© Libro N° 13635. El Comunismo
de Marx como una Asociación de Individuos Libres: Una Revisión. Jeong,
Seongjin. Emancipación. Marzo 22 de 2025
Título Original: © El Comunismo de Marx como una
Asociación de Individuos Libres: Una Revisión. Seongjin Jeong
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Original: © El Comunismo de Marx
como una Asociación de Individuos Libres: Una Revisión. Seongjin Jeong
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EL COMUNISMO DE MARX COMO
UNA ASOCIACIÓN DE INDIVIDUOS LIBRES: UNA REVISIÓN
Seongjin Jeong
El Comunismo
de Marx como una Asociación de Individuos Libres: Una Revisión
Seongjin Jeong
La idea de comunismo desarrollada por Marx es usualmente considerada
como la erradicación de la propiedad privada y la creación de una economía
planificada o estatización[1][2][3]. Sin embargo, en gran parte de su vida,
Marx describió a la sociedad comunista como una asociación de
individuos libres (en adelante, AIL). Pese a ello, los discursos que
se refieren al comunismo rara vez han puesto atención a los aspectos de esta
idea de AIL desarrollada por Marx. En efecto, la edición japonesa de las obras
completas de Marx y Engels (Marx-Engels-Werke) traduce el
concepto marxiano de asociación en más de veinte diferentes
palabras[4]. Estudiando los textos de Marx que se refieren a la futura sociedad
y basándome en trabajos recientes realizados en Japón sobre el concepto de AIL
en Marx[5], me centraré en tres aspectos del comunismo tal como fueron
desarrollados por Marx, a saber, libertad, individualidad y asociación. A su
vez, pondré énfasis en la naturaleza concreta y no-utópica de la AIL, mostrando
que los brotes de esta idea ya emergen desde el mismo modo de producción
capitalista. Finalmente, sostendré que reducir la AIL de Marx a una suerte de
modelo planificado del cálculo del tiempo de trabajo (labor-time
calculation planning model) contradice la idea original de la AIL en
tanto en cuanto un modelo abierto (open-model), uno que avanza
hacia la abolición del trabajo en el comunismo desarrollado.
1.
El Comunismo de Marx como una
Asociación de Individuos Libres
Libertad
A menudo se cree que la idea de comunismo desarrollada por Marx atenta
contra la libertad. No obstante, en la Ideología Alemana, en El
Manifiesto del Partido Comunista y en el volumen 1 de El
Capital, Marx y Engels escriben: “la sociedad comunista, la
única sociedad en la cual el libre desarrollo de los individuos deja de ser una
mera frase”[6]; “En lugar de la vieja sociedad burguesa, con sus
clases y sus antagonismos de clases, deberíamos tener una asociación, en la
cual el libre desarrollo de cada uno es la condición para el libro desarrollo
de todos”[7]; “una alta forma de sociedad, una sociedad en la cual
el completo y libre desarrollo de todas las formas individuales constituye la
regla general.”[8]
Libertad entendida bajo el prisma del comunismo marxiano, quiere decir
emancipación de toda opresión y explotación ejercida por las clases dominantes,
así como también, la auto-realización de los seres humanos en tanto en cuanto
seres-genéricos. A su vez, Marx definió el comunismo como la transición desde
el reino de la necesidad al reino de la libertad,
argumentando por la expansión del tiempo libre, el acortamiento del tiempo de
trabajo y el desarrollo de las fuerzas productivas como sus prerrequisitos.
“El reino de la libertad comienza realmente sólo donde acaba el trabajo
determinado por la necesidad y la conveniencia externa; (el reino de la
libertad) descansa, en virtud de su propia naturaleza, más allá de la esfera de
la producción material propiamente tal. Tal como el salvaje debe luchar con la
naturaleza para satisfacer sus necesidades, así mismo el hombre civilizado debe
hacerlo para mantener y reproducir su vida, y lo debe hacer en todas las formas
de sociedad y bajo todos los modos de producción posibles. Este reino de la
necesidad natural se expande con el desarrollo (del ser humano), porque sus
necesidades así lo hacen también; (…) El verdadero reino de la libertad – el
desarrollo de las potencias humanas como un fin en sí mismo – comienza más allá
de esto, aunque sólo puede florecer teniendo como su base este reino de la
necesidad. La reducción de la jornada laboral es el prerrequisito básico.”[9]
Mientras que el comunismo de Marx es antitético al capitalismo, no se
opone a la idea de libertad que sostiene la democracia burguesa. Por el
contrario, para Marx el comunismo radicaliza la idea democrático-burguesa de
libertad, llevándola hasta sus límites. Los ideales universales de democracia
liberal, cuando son proseguidas a su conclusión lógica, inevitablemente se
enfrentan a las características institucionales del capitalismo, tales como la
propiedad privada de los medios de producción, la explotación, la represión,
etc.[10] Dentro del capitalismo, la
libertad (freedom) no puede ser realizada en tanto la
libertad (liberty) de un individuo auto-desarrollado y
socialmente expresado, sino que se detiene en la frontera de la propiedad
activa y los derechos pasivos; la libertad en el capitalismo termina como un
individualismo auto-alienado. Por lo tanto, la lucha por la libertad real y
efectiva se demuestra inseparable de la lucha por el socialismo en contra del
capitalismo. La emancipación política –la más alta forma de emancipación
lograble en el capitalismo– sólo constituye una fase inicial del proceso de
emancipación humana en su totalidad. En 1844, Marx señaló que los límites de la
emancipación política pueden ser superadas en virtud de la realización de la
libertad social y de la organización “de todas las condiciones de la
existencia humana con la presuposición de la libertad social”.[11] Asimismo, en La Ideología
Alemana, Marx y Engels sostienen que “en una comunidad real y
efectiva los individuos obtienen su libertad en y a través de sus asociaciones”.[12] Como vemos, el comunismo para Marx
constituye la ampliación y la profundización de los principios de libertad
y liberalidad, por lo tanto, lejos de ser inconsistente con dichos
principios, “Marx fue el primer líder y pensador socialista, que llego
a esta idea a través de la lucha por la democracia liberal”.[13]
Individualidad
Marx y Engels afirmaron que el comunismo es “la única sociedad
en la cual el genuino y libre desarrollo de los individuos deja de ser una mera
frase”, y que un genuino y libre desarrollo de los individuos requiere
tanto de la “necesaria solidaridad del libre desarrollo de todos” o
de la “conexión de los individuos”[14], así
como también del “carácter universal de la actividad de los individuos”.
El comunismo – según Marx – es la asociación construida por las relaciones que
establecen los individuos trabajadores en tanto seres humanos libres. Así es
como en los Grundrisse Marx afirma que:
“La individualidad libre, basada en el desarrollo universal de los
individuos y en su subordinación tanto a lo comunal como a la productividad
social en tanto su riqueza social. (…) (en el comunismo) el punto de partida es
(…) el individuo social libre. (…) la rica individualidad, la cual es
omnímoda tanto en su producción como en su consumo, cuyo trabajo aparece, por
lo tanto, ya no más como trabajo, sino como el completo desarrollo de dicha
actividad en cuanto tal”[15]
En la sección sobre La Tendencia Histórica de la Acumulación
Capitalista del volumen 1 de El Capital, Marx formula la
esencia del comunismo como el restablecimiento de la propiedad individual:
“El modo capitalista de apropiación que brota del modo capitalista de
producción, produce la propiedad privada capitalista. Esta constituye la
primera negación de la propiedad privada individual, en tanto fundada en el
trabajo de su propietario. Sin embargo, la producción capitalista engendra –con
la inexorabilidad de un proceso natural– su propia negación. Esta es la
negación de la negación. No reestablece la propiedad privada, sino que, de
hecho, establece la propiedad individual sobre la base de los logros de la era
capitalista, a saber: la co-operación y la posesión en común de la tierra y de
los medios de producción producidos por el trabajo mismo.” [16]
En este parágrafo, Marx representa a la propiedad de los medios de
producción en el comunismo en tanto en cuanto propiedad individual de los
trabajadores, y no como propiedad social o estatal. De acuerdo con Marx, el
restablecimiento de la propiedad individual mediante la negación de la
negación no se limita al consumo individual de bienes, sino que se
extiende a los medios de producción. En el comunismo, la propiedad de los
medios de producción es la propiedad de los individuos sociales asociados y, de
nuevo, no social ni estatal. Así, Marx discute no sólo la propiedad sobre los
bienes de consumo individual, sino que también la propiedad de las condiciones
de producción.[17] No obstante, en el Anti-Dühring (1878),
Engels interpreta el parágrafo de Marx de la siguiente manera: “por un
lado, apropiación social directa, en tanto medios para el mantenimiento y
extensión de la producción; por otro lado, apropiación individual directa, en
tanto medios de subsistencia y de disfrute. (…) El proletariado se apodera del
poder político y convierte los medios de producción – en primera
instancia – en propiedad estatal.”[18] Lenin
adoptó la interpretación de Engels[19] y estableció la ecuación del comunismo
como la propiedad común o estatización de los medios de producción. Sin
embargo, el texto de Marx no puede ser leído de esa manera[20], por el
contrario, Marx incluso llegó a describir a las relaciones de propiedad en
el comunismo temprano no en tanto propiedad del Estado, sino
en tanto propiedad común de los productores asociados, o como
la propiedad co-operativa de los trabajadores.
Más aún, lo que sugiere Marx con la lógica de la negación de la
negación en el parágrafo reproducido más arriba, no es la transición
determinista de propiedad social a propiedad privada
enajenada de los capitalistas a propiedad de los individuos sociales
asociados. De hecho, en los Manuscritos Económicos de
1861-63, Marx escribe:
“Esto es representado en el modo de producción capitalista por el hecho
de que el capitalista – el no-trabajador – es el dueño de estas masas sociales
de medios de producción. De hecho, el dueño de estos medios de producción nunca
representa para con los trabajadores su unificación, su unidad social. Por lo
tanto, tan pronto como esta forma contradictoria deja de existir, surgen las
condiciones para que los trabajadores posean (besitzen) socialmente estos
medios de producción, no en tanto individuos privados. La propiedad capitalista
es sólo una expresión contradictoria de su propiedad social –i.e. de su
propiedad individual privada– en las condiciones de producción. (…) La
propiedad enajenada del capitalista en este trabajo sólo puede ser abolida
convirtiendo su propiedad en la propiedad de lo no-individual en su
singularidad independiente, por tanto, de la propiedad individual social,
asociada.”[21]
En este lugar, Marx enfatiza que no es la propiedad privada capitalista
la que se confronta con la propiedad social, sino que la propiedad privada
capitalista, a pesar de su forma antagonista, ya manifiesta la propiedad
social. De acuerdo con Marx, la negación de la propiedad capitalista revela la
verdad de la propiedad social, la cual ya se ha constituido como potencial bajo
la forma de la propiedad capitalista.[22] En su crónica sobre la Comuna de
París realizada en 1871, dice Marx:
“La comuna intentó abolir la propiedad con carácter de clase, la cual
hace del trabajo de muchos la riqueza de unos pocos. Apuntaba hacia la
expropiación de los expropiadores. Buscaba hacer de la propiedad individual una
verdad transformando los medios de producción, la tierra y el capital –ahora
principalmente concebidos como los medios de explotación y esclavización del
trabajo– en instrumentos puros del trabajo libre y asociado.”[23]
La propiedad individual mencionada más arriba debería ser entendida como
la propiedad de los individuos asociados. En la medida en que los individuos
asociados no constituyen otra cosa que la sociedad, la propiedad de
los individuos asociados es –al mismo tiempo– propiedad social, o propiedad en
tanto propiedad directamente social. Pues bien, para Marx el restablecimiento
de la propiedad individual implica no sólo la tenencia de los medios de producción
o de los productos, sino que también la creación de los prerrequisitos para el
desarrollo de los individuos humanos en tanto seres genéricos.
De la misma manera, también es importante no equiparar propiedad
individual con propiedad privada. En la propiedad privada capitalista, los
trabajadores individuales son escindidos de las condiciones objetivas del
trabajo, las cuales –en cambio– los subsumen. Para Marx, la esencia de la
propiedad privada capitalista no es la propiedad individual, sino la separación
de los productores directos de las condiciones obejtivas de producción. Por lo
tanto, según Marx, la propiedad privada puede ser abolida solamente por la
reapropiación social y directa de las condiciones de producción llevada a cabo
por una AIL[24]. En otras palabras, los individuos trabajadores expropiados por
los capitalistas deben deshacerse de la propiedad privada capitalista con el
objetivo de restablecer la propiedad individual comunista y relacionarse entre
ellos como individuos libres.[25]
La propiedad privada capitalista no ha efectuado aún la posesión social
de los trabajadores sobre los medios de producción, sin embargo, los ha
subsumido en virtud de sus formas antagónicas. La posesión social de los medios
de producción sólo puede realizarse mediante la negación de la propiedad
privada capitalista[26] o, en otras palabras, la negación de ésta es el proceso
de extracción de la coraza de la propiedad privada capitalista desde sus bases
en la producción social, haciendo de esta última la propiedad social real. La
AIL construye inmediatamente la propiedad social de los medios de producción en
la medida en que establece la propiedad individual. De este modo, la esencia de
la propiedad comunista reside en los modos en que los trabajadores individuales
se relacionan hacia los medios de producción, esto es, para con las condiciones
objetivas del trabajo en tanto su propio trabajo restableciendo “la
unidad originaria entre el trabajador y las condiciones del trabajo”[27]. Con
la negación de la propiedad capitalista sobre los medios de producción
reaparece una situación en la cual los trabajadores individuales poseen
efectivamente las condiciones de producción. Precisamente, en esto se basa el
restablecimiento de la propiedad individual. Lo que es restablecido es la
propiedad de los individuos asociados, en donde el trabajador individual, y no
los no-trabajadores, constituyen el sujeto de la propiedad.[28]
Asociación
El concepto de asociación también es central para el comunismo tal como
lo entendió Marx. En sus trabajos tempranos, Marx conceptualizó la sociedad
post-capitalista en tanto una AIL: “Con la comunidad de los proletarios
revolucionarios (…) los individuos participan en ella en tanto en cuanto
verdaderos individuos. Pues, es la asociación (Vereinigung) de los individuos
(…) la que sienta las condiciones para el libre desarrollo y movimiento de los
individuos bajo su control”[29]; “la clase obrera, en el transcurso de su
desarrollo, sustituirá la vieja sociedad civil con la asociación, la cual
excluirá las clases y sus respectivas relaciones antagónicas”.[30] Veinte
años más tarde, en sus obras de madurez, Marx aún describe a la nueva sociedad
en términos de una AIL. Para nuestro autor, el comunismo es “el sistema
republicano y benefactor de la asociación de los productores libres e iguales
(…) un gran y armonioso sistema de trabajo libre y co-operativo”[31], o “una
asociación de hombres libres (ein Verein freier Menschen), que trabajan con sus
propios medios de producción sostenidos en común, y empleando sus diferentes
formas de fuerza de trabajo en completa auto-conciencia en tanto en cuanto una
única fuerza de trabajo social”[32]; “una sociedad compuesta de asociaciones de
productores libres e iguales que llevan a cabo el negocio social sobre la base
de un plan común y racional”[33]. En el volumen 3 de El
Capital, Marx describió la sociedad comunista como un “modo de
producción del trabajo asociado (die Produktionsweise der Associirten
Arbeit)”[34], asimismo menciona también que “si imaginamos que la
forma de sociedad capitalista ha sido abolida, es porque esta nueva sociedad ha
sido organizada en tanto una asociación consciente de trabajadores en función
de un plan sostenido en común (…)”[35]. Es fácil ver que los regímenes
comunistas como la ex URSS, China o Corea del Norte, no tienen nada en común
con el comunismo tal como fue imaginado por Marx en tanto una AIL.
Marx intentó demostrar cómo los trabajadores combinados
(kombiniert) evolucionan en individuos asociados (assoziert) durante
el desarrollo capitalista. El oriundo de Trier destaca que el término
asociación es una construcción voluntaria desde abajo llevada a cabo por
individuos. De acuerdo con Otani, Marx utilizó la palabra combinados
(kombiniert) para indicar cómo las personas se combinan de manera
objetiva, pasiva e inconsciente por fuerzas externas; por el contrario, Marx
usa la palabra asociados para imaginar una asociación que es
construida por la participación (Verhalten)[36] subjetiva,
activa y consciente de un pueblo. De hecho, Marx usa el concepto de asociación
para resaltar que el comunismo es la sociedad en la cual los individuos libres
se componen a sí mismos de manera co-operativa, consciente, voluntaria, activa
y subjetiva. Según este autor, el trabajo asociado consiste en
toda la actividad que los individuos asociados realizan para controlar de modo
consciente, voluntario, activo y subjetivo la producción en su totalidad
sostenida en común. Es el trabajo directamente social el que los trabajadores
individuales realizan en co-operación con el objetivo de producir el producto
social que satisfacen sus respectivas necesidades. El agente activo del
comunismo tal como lo entendió Marx no es la sociedad abstracta o el estado,
sino los productores individuales libres, los individuos asociados o las
co-operativas asociadas.
Es más, durante los primeros días de la AIT, Marx descubrió el prototipo
de una AIL o trabajo asociado en las co-operativas. En el Discurso
Inaugural, Marx destaca de una manera sumamente positiva a las
industrias co-operativas señalando que constituyen un “gran experimento
social”[38]. En el volumen 3 de El Capital, escrito en el mismo
periodo que los documentos fundacionales de la AIT, Marx consideró a la
co-operativas como una forma transitoria al modo asociado de
producción: “Las sociedades anónimas capitalistas tanto como las fábricas
co-operativas deberían ser vistas como formas transitorias desde el modo de
producción capitalista a uno basado en la asociación; simplemente en un caso la
oposición es abolida en una manera negativa, y en la otra, de manera
positiva”[39]. Para Marx, las industrias co-operativas
especialmente “muestran cómo, en un cierto estadio del desarrollo de
las fuerzas materiales de producción – y las formas sociales de producción que
les corresponden – un nuevo modo de producción que se ha formado y desarrollado
de manera natural desde lo viejo”, en donde “la oposición
entre capital y trabajo es abolida.”[40] Marx deja en claro que las
co-operativas muestran prácticamente la superación del capitalismo llevada a
cabo por una asociación de productores libres e iguales, y que, por tanto,
constituyen un ataque a los basamentos del capitalismo.[41]
El Comunismo de Marx como una Teoría del Capitalismo
Marx destaca que los principales elementos de la AIL emergen y crecen
dentro del modo de producción capitalista. A su vez, deja en claro que la
producción social no aparece por vez primera con la sociedad comunista, sino
que potencialmente va tomando lugar, aunque bajo formas distorsionadas, incluso
dentro del sistema capitalista existente. Para Marx, por lo tanto, la tarea del
comunismo consiste en “concebir que las formas desarrolladas en el seno
del modo de producción capitalista pueden ser escindidas y liberadas de su
antitético carácter capitalista.”[42] De nuevo, en su obra La
Guerra Civil en Francia (1871), Marx señala que “la clase
obrera no tiene ideales que realizar, sino que sentar los elementos libres de
la nueva sociedad con los cuales la vieja sociedad burguesa a punto del colapso
está en sí misma preñada”[43]. Para Marx, el comunismo no es otra cosa
que la abolición de las formas capitalistas de la producción social, tales como
la subsunción del trabajo bajo el capital, la transformación de la productividad
social del trabajo en productividad del capital, el trabajo enajenado, etc.[44]
Del mismo modo, enfatiza que la propiedad privada capitalista ya manifiesta la
propiedad social, aunque en sus formas antagónicas. El punto nodal del
comunismo tal como la concibió Marx no se limita a una simple sustitución de la
propiedad privada por la propiedad social, sino que se trata de la realización
de la propiedad social producto de la abolición de las formas de validación
social de la propiedad privada.
La principal tarea del comunismo no es trazar un mapa de una futura
sociedad, sino analizar la sociedad capitalista existente, más específicamente,
el proceso bajo el cual el capitalismo como tal concibe el prototipo del
comunismo, i.e. como una AIL. Para Marx, una AIL no es el destino final del
futuro, sino un proceso en curso de asociatividad entre los trabajadores que ya
ha comenzado en la sociedad capitalista.[45] En otras palabras, según
Marx, “el problema de la sociedad comunista es el problema de entender
el actual sistema capitalista en el que vivimos.”[46] Sin ir más
lejos, el núcleo de la dialéctica de Marx es encontrar los futuros brotes de
comunismo ocultos en el presente. En estricta consonancia con lo anterior, la
asociación que supere al capitalismo no puede ser creada de manera voluntaria,
sino que requiere de las precondiciones materiales y espirituales que ya han,
de hecho, evolucionado dentro del capitalismo con el objetivo de trascenderlo.
Por lo tanto, el comunismo no es un modelo para una futura sociedad, sino un
movimiento de la presente realidad. En los Grundrisse,
Marx destacó el desarrollo de la co-operación y el incremento del tiempo libre
gracias al desarrollo del sistema de maquinarias y el relativo cultivo de los
sujetos trabajadores como dos aspectos de la realización de las condiciones
materiales y espirituales para trascender el capitalismo.
Mientras que Marx ya había conceptualizado el comunismo como una AIL en
su periodo temprano de producción teórica, requirió más de diez años de trabajo
intenso para desarrollar una crítica de la economía política y del capitalismo
–los que culminan en los célebres Grundrisse de 1857/58– y
demostrar que la AIL es la tendencia histórica del actual modo de
producción.[47] De esta manera, es obvio que reducir el comunismo a una suerte
de idea como lo hacen Alain Badiou o Slavoj Zizek, en vez de deducirlo desde la
tendencia histórica del capitalismo actual, es bastante ajeno a lo que propuso
Marx.
2.
Contradicciones del Comunismo de
Marx: ¿De la abolición del Trabajo a una Planificación basada en el Cálculo del
Tiempo de Trabajo?
Abolición del mercado y de la planificación
En el comunismo de Marx, la vida económica –incluyendo la producción, la
distribución y el consumo– no es operada por algún tipo de compulsión externa,
sino que es controlada de manera autónoma por la libre voluntad de los seres
humanos. A diferencia del capitalismo, en donde “la regulación de la
producción total por el valor”[48] es la regla, en una AIL son los
individuos asociados los que controlan la producción. Marx pensó necesario
abolir no sólo la fuerza de trabajo mercantilizada, sino que también la mercancía
y el dinero en cuanto tales con el objetivo de alcanzar la auto-emancipación de
la clase obrera, una condición en la cual los trabajadores se emanciparían de
todas las formas de explotación y opresión para llegar a ser sujetos de sus
propias vidas. En los Grundrisse, Marx subraya la
incompatibilidad fundamental del mercado con una AIL:
“Por lo tanto, no puede haber nada más erróneo y absurdo que postular el
control de los individuos unificados de su producción total, sobre la base del
valor-de-cambio, del dinero (…) El intercambio privado de todos los productos
del trabajo, todas las actividades y toda la riqueza se posicionan en estricta
antítesis no sólo a la distribución basada en una subordinación política o
natural de unos individuos sobre otros, sino que también al libre intercambio
entre los individuos que están asociados en base a una apropiación común y en
control de los medios de producción”[49]
En el Discurso Inaugural de la AIT y en el volumen 3
de El Capital, Marx señaló que a diferencia del capitalismo, en
donde domina “la ciega regla de la oferta y la demanda”, en el
comunismo “la producción social es controlada con anticipación y
previsión social”[50] y que “la interconexión de la producción
como un todo (…) como una ley que es aprehendida y, por tanto, dominada por la
razón asociativa de los trabajadores (associirter Verstand), llevando al
proceso productivo bajo su control común.”[51] En los Manuscritos
Económicos de 1861/63 y en la Crítica del Programa de Gotha,
Marx afirma de igual manera que: “En donde el trabajo es comunal, las
relaciones de los hombres en su producción social no se manifiestan como
valores de las cosas.”[52] “Dentro de una sociedad colectiva basada en la
posesión común de los medios de producción, los productores no intercambian sus
productos”[53]. De los pasajes recientemente citados podemos deducir
claramente que para Marx el así llamado socialismo de mercado o economía
de mercado socialista, etc, constituyen simplemente una contradicción en
los términos.
En el comunismo de Marx, el proceso de producción se ejecutará
bajo “el control planificado y consciente” de los hombres
libremente asociados (frei vergesellschaftete Menschen)[54]; en
otras palabras: “el hombre socializado, los productores asociados
gobiernan el metabolismo humano con la naturaleza de una manera racional,
llevándolo a cabo bajo su control colectivo (die Controlle der associirten
Producenten), en vez de ser dominados por dicha interacción como si
fuera un poder ciego, y lográndolo con el menor gasto de energía y en
condiciones más valiosas y apropiadas para su naturaleza humana.”[55] En
los Manuscritos Económicos de 1861-63, Marx sostuvo que, en el
comunismo, “la sociedad, como si fuera conforme a un plan, distribuye
sus medios de producción y sus fuerzas productivas en un grado y medida que es
requerido para la satisfacción plena de las múltiples necesidades sociales, de
manera que cada esfera de la producción reciba la cuota de capital social
requerido para satisfacer la correspondiente necesidad.”[56]
En La Guerra Civil en Francia, Marx señala que el
comunismo posible no es otra cosa que el control coordinado y planificado de la
producción nacional llevado a cabo por la asociación de co-operativas: “si
las sociedades de co-operativas unificadas regulan la producción nacional en
virtud de un plan común (ein Plan), asumiéndolo bajo su control y poniendo
término a la constante anarquía sumado a las constantes convulsiones periódicas
que son fatales para la producción capitalista, ¿Qué otra cosa sería esto, caballeros,
sino el comunismo, el comunismo posible?”[57] Por cierto, Marx no
entiende por un plan el plan de acuerdo con
el cual una agencia central organiza toda la producción nacional concentrando
toda la información relativa.[58] De la misma manera, debería ser apuntado que
la agencia que regula la producción nacional no es el Estado, sino la plural
unidad de las co-operativas asociadas.
Es verdad que Marx no llego tan lejos en la elaboración del
procedimiento por el cual la AIL conscientemente planifica y controla su
economía. Marx se abstuvo de esbozar en detalle el modelo de una futura
sociedad, cuestión con la que gozaban los socialistas utópicos, pues esto
contradice abiertamente el espíritu de auto-emancipación de la clase
obrera.[59] Recientes trabajos sobre modelos de planificación
participativa como el Parecon[60], la negociación
coordinada[61] y el modelo del cálculo de tiempo de trabajo[62],
constituyen todos intentos de llenar esta laguna en dicha área, los cuales –
después de la desaparición de los regímenes comunistas – ya no se pueden ser
considerados como experimentos utópicos, sino como una tarea urgente para
cualquier izquierda anti-capitalista.
Coordinación basada en el cálculo del tiempo de trabajo
El principio de la coordinación económica en una AIL es la planificación
participativa, o planificación desde abajo, basada en el cálculo del tiempo de
trabajo. Marx lo esbozo en su Crítica del Programa de Gotha:
“Dentro de la sociedad colectiva basada en la tenencia común de los
medios de producción, los productores no intercambian sus productos, de la
misma manera que el trabajo empleado en los productos aparece aquí como el
valor de estos productos, como una cualidad material poseídos por ellos, dado
que ahora – en contraste con la sociedad capitalista – el trabajo individual no
existe más de un modo indirecto, sino directamente como una parte componente
del trabajo total global. La frase “ingresos del trabajo” (Arbeitsertrag),
objetable incluso hoy en día en función de su ambigüedad, pierde –de esta
manera– todo su significado. Con lo que estamos tratando aquí es una sociedad
comunista, no como se ha desarrollado sobre sus propios fundamentos, sino por
el contrario, tal como emerge de la sociedad capitalista, la cual está en todo
aspecto –económica, moral e intelectualmente– aun estampada con las marcas de
nacimiento de la vieja sociedad, de cuyo seno emerge (la sociedad comunista).
De acuerdo con esto, el productor individual recibe de la sociedad –después de
las correspondientes deducciones que se hagan– exactamente lo que él le entrega
a esta. Por ejemplo, la jornada laboral social consiste en la suma total de las
horas individuales de trabajo; el tiempo de trabajo individual del productor
particular es la parte de la jornada de trabajo social en la que él ha
contribuido, su participación en ella. El productor recibe un certificado de la
sociedad en el cual se señala la cantidad determinada de trabajo que ha suministrado
(después de deducir su trabajo para los fondos comunes), y del cual extrae los
medios de consumo del stock social tanto como cuesta la cantidad que trabajo
que el productor ha empleado. La misma cantidad de trabajo que ha entregado a
la sociedad en una forma que, posteriormente, recibe en otra.”[63]
Es más, Marx ya había formulado el mismo principio de coordinación
económica utilizando el cálculo del tiempo de trabajo en el volumen 1 y 2
de El Capital:
“En cambio, permítasenos finalmente imaginar una asociación de hombres
libres, trabajando con los medios de producción sostenidos en común; empleando
sus diferentes formas de fuerza de trabajo en completa auto-consciencia en
tanto una sola fuerza de trabajo social (…) El producto total de la asociación
que imaginamos constituye el producto social. Otra parte del producto social
total es consumido por los distintos miembros de la asociación en tanto medios
de subsistencia. Esta parte, por tanto, debe ser dividida entre ellos. La
manera en que es hecha esta división variará en función del particular tipo de
organización social de la producción y el correspondiente nivel de desarrollo
social logrado por los productores. Asumiremos, sólo en aras de establecer un
paralelo con la producción de mercancías – que la participación de cada
productor individual en los medios de subsistencia se encuentra determinada por
sus respectivos tiempos de trabajo. En este caso el tiempo de trabajo jugará un
doble papel: su distribución de acuerdo con un plan social definitivo mantiene
la proporción correcta entre las diferentes funciones del trabajo y las
múltiples necesidades de las asociaciones; por otro lado, el tiempo de trabajo
también sirve como medida de la parte tomada por cada individuo dentro del
trabajo común, y de su participación en la cuota del producto total destinado
para el consumo individual. Las relaciones sociales de los productores
individuales, tanto para con su trabajo como para los productos de este, son aquí
transparentes en su simplicidad en la producción, así como también en la
distribución”[64]
“Con la producción colectiva, se prescinde por completo del
capital-dinero. La sociedad distribuye la fuerza de trabajo y los medios de
producción entre las variadas ramas de la industria. No hay razón alguna por la
cual los productores no deberían recibir fichas en papel que les permitan
retirar una cantidad correspondiente a sus tiempos de trabajo de los stocks del
consumo social. Sin embargo, estas fichas no son dinero, ya que no
circulan”[65]
En estos parágrafos, Marx afirma claramente que incluso en el comunismo
temprano el trabajo se manifiesta como tal inmediatamente, que los intercambios
de valor se evaporan y que la regla es la coordinación basada en el cálculo del
tiempo de trabajo. Sin embargo, Lenin entendió el comunismo temprano de Marx
como un periodo de transición del capitalismo hacia el comunismo, que llamó
socialismo, al que caracterizó por la propiedad estatal de los medios de
producción. De esta conceptualización no-marxista de Lenin sobre el comunismo
se origina el discurso estalinista del modo de
producción socialista, y de la variedad de modelos de socialismos de
mercado que sirven para justificar la existencia del mercado, del dinero y del
valor, así como también de la propiedad de los medios de producción por parte
del Estado en el socialismo. Empero, el mismo Marx nunca concibió al socialismo
como una etapa separada y distinguible del comunismo.
Para Marx, la característica distintiva del comunismo temprano con
respecto a un comunismo desarrollado no radica en que el primero requiere de
mecanismos propios del mercado incluyendo mercancías y dinero, junto con la
coordinación económica basada en el cálculo del tiempo de trabajo, sino que,
después de todo, aún requiere de esta coordinación, pues todavía tiene que
alcanzar un estado de abundancia. De la misma manera, es completamente
infundado decir que Marx desechó sus críticas tempranas hacia los diseños de
Proudhon basados en el dinero-trabajo en la Miseria de
la Filosofía (1847), citando la introducción de Marx de los
certificados de trabajo o fichas en su Crítica del Programa de Gotha (1879).
Las críticas de Marx a la idea de dinero-trabajo en la Miseria de la
Filosofía, Grundrisse, etc. dan cuenta, más bien, de una crítica del
socialismo de mercado del siglo XIX que sostenían los proudhonistas,
que imaginaron la abolición de la explotación capitalista mediante el
establecimiento del intercambio equitativo de acuerdo al tiempo de trabajo
gastado, esto es, introduciendo dinero-trabajo mientras se mantienen los
mecanismos de mercado.[66] La crítica de Marx al esquema diseñado por Proudhon
del dinero-trabajo no entra en conflicto con el principio de coordinación
económica utilizando certificados de trabajo, los cuales reflejan directamente
el trabajo socializado –la principal característica del comunismo temprano
en La Crítica del Programa de Gotha. De hecho, la idea del
cálculo del tiempo de trabajo en tanto regulador económico dentro del comunismo
temprano es uno de los pensamientos que Marx mantuvo toda su vida, y puede ser
encontrada tanto en la mencionada crítica del programa político de la
socialdemocracia de su tiempo, así como también en los Grundrisse, en El
Capital, en los Manuscritos Económico de 1861/63, etc.
Recientemente, algunos asociacionistas han intentado
equiparar la AIL de Marx con un sistema de intercambio y comercio local
(Local Exchange and Trading System LETS)[67], o el así llamado modo
de intercambio D[68]. Sin embargo, dichos modos no tienen nada en
común con la coordinación económica basada en el cálculo del tiempo de trabajo
en las AIL de Marx, ya que incluyen intercambios de mercado. Algunos académicos
han sostenido que Marx –en sus discusiones sobre los certificados de trabajo en
su Crítica del Programa de Gotha– en el comunismo temprano abogó
por una remuneración de acuerdo a las actividades particulares del trabajo en
vez del tiempo de trabajo efectivamente gastado.[69] Es cierto que Marx
reconoció la desigual dotación individual y las distintas capacidades productivas
de los trabajadores como un privilegio natural en el comunismo temprano.[70]
Sin embargo, tolerar remuneraciones desiguales de acuerdo a la cualidad
desigual del trabajo no es lo mismo que permitir remuneraciones desiguales en
función de desempeños del trabajo desiguales. De hecho, desempeños del trabajo
desiguales resultan más de la desigual productividad, debido a las desiguales
condiciones objetivas del trabajo, las cuales se encuentran más allá del
control de los trabajadores que de las desiguales cualidades subjetivas del
trabajo (intensidad y habilidad), de las cuales los trabajadores son en parte
responsables. Marx de ninguna manera permitió remuneraciones desiguales basadas
en la productividad desigual del trabajo incluso en el comunismo temprano. De
nuevo, en la Crítica del Programa de Gotha, Marx claramente señaló
que “la frase “ingresos del trabajo” (Arbeitsertrag), objetable incluso
hoy en día en función de su ambigüedad, pierde –de esta manera– todo su
significado”, dado que ahora –en contraste con la sociedad capitalista– el
trabajo individual ya no existe más de una manera indirecta, sino directamente
como una parte componente del trabajo total.[71]
Abolición del Trabajo
El principio de coordinación económica en las AIL de Marx es la
planificación participativa utilizando el cálculo del tiempo de trabajo. Sin
embargo, privilegiar esto como el principio absoluto de la futura sociedad
post-capitalista no se alinea con la idea marxiana acerca del comunismo
desarrollado. Marx ha dejado claro en La Crítica del Programa de Gotha que
en el comunismo desarrollado los productos serán distribuidos a las personas de
acuerdo a sus necesidades, y no según sus tiempos de trabajo. En efecto, Marx y
Engels ya habían dicho en La Ideología Alemana que el
principio a cada uno según sus habilidades” es una proposición
falsa (der falsche Satz), y debería ser remplazado en el
comunismo por el principio a cada cual según sus necesidades.[72]
Marx pensó que el trabajo en el capitalismo es extrínseco, alienado,
forzado y que no satisface necesidades humanas, sino sólo sirve como un medio
para satisfacer las necesidades de los trabajadores cuando ellos están fuera
del trabajo. En realidad, el trabajo en las AIL de Marx en el comunismo
temprano es diferente del trabajo dentro del comunismo desarrollado; en el
primero el trabajo aún es un mal necesario o algo que debe ser hecho por la
sociedad para que ésta sea sostenible, independiente de los deseos de las
personas. En la Crítica del Programa de Gotha, Marx admitió
que, en el comunismo temprano, “los individuos son considerados sólo en
tanto trabajadores y nada más es visto en ellos, todo lo demás es
ignorado”[73]. En el mismo espíritu, Marx afirmo en los Grundrisse:
“En la base de la producción comunal, la determinación del tiempo
permanece, por supuesto, como algo esencial. Mientras menos tiempo requiera la
sociedad para producir trigo, ganado, etc., mayor tiempo obtiene para otra
producción, sea material o mental. Tal como en el caso de un individuo, la
multiplicidad de su desarrollo, de su goce y de su actividad dependen sobre la
base de la economización del tiempo. Economía del tiempo, esto es prácticamente
a lo que se reduce en última instancia toda la economía en cuanto tal (…) Así,
economía del tiempo, junto con la distribución planificada del tiempo de
trabajo entre las variadas ramas de la producción, permanecen como la primera
ley económica sobre la base de la producción comunal. Sin embargo, esto es
completamente diferente de una medida de los valores de cambio (trabajo o
productos) por el tiempo de trabajo.”[74]
Sin embargo, en su época temprana, Marx se mantuvo obstinado en
establecer como objetivo del comunismo la abolición del trabajo, en vez de la
realización de algunos tipos de planificación racional o democrática del
trabajo. En sus Manuscritos Económico Filosóficos de 1844, Marx
anticipó que con el comunismo las actividades instrumentales determinadas por
un propósito, i.e. actividades conforme a un fin (zweckmäβige
Tätigkeit), o actividades de acuerdo a un fin determinado (zweckbestimmte
Tätigkeit), serían reemplazadas por actividades de acuerdo a fines en
si mismos (Selbstzweck), auto-actividades (Selbsttätigkeit) o
actividades no-instrumentales.[75] En efecto, Marx imaginó que las actividades
artísticas en tanto fines en si mismos prevalecerían en el comunismo, mientras
que la división del trabajo, así como también la producción instrumental,
serían abolidas. En La Ideología Alemana, Marx y Engels
escribieron:
“En todas las previas revoluciones el modo de actividad siempre
permaneció incólume, y se limitó sólo a la cuestión de los diferentes modos de
distribución de ésta, una nueva distribución del trabajo a otras personas,
mientras que la revolución comunista está directamente dirigida al hasta ahora
modo de actividad que termina con el trabajo (die Arbeit beseitigt) (…) los proletarios, si se quieren afirmar a sí mismos
como individuos, tienen que abolir las hasta ahora condiciones prevalecientes
de su existencia (…), a saber, el trabajo (die Arbeit aufheben). (…) Sólo en
esta etapa (en el comunismo) la auto-actividad coincide con el trabajo
material. (…) La transformación del trabajo en auto-actividad corresponde a la
transformación de la previamente limitada interrelación, en la interrelación de
los individuos como tales (…) no es una cuestión de liberar el trabajo sino de
abolirlo”.[76]
De la misma manera, Marx escribe en 1846 que el Trabajo en
virtud de su propia naturaleza es no-libre, inhumano, una actividad a-social,
determinado por la propiedad privada y creador de propiedad privada, y que, por
tanto, una organización del trabajo es una contradicción. A su vez, anticipó
que la “abolición de la propiedad privada se hará realidad sólo cuando sea
concebida en tanto en cuanto abolición del trabajo”.[77] Efectivamente,
Marx asumió que la abolición del trabajo constituye un prerrequisito esencial
de la abolición de la propiedad privada capitalista, considerando la
organización del trabajo como tal como una contradicción. Para Marx, la
propiedad privada capitalista resulta del trabajo enajenado, y no vice-versa.
Asimismo, asumió que la abolición del trabajo es esencial para liberación del
trabajo en el comunismo, en el sentido de que este último sólo llega a ser una
realidad en la medida en que el trabajo es abolido, así como también liberado
de la vida del trabajo o, en otras palabras, de la abolición de la reducción de
la vida al trabajo en el capitalismo.
La idea de la abolición del trabajo no puede ser asumida como la
proyección inmadura del joven Marx. Por cierto, Marx en los Grundrisse, mientras
que concede que el trabajo de ninguna manera signifique que llegue a
ser una mera diversión o un mero entretenimiento como lo concibe – no sin un
dejo de ingenuidad – Fourier, deja claramente establecido que en el
comunismo “el trabajo llega a ser un trabajo atractivo (travail
attractif), auto-realización individual (…) trabajo libre real”,
“por consiguiente, el trabajo aparece ya no más como trabajo, sino como
actividad (Thätigkeit) totalmente desarrollada en cuanto tal”, y en donde
eventualmente “ ha cesado el trabajo en el cual un ser humano hace lo
que una cosa podría hacer”[78]. De la misma manera, en el conocido
pasaje del Fragmento sobre las Máquinas de los Grundrisse,
Marx anticipó la tendencia hacia la abolición del trabajo o la extinción de la
ley del valor dentro del capitalismo:
“El trabajo ya no aparece tanto como recluido en el proceso de
producción, sino que más bien el hombre se comporta como supervisor y regulador
con respecto al proceso de producción mismo. (…) sino que inserta el proceso
natural, al que trasforma en industrial, como medio entre sí mismo y la
naturaleza inorgánica, a la que domina. Se presenta al lado del proceso de
producción, en lugar de ser su agente principal. En esta transformación lo que
aparece como el pilar fundamental de la producción y la riqueza no es ni el
trabajo inmediato ejecutado por el hombre ni el tiempo que éste trabaja, sino
la apropiación de su propia fuerza productiva general, su comprensión de la
naturaleza y su dominio de la misma gracias a su presencia como cuerpo social;
en una palabra, el desarrollo del individuo social, el cual aparece como la
gran piedra fundacional de la producción y de la riqueza. El robo del tiempo de
trabajo ajeno, sobre el cual se funda la riqueza actual, aparece como una base
miserable comparada con este fundamento, recién desarrollado, creado por la
gran industria misma. Tan pronto como el trabajo en su forma inmediata ha
cesado de ser la gran fuente de la riqueza, el tiempo de trabajo deja, y tiene
que dejar de ser, su medida (…) la riqueza real es la fuerza productiva
desarrollada de todos los individuos. Ya no es entonces, en modo alguno, el
tiempo de trabajo, la medida de la riqueza, sino el tiempo disponible. El
tiempo de trabajo como medida de la riqueza pone la riqueza misma como fundada
en la miseria, y al tiempo disponible como fundado como existente en y en
virtud de la antítesis con el tiempo de plus-trabajo, o bien pone todo el
tiempo de un individuo como tiempo de trabajo y consiguientemente lo degrada a
mero trabajador, lo subsume en el trabajo.”[79]
En el Discurso Inaugural de la AIT, Marx anticipó la
sustitución del trabajo asalariado por el trabajo asociado, remarcando
que “el trabajo contratado no es sino una forma transitoria e inferior,
destinado a desaparecer antes de que el trabajo asociado maneje el trabajo con
mano dispuesta, una mente lista y un corazón alegre.”[80]
No obstante, Marx se retractó de su idea sobre la abolición del trabajo
en sus trabajos posteriores.[81] En efecto, la distinción entre el reino de la
libertad y el reino de la necesidad en el volumen 3 de El Capital muestran
que Marx abandonó la visión de abolir o trascender el reino de la necesidad
como tal, el cual es compuesto de trabajos en tanto actividades instrumentales.
En los Manuscritos Económicos de 1861-63 Marx admite que en la
futura sociedad post-capitalista, el tiempo de trabajo – incluso si el
valor-de-cambio es eliminado – siempre permanecerá como sustancia creativa de
riqueza y medida de los costos de su producción[82]. En el volumen 1 de El
Capital, Marx establece la planificación universal del trabajo en vez
de su abolición como fundamento de una AIL, cuando escribe que “el velo
no es removido del rostro del proceso vital social, i.e. el proceso de
producción material, hasta que se convierta en producción ejercida por los
hombres libremente asociados, y ejecutada bajo su control consciente y
planificado.”[83] Finalmente, en La Crítica del Programa de
Gotha, Marx desecha realmente su visión temprana sobre la abolición
del trabajo, afirmando que el comunismo desarrollado, “el
trabajo se convierte no sólo en un medio de vida, sino que también en el primer
deseo de la vida”[84].
La distribución de acuerdo al trabajo y al intercambio equitativo del
tiempo de trabajo basado en certificados de trabajo constituyen defectos o
remanentes de la vieja sociedad capitalista que debieran ser superados con el
comienzo de una revolución anti-capitalista: estos mecanismos están lejos de
ser los principios de una nueva sociedad que necesita ser observada y mantenida
en una AIL o comunismo temprano.[87] Tan solo con reemplazar el
precio de mercado por el tiempo de trabajo como la unidad de la coordinación
económica no resuelvemos los defectos de una economía capitalista de mercado,
pues el precio de mercado es la forma existencial del tiempo de trabajo. Por
otro lado, la distribución basada en las necesidades y la abolición del trabajo
no son el estado ideal de un futuro distante, sino la tarea inminente que
debería ser seguida desde el comienzo de una revolución anti-capitalista. En
efecto, Marx señaló que incluso en el comunismo temprano, la parte substancial
del total del producto social no es distribuida a los individuos de acuerdo a
sus tiempos de trabajo, sino que es deducido por la distribución de las
necesidades comunes: “lo que sea dedicado a la satisfacción colectiva
de las necesidades, sean escuelas, servicios de salud, etc.” En
comparación con la presente sociedad, lo que sea distribuido según las
necesidades sociales ira progresivamente incrementándose desde el comienzo, y
seguirá creciendo de manera proporcional al desarrollo de la nueva
sociedad.[88] Sin embargo, la razón por la cual la coordinación económica
basada en el cálculo del tiempo de trabajo es a menudo usada – aunque
temporalmente – en el comunismo temprano, es porque sólo recurriendo a ella
puede ser diseñada la extensión de la distribución basada en las necesidades y
la abolición del trabajo.
3.
Notas concluyentes
El comunismo tal como fue entendido por Marx es frecuentemente
considerado como la erradicación de la propiedad privada con el objetivo de
implantar la estatización o una economía planificada. Sin embargo, como vimos,
la esencia del comunismo para Marx son las AIL, las cuales se centran en tres
componentes claves, a saber: libertad, individualidad y asociación. Los
principales componentes de una AIL ya han ido emergiendo a medida que se
desarrolla el modo de producción capitalista. Esta reformulación del comunismo
como AIL ayuda a enriquecer la clásica visión del marxismo clásico sobre el
socialismo entendido como la “auto-emancipación de la clase obrera” o
“socialismo desde abajo”.
Sin embargo, las AIL de Marx en el comunismo temprano presentan algunas
contradicciones en relación a que aún son coordinadas por el cálculo del tiempo
de trabajo y la economía del tiempo; lo que se supone debería ser superado en
el comunismo desarrollado a medida a que la tendencia hacia la abolición del
trabajo se torne real y efectiva. Priorizar una versión de las AIL marxianas,
tal como el modelo de planificación participativa basada en el cálculo del
tiempo de trabajo, en tanto el único comunismo posible, corre el riesgo de
volver a una suerte de proudhonismo, cuestión que por sí sola
contradice la visión de Marx del comunismo desarrollado. Por tanto, es
necesario concebir a las AIL como un modelo abierto, en vez de
un modelo final para la historia, a la vez de promover la transición hacia el
comunismo desarrollado, universalizando la tendencia para con la abolición del
trabajo.
Traducción: Cristián Peña Madrid del Núcleo de
Estudios Marxistas de la Universidad de Chile
Notas:
[1] El autor agradece los comentarios y sugerencias realizados por Kevin
Anderson, Masami Asakawa, Rolf Häcker, Michael Heinrich, Peter Hudis, Michael
Löwy, Marcello Musto y Xiaoming Wu.
[2] Artículo publicado originalmente en el Marx-Engels-Jahrbuch 2015/16.
S. 115-134
[3] Nota del Traductor: Las citas de Marx y Engels presentes en este
artículo han sido traducidas por mí cotejando tanto con las versiones en inglés
(Marx-Engels-Complete Works MECW), como con las originales según la segunda
edición histórico-crítica de las obras completas de Marx y Engels, cuando así
procede (Marx-Engels Gesamtausgabe, hrsg. vom Institut für Marxismus-Leninismus
beim Zk der KPdSU und vom Institut für Marxismus-Leninismus beim Zk der SED;
seit 1990: hrsg. von der Internationalen Marx-Engels-Stiftung (Amsterdam),
Berlin, 1975 ff.
[4] M. Tabata: Asociación. En: Marx Category Dictionary (en japonés).
Tokio 1998, p.10.
[5] Vid. M. Tabata: Marx y la Asociación (en japonés). Tokio 1994. T.
Otani: La Teoría de la Asociación de Marx (en japonés). Tokio 2011, ambas obras
han sumariado el comunismo de Marx en siete puntos: 1) AIL, 2) trabajo social y
producción comunal, 3) control del proceso de producción consciente y
planificado, 4) producción social, 5) propiedad social, 6) propiedad
individual, 7) sociedad co-operativa.
[6] Karl Marx, Friedrich Engels: The German Ideology, En: MECW. Vol. 5,
p. 439
[7] Karl Marx, Friedrich Engels: Manifiesto of the Communist Party. En:
MECW. Vol. 6, p. 506
[8] Karl Marx: Capital. A Critique of Political Economy. Vol. 1.
Traducido por Ben Fowkes. London 1976, p. 739 (MEGA2 II/6, p. 543).
[9] Karl Marx: Capital. A Critique of Political Economy. Vol. 3.
Traducido por David Fernbach. London 1981, pp. 958/959 (MEGA2 II/4.2, p. 838)
[10] Vid. Ed Rooksby: The Relationship between Liberalism and Socialism.
En: Science and Society. Vol. 76, 2012, Nº4.
[11] Karl Marx: Contributions to the Critique of Hegel’s Philosophy of
Law. Introduction. En: MECW. Vol 3, p. 186 (MEGA2 I/2, p. 189)
[12] Karl Marx, Friedrich Engels: The German Ideology, En: MECW. Vol. 5,
p. 78
[13] Hal Draper: Socialism from Below. Atlantic Highlands 1992, p. 7
[14] Marx, Engels: The German Ideology. MECW. Vol. 5, p. 439
[15] Karl Marx: Grundrisse. Foundations of the Critique of Political
Economy. Traducido por Martin Nicolaus. London 1973, pp. 158, 197, 325 (MEGA2
II/1, pp. 91, 126, 241).
[16] Marx: Capital. Vol. 1, p. 929 (MEGA2 II/6, p. 683)
[17] Vid. Otani: Marx’s Theory of Association, p. 158
[18] Friedrich Engels: Anti-Duhring. En: MECW. Vol. 25, p. 267 (MEGA
I/27, p. 444).
[19] Vid. Lenin: What the “Friends of the People” Are and How They Fight
the Social Democrats (1894). En: Collected Works. Vol. 1. Moscow 1977, pp.
168-174
[20] Por lo que cuenta a los debates japoneses acerca de la lectura de
la sección sobre “La Tendencia Histórica de la Acumulación Capitalista” de
Marx, en particular sobre “la negación de la negación”, vid. T. Nishino:
Negation of Negation: Reconstruction of Individual Property. En: System of Das
Kapital. Vol. 1 (en japonés). Editado por R. Tomizuka et al. Tokyio 1985.
[21] Karl Marx: Economic Manuscripts of 1861-63. En: MECW. Vol. 34, pp.
108/109 (MEGA2 II/3, pp. 2144/2145).
[22] Vid. Otani: Marx’s Theory of Association, p. 152.
[23] Karl Marx: The Civil War in France. En: MECW. Vol. 22, p. 335
[24] Vid. Paresh Chattopadhyay: The Marxist Concept of Capital and the
Soviet Experience. London 1994, pp. 128/129
[25] Vid. Otani: Marx’s Theory of Association, p. 110. A este respecto,
la así llamada propiedad estatal de los medios de producción en la Unión
Soviética y en la Europa Oriental fue sólo una forma específica de propiedad
privada, la que se confrontaba con los trabajadores individuales, debido a que
estos últimos fueron separados de sus medios de producción pasando a ser
propiedad ajena (ibid., p. 119)
[26] Vid. Ibid., p. 154
[27] Karl Marx: Economic Manuscripts of 1861-63. En: MECW. Vol. 33, p.
340 (MEGA2 II/3, p. 1854).
[28] Vid. Otani: Marx’s Theory of Association, p. 161. En los
Grundrisse, Marx describió a los individuos sociales como “los
individuos universalmente desarrollados, cuyas relaciones sociales – en tanto
sus propias relaciones comunales – son, por lo tanto, subordinadas a su propio
control comunal” (Marx: Grundrisse, p. 162 (MEGA2 I/1, p. 91), y a su
vez enfatizó que los individuos sociales son los sujetos de la nueva sociedad,
i.e. AIL.
[29] Marx, Engels: The German Ideology. MECW. Vol. 5, p. 80
[30] Karl Marx: The Poverty of Philosophy. En: MECW. Vol. 6, p. 212.
[31] Karl Marx: Instructions for the Delegates of the Provisional
General Council. The Different Questions. En: MEGA2 I/20, p. 232
[32] Marx: Capital. Vol 1, p. 171 (MEGA2 II/6, p. 109).
[33] Karl Marx: The Nationalization of the Land. En: MECW. Vol. 23, p.
136
[34] Marx: Capital. Vol. 3, p. 743 (MEGA2 II.4.2, p. 662).
[35] Ibid., pp. 799/800 (MEGA2 II/4.2, p. 772).
[36] Vid. Otani: Marx Theory of Association, p. 326.
[37] Vid. Draper: Socialism from Below (Fn 11)
[38] Karl Marx: Inaugural Address of the Working Men’s International
Association. En: MEGA2 I/20, p. 10
[39] Marx: Capital. Vol. 3, p. 572 (MEGA2 II/4.2, p. 504).
[40] Ibid., p. 571 (MEGA2 II/4.2, p. 504)
[41] Marx: Instructions for the Delegates of the Provisional General
Council. The Different Questions. En: MEGA2 I/20, p. 232.
[42] Marx: Capital. Vol. 3, p. 511 (MEGA2 II/4.2, p. 458).
[43] Marx: The Civil War in France. MECW. Vol. 22, p. 335.
[44] Vid. Otani: Marx’s Theory of Association, p. 106.
[45] Tabata: Association, p. 11
[46] Otani: Marx’s Theory of Association, pp. 99/100.
[47] Por su puesto, Marx difirió abiertamente de los socialistas
utópicos incluso en su fase temprana, en el sentido de que Marx intentó basar
el comunismo sobre un criticismo de la realidad. En una carta escrita en 1843
dirigida a Ruge, Marx dijo: “nosotros no anticipamos dogmáticamente el
mundo, sino que sólo queremos encontrar el nuevo mundo a través de una crítica
del viejo. (…) nosotros no confrontamos el mundo de un modo doctrinario con un
nuevo principio. (…) Nosotros desarrollamos los nuevos principios para el mundo
de los mismos viejos principios del mundo.” Karl Marx: M. to R.
Letters from the Deutsch-Französische Jahrbücher. En: MECW. Vol. 3, pp. 142,
144 (MEGA2 I/2, pp. 486, 488)
[48] Marx: Capital. Vol. 3, p. 1020 (MEGA2 II/4.2, p. 889).
[49] Marx: Grundrisse, pp. 158/159 (MEGA2 II/1, pp. 91/92).
[50] Karl Marx: Inaugural Address of the Working Men’s International
Association. En: MEGA2 I/20, p. 10
[51] Marx: Capital. Vol. 3, p. 365 (MEGA2 II/4.2, p. 331).
[52] Karl Marx: Economic Manuscripts of 1861-63. En: MECW. Vol. 32, p.
316/317 (MEGA2 II/3, p. 1317).
[53] Karl Marx: Critique of the Gotha Programme. En: MECW. Vol. 24, p.
85 (MEGA2 I/25, p. 19).
[54] Marx: Capital. Vol. 1, p. 173 (MEGA2 II/6, p. 110).
[55] Marx: Capital. Vol. 3, p. 959 (MEGA2 II/4.2, p. 838).
[56] Karl Marx: Economic Manuscripts of 1861-63. En: MECW. Vol. 32, p.
158 (MEGA2 II/3, p. 1149).
[57] Marx: The Civil War in France. MECW. Vol. 22, p. 335.
[58] La frase de Marx “ein Plan” debería ser leída como “un plan” en vez
de “el plan”. Vid. K. Miyata: Marx’s Theory of Association (en japonés). En:
Political Economy Quaterly. Vol. 49, 2012, N°2, p. 86
[59] Vid. Otani: Marx’s Theory of Association, p. 99
[60] Michael Albert: Parecon. Life after Capitalism. London, New York
2003.
[61] Pat Devine: Democracy and Economic Planning. Cambridge 1988.
[62] En cuanto a trabajos más recientes sobre la planificación
participativa, vid. Designing Socialism: Visions, Projections, Models. Ed. Por
A. Campbell. Science and Society. Vol. 76, 2012, N°2; David Laibman: Political
Economy after Economics. London 2012; Seongjin Jeong: Marx’s Communism
Revisited (en coreano). En: Marxism 21. Vol. 12, 2015, N°1; T. Ha: A Study on
the External Economic Relations of the Participatory Planned Economy (en
coreano). Dissertation. Gyeongsang National University 2014.
[63] Karl Marx: Critique of the Gotha Programme. En: MECW. Vol. 24, p.
85/86 (MEGA2 I/25, p. 13/14).
[64] Marx: Capital. Vol. 1, p. 171/172 (MEGA2 II/6, p. 109).
[65] Vid. Karl Marx: Capital. A Critique of Political Economy. Vol. 2.
Trad. de David Fernbach. London 1978, p. 434 (MEGA2 II/11, p. 347). “Resulta
interesante que ninguna de las discusiones de Marx sobre la sociedad
post-capitalista en el vol. 2 de El Capital mencionan al Estado. En cambio,
Marx se refiere al control de los elementos de la producción y de la
distribución por la sociedad.” (Peter Hudis: Marx’s Concept of the
Alternative to Capitalism, Leiden, Boston 2012, p. 175)
[66] En los Grundrisse, Marx demostró que el esquema de Proudhon del
dinero-trabajo, el cual asumía la realización del intercambio equitativo sobre
la base de la producción de mercanciás, es inconsistente, y que de esta manera
lleva a la abolición de la producción de mercancías cuando es llevada a su
conclusión lógica. David McNally: Against the Market. London, New York 1993,
después de todo, es correcto considerar el esquema de Proudhon del
dinero-trabajo como el padre de las teorías del socialismo de mercado.
[67] Vid. Makoto Nishibe: The Theory of Labour Money: Implications of
Marx’s Critique for the Local Exchange Trading System (LETS). En: Marx for the
21st century. Ed.por Hiroshi Uchida. London 2006, pp. 89-105.
[68] Kojin Karatani: The Structure of World History: From Modes of
Production to Modes of Exchange. Trad. de Michael K. Bourdaghs. Durham 2014.
[69] Vid. N. Kwack: Contradictions of Marx’s Communism and the Socialism
for the 21st Century (en coreano). En: Marxism 21. 2006. N°6.
[70] Karl Marx: Critique of the Gotha Programme. En: MECW. Vol. 24, p.
86 (MEGA2 I/25, p. 14).
[71] Ibid., p. 85 (MEGA2 I/25, p. 13).
[72] Karl Marx, Friedrich Engels: The German Ideology, En: MECW. Vol. 5,
p. 537.
[73] Karl Marx: Critique of the Gotha Programme. En: MECW. Vol. 24, p.
86/87 (MEGA2 I/25, p. 14).
[74] Marx: Grundrisse, pp. 172/173 (MEGA2 II/1, pp. 103/104).
[75] Vid. Uri Zilbersheid: The Vicissitudes of the Idea of the Abolition
of Labour in Marx’s Teachings – Can the Idea be Revived? En: Critique. 2004.
N°35, pp. 119/120.
[76] Karl Marx, Friedrich Engels: The German Ideology, En: MECW. Vol. 5,
p. 52, 80, 88, 205.
[77] Karl Marx: Draft of an Article on Friedrich List’s Book Das
Nationale System der politischen Oekonomie. En: MECW. Vol. 4, p. 279.
[78] Marx: Grundrisse, pp. 611, 325 (MEGA2 II/1, pp. 499, 241).
[79] Ibid., pp. 705/706, 708 (MEGA2 II/1, pp. 584/585, 589).
[80] Karl Marx: Inaugural Address of the Working Men’s International
Association. En: MEGA2 I/20, p. 10
[81] Vid. Uri Zilbersheid: The Vicissitudes of the Idea of the Abolition
of Labour in Marx’s Teachings (Fn 73).
[82] Karl Marx: Economic Manuscripts of 1861-63. En: MECW. Vol. 33, p.
391 (MEGA2 II/3, p. 1388).
[83] Marx: Capital. Vol. 1, p. 173 (MEGA2 II/6, p. 110).
[84] Karl Marx: Critique of the Gotha Programme. En: MECW. Vol. 24, p.
87 (MEGA2 I/25, p. 15).
[85] Jakob Rigi: Peer Production and Marxian Communism: Contours of a
New Emerging Mode of Production. En: Capital & Class. Vol. 37, 2013, N°3,
pp. 397-416.
[86] Nick Dyer-Whiteford: Red Plenty Platforms. En: Culture Machine.
Vol. 14, 2013.
[87] Vid. Michael Lebowitz: The Socialist Imperative: From Gotha to Now.
New York 2015.
[88] Karl Marx: Critique of the Gotha Programme. En: MECW. Vol. 24, p.
85 (MEGA2 I/25, p. 13).

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