© Libro N° 12365.
Un Brindis Por Buesa (Comentarios Motivados Por Un
Libro Aún No Leído). Campos,
Frank. Emancipación. Marzo 30 de 2024
Título original: ©
Un Brindis Por Buesa (Comentarios Motivados Por Un Libro Aún No
Leído). Frank Campos
Versión Original: © Un Brindis Por Buesa (Comentarios Motivados
Por Un Libro Aún No Leído). Frank Campos
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Emancipación:
Guillermo Molina Miranda
UN BRINDIS POR BUESA (Comentarios Motivados Por Un Libro Aún No Leído)
Frank Campos
Un
Brindis Por Buesa
(Comentarios
Motivados Por Un Libro Aún No Leído)
Frank
Campos
José Ángel Buesa al centro
Gracias a
una reseña publicada en el periódico Granma por Madeleine
Sautié Rodríguez (sección Lecturas, lunes 9/3/15), me entero de la
aparición de Buesa de lejos y de cerca, ensayo de Roberto Leliebre,
editado por Ediciones Caserón, Santiago de Cuba.
Confieso
de inicio que Buesa no está entre mis poetas cubanos favoritos, pero me agrada
—los que me desagradan son los falsos poetas—. En cuanto leí el artículo de
Madeleine, salí a comprar el ensayo de marras, pero… ¡Tatán, tatán! Recorrí
varias librerías en diversos municipios capitalinos y ni lo han oído mencionar.
Me imagino que la clave del misterio esté en que se trata de un libro de una
humilde editora provinciana (que conste que no trato de ser peyorativo, todo lo
contrario), con seguramente una modestísima tirada.
Esto me
lleva reflexionar sobre el hecho —nada nuevo ni descubierto por mí— de cuántas
valiosas obras publicadas en provincias permanecen desconocidas para el público
del resto del país. Al mismo tiempo, las editoras nacionales publican decenas
de títulos que se llenan de polvo y cagarrutas de moscas en librerías o
almacenes. Soy de los que creen que también en la solución de esto pudiera
ayudarnos el denostado e incomprendido mercado. El Instituto del Libro debiera
articular un mecanismo (sin mucha burocracia, por favor) que le permita conocer
cuales títulos —de cualquier editorial del país— se agotan con rapidez, son muy
reclamados en las librerías y hasta tener en cuenta los más pedidos en
bibliotecas. Con esa información pudiera decidir la publicación a nivel
nacional de aquellos títulos provinciales (repito que
no hay intención peyorativa) que tengan buena demanda en el resto del país.
No hay
que ser experto en marketing ni tener un doctorado en crítica
literaria o en economía política para darse cuenta de que siendo Buesa uno de
los poetas cubanos más leídos —Madeleine afirma rotundamente: “Sin lugar a
dudas el más leído”—, cualquier ensayo sobre su obra tendrá más potenciales
lectores que un ensayo sobre Baruch Spinoza, John Donne o Mariano Brull, con
independencia y sin menosprecio por la calidad de la obra de cada uno de estos.
Volviendo
al artículo en Granma, Madeleine nos recuerda que Buesa fue tildado
de “facilista, superficial, monocorde, convencional, exteriorista, comercial y
poeta cursi para choferes y cocineras”. Esas descalificaciones muchas veces
provienen de poetas: difíciles de leer y entender; tan profundos que ahogan al
lector; también monocordes su canto a los problemas existenciales; tan
experimentales que no dicen nada; tan intimistas que apenas nos cantan hasta
sus miserias domésticas, pero tan suyas que casi nadie se siente identificado
con eso; en fin, poetas rebuscados, para críticos y jurados de concursos, que
casi siempre son también poetas antibuesa. Sobre la acusación del
carácter comercial de la obra de Buesa: me imagino que él nunca dijera —como
otros que conozco— que escribía para él mismo. Escribía para que lo leyera la
mayor cantidad posible de lectores –lo mismo que en el fondo intentan hacer los
que dicen que escriben para ellos, tras el socorrido tópico de exorcizar los
demonios internos. (A los que alegan que escriben para ellos, se les pudiera
responder con la clásica pregunta: ¿para qué publican? Pero como eso ya también
es un tópico, es mejor aprovechar un hecho: En dos ocasiones he sido testigo de
declaraciones de escritores de cierto nombre, que dicen que escriben para ellos
mismos. Y luego se han puesto a criticar lo poco que se paga por derecho de
autor en Cuba. Si ciertamente escribieran para ellos, pues consecuentemente no
debieran estar interesados en la venta de sus obras (de lo que pretenden acusar
a Buesa). En cualquier caso, con solo “cuatro gatos” comprando sus libros nadie
puede pretender ganar más por derecho de autor.
En estos
tiempos de tantos “post” en todo el mundo (posmodernidad, postsoviético,
postmaterialismo); en tiempos de tanto cinismo, vulgaridad y violencia; en
tiempos de tanta experimentación —fallida—, de tanta poesía que
pocos leen; en suma, en tiempos de tanta impostura y seudoarte, me parece que
una buena dosis de romanticismo sincero no viene nada mal.
Por eso,
aún sin leerla, considero muy útil y oportuna la obra de Leliebre. Ojalá
estimule a otros investigadores y menudeen más los estudios sobre Buesa. Espero
que como mínimo servirá para que nuevos lectores descubran a un poeta, si, tal
vez, a veces, algo cursi, pero sensible; popular, sin caer en vulgaridades
disfrazadas de desenfado y lenguaje coloquial; un poeta que como dice Madeleine
es de esos por los cuales “vota tal vez no el cerebro pero sí el corazón”. Y
creo que en tiempos donde tantas cosas le hablan a nuestro cerebro —y a nuestro
bolsillo—, un poeta que le hable a nuestro corazón no es cosa para desdeñar.
Parodiando
al, en su tiempo muy sobrevalorado y en la actualidad algo subvalorado, Cuentero
mayor, propongo un brindis por el genial cursi.
Post
scríptum: Cansado de zapatear infructuosamente librerías habaneras, y no
conociendo a Madeleine para pedirle prestado su Buesa…, solicito
a mis familiares en Santiago que me lo compren. Espero que tengan éxito.
_________________
Frank
Campos. Frank Campos (La Habana, 1965). Narrador y ensayista.
Licenciado
en Historia. Miembro fundador del Grupo de Creación Literaria Punto de Giro.
Profesor del curso “Las herramientas del escritor” en la Casa de Cultura Mirtha
Aguirre de Playa. Instructor de literatura en el Cerro.

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