masas, es más, las dos actividades son en realidad una
sola actividad y es precisamente eso lo que hace difícil el problema (recordar
el artículo de Rosa sobre el desarrollo científico del marxismo y sobre las
razones de su detenimiento); 2 se trata, en suma, de tener una Reforma y un
Renacimiento simultáneamente. Para Liefscitz el problema es simplemente un
motivo de derrotismo; ¿y acaso no es puro derrotismo encontrar que todo va mal
y no indicar críticamente una vía de escape de este mal? Un
"intelectual", como cree serlo Liefscitz, tiene un modo de plantear y
re solver el problema: trabajando concretamente en crear aquellas obras
científicas cuya ausencia llora amargamente, y no limitarse a exigir que otros
(¿quiénes?) trabajen. Tampoco pretenderá Liefscitz que su revista sea ya este
trabajo: podría ser una actividad útil si estuviese escrita con modestia y con
mayor autocrítica y sentido crítico en general. Una revista es ?un
terreno" para empezar a trabajar para la solución de un problema de
cultura, no es ella misma una solución: y, además, debe tener una orientación
precisa y por tanto ofrecer facilidades a un trabajo colectivo de un grupo
intelectual, cosas todas ellas que no se ven en la revista de Liefscitz.
Reseñar libros es mucho más fácil que escribir libros, sin embargo es algo
útil: ¿pero un "reseñista" por programa puede, sin ser un puro
derrotista, llorar desconsoladamente por el hecho de que los "otros"
no escriben libros? ¿Y si también los otros prefieren escribir
"reseñas"?
179
<44>. Reforma y Renacimiento. Que
el proceso actual de formación molecular de una nueva civilización puede ser
parangonado con el movimiento— de la Reforma puede demostrarse incluso con el
estudio de aspectos parciales de ambos fenómenos. El nudo histórico-cultural a
resolver en el estudio de la Reforma es el de la transformación de la
1 Cfr.
Boris Souvarine, "Perspectives de traman", en La Critique Sociale,
marzo de 1931 (año I, n. 1). pp. 1-4. Liefscitz era el nombre original de Boris
Souvarine, nacido en Ucrania pero naturalizado francés desde 1906.
Probablemente Gramsci lo conoció personalmente, en 1922-23, durante su
permanencia en Moscú, citando Souvarine era representante del partido comunista
francés en el Ejecutivo de la Internacional Comunista. Posteriormente, en julio
de 1924, Souvarine fue expulsado del PCF. Después de haber recibido el primer
fascículo de La Critique Sociale, dirigida por Souvarine, Gramsci pidió
suscribirse a esta revista de la cual, sin embargo, daba un juicio negativo
(cfr. también LC, 454 y 474).
Cfr. nota 4 al Cuaderno 3 (XX), § 31. A
este artículo de Rosa Luxemburgo se alude también en el artículo citado de
Boris Souvarine.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 705
concepción
de la gracia, que "lógicamente" debería conducir al máximo de
fatalismo, y de pasividad, en una práctica real de actividad y de iniciativa a
escala mundial que fue [por el contrario] su consecuencia dialéctica y que
formó la ideología del capitalismo naciente. Pero hoy nosotros vemos suceder lo
mismo para la concepción del materialismo histórico: mientras que ella, para
muchos críticos, no puede derivar "lógicamente" más que en fatalismo
y pasividad, en realidad, por el contrario, da lugar a un florecimiento de
iniciativas y empresas que asombran a muchos observadores (cfr. extracto del
Economist de Michele Farbman)1 Si hubiera que hacer un estudio sobre la Unión,
el primer capítulo, o incluso la primera sección del libro, debería desarrollar
precisamente el material recogido bajo este título "Reforma y
Renacimiento". Recordar el libro de Masaryk sobre Dostoievski2 y su tesis
de la necesidad de una Reforma protestante en Rusia, y las críticas de Leo
Davidovich en el Kampf de agosto de 1914;3 es notable que Masaryk en su libro
de memorias (La Résurrection d'un Etat. Souvenir et réflexions, 1914-1918,
París, Plon) precisamente en el campo en que la Reforma hubiera debido operar,
o sea como determinante de una nueva actitud hacia la vida, actitud activa,
emprendedora y con iniciativa, reconoce la aportación positiva del materialismo
histórico a través de la obra del grupo que lo encama.4 (A propósito de
catolicismo y protestantismo y de su actitud recíproca con respecto a la
doctrina de la gracia y la de las "obras", recordar que las
"obras" en el lenguaje católico tienen muy poco que ver con la
actividad y la iniciativa trabajadora y laboriosa, pero tienen un significado
restringido y "corporativo".)
180
<45>. ¿Cuándo puede decirse que una
filosofía tiene una importancia histórica? Muchas investigaciones y estudios en
torno al significado histórico de las diversas filosofías son absolutamente
estériles y fantasiosos porque no se toma en cuenta el hecho de que muchos
sistemas filosóficos son expresiones puramente (o casi) individuales, y que la
parte de ellos que puede llamarse histórica es a menudo mínima y está sumergida
en un conjunto de abstracciones de origen puramente racional y abstracto. Puede
decirse que el valor histórico de una filosofía puede ser "calculado"
por la eficacia "práctica" que ha conquistado (y "práctica"
debe ser entendida en sentido amplio). Si es verdad que cada filosofía es la
expresión de una sociedad, debería reaccionar sobre la sociedad, determinar
ciertos efectos, positivos y negativos: precisamente la medida en que reacciona
es la medida de su alcance histórico, de su no ser "elucubración"
individual, sino "hecho histórico".
1 Se
trata de un suplemento del Economia, de fecha 1' de noviembre de 1930, dedicado
al primer plan quinquenal soviético. Gramsci lo tuvo en la cárcel; cfr. la
carta a Tatiana del 29 de junio de 1931 (LC, 448-49). En una carta del 26 de
julio de 1931 Tatiana informaba a Gramsci que el autor del suplemento,
publicado anónimamente, era Michail S. Farbman (cfr. LC, 449 nota 1): es de
suponer, por lo tanto, que este parágrafo fuese escrito posteriormente. Farbman
fue, en los primeros años del régimen soviético, corresponsal en Moscú de
varios periódicos occidentales entre los que se encontraban el Observer y el
Manchester Guardian; cfr. la entrevista que le concedió Lenin, incluida en
Lenin, Obras completas, vol. XXXVI, ed. Cartago, Buenos Aires, 1971, pp. 376-82.
Gramsci alude al libro de Thomas G.
Masaryk, ya citado en la traducción italiana de Ettore Lo Gatto (Le Russia e
¡'Europa, Studi sulle correnti spirituali in Russia), dedicado principalmente,
al análisis de Dostoievski. La primera edición de este libro es de 1913: Thomas
G. Masaryk, Russland roed Europa. Studien über die geistegen Striimungen in
Russland, Erste Folge. Zur russichen Geschichts--- und Religionsphilosophie.
Soziologische Skizzen, 2 Bd., E. Diederichs Verlag, Jena, 1913. De esta obra
Gramsci había tenido una información en 1918, a través de un artículo de
Trotsky, citado en la nota siguiente.
Cfr. N. Trotsky (en la firma de Lev
Trotsky en este periodo aparece habitualmente la sigla N.), "Professor
Masaryk über
Rnssland",
en Der Kampf de Viena ("Sozialdemokratische Monatsschrift"),
diciembre de 1914 (nn. 11-12), pp. 519-27. Con el título "La Russia
pre-rivoluzionaria", y una breve presentación, Gramsci publicó este
artículo de Trotsky en el último número del Grido del Popolo (con la fecha
inexacta del 19 de octubre de 1918), año XXIII, u. 743; con la misma fecha fue
publicado el penúltimo número del semanario socialista turinés, en el que se
había anunciado el artículo de Trotsky). Con el título "Lo Spirito della Civiltà
russa", el mismo artículo fue luego reeditado en L'Ordine Nuovo del 19 de
junio de 1920 (año II, n. 6), pp. 43-45.
Los datos bibliográficos y las
indicaciones sobre el contenido del libro de memorias de Masaryk están tomados
de una reseña (firmada F.R.) aparecida en La Critique Sociale, marzo de 1931
cit., p. 22; en esta reseña se subraya cómo Masaryk, no obstante sus reservas,
reconoce el gran progreso civil e intelectual realizado en Rusia por la
Revolución de Octubre.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 706
<46>. Sobre el Ensayo popular. La
teleología. En la frase y en la concepción de "misión histórica",1
¿no hay una raíz teleológica? Y, de hecho, en muchos casos, asume un valor
equívoco y místico. Pero en otros tiene un significado que, después de las
limitaciones de Kant,2 puede ser defendido por el materialismo histórico.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), p. 37 bis.
<47>. Sobre el Ensayo popular. El
modo como plantea el problema de la "realidad objetiva del mundo
externo" es superficial y extraño al materialismo histórico. El autor no
conoce la tradición católica y no sabe que precisamente la religión sostiene
encarnizadamente esta tesis contra el idealismo, o sea, la religión católica
sería en este caso "materialista". El autor comete este error también
en la relación al Congreso de Historia de la Ciencia y la Tecnología celebrado
en Londres en el 31 (cfr. publicación de las Actas),3— afirmando que la
concepción subjetivista e idealista está vinculada a la concepción de un ...
Adán que abre los ojos por primera vez en el mundo y cree que es él quien lo
crea en ese momento (o algo semejante), olvidando que Adán, según la Biblia, y
por lo tanto según la concepción religiosa, es creado después del mundo, e
incluso que el mundo es creado para él. Por eso la religión no puede alejarse
del concepto de la "realidad" independiente del hombre peassnte. I.a
Iglesia (a través de los jesuitas y especialmente de los neoescolásticos
—Universidad de Lovaina y del Sagrado Corazón en Milán) ha tratado de absorber
el positivismo e incluso se sirve de este razonamiento para poner en ridículo a
los idealistas ante las masas: "Los idealistas son los que piensan que ese
campanario existe sólo porque tú lo piensas; si tú no lo pensaras, el
campanario ya no existiría". Cfr. Mario Casotti, Maestro escolaro, p. 49:
"las investígacionel de los naturalistas y de los biólogos presuponen como
ya existentes la vida y el organismo rear,4 que suena como una frase de Engels
en eI. Anti-Dühring.5
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 30-30 bis, 33 bis.
181
<48>.
Georges Sorel. Ver en el libro de Gastan Pirou sobre Sorel, la bibliografía
completa de los escritos de SoreI.6 a
Gramsci se refiere aquí evidentemente a
la concepción marxista de la "misión histórica" (o "tarea
histórica") de la clase obrera en la transformación revolucionaria de la
sociedad.
Esta referencia a Kant, como se desprende
explícitamente del correspondiente texto C, concierne a la concepción kantiana
de la teleología. Cfr., sobre este tema, el Cuaderno 4 (XIII), § 16 y 27.
Gramsci había recibido en la cárcel, a
fines de agosto de 1931, un volumen que contenía las contribuciones soviéticas
presentadas al II Congreso Internacional de Historia de la Ciencia y la
Tecnología (Londres, 29 de junio-3 de julio de 1931); cfr. la carta del 31 de
agosto de 1931: "Precisamente hoy ha llegado el libro inglés sobre La
ciencia en la encrucijada" (LC, 474). Se trata del libro Science at the
Cross Roads (Papers presented to the International Congress o/ the History of
science and technology held in London from lune 29th so 3rd by the Delegases of
the USSR), Kniga, Londres, 1931. La comunicación de Bujarin, aquí mencionada
por Gramsci, es la primera de esta colección (pa. 1- 23) : N. Bujarin, Theory
and practice from the standpoint of dialectical Materialis-m. Siguen en el
mismo volumen: A.F. Ioffe, Physics and technology; M. Rubistein, Relations of
Science, Technology and Economías ander capitalism and in the Soviet Union; B.
Zavadovsky, The “Physical" and “Biological” in the process of organk
evolution; E. Colman, Dynamic and Statistical regularity in Physics and
Biology; N.T. Vavilov, The Problern of the origin of the world's agriculture in
the light of the latest investigations; W. Th. Mitkewich, The work of Faraday
and modera developments in the application of Electrical Energy, M. Rubistein,
Electrification as the oasis of technical reconstruction in the Soviet Union;
B. Hessen, The social and econotnic roots of Newton's “Principia"; E,
Colman, The Present crisis in the mathematical sciences and
general
outline of ¡heir reconstruction; E. Colman, Short Communication on the
unpublished writings of Karl Marx dealing with Mathematics, the Natural
Sciences, Technology and the history of there subjects.
Esta cita del libro de Mario Casotti
(Maestro e Escolaro. Saggio di filosofía dell'educazione, "Vita e
Pensiero", Milán 1930), está tomada de un artículo, “Il 'cogito ergo sum'
di Cartesio e la nostra conoscenza dell'anima", en La Civiltà Cattolica, 3
de octubre de 1931 (año LXXXII, vol. IV), p. 30.
No está claro a qué pasaje del
Anti-Dühring se refiere aquí Gramsci. La referencia, sin embargo, puede
relacionarse con otra mención a Engels del mismo tenor, contenido en el
Cuaderno 4 (XIII), § 47 (cfr. nota 1).
Cfr. Galtan Pirou, Georges Sorel
(1847-1922), Riviére, París, 1927; la bibliografía sobre Sorel está en las pp.
62-67. Se trata de un opúsculo del cual Gramsci debió tener noticia sólo
indirectamente. FM de los “Apuntes de filosofía. Materialismo e idealismo.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 707
Siguen en el manuscrito cinco líneas en
blanco. Termina aquí la "Segunda serie" de los Apuntes de filosofía.
Materialismo e idealismo
<49>. Literatura popular. Novelar
de folletín. En las Nouvelles Littéraires del mes de julio de 1931 y
siguientes, cfr. la reseña de los actuales autores franceses de novelas de
folletín "Les illustres inconnus" de G. Charensol. Hasta ahora han
aparecido breves bocetos sobre M. Leblanc (autor de Arsenio Lupin), de Allain
(autor de Fantomas) y de otros cuatro o cinco (el autor de Zigomar, etcétera)
.1
<50>. Literatura popular. Del
carácter no popular-nacional de la literatura italiana. Actitud con respecto al
pueblo en Los novios. <El> carácter "aristocrático" del
catolicismo manzoniano se demuestra en la "compasión" burlona hacia
las figuras de hombres del pueblo (lo que no aparece en Tolstoi) como fray
Galdino (en comparación con fray Cristóforo), el sastre, Renzo, Agnese,
Perpetua, la misma Lucía, etcétera. (Sobre este tema ya escribí otra nota.)2
Ver si hay ideas interesantes en el libro de A. A. Zottoli, Umili e potenti
nella poetica di
Manzoni, ed. "La Cultura",
Roma-Milán, 1931.
Sobre el
libro de Zottoli cfr. Filippo Crispolti, "Nuo vi indagini sul
Manzoni", en el Pegaso de agosto de 19313 Este artículo de Crispolti es
interesante por sí mismo, para comprender la actitud del cristianismo jesuítico
hacia los "humildes". Pero en realidad me parece que Crispolti tiene
razón contra Zottoli, si bien Crispolti razona "jesuíticamente". Dice
Crispolti hablando de Manzoni: “El pueblo cuenta con todo su corazón, pero él
jamás se pliega a adularlo; lo ve incluso con el mismo ojo severo con el que ve
a la mayoría de aquellos que no son pueblo"4 Pero no se trata de querer
que Manzoni "adule al pueblo", se trata de su actitud psicológica
respecto apersonajes individuales que son "populares"; esta actitud
es netamente de casta aun en su forma religiosa católica; las gentes del
pueblo, para Manzoni, no tienen "vida interior", no tienen
personalidad moral profunda; son "animales" y Manzoni es
"benévolo" para con ellos, exactamente con la misma benevolencia de
una sociedad católica de protección a los animales.
182 En
cierto sentido Manzoni recuerda el epigrama sobre Paul. Bourget: que para
Bourget es preciso que una mujer posea 100.000 francos de renta para tener una
psicología. Desde este punto de vista Manzoni (y Bourget) son estrictamente
católicos; no hay en ellos nada del espíritu "popular" de Tolstoi, o
sea del espíritu evangélico del cristianismo primitivo. La actitud de Manzoni
respecto— a sus gentes del pueblo es la actitud de la Iglesia Católica para con
el pueblo: de condescendiente benevolencia, no de identificación humana. El
mismo Crispolti, en la frase citada, inconscientemente confiesa esta
"parcialidad" (o "partidarismo") de Manzoni: Manzoni ve con
"ojo severo" a todo el pueblo, mientras que ve con ojo severo “a la mayoría
de aquellos que no son pueblo": él encuentra "magnanimidad",
"elevados pensamientos", "grandes sentimientos" sólo en
algunos miembros de la clase alta, en ninguno del pueblo, que en su totalidad
es ruinmente animalesco.
Que no
tenga un gran significado el hecho de que los "humildes" representen
una parte de
Segunda
serie".
Se trata de una serie de diez artículos
aparecidos en Les Nouvelles Littéraires entre el mes de junio y el mes de
agosto de 1931 (desde el n. 454 del 27 de junio hasta el n. 463 del 29 de
agosto). Al escribir esta anotación Gramsci demuestra haber visto solamente los
primeros seis o siete artículos de la serie; en todo caso este parágrafo puede
fecharse en agosto de 1931 (cfr. § 52).
Cfr. Cuaderno 3 (XX), § 148.
Cfr. Filippo Crispolti, "Nueve
indagini sul Manzoni (Lettera ad Angelo A. Zottoli), en Pégaso, agosto de 1931
(año III, n. 8), pp.
129-44.
Ibid., D. 141. Las cursivas son de
Gramsci.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 708
primer
orden en la novela manzoniana, es justo, como dice Crispolti. Manzoni pone al
"pueblo" en su novela, además de por medio de los personajes
principales (Rento, Lucía, Perpetua, fray Galdino, etcétera) también por medio
de las masas (tumultos de Milán, campesinos, el sastre, etcétera), pero
precisamente su actitud respecto al pueblo no es "popular-nacional",
sino aristocrática.
Estudiando
el libro de Zottoli, hay que recordar este artículo de Crispolti. Puede
demostrarse que el "catolicismo", incluso en hombres superiores y no
"jesuitas" como Manzoni (Manzoni tenía ciertamente una vena
jansenista y antijesuítica), no contribuyó a crear en Italia el
"pueblo-nación" ni siquiera en el Romanticismo, incluso fue un
elemento antinacional-popular y solamente áulico. Crispolti solamente alude 1
al hecho de que Manzoni2 durante cierto tiempo aceptó la concepción de Thierry
(para Francia) de la lucha de razas en el seno del pueblo (longobardos y
romanos, como en Francia francos y galos) como lucha entre humildes y
poderosos.a [Zottoli trata de responder a Crispolti en Pégaso de septiembre de
1931.]3
En el manuscrito siguen, entre
paréntesis, algunas líneas cameladas con ligeros rasgos de pluma: "A este
propósito es aún más extraña la afirmación de Croce en la Staria de la
storiografia in Italia nel sardo XIX, de que sólo en Italia y no en Francia ha
existido esta búsqueda de la lucha de razas en la Edad Media como origen de la
división de la sociedad en órdenes privilegiados y tercer estado, mientras que
es precisamente lo contrario, etcétera" .5
183
<51>. Historia de las clases
subalternas. El elemento de lucha de razas introducido por Thierry en la lucha
de clases en Francia ¿ha tenido importancia en Francia, y cuál, para determinar
el matiz nacionalista de los movimientos de las clases subalternas? El
"galicismo" obrero de Proudhon debería ser estudiado como la
expresión más lograda de la tendencia democrático-galicista representada por
las novelas populares de Eugenio Sue.4
<52>. Literatura popular. Sección
católica. El jesuita Ugo Mioni. He leído en estos días (agosto de 1931) una
novela de Ugo Mioni La ridda del milioni editada por la Obra de S. Paolo di
Alba.5 Aparte del carácter estrechamente jesuítico (y antisemita) que es
particularísimo de esta novelucha, me ha impresionado el descuido estilístico e
incluso gramatical de la escritura de Mioni. La impresión es pésima, las
erratas y errores pululan y esto es ya grave en libritos dedicados a jóvenes
del pueblo que a menudo en ellos aprenden la lengua literaria; pero si el
estilo y la gramática de Mioni pueden haber sufrido por la mala impresión, es
cierto que el escritor es pésimo objetivamente, carece de gramática y
objetivamente disparata. En esto Mioni se aparta de la tradición de compostura
e incluso de falsa elegancia y lindeza de los escritores jesuitas como el padre
Bresciani. Parece que Ugo Mioni (actualmente Monseñor U. M.) ya no es jesuita
de la Compañía de Jesús.
<53>. Pasado y presente. Deudas de
Alemania y pagos a América. Parece ser que quien
1 Cfr.
ibid., p. 139: "[Manzoni] acogió, pues, con entusiasmo la doctrina que
Augustin Thierry estaba proponiendo como base de sus propias investigaciones
históricas, o sea la separación en la Edad Media de las razas conquistadoras de
las razas conquistadas, y esto lo hizo porque de tal forma se convertían en
objeto de historia también los oprimidos, los olvidados, humildes". Sobre
la relación entre las teorías de Thierry y las ideas de Manzoni, Gramsci vuelve
en el Cuaderno 14 (1), § 39.
Cfr. Croce, Storia della storiograf la
italiana nel secolo decimonono cit., vol. 1, pp. 122 sig. donde el autor
confronta el escrito de Manzoni de 1822, Discorso sopra alcuni punti della
historia longobardica, con las teorías de Thierry y de Guizot. Sin embargo, la
referencia de Gramsci no es del todo exacta, y por lo tanto es probable que
fuese hecha de memoria. También es probable que Gramsci haya cancelado este
pasaje después de haber revisado el texto de Croce.
Cfr. Angelo A. Zottoli, "Il Manzoni
e gli (Lettera a Filippo Crispolti)", en Pègaso, septiembre de 1931 (año
III, n. 9), pp. 356-61.
4 Cfr.
otras menciones del mismo problema en el Cuaderno 1 (XVI), § 44, p. 38 (véase
nota 28), y en el Cuaderno 16 (XXII), § 13, p. 25 bis.
Esta novela de Ugo Mioni no se ha
conservado entre los libros de la cárcel; también es posible que perteneciese a
la biblioteca de la cárcel de Turi.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 709
estableció
antes que nadie que debe existir interferencia entre los pagos a América y las
deudas de guerra de Alemania fue Lord 13alfour en su famosa nota de 1922. El
senador D'Amelio no habría hecho más que sumarse a la nota Balfour en la
conferencia de 36 Londres de 1923.1
<54>. Pasado y presente. La
cuestión de la tierra. Aparente fraccionamiento de la tierra en Italia: pero la
tierra no <es> de los campesinos cultivadores, sino de la burguesía rural
que a menudo <es> más feroz y usurera que el gran propietario. Junto a
este fenómeno está el otro de la pulverización de la poca tierra poseída por
los campesinos trabajadores (que además están en su mayoría en las colinas
altas y en las montañas). Esta pulverización tiene diversas causas: 1] la
pobreza del campesino que se ve obligado a vender una parte de sus pocas
tierras; 2] la tendencia a tener muchas pequeñísimas parcelas en las diversas
zonas agrícolas de la comuna o de una serie de comunas, como seguro contra el
monocultivo expuesto a una destrucción total en caso de mal año; 3] el
principio de herencia de la tierra entre los hijos, cada uno de los cuales
quiere una parcela de cada campo heredado (este parcelamiento no aparece en el
catastro porque la división no se hace legalmente sino bona fide). Parece que
el nuevo Código civil introduce también en Italia el principio del homestead, o
bienes de familia, que tiende en muchos países, precisamente, a evitar el
desmenuzamiento excesivo de la tierra, a causa de las herencias2
184
<55>. Pasado y presente. Ver en la
colección de Gerarchia las fases más importantes del periodo 1920 y siguientes
y especialmente la serie de estudios sobre las nuevas instituciones creadas por
el régimen fascista.
<56>. El onorevole De Vecchi. Cfr.
en la. Gerarchia de octubre de 1928 el artículo de Umberto Zamboni, "La
marcia su Roma. Appunti inediti. L'azione della colonna Zatnboni",3 donde
se dice que De Vecchi, único entre los quadruniviri, había permanecido en Roma
"para intentar aún la extrema tentativa de una solución pacífica". 4
Hay que confrontar esta afirmación con el artículo de M. Bianchi en el número
único de Gerarchia dedicado a la marcha sobre Roma y en el que se habla de De
Vecchi en forma bastante extraña.5. Zamboni fue a Perugia con Bianchi y habrá
oído de él esta versión de los contactos celebrados entre De Vecchi y Bianchi
el 27 de octubre.
<57>. Pasado y presente. La
alimentación del pueblo italiano. En Gerarchia de febrero de 1929, p. 158, el
profesor Callo Foá reproduce las cifras fundamentales de la alimentación
1 Es
posible que para esta observación Gramsci haya tomado alguna idea de un
artículo de Mariano D'Amelio, “Il piano Hoever". en Gerarchia, agosto de
1931 (año XI, n. 8), pp. 550-58, y de dos artículos anteriores del mismo
D'Amelio aquí mencionados: "Dal piano Dawes al piano Young", ibid.,
junio de 1929 (año XI, n. 6), pp. 423-35; e "E piano Young
approvato", ibid., septiembre de 1929 (año IX, a. 9), pp. 688-95. Sin
embargo, según D'Amelio, la nota Balfour habría sido posterior al proyecto de
la delegación italiana sobre la interdependencia de las reparaciones alemanas y
de las deudas interaliadas.
Para las consideraciones de este
parágrafo Gramsci toma como base, probablemente, un artículo de Silvio Longhi,
“Il bene di famiglia", en Gerarchia, agosto de 1931 cit., pp. 651-54.
Cfr. Gerarchia, octubre de 1928 (año
VIII, n. 10), pp. 767-70.
4 Ibid.,
p. 767.
5 Cfr.
Michelle Bianchi. "Un documento", en Gerarchia, octubre de 1927 (año
VII, n. 10), pp. 955-56. El "quadrumviro" Michele Bianchi afirma en
este artítulo que no logró ponerse en contacto en Roma con el otro
"quadrumviro" Cesare Maria De Vecchi en la noche del 27 de octubre de
1928 y que le envió una carta —reproducida en el artículo— en la que lo
invitaba a "hacer todo /o posible" para estar en Perugia al día
siguiente.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 710
italiana
en comparación con otros países:1 Italia tiene 909.750 calorías disponibles por
habitante, Francia 1.358.300, Inglaterra 1.380.000, Bélgica 1.432.500, los
Estados Unidos 1.866.250. La comisión científica interaliada para el
avituallamiento ha establecido que el mínimo de consumo alimenticio para el
hombre medio es de un millón de calorías por año.2 Italia, como media nacional
de disponibilidad está por debajo de esta media. Pero si se considera que la
disponibilidad no se distribuye entre los hombres medios, sino ante todo por
grupos sociales, puede verse cómo ciertos grupos sociales, como los braceros
meridionales (campesinos sin tierra) a duras penas deben llegar a las 400 mil
calorías anuales, o sea 2/5 de la media establecida por los científicos.
185
<58>. Novela popular. Difusión del
Judío errante en Italia en el periodo del Risorgimento. Ver el artículo de
Baccio M., Bacci "Diego Martelli, l'amico del 'Macchiaioli" " en
el Pégalo de marzo de 1931.3 Bacci reproduce íntegramente en parte y en parte
resume (pp. 298-99) algunas páginas inéditas de los "Ricordi della mia
prima eta", en donde MartelII relata que a menudo (entre el 49 y el 59) se
reunían en su casa los amigos de su padre, todos ellos patriotas y hombres de estudio
como su mismo padre: Atto Vannucci, Giuseppe Arcangeli, profesor de griego y
latín, Vincenzo Monteri, químico, fundador de la iluminación a gas en
Florencia, Pietro Thouar, Antonio Mordini, Giuseppe Mazzoni, triumviro con
Guerrazzi y Montanelli, Salvagnoli, Giusti, etcétera: discutían de arte y de
política y a veces leían los libros que circulaban clandestinamente. Vieusseux
introdujo el Judío errante: su lectura se llevó a cabo en casa de Martelli,
ante amigos de Florencia y de fuera. Cuenta Diego Martelli: "Algunos se
mesaban los cabellos, otros golpeaban el suelo con los pies, otros mostraban
los puños al cielo [...]".4
<59>. El sansimonismo en Italia.
Estudiar la difusión del sansimonismo: existen algunas publicaciones en Italia.
Podría pensarse que las ideas del bajo sansimonismo hayan tenido difusión a
través de Sue.5
<60>. Historia de los intelectuales
italianos. Cfr. la mención en los 37 "Ricordi di un vecchio
normalista" de Girolamo Vitelli en la Nuova Antología del 1º de abril de
1930:6 la filología clásica en Italia durante tres siglos (hasta la segunda
mitad del siglo XIX) fue completamente descuidada: "Cuando se conoce un
poco la historia de estos estudios nuestros, se sabe también que desde el
Renacimiento en adelante, después de los italianos del siglo XV (e incluso
hasta fines del XVI, con la última gran escuela de Pier Vettori), tuvieron
sucesivamente la hegemonía, con tendencias más o menos distintas, los
franceses, los holandeses, los ingleses, los alemanes".7 ¿Por qué esta
ausencia de los italianos? Vitelli no la explica más que con el "mercantilismo",
¿pero quién más mercantilistaa que los holandeses o los ingleses? Es curioso
que <sean> precisamente las naciones protestantes (y en Francia me parece
que los tiennes eran hugonotes) las que mantengan el estudio del mundo antiguo.
Habría que ver la organización de estos estudios en aquellas naciones y
comparar con los
1 Cfr.
Carlo Foá, "La battaglia della soja", en Gerarchia (febrero de 1929)
(año IX, n. 2), pp. 157-61. El artículo resume el contenido de un libro de V.
Ducceschi, La soja e I'alimentazione nazionale, Vallardi, Milán, 1928.
Los datos referidos basta este punto
están tomados del artículo citado de Carlo Foá. Las observaciones que signen
son de
Cfr. Pégaso, marzo de 1931 (año III, n.
3), pp. 297-323.
4 Ibid.,
p. 299.
5 Las
mismas indicaciones se encuentran ya en el Cuaderno 3 (XX), § 53, pp. 31-31 bis
(cfr. también nota 1 a ese parágrafo) 6 Cfr. Nuova Antología, 19 de abril de
1930 (año LXV, fase. 1393), pp. 273-83.
7 Ibid., p. 282.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 711
centros—
de estudios en Italia. ¿Influyó la Contrarreforma?, etcétera.
En el manuscrito:
"mercantilistas".
186
<61.>. Cuestiones de cultura. Las
bibliotecas. Cfr. el interesante artículo de Ettorea Fabietti, "Per la
sistemazione delle Biblioteche pubbliche ‘nazionale e 'popolari' ", en la
Nuova Antologia del 1 o. de abril de 19301
<62>. La cuestión de los
intelectuales. ¿Cuándo comienza la vida cultural en los diversos países del
mundo y de Europa? Lo que nosotros dividimos en "historia antigua",
"medieval", "moderna" ¿cómo se puede aplicar a los
distintos países? No obstante, estas diversas fases de la historia mundial han
sido absorbidas por los intelectuales modernos incluso depaíses que sólo
recientemente han entrado en la vida cultural. Sin embargo, el hecho da lugar a
discrepancias. Las civilizaciones de la India y de la China se resisten a la
introducción de la civilización occidental, que no obstante, en una u otra
forma, acabará por vencer: ¿pueden descender de golpe a la condición de
folklore? ¿de superstición? ¿Pero no puede este hecho acelerar la ruptura entre
pueblo e intelectuales y la expresión, por parte del pueblo, de nuevos
intelectuales formados en la esfera del materialismo histórico?
<63>. Historia de los intelectuales
italianos. Cfr. el artículo de Giuseppe Tucci, "Del supposto architetto
del Taj e di altri italiani alla corte del Mogul", en la Nuova Antologia
del 1º de mayo de 19302 El supuesto arquitecto del Taj habría sido Jeromino
Veraneo, muerto en 1640, o sea antes de que el Taj fuese concluido (1648), pero
que se supone hizo el plano, concluido después por un musulmán (ver el artículo
para los detalles).
<64>. Roberto Michels. En el
artículo “Il pangermanismo coloniale tra le cause del conflitto mondiale"
de Alberto Giaccardi (Nuova Anta-logia, 16 de mayo de 1930),3 en la p. 238 está
escrito: "El 'puesto al sol' reclamado por Alemania comenzó demasiado
pronto a cobrar tal extensión, que habría reducido a todos los demás a la
sombra o poco menos: incluso al pueblo italiano, cuya situación era análoga a
la del pueblo alemán,' un erudito germánico, Roberto Michels, negaba el derecho
a exigir colonias, porque 'Italia, aun siendo demográficamente fuerte, es pobre
en capitales' ". Giaccardi no da la referencia bibliográfica de la
expresión de Michels.
En el manuscrito por error:
"Alfredo". b En el manuscrito por error: "italiano".
En el
fascículo del 1º de julio siguiente, Giaccardi publica una
"rectificación" de sus afirmaciones, evidentemente por impulso de
Michels; recuerda: L'Imperialismo italiano de Michels (Milán, 1914, Societá,
editrice librarla) y de 1912 los Elemente zur Entstehungsgeschichte des
imperialismos in Italien, en el Archiv für Sozialwissenschaft, enero-febrero de
1912, pp. 91-92, y concluye: "Lo que corresponde perfectamente a los
sentimientos de italianidad constantemente (!) demostrados por el ilustre
profesor del Ateneo perugino, que, aunque renano de origen, ha elegido a Italia
como su patria de adopción, desarrollando en toda ocasión una intensa y eficaz
actividad en nuestro favor".4
Cfr. Nuova Antologia, 19 de abril de 1930
cit., pp. 363-90.
Cfr. Nuova Antologia, 19 de mayo de 1930
(año LXV. fase. 1395), pp. 77-90.
3 Cfr.
Nuova Antología, 16 de mayo de 1930 (año LXV, fase. 1396), pp. 233-47.
4 Cfr.
Ibid., IQ de julio de 1930 (año LXV, fase. 1399), p. 136 (carta al director,
bajo el título "Una rectificación", en la sección 'Notizie e
commenti').
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 712
187
<65>. Feminismo. Cfr. el artículo
de Vittorio Cian, "Femminismo patriottico del Risorgimento", en la
Nuova Antología del 1º de junio de 1930.1 Tipo retórico, pero interesante por
las indicaciones objetivas sobre la participación de las mujeres en la vida
política en el Risorgimento.a
En una
nota se cita este pasaje de Gioberti [tomado] de la "Apología del libro
intitolato “Il Gesuita Moderno etcétera' ", cap. III de la parte I:
"la participación de la mujer en la causa nacional es un hecho casi nuevo
en Italia y que realizándose en todas sus provincias, debe ser especialmente
advertido, porque es, a mi parecer, uno de los síntomas más capaces de
demostrar que hemos llegado a la madurez civil y a la plenitud de la conciencia
como nación"2 La observación de Gioberti no sólo es válida para la vida
nacional: todo movimiento histórico innovador está maduro solamente en cuanto
que participan en él no sólo los viejos sino los jóvenes y los de edad madura y
las mujeres, de manera que incluso tiene un reflejo en la infancia.
En el manuscrito: "sobre la
participación de las mujeres en la vida política de las mujeres en el
Risorgimento".
<66>. Historia de los intelectuales
italianos. Gioacchino Volpe en el artículo (discurso) “Il primo armo
dell'Accademia d'Italia" (Nuova Antologia, 16 de junio de 1930)3 en la p.
494, entre los libros [de historia] que la Academia (Sección de ciencias
morales-históricas) desearía que fuesen escritos, menciona: "O dedicados a
aquella admirable irradiación de nuestra cultura que se tuvo entre los siglos
XV y XVu, de Italia hacia Europa, aun mientras desde Europa avanzaban hacia
Italia las nuevas invasiones y dominaciones".4
< 67> . Historia de los
intelectuales italianos. Cfr. Renaud Przezdziecki, "Ambasciatori veneti in
Polonia", Nuova Antologia, 1º de julio de 1930:5 "La falta de una
unidad patria, de una dinastía única, creaba entre los italianos un estado de
espíritu independiente, por el que cualquiera que estuviese dotado de
capacidades políticas y diplomáticas, las consideraba como un talento personal
que podía poner, según sus intereses, al servicio de cualquier causa, del mismo
modo que los capitanes de fortuna disponían de su espada. La diplomacia
considerada como un oficio libre, creaba así, en los siglos XVII y. XVIII, el
tipo del diplomático sin patria, cuyo ejemplo más clásico es probablemente el
cardenal Mazzarino."6
La diplomacia, según Przezdziecki, habría
hallado en Italia un terreno natural para nacer y desarrollarse: 1] vieja
cultura; 2] fraccionamiento "estatal" que daba lugar a contrastes y
luchas políticas y comerciales y por lo tanto favorecía el desarrollo de las
capacidades diplomáticas.
En
Polonia se encuentran, de estos diplomáticos italianos al servicio de otros
Estados: un prelado florentino, monseñor Bonzi, fue embajador de Francia en
Varsovia desde 1664 hasta 1669; un marqués de Monti, boloñés, fue embajador de
Luis XV ante Stanislao Lesczynski; un marqués Lucchesini, fue ministro
plenipotenciario del rey de Prusia en Varsovia a fines del siglo XVIII. Los
reyes de Polonia se sirvieron frecuentemente de las habilidades diplomáticas de
los italianos, por más que la nobleza polaca hubiera hecho aprobar leyes que
prohibían a
Cfr. Nuova Antología, 1° de junio de 1930
(año LXV, fase. 1397), pp. 287-316.
2 Ibid.,
p. 288, nota 2.
3
Gioacchino Volpe, “Il primo armo dell'Accademia d'Italia", en Nuova
Antología, 16 de junio de 1930 (año LXV, fase. 1398), pp. 490-96. Se trata del
texto del discurso de Volpe ya citado en el Cuaderno 6 (VIII), § § 16 y 38.
4 Las
cursivas son de Gramsci.
5 Cfr.
Nuova Antología, 1° de julio de 1930 cit., pp. 93-108. 6 Ibid., p. 93. Las
cursivas son de Gramsci.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 713
los
soberanos confiar a extranjeros funciones públicas. Ladislao Jagellón, a
principios del siglo XV, encargó a un tal Giacomo de Paravesino de misiones
diplomáticas, como su embajador en Venecia, en Milán, en Mantua. El humanista
florentino Filippa Buonaccorsi de Fiesole, llamado Calímaco, después de haber
sido pedagogo de los hijos de Casimiro III, fue nombrado embajador de este rey
ante Sixto IV, Inocencio VIII, la República de Venecia y el Sultán. En el siglo
XVI, fueron embajadores polacos en varios Estados Luigi del Monte, Pietro degli
Angel, los hermanos Magni de Como. En el siglo XVI, Domenico Roncalli es
ministro de Ladislao IV en París y negocia el matrimonio de aquel soberano con
Luisa María Gonzaga; Francesco Bibboni es embajador polaco en Madrid, Andrea
Bollo es ministro de Polonia ante la República de Génova y un del Oglio es
encargado de negocios en Venecia a fines del siglo XVIII. Entre los
representantes polacos ante la Santa Sede encontramos, también en la segunda
mitad del siglo XVm, a un cardenal Antici y a un conde de Lagnasco.
Los
italianos crearon la diplomacia moderna. La Santa Sede, durante largos siglos,
árbitro en buena parte de la política mundial fue la primera en instituir
nunciaturas estables y la República de Venecia fue el primer Estado que
organizó un servicio diplomático regular.1
<68>. Historia de los intelectuales
italianos. Humanismo y Renacimiento. Cfr. Luigi Arezio, "Rinascimento,
Umanesimo e spirito moderno", Nuova Antologia del 1º de julio de 1930.2
Arezio se ocupa del libro de G. Toffanin,
Che cosa fu l'Umanesimo? (Florencia, Sansoni, 1929), que parece, por los puntos
que menciona, muy interesante para mi argumento. Mencionaré algunas ideas,
porque tendré que leer el volumen.3 (Voigt y Burckhardt creyeron que el
Humanismo estaba dirigido contra la Iglesia; Pastor —habrá que leer su libro
sobre la historia de los papas, que concierne al Humanismo— no cree que el
Humanismo estuviese inicialmente dirigido contra la Iglesia.) Para Toffanin, el
principio de la irreligiosidad o de la nueva religión no es la vía maestra para
entrar en el secreto de los humanistas; ni tampoco vale hablar de su
individualismo, porque "los presuntos efectos de la revaluación de la
personalidad humana" por obra de una cultura, serían tanto más
sorprendentes en una época que a su vez se hizo famosa por haber "agran.
dado la distancia entre el resto de los hombres y los estudioso?'. El hecho
verdaderamente característico del Humanismo "sigue siendo aquella pasión
por el mundo antiguo por la cual, casi de improviso con una lengua muerta se
intenta suplantar asna popular y consagrada por el genio, se inventa, podemos
decir, la ciencia filológica, se renuevan gusto y cultura. El mundo pagano
renace". Toffanin sostiene que no hay que confundir el Humanismo con el
progresivo despertar posterior al año mil; el Humanismo es un hecho
esencia/mente italiano "independiente de estos falaces presagios", y
a él acudirán para hacerse clásicos y cultos Francia y el mundo entero. En
cierto sentido puede llamarse herética aquella civilización comunal del siglo
XIII, que apareció en una irrupción de sentimientos y pensamientos
refinadísimos en formas plebeyas, e "inicialmente herético fue aquel
impulso hacia el individualismo, aunque entre el pueblo éste tomó conciencia de
herejía menos de lo que se sospecha a primera vista". La literatura vulgar
que irrumpía desde el seno de la civilización comunal e independiente del
clasicismo es indicio de una sociedad "en la que la levadura herética
fermentó"; levadura que, si debilita en las masas el respeto a las
autoridades eclesiásticas, se convertía en unos pocos en un abierto alejamiento
de la "romanitas", característico entre la Edad Media propiamente
dicha y el Humanismo. Algunos intelectuales parecen conscientes de esta
discontinuidad histórica: pretenden ser cultos sin
Desde el comienzo del penúltimo párrafo
se copia casi al pie de la letra, con algunas omisiones, el texto del citado
artículo de
Cfr. Nuova Antología, 1Q de julio de 1930
cit., pp. 15-37.
3 Cfr.
nota 7 al Cuaderno 5 (IX), § 123.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 714
leer a
Virgilio, o sea sin los estudios liberales, cuyo general abandono justificaría,
según Bocaccio, el uso del vulgar, en vez del latín, en la Divina Comedia. El
mayor entre estos intelectuales, Guido Cavalcanti. En Dante "el amor a la
lengua plebeya, germinado por un estado de ánimo comunal y virtualmente
herético", debía contrastar con un concepto de la sabiduría casi
humanístico. "Caracteriza a los humanistas la conciencia de un alejamiento
irremediable entre el hombre de cultura y la multitud: ideales abstractos son
para ellos aquellos de la potestad imperial y papal; real, por el contrario, es
su fe en la universalidad cultural y en sus razones". La Iglesia favoreció
el alejamiento de la cultura respecto al pueblo iniciado con el retorno al latín,
porque lo consideró como sana reacción contra cualquier mística falta de
disciplina. El Humanismo, desde Dante hasta antes de Maquiavelo, es una época
bien definida en sí misma y, contrariamente a lo que piensan de ella algunos
por el común impulso antidemocrático y antiherético, tiene una afinidad no
superficial con la Escolástica. Así, Toffanin niega que el Humanismo se
transmute vivo en la Reforma, porque ésta, con su alejamiento de la rornanidad,
con la revancha rebelde de los vulgares, y con tantas otras cosas, renueva los
pálpitos de la cultura comunal, agitada herejía, contra la que había surgido el
Humanismo. Con el final del Humanismo nació la herejía y están fuera del
humanismo Maquiavelo, Erasmo (?), Lutero, Giordano Bruno, Descartes, Jansenio.1
Estas tesis de Toffanin a menudo
coinciden con las notas ya hechas por mí en otros cuadernos.2 Sólo que Toffanin
se mantiene siempre en el campo cultural-literario y no pone el humanismo en
conexión con los hechos económicos y políticos que se desarrollaban en Italia
contemporáneamente: paso aprincipados y señoríos, pérdida de la iniciativa
burguesa y transformación de los burgueses en propietarios agrícolas. El
Humanismo fue un hecho reaccionario en la cultura porque toda la sociedad
italiana se estaba volviendo reaccionaria.
Arezio
trata de poner objeciones a Toffanin, pero se trata de boberías y
superficialidad. Que la época comunal sea todo un fermento de herejías no le
parece aceptable a Arezio, que por herejía entiende sólo el averroísmo y el
epicureísmo. Pero la comuna era una herejía ella misma porque tendencialmente
debía entrar en lucha contra el papado y hacerse independiente de éste. Tampoco
le gusta que Toffanin presente todo el Humanismo como fiel al cristianismo,
aunque reconoce que incluso los escépticos hacían ostentación de religiosidad.
La verdad es que se trató del primer fenómeno "clerical" en el
sentido moderno, una Contrarreforma anticipada (por lo demás era Contrarreforma
en relación a la época comunal). Se oponían a la ruptura del universalismo
medieval y feudal que estaba implícito en la Comuna y que fue sofocada en
embrión, etcétera. Arezio sigue las viejas concepciones sobre el Humanismo y
repite las afirmaciones que se han vuelto clásicas de Voigt, Burckhardt, Rossi,
De Nolhac, Symonds, Jebb, etcétera.
<69>. Acción Católica. Para el
significado real y de política inmediata y mediata de la enclíclica
Quadragesimo anno de Pío XI [por el 40o. aniversario de la encíclica Rerum
Novarum] por lo que concierne a las relaciones entre catolicismo y socialdemocracia,
hay que tener en cuenta la actitud del cardenal inglés Bourne y de su discurso
en Edimburgo (en la primera quincena de junio de 1931) sobre el partido
laborista. Cfr. los periódicos católicos ingleses de la época.3
1 El
texto de Gramsci, hasta este punto, resume y la mayor parte de las veces toma
al pie de la letra el citado artículo de Luigi Arezio.
Cfr. en particular Cuaderno 5 (IX), §
123.
De este discurso del cardenal Francis
Bourne, Gramsci tuvo noticia con toda probabilidad a través del semanario
inglés The Manchester Guardian Weekly, que en este periodo leía bastante
regularmente en la cárcel: cfr. LC, 400-1, 421, 455, e instancia al jefe del
gobierno en el Cuaderno 2 (XXIV), pp. 160-62 (DC). Cfr. el número del 19 de
junio de 1931 de este semanario (vol.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 715
191
<70>. Historia de las clases
subalternas. Intelectuales italianos. De un artículo de Alfredo Panzini
("Biancofiore", en el Corriere della Sera del 2 de diciembre de 1931)
sobre Severino Ferrari y su poemita “Il mago": "Al igual que muchos
hijos de la pequeña burguesía, especialmente aquellos que frecuentaban la
Universidad, se había acercado sentimentalmente a la fuente bautismal de
Bakunin seguramente más que a la de Carlos Marx. Los jóvenes, al entrar en la
vida, exigen un bautismo; y de Giuseppe Mazzini quedaba la tumba y el gran
fulgor de la tumba; pero la palabra del gran apóstol ya no bastaba a las nuevas
generaciones". ¿De dónde saca Panzini que los jóvenes, etcétera, se
acercasen más a Bakunin, etcétera? Quizá simplemente de sus recuerdos personales
de la Universidad (Severino Ferrari nació en 1856; “Il mago" fue publicado
en 1884),1 aunque Panzini frecuentó la Universidad de Bolonia muchos años
después que Ferrari.
<71>. Intelectuales. Sobre la
cultura de la India. Cfr. la serie de artículos publicados en la Civiltà
Cattolica de julio de 1930 y meses siguientes: "Sistemi filosofici e sette
dell'Induismo".2 Los jesuitas se plantean este problema: el catolicismo en
la India solamente consigue hacer prosélitos, e incluso en este caso en medida
limitada, entre las castas inferiores. Los intelectuales hindúes son
refractarios a la propaganda, y el papa ha dicho que hay que actuar también
entre ellos tanto más cuanto que las masas populares se convertirían si se
convirtieran núcleos intelectuales importantes (el papa conoce el mecanismo de
reforma cultural de las masas populares-campesinas más que muchos elementos del
laicismo de izquierda: él sabe que una gran masa no se puede convertir
molecularmente; es preciso, para acelerar el proceso, conquistar a los
dirigentes naturales de las grandes masas, o sea a los intelectuales, o formar
grupos de intelectuales de nuevo tipo, lo que explica la creación de obispos
indígenas); de ahí la necesidad de conocer exactamente los modos de pensar y
las ideologías de estos intelectuales, para entender mejor su organización de
hegemonía cultural y moral para destruirla o asimilarla. Estos estudios por
parte de los jesuitas tienen por lo tanto una particular importancia objetiva,
en. cuanto que no son "abstractos" y académicos, sino que están
dirigidos a objetivos prácticos concretos. Son muy útiles para conocer las
organizaciones de hegemonía cultural y moral en los grandes países asiáticos como
la China y la India.
<72>. Pasado y presente.
La-burguesía rural. Artículo de Alfredo Rocco, "La Francia
XXIV, n.
25) donde en la sección 'News of the week' ("Cathalics and Politics")
se resume, y en parte se cita, el discurso del cardenal Bourne; ahí se lee
entre otras cosas: "La Iglesia católica como tal, dijo, no tiene nada que
hacer con ningún partido político. En el Evangelio no hay nada que diga a los
creyentes a qué partido político deben pertenecer" (p. 484). En otra
sección del mismo número, 'The Week' ("Catholics and Socialism") se
lee también el siguiente comentario: "El cardenal Bourne, en un discurso
pronunciado el jueves en Edimburgo, dio una tranquilizadora interpretación de
la reciente encíclica del Papa. A su juicio no hay nada en ella que impida a un
católico pertenecer a cualquier partido político inglés. Evidentemente, para el
cardenal Bourne el partido laborista no es un partido socialista, o por lo
menos su socialismo no pertenece a esa especie peligrosa que cae bajo la
condena papal. La cosa no está del todo clara en cuanto que los compendios de
la encíclica publicados en nuestro país parecen aclarar más allá de toda duda
que incluso la forma más moderada de socialismo es incompatible con la fe de un
sincero católico. La evidente contradicción se explica probablemente
distinguiendo entre la teoría y la práctica del Partido Laborista. Ciñéndonos a
los hechos no hay, ciertamente, en la acción del Gobierno, ninguna señal de una
voluntad de transformación radical del mundo, y lo que el cardenal Bourne
pretendía probablemente sugerir es que un católico, moviéndose en todo caso con
cautela, podría en líneas generales dar su apoyo al laborismo sin quedar
contaminado por aquel socialismo que sin duda se anida en las raíces del
movimiento laborista" (p. 481).
También estos datos están tomados del
artículo de Panzini citado en el texto.
Cfr. los siguientes artículos:
"L'lnduismo", en La Civiltà Canalica, 5 de julio de 1930 {año LXXXI,
vol. III), pp. 13-26; "Sistemi filosofici e sette mo", ibid., 19 de
julio de 1930 (año 1..)CXXI, vol. III), pp. 131-43; "Induismo e
Cristianesinao", ibid., 2 de agosto de 1930 (año LXXXI, vol. III), pp.
213-22. Del primero de estos artículos fueron tomados datos e ideas para este
parágrafo.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 716
risparmiatrice
e banchiera", en Gerarchia de octubre de 1931.1 Artículo que hay que
rectificar en muchos aspectos; pero el punto principal que debe señalarse es
éste: ¿por qué en Francia se acumula tanto ahorro? ¿Será solamente porque los
franceses son tacaños y avaros, como parece sostener Rocco? Sería difícil
demostrarlo, al menos en sentido absoluto. Los italianos son "sobrios,
trabajadores, ahorrativos": ¿por qué no se acumula ahorro en Italia? El
nivel de vida medio francés es superior en forma notable al italiano (cfr.
estudio de Camis f sobre la alimentación en Italia),2 por eso los italianos
deberían ahorrar más que los franceses. En Italia no sucede lo que pasa en
Francia porque existen clases absolutamente parasitarias que no existen en
Francia, y la más importante de todas es la burguesía rural (cfr. el libro de
Serpieri sobre las clases rurales en Italia durante la guerra3 y precisar
cuánto "cuesta" una clase como ésa a los campesinos italianos).
192
<73>. Acción Católica. Además del
Annuario Pontificio que tiene carácter oficial y las otras publicaciones de
Almanaques etcétera, ver la publicación Annali dell’Italia Cattolica que en
1930 fueron publicados por las ediciones "Pro Familia", Milán (en
160., pp. 416, L. 8).4
<74>. Pasado y presente. Los
industriales y las misiones católicas. Es sabido que los industriales italianos
han formado un organismo para ayudar directamente y orgánicamente a las
misiones católicas en su obra de penetración cultural y económica en los países
atrasados. Se publica un boletín especial sobre tales actividades: Boletín
Oficial del Comité Nacional de Industriales Comerciantes para la Misiones
Católicas, Roma, en 8º.5 Contribuirán industriales y comerciantes incluso
judíos e incrédulos, naturalmente, y también la Fiat que en los años de la
posguerra ayudaba a la YMCA y a los metodistas de Turín.6
<75>. Literatura popular. En un
artículo de Antonio Baldini (Corriere della Sera, 6 de diciembre de 1931) sobre
Paolina Leopardi ("Tuttadi-tutti") y sus relaciones con Prospero
Viani, se recuerda, a propósito de un grupo de cartas publicadas por C.
Antona-Traverse (CiviltII Moderna, año III, n. 5, Florencia, Vallecchi) que
Viani solía enviar a Leopardi las novelas de Eugenio Sue (Los misterios de
París y también El judío errante) que Paolina encontraba
"deliciosas". Recordar el carácter de P. Viani, erudito, corresponsal
de la Crusca y el ambiente en que vivía Paolina, junto al ultrarreaccionario
Monaldo, que escribía la revista Voce della Ragione (de la que Paolina era
redactora jefa) y era contrario a los ferrocarriles, etcétera.7
193
<76>. Nociones enciclopédicas.
Bibliografía. Recopilar datos bibliográficos de las publicaciones
encieloipédicas especializadas en política, sociología, filosofía, economía.
Podría empezarse con el Diccionario filosófico de Voltaire, en el cual "filosófico"
significa precisamente "enciclopédico" de la ideología del
enciclopedismo o iluminismo. Recordar el
Diccionario
político de Maurice Block, 8 que es el "diccionario filosófico" del
liberalismo
Cfr. Gerarchia, octubre de 1931 (año XI,
n. 10), pp. 790-97.
Cfr. nota 4 al Cuaderno 1 (XVI), § 61, y
nota 1 al Cuaderno 6 (VIII), § 75
3 Cfr.
Serpieri, La guerra e le classi rurali italiana cit.
4 La,
indicación está tomada de La Civíltii Cattolica, 5 de abril de 1930 Orle LXXXI,
vol. 11), pp. 68-69.
5 La
indicación está tomada de la sección ‘Rivista della stampa' ("Propagazione
e preservazione della fede"), en La Civiltà Cattolica, 7 de ¡unjo de 1930
(ale LXXXI, vol. 438.
6 Cfr.
nota 8 al Cuaderno 1 (XVI), § 61.
7 Todos
los datos están tomados del artículo de Antonio Baldini citado en el texto.
8 Esta
obra de Maurice Block (Dictionnaire générale de la Politique), del que Gramsci
ciertamente tuvo conocimiento directo, es
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 717
francés.
El Dictionnaire politique et critique de Charles Maurras (según Nouvelles
Littéraires del 14 de noviembre de 1931, resulta que de esta obra de Maurras
han aparecido ya 20 fascículos de 96 pp. cada uno; cada fascículo cuesta 10
francos; en ediciones "La Cité des Livres"1
<77>. Los intelectuales. Los
partidos políticos. Una de las cuestiones más importantes respecto a los
partidos políticos es la de su "oportunidad" o
"tempestividad", o sea de cómo reaccionan contra el espíritu de
"consuetud" y las tendencias a volverse anacrónicos y momificados.
Prácticamente los partidos nacen [como organización] después de acontecimientos
históricos importantes para los grupos sociales representados: pero no siempre
saben adaptarse a las nuevas épocas o fases históricas, no saben desarrollarse
a medida que se desarrollen las relaciones globales de fuerza [y por lo tanto
las relaciones relativas] en el país determinado o en el campo internacional.
En esta investigación hay que distinguir: el grupo social; la masa del partido;
la burocracia o estado mayor del partido. Esta última es la fuerza
consuetudinaria más peligrosa: si se organiza como cuerpo en sí misma,
solidaria e independiente, el partido acaba por anacronizarse. Se producen así
las crisis de los partidos, que, algunas veces de golpe, pierden su base social
histórica y se encuentran suspendidos en el aire: esto es lo que sucedió en
Alemania especialmente con la expansión del hitlerismo. Los partidos franceses
son los más útiles para estudiar la anacronización de las organizaciones
políticas: nacidos a consecuencia de la Revolución del 89 y de los movimientos
sucesivos, repiten una terminología rancia, que permite a los dirigentes
mantener la vieja base aun haciendo compromisos con fuerzas muy diversas y a
menudo contrarias, sometiéndose a la plutocracia.
Cfr.
Cnotierno 13 (XXX), p. 15.
<78>. Acción Católica. A propósito
de las disposiciones adoptadas 42 en 1931 contra la Acción Católica italiana es
interesante el artículo "Una grave questione di educazione cristiana: A
proposito del Primo Congresso Internazionale dell'Insegnamento medio libero di
Bruxelles (28-31 de julio de 1930)", publicado en la Civiltà Cattolica 20
de septiembre de 1930.2
El Código Social de Marines, como es
sabido, no excluye la posibilidad de la insurrección armada por parte de los
católicos: naturalmente restringe los casos de esta posibilidad, pero deja en
la vaguedad y la incertidumbre las condiciones positivas para la posibilidad
misma, que sin embargo se comprende que concierne a ciertos casos extremos de
supresión y limitación de los privilegios eclesiásticos y vaticanos.3 En este
artículo de la Civiltà Cattolica,
mencionada
ya en el Cuaderno 1 (XVI), § § 47 y 112.
Las indicaciones sobre el Dictionnaire
politique et critique de Charles Maurras están tomadas de la sección
bibliográfica (1,a Semaine bibliographique') de Les Nouvelles Littéraires, 14
de noviembre de 1931 (año X, n. 474).
Cfr. La Civiltà Cattolica, 20 de
septiembre de 1930 (año LXXXI, vol. DI), pp. 481-90.
Cfr. Código social. Esquema de una
síntesis- social católica cit. —cfr. nota 2 al Cuaderno 1 (XVI), § 1—, pp.
55-57 (§ § 39-40): "En el orden especulativo tienen pues los católicos,
como cualquier otro ciudadano, plena libertad de preferir una forma de gobierno
a otra, precisamente porque ninguna de estas formas especiales se opone por sí
misma a los dictados de la recta razón y a las máximas de la doctrina
cristiana.— Pero como en tal materia nos hallamos necesariamente frente a
realidades prácticas, todos los individuos deben aceptar los gobiernos
establecidos y no intentar nada, fuera de las vías legales, para derribarlos o
cambiar su forma. Reconocer a los individuos la libertad de hacer una oposición
violenta tanto a la forma del gobierno como a la persona de sus dirigentes,
equivaldría a entrometer en la sociedad política el desorden y la revuelta
permanentes. Sólo una tiranía insoportable o la violación flagrante de los
derechos esenciales más evidentes de los ciudadanos, una vez que todo otro medio
haya resultado vano, dan derecho a la rebelión." "La autoridad del
Estado está lejos de ser ilimitada. Ésta puede ordenar todo cuanto sea conforme
al bien común de los miembros de la sociedad, y solamente esto. La fuerza es,
sin duda, un medio a tal punto indispensable para la autoridad que, perdiendo
su uso, la autoridad se vuelve inepta para el ejercicio mismo de sus
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 718
precisamente
en la primera página y sin otras observaciones, se reproduce un fragmento del
libro: Ch. Terlinden, Guillaume I, roi des Pays bas, et Catholique en Belgique
(1814— 1830), Bruselas, Dewit, 1906, tomo 2, p. 545: "Si Guillermo I no
hubiese violado las libertades y derechos de los católicos, éstos, fieles a una
religión que ordena el respeto a la autoridad, jamás hubieran pensado en
sublevarse, ni en unirse con los liberales, sus irreconciliables enemigos. Ni
tampoco los liberales, pocos en aquella época y con débil influencia sobre el
pueblo, hubieran podido por sí solos sacudirse el yugo extranjero. Sin la ayuda
de los católicos, la revolución belga hubiera sido un estéril levantamiento sin
éxito". Toda la cita es impresionante, en cada una de sus tres oraciones,
así como es interesante todo el artículo en el que Bélgica representa una
referencia polémica de actualidad.
<79>. Pasado y presente. Sobre la
cuestión de la importancia dada por Gentile a Gioberti para identificar un
filón filosófico nacional permanente y consecuente, merecen verse dos estudios
sobre Gioberti: el del escritor católico Palhorils, Gioberti, París, Alean,
1929, en 80., pp. 408, y el del idealista Ruggero Rinaldi, Gioberti e fi
Problema religioso del Risorgimento, prefacio de Balbino Giuliano, Vallecchi,
Florencia, en 80. pp. xXVm-180. Ambos, aunque partiendo de puntos de vista
distintos, llegan a demostraciones semejantes: que Gioberti no por nada es el
Hegel italiano, pero se mantiene en el campo de la ortodoxia católica y del
ontologismo. Hay que tener en cuenta la importancia que tiene en el
"gentilismo" la interpretación idealista de Gioberti, que en el fondo
es un episodio de Kulturkampf o un intento de reforma católica. Es de señalarse
la introducción de Giuliano al libro de Rinaldi, porque parece que Giuliano
presenta algunos de los problemas de cultura planteados por el Concordato en
Italia y cómo, una vez producido el acuerdo político entre Estado e Iglesia,
puede tenerse un "acuerdo" entre trascendencia e inmanencia en el
campo del pensamiento filosófico y de la cultura.1
195
<80>. Pasado y presente. La
discusión sobre la fuerza y el consenso haa, demostrado cómo ha progresado
relativamente en Italia la ciencia política y cómo en su tratamiento, incluso
por parte de estadistas responsables, existe cierta franqueza de expresión.
Esta discusión es la discusión de la "filosofía de la época", del
motivo central de la vida de los Estados en el periodo de la posguerra. ¿Cómo
reconstruir el aparato hegemónico del grupo dominante, aparato que se había
disgregado por las consecuencias de la guerra en todos los Estados del mundo?
¿Y por qué se había disgregado? ¿Quizá porque se desarrolló una fuerte voluntad
política colectiva antagónica? Si así hubiera sido, la cuestión se hubiera
resuelto a favor de tal antagonista. Se disgregó, por el contrario, por causas
puramente mecánicas, de diverso género: 1] porque grandes masas, anteriormente
pasivas, entraron en movimiento, pero en un movimiento caótico y desordenado,
sin dirección, o sea sin una precisa voluntad política colectiva; 2] porque clases
medias que en la guerra tuvieron funciones de mando y responsabilidad, se
vieron privadas de ellas con la paz, quedando desocupadas, precisamente después
de haber hecho un aprendizaje de mando, etcétera; 3] porque las fuerzas
antagónicas resultaron incapaces de organizar en su provecho este desorden. El
problema
funciones.—
Pero el empleo de la fuerza está subordinado al fin social, que brota a sur vez
de la razón.— Así pues, la ley es un precepto de la razón promulgado para el
bien común por quien posee la legítima autoridad. Cuando dejase de ser un
precepto de la razón, perdería su naturaleza y ya no obligaría. La ley
promulgada por la autoridad legítima se presume conforme a la razón.— La
prudencia v el temor de mayores males para la sociedad pueden aconsejar a los
individuos obedecer una ley que no obliga. Pero si tal ley ordenase formalmente
actos u omisiones contrarias a la ley natural o a la ley positiva divina,
entonces cada quien debería obedecer antes a Dios que a los hombres!"
Los datos sobre estos dos estudios en
torno a Gioberti están tomados del ardenlo "Revisione del pensiero
giobertiano (F. Palborils e R. Rinaldi)", en 1 Civiltà Cattolica, 20 de
septiembre de 1930 (año LXXXI, vol. III), pp. 525-3
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 719
era
reconstruir el aparato hegemónico de estos elementos antes pasivos y
apolíticos, y esto no podía realizarse sin mediar la fuerza: pero esta fuerza
no podía ser la "legal", etcétera. Como en cada Estado el conjunto de
las relaciones sociales era distinto, distintos tenían que ser los métodos
políticos de empleo de la fuerza y la combinación de las fuerzas legales e
ilegales. Cuanto mayor es la masa de apolíticos, tanto mayor debe ser la
aportación de fuerzas ilegales. Cuanto mayores son las fuerzas políticamente
organizadas y educadas, tanto más hay que "cubrir" el Estado legal,
etcétera.
En el manuscrito: "han".
<81>. Revistas-tipo. Colaboración
extranjera. No se puede prescindir de colaboradores extranjeros, pero también
la colaboración extranjera debe ser orgánica y no antológica y esporádica o
casual. Para que sea orgánica es necesario que los colaboradores extranjeros,
además de conocer las corrientes culturales de su país, sean capaces de
"confrontarlas" con las del país en el que se publica la revista, o
sea que conozcan las corrientes culturales de éste también y comprendan su
"lenguaje" nacional. Por lo tanto la revista (o sea el director de la
revista) debe formar también a sus colaboradores extranjeros para lograr la
organicidad.
En el
Risorgimento esto sucedió muy raramente y por eso la cultura italiana siguió
siendo un tanto provinciana. Por lo demás, una organicidad de colaboración
internacional se tuvo seguramente sólo en Francia, porque la cultura francesa,
ya antes de la época liberal, había ejercido una hegemonía europea; por lo
tanto, eran relativamente <numerosos> los intelectuales alemanes,
ingleses, etcétera, que sabían informar sobre la cultura de sus países
empleando un "lenguaje" francés. De hecho no bastaba que la Antología
de Vieusseux 1 publicase artículos de "liberales" franceses o
alemanes o ingleses para que tales artículos pudiesen informar útilmente a los
liberales italianos, es decir, para que tales informaciones pudiesen suscitar o
reforzar corrientes ideológicas italianas: el pensamiento permanecía genérico,
abstracto, cosmopolita. Hubiera sido necesario suscitar colaboradores
especializados en el conocimiento de Italia, de sus corrientes intelectuales,
de sus problemas, o sea colaboradores capaces de informar al mismo tiempo a
Francia sobre Italia.
Tal tipo de colaborador no existe
"espontáneamente", debe ser suscitado y cultivado. A este modo
racional de entender la colaboración se opone la superstición de tener entre
los colaboradores propios a jefes de escuela, a grandes teóricos, etcétera. No
se niega la utilidad (especialmente comercial) de tener grandes firmas. Pero
desde el punto de vista práctico de promover la cultura, es más importante el
tipo de colaborador familiarizado con la revista, que sabe traducir un mundo
cultural al lenguaje de otro mundo cultural, porque sabe encontrar las
semejanzas incluso allí donde no parece que existan y sabe hallar las
diferencias incluso donde parece que solamente hay semejanzas, etcétera.
<82>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Enrico Corradini. Habrá que ver los periódicos que contienen su
conmemoración (Corradini murió el. 19 de diciembre de 1931). De Corradini hay
que ver su teoría de la "nación proletaria" en lucha contra las
naciones plutocráticas y capitalistas, teoría que sirvió de puente a los
sindicalistas para pasar al nacionalismo antes de la guerra de Libia y después.
La teoría está vinculada con el hecho de la emigración de grandes masas de
campesinos a América y por lo tanto con la cuestión
Sobre el movimiento de Vieusseux cfr.
Cuaderno 6 (VIII), § 171.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 720
meridional.1
Las novelas y dramas de Corradini en la sección del brescianismo2
<83>. Nociones enciclopédicas. La
opinión pública. Lo que se llama "opinión pública" está estrechamente
vinculado con la hegemonía política, o sea que es el punto de contacto entre la
"sociedad civil" y la "sociedad política", entre el
consenso y la fuerza. El Estado, cuando quiere iniciar una acción poco popular,
crea preventivamente la opinión pública adecuada, esto es, organiza y
centraliza ciertos elementos de la sociedad civil. Historia de la "opinión
pública": naturalmente elementos de opinión pública han existido siempre,
incluso en las satrapías asiáticas; pero la opinión pública tal como hoy se
entiende nació en vísperas de la caída de los Estados absolutos, o sea en el
periodo de lucha de la nueva clase burguesa por la hegemonía política y por la
conquista del poder.
La
opinión pública es el contenido político de la voluntad politica pública que
podría ser discordante: por eso existe la lucha por el monopolio de los órganos
de la opinión pública: periódicos, partidos, parlamento, de modo que una sola
fuerza modele la opinión y con ello la voluntad política nacional, convirtiendo
a los disidentes en un polvillo individual e inorgánico.
197
<84>. Nociones enciclopédicas.
Mística. El término "mística" italiano no coincide con el francés
"mystique" sin embargo, también en italiano ha empezado a difundirse
con el significado francés, pero en forma extraña, o sea que el significado
francés que es evidentemente' crítico y peyorativo, se está aceptando con
significado "positivo" sin sentido peyorativo. La "mística"
no puede ser separada del fenómeno del "éxtasis, o sea de un estado
nervioso particular en el cual el sujeto "siente" que entra directamente
en contacto con Dios, con lo universal, sin necesidad de mediadores (por esa
los católicos son desconfiados respecto al misticismo, que desprecia a la
iglesia-intermediaria). Se entiende por qué los franceses han introducido el
término "mística" en el lenguaje político: quieren significar un
estado de ánimo de exaltación política no racional o no razonada, un fanatismo
permanente incoercible a las demostraciones corrosivas, que por lo demás no es
otra cosa que la "pasión" de que habla Croce o el "mito" de
Sorel juzgado por cerebros cartesianamente logicistas: se habla por lo tanto de
una mística democrática, parlamentaria, republicana, etcétera. Positivamente se
habla de mística (como en la "Escuela de mística fascista" de Milán)
para no usar los términos de religiosidad o incluso de "religión". En
la introducción de Arnaldo Mussolini para el tercer año de la Escuela de
mística fascista ("Coscienza e dovere", publicada en el semanario
Gente Nostra del 13 de diciembre de 1931) se dice, entre otras cosas: "Se
ha dicho que vuestra escuela de mística fascista no tiene el título apropiado.
Mística es una palabra que se adapta a algo divino, y cuando se la saca del
campo rígidamente religioso se adapta a demasiadas ideologías inquietas, vagas,
indeterminadas. Desconfiad de las palabras y sobre todo de las palabras que
pueden tener numerosos significados. Es cierto que alguien podría responderme
que con la palabra 'mística' se han querido poner en evidencia las relaciones
necesarias entre lo divino y el espíritu que es su derivación. Acepto esta
tesis sin entretenerme en una cuestión de palabras. En el fondo no son éstas
las que cuentan; es el espíritu lo que vale. Y el espíritu que os anima está en
justa relación con el correr del tiempo que no conoce diques, ni tiene límites
críticos; mística es una apelación a una tradición ideal que revive
transformada y recreada en vuestro programa de jóvenes fascistas
renovadores".3
1 Sobre
la relación de la teoría de Corradini en torno a la "nación proletaria con
el problema de la emigración cfr. Cuaderno 3 (XX), § 124. Otras mena nes a la
concepción de la "nación proletaria" en Cuaderno 1 (XVI), § 58,
Cuaderno 2 (XXIV), § 51.
Cfr. Cuaderno 5 (IX), § 27 a propósito de
una reedición del drama de Corra dini, Carlota Corday.
Cfr. Arnaldo Mussolini, "Coscienza e
dovere", en Gente Nostra, 13 de dicieni bre de 1931 (año TII, n. 50).
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 721
[Al
significado francés de mistica se aproxima el de "religión" tal como
es empleada por Croce en la Storia d'Europa.]1
En el manuscrito una variante
interlineal: "predominantemente".
198
<85>. Nociones enciclopédicas.
Doctrinarismo y doctrinario. Significaría "enemigo de compromisos",
"fiel a los principios". Palabra tomada del lenguaje político
francés. Partido de doctrinarios bajo Carlos X y Luis Felipe: Royer-Collard,
Guizot, etcétera2
<86>. Nociones enciclopédicas.
Bibliografías. En la bibliografía de un diccionario político y crítico hay que
tener en cuenta: 1] los diccionarios y las enciclopedias generales, en cuanto
que dan las explicaciones más comunes y vulgares' de la terminología de las
ciencias morales y políticas; 2] las enciclopedias especiales, o sea las
enciclopedias publicadas por las diversas corrientes intelectuales y políticas,
como los católicos, etcétera; 3] los diccionarios políticos, filosóficos,
económicos, etcétera, existentes en los distintos países; 4] los diccionarios
etimológicos generales y especiales, por ejemplo el dedicado a los términos
derivados de Guarneño, publicado por Vallardi (me parece)3
Como la
terminología adquiere diversos contenidos según las épocas y según las diversas
corrientes culturales, intelectuales y políticas, la bibliografía general
teóricamente es indefinible, porque abarca toda la literatura general. Se trata
de los límites a poner: un diccionario político y crítico limitado por un
cierto nivel cultural y de carácter elemental, que debería presentarse como un
ensayo parcial.
Entre los
libros generales recordar de Mario Govi, Fondazione della Metodologia. Logica
ed Epistemologia, Bocca, Turín, 1929, pp. 579, para las nociones [históricas]
sobre la clasificación de las ciencias y otros problemas de método, etcétera.4
<87>. Nociones enciclopédicas.
Agnosticismo. Este término se usa a menudo en el lenguaje político con
significados frecuentemente curiosos y sorprendentes: esto sucede especialmente
en las polémicas "provincianas" en las que el escritor hace
despliegue de palabras difíciles. Se dice por ejemplo que Fulano es agnóstico a
ese propósito, cuando Fulano no quiere discutir porque no toma en serio un
determinado asunto, etcétera.2
El
término es de origen religioso y se refiere al δεός άγνωστος (deus ignotus;
ignoramus, ignorabimus, sobre dios, etcétera). Secta de los agnósticos,
etcétera. Por lo tanto, agnosticismo igual a empirismo y materialismo
(nominalismo, etcétera) etcétera; imposibilidad de conocer lo absoluto, los
universales, etcétera, en cuanto que están ligados a la metafísica religiosa,
etcétera.
En el manuscrito una variante
interlineal: "difundidas".
199
<88>. Católicos integrales,
jesuitas, modernistas. Roberto Bellarmino. El 13 de mayo de 1923 Pío XI dio a
Bellarmino el título de beato, más tarde (en el 50º. aniversario de su
sacerdocio, o sea en una fecha especialmente significativa) lo inscribió en el
registro de los santos, junto con los jesuitas misioneros muertos en América
septentrional; en septiembre
1 Se
trata de un semanario ilustrado, de tono (al cisca, difundido con toda
probabilidad también en la cárcel de Turi. 2 Cfr. nota 1 al Cuaderno S
(XXVIII), § 236.
Cfr., sobre el mismo tema, Cuaderno 8
(XXVIII), § § 28 y 73.
Cfr. A. Amati y P.E. Guarnerio,
Dizionario etimologico di 12 mita vocaboli italiari derivati dal greco,
Vallardi, Milán si. (1901).
4 Este
libro de Mario Govi fue ya mencionado por Gramsci en el precedente § 3 de este
mismo Cuaderno (cfr. nota 1).
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 722
de 1931,
por último, lo declaró Doctor de la Iglesia Universal.1 Estas particulares
atenciones a la máxima autoridad jesuita después de Ignacio de Loyola,
permiten' decir que Pío XI, el cual— ha sido llamado el papa de las Misiones y
el papa de la Acción Católica, debe especialmente ser llamado el papa de los
Jesuitas (las Misiones y la Acción Católica, por lo demás, son las dos niñas de
los ojos de la Compañía de Jesús). Hay que observar que en la carta apostólica
[traducida] con la que Bellarmino es declarado Doctor (véase Civiltà Cattolica
del 7 de noviembre de 1931), hablándose de la Compañía en general, Bellarmino
es llamado "verdadero compañero de Jesús":2 ¿por qué
"compañero" y no "soldado" como debería decirse exactamente?
¿El nombre "Compañía" es sólo la traducción de "Societas" o
no tiene un significado militar? La palabra latina "Societas" no
puede tener significado militar (al menos me parece), ¿pero cuál fue la
intención de Ignacio de Loyola? (Recordar la conexión de Bellarmino con el
proceso de Galileo.) En el artículo de comentario de la Civiltà Cattolica a la
Carta apostólica3 se alude al hecho de que la "causa" (de
beatificación y de santificación) de Bellarmino había sido detenida por las
"maniobras y (las) amenazas (!) de aquellos desorientados políticos y
adversarios del Pontificado, amigos unos del absolutismo regio (los
integrales'), otros del subversivismo demagógico (los modernistas')";
alude la Civiltà Cattolica a hechos del siglo XVIII, pero habla luego de "sus
infelices sucesores e imitadores actuales".4 4 (Parece que la
beatificación de Bellarmino en el siglo XVIII fue uno de los elementos de la
lucha que llevó a la supresión de la Compañía por imposición de Borbones.)
Los
jesuitas ven hoy en la santificación y en el "doctorado" una revancha
(aunque el último acto papal coincida con la supresión de los jesuitas en
España), pero son cautos: "Ciertamente nadie quiere exagerar
desmedidamente este acontecimiento, o aumentar demasiado su importancia, su
significado, la oportunidad o 'actualidad', respecto a la hora presente, y
tanto más respecto a la insólita tormenta que debía ser no sólo imprevista sino
imprevisible, cuando fue deliberado primero y discutido después, etcétera, el
decreto para la declaración de Doctor" .5
En el manuscrito: "permite".
200
<89>. Pasado y presente. La
religión en la escuela. "He ahí por qué en los nuevos programas para las
escuelas, según la reforma gentiliana, el arte y la religión son asignados
únicamente a la escuela elemental, y la filosofía <es> atribuida
extensamente a las escuelas secundarias. En la intención filosófica de los
programas elementales, las palabras 'la enseñanza de la religión es considerada
como fundamento o coronación de toda la instrucción primaria' significan
precisamente que la religión es una categoría necesaria, pero inferior, a
través de la cual debe pasar la educación, ya que, según la concepción de
Hegel, la religión es una filosofía mitológica e inferior, correspondiente a la
mentalidad infantil todavía incapaz de elevarse a la filosofía pura, en la
cual, en fin, la religión debe ser fundida y absorbida. Señalemos de inmediato
que, en los hechos, esta teoría idealista no ha logrado contaminar la enseñanza
religiosa en la escuela elemental haciéndola tratar como mitológica, bien sea
porque los maestros no entienden o no se preocupan por tales teorías, bien sea
porque la enseñanza religiosa católica es eminentemente histórica y dogmática,
y está externamente vigilada y dirigida por la Iglesia en los programas,
textos, enseñanzas. Además, las palabras "fundamento y coronación"
han sido aceptadas por la Iglesia en su significado obvio y
1 Estos
datos están tornados de la "Lettera apostolica con la quale S. Roberto
Bellarmino é dichiarato Dottore della Chiesa UniversaIe, en La Civiltà
Cattolica, 7 de noviembre de 1931 (año LXXXII, vol. IV), pp. 193-99.
Ibid., p. 194.
Cfr. "L'ultima glorificazione di San
Roberto. Bellarmino Dottore della Chiesa", en La Civiltà Cattolica cit.,
pp. 200-12.
4 Ibid.,
p. 201.
5 Ibid.,
p. 202.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 723
repetidas
en el concordato entre la Santa Sede e Italia, según el cual (art. 36) la
enseñanza religiosa se extiende a las escuelas medias. Esta extensión ha venido
a contrariar los fines del idealismo, el cual pretendía excluir la religión de
las escuelas medias y dejar que dominase sólo la filosofía, destinada a superar
y absorber en sí a la religión aprendida en las escuelas elementales."
Civiltà Cattolica, 7 de noviembre de 1931 ("Il buono ed il cattivo pella
pedagogia nuova"), anónimo, pero del padre Mario Barbera ) .1
<90>. Pasado y presente. Estado y
partidos. La función hegemónica o de dirección política de los partidos puede
ser valorada por el desarrollo de la vida interna de los mismos partidos. Si el
Estado representa la fuerza coercitiva y punitiva de reglamentación jurídica de
un país, los partidos, representando la adhesión espontánea de una élite a tal
reglamentación, considerada como tipo de convivencia colectiva en el que toda
la masa debe ser educada, deben mostrar en su vida particular interna que han
asimilado como principios de conducta moral aquellas reglas que en el Estado
son obligaciones legales. En los partidos la necesidad ya se ha convertido en
libertad, y de ahí nace el enorme valor político (o sea de dirección política)
de la disciplina interna de un partido, y. por lo tanto, el valor de criterio
de tal disciplina para evaluar la fuerza de expansividad de los diversos
partidos. Desde este punto de vista los partidos pueden ser considerados como
escuelas de la vida estatal. Elementos de vida departidos: carácter
(resistencia a los impulsos de las culturas superadas), honor (voluntad
intrépida para defender el nuevo tipo de cultura y de vida), dignidad
(conciencia de actuar para un fin superior), etcétera.
201
<91>. Pasado y presente. Tendencias
en la organización externa de los factores humanos productivos en la posguerra.
Me parece que todo el conjunto de estas tendencias debe hacer pensar en el
movimiento católico económico de la Contrarreforma, que tuvo su expresión
práctica en el Estado jesuítico del Paraguay. Todas las tendencias orgánicas
del moderno capitalismo de Estado deberían ser reconducidas a aquella
experiencia jesuítica. En la posguerra hubo un movimiento intelectualista y
racionalista que corresponde al florecer de las utopías en la Contrarreforma:
aquel movimiento está ligado al viejo proteccionismo, pero se diferencia de
éste y lo supera, desembocando en numerosos intentos de economías
"orgánicas" y de Estados orgánicos. Se les podría aplicar a éstos el
juicio de Croce sobre el Estado del Paraguay:2 que se trata de un modo para una
sabia explotación capitalista en las nuevas condiciones que hacen imposible (al
menos en toda su manifestación y extensión) la política económica liberal.
<92>. Risorgimento. La Italia
meridional. Estudiar los orígenes y las causas de la convicción que existe en
Mazzini de que la insurrección nacional debía comenzar o era más fácil que
comenzara en la Italia meridional (hermanos Bandiera, Pisacane). Parece que tal
convencimiento existía también en Pisacane, quien no obstante, como escribe
Mazzini (Opere, vol. Lvtu, Epist., xxxiv, 1931) tenía un "concepto
estratégico de la Guerra de
Insurrección".3
¿Se trató de un deseo (¿contraponer la iniciativa popular meridional a la
Cfr. La Civiltà Cattolica, 7 de noviembre
de 1931 cit., pp. 239-50 (la cita de Gramsci está tomada de las pp. 240-41; las
cursivas
son de
Gramsci).
Cfr. Croce, Materialismo storico ed
economía marristica cit., p. 211: "Los jesuitas instruían a los salvajes
en los trabajos de los
campos; y
su pretendido comunismo campanelliano se reducía a una hábil explotación
capitalista, qr era, para la Orden, fuente de ricos recursos".
Este juicio de Manzoni sobre Pisacane
está en una carta a G. Fanelli reprodt cida en el artículo de Aido Romano,
"Un anno critico pel ma_zzin. ianisrao- 1857", en La Nuova Italia, 20
de noviembre de 1931 (año II, n. pp. 457-5 (a propósito de la publicación,
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 724
monárquica
piamontesa?) convertido en convicción o tenía orígenes racionales y positivos?
¿Y cuáles
podían ser?
Conectar
esta convicción con la de Bakunin y las de los primeros internacionalistas, ya
antes del 70: pero en Bakunin respondía a una concepción política de la
eficiencia subversiva de ciertas clases sociales. Este concepto estratégico de
la guerra de insurrección nacional de Pisacane, ¿dónde hay que buscarlo? En sus
ensayos político- militares, en todos los escritos que nos quedan de él, y
además: en los escritos de Mazzini (en todos los escritos, pero especialmente
en el Epistolario; se podría escribir un ensayo sobre Pisacane y Mazzini) y en
las diversas posiciones prácticas de Pisacane. Uno de los aspectos más
importantes me parece que debe ser la oposición de Pisacane a Garibaldi durante
la República Romana. ¿Por qué tal oposición? ¿Era Pisacane adversario por
principio de la dictadura militar? ¿O bien la aversión era de carácter
político-ideológico, o sea que estaba contra el hecho de que tal dictadura
hubiera sido puramente militar, con un vago contenido nacional, mientras que
Pisacane quería darle a la guerra de insurrección, además del contenido
nacional, también y especialmente un contenido social? En todo caso la
oposición de Pisacane fue un error en ese caso específico, porque no se trataba
de una dictadura vaga e indeterminada sino de una dictadura en régimen de
República ya instaurada, con un gobierno mazziniano en funciones (hubiera sido
un gobierno de salud pública, de carácter más estrictamente militar, pero quizá
precisamente los prejuicios ideológicos de aversión a las experiencias de la Revolución
Francesa determinaron en buena parte tal aversión).
202
<93>. Nomenclatura política.
Privilegios y prerrogativas. Establecer los significados históricos de ambos
términos. Me parece que si en un Estado moderno sería absurdo hablar de
privilegios a determinados grupos sociales, no es igualmente absurdo, por el
contrario, hablar de prerrogativas. Por otra parte, de prerrogativas no se
puede hablar más que con referencia a los cuerpos constituidos y con referencia
a las funciones políticas, no como beneficios en la vida económica: la
prerrogativa no puede dejar de estar "estrictamente" ligada a la
función social y a la explicación de determinados deberes. Por esto hay que ver
si los "privilegios" no son más que "prerrogativas"
degeneradas, o sea envoltorios sin contenido social y funcional, beneficios
mantenidos parasitariamente incluso cuando la función que los justificaba había
muerto o se había trasladado a un nuevo grupo social que por lo tanto tenía el
gravamen funcional sin tener todos los medios jurídico-políticos para expresarlo
regularmente. Hay que poner de relieve que los conceptos de privilegio y de
prerrogativas eran conceptos jurídicos originariamente, incluso fueron el
contenido de toda una época de la historia de los Estados: se han convertido en
conceptos morales reprobatorios sólo cuando no han correspondido más a
servicios sociales y estatales necesarios. "Prerrogativas de la
Corona" es la frase más común en la que aparece hoy día el término de
"prerrogativa". Si es exacta la teoría constitucional de que la
función de la Corona de personificar la soberanía tanto en el sentido estatal
como en el de la dirección político-cultural (o sea el de ser árbitro en las
luchas internas de las capas dominantes, la clase hegemónica y sus aliados)
está pasando a los grandes partidos de tipo "totalitario", es
evidente que a tales partidos pasan las prerrogativas correspondientes. Por eso
hay que estudiar la función del Gran Consejo, que tiende a convertirse en un
"Consejo de Estado" en el viejo sentido (o sea con las viejas
atribuciones), pero con funciones mucho más radicales y decisivas.
203
a cargo
de la Comisión de gobierno, del LVI.1 volumen de los &Tila editi ed inediti
de Mazzini). De este articulo de Roman están tomadas, además de las
indicaciones bibliográficas, algunas de las idea de este parágrafo.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 725
<94>. Laborismo inglés. El
arzobispo de Canterbury, primado de la Iglesia anglicana y el laborismo.
Durante las elecciones inglesas de 1931 el candidato laborista W. T. Collyer
afirmó en una reunión que el arzobispo de Canterbury era uno de los suscriptores
para el fondo del Labour, Party. Se le preguntó al arzobispo si la afirmación
era exacta y su secretario respondió: "El Arzobispo me encarga decir que
él fue miembro suscriptor del Labour Party desde 1919 hasta 1925 o 26, cuando
encontró que un creciente desacuerdo con el movimiento y con el espíritu y
humor del partido hacía imposible la continuación de tal afiliación
(membership)”. (Cfr. el Manchester Guardian Weekly del 30 de octubre de 1931,
p. 357.)1
<95,>. Nomenclatura política.
Reich, etcétera. Buscar el origen histórico e ideológico exacto de este término
que es malamente traducido por "imperio". Así, el
"Commonwealth" de las naciones británicas no puede ser traducido por
"república", aunque también signifique "república".2
<96>. Nomenclatura política.
Artesanado, pequeña, mediana, gran industria. Conceptos cuantitativos y
conceptos cualitativos. Desde el punto de vista cuantitativo se parte del
número de trabajadores empleados en cada empresa, estableciendo cifras medias
para cada tipo: de 1 a 5 artesanado, de 5 a 50 pequeña industria, de 50 a 100
mediana industria, de 100 en adelante gran industria; se trata de tipos o
generalizaciones muy relativas y que pueden cambiar de país a país. El concepto
cualitativo sería más científico y exacto, pero es mucho más complejo y
presenta muchas dificultades. Cualitativamente los tipos deberían ser
establecidos mediante la combinación de elementos diversos: además de por el
número de obreros, por el tipo de las máquinas y del engraJnaje entre máquina y
máquina, por el grado de división del trabajo, por la relación entre diversos
tipos de trabajadores (manuales, manuales especializados o encargados de
máquinas, obreros calificados, especializados) y por el grado de
racionalización (además de industrialización) del conjunto del aparato
productivo y administrativo. Una empresa racionalizada tiene menos trabajadores
que una empresa no racionalizada, y por tanto con cincuenta trabajadores puede
ser más "gran industria" que una con doscientos trabajadores (esto
sucede cuando ciertas empresas para ciertas partes de su producción se sirven
de una empresa externa que es como la sección especializada de todo un grupo de
empresas no vinculadas orgánicamente, etcétera). Estos elementos aislados
tienen distinto peso relativo según la rama industrial: en la industria de la
construcción el maquinismo no se desarrollará nunca como en la industria
mecánica, el tipo de máquina textil se desarrolla en forma distinta al de la
industria mecánica, etcétera.
A este concepto de tamaño de la industria
está vinculado el concepto de "máquina". También está vinculada la
noción de "fábrica diseminada", que es un aspecto del artesanado, del
trabajo a domicilio y de la pequeña industria. ¿Pero no puede también una
[gran] empresa constructora, ea cierto sentido, considerarse como una fábrica
diseminada? ¿Y la tranviaria y ferroviaria? (Desde el punto de vista de la
organización territorial, o sea de la concentración técnica, estas empresas
están diseminadas y esto tiene una importancia para la psicología de los
trabajadores. Un guardavías ferroviario no tendrá nunca la misma psicología que
el peón de una gran fábrica, etcétera.)
Otro
elemento importante es la fuerza motriz empleada: ¿un artesanado que se sirve
de la
La cita está traducida de una breve
noticia aparecida, bajo el título "Priraat and Labour Party", en The
Manchester Guardian Weekly, 30 de octubre d 1931 (vol. XXV, n. 18), p. 357.
Cfr. sobre el mismo tema Cuaderno 8
(XXVIII), § 107.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 726
energía
eléctrica sigue siendo un artesano en el sentido tradicional? El hecho moderno
de la facilidad de distribución de la fuerza motriz eléctrica incluso para
pequeñas unidades transforma y renueva todos los tipos de industria y de
empresa1
<97>. Nomenclatura política.
Hierocracia-teocracia. "Un gobierno en el cual tienen participación e
injerencia legal el clero, el papa u otras autoridades eclesiásticas"
sería más propiamente hierocrático; pero puede existir también un gobierno
"que actúa por impulsos religiosos y subordina leyes, relaciones de vida
civil, costumbres y dictados religiosos" sin estar compuesto por
eclesiásticos, y es teocrático. 2 En realidad, elementos de teocracia subsisten
en todos los Estados donde no exista una neta y radical separación entre
Iglesia y Estado, pero en los que el clero ejerza funciones públicas de
cualquier género y la enseñanza de la religión sea obligatoria o existan
concordatos. (Transformación de la máxima de Maquiavelo: "regnum
instrumentum religionis".)
<98>. Acción. Católica. Cfr. en
otro cuaderno3 la anotación de dos estudios publicados en la Civiltà Cattolica
de agosto de 1930 sobre "Cesare D'Azeglio e gli albori della stampa
cattolica in Italia" y "La fortuna del La Mennais e le prime
manifestazioni de Azione Cattolica in Italia".4 Estos estudios se refieren
especialmente al florecimiento de periódicos católicos en varias ciudades
italianas durante la Restauración, que tendían a combatir las ideas de la
Enciclopedia y de la Revolución Francesa que todavía perduraba, etcétera. En
este movimiento intelectual-político se resume el inicio del neoglielfismo
italiano, que por lo tanto no puede separarse de la Sociedad de los Sanfedistas
(pars magna de estas revistas fue el príncipe de Canosa, que vivía en Módena,
donde se publicaba una de las más importantes revistas del grupo) 5 En el
catolicismo italiano había dos tendencias principales: 1] la netamente
partidaria de Austria, que veía la salvación del Papado y de la religión en el
gendarme imperial como guardián del statu quo político italiano; 2] la
Sanfedista en sentido estricto que sostenía la supremacía político-religiosa
del papa ante todo en Italia y por lo tanto era adversaria subrepticia de la
hegemonía austriaca en Italia y favorable a un cierto movimiento de
independencia nacional (si en este caso se puede hablar de nacional). Es a este
movimiento al que se refiere la Guilla Cattolica cuando polemiza con los
liberales del Risorgimento y sostiene el "patriotismo [y unitarismo]"
de los católicos de entonces: ¿pero cuál fue la actitud de los jesuitas? Parece
ser que fueron más partidarios de Austria que sanfedistas
"independentistas".
Puede decirse, por tanto, que este
periodo preparatorio de la Acción Católica tuvo su máxima expresión ea el
neogilelfismo, o sea en un movimiento de retorno totalitario a la posición
política de la Iglesia en la Edad Media, a la supremacía papal, etcétera. La
catástrofe del neoglielfismo en el 48 redujo la Acción Católica a la que sería
ya su función en el mundo moderno: función defensiva esencialmente, no obstante
las profecías apocalípticas de los católicos sobre la catástrofe del
liberalismo y sobre el retorno triunfal del dominio de la Iglesia sobre las
ruinas del Estado liberal y de su antagonista histórico, el socialismo (por lo
Las observaciones de este parágrafo
pueden haber sido estimuladas por lo datos y consideraciones contenidas en el
libro de
Barbagallo
L'oro e il fuoci cit., pp. 221-28. Otra alusión a la noción de "fábrica
diseminada" está en 11 p. 150 del mismo libro.
No ha sido hallada la fuente de la que
fue tomada esta cita. Sobre la distinción entre hierocracia y teocracia cfr.
también
Cfr. Cuaderno 6 (VIII), § § 183 y 188.
El primer artículo está en La Civiltá
Cattolica, 2 de agosto de 1930 cit., pp. 193-212; el segundo por el contrario
está bid., 4 de octubre de 1930 cit., pp. 3-19.
Se trata de la revista Memorie di
Religione, publicada en Módena desde 1822 hasta 1832; para esta revista y para
el Príncipe de Canossr cfr. el artı́culo sobre La Mennais en el número citado
de la Civiliá Cattolica del 4 de octubre de 1930.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 727
tanto
abstencionismo clerical y creación del ejército de reserva católico).
En este
periodo de la restauración el catolicismo militante se sitúa diferentemente
según los Estados: la posición más interesante es la de los sanfedistas
piamonteses (De Maistre, etcétera) que sostienen la hegemonía piamontesa y la
función italiana de la monarquía y de la dinastía de los Saboya.
<99>. Nomenclatura política.
Facción]. El término sirve hoy para indicar generalmente una cierta
degeneración del espíritu de partido, una cierta unilateralidad extremista
fanática, exclusiva, ajena a compromisos, incluso, especialmente, sobre cuestiones
secundarias y subordinadas; el punto de vista de tal juicio es el espíritu
nacional, o sea un cierto modo de concebir la dirección política de un país.
"Facción" y "faccioso" son empleados por los partidos de
derecha contra sus adversarios, los cuales han respondido con el término de
"camarilla", de "espíritu de camarilla", etcétera, para
indicar la tendencia de ciertos agrupamientos políticos gubernamentales a
identificar sus intereses particulares con los del Estado y los de la nación, y
a defenderlos con igual fanatismo y exclusivismo.
La
palabra "facción" que es de origen militar (probablemente), se ha
vuelto común en Italia para indicar a los partidos que combatían entre sí en
las Comunas medievales, etcétera, y está implícito en el uso el concepto de que
tales luchas impidieron la unificación nacional antes del Risorgimento, o sea
toda una concepción antibistórica del desarrollo nacional italiano.
"Facción" indica el carácter de las luchas políticas medievales,
exclusivistas, tendientes a destruir físicamente al adversario, no a crear un
equilibrio de partidos en un todo orgánico con la hegemonía del partido más
fuerte, etcétera. "Partido" es parte de un todo; "facción",
fuerza armada que sigue las leyes militares exclusivistas, etcétera.
206
<100>. Pasado y presente. Recordar
la publicación de B. Croce sobre las relaciones entre María Sofía y Malatesta
(y la anterior publicación de L'Unitá de Florencia del 14 o del 15).1 En un
artículo de Alberto Consiglio: "Giro per l'Aspromonte", en el
Corriere della Sera del 24 de diciembre de 1931. se dice: "La empresa de
Fabrizio Ruffo, que había agrupado a estos montañeses y los había conducido a
'comerse los corazones' de los jacobinos napolitanos, había creado en el Reino
una fama de lealismo borbónico que los calabreses compartían igualmente con los
pescadores de Santa Lucia y con los lazzaronia de los pueblos napolitanos. Este
mito (!) produjo y alimentó gran parte del bandidismo político de la primera
década unitaria, y estaba aún vivo, a principios de siglo, entre los últimos y
extenuados borbónicos. De hecho, dicen que desde París, donde vivía en exilio,
la reina María Sofía envió a Mussolino un poco de dinero para que el bandido
mantuviese viva en Calabria la rebelión". (Un periodicucho borbonizante
apareció en Nápoles hasta 1907 o 1908: Eugenio Guarin. o publicó en el
Viandante de Monicelli un artículo por su desaparición.)2
Lazzaroni = holgazanes, gandules.
<101>. Periodismo. Corresponsales
extranjeros. Cfr. otra nota a propósito en la sección
"Revistas-tipo". En ella se aludía a los colaboradores extranjeros de
revistas italianas' El tipo del "corresponsal extranjero" de un
diario es algo distinto, pero algunas observaciones de la otra nota son válidas
también para esta actividad. Por lo pronto no hay que imaginar al
Cfr. las notas 15 y 16 del Cuaderno 1
(XVI), § 44.
Cfr. Eugenio Guarino, "I partiti a
Napoli. I Clericale", en Il Viandante, 2 de enero de 1910 (año II, n. 1).
El recuerdo de Gramsci, sin embargo, es impreciso, desde el momento en que en
el artículo de Guarino, aunque se ocupa de los grupos filoborbónicos
napolitanos, no hay ninguna referencia al periodiquillo borbonizmte mencionado
por Gramsci.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 728
corresponsal
extranjero como un simple reportero o transmisor de noticias del día por
telegrama o por teléfono, o sea una integración de las agencias telegráficas.
El tipo moderno más logrado de corresponsal extranjero es el publicista de
partido, el crítico político que observa y comenta las corrientes políticas más
vitales de un país extranjero y tiende a convertirse en un
"especialista" de las cuestiones de ese determinado país (por eso los
grandes diarios tienen "oficinas de corresponsalía" en los distintos
países, y el jefe de la oficina es el "escritor político" el director
de la oficina). El corresponsal debería estar en condiciones de escribir, en un
tiempo determinado, un libro sobre el país adonde es mandado a residir
permanentemente, una obra completa sobre todos los aspectos vitales de su vida
nacional e internacional. (Otra cosa es el corresponsal viajero que va a un
país para informar sobre grandes acontecimientos inmediatos que ahí se
desarrollan.)
Criterios para la preparación y formación
de un corresponsal: 1] Juzgar los acontecimientos en el cuadro histórico del
país mismo y no sólo con referencia a su país de origen. Esto significa que la
posición de un país debe ser medida por los progresos o retrocesos que se hayan
realizado en ese país mismo, y no puede ser mecánicamente parangonada con la
posición de otros países en el mismo momento. La comparación entre Estado y
Estado tiene importancia, porque mide la posición relativa de cada uno de ellos:
de hecho un país puede avanzar, pero si en otros el progreso ha sido mayor o
menor, la posición relativa cambia, y cambia la influencia internacional del
país dado. Si juzgamos a Inglaterra por lo que era antes de la guerra, y no por
lo que es hoy en comparación con Alemania, el juicio cambia, aunque también el
juicio de parangón tiene gran importancia. 2] Los partidos en cada país tienen
un carácter nacional, además de internacional: el liberalismo inglés no es
igual al francés o al alemán, aunque tengan mucho en común, etcétera. 3] ¿Las
generaciones jóvenes están en lucha contra las viejas en la medida normal en
que los jóvenes están en lucha contraviejos, o bien los viejos tienen un
monopolio cultural que se ha vuelto artificial o dañino? ¿Responden los
partidos a los problemas nuevos o están superados y hay crisis?, etcétera.
Pero el
error mayor y más común es el de no saber salirse del propio cascarón cultural
y medir el extranjero con un rasero que no le es propio: [no] ver la diferencia
bajo [las] apariencias iguales y no ver la identidad bajo las diversas
apariencias.
<102>. Pasado y presente. Claridad
del mandato y mandato imperativo. En las elecciones italianas no había ninguna
claridad en el mandato, porque no existían partidos definidos en torno a
programas definidos. El gobierno <era> siempre de coalición, y de
coalición en el terreno estrictamente parlamentario, por lo tanto a menudo
entre partidos alejados unos de otros: conservadores con radicales, mientras
que los liberales demócratas <estaban> fuera del gobierno, etcétera. Las
elecciones se hacían sobre cuestiones muy genéricas, porque los diputados
representaban posiciones personales y locales, no posiciones de partidos
nacionales. Cada elección parecía ser la de una constituyente [y al mismo
tiempo] parecía ser la de un club de cazadores. Lo extraño es que todo esto
parecía ser el máximo de la democracia.
208
<103>. Nociones enciclopédicas.
Opinión pública. Entre los elementos que recientemente han turbado el normal
gobierno de la opinión pública por parte de los partidos organizados y
definidos en torno a programas definidos, deben ponerse en primera línea la
prensa amarillista y la radio (donde está muy difundida). Éstas dan la
posibilidad de suscitar extemporáneamente estallidos de pánico o de entusiasmo
ficticio que permiten alcanzar
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 729
objetivos
determinados en las elecciones, por ejemplo. Todo esto está ligado al carácter
de la soberanía popular, que es ejercida una vez cada 3-4-5 años: basta tener
el predominio ideológico (o mejor emotivo) en aquel día determinado para tener
una mayoría que dominará durante 3- 4-5 años, aunque, pasada la emoción, la
masa electoral se aparta de su expresión legal (país legal no es igual a país
real). Organismos que [pueden] impedir o limitar este boom de la opinión
pública más que los partidos son los sindicatos profesionales libres, y de ahí
nace la lucha contra los sindicatos libres y la tendencia a someterlos a
control estatal: sin embargo, la parte inorganizable de la opinión pública
(especialmente las mujeres, donde existe el voto para la mujer) es tan grande
que hace siempre posibles los booms y los golpes de mano electorales donde la
prensa amarillista y la radio están muy difundidas (en monopolio controlado por
el gobierno). Uno de los problemas de técnica política que se presentan hoy,
pero que las democracias no consiguen hallar el modo de resolver, es
precisamente éste: el de crear organismos intermedios entre las grandes masas,
inorganizables profesionalmente (o difícilmente organizables), los sindicatos
profesionales, los partidos y las asambleas legislativas. Los consejos
comunales y provinciales tuvieron en el pasado una función relativamente
cercana a ésta, pero en la actualidad han perdido importancia. Los Estados
modernos tienden al máximo de centralización, mientras se desarrollan, por reacción,
las tendencias federativas y localistas, de manera que el Estado oscila entre
el despotismo central y la completa disgregación (hasta la Confederación de los
tres oprimidos).1
<104>. Historia de los
intelectuales. Lucha entre Estado e Iglesia. Distinto carácter que ha tenido
esta lucha en los diversos periodos históricos. En la fase moderna, se trata de
una lucha por la hegemonía en la educación popular; al menos éste es el rasgo
más característico, al que todos los demás están subordinados. Por lo tanto hay
una lucha entre dos categorías de intelectuales, lucha para subordinar al
clero, como típica categoría de intelectuales, a las directivas del Estado, o
sea de la clase dominante (libertad de enseñanza-organizaciones
juveniles-organizaciones femeninas-organizaciones profesionales).
<105>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Ardegno Soffici, Filiación de Lemmonio Boreo respecto al Juan
Cristóbal de Remain Rolland. ¿Por que el Lenunonio Boreo fue interrumpido? El
gesto quijotesco del Lemmonio Boreo es exterior y falso: en realidad carece de
sustancia épico-lírica: es un ramillete de pequeños sucesos, no un organismo.
¿Podría tenerse en Italia un libro como
el Juan Cristóbal? Juan Cristóbal, si observamos correctamente, concluye todo
un periodo de la literatura popular francesa (desde Los miserables hasta Juan
Cristóbal) cuyo contenido supera al del periodo precedente: de la
Con el término "Confederación detres
oprimidos", Granasel alude con toda probabilidad al tipo de orden social
previsto por la doctrina anarquista. La fuente de este término deriva
probablemente de una reminiscencia del opósculo citado de Bujarin, El programa
de los comunistas (bolcheviques); cfr. pp. 11' 20 de la traducción italiana
cit. (Soc. Editorial Avantil, Milán, 1920): "Los anarquistas opinan que
los hombres podrían vivir sí toda la producción estuviera dividida en pequeñas
cooperativas de producción, en <comilones>. Por asociación voluntaria se
formaría una Sociedad, por ejemplo, una Cooperativa de diez personas. Estas
diez personas empezarían su labor a su propio riesgo. En otro lugar surgiría
una segunda sociedad semejante, y en un tercer lugar una tercera sociedad. Más
tarde, estas Cooperativas empezarían a entrar en negociaciones y en relaciones.
A la una faltaría esto, a la otra aquello. Insensiblemente caerían de acuerdo y
concluirían 'con tratos libres'. [...] Es claro que la enseñanza anarquista
conduce más bien a la división que a la organización metódica y comunista de la
sociedad. La pequeña comunidad anarquista no es la inmensa colmena trabajadora
de una cantidad de hombres, sino un grupo muy reducido que puede contar hasta
sólo dos personas. En Petrogrado existe un grupo así, que se llama 'Unión de
los cinco oprimidos'. Según la teoría anarquista, puede existir una
'Confederación de los dos explotados. Figurémonos ahora lo que puede resultar,
cuando cinco personas o dos personas independientes se ponen a requisar y a
confiscar, y luego a trabajar, a propio riesgo". Este pasaje está
reproducido también en la traducción del opúsculo de Bujarin publicado por
L'Ordine Nuovo, del 20 de diciembre de 1919 (al 1, n. 30), p. 239.
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931 Cuadernos de la cárcel 730
democracia
al sindicalismo. Juan Cristóbal es el intento de una novela
"sindicalista", pero fallido: Rolland era todo lo contrario de un
antidemocrático, pero de todos modos resintió fuertemente las influencias
morales e intelectuales de la atmósfera sindicalista.
Desde el
punto de vista nacional-popular, ¿cuál era la posición de Soffici? Una
exterioridad quijotesca sin elementos reconstrutivos, una crítica superficial y
esteticista.1
<106>. Nociones enciclopédicas.
Bibliografía. A London Bibliography of the Social Science. Comp. under the
direction of B. M. Headicar and C. Fuller, with an introd. by S. Webb. Ha
aparecido el volumen ni, de la P a la Z, en So. gr., pp. xt-1232. Constará de 4
vol., Londres, School of Econotnics and Political Science.2
<107>. Católicos integrales,
jesuitas, modernistas. En otra nota se cita el periódico Fede e Ragione como de
carácter "integralista" (la Civiltà Cattolica lo cita precisamente en
una polémica suya contra los integralistas).3 Fede e Ragione es un semanario
católico que se publica en Fiesole desde hace casi 14 años. Está dirigido por
el sacerdote Paolo De Toth (al menos era dirigido por De Toth en 1925) y la
suscripción cos taba en 1925 15 liras, lo que significa que debe tratarse de
una semi-revista.
<108>. Risorgimento. Iniciativas
populares. Cfr. en la revista lrpinia (de Avellino) de julio de 1931 (es
resumida por el Marzocco del 26 de julio de 1931) la conferencia de Nicola
Valdimiro Testa sobre los sucesos ocurridos en la provincia de Avellino en los
años 1848-49.4 La narración parece muy interesante para entender cuáles eran
los sentimientos populares y qué corrientes de pasiones atravesaban a las
grandes masas, que sin embargo no tenían una orientación ni un programa y se
agotaban en tumultos y actos brutales de violencia desordenada. Participación
de algunos elementos del clero en estas pasiones de masas,5 que explican la
actitud de algunos curas con respecto a las llamadas "bandas de
Benevento". Se da la usual confusión entre "comunismo" y
"reforma agraria", que Testa (por lo que aparece en el resumen del
Marzocco) no sabe presentar críticamente (como por lo demás no lo saben hacer
la mayor parte de los investigadores de archivo y de los historiadores). Sería
interesante recopilar la bibliografía de todas las publicaciones como éstas de
los años del Risorgimento.
1 Sobre
Ardengo Soffici cfr. el juicio de Gramsci en el Cuaderno 1 (XVI), § Para Romain
Rolland, de quien Gramsci fue durante todo el periodo turim atento lector y
admirador, cfr. sobre todo la "crónica" del Ordine Nuovo d 30 de
agosto de 1919 (ahora en ON, 453-54); cfr. también un juicio sobre Juan
Cristóbal en Scritti 1915-21 cit., p. 115.
La indicación está tomada del Tollettino
Bibliografico del Leonardo, noviernbré de 1931 (año II, n. II), p. 520.
3 Cfr.
Cuaderno 5 (IX), § 11 y nota 1.
4 Cfr. Il
Marzocco, 26 de julio de 1931 (año XXXVI. n. 30): "Crortache irpine del
1848-49", en la sección ‘Marginalia'.
5 Cfr.
ibid.: "No pasaba día festivo sin que algún desorden se produjese; y, en
un domingo de abril de 1848, un arcipreste no titubeó en predicar en la iglesia
que estaría dispuesto a ponerse a la cabeza del pueblo y que 'con bandoleras de
piedras, azadones y cuchillos, se habría promovido un tumulto, ¡porque todo era
comunismo, todos eran hermanos!' ".
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 731
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932
<Miscelánea
y Apuntes de filosofía III>
213
Notas
varias y apuntes para una historia de los intelectuales italianos
1º.
Carácter provisional —de memorándum— de tales notas y apuntes; 2º. De ellos
podrán resultar ensayos independientes, no un trabajo orgánico de conjunto: 3º.
No puede existir aún una distinción entre la parte principal y la secundaria de
la exposición, entre lo que sería el "texto" y lo que deberían ser
las "notas"; 4º. Se trata a menudo de afirmaciones no controladas,
que podrían llamarse "de primera aproximación": algunas de ellas, en
las investigaciones ulteriores, podrían ser abandonadas e incluso la afirmación
opuesta podría demostrar ser la exacta; 5º. No debe dar una mala impresión la
vastedad e imprecisión de los límites del tema, por todo lo que va dicho: no se
tiene en modo alguno el propósito de compilar una miscelánea farragosa sobre
los intelectuales, una compilación enciclopédica que quiera llenar todas las
"lagunas" posibles e imaginables.1
Ensayos
principales: Introducción general. Evolución de los intelectuales italianos
hasta 1870: diversos periodos. — La literatura popular de las novelas de
folletín. — Folklore y sentido común. — La cuestión de la lengua literaria y de
los dialectos. — Los sobrinitos del padre Bresciani. — Reforma y Renacimiento.
— Maquiavelo. — La escuela y la educación nacional. — La posición de B. Croce
en la cultura italiana hasta la guerra mundial. — El Risorgimento y el partido
de acción. — Ugo Foscolo en la formación de la retórica nacional.
— El
teatro italiano. — Historia de la Acción Católica: católicos integrales,
jesuitas, modernistas. — La Comuna medieval, fase económico-corporativa del
Estado. — Función cosmopolita de los intelectuales italianos hasta el siglo
XVIII. — Reacciones ante la ausencia de un carácter popular-nacional de la
cultura en Italia: los futuristas. — La escuela única y qué significa para toda
la organización de la cultura nacional. — El "lorianismo" como una de
las características de los intelectuales italianos. — La falta de
lacobinismo" en el Risorgimento italiano. — Maquiavelo como técnico de la
política y como político integral o en activo.
Apéndices:
Americanismo y fordismoa
En el manuscrito el resto de la página
fue utilizado.
Grupos de temas:
1º.
Intelectuales. Cuestiones escolásticas.
2º.
Maquiavelo.
3º.
Nociones enciclopédicas y temas de cultura.
4º.
Introducción al estudio de la filosofía y notas críticas para un Ensayo popular
de sociología.
5º.
Historia de la Acción Católica. Católicos integrales — jesuitas — modernistas.
6º.
Miscelánea de notas varias de erudición (Pasado y presente).
7º.
Risorgimento italiano (en el sentido de la Eta del Risorgimento italiano de
Omodeo, pero
Una advertencia similar se encuentra
también en el Cuaderno 4 (XIII), § 1 p. 55 (texto A) y en el correspondiente
texto C del Cuaderno 11 (XVIII), 1 bis.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 732
insistiendo
en los motivos más estrictamente italianos).
8º. Los
sobrinitos del padre Bresciani. La literatura popular (Notas de literatura).
9º.
Lorianismo.
10º.
Apuntes sobre periodismo.a
En el manuscrito el resto de la página 2
y la sucesiva página 2 bis no fueron atizadas.
<1>. Risorgimento. De un artículo
de Gioacchino Volpe "Una scuola per la storia dell'Italia moderna"
(en el Corriere della Sera del 9 de enero de 1932, artículo importante):
"Todos lo saben: para entender el 'Risorgimento' no basta remontarse a
1815 y ni siquiera a 1796, el año en que Napoleón irrumpió en la Península y
provocó la tempestad. El ‘Risorgimento', como reanimación de vida italiana,
como formación de una nueva burguesía, como conciencia creciente de problemas
no sólo municipales y regionales sino nacionales, como sensibilidad a ciertas
exigencias ideales, hay que buscarlo mucho antes de la Revolución: él también
es un síntoma, uno de los síntomas, de una revolución en marcha, no sólo
francesa, sino, en cierto sentido, mundial. Todos saben igualmente que la
historia del Risorgimento no se estudia sólo con documentos italianos y tomo
hecho solamente italiano, sino en el cuadro de la vida europea; trátese de
corrientes de cultura, de transformaciones económicas, de situaciones
internacionales nuevas, que impulsan a los italianos a nuevos pensamientos, a
nuevas actividades, a un nuevo planteamiento político".
Cfr.
Cuaderno 9 (XIV), pp. 75-75 bis; y Cuaderno 19 (X), p. 16.
215
<2>. El Estado y la concepción del
derecho. La revolución aportada por la clase burguesa a la concepción del
derecho y por lo tanto a la función del Estado, Consiste especialmente en la
voluntad de conformismo (de ahí la eticidad del derecho y del Estado). Las
clases dominantes precedentes eran esencialmente conservadoras en el sentido de
que no tendían a elaborar un paso orgánico de las otras clases a la suya, esto
es, a ampliar su esfera de clase "técnicamente" e ideológicamente: la
concepción de, casta cerrada. La clase burguesa se postula a sí misma como un
organismo en continuo movimiento, capaz de absorber a toda la sociedad,
asimilándola a su nivel cultural y económico: toda la función del Estado es
transformada: el Estado se vuelve "educador", etcétera. Cómo se
produce una detención y se vuelve a la concepción del Estado como pura fuerza,
etcétera. La clase burguesa está "saturada": no sólo no se difunde,
sino que se disgrega; no sólo no asimila nuevos elementos, sino que desasimila
una parte de sí misma (o al menos las desasimilaciones son enormemente más
numerosas que las asimilaciones). Una clase que se postule a sí misma como
capaz de asimilar a toda la sociedad, y sea al mismo tiempo capaz de llevar a
cabo este proceso, lleva a la perfección esta concepción del Estado y del
derecho, hasta el punto de concebir el fin del Estado y del derecho, inútiles a
fin de cuentas por haber agotado su misión y haber sido absorbidos por la
sociedad civil.
<3>. Formación y difusión de la
nueva burguesía en Italia. En otra nota1 señalé que se podría hacer una
investigación "molecular" en los escritos italianos de la Edad Media
para captar el proceso de formación intelectual de la burguesía, cuyo
desarrollo histórico culminará en las Comunas para sufrir después una
disgregación y una disolución. La misma investigación podría hacerse para el
periodo 1750-1850, cuando se da la nueva formación burguesa que culmina en el
Risorgimento. También aquí el modelo de Groethuysen (Origines
Cfr. Cuaderno 5 (IX), § 55, en particular
pp. 29 bis-30.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 733
de
resprit bourgeois en France: 1º L'Eglise et la Bourgeoisie) 1 podría servir,
integrado, naturalmente, con aquellos motivos que son peculiares de la historia
social italiana. Las concepciones del mundo, del Estado, de la vida contra la
que debe combatir el espíritu burgués en Italia no son similares a las que
existían en Francia.
En cierto
sentido, Foscolo y Manzoni pueden dar los tipos italianos. Foscolo es el
exaltador de las glorias literarias y artísticas del pasado (cfr. los Sepolcri,
los Discorsi civili, etcétera), su concepción es esencialmente
"retórica" (aunque hay que observar que en su época esta retórica
tenía una eficacia práctica auténtica y por lo tanto era "realista"),
En
Manzoni encontramos ideas nuevas, más estrictamente burguesas (técnicamente
burguesas). Manzoni exalta el comercio y degrada la poesía (la retórica).
Cartas a Fauriel. En las Opere medite hay fragmentos en los que Manzoni critica
la unilateralidad de los poetas que desprecian la "sed de oro" de los
comerciantes, desconocen la audacia de los navegantes mientras hablan de sí
mismos como de seres sobrehumanos. En una carta a Fauriel escribe: "piensa
qué sería más incómodo para el mundo, encontrarse sin banqueros o sin poetas,
cuál de estas dos profesiones sirve más, no digo a la comodidad, sino a la
cultura de la humanidad". (Cfr. Carlo Franelli, Manzoni e l'idea dello
scritorre en la Critica Fascista del 15 de diciembre de 1931). Franelli
observa: "Sitúa a mayor altura los trabajos de historia y de economía
política que una literatura más bien (?!) ligera. Sobre la calidad de la
cultura italiana de entonces hace declaraciones muy explícitas en las cartas a
su amigo Fauriel. En cuanto a los poetas, la tradicional megalomanía de éstos
lo ofende. Observa que hoy día pierden todo aquel gran crédito del que gozaban
en el pasado. Repetidamente recuerda que a la poesía la amó en su 'juventud'
".2
216
<4>. Función cosmopolita de los
intelectuales italianos. En Hungría. El Marzocco del 4 de octubre de 1931
resume de la lllustrazione Toscana un artículo del doctor Ladislao
Holik-Barabás sobre Filippa Scolari, llamado Pippo Spano, que fue "una de
las figuras más características entre los italianos que llevaron lejos de la
patria extraordinarias energías conquistando títulos eminentes en los países de
elección". Scolati fue sucesivamente intendente de minas, luego libertador
del soberano, el rey Segisraundo de Hungría, conde de Temesvar, gobernador
general de Hungría y "condottiero" de los húngaros contra los turcos.
Pippo Spano murió el 27 de diciembre de 1426.1
<5>. Risorgimento. El Partido de
Acción. Para la historia del Partido de Acción y del "transformismo"
italiano en general es muy interesante una carta de Francesco De Sanctis a
Giuseppe Civinini publicada en el Bullettino Storico Pistoiese por Filippa
Civinini y reproducida en el Marzocco del 4 de octubre de 1931.3 La carta
carece de fecha, pero me parece que debió ser escrita entre el segundo semestre
de 1866 y principios de 1868. Escribe De Sanctis, entre otras cosas: "La
transformación de los partidos, la constitución de un partido progresista
contra un partido conservador, es una vieja idea mía por la cual combato desde
hace tres años y que es la bandera de mi periódico". "Para mí,
partido moderado y partido de acción habían dejado de existir desde la
catástrofe de Aspromonte. La antigua Izquierda murió el día que Mordini y
Crispi no quisieron dimitir, como muchos de sus compañeros, por las cosas de
Sicilia. Desde aquel momento la Izquierda entró en una vía de
Cfr. nota 5 al Cuaderno 5 (IX), § 55.
Cfr. Cado Franelii, "Manzoni y la
idea del escritor", en Critica Fascista, de diciembre de 1931 (año IX, n.
24), pp. 478-79; las citas están en la p. 47
Cfr. la sección ‘Marginalia' ("Una
lettera politica Medita di Francesco De Sanctis"), en Il Marzocco, 4 de
octubre de 1931 cit.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 734
transformación
y se convirtió en una oposición constitucional progresista. El programa de
Mordini y el otro de Crispi, en la época de las elecciones generales,
confirmaron esta orientación. Y fue éste el partido que salió muy reforzado de
las urnas y al que se unieron en gran número los hombres nuevos venidos al
Parlamento a constituir la camarilla. En los programas de aquel tiempo ya no
hay tampoco rastro de odio napoleónico, de agitaciones callejeras, de
insurrecciones, sin y contra el gobierno, de veleidades republicanas"
etcétera. La fecha me parece equivocada, porque De Sanctis escribe desde una
situación en la Izquierda, "en la nueva Izquierda", y me parece que
el paso de De Sanctis a la Izquierda se produjo más tarde.
217
<6>. Jacobinisrno. Para tener un
indicio del modo de considerar a tos franceses en el periodo jacobino y
napoleónico, se puede citar del libro de Alessandro Andryane (Memorie di un
prigioniero di Stato, fragmentos escogidos por Rosolino Guastalla, Barbéra,
Florencia, p. 214): el canciller Schiller, cuando Andryane logró hacerse quitar
los hierros de los pies por una dislocación, dijo: "¡diablos de franceses!
Cuántarazón había en llamarlos señores todo-se-puede-cuando-se-quiere".1
Esta fama de "volitivos", o sea de voluntaristas de los franceses en
el periodo de la gran revolución, tiene entre los demás pueblos cierto
significado histórico.
<7>. Periodismo. He aquí cómo en
los Annali Cattolica de 1926 se describen los diversos tipos de periódicos, con
referencia a la prensa católica: "En sentido amplio el periódico 'católico
(o más bien 'escrito por católicos') es aquel que no contiene nada contra la
doctrina y moral católica, y sigue y defiende sus normas. Dentro de tales
líneas el periódico puede perseguir fines políticos, económico-sociales, o
científicos. — Por el contrario, el periódico 'católico' en sentido estricto es
aquel que, de acuerdo con la Autoridad Eclesiástica, tiene como objetivo
directo un eficaz apostolado social cristiano, al servicio de la Iglesia y en
ayuda de la Acción Católica. Asume, al menos implícitamente, la responsabilidad
de la Autoridad Eclesiástica, y por ello debe seguir sus normas y
directivas" 2 En suma, se distingue el periódico llamado de información o
"sin partido" del periódico de opinión, del órgano oficial de un
determinado partido, el periódico para las masas "populares" o periódico
"popular", del periódico para un público necesariamente restringido.
En la
historia de la técnica periodística puede considerarse "ejemplar" el
Piccoto de Trieste, según resulta del libro dedicado al Pierdo por Silvio
Benco.3 Un tipo muy interesante fue también el Corriere delta Sera en el
periodo giolittiano, muy interesante si se toma en cuenta la situación
periodística y política italiana, totalmente distinta de la francesa y en
general de la de los demás países europeos. La división neta, existente en
Francia, entre periódicos populares y periódicos de opinión, no puede existir
en Italia, donde falta un centro tan poblado y tan predominante como París (y
donde existe una menor "indispensabilidad" del periódico político
incluso en las clases superiores). Seria interesante ver en la historia del
periodismo italiano, las razones técnico-político-culturales del éxito tenido
por el viejo Secolo de Milán.
218 Me
parece que en la historia del periodismo italiano pueden distinguirse dos
periodos: 1º.] el "primitivo" de lo indistinto genérico político
cultural que hizo posible la gran difusión del
Las cursivas espaciadas son de Gramsci;
las cursivas simples, por el contrario, se encuentran en el pasaje citado. Para
el libro
de
Andryane cfr. nota 37 al Cuaderno 1 (XVI), § 44.
Cfr. "Stampa Nostra", en Annali
cattolica, a cargo de la Junta Central de la Acción Católica Italiana, Soc. Ed.
"Vita e Pensiero", Milán, 1926 IG. Ghilarza, C. carel, pp. 435-90; la
cita está en la p. 435.
Cfr. Silvio Benco, “Il Piccolo" di
Trieste. Mezzo seca° di giornalismo, TrevesTreccani-Tumminelli, Milán-Roma,
1931 [FG, C. cinc., Turi III]; cfr. también LC, 563 y 618.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 735
Secolo en
torno al programa genérico- indistinto de un vago "laicismo" (contra
la influencia católica) y de un vago "democratismo" (contra la
influencia preponderante en la vida estatal de las fuerzas de derecha); 2º.] el
siguiente periodo en el que Ias fuerzas de derecha se "nacionalizan",
se "popularizan" y el Corriere della Sera sustituye al Secolo en la
gran difusión: el vago laicismo-democratismo del Secolo se convierte en el
Corriere en un vago unitarismo nacional que comprende una forma de laicismo menos
plebeyo y descarado y de ahí un nacionalismo menos populachero y
democratizante. Es interesante observar que ninguno de los partidos
diferenciados del informe popularisrno "del momento" haya tratado de
recrear la unidad democrática sobre un plano político-cultural más elevado que
el del periodo primitivo, pero que esta tarea haya sido abandonada casi sin
lucha a los conservadores declarados del Corriere. Y sin embargo ésta debería
ser la tarea después de cada progreso de clarificación y distinción: recrear la
unidad, destruida en el proceso de avanzada, en un plano superior, representado
por la élite que desde lo indistinto genérico ha logrado conquistar su
personalidad, que ejerce una función directiva sobre el viejo complejo del que
se ha diferenciado y apartado.
El mismo
proceso se repite en el mundo católico con la formación del Partido Popular,
"distinción" democrática que las derechas consiguen subordinar a sus
propios programas. En uno y otro caso los pequeñoburgueses, aun siendo el mayor
número entre los intelectuales dirigentes, son dominados por los elementos de
la clase fundamental: en el campo laico los industriales del Corriere, en el
campo católico la burguesía agraria unida a los grandes propietarios dominan a
los pro. fesionistas de la política del Secolo y del Partido Popular que sin
embargo representan las grandes masas de los dos campos: semiproletarios [y
pequeñoburgueses] del campo y de la ciudad.
Cfr.
Cuaderno 24 (XXVII), pp. 6-9.
<8>. Acción Católica. Publicaciones
periódicas católicas. (Cifras obtenidas de los Annali dell’Italia Catolica para
1926 y que se refieren a la situación existente hasta septiembre de
1925.)
Los católicos publicaban 627 periódicos, así clasificados por los Annali, 1º
Diarios 18: 13 en Italia septentrional, 3 en la central, 1 en Nápoles, 1 en
Cerdeña; 2º.] Periódicos de formación y propaganda católica 121: 83 en el
norte, 22 en el centro, 12 en el sur, 1 en Cerdeña, 4 en Sicilia; 3º.]
Boletines oficiales de Acción Católica (Junta Central y Organizaciones
Nacionales) 17: 1 en Bolonia, 5 en Milán, 11 en Roma; 4o.] Publicaciones de
Acción Católica en las Diócesis 71: 46 en el norte, 15 en el centro, 5 en el
sur, 1 en Cerdeña, 3 en Sicilia; 5o.] Periódicos oficiales de obras y
organizaciones diversas 42: 26 en el norte, 15 en el centro (todos en Roma), 1
en el sur; 6o.] Boletines diocesanos 134: 44 en el norte, 33 en el centro, 43
en el sur, 2 en Cerdeña, 9 en Sicilia; 7o.] Periódicos religiosos 177: 89 en el
norte, 53 en el centro,
25 en el
sur, 3 en Cerdeña, 6 en Sicilia; 80.] Periódicos de cultura (arte, ciencias y
letras) 41: 17 en el norte, 16 en el centro, 5 en el sur, 3 en Sicilia; 9o.]
Periódicos juveniles 16: 10 en el norte, 2 en el centro, 2 en el sur, 2 en
Sicilia.
De las 627 publicaciones, 328 aparecen en
el norte, 161 en el centro, 94 en el sur, 8 en Cerdeña, 27 en Sicilia. 1 Éstas
son las cifras estadísticas, pero si se toma en cuenta la importancia de las
publicaciones aisladas, el peso del norte aumenta en mucho. Pueden calcularse
en 1925 cerca de 280 diócesis y cerca de 220 juntas diocesanas de Acción
Católica.2
Estas cifras sobre la prensa católica
fueron calculadas por Gramsci en base a los datos contenidos en el artículo,
citado en el
parágrafo
precedente de los Annali dell'Italia cattolica, para 1926. Las mismas cifras
habían sido ya anotadas por Gramsci al final (p. 67 bis) de las traducciones
recogidas en un Cuaderno posteriormente utilizado para notas originales y como
tal numerado Cuaderno 9 (XIV): cfr. DC. En los cálculos de Gramsci, sin
embargo, las cifras no siempre son exactas.
2 El número de las diócesis y de las Juntas
diocesanas de acción católica fue calculado por Gramsci en base a dos artículos
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 736
Habría
que hacer comparaciones con los años 1919-1920 y con el periodo posterior al
Concordato. La composición de los periódicos debe de haber cambiado mucho:
diarios y periódicos de formación y propaganda muy disminuidos, porque están
más estrechamente ligados a las vicisitudes del Partido Popular y a la
actividad política Recordar episodios por los que se prohibió a los semanarios,
en algunas provincias, publicar anuncios y horarios tranviarios y ferroviarios,
etcétera.
<9>. Ausencia de un carácter
nacional-popular en la literatura italiana. De un artículo de Paolo Milano en
la Italia Letteraria del 27 de diciembre de 1931: "El valor que se da al
contenido de una obra de arte no es nunca demasiado —escribió Goethe. Un
aforismo similar puede venirle a la mente a quien reflexione sobre el esfuerzo,
desde hace tantas generaciones (?) iniciado (sic) y que sigue constantemente
re.alizándose, de crear una tradición de la moderna novela italiana. ¿Qué
sociedad, incluso qué capa pintar? Los intentos más recientes, ¿no consisten
acaso en el deseo de escapar de los personajes populacheros que ocupan la
escena en la obra marwoniana y verguiana? Y los logros a medias, ¿no pueden
quizás achacarse a las dificultades e incertidumbres al establecer un ambiente
(entre la alta burguesía ociosa y la gente sencilla y la bohemia
marginal)?".1
El pasaje
es sorprendente por el modo mecánico y exterior de plantear las cuestiones.
¿Verdaderamente sucede que "generaciones" de escritores intenten en
frío establecer el ambiente a describir sin con ello mismo manifestar su
carácter "ahistórico" y su miseria moral y sentimental? Por lo demás,
por "contenido" no basta entender la elección de un ambiente
determinado: lo que es esencial para el contenido es la actitud del escritor y
de una generación hacia este ambiente. La actitud sólo determina el mundo cultural
de una generación y de una época y por lo tanto su estilo. Incluso en Manzoni y
en Verga, no son los "personajes populacheros" los determinantes,
sino la posición de los dos escritores con respecto a ellos, y esta posición es
antitética en ambos: en Manzoni es un paternalismo católico, una ironía
sobreentendida, indicio de ausencia de un amor profundo e instintivo por esos
personajes, es una actitud dictada por un sentimiento exterior de abstracto
deber dictado por la moral católica. corregido luego y vivificado por la ironía
difusa. En Verga es una actitud de fría impasibilidad científica y fotográfica,
dictada por los cánones del verismo aplicado más racionalmente que por Zola. La
posición de Manzoni es la más difundida en la literatura que representa
"personajes populacheros" y basta recordar a Renato Fucini; éste es
de carácter superior, pero se mueve sobre el filo de la navaja y de hecho
degenera, en los escritores subalternos, en la actitud "brescianesca"
estúpida y jesuítica-mente sarcástica.
220
<10>. Risorgimento. El realismo de
Cavour. El peso relativamente preponderante que los factores internacionales
tuvieron en el desarrollo del Risorgimento es resultado del particular realismo
de Cavour, que consistía en valorar la actividad diplomática en una medida que
parecía monstruosa al Partido de Acción. Cuando Crispi, creyendo disminuir la
importancia de Cavour, le dijo a Ferdinando Martini que Cavour no había hecho
sino "diplomatizar la revolución",2 en realidad, sin quererlo, reconocía
lo indispensable de Cavour. Pero, para Crispi, admitir que organizar las
relaciones internacionales era más importante y
contenidos
en el mismo número del artículo citado de los Annali dell’Italia cattolica:
"Le Diocesi d’Italia” pp. 367-95, y "Le Giunte Diocesane
d'Italia", pp. 401-27.
Cfr, Paolo Milano, "Luce fredda:',
en L'Italia Letieraria, 27 de diciembre de 1931 (año III n. 52): se trata de
una reseña de la novela de Umberto Barbaro, Luce fredda (Carabba, Lanciano).
Las cursivas y los espaciados son de Gramsci.
Se alude a un episodio relatado en el
libro de Martini, Confessioni e ricordi cit., y del cual Grarnsci ya se ocupó
en otra nota: cfr. Cuaderno 6 (VIII), § 39.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 737
esencial
que organizar las relaciones internas hubiera sido imposible: habría
significado admitir que las fuerzas internas nacionales eran demasiado débiles
en comparación con las tareas a resolver y que, especialmente, se habían
mostrado inferiores a su misión y políticamente impreparadas y abúlicas
(abúlicas en el terreno de la voluntad política concreta y no del jacobinismo
formal). Por eso el "realismo de Cavour" es un argumento todavía por
tratar, sin prejuicios y sin retórica.
<11>. Risorgimento. 48-49. Me
parece que los acontecimientos de los años 1948-49, dada su espontaneidad,
pueden ser considerados corno típicos para el estudio de las fuerzas sociales y
políticas de la nación italiana. Encontramos en aquellos años algunas
formaciones fundamentales: los reaccionarios moderados, municipalistas—, los
neogüelfos —democracia católica—, y el Partido de Acción —democracia liberal de
izquierda burguesa nacional—. Las tres fuerzas están en lucha entre si y cada
una de ellas es sucesivamente derrotada en el curso de esos dos años. Después
de la derrota se produce una reorganización de las fuerzas hacia la derecha
después de un proceso interno de clarificación y escisión en cada uno de los
grupos. La derrota más grave es la de los neogüelfos, que mueren como
democracia católica y se reorganizan como elementos sociales burgueses del
campo y de la ciudad junto a los reaccionarios, constituyendo la nueva fuerza
de derecha liberal conservadora. Se puede establecer un paralelo entre los neo elfos
y el Partido Popular, nuevo intento de crear una democracia católica, fracasado
del mismo modo y por razones similares. Así como el fracaso del Partido de
Acción se asemeja al del "subversivismo" del 19-20.
221
<12>. Literatura popular.
Bibliografía. Réginald W. Hartland, Walter Scott et le romana
"frénétique", ed. Honoré Champion. Novela "frenética" o
novela "negra": los orígenes deberían buscarse en Horace Walpele y en
su Castillo de Otranto. Del Castillo de Otranto se habrían derivado las novelas
de Anna Radcliffe (1798-1831) y de Clara Reeve, de Lewis (El hermano),
etcétera. El Castillo de Otranto determinó una corriente de imaginación que
estaba en el aire y de la cual fue la manifestación inicial. Le Moine par M. G.
Lewis, relatado por Antonin Artaud, ed. Denohl et Steele. Cfr. Alice Killen, Le
Romín Terrifiant, Champion, 1924.1
<13>. Pasado y presente. Manzoni
dialéctico. Cap. vra de Los novios, episodio del intento de sorpresa de Renzo y
Lucía a Don Abbondio para hacerse casar en casa: "lienzo que alborotaba de
noche en casa ajena, donde se había introducido a hurtadillas, y mantenía al
dueño de la casa encerrado en una estancia, tiene toda la apariencia de un
opresor; y sin embargo, a fin de cuentas, él era el oprimido. Don Abbondio,
sorprendido, puesto en fuga, espantado, mientras atendía tranquilamente a sus
asuntos, parecería la víctima; y sin embargo era él en realidad quien cometía
un abuso. Así va a menudo el mundo [...] quiero decir, así andaba en el siglo
XVII".2
<14>. Temas de cultura.
I] Sobre
el predicador católico. La Contrarreforma elaboró un tipo de predicador que se
encuentra descrito en el De Predicatore Verbi Dei, París, 1585. Algunos
cánones: 1º.] que la predicación sea adecuada al auditorio: distinta, por lo
tanto, para un público de campesinos
Todas las indicaciones de este parágrafo
están tomadas de una reseña bibliográfica (‘L'Esprit des Livres') de Edmond
Jaloux, en
Es posible que esta cita de Los novios
sea indirecta, pero no está excluido que en este periodo Gramsci tuviera
ocasión de revisar el texto manzoniano, poseído quizá por otros detenidos. La
observación vale también para el subsiguiente § 19.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 738
y otro de
ciudadanos, para nobles y plebeyos, etcétera; 2º.] el predicador no debe caer
en la elocuencia exterior, ni en el soberbio refinamiento de la forma; 3º] que
no se adentre en cuestiones demasiado sutiles y no haga ostentación de
doctrina; 4º] que no refiera tos argumentos de los herejes ante la multitud
inexperta, 1 etcétera. El tipo de predicador elaborado por la Contrarreforma
podemos encontrarlo modernamente en el periodista católico, porque en realidad
los periodistas son una variedad cultural del predicador y del orador. El punto
4º es especialmente interesante y sirve para comprender por qué la mayor parte
de las veces las polémicas con los periodistas católicos son estériles en
resultados: no sólo no repiten los "argumentos de los herejes", sino
que incluso al combatirlos indirectamente, los retuercen y desfiguran, porque
no quieren que los lectores inexpertos logren reconstruirlos por medio de la
polémica misma. A menudo incluso la "herejía" queda inobjetada,
porque se considera un mal menor dejarla circular en un determinado ambiente
antes que, combatiéndola, darla a conocer en ambientes todavía no infectados.
II] Apóstatas y sus sistemas desleales de
polémica. Los católicos se la— mentan a menudo, y con razón, de que los
apóstatas del catolicismo se sirven de los argumentos de los herejes callando
las refutaciones, pero presentándolos, a los inexpertos, como novedades
originales no refutadas. En los seminarios estos argumentos son expuestos,
analizados, refutados en los cursos de apologética: el cura excomulgado, con
insigne deslealtad intelectual, presenta al público aquellos argumentos como si
fueran suyos originales, como irrefutados e irrefutables, etcétera.
<15>. Testimonios católicos.
"Se insidia y se subvierte lentamente la unidad religiosa de la patria; se
enseña la rebelión contra la Iglesia, representándola como simple sociedad
humana, que se arrogaría derechos que no tiene, y de rebote se ataca también a
la sociedad civil, y se prepara a los hombres a que no soporten ningún yugo.
Porque, una vez sacudido el yugo de Dios y de la Iglesia, ¿cuál otro se
encontrará que pueda frenar a! hombre, y obligarlo al duro deber de la vida
cotidiana?": Civiltà Cattolica 2 de enero de 1932, último párrafo del
artículo “Il segno di Dio secondo alcuni filosofi moderni".2 Expresiones
de este tipo se han ido haciendo cada vez más frecuentes en la Civiltà
Cattolica (junto a las expresiones que proponen la filosofía de Santo Tomás
como "filosofía nacional" italiana, como "producto
nacional" que debe preferirse a los productos extranjeros)3 y esto resulta
por lo menos extraño, porque es la teorización explícita de la religión como
instrumento de acción política,
<16>. Pasado y presente. La
filosofía de Gentile. Salvaje ataque contra Gentile y sus discípulos
desencadenado en la Roma Fascista de octubre de 1931.4 Gentile es acusado de
"alta traición", de procedimientos desleales y canallescos. La autoridad
hizo cesar el ataque, pero no parece que el atacante (G. A. Fartelli) haya
sufrido ninguna sanción, no obstante la
extrema
gravedad de las acusaciones, evidentemente no probadas porque Gentile ha
Estas informaciones sobre las directrices
para los predicadores de la Contrarreforma contenidas en el De Predicatore
verbi están tomadas de la primera parte del artículo de Federico Chabod,
"Giovanni Botero", en Nuovi Studi di Diritto, Economia e Politica,
septiembre-octubre de 1931 (vol. IV, fase. 5), pp. 251-84: cfr. p. 268 nota 1.
Cfr. "Il regno di Dio secondo alcuni
filosofi moderni", en La Civiltà Cattolica, 2 de enero de 1932 (año
LXXXIII, vol. I), pp. 30-40; la cita está en la p. 40.
Cfr., sobre este tema, la indicación
polémica del Cuaderno 5 (IX), § 120, y nota 1.
De este ataque de Giuseppe Attilio
Fanelli a Gentile, en un artículo del semanario Roma Fascista del 18 de octubre
de 1931, y de las polémicas que suscitó, Gramsci tuvo noticia a través de las
siguientes revistas: La Nuova Italia, 20 de noviembre de 1931 (año II, n. II),
p. 458: Critica Fascista, 1.? de noviembre de 1931 (año IX. n. 21), pp. 404-5,
y 15 de diciembre de 1931 (año IX, n. 24), p. 479; Educazione Fascista, 20 de
octubre de 1931 (año IX. n. 10), pp. 961-64.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 739
permanecido
en los puestos que ocupa. Recordar el anterior ataque de Paolo Orano, 1
etcétera. Parece que no se desea que la posición ocupada oficialmente por
Gentile en el campo de la cultura nacional permanezca indiscutida y que se
refuerce demasiado hasta convertirse en una institución: la filosofía de
Gentile no es reconocida como oficial y nacional, lo que significaría una
subordinación explícita del catolicismo y su reducción a una tarea subalterna,
etcétera.
223
<17>. Pasado y presente. Una
generación puede ser juzgada por el mismo juicio que ella hace de la generación
anterior, un periodo histórico por su propio modo de considerar el periodo que
lo ha precedido. Una generación que desprecia a la generación anterior, que no
logra ver su grandeza y su significado necesario, no puede más que ser mezquina
y carente de confianza en sí misma, aunque adopte poses combativas y exhiba
ínfulas de grandeza. Es la acostumbrada relación entre el gran hombre y el criado.
Hacer el desierto para sobresalir y distinguirse. Una generación vital y
fuerte, que se propone trabajar y afirmarse, tiende por el contrario a
sobrevalorar a la generación anterior porque su propia energía le da la
seguridad de que llegará aún más lejos; simplemente vegetar es ya una
superación de lo que se pinta como muerto.
Se
reprocha al pasado el no haber realizado la misión del presente: así como sería
más cómodo que los padres hubiesen realizado ya el trabajo de los hijos. En la
devaluación del pasado se halla implícita una justificación de la nulidad del
presente: quién sabe qué habríamos hecho si nuestros padres hubieran hecho esto
y aquello..., pero ellos no lo hicieron y por consiguiente nosotros no hemos
hecho nada más. ¿El techo de un primer piso es menos techo que el del piso diez
o el piso treinta? Una generación que sólo sabe hacer techos se lamenta de que
sus predecesores no hayan construido ya edificios de diez o treinta pisos.
Decís que sois capaces de construir catedrales, pero no sois capaces más que de
construir techos.
Diferencia
con el Manifiesto, que exalta la grandeza de la clase próxima a extinguirse2
<18>. Pasado y presente. Los
abogados en Italia. Cfr. el artículo de Mariano D'Arnelio, "La classe
forense in cifre", en el Corriere della Sera del 26 de enero de 1932. Cita
un estudio de Rodolfo Benini, publicado en las Actas de la Academia de los
Lincei, "rico en sabias y sutiles observaciones acerca de la clase de los
abogados, de los procuradores y los letrados, relativo a los años 1880 y
1913". Libro de Piero Calamandrel (editado por la "Voce", me
parece, y titulado Troppi avvocati!).3 Estudio reciente de Spallanzani (de
cerca de 20 pp) L'efficienza della classe forense milla vita italiana (sin
indicaciones bibliográficas). En 1880, en las tres barras de abogados y
procuradores, solamente de abogados y procuradores, estaban inscritos 12.885
profesionistas, o sea 45.17 por 100.000 habitantes; en 1913 el número era de
21.488, 61.97 por 100.000 habitantes. En 1923, 23.925, 54.41 por 100.000, En
1927, después de la revisión extraordinaria de las barras dispuesta por la
nueva ley, el número asciende a 26.679, 68.85 por 100.000; fueron cancelados
más de 2.000. La acción de revisión y las nuevas normas restrictivas para las
inscripciones reducen, en 1929, el número a 25.353, 64.21 por 100.000. Ahora en
promedio se inscriben 10 abogados al año, menos que las
Cfr. Cuaderno 6 (VIII). § 82, pp. 35-35
bis y nota 2.
La primera parte del Manifiesto del
Partido Comunista exalta la función revolucionaria ejercida por la burguesía en
su fase progresista
Cfr. Piero Calamandrei, "Troppi
avvocati!" (Quaderni della Voce, recogidos por Giuseppe Prezzolini,
Cuaderno n. 46, serie IV), Soc. anónima ed. "La Voce", Florencia,
1921. Este libro era conocido por Gramsci; de hecho se alude a él, pero sin
mencionarlo directamente, en el artículo de Mariano D'Amelio del que están
tomados todos los demás datos de este parágrafo.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 740
vacantes
que se producen.
En otros países: Francia: en 1911 los
avocats y avoités 10.236, 29 por 100.000 habitantes; en 1921, 15 236, 39 por
100.000. Alemania de la posguerra: en 1925, 13 676 Rechtsilmvülte (abogados y
procuradores), 22 por 100.000; en 1913, 18 por 100.000. Austria: antes de la
guerra 15 por 100.000; después de la guerra 18. Inglaterra: en 1920, 17 946, 47
por 100.000, antes de la guerra 45 por 100.000.
En las
facultades de jurisprudencia italianas cada año 9.000 estudiantes: los
doctorados en leyes que en el periodo 1911-14 fueron 1 900, en 1928-29 fueron 2
240. En 1911- 14 los licenciados del liceo 4 943 como promedio al año, en
1926-29, 5 640. En la magistratura superior (Tribunal de Apelación, Tribunal de
lo Criminal, Casación) los magistrados en 1880, 2 666; en 1913, 2 553; en.
1922, 2 546; en 1929, 2 557.
<19>. Sentido común. Manzoni hace
una distinción entre sentido común y buen sentido. (Cfr. Los novios, Cap. XXXII
en sobre la peste y sobre los untadores de ungüentos.) Hablando del hecho de
que había algunos que no creían en los untadores, pero que no podían sostener
su opinión contra la opinión vulgar difundida, añade: "Se ve que era un
desahogo secreto de la verdad, una confidencia doméstica: el buen sentido
existía; pero se mantenía oculto, por miedo al sentido común".1
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), p. 65.
<20>. Risorgimento. Los moderados
toscanos. Cfr. la conferencia de Mario Puccioni, "Uomini del Risorgimento
in Toscana", publicada en la Miscellanza storica della Valdelsa y
reproducida en el Marzocco del 15 de noviembre de 1931. La actividad
apologética de Puccioni a favor de los moderados toscanos es un rasgo
interesante de la cultura toscana moderna: demuestra cómo todavía es inestable
la conciencia nacional de la capa dirigente toscana y cómo son discutidos su
"dignidad y prestigio". Los moderados toscanos hallaron ayuda y
adhesión solamente en la burguesía culta, en los pequeños propietarios y en el
pueblo de la ciudad: la aristocracia con la clase agrícola representó el
ausentismo y el quietismo. "Estallada (!) la revolución, fue providencial
que la noche del 27 de abril Ubaldino Peruzzi aceptase formar parte del
triunvirato, aseguraudo a los tímidos del Granducado y a las diplomacias, todas
contrarias al movimiento, que bajo su mando no se repetirían los excesos de
1849".
225 ¿Qué
hay de "nacional" en todo esto? Los moderados, pues, eran expresión
de los "temores" de la aristocracia y de la gente acomodada que tenía
miedo de los "excesos" y de las diplomacias; ¿qué hay de
"nacional" en esta expresión? ¿Y por qué las clases agrícolas estaban
ausentes? ¿No eran ellas la mayoría del pueblo toscano, o sea la "fuerza
nacional"? El miedo a los "excesos", ¿no era el miedo a que
tales clases se pusieran en movimiento por sus reivindicaciones progresistas, y
los "miedosos" no eran los retrógados conservadores de un statu quo
antinacional, tanto así que era el del antiguo régimen? Se trata, pues, de una
repetición del viejo principio: Francia o España, con tal que se coma.
Gran-ducado o Italia unida, con tal de que las cosas sigan como están: el hecho
político y nacional es indiferente, lo que cuenta es el orden económico-social
que debe ser conservado contra las fuerzas nacionales progresistas. Lo mismo
sucede con el miedo a las diplomacias. ¿Cómo puede una revolución tener miedo de
las diplomacias? ¿No significa este miedo conciencia de estar sometidos al
extranjero y de tener que subordinar las exigencias nacionales a las
Cfr. nota 1 al precedente § 13.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 741
pretensiones
extranjeras? La apologética de Puccioni parte de concepciones bien mezquinas y
bajas: ¿pero por qué llamar "nacional" a lo que sólo es servil y
subalterno? "Cuanto más habían tardado los moderados en aferrar la idea
que inspiró a los revolucionarios y a sentir la necesidad de la adhesión al
Piamonte, tanto más decididos (?), después de un trabajo de reconstrucción,
fueron en sostenerla, predicarla, efectuarla, a pesar (!) de las diplomacias
contrarias, en oposición a las indebidas (!) injerencias de los secuaces del
soberano huido. No es el caso de preocupamos (!) de si los moderados aceptaron
la revolución como hecho consumado: (—¿o no fueron precursores?—) constatemos
por el contrario cuán útil e indispensable fue su apoyo, si no por otra cosa
(!) para mostrar (!) al extranjero que los terribles revolucionarios estaban
representados por hombres de la mejor sociedad, los cuales tenían todo que
perder y nada que ganar de una revolución, si ésta no resultaba seria y
prometedora de un futuro mejor."1 ¿Mejor para quién? ¿y cómo? Puccioni
resulta divertido, pero es divertido que sea invitado a decir tales cosas y que
sus proposiciones y su modo de pensar sean aplaudidos.
<21>. El moderno Príncipe. Bajo
este título podrán agruparse todas las ideas de ciencia política que puedan
ayudar a la formación de un trabajo de ciencia política que sea concebido y
organizado según el tipo del Príncipe de Maquiavelo. El carácter fundamental
del Príncipe es precisamente el de no ser un tratado sistemático, sino un libro
"vivo", en el que la ideología se convierte en “mito” o sea en
"imagen" fantástica y artística entre la utopía y el tratado
escolástico, en el que el elemento doctrinal y racional se personifica en un
"condottiero" que presenta plásticamente y
"antropomórficamente" el símbolo de la "voluntad
colectiva". El proceso para la formación de la "voluntad
colectiva" es presentado no a través de una pedante disquisición de
principios y de criterios de un método de acción, sino como "dotes y
deberes" de una personalidad concreta, que hace actuar la fantasía
artística y suscita la pasión.
El Príncipe de Maquiavelo podría ser
estudiado como una ejemplificación histórica del "mito" soreliano, o
sea de la ideología política que se presenta no como fría utopía ni como
doctrinario raciocinio, sino como "fantasía" concreta que actúa sobre
un pueblo disperso y pulverizado para suscitar y organizar su voluntad
colectiva. El carácter utópico del Príncipe está dado por el hecho de que el
"príncipe" no existía realmente, históricamente, no se presentaba al
pueblo italiano con características de inmediatez histórica, sino que era él
mismo una abstracción doctrinaria, el símbolo del jefe en general, del
"condottiero ideal". Puede estudiarse cómo es que Sorel, de la
concepción del "mito" no ha llegado a la concepción del partido político,
a través de la concepción del sindicato económico; pero para Sorel el mito no
se personificaba en el sindicato, como expresión de una voluntad colectiva,
sino en la acción práctica del sindicato y de la voluntad colectiva ya
organizada y operante, acción práctica, cuya realización máxima habría debido
ser la huelga general, o sea una "actividad pasiva" por así decirlo,
todavía no pasada a la fase "activa o constructiva". ¿Pero puede
existir un mito "no-constructivo", puede imaginarse, en el orden de
intuiciones de Sorel, que sea productivo aquello que deja a la "voluntad
colectiva" en su fase primitiva de formarse, distinguiéndose
(escindiéndose), para destruir?
El
moderno Príncipe, el mito-Príncipe no puede ser una persona real, un individuo
concreto; puede ser sólo un organismo, un elemento social en el cual ya tenga
inicio el concretarse de una voluntad colectiva reconocida y afirmada
parcialmente en la acción. Este organismo ha sido ya dado por el desarrollo
histórico y es el partido político, la forma
Cfr. la sección ‘Marginalia'
("Uomini del Risorgimento in Toscana"), en II Marzocco, 15 de
noviembre de 1931 (año XXXVI, n. 46). En la cita el añadido entre paréntesis
(además de los signos de interrogación siempre entre paréntesis) y las cursivas
son de Gramsci.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 742
moderna
en que se resumen las voluntades colectivas parciales que tienden a convertirse
en universales y totales. Sólo una acción político-histórica inmediata,
caracterizada por la necesidad de un procedimiento rápido y fulminante, puede
encarnarse en un individuo concreto: la rapidez no puede ser dada más que por
un gran peligro inminente,a gran peligro que fulminantemente crea el
enardecimiento de las pasiones y el fanatismo y anula el sentido crítico y la
ironía que pueden destruir el carácter "carismático" del
"condottiero" (ejemplo de Boulanger).
En el manuscrito: "inmanente".
Pero en el manuscrito del texto C "inminente".
Pero esta
acción inmediata, por eso mismo no puede ser de amplio alcance y de carácter
orgánico: será casi siempre del tipo restauración y reorganización y no del
tipo propicio a la fundación de nuevos Estados y nuevas estructuras nacionales
y sociales (como era el caso en el Príncipe de Maquiavelo, en el que el aspecto
restauración si acaso era de tipo retórico, o sea ligado al concepto de la
Italia descendiente de Roma y que debía restaurar el orden romano); será de
tipo "defensivo" y no creativo, en el que se supone que una
"voluntad colectiva"' ya existente se haya debilitado y dispersado y
sea necesario reconcentraría y robustecerla, y ya no que una "voluntad
colectiva" deba ser creada ex- novo y orientada hacia metas concretas, sí,
pero de una concreción todavía no verificada por la experiencia pasada.
El carácter "abstracto"
(espontaneísta) de Sorel se muestra en su aversión (que adopta la forma
pasional de una repugnancia ética) a los jacobinos que fueron una
"encarnación" "categórica" del Príncipe de Maquiavelo. El
moderno Príncipe debe tener una parte dedicada al jacobinismo (en el sentido
completo de la noción ya fijada en otras notas), como ejemplo de cómo se forma
una voluntad colectiva concreta y operante. Y es preciso que se definan la
"voluntad colectiva" y la voluntad politice en general en el sentido
moderno, la voluntad como conciencia activa de la necesidad histórica, como
protagonista de un drama histórico real e inmediato. El primer capítulo
([parte]) debería estar dedicado precisamente a la "voluntad
colectiva" planteando la cuestión así: ¿existen las condiciones
fundamentales para que pueda suscitarse una voluntad colectiva
nacional-popular? Y por lo tanto un análisis histórico (económico) de la
estructura social del país en cuestión y una representación "dramática"
de los intentos realizados a través de los siglos para suscitar esta voluntad y
las razones de los sucesivos fracasos. ¿Por qué en Italia no se dio la
monarquía absoluta en tiempos de Maquiavelo? Hay que remontarse hasta el
imperio romano (cuestión de los intelectuales y de la lengua) para comprender
las Comunas medievales y la función de la Iglesia. La razón de los sucesivos
fracasos en el intento de crear una voluntad colectiva nacional popular debe
situarse en la existencia de ciertas clases y en el particular carácter de otras,
dependiente de la situación internacional de Italia (sede de la Iglesia
universal). Esta situación determina en el interior una situación que puede
llamarse "económico-corporativa", o sea políticamente, una forma
particular de feudalismo anárquico: faltó siempre una fuerza "jacobina—
eficiente, precisamente la fuerza que crea la voluntad colectiva nacional
popular, fundamento de todos los Estados modernos. ¿Existen finalmente las
condiciones para esta voluntad, o sea, cuál es la relación actual entre estas
condiciones y las fuerzas opuestas? Tradicionalmente las fuerzas opuestas son
la aristocracia terrateniente y más generalmente la propiedad de la tierra en
su conjunto, o sea aquella especial "burguesía agraria" que es la
herencia del parasitismo dejada a los tiempos modernos por el derrumbe de la
burguesía comunal (las cien ciudades, las ciudades del silencio). Cualquier
formación de voluntad colectiva nacional popular es imposible sin que las masas
de campesinos cultivadores entren simultáneamente en la— vida política. Esto
quería Maquiavelo a través de la reforma de la milicia, esto hicieron los
jacobinos en la Revolución Francesa, en esto consiste el jacobinismo [precoz]
de Maquiavelo, el germen fecundo de su concepción <de la> revolución nacional.
Toda la historia desde 1815 en adelante es el esfuerzo de las clases
tradicionales para no dejar formar una
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 743
voluntad
nacional, sino para mantener el poder "económico-corporativo" en un
sistema internacional de equilibrio remolcado, etcétera.
Una parte importante del moderno Príncipe
es la cuestión de una reforma intelectual y moral, o sea la cuestión religiosa
o de una concepción del mundo. También en este campo hallamos una ausencia de
"jacohinis' mo" y miedo al "jacobinismo" expresado en
formas filosóficas (último ejemplo: Benedetto Croce). El moderno Príncipe debe
ser el proclamador de una reforma intelectual y moral, que es el terreno para
un ulterior desarrollo de la voluntad colectiva nacional popular en el terreno
de una forma lograda y total de eivilizáción moderna.
Realmente
el moderno Príncipe debería limitarse a estos dos puntos fundamentales:
formación de una voluntad colectiva nacional popular de la que el moderno
Príncipe es precisamente la expresión activa y operante, y reforma intelectual
y moral. Los puntos concretos del programa de acción deben ser incorporados en
el primer punto, o sea que deben desprenderse "dramáticamente" del
discurso, no ser una fría exposición de raciocinios. (¿Puede haber reforma
cultural, o sea elevación cultural de los elementos deprimidos de la sociedad,
sin una previa reforma económica y un cambio en el nivel económico de vida? Por
eso la reforma intelectual y moral está siempre vinculada a un programa de
reforma económica, es más, el programa de reforma económica es el modo concreto
como se presenta toda reforma intelectual y moral. El moderno Príncipe,
desarrollándose, trastorna todo el sistema de relaciones intelectuales y
morales en cuanto que su desarrollarse significa precisamente que cada acción
es útil o dañina, virtuosa o perversa, en cuanto que tiene como punto concreto
de referencia el moderno Príncipe e incrementa su poder o lo combate. Él toma
el lugar, en las conciencias, de la divinidad y del imperativo categórico, él
es la base de un laicismo moderno y de una completa laicización de toda la vida
y de todas las relaciones de conducta.)
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), pp. 1-2
<22>. Historia de los
intelectuales. Temas de investigación. La república de Platón. Cuando se dice
que Platón anhelaba una "república de filósofos" hay que entender
"históricamente" el término filósofos, que hoy debería traducirse
corno "intelectuales" (naturalmente Platón se refería a los
"grandes intelectuales" que por lo demás eran el tipo de intelectual
de su época, además de dar importancia al contenido específico de la
intelectualidad, que en concreto podría llamarse de "religiosidad":
los intelectuales del gobierno eran aquellos determinados intelectuales más
cercanos a la religión, esto es, cuya actividad tenía un carácter de
religiosidad, entendida en el significado general de la época y especial de
Platón, y por ello actividad en cierto sentido "social", de elevación
y educación [y dirección intelectual, por lo tanto con función de hegemonía] de
la polis). Por ello podría quizá sostenerse que la "utopía" de Platón
se adelanta al feudalismo medieval, con la función que en éste es propia de la
Iglesia y de los eclesiásticos, categoría intelectual de aquella fase del
desarrollo histórico-social. La aversión de Platón por los "artistas"
debe entenderse, por lo tanto, como aversión a las actividades espirituales
"individualistas" que tienden a lo "particular", por lo
tanto "arreligiosas", "asociales".
Los intelectuales en el Imperio Romano.
El cambio de condición en la posición social de los intelectuales en Roma, del
tiempo de la República a la del Imperio (de un régimen
aristocrático-corporativo a un régimen democrático-burocrático) está vinculado
a César, que confirió la ciudadanía a los médicos y a los maestros de artes
liberales a fin de que habitasen más gustosamente en Roma y que otros más
acudieran: "Omnesque medicinara Roinae
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 744
professos
et hberalium artium doctores, quo libentius et ipsi urbem incolerent et coeteri
appeterant civitate donavit": Suetonio, Vida de César, XLII.1 Por lo
tanto, César se propuso: 1º.] hacer establecerse en Roma a los intelectuales
que ya se encontraban en ella, creando así una categoría permanente de los
mismos, porque sin su permanencia no podía crearse una organización culturaL
Probablemente antes habría habido una fluctuación que era necesario detener,
etcétera; 2º.] atraer a Roma a los mejores intelectuales de todo el Imperio
romano, promoviendo una centralización de gran alcance. Así tiene principio
aquella categoría de intelectuales "imperiales" en Roma, que
continuará en el clero católico, y dejará tantas huellas en toda la historia de
los intelectuales italianos, con su característica de
"cosmopolitismo" hasta el siglo XVIII.
<23>. Federico Confalonieri. Del
librito: A. F. Andryane, Memorie di un prigionero di Stato alio Spielberg,
Capítulos seleccionados y anotados por Rosolino Guasfaila, Florencia, Barbéra,
1916, extraigo algunas indicaciones bibliográficas sobre Federico Confalonieri:
Rosolino Guastalla, "Letteratura spielberghese" en Le mie prigioni
comentadas, Livorno, Giusti, 1912; Giorgio Pallavicino, Spilbergo e Gradisca
(1856), reeditado en las Memorie (Loescher, 1882); Federico Confalonieri,
Memorie e Leitera (Milán, Hoepli, 1890); Alessandro Luzio, Antonio Salvotti e i
processi del Ventuno, Roma, 1901, Domenico Chiattone, comentario a Mie prigioni
de Pellico. Las Mémoires de Andryane han sido traducidas al italiano por F.
Regonati (cuatro volúmenes, 1861, Milán) con documentos adjuntos2
Posición
de Luzio contra Andryane, mientras que justifica a Salvotti (!); cfr. otras
observaciones de Laño y el carácter tendencioso y acrimonioso de sus escritos
sobre el Risorgimento.3 Cfr. G. Trombadori, “Il giudizio del De Sanctis sul
Guicciardini" en la Nuova Italia del 20 de 12 noviembre de 1931; escribe
Trombadori: "La legítima admiración que todos tributamos a Luzio sobre
todo por la obra por él desempeñada en el campo de los estudios sobre nuestro
Risorgimento, no debe pasar por alto el conocimiento de los límites dentro de
los que se desenvuelve su visión de la historia, que son un moralismo bastante
exclusivista y esa mentalidad tan estrictamente jurídica (¿pero es exacto
llamarla jurídica? ¿o no es más bien “judiciaria”?) que lo ha hecho incomparable
indagador de documentos procesales, etcétera, etcétera" (véase el texto en
caso de necesidad).
230 Pero
no se trata sólo de temperamento, se trata especialmente de tendenciosidad
política. Luzio podría llamarse el Cesare Cantú del moderativismo conservador
(cfr. Cruce sobre Cantú en la Storia della storiografia italiana nel secolo
XIX) .4 Continúo con la cita de Trombadori sobre Luzio: "Son dos actitudes
que se integran y completan recíprocamente, por lo que algunas veces nos parece
que su portentosa pericia en someter a análisis declaraciones y testimonios e
'interrogatorios' tenga como único fin el de liberar a alguien de la tacha de
canalla o traidor, o de confirmársela, de condenar, o de absolver. Así sucede
que raramente se sustrae al gusto de acompañar los nombres que en la historia
tuvieron su parte grande o pequeña, con adjetivos como: vil, generoso, noble,
indigno y así sucesivamente".5 Por eso Luzio participó en la polémica que
se desarrolló en años pasados sobre Guicciardini, contra
Esta cita de Suetonio y algunas ideas de
este parágrafo están tomadas de un artículo de Cornelio De Marzio, "Note
milla tredicesirna confederazione (Profesioni ed arti)", en Gerarchia,
diciembre de 1931 (año XI, n. 12), pp. 910-76, cfr. en particular pp. 970-71.
Sobre el libro de Alessandra F. Andryane,
Meazorie di un prigioniero di Stato alto Spielberg, cfr. nota 37 al Cuaderno 1
(XVI), § 44. Las indicaciones bibliográficas reproducidas por Gramsci están
tomadas de las notas al prefacio de Rosolino Guastalla (pp.
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 44, p. 40 bis.
Cfr. Croce, Storia della storiografia
italiana nel secolo decimonono cit., vol. I, pp. 204-14.
Cfr. Gaetano Trombadori, “Il giudizio del
De Sanctis sul Guicciardini", en Lcr Nuova Italia, 20 de noviembre de 1931
(año II, a. 11), pp. 453-56; el pasaje citado por Gramsci está en la p. 455.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 745
el juicio
de De Sanctis, naturalmente para defender a Guicciardini, creyendo que había
necesidad de defenderlo, como si De Sanctis hubiera hecho una requisitoria de
procurador contra él y no, por el contrario, hubiese representado un periodo de
la cultura italiana, el del "Hombre de Guicciardini"; la intervención
de Luzio, también en este caso, no es una cuestión de "temperamento"
de estudioso, sino un hecho político tendencial: en realidad el "hombre de
Guicciardini" es el representante ideal del "moderado italiano"
lo mismo si éste es lombardo, tostan o piamontés, entre 1848 y 1870, y del
moderno clérigo-moderado, del cual Luzio es el aspetco
"historiográfico".
Hay que
observar que Cruce no cita, ni siquiera incidentalmente, el nombre de Luzio en
su Storia della storiograrfia italiana nel secolo XIX, edición de 1921, aunque
una parte de la obra de Luzio se remonta a los años anteriores a 1900: sin
embargo, me parece que habla de él en el apéndice publicado recientemente en la
Critica e incorparado luego a la nueva edición del libro.1
<24>. Historia de los
intelectuales. Los Elementi di scienza politica de Mosca (nueva edición
aumentada de 1923)2 deben ser examinados para esta sección. La llamada
"clase política" de Mosca no es otra cosa que la categoría
intelectual del grupo social dominante: el concepto de "clase
política" de Mosca debe relacionarse con el concepto de élite de Pareto,
que es otro intento de interpretar el fenómeno histórico de los intelectuales y
su función en la vida estatal y social. El libro de Mosca es un enorme mamotreto
de carácter sociológico y positivista, con, además, la tendenciosidad de la
política inmediata que lo hace menos indigesto y literariamente más vivaz.
231
<25>. Risorgimento. Investigar qué
significa y cómo se justifica en Quinet la fórmula de la equivalencia de
revolución-restauración en la historia italiana. Según Daniele Mattalia
("Gioberti in Carducci", en la Nuora Italia del 20 de noviembre de
1931) la fórmula de Quinet habría sido adoptada de Carducci a través del
concepto giobertiano del clasicismo nacional (Rinnovamento, III; Primato, III,
1, 5, 6, 7 ... ; el Rinnovamento en la edición Latterza, el Primara en la
edición Utet)3 ¿Puede emparentarse este concepto de Quinet con el de la
"revolución pasiva" de Cuoco? Tanto la
"revolución-restauración" de Quinet como la "revolución
pasiva" de Cuoco expresarían el hecho histórico de la falta de iniciativa
popular en el desarrollo de la historia italiana, y el hecho de que el
"progeso" tendría lugar como reacción de las clases dominantes al
subversivismo esporádico e inorgánico de las masas populares con
"restauraciones" que acogen cierta parte de las exigencias populares,
o sea "restauraciones progresistas" o
"revoluciones-restauraciones" o también "revoluciones
pasivas". Transportando esta idea a la sección "Pasado y
presente" podría decirse que se trata de "revoluciones del hombre de
Guicciardini" y que Cavour "diplomatizó" precisamente la
revolución del hombre de Guicciardini.
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), p. 28a.
En realidad tampoco en el ensayo
"Intorno alle condizioni presenti della storiografia in Italia",
publicado por entregas en los primeros cuatro fascículos de la Critica de 1929
(año XXVII) y reeditado en apéndice a la segunda edición (1930) de la Storia de
la storiografia italiana, Cruce, se ocupa de Alessandra Luzio.
Cfr. Gaetano Mosca, Eletnenti di sciettza
política, 2s ed. con una segunda parte inédita, Bocea, Turín, 1923. Aunque no
se haya conservado entre los libros de la cárcel, se desprende de otras notas
de este mismo Cuaderno (cfr. en particular el subsiguiente
36) que Gramsel no sólo conocía
directamente este libro sino que había podido consultarlo, al menos durante
algún tiempo, incluso en Turi.
Cfr. Daniele Mattalia, "Gioberti in
Carducci (Per una maggiore determinazione delle fonti storiche della cultura
carducciana"), en La Nuova Italia, 20 de noviembre de 1931 cit., pp.
445-49, cfr. en particular p. 448. El artículo continúa en los fascículos
subsiguientes de la revista: 20 de diciembre de 1931 (año II, n. 12), pp.
478-83; 20 de enero de 1932 (año 111, n. 1), pp. 22-27.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 746
<26>. Pasado y presente. La
política de Luigi Cadorna. En el artículo de Fermi: "La Spagna
cattolica" en Gerarchia de diciembre de 1931 se alude a la Constitución
española de 1812 y se dice: "La resistencia indómita opuesta a los franceses
desde 1808 hasta 1813 por todas, o casi, las clases de la nación, guiadas por
el clero, también alzado, constituyó una página gloriosa. Fernando VII y las
Cortes de 1812 se encargaron de anular los resultados. astas, con la
constitución modelada según el patrón francés de 1791, infligieron al país una
transformación: mala copia de una mala copia, como decía L. Cadorna de una
transformación análoga".1 ¿Dónde y cuándo se expresó Cadorna en tales
términos? El juicio de Fermi sobre la constitución española del 12 es el
acostumbrado juicio superficial de la demagogia reaccionaria.
<27>. Conservación e innovación.
Una determinada corriente historicista asume como su fundamento y postula como
único método historicista un método de acción en el que el progreso histórico
(el desarrollo) resulta de la dialéctica de conservación e innovación:2 la
contemporización de conservación e innovación constituye el "clasicismo
nacional" de Gioberti, así como constituye el clasicismo literario y
artístico de la última estética crociana. 'Éste es el historicismo de los
moderados, no tanto teoría científica cuanto tendencia práctico-política o
ideología. ¿Pero por qué conservación debe ser precisamente esa determinada
"conservación", aquel determinado elemento dialéctico del pasado?
232 ¿Y
por qué hay que ser "irracionalistas" y "antihistoricistas"
si no se conserva este determinado elemento? En realidad, si bien es cierto que
el progreso es dialéctica de conservación e innovación y la innovación conserva
superando el pasado, también es cierto que el pasado es cosa compleja y que es
dado elegir en esa complejidad: pero la elección no puede ser hecha
arbitrariamente por un individuo o una corriente; si esta elección se establece
de tal modo se trata de "ideología", de tendencia práctico-política
unilateral, que no puede dar fundamento a una ciencia. Presentar esta elección
como "ciencia" es precisamente elemento ideológico, porque toda
ideología trata de presentarse como ciencia, y como filosofía. Lo que será
conservado en el proceso dialéctico será determinado por el proceso mismo, será
un hecho necesario, no un arbitrio de supuestos científicos y filosóficos. Y al
mismo tiempo se observa que la fuerza innovadora, en cuanto que se ha
constituido en el pasado, es ella misma un hecho del pasado, es precisamente
ella misma conservación-innovación, contiene en si todo el pasado, aquél digno
de desarrollarse y perpetuarse. Para esta especie de historicistas moderados (y
se entiende moderados en sentido político, de clase, o sea de aquellas ciases
que llevaron a cabo la restauración después de 1815 y 1848) lo irracional es el
bis jacobinismo, antihistoria igual a jacobinismo. ¿Pero quién podrá probar
históricamente que sólo el arbitrio guiase a los jacobinos? ¿Y no es una
proposición histórica banal el que ni Napoleón ni la Restauración hayan
destruido los "hechos consumados" por los jacobinos? ¿O acaso el
antihistoricismo de los jacobinos habrá consistido en el hecho de que sus
iniciativas no se han "conservado" el 100%, sino sólo un porcentaje
relativo? No parece plausible sostener esto porque la historia no se hace con
cálculos matemáticos, y por otra parte ninguna fuerza histórica innovadora se
realiza inmediatamente al 100%, sino que es siempre racional e irracional, historicista
y antihistoricista, es decir, es "vida", con todas las debilidades y
las fuerzas de la vida, con sus contradicciones y sus antítesis.
Cfr. Fermi, "La Spagna cattolica
ieri e oggi", en Gerarchia, diciembre de 1931 (año XI, n. 12), pp.
1027-33; la cita está en la p.
1031.
Las observaciones de este parágrafo
desarrollan las ideas ya apuntadas en el precedente § 25, y en particular toman
en cuenta la segunda entrega del citado artículo de Mattalia.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 747
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 28a-29.
<28>. Nomenclatura política.
Teóricos., doctrinarios, abstraccionistas, etcétera. En el lenguaje común,
"teórico" se utiliza en sentido peyorativo, como
"doctrinario" o mejor aún como "abstraccionista". Ha conido
la misma suerte que el término "idealista", que del significado
técnico filosófico ha pasado a significar "soñador de cosas
nebulosas", etcétera. El que ciertos términos hayan adquirido este
significado peyorativo no ha sido casual. Se trata de una reacción del sentido
común contra ciertas degeneraciones culturales, etcétera, pero el "sentido
común" ha sido a su vez el filisteizador, el momificador de una reacción
justificada en un estado de ánimo permanente, en una pereza intelectual tan
degenerativa y repulsiva como el fenómeno que quería combatir. El "buen
sentido" ha reaccionado, el "sentido común" ha embalsamado la
reacción y ha hecho de ella un canon "teórico",
"doctrinario", "idealista".
233
<29>. Buen sentido y sentido común.
Los representantes del "buen sentido" son el "hombre de la
calle", el "francés medio" convertido en "el hombre
medio", "monsieur Tout-le-monde". En las comedias burguesas es
donde más especialmente pueden encontrarse los representantes del buen sentido.
<30>. Historia de los intelectuales
italianos. Gioberti. Importancia de Gioberti para la formación del carácter
nacional moderno de los intelectuales italianos. Su función junto a Foscolo. En
una nota anterior1 observaciones sobre la solución formal dada por Gioberti al
problema nacional-popular como contemporización de conservación e innovación,
como "clasicismo nacional". Solución formal no sólo del mayor
problema político-social, sino también de aquellos derivados, como el de una
literatura nacional-popular. Habrá que revisar al final de este estudio las
principales publicaciones polémicas de Gioberti: el Primato y el Rinnovamento,
los escritos contra los jesuitas (Prolegomeni y el Gesuita moderno). Libro de
Anzilotti sobre Gioberti.2
<31>. Risorgimento. El carbonarismo
y la masonería. Artículo de A. Luzio, "Le origini della Carbonería"
en el Corriere della Sera del 7 de febrero de 1932. Luzio habla de dos libros
de Eugenio Lennhoff, fr. jerarca de la masonería austriaca (acerca de Lennhoff
ha hablado a menudo el escritor de masonería de la Civilt i Cattolica): Die
Freimaurer y Politische Geheimbünde (Casa ed. Amalthea, Viena). Luzio empieza
por señalar los errores de lengua italiana contenidos en las citas políticas de
Lennhoff y otros errores más graves (Mazzini confundido con el gran maestre
Mazzoni, p. 204 del Freimaurer, y por lo tanto convertido en gran maestre;
¿pero se trata de error histórico o de error de imprenta?). Como crítica de
Lennhoff, el artículo de Luzio no vale nada. Para los orígenes del
carbonarismo: obras de Alberti sobre las asambleas constitucionales italianas y
sobre la revolución napolitana de 1820, editadas por Lincei; estudios de
Sóriga, Risorgimento Italiano, enero-marzo de 1928, y artículo de Sóriga sobre
el carbonarismo en la Enciclopedia Treccani (v. vm), libro de Luzio sobre la
masonería. En este artículo Luzio reproduce de las memorias inéditas del
general Rossetti (de quien habla Guido Bustic,o en la Nuova Antologia de 1927)
un informe de Rossetti a Gioacchino Murat (de junio de 1814), en el que se
habla de los primeros tiempos del carbonarismo, que habría sido conocidísimo en
Francia, sobre todo en el Franco Condado,
Cfr. el precedente § 27.
Cfr. Antonio Anzillotti, Globerti,
Vallecchi, Florencia, 1922 (21 ed. 1931).
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 748
y al cual
Rossetti se habría afiliado en 1802, estando destinado en Gray. (Pero son cosas
vagas y que se pierden en la noche de los tiempos, entre los fundadores del
carbonarismo habría estado Francesco 1, etcétera.) Según Rossetti el
carbonarismo del Reino de Nápoles habría comenzado a propagarse en la provincia
de Acre/fino en 1811, extendiéndose sólo hacia mediados de 1812.1
234
<32>. Risorgimento. Orígenes. Las
cuestiones "tendenciales" planteadas a propósito de los orígenes del
movimiento nacional del Risorgimento: 1] tesis francófila-democrática: el
movimiento se debe a la revolución francesa, lo que ha determinado la otra
tesis: 2] la revolución francesa, con su intervención en la península,
interrumpió el movimiento "verdaderamente" nacional, tesis que tiene
un doble aspecto: el jesuítico y el moderado que se refiere a los principios
reformadores. Nunca el movimiento reformador fue interrumpido por miedo a la
revolución francesa, por lo tanto: 3] la revolución francesa, con su
intervención, no interrumpió el movimiento indígena, sino que incluso hizo
posible su recuperación y realización.
Cfr.
Cuaderno 9 (XIV), p. 75; y Cuaderno 19 (X), p. 15.
<33>. Nexo histórico 184849. El
federalismo de Ferrará-Cattaneo. Fue el planteamiento político-histórico de las
contradicciones existentes entre el Piamonte y la Lombardía. Lombardía no
quería ser anexada, como una provincia, al Piamonte: era más avan72da,
intelectualmente, políticamente, económicamente, que el Piamonte. Había
realizado, con fuerzas y medios propios, su revolución democrática con las
cinco jornadas: era, seguramente, más italiana que el Piamonte, en el sentido
de que representaba a Italia mejor que el Piamonte. Que Cattaneo presentase el
federalismo como inmanente en toda la historia italiana no es más que un
elemento ideológico, mítico, para reforzar el programa político actual. ¿Por
qué acusar al federalismo de haber retardado el movimiento nacional y unitario?
Hay que seguir insistiendo en el criterio metodológico de que una cosa es la
historia del Risorgimento y otra la hagiografía de las fuerzas patrióticas e
incluso de una fracción de ellas, las unitarias. El Risorgimento es un desarrollo
histórico complejo y contradictorio que resulta integral gracias a todos sus
elementos antitéticos, a sus protagonistas y a sus antagonistas, a sus luchas,
a las modificaciones recíprocas que las mismas luchas determinaron e incluso a
la función de las fuerzas pasivas y latentes como las grandes masas agrarias,
además, naturalmente, de la función eminente de las relaciones internacionales.
235
<34>. Pasado y presente.
Bibliografía. Proveeduría General del Estado: Publicaciones editadas por el
Estado o con su ayuda: Spoglio del periodici e delle opere collettive 1926-1930
(Parte 1ª: Scritti biografici e critici; parte 2ª: Ripartizione per materia),
ed. Librería del Estado, Roma.2
<35>.Risorgimento. Giuseppe
Ferrari. Cómo el jacobinismo histórico (unión de la ciudad y el campo) se ha
diluido y vuelto abstracto en Giuseppe Ferrari. La "ley agraria", de
ser punto programático concreto y actual, bien circunscrito en el espacio y en
el tiempo, se ha convertido en una vaga ideología, un principio de filosofía de
la historia. Hay que observar
Todos los datos y las publicaciones
mencionados en este parágrafo están tomados del artículo de Ludo citado en el
texto "Le
origini
della massoneria", en Corriere della Sera, 7 de febrero de 1932.
La indicación bibliográfica está tomada
de la sección 'Libri recevuti' del Corriere della Sera del 9 de febrero de
1932.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 749
que en
los jacobinos franceses la política campesina no fue más que una intuición
política inmediata (arma de lucha contra la aristocracia terrateniente y contra
el federalismo girondino) y que se opusieron a toda "exageración"
utópica de los "agraristas" abstractos. El planteamiento de la
"reforma agraria" en Ferrari, explica el hecho de la relativa
popularidad que Ferrari tuvo y sigue teniendo entre los libertarios: muchos
puntos de contacto entre Ferrari y Bakunin y en general los naródniki rusos:
los desposeídos del campo son convertidos en mito para la
"pandestrucción". En Ferrari, a diferencia de Bakunin, está aún más
viva la conciencia de que se trata de una reforma liberalesca. Habría que
confrontar las ideas de Ferrari sobre la reforma agraria como punto de
inserción de las masas agrarias en la revolución nacional, con las ideas de
Carlo Pisacane. Pisacane se acerca más a Maquiavelo; concepto más limitado y
concretamente político. (Ferrari contra el principio de herencia en la posesión
de la tierra, contra los residuos de! feudalismo, pero no contra la herencia en
la forma capitalista; cfr. con las ideas de Eugenio Rignano.)1
<36>. Risorgimento. El
transformismo. El transformismo como una de las formas históricas de lo que ya
ha sido señalado sobre la "revolución-restauración" o
"revolución pasiva" a propósito del proceso de formación del Estado
moderno en Italia. El transformismo como "documento histórico real"
de la real naturaleza de los partidos que se presentaban como extremistas en el
periodo de la acción militante (Partido de Acción). Dos periodos de
transformismo: 1] de 1860 a 1900 transformismo "molecular", o sea las
personalidades políticas individuales elaboradas por los partidos democráticos
de oposición se incorporaban aisladamente en la "clase política"
conservadora-moderada (caracterizada por la aversión a toda intervención de las
masas populares en la vida estatal, a toda reforma orgánica que propusiera una
"hegemonía" como sustitución del crudo "dominio"
dictatorial); 2] de 1900 en adelante transformismo de grupos extremistas
enteros que se pasan al campo moderado (el primer acontecimiento es la
formación del Partido Nacionalista con los grupos ex-sindicalistas y
anarquistas, que culmina en la guerra de Libia en un primer tiempo y en el
intervencionismo en un segundo tiempo).
236 Entre
los dos periodos debe situarse el periodo intermedio —1890-1900— en el que una
masa de intelectuales se pasa a los partidos de izquierda, llamados
socialistas, pero en realidad puramente democráticos. Guglielmo Ferrero en su
opúsculo Reazione (Turín, Roux edit., 1895) representa así el movimiento de los
Intelectuales italianos f de los años noventa (el paisaje lo tomo de los
Elementi di scienza politica de G. Mosca, 11a. ed., 1923): "Hay siempre
cierto número de individuos que tienen necesidad de apasionarse por cualquier
cosa que no sea inmediata, que no sea personal y sí lejana; a los que el
círculo de sus propios quehaceres de la ciencia, del arte, no basta para agotar
toda la actividad de su espíritu. ¿Qué les quedaba a éstos en Italia sino la
idea socialista? Venía de lejos, lo cual siempre seduce; era bastante compleja
y bastante vaga, al menos en ciertas de sus partes, para satisfacer las
necesidades morales tan diferentes de los muchos prosélitos; por un lado
implicaba un espíritu amplio de hermandad y de internacionalismo, que
corresponde a una necesidad moderna real; por el otro tenía el sello de un
método científico que tranquilizaba a los espíritus educados en las escuelas
experimentales. Considerando esto, no hay que asombrarse de que gran número de
jóvenes se inscribieran en un partido donde al menos, si había el peligro de
encontrarse con algún humilde salido de la cárcel o con algún modesto repris de
justice, no se podía encontrar a ningún estafador, a ningún especulador de la
política, a ningún intrigante del patriotismo, a ningún miembro de aquella
banda de aventureros sin
Se alude probablemente en forma
particular a la obra de Eugenio Rignano, Per una riforrna socialista del
diritto successorio, Zanichelli, Bolonia, 1920.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 750
conciencia
y sin pudor que, después de haber hecho a Italia, la han devorado. La más
superficial observación nos muestra de inmediato que en Italia no existen casi
en ningún lugar las condiciones económicas y sociales para la formación de un
auténtico y gran partido socialista; además, un partido socialista debería
encontrar lógicamente el grueso de sus reclutas en las clases obreras, no en la
burguesía, como sucedió en Italia. Ahora bien, si un partido socialista se
desarrolló en Italia en condiciones tan desfavorables y de un modo tan ilógico,
es porque respondía más que nada a una necesidad moral de cierto número de
jóvenes, asqueados de tanta corrupción, bajeza y vileza; y que se hubieran
entregado al diablo con tal de escapar a los viejos partidos corrompidos hasta
la médula de sus huesos",1
Un punto
que hay que señalar es la función desempeñada por el Senado en Italia como
terreno para el transformismo "molecular". Ferrari, no obstante su
republicanismo federalista, etcétera, entra en el senado y lo mismo tantos
otros hasta 1914: recordar las afirmaciones cómicas del senador Pullé llegado
al Senado con Gerolamo Gatti y otros bissolatianos.2
237
<37.> El moderno Príncipe. En esta
serie de observaciones podrían bailar 16 lugar las notas escritas a propósito
del estudio de ¡as situaciones y de lo que hay que entender por
"relaciones de fuerza". El estudio de cómo hay que analizar las
"situaciones", o sea de cómo hay que establecer los diversos grados
de relaciones de fuerza, podría prestarse a una exposición elemental de ciencia
política, entendida como un conjunto de cánones prácticos de investigación.
Juntamente una exposición de lo que en política hay que entender por estrategia
y táctica, por "plan", por propaganda y agitación; elementos de
organización, etcétera.
Los
elementos prácticos que de costumbre son expuestos confusamente en los tratados
de política (se puede tomar como ejemplar el libro Elementi di scienza politica
de Mosca)3 deberían, en cuanto que no son cuestiones abstractas o sustentadas
en el aire, encontrar un lugar en los diversos sectores de las relaciones de
fuerza, empezando por las relaciones de fuerza internacional (en donde
entrarían las notas escritas sobre lo que es una gran potencia) para pasar a
las relaciones objetivas sociales, o sea al grado de desarrollo de las fuerzas
productivas, a las relaciones de fuerza política ([o de hegemonía]) o de
partido, y a las relaciones militares o, mejor, políticas inmediatas.
¿Las
relaciones internacionales preceden o siguen a las relaciones sociales
fundamentales? Siguen, indudablemente. Toda innovación orgánica en la
estructura modifica orgánicamente las relaciones absolutas y relativas en el
campo internacional a través de sus expresiones técnico-militares. Incluso la
posición geográfica de un Estado nacional no precede, sino que sigue, a las
innovaciones estructurales, aunque reaccionando sobre ellas en cierta medida
(precisamente en la medida en que las superestructuras reaccionan sobre la
estructura, la política sobre la economía). Por otra parte, las relaciones
internacionales reaccionan pasivamente y activamente especialmente sobre las
relaciones políticas (de hegemonía de los partidos). Cuanto más la vida
económica inmediata de una nación está subordinada a las relaciones
internacionales, tanto más un determinado partido representa
Cfr. Mosca, Elenzenti di scienza politica
cit., p. 316 nota.
Por Decreto Real del 24 de noviembre de
1913 fueron nombrados miembros del Senado tres socialistas del grupo
bissolatiano: Francesco Lorenzo Pullé, Gerolamo Gatti y Luigi Della Torre. En
el momento del nombramiento Pullé había entregado al corresponsal romano del
Mattino de Nápoles una declaración en la que entre otras cosas decía: "Yo
entro en el Senado can mi bandera socialista desplegada, sin doblarle ni una
punta". En los periódicos del 25 de noviembre esta declaración de Pullé
fue
reproducida
y comentada, en general con ironía.
Cfr. nota 1 al precedente § 24.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 751
esta
situación y la explota para impedir el predominio de los partidos adversarios.
De esta serie de hechos se puede llegar a la conclusión de que a menudo el
llamado "partido del extranjero" no es precisamente aquél que es
indicado como tal, sino precisamente el partido más nacionalista ([una alusión
a este elemento internacional "represivo" de las energías internas,
se encuentra en los artículos de G. Volpe publicados por el Corriere del 22 y
23 de marzo])1 que en realidad, más que representar las fuerzas vitales del
propio país, representa su subordina I ción y sometimiento económico respecto a
las naciones o a un grupo de naciones hegemónicas.
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), pp. 2a-3.
238
<38>. Pasado y presente. El miedo
al kerenskismo. Es uno de los rasgos más relevantes de los años de la
posguerra. Corresponde seguramente, en cierta medida, al miedo al —
lafayettismo en el periodo sucesivo a la Revolución Francesa. En torno al kerenskismo
se ha formado todo un "mito negativo". Se han atribuido a Kerensky
todas las cualidades negativas, las debilidades, las incertidumbres, las
deficiencias de toda una época histórica. No ser el Kerensky del propio país,
se ha convertido en la obsesión de toda una serie de jefes de gobierno. De este
miedo se han derivado algunas de las máximas políticas del maquiavelismo actual
y de los principios críticos sobre los que se desarrolla la propaganda política
de masas. ¿Pero qué hay de real en este miedo? No se observa que uno de los
elementos del kerenskismo es precisamente este mismo miedo de ser gerensky, o
sea el hecho de que se sustituye una orientación. positiva con una orientación
negativa en la vida política, se piensa más en el "no hacer" que en
el "hacer concreto", se está obsesionado por el adversario que se
siente dominar en el interior mismo de la propia personalidad. Por lo demás se
es "Kerensky" no por voluntad, del mismo modo que la voluntad no
puede evitar que se sea Kerensky. Kerensky ha sido la expresión de una
determinada relación de fuerzas políticas, organizativas, militares inmediatas
que no había sido creada por él y que él no consiguió corregir no obstante sus
esfuerzos desesperados, tan desesperados y descompuestos que llegan a darle el aspecto
de un Arlequín. Se ha tomado en serio el cuadro moral e intelectual de Kerensky
pintado por sus enemigos como arma de lucha contra él, como medio inmediato
para liquidarlo y aislarlo, y se ha hecho de él un hombre de paja absoluto,
fuera del tiempo y el espacio, un típico "ilota" que mostrar a los
"espartanos" para educarlos. Podría demostrarse que no es cierto que
Kerensky no recurriera a medidas de fuerza, todo lo contrario; pero
probablemente éste su recurso a la fuerza aceleró el proceso político por el
que fue arrollado. En realidad Kerensky tuvo muchos éxitos relativos, y su
línea política no estaba equivocada en sí misma; pero esto contó poco en el
conjunto de las fuerzas desencadenadas en torno a él, que eran incontrolables
por políticos del tipo de Kerensky, o sea por el conjunto de las fuerzas
sociales de las que Kerensky era la expresión más adecuada.
<39>. El “historicismo” de Croce.
El historicismo de troce debe relacionarse con cuanto ha sido observado en
notas precedentes sobre los conceptos de "revolución pasiva", de
"revolución-restauración", de "conservación-innovación" y
sobre el concepto giobertiano de "clasicismo nacional" 2 Éste del
"historicismo" es uno de los puntos y de los motivos permanentes en
toda la actividad intelectual y filosófica de Croce y una de las razones del
éxito y la influencia ejercida por su actividad desde hace treinta años. Crece
se inscribe en la tradición cultural del nuevo Estado italiano y reconduce la
cultura nacional a los orígenes,
Cfr. subsiguiente § 102.
Cfr. en particular los precedentes § § 25
y 27.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 752
pero
vivificándola [y enriqueeiéndola] con toda la cultura europea y depurándola de
todas las escorias grandilocuentes y extravagantes del Risorgimento. Establecer
con exactitud el significado histórico y político del historicismo crociano
significa precisamente reducirlo a su alcance rdal, despojándolo de la grandeza
brillante que le es atribuida como manifestación de una ciencia objetiva, de un
pensamiento sereno e imparcial que se coloca por encima de todas las miserias y
las contingencias de la lucha cotidiana, de una contemplación desinterinadn del
eterno devenir de la historia humana.
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 29-29a.
239
<40>. Renacimiento. Las estatuas
vivientes de Cuneo. Una de las anécdotas de Cuneo más graciosas: para la visita
de Vittorio Emanuele II, la administración de la ciudad buscó por los
alrededores a los jóvenes físicamente más agraciados, los cuales, enyesados a
conciencia, fueron colocados, antes del desfile regio, sobre pedestales en
actitudes de estatuas antiguas. Al mismo tiempo todos los borrachos fueron
encerrados en las cantinas. Al paso del rey, las "estatuas" se
dispusieron en orden, dando la impresión de un gran espectáculo de belleza y de
arte, pero desde las cantinas las voces cascadas de los borrachos hicieron oír
una nota desafinada: "Somos nosotros los cuneenses, Cuneo somos
nosotros", etcétera. Las aldeas de Potiomkin no son, pues, sólo algo
privativo de la vieja Rusia feudal y burocrática, y periodos históricos enteros
pueden ser llamados aldeas de Potiomkin.
<41>. Intelectuales. Cfr. Valeria
Benetti Brunelli, II rinnovamento della politica nel pensiero del secolo XV in
Italia (Paravia, Turín, 20 liras).1 Examen del pensamiento político de Leon
Battista Alberti. Intento de revisión de algunos juicios sobre el Humanismo y
el Renacimiento.
<42>. Francia-Italia, 1º.] ¿Ha
existido realmente alguna vez una francofilia en Italia? eran realmente
francófilos los radicales-masones del Secolo, que precisamente suelen ser
juzgados como impúdicamente francófilos? Pienso que, analizando más profundamente,
se puede encontrar que ni siquiera aquella corriente fue francófila en sentido
estricto. Francia representó un mito para la democracia italiana, la
transfiguración en un modelo extranjero de lo que la democracia italiana nunca
había logrado hacer y no se proponía hacer concretamente, el sentido de la
propia impotencia e ineptitud en el ámbito nacional propio. Francia era la
Revolución Francesa, y no el régimen actual, era la participación de las masas
populares en la vida política y estatal, era la existencia de fuertes
corrientes de opinión, la desprovincialización de los partidos, el decoro de la
actividad parlamentaria, etcétera, cosas que no existían en Italia, que se
anhelaban, pero para cuya obtención no se sabía y no se quería hacer nada de preciso,
de coordinado, de continuativo: se mostraba al pueblo italiano el ejemplo
francés, casi como si se esperase que el pueblo italiano actuase por sí mismo,
o sea por iniciativa espontánea de masas, lo que los franceses habían alcanzado
a través de una serie de revoluciones y de guerras, a costa de torrentes de
sangre. Pero no era francofilia en el sentido técnico y político: incluso
había, precisamente en estos demócratas, mucha envidia a Francia y un odio
sordo. Francófilos fueron los moderados, que consideraban un deber de Francia
el de ayudar siempre a Italia como a una discípula y que se habrían subordinado
a la poli-tica francesa: por desilusión se arrojaron en brazos de Alemania.
El libro de Valeria Benetti Brunelli,
publicado en 1927, fue reseñado por Felice Battaglia, en Leonardo, 20 de
mayo-20 de junio de 1928 (año IV, nn. 5-6), pp. 175-76. Es posible, sin
embargo, que Gramsci lo recuerde aquí utilizando una fuente distinta.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 753
240
<43>. Maquiavelo. Además de por el
ejemplo de las grandes monarquías absolutas de Francia y España, Maquiavelo fue
impulsado a su concepción política del principado unitario por el recuerdo del
pasado romano, pero no abstractamente, sino a través de los acontecimientos del
Humanismo y del Renacimiento: "esta provincia (Italia) parece nacida para
resucitar las cosas muertas, como se ha visto en la poesía, en la pintura y en
la escultura" escribe en el Arte de la guerra, libro VII, 1 ¿por qué,
pues, no reencontraría las virtudes militares? etcétera. Buscar si hay en
Maquiavelo otras alusiones de este tipo.
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX) p. 3.
<44>. Marimario maquiavélico.
Tomando como base la afirmación de Fas-colo en los Sepolcri de que Maquiavelo
"templando el cetro de los reinantes, el laurel deshoja y a las gentes
revela qué lágrimas gotea y cuánta sangre", se podría hacer una
recopilación de todas las máximas —universales" de Maquiavelo y ordenarlas
comentándolas y vulgarizándolas oportunamente.
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), p. 3a.
<45>. Nociones enciclopédicas.
Mandar y obedecer. En qué medida es cierto que el obedecer es más fácil que el.
mandar. El mandar propio del militarismo. El esperar pasivamente las órdenes.
En la obediencia hay un elemento de mando y en el mando un elemento de
obediencia (automando y autoobediencia). El "perinde ac cadaver" de
los jesuitas. II carácter del mando y de la obediencia en el orden militar.
¿Hay que obedecer sin comprender adónde conduce la obediencia y a qué fin
tiende? Se obedece en este sentido, de buen grado, o sea libremente, cuando se
comprende que se trata de fuerza mayor: pero para que se esté convencido de la
fuerza mayor es preciso que exista colaboración efectiva cuando la fuerza mayor
no existe.
Mandar por mandar es el militarismo
("sargentismo"); pero se manda para que se alcance un objetivo, no
sólo para cubrir las propias responsabilidades jurídicas: "yo he dado la
orden; no soy responsable si no ha sido ejecutada o si ha sido ejecutada mal,
etcétera; el responsable es el ejecutor que ha fallado".
El mando
del director de orquesta: acuerdo previo alcanzado, colaboración, el mando es
una función distinta, no impuesta jerárquicamente.2
<46>. Nociones enciclopédicas. La
concepción melodramática de la vida. No es cierto que sólo en algunos estratos
inferiores de la inteligencia se pueda encontrar un sentido libresco y no
nativo de la vida. En las clases populares existe igualmente la degeneración
"libresca" de la vida, que no es sólo dada por los libros, sino
también por los instrumentos de difusión de la cultura y de las ideas. La
música verdiana, o mejor el libreto y la intriga de los dramas musicales de
Verdi son responsables de toda una serie de actitudes "artificiosas"
de vida
1 La cita
está tomada probablemente de Luigi Russo, Prolegomeni al Machlavelli, Le
Monnier, Florencia, 1931 [FG, C. carc., Turi III], p 44. (Este escrito de Russo
fue pedido por Gramsci en noviembre de 1931: cfr. Le, 529).
El ejemplo del mando del director de
orquesta, como de función directiva necesaria a toda organización social, está
ya en El Capital de Marx: "Todo trabajo directamente social o colectivo en
gran escala, requiere en mayor o menor medida una dirección que establezca un
enlace armónico entre las diversas actividades individuales y ejecute las
funciones generales que brotan de los movimientos del organismo productivo
total, a diferencia de los que realizan los órganos individuales. Un violinista
solo se dirige él mismo, pero una orquesta necesita un director" (Marx, El
Capital, libro 1, ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1972, pp. 266-67).
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 754
popular,
de modos de pensar, de un "estilo". "Artificioso" no es
seguramente la palabra adecuada, porque en los elementos populares esta
artificiosidad asume formas ingenuas y conmovedoras. El barroco, lo
melodramático parecen a muchas gentes del pueblo un modo de sentir y actuar
extraordinariamente fascinante, un modo de evadirse de lo que ellos consideran
bajo, mezquino, despreciable en su vida y en su educación para entrar en una
esfera más selecta, de altos sentimientos y nobles pasiones. Las novelas de
folletín y las novelas rosas (toda la literatura dulzona, meliflua, llorona)
prestan héroes y heroínas; pero el melodrama es el más pestífero, porque las
palabras musitadas se recuerdan más y forman como matrices en las que el
pensamiento adopta una forma en su fluir. Observar el modo de escribir de
muchas gentes del pueblo: está calcado sobre un cierto número de frases hechas.
Por otra
parte el sarcasmo es mucho más corrosivo. Hay que recordar que se trata no sólo
de un esnobismo diletantesco, sino de algo profundamente sentido y vivido.
<47>. Los negros de América.
Correspondencia desde Nueva York de Beniamino De Ritis en el Corriere della
Sera del 1S de febrero de 1932. ("Colonie a contanti?"). Tendencias
americanas de conjuntar el problema de las deudas europeas con las necesidades
político-estratégicas de los Estados Unidos en el mar Caribe: exigencia de
cesión de las posesiones europeas en las Antillas e incluso de las colonias
africanas. El economista Stephen Leacock ha publicado en el Heraid Tribune uzt
artículo donde escribe que la cesión del Congo sería suficiente para pagar toda
la deuda de la guerra: "Un gran sueño se convertiría en realidad. Hace
seis generaciones, los indígenas del Congo fueron a América transportados como
esclavos. Han pasado seis generaciones de historia, de trabajo, de lágrimas, y
ahora millones de trabajadores educados en las artes y las ciencias del hombre
blanco, podrían regresar a la tierra de la que partieron como esclavos sus
antepasados y podrían regresar libres y civilizados. Todo esto no exige nada más
que una nueva organización de las reparticiones y de las deudas sobre la base
de compensaciones territoriales".1
242
<48>. Maquiavelo. El moderno
Príncipe. Gran política y pequeña política. La gran política abarca las
cuestiones conectadas con la fundación de nuevos Estados y con la lucha por la
defensa y conservación de una determinada estructura social política. La
pequeña política, las cuestiones parciales y cotidianas que se planteas en el
interior de una estructura ya establecida por las luchas de preeminencia entre
las diversas fracciones de una misma clase política. Por lo tanto, es gran
política el intentar excluir la gran política del ámbito de la vida estatal y
de reducirlo todo a aquella política. Por el contrario, es de diletantes el
plantear las cuestiones de tal forma que cada elemento de pequeña política no
puede dejar de convertirse en cuestión de gran política, de reorganización
estatal. La política internacional representa las dos formas: 1] la gran
política para las cuestiones que conciernen a la estatura relativa de los
Estados individuales en sus confrontaciones recíprocas; 2] la pequeña política,
las cuestiones diplomáticas menores en el interior de una organización ya
consolidada. Maquiavelo estudia sólo las cuestiones de gran política: creación
de nuevos Estados, conservación y defensa de las nuevas estructuras: cuestiones
de dictadura y de hegemonía en gran escala, o sea en toda el área estatal.
Russo, en los Prolegomeni hace del Príncipe el tratado de la dictadura (momento
de la autoridad y del individuo) y de los Discursos el de la hegemonía (momento
de lo universal o de la libertad)2 Pero tampoco faltan en el Príncipe
La cita del artículo de Stephen Leacock
en el New York Herald Tribune está tomada de la correspondencia de Beniamino De
Ritis
citada en
el texto.
cfr. Russo, Prolegotneni al Machiavelli
cit., pp. 44-48.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 755
alusiones
al momento de la hegemonía o del consenso junto al de la autoridad y de la
fuerza: pero ciertamente la observación es justa. Igualmente es justa la
observación de que no hay oposición de principio entre principado y república,
sino se trata más bien de la hipótesis de los dos momentos de autoridad y
universalidad.
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), p. 3a.
<49>. Pasado y presente. La frase
de que "no se permanece en Roma sin ideas" que se encuentra citada en
otra nota,1 y que se atribuye a Mommsen, fue pronunciada el 26 de marzo de 1861
(en el Parlamento) por Giuseppe Ferrari, quien sostenía que era preciso ir a
Roma "con las ideas proclamadas por la Revolución francesa", que
"nos pueden redimir del pontífice porque rescatan la razón". En 1872
(16 de diciembre, en el Parlamento) Ferrari observaba que como tantas otras cosas
de Italia se habían hecho "poco a poco, lentamente, por una serie de
casi?' se había "incluso hallado el medio de llegar a Roma poco a
poco", y añadía: no quisiera "que poco a poco fuesen desnaturalizadas
nuestras instituciones y que nos encontrásemos en otro mundo: por ejemplo, en
la Edad Media' .2 Recordar que entre los moderados, Quintino Sella pensaba que
"había que ir a Roma" con una idea universal, y esta idea la
encontraba en la "ciencia"3
[Cfr. B. Croce, Storia d'Italia, p. 4
(3a. edición) y nota a la página 4, en la p. 305.4 En un artículo del 22 de
diciembre de 1864, al anuncio de la votación que decidió la transferencia de la
capital de Turín a Florefleja, Francesco De Sanctis (¿en Italia de Nápoles o en
el Diritto? averiguar) escribe: "A Roma vamos para edificar ahí la tercera
civilización, para hacerla una tercera vez reina del mundo civilizado. La
capital del mundo pagano y del mundo católico es bien digna de ser la capital
del espíritu moderno. Roma, pues, no es para nosotros el pasado, sino el
futuro".5]a
En el manuscrito este añadido, de época
posterior, sustituye la siguiente traccancelada: "Ver si la frase de
Ferrari fue pronunciada también por Mommsen, como parece, o si se trata de un
error".
<50>. Nociones enciclopédicas.
Epígonos y diádocos. Algunos emplean el término "epígonos" de forma
bastante curiosa y bordan en torno suyo toda una teoría sociológica bastante
extraña y falta de conclusiones. ¿Por qué los epígonos deberían ser inferiores
a los progenitores? ¿Por qué debería ir ligado al concepto de epígono el de
degenerado? En la tragedia griega, los "epígonos" realmente llevan a
su término la empresa que los "Siete de Tebas" no habían logrado
realizar. El concepto de degeneración está vinculado, por el contrario, a los
diádocos, los sucesores de Alejandro.
<51>. Risorgirnento. Junto a los
conceptos de Revolución pasiva, de Revolución-Restauración, etcétera, poner
esta afirmación de Giuseppe Ferrari (10 de noviembre de 1864
Cfr. Cuaderno 2 (XXIV), § 42.
Estas citas de Giuseppe Ferrari están
tomadas de un artículo de Alessandro Levi (citado en el subsiguiente § 218),
"Il pensiero político di Giuseppe Ferrari", en Nuova Rivista Storica,
mayo-agosto de 1931 (año XV, fase. p. 234.
El episndio ya había sido mencionado por
Gramsci en el citado § 42 del Cuaderno 2 (XXIV).
En la p. 4 de la Storia d'Italia de Croce
cit., se menciona el coloquio de Theodor Mommsen con Quintino Sella, y en la
nota
correspondiente
(en la p. 305) se cita como fuente la obra de A. Guiccioli, Quintino Sella,
Rovigo, 1887-88, I, p. 353.
Esta cita —transcrita por Gramsci de
segunda mano— está tomada de un artículo, no firmado, publicado en L'Italia de
Nápoles del 22 de diciembre de 1864 (año III, n. 351) con el título
"Torino l'unificatrice". El artículo fue atribuido a De Sanctis y
reeditado por Giuseppe Ferrarelli, y posteriormente por Eenedetto Croce: ahora
puede leerse en las Opere di Francesco De Saneas, vol. XV: II Mezzogiorno e lo
Stato unitario, a cargo de Franco Ferri, Einaudi, Turín, 1960, pp. 407-9.
Gramsci encontró la cita de este pasaje en un articulo de Fado Orano, "De
Sanctis giornalista", en Corriere della Sera del 28 de marzo de 1934, y en
base a esto incluyó un añadido en el texto del parágrafo redactado
anteriormente. (EL artículo de Grano se conserva entre los recortes del FG).
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 756
en el
Parlamento): "Nosotros somos el Gobierno más libre que jamás haya tenido
Italia desde hace quinientos años; si yo salgo de este Parlamento, yo dejo de
pertenecer —a la revolución ordenada, legal, oficial"1
244
<52>. Maquiavelo. El moderno
Príncipe. La cuestión de la clase política (cfr. los libros de Gaetano Mosca).
Pero en Mosca la cuestión está planteada en forma insatisfactoria: ni siquiera
se comprende exactamente qué entiende Mosca precisamente por clase política, a
tal punto la noción es ondulante y elástica. Parece que abarca todas las clases
propietarias, toda la clase media; ¿pero cuál es entonces la función de la
clase alta? Otras veces parece que se refiere sólo a una aristocracia política,
al "personal político" de un Estado y más aún, a aquella parte que
actúa "libremente" en el sistema representativo, o sea con exclusión
de la burocracia incluso en su estrato superior, que para Mosca debe ser
controlada y guiada por la clase política. La deficiencia de Musca se demuestra
en el hecho de que no encara en su conjunto el problema del "partido
político, y se comprende, dado el carácter de sus libros y especialmente de los
Elementi di scienza política 2 El interés de Mosca oscila entre una posición
"objetiva" y desinteresada de científico y una posición apasionada de
inmediato hombre comprometido que ve desarrollarse acontecimientos que lo
angustian y ante los que quiere reaccionar. Las dos partes del libro escritas
en dos momentos típicos de la historia político-social italiana, en 1895 y en
1923, mientras la clase política se desintegra y no logra encontrar un terreno
sólido de organización.
En el
moderno Príncipe la cuestión del hombre colectivo, es decir del
"conformismo social", o sea del fin de crear un nuevo nivel de
civilización, educando a una "clase política" que ya en idea encarne
este nivel: por lo tanto cuestión de la función y la actitud de cada individuo
físico en el hombre colectivo: cuestión también de lo que es la
"naturaleza" del derecho según una nueva concepción del Estado,
realista y positiva.
También
la cuestión de la llamada "revolución permanente", concepto político
surgido hacia 1848, como expresión científica del jacobinismo3 en un periodo en
el que aún no se habían constituido los uandes partidos políticos y los grandes
sindicatos económicos, y que ulteriormente sería ajustado y superado en el
concepto de "hegemonía civil".
La
cuestión de la guerra de posiciones y de la guerra de movimientos, con la
cuestión del arditismo, en cuanto vinculado a la ciencia política: concepto del
48 de la guerra de movimientos en política y precisamente el de la revolución
permanente: la guerra de posiciones, en política, es el concepto de hegemonía,
que sólo puede nacer después del advenimiento de ciertas premisas, a saber las
grandes organizaciones populares de tipo moderno, que representan como las
"trincheras" y las fortificaciones permanentes de la guerra de
posiciones.
También
la cuestión del valor de las ideologías; polémica Maiagodi- Croce;4 observación
de Croce sobre el "mito" de Sorel, que se puede revertir contra su
pasión";5 las "ideologías" como "instrumento práctico"
de acción política deben ser estudiadas en un tratado de política.
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), pp. 3a-4.
245
También esta cita de Giuseppe Ferrari
está tomada del artículo de Alessandro Levi, “Il pensiero político di Giuseppe
Ferrari",
en Nuova
Rivista Storica, mayo-agosto de 1931 cit., p. 253.
Cfr. nota 1 al precedente § 24.
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 44, p. 41 y nota
42,
4 Cfr.
nota 5 al Cuaderno 4 (XIII), § 15.
5 Este
tema, a propósito de una observación de Croce sobre Sorel, ya fue desarrollado
por Gramsci en el Cuaderno 7 (VII), § 39.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 757
<53>. Pasado y presente— Hegel
afirmó que la servidumbre es la cuna de la libertad. Para Hegel, como para
Maquiavelo, el "principado nuevo" y su correspondiente servidumbre se
justifican a sólo como educación y disciplina del hombre todavía no libre.
Spaventa (Principi di etica, Appendice, Nápoles, 1904) lo interpretaba: “Pero
la cuna no es la vida. Algunos nos quisieran siempre en la cuna".1 Lo
mismo podría decirse del proteccionismo aduanal, que era presentado como una
cuna. pero la vida seguía siendo luego siempre una cuna.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), p. 4 bis.
En el manuscrito: "está
justificada".
<54>. Pasado y presente. Cerdeña.
En el Corriere della Sera tres artículos de Francesco Coletti, con el título
general "La Sardegna che risorge", enumeran algunos de los más
importantes problemas sardos y dan un programa sumario de las medidas de
gobierno. El tercer artículo es del 20 de febrero de 1932; los otros dos de
algunas semanas antes.2 Coletti siempre se ha ocupado de Cerdeña, incluso en
los años anteriores a la guerra, y sus escritos siempre son útiles, porque son
ordenados y resumen muchos hechos.3 No sé si haya hecho alguna recopilación en
forma de libro de escritos viejos. Verlo.
<55>. Nociones enciclopédicas.
Self-government y burocracia. El autogobierno es una institución o una práctica
político-administrativa, que presupone condiciones bien determinadas: la
existencia de un estrato social que viva de las rentas, que tenga una práctica
tradicional de los negocios y que goce de cierto prestigio entre las grandes
masas populares por su rectitud y su desinterés (e incluso por algunas dotes
psicológicas, como la de saber ejercer la autoridad con digna firmeza, pero sin
altivez ni distanciamento soberbio). Se comprende que por eso el autogobierno
haya sido posible sólo en Inglaterra, donde la clase de los propietarios
terratenientes, además de las condiciones de independencia económica, no estuvo
nunca en lucha encarnizada contra la población (lo que sucedió en Francia) y no
tuvo grandes tradiciones militares de cuerpo (como en Alemania), con el
distanciamiento y la actitud autoritaria que de ahí se derivan. Cambio de
significado del autogobierno en países no anglosajones: lucha contra el
centralismo de la alta burocracia gobernante, pero instituciones confiadas a
una borocracia controlada inmediatamente desde abajo. Burocracia convertida en
necesidad: debe plantearse la cuestión de formar una burocracia honrada y
desinteresada, que no abuse de su función para hacerse independiente del
control del sistema representativo. [Puede decirse que cada forma de sociedad
tiene su planteamiento o solución del problema de la burocracia, y una no puede
ser igual a otra.]
246
<56>. Maquiavelo. El moderno
Príncipe. La concepción de Croco, de la política-pasión,4 excluye los partidos,
porque no se puede pensar en una "pasión" organizada y permanente:
1 La cita
de Bertrand° Spaventa y toda la idea del parágrafo están tomados de un artículo
de Felice Alderisio, "La política del Machiavelli nella rivalutazione
dello Hegel e del Fichte", en Nuova Rivista Storica, mayo-agosto de 1931
cit., pp. 273-98; cfr. en particular pp. 287-88 nota 5: "También para
Maquiavelo la 'mano real', el 'principado nuevo' y la servidumbre vinculada al
mismo, 'está justificada sólo como educación y disciplina del hombre que aún no
es libre'. Si H[egell dijo acertadamente' que la servidumbre es la cuna de la
libertad, bien lo interpretó Spaventa añadiendo: 'Pero la cuna no es la vida.
Algunos nos querrían siempre en la cuna' (Principi di etica, Apéndice, Nápoles,
1904)".
Los tres artículos de Francesco Coletti
aparecieron en este orden en el Corriere della Sera: 10 de enero de 1932,
"Un'isola che risorge. La poterizialitá della razza sarda"; 12 de
febrero de 1932, "La Sardegna che risorge. Redenzione agraria e sviluppo
demografico";
20 de febrero de 1932, "La Sardegna risorge, La grande opera che si
compie".
De un escrito de Francesco Coletti
("Le zone del progresso e le zone della stazionariefa", 1911) Gramsci
se ocupó en un artículo de 1916 “Il Mezzogiorno e Ie. guerra" (cfr. SG,
30-32). Un libro del mismo autor se ha conservado entre /os libros de la
cárcel:
cfr.
Francesco Coletti. Studi sulla popolazione italiana in pace e in guerra,
Laterza, Bari, 1923 [FG, C. car., Turi
Cfr. Cuaderno 7 (VII), § 39.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 758
la pasión
permanente es un estado espasmódico. Excluye el partido y excluye todo
"pian" de acción concertado preventivamente. Pero la concepción
debería ser aplicable también a la guerra y por lo tanto debería explicar el
hecho de los ejércitos permanentes. La guerra es un momento de la vida
política: por lo tanto es preciso explicar cómo es que la "pasión"
pueda convertirse en "deber" moral, de moral política.
Sobre los
"planes políticos", que están vinculados a los partidos, o sea a
formaciones permanentes, recordar lo que decía Moltke sobre los planes
militares: que no pueden ser elaborados y. establecidos previamente en todos
sus detalles, sino sólo en su núcleo y diseño central,— porque las
particularidades de la acción dependen en cierta medida de los movimientos del
adversario. 1 Para Croce todo esto debería ser absurdo, porque precisamente en
los detalles se manifiesta la "pasión". En la crítica a Croce vale el
concepto de que la teoría debe estar de acuerdo con la historia, con los hechos
de la historia, y no vale ni puede valer la posición negativa de mostrar que
una determinada opinión o explicación propuesta no es filosóficamente válida:
esta posición es una etapa inicial de la crítica, que no puede satisfacer,
porque deja el problema sin resolver.
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), p. 4a.
<57>. Revistas-tipo.
Individualmente nadie puede seguir toda la literatura publicada sobre un grupo
de argumentos y ni siquiera sobre un solo argumento. El servicio de información
crítica, para un público de cultura mediocre o que se inicia en la vida
cultural, de todas las publicaciones sobre el grupo de argumentos que 'más le
puedan interesar, es un servicio imprescindible. Así como los gobernantes
tienen una secretaría o una oficina de— prensa que periódica o cotidianamente
los tienen informados de todo cuanto se publica que para ellos sea
indispensable saber, lo mismo hace una revista para su público. Fijará su
tarea, la limitará, pero ésta será su tarea: ello exige sin embargo que se dé
un cuerpo orgánico y completo de informaciones: limitado, pero orgánico y
completo. Las reseñas no deben ser casuales 'y eventuales, sino sistemáticas, y
no pueden dejar de ir acompañadas de "reseñas compendiadas"
retrospectivas sobre los argumentos más esenciales.
Una
revista, como un periódico, como un libro, como cualquier otro modo de
expresión didáctica que se organice teniendo como mira un determinado nivel de
lectores, oyentes, etcétera, de público, no puede contentar a todos en la misma
medida, ser igualmente útil a todos, etcétera: lo importante es que sea un
estímulo para todos, porque ninguna publicación puede sustituir al cerebro
pensante o determinar ex novo intereses intelectuales y científicos donde sólo
existe interés por las charlas de café o se piensa que se vive para divertirse
y pasarlo bien. Por eso no hay que inquietarse por la multiplicidad de las
críticas: incluso la multiplicidad de las críticas es la prueba de que se está
en el buen camino; cuando por el contrario el motivo de crítica es único, hay
que reflexionar: 1] porque puede tratarse de una deficiencia real, 2] porque
<nos> podemos haber equivocado sobre el . "nivel" de los
lectores a los que nos referimos, y por lo tanto se trabaja en el vacío,
"para la eternidad".
247
<58>. Maquiavelo. Schopenhauer
compara la educación política de Maquiavelo con la que proporciona el maestro
de esgrima, que enseña el arte de matar ("y de no dejarse matar"),
pero no enseña a convertirse en sicarios y asesinos.2
No se ha hallado la fuente de la que
Gramsci tomó esta afirmación de Moltke, que aquí parece citada de memoria.
La fuente de esta anotación está en
Croce, Conversazioni criiiche, serie II cit., p. 79: "No sin justo motivo
Schopenhauer emparentaba la educación política, suministrada por Maquiavelo, a
la que proporciona el. maestro de esgrima, el cual ciertamente enseña el arte
de matar, pero no por eso enseña a convertirse en sicarios y asesinos".
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 759
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), p. 4a.
<59>. Literatura popular. Para las
cuestiones teóricas cfr. Croce, Conversazioni critiche, segunda serie, pp. 237
y sig.: "I romanzi .italiani del Settecento" donde toma la idea del
libro de. Giambattista Marches' Studi e ricerche intorno al nostri romanzieri e
romanzi del Settecento, añadiendo una bibliografía de las novelas editadas en
Italia en aquel siglo (Bérgamo, Instituto Italiano de Artes Gráficas, 1903).1
<60>. Revistas-tipo. Las reseñas.
He aludido a diversos tipos de reseñas,2 situándome en el punto de vista de las
exigencias culturales de un público bien determinado y de un movimiento
cultural, también éste bien determinado, que se querría provocar: por lo tanto
reseñas "en forma de resumen" para los libros que se piensa no podrán
ser leídos y reseñas-críticas para los libros cuya lectura se considera
necesario indicar, pero no así, sin más, sino después de haber establecido sus
límites e indicado sus deficiencias parciales, etcétera. Esta segunda forma es
la más importante y. científicamente digna y debe ser concebida como una
colaboración del reseñista al tema tratado por el libro reseñado. Por
consiguiente, necesidad de reseffistas especializados y lucha contra la
extemporaneidad y la generalización de los juicios críticos.
Estas
observaciones y notas sobre las revistas-tipo y sobre otros motivos de técnica
periodística.podrán ser agrupadas y organizadas con el título: Breve manual de
técnica periodista.
248
<61>. Maquiavelo. La cuestión: qué
cosa es la política, o sea qué lugar debe ocupar la actividad política en una
concepción sistemática del mundo (coherente y consecuente), en una filosofía de
la praxis, es la primera cuestión a resolver en un tratado sobre Maquiavelo,
porque es la cuestión de la filosofía como ciencia. Progreso aportado por
Croce, a este propósito, a los estudios sobre Maquiavelo y sobre la ciencia
política, que consiste esencialmente en la eliminación de una serie de
problemas falsos e inexistentes. Croce se ha basado en su distinción de
momentos del Espíritu, y en la afirmación de un momento de la práctica, de un
espíritu práctico, autónomo e independiente, aunque ligado circularmente a la
realidad entera con la mediación de la dialéctica de los distintos. Donde todo
es práctica, en una filosofía de la praxis, la distinción no será entre
momentos del Espíritu absoluto, sino entre estructura y superestructuras, se
tratará de establecer la posición dialéctica de la actividad política como distinción
en las superestructuras, y se podrá decir que la actividad política es
precisamente el primer momento o primer grado de las superestructuras, es el
momento en el que todas las superestructuras están aún en la fase inmediata de
simple afirmación voluntaria, indistinta y elemental.
En qué
sentido se puede hablar de identidad de historia y política y por lo tanto de
que
A propósito del libro de Giambattista
Marchesi, citado en el texto, B. Croce desarrolló algunas consideraciones de
carácter general, que probablemente atrajeron la atención de Gramsci:
"¿Beneficia estudiar esta producción inferior, que los de épocas
posteriores suelen olvidar casi totalmente? Si, ciertamente. Si la exclusión de
un material de tanto volumen de la historia literaria tiene sus buenas razones,
también es verdad que la exclusión suele hacerse bastante sumariamente, por
juicio militar, siguiendo la voz pública y dejándose guiar por un cierto olfato
más o menos sagaz; de ahí que surja el deseo de que el proceso sea revisado,
que se reparen las posibles injusticias, que la exclusión de cualquier modo
resulte. convenientemente justificada. Y además esa producción tosca e
incoherente es no obstante un documento de historia, mostrándonos tendencias,
predilecciones, condiciones de espíritu de las generaciones pasadas e
informándonos sobre hechos y costumbres; y sirve para iluminar la historia de
la civilización, incluso por este medio ofrece también indicaciones, que
concurren a explicar los
precedentes
de las grandes obras literarias" (Conversazioni critiche, serie II, cit.,
p. 238).
Cfr. el precedente § 57.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 760
toda la
vida es política. Cómo todo el sistema de las superestructuras pudieraa
concebirse como <sistema de> distinciones de la política, y por lo tanto
introducción del concepto de distinción en la filosofía de la praxis. ¿Pero se
puede hablar de dialéctica de los distintos? Concepto de bloque histórico, o
sea de una unidad entre la naturaleza y el espíritu, unidad de opuestos y de
distintos. Si la distinción introducida en las superestructuras, se introducirá
en la estructura. Cómo habrá de entenderse la estructura: cómo se podrá
distinguir en el hecho económico el "elemento" técnica, ciencia,
trabajo, clase, etcétera, entendidos "históricamente" y no
"metafísicamente". Crítica de la posición de Croce para quien,
polémicamente, la estructura se convierte en un "dios oculto", un
"noumen", en contraposición a las "apariencias"
superestructurales. "Apariencias" en sentido metafórico y en sentido
positivo. Por qué fueron "históricamente" llamadas
"apariencias": precisamente Croce ha extraído, de esta concepción
general, su particular doctrina del error y del origen práctico del error. Para
Croce el error tiene origen en una "pasión" inmediata, o sea de
carácter individual o de grupo; pero no puede existir una "pasión" de
alcance histórico más vasto; la pasión-interés de Croce, que determina el
error, es el momento que en las glosas a Feuerbach se llama
"schmutzig-lidisch". 1 Igual como La pasión "schmutzig-
jüdisch" determina el error inmediato, así la pasión del más vasto grupo
social determina el "error" filosófico (intermedio el e
rror-ideología, del cual Croce trata aparte): así pues, lo importante en esta
serie no es el "egoísmo", la ideología, la filosofía, sino el término
"error", al cual no habrá que dar un significado moralista o doetrinario-metafisico,
sino puramente "histórico" dialéctico, de "aquello que es
históricamente caduco y digno de ser desechado", de la
"nodefinitividad" de la filosofía, de la "muerte-vida", del
"ser- no ser", o sea del término dialéctico a superar individualmente
(moral), como grupo (en su interior), corno sociedad-historia.
En el manuscrito: "pudieran".
En estas investigaciones se puede partir
de la misma posición adoptada por Marx con respecto a Hegel: en Hegel, se dice
en La Sagrada Familia, se puede acabar por ver la realidad, aunque se halle de
cabeza, como, por así decirlo, se ve en la cámara fotográfica, en la que las
imágenes están volteadas y el cielo ocupa el lugar de la tierra; basta poner al
hombre sobre sus pies.2 Se trata, pues, de tomar la "realidad"
crociana y ponerla sobre sus pies, etcétera.
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), pp. 4a-5.
<62>. Maquiavelo. Una concepción
del derecho pena! que debe ser tundencialmente renovadora. No puede, por lo
tanto, ser hallada, integralmente, en ninguna doctrina preexistente, aunque se
halle sobreentendida en muchas de ellas (pero precisamente puede no hallarse
sobreentendida en la llamada escuela positiva, y particularmente en las
concepciones de Ferri): ¿en qué sentido? En el sentido de que el derecho penal
tiene su función propia en la vida estatal, está en cierta relación con los
otros momentos de esta vida, y por lo tanto, si cambia el contenido, no cambia
la relación o la forma relativa. Si cada Estado tiende a crear o a mantener un
cierto tipo de civilización y por lo tanto de convivencia, la
1 Gramsci
se refiere aquí a un pasaje de las Tesis sobre Feuerbach de Marx. Cfr.
Marx-Engels, Obras escogidas en tres tomos, ed. Progreso, Moscú, 1976, t. 1, p.
9: "Por eso, en la Esencia del cristianismo [Feuerbach] sólo considera la
actitud teórica como la auténticamente humana, mientras que concibe y fija la
práctica sólo en su forma suciamente judaica de manifestarse [inihrer
schmutzig-jüdischen Erscheinuogsform]". En la carta a su mujer del 28 de
marzo de 1932, donde empleó en otro contexto este mismo término marxiano,
Gramsci añadía: "Espero que no malinterpretarás la expresión 'suciamente
judaico' que empleé más arriba. Observo esto porque he tenido recientemente una
discusión epistolar con Tania sobre el sionismo y no quisiera ser considerado ‘antisemita'
por estas palabras. ¿Pero su autor no era judío?" (LC, 598-99).
No obstante la referencia específica a La
Sagrada Familia, aquí se hallan entremezcladas reminiscencias de diversos
escritos de Marx y Engels.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 761
justicia
(el derecho) será un instrumento para este fin, debe ser elaborado para que sea
más conforme a este fin, sea la más eficaz y productiva de resultados
positivos. Habrá que liberarla de toda forma de trascendencia y de absoluto,
prácticamente de fanatismo moralista, pero no podrá partir del punto de vista
de que el Estado no tiene el derecho de castigar, si este término es reducido a
su significado humano, y atenerse al único punto de vista de una lucha contra
la "peligrosidad". En realidad el Estado debe ser concebido como
"educador", precisamente en cuanto que tiende a crear un nuevo tipo o
nivel de civilización; ¿cómo sucede esto?
Por el
hecho de que se actúa esencialmente sobre las fuerzas económicas, ¡que se
reorganiza y se desarrollo el aparato de producción económica, que se innova la
estructura, no debe sacarse la consecuencia de que los hechos de la
superestructura sean abandonados a sí mismos, a su desarrollo espontáneo, a una
germinación casual y esporádica. El Estado es una "racionalización"
también en este campo, es un instrumento de aceleración y taylorización, actúa
según un plan, presiona, incita, impulsa, etcétera. El aspecto negativo o
represivo de estas actividades es precisamente la justicia penal, el derecho
penal, que no puede ser disociado de todo el conjunto de la actividad positiva
o civilizadora. Por otra parte, si no se parte de puntos de vista abstractos,
se ve que el "derecho penal" se ha ampliado, ha adoptado formas
originales y ha sido integrado a una actividad premiadora (a una especie de
"cerco de la virtud", que no es la filistea institución pensada por
E. Sue) 1
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), pp. 5-5a.
250
<63>. Acción Católica. Sobre los
literatos católicos cfr. Il Ragguaglio dell’attività culturale e letteraria del
cattolici in Italia. 1932, Florencia, Edición del "Ragguaglio", 1932,
pp. 490, 10 liras. Se publica desde 1930. (Prefacio de G. Papini.)2
<64>. Pasado y presente. El pacto
de Londres. El artículo 13 del Pacto de Londres establece que, en el caso de
que Francia e Inglaterra hubiesen aumentado sus dominios coloniales a expensas
de Alemania, estos dos países reconocerían como principio que Italia podría
exigir compensaciones equitativas, especialmente en la reglamentación de las
cuestiones concernientes a las fronteras de las colonias, etcétera.3 La
imprecisión y ambigüedad de las formulaciones van ligadas al carácter del
pacto, por el que Italia se comprometía a declarar la guerra a Austria y no a
Alemania. Este elemento sigue siendo el factor central de la política exterior
y de alianzas de Italia en aquel periodo. ¿Por qué se tomó esta decisión y cómo
se sabía la actitud que habría adoptado Alemania? es decir ¿que no habría sido
Alemania la que declarase la guerra a Italia? Problemas que aún están sin
resolver. Elementos para resolverlos: 1] el documento Cadorna que Salandra
escribe no haber conocido;4 2] actitud Salandra-Sonnino par la que éstos no se
asocian con Giolitti, sino que pretenden "hacer la historia" por sí
solos, o sea en beneficio de su partido, pero sin conseguir dominar las fuerzas
políticas dominantes del país; 3] actitud de Giolitti en 1918-19, o sea
movimientos de Giolitti
para una
Constituyente o al menos para limitaciones del poder ejecutivo,5 según lo cual
1 1 Cfr.
Cuaderno 3 (XX). § 52.
2 1 Cfr.
la reseña firmada P. C. en L'Italia che Scrive, febrero de 1932 (año XV, n. 2),
pp. 52-53.
3 1 El
texto del pacto de Londres es reproducido íntegramente por Salandra, en su
libro L'intervento cit.. pp. 156-60. Es probable, por lo tanto, que Gramsci lo
tuviese presente al mencionar el artículo 13, tanto más que en este mismo
parágrafo se hace referencia a las memorias de Salandra. Sin embargo, Gramsci
pudo tomar la idea para estas consideraciones también de un artículo de Carlo
Calisse, "Mandati internazionali", en Gerarchia, junio de 1932 (año
MI, u. 6), pp. 457-61, donde hay una mención del artículo 13 del pacto de
Londres.
Una alusión a este episodio, tomado de
las memorias de Salandra, está ya en el Cuaderno 1 (XVI), § 116, p. 76.
Sobre este tema Gramsci vuelve en los
subsiguientes § § 83 y 96, y en el Cuaderno 9 (XIV), § 103. Cfr. nota 3 al
subsiguiente § 96.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 762
parecería
que no fueron mantenidos los pactos o las promesas hechas a Giolitti a espaldas
de Salandra y Sonnino.,
<65>. Nociones enciclopédicas.
Bibliografía. Un Dizionario di Socio-logia de Fausto Squillace ha sido
publicado por la editorial Remo San-. dron de Palermo, y el libro ha tenido una
segunda edición enteramente corregida (12 liras).1 Squillace es escritor de
tendencia sindicalista, muy superficial, que nunca ha logrado sobresalir entre
sus compañeros.
<66>. Historia de las clases
subalternas. Bibliografía. En las ediciones Remo Sandron2 muchos libros para
esta sección. Dos direcciones. Sandron tuvo un momento de carácter
"nacional": publicó muchos libros que conciernen a la cultura nacional
e internacional (ediciones originales de obras de Sorel); y es editor
"siciliano", o sea que ha publicado libros sobre cuestiones
sicilianas, especialmente vinculadas a los acontecimientos de 1893-94. Carácter
positivista por una parte y sindicalista por la otra de las publicaciones de
Sandron. Muchas ediciones agotadísimas, que deben buscarse en librerías de
viejo. Parece que la colección de los escritos de Marx-Engels-Lassalle dirigida
por Ettore Ciccotti,, antes que por Luigi Mongini, fue iniciada por Sandron (con
El. Capital) (ver este detalle de historia de la cultura)3 . El libro de Bonomi
sobre Vie nuove del socialismo, de A. Zerboglio II socialismo e le obbiezioni
piú comuni, de Enrico .Ferri Discordie positiviste del socialismo, de Gerolamo
Gatti Agricoltura e socialismo (edición francesa con prefacio de Sorel), de G.
E. Modigliani La fine della lotta per la vita fra gli uomini, de A. Loria Marx
e la sua dottrina, de E. Leone sobre el Sindicalismo, de Arturo Labrioia sobre
La teoria del valore di Carlo Marx (sobre el libro tu de El Capital), de E.
Bruni sobre Socialismo e diritto privato, de Carlo F. Ferraris sobre Il
materialismo storico e lo Stato, etcétera. Libros sobre la cuestión meridional.
Del Capitán Francesco Piccoli la Difesa del Dr. Nicola Barbato innanzi al
Tribunale di Guerra, pronunciada en Palermo, mayo de 1894.
251
<67>. La escuela. Cfr. C. M.
Derada, Gil uornini e le rifarme pedagogiche della Rivoluzione Francese. Dalr
"anclen régime" alta Convenzione, Reino Sandron, Palermo, 7.50 liras4
<68>. Reforma y Renacimiento. Habrá
que ver el libro, muy alabado y apreciado, de Domenico Guerri, La torrente
popolare nel rinascimento. Un modo falso de plantear la cuestión es el de
Giulio Augusto Levi que, en la crítica del libro <de> Luigi Ponnelle y
Luigi Bordet, San Filippo Neri e la societá del suo tempo (1515-1595),
traducción de Tito Casini, prefacio de Giovanni Papini, Edic. Cardinal Ferrari
(en la Nuova Italia de enero de 1932), escribe: "Vulgarmente se piensa que
el humanismo nació y creció siempre en las mansiones de los eruditos; pero
Guerri ha recordado la parte tan viva que tomó en ello la calle; yo por mi
parte ya había señalado el espíritu popular de aquel movimiento en mi Breve
storia
1 La
indicación de este libro de Fausto Squillace está tornada indudablemente de un
catálogo Sandron, utilizado también en los parágrafos subsiguientes.
Véase la advertencia de la nota 1 al
parágrafo precedente.
El recuerdo de Gramsci sobre este punto
no es totalmente preciso. El editor Sandron de Palermo publicó en 1894 (y
reeditó en 1895) una traducción italiana de extractos de El Capital a cargo de
Paul Lafargue (con introducción de Vilfredo Pareto y réplica
de
Lafargue); la Soc. Ed. "Avanti!" había publicado, por el contrario,
en 1915, una traducción integral del libro I de El Capital ("Primera
versión italiana del original alemán de Ettore Marchioli"), como tomo VII
de las Obras de Marx-Engels- Lasalle a cargo de E. Ciccotti. La primera
traducción italiana de El Capital, sobre la base de la traducción francesa
revisada por Marx, fue sin embargo publicada en Turín en 1886, en la
-Biblioteca dell'Economista" dirigida por Gerolamo Boccardo.
También aquí vale la advertencia de la
nota 1 al precedente § 65.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 763
dell'estetica
e del gasto (2a. ed., 1925, pp. 17-18). También, y mucho más, se piensa que la
contrarreforma católica fue realizada por prelados y príncipes, impuesta con el
rigor de leyes y tribunales; grande, pero sombría (así parece al menos), es
respetada y no amada. ¿Pero si aquella renovación religiosa hubiera sido
realizada sólo por vía de constricción, cómo habría podido nacer precisamente
en aquel tiempo, en tierra católica, es más, en Italia, la gran música sacra?
Con el terror de las penas se pliegan las voluntades, pero no se hace nacer
obras de arte. Quien quiera ver cuánta frescura, vivacidad, pureza, sublimidad
de inspiración, cuánto amor popular hubo en aquel movimiento que lea la
historia de este santo, etcétera, etcétera". Lo bueno es que hace la
confrontación entre San Ignacio y Felipe como sigue:”uno pensaba en la
conquista cristiana del mundo entero, el otro no miraba más allá del círculo
donde podía extenderse su propia acción personal y de mala gana permitió que
surgiera una filial en Nápoles". Y prosigue: "La obra de los jesuitas
tuvo efectos más vastos y más duraderos: la de Felipe, confiada a las
inspiraciones del corazón, dependía demasiado de su persona: lo que hace la
inspiración no puede ser ni continuado ni repetido; no es posible más que
volverlo a hacer con una inspiración nueva, la cual es siempre distinta".1
Parece pues que Felipe no formó parte de la Contrarreforma, sino que floreció a
pesar de la Contrarreforma, si no es que hay que decir que contra ella.
252
<69>. Maquiavelo. (Bacon llamó
"los Reyes Magos" a los tres reyes que inician enérgicamente las
monarquías absolutas: Luis XI de Francia, Fernando el Católico de España y
Enrique VII de Inglaterra. Maquiavelo es el teórico de los Reyes Magos.)2
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), p. 5a.
<70>. Historia de las clases
subalternas. Bibliografía. En el Catálogo Sandron se incluye también un libro
de Filippa Lo Vetere sobre la agricultura siciliana.3 Lo Vetere (cfr. Problemi
del Lavoro del 1º De febrero de 1932) era de la generación de los Fasci
sicilianos. Dirigía una revista, Problemi Siciliani, que será interesante
buscar y ver. Murió en septiembre de 1931. Era del grupo Rigola.4
<71>. Pasado y presente. Cuestiones
y polémicas personales. ¿A quién benefician? A aquellos que quieren reducir las
cuestiones de principio y generales a escarceos y arrebatos particulares, a
casos de ambición individual, a pasatiempos literarios y artísticos (cuando son
literarios y artísticos). El interés del público es desdeñado: de ser parte en
la causa, el público pasa a ser simple "espectador" de una lucha de
gladiadores, y espera los "buenos golpes" en. sí y por sí: la política,
la literatura, la ciencia son degradadas a mero juego "deportivo". En
este sentido, por lo tanto, hay que conducir las polémicas personales, esto es,
hay que lograr que el público sienta que "de te fabula narratur".
<72>. Pasado y presente. El error
de los antiproteccionistas de izquierda (escritores de la Voce, L'Unitá,
sindicalistas, etcétera). Planeaban las cuestiones como cuestiones de principio
(científico), como elección de una orientación general de la política estatal e
incluso nacional
También aquí vale la advertencia de la
nota 1 al precedente § 65.
Esta definición de Bacon está tomada de
un artículo de M.R. Buccella, “Il mercantilismo come fase della vita storica
europea", en La Nuova Italia, 20 de febrero de 1932 (año M, n. 2), pp.
43-51, cfr. en particular p. 45.
Filippo Lo Vetere, II movimento agricolo
siciliano, Sandron, Palermo, 1903.
Las notas bibliográficas sobre Lo Vetere
están tomadas de una breve necrología aparecida en la revista de Rinaldo
Rigola, 1 Problemi del Lavoro, le de febrero de 1932 (año VI, n. 2), p. 13.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 764
de los
gobiernos. Diferenciaban a los industriales librecambistas de los
proteccionistas, etcétera, invitando a elegir entre estas dos categorías. ¿Pero
era posible dividirlos, o acaso sus intereses no estaban ya estrechamente
vinculados a través de los bancos y tendían a conectarse cada vez más a través
de los grupos financieros y los cárteles industriales? Así pues, si se quería
crear una fuerza política "librecambista" eficiente, era necesario no
proponerse fines inalcanzables, como éste de dividir el campo industrial y dar
a una parte del mismo la hegemonía sobre las masas populares (especialmente
sobre los campesinos), sino tender a crear un bloque entre las clases
populares, con la hegemonía de la más avanzada históricamente. (Libro de Rerum
Scriptor, sobre Tendenze vecchie e bisogni nuovi del movimento operaio
italiano1 podría ser reseñado en tal sentido.) De hecho Rerurn Scriptor y
socios alcanzaron el mezquino objetivo de desviar el rencor campesino contra
grupos sociales relativamente "inocentes" etcétera.
253
<73>. Nociones enciclopédicas.
Doctrinarios etcétera. El carácter "doctrinario" [entendido
estrictamente] de un grupo puede ser establecido por su actividad real
(política y organizativa) y no por el contenido "abstracto" de la doctrina
misma. Un grupo de "intelectuales" por el hecho mismo de que se
constituye en cierta medida cuantitativa, muestra que representa
"problemas sociales", para cuya solución las condiciones ya existen o
están en vías de aparición. Se llama "doctrinario" .porque representa
no sólo intereses inmediatos sino también futuros (previsibles) de un cierto
grupo: es "doctrinario" en sentido peyorativo cuando se mantiene en
una posición puramente abstracta y académica, y en la medida de las
"condiciones ya existentes o en vía de aparición" no se esfuerza por
organizar, educar y dirigir una fuerza política correspondiente. En este
sentido los "jacobinos" no fueron para nada "doctrinarias".
<74>. Lorianismo. E. Ferri. El modo
de juzgar la música de Verdi de Enrico Ferri es relatado originalmente por
Crece en las Conversazioni Critiche (Serie II, p. 314); en un breve capítulo
sobre "Ricordi ed affetti" de Alessandro D'Ancona publicado por
Treves en 1902 y que habrá aparecido en la Crítica de los primeros años (1903 o
1904): "Observo en aquel ("recuerda") sobre el centenario de
Leopardi una felicísima invectiva contra los críticos literarios de la llamada
escuela lombrosiana: invectiva que por otra parte a mí ya me parece superflua,
habiendo oído, hace apenas unas semanas, a uno de estos solemnes críticos,
Enrico Ferri, en una conmemoración de Zola celebrada por él en Nápoles,
declarar acerca de la cuestión de si Verdi es o no un genio: que él, Ferri, no
entendiendo nada de música, o sea no estando expuesto a las seducciones de la
hechicería de aquel arte, podía por eso dar a propósito 'un juicio basado en su
sincera objetividad' y afirmar con pacata conciencia, que Verdi es un 'ingenio'
y no un 'genio', ¡al punto de que suele tener en perfecto orden las cuentas del
gasto doméstico!" La anécdota ha sido relatada tambien en otra forma: que
Ferri se consideraba el más apto para juzgar objetivamente y desapasionadamente
quién era más grande, si Wagner o Verdi, precisamente porque no entendía una
palabra de música.2
254
<75>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Girino Bechi. Cfr. el articulito de Croce ("I seminatori de G.
Bechi") reproducido en las Conversazioni Critiche, Serie segunda, pp. 348
sig.
1 Cfr.
Gaetano Salvemini, Tendenze vecchie e necessitá nuove del movimento operaio
italiano, Cappelli, Bolonia, 1922; aunque no se haya conservado entre los
libros de la cárcel, resulta que Gramsci tuvo durante algún tiempo este libro
en Turi porque el título se halla incluido en una lista de libros confiados en
depósito a sus parientes entre 1929 y 1930: cfr. Cuaderno 1 (XVI), p. 94 bis
(DC).
Serie
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 765
Crece da
un juicio favorable de esta novela y en general de la obra literaria de Bechi,
especialmente de Caccia grossa, ni bien distingue entre la parte
"programática y apologética" del libro y la parte más propiamente
artística y dramática. ¿Pero no es también Caccia grossa un libro esencialmente
de politicastro y de los peores que se puedan imaginar?1
<76>. Lorianismo. En esta sección
me parece no 'haber registrado pro-memoria a A. O. Olivetti, quien por propio
derecho pertenece a ella en todos los aspectos: como inventor de pensamientos
genialísimos y como inconexo y pretencioso erudito de bazar.2
<77>. Lorianismo. G. A. Borgese.
"En último análisis, casi todas las guerras y las revoluciones pueden
reducirse a cántaros robados: lo importante es ver qué cosa veían en el cántaro
los ladrones y los defensores". Corriere della Sera, 8 de marzo de 1932
("Psicologia della proibizione"). 3 El áureo aforisma de Borgese
podría ser citado como auténtico comentario al librito en el que G. A. B. habla
de las nuevas corrientes de opinión científica (Eddington) y anuncia que éstas
han dado el golpe mortal al materialismo histórico.4 Se puede elegir: entre el
"último análisis" económico y el "último análisis" cántaro
robado.
<78>. Maquiavelo. Que el programa y
la tendencia de vincular la ciudad al campo pueda tener en Maquiavelo solamente
una expresión militar se comprende reflexionando en que el jacobinismo francés
sería inexplicable sin la escuela fisiocrática, con su demostración de la
importancia económica y social del cultivador directo. Las teorías económicas
de Maquiavelo han sido estudiadas por Gino Arias (en los Annali di Economia de
la Universidad BoccoM):5 no podían salirse de los cuadros del mercantilismo.
aPero acaso Rousseau hubiera sido posible sin los fisiócratas? etcétera. No me
parece justo afirmar que los fisiócratas hayan representado simplemente los
intereses agrícolas: ellos representaban a la burguesía en una fase ya
desarrollada y aún más como organizadora de una sociedad futura mucho más
compleja que la de su época: ciertamente no representaban el sistema
corporativo y mercantilista, etcétera. Históricamente los fisiócratas
representan precisamente la ruptura del corporativismo y la extensión al campo
de la actividad económica capitalista: su "lenguaje" está ligado a la
época, y expresa el contraste inmediato entre ciudad y 'campeo.) 6
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), pp. 6a-7.
255
<79>. Maquiavelo. Gran potencia. En
la noción de gran potencia (pero de potencia en general, o sea como elemento
subsidiario de la noción de gran potencia) hay que incluir también la
"tranquilidad interna", o sea el grado y la intensidad de la función
hegemónica de la clase dirigente. Podría decirse que cuanto más fuerte es la
policía política y en general la policía, tanto más débil es el ejército, y
cuanto más débil (o sea relativamente inútil) es la
1 Del
libro de Giulio Bechi, Caccia grossa, Gramsci se ocupó repetidas veces; cfr.
Cuaderno 1 (XVI), § 50 y nota 6, y Cuaderno 6 (VIII), § 2.
Es posible que Gramsci hubiese visto una
indicación del libro de Angelo Olivier° Olivetti, Storia critica della utopia
comunis-tica, vol I: Psicologia, logica, etica del comunismo; a comunismo nel
mondo amito, Librería del Littorio, Roma, 1930; de Olivetti, ya
conocido
como director de la revista Pagine Libere (1907- 22), Gramsci probablemente
tuvo ocasión de ver en su tiempo otras publicaciones: por ejemplo Il
sindacalismo come filosofía e come politica. Linea-mentí di sintesi universale,
Alpes, Milán, 1924.
Cfr. Giuseppe Antonio Borgese,
“Psicologia della proibizione", en Corriere della Sera, 8 de marzo de
1932.
Gramsci alude aquí al libro de Giuseppe
Antonio Borgese, Escursioni in terre nuove, Casa Ed. Ceschina, Milán, 1931 1FG,
C. carc., Turi 1111, mencionado también más adelante, en el subsiguiente § 170,
y en el Cuaderno 9 (XIV), § 58; la referencia al
materialismo
histórico está en la p. '73.
Cfr. nota al Cuaderno 6 (VIII), § 66.
Cfr. sobre este tema también la carta a
Tania del 14 de marzo de 1932 (LC, 589).
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 766
policía,
tanto más fuerte es el ejército.
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), p. 7.
<80>. Las colonias. Estudiar si, y
en qué medida, las colonias han servido para el poblamiento, en el sentido de
que el colonialismo esté vinculado a la exuberancia demográfica de las naciones
colonizadoras. Ciertamente que a los Estados Unidos han ido más ingleses
después de la separación que cuando los Estados Unidos <eran> colonia
inglesa, etcétera: más ingleses en los Estados Unidos independientes que en las
colonias inglesas, etcétera. Las colonias han permitido una expansión de las
fuerzas productivas y por consiguiente han absorbido la exuberancia demográfica
de una serie de países, pero no ha existido en ello la influencia del factor
"dominio directo". La emigración sigue leyes propias, de carácter
económico, o sea que se crean corrientes migratorias en los diversos países
según las necesidades de diversas especies de mano de obra o de elementos
técnicos de los países mismos. Un Estado es colonizwlor no en cuanto prolífico,
sino en cuanto rico en capitales que colocar fuera de sus propias fronteras, etcétera.
Así, ver a cuáles países se han dirigido las corrientes migratorias de los
Estados sin colonias y cuáles de estos países "podían" convertirse
ellos mismos en colonias (abstractamente). La enorme mayoría de la emigración
alemana, italiana, japonesa, hacia países no "colonizables".
256
<81>. Nocimies enciclopédicas. El
espíritzg de cuerpo. En el mejor sentido del término podría significar la
concordia de los intentos y de las voluntades, la compacta unidad moral por la,
que importa que las cosas buenas sean hechas en interés del único modo, no de
uno u otro de los componentes del todo. Por lo general, sin embargo,
"espíritu de cuerpo" ha adquirido un sentido peyorativo, o sea de
"defensa" del todo contra las sanciones por el mal hecho por los
individuos. Y se comprende cuál es la raíz de la degeneración: es una falsa
comprensión de lo que es el "todo". Se asume por "todo"
sólo una fracción de éste, una fracción, se entiende, subordinada, y a través
de la "fuerza" inherente al espíritu de cuerpo, se tiende y se
intenta hacer prevalecer la parte (subordinada) al todo, para ejercer un poder
indirecto (si no es posible el directo) y obtener privilegios. Si se sigue
analizando se ve que en la raíz de taI espíritu de cuerpo existe la ambición de
una persona o de un pequeño grupo de personas (que se llama entonces
"camarilla", "conventículo", "pandilla",
"corrillo", etcétera). El elelmento burocrático, civil, pero
especialmente militar, tiene las mayores tendencias al espíritu de cuerpo, que
conduce a la formación de "castas". El elemento psicológico y moral
más fuerte del espíritu de cuerpo es el punto de honor, del honor de cuerpo, se
entiende, que crea las pasiones más desviadas y degeneradas. La lucha contra el
espíritu de cuerpo degenerado es la lucha del todo contra la parte, de la
colectividad contra las ambiciones individuales y contra los privilegios, del
Estado contra las castas y las "asociaciones de delincuentes".
<82>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Ghita, la "ilustre fregona" (novela de Cervantes)1
<83>. Pasado y presente.
Acontecimientos de 1917. El ministerio Salandra cayó el 10 de junio de 1916
[contragolpe de la declaración de guerra a Alemania], mientras duraba la
La ilustre fregona (en italiano: La
sguattera ilustre) es el título original de una de las Novelas ejemplares de
Cervantes: es posible que este relato estuviese incluido en una antología
escolar de textos de Cervantes en español que Gramsci probablemente tuvo a su
disposición en la cárcel: cfr. nota 3 al Cuaderno 9 (XIV), § 14.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 767
amenaza
del ejército austriaco en el Trentino. Boselli forma el ministerio nacional
(ver posición de los giolittianos a este propósito). El 12 de junio de 1917
crisis del ministerio: los ministros devuelven sus carteras a Boselli, para
darle la posibilidad de organizar mejor la tarea del gobierno. Contrastantes en
política exterior e interna: Bissolati y otros obstaculizaban la política de
Sonnino, o sea querían que se precisaran y cambiaran los objetivos de la
guerra, hostigaban la política militar de Cadorna (memorial Douhet a
Bissolati), hostigaban la política interna demasiado liberal e indulgente con
respecto a los adversarios del gobierno (socialistas, giolittianos, católicos).
Cadorna a su vez hostigaba la política interna del gobierno, etcétera. Hay que
observar que en Turín empieza a faltar el pan precisamente en la segunda mitad
de junio (cfr. los artículos de la Gazzetta del Popolo publicadas,1 pero habría
que saber si ya antes la Gazzetta del Popolo había querido intervenir y se lo
había impedido la censura, sin que en el periódico aparecieran rastros de estos
intentos: probablemente en el Archivo de Estado rastros más concretos. Cfr.
también la autodefensa del prefecto Verdinois 2 la que sin embargo es
descolorida e imprecisa). El gabinete Boselli cayó el 16 de octubre de 1917 en
vísperas de Caporetto.3
(¿Podía llamarse nacional un gobierno del
que estuviera ausente GioIItti? Precisamente en 1917 se cosechan los frutos de
la política Salandra-Sonnino, que quisieron monopolizar para ellos solos y su
partido la gloria de la entrada en la guerra y, no impidiendo la persecución
contra Giolitti, provocaron su actitud posterior.)
Los
memoriales del entonces coronel Douhet están publicados en el libro: Giulio
Douhet, Le profezie di Cassandra, a cargo del general Gheardo Pàntano, Génova,
Soc. Ed. Tirrena, 1931, en 8º., pp. 443. Sobre este libro cfr. la sorprendente
reseña de Giacomo Devoto en el Leonardo de febrero de 1932. Devoto se pregunta:
"¿Pero por qué críticas tan fundadas, viniendo de un hombre de primer
orden como era sin duda Douhet, no tuvieron el efecto que merecían?" Y
responde: "No por la maldad de los hombres, no por el carácter rígido del
autor, tampoco por un destino cruelmente adverso. Las pérdidas morales y
materiales que el deficiente mando ha provocado eran necesarias a Italia.
Italia, que por larga tradición, al primer asomo de derrota o incertidumbre en
una batalla colonial perdía la calma, tenía que aprender a soportar
pacientemente pruebas francamente duras. Más de la mitad de nuestros soldados
fueron sacrificados, desde el punto de vista militar, inútilmente. Pero así
como para aprender a actuar bien es fatal que primero se yerre, asimismo para
aprender a sacrificarse útilmente un país debe templarse en sacrificios
desproporcionados. Ninguna apología podrá hacernos creer que el viejo mando
supremo haya conducido bien al ejército. Pero para llegar a mandar bien, hay
que querer mandax".4 Habría que saber quién es este señor Giacomo Devoto,
si es un militar (un G. Devoto es profesor de glotología en la Universidad de
Padua). Su razonamiento se parece al del onorevole Giuseppe Canepa, comisario
de avituallamientos en 1917, que después deacontecimientos de Turín, justificó
la desorganización de su servicio recordando el "probando y
reprobando" de la Academia del Cemento.5 Pero ésta es la filosofía
Cfr. sobre este tema, Cuaderno 1 (XVI), §
116, p. 77 y nota 11.
2 Cfr.
nota 10 al Cuaderno 1 (XVI), § 116.
3 En
realidad el voto de falta de confianza de la Cámara al gobierno Boselli es del
25 de octubre de 1917; cfr. nota 13 al Cuaderno 1 (XVI), § 116.
Cfr. Giacomo Devoto, "Le profezie di
Cassandra", en Leonardo, febrero de 1932 (año ID, n. 2), pp. 86-87. Dc
Giulio Douhet Gramsci conocı́a el libro Probabili osperri della guerra futuro,
Sandron, Palemo, 1928 FG, C. carc.. Turi II].
5 Al
método del "probando y reprobando" el onorevole Giuseppe Canepa,
comisario general para aprovisionamientos y consumos alimentarios, se había
remitido en realidad antes de los hechos de Turín (agosto de 1917) en una
entrevista publicada por el Messagero de Roma del 4 de julio de 1917; en esa
ocasión, ilustrando su proyecto de una Federación de las Entidades de Consumo,
Canepa declaró: "En una materia nueva sin precedentes, dificilísima, no es
admisible otra guía que la que brote de los hechos ni otro método que el
clásico: probando y reprobando". Ya en un comentario a esta entrevista,
aparecida en L'Unitá del 17 de julio de 1917 (año VI, n. 28) bajo el título
"Approvvigionamenti e consumi", se observaba que "durante la
guerra no es prudente ni licito probar y reprobar, como dice el onorevole
Canepa" (cfr. también Gaetano Salvemini, II Ministro della
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 768
de
Monseñor Perrelli en el gobierno de los caballos .1 Y no se toma en cuenta que
la masa del ejército no es un cuerpo vil y pasivo para hacer tales
experiencias, sino que reacciona, precisamente deshaciéndose: por eso es útil
saber quién es Devoto, si pertenece a los círculos militares y si sus opiniones
son pura idiosincrasia o concepciones difundidas.
Paolo
Boselli podría llamarse la "cigarra nacional"2 Su elección como jefe
del gobierno nacional en junio de 1916 es el signo de la debilidad de las
combinaciones, que se constituyó en un terreno de retórica palabrera y no de
realismo político: bajo el velo de la unidad expresada en los discursos de
Boselli, el gobierno era desgarrado por diferencias incurables y que por otra
parte no se querían curar, sino sólo cubrir.
Política de los gliolittianos en la
posguerra: discurso de Giolitti en Dronero, donde se plantea la cuestión de la
supresión del art. 5 del Estatuto, o sea de la ampliación de los poderes
parlamentarios contra el poder ejecutivo.3 La característica de la política
giolittiana es la de no tener confianza en sí misma (¿pero qué es lo que se
proponía Giolitti? ¿y acaso no se conformaba, además, con obtener sólo lo que
obtuvo efectivamente, o sea deshacer el partido salandrino?) : los giolittianos
quieren una Constituyente sin Constituyente, o sea sin la agitación política
popular que está ligada a la convocación de una Constituyente: quieren que el
Parlamento normal funcione como una Constituyente reducida a los términos
mínimos, edulcorada, domesticada. Hay que investigar la función desempeñada por
Nitti para quitar incluso el residuo de veneno a la consigna lanzada por
Giolitti, para anegadaa en el marasmo parlamentario: cierto es que la cuestión
de la supresión del art. 5 hace su aparición oficial en el Parlamento, para ser
olvidada. Los giolittianos, antes del regreso de Giolitti al gobierno, lanzan
la consigna de una "encuesta política sobre la guerra". Pero qué es
lo que esta fórmula significa con precisión es difícil de entender: pero ella
es sólo exactamente un seudónimo de la Constituyente reducida que deseaba
Giolitti, como arma para atemorizar a los adversarios. Hay que recordar que los
giolittianos ponían toda su esperanza política en el Partido Popular, como
partido de masas centristas que habría debido servir (y en realidad sirvió) de
instrumento para la maniobra giolittiana. Artículos de Luigi Ambrosini en la
Stampa, ingreso de Ambrosini en el Partido Popular (cfr. algunos de estos
artículos recogidos en el librito Fra Galdino alba cerca).4 Es todo un periodo
de historia política y de los partidos italianos que hay que estudiar y
profundizar.
En el manuscrito una variante
interlineal: "diluirla".
<84>. Maquiavelo. Ser y deber ser.
El "excesivo" realismo político ha conducido a menudo a la afirmación
de que el político debe actuar sólo en la "realidad efectiva", no
interesarse en el "deber ser", sino sólo en el "ser". El
error ha llevado a Paolo Treves a encontrar en Guicciardini y no en Maquiavelo
al "verdadero político"5 Hay que distinguir entre científico de la
política y político en acción. El científico debe moverse sólo en la realidad efectiva,
en cuanto que es simple científico. Pero Maquiavelo no es un simple científico,
es un hombre apasionado, un político en acción y por eso no puede ocuparse del
"deber ser" [entendido no moralistamentel. La cuestión es más
compleja: se trata de ver si el "deber ser" es un hecho
malavita
e altre scritti sull’Italia giolittiana, Feltrinelli, Milán. 1966, p. 413).
Esta expresión de Canepa fue comentada polémicamente por la prensa de oposición
incluso después de la revuelta turinesa de agosto de 1917.
1 6 La
anécdota napolitana sobre monseñor Perrelli, que quería curan a sus caballos de
la "enfermedad" del hambre, es mencionada repetidas veces por Gramsci
incluso en sus cartas (cfr. LC, 360 y 462).
2 7 Cfr.
el artículo de Gramsci "La difesa dello Schultz", en Avantil del 27
de noviembre de 1917, donde Paolo Boselli es definido como "la cigarra de
la tradición itálica" (SG, 135).
3 8 Cfr.
nota 3 al subsiguiente § 96.
Cfr. Luigi Ambrosini, Fra Galdino cilla
cerca. Per la coscienza politica del poMari, Casa ed. Vitagliano, Milán, 1920
[FG, C. carc., Turi III].
Cfr. Cuaderno 6 (VIII), § 86 y nota 1.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 769
arbitrario
o un hecho necesario, si es voluntad concreta, o veleidad, deseo, sueños
nebulosos. El político en acción es un creador; pero no crea de la nada, no
saca de su cerebro sus creaciones. Se basa en la realidad efectiva; ¿pero
que" es esta realidad efectiva? ¿Es acaso algo estático e inmóvil, o no es
más bien una realidad en movimiento, una relación de fuerzas en continuo cambio
de equilibrio?
259
Aplicar la voluntad a crear un nuevo equilibrio de fuerzas, realmente
existentes y operantes, basándose en la fuerza en movimiento progresivo para
hacerla triunfar, es siempre moverse en el terreno de la realidad efectiva pero
para dominarla y superarla. El "deber ser" entra en el campo, no como
pensamiento abstracto y formal, sino como interpretación realista y única
historicista de la realidad, como única historia en acción o política. La
oposición Savonarola-Maquiavelo no es la oposición entre el ser y deber ser,
sino entre dos "deber ser", el abstracto y difuminado de Savonarola y
el realista de Maquiavelo, realista aunque no se convirtiera en realidad
inmediata, porque no es posible esperar que un individuo y un libro cambien la
realidad, sino sólo que la interpreten e indiquen la línea de acción. Tampoco
Maquiavelo pensaba o se proponía cambiar la realidad sino sólo y concretamente
mostrar cómo habrían debido actuar las fuerzas históricas concretas para
cambiar la realidad existente en forma concreta y de alcance histórico. (Russo
ha acumulado muchas palabras a este propósito —en los Prolegomeni1— pero el
límite y la angustia de Maquiavelo consiste además sólo en ser Maquiavelo un
individuo aislado, un escritor y no el jefe de un Estado o de un ejército, que
es también un individuo aislado, pero que tiene a su disposición las fuerzas de
un Estado o de un ejército y no sólo ejércitos de palabras.)
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), pp. 7-7a.
<85>. Pasado y presente. Cuestiones
agrarias. "El agricultor es ahorrador: sabe que la preparación del
terreno, las instalaciones, las construcciones, son cosas perecederas y sabe
que causas enemigas, que él no puede dominar, pueden hacerle perder la cosecha;
no calcula tasas de amortización, de reintegro y de riesgo, pero_ acumula
ahorro y, en los momentos difíciles, tiene una resistencia económica que
maravilla a quien examina las situaciones contingentes." (Antonio Marozzi,
"La razionalizzazione della produzione", Nuova Antología, 16 de
febrero de 1932).2 Es verdad que el campesino es un ahorrador genérico y que
esto, en circunstancias muy determinadas, es una fuerza; pero habría que
señalar a qué costo son posibles estos ahorros "genéricos" hechos
necesarios por la imposibilidad de cálculos económicos precisos, y cómo estos
ahorros son desvalorizados por las maniobras de las— finanzas y la
especulación.
<86>. Maquiavelo. Otro punto que
establecer y desarrollar es el de la "doble perspectiva" en la acción
política y en la vida estatal. Varios grados en que puede presentarse la doble
perspectiva, desdemás elementales hasta los más complejos. Pero también este
elemento está vinculado a la doble naturaleza del Centauro maquiavélico, de la
fuerza y del consenso, del dominio y de la hegemonía, de la violencia y de la
civilización (de la "Iglesia y del Estado" como diría Croce),3 de la
agitación y de la propaganda, de la táctica y de la estrategia. Algunos han
reducido la teoría de la "doble perspectiva" a algo angosto,
mezquino, banal, o sea nada
Cfr. Russo, Prolegomeni al Machiavelli
cit., pp. 9-15 (cap. I: "Savonarola e Machiavelli".)
El artículo de Antonio Marozzi, "La
razionalizzazione della produzione", apareció en la Nuova Antología de/ 16
de febrero de 1932 (año LXVII, fase. 1438), pp. 524-32, en la sexta entrega de
una encuesta con el siguiente título general: Le condizioni presentí
dell'economia agrícola italiana.
Grarnsci alude aquí al capítulo, citado
repetidas veces ("Stato e Chiesa in senso ideale e loro perpetua lotta
nena storia), del libro de Croce Etica e politica, pp. 339-44.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 770
más que a
dos formas de "inmediatez" sucesivas la una a la otra. Pero puFbili.
suceder precisamente lo contrario: que cuanto más la primera es
"inmediatísima", elementarísima, tanto más la segunda puede ser
lejana, compleja, elevada, o sea que puede suceder como en la vida humana, que
cuanto más el individuo se ve obligado a defender su propia existencia física
inmediata, tanto más sostiene y se sitúa en el punto de vista de todos los
complejos y más elevados valores de la humanidad.
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), p. 7.
260
<87>. Notas breves sobre cultura
japonesa. Cfr. otra nota1 sobre las religiones en el Japón frente al Estado,
sobre la reforma aportada por el shintoísmo, que mientras por una parte ha sido
reducido a religión (o superstición) popular, por la otra ha sido privado del
elemento constituido por el "culto al Emperador", convertido en
elemento válido por sí mismo y constituido en deber cívico, en coeficiente
moral de la unidad del Estado. Estudiar cómo ha nacido esta reforma, que tiene
gran alcance y que está vinculada al nacimiento y desarrollo del
parlamentarismo y de la democracia en el Japón. Después del sufragio ampliado
(¿cuándo y en qué forma?) cada elección, con. los cambios de posición en las
fuerzas políticas de los partidos, y con los cambios que los resultados pueden
llevar al gobierno, opera activamente para disolver la mentalidad
"teocrática" y absolutista de las grandes masas populares japonesas.
La convicción de que la autoridad y la soberanía no está situada en la persona
del emperador, sino en el pueblo, conduce a una verdadera y auténtica reforma
intelectual y moral, correspondiente a la ocurrida en Europa por obra del
iluminismo y de la filosofía clásica alemana, llevando al pueblo japonés al
nivel de su moderna estructura económica y sustrayéndolo a la influencia
política e ideológica de los barones y de la burocracia feudal.
<88>. Nociones enciclopédicas..
Cumbres de mando — palancas de mando. Expresiones usarlas en diversas lenguas
para decir la misma cosa. La expresión "cumbres de mando" tiene
seguramente un origen de carácter militar; la de "palanca de mando"
un origen evidentemente industrial. En la lucha hay que tener las cumbres o
palancas de mando, las que se llaman también claves de la situación, etcétera,
o sea, que cuando se tienen fuerzas determinadas y limitadas, hay que
distribuirlas de manera que se tengan bajo control las posiciones estratégicas
que dominan el conjunto de la situación y permiten guiar el desarrollo de los
acontecimientos. (Un capitán que se acuartelase en el fondo de un valle y no se
preocupase de ocupar y tomar las cimas circundantes y los pasos obligados,
fácilmente podría ser rodeado, hecho prisionero o destruido aunque su fuerza
numérica fuese superior: un poderoso cañón en el fondo de una barranca o sobre
una cima tiene distinta potencia, etcétera,)
261
<89>. Notas breves de cultura
americana. G. A. Borgese en "Strano interludio" (Corriere della Sera,
15 de marzo de 1932) divide la población de los Estados Unidos en cuatro
estratos: la clase financiera, la clase política, la Inteligencia, el Hombre
común. La Inteligencia es extremadamente minúscula, en comparación con las dos
primeras: algunas decenas de miles, agrupados principalmente en, el Este, entre
quienes se cuentan algunos miles de escritores. "No se juzgue solamente
por el número. Espiritualmente es una de las mejor preparadas del mundo. Uno
que forma parte de ella la compara con lo que fue la Enciclopedia en la Francia
del siglo XVm. Por ahora, para quien no guste de desorbitar los hechos, parece
un cerebro sin miembros, un alma carente de fuerza operante; su influencia
sobre la cosa pública es casi
Cfr. Cuaderno 5 (IX), § 50.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 771
nula."
Observa que después de la crisis, la clase financiera que antes dominaba a la
clase política, en estos últimos meses ha "sufrido" su ayuda,
virtualmente un control. "El Congreso apoya a la banca y la bolsa; el
Capitolio de Washington apuntala a Wall Street. Esto mina el antiguo equilibrio
del Estado americano; sin que un nuevo orden surja." Como en realidad
clase financiera y clase política son en América una misma cosa, o dos aspectos
de la misma cosa, el hecho sólo significaría que se ha producido una auténtica
diferenciación, o sea que la fase económico-corporativa de la historia
americana está en crisis y que se está por entrar en una nueva fase: esto se
demostrará claramente sólo si se produce una crisis de los partidos históricos
(republicano y demócrata) y la creación de algún poderoso nuevo partido que
organice permanentemente a la masa— del Hombre Común. Los gérmenes de tal
evolución existían ya (partido progresista), pero la estructura
económico-corporativa ha reaccionado hasta ahora siempre eficazmente contra
ellos.1
La
observación de que la Inteligencia americana tiene una posición histórica como
la de la Enciclopedia francesa del siglo XVIu es muy aguda y puede ser
desarrollada.
<90>. Nociones enciclopédicas. La
máquina. Artículo de Metro'', "La difussione della machina", en el
Corriere della Sera del 15 de marzo de 1932. Significado más amplio del
concepto de máquina: en Oriente es máquina tanto la maquinilla de afeitar como
el automóvil. En Occidente se llama máquina tanto al "utensilio" para
coser o para escribir como al motor eléctrico o a la máquina de vapor. Para
Metron son cosas distintas: para él la máquina auténtica es la "que
permite la utilización de las energías naturales" (fórmula equívoca,
porque también la maquinilla de afeitar y la palanca de Arquímedes permiten
utilizar energías naturales antes no utilizadas), las otras, si se quiere
hablar con exactitud, son solamente "utensilios o transmisiones". "Las
máquinas utensilios mejoran, hacen más perfecto el trabajo humano; las máquinas
motrices lo sustituyen totalmente. La verdadera revolución en el mundo se debe
no a las máquinas que, como las de escribir o coser, siguen siempre necesitando
el motor hombre, sino a aquellas máquinas que eliminan totalmente el esfuerzo
muscular."
Observa Metron: "Según los cálculos
contenidos en un estudio publicado en ocasión de la Conferencia Mundial de la
Energía celebrada en 1930 en Berlín, la energía mecánica de cualquier origen
(carbón, aceites minerales, caídas de agua, etcétera) consumida en el curso de
un año por la humanidad entera se puede valorar en cerca de un trillón y 700
millones de kilovatios-hora, o sea 900 kilovatios-hora por persona. Ahora bien,
900 kilovatios-hora representan aproximadamente diez veces el trabajo que un
hombre robusto puede hacer en un año. En sustancia para cada hombre de carne y
hueso y en su beneficio han trabajado otros diez hombres metálicos. Si este
proceso hubiera de continuar, no podría conducir más que a una forma ideal de
ocio, no el ocio que embrutece, sino el que eleva: o sea la fuerza muscular
dejada completamente a disposición del hombre que debería trabajar solamente
con el cerebro, es decir en la forma más noble y más ambicionada".2 Esto
está escrito en 1932, o sea cuando, precisamente en los países donde los
"hombres metálicos" trabajaban para los otros hombres en proporción
enormemente superior al promedio mundial, existe la más terrible crisis de ocio
forzado y de miseria degradante. ¡También esto es un opio de la miseria!
En
realidad la distinción hecha por Metron entre máquinas motrices y máquinas
utensilios, con el predominio revolucionario de las primeras, no es exacta: las
máquinas
El parágrafo es hasta aquí un resumen,
con citas, del artículo de Giuseppe Antonio Borgese, "Strano
interludio", en Corriere
della
Sera, 15 de marzo de 1932.
El parágrafo es basta aquí un resumen,
con citas, del artículo de Matron, "La diffusione della macchina", en
Corriere della Sera, 15 de marzo de 1932 cit.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 772
motrices
han "ampliado" el campo del trabajo y de la producción, han hecho
posibles cosas que antes de su descubrimiento eran imposibles o casi. Pero las
máquinas utensilios son las que realmente han sustituido el trabajo humano, y
han trastornado toda la organización humana de la producción. Observación
justa: que desde 1919 en adelante la innovación de mayor alcance es la
introducción en las empresas de la transportación mecánica de los materiales,
de los hombres y de los cargadores.
Por otra
parte, la cuestión del predominio de las máquinas motrices o de las máquinas
utensilios es ociosa fuera de ciertos límites: importa para establecer la
distancia de la antigüedad a la modernidad. Por lo demás, también en las
máquinas utensilios hay diferenciaciones, etcétera.
263
<91>. Confalonieri. Silvio d'Amico,
en un capítulo de su libro Certezze (Treves-Treccani-Tuminelli, de próxima
publicación; el capítulo es reproducido por los periódicos del 16 de marzo de
1932, Resto del Carlino)1 escribe que en una colección del museo de Spielberg
se conserva la "súplica dirigida a < . . > Francisco 1. por el conde
Confalonieri de Milán que entró en la cárcel, como se sabe, floreciente de
gallardísixna juventud: le escribe al emperador como un hombre quebrantado,
pidiendo gracia y piedad. Documento espantoso, digo, porque incluso dejando su
parte correspondiente a las formas serviles de la época (¿por parte de
Confalonieri?), de hecho aquí las palabras implorantes denuncian una violación
espiritual cien veces más inmoral que una condena a muerte, gimen la derrota de
un temple partido en dos: no es ya el altivo patricio quien habla, es el niño
al que un gigante ha obligado a escribir a su propio gusto, estrujándole la
débil mano en su puño de acero, es el pusilánime que ha sido aturdido y embriagado
por verlo delirar". Escribe D'Amico que este museo de Spielberg ha sido
montado, con permiso del gobierno checo, por el doctor Aldo Zaniboni, un médico
italiano que vivía o vive aún en Brno. ¿Habrá hecho alguna publicación a
propósito? ¿Y esta súplica de Confalonieri ha sido publicada?2
<92>. Pallado y presente.
Nacionalizaciones. Cfr. el artículo de A. De Stefani en el Corriere del 16 de
marzo de 1932 ("La cobertura delle perdite"): "También en
tiempos ordinarios en los actuales regímenes proteccionistas, es toda la Nación
la que concurre a emparejar sistemáticamente los balances de las empresas y a
formar sus utilidades... El problema de la cobertura de las pérdidas de una
empresa es precisamente el de su repartición más allá del círculo que debería
soportarlas directamente según el derecho común: los propietarios
(accionistas), los acreedores (prestadores de dinero, prestadores de trabajo y
proveedores). Tal proceso podría llamarse, en los casos en los que el Estado
provee a cubrir las pérdidas de una empresa, un proceso de nacionalización de
las pérdidas, una extensión del principio del resarcimiento de los daños de
guerra y de los infortunios naturales"3 Que se nacionalicen las
pérdidas
y no las ganancias, que se resarzan los daños creados por la especulación
Cfr. Silvio D'Amico, "Sulle orine
d'un martirio. Visita alía prigione di Silvio Pellico", en Il Resto del
Carlino, 16 de marzo de 1932.
2 El
interés de Gramsci por estos documentos de Federico Confalonieri se demuestra
también en una carta a Tania del 23 de mayo de 1932: "Si se te ocurre
escribirle a Piero 1Sraffai cuéntale que en un fragmento de un capítulo del
reciente libro de Silvio D'Amico, Certezze, capítulo dedicado a Spielberg, se
habla de una solicitud de gracia enviada por Federico Confalonieri al emperador
de Austria que estaría conservada en el museo italiano del propio Spielberg.
D'Amico no reproduce esta súplica, pero da de ella una descripción exterior
como del escrito de un hombre reducido al máximo grado de humillación y
abyección. Quizá Piero sepa si este escrito de Confalonieri está ya editado en
alguna publicación sobre Confalonieri. A mí me parece que nunca oí hablar de
ello" (LC, 626-27). En realidad, el texto íntegro de las súplicas de
Confalonieri al emperador de Austria fue publicado sólo diez altos después:
cfr. "Tre suppliche Medite di Federico Confalonieri", a cargo de
Renzo U. Montini, en Rassegna storica del Risorgimento, enero-febrero de 1942
(año XXIX, fase. I), pp. 83-90. En el libro de Silvio D'Amico, Certezze
(Treves-Treccani-Tumminelli, Milán-Roma, 1932) el fragmento citado por Gramsci
se encuentra en la p. 212.
3 Cfr.
Alberto De Stefani. "La copertura delle perdite", en Corriere della
Sera, 16 de marzo de 1932.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 773
(voluntaria),
pero no los de la desocupación (involuntaria), no hace reír a De Stefani.
<93>. Risorgimento italiano. Nexo
184849. Sobre Carlos Alberto los intentos hechos en 1931 para modificar el
juicio tradicional (desfavorable) cfr. el estudio de Pietro Silva en la Cultura
de agosto-septiembre de 1931.1
264
<94->. Nociones enciclopédicas.
Horno hornini lupus. Éxito tenido por esta expresión en la ciencia política,
pero especialmente en la ciencia política de los filisteos de botica
provinciana. Parece que el origen de la fórmula puede hallarse en una fórmula
más extensa debida a los eclesiásticos medievales, el latín tosco: “Horno
homini lupus, foemina loeminae lupior, sacerdos sacerdoti lupissimus».2
<95>. Católicos integrales —
jesuitas — modernistas. En las memorias de Alfred Loisy se encontrarán
elementos para esta sección: Alfred Loisy, Mémoires pour servir à rhistoire
ecclésiastique de notre temps, publicado en 1930 o 31 (aproximadamente 2.000
páginas, en 8º.).3
<96>. Pasado y presente, Giolitti.
En la conmemoración de Giolitti (muerto el 17 de julio de 1928) escrita para el
Journal des Débats, Maurice Pernot dice: "Tomó como punto de partida una
idea original y seguramente justa: en el momento en que en Italia se delineaban
dos fuerzas nuevas, o sea una burguesía emprendedora y una clase obrera
organizada, había que sustituir los viejos gobiernos del partido por un
gobierno de opinión pública?" Significa sustituir el gobierno de
"ciertos" partidos del país"4 La afirmación no es exacta ni en
general ni en algunos detalles. ¿Qué quiere decir "sustituir los gobiernos
de partido por un gobierno de opinión pública?" Significa sustituir el
gobierno de "ciertos" partidos por el gobierno de "otros"
partidos. En el caso concreto, en Italia, significaba destruir las viejas
camarillas y grupúsculos particularistas, que vivían parasitariamente de la
policía estatal que defendía sus privilegios y su parasitismo y determinar una
participación más amplia de "ciertas" masas en la vida estatal a
través del Parlamento. Para Giolitti, que representaba al Norte y a la
industria del Norte, era preciso destruir la fuerza reaccionaria y asfixiante
de los propietarios terratenientes, para dar a la nueva burguesía mayor espacio
en el Estado, e incluso colocarla en la dirección del Estado. Giolitti
consiguió esto con las leyes liberales sobre la libertad de asociación y de
huelga, y debe señalarse cómo en sus Memorie5 insiste especialmente en la
miseria de los campesinos y en la mezquindad de los propietarios. Pero Giolitti
no creó nada: él "comprendió" que había que conceder a tiempo para
evitar males mayores y para controlar el desarrollo político del país y en eso
tuvo éxito. En realidad Giolitti
1 Cfr.
Pietro Silva, "Carlo Alberto, I; La preparazione al Regno"; "I
caratteri del Regno", en La Cultura, agosto de 1931 (año X, fase. VIII),
pp. 601-7; septiembre de 1931 (fase. IX), pp. 692-712.
La fórmula "horno homini lupus,
foemina foeminae lupior, sacerdos sacerdoti lupissimus" está tomada de la
reseña de Albert Thibaudet a las Mémoires de Alfred Loisy, utilizada también en
el subsiguiente § 95.
La indicación, con una inexactitud en el
título: eclésiastique (en vez de religieuse) está tomada de una reseña de
Albert Thibaudet, "Les mémoires d'Alfred Loisy", en Les Nouvelles
Littéraires, 16 de mayo de 1931 (año X, n. 448). El título exacto del libro de
Loisy es citado por Gramsci en el Cuaderno 10 (XXXIII), parte 11, § 41.1V, en
base a una reseña de Adolfo Omodeo en La Critica.
Este fragmento de un artículo de Maurice
Pernot en el fournal des Débats está tomado de una reseña de artículos
conmemorativos
por la muerte de Giolítti publicada en la Rassegna settimanale della stampa
estera, 24 de julio de 1928 (año III, fase. 31), pp. 2069-73 (cfr. en
particular p. 2070).
Cfr. Giovanni Giolitti, Memorie della mia
vita, con un estudio de alindo Malagodi, 2 tomos, Treves, Milán, 1922 [FG, C.
carc., Turi II].
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 774
fue un
gran conservador y un hábil reaccionario, que impidió la formación de una
Italia democrática, consolidó la monarquía con todas sus prerrogativas y ligó
la monarquía más estrechamente a la burguesía a través del reforzado poder
ejecutivo que permitía poner al servicio de los industriales todas las fuerzas
económicas del país. Fue Giolitti quien creó así la estructura contemporánea
del Estado italiano y todos sus sucesores no han hecho más que continuar su
obra, acentuando este o aquel elemento subordinado.
Que Giolitti desacreditó el
parlamentarismo es cierto, pero no precisamente en el sentido en que sostienen
muchos críticos: Giolitti fue antiparlamentarista, y sistemáticamente trató de
evitar que el gobierno se convirtiera de hecho y de derecho en una expresión de
la asamblea nacional (que en Italia además era débil por la existencia del
Senado tal como está organizado); así se explica que Giolitti fuese el hombre
de las "crisis extraparlamentarias". Que el contraste entre el
Parlamento como se pretendía que fuese y como era realmente, o sea poco menos
que nada, haya desacreditado al parlamentarismo, era inevitable que sucediese:
pero es la lucha contra el parlamentarismo por parte de Giolitti y no el ser él
parlamentarista, lo que desacreditó al parlamentarismo. (Un gesto
"parlamentarista" de Giolitti fue el que hizo con el discurso dea
Cuneo sobre el art. 5 del Estatuto, pero se trató de una maniobra para
desconcertar a los adversarios políticos; en realidad Giolitti no hizo nada
cuando subió al poder).1
En el manuscrito sigue la palabra
"Dronero", tachada y sustituida por "Cuneo".
<97>. Pasado y presente. Una
reflexión que se lee a menudo es la de que el cristianismo se propagó por el
mundo sin necesidad de la ayuda de las armas. No me parece justo. Podrá decirse
refiriéndose a la época anterior a que el cristianismo llegase a ser religión
de Estado (o sea hasta Constantino), pero desde el momento en que se convirtió
en el modo externo de pensar de un grupo dominante, su éxito y su difusión no
pueden separarse de la historia
1 En
realidad la referencia al artículo 5 del Estatuto está en el discurso
pronunciado por Giolitti en Dronero el 12 de octubre de 1919 en el curso de la
campaña electoral de aquel año (por lo demás, en un primer momento en el
manuscrito Grarnsci dio la indicación exacta de Dronero, como ya en el
precedente § 83 de este mismo Cuaderno). En esa ocasión Giolitti dijo: "En
nuestros ordenamientos políticos internos existe la más extraña de las
contradicciones. Mientras que el poder ejecutivo no puede gastar una lira, no
puede modificar de ningún modo los ordenamientos administrativos, no puede ni
crear ni abolir un juzgado, un empleo de orden público, sin la previa
aprobación del Parlamento, puede por el contrario, por medio de tratados
internacionales, asumir, en nombre del país, los más terribles compromisos que
lleven inevitablemente a la guerra; y eso no sólo sin la aprobación del
Parlamento, sino sin que ni el Parlamento ni el país sean, ni puedan ser de
ningún modo, informados. (Aprobaciones.) Este estado de cosas se cambia
radicalmente, dando al Parlamento, con respecto a la política exterior, los
mismos poderes que tiene con respecto a la política financiera e interna, o
sea, prescribiendo que ninguna convención internacional pueda estipularse,
ningún compromiso se pueda asumir sin la aprobación del Parlamento. Así
excluida la posibilidad de tratados secretos, al país se 1e tendrá al corriente
de la política exterior, y podrá hacer sentir su voz a tiempo y hacer
prevalecer su voluntad; y los tratados aprobados por la representación nacional
presentarán mayor seguridad de ser observados, porque ante su violación se
rebelaría la conciencia del país. En 1848, cuando se sancionó el artículo 5 del
Estatuto, el secreto diplomático era la norma de todos los Estados de Europa y
las guerras las hacían ejércitos profesionales; ahora por el
contrarioordenamientos políticos de los Estados civiles han cambiado
totalmente, y las guerras se han convertido en conflictos de pueblos, que se
arrojan unos sobre otros con toda la masa de la población apta para las armas,
con todos los medios de destrucción de los que pueden disponer, y el conflicto
cesa únicamente cuando una de las partes está en completa ruina. Por lo tanto
es una verdadera necesidad histórica que las relaciones internacionales sP.an
reguladas ahora por los representantes de los pueblos, sobre los cuales es
justo que caigan estas terribles responsabilidades. (Aplausos.) (Giovanni
Giolitti, Discorsi extraparlamentari, Einaudi, Turín, 1952, pp. 312-13). La
cuestión del artículo 5 del Estatuto fue posteriormente planteada por Giolitti
en la entrevista concedida a la Tribuna, del 27 de mayo de 1920, en ocasión de
la crisis del primer gobierno Nitti: "El prestigio del Parlamento está
profundamente afectado en la opinión pública por la ausencia absoluta de
cualquier actividad legislativa, habiendo el Parlamento abdicado a sus poderes
que desde hace mucho tiempo son ejercidos por el Gobierno bajo forma de
decretos-ley. A este sistema inconstitucional y que quita toda seriedad a las
tareas legislativas, se debe renunciar, y no solamente se debe devolver al
Parlamento el pleno ejercicio del poder legislativo, el control efectivo de los
gastos públicos y del ordenamiento de los servicios públicos, sino que se le
deben dar, incluso en política exterior, poderes iguales a los que le
corresponden en la política interna y financiera, modificando el artículo 4 del
Estatuto e instituyendo en las dos ramas del Parlamento comisiones permanentes
de control sobre la política exterior" (ibid., pp. 328-29).
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 775
general y
por lo tanto de las guerras; cada guerra ha sido también guerra de religión,
siempre.
<98>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. G. Papini. En marzo de 1932 Papini escribió un artículo en la Nuova
Antología (contra Croce) y uno en el Corriere della Sera sobre el Edipo de A.
Gide.1 Hasta ahora sólo he leído este último: es chapucero, prolijo, pomposo y
hueco. En marzo deben ser nombrados los nuevos académicos que deben completar
los asientos de la Academia de Italia: los dos artículos son evidentemente la
"tesis" y la "tesina" de doctorado— de G. Papini.
<99>. Pasado y presente. He leído
reproducido un fragmento de Tevere en el que el profesor Orestano, que
representa la filosofía italiana en la Academia, es llamado
"ridículo" personaje o algo semejante.2 Y el Tevere tiene cierta
importancia en el mundo cultural actual. ¿Pero cómo siguen esperando que la
Academia de Italia unifique y centralice la vida intelectual y moral de la
nación?
266
<100>. Pasado y presente. El eructo
del párroco y otras populacherías. Cesare De Lollis (Reisebilder, pp. 8 y sig.)
escribe algunas notas interesantes sobre las relaciones entre la
"minoría" que hizo a Italia y el pueblo: "...no hace muchos días
leí casualmente en un periódico que desde hace tiempo Italia se preocuapaba
demasiado por las escuelas elementales y populares en general (entre los
principales responsables se designaba a Credaro), ahí donde es la educación de
las clases superiores la que hay que atender en el auténtico interés de la
nación. Ahora bien, con esto se vuelve o se quisiera volver al concepto de la
educación como privilegio de clase; concepto totalmente anden régime, la
contrarreforma incluida, que se guardó bien también ella de aproximar la
cultura a la vida, y por lo tanto al pueblo. Sis embargo, para que la nación
sea conformada en una verdadera unidad, es preciso que cuantos la componen se
encuentren todos en un cierto nivel de educación. Las clases inferiores deben
reconocer en las superiores los rasgos de la perfección conseguida; éstas deben
reconocer en aquellas la perfectibilidad. < ...> Ahora bien., que se haya
hecho mucho en este sentido no podrán decirlo más que los observadores
superficiales o los párrocos que se llenan su propia boca y las cabezas de los
otros con grandes palabras como 'estirpe' y 'gente', grandes palabras que
tienden, confiriendo títulos de nobleza hereditaria, a abolir el sentido del
esfuerzo y del deber personal, así como la admiración ahora de moda, y totalmente
romántica, de los usos y hábitos locales tiende a inmovilizar y cristalizar, en
vez de incitar a la vía del progreso".3 (Es sagaz la aproximación
implícita entre el populacherismo y la cultura como privilegio de clase.)
Hecho
afín al de los nombres de las calles (cfr. Corrado Ricci, "I nomi delle
strade", Nuova Antologia del 1º de marzo de 1932): Ricci, en junio de
1923, en el Senado, al discutirse un decreto relativo a los cambios de nombres
de las calles y play as comunales, propuso que se hiciera una revisión de los
nombres viejos y nuevos, para ver si no convenía, en algunos casos, volver a lo
antiguo.4 (Lo que sucede en muchos casos, y el hecho de que alguna vez fue
oportuno, no quita nada al significado de la orientación.)
Del artículo de Giovanni Papini contra
Croce en la Nuava Antologia Gramsci se.. ocupa en el subsiguiente § 105. El
segundo
artículo
de Papini aquí mencionado, apareció, con el título "L'Edipo di Gide",
en el Corriere della Sera del 10 de marzo de 1932.
No se ha hallado la fuente en la que
Gramsci leyó, al parecer casualmente, la cita del fragmento de Tevere
concerniente al profesor Francesco Orestano.
Cfr. Cesare De Lollis, Reisebilder e
altri scritti, Laterza, Bari, 1929 EFG, C. carc., Turi pp. 9-10.
Cfr. Corrado Ricci, "I nomi dele
strade", en Nuova Antologia, 19 de marzo de 1932 (año LXVII, fase. 1439),
pp. 22-30. El episodio de la intervención de Ricci en el Senado es referido al
comienzo del artículo.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 776
Así las
diversas "Familias" meneguina, turinesa, boloñesa, etcétera, que
prosperan en este mismo periodo. Todos ellos intentos de inmovilizar y
cristalizar, etcétera.
267
<101>. Pasado y presente.
Parlamento italiano. Ver por qué movimiento político preciso se interpretó el
Estatuto en forma de ampliar la función y las atribuciones del Parlamento. En
realidad la formación de un gobierno que emanaba del Parlamento, se constituía
en Gabinete con un Presidente propio, etcétera, es práctica que se inicia desde
los primeros tiempos de la era constitucional, es el modo "auténtico"
de interpretar el Estatuto. Sólo más tarde, para dar una satisfacción a los
demócratas, se le dio a esta interpretación una tendenciosidad de izquierda
(seguramente las discusiones políticas en la época de la proclama de Moncalieri
pueden servir para probar la corrección de este análisis). Por iniciativa de la
derecha se llega a una contraposición de la letra del Estatuto a la que siempre
había sido la práctica normal e indiscutida (artículo de Sonnino "Torniamo
alío Statuto" en la Nuosva Antologia del 1º de enero de 1897, y la fecha
debe señalarse porque antecede al conato reaccionario del 98)1 y esta iniciativa
marca una fecha porque representa el manifiesto de la formación camarillesca
que se va organizando, que durante cerca de 20 años no logra tomar y mantener
el poder establemente, pero que representa una parte fundamental en el gobierno
"real" del país. Puede decirse que a medida que languidece la
tendencia a exigir una Constituyente democrática, una revisión del Estatuto en
sentido radical, se refuerza la tendencia "constituyentista" al
revés, que dando una interpretación restrictiva del Estatuto amenaza con un
golpe de Estado reaccionario.
<102>. Pasado y presente. Cfr.
Gioacchino Volpe, "23 marzo 1919: 27 ottobre 1922", en el Corriere
della Sera del 22 de marzo de 1932 (en ocasión del aniversario de la función
del Fascio de Milán). Artículo interesante y bastante completo. Habrá que hacer
una bibliografía de todos los escritos de Volpe sobre los acontecimientos de la
posguerra: algunos se hallan ya recogidos en libro. En el Corriere del 23 de
marzo salió un segundo artículo de Volpe, "Fascismo al Governo: 1922-32",
mucho menos interesante que el primero, pero con elementos notables: es
evidente el intento de escribir no como apologista puro, sino como crítico que
se sitúa en un punto de vista histórico, pero no parece muy logrado2
<103>. Sobre China, M. T. Z. Tyan,
Two Y ears oí Nationalist China, Kelly and Walsh, Shangai (de 1930 o 31). Obra
documental (de cerca de 500 pp.) que parece muy interesante y bien hecha.
Historia de dos años: Kuotnintang, organización del Gobierno Nacionalista,
estadísticas sobre la vida china, apéndice de documentos. El autor es director
de The Peking Leader, diario, y de la The Chinese Social and Political Review,
uno de los periodistas políticos chinos más hábiles y mejor preparados.3
268
<104>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. A. Luzio. Artículo de A. Luzio en el Corriere della
1 El
conocido artículo de Sidney Sonnino "Torniamo alio Statuto" había
sido ya mencionado por Gramsci en un artículo de 1921 (cfr. “Il manifiesto del
socialisti", en L'Ordine Nuovo, 13 de abril de 1921; ahora en SF, 135-38).
La fecha y el lugar de publicación están tomados aquí, seguramente, de la obra
de Croce, Moría d'Italia dal 1871 al 1915 cit., p. 333. Cfr. también el
Cuaderno 9 (XIV), § 89, p. 69 bis.
Cfr. Gioacchino Volpe, "23 marzo
1919-27 ottobre 1922", en Corriere della Sera, 22 de marzo de 1932; Id.,
"Fascismo al Governo:
1922-1932",
en Corriere della Sera, 23 de marzo de 1932. El libro mencionado por Gramsci
es: Gioacchino Volpe, Guerra, dopoguerra, fascismo, La Nuova Italia, Florencia,
1928 (se trata de una recopilación de escritos desde 1913 hasta 1927).
Los datos de este parágrafo están tomados
de una reseña de Dario Sabatello, "Tre libri sulla Cina”, en L'halla
Letunaria, 27 de septiembre de 1931 (año III. n. 39).
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 777
Sera del
25 de marzo de 1932 ("La morte di Ugo Bassi e di Anita Garibaldi") en
el que se intenta una rehabilitación del padre Bresciani. Las obras de
Bresciani "a fin de cuentas no pueden ser liquidadas, en cuanto al
contenido, con una condena sumaria". Luzio coloca juntos el ensayo de De
Sanctis y un epip-ama de Manzoni (el cual, interrogado acerca de si conocía El
judío de Verona, habría respondido, según el diario de Margherita di Collegno:
“He leído las dos primeras frases: parecen dos centinelas que dicen no sigas
adelante”) y luego llama "sumarias" a las condenas; ¿no hay algo de
jesuítico en este astuto jueguito?
Y más
todavía: “Ciertamente no es simpático el tono con que él, portavoz de la
reacción subsiguiente a los movimientos del 48-49, representaba y juzgaba a los
afirmadores de las aspiraciones nacionales: pero en más de uno de sus relatos,
sobre todo en el 'Don Giovanni ossia II Benefattore occulto’ (volúmenes 26 -27
de la Civiltà Cattolica), no faltan acentos de humana y cristiana piedad por
las víctimas; episodios parciales son igualmente mostrados a una luz favorable,
por ejemplo la muerte de Ugo Bassi y el desgarrador final de Anita
Garibaldi".1 ¿Pero acaso Bresciani podía actuar de forma distinta? Y es
verdaderamente notable, para juzgar a Luzio, que él dé por bueno a Bresciani
precisamente en su jesuitismo y su demagogia de baja ley.
<105>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Papini como aprendiz de jesuita. El artículo de Papini en la Nuova
Antología del 1º de marzo de 1932 (“Il Croce e la Croce")2 me parece
demostrar que también como jesuita Papini nunca será más que un modesto
aprendiz. Es un viejo asno que quiere seguir comportándose como un borriquillo
no obstante el peso de los años y los achaques, y patalea y brincotea
torpemente. Me parece que la característica de este artículo es la
insinceridad. Ver cómo Papini inicia el artículo con los acostumbrados chistes
estereotipados y mecánicos contra Croce, y cómo hacia el final, convertido en
cordero pascual, anuncia untuosamente que en la recopilación de sus obras, los
escritos sobre Croce serán expurgados de toda "chanza" y quedará
solamente la discusión "teórica". El artículo está escrito de un
tirón, se ve, y en el curso de la escritura Papini no se ha preocupado por
entonar los ladridos de las primeras páginas con los balidos de las últimas: el
literato satisfecho de sí y de sus estocadas, que él cree acertadas, es siempre
superior al seudocatólico, pero también al jesuita, ¡ay de él! y no ha querido
sacrificar lo ya escrito. Pero todo lo escrito resulta confuso, expresado de
cualquier manera, construido mecánicamente, sobre todo la segunda parte, en la
que la hipocresía se trasparenta en forma repugnante. Me parece, sin embargo,
que Papini está obsesionado por Croce: Croce tiene en él la función de la
conciencia, de las "manos ensangrentadas" de lady Macbeth, y que él
reacciona ante esta obsesión ora intentando la broma y la despreocupación, ora
lloriqueando míseramente. El espectáculo es siempre lamentable. El mismo título
del artículo es sintomático: el que Papini se sirva de la "cruz"a
para hacer juegos de palabras prueba la calidad literaria de su catolicismo
Cruz: troce en italiano. [T]
269
<106>. Pasado y presente. La lengua
italiana en Malta. La defensa de la lengua y de la cultura italiana en Malta,
como se desprende de los acontecimientos de los primeros meses de 1932 (cfr.
artículo del Corriere della Sera del 25 de marzo de 1932),3 se ha vuelto más
difícil por la existencia del Concordato. Mientras el Estado italiano estuvo en
conflicto con la
1 Cfr.
Alessandro Luzio, "La morte di Un) Bessi e di Anita Garibaldi", en
Corriere della Sera", 25 de marzo de 1932; en las citas las cursivas
espaciadas son de Gramsci.
Cfr. Giovanni Papini, “Il Croce e la
Croce", en Nuova Antologia, 1, de marzo de 1932 cit., pp. 4-21.
Se trata del artículo de fondo no
firmado, "Malta: per concludere", en Corriere della Sera, 25 de marzo
de 1932.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 778
Iglesia,
la existencia de una italianidad organizada en Malta (como en muchos otros
países del mundo) no representaba un peligro para los Estados hegemónicos:
difícilmente podía desarrollarse en la esfera nacional y política; permanecía
en la esfera del folklore y de las culturas dialectales. Con el Concordato, la
cuestión ha cambiado: la Iglesia, administrada por italianos y representada
localmente por italianos, y ya no en conflicto con el Estado, en realidad se
confunde con el Estado italiano y no ya con el recuerdo folklórico de la
cosmópolis católica. He aquí, pues, que el Concordato, en vez de facilitar una
expansión de caltura italiana, no sólo la hace más difícil, sino que ha creado
la situación para una lucha contra los núcleos de italianidad tradicionales.
Así se ve que en el mundo moderno un imperialismo cultural y espiritual es
utópico: sólo la fuerza política, basada en la expansión económica, puede ser
la base para una expansión cultural.
<107>. Nociones enciclopédicas.
Reich. Para el significado del término Reich, que no significa en absoluto
"imperio" (he visto que en Gerarchia a veces ha sido traducido
incluso como "reino"),1 observar que existe en todas las lenguas
germánicas y aparece en el término correspondiente a Reichstag en las lenguas
escandinavas, etcétera; realmente parece que Reich es el término germánico para
indicar genéricamente el "Estado" territorial.
<108>. La burocracia.b Me parece
que desde el punto de vista económico-social el problema de la burocracia y de
los funcionarios hay que considerarlo en un marco mucho más amplio: en el marco
de la "pasividad" social, pasividad relativa, e interesa desde el
punto de vista de la actividad productiva de bienes materiales. O sea desde el
punto de vista de aquellos particulares bienes o valores que los economistas
liberales llaman "servicios". En una determinada sociedad, ¿cuál es la
distribución de la población con respecto a las "mercancías" y con
respecto a los "servicios"? (Y se entiende "mercancías" en
sentido limitado, de "mercancías" materiales, de bienes físicamente
consumibles como "espacio y volumen".) Es cierto que cuanto más
extenso es el sector "servidos" tanto peor organizada está una
sociedad. Uno de los fines de la "racionalización" es, ciertamente,
el de restringir a lo estrictamente necesario la esfera de los servicios. El
parasitismo se desarrolla especialmente en esta esfera. El comercio y la
distribución en general pertenecen a esta esfera. La desocupación
"productiva" determina "inflación" de servicios
(multiplicación del pequeño comercio).
En el manuscrito el título “La
burocracia” iba precedido originalmente por el título general de la sección,
luego tachado: "Maquinvelo".
270
<109>. Los intelectuales. Latín
eclesiástico y vulgar en la Edad Media. "La predicación en lengua vulgar
se remonta en Francia a los orígenes mismos de la lengua. El latín era la
lengua de la Iglesia: así pues los sermones se decían en latín < . . > a
los clérigos (cleres), a los frailes, i n c l u s o a l a s m o n j a s. Pero
para los laicos las prédicas se hacían en francés. Desde el siglo IX, los
concilios de Tours y de Reims ordenan a los sacerdotes que instruyan al pueblo
en la lengua del pueblo. Esto era necesario para ser comprendidos. En el siglo
XII hubo una predicación en vulgar, activa, vivaz, potente, que arrastraba a
grandes y pequeños a la Cruzada, llenaba los monasterios, arrojaba de rodillas
y a todos los excesos de la penitencia a ciudades enteras. Desde lo alto de sus
púlpitos, en las plazas, en los campos, los predicadores eran los directores
públicos de la conciencia de los individuos y de las multitudes; todo y todos
pasan bajo su áspera censura, y desde los desvergonzados atuendos
Cfr. por ejemplo, el artículo de Werner
von der Schulenburg, "Brüning, Hitler, Hugenber", en Gerarchia, enero
de 1932 (año XII, n. 1), pp. 55-60.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 779
de las
mujeres ninguna parte secreta o visible de la corrupción del siglo desarmaba la
audacia de su pensamiento y de su lengua" (Lanson, Storia della
letteratura francese, Hachette, 19a. edición. pp. 160 -61). Lanson da estos
datos biográficos: abbé L. Bourgain, La Chaire franvaise au Xlle siècle, París,
1879; Lecoy de la Marche, La Chaire franvaise au moyen dge, 2a. ed., París,
1886; Langlois, "L'tloquence sacrée au moyen áge", Revue des Deus
Mondes, 1º de enero de 1893.1
<110>. Periodismo. La reseña de la
prensa. En el periodismo tradicional italiano la sección de "reseña de la
prensa" ha sido siempre poco desarrollada, no obstante que en ella la
parte polémica haya tenido siempre una función frecuentemente excesiva: pero se
trataba de polémica menuda, ocasional, ligada más al temperamento pendenciero
del individualismo italiano que a un plan programático de prestar un servicio
al público de lectores.
Hay que distinguir entre la reseña de
prensa de los periódicos de información y la de los periódicos de opinión: la
primera es también un servicio de información, o sea que el periódico en
cuestión ofrece diariamente a sus lectores, ordenados y clasificados, los
juicios sobre los acontecimientos del momento publicados por los demás
periódicos (así hacen muchos periódicos franceses: los periódicos italianos dan
estas informaciones en los servicios de Roma para los periódicos de la capital,
etcétera, o sea en el cuerpo del periódico mismo y como noticia por sí misma);
en los periódicos de opinión la sección tiene una función diferente: sirve para
remachar los puntos de vista propios, para desmenuzarlos, para presentar, en
contraste, todas sus facetas y toda su casuística. Se ve hasta qué punto es
útil "didácticamente" este modo de "repetir" no
mecánicamente y sin pedantería las opiniones propias: la "repetición"
adquiere un carácter casi "dramático" y de actualidad, como
obligación de replicar a un adversario. Que yo sepa la mejor "reseña de
prensa" es la de la Action Franoise, tanto más si se considera como reseña
de prensa (como es en realidad) incluso el artículo diario de Maurras. Se ve
que entre el escrito de Maurras y la "reseña de prensa" propiamente
dicha de la Action Frarwise hay una división de trabajo: Maurras se atribuye
las "piezas" polémicas de mayor importancia teórica. Debe observarse
que la reseña de prensa no puede confiársele a cualquier chapucero aprendiz de redactor,
como suelen hacer algunos periódicos: exige el máximo de responsabilidad
política e intelectual y el máximo de capacidad literaria y de inventiva en las
ideas, en los encabezados, etcétera, porque las repeticiones, necesarias,
deberían estar presentadas con el máximo de variedad formal y exterior.
(Ejemplo de los "Retazos" de G. M. Serratia que, a su manera, eran
una reseña de prensa: muy leídos, seguramente lo primero que el lector buscaba
cada día, aunque no fuesen sistemáticos y no siempre tuvieran un elevado nivel
intelectual; [las "Opiniones" de Missiroli en el Resto del Carlino y
en la Stampa —en libro—]2 lo mismo la sección del "hondero" del
Popolo d'Italia, la 'Dogana' en Critica Fascista, la 'Rassegna della stampa' en
la Italia Letteraria.)
En el manuscrito: "G.M.S.".
<111>. Religión. La contradicción
creada por los intelectuales que no creen, que han llegado al ateísmo y a
"vivir sin religión" a través de la ciencia o la filosofía, pero que
sostienen que la religión es necesaria para la organización social: que la
ciencia estaría contra la vida,
1 Cfr.
Gustave Lanson, Histoire de la Iiitérature française, 191 edición, Hachette,
París, s.f., pp. 160-61; aunque este libro no se ha conservado entre los libros
de la cárcel, es seguro que Gramsci pudo consultarlo en ese periodo. Los libros
citados están en una nota en la p. 160. La traducción del pasaje citado y el
espaciado son de Gramsci.
Gramsci alude aquí al libro de Mario
Missiroli, Opinioni, Soc. Anónima Ed. "La Voce", Florencia, 1921 [FG]
donde se recogen, seleccionados por Prezzolini, poco menos de doscientos breves
"fragmentos" ya publicados en la sección homónima del Resto del
Carlino. Posteriormente, la sección fue reanudada por Missiroli en las columnas
de La Stanipa de Turín.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 780
que
habría contradicción entre ciencia y vida. Pero cómo puede el pueblo amar a
estos intelectuales, considerarlos elementos de su propia personalidad nacional
<?>.
La situación se reproduce en Croce,
aunque menos escandalosamente de lo que ha ocurrido con algunos intelectuales
franceses (Taine es clásico en esto y ha creado al Maurras del nacionalismo
integral. Me parece que Croce alude desdeñosamente en algunas partes al
Disciple de Bourget,1 ¿pero no es éste precisamente el argumento tratado por
Bourget, aunque con aquel "consecuencialismo" racionalista propio de
la cultura francesa?
Posición
de Kant entre la Crítica de la razón pura y la Crítica de la razón práctica por
lo que respecta a Dios y a la religión.
<112>. La historia como historia de
la libertad y el liberalismo. El equívoco en que se mantiene la más reciente
historiografía de Croce2 se basa precisamente en esta confusión entre la
historia como historia de la. libertad y la historia. como apología del
liberalismo. Si la historia es historia de la libertad —según la proposición de
Hegel— la fórmula es válida para toda la historia del género humano y cada
corriente, cada partido son expresiones de la libertad. ¿Cuál es pues la
característica particular de la historia del siglo xne? Que en este siglo
existe una conciencia crítica antes inexistente: se hace historia, sabiendo lo
que se hace, se sabe que la historia es historia de la libertad. ¿Pero se trata
sólo de una posición especulativa o contemplativa? Ciertamente no: existe una
corriente de actividad práctica, un partido, que reduce la filosofía hegeliana
a "ideología política" inmediata, a instrumento de dominio y de
hegemonía social y esto es el "liberalismo" o partido liberal en
sentido amplio. Es sabido que la acepción del término "liberal" ha
sido muy amplia y ha abarcado campos políticos antitéticos. En los Annali
d'Italia de Pietro Vigo son "liberales" todos los "no
clericales" y el liberalismo comprende incluso a los Internacionalistas y
marxistas.3
[Cfr.
Eternitel e storicitá p. 51]4
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), p. 47a.
<113>. Historia de los
intelectuales. El Humanismo. Estudiar la reforma pedagógica introducida por el
humanismo: la sustitución de la "disputa oral" por la
"composición escrita", por ejemplo, que es uno de los elementos
"prácticos" más significativos. (Recordar algunas notas sobre el modo
Cle difusión de la cultura por vía oral, por discusión dialoga', a través de la
oratoria, que determina una argumentación poco rigurosa, y produce la
convicción inmediata más que nada por vía emotiva.)5
1 Cfr.
Croce, Pagine salta guerra cit., p. 188, donde se define el Disciple de Bourget
como una "obra de arte al revés", "pastiche stendhaliano [...]
que resulta tonto por infusión de tonta tragicidad filosófico-moral".
Gramsci tenía aquí presente en particular
los primeros capítulos de la Storia d'Europa de Croce, publicados con el título
"Capitoli introduttivi di una Storia dell'Europa _net secolo
decimonono", Memoria leída ante la Academia de Ciencias Morales y
Políticas de la Sociedad Real de Nápoles, Nápoles, 1931 [FG, C. carc., Turi
De los siete volúmenes de los Annali
d'Italia de Vigo (1908-15), Gramsci poseía ya antes de su arresto los primeros
seis volúmenes, que luego tuvo también en la cárcel (cfr. LC, 27): Pietro Vigo,
Annali d'Italia: Storia degli trenranni del secolo XIX, 6 vol.. Treves, Milán,
1908-13 [FG, C. carc., Turi I]. Para la acepción del término
"liberal" cfr. en particular el vol. I de esta obra de Vigo, p. 22:
"Aquellos que propugnaban ideas totalmente opuestas a los clericales
fueron llamados liberales, denominación que
fue luego
adoptando un sentido más amplio, en la evolución que trajo el cambio de los
tiempos y de las vivencias, por lo que fue llamado liberal aquel que quiere
eliminar de la vida pública y privada toda acción o influencia de la
Iglesia".
La referencia concierne a una selección
de escritos breves de Croce recogidos en la colección "Quaderni
critici" dirigida por Domenico Petrini: cfr. Benedetto Croce, Eternitá e
storicitá della filosofia, Bibliotheca editrice, Rieti, 1930 [EG, C. carc.,
Turi en
la p. 51
comienza el artículo "Interpretazione storica delle proposizioni
filosofiche", mencionado por Gramsci también en el Cuaderno 10 (XXXII),
parte II, § 41.IX, p. 25a. Para la solicitud de este librito crociano cfr. la
carta del 1', de diciembre de 1930 (LC, 385).
Ch. Cuaderno 1 (XVI), § § 122 y 153;
sobre este tema Gramsci vuelve a tratar en este mismo Cuaderno, en el
subsiguiente §
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 781
273
<114>. Maquiavelo. Jean Bodin
(1530-1596) fue diputado en los Estados de Blois de 1576 e hizo rechazar por el
Tercer Estado los subsidios exigidos para la guerra civil. Obras: Meihodus ad
facilern hisioriarum cognirionem (1566), donde indica la influencia del clima,
la idea del progreso, etcétera; La Republique (1576), donde expresa las
opiniones dd Tercer Estado sobre la monarquía absoluta y sus relaciones con el
pueblo; Heptaplorneres (inédito hasta la época moderna), en el que compara
todas las religiones y las justifica como expresiones diversas de la religión
natural, única razonable, y todas igualmente dignas de respeto y de
tolerancia.1 Durante las guerras civiles en Francia, Bodin es el exponente del
tercer partido, llamado de los "políticos", que se sitúa en el punto
de vista del interés nacilonal. Bodin está catalogado entre los
"antimaquiavélicos", pero evidentemente ésta es una caracterización
extrínseca y superficial de su significado histórico. Bodin funda en Francia la
ciencia política en un terreno mucho más avanzado que el que Italia ofreció a
Maquiavelo. Para Bodin no se trata de fundar el Estado territorial y unitario
(nacional), sino de equilibrar las fuerzas sociales en lucha en el interior de
este Estado ya fuerte y arraigado: no es el momento de la fuerza el que
interesa a Bodin, sino el del consenso. Hay que observar que en la Italia que
observaba Maquiavelo no existían instituciones representativas notables como
las de los Estados Generales en Francia. Cuando modernamente se observa que las
instituciones parlamentarias fueron importadas a Italia desde el extranjero, no
se toma en cuenta que esto refleja una condición de debilidad de la historia
pasada italiana, esto es, haber permanecido la estructura estatal en la fase
comunal y no haber pasado a la fase territorial moderna (nacional). Por lo
demás, instituciones representativas sí existeron, especialmente en el Sur y en
Sicilia, pero con carácter mucho más restringido que en Francia, por el poco
desarrollo en estas regiones del Tercer Estado (los Parlamentos sicilianos
instrumento de los barones contra la monarquía, esencialmente). Recordar el
estudio de Antonio Panella sobre los "Antimachiavellici" publicado en
el Marzocco de 1927 (o tal vez 26: once artículos):2 ver cómo es juzgado Bodin
en comparación con el nuestro. (Puede verse cómo en Maquiavelo las
instituciones representativas son mencionadas in nuca).
Cfr.
Cuaderno 13 (3000 , pp. 6-6a.
<115>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Según Luigi Tonelli (L'Italia che Scrive, marzo de 1932,
"Pietro Mignosi"), en el libro Epica e santitit de Mignosi (Palermo,
Priulla, 1925) se hallaría incluido un bellísimo "Canto" un poco a la
Rimbaud, como loa a"animales pobres", y cita: "lombrices y
ratas, moscas, piojos y poetas, a quienes todas las armas de la tierra no
logran exterminar"3
<116>. Pasado y presente, Phlipot.
La farsa deTrois Galants et Phlipot contenida en el Recuell de lames etcétera,
por Le Roux de Lincy y F. Michel (París, Techener, 1837, en 4 vols.) (en el 4o.
vol., n. 12). Phlipot, cuando oye el. "¿Quién vive?", responde de
inmediato: "¡Me rindo!", y grita a continuación: "¡Viva Francia!
¡Viva Inglaterra! ¡Viva Borgoña!' hasta que
229.
Estos datos biobibliográficos sobre Jean
Bodin están tomados de la obra citada de Lanson (Histoire de la littérature
française cit., p. 316). Sin embargo, en la redacción de este parágrafo Gramsci
seguramente tenía presente también el ensayo de Federico
Chabod,
"Giovanni Botero", en Nuovi Studi ecc., septiembre-octubre de 1931
(vol. IV, fase. V), pp. 251-84; noviembre-diciembre de 1931 (vol. IV, fase.
VI), pp. 341-69; enero-febrero de 1932 (vol. V, fase. I), pp. 29-57 (cfr. en
particular la primera entrega).
Se trata en realidad de ocho artículos
(Antonio Panella, antimachiaveHien publicados en el Marzocco del 21 de
noviembre, 5 de diciembre, 19 de diciembre de 1926 (año XXXI, no. 47, 49, 51),
16 de enero, 6 de febrero, 20 de febrero, 6 de marzo, 13 de marzo de 1927 (año
XXXII, nn. 3, 6, 8, 10, 11).
Cfr. Luigi Pietro Mignosi", en
L'Italia che Scrive, marzo de 1932 (año XV, n. 3), p. 65.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 782
amenazado
por todas partes, y no sabiendo dónde esconderse, grita: "¡Que vivan los
más fuertes!". Farsa francesa del siglo XV-XVI.1
274
<117>. Americanismo. La
delincuencia. Habitualmente se explica el desarrollo de la delincuencia
orgnnizada en gran escala en los Estados Unidos como una derivación del
prolIIbicionismo y del consiguiente contrabando. La vida de los
contrabandistas, sus luchas, etcétera, han creado un clima de romanticismo que
se difunde por toda la sociedad y provoca imitaciones, arranques aventureros,
etcétera. Es cierto. Pero otro factor hay que buscarlo en los métodos de
inaudita brutalidad de la policía americana: siempre el "esbirrismo"
crea el gangsterismo. Este elemento es mucho más eficiente de lo que parece
para empujar a la delincuencia profesional a muchos individuos que de otra
manera continuarían en sus actividades normales de trabajo. Incluso la brutalidad
del "tercer grado" sirve para ocultar la corrupción de la misma
policía, etcétera. La ilegalidad elevada a sistema de los órganos de ejecución
determina una lucha feroz por parte de los desdichados, etcétera.
<118>. Risorginzento italiano. Cfr.
Antonio Lucarelli, La Puglia nel Risorgimento, historia documentada, vol. I,
Bari, Comissione provinciale di archeologia e storia patria, 1931, pp. 455, 30
liras. En este primer volumen se llega hasta la famosa conspiración jacobina de
1793-94, después de haber dado un cuadro de la vida pullesa en el siglo XVnt.
Libro necesario para comprender la cuestión meridional. Parece que el autor
consigue dar un cuadro impresionante de las condiciones terroríficas del pueblo
pullés. Los hechos del 93-94, no graves en sí mismos, adquieren importancia por
la feroz reacción que se desencadenó: primero la emigración política hacia el
Norte, preparación de la revolución napolitana de 1799.2
<119>. Pasado y presente. Sucesos
de junio de 1914. Recordar el artículo de Rerum Scriptor sobre la falta de
programa de tales sucesos.3 Es extraño que Rerum Scriptor no haya advertido que
aquellos acontecimientos tenían un gran valor porque renovaban las relaciones
entre Norte y Sur, entre las clases urbanas septentrionales y las clases
rurales meridionales. Si el hecho que dio origen a los sucesos se produjo en
Ancona, hay que recordar que el origen real fue la matanza de Roccagorga,
típicamente "meridional", y que se trataba de oponerse a la política
tradicional de Giolitti, pero también de los gobiernos de todos los otros
partidos, de pasar inmediatamente por las armas a los campesinos meridionales
que elevasen aunque fuera una protesta pacífica contra el mal gobierno y las
malas administraciones de los amigos de todos los gobiernos. También debe
recordarse el adjetivo "innoble" empleado por Adolfo Omodeo para
calificar aquellos sucesos (cfr. Critica del 20 de enero de 1932, Momenti della
vita di guerra, pp. 29-30). Omodeo habla de "Ignazio di Trabia (segundo
hijo del príncipe Pietro)" que como oficial de caballería, en junio del 14
"tuvo que cargar contra la multitud por las calles de Roma durante la
innoble semana roja. De ello conservó un disgusto profundo. Escribía: "Ha
sido una hora verdaderamente fea para toda Italia y todos debemos lamentarla.
El país ha dado un espectáculo completamente incivil. No
ha sido
etcétera".4 Habría que comparar estas palabras del principito de Trabia
con las
Los datos bibliográficos y la cita de la
farsa Trois Galants el Phlipot están tomados de la obra de Lanson, Histoire de
la littérature
franpaise
cit., pp. 218 y 212 nota.
Todos los datos y noticias concernientes
a este libro de Lucarelli están tomados de una reseña de Giuseppe A. Andriulli,
en L Italia cite Scrive, marzo de 1932 (año XV, u. 3), p. SI.
Cfr. nata 2 al Cuaderno 3 (XX), § 143_
Cfr. Adolfo Omodeo, "Momenti delta
vita di euerra. Dai diari e dalle lettere del caduti" (IX), en La Critica,
20 de enero de 1932
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 783
declaraciones
de los campesinos de Roccagorga en el proceso incoado en Milán contra Mussolini
y Scalarini.1 Pero hay que observar que Adolfo Omodeo, liberal clásico, comenta
los acontecimientos originados por la defensa de los campesinos meridionales
con las palabras de un latifundista siciliano que es uno de los organizadores
de las condiciones de embrutecimiento de los campesinos meriodionales. [Y
respecto a la superficialidad como historiador y la incongruencia política de
Omodeo hay que confrontar esta actitud con la que resulta del libro L'età del
Risorgimento italiano,2 donde Omodeo saca a la luz las humillantes condiciones
del campesinado meridional como causa de retraso del Risorgimento italiano.]
275
<120>. Pasado y presente. 1915. Por
lo que respecta a la relación de fuerzas en el momento de la entrada de Italia
en la guerra, y para juzgar la capacidad política de Salandra-Sonnino, no hay
que considerar la situación tal como era el 24 de mayo, sino tal cual era
cuando se estableció la fecha del 24 de mayo para el inicio de las
hostilidades. Es evidente que una vez fijada esta fecha, por tratado, no era
posible cambiarla porque entretanto la situación en el frente oriental había
cambiado. La cuestión que se planteó era si no convenía que la entrada de
Italia en la guerra coincidiese con el comienzo de la ofensiva rusa y no
calcular "absolutamente" en base al buen resultado de la ofensiva
misma. El que Salandra resalte e insista en el hecho de que la entrada en la
guerra coincidió con la derrota rusa,3 casi como afirmando que no se iba en
ayuda del vencedor, no da pruebas de mucha seriedad política ni responsabilidad
histórica.
Cuestión
de la disolución del Imperio Austro-Húngaro. De las Memorias del conde Czernin
resultaría que Czernin pensaba que la existencia del Pacto de Londres
significaba la destrucción de la monarquía de los Habsburgos, porque sin
Trieste la monarquía ya no hubiera podido existir. Los intentos de paz separada
por parte de Austria (iniciativa de Sixto de Borbón —polémica Clemenceau
-Czernin en los primeros meses de 1918— dimisión de Czernin) habrían fracasado
por la oposición de Italia y por el Pacto de Londres, no obstante la
austrofilia latente en Francia e Inglaterra (tanto que Czernin escribe que
Italia tenía "la dirección diplomática de la guerra").4 Pero estas
afirmaciones de Czernin no cambian el juicio sobre la conducta de Sonnino con
respecto al problema de Austria, porque no se trata de saber si el Imperio de
los Habsburgos resultaría "mecánicamente" muerto por la amputación de
Trieste, sino si Sonnino deseaba el fin del Imperio de los Habsburgos.
Entretanto puede ponerse en duda que el Imperio se hubiera derrumbado sin
Trieste; lo mismo podía experimentar una renovación de energías y dar lugar a
una nueva guerra con Italia. La posición de Sonnino debe observarse con
respecto a las cuestiones nacionales existentes en Austria y por lo tanto como
problema político-militar inmediato, como elemento de la guerra en curso: una
política de nacionalidad (como quería también el general Cadorna) ¿habría
acelerado la victoria italiana provocando la disolución interna del ejército
austrohúngaro?
(año XXX,
fase. 1), pp. 27-42; la cita está en las pp. 29-30. Sobre esta obra de Omodeo
cfr. nota 1 al Cuaderno 9 (XIV), § 43.
Por la campaña de prensa realizada por el
Avanti! en torno a los sucesos de Roccagorga (6 de enero de 1913), fueron
incriminados Mussolini, como director del periódico, y otros redactores o
colaboradores del Avanti! (Eugenio Guarino, Giuseppe Scalarini, Francesco
Ciccotti, Silvano Fasulo y Aurelio Galassi). En el proceso, que se celebró en
Milán desde el 26 de
marzo
hasta el 1' de abril de 1914, fueron llamados a testimoniar, por la defensa de
los imputados, algunos de los escapados de la matanza; sus declaraciones, de
las que el Avanti! había dado ya amplias noticias en sus informes del proceso,
fueran después reproducidas en el opúsculo —que ciertamente Grarnsci conoció en
su momento— L'eccidio di Roccagorga, Soc. Ed. Avantil, Milán, 1914.
Cfr. Adolfo Ornodeo, L'età del
Risorgimento Italiano, nueva edición revisada y ampliada, Principato. Messina,
1931 [FG. C. carc.,
Cfr. Antonio Salandra, Eintervenio
(1915). Ricordi e pensieri, Mondadori, Milán. 1930 [FG, C. eme., Turi Illj; en
particular pp. 184-86 y 322-28.
Todos los datos concernientes a las
Memorias del conde Ottokar Czernin están tomados de una nota del Corriere della
Sera, 6 de abril de 1932, en ocasión de la muerte del conde Czernin (ocurrida
el 4 de abril de 1932).
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 784
Este es
el problema y en torno a él es que deben discutirse las responsabilidades de
Salandra-Sonnino y especialmente de Sonnino.
276
<121>. Bibliografías. La Rivista
Militare Italiana. Fundada en marzo de 1856 en Turín por Carlo y Luigi
Mezzacapo, exiliados napolitanos refugiados en Turín después de haber tomado
parte en los asedios de Roma y Venecia. (Hay que señalar también este detalle a
propósito de las llamadas "tradiciones militares" del Flamante: que
la principal revista italiana de carácter militar fue fundada en Turín por dos
napolitanos. La tradición científico-técnica militar de Nápoles, que se formó
conacontecimientos subsiguientes a la Revolución Francesa es el principal
elemento que ha pasado a constituir la estructura del moderno ejército
nacional.) En 1859 director Mariano D'Ayala etcétera. En 1918 la publicación de
la revista fue suspendida y reanudada en 1927 por voluntad del general
Badoglio, quien estableció sus directivas. En 1906 (cincuentenario de su
fundación) publicó un número único en el que <se encontraba> un resumen
de sus actividades anteriores .1
<122>. Literatura popular. Una de
las actitudes más características del público popular con respecto a su
literatura es ésta: no importa el nombre ni la personalidad del autor, sino la
persona del protagonista. Los héroes de la literatura popular, cuando han
llegado a entrar en la esfera de la vida intelectual popular, se apartan de su
origen "literario" y adquieren la validez del personaje histórico.
Toda su vida interesa, desde el
nacimiento hasta la muerte, y esto explica el éxito de las
"continuaciones", aunque sean falsas: o sea que puede suceder que el
primer creador del tipo, en su trabajo, haga morir al héroe y el
"continuador" lo haga revivir, con gran satisfacción del público que
se apasiona nuevamente, .y renueva la imagen prolongándola con el nuevo
material que se le ofrece. No hay que entender "personaje histórico"
en sentido literal, aunque esto también pueda suceder, cuando los lectores populares
no sepan ya distinguir entre mundo real de la historia pasada y mundo
fantástico y discutan sobre los personajes novelescos como harían si se tratase
de personajes que han existido en realidad, sino de un modo traducido, para
comprender que el mundo fantástico adquiere en la vida intelectual popular una
concreción fabulosa particular. Así se da el caso, por ejemplo, de
contaminaciones entre novelas distintas, porque los personajes se parecen: el
narrador popular une en un solo héroe las aventuras de varios héroes y está
convencido de que así es como debe hacerse para ser "inteligentes".
<123>. Pasado y presente. Balance
de la guerra. Camino Pellizzi anuncia en el Corriere del 7 de abril de 1932 el
libro de Luigi Villari The war on the Italian Front (Londres. Cobden-Sanderson,
1932, con prefacio de sir Rennell Rodd). En un apéndice se publican las cifras
sobre el balance comparativo de la guerra, y Pellizzi reproduce las siguientes:
Italia movilizó el 14.48% de su población, Francia el 20.08, Inglaterra el
12.31; Italia tuvo el 14% de muertos sobre el número de movilizados, Francia el
16.15, Inglaterra el 11.05; Italia gastó en la guerra más de una cuarta parte
de su riqueza total, Francia menos de una sexta parte; Italia perdió el 58.93%
de su tonelaje mercantil, Gran Bretaña el 43.63%, Francia el 39.44%.2
Habría
que ver cómo se han obtenido estas cifras y si se trata de cantidades
homogéneas. Las cifras en porcentajes de la movilización pueden no resultar
exactas por el hecho de que
Estos datos sobre la Rivista Militare
Italiana están tomados de una nota de Varo Varanini en L'Italia Letteraria, 6
de marzo de
1932 (año
VIII, n. 10).
Cfr. Canutillo Pellizzi. "Libri
inglesi sull'Italia: The war on the Italian From", en Corriere della Sera,
7 de abril de 1932.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 785
se
calculan todos los movilizados de varios años y se determina el porcentaje
sobre la población de un año determinado. Así, para el tonelaje, habría que
conocer la edad de las naves perdidas, porque es sabido que algunos países
mantienen las naves en servicio más tiempo que otros, lo que explica el mayor
número de desastres incluso en tiempo de paz. El cálculo de la riqueza de un
país varía sensiblemente dependiendo de la honradez fiscal en la declaración de
la renta, y esta forma de honradez no es nunca abundante.
<124>. Fase económico-corporativa
en la historia italiana. La empresa de Lepanto. A Salimei, Gli italiani d
Lepanto (Roma, auspiciado por la Liga naval). Salimel ha recopilado
diligentemente todos los datos que se refieren a la organización de las fuerzas
que participaron en la empresa de Lepanto y ha demostrado que éstas, desde las
naves hasta los hombres, fueron en su mayoría italianas.
En los archivos vaticanos existen los
documentos con las cuentas para la repartición de los gastos entre el rey de
España y la república de Venecia para la liga cristiana de 1571, remitidos al
sucesor de Pío V para que decidiese sobre las controversias surgidas al
establecerse el monto de la deuda y crédito respectivos. Con tales documentos
es posible precisar el número y el nombre de las galeras, de los navíos, de las
fragatas, etcétera, y el número de los regimientos y de sus respectivas
compañías con los nombres de los coroneles y los capitanes, tanto para la flota
y las infanterías que se encontraron en la batalla de Lepanto, como para las
que no se encontraron en ella pero fueron igualmente movilizadas para la
expedición en el mismo año de 1571.
De los
más de doscientos navíos participantes en la batalla sólo 14 eran españoles,
todos los demás eran italianos; de los 34 mil hombres armados sólo 5.000
infantes "vinieron de España", y 6.000 eran alemanes (pero 1.000 de
éstos no participaron en el combate), todos los demás eran de
"nacionalidad" italiana. De la lista de los "oficiales,
mercenarios y soldados" clasificados según su nacionalidad y, "por lo
que respecta a Italia" incluso según las regiones y ciudades de origen,
Salimel deduce que no hubo parte de la península y las islas, desde los Alpes
hasta Calabria, incluida la Dalmacia y las islas de dominio veneciano, desde
Sicilia a Cerdeña y Córcega y Malta, que no participase. Esta investigación es
muy interesante y podría ser analizada oportunamente. Salimel la encuadra en un
marco retórico, porque se sirve de conceptos modernos para hechos que no son
homogéneos. Reivindica el carácter "nacional" de Lepanto, que suele
atribuirse a la cristiandad (o sea al Papa) con predominio de España, y afirma
que en Lepanto por última vez los italianos, incluso todos los italianos,
"combatieron por una causa que no era la de los extranjeros" y que
"con Lepanto se cierra la era de nuestra eficiencia naval y militar como
pueblo italiano, hasta 1848".1 Habría que ver, a este respecto, por qué
surgieron las controversias entre Venecia y España para dividirse los gastos, y
bajo qué bandera se enrolaron los soldados originarios de pueblos italianos.
Sobre la
liga de Lepanto cfr. A. Dragonetti De Torres, La lega di Lepanto nel carteggio
diplomático di don Luys de Torres nunzia straordinario di SS. Pio Y a Filippo
.II, Turín, Bocca, 1931.2 De la preparación diplomática de la Liga debería
desprenderse más concretamente el carácter de la empresa.
<125>. Nociones enciclopédicas y
tenias de cultura. Éste puede ser el título general de la
1 Todos
los datos sobre el libro de A. Salimel y sobre la batalla de Lepanto están
tomados de una nota "Gli italiani a Lepanto") de la sección
'Biblioteca di cultura’, en 11 Marzócco, 6 de diciembre de 1931 (año XXXVI, n.
49).
La indicación de este libro de A.
Dragonetti de Torres está tomada con toda probabilidad de una reseña publicada
en la sección 'Biblioteca di cultura', en Il Marzocco, 28 de junio de 1931
(arlo XXXVI, n. 26).
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 786
sección
en la que se recojan todas las ideas y temas anotados hasta ahora, a veces bajo
títulos diversos. Ideas para un diccionario de política y crítica, nociones
enciclopédicas propiamente dichas, motivos de vida moral, temas de cultura,
apólogos filosóficos, etcétera.
1] Ultra. Nombres diversos dados en
Francia y Alemania a los católicos partidarios de una influencia del papado en
sus respectivos países, lo que en gran parte significa además: que luchaban
para aumentar su fuerza de partido con la ayuda de una potencia extranjera (no
sólo "espiritual y cultural", sino también temporal —By de qué
manera!-— porque hubiera querido recaudar impuestos, diezmos, etcétera, y
dirigir la política internacional). Era una forma de ciertas épocas de
"partido del extranjero" [opuesto a "galicista" en
Francia].
2]
Artesano. Artesanado. De un artículo de Ugo Ojetti ("Arti e artigiani
d'Italia", en el Corriere del 10 de abril de 1932) tomo algunas ideas:
para la ley italiana es artesano el que no ocupa a más de cinco trabajadores si
ejerce un oficio artístico, o más de tres si ejerce un oficio usual. Definición
imprecisa. "Lo propio del artesano es trabajar con sus propias manos en su
arte u oficio. Que de él dependan cinco o diez personas, no cambia su carácter
de artesano, el que inmediatamente lo distingue del industrial." Pero
también esta definición es imprecisa, porque el artesano puede no trabajar,
sino dirigir el trabajo de un taller: la definición debe buscarse en el modo de
producción y de trabajo.
En
Alemania existe la patente de oficio, que tiene tres grados como el oficio: el
de aprendiz "que nosotros mejor llamaríamos galopín o novicio", el de
"compañero", que ha concluido el aprendizaje de galopín, y el de
"maestro" .1
Ojetti
emplea la palabra "compañero" para indicar al trabajador artesano ya
formado profesionalmente, ¿pero cómo se justifica esta palabra? No
históricamente, porque en italiano no ha quedado el uso, como en francés y en
alemán de una palabra que [en otros tiempos] tenía un significado jurídico
preciso, y hoy no tiene significado "profesional" sino sólo de
posición "económica". Profesionalmente el "compañero" es un
"maestro", pero no tiene la propiedad de un taller y debe trabajar
para otro que sea el verdadero propietario.
<126>. Nociones enciclopédicas y
ternas de cultura. La Edad Media. Cfr. Luigi Sorrento, Medio Evo, il termine e
il concepto (Milán, Soc. Ed. "Vita e Pensiero", 1931, pp. 54 en 80.).
Sorrento es profesor en la Universidad de! Sagrado Corazón (y la publicación es
precisamente un discurso pronunciado en esta universidad) y es de suponer que
estudie la cuestión, además de desde un punto de vista católico y apologético,
también dentro de límites histórico-literarios, o sea sin ocuparse del contenido
económico-social del concepto de Edad Media. 2 Por el contrario, habría que
estudiar en forma completa el tema, para llegar a distinguir a la Edad Media de
la época del mercantilismo y de las monarquías absolutas que popularmente se
incluyen en la Edad Media. (Ancien Régime se confunde popularmente con Edad
Media, mientras que es precisamente la era del mercantilismo y de las
monarquías absolutas, que se cierra con la Revolución francesa.) El opúsculo de
Sorrento será más útil para la indicación de fuentes literarias.
Un parágrafo se podría dedicar a resumir
lo que ha significado el término "Italia" en las distintas épocas,
partiendo del estudio a este propósito del profesor Carlo Cipolla publicado en
las Actas de la Academia de Ciencias de Turín.3
Cfr. Ugo Ojetti, "Dopo la Fiera
Nazionale di Firenze. Arti ed artígiani d'Italia", en Corriere della Sera,
10 de abril de 1932.
Los datos relativos al libro y la persona
de Sorrento están tomados de una reseña de Oreste Trebbi en L'Italia che
Scrive, marzo de 1932 cit., p. 81.
Cfr. nota 2 al Cuaderno 3 (XX), § 46.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 787
<127>. Historia de las clases
subalternas. La bohemia. Charles Baudelaire. Cfr. C. Baudelaire, Les Fleurs du
Mal et autres po'émes, Texte intégral précéde d'une étude inédite d'Henri de
Régnier [("La Renaissanee du Livre", París s.f.)]. En el estudio de
Régnier (en las pp. 14-15, a contar desde la primera página impresa, porque en
el texto [del prefacio] no hay numeración) se recuerda que Baudelaire participó
[activamente] en los hechos de febrero y junio de 1848. "Fait étrange de contagian
révolutionnaire, dans cette cervelle sí méticuleusement incide", escribe
Régnier. Baudelaire, con Champfleury, fundó un periódico republicano en el que
escribió artículos violentos. Dirigió luego un periódico local en Cháteauroux.
"Cette double campagne typographique (sic) et la parí qu'il prit au
mouvement populaire suffirent, faut le dire, à guerir ce qu'il appela plus tard
sa et que, dans Mon coeur mis à nu, il cherche à s'expliquer à lui-méme quand
il écrit: 'Mon ivresse de 1848. De quelle nature était cette ivresse? Goút de
la vengeance, plaisir naturel de la démolition. Ivresse littéraire. Souvenirs
de lectores'. Crise bizarre qui transforma cet aris' tocrate d'iffies et de
gofits qu'était fonclrement Baudelaire en un énergumlne que nous décrit dans
ses notes son camarade Le Valvasseur et dont les mains 'sentaient la poudre',
proclamant Tapothéose de la banqueroute sociale'; crise bizarre d'oá il
rapporta une horreur sineére de la démocratie mais qui était peut-étre aussi un
premier avertissement physiologique"1 etcétera [es un primer síntoma de la
neurastenia de Baudelaire] (pero ¿por qué no lo contrario? o sea ¿por qué no,
al contrario, habría sido la enfermedad de Baudelaire la causante de su
alejamiento del movimiento popular? etcétera).
En todo
caso ver si estos escritos políticos de Baudelaire han sido recogidos y
estudiados.
<128>. Ciencia económica. Concepto
y hecho de "mercado determinado", o sea demostración de que
determinadas fuerzas han aparecido históricamente, cuya actuación se presenta
con cierto "automatismo" que permite cierta medida de "previsibilidad"
y de certeza para las iniciativas individuales. "Mercado determinado"
por lo tanto, equivale a decir "determinada relación de fuerzas sociales
en una determinada estructura del aparato de producción" garantizada por
una determinada superestructura jurídica. Para que pueda hablarse de una nueva
"ciencia" habría que haber demostrado que existe una nueva relación
de fuerzas etcétera que han determinado un nuevo tipo de marcado con su
[propio] "automatismo" y fenomenismo que se presenta como algo "objetivo",
parangonable al automatismo de las leyes naturales.
Ciencia económica y "crítica de una
ciencia económica". La "crítica" de la ciencia económica parte
del concepto de la "historicidad" del "mercado determinado"
y de su "automatismo", mientras que los "economistas" puros
postulan estos elementos como "eternos", "naturales";
analiza las relaciones de las fuerzas que "determinan" el mercado,
valora su "modificabilidad" vinculada a la aparición de factores
nuevos y a su fortalecimiento y presenta la "caducidad" y la
"sustituibilidad" de la "ciencia" criticada: la estudia
como —vida" pero también como "muerte", y encuentra en su
intimidad los elementos de su superación infalible por parte de un
"heredero" que será "presuntivo" hasta que no haya dado
pruebas manifiestas de vitalidad etcétera. De estas consideraciones se puede
extraer un argumento para establecer lo que significa "regularidad",
"ley", "automatismo" en los hechos históricos, No se trata
de "descubrir" una ley metafísica de "determinismo", y
tampoco de establecer una ley "general" de causalidad. Se trata de
ver cómo en el desarrollo general se constituyen fuerzas relativamente
"permanentes" que operan con cierta regularidad y cierto automatismo.
Este libro, del que, como parece
evidente, Gramsci cita directamente, no ha sido conservado entre los libros de
la cárcel.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 788
Incluso
la ley de los grandes números, aunque es muy útil como término de comparación,
no puede tomarse como la "ley" de los hechos sociales.
Habrá que
estudiar el planteamiento de las leyes económicas tal como fue hecha por David
Ricardo (el llamado método del "puesto que"):1 ciertamente ahí puede
hallarse uno de los puntos de partida de las experiencias filosóficas de Marx y
Engels que llevaron al desarrollo del materialismo histórico.
El azar y
la ley. Conceptos filosóficos de "azar" y de "ley" entre
concepto de una "providencia" que ha establecido fines al mundo y al
hombre, y del materialismo filosófico que "el mundo al azar pone".
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 62-63 bis.
<129>. Acción Católica. La
debilidad de toda organización nacional de Acción Católica consiste en el hecho
de que su acción está limitada y es continuamente perturbada por las
necesidades de política internacional e interna, en cada Estado, de la Santa
Sede. A medida que cada Acción Católica nacional se extiende y se convierte en
organismo de masas, tiende a volverse un auténtico partido, cuyas directivas
son impuestas por las necesidades internas de la organización; pero este
proceso no puede nunca llegar a ser orgánico precisamente por la intervención
de la Santa Sede. Probablemente hay que buscar en este hecho la razón por la
que en Alemania la Acción Católica no ha sido nunca muy bien aceptada: el
Centro se había desarrollado ya tanto como fuerza político-parlamentaria,
comprometida en las luchas internas alemanas, que cada formación vasta de
Acción Católica controlada estrechamente por el Episcopado, habría comprometido
su potencia actual y sus posibilidades de desarrollo. Hay que señalar el
conflicto surgido entre el Centro y el Vaticano, cuando el Vaticano quiso que
el Centro aprobase las leyes militares de Bismarck, a las que el Centro se
había opuesto encarnizadamente.
Similar desarrollo en Austria, donde el
clericalismo ha sido siempre fuerte políticamente como partido y no tenía
necesidad de una vasta organización permanente como la de Acción Católica, sino
sólo de grupos electorales inorgánicos bajo el tradicional control de los
párrocos.
<130>. Nociones enciclopédicas y
ternas de cultura. Estadolairia. Actitud de cada distinto grupo social con
respecto a su propio Estado. El análisis no sería exacto si no se tomasen en
cuenta las dos formas en que el Estado se presenta en el lenguaje y la cultura
en épocas determinadas, o sea como sociedad civil y como sociedad política,
como "autogobierno" y como "gobierno de funcionarios". Se
da el nonabre de-estadolatría a una determinada actitud hacia el gobierno de
funcionarior o sociedad política, que en el lenguaje común es la forma de vida
estatal a la que se da el nombre de Estado y que vulgarmente es entendida como
todo el Estado.
La
afirmación de que el Estado se identifica con los individuos (con los
individuos de un grupo social), como elemento de cultura activa (o sea como un
movimiento para crear una nueva civilización, un nuevo tipo de hombre y de
ciudadano) debe servir para determinar la voluntad de construir en el marco de
la sociedad política una sociedad civil compleja y bien articulada, en la que
el individuo particular se gobierne por sí mismo sin que por ello este su
autogobierno entre en conflicto con la sociedad política, sino por el
contrario, se convierta en
Para estas referencias a David Ricardo,
Gramsci podía tener presente, entre otras cosas, la exposición de las teorías
ricardianas contenida en el manual de historia de las doctrinas económicas de
Gide y Rist, citado más adelante, en el subsiguiente § 166.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 789
su
continuación normal, en su complemento orgánico. Para algunos grupos sociales,
que antes de acceder a la vida estatal autónoma no han tenido un largo periodo
de desarrollo cultural y moral propio e independiente (como en la sociedad
medieval y en los gobiernos absolutos se hacía posible por la existencia
jurídica de los Estados u órdenes privilegiadas), un periodo de estadolatría es
necesario e incluso oportuno: esta "estadolatría" no es más que la
forma normal de "vida estatal", de iniciación, al menos, en la vida
estatal autónoma y en la creación de una "sociedad civil" que no fue
históricamente posible crear antes del acceso a la vida estatal independiente.
Sin embarga, esta— "estadolatría” no debe ser abandonada a sí misma, no
debe, especialmente, convertirse en fanatismo teórico y ser concebida como
"perpetua": debe ser criticada, precisamente para que se desarrolle y
produzca nuevas formas de vida estatal, en las que la iniciativa de los
individuos y grupos sea "estatal" aunque no se deba al "gobierno
de funcionarios" (hacer que la vida estatal se vuelva
"espontánea"). [Cfr. p. 45, el tema "Iniciativa
individual".]1
283
<131>. Nociones enciclopédicas y
temas de cultura. .
1] El
lema de la Civild Cattolica: "Beatus populus cuíus Dominus Deus
eius". (pp. 143, 15). Los escritores de la revista lo traducen así:
"Beato el pueblo que tiene a Dios por su Señor"2 ¿Pero es exacto? La
traducción es ésta: "Beato el pueblo que tiene por señor al propio
Dios". O sea que el lema reproduce la exaltación de la nación hebrea y del
Dios nacional hebraico que era su Señor. ¿Es que la Civiltà Cattolica quiere
iglesias nacionales, como está implícito en el lema? (Cfr. la traducción de la
Biblia hecha por Luzzia para la confirmación de los textos.)3
2.]
Religión y política. Un tema a estudiar es éste: si es que existe una relación
y cuál es entre la unidad religiosa de un país y la multiplicidad de los
partidos y, viceversa, entre la unidad relativa de los partidos y la
multiplicidad de las iglesias y sectas religiosas. Se observa que en los
Estados Unidos, donde los partidos políticos eficientes son dos o tres, existen
centenares de iglesias y sectas religiosas; en Francia, donde la unidad
religiosa es notable, existen decenas y decenas de partidos. Lo que hace
reflexionar es el caso de la Rusia zarista, donde partidos políticos normal y
legalmente no existían o eran reprimidos y existía la tendencia a la
multiplicidad de las sectas religiosas más embebidas de fanatismo. Se podría
explicar observando que tanto el Partido como la Religión son formas de
concepción del mundo y que la unidad religiosa es aparente lo mismo que es
aparente la unidad política: la unidad religiosa oculta una real multiplicidad
de concepciones del mundo que hallan expresión de los partidos, porque existe
"indeferentismo" religioso, así como la unidad política oculta una
multiplicidad de tendencias que hallan expresión en las sectas religiosas,
etcétera. Cada hombre tiende a tener una sola concepción del mundo orgánica y
sistemática, pero dado que las diferenciaciones culturales son muchas y
profundas, la sociedad asume un extraño abigarramiento de corrientes que
presentan un colorido religioso o un colorido político según la tradición
histórica.
En el manuscrito: "Liuzzi".
§
<132>. Maquiavelo. La pasión. Si el concepto crociano de la pasión como
momento de la
Cfr. el subsiguiente § 142.
La traducción del lema de la Civiltà
Cattolica del que habla Gramsci se encuentra en el número de la revista del 2
de abril de 1932 (año LXXXIII, vol. II), "A nuestros lectores y
amigos" (pp. 3-5).
De la traducción de la Biblia de Giovanni
Luzzi, La Bibbia tradorta dai testi originan annotata, vol. I-X11, Florencia,
1921-30, Gramsci pudo tener noticia por la sección 'Note e rassegne', a cargo
de Giuseppe Ricciotti, en La Nuova Antologia, 16 de enero de 1932 (año LXVII,
fase. 1436), p. 281.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 790
política1
choca con la dificultad de explicar y justificar las formaciones políticas
permanentes tanto como los partidos y aun más los ejércitos nacionales y los
Estados mayores, porque no se puede concebir una pasión organizada
permanentemente sin que se convierta en racionalidad y reflexión ponderada, o
sea ya no más pasión, la solución no puede encontrarse sino en la
identificación de política y economía; la política es acción permanente y da
origen a organizaciones permanentes en cuanto que, precisamente, se identifica
con la economía. Pero también se distingue de ella, y por eso es que puede
hablarse separadamente de economía y de política y puede hablarse de
"pasión política", así como de impulso inmediato a la acción que nace
en el terreno "permanente y orgánico" de la vida económica, pero lo
supera, haciendo entrar en juego sentimientos y aspiraciones en cuya atmósfera
incandescente el mismo cálculo de la vida humana individual obedece a leyes
distintas de las de la utilidad individual, etcétera.
284
<133>. Lorianismo. Giuseppe De
Lorenzo. También otros aspectos de la actividad intelectual de De Lorenzo
entran en la categoría del lorianismo. Sin embargo, con él hay que ser
discretos2
<134>. Pasado y presente. Un juicio
sobre Paolo Boselli. En la conmemoración de Paolo Boselli publicada en
Gerarchia (marzo de 1932) por Filippa Caparelli se contiene esta idea;
"Tal vez parezca un poco extraño que en estos años (del Risorgimento) tan
llenos de maravillosos acontecimientos, él no pensase en abrevar en otras
fuentes, no obstante que se presentaban copiosas y dignísimas, a saber, en el
contacto directo con la vida, estos generosos entusiasmos. Pero no hay que
alarmarse (sic) porque éste era su temperamento (!) y su inclinación (!) lo
impulsaba más a cultivar los entusiastas rasgos patrióticos en los tranquilos
parajes literarios que en los campos sumamente (!) incómodos de la
acción".3
<135>. Literatura popular. Cfr. E.
Brenna, La letteratura educativa popolare italiana nel secolo XIX (Milán,
F.I.L.P., 1931, pp. 246, 6 liras). De la reseña debida al profesor E.
Formiggini-Santamaria (L'Italia che Scrive, marzo de 1932)4 se toman estas
ideas: el libro de Brenna obtuvo un premio de estímulo en el concurso Ravizza,
que parece tenía como tema precisamente la "literatura educativa
popular". Brenna pintó un cuadro de la evolución de la novela, el cuento,
escritos de divulgación moral y social, del drama, de los escritos vernáculos
más difundidos en el siglo xix con referencias al siglo XVIII y en relación con
la orientación literaria en su desenvolvimiento global.
Brenna dio al término "popular"
un sentido muy amplio, "incluyendo en él incluso a la burguesía, aquella
que no hace de la cultura su finalidad en la vida, pero que puede aproximarse
al arte"; así, consideró como "literatura educativa del pueblo a toda
aquella de estilo no áulico y rebuscado, incluyendo por ejemplo Los novios, las
novelas de D'Azeglio y los demás de la misma índole, los versos de Giusti y
aquellos que toman como argumento los sucesos mínimos y la serena naturaleza,
como las rimas de Pascoli y de Ada Negri". Formiggini-Santamaria hace
algunas consideraciones interesantes: "Esta interpretación del tema se
justifica pensando qué escasa fue en la primera mitad del siglo pasado la
difusión del
Cfr. Cuaderno 7 (VII), § 39.
Giuseppe De Lorenzo, profesor de
neografía física y de geología en la Universidad de Nápoles, senador del Reino
desde 1913, se ocupó también de indología y budismo.
Cfr. Filippo Caparen, 'Paola
Boselli", en Gerarchia, marzo de 1932 (año XII, n. 3), pp. 244-46.
Cfr. la reseña de E.
Forrniugini-Santamaria del libro de Ernestina Brenna en L'Italia che Scrive,
marzo de 1932 cit.. pp. 84-85.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 791
alfabeto
entreartesanos y campesinos (pero la literatura popular no sólo se difunde por
la lectura individual, sino también mediante la lectura colectiva; otras
actividades: los Maggia en Toscana, los cantadores ambulantes en la Italia
meridional, son propias de ambientes atrasados donde <está> difundido el
analfabetismo; incluso los concursos poéticos en Cerdeña y Sicilia), también es
escasa la impresión de libros adecuados (¿qué quiere decir
"adecuados"? ¿y no hace la literatura nacer nuevas necesidades?)1 a
la pobre mentalidad de los trabajadores manuales; A. habrá pensado que,
considerando solamente a éstos, su estudio habría resultado muy limitado. Sin
embargo, a mí me parece que la intención implícita en el tema dado, fue la de
hacer resaltar, junto a la escasez de escritos de índole popular del siglo XIX,
la necesidad de escribir para el pueblo libros adecuados, e impulsar a buscar
—a través del análisis del pasado— los criterios en que debe inspirarse una
literatura popular. No digo que no debiera haber prestado atención a las
publicaciones que, según la intención de los escritores, debían servir para
educar al pueblo aunque no alcanzaran a lograrlo; pero al menos de ese indicio
habría debido desprenderse más explícitamente por qué motivo la buena intención
quedó sólo en intención. Hubo por el contrario otras obras (especialmente en la
segunda mitad del siglo XIX) que se propusieron en primer término el éxito y
secundariamente la educación, y tuvieron gran acogida entre las claws
populares. Es cierto que, de haberlas examinado, Brenna habría tenido que
alejarse mucho del campo del arte, pero en el análisis de aquellos libros que
se difundieron y se siguen difundiendo entre el pueblo (por ejemplo, las
ilógicas, complicadas, tenebrosas novelas de la Invernizio), en el estudio de
aquellos dramones que arrancaron lágrimas y aplausos al público dominical de
los teatros secundarios (y que sin embargo siempre están inspirados en el amor
a la justicia y al valor) se habría podido probar mejor el aspecto más notable
del ánimo popular, el secreto de lo que puede educarlo cuando sea conducido a
un campo de acción menos unilateral y más sereno".
Narradores de historias. [T.]
Formiggini
señala después que Brenna no se ocupó del estudio del folklore, y recuerda que
hay que ocuparse al menos de las fábulas y relatos del tipo de los hermanos
Grimm.
Formiggini insiste en la palabre
"educativa" pero no indica el contenido que debería tener tal
concepto, no obstante que toda la cuestión se encierra ahí. La
"tendenciosidad" de la literatura popular [educativa] de intención es
tan insípida y falsa, responde tan poco a los intereses mentales del pueblo,
que la impopularidad es la sanción justa.
<136>. Características de la
literatura italiana. Cfr. el artículo de Piero Rébora, "Libri italiani ed
editori inglesi", en L'Italia che Scrive de marzo de 1932. Por qué la
literatura italiana contemporánea casi no se conoce en Inglaterra: "Escasa
capacidad de narración objetiva y de observación, egocentrismo morboso,
anticuada obsesión erótica; y al mismo tiempo, caos lingüístico y estilístico,
por el que muchos de nuestros libros siguen escribiéndose con un confuso
impresionismo lírico que aburre al lector italiano y aturde a un extranjero.
Centenares de vocablos usados por los escritores contemporáneos no se
encuentran endiccionarios y nadie sabe lo que significan exactamente".
"Sobre todo, seguramente, representación del amor y de la mujer más o
menos incomprensible para los anglosajones, verismo provinciano semi vernáculo,
falta de unidad lingüística y estilística?' "Se necesitan libros de tipo
europeo, no de manido verismo provinciano." "La experiencia me enseña
que el lector extranjero (y probablamente también el italiano) encuentra a
menudo en nuestros libros algo de caótico, de chocante, de repugnante casi,
mezclado quién sabe cómo aquí y allá, en medio de páginas por lo demás
admirables, que revelan un talento sólido y profundo."
Las observaciones contenidas en este
paréntesis y en el anterior son de Gramsci.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 792
"Hay
novelas, libros de prosa, comedias iogradísimas, que resultan irremisiblemente
estropeadas por dos o tres páginas, por una escena, a veces por una frase, de
desconcertante vulgaridad, inconveniencia, mal gusto; que lo arruina
todo." "...Sigue en pie el hecho de que un profesor italiano en el
extranjero no logra reunir, ni con la mejor voluntad, una docena de buenos
libros italianos contemporáneos, que no contengan alguna página desagradable,
desacreditante, <desastrosa> para nuestra dignidad, penosamente trivial,
que es mejor no poner ante las narices de inteligentes lectores extranjeros.
Algunos tienen el mal gusto de llamar a tales pudores y tales disgustos con el
infamante nombre de 'puritanismo'; mientras que se trata sólo y únicamente de
'buen gusto'."
El
editor, según Rébora, debería intervenir más en el hecho literario, y no ser
sólo un comerciante- industrial, funcionando como primera instancia
"crítica", especialmente por lo que respecta a la
"socialidad" del trabajo, etcétera.1
287
<137>. Literatura popular. Cfr.
Ernesto Brunetto, "Romanzi e romanzieri d'appendice", en Lavoro
Fascista del 19 de febrero de 1932.2
<138>. Nociones enciclopédicas y
temas de cultura. Cada nación tiene su poeta o escritor en el que resume la
gloria intelectual de la nación y de la raza. Hornero para Grecia, Dante para
Italia, Cervantes para España, Camoes para Portugal, Shakespeare para
Inglaterra, Goethe 44 para Alemania. Hay que señalar que Francia no tiene
ninguna de estas grandes figuras que sea representativa sin discusión, como no
la tienen los Estados Unidos. Para Rusia, ¿se podría hablar de Tolstoi? Y para
China, ¿de Confucio?
El caso
francés es notable porque Francia es tradicionalmente un país unitario por
excelencia (¿Victor Hugo?) incluso en el campo de la cultura, o más aún
precisamente en éste. La fecha en que estas figuras aparecieron en la historia
de cada nación es un elemento interesante para establecer la contribución de
cada pueblo a la civilización común e incluso a su "actualidad
cultural". Como "elemento ideológico" actualmente operante,
¿refleja gloria sobre Grecia la grandeza de Hornero? Los admiradores de Romero
se han acostumbrado a distiguir la Grecia antigua de la Grecia moderna.
<139>. Risorgimento. Garibaldi y la
frase del “metro cúbico de estiércol” En el artículo "Garibaldi e Pio
IX" (Corriere della Sera del 15 de abril de 1932). A. Luzio escribe que
"hay que descartar absolutamente que fuese suya (de Garibaldi) una carta
en la que el viejo pontífice era ultrajado con el epíteto vulgar de 'metro
cúbico de estiércol'. Luzio recuerda haber escrito al respecto (Profili, I,
485). G. C. Abba habría dicho a Luzio que había escuchado a Garibaldi "las
más indignadas protestas por el incalificable abuso de su nombre".
La
cuestión no está clara, porque se trataría del hecho de que alguien habría
escrito una "carta entera" con el nombre de Garibaldi, sin que éste
protestase inmediatamente por el abuso, mientras que las "indignadas
protestas" las hizo privadamente a Abba en una conversación privada de la
que Abba no habría dejado [más] rastro que su conversación privada con Luzio.
Puesto
que el artículo de Luzio es un intento de rehabilitación popular de Pío IX, no
muy de acuerdo con otras reconstrucciones del carácter de Pío IX, es de
pensarse que Luzio,
Cfr. Piero Rébora, "Libri italiani
ed editori ingles1", en L'Italia che Scrive, marzo de 1932 cit., pp.
69-70.
La indicación está tomada de las
"Segnalazioni" de la ‘Rassegna della Stampa', en L'Italia Letteraria,
13 de marzo de 1932 (año IV, n. II).
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 793
aunque
sin inventarlas completamente, haya "exagerado" un tanto algunas
expresiones de Garibaldi que atenuaban su drástica frase.
Luzio
escribe a propósito de Pío IX: "Documentos diplomáticos insospechables
confirman, de todos modos, algo más que la 'ausente voluntad de amar' contada
por Carducci, en Pío IX: la realidad era tal vez más poética (!) y dramática.
De hecho nos muestra al Papa, rodeado por el cardenal Antonelli y otros
intransigentes, preguntándoles afanosamente (!!), con mal reprimida (!!)
rebelión (!): —Pero si la Providencia ha decretado la Unidad italiana, ¿debo
ser yo quien la obstaculice, quien trastorne (!) las decisiones divinas,
mostrándome inconciliable?".
Parece por el contrario, según otros
documentos, que la influencia de Antonelli era muy pequeña, etcétera. De todos
modos el carácter "novelado" y de novela folletinesca de la
reconstrucción de Luzio es demasiado obvio, hasta llegar a faltarle al respeto
a la personalidad del papa, que no podía plantear de aquella manera la cuestión
de un posible decreto de la Providencia y hablar de "trastornar" las
decisiones divinas.1
<140>. Pasado y presente. Malta.
Investigar si el onorevote Enrico Mizzi, uno de los líderes del partido
nacionalista maltés, fue uno de los fundadores del Partido Nacionalista
Italiano.2 Probablemente la afirmación hecha por algún periódico inglés, se
refiere al hecho de que Mizzi habrá enviado su adhesión al comité organizador o
a alguna personalidad como Corradini o Federzoni o Coppola.
<141>. Maquiavelo.
1] Otro
elemento a examinar es el de las relaciones orgánicas entre la política
interior y la política exterior de un Estado. ¿Es la política interior la que
determina la exterior, o viceversa? También en este caso habrá que distinguir:
entre grandes potencias, con relativa autonomía internacional, y otras
potencias, y también entre diversas formas de gobierno (un gobierno como el de
Napoleón In tenía dos políticas, aparentemente, reaccionaria en el interior y
liberal en el exterior).
2]
Condiciones de un Estado antes y después de una guerra. Es evidente que, en una
alianza, contaban' las condiciones en que un Estado se encuentra en el momento
de la paz. Puede suceder que quien ha tenido la hegemonía durante la guerra,
acabe por perderla por el debilitamiento sufrido en la Iucha y deba aceptar que
un "subalterno" que ha sido más hábil o más "afortunado"
ocupe el lugar hegemónico. Esto se verifica en las "guerras
mundiales" cuando la situación geográfica obliga a un Estado a lanzar
todos sus recursos a la lucha: vence por las alianzas, pero la victoria lo
encuentra postrado, etcétera. Por eso es que en el concepto de "gran
potencia" hay que tomar en cuenta muchos elementos y especialmente los que
son "permanentes", o sea especialmente "potencialidad económica
y financiera" y población.
En el manuscrito "cuenta".
289
<142>. Nociones enciclopédicas y
temas de cultura. La iniciativa individual. (Tema vinculado al de la
"estadolatría", de p. 41).3 Elementos para plantear la cuestión:
identidad-
Cfr. Alessandro Luzio, "Garibaldi e
Pio IX", en Corriere della Sera, 15 de abril de 1932.
No consta que Enrico Mizzi haya sido uno
de los fundadores del partido nacionalista italiano. Las alusiones en este
sentido hechas por la prensa inglesa pudieron ser conocidas por Gramsci a
través de la Rassegna settimanale della stampa estera o a través del Manchester
Guardian Weekly que en ese periodo recibía en la cárcel.
Cfr. el precedente § 130.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 794
distinción
entre sociedad civil y sociedad política, y por consiguiente identificación
orgánica entre individuos (de un determinado grupo) y Estado, para el cual
"todo individuo es un funcionario" no en cuanto empleado a sueldo del
Estado y sometido al control "jerárquico" de la burocracia estatal,
sino en cuanto que "actuando espontáneamente" su actividad se
identifica con los fines del Estado (o sea del grupo social determinado o
sociedad civil). La iniciativa individual, por lo tanto, no es una hipótesis de
"buena voluntad" sino un presupuesto necesario. Pero "iniciativa
individual" se entiende en el campo económico y precisamente se entiende
en el sentido preciso de iniciativa de carácter "utilitario"
inmediato y estrictamente personal, con la apropiación de la ganancia que la
iniciativa misma determina en un determinado sistema de relaciones jurídicas.
Pero no es ésta la única forma de iniciativa "económica" que se haya
manifestado históricamente (catálogo de las grandes iniciativas individuales
que terminaron en desastres en las últimas décadas: Kreuger, Stinnes; en
Italia: hermanos Perrone; probablemente a este respecto sean útiles los libros
de Lewinsohn):1 se tienen ejemplos de tales iniciativas no "inmediatamente
interesadas", o sea "interesadas" en el sentido más elevado, del
interés estatal o del grupo que constituye la sociedad civil. Un ejemplo
admirable es la misma "alta burocracia" italiana, cuyos componentes,
si quisieran emplear, para los fines de una actividad económica para la
apropiación personal, las cualidades de organizadores y de especialistas de que
están dotados, tendrían la posibilidad de crearse una posición financiera más
elevada que la que les permite el Estado empresario: y tampoco puede decirse
que la idea de la pensión los mantenga fieles al empleo de Estado, como sucede
para el estrato burocrático más bajo.
<143>. Periodismo. Los encabezados.
Tendencia a encabezados grandilocuentes y pedantes, con reacción opuesta de
encabezados llamados "periodísticos", o sea anodinos e
insignificantes. Dificultad del arte de los encabezados que deberían resumir
algunas exigencias: indicar sintéticamente el tema central tratado, despertar
interés y curiosidad impulsando a leer. También los encabezados son
determinados por el público al que el periódico va dirigido y por la actitud
del periódico con respecto a su público: actiltud demagógico-comercial cuando
se quieren explotar las tendencias más bajas; actitud educativa-[didáctica],
pero sin pedantería, cuando se quiere explotar el sentimiento predominante en
el público, como base de partida para su elevación. El encabezado "Breves
apuntes sobre el universo", como caricatura del título pedante y
pretencioso.
290
<144>. Nociones enciclopédicas.
Bibliografía. Rezasco, Dizionario del linguaggio italiano storico e
anrministrativo, Florencia, 1881. (No lo conozco. Ver cómo está compilado, de
qué tendencia política, etcétera; [alabado por Einaudi] 2
<145>. Carácter no popular-nacional
de la literatura italiana. Aprobación de la nación o de los "espíritus
elegidos". ¿Qué debe interesar más a un artista, la aprobación de su obra
por la "nación" o la de los "espíritus elegidos"? ¿Pero
puede haber separación entre "espíritus
1 Gramsci
tuvo en la cárcel de Milán un libro de Richard Lewinsohn, Histoire de
l'inflation. Le déplacement de la riclzesse en Europe (1914-1925), traducido
del alemán por H. Simondet, Payot, París, 1926 [FG, C. carc., Milán], sobre el
cual cfr. también LC, 32, 93. En el reverso de la contraportada del Cuaderno 6
(VIII), Gramsci anotó posteriormente el título de otro libro de Lewinsohn,
L'argent dans la politique (Nouvelle Revue Prangaise, París, s.f.).
Los datos bibliográficos concernientes al
Dizionario de Giulio Rezasco están tomados del artículo de Federico Chabod,
"Giovanni Botero", en Nuovi Studi di Diritto, Economia e Politica,
enero-febrero de 1932 cit., pp. 29-57 (cfr. En particular p. 41, nota 5). Para
la apreciación positiva de Einaudi cfr. el articulo del mismo (en particular p.
208) citado en la nota 1 al subsiguiente § 148. De este Dizionario de Rezasco
habla también Gramsci en una carta a Tarda del 5 de septiembre y del 17 de octubre
de 1932 (cfr. LC, 668 y 687).
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 795
elegidos"
y "nación"? El hecho de que la cuestión se haya planteado y siga
planteándose en estos términos, muestra por sí mismo una situación determinada
históricamente de alejamiento entre intelectuales y nación. ¿Cuáles son,
además, los "espíritus" que se reputan "elegidos"? Cada
escritor o artista tiene sus "espíritus elegidos", o sea que existe
la realidad de una disgregación de los intelectuales en camarillas y sectas de
"espíritus elegidos", disgregación que precisamente depende de la no
adherencia a la nación-pueblo, del hecho de que el "contenido"
sentimental del arte, el mundo cultural es abstraído de las corrientes
profundas de la vida popular- nacional, que ella misma permanece disgregada y
sin expresión. Cada movimiento intelectual se convierte o reconvierte en
nacional si se ha verificado una "ida al pueblo", si se ha tenido una
fase "Reforma" y no sólo una fase "Renacimiento" y si las
fases "Reforma- Renacimiento" se siguen una a la otra orgánicamente y
no coinciden con fases históricas distintas (como en Italia, en donde entre el
movimiento comunal [—reforma] y el del Renacimiento hubo un hiato histórico
desde el punto de vista de la participación popular en la vida pública). Aunque
hubiera que empezar por escribir "novelas de folletín" y versos de
melodrama, sin un periodo de ida al pueblo no hay "renacimiento" y no
hay literatura nacional.
<146>. Nociones enciclopédicas.
Universidad. Término que ha permanecido en un sentido medieval de corporación o
comunidad: por ejemplo "las Universidades israelitas", las
"Universidades agrarias", en las regiones donde existen usos cívicos,
sobre las tierras y los bosques reconocidos y regulados por leyes (como en el
Lacio). En el lenguaje común el término Universidad ha quedado para ciertos
institutos de estudios superiores (Universidad de Estudios) y recuerda a la
antigua organización corporativa de los estudios.
291
<147>. Periodismo. La crónica
judicial. Puede observarse que la crónica judicial de los grandes periódicos
está redactada como una perpetua "Mil y una noches" concebida según
el esquema de la novela folletinesca. Hay la misma variedad de patrones
sentimentales y de motivos: la tragedia, el drama frenético, la intriga hábil e
inteligente, la farsa. El Corriere della Sera no publica folletines: pero su
página judicial tiene todos los atractivos de éstos, además de la noción,
siempre presente, de que se trata de hechos auténticos.
<148>. Nociones enciclopédicas.
Bibliografía. Roberto Michels, Introduzione olla storia delle dottrine
economiche e politiche, en 16o. pp. xin-310. Bolonia, Zanichelli, 1932, 15
liras.
Diccionarios:
en de Guillaumin [Dictionnaire de l'Économie Politique, publicado por la
"Librairie de Guillaumin & C.", París (4a. ed. de 1873)], de
Palgrave.
Cossa,
Introduzione alto studio delle dottrine economiche; Ricca-Saterno, Storia delle
dottrine finanziarie.1
<149>. Temas de cultura. Una serie
de "temas" puede ser ofrecida por la descripción crítica de algunas
grandes empresas editoriales de cultura, como la colección de los economistas
italianos [50 volúmenes] de Custodi, la Biblioteca de los Economistas [80
volúmenes] de Ferrara-Boccardo, la colección de historia económica [8
volúmenes] de
1 Estas indicaciones bibliográficas están
tomadas de un artículo de Luigi Einaudi, "Del modo di scrivere la storia
del dogma economice", en La Rifornia Sociale, marzo-abril de 1932 (año
XXXIX), vol. XLIII, fase. II), pp. 207-19 (cfr. en particular pp. 207-8), en la
cual se reseña la Introduzione alta storia dele doctrine econorniche e
politiche de Roberto Michels. No hay sin embargo en ese artículo la indicación
bibliográfica completa del diccionario de Guillaurnin, que Gramsci añadió en un
segundo momento.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 796
Pareto-Ciccotti,
la nueva colección proyectada por Bottai [la colección de escritores políticos
de Attilio Brunialti]1
<150>. Nociones enciclopédicas.
Derniurgo. Del significado original de "trabajador para el pueblo, para la
comunidad" (artesano) hasta los significados actuales de
"creador", etcétera (cfr. escritos de Filippo Burzio).2
<151>. Temas de cultura. Contra
natura, natural, etcétera ¿Qué significa decir que cierta acción es
"natural" o que, por el contrario, es "contra natura"? Cada
uno, en su interior, cree saber exactamente lo que eso significa, pero si se
pide una respuesta explícita, se ve que la cosa no es tan fácil después de
todo. Entre tanto, hay que establecer que no se puede —hablar de
"naturaleza" como de algo fijo y objetivo; en este —caso
"natural" significa justo y normal según nuestra actual conciencia
histórica, que además es nuestra "naturaleza". Muchas acciones que a
nuestra conciencia le parecen contra natura, para otros son naturales porque
los animales-las realizan, ¿y no son acaso los animales los "seres más
naturales del mundo"?
Estas formas de razonamiento se dejan
escuchar a veces a propósito de problemas vinculados con las relaciones
sexuales. ¿Por qué el incesto sería "contra natura" si es común en la
"naturaleza"? Pero tampoco estas afirmaciones sobre los animales son
siempre exactas, porque las observaciones son hechas sobre animales
domesticados por el hombre para su utilización y forzados a una forma de vida
que no es natural para ellos, sino conforme a la voluntad humana. Pero aun
cuando eso fuese cierto, ¿qué valor tendría para el hombre? La naturaleza del
hombre es el conjunto de relaciones sociales que determina una conciencia
históricamente definida, y esta conciencia indica lo que es "natural"
o no [y existe así una naturaleza humana contradictoria porque es el conjunto
de las relaciones sociales].
Se habla
de "segunda naturaleza"; un cierto hábito se ha convertido en una
segunda naturaleza; ¿pero la "primera naturaleza" habrá existido
precisamente "primero"?3 ¿No hay, en este modo de expresarse propio
del sentido común una alusión a la historicidad de la naturaleza humana?
(continúa abajo).4
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), pp. 20 bis-21 bis.
<152>. Pasado y presente. Podría
decirse que la burguesía francesa es el “gargagnan5 de la civilización
europea".
<153>. Temas de cultura. Contra
natura, natural, etcétera. Una vez constatado que siendo contradictorio el
conjunto de las relaciones sociales es contradictoria la conciencia histórica
de los hombres, se plantea el problema de cómo se manifiesta tal
contradictoriedad: se
1 Las
noticias sobre esta colección (salvo los datos añadidos entre paréntesis en un
segundo momento) están tomados con toda probabilidad de la introducción, de
Giuseppe Bottai a la "Nuova Collana di Economisti" del Utet,
publicada en Nuovi Sudé ecc., mayo-agosto de 1931 (vol. IV, fase. 111-IV), pp.
238-40, y del artículo de Luigi Einaudi, "Per una nuova callana di
economista", en La Riforma Sociale, julio-agosto de 1931 (año XXXVIII, nn.
7-8), pp. 394-99.
Gramsci pensaba probablemente en el libro
de Filippo Burzio, Discorso sul demiurgo, al cual ya había aludido en el
Cuaderno 1 (XVI), § § 28 y 29.
Aquí hay probablemente una reminiscencia
de un pensamiento de Pascal, citado en la Histoire de la littérature franeaise
de I anson (cfr. ed. cit. p. 469): "¿Cuál es, entonces, esta naturaleza
susceptible de ser borrada? La costumbre es una segunda naturaleza que destruye
la primera. ¿Por qué la costumbre no es natural? Me temo que esta naturaleza no
sea ella misma sino
una
primera costumbre, así como la costumbre es una segunda naturaleza".
Cfr. el subsiguiente § 153.
En la jerga del hampa turinesa
"gargagnan" significa explotador de mujeres.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 797
manifiesta
en todo el cuerpo social, por la existencia de conciencias históricas de grupo,
y se manifiesta en los individuos como reflejo de estas antinomias de grupo. En
los grupos subalternos, por la ausencia de iniciativa histórica, la
disgregación es más grave, es más fuerte la lucha por liberarse de principios
impuestos y no propuestos autónomamente, para la conquista de una conciencia
histórica autónoma. ¿Cómo se formará? ¿Cómo querrá elegir cada uno los
elementos que constituirán la conciencia autónoma? ¿Cada elemento
"impuesto" deberá por eso ser repudiado a priori? Deberá ser
repudiado como impuesto, pero no en sí mismo, o sea que habrá que darle una
nueva forma que esté vinculada al grupo dado. El que la instrucción sea
"obligatoria" no significa que deba ser repudiada: hay que hacer
"libertad" de lo que es "necesario", pero para eso hay que
reconocer una necesidad "objetiva", es decir, que sea objetiva
incluso para el grupo de que se trata. Hay que referirse, por lo tanto, a las
relaciones técnicas de producción, a un determinado tipo de producción que para
ser continuado y desarrollado exige un determinado modo de vivir y por lo tanto
determinadas reglas de conducta. Hay que convencerse de que no sólo es
"objetivo" y necesario cierto equipo, sino también cierto modo de
comportarse, cierta educación, cierta civilización; en esta objetividad y
necesidad histórica se puede plantear la universalidad del principio moral,
incluso nunca ha existido otra universalidad más que esta objetiva necesidad,
explicada con ideologías trascendentes y presentada del modo más eficaz en cada
diversa ocasión para poder obtener el objetivo. (Continúa en la página
siguiente.)1
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), pp. 21 bis-22.
293
<154>. Pasado y presente. Franz
Weiss, "estrellita" del Problemi del Lavoro, podría llamarse el
"nuevo Masticabrodo" y la recopilación de sus escritos2 el nuevo
libro de las Siete Trompetas.
La otra
"estrellita", la del Lavoro (Weiss tiene seis puntas, Ansaldo tiene
cinco puntas: la estrellita de Ansaldo es identificada también como
"estrellita negra" del Lavoro)3 es más "aristocrática"
tanto en el estilo como en el contenido de los temas. La
"popularidad" del estilo de Weiss consiste especialmente en que sus
artículos hormiguean de proverbios y de expresiones populares [más refraneril
que Sancho Panza: se podría hacer una recopilación de "sabidurías"]:4
"tanto va el cántaro a la fuente, escoba nueva, gallina vieja, lo que con
el ojo veo, dos pesas y dos medidas", etcétera; ver también la falsa
familiaridad y el brío de cocotte fatigada. Se tiene la impresión de que Weiss
tenga un stock de proverbios y frases hechas que ponen en circulación, lo mismo
que un agente viajero tiene su stock de frases chistosas: cuando quiere
escribir un artículo, no le importa el contenido del artículo, sino la ración
de proverbios que ha de soltar. El desarrollo literario es dictado no por la
necesidad íntima de la demostración, sino por la necesidad de colocar las
preciosas gemas de la sabiduría de los pueblos. Paralelo con Corso Bovio,5 que,
en vez de proverbios, constela los artículos con grandes nombres; cada
columnita de periódico es un paseo en un Pincio de la Sociedad de las Naciones:
es preciso que aparezcan, por columna, al menos 50 nombres, desde Pitágoras a
Paneroni, desde el Eclesiastés a Pulgarcito. Sería posible, como ejemplo de
idiotismo literario, analizar de esta forma un artículo de Weiss y uno de Corso
Bovio. (Sin embargo, hay un poco de Bovio en Weiss y un poco de Weiss en Bovio
y ambos hacen sentirse como un bobalicón al
Cfr. el subsiguiente § 156.
Una recopilación de artículos de Franz
Weiss, Nuovo Revisionismo (Saggi di revisionismo socialista sella dottrina e
nella prassi), Ediciones de la ANS Problemi del Lavoro, Milán, 1932, fue
reseñada en la revista Problemi del Lavoro, 10 de julio de 1932 (año VI, n. 7),
p. 13.
Cfr. Cuaderno 9 (XIV), § 11.
4 Cfr.
Cuaderno 9 (XIV), § 14.
5 Sobre
Corso Bovio cf. el Cuaderno 4 (XIII), § 73.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 798
lector
obrero al que se dirigen.)
<155>. Pasado y presente. Apólogos.
Ideas sobre religión. La opinión corriente es ésta: que no se debe destruir la
religión si no se tiene algo con que sustituirla en el ánimo de los hombres.1
¿Pero cómo se hace para darse cuenta de cuándo ha ocurrido una sustitución y lo
viejo puede ser destruido?
Otro modo
de pensar vinculado con el primero: la religión es necesaria para el pueblo,
incluso para el "vulgo", como se dice en estos casos. Naturalmente
cada quien cree que él mismo ya no es "vulgo", pero que vulgo es cada
uno de sus prójimos, y por eso declara necesario incluso para sí mismo el
fingir ser religioso, para no turbar el espíritu de los otros y lanzarlos a la
duda. Así sucede que son muchos los que ya no creen, convencido cada uno de
ellos de ser superior a los demás porque no tiene necesidad de supersticiones
para ser honesto, pero convencido cada uno de ellos de que hay que aparentar
"creer" por respeto a los demás.
294
<156>. Temar de cultura. Contra
natura, natural, etcétera. Una concepción como la ya expuesta2 parece que
conduce a una forma de relativismo y por lo tanto de escepticisnio moral. Hay
que observar que eso puede decirse de todas las concepciones precedentes, cuya
imperatividad categórica y objetiva ha sido siempre reducible por la "mala
voluntad" a una forma de relativismo. Para que la concepción religiosa
pudiese al menos aparecer absoluta y objetivamente universal, habría sido
necesario que se presentase monolítica, por lo menos intelectualmente uniforme
en todos los creyentes, lo cual está muy lejos de la realidad (diferencias de
escuela, sectas, tendencias, y diferencias de clase: simples y cultas,
etcétera). Lo mismo puede decirse de la fórmula categórica de Kant: actúa como
quisieras que actuasen todos los hombres en las mismas circunstancias.
Es
evidente que cada cual puede pensar que todos deberían actuar como él: un
marido celoso que mata a su mujer infiel piensa que todos los maridos deberían
matar a sus mujeres infieles; la fórmula kantiana, analizada realistamente, no
supera un ambiente determinado, con todas sus supersticiones morales y sus
costumbres bárbaras, es estática, es una fórmula vacía que puede ser llenada
con cualquier contenido histórico actual (con sus contradicciones,
naturalmente, pues lo que es verdad del otro lado de los Pirineos, es mentira
de este lado de los Pirineos). El argumento del peligro del relativismo y el
escepticismo no es válido, por lo tanto. El problema que hay que plantearse es
otro: o sea ¿esta determinada concepción tiene en sí características de cierta
duración? ¿o bien es mudable cada día y da lugar, en el mismo grupo, a la
formulación de la teoría de la doble verdad? Resueltos estos problemas, la
concepción está justificada. Pero habrá un periodo de relajamiento, incluso de
libertinaje y disolución moral. Esto no se excluye en absoluto. Pero el
argumento no es válido. Los periodos de relajamiento y disolución se han
verificado frecuentemente en la historia, predominando siempre la misma
concepción moral; son dependientes de causas históricas reales y no de las
concepciones morales; antes bien indican que una vieja concepción se disgrega y
otra nace, pero la que se disgrega trata de mantenerse coercitivamente,
obligando a la sociedad a formas de hipocresía contra las cuales, precisamente,
reaccionan los periodos de relajamiento y libertinaje.
El
peligro de falta de vivacidad moral está representado, en cambio, por la teoría
fatalista de los mismos grupos que dividen la concepción de la naturalidad
según la naturaleza de los
Hay aquí una alusión a la posición de
Croce mencionada por Gramsci en el Cuaderno 7 (VII), § 1 (cfr. nota 6).
2 Cfr
.precedentes § § 151 y 153. Cfr. el subsiguiente § 19.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 799
brutos,
para quienes todo está justificado por el ambiente social: así, cada
responsabilidad individual viene a ser ahogada en la responsabilidad social.
Si esto fuese cierto, el mundo y la
historia permanecerían siempre inmóviles. En efecto, si el individuo, para
cambiar, necesita que toda la sociedad cambie, mecánicamente, por quién sabe
qué fuerza extrahumana, el cambio no se produciría nunca. La historia es una
lucha continua de individuos o de grupos para cambiar la sociedad, pero para
que eso suceda estos individuos y grupos deberán sentirse superiores a la
sociedad, educadores de la sociedad, etcétera. Así pues, el ambiente no
justifica, sino solamente "explica" el comportamiento de los
individuos y especialmente de aquellos más pasivos históricamente. La
explicación servirá a veces para ser indulgentes con los individuos y dará
material para la educación, pero no debe nunca convertirse en
"justificación" sin conducir necesariamente aluna de las for— 48 bis
mas más hipócritas y repulsivas de conservadurismo y de reaccionarismo.
(Continúa en la p. 49.)2
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), pp. 22-23 bis.
<157>. Temas de cultura. Una frase
del general Gaziera en el discurso ante el Parlamento como ministro de la
guerra (22 de abril de 1932; cfr. periódicos del 23): "La audacia nace de
la pasión, la sagacidad del intelecto, el equilibrio del saber".1 Se
podría comentar, tratando de ver, lo cual es especialmente interesante, cómo
audacia, sagacidad y equilibrio, a través de la organización del ejército,
dejan de ser dotes personales para convertirse en cualidades colectivas de un
conjunto orgánico y articulado de oficiales, suboficiales, cabos y soldados,
porque, en la acción, todas y cada una de las cuatro categorías tienen una vida
propia intensa y todas juntas forman una colectividad orgánica.
<158>. Temas de cultura. La
tendencia a disminuir al adversario. Me parece que esta tendencia es por sí
misma una prueba de la inferioridad de quien se halla poseído por ella. De
hecho se intenta disminuir al adversario para poder creer que se le ha vencido;
por lo tanto, en esa tendencia hay también instintivamente un juicio sobre la
propia incapacidad y debilidad, o sea un indicio de autocrítica, que se
avergüenza de sí misma, que tiene miedo a manifestarse explícitamente y con
coherencia sistemática, porque se cree en la "voluntad de creer" como
condición de victoria, lo que no sería inexacto si no fuese concebido
mecánicamente y no se convirtiese en un autoengaño (contiene una indebida
confusión entre masa y jefes y acaba por rebajar la función de los jefes al
nivel de la función del más atrasado e inmaduro secuaz). Un elemento de tal
tendencia es de naturaleza opiácea: es propio de los débiles abandonarse a las
fantasías, soñar con los ojos abiertos que los propios deseos son realidad, que
todo se desarrolla según esos deseos: por una parte la incapacidad, la
estupidez, la barbarie, la cobardía, por la otra las más elevadas dotes de
carácter y de inteligencia: la lucha no debería ser dudosa y ya parece tener la
victoria en el pullo. La lucha sigue siendo lucha soñada y vencida en el sueño:
en la realidad, por dondequiera que se comience a actuar, las dificultades se
presentan graves, y como necesariamente siempre hay que empezar por cosas
pequeñas (porque, por lo general, las grandes cosas son un conjunto de cosas
pequeñas), la "cosa pequeña" es desdeñada: es mejor seguir soñando y
pos poner todo hasta el momento de la "gran cosa". La función de
centinela es pesada, aburrida, fatigosa; ¿por qué "desperdiciar" así
la fuerza humana en vez de conservarla para la gran batalla heroica? y así
sucesivamente.
La frase del general Pietro Gazzera está
tomada textualmente del informe de la sesión parlamentaria del Corriere della
Sera, 23 de abril de 1932.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 800
¿No se reflexiona, además, que si el
adversario te domina y tú lo disminuyes, reconoces estar dominado por alguien a
quien consideras inferior? ¿Pero cómo ha logrado dominarte? ¿Cómo es que te ha
vencido y demostrado ser superior a ti precisamente en aquel instante decisivo
que debía dar la medida de tu superioridad y de su inferioridad? Habrá sido
obra del demonio. Pues bien, aprende a tener al demonio de tu parte.
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), pp. 27-28.
<159>. Temas de cultura. Natural,
contra natura, etcétera. Al concepto de "natural" se opone el de
"artificial" o "convencional". ¿Pero qué significa
"artificial" o "convencional" cuando se refiere a grandes
multitudes? Significa "histórico" e inútilmente se busca un sentido
peyorativo a la cosa, porque ésta está integrada en la conciencia como una
"segunda naturaleza". Por lo tanto podrá hablarse de artificio y de
convención con referencia a idiosincrasias personales, pero no a fenómenos de
masas ya en acción. Viajar por ferrocarril es artificial, pero ciertamente no
es como el maquillarse para una mujer.
Por lo
que se ha indicado en los parágrafos precedentes1 como positividad, se plantea
el problema de quién tendrá que decidir que un determinado comportamiento moral
es el más conforme a un determinado estadio de desarrollo de las fuerzas
productivas. Ciertamente no se creará una oficina especial para ello. Las
fuerzas dirigentes nacerán por el hecho mismo de que el modo de pensar estará
orientado en este sentido realista, y nacerán del choque mismo de los pareceres
discordantes, sin "convencionalismos'; ni "artificios".
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), p. 23.
<160>. Los sobrinitos del padre
Bresciani. Papini. El catolicismo adopta el estilo de Papini. Ya no dirá
"siete" sino "cuantos son los pecados capitales": "No
es que faltasen traducciones italianas de la obra maestra goethiana: Manacorda
ha tenido presentes, entre íntegras y no, tantas como son los pecados
capitales" (“Il Faust svelato" en el Corriere delta Sera del 26 de
abril de 1932).2
297
<161>. Cuestión de los
intelectuales. Sicilia y Cerdeña. Por el di 49 bis verso peso que ejerce la
gran propiedad en Sicilia y en Cerdeña, y en consecuencia por la diversa
posición relativa de los intelectuales, lo que explica el distinto carácter de
los movimientos político-culturales, valen las siguientes cifras: en Cerdeña
sólo el 18% del territorio pertenece a entidades públicas, el resto es
propiedad privada: del área cultivable el 50% comprende posesiones inferiores a
10 hectáreas, y sólo el 4% sobrepasa las 200 hectáreas.
Sicilia:
en 1907 Lorenzoni señalaba 1.400 propiedades de más de 200 hectáreas con una
extensión de 717.729.16 hectáreas o sea el 29.79% de la extensión catastral de
la isla, poseída por 787 propietarios. En 1929 MW constataba 1.055 latifundios
de más de 200 hectáreas con extensión total de 540.700 hectáreas, o sea el
22.2% del área agraria y forestal3 (¿pero se trata de un verdadero
fraccionamiento del latifundio?).
Además hay
que tener en
cuenta la diferencia
histórico-sociocultural degrandes
Cfr. los precedentes § § 151, 153 y 156.
Cfr. Giovanni Papini, “Il Faust
svelato", en Corriere della Sera, 26 de abril de 1932.
Todos los datos reproducidos por Gramsci
en este parágrafo están tomados de un artículo de Emanuele De Cillis,
"L'agricoltura nella Sicilia e nella Sardegna", en .Nuova Antología,
lv de abril de 1932 (año LXVII, fase. 1441), pp. 375-87; cfr., en particular,
para Cerdeña p. 386 y para Sicilia p. 379. El artículo forma parte de una
encuesta promovida por la revista y titulada "Le condizioni presenti
dell'economia italiana."
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 801
propietarios
sicilianos y los cardos: los sicilianos poseen una gran tradición y están
fuertemente unidos. En Cerdeña nada de eso.
<162>. Maquiavelo. Estudios
particulares sobre Maquiavelo como "economista": Gino Arias en los
Annali di Econornia della Universitá Bocconi <publica> un estudio donde
<se encuentra> alguna indicación1 (Estudio de Vincenzo Tartgorra.)2
Parece que Chabod, en alguno de sus escritos sobre Maquiavelo, encuentra que es
una deficiencia del florentino, en comparación, por ejemplo, con Botero, el
hecho de la casi ausencia de referencias económicas en sus escritos (sobre la
importancia de Botero para el estudio de la historia del pensamiento económico,
cfr. Mario De Bernardi y reseña de L. Einaudi en la Rifarma Sociale de
marzo-abril de 1932) .3
Hay que
hacer algunas observaciones generales sobre el pensamiento político de
Maquiavelo y su carácter de "actualidad" a diferencia del de Botero,
que tiene un carácter más sistemático y orgánico aunque menos vivo y original.
Hay también que tener en cuenta el carácter del pensamiento económico de aquel
tiempo (ideas en el citado artículo de Einaudi) y la discusión sobre la
naturaleza del mercantilismo (¿ciencia económica o política económica?). Si es
verdad que el mercantilismo es una [simple] política económica, en cuanto que
no puede presuponer un "mercado determinado" y la existencia de un
"automatismo económico" preformado, cuyos elementos se forman
históricamente sólo en cierto grado de desarrollo del mercado mundial, es
evidente que el pensamiento económico no puede fundirse en el pensamiento
político general, o sea en el concepto de Estado y de las fuerzas que se cree
deben entrar a componerlo. Si se prueba que Maquiavelo tendía a suscitar
vínculos entre ciudad y campo y a ampliar la función de las clases urbanas
hasta el punto de exigirles despojarse de ciertos privilegios
feudales-corporativos con respecto al campo, para incorporar a las clases
rurales en el Estado, se demostrará también que Maquiavelo, implícitamente,
superó en la idea la fase mercantilista y que posee ya rasgos de carácter
"fisiocrático", o sea que piensa en un ambiente político-social que
es el que presupone la economía clásica.4
El profesor Sraffa llama la atención
sobre un posible acercamiento de Maquiavelo a un economista inglés de 1600,
William Petty, a quien Marx llama "fundador de la economía clásica" y
cuyas obras [completas] han sido traducidas también al francés:5 (Marx hablará
de ellas en los libros del Mehrwert, Historia de las doctrinas económicas.)6
Cfr. nota 1 al Cuaderno 6 (VIII), § 66.
Por el estudio de Vincenzo Tangorra “Il
pensiero economico di Niccoló Machiavelli" (en Saggi critici di economía
política, Bocea, Turín, 1900), Gramsci tuvo noticia del citado artículo por
Gino Arias (nota 2 a la p. 2).
Cfr. Luigi Einaudi, "Di un quesito
intorno alla nascita della scienza economica", en La Riforma Sociale,
marzo-abril de 1932 (año XXXIX, vol. XLIII, fase. II), pp. 219-25; ahí se
enumeran las siguientes publicaciones de Mario De Bernardi: "Giovanni
Botero
economista"
(en torno a los libros Dele cause della grandezza delle citta), con una
apostilla bibliográfica. Memoria X de la serie
de las Memorie dell'Istituto giuridico
della Universita di Torino, 1931; "Appunti bibliografici intorno a
Giovanni Botero", nota extraída de las Atti della reale Accademia dele
scienze di Torino (vol. LXV, 1930); "B concetto di 'ralo]] di Stato' in
Giovanni Botero e la filosofia de la politica", nota extraída de las Atti
della reale Accademia delle scienze di Torino (vol. LXIX, 1929); junto a
Giovanni Botero, Delle cause della grandezza delle cilla, reedición de la
edición príncipe de 1588 a cargo de Mario De Bernardi, vol. I de los Testi
inedia e rari, publicados bajo la dirección del Instituto jurídico de la Real
Universidad de Turín, 1930.
Las mismas observaciones sobre Maquiavelo
"economista" son reproducidas por Gramsci en la citada carta a Tania
del 14 de marzo de 1932 (cfr. LC, 589).
Cfr. el fragmento de la carta de Tatiana
a Gramsci, del 27 de abril de 1932, reproducido en LC, 616-17, nota 2:
"Piero [Sraffa]
escribe
que sobre el pensamiento económico de Maquiavelo no conoce absolutamente nada:
lo poco que ha aprendido leyendo el artículo de Arias indicado por ti parece,
según él, que confirma lo que dijiste. A Piero le parece que hay una gran
analogía con un economista inglés de 1600, William Petty, a quien Marx llama
'el fundador de la economía clásica'. Sus obras son imposibles
de
hallar, pero, si lo deseas, quizá aún pueda encontrarse en librerías la
traducción francesa de sus obras completas".
Gramsci tenía en Roma los ocho tomos de
la traducción francesa de las Theorien über den Mehrwert: cfr. Karl Marx,
Histoire des doctrines économiques, publiée par Karl Kautsky, traduit par J.
Molitor, 8 vol., Costes, París, 1924-25 [FG]. Es una de las obras
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 802
<163>. Maquiavelo. Relaciones de
fuerza, etcétera. La observación fundamental de que tales análisis no son fines
en sí mismos, sino que deben servir para justificar el trabajo práctico, en
cuanto que se hacen para identificar los puntos sobre los que se ha de aplicar
la fuerza de la voluntad. Por eso, sigue siendo siempre un elemento fundamental
la fuerza permanente organizada que se puede hacer avanzar cuando la situación
se vuelve propicia (colapso del adversario, crisis, etcétera) y tarea esencial
cuidar sistemáticamente de formar, desarrollar, ampliar, hacer cada vez más
homogénea, compacta, consciente de si, esta fuerza.
Cfr.
Cuaderno 13 (XXX), pp. 10-10a.
<164> Nociones enciclopédicas.
Bibliografía. 5. E. el general Carlo Porro, Terminologia geografica.
Recopilación de vocablos de geografía y ciencias afines, para uso de los
estudios de geografía general y militar, en 80., pp. x-794, Utet, Turín, 1902,
7,50 liras.
L'avvocato
di tutti. Piccola enciclopedia legale, en 80., pp. vm-1 250, 120 liras, Utet,
Turín.1
<165>. A. Oriani. Hay que
estudiarlo como el representante más honesto y apasionado por la grandeza
nacional-popular italiana entre los intelectuales de la vieja generación. Su
posición, sin embargo, no es crítica-reconstructiva, y de ahí todos los motivos
de su mala fortuna y de sus fracasos. ¿En realidad con quién se identificaba
Oriani? No con las clases dominantes, de las que sin embargo esperaba
reconocimientos y honores, no obstante sus diatribas corrosivas. No con los
republicanos, a los que sin embargo se asemeja por su mentalidad
recriminatoria. La Lotta política2 parece el manifiesto para un gran movimiento
democrático nacional-popular, pero Oriani está demasiado impregnado de
filosofía idealista, tal como la que se venía forjando en la época de la
Restauración, para saber hablarle al pueblo como jefe y como igual al mismo
tiempo, para hacer participar al pueblo en la crítica de sí mismo y de
sus-debilidades sin por ello hacerle perder la fe en su propia fuerza y en su
propio futuro. La debilidad de Oriani estriba en este carácter meramente
intelectual de sus críticas, que crean una forma nueva de doctrinarismo y de
abstraccionismo. Sin embargo, hay ahí un movimiento bastante sano de
pensamiento que debería profunclizarse. El éxito de Oriani en estos últimos
tiempos es más un embalsamamiento funerario que una exaltación de nueva vida de
su pensamiento.
299
Apuntes
de Filosofia, Materialismo e Idealismo.
Tercera
serie
§
<166>. Graziadei. Además de las teorías de Loria, investigar si las
cuestiones planteadas
que
Gramsci solicitó tener en la cárcel (cfr. LC, 264), pero como los volúmenes
carecen de la contraseña carcelaria no deben haberle sido entregadas.
No se ha hallado la fuente de la que
fueron tomadas estas dos indicaciones bibliográficas: puede incluso tratarse de
un catálogo
Utet,
porque Gramsci recibía a menudo de la librería, junto con los libros ordenados,
material vario de publicidad editorial.
Cfr. Cuaderno 9 (XIV), § 55 y nota 1.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 803
por
Graziadei1 no tienen origen en las teorías de Rodbertus. En la Histoire des
doctrines économiques de Gide y Rist (y edición, reedición de 1929)2 en la p.
504 se lee: "Remarquons aussitót la différence d'attitude entre Rodbertus
et Marx. Le second, tout imprégné de l'économie politique et du socialisme
anglais, part de la théorie de l'échange et fait du travail la source de toute
valeur. Rodbertus, inspiré par les Saint-Simoniens, part de la production et
fait du travail l'unique source de tout produit, proposition plus simple et
plus vraie que la précédente, quoique encore incomplate. Non seulement
Rodbertus ne dit pas que le travail seul crée la valeur, mais II le nie
expressément à diverses reprises, en donnant les raisons de son opinion".
En nota, Rist da referencias bibliográficas a propósito y cita una carta de
Rodbertus a R. Meyer del 7 de enero de 1872 donde hay una alusión al hecho de
que la "demonstration pourrait, le cas échéant, {s'} utiliser contre
Marx".
<167>. El libro de De Man. ¿Mostrar
a la luz los "valores psicológicos y éticos" del movimiento obrero
significa acaso refutar las doctrinas del materialismo histórico?3 Sería como
decir que sacar a la luz el hecho de que la [gran] mayoría de los habitantes
del mundo es aún ptolomeica significa refutar las doctrinas de Copérnico. Marx
afirma que los hombres adquieren conciencia de su posición social en el terreno
de las superestructuras;4 ¿acaso ha excluido al proletariado de este modo de
tomar conciencia de sí? El que el materialismo histórico trate de modificar
esta fase cultural, elevando la autoconciencia etcétera, ¿no significa
precisamente que los mismos materialistas trabajen en ese terreno que De Man
cree haber descubierto? El descubrimiento de De Man es un lugar común y su
refutación una petición de principio (o ignorantia elenchi).
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 75-75 bis.
300
<168>. Antonio Labriola y el
hegelianismo. Hay que estudiar cómo Labriola, partiendo de posiciones
berbartianas y antihegelianas pasó al materialismo histórico. La dialéctica en
Antonio Labriola, en suma.
<169>. Unidad de la teoría y de la
práctica. El trabajador medio opera prácticamente, pero no tiene una clara
conciencia teórica de este su operar-conocer el mundo; incluso, su conciencia
teórica puede estar "históricamente" en contraste con su operar. O
sea, él tendrá dos conciencias teóricas, una implícita en su operar y que
realmente lo une a todos sus colaboradores en la transformación práctica del
mundo, y una "explícita", superficial, que ha heredado del pasado. La
posición práctico-teórica, en tal caso, no puede dejar de volverse
"politica", o si' cuestión de "hegemonía". La conciencia de
formar parte de la fuerza hegemónica (o sea la conciencia política) es la
primera fase de una ulterior y progresiva autoconciencia, o sea de unificación
de la práctica y la teoría. Tampoco la unidad de teoría y práctica es un dato
de hecho mecánico, sino un devenir histórico, que tiene su fase elemental
1 Gramsci
alude aquí a las cuestiones planteadas por Graziadel a propósito de la teoría
del valor, y ya discutidas en otros cuadernos: cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 63,
Cuaderno 7 (VII), § 23 y 42.
Cfr. Charles Gide-Charles Rist, Histoire
des doctrines éconamiques depuis les physiocrates jusqu'a. nos jours, 511 ed.,
reedición, Librairie du "Recueil Sirey", París, 1929.
El origen de estas observaciones de
Gramsci sobre la obra repetidas veces citada de De Man, La superación del
marxismo, está tomado de la reseña de Guido De Ruggiero al otro libro de De
Man, La alegría del trabajo, en La Crítica, 20 de mayo de 1931 (año XXIX, fase.
3), pp. 21346. Se lee en esta critica: "A poca distancia del libro sobre
La superación del marxismo, sigue, en la traducción italiana, este nuevo libro
de De Man, que es una particular ejemplificación y confirmación del anterior.
Si el otro seguía una orientación predominantemente teorética, porque refutaba
las doctrinas del materialismo histórico y ponía en
evidencia
los valores psicológicos y éticos del movimiento proletario, éste, por el
contrario ..."
Cfr. nota 6 al Cuaderno 4 (XLII), § 15.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 804
y
primitiva en el sentido de "distinción", de "alejamiento",
de "independencia". He ahí por qué en otra parte señalé que el
desarrollo del concepto-hecho de hegemonía representó un gran progreso
"filosófico" además de político -práctico1
Sin
embargo, en los nuevos desarrollos del materialismo histórico, la
profundización del concepto de unidad de la teoría y la práctica no está aún
más que en una fase inicial: todavía existen residuos de mecanicismo. Se habla
aún de teoría como "complemento" de la práctica, casi como accesorio,
etcétera. Pienso que también en este caso la cuestión debe ser planteada
históricamente, o sea como un aspecto de la cuestión de los intelectuales. La
autoconciencia significa históricamente creación de una vanguardia de
intelectuales: "una masa" no se "distingue" y no se hace
"independiente" sin organizarse y no hay organización sin
intelectuales, o sea sin organizadores y dirigentes. Pero este proceso de
creación de los intelectuales es largo y difícil, como se ha visto en otras
partes. Y durante mucho tiempo, o sea hasta que la "masa" de los (
intelectuales no alcance una cierta amplitud, esto es, hasta que las más
grandes masas no alcancen un cierto nivel de cultura, aparece siempre como una
separación entre los intelectuales (o algunos de ellos, o un grupo de ellos) y
las grandes masas: de ahí la impresión de "accesorio y
complementario". El insistir en la "práctica", o sea, después de
haber, en la "unidad" afirmada, no distinguido, sino separado la
práctica de la teoría (operación puramente mecánica), significa históricamente
que la fase histórica es aún relativamente elemental, es todavía la fase
económico-corporativa, en la que se transforma el cuadro general de la
"estructura".
A
propósito de los intelectuales todavía podría observarse, a este respecto, la
diferencia fundamental entre la época anterior y posterior a la Revolución
Francesa y la época actual: el individualismo económico de la época anterior es
también un fenómeno de estructura, porque la vieja estructura se desarrollaba
mediante aportaciones individuales. El intelectual inmediato del capitalismo
era el "industrial", organizador de la producción. En la economía de
masas, la selección individual se produce en el campo intelectual y no en el
económico; el quehacer principal es el de la unificación de práctica y teoría,
o sea de dirección de "toda la masa económicamente activa", y eso en
los comienzos no puede suceder más que individualmente (adhesión individual a
los partidos políticos, y no Labour Party o asociaciones sindicalistas): los
partidos son los elaboradores de la nueva intelectualidad integral y
totalitaria, y el intelectual tradicional de la fase anterior (clero, filósofos
profesionales, etcétera) desaparece necesariamente, a menos que se asimile tras
un proceso largo y difícil.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 16-17 bis.
301
<170>. Ideologías científicas. La
afirmación de Eddington: "Si en el cuerpo de un hombre eliminásemos todo
el espacio carente de materia y reuniésemos sus protones y electrones en una
sola masa, el hombre (el cuerpo del hombre) quedaría reducido a un corpúsculo
apenas visible al microscopio" (cfr. La naturaleza del mundo físico, ed.
francesa, p. 20) 2 ha impresionado fuertemente la fantasía de G. A. Borgese
(cfr. su librito).3 Pero ¿qué significa concretamente la afirmación de
Eddington? Me parece que no significa absolutamente nada.
Cfr. Cuaderno 4 (XIII), § 38, en
particular pp. 74-74 bis; y también Cuaderno 7 (VII), § 33.
Cfr. Arthur Stsnley Eddington, La nature
du monde physique, Payot, París, 1929 [FG, C. cate., Turi ITU: "Si en el
cuerpo de un
hombre
eliminásemos todo el espacio carente de materia y reuniésemos sus protones en
una sola masa, el hombre quedaría reducido a un corpúsculo apenas visible a
través de una lupa" (p. 20). En el texto /a traducción es de Gramsci.
Cfr. Borgese, Excursione in terre nuove
cit., p. 41 (donde sin embargo la cita del pasaje de Eddington está en una
traducción distinta). Comentando la afirmación de Eddington, Borgese escribe:
"¿es cierto por otra parte que en último análisis semejante corpúsculo
resista y exista? ¿No es suponible que un examen ulterior, un medio de
investigación más penetrante, disperse en el vacío incluso este extremo residuo
de elemento positivo? 'La materia abandona el universo'".
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 805
Aun
cuando se realizase la reducción arriba descrita, y se la extendiese a todo el
mundo, las relaciones no cambiarían, las cosas seguirían siendo tal como son.
Las cosas sólo cambiarían si solamente el hombre lo determinados hombres]
sufrieran esta reducción, en hipótesis se tendría entonces una reedición de los
Viajes de Gulliver, con los liliputienses, los gigantes, etcétera.
Podría
recordarse también, a propósito de este hombre reducido a un corpúsculo sólo
visible al microscopio, el cuentecillo judío de la muchacha que sufre un daño
pequeño pequeño, tic ... como un golpecito dado con la uña. Y además, ¿qué
significaría en este caso un "microscopio" y quién miraría en el
microscopio, si el hombre es un corpúsculo, etcétera, etcétera? En realidad se
trata de juegos de palabras, no de pensamiento científico o filosófico. Este
modo de plantear las cuestiones sirve para hacer fantasear a las cabezas
huecas. Una vez se publicó que el hombre no es más que un "moho
vagabundo" como si eso fuese a cambiar el mundo: las cabezas huecas que
confunden las cosas con las palabras creyeron de verdad que el mundo había
cambiado y que el hombre no era ya lo que siempre ha sido en la historia, o que
no se hubiera modificado sólo en sentido progresivo, dado que hubiera hecho un
nuevo descubrimiento [real] que le permitiese conocer mejor el mundo y sus
relaciones con el mundo.
En la
física de Eddington la sorpresa del lector afilósofo depende del hecho de que
las palabras empleadas para indicar determinados hechos son forzadas
arbitrariamente a indicar hechos absolutamente distintos; un cuerpo permanece
"macizo", en el sentido tradicional, aunque la nueva física demuestre
que aquel cuerpo contiene un millón de partes de "vacío" y sólo
1/1.000.000 de materia; un cuerpo es 'poroso" en el sentido tradicional— y
no en el nuevo sentido, es —poroso" si se deja penetrar por el agua, etcétera.
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), pp. 49-49 bis.
302
<171>. Sobre el Ensayo popular. La
cuestión de nomenclatura y de contenido. Una característica de los
intelectuales como categoría social cristalizada (como categoría social que se
concibe a sí misma como continuación ininterrumpida en la historia, por lo
tanto por encima de las luchas de grupos y no como expresión de un proceso
dialéctico por el que cada grupo social dominante elabora su propia categoría
de intelectuales), es precisamente la de vincularse, en la esfera ideológica, a
una precedente categoría intelectual, a través de una misma nomenclatura de
conceptos. Una nueva situación histórica crea una nueva superestructura
ideológica, cuyos representantes (los intelectuales) deben ser concebidos
también ellos como "nuevos intelectuales", nacidos de la nueva
situación y no como continuación de la intelectualidad precedente. Si los
"nuevos" intelectuales se conciben a sí mismos como continuación
directa de la intelectualidad precedente, no son en absoluto
"nuevos", no están ligados al nuevo grupo social que representa la
nueva situación histórica, sino a los residuos del viejo grupo social del que
era expresión la vieja intelectualidad. Sin embargo, sucede que ninguna nueva
situación histórica, aunque sea debida a la transformación más radical, cambia
completamente el lenguaje, al menos en su aspecto externo, formal. Pera el
contenida del lenguaje ha cambiado, y de este cambio es difícil tener una
conciencia exacta inmediatamente. Por otra parte, el fenómeno es históricamente
complejo y complicado por la diversa cultura típica de los diversos estratos
del nuevo grupo social, muchos de los cuales, en el terreno ideológico, están
aún inmersos en la cultura de situaciones históricas precedentes. Una clase, de
la que muchos estratos se hallan aún en la concepción ptolomeica, puede ser la
representante de una situación histórica muy avanzada: estos estratos, si bien
están ideológicamente atrasados, prácticamente (o sea como función económica y
política) son avanzadísimos, etcétera. Si es tarea de los intelectuales la de
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 806
determinar
y organizar la revolución cultural, o sea de adecuar la cultura a la función
práctica, es evidente que los intelectuales "cristalizados" son
reaccionarios, etcétera. La cuestión de la nomenclatura filosófica es, por así
decirlo, "activa y pasiva": se acepta no sólo la expresión sino
también el contenido de un concepto de una intelectualidad superada, mientras
se rechaza la expresión de otra intelectualidad pasada, aunque ésta haya
cambiado de contenido y se haya vuelto eficaz para expresar el nuevo contenido
histórico-cultural. Así ha sucedido con el término "materialismo",
aceptado en su contenido pasado, y con el término "inmanencia",
rechazado porque en el pasado tenía un determinado contenido
histórico-cultural. La dificultad de adecuar la expresión literaria al
contenido conceptual y de confundir las cuestiones de léxico con las cuestiones
sustanciales y viceversa es característica de! diletantismo filosófico, de una
carencia de sentido histórico para captar los diversos momentos de un proceso
de desarrollo cultural y por lo tanto histórico en general, o sea de una
concepción antidialéctica, dogmática, prisionera de esquemas abstractos de
lógica formal.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 27 bis-28 bis.
303
<172>. Bibliografías. Ver la
bibliografía de A. Chiappelli (muerto en este noviembre de 1931). Hacia la
mitad de la década 1890-1900 me parece que se ocupó del materialismo histórico
(cuando se publicaron los ensayos de Antonio Labriola y de B. Croce) en el
libro o ensayo: Le premesse filosofiche del socialismo, etcétera1
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 4-4 bis.
<173>. Sobre el Ensayo popular. Un
trabajo como el Ensayo popular, destinado a una comunidad de lectores que no
son intelectuales de profesión, debería partir del análisis y la crítica de la
filosofía del sentido común, que es la "filosofía de los no
filósofos", o sea la concepción del mundo absorbida acríticamente por los
diversos ambientes sociales en los que se desarrolla la individualidad moral
del hombre medio. El sentido común no es una concepción única, idéntica en el
tiempo y en el espacio: eso es el "folklore" de la filosofía, y lo
mismo que el folklore se presenta en formas innumerables: su carácter
fundamental es el de ser una concepción del mundo disgregada, incoherente,
inconsecuente, conforme al carácter de las multitudes, de las cuales es la
filosofía. Cuando en la historia se elabora un grupo social homogéneo, se
elabora también, contra el sentido común, una filosofía "homogénea",
o sea sistemática. Los elementos principales del sentido común son dados por
las religiones, y no sólo por la religión actualmente dominante, sino por las
religiones precedentes, por movimientos heréticos populares, por concepciones
científicas pasadas, etcétera. En el sentido común predominan los elementos
"realistas, materialistas", lo que no está en contradicción con el
elemento religioso, todo lo contrario; pero estos elementos son
"acrílicos", "supersticiosos". Éste es un peligro
representado por el Ensayo popular: confirma a menudo estos elementos
acríticos, basados en la simple percepción inmediata, para la que el sentido
común permanece aún "ptolomeico", antropomórfico y antropocéntrico.
En la cultura filosófica francesa existen
tratados sobre el "sentido común" en mayor número que en otras
culturas: eso se debe al carácter "popular-nacional" de la cultura
francesa, o sea al hecho de que los intelectuales tienden, más que en otras
partes, por determinadas condiciones históricas, a aproximarse al pueblo para
guiarlo ideológicamente y tenerlo atado al grupo dirigente. Así pues, se podrá
encontrar en la literatura francesa
"Le premesse filosofiche del
socialismo" es el título de una memoria de Alessandro Chiappelli publicada
en las Ata della R. Accademia di scienze morali e politiche di Napoli, en 1896.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 807
mucho
material utilizable sobre el sentido común: incluso la actitud de la cultura
filosófica francesa respecto al "sentido común" puede ofrecer un
modelo de construcción cultural hegemónica; también las culturas inglesa y
americana pueden ofrecer muchas ideas, pero no de modo tan completo y orgánico
como la francesa. El "sentido común" ha sido tratado de dos modos:
1o.] ha sido postulado como base de la filosofía; 2º.] ha sido criticado desde
el punto de vista de otra filosofía; pero en realidad, tanto en un caso como en
otro, el resultado fue superar un determinado "sentido común" para
crear otro más afín a la concepción del mundo del grupo dirigente.
Actitud
de Croce con respecto al "sentido común': no me parece clara. Para Croce,
la tesis de que "todo hombre es un filósofo" hasta ahora ha pesado
demasiado sobre el juicio en torno al "sentido común"; a menudo Croce
parece complacerse porque determinadas proposiciones filosóficas son
compartidas por el sentido común, ¿pero qué puede significar eso en concreto?
Para que sea cierto que "todo hombre es un filósofo" no es necesario
recurrir, en este sentido, al sentido común. El sentido común es un agregado desordenado
de concepciones filosóficas y en él se puede encontrar todo lo que se quiere.
Por otra parte, en Croce, esta actitud con respecto al sentido común no ha
conducido a una actitud fecunda desde el punto de vista —popular-
nacional", o sea a una concepción más concretamente historicista de la
filosofía, que por lo demás sólo puede hallarse en el materialismo histórico.
Obras de Léon Bruaschvicg: Les étapes de la philosophie tnathématique,
L'expérience humaine et la causalité physique, Le progrés de la consciente dans
la philosophie occidentale. La cannaisance de soi, lntroduction à la vie de
resprit. Cito de un articulo de Henri Gouhier en las Nouvelles Littéraires del
17-10-1931 sobre Brunschvicg: "Il n'y a qu'un seul et méme mouvement de
spiritualisation, qu'il s'agisse de mathématiques, de physique, de biologie, de
philosophie et de morale; c'est l'effort par lequel l'esprit se débarrasse du
sens commtm et de sa métaphysique spontanée qui pose un monde de choses
sensibles réelles et l'homme au milico de ce monde"1
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 22-23 bis.
<174>. Sobre el Ensayo popular.
¿Puede hallarse en el Ensayo una crítica de la metafísica? Me parece que el
concepto mismo de metafísica escapa al autor, en cuanto que se le escapa el
concepto de movimiento histórico, del devenir y por lo tanto el de la
dialéctica. Pensar que una afirmación es verdadera para un periodo histórico, o
sea que es la expresión necesaria e inescindible de una determinada acción, de
una determinada praxis, pero que resultará "falsa" en un periodo
histórico sucesivo, sin por ello caer en el escepticismo y en el relativismo
(oportunismo moral e ideológico) es muy difícil. El autor no logra escapar al
dogmatismo, por tanto, a la metafísica: es más, todo su libro está viciado de
dogmatismo y de metafísica y esto resulta claro desde el principio, desde el
planteamiento del problema, o sea de la posibilidad de construir una
"sociología" del marxismo: sociologia significa precisamente, en este
caso, meta física. En una nota el autor no sabe responder a la objeción de
algunos teóricos que sostienen que el materialismo histórico sólo puede vivir
en obras concretas de historia;2 él no logra elaborar la concepción del
materialismo histórico como "metodología histórica" y ésta como
"filosofía", como la única filosofía concreta, esto es, no logra
plantearse y resolver desde el punto de vista del materialismo histórico el
problema que Croce se ha planteado y ha tratado de resolver desde el punto de
vista del idealismo. En
1 De la
resella de Henri Gaultier a Léon Brunschvicg, "De la connaissance de sor,
en Les Nouvelles Littéraires, 17 de octubre de 1931 (año X, n. 470).
La misma observación estaba ya en el
Cuaderno 4 (XIII), § 13, pp. 52 bis-53; para la referencia a Bujarin cfr. la
nota 3 a ese parágrafo.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 808
vez de
"metodología histórica", de "ftlosofla", él construye una
sociología, o sea una "casuística" de problemas concebidos y
resueltos dogmáticamente, cuando no empíricamente. Parece que para el autor
"metafísica" es una determinada formulación filosófica, y no
cualquier formulación de soluciones que se plantee como un universal abstracto,
fuera del tiempo y del espacio.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 25-25 bis.
305
<175>. Gentile. Ver su artículo
"La concezione umanistica del mondo" (en el cuerpo do la revista
aparece como "La concezione umanistica nel mondo", pero en el índice
el "nel" es "del") en la Nuova Antología del 1º de junio de
1931.1 El principio dice: "La filosofía se podría definir como un gran
esfuerzo realizado por el pensamiento reflexivo para conquistar la certeza
crítica de las verdades del sentido común y de la conciencia ingenua; de
aquellas verdades que todo hombre se puede decir que siente naturalmente y que
constituyen la estructura sólida de la mentalidad de que se sirve para
vivir". Me parece otro ejemplo de la tosquedad del pensamiento gentiliano,
derivado "ingenuamente" de algunas afirmaciones de Croce sobre el
modo de pensar del pueblo como confirmación de determinadas proposiciones
filosóficas. La cita puede ser utilizada para la sección del "sentido
común". (Epigrama de Giusti: "El buen sentido, que un día fue maestro
de escuela — ahora en nuestras escuelas está totalmente muerto — La ciencia, su
hijita — lo mató para ver cómo está hecho
— ";
hay que ver si no era necesario que la ciencia matase al "buen
sentido" tradicional, para crear un nuevo "buen sentido".) Así,
Gentile habla de "naturaleza humana" ahis' tórica, y de "verdad
del sentido común" como si en el "sentido común" no se pudiese
encontrar todo y como si existiese un "solo sentido común" eterno e
inmutable. "Sentido común" se dice de diversas formas; por ejemplo,
contra lo abstruso, lo artificioso, las oscuridades de la exposición científica
y filosófica, o sea como "estilo", etcétera. El artículo de Gentile
puede dar otras perlas: un poco más adelante se dice: "El hombre sano cree
en Dios y en la libertad de su espíritu", cosa por la que ya nos
encontramos frente a dos "sentidos comunes", el del hombre sano y el
del hombre enfermo. (¿Y qué querrá decir hombre sano? ¿Físicamente sano? ¿O que
no está loco? etcétera.) Cuando Marx alude a la "validez de las creencias
populares" 2 hace una referencia histórico-cultural para indicar la
"firmeza de las convicciones" y su eficacia para regular la conducta
de los hombres, pero implícitamente afirma la necesidad de "nuevas
creencias populares", o sea de un nuevo "sentido común" y por lo
tanto de una nueva cultura, o sea, de una nueva filosofía.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 23 bis-24.
306
<176>. La —nueva" ciencia.
"Considerando la insuperada minuciosidad de estos métodos de investigación
nos venía a la memoria la expresión de un miembro del último Congreso
filosófico de Oxford, el cual, según refiere Borgese, hablando de los fenómenos
infinitamente pequeños a los que la atención de tantos está dirigida hoy día,
observaba que 'no se pueden considerar <como> existentes
independientemente del sujeto queobserva'. Son palabras que inducen a muchas
reflexiones y que vuelven a situar en escena, desde puntos de vista
completamente nuevos, los grandes problemas de la existencia subjetiva del
universo y del significado de las informaciones sensoriales en el pensamiento
científico." Así escribe Mario Camis en la Nuova Antología del 1º de
noviembre de 1931 en la nota: "Scienze
Cfr. Giovanni GentiIe, "La
concezione umanistica del mondo", en Nuova Antología, 1º de junio de 1931
(año LXVI, fasc. 1421),
pp.
307-17.
Cfr. nota 1 al Cuaderno 7 (VII), § 21.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 809
biologiche
e mediche: Gósta Ekehorn, On the principies of renal function, Estocolmo.
1931", p. 131.1 Lo curioso es que precisamente en este artículo Carvis
explica implícitamente cómo aquella expresión que tanto ha hecho delirar a
Borgese [puede y] debe entenderse en un sentido simplemente metafórico y no
filosófico. Se trata de elementos tan pequeños que no pueden ser descritos (e
incluso esto se entiende en sentido relativo) con palabras [para los otros], y
que por eso el experimentador no logra escindir de su propia personalidad
subjetiva: cada experimentador debe llegar a la percepción con sus propios
medios, directamente. Ekehorn punza una partícula de riñón de rana con una
cánula "cuya preparación es obra de tanta finura y tan ligada a las indefinibles
e inimitables intuiciones manuales 2 del experimentador que el mismo Ekehorn,
al describir la operación del corte al sesgo del capilar de vidrio, dice que no
puede darpreceptos con palabras sino que debe conformarse con una "vaga
indicación". Si fuese verdad que los fenómenos infinitamente pequeños [en
cuestión] "no se pueden considerar existentes independientemente del
sujeto que los observa", éstos no serían "observados" sino
"creados" y caerían en el mismo dominio de la intuición personal; no
los fenómenos, sino estas intuiciones, serían entonces objeto de la ciencia,
como las "obras de arte". Si el fenómeno se repite y puede ser
observado por varios científicos, independientemente los unos de los otros,
¿qué significa la afirmación sino precisamente que se hace una metáfora para
indicar las dificultades inherentes a la descripción y a la representación de
los fenómenos mismos? Dificultad que puede explicarse: 1º.) por la incapacidad
literaria de los científicos, formados didácticamente para describir y
representar los fenómenos macroscópicos; 2º.] por la insuficiencia del lenguaje
común, forjado para los fenómenos macroscópicos; 3º.] por el desarrollo
relativamente pequeño de estas ciencias minimoscópicas, que aguardan un
desarrollo ulterior de sus métodos para ser comprendidas por los muchos
mediante comunicación literaria (y no por visión directa experimental).
Esta
fase, transitoria, de la ciencia, produce una forma de "sofística"
que recuerda los clásicos sofismas de Aquiles y la tortuga, del montón de trigo
y el granito, etcétera, sofismas que representaron, sin embargo, una fase en el
desarrollo de la filosofía y de la lógica. (Véase nota precedente sobre el
mismo tema: Borgese-Eddington, etcétera.)3
Cfr.
Cuaderno TI (XVIII), pp 49 bis-51 bis.
307
<177>. La realidad
"objetiva". ¿Qué significa "objetivo"? ¿No significará
"humanamente objetivo" y no será por eso mismo, también, humanamente
"subjetivo"? Lo objetivo sería entonces lo universal subjetivo, o
sea: el sujeto conoce objetivamente en cuanto que el conocimiento es real para
todo el género humano históricamente unificado en un sistema cultural unitario.
La lucha por la objetividad sería, pues, la lucha por la unificación cultural
del género humano; el proceso de esta unificación sería el proceso de
objetivación del sujeto, que se vuelve cada vez más un universal concreto,
históricamente concreto. La ciencia experimental es el terreno en el que tal
objetivación ha alcanzado el máximo de realidad; es el elemento cultural que
más ha contribuido a unificar a la humanidad, es la subjetividad más objetivada
y universalizada concretamente.
El
concepto de objetivo de la filosofía materialista vulgar parece querer entender
una objetividad superior al hombre, que podría ser conocida incluso fuera del
hombre: se trata pues de una forma banal de misticismo y de metsfisiquería.
Cuando se dice que una cierta cosa existiría aunque no existiese el hombre, o
se hace una metáfora o se cae, precisamente, en el misticismo. Nosotros
conocemos los fenómenos en relación con el hombre y puesto que
De la sección 'Note e Rassegne', en Nuova
Antología, 19 de noviembre de 1931.
2 Las
cursivas son de Gramsci.
3 Cfr. el
precedente § 170.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 810
el hombre
es un devenir, también el conocimiento es un devenir, por lo tanto también la
objetividad es un devenir, etcétera.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 32-32 bis.
<178>. Gentile. Sobre la filosofía
de Gentile cfr. el artículo de la Civiltá Cattolica "Cultura e filosofía
dell'ignoto" (16 de agosto de 1930)1 que es interesante para ver cómo con
la lógica escolástica se puede criticar algún banal sofisma del actualismo que
quiere aparecer como la perfección de la dialéctica. Ahora bien, ¿por qué la
dialéctica formal debería ser superior a la lógica formal? a menudo se trata de
"instrumentos' mucho más primitivos que los de la lógica formal. Por eso
será interesante leer las críticas de los neoescolásticos a Gentile.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 4 bis-5.
<179>. Estado ético o de cultura.
Me parece que lo más sensato y concreto que puede decirse a propósito del
Estado ético y de cultura es esto: todo Estado es ético en cuanto que una de
sus funciones más importantes es la de elevar a la gran masa de población a un
determinado nivel cultural y moral, nivel (o tipo) que corresponde a las
necesidades de desarrollo de las fuerzas productivas y por lo tanto a los
intereses de las clases dominantes. La escuela como función educativa positiva
y los tribunales como función educativa represiva y negativa son las
actividades estatales más importantes en tal sentido: pero en realidad, a ese
fin tienden una multiplicidad de otras iniciativas y actividades supuestamente
privadas que forman el aparato de la hegemonía política y cultural de las
clases dominantes. La concepción de Hegel es propia de un periodo en el que el
desarrollo de la burguesía en expansión podía aparecer ilimitado, por
consiguiente la eticidad o universalidad de aquélla podía ser afirmada: todo el
género humano será burgués. Pero en realidad sólo el grupo social que postula
el fin del Estado y de sí mismo como fin a alcanzar, puede crear un Estado
ético, tendiente a poner fin a las divisiones internas de los dominados
etcétera, y a crear un organismo social unitario técnico-moral.
308
<180>. Pasado y presente. Las
grandes ideas. Las grandes ideas y las fórmulas vagas. Las ideas son grandes en
cuanto que son actuales, o sea en cuanto que hacen clara una relación real que
es inmanente a la situación, y la hacen clara en cuanto que muestran
concretamente el proceso de actos a través de los cuales una voluntad colectiva
organizada saca a la luz aquella relación (la crea) o una vez sacada a la luz
la destruye, sustituyéndola. Los grandes proyectistas habladores lo son
precisamente porque no saben ver los vínculos de la "gran idea"
lanzada con la realidad concreta, no saben establecer el proceso real de
actuación. El estadista de clase intuye simultáneamente la idea y el proceso
real de actuación: compila el proyecto y al mismo tiempo el
"reglamento" para su ejecución. El proyectista hablador procede
"probando y reprobando", de su actividad se dice que "hacer y
deshacer es toda una tarea". ¿Qué quiere decir en "idea" que al
proyecto debe ir vinculado un reglamento? Que el proyecto debe ser entendido
por cada elemento activo, de modo que vea cuál debe ser su obligación en su
realización y actuación; que sugiriendo un acto hace prever sus consecuencias
positivas y negativas, de adhesión y de reacción, y contiene en sí las
respuestas
1 Cfr.
"Cultura e filosofia dell'ignoto", en La Civiltà Cattolica, 16 de
agosto de 1930 (año LXXXI, vol. III), pp. 289-98. El artículo, no firmado,
remite a otro artículo anterior (presumiblemente del mismo autor).
"Cultura e religione in un discorso de G. Gentile à Bologna", en La
Civiltà Cattolica, 3 de mayo de 1930 (año LXXXI, vol. II), pp. 223 sig.; la
polémica concluyó por fin en un artículo posterior, "L'ignoto e la
Religione naturale secondo il Senatore Gentile", en La Civiltà Cattolica,
6 de diciembre de 1930 (año LXXXI, vol. IV).
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 811
a estas
adhesiones o reacciones, esto es, ofrece un terreno de organización. Éste es un
aspecto de la unidad de teoría y práctica.
Corolario:
todo gran hombre político tiene que ser también un gran administrador, todo
gran estratega un gran táctico, todo gran doctrinario un gran organizador. Éste
puede ser incluso un criterio de valoración: se juzga al teórico, al elaborador
de planes, por sus cualidades de administrador, y administrar significa prever
los actos y las operaciones, hasta las "moleculares" (y las más
complejas, se comprende) necesarias para realizar el plan.
Naturalmente,
es correcto también lo contrario: de un acto necesario hay que saber remontarse
al principio correspondiente. Críticamente este proceso es de suma importancia.
Se juzga por lo que se hace, no por lo que se dice. Constituciones estatales <leyes>
reglamentos: son los reglamentos e incluso su aplicación (hecha en virtud de
circulares) los que indican la estructura política y jurídica real de un país y
de un Estado.
309
<181>. El hegelianismo en Francia.
Un "Rapport sur l'état des études hégéliennes en France" de A. Koyré
es reproducido en los Verhandlungen der ersten llegelskongresses, vom 22 bis
April 1930 im Haag, Mohr, Tübingen, en 80. gr., pp. 243. Koyré, entre otros,
habla de "Luciano Herr, que ha pasado veinticinco años de su vida
estudiando el pensamiento hegeliano, y que ha muerto sin haber podido escribir
el libro que se proponía damos y que hubiera ocupado un lugar al lado de los de
Delbos y Xavier León", pero sin embargo nos ha dejado un ensayo, en el
artículo sobre Hegel publicado en la Grande Encyclopédie, notable por su
lucidez y penetración.1 Sobre Luciano Herr ha publicado una "Vie de Luden
Herr" Charles Andler en la Europe del 15 de octubre de 1931 y siguientes.
Escribe Andler: "Lucien Herr est présent dans tout le travail scientifique
frangais depuis plus de quarante ans; et son action a été décisive dans la
formation du socialisme en France".2
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), p. 4 bis.
<182>. Estructura y
superestructuras. La estructura y las superestructuras forman un "bloque
histórico", o sea que el conjunto complejo y discordea de las
superestructuras son el reflejo del conjunto de las relaciones sociales de
producción. De ahí se deduce: que sólo un sistema de ideologías totalitario
refleja racionalmente la contradicción de la estructura y representa la
existencia de las condiciones objetivas para la subversión de la praxis. Si se
forma un grupo social homogéneo al 100% para la ideología, eso significa que
existen al 100% las premisas para esta transformación, o sea que lo
"racional" es real efectiva y actualmente. El razonamiento se basa en
la reciprocidad necesaria entre estructura y superestructuras (reciprocidad que
es precisamente el proceso dialéctico real).
En el manuscrito una variante
interlineal: "contradictorio
<183>. Dialéctica. Ver el librito
Diaiectica de los padres Liberatore-Corsi Si, Nápoles, Tip. commerciale, 1930,
en 80. pp. 80, 7 liras.3 Estará compuesto con extractos del célebre polemista
jesuita padre Liberatore. Puede ser interesante para establecer qué entienden
por "dialéctica" los escolásticos.
1 Estas
informaciones sobre la relación de Alexandre Koyré en el Congreso hegeliano de
1930 están tomadas de la reseña de las Actas del Congreso, de Guido De
Ruggiero, aparecida en La Critica, 20 de noviembre de 1931 (año XXIX, fase. 6),
pp. 445-52.
Las noticias y las citas de este escrito
de Charles Andler sobre Lucien Herr están tomadas de la 'Revue des
revues", en Les Nouvelles Littéraires, 31 de octubre de 1931 (año X, n.
472).
La indicación bibliográfica de este
volumen esta tomada de la lista de 'Opere pervenute' en La Civiltà Cattolica,
15 de noviembre de 1930 (aso LXXXI, vol. IV), p. 384.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 812
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 54 bis.
310
<184>. Lógica formal. Cfr. Mario
Govi, Fondazione della Metodología. Lo-Rica ed Epistemología, Turín, Bocea,
1929, pp. 579. Govi es un positivista; su libro pertenece a la tendencia de
renovar el viejo positivismo, de crear un neopositivismo. Me parece que el
intento puede emparentarse con el de los filósofos matemáticos como Bertrand
Russell:1 lo que es la "matemática" para Russell es la
"metodología" para Govi, o sea la construcción de una nueva lógica
formal, abstraída de todo contenido, incluso donde trata de las diversas
ciencias que son presentadas en su particular lógica abstracta (especializada
pero abstracta) que Govi llama "Epistemología". Govi divide la
Metodología en dos partes. Metodología general o Lógica propiamente dicha y
Metodología especial o Epistemología.
La
Epistemología tiene como objetivo primario y principal el conocimiento exacto
de aquel especial fin cognoscitivo al que se dirige cada diferente
investigación, para poder luego determinar los medios y los procedimientos para
conseguirlo. Govi reduce a tres los diversos fines cognoscitivos legítimos de
las investigaciones humanas; estos tres objetivos constituyen todo el
conocimiento humano y son irreductibles a uno solo, o sea que son esencialmente
diversos. Dos son objetivos cognoscitivos finales: el conocimiento teorético o
de la realidad; el conocimiento práctico o de lo que se debe o no se debe
hacer; el tercero consiste en los conocimientos que son medios para la
adquisición de los anteriores. Asi pues, se tienen tres partes en la
Epistemología: Ciencia teorética o de la realidad, Ciencia práctica, Ciencia
instrumental. De ahí se deriva toda una clasificación analítica de las
ciencias. El concepto de legítimo tiene gran importancia en el sistema de Govi
(forma parte de la Metodología general, o ciencia de los juicios): cada juicio,
considerado en sí mismo, es verdadero o falso: considerado subjetivamente, o
sea como producto de la actividad del pensamiento de quien lo hace, es legítimo
o ilegítimo. Un juicio puede ser reconocido como verdadero o falso sólo en
cuanto que es reconocido legítimo o ilegítimo. Son legítimos has juicios que
son iguales en todos los hombres [que los tengan o los hagan], y se forman en
todos igualmente: son, pues, legítimos los conceptos primitivos formados
naturalmente o sin los cuales no se puede pensar, los conceptos científicos
formados metodológicamente, los juicios primitivos y los juicios
metodológicamente derivados de los juicios legítimos. (Es evidente la filiación
con Russell, que viene "embrollado" metodológicamente; en Russell la
referencia a la matemática hace menos fatigoso y farragoso el sistema.)
He tomado
estos apuntes de un artículo "Metodología o agnosticismo" en la
Civiltà Cattolica del 15 de noviembre de 1930.2 El libro de Govi parece
interesante por el material histórico que recoge especialmente en torno al
contenido de la Lógica general y especial, al problema del conocimiento y a las
teorías sobre el origen de las ideas, a la clasificación de las ciencias y a
las diversas divisiones del saber humano, a las diversas concepciones y
divisiones de la ciencia teorética, práctica, etcétera. A su filosofía Govi la
llama "empirístico-integralista" distinguiéndola de la concepción
"religiosa" y de la "racionalista", en la que predomina la
filosofía kantiana; la distingue también, pero en forma subordinada, de la
concepción "empirístico-particularista." que es el positivismo. Él se
distingue del positivismo en cuanto que rebate algunos de sus excesos, a saber,
la negación no sólo de toda metafísica religiosa o racionalista, sino también
de toda posibilidad y legitimidad de una metafísica: Govi admite por el
contrario la legitimidad de una metafísica, pero con fundamentos puramente
Sobre Russell dr. Cuaderno 4 (XIII), § 41
y Cuaderno 7 (VII), § 25.
Cfr. "Metodologia o
agnosticismo?", en La Civiltà Cattolica, 15 de noviembre de 1930 (año
LXXXI, vol. IV), pp. 331-43. La indicación bibliográfica del libro de Govi, sin
embargo, no está tomada de este artículo; del mismo libro Gramsci se había
ocupado ya en el Cuaderno 7 (VII). § § 3 y 86.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 813
empíricos
y construida, en parte, después o sobre la base de las ciencias reales
particulares.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 53 bis-54 bis.
311
<185>. Fase económico-corporativa
del Estado. Si es verdad que ningún tipo de Estado puede dejar de atravesar una
fase de primitivismo económico-corporativa, de ahí se deduce que el contenido
de la hegemonía política del nuevo grupo social que ha fundado el nuevo tipo de
Estado debe ser predominantemente de orden económico: se trata de reorganizar
la estructura y las relaciones reales entre los hombres y el mundo económico o
de la producción. Los elementos de superestructura no pueden sino ser escasos y
su carácter será de previsión y de lucha, pero can elementos "de
plan" todavía escasos: el plan cultural será sobre todo negativo, de
crítica del pasado, tenderá a hacer olvidar y a destruir: las líneas de la
construcción serán todavía "grandes líneas", esbozos, que podrían (o
deberían) ser cambiadas en cualquier momento, para que sean coherentes con la
nueva estructura en formación. Eso es precisamente lo que no se verifica en el
periodo de las Comunas; incluso la cultura, que permanece como función de la
Iglesia, es precisamente de carácter antieconómico (de la economía capitalista
naciente), no está orientada a dar la hegemonía a la nueva clase, sino incluso
a impedir que ésta la conquiste: el Humanismo y el Renacimiento, por lo mismo,
son reaccionarios, porque marcan la derrota de la nueva clase, la negación del
mundo económico que le es propio, etcétera.
<186>. Sobre el Ensayo popular. La
filosofía del Ensayo popular es puro aristotelismo [positivista], o sea una
readaptación de la lógica formalista según los métodos de las ciencias
naturales: la ley de causalidad "sustituye a la dialéctica; la
clasificación abstracta, la sociología, etcétera. Si "idealismo" es
la ciencia de las categorías a priori del espíritu, o sea es una forma de
abstracción autihistoricista, este ensayo popular es idealismo al revés en el
sentido de que sustituye las categorías del espíritu con categorías empíricas
igualmente a priori y abstractas. [Causalismo y no dialéctica. Búsqueda de la
ley de "regularidad, normalidad, uniformidad" sin superación, porque
el efecto no puede ser superior a la causa, mecánicamente.]
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), p. 25 bis.
312
<187>. Intelectuales. En la
concepción no sólo de la [ciencia] política, sino en toda la concepción de la
vida cultural y espiritual, ha tenido enorme importancia la posición asignada
por Hegel a los intelectuales, que debe ser cuidadosamente estudiada. Con Hegel
se comienza a no pensar más según las castas o los "estados" sino
según el "Estado", cuya "aristocracia" son precisamente los
intelectuales. La concepción "patrimonial" del Estado (que es el modo
de pensar por "castas") es inmediatamente la concepción que Hegel
debe destruir (polémicas despectivas y sarcásticas contra von Hallar). Sin esta
"valorización" de los intelectuales hecha por Hegel no se comprende
nada (históricamente) del idealismo moderno y de sus raíces sociales.
<188>. Los intelectuales.
Organización de la vida cultural. Estudiar la historia de la formación y de la
actividad de la "Sociedad Italiana para el Progreso de la Ciencia".
Habrá que estudiar también la historia de la "Asociación británica"
que me parece fue el prototipo de este género de organivacioneS privadas. La
característica más fecunda de la Sociedad Italiana está en el hecho de que
agrupa a todos los "amigos de la ciencia", clérigos y laicos, por así
decirlo, especialistas y "diletantes". esta representa el tipo
embrionario de aquel organismo
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 814
que
esbocé en otras notas, en el cual deberían confluir y solidificarse el trabajo
de las Academias y de las Universidades con las necesidades de cultura
científica de las masas nacionales-populares, reuniendo la teoría y la
práctica, el trabajo intelectual y el industrial que podría encontrar su raíz
en la Escuela única.1
Lo mismo
podría decirse del Touring Club, que es esencialmente una gran asociación de
amigos de la geografía y los viajes, en cuanto que se incorporan en
determinadas actividades deportivas (turismo = geografía + deporte), o sea la
forma más popular y diletantesca de amor por la geografía y por las ciencias a
ella vinculadas (geología, mineralogía, botánica, espeleología, cristalografía,
etcétera). ¿Por qué, entonces, el Touring Club no debería conectarse
orgánicamente con los institutos de geografía y con las sociedades geográficas?
Existe el problema internacional: el Touring tiene un cuadro esencialmente
nacional, mientras que las sociedades geográficas se ocupan de todo el mundo
geográfico. Conexión del turismo con las sociedades deportivas, con el alpinismo,
canotaje, etcétera, excursionismo en general: conexión con las artes
figurativas y con la historia del arte en general. En realidad podría
conectarse con todas las actividades prácticas, si las excursiones nacionales e
internacionales se vinculasen con periodos de vacaciones (premio) para el
trabajo industrial
agrícola.
313
<189>. Lógica formal y metodología.
La lógica formal o metodología abstracia es la "filología" de la
filosofía,a es la "erudición" (el método de la erudición) de la
historia. Estética
filología como dialéctica y lógica
formal. Pero estas similitudes no dan un concepto exacto del puesto que ocupa
la lógica formal. El mejor parangón sería el de las matemáticas, pero éste es
también causa de infinitos errores, porque da lugar a una extensión infinita de
la lógica y de las figuras lógicas o metodológicas. La matemática ha podido
desarrollarse enormemente en varias direcciones (geometría, álgebra, cálculos!
diversos) lo que no puede suceder para la lógica formal, que no debe y no puede
desarrollarse más allá de los limites de las necesidades inmediatas (la
matemática, por el contrario, no es limitable). (Concepto a profundizar.)
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 54 bis-55.
En el manuscrito una variante
interlineal: "del pensamiento".
<190>. Concepto de Estado. Curzio
Malaparte en la introducción a su. librito sobre la Tecnica del coipo di Stato
parece afirmar la equivalencia de la fórmula: "Todo en el Estado, nada
fuera del Estado, nada contra el Estado" con la proposición: "donde
existe la libertad no— existe el Estado".2 En esta proposición el término
"libertad" no está entendido en el significado común de
"libertad política, o sea de prensa, etcétera", sino como
contrapuesto a "necesidad" y está en relación con la proposición de
Engels sobre el paso del reino de la necesidad al reino de la libertad.3
Malaparte ni siquiera ha vislumbrado el significado de la proposición.
Cfr. Cuaderno 4 (XIII), § 50.
Cfr. Curzio Malaparte, Technique du coup
d'Eta!, Graiet, París, 1931, p. 9: los fascistas "son los idólatras del
Estado, los partidarios de un Estado absoluto [...j. ‘Todo dentro del Estado,
nada fuera del Estado, nada contra el Estado', afirma Mussolini. Los
catilinarios de izquierda tienen por objetivo la conquista del Estado para
instaurar la dictadura de los obreros y campesinos. ‘Donde hay libertad, no hay
Estado', afirma Lenin". Fascistas y comunistas son llamados aquí
"catilinarios de derecha" y
"catilinarios
de izquierda": "El ejemplo de Mussolini y el de Lenin influyen
considerablemente en los aspectos y el desarrollo de la lucha entre los
catilinarios de derecha e izquierda y los defensores del Estado liberal y
democrático". La mención de Gramsci de este libro de Malaparte parece ser
indirecta.
Cfr. nota 1 al Cuaderno 4 (XIII), § 40.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 815
<191>. Hegemonía y democracia.
Entre tantos significados de democracia, el más realista y concreto me parece
que se puede extraer en conexión con el concepto de hegemonía. En el sistema
hegemónico, existe democracia entre el grupo dirigente y los grupos dirigidos,
en la medida en que [el desarrollo de la economía y por lo tanto] la
legislación [que expresa tal desarrollo] favorece el paso [molecular] de los
grupos dirigidos al grupo dirigente. En el Imperio Romano existía una
democracia imperial-territorial en la concesión de la ciudadanía a los pueblos
conquistados, etcétera. No podía existir democracia en el feudalismo por la
constitución de grupos cerrados, etcétera.
<192>. Originalidad y orden
intelectual. Una máxima de Vauvenargues: "Es más fácil decir cosas nuevas
que poner de acuerdo las que ya han sido dichas"1
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII) p. 65.
314
<193>. Relaciones entre ciudad y
campo. Para tener datos sobre las relaciones entre las naciones industriales y
las agrarias, y en consecuencia ideas sobre la cuestión de la situación de
semicaordas de los países agrarios (y de las colonias internas en los países
capitalistas) debe verse el libro de [Mihail] Manoilesco, La teoria del
protezionismo e dello scambio internazionale, Milán [Treves], 1931. Manoilesco
escribe que "el producto del trabajo de un obrero industrial en general
siempre es cambiado por el producto del trabajo de numerosos obreros agrícolas,
en promedio de uno contra cinco".2 Por eso Manoilesco habla de una
"explotación invisible" de los países industriales a los países
agrícolas. Manoilesco es actualmente gobernaldor de la Banca nacional rumana y
su libro expresa las tendencias ultraproteccionistas de la burguesía rumana.
<194>. Lógica formal. Ver el libro
de Tobias Dantzig, profesor de matemáticas en la Universidad de Maryland, Le
nombre (Payot, París, 1931 —o 32): historia del número y de la posterior
formación de los métodos, de las nociones, de las investigaciones matemáticas3
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), p. 55.
<195>. La proposición de que
"la sociedad no se plantea problemas para cuya solución no existan ya las
premisas materiales".4 Es el problema de la formación de una voluntad
colectiva que depende inmediatamente de esta proposición, y analizar
críticamente qué significa la proposición implica investigar exactamente cómo
se forman las voluntades colectivas permanentes, y cómo es que tales voluntades
se proponen fines inmediatos y mediatos concretos, o sea una línea de acción
colectiva_ Se trata de procesos de desarrollo más o menos largos, y raramente
de explosiones "sintéticas" repentinas. También las
"explosiones" sintéticas se verifican, pero, observando de cerca, se
ve que entonces se trata de destruir más que de reconstruir, de remover
obstáculos exteriores y mecánicos al desarrollo autóctono y
No se ha hallado la fuente de la que
Gramsci tomó esta máxima de Vauvenargues.
El libro de Mihail Manoilesco (La Leona
del proiezionismo e dello scambio internazioruzle, Treves, Milán, 1931) fue
reseñado en muchas revistas de las que Gramsci leía en aquel periodo. La frase
citada en el texto, sin embargo, está tomada del artículo de Gino Arias.
"La difesa doganale: problemi economici e politici", en Gerarchia,
diciembre de 1931 (año XI, n. 12), pp. 987-94, cfr. en particular p. 989; en
este artículo Arias cita ampliamente y comenta el libro de Manoilesco.
Probablemente Gramsci tuvo noticia del
libro de Tobias Dantzig por un artículo de Emilio Radias, "Sua Esatezza il
Numero", en Corriere della Sera, 4 de febrero de 1932.
Cfr. nota 1 al Cuaderno 4 (XIII), § 38.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 816
espontáneo:
así pueden tomarse como ejemplares las Vísperas Sicilianas.
Podría
estudiarse en concreto la formación de un movimiento histórico colectivo,
analizándolo en todas sus fases moleculares, lo que habitualmente no se hace
porque cargaría cualquier tratado con un peso excesivo: se asumen por el
contrario las corrientes de opinión ya constituidas en torno a un grupo o a una
personalidad dominante. Es el problema que modernamente se expresa en términos
de partido o de coalición de partidos afines: cómo se inicia la constitución de
un partido, cómo se desarrolla su fuerza organizada y de influencia social,
etcétera. Se trata de un proceso molecular, minuciosísimo, de análisis extremo,
capilar, cuya documentación está constituida por una cantidad infinita de
libros, de opúsculos, de artículos de revistas y periódicos, de conversaciones
y debates verbales que se repiten infinitas ver.es y que en su conjunto
gigantesco representan este trabajo del que nace una voluntad colectiva de un
cierto grado de homogeneidad, de ese cierto grado que es necesario y suficiente
para determinar una acción coordinarla y simultánea en el tiempo y en el
espacio geográfico en el que el hecho histórico se verifica.
Importancia de las utopías y de las
ideologías confusas y racionalistas en la fase inicial de los procesos
históricos de formación de las voluntades colectivas: las utopías, el
racionalismo abstracto, tienen la misma importancia que las viejas concepciones
del mundo elaboradas históricamente por acumulación de experiencias sucesivas.
Lo que importa es la crítica a que es sometido ese complejo ideológico por
parte de los primeros representantes de la nueva fase histórica: a través de
esta crítica se tiene un proceso de distinción y de cambio en el peso relativo
que poseían los elementos de las viejas ideologías: lo que era secundario y
subordinado o incluso incidental, es tomado como principal, se convierte en
núcleo de un nuevo complejo ideológico y doctrinal. La vieja voluntad colectiva
se disgrega en sus elementos contradictorios, porque de estos elementos,
aquellos que son subordinados se desarrollan socialmente, etcétera.
Después
de la formación del régimen de partidos, fase histórica vinculada a la
estandarización de grandes masas de población (comunicaciones, periódicos,
grandes ciudades, etcétera) los procesos moleculares se producen más
rápidamente que en el pasado, etcétera.
<196>. Ensayo popular. Una
observación que puede hacerse a muchas referencias del Ensayo es el
desconocimiento de las posibilidades de error por parte de los autores citados.
Esto va ligado a un criterio metódico más general: que no es muy "científico",
o más simplemente "muy serio", elegir a los propios adversarios entre
los más estúpidos y mediocres, o también, elegir entre las opiniones de los
adversarios las menos esenciales y más ocasionales y presumir de haber
destruido a "todo" el adversario porque se ha destruido una de sus
opiniones secundarias y ocasionales, o de haber destruido una ideología o una
doctrina porque se ha demostrado la insuficiencia teórica de sus demostraciones
de tercer o cuarto orden. Más aún, hay que ser justos con nuestros adversarios,
en el sentido de que hay que esforzarse en comprender lo que realmente han
querido decir y no detenerse en los significados superficiales e inmediatos de
sus expresiones. Esto es así, si el fin que nos proponemos es el de elevar el
tono y el nivel intelectual de nuestros seguidores, y no el inmediato de hacer
el desierto en torno a uno mismo, con todos los medios y maneras. Hay que
situarse en este punto de vista: que nuestros partidarios deban discutir y
defender su punto de vista frente a adversarios capaces e inteligentes, y no
sólo frente a personas incultas o impreparadas, que se convencen
"autoritariamente" o por vía "emocional".
316 La
posibilidad de error debe ser afirmada y justificada, sin que eso desmerezca
las propias concepciones, porque lo que importa no es la opinión de Fulano,
Mengano o Zutano, sino
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 817
aquel
conjunto de opiniones que han llegado a ser colectivas, han llegado a ser un
elemento y una fuerza social: éstas hay que refutarlas, en sus exponentes
teóricos más representativos y dignos por elevación de pensamiento e incluso
por "desinterés" inmediato, y no ya pensando en haber con eso
"destruido" el elemento y la fuerza social correspondiente (lo que
sería puro racionalismo fluminista), sino sólo en haber contribuido: 1] a
mantener en la propia parte el espíritu de escisión y de destrucción; 2] a crear
el terreno para que la propia parte absorba y vivifique una doctrina propia
original, correspondiente a las propias condiciones de vida.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 26. bis-27.
<197>. Ensayo popular. El inicio, o
sea el planteamiento del problema como una búsqueda de leyes, de líneas
constantes, regulares, uniformes. Esto vinculado al problema de la
previsibilidad de los acontecimientos históricos. Planteamiento de las ciencias
naturales abstractas. Lo único previsible es la lucha, pero no los momentos
concretos de ésta, que serán el resultado de equilibrios de fuerzas en continuo
movimiento, no reducibles a cantidades fijas. Puro mecanicismo causalista, no
dialéctica. La previsibilidad sólo para grandes generalizaciones,
correspondiente a grandes leyes de probabilidad, a la ley de los grandes
números. Es el concepto mismo de "ciencia" el que hay que criticar en
el Ensayo popular, que está tomado sin más ni más de las ciencias naturales y,
todavía, sólo de algunas de ellas, y de éstas segün la concepción positivista.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 25 bis-26.
<198>. Filosofía de la praxis. En
la p. 298 sig. de la Primera Serie de las Conversazioni critiche, Croce analiza
algunas proposiciones de las Tesis sobre Feuerbach1 para llegar a la conclusión
de que no se puede hablar de un Marx filósofo y por lo tanto de una filosofía
marxista, porque lo que Marx se proponía era precisamente "invertir"
no tanto la filosofía de Ilegel cuanto la filosofía en general, sustituir el
filosofar por la actividad práctica, etcétera.2 Pero no parece que Croce sea
exacto objetivamente, ni que resulte satisfactorio críticamente. Admitiendo que
Marx quisiera suplantar la filosofía por la actividad práctica, ¿cómo es que
Croce no recurre al argumento perentorio de que no se puede negar la filosofía
sino filosofando, o sea reafirmando lo que se pretendía negar? Es cierto que el
mismo Croce, en el libro Materialismo storico etcétera, en una nota reconoce
explícitamente como justificada la exigencia de construir sobre el marxismo una
"filosofía de la praxis" planteada por Antonio Labriola.3 Si se
examina, en una visión de conjunto, todo lo que Cecee escribió sobre el
marxismo, tanto en forma sistemática como incidentalmente, se puede advertir
hasta qué punto es contradictorio e incoherente de un escrito a otro, en los
diversos periodos de su actividad de escritor.
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 10-11a.
317
<199>. Unidad de la teoría y la
práctica. Buscar, estudiar y criticar las diversas formas en que se ha
presentado en la historia de las ideas el concepto de unidad de la teoría y la
práctica.
"Intellectus
speculativus extensione fit practicus" [de S. Tomás]: la teoría por simple
Se trata del conocido texto de Marx
citado frecuentemente por Gramsci con el título Tesis sobre Feuerbach.
2 Cfr.
Crece, Conversazioni critiche, serie I cit., pp. 296-306.
3 Cfr.
Id., Materialismo storico ed economia marxistica cit., p. 109 nota 1:
"Bajo este aspecto (o sea restringiendo la afirmación a la doctrina del
conocimiento) se podría hablar con Labriola de un materialismo histórico en
cuanto filosofía de la praxis, o sea como de un modo particular de concebir y
resolver, incluso de superar, el problema del pensamiento y del ser".
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 818
extensión
se hace práctica, afirmación de la conexión necesaria entre el orden de las
ideas y el de los hechos, que se encuentra en el aristotelismo y en la
escolástica. Igual el otro aforismo (sobre la ciencia [de Leibniz] que sería:
"quo magia speculativa magia practica". 1 La proposición de Vico
"verum ipsum factual", que Croce desarrolla en el sentido idealista
de que el conocer es un hanv y que se conoce lo que se hace (cfr. el libro de
Croce sobre Vico y otros escritos polémicos de Croce),2 de los que (en sus
orígenes hegelianos y no en la derivación crociana) ciertamente depende el
concepto del materialismo histórico.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), p. 64 bis.
<200>. Antonio Labriola. Para
construir un ensayo logrado sobre Antonio Labriola, hay que tomar en cuenta
también los elementos y los fragmentos de conversación referidos por sus amigos
y discípulos. En los libros de Croce, en forma dispersa, se pueden encontrar
muchos. Así por ejemplo en las Conversazioni critiche (Serie segunda) pp.
60-61: " '¿Cómo harías para educar moralmente a un papú?', preguntó uno de
los alumnos, hace tantos afios <...> al profesor Labriola, en una de sus
lecciones de Pedagogía, objetando contra la eficacia de la Pedagogía.
'Provisionalmente (respondió con viquiana y hegeliana aspereza el herbartiano
profesor), provisionalmente lo haría esclavo; y ésta sería la pedagogía del
caso, en espera de ver si con sus nietos y biznietos se puede empezar a aplicar
algo de nuestra pedagogía' ".3 Esta respuesta de Labriola se parece a la
entrevista que concedió sobre la cuestión colonial (Libia) hacia 1903 y
publicada en el libro de los Scriti vari di filosofía e politica.4 Se asemeja
también al modo de pensar de Gentile en el ordenamiento de la reforma
educativa, por la que se introdujo en las escuelas primarias la religión,
etcétera. Me parece que se trata de un seudohistoricismo, de un mecanismo
bastante empírico. Podría recordarse lo que dice Spaventa a propósito de
aquellos que no quieren que los hombres salgan nunca de la cuna (o sea del
momento de la autoridad, que sin embargo educa en la libertad a los pueblos
inmaduros) y piensan toda la vida (de los otros) como una cuna.5
318 Me
parece que históricamente el problema hay que plantearlo de otro modo: esto es,
si una nación o grupo social, que ha llegado a un grado superior de
civilización, no puede (y por lo tanto no debe) "acelerar" la
educación civil de las naciones y grupos más atrasados,
El aforismo de Leibniz "quo magis
speculativa, magis practica" ("tan repetido por los idealistas
italianos", añade Gramsci en el texto C) reaparece frecuentemente en los
escritos de Croce: cfr. por ejemplo, en Materialismo storico ed economía
marxistica cit., p. 226, y en Cultura e vita morale cit., p. 19: pero también
en otros lugares: Castellano escribe que éste de Leibniz era el "lema
preferido" de Croce (cfr. Giovanni Castellano, Introdazíone alío studio
delle opere di Benedetto Crece, T nterzo, Bari, 1920 [FG, carc., Turi III, p.
235). El otro aforisma, "intelectos speculativus extensione fit
practicas" se encuentra por el contrario en algunos escritos de la Civiltá
Cattolica, que con toda probabilidad Gramsci tuvo presentes: cfr, en particular
el artículo, no firmado, "Dopo un decennio (1922-1932)", en La
Civiltà Cattolica, 6 de febrero de 1932 (año =XIII, vol. I), pp. 193-200, donde
en la p. 198 se lee el siguiente inciso: ".. si es verdad el axioma de los
filósofos que a menudo recordamos con diversos motivos, del 'intelecto
especulativo que por extensión se hace práctico', o sea de la conexión
necesaria entre el orden do las ideas y el de los hechos: intellectus
speculativus extensione fit practicus" (en el texto de Gramsci estaba
omitido originalmente, como en este artículo, el nombre de santo Tomás, añadido
después en un segundo tiempo: en realidad el aforismo. deriva de la traducción
latina de
un pasaje del De Anima de Aristóteles, citado y discutido por santo Tomás en
Summa Theologiae,
Cfr. Benedetto Croce, La filosofía di
Giambattista Vico, Laterza, Bari, 1911 (2a ed. 1922). Este libro, que con toda
probabilidad Gramsci conocía, no se conserva sin embargo entre los libros de la
cárcel. Ciertamente Gramsci tenía presente, por el contrario, los escritos
sobre Vico incluidos en el libro de Crece, Saggio mito Hegel, seguito da altri
scritti di storia della filosofía cit., y en particular el escrito "Forni
della gnoseología vichiana", pp. 235-61, donde se polemiza con las críticas
hechas al libro de Croce sobre Vico.
Cfr. Benedetto Croce, Conversazioni
critiche, serie II, Laterza, Bari, 1918 1FG, C. carc., Turi I}, pp. 60-61. La
interpretación de Gramsci toma también probablemente en cuenta el comentario
que Croce hace seguir a la citada frase de Labriola: "El problema está
aquí. No ya rechazar el concepto de cultura, sino definirlo exactamente para
encontrar el modo adecuado y concreto para difundir la cultura. Y este modo
puede ser a veces también el Odi profanum vulgus, y el rechazar violentamente a
las gentes de los umbrales del templo de la ciencia, obligándolas a permanecer
afuera hasta que no se hagan dignas".
Cfr. Antonio Labriola, Scriti varii editi
e inediti di filosofía e politica, Laterza, 13ari, 1906, pp. 432-41; la
entrevista sobre la cuestión colonial, citada de memoria por Gramsci, es de
1902.
Cfr. nota 1 al precedente § 53.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 819
universalizando
sus propias experiencias. En suma, no me parece que el modo de pensar contenido
en la respuesta de Labriola sea dialéctico y progresista, sino más bien
retrógrado: la introducción de la religión en las escuelas elementales tiene de
hecho, como correlato, la concepción de la 'religión buena para el pueblo"
(pueblo = niño = fase atrasada de la historia a la cual corresponde la
religión, etcétera), o sea la renuncia a educar al pueblo, etcétera. Es un
historicismo bien conocido éste: es el historicismo de los juristas, para los
cuales un knut no es un knut, cuando es un “knut histórico".1 Por lo demás
se trata de un pensamiento bastante nebuloso y confuso. Que en las escuelas
elementales sea necesaria una exposición "dogmática" de las nociones
científicas, no significa que se deba entender por dogma el "religioso
confesional". Que un pueblo o un grupo atrasado tenga necesidad de una
disciplina "exterior", coercitiva, de tipo railitar, para ser educado
civilizadamente, no significa que deba ser reducido a la esclavitud, a menos
que se piense que el Estado es siempre "esclavitud", incluso para la
clase de la cual es expresión, etcétera. El concepto, por ejemplo, de
"ejército del trabajo"2 da el tipo de "pedagogía" para los
"papúes" sin necesidad de recurrir a la "esclavitud" o al
colonialismo como etapa histórica "mecánicamente" inevitable,
etcétera. Spaventa, que se situaba en el punto de vista de la burguesía liberal
contra los sofismas "historicistas" de las clases reaccionarias,
expresaba, en su sarcasmo, una concepción mucho más progresista y dialéctica.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 3-4.
<201>. Ensayo popular. Sobre el
arte. En la sección dedicada al arte se afirma que incluso las obras sobre
estética más recientes afirman la identidad de forma y contenido3 este puede
ser tomado como uno de los casos más obvios de incapacidad crítica al
establecer la historia de los conceptos y al identificar el significado real de
los conceptos mismos en el campo de la cultura. De hecho, la identificación de
contenido y forma es afirmada por la estética idealista. Tampoco los términos
"contenido" y "forma" tienen, pues, el significado que el
Ensayo supone. El que forma y contenido se identifiquen significa sólo que en
el arte el contenido no es "el sujeto abstracto", o sea la intriga
novelesca o la masa particular de sentimientos genéricos, sino que el contenido
del arte es el arte mismo, una categoría filosófica, un "momento
distinto" del espíritu, etcétera. Tampoco forma significa técnica, como el
Ensayo supone, etcétera.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), p. 33.
319
<202>. Ensayo popular. ¿Qué es lo
que se puede entender por "ciencia", hablando del Ensayo, y en qué no
es aceptable el concepto de "ciencia" que en él se defiende o, mejor
aún, se sobreentiende? Se entenderá el método y no ya el método en general, que
no existe, o significa sólo la filosofía en general (para algunos) y para otros
la lógica formal o el método matemático, pero un determinado método, 'propio de
una determinada investigación, de una determina .a ciencia, y que se ha
desarrollado y ha sido elaborado junto al desarrollo y a la elaboración de
aquella determinada investigación y ciencia y forma una sola cosa con ella.
1 Reminiscencia de un conocido pasaje de Marx
en En torno a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, en La sagrada
familia, ed. Grijalbo, México, 1967, p. 4: "Una escuela que legitima la
vileza de hoy con la vileza de ayer; una escuela que declara como un acto de
rebeldía todo grito del siervo contra el Knut, tan pronto como éste es un Knut
cargado de años, tradicional, histórico".
Alusión a los experimentos del
"Ejército del trabajo" realizados en los primeros años de la Rusia
soviética, hacia finales de la guerra civil y del periodo del "comunismo
de guerra".
Cfr. Bujario, La théorie du matérialisme
historique cit., pp. 197-214; en realidad no se trata de un capítulo, sino de
una parte del
38 (cap. VI), dedicado a "La
superstructure et ses formes": una alusión al problema de la identidad de
forma y contenido en el arte se encuentra en las pp. 203-4.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 820
Pero hay
también criterios generales que puede decirse constituyen la conciencia crítica
del científico y deben siempre ser vigilantes y espontáneos en su trabajo. Así,
puede decirse que no es científico el que demuestra poca seguridad en sus
criterios, <aquel> que no tiene plena inteligencia de los conceptos
aplicados, que tiene escasa inteligencia del estado anterior de los problemas
tratados, que no tiene mucha cautela en sus afirmaciones, que no progresa de un
modo necesario sino arbitrario y sin concatenamiento, que no sabe tomar en
cuenta las lagunas que existen en los conocimientos alcanzados sino que las
disimula y se conforma con soluciones o nexos puramente verbales en vez de
declarar que se trata de posiciones provisionales que podrán ser retomadas y
desarrolladas, etcétera. Cada uno de estos puntos puede ser desarrollado, con
las oportunas ejemplificaciones, etcétera.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 26-26 bis.
<203>. Historia y antihistoria.
Observar que la actual discusión sobre "historia y antibistoria"1 no
es otra cosa que la representación en términos de la cultura moderna de la
discusión que hubo a finales del siglo pasado en los términos del naturalismo y
el positivismo, o sea si la historia y la naturaleza avanzan a
"saltos" o sólo por evolución gradual y progresiva.
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), p. 9.
<204>. Una introducción al estudio
de la filosofía. [(Cfr. Cuaderno III p. 5 bis.)]2 Para la compilación de una
introducción o iniciación al estudio de la filosofía habrá que tener en cuenta
algunos elementos preliminares:
1º.] Hay
que destruir el prejuicio de que la filosofía es algo muy difícil por el hecho
de que es una actividad propia de una determinada categoría de científicos, de
los filósofos profesionales o sistemáticos. Por lo tanto habrá que demostrar
que todos los hombres son filósofos, definiendo los límites y las
características de esta filosofía ["espontánea"] de "todo el
mundo", o sea el sentido común y la religión. Demostrado que todos son
filósofos, a su manera, que no existe hombre normal y sano intelectualmente que
no participe de una determinada concepción del mundo, aunque sea
inconscientemente, porque cada "lenguaje" es una filosofía, se pasa
al segundo momento, al momento de la crítica y de la conciencia. ¿Es preferible
"pensar" sin tener conciencia, en forma disgregada y ocasional, es
preferible "participar" de una concepción del mundo
"impuesta" desde fuera, por un grupo social (que puede ser la propia
aldea o la propia provincia, que puede tener su origen en la propia parroquia o
en el anciano patriarcal cuya "sabiduría" dicta leyes, en la mujeruca
que se dedica a brujerías o en el pequeño intelectual amargado por su propia
estupidez e impotencia para actuar) o es preferible elaborar la propia
concepción del mundo conscientemente y críticamente y en conexión con tal
esfuerzo del propio intelecto elegir el propio mundo de actividad, participar
activamente en la producción de la historia universal? etcétera.
2º.] Religión, sentido común, filosofía.
Hallar las conexiones entre estos tres órdenes intelectuales. Ver cómo tampoco
coinciden religión y sentido común, sino que la religión es un elemento del
disgregado sentido común. No existe un solo "sentido común", sino que
también él es un producto y un devenir histórico. La filosofía es la crítica de
la religión y del sentido común y su superación: en tal sentido, la filosofía
coincide con el "buen sentido".
Se alude a las discusiones provocadas por
el opúsculo de Adriano Tilgher Storia e Antistoria, de las que Gramsci se ocupó
ya en
el
Cuaderno 1 (XVI), § 28, y en el Cuaderno 3 (XX), § 135, y a la relación de
Croce, ya citada, en el Congreso filosófico de Oxford:
cfr.
Cuaderno 6 (VID), § 10, pp. 3 bis-3 y nota 2.
Cfr. Cuaderno 10 (XXXIII), parte 1, § 17.
Esta nota fue añadida evidentemente en época posterior. Recuérdese que los
Cuadernos 8 (XXVIII), 9 (XIV), y 10 (XXXIII) fueron señalados por Gramsci
respectivamente con los números I, II y III.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 821
3º.]
Ciencia y religión-sentido común.
4º.] Pero
no existe ni siquiera la "filosofía" en sentido general: existen
muchas filosofías y habrá que elegir entre ellas. ¿Cómo se hará la elección?
¿De qué criterios se partirá para hacer la propia elección? ¿Y por qué en todo
tiempo conviven muchos sistemas o corrientes de filosofía? ¿Cómo nacen, cómo se
difunden, por qué en su difusión siguen ciertas líneas de factura y ciertas
direcciones?
5º.] La
sistematización de la propia concepción del mundo y de la vida. ¿Tiene
importancia esta sistematización? ¿y qué hay que entender por sistema?
6º.]
Trascendencia, inmanencia, historicismo absoluto. Significado e importancia de
la historia de la filosofía.
7º.] ¿Es
la filosofía independiente de la política? Ideología y filosofía (véase n. 4).
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 1/-11 bis, 12 bis-13 bis.
<205>. Determinismo mecánico y
actividad-voluntad. A propósito del estudio de Mirskija sobre las recientes
discusiones filosóficas1 Cómo ha ocurrido el paso de una concepción
raecanicista a una concepción activista y por lo tanto la polémica contra el
mecanicismo. El elemento "determinista, fatalista, mecanicista" era
una simple ideología, una superestructura transitoria inmediatamente, hecha
necesaria y justificada por el carácter "subalterno" de determinados
estratos sociales. Cuando no se tiene la iniciativa en la lucha y la lucha
misma, por In tanto, acaba por identificarse con una serie de derrotas, el
determinismo mecánico se convierte en una fuerza formidable de resistencia
moral, de cohesión, de perseverancia paciente. "Yo estoy denotado, pero la
fuerza de las cosas trabaja a mi favor a la larga." Es un "acto de
fe" en la racionalidad de la historia, que se traduce en un finalismo
apasionado, que sustituye la "predestinación", la
"providencia", etcétera, de la religión.
En realidad existe, también en este caso,
una actividad volitiva, una intervención directa sobre la "fuerza de las
cosas", pero de un carácter menos obvio, más velado. Pero cuando el
subalterno se vuelve dirigente y responsable, el mecanicismo resulta antes o
después de un peligro inminente, se produce una revisión de todo el modo de
pensar porque ha ocurrido un cambio en el modo de ser: los límites y el dominio
de la "fuerza de las cosas" son restringidos ¿por qué? porque, en el
fondo, si el "subalterno" era ayer una "cosa", hoy no es ya
una "cosa" sino una "persona histórica", si ayer era
irresponsable porque era "resistente" a una voluntad extraña, hoy es
responsable porque no es "resistente", sino agente y activo. ¿Pero
fue alguna vez simple "resistencia", simple "cosa", simple
"irresponsabilidad"? Ciertamente no, y por eso es que siempre hay que
demostrar la futilidad inepta del determinismo mecánico, del fatalismo pasivo y
seguro de sí mismo, sin esperar a que el subalterno se vuelva dirigente y
responsable. Hay siempre una parte del todo que es "siempre"
dirigente y responsable y la filosofía de la parte precede siempre a la
filosofía del todo como anticipación teórica.
En el manuscrito: "Mirschi".
1 Se
trata del artículo de Dimitri Petrovich Mirski, "Bourgeois History and
Historical Materialism". publicado en The Labour Monthly, julio de 1931.
pp. 45359. De este artículo Gramsci habla también en la carta a Tania del 3 de
agosto de 1931: "He dado un primer vistazo al artículo del príncipe Mirski
sobre la teoría de la historia y de la historiografía y me parece que se trata
de un ensayo muy interesante y valioso. De Mirski leí hace algunos meses un
ensayo sobre Dostoievski publicado en un número único de la Cultura dedicado a
Dostoievski. También este ensayo era muy agudo y es sorprendente que Mirski se
haya adueñado con tanta inteligencia y penetración al menos de una parte del
núcleo central del materialismo histórico. Me parece que su posición científica
es tanto más digna de señalarse y estudiarse, en cuanto que éI demuestra estar
libre de ciertos prejuicios e incrustaciones culturales que parasitariamente se
fueron infiltrando en el campo de los estudios de teoría de la historia a
consecuencia de la gran popularidad gozada por el positivismo a fines del siglo
pasado y a principios del actual" (LC, 459). Sobre Mirski cfr. la nota de
la redacción (n. 2) en la p. 461 de LC.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 822
Cfr.
Cuaderno Ll (XVIII), pp. 17 bis-18 bis.
<206>. La historia del materialismo
de Lange. Esta obra de Lange podrá ser más o menos útil hoy (después de casi
tres cuartos de siglo) que cuando fue escrita (al menos creo que es así de
vieja) y después de que la historia de la filosofía ha producido tantas obras
nuevas, al menos como estudios particulares sobre los filósofos materialistas.
Pero de todos modos signe siendo útil para la historia de la cultura, porque a
ella se han referido, para informarse sobre los precedentes y sobre una serie de
conceptos del materialismo, toda una serie de materialistas históricos. Habrá
que buscar cuáles y cuántas concepciones de un cierto periodo del materialismo
histórico han sido sugeridas por la lectura de la Historia de Lange: la
investigación será aún más interesante debido a que Lange tiene del
materialismo nn concepto bastante definido y limitado (para Lange, no sólo el
materialismo histórico, sino que ni siquiera la filosofía de Feuerbach, es
materialista). Así podrá verse cómo la terminología tiene su importancia para
provocar errores y desviaciones, cuando se olvida que la terminología es
convencional y que siempre hay que remontarse a las fuentes culturales para
identificar su valor exacto, porque bajo nna fórmula convencional, pueden
anidarse contenidos diferentes. Habrá que señalar cómo Marx siempre evita
llamar "materialista" a su concepción y cómo cada vez que habla de
filosofías materialistas las critica o afirma que son criticables. Además, Marx
no emplea nunca la fórmula "dialéctica materialista" sino "racional"
en contraposición a "mística", lo cual da al término
"racional" un significado bien preciso.
De la
Historia de Lange se había anunciado una traducción italiana a cargo de la casa
editorial Athena de Milán en tomitos de 5 liras cada uno. La traducción
francesa ha sido la más difundida en todo este tiempo (no creo que exista una
traducción italiana anterior). [Ni se ha publicado una edición en los Monanni
de Milán.]1
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 29-30.
322
<207>. Cuestiones de terminología.
El concepto de estructura y superestructura, por el que se dice que la
"anatomía" de la sociedad está constituida por su
"economía",2 ¿no estará ligado a las discusiones surgidas a propósito
de la clasificación de las especies animales, clasificación que entró en su
fase "científica" precisamente cuando se tomó como base la anatomía y
ya no características secundarias y accidentales? El origen de la metáfora
usada para indirar un concepto recién descubierto, ayuda a comprender mejor el
concepto mismo, que es referido al mundo cultural e históricamente determinado
en el cual surgió. Cierto es que las ciencias sociales han tratado siempre de
hallar un fundamento objetivo y científicamente capaz de darles la misma
seguridad y energía de las ciencias experimentales y naturales: por lo que
resulta fácil pensar que se haya recurrido a éstas para crear un lenguaje.
Recordar
la otra idea, vinculada al desarrollo de las ciencias jurídicas: "no se
puede juzgar una época histórica por lo que ella piensa de sí misma", así
como un juez no puede juzgar al imputado por lo que el imputado dice para
explicar su acto delictuoso o supuestamente delietivo.3
Cfr. Friedrich Albert I ange, Storia
critica del materialismo, 13 ed. italiana, trad. de Angelo Treves, 2 vol.,
Monanni, Milán, 1932; evidentemente Gramsci había visto, después de la
redacción de este parágrafo, una indicación de esta traducción de Lange. De
una
anterior traducción italiana, anunciada, como señala Gramsci, por la casa
editorial Athena de Milán, y nunca publicada, no se tienen otras noticias.
Alusión a la conocida afirmación de Marx
en el prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política, de que
"la anatomía
de la
sociedad civil hay que buscarla en la Economía política".
Esta idea, luego desarrollada en el texto
C, estaba ya en el Cuaderno 1 (XVI), § 113. Cfr. también Cuaderno 10 (XXXIII),
parte II,
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 823
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 60 bis-61.
<208>. Traducibilidad [recíproca]
de las culturas nacionales. La observación hecha por Marx en La sagrada familia
de que el lenguaje político francés equivale al lenguaje filosófico alemán,1
encuentra parangón en los versos de Carducci "decapitaron a Enmanuel Kant,
Dios-Maximiliano Robespierre, el rey". A propósito de esta aproximación
carducciana, Croce (Conversazioni critiche, Serie II, pp. 292)2 recoge una
serie de "fuentes" muy interesantes. Carducci tomó el motivo de Enrique
Heine (tercer libro del Zur Geschichie der Religion und Philosophie in
Deutschland de 1834). Pero la comparación entre Kant y Robespierre no es
original de Reine. Croce buscó el original del parangón y escribe que encontró
una lejana alusión en una carta del 21 de julio de 1795 de Hegel a Schelling
(Briefe von und an Hegel, Leipzig 1887, t, 14-16), desarrollada luego en las
lecciones que el mismo Hegel pronunció sobre la historia de la filosofía y
sobre la filosofía de la historia. En las primeras lecciones (de historia de la
filosofía) Hegel dice que "la filosofía de Kant, de Fíate y de Schelling
contiene en forma de pensamiento la revolución, a la cual el espíritu en los
últimos tiempos ha avanzado en Alemania"; o sea en una gran época de la
historia universal, en la que "sólo dos pueblos han tomado parte, los
alemanes y los franceses, por opuestos que sean entre sí, incluso precisamente
por ser opuestos"; por lo cual, ahí donde el nuevo principio en Alemania
"ha hecho irrupción como espíritu y concepto", en Francia por el
contrario se ha manifestado "como realidad efectiva" (“Varíes, IIber
die Gesch. d. Philos., 2a. <ed.>. Berlín, 1844, m, 485).
En las lecciones de filosofía de la
historia, Hegel explica que el principio de la voluntad formal, de la libertad
abstracta, según el cual la simple unidad' de la autoconciencia, el Yo, es la
libertad absolutamente independiente y la fuente de todas las determinaciones
universales", "quedó entre los alemanes como una tranquila teoría, 3
pero los franceses quisieron ejecutarlo prácticamente" (Vorles, über die
Philosophie der Gesch., 3a. <ed>. Berlín, 1848, pp. 531-32). (Me parece
que este pasaje de Hegel es precisamente la referencia literal de Marx, cuando
en La sagrada familia alude a Proudhon contra Bauer.4 Pero esto me parece
todavía mucho más importante como "fuente" del pensamiento expresado
en las Tesis sobre Feuerbach de que los filósofos han explicado el mundo y
ahora se trata de transformarlo,5 o sea que la filosofía debe convertirse en
"política", "práctica", para seguir siendo filosofía: la
"fuente" para la teoría de la unidad de teoría y práctica). A. Ravá
en su libro Introduzione alio studio della filosofía di Fichte (Módem,
Formiggini, 1909, pp. 6-8n.) hace observar a Croce que ya en 1791 Baggesen, en
una carta a Reinhold, emparentaba las dos revoluciones, que el escrito de
Fichte de 1792 sobre la revolución francesa está animado por este sentido de
afinidad entre la obra de la filosofía y el acontecimiento político, y que en
1794 Schaumann desarrolló particularmente el parangón, señalando que la
revolución política de Francia "hace sentir desde el exterior la necesidad
de una deterrninwión fundamental de los derechos humanos" y la reforma
filosófica alemana "muestra desde el interior los medios y el camino con
los cuales y por el cual únicamente podrá ser satisfecha esta necesidad",
así como que el
§ 41.XII.
Cfr. nota 31 al Cuaderno 1 (XVI), § 44;
para el título La sagrada familia cfr. nota 9 al Cuaderno 4 (XIII), § 38.
Salvo la observación final y el inciso
entre paréntesis, en el que se mencionan La sagrada familia y las Tesis sobre
Feuerbach de Marx, el resto del parágrafo, con las correspondientes referencias
bibliográficas, está tomado del citado texto de Croce (Conversazioni crítiche,
serie II cit., pp. 292-94). Los mismos temas son mencionados por Gramsel
también en la carta a Tania
del 30 de
mayo de 1932 (cfr. LC, 629).
Las cursivas son de Gramsci.
Se trata de la misma referencia al pasaje
de La sagrada familia mencionado al principio del parágrafo sobre la
equivalencia entre política francesa y filosofía alemana.
Es la XI tesis sobre Feuerbach: "Los
filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de
lo que se trata es de transformarlo".
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 824
mismo
parangón motivaba en 1797 un escrito satírico contra la filosofía kantiana.
Ravá concluye que "el parangón estaba en el aire". El parangón fue
repetido muchísimas veces en el curso del siglo 3ax (por Marx, por ejemplo, en
la Crítica de la filosofía del derecho de Hegel) y "alargado" por
Heine. En Italia, algunos años antes de Carducci, se lo encuentra en una carta
de Bertrando Spaventa, con el título "Paolottismo positivismo e
razionalismo", publicada en la Revista Bolognese de mayo de 1868
(reeditada en los Scritti filosofici, ed. Gentile, p. 301). Croce concluye
haciendo reservas sobre el parangón en cuanto "afirmación Ce una relación
lógica e histórica". "Porque si es verdad que al Kant jusnaturalista
responde muy bien en el campo de los hechos la revolución francesa, también es
verdad que aquel Kant pertenece a la filosofía del siglo XVIII, que precedió e
informó aquel movimiento político; mientras que el Kant que abre el futuro, el
Kant de la síntesis a priori, es el primer eslabón de una nueva filosofía, la
cual supera a la filosofía que se encarnó en la revolución francesa". Se
comprende esta reserva de Croce. Toda la cuestión debería ser revisada,
volviendo a estudiar las referencias dadas por Croce y Ravá y buscando otras,
para encuadrarlas en la cuestión que es objeto de esta sección, a saber, que
dos estructuras similares tienen superestructuras equivalentes y traducibles
recíprocamente. De esto tenían conciencia los contemporáneos de la revolución
francesa y esto es de sumo interés.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 59-60 bis.
324
<209>. La religión, la lotería y el
opio del pueblo. En las Conversazioni crifiche (Serie II, pp. 300-1) Croce
busca la "fuente" del Paese di cuccagna de Matilde Serao y la
encuentra en un pensamiento de Balzac, que es interesante también como probable
fuente de la expresión "opio del pueblo" de Marx, el cual, como es
sabido, era un gran admirador de Balzac e incluso se propuso, en cierto
momento, escribir un libro sobre su obra literaria. En el cuento "La
Raboullleuse", escrito en 1841 y ruego titulado "Un ménage de
gargon", contando acerca de madama Descoings, la cual desde hacía veintiún
años jugaba su famosa terna, el "sociólogo y filósofo novelista"
observa: "Cette passiou, si universellement condamnée, n'a jamais été
étudiée. Personne n'y a vu l'opium de la mislre. La loterie, la plus puissante
fée du monde, ne développerait-elle pas des espérances magiques? Le coup de
roulette qui faisait voir aux joueurs des masses d'or et de jouissances ne
durait que ce que dure un éclair: Candis que la loterie donnait cinq jours
d'existence à ce magnifique éclair. Quelle est aujourd'hui, la puissance
sociale qui peut, pour quarante sous, vous rendre heureux pendant cinq jours et
vous livrer idéalement taus les bonheurs de la civilisation?" Croce había
1 ya señalado que el Paese di cuccagna (1890) tenía su misma idea generadora en
un pasaje del Ventre di Napoli (1884) de la misma Serao, en el cual "se
evidencia el juego de la lotería como el 'gran sueño de felicidad' que el
pueblo napolitano 'rehace cada semana', viviendo 'durante seis días en una
esperanza creciente, penetrante, que se expande, sale de los confines de la
vida real'; el sueño 'donde están todas las cosas de las que está privado, una
casa limpia, aire sano y fresco, un hermoso rayo de sol en el piso, un lecho
blanco y alto, una cómoda reluciente, macarrones y carne todos los días, y el
litro de vino, y la cuna para el niño, y la ropa interior para la mujer, y el
sombrero nuevo para el marido' ".1
Sobre la
admiración de Marx por Balzac ha escrito Lafargue en sus recuerdos sobre Marx
(cfr. la antología de Riazánov, p. 114 de la edición francesa): "Sentía
tal admiración por Balzac que se proponía escribir un ensayo crítico sobre la
Comedia humana, etcétera".2 [(Véase en la
Cfr. Croce, Conversazioni critiche, serie
II cit., pp. 300-1-
2 . Cfr.
Riazánov, K. Marx homrne, penseur et révolutionnaire cit., p. 114, el pasaje de
Lafargue sobre la admiración de Marx está en las pp. 125-26.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 825
p. 75).]1
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), pp. 2-2 bis.
<210>. Historia y antihistoria. Si
la discusión (entre) historia y antihistoria es la misma que aquella de si la
naturaleza y la historia avanzan a "saltos" o sólo
"evolutivamente", valdrá. la pena recordar a Croce que tampoco la
tradición del idealismo moderno está contra"saltos", o sea contra la
"antihistoria". orla". (Ver en el artículo de Plejánov las
referencias a Hegel a este propósito.)2 Se trata en fin de la discusión entre
reformistas y revolucionarios sobre el concepto y el hecho del desarrollo histórico
o del progreso. Todo el materialismo histórico es una respuesta a tal cuestión.
La cuestión mal planteada: se trata en
realidad de la cuestión entre lo que es "arbitrario" y lo que es
"necesario", entre lo que es "individual" y lo que es
"social" o colectivo. Si hay que asumir como "revoluciones"
todos aquellos movimientos que para darse dignidad y justificarse se llaman a
sí mismos "revolucionarios". Hay una inflación de conceptos y de
fraseología revolucionaria. Se cree que la gorra es la cabeza, que el hábito
hace al monje. Ya De Sanctis había observado y ridiculizado esta actitud en su
ensayo sobre El judío de Verona,3 Hay que ver también si la fraseología de
"revolución" no es buscada a propósito, para crear la "voluntad
de creer", "creación" que está sostenida por muy sólidos
argumentos "colaterales" (tribunales, policía, etcétera). Que tantos
fantoches nie' tzscheanos en rebeldía contra todo lo existente, contra las
convenciones sociales, etcétera, hayan acabado por indigestar y por quitar
seriedad a ciertas posiciones, es 'ciertísimo, pero 67 no hay que dejarse guiar
por los fantoches en nuestros juicios: la advertencia de la necesidad de ser
"sobrios" en palabras y actitudes exteriores se hace para que haya
más fuerza sustancial en el carácter y en la voluntad concreta. Contra lo
veleidoso, contra lo abstracto, contra el heroísmo fingido, etcétera, es una
cuestión de hábito y de estilo, no "teorética".
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 9-9a.
<211>. El término de “materialismo”
hay que entenderlo, en ciertos periodos de la historia, no en el significado
técnico filosófico estricto, sino en el significado que adoptó con las
polémicas culturales de la Enciclopedia. Se llamó materialismo todo modo de
pensar que excluyese la trascendencia religiosa y por lo tanto, en realidad,
todo el panteísmo y el inmanentismo, y en fin, más modernamente, toda forma de
realismo político. En las polémicas, incluso actuales, de los católicos se
encuentra a menudo la palabra usada en este
Cfr. el subsiguiente § 228.
Con toda probabilidad. Gramsci se refiere
aquí al texto de Plejánov Des "bond? dans la nature et dans l'histoire,
incluido en Plejánov, Les questions fondamentales da marxisme cit., pp. 87-96;
Plejánov cita entre otros el siguiente pasaje de Hegel (de la Wissenschaft der
Logik, Nuremberg, 1812, tomo I, pp. 313-14): "Cuando se quiere concebir el
advenimiento o la desaparición de alguna cosa —dice— nos imaginamos por lo
general, que comprendernos la cuestión representándonos este advenimiento o esta
desaparición como si se produjera gradualmente. Sin embargo, está comprobado
que las transformaciones del ser se realizan no sólo por el paso de una
cantidad a otra, sino también por la transformación de las diferencias
cuantitativas en diferencias cualitativas y a la inversa, transformación que es
una interrupción del 'devenir gradual' y una manera de ser cualitativamente
diferente de la precedente. Y cada vez que hay una interrupción del 'devenir
gradual', se produce un salto en el curso de la evolución, dando como resultado
que el lugar de un fenómeno es ocupado por otro. En la base de la doctrina de
la gradualidad se encuentra la idea de que lo que está en devenir existe ya de
hecho, pero permanece aún imperceptible a causa de sus pequeñas dimensiones.
Asimismo, cuando se trata de la desaparición gradual de un fenómeno, nos
representamos la inexistencia de éste o la existencia del que toma su lugar
como hechos que aún no son perceptibles. Pero de este modo, se suprime todo
advenimiento o toda desaparición. Explicar el advenimiento o la desaparición de
alguna cosa por la gradualidad del cambio, es reducir todo a una tautología
fastidiosa, ya que esto es considerar como dispuesto por adelantado (es decir,
como algo
ya advenido o bien, como algo ya desaparecido) lo que está adviniendo o
desapareciendo" (pp. 93-94).
Cfr. "L'Ebreo di Verona del padre
Bresciani", en De Sanctis, Saggi critici, cit., vol. I, pp. 91-115.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 826
—sentido:
es materialismo todo modo de pensar que no sea "espiritualismo" en
sentido
estricto,
o sea espiritualismo religioso: por lo tanto todo el hegelianismo y en general
la filosofía clásica alemana, además del enciclopedismo e iluminismo franceses.
Así, en la vida social, se llama "materialismo" todo lo que tiende a
encontrar en esta tierra, y no en el paraíso, el fin de la vida; lo interesante
es que semejante concepción tomada del feudalismo cultural, es empleada por los
modernos industrialistas, contra los cuales iba dirigida. Toda actividad
económica que se saliese de los límites de la producción medieval era
"materialismo", porque parecía "fin en sí misma", la
economía por la economía, la actividad por la actividad, etcétera (rastros de
esta concepción permanecen aún en el lenguaje: geistlich alemán por "clerical",
lo mismo en ruso dujoviez, en italiano "direttore spirituale":
espíritu, en suma, era el Espíritu Santo).
Una de
las razones, y seguramente la más importante, de la reducción al materialismo
tradicional del materialismo histórico, debe buscarse en el hecho de que el
materialismo histórico no podía dejar de representar una fase predominantemente
crítica de la filosofía, mientras que siempre se tiene "necesidad" de
un sistema acabado y perfecto. Pero los sistemas acabados y perfectos son
siempre obra de filósofos aislados, y en ellos, junto a la parte histórica
actual, o sea correspondiente a las condiciones de vida actuales, existe
siempre una parte abstracta, "ahistórica", en el sentido de que está
ligada a las filosofías precedentes (pensamiento que crea pensamiento
abstractamente), que es debida a necesidades exteriores y mecánicas de sistema
(armonía interna y arquitectura del sistema) y que es debida a idiosincrasias
personales. Pero la filosofía de una época no es ninguna filosofía individual o
de grupo: es el conjunto de todas las filosofías individuales y de grupo [+ las
opiniones científicas] + la religión + el sentido común. ¿Puede formarse una
filosofía de tal género "artificialmente"? ¿por obra individual o de
grupo? La actividad crítica es la única posible, especialmente en el sentido de
plantear y resolver críticamente determinados problemas filosóficos. Pero entre
tanto hay que partir del concepto de que la nueva filosofía no es ninguna de
las filosofías pasadas, etcétera.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 28 bis-29.
326
<212>. Los estudios de teoría
económica. Recordar la polémica Einaudi-Croce (Einaudi en la Riforma Sociale)
cuando apareció la 4a. edición del libro Materialismo storico ed economia
marxisIIca con el nuevo prefacio de 1917.1 Puede ser interesante estudiar cómo
se han formado en los diversos países las distintas corrientes de estudio y de
investigación de historia económico-social, cómo se han situado, etcétera. Que
haya existido en Inglaterra una escuela de historia económica, vinculada a la
economía clásica, es cierto, pero ¿han sido, o no, influidos sus desarrollos
ulteriores por el materialismo histórico? (El libro de Seligman,2 ¿en qué
medida pertenece a esta corriente y en cuál otra expresa precisamente su
necesidad de saldar cuentas con el materialismo histórico?) Lo mismo en
Francia, una corriente económico-jurídica, que ha actuado sobre el materialismo
histórico (Guizot, Thierry, Mignet) pero que luego ha sido influida a su vez
(Henri Pirenne, y los modernos franceses Henri See, Hauser, etcétera)3 En
Alemania la corriente más estrechamente ligada a la economía (con
Cfr. nota 4 al Cuaderno 1 (XVI), § 29.
Alusión al libro de Edwin A. Seligman,
The economic interpretation of history, publicado por primera vez en Nueva York
en 1902; de este libro Gramsci conocía seguramente la traducción francesa:
L'interprétation économique de 1'histoire, préface de Georges Sorel, Riviére,
París, s.f. (1907). De esta obra de Seligman se ocupa también Plejánov en Les
questions fondamentales du manas-me cit., pp. 75-76, y en un artículo sobre
Marx escrito en 1903 e incluido en la recopilación citada K. Marx homme,
penseur et
révolutionnaire,
a cargo de Riazánov (cfr. Riazánov, Carlo Marx, uomo, pensatore, rivoluzionario
cit., pp. 60-61).
De Henri Pirenne, Gramsci tenía en la
cárcel Les viles du Moyen Age cit.; y de Henri Sée, Matérialisme historique et
interprétation économique de rhistoire, Giard, París, 1927 [FG, C, carc., Turi
Ij (cfr. también LC, 166 y 175). Gramsci conocía también el libro de
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 827
List),
pero Sombart ha sufrido la influencia del materialismo histórico, etcétera. En
Italia más estrechamente vinculada al materialismo histórico (pero influenciada
por Romagnosi y Cattaneo).
<213>. Una introducción al estudio
de la filosofía.
<I.>
El problema de los “simples.” La fuerza de las religiones y especialmente del
catolicismo consiste en que sienten enérgicamente la necesidad de la unidad de
toda la ;nasa religiosa y luchan por no separar nuncaestratos superiores de los
estratos inferiores. La Iglesia romana es la más tenaz en la lucha por impedir
que "oficialmente" se formen dos religiones, la de los intelectuales
y la de los "simples". La cosa no ha carecido y no carece de graves
inconvenientes, pero estos "inconvenientes" están ligados al proceso
histórico que transforma toda la vida civil, no a la relación racional entre
intelectuales y "simples".
327 La
debilidad de las filosofías inmanentistas en general consiste precisamente en
no haber sabido crear una unidad ideológica entre lo bajo y lo alto,
entreintelectuales y la masa (cfr. tema "Renacimiento y Reforma").
Los intentos de movimientos culturales "hacia el pueblo"
—universidades populares y similares— han degenerado siempre en formas
paternalistas: por otra parte faltaba en ellos toda originalidad tanto de
pensamiento filosófico como de centralización organizativa. Se tenía la
impresión de que se parecían a los contactos entre los mercaderes ingleses y
los negros de África: se daba mercancía de pacotilla para obtener pepitas de
oro. Sin embargo, el intento debe ser estudiado: tuvo éxito, de modo que
respondía a una necesidad popular.
La
cuestión es ésta: ¿un movimiento filosófico es tal sólo en cuanto que se dedica
a desarrollar una cultura especializada para un grupo restringido de
intelectuales o, por el contrario, es tal sólo en cuanto que, en el trabajo de
elaboración de un pensamiento superior, científicamente organizado, no olvida
nunca el permanecer en contacto con los "simples" e incluso halla en
estos contactos la fuente de los problemas a estudiar y resolver? Sólo por
estos contactos una filosofía se hace "histórica", se depura de los
elementos de origen "individual", se hace "vida".
Religión cristiana. “La fe en un futuro
seguro, en la inmortalidad del alma destinada a la beatitud, en la seguridad de
poder llegar al disfrute eterno, fue la palanca de propulsión para un trabajo
de intensa perfección interna, y de elevación espiritual. El verdadero
individualismo cristiano encontró ahí el impulso para sus victorias. Todas las
fuerzas del cristiano se agruparon en torno a este noble fin. Liberado de las
fluctuaciones especulativas que enervan el alma en la duda, e uminado por
principios inmortales, el hombre sintió renacer las esperanzas, seguro de que
una fuerza superior le sostenía en la lucha contra el mal, hizo violencia
contra sí mismo y venció al mundo" ("Individualismo pagano e
individualismo cristiano" en Civiltà Cattolica del 5 de marzo de 1932).1
Esto es, durante cierto periodo histórico y en condiciones históricas
determinadas, el cristianismo fue una "necesidad para el progreso: fue la
norma determinada de "racionalidad del mundo y de la vida" y dio los
cuadros generales para la actividad práctica del hombre. Este pasaje puede ser
comparado con el de Croce (en Etica e politica, "Religione e
serenith") 2
Filosofía y sentido comlin o buen
sentido. Seguramente es útil distinguir "prácticamente" la filosofía
del sentido común para poder mostrar mejor lo que se quiere obtener: filosofía
Henri
Hauser (escrito en colaboración con Henri Busson y Joseph Févre), Les
Principales Puissances d'aujourd'hui, 5/3 ed.
Alean.,
París, 1924 [FG1, que poseía antes de su arresto y que luego pidió tener en
Ustica (cfr. LC, 23).
Cfr. "Individualismo pagano e
individualismo cristiano", en La Civiltà Cattolica, 5 de marzo de 1932
(año LXXXIII, vol. 1), pp.
409-23;
la cita está en la p. 422.
Cfr. Croce. Etica e politica cit., pp.
23-25. Cfr. nota 8 al Cuaderno 7 (VII), § 1.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 828
significa
más especialmente una concepción del mundo con características individuales
marcadas, sentido común es la concepción del mundo difundido en una época
histórica en la masa popular. Se quiere modificar el sentido común, crear un
"nuevo sentido común", he ahí por qué se impone la exigencia de tomar
en cuenta a los "simples".
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 14-15, 18 bis, 15.
328
<214>. Ensayo popular. Ideas de
estética y de crítica literaria. Reunir todas las idins de estética y crítica
literaria dispersas en el Ensayo popular y tratar de razonar sobre ellas. Una
idea es la que se refiere al Prometeo de Goethe 1 El juicio que nos da es
superficial y extraordinariamente genérico. El autor no conoce, al parecer, ni
la historia exacta de esta oda de Goethe, ni la historia del éxito del mito de
Prometeo antes de Goethe y especialmente en el periodo anterior y contemporáneo
a Goethe. Con todo eso ¿es posible dar un juicio como el que da el autor, sin
conocer ni siquiera estos elementos? De otra manera ¿cómo distinguir lo que es
personal de Goethe de lo que es un elemento representativo de una época y de un
grupo social? Este tipo de juicios están justificados en la medida en que no
son genéricos, sino específicos, precisos, demostrados: de otra manera están
solamente destinados a difamar la teoría y a instigar a los facilones
superficiales, los cuales creen que tienen toda la historia en el bolsillo
porque saben enjuagarse la boca con fórmulas que se han convertido en frases
hechas, banalidades (recordar siempre la frase de Engels en su carta a un
estudiante publicada en el Accademico Socialista).2
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 33-33 bis.
(Se
podría hacer una exposición del éxito literario artístico e ideológico del mito
de Prometeo, estudiando el papel que representa en las distintas épocas y qué
conjunto de sentimientos e ideas sirve para expresar sintéticamente en cada
ocasión.) Por lo que respecta a Goethe resumo algunos elementos iniciales,
tomándolos de un artículo de Leonello Vincenti ("Prometeo", en el
Leonardo de marzo de 1932): ¿Quería Goethe en las odas hacer simple
"mitología" versificada o expresaba una actitud suya, actual y viva,
con respecto a la divinidad, con respecto al dios cristiano? En el otoño de
1773 (cuando escribió el Prometeo) Goethe rechazaba tajantemente los intentos
de conversión de su amigo Lavater: "Ich bin kein Christ". Un crítico
moderno (H. A. Korff) observa (según las palabras de Vincenti):
"Imagínense aquellas palabras dirigidas contra un (!) Dios cristiano,
sustitúyase el nombre de Júpiter por el concepto anónimo (!!) de Dios y se
sentirá de cuánto espíritu revolucionario está cargada la oda". (Comienzo
de la oda: "¡Cubre tu cielo, Júpiter, con velos de nubes y ejercítate,
semejante al niño que decapita cardos, con las encinas y las cimas de los
montes! A mí me debes sin embargo dejar mi tierra y mi cabaña, que tú no
construiste, y el fuego de mi hogar, por cuya llama me envidias. ¡No conozco
nada más mísero bajo el sol que vosotros, dioses!") Historia religiosa de
Goethe. Desarrollo del mito de Prometeo en el siglo XVIII, desde la primera
formulación de Shaftesbury ("a poet is indeed a second maker, a just Prometheus
under Jove") hasta la de los StIIrmer und Dränger, que transporta a
Prometeo desde la experiencia religiosa hasta la artística.
329
Walzel sostuvo precisamente el carácter puramente artístico de la creación
goethiana. Pero
Cfr. Bujarin, La teoría del materialismo
histórico, cit., pp. 133: "Goethe, en su poema Prometen. nos ofrece una
expresión poética
del poder
creciente del hombre sobre la naturaleza, de su poder activo". Siguen unas
citas de la oda de Goethe y un breve comentario: "Así es evidente que las
diferencias en las condiciones naturales pueden explicar la diferente evolución
de los diversos pueblos, pero no el curso seguido por la evolución de una
sociedad".
Se trata de la carta de Engels a Joseph
Bloch del 21 de septiembre de 1890; cfr. nota 2 al Cuaderno 4 (XIII), § 26.
Esta mención a Engels reaparece, en términos similares, en una carta a su hijo
Delio de julio de 1936: "... la cuestión, tal como tú la planteabas, era
la formulación de un dogma sociológico, de poca importancia, de aquellos que
Engels decía que tenían llenos los bolsillos quienes así creían eximirse de
estudiar la historia en concreto" (LC, 860).
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 829
la
opinión común es que el punto de partida fue la experiencia religiosa. El
Prometeo debe ser colocado en un grupo de escritos (el Mahorna, el Prometeo, el
Satyros, el Judío errante, el Fausto) de los años 1773 -74. Goethe quería
escribir un drama sobre Prometeo, del cual quedó un fragmento. Julius Richter
("Zur Deutung der Goetheschen Prometheusdichtung" en el Jahrbuch des
freien deutschen Hochstifts, 1928) sostiene que la oda antecede al drama, del
que anticipa sólo algunos elementos, mientras que antes, con E. Schutidt, se
creía que la oda es la quintaesencia del fragmento dramático homónimo,
quintaesencia extraída por el poeta, cuando ya había abandonado el intento del
drama. (Esta precisión es importante psicológicamente. Puede verse cómo la
inspiración goethiana se atenúa: 1º] primera parte de la oda, en la que
predomina el elemento titánico, de la rebelión; 2º.] la segunda parte de la
oda, en la que Prometeo se pliega sobre sí mismo. y predominan los elementos de
una cierta debilidad humana; 3º.] el intento del drama, que no resulta, quizá
porque Goethe no logra ya encontrar el punto de apoyo de su imagen, que ya en
la oda se había trasladado y había creado una contradicción íntima). Richter
busca las concordancias entre la obra literaria y los estados psicológicos del
poeta, testimoniados por sus cartas y por Poesía y verdad. En Poesía y verdad
se parte de una observación general: los hombres deben siempre contar al final
con sus solas fuerzas; la divinidad no parece capaz de devolver la veneración,
la confianza, el amor dehombres precisamente en los momentos de mayor
necesidad: hay que ayudarse a sí mismos. "La más segura base de autonomía
me resultó siempre mi talento creador." "Esta situación se concretó
en una imagen ... la antigua figura mitológica de Prometeo que, habiéndose
separado de los dioses, por sí solo pobló un mundo. Sentía muy bien que se
puede producir algo notable solamente aislándose. Debiendo yo excluir la ayuda
de los hombres, me separé, al modo de Prometeo, también de los Dioses" —como
querían sus estados de ánimo extremos y exclusivos—, añade Vincenti, pero no me
parece que en Goethe se pueda hablar de extremismo y exclusividad. "Me
compuse el antiguo ropaje de Titán a la medida de mis espaldas, y sin pensarlo
mucho empecé a escribir un drama en el cual se representa la enemistad en que
Prometeo cae con los dioses forjando hombres por su propia mano y dándoles vida
con el favor de Minerva..." (Escribe Vincenti: "Cuando Goethe
escribía estas palabras el fragmento dramático había desaparecido desde hacía
muchos años —¿qué quiere decir 'desaparecido'?— y él no lo recordaba bien.
Creía que la oda, aún en su poder, debía figurar en él como un monólogo".)
La oda presenta una situación propia, distinta de la del fragmento. En la oda la
rebelión madura en el momento en que se anuncia: es la declaración de guerra,
la cual se cierra con la apertura de las hostilidades: "Aquí estoy, formo
hombres, etcétera".
330 En el
drama la guerra está ya comenzada. Lógicamente, el fragmento <es>
posterior a la oda, pero Vincenti no es categórico como Richter. Para él,
"si bien es cierto que, ideológicamente, el fragmento dramático representa
un progreso sobre la oda, no es menos cierto que la fantasía de los poetas
puede efectuar retornos a posiciones que parecían superadas y recrear a partir
de ellas algo nuevo. Abandonemos pues la idea de que la oda sea la
quintaesencia del drama, pero conformémonos con decir que las situaciones de
éste y aquéllas se relacionan entre sí como lo más complejo respecto a lo más
simple". Vincenti señala la antinomia existente en la oda: las primeras
dos estrofas de desprecio y la última de reto, pero el cuerpo central de
distinto tono: Prometeo recuerda su infancia, los desánimos, las dudas, las
angustias juveniles: "habla un decepcionado del amor". "Estos
sueños floridos no nos los hará olvidar el ceño colérico que reaparece en la
última estrofa. Al principio Prometeo había hablado como Titán; pero he ahí
cómo despuntan luego bajo la máscara titánica los tiernos
rasgos de un joven con el corazón
hambriento de amor." Un pasaje de Poesía y verdad es especialmente
significativo para la personalidad de Goethe: "El espíritu titánico y
gigantesco, destructor del cielo, no ofrecía materia a mi poetizar. Mejor me
acomodaba representar
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 830
aquella
resistencia pacífica, plástica y todo lo más paciente, que reconoce el poder de
la autoridad, pero quisiera ponerse de lado" (este pasaje justifica el
breve escrito de Marx sobre Goethe y lo ilumina)1
El
fragmento dramático muestra, a mi juicio, que el titanismo de Goethe debe ser
situado precisamente en la esfera literaria y vinculado al aforismo: "En
el principio era la acción", si por acción se entiende la actividad propia
de Goethe, la creación artística. Observación de Croce, que trata de responder
a la pregunta de por qué el drama quedó inconcluso: "seguramente en la
misma línea de aquellas escenas se ve la dificultad y el obstáculo para su
realiznaión, esto es, el dualismo entre el Goethe rebelde y el Goethe crítico
de la rebelión".2 (En caso necesario, revisar el estudio de Vincenti, que,
aún lleno como está de imprecisiones y contradicciones, ofrece observaciones
particularmente agudas.)
En
realidad, me parece que el fragmento dramático debe estudiarse por separado: es
mucho más complejo que la oda y su relación con la oda se debe más al mito
externo de Prometeo que a un vínculo íntimo y necesario. La rebelión de
Prometeo es "constructiva", Prometeo no sólo aparece en su aspecto de
Titán en rebeldía, sino especialmente como "homo faber", consciente
de sí mismo y del significado de su obra. Para <el> Prometeo del
fragmento los dioses no son en absoluto infinitos, omnipotentes. "¿Podéis
hacerme apretar en el puño el vasto espacio del cielo y de la tierra? ¿Podéis
separarme de mí mismo? ¿Podéis dilatarme hasta abarcar el mundo?" Mercurio
responde con un encogimiento de hombros: ¡el destino! Así pues también los
dioses son vasallos. ¿Pero Prometeo no se siente ya feliz en su taller, entre
sus creaciones? "Aquí está mi. mundo, ¡mi todo! ¡Aquí me quedo yo!" A
Mercurio le había dicho que, de niño, había tomado conciencia de su propia
existencia física cuando advirtió que sus pies sostenían el cuerpo y que sus
manos se alzaban a tocar el espacio. Epimeteo lo había acusado de
particularismo, de desconocer la dulzura de formar un todo con los Dioses y sus
afines y el mundo y el cielo. "¡Ya conozco esta historia!", responde
Prometeo, porque él no puede conformarse ya con aquella unidad que lo abraza
desde el exterior, debe crearse una propia que surja desde el interior. Y ésta
sólo puede surgir "del círculo lleno de su actividad".3
331
<215>. Ensayo popular. La realidad
del mundo externo. Toda la polémica sobre la "realidad del mundo
externo" me parece mal planteada y en gran parte ociosa (me refiero
1 Gramsci
se refiere aquí a un pasaje traducido por él mismo en el Cuaderno 7 (VII), pp.
32 bis-33 (cfr. DC), de la antología Reclam citada, a cargo de E. Drahn, de
escritos de Marx ((Iba. Goethe, pp. 58-60). En esta antología, ese fragmento es
atribuido a Marx, pero en realidad fue extraído de un artículo de Engels
aparecido en la Deutsche-Brüssekr-Zeitung del 18 de noviembre de 1847 (cfr.
Karl Marx-Friedrich Engels, Werke, Bd. 4, Dietz, Berlín, 1859, pp. 232-33). En
la traducción de Gramsci se Ice: "Goethe en su obra está ligado en forma
doble a la sociedad alemana de su tiempo. Unas veces le es hostil; trata de
escapar a la repugnancia por ella, como en la Ifigenia y especialmente durante
su viaje a Italia, se rebela contra ella como Giitz, Prometeo y Fausto, arroja
sobre ella, como Mefistófeles, sus escarnios más amargos. Otras veces, por el
contrario, está ligado a ella por amistad, 'se adapta' a ella, como en la
mayoría de las Xenien domesticadas y en muchos escritos en prosa, la celebra,
como en las Mascaradas, e incluso la defiende contra el movimiento histórico
que la cerca estrechamente, como especialmente en todos los escritos en los que
llega a hablar de la Revolución Francesa. No se trata sólo de partes aisladas
de la vida alemana, a las que Goethe rinde justicia, contra otras, que le
disgustan. Se trata más a menudo de diversos estados de ánimo, en los que él se
encuentra; se trata de una lucha continua en el poeta genial, que está asqueado
de la mezquindad de su ambiente y el hijo del prudente consejero de Frankfurt,
respectivamente consejero secreto de Weimar, que se ve obligado a concluir con
aquél una tregua y habituarse a él. Así Goethe es a veces gigantesco, a veces
minúsculo, unas veces genio orgulloso, altivo, escarnecedor, despreciador del
mundo, y otras veces un filisteo prudente, moderado, estrecho, etcétera".
Cfr. Croce, Goethe cit., p. 63.
Además de las referencias señaladas en
las notas precedentes, Gramsci tiene presente y utiliza ampliamente en este
parágrafo el artículo de Leonello Vincenti, "Prometeo", en Leonardo,
marzo de 1932 (año ni, n. 3), pp. 97-101. En las citas de este artículo todas
las cursivas son de Gramsci. Por otra parte la oda a Prometeo está entre los
textos poéticos de Goethe traducidos por Gramsci, sobre la base del volumen
citado Goethes Gedichte im Rahmen reines Lebens, pp. 42-43 (cfr. DC).
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 831
también a
la memoria presentada al Congreso de Historia de las Ciencias de Londres)1
1º.]
Desde el punto de vista de un "ensayo popular" aquélla es una
superfetación y un afán
([prurito))
de intelectual más que una necesidad: de hecho el público popular está muy
lejos de plantearse el problema de si el mundo externo existe objetivamente o
si es una construcción del espíritu. El público popular "cree" que el
mundo externo es objetivo y es esta "creencia" la que hay que
analizar, criticar, superar científicamente. Esta creencia es en realidad de
origen religioso, incluso cuando quien "cree" es religiosamente
indiferente. Como durante siglos se ha creído que el mundo fue creado por Dios
antes que el hombre, y el hombre encontró el mundo ya creado y catalogado,
definido de una vez por todas, esta creencia se convierte en un dato del
"sentido común", aunque el sentimiento religioso esté apagado o
dormido a Resulta pues que ba'arse en esta experiencia del sentido común para
destruir con el ridículo las teorías del idealismo, tiene un significado más
bien "reaccionario", de regreso implícito al sentimiento religioso:
de hechoescritores católicos recurren al mismo medio para obtener el mismo
efecto de comicidad corrosiva.
2º.]
Investigar por qué han surgido las teorías que no reconocen la realidad
objetiva del mundo. ¿Han sido manifestaciones de locura, de delirio, etcétera?
Demasiado simplista. El materialismo histórico no sólo se explica y justifica a
si mismo, sino que explica y justifica todas las teorías precedentes, etcétera,
y en esto consiste su fuerza. Ahora bien, las teorías idealistas son el mayor
intento de reforma laboral e intelectual que se haya verificado en la historia
para eliminar la religión del campo de la civilización. A esto está vinculado
el problema del cómo y en qué medida la concepción de las superestructuras en
el materialismo histórico es precisamente una realización del idealismo y su
afirmación de que la realidad del mundo es una construcción del espíritu.
3º.] La posición de las ciencias
naturales o exactas en el cuadro del materialismo histórico. Éste es el
problema más interesante y urgente a resolver, para no caer en un fetichismo
que es exactamente un renacimiento de la religión bajo otros despojos.
En el manuscrito una variante
interlineal: "amodorrado"
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 30-31.
<216>. Notas breves de economía.
Ugo Spirito y Cía. La acusación a la economía política tradicional de ser
concebida "naturalistamente" y "deterministamente".
Acusación sin fundamento, porque los economistas clásicos no deben haberse
preocupado mucho por la cuestión "metafísica" del determinismo, y
todas sus deducciones y cálculos están basados en la premisa del “supuesto
que.” ¿Qué es este "supuesto que"? Jannacone, reseñando en la Riforma
Sociale el libro de Spirito,2 define el "supuesto que" como un
"mercado determinado" y esto es justo según el lenguaje de los
economistas clásicos. Pero ¿qué es el "mercado determinado" y qué es
exactamente lo que lo determina? Estará determinado por la estructura
fundamental de la sociedad en cuestión y entonces habrá que analizar esta
estructura e identificar en ella aquellos elementos que, [relativamente]
constantes, determinan el mercado, etcétera, y aquellos otros "variables y
en desarrollo" que determinan las crisis coyunturales hasta que incluso
los elementos [relativamente] constantes son modificados y se produce la crisis
orgánica.
La
economía clásica es la única "historicista" bajo la apariencia de sus
abstracciones y de su lenguaje matemático, mientras que precisamente Spirito
disuelve el historicismo y ahoga la realidad económica bajo un diluvio de
palabras y abstracciones. Sin embargo, la tendencia
Cfr. Bujarin, ‘Theory and practice from
the standpoint of dialectical Materialism" cit.; cfr. nota 1 al Cuaderno 7
(VII), § 47.
2 Cfr.
nota 5 al Cuaderno 6 (VIII), § 82.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 832
representada
por Spirito y los demás de su grupo es un "signo de los tiempos". La
reivindicación de una "economía según un plan", y no sólo en el
terreno nacional, sino a escala mundial, es interesante por sí misma, aunque su
justificación sea puramente verbal: es "signo de los tiempos"; es la
expresión todavía "utópica" de condiciones de vida en vías de
desarrollo que, ellas sí, reivindican la "economía según un plan".
El
interés actual de escritores como Spirito resalta aún más al compararlo con
ciertos escritores de economía clásica como Einaudi. Los artículos de Einaudi
sobre la crisis, pero especialmente los publicados en la Riforma Sociale de
enero- febrero de 19321 suelen ser argucias de débil mental. Einaudi reproduce
fragmentos de economistas de hace un siglo y no advierte que el
"mercado" ha cambiado, que los "supuesto que" ya no son
aquéllos. La producción internacional se ha desarrollado a tal escala y el
mercado se ha vuelto tan complejo, que ciertos razonamientos resultan
infantiles, literalmente.
333
¿Acaso en estos años no han nacido nuevas industrias? Basta citar la de la seda
artificial y la del aluminio. Lo que dice Einaudi es genéricamente cierto,
porque significa que las crisis pasadas han sido superadas; 1º.] ampliando el
círculo mundial de la producción capitalista; 2º.] elevando el nivel de vida de
determinados estratos de la población o relativamente de todos los estratos.
Pero Einaudi no toma en cuenta que la vida económica ha venido basándose cada
vez más en una serie de producciones de gran masa y éstas están en crisis:
controlar esta crisis es imposible precisamente por su amplitud y profundidad,
unidas en tal medida que la cantidad se convierte en calidad, o sea crisis
orgánica y no ya de coyuntura. Einaudi hace razonamientos apropiados para la
crisis de coyuntura, porque quiere negar que existe una crisis orgánica, pero
ésta es "política inmediata", no análisis científico, es
"voluntad de creer", "medicina para las almas" y para colmo
ejercida en forma pueril y cómica.
<217>. Realidad del inundo externo.
En sus Linee di filosofía critica, p. 159, Bernardino Varisco escribe:
"Abro un periódico para informarme de las novedades; ¿querríais sostener
que las novedades las he creado yo al abrir el periódieo?".2 Lo pasmoso en
esta proposición es que haya sido escrita por Varisco, el cual, si bien hoy se
halla orientado hacia la trascendencia religiosa [y el dualismo], ha sido
"idealista", después de haber partido del positivismo. ¿Será posible
que Varisco opine que el idealismo significa una cosa tan banal y trivial? Y
cuando era idealista, ¿cómo concebía la "subjetividad" de lo real?
(Habrá que leer este libro de Varisco para conocer su parte crítica.) La
proposición de Varisco recuerda lo que escribe L. Tolstoi en sus Memorias de
infancia y juventud: Tolstoi cuenta que lograba que le diera vueltas la cabeza,
volteándose súbitamente para observar si había habido un momento de
"nada" antes de que su "espíritu" hubiese
"creado" la realidad (o algo parecido: el pasaje de Tolstoi es muy
interesante literariamente). 3 Que Tolstoi diese a la proposición del idealismo
un significado tan inmediato y material puede explicarse: ¿pero Varisco? Hay
que observar que precisamente estas formas de crítica del "sentido
común" son pasadas por alto por los filósofos idealistas, cuando por el
contrario son de extraordinaria importancia para la difusión de un modo de
pensar y de una cultura.
Recordar
la afirmación de Missiroli, reproducida en L'Italia Leneraria, 4 y recordar la
Se trata de los siguientes artículos de
Luigi Einaudi: "Costo di produzione, leghe operaie e produzione di nuovi
beni per eliminare la disocupazione tecnica (A proposito di una nuova colanna
di ristampe di economista) "La crisi e finita?"; "Della non
novitá
della crisi presente"; en norma Sociale, enero-febrero de 1932 (año XXXIX,
vol. XLIII, n. 1), pp. 61-73, 73-79, 79-83.
La cita de Bernardino Varisco está tomada
del artículo de P. Dezza, "L'affermazione di Dio nella moderna filosofia
italiana", en La Civiltà Cattolica, 19 de marzo de 1932 (año LXXXIII, vol.
I), pp. 497-511 (cfr. p. 507).
El texto del pasaje de Tolstoi es
reproducido por Gramsci en el Cuaderno 11 § 57.
Gramsci se refiere aquí al artículo de
Missíroli, "Religione e filosofia", ya citado ampliamente en el
Cuaderno 7 (VII), § 1 (cfr. nota 10).
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 833
polémica
sobre la calabaza" de Roberto Ardigb contenida en los Sc-ritII vari de
R.A. recogidos y ordenados por G. Marchesini (Lemonnier, 1922): en un
periodiquito religioso, el polemista (un sacerdote de la Curia arzobispal) para
destruir a Ardid> frente al público popular lo llamó de buenas a primeras
—uno de esos filósofos que creen que el duomo (o la catedral local) existe
porque ellos lo piensan, y que cuando ya no lo piensan, el duomo
desaparece", con qué efecto de comicidad en los lectores es fácil de
imaginar y con resentimiento de Ardigò que es positivista y está de acuerdo con
los católicos en el modo de concebir la realidad física .1
Hay que demostrar que la concepción
"subjetivista" encuentra su interpretación "histórica" y no
especulativa [(y su superación)] en la concepción de las superestructuras: ha
servido para superar la trascendencia por una parte y el "sentido
común" por la otra, pero en su forma especulativa es una simple novela
filosófica, Una alusión a una interpretación más realista del subjetivismo de
la filosofía clásica alemana se puede encontrar en la reseña de G. De Ruggiero
a los escritos de B. Constant (me parece) sobre Alemania y sobre la filosofía
alemana (reseña publicada en la Critica hace algunos años).2
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), pp. 31-31 bis.
<218>. Alessandro Levi. Buscar sus
escritos de filosofía y de historia. Como R. Mondolfo, también Levi es de
origen "positivista" de la escuela paduana de R. Ardig6). Reproduzco
como punto de referencia un fragmento de su estudio sobre Giuseppe Ferrari
(Nuova Rivista Storica, 1931, p. 387):3 "No, a mi no me parece que en el
Nuestro haya 'un cierto', y ni siquiera
... un
incierto, materialismo histórico. A mí me parece, por el contrario, que
verdaderamente marea el abismo entre la concepción ferrariana de la historia y
de su pretendida filosofía de la historia y el materialismo histórico,
rectamente entendido, o sea no como un mero economismo (y también de esto, en
verdad, hay en Ferrari rastros mucho más vagos que en la historia concreta de
un Carlo Cattaneo), sino como aquella dialéctica real, que entiende la historia
superándola con la acción, y no divide historia y filosofía, sino que,
volviendo a poner a los hombres de pie, hace de éstos los artífices conscientes
de la historia, y no juguetes de la fatalidad, en cuanto que sus principios, o
sea sus ideales, chispas que brotan de las luchas sociales, son precisamente
estímulo a la praxis que, por obra suya, se transforma. Superficial conocedor
de la lógica hegeliana, Ferrari era un critico demasiado precipitado de la
dialéctica ideal para llegar a superarla con la dialéctica real del
materialismo histórico".
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), p. 4.
<219>. Ensayo popular. Residuos de
metafísica. El modo de juzgar las concepciones filosóficas pasadas como delirio
no es sólo un error de a.ntiltistmicismo, o sea la pretensión anacrónica de que
en el pasado se debía haber pensado como hoy, sino que es un auténtico residuo
de concepciones metafísicas, porque supone un pensamiento dogmático válido en
todos los tiempos y en todo país, según el cual se juzga todo el pasado. En
realidad el "anttlistoricismo" en sentido metodológico no es otra
cosa que un residuo metafísico. La caducidad histórica de los sistemas
filosóficos pasados es un concepto que no excluye el que hayan sido válidos
históricamente: su caducidad es considerada desde el punto de vista del
1 Cfr.
Al-diga, Scritti vara cit., pp. 85-135 ("La psicología positiva e i
problemi della filosofia"). En particular para la "polémica sobre la
calabaza" cfr. p. 98; para el subsiguiente episodio referido por Gramsci
de memoria con algunos detalles imprecisos, cfr. pp. 108-17. Sobre este libro
de Ardigó cfr. nota 1 al Cuaderno 4 (XIII), § 6.
Se trata de la reseña de Cuido De
Ruggiero a Benjamin Constant, Journal intime et Lettres à sct famille, Michel,
París, 1928, en La Critica, 20 de enero de 1929 (año XXVII, fase. I), pp.
59-62.
Cfr. Alessandro Levi, “Il pensiero
politico di Giuseppe Ferrari", en Nuova Rivista Storica, mayo-agosto de
1931, cit., pp. 217-58; septiembre-diciembre de 1931 (año XV, fase. V-VI), pp.
365-97.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 834
desarrollo
histórico total y no de la dialéctica vida-muerte; el que aquellos fuesen
dignos de desaparecer no es un juicio moral o de "verdad" objetiva,
sino dialéctico-histórico. (Cfr. la presentación hecha por Engels de la
proposición hegeliana "todo aquello que es real es racional y <todo lo
que es> racional es real"): 1 en el Ensayo se juzga el pasado como
"irracional" y "monstruoso", la historia del pasado es un
tratado de teratología, porque se parte de una concepción
"metafísica" (he ahí, por el contrario, por qué en el Manifiesto se
contiene el más alto elogio del mundo que sin embargo se presenta como
moribundo).2
Lo mismo puede decirse de la concepción
de una "objetividad" exterior [y mecánica], que corresponde a una
especie de "punto de vista del cosmos en sí", que es además el del
materialismo filosófico, del positivismo y de cierto cientificismo. ¿Pero qué
cosa es este punto de vista, sino un residuo del concepto de Dios, precisamente
en su concepción mística de un "dios ignoto"?
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 32 bis-33.
<220>. Una Introducción al estudio
de la filosofía. Una filosofía de la praxis no puede presentarse inicialmente
más que en actitud polémica, como superación del modo de pensar preexistente.
Por lo tanto como crítica del "sentido común" (después de haberse
basado en el sentido común para demostrar que "todos" son filósofos y
que no se trata de introducir ex-novo una ciencia de la vida individual de
"todos", sino de innovar y hacer "crítica" una actividad ya
existente) y de la filosofía de los intelectuales, que es la que da lugar a la
historia de la filosofía. Esta filosofía, en cuanto "individual" (y
de hecho se desarrolla esencialmente en la actividad de individuos aislados
singularmente dotados) puede considerarse como las "puntas" de
progreso del "sentido común", por lo menos del sentido común de los
estratos más cultos de la sociedad. He ahí, pues, que una iniciación o
introducción al estudio de la filosofía debe exponer sintéticamente los
"problemas" que se han suscitado en el proceso histórico de la filosofía,
para criticarlos, demostrar su valor real (si es que aún lo tienen) o el
significado que han tenido como eslabones de una cadena y establecer los nuevos
problemas actuales.
La
relación entre filosofía "superior" y sentido común es asegurada por
la "politica", así como es asegurada por la política la relación
entre el catolicismo de los intelectuales y el de los "simples"
significa precisamente que ha habido una ruptura en la comunidad de los fieles,
ruptura que no puede ser remediada con la elevación de los simples al nivel de
los intelectuales (al menos la Iglesia ya no se propone esta tarea,
"económicamente" desproporcionada a sus fuerzas actuales) sino con
una "disciplina" de hierro sobre los intelectuales para que no
sobrepasen ciertos límites en la "distinción" y no la hagan
catastrófica e irreparable. En el pasado estas "rupturas" en la
comunidad de los fíeles determinaban el nacimiento de nuevas órdenes
religiosas, en torno a fuertes personalidades (Domingo, Francisco, Catalina,
etcétera).
Después de la Contrarreforma este pulular
de fuerzas nuevas fue esterilizado: la Compañía de Jesús es la última gran
orden, aunque con carácter represivo y "diplomático", que inició el
endurecimiento del organismo eclesiástico. (Cfr. la lista de nuevas órdenes
citadas por Papini para objetar a Croce:3 son órdenes de poquísimo significado
"religioso" y de gran significado
En la primera parte del escrito Ludwig
Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana (cfr. Marx-Engels, Obras
escogidas en
tres
tomos, ed. Progreso, Moscú, 1976, t. III, pp. 353-79.
Cfr. nota 1 al precedente § 17.
Esta lista de las nuevas órdenes
religiosas (por ejemplo "Société de Sabats Coeurs de Iésus et de
Marie", Oblatos de María Inmaculada, Maristas, Damas del Sagrado Corazón,
Salesianos, etcétera), está en el citado artículo de Papini “Il Croce e la
Croce, en Nuova Antología, 19 de marzo de 1932 cit., pp. 12-13.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 835
"disciplinario"
sobre la masa de los "simples", ramificaciones y tentáculos de la
Compañía de Jesús, instrumentos de "resistencia pasiva" de
conservación de las posiciones conquintadas, no fuerzas renovadoras en
desarrollo; el "modernismo" no ha creado "órdenes
religiosas" sino "órdenes políticas", la democracia cristiana).
Recordar la anécdota, referida por Steed en sus Memorias, del cardenal que
explica al protestante inglés filocatófico que los milagros de san Genaro son
útiles para el bajo pueblo napolitano, no para los intelectuales, que también
en el Evangelio hay "exageraciones", y a la pregunta: "¿pero
usted es cristiano?" responde: "nosotros somos prelados", o sea
"políticos" de la religión católica.1
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 15-16.
<221>. Gentil con su cortejo de
Volpicelli, Spirito, etcétera, puede decirse que han instaurado un estilo
filosófico siglo XVIrr. (Cfr. también el parangón con Bruno Bauer y La Sagrada
Familia).
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), p. 5.
<222>.. Introducción al estudio de
la filosofía. Sobre el concepto de regularidad y de ley en los hechos
históricos. Cfr. en la p. 40 la nota "Ciencia económica"2
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), p. 62.
<223>. Croce y Loria. Reflexionando
sobre ello se llega a la conclusión de que entre Croce y Loria la distancia no
es demasiado grande en el modo de interpretar el materialismo histórico.
También Croce, reduciendo el materialismo histórico a un canon práctico de
interpretación histórica con el cual se atrae la atención de los historiadores
sobre los hechos económicos, no ha hecho más que crear una forma de reducción
del materialismo histórico a un "economismo" parcial. Si se despoja a
Loria de todas sus extravagancias estilísticas y desenfrenos fantasmagóricos (y
ciertamente así se pierde mucho de lo que es característico de Loria) se ve que
está cerca de Croce en el núcleo de su interpretación.
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), p. 50.
337
<224>.
Teología-metafísica-especulación. Cruce trata siempre de poner de relieve cómo
él, en su actividad de pensador, ha procurado "expulsar" del campo de
la filosofía todo residuo de teología y de metafísica, hasta llegar a negar
todo "sistema" filosófico, presentando la filosofía como solución de
los problemas filosóficos que el desarrollo histórico presenta e impone en su
desarrollo. ¿Pero acaso cada filosofía "especulativa" no es ella
misma una teología y una metafísica? Este "residuo" no es un residuo,
es un 'iodo", es todo el método del filosofar, y por esto toda afirmación
de "historicismo" es vana, porque se trata de
"historicismo" especulativo, del "concepto" de historia y
no de la historia. (Sin embargo la crítica de Croce a los residuos de teología
y metafísica debe ser reasumida y estudiada atentamente.)
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 46-46a.
<225>. Puntos para un ensayo sobre
B. Croce.
A esta anécdota tomada de las memorias de
Steed, Gramsci aludió ya en una nota anterior: cfr. nota 4 al Cuaderno 1 (XVI),
§ 93
2 Cfr.,
en este mismo Cuaderno, § 128.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 836
1]
¿Cuáles son los intereses intelectuales y morales (y por lo tanto sociales) que
predominan hoy en la actividad cultural de Croce? Para comprenderlos hay que
recordar la actitud de Crece con respecto a la guerra mundial. Él luchó contra
el planteamiento popular (y la consiguiente propaganda) que hacía de la guerra
una guerra de civilización y en consecuencia de carácter religioso. Después de
la guerra vino !a paz y la paz puede obligar a agrupamientos muy diferentes de
los de la guerra; ¿pero cómo sería posible una colaboración entre pueblos
después del desencadenamiento de los fanatismos "religiosos" de la
guerra? Croce ve en el momento de la paz el de la guerra y en el momento de la
guerra el de la paz, y lucha para que la [posibilidad de] mediación entre los
dos momentos no se destruya jamás. Ningún criterio inmediato de política puede
ser elevado a principio universal.
2] Crece
como líder de las tendencias revisionistas: en el primer momento (hasta fines
del XIX,a inspirador de Bernstein y de Sorel); y en este segundo momento, ya no
de revisión sino de liquidación (historia ético-política contrapuesta a
historia económico- jurídica).
En e! manuscrito un lapsus: "fines
del XX".
3] [(cfr.
n. 7)] Por qué Crece es popular y cómo y por qué vías se difunde no su
pensamiento central, sino algunas determinadas soluciones suyas a problemas
particulares. Estilo de Croce —parangón errado con Manzoni1 la prosa de Croce
debe ser emparentada con la prosa científica de Galilel —actitud goethiana en
la posguerra, o sea que mientras que tantos pierden la cabeza, Croce es
imperturbable en su serenidad y en su creencia de que metafísicamente el mal no
puede prevalecer y que la historia es racionalidad. Por eso Croce es popular
entre los anglosajones que siempre han preferido una concepción del mundo no de
grandes sistemas, como los alemanes, sino que se presente como expresión del
sentido común, como solución de problemas morales y prácticos. Croce hace
circular su pensamiento idealista en todos sus escritos menores, pero cada uno
de éstos se presenta como válido por si mismo, y parece aceptable aunque no se
acepte el sistema. Por eso es que muchas teorías de Croce han penetrado entre
los católicos por una parte (Olgiati, Chiocchetti) y entre los positivistas por
la otra. Una de las razones del éxito de Crece, vinculada a su serenidad, es
que no ha hecho concesiones al misticismo y a la religión (aunque como ministro
haya reconocido necesaria la introducción de la religión en la escuela
elemental). Sin embargo los católicos son actualmente sus principales
adversarios, precisamente porque comprenden que la importancia de Croce no es
del tipo de los viejos filósofos, sino la de un reformador religioso que
mantiene la distancia entre los intelectuales y la religión. Artículos de la
Nuova Antología debidos a dos católicos militantes, Papini y Ferrabino.2
4] Tradición italiana de los moderados.
Teoría de la revolución-restauración, una dialéctica domesticada, porque
presupone "mecánicamente" que la antítesis debe ser conservada por la
tesis para no destruir el proceso dialéctico, que por lo tanto es
"previsto" como si se repitiera mecánicamente hasta el infinito. Por
el contrario, en la historia real la antítesis tiende a destruir a la tesis: el
resultado es una superación, pero sin que se pueda a priori "medir"
los golpes como en un “ring" de lucha convencionalmente reglamentada.
Cuanto más la antítesis se desarrolla a sí misma implacablemente, tanto más la
tesis se desarrollará a sí misma, o sea demostrará todas sus posibilidades de
vida (la posición de Croce es como la de Proudhon criticada en la Miseria de la
filosofía:3 hegelianismo domesticado). [(Continúa en el
Gramsci alude aquí, como aclara en el
texto C, a un juicio que Benjamin Crémieux; cfr. Crémieux, Panorama de la
littérature italienne contemparaine Cit., p. 190: "desde Manzoni,
Benedetto Crece es el prosista más importante de la literatura italiana".
Cfr. Aldo Ferrabino, "L'Europa in
utopia", en Nuova Antología, 19 de abril de 1932 (año LXVII, fase. 1441),
pp. 341-52 (en polémica con la Storia d'Europa de Croce); del artículo de
Papini en la Nuova Antología contra Crece (“Il Croce e la Crece") Gramsci
se había ocupado ya extensamente en el precedente § 105.
Cfr. Marx, Miseria de la filosofía, ed.
de Cultura Popular, México, 1974, pp. 83-110 (cap. II: "La metafísica de
la economía política",
"El método").
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 837
6).]
5] Papini
— las órdenes religiosas — Crece tiene razón porque después del Concilio de
Trent° y los jesuitas ninguna gran orden religiosa: el jansenismo y el
modernismo no han producido órdenes o renovado las viejas. Futilidad y argucias
ineptas de Papini, viejo adversario de Croce (imagen del borriquillo y el
burro): en Papini joven la polémica parecía prometer un "noble
corcel" pero se ha convertido en "asno". Hipocresía repugnante:
hace recordar los versos de Strapaese a los italianos.1
6]
Continúa el 4. Esta concepción hace plantear el problema de si para Croce no es
necesaria e incluso justificada la posición que combate y por lo tanto de
cuáles son los límites [y las características] de su lucha. La posición de
Croce es concebida como la posición propia de los intelectuales. En el caso de
la guerra, no es cierto que Croce no considerase necesaria
"políticamente", o sea inmediatamente, aquella particular forma de
propaganda para obtener del pueblo el máximo rendimiento militar: sin embargo
él no desearía que los intelectuales cayeran en el error de pensar como
"eterno lo que es sólo contingente: y se trata, seguramente, en el fondo,
de una nueva forma de interpretar la afirmación de que la religión es un
instrumento de política, y es buena para el pueblo.
7]
Continúa el 3. Una razón de la difusión de determinadas opiniones crocianas
consiste en la presentación de la actividad de Croce como una actividad
[crítica] que comienza por destruir una serie de prejuicios tradicionales, por
declarar "falsos" una serie de problemas, etcétera, o sea como
"integradora" del buen sentido.
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 41-45.
339
<226>. Más gruesa Minerva. Leon
Battista Alberti: "Ellos (los matemáticos) solamente con su ingenio,
separada toda materia, miden las formas de las cosas. Nosotros, porque queremos
las cosas puestas a la vista, por eso usaremos la más gruesa IIIInerva".2
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), p. 50.
<227>. Puntos para un ensayo sobre
Croce. 8] ¿Qué significa historia "ético-política"? Historia del
aspecto "hegemonía" en el Estado y, puesto que los intelectuales
tienen la función de representar las ideas que constituyen el terreno en el que
se ejerce la hegemonía, historia de los intelectuales, e incluso de los grandes
intelectuales, hasta el mayor de todos, hasta aquel intelectual que expresó el
núcleo central de ideas que en un determinado periodo son dominantes. Porque "hegemonía"
significa un determinado sistema de vida moral [concepción de la vida,
etcétera], be ahí que la historia es historia "religiosa", seeún el
principio "Estado-Iglesia" de Croce.
¿Pero ha
existido alguna vez un Estado sin "hegemonía"? Y entonces ¿por qué no
hacer la historia del principio de autoridad (imperial) por el que los
campesinos croatas combatieron contra los liberales milaneses y los campesinos
lombardo -vénetos contra los liberales vieneses? ¿Y el Borbón no representaba
también una hegemonía sobre sus lazzari y sobre los campesinos meridionales?
("hemos escrito en bronce, que viva Francisco segundo"). Hay lucha
entre dos hegemonías, siempre. ¿Y por qué triunfa una de ellas? ¿Por sus dotes
Para las observaciones sobre Papini
confróntese el precedente § 105 (para la cuestión de las nuevas órdenes
religiosas
confróntese
el precedente § 220 y nota 1). Para los versos de Strapaese, cfr. Cuaderno 1
(XVI), § 141.
Este pasaje de Lean Battista Alberti está
en el libro I del tratado Della pintura (cfr. Leon Battista Alberti, II
trattato de la pitfura e I cinqui ordini archittetonici, a cargo de Giovanni
Papini, Carabba, Lanciano, 1913, p. 15; cfr. también la más reciente edición
crítica, a cargo de Luigi Mallé, Sansoni, Florencia, 1950, p. 55, donde el
citado pasaje aparece con algunas variantes); pero la cita de Gramsci se
remonta con toda probabilidad a una fuente indirecta que, sin embargo, no ha
sido identificada.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 838
intrínsecas
de carácter "lógico"? [La combinación en la que el elemento
hegemónico ético-político se presenta en la vida estatal y nacional es el
"patriotismo" y el "nacionalismo" que es la "religión
popular", o sea el vínculo por el que se verifica la unidad entre
dirigente y dirigidos.]
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 45-46, 50.
<228>. La religión, la lotería y el
opio del pueblo (véase en la .p. 66).1 Otro elemento a comprender en este
"argumento" podría ser el de la llamada "apuesta" de
Pascal, que asemeja a la religión con el juego de azar.2 Hay que reflexionar
que Pascal fue muy agudo al dar una forma literaria y una justificación lógica
a este argumento de la apuesta, que en realidad es un modo de pensar de muchos
con respecto a la religión, pero un modo de pensar "que se avergüenza de
sí mismo" porque parece indigno y bajo. Pascal encaró la
"vergüenza" y trató de dar dignidad y justificación al modo de pensar
popular. (¿Cuántas veces no se ha oído decir: qué se pierde con ir a la
iglesia, con creer en Dios, etcétera? Si no existe, paciencia; pero si existe.
¿ves cómo te será útil haber creído, etcétera?) Este modo de pensar —y también
la "apuesta" de Pascal —huele a volterianismo y recuerda el modo
bufonesco de decir de Heine: "creo que el padre eterno nos prepara una
buena sorpresa después de la muerte" o cosa parecida.3
Ver cómo explican los estudiosos de
Pascal la "apuesta". Me parece que hay un estudio de P. P. Trompeo en
su libro Rilegature gianseniste, en el que se habla de las "apuestas"
en relación con Man zoni.4
Habrá que
ver también si el argumento pascaliano de las "apuestas" tuvo un
nuevo florecimiento y difusión particular en el periodo mismo en que Balzac se
sirvió de su expresión a propósito de la lotería. Este elemento podrá ser
establecido también a través de las investigaciones sobre el jansenismo
rnanzoniano publicadas recientemente por los estudiosos más serios como Ruffini
y Trompeo.5
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), pp. 2 bis-3 bis.
<229>. Ensayo popular. En las
observaciones sobre el Ensayo popular, en cuanto que son globales, conciernen
al método general, se puede recordar aquella de la superficialidad lógica
inherente al sistema oral de difusión de la cultura y de la ciencia (en el
Ensayo [prefacio] se menciona como título de honor el origen
"hablado" del tratado) 6 Puede recordarse el principio lógico de la
ignorantia elenchi y de la mutatio elenchi, porque pueden darse muchos ejemplos
de ambas.
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), pp. 27-27 bis.
Cfr. el precedente § 209.
Para la "apuesta" de
Pascal" cfr. el subsiguiente § 230.
El pasaje de Heine que Gramsci recuerda
aquí de memoria (probablemente de una fuente indirecta) se encuentra en la
selección de aforismos y fragmentos publicados póstumamente por primera vez en
1869. Cfr. Heinrieh Reine, Gedanken und Eintiille, en
Gesammelte
Werke, a cargo de W. Harich, Berlín, 1951, Bd. VI, p. 419: "Dios no ha
revelado nada que haga pensar en una supervivencia después de la muerte, y
tampoco Moisés habla de ella. Seguramente a Dios no le interesa que los devotos
estén tan firmemente convencidos de la supervivencia. En su paternal bondad,
seguramente quiere darnos, con ella, una sorpresa".
Cfr. Pietro Paolo Trompeo, Rilegature
gianseniste. Saggi di storia letteraria, Soc. ed. "La Cultura",
Milán-Roma, 1930; cfr., en particular, el primer ensayo: “Il 'Pad' de
Manzoni" pp. 1-62. El libro, sin embargo, no se ha conservado entre los
libros de la
cárcel y
es posible que Gramsci tuviera de él solamente un conocimiento indirecto.
Cfr. Francesco Ruffini, La vita religiosa
di A. Manzoni, con documentos inéditos, retratos, fotografías y facsímiles, 2
vols., Laterza, Bari, 1931; es probable, que también de esta obra Gramsci
tuviera sólo un conocimiento indirecto.
Cfr. Bujarin, La théorie du matérialisme
historique cit., p. 8 ("Avant-propos"): "Este libro nació de las
discusiones sostenidas durante las conferencias sobre trabajos prácticos que el
autor dirigía con I. Deniké".
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 839
<230>. La religión, la lotería y el
opio del pueblo. Ha sido publicada en estos últimos tiempos (seguramente en
1931) una carta inédita de Engels donde se habla ampliamente de Balzac y de la
importancia que es precisa concederle. 1 El tema de las "apuestas"
fue desarrollado por Pascal en los Pensamientos, que son fragmentos de una
Apologie de la Religion ehrétienne que Pascal no llegó a concluir [(cfr. al
final del cuaderno)]. Línea del pensamiento de Pascal (según Lanson, Histoire
de la littérature française, 19ª. edición, p. 464): "Les hommes on mépris
pour la religion, ils en ont haine et peur qu'elle soit vraie. Pour guérir
cela, ií faut commencer par montrer que la religion n'est point contraire à la
raison; ensuite, qu'elle est vénérable, en donner respect; la rendre ensuite
aimable, faire souhaiter aux bous qu'elle ffit vraie, et puis montrer qu'elle
est vraie". Después del discurso contra la indiferencia de los ateos que
sirve como una introducción general a la obra, Pascal exponía su tesis de la
impotencia de la razón, incapaz de saberlo todo, y de saber cualquier cosa con
certeza, reducida a juzgar por las apariencias ofrecidas por el aspecto de las
cosas. La fe es un medio superior de conocimiento; se ejerce más allá de los
límites a los que puede llegar la razón. Pero aunque esto no fuese así, aunque
no hubiese ningún medio para llegar a Dios, a través de la razón o a través de
cualquier otra vía, en la absoluta imposibilidad de saber, habría no obstante
que actuar como si se supiese. Porque, según el cálculo de probabilidades, hay
ventaja en apostar a que la religión es verdadera, y en regular la propia vida
como si fuese verdadera. Viviendo cristianamente se arriesga infinitamente
poco, algunos años de placeres turbios (plaisir mèfe), para ganar el infinito,
la dicha eterna.2
De un artículo del onorevole Arturo
Marescalchi ("Durare! Anche nena bachiocoltura", Corriere della Sera
del 24 de abril de 1932): "Por cada media onza de huevos puestos en
cultivo se opta a premios que van desde cifras modestas (hay 400 de mil liras),
otras muchas que llegan hasta las 10 y 20 mil liras y cinco que van desde 25
mil hasta 250 mil liras. En el pueblo italiano está siempre vivo el sentimiento
de tentar la suerte; en las zonas rurales actualmente no hay quien se abstenga
de las rifas y de las tómbolas. Ahí se obtendrá gratis el boleto que permite
tentar la fortuna".3
Conexión
de la lotería y la religión, incluso de la superstición con algún santo
particular; el triunfo debería ser una particular gracia del santo o de la
Virgen [(el triunfo demuestra que se ha sido "elegido")]. Se podría
hacer la comparación entre la concepción [activista] de la gracia de los
protestantes que suscitó y dio forma moral al espíritu de empresa y la
concepción pasiva y holgazana de la gracia [propia] del pueblo bajo católico.
[Ver también si Baudelaire en el título Paraísos artificiales, así como en el
tratamiento, se inspira en el "opio del pueblo"; tal vez la fórmula
pudo llegarle indirectamente por la literatura.]
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), pp. 2 bis-3 bis.
<231>. Introducción al estudio de
la filosofía. Relación entre estructura y superestructura. Cfr. en la Critica
del 20 de marzo de 1932 (reseña de G. de Ruggiero de un libro de Arthur
Feiler), p. 133: "... se presenta el hecho paradójico. de una ideología
toscamente, áridamente
1 Se
trata de la carta de Engels a Margaret Harkness (inicio en abril de 1888),
publicada póstumamente según el borrador escrito en inglés: cfr. Carlos
Marx-Federico Engels, Escritos sobre arte, ed. Futura, Buenos Aires, 1976, pp.
135-38 (texto original de Karl Marx-Friedrich Engels, Ausgewalte Briefe,
Dietz-Berlín, 1953, pp. 480-82). No se ha hallado la fuente utilizada por
Gramsci. 2 Cfr. Lanson, Histoire de la littérature franyaise cit., p. 464. El
pasaje que sigue a la cita en francés es una traducción libre del texto de
Lanson.
Cfr. Arturo Marescalchi, "Durare!
Anche nella bachicoltura", en Corriere della Sera, 24 de abril de 1932.
Del mismo autor Gramsci tenía en la cárcel una colección de artículos del
Corriere della Sera; cfr. Id.,.Agricultura itálica (192627), Treves, Milán,
1928 [FG, C. carc., Turi 1].
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 840
materialista,
que da lugar, en la práctica, a una pasión del ideal, a un ímpetu de
renovación, al que no es posible negar una cierta sinceridad. Todo esto es
cierto a nivel de aforismo, y es incluso providencial, porque demuestra que la
humanidad tiene grandes recursos interiores, que entran en juego en el momento
mismo en que una razón superficial pretendería negarlos"1 Pero en realidad
no hay nada de paradójico ni de providencial (estos filósofos especulativos
cuando no saben explicarse un hecho, salen del paso con la acostumbrada astucia
de la providencia) y de superficial no hay más que la información
"filológica" de De Ruggiero, que se avergonzaría de no conocer todos
los documentos sobre un minúsculo hecho de historia de la filosofía, pero descuida
las informaciones [completas] sobre acontecimientos gigantescos como los apenas
rozados en esta reseña.
La posición de la que habla De Ruggiero
por la cual una ideología "toscamente, etcétera" da lugar en la
práctica a una pasión del ideal, etcétera, no es nueva en la historia, y tendrá
que ser explicada en forma distinta de como lo hace De Ruggiero. Se puede
aludir a la teoría de la predestinación y de la gracia propia deprotestantes y
a que ésta da lugar a una vasta expansión del espíritu de iniciativa. En
términos religiosos es el mismo fenómeno al que alude De Ruggiero, cuya
mentalidad "católica" le impide penetrar el hecho. Cfr. Max Weber,
L'etica protestante e lo spirito del capitalismo, en Nuovi Studi de 19312
(especialmente el capítulo del fascículo noviembre-diciembre de 1931) para una
representación de los desarrollos de la teoría de la gracia que puede servir
para una representación del fenómeno mencionado por De Ruggiero (que a tal
comprensión se opone una mentalidad católica puede verse en Jemolo —historia
del jansenismo— que ignoraba esta conversión activista de la teoría de la
gracia y se preguntaba de dónde habría sacado Anzilotti tamaño despropósito).3
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. I la-12.
<232>. Ensayo popular. Juicio sobre
las filosofías pasadas_ Concebir como delirio el pensamiento del pasado no
tiene ningún significado teórico, incluso es una desviación de la filosofía de
la praxis. ¿Tendrá un significado educativo, energético? No lo parece, porque
éste se reduciría a creer ser "algo" sólo porque se ha nacido en el
tiempo presente, en vez de en uno de los siglos pasados. Pero en todo tiempo ha
habido un pasado y una contemporaneidad y el ser "contemporáneo" es
un título sólo en sentido de chanza. (Se cuenta la anécdota de un burguesillo
francés que se autonombraba en su tarjeta de visita "contemporáneo";
había descubierto que era "contemporáneo" y se jactaba de serlo.)
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), p. 33.
§
<233>.a Puntos para un ensayo sobre Croce. 9] La religión: "después
de Cristo todos somos cristianos"4 esto es, las doctrinas morales del
cristianismo, en cuanto necesidades
Cfr. La Critica, 20 de marzo de 1932 (año
XXX, fase. II, pp. 131-38), cfr. en particular p. 133; las cursivas son de
Gramsci. Se trata de una reseña del libro de Arthur Feiler, L'erperience du
Bolchevisme, NRF, París, 1931.
Una traducción italiana de la obra de Max
Weber, L'etica protestante e lo spirito del capitalismo, fue publicada por
entregas en la
revista
Nuovi Studi di Diritto, Economia e Politica, en los fascículos de mayo-agosto,
septiembre-octubre, noviembre-diciembre de 1931, enero-febrero, junio-octubre
de 1932 (vol. IV, fase. III-IV, V, VI; vol. V, fase- . 1, Iff-IV-V).
Cfr. Cuaderno 1 (XVI), § 51 y nota 1.
Esta cita de Crece está tomada con toda
probabilidad de un artículo de Mariano D'Amelio, en la sección 'Note e
Rassegne' de la Nuova Antologia, 10 de abril de 1932 (año LXVII, fase. 1441),
pp. 404-7 (Sociedad de las Naciones. Unificación internacional del derecho
penal); cfr. en particular, p. 406: "Ante todo, recordemos una simple y
profunda reflexión de B. Croce, que es que después de Cristo todos somos
cristianos". La afirmación de Croce está en el discurso pronunciado en la
Cámara de Diputados, como Ministro de Educación, el 7 de julio de 1920:
"afirmar, como yo he afirmado, que el cristianismo ha creado la vida moral
de la que aún vivimos, y que en este sentido todos somos cristianos, es algo
tan indudable como decir que Roma creó el derecho y Grecia el arte literario, y
todos nosotros, italianos, franceses o alemanes, en este sentido, somos romanos
y helenos" (cfr. Benedetto Croce, Pagine sparse, vol. Riciardi, Nápoles,
1943, p. 268).
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 841
históricas
y no elementos eclesiásticos-corporativos, han sido incorporadas a la
civilización moderna y circulan en ella. Si hay oposición entre Estado e
Iglesia, es oposición entre dos políticas, no entre religión y política; pero
existe una oposición eterna entre Estado e Iglesia en sentido especulativo, o
sea entre moral y política, oposición también ella especulativa, que es la
sustancia dialéctica del proceso de desarrollo de la misma civilización: la
concepción del Estado como hegemonía conduce a afirmaciones paradójicas: que no
siempre al Estado debe buscársele allí donde parecería estar
"institucionalmente":1 en realidad el Estado, en este sentido, se
identifica con los intelectuales "libres" y con aquel grupo de ellos
que representa, precisamente, el principio ético-político en torno al cual se
verifica la unidad social para el progreso de la civilización. La política
momento de la fuerza, pero o prepara para la vida moral o es instrumento y
forma de vida moral, por lo tanto no hay conflicto entre política y moral sino
casi identificación.
Las primeras quince líneas de esta página
están ocupadas por una lista de libros (cfr. descripción del Cuaderno).
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 44, 45a.
343
<234>. "Apariencias" y
superestructuras. Es verdad que ha existido la tendencia a juzgar las
superestructuras como simples y débiles apariencias. Me parece que puede
decirse que semejante tendencia se reduce esencialmente a una actitud psicológica,
en la que el contenido teórico es escasísimo y predomina la inmediata pasión
polémica contra una exageración y deformación en sentido inverso. Se podría
parangonar tal actitud con la que se ha verificado con respecto a la
"mujer' y el amor en ciertas épocas. Aparece una graciosa jovencita,
blanca y rosada, etcétera, etcétera. El hombre "práctico" evalúa su
estructura "ósea", la amplitud de la pelvis, procura conocer a su
madre o su abuela, para ver cuál [probable] proceso de deformación hereditaria
sufrirá con los años la jovencita, para ver qué "mujer" tendrá dentro
de 10 o 20 o 30 años. El jovenzuelo "satánico", con actitud pesimista
o ultrarrealista, observa a la jovencita con ojos "diseccionistas";
también ella es un saco de estiércol, la imagina muerta y enterrada, en
putrefacción, de sus cuencas hediondas y vacías brotarán gusanos, el color
rosado será palidez cadavérica, la esbeltez será descarnamiento, la elegancia
de los movimientos, juego de huesos y tendones, será un puñado de huesos
inertes, etcétera. Ésta es una actitud psicológica que va ligada a los años
juveniles, a las primeras reflexiones. Sin embargo, es superada por la vida, y
una "determinada" mujer ya no hará pensar de esa manera, etcétera.
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), pp. 61-62.
<235>. Introducción al estudio de
la filosofía. Además de la serie "trascendencia, teología,
especulación-filosofía especulativa", la otra serie "trascendencia,
inmanencia, historicismo especulativo-filosofía de la praxis". Deben
revisar se y criticarse todas las teorías historicistas de carácter
especulativo. Desde este punto de vista habría que escribir un nuevo
Anti-Dühring, que podría ser un Anti-Croce, porque en él podría resumirse no
sólo la polémica contra la filosofía especulativa, sino también, implícitamente,
la polémica contra el positivismo y las teorías mecanicistas, deterioro de la
filosofía de la praxis.
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), p. 62.
344
<236>. Puntos para un ensayo sobre
Croce. 10] Puesto que la Storia d'Europa2 es como un
Cfr. Cuaderno 7 (VII), § 9 y nota 1.
Cfr. Benedetto Croce, Storia d'Europa nel
secolo decimonono, 21 ed. Laterza, Bari, 1932 [FG, C. caro., Turi III]. Sin
embargo, parece que en el periodo en que Gramsci escribía este parágrafo (mayo
de 1932) este libro de Croce aún no le había sido enviado; en
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 842
paradigma
para la cultura mundial de historia ético-política, la crítica del libro es
necesaria. Se puede observar que el "ardid" fundamental de Croce
consiste en lo siguiente: en iniciar su historia después de la caída de
Napoleón. ¿Pero existe "siglo XIX" sin la Revolución francesa y las
guerras napoleónicas? ¿Los acontecimientos tratados por Croce pueden ser
concebidos orgánicamente sin estos precedentes?1 El libro de Croce es un
tratado de revoluciones pasivas, para emplear la expresión de Cuoco, que no
pueden justificarse ni comprenderse sin la Revolución francesa, que fue un
acontecimiento europeo y mundial y no sólo francés. (¿Puede tener este
tratamiento una referencia actual? ¿Un nuevo "liberalismo", en las
condiciones modernas, no sería precisamente el "fascismo"? ¿No sería
el fascismo precisamente la forma de "revolución pasiva" propia del
siglo XX, así como el liberalismo lo fue del siglo XIX? Este argumento lo
mencioné en otra nota,2 y todo el argumento debe ser profundizado.) (Podría
concebirse así: la revolución pasiva se verificaría en el hecho de transformar
la estructura económica "reformistamente" de individualista a
economía planificada (economía dirigida) y el advenimiento de una
"economía media" entre la individualista pura y la planificada en
sentido integral, permitiría el paso a formas políticas y culturales más
avanzadas sin cataclismos radicales y destructivos en forma exterminadora. El
"corporativismo" podría ser o llegar a ser, desarrollándose, esta
forma económica media de carácter "pasivo".) Esta concepción podría
compararse a la que en política puede llamarse "guerra de posiciones"
en oposición a la guerra de movimientos. Así, en el ciclo histórico anterior,
la Revolución francesa habría sido "guerra de movimientos" y la época
liberal del siglo XIX una larga guerra de posiciones.
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), pp. 46a-47a.
<237>. Introducción al estudio de
la filosofía. Uno de los conceptos fundamentales a establecer es el de
"necesidad" histórica. En el sentido especulativo-abstracto. En el
sentido histórico-concreto: la necesidad está dada por la existencia de una
premisa eficiente, que se haya vuelto actuante como una "creencia
popular" en la conciencia colectiva. En la premisa se hallan contenidas
las condiciones materiales suficientes para la realización del impulso de
voluntad colectiva.
Otro
concepto a reducir de especulativo a historicista es el de
"racionalidad" en la historia (y por lo tanto de
"irracionalidad"), concepto vinculado al de "providencia" y
de "fortuna", en el sentido en que es adoptado (especulativamente)
por los filósofos idealistas italianos y especialmente por Croce. Por
consiguiente, habrá que ver la obra de Crece sobre G.B. Vico, en quien el
concepto de "providencia' es precisamente "especulativizado",
dando comienzo así a la interpretación idealista de la filosofía de Vicia. Para
el significado de "fortuna" en Maquiavelo cfr. L. Russo, en nota a su
edición major del Príncipe (p. 23).3
un
borrador de instancia al jefe del gobierno, de agosto de 1932, en el Cuaderno 9
(XIV), Gramsci solicitaba que se le permitiera la lectura del libro. Sin
embargo, en el mismo periodo Gramsci conocía ya los primeros capítulos del
libro: cfr. Croce, "Capitoli introduttivi di una storia dell'Europa nel
secolo decimonono" cit.: cfr. LC, 607 y 609. Otro extracto de la Academia
de Nápoles que incluye otros capítulos de la misma obra ("Le rivoluzioni
del 1848, il compimento del moto liberale nazionale e la crisi del 1870",
Nápoles, 1931) fue solicitado por Gramsci, pero no se sabe si llegó a
recibirlo: cfr. LC, 563.
Cfr. LC, 619: "Ligada a este punto
hay otra observación que concierne más de cerca a la concepción y la
composición de la Storia d'Europa. ¿Puede imaginarse una historia unitaria de
Europa que se inicie a partir de 1815, o sea de la Restauración? Si una
historia de Europa puede ser escrita como formación de un bloque histórico, no
puede excluir la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas, que, del
bloque histórico europeo, son la premisa 'económico-jurídica', el momento de la
fuerza y de la
lucha".
La referencia concierne probablemente al
precedente § 36.
Cfr. Niccoló Machiavelli, 11 Príncipe,
prolegómenos y notas críticas de Luigi Russo. Le Monnier, Florencia, 1931. El
libro no se ha conservado entre los libros de la cárcel, pero fue recibido por
Gramsci en Turi a principios de mayo de 1932: cfr. LC, 618. Para el libro de
Croce sobre Vico, cfr. la nota 2 al precedente § 199.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 843
(Para
Maquiavelo "fortuna" tiene un significado doble, uno objetivo y otro
subjetivo. La "fortuna" es la fuerza natural de las cosas, la
cooperación propicia de los acontecimientos, lo que será la Providencia de
Vico, o bien es aquella potencia trascendente con la que fantaseaba la vieja
doctrina medieval, o sea dios, y para Maquiavelo esto no es sino la virtud
misma del individuo y su potencia tiene raíces en la propia voluntad del
hombre. La virtud de Maquiavelo, como dice Russo, no es ya la virtud de los
escolásticos, la cual tiene un carácter ético y deriva su fuerza del cielo, y
tampoco la de Tito Livio, que significa por lo general el valor militar, sino
la virtud del hombre del Renacimiento, que es capacidad, habilidad, industria,
potencia individual, sensibilidad, buen olfato para las ocasiones y cálculo de
las propias posibilidades.)1
Russo, a continuación, fluctúa en su
análisis. Para él el "concepto de fortuna, como fuerza de las cosas, que
en Maquiavelo como en los humanistas conserva aún un carácter naturalista y
mecánico, encontrará su verificación y profundización histórica sólo en la
racional providencia de Vico y de Hegel. Pero vale la pena advertir que tales
conceptos, en Maquiavelo, no tienen nunca un carácter metafísico como en los
auténticos filósofos del Humanismo, sino que son simples y profundas
intuiciones (¡o sea filosofía!) de la vida, y como símbolos de sentimientos es
que son entendidos y explicados".2 Sobre la lenta formación metafísica de
estos conceptos, en el periodo premaquiavélico, Russo remite a Gentile,
Giordano Bruno e il pensiero del Rinascimento (“Il concetto dell’uomo nel
Rinascimento" y el Apéndice) (Florencia, Vallecchi). Sobre los mismos
conceptos en Maquiavelo cfr. F. Encole, La politica di Macchiavelli.3
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), pp. 63 bis-64.
<238>. Introducción al estudio de
la filosofía. Filosofía especulativa. Se puede reflexionar sobre este punto: si
el elemento "especulación" es propio de toda filosofía o si es una
fase de un pensamiento filosófico en desarrollo según el proceso general de un
determinado periodo histórico. Podría decirse entonces que toda cultura tiene
su momento especulativo o religioso, que coincide con el periodo de completa
hegemonía del grupo social que expresa, y seguramente coincide exactamente con
el momento en que la hegemonía real se disgrega pero el sistema de pensamiento
se perfecciona y se refina, como sucede en las épocas de decadencia. La crítica
resuelve la especulación en sus términos reales de ideología, pero la crítica
misma tendrá su propia fase especulativa, que marcará su apogeo_ La cuestión es
ésta: si este apogeo no será el inicio de una fase histórica en la que
habiéndose compenetrado orgánicamente necesidad-libertad, en el tejido social,
no habrá otra dialéctica más que la ideal.
Cfr.
Cuaderno II (XVIII), pp. 64-64 bis.
<239>. Ensayo popular. Teleología.
En otra nota4 cité un epigrama de Goethe contra el teleologismo. Esta misma
idea Goethe la repite en otra forma (buscar dónde) y dice haberla
1 Todo el
párrafo entre paréntesis es una transcripción casi literal de un pasaje de
Luigi Russo en la nota en la p. 23 de la citada edición del Príncipe.
De la nota ya citada de Luigi Russo, que
aquí continúa en la p. 24 de la citada edición del Príncipe. Las cursivas
espaciadas son de Gramsci. Las cursivas simples son de Russo.
Los libros de Giovanni Gentile (Giordano
Bruno e 11 pensiero del Rinascirnento, Vallecchi, Florencia, 1920), y de
Francesco Ercole (La potitica di Macchiavelli, Roma, 1926) son mencionados en
la citada nota de Russo. Gramsci poseía en Roma, antes del arresto, este libro
de Francesco Ercole que sin embargo no había tenido tiempo de leer; más tarde
solicitó que le fuera
enviado a
la cárcel, pero no parece que llegara nunca a recibirlo: cfr. LC, 27 y 603.
Cfr. Cuaderno 4 (XIII), § 27.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 844
derivado
de Kant: "Kant es el más eminente de los filósofos modernos, aquél cuyas
doctrinas han influido mayormente en mi cultura. La distinción del sujeto y el
objeto y el principio científico de que toda cosa existe y se desarrolla por su
propia e intrínsecaa razón (que el alcornoque, para decirlo proverbialmente, no
nace para servir de corcho a nuestras botellas) la tuve yo junto a Kant, y a
continuación apliqué mucho estudio a su filosofía".1
a En el
manuscrito: "extrínseca". En el texto C: "intrínseca".
Cfr.
Cuaderno 11 (XVIII), p. 49.
346
<240>. Puntos para un ensayo sobre
Crece. ¿Historia ético-política o historia especulativa? Se puede sostener que
la historia en acción de Croce no es ni siquiera ético-política, sino historia
especulativa, un retorno, aunque sea en formas literarias más sagaces y menos
ingenuas con el desarrollo de la actividad crítica, a formas ya cultivadas en
el pasado y caídas en descrédito como vacías y retóricas. La historia
ético-política no puede prescindir tampoco de la concepción de un "bloque
histórico", en el que el organismo es individualizado y concretizado por
la forma ético-política, pero no puede ser concebido sin su contenido
"material" o práctico. Hay que demostrar que contenido y forma son
idénticos, pero hay que demostrarlo cada vez en la práctica, individualmente;
de otra manera se hacen filosofemas y no se hace historia. En las ciencias
naturales esto equivaldría a regresar a un periodo en el que las
clasificaciones se hacían según el color de la piel o del plumaje o del pelo, y
no según la anatomía. La historia no es ciencia natural, y su fin no es el de
clasificar; por lo tanto la referencia a las ciencias naturales y a la
necesidad de una "anatomía" de la sociedad, no era más que una
metáfora y un intento de profundizar las investigaciones metodológicas y
filosóficas. En la historia humana [en la práctica], el "color de la
piel" no es un accidente, porque no se trata de clasificar o de polemizar
sino de reconstruir, y se sabe que en cada individuo el color de la piel es un "bloque"
con la estructura anatómica y con todas las funciones fisiológicas; no se puede
pensar un individuo "desollado" como verdadero individuo; verdadero
querría decir muerto, elemento ya no activo y actuante sino objeto de mesa de
disección. Pero el extremo opuesto es igualmente erróneo y abstracto y
antihistórico. Se ve en la Storia d'Europa en el hecho de que el periodo
elegido está trunco, es el periodo de las revoluciones pasivas, para decirlo
como Cuoco, el periodo de búsqueda de las formas [superiores], de la lucha por
las formas, porque el contenido se había afirmado ya con las revoluciones
inglesas, con las francesas, con las guerras napoleónicas.
[Cfr. p.
36.]2 Otro punto: el concepto de "libertad" idéntico a historia y a
proceso dialéctico, y por lo tanto presente siempre en toda historia, y el
concepto de libertad como ideología o religión (o fanatismo, según los
clericales, por ejemplo): confusión peligrosa, según la filosofía de Croce,
entre filosofía e ideología, por la que incluso la filosofía se convierte en
"instrumento de política" (o sea "error" de origen práctico
o ilusión según el materialismo histórico, o sea formación de origen inmediato
e inmediatamente transeúnte). (Un escultor, Rodin, dice —según M. Barrés, en
Mes Caltiers, IV serie—: "Si nous n'étions pas prévenus contre le
squelette, nous verrions comme il est beau".)3
Cfr.
Cuaderno 10 (XXXIII), p. 50a.
347
<241>. Las Pensées de Pascal fueron
editadas por primera vez en 1670 por 80 sus amigos
1 La cita
de Goethe está tomada de un artículo de G.M. Ferrari, "Goethe
naturalista", en Nuova Antología, 16 de abril de 1932 (año LXVII, fase.
1442), pp. 478-90 (cfr. nota 1 en la p. 435).
Cfr, el precedente § 112 (la llamada a la
p. 36 corresponde aquí en realidad a la p. 35 bis).
La cuarta serie de Mes Cahiers de Maurice
Barrés fue publicada por entregas en Les Nouvelles Eittéraires, comenzando en
octubre de 1931. La cita de Rodin mencionada por Gramsci está en la entrega del
21 de noviembre de 1931 (año X, n. 474).
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 845
de
Port-Royal muy incorrectamente. El texto [manuscrito] auténtico fue indicado en
1843 por Victor Cousin e impreso en 1844 por el editor Faugére.1
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), p. 2 bis,
<242>. 1º Orígenes populacheros del
“superhombre.” Se lo encuentra en el bajo romanticismo de la novela de
folletín: en Dumas padre: Conde de Montecristo, Athos, José Bálsamo, por
ejemplo. Ahora bien, muchos supuestos nietzscheanos no son más que ...
dumasianos
que más tarde, con ensayos nietzscheanos, han "justificado" el estado
de ánimo creado por la lectura del Conde de Montecristo.
Cfr.
Cuaderno 16 (XXII), p. 24.
<243>. 2º. Risorgimento Italiano.
Derivaciones del sistema de interpretaciones del Risorgimento sona un cierto
sectarismo de la mentalidad italiana y la tendencia a creerse mal juzgados y
mal comprendidos.
En el manuscrito: "es".
Cfr.
Cuaderno 14 (I), p. 10.
<244>. 3º. Maquiavelo. Contra el
“voluntarismo”o garibaldinismo. Contra, naturalmente, si quiere perpetuarse a_
sí mismo como forma orgánica de actividad histórico-política, no como momento
inicial de un periodo orgánico. Lo mismo contra las "vanguardias" sin
ejército detrás, contra los arditi sin infantería y artillería, pero no contra
vanguardias y arditi si son funciones de organismo complejo y regular, lo mismo
contra intelectuales sin masa, pero no contra intelectuales de una masa. Por
formaciones homogéneas, formadas por bloques sociales compactos, y por
intelectuales, vanguardias, arditi que trabajan para suscitar tales bloques y
no para perpetuar su dominio gitanesco.
Cfr.
Cuaderno 14 (1), p. 10 bis.
348
<245>. 4º. Literatura popular. Si
es verdad que la biografía novelada continúa la novela histórica tipo Dumas,
etcétera, se puede decir que desde este punto de vista, en este sector
particular, en Italia se está "llenando una laguna". Cfr.
Publicaciones del Corbaccio, de historia novelada, etcétera. Pero la literatura
popular sólo en esto tiene en Italia un desarrollo, porque no es popular, en
sentido estricto, sino que se dirige solamente a ciertos estratos populares más
snobs, de pequeños intelectuales o aspirantes a tales. Novela policiaca,— de
diversas formas, cero, y sin embargo ésta es la moderna novela popular. Novela
"de aventuras" en sentido amplio, cero.
Cfr.
Cuaderno 14 (I), pp. 10-10 bis.
Estos datos sobre las Pensées do Pascal
están tomados del manual ya citado de Lanson, Histoire de la littérature
française, pp. 463 y 455 nota.
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 846
INDICE
Prefacio,
de Valentino Gerratana
Cronología
de la vida de Antonio Gramsci
TOMO 1
Cuaderno
1 (XVI) 1929-1930
Primer
cuaderno
Cuaderno
2 (XXIV) 1929-1933
Miscelánea
1
Apéndice
I.
Descripción de los cuadernos
II. Notas
TOMO 2
Cuaderno
3 (XX) 1930
Miscelánea
Cuaderno
4 (XIII) 1930-1932
Apuntes
de filosofía 1 / Miscelánea / El canto décimo del Infierno
Cuaderno
5 (IX) 1930-1932
Miscelánea
TOMO 3
Cuaderno
6 (VIII) 1930-1932
Miscelánea
Cuaderno
7 (VII) 1930-1931
Apuntes
de filosofía II y Miscelánea
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932
Miscelánea
y Apuntes de filosofía III
TOMO 4
Cuaderno
9 (XIV) 1932
Miscelánea
y Notas sobre el Risorgimento italiano Cuaderno 10 (XXXIII) 1932-1935
La
filosofía de Benedetto Croco
Cuaderno
11 (XVIII) 1932-1933
Introducción
al estudio de la filosofía
Cuaderno
12 (XXIX) 1932
Apuntes y
notas para un grupo de ensayos sobre la historia de los intelectuales
TOMO 5
Cuaderno
13 (XXX) 1932-1934
Notas
breves sobre la política de Maquiavelo
Cuaderno
14 (I) 1932-1935
Miscelánea
Cuaderno
15 (II) 1933
Cuaderno
8 (XXVIII) 1931-1932 Cuadernos de la
cárcel 847
Miscelánea
Cuaderno
16 (XXII) 1933-1934
Temas de
cultura. 1º
Cuaderno
17 (IV) 1933-1935
Miscelánea
Cuaderno
18 (XXXII-IV bis) 1934
Nicolás
Maquiavelo II
Cuaderno
19 (X) 1934-1935
Risorgimento
italiano
TOMO 6
Cuaderno
20 (XXV) 1934-1935
Acción
Católica / Católicos integrales / jesuitas / modernistas
Cuaderno
21 (XVII) 1934-1935
Problemas
de la cultura nacional italiana. 19 Literatura popular
Cuaderno
22 (V) 1934
Americanismo
y fordismo
Cuaderno
23 (VI) 1934
Crítica
literaria
Cuaderno
24 (XXVII) 1934
Periodismo
Cuaderno
25 (XXIII) 1934
Al margen
de la historia. Historia de los grupos sociales subalternos
Cuaderno
26 (XII) 1935
Temas de
cultura. 29
Cuaderno
27 (XI) 1935
Observaciones
sobre el "folklore"
Cuaderno
28 (III) 1935
Lorianismo
Cuaderno
29 (XXI) 1935
Notas
para una introducción al estudio (le la gramática
Cuaderno 9 (XVI) 1929-1930 Cuadernos de la cárcel 848
Cuadernos
de la cárcel
Antonio
Gramsci
Nota de
EHK sobre la conversión
a libro
digital para facilitar su estudio.
En el
lateral de la izquierda aparecerán
los
números de las páginas que
se
corresponde con las del libro
editado
por “ediciones ERA”.
El corte
de página no es exacto,
porque no
hemos querido cortar
ni
palabras ni frases,
es
simplemente una referencia.
Este
trabajo ha sido convertido a libro digital
en
exclusiva para uso interno y para
el
estudio e investigación del pensamiento
marxista.
Euskal
Herriko Komunistak
http://www.ehk.eus
http://www.abertzalekomunista.net

No hay comentarios:
Publicar un comentario