CANAL EMANCIPACIÓN, OTRA MANERA DE VER LA REALIDAD

Emancipación N° 1048: Neofacismo, resistencia y ciencia

Emancipación N° 1048: Neofacismo, resistencia y ciencia

Emancipación N° 1047: Neofacismo, resistencia y ciencia

Emancipación N° 1046: Neofacismo, resistencia y ciencia

Los Dominios del Poder 2026

Progreso, IA y Mundial 2026

Ciencia y Poder 2026

Libros Más Recientes

Libro N° 9519. Obra Completa. Boscán, Juan.

Libro N° 9519. Obra Completa. Boscán, Juan.

 


© Libro N° 9519. Obra Completa. Boscán, Juan. Emancipación. Enero  22 de 2022.

 

Título original: ©  Obra Completa. Juan Boscán

 

Versión Original: © Obra Completa. Juan Boscán

 

Circulación conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión original de textos:

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/obras-poeticas--0/html/

 

Licencia Creative Commons:

Emancipación Obrera utiliza una licencia Creative Commons, puedes copiar, difundir o remezclar nuestro contenido, con la única condición de citar la fuente.

La Biblioteca Emancipación Obrera es un medio de difusión cultural sin fronteras, no obstante los derechos sobre los contenidos publicados pertenecen a sus respectivos autores y se basa en la circulación del conocimiento libre. Los Diseños y edición digital en su mayoría corresponden a Versiones originales de textos. El uso de los mismos son estrictamente educativos y está prohibida su comercialización.  

Autoría-atribución: Respetar la autoría del texto y el nombre de los autores

No comercial: No se puede utilizar este trabajo con fines comerciales

No derivados: No se puede alterar, modificar o reconstruir este texto.

Fondo:

https://us.123rf.com/450wm/phochi1981/phochi19811705/phochi1981170500049/77816086-colorido-borrosa-fondo-de-vector-en-colores-pastel-para-el-folleto-de-la-revista-folleto-de-la-revis.jpg?ver=6

 

Portada E.O. de Imagen original:

http://2.bp.blogspot.com/-MiIMY7D50a0/U7_BhZEwFqI/AAAAAAAAKCA/yWCan_xPgJ4/s1600/Bosc%C3%A1n.jpg

 

 

 

© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda

LEAMOS SIN RESERVAS, ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

OBRA COMPLETA

Juan Boscán

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Obra Completa

Juan Boscán

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONTENIDO

Obra completa

 

Libro I

 

Libro II

 

Libro III

 

Libro IV

 

Apéndice

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Obra Completa

Juan Boscán



[Nota preliminar: Edición digital a partir de la de Enrique Díez Canedo, Madrid, Calleja, 1917. Cotejada con las ediciones críticas de Martín de Riquer, A. Comas y J. Molas, Barcelona, Facultad de Filología, 1957, y con las de Carlos Clavería, Barcelona, PPU, 1993; Madrid, Turner-Biblioteca Castro, 1995 y Madrid, Cátedra, 1999, cuya consulta recomendamos para la correcta valoración crítica de la obra. Adoptamos las modernizaciones incorporadas al texto base que son indicadas en la página 23 de esta última edición crítica, que consideramos como la edición de referencia para la fijación textual.]




 

 

 

 

 

Libro I

 

A los lectores

Este libro consintió Boscán que se imprimiese forçado de los ruegos de muchos que tenían con él autoridad para persuadírselo, y parece que era razón que sus amigos le rogasen esto por el gran bien que se sigue de que sea comunicado a todos tal libro, y por el peligro que avía en que sin su voluntad no se adelantase otro a imprimirlo, y también porque se acabasen los yerros que en los traslados que le hurtavan avía, que eran infinitos. Después que él ya se dexó vencer y se determinó a la impresión, y andava juntando sus papeles y examinándolos para que con concierto saliesen adonde todo el mundo los viese, que era cosa que él nunca pensó en el principio que lo començó a escrevir, sabemos que los tenía repartidos en cuatro libros. En el primero, las primeras cosas que compuso, que son coplas españolas, y en el segundo, canciones y sonetos a manera de los italianos, y en el tercero, epístolas y capítulos y otras obras también a la italiana; en el cuarto, quería poner las obras de Garcilaso de la Vega, de las cuales se encargó Boscán por el amistad grande que entrambos mucho tiempo tuvieron, y porque después de la muerte de Garcilaso le entregaron a él sus obras para que las dexase como devían de estar, ya que ponía la mano en adereçar todo esto y querría, después de muy bien limado y polido, como él sin falta lo supiera hazer, dar este libro a la señora duquesa de Soma. Y le tenía ya escrita la carta que va en el principio del segundo libro, plugo a Dios de llevárselo al cielo y ansí huvo de parar todo con tan gran causa; después á parescido pasar adelante lo que él dexava empeçado, digo la impresión, que en la enmienda de sus obras y de las de Garcilaso no es cosa que nadie la avía de osar emprender. Y si algún yerro o falta se hallare en estos libros, duélase el que los leyere de la muerte de Boscán, pues que si él viviera hasta dexallos enmendados, bien se sabe que tenía intención de mudar muchas cosas, y es de creer que no dexara ninguna o pocas que ofendiera a los buenos jüizios, que con éstos se á de tener cuenta; y así se á tenido por menor inconveniente que se imprimiesen como estavan y que gozásedes todos dellas, aunque no estén en la perfición en que estuvieran como Boscán las pusiera, que no que por no aver quedado acabadas de su mano tenellas guardadas y ascondidas donde nunca paresciesen, sino tan mal concertadas y escritas como suelen andar por aí de mano. De modo que la culpa de lo que en este libro no estuviere bien no la tiene Boscán, sino los que fueron causa desta impresión, y a éstos áseles de perdonar cualquier cosa por el buen zelo que an tenido con todos los buenos ingenios y con el autor deste libro en que fuese comunicado a todos.




Privilegio

NOS DON CARLOS, por la divina clemencia Emperador de los Romanos, siempre augusto Rey de Alemaña, dona Joana su madre y el mesmo don Carlos, por la gracia de Dios Reyes de Castilla, de Aregón, de León, de las dos Cicilias, de Hierusalem, de Ungría, de Dalmacia, de Croacia, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorcas, de Sevilla, de Córdova, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarbes, de Algezira, de Gibraltar, de las Islas de Canaria, de las Islas Indias y Tierra Firme del mar Océano, Archiduques de Austria, Duques de Burgoña, Bravante, etc., Condes de Barchinona, de Flandes y Tirol, etc., Duques de Athenas y de Neopatria, Condes de Rosellón y Cerdania, Señores de Viscaya y de Molina, etc., Marqueses de Oristán y de Gociano. Por cuanto por parte de vos, de doña Anna Girón de Rebolledo, vidua del quondam Juan Boscán, Cavallero de Barcelona, nos ha sido hecha relación que el dicho vuestro marido compuso una sátira contra los avarientos, dos églogas pastoriles, una canción y dos sonetos a la muerte de Garcilaso de la Vega, y otra canción, dos apístolas, una es respuesta de una que le embió don Diego de Mendoça en cosas familiares y de amistad, un capítulo en cosas de palacio, ciertos sonetos y canciones del dicho Garcilaso, una octava rima, una elegía a la muerte de don Bernandino de Toledo, hermano del Duque de Alva, otra obra de la historia o fábula de Leandro, según se halla en Museo, auctor griego, y traducido en verso castellano una tragedia de Aurípides, asimismo autor griego, y otras algunas obras del dicho Garcilaso de la Vega y del dicho Boscán, suplicándonos que, atento que él se ocupó mucho tiempo en componer aquéllas y trabajó mucho y que es cosa útil y provechosa, fuese de nuestra merced daros licencia para que vos o quien vuestro poder huviere, y no otra persona alguna, pudiésedes hazer imprimir las dichas obras en todos los reinos y señoríos nuestros y venderlas por el tiempo que fuésemos servido, y nos, acatando lo susodicho y por ser las cosas tan buenas y de tal cualidad, havémoslo tenido por bien, por tanto, con tenor de las presentes de nuestra cierta sciencia y real autoridad, damos licencia, permisión y facultad a vos, la dicha doña Anna Girón de Rebolledo, vidua del dicho Juan Boscán, o quien vuestro poder hoviere, que por tiempo y espacio de diez años, que se cuentan del día de la datis desta vuestra provisión en adelante, vos e las personas que tuvieren el dicho vuestro poder e no otras algunas podáis y puedan hazer imprimir en estos nuestros reinos de España y de la corona de Aragón las dichas obras que el dicho vuestro marido compuso y copiló por cualesquier impresores que vos quisiéredes dellos dichos reinos y señoríos nuestros, a los cuales mandamos por las mesmas presentes, so incorrimiento de nuestra ira e indignación y pena de mil florines de oro, del que lo contrario hiziere exigideros y a nuestros cofres aplicaderos, que ellos ni otra persona alguna sin vuestro querer y voluntad expresa o del dicho vuestro procurador o procuradores no puedan imprimir las obras susodichas o alguna dellas, ni traerlas ni de fuera destos reinos ni venderlas en ellos dentro el dicho tiempo de los dichos diez años. Para execución y cumplimiento de lo cual por las mesmas presentes de la dicha nuestra cierta sciencia y real autoridad: dezimos y mandamos a todos y cualesquier oficiales y súbditos nuestros mayores y menores a quien pertenezca en todos los dichos nuestros reinos y señoríos constituidos y constituideros so las penas susodichas que a vos, la dicha doña Anna Girón de Rebolledo, o a quien vuestro poder hoviere, guarden y observen la presente nuestra licencia e todo lo en ella contenido y no permitan que sea hecho lo contrario en manera alguna si nuestra gracia tienen cara y en la pena susodicha desean no incurrir, en testimonio de lo cual mandamos hazer las presentes con el nuestro sello real común en el dorso dellas selladas. Datis en Madrid a XVIII de hebrero, MDXLIII.

YO EL REY





 

 

 

 

 

 

 



A la duquesa

   ¿A quién daré mis amorosos versos,

que pretienden amor, con virtud junto,

y desean también mostrars'hermosos?

A ti, señora en quien todo esto cabe,

a ti se den, por cuanto si carecen

 5

destas cosas que digo que pretienden,

en ti las hallarán cumplidamente.

Recógelos con blanda mansedumbre

si vieres que son blandos, y si no,

recógelos como ellos merecieren.

 10

Y si después t'importunaren mucho

con llorar, porque así suelen hazello,

no te parezcan mal sus tristes lloros,

que, pues que son sus lágrimas con causa,

no sólo es gran razón que se consientan,

 15

mas an de ser dolidas y lloradas

por todos los que vieren donde caen.

Ellos se van huyendo de mis manos

pensando que podrán bivir doquiera,

pero, según an sido regalados

 20

y poco corregidos en sus vicios,

a peligro andarán si en ti no hallan

manera de bivir en sus regalos

y amparo por valerse en sus errores.

Si pasaren con onra, dales vida,

 25

y si no, no les quites el remedio

que'l tiempo les dará con su justicia:

que mueran y que los cubra la tierra,

y la tierra será el eterno olvido.




 

 

 

 



Villancico

Si no os uviera mirado

       no penara,

pero tampoco os mirara.

Veros harto mal á sido,

mas no veros peor fuera;

 5

no quedara tan perdido

pero mucho más perdiera.

¿Qué viera aquél que no os viera?

       ¿Cuál quedara,

señora, si no os mirara?

 10




 

 

 



Coplas



 Siento mi congoxa tal

       que mi mal,

aunques malo de sentirse,

es tan bueno de sufrirse

que no puede ser mortal.

 5

       Es tan fuerte

que bien puede dar la muerte;

      mas la vida

va muy lexos de perdida,

pues gana la mejor suerte.

 10



Dizen que mi fantasía

      no se guía

sino toda contra mí;

yo respondo que's así,

porque no sufro porfía.

 15

       Mi derecho

me tiene tan satisfecho,

       que doblado

estoy sobre mi cuidado

si piensa que mal m'á hecho.

 20



Mi alma se favorece

       si padece,

y toma por mejoría

que crezca la pena mía,

mas a ratos mucho crece.

 25

       Yo la siento,

mas della no m'arrepiento,

       que'l amor,

a medida del dolor,

suele dar el sufrimiento.

 30



Mi dolor así m'aquexa,

       que nos dexa

tan diferentes los dos,

que, aunque's la culpa de vos,

contra mí es toda la quexa.

 35

       Si ay cosa

do el alma sté querellosa,

       no la vengo;

mas cuando más quexa tengo,

pregunto si stáis quexosa.

 40



Luego luego, cuando os vi,

       conocí

que uviera de tener guerra;

mas, hasta saber la tierra,

quisiera mirar por mí.

 45

       Y ora cayo

que luego fue mi desmayo

       tan entero,

que, aunquel trueno fue primero,

primero me vino el rayo.

 50



Antes vino el padecer

       que, a mi ver,

pudiese ver vuestro gesto;

víos presto, pero más presto

parece que vi al querer.

 55

       No fue así,

mas antojósem'a mí;

      porque luego,

en veros, quedé tan ciego,

que dixera que no os vi.

 60



Mas el seso con que entiendo,

       no pudiendo

entenderos, no sé ver

cómo puedo yo querer

aquello que no comprendo.

 65

       No me falta

buen remedio en esta falta,

       porque'n veros,

por esto de no entenderos,

entiendo que sois muy alta.

 70



Lo que sois se me declara,

       cuando para

mi seso y a vos no llega;

porque la luz que me ciega

luego digo que's muy clara.

 75

       Por do siento

que's ya de mi pensamiento

       mi verdad,

sobrarme la voluntad

do falta el entendimiento.

 80






Otras



 Señora doña Isabel,

       tan crüel

es la vida que consiento,

que me mata mi tormento

cuando menos tengo dél.

 5

       Pero bivo

con la gloria que recivo,

tan ufano en los amores,

que procuro destar bivo

porque bivan mis dolores.

 10



Bivo de mi pensamiento

       tan contento,

que's mi congoxa mayor

si no hallo el sufrimiento

conforme con el dolor.

 15

       Yo querella

no puedo de vos tenella;

sólo de mí'stoy quexoso

si mi pena en padecella

me conoce temeroso.

 20



La pena queda vencida,

       ya perdida,

pues vuestra merced, señora,

á sido la vencedora

de las fuerças de mi vida.

 25

       De tal suerte,

que no puede ya la muerte

ser comigo sino muerta,

pues tengo por buena suerte

ser en mí la pena cierta.

 30



Mis congoxas de bien llenas

       son tan buenas,

por la causa que's tan buena,

que no podéis darme pena

sino con no darme penas.

 35

       Mas parece

que un contrario se m'ofrece,

tan grave, que ved cuál quedo:

quel alma dize: padece,

y el cuerpo dize: no puedo.

 40




 

 

 



Canción



    ¿Qué haré, que por quereros

mis estremos son tan claros

que ni soy para miraros

ni puedo dexar de veros?



    Yo no sé con vuestra ausencia

 5

un punto bivir ausente,

ni puedo sufrir presente,

señora, tan gran presencia.

De suerte que, por quereros,

mis estremos son tan claros

 10

que ni soy para miraros

ni puedo dexar de veros.






Otras desaviniéndose



    ¡O que no ay razón que pueda

consolar tan crudos males,

porque son, señora, tales,

que'l seso espantado queda

de ver sólo sus señales!

 5

¡O muger desconocida!

¡O dolor! ¡O perdimiento!

Vuestro mal conocimiento

m'á traído en esta vida

      que ora siento.

 10



    ¡O vida llena de enojos!

¡O mundo que vas así!

¡Qué bien fuera para mí,

si yo no tuviera ojos

para veros, cuando os vi!

 15

Mas, pues mi seso no halla

ninguna vida en seguiros,

que la gane yo en huiros

pues que no puedo ganalla

       por serviros.

 20



    Los dos juntos en dañarme

emos sido, y en vencerme,

armados para perderme:

vos comigo por matarme,

yo con vos por ofenderme.

 25

Emos sido vencedores;

contra mí fue la vitoria;

y á quedado por istoria

de mis males y dolores

       la memoria.

 30



    No veo mis enemigos;

conozco bien que peleo;

las llagas yo las poseo;

padezco dos mil castigos;

la causa dellos no veo.

 35

Si huyo, pierdo el derecho;

si espero, no sé valerme;

no sé cómo socorrerme,

ni sé, de puro despecho,

      qué hazerme.

 40



    ¡O, que no sé qué me daña

y sé que todo me mata!,

porque amor así me trata,

que'n una cosa m'engaña

y en dos mil me desbarata.

 45

Estoy de mi pensamiento

ya tan poco satisfecho,

que entre mí tengo despecho,

porque bien no marrepiento

       de lo hecho.

 50



    Mas hazed ya desd'agora

lo que bien os estuviere;

sea todo como fuere;

allá os avení, señora,

con lo que más os pluguiere.

 55

Y acordand'os los presentes

dolores y los que an sido,

yo me doy por despedido,

por no andar entre las gentes

      más perdido.

 60






Otras arrepintiéndose porque se desavino



    ¿Qué movimiento fue'l mío?

Cuitado ¿quién me engañó?

¿Cuál coraçón me sufrió,

que tan grande desvarío

le pudiese emprender yo?

 5

¡O ciego, sin algún tiento!

¡O locura conocida!

¡Qué pudiera ser mi vida,

de tan alto pensamiento

       despedida!

 10



    Culpa de tal desventura

no tiene desculpa igual

sino ser el yerro tal,

que sólo pudo locura

ser causa de tanto mal.

 15

A la ora que fui preso

de vos, me vi de manera

que de menos seso fuera

si por vos todo mi seso

       perdïera.

 20



    Pues por vos perdí el sentido

cuando era el alma cuerda,

y ora tan desacuerda

lo que por vos é perdido,

no me haga que ora os pierda.

 25

Yo lo hize como loco,

pero ved si m'arrepiento

que's estremo mi tormento

y é pesar porque's tan poco

       lo que siento.

 30



    Lo que siento no lo entiendo,

ni es ello para entenderse;

quiso el seso así perderse,

que á de poder, no pudiendo,

agora para valerse.

 35

Por todas partes me quemo;

querría el yerro enmendalle,

mas es tamaño, que temo

de caer, para curalle,

      en otro estremo.

 40



    Pudiera ser perdonado,

según la pena que siento;

mas yo no quedo contento

con lo que paga el cuidado

de parte del sentimiento.

 45

Ni quiero que con templança

mi yerro quede medido;

yo sólo só el ofendido,

de mí solo la vengança

       yo la pido.

 50






Otras



    Señora, pues que no'spero

remedio del mal que muero

pidiendo cuan poco pido,

yo me doy por tan perdido,

       que'n mí siento

 5

que se parte'l sufrimiento

que deviera ser partido.



    Y tras él va el esperança

que de vos nunca s'alcança;

yo solo cativo quedo,

 10

tan triste, que más no puedo.

      ¿Qué haré?

Que sufra dize la fe;

que no sufra dize'l miedo.



    Cuando tengo en la memoria

 15

que'n sufrir se gana gloria,

é por bien, y lo consiento

que se sufra el mal que siento;

      mas agora

ya no es posible, señora,

 20

que se va mi sufrimiento.



    Él se va, yo quedo en prendas

con aquellas mis contiendas

que salen de'l pensamiento.

¿Qué haré? Que mi tormento

 25

       ya es afrenta,

y el temor se me presenta

cuando a vos yo me presento.



    Cuando presente me hallo

ni bien hablo ni bien callo;

 30

y en ausencia tal me siento,

que muero sin algún tiento

       por buscaros;

y é tanto miedo d'hallaros

que, si os hallo, m'arrepiento.

 35



    Tan usado a la pasión

es mi triste coraçón

que'stoy diestro en padecella;

ved qué cuerda es mi querella,

      qué compuesta,

 40

que importuno por respuesta

y muero de miedo d'ella.



    Así yo triste me veo,

con un miedo y un deseo

tan puestos en combatirme,

 45

que no sé de vos partirme,

       de perdido,

y mil vezes me despido

sin que pueda despedirme.



    Y después ya de ser ido

 50

quedo tan arrepentido

quel alma luego me dexa;

yo, en ver que mi bien s'alexa,

       nunca dexo

de quexar, y no me quexo,

 55

pues no sé de quién dé quexa.






Canción



    Es tal y tan verdadera

mi pena por conoceros

que, si tanto no os quisiera,

yo quisiera no quereros.



    Que nuevo caso d'amor

 5

ordenáis que'n mí comience:

combatirme el desamor,

adonde el amor me vence.



    No es mucho, pues tan entera

es mi pena en conoceros,

 10

que, si tanto no os quisiera,

yo quisiera no quereros.






Canción



    ¡Qué vida de tantos males,

qué mundo tan desigual,

do los bienes con el mal

nunca pueden ser iguales

aunque sean d'un igual!

 5



    Que, aunque'l bien en cantidad

igual del mal se presente,

mucho más el mal se siente,

porque's contra voluntad

y viene por acidente.

 10

Así que, entre tantos males,

hallo yo por desigual

que los bienes con el mal

nunca pueden ser iguales

aunque sean d'un igual.

 15






Otras determinando de dexar unos amores



    Mi coraçón, fatigado

de su querer, s'arrepiente,

que, señora, lo pasado

rebuelto con lo presente

me tienen escarmentado.

 5

Yo conozco que mi pena

toda fue por culpa mía,

pues siempre tuve porfía

de dexar la parte buena

por seguir la fantasía.

 10



    Agora, cobrando acuerdo,

conozco do stoy, señora.

Yo m'alço con lo que pierdo;

la locura d'hasta agora

me haze que torne cuerdo.

 15

Mi dolor á sido bueno

pues tal seso me procura;

pero fuera más cordura

castigar en mal ageno

quen mi propria desventura.

 20



    Mas, ya que no puede ser

lo sido que no aya sido,

é por bien lo que é sufrido,

pues para menos perder

á sido lo que é perdido.

 25

Ya m'aparto de mis penas,

mas no puedo de rondón;

pues salté de la prisión,

arrastrando las cadenas

en mi triste coraçón.

 30



    Y límalas mi sentido,

agora, para soltarme.

Mas ¿para qué desatarme

si quedo tan encogido

que nunca podré mandarme?

 35

Con todo yo determino,

señora, de no parar

hasta ver si mi penar

acertará en el camino

que's bueno para curar.

 40



    Y así a mí, por curar luego,

todo mal m'á de ser llano;

que si un dedostá malsano,

por bien atajar el fuego,

se suele cortar la mano.

 45

Por sanar de mi dolor

tomo el dolor del ausencia,

porque dizen que'n presencia

suele encender el amor

el fuego desta dolencia.

 50



    D'otra parte, me parece

que curarme es ya locura;

que sane la calentura,

si la virtud me fallece

¿qué m'aprovecha la cura?

 55

Pero ya porque resista

la razón a lo que siento,

biviré con regimiento,

que será guardar la vista

y ocupar el pensamiento.

 60






Otras a la tristeza



    Tristeza, pues yo soy tuyo,

tú no dexes de ser mía;

mira bien que me destruyo

sólo en ver que'l alegría

presume d'hazerme suyo.

 5

       ¡O tristeza!,

que apartarme de contigo

es la más alta crueza

que puedes usar comigo.



    No huyas, ni seas tal

 10

que m'apartes de tu pena.

Soy tu tierra natural:

no me dexes por la agena,

do quiçá te querrán mal.

       Pero di,

 15

ya que estó en tu compañía:

¿cómo gozaré de ti

que no goze d'alegría?



    Que'l plazer de verte en mí

no ay remedio para echallo.

 20

¿Quién jamás estuvo así?

Que de ver que'n ti me hallo,

me hallo que'stoy sin ti.

      ¡O ventura!

¡O amor, que tú heziste

 25

que'l plazer de mi tristura

me quitase de ser triste!



    Pues me das por mi dolor

el plazer que'n ti no tienes,

porque te sienta mayor,

 30

no vengas, que si no vienes,

entonces vernás mejor.

       Pues me plazes,

vete ya, que'n tu ausencia

sentiré ya lo que hazes

 35

mucho más que'n tu presencia.






Otras



    Señora, libre me siento;

mi querer tras vos le'mbío;

suelta va mi voluntad;

que, pues en mi mal consiento,

no forçando el alvedrío

 5

no pierdo mi libertad.

No la pierde en algún ora

mi alma, pues en vos mora;

que ved si es ancha prisión

bivir en el coraçón

 10

de vuestra merced, señora.



    Allá stoy, no me sentís;

ni es mucho en tan gran morada

tal huésped que no se sienta;

no me cerráis, ni m'abrís;

 15

¿qué hará el alma cuitada,

perdida con tal afrenta?

Uno soy, y en uno dos;

ay un ser sólo entre nos,

con que yo muy claro muestro

 20

que imposible es no ser vuestro

siendo vos, señora, vos.






Otras



    Las cosas de menos pruevas,

de más nueva estrañedad;

las que stán por montes, cuevas,

más estremas y más nuevas,

son más de mi calidad.

 5

Que con mi vida penosa,

por dondequiera que voy,

ando ya com'una cosa

que parece monstruosa,

dudoso de lo que soy.

 10



    Un'ave no conocida,

la cual fénix es llamada,

dizen que's cosa sabida

que, después de ser quemada,

torna luego a tomar vida.

 15

Mi coraçón afligido,

con sus males verdaderos,

se halla en este partido:

que después de consumido,

rebive para quereros.

 20



    Por allá en el medio día

se scrive que ay una fuente

que, según verse podría,

con la noche stá caliente,

con el sol se torna fría.

 25

Así yo, de llorar ciego,

torno frío con el fuego,

pues, con medroso recelo,

presente de vos me yelo

y ausente me quemo luego.

 30



    Otras dos fuentes entiendo

que ay por otra tierra agena,

que, acaso dellas beviendo,

la una mata riendo,

la otra a llorar condena.

 35

Éstas hallo en la graveza

de mi mal que con firmeza

mi coraçón me conquista:

la primera es vuestra vista,

la otra es vuestra crueza.

 40



    De nuestra noticia ageno

ay un animal muy cierto,

para males tan despierto,

que, si le miráis de lleno,

no podéis librar de muerto.

 45

Así yo, con esta suerte,

no sé cómo se concierte

ventura tan desmedida:

que'n veros busco la vida

y en veros hallo la muerte.

 50



    Pues del águila es lo bueno

que, al que de sus hijos vido

que no mira al sol de lleno,

como a hijo que's ageno

luego l'echa de su nido.

 55

Así yo, del pensamiento

que'n miraros no stá atento,

con cautela dél me guardo,

y échole como a bastardo

de baxo conocimiento.

 60



    A todo esto m'á traído,

señora, vuestra crueza:

tan usado a la tristeza,

que me veo revestido

de nueva naturaleza.

 65

Pero ya desta mi vida,

pues vuestra merced, señora,

á de ser la juzgadora,

como de cosa sabida

no se scriva más agora.

 70






Otras



    Amor, que'n mi pensamiento

rige, manda, suelta y prende,

con tal fuego en mí s'enciende,

que mi ciego entendimiento

su mismo dolor no entiende.

 5

Ni sé si crece en ausencia

mi dolor, o si en presencia

la pena suele esforçarse,

ved cómo podrá curarse

quien no entiende su dolencia.

 10



    La alegría y el tormento

vinieron en compañía,

y aunque yo ya me temía

toda vía, el pensamiento

se'ngañó con la alegría.

 15

Que después con su crueza

tuvo Amor esta destreza,

que llegadas a la puerta,

la alegría quedó muerta

y entró biva la tristeza.

 20



    No cayendo en este engaño

quedé luego satisfecho,

más después sentí despecho

conociendo que'ntró el daño

do pensé que'ntró el provecho.

 25

Y cuando quise al amor

echalle, como a traidor

no pude, que cuando entró,

do por huésped s'acogió

s'alçó luego por señor.

 30



    Y tomó la fortaleza

de mi triste coraçón,

governando, por tal son,

que a toda naturaleza

sobrepuja mi pasión.

 35

Y aunque yo esta tiranía

de miedo la pasaría,

según me hallo sugeto,

el temor del mismo aprieto

contra su dolor porfía.

 40



    Con esto s'á'ventajado

la parte de mi tormento,

pues será su vencimiento,

después d'aver peleado,

con mayor contentamiento.

 45

Y con esta cruda suerte

mi daño será más fuerte,

porque quedaré vencido,

y sobr'averme rendido,

no me libraré de muerte.

 50






Otras



    ¡O fin de mis alegrías,

comienço de mis tristezas!

Alcancen ya mis porfías

que s'acaben las cruezas

que acabaron ya mis días.

 5

       Y no quiera

vuestra merced que así muera,

aunque pienso que si muero,

darme vos el mal postrero

será la merced primera.

 10



    Es remedio al pensamiento

ser la pena más crecida:

que, creciendo mi tormento,

menguará mi triste vida,

y con ella lo que siento.

 15

      Mas tamañas

son mis penas, tan estrañas,

que, de miedo de mi suerte,

se pasa por mí la muerte

sin parar en las entrañas.

 20



    Mas la pena por la gloria

é por bien de padecella,

que, aunque no alcanço vitoria,

no tengo de vos querella

pues tengo de vos memoria.

 25

       Tan contentos

van mis altos pensamientos,

que más hago yo en callar

el plazer de mi penar

quel penar de mis tormentos.

 30



    Así'stoy en tal estado

que aun el bien me tiene muerto,

porque'l plazer que's callado

con el mal de'star cubierto

se convierte en más cuidado.

 35

       Y el tormento

me govierna tan sin tiento

que'n todo peligros hallo:

en el bien, porque le callo,

y en el mal, porque le siento.

 40



    ¿Qué haré, pues estoy tal

que, aunque stá mi vida ufana,

es mi llaga tan mortal

que se siente menos sana

cuando stá con menos mal?

 45

       Quel amor,

cuando hiere, es muy mejor

que sea su mal crecido,

porque se pierda el sentido

con la fuerça del dolor.

 50



    Ni qué diga ni qué'scriva,

ya no sé, ni qué me quiera;

no me da mi suerte esquiva

ni más mal, porque no muera,

ni menos, porque no biva.

 55

      El cuidado

ni á crecido ni menguado:

que tiene por maña Amor,

por mantener mi dolor,

mantenerme en un estado.

 60



    Y siempre cuanto le pido

dertermina de negarme:

no quiere escuchar partido,

ni menos quiere dexarme,

ni tomarme por vencido.

 65

       ¿Qué haré,

perdido, que ya no sé

cómo sufra tal engaño,

que se paguen con el daño

los servicios de mi fe?

 70



    ¡Ved cómo podré valerme,

que'n el mal donde m'enbuelvo,

cuando más veo ofenderme,

ni huyo, ni'stoy, ni buelvo,

ni aun oso defenderme!

 75

       Ya caído

estoy en tierra, vencido,

y vos, señora sin fe,

no me tomáis a mercé

sabiendo que stoy rendido.

 80



    ¡Triste, que de mi cuidado

no siento con qué me guarde!

Pues no sé, de desmayado,

ni librarme, por covarde,

ni vencer, por esforçado.

 85

       Y el bivir

ya se me quiere partir,

porque'stoy en tal partido

que, quitándome'l sentido,

no me quitan el sentir.

 90



    Mis sentidos ya se mueren;

buenos, malos, todos m'echan;

ya los bivos no me quieren,

ya los muertos me desechan

por los males que me hieren.

 95

       Y es señal

de mi dolor desigual

que'n tanta desconfiança

no se pierda el esperança

porque no se pierda el mal.

 100



    ¡Ay, dolor! ¿Por qué me llevas

a dezir lo que no quiero?

Escusadas son más pruevas:

¿no te basta ver que muero,

sin que contra mí te muevas?

 105

       Ya no hagas

más peligrosas mis llagas,

aunque, cuanto más mal hazes,

tanto mal me satisfazes,

pues que con la causa pagas.

 110



    Este tal contentamiento

me da fuerça y me combida

a tener tal sufrimiento

que, aunque s'acabe la vida,

no s'acabe'l pensamiento.

 115

       Mi holgança

es poner mi confiança

en cuanto el amor quisiere,

que'l que bien amando muere

muy onrada fin alcança.

 120






Otras a su amiga, embiándole esas otras que se siguen, en tiempo que le dezía que ya no andava de amores con ella



    Aunque más ya no se cuente

mi fe por vuestra cativa,

señora, bien se consiente

que'sas coplas os escriva

por el amistad presente.

 5

El nombre de servidor

perdíle con disfavores,

y á quedado, en mis dolores,

de los dolores, amor,

en lugar de los amores.

 10



 

Las que embió



    Levántese'l alma mía,

rebiente su mal en gritos,

que'ncubrir mi fantasía

dolores tan infinitos

más nuevo dolor sería.

 15

Muéstrense mis pensamientos

tan crudos que den espanto;

cubiertos de triste manto

mis llorosos sentimientos

acudan en este llanto.

 20



    Mi dolor quiero mostralle;

de'mpacho no sé dezille,

que, según peno en pasalle,

si é vergüença de sufrille,

mas la'bré de publicalle.

 25

Pero, ya que más no puedo

callando quedar sufrido,

doy licencia a mi sentido

que declare cuál yo quedo,

porque quede por perdido.

 30



    Mis males con tal hervor

me dan tan cruda sentencia,

que pienso que mi dolor

es otra nueva dolencia

que pasa de ser amor.

 35

Los movimientos que suelen

venir a los amadores

en mí son tanto mayores

que digo que no me duelen

como si fuesen amores.

 40



    De deseo'stoy muriendo

y é miedo a lo que deseo.

Cuando's miro, me reprendo,

y digo que por qué os veo,

que por qué no me defiendo.

 45

Busco, de puro dolor,

maneras para dexaros.

Son mis males ya tan claros

que procede del amor

procurar de desamaros.

 50



    Mil remedios se m'ofrecen

con el dolor que sostengo,

mas, cuando a tomallos vengo,

los amores así crecen

que hazen que me detengo.

 55

Voy d'uno en otro cuidado;

quedo sin hallar camino;

es tan rezio el desatino

que'stuve determinado

y a nada me determino.

 60



    En esto, tanto m'enoja

ver mi'stado tan incierto,

que tengo en mi desconcierto

hazer lo que se m'antoja

por mucho mejor concierto.

 65

De'star ya desesperado,

al dolor así me suelto,

y'stoy siempre tan rebuelto,

que de miedo ando esforçado

y de preso quedo suelto.

 70



    Mis pensamientos van llenos

entonces sin algún miedo,

porque d'amores tal quedo

que no puedo hazer menos

d'hazer todo cuanto puedo.

 75

Imposible es ya tornar

mi poder menos, ni más;

al punto llega el compás,

que no tengo do pasar

ni puedo tornar atrás.

 80



    Si alguna vez descansado

me hallo de mi tormento,

es tal el quebrantamiento

del dolor que m'á dexado,

que'l descanso no le siento.

 85



    Entonces con el pesar

de no gozar el reposo,

con mis males a la par,

del descanso stoy quexoso

y quexoso del penar.

 90



    Con estos males fenece

la mi vida en mi presencia,

porque a mi triste dolencia

natura la favorece

sin que halle resistencia.

 95

Yo, viendo mi mal tan hecho,

(lo que siento, Dios lo save),

sé que stoy en tal estrecho

que de ver el daño grave

ya quisiera mi provecho.

 100



    La fuerça de mi tormento

me lleva por tal camino

que me viene algún momento,

que de'star fuera de tino

de quereros m'arrepiento.

 105

Y digo que fui perdido

y que fue la culpa mía,

pero que bueno'staría

si d'averm'arrepentido

después no m'arrepentía.

 110



    En tantas cosas apunto

y en tantas locuras toco,

que de'star mi seso poco

muchas vezes me pregunto,

agora, si stó yo loco.

 115

La soledad, qu'era mía,

húyola de congoxoso;

hállome tan peligroso

que verme sin compañía

me parece que no oso.

 120



    En deziros mi tormento

tal me hallo, que de miedo,

si os le digo, m'arrepiento,

y si no's le digo, quedo

de mí mismo descontento.

 125

De contrarios tan cercado

estoy, estando los dos,

que's puramente forçado

o que yo's enoje a vos

o que yo quede enojado.

 130



    Yo sé que mi mal me's onra

pero sé ques tan crüel

que, según peno con él,

parece que me desonra

lo mucho que sufro dél.

 135

Es tan grave el corrimiento

de ver cuán mal me tratáis,

que vos, que dais el tormento,

é vergüença que sepáis

do llega mi sufrimiento.

 140



    A ratos mi mal me'nsaña

y stoy para lastimaros,

mas luego el amor me'ngaña

y en recelo d'enojaros

convierte toda mi saña.

 145

Vuestra vista es tan maestra

dablandar mi coraçón,

y el amor tal os me muestra,

que os llego a pedir perdón

de la culpa que fue vuestra.

 150



    Conozco que me desmando

con el dolor que me hiere,

mas el triste que se muere,

en público confesando,

puede dezir lo que quiere.

 155

De mi triste mal esquivo

tan vencido y tal me hallo,

que no peco en lo que scrivo,

y merezco en lo que callo

de las penas en que bivo.

 160






Glosa de «justa fue mi perdición»



    Bien supo el amor qué hizo

en darme tal pensamiento,

pues del primer movimiento

a sí mismo satisfizo

y a mí me dexó contento.

 5

Satisfizo la razón

al amor, y él a ella;

luego supo el coraçón

que'n tan onrada querella

justa fue mi perdición.

 10



    Tan contento y tal me tiene

la congoxa que'n mí stá,

que, si dolor sobreviene,

el mal que tengo se va

de gozo d'aquel que viene.

 15

Y si queda algún tormento,

súfrese con el quereros,

que'n mi grave pensamiento

sólo en ver que supe veros

de mis males soy contento.

 20



    Aunque a mi mal contradiga

el cuerpo por la su falta,

rompiendo toda la liga,

el alma, como más alta,

se'ntremete en mi fatiga.

 25

Y puesto mi coraçón

ante vos, como juzgado,

atentado en su pasión

dize: «Ya, pues soy pagado,

non espero gualardón».

 30



    La congoxa que padezco

de buena me da la vida,

que'n ser vos por quien fenezco

mi mal paga la medida

de lo que por él merezco.

 35

Con este conocimiento,

pagado de mi pasión,

voy diziendo, de contento,

sin dar cabo a mi razón,

pues, vuestro merecimiento.

 40



    Acabó el entendimiento

lo que agora aquí se dize,

y dixo a mi pensamiento:

«Pues por vos me satisfize,

tené vos mi regimiento».

 45

Tras esto, en mi coraçón,

vi sonar esta respuesta:

«Ved mi mal, si es con razón,

que la pena, en venir presta,

satisfizo a mi pasión».

 50



    Parece bien ordenado,

por razón de buena ley,

que, si acaso un condenado

viere el rostro de su rey,

luego allí quede librado.

 55

Así, puesto que's perdida

mi vida ya por quereros,

para el alma, que's vencida,

un solo punto de veros

es vitoria conocida.

 60



    De contenta, mi memoria

mil vezes me dize: «¡Calla!,

que'n guerra de tanta gloria

sólo entrar en la batalla

fue sombra de gran vitoria».

 65

Sólo averos conocido

es tan gran lustre d'amor

que, por más que sté perdido,

siempre será vencedor

quien de vos queda vencido.

 70



    Contra Amor y su pasión

en campo quise provarme,

y vos, a mala sazón,

cuando Amor quiso matarme,

luego echastes el bastón.

 75

Esto fue, porque perdida,

sin morir, fuese mi suerte

y porque's cosa sabida

que'scusava yo mi muerte

en perder por vos la vida.

 80



    Así agora triste quedo

sin morir, y con penar,

y entre mí digo, con miedo:

«Ved cómo podré ganar,

que aun sólo perder no puedo».

 85

Después me dize'l sentido:

«¿Por qué me matas cuitado?

¿No tienes tú conocido,

por tormento tan onrado,

que's ganado el que's perdido

 90



   Si del mal que m'á venido

me viene'l contentamiento,

será muy firme argumento

que, cuanto más afligido,

tanto más seré contento.

 95

Y pues viene la pasión,

y el descanso en una cuenta,

lo que sufre'l coraçón,

el coraçón lo consienta

pues lo consiente razón.

 100



    Vuestra vista saltealla

no es mucho quien tanto os quiere,

que'l que de hambre se muere,

si roba el comer que halla,

toda buena ley lo quiere.

 105

Yo, de veros muy hambriento,

con miraros me sostengo,

y cuando más pena tengo

con el bien del pensamiento

consiento en mi perdimiento.

 110



    Algún bien yo demandaros

desvergüença me parece,

que ¿cómo podré yo daros

por el bien lo que merece,

si el mal no puedo pagaros?

 115

Alcança mi coraçón

de su mal un bien tan largo

que, pues ya de mi pasión

yo, señora, os quedo en cargo,

non espero galardón.

 120



    No bivo desesperado

y bivo sin esperança,

que'l que se da por pagado

no spera, que, pues alcança,

esperar es escusado.

 125

Si basta mi pensamiento

a darme tan justa paga

que me haga'star contento,

no es mucho me satisfaga,

pues, vuestro merecimiento.

 130



    Cuando acuerda el sentimiento,

y a pensar en vos se'ncierra,

entre mí me descontento

del cuerpo que, 'n ser de tierra,

me'mbaraça el pensamiento.

 135

Para cuantas cosas son

es estar por vos penado

de tan alto coraçón,

que solo avello pensado

satisfizo a mi pasión.

 140






Otras



   Ya puedo soltar mi llanto,

pues para llorar me hallo;

é callado, y más me'spanto

de star tal y ver que callo,

que de ver que peno tanto.

 5

Que tenga ya libertad

mi lengua, yo lo consiento;

hasta'quí fue sufrimiento,

agora ya es poquedad

callar el dolor que siento.

 10



    Mi vida, para pasarla,

téngola de publicar;

es imposible callarla,

y si la quiero contar

tampoco puedo contarla.

 15

Mis penas haze'l amor

iguales d'una manera;

no sé cuál da más dolor,

pero siempre la postrera

me parece que's mayor.

 20



    Soy, en dezir mi cuidado,

tan confuso y tan perdido,

que, cuando un mal é contado,

más quisiera aver seguido

tras aquél que m'é dexado.

 25

Por quitar esta contienda,

dígase lo que viniere.

Yo quiero soltar la rienda,

porque de lo que dixere

lo que no digo se'ntienda.

 30



    Yo me vi, sin ser cativo,

muy suelto de cualquier pena,

con el coraçón esquivo,

con el alma muy agena

destos males en que bivo.

 35

Libre'stava mi sentido,

con poder para valerme;

mas Amor, por no perderme,

porque quedase perdido,

anduvo por recogerme.

 40



    Si vuestra merced no fuera,

no hiziera el amor esto;

no me matara tan presto,

señora, si no pusiera

sus armas en vuestro gesto.

 45

El combate fue crecido,

luego tomó la memoria;

fue tan alta la vitoria

que, aun yo quedando vencido,

no pude sufrir mi gloria.

 50



    Púseme de vuestro bando

por subir a mayor onra;

onréme no peleando,

pues escusé mi desonra,

quedando so vuestro mando.

 55

El amor, y vos y yo,

todos mis males hazemos,

y es bueno que no tenemos

(que'l enemigo faltó)

a quien vencer, y vencemos.

 60



    Vencemos, ¡y qué tan crudo

que's éste mi vencimiento!

¡O que'n pensar mi tormento,

luego me paro tan mudo

que no sé dezir qué siento!

 65

De vuestra merced desean

mis males ya ser oídos;

si no fueren bien plañidos,

no podrá ser que no sean

a lo menos bien creídos.

 70



    Ufano pudiera'star

pensando en la pena mía,

mas el dolor me desvía

y no me dexa gozar

del bien de mi fantasía.

 75

El bien y el mal van mezclados,

tan juntos en un istoria,

que no m'atrevo a mi gloria,

de miedo de los cuidados

que atraviesan mi memoria.

 80



    Mil vezes con tal tormento

é quedado por miraros,

que, de solo el escarmiento,

ni veros ni contemplaros

osa ya mi pensamiento.

 85

Mi descanso era pensar;

ya no oso en él meterme;

poco podré sostenerme,

pues é miedo del manjar

con que puedo mantenerme.

 90



    Más es que ravia el querer,

señora, que yo sostengo;

los que ravian del bever

an miedo, mas yo le tengo

del bever y del comer.

 95

De solos mis pensamientos

mi alma se hizo fuerte;

agora, ya por mi suerte;

ya faltan los bastimentos:

no queda sino la muerte.

 100



   Pues otra mayor fatiga

me quiere matar agora,

que'l grave dolor m'obliga,

a quien tengo por señora,

que tenga por enemiga.

 105

En estrecho tan mortal

me pone mi desventura,

que por orden de natura

soy forçado a querer mal

la causa de mi tristura.

 110



    Con cuánta verdad os quiero

vos lo tenéis bien sabido;

mas mi dolor es tan fiero

que mil vezes, de perdido,

porque os muriésedes, muero.

 115

Y luego muero porque

me vino tal fantasía.

¡O alma del alma mía,

qué prueva de mayor fe

fue sentir tal eregía!

 120



    El enojo y el dolor,

los tristes desabrimientos,

la saña y el desamor,

los celos y los tormentos,

todos paran en amor.

 125

Del amor mis desventuras

salen, y en él van a dar;

cuanto hago yo es amar;

da'quí nacen mis tristuras;

y aquí buelven a parar.

 130



    Mi coraçón puesto en medio,

pelean los sentimientos;

de mis tristes pensamientos

uno solo es el remedio

y muchos son los tormentos.

 135

Preséntanseme delante

mil miedos, mil esperanças;

triste, que siendo constante,

padezco dos mil mudanças,

y todas en un instante.

 140



    Si en algo me satisfago,

luego allí se me deshaze;

y aquello en que más me pago,

no sé cómo se me haze,

que nunca jamás lo hago.

 145

Si comienço a proponello

está en la mano mudallo,

y cuando quiero dexallo

la causa de no hazello

á sido determinallo.

 150



    La más áspera manzilla

que acrecienta mi querella,

aunque's empacho scrivilla,

cada vez que pienso en ella

no puedo sino dezilla.

 155

No entiendo tan crudo mal;

la causa sé que's quereros.

¡O, señora, que por veros,

mil vezes m'é visto tal,

que quisiera aborreceros!

 160



    ¡O cuántas vezes quisiera

no veros yo tan hermosa!

¡O si en mi mano'stuviera!

¡Tal estoy, de toda cosa,

por desazeros, hiziera!

 165

En presencia no's mirava

de miedo de cuál os vía,

y en ausencia me'ngañava

fingiendo's mi fantasía

con tachas que no's hallava.

 170



    Mi dolor, cuando sosiega,

es para mayor cuidado;

rebuelve en tan alto grado

que a poco rato se'ntrega

del tiempo que s'á tardado.

 175

Ser contino mi penar

tengo por menor afrenta.

Ya no oso descansar

de miedo de la tormenta

que'spero que á de tornar.

 180



    Esta vida es la que bivo,

la cual a dezir no basto,

porque, de cuanto aquí scrivo,

mucho menos es el gasto,

señora, que no el recivo.

 185

A vos sola pertenece

dar remedio a mi sentido,

quel que a vos, señora, vido,

desonra vuestra parece

que pueda quedar perdido.

 190






Otras



    A tanto disimular

ya falta toda desculpa.

Si fuere vergüença hablar

sepan todos que más culpa

fuera el daño del callar.

 5

Mas para cuento tan largo

de pena tan triste y mía,

doy primero por descargo,

si mi lengua desvaría,

que del mal es todo el cargo.

 10



    ¿Por dó se començará

dolor de tanta fatiga?

Soltemos el llanto ya;

no cumple que yo le diga,

pues él mismo se dirá.

 15

Amor, dolor y cuidado,

sus penas en conveniencia,

publicarán la sentencia;

yo, que soy el condenado,

porné sólo la presencia.

 20



    Este mal que agora siento

otro tiempo le sentí,

tan fuerte, que'l pensamiento

nunca'stuvo tan en sí

que'stuviese sin tormento.

 25

Mas luego quiso el amor

-yo pienso que fue por maña-

librarme de su dolor

para que después su saña

la sintiese muy mayor.

 30



    De mi mal me vi librado;

tan suelta mi voluntad,

que ya sentí soledad

del tiempo de mi cuidado

que'stuve sin libertad.

 35

De sano, m'aborrecía;

loava los que penavan;

no sé dónde me sentía

imbidia de los que amavan,

si por caso alguno vía.

 40



    Entonces supe pasar:

supe bivir llanamente,

holgava con lo presente;

no me pesava d'andar

al hilo ya de la gente.

 45

Poco sostuvo el amor

estando en mí tan igual,

que fue la rebuelta tal

que's otro nuevo dolor

aver de dezir mi mal.

 50



    Allí sentí los amores

con todos sus movimientos:

miedos, cuitas y tormentos,

tristezas y desvalores

y celosos sentimientos.

 55

Dexélos andar creciendo

porque no supe'ntenderme,

mas agora que me'ntiendo

siempre quiero defenderme

pero nunca me defiendo.

 60



    Quiero valerme de miedo

y déxolo de medroso;

el comienço es con denuedo;

después, luego, ya no oso,

y si oso, ya no puedo.

 65

Temo, señora, miraros,

pero más temo no veros;

é miedo de más amaros,

y de miedo de perderos

ya no oso desearos.

 70



    Si os pienso dezir mi llanto,

necesario es que m'afrente.

Fínjome seros presente,

y luego m'altero tanto

que huelgo de'star ausente.

 75

Compongo razonamientos;

hágome que'stoy quexoso;

y todos mis fundamentos,

hallo que cuando más oso

no son sino pensamientos.

 80



    Propongo de starme así,

no viendo's por no ofenderos,

pero ya tornando en mí

no puedo dexar de veros

acordándome que os vi.

 85

Con deseoso cuidado

voy como loco a buscaros,

y después que os é topado

daría por no hallaros

el bien d'averos hallado.

 90



    Llégome de miedo puro

a vos sin determinarme.

Si hablo, quiero callarme;

si callo, no m'aseguro,

y hablo, por mejorarme.

 95

Por donde quiera que sigo

hallo mi pena muy hecha,

y soyme tan enemigo

que callo lo que aprovecha

y lo que no cumple digo.

 100



    Entonces ya de muy harto

de mis cuitas, pienso en irme,

mas, triste, que al despedirme,

de puro miedo me parto,

y apenas oso partirme.

 105

Ya después de ido, siento

el alma tan desvañada,

con un descontentamiento,

que no me culpo de nada

y de todo m'arrepiento.

 110



    Si alguna vez m'acaece

ir no triste ni muriendo,

dend'un rato se m'ofrece

no sé qué, que no lo entiendo,

pero malo me parece.

 115

Entonces busco consuelo;

pruevo a quedar satisfecho;

ya que pienso avello hecho,

allí se queda el recelo,

todo para mi despecho.

 120



    En tantas cuitas, señora,

mal podré yo consolarme.

Es tan duro el remediarme

que no hago poco agora,

si no muero, en no matarme.

 125

Pero ya tal voluntad

no s'á de sufrir sin cura.

Es tanta la desventura

que el seso es necesidad

para tamaña locura.

 130



    ¡Qué tristezas las que siento!,

¡qué desvalor es el mío!,

¡cuántas vezes desconfío!,

que si miro el fundamento

sé que's todo desvarío.

 135

Triste, que'n mis desventuras

me hallo tan desvalido,

y stoy tan entristecido,

que si no hago locuras

quedo más enloquecido.

 140



    De verme con mil flaquezas

comigo mismo me'nsaño;

adrede me desengaño

buscando nuevas cruezas,

y todas para mi daño.

 145

El rato que tal me veo

no temo ningún cuidado,

y el miedo del mal que creo,

de puro desesperado,

se me convierte en deseo.

 150



    Después que'n esto é caído

no sé'ntender lo que siento;

sé que tal me represento

que, de verme tan perdido,

ya no sufro el corrimiento.

 155

El daño es muy manifiesto;

el alma stá recelosa.

Si alguno me mira el gesto,

y se ríe d'otra cosa,

paréceme que's por esto.

 160



    Vergüença é de mi fatiga,

ya la encubro a los presentes;

y si'stán todos ausentes,

busco alguno que me diga

qué dizen de mí las gentes.

 165

Es tan grande mi deseo

que no sé desengañarme,

y en el peligro que veo

mi remedio es engañarme

con creer lo que deseo.

 170



    Pues tiempo es ya que se digan

los celos que me maltratan;

otros males que me matan

solamente me fatigan,

mas éstos me desbaratan.

 175

Éstos me hazen que os quiera

peor, cuando más os quiero,

y me tienen de manera

que'n mitad del bien que spero

mi coraçón desespera.

 180



    Éstos tienen de su mano

los duros desabrimientos,

y otros tales sentimientos

que, cuando'stoy más ufano,

é miedo a los pensamientos.

 185

Llévanme por tal camino

que temo el bien que deseo;

todo lo que pienso, creo,

y mil vezes determino

no veros, y luego's veo.

 190



    Por éstos se me deshazen

mis bienes y mis porfías;

busco las cosas que aplazen,

disimulando los días

lo que las noches me hazen.

 195

Quiero encubrir cual é'stado;

mas luego se me parece;

presumo de muy onrado;

y esto siempre m'acaece

para quedar desonrado.

 200



    Para'l bien siempre me falto;

para'l mal presto parezco;

si en algo me favorezco

dame luego un sobresalto

con que luego me'ntristezco.

 205

Si acaso en mi pensamiento

sospecho una vanidad,

no sé tener sufrimiento;

quiero saber la verdad

y dicha no la consiento.

 210



    Mil desatinos padezco,

y todos como perdido.

Cuando más me'nsobervezco,

en lo mucho'stoy sufrido

y en lo poco me'mbravezco.

 215

Y tal en mi sentimiento

me tenéis, por bien amaros,

que'l más áspero tormento

es todo, por desculparos,

señora, en mi pensamiento.

 220



    El seso busca desculpas:

rehúye la fantasía.

De perdida, el alma mía

no puede sufriros culpas

y por esto se confía.

 225

Si en algo sospecha hallo,

querría ver rastro d'ello;

mas no oso preguntallo,

y quedo, por no sabello,

contento con sospechallo.

 230



    Tuve una vez por mi suerte

d'un competidor recelo,

y el dolor era tan fuerte

que no tuve otro consuelo

sino'speralle la muerte.

 235

Pero luego en mí dezía:

«Mas triste si aconteciese

que si éste se muriese,

por mala desdicha mía,

vuestra merced se doliese.»

 240



    Vime luego tan esquivo,

de miedo de'ste cuidado,

que dixe determinado:

«Mucho más le quiero bivo

que muerto de vos llorado.»

 245

Quedéme de'sta manera,

quiriendo ya más sufrir

mi dolor, por grave que era,

queste otro por venir,

que quiçá nunca viniera.

 250



    ¡O estos celos, cuitado,

con cuantos males me tientan!

Si en lo presente m'afrentan,

mucho más en lo pasado

sus dolores m'atormentan.

 255

Si d'algún pasado trato

viene algún temor a darme;

no hallo de qué quexarme;

pero tras esto me mato,

hasta llegar a matarme.

 260



    Comigo traigo porfías,

y digo de congoxado:

«Esto no á sido en mis días,

y si lo fue, ya es pasado,

¿para qué más fantasías?»

 265

Pero yo no puedo ver

falta que'n vos se parezca,

porque culpa en tal muger,

por más que'l tiempo perezca,

nunca puede perecer.

 270



   Con esta tan triste suerte

es forçado ir acabando.

Mi dolor sufro tan fuerte

que, por doquiera que ando,

presente hallo la muerte.

 275

Los lloros que me valían,

agora ya no me valen.

¡O males que así porfían!

Mis gemidos ya no salen

por el arte que solían.

 280



    Mis remedios convertidos

en dolores lastimeros,

en novedad son primeros;

mas, según son doloridos,

pienso que serán postreros.

 285

Pero ¡cesen mis porfías!,

que'l tiempo se pasará

y las desventuras mías.

Bien sé que'l tiempo s'irá,

mas ¿quién pasará los días?

 290



    A este estado, señora,

é llegado a causa vuestra;

pero desto que se muestra

en esto que scrivo agora,

mi vida será maestra.

 295

Escusado es alargar

en caso tan condenado;

do no se puede'sperar

de quien á tanto penado,

¿qué podrá sino penar?

 300






Otras a su amiga embiándole un cancionero de sus coplas



    Aí van las ansias mías,

presentes y las pasadas,

do más bivas que pintadas

hallaréis mis fantasías

de mi mano trasladadas.

 5

Aunque a otras se presenta

parte aquí de mis querellas,

al rematar de la cuenta,

la suma de todas ellas

a vuestra merced s'asienta.

 10



    Si antes de yo seguiros

lo que hize fue acertado,

de ser ya predestinado

a la gloria de serviros,

parece que fui salvado.

 15

Y si en otras hermosuras

anduvo mi sentimiento,

los males d'aquel tormento

no fueron sino figuras

deste nuevo pensamiento.

 20






Villancico del mismo y de Garcilaso de la Vega a don Luis de la Cueva porque bailó en palacio con una dama que llamavan la Páxara

 



    ¿Qué testimonios son estos

que le queréis levantar?

¡Que no fue sino bailar!


El duque d'Alva



    ¿Qué peligroso acidente

fue hazer tal maleficio?

 5

Tomaste por exercicio

hacer reír a la gente.

Yo soy quien desto se siente.

Yo te quiero aconsejar

que no cures de bailar.

 10


Garcilaso



    Esta tienen por gran culpa;

no lo fue a mi parecer,

porque tiene por desculpa

que lo hizo la muger.

Ésta le hizo caer

 15

mucho más, que no el saltar

que hizo con el bailar.


El prior de San Juan



    No fue'l pecado primero;

mas por él padecerán

todos los que bailarán

 20

como bailó el cavallero.

No lo tomen por agüero

los que quisieren dançar,

que no fue sino bailar.


Boscán



    En lo vedado tocó,

 25

y por esto es cosa clara

quen el sudor de su cara

bivirá, pues que bailó.

Malamente s'engañó;

mas bien se pudo engañar

 30

que no fue sino bailar.


Don Hernando Álvarez de Toledo



    Perdiérase este señor

en esta gran maravilla,

sino por la paxarilla

que le cantava al alvor.

 35

Si desto tiene dolor,

yo le quiero consolar,

que no fue sino bailar.


El clavero de Alcántara



    Fue para todos espanto

soltaros el Rey tan presto,

 40

pero no os soltó por esto,

para que os soltéis vos tanto.

Soltástesos tanto cuanto,

mas no fue sino saltar,

y si no saltar, bailar.

 45


Don Luis Osorio



    Sepan qué manda la ley:

muera don Luis agora;

que'n los palacios del Rey

bailó con una señora.

Desastrada fue tal ora,

 50

mas áse de perdonar,

que no fue sino bailar.


Don García de Toledo



    Soltóos el Emperador,

pero no sin penitencia;

mandó daros por sentencia

 55

que bailásedes, señor.

Dizen todos que's rigor;

que no es justo castigar

a ninguno con bailar.


Gutierre López de Padilla



    No tengo de fiar más

 60

en hombres blandos y tristes.

¿qué os prometió Satanás,

cuando dél así os vencistes?

Errastes lo que hezistes:

no digo que fue el errar

 65

que errásedes el bailar.


El marqués de Villafranca



    Dudan todos los letrados

de jüicios más enteros,

de bienes tan mal bailados

que gozen los erederos.

 70

Dizen que hasta los postreros

abrá cierto d'alcançar

maldición de tal bailar.






Canción de Boscán



    Mi mal está en crecimiento:

comiença, y es tan estremo,

que no siento lo que siento

de temor de lo que temo.



    No hize lo que convino;

 5

ya no sé lo que conviene.

Témome del mal que viene,

no pensando en el que vino.

En su primer movimiento

es mi mal, y es tran estremo,

 10

que no siento lo que siento

de temor de lo que temo.






Otras del mismo a una partida



    El que de vos se partiere

merece nunca bolver.

O, señora si bolviere,

que buelva para no's ver.



    No meresco la venida,

 5

pues fui para poder irme,

aunque harto va medida

con la pena del partirme

la culpa de la partida.

Mas si yo jamás me fuere,

 10

bien sé que no abrá de ser,

pero quiero, si ello fuere,

pagallo con nunca os ver.






Otras a una señora a quien servía porque le dixeron que en su ausencia se avía servido de otro



    No es mi pena de callar,

menos es para dezilla,

porque dexa tal manzilla

que os avéis vos d'afrontar

solamente con oílla.

 5

¡O qué cruda esperiencia

de vos en esto se halla!

Ya temo vuestra presencia

de miedo de condenalla

con tan áspera sentencia.

 10



    Pero yo's veré, señora,

y veré vuestro pecado,

y quedaré bien vengado

viendo a vos tan malhechora

y a mí tan desesperado.

 15

Todo desastre es posible;

no es esto de reprendello,

que quien tal pudo emprendello

yo tengo por imposible

que dexase de hazello.

 20



    La cosa tiene desculpa

cuando no ay seso en hazella;

ved que tal es vuestra culpa

que la destemplança della

es la que más os desculpa.

 25

Esto ya no lleva medio;

que'l caso fue tan mortal,

la culpa es tan sin remedio

que's ya en ella menos mal

el estremo que no el medio.

 30



    ¡O que temo que querréis

buscar onesta salida!

Catá que's tal la caída

que, aunque más os levantéis,

avéis de quedar perdida.

 35

Si me dezís que no me'ncienda,

que todo'stará enmendado,

mirá que'n esta contienda,

do no se sufre pecado,

no s'ha de sufrir enmienda.

 40



    Yo seré el agraviado;

vos seréis la corregida.

¡Qué cura tan bien partida,

quedar yo muy mal parado

y vos muy arrepentida!

 45

¡O desventura d'amor!,

cual me tienes tan en medio,

que tenga yo por peor,

para mí, vuestro remedio

que, señora, mi dolor.

 50



    El tiempo lo curará.

¡O qué penado partido!

Ya que'sto pase en olvido,

¿cómo se remediará

ya, señora, el aver sido?

 55

Aunque más halle salida

vuestra llaga, y mi querella,

quedará tal señal della,

que's peor que la herida

la necesidad de vella.

 60



    Yo pagaré vuestros cargos,

vos llevaréis los provechos,

otros irán satisfechos

de ver mis días muy largos,

muy largos y muy estrechos.

 65

Andando de lengua en lengua,

haré mi triste jornada;

vos presumiréis d'onrada,

y venceréis vuestra mengua

con no dárseos della nada.

 70



    Vos estaréis muy esquiva:

yo tendido a vuestra puerta;

la fama andará despierta;

serviros é como a biva,

sabiendo que'stáis ya muerta.

 75

Terné muy gran soledad

de vos en vuestra presencia.

¡O qué clara diferencia

hará en vuestra voluntad

vuestra misma concïencia!

 80



    Ternéis aborrecimiento

de verme tan triste, y tal,

que a vuestro mal sentimiento

hale de parecer mal

verme tanto sufrimiento.

 85

Algunos ratos querréis

quiçá conmigo abonaros,

y entonces os negaréis

por fuerça, por no afrontaros

los cargos que me tenéis.

 90



    Pero yo, en hablar ¿qué gano

sobre cosa tan perdida?

Cuanto hago y cuanto afano

no es más de ganar la vida,

y esto pienso que's en vano.

 95

De desesperar me canso;

ya es forçada la paciencia.

Déxome'star, y descanso.

No ha sido esta dolencia

para no quedar muy manso.

 100



    Tal llaga m'á hecho Amor,

que imposible es padecella;

ya que m'aventuro a vella,

de desmayo y de dolor,

no oso llegar a ella.

 105

Mis amigos han vergüença

cuando miran mi flaqueza.

Tragar yo tanta crueza

o ha de ser desvergüença,

o si no será simpleza.

 110



    La gente común s'engaña

con mi fuerte desventura.

El temor y la tristura

han convertido mi saña

en otra tanta blandura.

 115

Mi dolor se multiplica

delante mis tristes ojos.

Acrecentá mis enojos;

¡hartaos, hazeos rica

de mis tan pobres despojos!

 120






Otras



    Tanto conviene temerme

d'un dolor que venir veo,

que a pesar de mi deseo

soy forçado a defenderme.

       Mas tras esto,

 5

el amor está tan puesto

en el mal que me procura

que abré de'ntregarme presto,

pues me hizo mi ventura

que mirase vuestro gesto.

 10



    Puesto que dexar morirse

contra toda razón sea,

por escusar más pelea,

menos mal será rendirse.

       Y el deseo

 15

ya me haze que no creo

sino solo el bien amaros.

¿Qué haré yo cuando's veo,

que's trabajo desearos,

y mayor si no's deseo?

 20



    Busco caminos por irme,

y no hay camino que vaya

a lugar donde no caya

para nunca arrepentirme.

      Dondequiera

 25

me veo de tal manera

que, a do llego, vos estáis,

y como's hallo primera,

parece que me'speráis,

y só yo quien os espera.

 30



    Lo mucho que'sto será

haze que's muy poco a poco;

no só yo, triste, tan loco

que'l alma no tema ya.

      Y el temor

 35

da priesa para'l amor.

¿Qué diré de'ste cuidado?

Que, señora, so color

de no'star determinado,

determina más dolor.

 40



    Cuanto puedo me detengo;

mas amor así se'nciende

que'l trabajo que sostengo

de soltarme, más me prende.

      Miro y ardo;

 45

luego paro y m'acovardo;

y esto es más aventurarme.

Agradecéme que tardo;

pensá que quiero guardarme,

y mirá cuán mal me guardo.

 50






Canción

    Gran esfuerço da al bivir

esperar verme venido;

mas, triste'sperar perdido,

¿qué puede aver tras partir

sino sólo aver partido?

 5

Venida que tanto alcança

no s'ha de'sperar que venga.

No hay coraçón que sostenga

tan deseada'sperança

por poco que se detenga.

 10

En el medio'stá el morir,

entre'l venir y ser ido.

¿Qué'sperar hay tan perdido

que'spere sino partir

después de tan mal partido?

 15






De Boscán al almirante de Castilla



    Otro mundo es el que ando,

otras tierras y otro cielo,

donde nunca me desmando

a sólo pedir consuelo,

puesto que le voy buscando.

 5

Ya otro ningún cuidado

no presuma ni me tiente,

que mi alma s'arrepiente

de cualquiera mal pasado

por la onra del presente.

 10



    En los pasados amores

amava como otras gentes;

agora mis acidentes

son nuevos y son mejores,

y siempre serán presentes.

 15

Descubro aquellos milagros

que Amor me tuvo guardados;

mis pensamientos cansados

s'an tornado dulces d'agros,

de muertos resucitados.

 20



    El coraçón, que de suyo

no puede padecer llaga,

agora ya no se paga,

sino cuando le destruyo

porque más se satisfaga.

 25

Cuando más se'stá alabando

y presume de su'stado,

entonces anda el cuitado

con la sangre goteando,

con el hierro atravesado.

 30



    Cuando mis males muy ciertos

me levantan mi memoria,

veo los cielos abiertos,

miro al amor en mi gloria

con milagrosos conciertos.

 35

Subo a tan altos secretos

que de verdad yo contase

por locura mis concetos,

si la causa no mirase

cuando miro los efetos.

 40



    Si por orden natural

mi mal afloxa algún rato,

luego m'ensaño y me mato

porque tan onrado mal

m'ha de costar tan barato.

 45

Y si'stoy imaginando

mis causas tan acertadas,

cuantas cosas hay criadas,

sino aquella tras que ando,

me parecen escusadas.

 50



    Pues también será escusado,

de lo que fue, preguntarme;

harto tengo en qué ocuparme;

d'aquello que's ya pasado

no hay tiempo para acordarme.

 55

Cuanto más, que'stoy corrido

de mis pasados enojos,

como erege convertido

que no osa alçar los ojos

si le mientan lo que á sido.

 60



    Pues porque nadi me tienta,

señor, con viejos pecados,

los días que son pasados,

si se haze buena cuenta,

por nada quedan contados.

 65

Por tales también los cuento;

no é de ocuparme en nada,

quédame tan gran jornada

que me da grave tormento

cualquier ora mal gastada.

 70



    En lo que fui no fui yo,

la de agora es mi fortuna;

todo l'otro me importuna;

este amor se me ordenó,

y este mal, desde la cuna.

 75

Y ansí porque mi cuidado

no ponga la mano mía

en ningún ajeno estado,

para vuestra señoría

quede todo lo pasado.

 80



 

 

 

 

 

 

 

Libro II

 

A la Duquesa de Soma

He miedo de importunar a vuestra señoría con tantos libros. Pero ya que la importunidad no es escusa, pienso que avrá sido menos malo dalla repartida en partes, porque si la una acabare de cansar, será muy fácil remedio dexar las otras. Aunque tras esto me acuerdo agora que el cuarto libro ha de ser de las obras de Garcilaso, y éste no solamente espero yo que no cansará a nadie, mas aun dará muy gran alivio al cansancio de los otros. En el primero avrá vuestra señoría visto esas coplas (quiero dezillo así) hechas a la castellana. Solía holgarse con ellas un hombre muy avisado y a quien vuestra señoría deve de conocer muy bien, que es don Diego de Mendoça. Mas paréceme que se holgava con ellas como con niños, y así las llamava las redondillas. Este segundo libro terná otras cosas hechas al modo italiano, las cuales serán sonetos y canciones, que las trobas desta arte así han sido llamadas siempre. La manera déstas es más grave y de más artificio y (si yo no me engaño) mucho mejor que la de las otras. Mas todavía, no embargante esto, cuando quise provar a hazellas no dexé de entender que tuviera en esto muchos reprehensores. Porque la cosa era nueva en nuestra España y los nombres también nuevos, a lo menos muchos dellos, y en tanta novedad era imposible no temer con causa, y aun sin ella. Cuanto más que luego en poniendo las manos en esto, topé con hombres que me cansaron. Y en cosa que toda ella consiste en ingenio y en jüizio, no tiniendo estas dos cosas más vida de cuanto tienen gusto, pues cansándome havía de desgustarme, después de desgustado, no tenía donde pasar más adelante. Los unos se quexavan que en las trobas desta arte los consonantes no andavan tan descubiertos ni sonavan tanto como en las castellanas; otros dezían que este verso no sabían si era verso o si era prosa, otros argüían diziendo que esto principalmente havía de ser para mugeres y que ellas no curavan de cosas de sustancia sino del son de las palabras y de la dulçura del consonante. Estos hombres con estas sus opiniones me movieron a que me pusiese a entender mejor la cosa, porque entendiéndola viese más claro sus sinrazones. Y así cuanto más he querido llegar esto al cabo, discutiéndolo conmigo mismo, y platicándolo con otros, tanto más he visto el poco fundamento que ellos tuvieron en ponerme estos miedos. Y hanme parecido tan livianos sus argumentos, que de solo haver parado en ellos, poco o mucho me corro; y así me correría agora si quisiese responder a sus escrúpulos. Que ¿quién ha de responder a hombres que no se mueven sino al son de los consonantes? ¿Y quién se ha de poner en pláticas con gente que no sabe qué cosa es verso, sino aquel que calçado y vestido con el consonante os entra de un golpe por el un oído y os sale por el otro? Pues a los otros que dizen que estas cosas no siendo sino para mugeres no han de ser muy fundadas, ¿quién ha de gastar tiempo en respondelles? Tengo yo a las mugeres por tan sustanciales, las que aciertan a sello, y aciertan muchas, que en este caso quien se pusiese a defendellas las ofendería. Así que estos hombres y todos los de su arte, licencia ternán de dezir lo que mandaren, que yo no pretiendo tanta amistad con ellos que, si hablaren mal, me ponga en trabajo de hablar bien para atajallos. Si a éstos mis obras les parecieren duras y tuvieren soledad de la multitud de los consonantes, ahí tienen un cancionero, que acordó de llamarse general, para que todos ellos bivan y descansen con él generalmente. Y si quisieren chistes también los hallarán a poca costa. Lo que agora a mí me queda por hazer saber a los que quisieren leer este mi libro es que no querría que me tuviesen por tan amigo de cosas nuevas que pensasen de mí que por hazerme inventor de estas trobas, las cuales hasta agora no las hemos visto usar en España, haya querido provar a hazellas. Antes quiero que sepan que ni yo jamás he hecho profesión de escrivir esto ni otra cosa ni, aunque la hiziera, me pusiera en trabajo de provar nuevas invinciones. Yo sé muy bien cuán gran peligro es escrivir y entiendo que muchos de los que han escrito, aunque lo hayan hecho más que medianamente bien, si cuerdos son, se deven de aver arrepentido hartas vezes. De manera que si de escrivir, por fácil cosa que fuera la que huviera de escrivirse, he tenido siempre miedo, mucho más le tuviera de provar mi pluma en lo que hasta agora nadie en nuestra España ha provado la suya. Pues si tras esto escrivo y hago imprimir lo que he escrito y he querido ser el primero que ha juntado la lengua castellana con el modo de escrivir italiano, esto parece que es contradecir con las obras a las palabras. A esto digo que, cuanto al escrivir, ya di dello razón bastante en el prólogo del primer libro. Cuanto al tentar el estilo de estos sonetos y canciones y otras cosas de este género, respondo: que así como en lo que he escrito nunca tuve fin a escrivir sino a andarme descansando con mi spíritu, si alguno tengo, y esto para pasar menos pesadamente algunos ratos pesados de la vida, así también en este modo de invención (si así quieren llamalla) nunca pensé que inventava ni hazía cosa que huviese de quedar en el mundo, sino que entré en ello descuidadamente como en cosa que iva tan poco en hazella que no havía para qué dexalla de hazer haviéndola gana. Cuanto más que vino sobre habla. Porque estando un día en Granada con el Navagero, al cual por haver sido varón tan celebrado en nuestros días he querido aquí nombralle a vuestra señoría, tratando con él en cosas de ingenio y de letras y especialmente en las variedades de muchas lenguas, me dixo por qué no provava en lengua castellana sonetos y otras artes de trobas usadas por los buenos authores de Italia. Y no solamente me lo dixo así livianamente, mas aun me rogó que lo hiziese. Partíme pocos días después para mi casa, y con la largueza y soledad del camino discurriendo por diversas cosas, fui a dar muchas vezes en lo que el Navagero me havía dicho. Y así comencé a tentar este género de verso, en el cual al principio hallé alguna dificultad por ser muy artificioso y tener muchas particularidades diferentes del nuestro. Pero después, pareciéndome quiçá con el amor de las cosas proprias que esto començava a sucederme bien, fui poco a poco metiéndome con calor en ello. Mas esto no bastara a hazerme pasar muy adelante si Garcilaso, con su jüizio, el cual no solamente en mi opinión, mas en la de todo el mundo, ha sido tenido por regla cierta, no me confirmara en esta mi demanda. Y así, alabándome muchas vezes este mi propósito y acabándomele de aprovar con su enxemplo, porque quiso él también llevar este camino, al cabo me hizo ocupar mis ratos ociosos en esto más fundadamente. Y después, ya que con su persuasión tuve más abierto el jüizio, ocurriéronme cada día razones para hazerme llevar adelante lo començado. Vi que este verso que usan los castellanos, si un poco asentadamente queremos mirar en ello, no hay quien sepa de dónde tuvo principio. Y si él fuese tan bueno que se pudiese aprovar de suyo, como los otros que hay buenos, no havría necesidad de escudriñar quiénes fueron los inventores dél. Porque él se trahería su autoridad consigo y no sería menester dársela de aquellos que le inventaron. Pero él agora ni trahe en sí cosa por donde haya de alcançar más onra de la que alcança, que es ser admitido del vulgo, ni nos muestra su principio con la autoridad del cual seamos obligados a hazelle onra. Todo esto se alla muy al revés en estotro verso de nuestro segundo libro, porque en él vemos, dondequiera que se nos muestra, una disposición muy capaz para recebir cualquier materia: o grave o sotil, o dificultosa o fácil, y asimismo para ayuntarse con cualquier estilo de los que hallamos entre los authores antiguos aprovados. De más desto, ha dexado con su buena opinión tan gran rastro de sí por dondequiera que haya pasado, que si queremos tomalle dende aquí, donde se nos ha venido a las manos y bolver con él atrás por el camino por donde vino, podremos muy fácilmente llegar hasta muy cerca de donde fue su comienço. Y así le vemos agora en nuestros días andar bien tratado en Italia, la cual es una tierra muy floreciente de ingenios, de letras, de jüizios y de grandes escritores. Petrarcha fue el primero que en aquella provincia le acabó de poner en su punto, y en éste se ha quedado y quedará, creo yo, para siempre. Dante fue más atrás, el cual usó muy bien dél, pero diferentemente de Petrarcha. En tiempo de Dante y un poco antes, florecieron los proençales, cuyas obras, por culpa de los tiempos, andan en pocas manos. Destos proençales salieron muchos authores ecelentes catalanes, de los cuales el más ecelente es Osias March, en loor del cual, si yo agora me metiese un poco, no podría tan presto bolver a lo que agora traigo entre las manos. Mas basta para esto el testimonio del señor Almirante, que después que vio una vez sus obras las hizo luego escrivir con mucha diligencia y tiene el libro dellas por tan familiar como dizen que tenía Alexandre el de Homero. Mas tornando a nuestro propósito, digo que, aun bolviendo más atrás de los proençales, hallaremos todavía el camino hecho deste nuestro verso. Porque los hendecasíllabos, de los cuales tanta fiesta han hecho los latinos, llevan casi la misma arte, y son los mismos, en cuanto la diferencia de las lenguas lo sufre. Y porque acabemos de llegar a la fuente, no han sido dellos tampoco inventores los latinos, sino que los tomaron de los griegos, como han tomado muchas otras cosas señaladas en diversas artes. De manera que este género de trobas, y con la authoridad de su valor proprio y con la reputación de los antiguos y modernos que las han usado, es dino, no solamente de ser recebido de una lengua tan buena como es la castellana, mas aún de ser en ella preferido a todos los versos vulgares. Y así pienso yo que lleva camino para sello. Porque ya los buenos ingenios de Castilla, que van fuera de la vulgar cuenta, le aman y le siguen y se exercitan en él tanto que, si los tiempos con sus desasosiegos no lo estorvan, podrá ser que antes de mucho se duelan los italianos de ver lo bueno de su poesía transferido en España. Pero esto aún está lexos, y no es bien que nos fundemos en estas esperanças hasta vellas más cerca. De lo que agora los que escriven se pueden preciar es que para sus escritos tengan un jüizio de tanta autoridad como el de vuestra señoría, porque con él queden favorecidos los buenos y desengañados los malos. Pero tiempo es que el segundo libro comience a dar ya razón de sí y entienda cómo le ha de ir con sus sonetos y canciones. Y si la cosa no sucediera tan bien como él desea, piense que en todas las artes los primeros hazen harto en empeçar y los otros que después vienen quedan obligados a mejorarse.







Soneto



    Nunca d'Amor estuve tan contento

que'n su loor mis versos ocupase;

ni a nadie consejé que s'engañase

buscando en el amor contentamiento.



    Esto siempre juzgó mi entendimiento:

 5

que d'este mal tod'hombre se guardase,

y así, porque'sta ley se conservase,

holgué de ser a todos escarmiento.



    ¡O vosotros que andáis tras mis escritos

gustando de leer tormentos tristes,

 10

según que por amar son infinitos!,



    mis versos son deziros: «¡O benditos

los que de Dios tan gran merced huvistes

que del poder d'Amor fuésedes quitos!»






Soneto



    Las llagas que, d'Amor, son invisibles,

quiero como visibles se presenten,

porque aquellos que umanamente sienten

s'espanten d'acidentes tan terribles.



   Los casos de justicia más horribles

 5

en público han de ser, porque'scarmienten

con ver su fealdad, y s'amedrienten

hasta los coraçones invencibles.



    Yo traigo aquí la istoria de mis males,

donde hazañas d'amor han concurrido,

 10

tan fuertes, que no sé cómo contallas.



    Yo solo en tantas guerras fui herido,

y son de mis heridas las señales

tan feas, que é vergüença de mostrallas.






Soneto



    Mas mientra más yo desto me corriere,

más converná mostrar mis desventuras;

que así serán pagadas mis locuras

con la triste vergüença que sintiere.



    Y cada vez que bien marrepintiere,

 5

gran logro llevaré de mis tristuras;

d'esta cura salrán otras mil curas

para mí y para quien verme quisiere.



    Por el ancho camino por do fueren

todos verán mi triste monumento

 10

y verán de mi muerte'l gran letrero.



    Temblando quedarán en un momento

cuantos allí miraren y leyeren

un modo de morir tan lastimero.






Soneto



    ¿Quién terná en sí tan duro sentimiento

que, 'n ver mi mal, la buelta no dé luego?

¿Quién tan loco será, o será tan ciego,

que los ojos no cierre a mi tormento?



    Delante van las penas que'n mí siento

 5

dando nuevas de mi desasosiego,

y en las manos llevando el bivo fuego

do ardiendo'stá mi triste pensamiento.



    Los que tras mí vernán, si se perdieren,

no sé cómo podrán ser desculpados.

 10

Morirán a sabiendas, si murieren.



    Dinos serán de ser al campo echados,

por mano de las gentes que los vieren

tan adrede morir desesperados.






Soneto



    Aún bien no fui salido de la cuna,

ni de l'ama la leche uve dexado,

cuando el amor me tuvo condenado

a ser de los que siguen su fortuna.



    Diome luego miserias d'una en una

 5

por hazerme costumbre en su cuidado;

después en mí d'un golpe ha descargado

cuanto mal hay debaxo de la luna.



    En dolor fui criado y fui nacido,

dando d'un triste paso en otro amargo,

 10

tanto que, si hay paso, es de la muerte.



    ¡O coraçón que siempre has padecido!,

dime: tan fuerte mal, ¿cómo es tan largo?

Y mal tan largo -di-, ¿cómo es tan fuerte?






Soneto



    El alto cielo -que'n sus movimientos

por diversas figuras discurriendo,

en nuestro sentir flaco'stá influyendo

diversos y contrarios sentimientos;



    y una vez mueve blandos pensamientos,

 5

otra vez asperezas va encendiendo,

y es su uso traernos rebolviendo,

agora con pesar y ora contentos-,



    fixo'stá en mí, sin nunca hazer mudança

de planeta ni sino en mi sentido,

 10

clavado en mis tormentos todavía.



    De ver otro hemisperio no é'sperança,

y así donde una vez m'anochecido,

allí me'stoy, sin esperar el día.






Soneto



    Solo y pensoso en páramos desiertos

mis pasos doy, cuidosos y cansados,

y entrambos ojos traigo levantados

a ver no vea alguien mis desconciertos.



    Mis tormentos allí vienen tan ciertos,

 5

y van mis sentimientos tan cargados,

que aun los campos me suelen ser pesados

porque todos no'stan secos y muertos.



    Si oyo balar acaso algún ganado,

y la boz del pastor da en mis oídos,

 10

allí se me rebuelve mi cuidado;



    y quedan espantados mis sentidos,

¿cómo ha sido no haver desesperado

después de tantos llantos doloridos?






Soneto



    Quise amaros, señora, de mi grado,

con blandos sentimientos, blandamente,

y entonces yo jamás sentí acidente

con el cual no quedase mejorado.



    Dest'amor no's havéis vos contentado

 5

porque salir le vistes mansamente,

sino que, por mostraros más valiente,

mi blanda voluntad havéis forçado.



    Aborreció's el manso vasallage

y quesistes usar de tiranía,

 10

vuestro reino'stragando con ultrage.



    Dañastes malamente la fe mía

y así os quise quebrar el omenage,

y, si agora pudiese, lo haría.






Soneto



    Como suele en el aire la cometa,

o algún otro señal nuevo'spantarnos,

y tanto su temor haze avisarnos,

que'ntonces cada uno es gran propheta,



    así, muestra de bien clara o secreta,

 5

si a mí y a mis sentidos queréis darnos,

no podemos sino mucho alterarnos:

tan nuevo'stá en el bien nuestro planeta.



    No sufre mi dolor ningún estado

de ningún bien si no es muy poco a poco;

 10

d'otra arte pienso ser siempre'ngañado.



    Nunca creo el plazer, aunque le toco;

y si tan mala vez m'he asegurado,

temo que me ternán todos por loco.






Soneto



    Querelléme de vos, señora, cuando

de vuestras artes fui tan inorante

que me'ngañava en ver vuestro semblante,

vuestro ser por el gesto imaginando.



    Andúveme después desengañando,

 5

y vi, en lo que de vos me vi delante,

que vuestro uso y natura es la culpante

que vos ya sobre vos no tenéis mando.



    Así que agora no hay de qué quexarme;

mi derecho y mis quexas han parado,

 10

pues vos no tenéis ya de qué pagarme.



    No he de ser yo de seso tan menguado

que del fuego, en el cual fui a quemarme,

quede quexoso en ver que m'ha quemado.






Soneto



    No es tiempo ya de no tener templança;

si mi dolor quisiese consentilla

perdono mi congoxa y el sentilla,

y el desgusto que del sufrir m'alcança.



    Mas el amor me pone tanta lança

 5

que oxallá yo pudiese no sufrilla;

hayan de mí los hombres ya manzilla,

siquiera porque soy su semejança.



    Cayo y levanto, 'spero y desconfío;

no tengo del bivir sino qué siento:

 10

ya cuanto soy parece desvarío.



    Si un poco más en mi penar porfío

en mí presto s'acabará el tormento,

su poder acabando con el mío.






Soneto



    Vime al través en fuertes peñas dado,

casi sin vida, y lo demás perdido;

y entonces fui de seso tan caído

que'n tanto mal me vi'star descuidado.



    He'ntendido después tan mal estado

 5

cuando las gentes dél m'han advertido;

y así agora, aunque'stoy arrepentido,

no me contento, pues tanto he tardado.



    No tardé en entender luego el engaño,

pero, de miserable, no quería

 10

acabar de creer tan fuerte daño.



    Venció en fin la verdad a mi porfía

y quedó confirmado el desengaño,

tomando nueva buelta el alma mía.






Soneto



    Dexadme en paz, ¡o duros pensamientos!

Básteos el daño y la vergüença hecha.

Si todo lo é pasado, ¿qué aprovecha

inventar sobre mí nuevos tormentos?



    Natura en mí perdió sus movimientos;

 5

el alma ya a los pies del dolor s'echa;

tiene por bien, en regla tan estrecha,

a tantos casos, tantos sufrimientos.



    Amor, fortuna y muerte, ques presente,

me llevan a la fin por sus jornadas,

 10

y a mi cuenta devría ser llegado.



    Yo, cuando acaso afloxa el acidente,

si buelvo el rostro y miro las pisadas,

tiemblo de ver por donde m'an pasado.




 

 



Soneto



    Yo cuento ya los pasos que voy dando

y veo bien las tierras que traspaso.

Sé lo que pierdo en dar un solo paso;

quiero siempre parar y siempre ando.



    Traigo este cuerpo, que por fuerça mando,

 5

y con la carga dél voy tan a paso,

y en poca tierra tanto dolor paso,

que's cuanto ando andarme reparando.



    ¿Yo qué haré, que me partí, cuitado?

Mal bolverá quien tanto mal á hecho;

 10

y así es agora mal cuanto yo hago.



    Ando conmigo en todo tan penado

que'n mí de nada quedo satisfecho

sino de ver que no me satisfago.






Soneto



    Ponme en la vida más brava, importuna,

do pida a Dios mil vezes la mortaja;

ponme en edad do el seso más trabaja,

o en los braços del ama, o en la cuna;



    ponme en baxa o en próspera fortuna;

 5

ponme do el sol el trato humano ataja,

o a do por frío el alto mar se cuaja,

o en el abismo o encima de la luna;



    ponme do a nuestros pies biven las gentes,

o en la tierra, o en el cielo, o en el viento;

 10

ponme entre fieras, puesto entre sus dientes,



    do muerte y sangre es todo el fundamento;

dondequiera terné siempre presentes

los ojos por quien muero tan contento.






Soneto



    ¿Cuándo será que buelva a ver los ojos

de donde amor me haze tanta guerra,

y pueda'star mirando aquella tierra

do me dexé con todos mis despojos?



    No puedo, triste, más con mis enojos;

 5

a cada paso el coraçón me cierra

ver tanto llano en medio y tanta sierra,

por do el bivir m'arrancan a manojos.



    Ando mil vezes por tomar el buelo

y bolver mal, sin esperar sazón,

 10

y hazer por más seso esta locura.



    Pero luego levántase un recelo,

conozco que me'ngaña el coraçón

y quedo'stoy por no'stragar la cura.






Soneto



   Ya canso al mundo y bivo todavía;

llevo tras mí mis años arrastrando;

mis amigos de mí van murmurando;

yo ando ya ascondiéndome del día.



   La noche sigo, mas mi fantasía

 5

me stá entre las tinieblas espantando.

La soledad doquiera voy buscando,

pero a las vezes busco compañía.



   Viene mi mal con tan cruda figura

que'l alma no le tiene el rostro firme:

 10

quiere huir de tanta desventura.



   Yo deseo también tras ella irme;

mas amor, la costumbre y la ventura,

me salen y me tienen al partirme.






Soneto



    Oíd, oíd, los hombres y las gentes,

un nuevo caso que'n amar s'ofrece:

Amor en mí con su deleite crece,

mientra más males tengo, y más presentes.



    Estando el alma con mil acidentes,

 5

un gusto, que no sé, la favorece.

Ella lo sabe, y así más florece

en los más fríos tiempos o calientes.



    Tanto en amar estiendo mi camino

que descubro sin causas mil efetos;

 10

a otros mundos me lleva el desatino.



    Estoy en mi negocio tan contino

que según sé d'amor grandes secretos,

ya no soy sabidor, sino adevino.






Canción



      Quiero hablar un poco

mas teme'l coraçón de fatigarse,

porque si hablo sé que será tanto

      quel seso á d'alterarse,

y a su culpa no es bien tornarse loco.

 5

Tras esto mostrars'á mi crudo llanto

tal que con él no querría dar espanto.

Pero pasar este peligro es fuerça,

y escójolo por menos peligroso;

       de suerte que si oso

 10

es ya por el aprieto que me fuerça,

       y el alma á de provar

su seso y su poder, y así se'sfuerça.

Con esto tales cosas é d'hablar,

que aún ora'stoy pensando de callar.

 15



      Callaré, si pudiere;

mas no podré, que á mucho que no puedo;

hablaré, por no'starme como'stoy,

      pues no puedo'star quedo,

que mal sosegará quien así muere.

 20

Si parto, sólo por irme, me voy;

mudanças hago por no ser quien soy.

En fin, pues esto tanto ya conviene,

començaré a quexarme a pesar mío.

      Mas quiçá es desvarío,

 25

llanto que'n tal dolor tan tarde viene.

      Eslo, mas mi tristura

¿qué hará, si otro remedio no tiene?

Hallo asimismo en tanta desventura,

que'l seso y la razón es ya locura.

 30



       ¿Para qué's dar desculpas,

en tiempo que cuanto tengo es perdido?

Hombre tan triste, tan cuitado y tal,

       no á de ser reprendido,

ni tener puede méritos ni culpas.

 35

Pues en mi pena me dexan mortal,

déxenm'agora quexar de mi mal.

No sufrirá consejo mal tan grave;

todo es uno con gusto tan dañado:

       todo sabe a cuidado.

 40

Si ay alguno que mis cuitas no alave,

      porfío y contradigo

y dígole que's loco, y que no save.

Ya en mis males no tengo por amigo

sino al que me's dañoso y enemigo.

 45



       Faltará la memoria

para poder dezir lo que'n mí siento.

Mas, aunque ataja el mal, también despierta

       y pone tal aliento,

que m'atrevo a contar tan gran istoria,

 50

por donde'l alma casi como muerta

no atina ya sino como s'acierta.

Olvidando el comienço, el fin no hallo;

mal concierto terná cuento tan largo,

      do todo á sido amargo;

 55

y agora lo á de ser también contallo.

       Trabajan mis sentidos

en buscar lo que siento, por echallo.

Oyo llamar de lexos mis gemidos,

y é lástima de ver que van perdidos.

 60



       ¡O mis crudos dolores,

dadme un poco d'alivio porque pueda

provar a ver si diré lo que digo!

      Pues mi alma sólo queda

por escarmiento a muchos amadores,

 65

dexadme ya seguir esto que sigo.

Catá que con el mal digo y desdigo.

Confieso más, que pueden preguntarme,

y viéneme, en mitad de lo que cuento,

       tan grande corrimiento

 70

que allí, luego, querría desculparme.

       ¡O triste coraçón,

en cuántas cosas hazes atajarme!

La vergüença de mi gran confusión

me duele más que toda mi pasión.

 75



       Yo, ¿cómo fui cativo,

que buen cobro de mí pensé que diera?

Quisiera ser libre, mas no lo quise;

      y oxallá no lo fuera,

pues fue para bivir como yo bivo.

 80

Ya no aprovecha cosa que m'avise,

sino dexarme que'l dolor me pise.

¡O libertad por todos eredada!,

¿qué erraste contra mí o qué heziste?,

      ¿por dónde mereciste

 85

que fueses, tú de mí, tan mal tratada?

       Perdímonos los dos;

yo llevo a cuestas toda la jornada.

Yo lo hize y lo pago, y plega a Dios

no lo paguéis, señora, también vos.

 90



       Cuando el amor cobré

no sé cómo no vi el mal que tenía.

Tan cautelosamente me hería

       que apenas lo sentía.

Mil vezes dixe en mí: «No sé qué m'é»;

 95

y preguntava a algunos que me vían

aquello mismo si otros lo sentían.

Si me dezían que no, miedo cobrava.

Consolávame cualquiera doliente

      malo de mi acidente,

 100

y aun yo mismo también me consolava.

      Mas ya veis qué sería,

cuando tan presto remedios buscava.

¡Guay del triste que busca el alegría,

en especial si mucho lo porfía!

 105



       Cosas sin fin, y nuevas,

hazía no sé cómo, sin pensallas.

La novedad ya de'llas me'spantava

       y no osava mirallas.

Tentava mi remedio con mil pruevas.

 110

Alguna vez con maña me'scapava,

mas era mucho lo que atrás dexava.

Crecía el miedo de lo por venir,

y ocorríanme mil cosas contadas,

      que'stavan olvidadas,

 115

por espantarme y hazerme morir.

       Estos temores tales

m'apretavan a desear bivir.

Ya quisiera hurtarme de mis males,

porque vi siempre en mí malas señales.

 120



       Siempre mi voluntad

la vi con vos más blanda que cumplía.

Queríaos bien, no pensé que eran amores.

      Y si os hablava o's vía,

pensava que todo fuese amistad.

 125

Vinieron luego unos sanos temores;

temprano aún era para otros dolores.

A veros iva, y en mitad del camino,

que'ntonces no era tiempo imaginava;

      y si no me tornava,

 130

era por parecerme desatino.

      Iva entre mí diziendo:

«Este'mpacho, ¿por qué agora me vino?

Yo no la sirvo, ¿de qué voy temiendo?

No tengo qué temer, no la sirviendo.»

 135



       Miserias me bullían,

de las que nadie sabe dalles nombre;

por allá dentro andavan escarvando,

    do no hallavan hombre

que sólo les dixese qué hazían.

 140

Y así, pues, todos fueron de su bando,

qué maravilla si tienen tal mando.

¡O comienços por nuestro mal sabrosos!

Vuestras figuras, ¡cuán lexos de muertas

      mostráis en vuestras puertas!

 145

¡Cuán bivos son sus gestos, y gozosos!

       ¡Qué bien fuera de mí,

si fueran mis sentidos cautelosos!

Cuando pude curarme, no lo vi;

agora que no puedo, lo entendí.

 150



       Luego tuve un tormento

que agora ya conozco que eran celos,

mas entonces imbidia pensé que era.

       Eran todos mis duelos,

y toda mi congoxa y sentimiento,

 155

si os vía con otri, y fuese quinquiera.

Malo era vello, peor si lo oyera.

Reprendíame de'ste pensamiento;

para tenelle causas no hallava;

      y en mi seso afirmava

 160

ser mala condición tal movimiento.

       Mil sospechas presentes

sentía yo sin mi consentimiento.

Con vuestra madre, hermanos y parientes

fueron luego mis cuitas y acidentes.

 165



       Víaos holgar con ellos;

teníalo por malo y por baxeza,

esto en vos sola, que'n otras bien fuera.

       Sentía allí tristeza,

porque la sangre os obligó a querellos.

 170

Pensando'stava, si dellos viniera,

que alguna parte del bien me cupiera.

Luego saltava en otro pensamiento:

tenía por mejor estarm'así,

      pues a la ora que os vi

 175

tuve de vos tan buen conocimiento.

       Nacíame despecho

d'aver buscado otro contentamiento.

En fin, concluía d'ir satisfecho,

quedándome con todo mi derecho.

 180



      A do'stávades iva,

aún no entendía que por vos fuese;

con todo, alguna vez lo sospechava.

      Si m'iva sin que os viese,

no se me hazía el ir muy cuesta arriva,

 185

mas sin causa después me desvañava

y en todo aquel día nada acertava.

De descontento andava desvalido,

parecíame mal cuando yo vía,

       y aún yo lo parecía.

 190

Mil cosas començava de perdido,

      sin nunca acabar nada.

Si los que andar me vían tan caído

preguntavan «¿qué á?», «¿de qué se'nfada?»,

respondía riendo: «De no nada».

 195



       Cuando esto así pasava,

de mí tuve sospecha algunos días.

Començava el peligro d'asomarse,

      bullían fantasías,

iva viendo el jüizio donde'stava.

 200

De dentro el ser començava alterarse,

y por defuera la color mudarse.

Dos o tres vezes dixe: «Mira bien

dónde vas a meterte y lo que'mprendes;

      ¿por qué no te defiendes,

 205

primero que'n lo más bivo te den?»

      Ya la cosa iva mala;

con todo me valiera, pero ¿quién

será tan presto y fuerte que se vala

de fortuna, que tiempo no señala?

 210



      El mal se declaró,

señaló y encontró todo en un punto;

mató después por términos, y largos;

      salióme el dolor junto;

dizen que'l alma del golpe cayó.

 215

D'allí me queda ella en muchos cargos,

que'n valelle mil tragos pasé amargos.

El deseo de vida natural

me hazía mil remedios tentallos;

mas, ¡triste!, que buscallos

 220

no era sino a mal añadir mal.

      Yo viendo más dañarme

y tornarse la cura más mortal,

el trabajo que uviera en el curarme

convertíle en el gusto de llorarme.

 225



      Alcé, pues, mis defensas;

alçáralas, ¡triste!, si las tuviera;

mas, cuando me'ntregué, entregado'stava.

      Diome'l mal de manera

que'n una todas fueron las ofensas;

 230

el seso temía, el amor osava;

la umanidad huía, yo'sperava.

Levantáronse grandes los tormentos;

sus amenazas eran tanto fuertes

       que pasavan mil muertes

 235

de miedo por mis tristes sentimientos.

      Cuitado no soy parte,

¡o dolor!, en dezir tus movimientos,

mas provara a lo menos a contarte,

sino que oyó llamarme en otra parte.

 240



       Ya que supe bien claro

que os amava, señora, de tal suerte

que'n vos estava todo mi cuidado,

      dixe con mal de muerte:

«¿Declararme yo? Mas ¿si me declaro?»

 245

Quedé en un punto de'sto tan cortado

que nunca más dexé de'star turbado.

La determinación me fatigava,

la cual crecía, creciendo el temor,

       pues tampoco el amor,

 250

bien creeréis, que de balde no'stava.

       Yo andava muy perdido:

todo, en fin, como avía d'andar, andava.

Al cabo me vi tal, tan sin partido,

que anduve levantado, de caído.

 255



       Con esto me'sforcé,

si esforçarse se llama ser forçado.

Esforçándome, pues, menos hiziera.

       Como quiera, cuitado,

deziros mis congoxas acordé.

 260

Y así os dixe mi vida, tal cual era,

y nadie me pregunte la manera.

Emprendíalo mil vezes, y parava.

Estorvos dondequiera atravesavan,

      y todo lo mudavan.

 265

No los avía, mas yo los hallava.

Cuán cierto era atajarme,

cuando ningún embaraço topava;

y si le avía que pudiese'storvarme,

allí era el esfuerço y el quexarme.

 270



       Anduve, como digo,

muchos días vencido en mi porfía,

y después de vencido, peleando.

      Hasta que'n fin, un día,

pensando'star del todo sin abrigo,

 275

a caso me hallé con vos hablando,

y algún rato conmigo disputando.

Muchas cosas vinieron a turbarme,

y la que más de todas m'atajava,

      era yo que os hablava.

 280

Estando así, quiriendo ya esforçarme

       contra'l dolor que siento,

no sé cómo os bolvistes a mirarme.

Cobré esfuerço, que'l flaco pensamiento

de qué quiera recibe movimiento.

 285



       Así osando y temiendo,

díxeos no sé qué; no sé si os lo dixe;

mas díxeoslo, según me respondistes.

      ¡O cuánto me maldixe,

después que'n lo que hize fui cayendo!

 290

Vos, señora, vos bien lo conocistes,

y alguna vez a lástima os movistes.

Vime tan adelante, que tornarme

por donde entré muy gran peligro fuera.

      Mas presto me perdiera,

 295

si fin tuviera entonces a ganarme.

      El temor m'arrojava

al peligro mayor, para salvarme.

Como en miedo de noche, no osava

tornar atrás, y así m'aventurava.

 300



       Lo que después sentí

no es menos escrivillo, que's pasallo.

Diré verdad, parecerá mentira.

      ¡O triste!, que si callo,

para callar no tengo esfuerço en mí.

 305

Callaré yo, mas hablará la ira,

la cual su movimiento sólo mira.

E'spántame'l hablar y el callar temo.

El seso por su bien todo lo prueva,

      y en un punto me lleva

 310

a un estremo el temor del otro estremo.

       En fin, pues donde fuere,

á d'ir tras mí la llama en que me quemo,

hablaré ya lo menos que tuviere,

que sto será lo más que yo pudiere.

 315



       El mal determinado

de lance en lance á venido a parar

a punto que's vergüença no encubrille.

       Esto se dize amar,

que sólo el nombre me tiene'spantado.

 320

Mira bien su dolor si es de sentille

que todo su remedio es el sufrille.

Son siempre mis tormentos tan estraños,

que busco mil remedios, y é buscado,

      por salir de cuidado,

 325

y esto á que me dura muchos años.

      Procuro remediarme,

cuando remedio no ay para mis daños.

Y si'sperança tengo de sanarme,

luego paro en el miedo de curarme.

 330



      Entrégome al tormento,

y engaño al coraçón por tantas vías

que ya tanto engañar le desengaña.

       No bastan mis porfías

a quitar del dolor el escarmiento,

 335

porque, a la fin, en pena tan estraña,

su fuerça puede más que no mi maña.

Acá y allá mis pensamientos buelvo,

provando si en alguno hallar podría

      descanso a lalma mía.

 340

Mientra más hago, en más dolor me'mbuelvo;

       no hallo cosa buena

de dond'asir, por más que me rebuelvo,

sino mi vida'star de mal tan llena,

que aun quiçá a vos os cansará mi pena.

 345



      ¿Qué ufaneza tamaña

os parece, señora, por ventura,

triunfando de mi sangre, llevar gloria?

      ¿Qué gran fama os procura

tender contra mí solo vuestra saña?

 350

¿Para qué's componer y urdir istoria

de cosa que no es bien quede en memoria?

¿Quiçá pensáis que's ofender la onra

valerme? Pues catá que's sinrazón

       matar un coraçón

 355

que'n vos bive y en vos sola se onra.

      Luego, si pena darme

es sinrazón, en vos será desonra.

Pues ved cómo queréis vos bien tratarme:

que os desonráis por solo fatigarme.

 360



      Pues yo poco os merezco

que hagáis vos de mí tal sacrificio;

corriendo va tras vos mi fantasía,

       tiniendo por oficio

hazerme padecer cuanto padezco.

 365

No puede ser, y amaros más querría;

pienso, sin poder más, que más podría;

mi coraçón por vos todo lo emprende;

no ay peligro ni mal que le retraya,

       y si un poco desmaya,

 370

éste es solo el dolor que más m'ofende,

      y desto tengo ira.

La sospecha, porque al querer enciende,

me pesa alguna vez, si se me tira,

pero querría que fuese mentira.

 375



       Tras esto, así m'aprieta

el sospechar, que por mejor ternía

que fuese ya verdad, sin sospechallo.

      Mas luego al alma mía

la'ltera imaginar culpa secreta.

 380

Menos mal es el ser que'l barruntallo,

mas ¿cuál estaré, siendo, si lo hallo?

¡O triste, fuerte y áspera ventura,

que'n tantos males no ay un mal más cierto!

      Tomaría por puerto,

 385

con tal que fuese cierta, la tristura.

      Amor, por más penarme,

muda del mal mil vezes la figura:

porque no sepa cómo é de guardarme,

no determina un modo de matarme.

 390



       En mis tristes entrañas

bolviendo de mis males va la rueda:

en esto el orden siempre permanece.

       Un punto no'stá queda,

y en el bolver sus bueltas son estrañas.

 395

De suyo el movimiento tanto crece,

que allí'stá quien la mueve, y no parece.

¡O, mi alma, de males fundamento,

hazedora de mi corporal muerte!

      ¡O fuerça cruda y fuerte,

 400

do al un tormento'spanta otro tormento!

       ¡O mal siempre presente,

do llega al cabo, y crece'l sentimiento!

¿Qué cielo, qué natura así consiente

hallarse sin menguante tal creciente?

 405



       Todas las cosas tienen

sus puntos naturales y mudanças,

y su curso alcançaron ya medido;

      sus ratos de bonanças

hallan con que sus fuerças se sostienen.

 410

Mas yo, que me consuelo dolorido

de lo que siento con lo que é sentido,

la noche'spanta y luego hiere'l día,

lo presente me haze, que deseo

      todo lo que no veo.

 415

Buelve y rebuelve amor la fantasía.

       Parece'l esperança

tal ante mí, que no me desconfía,

mal luego sé que della no s'alcança,

sino prendarme más con la tardança.

 420



      De sola muerte bivo,

y en bivo fuego es siempre mi morada:

manjar estraño y animal no visto.

       El alma va cargada;

yo, en cuanto della tengo, stoy cativo.

 425

De punto en punto un nuevo dolor visto,

y el uso es tal, que nunca le resisto.

El mal m'aprieta, lo peor me'spanta.

Yo'stoy mirando si veré socorro,

      y alguna vez me corro

 430

de contemplar que'stoy en pena tanta.

       El solo imaginar,

con sus falsas figuras me quebranta.

Busca para matarme vanidades,

como si no bastasen las verdades.

 435



       ¡O alma, y alma mía!,

¡o vos, señora, de mí fuerte estrago!,

¡o vida desdeñosa en tus provechos!

      Mas ¿dónde'stoy? ¿Qué hago?

¿Dó tan allá el tormento me desvía?

 440

¿Para qué's ya, con llantos tan deshechos,

trabajar de curar males tan hechos?

No quiero más con quexas encenderme;

bástame que mi mal mismo me'ncienda.

       No cumple que se'stienda

 445

mi llorar, pues llorar no á de valerme.

       Mientra en esto más toco,

hallo, ¡triste!, que más echo a perderme.

Pues así es, no quiero ser más loco,

sino ver si podré callar un poco.

 450



    Canción: si de muy larga te culparen,

respóndeles que sufran con paciencia;

que un gran dolor de todo da licencia.






Canción



      Claros y frescos ríos

      que mansamente vais

siguiendo vuestro natural camino;

      desiertos montes míos,

      que'n un estado estáis

 5

de soledad muy triste, de contino;

       aves en quien ay tino

       de descansar cantando;

       árboles que bivís,

       y en fin también morís,

 10

y estáis perdiendo a tiempos y ganando,

      oídme juntamente

mi voz amarga, ronca y tan doliente.



       Pues quiso mi ventura

       que uviese d'apartarme

 15

de quien jamás osé pensar partirme,

       en tanta desventura

       conviene consolarme,

que no es agora tiempo de morirme;

       el alma ha destar firme,

 20

       que en un tan baxo estado

      vergonçosa es la muerte;

       si acabo en mal tan fuerte,

todos dirán que voy desesperado;

       y quien tan bien amó

 25

no es bien que digan que tan mal murió.



       He de querer la vida,

      fingiéndome'sperança,

y engañar mal que tanto desengaña.

       Fortuna tan perdida

 30

       ha de traer bonança;

no durará dolor que tanto daña.

      Un mal que así se'nsaña

      amansará si espero.

      A donde voy, iré;

 35

      y, en fin, yo bolveré

a ver mi bien, si triste no me muero,

      pero ¿quién pasará

este tiempo que mucho tardará?



      Pasaré imaginando

 40

       si en hombre tan rebuelto

puede'l imaginar hazer su oficio.

       Pensaré cómo y cuándo

      podré verme ya buelto

do hizo amor de mí su sacrificio;

 45

       y tomaré por vicio

       figurar la que quiero,

      hablándole en ausencia

       harto más que'n presencia.

Contarle é desd'acá cómo allá muero;

 50

       y mi voluntad mucha

me hará parecer que'lla me'scucha.



      Agora ya imagino

      lo que'stará haziendo.

Pensando'stoy, quiçá, si piensa en mí.

 55

       El gesto determino

       con que'stará riendo

de cuál estuve, cuando me partí.

      Aunque según sentí,

       cuitado, la partida,

 60

       no cabe en su valor

       que no sienta dolor

de tan amarga y cruda despedida.

       Tan triste partí yo,

que aunque no quiera, ella lo sintió.

 65



      Las horas estoy viendo

      en ella, y los momentos,

y cada cosa pongo en su sazón.

      Conmigo acá la entiendo:

       pienso sus pensamientos;

 70

por mí saco los suyos cuáles son.

       Dízeme'l coraçón

      -y pienso yo que acierta-:

       «Ya'stá alegre, ya triste,

      ya sale, ya se viste;

 75

agora duerme, agora'stá despierta.»

       El seso y el amor

andan por quién la pintará mejor.



      Viéneme a la memoria

      dónde la vi primero,

 80

y aquel lugar do comencé d'amalla;

       y náceme tal gloria

      de ver cómo la quiero,

que's ya mejor que'l vella el contemplalla.

      En el contemplar halla

 85

       mi alma un gozo estraño.

      Pienso'stalla mirando;

      después, en mí tornando,

pésame que duró poco el engaño.

       No pido otra alegría

 90

sino engañar mi triste fantasía.



      Mas esto no es posible;

      buélvome a la verdad

y hállome muy solo, y no la veo.

       Paréceme imposible

 95

       que ya mi voluntad

traiga más en palabras mi deseo.

      Mil negocios rodeo

      por descansar un poco,

      y en toda cosa pierdo,

 100

      sino en el desacuerdo.

Libro mucho mejor cuando'stoy loco.

      ¡Mirá qué gentil cura,

que's forçado valerme con locura!



       El vano imaginar,

 105

       en yéndoseme, cayo

en como para vella no ay remedio.

      Allí empieço a pensar,

      y en el pensar desmayo

de ver cuántos lugares dexo en medio.

 110

      Si entonces me remedio,

      rasgo más la herida;

      viénenseme a los ojos

      los presentes enojos

y los gozos de la pasada vida.

 115

      Cada palmo de tierra

para mí, triste, es ora una gran sierra.



       Tengo en el alma puesto

       su gesto tan hermoso

y aquel saber estar adondequiera;

 120

       el recoger onesto,

      el alegre reposo,

el no sé qué de no sé qué manera.

      Y con llaneza entera

       el saber descansado,

 125

       el dulce trato hablando,

       el acudir callando

y aquel grave mirar disimulando.

       Todo esto'stá ausente,

y otro tiempo lo tuve muy presente.

 130



      Contando'stoy los días

      que paso no sé cómo.

Con los pasados no oso entrar en cuenta.

      Acuden fantasías;

       allí a llorar me tomo

 135

de ver tanta flaqueza en tanta afrenta;

      allí se me presenta

      la llaga del penar;

      házenseme mil años

       las oras de mis daños;

 140

por otra parte, 'l siempre imaginar

       me haze parecer

que cuanto é pasado fue ayer.



       Algunas cosas miro

      por ocuparme un rato

 145

y ver, si de bivir, terné'sperança.

      Entonces más sospiro,

      porque, 'n cuanto yo trato,

hallo allí de mi bien la semejança.

       Por doquiera m'alcança

 150

      amor con su vitoria.

       Mientra más lexos huyo,

       más rezio me destruyo,

que allí me representa la memoria

       mi bien a cada instante,

 155

por su forma contraria o semejante.



       Cuanto veo me carga;

      muestro holgar con ello

por pasar y bivir entre la gente.

      Si cayo con la carga,

 160

       levanto y no querello.

¡Y sabe Dios lo que mi vida siente!

       Mas, tan crudo acidente,

      ¿por qué no se resiste?,

      ¿por qué mi sufrimiento

 165

      no esfuerça al sentimiento?

Cobra buen coraçón, mi alma triste,

       que yo la veré presto,

y miraré aquel cuerpo y aquel gesto.



Canción: bien sé dónde volver querrías,

 170

      y la que ver deseas,

pero no quiero que sin mí la veas.






Soneto



    Paso mi vida lo mejor que puedo;

en esto podéis ver cómo la paso:

d'un triste pensamiento en otro paso,

mortal priesa me doy para'star quedo.



    Sobre'l punto de mis congoxas ruedo,

 5

y si en huir me pruevo a dar un paso

huyo de puro miedo tan a paso

que, de donde me parto, allí me quedo.



    Quedo allí, triste, tan escarmentado

que m'aflijo, y me muero, y m'acovardo,

 10

y de medroso acometo al cuidado.



    Piensan quiçá que'stoy desesperado

viendo que del morir tan mal me guardo:

pues sepan que lo hago de cuitado.






Soneto



    Cuando el bolar del coraçón levanto

y miro aquella que muerto me tiene,

allí un derretimiento se me viene

que'nternece y estiende más mi llanto.



    Allí haze mi mal dulce su canto;

 5

allí mi vida tanto bien sostiene

que se m'antoja, puesto que más pene,

que aún no me cubre amor bien con su manto.



    En mi querer sospecho floxedad,

mas hallo que's la fuerça del ojeto,

 10

y así descanso con esta verdad.



    Todavía temiendo mi defeto,

si no puedo acusar mi voluntad,

buélvom'a mí y acuso mi sujeto.






Soneto



    ¿Qué strella fue por donde yo caí

en el mundo con tanta pesadumbre?

¿Cuál madre ya de vida me dio lumbre?

¿Por qué m'echó tan huérfano y así?



    ¿Quién primero holgó, cuando nací?

 5

¿Cuál dolor me subió tan en su cumbre

que no hallé remedio en la costumbre,

y oy sienta más lo que ayer más sentí?



    ¿Por qué no morí en el vientre o en naciendo?

¿Por qué me tomó nadie en sus rodillas,

 10

criándome entre bivos, no biviendo?



    Forçado es ya que vaya descubriendo,

entre mis enemigos, mis manzillas,

y unos lloren y'stén otros riendo.






Canción



   Gentil señora mía,

yo hallo en el mover de vuestros ojos

un no sé qué -no sé cómo nombrallo-,

      que todos mis enojos

descarga de mi triste fantasía.

 5

Busco la soledad por contemplallo,

y en ello tantos gustos de bien hallo,

que moriría si el pensar durase.

Mas este pensamiento es tan delgado

       que presto es acabado,

 10

y conviene que'n otras cosas pase.

      Porfío en más pensar,

y'stoy diziendo: ¡si esto no acabase!

Mas después veo que tanto gozar

no es de las cosas que pueden durar.

 15



   Yo pienso si allá arriva,

donde'stá el movedor de las estrellas,

las obras que se veen son de'sta arte,

      ¿por qué para bien vellas

de mí no huye mi alma tan cativa?,

 20

¿por qué no abre la cárcel y se parte

a do de tanto bien lleve su parte?

Tras esto, en ver que sois vos la que quiero,

bendigo, pues que vos estáis aquí,

       la hora en que nací,

 25

y el suelo en que los pies puse primero,

       y por no ver finida

la voluntad que os tengo, y la que'spero,

muero tanto por alargar la vida,

que siempre pienso tenella perdida.

 30



   Vuestro gentil semblante,

tan grandes son las fuerças que en mí tiene,

que alguna vez me pesa velle tal.

      Mi alma no sostiene

ver junto tanto bien en un instante,

 35

y más que tan gran bien es muy gran mal;

¿cómo durará un ser tan desigual?

Vuestro es el gesto y el mirar es mío.

Y mientra más vuestra hermosura crece,

      mi vista más padece,

 40

tanto, que ya sufrirse es desvarío.

      Totalmente á de ser

forçado en este crudo desafío

que vos dexéis o templéis vuestro ser,

o yo, señora, que os dexe de ver.

 45



    Las cosas que os contemplo,

cuando os las miro, no pueden venir

a la medida d'un hombre que muere.

      No puedo yo sentir

de hermosura un tan subido enxemplo.

 50

Por fe, os á de querer aquel que os quiere.

Gran parte de su gloria, quien os viere,

la perderá, por falta de sentilla:

así que os empobrece la riqueza.

       Pues vuestra gentileza,

 55

de mucha, no es de creella ni dezilla,

       si yo pudiese gozalla

mi bienaventurança, o recebilla,

como vos, mi señora, podéis dalla,

yo bien podría yo bien alcançalla.

 60



    Bien proveen mis penas

en templar la calor de mi deseo;

forçado es echar agua a tanto fuego.

       El miedo, cuando os veo,

yela toda mi sangre por las venas,

 65

refrena al gozo y al desasosiego.

¡O'straño mal, que é de buscar sosiego

entre'l dolor y la desconfiança!

El estremo del bien es tanto y tal,

      que otro estremo de mal

 70

l'á de sanar y l'á de dar templança.

       Contrarios elementos

sostienen al amor en su balança.

Si a un cabo echase mis pensamientos,

muy presto faltarían sus cimientos.

 75



   Levántase'l quereros

tan sin tino, que ya no sé qué quiero.

É de venir a no querer ya nada.

      Por cien mil cosas muero,

y no sé, cuando's veo, sino veros.

 80

Al primer paso acabo la jornada;

gran cuenta traigo siempre començada,

y que's tiempo de dalla bien lo siento,

ya que llegó, y el dalla'stá en la mano;

       paréceme temprano,

 85

y fundo por razón mi encogimiento.

      Delante de vos puesto

mi coraçón, que'n vos siempre'stá atento,

haze tantas mudanças, y tan presto,

cuantas son las que haze vuestro gesto.

 90



   Busco lo más seguro,

dilatando lo que's más necesario

por una cierta temerosa vía.

      Jamás falta contrario

en lo que quiero ni en lo que procuro.

 95

Esta dicha mil años á que's mía;

si yo la viese, yo la conocería;

amor me hiere, y luego se m'asconde.

Yo lo perdono, mas también m'ensaño

      de ver que con engaño

 100

se me va lo mejor no sé por dónde.

       Pensá lo que os merezco,

que llamo siempre a quien no me responde,

y en los mayores casos que padezco

deseo el bien y el mal os agradezco.

 105



    Canción: ya puedes ir a quien tú sabes;

y si al bolver me quieres hazer fiesta,

no cures tú de darme su respuesta.




 

 

 



Canción



    Yo ya biví y anduve ya entre bivos.

Bien sé que m'engañava por bivir,

pero, en fin, como quiera yo bivía.

Sentía el mal, sabíale sufrir;

mis sentidos andavan harto'squivos,

 5

mas quedava algún gusto todavía.

       El alma parescía

que a lo menos podía sostenerme;

      yo quería valerme

con alguna sperança, mala o buena.

 10

       No stava tan agena

de todo mi jüicio mi razón,

que un rato no acudiese al coraçón.



    Alcançava a las vezes ver aquélla

en cuya vista mi alma reposava

 15

y recebía un general olvido.

Amava yo, y amando descansava.

Si algo vía de qué tener querella,

no me tenía luego por perdido,

      ni andava tan caído

 20

que anduviese mirándome la gente.

       Pasava un acidente,

y osava'sperar otro que viniese.

      Por más dolor que uviese,

no temía de mí crüel sentencia,

 25

sino la fuerte y peligrosa ausencia.



    Temíla tanto, que imposible fuera

que no viniera cosa tan temida.

Nunca es sin causa un miedo, cuando dura.

Uvo de ser, cuitado, esta partida,

 30

y entristecióme, triste, de manera

que al amor á vencido la tristura.

      Ya toda mi blandura

se'ndureció con duros pensamientos.

       Dañaron mis tormentos

 35

aquel lugar do amor más enternece:

      ya todo el mal parece.

Ya en lágrimas amargas de dolor

s'an mudado las lágrimas d'amor.



    Todo amava, y agora todo peno.

 40

Recogiósel amor, do no parece.

No le siento, y sé bien que'stá presente.

Él mengua al parecer, su lavor crece.

No figuro su rostro tan de lleno,

mas hallo en mí más fuerte su acidente.

 45

       Todo'stá tan doliente,

que no sé, triste, de cuál lado echarme,

      ni puedo levantarme.

Abré de morir mal, aunque me pese,

      o que'l alma s'aveze

 50

a sostener al cabo de sus años

nuevo mal, nuevo amor y nuevos daños.



    Todo aquello con que me sostenía,

á faltado, faltando la presencia.

Yo só el cargado y soy también la carga.

 55

No sé, ni veo, ni oyo sino ausencia.

Todos los días son un mismo día,

y es éste solo muchos, pues s'alarga.

      Todo igualmente amarga.

Mi cuerpo, cuanto él es, es esta llaga.

 60

       No sé, triste, qué haga,

que's mucho ya lo que hazer conviene,

      y mi coraçón tiene

por muy mejor pasar con su tristura,

que sufrir las fatigas de la cura.

 65



    Cuanto oyo me pone sobresalto;

las malas nuevas siempre las barrunto;

para mí no ay palabra descuidada;

no oso preguntar, pero pregunto;

en juntándose dos, luego allí salto;

 70

mátanme mil, que piensan no hazer nada;

      todo en todos m'enfada;

cuantos me hablan pienso que m'engañan,

       y allí luego m'ensañan;

enójome con ellos, y bien sé

 75

       que no tengo de qué;

é de bolver a enojarme conmigo,

y así de mí y de todos só enemigo.



    Grandes son los peligros que amor trae,

pero mayores son los que me'spantan.

 80

matan los ciertos, enojan los vanos;

todos son ciertos, todos me quebrantan;

cualquier caso acaescido me descae,

y luego acude al que tengo entre manos.

      Mis sentidos malsanos

 85

hazen torres de viento de temores

      de mil competidores,

de tiviezas, d'olvidos, de mudanças,

       de tristes esperanças.

Llega ya mi temor a tanto'stremo,

 90

que hasta los nombres de las cosas temo.



    Los desastres que presente no vía,

agora me parece que los veo;

para curallos no les hallo tomo;

con las sombras de los males peleo;

 95

en siendo dentro, allá en mi fantasía,

verdad se haze todo, no sé cómo;

      si duermo o si como,

allí me'stan taniendo mil recelos.

       Van y vienen, los celos,

 100

con las mudanças del mundo'spantosas.

       Y todas estas cosas

me dan mayor congoxa sospechadas,

que muy sabidas, vistas y miradas.



    Contra este mal tomé al amor por padre;

 105

a él en todas mis congoxas llamo,

y si al dolor me hallo muy sujeto,

acuérdome d'aquella que tanto amo,

como el hijo s'acuerda de su madre,

cuando se halla en algún gran aprïeto.

 110

       Mi tan flaco sujeto

en sus afrentas y venturas malas,

       se pone so las alas

d'aquella que con solo un bolver d'ojos

      sanava mis enojos;

 115

y descansava así mi pensamiento

que, sin saber por qué, 'stava contenta.



   Si yo pudiese hurtar al pensamiento

algunos ratos de bien contemplalla,

yo duraría hasta poder vella.

 120

Pero mi sentimiento ya no halla

sino dolor, espanto y caimiento,

lloros, o muerte, o la tardança de'lla.

       Ya desto no ay querella

que baste, ni aquí cabe'star quexoso.

 125

       Dolor tan temeroso

trae consigo mansa la paciencia.

       Yo'spero mi sentencia,

tan hecho al mal, que la terné por buena,

por poco que s'alivie de mi pena.

 130



   Canción: a mí me pesa

d'aver hablado así, tan duramente;

       mas amor no consiente

templança, que's muy grande su enemiga.

      Cualquier cosa que diga,

 135

perdonármela a mí será razón,

que ya perdona más mi coraçón.




 

 

 



Soneto



    Ha tanto ya que mi desdicha dura

que'n esto solo tuve mi'sperança.

Esperé de fortuna su mudança,

que por mí no negara su natura.



    Entendióme, yo pienso, la ventura,

 5

y á tornado al revés mi confiança.

Que por tenerme siempre so la lança,

firme s'á hecho, y de su ser no cura.



    Para bien destruirme se destruye;

dexa de ser, por ser contra mí fuerte;

 10

sus leyes naturales en mí vence.



    Pensé do no ay razón, que uviera suerte.

Agora sé que'l mundo ya me huye,

y es fuerça que otro mundo se comience.




 

 

 

 

 

 



Soneto



    ¿Quién me dará un coraçón tan alto

que d'amor pueda escudriñar los hechos,

sin que mis daños proprios, o provechos,

s'atraviesen a darme sobresalto?



    Comienço a contemplar y luego salto

 5

por medio del deleite en mil despechos

que m'arrancan el alma de los pechos

y quedo yo acusándome de falto.



    Cargan tristezas, mas en mitad dellas

el spíritu d'amor sostiene'l gusto

 10

y defiende que'l desamor no tiente.



    Es el proceso de'sto muy injusto;

quema el fuego y alumbran las centellas;

el bien se huele y el dolor se siente.




 

 

 

 

 

 



Soneto



    El fuerte mal que sufro de'sta ausencia

gastando va mi triste sentimiento.

Por otra parte, alivia el pensamiento

sólo ver que's posible la presencia.



    Anda en esto tan cruda resistencia

 5

que de dolor el coraçón no siento.

Alguna vez despiértome al tormento

y que veré mi bien doy por sentencia.



    Rebuelve y dize la desconfiança

que's trabajo, peligro y aun locura,

 10

pasar con tan dudosa confiança.



    Respondo yo, de ver tanta hermosura:

«No se sufre tener cierta'sperança;

bastarme deve sola el aventura.»






Soneto



    Gran tiempo ha que'l coraçón m'engaña

y que, de miedo, adrede me confía.

Anda conmigo, falsa, mi alegría;

yo la entiendo, mas cúmpleme su maña.



    Apártome de quien me desengaña

 5

por no verme'stragar la fantasía.

Mi mal es tanto que m'ensañaría,

pero no es este mal d'aquel que'nsaña.



    En tanto aprieto'stá mi pensamiento

que me contento y pienso que'stoy sano

 10

por poco que s'alivie mi tormento.



    Lo que puedo salvar, eso me gano.

Para ver mi poder, el braço tiento,

y hallo que no'stá nada en mi mano.






Soneto



    Sueños d'amor me traen en gran duda;

yo no'stó ya para sufrir rebatos.

Pudiera el seso andar en estos tratos

si fuera mi fortuna menos cruda.



    Agora el alma queda muy desnuda;

 5

ya se perdieron todos sus baratos.

Ha de gastar sus tiempos y sus ratos

en ser en todo sorda, ciega y muda.



    Cual digo stoy, y viene'l afición

trayendo el bien y el mal a presentarme.

 10

Yo, viendo en mí, que entre'llos me detengo,



    el mal escojo por determinarme.

Mas, luego, el bien remuerde al coraçón

y é dolor de perder lo que no tengo.






Soneto



    No é de pedir sino lo que merezco,

y é de pediros cuanto yo deseo.

Igualo el merecer con el deseo

y entiendo bien con esto a qué m'ofrezco.



    Así lo digo, y no m'ensoverbezco,

 5

ni en palabras inchadas me rodeo;

antes, según yo desto siento y creo,

de sola la verdad me favorezco.



    No quiso Dios dar bien no merecido,

y así nos dio con qué se mereciese.

 10

El alma os doy, y os doy lo que's posible;



    ¡Y oxalá yo, señora, más pudiese!

Con esto, pues, merezco lo que pido,

y hasta donde comiença lo imposible.






Soneto



    El tiempo buelve y bullen esperanças;

yo stoy atento a ver qué á de ser esto.

Un coraçón tan flaco no es dispuesto

a sostener las prósperas mudanças.



    Señales ay de no sé qué bonanças;

 5

no las tengo por buenas, si son presto.

Ver en mis enemigos tan buen gesto,

me pone más dudosas confianças.



    Yo'stava sosegado en mis tristuras,

muy contento de muy determinado;

 10

tenía bien hartas mis desventuras.



    Estando así, sin gozos ni amarguras,

sin soledad, del bien todo olvidado,

rebuelven a matarme sus blanduras.






Soneto



    Amor m'engaña, más quiçá no haze;

quiçá es engaño desconfiar yo tanto.

Quiero de mí tirar todo el espanto,

sólo pensar que's cierto lo que plaze.



    Si el alma un poco en sí se satisfaze,

 5

ahorrará gran parte del quebranto.

Agora el bien rebuelto en tanto llanto

entre mis manos todo se deshaze.



    Nace d'aquí, por mí, un desabrimiento,

y el gusto por aquí empieça a dañarse

 10

con enojo, después con caimiento.



    Yo veo, a la sazón, que'sto en mí siento,

que un muy gran bien, si dexa de gozarse,

es de los males el peor tormento.






Soneto



    Delgadamente amor trata conmigo,

con dulçuras ablanda el sentimiento,

porque mejor con el primer tormento

me derrueque y me dexe sin abrigo.



    En viendo el bien, a Dios doy por testigo,

 5

un sobresalto viene al pensamiento,

que'l temor basta a ser mi enterramiento

aunque nunca tuviese otro enemigo.



    Cobrado é miedo a cualquier aventura;

mi sentido consigo s'aborrece;

 10

resiste a todo, por tentar su cura:



    a su dolor, porque's contra natura,

y al deleite, pues tanto l'enflaquece,

que le dispone para más tristura.






Soneto



    Harto mal fue que'n hombre tan cuitado

pusiese amor estado tan dichoso.

Prosperidad me hizo ser medroso

y mal sufrido estar tan regalado.



    De'sto nació quedar desesperado

 5

adonde más avía de'star gozoso;

y allá en mitad del centro del reposo

tener toda su fuerça mi cuidado.



    ¿Qué m'aprovecha el bien, si el bien me'straga?

¿Qué fruto hará amor do no ay sujeto

 10

que sostenga la cura de la llaga?



    Un ser traigo entre manos muy perfeto,

mas cuando tomo cuenta de la paga,

alcánçam'otro ser, que's imperfeto.






Soneto



    ¿Adónd'iré que puedan socorrerme,

si por amor, o por mi desconcierto,

mi fortuna es mayor dentro en el puerto

y al bien faltó poder para valerme?



    Quiero acabar mil vezes de perderme,

 5

y sacar de locura algún concierto;

mas no puede natura verme muerto

y, a mi pesar, se pone en defenderme.



    Comiença en esto el ansia del remedio

y el porfiar que no me'sfuerço harto,

 10

y el cargar más trabajo de'sforçarme.



    Mientra más voy, más lexos voy del medio;

con esto é de parar, y el mal reparto

en sufrir, en llorar y en lastimarme.






Soneto



    Antigua llaga que'n mis huesos cría

no dexa resollar el buen deseo.

Yo por caminos ásperos rodeo,

por llegar a sosiego el alma mía.



    Hurto algún gusto, mas mi fantasía

 5

me le'mbaraça cuando le poseo.

Medrar no puede aquello que grangeo,

que'n tierra se sembró cruda y sombría.



   El bien quel seso ofrece al sentimiento

haze que amor me ponga diligencia

 10

para cerrar mis ojos al tormento.



    Porque bien sé que un blando pensamiento

da causa de tener menos paciencia

y a vezes es peligro'star contento.






Canción



    Yo voy siguiendo mis procesos largos,

y'stoy incierto del estado mío.

      Llévame'l desvarío

del pensamiento a diferentes partes,

y a mi pesar, tras todas ellas guío.

 5

Son por doquiera muchos los embargos.

      Yo, para tantos cargos,

digo al seso: «¿Por qué no te repartes?

Nuevos casos requieren nuevas artes;

pues trae'l mal tan grandes diferencias,

 10

conviene al alma que ande diferente,

y, según la moviere'l acidente,

que busque en sí conformes esperiencias.»

      D'aquí son mis sentencias,

las unas de las otras tan contrarias,

 15

      que no son voluntarias.

¡O rebolver del cielo, que dispuso

acá, en el mundo, un hombre tan confuso!



   Lo pasado rebuelto y lo presente

imaginando, no sé dónde incline,

 20

      ni sé qué determine,

y á mil años que'stoy determinado.

En fuerte tiempo a tanto dolor vine,

que'l coraçón no entienda lo que siente,

      y biva tan doliente,

 25

que lo presente haga a lo pasado

parecer tiempo bienaventurado,

y al contrario lo juzgue en un momento.

Mil vezes pienso que'sto no es efeto

d'amor, sino que's otro algún secreto

 30

de Dios o de natura, que'n tormento

       rebuelven cuanto siento.

Es tanto mi dolor que's ufaneza

       pensar que una'strañeza

tan sin costumbre quedará en memoria,

 35

y á de quedar mi nombre por istoria.



    En mis huesos está como enemiga

una pelea, que me'stá royendo;

      voy entre mí entendiendo

la vida que é tenido y la que tengo;

 40

yo só el tercero, 'stoylas componiendo

sin que aproveche cosa que les diga

      para que hagan liga.

Sabe Dios el espanto que sostengo

al tiempo que a meterme entre'llas vengo.

 45

Por su parte, el bivir pasado trae

de bien y mal una rebuelta'straña,

que me confunde tanto que me'nsaña.

Mi coraçón que luego en todo cae,

      con esto se descae.

 50

Gran bien m'acuerdo que por mí pasava,

      pero yo en fin amava,

y el amor cuando pasa de su raya

su bien mismo es aquel que más desmaya.



    No sé qué fue, que amor puso a mi'stado

 55

en tan estraña bienaventurança,

      que no basta'sperança

sólo a pensar que pueda ser posible.

No le sé dar ninguna semejança,

que tener pueda forma de traslado

 60

      d'un bien tan acabado.

Él pudo ser, y siendo fue imposible;

víase'l bien, y el bien era invisible;

ya en ser tan grande fue mi dicha mala;

un sol muy claro, en todo'stremo ardiente,

 65

en tempestad es fuerça que rebiente;

cuando el ir bien al uso desiguala,

       provecho no señala;

en mí, luego, al principio, no cabía,

      y así se me perdía.

 70

¡O cuánto mejor fuera no alcançalle

que tenelle, y no ser para gozalle!



    Con el plazer, la voluntad crecía,

y el deseo d'asegurarme tanto,

      que aquí empeçava el llanto.

 75

Subía el alma en un tan alto grado

que después conservalle era el quebranto.

En daño suyo s'ensobervecía,

      y desto acontecía

hazérseme'l jüizio tan dañado,

 80

que juzgava por malo el buen estado.

Más hizo amor, que'n mi conocimiento

dexó un poco de lumbre natural

porque viese mis yerros y mi mal,

no para enmienda o arrepentimiento,

 85

mas para más tormento.

Vía mi gloria y víame perdella,

      viéndome poseella.

¡Qué miseria tan grande, qué strecheza

d'aquello que tenéis pasar pobreza!

 90



   Estava amor poniéndome'n aprieto;

yo, por querer, quisiera querer menos;

      mis sentidos, de llenos,

fallescían debaxo de su carga;

al gusto no podían ser tan buenos,

 95

que no anduviese faltando el sujeto

      para tan gran ojeto;

que al alma, en fin, si triste stá, y amarga,

la nobleza del caso más la carga.

Andavan rehuyendo mis sentidos

 100

lo que era de seguir naturalmente.

La ley d'amor no era consintiente

que'n tanto bien creciesen mis gemidos.

       Y así'stavan reñidos

mis concetos primeros y segundos;

 105

      trastornavan mil mundos

contra no sé yo quién, porque así quiso

darme infierno en mitad de paraíso.



    Estas memorias me presenta el seso,

en competencia del bivir presente.

 110

      Salta el otro acidente

de la parte que traigo ora conmigo:

estiéndeme delante cuanto siente.

Allí veo cargarme un muy gran peso

      y veo que'stoy preso

 115

en lugar donde yo no tengo amigo

y a do solo entre piedras me fatigo.

En esta ausencia todo s'á secado;

no ay para qué convenga trabajar.

Lo mejor de'sta vida es acordar,

 120

así, en común, aquello que's pasado.

       Que a bueltas del cuidado

nadie m'a de quitar un buen sabor

      que dentro'stá d'amor.

Con éste solo mantener solía

 125

todos mis males, cuando Dios quería.



    Faltan agora ya mis movimientos,

los buenos y los malos igualmente;

       también, por consiguiente,

yo é de faltar a mí y a todo el mundo.

 130

No digo más sino que'stoy ausente

y'stán perdiendo ya sus fundamentos

      todos mis pensamientos.

De'ste milagro nasce otro segundo:

que al alma tiene un sueño tan profundo

 135

que no puede'l tormento despertalla,

y duermo yo a do todos me lloran.

Los sentidos que'n mi coraçón moran,

huyen en ver sospecha de batalla.

       Todo mi bando calla.

 140

Yo no oso dezir esta pena es mía,

      ni sé qué's alegría,

ni puedo solamente imaginalla,

del dolor que me da nunca alcançalla.



    Aquello poco que a bivir porfía,

 145

que entre los males cae y se levanta,

      del todo ya se'spanta.

Su luz postrera á hecho ya la lumbre;

la fuerça de la pena ya no es tanta,

que'l coraçón le falta, do se cría.

 150

       El alma va su vía;

quiere ver si podrá subir la cumbre,

pero, a la postre, carga la costumbre.

Allí el desmayo, allí el desesperarse,

allí viene el temer mayor afrenta,

 155

allí no oso yo meterme en cuenta,

si toda ya no uviese de borrarse.

       Allí empieça a pesarse

la fuerça y la verdad de mi jüizio.

      Allí del perjüizio

 160

que me hize, me dan grandes clamores;

allí un rato se pierden los amores.



    Pelean, como digo, estas dos vidas,

y el daño es contra mí, de'sta pelea.

       Porque's fuerça que sea

 165

mi coraçón el campo do combatan,

y en este campo la verdad se vea,

la cual se mostrará con las heridas

       que'n mí'stán imprimidas.

Y así lo que estas dos vidas baratan,

 170

es que por mí se matan, y me matan.

Yo tomo en fin d'aquí que s'han juntado

dos vidas, para darme cien mil muertes.

Y en esto sólo son ellas tan fuertes,

como flacas y tristes s'han mostrado

 175

       en cuanto yo é pasado.

Mas vos que veis, señora, esta contienda,

       ¿por qué soltáis la rienda

a tanto mal?, ¿no veis que la vengança

tarde o temprano al malhechor alcança?

 180



    Con esta vida emprende la pasada

de competir; mira cuál era

      más que gentil querella

que contienda de cuál será peor.

Todo es peor y todo es más querella;

 185

todos hazen entera su jornada

      muy brava y enriscada,

cualquier mal que padezco es muy mayor

mas no ay mayor adonde no ay menor.

La pasada me dio más sentimiento;

 190

dava en más blando y en lugar más bivo;

con cada punto me parava esquivo.

En la de agora es tanto el caimiento

      que no sé lo que siento;

no lo entiendo ni sé determinarme,

 195

       basta saber matarme;

tan confuso el proceso en esto fundo

que dexo el pleito para el otro mundo.



    Canción: yo quedo muy peor que digo:

sin coraçón para mandarte nada.

 200

Tú vete ya, o queda, si quisieres;

no cures de mí más, si bien me quieres,

que ya mi cuenta queda rematada

      y hecha mi jornada.

No t'acuerdes de mí, si soy nacido:

 205

      que un hombre tan perdido

fatígase en saber que alguno queda

que dél s'acuerde, o acordarse pueda.






Soneto



    Nueva prisión uviera de matarme,

según hallé peligro al entrar della.

Pero cesó la parte la querella,

y alcancé, por jüizio, de librarme.



    Andan agora por tornar a echarme

 5

al yugo antiguo, que'n mis huesos sella;

que para allá m'arrebató mi'strella

y allá me tiene sin dexar holgarme.



    Confesaré, si dizen que é mudado,

que mudó el acidente algún pedaço,

 10

no la raíz del mal acostumbrado.



    Un mudar fue d'un coraçón cansado,

como es mudar en el izquiedo braço

el peso del derecho atormentado.






Soneto



    Todo es amor en quien de verdad ama,

hasta el mudar que haze es más firmeza.

Si mudare, pensá que's de tristeza,

que'l mal le haze aver de mudar cama.



    Así me hizo a mí mi vieja llama

 5

que sosegar no pude en su crueza,

y el alma agora a nuevo amor s'aveza;

mas no podrá, que'l otro amor la llama.



    Yo pagaré, por uno, más de ciento,

este querer así descabullirme,

 10

que'n fin flaqueza fue del pensamiento.



    Si pagar puede un gran arrepentirme,

yo pago bien, mas nada no es descuento

del tiempo que é perdido en querer irme.




 

 



Soneto



    Amor me tiene por su desenfado,

por descargar en mí toda su saña;

y así, quienquiera sea quien l'ensaña,

que yo he de ser contino el castigado.



    No sé qué tema es ésta que ha tomado

 5

de buscar siempre cuanto a mí me daña;

tiene sed de mi sangre, tan estraña,

que todo su sabor es mi cuidado.



    Haga de mí, pues, ya cuanto quisiere;

acabe ya, o yo acabaré presto,

 10

que un hombre soy, en fin, que nace y muere.



    Un hombre de contrarios soy compuesto;

si amor no tiempla el golpe que me diere

mi ser destruirá su prosupuesto.






Soneto



    Atento'stava el bivo pensamiento

del alma, imaginando su bien alto,

cuando, entre mí, me vino un sobresalto

que'l mover trastornó del sentimiento.



   Hondura de gran causa en esto siento;

 5

no l'alcanço, mas d'una en otra salto.

Gran temor he d'algún estraño salto,

según la parte donde sopla el viento.



    Mis sentidos no mueven de ligero,

ni es mucho en tanto mal ser adevino;

 10

tanto más temo, cuanto entiendo menos;



    ni es milagro, si algún peligro'spero,

si barrunto a quemarme algún camino

trayendo el fuego con entrambos senos.






Soneto



    Buelve el deseo a levantar su rueda;

reverdece y barrunta ya el verano;

la tierra viste su color temprano;

moço'stá el año, al buen estado rueda.



    El alma en su'sperança se'stá queda,

 5

aunque avisos le dan de mano en mano;

flores vernán, mas nunca verná el grano;

con hambre quedará, si en esto queda.



    No quedaré sino muy mantenido,

que al desear mantiénele'l deseo.

 10

Yo traigo en mí lo que para mí pido.



    Quiero querer, y es mi querer cumplido;

mas, en tal tiempo, a vezes me proveo,

que's mayor hambre'star más proveído.






Soneto



    Va el coraçón camino d'aquel centro

do sus trabajos descansar solían,

y do agora también descansarían

si no me diera amor tan bravo encuentro.



    A cada paso en más peligros entro;

 5

un no sé qué mis sentimientos crían;

tras éste van, y mueren, y porfían

los deseos, que m'echan más adentro.



    Yo tengo d'ir de grado a do me llevan

por no'sperar me lleven arrastrando;

 10

no he miedo al daño ya, sino al ultrage.



    Cruezas mil agravios en mí pruevan;

házelo, que ha subido a tener mando

un dolor que's de muy rüin linage.






Soneto



    Temor celoso el alma me desvía,

fatígame y rebuélveme conmigo.

Mas, ¿para qué ser yo tan enemigo

d'aquel que'n las entrañas d'Amor cría?



    Muero en sufrir su triste compañía;

 5

sólo por él yo mismo me persigo.

¿Por qué, con todo, si amo me fatigo

con quien amar me haze noche y día?



    Yela el deseo, al tiempo que más ardo;

antes más ardo, si por él me rijo;

 10

más me'sfuerço por él que m'acovardo.



    En fin, él m'embaraça y dél me guardo;

no puede ser, que del Amor es hijo:

es hijo del Amor, mas es bastardo.






Canción



    Tiéntame Amor con peligrosas pruevas:

¿quiçá el tentar no sea derrocarme?

      Ya tanto fatigarme

baste en un coraçón tan fatigado.

No es tiempo Amor de más querer provarme;

 5

escusado es andar trayendo nuevas

       para que más me muevas.

Tiénesme puesto en un tan baxo'stado,

que ni puedes quitar ni dar cuidado.

Perdido é la vergüença y el temor;

 10

quien siempre tiene todo'l mal presente

      el porvenir no siente.

Tus amenazas ya no dan dolor:

vanidad es, y tiempo muy perdido,

amenazar después d'haver herido.

 15



    Gran plazer es estar determinado

y pensar lo peor el pensamiento;

       gran parte del tormento

ahorra el coraçón cuando le traga.

Ármase a cada paso el pensamiento

 20

del que siempre en desdichas fue criado;

       dest'arte yo, cuitado,

conviene por mi dicha que lo haga,

si quiero endurecerme en esta llaga.

Tengo por bien adelantar la pena,

 25

de miedo de sufrilla toda junta.

       En ver que'l mal m'apunta,

adrede pienso lo que más me pena.

No me tomará Amor no apercebido,

que'n los oídos traigo su rüido.

 30



    Todavía las nuevas que ora vienen,

no siendo nuevas, novedad me ponen,

      y el alma me disponen

a dolor, que'ntre mí digo: «¿Qué's esto?»

Mi seso malamente descomponen;

 35

en maravilla y en temor me tienen,

      y en ansia me sostienen,

tanto, que mi remedio más compuesto

es pensar que sabré la verdad presto.

Cuando no andavan, túvelas tragadas,

 40

matávame con quien no las creía,

      yo mismo me las vía,

contava a cada paso sus jornadas,

sufría yo pensallas y dezillas,

y agora muero, triste, en solo oíllas.

 45



    No puede'l seso humano apercebirse

contra mal que no puede imaginarse.

      Ha de poder mirarse

el tormento, si el hombre osa'speralle.

Quien miralle podrá, podrá'sforçarse:

 50

mas, si aun es mucho el mal para fingirse,

       ¿cómo havrá de sufrirse?

No viéndole pensé poder miralle,

ora le veo, y no oso imaginalle.

Harto bien hize yo toda mi cuenta:

 55

antes del mal compuse mis consuelos,

       pensé que mis recelos

me previnieran de cualquier afrenta.

Agora, Amor, yo digo mi pecado:

no vale contra ti'star avisado.

 60



    Confié mucho en mi apercebimiento;

de'sto deviera yo d'apercebirme.

       Porque pensé en morirme,

pensé'scusar el ansia de la muerte;

mas no afloxó por eso el afligirme.

 65

¡Triste, que adelanté mi sentimiento

      y no amansé'l tormento!

El dolor que's de su natura fuerte,

no ay maña ni saber que le concierte.

Perdona, amor, perdona mi locura

 70

si t'ofendí queriendo defenderme.

       Cuando pensé en valerme,

no fue de ti, sino de mi tristura.

Sabía yo que un hombre entristecido

no pudiera tenerte bien servido.

 75



    Agora yo no sé cómo tratarme;

si lo que dizen por mis ojos veo,

       ¿dó sosterné'l deseo?,

¿dó pasaré, si atajan la salida?

Fuerte staré y diré que no lo creo.

 80

No querría sino sobresanarme,

      puesto que's más matarme,

mi cuidado no es ya sanar mi herida,

sino por puntos alargar la vida.

¡O sentimiento umano que así huye

 85

de padecer lo que á de ser por fuerça,

      y tanto en sí se'sfuerça,

que mucho más su esfuerço le destruye!

¿A qué aprovecha encima del penar

poner trabajo de querer sanar?

 90



    Lo mejor es topar con el tormento

y tomar en mi muerte algún padrino

      que acierte a tener tino

de darme en parte que'n un punto muera.

¡Venga el morir, si corto es el camino!

 95

Yo le salré con gran recibimiento,

      alegre y muy contento.

Venga en mí ya la muerte tan ligera

que, antes que su dolor, llegue primera.

Muy de verdad perdono el ser ya muerto,

 100

mas no perdono el punto del morirme,

       que's grave'l despedirme.

Porque se pueda en esto dar concierto,

mátame, ¡o Amor!, con algún rayo,

no poco a poco, así, con tal desmayo.

 105



    Canción: el alma tengo hecha un yelo,

temiendo aquello que temer no oso.

¿Qué hará el mal, si tal me tiene'l miedo?

      No digas tú cuál quedo,

que me corro de'star tan congoxoso.

 110

Llorando irás, si quiera por cumplir,

no digan que no sientes mi morir.






Soneto



    Colgado stá d'un caso el pensamiento,

que'ntre'sperar y miedo se sostiene.

Compone, cada vez que al pleito viene,

el esperar, más fuerte su argumento.



    De deseoso, el triste sentimiento

 5

no osa temer; mirá qué temor tiene:

sólo imagina aquello que conviene

por engañar un poco su tormento.



    ¿Qué haré yo, con mi triste sentido,

si acontece desastre a tanto amor?

 10

¿Dó'stará el mal después d'aver venido?



    ¿Cómo podré valerme en mi dolor

si agora a cada paso'stoy perdido

sólo en abrir las puertas al temor?




 

 



Soneto



    Temblando'stá la vida a cada punto

d'una ventura que ofrecido s'ha;

yo sé cuál buelve y sé cómo se va

el bien ya cuando llega a'star muy junto.



    Cierro mis ojos, callo y no pregunto,

 5

esperando Fortuna qué hará.

Harto mal es tener por cierto ya

que todo el mal o el bien ha de ser junto.



    Gran miedo es éste, y grande la'sperança;

no'stá el alma dispuesta a tanto'stremo;

 10

mucho cuesta el vencer en tal pelea.



    Los que son de mi parte también temo,

que'l socorro que viene sin templança

los suyos mata, al tiempo que pelea.






Soneto



    Puesto m'ha Amor al punto do'stá el medio

de todo el bien que sobre'l alma rueda.

No es fortuna quien manda ya esta rueda:

más alto'stá mi mal o mi remedio.



    Sólo es Amor de cuanto amo el medio;

 5

aquí puede'l poder, aunque no pueda;

d'aquí parte, aquí anda y aquí queda

la fuerça con que muero o me remedio.



    De tanto amar cual deve ser lo amado,

vean a mí, y entenderán a ella:

 10

yo doy entera fe de su traslado.



    Mas como en mí se'ncubre mi cuidado

en ella, así, a quien querrá entendella,

se'ncubrirá gran parte de su'stado.






Soneto



    Mueve'l querer las alas con gran fuerça

tras el loor d'aquella que yo canto.

Al començar, levántase un espanto

tal que's peor del seso si se'sfuerça.



    Por otra parte, la razón me fuerça;

 5

yo hablo, y callo, y'stoyme así entretanto;

esfuerço alguna vez, y otras me'spanto;

en fin, la gana de'scrivir refuerça.



    Del mundo, bien; de nuestros tiempos, gloria,

fue nacer ésta por la cual yo bivo:

 10

enmienda fue de cuanto aquí se yerra.



    Fue declarar lo natural más bivo,

fue de virtud hazer perfeta istoria,

y fue juntar el cielo con la tierra.






Soneto



    La tierra, el cielo y más los elementos

han puesto su arte, hizieron a porfía

ésta, cuyo nombre es señora mía,

so cuya mano'stán mis sentimientos.



    Quedaron los maestros muy contentos

 5

de su lavor, y vieron que acudía

la mano al punto de la fantasía;

y en paz fueron allí sus movimientos.



    Dichoso el día, dichosa la hora,

también la tierra donde nacer quiso

 10

ésta del mundo general señora.



    Dichosa edad, que tanto se mejora,

pues entre sí ya tienen paraíso

los que infierno tuvieron hasta'gora.






Soneto



    ¿En cuál parte de cielo, en cuál planeta

guardado fue tan grande nacimiento?

¿Cuál estrella alcançó merecimiento

para influir en cosa tan perfeta?



    ¿Qué principio, qué causa tan secreta

 5

pudo tener tan alto fundamento,

sino aquel ser d'aquel entendimiento

al cual toda otra causa'stá sujeta?



    Diónosla Dios, mas no porque la diese,

que fuera enagenar de su corona:

 10

prestada fue para mostrar su obra.



    Y según es el ser de su persona,

porque más tiempo en ella él se viese,

tarda quiçá, que presto no la cobra.






Soneto



    ¿Dó stán mis ojos que su luz no veen?

¿Dó stá mi lengua, que a mi bien no cuenta

mi tanto mal y mi tan gran tormenta,

que ya por mis pecados no me creen?



    ¿Dó'stán mis pies? ¿Dó irán, que se paseen

 5

por el lugar do començó mi afrenta?

¿Dó stá mi cuerpo, que no se presenta

adonde sus sentidos le recreen?



    ¿Dó'stá el andar con ansia todo'l día,

preguntando por quien nuevas me diese

 10

de mi plazer, aunque me'ntristecía?



    ¿Dó'l sobresalto, si alguno quería

dezirm'algo, primero que lo oyese?

¡Y era bueno después cuando lo oía!






Soneto



    Cargado voy de mí doquier que ando,

y cuerpo y alma todo m'es pesado.

Sin causa bivo, pues que'stó apartado

de do'l bivir su causa iva ganando.



    Mi seso'stá sus obras desechando;

 5

no me queda otra renta, ni otro'stado,

sino pasar pensando en lo pasado;

y cayo bien en lo que voy pensando.



    Tanto es el mal, que mi coraçón siente

que sola la memoria d'un momento

 10

viene a ser para mí crudo acidente.



    ¿Cómo puede bivir mi pensamiento

si el pasado plazer y el mal presente

tienen siempre ocupado el sentimiento?






Soneto



   Esfuerça el alma su virtud postrera;

álçase en pie, y a caminar s'ensaya;

Amor le dize que, si no desmaya,

verá su bien, por eso que no muera.



    Para durar buscando'sta manera;

 5

mas el buscar tan fuera va de raya

que'l darse priesa l'ha d'hazer que caya

donde abrá de quedar aunque no quiera.



    El desear le quita todo el tiento,

y el tiento es necesario, y el deseo;

 10

andan los dos riñiendo en mi sentido.



    Yo en parte'stoy do pelear los veo;

del uno es necesario el vencimiento,

y el otro no podrá quedar vencido.






Soneto



    Levanta el desear el pensamiento

con tal hervor, que todo'l mundo es mío.

Buelven en seso todo el desvarío

la fuerça y la verdad del sentimiento.



    Mi coraçón do ama es tan atento,

 5

que'l bien y el mal yo mismo me le crío,

tanto, que ya por puro amor confío

de sostener mis torres en el viento.



    Cuanto entra en mí, se muda todo luego

en el plazer que del amor influye;

 10

mi bien fingido pasa por verdad.



    Esto no es mucho, pues que traigo fuego,

que cuanto toma luego lo destruye

y lo convierte en otra calidad.






Soneto



    Quien dize que'l ausencia causa olvido

merece ser de todos olvidado.

El verdadero y firme enamorado

está, cuando stá ausente, más perdido.



   Abiva la memoria su sentido;

 5

la soledad levanta su cuidado;

hallarse de su bien tan apartado

haze su desear más encendido.



    No sanan las heridas en él dadas

aunque cese'l mirar que las causó,

 10

si quedan en el alma confirmadas.



    Que si uno'stá con muchas cuchilladas,

porque huya de quien l'acuchilló,

no por eso serán mejor curadas.






Soneto



    Cosa es común en los enamorados

holgarse con sus mismos pensamientos,

hazer consigo grandes fundamentos

para fingirse bienaventurados.



    Quieren éstos andar muy apartados

 5

buscando soledad a sus tormentos;

recógense en sus propios sentimientos,

y entre sí con el mundo andan doblados.



    Muy al revés es de'stos la mi vida,

que no sólo no huelgo ya conmigo,

 10

pero soy para mí un cargado peso.



    Huyendo de mí siempre, a mí me sigo,

y anda la cosa ya tan bien partida

que'l cuerpo es la prisión y el alma el preso.






Soneto



    El tiempo en toda cosa puede tanto

que aun la fama, por él, inmortal, muere.

No ay fuerça tal que'l tiempo, si la hiere,

no le ponga señal d'algún quebranto.



    No es perpetuo el plazer ni lo es el llanto.

 5

Si esto es así, ¿por qué mi dolor quiere

que mientra más en mí se'nvejeciere,

esté más firme en un tenor su canto?



    Quien consolar quisiese algún amigo,

después d'havelle dicho otras razones,

 10

que'sperase en el tiempo le diría.



    Perdióse este consuelo ya conmigo,

porque antes con el tiempo mis pasiones

se van acrecentando cada día.



 





Soneto



    Dizen que amor se pierde en el ausente,

o a lo menos en parte se resfría;

yo lo creí ya esto en algún día,

cuando mi mal no'stava tan ardiente.



    Agora tal mi coraçón se siente

 5

quel tiempo, ni el lugar, ni el alma mía,

jamás harán que'n mí mi fantasía

ausente no'sté tal, como presente.



    Aún digo más: que alguna diferencia

si uviere en mí, será sentir mi fuego

 10

mucho mayor al tiempo del ausencia.



    Porque'l ver y el hablar me dan sosiego,

o me tiempla el temor en la presencia,

tanto, que alguna vez della reñiego.






Soneto



    Bueno es amar, pues ¿cómo daña tanto?

Gran gusto es querer bien, ¿por qué entristece?

Plazer es desear, ¿cómo aborrece?

Amor es nuestro bien, ¿por qué da llanto?



    Da esfuerço amar, ¿pues cómo causa'spanto?

 5

Por el amor el bien del alma crece,

¿pues cómo así, por él ella padece?

¿Cómo tantos contrarios cubre un manto?



    No es el amor el que dolor nos trae;

la compañía que, a su pesar, él tiene,

 10

también a su pesar nos hiere y mata.



    El mal en él de nuestra parte cae;

él solo en nuestro bando nos sostiene

y nuestra paz continuamente trata.






Soneto



    Cuando d'amor m'aprieta algún tormento

y dexa en mí la llaga algo rompida,

no puede ser que'n mi penada vida

no quede algún desgusto o sentimiento.



    Despierta el alma en este pensamiento,

 5

y sintiéndose casi entristecida,

de mí y de sí se halla tan corrida

que's otro nuevo mal su corrimiento.



    Dize que no concozco yo mi'stado,

que no sé star, en lo que devo, fuerte.

 10

Yo lo confieso, y voy tan castigado,



    que todo mi desgusto se convierte

en nunca más quedar ya desgustado,

puesto que llegué al punto de la muerte.






Soneto



    Si un coraçón d'un verdadero amante,

y un contino morir por contentaros,

y un estender mi alma en desearos,

y un encogerme si os estoy delante;



    y si un penar con un sufrir constante,

 5

satisfecho y contento con miraros,

y un derramar mis pasos por buscaros,

preguntando por vos a cada instante;



    y si un tener mi razonar compuesto,

y en hablando's sin más luego turbarme,

 10

con un grande embaraço y desvarío:



    los acidentes son que han de llevarme

con público pregón, a morir presto,

la culpa es vuestra y el dolor es mío.






Soneto



    Como el ventor que sigue al ciervo herido,

su sangre y sus pisadas rastreando,

y anda tras él, acá y allá ladrando,

hasta velle en el suelo ya tendido;



    así, señora, vos m'havéis seguido,

 5

mi muerte y mi desonra procurando,

y la saña y poder sobre mí echando,

que hasta'l punto postrero m'han traído.



    En ver mi coraçón estar llagado,

no dexáis de correlle y acosalle,

 10

dándole siempre allí do l'havéis dado.



    Y si en algo tenéis algún cuidado

es en seguille hasta derriballe,

y en matalle después de derribado.






Soneto



    Si sospiros bastasen a moveros,

o lágrimas pudiesen ablandaros,

podría yo siquiera así amansaros,

que de mi mal pudiésedes doleros.



    Mas sospirar, llorar, ni bien quereros

 5

nunca jamás pudieron inclinaros

a que mi coraçón, con puro amaros,

pudiese sino más endureceros.



    Con desamor quiçá fuera amansado

el desamor de vuestro sentimiento,

 10

y así quedara yo menos dañado;



    mas es mejor amaros desamado,

y en esto bivir yo de mí contento,

que, sin amaros, ser de vos amado.






Soneto



    Amor de mis engaños no se harta;

burlando'stá de mí de punto en punto;

en toda parte que con él me junto,

de ceguedad mi alma queda harta.



    ¿Quién avrá ya que tanto mal desparta?

 5

Veo mi bien, a mi parecer, junto;

corro tras él, y siempre'stá en un punto:

ni llego yo, ni él pienso que s'aparta.



    La priesa del correr mayor se haze

con el gran esperar y con la ira

 10

de no alcançar lo que tan cerca veo.



    Hago verdad lo que quiçá es mentira;

sólo admite el querer lo que le plaze,

que mal se desengaña un gran deseo.






Soneto



    Dulce soñar y dulce congoxarme

cuando'stava soñando que soñava.

Dulce gozar con lo que m'engañava

si un poco más durara el engañarme.



    Dulce no'star en mí que figurarme

 5

podía cuanto bien yo deseava.

Dulce plazer, aunque m'importunava,

que alguna vez llegava a despertarme.



    ¡O sueño, cuánto más leve y sabroso

me fueras si vinieras tan pesado

 10

que asentaras en mí con más reposo!



    Durmiendo, en fin, fui bienaventurado,

y es justo en la mentira ser dichoso

quien siempre en la verdad fue desdichado.






Soneto



    No alcanço yo por dónde o cómo pueda

amar un coraçón desesperado,

si no es porque fue tanto lo que ha amado

que ama por la costumbre que le queda.



    Fortuna en mí bolvió tanto su rueda

 5

que casi a este punto m'ha llegado,

que con la fuerça del amor pasado

el mi presente Amor agora rueda.



    Soy tan grande amador que Amor sostengo

con el amor de mi verdad pasada,

 10

y esto solo me queda en cuanto tengo.



    Con esto solo bivo y me'ntretengo,

y bivo, según esto, de nonada,

pues que de lo pasado me mantengo.






Canción



    Anda en rebueltas el amor conmigo:

no sé en qué ha de parar, o él o yo.

Tiempo sería pues d'haver parado;

no acabo el sí ni determino el no.

Mi seso, so color de serme amigo,

 5

m'aconseja muy bien por más cuidado.

      Para desengañado

valgo poco, que me'ngañaron mucho.

      Con razón ya no'scucho

lo que's razón, pues que más me'nloquece.

 10

      Ya esto no parece,

sino querer que ande com'un hombre

que le quedó tan solamente'l nombre.



    Traigo la vida y el contentamiento

puesto en un lance que, si se perdiese,

 15

no oso pensar en lo que perdería.

Lo que ha de ser de mí, ¡quién lo supiese!

Mas ¿quién s'atreve a tanto sentimiento,

como en esto mi mal o el bien daría?

      Teme mi fantasía

 20

d'abrir su puerta a toda el esperança,

      porque nunca s'alcança

tanto'sperar sin otro tanto miedo.

      En nada oso'star quedo;

tomo las cosas tanto por estremo,

 25

que no menos el bien que'l dolor temo.



    Tiéneme amor guardado el mayor gusto

que tenga puesto en todos sus regalos;

cúmpleme que no sea o sea presto.

Mil casos se me hazen por él malos;

 30

cuéstam'adelantado un gran desgusto

de cuantas cosas son, que no son esto.

      Estoy siempre muy puesto

en contemplar la vida que ternía,

      si tanto bien venía.

 35

Al mejor tiempo dame un sobresalto,

       temiendo errar el salto.

Contra d'esto, si en mi provecho arguyo,

con todo cuanto pienso me destruyo.



    Hago mis cuentas como las querría,

 40

mas suéleme tomar d'esto un agüero

que todo mi pensar convierte en llanto;

dize cómo á d'alcançar mi fantasía

cosa que de pensalla gusta tanto.

      Es tan grande este'spanto,

 45

que no oso desear lo que deseo

      ni creer lo que creo.

Tomo por maña ya no desear

      y a mi dicha engañar.

Mas, ¡ciego de mí!, ¡triste!, yo no veo

 50

que esto es de todos el mayor deseo.



    Tras esto, a lo peor me determino;

pienso el dolor y pienso los remedios:

y esto hago de puramente triste.

Crece'l temor buscando tantos medios;

 55

mi guerra yo la hago y l'acrimino,

que aún no es el mal, ya el alma le resiste;

      en esto tal consiste

trabajarme y morirme vanamente.

      Mi seso es el que miente;

 60

huye d'un no sé qué que se l'antoja.

      Tantas vezes me'noja

el vano mal del vano pensamiento,

que verdadero querría el tormento.



    Mi alma, que de Dios libre fue hecha,

 65

busca su libertad naturalmente,

y así con tanto miedo s'aborrece.

Ternía por menor inconviniente

su'sperança en un punto ser deshecha

que padecer del arte que padece.

 70

      De brava le parece

que de perder su fin se holgaría,

      mas luego esta porfía

la pierde, si a apretar viene esta cuenta.

      Entonces no hay afrenta,

 75

ni males, ni tormentos, ni dolores:

todo es deseo, blandura y amores.



    No ay entonces, señora, sino amaros,

y mirar bien si os amo cuanto devo,

sin desear de vuestra parte nada.

 80

Paréceme que os buelvo a amar de nuevo:

siento alboroços frescos y más claros

que si ésta fuese la primer jornada.

      ¡Cuán bienaventurada

fuera mi alma, si esto algo durase!

 85

      Mas cumple que así pase,

porque mi vida se parezca a mí.

      Para mi mal nací:

nací para valerme con sufrir,

nací, señora, en fin, para morir.

 90



    Contra este mal, provado é mil secretos;

las ciertas esperiencias en mí faltan;

las dudosas, en fin, serán dudosas.

A cada bien mil acidentes saltan;

así sus fuerças como sus efetos

 95

pierden, por mí, y en mí, todas las cosas.

       Házenseme dañosas

en un punto las de mayor provecho.

      Ya en esto no hay despecho,

sino temor d'alguna gran hondura

 100

      de nueva desventura.

Tomaría yo agora por partido

ser seguro de no quedar perdido.



    Querría en algún tiempo quedar bueno

para holgar siquiera con mi llanto,

 105

y enchirme bien de mis malas venturas,

mas temo no é de ser aún para tanto.

Cierto, según del arte que yo peno,

no é de tener recurso a mis tristuras.

      ¡O fuertes desventuras!,

 110

que aún m'ha d'echar mi mal como a perdido,

      por hombre sin sentido,

y ha de quedar en mí, no una tristeza,

      a que'l alma saveza,

mas otro entristecer que, a quien le tiene,

 115

desesperar muy presto le conviene.



   Canción: bien sabes cuantos

días ha ya que agravios me son hechos;

      ya quedan satisfechos

los que me quieren mal, y así si vieres

 120

       aquella que ver quieres,

dile que'n maltratarme ya s'atiente,

que no es bien dar plazer a mucha gente.






Soneto



    Si mi querer pudiera algo templarse

pareciéraos quiçá menos pesado;

con esto alguna vez ya é deseado

que'n mí el amor pudiese moderarse.



    Mi alma en esto empieça a recatarse,

 5

y quedo con temor d'aver pecado,

en desear, por mejorar mi'stado,

que mi querer pudiese refrenarse.



    Mas también hallo, si esto yo deseo,

que lo hago por solo contentaros

 10

y que's de puro amor cuanto en mí veo.



    Pero tanto es, en fin, mi desearos,

que todo me parece gran rodeo

si no cad'ora y punto más amaros.






Soneto



    ¡O gran fuerça d'amor que así enflaqueces

los que nacidos son para ser fuertes,

y les truecas así todas sus suertes,

que presto los más ricos empobreces!



    ¡O piélago de mar, que te'nriqueces

 5

con los despojos d'infinitas muertes!

Trágaslos, y después luego los viertes,

porque nunca en un punto permaneces.



    ¡O rayo, cuyo efeto no entendemos,

que de dentro nos dexas abrasados

 10

y de fuera sin mal sanos nos vemos!



    ¡O dolencia mortal, cuyos estremos

son menos conocidos y alcançados

por los tristes que más los padecemos!






Soneto



    En alta mar ronpido'stá el navío

con tempestad y temeroso viento,

pero la luz que ya'manecer siento,

y aun el cielo, me hazen que confío.



    La'strella con la cual mi noche guío,

 5

a bueltas de mi triste lasamiento,

alço los ojos por miralla atento,

y dize que, si alargo, el puerto es mío.



    Da luego un viento que nos da por popa;

a manera de nubes vemos tierra;

 10

y á rato ya que dizen que la vimos.



    Ya començamos a enxugar la ropa,

y a encarecer del mar la brava guerra,

y a recontar los votos que hezimos.






Soneto



    A mi gran mal, gran esperança crece

por las mudanças que del mundo entiendo.

Con este pensamiento me defiendo,

o a lo menos así me lo parece.



    Si en su dolor el alma se'ntristece,

 5

con ira o blandamente la reprendo;

ella entre sí mi boz está siguiendo,

y así también se'nsaña o se'nternece.



    Pues si es así, y es d'ambos la caída,

¿cuál dará a cuál, al levantar, la mano,

 10

si nadie pasa que ayudarnos quiera?



    Veo venir d'lexos por lo llano

quien tiene fin a descansar mi vida,

y en alta boz me dize: «Espera, espera».






Soneto



    Amor me da, con blandos movimientos,

al coraçón un sentimiento cierto,

para tentar si puede aver concierto

que pueda concertar mis pensamientos.



    Acuden, luego, aquí mis sentimientos,

 5

diziendo que's mejor el desconcierto,

que amor sin él sería luego muerto,

que desconciertos son sus fundamentos.



   Renuévase con esto la pelea;

no hay despartir, que muere'l que desparte;

 10

ni siento yo cuál parte mejor sea.



    Son todos d'una, y ora d'otra parte.

Uno ay allí que vence y no pelea,

con desear, que's desear su arte.




 

 



Canción



    Gran tiempo ha que amor me dize: «scrive,

escrive lo que'n ti yo tengo'scrito

de letra que jamás será borrada».

Respondo yo: «D'un mal tan infinito,

¿qué'scriviré, si mi alma siempre bive

 5

confusa en su dolor, triste y turbada?

Biva es mi pena, y pienso que's soñada.

¿Por qué andan tan confusos mis concetos,

que ya no sé si siento lo que siento?

       Solía mi tormento

 10

hazer en mí conformes sus efetos,

hazíame llorar de'ntristecido,

y embravecer si agravios padecía,

y ablandarme de no sé qué muy presto.

Agora yo no sé, triste, qué's esto,

 15

ni sé ya qué dolencia es ésta mía,

que nunca'stoy d'amor tan afligido

que otra cosa no muestra mi sentido.»



    Llora el alma y el gesto'stá riendo;

traigo palabras tristes y de muerte,

 20

y hablo vanidades que no prestan.

Mi gran verdad, en mí, siempre'stá fuerte,

y pienso alguna vez que'stoy mintiendo;

aquí veréis mis males qué me cuestan.

No sé cómo se me desemballestan

 25

mis sentidos por vías muy estrañas,

a mí y a sí haziendo mil despechos.

      Ardiendo'stán mis pechos,

y mi dolor negocia en mis entrañas,

que aun el humo no salga, siendo nada.

 30

Yo muero, en fin, y no se me parece,

y hasta los que vienen a curarme

piensan que cuanto hago es regalarme.

¿Qué hará, pues, quien tanto mal padece?

¡Que'n mi alma mi llaga'sté rasgada,

 35

y a los otros parezca ya cerrada!



    Así que'l mal no me's agradecido

ni por Dios, ni por vos, ni por la gente,

ni yo me le agradezco ya tampoco.

En otro tiempo holgué de'star doliente,

 40

cuando el gusto no'stava tan perdido,

que no gustase de mi mal un poco.

Ora el dolor me tiene ya tan loco,

o ya tan tonto, por hablar más propio,

que andan mis sentimientos tan dañados,

 45

      tan al revés mudados,

que cuanto siento me parece impropio.

De'sto no entiendo más de lo que veo;

veo que sois la causa de'ste daño;

que por seguir vuestra arte o vuestro antojo,

 50

traéisme'l bien continamente al ojo,

dilatándole siempre con engaño.

Con esto, así cansastes mi deseo,

que ya de muy cansado no deseo.



    La'sperança'stá ya con tal flaqueza

 55

que'l desear no puede quedar fuerte:

toda'l alma ocupado á este desmayo.

Su'sperar, que's su sangre, se le vierte.

D'aquesto se me sigue una tristeza

tan estraña que casi me desmayo.

 60

Si pruevo a levantarme, luego cayo,

que los nervios, que son los pensamientos,

con los cuales el alma se mandava

      y por sus pies andava,

han perdido ya en mí sus movimientos.

 65

¡O d'amor grande y nueva perlesía,

que m'as parado tal, que aún en mi cama,

que's el amor, no puedo rebolverme,

ni de pies ni de manos ya valerme,

ni me cura el gran fuego de mi llama,

 70

sino que se'stá el alma torpe y fría,

muy al revés de cual estar solía!



    Pues si, tras esto, preguntáis si amo,

respondo que amo tanto que no creo

que jamás amador fue igual conmigo.

 75

Pues ¿cómo'stá tan flaco mi deseo?

¿Cómo no doy mil bozes y no bramo?

¿Cómo en tanto silencio me fatigo?

Flaco'stá el desear, pues lo que sigo

me dexa tan atrás, que de cansado

 80

é de parar, y con los ojos ando

      siguiendo y alcançando

lo que seguir no puedo d'alcançado.

Y pues mis diligencias s'han perdido,

al otro cabo é de bolver la rienda;

 85

y así no's espantéis si no me quexo,

que, vencido del malestar, me dexo,

sin pedir ya, ni desear enmienda;

y si, de loco, alguna vez la pido,

yo quedo harto presto arrepentido.

 90



   Mas no puede sufrir mi voluntad

que no acudáis a lo que ella os merece,

que siempre un puro amor es delicado.

Con esto, alguna vez si m'acaece

que forçado de mi necesidad

 95

os pida lo que tanto é deseado,

quedo, si no lo dais, tan desgustado,

con quexa tan mortal y tan ardiente,

tan caído de tanta confiança,

      que amor y su'sperança

 100

desmayan con tan áspero acidente.

A esto acude luego arrepentirme

d'haver creído a mi fuerte deseo,

pidiendo's lo que fue fuerça pediros.

Digo que nunca más, pero en fin miro's

 105

y torno's a pedir lo que deseo,

y así voy d'un morir a otro morirme,

mudanças padeciendo, de muy firme.



    Si yo pudiese bivir con solo amaros,

sin tener fin a ser de vos amado,

 110

¡cuán sosegadamente biviría!

Mas esto nunca nadie lo á alcançado,

que'n amar ha d'aver tomar y daros,

y el que otramente amase, no amaría.

De suerte que's forçada el alma mía

 115

por ley d'amor a'scudriñar su'stado;

y d'aquí, pues, son todos mis tormentos;

      y aquí mis pensamientos

amartillan mi coraçón cuitado,

el cual trae con vos estrecha cuenta,

 120

con un proceso tan escrupuloso

que'l seso se me haze mil pedaços;

y si quiero acogerme a vuestros braços,

y con vos remediarme, ya no oso,

porque, cuando queréis sanar mi afrenta,

 125

entonces mi sospecha s'acrecienta.



    Así que vos no sois ya poderosa

para sacarme de ningún aprieto,

y no es porque ay en vuestro poder falta.

La falta no es sino de mi sujeto,

 130

que'n alma tan cuitada y sospechosa

no es culpa del remedio, si le falta.

Toda cosa de bien me sobresalta;

su novedad, si más, basta a alterarme.

Mas vos, señora, que sabéis mi'stado

 135

      y veis cuanto he pasado,

buscá forma, si l'hay, de remediarme,

que yo, que'stoy tendido en mi tristura,

no sé sino dezir mil desvaríos,

sospechando que todo me's dañoso.

 140

Vos que sabéis adónde'stá el reposo

de los trabajos y tormentos míos,

curáme ya de tanta desventura,

aunque sea matarme con la cura.



    Canción: tú vas peor que no mereces,

 145

desnuda y con tus llagas descubiertas.

No as d'andar más tus cuitas declarando,

pues tu necesidad las va mostrando,

de la cual ya señales dan muy ciertas

      tus esperanças muertas.

 150

Provarás tu fortuna todavía,

      y buscarás un día

que amanezca tan bien, que'n él t'atrevas

a dar de mis tormentos estas nuevas.






Canción



    Bien pensé yo pasar mi triste vida

del arte que otro tiempo la pasava,

concertándome en mí con mis tormentos;

pero engañéme yo en lo que pensava,

y así agora mi alma de corrida

 5

anda buscando, entre sus sentimientos,

cómo pueda engañar mis pensamientos.

Al uno dize que mi mal no es nada,

y al otro que no pierda el esperança,

      que'n fin todo s'alcança;

 10

anda por me'ngañar, y'stá engañada,

      que ya toda su maña

es toda para mí muy escusada;

piensa que me regala, si me'ngaña,

y en engañarme, más me desengaña.

 15



    De mí una soledad estraña siento,

tan grande, que me busco y no me hallo,

ni aun me hallo donde m'é perdido.

Véome tal que disimulo y callo,

para'l mundo mostrándome contento,

 20

y esto ya veis si es más andar caído.

Mi mismo mal me trae tan corrido,

que querría penar secretamente,

y hasta de vos, que sois la misma parte,

      asconderme en tal arte

 25

que os mintiese mi mal, que nunca miente.

      Si alguna vez despierto

a quexarme, el temor no lo consiente.

Las peñas moverían d'un desierto

las quexas que'n las manos se m'han muerto.

 30



    Si os quiero hablar, faltando va mi habla,

mas por mí os habla el demudarme luego,

y el estaros delante y no miraros.

Mi grande desacuerdo y mal sosiego,

y el no hazer lo que conviene, os habla;

 35

y más que todo os habla el no hablaros.

Yo sé muy bien lo que é sabido amaros,

y sélo bien con gran trabajo mío

y con poco de quien me lo ha mostrado.

      Y con esto é quedado

 40

tan letrado en mi mal, que's desvarío

       pensar dél olvidarme.

Ni de mí ni de vos tanto confío,

que con mano piense de curarme

ni con la vuestra un poco d'ayudarme.

 45



    En otro tiempo, pues, pasé mi vida

de tal suerte que, 'n fin, yo la pasava

concertándome en mí con mis tormentos.

Ya entonces mi dolor me fatigava,

mas, al cabo, a mi mal dava salida

 50

un blando discurrir de pensamientos

que un no sé qué traían de contentos.

Y cuando me tomava una sospecha,

con el fuego d'amor s'iva gastando,

      poco a poco dexando

 55

el alma de su error tan satisfecha,

      que de'sto m'acudía

una'sperança allí, de nuevo hecha,

y un pensar que otra vez mi fantasía

su vano sospechar entendería.

 60



    Los desgustos, que'ntonces me'nojavan,

sus términos tenían ya medidos

en mí, y sus paroxismos concertados,

y así al venir no eran tan temidos,

antes alguna vez me descansavan

 65

con pensar que, tras ser ellos pasados,

mis deleites vernían más doblados.

Era víspera el mal d'una gran fiesta,

para la cual mi alma s'adreçava,

      y en sí s'alboroçava

 70

para salir loçana y muy compuesta.

      Con esto, mi cuidado

s'iva sin más demanda ni respuesta.

Podía tanto en mí el bien esperado,

que antes de ser sentido, era gozado.

 75



    El día que de veros no alcançava,

descansava con quien visto os havía,

rodeando mil pláticas por una;

y'sperando de veros otro día,

tanto mi coraçón s'alboroçava,

 80

que alabava mi tiempo y mi fortuna,

desde'l punto que fui puesto en la cuna.

Como el glotón que gusta alguna cosa,

y tanto gusto della en sí le viene,

       que'spera y se detiene,

 85

y començar, por no acabar, no osa;

       así mi fantasía

de vuestra vista siendo deseosa,

alguna vez sin veros se sufría,

pensando que después más holgaría.

 90



    ¡Cuán al revés es lo que paso agora!,

que concertar no puedo mis pasiones,

para sufrillas concertadamente,

ni me vale buscar cien mil razones,

para en cien años alcançar un'ora

 95

en que pueda penar templadamente.

Está en su fuerça siempre mi acidente,

y viendo's y no viendo's siempre muero:

muero, si os veo, de mortal deseo;

      y el día que no's veo,

 100

de veros otro día desespero.

      No tengo sufrimiento

para'sperar un poco lo que quiero,

ni puedo dar salida al sentimiento

con blando ni con duro pensamiento.

 105



    Ni soy para salir de mil sospechas,

en las cuales amor me funda tanto,

que hago de nonada una gran torre.

Yo mismo mis dolores me levanto,

con razones al parecer tan hechas,

 110

que a buscar quien l'ayude el alma corre,

y halla presto a quien no la socorre.

¡O congoxas de tantas diferencias,

que a mostrar o pasar el dolor dellas

      no bastan mis querellas,

 115

ni ay multitud que baste de paciencias!

      Amor, ¿con cuál espada

abriste en mí tan ásperas dolencias,

que no valga mi vida, de cuitada,

sino para llorar la que's pasada?

 120



    Yo pago bien cualquier pasada gloria

con el dolor de mi presente vida,

y págola con logro desonrado,

y así queda mi alma destruida,

y quedo yo, cuitado, en mi memoria

 125

del pasado plazer tan alcançado,

que presto é de quebrar, si no é quebrado.

Parte os cabrá, señora, de'ste daño,

que si el dolor, que'n mí se multiplica,

      pensáis que os hará rica,

 130

sabé que recebís muy gran engaño.

       Milagro es cuando acierta

quedar sin mal quien haze un mal tamaño.

¿Qué'strella o qué razón os haze cierta,

que de tanto matar no quedéis muerta?

 135



    Canción: tú puedes ir donde quisieres,

que, aunque vas a peligro, siendo mía,

irás bien yendo sin mi compañía.






Soneto



    Como aquel que'n soñar gusto recive,

su gusto procediendo de locura,

así el imaginar, con su figura,

vanamente su gozo en mí concive.



    Otro bien, en mí, triste, no se scrive,

 5

si no es aquel que mi pensar procura:

de cuanto ha sido hecho en mi ventura,

lo solo imaginado es lo que bive.



    Teme mi coraçón d'ir adelante,

viendo'star su dolor puesto en celada,

 10

y así rebuelve atrás en un instante



    a contemplar su gloria ya pasada.

¡O sombra de remedio inconstante!:

ser en mí lo mejor lo que no es nada.



 





Soneto



    Pensando en lo pasado, de medroso,

hállome gran amor dentro en mi pecho;

bien sé que lo pasado ya es deshecho,

mas da el maginallo algún reposo.



    De descansar estoy tan deseoso

 5

que para reposar doquiera m'echo;

donde'spero descanso, allí es mi lecho,

aunque sea el descanso mentiroso.



    Mas este descansar, siendo tan vano,

ha d'acabarse'n muy breve momento;

 10

y el triste recordar está en la mano.



    He de bolver a mi dolor temprano;

la cuenta de'sto es tal que no la cuento;

mas hallo lo que pierdo y lo que gano.






Soneto



    Como'l patrón que, 'n golfo navegando,

lleva su nao, y viendo claro'l cielo,

está más lexos de tener recelo

que si'stuviese en tierra paseando:



    así yo por lo hondo travesando

 5

de mi querer, que nunca tuvo suelo,

el rato que me hallo'star sin duelo,

que voy seguro luego'stoy pensando.



    Pero después si el viento mueve guerra

y la braveza de la mar levanta,

 10

acude'l nunca más entrar en barca,



    y el voto d'ir a ver la casa santa,

y el desear ser labrador en tierra,

mucho más que'n la mar un gran monarca.






Soneto



    Como'l triste que a muerte'stá juzgado,

y desto es sabidor de cierta sciencia,

y la traga y la toma en paciencia,

poniéndos'al morir determinado;



    tras esto dízenle que's perdonado,

 5

y'stando así se halla en su presencia

el fuerte secutor de la sentencia

con ánimo y cuchillo aparejado:



    así yo, condenado a mi tormento,

de tenelle tragado no me duelo,

 10

pero, después, si el falso pensamiento



    me da seguridad, d'algún consuelo,

bolviendo el mal, mi triste sentimiento

queda embuelto en su sangre por el suelo.






Soneto



    ¡O si acabase mi pensar sus días,

o fuese d'eternal sueño oprimido!

No es bien bivir, trayéndome'l sentido

pesadas y continas chismerías:



   o me carga de tristes fantasías

 5

o me da el bien tan corto y tan medido

que me'spanto de que s'an mantenido,

con su tanto gastar, las penas mías.



    Viéndome Amor gemir de fatigado,

sobre'sto de mi mal me'stá acallando;

 10

mas aun conmigo en esto se desmide,



    como madre con hijo regalado,

que si le pide rejalgar, llorando,

no sabe sino dalle lo que pide.






Soneto



    ¿No basta el mal a siempre fatigarme,

sin que también el bien me dé tormento?

Yo'stava ya conmigo en buen asiento,

para cuanto dolor quisiesen darme.



    Podía el no'sperar harto ayudarme,

 5

y, por vieja costumbre, 'l pensamiento

hallava en el penar contentamiento,

o cosa que bastava a contentarme.



    Aún me'storva el Amor tan baxo'stado,

dándome de plazer alguna vista,

 10

con la cual se rebuelve mi cuidado,



    y el mal con quien yo'stava concertado

con el venir del bien se me'nemista,

y buelve andar mi reino levantado.






Soneto



    Soy como aquel que vive en el desierto,

del mundo y de sus cosas olvidado,

y a descuido veis donde l'ha llegado

un gran amigo, al cual tuvo por muerto.



    Teme luego d'un caso tan incierto;

 5

pero, después que bien s'ha segurado,

comiença a holgar pensando en lo pasado,

con nuevos sentimientos muy despierto.



    Mas cuando ya este amigo se le parte,

al cual partirse presto le conviene,

 10

la soledad empieça a selle nueva;



    con las yervas del monte no s'aviene;

para'l yermo le falta toda el arte;

y tiembla cada vez que'ntra en su cueva.






Soneto



    Como después del tempestoso día

la tarde clara suele ser sabrosa,

y después de la noche tenebrosa

el resplandor del sol plazer embía,



    así en su padecer el alma mía

 5

con la tarde del bien es tan gozosa

que s'entrega, en un'ora que reposa,

de todos los trabajos que tenía.



    Mas este bien no suele ser barato:

mucho cuesta tan fuerte medicina,

 10

y es lo peor que presto ha de pagarse.



    Es reposar d'un hombre que camina,

que a la sombra descansa un breve rato,

para luego bolver a más cansarse.






Soneto



    Quisiera Amor a su prision bolverme

por castigar mi libre sentimiento,

y diome de su mano un tan gran tiento,

que uviera en aquel punto de vencerme;



    pero tan cierto vi luego el perderme,

 5

que'sto solo'scusó mi perdimiento,

y fue'l primer afeto tan sin tiento,

que al segundo fue fuerça rehazerme.



    Si con armas, Amor, acostumbradas,

como otras vezes sale, me saliera,

 10

según en salvo'stoy, quiçá'sperara.



    Mas estas aventuras desusadas

espérelas y empréndalas quienquiera,

que yo no oso'sperar muerte tan clara.






Soneto



    Otro tiempo lloré y agora canto,

canto d'amor mis bienes sosegados;

d'amor lloré mis males tan penados,

que por necesidad era mi llanto.



    Agora empieça Amor un nuevo canto,

 5

llevando así sus puntos concertados,

que todos, de'star ya muy acordados,

van a dar en un son sabroso y santo.



    Razón juntó l'onesto y deleitable,

y de'stos dos nació lo provechoso,

 10

mostrando bien de do engendrado fue.



    ¡O concierto d'Amor grande y gozoso!,

sino que de contento no terné

qué cante, ni qué'scriva, ni qué hable.






Soneto



    Antes terné qué cante blandamente,

pues amo blandamente y soy amado;

sé que'n Amor no es término forçado

sólo'scrivir aquel que dolor siente.



    Desabáfase quien está doliente,

 5

y canta en la prisión el desdichado,

con hierros y cadenas fatigado,

mas su cantar del nuestro es diferente.



    Yo cantaré conforme a l'avezilla

que canta así a la sombra d'algún ramo,

 10

que'l caminante olvida su camino,



    quedando trasportado por oílla.

Así yo de ver quien me ama y a quien amo,

en mi cantar terné gozo contino.






Soneto



    Amor m'embía un dulce sentimiento

diziendo que's su mensajero cierto.

Las nuevas son que'stoy dentro en el puerto,

seguro de tormenta y de tormento.



    Haze desto fiança el pensamiento,

 5

mostrando, en mi pasado desconcierto,

que Amor me levantó de frío y muerto,

haziéndome quedar bivo y contento.



    El milagro fue hecho'strañamente,

porque resucitando el mortal velo,

 10

resucitó también la immortal alma.



    Celebrado seré en toda la gente,

llevando en mi triumpho para'l cielo,

con el verde laurel la blanca palma.






Soneto



    Demás del gran milagro que Amor hizo,

haziéndome, después de'star deshecho,

fue muy maravilloso y nuevo hecho

ver que un Amor me hizo y me deshizo.



    Amor fue quien muy mal me satisfizo,

 5

y agora por Amor voy satisfecho;

es esto de saber cómo s'ha hecho,

no nos parezca que's rüido hechizo.



    Salieron d'un Amor varios efetos,

porque fue vario el medio con que á obrado,

 10

y halló también en mí varios sugetos.



    Del mal medio, nacieron los defetos,

pero del bueno, en serme presentado,

nació el bien sobre mil bienes perfetos.



 

 





Soneto



    Un nuevo Amor un nuevo bien m'ha dado,

illustrándome'l alma y el sentido,

por manera que a Dios ya yo no pido

sino que me conserve en este'stado.



    A mi bien acrecienta el mal pasado,

 5

tan sin temor estoy de lo que ha sido,

y en las yervas compuestas que é bevido,

mi fuerça y mi bivir s'an mejorado.



    Anduvo sobre mí gran pestilencia

hasta matar los páxaros bolando

 10

y casi cuanto en vida fue criado.



    Este influxo crüel se fue pasando,

y así de'sta mortal, brava dolencia,

con más salud quedó lo que á quedado.






Soneto



    Dulce reposo de mi entendimiento;

dulce plazer fundado sobre bueno;

dulce saber que de saber soy lleno,

pues tengo de mi bien conocimiento.



    Dulce gozar d'un dulce sentimiento,

 5

viendo mi cielo'star claro y sereno,

y dulce rebolver sobre mi seno,

con firme concluir que'stoy contento.



    Dulce gustar d'un no sé qué sin nombre,

que Amor dentro en mi alma poner quiso,

 10

cuando mi mal sanó con gran renombre.



    Dulce pensar que'stoy en paraíso;

sino que, 'n fin, m'acuerdo que soy hombre,

y en las cosas del mundo tomo aviso.






Soneto



    Tristes años y largos fui cuitado,

en tormentos d'Amor tan afligido,

que'n cosa ningún ser vi tan perdido

que no tuviese imbidia de su'stado.



    Contemplava la piedra sin cuidado,

 5

la planta mejorada en su partido,

y el animal más baxo y abatido

era, a mi parecer, muy prosperado.



    Yo solo andava fuera de'ste bando,

despertando en las gentes la memoria,

 10

hasta que Dios con su absoluto mando



    mi guerra convertió en tanta vitoria,

que agora vencedor estoy triumphando,

dexando'scrita en todos larga istoria.






Soneto



    Amor es bueno en sí naturalmente,

y si por causa dél males tenemos,

será porque seguimos los estremos,

y así es culpa de quien sus penas siente.



    El fuego es el más noble y ecelente

 5

elemento de cuantos entendemos,

mas tanta leña en él echar podremos

que al mundo abrasará su fuerça ardiente.



    Cuánto más, si le echáis otras misturas

de pez o d'alquitrán para movelle,

 10

como aquellas que eché en mis desventuras;



    por donde en el ardor de sus tristuras,

tan quemado quedé, con encendelle,

que'n mi rostro se muestran mis locuras.






Soneto



    Este fuego que agora yo en mí siento

es puro y simple, y puesto allá en su'spera;

y cuando acá deciende su hoguera

es porque tal materia le presento,



    que'n su calor rebivo y me caliento,

 5

templando todo'l aire en tal manera,

que, doquiera que'stoy, es primavera,

con flores y con fruto en un momento.



    Su luz, alderredor do'stoy presente,

alumbra en un instante cuanto veo,

 10

mudándolo en color claro y luziente.



    Si este tal fuego hurtara Prometheo,

cuando quiso alegrar la mortal gente,

tuviera gran desculpa su deseo.






Soneto



    Si en mitad del dolor tener memoria

del pasado plazer es gran tormento,

así también en el contentamiento

acordarse del mal pasado es gloria.



    Por do, según el curso d'esta istoria,

 5

no hay cosa que me venga'l pensamiento

que toda no se buelva en un momento

en lustre y en favor de mi vitoria.



   Como en la mar, después de la tiniebla,

pone alboroço el asomar del día,

 10

y entonces fue plazer la noche'scura,



    así en mi coraçón, ida la niebla,

levanta en major punto al alegría

el pasado dolor de la tristura.






Soneto



    Gran tiempo fui de males tan dañado,

por el dañado Amor que'n mí reinava,

que a sanos y a dolientes espantava

la vista d'un doliente tan llagado.



    Conveníame andar siempre apartado,

 5

según de mí la gente s'apartava,

y aquello en que más yo me reposava

era hartarme de ser desdichado.



   Vime sano después en un momento,

y bueltos en plazer los males míos;

 10

miravan todos esta salud mía



    con un maravillado sentimiento,

como al ciego miraron los judíos,

espantados de velle como vía.






Soneto



    L'alto monte d'Olympo, do se'scrive

que no llega a sobir ningún nublado

ni alcança allá el furor apoderado

del viento, por más choças que derrive,



    sobre sus altas cumbres me recive,

 5

porque allí'sté seguro y sosegado,

un claro Amor, que'l alma m'ha ilustrado

con la clara virtud que'n mí concive.



    Miro d'allí do'stavan los amores

que perdido en el mundo me trahían

 10

y miro por cuál arte sus errores,



    concibiendo dolor, maldad parían.

Nacieron de la cual otros dolores

que'n desonra medravan y crecían.






Soneto



    ¡O monte levantado en l'alma mía,

en la cumbre del cual agora siento,

con cuánto lamentar fui escarmiento

para toda la gente que me vía!



    Hablilla fui, que'n mí se componía

 5

de lástima y dolor y de tormento,

y entre lenguas se mejorava el cuento

que a su plazer cad'una le dezía.



    Sé que's así, no sé cómo s'ha hecho

que aora, libre, entre todos me contemplo

 10

de la fuerte prisión do fui embuelto.



    Y así agora, en memoria d'un tal hecho,

colgando'stoy los hierros en el templo,

adonde amanecí despierto y suelto.






Soneto



    D'una mortal y triste perlesía

en su cama tendida mi alma'stava,

y como el mal los nervios l'ocupava,

ni de pies ni de manos se valía.



    El casto Amor, que Dios del cielo embía,

 5

le dixo en ver la pena que pasava:

«¡Suelta tus pies, tus manos te destrava,

toma tu lecho a cuestas y haz tu vía!»



    Bolví luego a mirarme y vime sano,

y caminé sin rastro de dolencia

 10

por las cuestas así como en lo llano.



    ¡O poder eternal y soberano!

¿Quién sanará con propia diligencia

si la salud no da tu larga mano?






Soneto



    El hijo de Peleo, que celebrado

tanto d'Homero fue con alta lira,

con su madre su mal llora y sospira,

la suerte lamentando de su'stado.



    Que sobre havelle corta vida dado,

 5

pase tan adelante la su ira,

que doquier que'l rebuelva, si se mira,

se vea de trabajos rodeado.



    Si la fortuna d'un tal hombre's gloria,

con gloria quedarás tú, Garcilaso,

 10

pues, con la dél, tu gloria va medida.



    Tu esfuerço nunca fue flaco ni laso,

tus trabajos hizieron larga istoria,

y cúpote, tras esto, corta vida.






Soneto



    Garcilaso que al bien siempre aspiraste

y siempre con tal fuerça le seguiste,

que a pocos pasos que tras él corriste,

en todo enteramente l'alcançaste,



    dime: ¿por qué tras ti no me llevaste

 5

cuando desta mortal tierra partiste?,

¿por qué, al subir a lo alto que subiste,

acá en esta baxeza me dexaste?



    Bien pienso yo que si poder tuvieras

de mudar algo lo que'stá ordenado,

 10

en tal caso de mí no t'olvidaras:



    que, o quisieras onrarme con tu lado,

o a lo menos de mí te despidieras;

o, si esto no, después por mí tornaras.



 





Canción



    Gran tiempo Amor me tuvo de su mano,

el bien con el dolor en mí templando,

traiéndome con gusto y con tormento;

comigo mismo entonces fui pasando,

embuelto en mis dolencias como sano,

 5

pues que todo parava en ser contento;

pasava d'uno en otro pensamiento,

y si mal una vez m'amanecía,

era el anochecer después sabroso;

      penava con reposo,

 10

muchos días sufriendo por un día;

      si un mal se señalava

en mí, luego otro bien me sostenía;

el mal, en cantidad, mucho pesava,

pero, en la calidad, el bien llevava.

 15



    Tanto llevava el bien al dolor mío,

que sólo con el bien era mi cuenta;

el dolor s'olvidava o se perdía;

mi alma'stava por Amor contenta;

y aunque'ra el contentarse desvarío,

 20

su pensamiento en esto la regía.

No era alboroçada su alegría,

antes era tan grave y tan fundada

que mi gozo en lo hondo andava puesto;

      sin salir nunca'l gesto,

 25

yo andávame'ntre mí sin mostrar nada;

      queriendo'star doblado,

con gente que traer pensé'ngañada,

comigo'stava ya tan confiado,

que holgava de fingirme mal tratado.

 30



    El miedo que'n Amor todos padecen

muy pocas vezes yo le padecía:

tanto en mi bien seguro y firme'stava.

Si algún prudente amigo me dezía

«estos bienes d'Amor no permanecen»,

 35

por pesada sentencia la juzgava.

Ninguna forma de desdicha hallava

que'mbaraçar pudiese mis venturas,

ni vacilavan ya mis esperanças

      con escuchar mudanças

 40

de mugeres que han hecho ya locuras.

       Ningún caso toparse

podía con mis casos y aventuras,

ni tan alto algún bien podía hallarse

que pudiese a mis bienes igualarse.

 45



    Duraron largo tiempo estos errores,

y ¡oxalá, pues tan grande fue'l errarse,

no començaran o no duraran tanto!

No avía mi alma tanto de'ngañarse

(por más que'n mí pudiesen los amores)

 50

que tan gran bien parase en tan gran llanto.

De lo que fui, por lo que soy, me'spanto:

las tristes esperiencias m'han traído

el seso y la miseria juntamente.

      Pero tan fuertemente

 55

el seso en la miseria viene asido

      que's cosa intolerable

valerse dél en caso tan perdido.

¡O áspera desonra, y lamentable,

que sea el seso en mí tan miserable!

 60



    Mas nuestro Dios, a quien tanto costamos,

que derramó su sangre por nosotros,

inventa en nuestros males grandes curas.

Muchos dolientes sana, unos con otros;

otros nos dexa andar por donde andamos,

 65

curando a los más tristes con tristuras;

al loco le consiente hazer locuras,

y le dexa hallar por desatinos,

a las vezes, el más seguro seso,

      y allí le tiene preso

 70

sin dexalle que pierda más caminos.

       Tú, Dios, con tu sentencia

me'nterraste'n dolores tan continos,

porque después me diese tu clemencia

que otro Lázaro fuese'n tu presencia.

 75



    Resucitado pues d'aquella muerte

que mató bivamente mis sentidos,

los de l'alma y también los corporales,

bolviendo atrás, mis años vi perdidos

y vi que fui caído en baxa suerte,

 80

igual con los más baxos animales;

no eran de perdonar tan tristes males,

ni nunca yo por mí los perdonara.

Perdónelos Aquel que ha perdonado

      ser muerto y tormentado,

 85

injurias padeciendo cara a cara.

      Pues Tú, Señor, olvidas

tu perjüicio de mi culpa clara,

¿cómo podrá ya ser que mis heridas

con tu sangre no queden corregidas?

 90



    Yo'spero en Ti, cuia'sperança cierta

jamás faltó de dar lo prometido

a tiempo y a sazón como conviene,

que'l bien de mi salud será cumplido

y mi alma, a quien abriste Tú la puerta,

 95

se podrá aprovechar de lo que tiene.

Valdráme la memoria si el mal viene

a tentarme por donde m'ha tentado;

la voluntad, de verse libre y suelta,

      guardar s'á de rebuelta;

 100

el entender, por prueva, havrá alcançado

      que's mengua y dolor grave

cativamente siempre'star atado.

Tú, que ternás, Señor, desto la llave,

echarás más en mí de lo que cabe.

 105



    Mis errores veré, mas ya los veo

y entiendo bien el vano fundamento

sobre'l cual levantava mi cuidado.

Ya agora dos plazeres en mí siento:

el uno es la salud de mi deseo,

 110

y el otro ver que quedo bien vengado

de mí y de quien mis llantos ha causado.

Y tengo más: que ha sido esta vengança

sin desvelarme yo, ni fatigarme,

      para poder vengarme.

 115

El mundo m'ha vengado con su lança,

      con crueldad tamaña

que he dolor ya de tanta destemplança.

Nunca pidió la ravia de mi saña

ser vengada con furia tan estraña.

 120



    Nunca quise sino lo que aora tengo,

que's tener en muy poco lo que's poco

y poder sosegar mi pensamiento.

Esto ya no lo alcanço poco a poco,

sino que cada vez que a pensar vengo

 125

en lo que'stoy, se m'inche'l sentimiento,

de cabo a cabo, de contentamiento.

Y este contentamiento es tan fundado,

que aun andaré, por todos, predicando

      que, amando o desamando,

 130

se den priesa a llegar do yo é llegado.

      Y si el áspera vía

les pudiese mostrar por do é pasado,

o mal o bien quiçá la mostraría,

pero mostrada, ¿quién la pasaría?

 135



    Lo que puedo mostrar a todo el mundo

es que me perdí yo en este camino,

y que anduve por él siempre perdido.

Perdíme al primer paso, y al segundo

estuve ya del todo tan sin tino

 140

que'n lo peor quedé cuasi tendido.

Mi alma por allí pasar no vido

a hombre bivo, en quien se guareciese,

y si alguno pasó, tiró adelante,

      sin parar un instante,

 145

hasta que yo de vista le perdiese.

       Así quedé, mas vino,

primero que del todo anocheciese,

quien con la gracia del poder divino

el error me quitó y el desatino.

 150



    Canción: aquí podrás comigo holgarte,

que, pues tam buen camino has ya tomado,

aquí'stá quien te manterná en tu'stado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Libro IV





Del almirante a Boscán preguntándole ciertas cosas de unos amores ya pasados de mucho tiempo



    Pidos por merced, Boscán,

que digáis qué tal hallastes

la que contino negastes

do mis pensamientos van.

Y si el caerse su flor

 5

si bastó para sanar,

o la memoria matar

con aquel viejo dolor.



    Que si ¡ay! no fue fingida

la pasión que atormentava,

 10

la pena quentonces dava

aora verná más crecida.

Que al Petrarca, quen amar

leéis que perdió la vida,

no le curó la herida

 15

el arco por aventar.



    No creo que devaneo

sosteniendo esta quistión,

porque yo mi coraçón

con solo este mal le veo.

 20

Que aquí, cuando yo me duelo,

las hermosas contempladas

son imágines pintadas

que me muestran las del cielo.



    Y como un mismo dolor

 25

era el que a entrambos hería,

parécele a la fe mía

que no puede aver mayor.

Y si alguno os fue a la mano,

temo que nunca tuvistes

 30

la pena que descubristes,

y que stáis del todo sano.



    Siendo así, os é compasión;

quen amor la sanidad

á de ser que piadad

 35

muestre ver tanta pasión.

Ques grande la diferencia

dentrel sano y el doliente,

del que mis males no siente

es más grande su dolencia.

 40



    La firmeza haze mi obra

y tal quel alma figura,

que la verdadera cura

es el mal cuando me sobra.

Y así al amador que yerra

 45

tiene el amor ordenado,

que como descomulgado

que no le sufra la tierra.



    Y pues vuestra pasión calma,

por mudar vuestra querella,

 50

quiero saber si con calma

bolveréis acá, o sin ella.

Que si vos queréis mudaros

ser de tanto mal testigo,

si lo sé podré lloraros

 55

como a verdadero amigo.



    Que dar al preso poder

de salir de la prisión,

peligro es para temer

más que faltar gualardón.

 60

Confesad el desamor,

ques mejor que no negalle

y es afrentar al amor

mostrar que podéis forçalle.



    Si soy largo en lescrivir

 65

nos devéis maravillar,

que yo nunca sé acabar

el comienço sin morir.

Cuando ¡ay! quedé cativo,

firmeza me dio pasión

 70

do á destar el coraçón

todo cuanto fuere bivo.



    Hálloos menos en la corte

a donde Dios me á traído;

menos por ser allá ido,

 75

menos por vuestro deporte,

y me quedan más recelos

de los queran menester,

por tener amor poder

de matarme acá de celos.

 80






De un fraile respondiendo a Boscán en nombre del almirante



    Yo mestoy maravillando

que se mude nuestro cielo:

vos lo vais imaginando,

vos lo tomáis a repelo,

vos sois el que os vais mudando.

 5

Y otro cualquier cuidado

presuma y os desatiente,

que si razón no me miente

no olvidar el mal pasado

onra es del bien presente.

 10



    Vuestros pasados dolores

entonces eran presentes,

agora los acidentes

son viejos y son menores

y siempre serán ausentes.

 15

Encubrir vuestros milagros

pues que son falsificados;

vuestros deseos, doblados,

consumidos, gruesos, magros,

de pocos amortiguados.

 20



    El coraçón, yo concluyo

que pudo padecer llaga,

mas cómo se satisfaga

si yo mesmo lo destruyo

no siento cómo se haga.

 25

Y cuando más voy pensando

y miro por vuestro estado,

entonces veo, cuitado,

vuestro bivir peligrando

justamante maltratado.

 30



    No sé cómo serán ciertos,

según narra la historia,

vuestros males, pues son muertos

no estáis vos para ver gloria:

lleno estáis de desconciertos.

 35

Y si no fuesen respectos,

en verdad que yo contase

vuestros notables defetos,

si la causa no mirase

cuando miro los efetos.

 40



    Si por la ley umanal

vuestro desorden acato,

luego me hielo y me mato,

temiendo que vuestro mal

a todos ponga en rebato.

 45

Y si me voy acordando

de vuestras causas pasadas,

hállolas tan estremadas

que las questáis alabando

me parecen escusadas.

 50



    Pues también será escusado

de lo que fue olvidarme,

en los dos quiero ocuparme:

daquello ques ya pasado

haze el presente acordarme.

 55

No entréis vos en diferencia

de lo que fue a este mundo,

falsa es mi intiligencia,

si sin memoria me fundo

merezco gran penitencia.

 60



    Mas porque nadi consienta,

señor, en vuestros pecados,

son los presentes pasados;

nos engañéis en la cuenta

que todos son ya contados.

 65

Vuestro mudar yo no cuento,

ques cosa muy mal pensada,

vos tenéis lalma gastada;

por mudar el pensamiento

nunca acabaréis jornada.

 70



    Tantas vezes os prendió

el amor con gran fortuna

que sperar vos de ninguna

no presumáis como yo,

pues siempre serví a una.

 75

Y así que yo é pensado

de poner la lengua mía

en lo presente y pasado,

para vuestra fantasía

quede todo lo vedado.

 80






Respuesta de Boscán al fraile en nombre del almirante



    Reverendo, onrado fraile,

de scaramuças ganoso

¿para qués tan gran donaire

que os queráis hazer donoso?

Vuestra respuesta entendí

 5

y en ella entendí vuestro arte,

pero qué vistes en mí

para que vos, de mi parte,

respondiésedes así.



    ¡Qué deseo de valerme!

 10

¡Qué pleito tan escusado!

Si pensastes defenderme

tenéislo muy mal pensado.

¡Cuál dolor es el que os ciega!

¡Qué jüizio es el que os falta!

 15

La pelota que va alta,

si el que no sabe la juega,

dará risa y hará falta.



    Respuesta es de castigar

la vuestra, aunque fuera buena;

 20

quel fraile no deve entrar

sin licencia en casa agena.

Entrastes como a robar,

con pasos disimulados,

mas ya que son declarados,

 25

sabé que os hará saltar

la grita por los tejados.



    Andarán las asonadas

de aquellos que os correrán;

son tales vuestras pisadas

 30

quel rastro no perderán.

Si el que os prendiere os despoja

los bestidos que traéis,

según los aborrecéis,

aun agora se me antoja

 35

cómo dello os holgaréis.



    La justicia que castiga

los públicos maleficios,

tratará como enemiga

vuestros agenos oficios.

 40

Y porquel mal no se trague

sin su justo gualardón,

y este mundo no se estrague,

dará vozes el pregón:

«quien tal trova que tal pague».

 45



    Al revés yo respondiera

de lo que vos respondistes;

antes la lança perdiera

que no dar a donde distes.

De lo que Boscán á escrito

 50

la letra sola tomastes;

tan contra el alma os mostrastes,

que aun el alma del escrito

por ser alma la matastes.



    No hizo el cielo mudable

 55

aunque, si bien sentendiera,

ya que mudable lo hiziera,

no fuera el yerro notable.

Muévese y su movimiento

le muda sus influencias;

 60

de aquí vienen mil sentencias,

de aquí nuestro sentimiento

recibe sus diferencias.



    Queréis por culpa muy gruesa

mudança a Boscán echalle,

 65

que donaire es escusalle

de lo quél mesmo confiesa.

Si el mudar fue con razón,

de jüizio fue discreto;

y ansí sube el coraçón

 70

para subir a perfeto,

de una en otra perfición.



    Dixo más: que sarrepiente

de los amores pasados.

En esto, si bien se siente,

 75

sennoblecen sus cuidados.

Su puerto sube tan alto

que de lo pasado llora,

no porquestonces fue falto,

mas por aver dado agora

 80

para arriba tan gran salto.



    A esto vos respondéis

no sé qué cosa soñada,

la cual si vos entendéis,

entendéis lo que no es nada.

 85

Sus razones confirmáis

¡o qué adversario tan fiero!

Acertáis do no tiráis,

sois tan hermoso puntero

que para acertar erráis.

 90



    Dezís otras niñerías,

tan baxas y tan perdidas,

que no merecen, de frías,

ser bien ni mal respondidas.

Hablastes como turbado,

 95

bolvistes muy mal la proa,

dezís, por vuestro pecado,

que aquello que Boscán loa

parece ques escusado.



    Mala querella tomastes,

 100

todo el mundo os contradize,

lengua que tal cosa dize

para qué no la cortastes.

Reclamar a Barcelona,

pedirá vengança desto;

 105

toda la tierra pregona

quel fraile ques descompuesto,

no le á de valer corona.



    Vanidad es la que acusa,

el mundo da la sentencia;

 110

la locura es la que escusa

pero no sin penitencia.

El proceso está cerrado;

no tenés dónde apelar

¡o fraile muy mal mirado!

 115

Ganoso de más errar

aun después de aver errado.



    ¡O pasos fuera de tiento!

¡O mano mal sosegada!

¡O lengua para escarmiento

 120

sin que quede escarmentada!

¡O seso con razón muerta!

¡O bivir muy desigual!

¡O mundo que sufres tal

que vaya de puerta en puerta

 125

un fraile trobando mal!






De Boscán al almirante respondiendo a unas coplas que le embió diziéndole que era muy mudable y que ya lo avía visto enamorado en otra parte y después avía començado otros amores



    Las coplas an allegado,

pero dizen que truxeron

el camino tan errado

que no sé cómo pudieron

llegar jamás a poblado.

 5

Nunca llegaran tan presto

por tierra con tan mal tiempo;

quiçá vienen por el viento,

y si queréis bien ver esto

miraldes el fundamiento.

 10



    Fundan que mi coraçón

no sabe verdad de amor,

y que soy camaleón

reçibiendo la color

de cuantas colores son.

 15

Y que me dieron destreza

en saber sufrir ultrajes,

y que agora, mi firmeza,

quebrantó los omenajes

y vendió la fortaleza.

 20



    En fin, porquesto se diga

en nuestra más común lengua,

qu'é tomado nueva amiga,

y que ya tan grave mengua

¿por qué Amor no la castiga?

 25

Agravian tanto el proceso

que bien muestran su malicia;

matarme así lo confieso,

y si niego mi justicia,

recibirá gran avieso.

 30



    La verdad me da valer

pues que más que todo vale,

porquen la ley del querer,

lo que por la boca sale,

haze ganar o perder.

 35

Confesaré que é mudado,

y provaré que el mudar,

á sido perseverar

destar firme en el estado

quel amor quiso ordenar.

 40



    Yo me vi ser amador

y entonces pensé que amava,

porquen la verdad hallava

algunos tientos de Amor,

y el amor me los mostrava.

 45

Andava como entendía,

guardava los mandamientos,

huían mis sentimientos,

de caer en eregía

de dañados pensamientos.

 50



    Mostrava la calentura

porque no estava en las venas,

bastava ser mi figura

buen testigo de las penas

de toda mi desventura.

 55

Pensava ya que mi daño

no pudiera ser mayor,

como nuevo sabidor

que presume el primer año

de llegar a ser dotor.

 60



    Amor no se contentó

comigo de aquel estado,

y de un grado en otro grado

brevemente me subió

adonde agora é llegado.

 65

Si culpan este mudar

porque fui do el amor quiso,

también me podrán culpar

cuando fuere a paraíso

queriéndome Dios llevar.

 70



    Mejorar la fantasía

no es mudar de su carrera;

mudança la mejoría

sería, desta manera

que todo se perdería.

 75

¿Cómo sería el querer

si bueltas no recibiese?

No abría más de un ser

si la rueda no bolviese

para subir y caer.

 80



    El Sol firme está en el cielo

pero en mil formas parece;

mudanças en sí padece,

nublados le ponen velo,

siendo claro se escurece.

 85

Él se pone y se levanta,

su rostro viste y desnuda;

no por eso nos espanta,

no dezimos que se muda

con una mudança tanta.

 90



    Pues si esto que se altera,

a lo menos en la muestra,

nuestra natura nos muestra

que á de ser desta manera

por mostrarse más maestra.

 95

Y aun aquello que empeora

mudando naturalmente,

no es culpa ni se siente

si mi alma se me mejora

para que no se consiente.

 100



    Nunca muda el coraçón

si su valor le aprovecha;

por cosa tienen bien hecha

salir duna religión

para otra más estrecha.

 105

El que ama en mayor grado

no menos es mereciente

en el ser que aya dexado,

si es más noble el ques presente,

allí viene el ques pasado.

 110



    No vino contra la ley

del amor mi coraçón;

los que quiebran la prisión

huyendo para su rey

en ninguna culpa son.

 115

Mas que los que me prendieron

y me pusieron allí,

demprestado lo hizieron;

fue para ponerme aquí

donde agora me traxeron.

 120



    En esto, que fue mudada

mi alma y se satisfizo;

la disculpa más provada

es quen cuanto en mí se hizo

yo jamás no hize nada.

 125

Yo estava hecho pedaços

sin poder ya menearme,

el amor vino a mudarme:

y áme tomado en sus braços

para mejor asentarme.

 130



   El alma de su natura

quiere subir donde nace,

y así lo alto procura

y de lo alto se pace;

allí busca su figura.

 135

Va siguiendo su esperança

donde todos se la dan,

de una en otra semejança,

de salidas pararán

do todo su bien alcança.

 140



    Pues por qué á de ser la mía

contra su naturaleza;

bien haze en seguir su vía

tras la mayor gentileza

que tenemos oy en día.

 145

Aquí me predestinó

el amor en mis sentidos,

este lugar ordenó

donde estén sus escogidos,

y así quiere questé yo.

 150



    Aquí no puedo mudar

pues no se muda el ojeto,

forçado es perseverar

para tan alto secreto,

si se pudiere alcançar.

 155

Las razones aquí fueron,

para esto se guardaron,

las hojas se menearon,

y los troços estuvieron

aquí donde se plantaron.

 160



    Cien mil razones daría,

mas teme mi voluntad

denflaquecer la verdad

mostrando tanta porfía

por defender su bondad.

 165

Y es materia tan delgada

esta disputa de amores,

que sembrara mil errores

si no fuere bien tratada

por sotiles amadores.

 170



    Por eso mi fe, señor,

no alteremos los groseros,

no será de buen pastor

poner miedo a los corderos

que tienen la fe de amor.

 175

Pues el pueblo es ynorante,

dispuesto a mil acidentes,

no se diga que a las gentes

las confunde un almirante

con razones aparentes.

 180






De Boscán al almirante en nombre de un cavallero



    Quien para tirar estira,

si no tiene el braço sano,

áse de dar cuando tira

en el arco o en la mano.

Así, vuestra señoría,

 5

queriéndome dar a mí,

yo sé bien dó acertaría,

puesto que acertarse a sí

gran maravilla sería.



    Mas aun el braço en que dais

 10

puede ser que no le deis,

de tan cerca le tiráis

ques fuerça que le acertéis.

Dexadas burlas aparte,

mirá por vos otra vez;

 15

catá, señor, ques mal arte

que presumáis de ser juez

en negocio que sois parte.



    Cuanto más que os an ganado

ese pleito, y vos tras eso,

 20

viendo que sois condenado,

añadís en el proceso.

Pues no digáis que os juzgaron

así por ser en ausencia,

porque al dar de la sentencia,

 25

yo sé bien que os condenaron,

señor, en vuestra presencia.



    La sentencia no fue larga,

de justa no sobró nada,

a la persona cargada

 30

viene medida la carga.

Con todo, es cosa despanto

questa burla tanto dure;

un señor que pudo tanto,

pues nunca pudo, no cure

 35

sino de hablar como un santo.






Coblas hechas sobre:



Siéntome tal en miraros

que dolor tengo de mí;

¡quién pudiese holvidaros

para cordarse de sí!





 

GLOSA

    Trasportado en la figura

de vuestro merecimiento,

do tan linda creatura

contemplo en su hermosura

ques salud de mi tormento;

 5

cuando pienso publicaros

la causa de mi pasión,

porque falta el coraçón,

siéntome tal en miraros.



    Antes dexaré de ser

 10

que no dexaros de amar;

mas ¿quién bastará querer

merecer el merecer

de que os quiso Dios dotar?

Mas pues tal cosa emprendí

 15

en la pena que padesco,

viendo cuán poco meresco,

que dolor tengo de mí.



    La muerte ques enemiga

de dar fin al dolor mío,

 20

si la quiero por amiga

por me dar mayor fatiga

pone muy mayor desvío;

mas ella, por contentaros,

se alexa de mi prisión,

 25

porque diga con pasión:

¡Quién pudiese olvidaros!



    Al fin mi fin será tal

cual el fin por quien yo muero,

que por regla natural

 30

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

 35

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .






Canción del mesmo

    Manya deve ser de Amor,

porque dél no me desmande,

que al tiempo que estoy peor,

ningún mal çufro tan grande

que no escuse otro mayor.

 5

La llaga del escarmiento

de los males que an venido

me haze que lo que siento

me parece buen partido

de miedo de más tormento.

 10

Quiçá es enganyo de amor,

porque mejor en mí mande,

pues cuando me va peor

ningún mal sufro tan grande

que no escuse otro peor.

 15






Obra llamada Ospital de amor echa por Boscán



    Como en pena siempre velo

con ansia de amor rabiosa,

una noche sin consuelo

sentí una boz hermosa

que me puso gran recelo.

 5

Yo pensaba si el huir

o esperar sería mejor;

a este tiempo oí dezir,

con otra boz muy mayor:

«Deste mal as de morir.»

 10



    Miré si pudiera ver,

por un vergel dónde stava,

qué cosa podría ser

que tan tristes nuevas dava,

do faltava tal plazer.

 15

Y mientras esto procuro,

vi cabe mí una donzella,

con rostro gentil, seguro,

tan onesta como bella,

vestida de verdescuro.

 20



    Roguéle, por cortesía,

que me dixera quién era.

Dixo: «Yo soy quien solía,

con tu pena lastimera,

darte descanço algún día;

 25

mi nombre de ti no huya,

que amiga t'é sido y buena;

pero ¿quieres que concluya?

Ora te soy tan agena

cuantotro tiempo fui tuya.

 30



    Yo soy la quen tu pación

luego vi tu perdimiento,

quen ser tal la ocasión

conocí tu pensamiento

ser destrema presunción;

 35

y soy la quen tu meneo

puse esfuerço de contino,

hasta agora que ya veo

que no puede aver camino

para curar tu deçeo.

 40



    Por eso tú, triste amante,

tente por desengañado,

dexa dir más adelante,

no pienses quel enamorado

sana más por ser constante;

 45

que la propia ley damor

es quen ley no se consiste,

pues vemos quel amador

haze a las vezes más triste

y al contrario da favor.»

 50



    Oída la nueva tal

que la sperança traía,

los que saben deste mal

bien verán si lancia mía

sería más que mortal.

 55

Cuanto pude m'sforcé

a grandes bozes diziendo:

«Señora, si en vos no ay fe,

no me detengáis biviendo:

del morir me socorré.»

 60



    Ella de muy gran dolor,

doliéndoçe de mis sobras,

díxome: «Triste amador,

sábete que son mis hobras

conformes a mi color;

 65

quen mi verde vestidura

la fe que spera no falta,

mas tus males y tristura

nacen de causa tan alta

que mi ropa es buelta scura.»

 70



    Fuese sin más responder,

porque sanar no merece,

bien como suele hazer

el fícico que conosieçe

al que no á de guarecer.

 75

Yo, estando sin más consierto,

llévanme súpitamente

en una nuve cubierto,

no con música plaziente

mas con obsequias de muerto.

 80



    Hasta quen un campo straño

me dexaron triste y solo,

por do'ndava un hermitaño

que dezía: «¿Adolo, adolo?

¿Pues que hasí ha echo el daño?»

 85

Los que la nuve bolvían,

que mavían dexado allí,

yo sentí que respondían:

«No stá muy lexos de ti,

que tus pasos a él te guían.»

 90



    A mí luego se acercó,

y antes que nada digo,

saludándome habló:

«Dime quién eres, amigo,

y dezir t'é quién só yo.

 95

Cómo eres aquí venido

no quiero de ti sabello,

que primero la é sabido,

y aun en el consierto dello

alguna parte é yo sido.»

 100



    Respondí: «Padre, señor,

yo soy un desventurado

prisionero del amor,

contino más desamado

mientras más firme amador;

 105

a quien corre la fortuna

y á corrido siempre tal,

que no ay persona alguna

a quien no duela mi mal,

si no es tan sola una.

 110



    Ésta es, señor, aquella

que así me tiene a su mando,

que no sé sino querella;

aunque stoy con vos hablando

está mi alma con ella;

 115

y de verme en mal esquivo

no se tiene por contenta,

mientra más soy su cativo

se me haze más ausenta;

ved en cuánta pena bivo.»

 120



    «No te cumple más hablar

-me dixo muy mesurado-,

de mí te quiero avizar,

que é por nombre Cuidado,

si m'as oído nombrar;

 125

y es mi casa aquí en un prado,

un ospital sin plazer

quel amor á fabricado

para poder acoger

a quien dél es mal llagado.

 130



    Allí vienen amadores

de sabida priminencia

a morir mortes de amores;

por tan plenaria indulgencia

de sus penas y dolores.

 135

Y porque muy por entero

se duela lamor de tu mal,

fue contento y plazentero

quen este triste ospital

acabes tu fin postrero.

 140



    Y porque podrías pensarte

quen tu mal abrás holgança,

quiso primero enviarte

tu amiga la Esperança

para más desengañarte.

 145

Y mandó a sus oficiales

traerte por esta vía,

en aquestos campos tales

dexarte sin compañía,

acompañado de males.»

 150



    Y a mí dixo: «Vos, Cuidado,

id, salid a recebir;

dezilde venga de grado,

que, aunque aquí viene a morir,

más muere en vivir penado.

 155

Por eso tú, hijo, ven,

quel ospitalero só,

que sin te mostrar desdén,

como si tú fueres yo

onraré todo tu bien.»

 160



    Yo le dixe: «Padre, vamos»,

y él me tomó por la mano;

y así nos fuimos, entramos

caminando por un llano,

hasta que hallá llegamos.

 165

Y después dallá llegar,

como por la puerta entro,

tuve gana de mirar

todo cuanto stava dentro,

pues me iva allí a morar.

 170



    Vi pintado y construido

el cielo con las estrellas,

y la imagen de Cupido,

que stá sobre todas ellas,

con este mote escupido:

 175

A cuantas planetas son,

vence el discreto seso;

pero el de más discreción

es de Amor vencido y preso,

que no le vale razón.

 180



    Vi en otra parte pintadas

istorias damor más duna

y por orden debuxadas

las bueltas que la Fortuna

nos á echo mil vegadas;

 185

vi su cara triste y leda,

y estas letras que allí son:

Aunque da buelta su rueda,

es de tal costilación

quen el mal se stá más queda.

 190



    Dexo las otras pinturas

que allí lindas parecían,

por contar de las tristuras

de los tristes que allí eran

sufriendo sus amarguras.

 195

Vide muchos que lloravan

y otros del todo contrechos;

unos vide que vasqueavan

y otros echados en lechos

que ya casi se finavan.

 200



    Vide una tienda, trasmano,

de un viejo, grande erbolario;

éste era en el tiempo anciano

quera también boticario

y físico y cirurgiano.

 205

Pero no era curativa

la medecina que ordenava,

antes era empaliativa,

porque a quien Amor apenava

nunca sana en cuanto viva.

 210



    Como salió a visitar

los enfermos que allí estavan,

fuime tras él, por mirar

si en sus dolores hallavan

algún descanço u vagar.

 215

El primero que visitó

fue un enfermo de deseo,

que dezía: «Muerto só,

quel dolor en que me veo

no tiene remedio, no.»

 220



    «Ese mal, ¿cómo te vino?

-el físico-, hijo», dezía.

Dixo: «En los hojos camino

y asiento en la fantazía

hasta me sacar de tino;

 225

y en ellos traigo imprimida

la muy graciosa figura

de quien me rovó la vida;

así que no cumple cura,

pues es mortal la herida.»

 230



    «Para que puedas sanar,

éste es el mejor remedio:

ten siempre con quien hablar,

quel pasatiempo es buen medio

para hazerse olvidar.

 235

Xarabe de sufrimiento,

aunque grave te paresca,

toma y tente a regimiento;

que cuando tu mal más cresca

quita dél el pençamiento.»

 240



    Vimos luego otro doliente

que dezía muy penado:

«¿Ay razón que tal consiente

que me tenga desdeñado

la que sirvo lealmente?»

 245

El maestro, a la sazón,

miró el pulso que tenía;

violo arder sin proporsión

y a tal prisa le vatía

quera daver compaçión.

 250



    Y dixo: «Toma un ungüento

hecho de olios muy perfetos,

de claro conocimiento

con que veas los defetos

de quien causa tu tormento;

 255

más con esto, es menester

sangrarte en todas maneras

de la vena del querer,

porque tanto bien no quieras

a quien te quiere perder.»

 260



    Mientras recibe consuelo

éste, que mal se quexava,

vi hazer muy grande duelo

a un mancebo que allí andava

con grandes vascas de celo.

 265

«¿Qué mal as, que así tempece?

-dixo el físico-.» «Cuitado,

una imbidia que me crece

de ver de ser más amado

a quien menos lo merece.

 270



    Daquí me nace otro mal,

que, si quien de mí es servida,

de amor haze algún señal

a persona desta vida,

recibo pena mortal.

 275

Que su amor yo no lo quiero

cuando a otro da dél parte,

porquen una tema muero:

quel amor que se reparte

no puede ser verdadero.»

 280



    «Lo que tú hazer debrías

por sanar tales estremos,

axaroparte unos días

porque después xaropeemos

todas esas fantasías.

 285

Los xarabes han de ser

de paciencia y fortaleza,

y las aguas de plazer,

con que venças tu tristeza

y apoderes tu poder.

 290



    Y después te purgarás

con media onça de razón,

con la cual sosegarás

tu alma de la pasión

tan terrible que le das.

 295

Y pues más no as de ganar,

por querer así matarte,

cura de disimular

y echa bien a buena parte

lo que así puede pasar.»

 300



    Otro vimos por la sala

que dezía: «Morir me cale,

¡ved si es mi dicha mala

que el ánima se me sale

y no ay nadie que me vala!»

 305

Dixo el físico al aflegido:

«¿Qués lo que más te atormenta?»

Respondió: «Señor, olvido,

que de mí no ay más cuenta

que si no fuera nacido.

 310



    Nunca la señora mía

yo dél aun la deshago,

y ella, con cuerda porfía,

no haze de mí más caso

que si no me conocía.

 315

Ved que tal estoy ausente

en dolores tan perplexos,

que sirviendo lealmente

me era el remedio tan lexos

cuanto el daño mes presente.»

 320



    «Pues en ella está, y no en ti,

ese dolor tan straño.»

«Verdad es, mi señor, sí,

pero yo recibo el daño,

lo que nunca merecí.»

 325

«El medio que as de tener

para tan grande dolencia,

es que tayas de abstener

de la peligrosa aucencia,

lo que aquí no puede ser.»

 330



    Luego fuimos a otro lecho

adonde stava lloroso

un enfermo muy contrecho,

diziendo: «Hablar no oso

la causa de mi despecho.

 335

Temo que mi enfermedad

sabrá quien causa dolor.»

Dixo el físico: «Hablad,

que a mí y al confesor

no sencubre la verdad.»

 340



    «Lo que sólo dizir quiero

de mi pena tan inmensa,

es que aquella por quien muero

por ventura no lo piensa:

mirad qué remedio spero.

 345

Mil vezes le voy a hablar

y mi lengua, que le pesa,

se me pega al paladar,

diziendo ques alta empresa

la que yo quiero tomar.»

 350



    «Para pena tan crecida

y de tan crecido sello,

toma de ti tu medida

y tráela siempre al cuello,

si no, perderás la vida.

 355

Mide bien tu merecer

y sanarás desta hiebre;

no midas a tu plazer,

ques fuerça quel hilo quiebre

si lo tiras de su ser.»

 360



    Otro, de nuevo herido,

entra cuando no me cato,

y venía amortecido,

hasta que a cabo de un rato

fue tornado en su sentido,

 365

diziendo: «Yo stoy espantado

de cómo no desespero,

pues me veo desdichado

sin saber de qué mal muero,

al morir tan acercado.»

 370



    El físico le tentó

todo el cuerpo con gran tino;

cuando al coraçón llegó

dixo en voz: «¡Ay! Que me fino,

que de aí muero yo.»

 375

Respondió: «Es gran razón

que aí te aya de doler,

porques clara conclusión

que donde nasce el querer

se asienta la pasción.»

 380



    A este punto ordenóle

prestamente un restaurante,

y de perlas y de oro de fe

con que sufra y no sespante,

por más que Amor le dé.

 385

Y provóle a estancar

las lágrimas de sus ojos;

mas no puede aprovechar,

porque las causan enojos

que son malos de acabar.

 390



    Otro enfermo del engaño

dezía a vozes: «Señor,

¿ay remedio en mal tamaño,

que, quien causa mi dolor,

encarece de mi daño?

 395

De unas razones se ampara

que ni me tiene ni me suelta:

unas vezes aze cara,

otras vezes da la buelta

con que mi muerte declara.»

 400



    «El remedio de las llagas

de que agora, triste, enfermas,

es que un dormitorio hagas

con quen su amor te aduermas

y verás cómo le pagas;

 405

questo es un fino toque

do se afirma quien bien ama,

que finjas un mucho troque

de tu amor con otra dama,

aunquel querer no se apoque.»

 410



    El enfermo respondió:

«Vuestro consejo agradesco,

mas no quiera Dios que yo,

a mí, que gran mal padezco,

me aduerma en servilla, no.

 415

Cuanto más que mi figura

no puede disimular

mi dolor y mi tristura,

por do estimo más quedar

a beneficio de natura.»

 420



    Con lágrimas, y muy sangrientas,

otro enfermo allí venía,

que contava en unas cuentas

todo cuanto le devía

la que causa sus afrentas;

 425

y dezía: «Al mal que siento

no basta cuenta ni pluma,

que, aunque valga por ciento

nunca allegará a la suma

del medio de mi tormento.»

 430



    Dixo el físico: «¿Qué mal

os da pena tan crecida?»

«Un dolor muy desigual,

que otros dizen que da vida,

mas yo digo ques mortal.

 435

Es un mal de ser presente

que mis ansias me despierta,

que, aunque da gloria aparente,

trae la muerte encubierta,

cual lo sabe quien lo siente.»

 440



    «La medicina discreta

-dixo el físico- señor,

es que vos tengáis a dieta

de ver lo que os da dolor,

aunquen el alma se os meta.»

 445

«Eso yo no puedo hazer;

y, aunque puedo, no querría,

que stimo más padecer

viendo la memoria mía,

que sanar por no la ver.»

 450



    Otro enfermo congoxado

a grandes vozes dezía:

«¡Ay de mí, desventurado!

Quien viese... mi porfía

nunca matará venado.

 455

En ausencia o en presencia,

por demás oy se procura

mi servir sin diferencia;

que do falta la ventura

no aprovecha diligencia.

 460



    De causa es mi pación

la mayor que nunca fue,

que no sé por qué razón

mientras más crece mi fe

más me amengua el gualardón.»

 465

El físico habló muy priado:

«Ponte un empastro en la frente

de mil ombres que an penado

deste mal que tu alma siente,

y serás aconsolado.»

 470



    Desque vide mal tan fiero

y personas tan aflegidas,

dixe a mi compañero:

«Las damas de amor heridas,

¿dónde stán, que verlas quiero?»

 475

Díxome: «Del mal que mueres,

que tan mal se desimula,

no ay aquí la que tú quieres,

porque tienen una bula

que no acogen las mugeres.»

 480



    Yo le dixe: «Señor, dezí,

y ellas, ¿no tienen tal mal?»

Díxome: «Dizen que çí,

y que tienen otrospital,

pero yo jamás le vi.»

 485

Yo respondí: «A mi creer

bien se puede dezir yermo

vuestro ospital de plazer,

pues llorar tiene el enfermo

donde falta la muger.»

 490



    Él me dixo: «Así conviene

que descanço aquí tú esperes,

porquel triste que aquí viene,

más le danyan los plazeres

cuanto más dolor sostiene.

 495

Y tanvién ay gran primor

en lo que ahora me preguntas,

quen el orden del amor,

cuando las causas son justas

acresientan el dolor.»

 500



    En esto dixo el maestro

al viejo quera presente:

«Dad recaudo en lo que es nuestro;

porque sta mesquina gente

no se muera a cargo vuestro.

 505

Y si alguno sin enmienda

acidente le cresciese,

acudid presto en mi tienda,

porquen lo que pertenece

se le ordena una bevienda.»

 510



    Dixo el ospitalero:

«Señor, dello soy contento,

mas mirad mi compañero,

que pasa grave tormento,

no se muera aquí primero.»

 515

Del dolor que me tenía

preguntó las calidades;

le rendí con agonía:

«Todas las infermedades

no se igualen con la mía.

 520



    Que yo muero de deseo

y vivo menospreciado,

y tanvién celos poseo,

estando más desviado;

cuando más privarme creo

 525

buelo en alto sin que buele,

y es mi engaño muy crescido

y aun el coraçón me duele;

la presencia me ha erido

y crueza, como suele.»

 530



    De que el físico me vio

dixo todas tus señales:

«Según que halcanço yo

son sin duda muy mortales,

quen sí no ay remedio, no.

 535

Y pues a todo mi ver

es muy vieja tu herida,

esfuerça en el padecer,

que la llaga envegecida

no se puede guarecer.

 540



    Y por ende, vos, Cuidado,

dalde un lecho de reposo,

en que muera más holgado

este que no fue dichoso

de verçe gualardonado.»

 545

Luego el Cuidado me mete

con muy lloroso denuedo,

en un scuro retrete,

do mucho vivir no puedo,

quel morir ya me acomete.

 550



    Aunque prové acostar,

mi pasión no stava en calma,

quel estrecho razonar

de mi cuerpo con el alma

dava storvo al sosegar.

 555

Y a la segunda visita

que el físico fue tornado,

dixo: «Hijo, resucita,

que una cosa é pensado

que quiçá el morir te quita.

 560



    Y es que aquí suele venir

un hombre de gran mesura,

que limosna va a pedir

para los tan sin ventura

que aquí pasan su vivir;

 565

el cual con lamentasión

demanda en este tenor:

'Dat, por Dios, consolación

a los heridos de amor,

que os libre de su pasión.'

 570



    Con éste as de enviar

a la que te cativó,

a dezir de tu penar,

y que si ella sola no,

nadi vasta a remediar.»

 575

Yo dixe: «Poco aprovecha,

pero quiero lo hazer;

vaya perdida esta trecha,

pues para siempre perder

mi triste vida fue echa.»

 580



    En esto el hombre á llegado

que dixo el físico mío,

y venía congoxado,

porque más vezes vazío

venía que no cargado.

 585

Yo le dixe algo contento:

«¿Cómo os llamáis, buen hombre?»

Él me dixo: «Pensamiento

es, señor, mi triste nombre,

que de vuestro mal me siento.»

 590



    «No sé si me conocéis

en este lugar tan tosco.»

«En eso nos engañéis,

que mejor que a mí os conosco,

y a la que os tiene tal cual veis;

 595

que a las puertas defendidas

de su querer di aldavadas,

y por nunca ser oídas,

fueron tristes mis tornadas

mucho más que no las idas.»

 600



    «Esta vez, si os plaziera

me haze merced que vais

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

cómo stoy, y dó me dexáis,

donde nunca más me viera.

 605

Y si os quisiere habrir,

tened, señor, tales modos

que a vozes agáis sentir

mi dolor, que lo oigan todos,

pues no es cosa de sofrir.»

 610



    «Sin ningún dolor ni miedo

-respondió- yo iré de grado,

no digo una vez, mas siento;

pero de vos atribulado

no perdáis el sufrimiento;

 615

ni tampoco en mal tan fiero

esperéis corto el favor,

porque si es falta, no quiero

que sea mayor dolor

el postrero quel primero.»

 620



 

Haze fin andereçando a su amiga

    Luego partió vía vía;

allá va a vuestra presencia:

él os dirá lancia mía;

dalde muy larga creencia,

que mi alma lo embía.

 625

Hazé que mi mal squivo

en mí, triste, no sensuelba...

Mas con un recelo bivo,

que, aunque la respuesta buelva,

yo, triste, no seré bivo.

 630






Canción

    Villa, y luego en aquel ver

vi quen nuestro mal no ay medio,

y sin él no ay remedio,

sin perderme y vos perder.

Quen mí la honor perderçe

 5

y la vida, ques mortal,

ni en vos todo este mal

no sería de dolerçe,

no perdiendo el principal.

Temo abrán de padecer

 10

nuestras almas sin remedio,

pues que nos halla remedio

sin perderme y vos perder.






 Pues que no sé qu'é de azer

lo que mí querer desea,

quiero lo que no á de ser;

quiçá con nuestro querer

posible será que sea.

 5



    No quiero de oy más mostrar

querer lo qu'é deseado;

no quiero dexar de amar

y quiero que mi penar

no se muestre'n mi cuidado;

 10

ni menos quiero atender

cosa que por mi bien vea,

y con este contender,

quiçá con nuestro querer

posible será que sea.

 15



    Ya no quiero el esperar

me sostenga ni dé vida,

ni quiero ver quel tardar

del tiempo, ni su mudar,

tenga mi fe apercibida.

 20

Cortaré mi parecer

de lo que más me recrea,

desterrado del plazer;

quiçá con nuestro querer

posible será que sea.

 25



    Hastaquí mi desear

á sido lo que quería;

agora quiero mudar

y conmigo contrastar

por ver si se mudaría

 30

Fortuna, porque a mi ver,

suele donde ay gran pelea

a las vezes proveer,

y es pues aquel querer

mi querer, no puede ser;

 35

quiçá con nuestro querer

posible será que sea.






Esparce

    Dos pensaments ma pensa'n tant torbada,

determinar no sé cual dells seguesca:

a tots seguir no puch sens no fenesca

per gran dolor ma vida tribulada.

Dexar-los tots es cosa imposible

 5

se puga fer, pus mon poder no y basta;

tant per igual lo meu voler contrasta

los dos camins que més no és posible.

Forsat será divisió dells fasa,

pus altrament es traurel mal en plasa.

 10






Conversión de Boscán



    Después que por este suelo

mil engaños descubrí,

un poco tornando en mí,

sin osar mirar al cielo

preguntéme qués de ti.

 5

Los ojos alcé por verme,

y en verme así tan mortal,

que pues no puedo valerme,

por no conocerme tal

no quisiere conocerme.

 10



    Conoscí la enfermedad

de mi mal conocimiento,

vi confuso al pensamiento,

y suelta la voluntad

y atado el entendimiento.

 15

Vi mi alma como va,

muerta con su misma guerra

y vila enterrada ya,

puesta debaxo de tierra

pues debaxo el cuerpo está.

 20



    Vi mi seso como es

que a cada paso estropieça,

vime tornado al revés:

los pies sobre la cabeça,

la cabeça so los pies.

 25

El orden vi natural

en mí todo trastornado,

porque vi ser sojuzgado:

lo immortal a lo mortal

y lo flaco a lo esforçado.

 30



    Vi la parte que se muestra

por muestra de Dios en todos,

a la parte más siniestra,

derribada de sus modos,

atinada de mal diestra.

 35

Lo malo se encarescía,

lo bueno dava de balde;

no sé quién vi que ponía

al deseo por alcalde,

por reina a la fantasía.

 40



    Vi mis cuatro calidades

que de fuerça son contrarias,

convertidas, de adversarias,

para todas mis maldades,

conformes y voluntarias.

 45

Consintiendo en lo peor,

a tener paz fui venido,

mas deviera yo, perdido,

ganalla por vencedor

y ganella por vencido.

 50



    Ya llegava estar contento

en disformidad conforme,

satisfecho el pensamiento

de que vi que era disforme,

la casa con el cimiento.

 55

Holgava de estar confuso,

huía de cualquier cura,

y en esta mi compostura

governava el solo uso

y cesava la natura.

 60



    Como doliente dañado

de dañada fantasía,

que aborresce lo poblado,

y en meitad quiere del día

de la luz estar privado.

 65

Yo así, donde el bien morava

y alumbrava la razón,

tan presto me fatigava

que en el mal del coraçón

solamente reposava.

 70



    En el más baxo elemento

era mi plazer y gloria;

allí estava el pensamiento,

preparando en la memoria

deleites al sentimiento.

 75

Arrastrado por el suelo

mi jüizio tanto yerra,

que tuviera por consuelo,

si quien hizo mar y tierra,

se olvidara hazer cielo.

 80



    Con ceguedad muy estraña,

tan contraria de mi nombre,

aunque todo el mal me engaña,

con la parte que fui hombre,

conoscí ser alimaña.

 85

Aquel ser con quien nascí

tan del todo se perdió,

que entonces en mí se vio

ninguna cosa de mí,

tan lexos como fui yo.

 90



    Aunque el mal yo no repuno

estando un poco despierto,

vime dos ombres en uno,

y al cabo fue lo más cierto

que vi, que no fue ninguno.

 95

De mí mismo gana uve

entonces de me provar,

mas de vergüença que tuve,

no siendo para reinar,

en mi reino me detuve.

 100



    Puesto que era tan perdido,

del mal pensé apartarme;

mas cuando quise mudarme,

según estava tollido,

no fue posible mudarme.

 105

Diome luego tal tristeza

viendo el mal que así se esfuerça,

que según fue su grandeza,

queriendo provar mi fuerça,

fue provada mi flaqueza.

 110



    Socorro no me faltava,

solevantarme quería,

mas aquel que me ayudava

al principio socorría

y en el medio me dexava.

 115

No dexava su tristeza

jamás de me socorrer,

pero ni dio su poder

con lo que, por mi flaqueza,

se pudiera sostener.

 120



    Como niño que no anda,

mas anda por andar ya,

que si es cuerdo el que lo manda,

do quiera que con él va

poco a poco se desmanda.

 125

Así, aquel que me llevava,

como a niño me trahía;

los principios me mostrava,

lo demás que no cabía,

do cabía lo guardava.

 130



    Yo llegava al primer grado

de la gracia que se empieça

donde aquel que es ya llegado,

si no pierde la cabeça,

se tiene por bien librado.

 135

Ya la luz esclarecía,

la tiniebla se quebrava

aunque el sol no parescía,

do el cielo no se cerrava

se mostrava el claro día.

 140



    Yo viendo que amaneciera,

comencé de apercebirme,

ya era tiempo de partirme,

pero no de tal manera

que pudiese bien regirme.

 145

Poco a poco recordava

por qué estava tan pesado,

que el sueño que me quedava,

del sueño que era pasado,

paresce que me turbava.

 150



    Como pastor que ha dormido

en la noche en su cavaña,

que viniendo la mañana

se levanta amodorrido

y se va por la montaña,

 155

y soplándose las manos

se sacude y se despierta,

así el alma que era muerta,

en deseos harto vanos,

se halló que fue despierta.

 160



    Del cielo hasta el abismo

vi el aire cuasi sereno,

y acordando mi baptismo,

conoscí que tan ageno

fuera siempre de mí mismo.

 165

Y vi el sol en su semblante,

tan hermoso y tan luziente

que, aunque estava en el Oriente,

tanta luz en un instante

se mostrava en el poniente.

 170



    El socorro ya segundo

començava a socorrerme,

con el cual pude valerme

de los males deste mundo,

sin peligro de perderme.

 175

De mi mal quedava sano,

pero no tan sin trabajo

que fuese tan en mi mano

caminar por el atajo

como pude por lo llano.

 180



    Del sueño muy recordado,

tirando para la cumbre,

me hallé tan levantado

que en mí, sola la costumbre

me quedava del pecado.

 185

A la culpa me tornava;

y el huir del alma mía

el mal yo lo concebía,

mas tan presto le matava

que luego le mal paría.

 190



    Entonces de nuevo hecho

vi el ser de mi coraçón,

que se viera tan deshecho,

que en el alma la razón

era todo su despecho.

 195

Criado como de nada

vi mi hombre que está dentro,

tan rehecho allá en su centro,

que la vida dél pasada

la llevava de un encuentro.

 200



    Dexando de ser ageno

fui hecho como en un punto,

a fin que todo muy junto,

sobre aquello que es más bueno,

yo llevase el contrapunto.

 205

Porque aquel que me crió,

que en todo se satisfizo,

muchas veces me formó,

la primera vez me hizo,

las otras me convertió.

 210



    De ser tan alto subido,

como digo, y transformado,

en mi orden ordenado,

vi mi reino muy regido

por razón y no por grado.

 215

Mis tres almas a la par

vi puestas en exercicio,

cada una en su oficio:

la una para mandar,

y las dos para servicio.

 220



    Vi luego la fantasía

como moço reçongando,

mas razón no permitía,

por el bien del otro vando,

que pasase su porfía.

 225

Vi mis torpes sentimientos

aunque no quisiera vellos,

y hallé, según sus tientos,

que sólo quedavan dellos

los primeros movimientos.

 230



    Y vi la más alta sphera

del alma que governava,

y según me paresciera,

por de dentro calentava,

y alumbrava por de fuera.

 235

Allí vi el entendimiento

con la verdad por objecto,

y vi todo el regimiento

tan cerca de ser perfecto,

que me hizo estar contento.

 240



    Vi la voluntad con mando

absoluto y ordinario,

que por mejorar su vando

hasta el bien extraordinario

se iva de cuando en cuando.

 245

Vi la parte ques espuela

para la salud y freno;

vi Amor que puso vela

del deseo, que de bueno,

va pagado con la tela.

 250



    Vi más el alta memoria,

tesoro de bien humano,

donde vi larga la historia

de mi ser, que fue tan vano,

que no fue para dar gloria.

 255

Fue bien averme acordado

de mi triste mal absente,

pues mi alma ya consiente

que, acordando lo pasado,

se corrija lo presente.

 260



    Lo pasado y por venir,

todo lo puso delante,

y de aver sido inconstante

me vino ella a repetir

que me hizo ser constante.

 265

Trastornava mi consciencia

lo que es y lo que era,

todo puesto en mi presencia,

de mí, que el mando tuviera,

se tomava residencia.

 270



    Dolor de la culpa mía,

de la culpa me librava,

porque así me castigava,

que solo pesar tenía

si pesar no me sobrava.

 275

Meresciendo en el holgar

que uve del padecer,

tan puesto estava en llorar,

que mil vezes mi plazer

renovava mi penar.

 280



    Por creer en el dolor

de mi pasada locura,

contemplando el hazedor

me acordé de la hechura

de mí, triste pecador.

 285

Vi que Dios me redimió

contra sí siendo crüel,

y mirando bien lo dél,

vi cómo se hizo Él yo

porque yo me hiziese Él.

 290



    Vi que cuando me formara

ningún estado me diera,

mas en mi mano pusiera

que yo mismo me tornara

aquello que más quisiera.

 295

Que pudiese ser bestial

o pudiese ser humano,

o que fuese angelical,

o que estuviese en mi mano,

o tomar lo divinal.

 300



    Vi su alta providencia

do lo por hazer es hecho,

que jamás me dio sentencia

que no fuese por provecho

de mi sola conocencia.

 305

Vi la causa por qué quiso

aver hecho fuego eterno,

y fue para darme aviso,

por guardarme del infierno,

que ganase el paraíso.

 310



    Vi que cuando mi justicia

va forçada y con discordia,

que á de poder de mi malicia:

queriendo misericordia

le hago querer justicia.

 315

Viendo esto, vi tal vena

en mí, de arrepentimiento,

que bastó, para descuento,

un momento desta pena

para el eternal tormento.

 320



    Fue tan alto convertirme

y de Dios tan ayudado,

que luego al muy alto grado,

con mi propósito firme,

me vi que fui sublimado.

 325

Tan dentro me vi a la puerta,

tan en paz y tan arriba

la guerra tan lexos iva,

que la carne estuvo muerta

de quedar el alma biva.

 330



    De las gracias, la postrera,

aquella que nos confirma,

tras la segunda y primera

poniendo luego su firma

dexóme desta manera,

 335

dexóme con tal salud;

y en tal estado me puso

que, de dentro, en mí compuso

con natura, la virtud,

y con la virtud el uso.

 340



    Como ciego en quien se ofrece

tener la calidad tal,

y que así se compadece,

y su ser de ser igual

ni se altera ni adolesce.

 345

Así, el alma en substancia

sus calidades ponía

con tal igual consonancia,

que en ella ya no podía

tener poder inconstancia.

 350

 

 

 

Apéndice

 

Carta de Boscán a Lucio Marineo

«Juan Boscán a Marineo Sículo, preceptor suyo, salud.

«Cosa indigna y verdaderamente inicua me parece, Sículo mío, que sobre nuestra amistad haya caído tal silencio, que para nada quieras al presente el trato familiar de tu Boscán. Yo, a decir verdad, confieso que es mayor la culpa de mi negligencia que la de tu inhumanidad. Porque yo, que te lo debo todo, estoy obligado a ser humano y liberal contigo. Tú, con todo género de buenos oficios, y principalmente con los que atañen a la literatura, me has hecho de tal manera tu deudor, que casi he perdido la facultad de corresponder dignamente a ellos. Porque tú con prolongada vigilancia, no sólo exornaste mi ingenio con las que llaman primeras letras, sino que me esforzaste a seguir adelante y llegar a más altos estudios. Yo incurriría, y no poco, en la fea nota de ingratitud si omitiera respecto de ti ningún género de acatamiento y cortesía. ¿Qué cosa puede haber mejor y más digna que mostrarnos agradecidos con aquel a cuya sabia industria debemos el haber conseguido no pequeña luz de erudición? Por todo lo cual mi querido Sículo, debes persuadirte que todo lo que de mis facultades dependa quiero que sea común contigo.»




Capítulos convenidos entre el caballero Joan Almugàver y el doncel Joan Boscà, por una parte, y los libreros Joan Bages y Francesc Labia y sus respectivas esposas, sobre la impresión del libro «El Cortesano»

Die sabbati, XXX. mensis augusti, MDXXXIII.

Capitulatio facta, firmata e iurata inter magnificos Ioannem Almugàver militem, ordinis et milicie sancti Iacobi de Spata, et Ioannem Boscha domicellum, in civitate Barcinone domiciliatos, ex una; et Ioannem Bages, Francinam, illius uxorem, Franciscum Labia libraterios, et Aldonciam illius uxorem, cives dicte civitatis, parte ex altera, super nova impresione facienda cuiusdam libri vocati Lo Cortesà. Est sedula in bursa secunda et anni presentis.

Testes in nota.

Capítols fets, fermats e jurats entre los magnífichs senyors mossèn Johan de Almugàver, cavaller del orde de sanct Jaume de la Espasa, donzell; e mossèn Joan de Boschà, donzel, en Barcelona domiciliat, de una part, e mestra Joan Bages, Francina, de aquell muller, y Francesch Labia, e Aldonsa, de aquell muller, libraters, ciutadans de la dita ciutat de la part altre, sobre la nova impressió faedora de un libre nomenat Lo Cortesà.

Primerament lo dit magnífich senyor Joan de Boschà convé e en bona fe promet a dits Joan Bages y Francesch Labia, que'ls donarà un libre original, appellat Lo Cortesà, lo qual lo dit senyor mossèn Boschà ara novament ha introduït, perquè ells, dits Bages y Labia, imprimesquen e o fassen imprimir aquell, lo qual libre appellat Cortesà, lo dit senyor Boschà los donarà bo y corregit; y ells, dits Bages y Labia, los haien de fer imprimir aquell a totes llurs despeses.

Item és pactat y concordat que, per quant per fer dita impressió és menester privilegi de sa maiestat, que ells, dits senyors mossèn Almugàver e Boschà, hauran, a llurs despeses, privilegi de sa maiestat per poder imprimir, e o fer imprimir, dit libre appellat Cortesà, y que per lo temps que sa maiestat atorgarà que dit libre se puga imprimir, haie a durar la present concòrdia entre elles dites parts.

Item és pactat entre les dites parts que per lo temps que durarà dita concòrdia, se haie de emprimir dit libre appellat Cortesà tante voltes com fos menester, y segons volran y conexeran dits magnífichs senyors, e o quiscun d'ells, a despeses dels dits Bages y Labia.

Item és pactat e concordat entre les dites parts, que los dits Bages y Labia haien de fer imprimir a llurs costs y despeses, de present, sis cents volums de dit Cortesà; e aprés, durant dita concòrdia, tantes voltes com serà menester. Los quals volums, e o quiscun de aquells, se haien de vendre al preu que diran dits senyors Almugàver y Boschà, e o l'altre d'ells. E que quada vegada que se imprimiran, dit senyor Boschà sia tengut y obligat de corregir tantes formes com fossen menester.

Item que tota hora y quant los dits senyors Almugàver y Boschà, e o l'altre d'ells, o sos legítims procuradors, requeran los dits Bages y Labia, e o l'altre d'ells, ells e l'altre d'ells axí request, sia obligat e tingut dar bon compte y rahó de dits libres y del procehit de aquells, ço és, al que seran avaluats e apreciats per los dits senyors, sens cuernar, y de alló que seran valuats, del que serà venut, haien a donar la meytat.

Item és pactat entre les dites parts que los dits Bages y Labia haien y pugan enviar dits libres, a despeses de la caixa, e o de la companyia, si altrament per los dits senyors no era trobada forma de poder-los enviar sens despeses ningunes. Y en cars, com dit és, que dits Bages y Labia enviassen dits libres en altres parts, no'u pugan fer sens expressa licència de dits senyors. E si dits senyors ne enviaven en altres parts, del que tramatran ne haien donar rahó del proceyt a dits Bages y Labia.

Item que si durant dita companyia convendrà morir los dits Bages y Labia, o l'altre d'ells, que en tal cars, e o an qualsevol manera, puxen los dits senyors pendre la meytat dels libres descoernats, si a ells dits senyors no satisfea venir a compte, per no poder-se pagar.

Item és pactat e concordat entre les dites parts, que axí lo original de dit libre appellat Cortesà, com encara lo privilegi que se haurà de sa maiestat de poder-lo imprimir, sian depositats en mans del senyor Almogàver, per fer-na hostensió tota hora y quant fos mester.

Dictus Labia quia minor XXV. maior XX.

Fiat cum omnibus obligacionibus et scripture tercii, obligando pro inde dicti Bages et Labia personas et omnes bona et cum omnibus renunciacionibus.

Et ideo nos dicte partes laudantes.

Testes sunt Petrus de Semelsa et Joannes Malla, scutiferi, habitatores Barchinone.

30 agosto 1533




El librero Pere Montpezar y su esposa Eulàlia declaran que están conformes con las condiciones convenidas con Joan de Almugàver, caballero, y Joan Boscà, doncel, domiciliados en Barcelona, y los libreros Joan Bages y Francesc Labia y sus respectivas esposas, para la impresión de 600 ejemplares de «El Cortesano»

Die sabbati XXX. mensis augusti MDXXXIII.

Ego Petrus Montpesat bibliopola, civis Barcinone, et Eulalia, coniuges, attendentes vos magnificos Ioannem de Almugàver militem milicie sancti Iacobi de Spata; Ioannem Boscha, domicellum, Barcinone domiciliatos, Ioannem Bages et Francinam, illus uxorem; Franciscum Labia et Aldunciam, coniuges, die presenti et infrascripta penes Hieronimun Mollet, notarium infrascriptum, iniisse quedam capitula super nova impressione factura usque ad quantitatem sexcentorum voluminum cuiusdam libri vulgo dicto Lo Cortesà, quam impresionem ego promitto facere hoc videlicet modo, videlicet quod quotidie imprimam unam formam comunem dictorum sexcentorum voluminum, die tamen non feriato, per cuiusquidem forme impresiones ego vobiscum pepingi, et a vobis dictis Bages et Labia recepi id pro quo impresurus sum ipsas formas, attendens inquam vos limine presentis contractus et in actu eiusdem mecum stipulatum fuisse quod absque expressis consensu et voluntate vestris, ultra dictam summam non imprimam, et hoc promissi facere sine dilacione, etc.

Et si forte, etc., volumus incidi in penam centum aureorum auri, quam nobis gratis imponimus, que quidem pena vobis pro duabus partibus, et residua tercia pars illi officiali qui de his requisitus exequtionem fecerit, totaliter acquiratur. Nichilominus etc. Et pro his complendis obligo vobis specialiter et expresse res ipsas ereas vel ferreas quas habeo ad usum imprimendi, et generaliter omnia alia bona. Renunciantes beneficio novarum constitucionum et dividendarum actionum et epistole etc. Et ego dicta Eulalia doti sponsalicio meis et juri etc. ypothecarum etc. Et facimus et firmamus scripturam sub pena tercii in curia vicarii Barchinone. Obligando pro inde videlicet ego dictus Petrus Monpesat personam et ambo bona cui etc. Iurando etc. Hec igitur etc.

Intellecto tamen quod si oportuerit imprimere alia volumina ultra dictam quantitatem, quod ipsa imprimam, ad forum seu racionem pro quo promisi imprimere ipsa.

Testes sunt Petrus de Samelsa et Ioannes Malla scutiferi, habitatores Barchinone.

Item cum alio instrumento predicti magnifici Ioannes de Almugàver et Ioannes Boscà et Ioannes Bages et Franciscus Labia promiserunt dicto Petro Montpesat quod si oportuerit imprimere volumina excedencia ultra dictam sortem, quod illa volumina dabunt ad imprimendum ipsi et non alio.

Testes predicti.

30 agosto 1533




Contrato entre Joan Almugàver de Boscà y su esposa, y el librero Joan Bages y su esposa también, sobre la impresión de diversas obras inéditas del primero

Diei iovis XXIII. mensis marcii anno predicto MDXXXII.

Capitulacio et concordia facta et firmata per et inter magnificum Ioannem de Almugàver, olim de Boschà, domicellum, et nobilem Annam Giron de Rebolledo et de Boscà, coniuges, ex una, et Ioannem Bages libraterium, civem Barchinone, parte ex altera, de et super impressione operum non impresorum nominatorum de Boschà.

Sunt in bursa anni presenti.

Testes in scedula.

Die iovis XXIII. mensis marcii, anno a Nativitate Domini MDXXXXII.

Concòrdia, capitulació e avinència feta e fermada per y entre lo magnifich senyor mossèn joan de Almugàver, olim de Boschà, donzell, en Barcelona domiciliat, e la noble senyora donna Anna Girôn de Reboliedo y de Boschà, coniuges, de una part; e mestre Joan Bages librater, ciutedà de dita ciutat, e la dona Na Francina Bages, muller sua, de la part altra, de e sobre les obres del dit senyor Boscà e altres stampadores.

Primerament attenent lo dit senyor mossèn Boschà ha compostes moltes obres en llengua castelana, les quals fins vuy no són stades stampades, jatsia alguns trossos de aquelles vagen scrites de ploma y así corruptos, e també vagen al en aquelles s'i affegescha, e may dit senyor Boschà may hage compostes ni ordenades aquelles, e a pregàries de molts cavallers e hòmens savis hage determenat, dit senyor Boscà, de fer stampar dites obres ab privilegi real que obtindrà que ningú altri les puga stampar per cert temps; com lo dit senyor Boscà tinga necessitat, per affermar dit negoci, de algun librater, persona fiada que hage ànsia de stampers e de paper per a fer dites obres, a fi que dites obres sien stampades e vinguen a llum, e aprés aquelles vendre; e com tot assò sia necessari fer-se mitjensant algun librater, e com lo dit mestre Bages hage també cabut e entrevengué en lo stampar que fets del Cortesà, lo qual lo dit senyor Boschà havie introduït de lengua toscana en lengua castellana, per ço per donar forma e manera a les demunt dites coses, lo dit senyor mossèn Boschà e dona Anna, coniuges, convenen e prometen als dits mestre Bages e Francina, còniuges, de donar-li lo original de dites obres stampadores, ab pacte que aprés que seran stampades dites obres, lo dit Bages restituescha al dit senyor Boschà lo dit original, e de provar e corregir totes les formes de dites obres, que per lo stamper per lo dit Bages eligidor li seran portades, e de haver a son cost y despeses de privilegi y privilegis de sa maiestat, ab los quals provehirà e manarà que ningú per temps de deu anys, per los regnes de sa maiestat, gos stampar, impremir, ni vendre dites obres, ni procurar ni fer que altri ho fassa, sinó lo dit mossèn Boscà, o aquell o aquells que ell haurà volgut. E per lo dit temps promet lo dit mossèn Boscà al dit Bages que, tantes vegades quant se stamparan dites obres, non farà partit ab altri librater, stamper, ni altre persona, sinó tant solament ab lo dit mestre Joan Bages.

Ítem és concordat entre dites parts que lo dit Joan Bages, econtinent que tingue lo original de les dites obres stampadores, hage aquelles de fer stampar ab bona stampa, ab bon paper, a despeses pròpries del dit Bages, sens contribuir-hi en dites despeses fahedores de dita stampa y paper y altres despeses per açò necessàries, en res ni per res, lo dit mossèn Boscà, ans totes vinguen, com dit és, a càrrech de dit Bages. E que per aquesta primera vegada hage lo dit Bages fer stampar mil libres e o volums de las ditas obras stampadoras, e no més ni manco, sots les penes davall contengudes. Los quals mil libres e o volums de les dites obras stampats, hagen de ésser senyalats de cert senyal per lo dit mossèn Boscà, e aprés aquells mil libres e o volums, portats en casa de dit Bages per a vendre al preu que per lo dits mossèn Boscà e Bages se consertaran, e si no se'n porien consertar, a coneguda del notari davall scrit. Lo qual preu se hage a partir entre los dits mossèn Boscà e Bages mig a mig, ço és, la meytat al dit mossèn Boscà, per lo donar e portar dites obras, franch e quiti de totes despeses; axí que de cada libre que's vendrà fer, del preu que's posarà, sens ligar, sie la meytat neta de totes despeses del dit mossèn Boschà, e l'altra meytat ultra la ligadura, sie del dit mestre Bages, per los treballs e despeses de paper, mans de paper, e altres coses necessàries per fer stampar dita obra, de la qual mitat hage lo dit Bages pagar les dites despeses dels libres per la dita stampa.

Ítem és concordat, entre dites parts, que tots los dit mil libres e o volums stampadors, aprés que seran assenyalats del dit senyor Boscà e portats en casa del dit Bages, si expedirà que de aquells ne envien en altres parts per a vendre, que aquells tengue anviar lo dit Bages, e perquè als libraters forasters a qui seran tramesos los dits libres tinguen maior diligència en spedir aquells, que en aquest cas, del preu de quascun libre se haga a llevar alguna cosa, a coneguda de ditas parts; e si no se consertaran, del notari davall scrit. E açò per salari al librater al qual tals libres li seran tramesos, e no res manco se hage a deduir del preu de dits libres, de fora Barcelona tramesos, los ports y drets.

Ítem és concordat entre dites parts que, de tots los libres tramesos, dels quals ne tinga ha donar memorial lo dit Bages al dit mossèn Boscà, sis mesos passats aprés que seran tramesos, sie tingut e obligat, lo dit Bages, e o aquell a qui dits libres seran tramesos, donar e pagar, realment e de fet, al dit mossèn Boscà, e o a son procurador, la meytat del preu de dits libres tramesos, levat tant solament les despeses de port e drets, e salari de librater que serà tatxat. Totes les altres despeses sedesquen al dit Bages, com dit és.

E si dits libres no eren venuts, volent dit mossèn Boscà, e o son procurador, la meytat de dits libres li sien donats e restituhits allà hont seran, com sie la intenció de les dites parts que, de tots los libres que s'enviaran fora de la present ciutat, aprés sis mesos que seran enviats, puga lo dit mossèn Boscà demanar-ne compte a rahó, en la forma demunt dita.

Ítem és concordat, per llevar comptes y forma de enbarasar-se sobre lo pendre e donar de libres, que lo dit Bages tingue tots los dits mil libres e o volums stampats, en la forma demunt dita, e que de aquells que se enviaran de fora, hage a donar-ne compte, com dit és, e que dels que restaran en ciutat tostemps e quant dit mossèn Boscà vulla, e que dels que faltaran al compte, deduhits los que seran tramesos, hage realment y de fet pagar lo dit Bages ab dit mossèn Boscà, per quiscuna pesa que faltarà, la meytat del preu que será tatxat per quiscuna pesa, franch e quiti de totes despeses; e no sie obligat lo dit Bages donar pessa e o pesses de dites obres al dit mossèn Boscà, sinó com un stranger pagant aquelles pesses que dit mossèn Boscà volgués, ans sia obligat, sots pena de perdre lo preu del libre, de no donarli'in deningú, sinó ab sos dinés, segons forma del preu que serà taxat.

Item és concordat entre dites parts, que per evitar que no's perda lo privilegi e o privilegis que s'obtindran de sa magestat, com s'és perdut lo del Cortesà, que aprés que lo dit senyor Boscà hage hagut aquell, lo hage de deposar en poder del notari devall scrit, a fi que stigue en custòdia de dites parts, e's puguen fer de aquell trellats auténtichs necessaris per dit negoci.

Ítem com fos delliberat per les dites parts, y con fiam de aquesta desliberació que lo dit mestre Bages hagués de anar a d'alguna part per fer publicar dit privilegi e o obtenir execució de aquell, és concordat que vage a comunes despeses de dites parts, de menjar e de beure, per ell, dit Bages, e per sa cavalcadura.

Testes sunt Iacobus Porta calsaterius, civis et Ioannes Degas regni Navarre scutifer, comorans cum dicto Boschà quoad firmas dicti Boschà et Bages. Testes firme dicte Francine Bages que firmavit XXVII. sunt: Carolus Amorós, Ioannes Carolus Amorós, stamperii, cives, et Franciscum Parent scriptor habitator Barchinone.

Testes firme dicte nobilis Anne Girón de Rebolledo, qui firmavit dicta die, sunt predicti.

23 marzo 1542




Convenio entre el librero Joan Bages y los impresores Carles y Joan Amorós, padre e hijo, sobre la impresión de las obras de mossèn Boscà

Die lune XXVII, mensis marcii anno a Nativitate Domini MDXXXXII.

Capitulacio, concordia et avinencia facta et firmata per et inter Johannem Bages libraterium, civen Barchinone, ex una parte, et Carolum Amoros et Ioannem Amoros, patrem et filium, impressores, cives Barchinone, partibus ex altera, de et super impressione librorum de mossèn Boschà.

Sunt it bursa anni currentis.

Testes in scedula.

Die lune XXVII. mensis marcii, anno a Nativitate Domini MDXXXXII.

Concòrdia avinència feta y fermada per y entre mestre Joan Bages, librater, ciutedà de Barcelona, de una part; e mestre Carles Amorós e Joan Amorós son fill, stampers, ciutedans de la dita ciutat, de la part altre, e sobre lo imprimir les obres del senyor Boschà.

Primerament és concordat entre dites parts que, attenent que lo dit mestre Bages s'és concertat ab lo dit mossèn Boscà sobre lo impremir les obres sues e per impremir aquelles té necessitat de convenir e consertar-se ab los dits Carles e Joan Amorós, stampers, qui per llur abilitat, bondat e sufficiència seran persones les quals breument e bé imprimiran dites obres, les quals tenen necessitat de brevitat e de bona stampa.

Pero ço, per donar forma a les dites coses, los dits Carles e Joan Amorós, pare e fill, convenen e en llur bona fe prometen e quiscú d'ells convé, e en bona fe promet, que stamparan de bona stampa, segons la prova mostrada per lo dit senyor Boscà, de forma de quart de full, les dites obres, en aquesta manera, ço és del primer del mes de abril qui ve enllà fins que dita obra sie acabada, quiscun dia no feriat, dues formes, que és un full tot stampat, en nombre que seran dites formes mil, conforme al que dit Bages té capitulat ab lo dit senyor Boscà, les quals formes los dits Carles, pare e fill, no puguen stampar, fins a tant que sien dites proves e formes provades e fermades per lo dit mossèn Boscà.

E durant dita obra prometen no posar mà en altra obra, fins a tant que dites mil peses de libres e o volums, sien acabades. E acabades que sien, hagen totes aquelles liurar a dit Bages, ensemps ab los originals que'ls hauran dictats de dites obres, sense haver-se aturada còpia ninguna, ans volen dites parts que, si se'n trobaven en poder de alguns stampers o libraters, encorreguen en les penes e jurament davall contengudes.

Ítem és concordat, entre dites parts, que lo dit mestre Bages sie tengut e obligat donar als dits Carles e Joan Amorós, pare e fill, per rahó de impremir los dits mil libres e o volums, tot lo paper per impremir aquells serà necessari.

E no res mancho los hage a pagar per sos treballs de impremir o fer impremir dites obres, a rahó nou sous per quiscuna rayma de paper que serà despesa o entrarà en dites obres. Los quals nou sous, per quiscuna rayma de paper, hage de pagar lo dit Bages a dits pare e fill, en aquesta forma, ço és, de present sis ducats per bestreta; e a quinze de maig prop vinent, deu ducats, e lo compliment, acabada que sie de stampar dita obra. E en res altre no sie tengut lo dit Bages als dits pare e fill, sinó en donar-los lo paper necessari, e nou sous per quiscuna rayma de paper que serà stampat per rahó de dites obres.

Ítem és concordat entre dites parts, que los dits pare e fill sien obligats donar al dit Bages los dits mil libre e o volums aprés que seran acabats, como dit és, bons e corregits, e registrats e bons, conforme a les proves que'ls seran donades per lo dit senyor Boschà.

Ítem és concordat entre dites parts que en cars que se hagen de stampar dites obres en Barcelona, e tenint, dits pare e fill, lletreria conforme al modo que volrà dit sengor Boschà que se stampen, que sie obligat aleshores lo dit Bages donar la faena que en aquellas se faria en tornar fer stampar dites obres, per los dits pare e fill, en lo modo y forma dalt contenguda.

Ítem és concordat entre dites parts, que los dits Carles e Joan Amorós, pare e fill, no puguen imprimir més dells dits mil libres e o volums, e de aquells que ells no liuraran ab àpocha e albarà nostres, segons entre dites parts stà clausulat, ans volen dites parts que si per cas, durant lo temps dels deu anys aprés que ells dits pare e fill no auran liurat tots los dits mil libres e o volums de la dita obra stampadora, se trobave axí en poder de dits Carles e Joan Amorós, pare e fill, com encara de altres qualsevol stampers e libraters, encorreguen les penes davall contengudes.

Ordinetur cum omnibus obligacionibus...

Testes: Bernardus Claverii, ville de Gausach, Urgellensis diocesis, familiaris dicti Boschà, et Franciscus Parent scriptor, habitator Barchinone.

27 marzo 1542

 

 

 

 

 

 

 

Publicar un comentario

Copyright © BIBLIOTECA EMANCIPACIÓN . Designed by OddThemes