Libros Más Recientes

Más Leidos

Recibe Libros gratuitamente

📚 Biblioteca Emancipación

Accede y recibe automáticamente cada nuevo libro publicado

Suscríbete gratis

📩 Contacto: emancipacionbiblioteca@gmail.com

Libro N° 9518. Laberinto De Fortuna. De Mena, Juan.

 


© Libro N° 9518. Laberinto De Fortuna. De Mena, Juan. Emancipación. Enero  22 de 2022.

 

Título original: ©  Laberinto De Fortuna. Juan De Mena

 

Versión Original: © Laberinto De Fortuna. Juan De Mena

 

Circulación conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión original de textos:

http://www.cervantesvirtual.com/portales/gonzalo_de_berceo/obra-visor/laberinto-de-fortuna--0/html/

 

Licencia Creative Commons:

Emancipación Obrera utiliza una licencia Creative Commons, puedes copiar, difundir o remezclar nuestro contenido, con la única condición de citar la fuente.

La Biblioteca Emancipación Obrera es un medio de difusión cultural sin fronteras, no obstante los derechos sobre los contenidos publicados pertenecen a sus respectivos autores y se basa en la circulación del conocimiento libre. Los Diseños y edición digital en su mayoría corresponden a Versiones originales de textos. El uso de los mismos son estrictamente educativos y está prohibida su comercialización.  

Autoría-atribución: Respetar la autoría del texto y el nombre de los autores

No comercial: No se puede utilizar este trabajo con fines comerciales

No derivados: No se puede alterar, modificar o reconstruir este texto.

Fondo:

https://us.123rf.com/450wm/phochi1981/phochi19811705/phochi1981170500049/77816086-colorido-borrosa-fondo-de-vector-en-colores-pastel-para-el-folleto-de-la-revista-folleto-de-la-revis.jpg?ver=6

 

Portada E.O. de Imagen original:

http://www.cervantesvirtual.com/portales/gonzalo_de_berceo/obra-visor/laberinto-de-fortuna--0/html/fedd608a-82b1-11df-acc7-002185ce6064_4.html#I_0_

 

 

 

© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda

LEAMOS SIN RESERVAS, ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LABERINTO DE FORTUNA

Juan De Mena

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Laberinto De Fortuna

Juan De Mena

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Laberinto De Fortuna

Juan De Mena









1

   Al muy prepotente don Juan el segundo,

aquel con quien Júpiter tuvo tal zelo

que tanta de parte le fizo del mundo

quanta a sí mesmo se fizo del çielo,

al gran rey de España, al Çésar novelo;

al que con Fortuna es bien fortunado,

aquel en quien caben virtud e reinado;

a él, la rodilla fincada por suelo.



2

   Tus casos falaçes, Fortuna, cantamos,

estados de gentes que giras e trocas,

tus grandes discordias, tus firmezas pocas,

y los que en tu rueda quexosos fallamos;

fasta que al tempo de agora vengamos

de fechos pasados cobdiçia mi pluma

y de los presentes fazer breve suma:

y dé fin Apolo, pues nos començamos.



3

   Tú, Calïope, me sey favorable,

dándome alas de don virtuoso;

por que discurra por donde non oso,

convida mi lengua con algo que fable;

levante la Fama su boz inefable,

por que los fechos que son al presente

vayan de gente sabidos en gente;

olvido non prive lo que es memorable.



4

   Como no creo que fuessen menores

que los de Africano los fechos del Çid,

nin que feroçes menos en la lid

entrasen los nuestros que los agenores,

las grandes façañas de nuestros señores,

la mucha constançia de quien los más ama

yaze en teniebras, dormida su fama,

dañada de olvido por falta de auctores.



5

   La grant Babilonia, que ovo çercado

la madre de Nino de tierra cozida,

si ya por el suelo nos es destruida,

¡quánto más presto lo mal fabricado!

E si los muros que Febo a travado

argólica fuerça pudo subverter,

¿qué fábrica pueden mis manos fazer

que no faga curso segunt lo passado?



6

   Ya, pues, desrama de tus nuevas fuentes

en mí tu subsidio, inmortal Apolo;

aspira en mi boca por que pueda sólo

virtudes e viçios narrar de potentes.

A estos mis dichos mostradvos presentes,

o fijas de Tespis, con vuestro thesoro,

y con armonía de aquel dulçe choro

suplid cobdçiando mis inconvenientes.



7

   Dame liçençia, mudable Fortuna,

por tal que blasme de ti como devo:

lo que a los sabios non deve ser nuevo

innoto a persona podrá ser alguna;

pues que tu fecho así contrapugna,

faz a tus casos como se concorden,

ca todas las cosas regidas por orden

son amigables de forma más una.



8

   La orden del cielo exemplo te sea:

guarda la mucha constançia del Norte;

mira el Trión, que ha por deporte

ser inconstante, que siempre rodea;

e las siete Pleyas que Atlas otea,

que juntas parescen en muy chica suma,

siempre se asconden venida la bruma;

cada qual guarde qualquier ley que sea.



9

   ¿Pues cómo, Fortuna, regir todas cosas

con ley absoluta, sin orden, te plaze?

¡Tú non farías lo qu'el çielo faze,

e fazen los tiempos, las plantas e rosas?

O muestra tus obras ser siempre dañosas,

o prósperas, buenas, durables, eternas:

non nos fatigues con vezes alternas,

alegres agora e agora enojosas.



10

   Mas bien acatada tu varia mudança,

por ley te goviernas, maguer discrepante:

ca tu firmeza es non ser constante,

tu temperamento es destemperança,

tu más çierta orden es desordenança,

es la tu regla ser muy enorme,

tu conformidat es non ser conforme,

tú desesperas a toda esperança.



11

   Como las nautas que van en poniente

fallan en Cádiz la mar sin repunta,

Europa por pocas con Libia que junta,

quando Boreas se muestra valiente,

pero si el Austro comueve al tridente,

corren en contra de como vinieron

las aguas, que nunca ternán nin tuvieron

allí, donde digo, reposo paçiente,



12

   así fluctuosos, Fortuna aborrida,

tus casos inçiertos semejan, e tales,

que corren por ondas de bienes e males,

faziendo non çierta ninguna corrida.

Pues ya por que vea la tu sinmedida,

la casa me muestra do anda tu rueda,

por que de vista dezir çierto pueda

el modo en que tratas allá nuestra vida.



13

   Non bien formadas mis bozes serían

quando robada sentí mi persona,

e llena de furia la madre Belona

me toma en su carro que dragos traían,

e quando las alas non bien remeçían

feríalos ésta con duro flagelo,

tanto que fizo fazerles tal buelo

que presto me dexan adonde querían.



14

   Así me soltaron en medio de un plano

desque ovieron dado comigo una buelta,

como a las vezes el águila suelta

la presa que bien nol finche la mano;

yo de tal caso mirable, inhumano,

falléme espantado en un grand desierto,

do vi multitud, non número çierto,

en son religioso e modo profano.



15

   E toda la otra vezina planura

estava çercada de nítido muro,

así trasparente, clarífico, puro,

que mármol de Paro paresçe en albura,

tanto qu'el viso de la criatura,

por la diafana claror de los cantos,

pudiera traer objectos atantos

quantos çelava so sí la clausura.



16

   Mas ya porque en otros algunos lugares

mi vista, bien antes que yo lo demande,

me faze grant cuerpo de cuerpo non grande

quando los medios son especulares,

dixe: «Si formas tan mucho dispares

bien non reguardo, jamás seré ledo

si de más çerca mirar ya non puedo

sus grandes misterios e muy singulares».



17

   Como el que tiene el espejo delante,

maguer que se mire de drecho en drecho,

se parte pagado, mas non satisfecho

como si viese su mesmo semblante,

tal me sentí ya por el semejante,

que nunca así pude fallarme contento

que non desease mirar más atento,

mi vista culpando por no ser bastante.



18

   Estando yo allí con aqueste deseo,

abaxa una nuve muy grande y escura;

el aire fuscando con mucha presura,

me çiega e me ciñe que nada non veo;

e ya me temía, fallándome reo,

non me conteçiese como a Polifemo,

que desque çiego en la gruta de Lemo

ovo lugar el engaño ulixeo.



19

   Mas como tenga miseria liçençia

de dar más aguda la contemplaçión,

y más e más a aquellos que son

privados de toda visiva potençia,

comienço ya quanto con más eloquençia

en este mi cuita, de dialogar,

al pro y a la contra, e a cada lugar

siempre divina llamando clemençia.



20

   Luego resurgen tamaños clarores

que fieren la nuve, dexándola enxuta,

en partes pequeñas así resoluta

que toda la fazen bolar en vapores;

e resta en el medio, cubierta de flores,

una donzella tan mucho fermosa

que ante su gesto es loco quien osa

otras beldades loar de mayores.



21

   Luego del todo ya restituida

ovieron mis ojos su virtud primera,

ca por la venida de tal mensajera

se cobró la parte que estava perdida;

e puesto que fuesse así descogida,

más provocava a bueno e honesto

la gravedad del su claro gesto

que non por amores a ser requerida.



22

   Desque sentida la su proporçión

de humana forma non ser discrepante,

el miedo pospuesto, prosigo adelante

en humil estilo tal breve oraçión:

«O más que seráfica, clara visión,

suplico me digas de donde veniste

e quál es el arte que tú más seguiste,

e cómo se llama la tu discreçión».



23

   Respuso: «Non vengo a la tu presençia

de nuevo, mas antes soy en todas partes;

segundo te digo que sigo tres artes

de donde depende muy grande exçelençia:

las cosas presentes ordeno en essençia,

e las por venir dispongo a mi guisa,

las fechas revelo; si esto te avisa

Divina me puedes llamar Providencia».



24

   «O prinçipesa e disponedora

de gerarchías e todos estados,

de pazes e guerras, e suertes e fados,

sobre señores muy grande señora,

así que tú eres la governadora

e la medianera de aqueste grant mundo,

¿y cómo bastó mi seso infacundo

fruir de coloquio tan alto a desora?



25

   »Ya que tamaño plazer se le ofresçe

a esta mi vida non meresçedora,

suplico tú seas la mi guiadora

en esta gran casa que aquí nos paresçe;

la qual toda creo que más obedesçe

a ti, cuyo santo nombre convoco,

que non a Fortuna, que tiene allí poco,

usando de nombre que nol pertenesçe».



26

   Respuso: «Mançebo, por trámite recto

sigue mi vía, tú, ven, e subçede,

mostrart'he yo algo de aquello que puede

ser apalpado de humano intellecto;

sabrás a lo menos qual es el defecto,

viçio y estado de qualquier persona,

e con lo que vieres contento perdona,

e más non demandes al más que perfecto».



27

   E contra do vido mostrarse la puerta

se iva, levándome ya de la mano;

notar el entrada me manda temprano,

de cómo era grande e a todos abierta.

«Mas una cautela yaze encubierta»,

dixo, «que quema muy más que la brasa,

que todos los que entran en esta grand casa

han la salida dubdosa e no çierta».



28

   «Angélica imagen, pues tienes poder,

dame tal ramo por donde me avises

qual dio la Cumea al fijo de Anchises

quando al Erebo tentó desçender»,

le dixe yo e luego le oí responder:

«Quien fuere constante al tiempo adversario

y más non buscare de lo neçesario

ramo ninguno no avrá menester».



29

   Así razonando, la puerta pasamos,

por do confluía tamaño gentío

que allí do el ingresso más era vazío

unos a otros estorvo nos damos,

ca por la cosa que mucho andamos

quanto deseo común más se esfuerça,

más nuestra priesa nos daña e nos fuerça,

e lo que queremos menos acabamos.



30

   Como el ferido de aquella saeta

que trae consigo la cruel engorra,

mientras más tira, por bien que l'acorra,

más el retorno lo fiere e aprieta,

así mi persona estava subjecta:

quando pugnava por descabollirme

mi priessa e la de otros me tiene más firme,

non governándome de arte discreta.



31

   Mas la sabia mano de quien me guiava,

veyéndome triste e tanto perplexo,

ovo por bueno de dar a mi quexo

un tal reparo qual yo deseava:

es a saber, de priesa tan brava

me toma e de dentro me pone tan libre,

qual el Penatígero entrando en el Tibre

fue de los griegos de quien reçelava.



32

   Mas preguntadme ya de quant aína

estó en lo más alto de aquella posada,

donde podía ser bien devisada

toda la parte terrestre e marina.

Febo ya espira, pues, de tu doctrina

módulo tanto que cante mi verso

lo que allí vimos del orbe universo

con toda la otra mundana machina.



33

   Si coplas, o partes, o largas diçiones

non bien sonaren d'aquello que fablo,

miremos al seso, mas non al vocablo,

si sobran los dichos segunt las razones,

las quales inclino so las correcçiones

de los entendidos, a quien sólo teman,

mas no de groseros que siempre blasfeman

segunt la rudeza de sus opiniones.



34

   De allí se veía el espérico çentro,

e las çinco zonas, con todo el austral,

brumal, aquilón e la equinoçial,

con la que solstiçia contiene de dentro;

e vi contra mí venir al encuentro

bestias e gentes de estrañas maneras,

mostruos e formas fengidas e veras,

quando delante la casa más entro.



35

   La mayor Asia en la zona terçera

e tierra de Partia vi entre los ríos

Tigris e Indo, de reinos vazíos,

mucho espaçiosa cada qual ribera;

allí la provinçia de Acursia vi qu'era

junta con Persia e con Asiría,

e tierra de Media, do yo creería

la mágica averse fallado primera.



36

   E çerca de Éufrates vi los moabitas,

e Mesopotamia como se tendía,

Arabia e Caldea, do el astronomía

primero fallaron, gentes amonitas,

y los idumeos e medianitas,

e otras provincias de gentes mayores,

las quales pasando, conçedan lectores

perdón a mi mano si non son escriptas.



37

   Vi, de Eufratés al Mediterrano,

a Palestina e Feniçia la bella,

dicha de fénix, que se cría en ella,

o quiçá de Fenis, de Cadino hermano,

el Líbano monte do nasçe el Jordano,

do fue bateado el fi de María,

e vi Comagena con toda Siría

e los nabatheos que agora no esplano.



38

   De parte del austro vi como se llega

la terra de Egipto al Rubro Nereo,

de Egisto así dicha, padre de Linçeo,

la qual cerca Nilo, que toda la riega,

do el çielo sereno jamás non se çiega,

nin el aire padesce nubíferas glebas,

do vi a Mauriçia, el antigua Thebas,

más desolada que Estaçio no allega.



39

   Vi, de la parte qu'el noto se ençiende

el Cáucaso monte como se levanta

con altitud e grandeza tanta

que fasta cerca de Europa se tiende,

de cuyas faldas combate e ofende

la gente amazona, menguada de tetas,

los sármatos, colcos e los masagetas,

e aun los ircanos que son más allende.



40

   Vi luego los montes Iperboreos,

Armenia e Siçia con toda Albanía;

aunque, por quanto prolixo sería,

dexo más otros rincones de ebreos,

de los capadoçes e los amorreos,

e de Niçea,do juntada fue

la sínodo santa que libró la fe

de otros peores que los manicheos.



41

   En la menor Asia mis ojos tornados

vieron aquella Galatia, do fueron

las gentes que al rey Bitinio venieron,

dando socorros bien galardonados;

los campos de Frigia tanto llorados,

Caria, Isauria vimos en pronto,

Lidia, Panfilia e tierra de Ponto,

do Naso e Clemente fueron relegados.



42

   Es vi más aquélla que Europa dixeron,

de la que robada en la taurina fusta

lançó los hermanos por causa tan justa

en la demanda que fin non pusieron;

e contra Trión luego paresçieron

los montes Rifeos e lagos Metoes,

los quales te ruego, lector, que tú loes,

porque vezinos de Gótiga fueron.



43

   E vi la provinçia muy generosa

que es dicha Gotia, segunt nuestro uso,

de allí donde Júpiter alto dispuso,

quando al principio formó cada cosa,

saliese de tierra tan mucho famosa

la gótica gente que el mundo vastase,

por que la nuestra España gozase

de estirpe de reyes atán gloriosa.



44

   Del agua del Tanais contra mediodía

fasta Danubio vi Çisia la baxa

e toda Alemaña, que es una grant caxa,

con los pueblos dacos su tierra muy fría;

e fasta los Alpes se ya paresçía

Reçia, Germanía la superior,

Mesia, Panonia e, para mejor,

todas las partes del reino de Ungría.



45

   Del Mediterrano fasta la grant mar,

de parte del Austro vimos toda Greçia:

Chaonia, Molosia, Eladia, Boeçia,

Epiro e su fuente, la muy singular,

en la qual si fachas queriendo quemar

muertas metieren, se ençienden de fuego,

si bivas las meten, amátanse luego

ca puede dar fuegos e fuegos robar.



46

   La grande Tesalia nos fue demostrada,

y el Olimpo monte que en ella resede,

el qual en altura las nuves exçede,

Arcadia Corintio teniendo abraçada;

e desde los Alpes vi ser levantada

fasta las lindes del grant Oçeano

Italia, la qual del pueblo romano

Saturnia fue dicha en la era dorada.



47

   E vi las tres Galias, conviene a saber,

Ludunia, Aquitania, e la de Narbona,

que del primer franco que tovo corona

en Françia su nombre les quiso bolver;

aquésta comiença de proçeder

del monte de Jovis e tanto resalta

que tiende sus fines fasta la mar alta,

que con los britanos tienen que fazer.



48

   Vi las provinçias de España e poniente:

la de Tarragona, la de Çeltiberia,

la menor Cartago que fue la d'Esperia,

con los rincones de todo oçidente;

mostróse Vandalia, la bien paresçiente,

e toda la tierra de la Lusitania,

la brava Galiçia con la Tingitania,

donde se cría ferosçe la gente.



49

   Vimos allende lo más de Ethiopia,

e las provinçias de África todas;

las Sirtes d'Amón, do son los tripodas,

con lo que confina la tierra de Lopia;

Marmárida toda, do es la grant copia

de gente veloçe de los trogloditas;

las áforos, gentes atán imperitas

que de casas e fierros padesçen inopia.



50

   El Catabathmón fue luego patente;

la Cirenaica, región de paganos,

e toda la tierra de los numidanos,

allí do Jugurta se fizo valiente;

Pentapolín conosçimos siguiente,

Getulia, Bisante, con más de otra tanta

tierra que pueblan los de Garamanta,

desde que Juba les fue prepotente.



51

    El mar así mesmo se nos representa,

con todas las islas en él descubiertas,

tan bien de las aguas bivas como muertas,

e donde bonança non teme tormenta:

Las Estegades vi, nueve por cuenta,

Rodas, e Creta la çentipolea;

Çicladas, las quales qualquier que las vea

seis verá menos para ver sesenta.



52

   Naxón la redonda se quiso mostrar,

Colcos, Ortigia, llamada Delós,

de la qual Delio se dixo aquel dios

que los poetas suelen invocar;

e vimos las islas Eolias estar,

Icaria, a la qual el náufrago dio

de Icaro nombre, que nunca perdió,

el mal governado de sabio volar.



53

   Mostróse Samos e las Baleares,

Corçega, Bosis e las Vulcaneas,

las Gorgonas, islas de las Meduseas,

e otras partidas que son por las mares;

vimos a Trinacria con sus tres altares,

Peloro, Pachino e más el Etneo,

donde los fuegos insufla Tifeo,

formando gemidos e bozes dispares.



54

   Segunt fazen muchos en reino estrangero

si alguno vïesse lo que nunca vido,

si non lo desdeña e está detenido

los otros retratan de tal compañero;

ca es reputado por mucho grossero

quien faze tal fiesta de lo nuevo a él,

que entiendan los otros que son çerca d'él

que non ovo dello notiçia primero;



55

   así retractado e redargüido

de mi guiadora sería yo, quando

el mundo me vido que andava mirando

con ojos y seso allí embeveçido;

ca vi que me dixo en son aflegido:

«Déxate d'esto, que non faze al fecho;

mas mira: veremos al lado derecho

algo de aquello porque eres venido».



56

   Bolviendo los ojos a do me mandava,

vi más adentro muy grandes tres ruedas:

las dos eran firmes, inmotas e quedas,

mas la de en medio boltar non çesava;

e vi que debaxo de todas estava,

caída por tierra, gente infinita,

que avía en la fruente cada qual escripta

el nombre e la suerte por donde passava,



57

   aunque la una que non se movía,

la gente que en ella avía de ser

e la que debaxo esperava caer

con túrbido velo su mote cobría;

yo que de aquesto muy poco sentía,

fiz de mi dubda complida palabra,

a mi guiadora rogando que abra

esta figura que non entendía.



58

   La qual me respuso: «Saber te conviene

que de tres edades te quiero dezir:

passadas, presentes e de por venir;

ocupa su rueda cada qual e tiene;

las dos que son quedas, la una contiene

la gente passada, e la otra futura;

la que se buelve en el medio procura

la que en el siglo presente detiene.



59

   »Así que conosçe tú que la terçera

contiene las formas e las simulacras

de muchas personas profanas e sacras

de gente que al mundo será venidera;

por ende cubierta de tal velo era

su faz, aunque formas tú viesses de hombres,

porque sus vidas aun nin sus nombres

saberse por seso mortal non podiera.



60

   »El humano seso se çiega e oprime

en las baxas artes que le da Minerva;

pues ve qué faría en las que reserva

aquél que los fuegos corruscos esgrime;

por eso ninguno non piense ni estime

prestigïando poder ser çiente

de lo conçebido en la divina mente,

por mucho que en ello trasçenda ni rime.



61

   »Mas esto dexado, ven, ven tú comigo,

e faste a la rueda propinco ya quanto

de los passados, si quiés ver espanto;

mas sey bien atento en lo que te digo:

que por amigo nin por enemigo,

nin por buen amor de tierra nin gloria,

nin finjas lo falso nin furtes estoria,

mas di lo que oviere cada qual consigo»



62

   A la rueda fechos ya quanto çercanos,

de orbes setenos vi toda texida

la su redondeza por orden devida,

mas non por industria de mortales manos;

e vi que tenía de cuerpos humanos

cada qual çírculo de aquestos siete

tantos e tales que non podría Lete

dar en olvido sus nombres ufanos.



63

   Pues vimos al fijo de aquél que sobró

por arte mañosa más que por estinto

los muchos reveses del grand Laberinto

y al Minotauro a la fin acabó;

la buena Ipermestra nos aparesció,

con vulto más pio que toda la Greçia,

e, sobre todas, la casta Lucreçia

con esse cuchillo que se desculpó.



64

   A ti, muger vimos del grant Mauseolo,

tú que con lágrimas nos profetizas,

las maritales regando çenizas,

viçio ser biuda de más de uno solo;

e la compañera del lleno de dolo,

tú, Penelope, la qual en la tela

tardaste demientra resçibe la vela

los vientos negados a él por Eolo.



65

   También en la rueda vimos sublimada,

llena de méritos muchos, a Argía,

e vi que la parte derecha tenía

Alcides quasi del todo ocupada,

a fuer de montero, con maça clavada,

bien como quando librava en el siglo

los calidones del bravo vestiglo

e la real mesa de ser ensuziada.



66

   Yo, que veía ser ofiçiosos

los ya memorados en virtud diversa,

veyendo la rueda que en uno los versa,

los mis pensamientos non eran oçiosos;

miró Providencia mis actos dubdosos:

«Non te maravilles atanto», respuso,

«sabida la orden que Dios les impuso,

nin se te fagan tan maravillosos.



67

   »Dispuso ab inicio la mente superna

que círculo d'estos aquí no paresca

sin que la gente de aquél obedesca

las costelaciones de quien lo govierna;

pues tu juizio, si sabe, descerna

que cada qual de los siete planetas

sus operaçiones influye perfectas

a cada qual orbe por gloria in eterna.



68

   »Así que la Luna, que es la primera,

en el primer çerco imprime su acto,

segunda en segundo conserva tal pacto;

terçero non menos, pues, con la terçera;

e todos de todas, por esta manera,

son inclinados a disposiçión

de las virtudes e costelaçión

de la materia de cada una spera.



69

   »Al çerco por ende que tienes ya visto,

llámale círculo, tú, de la Luna,

e faz así nombre, pues, de cada una,

por que non buelvas el caso tan misto;

agora ya donde dubdavas insisto:

si viste las castas con los caçadores,

es porque asignan aquí los auctores

d'esta planeta tal grado bien quisto.



70

   »Fazte a la rueda, pues, de los presentes

por que las veas entramas a dos,

e de las dubdas requieras a nos;

solvértelas hemos en versos patentes;

e visto el un çerco de passadas gentes,

verás el otro d'esta condiçión

de las personas modernas que son:

pues abre los ojos e para tú mientes».



71

   Atento seguntme mandava,mirando,

vi los tres fados, e Cloto el primero,

Lachesis segundo, Atropos el terçero,

en vezes alternas la rueda girando;

e vi sobre todas estar imperando

en el primero cerco de Diana

una tal reina que toda la hmana

virtud paresçía tener a su mando.



72

   De cándida púrpura su vestidura

bien denotava su grant señorío;

non le ponía su fausto más brío,

nin le privava virtud fermosura;

vençíase d'ella su ropa en albura,

e ramo de palma su mano sostiene,

don que Diana por más rico tiene,

más mesurada que toda mesura.



73

   Vi de la parte del siniestro lado,

al serenísimo rey, su marido,

la mesma librea de blanco vestido,

non descontento de tal baxo grado;

e vi de la parte del diestro costado

una tal reina muy esclaresçida,

que de virtudes de muy clara vida

tenía lo blanco del manto brordado.



74

   Volvíme con aire de dubdosa cara

a la ensolvedora de mis ignorançias,

como de niño que de sus infançias

la madre benigna non triste separa;

tal Providencia se me demostrara,

diziéndome tanto: «Conosco ya bien

que tu desseo será saber quien

pueda ser esta tal gente así clara.



75

   »La que la silla más alta tenía

non la devieras aver por estraña:

era la ínclita reina d'España,

muy virtuosa, doña María,

la qual, allende de su grant valía,

allende de reina de los castellanos,

goza de fama tan rica de hermanos,

Césares otros en la monarchía.



76

   »Goza de mucha prudençia e verdat;

goza de don inmortal de justiçia;

ha de virtudes aquella notiçia

que en fembra demanda la honestidat.

Si fuesse trocada su humanidat,

segund que se lee de la de Çeneo,

a muchos faría, segund que yo creo,

domar los sus viçios con su justedat.



77

   »La otra que vimos a la mano diestra,

era la reina de aragoneses,

la qual, mientra sigue su rey los arneses,

rige su reino la reina maestra;

así, con la mucha justiçia que muestra,

mientras más reinos conquiere el marido,

más ella zela el ya conquerido:

¡Guarda qué gloria de España la vuestra!



78

   »Muy pocas reinas de Greçia se falla

que limpios oviessen guardados los lechos

a sus maridos, demientra los fechos

de Troya non ivan en fin por batalla;

mas una si ovo: es otra, sin falla,

nueva Penélope aquesta por suerte;

¡pues piensa qué fama le deve la muerte,

quando su gloria la vida non calla!»



79

   Poco más baxas vi otras enteras,

la muy casta dueña de manos crueles,

digna corona de los Coroneles,

que quiso con fuego vencer sus fogueras.

¡O quírita Roma, si d'ésta supieras

quando mandavas el grant universo,

qué gloria, qué fama, qué prosa, qué verso,

qué templo vestal a la tal le fizieras!



80

   De otras non fablo, mas fago argumento,

cuya virtud maguer que reclama,

sus nombres escuros esconde la Fama

por la baxa sangre de su nasçimiento;

mas non dexaré dezir lo que siento,

es a saber, que las baxas personas

roban las claras e santas coronas

e han de los viçios menor pensamiento.



81

   A vos pertenece tal orden de dar,

rey exçellente, muy grande señor,

así como prínçipe legislator

la vida política siempre zelar,

por que pudiçiçia se pueda guardar

e tomen las gentes seguros los sueños,

punir a los grandes como a los pequeños,

a quien non perdona non le perdonar.



82

   Como las telas que dan las arañas

las leyes presentes non sean atales:

que prenden los flacos, viles animales

e muestran en ellos sus lánguidas sañas,

las bestias mayores que son más estrañas

passan por todas, rompiendo la tela,

así que non obra vigor la cautela

si non contra flacas e pobres compañas.



83

   Aprendan los grandes bevir castamente,

non vençan en viçios los brutos salvajes;

en vilipendio de muchos linages

viles deleites non viçien la gente;

mas los que presumen del mundo presente

fuyan de donde los daños renaçen;

si lindos cobdiçian ser fechos, abraçen

la vida más casta con la continente.



84

   Es abstinencia de vil llegamiento

la tal castedat, después ya de quando

se va la noticia del viçio dexando,

remoto por obras e mal pensamiento;

e non solamente por casto yo cuento

quien contra las flechas de Venus se escuda,

mas el que de viçio qualquier se desnuda

e ha de virtudes novel vestimento.



85

   Vi los que sano consejo tovieron

e los que componen en guerra las pazes,

e vimos a muchos fuera d'estas hazes

que justas ganançias mercando quisieron,

e otros que libres sus tierras fizieron,

e los que por causa de evitar más daños

han relevado los grandes engaños,

a muchos librando que non se perdieron.



86

   Nestor el antigo se nos demostró,

e los oradores mejor resçebidos

del fijo de Fauno que non despedidos,

el rey que su fijo ya muerto mercó,

e Capis, aquél que siempre temió

los daños ocultos del Paladión,

con el sacro vate de Laocoón,

aquél que los dragos de Palas çiñió.



87

   Debaxo de aquéstos yo vi derribados

los que las pazes firmadas ya rompen,

e los que por preçio virtudes corrompen,

metiendo alimentos a los renegados;

allí vi grant clero de falsos perlados

que fazen las cosas sagradas venales.

¡O religión religada de males,

que das tal doctrina a los mal doctrinados!



88

   Pues vimos a Pándaro el dardo sangriento,

hermano de aquel buen arquero de Roma,

que por Menesteo la libre paloma

firió donde iva bolando en el viento,

el qual a los nervios así del amiento

contra las dóricas gentes ensaña

que toda la tregua firmada les daña,

dándoles campo de pazes esento.



89

   Allí te fallamos, o Polinestor,

cómo truçidas al buen Polidoro

con fambre maldita del su grant thesoro,

non te membrando de fe nin de amor;

ya se t'açerca aquel vil Antenor,

triste comienço de los paduanos;

allí tú le davas, Eneas, las manos,

aunque Virgilio te dé más honor.



90

   Estavas, Isifle, allí vergoñosa,

vendiendo la vida de tu buen marido,

de ricos collares tu seso vençido,

quisiste ser biuda, más non deseosa.

¡O siglo nuestro, edat trabajosa,

si fallarían los que te buscasen

otras Isifles que desseassen

dar sus maridos por tan poca cosa!



91

   Non buenamente te puedo callar,

Opas maldito, ni a ti, Julián,

pues sois en el valle más fondo de afán

que non se redime jamás por llorar;

¿quál ya crueza vos pudo indignar

a vender un día las tierras e leyes

de España, las quales puxança de reyes

en años atantos non pudo cobrar?



92

   A la moderna bolviéndome rueda,

fondón del çilénico çerco segundo,

de viçios semblantes estava el profundo

tan lleno que non sé fablar quien lo pueda.

Ved si queredes la gente que queda

darme liçençia que vos la señale,

mas al presente fablar non me cale:

verdat lo permite, temor lo devieda.



93

    ¡O miedo mundano!, que tú nos compeles

grandes plazeres fingir por pesares,

que muchos Enteles fagamos ya Dares

e muchos de Dares fagamos Enteles;

fazemos de pocos muy grandes tropeles,

buenos nos fazes llamar los viçiosos,

notar los crueles por muy pïadosos

e los pïadosos por mucho crueles.



94

   Bien como siervo, que por la fe nueva

del su patrono se muestra más bivo,

por que le pueda fuir de cativo

dize por boca lo qu'él non aprueva,

semblantes temores la lengua nos lleva

a la mendaçia de la adulaçión

así que qualquiera fará conclusión

que diga lo falso mas non lo que deva.



95

   ¿Quién assí mesmo dezir non podría

de cómo las cosas sagradas se venden

e los viles usos en que se despienden

los diezmos ofertos a Santa María?

Con buenas colores de la clerezía

dissipan los malos los justos sudores

de simples e pobres e de labradores,

çegando la santa católica vía.



96

   Cesárea se lee que con terremoto

fuesse su muro por tierra caído,

las gentes y pueblo todo destruído,

que non quedó lienço que non fuese roto;

mas sólo su templo fallamos inmoto,

e la clerezía con el su perlado:

salvo, seguro fue d'esto librado

por su honesto bivir e devoto.



97

   Si tal terremoto nos acaesciese,

lo que la divina clemencia non quiera,

por lo contrario presumo que fuera

de qualquiera villa donde se feziese,

e antes presumo que oy se fundiese

la clerezía con todo su templo,

e que la villa quedase en exemplo

libre, sin daño ninguno que fuese.



98

    La vuestra sacra e real magestad

faga en los súbditos tal benefiçio

que cada qual use assí del ofiçio

que queden las leyes en integridad,

así que cobdiçia nin rapaçidat

non nos ofenda lo bien ordenado,

por que departa de qualquier estado

la vil avariçia su sagaçidat.



99

   Es avariçia, doquiera que mora,

viçio que todos los bienes confonde,

de la ganançia, doquier que se asconde,

una solíçita inquisidora;

sirve metales, metales adora,

de robos notorios golosa garganta,

que de lo ganado sufre mengua tanta

como de aquello que espera aun agora.



100

   Venidos a Venus, vi en grado espeçial

los que en el fuego de su joventud

fazen el viçio ser tanta virtud

por el sagramento matrimonial;

fondón d'estos çercos vi grant general

de muchos linages caídos en mengua,

que non sabe cómo se diga mi lengua

tantas espeçies e formas de mal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario