© Libro N° 13907. Ligazón. Auto
Para Siluetas. Del
Valle-Inclán, Ramón M.ª. Emancipación. Junio 7 de 2025
Título Original: © Ligazón. Auto Para Siluetas. Ramón
M.ª Del Valle-Inclán
Versión
Original: © Ligazón. Auto Para
Siluetas. Ramón M.ª Del Valle-Inclán
Circulación conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión
original de textos:
https://www.perlego.com/es/book/2980151/ligazn-auto-para-siluetas-pdf
Licencia Creative Commons:
Emancipación Obrera utiliza una
licencia Creative Commons, puedes copiar, difundir o remezclar nuestro
contenido, con la única condición de citar la fuente.
La Biblioteca Emancipación Obrera es un
medio de difusión cultural sin fronteras, no obstante los derechos sobre los
contenidos publicados pertenecen a sus respectivos autores y se basa en la
circulación del conocimiento libre. Los Diseños y edición digital en su mayoría
corresponden a Versiones originales de textos. El uso de los mismos son
estrictamente educativos y está prohibida su comercialización.
Autoría-atribución: Respetar la autoría del texto y el nombre de los
autores
No comercial: No se puede utilizar este trabajo
con fines comerciales
No derivados: No se puede alterar, modificar o
reconstruir este texto.
https://i.pinimg.com/736x/fb/87/c2/fb87c2afb122b9721d8d4e7a5aaf413b.jpg
Portada E.O. de Imagen original:
https://revistagodot.com/wp-content/uploads/2019/09/Ligazon-2.jpeg
© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina
Miranda
LEAMOS SIN RESERVAS,
ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA
Auto Para Siluetas
Ramón M.ª Del Valle-Inclán
Ligazón
Auto Para
Siluetas
Ramón M.ª Del Valle-Inclán
Ramón Mª del Valle-Inclán
Ligazón
Auto para siluetas
De Retablo de la Avaricia, la Lujuria y la
Muerte
Espasa Calpe, Madrid, 1961, 7ª ed., 1996.
Dramatis
Personae
La Ventera
La Raposa
La Mozuela
El Afilador
Un Bulto de Manta y Retaco
Claro de luna. El ventorrillo calca el recuadro
luminoso (le su puerta, en la tiniebla de un emparrado. A 1a vera del tapial la
luna se espeja en las aguas del dornil donde abrevan las yuntas. Sobre la
puerta iluminada se perfila la sombra de
una mozuela. Mira al campillo de céspedes, radiados con una estrella de
senderos. Pegada al tapiado, por el hilo que proyectan las tejas, una
sombra —báculo y manto— discierne con trencos compases su
tenue relieve. La sombra raposa conquiere a La
Mozuela
La
Raposa ¡Para todos derramas tu sal! Tú me dirás que para todos tienes.
La
Mozuela ¡Qué ventolera!
La
Raposa Si por miramiento te
lo callas, yo me asigno el texto, que con la verdad no condeno mi alma.
La
Mozuela ¡Tía, deje esos belenes!
La
Raposa Podías ser más
orgullosa. ¿Tú no te miras al espejo?
La
Mozuela Cuando voy a la fuente.
La
Raposa ¿Y el espejillo de tu
alcoba, nada te dice cuando de noche te acuestas?
La
Mozuela No me veo con el sueño.
La
Raposa ¡Qué pico tienes!
Mira, sácame una copa de resolio.
La
Mozuela ¿Grande o pequeña?
La
Raposa Si me la mides a
conciencia, dámela mediana. ¿Por dónde para tu madre?
La
Mozuela Dentro se halla.
La
Raposa Ahora me veo con
ella. No me saques la copa. ¡Tu madre, si le da la tentación, es capaz de
convidarme! ¡Ven! Pongámonos en el claro de luna. ¡Ven! ¡Vas a pasmar con una
gargantilla de aljófares y corales!
La
Raposa se palpa la faltriquera, y en los haces de la luna
abre un estuche: Suspende la gargantilla en el garfio de los dedos, y la juega,
buscándole las luces.
La
Mozuela ¡Sí que es maja!
La
Raposa Venida de Oporto. ¡A
ver cómo te cae!
La
Mozuela De noche no luce.
La
Raposa Te la quedas, y haces
el cotejo de día.
La
Mozuela Pueden robármela.
La
Raposa Duermes con ella.
La
Mozuela Y provocaba al ladrón para que me
degollase.
La
Raposa Deja que te la
prenda. ¡Sí que te da realce! ¡Lástima no tener un espejillo, para que puedas
mirarte!
La
Mozuela Lo que miro, tía, es la encubierta que
usted trae. Guárdese la gargantilla, que dogal se me vuelve en la garganta.
La
Raposa Ten cabeza y no
hables sin discernimiento. ¡Hoy eres una rosa!... ¡Mañana, unas viruelas, una
alferecía, un humor, un aire ético, en último resultado, los años, te dejan
marchita! ¡Ten cabeza! ¡Puedes lucir como una reina! ¡No son iguales todos los
días! Hoy te acude la proporción de un hombre que te llena la mano (le oro,
mañana no la tienes.
La
Mozuela ¿Para qué me quiere ese hombre? ¿Para
amiga, y que donde se canse me deje? ¡No estoy para tirarme!
La
Raposa ¡Muy cotorra eres!
¡Tirarte! ¡Sedas vesti rías! Quédate la sarta y no hagas desprecio.
La
Mozuela Sí que lo hago.
La
Raposa ¡Estoy atontada con
la soberbia que muestras! ¡Pues tu madre te ha dado mejor enseñanza! ¡Al
miramiento que ella tiene nunca aprobaría esa correspondencia para un hombre de
prendas! ¡Hija, tú no gobiernas con la cabeza! Voy a verme con tu madre. Ella
tiene otra experiencia y sabe lo que suponen trabajos y penas.
La
Mozuela El caso que usted maquina no hay madre
en el mundo que lo resuelva sin contar con su hija.
La
Raposa Tu madre sabe lo que
más te conviene.
La
Mozuela ¿De negarme yo, qué puede mi madre?
¿Qué puede? ¿Meterme el cortejo en la alcoba? ¡Dormiré con las tijeras ocultas
bajo la almohada!
La
Raposa ¡Loqueas! Tú estás
encandilada por alguno que no te merece. ¡Amor tienes, y con tales desvaríos
bien lo descubres! Mira, niña, amor es sujeto muy pasajero.
La
Mozuela ¡Para mí el aire!
La
Raposa se mete por la puerta del ventorro, con
galgueo trenqueleante, apoyada en el báculo. La
Mozuela, en señal de menosprecio, canta sobre el umbral.
Ladran remotos canes, y la sombra de un mozo afilador se proyecta sobre la
estrella de los caminos luneros.
Canta
La Mozuela
¡Me dijo, me dijo,
que fuese su amiga!
Yo le jice, jice,
le jice la jiga.
El
Afilador ¡Afilar tijeras y navajas! ¿Mocita,
quieres que te limpie de orín las tijeras? ¡Te las pondré de plata!
La
Mozuela ¿Qué vas a llevarme?
El
Afilador Con un abrazo me dejas contento.
La
Mozuela ¿Vives de esas pagas?
El
Afilador ¿Cuáles mejores?
La
Mozuela ¿Y qué haces con quien te rehúsa el tal
estipendio?
El
Afilador Cambiarlo a perronas.
La
Mozuela Pues saca la cuenta, y me afilas las
tijeras.
El
Afilador Sal al claro de luna para bien verte, y
te diré los miles que supone en moneda el precio propuesto.
La
Mozuela ¿Por mi cara has de sacar la cuenta?
¡La tengo más fea que un tito!
El
Afilador La luna no dice eso.
La
Mozuela ¡Es muy engañosa la luna!
El
Afilador ¡Hacéis pareja!
La
Mozuela ¡Nunca hasta el momento me has visto, y
tacha me pones!
El
Afilador Sin haberte nunca visto, me eres
conocida.
La
Mozuela Otro tanto me acontece.
El
Afilador Vengan las tijeras, mocita.
La
Mozuela Tómalas, y lúcete, tunante.
El
Afilador Van a quedarte de plata.
La
Mozuela Sácales buenos filos
y asegúralas del eje.
El
Afilador ¡Te las dejaré como para la Reina de
España!
La
Mozuela Lúcete y aun te convido a una copa de
anisete.
En el claro de luna gira su sombra la rueda del
mozo afilador: Saca chispas de la piedra el acero. La
Mozuela, alertada y nocturna, sobre el vano luminoso de la
puerta, hace saltar en la palma de la mano, una moneda negra.
El
Afilador Mocita, guárdate la perrona. Y pues rehúsas el abrazo, me caminaré sin paga.
La
Mozuela ¡Qué tuno eres!
El
Afilador Tunería del camino, que conduce a esta
puerta. ¡Mirando al tu garbo, qué otra me resta sino camelarte!
La
Mozuela Prosero.
El
Afilador ¡Tan majas,
mocita, voy a ponerte las tijeras, que no tendrás alma para negarme el premio!
La
Mozuela ¡Ni lo sueñes!
El
Afilador Pues guárdate la moneda. Me beberé en
tu compañía la copa de anisete.
El
Afilador, sobre la rodilla del calzón, sacaba el último
brillo a las tijeras: Las hacía jugar cortando un raro de luna: Tornaba a
pasarlas por la pernera.
La
Mozuela Que no me queden muy recias.
El
Afilador Para partir en el aire un cabello te
han quedado, niña.
La
Mozuela ¿Dirás qué te adeudo?
El
Afilador Lo hablado.
La
Mozuela Pues voy a sacarte la copa de
anisete. ¿O tienes
preferencia por otra bebida?
El
Afilador La más de tu gusto.
La
Mozuela ¡Buen peine eres! ¡Mira que pasan púas
por esta puerta! ¡Pues a todos ganas!
El
Afilador ¿Y ese mérito, no te obliga a una
recompensa?
La
Mozuela Te bebes la copa, tomas soleta y,
cuando acabes la vuelta del mundo, te daré respuesta.
El
Afilador Esa rueda que tan deforme te pintas, la
corro yo en menos de un credo.
La
Mozuela ¡Ni que tuvieras las botas de siete
leguas!
El
Afilador Para esos viajes me suspendo del rabo
de un amigo.
La
Mozuela ¡Buenas amistades tienes!
La
Mozuela ha desaparecido del vano
luminoso: Llega su voz del adentro. El
Afilador espera, ya cargado con la
araña de su artilugio: Proyecta la rueda su círculo negro en el cruce barcino
de las tres sendas. Garbeando el talle, con la copa en alto, ahora salía del
ventorro La Mozuela.
El
Afilador Niña, si quieres que beba, antes tú
mojarás el pico.
La
Mozuela Ya lo he mojado.
El
Afilador Que yo lo vea.
La
Mozuela Te daré ese gusto.
La
Mozuela moja los labios en la copa y se la ofrece al tuno que levanta la
quimera de su tabanque en el claro lunero.
El
Afilador Me beberé tus secretos.
La
Mozuela Por hoy no los tengo.
El
Afilador Los de mañana.
La
Mozuela Prosero, más que prosero.
El
Afilador Hasta la vuelta, niña.
Se aleja. El negro trebejo, sobre los hombros del
errante, perfila su rueda con rara sugestión de enigmas y, azares: Bajo el cielo de estrellas, en el
rezo susurrante de la noche aldeana, se desvanece. Salen a la penumbra lunaria
del emparrado, la dueña y la tía maulona, dos sombras calamocanas con leria
tartajosa, esguinces y vaivenes.
La
Raposa ¡Tolondrean las
estrellas, comadre! ¡Este relajo de vida hay que alegrarlo!
La
Ventera Del lobo un pelo.
La
Raposa ¡Comadre, qué buena
se conserva!
La
Ventera Más es el aparente.
La
Raposa ¡Comadre, la llevo en
el alma!
La
Ventera ¡Comadre, pídame la vida!
La
Raposa Memoria la pido.
La
Ventera ¡Si soy olvidadiza, me muera!
La
Raposa ¡Turulú! Vaya
previniendo una empanada para el alboroque.
La
Ventera ¡Empanada de chicharrones y
blanco de Rueda!
La
Raposa ¡Cafelito y anisete!
La
Ventera Un cocimiento de salvia es mejor
para el flato.
La
Raposa ¡El cafelito no me lo
niegue, comadre!
La
Ventera ¡Comadre, que la ocasión llegue!
La
Raposa Usted esté terne para
zurrar cordobanes, a usted corresponde ese ministerio. Comadre, si olvida que
mis pasos van a llenarle la casa, le quiebro la suerte.
La
Ventera Tengo un cuerno en el tejado.
La
Raposa De poco vale.
La
Ventera ¡A tuertas no se ponga conmigo,
comadre!
La
Raposa ¡Turulú! A tuertas y
a derechas.
La
Ventera Por las buenas, cuanto se tercie.
La
Raposa ¡Y por las malas! ¡Mi
fada es muy negra!
La
Ventera ¡Comadre, somos de un arte!
La
Raposa ¿Usted es volandista?
La
Ventera A las doce del sábado monto en la
escoba, y por los cielos. ¡Arcos de sol! ¡Arcos de luna!
La
Raposa ¡Está usted amonada!
La
Ventera Amonada porque le saco ventaja.
La
Raposa ¡A mí todas las
noches me visita el Trasgo!
La
Ventera ¡Usted lo sueña!
La
Raposa ¡Tan verdad como su
retaleo! Comadre, ¿cuál es mi camino? La luna me ciega.
La
Ventera La noche todo lo atolondra.
La
Raposa Por aquel estrellón
me guío.
La
Ventera Comadre, mandado me deja.
La
Raposa Te llevo en el alma,
hermana.
La
Ventera Hermana, pídeme la vida.
La
Comadre -báculo y manto- se
pierde en la noche de estrellas. Remotos ladran los perros. Sentada en el borde
del dornajo, trémulo de brillos, se ajena con despectiva canturia La
Mozuela. La madre aspa los brazos.
Canta
La Mozuela
Por verme, por verme,
por verme la liga,
me dijo, me dijo
de hacerme su amiga.
La
Ventera ¿Cuál fue el consejo que te dio
la comadre?
La
Mozuela ¿Cuál mi respuesta?
La
Ventera ¿Por qué no has recibido el
presente?
La
Mozuela No me apetecen las tales ferias.
La
Ventera ¡Ahí estás para tirarte!
La
Mozuela Por lo mesmo.
La
Ventera ¡No te azorres! ¿Es tirarte pagar
con ¡¡grado un fino rendimiento, y no lo es ponerte pico a pico con cada uno
que va y viene?
La
Mozuela Con ello nada pierdo.
La
Ventera ¿Y con tomar una prenda de
estima, vendrás a decir que te echas por tierra? ¡Así me muera, si sabes tú lo
que es miramiento!
La
Mozuela ¡Usted me lo enseña!
La
Ventera Deja los descaros y ten seso.
La
Mozuela Lo mío es mío.
La
Ventera Tú nada tienes.
La
Mozuela Tengo mi cuerpo.
La
Ventera Ni ese es tuyo.
La
Mozuela Habrá de verse.
La
Ventera ¡Y tanto! La gargantilla de tus
desprecios, mírala aquí. ¡Aljófares y corales!
La
Mozuela ¡Ay, mi madre! ¡Usted con poco riega!
La
Ventera Por tu bien miro. ¿Dónde esperas
una igual conveniencia? ¿Dónde la esperas? Tú estás ignorante de cuanto representa un amigo que
no mira la plata. Si escuchas a tu madre, puedes verte con capitales.
La
Mozuela ¡No me camela ese punto, porque se
venga saltando el oro en la palma de la mano!
La
Ventera ¡Negra de alma, ni por ti miras,
ni por la vejez de quien se ha visto en tantos empeños para criarte! ¡Mira por
tu madre, ya que por ti no mires, escarrilada!
La
Mozuela ¡No se remonte, que está por demás! Una
gargantilla de aljófares, para quien tanto tiene, nada representa. De perderme,
que sea en carroza y para salir de cuidados. Con una gargantilla aún no ciego,
y antes me doy a un gusto mío, para perderme.
La
Ventera ¡Libertina! ¡Relajada!
¡Deshonesta!
La
Mozuela ¡Con todo ello!
La
Ventera No me hables renuente, gran
pervertida, porque te desuello. ¡Bribona, más que bribona! ¿Dónde podías
esperar una mayor suerte?
La
Mozuela ¡Suerte, con un punto que cambia como
la veleta!
La
Ventera Para fijar a esos hombres es el
arte de las mujeres.
La
Mozuela ¿Y cuando que me faltase tal arte,
quién me reparaba? Esa avería a mí no me acontece.
La
Ventera Irás por donde tu madre te
ordene.
La
Mozuela ¡Mi cuerpo es mío!
La
Ventera ¡Mala ralea, así pospones tu
buena ventura! ¡Así la repeles!
La
Mozuela Si ese cortejo usted me lo mete en la
alcoba, se encontrará lo que deba encontrarse.
La
Ventera ¡A lo menos recibe sus dones y
tenle parrafeo por la ventana! Ponte la gargantilla para que si le ocurre
aparecerse esta noche te la vea puesta, y no me busques el genio.
La
Mozuela Si le apetece mi garbo, que vaya y que
venga y que se cabree.
Metíase la madre zaguán adentro, y en el pretil del
dornajo quedaba la hija cantando. Lenta se oscurecía la luna con. errantes
lutos. La sombra ahuyentada de un perro blanco, cruzó el campillo. Quedaba,
todo de la noche, el cantar, abolida la figura de La
Mozuela, en la nucturna tiniebla. Los pasos del mozo
afilador eran sobre el lindero del campillo abismado de ecos.
CAnta
La Mozuela
¡Sobre un pie la vuelta
de los mundos doy!
¡Cuando paso, quedo,
cuando quedo, voy!
El
Afilador ¡Me acoges con buen ensalmo!
La
Mozuela ¿Ya hiciste la rueda del mundo?
El
Afilador De cabo a cabo.
La
Mozuela ¿Por el aire sería?
El
Afilador ¡Claramente que por el aire!
Canta
La Mozuela
¡Cuando paso, quedo,
cuando quedo, voy!
El
Afilador ¿Niña, te has revestido de sirena y
cantas de noche para atraer a los caminantes?
La
Mozuela ¿Te parece a ti eso?
El
Afilador ¡Acaso!
La
Mozuela ¿Y lamentarías que sirena fuese?
El
Afilador Lo lamentaría, que has de tener muy
ricas piernas, y las sirenas por los bajos no usan calcetas.
La
Mozuela ¿Estás cerciorado?
El
Afilador Tal cuentan.
La
Mozuela Pues entonces no debo ser sirena.
El
Afilador Eso se gana el que te lleve.
La
Mozuela No soy sirena, pero, sin serlo, en
estas aguas del dornil, desde que te fuiste, he visto todos tus pasos
reflejados.
El
Afilador ¿Sin faltar uno solo de sus tropiezos?
La
Mozuela ¡Ni uno solo!
El
Afilador ¿Y también me lees en la idea?
La
Mozuela Ahí me detengo.
El
Afilador ¿Dónde, recordándote, me senté a fumar un cigarro? ¿Dónde ha sido? ¡Niña, si me lo
aciertas, bruja te proclamo!
La
Mozuela En la primera de las puentes estuviste
recordándome.
El
Afilador ¡Cierto! Allí estuve recordándote, apoyado en el pretil, tan
desconocido en la corriente con la lumbre del cigarro en la boca.
La
Mozuela Y te digo más: Un susto pasaste.
El
Afilador ¡Cierto!
La
Mozuela Te salió un can y en el hombro te clavó
los colmillos. Mírate en el hombro la ropa rasgada.
El
Afilador ¡Eso te dio luces!
La
Mozuela ¡Lo que son destinos! ¡Ya no esperaba
volver a verte! Tenlo, mozo, por concierto de las estrellas.
El
Afilador ¡Y del rabioso que me salió al camino!
Volaba un nublo sobre la luna, y en el morado
tenebrario de la parra, a canto del tapial, borraban su bulto, los bultos
del Afilador y La Mozuela. Las voces abrían círculos alternos en el vaho de
tinieblas.
La
Mozuela Todo dimana de aquello.
El
Afilador ¿Adónde te hallas? ¿Adónde estás, que
no te veo?
La
Mozuela A tu vera estoy.
El
Afilador Ni verte ni palparte.
La
Mozuela Me puse un anillo encantado. Cuando de
primeras pasaste, un abrazo me pediste. Ven a tomarlo. ¿Qué dudas? ¿Por qué te
reniegas?
El
Afilador ¡Niña, se ha revestido en ti la
serpiente!
La
Mozuela ¡Antes sirena!... ¡Ahora, serpiente!
¿Qué seré luego?
El
Afilador Mi perdición, si lo deseas. El Diablo ha maquinado este enredo para contárselo a la otra
gachí, que me aguarda vestida y compuesta.
La
Mozuela Recomiéndale el secreto a Patillas.
El
Afilador Tío Mengue, te llamo a capítulo. De lo
que entre esta niña y un servidor se pase, boca callada, o te rompo un cuerno.
La
Mozuela Eres ocurrente.
LA
Voz De La Madre ¡Deja
el cotorreo! ¡Sé más mirada! ¡Métete al adentro! Arrima la puerta, sin echar el
fecho, aún pudiera esta noche venir alguno. ¿Tú me oyes?
La
Mozuela ¡Ay, mi madre, no renueve la gresca
pasada!
La
Ventera Éntrate a las apriesas, si no
buscas verme salir con una escoba.
El
Afilador ¡Buen trato te da la vieja!
La
Mozuela Quiere perderme con un judío de mucha
plata.
El
Afilador ¡Y no falto de gusto!
La
Mozuela Pues lo que más viene procurando, no lo
encontrará... Tiene otro delante... Espérame, que te hablaré por la ventana.
El
Afilador ¿Tú eres contraria?
La
Mozuela-Mi flor no la doy por dinero.
El
Afilador ¡Olé!
La
Mozuela Lo que deba llevarse, se llevará. ¡Más,
no! Aún te hablaré por la ventana. ¡Espérame!
En el vano luminoso de la puerta destaca por negro,
enarbolando una escoba, la tía ventorrillera. El mozo afilador se disimula en
la sombra.
Canta
La Mozuela
¡Me muero de risa!
¡De risa me muero!
¡Tengo la camisa
con un agujero!
La
Ventera ¡Esta noche te majo, gran
rebelde!
La
Mozuela ¡Poco sacará de ponerme negra!
La
Ventera ¡Métete al adentro, y no me
condenes! ¿Dónde se ha sumido el tunante con quien tenías parrafeo? ¡Ya sé que
estás oyéndome, negro de los caminos! ¿Qué se te ha perdido en esta puerta?
¿Callas? Si nada se te
ha perdido, toma soleta. Métete al adentro, relajada. Pon el fecho. Si alguno viene, ya pulsará. Yo estaré alerta.
Se oye correr el cerrojo. La madre y la hija
disputan tras de la puerta. El bulto del mozo afilador se despega sigiloso del
tapiado. Maja la escoba, grita la vieja, llora La
Mozuela. El mozo afilador escucha, con la rueda al hombro. La disputa se aleja, se apaga, se encrespa, se
extingue. Perdura el lloriqueo de La Mozuela: Enjugándose los ojos, sale a la ventana.
La
Mozuela ¿Has oído a la vieja?
El
Afilador Alguna palabra me ha sonado.
La
Mozuela ¿Y qué conjetura sacaste?
El
Afilador Que busca dinero.
La
Mozuela ¿Quieres tornarme para ti?
El
Afilador ¡No me pongas el agua a la boca si no
he de catarla!
La
Mozuela ¡Responde!
El
Afilador ¡No me encandiles, que desvanezco!
La
Mozuela ¡Tú serás el primero que me tenga!
El
Afilador ¿A qué me ciegas?
La
Mozuela ¿Ciegas por tan poco?
El
Afilador ¡Canela eres!
La
Mozuela Descúbrete el hombro, y muéstrame la
sangre que te mana.
El
Afilador Mírala
La
Mozuela ¡Llega!
El
Afilador ¿Qué quieres?
La
Mozuela ¡Bebértela quiero!
El
Afilador ¡Por Cristo, que bruja aparentas!
La
Mozuela ¡Y lo soy! Beberé tu sangre y tú beberás la mía.
El
Afilador ¡Vaya un sacramento! Perdona, niña, si
me relajo, pero ya estoy con soguilla.
La
Mozuela ¿Casado eres?
El
Afilador Los Dichos tengo tomados en Santa María
de Todo el Mundo.
La
Mozuela ¿No te hallas capaz para beber mi
sangre y darme a beber la tuya?
El
Afilador La cabeza, niña, me has mareado.
La
Mozuela ¿Sabes lo que es una ligazón?
El
Afilador Algo se me alcanza.
La
Mozuela ¿Y estás propicio?
El
Afilador Para cuanto ordenes.
La
Mozuela, con gesto cruel, que le crispa los labios y la
aguza los ojos, se clava las tijeras en la mano y oprime la boca del mozo con
la palma ensangrentada.
La
Mozuela ¡Besa! ¡Muerde! ¡Ligazón te hago!
El
Afilador ¡Vaya un arte de enamorar el tuyo!
La
Mozuela Descúbrete el hombro: ¡Me cumple
beberte la sangre!
El
Afilador ¿Profesas de bruja?
La
Mozuela ¡De bruja con Paulina!
El
Afilador ¡Pues no me arredro!
La
Mozuela Pues entra a deshacerme la cama.
El errante se descuelga la rueda, y mete la zanca
por el ventano. Apaga la luz en la alcoba La
Mozuela. Un bulto jaque, de manta y retaco, cruza el
campillo y pulsa en la puerta. Rechina el cerrojo. Se entorna la hoja, y el
bulto se cuela furtivo por el hueco. Agorina un blanco mastín sobre el campillo
de céspedes. Cruza La Mozuela por el claro del ventano. Levanta el brazo.
Quiebra el rayo de luna con el brillo de las tijeras. Tumulto de sombras. Un
grito, y el golpe de un cuerpo en tierra. Tenso silencio. Por el hueco del
ventano, cuatro brazos descuelgan el pelele de un hombre con las tijeras clava
das en el pecho. Ladran los perros de la aldea.
FIN

No hay comentarios:
Publicar un comentario