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Libro N° 13907. Ligazón. Auto Para Siluetas. Del Valle-Inclán, Ramón M.ª.

 


© Libro N° 13907. Ligazón. Auto Para Siluetas. Del Valle-Inclán, Ramón M.ª. Emancipación. Junio 7 de 2025

  

Título Original: © Ligazón. Auto Para Siluetas. Ramón M.ª Del Valle-Inclán

 

Versión Original: © Ligazón. Auto Para Siluetas. Ramón M.ª Del Valle-Inclán

Circulación conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión original de textos:

https://www.perlego.com/es/book/2980151/ligazn-auto-para-siluetas-pdf

 

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Portada E.O. de Imagen original:

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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda

LEAMOS SIN RESERVAS, ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA

 

      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LIGAZÓN

Auto Para Siluetas

Ramón M.ª Del Valle-Inclán

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ligazón

Auto Para Siluetas

Ramón M.ª Del Valle-Inclán

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ramón Mª del Valle-Inclán

Ligazón
Auto para siluetas

De Retablo de la Avaricia, la Lujuria y la Muerte

Espasa Calpe, Madrid, 1961, 7ª ed., 1996.


 

 

 

 

 

 

 

Dramatis Personae

La Ventera

La Raposa

La Mozuela

El Afilador

Un Bulto de Manta y Retaco

Claro de luna. El ventorrillo calca el recuadro luminoso (le su puerta, en la tiniebla de un emparrado. A 1a vera del tapial la luna se espeja en las aguas del dornil donde abrevan las yuntas. Sobre la puerta iluminada se perfila la sombra de una mozuela. Mira al campillo de céspedes, radiados con una estrella de senderos. Pegada al tapiado, por el hilo que proyectan las tejas, una sombra —báculo y manto— discierne con trencos compases su tenue relieve. La sombra raposa conquiere a La Mozuela

La Raposa       ¡Para todos derramas tu sal! Tú me dirás que para todos tienes.

La Mozuela  ¡Qué ventolera!

La Raposa     Si por miramiento te lo callas, yo me asigno el texto, que con la verdad no condeno mi alma.

La Mozuela  ¡Tía, deje esos belenes!

La Raposa     Podías ser más orgullosa. ¿Tú no te miras al espejo?

La Mozuela  Cuando voy a la fuente.

La Raposa     ¿Y el espejillo de tu alcoba, nada te dice cuando de noche te acuestas?

La Mozuela  No me veo con el sueño.

La Raposa     ¡Qué pico tienes! Mira, sácame una copa de resolio.

La Mozuela  ¿Grande o pequeña?

La Raposa     Si me la mides a conciencia, dámela mediana. ¿Por dónde para tu madre?

La Mozuela  Dentro se halla.

La Raposa     Ahora me veo con ella. No me saques la copa. ¡Tu madre, si le da la tentación, es capaz de convidarme! ¡Ven! Pongámonos en el claro de luna. ¡Ven! ¡Vas a pasmar con una gargantilla de aljófares y corales!

La Raposa se palpa la faltriquera, y en los haces de la luna abre un estuche: Suspende la gargantilla en el garfio de los dedos, y la juega, buscándole las luces.

La Mozuela  ¡Sí que es maja!

La Raposa     Venida de Oporto. ¡A ver cómo te cae!

La Mozuela  De noche no luce.

La Raposa     Te la quedas, y haces el cotejo de día.

La Mozuela  Pueden robármela.

La Raposa     Duermes con ella.

La Mozuela  Y provocaba al ladrón para que me degollase.

La Raposa     Deja que te la prenda. ¡Sí que te da realce! ¡Lástima no tener un espejillo, para que puedas mirarte!

La Mozuela  Lo que miro, tía, es la encubierta que usted trae. Guárdese la gargantilla, que dogal se me vuelve en la garganta.

La Raposa     Ten cabeza y no hables sin discernimiento. ¡Hoy eres una rosa!... ¡Mañana, unas viruelas, una alferecía, un humor, un aire ético, en último resultado, los años, te dejan marchita! ¡Ten cabeza! ¡Puedes lucir como una reina! ¡No son iguales todos los días! Hoy te acude la proporción de un hombre que te llena la mano (le oro, mañana no la tienes.

La Mozuela  ¿Para qué me quiere ese hombre? ¿Para amiga, y que donde se canse me deje? ¡No estoy para tirarme!

La Raposa     ¡Muy cotorra eres! ¡Tirarte! ¡Sedas vesti rías! Quédate la sarta y no hagas desprecio.

La Mozuela  Sí que lo hago.

La Raposa     ¡Estoy atontada con la soberbia que muestras! ¡Pues tu madre te ha dado mejor enseñanza! ¡Al miramiento que ella tiene nunca aprobaría esa correspondencia para un hombre de prendas! ¡Hija, tú no gobiernas con la cabeza! Voy a verme con tu madre. Ella tiene otra experiencia y sabe lo que suponen trabajos y penas.

La Mozuela  El caso que usted maquina no hay madre en el mundo que lo resuelva sin contar con su hija.

La Raposa     Tu madre sabe lo que más te conviene.

La Mozuela  ¿De negarme yo, qué puede mi madre? ¿Qué puede? ¿Meterme el cortejo en la alcoba? ¡Dormiré con las tijeras ocultas bajo la almohada!

La Raposa     ¡Loqueas! Tú estás encandilada por alguno que no te merece. ¡Amor tienes, y con tales desvaríos bien lo descubres! Mira, niña, amor es sujeto muy pasajero.

La Mozuela  ¡Para mí el aire!

La Raposa se mete por la puerta del ventorro, con galgueo trenqueleante, apoyada en el báculo. La Mozuela, en señal de menosprecio, canta sobre el umbral. Ladran remotos canes, y la sombra de un mozo afilador se proyecta sobre la estrella de los caminos luneros.

Canta La Mozuela

¡Me dijo, me dijo,
que fuese su amiga!
Yo le jice, jice,

le jice la jiga.

El Afilador  ¡Afilar tijeras y navajas! ¿Mocita, quieres que te limpie de orín las tijeras? ¡Te las pondré de plata!

La Mozuela  ¿Qué vas a llevarme?

El Afilador  Con un abrazo me dejas contento.

La Mozuela  ¿Vives de esas pagas?

El Afilador  ¿Cuáles mejores?

La Mozuela  ¿Y qué haces con quien te rehúsa el tal estipendio?

El Afilador  Cambiarlo a perronas.

La Mozuela  Pues saca la cuenta, y me afilas las tijeras.

El Afilador  Sal al claro de luna para bien verte, y te diré los miles que supone en moneda el precio propuesto.

La Mozuela  ¿Por mi cara has de sacar la cuenta? ¡La tengo más fea que un tito!

El Afilador  La luna no dice eso.

La Mozuela  ¡Es muy engañosa la luna!

El Afilador  ¡Hacéis pareja!

La Mozuela  ¡Nunca hasta el momento me has visto, y tacha me pones!

El Afilador  Sin haberte nunca visto, me eres conocida.

La Mozuela  Otro tanto me acontece.

El Afilador  Vengan las tijeras, mocita.

La Mozuela  Tómalas, y lúcete, tunante.

El Afilador  Van a quedarte de plata.

La Mozuela  Sácales buenos filos y asegúralas del eje.

El Afilador  ¡Te las dejaré como para la Reina de España!

La Mozuela  Lúcete y aun te convido a una copa de anisete.

En el claro de luna gira su sombra la rueda del mozo afilador: Saca chispas de la piedra el acero. La Mozuela, alertada y nocturna, sobre el vano luminoso de la puerta, hace saltar en la palma de la mano, una moneda negra.

El Afilador  Mocita, guárdate la perrona. pues rehúsas el abrazo, me caminaré sin paga.

La Mozuela  ¡Qué tuno eres!

El Afilador  Tunería del camino, que conduce a esta puerta. ¡Mirando al tu garbo, qué otra me resta sino camelarte!

La Mozuela  Prosero.

El Afilador  ¡Tan majas, mocita, voy a ponerte las tijeras, que no tendrás alma para negarme el premio!

La Mozuela  ¡Ni lo sueñes!

El Afilador  Pues guárdate la moneda. Me beberé en tu compañía la copa de anisete.

El Afilador, sobre la rodilla del calzón, sacaba el último brillo a las tijeras: Las hacía jugar cortando un raro de luna: Tornaba a pasarlas por la pernera.

La Mozuela  Que no me queden muy recias.

El Afilador  Para partir en el aire un cabello te han quedado, niña.

La Mozuela  ¿Dirás qué te adeudo?

El Afilador  Lo hablado.

La Mozuela  Pues voy a sacarte la copa de anisete. ¿O tienes preferencia por otra bebida?

El Afilador  La más de tu gusto.

La Mozuela  ¡Buen peine eres! ¡Mira que pasan púas por esta puerta! ¡Pues a todos ganas!

El Afilador  ¿Y ese mérito, no te obliga a una recompensa?

La Mozuela  Te bebes la copa, tomas soleta y, cuando acabes la vuelta del mundo, te daré respuesta.

El Afilador  Esa rueda que tan deforme te pintas, la corro yo en menos de un credo.

La Mozuela  ¡Ni que tuvieras las botas de siete leguas!

El Afilador  Para esos viajes me suspendo del rabo de un amigo.

La Mozuela  ¡Buenas amistades tienes!

La Mozuela ha desaparecido del vano luminoso: Llega su voz del adentro. El Afilador espera, ya cargado con la araña de su artilugio: Proyecta la rueda su círculo negro en el cruce barcino de las tres sendas. Garbeando el talle, con la copa en alto, ahora salía del ventorro La Mozuela.

El Afilador  Niña, si quieres que beba, antes tú mojarás el pico.

La Mozuela  Ya lo he mojado.

El Afilador  Que yo lo vea.

La Mozuela  Te daré ese gusto.

La Mozuela moja los labios en la copa y se la ofrece al tuno que levanta la quimera de su tabanque en el claro lunero.

El Afilador  Me beberé tus secretos.

La Mozuela  Por hoy no los tengo.

El Afilador  Los de mañana.

La Mozuela  Prosero, más que prosero.

El Afilador  Hasta la vuelta, niña.

Se aleja. El negro trebejo, sobre los hombros del errante, perfila su rueda con rara sugestión de enigmas y, azares: Bajo el cielo de estrellas, en el rezo susurrante de la noche aldeana, se desvanece. Salen a la penumbra lunaria del emparrado, la dueña y la tía maulona, dos sombras calamocanas con leria tartajosa, esguinces y vaivenes.

La Raposa     ¡Tolondrean las estrellas, comadre! ¡Este relajo de vida hay que alegrarlo!

La Ventera   Del lobo un pelo.

La Raposa     ¡Comadre, qué buena se conserva!

La Ventera   Más es el aparente.

La Raposa     ¡Comadre, la llevo en el alma!

La Ventera   ¡Comadre, pídame la vida!

La Raposa     Memoria la pido.

La Ventera   ¡Si soy olvidadiza, me muera!

La Raposa     ¡Turulú! Vaya previniendo una empanada para el alboroque.

La Ventera   ¡Empanada de chicharrones y blanco de Rueda!

La Raposa     ¡Cafelito y anisete!

La Ventera   Un cocimiento de salvia es mejor para el flato.

La Raposa     ¡El cafelito no me lo niegue, comadre!

La Ventera   ¡Comadre, que la ocasión llegue!

La Raposa     Usted esté terne para zurrar cordobanes, a usted corresponde ese ministerio. Comadre, si olvida que mis pasos van a llenarle la casa, le quiebro la suerte.

La Ventera   Tengo un cuerno en el tejado.

La Raposa     De poco vale.

La Ventera   ¡A tuertas no se ponga conmigo, comadre!

La Raposa     ¡Turulú! A tuertas y a derechas.

La Ventera   Por las buenas, cuanto se tercie.

La Raposa     ¡Y por las malas! ¡Mi fada es muy negra!

La Ventera   ¡Comadre, somos de un arte!

La Raposa     ¿Usted es volandista?

La Ventera   A las doce del sábado monto en la escoba, y por los cielos. ¡Arcos de sol! ¡Arcos de luna!

La Raposa     ¡Está usted amonada!

La Ventera   Amonada porque le saco ventaja.

La Raposa     ¡A mí todas las noches me visita el Trasgo!

La Ventera   ¡Usted lo sueña!

La Raposa     ¡Tan verdad como su retaleo! Comadre, ¿cuál es mi camino? La luna me ciega.

La Ventera   La noche todo lo atolondra.

La Raposa     Por aquel estrellón me guío.

La Ventera   Comadre, mandado me deja.

La Raposa     Te llevo en el alma, hermana.

La Ventera   Hermana, pídeme la vida.

La Comadre -báculo y manto- se pierde en la noche de estrellas. Remotos ladran los perros. Sentada en el borde del dornajo, trémulo de brillos, se ajena con despectiva canturia La Mozuela. La madre aspa los brazos.

Canta La Mozuela

Por verme, por verme,
por verme la liga,
me dijo, me dijo
de hacerme su amiga.

La Ventera   ¿Cuál fue el consejo que te dio la comadre?

La Mozuela  ¿Cuál mi respuesta?

La Ventera   ¿Por qué no has recibido el presente?

La Mozuela  No me apetecen las tales ferias.

La Ventera   ¡Ahí estás para tirarte!

La Mozuela  Por lo mesmo.

La Ventera   ¡No te azorres! ¿Es tirarte pagar con ¡¡grado un fino rendimiento, y no lo es ponerte pico a pico con cada uno que va y viene?

La Mozuela  Con ello nada pierdo.

La Ventera   ¿Y con tomar una prenda de estima, vendrás a decir que te echas por tierra? ¡Así me muera, si sabes tú lo que es miramiento!

La Mozuela  ¡Usted me lo enseña!

La Ventera   Deja los descaros y ten seso.

La Mozuela  Lo mío es mío.

La Ventera   Tú nada tienes.

La Mozuela  Tengo mi cuerpo.

La Ventera   Ni ese es tuyo.

La Mozuela  Habrá de verse.

La Ventera   ¡Y tanto! La gargantilla de tus desprecios, mírala aquí. ¡Aljófares y corales!

La Mozuela  ¡Ay, mi madre! ¡Usted con poco riega!

La Ventera   Por tu bien miro. ¿Dónde esperas una igual conveniencia? ¿Dónde la esperas? Tú estás ignorante de cuanto representa un amigo que no mira la plata. Si escuchas a tu madre, puedes verte con capitales.

La Mozuela  ¡No me camela ese punto, porque se venga saltando el oro en la palma de la mano!

La Ventera   ¡Negra de alma, ni por ti miras, ni por la vejez de quien se ha visto en tantos empeños para criarte! ¡Mira por tu madre, ya que por ti no mires, escarrilada!

La Mozuela  ¡No se remonte, que está por demás! Una gargantilla de aljófares, para quien tanto tiene, nada representa. De perderme, que sea en carroza y para salir de cuidados. Con una gargantilla aún no ciego, y antes me doy a un gusto mío, para perderme.

La Ventera   ¡Libertina! ¡Relajada! ¡Deshonesta!

La Mozuela  ¡Con todo ello!

La Ventera   No me hables renuente, gran pervertida, porque te desuello. ¡Bribona, más que bribona! ¿Dónde podías esperar una mayor suerte?

La Mozuela  ¡Suerte, con un punto que cambia como la veleta!

La Ventera   Para fijar a esos hombres es el arte de las mujeres.

La Mozuela  ¿Y cuando que me faltase tal arte, quién me reparaba? Esa avería a mí no me acontece.

La Ventera   Irás por donde tu madre te ordene.

La Mozuela  ¡Mi cuerpo es mío!

La Ventera   ¡Mala ralea, así pospones tu buena ventura! ¡Así la repeles!

La Mozuela  Si ese cortejo usted me lo mete en la alcoba, se encontrará lo que deba encontrarse.

La Ventera   ¡A lo menos recibe sus dones y tenle parrafeo por la ventana! Ponte la gargantilla para que si le ocurre aparecerse esta noche te la vea puesta, y no me busques el genio.

La Mozuela  Si le apetece mi garbo, que vaya y que venga y que se cabree.

Metíase la madre zaguán adentro, y en el pretil del dornajo quedaba la hija cantando. Lenta se oscurecía la luna con. errantes lutos. La sombra ahuyentada de un perro blanco, cruzó el campillo. Quedaba, todo de la noche, el cantar, abolida la figura de La Mozuela, en la nucturna tiniebla. Los pasos del mozo afilador eran sobre el lindero del campillo abismado de ecos.

CAnta La Mozuela

¡Sobre un pie la vuelta
de los mundos doy!
¡Cuando paso, quedo,
cuando quedo, voy!

El Afilador  ¡Me acoges con buen ensalmo!

La Mozuela  ¿Ya hiciste la rueda del mundo?

El Afilador  De cabo a cabo.

La Mozuela  ¿Por el aire sería?

El Afilador  ¡Claramente que por el aire!

Canta La Mozuela

¡Cuando paso, quedo,
cuando quedo, voy!

El Afilador  ¿Niña, te has revestido de sirena y cantas de noche para atraer a los caminantes?

La Mozuela  ¿Te parece a ti eso?

El Afilador  ¡Acaso!

La Mozuela  ¿Y lamentarías que sirena fuese?

El Afilador  Lo lamentaría, que has de tener muy ricas piernas, y las sirenas por los bajos no usan calcetas.

La Mozuela  ¿Estás cerciorado?

El Afilador  Tal cuentan.

La Mozuela  Pues entonces no debo ser sirena.

El Afilador  Eso se gana el que te lleve.

La Mozuela  No soy sirena, pero, sin serlo, en estas aguas del dornil, desde que te fuiste, he visto todos tus pasos reflejados.

El Afilador  ¿Sin faltar uno solo de sus tropiezos?

La Mozuela  ¡Ni uno solo!

El Afilador  ¿Y también me lees en la idea?

La Mozuela  Ahí me detengo.

El Afilador  ¿Dónde, recordándote, me senté a fumar un cigarro? ¿Dónde ha sido? ¡Niña, si me lo aciertas, bruja te proclamo!

La Mozuela  En la primera de las puentes estuviste recordándome.

El Afilador  ¡Cierto! Allí estuve recordándote, apoyado en el pretil, tan desconocido en la corriente con la lumbre del cigarro en la boca.

La Mozuela  Y te digo más: Un susto pasaste.

El Afilador  ¡Cierto!

La Mozuela  Te salió un can y en el hombro te clavó los colmillos. Mírate en el hombro la ropa rasgada.

El Afilador  ¡Eso te dio luces!

La Mozuela  ¡Lo que son destinos! ¡Ya no esperaba volver a verte! Tenlo, mozo, por concierto de las estrellas.

El Afilador  ¡Y del rabioso que me salió al camino!

Volaba un nublo sobre la luna, y en el morado tenebrario de la parra, a canto del tapial, borraban su bulto, los bultos del Afilador y La Mozuela. Las voces abrían círculos alternos en el vaho de tinieblas.

La Mozuela  Todo dimana de aquello.

El Afilador  ¿Adónde te hallas? ¿Adónde estás, que no te veo?

La Mozuela  A tu vera estoy.

El Afilador  Ni verte ni palparte.

La Mozuela  Me puse un anillo encantado. Cuando de primeras pasaste, un abrazo me pediste. Ven a tomarlo. ¿Qué dudas? ¿Por qué te reniegas?

El Afilador  ¡Niña, se ha revestido en ti la serpiente!

La Mozuela  ¡Antes sirena!... ¡Ahora, serpiente! ¿Qué seré luego?

El Afilador  Mi perdición, si lo deseas. El Diablo ha maquinado este enredo para contárselo a la otra gachí, que me aguarda vestida y compuesta.

La Mozuela  Recomiéndale el secreto a Patillas.

El Afilador  Tío Mengue, te llamo a capítulo. De lo que entre esta niña y un servidor se pase, boca callada, o te rompo un cuerno.

La Mozuela  Eres ocurrente.

LA Voz De La Madre         ¡Deja el cotorreo! ¡Sé más mirada! ¡Métete al adentro! Arrima la puerta, sin echar el fecho, aún pudiera esta noche venir alguno. ¿Tú me oyes?

La Mozuela  ¡Ay, mi madre, no renueve la gresca pasada!

La Ventera   Éntrate a las apriesas, si no buscas verme salir con una escoba.

El Afilador  ¡Buen trato te da la vieja!

La Mozuela  Quiere perderme con un judío de mucha plata.

El Afilador  ¡Y no falto de gusto!

La Mozuela  Pues lo que más viene procurando, no lo encontrará... Tiene otro delante... Espérame, que te hablaré por la ventana.

El Afilador  ¿Tú eres contraria?

La Mozuela-Mi flor no la doy por dinero.

El Afilador  ¡Olé!

La Mozuela  Lo que deba llevarse, se llevará. ¡Más, no! Aún te hablaré por la ventana. ¡Espérame!

En el vano luminoso de la puerta destaca por negro, enarbolando una escoba, la tía ventorrillera. El mozo afilador se disimula en la sombra.

Canta La Mozuela

¡Me muero de risa!
¡De risa me muero!
¡Tengo la camisa
con un agujero!

La Ventera   ¡Esta noche te majo, gran rebelde!

La Mozuela  ¡Poco sacará de ponerme negra!

La Ventera   ¡Métete al adentro, y no me condenes! ¿Dónde se ha sumido el tunante con quien tenías parrafeo? ¡Ya sé que estás oyéndome, negro de los caminos! ¿Qué se te ha perdido en esta puerta? ¿Callas? Si nada se te ha perdido, toma soleta. Métete al adentro, relajada. Pon el fecho. Si alguno viene, ya pulsará. Yo estaré alerta.

Se oye correr el cerrojo. La madre y la hija disputan tras de la puerta. El bulto del mozo afilador se despega sigiloso del tapiado. Maja la escoba, grita la vieja, llora La Mozuela. El mozo afilador escucha, con la rueda al hombro. La disputa se aleja, se apaga, se encrespa, se extingue. Perdura el lloriqueo de La Mozuela: Enjugándose los ojos, sale a la ventana.

La Mozuela  ¿Has oído a la vieja?

El Afilador  Alguna palabra me ha sonado.

La Mozuela  ¿Y qué conjetura sacaste?

El Afilador  Que busca dinero.

La Mozuela  ¿Quieres tornarme para ti?

El Afilador  ¡No me pongas el agua a la boca si no he de catarla!

La Mozuela  ¡Responde!

El Afilador  ¡No me encandiles, que desvanezco!

La Mozuela  ¡Tú serás el primero que me tenga!

El Afilador  ¿A qué me ciegas?

La Mozuela  ¿Ciegas por tan poco?

El Afilador  ¡Canela eres!

La Mozuela  Descúbrete el hombro, y muéstrame la sangre que te mana.

El Afilador  Mírala

La Mozuela  ¡Llega!

El Afilador  ¿Qué quieres?

La Mozuela  ¡Bebértela quiero!

El Afilador  ¡Por Cristo, que bruja aparentas!

La Mozuela  ¡lo soy! Beberé tu sangre y tú beberás la mía.

El Afilador  ¡Vaya un sacramento! Perdona, niña, si me relajo, pero ya estoy con soguilla.

La Mozuela  ¿Casado eres?

El Afilador  Los Dichos tengo tomados en Santa María de Todo el Mundo.

La Mozuela  ¿No te hallas capaz para beber mi sangre y darme a beber la tuya?

El Afilador  La cabeza, niña, me has mareado.

La Mozuela  ¿Sabes lo que es una ligazón?

El Afilador  Algo se me alcanza.

La Mozuela  ¿Y estás propicio?

El Afilador  Para cuanto ordenes.

La Mozuela, con gesto cruel, que le crispa los labios y la aguza los ojos, se clava las tijeras en la mano y oprime la boca del mozo con la palma ensangrentada.

La Mozuela  ¡Besa! ¡Muerde! ¡Ligazón te hago!

El Afilador  ¡Vaya un arte de enamorar el tuyo!

La Mozuela  Descúbrete el hombro: ¡Me cumple beberte la sangre!

El Afilador  ¿Profesas de bruja?

La Mozuela  ¡De bruja con Paulina!

El Afilador  ¡Pues no me arredro!

La Mozuela  Pues entra a deshacerme la cama.

El errante se descuelga la rueda, y mete la zanca por el ventano. Apaga la luz en la alcoba La Mozuela. Un bulto jaque, de manta y retaco, cruza el campillo y pulsa en la puerta. Rechina el cerrojo. Se entorna la hoja, y el bulto se cuela furtivo por el hueco. Agorina un blanco mastín sobre el campillo de céspedes. Cruza La Mozuela por el claro del ventano. Levanta el brazo. Quiebra el rayo de luna con el brillo de las tijeras. Tumulto de sombras. Un grito, y el golpe de un cuerpo en tierra. Tenso silencio. Por el hueco del ventano, cuatro brazos descuelgan el pelele de un hombre con las tijeras clava das en el pecho. Ladran los perros de la aldea.

 

FIN

 

 

 

 

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