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Libro N° 14351. El Proceso De formación De La Psicología Marxista: L. Vigotskti A. Leóntiev, A. Luria. Recopilador: A. Puziréi.


© Libro N° 14351. El Proceso De formación De La Psicología Marxista: L. Vigotskti A. Leóntiev, A. Luria. Recopilador: A. Puziréi.  Emancipación. Octubre 11 de 2025

 

Título Original: © El Proceso De formación De La Psicología Marxista: L. Vigotskti A. Leóntiev, A. Luria. Recopilador: A. Puziréi

 

Versión Original: © El Proceso De formación De La Psicología Marxista: L. Vigotskti A. Leóntiev, A. Luria. Recopilador: A. Puziréi

 

Circulación conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión original de textos:

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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: 

Guillermo Molina Miranda




LEAMOS SIN RESERVAS, ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA

EL PROCESO DE FORMACION DE LA PSICOLOGIA MARXISTA:

L. Vigotskti; A. Leóntiev, A. Luria

A. Puziréj 


 

 

 

 

 

 

 

 

El Proceso De Formación De La Psicología Marxista:

L. Vigotskti A. Leóntiev, A. Luria

 

A. Puziréi

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Biblioteca de psicología soviética

 

EL PROCESO DE FORMACION DE LA PSICOLOGIA MARXISTA:

L. VIGOTSKTI A. LEONTIEV, A.LURIA

 

 

 

 

 

Recopilación,•  prefacio y comentarios de A. P u z i r é i ,

 

candidato a doctor en Psicología

 

Bajo la redacción general de Y u  .   G u i p p e n r é i t e r ,

 

doctora en Psicología

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EDITORIAL PROGRESO

MOSCÚ

 

1989

 

 

Traducido del ruso por Marta Shuare, Ph . D.  en Psicología

 

 

 

CTaHosneID1e MapKCHCTCKOH ncuxononm

 

JI. BbrrOTCKliH, A: JleoHTbeB, A. Jlyp11R

 

Ha ucnaHCKOM Jl3b1Ke

 

 

 

©Editorial Progreso, 198 9

 

111Jpre� en la URSS

 

         ...1Q.93000QQ0-249_ 125_89 014(01)-89 .

ISBN 5-IJ1-IJIJ1254-5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PREFACIO

 

 

 

 

Se     podría  decir, parafraseando          al         notable  escritor argentino Jorge Luis Borges, que "ser científico es algo más que una profesión; es un destino" . Resulta difícil encontrar en la historia de la psicología soviética y, tal vez, de la psicología mundial, otra persona a quien estas palabras se pue­ dan aplicar con tanta justicia como al eminentísimo psicólogo soviético Lev Semiónovich Vigotski . En este caso, la frase, además de su primer sentido, que se refiere al des­ tino del propio científico (de lo que hablaremos más adelante), posee también otro, no menos destacable, por cuanto      VigotsKi representa en gran medida el destino de toda la psicología soviética: con su nombre se vincula la formación de una de las escuelas científicas más importantes la que, especialmente en los últimos tiempos, comienza a ejercer una influencia cada vez mayor sobre el desarrollo de toda la rección general que dieron los trabajos de Vigotski es extraordinariamente heurística y ofrece grandes perspectivas no sólo desde el punto de vista de la elaboración de una serie de problemas metodológicos y teóricos fundamentales, sino también, lo que no es menos importante, en la búsqueda de una solución eficaz para muchas grandes tareas prácticas que la propia vida plantea hoy a la psicología

 

En la actualidad, la evolución de la psicología•          

.

También comienzan a comprender esto, con claridad            cada vez mayor, muchos psicólogos extranjeros. Una demostración de ello es no sólo el número rápidamente creciente de tráducciones a muchos . idiomas de los trabajos de Vigotski y ·sus seguidores, sino también la organización de representativos simposios y conferencias internacionales, dedicados especialmente a su creación científica. En dife-rentes países se formulan amplios programas internacionales· de investigación y se crean grupos de científicos que trabajan aplicando las ideas de la concepción histórico­cultural de Vigotski.

 

En esta situación, la publicación de los trabajos fundamentales de Vigotski y sus seguidores permitirá al lector extranjero no sólo conocer con más profundidad y de "primera mano" la creación de los clásicos de la psicología marxista, sino también, probablemente, le abrirá el camino para resolver una serie de problemas de investigación propios.

 

El libro que se ofrece a la atención del lector constituye una antología de obras pertenecientes a tres de los más grandes psicólogos soviéticos, cuyos nombres son conoci­ dos hace tiempo en todo el mundo: Lev Semiónovich Vi­ gotski, Alexéi Nicoláevich Leóntiev y Alexandr Romá­ novich Luria. Esta edición incluye los trabajos más im­ portan tes de cada uno de ellos, los que permiten repre­ sentarse en forma bastante completa el círculo de problemas e ideas de cada científico y también su estilo de pensamien­ to característico. Los textos, debido al volumen limitado del libro, se editan abreviados. Sin embargo, ello no sólo no afecta el contenido fundamental de los trabajos incluídos en el libro, sino que, posiblemente, permita, por el contra­ rio, captar en forma más precisa la idea fundamental-y las líneas de razonamiento de los autores, destacándolas y ha­· ciéndolas más comprensibles para el lector.

 

Corresponde señalar que hasta ahora no existía una antología de este tipo en Occidente ; tampoco la hay en idio­ ma ruso. El libro que se ofrece a la atención del lector es el primer intento de reunir y mostrar la vinculación interna que enlaza las obras de los representantes fundamentales de la escuela de Vigotski. Pero creemos que puede ser aún más importante mostrar, justamente, aquel aspectff de los trabajos de dicha escuela que está dirigido al día de hoy de la psicología, en su búsqueda de respuestas a los problemas más actuales. En este breve prefacio tratamos de exponer el proceso de formación y la lógica del desarroIIo de los pun­ tos de vista de cada autor, su aporte fundamental a la psi­ cología soviética y mundial; el prefacio no sustituye, natu­ ralmente, a los textos originales, sirio que más bien consti­ tuye una especie de ''guía" para la lectura de los materiales publicados.

 

"Hay que vivir mucho para, finalmente, volverse joven", dijo una vez en una entrevista el gran pintor español Pablo Picasso. A veces es útil echar una ojeada al pasado, a la his­ toria de la ciencia para comprender su estado actual, sus problemas de hoy: así podríamos reformular las palabras de Picasso con respecto a la psicología. La asimilación de las ideas fundamentales de la concepción histórico-cultural de Vigotski, de las ideas de sus seguidores más próximo� . debe ser, a nuestro juicio, extraordinariamente productiva para la psicología contemporánea. Tenemos la esperanza de que el propio lector se convenza de ello al leer .el libro que le presentamos.

 

 

*       *          *

 

Cuando murió de tuberculosis pulmonar, el 1 1 de junio de 1 934, L. Vigotski no había cumpido · aún 38 años. En psicología trabajó menos de 1 O años. Desde comienzos de la década del 20 enfermó gravemente, permaneció internado en hospitales por largos períodos; la enfermedad que progre­ saba consumía sus fuerzas. Sigue siendo un verdadero mis­ terio cómo, en estas condiciones increíblemente difíciles, agravadas por una existencia cotidiana n·ada fácil y por las relaciones a veces complicadas con sus discípulos y segui­ dores, Vigotski no interrumpió ni por un instante su intensa activiflad de investigación, escribió artículos y libros que actualmente constituyen la gloria · de la psicología sovié­ tica en sus más diferentes campos, desde la psicología del niño con retraso mental hasta la psicología de la creación del actor; desde trabajos fundamentales metodológicos y teóricos sobre los problemas de la conciencia, el desarrollo infantil, la historia de la psicología hasta estudios clí­ nicos concretos y el análisis psicológico de obras literarias.

 

Vigotski es autor de aproximadamente 200 obras, entre ellas dos decenas de monografías, cada una de las cuales abrió nuevas vías en el desarrollo de la psicología; la audacia y el carácter heurístico de esas vías se descubren verdaderamente sólo hoy, medio siglo después de la muerte del científico. Todo esto parece increíble, np se compagina con nuestras ideas habituales sobre lo posible · y lo imposible en la ciencia; en ello, empero, está la esencia del "fenóme­ no Vigotski" . Este sorprendente científico, sólo un poco mayor en edad que la mayoría de sus discípulos, llegó a la psicología "desde afuera" (ninguno de sus dos diplomas uni­ versitarios era de psicólogo). Cuando arribó a Moscú proveniente de la pequeña ciudad bielorrusa de Gómel, Vigotski ocupó al principio el cargo más modesto, el de "colaborador científico de segunda categoría", mientras que algunos de sus futuros discípulos eran ya figuras destacadas en la psicología soviética; pero justamente él se convirtió de inmediato en el líder intelectual indiscutido y en el pre­ ceptor espiritual de una pléyade de jóvenes y talentosos in­ vestigadores, cada uno de los cuales debía posteriormen­ te escribir más de una página brillante en la historia de la ciencia psicológica del siglo XX. Es suficiente mencionar los nombres de A. N. Leóntiev y A. R. Luria, A. V. Zapo­ rózhets y P. Y. Galp'erin, D. B . Elkonin y B . Y. Zeigarnik, cuyos trabajos son ampliamente conocidos hoy no sólo en la Unión Soviética, sino también en el extranjero.

 

 

La. corta vida de Vigotski y el destino de su herencia científica fueron dramáticos. Dos años después de la muerte del científico, sus ideas fueron declaradas "pseudocientí­ ficas". Durante los siguientes dos decenios, el nombre de Vigotski fue tachado de la historia de la psicología sovié­ tica. Pero incluso en esos años, cuando no se publicaban sus trabajos y los publicados con anterioridad eran retirados con

 

         frecuencia de las bibliotecas, incluso en ese tiempo, las ideas de Vigotski no dejaron de vivir en la psicología sovié­ tica y de ejercer una. profunda influencia latente sobre el desarrollo del pensamiento cien tífico y la formación de las nuevas generaciones de psicólogos. Sus libros pasaban de mano en mano, su nombre era símbolo de autoridad cien­ tífica y de búsqueda audaz, su destino trágico y su perso­ nalidad ayudaron a muchos a mantenerse firmes en las más difíciles circunstancias. Los discípulos de Vigotski conservardn cuidadosamente · sus manuscritos inéditos, los estenograrnas de las conferencias, incluso sus cartas perso­ nales y borradores, como lo más querido y valioso.

 

Algunas tesis de la teoría histórico-cultural de Vigotski, sin cambios o transformadas y, a veces, fragmentos de sus rrianusc:ritos inéditos se incluyeron en los trabajos de sus seguidores y discípulos, continuando así su vida en la cien­ cia. La teoría de desarrollo psíquico del niño y la concep­ ción del restablecimiento de las funciones psíquicas luego de lesiones cerebrales, la psicología de la ensefíanza esco­ lar· y la defectología, las investigaciones del juego infantil y la psicología de la esquizofrenia, incluso el estudio de la conducta animal se formaron, en los años 30 y 40, bajo una cierta influencia de las ideas de Vigotski, se formularon y desarrollaron gracias a los esfuerzos de sus discípulos direc­ tos y seguidores.

 

Los decenios transcurridos desde la muerte de Vigots­ ki cambiaron hasta lo irreconocible toda la fisonomía de la psicología mundial. Nacieron y murieron concepciones y escuelas, creció de manera inconmensurable el arsenal meto­ dológico de la psicología, se amplió infinitamente el círcu­ lo de investigaciones y la cantidad de hechos acumulados. Mucho de lo que constituía la psicología, incluso dos o tres decenios atrás, ha envejecido irremediablemente, se ha archivado y parece un anacronismo. Pero la teoría histó­ rico-cultural de Vigotski es hoy uno de los programas glo­ bales de desarrollo de la psicología más sólidos y con mayores perspectivas. Más aún, en los últimos años el in­ terés que por ella manifiestan tanto los investigadores sovié­ ticos como extranjeros en diferentes países crece intensa­ mente.

 

 

En la actualidad se interesan por la teoría histórico­ cultural los investigadores que trabajan en aquellos campos --ae la psiCología contemporánea, cuya particularidad distin­ tiva es el estrecho vínculo de la investigación psicológica con unas u otras formas del trabajo práctico con la psiquis, la co,nciencia y la personalidad del hombre. Justamente aquí l� asimilación y el desarrollo creativo de las ideas de la psi­ cología histórico-cultural de Vigotski deben resultar extra­ ordinariamente productivos. Como tratamos de mostrar más adelante, la psicología histórico-cultural realiza un tipo completamente nuevo de metodología de la investiga­ ción psicológica que permite trabajar eficazmente en situa­ ciones nuevas, "no clásicas" , en las que los paradigmas tra­ dicionales, dominantes en la psicología contemporánea, muestran muchas veces su total inconsistencia.

 

 

*       *          *

 

 

Trataremos de exponer brevemente las ideas fundamen­ tales de la teoría histórico-cultural de Vigotski..

 

Es sabido que Vigotski comenzaba sus conferencias sobre la memoria dando muestras de una memoria "prodi­ giosa". Pedía al auditorio que le dictara una larga lista de palabras (varios centenares) y las escribía en la pizarra. Luego, de espaldas a ésta, reproducía esa lista en cualquier orden dado. Se comprende que los escuchas quedaban pas­ mados ante semejante memoria extraordinaria. Sin embargo, el asunto consistía en que Vigotski no poseía una me­ moria "prodigiosa", "eidética" en el sentido habitual de la palabra. ¿De qué manera Vigotski, quien no tenía una es­ pecial memoria natural, podía resolver tales complejas ta­ reas mnésicas? Es que Vigotski utilizaba, durante la memo­ rización, peculiares procedimientos y medios auxiliares, un "sistema mnemotécnico" especial. Brillante conocedor de la literatura mundial, había confeccionado pa-ra. sí una larga lista de los más importantes escritores desde la anti� güedad hasta nuestros días, los había dispuesto en orden cronológico y memorizado bien. Este era su "sistema mne­ motécnico". Luego, cada vez que debía recordar la lista de palabras que le proporcionaba el auditorio, Vigotski "en­ ganchaba" cada palabra con el nombre correspondiente de la lista de escritores y, de esta manera, memorizaba fácil­ mente la palabra y su lugar en la secuencia de otras palabras. A primera vista puede parecer que tal procedimiento no sólo no facilita, sino que, por el contrario, complica la tarea, ya que la carga sobre la memoria aumenta: ¡en lugar de memo­ rizar "simplemente" una serie de palabras es necesario memorizar también las relaciones de dichas palabras con los apellidos de la lista! Pero el hecho, paradójico desde el punto de vista de la conciencia cotidiana, consiste en que si se dispone de un sistema mnemotécnico de ese tipo ya no-- -

 

representa un trabajo considerable recordar con su ayuda un material incluso muy extenso.

 

Por el contrario, las verdaderas dificultades comienzan cuando el hombre que dispone de semejante sistema mne­ motécnico debe olvidar algo que ha memorizado con su ayuda. Resulta increíblemente difícil "borrar" esa lista de palabras, una vez aprendida. También aquí existen proce­ dimientos especiales que, a difirencia de los primeros (mnemotécnicos), se llaman leteotécnicos, por asocia­ ción con el mitológico río Leteo del reino subterráneo cuyas aguas, según las ideas de los griegos antiguos, hacían olvi­ dar a las almas de los muertos todo el pasado.

 

¿Qué tiene de interesante . esta historia? ¿Por qué Vigotski comenzaba la conferencia sobre la memoria con la demostración de su "memoria prodigiosa"? Justamente porque el corazón de la teoría histórico - cultural de Vigots­ ki es la concepción de la organización semiótica peculiar de todas la formas propiamente humanas de la psiquis o, como las llamaba el propio Vigotski, de "las funciones

psíquicas superiores", entre ellas la memoria   humana.

 

La tesis fundamental de la teoría histórico-cultural, en lo referente al problema de la memoria, es la afirmación de que la particularidad de sus formas superiores, específicamente

humanas, reside en que ellas tienen una estructura "media­

tizada" peculiar y que los medios           ·   paraorganizar la

memoria son procedimientos      y          medios mnemotécnicos de

todo  tipo,  es decir, sistemas      semióticos específicos que,

por lo general, han sido elaborados en el curso del desarro­ llo histórico de la humanidad y que son asimilados por cada individuo durante su desarrollo psíquico. ·

 

El programa de Vigotski presuponía, ante todo, el re­ examen radical de los límites de lo psicológico : la psicología debía ocuparse del análisis de lo que, desde el punto de vista tradicional, no era psíquico: los sistemas mnemotécnicos semióticos, los sistemas de escritura y numeración, los es­ quemas, las obras de �rte, la vestimenta, etc. Incluso el sis­ tema de los llamados "lunares" que las europeas, segui­ doras de la moda de los siglos XVIII-XIX se aplicaban en el rostro para organizar, de la fórma coiréspondiente, la aten­ ción del interlocutor, debía entrar en el círculo de fenó­ menos psicológicos, es decir sujetos al análisis psicológico.

 

Vigotski, empleando una analogía entre el signo en su funCi6n instrumental y el instrumento, trató, sin embargo y desde el comienzo mismo, dé señalar también las diferen­ cias esenciales entre ellos. Vigotski vio la ·diferencia prin­ cipal del signo con respecto al instrumento en lo siguiente: si el instrumento, en correspondencia ·con la fórmula hegeliana clásica, se interpone entre el hombre (sujeto de la operación) y el objeto externo a transformar, mediatizan­ do la acción del hombre sobre el objeto de la actividad, el signo mediatiza la relación del hombre con otro (en par­ ticular, la relación del hombre consigo mismo, como con otro). O sea que el signo siempre actúa como medio con el cual el hombre organiza el dominio de su psiquis ( concien­ cia, personalidad) o, como lo· 11amaba_ Vigotski, "operación significativa". y estrechamente ligadas se plantean a tal tipo de psicología:  

Dos tareas fundamentales

1 ) la reconstrucción  de  la         estructura de cierta "máquina" (órgano, medio), tomada en el aspecto de su función psicotécnica en. relación con el proceso de reorganización (en particular, de desarrollo) del comportamiento, de la psi­ quis, de la conciencia del hombre (del hombre comprendido en un plano impersonal, lo que no significa, sin embargo, un plano abstracto);

 

2)      el restablecimiento, según la "máquina" descrita, a través del análisis. de su estructura funcional, de aquella transformación de °fa' psiquis, de la conciencia, que la "má­ quina" dada está destinada a producir y para producir la cual ella se construyó y usó.

 

El concepto de "máquina" debe entenderse aquí, justamente, como medio de reorganización de la psiquis, de la conciencia. En calidad de semejante "máquina", Vigotski propone examinar los signos y sistemas semánticos de di­ ferente tipo; ante todo, se trata de los signos elaborados en la historia, fijados en la cultura y transmitidos de genera­ ción en generación gracias a "canales de traslación" es­ pecialmente creados (por ejemplo, el sistema de enseñanza y otras instituciones especiales).

 

 

*       *          *

 

 

         Las ideas gener<1les de la teoría histórico-cultural pueden aclararse en el ejem_plo de la memoria. Si tratamos de se­ guir el proceso de formación de la memoria del hombre des­ de el punto de vista histórico, podemos ver que el nacimien­ to de . Ja memoria está ligado con el hecho de que el hombre,

 

.para organizarla, prepara y utiliza peculiares medios mne­ motécnicos artificiales. Inicialmente, en calidad de tales medios, pueden actuar cosas primitivas como las "muescas", el "nudo para recordar"; luego, las primeras formas de es­ critura (también "de nudos"), etc. Incluso si nos limitamos a estos medios, ligados a la evolución de léJ. escritura, des­ cubrimos aquí una extraordinaria ramificación, con mu­ chas líneas paralelas que se pueden encontrar en diferentes culturas o en representantes de distintas épocas.

 

En el desarrollo de la memoria, como en el de cualquier otra "función psíquica superior" específicamente huma­ na, Vigotski diferenció dos líneas fundamentales: la natural y la artificial o cultural; ligó el pasaje de la primera a la se­ gunda con la preparación y utilización de medios semió­ ticos especiales para la organización de la memoria. En

 

.correspondencia con esta interpretación de la naturaleza de las formas superiores de la memoria del hombre se llevó a cabo su investigación.

El esquema general de los experimentos recibió el nombre de "método de la doble estimulación".

¿Por qué este esquema se llama método de la doble estimulación? Ante todo porque se utilizan "dos series de estímulos" 1 ; Vigotski habla de los "estímulos-objetos", por una parte y de los "estímulos-medios", por otra, diferenciándolos ante todo de manera puramente funcional según su posición, su lugar, en la estructura del acto psíquico correspondiente. El "estímulo-objeto" es aquello a lo que se dirige el acto, aquello con lo que trabaja el sujeto del experimento; el "estímulo-medio" es aquello con cuya ayuda organiza su trabajo, dirige su actividad.

 

En el caso de la investigación de la memoria, el experimento se parecía algo, en su inicio, a los experimentos clásicos de Ebbinghaus: el sujeto debía memorizar palabras o incluso sílabas sin sentido que se le presentaban sucesiva­ mente a intervalos constantes. En una de las dos series principales .del sujeto trabajaba de la misma manera que en los experimentos de Ebbinghaus: escuchaba, se esforzaba por memorizar y luego debía reproducir lo recordado. También los resultados fueron parecidos a los que pudo haber obte­ nido· Ebbinghaus. Pero la segunda serie de experimentos se diferenciaba radicalmente de la primera: se presentaba al sujeto, como ayuda, en calidad de medios auxiliares para la memorización, una segunda serie de estímulos, consistente en láminas con dibujos. En este experimento había exacta­ mente dos veces más láminas que palabras y se sugería al sujeto que podía utilizarlas para memorizar las palabras propuestas. El experimentador observaba cómo transcurría este empleo de medios auxiliares, si tenía lugar y si era así, qué se modificaba en el proceso de memorización.

 

La primera dimensión de este experimento está vincu� lada a la presencia o ausencia de medios auxiliares; la se­ gunda, aLintento de examinar este problema en el plano genético. Los sujetos tenían diferentes edades, (desde preescolares hasta adultos) y el experimentador trataba de aclarar de qué manera ellos usaban los medios auxilia res para organizar su memoria. Los resultados de esta in­ vestigación pueden ser representados en forma del famoso paralelogramo del desarrollo de la memoria". En él la curva inferior refleja los resultados de la serie cuando no se emplean medios auxiliares externos; la superior, los resultados de la serie cuando se emplean dichos medios. En el caso dado, el hecho principal consiste en la marcada ele­ vación de la curva superior, en el sector que va de la edad preescolar a la escolar inicial. El análisis psicológíco muestra que esta elevación está condicionada, justamente, por el hecho de que si los preescolares de menor edad no pudieron emplear adecuadamente las láminas auxiliares (hay, incluso, una edad en que estas láminas no sólo no ayudaron, sino que dificultaron la recordación de las palabras), los escolares de menor edad ya eran capaces de emplear en forma bastan­ te eficaz las láminas para organizar su memoria. El segundo fenómeno destacable es el siguiente: al pasar de los escolares de menor edad a los adolescentes y adultos, se observó una fuerte elevación de la curva inferior, que representa la serie en la que no se utilizaron las láminas auxiliares; ello se explica porque la memoria del hombre a esa edad ya está internamente mediatizada, lo que es el resultado del proceso de interiorización o "impW.ntación".

­

______________-

 

1       La jerga que  aquí emplea Vigotski es sólo, naturalmente, un tributo al tiempo y,         en realidad, cuando él         usa la palabra "estímulo"    : tiene en cuenta una cosa completamente      distinta que los conductistas.                                           

 

        

 

*       *          *

 

 

Vigotski dio inicio a un tipo completamente nuevo de investigación en psicología, cuyo carácter verdaderamente revolucionario e importancia extraordinaria sólo comien­ zan a ser comprendidos ahora.

 

En la psicología histórico-cultural se estudia la génesis de las funciones ps(quicas superiores del hombre (por ejemplo, como hemos visto, las formas superiores de la memoria).

 

El principio fundamental del método genético, for­ mulado reiteradamente en los trabajos de Vigotski, consis­ te en que es posible estudiar algo sólo mientras no haya ter­ minado el proc<?r,so de su formación o, dicho con otras pa­ labras, únicamente siguiendo el proceso de su génesis. En cuanto una u otra formación psicológica se ha constituído y su génesis ha culminado, se cierra todo acceso y cual­ quier vía para estudiarlo. Así, por ejemplo, si no se investi­ ga, y hasta tanto no se lo haga, la constitución de las formas superiores de la memoria, no se puede decir nada de aquellas formas iniciales "naturales" de la memoria que se supone en el sujeto y que se reorganizan en el curso de esa génesis.

 

En los marcos de semejante investigación genética se pueden registrar, en primer lugar, los medios que se dan al sujeto para la reorganización de su actividad psíquica y, en segundo lugar, cómo ocurre dicha reorganización.

 

El plano de la reorganización es esa realidad primera con la que trata directamente el investigador. Todo lo res­ tante es ya el resultado de su reconstrucción teórica. Por supuesto, el investigador puede plantearse la tarea de res­ tablecer las formas de la actividad psíquica que se reorgani­ zan. Pero no las puede observar directamente. Sólo pue­ de tratar de . reconstruirlas retrospectivamente, fijando · y analizando el proceso de génesis. 

 

El psicólogo, pues, comienza su investigación presupo­ niendo que estudiará justamente la reorganización de la función psíquica; según el sentido de la concepción his­ tórico-cultu�al, estudiará la reorganización que cambia radicalmente las "leyes" mismas de funcionamiento de la psiquis. Vigotski insiste en que el pasaje a las funciones psí­ quicas superiores transforma de manera radical el tipo de su regulación,-las leyes psicológicas a que-se subordinan.

 

Dicho con otras palabras, el eje de la concepción histó­ rico-cultural es la orientación a investigar el desarrollo de la psiquis. En cierto sentido se pue_c,le decir que, en los· mar­ cos de este enfoque, no se estudia, nada más que el desa-rrollo de la psiquis.

 

Es importante subrayar que aquí el concepto mismo de "desarrollo" tiene un significado completamente especí­ fico, por completo diferente del que posee en las ciencias naturales. También los científicos naturales se refieren al desarrollo. Se puede hablar del desarrollo del organismo en la ontogénesis; de desarrollo en el plano de la evolución; del desarrollo en la geología e, incluso, en la física. Por ejemplo, en la cosmología, se habla del "desarrollo del uni­ verso". En estos casos, por desarrollo, se sobreentiende siempre un proceso natural, que por relación al saber sobre él y a la investigación del mismo. se encuentra, por esencia, en la misma situación que cualquier otro objeto natural de estudio: el proceso de desarrollo es indepen­ diente de uno u otro conocimiento que de él se tenga o de su investigación.

 

 

En la psicología histórico-cultural nos enfrentamos con una · situación por completo diferente. El desarrollo psí­ quico, desde el punto de vista de la teoría histórico-cul­ tural se produce sólo debido a· que alguien realiza una acción peculiar, especialmente construida y organizada, cuya ejecución es lo que da el efecto "desarrollante", lo que permite al desarrollo tener lugar. Dicho con otras palabras, en el caso.dado el desarrollo es siempre un proceso que tiene un componente artificial inevitable, constituído por una acción especial: la acción de reconstrucción o reor­ ganización del aparato psicológico o de los regimenes de su trabajo.

 

 

Según Vigotski, la psiquis del hombre "por sí misma" (aunque es difícil incluso imaginarse qué podría significar esto en un caso concreto) no tiene sus propias leyes de desa­ rrollo; más aún, no posee, en general, desarrollo.

 

Desde el punto de vista de la teoría histórico-cultural� el procedimiento propiamente humano de regulación del comportamiento y de la psiquis siempre incluye necesaria­ mente cierta acción especialmente estructurada (primero dividida entre las personas, luego cumplida por un solo sujeto) y destinada a la "elaboración" y al subsiguiente empleo de objetos semióticos peculiares como medios y procedimientos para que el hombre domine, organice y reorganice su actividad psíquica. Aquí es muy importante subrayar que estos "actos significativos" o "acciones psi­ cotécnicas" y no la psiquis " en crudo", por si misma, deben considerarse (si se aplica de manera consecuente el enfoque histórico-cultural) el "objeto" y: "la unidad de análisis" en la psicología.

 

 

·  Esta          tesis  tiene  consecuencias  extraordinariamente

 

         importantes para el problema del método objetivo en la psicología concreta del hombre y también lleva a compren­ der de modo totalmente nuevo las interrelaciones entre la práctica y la investigación psicológica. La investigación psicológica resulta incluída, desde el comienzo mismo, en una u otra forma de acción psicotécnica. Volveremos sobre esta tesis de excepcional significación cuando examinemos los trabajos de A. Luria.

 

*   *   *

 

 

La labor de Vigotski como psicólogo, a la que se entre­ gaba con abnegación, con la pasión de un verdadero faná­ tico, no tenía para él, sin embargo, sentido por sí misma,

 

 

.14

 

 

Sino que la realizaba en el contexto filosófico y antropológico más amplio de la liberación espiritual y la renovación     del hombre, de su desarrollo. Justamente ésta fue la tarea de         la vida de Vigotski y no el trabajo estrechamente profesional.         ·           concreto        y objetivo de la conciencia del      hombre en sus manifestaciones "supremas", del hombre         que vive una vida espiritual elevada e intensa; esas fueron,         desde el comienzo mismo, las orientaciones y la actitud de    Vigotski como investigador        y          pensador. Nada se encontraba en un contraste tan marcado con dichas orientaciones         como la psicología académica a él contemporánea, inde

pendientemente     de escuelas   y direcciones. De aquí se deduce el carácter trágico de su destino como hombre y como científico y el elevado pathos de su creación.   

 

El análisis                          nos dice que Vigotski llegó a la conclusión de la necesidad de elaborar una psicología concreta completamente nueva del  hombre2•                                                             

La "nueva psicología", según la idea de Vigotski, debía        ser, ante todo, una ciencia objetiva. Sin embargo, a diferencia del conductismo, debía ser la ciencia de la conciencia y,      a diferencia de toda la anterior psicología académica, no        debía ser la ciencia de las formas "abstractas" y artificiales de la conciencia que, necesariamente, son las únicas observables en el experimento de laboratorio, sino de aquéllas       con las cuales tratan las prácticas reales del trabajo con la      conciencia del         hombre.         La         nueva psicología debía ser,

ante todo, la ciencia de la conciencia del hombre en desarrollo, en crecimiento espiritual.                    

El primer intento de estructurar semejante psicología concreta de la conciencia y de la personalidad del hombre se         encuentra en las obras tempranas que Vigotski escribió en     la mitad de los años 20, dedicadas a la psicología del arte y   a la defectología.                                                

                    

*       *          *

 

El análisis de los trabajos tempranos de Vigotski sobre         la psicología del arte permite fijar las peculiaridades del mé  -

 

_________________

2       Véase el trabajo metodológico El sentido histórico de la crisis           , psicológica que Vigotski escribió en 1927  y que fue publicado por         primera vez en 1981, en el primer tomo de sus           Obras.

 

 

         todo de investigación y visión de la naturaleza del objeto       de estudio, características de la psicología histórico-cultu ral y también, lo que puede ser no menos importante, poner de manifiesto las finalidades y los valores fundamental les presentes en todo el pensamiento de Vigotski, en toda su           labor en la psicología, sus orientaciones como investiga     dor, pensador y personalidad. Se trata de la orientación a       lo "supremo" en el hombre o, para decirlo con palabras de      Dostoievski, al "hombre en el hombre", a su organización       psíquica y espiritual desde el punto de vista de {[ué puede           ser, en general, el hombre y de los caminos que existen para          que él logre ese estado posible, de los caminos que abren, en

         particular, el arte y la psicología del arte.

         Podemos comenzar el examen de los trabajos tempranos        de Vigotski con un pequeño fragmento del tratado El sen   tido histórico de la crisis psicológica, en el que Vigotski      discute el problema del método en la psicología y trata de      hacer  un  análisis  comparativo del método propiamente            experimental y del que llama analítico-objetivo. Vigotski escribe: "La semejanza con el experimento se           reduce a que en él (es decir, en el método analítico-objetiv·o           -A. P. ) tenemos una combinación artificial de fenómenos,    donde la acción de determinada ley debe manifestarse en la forma más pura. Se trata de algo así como una trampa para la naturaleza, el análisis en acción"3 . Destaquemos       esta expresión de Vigotski: "trampa para la niilüralezd"�­

         "Pero, -continúa Vigotski- también creamos una combi           nación artificial de fenómenos en el análisis, sólo que lo     hacemos por vía de abstracción mental. Esto ·es especial       mente claro en lo que se refiere a las construcciones artifi      ciales. No estando dirigidas a finalidades científicas, sino           prácticas, están calculadas para la acción de determinada

         ley psicológica o      física". Prestemos atención a la siguiente            enumeración, completamente inesperada. Tales son -escri     be Vigotski- la          máquina,        el chiste, la lírica, la mnemotéc­

         nica, la orden militar"4        ( ! )  (el  subrayado  es nuestro -

 

         P.).

¿Cómo comprender esta serie en la que se colocan jun­ tas, entre comas: "la máquina, . el chiste, la lírica, la mne­ motécnica, la orden militar"?

 

         L. S. Vigotski. Obras. Moscú, 1 982, t . 1 , p. 406.

 

4 Ibíd.

 

 

 

1 6

 

"Aquí, ante nosotros, -escribe Vigotski- tenemos un experimento práctico. El análisis de tales casos e.s un expe­ rimento de fenómenos ya listos. Por su sentido se aparece . a la patología, a ese experimento que realiza la propia na­ turaleza, a su propio análisis. La diferencia radica sólo en que la enfermedad produce la destrucción, la separación de los rasgos sobrantes y aquí, en cambio, encontramos la presencia de los necesarios, justamente, el conjunto de rasgos necesarios; pero el resultado es el mismo".

 

Más adelante dice: "Toda poesía lírica es un experi­ mento semejante. La tarea del análisis es poner al descubier­ to la ley que se encuentra en la base del experimento na.­ tura!".

 

A nuestro juicio, en esta cita encontramos, en la forma más concentrada, no sólo la idea fundamental de la Psi� cología del arte de Vigotski, sino también la idea principal de su teoría histórico-cultural en conjunto.

 

Prestemos atención a que cada elemento de la enumera­ ción (la máquina, el chiste, la lírica, la mnemotécnica, la · orden militar, la poesía lírica) es, según Vigotski, una "trampa", una trampa para la naturaleza. En el caso de la psicología es ¡Uña trampa para·ia psiquis, para la concien­ cia! La poesía lírica es una "trampa para la psiquis", para la conciencia, así como la máquina común es una trampa para la "física".

 

 

Existe, sin embargo, una importante diferencia entre las trampas que las máquinas, en el sentido propio de la palabra, representan para la "física" y las trampas con las que nos podemos encontrar en los marcos de la psicología, en particular en los marcos de la Psicología del arte.

 

Esta diferencia esencial consiste en que en el caso de las "trampas para la naturaleza" lo que se captura y capta en ellas se supone ya presente; en todo caso, así ocurre desde el punto de vista del conocimiento natural. Al analizar la máquina, podemos tratar de reconstruir aquellas leyes físicas que rigen la construcción y la acción de esta má­ quina, que se encuentran tras ella y que pueden ser dedu­ cidas mediante el análisis de la construcción y la acción de esa máquina. Lo decisivo es que las leyes físicas (y, en gene­ ral, naturales) sólo se ponen al descubierto y· se manifies­ tan en el mecanismo dado. Así son las cosas en la física.

 

En la psicología la situación es, desde el inicio mismo, completamente diferente.

 

 

 

1 7

 

La psiquis que el investigador trata de reconstruir me­ diante el análisis de las "máquinas" semióticas es siempre una psiquis ya "transformada" porque al hombre, porta­ dor de la psiquis, se incorporan especiales "dispositivos", ins­ trumentos complementarios, justamente las mismas máqui­ nas mediante ·cuyo análisis esa psiquis es estudiada. Al final de la cita antes reproducida, Vigotski señala "cómo los apa­ ratos complejizan; agudizan infinitamente nuestras investi­ gaciones, en qué medida nos hacen más inteligentes, más fuertes, más perspicaces". Dicho con otras palabras, nos en­ contramos aquí con la idea del incremento, de la "amplifi­ cación" de las capacidades naturales del hombre a cuenta

 

 

         de la incorporación de "dispositivos", "amplificadores" complementarios, en forma de máquinas especiales, de "máquinas" semióticas, tales como "el chiste, la lírica, la mnemotécnica, la orden militar". Mediante el análisis d.e tales "máquinas" tratamos ya con el aparato psíquico trans­ formado; aquí lo "psíquico" se comprende en el sentido más amplio de la palabra, (para Vigotski, el problema de la conciencia, del método . de análisis de la conciencia es el

 

problema). lmpórta subrayar que justamente - estaprimer

 

psiquis ya transformada es el punto al que nos lleva el aná­ lisis de las "máquinas" que realizan esta. transformación.

 

 

*       *          *

 

Vigotski insistió en que el punto inicial del análisis en la psicología.del arte debía ser la cosa artística en si misma; en que el análisis de la obra artística, el establecimiento de su estructura funcional es lo único que permite pasar luego al segundo momento del trabajo: a la reconstrucción de la estructura del aparato psiquico del hombre que es presu­ puesto por la cosa artística dada como condición indis­ pensable de .la existencia misma de esa cosa.

 

Realmente, para que una u otra obra artística en general sea percibida y percibida precisamente como cierto valor artístico, quien percibe debe poseer una organización psí­ quica (más ampliamente, espiritual) completamente deter­ minada. Vigotski proponía reconstruir esa organización en los marcos de la psicología del arte.

 

Es importante señalar que la organización psíquica que debe ser reconstruida de dicha manera no es la psiquis de un hombre empírico, de quien aquí y ahora mira un cuadro,

 

 

1 8

 

 

lee Hamlet o escucha una sinfonía de Beethoven. Esta or­ ganización no coincide con la organizacíón empírica de nin­ gún hombre vivo concreto.

 

¿Significa esto que la psicología del arte debe ser, en algún sentido, una disciplina abstracta? ¿No debe ella, en­ tonces, apoyarse a fin de cuentas en ciertas abstracciones, llevándonos, en el mejor de los casos, a cierto lector, espec­ tador, escucha "ideal", es decir, a alguien que en princi­ pio no existe y no puede existir en ningún lugar?

 

Tal conclusión no sería justa. Vigotski mostró en sus análisis concretos, en el capítulo sobre Hamlet y en otros de su Psicología del arte que tal tipo de análisis lleva a· re­ construcciones completamente concretas de la realidad psi­ cológica. Ocurre que, en el caso de las verdaderas obras de arte, la organización psíquica y espiritual para la que están "calculadas" no existe aún, en general, en las personas.

 

Cuando Beethoven escribió su Tercera sinfonía, a co­ mienzos del siglo XIX, no "había oídos" que la pudieran escuchar. Se puede afirmar esto categóricamente, aunque

 

         se sabe _que los contemporáneos de Beethoven eran gigan­ tes de la vida espiritual de Europa como, por ejemplo, He­ gel o Goethe. Incluso si no tuviéramos ahora testimonios directos de qué escucharon en esta música los contempo­ ráneos del gran compositor, de cualquier forma podríamos afirmar con seguridad que ellós no pudieron escuchar "ver­ daderamente" esta obra, oírla de la manera y oír en ella aquello que se oye y como se puede oir ahora.

 

No se trata sólo de que el oído musical, en el sentido estricto de este término, desarrollado y educado por la his­ toria posterior de la música, por Wagner y Maler, la nueva escuela de Viena y Stravinski, habiendo sufrido la influen­ cia de la música contemporánea, resultó modificado de ma­ nera irreversible. El escucha contemporáneo percibe la música de Beethoven de otra manera en un sentido musi­ cal estrecho. Pero es aún más importante que en el plano de

 

·1a-·organiz..ación espiritual general los escuchas actuales se diferencian .sustancialmente de los contemporáneos de Beethoven. Al entrar en el círculo de otra conciencia, la contemporánea, la obra de arte se convierte en otra por su contenido espiritual e, incluso, estrechamente estético que aquella que fue durante la vida del autor.

 

__ En cierto sentido se puede decir que Beethoven, al crear su sinfonía, parece ''presuponer" (por lo menos, como una

 

 

 

de las posibles) aquella organización espiritual que pudo al­ canzarse algunas decenas y hasta centenares de años después en el desarrollo espiritual histórico del fenómeno del hom­ bre y, en particular, de su "conciencia musical".

Percibir una u otra obra de arte significa descubrir en

 

         ella las condiciones de la posibilidad de nuestra propia vida j-  espiritual,  de la ampliación del horizonte de nuestra conciencia, de su "amplificación"; significa colocar la obra artística en aquel punto del crecimiento espiritual del Hombre, en el que permanentemente el Hombre nace como ser espiritual, eL punto de su "frrupción" en lo inexistente (y, al mismo tiempo, eterno). Esta es, por lo visto, nuestra única posibilidad de conectarnos con el "auténtico" sentido de la obra de arte.

Si continuamos este pensamiento, debemos decir que el arte es, en cierto sentido, una especie de laboratorio, en el que se realiza la búsqueda dentro del fenómeno del hombre, la búsqueda del hombre posible y· futuro. Es ex­ traordinariamente importante, además, que el hombre

 

nuevo puede nacer sólo a través de esta búsqueda, gracias al esfuerzo y el trabajo espiritual que se realiza en ella. ..

Vigotski opinaba que este laboratorio es semejante al del alquimista: en él ocurre casi un milagro, similar al mi­ lagro de "la conversión de agua en vino", el milagro de la transfiguración espiritual del hombre, de su renacimiento, de_ su pasaje a algo así como un nuevo "cuerpo" espiritual. A consecuencia de todo lo dicho se puede insistir en que ca­ da obra de arte es un peculiar "órgano " de nuestro desarro­ llo psíquico y espiritual.

 

¿Cuál es el lugar que una psicología del arte de ese tipo ocupa en la vida de las obras artísticas? Si la obra de arte actúa sobre nosotros por sí misma y produce su efecto "psi­ cotécnico" gracias a su propia construcción, ¿para qué debe estar junto a ella la psicología del arte? En general, ¿para qué se necesita la investigación del arte? Más aún: "¿Acaso cualquier análisis no mata la propia obra de arte?"

 

Vigotski comienza el estudio de Hamlet diferenciando dos tipos de comprensión. Por una parte, existe una com­ prensión "explicativa" que elimina el secreto de la acción de la obra artística, crea la ilusión de su transparencia total para nuestra conciencia racional. Tal comprensión es como si simplificara la obra de arte, suplantándola. Por otra parte, existe la comprensión a la que se orienta la Psicología del

 

 

 

 

 

 

arte: aquella que, surgiendo en el proceso de análisis de la obra artística, no la sustituye, sjno que siempre permanece con ella. En cierto sentido, es oómo si este análisis fuera una continuación de la obra artísÜca, es semejante a cierto dis­ positivo con cuya ayuda podemos "amplificar" la acción de dicha obra sobre nosotros.

 

La Psicología del arte, como la esboza Vigotski, resul- · ta un tipo único de investigación. Su carácter exclusivo con­ siste en la relación peculiar (imposible para el tipo cientí­ fico tradicional de investigación) que se establece -entre la investigación (la psicología del arte) y el "objeto" estudiado (el arte y la vida de sus obras en nosotros). La investigación del arte se incluye en la vida de las propias obras artísticas. Ayuda, en primer lugar, a explicitar los proyectos de desa­ rrollo del hombre, proyectos que elabora y contiene el arte y, en segundo lugar, contribuye a su realización· en la vida.

 

Una psicología del arte de ese tipo va, en cierto sentido, más allá de las tendencias que ofrecen mayores perspectivas en la psicología actual, por ejemplo, la psicología huma­ n istica contemporánea. Como -se sabe, el pathos de esta ten-. dencia es pasar del estudio del hombre medio, considerado por toda la psicología anterior como norma, al estud!o de las personalidades extraordinarias, que parecen estar en las avanzadas del desarrollo psíquico y espiritucil de la huma­ nidad. Según los psicólogos humanistas, el análisis de estos casos extraordinarios permite esbozar algo así como las pers­ pec tuvas desarrollo del hombre. Pero si la psicología hu_ manística trata de estudiar casos que, aunque excepciona­ les, son de cualquier manera reales, la psicología del arte . de Vigotski permite ver al hombre que aún sólo puede ser y que, por ello, a lo mejor, debe ser.

 

Parafraseando las palabras de T. Adorno sobre el con­ cepto de norma de la percepción musical se podría afirmar que la organización psíquica y espiritual de hombre a la que lleva la psicología histórico-cultural del arte es la organiza­ ción psíquica y espiritual del. hombre de talento, que labora incansablemente en su propio desarrollo;· La orientación a tal hombre y, ·en consecuencia, la orientación a dominar el proceso de desarrollo del hombre, es uno de los valores fundamentales de la psicología histórico-cultural en ge-- neral.

 

 

*       *          *

 

 

El terna central de los· trabajos de A. N. Leóntiev perte­ necientes a la mitad de los años 30 -el significado del signo

 

         su génesis- se encuentra, a primera vista, por entero dentro de la problemática fundamental de la concepción

histórico-cultural.                                    

         La cuestión inici�l referida a cómo se realiza, desde el          

punto de vista psicológico, en el proceso pedagógico la       

transmisión al alumno de un significado (concepto) nuevo 

para ·él        y superior por su nivel fue reforrnulado por León­      

tiev así: "¿Cómo ocurre en el niño el desarrollo del sig­       

nificado durante el proceso de asimilación del concepto?"  

Leóntiev plantea el problema de la asimilación de los con­  

ceptos corno problema del desarrollo y el del desarrollo,     

corno           problema       de        la conciencia. La asimilación, por el        ·

niño, del concepto científico es el proceso de reconstruc-    

ción, bajo la influencia de la enseñanza, de la generaliza­    

ción primaria con la que el pequefío ingresa a la escuela.    

·        ¿De qué manera Leóntiev resuelve la cuestión de las  

fuerzas motrices . del desarrollo de la conciencia? En res­   

puesta a la pregunta de cómo representarnos la determina­ 

ción del desarrollo de los conceptos en el nifío, Vigotski     

expresó una tesis fundamental; tras el desarrollo de los sig­

nificados, de los co.nceptos, se -encuentra la comunicación.

"Según         sea la forma de la comunicación -dice Vigotski en      

uno de sus últimos informes acerca del problema de la con­

ciencia,        escrito en 1 933 5 -  tal será la generalización, es de­   

cir,                la         estructura del significado". Leóntiev ya no está de       

acuerdo, en principio, con esta afirmación. La oposición     

que se advierte aquí se había esbozado, por lo visto, en vida

de Vigotski. En todo caso, en una serie de artículos e inter­

venciones de 1 934- 1 935, Leóntiev reitera una tesis que po­         

lemiza          claramente con la     afirmación de Vigotski referida   

a · la cornuniCación         corno  punto explicativo final en el         

problema del significado y de la conciencia: "Tras la palabra         

(y tras la comunicación) -insiste Leóntiev- se encuentra la  

activzdad .   Si cambia la actividad que está tras la palabra, 

cambia la ..palabra"6• "Si no damos este paso -escribe León-         

         s          L. S. Vigotski. Obras, t. 1 , p. 1 66.          publica  aquí según :           

         6          Estenograma del      informe  de  1 93 5  (se                  

A. N.            Leóntiev y la psicología     contemporánea.       Moscú, Editorial de

 

la ..Universidad Estatal de Moscú, 1 983, p. 1 3).

 

 

22

 

 

tiev en el artículo de 19357 - y comprendemos la comunica­ ción como causa motriz del proceso, esta interpretación puede llevarnos a conclusiones incorrectas que entran, a nuestro juicio, en contradicción con el sistema de puntos de vista del mencionado autor (es decir, de Vigotski)".

"Es correcto -dice Leóntiev, refiriéndose al punto de vista de L. S. Vigotski- que la formación (el desarrollo) del significado (en el proceso de asimilación del concepto) tiene lugar dentro de la comunicación y la colaboración del alumno con el maestro; pero -se formula la pregunta crí­ tica- ¿se puede considerar que la comunicación sea el punto explicativo final del proceso de formación del signi­ ficado, su fuerza motriz, su causa, aquello que determina este proceso? No, -afirma Leóntiev - ni la indicación del enfrentamiento directo del niño con el m4ndo de las cosas, ni la indicación del hecho de la comunicación, de la colabo­ ración y de la imitación pueden por sí mismas descubrir el desarrollo del significado de la palabra. Por más com­ plejamente entrelazados que estén, siguen siendo sólo mo­ mentos motrices externos del proceso; la tarea de toda in-

 

 

         - --vestigación del desarrollo consiste en estudiar, precisamente, su naturaleza interna, descubrir sus contradicciones motri­ ces internas"8•

 

De esta manera, el problema del desarrollo del signifi­ cado· se transforma en la cuestión de "qué está tras la co­ municación", es decir, según qué leyes internas se realiza, en la comunicación, el pasaje de un nivel de desarrollo del significado a otro (por ejemplo, en términos de Vigotski; de las estructuras "en complejo" de la generalización a las propiamente "conceptuales").

 

Al afirmar que "tras la comunicación y, en consecuen­ cia, tras el desarrollo del significado y de la conciencia se encuentra la vida y la actividad del niño", Leóntiev se en­ frenta con la tarea de aclarar qué es esta vida y actividad, cuya realización y desarrollo determina el desarrollo de la conc_iencia y, además, cómo hay que representar categorial

 

y ontoló-gicamente esta actividad y esta vida del niño para

 

 

         El dominio por los escolares de los conceptos científicos como problema de la psicología científica. En: Antología de psicologz'a evolutiva y pedagógica, parte l. Moscú, Editorial de la Universidad Estatal de Moscú, 1 980, p . 1 74.

 

'8      lbíd., p . 178.

 

 

23

 

 

 

descubrir la posibilidad de pensar esta determinación, darle

         una explicación teórica concreta y clara.                       

                                 ¿Cómo           concretiza y  fundamenta Leóntiev su tesis re­ 

         ferida a la determinación por la actividad de la conciencia     

         humana, qué tiene en cuenta cuando insiste en que "ante        

         todo, el hombre actua humanomente .      . . y sólo luego como          

         resultado de este proceso comienza . a comprender huma­     

         nomente"?9                                                                                                                                              a ·1a . determina­   

                                 En primer lugar, la tesis concerniente                

         ción por la actividad y        a la naturaleza del signÍficado .im�        

         plica que tras cada significado se encuentra un sistema de     

         operaciones, completamente definido, elaborado en la his­    

         toria    social y          "cristalizado" en ella, sistema que el sujeto       

         debe    restablecer    y dominar durante la asimilación del sig­           

         nificado.                                                                                                                                                                                                 

                                 "El significado -escribe Leóntiev- aparece ante noso­ 

         tros en su dualidad" . Tras el significado de la palabra se       

         pone al descubierto para nosotros la generalización como      

         imagen de la realidad y       la generalización     como  actividad,     

J,       como  sistema de operaciones psicológicas. En otro lugar      

         di                    e:         1'.                    d                      1                                 f                                           i:                     �f.                             

                     �                                'tras     el         significado                se encue                  tr                     la         dactividad �n el      

,        crzsta iza       a,         en                   a que se                                 orma ese s1gm 1ca         o, se encuentra        

' --·1a operación"1 0 .                                                                                                                                                             

                                 Vemos que en los trabajos de esos años Leóntiev con  _

         frecuencia     escribe           "actividad"                "operación" -�e.parandQ 

         estas palabras con una coma; dichoy                   en otros términos, iden­_   

         tifica la actividad con la operación.                                                                                        

                                 ¿Qué sentido pone Leóntiev, en los trabajos de mediados      

         de los años 30, en el concepto de "operación"?            

                                 Una cierta indicación sobre el particular es la analogía,          

         que él emplea reiteradamente, entre el significado y el ins­    

         trumento. Fue Vigotski quien introdujo esta analogía,

         aunque es verdad que no sólo señaló la semejanza sino,         

         ante     todo, las diferencias sustanciales entre el significado y

         el instrumento. Si se acepta la       afirmación     de Leóntiev de        

                                 9          Estenograma de        la         conferencia   de                    1 934  (se    cita  según :  

         A. N. Leóntiev y      la psicología contemporánea, Moscú,      Editorial de  

         la Universidad Estatal de Moscú, 1 983, p. 1 3).                                                          

                                 1 0      A.        N. Leóntiev.  Manuscrito   de  mediados de  los  años  30.   

         Se cita según el artículo de A. A.   Leóntiev.       La creación cient1fica       

         de        A. N. Leóntiev.        En:      A. N.   Leóntiev y                 la psicología contemporá­          

         nea.     Moscú.           Editorial        de  la              Universidad  Estatal de Moscú,  1 983, 

         p.         15.                                                                                                                                                                                                                       

 

 

24

 

que "dominar el instrumento, como también el significa­ do, significa dominar el proceso, la operación" y se analiza, además, lo que se dice en sus trabajos de aquellos años y en los de sus discípulos sobre el concepto de "instrumentO" y "significado" del instrumento (como caso particular del lla­ mado "significado objetal", concepto cuyo sentido funda­ mental se encuentra en esos mismos trabajos de Leóntiev. de fines de los años 30, aunque ya aparece en Vigotski), por operación se debe entender el procedimiento, elaborado en la historia y fijado en la cultura de empleo del objeto dado, en correspondencia con su destinación (o destinaciones).

 

"El desarrollo del significado de la palabra -escribe · Leóntiev en el manuscrito de 19351 1 - es, al ·mismo tiempo, su desarrollo como signo-medio, es decir, según el pro­ cedimiento de su utilización en la actividad que está tras él. Dicho desarrollo se realiza igual que el desarrollo de cual­ quier medio material: se desarrolla la operación con el me� dio (instrumento); lo que lleva al cambio (salto) del propio medio (ley de Hartig)".

 

 

Si la analogía entre el instrumento y el signo es justa y si el significado del signo tall)_bién está _s:onstituído por el sistema de operaciones que forman el procedimiento de su empleo (aunque, en relación a la palabra, por lo visto, in­ cluso para la lingüística y la semiótica contemporáneas no· está _completamente claro c"ómo representar y describir ese procedimiento de empleo) realmente se podría haber in­ tentado seguir los correspondiéntes procesos de desarrollo del significado (o, con más exactitud, del signo y, correspon­ dientemente, de la ·palabra, del concepto) y su d�termina­ ción por el sistema de operaciones para su empleo en la ac­ tividad del hombre.

 

Leóntiev, apoyándose en los resultados de las investi­ gaciones experimentales, realizadas bajo su dirección, del de­ sarrollo del significado, que transmiten al niño conceptos nuevos para éste, insiste en que algo parecido al desarrollo del significado de los instrumentos para el hombre tiene lu­ gar en el caso del desarrollo del signo y su significado.

 

Al discutir el problema del desarroll9 de los significa­ dos, Leóntiev llega a una comprensión más amplia de la te­ sis referida a la determinación de la conciencia por la acti-

 

 

         ' A. N. Leóntiev. Investigación psicológica del lenguaje . En : Obras escogidas. Moscú, Editorial Pedagógica, 1 983, t. 1 , p. 74.

 

 

25

 

vidad, desde el ángulo de aquell�s relaciones sociales con­ cretas en las que interviene el hombre al realizar una u otra actividad, desde el ángulo de "la existencia social". Además, la actividad aparece también como un concepto más amplio, que expresa la relación vital del hombre con el mundo, con "la realidad real", como sinónimo de la existencia social del hombre en conjtinto, el que, naturalmente, se extiende mucho más allá de lÓs límites de la situación de enseñanza propiamente dicha. A medida que se desarrollan los puntos de vista de Leóntiev, a fines de los años 3 O, este segundo sentido del concepto de actividad se hace más y más domi­ nante, al tiempo que el primero ocupa un lugar subordina­ do. Además, ya .en sus trabajos tempranos Leóntiev intenta, por lo visto aun en forma no completamente consciente, unir y correlacionar estas dos interpretaciones del concepto de actividad, de establecer entre ambas una relación jerár­ quica.

 

         "Dominar el instrumento, como dominar el significado

         leemos en uno de los manuscritos de mediados de los afias 30, por ejemplo- significa dominar el proceso, la opera­ ción". ¿Qué determina a la propia operación? En primer lugar, . las propiedades objetivas del objeto. Pero, en se­ gund0 lugar, la forma en que actua el objeto depende de la relación del hombre,_9el proces9 en conjunto. "Este proce­ so es la vida".

 

La manera en que el objeto actua para el hombre depen­ de de la relación de este hombre con el objeto, del sentido que tiene el objeto dado para el hombre dado en la situa­ ción vital dada.

 

Así, en los trabajos de Leóntiev de los años 1934- 1935 se descubre una cierta dualidad en la respuesta a esta cues­ tión, dualidad que será superada sólo hacia finales de los años 30 con la introducción de la diferenciación consecuen­ te entre el significado y el sentido. La idea marxista de la "parcialidad" de la conciencia humana, que Le6ntiev plas­ ma posteriormente en el concepto de "sentido personal", se convertirá en uno de los motivos centrales de toda su creación científica.

 

 

*       *          *

 

Consideramos indispensable hacer un análisis tan detalla­ do y, posiblemente, fatigante, de ciertos puntos clave de los

 

 

26

 

trabajos tempranos de Leóntiev no sólo para aclarar la rela­ ción histórica de la teoría psicológica de la actividad, en su nacimiento, con la concepción histórico-cultural de Vigots­ ki, sino también porque, a nuestro juicio, justamente el conocimiento del contenido fundamental y el pathos científico de estos trabajos de Leóntiev constituye, por lo visto, la mejor propedéu tica para comprender las ideas prin­ cipales de la teoría de la actividad en su forma madura.

 

Para entender correctamente los trabajos de León­ tiev incluidos en el presente libro es indispensable ubicar­ los en su status real. Leóntiev, incluso cuando actúa, a pri­ mera vista, como un típico experimentador (por ejemplo, en su investigación temprana de la memoria, en la investi­ gación clásica de la génesis de la sensibilidad, realizada en los años 30 o en las múltiples investigaciones de la percepción, el pensamiento, la motivación, etc. , efectuadas

 

p or él o bajo su dirección en los años 50-7 0) es siempre,

 

en  realidad,  un  filósofo, un  pensador y no un científico en un sentido estrecho. Los trabajos de Leóntiev apuntan, _sobre todo, a la creación de un tipo especial de esquemas, categorías y conceptos que puedan utilizarse como medios metodológicos  especiales  para  organizar  investigaciones

 

concretas.   Ante.  todo,   la         teoría  psicológica    general           de

 

la  aetividad elaborada  en  los trabajos de A. N . Leóntiev

tiene ese status metodológico. No se trata de un conglo­ merado de conocimientos científicos sobre un tema específico, sino un particular conjunto de medios para desplegar, para construir una serie de obj etos científicos concretos, dentro de los cuales es posible ya la obtención de conocimientos sobre. los correspondientes objetos de es­ tudio.

 

La exigencia de llevar a la práctica de manera funda­ mental el enfoque teórico de la actividad en psicología no significa pasar al examen de ciertas unidades de análisis del objeto más grandes (de las actividades particulares y sus ''agrupamientos"); es decir, no se trata simplemente de rea­ lizar el enfoque sistémico en psicología, de marcar correc­

 

tamente       los límites de los       todos estudiados  sino,        princi­

p almente    significa afirmar      la  "naturaleza" peculiar     de di­

chos  todos, a  saber,  su   carácter histórico-social.    En       esto

la  teoría      psicológica  de         la  actividad  continúa,       sin       duda

alguna, la línea principal esbozada en la concepción histórico-cultural de Vigotski.

 

 

El desarrollo de la actividad crea la necesidad de que surjan nuevas formas de la vida psíquica, más complejas

 

         desarrolladas y, en particular, nuevas formas de la con­ ciencia . Sin embargo , surge la pregunta: ¿se puede consi­ derar que el desarrollo de la actividad es la fuerza motriz

 

         _)-/'      real del desarrollo de la psiquis y de la conciencia o es in­ dispensable un cierto "mecanismo" que garantice la reali­ zación de estas nuevas formas de actividad psíquica huma­ n a?  ¿Se encuentra este mecanismo dentro de za·prqpia ac­ tividad (sólo en este caso se la puede considerar realmente- la "causa"  que genera  y produce el desarrollo de la psiquis y de la conciencia) o se encuentra fuera de la actividad y entonces ésta resulta, en el mejor de los casos, sólo un estí­ mulo y un "cliente" de la aparición de estas nuevas formas?

 

La teoría de la actividad se inclina resueltamente por considerar que la actividad es la causa verdadera del desa­ rrollo de la psiquis y de la conciencia.

¿Cómo hay que representarse en la forma más general, de acuerdo con Leóntiev, el mecanismo de formación y de­ sarrollo de la psiquis y de la conciencia en la actividad?

La idea central es la del desarrollo de la psiquis y, -de la conciencia a través del desarrollo del plano objeta! de la actividad. Aquí hay dos momentos decisivos : en primer lugar, los procesos de "objetivación" de las capacidades psi­ cológicas del hombre en el curso de la práctica--histórico.,- - · social, su encarnación en los diferentes objetos de la cultura material y espiritual de la humanidad y también los proce­ sos "inversos" y complementarios de "desobjetivación"

 

y de apropiación de estas capacidades por cada individuo aislado en el curso de su desarrollo ontogenétíco ; en se­ gundo lugar, el desarrollo de la propia actividad , la comple­ jización y diferenciación crecientes de su estructura y, co­ rrespondientemente, las exigencias cada vez más altas pre­ sentad as al aparato psíquico del hombre .

 

El mecanismo fundamental del desarrollo de la psiquis y la conciencia en la actividad es la "exteriorización" de los (correspondientes) procesos psíquicos y capacidades en las formas intersubjetivas de actividad conjunta. La organi­ zación de formas especiales de actividad conjunta, por una parte, representa el momento de desarrollo de la propia actividad y, por otra, permite obtener las formas intersub­ jetivas genéticamente iniciales de la actividad conjunta que en su posterior "implantación" (interiorización) pueden dar comienzo a los procesos psíquicos o las capacidades corres­ pondientes del individuo .

 

Como señala A. A. Leóntiev en el artículo dedicado al análisis de la creación científica de su padre : "Si se intenta . sistematizar las direcciones fundamentales según las que se desarrolló el pensamiento creador de Leóntiev en los años

5 0-70, se obtiene, en realidad, toda una enciclopedia de · psicología contemporánea . No existe un sólo problema psi­ cológico, importante desde el punto de vista metodológico y teórico, que no haya sido tocado en los trabajos de León­ tiev de ese período y, lo que es fundamental, todos fueron · elaborados en los marcos de un enfoque unitario , integral, como parte de uria concepción científica y del mundo .

 

La primera dirección es la naturaleza, la génesis y la intervinculación sistémica de las funciones psíquicas supe­ riores del hombre y, en relación cori ello , la teoría de las capacidades. La segunda dirección consiste en la teoría de la actividad en sentido estrecho, es decir la elaboración ul­ terior del sistema categorial de la psicología de la actividad . La tercera es la ergonomía o psicología ingenieril . La cuarta es la psicología del arte. La quinta, la psicología pedagógi­ ca y, en particular, los problemas psicológicos de la educa­ ción. La sexta dirección abarca la estructura sistémica de ·la percepción y los mecanismos del reflejo sensorial"1 2 .

 

L-as principales ideas de la teoria psicológica de la ac­ tividad se formaron, en lo fundaJnental, ya hacia 1 940. Esto no significa, sin embargo, que la concepción de Leóntiev en los siguientes cuatro decenios de su extraordinariamen­ te intenso y productivo trabajo en la psicología, no evolu­ cionara e, incluso, no sufriera en parte cambios y modifi­ caciones esenciales. El propio A. N . Leóntiev nunca la con­ sideró terminada; por el contrario, insistió reiteradamente en el "carácter abierto" de la teoría de la actividad y apoyó todo intento de elaboración, complementación o modifi­ cación. Más de una vez, especialmente en sus intervenciones de los últimos años, señaló que muchas tesis, incluidas al­ gunas de las centrales, tal como estaban formuladas en esta teoría, por ejemplo en el Ensayo del desarrollo de la psiquis y en  otros trabajos anteriores, requieren en la actualidad

 

 

1 2    A. A. Leóntiev.        La  obra  científica  de  A . N ..Leóntiev. En:

 

A. N. Leóntiev y la psicología contemporánea. Ed. de la Universidad

 

Estatal de Moscú, 1 983, p . 2 7 .

 

 

 

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sustanciales especificaciones y correcciones y hasta una re­ visión.

 

A. N. Leóntiev resumió su posición de los últimos años en una serie de artículos, que se publicaron a comienzos de la década del setenta en la revista Cuestiones de filosofz'a y que constituyeron luego, con cambios insustanciales, la parte fundamental de su último trabajo de gran enverga­ dura., titulado Activfdad, conciencia, personalidad, cuya primera edición es de 1975.

 

Sin embargo y por lo visto, la variante aquí presenta­ da de la teoría de la actividad no debe considerarse "defi­ nitjva" . El contenido de los planes, esquemas y materiales preparatorios en los que Leóntiev trabajó durante los últi­ mos años de su vida (en lo fundamental aún no publica­ dos), por ejemplo, de los cuadernos con esbozos de un gran trabajo llamado convencionalmente La imagen del mundo1 3 permiten considerar que se encontraba, por lo visto, en el umbral de una nueva etapa en el desarrollo de su concep­ ción. En consecuencia, esta concepción, como también la teoría de Vigotski, permanece "abierta" , permitiend o su elaboración creadora ulter-ior y, a veces, la reconsideración de algunas de sus tesis, lo que realizan sus múltiples discí­ pulos y continuadores.

 

 

*       *  -  *

 

 

 

En los marcos del enfoque histórico- cultural existen dos vías fundamentales de investigación de · las funciones psí­ quicas superiores del hombre : el estudio de su génesis y el análisis . de su desintegración . A su vez, la formación de las funciones psíquicas superiores pued e observarse en la on­ togénesis del niño o en la historia de la sociedad, en el pla­ no . del desarrollo de la cultura (investigaciones "cross-cul­ turales" y propiamente históricas) . Todas estas vías fun­ damentales de investigación de las funciones psíquicas su­ perior�s, que ya Vigotski había esbozado, fueron recorri­ das brillantemente por Luria . En vida de Vigotski, las in­ vestigaciones de Luria efectuadas a comienzos de los años 30. estuvieron dedicadas, principalmente, al estudio de la

 

 

1       3   El   resumen         del informe de A. N. Leóntiev de 1 975 sobre este

tema fue      publicado      en el segundo tomo de las Obras,  aparecidas luego

de la muerte del autor (A. N. Leóntiev. Obras psicológicas escogidas,

t. 2, Moscú, ed. Pedagógica, pp. 25 1-2 6 1 ).  

 

 

30

 

 

formación y el desarrollo de las funciones psíquicas supe­ riores del hombre, inicialmente en el desarrollo del niño y luego de la cultura y la sociedad (realizó una investigación d e las particularidades psíquicas de los campesinos del Asia Central soviética y de los cambios que ellos experimentan durante la modificación de la forma social de vida y la in­ clusión de dichos campesinos en el sistema de enseñanza especial). Luego de la muerte del maestro, Luria se ocupó predominantemente de los problemas de la desintegración y del restablecimiento de las funciones psíquicas superiores del hombre en casos de lesiones locales del cerebro . Otra lí­ nea, suficientemente independiente y también importante en el sentido teórico y práctico del trabajo de Luria ya en los años de postguerra, estuvo constituída por sus investi­ gaciones comparativas del desarrollo psíquico del niño nor­ mal y anormal (con retraso mental) .

 

 

Desde el comienzo mismo de su trabajo en la psicología, Luria se mostró disconforme con el carácter abstracto de la p sicología académica de comienzos de siglo, el aislamiento de la vida y la incapacidad de dicha ciencia para ocuparse --eficazmente de los problemas humanos reales. Muchos años después, en su autobiografía científica, recordando el co­ mienzo de la labor en psicología, Luria escribió : "Yo soña­

 

ba con una psicología que no fuera una abstracción intelec­ tual;· ·engendrada en el laboratorio, sino que fuera aplicable

         las personas reales y a la vida real" 1 4 . Justamente esta orientación condicionó que el joven Luria se volcara al psi­ coanálisis, en el que vio un intento de crear, justamente , se­ mejante psicología concreta del hombre real. Sin embar­ go, a él no le satisfacía la falta de un método objetivo estric­ to en el trabajo psicoanalítico. La búsqueda de tal método en la investigación de los afectos llevó a Luria, ya en los años 20, a elaborar una original prueba para diagnosticar los afectos, que encontró rápidamente amplia difusión prác� tica tanto en la Unión Soviética como en el extranjero . SoiJre la base de dicha prueba, que Luria llamó "prueba d e la rea·cción motora conjugada" , se crearon en los EE.UU. los primeros "detectores de mentiras" . Ya en dicha investi­ gación se hace evidente otra característica más: la orienta­

 

ción no sólo a investigar el afecto, sino también a dominar-

 

1 4 A. R. Luria.  Etapas del camino  recorrid'b.  Moscú.  Editorial

 

.de la. Universidad de Moscú, 1 982, p. 9 .

 

 

3 1

 

 

 

 

 

 

 

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lo, es decir, la orientación psicotécnica que nosotros comen­ tamos al analizar la concepción histórico-cultural de Vigots­ ki. Esta circunstancia condicionó, en parte, el posterior in­ terés de Luria por las primeras ideas, surgid as a fines de los años 20, de la teoría histórico-cultural de Vigotski. Es igual-mente cierto lo contrario : el gran interés de Vigotski por es-tos trabajos tempranos de Luria. "Vigotski vio en mis in­ vestigaciones -recordaba posteriormente Luria- un modelo para estudiar la interrelación entre el movimiént9 volunta­ rio y el lenguaje . Consideraba que esta prueba podía mostrar de qué manera el lenguaje sirve de instrumento para la or­ ganización del comportamiento"1 5 •

 

Los  últimos  capítulos  del libro de  Luria editado  en

1 932 en inglés, The Nature of Human Conflicts contienen

 

los resultados de sus investigaciones tempranas sobre la función reguladora del lenguaje en la organización del com­ portamiento del hombre ; sin embargo, toda la importancia real de esta línea en las investigaciones de Luria se puso de manifiesto mucho más tarde, en los años ciencuenta. El estudio de las alteraciones de dicha función en los casos de lesiones del cerebro que Luria llevó a cabo es una de las pá­ ginas más brillantes en la teoría de las afasias. La investiga­ ción de las alteraciones del lenguaje se convirtió, posterior­ mente, en el punto de partida y el paradigma de todas las

investigaciones en neuropsicología.      -la fisio­

El análisis crítico de las   ideas, existentes en 

logía y la psicología mundial,     acerca de la localización cere­

bral de las funciones psíquicas del hombre, igual que los resultados de sus propias investigaciones clínicas de las al­ teraciones de la actividad psíquica en diferentes tipos de le­ siones locales del cerebro obligaron a Luria a revisar los dos puntos de vista dominantes. Siguiendo a Vigotski, mostró, por una parte, la inconsistencia de la concepción del "lo­ calizacionismo estrecho" , según la cual a cada función psíquica aislada del hombre corresponde una parte, estric­ tamente limitada, del cerebro que la "produce", y, por otra, del "holismo" , cuyos partidarios insistían en el "aporte" inespecífico de diferentes zonas del cerebro en la realiza­ ción de una u otra actividad psíquica del hombre . Luria concibió la idea de los sistemas funcionales, comprendidos

 

como  un  complejo estrictamente determinado o constela-

 

1 5    lbíd., p. 39.

 

 

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ción de centros del cerebro, cada uno de los cuales asegura "su" aspecto específico en el proceso integral de solución de una u otra tarea planteada al hombre .

 

Corresponde subrayar que tanto la necesidad de un cam­ bio radical de las ideas sobre los principios que rigen la lo­ calización cerebral de las funciones psíquicas del hombre como el carácter de la nueva teoría sobre la organización . cerebral de la actividad psíquica estuvieron determinados no tanto por el desarrollo de las ideas científicas sobre el cerebro cuanto por la nueva concepción de los procesos psíquicos; la naturaleza semiótica mediatizada y sistémica de las funciones psíquicas del hombre que se localizan en el cerebro.

 

 

Luria formuló también una serie de principios, que cons� tituyen la base del diagnóstico de las lesiones del cerebro y del restablecimiento de las alteraciones de las funciones psíquicas. Al hacer el diagnóstico el investigador debe, ante todo, establecer qué eslabones de uno u otro sistema fun­ cional integral responsable de la solución de determinada ta­ rea motora, intelectual, mnésica u otra, están afectados en el enfermo dado. Sólo luego de tal definición del carácter de la lesión del cerebro se ·pT1ede intentar restablecer las funciones psíquicas alteradas. Sin embargo, el diagnóstico y la cura están estrechamente vinculados. En el proceso de curación se trata de utilizar los eslabones del sistema funcional que no han sido afectados por la lesión y también (en correspondencia -con la idea, desarrollada en la teoría histórico-cultural de la naturaleza de las fun­ ciones psíquicas del hombre) medios semióticos externos complementarios para reconstruir y reorganizar la fun­ ción psíquica alterada sobre la base de un sistema fun­ cional nuevo. Además, el investigador extrae informa­ ción complementaria sobre el carácter de la lesión, lo que, a su vez, permite organizar una terapia de recuperación más eficaz.

 

 

Ya Vigotski, estudiando el desarrollo de las funciones psíquicas superiores en los niños, llegó a la conclusión de que el papel del cerebro en la organizaci_ón de los procesos psíquicos del hombre debe cambiar durante su desarrollo ontogenético . Esto permitió explicar el hecho, enigmático para los anteriores investigadores, de que una lesión cerebral, igual por su localización (por ejemplo, la destruc­ ción de las mismas zonas de la corteza cerebral) puede te-

 

 

 

3 3

 

 

ner consecuencias completamente diferentes si ha ocurrido en la infancia temprana o en la edad madura.

 

*       *          *

 

 

La estrecha relación que los trabajos de Luria y sus seguidores establecieron entre la nueva rama de la ciencia psicológica -la ''neuropsicología" - y las ideas fundamenta­ les de la teoría histórico-cultural de Vigotski se puede ver en las siguientes tesis, fundamentales para la neuropsicolo­ gía: la naturaleza histórico-cultural de la psiquis humana; el papel decisivo del signo en la organización de las funcio­ nes psíquicas superiores del hombre y, en consecuencia, de la naturaleza extracerebral y el carácter sistémico de los pro­ cesos psíquicos del hombre, lo que resulta, a su vez, lo más importante en la solución del problema de su organización cerebral; el papel del lenguaje en la organización de las fun­ ciones psíquicas y · 1a puesta en práctica consecuente de los puntos de vista histórico y genético en su análisis, etc.

 

Las tesis enumeradas realmente tienen una importancia extraordinaria para comprender la "neuropsicología" .

 

         Luria poseía una capácidad única para exponer en forma excepcionalmente clara y convincente, incluso para el no especialista, las cuestiones más complejas y problemáticas de la ciencia   psicológica. Se trata de la claridad y la senci-11ez tras las que se-·encuentrú1 un enorme trabajo del pen­ samiento, la profundidad de la comprensión y, claro, tam­ bién un talento especial de maestro nato y propagador con­ vencido de sus ideas, con las que siempre atrajo a la juven­ tud talentosa y a sus colegas.

 

Existe otro rasgo más del enfoque de Luria , importante para la neuropsicología y para toda su actividad científica y práctica, y que, por lo común, escapa a la atención del lector. Se trata de la idea más general del método de la in­ vestigación neuropsicológica, aquello que se puede definir

 

como  análisis  y  estudio  de  la alteración neuropsicológica

 

         (incluyendo , además, su diagnóstico clínico especial) a través de la organización de uno u otro sistema de en­ señanza restablecedora, es decir, del trabajo especial para compensar, superar el defecto, para restablecer el funciona­ miento normal· (en los límites posible.s) de la psiquis del hombre con un defecto cerebral dado. Justamente aquí comienza la vinculación directa con las ideas que desarrol16 Vigotski en sus trabajos tempranos sobre defectología de

 

 

34

 

 

 

los años 20. En una frase, paradójica a primera vista, se pue­

         d e       formular        esa      idea,   parafraseando  el  correspondiente

         pensamiento de Vigotski: todo defecto cerebral incluso el

         más grave y también, desde el punto de vista clínico, el de­

         fecto · orgánico (consecuencia de un trauma cerebral, de una

         operación quirúrgica en el cerebro, por ejemplo, la extirpa­

         ción de un tumor o de enfermedades infecciosas, intoxica­

         ciones, alteraciones pre y postnatales del niño, etc.) es una

         noción social e histórico-cultural.

                     Realmente  se trata  de  una  tesis  increíble .  Para com­

         prenderla  debemos retomar  por un instante el análisis de

         los trabajos de defectología realizados por Vigotski.

                     Una línea importante de los intereses del joven Vigotski,

         que  sirvió  de base preparatoria para       su psicología históri­

         co-cultural,   fue  la defectología, el        estudio  profundo  del

         problema  de la compensación de defectos en  el desarro­

         llo psíquico del niño. En los primeros trabajos de Vigotski

         de los años 20 encontramos la tesis, a primera vista para­

         dójica, de que la clave para resolver el problema de la de­

         fectología infantil    se encuentra en la comprensión de que

-        -"todo delecto es      una noción social". Si recordamos qué

         defectos tenía en  cuenta aquí Vigotski (ceguera, sordera,

         insuficiencia mental,  etc. )  esta  tesis parece realmente ex­

         trañ&, ya  que  se     trata    d e lesiones   puramente orgánicas,

         d_efectos  innatos o  consecuencias de un trauma  de  naci­

         miento,           de        una     enfermedad  infecciosa.  Indiscutiblemen­

         te         es así, respond ía Vigotski, si estos defectos se examinan

         d esde el punto de vista clínico habitual, desde el punto de

         vista de su origen, de su naturaleza anatómica y fisiológica,

         etc.  Sin embargo , si no     tomamos estos defectos en s( mis­

         mos, sino desde el punto de vista de su papel en el desa­

         rrollo psíquico del niño,  como  factor del desarrollo psí­

         quico  de        éste, resulta que realmente tienen una naturale­

 

za social.

 

El defecto en cierto sentido incluso no existe para el niño, hastp. que él no "queda marcado" por ese defecto en sus relaciones sociales reales con otras personas, ante todo, claro, con las personas más próximas : sus padres, coe­ táneos, educadores y maestros, etc. Para aclarar esta afirma­ ción, Vigotski proponía un experimento mental. Decfa: supongamos que vivimos dentro de cien, o, incluso, dentro de quinientos años cuando, por una parte, ya conozcamos perfecta y completamente las leyes del desarrollo psíquico

 

 

35

 

 

 

 

 

 

 

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del nmo con defectos y, por otra parte, dispongamos de ilimitados medios y posibilidades para la compensación ex­ terna del defecto, es decir, para la correspondiente organi­ zación de la situación social de la vida y el desarrollo del niño de manera que en ninguna de sus relaciones con otras personas, en la realización de su actividad, el niño se enfren­ te con su defecto, sienta su incapacidad, su insolvencia, nadie de los circundantes le señale ese defecto, se burle de él, y nadie, por el contrario, lo proteja excesivamente, su­ giriéndole con ello y subrayando su insuficiencia. · Tal niño, insistía Vigotski, no se diferenciará en su desarrollo psí­ quico del niño nonnal; en el curso de su desarrollo psí­ quico entre las neoformaciones psíquicas no habrá ninguna que haya sido condicionada directamente por la presen­ cia del defecto, por más grave y orgánico que sea por su etiología. Desde el punto de vista del desarrollo ps{qui­ co del niño su defecto parece no existir. No sólo en el sen­ tido subjetivo (ese niño nunca conocerá su defecto), sino también objetivamente, en el plano de las consecuencias reales para su desarrollo psíquico. Pero esto significa que el defecto como factor del desarrollo psz'quico es un con­ cepto social. Más aún, es fácil mostrar que no sólo la presen­ cia o la ausencia psicológica del defecto, sino también su propia estructura psicológica se determinarán por lo siguien­ te: en qué relaciones y. vinculaciones de la ae-tividad del niño entra este defecto, qué procedimientos y medios sociales y culturales de compensación del defecto propone la sociedad al niño en el plano de su enseñanza y educación.

 

La clave para comprender al niño con un defecto, se­ gún Vigotski, se encuentra en descubrir las posibilidades de la compensación social y cultural del defecto, en la organi­ zación de la actividad conjunta del niño con las otras per­ sonas, con los adultos. Ya en los trabajos tempranos de Vigotski aparece la idea de que la compensación del defec­ to puede transcurrir por la línea de la creación, como él decía, de "enlaces extracerebrales", es decir de enlaces que no unen al niño con el mundo en forma directa, inmediata, sino a través de otra persona. Es posible la sustitución del órgano defectuoso del niño por el correspondiente órgano sano de otra persona: el niño ciego puede ver el mundo con los ojos de otra persona. Más aún, no hay necesidad, al compensar las insuficiencias del niño ciego, de asegurarle el ojo sano del que carece. Se puede organizar la com-

 

 

 

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pensación mediante diferentes vías indirectas. La compen­ sación de la insuficiencia puede consistir en proveer, al niño con un defecto, de "dispositivos" u "órganos" artificiales, con cuya ayuda puede estructurar las formas requeridas de actividad psíquica.

 

¿De qué manera estas ideas de Vigotski se reflejaron en la neuropsicología? Se puede aclarar la idea de empleo de medios semióticos externos para reorganizar las funciones · psíquicas alteradas en casos de lesión cerebral con el ejemplo del restablecimiento de las funciones motoras en los enfermos parkinsonianos. Como se sabe, en la enferme­ dad de Parkinson están lesionados los sectores subcortica­ les profundos del cerebro, lo que provoca la alteración de la fluidez de los movimientos, la aparición de hiperkinesias

 

         también la pérdida de la capacidad de regular voluntaria­ mente el aspecto dinámico del acto motor. Cuando el en­ fermo que padece esta enfermedad comienza a efectuar cualquier movimiento, aparece, por lo general, trémor y se hace imposible la realización ulterior de ese movimiento. Ya Vigotski, en su momento, propuso un simple procedimien­ to para restablecer la marcha en los parkinsonianos; que per­ mitió crear algo así como un-modelo sencillísimo de reor­ ganización de los movimientos alterados con ayuda de me­ dios semióticos auxiliares externos. Colocó en el piso pe­ dazos de papel y pidió al enfermo caminar por ellos. Ocu., rrió un milagro. El paciente que inmediatamente antes de esto no podía dar dos o tres pasos por la habitación, era capaz ahora de caminar cuanto quisiera, pisando los pa­ peles que se encontraban en el suelo. La compensación de las alteraciones motrices se alcanzó, en el caso dado, sobre la base de la reorganización de las funciones psíquicas que el hombre utilizaba en la marcha, reorganización que se cumplía con ayuda de los más simples medios semióticos:: los pedazos de papel colocados en el piso . Aquí había cambiado radicalmente el nivel cerebral en el que transcu­ rría la regulación del movimiento : del nivel subcortical, donde se encontraba el foco de la lesión, había sido lle­ vado al nivel de la corteza cerebral no afectuada.

 

Luria, empleando ampliamente procedimientos de la­ boratorio, entre ellos los experimentales para la investi­ gación científica (muchos de los cuales fueron creados por él mismo) siempre se esforzó sin embargo por conservar en su trabajo lo que llamaba "el espíritu de la investigación

 

 

 

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clínica" . En su autobiografía científica escribió : "Los médicos   de nuestro tiempo, disponiendo de una batería de medios de laboratorio auxiliares, desatienden con fre­ cuencia la realidad clínica. La observación de los enfer­ mos y la evaluación de los síndromes comenzaron a ceder lugar a decenas de análisis de laboratorio, los que luego se combinan con ayuda de la técnica matemática como medio de ·diagnóstico y de··recomendaciones para la cura. Los mé­ dicos que son grandes observadores y pensadores van desapareciendo paulatinamente"1 6. El propio Luria siempre trataba en su trabajo de ser ante todo un clínico en el sen­ tido más elevado de esta palabra. Ha dejado modelos ex­ traordinarios de un profundo análisis clínico de casos, aná­ lisis realizado en forma muy estricta y al mismo tiempo tan clara y atractivamente que los hace interesantes tanto para el especialista como para el lector no profesional; por ejem­ plo, encontramos dichos análisis clínicos en una serie de trabajos efectuados en los últimos años de su vida, espe­ cialmente en el libro, conocido en todo el mundo, acerca de excepcional mnemonista · Shershevski, Un pequeño li­ bro sobre una gran memofia (Moscú, Editorial de la Univer­ sidad Estatal de Moscú, 1 968) y también en El mundo per­ dido y recobrado (Moscú, Editorial de la Universidad Es­ tatal de Moscú, 1 97 1 ), dramático relato sobre el destino de un hombre que había' sido herido en el cerebro. ·

 

 

         El propio Luria en su autobiografía científica vincula el nacimiento de la neuropsicología con el comienzo de su trabajo en el Instituto de neurocirugía en 1 937, que lo obligó inmediatamente a "reconsiderar el estilo fundamen­ tal de las investigaciones y a pasar de la lógica de la investi­ gación experimental habitual ( ...) a la lógica del trabajo clínico"1 7 •

 

Este pasaje, además de otras cosas, marca la orientación no sólo a diagnosticar las lesiones locales del cerebro, sino a reStablecer las funciones psíquicas alteradas. Esta tarea se planteó, con especial agudeza, en los años de la Segunda Guerra Mundial, cuando Luria encabezó el trabajo de un

 

hospital de recuperación en la retaguardia (en los Ura1es) . . · Según las palabras del propio Luria, lo decisivamente importante para el nacimiento de un nuevo tipo de traba-

 

1 6  A. R. Luria. Op . cit . , p. 1 70.

 

 

1 7 Ibíd., p . 1 23 .

 

 

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jo práctico de investigación fue que, aunque en lo externo, estas dos tareas (de diagnóstico y de restablecimiento) pa­ recían diferentes, la lógica del enfoque exigía la conjunción del diagnóstico y de la descripción de la naturaleza de las lesiones cerebrales con diferentes métodos · de rehabilita­ ción y terapéuticos. Además, en plena correspondencia con las ideas de Vigotski acerca. de las vías para compensar el defecto, en el proceso de la labor de restablecimiento con los enfermos que sufrían una u otra lesión local del cere­ bro, se intentó utilizar los eslabones conservados, no afec­ tados por la lesión, de los correspondientes sistemas funcio­ nales, empleándose aquí, en fonna amplia y consecuente, especiales medios semióticos externos complementarios.

 

De esta manera, en los procedimientos de trabajo, en la aplicación de los medios y procedimientos se perseguía tanto el objetivo de reorganizar los correspondientes siste­ mas funcionales para restablecer las funciones psíquicas alteradas, así como también obtener conocimientos concer­ nientes a la naturaleza del defecto cerebral y los principios y leyes generales de trabajo del cerebro y la organización

 

         aelas funcfones psíquicas del hombre.

 

 

Como Vigotski, también Luria vió (por una parte, en contraposición a la investigación experimental acádemica tradicional y, por otra, al trabajo clínico también tradi­ cional, orientado en forma puramente práctica) una espe­ cie de "tercer camino" para el investigador, que no quiere tratar con preparados artificiales de laboratorio, sino con - las formas reales de la actividad psíquica del hombre y las ta­ reas de su restablecimiento . Ese es el nuevo camino que, co­ mo señalamos cuando analizamos los trabajos tempranos de Vigotski, permitiría al investigador evitar tanto la Escilas del "academismo" asbtracto como la Caribdis del "enferme­ rismo" estrictamente empírico.

 

Con esto podríamos terminar nuestro prefacio, ya bas­ tante extenso. Concluyámoslo con las observaciones hechas por Vigotski en los márgenes de la Historia de la filosofía de K. Ficher1 8 y que Leóntiev citó1 9 • Fisher escribe : " ... en la transformación del sistema de ideas se diferen-

 

1       8          K.        Fisher. Historia de la filosofía. Moscú, 1 906, t. l , p. 433 .

1       9          A. N.   Leóntiev. La lucha por el problema de la conciencia en

la formación           de la psicología soviética. En : Obras psicológicas esco­

gidas_                      (en      dos  tomos).  Moscú,  Editorial  Pedagógica,  1 983,  t.  l ,

pp. 22-30.              

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

         ( ­

. )

 

 

 

39

 

 

cian niveles progresivos, los más importantes de los cuales señalaremos ahora. En el primer nivel, que constituye el inicio, los principios rectores se transforman por partes". Observación de Vigotski al margen: " ¡Mi investigación! ". "Pero si, - continúa Fisher- a pesar de estos cambios en la

/'       base del sistema, la tarea no se resuelve, es necesario elevar­

 

.· _)--- se al segundo nivel y ocuparse de la transformación comple­ ta de los principios". Observación de Vigotski: "Tarea del futuro" . "Si la finalidad así perseguida no se alcanza aún ...

 

entonces hay que hacerla resoluble mediante el cambio de la pregunta fundamental, mediante la transformación de todo el problema: tal transformación constituye una revolu­ ción o una época". Observación de Vigotski: "Tarea del futuro lejano" . "Este peculiar documento -señala con justicia Leóntiev- es testimonio no sólo de la modestia científica de Vigotski, sino también de su extraordinaria capacidad para pensar en el plano de las grandes perspec· tivas de la ciencia". No se puede dejar de estar de acuerdo con las palabras de Leóntiev que finalizan ese comentario : "En la psicología esto es ahora más indispensable que nunca" .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

L.S. VIGOTSKI

 

 

Vigotski Lev Semiónovich ( 1 7 de noviembre. de 1 896, Orsha- 1 1 de junio de 1 934, Moscú): psicólogo soviético, creador de la teoría histórico-cultural de la psiquis del hombre.

 

La infancia y la adolescencia de Vigotski transcurrie­ ron en Gómel, una pequeña ciudad de Bielorrusia. En 1 9 17 , . al terminar la Facultad de Derecho de la Universidad de Moscú y al mismo tiempo la Facultad de historia y filoso­ fía que llevaba el nombre de Shaniav�ki, L. S. Vigotski vol­ vió a Gómel, donde enseñó en diversas .escuelas· y en un ins-tituto pedagógico.

 

 

La. ponencia de Vigotski al segundo congreso de psico­ neurología en enero de 1 924 causó sensación. A requerí-

 

 

41

 

 

miento de A. R. Luria, K. N. Kornílov, nuevo director del Instituto de Psicología, invitó a Vigotski a trabajar en Moscú.

 

 

El círculo extraordinariamente amplio de intereses humanísticos de Vigotski (crítica teatral, historia, economía política, filosofía, crítica y análisis literario) se formó ya en su época juvenil. Su trabajo de diploma sobre Hamlet de Shakespeare, esérito a los 20 años de edad, sorprende por la profundidad, la madurez y la originalidad del pensa­ miento. Publicado sólo en 1 968, 40 años después de escrito, sigue siendo hoy, indudablemente, una de las investigacio­ nes más importantes que de la inmortal tragedia se han reali­ zado en la literatura mundial. Vigotski aplicó más tarde y a los más diferentes géneros literarios (en su trabajo funda­

mental Psicología  del      arte, presentado en 1 925 como te­

sis     de psicología),          e1        método objetivo-analítico que allí

empleó. Como señaló       posterio1mente el propio Vigotski,

el      ·conjunto de · ideas y orientaciones -a lo "supremo" en

el      hombre- esbozadas en dicha obra y el método objeti­

 

vo de análisis de las fof11).as superiores de la vida psíquica humana, la concepción del carácter instrumental de la cul­ tura con referencia a la vida psicológica y espiritual del hombre y el análisis semántico de su conciencia, etc., an­ ticiparon algunas g_e . las car(;l.�terísticas de la psicología histórico-cultural.

 

 

El intenso estudio de la compensación de los defectos del desarrollo psíquico infantil, que Vigotski hizo en los primeros años de su estancia en Moscú, no sólo condi­ cionó su orientación global, como psicólogo y metodólogo de la psicología, hacia la práctica de la educación y la enseñanza -y, ante todo, hacia las diferentes formas de la práctica "psicotécnica" -, sino que también constituyó el origen· de una serie de ideas concretas que desarrollaría en su futura teoría histórico-cultural.

 

Finalmente, el análisis, no superado aún en profundidad y audacia metodológica, de la situación crítica que se había creado en la psicología en los años 20 y que Vigotski rea­ lizó en el trabajo escrito en 1 925 - 1 926, titulado Sentido histórico de la crisis psicológica (publicado por primera vez en 1 982, en el primer torrio de sus Obras), lo llevó a la for­ mulación positiva de las tesis fundamentales de la nueva psi­ cología. El artículo El problema del desarrollo cultural del niño, manifiesto de la teoría histórico-cultural, fue publica-

 

 

 

42

 

do en el primer número de la revista Paidología en 1 928. Por ese entonces, alrededor de Vigotski se había formado un pequeño grupo de discípulos talentosos y entusiastas, quie­ nes, bajo la dirección del maestro, investigaron un con­ junto de problemas teórica y empíricamente importantes en los marcos de la nueva psicología histórico-cultural. Vigotski, con Luria y Leóntiev, sus compañeros de lucha más cercanos, pasó a la Academia de Educación Comunista, realizando al mismo tiempo una actividad pedagógica y de investigación en la Universidad de Moscú, en la Clínica de enfermedades nerviosas del Primer Instituto Médico de Mos­ cú y en el Laboratorio experimental de defectología, que él organizó (posteriormente transformado en el Instituto experimental de defectología). En los años 30, Vigotski, además, dictó conferencias y dirigió el trabajo de aspiran­ tes en el Instituto pedagógico de Leningrado, en el Instituto pedagógico de J árkov y en otras instituciones. Por ese en­ tonces, él ya se había convertido en una de las figuras más luminosas no sólo de la joven psicología soviética, sino de la psicolo_gía mundial, en un investigador de autoridad cien­ tífica intachable, que había abierto para la psicología nue­ vas perspectivas, inexistentes antes y lleno de brillantes ideas

 

         planes, cuya mayor parte, lamentablemente, no se vio rea­ lizada. A comienzos de los años 20, Vigotski enfermó gra­ vemente de tuberculosis y murió a causa de esa dolencia en 1 934, a la edad de 38 años, habiendo trabajado en psi­ cología menos de una década. Durante ese tiempo escribió más de ciento cincuenta trabajos, entre ellos, aproximada­ mente, dos decenas de libros y dejó una huella imborrable en el desarrollo de la ciencia psicológica. Su influencia en la formación y el avance de la psicología soviética es, hasta el día de hoy, difícil de sobrevalorar. Es uno de los fundadores de una de sus más importantes y influyentes escuelas (Lu­ ria, Leóntiev, Zaporózhets, Bozhóvich, Elkonin, Galperin y otros). En los últimos años, a medida que se publican sus principales trabajos en muchos idiomas, las ideas de la teo­ ría histórico-cultural comienzan a ejercer una gran influen­ cia también sobre el desarrollo de la psicología mundial,

 

en sus más interesantes direcciones. Un síntoma de ello son --¡/­

los simposiums y   conferencias internacionales especiales  "

que se dedicaron a algunas ideas de Vigotski (por ejemplo, 

al �oncepto de "zona de desarrollo próximo") o a la con­   

 

cepción histórico-cultural en conjunto.

 

 

43

 

En una serie de países existen ya grupos de investigado­ res que tratan de trabajar siguiendo las ideas de Vigotski.

 

Difícilmente hagamos un descubrimiento si afirmamos , que la teoría histórico-cultural de L. S. Vigotski, sus id.eas

 

.« fundamentales no pertenecen al pasado de la psicología,

 

         su historia sino, por el contrario, al presente y, más aún, que a ellas pertenece justamente su futuro, el futuro de aquella psicología que quiere ser una ciencia real y concre­ ta de la vida psíquica del hombre en sus formas y manifes­ taciones superiores, propiamente humanas.

 

Obras: Obras, tomos 1 -6. Moscú,          1 982- 1 984, bibliogra­

fía; Psicología pedagógica.          Moscú,           1 926; Pedagogía del

adolescente (Lecciones  1 -8).  Moscú  1 928;  Diccionario

psicológico. Moscú, 1 93 1           (conjuntamente con B. E. Var­

shava); El desarrollo intelectual de los niños en el proceso de

enseñanza. Moscú-Leningrado, 1 935 ; Fundamentos de pai­

dología. Moscú, 1 934; La imaginación y la creatividad en

la edad infantil, 2ª edición. Moscú,        1 968 ; Psicología del

arte, 2ª edición. Moscú, 1 968.   

Bibliografía: La creación científica de L. S. Vigotski y, la psicología contemporánea. Moscú, 1 98 1 .

 

 

PSICOLOGIA DEL ARTE

 

 

 

 

 

 

 

 

C a p í t u l o 1

 

EL PROBLEMA PSICOLOGICO DEL ARTE

 

En el movimiento más íntimo, personal del pensa­ miento, del sentimiento, etc., la psiquis de una personá es social y está socialmente condicionada. No es difícil de­ mostrar que la psiquis de una persona es, justamente, el objeto de la psicología social. ( ...)

 

Precisamente la psicología de una persona determinada, aquello que tiene en la cabeza, es la psiquis que estudia la psicología social. No existe ninguna otra psiquis. Cualquier otra cosa es metafísica o ideología; por eso afirmar que esta psicología del hombre- - individual- no puede ser mar­ xista, es decir social, como la mineralogía, la química, etc., significa no comprender la afirmación fundamental de Marx de que "el hombre en el sentido más literal es zoon polit1eon 1 , no sólo un animal al que es inherente la comu­ nicación, sino un animal que sólo en sociedad puede indi­ vidualizarse"2 . Considerar que la psiquis de un hombre in­ dividual, es decir el objeto de la psicología experimental y empírica, se encuentra tan fuera de lo social como el objeto de la mineralogía significa ocupar una posición directamen­ te opuesta al marxismo.

 

El anterior punto de vista, según el cual existiría una di­ ferencia radical entre los procesos y los productos de la crea­ ción popular e individual, parece que en la actualidad ha sido abandonado por todos. Ahora nadie se atrevería a afirmar que una canción épica rusa, recogida. de labios de un pescador de Arjánguelsk y un poema de Pushkin, cuidadosa­ mente corregido por él en borrador, sciir-productos de dife-

 

1       Animal social (griego).

 

2 C. Marx. Manuscritos económicos de 1857-1858. C. Marx Y F. Engels. Obras, t. 1 2 , p. 7 1 0.

 

 

 

45

 

rentes procesos creadores. Los hechos muestran lo contra­ rio: un estudio preciso establece que la diferencia es aquí puramente cuantitativa; por una parte, si el narrador de la canción épica no la transmite de manera exacta, en la misma forma en que la ha recibido del antecesor, sino que introdu­ ce en ella ciertos cambios, abreviaciones, complementos, redistribución de palabras y partes, ya es el autor de la va­ riante dada, que usa ios esquemas y modelos existentes de la poesía popular; es falsa la noción de que la poesía popular surge naturalmente y es creada por el pueblo en su conjun­ to y no por narradores, relatores y otros profesionales de la creación artística, que tienen una rica técnica tradicional, profundamente especializada y que la utilizan exactamente igual que los escritores de una época posterior. Por otra par­ te, el autor que fija por escrito el producto de su creación, no es de ninguna manera el creador individual de su obra. Pushkin no es, de ninguna manera, el autor unipersonal de su poema. El, como cualquier otro escritor, no inventó el procedimiento para escribir en, verso, para rimar, para cons­ truir el tema de determinada manera, etc., sino que, como el relator de canciones épiéas, es sólo el difusor de la enor­ me riqueza de la tradición literaria, dependiente en enorme medida del desarrollo del idioma, la técnica poética, los

temas tradicionales, las imágenes, procedimientos, compo-

siciones, etc.           --         -          ·

 

         Si quisiéramos calcular, en cada obra literaria, qué ha sido creado por el autor y qué ha obtenido éste en forma ya lista de la tradición literaria, encontraríamos que frecuen­ temente, casi siempre, a la creación del autor corresponde sólo la elección de unos u otros elementos, su combinación, la variación en determinados límites de los modelos acepta­ dos, el traslado. de algunos elementos tradicionales a otros sistemas, etc. Dicho con otras palabras, en el narrador de

 

Arjánguelsk y en Pushkin siempre podemos descubrir

la presencia de ambos momentos; la autoría personal y las

 

tradiciones literarias. La diferencia consiste sólo en la co­ rrelación cuantitativa de ambos momentos. En Pushkin se destaca el momento de la autoría personal; en el narrador, el rnomento de la tradición literaria. ( . .. )

 

Tenemos pleno fundamento para afirmar que, desde el punto de vista psicológico, no existe una diferencia radical entre los procesos de creación popular y personal. Si es así, Freud tiene plena razón cuando afirma que "la psicología

 

 

46

 

 

individual es desde el principio mismo, simultáneamente, psicología social" ... "3

 

         ... ) El objeto de la psicología social es, justamente, la psiquis · del hombre individual. Está completamente claro que el objeto de la anterior psicología individual coincide con la psicología diferencial, cuya tarea e� el estudio de las diferencias individuales de las distintas personas. ( ...)

 

¿En qué consiste, entonces, el objeto de la psicología colectiva en el sentido propio del término? Esto se puede mostrar con ayuda de una simple reflexión. En nosotros todo es social, pero eso no significa de ninguna manera que decididamente todas las propiedades de la psiquis de un in­ dividuo aislado son inherentes a todos los otros miembros del grupo dado. Sólo cierta parte de la psicología personal puede considerarse pertenencia del colectivo dado y justa­ mente esta parte de la psiquis personal en su manifestación colectiva es lo que estudia siempre la psicología colectiva, al investigar la psicología del ejército, de la iglesia, etc.

 

En consecuencia, en lugar de la psicología social e in­ dividual hay que diferenciar la psicología social y colectiva.

 

-c . . :rMucho más importante resulta la diferenciación entre la psicología subjetiva y objetiva del arte. (. ..)

 

Por su naturaleza la vivencia estética permanece incom­ prensible y oculta para el sujeto en su esencia y en su curso. Nunca sabemos ni comprendemos por qué nos gustó una u otra obra. Todo lo que ideamos para explicar su acción es reflexión posterior, una clara racionalización de los procesos inconcientes. La esencia misma de la vivencia sigue siendo un enigma para nosotros. El arte consiste justamente, como dice el proverbio francés, en ocultar el art e. Por eso la psi­ cología trató de resolver sus interrogantes de manera expe­ rimental; pero todos los métodos de la estética experimen­ tal, tal como fueron empleados por Fechner (método de elección, disposición y aplicación) y tal como fueron aprobados por Külpe (método de elección, de cambio paula­ tino y variación del tiempo), en realidad no pudieron pasar de las más elementales y simples valoraciones estéticas. (...)

 

El error fundamental de la estética experimental con­ siste en que comienza por el final, por el placer y la valora-

 

 

 

3

 

p. 3 . '

 

 

 

S .  Freud.   Psicología de las masas y análisis del yo.

 

 

Moscú

 

 

'

 

 

1

 

 

925

 

 

'

 

 

47

 

 

ción estética, ignorando el proceso y olvidando que el pla­ cer y la valoración pueden ser, frecuentemente, momentos casuales, secundarios e, incluso agregados, del comporta­ miento estético. El segundo error se manifiesta en la inca­ pacidad de encontrar aquello específico que separa la vi­ vencia estética de la habitual. Está condenada, en esencia, a permanecer siempre tras el umbral de la estética si presen­ ta, para que sean valoradas, combinaciones simplísimas de colores, sonidos, líneas, etc., pasando por alto. que estos momentos no caracterizan en absoluto la percepción esté­ tica como tal. 

 

Finalmente, el tercer defecto y el más importante de dicha estética es la premisa falsa de que la vivencia estéti­ ca compleja surge como suma de pequeñas satisfacciones es­ téticas. Sus partidarios suponen que podemos alcanzar la belleza de una obra arquitectónica o .de una sinfonía como expresión sumaria de percepciones, de armonías, acordes armónicos, de proporciones justas aisladas, etc. ( .. . ).

El conductismo norteamericano, la psicología de la Ges­ talt alemana, la reflexología, la psicología marxista, son to­ dos intentos orientados por la tendencia general de lª psi­ cología contemporánea al objetivismo. Está completamente claro que, junto con el reexamen radical de toda la meto­ dología de la estética anterior, dicha tendencia al objeti­ vismo abarca también la psicología estética. En consecuen- . cia, el problema más importante de esta psicología es la creación de un método y un sistema objetivos para la psi­ cología de arte. Hacerse objetiva es la cuestión de la exis­ tencia o la desaparición de toda esa área del conocimiento. Para poder resolverla es indispensable esbozar más exac­ tamente en qué consiste el problema psicológico del arte y sólo entonces pasar al examen de sus métodos.

 

Es muy fácil mostrar que toda investigación del arte debe siempre e inevitablemente utilizar unas u otras pre­ misas y datos psicológicos. En ausencia de una teoría psi­ cológica del arte más o menos elaborada, estas investigacio­ nes utilizan la psicología pancista vulgar y las observa­ ciones caseras. ( .. . )

 

 

Sin una investigación psicológica especial nunca enten­ deremos qué leyes gobiernan los sentimientos en la obra artística y corremos el riesgo de caer siempre en los erro­ res más groseros. Además, es significativo que tampoco las investigaciones sociológicas están en condiciones de expli-

 

 

48

 

 

carnos hasta el fin el mecanismo de acción de la obra ar­ tística. ( . ..) 

 

Todo esto habla de la colosal complejidad de las in­ fluencias que sufre el arte, las que no pueden ser redu­ cidas, de ninguna manera, a una forma simple y unívoca de reflejo. En esencia, se trata de la misma cuestión: la influen­ cia compleja de la superestructura, que Marx planteó cuando dijo que "determinados períodos de su floreci­ miento (del arte. -L. V.) no se encuentran ni mucho menos en correspondencia con el desarrollo general de la socie­ dad"; que "en el arte mismo, determinadas formas signifi­ cativas suyas son posibles sólo en un escalón bajo del desa-

 

         rrollo de las artes ... Sin embargo, la dificultad no consiste en comprender que el arte y la épica griegos están ligados con determinadas formas del desarrollo social. La dificul­ tad consiste en que ellos nos siguen brindando placer ar­ tístico y en cierta medida sirven de norma y de modelo in­ superable"4 .

 

He aquí el planteo exacto del problema psicológico del arte: No hay que aclarar su origen en dependencia de la eco­ nomía, sino el sentido de la acción y la importancia del atractivo que - "no se contradice con éI estadio social no desarrollado en el cual ha crecido"5 • En consecuencia, la vinculación entre el arte y las relaciones económicas que· le dan yida resultan extraordinariamen.te complejas.

 

Esto no significa de ninguna mánera que· las condiciones sociales no determinen en último término el carácter- y la acción de la obra artística o lo hagan en forma incomple­ ta; significa que los determinan sólo indirectamente. Los . sentimientos que provoca la obra artística son sentimientos socialmente condicionados. Esto se confirma perfectamente en el ejemplo de la pintura egipcia. Aquí la forma (la es­ tilización de la figura humana) cumple de manera muy cla­ ra la función de comunicar el sentimiento social que falta en el propio objeto representado y que le da el arte. ( ...)

 

La psicología del arte requiere ante todo la clara y pre­

 

cisa comprensión de la esencia del problema psicológico del arte y sus límites. Estamos totalment� de acuerdo con Külpe, quien demuestra que, en esencia, ninguna estética

 

 

         4          C. Marx. Manuscritos         económicos  de  1857-1 858. C. Marx Y

F.      Engels.  Obras, t. 1 2 , pp. 7           36-737.

         s          Ibíd., pp. 737-738 . 

 

 

 

. 49

 

 

puede evitar la psicología. ( .. . )

 

Sin embargo, la tarea consiste en deslindar de manera exacta el problema psicológico del arte del problema socio­ lógico. Sobre la base de las reflexiones anteriores creo que lo más correcto es hacerlo utilizando la psicología del hombre individual. Es muy claro que la fórmula universal­ mente extendida de que las vivencias de un hombre aisla­ do no pueden servir como material para la psicología social no es aceptable aquí. No es verdad que la psicología de la vivencia del arte que experimenta un individuo está tan poco condicionada socialmente como el mineral o una unión· química; también es evidente que la génesis del arte y su dependencia de la economía social será estudiada es­ pecialmente por la historia del arte. El arte como tal

 

         como corriente determinada, como suma . de obras rea­ lizadas- es una ideología como cualquier otra.

 

La cuestión de ser o no ser para la psicología objetiva es la cuestión del método. Hasta el momento, la investigación psicológica del arte siempre s!guió una de dos direcciones: se estudiaba la psicología del creador, según la forma en que se expresaba en una u otra obra o bien se estudiaba lá -vi­ vencia del espectador, del lector, de quien percibe esta obra. La imperfección y el carácter infructífero de ambos méto­ dos son .evidentes. Si se toma en consideración la extraordi­ naria complejidad de- fos procesos- creativos y fa completa ausencia de ideas sobre las leyes que gobiernan la expresión de la psiqui's del creador en su obra, quedará completamente claro que es imposible ascender desde la obra a la psicología de su creador, si no queremos permanecer para siempre sólo en el plano de las conjeturas. A ello se agrega que cual­ quier ideología, como mostró Engels, culmina siempre en una falsa conciencia o, en esencia, inconcientemente. "Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de sí, no podemos juzgar tampoco a estas épocas de revolución por su conciencia, sino que, por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las con­ tradicciones de la vida material", dice Marx6 • Engels ac­ laró esto de la siguiente manera en una carta: "la ideología es 'Un proceso que culmina el así llamado pensador con con­ ciencia, aunque con conciencia falsa. Las auténticas fuerzas

 

 

6 C. Marx. Prólogo a la "Contribución a la crítica de la Econo­ m ía Política''. C. Marx y F. Engels. Obras, t. 1 3 , p. 7 .

 

so

 

motrices que lo ponen en movi:r;niento permanecen para él desconocidas; en caso contrario no sería esto un proceso ideológico, El se crea, en consecuencia, nociones de fuer­ zas falsas o aparentemente motrices"7 •

 

Igualmente resulta infructífero el análisis de las viven­ cias del espectador, por cuanto también están ocultas en la esfera inconciente de la psiquis: Por eso creo que se deb? proponer otro método para la psicología del arte, el cua, requiere fundamentación metodológica. Contra él es fá­ cil aducir lo que siempre se adujo contra el estudio psico­ lógico del inconciente: se señala que lo inconciente, por

 

el sentido mismo de esta palabra, es algo no concientizable e incognoscible para nosotros; por ello, no puede ser objeto de estudio científico. Aquí se parte de una premisa falsa: "nosotros podemos estudiar sólo aquello (y, en general, podemos conocer sólo aquello) de lo que tomamos concien­ cia directamente". Sin embargo, esta premisa es inconsis­ tente, por cuanto sabemos y estudiamos muchas cosas de las cuales no tomamos conciencia directa, que conocemos sólo con ayuda de analogías, construcciones, hipótesis, conclusio­ nes, razonamientos, etc.; en general, por vía indirecta. Así, por ejemplo, se crean los cuadros del pasado, reconstruidos por nosotros con ayudade diversos dispositivos y construccio­ nes s9bre la base de material que, con mucha frecuencia, es co_mpletamente diferente a esos cuadros: "el zoólogo, por los huesos del animal extinguido determina las dimensiones de ese animal, su aspecto, su forma de vida, nos dice de qué se alimentaba, etc. ; todo esto no está dado directamente al zoólogo, él no lo vivencia como tal, sino que saca las con­ clusiones sobre la base de ciertas características de los huesos, que son directamente perceptibles, etc."8 .

 

Sobre la base de estas reflexiones se puede plantear el

nuevo método de la psicología del arte que, en la clasifi­

cación de los métodos de Müller-Freienfels recibió el nom­

bre de "método objetivo analítico"9 • Hay que tratar de to­

mar por base no el autor ni el espectador,        sino la propia

obra de arte; . Es verdad que, por sí misma,     la· obra artísti-

p. 228 .        Engels. Carta a V. Adler. C. Marx y F. Engels. Obras, t. 39,

7       F.                    

ª        B. Ivailovski. Introducción metodológica a la ciencia y a la filo­

sofía.            Minsk, 1 923, p . 1 99 .       Bd.  I, Leipzig­

9       R.        Müller -Freienfels.  Psychologie  der Kunst,     

Berlin·, 1 92 2, s. 4 2-43 .

 

 

5 1

 

 

ca no es de ninguna manera objeto de la psicología y en ella no está dada la psiquis como tal. Sin embargo, si recorda­ mos la situación del historiador, quien estudia, digamos, la revolución francesa por materiales en los que los objetos de su estudio no están dados ni incluidos, o la situación del geólogo, veremos que toda una serie de ciencias necesitan recrear previamente el objeto de estudio con ayuda de mé­ todos indirectos, es decir analíticos. La búsqueda de la ver­ dad en estas ciencias recuerda muy frecuentemente el pro­ ceso de establecimiento de la verdad en la investigación judicial de algún delito, cuando el delito mismo ya es pasado

 

         a disposición de los jueces se encuentran sólo pruebas in­ directas: huellas, conclusiones, testimonios. Malo sería el juez que dictara sentencia sobre la base del relato que hace el acusado o el perjudicado, es decir, de quien es, a ciencia cierta, parcial y que por la propia esencia del asunto, defor­

 

mará la verdad. De la misma manera actúa la psicología

 

         cuando acude a las declaraciones del lector o del especta­ dor. Pero de aquí no se deduce que el juez deba negarse en general a escuchar a las partes interesadas, por cuanto no les da crédito. Igualmente, el psicólogo nunca se negará a uti­ lizar uno u otro material, aunque éste pueda ser reconócido de antemano como falso . Sólo confrontando toda una serie de tesis falsas, verificándolas con pruebas objetivas, testi­ monios materiales, etc., el juez establece la verdad . También el historiador debe utilizar casi siempre materiales -a ciencia­ cierta falsos y parciales y, así como el historiador y el geó­ logo primero recrean el objeto de su estudio y sólo después lo someten a la investigación, el psicólogo está obligado a recurrir, justamente, a testimonios materiales, a las propias obras de arte y a recrear por ellas la correspondiente psico­ logía para poder investigarla e investigar las leyes que la gobiernan. Además, cualquier obra de arte es considerada

 

naturalmente por el psicólogo como un sistema de excitan­ tes1 ° organizados consciente e intencionadamente para que

1 0 "... obra de arte...sistema de excitantes... " : no deben descon­ certar al lector contemporáneo expresiones extrañas como ésta, las que con frecuencia se encuentran en la Psicología del arte y en otros trabajos tempranos de L. S. Vigotski. Sin duda se trata de un tributo

 

al tiempo y a la terminología conductivista, reflexológica y reacto­ lógíca, dominante en los años veinte que, entre paréntesis, ya en ese tiempo era para Vigotski sólo una jerga en la que expresaba, por lo general, pensamientos completamente nuevos e incompatibles con el objetivismo mecanicista de las tendencias señaladas.

 

 

 

 

5 2

 

 

provoquen una reacción estética. Además, analizando la estructura de los estímulos, recreamos la estructura de la reacción. Un ejemplo simplísimo puede aclarar esto. Estu­ diamos la construcción rítmica de un cierto fragmento li­ terario, nos ocupamos permanentemente de hechos no psicológicos; sin embargo, al analizar esta organización'. rft­ mica del discurso como dirigido a provocar la correspon­ diente reacción funcional, a través de ese análisis, partien­ do de datos completamente objetivos, recreamos ciertos rasgos de la reacción estética. Aquí está completamente claro que la reacción estética, así recreada, será por comple­ to impersonal, es decir, no pertenecerá a ningún hombre en particular y no reflejará ningún proceso psicológico indivi­ dual en su concretidad; pero esto constituye su mérito. Dicha circunstancia nos ayuda a establecer la naturaleza de · la reacción estética en su fonna pura, sin mezclarla con todos los procesos casuales con los que se recubre en la psi­ quis individual.

 

 

Este método garantiza suficiente objetividad a los resul­ tados obtenidos y a todo el sistema de investigación, por cuanto siempre parte del estudio de hechos firmes, objeti­ vamente existentes y considerados. La·dtrección general de este método puede expresarse con la siguiente fórmula : de la forma de la obra artística a través del análisis funcional de sus elementos y estructura a la recreación de la reacción estética y al establecimiento de sus leyes generales.

 

En dependencia del nuevo método, las tareas y el plan del presente trabajo deben definirse como un intento de aplicar de manera algo circunstanciada y planificada este método. Se comprende perfectamente que semejante cir­ cunstancia no permitió plantearse finalidades sistemáticas. En el área de la metodología, de la crítica de la propia in­ vestigación, de la generalización teórica de los resultados

 

         de su importancia aplicada debemos renunciar a efectuar un reexamen fundamental y sistemático de todo el mate­ rial, lo que podría ser objeto de muchísimas investigacio­ nes.

 

Me he planteado la tarea de esbozar las vías para resolver las cuestiones más simples y fundamentáles, para probar el método. Por ello introduje algunos estudios aislados de. la fábula, la novela y la tragedia para mostrar con toda clari­ dad los procedimientos y el carácter de los métodos que utilizo. ( ... )

 

 

 

 

 

 

C a p í t u l o V I I

 

 

HALITO LEVE

 

         ... ) Las investigaciones morfológicas, realizadas en los últimos decenios en la poética europea y también en la poé­ tica rusa, han aclarado ya en la medida más indispensable los principales elementos que constituyen la estructura de. toda nueva novela. Los dos conceptos fundamentales con los que se debe trabajar durante el análisis de la estructura de cualquier relato pueden designarse, para mayor facilidad y como habitualmente se hace, material y forma del relato. Ya hemos dicho que pof material se debe entender todo lo que el autor tomó listo (las relaciones vitales, las his­ torias, los acontecimientos, la situación cotidiana, los carác­ teres), es decir todo lo que existía antes del relato y que puede existir fuera -e independientemente de él, si eso se cuenta de manera sensata y coherente con palabras propias. Corresponde llamar forma de la obra, en el sentido estricto de esta palabra, a la disposición de ese material según las leyes de la construcción estética.

 

Ya hemos aclarado que dichas palabras no deben com­ prenderse de ninguna manera sólo en el sentido de la forma externa, sonora, visual o cualquier otra que se revele a nuestra percepción; aquí la forma a lo que menos recuerda es a la envoltura externa, a la cáscara que reviste al fruto. Por el   contrario, la forma se revela como el principio acti­ vo de elaboración y superación del material en sus propie­ dades más rutinarias y elementales. Con referencia al cuento o a la novela, la forma y el material pertenecen habitual­ mente al campo de ciertas relaciones humanas, aconteci­ mientos o eventos. Si identificamos el evento que se puso en la. base de un relato determinado obtenemos el ma­ terial de ese relato; si hablamos del orden y disposición de las partes con que el material está presentado al lector,

 

 

 

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cómo se relata el acontecimiento, tendremos la forma del relato. Hay que decir que hasta el momento en la literatura especializada no hay acuerdo sobre la terminología gene­ ral a utilizar en esta cuestión; así, algunos, como Shklovski y Tomashevski, llaman fábula al material del relato, a los acontecimientos que se encuentran en su base y tema, a la elaboración formal de este relato. Otros autores, como Pet­ rovski, usan esas palabras justamente al revés y compren­ den por tema el acontecimiento que sirvió de pretexto para el relato y fábula a la elaboración artística del aconteci­ miento. "Me inclino a emplear la palabra 'tema' en el sen­ tido de la materia de la obra artística. El tema es como si fuera el sistema de acontecimientos, de acciones (o de un solo acontecimiento, simple y complejo por su compo­ sición) que se presenta al poeta en una u otra forma y que, sin embargo, no es aún el resultado de su individual trabajo poético creador. Estoy de acuerdo en denominar 'fábula' el tema poéticamente elaborado"1 •

 

Como sea que se comprendan estas palabras es indis­ pensable diferenciar los dos conceptos y en esto están to---dos ccimpletamente de acuerdo. Nosotros nos atendremos a · la terminología de los formalistas que designan como fábula, según la tradición literaria, al material que está en la ba.se de la obra. La correlación entre el material y la for­ ma en el relato es, claro, la correlación de la fábula y el tema. Si queremos saber en qué dirección transcurrió la creación del poeta, expresada en el relato, debemos inves­

 

tigar con qué procedimientos y con qué objetivos" la fábula ha sido reelaborada por el poeta y presentada en el tema poético dado. En consecuencia, tenemos derecho a igua­ lar la fábula a cualquier material de construcción en el arte. La fábula para el relato es lo mismo que la palabra para el verso, la gama para la música, los colores para el pintor, las líneas para el gráfico, etc. El tema para el relato es lo mismo que para la poesía el verso; para la música, la me­ lodía; pa. ra la pintura, el cuadro; para la gráfica, el dibu­ jo. Dicho de _otra manera, nosotros tenemos siempre que ver con la correlación entre las partes del material y tenemos derecho a decir que el tema se relaciona con la fábula -1r-

 

 

         Petrovski M. La morfología de "El disparo " de Pushkin. En : Problemas de poética. Bajo la redacción de V. Y. Briúsov. Moscú , 1 9 1 9' p . 1 97 .

 

 

 

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del relato como el verso con las palabras que lo · compo­ nen, la melodía con los sonidos que la forman, la forma con el material.

 

Es necesario decir que esta concepción se desarrolló con enormes dificultades porque, gracias a la soprendente

 

         ley del arte según la cual el autor trata de mantener ocul­

.. r1- ta al lector la elaboración formal del material, durante mu­ cho tiempo la investigación no pudo diferenciar estos dos aspectos del relato y siempre se confundió cuando trató de establecer unas u otras leyes de la creación y de. la per­ cepción del relato. Sin embargo, los poetas sabían desde · hace tiempo que la disposición de los acontecimientos del relato, el procedimiento con el que el poeta pone en conoci­ miento del lector su fábula, la composición de su obra2 representa una tarea extraordinariamente importante para el arte literario . Esta composición siempre fue objeto de gran preocupación -consciente o inconsciente- por parte de los poetas y prosistas, pero sólo en la novela, que evolu­ cionó indudablemente a partir del relato, recibió su desa­ rrollo puro. Podemos examinar la novela como un tipo puro de obra temática, cuyo objeto principal es la elaboración formal de la fábula y su transformación en el tema poéti­ co. La poesía elaboró toda una serie de formas muy arti­ ficiales y complejas de construcción y elaboración de la fábula y algunos escritores comprendieron claramente el papel y la importancia de cada uno de estos procedimien- - ­ tos. ( .. . )

 

Si se toma un acontecimiento de la vida en su secuen­ cia cronológica, podemos representar convencionalmente su despliegue en forma de línea recta, donde cada momento sucesivo s'..stituyel al anterior y, a su vez, es sustituido por el posterior. Exactamente lo mismo podríamos hacer con el orden de los sonidos que conforman la gama, la disposi­ ción de las palabras en la sintaxis habitual, etc. Dicho de

 

2 " . • . la composición de la obra . . . " : el problema �e· la. composi­ ción es elaborado intensamente en la poética estrucfural y la semió­ tica del arte contemporáneas. Señalemos, como ejemplo, dos trabajos extraordinariamente interesantes de autores soviéticos : B. A. Uspens­ ki. La poética de la composición (Moscú, 1 970); Yu. M. Lotman. La semiótica del cinematógrafo y los problemas de su estética (Tallinn, 1 973). Véase un panorama de las correspondientes investigaciones en el libro de V. V. Ivanov Ensayos de historia de la semiótica en la URSS (Moscú, 1 97 6).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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otra manera, el material, en su despliegue natural, puede.

ser convencionalmente registrado  como una línea recta.

Al contrario, la disposición artificial de las palabras, que

las convierte en un verso y cambia el orden normal de su

 

despliegue sintáctico; la disposición artificial de los soni­

dos que los transforma de una simple serie sonora en me­

lodía musical y cambia el orden de su secuencia fundamen­

tal; la disposición artificial de los acontecimientos que los ·

convierte en el tema artístico y se aparta de la secuencia      ·

 

\. cronológica; podemos representar convencionalmente todo

esto con una línea curva, descrita alrededor de la recta y

l esta curva del verso, de la melodía o del tema será·   la curva

de la forma artística. ( ...)

Aquí, naturalmente, surge sólo un interrogante que es

 

necesario aclarar desde el comienzo mismo. Esta cuestión es muy evidente cuando se trata de una forma artística tan habitual y clara para nosotros como la melodía o el verso, pero parece completamente confusa cuando se trata del rela­ to. Se la puede formular así ; ¿para qué el artista, sin con­ formarse con la secuencia cronológica simple de los acon� tecimientos, abandona el despliegue recto del relato y pre­ fiere describir una línea curva- -en lugar de avanzar ·siguien� do la línea que representa la menor distancia entre dos pun­ tos? Esto puede parecer un antojo o un capricho del escri­ tor, privado de todo sentido y fundamentación. Y, en rea­ lidad,- si nosotros acudimos a la comprensión tradicional de la composición temática veremos que estas líneas temáti­ cas siempre provocaron incomprensión y una interpreta­ ción errónea en los críticos. Por ejemplo, en la poética rusa se . afirmó hace mucho la opinión de que Eugenio Oneguin es una obra épica, escrita con toda una serie de digresiones líricas; además estas digresiones se comprendían exacta� mente como tales, como desvío del autor del tema de su relato y como los fragmentos más líricos, diseminados en el jodo épico, pe10 que no tenían una relación orgánica con

 

l __,eS'a trama poseedora de una existencia autónoma; aparen­ temente jugaban el papel de intermedio, es decir, de entre­ acto lírico entre los dos actos de la narración. No hay nada más falso que esta comprensión: deja completamente apar­ te el papel épico que juegan tales "digresionés" y si se exa­ mina la economía de toda la obra en conjunto es fácil des­ cubrir que justamente esas digresiones representan los procedimientos más importantes para desarrollar y poner

 

 

 

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al descubierto el tema; reconocerlas como digresiones es tan absurdo como considerar digresiones las gradaciones en la melodía musical, las que, claro, son digresiones con respe­ cto al curso normal de la gama, pero que para la melodía son todo. De la misma forma, las llamadas digresiones en Eugenio Oneguin conforman la esencia misma y el pro­ cedimiento estilístico fundamental de construcción de toda la novela, es su mefodía temática. "Un pintor agudo (Vla­ dímir Miklashevski) -dice Shklovski- propone ilustrar en esta novela principalmente las digresiones (por ejemplo, "las piernas"). Desde el punto de vista de la composición esto es correcto"3 . Es más fácil aclarar con un ejemplo qué importancia tiene esa línea curva del tema. Nosotros ya sabemos que la base de la melodía es la correlación diná­ mica de los sonidos que la componen. De la misma manera, el verso no es simplemente la suma de los sonidos que lo for­ man, sino la secuencia dinámica que determina su correla­ ción. Así como dos sonidos uniéndose o dos palabras que se siguen una a la otra forman cierta relación, dos aconte­ cimientos o acciones, al upirse dan cierta nueva correlac:Lón dinámica, determinada enteramente por el orden y la distribución de estos acontecimientos. Así, por ejemplo, los sonidos a, b y e o las palabras a, b y e o los aconteci­ mientos a, b y e campian completamente su sentido y su significación emocional si los presentamos en el orden; b, e, a; b, a, c. Imaginemos que se trata de una amenaza y luego de su ejecución, un asesinato; una será la impresión si primero ponemos en conocimiento del lector que el per­ sonaje está amenazado por un peligro y mantenemos al lec­ tor en desconocimiento de si se cumple o no y sólo luegQ de esta tensión le relatamos el asesinato. Se obtiene una cosa completamente diferente si comenzamos con el relato referido al cuerpo hallado y sólo luego, en un orden crono­ lógico· inverso, relatamos el asesinato y la amenaza. En con­ secuencia, la propia distribución de los acontecimientos en el relato, la propia unión de las frases, de las ideas, de las imágenes, de las acciones, de los actos, de las réplicas, se subordinan a las mismas leyes del encadenamiento artís­ tko a las que subordinan los encadenamientos de sonidos en

 

 

3 V. Shklovski. La relación entre los procedimientos para cons­ truir el tema y los procedimientos generales del estilo. En : Poética. Recopilación de articulas sobre teoría del lenguaje poético ; Fase. 3. Petrogrado, 1 9 1 9 .

 

 

 

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la melodía o de las palabras en el verso. Hay que hacer otra observación metodológica auxiliar más para pasar luego al análisis de la novela. Es extraordinariamente útil diferenciar, como hacen algunos autores, el esquema estático de la cons­ trucción del relato (algo así como su anatomía), del esque­ ma dinámico de · su composición (algo así como su fisiolo­ gía). Y a hemos aclarado que todo relato tiene su peculiar estructura, diferente de la estructura del material que se encuentra en su base. Pero es muy evidente que cada pro­ cedimiento poético de presentación del material es racio­ nal u orientado; se introduce con alguna finalidad, le co­ rresponde alguna función del rela to que él cumple. La investigación de la teleología del procedimiento, es decir de la función de cada elemento estilístico, de la orien­ tación a una finalidad, de la importancia teleológica de cada uno de los componentes nos explica la vida del relato y lo convierte de una construcción muerta en un organismo vivo.

 

 

Para nuestra investigación seleccionamos el relato de Bunin Hálito leve.

Este relato es cómodo para el análisis por muchas ra­ zones: ante todo se puede considerar un modelo típico de la novela clásica y moderna, en el que todos los rasgos es­ tilísticos fundamentales, inherentes a este género, se re­ velan con extraordinaria claridad. Por sus cualidades ar­ tísticas este rel�to pertenece, probablemente, a lo mejor que se ha creado\ en el arte narrativo y no es casual que a todos los que han escrito sobre él les parezca un modelo de relato artístico. Finalmente, su última cualidad consiste en que no ha sido sometido aún a una racionalización social extraordinariamente fuerte, es decir a una interpretación estandarizada y habitual, contra la que hay que luchar como contra un prejuicio cuando se estudia un texto habitual y conocido, cuando se trabaja con obras tan ampliamente difundidas como las fábulas de Krilov y las tragedias de Sha-

 

         ke·speare. _ _ Consideramos importante incluir en nuestra in­ vestigación también tales obras; la impresión que ellas pro­ vocan no está predeterminada excesivamente por reflexio-nes preconcebidas y ya aprendidas de memoria; quisimos --(­ encontrar un estímulo literario de orden, por decirlo así, _1

 

completamente nuevo, que aún no se ha hecho habitual y que no puede provocar en nosotros una reacción es­ tética ya lista, tan automática como aquella con la que

 

 

 

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reaccionamos ante una fábula o una tragedia que cono­ cemos desde la niñez.

 

Veamos el relato .

 

Corresponde iniciar el análisis de este re la to aclarando aquella curva melódica que encontró realización en las pa­ ,}l- labras de su texto. Para ello lo más sencillo es confrontar los acontecimientos reales (o, en todo caso, posibles) y que tie­ nen su modelo en la realidad que se encuentra en la base del relato, como si fuera el material del mismo, conJa forma artística que se ha dado a este material. ( . . .) Separ'emos el acontecimiento real que se encuentra en su base ; el relato se refiere a cómo Olia Meschérskaya, por lo visto una alumna del gimnasio, de origen provinciano, vivía una vida habitual, casi idéntica a la de las jóvenes buenas, ricas y felices, hasta que  la vida la enfrentó con eventos algo inhabituales. Su relación amorosa con Maliutin, viejo terrateniente y amigo de su padre, su vinculación con un oficial cosaco, a quien ella  cautivó  y  al  cual  prometió  ser  su  mujer,  todo esto la "desvió del camino" y la llevó a que el engañado ofi­ cial cosaco, que la amaba, la matara de un tiro en la esta- , ción de ferrocarril entre la multitud que descendía del tr,en'.

 

 

La preceptora de Olia Meschérskaia, se relata luego, · fre­ cuentemente visitaba la tumba de ésta y la eligió como ob­ j eto de su sueño apasionado y su veneración. He aquí todo lo que constituye el contenido del relato . Tratemos de ubi­ car todos los acontecimientos que se encuentran en el rela­ to según el orden cronológico en el que ocurrieron real­ mente o podrían ocurrir en la vida. Para ello, naturalmente, hay que dividir todos los acontecimientos en dos grupos, porque uno de ellos está ligado con la vida de Olia Mesché.rs­ kaya y el otro con la historia de la vida de su preceptora (veáse el esquema de la disposición) . Lo que obtenemos con semejante ordenación cronológica de los episodios que componen el relato (designados con letras del alfabeto latino) es lo que, en poética, se acostumbra a llamar disposición del relato ; es decir, la disposición natural de los acontecimientos, o sea aquello que podemos repre­ sentar convencional y gráficamente con una línea recta. Si observamos el orden de estos acontecimientos en el relato obtenemos, en cambio, la composición de éste e inmediatamente advertimos que si en el esquema de la disposición los acontecimientos transcurrieron en orden al­ fabético (es decir en secuencia cronológica), aquí dicha

 

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ESQUEMA DE LA DISPOSICION

 

         Olia Meschérskaya

 

A. Infancia. .H. Ultimo invierno.

B. Juventud .          l. Episodio con el oficial.

 

C. Episodio con·    K. Conversación con la

 

Shenshin.    directora.

D. Conversación sobre     L. Asesinato.

el hálito leve.         M. Entierro.

E. Llegada de Maliutin.    N. Interrogatorio del investi-

F. Vinculación con Maliutin.      gador.

 

G. Nota en el diario .        O. Tumba.

 

 

Il Preceptora

 

a. Preceptora.         e. Sueño conülia Meschérskaya.

b. Sueño con el hermano. f. Paseos en el cementerio.

         Sueño referido a trabajar g. En la tumba. en aras de sus ideas.

         Conversación sobre el hálito

leve.     

 

secuencia cronológica está completamente alterada. Las letras parecen ubicarse sin ningún orden visible en una nueva serie artificial y ello, claro, sfanifica que en esta nueva serie artificial se ubican los ácontecimientos que designa­ mos convencionalmente con esas letras. Si simbolizamos la disposición del relato con dos líneas opuestas y ponemos eh secuencia sucesiva todos los momentos aislados de la disposición del relato sobre Olía Meschérskaya en una línea y del relato sobre la preceptora en la otra, obtenemos dos rectas que simbolizarán la disposición de nuestro· relato.

 

 

Tratemos ahora de esbozar lo que el autor hizo con este material al darle forma artística, es decir, nos preguntamos cómo se expresará en nuestro dibujo la compOsición del re­ lato en cuestión. Para ello unirífos en .E(l e�quenia compo­ sicional los puntos de esas líneas en fa secuencia en · la que los acontecimientos aparecen ·realmente en el relato. Todo esto está reflejado en los esquemas (dibujo 1 ) : con líneas curvas debajo de la recta indicaremos en forma con­ vencional todo pasaje a un acontecimiento cronológicamen-

 

 

 

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te más temprano, es decir toda vuelta del autor hacia atrás; con una línea curva arriba de la recta, todo pasaje a un acontecimiento posterior, cronológicamente más alejado, es decir todo salto del relato hacia adelante. Obtenemos dos esquemas: ¿qué representa esta curva compleja y confusa a primera vista? Significa sólo una cosa: los acontecimientos, en el relato, no se desarrollan en línea recta, como tendrían lugar en la vida, sino · que se despliegan a saltos. El relato salta atrás, adelante, uniendo y comparando los más aleja­ d os puntos de la narración, pasando con frecuencia de un punto a otro completamente inesperado. Dicho con otras palabras, nuestras curvas expresan visualmente el análisis de la fábula y del tema del relato dado y si se sigue por el esquema de la composición el orden de sucesión de ele­ mentos aislados, comprenderemos nuestra curva como una representación convencional del movimiento del relato. Es la melqdía de nuestra novela. Así, por ejemplo, en lugar de relatar el . contenido en sucesión cronológica -Olia era alumna del gimnasio ; creció y, se convirtió en una belleza; cómo ocurrió su caída; CÓJU O se anudó y transcurrió su rela­ ción con el oficial; cómo se fue gestando y Sy realizó final-

 

         mente su asesinato ; cómo la enterraron; cómo era su tumba, etc.-, el autor comienza con la descripción de su tumba, luego pasa a su niñe�. temprana, de pronto sigue hablando de su último invierno; a continuación nos comunica, duran­ te la conversación con la. directora del gimnasio, su caída, que ocurrió el verano anterior; seguidamente nos enteramos de su asesinato y casi al final del relato conocemos un episodio aparentemente insignificante de su vida en el gimnasio que pertenece al lejano pasado. Nuestra curva representa · estas digresiones. En consecuencia, nuestros esquemas representan gráficamente lo que nosotros llama­ mos más arriba estructura estática del relato o su ana­ tomía. Queda por revelar su composición dinámica o su fisiología. Es decir, debemos preguntarnos para qué el autor presentó de tal manera el material, con qué finalidad oculta comienza por el final y al final habla aparentemente del · comienzo, por qué redistribuyó todos los aconteci­ mientos.

 

Debemos determinar la función de esta redistribución; dicho de otra manera, debemos encontrar la racionalidad, ·1a inteligibilidad y la dirección de esa curva, aparentemente sin sentido y confusa, que simboliza la composición del

 

 

 

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relato. Para lograrlo, debemos saltar del análisis a la sín­ tesis y tratar de comprender la fisiología de la novela a par­ tir del sentido y de la vida de su organismo íntegro.

¿Qué represen ta el con tenido del re la to o su material, tomado en sí mismo, tal como es? ¿Qué nos dice este sis­ !'      tema de acciones y acontecimientos que se distingue en el

_)-- relato como su fábula evidente? Difícilmente se pueda definir más claroy simple el carácter de todo eso que con las palabras "turbiedad de la vida". En toda la fábula.de este re­ lato no hay ni un solo rasgo luminoso y si se toman estos acontecimientos en su significación vital y cotidiana tendre­ mos ante nosotros la vida insignificante, en nada destacada

 

         sin sentido de una alumna provinciana del gimnasio, una vida que claramente tiene raíces podridas y que, desde el punto de vista valorativo, irradia una luz turbia y resulta totalmente infructífera. ¿Es posible que esa vida turbia esté algo idealizada, embellecida en el relato? ¿Es posible que sus aspectos oscuros estén atenuados, que haya sido elevada a "perla de la creación" y acaso el autor la presenta de color rosa, como se dice habitualmente? ¿Quiz,á él, que ha crecido en condiciones semejantes, encuentra un encanto y una fascinación especiales en estos 'acon­ tecimientos? ¿Es posible que nuestra valoración difie­ ra de la que el autor da a sus acontecimientos y a sus per-

 

sonajes?.

Debemos decir directamente que ninguna de estas su­ posiciones se justifica cuando se estudia el relato. Por el contrario, el autor no sólo no trata de ocultar esta tur­ biedad : está al desnudo en todas partes, el autor la presen­ ta con una claridad palpable, parece dar a nuestros sentidos la posibilidad de rozarla, tocarla, sentirla, de convencernos ocularmente, de hundir nuestras manos en las llagas de esta vida. El subraya el vacío, la falta de sentido, la insignifican­ cia de esta vida con fuerza palpable . He aquí como el autor habla de su heroína:

 

         ...poco a poco se formó su imagen nada halagüeña; se decía que era una muchacha frívola, que no podía vivir sin la presencia permanente de galanes; que el gimnasista Shenshin se hab ía enamorado locamente de ella; que ella también lo amaba, pero que era tan cambiadiza en su actitud hacia él que Shenshin trató de suicidarse ..."

 

Por ejemplo, con qué expresiones rudas y severas, que desnudan la verdad inocultable de la vida, se refiere el autor

 

 

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a la relación que ella tiene con el oficial: " . ..Meschérskaya· 10 había seducido, tuvieron relaciones íntimas y ella le prome­ tió que sería su mujer, pero en la estación, el día del asesi­ nato, cuando se despedía de él, que se iba a Novocherkassk, le dijo de pronto que no le había pasado siquiera por la cabeza quererlo y que todo lo que le había dicho de casarse era una mofa ..." . O cómo se muestra sin compasión esa mis- · ma verdad en las anotaciones del diario que narran la es­ cena de su vinculación con Maliutin: "Tiene cincuenta y seis años, pero es todavía muy guapo y siempre viste bien, -lo único que no me gustó es que, al llegar, llevase puesta una esclavina - ; además, huele a agua de colonia inglesa, tiene los ojos muy jóvenes, negros y gasta una elegante bar­ ba p-artida, toda como la plata".

 

En esta escena, tal como está escrita en el diario, no hay un solo rasgo que pudiera insinuarnos el movimiento de un sentimiento vivo y que pudiera iluminar algo el cuadro pesado y tenebroso que el lector se forma cuando la lee. La palabra amor no se menciona siquiera y parece que no hay un término menos adecuado y ajeno a estas páginas que ése. Así, sin el menor rayo _ d_e_ esperanza, en un solo tono turbio se presenta todo el material sobre la situación vital, cotidiana, sobre los puntos de vista, los conceptos, las vi­ vencias, los acontecimientos de esta vida. En consecuencia, el autor no sólo no adorna sino que, por el contrario, des­ nuda y nos hace sentir en toda su, realidad la verdad . que está en la base del relato. Repetimos una vez más: su esencia, en este aspecto, puede ser definida como turbiedad de · Ja vida, como el agua turbia de la vida. Sin embargo, esa no es la impresión que en conjunto deja el relato.

 

Por algo se llama Hálito leve y no hay que estudiarlo · durante mucho tiempo y en forma especialmente atenta para descubrir que, como resultado de la lectura, se crea en nosotros una impresión sólo caracterizable como comple­ tamente opuesta a la que .generan los acontecimientos to­ mados por sí mismos. El autor alcanza justamente el efecto contrario y el tema verdadero delrelato, claro, es el hálito

 

leve y no la historia de la vida confusa de-una provinciana  alumna del gimansio. Este relato no habla de Olía Meschérs­ kaya, sino del hálito leve: su rasgo fundamental es. el senti­ miento de liberación, de ligereza, de renunciamiento y de

 

una vida completamente transparente que de ninguna ma­ nera es posible extraer de los acontecimientos que están en

 

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su base. Esta duplicidad del relato no es tan evidente en nin­ gún episodio como en la historia, que lo enmarca, de la pre­ ceptora de Olia Meschérskaya. Esta preceptora, a quien la tumba . de Olia Meschérskaya provoca una admiración lin­ dante con el embobamiento, que daría media vida por no ver ante sí esa corona de flores muertas y que, en el fondo del alma, es feliz, c9mo todas las personas enamoradas y entregadas a un sueño apasionado, da de pronto un sentido y un tono completamente nuevo a todo el relato. Esta preceptora hace tiempo vive de una fantasía que sustituye la vida real y Bunin, con la crueldad implacable de un verdadero poeta, nos dice con toda claridad que la impresión de há­ lito leve emanada de su relato es la fantasía que, en la pre­ ceptora, ha sustituido a la vida real . Aquí sorprende la audaz comparación que se permite el autor. Menciona en orden las tres fantasías que para la preceptora sustituyen la vida real: primero, esa fantasía fue su hermano, un pobre al­ férez en nada destacado; esa es la realidad y el sueño fue que ella vivió en la extraña espera de que su destino cambia­ ría de manera fantástica .-gracias al hermano . Luego viyió del sueño de trabajar en aras de sus ideas y también ello constituyó una fantasía sustitutiva de la realidad. "La muerte de Olia Meschérskaya le hizo concebir un nuevo sueño"' dice el autor, . uniendo directamente esta nueva fantasía con las dos anteriores. Mediante este procedimiento desdobla otra vez nuestra impresión y, obligando a que todo el relato se refracte y refleje en el espejo de la percepción de la nueva herofrla, descompone, como sifuera un espectro de luz, sus partes constitutivas. Sentimos y vivenciamos en forma completamente clara la vida hendida de este relato, qué hay en él de realidad y qué de sueño. Desde aquí nuestro pensamiento pasa fácilmente y por sí mismo al aná­ lisis de la estructura que hemos realizado más arriba. La lí­ nea recta es la realidad, incluida .en este relato ; la complica­ da curva de la construcción de esta realidad, que hemos de­ signado como composición de la novela, es su hálito leve. Entrevemos que los acontecimientos están unidos y entre­ la'.?ados de manera que pierden su real carga cotidiana y su turbiedad ; están encadenados melódicamente entre sí y en su desarrollo, sus resoluciones y pasajes, parecen desatar los hUos que los unen, se liberan de aquellos enlaces habituales con que se nos presentan en la vida y en la impresión de la vida, se liberan de la realidad, se unen uno con otro como

 

 

 

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las palabras se unen en el verso. Ya nos decidimos a formu­ lar cómo comprendemos la obra: el autor dibujó en su relato esa curva compleja para eliminar su turbiedad co­ tidiana, para convertirla · en transparencia, para liberarla de la realidad, para convertir el agua en vino4 , como lo hace siempre la obra artística. Las palabras del relato o del verso llevan su sentido simple, su  agua y la composición, creando sobre estas palabras, por encima de ellas, un nuevo sentido, dispone todo ello en un plano completamente diferente y lo convierte en vino. Así la historia cotidiana de una licencio­ sa alumna del gimnasio ha sido convertida aquí en el háli­ to leve del relato de Bunin.

 

No es difícil confirmar esto con demostraciones comple­ tamente concretas, objetivas e indiscutibles, con citas del propio relato. Tomemos el procedimiento ftindamental de esta composición e inmediatamente veremos a qué finalidad responde el primer salto que se permite el autor cuando co­ mienza con la descripción de la tumba. Esto se puede acla­ rar, simplificando algo el asunto y reduciendo los sentimien-_tos complejos a elementales y simples, aproximadamente así: si se nos hubiera relatado la vida de Olía Meschérs­ kaya en orden cronológico, desde el comienzo al fin, ¡con qué tensión extraordinaria se hubiera acompañado nuestro conocimiento de su inesperado asesinato ! ( . . .) Nosotros hubiéramos sabido, aproximadamente en ese orden, cómo Olia Meschérskaya enamoró al oficial y entabló relaciones con él, cómo las peripecias de esta relación se sustituyeron unas a otras, juró amor y habló de casamiento, cómo luego comenzó a burlarse de él; hubiéramos sufrido con los per­ sonajes toda la escena en la estación de ferrocarril y su desenlace final y, claro, hubiéramos observado a Olia con

 

 

         "• • • el agua en vino . . . ": en otro lugar de su Psicologz'a del arte

 

Vigotski, polemizando con la teoría del "contagio", explica así esa idea: "Si una poesía sobre la tristeza no tuviera otro objetivo que

 

contagiarnos la tristeza del autor, sería esto muy lamentable para el arte. El rriilagro del arte más bien recuerda el milagro evangélico, la conversión del agua en vino y la verdadera naturaleza del arte siem­ pre lleva en sí algo que convierte, que supera el sentimiento habitual; el mismo terror, el mismo dolor y la misma inquietud cuando son pro­ vocados por el arte incluyen en sí algo superior a lo que en ellos se contiene. Y ese algo supera esos sentimientos, los ilumina, convier· te su agua en vino y, de esa manera, se realiza el propósito más impor­ tante del arte. (Psicología del arte, 2ª edición, Moscú, 1 968, pp. 3 08-309).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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tensión y ansiedad durante esos breves minutos, cuando el oficial, con su diario en las manos, habiendo leído la ano­ tación sobre Maliutin, sale a la plataforma e inesperadamen-te le dispara. Tal impresión hubiera causado este aconteci­ miento en la disposición del relato ; conforma el verdadero momento culminante de toda la narración y a su alrede-dor se dispone toda la acción restante. Pero si, desde el co­ mienzo mismo, el autor nos pone ante la tumba de la heroí­ na y vamos conociendo la historia de una vida ya termina­ da; si sabemos, más adelante, que ella fue asesinada y sé>lo luego cómo ocurrió el asesinato, nosotros comprendemos · claramente que esta composición lleva en sí la resolución d e la tensión inherente a esos acontecimientos, tomados en sí mismos; leemos la escena del asesinato y la escena de la anotación en el diario con un sentimiento completamente distinto, que si los acontecimientos se hubieran desplegado ante nosotros en línea recta. Así, paso a paso, de un epi­ sodio a otro, de una frase a otra, se podría mostrar que están elegidos y encadenados de tal modo que toda la ten­ sión, todo el pesado y turbio sentimiento en ellos acumula­ do, se resuelve, se libera, se los relata en momentos y enla� ces tales que producen una impresión totalmente distinta de la que hubiera provocado el encadenamiento natural de los acontecimientos.

 

 

 

 

Siguiendo la estructura de la forma, esbozada en nuestro

esquema, se puede mostrar paso a paso que todcK los sa1--- · ··

 

tos artificiales del relato tienen, a fin de cuentas, una sola

 

finalidad : apagar, eliminar la impresión inmediata que estos acontecimientos nos producen y convertirla en otra cosa, en algo distinto, completamente inverso y opuesto a lo primero .

 

 

Esta ley de la destrucción del contenido por la forma se puede ilustrar muy fácilmente incluso con escenas, episo­

 

dios  y situaciones aislados. Por ejemplo,  ¡ en qué sorpren­

dente  encadenamiento  nos  enteramos  del     asesinato  de

Olia  Meschérskaya!         Acabamos de estar junto    con el autor

 

en la tumba de Olia, hace un instante nos enteramos de su caída por la conversación que mantuvo con la directora del gimnasio, por primera vez se mencionó el apellido Maliu­ tin y "un mes después de esta conversación, un oficial de cosacos, feo y de aspecto plebeyo, que no tenía nada de común con el medio al que pertenecía Olia Meschérskaya, la mató a tiros en el andén de la estación, entre la densa

 

 

 

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muchedumbre que acababa de llegar en el tren". Basta examinar la estructura de esta sola frase para descubrir to­ da la teleología del estilo del relato: se ha perdido, en la acumulación de descripciones que la rodean por todas par­ tes, la expresión más importante, como si fuera secundaria, ajena e insignificante; se ha perdido la expresión "la mató a tiros", la más terrible y espantosa de todo el relato y no sólo de esta frase, entre la descripción larga, tranquila, pa- ' reja del oficial de cosacos ·y la descripción del andén, de la muchedumbre y del tren que acaba de llegar. No nos equi­ vocaremos si decimos que la propia estructura de la frase apaga ese terrible disparo, lo priva de fuerza y lo convier­ te en un gesto casi mímico, en un movimiento apenas per­ ceptible de los pensamientos, haciendo que tqdo su colori­ do emocional resulte apagado, atenuado, eliminado. Tam­ bién podemos poner como ejemplo el episodio en que nos enteramos de la caída moral de Olia Mesch,érskaya: en el cómodo gabinete de la directora, donde huele a muguetes frescos y al calor de la brillante estufa holandesa, en medio de una conversación sobre zapatos caros y peinados. La te­ rrible o, como dice el propio autor, "la inconcebible confe� sión que deja perpleja a la dir�Gtora" se d-escríbe así: "Y en­ tonces, Meschérskaya, sin perder su sencillez y su calma, la interrumpió de pronto cortesmente: -Perdone, madame, se equivoca; soy mujer. ¿Y sabe quién tiene la culpa de ello? Alexéi- Mijáilovich Maliutin, amigo .. y vecino de mi padre y hermano de Ud. Eso sucedió el verano pasado, en el 9am­ po..."

 

 

El disparo del asesino se relata como un pequeño de� talle relacionado con la descripción del tren quE'. acaba de llegar; aquí, la confesión desconcertante se comunica co­ mo si fuera un detalle nimio en la conversación sobre za­ patos y peinados y la propia circunstancia "Alexéi Mijái­ lovich Maliutin, amigo y vecino de mi padre y hermano de Ud." no tiene, claro, otro sentido que apagar, eliminar el carácter desconcertante e increíble de la confesión. Al mis­ mo tiempo, el autor subraya inmediatamente taml-iién el otro aspecto, el real, del disparo y de la confesión. En la es­ cena en el cementerio el autor indica, ·con palabras expre­ sivas, el sentido vital de los acontecimientos y relata el asombro de la preceptora que no puede comprender de ninguna forma "cómo compaginar con esta límpida mirada todo lo horrible que se asocia ahora con el nombre de Olia

 

 

 

69

 

 

Meschérskaya". Eso horrible, unido al nombre de Olia Me­

 

schérskaya, está dado permanentemente en el relato, paso a

paso; su carácter terrible no ha sido disminuido, pero la       

impresión que nos produce no es ésa; vivenciamos de mane­          

ra completamente diferente ' eso terrible y, por alguna ra­   

zón, el relato sobre eso terrible lleva el extraño título de      

Hálito leve; también, por alguna razón, está atravesado por

el hálito de la fría y -delicada primavera.        

         Detengamos en el título: no en vano se da un título a   

un relato; aquél contiene la revelación del tema más impor­

tante, señala el dominante que determina toda la construc�

ción del relato. El concepto de dominante, introducido por 

Christiansen en · la estética, resulta muy fructífero y sin él  

es completamente imposible realizar el análisis de cualquier          

obra. En realidad, todo     relato, cuadro, poesía, etc., es un 

complejo, compuesto por elementos totalmente distintos,     .

organizados en diferente grado, en diversa jerarquía de       

subordinaciones y vínculos; en dicho complejo siempre      

existe un momento dominante que determina la estructura  

restante del relato, el sentidó y el nombre de cada una de     

sus partes. El dominante dél relato es, claro, el "hálito leve".          

Sin embargo, aparece al final de la obra cuando la precep­  

tora recuerda el pasado, u:p.a conversación de Olia Me­      

schérskaya con su amiga, que ella oyó. Esa conversación    

sobre la belleza femenina, vertida en el estilo -semi cómico

de los "viejos libros cómicos" sirve de pointe para �oda la 

novela, para la catástrofe en la que se revela su auténtico    

sentido. En esa belleza,    el "viejo libro cómico" otorga el  

lugar más importante · al "hálito leve". " ¡Hálito leve! Yo   

también lo tengo: escucha cómo respiro. ¿No es cierto         

que lo tengo?" Nos parece oír la ligera respiración y de       

pronto descubrimos, en el sonido y en el estilo cómicos del

relato, su otro         sentido,          completamente diferente, al leer  

las catastróficas palé,1bras finales del autor: "Ahora ese háli­        

to leve se ha esparcido de nuevo por el mundo, en ese cielo

nebuloso, en ese frío viento primaveral..." Estas palabras    

parece cerrar el círculo, uniendo el final con el principio.    

¡Cuánto vale, a veces, y con qué gran sentido puede respi­  

rar una pequefta palabra en la frase construida artísticamen­

te!     La palabra     que lleva        en sí toda la catástrofe del relato  

es      "ese" hálito   leve. Ese: se trata de la ligera respiración          

 

que acaba de mencionarse, del hálito leve que Olia Me­ schérskaya pidió a su amiga que escuchara. Y más adelante,

 

 

 

70

 

 

otra vez las palabras catastróficas: " ...en ese cielo nebuloso, en ese frío viento primaveral... " Estas tres palabras con­ cretizan y unen toda la idea del relato que comienza con la descripción del cielo nublado y del frío viento primaveral. El autor parece decir con las palabras finales que todo lo que ocurrió, lo que constituyó la vida, el amor, el asesina­ to, la muerte de Olia Meschérskaya, todo eso, en esencia, es sólo un acontecimiento; ese hálito leve nuevamente se dispersa en el mundo, en ese cielo nebuloso, en ese frío viento primaveral. Y las descripciones anteriores que el autor hace de la tumba, del tiempo, de los días grises y del viento primaveral, todo se une de pronto, parece reunirse en un punto, se incluye e introduce en el relato, que ad­ quiere de improviso un nuevo sentido y una nueva signifi­ cación expresiva: no es simplemente el paisaje ruso de pro­ vincia, no es simplemente el espacioso cementerio provin­ cial, no es simplemente el sonido del viento en la corona de porcelana; es el hálito leve disperso en el mundo, que, en su significado cotidiano, es el disparo, Maliutin, todo lo horrible que se ha unido al nombre de Olia Meschérs-

 

 

  -kaya; No--en vano los teóricos caracterizan al pointe como la terminación en un momento inestable o, en la música, el final en el dominante. Este relato, en el final, cuando ya sabemos todo, cuando toda la historia de la vida y de la muerte de Olia Meschérskaya ha pasado ante nosotros, cuando ya sabemos todo lo que nos puede interesar de la preceptora, arroja, de pronto, con una agudeza inesperada, una luz totalmente nueva sobre lo que hemos oído y el salto que da la novela, pasando de la tumba al relato del hálito leve es un salto decisivo para la composición, que ilumina de golpe el todo desde un aspecto por completo nuevo para nosotros.

 

La frase final, que hemos llamado catastrófica, resuel­ ve este final inestable en el dominante: el ré'conocimiento cómico del hálito leve une ambos planos del relato . Aquí el autor no oscurece en nada la realidad ni la funde con el sueño. · Lo- que Olia Meschérskaya cuenta a su amiga es có­ mico en el sentido exacto de la palabra y cuando reprodu­ ce el contenido del libro:' " ...bueno, naturalmente, ojos negros, como pez hirviente. Así lo dice, lo juro, pez hir­ viente. Luego pestañas negras como la noche ...", etc. , todo esto es simple y exactamente cómico . También lo es el aire ..' real' -"escucha cómo respiro" - por cuanto pertenece a la

 

 

 

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realidad, constituye simplemente un detalle cómico de esa extraña conversación. Pero, tomado en otro contexto, ayuda inmediatamente al autor a reunir todas las partes sueltas de su relato y en las líneas catastróficas, en forma extraordinariamente apretada, pasa ante nosotros todo el relato, desde aquel hálito leve hasta ese frío viento prima­ veral sobre la tumba y realmente nos co'nvencemos de que se trata de un relato sobre el hálito leve.

 

Se podría mostrar detalladamente que el autor utiliza toda una serie de medios auxiliares para el mismo_ objetivo. Hemos señalado sólo uno, el más evidente y claro 'procedi- . miento de la presentación artística, a saber, la composi­ ción temática; se sobreentiende que en la elaboración de la impresión que los acontecimientos nos producen y en la que se encuentra, pensamos, la esencia misma de la acción que el arte ejerce sobre nosotros, juegan un papel no sólo la composición temática, sino también otros momentos. De la manera en que el autor relata estos acontecimientos, con qué lenguaje y en qué tono, cómo elige las palabras y cons­ truye las frases, si describe las escenas o da una exposi­ ción breve de sus resultados, si reproduce directamente los diarios o los diálogos de sus personajes o si nos hacé conocer simplemente el acontecimiento ocurrido: en fodo esto se expresa también la elaboración artística del tema, la

que posee igual importancia que el procedimiento sefialado

y analizado. _ _      .

En particular tiene enorme trascendencia la propia selección de los hechos. Por comodidad hemos partido de contraponer la disposición a la composición, como el momento naturál al momento artístico, olvidando que la propia disposición, es decir la elección de los hechos a pre­ sentar, ya es un acto creativo. En la vida de Olia Meschérs­ kaya hubo miles de acontecimientos, de conversaciones, su relación con el oficial incluyó decenas de peripecias, en sus pasajeros entusiasmos del' gimnasio no sólo existió Shen­ shin, ella no habla con la preceptora o con Maliutin única vez; pero el autor, por alguna razón, eligió estos episodios, dejando de lado miles de otros y ya en ese acto de elección, de selección, de separación de lo innecesario se expresa, claro, el acto creador. De la misma manera que el pintor, al pintar un árbol, no dibuja y no puede dibujar cada hojita por separado, sino que da la expresión general, sumaria, de la mancha, de algunas hojas, el escritor, seleccionando

 

 

 

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sólo los rasgos, para él necesarios, de los acontecimientos, elabora y reconstruye de la manera más intensa el material. Y, en realidad, comenzamos a salir de los límites de esta selección cuando empezamos a extender a este material nuestras valoraciones vitales.

 

Blok expresó maravillosamente esta regla de. la crea­ ción en su poema, cuando contrapuso, por una parte:

La vida no tiene comienzo ni fin A todos nos acecha la casualidad

y, por otra:

Borra los rasgos casuales

y verás que la vida es perfecta

En particular, merece especial atención la organización habitual del propio lenguaje del escritor, el idioma, la cons­ trucción, el ritmo, la melodía del relato. En esta manera ex­ traordinariamente tranquila, sólida, clásica en la que Bunin despliega toda la novela, están incluidos, claro, todos los elementos y fuerzas, indispensables para la plasmación ar­ tística. Deberemos hablar más adelante de la enorme impor­ tancia que tiene el discurso del escritor para nuestra respi­ ración. Hemos realizado toda una serie de registros expe­ rimentales de la respiración5 durante la lectura de frag­ mentos de prosa y poesía que-tienen diférente construcción rítmica; en particular, registramos nuestra respiración duran­ te la lectura de este relato; Blonski dice con toda razón que, hablapdo con propiedad, sentimos tal como respiramos y el sistema de respiración que corré'sponde a cada obra es muy demostrativo de la acción emocional que ella ejerce .

 

         Al obligarnos a respirar de a pequeñas porciones, al hacer­ nos contener la respiración, el autor crea fácilmente el fondo emocional general para nuestra reacción, el fondo de un secreto estado de ánimo melancólico. Por el contrario, obligándonos a arrojar de golpe todo el aire que contienen los pulmones y a renovar esta reserva enérgicamente, el poeta crea un fondo emocional completamente distinto para nuestra reacción estética.

 

Tendremos oportunidad de referimos a la importancia

.damos a estos registros de la curva respiratoria y quéque

 

 

         "... registros experimentales de la respiración ... ": L. S. Vigots­

 

ki se refiere aquí a sus investigaciones tempranas, presentadas en el artículo Sobre la influencia del ritmo verbal en la respiración ( 1 924). - En: Problemas de la psicología contemporánea. Leningrado, 1 926 .

 

 

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nos enseñan. Pero nos parece apropiado y muy significativo el que nuestra propia respiración durante la lectura de este relato, como muestra el registro neumográfico, es un hálito leve; que leemos sobre el asesinato, la muerte, la turbiedad, todo lo horrible que se ha unido al nombre de Olía Me­ schérskaya, pero respiramos como si no percibiéramos lo horrible, como si· cada nueva frase nos trajera exactamen­ te aire fresco y la solución de eso terrible. En lugar de una tensión torturante, experimentamos una ligereza casi do­ lorosa. Ello. señala, en todo caso, esa contradicción afecti­ va, ese enfrentamiento de dos sentimientos opuestos que, por lo visto, constituye la sorprendente ley psicológica de la novela. Digo sorprendente porque hemos sido prepara­ d os por toda la estética tradicional para comprender de manera inversa el arte: durante centenares de años, los especialistas en estética afirmaron machaconamente la armonía de la forma y el contenido; que la forma ilustra, acompaña al contenido. Pero, de pronto, descubrimos que esto es una equivocación enorme, que la forma lucha contra el contenido, lo supera y que 'en esta contradicción dialéc­ tica del contenido y la foíma6 parece consistir el sentido psicológico auténtico de nuestra reacción estética. En rea­ lidad nos parecía que Bunin, deseando representar el hálito leve, debería haber elegido lo más lírico, lo más sereno, lo más diáfano que puecla · encoliWirse en los aconfecimientos, eventos y carácteres. ¿Por qué no relata un primer amor transparente como el aire, puro y por nada ensombrecido? ¿Por qué ha elegido lo más horrible, grosero· y turbio para desarrollar el tema del hálito leve?

 

 

Podríamos concluir que en la obra artística siempre exis­ te cierta contradicción, cierta falta de correspondencia in­ terna entre el material y la forma; que el autor selecciona, como si fuera a propósito, un material difícil, que se le resiste, que se opone empecinadamente a sus esfuerzos de expresar aquello que quiere decir. Y cuanto más insuperable, tenaz y hostil es el material, más adecuaJ

 

 

         "... contradicción dialéctica del contenido y la forma . . . ": en los .comentarios a la Psicología del arte V. V. Ivanov dice que la idea de Vigotski acerca de la contradicción entre la forma y el contenido interesó profundamente a S. M . Eisenstein , conocido director e inno­ vador soviético de cine y amigo de L. S. Vigotski. Eisenstein subrayó todos los lugares donde se habla de esto en su ejemplar del manuscri­ to de Vigotski, descubierto en el archivo de Eisenstein .

 

 

 

74

 

 

do resulta para el autor. Lo formal que éste trasmite al ma­ terial no está dirigido a descubrir las propiedades ocultas en el material, a revelar la vida de una alumna rusa del gimnasio hasta el fin, en toda su tipicidad y profundidad, a analizar y examinar los acontecimientos en su esencia verdadera, sino justamente a lo contrario: a superar estas propiedades, a obligar a lo horrible a hablar en el idioma del hálito leve y a compulsar a la turbiedad de la vida a re­ picar y repicar, como el frío viento primaveral.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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C a p í t u l o I X

 

EL ARTE COMO CATARSIS

 

         ... ) Hemos visto en todos los estudios anteriores que cualquier obra de arte -fábula, novela, tragedia- contie­ ne indispensablemente una contradicción afectiva, provoca series mutuamente contrapuestas de sentimientos, las que se enfrentan y destruyen entre sí. Esto es lo que puede llamar­ se auténtico efecto de la obra de arte y aquí nos acercamos de lleno al concepto de catarsis que Aristóteles utilizó para explicar la tragedia y que mencionó reiteradamente en re­ lación con otras artes. En la Poética dice que la tragedia es· la imitación de una acción importante y terminada, de determinada dimensión, por medio del lenguaje, embelle­ cido de diferente manera en cada una de sus partes, imita­ ción que se realiza por medio de una acción y no de un re­ lato y que logra, gracias a la conmiseración y el hDrror, la - ­ purificación de los afectos remanen tes.

 

Cualquiera sea la. interpretación que demos a la enig­ mática palabra "catarsis" no podemos estar seguros que Aristóteles le diera justamente ese c·ontenido; pero para nuestros objetivos esto no es importante. ( ...) A pesar de la indeterminación de su contenido y de que nos negamos a aclarar su significado en el texto aristotélico, suponemos que ningún otro término, de los usados hasta ahora en la psicología, expresa con tal plenitud y claridad el hecho central para la reacción estética: que los afectos torturantes y desagradables son sometidos a cierta descarga, destrucción, conversión en sus contrarios y que la reacción estética, como tal, se reduce en esencia a esa catarsis, es decir, a la compleja conversión de los sentimientos. ( ...) Vemos la base de este proceso en la contradicción que existe en la estructura de cualquier obra artística. ( ...) Desde la fábula hasta la tragedia, la ley de la reacción estética es una: esa reacción

 

 

 

76

 

 

contiene el afecto que se desarrolla en dos direcciones opuestas, el que en el punto culminante, como si fuera en un cortocircuito, encuentra su destrucción.

 

Ese proceso es el que definimos corno catarsis. Podría­ mos mostrar que el artista siempre supera el contenido con la forma y encontramos la confirmación brillante de esto en la construcción de la fábula y de la tragedia. Basta exa­ minar la acción psicológica de algunos elementos formale's para ver que ellos parecen estar adaptados premeditada­ mente para realizar esta tarea. ( ...)

 

Bunin, con un ritmo de fría tranquilidad, relata un ase­ sinato, el disparo, la pasión. Su ritmo provoca un efecto completamente opuesto al que genera el objeto de su narra­ ción. Corno resultado, la reacción estética · se reduce a la catarsis, experimentamos una compleja descarga de senti­ mientos, su mutua conversión y, en lugar de las vivencias torturantes provocadas por el contenido de la narración, tenernos ante nosotros la sensación superior y luminosa de un hálito leve. Lo mismo ocurre en la fábula y la tragedia. Con esto no querernos decir que el ritmo cumple indefec- · tiblemente la función de clarificación catártica del senti­ miento; queríamos sólo mostrar, en el--·ejemplo del ritmo,

 

que esta clarificación puede realizarse. (. .. )    .

La contradicción que hemos encontrado entre la ·cons­ trucción de la forma y del conteni.do artísticos es Ja base de la acción de catarsis de la reacción estética. Schiller expre­ sa esto magníficamente cuando habla de la acción de la for­ ma trágica: "Así, el verdadero secreto del arte del maestro

 

         consiste en destruir el contenido con la forma; y cuanto

 

mayor sea el triunfo del arte, que desplaza al contenido

         reina sobre él, más grandioso, de mayor magnitud y más tentador será el co.ntenido por sí mismo, más se adelanta a primer plano con su acción o más inclinado está el espec­ tador a entregarse al contenido"1 .

Aquí, en forma de ley estética, se expresa la obser­ vación correcta de que cualquier obra de arte esconde en sí el desacuerdo interno entre el contenido y la forma y que justamente con la forma el artista logra el · efecto de des-truir el contenido, como si lo anulara.

 

Ahora podemos sacar las conclusiones de nuestros ra­

 

zonamientos y dar las fórmulas definitivas. Podríamos de-

 

' F. Schiller. Obras, t . 6. Moscú, 1 9 57, p. 3 26.

 

77

 

 

cir que la base de la reacción estética son los afectos pro­ vocados por el arte, que nosotros vivenciamos con toda rea­ lidad y fuerza, pero que se descargan en esa actividad de la fantasía que toda percepción del arte exige de nosotros. Gracias a esta descarga central, se retiene y reprime extra­ ordinariamente el aspecto motor externo del afecto y co­ mienza a parecernos que experimentamos sólo sentimientos fantasmagóricos. Toao arte se basa en esta unidad del sen­ timiento y la fantasía. Su peculiaridad más evidente es que, provocando en nosotros afectos orientados contrariamente, retiene, sólo gracias al principio de la antítesis, la expre­ sión motora de las emociones y haciendo chocar impulsos contrapuestos, elimina los afectos del contenido, los afectos de la forma, llevando a la explosión, a la descarga de la ener­ gía nerviosa.

 

En esta conversión de los afectos, en su autocombus­ tión, en la reacción explosiva que lleva a la descarga de las emociones provocadas, consiste la catarsis de la reacción estética.

 

 

Psicología del arte: tina de las obras tempranas de L. S. Vigotski. Se puede fechar su terminación en 1 925, cuando la defendió como tesis en el Instituto de psicología de Moscú, donde trabajó luego de llegar a esa ciudad a co­ mienzos del afio 1 924. ·como escribe en el prefacio el pro­ pio autor, el libro fue el resultado ·de una serie de in\'.'esti­ gaciones realizadas y parcialmente publicadas entre 1 9 1 5

 

         1 922. Por lo visto, puede referirse al momento en que Vigotski trabajaba en el libro, es decir a los años 1 924- 1 925, la elaboración de los capítulos más importantes, en los que se formulan las ideas principales de su concepción; se trata de la primera y la última (cuarta) parte del libro (Sobre la metodología del problema y Psicología del arte). De ellas se eligieron algunos fragmentos para esta edición. Com­ plementariamente, para dar un ejemplo del análisis concre­ to con el que · el autor trata de realizar su enfoque, hemos considerado conveniente incluir uno de los capítulos de la tercera parte titulada Análisis de la reacción estética. Elegi­ mos el análisis del relato de Bunin Hálito leve, no sólo por sus cualidades particulares, sino también por su compara­ tiva brevedad, ya que estábamos limitados a los marcos de la presente antología. Como lo señala en el Prefacio, Vigots­ ki no pretendió abarcar todo el conjunto de problemas de

 

 

 

78

 

 

la psicología del arte: "tuvimos permanente en cuenta y perseguimos como objetivo no todo el sistema, sino el programa; no todo el conjunto de cuestiones, sino su pro­ blema central" (Psicología de arte, 2ª edición, Moscú, 1 968, p. 1 6) . El enfoque del arte desde el punto de vista psicotécnico, como una técnica peculiar histórico-cultural

 

         social de los sentimientos -más ampliamente, desde el punto de vista de la "humano técnica" - la elaboración del problema del método analitico objetivo de esa psicología del arte, como hemos tratado de mostrar en el Prefacio, con­ dicionaron la originalidad y el carácter excepcionalmente heurístico de este programa de Vigotski, garantizaron el brillante éxito que alcanzaron algunos intentos de realizar­ lo concretamente. Esta obra de Vigotski, publicada por primera vez cuarenta años después de escrita, a tres dece­ nios de la muerte del autor, hoy se lee como un trabajo ex­ traordinariamente actual y rico en ideas frescas y profundas. En la presente publicación se ha suprimido una serie de ob­ servaciones que el propio Vigotski hizo al trabajo.

 

 

EL METODO INSTRUMENTAL

 

EN PSICOLOGIA

 

 

 

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1

 

En el proceso de su desarrollo, el niño asimila no sólo el contenido de la experiencia cultural, sino también los medios del pensamiento cultural, los procedimientos y las formas del comportamiento cultural. En la base de esos pro­ cedimientos se encuentra la utilización de determinados sig­ nos culturales. Muchos autores señalan que la invención y la utilización de estos signos en calidad de medios auxilia­ res para la solución de una tarea cualquiera que se plantea al niño (recordar, reconocer, comunicar algo, etc.) . son, desde el punto de vista psicológico, una analogía de la in­ vención y la utilización de los instrumentos.

 

 

 

2

 

El dominio de tales signos culturales o "instrumen­ tos" psicológicos y, por su intermedio, de la función psico­ lógica natural genera siempre un desarrollo, es decir, eleva la función dada a un grado superior, aumenta y amplía su actividad. Se puede suponer que justamente este proceso está en la base del desarrollo cultural del niño y del perfec­ cionamiento cultural de sus funcíones. Junto con la edad fisiológica e intelectual se debe diferenciar, además, la edad cultural del niño (que no coincide con su edad escolar e intelectual) como una fase peculiar de su desarrollo cultu­ ral, caracterizable por el grado de dominio de los "instru­ mentos" culturales psicológicos y con ayuda de los pro­ cedimientos del comportamiento a ellos correspondientes.

 

 

 

80

 

 

3

 

Junto con los actos y procesos naturales del compor­ tamiento se debe diferenciar las funciones y formas cul­ turales o "instrumentales" del comportamiento. Los pri­ meros surgieron y se formaron en mecanismos especiales durante el desarrollo evolutivo; las segundas constituyen una adquisición posterior de la humanidad, el producto del desarrollo histórico y la forma específicamente humana de comportamiento (atención voluntaria, pensamiento ver- · bal, mnemotécnica, etc.)

 

 

 

4

 

Los actos culturales (instrumentales) no deben consi­ derárse supernaturales o sobrenaturales, estructurados se­ gún leyes completamente nuevas. Los procedimientos cul­ turales pueden descomponerse totalmente y ser reducidos

 

         los procesos psicológicos naturales, como cualquier· má­ quina (o instrumento técnico) puede ser descompuesta por completo en -Un sistema de---fuerzas y -.procesos naturales. Lo artificial es la combinación (construcción) y la orien­ tación, la sustitución y la utilización de estos procesos natu­ rales en el acto instrumental. En la memorización mnemo­ técnica, por ejemplo, lo nuevo es -la dirección artificial da- . da, - por medio del "instrumento", al proceso natural de re­ cordación del enlace condicional, es decir, el empleo activo de las propiedades naturales del cerebro. Desde el punto de vista de la psicología científica natural, toda la composi­ ción del acto instrumental puede ser reducida al sistema de estímulos-reacciones. La especificidad de su estructura in­ terna determina su naturaleza como totalidad .

 

 

 

5

 

Con ello se aclara la esenc-ia del método instrumenta!" y la especificidad del punto de vista que dicho método plantea acerca del comportamiento y su desarrollo � Dicho método no niega el método científico natural de estudio del comportamiento y no se cruza con éste en ningún lugar, pero se apoya en él. Se puede examinar el comportamiento

 

 

8 1

 

 

del hombre como un sistema complejo de procesos natura­ les y tratar de formular las leyes que los gobiernan. También se puede considerar el comportamiento del hombre desde el punto de vista del empleo que él hace de sus procesos psí­ quico-nerviosos y de los procedimientos para ese empleo y tratar de comprender cómo el hombre utiliza las propieda­ des naturales d� su cerebro y domina. los procesos que en éste tienen lugar.

 

 

 

6

 

         El método instrumental es el medio para investigar el comportamiento y su desarrollo mediante la puesta al des­ cubierto de los "instrumentos" psicológicos en el compor­ tamiento y de la estructura, que ellos crean, de los actos instrumentales. Por su esencia, este método es histórico­ genético. En la investigación del comportamiento introdu­ ce el punto de vista histórico: "el comportamiento puede ser comprendido sólo como historia del comportamiento" (Blonski). La aplicación del método instrumental es posíble en el plano: a) del análisis de la composición del acto ins­ trumental (procedimiento cultural de comportamiento);

 

         de la estructura de este acto como totalidad y como unidad funcional de-- todos los -procesos que entran en su composición; c) de la psicogénesis cultural del nifio.

 

 

7

 

El método instrumental plantea un nuevo punto de vis­ ta sobre las relaciones entre el acto de comportamiento y el. fenómeno externo. Dentro de la relación general estí­ mulo-reacción 1 (estímulo en el reflejo), planteada por los métodos científicos naturales en la psicología, se debe diferenciar, desde el punto de vista del método instru­ mental, la relación doble existente· entre el comportamien­ to y el fenómeno externo: el fenómeno externo (estímulo) puede jugar, en un caso, el papel de "objeto" al cual está.

 

         "Dentro de la relación general estímulo-reacción ( estz'mulo en el reflejo) ... ": otro ejemplo de la jerga conductista que utilizaba Vi­ go tski eri sus pn'meros trabajos.

 

 

82

 

dirigido el acto del comportamiento, acto que resuelve una u otra tarea planteada a la persona (memorizar, comparar, elegir, evaluar, ponderar algo, etc.); en otro caso, puede jugar el papel de "medio" con ayuda del que dirigimos y realizamos las operaciones psicológicas indispensables para resolver la tarea (memorización, comparación, elección, etc.) . En los dos casos, la naturaleza psicológica de la rela­ ción entre el acto de comportamiento y el estímulo exter­ no es esencialmente distinta y en ellos el estímulo deter­ mina, condiciona y organiza nuestro comportamiento de manera completamente diferente, específica. En ambos casos el estímulo recibe una "significación funcional" diversa. En el primero, se lo podría llamar convencional­ mente objeto; en el segundo, "instrumento" (signo) psico­ lógico del acto instrumental.

 

 

8

 

La grandiosa especificidad del acto instrumental, cuya

 

         revelación se encuentra en la base de todo método, es la presencia simultánea en él de estímulos de orden general, es decir del objeto y del signo, cada uno de los cuales juega un p_apel funcional distinto. En consecuencia, en este acto entre el objeto y la operación psicológica a él dirigida se in­ terpone un nuevo miembro intermedio, el signo, que se con­ vierte en el centro o foco estructural, es decir, en el mo­ mento que detenrtina funcionalmente todos los procesos

 

constituyentes del nuevo acto. Cualquier acto de com­         

portamiento se convierte entonces en una "operación in­     

telectual, en una operación indirecta, instrumental o en una

interposición" .     

9      

La iñtlusión del instrumento (signo) en el proceso de

comportamiento reconstruye toda la estruc.tura y toda la     

composición del comportamiento, como el instrumento téc­ -1(-

nico recrea toda la organización de las operaciones laborales.        

 

Todos los procesos psicológicos, tomados en conjunto, que forman una cierta unidad compleja, estructural y funcional por e·star dirigidos a la solución de una tarea y por la concor-

 

 

83

 

 

 

 

 

 

/'

 

·,/L

 

dancia y el procedimiento, dictado por el instrumento, se­ gún el cual se realizan, forman un nuevo todo: el acto ins­ trumental. La inclusión de actos instrumentales en el com­ portamiento está en la base de las funciones psíquicas superiores, es decir, de las funciones del comportamiento cultural.

 

 

 

1 0

 

 

Si la teoría del talen to natural estudia al niño indepen­ dientemente del escolar y la teoría de la aptitud escolar estudia al alumno independientemente del niño, el méto­ do instrumental estudia al niño dado como escolar. Al estudiar el desarrollo natural y cultural como una fusión unitaria, el método instrumental se plantea descubrir de qué manera se reconstruyen todas las funciones naturales del niño dado en el estadio dado de su desarrollo cultural.

 

 

 

1 1    . --

        

El desarrollo de muchas funciones psíquicas en la infan­ cia ocurre en tales dimensiones que no puede ser atribuida a dicho desarrollo la enorme diferencia entre las actividades correspondientes del niño y del adulto. En el p-roceso de desarrollo, el niño se vale de los más diversos instrumentos; el escolar del grado mayor se diferencia del escolar del grado menor2 , además de otras cosas, por la medida y el carác­ ter de su equipamiento, de sus instrumentos culturales. El niño de mayor edad no sólo memoriza más que el de me­ nor edad, sino que memoriza de otra manera, con otro pro­ cedimiento, domina mejor su memoria.

 

 

12

 

La diferencia en los tipos de desarrollo infantil (talen­ tos, defectos} está ligada, en gran medida, al tipo y carác-

 

 

         " . . . escolares del grado mayor y del grado menor.. . ": división,

 

vigente en los años 20-30 que corresponde a la actual escuela primaria y media, es decir, a la edad de 6 -9 y 1 0-1 5 años.

 

 

84

 

 

ter del desarrollo instrumental. La falta de capacidad para utilizar sus funciones naturales y emplear funcionalmente los signos culturales detertninan, en esencia, el tipo de de­ sarrollo del niño. Junto con el carácter más o menos talen­ toso hay que diferenciar el carácter más o menos primitivo del comportamiento.

 

 

1 3

 

La supos1c1on fundamental, en la que se basa el méto- . do instrumental, expresada en su forma más general, es la siguiente: el niño, para dominarse a sí mismo (su compor­ tamiento) transita por la misma vía que en el dominio de la naturaleza externa, es decir, a través de la técnica. El hombre se domina a sí mismo como una de las fuerzas de la naturaleza, desde afuera: con ayuda de una técnica cul� tura! específica.

 

 

 

-14 

 

 

El método instrumental constituye no sólo la clave para la comprensión de las formas superiores, histórica­ mente formadas, de comportamiento, sino también la vía para la aplicación práctica de dichas formas en la edu­ cación. El estudio de la función · cultural es, al mismo tiempo, su dominio, por cuanto descubrir el mecanismo de la formación artificial significa subordinarla a nuestro· poder.

 

 

 

 

1 5

 

 

En la investigación, el método instrumental se apoya en la técnica funcional de la doble estip:mlación, cuya esen­ cia se reduce a la organización del comporta.miento del niño con ayuda de dos tipos de estímulos, cada uno de los cuales tiene una diferente "significación funcional" en el compor­ tamiento.

 

 

 

 

8 5

 

16

 

         Las investigaciones experimentales realizadas por el autor .Y por su iniciativa, de la memoria, el .cálculo, la for­ mación de conceptos, la invención de signos y otras funcio­ nes del comportamiento en niños de edad escolar pueden ser ejemplos de aplicación del método instrumental.

 

 

El método instrumental en psicología: por lo visto se trata de las tesis de una ponencia de Vigotski que se puede fechar, aproximadamente, en 1 928. Este texto se publica por primera vez según el manuscrito hallado en el ar­ chivo de L. S. Vigotski y gentilmente facilitado por su hija G. L. Vigótskaya. Se diferencia en forma sustancial de la variante publicada con anterioridad pero, por lo visto, más tardía de las tesis que llevan el mismo título. (Véase: Obras, t. 1 , pp. 1 03-1 08). El presente trabajo es una de las primeras formulaciones de las ideas fundamentales de la concepción histórico-cultural y de su método.

 

 

HISTORIA DEL DESARROLLO

 

DE LAS FUNCIONES PSIQUICAS SUPERIORES

 

"Las leyes naturales eternas van

 

convirtiéndose cada vez más en

 

 

leyes históricas"

 

 

C a p í t u l o  1

 

 

F. Engels1

 

 

EL PROBLEMA DEL DESARROLLO DE LAS FUNCIONES PSIQUICAS SUPERIORES

 

(. . . ) El carácter unilateral y erróneo de la concepción tradicional del desarrollo de las funciones psíquicas supe­ riores consiste, ante todo y principalmente, en la incapaci­ dad de examinar los hechos como hechos del desarrollo histórico, en su consideración unilateral como procesos y formaciones naturales, en la mezcla e indiferenciación de lo natural y lo cultural, de lo natural y lo histórico,

 

         -ae lo biülógico y lo social en el desarrollo psíquico del niño ; dicho más brevemente, en la comprensión básicamen­ te equivocada de la naturaleza de los fenómenos estudia­ dos. (, . . )

 

Las funciones psíquicas superiores y las formas cultura­ lés complejas de comportamiento, con todas las particula­ ridades específicas de funcionamiento y estructura a ellas inherentes, con toda la especificidad que su vía genética sigue desde el surgimiento hasta la maduración completa o hasta la desaparición, con todas las leyes específicas a las

 

que están subordinadas, permanecieron habitualmente fue-

ra del campo visual del investigador.    •

 

Los complejos procesos y formaciones se descomponían en los elementos constitutivos y dejaban de existir como integridades, como estructuras. Se reducían a procesos de orden m�s elemental, que ocupan una posición subordina­ da y cumplen determinada función en relación con el todo en cuya composición entran . Así como el organismo que ha sido descompuesto en los elementos constitutivos pone al descubierto sus propiedades, pero ya no revela las pro-

 

 

 

1

Obras,

 

 

F.

t.

 

 

 

Engels. Dialéctica de la naturaleza. C. Marx    y          F. Engels .

20, p . 553 .            

 

 

87

 

 

piedades orgamcas y leyes específicas, de la misma ma­

 

nera estas formaciones psíquicas complejas e integrales per­          

dían su cualidad fundamental, dejaban de ser lo que eran     

cuando se las reducía a los procesos de orden más ele­         

mental.                                                      

         Semejante planteo de la cuestión se reflejó de manera 

desastrosa sobre el problema del desarrollo psíquico del     

niño, por cuanto justamente el concepto de desarrollo se     

diferencia de manera radical de la idea mecanicista según   

la cual el proceso psíquico complejo surge a pártir de ele­   

mentos aislados, como una suma formada por adición arit­ 

mética de sumandos aislados. (. .                                  

         La finalidad inmediata y única.)   de nuestras reflexiones      

es contraponer los dos puntos de vista fundamentales re­    

feridos al proceso de desarrollo psíquico del niño.                

         Como ya señalamos, tres momentos caracterizan el    

primer punto de vista: el estudio de las funciones psíqui­    

cas superiores en el aspecto de los procesos naturales que   

las componen; la reducción de los procesos superiores y     

complejos a procesos elementales; el dejar de lado las par­ 

ticularidades y las leyes específicas del desarrollo culturál  

del comportamiento. ( .    de comportamiento, ·          .\

         Las formas superiores..)                 que de-          

ben su origen al desarrollo histórico de la humanidad, se     

ponen en una misma línea con los procesos fisiológicos,     

orgánicos (además, su desarrollo se      limita · a los-prirl1eros­    

años de vida, cuando aumenta intensamente el peso del       

cerebro) o bien se liberan de todo lo material y comienzan  

una vida nueva, en este caso eterna, supratemporal y libre   

en el reino de las ideas, revelándose al conocimiento

intuitivo, que toma la forma de una "matemática del 

espíritu" fuera del tiempo. Una cosa o la otra. O la fi­          

siología o la matemática del espíritu, pero no la          historia         

del    comportamiento humano   como parte de la       historia         

de la humanidad .                                                 

         En la base de la psicología, tomada en el aspecto de la

cultura, se presuponían leyes de carácter puramente natu­   

ral o puramente espiritual, metafísico, pero no leyes histó­  

ricas. Repitamos una vez más: las leyes eternas de la natu­ 

raleza o las leyes eternas del espíritu, pero no las leyes his­ 

tóricas. ( ...)                                               

se      El desarrollo cultural parece separarse de la historia y

         lo examina como proceso  independiente, autónomo, 

 

 

 

8 8

 

 

orientado por las fuerzas internas que en él existen y some­ tido a su lógica inmanente. El desarrollo cultural es consi­ derado como autodesarrollo. ( . .. )

¿Qué contenido concreto se encierra en las palabras "de­ sarrollo de las funciones psíquicas superiores" y cuál es, en consecuencia, el objeto directo de nuestra investigación?

 

El concepto de "desarrollo de las funciones psíquicas superiores" y el objeto de nuestra investigación abarcan dos· grupos de fenómenos que, a primera vista, parecen absolu­ tamente heterogéneos y que, en realidad , son las dos lí­ neas fundamentales, los dos cursos del desarrollo de las formas superiores de comportamiento, indisolublemente unidas pero que no se funden entre sí jamás . Se trata, en primer lugar,. de los procesos por los que se dominan los medios externos del desarrollo cultural y del pensamiento : el lenguaje, la escritura, el cálculo, el dibujo ; en segundo lu­ gar, son los procesos del desarrollo de las funciones psí­ quicas superiores especiales que no han sido delimitadas ni definidas de manera exacta y que en la psicología tradi­ cional se llaman atención voluntaria, memoria lógica, for­ mación de conceptos, etc. Unos y otros procesos, tomados juntos, formarr lo que nosotros-llamamos·-convencionalmente proceso de desarrollo de las formas superiores de compor-

 

tamiento del niño. (. . . )   .

El comportamiento de una persona adulta contemporá­

nea, - si se  deja de  lado el problema de la ontogénesis, el

 

problema del desarrollo infantil, es el resultado de dos di­ ferentes procesos del desarrollo psíquico . Por una parte, el proceso de la evolución biológica de las especies ani­ males, que llevó al surgimiento de la especie Horno sa­ piens; por otra parte , el proceso del di;sarrollo histórico, por el que el hombre primitivo se convirtió en civilizado . Ambos procesos -de desarrollo biológico y cultural del comportamiento- están representados en la filogénesis separadamente, como líneas autónomas e independien­ tes del desarrollo que conforman el objeto de disciplinas psicológicas separadas, diferentes.

 

Toda la especificidad, toda · la dificultad del problema del desarrollo de las funciones psíquicas ·superiores del niño consiste en que ambas están fusionadas en la ontogénesis, forman un proceso único, aunque complejo. Justamente por ello, la psicología infantil no tomó conciencia, hasta ahora, de la especificidad de las formas superiores . de comporta-

 

 

 

8 9

 

 

miento, mientras que la psicología étnica (psicología de los pueblos primitivos) y la psicología comparativa (psicología evolutiva biológica), que estudian una de las dos líneas del desarrollo filogenético del comportamiento, hace tiempo comprendieron su objeto. A los representantes de estas ciencias nunca se les ocurre identificar ambos procesos, considerar el desarroJlo que va del hombre primitivo al civilizado la simple cOntinuación del desarrollo que va del animal al hombre o reducir el desarrollo cultural del com­ portamiento al biológico. En cambio, esto es lo que se hace a cada paso en la psicología infantil.

 

Por esa razón deberemos ocupamos de la filogénesis (donde no existe la unión y la fusión de ambas líneas) para desatar el complejo nudo que se ha formado en la psicolo­ gía infantil. Debemos decir que lo hacemos· no sólo para expresar de manera más clara y completa la idea principal de nuestro ensayo, sino también en interés de la propia in­ vestigación y, en general, de toda la teoría sobre el desa­ rrollo de las formas superiores de comportamiento en el aspecto ontogenético. La aclaración de los conceptos prin­ cipales, con cuya ayuda se hace posible, por primera vez, plantear el problema del desarrollo de las funciones psí­ quicas superiores del niño de manera que ese planteo sea adecuado a su objetQ, . debe ap _oyarse, en el nivel actual que nuestros conocimientos han alcanzado aquí, en el aná­ lisis de cómo se desarrolló la psiquis del hombre en los es­ tadios sucesivos del desarrollo histórico.

 

 

Se sobreentiende que apoyarse en estas líneas no signi­ fica de ninguna manera transferirlas directamente a la teoría

 

. de la ontogénesis: no hay que olvidar ni por un minuto la

 

         especificidad que se crea corno consecuencia de la fusión de las dos diferentes líneas de desarrollo en la ontogénesis. Este es el hecho central, decisivo para todo lo demás. Tenemos que tomarlo siempre en cuenta, incluso cuando aparentemente lo dejarnos de lado para ver con mayor cla­ ridad ambas líneas por separado en la filogénesis.

 

Podernos no .detenernos ahora en el desarrollo biológi­ co .que va de los animales más simples al hombre. La idea evolucionista en su aplicación a la psicología ha sido asi­ milada suficientemente y ha penetrado tanto en la concien­ cia general que es necesario más bien mencionarla que ex­ plicarla. Junto con la evolución de las especies animales evolucionó también el comportamiento; esta indicación es

 

 

 

90

 

 

completamente suficiente para lo que nos ocupa ahora. Es verdad que nuestros conocimientos en la psicología compa­ rativa son aún escasos; muchos eslabones de la cadena evolu­ tiva permanecen todavía desconocidos para la ciencia ; en particular, los eslabones más próximos al hombre han desaparecido en parte y en parte están insuficientemente estudiados como para que podamos representarnos de manera completa el cuadro del desarrollo biológico del comportamiento. Pero, de todas formas, en sus rasgos fundamentales este cuadro es comprensible para nosotros y en los últimos tiempos, gracias a la investigación de la actividad nerviosa superior mediante el método de los reflejos condicionados2 y al descubrimiento de los rudi­ mentos de la inteligencia y del uso de instrumentos en los monos antropoides3 , las raíces biológicas del comporta­ miento del hombre y sus premisas genéticas se presentan ante nosotros a una luz nueva y suficientemente clara.

 

Las cosas son más complicadas en la otra línea del desarrollo del comportamiento del hombre, que comienza

 

         allí dond� se termina la de la evolución biológica: el desa­ rrollo histórico o cultural del comportamiento, línea que corresponde a todo el camino histórico recorrido desde la humanidad primitiva, semianimal hasta nuestra cultura con­ temporánea. No nos referiremos en forma detallada y com­ pleta a esta cuestión, instructiva para nuestro problema, por cuanto nos llevaría demasiado lejos del objeto inmediato de estudio, o sea, del niño; nos limitaremos a señalar sólo algu­ nos de los momentos más importantes que caracterizan una vía y un tipo nuevo de desarrollo, desconocido por com­ pleto para la psicología infantil. ( . . . )

 

La diferencia fundamental y determinante de este pro­ ceso con respecto al evolutivo es que el desarrollo de las fun­ ciones psíquicas superiores tiene lugar sin que cambie el

tipo biológico humano, mientras que la modificación del

 

         tipo biológico constituye la base de la forma evolutiva de desarrollo, Como se sabe y se señaló reiteradamente, este

 

 

rasgo constituye la diferencia general del desarrollo his-

 

"        investigación de la actividad nerviosa superior mediante el    -1('

método2      • •de•  los reflejos condicionados ... ": se refiere a los trabajos de     

3  "   al                     l.          P. Pávlov.                  y         

la escuela de                                                         

                     descubrimiento de los rudimentos la inteligencia  del  

uso de instrumentos•••     en los monos antropoidesde..." : se refiere, ante to-      

do, a las investigaciones de W. Kohler. •                     

 

 

9 1

 

 

 

tórico del hombre. En presencia de un tipo de adaptación

         completamente  distinto , en el hombre aparece en primer

         plano  el desarrollo  de sus órganos artificiales, o  sea,  los

         instrumentos,  y no  la modificación de los órganos y   la

         estructura del cuerpo.                                

_;1,- Sabemos que cada (especie...)       animal tiene un tipo de com-

         portamiento propio , correspondiente a su estructura orgá­

         nica y sus funciones. Sabemos, además, que cada paso de­

         cisivo en el desarrollo biológico del comportamiento coin­

         cide con cambios en la. estructura y funciones del---siste_rna

         nervioso ;  que  el  desarrollo  del  cerebro  se  produjo,          en

         general, por superposición de nuevos estratos sobre los más

         antiguos y que,  en  consecuencia,  el cerebro primitivo en

         todos los animales inferiores está construido de igual forma,

         que  cada nuevo escalón en el desarrollo de las funciones

         psíquicas superiores surge con la superposición de un nuevo

         estrato en el sistema nervioso central. ( . . .)                   · 1

         Pero en el hombre  primitivo no se observan diferen­

         cias esenciales en el tipo biológico, que podrían dar cuenta

         de  la  enorme  diversidad  en  el  comportamiento.  Como

         muestran  las  investigaciones,  esto se refiere por igual  al­

         hombre primitivo de las tribus existentes en la actualidad al

         que, según la expresión de un científico, debe otorgarse el.

         título completo de hombre, como al prehistórico habitan­

         te de una época más próxima a nosotros, del cual sabemos

         que  tampoco  muestra  una  diferencia  somática-· notable

         que justifique incluirlo en una categoría inferior de la hu­

         manidad . En uno y otro caso nos encontramos, según las

         palabras  del  mismo  investigador,  con  el  auténtico  tipo

         humano, sólo que más primitivo .            

         Todas las investigaciones confirman esta .tesis y mues­

         tran  que  en  el  tipo  biológico  del hombre primitivo no

         existen  diferencias  sustanciales  que  pudieran  condicionar

         la diversidad entre su comportamiento y el del hombre ci­

         vilizado.  Todas las funciones psíquicas  y fisiológicas ele­

 

mentales -las percepciones, los movimientos, las reaccio­ nes, etc. -, no muestran ninguna desviación en comparación con lo que sabemos de esas mismas funciones en el hombre civilizado. Este es un hecho tan fundamental para la psico­ logía del hombre primitivo, para la psicología histórica, co­ mo la tesis inversa lo es para la biología. ( . . . )

 

 

         Pero si las funciones psicofisiológicas elementales no se han modificado en el proceso de · desarrollo histórico, en

 

 

92

 

 

cambio han sufrido una transformación profunda y multi� lateral las funciones superiores (el pensamiento verbal, la memoria lógica, la formación de conceptos, la atención vo­ luntaria, la voluntad , etc.). ( . . . )

 

Ante nosotros se plantea nuevamente el interrogante : ¿en qué consiste el desarrollo de las funciones psíquicas superiores sin cambio en el tipo biológico? ( . . .)

 

La cultura crea formas especiales de comportamiento, modifica la actividad de las funciones psíquicas, construye nuevos estratos en el sistema en desarrollo del comporta­ miento del hombre. Este es el hecho fundamental, que nos muestra cada página de la psicología del hombre pri­ mitivo, la que estudia el desarrollo cultural psicológico en forma pura, aislada. En el proceso de desarrollo histórico, el hombre social cambia los medios y procedimientos de su comportamiento, transforma las aptitudes y funcio.nes naturales, elabora y crea nuevas formas de comportam1en-to, específicamente culturales.

 

Ahora no definiremos con más precisión la especifici­ dad de la ley de surgimiento, funcionamiento y estructura de las formas superiores de comportamiento. Debemos encontrar las-respuestas a dichas preguntas en nuestras in­ vestigaciones. En este· momento podríamos responder en forma puramente formal a las dos cuestiones que plantea­ mos más arriba: hablando del desarrollo cultural del niño

���_<?�-- en cu�11mCit9-ªesó.�<úlLe�--correspo.iide- aCcfesarro-

 

         psíquico realizado en el desarrolfo-histórico de la huma­ nidad . Trataremos de exponer la respuesta a esas cuestio­ nes en el idioma de la investigación. (. . . )

 

En el desarrollo del niño están representados (no repe­ tidos) los dos tipos de desarrollo psíquico que en forma ais­ lada encontramos en la filogénesis: el desarrollo biológico y el histórico, o el natural y el cultural del comportamiento . En la ontogénesis, ambos procesos tienen sus ·análogos (no paralelos). Este es el hecho central y fundamental, el punto de partida de nuestra investigación : la difer'enciación, en el niño, de las dos líneas del desarrollo psíquico, correspon­

 

dientes a las dos líneas de desarrollo filogenético· del compor-tamiento. ( . . .)

Con esto no queremos decir, de ninguna: manera, que la ontogénesis repite de alguna forma o reproduce la filo-génesis o constituye su paralelo. ( . ..)

 

Al hablar de la analogía entre las dos líneas del desarro-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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('(�';<

 

,; ·

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

·

 

 

93

 

 

llo infantil y las dos líneas de la filogénesis no extendemos esta analogía a las estructuras y el contenido de uno u otro proceso . La limitamos exclusiva_m�ill�--ª....!l.!! . .l!ELIJJento · la presem:ia, en Ja_Jj.1.Qgé.nesis__ y. _ _en .. la ..Qntog�nes.is_, _g�- ct.os lí-

l}eai�-�úfo iilrLQ.11 º.

 

Ya desde el primer paso estamos obligados a hacer una digresión importante con referencia a la ley biológica . Ambos procesos, representados en forma separada en la

 

         filogénesis y ligados por una relación de sucesión y secuen­ cia, están fundidos y forman un proceso realmente único en la ontogénesis. Nos inclinamos a ver en ello la peculia­ ridad más importante y grandiosa del desarrollo psíquico del niño, lo que hace al desarrollo incomparable, por su es­ tructura, con cualquier otro proceso semejante y que lo aparta radicalmente del paralelismo biológico. En esto consiste la dificultad principal de todo el problema. ( . .. )

 

El arraigo de un nifío normal en la civilización represen­ ta, por lo común, una fusión con los procesos de su madura­ ción orgánica. Ambos planos_ del desarrollo -el natural y el cultural- coinciden y S© fusionan. Ambas series de ca111-bios se penetran mutuamente y forman, en esencia, una serie unitaria en la formación sociobiológica de la persona­ lidad del niño . Por cuanto el desarrollo orgánico se realiza en µn medio cultural, en esa II)isma medida se . convierte en un proceso biológico históricámente condicionado. Al propio tiempo , el desarrollo cultural adquier'e un carácter

 

         completamente peculiar e incomparable por cuanto se rea­ liza simultánea y fusionadamente con la maduración bioló­ gica, ya que su portador es el organismo del niño en creci­ miento, en cambio, en maduración . ( . . .)

 

Toda J?:. .�wecWG.!c;lªd_ q �l__ pasaje de un sistema de acti­ vidag_(ªll.i!lrnlf·a otro (humano), que realiza -el- nmo, no consiste s-inipl.emenfo en la 'süstitucit'm c;le u11 -·s¡sfoma por ofro;--síüo- en el desarrollo s_iinult�neo. y conjl .liúo de--ambos: este ·es -úri hecho que no -tiene análogos en la hísfo-rfa del desarro1TO a·e fos anímales ni en la historia del desárrollo d � i_a humaniqad . El riiño no pasa a un nuevo sistema- des­ pués de que el antiguo sistema de actividad, condiciona­ d o orgánicamente., se ha desarrollado hasta el fin. El niño no pasa a la utilización de instrumentos una vez terminado su desarrollo orgánico, como lo hizo el hombre primiti­ vo. ( ... ) .

 

El cerebro y las manos del niño, toda la esfera de movi-

 

 

 

94

 

 

 

mientas naturales que le son accesibles, no han madurado

         aún  cuando él sale de los límites de esta esfera. El bebé

         de seis meses es más indefenso que un pollito ; a los diez

         meses no sabe caminar y    alimentar¡,e en forma autónoma ;

         sin embargo, en esos meses se encuentra en la edad del chim­

         pancé y          por primera vez comienza a utilizar instrumentos.

         En este  ejemplo se puede ver, de la manera más nítida,

         hasta qué punto está alterado todo el orden del desarro­

         llo  filogenético  en la ontogénesis. No conocemos una re­

         futación más poderosa y     convincente de la teoría del pa­

         ralelismo  biológico  que  la historia de la primera  utiliza­

                                 de instrumentos. ( .                                                                                                                                                                    

         ciónPu ��e_            .P�!:.�<::.�J:.. ... EªI.�.99Ü...)�Q _ _ _ q µ   �---�-�perefl1()S. ..        �!19()           n trar_ la

         clave  para· comprender el desarrollo de las funciones psí­

         q üiCa:s· superiores            én        la hiSfo"ria del desarroifo dél       niño 11a­

         macfcj ·. c1efa.Qtii,0,s9 ;· es         d �gil' . c(_)_ú °ji}_s).iffoi_�·ncl�.S.J2i,o}'>gi9�     s . La

·        explicación  de  esta  paradoja se  encuentra  en el carácter

         (...)                                                                                                                                                                                                                                                                      

         del desarro11o de las formas superiores de comportamiento .

                                 El defecto,  al  crear una desviación del tipo biológico

         -estable          de1     hombre, provocando la desaparición de algunas

         funciones,  la insuficiencia o  el deterioro  de  los órganos,

         una  reestructuración más o  menos sustancial de todo  el

         desa:rrollo sobre nuevos fundamentos, según un tipo nue­

         v9, altera, con ello, el curso normal del arraigo de niño en

         la  cultura.  La  cultura  está  acomodada al                    hombre  nor­

         mal, típico, está adaptada a su constitución                    y el desarro11o

         atípico,  condicionado  por el defecto, no puede arraigarse

         directa e inmediatamente en la cultura, como ocurre con el

         niño normal.                                                                                                                                                                                                                               

                                 Esta dificultad          del       n.iño_Q_�f�.�!.!:1..2 ?.S>.J?.���         -ªT.!:.�J.gªL�.�---�D la

         cult                             _ _�   u          .. .!P.�.�_i_121a.    .. �)(p�         i9P:     .         e          l           _q       u          �         he                               s _d e­

                     �         alcanza                                                         e                                                                                                                            

                                                                                                                    . del                8-                             .   ri     g                                                         rriq    

         sign.ado·--·como · e·sf� rn                       desarrollo                 propiamente           psicoló-

         gico-cul.fµfá} f11fantil :    .           en la ��-�ferª'        d.e Já�'          íunciones                psíqui­

         cas                  s\tperiores y              de la . ª�imilación de          los. medios    y proce­

         dimientQ§     de. . compoxta.rni_y11.Jo . Más                que     cualquier       otro

         aspecto          y 'forma         de la vida cUltural, aquéllos exigen para su

         desarrollo la  conservación del aparato psicofisiológico del

         niño, por cuanto ambos son formas peculiares de compor­

         tamiento que surgen en el proceso de desarrollo histórico

         de        la humanidad ;                     las_form.a.� _e�pecíficas <:;reaciª-� p()r ¡a _9ul­

         t11E� .. CQD�tituy�11               ,,ª}:gQ ..  ·ªsi . cpm_q         .           lª j?tc:JJ o_l)gªcién:i ..          Ct1ltur:al

                                                                                                                    _                      .                                                                                                                                                     

         d·e                  las       funciones      naturales . p�icor�s_(()lógica.s,  de                             manera

 

 

 

95

 

 

 

 

 

 

1,·

J-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

�·

 

 

         f!ro#�ío;iicTóºn1-:1 ;Jp;�r�,��;�;s·����\t��;.-�i�a1��:�

         q Üe                el                                uso      "(fe -'insfr-ume'niósw-pr�suporie,                               corrio- ·premTsa--bio­

         lógica necesaria; ..               ef-(fésarroüo de        la         ma31o            ·y· del cefébro,

         el tipo                        normal dé''d'es.arr"OHo·    'psicóffSfol6gícO-aerñlfi"o cons-

         títuye              la premisii"'lridispensabfo déldesafró1fo -- p.sfcofógico-

                                 -.         .                       E.ar                                                                         eLg· �-�·.a.:rr9···· .1!9·              �t�L1-ª§-     ·          ··                     ··         ··                                                                  · ··                              ·                                  -·         · ·         ·-··-     ·                      ·---                                                                            

cultural .      .···      ·                     

8- .    t1§9,   . .

         re                                            del                  riifl..9.                                                                                                        sig                                                                                                              J:t.1nc:i2 .1J_e_§_1ts.Lqµo­.kas..s

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     iferen­

                     �                                                                                                       ª-11. .QJJ::r,rnJu�µ...c1u:S,u.  ..c.oinpJe.J;un�-t!-te.Q .                .�el

         t                       .                                  La        �                    �         c          �9}9_gí,�.. t.rngi.<2iQtrnJ.ns> Jº.Ill?             9i:.c:.!�!lfÍlL<l�.,.9.!J      

                                                                                                                    ef                                                     dific::iJ. l tJ!c:l.e.s,_. retrasos                                           c                                                                                                                                                                                                                          sólo

         defecto                                              crea.                                       y d� s\Tiaciones no .        

         en                    l� . esfent i .��n: �.I.       pJªn2              4.�IA.�.��rr611o- bi016gí�6;IiiigJim­

         bien    · en     .                       _1�    e          �fürn .Q �J __g_�sªp;gllo, _fJ                                                                                                                                                          ��9. fuI?s>          �Len  ­

         to.                                           A         cons..�cuen.cia..     9�                              �llo,                        .!1J1Xfá,L.�Etl                              

                                                                                                                               . hª�ta         a,Q.q,rn                                 el                     desarrollo                 cul­

         tural del         niño                           anogrnlr                     casi                             n9_ s.�Jia. e.siY�.1ado·�--En1iiúaJJ to,

,        r           ca,

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  _é!_ P.�-��1g$í�Lt! apéüU                                                     

         l(J?i.ªg(is:_? ..é!�.K�s�sü9gJcél )ªJlélmªP                                                                                                                                      principio,       toda-

/        está                 construida     sobr_e __       el_,)mportantísimo                                    

         v                                             ···                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    lacre a-

                     í á                   rio       -·C'<sñCiéritrza'dü; ciue·. iJü<frra1iiaS'aéf1nír--éo-iño                                                                                                                              

                                                                                                                                                                                                                .                                                                                                                                                                                                      �fal:ifükL:         �itJ.fiiiiiC:<faCñiño

l        �         �ói�:¡                       v{qf                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

                                 0                                                                                :                                _i{e� 'r94eQ .lH!!0:�:_éJJi                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              

1                                                                             

                                             ...Aclararemos con un ejemplo que queremos decir cqp esa

         expresión. El niño ciego no puede .asimilar el lenguáje es­

         crito porque la escritura es un . sist�ma. . q_�_ sign_Q$_Q_símbolos

         gr                    fi                                                                                                                                                                                                                                       .           :�E-�                     ,�@.Q            c;l_tl_l4iQ    ma                                                                  la                                          se

                                 á                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               .           �n                                       __P._ª                                   

                                                                                            �.9-.�9.!t�"-����JHi!.x.�ti                                                                                                                                                                                                       

         �,...                                                                                                               .. se.                                                             .ntr.                             e          LsJ� t                                             d                      e .. estín:n±1º.L<?.P..ticos_

                                                                                            e.s.crit.ma  .   enc.u,e                                                                                a                      .                                              ema                                     

         inaccesibles              para                            un       ciego.                         Esta forma                          de comportamien­

         to;·                             está"   .füii:C1óí1'º''CúHüra1                                que tiene enorme importancia

         para el desarrollo del lenguaje interior                            y                                          del       pensamiento

         (lectura), de las formas culturales de la memoria, etc.,             fue

         inaccesible para el niño ciego hasta que s_e_g_�_Q    .. �.    _in.tr.9g,:¡1j                      

u       ll                                 _          o

                                                                                                                                                                                                    _          JQ_g�o..Jle.lJeng:!,rnJ � ,,.e.§.cx.i.t9                ,                                            m1rn99 .. aJÜ!.Qt    to

                     1! __��-gi_in9.J:t�                                                                                                                                                      l

         d          e                      puntos o                                                         l                                et         <:>. -ªmi.lle.  �!..� Jfª��!�Jª-.��        il         sustit  �y9_�          

                                                                                                                                                                                        ..� fª_l;i                                                                                                                                                   

         ����l.�����ii�fi:-d�erii��s,��Üir1*1i Jé°r�·I'cr6E�         ��!!�iis.·s�rlfü��e��

         pecial, auxiliar, peculiar, artificial, acomodado a las parti­

         cularidades del niño ciego. J¿___edagogíaQ ten1_p�_µJ,i,qª· está

         lle_na .d.e. ..ejem212.L��m&ifü1tes.    Si                                                                                                                                                                                                                                                                       r                                                                                                      e-

                                                                                                        r .        .                                                                                                                                                                              . .                                                                             n_�e.X:ag�t[��.E'.úi                   .<l!gy isi.         se�P._11                             

                                                                                                                                                                l           ª"·G�r�.J!�!Q.n                                                                                                   . ,,.d.e. .r.o.d  o ..d    e          l                                  .           a.rro                                       c.ul                         

                                 .e.                    es                   

         tural.�--Q·y�esgi el!llfa.q:u�,-..            y el Qmega.ctde�.J.Y.(dicha�.§. pedagogía. .d(...)                                       lJQ___                                              ­

d       · en                

         ·..         Pü<li  -ían).Q           i._d�6ir,                    : ciirreiiio:ñd.ell.cia            c:Q         _DJQ__         §�fí.ª-1ª9º

         más__aniha.sobre ....e.Lº    ��ª-uullQ."del:niñ.Q.        ..UQ.r.m         al,        q lJ.t.�L�_íi�g_o

         bá.5-kQ...OlkrnnQial del desacroJlo.       .P.§.ÍQ uicq  .                                                                                                                                          -ª-n.Q_r.mal

.        .\leL niñg

         es_J�_g_iy�_r�E'.!_l:da, la fa1!�::�-�=:�g�g����P9:i�,         la.J>�P_íl!acigr:i ge

 

 

96

 

a

mbQ.L�L.Q�Lg��rroUo,         c unJJl�ión __��-- �-�rnyJ�!f� tica

deU_es�rrollo del )Ji,fíP JJ..Qnp,al. Dich  as....s.ed��-Jl9- .Q,QÜ19.i.Q.�Jl ,

divergen;-ño 'Toiinan un proceso único . Las lagunas y las

omlsIOñ.es  eri-u·ñ-a "serfo 'próvocan·:· e-n· �la      segunda, otras          la-

gunas en                             d                                             lo

         otros lugares.  L��--Y_Í. -ª-.L _�_.. x.mi�9-. ..5ltt,L.4,�.§.�JXQ)          

         !l                                                                                ,          

C                   ltu                   nst       i           i           S                     O

��.¡i:�E�!1:" �§��<::i:l.lm.Y.!.1!.� . s :o                                                           �.vta-

                     rn .9ª§..)�QP . J IJy_s .��PYJirn          

�· Por ejemplo, al observar que los rudimentos del desa­ rrollo verbal en el niño normal aparecen al año y medio de vida, pero en el niño sordo a veces sólo en la edad escolar y, además, en forma muy distinta; obtenemos la posibili­ dad de estudiar comparativamente el desarrollo verbal y así nos encontramos en posesión de la clave para compren­ der el entrelazamiento del desarrollo cultural y biológico en el niño normal. La divergencia y el entrelazamiento se acla­ ran y explican mutuamente cuando se los estudia en for­ ma comparativa. Esta es una tesis general que tiene vigen­ cia para todo el desarrollo cultural en conjunto . Siguiéndola, estudiaremos la historia del desarrollo cultural del niño normal y arig_rmal como un_p_roceso ú,n_�co por su naturaleza y diferente por la forma en que transcurre .

 

 

�--9.9.I!��JS? , ��q.,J<_ l:1Si.9 g�-- �ªS·Y;· -f.9!11P �.r.ª g��-ffi_� Il:t.� �o-

 

9.P. tiempo el} Jél 9g'!p,cia, de przmztzvzsmq mfarJJ!ÍarroJa un puente entr,�'" ªID:1J-9 �-. Pr9C�§.�S. A _p.esar de que en fa défíiü­ c1óff -m� este concepto hay todavía algo discutible, la dis­

 

tinción de un tipo peculiar d'e desarrollo psíquico infantil,

a  saber  del niño-primitivo, no  encuentra,  por lo  visto,

oposición alguna.  El.§     �DJicio ..4Yl .99P.C:�pJ9 �-�.J.'1.      goµ_tr,ªpg�i­

ciQJL..         J1fil]1itivismo         a _ la . cultura. Así.somo    el""'cafácfer

�l�l            -·es· ·er          r§J��<:1:��s�!iJv·0-�ae1.t(lly!ltg�I]J! ifrfü fr�rii9

d�f<;! �t1Joso     ·                                 

 

es J �l pc)Io: ri�g'ªJi_\'qjf�Jª .C::}:!!tHfª· El niño- primitivo es el que no ha pasado por el desarrollo cultural o, más exactamente,

 

que se encµentra en los estadios inferiores del desarrollo cultural.

 

Durante mucho tiempo el primitivismo de la psiquis infantil fue considerado una forma patológica del desarro­ llo y se lo confundió con la· debilidad mental . En realidad, las manifestaciones externas de ambas formas son, con fre­ cuencia, extraordinariamente parecidas y se revelan por síntomas iguales. Pero en esencia son fenómenos de orden diferente. El niño-primitivo, en determinadas condiciones, realiza un desarrollo cultural normal y alcanza el nivel in-

 

 

 

97

 

 

telectual de un hombre culto, lo que diferencia al prirniti­

visrno de la debilidad mental. Esta es el resultado de un de­

fecto orgánico. E) g�J.2-�Lrnental .�s1álirnitado en �1t.ct�§.ª!Jº-

1Jg,jp.tele9tggil.1'!ªforal, ery-ef desar�oUo. del c�r,:yQ!Q .Y).'ª�s9n­

         ..�.frC.ii.,'µy e.U<?, n9.     xea.E?'..ª· ··                                                             

s�.c¿Jt                    . t:U!.e s                                                        C:ºrnP le.t;i;rne.n_te.         ..YLci�§.ª'r.xollo

cult   y�11J .                                  .           p.osib le,        r          a él, s  g          o por.Y,{(l§ __ g�           ro-

                                             e          ,xµ.elYe                                                                                        

                                                                    .                                   pa                   l                               

                                                                                                                    _ natural, n2         ..4��yíª.<:le

         EL.J?JiwJtiyº, .en""eJ . d�s¡irrol10                    

gla.JtQJ1J1;::t;s<?,!2�Q:·          .P.�.t!Y.la.n�ce, a causa de unas u otras..�ec:irgµp,§tan­.

 

cia,s (la rnáyoría de carácter éxterno ), fuera dél desarrollo éÜltural.

Las observaciones clínicas, que llevan a la diferencia­

ción de un tipo peculiar de falta de desarrollo infantil, a saber, el prirnitivisrno, mostraron que éste puede existir por sí mismo corno retraso en el desarrollo cultural. Pero pue­ de combinarse con las formas más diversas de defectos y talentos infantiles. Por más importante que sea la iden­ tificación de un tipo puro de niño-primitivo y la compren­ sión de su diferencia con respecto al niño retrasado mental, es decir débil mental (que muestra sin duda alguna, desde el ángulo de la falta de desarrollo, la existencia de dos pro­ cesos diferentes de desarrollo psíquico en la edad infantil) es más importante todavía el paso siguiente, no dado aún pero que segura e inevitablemente dará la teoría del prirni­ tivisrno infantil, en -euanto el- desarrollo cultural del niño normal y" anormal sea estudiado lo suficiente.

 

Est.e. pa.so . .c_o_p._�IsJ:� ... e!l. _�t.!ec9nocirniento.. de _qy_�_ Jgdo 11,jftQ .!lPM.ª1 muestra, en distinto grad6 y en las diferentes etapas evolutivas�,-lodo "er··compléjci de síntomas defjri­

riíítivlsmo·;"flúe el prfrnítivíSmo . es el estado común y ncúmal

                     '.f                    ql:l� @h'-ñc) _ha    re?)izado el   4.esa.r19Jl9.. 'c�µJtypL E.n

dé'( 1Hip                            

medida        �ú�.J!}..9!?:2;.��!5!..J�11is. se.. r.efü�re    .a.L nij'ío_     . ;:i_n.o_r.m. al,

cuya insuficiencia orgánica,        corno . hemos _ visto,         siempre

11e:\'.F:-�J.T�fiª§º::sJ�rd.�ü�friQ11º          é          t¡I                    1fr       ai         . ..         Y,·.      e          . gCipj ���l1i:.n   

                                                                                            n                     cia,

a       L                                                                                t                                                                                                      

                                                         puro de niñp-prirriitivo es sirnple­

         P.!i!J1.ÜiY.i.§.IJlO. ELEP9                                                                                                                                                                 

foe. 11.!t 5tl .e�_t_9:9:0_S:QD<;:e11trado y ex �r�1110'·retardado y prolon­

gado anorrnalmente,. del primitivisrno infantil-normal.       

                     1>·0ae'Jñós nuevarnen te cerrar .el círculo, ahora.        en forma

definitiva....·          Comenzarnos diferenciando dos lírieas del desa-

r                                                                                           -          til                                                                 glle""conse-

                     l           _                                             �Ia                                                                                    

         �gJ 9__jJ.�Í.9.�.!�E>-...�ri=J�:��-,gJ:                               ñ                                                                                                                

 

cuente de esta idea nos llevó a constatar dos tipos diferen­

tes de falta de desarrollo infantil: el retraso mental y el pri­ rnitivisrno, fos que, claro, constituyen el reflejo en sombra - de ambas 'líneas del desarrollo normal. Pero en uno y en

 

 

98

 

otro plano - en el normal y en el patológico- debemos constatar una situación simétrica más, a saber, la fusión,

el entrelazamiento de las dos líneas en ambos planos: del

desarrollo               y de la falta de desarrollo. Lo bio19gic:_g__yJ2_.�ul­

tural resul!a.ron -en "la· . patología       y . · en la . norma-               formas

dif�rn.ut                 , _ y    )�(lré'§;        _s                    s.' arroiio,                  cüi�_ ii9

                                             ;;,        Q f�                           �                    p"é�c:ff!'��s,�-�-�: 1�                                            

exi �t�njµ,11tas   9 �µperpuestas y ql1e no están me�<ínicamen­

te'     rdaciOnadas entre'· s(                    sino fund'iéfas' en una síntesis su­

         e�T    r                                  p                      �µ11q                       _tmüúia.-·t5éfíñ'ir_�l           a:s       �Y.�             J�!1.

p                   o                     com lej a, .                            ue                                           J         s_        ºª-

menta1es-   de la estructuración y desarrollo de esta síntesis:

tafes                                                ,· ---·"'                        ..... . ·-                        ·-···  ... · -·· . . .. estigación'..,....,.  (...)                  .          

         atareáprúié1palde··.-          nuestra inv                                                  

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C a p í t u l o 1 1

 

EL METODO DE INVESTIGACION

 

         ... ) El problema del método es el principio y la base, el alfa y el omega de la historia del desarrollo cultural del niño. ( . .. )

 

Todos los métodos psicológicos, empleados actual­ mente en la investigación experimental, a pesar de su enorme variedad, están construidos según un principio úni­ co, según un tipo, un esquema: estímulo-reacción. Por más peculiar y complejo que sea el tipo de organización d�l experimento psicológico, siempre es fácil encontrar � n él estas bases universales. Sea lo que sea aquello con lo que el psicólogo experimenta y como quiera que lo haga, siempre se trata de influir de alguna manera en el hombre, presen­ tarle unos u otros estímulos, estimular de una u Qtfa forma su comportamiento o vivencia y luego estudiar, investigar, analizar, describir, comparar la respuesta a esta influencia, la reacción provocada por el estímulo dado.

 

Todo el sentido del experimento consiste en que el in­ vestigador provoca artificialmente el fenómeno estudiado, varía las condiciones de su curso, lo modifica según sus fi­ nalidades. En consecuencia, el medio más importante y fun­ damental del experimento psicológico :.sigue siendo el aná­ lisis correlativo de estímulos-reacciones. (. ..)

 

Es en la psicofísica y la psicofisiología, en las que se encuentran las raíces históricas de la psicología experi­ mental, en el área de los fenómenos psíquicos más simples, más unívoca y directamente vinculados con los agentes ex­ ternos y con las consecuencias que éstos determinan, donde se manifiesta el principio general del método experimental. Wundt ve la esencia del experimento psicológico en la mo­ dificación del estímulo material que provoca una modifi­ cación del proceso psíquico ligado directamente a ese estí-

 

 

 

1 00

 

 

mulo y en el registro, lo más objetivo posible, de las mani­ festaciones externas del proceso psíquico provocado. ( ...) Desde el punto de vista fáctico, se trata de un experimento construido sobre la base del esquema estímulo-reacción, aun­ que interpretado en el espíritu de la psicología empírica.

 

Es verdad que, en el experimento psicológico, Wundt otorgaba tanto al estímulo como a la reacción una signifi­ cación auxiliar, de prueba concreta y no de principio y me­ todológica. Constituían los marcos que limitaban el pro­ ceso psíquico . Lo importante se encontraba adentro: en el centro seguía estando la autoobservación. Pero ésta adqui­ ría estabilidad en los marcos de la influencia experimental y del registro de las observaciones externas. El estímulo y la reacción se consideraban condiciones para la autoobser­ vación confiable. Según Wundt, el experim � nto estricta­ mente regulado por el carácter coactivo de los influjos · fisiológicos, trata de liberar la percepción interna de la inestabilidad1 que la distingue. Pero tampoco para Wundt era un secreto que ese experimento (que por su finalidad se encontraba totalmente dentro de los marcos de la psicología empírica) era, por su forma y de hecho, siempre un expe­ rimento psicofisiológico, un . experimentg del tipo estí­ mulo -reacción. (. .. ) Wundt. diferenció, desde el punto de vista de la relación entre el proceso psíquico, por una parte, y los estímulos y reacciones, por la otra, tres tipos de expe­ rimento psicológico, a los que redujg. toda la diversidad de procedimientos de investigación, utilizados: el método de la estimulación, el método de la expresión y el método de la reacción. No es difícil convencerse de que, desde 'el punto de -vista de la construcción formal, estas tres clases se re­ ducen, en esencia, a un tipo común de experimento, en cuya base se encuentra el esquema estímulo-reacción. ( ...)

 

Como veremos más adelante, la comprensión estructural de los procesos psíquicos2 contiene brotes de formas

 

 

         "El experimento... trata de liberar la percepción intern"a de la inestabilidad ... " : la contraposición entre "la autoobservaci6n" propia­ mente dicha que se realiza inevitablemente en los marcos del experi­ mento psicológico estrictamente controlado y "la .percepción interna" fue introducida a fines del siglo pasado por W. Wundt, quien insis­ tía en que la autoobservación puede ser científica si se la incluye

 

en el experimento...

2 1' . la comprensión estructural de los procesos psz'quicos ... " : Vigotski se refiere al punto d e vista d e la psicología d e la Ges.talt.

 

 

1 0 1

 

completamente nuevas de experimento y ya ha realizado muchas investigaciones de ese tipo. En particular, dicha cOmprensión crea también las premisas metodológicas in­ dispensables para el experimento que consideramos el mé­ todo fundamental y adeqiado de investigación del desarro­ llo cultural ·del niño y a cuya revelación está dedicado este capítulo. (. ..) Se puede decir que la nueva psicología, com­ prendiendo en forma profundamente distinta las relaciones entre los estímulos y las reacciones y las tareas de la inves­ tigación, preparó el camino para el desarrollo ulterior del esquema fundamental del experimento psicológico, creó las premisas metodológicas indispensables para dicho experi· mento, pero no dio el paso decisivo en esta dirección y si· gue manteniéndose hasta ahora, en su práctica experimen­ tal y en la metodología del experimento", en el viejo terre­ no del esquema estímulo-reacción. ( ...)

 

         Simplificamos adrede las cosas para remarcar el rasgo más importante del método experimental en psicología. En realidad, se sobreentiende, las cosas son mucho más complejas. Lo que caracteriza al experimento no es un estí­ mulo, sino una serie de estímulos, a veces grupos compleja­ mente organizados de ·éstímulos y, en correspondencia con ello, no una reacción, sino una larga cadena de reacciones o sus uniones complejas. Con frecuencia se plantea al sujeto una tarea más o .menos complicada que reqttiere un sistema coordinado de reacciones, díiigído a un determinado objeti­ vo y que merece el nombre de operación psíquica; por ejem­ plo, el sujeto debe comparar, memorizar, comprender algo, reflexionar, hacer una elección, etc. Pero el principio del experimento es el mismo. Se da, supongamos, una serie de estímulos -palabras, sílabas sin sentido, figuras- y se re­ quiere memorizarlas y reproducirlas. Todas estas complica­ ciones no cambian el esquema del experimento.

 

Este procedimiento de investigación se apoya, indu­ dablemente, en una tesis fundamental, en una ley psicoló­ gica básica, según la cual los procesos psíquicos son reaccio­ nes a los estímulos que los provocan. El esquema básico de.l experimento estímulo-reacción, es, al mismo tiempo, la ley fundamental del comportamiento ... ( ... )

 

En este sentido, la psicología no conoce una diferencia esencial entre el método de investigación de los procesos y fu�dones inferiores, elementales y los superiores, com­ plejos. (� ..)

 

 

1 02

 

 

Pero, justamente, la investigación de los procesos psí­

         quicos superiores es el talón de Aquiles de la psicología ex­

         perimental. Precisamente en esta línea se desarrolla la cri­

         sis más aguda de todas las que ella ha sufrido. Dicha circuns­

         tancia no es, de ninguna manera, casual; está condiciona­

         da por la naturaleza misma del experimento psicológico

         tradicional y las principales orientaciones de la investiga­

         ción psicológica.                                                    

         En esencia, el experimento, tal como lo elaboró Wundt,

         es un medio adecuado de investigación en el área de los

         procesos inferiores, elementales, de carácter psicofisioló­

         gico, que están unidos unívocamente a los estímulos ex­

         ternos. Muchos psicólogos expresaron reiteradamente la

         idea     de        que     sólo en este área es posible la         investigación

         experimental.           Los procesos y funciones psíquicos supe­

         riores no permiten,. en general, tal procedimiento de es­

         tudio   y          son      inaccesibles  para la psicología experimen­

         tal. ( .  . . )                                                                            

         El límite que Wundt trazó entre la psicología étnica y la

         experimental,           entre la psicología histórica y        la fisiológica,

         _coi11cid_� plenamente con la frontera que separa la investiga­

         ción del lenguaje y otras complejas formas psicológico­

         culturales de la investigación de procesos más elemen­

         tales. ( ... )                                                               

         Según Wundt, en el área de la psicología cultural no hay

         _ lugar para el experimento. Como se sabe, Wundt construye

         toda la psicología de los pueblos sobre la base del método

         de la interpretación de formaciones espirituales objetivas

         como el lenguaje, el arte, las costumbres.                                  

         Las cosas, claro, no se detuvieron aquí. Se introdujo el

         experimento en la psicología étnica; el propio curso del de­

         sarrollo acercó mutuamente la psicología general y experi­

         mental y la psicología étnica; ese acercamiento, en verdad,

         fue insignificante y externo aunque, de todos modos, alte­

         ró el límite metodológico de principio existente entre ellas.

         Pero    hasta ahora ninguna de las disciplinas o ramas de la

·        psicologi.a tomó conciencia          de la importancia fundamental

         de ese acercamiento, de toda la magnitud de la reestructu­

         ración metodológica que acarrea para una y otra ciencia.       

         Es fácil ver esto en que se comenzaron a aplicar al sujeto      

         que ha crecido en condiciones culturalmente atrasadas los

         mismos          procedimientos        experimentales         de        investigación i

         que, en           el laboratorio de      psicología, habían    sido elabora-

 

 

 

1 03

 

dos para estudiar al hombre adulto civilizado.

        

No se presentan mejor las cosas en la psicología infan­        

til, en la que el experimento sólo en        los últimos    tiempos         

comienza a conquistar un lugar. ( .         . . )      el         ;           estudio          

Debemos preguntarnos cuál        es                    destino del               

de los procesos superiores y cuál es aquf el principio de cons­       

trucción del experimento. Ya vimos que, en parte, los pro­  

cesos superiores, examinados en el aspecto del desarrollo   

cultural, fueron sacados de la esfera de acción. y aplicación

del experimento; en parte -en el aspecto psicofisiqJógico-, 

se estudiaron procesos tan complejos como la reaceióirde­ 

razonamiento de la misma manera, en principio, que los      

elementales.                                                                     

Claro que aquí no se podían detener las cosas. La in­

vestigación mostró muy pronto que los procesos superio­   

res (el pensamiento, en particular) no se acomodan al esque­          

ma del experimento de Wundt, que los procesos del pensa­

miento no se encuentran en una vinculación unívoca con    

algún estímulo externo, como ocurre con las sensaciones y 

que, en consecuencia, el esquema del experimento debe ser

reconstruido. Esto es lo que se hizo en las investigaciones d�        

los procesos del pensamiento en la escuela de WUtzbur__g de       

O. Külpe y sus discípulos y de A. Binet en París. Estás in­  

vestigaciones ampliaron, pero no rompieron el esquema fun­         

damental primario del experimento psicológico. Dichos      

científicos,  como los demás innovadores, buscaran_ la sali- _

da en una nueva comprensión del estímulo y la reacción,    

de su papel; pero no intentaron salir de los límites del es­    

quema fundamental. Ante todo se reformó el concepto de   

estímulo y luego el de reacción. Pero esta dupla permane­  

ció inalterada. ( ...)                                                           

Justamente porque el método S-R es aplicable por igual      

a todas las formas del comportamiento -las inferiores y las 

superiores-, resulta insuficiente para investigar las funcio­  

nes superiores, es inadecuado a su naturaleza, por cuanto    

capta lo que tienen de común con los procesos inferiores,   

y no su propiedad específica. Este método enfoca las for­    

maciones culturales en el aspecto natural. ( . . .)                     

Lo que une a todos los tipos y formas del experimento        

psicológico y que le es inherente en diferente medida por   

cuanto se apoyan en el principio S-R , es el enfoque natura­

lista de. la    psicología del           hombre,         sin       poner en evidencia 

y superar     el cual resulta           imposible encontrar el        método         

 

 

 

1 04

 

 

adecuado para investigar el desarrollo cultural del com­ portamiento. ( . ..)

El esquema S-R y el enfoque naturalista de la psicología del hombre que se oculta tras él presuponen el carácter pasi­ vo del comportamiento humano corno su rasg9 fundamental. Utilizamos la palabra "pasivo" en el mismo sentido conven­ cional con que se la entiende habitualmente al hablar del carácter pasivo de la adaptación de los animales a diferen­· cia de la adaptación activa del hombre. (. .. )

 

El comportamiento del hombre -de esta manera podría­ mos formular nuestra conclusión fundamental- se diferen­ cia por la misma especificidad cualitativa, en compara­ ción con el comportamiento de los animales, que distingue todo el tipo de adaptación y désarrollo histórico del hombre cuando se lo compara con la adaptación y el desarrollo de los animales, por cuanto el proceso de desarrollo psíquico del hombre es parte del proceso general de desarrollo his• tórico de la humanidad. Con ello llegarnos a la necesidad de buscar y encontrar una nueva fórmula metodológica para el experimento psicológico.

 

Nos hemos acercado de lleno al lugar más difícil de nuestra exposición. Debemos, a medida que desarrollamos la idea, formular en unas cuánfas palabras -la fundamentación y la estructura del método con el que realizamos nuestras investigaciones. Pero, gracias a la estrecha vinculación·entre el método y el objeto de la investigación (de lo que hemos hablado al comienzo del presente -capítulo), dar la fórmula significa revelar de antemano 1a idea central de toda la in­ vestigación, anticipar en cierta medida sus conclusiones y resultados que podrían ser completamente comprendi- · dos, convincentes y claros sólo al final de la exposición. Debernos ahora, a los fines de fundamentar el método, de­ cir a qué está dedicado el presente libro, dónde se funden inseparablemente el comienzo y el final de nuestra inves­ tigación, qué cosa representa el alfa y el omega de toda la historia· del desarrollo de las funciones psíquicas superio­ res. (. ..)

 

Comenzamos la investigación con el análisis psicológi­ co de algunas formas de comportamiento que se encuen­ tran, aunque no muy frecuentemente,' en la vida cotidia­ na y por ello son conocidas por todos, pero que, al mismo tiempo, constituyen formaciones históricas en alto grado complejas pertenecientes a épocas más antiguas en el de-

 

 

 

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sarrollo psíquico del hombre. Estos procedimientos o modos de comportamiento, que surgen de manera estereo­ tipada en determinádas situaciones representan algo así como formas psicológicas petrificadas, cristalizadas, surgi• d�s en tiempos remotos en los estadios más primitivos del desarrollo cultural del hombre y que sorprendentemente se conservan como supervivencias históricas en estado petri­ ficado y, .al mismo tiempo, . vivo en el comportamiento del

 

hombre contemporáneo.  ·

 

Sabemos que la elección de semejant�s procedimientos como el punto de partida de toda la investigación y el obje­ to más directo de nuestro análisis, del cual esperamos la fórmula para estructurar el nuevo método, no puede dejar de · parecer extrafía e inesperada. Estas formas de compor­ tamiento habitualmente no provocan una actitud seria incluso en la vida cotidiana. Nunca llamaron la atención de los psicólogos investigadores. Su mención, por lo común, está motivada en el interés por las curiosidades psicoló­ gicas que no merecen otra actitud. El observador y el inves­ tigador siempre las pasan por alto, por cuanto, indudable­ mente, no cumplen ni pueden cumplir ninguna funcíón importante en el comportamiento del · hombre contem­ poráneo y se encuentran aisladas, fuera de sus sistemas fun­ damentales, en la periferia, sin estar ligadas en !_ lada ni por nada con sus líneas p.;;-ctoras y prOt'undas. Incluso cuando las utiliza, cuando recurre a ellas, el hombre contemporáneo lo hace con una sonrisa. ¿Qué pueden decir de esencial acer­ ca del comportamiento humano estos viejos despojos históricos ya · erosionados, que han perdido sentido, estas supervivencias psicológicas de un pasado lejano, que entran en la trama general del comportamiento como un cuerpo extrañ.o, tan atípicas, impersonales, que han perdido casi toda importancia para la adaptación psíquica del hombre contemporáneo? ( ... )

 

El zoólogo, mediante un pequeñísimo resto de hueso de algún animal fósil, reconstruye todo su esqueleto e, incluso, su forma de vida. Una moneda antigua, que no tiene ningún valor real revela con frecuencia al arqueólogo un complejo problema histórico. El historiador, al descifrar un jeroglí7 fico grabado en una piedra, penetra en la profundidad de los siglos pasados. El médico, por síntomas insignificantes, establece el diagnóstico de la enfermedad. La psicología sólo en los últimos tiempos está superando el terror que ex-

 

 

 

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perimentaba en la evaluación vital de los fenómenos y aprend e a ver en menudencias insignificant�s -estos dese­ chos del mundo de los fenómenos, si usamos la expresión de S. Freud, quien prestó atención, justamente, a la psico­ logía de la vida cotidiana- importantes documentos psi­ cológicos.

 

Nosotros quisiéramos seguir el mismo ·camino y mostrar en el problema que nos interesa cómo lo grande se mani­ fiesta en lo más pequeño, como dice Freud al respecto.

 

En este sentido, los "desechos del mundo de los fenó­ menos" que hemos elegido para el análisis constituyen un material extraordinariamente conveniente en los más dife­ rentes aspectos. En el mundo de los fenómenos psicoló­ gicos ocupan · un lugar extraordinario, aunque en gran me­ d ida inadvertido . En lo que se refiere a desatar uno de los nudos de nuestro problema y encontrar el punto de apli­ cación de nuestro método no se pueden comparar con ellos los datos de los experimentos ni los datos de la psi­ cología del hombre primitivo, mucho más vitales, corn-

 

. plejos y vaJi9sos.

 

 

Estos fenómenos insignificantes y, al mismo tiempo, profundamente importantes podrían ser denominados, con todo ftindarnento, funciones psíquicas rudimentarias, por analogía con los órganos rudimentarios. ( .. . )

 

, En un sentido figurado así podríamos denominar a las funciones psíquicas que se conservan hasta ahora, pero que no cumplen ningún papel sustancial en el comportamiento d e la persona y que son restos de sistemas de comporta­ miento más antiguos.

 

Las funciones rudimentarias, como los órganos, son d ocumentos del desa:i;rollo, testigos vivientes de viejas épocas, pruebas claras del origen, importantísimos síntomas históricos. Justamente en este sentido la biología y la teo­ ría evolucionista hace tiempo comprendieron la importan­ te significación, según las palabras de Méchnikov, de los brganos ru.girnentarios corno documentos que sirven para reconstruir fa: genealogía de los organismos. Estos órganos, por sí mismos innecesarios, son restos de órganos semejan­

 

tes,  pero más desarrollados,  que  cumplieron una función  -r

 

útil en los antepasados. ( .. . ) ,¡ Todo esto, casi palabra por palabra, podría repetir, si­

 

guiendo a Méchnik.ov, un psicólogo que estudiara las fun­ ciones rudimentarias, con la única diferencia que las fun-

 

 

 

1 07

 

 

ciones inactivas que tenemos en cuenta son restos vivos del desarrollo histórico del comportamiento y no· de la evolu­ ción biológica. Por eso, el estudio de las funciones rudi­ mentarias debe ser el punto de partida para el desarrollo

 

         de la perspectiva histórica en la investigación psicológi­ ca. ( . . . )

 

El análisis de dichas formas psicológicas nos revela qué eran antes las funciones psíquicas superiores, incluidas con las primeras en un mismo sistema de comportamiento, qué era este sistema en el que coexisten las funciones··rudimen- . tarias y las activas. El análisis nos da el punto de partida de su génesis y, simultáneamente, el punto de partida de todo el método . Se sobreentiende que sólo el punto de partida y nada más. No debemos olvidar ni . por un segundo la di­ ferencia entre ellas y las funciones activas. El conocimien­ to de la estructura de las funciones rudimentarias no puede revelarnos la estfuctura y el carácter de la actividad de las funciones superiores vivas ni todo el camino de su desarro­ llo. Estas funciones son una prueba, pero no un cuadro coherente de todo el proceso . Nos dan la punta del hilo para la investigación posterior, pero no pueden sustituirlá ni hacerla innecesaria. Incluso no .· pueden ayudarnas a desplegar totalmente la madeja, cuyo comienzo constituyen . Sólo nos conducen hasta la investigaeión, pero no nos introducen en ella. Sin embargo, nosotros esperamos únicamente eso de nuestro análisis: necesitamos· ·el mé­   todo. ( . . . )

 

 

Siendo el eslabón de unión, la transición entre las formas experimentalmente simplificadas de comportamien­ to y la psicología del hombre primitivo, por una parte y las funciones psíquicas superiores, por otra, las funciones ru­ dimentarias parecen formar un nudo que une tres áreas de investigación, el foco en el que se encuentran y entrecru­ zan todas las líneas del desarrollo cultural, el centro .de todo el problema. ( . . . )

 

Hasta ahora son muchos los que se inclinan por presen­ tar a una luz falsa la idea de la psicología histórica. Identi­ fican la historia con el pasado. Para ellos estudiar algo his­ tóricamente significa estudiar indispensablemente uno u otro hecho del pasado . Esta es una comprensión ingenua: ver una línea infranqueable entre el estudio histórico y el estudio de las formas actuales; el estudio histórico signifi­ ca simplemente la aplicación de la categoría de desarrollo

 

 

 

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         la investigación de los fenómenos3 • ( . ..)

 

La investigación histórica del comportamiento no es algo complementario o auxiliar en el estudio teórico, sino que constituye su base.

 

En correspondencia con ello, se pueden estudiar his­ tóricamente tanto las formas presentes, actuales, como las p asadas. La comprensión histórica se extiende a· la psicolo­ gía general. P. P. Blonski expresó esto en la tesis siguiente : el comportamiento puede comprenderse sólo como his­ toria del comportamiento. He aquí el auténtico punto de vista dialéctico en psicología. Este enfoque, realizado con­ secuentemente, se extiende de manera inevitable a la psi­ cología del presente . El acercamiento que surge de allí entre la psicología general y la psicología genética y que resulta inesperado para los antiguos investigadores, muestra que tampoco el comportamiento del hombre contempo­ ráneo culto es homogéneo en el plano genético. Blonski y Werner mostraron que su estructura psicológica contiene . muchas capas genéticamente diferentes.

 

 

En el comportamiento, el hombre pone al descubierto diferentes fases ya terminadas de desarrollo . La multipli­ cidad · de planos genétic6s--de la per-sonalidad, que· con­ tiene capas de diferente antigüedad, le transmite una estruc-

 

 

la      3  " ... el         estudio histórico significa ·simplemente la aplicación de

         categoría        de desarrollo a la in-vestigación de los fenómenos.      ..":

la      idea que         Vigotski         formula aquí, d e crear "una psicplogz'a histó­

rica" especial y que,          lamentablemente, no realizó , se diferencia esen­

 

         cialmente de "la psicología histórica" elaborada, ante todo, gracias a los trabajos de los investigadores franceses (l. Meyerson, J. Vernant y otros). A diferencia de los autores citados, que tratan de recons­ truir la forma de vida y la organización psíquica de personas de otras épocas históricas lejanas (por ejemplo, de la antigüedad), Vigotski planteó a la psicología histórica la tarea de comprender histórica­ mente la psiquis y la conciencia del hombre contemporáneo. La psicología histórica esbozada por Vigotski se podría comparar más bien a la etimología del idioma que a las descripciones de los idiomas antiguos. Un cierto paralelo con esta psicología histórica es "la paleo­ logía de la conciencia" y, más ampliamente, "la semántica histórica" que ya en los años 20 y 30 fue elaborada ppr una serie de investiga­ dores extraordinariamente interesantes, perfonecientes al grupo de N. Y. Marr; se trata en especial de O. M . Freidenberg (véase la recopi­ lación de sus trabajos, publicados ya en nuestros días : El mito y la literatura de la antigüedad. Moscú, 1 978) y también de l. G. Frank­ Kamenetski (Véase : El pensamiento primitivo a la luz de la teoria y la filosofía jafética. Lengua .y literatura, t. III., Leningrado, 1 929).

 

 

 

 

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tura extraordinariamente compleja y al mismo tiempo es una especie de escalera genética que une , mediante una se­ rie de formas transitorias, las . funciones superiores de la persóna con el comportamiento primitivo en la onto y ia filogénesis. La presencia de formas rudimentarias con­ firma perfectamente la idea de la estructura "geológica" de la personalidad e ._introduce esta estructura en el con­ texto genético de la historia del comportamiento.

 

Las funciones rudimentarias se aclaran sólo como resul­ tado de la investigación del desarrollo psicológico-cultural. Unicamente gracias a una larga experimentación y a la interpretación de los resultados a la luz de los datos de la psicología étnica, pudimos poner al descubierto sus meca­ nismos y establecer su posición central en el sistema de in­ vestigaciones del desarrollo cultural del comportamiento. Pero el orden · cronológico de algunos momentos de la in­ vestigación no siempre coincide plenamente con el or­

 

den lógico de ésta, orden que obliga a realizar el análisis de dichos fu.nciones al comienzo, como momento que res­ ponde inás sustancialmente a la naturaleza. de la propia investigación. El orden cronológico nos enseña a crear en el experimento ·el modelo de las funciones superiores.

 

Como formaciones antiguas que han surgido en los pri­ meros períodos del desarrollo cultural, las funciones rudi­ mentarias conservaron en forma pura el principio de estruc­ turación y actividad, la protoimagen de todas las otras for­ mas culturales de comportamiento. Lo que en forma oculta existe en los procesos infinitamente más complicados, está aquí dado en forma abierta. Han muerto los vínculos que las unían con el sistema que en algún momento las generó, ha desaparecido el terreno sobre el cual surgieron, cambió el campo de su actividad, han sido arrancadas de su sistema y transferidas, por el curso del desarrollo histórico, a una es­ fera completamente diferente. Por eso parece que ellas no tienen rafees ni relaciones, sino que existen autónomamen• te; por sí mismas, conformando un objeto tentador que, en apariencia, ha sido especialmente separado para el análisis. Por �so, repetimos, ellas muestran en forma pura el principio de sil estructuración el que, así como una llave encaja en la cerradura, cuadra al problema de los procesos superiores.

 

El hecho que las funciones rudimentarias existan aisla­

 

. <lamente, como un cuerpo extraño sin raíces ni relaciones, en un medio ajeno, heterogéneo, les da el carácter de mode-

 

 

1 1 0

 

 

los, esquemas, ejemplos que parecen intencionalmente pre­ parados. Su genealogía está escrita en su estructura interna. Llevan su historia en sí mismas. El análisis de cada una de estas formas exige una pequeña monografía de una pági­ na. Pero, a diferencia de ejemplos a priori y de esquemas creados artificialmente, las funciones que nos interesan constituyen formaciones reales, que tienen su continuación directa e inmediata en el experimento que reproduce sus formas fundamentales y en la investigación del hombre pri­ mitivo que revela la historia de esas funciones.

 

Un vínculo no artificial, sino real, existente en ellas mis­ mas, las une con las líneas principales en el desarrollo cul­ tural del comportamiento ; su historia es grandiosa, pero en su tiempo no fueron desechos del mundo de los fenóme­ nos. En su momento , la aparición de cada nueva forma señaló otro triunfo más del hombre sobre su propia natu­ raleza, una nueva época en la historia de las funciones. Ellas constituyen los puntos nodales reales por los cuales la humanidad transpuso, en cierto momento, 'la frontera de la existencia animal. Son monumentos reales de las sublimes conquistas de la cultura, que arrastran una exis­ tencia lamentable en una época ajena . Si alguien quisiera revelar la historia de cada una de las formas rudimentarias, la vería- en alguno de los grandes caminos históricos de la humanidad. Si se las pone al descubierto etnológicamente, veríamos una gran época de la cultura, a la que, en dife­ rentes momentos y en distinta forma, se elevaron todos los pueblos.

 

 

Pero esto significaría complicar las cosas y quitar a las formas rudimentarias su principal ventaja : son buenas justamente en la manera que están dadas, por cuanto no nos interesan en sí mismas. En ellas encontramos la clave del método. Reúnen en sí dos cualidades que raramente se conjugan ; por una parte, son antiguas, primitivas, están he­ chas groseramente, como un instrumento rudimentario . Quiere decii: que son simples en grado máximo. Han conser­ vado esa pfasticidad , ese carácter prístino, eviterno que obligó a W. Kohler a investigar a los monos antropoides con la esperanza de encontrar en la utilización de instrumen-tos, surgida por primera vez, el punto de partida natural para comprender teóricamente la naturaleza del intelecto . Por otra parte, tenemos ante nosotros formas terminadas, que han culminado su desarrollo, privadas de insinuacio-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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nes,  de  anticipos  no  desplegados,  de rasgos transitorios,

formas que ponen de manifiesto hasta el fin lo que son.

Nuestros fósiles psicológicos muestran, en forma petrifi­

cada, inmóvil, su desarrollo interno. En ellos se reúnen el

comienzo y el final del desarrollo. Están, en esencia, ya fue­

ra del proceso del desarrollo . Su desarrollo propio ha ter­

minado.  En  esta  unión  de  plasticidad           y  fosilización, de

puntos iniciales y  finales del desarrollo,          de simplicidad y

culminación se encuentra su enorme ventaja para-el estudio,

que hace de ellos el objeto directo de investigación. Parecen­

estar predestinados a ser su punto de partida, Ja puerta de

entrada, la base de su método .                          

Antes de estudiar el desarrollo debemos aclarar qué se

desarrolla. El análisis previo indispensable de las funciones

rudimentarias  debe dar respuesta al interrogante .     El que

estas funciones hayan muerto     y vivan al mismo      tiempo,

que se muevan junto con el sistema vivo en el que están

incluidas  y,            simultáneamente,    estén  petrificadas,   permi­

te descubrir en ellas lo que necesitamos en el proceso de

desarrollo .  Ese algo debe  estar en la base de la        fórmu:­

la  del  método  que  buscamos,  debe  constituir el  fu_nda­

mento  real  de  esa  fórmula  y   convertirla  en  el     análogo

del proceso real.                           

El análisis de las funciones rudimentarias, al que pasare­

mos ahora y ·          cuya importancia     y fundamentación. metodo- .

lógicas tratamos de  mostrar en nuestra extensa reflexión,

está  destinado a revelar el fund amento real de nuestra fór­

mula metodológica.                                 

Podemos presentar fácilmente la primera forma del com­

portamiento que nos interesa en la situación específica don­

de  surge  habitualmente.  Esta situación  -en su expresión

extrema y simplificada- se denomina por lo común situa­

ción de burro de Buridan, por la anécdota filosófica amplia­

mente  conocida y que se puede encontrar en diferentes

pensadores y adjudicada a Buridan en cuyas obras, a propó­

sito, no existe. Un burro hambriento que se encuentra a la

misma distancia de dos fardos    iguales de pasto, colocados

a derecha e  izquierda, debe morir de hambre, por cuanto

los motivos que actúan sobre él se equilibran completamen­

te  y  están orientados en  direcciones contrarias.  En  esto

consiste la famosa anécdota que ilustra la idea de la deter­

minación absoluta ·del comportamiento, la idea de la volun­

tad no libre. ¿Qué haría en una situación semejante el hom-

 

 

 

1 1 2

 

 

bre? Algunos pensadores afirman que el hombre tendría el mismo destino fatal del burro. Otros, por el contrario, su­ ponen que el hombre sería un vergonzoso burro y no una cosa pensante, res cogitans, si pereciera en tales circuns­ tancias.

 

En esencia esta es la cuestión fundamental de toda la psicología del hombre. En ella se encuentra en forma ex­ tremadamente simplificada, ideal, todo el problema de nuestra investigación. ( . . .)

 

Tomemos un ejemplo de la literatura. " ¿Alistarse en el servicio activo del ejército o esperar? -Pierre se formuló por centésima vez esa pregunta. Tomó un mazo de car.tas que se encontraba en la mesa y se puso a hacer un solita­ rio- . Si el solitario sale -se decía a sí mismo, habiendo mezclado las cartas, manteniendo el mazo en la mano . y . mirando a lo alto-, si sale quiere decir ... ¿Qué quiere de-Clf ?....... A pesar de . que .el solitario salió, Pierre no se incorpo­ ró al ejército y p·ermaneció en la desierta Moscú, siempre en

 

ese estado ansioso, de indecisión, de temor.. . "4

 

Lo que en Pierre Bezújov -personaje de la novela de L. N. Tolstói La guerra y la p_ q,:J � se Il}a�ifestó como una función rudimentaria, inactiva y lo que deb ía, según la in­ tención del autor, transmitir de manera figurada y activa el estado de indecisión que dominaba a su personaje, nos abre los ojos a un hecho psicológico, ,capital, de primera im­ portancia. Su análisis es sencillo, pero fundamental. Muestra que el hombre que se encuentra' en la situación de Buridan, recurre a la ayuda de motivos o estímulos auxiliares, intro­ ducidos artificialmente . El hombre en la situación del burro de Buridan hubiera echado la suerte y, con ello, do­ minado la situación . Algo semejante confirman las observa- . ciones de las formas rudimentarias de la función de elec­ ción cuando, como en nuestro ejemplo, dicha función aparece, pero no actúa; también la confirman las observa­ ciones del comportamiento del hombre primitivo, as·í como las investigaciones experimentales de la conducta in­ fantil cuando, en condiciones especiales artificialmente creadas, se provoca en el niño de una determinada edad una conducta similar.

 

 

 

Hablaremos más adelante de estos experimentos. Ahora,

 

4 L. N. Tolstói. Obras Completas. Moscú,       1 932, t. 1 , pp. 17 8-1 79 .

K-07:31'      1 1 3

 

 

p ara nosotros es importante el hecho de que la función inactiva tiene una historia larga y muy compleja . En su mo­ mento no fue una simple función sintomática, que revela nuestro estado interno, pero que no tiene sentido en el sis­ tema de · comportamiento en el que se manifiesta, acción que ha perdido la función original y que se ha convertido en inútil. En algún momento fue un puesto fronterizo que separaba una época . en el desarrollo del comportamiento de otra, uno de esos ·lugares en los que, como dijimos más arriba, la humanidad transpuso el límite de la existencia animal.

 

 

En el comportamiento de las personas que crecieron en una cultura atrasada, el echar la suerte juega un enorme pa­ pel. Como relatan los investigadores, en muchas de dichas tribus no se toma ninguna decisión importante en condicio­ nes difíciles sin echar la suerte. Los huesos, las piedras, etc . , que se arrojan y caen de determinada manera son el estí- · mulo . auxiliar decisivo en la lucha de los motivos. L. Lévy­ Bruhl describe múltiples procedimientos para resolver una u otra alternativa utilizando estímulos artificiales que no tie­ nen ninguna relación con la propia situación y que -son introducidos por el hombre primitivo exclusivamente como medios capaces de ayudar a elegir entre dos posibles reac­ ciones.

 

 

Lévy- Bruhl, analizando las .costumbres de Ja.s tribus de Africa del Sur, dice que si un aborigen se encuentra con al­ guna dificultad, actúa como el jefe de una tribu quien, ante el pedido del misionero de que mandara su hijo a la escuela, respondió : "Veré un sueño sobre esto" o simplemente echa la suerte.

 

R. Thurnwald, con todo. fundamento, ve en los hechos seffalados el comienzo del autocontrol consciente de las propias acciones. Y así es: el hombre que arrojó por primera vez la suerte dio un paso importante y decisivo en el camino d el desarrollo cultural del comportamiento . Esto no contra­ dice de ninguna manera el hecho de que semejante opera­ ción impide cualquier intento serio de utilizar el razona­ miento o la experiencia en la vida práctica : ¿para qué pen- · sar y estudiar cuando se puede ver un suefio o echar la suerte? Tal es el destino de todas las formas de comporta­ miento mágico: muy pronto se convierten en impedimen­ tos para el desarrollo del pensamiento, aunque en el esta­ dio dado del desarrollo histórico de éste confonnan los gér-

 

 

 

1 1 4

 

 

menes de determinadas tendencias.

Pero ahora no nos interesa este gran y complejo proble­ ma por sí mismo, como tampoco la no menos compleja y profunda cuestión referida a la explicación psicológica del aspecto mágico de echar la suerte . Señalemos sólo que el carácter mágico de la operación, enraizado, como mostró Lévy-Bruhl, en las profundidades del pensamiento primiti­ vo, nos obliga a abandonar inmediatamente la idea de que nos encontramos con una invención puramente racional , intelectual, de la inteligencia primitiva. Las cosas son incom­ p arablemente más complejas. Pero ahora para nosotros no es importante cómo aparece y cuán no consciente y oscuro es, qué papel subordinado juega el principio psicológico fun­ damental sobre el que está construida toda la operación. Nos interesa la forma lista de comportamiento , cualquiera sea la vía por la que haya surgido, el principio mismo de estructuración de la operación. ( . . . )

 

 

Si se separa en forma pura el principio de estructura­ ción de la operación de arrojar la suerte, es fácil ver que el rasgo más sustancial consiste en una relación nueva y e-0mpletamente específica entre los estímulos y las reac­ ciones, imposible en el comportamiento del animal. ( . . .) Razonaremos en. forma sistemática. Sobre el hombre actúan, en determinada situación, dos estímulos, Á y B, iguales en fuerza y contrapuestos en el sentido de las reacciones que provocan. Si la acción conjunta de ambos estímulos A y B lleva a la suma mecánica de su acción, es decir a la com­ pleta ausencia de cualquier reacción, obtenemos lo que debería ocurrir, según la anécdota, con el burro de Buri­ dan. Esta es la expresión suprema y más pura del prin­ cipio estímulo-reacción en el comportamiento . La com­ pleta determinación del comportamiento por la estimula­ ción y la posibilidad de estudiar todo el comportamiento según el esquema S-R están presentadas aquí en la forma más simplificada, ideal.

 

 

 

El hombre, en la misma situación, echa la suerte. Intro­ duce artificialmente en la situación, cambiándola, nuevos estímulos auxiliares, que no están ligados de ninguna ma­ nera con la situación : a-A y b-B. Si sale a, seguirá el estí­ mulo A ; si sale b, lo hará con B. El propio hombre crea una situación artificial, introduce un par de estímulos auxilia­ res. Determina por anticipado su comportamiento, su elec­ ción , .con ayuda del estímulo-medio que ha introducido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

--r

 

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1 1 5

 

 

Supongamos que al echar la suerte, sale a. Con ello triunfa

el estímulo  A .       El estímulo   A produce la correspondien­

te reacción  X.        El estímulo B no tiene resultado: la reac­

ción· Y que a él corresponde no pudo manifestarse.

Analizaremos qué ocurrió. La reacción X ha sido provo­

cada, claro, por el estímulo A . Sin éste no se hubiera produ­

cido. Pero    X no ha sido provocada sólo por A . A está neu­

tralizado por la acción de B. La reacción X está provocada,

además, por el estímulo a,           que no tiene ninguna relación

con ella y que fue introducido artificialmente  en,. la situa­

ción. En consecuencia, el estímulo que ha creado el propio·

sujeto determinó su reacción . . Consecuentemente, podría­

mos decir que el propio hombre determinó su reacción con

ayuda del estímulo artificial.                  pueden                       objetamos

Los partidarios del principio S-R                                  

con todo derecho que hemos sido víctimas de una ilusión.

El esquema S-R     puede explicar lo que ocurrió. En realidad,

nos dirá nuestro oponente, no vemos en este experimento

ninguna diferencia esencial con la situación que relata la

anécdota. Si en el segundo caso -al echar la suerte- apa­

reció una reacción antes inhibida, ocurrió porque la situa­

ción cambió . Han cambiado los estímulos. En el primer ca­

so actuaban los estímulos A        y B; en el segundo,  A-a y B-b .

El estímulo A fue reforzado porque a   cayó en          suerte; en

cambio B se debilitó porque b cayó mal. En el segundo

caso, el comportamiento es igual que en el primero y está-­

determinado completamente, hasta el fin y por entero por

el principio S-R.    Ud . habla, terminará          su objeción el opo­

nente, de un nuevo principio que se encuentra en la base de

la operación de echar suertes, de una nueva relación espe­

cífica entre los estímulos y las reacciones. No vemos ningu­

na diferencia de principio entre la primera y la segunda va­

riante, si se echa o no la suerte. Ud. dice que el propio hom­

bre determinó su reacción. Disculpe: un segundo antes el

hombre no sabía cómo actuar, qué elegir. No es el hombre

quien ha determinado su comportamiento, sino la suerte.

¿Y qué es la suerte, como no sea un estímulo? El estímulo

a determinó la reacción X en la situación dada y no el

hombre. La operación de echar la suerte confirma, más

aun que la historia del burro, fo siguiente: en la base del

comportamiento del hombre se encuentra el mismo prin­

cipio que      en el   comportamiento animal. Sólo        que la esti­

mulación     determinante del      comportamiento       humano es

 

 

1 1 6

 

 

más rica y compleja. Eso es todo.

 

 

En una cosa debemos estar de acuerdo con la objeción citada. Realmente, lo que ocurrió puede ser explicado tam­ bién ·según el esquema S-R y en forma completa. Desde un cierto punto de vista, a saber, desde el punto de vista de nuestro oponente, la diferencia en el comportamiento en uno y otro caso está determinada en forma total por lá diferencia en la situación. El análisis de nuestro oponen- . te desde este punto de vista es absolutame.nte correcto. Pero nosotros consideramos insolvente este .punto de vista · en la investigación de la operación de echar la suerte porque, justamente, su aplicación consecuente lleva a negar la di­ ferencia de principio entre una y otra variante del compor­ tamiento, o sea dicho con otras palabras, este punto de vista es incapaz de captar el nuevo principio constructivo del comportamiento, que la segunda variante revela en compa­ ración con la primera.

 

Esto significa que el viejo punto de vista no es ade­ cuado a la investigación del nuevo objeto, de las nuevas formas de comportamiento. Capta lo que en ellos hay de común con las formas inferiores -el viejo principio conser­ vado en la nueva forma de comportamiento - , pero no capta lo específico cill:e existe en la - nueva forma y que la diferen­ cia de las inferiores, no capta el nuevo principio que surge sobre el viejo. En este sentido la objeción de nuestro oponente muestra una vez más que el viejo punto de vista no está en condiciones de revela[ adecuadamente la dife­ rencia esencial entre el comportamiento del hombre y del animal, de revelar de manera adecuada la estructura de. las funciones psíquicas superiores. ¿Quién discutirá que se pue­ de no advertir la especificidad de las formas superiores, que se puede pasarlas por alto? También se puede examinar el lenguaje humano junto con las reacciones sonoras de los animales y, desde cierto punto de vista·, pasar por alto sus diferencias de principio . Es posible limitarse a revelar, en las formas superiores de comportamiento, la presencia de formas inferiores subordinadas, secundarias. Pero toda la cuestión reside en cuál es el valor científico cognoscitivo de semejante ceguera ante lo específico, especial, supe­ rior en el comportamiento del hombre. Claro, se puede cerrar un ojo, pero hay que saber que en este caso el cam­ po visual se reduce inevitablemente .

 

El análisis de nuestro oponente es el análisis hecho con 1 1 7

 

 

v1s 10n monocular. No capta la dinámica de lo que ocurrió en nuestro ejemplo, el pasaje de una situación a otra, el surgimiento de los estímulos complementarios a y b, el sig­ nificado funcional de los estímulos-medios (echar la suer­ te), la estructura de la operación en conjunto ; finalmente, el principio que se encuentra en su base. Enfoca toda la operación exclusivamente en el aspecto de su composición, descomponiéndola ánalíticamente y constatando que estas partes -cada una aisladamente y todas sumadas- se subor­ dinan al principio del estímu lo-reacción. Separa estáti­ camente ambas situaciones y las compara como si estuvie­ ran petrificadas, olvidando que la segunda parte de la ope­ ración - el echar la suerte- surgió sobre la base de la pri­ mera (situación de Buridan), que se convirtió en otra y que j ustamente la conversión constituye el núcleo de todo el problema.

 

 

 

Podríamos contestar a nuestro oponente : en nuestro · ejemplo la reacción X está d.eterminada por el estímulo a, pero este estímulo no surgió por sí mismo y no consti­ tuía una parte Órgánica de la' situación. Más aún, no tenía relación alguna con los estimulos A y B, componentes de la situación. El estímulo a fue introducido en la situación por el hombre y la vinculación de a con el estímulo A también fue establecida por el hombre. Es verdad que, en toda la historia, el comportarrtiertto - en forma completa , hasta el fin y por entero, está determinado por el agrupamiento de estímulos; pero el hombre crea el propio agrupamien­

 

 

to,  la. propia estimulación.  Nuestro oponente dice que la

 

situación en el segundo caso cambió, por cuanto aparecie­ ron los nuevos estímulos a y b . No es verdad : la situación fue cambiada y, además, por el mismo hombre que, como

 

.el burro de Buridan, estaba condenado por la fuerza de la situación a la inacción o al fracaso.

 

Podríamos concluir nuestro análisis diciendo que el oponente pasa por alto, tras el juego de estímulos-reac­ ciones, lo que ha ocurrido realmente : la· activa interven­ ción del hombre en la situación, su papel activo, su compor­ tamiento, que · consiste en introducir nuevos estímulos. Justamente en ello se encuentra el nuevo principio, la nue­ va relación específica entre el comportamiento y la esti­ mtilación de la que hablamás. Al descomponer la operación

 

en  partes,   nuestro  oponente    perdió lo  más  importante :

 

la  activida? peculiar  del  hombre  dirigida  a  dominar  su

 

1 1 8

 

 

propio comportamientos . Decir que el estímulo a determi­ nó en el caso dado el comportamiento es lo mismo que de­ cir que el palo alcanzó el fruto para el chimpancé (en los experimentos de Kohler). Pero el palo estaba manejado por la mano y la mano, dirigida por el cerebro. El palo era sólo un instrumento de la actividad del chimpancé. Lo mismo se puede decir de nu.estra sitación. Tras el estímulo a se encontraban la mano y el cerebro del hombre. La apa­ rición misma de los nuevos estímulos fue el resultado de la actividad del hombre. Nuestro oponente ha olvidado al hombre: ése es su error.

 

 

Y, por último : nuestro oponente dice que el hombre no sabía, un segundo antes, cómo actuar, qué elegir. El es­ tímulo a (la suerte echada) lo obligó a actuar de una deter­ minada manera. Pero ¿quién trasmitió al estímulo a una fuerza coactiva? Fue la mano del hombre la que manejó este estímulo. Es el hombre quien estableció anticipada­ mente el papel y la función del estímulo, el que por sí no pudo determinar el comportamiento, igual que el palo por sí mismo no pudo derribar el fruto . El estímulo a fue, en el--caso dado, el instrumento de la actividad del hombre y esa es la esencia del asunto. ( . . . )

 

La operación de echar la suerte pone al descubierto una nueva estructura específica, en comparación con la situación de Buridan. Lo nuevo consiste en que es el hom­ bre mismo quien crea los estímulos que determinan sus reacciones y los utiliza como medios para dominar los pro­ cesos de su comportamiento . El propio hombre determi­ na su comportamiento con ayuda de estímulos-medios creados artificialmente.

 

 

Pasaremos al análisis de la segunda función rudimenta­ ria, tan conocida y difundida como el echar la suerte e igual­ mente inactiva. Hemos acordado ver un gran mérito en el análisis de semejantes funciones inactivas. En este caso, tenemos ante nosotros la forma rudimentaria de la memo­ ria culta, como el echar la suerte· fue la forma rudimenta-ria de la voluntad culta. 

 

El hacer uh nudo para recordar algo pertenece, como el echar la suerte, a la psicología de la vida cotidiana. El hom-

 

 

         "...la actividad peculiar del hombre, dirigida a dominar su pro­ pio comportamiento": un ejemplo d e la formulación directa que Vigotski hace de la idea de "acción psicotecnica" (véase el Prefacio).

 

 

1 1 9

 

 

bre necesita recordar algo ; por ejemplo, debe cUmplir un cierto encargo, hacer algo, recoger una cosa, etc . Sin co;n­ fiar en su memoria y sin fiarse de ella, hace un nudo en su pañuelo o emplea un procedimiento análogo cualquiera, como poner un papelito bajo la tapa del reloj de bolsillo, etc. El nudo debe recordarle después qué había que hacer. Y, realmente, como cualquiera lo sabe, puede servir, en de­ terminadas condiciones, de medio confiable para recordar.

 

Aquí tenemos nuevamente una operación, inconcebi­ ble e imposible en los animales6 • Nuevamente -.. estamos listos para ver en el hecho de introducir un medio artificial, auxiliar, de recordación, en la creación activa y en el empleo de un estímulo en calidad de instrumento de la memoria, el rasgo en principio nuevo y específicamente humano del comportamiento.

 

 

La historia de la operación de atar un nudo es extraor­ dinariamente complicada e instructiva. En su momento, la aparición de esta operación señaló la aproximación de la humanidad a las fronteras que separan una época de su exis­ tencia de otra, la barbarie de la civilización. La naturaleza no conoce límites rígidos, dice Thurnwald . Pero si se cuen-ta el comienzo de ia humanidad desde el empleo del fuego, el surgimiento del lenguaje escrito debe considerarse la frontera que separa las formas inferior y superior de existen-cia de la humanidad . Los nudos que se atan para recordar algo constituyeron una de las primeras formas del lenguaje·-- - -

 

 

escrito y ella jugó un enorme papel en la historia de la ·cul­ tura, en la historia del desarrollo de la escritura .

 

El comienzo del desarrollo de la escritura se apoya en semejantes medios auxiliares de la memoria y no es casual que muchos investigadores llamen mnemotécnica a la pri­ mera época en el desarrollo de la escritura . El primer nudo, atado para recordar algo, significó el engendramiento del lenguaje escrito, sin el cual hubiera sido imposible toda la civilización. Complicadas formas de escritura con nudos, llamados quipo 7 , se usaron en el antiguo Perú para con­ servar los manuscritos, los datos de la vida privada y estatal .

 

idea  6          "•••      operación,  inconcebible  e imposible      en  los  animales":

                                                                    un criterio

         extraordinariamente interesante    de Vigotski que da               y del

de diferenciación heurística entre la psiquis  de  los animales         

hombre:  la  posibilidad  de  realizar     una acción     psicotécnica  (véase

el Prefacio ).                                             

         7          " ••• quipo ... " : véase la aclaración en el Prefacio .                 

 

 

1 20

 

 

Registros similares estaban ampliamente difundidos entre muchos pueblos de la antigüedad . En los pueblos primiti­ vos se los puede observar frecuentemente en su estado ini­ cial. Como supone Thurnwald, no hay ninguna necesidad de ver, inevitablemente, en el uso de estos medios auxilia­ res de la memoria huellas de origen mágico . Las observacio­ nes, por el contrario, muestran que el acto de atar nudos

 

         la introducción de estímulos análogos que ayudan a la . memorización aparecen por primera vez como una Opera­ ción puramente práctica, desde el punto de vista psicoló­ gico, que se convierte luego· en una ceremonia mágica. (. . . )

 

Thurnwald supone que los medios mnemotécnicos sir­ ven originalmente al hombre que los introduce y más tar­ de se convierten en medio de comunicación, en el lenguaje escrito, debido a que se emplean dentro de un mismo gru­ po de igual manera y se transforman en designaciones convencionales. Una serie de consideraciones que desarrollaremos más adelante nos obligan a suponer que la sucesión real en el desarrollo es, más . bieh, la

 

contraria     de        la         que  indica    Thurnwald8 •            En       todo    ca­

so,  señalemos ahora el carácter social  de       la         nueva for­

ma    de        comportamiento,     el.        procedimiento,         en        prin­

cipio igual,  para    dominar_ - �J                                  comp'ortamiento      propio

 

y el ajeno.

 

Para concluir el análisis de la operación de atar un nudo que,- a propósito, hemos aplicadq_. también en los experi­ mentos destinados a estudiar 'la conducta del niño (el ex­ perimento permite, en forma pura, observar el principio constructivo que se encuentra en la base de la operación) volveremos al examen esquemático generalizado del ejem­ plo. El hombre debe cumplir un cierto encargo . La situa­ ción está representada otra vez por dos estímulos A y B, entre los que debe establecerse un enlace asociativo. En un caso el establecimiento de la vinculación y su destino es­ tán determinados por una serie de factores naturales (fuer­ za de los estímulos, su significación biológica, la repeti­ ción de sus combinaciones en una situación, la constela­ ción general de los demás estímulos); en el otro caso, el

 

 

 

         "••• la sucesión real. . . es la contraria wald": aquí Vigotski tiene en . cuenta .�u interpsíquico inicial de cualquier func10n más adelante, p. 1 4 1 y otras).

 

 

 

de la· que índica    Thurn­

tes� s �eferida al cará�ter

.       

ps1qmca . supenor (vease

 

 

1 2 1

 

hombre mismo determina el establecimiento de la vincu­ lación. Introduce un estímulo nuevo, artificial, a, que por sí mismo no tiene relación alguna con la situación y con la ayuda de éste somete a su poder el curso de todos los pro­ cesos de recordación y rememoración . Tenemos derecho a repetir: el propio hombre determina su comportamiento con ayuda de los estímulos-medios creados· artificialmente. ( ...)

 

En todos los casos examinados, no son los estímulos presentes, sino la situación psicológica nueva o modifi­   cada, creada por el hombre, lo que determina su compor­ tamiento. La creación y el empleo de estímulos artificiales como medios auxiliares para dominar las propias reaccio­ nes sirve de base para esa nueva forma de determinación de la conducta que diferencia el comportamiento superior del elemental. La presencia, junto con los estímulos dados, de ·estímulos creados, constituye, a nuestro juicio, el rasgo

diferencial de la psicología del hombre.            .

Llamaremos signos a los estímulos-medios artificiales, introducidos por el hombre en · 1a situación psicológica y que cumplen la función de autoestimulación, dándole a este término un sentido más amplio y, al mismo tiempo, más exacto de lo habitual. Según nuestra definición, todo es­ tímulo convencional, artificialmente creado por el hombre y que constituye un medio para dominar el comportamien­ to, ajeno o propio, es un signo; En consecuencia, dos mo­ mentos sqn esenciales para el concepto de signo: su origen y su función. Examinaremos uno y otra con todo detalle más adelante. (. ..)

 

 

Si la actividad fundamental y más general de los hemis­ ferios cerebrales en los animales y en el hombre es la seña­ lización, la actividad fundamental y más general del hombre, que lo diferencia en primer lugar del animal desde el punto

 

         de vista psicológico, es la significación, es decir la crea­ ción y el empleo de signos. Usamos esta palabra en su sig­

 

nificado más literal y exacto; la significación es la creación y el empleo de signos, es decir, de señales artificiales. ( ...) .

· Para la adaptación humana es eseneial el cambio activo

 

         de la naturaleza del hombre. Está en la base de toda la his­ toria humana. Presupone indispensablemente también el cambio activo del comportamiento del hombre. "Al actuar de este modo sobre la naturaleza externa y transformarla, al mismo tiempo el hombre transforma su propia naturale­ za -dice Marx-. Despierta las fuerzas que dormitan en él

 

 

 

1 22

 

y somete el juego de esas fuerzas a su propio poder"9 .

 

 

A cada determinado escalón en el dominio de las fuer­ zas de la naturaleza corresponde necesariamente un deter­ minado estadio en el dominio del comportamiento, en el sometimiento de los procesos psíquicos al poder del hom­ bre. ( . .. )

 

Las formas culturales de comportamiento son, justa­ mente, reacciones de la personalidad . Al estudiarlas no tra­ tamos con procesos aislados, tomados in abstracto y que se despliegan en Ja personalidad, sino con la personalidad en conjunto, con la personalidad superior , según la expresión de Kretschmer. Siguiendo el desarrollo cultural de las fun­ ciones psíquicas delineamos el camino de desarrollo de la personalidad del niño. En esto se manifiesta la tendencia a crear una psicología del hombre, tendencia que mueve todas nuestras investigaciones. La psicología se humaniza. ( . . . )

 

La psicología busca las formas específicamente huma­ nas dé :determinismo, de regulación del comportamiento que no pueden, de ninguna manera, ser identificadas con la de­ terminación del comportamiento de los animales o redu­ -cidas a ella-. ( ...) 

 

Si se reflexiona profundamente en el hecho de que el

hombre,  al atar un nudo para recordar algo, construye,

en esencia y exógenamente, el proceso de recordación, obli­

ga a -\m objeto externo a recordarle algo, es decir, se re­

cuerda algo a sí mismo a través de un objeto ex terno y saca,

de esta forma, el proceso de recordación al exterior1 0 ,

convirtiéndolo en una actividad externa, si se reflexiona en

 

la esencia de lo que aquí ocurre, este solo hecho nos puede

revelar toda la profunda peculiaridad de las formas supe­

riores de comportamiento. En un caso es memorizado algo ;

en el otro, el hombre memoriza algo. ( . . . )

Por cuanto el principio de la significación nos introdu­

 

ce en el área de los dispositivos artificiales, surge por sí

 

misma la cuestión de su relación con otros dispositivos ar­ tificiales, de su lugar en el sistema general de la adaptación del hombte. ( . ; .)

 

p p . 1988C.- 1 89 .                       El  Capital.    C.                    y          F.                     Obras,  t .  2 3 ,

         Marx.                         Marx                          Engels.          

1 °    "...saca ... el proceso           al exterior" :  nos encontramos aquí con

una de          las formulaciones de la idea principalísima referida a la exte­

riorización de         la actividad psíquica del hombre como mecanismo de

su desarrollo y método de la investigación psicológica .      

                                                                                                        1 2 3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-I¡-

 

 

 

 

 

 

,

 

J1-

 

 

La invención y el empleo de los signos en calidad de

medios auxiliares para resolver cualquier tarea psicológi­   

ca que se plantea al hombre (recordar, comparar, comuni­  

car, elegir algo, etc.) psicológicamente presenta, en un pun-

to, una analogía con la invención y el empleo de instru­      

mentos. Ese rasgo esencial que aproxima ambos conceptos

es, para nosotros, el papel que dichos dispositivos juegan   

e n el comportamiento, análogo al papel del instrumento en

la operación laboral o, lo que es lo mismo, la función ins­   

trumental del signo. Tenemos en cuenta la función;...cumpli­         

da por el signo, de estímulo-medio en relación con cierta     ·

operación psicológica; es decir, que él constituye el instru­ 

mento de la actividad del hombre. ( . ..)

Como ya se. dijo, la analogía fundamental entre el signo     

y el instrumento es la función mediatizadora inherente a     

ambos. ( ...)

Hegel otorgaba al concepto de mediatización, con todo       

fundamento, un significado más amplio viendo en él la pro­

piedad más característica de la razón. La razón, decía, es     

tan astuta como poderosa. La astucia consiste, en general,   

en la actividad mediatizadora, la que haciendo que los obje-­         

tos actúen unos sobre otros de acuerdo con su naturaleza    

y se agoten en esta interacción y sin intervenir, simultá­      

neamente, en forma directa en este proceso, realiza, de to­  

das formas, únicamente su finalidad. Marx se apoyó en esta

definición al hablar de los instrumentos de trabajo-y-señaló

que el hombre "se sirve de las propiedades mecánicas, fí­   

sicas y químicas de las cosas para utilizarlas, con arreglo al

fin perseguido, como instrumentos de acción sobre otras     

cosas"1 1 • 

Nosotros pensamos que, con el mismo fundamento, 

se debe referir a la actividad mediatizadora el empleo de sig­         

nos, cuya esencia consiste en que el hombre influye sobre  

el comportamiento a tráves de los signos, es decir, de estí­  

mulos, dándoles la posibilidad de actuar según su natura­   

leza psicológica. En uno y otro caso la función mediati­      

zadora aparece en primer plano. No definiremos más exac­

tamente la relación entre estos conceptos subordinados       

entre sí o su relación con el concepto genérico común. Qui­

siéramos sólo señalar que ninguno puede considerarse equi­

valente        al otro, ni de iguales dimensiones por las funciones    

1 1    C. Marx . El Capital. C. Marx. y F. Engels. Obras, t. 23, p. 1 90.      

 

 

 

1 24

 

 

que cumplen; tampoco agotan todo el contenido del con­ cepto de actividad mediatizadora. ( .. . )

 

La diferencia esencial del signo con respecto al instru­ mento y la divergencia básica real de ambas líneas es la di­ ferente orientación de uno y otro. El instrumento sirve de conductor de las influencias del hombre sobre el objeto de su actividad, está orientado exógenamente, debe prov:ocar unas u otras modificaciones en el objeto, es el medio de la actividad externa del hombre, dirigida a someter a la natu­ raleza. El signo no transforma nada en el objeto de la ope­ ración psicológica; es el medio de acción psicológica sobre el comportamiento -ajeno o propio- el medio de la activi­ dad interna, dirigida al dominio del propio hombre; el signo está dirigido hacia adentro. Ambas actividades son tari di­ ferentes que la naturaleza de los medios empleados no pue­ de ser la misma en ambos casos. (. .. )

 

El dominio de la naturaleza y el dominio del corripor� tamiento están mutuamente ligados, como la transforma­ ción de la naturaleza por el hombre cambia la naturaleza del propio hombre. En la filogénesis logramos restablecer este enlace por huellas documentales fragmentarias y aisla­ da s, pero ql.le no dejan lugar a dudas_; en la ontogénesis, lo podemos seguir en forma experimental. (. . . )

 

El empleo de .medios auxiliares, el pasaje a la actividad mediatizada reestructura de raíz toda la operación psicológi­ ca, a la manera que el empleo deljnstrumento carnbia la ac­ tivídad natural de los órgano_s y amplía inconmensurable­ mente el sistema de actividad de las funciones psíquicas. Nosotros denominamos ambas cosas con el término de fun­ dón psíquica superior o comportamiento superior. ( . . . ).

 

 

 

 

 

 

C a p í t u l o 1 1 1

 

EL ANALISIS DE LAS FUNCIONES

 

PSIQUICAS SUPERIORES

 

         . . . ) Podemos señalar tres momentos determinantes en los qUe se apoya el análisis de las formas superiores del comportamiento y que colocamos en la base de nuestras investigaciones. El primer momento nos lleva a diferenciar el análisis de la cosa y el análisis del proceso . Hasta el pre­

 

sente, el análisis psicológico casLsiempre se relacionaba con

         el proceso analizado como <::on una cierta cosa . La estruc-

tura psicológica se comprendía como una cierta forma fir­ me y estable y, en esencia, la tarea del análisis se reducía

 

         descomponerla en partes aisladas. ( . . . )

 

El método que no ��tros util�:z;a!TIOS puede lla_rr:iarse ex­ perimental-genético en el sentido de que provoca de mane­ ra artificial y crea genéticamente el proceso de desarrollo psíquico. Podríamos decir que en esto consiste la tarea principal del análisis dinámico al qt¡.e nos ryferimos. Si, en lugar del análisis de la cosa, realizamos el análisis del proceso, la tarea fundamental del examen constituye, naturalmente, el restablecimiento genético de todos los momentos del desarrollo del proceso dado. La tarea prin­ cipal del análisis, en este caso, es volver el proceso a su es­

 

 

tadio inicial o, para decirlo con otras palabras, convertir la

 

cosa en proceso .  La intención de un experimento  seme­

 

j ante es fundir cada forma psicológica congelada y petrifi­

 

cada, convertirla en una corriente de momentos individua­ les que se sustituyen mutuamente. ( . ..)

  La segunda tesis en la que se apoya nuestra compren­ sión del análisis consiste en la contraposición de sus tareas descriptivas y explicativas. Vimos que la noción de análi­ sis . en la vieja psi'cología coincid ía, esencialmente, con la noción de descripción y se contraponía a la tarea de expli-

 

 

 

1 26

 

 

car los fenómenos. Sin embargo, la verdadera tarea del análisis en cualquier ciencia es, justamente, revelar los en­ laces causal-dinámicos reales de las relaciones y vinculacio­ nes que se encuentran en la base de todo fenómeno . De esta forma, el análisis, en esencia, se convierte en la explica­ ción científica del fenómeno estudiado y no sólo es su des­ cripción fenoménica. En este sentido, nos parece extraordi­ nariamente importante la separación de los dos puntos de vista sobre los procesos psíquicos, diferenciación que Le­ win introdujo en la psicología contemporánea. ( ...)

 

Como señala correctamente Lewin, en su momento to­ das las ciencias pasaron del enfoque descriptivo al explica­ tivo, el que constituye ahora el rasgo más importante de la crisis que sufre la psicología. La investigación histórica muestra que el intento de limitar el análisis a las tareas puramente descriptivas no es una característica especí­ fica de la psicología. En los viejos trabajos de biología se afirmaba que esta ciencia, a diferencia de la física, puede ser, en principio, sólo una ciencia descriptiva. Dicha manera de ver las cosas se considera hoy inconsistente.

 

         El pasa.Je de la descripción a la explicación ¿no es un proceso de maduración, típico de todas las ciencias? (. . . )

A nuestro juicio, esta vía constituye realmente el camino de mad.uración de toda ciencia.

,De hecho, la biología antes de Darwin era una ciencia puramente descriptiva que se basaba en el análisis descrip­ tivo de los rasgos o propiedades externos del organismo, sin conocer su origen ni, en consecuencia, la explicación de su origen. La teoría de la botánica, por ejemplo, distri­ buía los vegetales en determinados grupos por la forma de las hojas, de las flores, de acuerdo con sus propiedades fenotípicas . . Sin embargo, resultó que un mismo vegetal puede tener un aspecto externo diferente en dependencia de si crece en un lugar bajo o alto. O sea que un mismo organismo, en dependencia de las condiciones externas, pone al descubierto diferencias externas esenciales y a la inversa: organismos profundamente diferentes por su ori­ gen, encontrándose en condiciones externas semejantes ad­ quieren un cierto parecido externo, pero siguen siendo fe­ nómenos distintos por su naturaleza.

 

La superación del punto de vista fenotípico descripti­ vo estuvo ligado, en la biología, al descubrimiento de Darwin. Su descubrimiento del origen de las especies puso la

 

 

 

1 27

 

base para una clasificación completamente nueva de los or­ ganismos, según un tipo totalmente nuevo de reunión de los rasgos científicos que Lewin llama, en contraposición al fenomenológico (basado en las manifestaciones externas),

 

 

         condicional-genético. El fenómeno se define sobre la base de

 

1 ,     su origen real. Se puede aclarar la diferencia entre estos dos

L       puntos de vista con cualquier ejemplo biológico. Así, la ba­

         llena, desde el punto de vista de los rasgos externos, indu­

         dablemente está más cerca de los peces que de los mamí­

         feros; pero, por su naturaleza biológica está más'·próxiroa     -

         a la vaca y al reno que al lucio o al tiburón. ( ... )                     

         En este           sentido podríamos, siguiendo a Lewin, trasla­

         dar a la psicología la diferenciación de los puntos de vista     

         feno y genotípico. Comprenderemos por examen genotí­

         pico de la cuestión la revelación de · su génesis, de su base   

         causal-dinámica. Por análisis fenotípico comprenderemos el 

         análisis que   parte de los rasgos directamente dados y de      

         las manifestaciones externas del objeto.             

         En psicología se podrían citar muchos ejemplos que   

         muestran los profundos errores a que coriduce la mezcla       

         de ambos puntos de vista. ( ...)                 

         Para nosotros, el análisis es posible sólo como análisis

         objetivo porque éste es el que intenta descubrir no lo que el  

         hecho observado nos parece, sino lo que es en realidad ( .. )  

         A nuestro juicio, el análisis psicológico es algo direc­.

         tamente contrario al método analítico en el vieJó -sentido -

         de esa palabra. Si el antiguo método analítico se considera­  

         ba a sí mismo como lo opuesto a la explicación, el nuevo      

         análisis constituye el medio fundamental de la explica­          

         ción científica. Si aquél aparecía, por principio, en los lí­       

         mites de la investigación fenomenológica, el nuevo tiene por

         tarea revelar las verdaderas relaciones causal-dinámicas.       

         Pero la explicación se hace posible en psicología si el nuevo 

         punto de vista no pasa por alto las manifestaciones externas 

         de las cosas, no se limita al examen genético, sino que ne­     

         cesariamente incluye la explicación científica de las mani­    

         festaciones externas y los rasgos del proceso estudiado. Lo   

         hace con ayuda del enfoque condicional-genético. (...)

         En consecuencia, no nos debe interesar el          resultado,     

         el producto    del desarrollo, sino el propio proceso de surgi­ 

         miento o de   constitución de la forma superior, captada de   

 

manera viva. Para ello, con mucha frecuencia, el investigador debe modificar el carácter automático, mecanizado, muerto,

 

 

128

 

 

que había adquirido la forma superior y hacer retroceder su desarrollo histórico, volver, experimentalmente, la forma que nos interesa a su momento inicial, para tener la posi­ bilidad de . seguir el proceso de su surgimiento. Como ya hemos dicho, en esto consiste, justamente, la tarea del aná­ lisis dinámico.-

 

Podemos resumir lo que hemos dicho con referencia a las tareas del análisis psicológico y enumerar en una frase. los tres momentos determinantes que están en su base: el análisis del proceso y no de la cosa; el análisis que pone al descubierto la vinculación real y la relación causal-dinámi­ ca y no el que desmembra los rasgos externos del proceso (en consecuencia, el análisis explicativo y no el descripti­ vo); finalmente, el análisis genético, que vuelvé al punto de partida y restablece todos los procesos de desarrollo de Una forma que, en el caso dado, constituye una fosilización psi­ cológica. ( ...)

 

 

 

C a p í t u 1 o IV

 

 

LA ESTRUCnJRA DE LAS FUNCIONES

 

PSIQUICAS SUPERIORES

 

La concepción psicológica que tratamos de desarrollar en el capítulo anterior nos lleva a una nueva representación del proceso psíquico en conjunto y de su naturaleza. La transformación más importante que ocurrió en la psicolo­ gía en el último tiempo consiste en la sustitución del en­ foque analítico del proceso psíquico por el enfoque inte­ gral o estructural 1 . Los representantes más influyentes de la psicología contemporánea promueven el punto de vista integral y lo ponen en la base de toda la psicología. La esencia del nuevo plinto de vista es que coloca en primer plano la significación del todo, el que posee sus propias cualidades y determina las propiedades y las funciones de sus partes constitutivas. A diferencia de la vieja psicolo­ gía, que presentaba-- el procese -de estructuraGión de las formas complejas de comportamiento como un proceso ·de adición mecánica de elementos aislados, la nueva psicolo-

 

         gía considera central el estudio de la totalidad y sus pro­ piedades, que no pueden ser deducidas de la suma de las partes. ( . . . )

 

Los nuevos procesos integrales no son deducidos de los elementos de la psiquis compleja; por el contrario, de la descomposición del todo dinámico que, desde el inicio mismo, existe ·como totalidad, deben ser deducidas y com­ prendidas . las partes que lo componen y las vinculaciones entre esas partes que se desarrollan sobre la base del todo y sus interrelaciones. La psicología debe partir de las unida­ des vivas y, mediante el análisis, pasar a las unidades infe­ riores. ( . .. )

 

Gracias a los sencillos experimentos realizados podemos plantear como regla general lo siguiente : en la estructura

 

1 " ... enfoque integral o estructural" : Vigotski tiene· en cuenta el punto de vista de la psicología de la Gestalt.

 

 

1 30

 

 

superior el todo funcional determinante o foco de todo el proceso es el signo y su empleo.

 

De manera semejante a corno el uso de uno u otro ins­ trumento dicta toda la estructura de la operación laboral, el carácter del signo utilizado constituye el momento fun­ damental en dependencia del cual se construye todo el proceso restante. La forma· peculiar de organización del proceso en conjunto es la relación más importante que se encuentra en la base de la estructura superior; consiste en que el proceso se construye mediante la incorporación a la situación de determinados estímulos artificiales que cum­ plen el papel de signos. ( . . . )

 

El proceso de incorporación de estímulos ajenos a la situación, la que entonces adquiere determinada significa­ ción funcional, se puede observar con facilidad en los ex­ perimentos en los que el niño pasa, por primera vez, de la operación directa al empleo de signos. En nuestras investi­ gaciones experimentales pusimos al niño en una situación en la que debía memorizar, comparar o elegir algo. Si la tarea no supera las fuerzas naturales del pequeño, éste la resuelve con el procedimiento directo o primitivo. ( ... )

 

Pero en nuestros experimentos la situación casi nunca es así. Habitualmente supera las fuerzas del niño y no es resoluble por ese procedimiento primitivo. Por lo general, se, presenta al niño un material neutral en relación con la situación y, en ciertas condiciones, cuando ante el pequeño se plantea una tarea irresoluble, podernos observar cómo los estímulos neutrales dejan de ser tales, se incluyen en el proceso de comportamiento y adquieren la función de signo. (. . . )

 

Podríamos decir que el estímulo neutral, cuando surgen dificultades, adquiere la función de signo y desde ese mo­ mento la estructura de la operación torna un aspecto total­ mente diferente. ( . . . )

 

Estarnos en condiciones de indicar, en forma general, la direccién en la que se modifica la estructura: cambia en el sentido de una mayor diferenciación de las partes. La estructura superior se distingue de la inferior, en primer lugar, en que ella es un todo diferenciado dentro del cual las partes cumplen distintas funciones y donde la unión de las partes en un proceso integral tiene lugar sobre la base de enlaces funcionales e interacciones dobles entre las fun­ ciones. (. ..)

 

 

 

1 3 1

 

 

 

 

 

,•'.,

 

J, .

 

Cuanto más perfecto es el organismo, menos ·semejan­ tes son sus partes. En un caso, el todo y las partes son más o menos parecidos; en otro, el todo se diferencia sustancial­ mente de las partes. Cuanto más se parecen entre sí las partes, están menos subordinadas unas a otras. La subor-dinación significa una correlación más compleja de las partes del organismo. (. . . )

 

Con referencia a la estructura podríamos decir que la diferenciación de la totalidad primitiva y la separación clara de dos polos (el estímulo-signo y el estímulo-objeto) constituyen el rasgo característico de la estructura superior. Pero la diferenciación tiene otro aspecto, consistente en que toda la operación en conjunto adquiere nuevo carác­ ter e importancia. La mejor descripción de la nueva impor­ tancia de toda la operación es decir que representa el do-

 

. minio del proceso del comportamiento propio. (. . . )

 

Lewin señala con todo fundamento2 que los fenómenos de dominio del propio comportamiento no. aparecen aún con toda claridad en la psicología de la voluntad. Por el contrario, en la pedagogía, las cuestiones del dominio del propio comportamiento se examinan desde hace mucho tiempo como problemas fundamentales de la educación. En la educación actual la voluntad sustituyó la tesis de la acción intencional. En lugar de la disciplina externa, en lugar del procedimiento coactivo, se plantea el dominio autónomo del comportamiento, el que no preStlpone la - represión de . las propias inclinaciones del niño, sino el do­ minio, por el pequeño, de sus propias acciones.

 

En relación con esto, la obediencia y las buenas inten­ ciones pasan a último plano y en primer lugar se plantea el problema del dominio de sz: La cuestión señalada tiene realmente mucha mayor importancia, por cuanto tomamos en consideración la intención que dirige el comportamiento del niño. El paso a último plano del problema de la inten­ ción en relación con el problema del autodominio se mani­ fiesta en el problema de la obediencia del niño pequeño. El niño debe aprender a ser obediente por vía del autodo­ minio. El dominio de sí no se construye sobre la base de la obediencia y la intención; por el contrario, sobre el do­ minio de sí surge la obediencia y la intencionalidad. ( . . . )

 

 

 

         "Lewin señala con todo fundamento ... " : se refiere al trabajo de K . Lewin Vorsats, Wille and Bedürfniss. Berlin, 1 926 .

 

1 3 2

 

 

Sin embargo, a pesar del reconocimiento de -la impor­ tancia central que tiene dominar el propio comportamiento, no encontramos en Lewin una definición clara y, menos aún, la investigación de este proceso. Lewin vuelve reite­ radamente a él y como resultado llega a diferenciar dos formas fundamentales de comportamiento. Por cuanto esta diferenciación coincide notoriamente con la diferencia­ ción entre la estructura primitiva y la superior, que para nosotros es la originaria, nos detendremos un poco más en las observaciones de Lewin.

 

Al mismo tiempo, estamos dispuestos a renunciar, en interés de la constitudón científica más pura de los concep� tos, al término "voluntad" e introducir en su lugar la .ex­ presión ''acciones dependientes y no dependientes" o ac­ ciones que se desprenden directamente de las fuerzas que están incluidas en la propia situación. Esto último nos parece muy importante. Se sobreentiende, dice Lewin, que también las acdones orientadas están subordinadas a deter­ minadas fuerzas de la situación general; pero en este tipo de acciones el hombre habitualmente no siente que está incluido con toda su personalidad en la situación corres­ pondiente y,- en cierta medida, permanece fuera de ella; gracias a eso, tiene en sus manos la propia acción. La dif e­ renciación de los sistemas psicológicos resulta aquí dis­ tinta que en el caso de la acción simple, debido a la mayor independencia o al mayor dominio-del sistema del "Yo".

 

A pesar de un planteo tan,confuso de todo el problema, Lewin llega a establecer que la formación de semejantes enlaces, realizados con ayuda de la acción auxiliar, es una peculfaridad del hombre adulto culto o, como podríamos decir de otra manera, constituye el producto del desarrollo cultural. Lo fundamental, señala Lewin, es si se pueden formar "cualesquiera intenciones". Por sí mismo es muy notable que el hombre posea una extraordinaria libertad, en el sentido de cumplir intencionadamente cualquier ac­ ción, incluso una acción sin sentido. Esta libertad es carac­ terística del hombre civilizado. Posiblemente también es propia pero en mucho menor grado, del niño y de los pri­ mitivos; es muy probable que diferencie al hombre de los animales más próximos a él en medida mucho mayor que su intelecto superior. La diferencia se reduce, en consecuen­ cia, a las posibilidades del hombre de dominar su propio comportamiento.

 

 

 

1 33

 

A diferencia de Lewin, trataremos de poner en el con­ cepto de dominio del propio comportamiento un conte­ nido claro y exactamente definido. Partimos de que los procesos de comportamiento constituyen también procesos naturales, subordinados a las leyes de la naturaleza, como todos los demás. El hombre, al subordinar a su poder los procesos de la natúraJeza e interferir en el curso de éstos, no hace una exclusión ·de su propio comportamiento. Sin embargo, surge la cuestión fundamental: ¿cómo hay que · representarse el dominio del propio comportamiento? ( . . . )

 

El dominio del propio comportamiento, como el de unos u otros procesos de la naturaleza, no supone la dero­ gación de las leyes básicas que dirigen estos procesos, sino la subordinación a ellas. Nosotros conocemos la ley funda­ mental del comportamiento : la ley del estímulo-reacción; por eso no poderµos dominar nuestro comportamiento de otra manera .como no sea a través de la correspondiente es­ tirirnlación. La. clave para dominar el comportamiento la da el dominio de los estímulos. En consecuencia, el dominio del comportamiento repr�s.enta un proceso mediatizado que siempre se realiza a través de determinados estímulos auxiliares. ( .. . )

 

 

Como ejemplo que permite diferenciar concretamente

         las peculiaridades de Jas .formas_jnferior y superior y, al mismo tiempo, pone al descubierto los principales momen­ tos de esta diferencia, podríamos examinar las estructuras primitiva y cultural del lenguaje infantil.

 

Se sabe que la primera palabra que pronuncia el niño es, por su sentido, una oración entera e incluso, a veces, constituye un complejo discurso. La forma externa del desarrollo del lenguaje, tal como se revela en su aspecto fenotípico, resulta engañadora. En realidad, si confiára­ mos en el examen externo deberíamos llegar a la conclusión de que el niño al comienzo pronuncia sonidos aislados, luego palabras aisladas, más tarde comienza a unir de a dos, de a tres las palabras y pasa a la oración simple, la que, posteriormente se desarrolla en la oración compleja y en todo el sistema de oraciones.

 

Este cuadro externo, como ya dijimos, es engañador. Las investigaciones muestran, indudablemente, que la forma primaria o inicial del lenguaje infantil es una compleja estructura afectiva e indiferenciada. Cuando el niño pro­ nuncia: el primer "ma", como dice W. Stern, esta palabra

 

 

1 3 4

 

 

no puede ser traducida al idioma de los adultos con la pa­ labra "mamá", sino con una oración íntegra, por ejemplo : "mamá, siéntame en la silla", etc. Agreguemos que no es la propia palabra "mamá", tomada aisladamente, la que merece tal traducción extensa, sino toda la situación en conjunto : el niño que trata de encaramarse a la silla; el ju­ guete que intenta alcanzar con ayuda de esta operación; su intento no logrado ; la madre que se encuentra cerca y vigila su comportamiento y, finalmente, su primera voca­ lización, todo esto fusionado en un complejo integral único puede ser representado según el esquema de H. Volkelt.

 

         Comparemos esta estructura indiferenciada primitiva con la estructura del lenguaje del mismo pequeño a los tres años, cuando él expresa el mismo deseo en la forma desarrollada de una oración simple. ¿En qué se distingue la nueva estructura de la anterior? Vemos que la nueva es­ tructura es diferenciada. La palabra única "ma" se convier­ te aquí en cinco palabras aisladas, cada una de las cuales señala y designa con precisión el objeto de la acción que entra en la composición de la correspondiente operación i las relacfünes gramaticales que transmiten las relaciones entre objetos reales.

 

Así, la diferenciación y la subordinación de los miem­ bros d�l todo distinguen la estructura verbal desarrollada de , la estructura primitiva con la que la comparamos. Pero su diferencia más importante es que ella no representa una acción dirigida a la situación. A diferencia del primer grito, que es parte inseparable del complejo general de la situación, el lenguaje posterior del niño pierde su vincula­ ción directa con la acción sobre los objetos. Ahora es só'lo influencia sobre otra persona. Y estas funciones de influen­ cia sobre el comportamiento, que aquí están repartidas entre dos personas, entre el niño y la madre, se encuentran unidas en un todo único en la compleja estructura del com­ portamiento. El pequeño comienza a aplicarse a sí mismo aqueUas Jormas de comportamiento que habitualmente em­ plean con.' el los adultos y esto es la clave 'del hecho que nos interesa : eí dominio del propio comportamiento. ( . . . )

 

Así como el instrumento o el camino de rodeo real están dirigidos a cambiar algo en la situación externa, la función del signo consiste, ante todo, en cambiar algo en la reacción o en el comportamiento del propio hombre. El signo no cambia nada en el objeto : sólo da otra direc-

 

 

 

1 35

 

ción o reconstruye la operación psíquica. ( .. . )

 

Sin duda, nosotros, inconsciente y conscientemente, simplificamos el problema cuando tratamos de imaginarlo en una forma esquemática y de nuevo ponemos bajo un denominador común todo lo que, convencionalmente, de­ nominamos comportamiento superior. Es incuestionable que las investigaciones ulteriores del · comportamiento hu­ mano podrán diferenciar nuevas épocas y estadios ; enton­ ces, nuestros intentos aparecerán metodológicamente inacabados y resultarán, realmente, una simplificación .del problema y una reducción de cosas diversas a un denomi­ nador común. ( . . . )

 

Es necesario decir que en la psicología contemporánea no se ha asimilado el concepto de desarrollo · cultural. Has­ ta ahora muchos psicólogos se inclinan a considerar los hechos del cambio cultural de nuestro comportamiento en su aspecto natural y a representárselos como formación de hábitos o como reacciones intelectuales dirigidas a un determinado contenido cultural. La psicología no compren­ de la autonomía y la subordinación específica a las leyes, lo que caracteriza el movimiento de las formas del compor­ tamiento. Entre tanto, las investigaciones muestran que la estructura de las formas superiores del comportamiento no permanece invariable, que tiene su historia interna que la incluye en la historia del desarrollo del comportamiento en su conjunto. Los procedimientos culturales det compor--­ tamiento no surgen simplemente, como un hábito externo ; se convierten en una parte inseparable de la propia perso­ nalidad, enraizando en ella nuevas relaciones y organizán­ dolas de una manera completamente diferente. ( ...)

 

Pasaremos ahora a la tarea de aclarar la génesis de las formas culturales de comportamiento. Daremos un breve esquema de este proceso de desarrollo, tal como aparece en nuestras investigaciones experimentales. Trataremos de mostrar que el desarrollo cultural del niño pasa, si confia­ mos en las co ndiciones artificiales del experimento, por cuatro estadios fundamentales o fases, que se sustituyen mutuamente y que surgen unos tras otro. Tomados en con­ junto, estos estadios constituyen el desarrollo cultural de cualquier función psíquica. Los hechos obtenidos por vía experimental coinciden con el esquema esbozado, se ubican perfectamente en él y adquieren, al hacerlo, su sen­ tido y su explicación prevista. (; .. )

 

 

1 3 6

 

 

Debemos superar tanto la concepc1on intelectualista, que deduce la cultura de la actividad del intelecto humano, como la mecanicista, que examina la forma superior del comportamiento exclusivamente desde el punto de vista de su mecanismo ejecutor. La superación de ambos errores nos lleva de manera directa a lo que podemos .llamar conven­ cionalmente historia natural de los signos. La historia natu­ ral de los signos nos indica que las formas culturales de com� portamiento tienen raíces en las formas naturales, que están unidas por mil hilos con ellas, que surgen justamente sobre la base de estas últimas. Allí donde los investigadores vieron hasta ahora un simple descubrimiento o el simple proceso de formación del hábito, la investigación real pone de manifiesto el complejo proceso del desarrollo. ( ...)

 

 

 

 

· . C: a p í t u l o  V

 

 

LA GENESIS DE LAS FUNCIONES

 

PSIQUICAS SUPERIORES

 

         ... ) Si examinarnos el concepto de desarrollo tal corno se lo interpreta en la psicología contemporánea, veremos que contiene muchos momentos que las investigaciones modernas deben superar. El primero de dichos momentos, triSte sobrevivencia del pensamiento precientífico en psi­ cología, es el oculto preforrnisrno remanente en la teoría del desarrollo infantil.

 

En una época, esa concepeión se sostuvo en la embrio­ logía. La teoría en ella basada se llama preforrnisrno o teoría de la preformación. Su esencia consiste en suponer que en el embrión está incluido el organismo completamente ter­ minado y formado, pero sólo en pequefías dimensiones. De acuerdo con esta teor-fa, la sernilla del roble contiene todo el futuro roble con sus raíces, tronco y ramas, pero en miniatura. En la simiente del hombre está el organismo humano ya formado, en dimensiones extraordinariamente pequeñas.

 

Todo el proceso de desarrollo, desde este punto de vista puede representarse en forma muy simple : consiste en el aumento puramente cuantitativo de las dimensiones de aquello que está dado desde el comienzo mismo en el em­ brión ; el embrión aumenta de tarnafío, crece paulatina­ mente y así se convierte en un organismo maduro. Este punto de vista ha sido abandonado hace tiempo en la em­ briología y presenta sólo interés histórico. Sin embargo, en la psicología continúa existiendo en la práctica, aunque en la teoría también hace tiempo ha sido abandonado. ( . . . )

 

Si quisiéramos caracterizar con una sola tesis la exigen­ cia 'fundamental que plantea el problema del desarrollo a la investigación contemporánea podríamos decir que esta exigencia consiste en estudiar la peculiaridad positiva del comportamiento del nifío. ( ... )

 

 

 

1 38

 

Todos los métodos nos dicen lo que al niño le falta en comparación con el adulto y al niño anormal en compa­ ración con el normal. Siempre tenemos ante nosotros el negativo de la personalidad del niño; semejante fotografía no nos dice nada de la peculiaridad positiva que diferencia al pequeño del adulto y al niño anormal del normal.

 

Ante la psicología se plantea ahora la tarea de captar la especificidad real del comportamiento infantil en toda la plenitud y riqueza de su expresión real y tomar la foto­ grafía en positivo de la personalidad del niño. ( .. . )

 

El segundo momento, cuya superación debe despejar el camino a la investigación genética contemporánea, con­ siste en el evolucionismo oculto que aún domina en la psi­ cología infantil. La evolución o el desarrollo mediante la acumulación paulatina y lenta de cambios aislados conti­ núa considerándose como la única forma de desarrollo infantil, que agota todos los procesos conocidos compo­ nentes de ese concepto general. Esencialmente, en las re­ flexiones sobre el desarrollo infantil está oculta la analogía con los procesos de crecimiento de un vegetal.

 

         - - La psieología infantil no quiere saber nada de las trans­ formaciones críticas, discontinuas y revolucionarias de las que está llena la historia del desarrollo infantil y que tan frecuentemente se encuentran en la historia del desarrollo cultural. Para la conciencia ingenua, la revolución y la evo­ lución parecen incompatibles. Para esa conciencia el desa­ rrollo histórico continúa mientras transcurra según una línea recta. Allí donde surge una crisis, una ruptura de la trama histórica, un salto, la conciencia ingenua ve sólo catástro­ fes, fallos y fracasos. Para ella, allí se interrumpe la histo­ ria por todo un lapso, hasta que retome el camino recto y parejo. ( . . . )

 

Habitualmente, todos los procesos del desarrollo infan­ til se presentan como procesos que transcurren de manera estereotipada. El modelo del desarrollo, con el cual se com­

 

par.l:! n las otras formas, es el embrional. Este tipo de desa­ rrollo es "'el que menos depende del medio externo; a él se puede aplicar con el mayor derecho la. palabrct "desa­ rrollo" en su sentido literal, es decir, el despliegue de las posibilidades que están encerradas en el embrión. Sin em­ bargo, el desarrollo embrional no puede considerarse el modelo de todo proceso de desarrollo en el sentido estricto de la- palabra. Más bien puede presentarse como su resulta-

 

 

1 3 9

 

 

do. Se trata de un proceso ya establecido, terminado, que transcurre en una forma más o menos estereotipada. ( ... )    Ultimamente Werner expresó la idea de que el compor­ tamiento de un hombre contemporáneo adulto culto puede ser comprendidD sólo "geológicamente", por cuanto en la conducta también se conservan capas genéticas distintas que reflejan todos los estadios por los que pasa el hombre en su desarrollo psíquico. La estructura psicológica, dice, no se caracteriza por una, sino por muchas capas que gené­ ticamente se superponen unas sobre otras. Por eso. incluso un individuo aislado, cuando se lo examina genéticamente, · pone al descubierto en el comportamiento determinadas fases de los procesos de desarrollo que ya han concluido. Sólo la psicología de los elementos se representa el compor­ tamiento del hómbre como una esfera cerrada y única. A diferencia de ello, la nueva psicología establece que el hombre muestra, en su comportamiento, distintos estadios genéticos. Werner ve la tarea principal de la investigación actual en revelar la multiplicidad genética de capas existen­

 

te en el comportamiento. ( ...)

 

La historia del desarrollo de los signos nos conduce, sin embargo, a una ley mucho más general que orie� ta el desarrollo del comportamiento. P. Janet la llama ley fun­ damental de la psicología. La esencia de dicha ley consiste en que, en el proceso del desarrollo, el niño comienza a aplicarse a sí mismo aquellas formas de comportamiento   que inicialmente otros emplearon con él. El pe queño asimila las formas sociales del comportamiento y las trans­ fiere a sí mismo. Respecto al área que nos interesa, po­ dr íamos decir que la justeza de esta ley no se manifies­ ta en ningún lado tan claramente como cuando se analiza el uso del signo.

 

El signo siempre es inicialmente el medio de la relación social, de la influencia sobre otros y sólo luego el medio para influir sobre sí mismo. En la psicología se aclararon muchas relaciones y dependencias fácticas que se forman por esta vía. Indiquemos, por ejemplo, la circunstancia que, en su momento, señaló J. Baldwin y que en la actuali­ dad se estudia en las investigaciones de Piaget. Se mostró que indiscutiblemente existe una relación genética entre las discusiones del niño y sus reflexiones. Las demostraciones surgen inicialmente en la discusión entre los niños y sólo luego se transfieren al plano interior del pequeño, enlazadas

 

 

 

1 40

 

 

por la forma de manifestación de su personalidad. (. ..)

        

Basta recordar también el lenguaje, que primeramente         

es medio de comunicación con los circundantes y sólo lue­ 

go, en forma de' lenguaje interno, medio del pensamiento,  

para que quede completamente clara la aplicabilidad de      

ley a la historia del desarrollo cultural del niño. ( ..     por     

estaSi se toma en cuenta la ley señalada, será evidente.)                  

qué todo lo interno en las funciones psíquicas superiores    

fue antes, en algún momento, externo. Si es correcto que    

el signo constituye inicialmente el medio de la comunica­   

ción y sólo luego se convierte en medio del comportamiento          

de la personalidad, queda claro: el desarrollo cultural se      

basa en el empleo de signos y su inclusión en el sistema      

general del comportamiento ocurrió primero en forma so­   

cial, externa.                                 

En     general, podríamos decir que las relaciones entre .

las funciones psíquicas superiores fueron, en algún momen­

to, relaciones reales entre las personas. Yo me relaciono     

conmigo mismo como las personas se relacionan conmigo.

Así como el pensamiento verbal representa la transfer.encia

del lenguaje al interior, así como la reflexión es la transfe­  

rencia          de        la . discusión al        plan.o _interior,_ exactamente igual       

la función   de la palabra, según J anet, no puede ser expli­ 

cada psicológicamente si no incorporamos para ello un       

sistema más amplio que el propio hombre. La función psi­ 

cológica primaria de la palabra es.. .una función social y si 

queremos observar cómo furn;:iona la palabra en el com­    

portamiento de la persona debemos examinar cómo fun­     

cionó en el comportamiento social de las per:sonas.             

No    resolvemos de antemano la cuestión referida     a si     

la teoría del lenguaje planteada por Janet es, en realidad,     

correcta. Queremos decir sólo que el método de investiga­   ·

ción que      él propone es completamente indiscutible desde          

el punto de vista del desarrollo cultural del niño. Según       

Janet,           la palabra inicialmente era una orden para los otros;   

luego            siguió una compleja historia, consistente en imita­      

 

ciones, cambios de las funciones, etc. y sólo paulatinamente se separó de la acción. De acuerdo con J anet, la palabra siempre es una orden y por eso constituye el medio prin­ cipal para dominar el comportamiento. Por eso, si queremos aclarar, desde el punto dé; vista genético, de dónde surge la función volitiva de la palabra, por qué la palabra subor­ dina la reacción motora, de dónde ha salido el poder de la

 

 

 

1 4 1

 

 

palabra sobre el comportamiento, inevitablemente llega­ remos,   tanto en la ontogénesis como en la filogénesis, a la función real de mando. J anet dice que tras el poder de las · palabras sobre las funciones psíquicas se encuentra el poder real del jefe y el subordinado: la relación de las fun­ ciones psíquicas debe ser referida genéticameRte a las rela­ ciones reales entre las personas. La regulación del compor­ tamiento ajeno mediante la palabra lleva paulatinamente a la elaboración del comportamiento verbalizado de la persona.

 

P�ro el lenguaje es la función central de la vinculación social y del comportamiento cultural de la persona. Por eso la historia de la persona es especialmente instructiva

 

         el pasaje del exterior al interior, de la función social a la individual aparece aquí con especial claridad. ( ...)

 

El desarrollo cultural del niño pasa por tres estadios principales los que, utilizando la diferenciación de Hegel, se pueden describir de la siguiente manera.

Examinaremos como ejemplo la historia del desarrollo del gesto indicativo, el que, como hemos visto, juega un papel extraordinariamente importante en el desarrollo del lenguaje del niño y constituye en general, en cierta medida, la antigua base de todas las formas superiores de comporta­ miento. · Inicialmente, el gesto indicativo es simplemente un movimiento de prensión fracasado, dirigido al objeto y que designa la accién a realiza-r;- El niño trata-de tomar un objeto que se encuentra demasiado lejos; sus manos, ten­ didas hacia el objeto, se mantienen en el aire, los dedos hacen . movimientos indicativos. Esta es la situación de partida para el desarrollo ulterior. Aquí surgen por pri­ mera vez los movimientos indicativos que tenemos derecho a llamar convencionalmente gesto indicativo en sí. Aquí sólo existe el movimiento del nif'ío, que objetivamente señala el objeto.

 

Cuando la madre llega en ayuda del pequeño y com­ prende su movimiento como indicación, la situación cambia sustancialmente. El gesto indicativo se convierte en gesto para otros. En respuesta al movimiento de ptensión que el niño ha realizado sin éxito surge una reacció'n, pero no por parte del objeto, sino de otra persona. Son !Os otros quie­ nes ponen el sentido original en el movimiento de prensión fracasado. Sólo posteriormente, sobre la base de que el niño vincula ese movimiento de prensión sin éxito con toda la situación objetiva, él mismo comienza a relacionarse con

 

 

 

1 42

 

 

este movimiento como con una indicación.

Aqui cambia la función del propio movimiento : de movimiento dirigido al objeto se convierte en movimiento dirigido a otra persona, en medio de vinculación; la pren­ sión se transforma en indicación. Gracias a ello, el movi­ miento se reduce, se abrevia y se elabora Ja forma del gesto indicativo a la que ya podemos llamar gesto para sí. Sin embargo, el movimiento se convierte en gesto para sí sólo siendo inicialmente indicación en sí, es decir, poseyendo objetivamente todas las funciones necesarias para la indi­ cación y gesto para otros, a saber, siendo comprendido e interpretado por las personas circundantes como indi­ cación.

 

El niño, de esta manera, es el último en tomar concien­ cia de su gesto. Su significado y funcipnes son creados al comienzo por la situación objetiva y luego por las perso­ nas que rodean al nií'ío. El gesto indicativo comienza por indicar con un movimiento aquello que es comprendido por otros y sólo luego   se convierte en indicación para el propio nií'ío.

 

En -ce -nsecuencia, podemos decir que a través de los otros nos convertimos en nosotros mismos y esta regla no se refiere únicamente a la personalidad en conjunto, sino también a la historia de cada función por separado. En esto --consiste la esencia del proceso de desarrollo cultural, expresada en una forma puramente lógica. La personalidad se convierte para sí en aquello que es en sí a través de lo que representa para otros. Este es el proceso de forma­ ción de la personalidad. Aquí se plantea por primera vez en la psicología y en toda su plenitud el problema de la correlación entre las funciones psíquicas externas e in­ ternas. Como ya se dijo, se hace claro por qué necesaria­ mente todo lo interno en las formas superiores fue externo, es decir, fue para otros lo que ahora es para sí. Toda función psíquica superior pasa de manera necesaria por el estadio externo de desarrollo, porque la función es inicialmente soclal. Es-to es el centro de todo el problema del compor­ tamiento interno y externo. Muchos autores señalaron, hace ya tiempo, el problema de la interiorización, de la ¡-transferencia del comportamiento al interior. Kretschmer .i' ve en esto la ley de la actividad nerviosa. Bühler reduce toda la evolución del comportamiento a que el área de selección de.las acciones útiles se traslada de afuera a adentro.

 

 

 

 

1 43

 

 

Nosotros tenemos en cuenta otra cosa cuando habla­ mos del estadio externo en la historia del desarrollo cultu­

         ral del niño. Para nosotros decir del proceso que es "exter­

         . no " significa decir que es "social': Toda función psíquica

         ,' superior      fue externa porque fue social        . antes de ser una

         : función        interna, propiamente psíquica;      ella fue antes una

J relación    social entre las personas. El medio de influencia

·        sobre  sí         mismo es inicialmente medio de influencia sobre

         otros o medio de influencia de otros sobre la persona dada.

         En el niño se puede seguir paso a paso la sustitución

         de las tres formas fundamentales del desarrollo en las furi�

         ciones del lenguaje. Ante todo la palabra debe poseer sen­

         tido, es decir, una relación con la cosa; debe existir un

         vínculo          objetivo entre la palabra y aquello que designa.

         Si no existe, es imposible el desarrollo de la palabra. Ade­

         más, el vínculo objetivo entre la palabra y la cosa debe ser

         utilizado funcionalmente por el adulto como medio de

         comunicación con el niño. Sólo después la palabra se hace

         comprensible también para éste. El significado de la pa­

         labra, de esta manera, existe objetivamente antes para otros

         y luego comienza a existir para el propio niño. Todas las -

         formas fundamentales de la comunicación verbal del adulto

         con el niño se convierten después en funciones psíquicas.

         Podemos formular la ley genética general del desarrollo

         cultural de la siguiente forma: en el desarrollo cultural del

         niño,   toda función aparece en escena dos veces, --en dos

         planos,           primero social y luego psicológico; primero entre

         las personas, como categorz'a interpsíquica y luego en el

         interior           del niño, como categorz'a intrapsíquica. Esto se

         refiere por igual a la atención voluntaria, a la memoria

         lógica, a          la formación de conceptos, al desarrollo de la vo­

         luntad. Tenemos derecho a examinar la tesis formulada

         como ley, pero se sobreentiende que el pasaje del exterior

         al interior transforma el proceso, cambia su estructura y

         funciones. Tras todas las funciones superiores y sus rela­

         ciones se encuentran las relaciones sociales, las relaciones

         reales de las personas. De aquí que uno de los principios

         fundamentales de nuestra voluntad es el principio de divi­

         sión de las funciones entre las personas, de división en dos

         de aquello que ahora está fusionado en uno, el despliegue

         experimental del proceso psíquico superior en el drama que

         tiene lugar entre las personas.      

         Por      eso podríamos designar el resultado principal a

 

 

 

1 44

 

 

que nos lleva la historia del desarrollo cultural del nmo como la sociogénesis de las formas superiores de compor­ tamiento.

 

La palabra "social" en relación con nuestro objeto tiene una gran importancia. Ante todo, en el sentido más amplio significa que todo lo cultural es social. La cultura es, justa­ mente, el producto de la vida social y de la actividad social del hombre y por ello el planteo mismo del problema· del desarrollo cultural del comportamiento nos introduce directamente en el plano social del desarrollo. Además, podríamos señalar que el signo, que se encuentra fuera del organismo, como el instrumeJ?tO, está separado de la perso­ na y es, en esencia, un órgano o un medio social. ( ... )

 

Incluso a solas consigo mismo el hombre conserva las funciones de comunicación.

Modificando la conocida tesis de Marx 1 , podríamos decir que la naturaleza psíquica del hombre es el conjunto . de las relaciones sociales trasladadas al interior y convertidas en funciones de la persona y en formas de su estructura. No queremos decir que tal es el significado de la tesis de

Marx, pero vemos en esta tesis la expresión más completa

de todo aquello a   lo que nos. conduce la historia qel desa­

rrollo cultural. ( .  .           

Las funciones.)      psíquicas superiores,           por ejemplo la de

 

la palabra, antes repartidas entre las personas, se convirtie­ ron luego en funciones del individuo .. ( .. . )

 

La primera tarea del análisis es mostrar cómo la reac­ ción individual surge de las formas de la vida colectiva. A diferencia de Piaget, nosotros suponemos que el desa- . rr9llo no conduce a la socialización 2 , sino a la conversión de las relaciones s.ociales en funciones psíquicas. Por eso, toda la psicología del colectivo en el desarrollo infantil se presenta a una luz completamente nueva. Por lo general se pregunta cómo se comporta uno u otro niño en el colec­ tivo; nosotros preguntamos cómo el colectivo crea en uno

 

 

         1          "Modificando           la         conocida tesis de Marx " : Vigotski se refiere

a la conocida          fórmula          de Marx acerca de la esencia del hombre : "Pero

la      esencia           humana          no       es algo abstracto inherente a cad a individuo .

Es     en        su                    realidad,        el         conjunto        de las relacfones sociales". C. Marx.

Tesis sobre Feuerbach.     C. Marx y      F. Engels. Obras, t. 3 , p. 3 .

         2          "•••      no       conduce         a  la  socialización . .. " :  véase más adelante la

polémica                 de        Vigotski con Piaget acerca de la naturaleza del lenguaje

 

egocéntrico.

 

1 0-07:)0

 

 

u otro niño las funciones psíquicas superiores.

 

Antes se suponía que la función existe en el individuo en forma lista, semilista o en germen y que en el colectivo se despliega, complica, eleva, enriquece o, por el contrario, se inhibe, reprime, etc. Actualmente tenemos fundamentos para suponer que, en lo que se refiere a las funciones psí­ quicas superiores, la cosa debe ser planteada a la inversa. Las funciones se forman primero en el colectivo como re­ laciones entre los niños y luego se convierten en funciones psíquicas de la persona. ( ... )

 

¿El concepto de desarrollo es aplicable en general a las transformaciones de las que hablamos permanente­ mente? Nosotros entendemos por desarrollo un proceso muy complejo, determinado por una serie de índices.

 

El primer índice consiste en que el sustrato que se en­ cuentra en la base del fenómeno en desarrollo, permanece siendo el mismo a pesar de cualquier cambio. El segundo índice consiste en que todo cambio tiene aquí, hasta cierto grado, un carácter interno. Llamaremos desarrollo al cambio ligado con algún proceso interno que ocurre en el organismo y en l� forma de activid�Q. que nosotros estudiamos. La unidad· como permanencia de todo el proceso de desarrollo, la vinculación interna entre el estadio anterior del desarrollo y el cambio que se inicia es el segundo índice fundamental

 

del·  concepto de desarrgqo. ( . .. ) _  ..  _ .       _

 

El estudio profundo de cómo se acumula la experiencia

cultural del nif'lo mostró que aquí está presente la serie de índices más importantes, indispensables para aplicar a de­ terminados cambios el concepto de desarrollo.

 

El primer índice consiste en que cualquier forma nueva de experiencia cultural no aparece simplemente desde afue­ ra, independientemente del estado del organismo en el momento dado del desarrollo, sino que el · organismo, al asi milar la influencia externa, al asimilar toda una serie de formas de comportamiento, lo hace en dependencia del estado de� desarrollo psíquico en que se encuentra. ( ...)

 

Si alguien lograra mostrar experimentalmente la posi­ bilidad de dominar alguna operación cultural de manera inmediata en su  estadio más desarrollado, se demostraría ento'nces que no se trata aquí de desarrollo, sino de asimi­ lación externa, es decir, de cierto cambio a causa de influen­ cias puramente externas. Sin emhargo, el experimento nos enseña, por el contrario, que cada acción externa es

 

 

 

1 46

 

 

el resultado de una regularidad genética interna. Podemos decir, sobre la base de los experimentos, que nunca el niño culto -incluso un niño prodigio - puede dominar de golpe el último estadio del desarrollo de la operación sin pasar antes por el primero y el segundo. Dicho con otras palabras, la propia introducción de la nueva operación cultural se desgrana en una serie de eslabones, de estadios, internamen­ te ligados entre sí y que pasan de unos a otros. ( ... )

 

Finalmente, debemos señalar que la vinculación entre el desarrollo natural, el comportamiento del niño, basado en la maduración de su aparato orgánico y los tipos de desarrollo de los que hablamos no es una relación de carác­ ter evolutivo, sino revolucionario: el desarrollo no transcu­ rre por vía de un cambio paulatino, lento y de la acumula­ ción de pequeñas peculiaridades que en suma dan, finalmen­ te, alguna transformación esencial. Por el contrario, aquí observamos, desde el comienzo mismo, el desarrollo de tipo revolucionario, o sea, las transformaciones bruscas y fundamentales del propio tipo de desarrollo, de las propias fuerzas motrices del proceso y es bien sabido que la presen­ cia-de transformaciones revolucionarias junto con las evo­ lutivas no es algo que impida aplicar el concepto de de­ sarrollo a este proceso. ( ...)

 

¿En qué consiste el desarrollo de la reacción de elec­ ción en-,el nifío? Para la investigación se toman, digamos, cinco o seis estímulos y se propone al niño que responda con una reacción a cada uno de ellos; por ej émplo, reaccio­ nar con un dedo a la luz azul, con otro a la roja, con un tercero a la amarilla. Sabemos que la reacción de elección se forma en el niño, según los datos de la vieja psicología experimental, en el sexto año de vida. Se ha establecido también que en el hombre adulto, la reacción de elección compleja se forma con mayor dificultad y que, en presencia de una gran cantidad de estímulos, para elegir la reacción que corresponde a cada uno de éstos se necesitan esfuerzos especiales.

 

Por ejemplo, si pedimos al sujeto que reaccione con la mano izquierda: a la luz roja y con. la derecha a la luz azul, la elección se establece rápidamente y la reacción transcu­ rrirá con más facilidad que si damos a elegir entre tres-cuatro

 

         cinco-seis colores. Como ya sef'ialamos, el análisis de los antiguos experimentos llevó a los psicólogos a la conclusión de que . en la reacción de elección nosotros no elegimos,

 

 

 

1 47

 

 

 

 

 

 

 

.'

 

_f1-

 

propiamente hablando, que aquí tiene lugar un proceso distinto y que sólo por el aspecto externo se puede consi­ derar una elección. En realidad ocurre otra cosa. Una serie de investigaciones da fundamentos para suponer que en la base de la reacción de elección se encuentra una forma muy compleja de comportamiento; que debemos diferenciar los estímulos que se presentan desordenadamente d.e los estímulos organizados; que en estas reacciones tiene lugar la formación de enlaces condicionados o, para hablar en el lenguaje de la vieja psicología, la consolidacíón de la ins­ trucción dada al sujeto. Sin embargo, si para iriemorizar la instrucción utilizamos el procedimiento mnemotécnico, que es en general característico de la memoria, podemos facilitar el establecimiento de la reacción de elección correcta.

 

Nosotros procedemos de la siguiente manera: damos al niño de 6 y luego de 7-8 años una serie de estímulos, por ejemplo, una serie de láminas y le pedimos que ante cada lámina reaccione con un movimiento (apretar una tecla

 

         hacer un movimiento con el dedo). Damos la posibilidad al sujeto de emplear medios externos para resolver esta ope­ ración interna y tratamos de observar cómo se comport_a

en estos casos.       '

Es interesante que el pequeño siempre emprende h tarea

propuesta, no la rechaza. Conoce tan poco sus fuerzas psí­ quicas que la tarea no le parece imposible, a diferencia del adulto, quien, como mostró la experiencia, siempre-se niega­

 

         cumplirla y dice: "No, yo no recuerdo bien y no lo podré hacer". Realmente, si se da tal instrucción a un adulto, éste pregunta varias veces, vuelve al estímulo anterior, precisa a qué luz hay que reaccionar con qué dedo. El niño, en cambio, emprende la tarea, escucha la instrucción y trata inmediatamente de ejecutarla.

 

Comienza · el experimento. Con la mayor frecuencia los niños caen enseguida en dificultades, se equivocan en un 9 0%. Pero los de edad más avanzada, luego de asimilar una o dos reacciones, preguntan ingenuamente, refiriéndose a los restantes estímulos, con qué dedo deben apretar la tecla y ante la aparición de qué luz deben hacerlo. Consideramos que este estadio temprano, ya  estudiado y descripto, es el inicial y podemos llamarlo estadio natural o primitivo del desarrollo de la reacción.

 

Para nosotros está claro por qué es primitivo, natural. Es común a todos los niños, la enorme mayoría de ellos

 

 

 

148

 

 

se comportan de esa manera en caso de reacciones- simples; es primitivo porque el comportamiento del pequeño está determinado por sus posibilidades de registro inmediato, por el estado natural de su aparato cerebral. Realmente, si el niño se dispone asimilar una compleja reacción de elec­ ción con diez estímulos, esto se explica porque él no conoce sus posibilid·ades y opera con lo complejo como con lo simple. Dicho de otra manera, trata de reaccionar ante la· estructura compleja con medios primitivos.

 

El experimento continuó de la siguiente forma: al ver que el pequeño no puede resolver la tarea con medios primitivos, probamos introducir una determinada modifi­ cación, a saber, una segunda serie de estímulos. Se trata del método fundamental que habitualmente se emplea en la investigación del comportamiento cultural del niño.

 

Además de los estímulos que deben provocar una u otra reacción de elección, damos al pequeño una serie de estímulos complementarios, por ejemplo, láminas pegadas en las teclas y le proponemos vincular una lámina dada con una tecla dada. Por ejemplo, ante la lámina en la que está dibujado un caballo es necesario apretar la tecla en la que está dibujadQ__un trineo. El_ niño, al recjbir la instrucció:n, ya ve que ante la lámina "caballo" hay que apretar la tecla con el "trineo"; ante el "pan" hay que apretar la tecla don­ de está dibujado el "cuchillo". Aquí la reacción transcurre bien,- ya ha salido del estadio primitivo porque el niño reac­ ciona no sólo en dependencia de las condiciones primiti­ vas; surge en él inmediatamente la regla para resolver la ta­ rea, realiza la elección con ayuda de una reacción generali­ zada. En la elección de diez estímulos .cambian, de la ma­ nera correspondiente, las propiedades de la reacción. Ade­ más, la ley de prolongación del aprendizaje en dependencia del número de estímulos ya no tiene vigencia; es lo mismo dar cuatro o ocho, cinco o diez estímulos: la calidad de la reacción a los estímulos no cambia.

 

Pero sería un error pensar que el niño dominó de golpe y completamente la forma dada de comportamiento. Es suficiente con tomar esas misina.s láminas y reubicarlas para ver que, aparentemente, no existió ese ·enlace. Si, en lugar de la tecla con el "trineo", se coloca sobre la lámina "ca­ ballo" la tecla con el "cuchillo" y si se pide que ante la lá­ mina "caballo" apriete la tecla con el "cuchillo", el niño al comienzo no advierte que lás láminas auxiliares están

 

 

 

1 49

 

reubicadas. Si le preguntarnos si podrá recordar esto, res­ ponde, sin dudar, positivamente.

 

El pequeño escucha la instrucción, pero, cuando real­ mente carnbiarp.os la ubicación de las láminas, no da una reacción correcta de elección. El estadio descrito transcurre en los niños de manera diferente, pero lo principal en el comportamiento de t.odos ellos consiste en que se dirigen a las láminas sin cornpfender todavía de qué manera actúan aunque recuerdan que, de alguna forma, el · "caballo" les ayudó a encontrar el "trineo". El niño considera la compleja relación interna en forma puramente externa, asociativa­ mente, siente que el hecho existe, que la lámina debe ayu­ darlo a hacer la elección; sin embargo, no puede explicar la vinculación interna que está en su base.

 

Un ejemplo sencillo de este estadio en el desarrollo de las operaciones del niño es un experimento realizado con una pequeña. La madre le encarga ( ...) ir a la habita­

ción contígua y realizar tres sencillas acciones. Al darle

 

el encargo, la madre lo repite ,varias veces o se lo dice una

sola vez. La niña advierte. que puede cumplir el encargo cuando la madre lo repite varias veces; la pequeña recuerda esto y finalmente comienza a comprender que la madre debe repetir varias veces la orden. Cuando la madre le da

 

         un nuevo encargo, laJliña dice:.. �'Repítelo. una vez más" y,

. sin escuchar, corre a realizarlo; ha advertido la relación entre la repetición y el éxito en el cumplimiento de la tarea, pero no comprende que no es la repetición en sí misma lo que la ayuda, que es necesario escuchar la repetición, asimilar claramente el encargo y que sólo entonces será más fácil cumplirlo.

 

Err consecuencia, es característica de tales operaciones la relación externa entre el estímulo y el medio y no la relación psicológica interna entre ellos. Es interesante que fenómenos parecidos, observados en el hombre primitivo, se llaman, con frecuencia; pensamiento mágico. Este surge sobre la base de conocimientos insuficientes de las leyes propias de la naturaleza y sobre la base de que el hombre prip-¡itivo toma la vinculación entre las ideas por vincula­ ción entre las cosas.

 

Uno de los modelos típicos de magia es el siguiente: para perjudicar a una persona, los primitivos la embrujan, tratan de conseguir cabellos o un retrato de esa persona y los · queman, suponiendo que con ello se la castigará. Aquí

 

 

 

150

 

 

la

vinculación mecánica de los       pensamientos sustituye a   

la vinculación de los objetos. ¿Cómo provocan la lluvia los

primitivos? Tratan de hacerlo mediante una ceremonia        

mágica:        primero          soplan entre los dedos, representando    

así el viento; luego hacen que sobre la arena caiga agua y si

la arena se empapa significa que, con tal ceremonia, se        

puede provocar la  lluvia. El · enlace mental    se convierte en        

enlace material.                                                    

         En el niño que se encuentra en el estadio del que habla­         

mos ocurre el fenómeno opuesto: la relación entre las cosas

se percibe como enlace entre los pensamientos, la relación 

entre dos láminas se toma por relación psicológica. Dicho  

con otras palabras, tiene lugar el empleo incompleto de la   

ley dada, su utilización externa, asociativa. Se puede llamar

a este período, estadio de la psicologz'a espontánea. El        

nombre de "psicología espontánea" se emplea por analogía 

con la denominación de "física espontánea'', introducida     

por O. Lipmann,    H. Bogen y W. Kohler.       Dicho término         

significa que si algunos animales tienen una experiencia     

ingenua del empleo práctico de instrumentos, en el hombre

existe una experiencia análoga referida a sus operaciones   

psíquicas. En ambos casos, la experiencia       es espontánea          

porque es adquirida por vía directa, ingenua. Pero por cuan­

to      esa· experiencia       tiene límites, la física espontánea del      

mono provoca una serie de fenómenos interesantes.  El       

mono tiene muy     pocos datos de las propiedades físicas    

de su cuerpo, por lo que construye esta dsica sobre la base  

de su experiencia visual y se obtiene algo parecido al cono­

cido hecho descrito por Kohler: si el mono aprendió a al­    

canzar el fruto con ayuda de un palo pero no lo tiene a         

mano, recurre a una pajita y trata de alcanzar el fruto con    

ella. ¿Por qué es posible tal error? Porque desde el punto de

vista óptico, la pajita tiene parecido con el palo y el mono   

no     conoce las propiedades físicas de éste. De la misma    

manera opera con un zapato, con un sombrero de paja de    

amplias alas, con un trapo y con cualquier objeto.                

         Son aúri más interesantes las        insuficiencias de la f ísi­    

ca espontánea del mono cuando intenta alcanzar el fruto     

que está colgado muy alto: trata de mantener contra la pa­  

red la caja, apoyada en el vértice o en la arista y se enfurece

cuando la caja se cae. Otro mono pone la caja contra la pa­ 

red    a. su    altura y la aprieta con la esperanza de que la caja          ·

                                                                                ''

se      mantendrá en esta posición. Las operaciones de  los       , ·

 

 

1 5 1

 

 

 

 

.

 

1

 

)--

 

monos se explican muy simplemente por la vidá natural que ellos llevan en el bosque, donde los animales adquie­ ren la experiencia física espontánea. El mono tiene la po-sibilidad de mantenerse en las ramas, que crecen en la misma dirección en la que quiere adherir la caja a la pared. En los monos, las operaciones erróneas están provocadas por un conocimiento insuficiente de las propiedades físicas del cuerpo propio y de otros cuerpos.

 

El experimento en cuestión, trasladado a los niños, muestra que el empleo de instrumentos en el niñó pequeño también se explica por su física espontánea, es decir por la · medida en que el niño, que ha adquirido una cierta expe­ riencia, es capaz de emplear ciertas propiedades de las cosas con las que debe actuar, elaborar ciertas relaciones con ellas. En forma análoga, como resultado del empleo práctico de los signos, aparece la experiencia de su utilización, que cons­ tituye aún una experiencia psicológica ingenua.

 

Para comprender que se puede recordar mejor después de la repetición es necesario tener ya una cierta experiencia de recordación. En los experimentos se observa cómo ocurre esta memorización, se comprende que la recordación in.: fantil se fortalece en caso de repetición. El niño que- no comprende las relaciones entre la repetición y la memori­ zación no tiene suficiente experiencia psicológica de las condiciones reales en las que transcurre su propia reacción

y utiliza ingenuamente esta experiencia.

 

¿Se adquiere la experiencia psicológica espontánea? Indudablemente se adquiere, como se adquiere la experien­ cia física ingenua, gracias a que el niño opera con los obje­ tos, realiza movimientos, domina unas u otras cualidades de los objetos, aprende a tratar con ellos. De la misma ma­ nera, el niño en el proceso de adaptación memoriza y cumple distintos encargos, es decir efectúa una serie de ope­ raciones psíquicas. Al efectuarlas, acumula, adquiere una cierta experiencia psicológica ingenua; comienza a compren­ der cómo hay que memorizar, en qué consiste la memori­ zación y, cuando lo comprende, comienza a utilizar adecua­ damente uno u otro signo.

 

El niño, en el estadio del empleo mágico de los signos, los utiliza por un parecido puramente externo. Sin embargo, este estadio es breve. El niño se convence de que con cierta disposición de las láminas recuerda la reacción de elección

 

         que con otra disposición no la recuerda. Así, el pequeño

 

 

152

 

 

llega a descubrir el carácter peculiar de su

memorización       

y pronto comienza a decir: "No, pon esa lámina aquí".         

Cuando le dicen que ante la lámina "caballo" hay que apre­

tar la tecla "pan", dice: "No, yo aprieto la tecla donde          

está dibujado          el trineo". Confusa pero paulatinamente,

el niño comienza a acumular experiencia en relación con    

su propia memorización.            

Al asimilar ingenuamente en qué consiste la operación        

de memorización, el pequeño pasa al estadio siguiente. Si   

le damos las láminas en desorden, él mismo    las coloca en

el orden necesario y establece una cierta relación; ya no ope­         

ra externamente ccin los signos; sabe que la presencia de    

ciertos signos lo ayudará a realizar una determinada opera­

ción, es decir, a memorizar utilizando los signos dados.       

Muy pronto el niño, habiendo empleado la vinculación       

ya lista, al haber establecido en la experiencia anterior        

tal vinculación ("caballo-trineo'', "pan-cuchillo"), pasa a     

crear esas vinculaciones. Entonces ya no experimenta difi­ 

cultades para crear y recordar semejante vinculación. Dicho ·

con otras palabras, el estadio siguiente se caracteriza por que         

el niño, utilizando la vinculación que le damos, pasa a crear

una nueva. Se puede llamar- a este estadio, estadio de empleo        

de signos externos. Se caracteriza por que, habiendo utili­  

zado signos en       la operación interior, en el niño comienzan       

a formarse autónomamente nuevas vinculaciones. Esto es   

lo más importante que queríamos exponer. El pequeño        

organiza los estímulos para poder cumplir la reacción.         

En este estadio vemos claramente la manifestación de         

las leyes genéticas, según las que se organiza el comporta­ 

miento del niño. Ese comportamiento se compone de reac­ 

ciones que el niño quiere orientar por una determinada vía.

Aquí, él organiza los estímulos que se encuentran en el ex­ 

terior y los usa para realizar la tarea que se le propone. El   

estadio en cuestión se prolonga poco tiempo y el pequeño  

pasa a la siguiente forma de organización de su actividad.   

Si el sujeto efectúa varias veces el mismo experimento,       

el investigador comienza a observar que el tiempo de reac­ 

ción se reduce: si antes la reacción se realizaba en 0,5 se­    

gundos y más,        ahora requiere ya sólo 0,2 segundos; quiere      

decir que la reacción se aceleró 2,5 veces. El cambio más    

importante reside en que el niño, en la qperadón interna      

de memorización, utiliza medios externos; al desear domfoar        

su reacción, va       dominando los estímulos.   Sin embargo,

                     1 5 3  

 

 

luego el niño se desentiende de los estímulos externos que se encuentran ante él, ya no les presta atención. Al efectuar la reacción de elección, opera como antes pero ya dejando de lado una de las series de estímulos. La diferencia consiste en que la reacción externa pasa a ser interna; la reacción que antes era imposible en presencia de una gran cantidad de estímulos se hace ahora posible. ( ... )

 

         Dicho con otras· palabras, ocurre lo que nosotros llama­ mos convencionalmente proceso de implantación. Si la operación externa se convirtió en interna, quiere decir que ocurrió su arraigo interior o su pasaje de operación externa a interna.

Sobre la base de los experimentos realizados podemos esbozar los tres tipos fundamentales de tal implantación, es decir, de pasaje de la operación de afuera a adentro. ( .. . )

 

El primer tipo de implantación o pasaje de la opera­ ción externa al interior es lo que nosotros llamarnos conven­ cionalmente implantación de tipo sutura. Sabernos cómo se sutura un tejido vivo. Se tornan los bordes del tejido desgarrado y se cosen con un-hilo. Gracias a 'ello, los bordes del tejido se unen, tiene lúgar su empalme. Luego se puede sacar el hilo introducido previamente y, en lugar de una unión artificial, se obtiene un empalme sin sutura.

 

Cuando el niño une los estímulos con la reacción, al comienzo une el estimulo dado con la reacció-11 por medio de una sutura. Para recordar que la lámina "caballo" co­ rresponde a la tecla "trineo", el niño coloca sobre la tecla y la lámina dadas un miembro intermedio, a saber, el dibujo del "trineo" ; esta es la sutura que empalma el estímulo ·con la reacción dada. Paulatinamente la sutura desaparece y se forma una ligazón directa entre el estímulo y la reac­ ción. Cuando se desecha la sutura, la reacción, claro, se acelera y la operación que requería 0,5 segundos, necesita

 

ahora sólo O, 1 5 segundos, porque el camino del estímulo a la reacción se hizo más corto. La operación se convierte de mediatizada en inmediata.

 

El segundo tipo de implantación es la implantación total. Imaginémonos que el niño reacciona muchas veces ante una misma lámina con ayuda de dibujos en los que están representadas cosas comprensibles para él. Si el niño reaccionó así 30 veces se puede afirmar, claro, que el niño ya recordará que ante la . lámina dada ("caballo") hay que apretar la tecla "trineo" ; o sea, toda la serie de estímulos

 

 

1 5 4

 

 

externos se traslada al interior. Será el pasaje de toda la serie al interior; aquí el pasaje de la operación al interior consiste en que la diferencia entre los estímulos externos e internos se borra.

 

Finalmente, el tercer tipo y el más importante de pasaje de la operación externa al interior consiste en que el niño asimila la estructura misma. del proceso, las reglas de utili­ zación de los signos externos y por cuanto los estímulos internos son más y con ellos opera con más facilidad que con los externos, como resultado de la asimilación de la estructura misma el pequeño pronto pasa a utilizar la es­ tructura según el tipo de operación interna. El niño dice: "No necesito más láminas, yo mismo lo haré" y, de esta forma, comienza a emplear estímulos verbales.

 

 

Historia del desarrollo de las funciones psz'quicas supe­

riores: uno de los trabajos fundamentales de Vigotski, en el que en la forma más desplegada y profunda se presen­ ta todo el cuerpo de ideas de la concepción histórico-cul­

 

tural. Se       puede fechar el trabajo       en        1930-1931.   No       fue

-  publicadn en vida del autor. Los         cinco primeros capítulos

teóricos fundamentales vieron la luz      por primera   vez      en

1 960; los    restantes (del quinto al décimoquinto)    que     re­

presentan,   por lo visto, la elaboración que el autor hizo de

los-''estenogramas de        sus conferencias      de fines de los años

- 'veinte, aparecieron        sólo en 1 982,           en        el segundo tomo       de

las Obras de Vigotski. Para la presente edición se extrajeron cuidadosamente fragmentos de los primeros cinco capí­ tulos de la obra. En el archivo de Vigotski existen varias variantes más tempranas y breves de este trabajo con dife­ rentes nombres. Estas variantes no han sido publicadas hasta ahora.

 

 

ACERCA DE LOS SISTEMAS

 

PSICOLOGICOS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

         ... ) No hay fundamentos para suponer que el cerebro humano, desde el punto de vista biológico, haya sufrido una evolución sustancial en la historia humana. No hay fundamentos para suponer que el cerebro del hombre pri­ mitivo se diferenciara de nuestro cerebro y fuera deficiente, tuviera una estructura biológica distinta a la del nuestro. Todas las investigaciones biológicas indican que el hombre más primitivo que conocemos merece, desde el punto de , vista biológico, el título pleno de hombre. La evolución

 

biológica del hombre terminó antes de que comenzara su desarrollo histórico. Sería una grosera mezcla de concep­ tos de la evolución biológica y del desarrollo histórico tratar de explicar la diferencia entre nuestro pensamiento   y el pensamiento del hombre primitivo diciendo que éste

 

se encuentra en otro escalón del desarrollo biológico. Las leyes del sueño son iguales, pero el papel que cumple el sueño es completamente diferente y veremos que no sólo existe tal diferencia entre, digamos, el cafre y nosotros; también el romano, aunque no decía en una situación di­ fícil : "Veré un sueño", porque estaba en otro estadio del desarrollo humano y decidía los asuntos, según la expre­ sión de Tácito, "por las armas y la razón y no por medio de los sueños, como una mujer", creía en el sueño ; para él era un signo, un presagio ; el romano no comenzaba algo si había visto un mal sueño relacionado con ese asunto : en el romano el sueño se encontraba· en una relación espe-cial con las demás funciones.

 

Si se toma a un neurótico, según lo define la doctrina freudiana, tendremos una relación también diferente con los sueños. Y es extremadamente interesante la observación

 

 

1 5 6

 

 

de uno de los críticos de Freud 1 referida a que cla relación descubierta por éste de los sueños con los deseos sexuales, característica del neurótico, es propia justamente del neu­ rótico "aquí y ahora". En el neurótico, el sueño .sirve a sus deseos sexuales, pero esto no es una ley general. Se trata de una cuestión que debe ser investigada.

 

Si vamos más allá, vemos que los sueños entran en rela­ ciones completamente nuevas con una serie de funciones, lo que se observa también en otros procesos. Vemos que al comienzo el pensamiento constituye, según la expresión de Spinoza, el sirviente de las pasiones; pero el hombre poseedor de la razón es el dueño de las pasiones.

 

El ejemplo citado del sueño del cafre tiene más impor­ tancia que la simple visión de un sueño ; es aplicable a la estructura de sistemas psicológicos complejos.

 

Quisiera que se prestara atención a una conclusión esencial. Es interesante que en el cafre el nuevo sistema de comportamiento surge a partir de determinadas represen­ taciones ideológicas, de lo que Levy-Bruhl y otros soció­ logos y psicólogos franceses llaman representaciones colec­ tivas sobre el sueño. No es el cafre que dio esa respuesta el que creó dicho sistema; esta representación del sueño es una parte de la ideología de la tribu a la que pertenece el cafre. Tal actitud hacia el sueño es característica de los cafres: así resuelven las complejas cuestiones de la guerra, la paz, etc. Ante nosotros tenemos un mecanismo psíqui­ co, surgido directamente de un ·determinado sistema ideo­ lógico, de s-ignificación ideológica, que se adjudica a una u otra función. ( ... ) 

 

Cuando debí estudiar la psicología de fa edad de transi-ción me sorprendió hasta qué grado en este estadio (a di­ ferencia de la infancia) la esencia del desarrollo psicoló­ gico no consiste en el crecimiento ulterior, sino en la modi­ ficación de las vinculaciones.

 

En la psicología de la edad de transición la investiga­ ción del pensamiento del adolescente provocó una dificul­ tad extraordinaria. En realidad, en el adolescente .de 14- 16 años hay pocos cambios en su lenguaje, en el sentido de la

 

 

         "• • • o bservación de uno de los críticos- de Freud.. . " : es posible que Vigotski tenga en cuenta el trabajo de M. M. Bajtín El freudis­ mo (Moscú, 1 927) que apareció bajo el seudónimo de V. N. Voló­ shinov, descubierto sólo en los años 70 y traducido ahora a muchos idiomas.

 

 

 

 

1 57

 

 

aparición de formas en princ1p10 nuevas en comparación con las que dispone el niño de 1 2 años. No se advierte lo que podría dar explicación a lo que ocurre en el pensamien­ to del adolescente. En la edad de transición, la memoria, la atención no presentan casi nada nuevo en comparación con la edad escolar (temprana). Pero si se toma el material analizado por A. N. Leóntiev2 se verá que en la edad ado­ lescente es característico el pasaje de estas funciones al interior del sujeto. Lo que en el escolar es externo en la memoria lógica, la atención voluntaria, el pensamiento, se convierte en interno en el adolescente. Las investigacio­ nes confirman que aquí aparece un nuevo aspecto. Vemos que el pasaje hacia adentro se realiza porque estas opera­ ciones externas entran en una compleja fusión con toda una serie de procesos internos. El proceso, a causa de su lógica interna, no puede seguir siendo externo, su re­ lación con todas las demás funciones ya es otra; se formó un nuevo sistema, se consolidó, se convirtió en interno.

 

Citaré el ejemplo más simple relacionado con la memo­ ria y el pensamiento en la edád de transición. Se advertirá aquí la siguiente interesañte reconstrucción (simplificaré algo las cosas). Se sabe qué papel colosal juega la memoria en el pensamiento del niño antes de la edad de transición .

 

         Para él, pensar significa, en gran medida, apoyarse en la memoria. Ch. Bühler,-·-investigadota  alemana, estúdió espe­ cialmente el pensamiento infantil durante la resolución de una u otra tarea y mostró que para los nifios en los que la memoria alcanza el desarrollo superior, pensar significa recqrdar casos concretos. También se puede citar el ejem­ plo clásico de A. Binet, sus experimentos con dos niñas. Cuando él les preguntó qué es un ómnibus recibió la res­ puesta: es un tranvía con asientos blandos, se sientan muchas damas, el conductor hace "din-din", etc.

En cambio, en la edad de transición, se verá que para el adolescente recordar es pensar. Si el pensamiento del niño antes de la edad de transición se apoya en la memoria y pensar significa recordar, para el adolescente la memoria se apoya fundamentalmente en el pensamiento : recordar es, .ante todo, buscar en una cierta secuencia lógica aquello

 

         " • •• el material analizado por A. N. Leóntiev ... " : Vigotski se refiere a las investigaciones de la memoria, publicadas en el libro de

 

         N. Leóntiev El desarrollo de la memoria (Moscú, 1 93 1 ).

 

 

1 5 8

 

 

que necesita. Esta reconstrucción de las funciones, el cam­ bio de sus relaciones, el papel rector del pensamiento en todas las funciones, como resultado de lo cual el pensamien­ to no es una función entre otras, sino la función que re­ construye y cambia los otros procesos psíquicos, es lo que observamos en la edad de transición. ( ... )

 

El pensamiento, que ei medio circundante nos impone junto con el sistema de conceptos, abarca también nuestros sentimientos. Nosotros no sentimos simplemente : el senti­ miento es concientizado por nosotros como celos, ira, ofensa, agravio. Si decimos que despreciamos a una persona, esta denominación de los sentimientos ios cambia, por cuanto entran en cierta vinculación con nuestro pensamien­ to ; con nosotros ocurre algo semejante a lo que ocurre con la memoria cuando se convierte en parte interna del proceso del pensamiento y comienza a llamarse memoria lógica. Así como no nos es posible indicar dónde termina la percepción de una superficie y comienza la comprensión de EJ.Ue esto es un objeto determinado (en la percepción se sintetizan, se funden las peculiaridades estructurales

 

         del campo perceptivo con la comprensión), de la misma ma­ nera en nuestros afectos no experimentamos los celos en forma pura, sin tomar conciencia de las relaciones expre­ sadas en los conceptos. ( ... )

 

Eh el proceso del desarrollo ontogenético, las emocio­ nes humanas se vinculan con las disposiciones generales y se relacionan con la autoconciencia de la persona, con la conciencia de la realidad. Mi desprecio hacia una persona entra en relación con la valoración de esa persona, con cómo la comprendo. En esta compleja síntesis transcurre nuestra vida. El desarrollo histórico de los afectos o las emociones consiste, fundamentalmente, en que cambian las relaciones originarias en las que están dados y surgen un nuevo orden y relaciones nuevas. ( .. . )

 

La comprensión de nuestro afecto lo cambia y lo con­ vierte de estado pasivo en activo. El que yo piense en las cosas que·- se encuentran fuera de mí no cambia nada en ellas; pero cuando pienso en los afectos, los pongo en otras relaciones con mi intelecto y con otras instancias ; eso cam­ bia muchas cosas en mi vida psíquica. Para decirlo más simplemente, nuestros afectos actúan en un complejo sis­ tema con nuestros conceptos y quien no sepa que los celos de un hombre que tiene el concepto mahometano de la

 

 

1 5 9

 

 

 

 

 

 

/

 

J-(

 

fidelidad de la mujer y de un hombre que posee un sistema de representaciones divergentes sobre el mismo tema, son distintos, esa persona no comprende que este sentimiento es histórico, que cambia según el medio ideológico y psi-cológico, aunque persiste cierto radical biológico sobre cuya base esta emoción surge. (.

 

. . )

 

El estudio de los sistemas y su destino resulta alecciona-dor no sólo para conocer el desarrollo de la estructuración de los procesos psíquicos, sino también para. comprender· los procesos de desintegración. Dicho estudio ·aclara los procesos de desintegración, extraordinariamente intere­ santes, que observamos en la clínica psiquiátrica y que apa­ recen sin una alteración tan severa de alguna función como, por ejemplo, el lenguaje en el afásico ; explica por qué al­ teraciones tan severas · pueden aparecer en casos de daños cerebrales ligeros; explica la paradoja psicológica de que en casos de tabes y de cambios orgánicos de todo el cerebro observemos insignificantes modificaciones psicológicas; pero en la esquizofrenia, en la psicosis reactiva, veamos una com­ pleta desorganización de todo el comportamiento, desde el punto de vista del comportamiento de una persona adul­ ta. La clave para comprender esto es la idea de los sistemas psicológicos, que no surgen directamente de las relaciones entre las funciones, tal como están dadas en el desarrollo del cerebro, sino de aquellos sistemas de los que hablamos.

 

Las manifestaciones psicológicas de la esquizofrenia, como-- - -

el  embotamiento   afectivo,  la  desintegración intelectual,

la  irritabilidad,  encuentran así su única explicación,  su

vinculación estructural. ( ... )

El cerebro contiene las condiciones y las posibilidades

para realizar tal      combinación de funciones, tales síntesis

 

y sistemas nuevos que, en general, no tienen por qué estar registrados con antelación en forma estructural; pienso que toda la neurología moderna obliga a suponer lo dicho. Vemos cada vez más la infinita variedad y el carácter incon­ cluso de las funciones cerebrales. Es mucho más correcto suponer que en el cerebro existen enormes posibilidades para el surgimiento de nuevos sistemas. Esta es la premisa fundamental y élla resuelve la cuestión que se plantea en los trabajos de L. Levy- Bruhl. Levy-Bruhl, en la última dis­ cusión en la Sociedad francesa de filosofía, dijo que el hombre primitivo piensa de manera diferente que nosotros. ¿ Significa esto que su cerebro es diferente del nuestro?

 

 

 

1 6 0

 

 

         Es necesario suponer que el cerebro cambia biológicamen­ te con la nueva función o que el espíritu utiliza el cerebro sólo como instrumento y, entonces, se desarrolla el es­ píritu y no el cerebro?

En realidad, me parece, al introducir el concepto de sistema psicológico en la forma que lo hemos hecho, pode­ mos representamos perfectamente los enlaces reales, las· complejas relaciones reales que existen aquí.

 

Hasta cierto punto esto se refiere a uno de los problemas más difíciles: el de la localización de los sistemas psicoló­ gicos superiores3 • Hasta el momento se los localizaba · de dos maneras. El primer punto de vista examinaba el ce­ rebro como una masa uniforme y afirmaba· que sus partes son iguales y juegan un papel similar en la estructura de las funciones psicológicas. Este punto de vista es · claramente

 

inconsistente. Por eso, las funciones se vincularon luego a partes aisladas del cerebro, diferenciando, por ejemplo, un campo práctico, etc. Los campos estaban unidos entre sí y lo que nosotros observamos en los procesos ·psíquicos es la actividad conjunta de campos aislados. Esta idea, in­ dudablemente, es más correcta. Se trata aquí de la colabo­ ración compieja de una serie de zonas -aisladas. El sustrato cerebral de los procesos psíquicos no son partes . aisladas, sino sistemas complejos de todo el aparato cerebral. Pero

 

la      cuestión         consiste en lo siguien te : si este sistema está

dado de antemano en la estructtira del cerebro, es · decir,

si      se        agota  con aquellas vinculaciones que existen en el ce­

 

rebro entre partes aisladas de éste, nosotros debemos su­ poner que en la estructura del cerebro están dadas de ante­ mano esas vinculaciones de las que surge el concepto. Si, por el contrario, suponemos que son posibles vinculaciones más complejas y no dadas de antemano, inmediatamente llevamos esta cuestión a otro plano.

 

Aclararé esto con un esquema, verdad que poco elabo­ rado. En la persona se unen formas de comportamiento que antes estaban divididas entre dos individuos: la orden y el cumplimiento de ésta ; antes tenían lugar en dos cerebros, uno actuaba sobre el otro, digamos, co.r. ayuda de la palabra.

 

 

3 "...la localización de los sistemas psicológicos superiores" : véase más adelante el trabajo de Vigotski La psicologz'a y la teoria de la localización de las funciones ps{quicas y también el de Luria Las funciones corticales superiores del hombre.

 

1 1-0738     161

 

Cuando se reúnen en un cerebro tenemos el siguiente cua­ dro : el punto A en el cerebro no puede alcanzar el punto B en forma directa, no se encuentra en una vinculación natural con éste. Los enlaces posibles entre partes aisladas del cerebro se establecen a través del sistema nervioso peri­ férico, exógenamente.

 

Partiendo de tale� ideas podemos comprender una serie de hechos de la patológía. A ellos pertenecen, ante todo, los que observamos cuando un enfermo con lesión de los sistemas cerebrales no está en condiciones de hacer algo en forma direc.ta, pero puede realizarlo si se lo dice a sí mismo. Observamos semejante cuadro clínico en los parkinsonia­ nos. El parkirisoniano no puede dar un paso, pero cuando le decimos: " Dé un paso" o ponemos un papel en el piso, lo hace. Todos saben qué bien pueden subir las escaleras y qué mal caminan por una superficie plana los parkinso­ nianos. Para que el enfermo llegue hasta el laboratorio debemos colocar en el piso una serie de papeles. El enfermo desea caminar, pero no puede. influir sobre su motricidad, este sistema está destruido. Por eso el parkinsoniano no puede caminar si en el piso no se disponen papeles. ( ... ) El enfermo parkinsoniano establece una vinculación entre uno y otro punto de su cerebro a través de un signo, actuando sobre sí mismo desdela .terminación periférica. (_.. )

 

Todos los sistemas, de los cuales hablo, pasan por tres etapas. Inicialmente, la etapa interpsicológica: yo ordeno, otra persona cumple la orden; luego, la etapa extrapsico­ lógica: comienzo a hablarme a mf mismo ; más tarde, la etapa intrapsicológica: dos puntos del cerebro, excitados exógenamente, tienen tendencia a actuar en un sistema único y se convierten en un punto intracortical.

 

Nos detendremos brevemente en el destino ulterior de estos sistemas. Quiero señalar que, en un plano psico­ lógico diferencial, yo me distingo de otras personas y éstas de mí no porque tenga un poco más de atención que ellas; la diferencia caracterológica esencial e importante desde el punto de vista práctico en la vida social de las personas, se encuentra en las estructuras, relaciones, vinculaciones que tenemos entre puntos aislados. Quiero decir que no es la atención o la memoria lo que tiene importancia decisiva, sino en qué medida el hombre utiliza esa memoria, qué papel jue'ga ella. Hemos visto que el sueño puede cumplir un papel central en el cafre. Entre nosotros, los sueños son

 

 

 

162

 

 

gorrones en la vida psicológica que no juegan ningún papel sustancial. Lg mismo ocurre con el pensamiento : ¡cuántas mentes infructíferas que trabajan en vacío, cuántas inte­ ligencias que piensan, pero que no están incluidas en la ac­ ción! Todos conocen la situación siguiente: sabemos cómo hay que actuar, pero actuamos de otra forma. ( ... ) K. Lewin señala correctamente que Ja formación de sistemas psico­ lógicos coincide con el desarrollo de la persona. En los casos en que tenemos las personalidades humanas más perfectas desde el punto de vista ético, con una vida espiritual hermo­ sa, nos encontramos con el surgimiento de tal sistema, donde todo está armónicamente unido. Spinoza tiene la siguiente teoría (yo la modifico un tanto) : el alma puede lograr que todas las manifestaciones, todos los estados se relacionen con un objetivo ; aquí puede surgir un sistema con un centro único, la concentración máxima del compor­ tamiento humano. Para Spinoza esa idea única es dios o la naturaleza. Psicológicamente esto no es necesario en absoluto. Pero el hombre puede realmente elevar a sistema no sólo funciones aisladas, sino también crear el centro

 

         único para todo el sistema. Spinoza lo mostró en el plano filosófico ; hay personas cuya vida constituye un modelo de subordinación a un objetivo y ellas mostraron que esto es posible. Ante la psicología se plantea la tarea de mostrar el surgimiento de un sistema único como verdad cientí­ fica.

 

 

Acerca de los sistemas psicológicos: estenograma corre­

gido del informe que Vigotski leyó en la Clínica de enferme­

dades nerviosas de la Primera Universidad Estatal de Moscú,

el 9 de octubre de 1 930. Se publicó en el primer tomo de

sus Obras, en 1 982. En el informe se expone un conjunto

de ideas, nuevo en comparación con la Historia del desarro­

llo de las funciones psíquicas superiores y que subraya la

estructura sistémica de éstas, su vinculación mutua no per­

manente en la ontogénesis. La elaboración posterior de estas

tesis fundamentales se encuentra en las tesis de la ponencia,

publicada en la presente antología, La psicolog(a y la teo­

 

rz'a de la localización de las funciones psz'quicas y en otros  -(-

 

trabajos de Vigotski y de sus continuadores.   j

 

 

PENSAMIENTO Y PALABRA

 

 

 

 

         )p-

 

 

 

 

 

 

Las relaciones internas entre el pensamiento y la palabra no son una magnitud inicial, dada previamente, que cons­ tituya la premisa, la base y el punto de partida del desarrollo ulterior, sino que surgen y se forman en el proceso de desa­ rrollo histórico de la conciencia humana; no son la premisa, sino el producto de la formación del hombre.

 

Incluso en el punto más alto del desarrollo animal -en los antropoides- el lenguaje, parecido al humano en el as­ pecto fonético, no está ligado de ninguna manera con el pensamiento, también parecido al humano. Asimismo, en el estadio inicial del desarrollo infantil pudimos constatar indudablemente la presencia de un . estadio preinteleétual en el proceso de formación del lenguaje y de un estadio preverbal en el desarrollo del pensamiento. El pensamiento y la palabra no están unidos por una vinculación inicial.

 

Esta vinculación surge, cambia y crece en el curso del - ­ propio desarrollo.del pensamiento y de la palabra.

Corno hemos intentado aclarar al comienzo de nuestra investigación, tampoco sería correcto considerar al pensa­ miento y al lenguaje corno dos procesos externos, corno dos fuerzas independientes que existen y actuan parale­ lamente o que se entrecruzan en algunos puntos del camino y entran en interrelaciones mecánicas. La ausencia de una vinculación inicial entre el pensamiento y la palabra no significa en absoluto que pueda surgir sólo una vinculación externa entre los dos tipos de actividad de la conciencia, por esencia heterogéneos. Por el contrario, corno hemos tratado de demostrar, el error metodológico fundamen­ tal de la enorme mayoría de las investigaciones sobre el pensamiento y el lenguaje, error que condiciona el carác­ ter infructífero de estos trabajos, consiste justamente en comprender las relaciones entre el pensamiento y la palabra corno dos elementos independientes, autónomos y aisla-

 

 

 

1 64

 

 

dos, de cuya unión externa surge el pensamiento vefbal cort

todas las propiedades a él inherentes.   

Hemos tratado de mostrar que el método_   de análisis

que se desprende de esta comprensión . está condenado de

antemano al fracaso, por cuanto, para explicar las propie­

dades del pensamiento verbal como un todo, fo descompone

.en sus elementos constitutivos, a saber, en lenguaje y pen­

samiento, los que no contienen las propiedades inherentes .

al todo, cerrando así el camino para explicar estas propie­

dades. Hemos asemejado a los investigadores· que emplean

dicho método con el hombre que, tratando de explicar

por qué el agua apaga el fuego, divide el agua en oxígeno e

hidrógeno y ve, con sorpresa, que el oxígeno mantiene la

combustión y el hidrógeno arde. También quisimos mostrar

que el análisis que utiliza el método de la división .;in ele­

mentos no es análisis en el sentido propio de la palabra,

aplicable a la solución de problemas concretos de algún

área de fenómenos. Se trata, más           bien, del         tránsito a lo

general que de la desmembración          interna y        la distinción

de lo particular contenido en el fenómeno a explicar. Por

su esencia, este método lleva más bien a la generalización

que al análisis.. En _.realidad, _decir    q:ue. � l agua consiste de

hidrógeno y oxígeno significa decir algo que se refiere por

igual a toda el agua en general y a todas sus propiedades:

en la misma medida al océano que a una gota de lluvia,

a la propiedad del agua de apagar S!l fuego en la misma me­

dida que a la ley de Arquíme9es. De manera exactamente

similar, decir que el pensamiento verbal contiene procesos

intelectuales y funciones verbales propiamente dichas es

decir algo que se refiere a todo pensamiento verbal y a todas ·

sus propiedades en igual medida; o sea, significa no decir

nada de cada problema concreto planteado ante la investi-

gación del pensamiento verbal.              .

 

Por eso, tratamos desde el comienzo de ponernos en otra posición, de plantear todo el problema de otra manera y de utilizar en la investigación otro método de análisis. Hemos tratado de sustituir el análisis que emplea el método

 

de descomposición en elementos por el análisis que des­ membra la compleja unidad del pensami_ento verbal en uni­ dades; entendemos por unidades aquellos productos del análisis que, a diferencia de los elementos, no constituyen los momentos primarios de todo el fenómeno estudiado en conjunto, sino sólo de algunos de sus· aspectos y pro-

 

 

1 65

 

 

piedades concretos y que además, también a diferencia de

 

los elementos, no pierden las propiedades inherentes al todo

que deben ser explicadas, sino que contienen en sí en la

forro.a más simple, inicial, aquellas propiedades del todo

por las cuales se emprende el análisis. La unidad a la que

llegamos en el análisis contiene, en alguna forma sencillí­

sima, las propiedades que son inherentes al pensamiento

verbal como un todo:- ..

Hemos encontrado esta unidad que refleja en la forma

más simple la unidad del pensamiento y el lenguaje en el

signzficado qe la palabra. El significado de la palabra es una

unidad indivisible de ambos procesos, sobre la que no se

puede decir qué representa: un fenómeno del lenguaje o

un fenómeno del pensamiento. La palabra privada de signi­

ficado no es una palabra, es un sonido vacío. En consecuen­

cia,   el significado es el rasgo indispensable, constituyente

de la palabra. Es la propia palabra, examinada en el aspecto

interno. Así, parece que tenemos derecho a examinarla

como un fenómeno del lenguaje. Pero el significado de la

palabra en el asp�cto psicológico ( ...) no es otra cosa que la

generalización o el concepto. La generalización y el signifi­

cado de la palabra son sinónimos. Toda generalización,

toda formación de un concepto es el acto más específico,

más completo, más indudable del pensamiento. En conse­

cuencia, ten.emes· derecho a examinar el significado de la

palabra como f�nómeno del pensamiento.

El significado de la palabra es simultáneamente un fe­

nómeno verbal e    intelectual; además, esto no es una coper­

tenencia externa    suya a dos diferentes áreas de la vida psí­

quica. El significado de la palabra es un fenómeno del pen­

samiento sólo en la medida en que el pensamiento está

. ligado con la palabra y encarnado en la palabra y, a la in­

versa, es un fenómeno del lenguaje sólo en la medida en que

el lenguaje está ligado al pensamiento e iluminado por su

luz. Es el fenómeno del pensamiento verbal o de la palabra

significante, es la unidad de la palabra y el pensamiento. ( ...)

Desde el punto de vista de la vieja psicología el vínculo

entre la palabra y. el significado es un simple enlace asocia­

tivo,. establecido    gracias a que en la conciencia coinciden

 

reiteradamente la percepción de la palabra y la cosa desig­ nada con la palabra dada. La palabra nos recuerda su signi­ ficado de igual manera que el sobretodo de un hombre nos recuerda a esa persona o el aspecto externo de una casa, a

 

 

1 66

 

 

sus moradores. Desde este punto de vista, el significado de la palabra, una vez establecido, no puede· desarrollarse ni, en general, cambiar. La asociación que liga la palabra y el significado puede fortalecerse o debilitarse, enriquecerse con una serie de enlaces con otros objetos del mismo tipo, puede extenderse, por similitud o contigüidad, a un círcu­ lo más amplio de objetos o, por el contrario, reducir o limitar ese círculo; en otras palabras, puede sufrir una serie de cambios cuantitativos y externos, pero no puede modi­ ficar su naturaleza psicológica interna, por cuanto para eso ella debería dejar de ser lo que es, a saber, una asocia­

 

ción.Naturalmente, desde este punto de vista, el desarrollo del aspecto de sentido del lenguaje, el desarrollo del signi­ ficado de las palabras es, en general, inexplicable e impo­ sible, lo que se expresó tanto en la lingüística como en la psicología del lenguaje del niño y del adulto. ( ...)

 

Para la lingüística, el desarrollo del aspecto de sentido del lenguaje se agotaba en los cambios del contenido objetal de las palabras; le era ajena la idea de que en el curso del  d-esarrollo "histórico de la lengua cambia la estructura de sen­ tido del significado de la palabra, cambia la naturaleza psi­ cológica de este significado; que de las formas inferiores y primitivas de generalización el pensamiento verbal pasa a las formas superiores y más complejas que se expresan en los conceptos abstractos; que, finalmente, no sólo el con­ tenido objeta! de la palabra, sino el propio carácter de reflejo y generalización de la realidad en la palabra cambió

 

en el curso del desarrollo histórico de la lengua.

 

Esta concepción asociacionista igualmente lleva a la imposibilidad de explicar el desarrollo del aspecto de sen­ tido del lenguaje en la edad infantil. En el niño, el desarrollo del significado de la palabra, puede reducirse sólo a los cam­ bios puramente externos y cuantitativos de los enlaces asociativos que unen la palabra y el significado, el enrique­ cimiento y consolidación de dichos enlaces; para esta con­ cepción e-s-inexplicable que la propia estructura y la natu­ raleza del enlace entre la palabra y el significado pueda cam­ biar y que de hecho cambie en el curso del desarrollo del lenguaje infantil.

 

Finalmente, desde este punto de vista en el funciona­ miento del pensamiento verbal del hombre adulto desarro­ llado no encontramos más que el movimiento lineal inin-

 

 

 

1 67

 

 

 

 

 

,

 

         ,L.t: .

 

terrumpido y en un plano, por vía asociativa, de la palabra a su significado y del significado a la palabra. La compren­ sión del lenguaje consiste en la cadena de asociaciones que surgen en la mente bajo la influencia de las imágenes cono-cidas de las palabras. La expresión del pensamiento en la palabra es el movimiento inverso, por ese mismo camino asociativo, desde los objetos representados en el pensa-miento a sus designaciones verbales. La asociación siempre asegura este enlace doble entre dos representaciones: en una ocasión el sobretodo puede hacer recordar al'· hombre que lo vestía; en otra, la presencia del hombre nos puede obligar a recordar su sobretodo. La comprensión del lengua­ je y la expresión del pensamiento en la palabra no contie­ nen, en consecuencia, nada nuevo ni específico en compa­ ración con cualquier acto de recordación y de enlace aso­ ciativo. ( ...)

 

 

Si tratamos ele resumir lo que nos dio el rápido resumen crítico de las principales teorías contemporáneas del pensa­ miento y el lenguaje es fácil reducir a dos tesis fundamenta-les lo común inherente a dichas teorías. En primer lugar, ninguna capta en la naturaleza psicológica de la palabra lo más importante, fundamental y central, lo que hace pa- . labra a la palabra y sin lo cual ella deja de ser lo que es: la generalización del procedimiento peculiar de reflejo de la realidad en la conciencia. En segundo lugar, todas esas teorías examinan la palabra y su significado fuera-del desa- - · rrollo. Estos dos momentos están ligados internamente, por cuanto sólo la idea adecuada de la naturaleza psíquica de la palabra puede llevarnos a comprender la posibilidad de desarrollo de la palabra y de su significado.

 

El descubrimiento de la inconstancia, de la variabili­ dad de los significados de las palabras y de su desarrollo representa el descubrimiento más importante, el único capaz de sacar a toda la teoría sobre el pensamiento y el lenguaje del callejón sin salida en el que se encuentra. El significado de la palabra no es constante. Cambia en el curso del desarro­ llo del niño. También cambia en los casos en que el pensa­ miento funciona de diferente manera. Representa una for­ mación más bien dinámica que .estática. Fue posible esta­ blecer la variabilidad de los significados sólo cuando se de­ terminó correctamente la naturaleza del propio significado, la que se pone al descubierto, principalmente, en la genera­ lización contenida como momento central en toda palabra,

 

 

 

168

 

 

por cuanto toda palabra generaliza.

 

Si el significado de .la palabra puede cambiar en su na­

turaleza interna, quiere decir que cambia la relación del

pensamiento con la palabra. Para comprender la variabilidad

y la dinámica de las relaciones entre el pensamiento y la

palabra es    indispensable... aclarar el papel funcional del

significado verbal en el acto del pensamiento. ( ...)

Tratemos de imaginarnos en forma completa la estruc­

tura compleja de cualquier proceso mental real y el compli­

cado curso a él ligado, desde el primer y confuso momento

de generación de la idea hasta su culminación final en· la

formulación verbal. Para ello debemos pasar desde el plano

genético al plano funcional         y          bosquejar no el proceso de

desarrollo de los significados     y          de cambio de su estructura,

sino el proceso de funcionamiento de los significados en el

curso vivo    del pensamiento       verbal.            Si logramos hacerlo,

podremos mostrar que en cada estadio del desarrollo no sólo

existe una estructura especial propia del significado verbal,

sino también una peculiar relación entre el pensamiento y

el lenguaje, determinada por esa estructura. Como se sabe

los problemas funcionales se resuelven más fácilmente

cuando la    investigación trata con las formas desarrolladas

superiores de cualquier actividad, en la que toda la comple­

jidad de la estructura funcional está presente de manera

diferenciada y madura. Por ello dejaremos por un momento

las .-cuestiones del desarrollo     y          nos dedicaremos al estudio

de las relaciones entre el pensamiento y la palabra en la

conciencia desarrollada.                         

En cuanto tratamos de realizar lo dicho, se abre ante

nosotros un cuadro grandioso,    complej ísimo, que supera

en precisión arquitectónica todos los esquemas que pudie­

ron presentar en este terreno los investigadores más -ima­

ginativos.    Se confirman las palabras de León Tolstoi en

cuanto a que "la relación de la palabra y el pensamiento y

la formación de nuevos conceptos es un proceso complejo,

misterioso y delicado del alma"1 .        

Antes           de describir esquemáticamente este proceso · y

adelantándonos a los resultados de la exposición que sigue,

nos referiremos a la idea rectora, a cUyD desarrollo y acla­

rac1on debe servir toda la investigación. ·Esa idea central

puede           formularse así: la relación entre el pensamiento y

1       L. N. Tolstoi. Obras Completas, t. 8, p.    1 43, Moscú, 1 903 .

 

 

 

1 69

 

 

la palabra no es una cosa, sino un proceso; dicha relación es el movimiento del pensamiento a la palabra y, a la inver­ sa, de la palabra al pensamiento, el cual se presenta al aná­ lisis psicológico . como un proceso en desarrollo que pasa por una serie de fases y estadios y sufre todos los cambios que, por sus rasgos sustanciales, pueden ser llamados desa­ rrollo. Se sobreentiende que no es un desarrollo evolutivo, sino funcional, pero el movimiento del proceso del pensa­ miento a la palabrá es desarrollo. El pensamiento no se expresa en la palabra, sino que se realiza en ella. Por ello se podría hablar de la formación (unidad del ser y el no ser) del pensamiento en la palabra. Todo pensamiento tiende a unir algo con algo, a establecer una relación entre una y otra cosa. Todo pensamiento tiene movimiento, curso, desarrollo; en una palabra, el pensamiento cumple deter­ minada función, hace cierto trabajo, resuelve una tarea. Este curso del pensamiento se realiza como movimiento . interno a través de una serie de planos, como pasaje del pen �amiento a la palabra y de la palabra al pensamiento. Por ello la primerísima tarea del análisis que desea estudiar

 

11 la relación del pensamientq con la palabra como movimien­ to del pensamiento a la palabra, es el estudio de las fases que forman ese movimiento, la desmembración de la serie de planos por los que pasa el pensamiento encarnado en la· palabra. Ante el investigador se abre aquí mucho de lo que "ni soñaron los sabios", seg l'.úi la expresión de W, Sha­ kespeare.

 

En primer lugar, nuestro análisis nos conduce a la di­ ferenciadón de dos planos en el lenguaje. La investigación muestra que tanto el aspecto interno, de sentido, semán­ tico, del lenguaje como el aspecto externo, sonoro, fásico, aunque forman · una verdadera unidad, tienen sus propias leyes de movimiento. La unidad del lenguaje es una unidad compleja, no homogénea. Ante todo, se descubre su movi­ miento en los aspectos semántico y fásico del lenguaje en una· serie de hechos que pertenecen al área del desarrollo verbal del niño. Señalaremos los dos hechos más importan­

 

tes. Se sabe que el aspecto externo del lenguaje se desarrolla, en ·el niño, de la palabra al encadenamiento de dos o tres palabras; luego, a una frase simple y al encadenamiento de frases; más tarde aún, a las oraciones complejas y al lenguaje coherente, compuesto por una serie desplegada de ora-

 

 

170

 

ciones. El nmo, en- el proceso de dominio del aspecto fá­ sico del lenguaje, va de las partes al todo . Pero también se sabe que, por su significado, la primera palabra del niño es una frase entera, una oración unimembre. En el desarro­ llo del aspecto semántico del lenguaje el niño comienza por el todo, por la oración y sólo luego pasa a dominar las unidades de sentido particulares, los significados de palabras aisladas, desmembrando su' pensamiento fusionado, expre­ sado en una oración unimembre, en una serie de significa­ dos verbales aislados y unidos entre sí. En consecuencia, si se toman los momentos inicial y final en el desarrollo de los aspectos semántico y fásico del lenguaje es fácil ver que el desarrollo transcurre en direcciones "contrarias.

 

El aspecto de sentido del lenguaje se desarrolla del todo a la parte, de la oración a la palabra; el aspecto externo del lenguaje va de la parte al todo, de la palabra a la oración.

 

Este solo hecho es suficiente para convencernos de la necesidad de diferenciar el movimiento de los aspectos de sentido y sonoro del lenguaje. Los movimientos en estos planos no coinciden fusionándose en una línea, sino que

 

 

         - -pueden -realizarse, como lo mostramos en el caso analizado, siguiendo líneas de dirección contraria. Esto no significa, de ninguna manera, la disrupción entre ambos planos del lenguaje o la autonomía e independencia de cada uno de sus aspectos. A la inversa, la diferenciación de ambos pla­ nos es el primer paso indispensable para el establecimiento de su unidad interna. Dicha unidad presupone el movimien­ to propio de cada una de las partes del lenguaje y la pre­ sencia de complejas relaciones entre los movimientos de esas partes. Pero se puede estudiar las relaciones que están en la base de la unidad del lenguaje sólo después de haber diferenciado, con ayuda del análisis, dichos aspectos, entre los cuales pueden existir estas relaciones complejas. Si ambos aspectos representaran lo mismo, si coincidieran y se fusionaran en una línea única, no se podría hablar de nin­ guna relación en la estructura interna del lenguaje, por cuanto n() es posible relación alguna de una cosa consigo misma. En nuestro ejemplo, la unidad interna de ambos aspectos del lenguaje, que tienen dirección contraria en el desarrollo infantil, aparece tan clara como su falta de coin­ -1(-cidencia. El pensamiento del niño surge como un todo confuso y amorfo ; justamente por eso debe encontrar su expresión verbal en una palabra aislada. El niño parece ele-

 

 

 

1 7 1

 

gir para su pensamiento la vestidura verbal a medida. Cuan­ do el pensamiento infantil se va diferenciado y se construye con elementos distintos, el niño pasa, en el lenguaje, de las partes al todo también diferenciado. A la inversa, a medida <    que el pequeño pasa de las partes al todo diferenciado en

 

         la oración, también puede, en .el pensamiento, pasar del _}--todo indiferenciado a las partes.

 

En consecuencia, el pensamiento y la palabra no están cortados por el mismo molde. En cierto sentido se puede decir que entre ellos existe más contradicción ·que con­ cordancia. Por su estructura, el lenguaje no es el simple reflejo especular de la estructura del pensamiento. Por eso no puede colocarse sobre el pensamiento como un ropaje de confección. El lenguaje no es la expresión de un pensamiento ya listo. Al convertirse en lenguaje, el pensa­ miento se reconstruye y cambia. El pensamiento no se expresa, sino que se realiza en la palabra. ( ... )

 

El otro hecho, no menos importante, pertenece a una época posterior del desarrollo. Como ya hemos menciona­ do, Piaget estableció que el nifto domina primero la comple­ ja estructura de la oración subordinada con las conjunciones "porque", "a pesar de", "por cuanto", "aunque" que- las estructuras de sentido correspondientes a dichas formas sin­ tácticas. En el desarrollo del nifto la gramática precede a la lógica. El pequefto que utiliza en forma completamente correcta y adecuada las conjunciones que expresan ·depen­   dencias causales, temporales, adversativas, condicionales

 

y otras en el lenguaje espontáneo y en la situación corres­ pondiente, todavía durante toda la edad escolar no toma conciencia del aspecto de sentido de estas conjunciones y no es capaz de emplearlas voluntariamente. Esto significa que los movimientos de los aspectos semántico y fásico de la palabra en el dominio de las complejas estructuras sintácticas no coinciden en el desarrollo. El análisis de la palabra podría mostrar que esta falta de coincidencia de la gramática y la lógica en el desarrollo del lenguaje infan­ til, como en el caso anterior, no sólo no excluye sino que, por el contrario, hace posible la unidad interna del signifi­ cado y la palabra que expresa complejas relaciones lógicas.

 

En el funcionamiento del pensamiento desarrollado esta falta de coincidencia entre los aspectos semántico y fásico del lenguaje es menos directa, aunque se manifiesta con mayor relieve. Para descubrirla debemos pasar del

 

 

1 7 2

 

 

plano genético al funcional. Pero antes señalemos que los hechos pertenecientes a la génesis del lenguaje permiten sacar algunas conclusiones esenciales también en el sentido funcional. Si, como hemos visto, el desarrollo de los aspec­ tos de sentido y sonoro del lenguaje transcurren en direc­ ciones contrarias durante toda la niñez temprana, se com­ prende claramente que, en cualquier momento que exa­ minemos las correlaciones entre estos dos planos de lengua- · je, nunca existirá entre ellos una completa coincidencia.

 

Son mucho más demostrativos los hechos extraídos del análisis funcional del lenguaje. Estos hechos son bien cono­ cidos por la lingüística moderna, de orientación psfooló­ gica y el más importante es la falta de coincidencia del sujeto y el predicado grama ti cal y lógico. ( . . . )

 

Dicha falta de coincidencia puede aclararse con el siguiente ejemplo. Tomemos la frase: "El reloj se cayó", en la cual "El reloj" es el sujeto y "se cayó" el predicado ; supongamos que esa frase s e pronuncia dos veces en situa­ ciones diferentes y que, en consecuencia, expresa en .la mis­ ma forma dos pensamientos distintos. Presto atención a que el reloj se ha detenido y pregunto por ' qué ha sucedido esto. Me resp-onden: "El reloJ se cayó": En este caso en mi conciencia primero se dio la idea del reloj ; el reloj es el su­ je to psicológico, aquello de lo que se habla. Luego surgió la idea de que el reloj se cayó. "Se cayó" es en este caso el predicado psicológico, lo que se dice del sujeto. En este caso la división psicológica y gramatical de la frase coincide; pero puede no coincidir.

 

Supongamos que estoy sentado, trabajando y oigo el ruido producido por un objeto que cae y pregunto qué se cayó. Me responden con la misma frase: "El reloj se cayó". En este caso, en la conciencia primero existía la idea de lo que ha caido. ''Se cayó" es aquello de lo que se habla en esta frase, es decir, el sujeto psicológico. Lo que se dice de este sujeto, lo que surge secundariamente en la conciencia es la idea del reloj, que será el predicado psi­ cológico. En esencia, esta idea se puede expresar así: "Lo que se cayó es el reloj" y entonces .el sujeto psicológico

 

         gramatical coincidirían ; en el �jemp'lo que hemos dado· no coinciden.

El análisis muestra que en una frase compleja, cualquier miembro de la oración puede convertirse en sujeto psicoló­ gico y entonces lleva el acento lógico, cuya función semán-

 

 

1 7 3

 

tica consiste, justamente, en la diferenciación del predicado psicológico. ( . . . )

 

Es posible que la correspondencia entre la estructura gramatical y psicológica del lenguaje no se encuentre con tanta frecuencia como suponemos. Incluso esta corres­ pondencia más bien es postulada por nosotros y raramente o nunca se realiza en n��lidad. Por doquier -en la fonética, la morfología, el · vocabulario y en la semántica, incluso en el ritmo, la métrica y la música - tras las categorías gra­ maticales o formales se ocultan las psicológicas. Si en algún caso, por lo visto, se recubren entre sí, en otros divergen nuevamente. No sólo se puede hablar de los elementos psicológicos de la forma y de los significados, de sujetos y predicados psicológicos, sino también, con el mismo de-

 

. recho, se puede hablar del número, el género, el caso, el pro­ nombre, el grado superlativo, el tiempo futuro psicoló­ gicos, e.te. Junto con los conceptos gramaticales y formales de sujeto, predicado, género, hay que reconocer la existen­ cia de sus dobles o protoimágenes psicológicas. Lo que des­ de el punto de vista del idioma es erróneo puede, si parte dé una naturaleza original, tener valor artístico. Los versos de Pushkin :

 

Como a una roja boca que no ríe

 

No amo y.o la lengua...r.usa Sin un solo error gramatical.

 

tienen un significado más profundo de lo que se piensa habitualmente. La completa eliminación de las faltas de correspondencia en favor de la expresión común e, induda­ blemente, correcta se alcanza sólo más allá del idioma y sus hábitos: en las matemáticas. ( . . . )

 

Si tratamos de sacar las conclusiones de lo que nos dio el análisis de ·Jos dos planos del lenguaje, se puede decir que la falta de coincidencia entre estos dos planos, la presencia de un segundo plano, interno, del lenguaje que está tras las palabras, la autonomía de la gramática del pensamiento, de la sintaxis de los significados verbales, nos obligan a ver en la expresión verbal más simple la relación no dada de una . vez para siempre, inmóvil y constan te entre los aspectos de sentido y sonoro del lenguaje, sino el movimiento, el pasaje de la sintaxis de los significados a la sintaxis verbal, la conversión de la gramática del pensamiento en gramática de las palabras, la modificación de la estructura de sentido cuando se encarna en las palabras.

 

 

 

1 7 4

 

 

         Si los aspectos fásico y semántico del lenguaje no coin­ ciden, es evidente que la elocución verbal no puede surgir de golpe en toda su plenitud, por cuanto las sintaxis semán­ tica y verbal no surgen, como hemos visto, simultánea y conjuntamente, sino presuponen el pasaje y el movimiento de una a otra. Pero este complejo proceso de tránsito de los significados a los sonidos se desarrolla, formando una de las líneas fundamentales en el perfeccionamiento del pensamiento verbal. Esta desmembración del lenguaje en semántica y fonología no está dada de golpe y desde el comienzo mismo, sino que surge en el curso del desarrollo : el niño debe diferenciar ambos aspectos del lenguaje, tomar conciencia de su diferencia y de la naturaleza de cada uno para hacer posible ·ese descenso por grados que, natural­ mente, presupone el proceso vivo del lenguaje consciente. Al comienzo, en el niñ.o encontramos la falta de conciencia de las formas verbales y de los significados verbales y la indiferenciación entre ellos. La palabra y su estructura sono­ ra son captadas por el niñ.o como partes de la cosa o como su propiedad, inseparables de sus otras propiedades. Este fenómeno, por lo visto, es inherente a toda conciencia lin­ güística primitiva.

 

W. Humboldt  cita una anécdota en la· que se cuenta

 

cómo un hombre del pueblo, al oír una conversación de es­ tudiantes de astronomía acerca de las estrellas, se dirige a ellos y les dice : "Comprendo que con ayuda de diferentes instrumentos las personas hayan logrado medir la distancia de la Tierra a las más alejadas estrellas y conocer su dis­ posición y movimiento. Pero ¿cómo supieron los nombres de las estrellas?" Suponía que sólo las estrellas podían dar a conocer sus nombres. Experimentos simples muestran que aún en la edad preescolar el niñ.o explica las denomina­ ciones de los objetos por sus propiedades: "La vaca se llama 'vaca' porque tiene cuernos; 'ternero' porque tiene cuernos más pequeñ.os; 'caballo' porque no tiene cuernos; 'perro' porque rto·, tjene cuernos y es pequeño ; 'automóvil' porque no es un animal".

 

 

A la pregunta de si se puede cambiar la denominación de un objeto por otro, por ejemplo, llamar a la vaca, tinta y a la tinta, vaca, los nii'ios responden que esto es comple­ tamente imposible por que con la tinta se escribe y la vaca da leche. La transferencia de los nombres parece significar la transferencia de las propiedades de una cosa a otra, tan

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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·'. .

 

 

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estrecha e indisolublemente están enlazados entre sí las propiedades de la cosa y su nombre.

 

Los aspectos sonoro y de sentido de la palabra repre­ sentan para el niño una unidad inmediata, indiferenciada y no concientizada. Una de las líneas más importantes del

 

         desarrollo verbal infantil consiste, justamente, en que esa j-  unidad comienza a diferenciarse y hacerse consciente. En consecuencia, al comienzo del desarrollo tiene lugar la fu­ sión de ambos planos y su paulatina división, de manera que la distancia entre ellos aumenta junto con la- .edad y a cada escalón en el desarrollo de los significados verbaies -y ­ su concientización corresponde una relación específica de los aspectos semánticos y fásicos del lenguaje y su vía es­ pecífica de pasaje del significado al sonido. La insuficiente diferenciación de ambos planos verbales está ligada con la limitación de la posibilidad de expresar y comprender el

 

pensamiento en las edades tempranas.

Si prestamos atención a lo que se dijo al comienzo de nuestra investigación sobre la función comunicativa de los significados, quedará claro que la comunicación del niño con ayuda del lenguaje se encuentra en vinculación directa con la diferenciación de los significados verbales en si.iJen­ guaj e y la toma de conciencia de los mismos.

 

Para aclarar esta idea debemos detenernos en una pe­ culiaridad esencial de los significados de las palabras, que ya hemos mencionado durante el análisis de los resultados de - nuestros experimentos. En la estructura semántica de la palabra hemos diferenciado su referencia objeta! y su significado y tratamos de mostrar que no coinciden. En el aspecto funcional, esto nos llevó a distinguir las funciones indicativa y nominativa de la palabra, por una parte y su función significativa, por otra2 . Si comparamos estas re­ laciones estructurales y funcionales al comienzo, a media­ dos y a finales del desarrollo podremos convencemos de la presencia de fa siguiente ley genética : al comienzo del de-

 

         "funciones indicativa, nominativa y significativa de la palabra": se trata d e las funciones de indicación, d e denominación y de deno­ tación del objeto (generación del significado) . El seguimiento de la divergencia de estas funciones de la palabra y, a veces, de las contra­ dicciones entre ellas en los planos ontogenético e histórico-cultural es, en Vigotski, el eje que atraviesa todo su análisis del problema del significado de la palabra (véase : capítulos cuarto, quinto y sexto de Pensamiento y lenguaje y otros trabajos del autor).

 

 

1 7 6

 

 

sarrollo, en la estructura de la palabra existe exclusivamente          

su referencia objetal; de sus funciones, sólo la indica,tiva   

y la nominativa. El significado, independiente de la refe­    

rencia objetal y la  significación, independiente de la indi­  

cación y de la denominación del objeto, surgen posterior­   

mente y se desarrollan siguiendo los puntos que tratamos   

de bosquejar y examinar más arriba.    

Desde su aparición, estas estructuras y particularidades       

de la palabra se desvían, en el niño, siguiendo líneas de       

sentido contrario. Por una parte, la referenda objetal de       

la palabra en el niño se expresa de manera mucho más         

clara e intensa que en el adulto ; para el primero, la palabra

representa una parte de la cosa, una de sus propiedades,      

está ligada de manera incomparablemente más estrecha con

el objeto que la palabra del adulto. Esto condiciona el           ·

peso específico mucho mayor de la referencia objetal en la 

palabra infantil. Por otra parte, justamente debido a que      

en el niño la palabra está ligada de manera más estrecha     

al objeto que entre nosotros y representa como si fuera        

una parte de la cosa, puede con más facilidad desprenderse

del objeto, sustituirlo en su pensamiento y vivir una vida    

independiente.  Así,  la  insuficiente  diferenciación  de la   

referencia   ob]etal           y del s1griíficado de-- la palabra lleva a 

que la palabra del  niño esté, al mismo tiempo, más cerca   

y más lejos de la realidad que la palabra del adulto. Ini­       

cialmente    el  niño          no  diferencia el significado verbal y      

el objeto, el significado y la forma sonora de la palabra.      

Esta diferenciación transcurre, a medida que se desarrolla  

la  comunicación  y,  a finales del  desarrollo,  allí donde     ·

nosotros      encontramos ya los verdaderos conceptos, sur-

 

gen las mismas complicadas relaciones entre los planos diferenciados del lenguaje que hemos mencionado más arriba.

 

Esta diferenciación de los dos planos verbales, que aumenta con la edad, se acompaña del <;iesarrollo del pensa­ miento durante la conversión de la sintaxis de los signifi­ cados en la sintaxis de las palabras. El pensamiento pon.e el sello del acento lógico en una de las palabras de la frase, separando así el predicado psicológico, sin el cual cual­ quier frase es incomprensible. La elocudón requiere el pasa­ je del plano interno al externo y la comprensión presupone el movimiento inverso : del plano externo del lenguaje al interno.

 

 

 

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Nosotros debemos dar otro paso más en el camino bosquejado y penetrar más profundamente en el aspecto interno · del lenguaje. El plano semántico del lenguaje es sólo el primero e inicial de todos sus planos internos. Tras él se abre ante el investigador el plano del lenguaje interior. Sin comprender correctamente su naturaleza psicológica no hay ni puede haber posibilidad de aclarar las relaciones del pensamiento y la palabra en su complejidad real. Este problema es casi el más embrollado de todos los que trata la teoría del pensamiento y el lenguaje.

 

La confusión comienza con la poca claridad terminoló­ gica. El término "lenguaje interior" o "endofasia" se aplica, en la literatura correspondiente, a los fenómenos más di­ versos. De aquí surge toda una serie de incomprensiones, ya que lbs investigadores discuten frecuentemente sobre cosas diferentes, designándolas con el mismo término. No hay posibilidad de sistematizar nuestros conocimientos sobre la naturaleza del lenguaje interior si antes no trata­ mos de introducir claridad terminológica en esta cuestión. Por cuanto este trabajo no se ha realiiado, no es sorpren­ dente que hasta ahora no encontremos ni en un solo autor una exposición algo sistemática, incluso, de datos simples sobre la naturaleza del lenguaje interior.

 

Por lo visto, originariamente este término se comprendió como memoria verba-f. ·Puedo re-cffar en voz alti una poesía que he aprendido de memoria, pero también la puedo re­ producir en la memoria. La palabra puede ser del mismo modo· sustituida por una representación de ella o por una image'n de la memoria, como cualquier otro objeto. En este caso, el lenguaje interior se diferencia del externo de la misma manera que la representación del objeto se diferen­ cia del objeto real. Justamente así comprendían el lengua­ je interior los autores franceses cuando estudiaban en qué imágenes de la memoria -acústicas, ópticas, motoras y sintéticas - son recordadas las palabras. Como veremos más adelante, la memoria constituye uno de los momentos que determinan fa naturaleza del lenguaje interior. Pero en sí misma, claro, no sólo no agota este concepto, sino que tampoco coincide con él de manera directa. En los au­ tores antiguos siempre encontramos el signo de igualdad entre la · reproducción de memoria de las palabras y el len­ guaje interior. En realidad, son dos procesos diferentes que es necesario distinguir.

 

 

 

1 7 8

 

El segundo significado del término "lenguaje interior" se liga con la abreviación del acto verbal habitual. En este caso se llama lenguaje interior al lenguaje no pronunciado, no sonoro, mudo, es decir al lenguaje menos sonido, según la conocida definición de G. Müller. De acuerdo con J. Wat­ son, representa el mismo lenguaje externo, pero no llevado hasta el fin. V. Béjterev lo definió como el reflejo verbal no manifestado en su parte motora ; l. Séchenov, como un reflejo interrumpido en los dos tercios de su camino. También esta comprensión puede ser uno de los momentos subordinados en el concepto científico de lenguaje interior; pero, como la primera, no sólo no agota todo el concepto, sino que, en general, no coincide con él. Pronunciar sin sonido una palabra cualquiera de ninguna manera denota los procesos del lenguaje interior. ( ...)

 

 

Finalmente, la tercera y más difusa comprensión de este término da al lenguaje interior una interpretación extraor­ dinariamente ampliada. No nos detendremos en su histo­ ria, pero esbozaremos brevemente su estado actual, que

         encontramos en los trabajos de muchos autores.

K. Goldstein llama lenguaje interior a todo lo que pre­ cede al acto motor de elocución, todo el aspecto interno del lenguaje, en el que diferencia dos momentos: en primer lugar., la forma verbal interior del lingüista o motivos del lenguaje de W. Wundt y, en segundo lugar, la presencia de aquella vivencia indefinible, ni sensorial ni motora, sino específicamente verbal que tan bien conoce cualquiera y que no se somete a una caracterización exacta. Uniendo en el concepto de lenguaje interior todo el aspecto interno de cualquier actividad verbal, mezclando la comprensión del lenguaje interior de los autores fram:eses y de la pala­ bra-concepto de los autores alemanes, Goldstein lo pone en el centro de todo el lenguaje. Es correcta la parte negativa de la definición, a saber, el señalamiento áe que los procesos sensoriales y motores tienen en el lenguaje interior una ·importan�ia subordinada; pero es muy confusa y, por ello incorrecta; la parte positiva. Es necesario objetar 1..identi1­ ficación del punto central de todo el lenguaje con la vi­ vencia intuitiva que no se somete a ningún análisis funcio­ nal, estructural y, en general, objetivo ; tampoco es posible dejar de objetar la identificación de esta vivencia con el lenguaje interior, en el que se hunden y funden sin dejar rasfros algunos planos estructurales, bien diferenciados con

 

 

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ayuda del análisis psicológico. Esta vivencia verbal central es común para cualquier tipo de actividad verbal y por esa razón de ninguna manera es adecuada para diferenciar esa función verbal específica y peculiar que es la única que me-

 

         rece el nombre de lenguaje interior. En esencia, si se es consecuente y se lleva hasta el fin el punto de vista de Gold­ stein hay que reconocer que su lenguaje interior no· es en general lenguaje, sino actividad mental y afectivo-voluntaria, por cuanto incluye los motivos del lenguaje y el pensamien­ to expresado en la palabra. En el mejor de los caso-s, abarca en forma indiferenciada todos los procesos internos que tienen lugar hasta el momento de la elocución, es decir todo el aspecto interno del lenguaje exterior.

 

La comprensión correcta del lenguaje interior debe par­ tir de la tesis de que es una formación peculiar por su natu­ raleza psicológica, un tipo especial de actividad verbal que tiene características completamente específicas y que se encuentra en una compleja relación con otros tipos de ac­ tividad verbal. Para estudiar estas relaciones del lenguaje interior con el pensamiento, por una parte, y con la palabra, por otra, es necesario ante todo encontrar su diferenciá específica respecto a uno y otra y aclarar su función pecu­ liar. Nos parece que no es indiferente si yo me hablo a mí

 

mismo o hablo a otro. El lenguaje interior es el lenguaje para sz: El lenguaje exterior es el lenguaje para otros. No se puede suponer que esta diferencia radical y fuñClamental en las funciones de uno y otro lenguajes no tenga conse­ cuencias para la naturaleza estructural de ambas funciones verbales. ( ... ) No se trata de la vocalización. La presencia o la ausencia de la vocalización no es la causa que explica la naturaleza del lenguaje interior, sino la consecuencia derivada de dicha naturaleza. En cierto sentido se puede decir que el lenguaje interior no sólo no es aquello que pre­ cede al lenguaje exterior o que lo reproduce en la memoria, sino que es el lenguaje opuesto al exterior. El lenguaje ex­ terior es el proceso de conversión del pensamiento en pa­ labras, su materialización y objetivación. El lenguaje inte­ rior, el proceso opuesto por su dirección, que va de afuera a adentro, el proceso de evaporación del lenguaje en el pen­ samiento. De aquí, la estructura de este lenguaje, con todas sus diferencias respecto a la estructura del lenguaje ex­ terior.

 

 

 

El lenguaje interior es casi el área más dífícil de investí-

 

 

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gac1on de la psicología. Justamente por ello encontramos en la teoría del lenguaje interior una enorme cantidad de construcciones, por completo arbitrarias y teorías especula­ tivas y no poseemos casi ningún dato. En este problema el · experimento se empleaba sólo como demostración. Los in­ vestigadores trataron de captar la presencia de los cambios motores, acompañantes de la articulación y de la respira­ ción, cambios apenas perceptibles, que, en el mejor de los casos, tienen una importancia de tercer orden y que están fuera del núcleo central del lenguaje interior. Este problema fue prácticamente inaccesible para el experimento hasta que no se logró emplear el .método genético. También aqu1 el desarrollo resultó la clave para comprender una de las funciones internas más complejas de la conciencia humana. Por ello, el hallazgo del método adecuado de investigación del lenguaje interior sacó a todo el problema del punto muerto en que se encontraba. Nos detendremos, por ello, ante todo en el método.

 

 

J. Piaget, por lo visto, fue el primero que prestó aten­ c10n a la peculiar función del lenguaje egocéntrico del niño y supo valorar su importancia teórica. Su mérito con­ siste en no ..haber pasado .pm alto este hecho cotidiano, conocido por toda persona que haya visto a un nifio; trató de estudiarlo y de comprenderlo teóricamente. Pero Piaget permaneció totalmente ciego a lo más importante que en­ cierra el lenguaje egocéntrico, a s.aber, su parentesco y en­ lace genético con el lenguajy interior y, a consecuencia de ello, interpretó erróneamente la naturaleza del lenguaje egocéntrico en los aspectos funcional, estructural y ge­ nético.

 

 

En nuestras investigaciones del lenguaje interior pusi­ mos en el centro, justamente, partiendo de Piaget, el proble­ ma de la relación entre el lenguaje egocéntrico y el interior. A nuestro juicio, esto hizo posible estudiar por primera vez con una plenitud sin precedente la naturaleza del len­ guaje interior por vía experimental.

 

Hemos expuesto más arriba todas las consideraciones fundamentales que nos obligan a concluir que el lenguaje egocéntrico representa una serie de peldaños que preceden al desarrollo del lenguaje interior. Recordemos que estas consideraciones tenían un triple carácter: funcional ( descu­ brimos que el lenguaje egocéntrico cumple funciones in­ telectuales, lo mismo que el lenguaje interior), estructural

 

 

 

1 8 1

 

 

(hallamos que el lenguaje egocéntrico se aproxima por su estructura al interior) y genético (comparamos el hecho, observado por Piaget, de extinción del lenguaje egocén­ trico· cuando se inicia la edad escolar con una serie de hechos que obligan ·a ubicar en ese mismo momento el comienzo del desarrollo del lenguaje interior y sacamos de ello la conclusión de .que en el umbral ae la edad escolar no tiene lugar la extinción del lenguaje egocéntrico, sino su tránsito y transformación en lenguaje interior). Esta nueva hipótesis de trabajo sobre la estructura, la función

 

 

         el destino del lenguaje egocéntrico nos posibilitó no sólo reconstruir de manera radical toda la teoría sobre el lengua­ je egocéntrico, sino también penetrar en la profundidad de

 

la cuestión referida a la naturaleza del lenguaje interior .

 

 

         Si nuestra tesis de que el lenguaje egocéntrico representa las formas tempranas del lenguaje interior merece crédito, con ello se resuelve el problema del método de investiga­ ción del lenguaje interior.

 

En este caso, el lenguaje egocéntrico es la clave para investigar el lenguaje interior. La primera comodidad que presenta consiste en que el primero es un lenguaje todavía vocalizado, sonoro, es decir lenguaje exterior por el proce­ dimiento de manifestación y, al mismo tiempo, interior por las funciones y la- estructura. -Durante la irwestigación de los complejos procesos internos, para experimentar, objetivizar el proceso interno observado es necesario crear especialmente su aspecto externo, ligándolo con alguna actividad también externa, sacarlo afuera. Esto posibilita

 

su análisis objetivo-funcional, basado en ·las observaciones

. del aspecto externo del proceso interno. En el caso del

 

         lenguaje egocéntrico tenemos una especie de experimento natural de aquel tipo. Es el lenguaje interior accesible a la

 

observación directa y a la experimentación, es decir un proceso interno por su naturaleza y externo por su maní-

 

         festación. En ello se encuentra la causa principal por la que el estudio del lenguaje egocéntrico es, a nuestro juicio, el método fundamental de investigación del lenguaje interior.

.La· segunda ventaja del método consiste en que permite estudiar el lenguaje egocéntrico no en forma estática, sino dinámica, en el proceso de su desarrollo, de la disminución paulatina de algunas de sus particularidades y el lento au­ mento de otras. Gracias a ello surge la posibilidad ge juzgar sobre las tendencias del desarrollo del lenguaje interior,

 

 

182

 

 

analizar lo que para éste no es esencial y lo que desaparece en el curso del desarrollo, tanto como aquello que es esen­ cial y lo que, en el curso del desarrollo, se fortalece y au­ menta. Finalmente, se abre la posibilidad, al estudiar las tendencias genéticas del lenguaje interior, de definir con ayuda de los métodos de interpolación qué representa en su expresión límite el movimiento del lenguaje egocéntrico al interior, es decir, cuál es la naturaleza de éste.

Antes de pasar a exponer los principales resultados que logramos con ayuda de dicho método, nos detendremos en la comprensión general de la naturaleza del lenguaje egocéntrico, ·para aclarar definitivamente la base teórica de nuestro método. En la exposición partiremos de la con­ traposición entre dos teorías del lenguaje egocéntrico: la de Piaget y la nuestra. Según la teoría de Piaget, el lengua­ je egocéntrico del niño representa la expresión directa del egocentrismo del pensamiento infantil, el que, a su vez, resulta un compromiso entre su autismo primario y su so­ cialización paulatina, un compromiso peculiar para cada escalón eV.Qlutivo, un compromiso dinámico, por decirlo así, donde a medida que el niño se desarrolla disminuyen los elementos de autismo y aumentan los elementos del pensamiento socializado, gracias a lo que el egocentrismo en eLpensamiento, como en el lenguaje, se reduce paulati­ namente a cero.

 

 

 

De esta comprensión de la naturaleza del lenguaje egocéntrico se deduce el punto de vista de Piaget sobre la estructura, la función y el destino de este tipo de lengua-

 

         je. En el lenguaje egocéntrico, el nifio no debe adaptarse al ·pensamiento del adulto; por eso su pensamiento perma­ nece siendo egocéntrico al máximo, lo que se expresa en el carácter incomprensible para otra persona del lenguaje egocéntrico, su abreviación y otras peculiaridades estruc­ turales suyas. Por su función, el lenguaje egocéntrico en este caso no puede ser otra cosa que un simple acompañamiento de la melqdía principal de la actividad infantil, que no cambia en  nada esta melodía. Se trata más bien de un fenómeno concomitante que de un fenómeno con significa­ ción funcional propia. Este lenguaje no cumple ninguna función en el comportamiento ni en el pensamiento del niño. Finalmente, por cuanto es la expresión del egocen­ trismo infantil y éste está condenado a extinguirse en el curso del desarrollo, naturalmente su destino genético

 

 

1 83

 

también es la extinción, paralela a la extinción del egocen­ trismo en el pensamiento del niño. Por eso el desarrollo del lenguaje egocéntrico sigue una curva descendente, cuyo punto máximo se encuentra a comienzos del desarrollo y que se reduce a cero en el umbral de la edad escolar.

 

En consecuencia, del lenguaje egocéntrico se puede de­ cir, con las palabras de F. Liszt referidas a los niños pro­ digio, que todo su futuro se encuentra en el pasado. Ese lenguaje no tiene futuro. No surge y no se des<irrolla junto con el niño, sino que se extingue y desaparece,-.u�presen­ tando por su naturaleza más bien un proceso involutivo que evolutivo. Si el desarrollo del lenguaje egocéntrico si­ gue una curva ininterrumpidamente descendente, es natural que este lenguaje, en cualquier etapa del desarrollo infantil, surja a causa de la insuficiente socialización del lenguaje infantil, originariamente individual, y constituya la expre­ sión directa del grado que tiene esta insuficiencia y del carácter incompleto de la socialización.

 

 

Según la teoría contraria, el lenguaje egocéntrico del niño representa uno de los fenómenos de pasaje de las fun­ ciones interpsz'quicas a las intraps(quicas, o sea, de las for-_ mas de la actividad social, colectiva del niño a sus funciones individuales. Este tránsito es la ley fundamental, como hemos mostrado en uno de nuestros trabajos previos, del desarrollo de todas las funciones psíquicas superiores que surgen, inicialmente, como formas de actividad en colaba- _ . ración y que sólo luego el niño transfiere a la esfera de sus formas psíquicas de actividad. El lenguaje para sí surge por diferenciación de la función originariamente social del len­ guaje para otros. La vía principal del desarrollo infantil no es la socialización paulatina, introducida en el niño desde afuera, sino la paulatina individualización que se origina sobre la base del carácter internamente social del niño. En consecuencia, también cambian nuestros puntos de vista sobre la estructura, la función y el destino del len­ guaje egocéntrico. Para nosotros, su estructura se desarrolla paralelamente a la diferenciación de sus funciones y en correspondencia con ellas. Dicho de otra manera, al adqui-rir una nueva destinación, la estructura del lenguaje, natural­ mente, se reorganiza de acuerdo· con las nuevas funciones. Más adelante nos detendremos detalladamente en las parti­ cularidades estructurales; por ahora, digamos que éstas no se extinguen ni se borran, no se reducen a cero ni involu-

 

 

 

 

 

1 84

 

 

cionan, sino que se fortalecen y crecen, evolucionando y desarrollándose junto con el niño, de manera que su desa­ rrollo, como el de todo el lenguaje egocéntrico, sigue una curva ascendente y no descendente.

 

A la luz de nuestros experimentos, la función del len­ guaje egocéntrico se nos presenta emparentada con la fun­ ción del lenguaje interior: no es un acompañamiento, sino una melodía autónoma, una función independiente que sirve a los objetivos de la orientación mental, de la toma de conciencia, de la superación de las dificultades y los obs­ táculos, de la imaginación y el pensamiento; es el lenguaje para sí, al servicio del pensamiento in:fantil. Finalmente, su destino genético nos parece muy diferente al que dibuja Piaget. El lenguaje egocéntrico se desarrolla siguiendo una curva ascendente y no descendente. ( ...) Desde el punto de vista de nuestra hipótesis, el lenguaje egocéntrico repre­ senta un lenguaje interno por su función psíquica y externo por su estructura. Su destino es transformarse en lenguaje interior.

 

 

Por comparación con la hipótesis de Piaget, la nuestra tiene, nos parece, una serie de ventajas. Permite explicar en forma más adecuada . y más acertadamente desde el punto de vista teórico, la éstructura, laTunción y el destino del lenguaje egocéntrico. Se corresponde mejor con los he­ chos experimentales que hemos hallado, referidos al aumen­ to del coeficiente de lenguaje egocéntrico en caso de difi­ cultades en la actividad, hechos, que la teoría de Piaget no puede explicar.

 

 

Pero la ventaja más importante y decisiva es que brinda una explicación satisfactoria a la paradójica situación que describe Piaget. En realidad, según la teoría .de éste, el len­ guaje egocéntrico se va extinguiendo con la edad, disminuye cuantitativamente a medida que el niño se desarrolla. Ten� dríamos derecho a esperar, entonces, que s:us particularida­ des estructurales también disminuyan, por cuanto es difícil imaginarse que la extinción afecte sólo al aspecto cuantita­ tivo del proceso y no se refleje de ninguna manera en su estructura interna. De los tres a los siete años, es decir del punto máximo al punto mínl.mo de desarrollo del lenguaje egocéntrico, el egocentrismo del pensamiento infantil dis­ minuye enormemente. Si las particularidades estructurales del lenguaje egocéntrico radican justamente en el egocen­ trismo, es natural esperar que . estas particularidades estruc-

 

 

 

1 8 5

 

turales expresadasp sumariamente en el carácter ininteli­ gible para los emás que tiene ese lenguaje, también se es­ fumen, reduciendose paulatinamente a cero, como las pro­ pias manifestaciones de este lenguaje. Brevemente, se debe esperar que el proceso de extinción del lenguaje egocén­ trico tenga su expresión en la extinción de sus peculiarida­ des estructurales internas, es decir, que este lenguaje en su estructura interna se ·· aproxime cada vez más al lenguaje socializado y, en consecuencia, ·se haga cada vez más inte­ ligible.

 

 

Pero ¿qué dicen en este sentido los hechos? ¿Cuál es el lenguaje menos inteligible, el de los niños de tres o de siete. años? Uno de los resultados más importantes de nues­

tra investigación y el más decisivo por su significación es

 

el haber establecido que las particularidades estructurales del lenguaje egocéntrico, que expresan su desviación del lenguaje social y que· condicionan su carácter ininteligible para otras personas, no disminuyen, sino que aumentan junto con la edad, que son mínimas a los tres años y má­ ximas a los siete; que, en consecuencia, ellas no se extin­ guen, . s!no que evolucionan, ponen al descubierto leyes inversas del desarrollo en relación con el coeficiente del lenguaje egocéntrico. Al tiempo que éste desciende inin­ temimpidamente con la edad, disminuyendo hasta llegar a ceJ,"o en el umbral de la edad escolar, las particiilaridades estructurales de las que hablamos se desarrollan en sentido contrario, elevándose casi desde cero a los tres años de édad hasta casi el cien por ciento. en lo que respecta a la peculiar organización de sus diferencias estructurales.

 

 

Ello no sólo no es explicable desde el punto de vista de Piaget, por cuanto es completamente incomprensible de qué manera los procesos de extinción del egocentrismo infantil y del· lenguaje egocéntrico y sus particularidades internas pueden manifestarse en un crecimiento tan im­ petuoso; al mismo tiempo, el hecho mencionado arroja luz sobre el único fenómeno sobre el cual Piaget construye, co·mo sobre su piedra fundamental, toda la teoría del len­ guaje egocéntrico; a saber, la disminución del coeficiente de lenguaje egocéntrico a medida que el ni:ño crece. ( ...)

 

Si las particularidades estructurales y funcionales del

 

lenguaje egocéntrico, es decir, su organización interna y

 

el procedimiento de su actividad se desarrollan y lo dife­

 

. rencian más y más del lenguaje exterior, su aspecto externo,

 

 

186   .

 

 

sonoro, debe extinguirse, su vocalización debe esfumarse y desaparecer, sus manifestaciones externas deben descender a cero, lo que se expresa en la disminución del coeficiente de lenguaje egocéntrico en el período que va de los tres a los siete años. A medida que se aísla y diferencia la fun­ ción del lenguaje egocéntrico, ese lenguaje para sí, su vocalización se hace funcionalmente innecesaria y sin sentido (ya que nosotros conocemos la frase que hemos pensado antes de pronunciarla) y en la misma medida en que se intensifican las particularidades estructurales del lenguaje egocéntrico, su vocalización se vuelve imposible. El lenguaje para sí, completamente diferente por su estruc­ tura, no puede de ninguna forma encontrar su expresión en la estructura, . totalmente ajena a él por naturaleza, del lenguaje exterior; esa forma del lenguaje, peculiar por su estructura, que ha surgido en . este período debe tener indispensablemente una forma peculiar de expresión, por cuanto su aspecto fásico deja de coincidir con el aspecto fásico del lenguaje exterior. La intensificación de las particularidades funcionales del lenguaje egocéntrico, su

 

         · dTferericiadon como función verbal autónoma, la forma­ ción paulatina de su naturaleza interna original lleva inevi­ tablemente a que se haga más pobre en las manifestaciones externa.s, separándose cada vez más del lenguaje exterior, perdiendo su vocalización. En un determinado momento def desarrollo, cuando la diferenciación del lenguaje ego­ céntrico alcanza el límite indispensable, cuando el len­ guaje para sí se separa definitivamente del lenguaje para otros, debe dejar de ser lenguaje sonoro y, en consecuencia, debe crear la ilusión de su desaparición y completa extin­ ción. ( . ..)

 

El que este rasgo se desarrolle paulatinamente, que el lenguaje egocéntrico se aísle antes en el sentido funcional y estructural que en el aspecto de la vocalización, señala sólo lo siguiente: el lenguaje interior no se desarrolla por la vía de la c;lebilitación externa del aspecto sonoro, pasando del lenguaje·  aJ susurro y de éste al lenguaje mudo, sino por vía de diferenciación funcional y estructural con respec­

 

to al lenguaje exterior, pasando de éste al lenguaje egocén­  -r

 

trico y del lenguaje egocéntrico al lenguaje interior. ( . . . ) 1 Los tres grupos fundamentales de rasgos (funcionales,

 

         estructurales y genéticos), todos los hechos que conoce­ mos del desarrollo del lenguaje egocéntrico (incluidos los

 

1 87

 

 

 

 

 

 

,

�·..

 

Jr

 

de Piaget) dicen lo mismo: el lenguaje egocéntrico se desa­ rrolla · en dirección al lenguaje interior y todo su desarrollo no puede ser comprendido más que como la intensifica­ ción paulatina y progresiva de todas las propiedades funda-mentales diferenciales del lenguaje interior. ( ...)

 

Para aclarar el sentido de la hipótesis que desarrolla-mos pondremos un ejemplo imaginario: estoy sentado a la mesa de trabajo y hablo con una persona que se encuen­ tra a mis espaldas y a quien, naturalmente, no veo; sin que yo lo advierta, mi interlocutor deja la habitación; continúo hablando, guiado por la ilusión de que' me es- _ cuchan y comprenden. Desde el punto de vista externo, mi lenguaje, en este caso, hace recordar al lenguaje egocén­ trico, al lenguaje a solas consigo mismo, al lenguaje para sí. Pero psicológicamente, por su naturaleza es, claro, len­ guaje social. Comparemos con este ejemplo el lenguaje egocéntrico del niño. Desde el punto de vista de Piaget, la situación aquí será la inversa: psicológicamente, subjeti­ vamente, desde el punto de vista del propio niño, su lengua­ je es lenguaje egocéntrico para sí, lenguaje a solas consigo mismo y sólo por su manifestación externa es lenguaje so-:, cial. Su carácter social es ilusorio, al igual que el carácter.-· egocéntrico de mi lenguaje en el ejemplo imaginado.

 

 

 

Desde el punto de vista de la hipótesis que desarrolla­ mos la situación es mucho más compleja: psicológicamente, el lenguaje del niño en sentido funcional y estructural es _ lenguaje egocéntrico, es decir, una forma peculiar y autó­ noma de lenguaje; sin embargo, no lo es hasta el fin, por cuanto, en lo que se refiere a su naturaleza psicológica, es subjetiva, el niño no la concientiza aún como lenguaje interior y no la distingue del lenguaje para otros. También en el sentido objetivo este lenguaje representa una función diferenciada del lenguaje social; pero tampoco esfü dife­ renciado hasta el fin, por cuanto puede funcionar sólo en la situación que hace posible al lenguaje social. De esta ma­ nera, pues, en los aspectos subjetivo y objetivo, este lenguaje representa una forma mezclada, transitoria, del lenguaje para otros al lenguaje para sí; además, en esto se encuentra la ley fundamental del desarrollo del lenguaje interior: el lenguaje para sí, el lenguaje interior se vuelve interior más por la función y por la estructura, es decir, por su naturale­ za psicológica, que por las formas externas de manifesta-/ ción.

 

 

 

1 8 8

 

 

En consecuencia, podemos confirma,r la tesis p-lanteada: la investigación del lenguaje egocéntrico y de las tendencias dinámicas que en él se manifiestan (la intensificación. de algunas de sus propiedades y el debilitamiento de otras, propiedades que caracterizan su naturaleza funcional · y estructural), es la clave para estudiar la naturaleza psicoló­ gica del lenguaje interior. Pasemos ahora a exponer los prin­ cipales resultados de nuestras investigaciones y a caracterizar brevemente el tercero de los planos del movimiento desde el pensamiento a la palabra que hemos esbozado: el plano del lenguaje interior.

 

 

El estudio de la naturaleza psicológica del lenguaje interior con ayuda del método que tratamos de fundamen­ tar experimentalmente, nos convenció que no se debe exa­ minar el lenguaje interior como lenguaje menos sonido, sino como una función verbal, completamente pecullar y específica por su estructura y por el modo de funcionamien­ to, la que gracias a su organización completamente dife­ rente a la del lenguaje exterior, se encuentra con éste en una unidad dinámica indestructible de pasajes de uno a otro plano. La primera particularidad y la más importante del lenguaje interior es su sintaxis totalmente específica. Al estudiar Ta sinfaxis del- lenguaje inferior en el lenguaje egocéntrico del niño, advertimos una peculiaridad eseneial que tiende indudablemente a intensificarse a medida que se desarrolla el lenguaje egocéntrico. Esta peculiaridad consiste en el carácter discontinuo, fragm entario, abreviado del lenguaje interior en comparación con el exterior. ( ... )

 

Incluso si pudiéramos desplegar todos los procesos ocultos y registrarlos en una placa sensible o en un fono­ grama, de cualquier forma presentarían tantas abreviaciones, cortoeircuitos y economía que serían irreconocibles, si no se siguiera su formación desde el punto inicial donde son completos y sociales por su carácter hasta su estadio final, en el que servirán para adaptaciones individuales, pero ya no para adaptaciones sociales. ( ...)

 

Como advirtió Piaget, también el lenguaje 'egocéntrico resulta incomprensible si no se conoce la situación en la que surge, es fragmentario y abreviado _en comparación con el lenguaje exterior.

 

El seguimiento paulatino del incremento que experi­ mentan estas peculiaridades del lenguaje egocéntrico permi­ te separar y explicar sus misteriosas propiedades. La inves-

 

1 8 9

 

 

tigación genética muestra directa e inmediatamente cómo y de dónde surge la abreviación, en la que nos detuvimos, considerándola el primer fenómeno importante. Como ley central podríamos decir que el lenguaje egocéntrico, a medi­ da que se desarrolla, no pone al descubierto una simple tendencia a abreviarse y a omitir palabras, un simple pasaje al estilo telegráfico, sino una tendencia completamente específica a la ab_reviación de la frase y de la oración, donde se conserva el predicado y las partes de la oración que le pertenecen a cuenta de la omisión del sujeto y de las pala­ bras que a él se refieren. La tendencia a la predicación de la sintaxis del lenguaje interior se manifestó en todos nues-

 

         tros experimentos regularmente y casi sin exclusiones, de manera que debemos, utilizando el método de la interpo­ lación, suponer, al final del proceso, una pura y absoluta predicación como forma sintáctica fundamental del lenguaje interior.

 

Para aclarar esta peculiaridad primaria es necesario com­ pararla con el cuadro análogo ·que surge en determinadas situaciones en el lenguaje exterior. Como muestran nuestras observaciones, la predicatividad pura aparece en el lenguaje exterior en dos casos fundamentales: cuando se responde a una pregunta y cuando el sujeto del juicio emitido es conocido de antemano--por los-interlocutores. A la pregunta de si una persona quiere una taza de té, nadie responderá con la frase completa: "No, yo no quiero una taza de té'-'. La respuesta será puramente predicativa: "No"; contendrá sólo el predicado. Es evidente que esta oración predicativa es posible sólo porque su sujeto -de lo que se habla en la oración- está sobreentendido por los interlocutores. Igual­ mente, a la pregunta: "¿Su hermano leyó este libro?" nunca ,sigue la respuesta: "Sí, mi hermano leyó este libro", sino la respuesta puramente predicativa: "Sí" o "Lo leyó".

 

Una situación completamente análoga se crea en el se­ gundo caso, cuando el sujeto del juicio emitido es conocido por los interlocutores. Supongamos que varias personas es­ peran en la parada el tranvía B para ir a algún lado. Nunca ninguna de las personas presentes, al advertir que se acerca un tranvía, dirá: "El tranvía B que esperamos para ir a x lado, se acerca", sino que siempre la elocución estará abre­ viada hasta el predicado: "Viene" o "El B". Es evidente que, en este caso, la oración predicativa surgió en el lenguaje hablado sólo porque el sujeto y las palabras que a él se re-

 

 

 

19Ó

 

fieren son conocidas a partir de la situación en la que se encuentran los interlocutores. ( ... )

En los últimos tiempos en la lingüística se planteó en

 

primer plano el problema de la diversidad funcional del lenguaje. Incluso desde el punto de vista del lingüista, el idioma no es una forma única de actividad verbal, sino un conjunto de funciones verbales diversas. ( .

 

..   )

 

La psicología del lenguaje, lo mismo que la lingüística, nos conduce también a la tarea de diferenciar la diversidad funcional del lenguaje. En particular, para la psicología del lenguaje, como para la lingüística, adquiere gran impor­ tancia la diferencia fundamental de las formas dialógica y monológica del lenguaje. El lenguaje escrito y el interior,

 

  con los que comparamos en el caso dado el lenguaje oral, son formas monológicas de lenguaje. En la mayoría de los casos, el lenguaje oral es, en cambio, dialógico.

El diálogo siempre presupone, por parte de los interlo­

cutores, un conocimiento tal de la esencia del asunto que,

como hemos visto, permite toda una serie de abreviaciones

 

y __crea en_ el lenguaje oral y en determinadas situaciones,

 

juicios puramente predicativos. El diálogo siempre presu­

pone la percepción visual del interlocutor, su mímica y

gestos y la percepción auditiva de la entonación del lengua­

 

je. ( ... ) - ·

 

,Estos dos momentos, que facilitan la abreviación del

 

lenguaje oral -el conocimiento del sujeto y la trasmisión

 

directa del pensamiento a través de la entonación-, están

por completo excluidos en el lenguaje escrito. Justamente

por ello, en el lenguaje escrito estamos obligados a emplear,

 

para expresar el mismo pensamiento, muchas más palabras

que en el oral. Por eso el lenguaje escrito es la forma con

más palabras, la más exacta y desplegada de lenguaje. En

él hay que transmitir con palabras lo que en el lenguaje

 

oral se transmite mediante la entonación y la percepción

 

directa de la situación. L. V. Scherba señala que para el

 

lenguaje füal, el diálogo es la forma más natural. Dicho

 

autor supone que el monólogo es en gran medida una forma

 

lingüística artificial y que el idioma pone al descubierto sµ

 

verdadero ser únicamente en el diálogo. En realidad y desde

 

el punto de vista psicológico, el lenguaje dialógico es la for­

ma primaria del lenguaje. ( ...)

 

Se comprende que el lenguaje escrito representa el polo opuesto al oral. En el lenguaje escrito falta la situación,

 

 

 

191

 

 

 

 

 

 

1

 

J-

 

que los interlocutores tienen clara de antemano y toda po­ sibilidad de entonación expresiva, de expresión por medio de mímica o gestos. En consecuencia, aquí está excluida desde el inicio la posibilidad de abreviaciones, de las que hablamos en el caso del lenguaje oral. ( . ..)

 

Si en el lenguaje oral la tendencia a la predicación apa­ rece a veces (en ciertos casos, bastante frecuente y regular­ mente) y en el lenguaje escrito no surge nunca, en el lengua­ je interior esa predicación surge siempre. La predicación es la forma fundamental y única del lenguaje iíi.terior, _ _el_ que consiste, desde el punto de vista psicológico, exclusi­ vamente de predicados; aquí no nos encontramos con una relativa conservación del predicado a cuenta de la abre­ viación del sujeto, sino con la predicación absoluta. El len­ guaje externo debe consistir de sujetos y predicados desple­ gados; para el lenguaje interior la ley es omitir el sujeto y estar formado exclusivamente de predicados. (. .. )

 

 

En nuestro lenguaje interior siempre sabemos de qué hablamos, estamos enterados del curso de nuestra situa­ ción interna. El tema de nuestro diálogo interno siempre nos es conocido. Sabemos en qué pensamos. El sujeto dé nuestro juicio interno siempre está presente en nuestros pensamientos y se sobreentiende. Piaget advirtió que fá­ cilmente creemos en nuestras propias palabras y por eso la necesidad de demostraciones y la capacidad para funda­ mentar el propio pensamiento se generan sólo en el proceso  · en que enfrentamos nuestras ideas con otras ajenas. Con el mismo derecho podríamos decir que nos comprendemos a nosotros mismos muy fácilmente, a media palabra, con una insinuación. En el lenguaje que transcurre a solas consigo mismo siempre nos encontramos en aquella situación que, de tiempo en tiempo y más bien como exclusión que como norma, surge en el diálogo oral y de la cual hemos dado ejemplos. Si volvemos a ellos se puede decir que el lenguaje interior, por lo general, transcurre en una situación en la que el hablante expresa juicios enteros en la estación del tranvía con un solo y breve predicado: B, por cuanto nosotros siempre estamos al tanto de nuestras expectati-

 

 

vas e intenciones. ( .. . )    .

 

La predicatividad del lenguaje interior no agota todo el complejo de fenómenos que encuentran su expresión externa sumaria en el carácter abreviado de este lenguaje en comparación con el oral. Cuando tratamos de analizar este complejo fenómeno, vemos que tras él se oculta una serie de particularidades estructurales del lenguaje interior, de entre las cuales nos detendremos sólo en las más impor­ tantes. En primer lugar, hay que mencionar la reducción de los momentos fonéticos del lenguaje, que hemos en­ contrado ya en ciertos casos de abreviación del lenguaje oral. ( .. . )

 

El lenguaje interior es, en el sentido exacto, un lengua­ je casi sin palabras. ( . . . )

 

El lenguaje interior opera predominantemente con la semántica y no con la fonética del lenguaje. Esta relativa independencia del significado de la palabra con respecto a su aspecto sonoro es muy evidente en el lenguaje interior.

 

Para explicarla debemos examinar con más detención la tercera fuente de la abreviación que nos interesa, abre­ viación que, como ya se dijo, es la expresión sumaria de mu­ chos fenómenos relacionados entre sí, pero independien­ tes y no fusionados directamente. Encontramos la tercera fuente ert la estructura . semántica absolutamente específi­ ca del lenguaje interior. Como muestra la investigación, la sintaxis de los significados y toda la estructura de sentido del lenguaje_.no es menos peculiar que la sintaxis de las pa­ labras· y su estructura sonora. ¿Cuáles son las particularida­ des fundamentales de la semántica del lenguaje in.terior?

 

En nuestras investigaciones pudimos establecer · tres particularidades fundamentales, que están unidas interna­ mente entre sí y que forman_ la especificidad del · aspecto de sentido del lenguaje interior. La primera consiste en la predominancia del sentido de la palabra sobre su signifi­ �ado. F. Polan hizo un gran servicio al análisis psicológico del lenguaje al introducir la diferencia entre el sentido de la palabra y su significado. El sentido de la palabra, según Polan, representa el conjunto de todos los hechos psicoló­ gicos que surgen en nuestra conciencia gracias a la palabra. El sentido de la palabra, en consecuencia, es siempre una formación dinámica, fluida, compleja, que tiene varias zonas de diferente estabilidad . El significado es sólo una zona del sentido que adquiere la. palabra en el contexto de cualquier discurso y, además, la zona más estable, unificada y exacta. Como se sabe, la palabra fácilmente cambia su sentido en diferentes contextos. El significado, en cambio, es el punto inmóvil e invariable que permanece estable, mientras el sentido de la palabra se modifica en diferentes

 

 

 

l 3-073H      1 93

 

 

contextos. Pudimos .establecer que el cambio del sentido es el factor fundamental en el análisis semántico del lenguaje. Pero el significado real de la palabra no es constante. En una operación, la palabra aparece con un significado, en otra adqúiere otto significado. El carácter dinámico del significa­ do nos conduce al problema de Polan, a la cuestión de la correspondencia entre el significado y el sentido. La pala­ bra, tomada en forma aislada, en el léxico, . tiene sólo un significado. Pero este significado no es más que poten­ cia, realizada en el lenguaje vivo, · donde este significado constituye únicamente una piedra en el edificio del sen­ tido . ( ... )

 

El enriquecimiento de la palabra por el sentido, que ella integra a partir · del contexto, constituye la ley principal de la dinámica de los significados. La palabra integra, absor­ be, de todo el contexto donde está incluida, contenidos intelectuales y afectivos y comienza a significar más y me­ nos · de lo que contiene su significado cuando la exami­ namos aisladamente y fuera de contexto : más, porque el círculo de sus significados se amplía, adquiriendo toda una serie de zonas, llenas de nuevo contenido ; menos, ya que_ el significado abstracto de la palabra se limita y estrecha con lo que la palabra designa en el contexto dado. El sentido de la palabra, dice Polan, es un fenómeno complejo, móvil, que cambia permanentemente, -en- -cierta medida-· conforme a las distintas conciencias y para la misma conciencia en correspondencia con las circunstancias. En este aspecto, el sentido de la palabra es inagotable. La palabra adquiere su sentido sólo en la frase; pero la frase adquiere sentido en el contexto del párrafo; éste en el contexto del libro; el libro, en el contexto de toda la creación del autor. El sen­ tido real de cada palabra está determinado, a fin de cuentas, por toda la riqueza de los momentos existentes en la con­ ciencia relacionados con aquello que la palabra dada expresa. Según Polan, el sentido de la Tierra es el Sistema Solar que completa la idea de la Tierra. El sentido del Sistema Solar es la Vía Láctea y el sentido de ésta ... ; o sea que nunca sa­ bemos el sentido. completo de algo y, en consecuencia, el sentido completo de una palabra cualquiera. La palabra es fa fuente inagotable de nuevos problemas. El sentido de la palabra nunca es completo . A fin de cuentas, se apoya en la comprensión del mundo y en la estructura interna de la personalidad en conjunto.

 

 

 

1 94

 

Pero el mayor  mérito. de Polan consiste en que ana­ lizó la relación entre el sentido y la palabra y logró mostrar que entre el sentido y la palabra existen relaciones mucho más independientes que entre el significado y la palabra. Las palabras pueden disociarse del sentido en ellas expresa­ do. Hace mucho tiempo se sabe que las palabras pueden cambiar su sentido. Pero no hace mucho se advirtió que es necesario estudiar también cómo los sentidos cambian las palabras o, más exactamente, cómo los conceptos cam­ bian sus nombres. Polan cita muchos ejemplos de qué queda de las palabras cuando se esfuma el sentido. Somete a aná­ lisis las frases estereotipadas cotidianas (por ejemplo: " ¿ Có­ mo se encuentra Ud.?"), la mentira y otras manifestaciones de independencia de las palabras con respecto al sentido. El sentido puede separarse de la palabra que lo expresa tan fácilmente como puede fijarse en otra palabra. ( ...) Si la palabra puede existir sin sentido, el sentido, en igual me­ dida, puede existir sin palabras.

 

 

Utilizaremos nuevamente el análisis de Polan para poner al descubierto en el lenguaje oral un fenómeno emparentado

 

         con el · que pudimos establecer experimentalmente en el lenguaje interior. En el lenguaje oral, por lo general, vamos desde el elemento más estable y permanente del sentido, de su zona más constante, es decir del significado de la pa­ labra· a sus zonas más fluidas, a su sentido en conjunto. En el lenguaje interior, por el contrario, el predominio del sentido sobre el significado que observamos en el lengua­ je oral en algunos casos aislados como una tendencia expre­ sada más o menos nítidamente, alcanza el límite, en el sentido matemático del término, y aparece en forma absolu­ ta. Aquí la prevalencia del sentido sobre el significado, de la frase sobre la palabra, de todo el contexto sobre la frase, no es una excepción, sino la regla permanente.

 

De esta circunstancia surgen otras dos peculiaridades de la semántica del lenguaje interior. Ambas conciernen

 

.aLproceso de unión de las palabras, de su combinación y fusión: -La primera peculiaridad puede ser asemejada a la aglutinación ·que se observa en algunos idiomas como fenó­ meno fundamental y en otros como procedimiento más o menos frecuente para unir las palabras. Por ejemplo, en alemán un sustantivo único está formado, con frecuencia, por toda una frase o por varias palabras, las que en este , casó tienen el significado funcional de una sola. En otros

 

 

 

 

1 95

 

 

idiomas tal fusión se observa como mecanismo permanente.

 

         Estas palabras complejas, dice W. Wundt, no son agregados

         casuales d(} palabras, sino que se forman según una ley de­

         terminada¡     Todos estos idiomas unen  una gran cantidad

,' de palabras, que  significan conceptos simples, en una con

r        la cual expresan       no       sólo    nociones muy complejas, sino

         que también  designan        todas  las ideas         particulares que se

_)-    contienen      en        el         concepto. En esta vinculación mecánica

         o aglutinación de los elementos del idioma siempre se pone

         el acento        en        la         raíz principal o concepto fúndamental,

         en lo que consiste la causa más importante de la facilidad

         con que se comprende el idioma. Así en idioma delaware3

         existe una palabra compleja formada de "llevar", "bote" y

         "a nosotros" y que significa literalmente: "llevarnos en bo­

         te", "cruzar en bote hasta donde estamos". Esta palabra,

         utilizada por lo general como desafío al enemigo para que

         cruce el río, se declina en todos los modos y tiempos de

         los verbos de dicho idioma. Son interesantes dos momentos:

         en primer lugar, las palabras que componen la palabra com­

         puesta frecuentemente sufren una abreviación en el aspecto

         sonoro, de manera que en ésta entra sólo una parte de las

         primeras; en segundo lugar, la palabra compuesta que se ha'

         formado y expresa una noción muy compleja aparece·,-- en

         sus aspectos fundonal y estructural, como una palabra

         única y no como la reunión de palabras independientes.

         En los idiomas de América del Norte, dice Wundt, la palabra

         compuesta     se        considera      de        manera           exactameñfr igual

         que la simple y de igual forma se declina y conjuga.

         Algo parecido observamos en el lenguaje egocéntrico

         del niño. A medida que esta forma de lenguaje se acerca

         al lenguaje interior, la aglutinación, como medio para for­

         mar algunas palabras compuestas que expresan nociones

         complejas, aparece con frecuencia creciente y cada vez

         más nítidamente. En las elocuciones egocéntricas el niño

         pone de manifiesto, junto con el descenso del coeficiente

         de lenguaje egocéntrico, esta tendencia a la fusión asintác­

         tica de las palabras.                                    

         La tercera y última particularidad de la semántica del

         lenguaje interior       puede aclararse mejor         si la comparamos

 

 

         " . . . idioma delaware" : idioma de los indios del estado de Ohio (EE. UU. ) en la cuenca del río Miskingum, perteneciente al grupo al­ gonquin-vakash de idiomas de los indios de América del Norte.

 

 

1 96

 

 

con el fenómeno análogo que se observa en el leBguaje oral. Consiste en lo siguiente: los sentidos de las palabras, ·más dinámicos y amplios que sus significados, tienen leyes de unión y fusión diferentes de las que se observan en la unión

 

         fusión de los significados verbales. Hemos llamado a este medio peculiar de reunión de las palabras, que observamos en el lenguaje egocéntrico, influencia del sentido; compren­ demos esta palabra al mismo tiempo en su significado ini­ cial literal (incorporación) y en su significado figurado, aceptado universalmente. Es como si los sentidos se incor­ poraran, se unieran unos con otros e influyeran unos sobre otros, de manera que los anteriores parecen contenerse en el siguiente o modificarlo.

 

En lo que. concierne al lenguaje exterior, observamos muy frecuentemente fenómenos análogos en· el lenguaje literario. La palabra que atraviesa la obra literaria, absorbe toda la diversidad de unidades de sentido que en ella existen y se convierte, por su sentido, en algo así como el equiva· lente de la obra en conjunto. Esto se ve con toda claridad en el ejemplo de los títulos de las obras literarias. El título de una obra literaria tiene una relación diferente con la obra que la que se observa en la pintura o en la música. El título expresa y corona el contenido de sentido de la obra literaria en mucho mayor medida que, digamos, el título de un cua­ dro. Palabras como Don Quijote y Hamlet, Eugenio Oneguin y Ana Karénina expresan la ley de la influencia del sentido en la forma más pura. En una sola palabra se contiene el sentido de toda la obra. Un ejemplo especialmente claro de la ley de la influencia del sentido es Almas muertas de Gógol. Inicialmente estas palabras se referían a los ·siervos muertos que aún no habían sido eliminados de las listas de revisión4 y que a causa de ello podían ser vendidos y com- · prados como si se tratara de campesinos vivos. Son siervos que han muerto, pero que aún se cuentan como vivos. Así se usan estas palabras en toda la obra, cuyo tema es el trá­ fico con personas muertas. Pero, al atravesar toda la trama de la obra, estas dos palabras adquieren un sentido comple­ tamente nuevo, mucho más rico, absorben como una es­ ponja las generalÍZaciones de sentido profundísimas de al-

 

 

 

 

 

         " . . . listas de revisión . . . " :  nóminas

 

ponían en Rusia en los siglos XVIII-XIX visión" , o sea, el registro de la población.

 

 

 

 

 

de la población que se com­ en cada aldea durante la "i::e­

 

 

 

1 97

 

gunos capítulos, de las imágenes y resultan saturadas de sen­ tido sólo al final de la obra. Entonces estas palabras signi­ fican ya algo completamente distinto· de su significado ini-cial.

 

"Almas muertas" no son sólo los siervos que han muer­ to, pero que aun se cuentan entre los vivos, sino también todos los personajes de la obra que están físicamente vivos, pero espiritualmente muertos.

 

Algo semejante observamos __: _ nevado a su punto extre­ mo- en el lenguaje interior. Aquí la palabra parece integrar el sentido de las anteriores y de las posteriores, ampliando casi ilimitadamente los marcos de su significado. En el len­ guaje interior la palabra está mucho más saturada de sentido que en el lenguaje exterior. Como el título de la obra de Gógol, .la palabra constituye la concentración del sentido. Para traducir' este significado al idioma del lenguaje exte­ rior se necesitaría desplegar en todo un panorama de pala­ bras los sentidos fundidos en una sola. De la misma manera, para poher al descubierto por cqmpleto el sentido del título de la obra de Gógol se requeriría desplegarlo hasta el texto íntegro de Almas muertas. Pero así ·como todo el sentido multiforme de la obra puede incluirse en los marcos estre­ chos de dos palabras, de la misma manera, en el lenguaje interior, el enorme contenido de sentido· puede -vertirse· en el recipiente de uria so fa palabra. - - ·

 

 

Estas particularidades del aspecto de sentido del lengua­ je interior produce lo que todos los observadores señalaron como ininteligibilidad del lenguaje egocéntrico o interior. No se puede comprender la elocución egocéntrica del niño si no se con'oce a qué se refiere el predicado de la elocu­ ción, si no se ve· qué hace el pequeño y qué tiene ante sus ojos. ( ... )

 

 

La ininteligibilidad del lenguaje interior, así como su abreviación, se derivan de muchos factores y constituyen la expresión sumaria de los fenómenos más diversos.

 

Todo lo señalado (la peculiaridad sintáctica del lenguaje interior, la reducción de su aspecto fonético, su especial estructura semántica) pone de relieve y explica en medida sufieiente la naturaleza psicológica de esta ininteligibilidad. Pero quisiéramos detenernos en otros dos momentos que, de manera más o menos directa, la condicionan y se ocultan tras ella. El primero parece representar la consecuencia integral de los momentos arriba enumerados y se deriva en

 

 

 

1 98

 

forma inmediata de la originalidad funcional del lenguaje interior. Por su función, este lenguaje no está destinado a la comunicación; es un lenguaje para sí, que transcurre en condiciones internas completamente diferentes a las del lenguaje exterior y cumple funciones muy distintas. Por eso no debe sorprendernos que este lenguaje sea inin­ teligible; más bien, 'sería asombroso lo contrario. El segundo momento, que condiciona el carácter ininteligible del len­ guaje interior, está vinculado a la peculiaridad de su estruc­ tura de sentido. Para aclarar nuestra idea comparemos nue­ vamente este fenómeno del lenguaje interior con uno seme­ jante del lenguaje extetior. León Tolstói, en Infancia, Ado­ lescencia, Juventud y en otras obras relata cómo, entre las personas que viven en estrecho contacto, surgen fácil­ mente significados cohvencioriales de las palabras, un pecu­ liar dialecto, una jerga especial, comprensible sólo para quienes participaron en su creación. Los hermanos Irténiev tenían un dialecto semejante, igual que lo poseen los niños de la calle. En determinadas condiciones, las palabras cam­ bian de sentido habitual y adquieren un significado espe­ cífico, que- les trasmiten las peculiares condiciones de su surgimiento.

 

 

Es completamente comprensible que también en el len­ guaje interior debe surgir este dialecto interno. Cada pa­ labra;, en el uso interno, adquiere paulatinamente otros tintes, otros matices de sentido que, sumándose, se con­ vierten en un nuevo significado de la palabra. Los experimen­ tos muestran que los significados verbales en el lenguaje interior siempre constituyen locuciones idiomáticas, intra­ ducibles al lenguaje. Se trata siempre de significados indi­ viduales, comprensibles únicamente en el plano del lenguaje interior, que está tan lleno de idiornatisrnos corno de eli­ siones y omisiones.

 

 

En esencia, la fusión del contenido de sentido múltiple en una palabra representa la formación del significado in­ dfvi<lual, del significado intraducible, es decir, de la locu­ ción idiofüática. Gracias al carácter idiomático propio de toda la semántica del lenguaje interior, éste, naturalmen­ te, resulta ininteligible y difícil de traducir al idioma co­

 

rriente. -¡ t• Con esto podernos terminar la revisión de las particu­

 

 

laridades del lenguaje interior que hemos observado en nuestros experimentos. Debernos indicar sólo que inicial-

 

 

 

1 99

 

 

 

mente constatamos todas estas peculiaridades durante la

         investigación experimental del lenguaje egocéntrico, pero

         para la interpretación de estos factores recurrimos a su

         comparación con hechos análogos y próximos del lengua­

,I1     je         exterior. Esto es importante no sólo porque constituye

         el camino para generalizar los hechos que hemos encontrado

         y,         en consecuencia, interpretarlos correctamente, no sólo

_ ,..-- es        el medio para aclarar con ejemplos del lenguaje oral las

 

particularidades complejas y finas del lenguaje interior, sino porque -y ello es lo fundamental- dicha· eoinpara­ ción muestra que ya en el lenguaje exterior existen posi­ bilidades de formación de estas particularidades; con ello se confirma nuestra hipótesis de la génesis del lenguaje in­ terior a partir d �l egocéntrico y del exterior. Es importante que todas estas particularidades pueden surgir, en determi­ nadas condiciones, en el lenguaje exterior; es importante que esto es posible en general, que la tendencia a la predi­ catividad, a la reducción del aspecto fásfoo del lenguaje, a la prevalencia del sentido sobre el significado, a la agluti­ nación de las unidades semánticas, a la influencia de los sentidos, al carácter idiomático del lenguaje pueden obser­ varse también en el lenguaje exterior; que, en consecuencia, la naturaleza y las leyes de la palabra permiten, hacen po­ sible esto. A nuestro juicio, ello constituye, lo repetimos, la mejor confirmación de nuestra hipótesis sobre el origen del lenguaje interior por vía de la diferenciación, Ele! deslin- · de entre el lenguaje egocéntrico y el social del niño.

 

 

Todas las particularidades señaladas del lenguaje interior difícilmente dejen dudas sobre la corrección de la tesis fundamental, que hemos planteado anteriormente, referi­ da a que el lenguaje interior es una función completamente peculiar, autónoma y original del lenguaje. Ante nosotros tenemos un lenguaje que, en forma total, se diferencia del lenguaje exterior. Por eso tenemos derecho a examinarlo como un plano interno peculiar del pensamiento verbal, que mediatiza la relación dinámica entre el pensamiento y la palabra. Después de todo lo que dijimos sobre la natura­ leza del lenguaje interior, su estructura y función, no que­ dan dudas de que el pasaje del lenguaje interior al exterior no representa una traducción directa de un idioma a otro, no es la simple adición del aspecto sonoro a un lenguaje silencioso, no es la simple vocalización del lenguaje in­ terior, sino que se trata de la reconstrucción del lenguaje,

 

 

 

 

200

 

 

la conversión de la sintaxis, completamente - original y peculiar, de la organización de sentido y sonora del lengua­ je interior en otras formas estructurales, inherentes al lenguaje exterior. Así como el lenguaje interior no es len­ guaje menos sonido, el lenguaje exterior no· es lenguaje interior más sonido. El pasaje del lenguaje interior al exte­ rior es una compleja transformación dinámica: la conversión del lenguaje predicativo e idiomático en el lenguaje sintác·-ticamente diferenciado y comprensible para otros.

 

 

Podemos volver ahora a la definición del lenguaje in­ terior y a su contraposición al exterior que dimos antes de realizar nuestro análisis. Hemos dicho que el lenguaje in­ terior es una función completamente peculiar y que, en determinado sentido, se contrapone al exterior. No estu­ vimos de acuerdo con quien examina el lenguaje interior co­ mo aquello que precede al lenguaje exterior, como su as­ pecto interno. Si el lenguaje exterior es el proceso de con­ versión del pensamiento en palabras, la materialización y la objetivación del pensamiento, aquí observamos el pro­ ceso inverso por su dirección, proceso que parece "ir de afuera adentro, el proceso de evaporación del lenguaje en pensamient0. Pero el lenguaje no d.esaparece, ni mucho menos, en su forma interior. La conciencia, en general, no desaparece ni se funde en el espíritu puro. El lenguaje inte­ rior es lenguaje, es decir, pensamiento ligado con la palabra. Pero si el pensamiento se encarna en la palabra en el lengua­ je exterior, la palabra muere en el lenguaje interior, dando nacimiento al pensamiento. El lenguaje interior es, en gran medida, el pensamiento por significados . puros, pero como   dice el poeta: "nos cansamos pronto en el cielo". El len­ guaje interior resulta un momento dinámico, inestable, fluido, que fulgara entre los polos más estables y firmes del pensamiento verbal, entre la palabra y el pensamiento. Por eso . su auténtico significado y lugar podrán aclararse sólo cuando demos en nuestro análisis otro paso en dirección interna y podamos representarnos, aunque sea en la forma más general, el plano siguiente y más firme del pensamiento verbal.

 

 

 

Este nuevo plano es el del propio pensamiento. La primera tarea de nuestro análisis es diferenciar ese plano, separarlo de la unidad en la que siempre se encuentra. Como ya hemos dicho, todo pensamiento trata de unir algo con algo, tiene dirección, curso, despliegue, establece relaciones entre una cosa y otra; en una palabra, cumple una cierta

 

 

 

201

 

 

función, un cierto. trabajo, resuelve alguna tarea. Este cur­ so y movimiento del pensamiento no coinciden directa e inmediatamente con el despliegue del lenguaje. Las unida­ des del pensamiento y las unidades del lenguaje no coinci­ den . . Ambos procesos ponen al descubierto su unidad, no su identidad; están vinculados por tránsitos complejos, por transformaciones c.omplicadas, pero no se superponen como lo hacen dos líneas rectas trazadas una sobre la otra. Es fácil convencerse de ello cuando el trabajo del pensamiento resulta infructuoso, cuando, como decía Dostoievski, el pensamiento no encontró su expresión en las palabras. ( ... )

 

Con este problema del pensamiento que se oculta tras la palabra se enfrentaron los artistas de la escena antes que los psicólogos. En particular, en el sistema de Stanislavski encontramos un intento de recrear el subtexto de cada réplica en el drama, es decir, de poner al descubierto el pen­ samiento y el deseo que se encuentran tras cada elocución. Pongamos un ejemplo5 :

 

Chatski dice a Sofía:

 

         Bienaventurado el que cree. La fe alegra el corazón. Stanislavski pone al descubierto el subtexto de esta

 

frase como el siguiente pensamiento: "Dejemos esta conver­ sación". Con el mismo derecho podríamos considerar la frase citada como expresión de--otro pensamiento: "No creo en . lo que me dice. Ud. pronuncia palabras de consuelo para tranquiliiarme". O podríamos poner allí otra idea que,

         igual fundamento, se expresaría en esa frase: " ¿No

         ve acaso que me está atormentando? Quisiera creerle. Eso sería pata mí la bienaventuranza". La frase que expresa un hombre vivo siempre tiene su subtexto, el que oculta el pensamiento tras la frase. En los ejemplos citados y en los que intentamos demostrar la falta de coincidencia del sujeto y del predicado psicológicos con los gramaticales, hemos interrumpido el análisis sin llevarlo hasta el fin. Un mismo pensamiento puede ser expresado en diferentes frases, como una misma frase puede ser expresión de dife­ rentes pensamientos. La propia falta de coincidencia de las

 

y gramatical de la oración está de­conestru9turaspsicológica

 

termfoada, en primer lugar, por qué pensamiento se expre-

 

5       L. S. Vigotski analiza fragmentos de un diálogo entre los per­

 

sonajes de la- obra de A. S. Griboédov·· La desgracia de tener demasia-do ingenio.

 

 

202

 

sa en la orac1on. Tras la respuesta: "El reloj se cayó" que

 

sigue a la pregunta: "¿Por qué se ha detenido el reloj?'",

 

puede encontrarse la idea: "Yo no tengo la culpa de que el reloj no ande; se ha caído". Pero esta misma idea podría ex­ presarse con otras palabras: "No acostumbro a tocar obje­ tos ajenos; estaba quitando el polvo". Si la idea consiste en la justificación, puede encontrar expresión en cualquiera de estas frases y, en ese caso, las frases más diferentes por su significado expresarán la misma idea. ( . . . )

 

El pensamiento siempre representa algo íntegro, mayor por extensión y dimensión que una palabra. El orador fre­ cuentemente desarrolla durante varios minutos un mismo pensamiento. Dicho pensamiento está en su mente como algo íntegro, de ninguna manera surge paulatinamente, por unidades aisladas, como ocurre con su lenguaje. Lo que en el pensamiento se contiene en forma si¡nultánea, en el lenguaje .�e despliega en forma sucesiva. Se podría comparar el pensamiento con una nube que derrama una lluvia de palabras. Por eso el proceso de pasaje del pensamiento al lenguaje representa un proceso extremadamente complejo de desmembración del pensamiento y su recreación en las palabras. Justamente porque el pensamiento no coincide ni con la palabra ni con los significados de las palabras en las que se expresa, el camino del pensamiento a la palabra pasa por el significado. En nuestro lenguaje siempre hay una segunda intención, un subtexto oculto. Por cuanto es im­ posible el pasaje directo del pensamiento a la palabra y ese pasaje siempre requiere abrir un camino complejo, surgen las lamentaciones a causa de la imperfección de la palabra y el carácter indecible del pensamiento:

 

 

¿Cómo puedes expresarte, corazón?

¿Cómo puede otra persona comprenderte?

O, por ejemplo :

 

¡Oh! ¡Si el alma pudiera expresarse sin palabras!

 

Nos queda, finalmente, dar el último paso en el análi­ sfs ele- los .,planos internos del pensamiento verbal. El pen­ samiento no . es aún la última instancia en este proceso. Un pensamiento no se genera a partir de otro pensamiento, sino de la esfera motivacional de nuestra conciencia6 ,

 

6 "... el pensamiento se genera: .. a partir de la esfera motivacio­ nal... de la conciencia": tesis que resulta extraordinariamente im­ portante a la luz de la posterior polémica de A. N. Leóntiev con Vi­ gotski (ver el Prefacio).

 

 

 

203

 

 

que abarca nuestras inclinaciones y necesidades, · nuestros intereses y motivos, nuestros afectos y emociones. Tras el pensamiento se encuentra la tendencia afectiva y voluntaria. Sólo ella puede Tesponder al último "por qué" en el aná­ lisis del pensamiento. Si comparamos el pensamiento con una nube que se derrama en una lluvia de palabras, podría­

Lt.     mos asemejar la motivación del pensamiento con el viento

 

.. /     que pone en movimiento a la nube. La comprensión real y completa de un pensamiento ajeno es posible sólo cuando descubrimos su trama real, afectivo-volitiva. Podemos ilus­ trar el establecimiento de los motivos que llevan al surgi­ miento del pensamiento y que orientan su curso con el ejemplo, que ya hemos empleado, de descubrir el subtexto en la interpretación escénica de un rol. Tras cada réplica del personaje de un drama se encuentra, como enseña Sta­ nislavski, una expresión voluntaria, dirigida a la realización de determinadas tareas. Lo que en el caso dado debe recrear­ se mediante el método de la interpretación escénica, en el lenguaje vivo siempre es el momento inicial de cualquier acto del pensamiento verbal.

 

 

Tras cada elocución se encuentra una tarea volitiva, Por eso Stanislavski señalaba, paralelamente al texto de la obra, la expresión volitiva o el deseo correspondiente a cada réplica, que pone en movimiento el pensamiento y el lenguaje del personaje del drama. Pondremos como ejemplo el texto y el subtexto de algunas réplicas del   rol de Chatski en una interpretación parecida a la de Stanis­ lavski.

 

 

 

 

Texto de la pieza - réplicas         Deseos paralelos

 

S o f í a

 

¡Ah! ¡Chatski! ¡Qué con- Quiere ocultar           su        confu-

 

tenta estoy de verte!          sión

 

C h a t s k i

 

 

Si estás contenta, en buena hora. ¿Pero quién se alegra sinceramente como tú lo haces? Me parece que

 

 

Trata de hacerla sentir cul­ pable con una broma ¡Cómo no te da vergüenza!

 

 

204

 

 

L i z a

 

Señor, si Ud. hubiera estado Quiere  calmarlo.  Trata  de

 

aquí hace cinco minutos, ayudar a Sofía en una situa­ ¡no! ¡menos! hubiera oído ción difícil cómo lo recordábamos

 

 

S o f í a

 

 

No sólo ahora; no puedes Quiere calmar a Chatski.

reprocharme nada ¡No soy culpable de nada"!

 

C h a t s k i

 

Supongamos que es así.   ¡Terminemos esta conver­

Bienaventurado el qll:e cree.  sación!

La fe alegra el corazón.

 

Para comprender el lenguaje ajeno no es suficiente comprender las palabras; es necesario comprender el pensa­ miento del interlocutor. Pero sin comprepder su motivo; aquello para lo que se expresa el pensamiento, se logra sólo una comprensión incompleta. De la misma manera, en el análisis psicológico de cualquier elocución, llegamos hasta el final únicamente cuando--descubrimos el último y más· oculto plano del pensamiento verbal: su motivación.

 

Aquí terminamos nuestro análisis. Trataremos de abar­ car con una mirada todos sus resultados. El pensamiento verbal se nos presentó como una compleja integridad dinámica, en la que la relaciqn entre el pensamiento y la palabra se revela como movimiento a través de toda una serie de planos internos, como pasaje de un plano a otro. Nuestro análisis nos llevó. desde el plano más externo al más interno. En la realidad del pensamiento verbal, el mo­ vimiento sigue· el camino inverso: desde el motivo que en­ gendra algún pensamiento a la organización del pensamien­ to, a su mediatización primero en el lenguaje interior, luego en los significados de las palabras externas y, final­ mente, en las palabras. Sería, sin embargo, erróneo pensar que este es el único camino del pensamiento a la pal.abra que siempre se realiza en realiqad. Por el contrario, son posibles los más diversos movimientos;,Jos pasajes directos e inversos más variados de unos planos a otros, que no podemos calcular con nuestros conocimientos actuales. Pero ya ahora sabemos, en forma general, que el movimien­ to puede interrumpirse en cualquier punto de este com-

 

 

 

 

205

 

 

plejo camino en una y otra dirección: del motivo a través del pensamiento al lenguaje interior; del lenguaje interior al pensamiento; del lenguaje interior al exterior, etc. No teníamos por tarea estudiar los movimientos variadísimos, que ocurren realmente en el camino fundamental que va del pensamiento a la palabra. Nos interesaba sólo una cosa, la principal: revelar la relación entre el pensamiento y la palabra como proceso dinámico, como camino del pensa­ miento a la palabra, como culminación y encarnación del pensamiento en la palabra.

 

En la investigación hemos seguido una vía poco común. Tratamos de estudiar, en el problema del pensamiento y el lenguaje, su aspecto interno, oculto a la observación directa. Tratamos de analizar el significado de la palabra qUe, para la psicología siempre constituyó el otro lado de la luna, no estudiado y desconocido. El aspecto de sentido y todo el aspecto interno del lenguaje, ese aspecto del len­ guaje que no está dirigido hacia afuera, sino hacia adentro, a la persona, siguió siendo pqra la psicología tierra ignota hasta fos últimos tiempos. . Se estudió, predominantemente, el aspecto fásico del lengÚaje, que está vuelto hacia noso­ tros. Por eso, incluso las teorías más diferentes comprendían la relación entre el pensamiento y el lenguaje como rela­ ciones constantes, firmes, establecidas de una vez para siempre entre las cosas · y no como relaciones in-fornas, diná­ micas, móviles, de los procesos. Podríamos expresar el re­ sultado fundamental de nuestra investigación en la tesis siguiente: los procesos que se consideraron enlazados de manera inmóvil y uniforme resultan, en realidad, vincula­ dos de manera móvil. Lo que antes se consideraba una construcción simple resultó, a la luz de la investigación, compleja. En nuestro deseo de delimitar los aspectos exter­ no y de sentido del lenguaje, la palabra y el pensamiento, no hay más que el esfuerzo por mostrar en forma más compleja y. en una relación más fina la unidad que en reali­ dad representa el pensamiento verbal. La complicada es­ tructura de esta unidad, las complejas relaciones móviles y los pasajes entre los diferentes planos del pensamiento ve'rbal surgen, como muestra la investigación, sólo en el desarrollo. Las separaciones del �ignificado con respecto al sonido, d e la palabra con respecto a la cosa, del pensa­ miento con respecto a la palabra son peldaños indispensa­ bles en la historia del desarrollo de los conceptos. ( ...)

 

 

 

 

206

 

 

Sólo la psicología histórica, sólo la teoría histórica del lenguaje interior es capaz de hacernos comprender correc­ tamente este complicadísimo y grandioso problema. En nuestra investigación tratamos de seguir este camino ; lo que hemos encontrado puede expresarse en pocas palabras. Vimos que la relación entre el pensamiento y la palabra constituye el proceso vivo de generación del pensamiento en la palabra, La palabra privada de pensamiento es una palabra muerta. Como dice el poeta:

 

Y como las abejas en la colmena vacía, huelen mal las palabras muertas

 

Pero también el pensamiento que no se encarna en Iá palabra permanece como una sombra espontánea, como "niebla, tañido y vacío"7 , según se expresa otro poeta. Hegel consideraba la palabra como la existencia vivificada por el pensamiento. Esta existencia resulta absolutamente imprescindible para nuestros pensamientos.

 

La vinculación del pensamiento con la palabra no es una relación dada originariamente, de una vez para siempre. Surge en el desarrollo y ella misma se desarrolla. "En el

 

         comienzo- era la palabra"8 . Goethe responde por boca de Fausto: "En el comienzo era la acción"9 deseando con ello detractar el valor de la palabra. Pero ( ...) incluso si, con Goejhe, no se valora mucho la palabra como tal, es decir, la palabra sonora y se interpreta con él la cita de la Biblia ásí: "En el comienzo era la acción", pódemos leerla con otro acento si se la examina desde el punto de vista de la historia: en el comienzo era la acción. ( ...) En el comienzo no se encontraba la palabra. En el comienzo se encontraba la acción. La palabra constituye más el final que el comien­ zo del desarrollo. La palabra es el fin que corona la acción.

 

 

*       *          *

 

En la conclusión de nuestra investigación no podemos

 

dejar de.,- �detenernos,"·    aunque sea brevemente, en aquellas

 

' "... niebla, tañido y vacío . .. ": cita libre de una poesía del poeta ruso O. E. Mandelshtam ( 1 89 1 -1 938) (véase : O. Mandelshtam . Poe­ sías. Moscú, 1 973, p . 1 1 7 . ).

 

ª ". .. En el comienzo era la palabra": primeros versos del Evan­ gelio según San Juan.

 

9 "En el comienzo era la acción". l. V. Goethe. Fausto ' parte I' escena La habitación de trabajo de Fausto.

 

 

207

 

 

 

perspectivas que se abren más allá de ella. Nuestra investi­ 

         gación nos conduce de lleno a un problema más profundo,    

         más grandioso que el problema del pensamiento: el pro ble-  

;'       ma       de la   conciencia.   Como ya dijimos,     nuestra investiga­   

1       ción    tuvo    en        cuenta,           en todo momento,    el aspecto de la        

         palabra que,  como la          otra cara de la luna, seguía siendo

J.       desconocida para la psicología experimental. Tratamos de     

         investigar la relación de la palabra con el objeto, con la rea­  

         lidad. Tratamos de estudiar experimentalmente e_l tránsito    _

         dialéctico      de la sensación al pensamiento y mostraf que en          

         el pensamiento está reflejada la realidad de una manera         

         distinta que en la sensación, que el rasgo diferencial fun­      

         damental de la palabra es el reflejo generalizado de la rea­    

         lidad. Pero con ello rozamos un aspecto  de la naturaleza       

         de la palabra cuya importancia sobrepasa los límites del        

         pensamiento como tal y que en toda su plenitud puede ser     

         estudiado       sólo dentro de un problema más general: el de  

         la palabra y la conciencia. Si la conciencia percipiente y        

         pensante dispone de diferentes procedimientos para refle­     

         jar la realidad, quiere decir que ellos representan diferentes  

         tipos de conciencia. Por eso el pensamiento y el lenguajé      

         son la clave para comprender la naturaleza de la . conéien­   

         cia humana. Si el lenguaje es tan viejo como la conciencia,   

         si el lenguaje es la conciencia práctica, existente para los      

         otros y, en consecuencia, para mí mismo1          0 es evid�nt� ql!_e_

         no un solo pensamiento, sino toda la conciencia en conjunto 

         está     ligada en        su desarrollo con el desarrollo de la palabra.     

 

Las investigaciones muestran a cada paso que la palabra juega un papel central en la conciencia en conjunto y no en sus funciones aisladas. La palabra es en la conciencia lo que, según la expresión de L. Feuerbach, es completamente imposible para una persona y posible para dos. Es la expresión más directa de la naturaleza histórica de la conciencia humana.

 

La conciencia se refleja a sí misma en la palabra como el sol se refleja en una pequeña gota de agua. La palabra se relaciona con la conciencia como un pequeño mundo con uno grande, como la célula viva con el organismo, como el átomo con el cosmos. Es un pequeño mundo de conciencia. La palabra significativa es el microcosmos de la conciencia humana.

 

         0  "... el lenguaje es la conciencia práctica. .. ":  Vigotski cita, s.inmencionarlo,aMarx:"Ellenguajeestanviejocomolaconciencia;

 

 

el lenguaje es la conciencia práctica, la conciencia real que existe para

 

 

208

 

 

Pensamiento y palabra : capítulo del libro de Vigotski Pensamiento y lenguaje, obra editada después de su muerte. En parte, este libro consistía de capítulos publicados antes en forma de artículos. Pero justamente el capítulo séptimo y final que, según el propio Vigotski, debía unificar los resultados de toda la investigación y presentar en forma coherente y completa todo el proceso del pensamiento ver� bal como aparece a la luz de los estudios realizados, fue escrito o, más exactamente, dictado por el autor enfermo en los últimos días de su vida. Este capítulo constituye un peculiar testamento intelectual e ideológico que saca. las conclusiones de casi diez años de investigaciones, reali­ zadas por Vigotski y sus compañeros, sobre el problema del pensamiento verbal y también esboza las nuevas perspecti­ vas que, lamentablemente, él ya no realizaría. Es incluso difícil bosquejar el curso principal de las ideas expuestas en este trabajo, extraordinariamente rico por su contenido. Parafraseando al autor se podría decir que este capítulo es un mundo, un microcosmos que, como una gota de agua, refleja todo el camino del desarrollo científico y, más am­ pliamente, espiritual de Vigotski.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

los otros hombres y que sólo p or ello comienza a existir también para mí mismo . .. " C. Marx y F. Engels. La ideología alemana. C. Marx Y F. Engels. Obras, t. 3 , p . 29 .

 

1 4-0?:lK

 

 

EL PROBLEMA DE LA ENSEÑANZA Y DEL DESARROLLO MENTAL EN LA EDAD ESCOLAR

 

 

 

 

 

 

 

· La cuestión referida a la relación entre la enseñanza

 

         el desarrollo del niño en la edad escolar es central ; sin ella los problemas de la psicología pedagógica no sólo no pueden ser correctamente resueltos, sino incluso planteados. Sin embargo, esta cuestión constituye el más oscuro de todos los conceptos fundamentales en los que se apoya la aplicación de la ciencia sobre el desarrollo del niño a los procesos de su enseñanza. La falta de claridad teórica en este problema no significa, claro, que haya sido excluido por completo del conjunto de investigaciones contemporáneas en el área en cuestión. Ninguna investigación concreta puede pasar por alto el problema teórico central. Si perma­ nece sin aclarar desde el punto de vista metodológico sig­ nifica sólo que en la base de las investigaciones concretas se colocan postulados y · premisas- ·teóricamente confusas, no sopesadas críticamente, a veces internamente contra,dic­

 

         torias, soluciones ajenas a este problema y que, claro, consti-

·        tuyen la fuente de toda una serie de equívocos. ·

                     En realidad   podemos reducir esquemáticamente todas

         las soluciones existentes del problema · de la relación entre

         el desarrollo y la enseñanza del niño a tres grupos funda­

         mentales, que trataremos de examinar por separado en su

         expresión más clara y completa.  

                     El primer grupo de soluciones que se ofreció en la

         historia de la ciencia tiene por centro la tesis de la indepen­

         dencia que los procesos del desarrollo infantil presentarían

         con      respecto a      los procesos de la enseñanza. En estas teo­

         rías,  la  enseñanza  se  considera  un  proceso  puramente

         externo que debe ser coordinado, de una u otra manera,

         con el curso del desarrollo infantil, pero que por sí mismo

         no        participa activamente, no cambia nada en él y más que

         hacerlo avanzar        y          cambiar de dirección, utiliza los   logros

         del · desarrollo.        La       interesantísima y  extraordinariamente

 

 

2 1 0

 

 

compleja concepc10n de Piaget es la representante típica de esta teoría; dicha concepción estudia el desarrollo del pensamiento infantil en forma completamente independien­ te de los procesos de enseñanza.

Para Piaget no es una cuestión de técnica, sino de principios el método que él utiliza para investigar el desa­ rrollo mental infantil, empleando material que excluye de manera absoluta no sólo cualquier posibilidad de prepara­ ción didáctica del niño para resolver la tarea dada, sino, en general, cualquier preparación para hallar la respuesta nece­ saria. Un ejemplo típico, en el que pueden mostrarse con claridad los aspectos fuertes y débiles de este método, es cualquiera de las preguntas que Piaget propone a los niños en la entrevista clínica. Cuando se pregunta a un niño de cinco años por qué el sol no se cae, no sólo se sabe que el pequeño no tiene la contestación lista a esta pregunta, sino que, en general, no está en condiciones, aunque posea capa­ cidades geniales, de dar una respuesta algo satisfactoria. El sentido de plantear preguntas tan inaccesibles al niño consiste en. excluir por completo la influencia de la expe­ riencia anterior de los conocimientos previos, obligar al pensamiento del pequeño a trabajar sobre cuestiones nuevas e inaccesibles para él, con el fin de obtener en forma pura las tendencias del pensamiento infantil en completa y ab­ soluta independencia de los conocimientos, experiencia y enseñanza que haya recibido el niño.

 

 

 

Los ciclos del desarrollo siempre preceden a los ciclos

de enseñanza. La enseñanza va a la zaga del desarrollo:

 

éste siempre se encuentra adelante de la enseñanza. Se excluye por adelantado cualquier posibilidad de plantear el problema del papel que juega la propia enseñanza en el curso del desarrollo y maduración de las funciones que ella activa. El desarrollo y la maduración de dichas funciones constituyen más bien la premisa que el resultado de la en­ señanza. Esta se estructura sobre el desarrollo sin cambiar

 

en élnada-.sustancial.       •

 

El segundo grupo de soluciones propuestas a esta

 

cuestión tiene por centro la tesis contraria, según la cual

la enseñanza constituye el desarrollo. Esta es la fórmula

 

más apretada y exacta que expresa la esencia del segundo grupo de teorías, las que surgen sobre las más diferentes bases..

 

En su versión más antigua esta idea fue desarró>llada por

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-,1{' .

 

 

 

2 1 1

 

 

James, quien diferenciando las reacciones innatas y las adquiridas, redujo el proceso de enseñanza a la formación de hábitos e identificó el proceso de enseñanza con el de desarrollo.

 

 

¿Cuáles son las relaciones de la psicología y la pedago­ gía, de la ciencia del desarrollo y de la ciencia de la educa­ ción, desde este punto de vista? Son parecidas como dos gotas de agua a las relaciones que nos ha dibujado la teoría anterior. La psicología es la ciencia de las leye� del desarro­ llo o de la adquisición de hábitos y la enseñanza-es. un arte. La ciencia sólo señala los límites dentro de los que se apli­ can las reglas, el arte y las leyes y que no deben ser sobre­ pasados por quien se ocupa de este arte. Vemos que en lo fundamental la nueva teoría repite la vieja.

 

El tercer grupo de teorías trata de superar los extre­ mos del primero y del segundo puntos de vista por vía de su simple reunión. Por una parte, el proceso de desarrollo es considerado independiente de la enseñanza. Por otra parte, la propia enseñanza, en el curso de la cual el niño adquiere toda una serie de nuevas formas de comportamien­ to, se representa como idéntica al desarrollo. De esta manera se crean teorías dualistas del desarrollo; de ellas la. más clara es la concepción de Koffka sobre el desarrollo psí­ quico infantil. Según dicha concepción, el desarrollo tiene en su base dos procesos, diferentes por su naturaleza, aun­ que unidos, que se condicionan mutuamente. Por .una parte,_ la maduración, dependiente en forma directa del desarrollo del sistema nervioso; por otra parte, la enseñanza, la que, según la conocida expresión de Koffka, también es un proceso de desarrollo.

 

 

En esta teoría hay tres momentos nuevos. En primer lugar, como ya se señaló, la unión de dos puntos de vista contrarios, antes separados en la historia de la ciencia. Ya el hecho de unir en una teoría estos dos puntos de vista dice que no son contrarios ni se excluyen mutuamente, sino que, en esencia, tienen algo en común.

 

El segundo momento novedoso en esta teoría es la idea de la dependencia mutua, de la influencia mutua de los dos procesos fundamentales constitutivos del desarrollo. Es verdad que el carácter de esa influencia mutua casi no está aclarada en el conocido trabajo de Koffka, trabajo que se limita a las consideraciones más generales sobre la presen� cia de una vinculación entre ambos procesos. Sin embargo,

 

 

 

2 1 2

 

 

como se puede comprender a partir de estas c6nsideracio­ nes, el proceso de maduración prepara y hace posible un determinado proceso de enseñanza. El proceso de enseñan­ za parece estimular y hacer avanzar el proceso de madura­

 

ción.

Finalmente, el tercer y más esencial momento de dicha teoría es la ampliación del papel de la enseñanza  en el desarrollo infantii. En este aspecto debemos detenernos más detalladamente, pues· nos lleva al viejo problema peda­ gógico que últimamente había perdido agudeza y que, por lo general, es denominado problema de la asignatura formal. Esta idea, que se expresó con la mayor claridad en el sistema de Herbart, se reduce, como se sabe, a que se reconoce a cada disciplina de enseñanza una determinada importancia en el sentido del desarrollo mental general del niño. Desde ese punto de vista las diferentes asignaturas tienen distinto· valor para el desarrollo mental infantil.

 

 

Como se sabe, la escuela fundada en esta idea puso en ·

         la base de la enseñanza asignaturas tales como las lenguas clásicas, el estudio de la cultura antigua, de las matemáti­ cas, presuponiendo que, independientemente de los valores vitales de JJ11 as u otras asign_aturas, en_primer plano debían colocarse aquellas que tienen el mayor valor desde el punto de vista del desarrollo mental general del niño. Como se sabe esta teoría de la asignatura formal llevó a conclusiones prácticas extremadamente reacq.ionarias en la pedagogía.

 

En cierto sentido, una respuesta a ella fue el segundo grupo de teorías que hemos exáminado, las que trataron de devolver a la enseñanza su importancia autónoma en lugar de considerarla sólo como medio de desarrollo del niño, ·· como gimnasia y asignatura formal que debe entrenar sus capacidades mentales.

 

Los métodos que aseguran la influencia de una enseñan­ za especial sobre el desarrollo general actúan sólo por mediación de elementos idénticos, si existen materiales idénticos y si el proceso también lo es. El hábito nos dirige. · De aquí se deduce la conclusión natural de que desarrollar la conciencia significa desarrollar una multiplicidad de capacidades parciales, independfontes··u,nas de otras, formar una multitud de hábitos parciales, por cuanto la actividad de cada capacidad depende del material con . el que esta capacidad opera. El perfeccionamiento de una función de la conciencia o de un aspecto de su actividad pueden influir

 

 

 

2 1 3

 

 

sobre el desarrollo de otro aspecto sólo en la medida en que existan elementos comunes a una y a otra función o acti­ vidad.

 

 

Contra este punto de vista apunta el tercer grupo de teorías que acabamos de examinar. Apoyándose en las conquistas de la psicología estructural1 , la que mostró que el proceso de enseñanza nunca se reduce a la formación de hábitos sino que incluye una actividad de orden intelec­ tual que permite transferir lós principios estructurales encontrados durante la solución de una tarea a toda una serie de otras tareas, esta teoría plantea que la influen­ cia de . la enseñanza nunca es específica. Al aprender una opera.ción particular cualquiera, el niño adquiere con ello la capacidad de organizar estructuras de determinado tipo, independientemente de la diferencia que presente el material con el que opera e independientemente de los .elementos que entren en la composición de esta estruc­ tura.

 

 

 

         En consecuencia, la tercera. teoría contiene, como mo-mento esencial y nuevo, la vuelta a la concepción sobre la

 

asignatura formal y, con ello, entra en contradicción con sus propias tesis iniciales. Como sabemos, Koffka repite la vieja fórmula al decir que la enseñanza es el desarrollo. Pero por cuanto la propia enseñanza no es para él sólo _un proceso de adquisición de costumbres y-hábitos, la relación entre la enseñanza y el desarrollo no es de identidad, sino que tiene un carácter más complejo. Si según Thorndike, la enseñanza y el desarrollo coinciden en todos los puntos como dos figuras geométricas iguales superpuestas, para Koffka el desarrollo siempre representa un círculo más amplio que la enseñanza. La relación esquemática de ambos procesos podría representarse en este caso como dos círcu­ los concéntricos, de los cuales el menor simbolizaría el proceso · de enseñanza y el mayor el proceso de desarrollo,

 

provocado por la enseñanza .

 

         El niño aprendió a producir cierta operación. Con ello ha asimilado determinado principio estructural, cuya es­

fera de aplicación es mayor que las operaciones del tipo en

. las que ese principio fue asimilado. En consecuencia, habien­

         do dado un paso en la enseñanza, el niño ha avanzado dos

 

1 ".'• • de la psicología estructural.. . ": Vigotski se refiere a la psi­ cología de la Gestalt.

 

         1 4

 

pasos en el desarrollo; es decir, la enseñanza y el desarrollo

 

                     no coinciden.                       

                     Las tres teorías que hemos examinado, al resolver de  

                     manera diferente el problema de la relación entre la en­         

                     señanza y el desarrollo nos permiten, partiendo de ellas,        

                     esbozar una solución más correcta de la misma cuestión.       

                     Nosotros consideramos como momento. inicial el hecho        

                     de que la enseñanza del niño comienza mucho antes que la   

                     enseñanza escolar. En realidad, la escuela nunca comienza   

                     de cero. Toda enseñanza con la que se enfrenta el niño

                     en la escuela tiene su prehistoria. Por ejemplo, el niño co­     

                     mienza a aprender aritmética en la escuela. Sin embargo,       

                     mucho antes de ingresar a ella, ya· tiene cierta experiencia   

                     con la cantidad, ya ha debido enfrentarse con unas u otras     

                     operaciones de división, con determinaciones de la mag­       

                     nitud, suma y resta; en consecuencia, el pequeño posee su    

                     aritmética preescolar que sólo los psicólogos miopes pueden

                     no advertir, no tomar en cuenta.              

_ _                La enseñanza escolar no es la continuación directa de

         _          la línea, _ge   desarrollo preescolar del niño en una cierta       

                     área; puede,  además, desviarse en ciertos aspectos, incluso 

                     puede estar orientada en sentido contrario a la línea del          

                     desarrollo preescolar. Sea que la escuela continúe directa­    

                     mente la enseñanza preescolar o la contradiga, no podemos  

                     ignorar que la enseñanza escolar nunca comienza desde cero,

                     que siempre tiene ante sí un estadio determinado de desa­     

                     rrollo infantil, que el niño ha logrado antes de ingresar a        

                     la escuela.                            

                     ¿Acaso el pequeño no aprende el lenguaje de los adul­

                     tos? ¿Acaso el niño, al formular preguntas y al responder a   

                     otras, no adquiere una serie de conocimientos, de informa­   

                     ciones que le dan los adultos? ¿Acaso al imitar a los adultos 

                     y al recibir de ellos indicaciones referidas a cómo debe          

                     actuar, él no elabora toda una serie de hábitos?

                     Se sobreentiende que este aprendizaje, tal como tiene 

                     lugar ante_s de la edad escolar, se diferencia sustancialmente

                     del proceso - de enseñanza escolar, el cual consiste en la       

                     asimilación de las bases de los conocimientos científicos.     

                     Pero incluso cuando el niño, en el período de las primeras      )--(­

                     preguntas, asimila los nombres de los objetos que lo circun- 

                     dan, - cumple, en realidad, un determinado ciclo de apren­    

                     dizaje. Por lo tanto, la enseñanza y el desarrollo no se en­      

                     cuentran por primera vez en la edad escolar, sino que, de      

 

 

 

2 1 5

 

 

hecho, están vinculados desde el primer día de vida del niño.

 

 

En consecuencia, el problema que debemos plantear­ nos adquiere una doble complejidad. Parece dividirse. en dos cuestiones diferentes. En primer lugar, debemos comprender la relación que existe entre la enseñanza y el

         desarrollo en general y luego cuáles son las particularida­ )- des de esta relación en la edad escolar.

 

Comenzaremos con la segunda cuestión, la que nos permitirá aclarar la primera que también nos inter�_sa. Para definirla nos detendremos en los resultados de algunas . investigaciones, · las que tienen, desde nuestro punto de vista, una importancia de principio para todo el problema y que permiten introducir en la ciencia un nuevo concepto de extraordinaria importancia, sin el cual la cuestión que examinamos no puede ser resuelta correctamente. Nos referimos a la llamada zona de desarrollo próximo.

 

El que la enseñanza debe coordinarse, de una u otra manera, con el nivel de desarrollo del niño es un hecho establecido empíricamente y verificado en forma reiterada, sobre el que no es posible discutir.

Sin embargo, sólo en los últimos tiempos se pr�stó atención a que nunca podemos limitarnos a una única determinación del nivel de desarrollo cuando tratamos de definir la relaciones reales del proceso de desarrollo y las posibilidades de la enseñanza. Debemos definir, pm_lo me- __ nos, dos niveles de desarrollo del niño, sin conocer los cuales no podremos encontrar en cada caso concreto la verdadera relaCión entre el curso del desarrollo infantil y las posibilidades de su enseñanza. Llamaremos al primero, nivel de desarrollo actual del niño. Nos referimos al nivel de desarrollo de las funciones psíquicas que el pequeño ha alcanzado como resultado de los ciclos ya cumplidos de su

 

 

desarrollo.

 

En realidad, cuando se determina la edad mental del niño con ayuda de tests casi siempre tenemos que ver con este nivel de desarrollo actual. Sin embargo, un simple experimento muestra que ese nivel de desarrollo actual no determina con suficiente plenitud el estado del desarrollo infantil al día de hoy. Imaginemos que investigamos a dos niños y determinamos que la edad mental de ambos es de siete años. Esto significa que los dos resuelven tareas acce­ sibles a niños de siete años. Sin embargo, cuando tratamos

 

 

2 1 6

 

 

de que resuelvan tests más complejos, entre ellos aparece una diferencia esencial. Uno, con ayuda de preguntas orien­ tadoras, ejemplos, demostraciones, etc., cumple fácilmente

 

las pruebas que corresponden a un nivel de desarrollo. dos años superior. El otro resuelve sólo los tests que corre· spon-den a medio año más adelante.

 

La concepción establecida consideraba indiscutible la   tesis de que el indicador del desarrollo mental del niño puede ser únicamente su actividad autónoma y, de ninguna manera, la imitación. Este punto de vista encontró su ex­ presión en todos los sistemas contemporáneos de investiga­ ciones por medio de tests. En la evaluación del desarrollo mental, sólo se tornan en cuenta aquellas soluciones de los tests que · el niño logra autónornarnente, sin ayuda de otras personas, sin demostraciones previas, sin preguntas orien­ tadoras.

 

Sin embargo, este punto .de vista, corno muestra la investigación, I}O es correcto.

 

El niño, con ayuda de la imitación en la actividad colectiva, bajo la dirección de los adultos, está en con­ diciones de hacer mucho más y de hacerlo con comprensión, de rnanera_ '!utónorna. La. _dt¡¿ergenci(l gntre el nivel de solu­ ción de las tareas que son accesibles al pequeño con ayuda de los adultos y el nivel de solución de las tareas que le son accesibles en la actividad autónoma define la zona de desa-

 

rro-llo próximo del niño.  dimos. Ante nosotros se

Volvamos al ejemplo        que __..

encuentran dos niños con igual edad mental de siete años;

uno de ellos, con una pequeña ayuda, resuelve tareas co­ rrespondientes a la edad de nueve años; el o.tro, a la de

·· siete y medio. ¿Es igual el desarrollo mental de ambos pequeños? Desde el punto de vista de su actividad autóno­ ma es igual, pero desde el punto de vista de las posibilida­ des próximas de desarrollo difieren marcadamente. Lo que el niño es capaz de hacer con ayuda del adulto nos indica la zona de su desarrollo próximo. Esto significa que, gracias a este método, podernos tornar en cuenta no sólo el pro­ ceso de desarrollo que ya ha terminado hoy, no sólo sus ciclos ya cumplidos, no sólo los procesos ya realizados de madura­ ción, sino también aquéllos que ahora se encuentran en estado de formación, que están madurando, desarrollándose.

 

Lo que hoy el niño hace con ayuda de los adultos, mañana lo podrá hacer en forma autónoma. Así, la zona de

 

 

2 1 7

 

desarrollo prox1mo nos ayuda a determinar el día de mañana del niño, el estado dinámico de su desarrollo, que abarca no sólo lo ya logrado, sino también lo que se encuentra en proceso de maduración.

 

Este hecho, por sí mismo aparentemente insignificante, tiene, en realidad, una importancia decisiva y de principio y provoca una revolución en toda la teoría de la relación entre los procesos de enseñanza -Y desarrollo infantil. Ante todo cambia el tradicional punto de vista sobre cómo sa­ car conclusiones pedagógicas a partir del diagnóstico del desarrollo. Antes se hacía de la siguiente manera: con ayuda de tests determinamos el nivel de desarrollo mental del niño, que la pedagogía debe tener en cuenta y más allá del cual no debe pasar. En consecuencia, en el planteo mismo de la cuestión se encontraba la idea de que la enseñanza debe orientarse al día de ayer del desarrollo, a sus etapas ya pasadas y cumplidas.

 

 

El carácter erróneo de este punto de vista se descubrió en la práctica y posteriormente se aclaró en la teoría.

 

A diferencia del viejo punto de vista, la teoría sobre la zona del desarrollo próximo permite plantear una fórmula contraria que dice que sólo es buena aquella enseñanza que se adelanta al desarrollo.

 

Al mismo tiempo,--obtenemoS--la posibilidad-de formu­ lar de la manera más general la cuestión de la relación entre la enseñanza· y el desarrollo.

 

Gracias a toda una serie de investigaciones, que aquí solo. mencionaremos sin reproducirlas, sabemos que el curso del desarrollo de las funciones psíquicas superiores

 

         específicas del hombre, que se forman en el proceso del desarrollo histórico de la human.idad, constituye un pro­ ceso muy peculiar. En otro lugar hemos formulado la ley fundamental del desarrollo de las funciones psíquicas su­ periores de la siguiente manera: toda función psiquica superior aparece dos veces en la escena del desarrollo in­ fantil; primero como actividad colectiva, como actividad

 

social, es decir como función interpsiquica; la segunda vez como actividad individual, como procedimiento interno

 

. del pensamiento del niño, como función intrapsiquica.

 

         En este sentido, el ejemplo del desarrollo del lenguaje puede servir de paradigma de todo el problema. El len­ guaje aparece primero como medio de comunicación entre el niño y las personas que lo circundan. Sólo posteriormente,

 

 

. 218

 

 

al transformarse en lenguaje interior, se convierte en el procedimiento fundamental de pensamiento del niño, se convierte en su función psíquica interna.

El rasgo fundamental de la enseñanza es que ella crea la zona de desarrollo próximo, es decir, despierta y pone en movimfonto en el niño toda una serie de procesos inter­ nos de desarrollo que en · el momento dado son para él posibles sólo en las interrelaciones con los circundantes y en la colaboración con los compañeros, pero que, al reco­ rrer el curso interno del desarrollo, se convierten posterior­ mente en logros internos del propio pequeño.

 

 

En este sentido, la enseñanza no es el desarrollo, pero una enseñanza correctamente organizada conduce tras sz' al desarrollo mental infantil, da vida a toda una serie de procesos de desarrollo que, fuera de la enseftanza, serían en general imposibles. La enseftanza es, en consecuencia, el momento interno necesario y universal en el proceso del desarrollo infantil, pero no de las capacidades naturales, sino de las capacidades históricas del hombre.

 

Desde_ este punto de vista cambia también la concep­ ción tradicional de la relación entre la ensefianza y el desa­ rrollo. Según el enfoque tradicional, cuando el niño asimiló el significado de una palabra cualquiera, por ejemplo, de la palabra "revolución" o dominó alguna operación, por ejemplo, la operación de suma, del lenguaje escrito, etc., los procesos de su desarrollo, en general, han terminado. Desde el nuevo punto de vista, en ese momento dichos procesos sólo comienzan. La tarea de la psicología en el análisis del proceso pedagógico consiste, justamente, en mostrar cómo el dominio de las cuatro operaciones aritmé- . ticas da comienzo a toda una serie de complejos procesos internos en el desarrollo del pensamiento infantil.

 

 

Cada asignatura tiene una relación concreta peculiar con el curso del desarrollo infantil y esta relación cambia con el pasaje del nifío de un estadio a otro. Esto nos condu­ ce de llel).o al reexamen del problema de la asignatura formal, es -decir, del papel y la importancia de cada disci­ plina desde el punto de vista del desarrollo mental general del niño. Aquí las cosas no pueden ser resueltas con ayuda de una fórmula única cualquiera y se abre el campo para investigaciones concretas amplísimas y de lo más diversas.

 

Se puede suponer que el coeficiente de la asignatura formal, inherente a cada disciplina, tampoco permanece

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-r

 

 

1

 

 

 

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igual en los distintos estadios de la enseñanza y el ·desarro­ llo. La tarea de la investigación psicológica en este área es determinar la estructura interna de las disciplinas escolares desde el punto de vista del desarrollo del niño y de la transformación de esta estructura junto con los métodos de la enseñanza escolar.

 

 

El problema de la enseñanza y del desarrollo mental en la edad escolar; fechado en 1 934, se publicó por prime­ ra vez en 1 935 en la recopilación L. S. Vigotski"-''El desa­ rrollo mental de los niños en el proceso de enseñanzá". · Presenta, en forma resumida, el círculo de problemas que Vigotski y sus discípulos estudiaron en los últimos años de vida de aquél y que se explicitan en el capítulo sexto del libro Pensamiento y lenguaje ( 1 934). La solución que Vi­ gotski propone al problema de la correlación entre la en­ señanza y el desarrollo mental (o, en forma más amplia, psz'quico) y también el concepto de "zona de desarrollo próximo" no sólo tuvieron una importancia extraordinaria en la historia de la psicología soviética (para el desarrollo de las tendencias más progresistas del pensamiento psicoló­ gico y pedagógico soviético véase los trabajos de D. Elko­ nin, V. Davídov, A. Zaporózhets, L. Vénguer y otros), sino que conservan hasta nuestros días toda su actualidad

 

 

         agudeza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

/

 

 

LA PSICOLOGIA Y LA TEORIA

 

DE LA LOCALIZACION

 

DE LAS FUNCIONES PSIQUICAS

 

 

 

 

 

 

 

 

El carácter legítimo y fructífero del enfoque psicoló­ gico del problema de la localización se deriva de que las concepciones psicológicas, dominantes en una época dada, siempre ejercieron una gran influencia sobre las ideas re­ feridas a la localización de las funciones psíquicas (la psi­ cología asociativa y la teoría atomística de la localización; la psicología estructuralista 1 y la tendencia de los cientí­ ficos actuales a comprender integralmente la localización). El problema de la localización es, en esencia, . el problema de la relación entre las unidades estructurales y funcionales en la actividad del cerebro. Por ello, una u otra concepción sobre qué s_e localiza no puede ser indiferente para la solu-

 

ción del problema de la !Ocalización. · ·- . Las teorías más progresistas lograron . superar las insu­

 

ficiencias fundamentales de la teoría clá8ica, pero no pudie­ ron resolver satisfactoriamente el problema de la localiza­ ción de las funciones psíquicas ·a causa de que han utiliza­ do en forma insuficiente el análisis psicológico estructu­ ral de las funciones a localizar. El poderoso avance de la teoría de la localización, que se produjo gracias a los éxitos

 

·· de la histología, la citoarquitectónica del cerebro y la clínica, no puede realizar todas las posibilidades existentes por ausencia de un sistema, correlativo por ·SU compleji­ dad y adecuado por su fuerza, de análisis psicológico. En particular, esto se manifiesta de la manera más marcada en la localización de las zonas especzficamente humanas del cerebro. La imperfección del punto de vista locali­ zacionista y la insuficiencia de la fórmula "el cerebro como un todo" es reconocídá-por la.i:nayoría de los investi­ gadores contemporáneos. Sin embargo; el análisis füncional

 

 

         " ...la psicología estructuralista . . . ": Vigotski se refiere a la psi­ cología de la Gestalt.

 

 

22 1

 

 

que ellos habitualmente utilizan, basado en los principios de la psicología estructural, resultó tan impotente para sacar la teoría de la localización más allá de los límites de esta fórmula, como fructífero y valioso en la solución de la primera parte, crítica, de la tarea que se plantea a las nuevas teorías (superar la concepción atomística). ( ...)

 

A nuestro juicio, un sistema de análisis psicológico que sea adecuado desde el punto de vista de la teoría de la localización, debe estar fondado en la teoría histórica de las funciones psíquicas superiores, en cuya base se encuentra la concepci6n sobre la estructura sistémica y de sentido de la conciencia del hombre, que parte de reconocer la impor­ tancia fundamental de: a) el carácter cambiante de los enlaces y relaciones interfuncionales; b) la formación de complejg�_sistemas dinámicos, que integran toda una serie de funciones elementales; c) el reflejo generalizado de la

 

         realidad en la conciencia. ( . . . )

 

Esta teoría, que hemos utilizado durante varios años como hipótesis de trabajo, nos condujo, en la investigación de una serie de problemas de psicología clínica, a tres tesis fundamentales que se refieren al problema de la localiza­ ción. A su vez, esas tesis pueden ser consideradas hipótesis de trabajo capaces de explicar correctamente los principales hechos clínicos que conocemos, referidos al problema de la localización y de permitir la realización de investigaciones experimentales.

 

Nuestra primera conclusión se refiere a la cuestión de la función del todo y la parte en la actividad del cerebro.

 

El análisis de las alteraciones afásicas, agnósticas y aprá­ xicas ( ... ) muestra, en primer lugar, que ninguna función específica está ligada con la actividad de un solo centro, cualquiera sea, sino que siempre representa el producto de. la actividad integral de centros estrictamente diferenciados y jerárquicamente vinculados entre sí. La investigación muestra, en segundo lugar, que la función de cerebro como un todo, que sirve a la creación del fondo, tampoco se forma de l.a actividad conjunta indiferenciada, homogé­ nea en el sentido . funcional, de todos los demás centros, sino que es el producto de la actividad integral de las fun­ ciones diferenciadas y, nuevamente, jerárquicamente unidas de partes del cerebro que no participan directamente en la formación de la figura. En consecuencia, tanto la función del todo como la de la parte en la actividad cerebral no

 

 

 

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·        ·           1

 

 

 

222

 

constituye una función simple, homogénea, indiferenciada, que, en un caso, lleva a cabo el cerebro como un todo homogéneo en el sentido funcional y, en otro caso, un centro igualmente homogéneo especializado. Por el contra­ rio, encontramos la diferenciación y la unidad, la actividad in tegrativa de los centros y su diferenciación funcional tanto en la' función del todo como en la función de la parte. La diferenciación y la integración no sólo no se excluyen, sino que más bien se presuponen y, en cierto sentido, transcurren paralelamente. Aquí lo fundamental es que para diferentes funciones debe postularse una estructura distinta de las relaciones intercentrales: en todo caso, se puede considerar establecido que las relaciones entre las funciones del todo y las funciones de la parte son completamente diferentes cuando la figura, en la actividad cerebral, está representada por las funciones psíquicas superiores, mientras que las inferiores constituyen el fondo y cuando, por el contrario la figura está representada por las funciones inferiores y el fondo por las superiores. Fenómenos tales como el curso automatizado y desautomatizado de cual­ quier proceso o la realización de una misma función en oiferente --nivel, etc., pueden explicarse tentativamente desde el punto de vista de las peculiaridades estructurales descritas, propias de las relaciones intercentrales en las diver�as formas de actividad de la conciencia.

 

 

 

         Las investigaciones experimentales, que suministraron el material fáctico para arribar a las generalizaciones arriba formuladas, nos conducen a las siguientes dos tesis:

 

1 . En caso de una lesión focal cualquiera (afasia, agno­ sia, apraxia) todas las demás funciones, no ·ligadas directa­ mente con la parte lesionada, sufren de manera específi­ ca y nunca su nivel desciende en igual medida, como podría esperarse según la teoría de la equivalencia de cualquier sector del cerebro en relación con su función inespecífica.

 

2. Una misma función, no ligada con el sector lesiona­ do, es afectada también de manera completamente pe­ culiar, específica, en casos de distinta localización de la lesión y río muestra un descenso o alteración igual en diferentes localizaciónes del foco, como podría esperarse según la teoría de la equivalencia de los distintos sectores fr -

 

del cerebro que toman parte en la formación del fondo.;

 

Estas dos tesis obligan a concluir que la función del todo_ está organizada y estructurada como una actividad

 

 

223

 

 

integrativa en cuya base se encuentran relaciones inter­ centrales dinámicas, complejamente diferenciadas y jerár­ quicamente unidas.

 

Otra serie de investigaciones experimentales nos permi­ tió establecer las siguientes tesis:

 

1 . Toda función compleja (el lenguaje) se altera si está lesionado cualquier sector ligado con un aspecto parcial de esta función (sensorial, motor, mnésico ), y lo hace siempre como un todo en todas sus partes; pero es afectado de ma­ nera desigual, lo que indica que el funcionamien�o normal de tal sistema psicológico complejo no está asegurado por un conjunto de funciones de sectores especializados, sino por un sistema único de centros, que toman parte en la formación de cualquier aspecto parcial de la función dada.

 

2. Toda función compleja, no ligada directamente con el sector lesionado, sufre de manera completamente espe­ cífica no sólo a medida que desciende el fondo, sino también como figura en caso de lesión del sector a ella estrechamente ligado desde el punto de vista funcional. Esto nuevamente señala que el funcionamiento normal de cualquier sistema complejo está asegurado por la actividad integrativa de un determinado sistema de centros, en cuya composición no sólo entran los centros ligados de manera directa con uno u otro aspecto del sistema psicológico dado.

 

Estas dos tesis nos obligan a concluir que tanto la función de la parte como la función del todo constituye una actividad integrativa en cuya base se encuentran complejas relaciones intercentrales.

 

Al tiempo que el análisis localizacional estructural lo­ gró grandes éxitos en la diferenciación y el estudio de estas relaciones intercentrales jerárquicas complejas, el análisis funcional, realizado por esos mismos investigadores de avanzada, se limita hasta ahora a la aplicación de los mismos conceptos funcionales no diferenciados jerárquicamente, referidos tanto a la actividad de los centros superiores, como de los inferiores. ( ...)

 

 

Según este punto de vista, los centros superiores pueden inhibir y sensibilizar la actividad de los inferiores, pero no pueden crear e incorporar nada en principio nuevo a la actividad del cerebro. Por el contrario, nuestras investiga­ ciones nos llevan a la suposición opuesta, o sea, a reconocer que la función específica de cada sistema intercentral con-

 

 

224

 

 

siste, ante todo, en asegurar una forma de actividad cons­ ciente productiva completamente nueva y no sólo inhibi­ toria o excitatoria de los centros inferiores. Lo fundamental en la función específica de cada centro superior es un nuevo modus operandi de la conciencia.

 

La segunda conclusión teórica general a la que llegamos

 

como resultado de nuestras investigaciones experimentales se refiere a la correlación entre las unidades funcionales y estructurales en casos de alteraciones del desarrollo infantil

 

que surgen sobre la base de algún defecto . cerebral o de la desintegración de cualquier sistema psicológico como consecuencia de una lesión análoga (en cuanto a la loca­ lización) del cerebro maduro. El estudio comparativo de la sintomatología derivada de la falta de desarrollo (en caso de uno u otro defecto del cerebro) y de los cambios y altera­ ciones patológicos que surgen a causa de una lesión del cerebro maduro, análoga por su localización, lleva a concluir que, en uno y otro caso, puede observarse un cuadro sin­ tomático análogo en presencia de lesiones diferentemente localizadas en el niño y en el adulto. Por el contrario,. lesio­ nes de igual localización pueden llevar, en el niño y en el adulto, a un ..�uadro sintom.gí:U.co_ compl�1amente diferente.

 

Desde el punto de vista positivo, estas profundas dife­ rencias en las consecuencias que acarrean lesiones iguales en el desarrollo y en la desintegración, pueden expresarse en -la siguiente ley: en caso de alteración del desarrollo, provocado por cualquier defecto éerebral, en igualdad de las condiciones restantes, sufre más, en el sentido funcional, el centro superior más cercano al sector lesionado y sufre comparativamente menos el centro inferior más próximo a dicho sector; en caso de desintegración se observa la depen­

 

dencia contraria: cuando existe lesión de algún centro, y en igualdad de las restantes condiciones, sufre más el centro inferior más cercano al sector lesionado, dependiente de éste y sufre relativamente menos el centro superior más

 

próximo al sector y del cual éste depende funcionalmente. Encontramos la confirmación de esta ley en todos los

casos de afasias y agnosias infantiles innatas o tempranas y en los casos de alteraciones que se opservan en los niños y en los adultos como consecuencia de la encefalitis epi­ démica y en casos de oligofrenia con diferente localización· del defecto.

 

 

La explicación de dicha ley se encuentra en el hecho

 

 

 

1 5-0738     225

 

 

de que las complejas relaciones entre los diferentes sistemas cerebrales surgen como producto del desarrollo y de que, en consecuencia, en el desarrollo del cerebro y en el funcio­ namiento del cerebro maduro. debe observarse una depen­ dencia mutua diferente entre los centros: los centros infe­ riores, que fueron en la historia del cerebro las premisas para el desarrollo de las funciones de los centros superiores, por la ley del pasaje d� las funciones a instancias más altas, resultan en el cerebro desarrollado y maduro instancias no autónomas, subordinadas, que dependen en su actividad de los centros superiores. El desarrollo va de abajo a arriba y la desintegración transcurre de arriba a abajo.

 

Una confirmación fáctica complementaria de esta tesis son las observaciones de las vías compensatorias, sustitu­ tivas y de rodeo en presencia de algún defecto; dichas obser­ vaciones muestran que en el cerebro maduro los centros superiores asumen frecuentemente la función compensatoria en caso de algún defecto; en el cerebro en desarrollo, lo hacen los centros inferiores en relación con el sector le­ sionado. Gracias a esta ley el estudio comparativo del desa­ rrollo y la desintegración .es, a nuestro juicio, uno de los métodos más fructíferos para la investigación del problema de la localización y, en particular, del problema de la loca­

 

 

lización cronógena.

La última de las t'es tesis teérieas generales -que hemos mencionado, planteadas sobre la base de investigaciones experimentales, se refiere a ciertas peculiaridades de la lo­ calización de las funciones, ligadas con los sectores especzfi-

 

         camente humanos del cerebro. La investigación de la afasia, la agnosia y la apraxia nos permiten concluir que en la lo­ calización de éstas juegan un papel esencial las alteraciones de los vz'nculos extracerebrales en la actividad del sistema de centros que, en el cerebro normal, asegura el funcionamien­ to correcto de las formas superiores del lenguaje, del cono­ cimiento y de la acción. La fundamentación fáctica de esta conclusión son las observaciones de la historia del desarrollo de las formas superiores de la actividad de la conciencia; dicha historia muestra que, inicialmente, todas esas funcio­ nes .aparecen en estrecha relación con la actividad externa y sólo posteriormente parecen pasar al interior, convir­ tiéndose en actividad interna. Las investigaciones de las funciones compensatorias, surgidas en las mencionadas afecciones, también muestran que la objetivación de la

 

 

 

226

 

 

función afectada, el sacarla al exterior y convertirla en una actividad externa es una de las vz'as fundamentales para compensar las alteraciones.

 

El sistema de análisis psicológico que defendemos y que hemos empleado durante la investigación del problema de la localización, presupone el cambio radical del méto­ do de experimentación psicológica. Este cambio se reduce a los dos momentos siguientes:

 

1 ) sustituir el análisis que desintegra el todo psicoló­ gico complejo en los elementos constitutivos y que pierde así, en el proceso de desintegración, las propiedades que de­ ben ser explicadas, inherentes al todo como tal, por el análisis que divide el todo complejo en unidades ya no divisibles y que conservan en la forma más simple las propie­ dades inherentes al todo como cierta unidad;

 

         sustituir el análisis estructural y funcional, incapaz de abarcar la actividad en conjunto, por el análisis interfun­ cional o sistémico, basado en la diferenciación de los víncu­ los interfuncionales y de las relaciones que determinan cada forma dada de actividad.

 

Este · método, si se lo utiliza en la investigación clíni­ ca psicológica permite: a) explicar según un solo principio los síntomas positivos y negativos que se observan en la afección dada; b) unificar, estructurar de manera regular y sometida a ley todos los síntomas, incluso los más distantes entre sí y e) indicar el camino que lleva desde las afecciones locales de determinado tipo al cambio específico de la personalidad en conjunto y de su forma de vida.

 

Existen todos los fundamentos teóricos para suponer que el problema de la localización no puede resolverse de manera idéntica en los animales y en el hombre; por ello, la transferencia directa de los datos de los experimentos con animales a los que se extirpan determinadas partes del cerebro, a la esfera de la elaboración clínica del problema de la localización (K. Lashley) no puede llevar más que a graves errores. La teoría, cada vez más afianzada en la psi­ cología · comparativa contemporánea, sobre la evolución de las peculiaridades psíquicas en el mundo animal según líneas puras y mixtas2 , obliga a suponer que las relaciones,

 

 

         "• • • evoluéión ... según líneas puras y mixtas . . . '.' : Vigotski se re­

 

fiere a la idea, elaborada por su amigo V. Vágner ( 1 8 8 9- 1 934), funda­ dor de la psicología comparativa en Rusia, eminente biólogo ruso y soviético.

 

 

 

227

 

 

 

 

 

 

 

1 1 '

 

)--

 

específicas del hombre, existentes entre las unidades estruc­ turales y funcionales en la actividad del cerebro difícil­ mente se encuentren en el mundo animal y que el cerebro humano posee un principio, nuevo en comparación con el animal, de localización, gracias al cual se convirtió en ce­ rebro del hombre, en órgano de la conciencia humana.

 

La psicolog(a y la teor(a de la localización de las fun­ ciones psz'quicas: tesis del informe, que Vigotski presentó

 

al Primer Congreso de Psiconeurología de tod� f'·Ucrania Uunio de 1 934) ; escrito muy poco antes de su muerte. · Sobre la base de material clínico, se desarrolla la idea de la estructura sistémica de las funciones psíquicas superiores (véase: Sobre los sistemas psicológicos) y se analiza el problema, extraordinariamente importante en el sentido teórico y práctico, de la correlación entre el desarrollo y la desintegración de las funciones psíquicas superiores del hombre. Las tesis aquí formuladas fueron elaboradas pos­ teriormente en los trabajos de A. R. Luria y sus colaborado­

 

 

res (véase: fragmentos de la obra de Luria: Las funciones corticales superiqres del hombre y su alteración en casos de lesiones locales del cerebro).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A.N. LEONTIEV

 

 

 

 

         Leóntiev Alexéi Nicoláevich (5 de febrero de 1 903, Moscú-2 1 de enero de 1979, Moscú); psicólogo soviético, doctor en ciencias psicológicas, profesor, miembro de la Academia de Ciencias Pedagógicas de la URSS, · Premio Lenin. Creador de la teoría psicológica general de la acti­ vidad.

 

A. N. Leóntiev finalizó en 1 924 la Facultad de ciencias sociales de la Universidad d.e Moscú y comenzó a trabajar en el Instituto de Psicología de esa _ciudad, inicialmente bajo la dirección de A. R. Luria; estos acontecimientos coincidieron con la reorganización del Instituto y. el comien­ zo de la reestructuración de la psicología soviética sobre la base de la filosofía marxista. Para el destino científico

 

 

229

 

 

de A. N. Leóntiev fue decisivo su encuentro, en el otoño de 1 924, con L. S. Vigotski. Junto con A. R. Luria, se convirtió en uno de los discípulos y compañeros de lucha más cercanos de aquél. La primera investigación importante que A. N. Leóntiev realizó a fines de los años 20, generali­ zada luego en la monografía El desarrollo de la memoria (Moscú, 1 93 1 ), se inscribe en los marcos de las ideas de la "teoría histórico -cultural" de L. S. Vigotski. En ese mo­ mento, Leóntiev trabajaba en la Academia de Educación Comunista en Moscú y también en el Instituto de Defec­ tología y en la clínica de G. Rossolimo, dictaba clases en el Instituto Nacional Estatal de Cinematografía y en el Instituto Estatal de Arte Teatral.

 

 

A comienzos de los años 30 A. N. Leóntiev trabajó en Járkov, donde, reuniendo en torno suyo a un grupo de jóvenes investigadores (A. Zaporózhets, L. Bozhóvich, P. Galperin, P. Zínchenko y otros), se dedicó a la elabo­ ración sistemática de los problemas de la actividad en psi­ cología. En esos momentos, A. Leóntiev, conjuntamente con sus discípulos y colaboradores, realizan investigaciones en las .que se f9rrnula y elabora una serie de tesis decisivas para el desarrollo de la teoría de la actividad: la diferencia entre los instrumentos propiamente humanos y los medios auxiliares' en los animales; la identidad de la estructura de los procesos psíquicos. internos -Y la actividad o13jetal exter­ na; la estructura psicológica general de la actividad, etc.

 

 

Desde 1 934 · A. Léon tiev es jefe del laborato.rio del Instituto Nacional de Medicina Experimental en Moscú y profesor del Instituto de Educación Comunista. Desde 1936 vuelve a trabajar en el Instituto de Psicología de Moscú.

 

En ese tiempo A. Leóntiev inicia el examen teórico y experimental del problema del surgimiento de la sensación, esboza el esquema de las etapas filogenéticas fundamentales y de los niveles funcionales del desarrollo de la psiquis, donde ocupa un lugar especial el problema del origen, surgimiento y estructura psicológica de la conciencia huma­ na. Los resultados de estos trabajos fueron presentados en la tesis doctoral de A. Leóntiev El desarrollo de la psiquis (dos tomos, 1 940).

 

·A comienzos de la Segunda Guerra Mundial, A. Leóntiev dirigía  el Instituto de Psicología de Moscú. Luego de su evacuación, encabezó el trabajo científico de un hospital cerca de Sverdlovsk donde, junto con una serie de colaba-

 

 

230

 

 

radares, investigó el problema de la recuperación de las funciones motoras alteradas como consecuencia de heridas (los resultados obtenidos se resumieron en la monografía conjunta de A. Leóntiev y A. Zaporózhets El restableci­

miento de los movimientos).                                                      y dirige el labo­

En     1 943, A. Leóntiev regresa a Moscú        

ratorio         y          luego la sección de psicología infantil en el Insti­

tuto de Psicología; al mismo tiempo, enseña en la Uni­

versidad de Moscú y en    el Instituto     Pédagógico Militar.

En 1 963 es designado jefe de la sección de psicología de la

Facultad de filosofía de la Universidad de Moscú; desde la

creación      de la Facultad           de psicología (a fines de     1 965)

hasta los últimos días de su vida fue su permanente decano.

Las investigaciones de A. N. Leóntiev en este período

abarcan un amplio círculo de problemas referidos a la na­

turaleza, la génesis y         la organización sistémica de las funcio­

nes psíquicas superiores del hombre, la teoría de las capaci­

dades,          la         psicología     ingenieril       y          pedagógica, la psicología

del    arte     y          la historia de la psicología, la psicología de la

percepción, etc.                                                                                                   

Sin -embargo, en el centro de su atención siempre estu­

vieron          los problemas metodológicos más importantes de la

teoría de la actividad, los que desarrolló ulteriormente en

trabajos como Problemas del desarrollo de      la psiquis, que

obtuvo el Premio Lenin de 1 963, (1959; 4ª edición:  1981)

y Actividad, conciencia,  personalidad ( 1 97 5 ; 2ª edición:

1 977); distinguido con el Premio Lomonósov de 197 6.                  

Obras:          El desarrollo de        la         memoria.       Moscú,           1931 ;

El restablecimiento de los movimientos (conjuntamente con          

A. Zaporózhets). Moscú, 1945 ; Ensayo sobre el desarrollo

de la psiquis. Moscú,        1 947 ; Problemas del desarrollo de la    

psiquis. Moscú, 1959; 4ª  edición,         Moscú,           1 98 1 ); Necesi­     

dades,          motivos, emociones. Moscú,         1 97 1 ; Actividad,   con­   

ciencia,        personalidad. Moscú,           1975;  2 a edición, Moscú,

1 9771 ) ; Obras psicológicas escogidas,          t. 1-2. Moscú,           1983  

(bibliograffa).                                                                                                     

Bibliografía: A. N. Leóntiev y la psicolog(a contempo­       

ránea. Moscú, 1 983.                                                                                                      

1       Hay traducción al español : A ctividad, conciencia y personali­

dad.  Buenos           Aires, Ediciones      Ciencias         del hombre,  1 978, (Nota de         ,

la traductora).                                                                                                                  : ,

 

 

EL SURGIMIENTO DE LA CONCIENCIA

 

DEL HOMBRE

 

 

 

 

1

 

-�

 

 

                                                         1 .•      Condiciones del surgimiento                                         

                                                                                de la conciencia                                                              

El      pasaje a la conciencia representa el comienzo de una  

etapa nueva, superior, del desarrollo de la psiquis.     _El_r§..fl�- 

jg <;:gn.s.ciente, a diferencia del reflejo psíquico propio de

_____ animales,    e.1.e.l.r.efle   o ....cle.Ja...reª-füJªsi ...Q!:ü�tªl ��11atadª_J:i e         

íos                                                                                       j           que                                                                                                 

las relaciones presentes               e.Lsujeto.Jiene con�ella; es decir,          

el reílejÓ qüe identifica fas         propiedª.des objeÚvas .estables   

de la realidad.                                                                                                                                                                          

En -la conciencia, la imagen de la realidad no se funde        

con la vivíencia del sujeto;          �rLJi!.           <::C>.D-9.i�n.�_i§.,_ lo  reflejado'      

aparece        _          como  ''          est       d ___ P._r:�.s�rit_e.:'.       _¡;¡J  _s.µj�J         o          .           Esfri   s!gñ!fica       

                                                                                            o..n:g                                                                                 

que cuando yo tomo conciencia, por ejemplo, de este libro 

o, incluso, de mi pensamiento sobre el libro, el libro mismo -

no se funde  en mi conciencia con mí vivencia referida al    

libro, el pensamiento sobre el libro con mi vivencia de ese   

pensamiento.                                                                                                                                                                            

La separación, en la conciencia del hombre, de la reali­       

dad reflejada como objetividad real tiene otro aspecto: la    

división del mundo de las vivencias internas y la posibili­   

dad de desarrollar, sobre esta base, la autoobservación.                   

La tarea que se plantea ante nosotros consiste en       

investigar las condiciones que generan esta     forma superior        

 

de la psiquis, la conciencia humana.

Como se sabe, la causa que se encuentra en la base de la hominización de los antecesores animales del hom­ bre es el surgimiento del trabajo y la formación, sobre su base, de la sociedad humana. "El trabajo -dice Engels- creó al propio hombre"1 . El trabajo creó tam-

 

 

         F. Engels. Dialéctica de la naturaleza. C . Marx y F . Engels . Obras, t. 20, p. 486.

 

 

232

 

 

bién la conciencia del hombre.

 

El surgimiento y el desarrollo del trabajo, esa condición primera y fundamental de existencia del hombre, llevó al cambio y la hominización de su cerebro, de los órganos de su actividad externa y de los órganos de los sentidüs. "Pri­ mero el trabajo - dice Engels-, luego y con él la palabra articulada, fueron los dos estímulos principales bajo cuya influencia el cerebro del mono se fue transformando gra­ dualmente en cerebro humano que, a pesar .de toda su simi­ litud, lo supera considerablemente en tamaño y perfec­ ción"2 . El principal órgano de la actividad laboral del hombre, la mano, pudo alcanzar su perfección sólo gracias al desarrollo del propio trabajo. "Unicamente por el trabajo, por la adaptación a nuevas y nuevas operaciones ... la mano del hombre ha alcanzado ese grado de perfección que la ha hecho capaz de dar vida, como por arte de magia, a los cuadros de Rafael, a las estatuas de Thorvaldsen y a la música de Paganini"3 . ( . .. )

 

 

 

A su vez, el desarrollo del cerebro y de los órganos de los sentidos ejerció influencia sobre el trabajo y el len­ guaje "estimulando más y más su desarrollo"4 .

 

Los cambios anatomofüúológicos 9reados por el trabajo provocaron, por interdependencia natural, el desarrollo de . los órganos y la modificación del organismo en conjunto. De esta forma, el surgimiento y el desarrollo del trabajo

 

llevó al cambio de toda la consfitución fz'sica del hombre,

         la transformación de toda , su organización anatomofisio-

lógica.

El surgimiento del trabajo estuvo preparado, claro, por

 

 

.. el curso anterior del desarrollo. El pasaje paulatino a la marcha erecta, cuyos gérmenes se observan claramente incluso en los monos antropoides existentes hoy y la forma­ ción, a ella ligada, de extremidades anteriores móviles,

 

adaptadas a la prensión de objetos y qú"e se libera� ban cada vez más de la función de la marcha (lo que

se explica por el modo de vida que llevaban los an­ tecesores animales del hombre), todo esto creó las premisas físicas para . realizar complejas operaciones laborales.

 

 

         Ibíd., p. 490.

 

3 Ibíd., p. 488.

•  Ibíd., p . 490.

 

 

El proceso de trabajo también se preparaba ert otro aspecto. La aparición del trabajo fue posible sólo en aque­ llos animales que vivían en grupo y entre los cuales existían formas lo suficientemente desarrolladas de vida conjunta, aunque estas formas estuvieran, se sobreentiende, aún muy alejadas incluso de las formas más primitivas de la vida humana, social. Las interesantísimas investigaciones de N.   Yu. Voitonis y N . . A. Tij, realizadas en el criadero de Sujumi, testimonian qué alto grado de desarrollo pueden alcanzar las formas de vida conjunta en los animales. Como

 

         mostraron esas investigaciones, en el rebaño de monos existe un sistema de interrelaciones y jerarquías con un sistem<.t de comunicación bastante complejo. Al mismo tiempo, las menciona_c:ias i11vestig<.tciones. p_ermiten C:.Qn­ vep,p�rse una -vez--füás ge ql!e, a. pesar d� tq.4ª la G9-1TIP,Leji­ dad de las relaciones inte:rnas en el rebaño de monos, ellas

 

se Hmitari a relaCiones biológicas·--y ñúrica están_ dúermfüa­

         das _ pw el contenído o9j�tal. Ohletivo :de ..Ia..a.ctivida-d·- �de-·--los animales.

 

· · · Finalmente, una premisa esencial del trabajo fue la }· presencia, en los representantes superiores del mundo ani­ t mal, de formas muy desarrolladas, como hemos visto, de

 

.:  reflejo psíquico de la realidad.

Todos estos momentos constituyeron en conjunto las principales condiciones -gracias a- las cuales; en -el curso de la evolución posterior, pudieron surgir el trabajo y la socie­ dad humana, basada en el trabajo.

 

¿Qué representa esta actividad específicamente humana que se llama trabajo?

El trabajo es el proceso que vincula al hombre con la naturaleza, el proceso de influencia del hombre sobre la naturafoza. "El trabajo -dice Marx- es, en primer tér­ mino, el proceso entre el hombre y la naturaleza en el cual el hombre, con su propia actividad, mediatiza, re­ gula y controla el intercambio de materias con la natura­ leza. Se enfrenta a la materia de la naturaleza como una fuerza de la naturaleza. Para asimilar la materia de la na­ turaleza en la forma conveniente a su propia vida pone en é;lCCÍón las fuerzas naturales que posee su cuerpo: los brazos y las piernas, la cabeza y los dedos. Al tiempo que actúa, de esta manera, sobre la naturaleza externa y la transforma, transforma también su propia naturaleza. Desarrolla las fuerzas que dormitan en él y somete el juego

 

 

 

 

234

 

 

de. estas fuerzas a su propio poder"5 .

El trabajo se caracteriza, ante todo, por los dos rasgos siguientes. Uno de ellos es el empleo y la preparación de instrumentos. "El trabajo -dice Engels- comienza con la elaboración de instrumentos"6 •

 

El otro rasgo característico del proceso de trabajo con­ siste en que se realiza en co_ndiciones de actividad conjunta, colectiva, de manera que el hombre en este proceso no sólo entra en determinadas relaciones con la naturaleza, sino también con otras personas, los miembros de la socie­ dad dada. Sólo a través de las rela.ciones con otras personas el hombre se relaciona con la naturaleza. Esto significa que el trabajo, desde el comienzo mismo, aparece como un proceso mediatizado por· el instrumento (en el sentido amplio del término) y, al mismo tiempo, mediatizado so-_ cialmente.

 

 

El empleo de instrumentos por el hombre también tiene una historia natural. Ya en algunos animales existen, como sabemos, gérmenes de la actividad instrumental en el uso de medios externos, con ayuda de los cuales ellos ·realizan ciertas operaciones (por ejemplo, el uso de un pa­ lo en los monos antropoides). Estos medios externos -los "instrumentos" de los animales - sin embargo, se diferen­ cian cualitativamente de los verdaderos instrumentos del· lfómbre, los instrumentos de trabajo.

 

 

La diferencia no consiste, de ninguna manera, en que los animales usan sus "instrumentos" con menor frecuen­ cia que el hombre primitivo. Menos aún su diferencia puede

reducirse a la forma externa. La verdadera .diferencia entre

los  instrumentos  humanos  y los--"'Tnsfrüirienfos" de- ·Tos

animales'"'se" · ···ueéie···ae"scufüff".·-··        sóTo" ·5r examinámcis -ob'·J ··éüva-

------- ......... .........P                       están.•...        .. . . . ..  . , •. ,,.... ...  ..  ··" - -   .   .   .         ·

mente la      . ...       <·······  ·  ····  ·····   ·-··  · ··  ·   ··-·  ·  ·  ·                    

                                 ·          incluidos.     

•"'l'ór-          actividad,enJa cu.al                       

         más compiaja' "élue " sea- fa -acffv1'dad ''instrumental''

 

de los animales nunca tiene el carácter de proceso social, no se realiza colectivamente y no determina las relaciones de comunicación entre los individuos que la llevan a cabo. Por ofrff lado, por más compleja que sea la comunicación instintiva de los individuos que componen una sociedad

 

 

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5 c.   Marx.  El  Capital.   C

pp. 1 8 8- 1 8 9.     

6 F.   Engels;  Dialéctica  de

Obras, t.       20, p . 4 9 1 .

 

 

         Marx y F. Engels. obras, t . 23, la naturaleza. C. Marx y F. Engels.

 

 

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235

 

 

animal, nunca se construye sobre la base de su actividad ''productiva ", no depende de ella y no está mediatizada por ella.

 

         _ �J- _c_ontr�ri0,)<_ _ .e_l�Jt:?biÜQ _hguuu1Qc;onsti_t�y��_yna

 

         actividad _ _ _ social desde su comienzo mismo, basada en la colaboraéión eritré los _individuos y ql1� presupo-n�-:a_ü:iiquePQr

 

,'        séá una . rúdimentaria dzvisión técnica   de        las       funciones     

_¡__ léloorales;     eh consecuencia, effrabajo es er proceso -de ácCión   

         sobre la naturaleza: qüe iíga� eritre         sí"á     sus pai-ti9ipáiites y

         qué mediatiza su comUriicaci6n. "En la prodUccipri'-=aice  

         Marx-, los hómbres no - -sofamente actúan        sobre 'la natu­          

         raleza, sino que actúan también los unos sobre los otros.        

         No pueden producir sin asociarse de un cierto modo para      

         actuar en común y establecer un intercambio de activida­      

         des. Para producir, los hombres establecen entre sí determi­  

         nados vínculos y relaciones y sólo a través de estos vínculos

         y relaciones sociales se relacionan con la naturaleza y se       

         efectúa la producción"7 .                                                  

         Para aclarar la importancia concreta de este hecho en 

         el desarrollo de la    psiquis hum_ana es suficiente analizar  

         cómo cambia la estructura de la actividad cuando se realiza, 

         en las condiciones del trabajo colectivo.                                    

         Ya en una época muy temprana del desarrollo de_   la

         sociedad humana se produce de manera inevitable la divi­     

         sión, entre los participantes en la producción, del proceso     

         anteriormente unitario de la actividad. Al comienzo esta         _

         división tiene, por lo visto, un carácter casual y esporádico;  

         en el curso del desarrollo toma la forma de primitiva divi­     

         sión técnica del trabajo.                                                    

         Por ejemplo, algunos individuos deben mantener el    

         fuego y preparar en él los alimentos; otros, obtener esos        

         alimentos.      Algunos         participantes en        la         caza    colectiva       

         cumplen la función de perseguir la presa; otros, la función    

         de esperarla en la emboscada y caer sobre ella.             

         Esto produce un cambio decisivo, radical, en la estructu­_    

         ra misma        de la actividad de los individuos, participantes 

         del proceso laboral.                                                           

         Más arriba hemos visto que cualquier actividad, que   

         hace efectivas de manera directa las relaciones biológicas,    

         instintivas     de los animales hacia· la naturaleza circundante,         

 

 

 

7

 

Obras,

 

 

c.

 

t.

 

 

Marx.           Trabajo

 

6, p. 44 1 .

 

 

 

asalariado   y          capital.  C. Marx      y          F .  Engels.

 

 

236

 

 

se caracteriza por estar siempre dirigida a los objetos de la necesidad biológica y estimulada por esos objetos. En los animales no existe una actividad que no responda a una u otra necesidad biológica directa, que no esté provocada por la influencia que para el animal tiene un sentido biqlógico (el sentido del objeto que satisface una cierta necesidad del animal) y que no esté dirigida, en su eslabón final, a este objeto en forma inmediata. En los animales, como ya · hemos dicho, el objeto de su actividad y su motivo biológi­ co siempre están fundidos, siempre coinciden.

 

Examinemos ahora, desde e_� !� J?.l!ntq . JJ�,Y ��tª'-Jª -�-s.truc­ tura !uñélaiñeñt·ardt:na ácfrvidad del individuo en· el- proceso h��o iiiC �ofoctlv6: ·-c\úú1düei- ffi}em tirü ·Ciad� _ de úi: 99T!úini­ dad rea)iza su_ activi�fad-Táboral, ét taTI1pién lo hace para sl:!-!f�facer ui:ia.de. sus necesiq_ades. A�.[ii9E �je�plo, la acti­ vi?-ª_1, gel batidor, participante en la caza primitiva conjun­ ta, es estimulada por la necesidad de alimento o de vestido, paYá Jo qúe ' fo sirve la pid del ahinial muerto. P�r�:Lú. g ué esfá -dirigida directamente su actividad? Puéde estar dirigí- · da� 'pOr· ejemplo, a espantar a la· manada de animales y orientarla hacia donde se encuentran los demás cazadores, ocultos en la emboscada . .Hablando propiamente, esto es lo que debe constituir el resultado de la actividad del hombre dado. Aquí termina la actividad de ese participante en la caza ; lo demás lo realizan otros. Se comprende que este resultado -espantar a la presa, et.e.- no lleva ni puede llevar por s( mismo a satisfacer lq, necesidad de alimento o de vestido .. etc. , . que experimenta el batidor. A lo que se · dirigen los procesos dados de su actividad, en consecuencia,

 

         . no coincide con aquello que la estimula, es decir, no coinci­ de con el motivo de su actividad: una y otra cosa están aquí separadas. Llamaremos acciones a los procesos cuyo objeto y motivo no coinciden entre sz'. Se puede decir, por ejemplo, que la actividad del batidor es la caza; el espantar la presa es su acción.

¿Có112�-:-�� :po�iple el riacimif!nto. de la acción, es decir, liJ. ..§.e.R-ªrnº�q,¡:1, entt:y. . eL objeto. de ..la actividad .y su motiyo? Evidentemente, es posible sólo en las 9ondiciones del proce­ so conjunto, colectivo de acción sobre la naturaleza. El producto de este proceso en conjunto, que corresponde a las necesidades del colectivo, lleva también a la satisfacción de fas necesidades del individuo aislado, aunque él puede no realizar aquellas operaciones terminales (por ejemplo, el

 

 

 

237

 

 

ataque directo a la presa y su muerte) que llevan de manera inmediata a la posesión del objeto de la necesidad dada. Genéticamente (es decir, por su origen) la división entre el objeto y el motivo de la actividad individual es el resulta­ do de la desmembración, en operaciones aisladas, de la an­ terior actividad compleja y de muchas fases, pero unitaria. Son estas operaciones aisladas, que agotan ahora el conteni­ do de la actividad del individuo, las que se convierten en acción autónoma, aunque en relación con el proceso laboral colectivo en conjunto ellas continúan siendo, claro, sólo uno de sus eslabones particulares.

 

Por lo visto, las premisas naturales para esta desmembra­ ción de algunas operaciones y el que ellas adquieran en la actividad individual una determinada independencia, están constituidas por los dos siguientes momentos principales (aunque no únicos). El primero es el carácter frecuentemen­ te conjunto de la actividad instintiva y la presencia de una   "jerarquía" primitiva de las relaciones entre los individuos en las sociedades de animales superiores, por ejemplo, en los . monos. El otro momento importante es la división en

 

         la actividad de los animales; que aún continúa conservaríao toda su integridad, de dos fases diferentes: la fase de prepa­ ración . y la fase de realización, que pueden distanciarse mucho en el tiempo. Por ejemplo, los experimentos muestran que la interrupeióri obligada de la actividad en una de sus fases permite retardar la reacción ulterior de los animales sólo muy limitadamente, mientras que la in­ terrupción entre las fases da, en el mismo animal, un apla­ zamiento diez y hasta cien veces mayor (experimentos de A. V. Zaporózhets).

 

Sin embargo, a pesar de la presencia de una vincula­ ción genética indudable entre la actividad intelectual en dos fases de los animales superiores y la actividad de un hombre que participa en el proceso laboral colectivo corno uno de sus eslabones, existe entre ellas una enorme diferencia, radfoada . en las relaciones y vinculaciones objetivas que están en su base, a las que responden y que se reflejan en la psiquis de los individuos actuantes.

 

. La pecuiiaridad de la actividad intelectual en dos fases de .los animales consiste en que la relación entre dos (o varias) fases está determinada por enlaces y correlaciones externas: espaciales, temporales, mecánicas. En las condi­ ciones naturales de existencia de los animales siempre son,

 

 

 

238

 

además, enlaces y relaciones naturales. La psiquis de los animales superiores se caracteriza, en consecuencia, por la capacidad de reflejar ·estos enlaces y correlaciones ma­ teriales, naturales.

 

Cuando el animal, al realizar un camino de rodeo, se aleja primero de la presa y sólo luego la captura, esta compleja actividad se subordina a la percepción que el animal tiene de las relaciones espaciales en la situación dada y la primera parte del camino, la primera fase de la activi­ dad lleva inevitablemente al animal a la posibilidad de reali­ zar su segunda fase.

 

La forma de actividad del hombre que nosotros exa­ minamos tiene una base completamente diferente.

El hecho de que el batidor espante a la presa lleva a la satisfacción de su necesidad, pero no porque tales sean las correlaciones naturales de la situación material dada; por el contrario, en casos normales, estas correlaciones son tales que asustar a la presa implica perder la posibilidad de hacer­ se dueño de ella. Ent9_Qf_é'.s. .¿.QJJé.JJI1�. .�J.1J�� µlt;:i,q9 iIJ.l]ly_ciiato de esta actividad .. con' su resultado" . final? Evidentemente, no otfii·. cósá 'que iá >?lac:ión deí individuo dado con los otros miem_bros del . colectivo, graciás a la cual él recibe de manos de aquéllos su parte de la presa, la parte del producto de lª'. actividad laboral colectiva que le corresponde. Esta r�lación, esta vinculación se realiza gracias a la actividad de las otras personas. Ell.9. _s.ignifica que justamente la actividad de las ptr¡;z_ s PE'.'.rsor¡gs _ co!lstitµy � la base objetiva de la estruc­ tu-fii"específica de. la actividad del individuo humano. Quie­ re ·aecii .que, desde el punto de vista histórico (o sea, pür el procedimiento de su surgimiento), el enlace entre el motivo y el objeto . .de la actividacj. . no refieja las vinculaciones y relaciones naturales, sino las objetivo-sociales.

 

La compleja actividad de los animales superiores, subor­ dinada a las relaciones y vinculaciones materiales naturales, se convierte en el hombre en la actividad sometida a las relacion�� y vinculaciones inicialmente sociales. Esto consti­ tuye la causa directa por la que surge la forma espesífica­ mente humana de reflejo de la realidad: la conciencia del

 

hombre. ...s, La división de la acción presupone necesariamente 1

 

el refiejo psz'quico, por parte del sujeto actuante, de la relaCión entre el motivo objetivo de la acción y su objeto. En caso contrario, la acción es imposible, resulta para el

 

 

2 3 9

 

 

 

 

 

 

1 '

 

J-

 

 

sujeto privada de sentido. Si volvemos a nuestro ejemplo anterior, es evidente que la acción del batidor es posible sólo si él refleja la vinculación entre el resultado que espera de la acción realizada y el resultado final de todo el proceso de caza en su conjunto: el ataque, desde la emboscada, al animal que huye, · su muerte y, por último, su consumo. Inicialmente, esta vinculación aparece ante el hombre en su forma sensorial, como acciones reales de los otros parti­ cipantes en el trabajo. Las acciones de éstos transmiten sentido al objeto de la acción del batidor. Es igúalmente cierto lo inverso: sólo la acción del batidor justifica, da sentido a las acciones de las personas que esperan a la presa en la emboscada: si no existiera la acción del batidor, la preparación de la emboscada no tendría sentido, sería injustificada.

 

 

Así nos encontramos nuevamente con una relación, con una vinculación tal que condiciona la dirección de la actividad. Sin embargo, dicha relación se diferencia radical­ mente de aquéllas a las que se somete la actividad de los animales. La primera es creada en la actividad conjunta y fuera de ésta es imposible. A lo que se dirige la acción qué está subordinada a esa nueva relación puede no tene{por sí mismo ningún sentido biológico directo para el hombre y, a veces, lo contradice. Así, por ejemplo, el espantar la presa es en sí mismo un acto biológicamente sin sentidq_, Adquie- _ re sentido sólo en las condiciones de actividad laboral colectiva. Esas condiciones dan a la acción el sentido hu·-mano racional.

 

 

 

Junto con la acción, esa "unidad" fundamental de la actividad del hombre, surge la "unidad" principal, social por su naturaleza, de la psiquis humana: el sentido racional para el hombre de aquello a lo que se dirige su actividad.

 

Es necesario detenerse en este aspecto, porque consti­ tuye un punto muy importante para la comprensión psico­ lógica concreta de la génesis de la conciencia. Aclaremos una vez más nuestra idea.

 

Cuando la araña se dirige al objeto que vibra, su activi­ dad se subordina a la relación objetiva que liga la vibración con la propiedad alimenticia del insecto que ha caído en la telaraña. A causa de esta relación la vibración adquiere para la araña el sentido biológico de alimento. Aunque la vincula­ ción entre la propiedad del insecto de provocar la vibración de la telaraña y la propiedad de servir de alimento determi-

 

 

 

2 40

 

 

 

na de hecho la actividad de la araña, sin embargo como

         relación, como vinculación está oculta para ella, no "existe

         para la araña". Por eso, si se coloca en la tylaraña un objeto

         cualquiera que vibre, por ejemplo, un diapasón que suena,

         la araña se lanzará sobre él.          

         El batidor que ha espantado la presa también subordi­

         na su acción a una vinculación determinada, a una relación

         determinada, a saber a la relación que liga la huida de la

         presa con su captura posterior; pero en la base de esta vin­

         culación ya no se encuentra una relación natural, sino

         social: la relación laboral del batidor con los otros parti­

         cipantes de la caza colectiva.        

         Como ya hemos dicho, la visión de la presa por sí

         misma no puede, claro, incitar a espantarla. Para que el

         hombre cumpla la función de batidor es necesario que sus

         acciones se encuentren en una correlación que una su

         resultado con · el resultado final de la acción colectiva; es

         necesario que esta correlación sea reflejada subjetivame.nte

         por el hombre a fin de que "exista para él"; en otras pa­

         labras, es necesario que descubra el sentido de sus acciones,

         que tome conciencia de ese sentido.        

(        La con-ciencia del sentido de la ·acción se reali2;a en7

\ forma del reflejo de su objeto como finalidad consciente.

"        Entonces la relación del objeto de la acción (de su fina-j ·

         lidad) y de aquello que incita la actividad (de su motivo)

         se ponen por primera vez al descubierto para el sujeto. Esa

         relación se pone al descubierto para él en su forma senso­

         rial inmediata, como actividad del colectivo laboral humano.

         Dicha actividad se refleja entonces en la cabeza del hombre

ya no en su fusión subjetiva con el objeto, sino           como

         relación práctica objetiva hacia éste por parte del sujeto.

         Claro que en las condiciones examinadas siempre se tratará

         de un sujeto colectivo y, en consecuencia, las relaciones de

         algunos participantes del trabajo serán reflejadas por ellos

         inicialmente sólo en la medida en que coincidan con las

         relaciones del colectivo laboral en conjunto.     

         Sin embargo, con ello el paso más importante, decisi­

         vo, ha sido dado. Desde entonces la actividad de las perso­

         nas se separa, en su conciencia, de fos objetos. Las perso­

         nas comienzan a tomar conciencia de esa actividad como

         relación. Pero esto significa que la propia naturaleza -los

         objetos del mundo circundante- también se separa       y apa­

         rece en su relación estable con las necesidades del       colee-

 

 

 

1 6-0738     241

 

 

tivo, de su actividad. A¿h _�L.ª1!JI1ento �s �apt(lc:lg __pg_r_�l hombre -ºQill<�_?9bj_etp_ _ _ d�_ . detenpi11ªdi_ ?-� tly!�_9:d; ___ JhLla búsqueda, de la caza, de la preparación y, al J!l!SJ11()___ti_�ippo, c�-:QlJittcr --q_ue - satisface détefmiriadás �écesidades de las persóñas, iridépendientemente de si el hombre dado ex­ perimenta una necesidad inmediata de alimt:tnto Y S'i ·-éste es ahora el objeto de su -propia actividad. El horri.bre·pueae, eri consecuencia, dif�renciar el alimento, entre los otros objetos de la realidad, no sólo en forma práctica, en la propia actividad y en dependencia de la presencia de la necesidad, sino también "teóricamente"; es decir ese obje­ to puede ser retenido en la conciencia, pu.ede convertirse en "idea".

 

 

         El proceso de formación del pensamiento y del lenguaje

 

         ...) Hemos visto que la conciencia de la finalidad de la acción laboral presupone el reflejo de los objetos a los que está dirigida, independientemente de la relación que- el sujeto tenga hacia esos objetos.

 

¿D6nde se encuentran las condiciones especiales de tal reflejo? Las hallamos nuevamente en el propio proceso de trabajo. El trabajo no sólo cambia la estructura general de la actividad del hombre, no sólo genera acciones orientadas

 

         a una finalidad; en el proceso de trabajo también cambia '; cualitativamente el contenido de la actividad,- lo que llama-

 

         mos operaciones.

 

Este cambio de las operaciones se realiza en vincula­ ción con el surgimiento y el desarrollo de los instrumentos de trabajo. Las operaciones laborales del hombre son 'no­ tables justamente porque se realizan con ayuda de instru­ mentos, de medios laborales.

 

¿Qué es el instrumento? "El instrumento de trabajo

 

-dice Marx- es la cosa o el conjunto de cosas que el hombre interpone entre él y el objeto de trabajo y que le sirve como intermediario de las acciones que ejecuta sobre es� objeto"8 . O sea que el instrumento es el objeto con el ----. que se realizan la acción laboral, las operaciones laborales.

 

Lª-E'�paraci2�LY. �J -�ml?J�g _c,l��An..��-rument()s ___es_ QQ,�ible

 

 

         C. Marx. El Capital. C. Marx y F. Engels. Obras, t. 23, p. 1 90.

 

 

242

 

sólo

en relación C<2_1]._1?..�º_I!!ª-_.de_G9n�i�D-�*�--_cie ]a, finaJidad          

de l:i acCio:fflaboral. Pero el empleo del instrumento lleva a          .\J·

to-iña           nctendi del objeto sobre el que se actúa en lo que        

rco   

concierne a sus propiedades objetivas. El empleo del hacha,,.·"· no sólo responde a la finalidad de la acción práctica; al mis-mo tiempo refleja objetivamente las propiedades de ese objeto, del objeto de trabajo al que está dirigida su acción. El golpe del hacha somete a una prueba infalible las propie­ dades del material del que está construida; con ello se

 

efectúa el análisis y la generalización prácticos de las propie­        

dades objetivas de los objetos según un rasgo determinado,

objetivado en el instrumento mismo. ELimtrumento consti­

tuye una especie 4.� P<?XtéiQ�H        de 19: primerª. q_b_s_tracción    

verdadera, CüffCierúe Y-racional, de 1a primera generalización   

verctiderª·· ccmscieiúe    y racio!léll.   ····     

Es indispensabfo,  · además, tener en cuenta otra cir­

cunstancia: el instrumento no sólo es un objeto que posee   

determinada forma y ciertas propiedades físicas; es, al         

mismo tiempo, un objeto social, es decir, un objeto que       

tiene determinado modo de empleo, socialmente elabora­   

do eri ·er proceso del trabajo colectivo y fijado en él. Por    

ejemplo, cuando examinamos el hacha como instrumento   

y no simplemente como cuerpo físico, no tenemos ante       

nos()_tros sólo dos partes unidas entre sí, la parte que llama­         

mos empuñadura y aquella que constituye ia parte de

trabajo propiamente dicha. Ese instrumento es, simultá­      

neamente, el modo de acción socialmente elaborado, las     

operaciones laborales materialmente fijadas, como si estu­ 

vieran cristalizadas, en él. Por eso, dominar el instrumento .,          

si_g_njfJ�ª - cIQminartambién el TY!_odq de--acCTón -cuyo . médio    

mate.ria! de realizadón es el instrumento.       

EI'.'iñ.stn.imento;' dé los animales también realiza una        

determinada operación; sin embargo, esta operación no se  

fija en él. En el mismo momento en que, en manos del         

mono, el palo ha cumplido su función, se convierte de         

nuevo. para el animal en un objeto indiferente, no es el        

portador -permanente de la operación dada. Por eso los ani­

males no preparan especialmente instrumentos y no los       

conservan. ALc.ontrªüo, los instrumentos humanos son algo           -1r\

q_g�_§e prepara o se busca dé .rnanera-espei.l.af que.eT hombre  .         

conserva     que conserva en s{   ···       modo····    de acción con él           '

téalizab1e. y                       ·          él                    

-Sólo examinando los instrumentos como instrumentos

 

 

243

 

 

 

 

 

 

/

J-

 

de la actividad laboral del hombre descubrimos su verdade­ ra diferencia con respecto a los "instrumentos" de los animales. El animal encuentra en el "instrumento" la posi­ bilidad natural de realizar su actividad instintiva, como, por ejemplo, acercar el fruto. El hombre ve en el instru-mento la cosa que lleva en sí determinado modo de acción

 

socialmente elaborado.

 

Por eso incluso con el instrumento humano artificial y especializado el mono actúa sólo en los límites de las formas instintivas de su actividad. Por el coritr-ario, en manos del hombre, con frecuencia el objeto natural mas· sencillo se convierte en un verdadero instrumento, es decir, cumple una operación verdaderamente instrumental, so­ cialmente elaborada.

 

 

En los animales el "instrumento" no crea ninguna nueva operación, se subordina a los movimientos naturales de los animales, en cuyo sistema está incluido. En el hombre ocurre lo contrario : la propia mano del hombre se incluye en el sistema de operaciones socialmente elaborado y fij ado en el instrumento y se somete a él. Las investigaciones ac­ tuales muestran esto en forma detallada. Por eso, si se puede decir que el desarrollo natural de la mano del mono de­ terminó el uso del palo en calidad de "instrumento", en relación con el hombre tenemos todas las bases para afir­ mar que la propia actividad instrumental creó las particula­ ridades especificas de su mano.

 

 

El instrumento es un objeto social, es el producto de la práctica social, de la experiencia laboral social. En conse­ cuencia, el reflejo generalizado de las propiedades objetivas de los objetos de trabajo, que ese reflejo cristaliza, no

constituye tampoco el producto de la práctica individual,

m                              á          m fo    r          I �                              a                                  n         lael      i                      n          i�b-oralprácti­

sino  social. En       consecuencia,           -incluso.        conocimiento bu-

         �rig Jll.� s!  'P         �                    �} i"              4.9��            �         .�                                         acc      ó                                                                    

ca     directa,           eñ- ra.··acéión median.te insfnimento�, no seJjmi­

ta                  ·a        la experiencia persó"naI deLhor:rifa¿, sino que se realiza

sobre la base                                  O                                                                                                                                                                ·                                  ci· �J<1,·__            

                                                                    deJa_ ppsesión,        por el hombre,          ·                   ex.p��ien-

cia de la práctica s             cial. ·              ·           ··  ·     ··· ·· --           ----                  ···-·                                                                                   

                     Finalm_ent�,  el  cq11ocimiento  humano  que tiene lugar

                     iime    nte en el proces        o          .. dé Já           a_c      t           iv1dád laboral         i!lsJrumen­

inicú                                                                                                           n         

t<1.J, es capaz,      a diferencia. deJ4    actividad       intelectual i               ;;tin­

 

hva  de  lqs . animales,  de  conyertirse  en  auténtico  pensa-

. .      ... .·.

mfonto.       

Llamamos...____.______...... pensamiento-.,·-·-·------�.........··-·enel sentido propio de la pala-

 

--      '· :· ·"

 

 

 

244

 

bra aL_proceso cir;¿_reflyjg C()n�c:;i�nt,e. de la realÍdad en las prnp!_e._g_ades, vinculaciones y relaciones objetivas en las que se incluyen _ objetos inalcanzables para la percepción sen­ sorial d.irecta. Por ejemplo, el hombre no percibe los rayos ultravioletas; sin embargo, conoce su existencia y sus pro­ piedades. ¿Cómo es posible tal conocimiento? Se hizo posible por vía mediatizada. Esta vía es, justamente, la. vía del pensamiento. En su principio más general consiste en que sometemos la cosa dada a una prueba por medio de otras cosas y, tomando conciencia de las relaciones y de las interacciones que se establecen entre ellas, juzgamos, por el cambio que percibimos, las propiedades (que nos están ocultas) de esas cosas.

 

 

Por eso, la condición indispensable para que surja el pensamiento es la identificación y la toma de conciencia de las interacciones objetivas de los objetos. La toma de conciencia de estas interacciones es imposible en los límites de la actividad instintiva de los animales. Se reali­ za por primera vez sólo en el proceso de trabajo, en el proceso de utilización de instrumentos con ayuda de los cuales las personas actúan sobre la naturaleza. "Pero el fundamenta_ más esencial -Y- próximo __del pensamiento hu­ mano -dice Engels- es, precisamente, la transformación de la naturaleza por el hombre y no la naturaleza por sí sola y la inteligencia del hombre se ha ido desarrollando en la -medida que el hombre iba aprendiendo a transformar la naturaleza"9 .

 

 

Con ello el pensamiento del hombre se diferencia radicalmente del intelecto de los animales el que, como

 

         muestran experimentos especiales, sólo se adapta a las condiciones existentes de la situación y no puede más que en forma casual cambiarlas, por cuanto la actividad de los animales en conjunto nunca está dirigida a estas condi­ ciones, sino a uno u otro objeto de su necesidad biológica.

 

En el hombre ocurre otra cosa. En el hombre, la "fase de

a _partir de la . .c:11;;il_ �r§.�i.- �li�_:i?_�-tj� ªji.ffe-iú9 -se

J2c911yjert�ª-C::Jm''�_.en� el cont_ei;i�4o__       acc:;io!les autónomas,...         c:Hrigida.s

�_una_Jinªlidad y posteriormente..cie_           puede volverse una activi­

 

dad indep�11diente, capaz de frárisformarse en tofafmente

i11ierr1a, mental.  ··    ·

        

9  F. Engels.  D ialéctica  de  la  naturaleza.  C: Marx  y  F. Engels.

Obras, t. 20, p. 545 .         

 

 

245

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 '1 ('•.}-

 

.•::"

 

Finalmente, el pensamiento, como en general el cono­ cimiento humano, se diferencia esencialmente del intelecto animal en que su generación y desarrollo es posible sólo en unidad con el desarrollo de la conciencia social. No sólo las finalidades de la acción intelectual humana son sociales por su naturaleza; también son socialmente elaborados, como ya hemos visto, sus procedimientos y medios. Posterior� mente, cuando surge el pensamien_to. verbaL abstracto, éste_]?_uede. i;�ª-1.izarse sólo sobre la··-base del dominio, ppr el h9I11!2r_�1 cie l¡:is generalizaciones socialmente elaboradas -los .· conceptos verbales- y de las operaciones lógicas,· tamFién soCialmente �laboradas.

 

La última cuestión, en la que debemos detenernos especialmente, es la forma en que el hombre refleja de ma­ nera consciente la realidad que lo circunda.

 

La imagen, la representación, el concepto consciente tienen una base sensorial. Sin embargo, el reflejo consciente de la realidad no es sólo su vivencia sensorial. Ya la simple percepción del objeto es su reflejo no sólo como algo que posee forma, color, etc., sino -al mismo tiempo como algo que tiene una significación objetiva determinada y permanente, por ejemplo, alimento, instrumentos, etc. Debe, en conse-

 

         cuencia, existir una forma especial de reflejo consciente de la realidad que se diferencie cualitativamente de. la forma sensorial directa del reflejo psíquico, propio de los animales.

 

¿Cuál -��--es.._a forma _ coricreta, en la que se realiza real­ me11 te 1f con_c;J�n c;.ia del mundo que circunda a las perso­ nis?-- Esa forma es el lf':nguaje que representa, según las palabras d� Jv1.�rx� la "con�!encia práctica" dé las personas. Po(_�so_Ji_ _ G.QJJ.Qienci¡i e_� jnseparable del lenguaje. Cómo la co:qf.i�}}c;i,a,,. el lenguaje _ sµrge sólo en el proceso de trabajo y _.J_unto . . con . él. Como lª---S.9JlceLJe.i.�ri.gúa}cia,e_ �s el __12.!"Qcl11Cto de la activici_ª_g ..de.. .las personas, el prq_gucto del coleC:tiyó···· y; .:-.iiirúiltáf1eªmente.., �u "existencia par­ !añteff (Marx); sólo por ello existe también para el individuo.

 

"El lenguaje es tan viejo como la coneiencia; el lengua­ je es la conciencia práctica, existente para los otros hom­ bres y sólo por ello existente también para mí mismo, la coriciericia real..." 1 0

 

1 ° C. Marx y F. Engels. La ideología alemana. C. Marx y F. En­ gels. Obras, t. 3 , p. 29 .

 

 

 

24.6

 

EJ surgimiento del lenguaje puede comprenderse única­ mente en relación con la necesidad, surgida en las personas en el proceso de trabajo, de decirse algo unas a otras.

 

¿Cómo se formaron el lenguaje y la lengua? En el tra­ bajo, como ya hemos visto, las personas entran inevitable­ mente en relaciones mutuas, en comunicación. Inicialmente, las acciones laborales y la .comunicación de las personas representan un proceso único. Las acciones laborales del hombre que influyen sobre la naturaleza, lo hacen también sobre los otros participantes de la producción. Esto signi­ fica que las acciones del hombre adquieren en estas condi­ ciones una función doble: la función productiva directa y la función de influencia sobre las otras personas, la función de comunicación.

 

 

Posteriormente estas dos funciones se separan. Para ello es suficiente que la experiencia de las personas les sugiera que incluso cuando el movimiento laboral no lleva, por unas u otras razones, a su resultado práctico, de cual­ quier manera es capaz de influir sobre los otros participan­ tes de la producción, por ejemplo, es capaz de incorporar­ los al cumplimiento conjunto de la acción dada. De esta manera surgen movimientos que conservan la forma de los correspondientes movimientos de trabajo, pero que están priva9,os de contacto práctico con el objeto y, en conse­ cuenCía, privados también del esfuerzo que los convierte en movimientos de trabajo auténticos. Estos movimientos, junto con los sonidos de la voz que los acompañan, se separan de la tarea de influir sobre el objeto, se separan de la acción laboral y conservan sólo la función de in­ fluencia sobre las personas, la función de comunicación verbal. Dicho con otras palabras, se convierten en gestos. El gesto no es otra cosa que el movimiento separado de su resultado, es decir no aplicado al objeto al cual está di­ rigido.

 

 

 

El papel principal en la comunicación pasa de los gestos ·a los sonidos de la voz; surge el lenguaje sonoro articulado.

 

Uno ·"U- otro contenido, designado en el habla, se fija en la lengua. Pero para que el fenómeno dado pueda ser desig­ nado y pueda recibir su reflejo en ella debe ser identifica­ do, conscientizado y esto, como hemos visto, ocurre inicial­ mente en la actividad práctica de las personas, en la produc­ ción. " ... Las personas -dice Marx- de hecho comenzaron por· apropiarse de los objetos del mundo externo como

 

 

 

247

 

378.

 

 

 

 

 

 

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medios para satisfacer sus propias necesidades, etc., etc. ; más tarde llegaron a designarlos verbalmente como medios de satisfacción de sus necesidades y ya en calidad de tales

 

los utilizan en la experiencia- práctica: como objetos qut< las satisfacen" 1 1 .

La producción del lenguaje, como de la conciencia y del pensamiento, está al inicio directamente entrelazada con la actividad productiva, con la comunicación material de las personas.

 

La vinculación directa del lenguaje y de lá leJ1gua con la actividad laboral de las personas es la condición más importante y fundamental bajo cuya influencia ellos se desarrollaron como portadores del reflejo "objetivado", consciente de la realidad. Al designar al objeto en el proce_so laboral, la palabra lo identifica y generaliza para la con­ ciencia individual justamente en esa relación objetiva so­ cial, es decir, como objeto social.

 

Así, el lenguaje actúa no sólo como medio de comuni­ cación de las personas; actúa también como medio, como forma de la conciencia y del pensamiento humanos, aun no separados de la producción material. Se convierte en la_ forma, en el portador de la generalización consciente d_e la realidad. Por eso, junto con la separación del lenguaje y de la lengua con respecto a la actividad práctica directa, que ocurre luego, también tiene lugar la abstracción de los significados verbales con relación al objeto real, _ Ja _ que _ _ posibilita su existencia sólo como hecho de la conciencia, es decir únicamente en calidad de pensamiento, idealmente.

 

 

El surgimiento de la conciencia del hombre: fragmento de uno de los capítulos del Ensayo sobre el desarrollo de la psiquis publicado por primera vez en 1947. Para la prime­ ra edición del libro Problemas del desarrollo de la psiquis

 

         1 95 9), que recibió en 1963 el Premio Lenin, el texto del Ensayo... fue reelaborado sustancialmente, ante todo tomando en cuenta las observaciones que mereció durante su discusión en el Instituto de Psicología, en 1948. El contenido del capítulo que aquí se publica corresponde a una parte de la tesis doctoral de A. N. Leóntiev El desa­

rrollo de la psiquis, perdida durante la Gran Guerra Patria

 

1 1    C. Marx.        De  la  herencia  manuscrita.         C. Marx  y     F. Engels.

 

Obras, t. 1 9, p.

 

 

248

 

 

( 1 941-1945) y parcialmente reconstruida de memoria por el autor para la primera edición del Ensayo... Dicha obra es uno <le los trabajos más importantes de Leóntiev en el que por primera vez y en el amplio círculo de los problemas fundamentales teóricos y metodológicos de la psicología, se aplicó de manera consecuente el nuevo enfoque desde el punto de vista de la actividad en la comprensión de la psiquis y la conciencia del hombre. El surgimiento de . la conciencia del hombre es uno de los capítulos centrales, más originales y profundos del Ensayo... en el que se inten­ ta elaborar en forma concreta la tesis marxista sobre la na­ turaleza histórico-social de la conciencia humana, se intro­ duce toda una serie de ideas teóricas generales importantes, como la de la génesis de la acción y la del status peculiar de la finalidad de la acción, la de la especificidad de los instrumentos humanos a diferencia de los medios auxilia­ res de los animales (aquí A. N. Leóntiev se apoya en la investigación de P. Y. Galperin, realizada en los años 30, bajo su direcdón), la de la génesis del lenguaje y la lengua humanos y su papel en el proceso de formación y desarro­ llo de la conciencia del hombre, etc. Como parte del Ensayo... este capítulo se publicó en las cuatro ediciones de Problemas del desarrollo de la psfquis y también en las Obras psicológicas escogidas en dos tomos (Moscú, 1983).

 

 

EL ENFOQUE HISTORICO EN EL ESTUDIO

 

 

DE.LA PSIQUIS DEL HOMBRE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL DESARROLLO BIOLOGICO E HISTORICO-SOCIAL DEL HOMBRE

 

         ...) Hasta ahora sigue estando bastante difundida la idea del desarrollo filogenético del hombre como un proceso ininterrumpido, dirigido por las leyes de la evolución biológica. La descripción de fósiles humanos, comenzando por los más antiguos, crea a primera vista y aparentemente un cuadro bastante convincente de los cambios morfológi­ cos progresivos que tienen Jugar hasta el hombre contempo­ ráneo y que continuarán,· incluso, con la perspectiva de aparición de un nuevo tipo de personas, ciertos Hominum futurorum.

Esta idea se relaciona con la convicción de que la evolución del hombre, subordinándose a las leyes bioló­ gicas, se extiende a todas las etapas de su desarrollo filoge­ nético, incluyendo la etapa del desarrollo en la sociedad. Dicha ·idea supone que también en estas conqiciones conti­ núa la selección y la herencia de capacidades biológicas que aseguran la ulterior adaptación del hombre a las exigencias de la sociedad.

         paleoantropología  de  vanguardia,  sin  embargo,La

 

se opone a esta idea sobre la antropogénesis, igual que a las conclusiones, groseramente biologizantes,· que de mane-ra inevitable se derivan de ella.

 

El aporte más significativo a· la teoría científica de la antropogénesis fue la concepción de que el desarrollo filo­ genético del hombre forma una serie de estadios, en prin­ cip"io diferentes, que se sustituyen unos a otros y donde

 

 

actúan diferentes leyes1 •

 

1       Y. Y. Roguinski,  M. G. Levin.  Principios  de  antropologza.

 

Moscú, 1 955, p. 296.

 

2 5 0

 

 

El primero de estos estadios es el de preparación para el tránsito al hombre. Comienza en el período terciario tardío y continúa hasta el comienzo del cuaternario, cuando aparece el pitecántropo. Los representantes de este estadio -los australopitecos- eran monos que llevaban una vida terrestre y en manada; marchaban erectos y tenían capaci­ dad para realizar complejas operaciones manuales, lo que hizo posible el empleo de instrumentos toscos, no elabora­ dos. Las complejas relaciones dentro de la manada obligan a suponer la existencia de medios elementales de comuni­ cación. 

 

El segundo estadio - el estadio del pitecántropo (pro· -- . terántropo )- y el que le sigue, el estadio del neanderthal (paleoántropo) representan estadios que pueden llamarse de tránsito al hombre de tipo contemporáneo (neoántropo ).

 

El límite cualitativo que separa estos estadios del anterior, preparatorio, consiste en que en los pitecántropos aparece la elaboración de instrumentos y una actividad conjunta primitiva con ayuda de éstos ; es decir, se consti­ tuyen las formas embrionarias del trabajo y de la soeiedad.

 

         Esto ca-rñb ia radicalmente el curso mismo del desarrollo.

 

En el estadio de los australopitecos, . las únicas leyes del desarrollo eran las de la evolución biológica. Estas leyes con_§.ervan su fuerza también en los del proterántropo y del paleoántropo. El desarrollo en estos estadios crea toda una serie de cambios morfológicos bien conocidos, en parti­ cular cambios significativos del endocráneo.

 

Se sobreentiende que también se sometieron a las leyes propiamente biológicas los cambios morfológicos, fijados hereditariamente y relacionados con el desarrollo de la actividad laboral y la comunicación verbal, es decir, produci­ dos bajo la influencia de factores sociales. Otro asunto es el desarrollo de la producción social y de todos aquellos fenómenos que ella engendra. Esta es la esfera de la acción exclusiva de leyes completamente diferentes, a saber,

 

         leyes so_9iales, histórico-sociales.

Los individuos, al convertirse entonces en sujetos del proceso social, se subordinaron simultáneamente a la acción de leyes biológicas (a cuenta de las cuales tenían ),-lugar los ulteriores cambios morfológicos, exigidos por el desarrollo de la producción y la comunicación) y a la acción de leyes sociales (que rigen el desarrollo de la propia produc­ ción social). Se puede decir que en dichos estadios de

 

 

 

2 5 1

 

 

 

 

 

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tránsito la manifestación de las nuevas leyes, sociales, con­ figuraban aún éxitos del desarrollo biológico, en cuyo proceso se formó el hombre propiamente dicho, el Hamo sapiens. Cuanto más avanzó este proceso, tuvieron mayor campo de acción para manifestarse las leyes sociales y cada vez menos los ritmos del desarrollo social del hombre dependieron de los ritmos de su evolución biológiCa.

 

El segundo momento de viraje en la filogénesis humana ocurre en el pasaje al neoántropo, es decir, cuando se pasa al estadio del hombre ya completamente formado desde el punto de vista biológico : el hombre de tipo contemporá­ neo. Este viraje se expresa en que el desarrollo histórico­ social del hombre se libera completamente de su depen­ dencia anterior con respecto a su desarrollo morfológico. Surge la era del dominio único de las leyes sociales ( . .. )

 

De esta forma, a partir del hombre de Cro-Magnon, es decir, del hombre en el sentido propio del término, los individuos ya poseen todas las propiedades morfoló­ gicas indispensables para el ilimitado desarrollo histórico­ social, proceso que ya no requiere ninguna clase de trans­ formaciones de su naturaleza hereditaria. Tal es el curso real del desarrollo del hombre durante las decenas de miles de años que nos separan de los primeros representantes del género Hamo sapiens: por una parte, cambios, que fueron extraordinarios, que no tuvieron igual por su significación

 

         por los ritmos siempre crecientes, de las condiciones y  modo de vida del hombre ; por otra parte, la estabilidad de sus particularidades morfológicas genéricas, cuya variabili­

 

dad no tiene significación adaptativa socialmente esencial. ¿Significa esto, sin embargo, que en el hombre se de­

 

tiene todo desarrollo filogenético? ¿Significa que la natu­ raleza del hombre, como expresión de su género y una vez formada, ya no cambia?

 

Si se acepta esto, habrá que aceptar también que las ca-pacidades y las funciones propias de las personas contempo­ ráneas, por ejemplo el finísimo oído fonemático o la capa­ cidad de pensamiento lógico, etc., todo esto es el producto de cambios funcionales ontogenéticos (A. Severtsov), independientes de los logros del desarrollo del género, de los logros del desarrollo de las generaciones anteriores.

La inconsistencia de esta suposición es evidente.

 

La comunicación mediante el lenguaje o la capacidad de emplear instrumentos y herramientas, claro, también se

 

 

2 5 2

 

 

transmite de generación en generación y, en ese sentido, representa las propiedades humanas genéricas. El individuo, en el que por unas u otras causas, no se hayan formado ontogenéticamente propiedades de este tipo (casos como el famoso Kaspar Hauser, que de tanto en tanto se publican), no puede considerarse portador de los rasgos del hombre contemporáneo aunque poco se diferencie de éste en sus rasgos morfológicos. 

 

El hombre asimila necesariamente, en el proceso del desarrollo ontogenético, los logros de su género, incluidos los acumulados en e.l curso de la era histórico- social. Sin embargo, la forma en la que se acumulan y fijan los logros del desarrollo histórico-social de la humanidad se diferen­ cian radicalmente de las formas biológicas de acumulación y fijación de las propiedades filogenéticamente formadas. En consecuencia, también se diferencia de manera radical la forma en que se transmiten a los individuos los logros del desarrollo histórico de la humanidad.

 

En el hombre, el problema de la correlación entre las propiedades del género y del individuo se conserva, pero adquiere un contenido completamente distinto. Debemos examinar ahora las particularidades de-esta correlación.

 

 

EL PROBLEMA DE LA APROPIACION POR EL HOMBRE DE LA EXPERIENCIA HISTORICO-SOCIAL

 

 

A lo largo de su historia la humanidad desarrolló gran­ diosas fuerzas y capacidades espirituales. Los milenios de historia social dieron, en este sentido, infinitamente más que los millones de años de evolución biológica. Los logros en el desarrollo de las capacidades y propiedades del hombre se acumulaban, se transmitían de generación en generación. En consecuencia, estos logros debían fijarse. Pero ya hemos visto que en la era de dominio de las leyes sociales no se fijan en las peculiaridades morfológicas, en forma de cam­ bios hereditarios, sino en -una forma peculiar, justamente externa ("exsotérica").

 

Esta nueva forma de acumulación de la experiencia filogenética resultó posible en el hombre a causa de que, a diferencia de la actividad de los animales, la actividad específicamente humana tiene un carácter productivo,

 

 

253

 

ante todo, la actividad fundamental de las personas: su actividad laboral.

 

El trabajo, realizando el proceso de producción (en sus dos formas: material y espiritual), se fija en su pro­ ducto. "Y lo que en el obrero -dijo. Marx- se manifestaba como actividad (Unruhe), ahora, en el producto aparece

como  propiedad  en reposo (ruhende Eigenschaft), como

existencia"2 .         ·  ·                             

El  proceso  de  conversión  del  trabajo  de     forma de

actividad a forma de la existencia (u     objetivación  Gegen­

stiinlichkeit) puede           examinarse  en         distintos  aspectos-  y

 

relaciones. Se lo puede considerar desde el punto de vista de la cantidad de fuerza de trabajo gastada y en relación con la cantidad de producto producido, abstrayéndose del contenido concreto del trabajo. Pero es posible examinar este proceso desde el punto de vista del contenido mismo de la actividad laboral, en relación con los individuos que producen, abstrayéndose de los otros aspectos y relaciones. Entonces la transformación indicada aparece ante nosotros como el proceso de encarr¡,ación, de objetivación, en los

 

 

         productos de la actividad de las personas, de. sus fuerzas y capacidades espirituales y la historia de la cultura material y espiritual de la humanidad se presenta como el proceso que, en forma extenrn, objet_ªJ, _ expresa los _logros del desarrollo de las capacidades del género humano. Desde este punto de vista, cada paso en el perfeccionamiento y la precisión de las herramientas y los instrumentos, por ejemplo, puede considerarse expresión y fijación de un determinado grado de desarrollo de las funciones psi­ comotrices de la mano humana ; la complicación de la foné­ tica de los idiomas, expresión del desarrollo de las capacida­ des articulatorias y del oído verbal; el progreso en las obras de arte, expresión (estética) del desarrollo de la humanidad, etc. Incluso en la industria material habitual, en forma de cosas externas, tenemos ante nosotros las capacidades objetivadas humanas o las "fuerzas esenciales" del hombre

(Wesenskrafte del Menschen) objetivadas.

Es necesario subrayar especialmente que se trata de las capacidades psz'quicas de las personas. Aunque el conjunto de ca'pacidades que el hombre pone en funcionamiento en el proceso de trabajo y que se fija en su producto, incluye '

 

 

2       C. Marx. El   Capital.   C. Marx y F. Engels.  O b ras,  t . 2 3 , p. 1 92 .

 

 

 

2 5 4

 

 

necesariamente también sus fuerzas y capacidades f ísi­ cas, éstas sólo realizan, de hecho, aquel aspecto específi­ co de la actividad laboral del hombre que expresa su conte­ nido psicológico. Por eso Marx habla de existencia objeta! de la industria como de una psicologia que se presenta sensiblemente ante nosotros y agrega: "Una psicologz'a para la que esto sea un libro cerrado, es decir, que no pene­ tra en lo que es precisamente la parte sensiblemente más actual, más accesible de la historia, no puede llegar a ser una ciencia real y efectivamente llena de contenido"3 .

 

Este pensamiento de Marx se citaba con mucha frecuen­ cia en nuestra literatura psicológica, pero se le daba un sen­ tido estrecho, predominantemente histórico, genético. En realidad, para la psicología científica tiene una importancia mucho mayor, decisiva, que se manifiesta plenamente cuando examinamos el otro aspecto del proceso, o sea cuando no lo analjzamos desde el punto de vista de la objetivación ( Vergegenstiindigung) de las capacidades huma­ nas, sino de su apropiación (Aneignung) por los individuos.

En el proceso de su desarrollo ontogenético4 , el hombre

 

         entra en - relaciones especiales con el mundo de objetos y fenómenos que lo rodean, creados por las anteriores gene­ raciones. Su especificidad está determinada, ante todo, por la naturaleza de esos objetos y fenómenos, por una parte. Por otra, está determinada por las condiciones en las que se forman esas relaciones.

 

El mundo real más cercano al hombre, que determina predominantemente su vida, es el mundo transformado o creado por la actividad humana. Sin embargo, como mundo de objetos sociale-s, de objetos que encarnan las capacidades humanas, formadas en el proceso de desarrollo de la prácti­ ca histórico-social, no está dado directamente al individuo ; se presenta ante cada individuo particular como tarea.

Incluso las herramientas, los instrumentos o los objetos más sencillos de la vida cotidiana con los que el niño se en­ -cuentra por primera vez, deben ser activamente descubier­ tos en sir- cualidad específica. En otras palabras, el niño debe realizar en relación con dichos objetos una actividad práctica o cognoscitiva que sea adecuada (aunque, se sobre-

 

 

3 C. Marx y F. Engels. Obras tempranas. Moscú , 1 956, p. 5 9 5 .

 

         Aquí y e n adelante m e refiero solamente al período d e desa­ rrollo postnatal.

 

 

255

 

 

 

 

 

 

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entiende , no idéntica) a la actividad humana en · ellos en­ carnada. Otra cuestión es cuán adecuada resuelta esta actividad del niño y, en consecuencia, en qué medida se pone al descubierto para él el significado del objeto o del fenómeno dado; pero esta actividad siempre debe tener

 

lugar.

Por eso si se colocan los objetos de la cultura humana material en una jaula donde se encuentren animales, aunque estos objetos, claro, no pierden ni una sola de sus propieda­ des físicas, no ponen de manifiesto aquellas propiedades específicas que aparecen para el hombre; ellos actúan sólo como objetos de la adaptación, del equilibrio, es decir, sólo como parte del medio natural del animal.

 

La actividad de los animales realiza actos de adaptación al medio pero nunca actos de dominio de los logros del desarrollo filogenético. Estos logros. están dados al animal en sus peculiaridades naturales hereditarias; al hombre están propuestos en los fenómenos objetivos del mundo que lo circunda 5 . Para realizar estos logros en su desarrollo ontogenético el hombre debe dominarlos; sólo como resulta­ do de este proceso, siempre activo, el individuo es capaz de expresar en sí la naturaleza auténticamente humana: aque­ llas propiedades y capacidades que son el producto del desarrollo histórico-social del hombre. Esto es posible justa­ mente porque estas propiedades y capacidades adquieren una forma objetal-objetiva. 

 

"Sólo gracias a la riqueza objetalmente desplegada de la esencia humana -dice Marx- se desarrolla y, en parte, por primera vez se genera, la riqueza de la sensibilidad humana subjetiva: el oído musical, el ojo capaz de captar la belleza de la forma, en una palabra, sentidos capaces de goces humanos, que actúan como fuerzas esenciales humanas. Pues es la existencia de su objeto, la natura­

leza  humanizada, lo que da vida           no sólo a los cinco sen­

tidos,            sino también a los llamados sentidos espirituales,

a los sentidos         prácticos       (la voluntad, el amor, etc.), en

una               palabra          al         sentido           humano,        a la      humanización de

los    sentidos.        La formación de los cinco  sentidos es la obra

 

         " Ni la naturaleza en el sentido objetivo, ni la naturaleza en el sentido subjetivo está dada directamente a la esencia humana de ma­ nera adecuada", señala Marx . (C. Marx y F. Engels. Obras tempranas. Moscú, 1 956, p. 632.)

 

 

 

256

 

 

de toda la historia universal anterior"6 .

 

El desarrollo espiritual, psíquico de las personas es el producto de un proceso muy peculiar: el proceso de apro­ piación, que no existe entre los animales, como tampoco existe en ellos el proceso contrario de objetivación de sus capacidades en los produCtos de su actividad.

 

Debemos subrayar especialmente la diferencia entre este proceso y el de adaptación individual al medio natu­ ral, porque la difusión irrestricta del concepto de adapta­ ción, de equilibración con el medio al desarrollo ontogené­

tico del hombre, se ha hecho casi universal. Sin embargo

 

su aplicación al hombre sin el análisis correspondiente·   sólo .

oculta el cuadro real de su desarrollo.

 

¿Es posible, acaso, interpretar en términos de adapta­ ción o de equilibración la actividad del hombre, que respon­ de a su necesidad cognoscitiva con respecto al saber existen­ te objetivamente en forma verbal y que se convierte para él en estimulación y finalidad o, incluso, sólo en la condi­ ción para alcanzar la finalidad? El hombre que satisface su necesidad de conocimientos puede hacer propios los concep­ tos correspondientes, es decir, dominar su significado; este proceso nó- se parece de riínguna ma-ñera al de adaptación, de equilibración. "La adaptación al concepto", "la equili­ bración con el concepto" son expresiones privadas de sentido.

 

Lo mismo ocurre cuando los objetos de la Telación del hombre son objetos materiales -Creados por la actividad de las personas, por ejemplo, lós instrumentos de trabajo. Para el hombre, el instrumento no es sólo un objeto que tiene . una determinada forma y que posee determinadas propieda�

 

  des mecánicas; para él aparece como objeto en el cual están registrados los procedimientos socialmente elaborados de acción con ese instrumento, las bperaciones laborales. Por eso la relación adecuada del hombre hacia el instru­ mento se expresa, ante todo, en que él se apropia (prác­ tica o teóricamente, es decir sólo en su significado) de las operaciones fijadas en ese instrumento, desarrollando sus capacidades humanas 7 .

 

5 94. 6          C. Marx y F. Engels. Obras temparanas. Moscú, 1 956, pp. 5 93-

         7          " • • • La apropiación de una totalidad de instrumentos de produc­

ción es ya de por sí, consiguientemente, el desarrollo de una totali­ dad de capacidades en los individuos mismos." C. Marx y F. Engels. La ideología alemana. C. Marx y F. Engels. Obras, t. 3 , p . 68 .

 

 

1 7-07.')8    257

 

 

Lo mismo se puede decir de todos los otros objetos

humanos.

 

La diferencia fundamental entre los procesos de adapta­ ción en el sentido propio y los procesos de apropiación, de dominio, consiste en que el proceso de adaptación bioló­ gica es el proceso de cambio de las propiedades y capaci­ dades genéricas del organismo y de su comportamiento genérico. En cambio, corno resultado del proceso de apropiación o dominio tiene lugar la reproducción, por el individuo, de las capacidades y funciones humanas histó­ ricamente formadas. Se puede decir que es el proceso gra­ cias al cual, en el desarrollo ontogenético del hombre, se alcanza lo que en el animal se logra por la acción de la herencia, a saber, la encarnación, en las propiedades del individuo, de los logros del desarrollo del género.

 

Las capacidades y las funciones que se forman en el hombre en el curso de este proceso representan neoforrna­ ciones psicológicas, en relación con las cuales los meca­ nismos y procesos hereditarios, innatos, constituyen sólo las condiciones internas (subjetivas) indispensalbes que ha­ cen posible el surgimiento de dichas capacidades y funcio­ nes; pero no determinan ni la composición ni la cualidad específica de ésta�.

 

 

         Así, por ejemplo,.- las peculiaridades rnorfo!ógicas del hombre permiten que se formen en él capacidades audi­ tivas, pero sólo. la existencia objetiva del lenguaje explica el desarrollo del oído verbal y las peculiaridades fonéti­ cas del lenguaje, dan cuenta del desarrollo de las cualida­ des específicas que presenta dicho oído.

 

De igual manera, el pensamiento lógico no es deducible en principio de los procesos innatos del cerebro del hombre y de las leyes internas que los rigen. La capacidad de pensa­ miento lógico puede ser sólo el resultado del dominio de la lógica, ese producto objetivo de la práctica social de la hu­ manidad. En el hombre que vive desde la temprana infancia sin estar en contacto con las formas objetivas en las que se encarna la lógica humana y fuera de la comunicación con las · personas, no pueden formarse los procesos del pensa­ miento lógico, aunque él se encuentre una infinita cantidad de veces con situaciones problemáticas, la adaptación a las cuales exige la formación, justamente, de esta capaci- · dad. ( . ..)

 

La comunicación, en su forma inicial, externa, corno

 

 

 

258

 

 

aspecto de la actividad conjunta de las personas, es decir, en forma de "colectividad directa" o en forma interna, interiorizada, constituye la segunda condición indispensable y específica del proceso de apropiación, por el individuo, de los logros del desarrollo histórico de la humanidad. ( ...)

 

Desde el comienzo mismo, la comunicación presenta la estructura de proceso mediatizado, característica de la actividad humana; pero en sus formas tempranas, embrio­ narias, no está mediatizada por la palabra, sino por el obje­ to. Surge gracias a que, al comienzo del desarrollo, las relaciones del niño con los objetos circundantes se reali­ zan necesariamente . con ayuda del adulto; éste acerca al niño la cosa que quiere tomar; alimenta al pequeño con la cuchara; pone en movimiento el juguete, etc. Dicho con otras palabras, las relaciones del niño con el mundo objeta! inicialmente están siempre mediatizadas por las acciones del adulto.

 

El otro aspecto de estas relaciones consiste en que las acciones realizadas por el propio niño, se dirigen no sólo _al objeto, ___ sino también al hombre. El pequeño que manipu­ la un objeto, por ejemplo, al arrojarlo al suelo influye sobre el adulto que está presente; éste es un fenómeno que a veces se describe como "incitación al adulto a la comunicación". El surgimiento, en el comportamiento del niño, del motivo de la comunicación se observa en que algunas de sus accio­ nes comienzan a ser . reforzadas no por su efecto objeta!, sino por la reacción del adulto a este efecto. Son elocuente testimonio de ello, por ejemplo, los datos de la investigación de S. Fajanz, que estudió la manipulación de objetos en niños én edad de casa cuna; cuando el adulto desaparece del campo perceptivo del pequeño, éste suspende sus acciones; cuando el adulto aparece nuevamente, las reinicia.

 

Así, ya en las etapas más tempranas del desarrollo del individuo, la actividad objeta! aparece ante él a través de sus- interrelaciones con las personas circundantes y por eso no sóJo en sus propiedades materiales y su sentido biológico, sino también como mundo de objetos 1ue paula­ tinamente la actividad humana pone al descubierto para

 

él en su significado social. -1-Esto constituye la base primaria sobre la que tiene lu­ l /

 

 

gar el dominio de la lengua, de la comunicación verbal.

Sin referirme ahora a lo nuevo que aporta al desarrollo psíquico el lenguaje (sobre esto se han escrito muchos miles

 

 

2 5 9

 

         de páginas), quiero sólo subrayar una vez más que, aunque

         a él le pertenece un papel enorme, realmente decisivo, no

         es el demiurgo de lo humano en el hombre. El lenguaje es

1 ..    aquello en lo que se generaliza y transmite a las personas la

         experiencia de h práctica histórico-social de la humanidad;

J-      en consecuencia, es también el medio de la comunicación,

         la condición de apropiación de dicha experiencia por los

         individuos y, al mismo tiempo, la forma de existencia de

         esa experiencia en la conciencia de los hombres:          -.

         Dicho con otras palabras, el proceso ontogeñético de

         formación de la psiquis humana no se crea por acción de los

         estímulos verbales por sí mismos, sino que constituye el

         resultado del proceso específico descrito, determinado por

         todas las circunstancias del desarrollo de los individuos en

         la sociedad.  

         El proceso de apropiación realiza, en el hombre, la

         necesidad fundamental y el principio básico del desarrollo

         ontogenético: la reproducción, en las propiedades y capaci­

         dades del individuo, de las propiedades y capacidades his­

         tóricamente formadas del género humano, incluidas también

         las capacidades de comprender el lenguaje y utilizarlo. ( ...). ,

         El desarrollo, la vida del hombre exige, claro, el n'íánte­

         nimiento de la interacción permanente, del intercambio de

         sustancias entre él y el medio natural. Esta interacción,

         este intercambio entre el hombre y la naturale�� _realizan_

         el proceso de su adaptación a la naturaleza. Sin embargo,

         el hombre no se adapta simplemente a la naturaleza que lo

         circunda, sino que produce los medios para su existencia.

         Gracias a ello, a diferencia de los animales, el hombre con su

         actividad mediatiza, regula y controla este proceso. Además,

         él encuentra en la sociedad, en ese mundo que ha sido

         transformado por el proceso histórico-social,     los medios,

         las capacidades y las aptitudes indispensables   para realizar

 

la actividad que mediatiza su vinculación con la naturaleza. Para hacer suyos esos medios, capacidades y aptitudes debe entrar en relaciones con las personas y con la realidad objetal humana. En el despliegue de estas relaciones se cumple su desarrollo ontogenético. Como el desarrollo de los animales en su medio natural, el desarrollo del hombre tiene un carácter ecológico (es decir, depende de las con­ diciones externas); pero, a diferencia de la evolución animal, ese desarrollo no es un proceso adaptativo en el sentido propio, biológico del término. ( ...)

 

 

260

 

 

MECANISMOS BASICOS DEL COMPORTAMIENTO EN EL DESARROLLO ONTOGENETICO DE LOS ANIMALES Y DEL HOMBRE

 

         ... ) En los animales, claro, es posible también un comportamiento que externamente parece no tener ninguna relación con sus instintos. Sin embargo, si se sigue el proceso de formación de dicho comportamiento, su vinculación con el fondo hereditario, innato, se vuelve · completamente evidente. Como ejemplo puede servir el análisis del compor­ tamiento de los animales amaestrados. El león marino man­ tiene en equilibrio un balón, la zorra despliega una alfombra y parece que estas acciones no tienen relación alguna con el comportamiento genérico de esos animales. Sin embargo, se forman, justamente, a partir de reacciones insti:r:itivas. Al principio se provoca en el animal una conducta instintiva habitual para su especie, que incluye en su composición los movimientos que el domador necesita (estadio de "impulsión", directa o indirecta). Luego estos movimientos se fijan con ayuda de un reforzamiento incondicionado y los movimientos innecesarios, desde el punto de vista del domador, son inhibidos, fruncados -{estadio de "reforza­ miento" y "pulimiento"). El carácter obligatorio de ambos estadios muestra con claridad que la conducta formada por el amaestramiento y que parece ser completamente nueva, constituye un derivado di.recto --del comportamiento de la especie a la que pertenece animal y representa el resultado del ajuste, de la adaptación de éste a las condiciones externas; su forma inhabitual se explica sólo por el carácter extrema­ damente artificial de la situación que el domador crea.(. .. )

 

No hay necesidad de examinar especialmente desde este punto de vista la adquisición de la experiencia individual en condiciones más habituales para el animal. Se sabe bien que las diferencias que descubre aquí la investigación, . son diferencias en los mecanismos concretos y en la estruc­ tura de los procesos del comportamiento y, consecuente­ mente, en el reflejo del medio que en ellos se forma y que mediatiza su realización. Sin embargo,- la complejización de los mecanismos de la conducta - individual desde los reflejos condicionados elementales hasta las acciones intelec­ tuales complejas de los monos expresan el progreso sólo en una dirección: en la dirección del desarrollo de la capacidad para realizar el comportamiento genérico propio de los

 

 

 

26 1

 

 

animales en condiciones concretas, cada vez más alejadas de las condiciones comunes de vida del género.

 

El comportamiento individual de los animales siempre depende de una experiencia doble; de la experiencia gen'é­ rica, fijada en los mecanismos · de la conducta incondicio­ nada, instintiva y . de la experiencia individual, formada ontogehéticamente; la- función principal que cumplen los mecanismos de formacion de ·la experiencia individual consiste en la adaptación del comportamiento genérico a los elementos cambiantes del medio externo.

 

En el hombre las cosas ocurren de otra manera. A diferencia de los animales, en el hombre existe además una experiencia de otro tipo. Es la experiencia histórico-social, que él va dominando en el proceso de su desarrollo on­ togenético.

 

 

Esta experiencia es genérica en el sentido de que no se forma a partir de la vida de individuos aislados, sino que con�tituye el producto del desarrollo de muchas genera­ ciones y se transmite de generación en generación. Sin embargo, no se fija hereditariamente y en esto consiste su diferencia radical con respecto a la experiencia genérica de los animales.' Aunque se adquiere en el proceso del desarro­ llo ontogenético del hombre, no se puede identificar, sin embargo, con la experiencia individual en el sentido propio de la palabra. Se diferencia de la experiencia individual no sólo por su contenido, lo que es evidente, sino también por el mecanismo fundamental por el que se adquiere o se apropia.

 

La apropiación de la experiencia histórico�social cambia toda la estructura de los procesos de comportamiento y de reflejo, estructura nuevos modos de conducta y genera nuevos tipos y formas de ésta. Por eso, los mecanismos del proceso de apropiación tienen la particularidad de ser me­ canismos de formación de mecanismos. Su investigación presenta serias dificultades por cuanto están enmascarados por los meqmismós generales de formación de la experiencia

 

iridivid ual. . Cuando el adulto hace los primeros intentos por dar de

 

beber al niño de una taza, el contacto con el líquido provo­ ca en el pequeño movimientos incondicionados, que corres­ ponden estrictamente a las condiciones naturales del acto de beber (depósito de agua natural, manos formando un cuenco). Los labios del niño se estiran formando una es­ pecie de tubo, la lengua se mueve hacia adelante, las fosas

 

 

262

 

 

nasales se estrechan, se realizan movimientos de succ1on. La taza aún no actúa aquí como objeto que determina el modo en que se realiza el acto de beber. Sin embargo, muy pronto el niño aprende a beber correctamente de la taza, es decir, sus movimientos se reestructuran de tal manera que la taza se utiliza entonces en la forma adecuada a su destinación. El borde de la. taza se aprieta desde arriba al labio inferior y la boca del pequeño se distiende, la punta de la lengua roza la superficie interna de la mandíbula inferior, las fosas nasales se dilatan y el líquido pasa de la taza llena a la boca. Surge un sistema motor funcional completamente nuevo que ejecuta el acto de beber y que incluye nuevos elementos. 

 

 

La formación de este nuevo sistema funcional depen­ de de las propiedades objetivas del objeto, a saber de la taza, que se diferencia de cualquier "depósito natural" no sólo en :que puede cambiar de lugar, sino también por la presencia de un borde fino; la utilización de las propiedades de la taza, sin embargo, está determinada no tanto por estas propiedades en sí, cuanto por las acciones del adulto que da

 

         de beber--al pequeño; lleva correctamente la taza a la boca del niño y la inclina paulatinamente; luego, cuando pone la taza en sus manos, el adulto al comienzo dirige y corrige actiyamente los movimientos de pequeño. Así, el adulto construye en el nifio el nuevo sistema funcional motor, en parte imponiéndole directamente algunos movimientos (sostener la taza en contacto con la boca e inclinarla gra­ dualmente), en parte provocando en él reflejos ya listos, pero que pertenecen a otros "conjuntos de reflejos" na­ turales.

 

De manera similar transcurre el proceso de asimilación de otras acciones humanas como, por ejemplo, el empleo de la cuchara, de una pequeña pala, etc. Inicialmente, el objeto que el niño toma en la mano se incorpora al sistema de sus movimientos naturales: se lleva a la boca la cuchara llena co-

 

. me si agtuara con cualquier objeto natural "no instrumen­ tal"; es decir, sin tomar en cuenta, por ejemplo, la necesi-dad de mantenerla en posición horizontal. Posteriormente (y de nuevo por intervención directa del adulto) los movi­ mientos de la mano del niño con la cuchara se reorgani- -t zan radicalmente: se subordinan a la lógica objetiva de / utilización de la cuchara. Cambia el carácter general de la , aferentización de estos movimientos, que pasan a un nivel

 

 

 

263

 

 

 

 

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más alto, objetal8 ; en el niño se forma un sistema fUncional motor subordinado a las relaciones topológicas: el sistema de acciones de tipo instrumental.

 

A primera vista se puede observar una reestructuración semejante de los movimientos en algunos animales superio­ res; sin embargo, este parecido es sólo externo. En los mo-nos, por ejemplo, se elaboran bien las acciones con ayuda de un palo, utilizado para acercar el cebo. ( ... ) Sin embargo, dichas acciones representan el producto de la· adaptación, del ajuste que, en cada ocasión, los movimientos-·naturales del animal deben alcanzar con respecto a las relaciones métricas y mecánicas externas y, como ya lo señaló Kohler9, no forman ningún tipo especial de comportamiento. Dicho con otras palabras, aunque en los monos es posible la elaboración de algunas acciones con instrumentos muy sencillos, el principio mismo de acción instrumental perma­ nece inaccesible para ellos, lo que se expresa con claridad, por ejemplo, en el carácter de los errores que cometen durante el empleo de "instrumentos".

 

El otro aspecto de la diferencia entre las acciones "instrumentales" de los animales y las auténticas acciones instrumentales es que aquéllas se forman bajo la influencia de las propias condiciones objetales (una barrera, la presen­ cia del palo en el campo visual, etc.); las acciones que eje­ cutan otros animales o el hombre no juegan un papel decisi­ vo en su formación. No se construyen con ayuda-de otras, -­ no se copian, no pueden realizarse "según un modelo".

 

El enfoque histórico en el estudio de la psiquis del hombre: es uno de los trabajos más importantes y claros de

 

         N. Leóntiev, en el cual se resume el análisis de los proble­ mas fundamentales de la psicología contemporánea en los marcos de la teoría de la actividad. En comparación con el

Ensayo sobre el desarrollo de la psiquis la discusión se plantea aquí en un plano psicológico general y con frecuen­ cia desde nuevos puntos de vista, se introducen nuevas tesis. Por primera vez el artículo fue publicado en la recopilación

 

La ciencia psicológica en la URSS, t. 1, Moscú, 1969. En la presente edición se publica según el texto de Problemas del desarrollo de la psiquis. Moscú, 1972, pp. 341, 357-379.

 

1 947ª . N . A. Bernshtein .  La  estructura. de los movimientos.  Moscú,

 

9 W. Kohler. La investigación de la inteligencia de los monos an­

tropoides. Moscú, 1 930.

 

 

ACTIVIDAD, CONCIENCIA, PERSONALIDAD

 

 

 

 

 

c a p í t u 1 o 111

 

EL PROBLEMA DE LA ACTIVIDAD

 

EN LA PSICOLOGIA

 

2. Sobre la categoría de actividad objeta!

 

La actividad es una vnidad molar, no aditiva de la vida del sujeto corporal, material. En el sentido más estrecho, es decir, en el nivel psicológico, es la unidad de la vida me­ diatizada por el reflejo psíquico, cuya función real consiste en que orienta al sujeto en el mundo objetal. Dicho con otras palabras, la actividad no es una reacción ni un con­ junto de reaccione�SfñO''üñ''"sl.stema""que"'riene estructura, tránsitos y transformaciones iñfernas;"aesarrollo.

 

La introducción de la categoría de actividad en la psicología - cambia toda -la organización conceptual del conocimiento psicológico. Pero para ello es necesario tornar . la categoría en toda su plenitud, en sus dependencias y determinaciones más importantes: en su estructura y en su dfüámica específica, en sus diferentes tipos y formas. Dicho de otra manera, se trata de responder a la pregunta de cómo se presenta la categoría de actividad en la psicolo­ gía. Esta pregunta plantea una serie de problemas teóricos que están lejos de haber sido resueltos. Se sobreentiende que puedo referirme sólo a algunos de ellos.

 

 

La psicología del hombre trata con la actividad de indi�ner-etos, actividad que transcurre eñ�únáCOTéc­ tividad abierta, entre .las pers.?��--ci��un_gª11tes, ''éüñJuñfa:· mente con ellas y en mteracc10n con effás o a solas con el mundo objetal circundante, ante el torno o la mesa escri­ torio. Sin embargo, sean cuales sean las condiciones y las

 

formas en que transcu.rra la actividad del hombre, cualquiera

sea la estructura que adquiera, rio· puede examinarse des­

gajada de las relaciones sociales,           ae�-r�i"'v'icfi de la sociedad.

Con toda su· especificfüaa:··1a' actividad del individuo _.hu­

mano reQ_��-§�P.:"falíñ_ _ §.i.§t�ma, 1ñCiüI<l'<3'-eñcl-siSfeñ1'á     de

,...,.-·-_.,...,_��·�--,_.     •   •• • .,....,...,:•..........-•;�e;;:-::-

         ,,,�L�'\IT'��relaciones··-'-''1'     la

relaciones de_i:sl.O.ci�.Qad. Fuera de estas  

 

 

265

 

 

                     actividad humana no existe en absoluto. La manera en que    

                     existe está determináda por las formas y fos medio.§..·aeia   

                     coµiug!.9�WP material y esp1fffilal(Verkeht};-que son       

                     generados por el desarrollo de la producción y que no pue­   

                     Cleñ"réalizarse más que en "ti'-acfivifünl ·- de las personas  

                     concretas 1 •                                                

                     Se sobreentiende que la actividad de cada hombre de­

                     pende, además, de su lugar en la sociedad, de las condiciones

                     que le tocan en suerte y de cómo la actividad se conforma    

                     en las irrepetibles circunstancias individuales.             

                     En particular hay que estar prevenidos contra la

                     comprensión de la actividad del hombre como una relación  

                     entre éste y la sociedad que se le opone. Debemos subrayar  

                     esto · porque las concepciones neopositivistas que inundan  

                     hoy la psicología, tratan de imponer, por todos los medios,   

                     la idea de la contraposición entre el individuo humano y       

                     la sociedad. Para el hombre la sociedad sería sólo el medio   

                     externo al que debe adaptarse para no resultar un "inadap­    

                     tado" y sobrevivir, de igual manera que el animal está

                     obligado a adaptarse al medio natural externo. Desde este     

                     punto de vista, la actividad del hombre se forma como

                     resultado de su reforzamiento, aunque no sea directo (por     

___ _  ,.       ejemplo, a través de la valoración que expresa el grupo           _

         �?ciedªq_ -�_l_ h<?_�b_!_�- ---!1      �.---�P.:s:u�f1Jra---1-s!pipieffferffeo--ql!_�-;<;:?__nndi__�Jts­         

> �   "de referencia"). Aquí · s��J_�  principal:       e Ja    

         c1ones externas a las           -          que debe        acomodar su _ ac;tw_ujad,

                                                        

,�¡    l           i����r:;��:;<���!f�ª��tt'���.����ptq&cn��    

                     fiioTvidüos                         

 

         sl:gnitfoá" éle niñ'guna·-manera'.que"l� acÚvidad de esos indi­

 

         viduos sólo personifica las relaciones de la sociedad y su

cultura. Existen complejas transformaciones y tránsitos queactfVldad_delos�qüelaforman.Claro,estono

 

/i  las vinculan, de manera que es imposible cualquier reduc-f  ción de una cosa ·a la otra. Para la psicología que se limita · al concepto de "socialización" de la psiquis individual sin analizarla posteriormente, estas transformaciones son un verdadero misterio. Este misterio psicológico se descubre sólo en la investigación de la génesis de la actividad huma­

na y de su estructura interna.

 

1 Véase: C. Marx y F. Engels. La ideología alemana. C. Marx y F. Engels. Obras, t. 3, p. 1 9 .

 

 

266

 

La característica básica o, como a veces se dice, consti­ tutiva óe_¿.:.JlS!b2füi.esd su -�.f�ter 9,bi� al. Hablando con propiedad, el concepto mismo de actividad .contiene implí­ citamente el CQP� d_��to (Gegenstand). La expre­ sión "actividadno OO}efa l" está privada de sentido. La actividad puede parecer no objetal, pero su investigación científica exige el descubrimiento de su objeto. Además, ·7 el objeto de la actividad aparece de manera doble: prima- ( riamente, en su existencia independiente, como algo que subordina la actividad del sujeto y la transforma; secunda- / riamente, como imagen del objeto, como producto del reflejo psíquico de su propiedad, que se produce como resultado de la actividad del sujeto y que no puede pro­ ducirse de otro modo. ( .. . )

 

La prehistoria de la actividad humana comienza cuando los procesos vitales adquieren carácter objetal. Esto signifi­ ca también la aparición de las formas elementales del reflejo psíquico: la conversión de la irritabilidad (irribili­ tas) en sensibilidad (sensibilitas), en la "capacidad de

 

. sensación?�.

La evolución posterior del comportamiento y la psi-quis de los animales puede ser correctamente comprendida 1 como historia del desarrollo del contenido objeta! de la ! actividad. En cada nueva etapa surge una subordinación \

cada vez más completa de los procesos efectores de la acti- ,                       /

vidad a las vinculaciones y relaciones objetivas de las propie-!       {J.{)

dad es de los objetos, con los que interactúa el animal. Es·              

como si el mundo objeta! "se incorporara" cada vez más a '            

la actividad. Así, el movimiento del animal a lo largo de la .

valla se subordina a la "geometría" de ésta: se asemeja a ella                       .'         

y la lleva dentro de sí; el movimiento del salto se subordina /          

a la métrica objetiva · del medio; la elección del camino '                

de rodeo, a las relaciones entre los objetos.                            

El desarrollo del contenido objetal de la actividad                            

. encuentra su expresión en el desarrollo del reflejo psí­                              

quico · subsiguiente, que re¡µila la actividad en el medio                            

objetal.        ·                                 

Toda actividad tiene una/ e_§,tructw:�lar: la aferen­                        ..,1

tización inicial � los procesos efectores que realizan el con tac-     �         .          

to con el medio objeta! � la correlación y el enriquecimiento         ft:f      •

de la imagen aferente inicial con ayuda de los enlaces de                 !         

retorno.       Hoy, el carácter circular de los procesos que                 ;·        

 

realizan la interacción del organismo con el medio alcanzó

 

 

267

 

 

 

 

 

 

 

 

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consenso general y está bastante bien descrito. Sin émbargo, lo principal no reside en la estructura circular en sí misma, sino en que el reflejo psíquico del mundo objeta! no es generado directamente por las influencias externas (inclui­ das las "de retomo"), sino por los procesos con cuya ayuda el sujeto tiene contactos prácticos con dicho mundo y que, por ello, se subordinan necesariamente a sus propiedades, vinculaciones y relaciones independientes. Esto último significa que el "aferentizador" que dirige los. procesos de la actividad, es primariamente el objeto mismo ·y,_ sólo se­ cundariamente su imagen como producto subjetivo cte·ta · actividad, el que fija, estabiliza y lleva en sí el contenido objetivo de dicha actividad. Para decirlo con otras palabras tiene lugar un tránsito doble: el pasaje objeto � proceso de la actividad y el pasaje actividad � su producto subjetivo. Pero el pasaje del proceso al producto ocurre no sólo en el polo del sujeto. Transcurre en forma aún más evidente en el polo del objeto, transformado por la actividad humana; en este caso la actividad del sujeto, regulada por la imagen psíquica, pasa a ser la "propiedad en reposo" (ruhende Eigenshaft) de su producto objetivo.

 

         primera vista parece que la noción sobre la nat1.,1rale-\za objetal de la psiquis se refiere sólo a la esfera de los

procesos cognoscitivos propiamente dichos, que no abarca

la esfera de las �·la..�JJlQL,cl.Q.u,y,S,..Sin embargo,

 

.esto no es así.                      --  . .                   -- Las ideas de que la �l y de las necesi­ dades es la esfera de estados y procesos cuya naturaleza se encuentra en el propio sujeto y que sólo cambian sus manifestaciones bajo la presión de las condiciones exter­ nas, se basan, en realidad, en la confusión de distintas cate­ gorías, lo que es muy notorio en el problema de las nece­

 

 

sidades.

En la psicolog(a de las �s hay que partir, desde el comienzo mismo, de la siguiente diferenciación básica: diferenciar la necesidad como condición interna, como una de las premisas indispensables de la actividad, ::¡_la n ece.sidad como .a.q:u�llo... q_\lJL9-irJg_y3_r�.gl!.��J¡u�s,tiyütad concreta del sujeto en el medio objeta!. "El hambre puede liaCefCille-Tañ1rr1'aT sépoñga'"eñ'"movimiento, puede dar a sus búsquedas un carácter más o menos impetuoso; pero en él no hay ningún elemento que pueda dirigir el movimiento hacia uno u otro )ado y modificarlo según las exigencias del

 

 

 

268

 

 

 

 

 

 

 

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lugar y el carácter casual de los encuentros''2 , escribió

 

t,       Séc e   ov       ec                    t           C?.. -.��!_   c          i           .�!}    .2 .       psi-

         ? _n     _.         l,&___ll��  �-�-·-�-L.':?.pj.�                          �!.1.?� �!                       

                                             is!                                                       !                     

\ colog1co Justamente en su func1on onentwora. En el pnmer

         \caso' ...fa� ..necestcrait"'ápafe'ce'ºsolocoriío'..- esfad o de carencia

/del organismo que, por sí mismo, no es capaz de provocar

i ninguna     actividad definidamente orientada; s�li.n:ütª-..ª ir

i Iill!L<!I.��--�gr���.P5?. I1 g�e.:n.t:�§.fl1.Df!9.n§�Jüg1Qgic.as.y .? JJIQ ci uc;:        

f una excitación general de          @�§farn mQ1Qtíl, _qu�_.§.       � mªnifiesta

}       e          l)__ m ovi      :::61i�           os.       .           Sólo como

                                 m!�i!!9f�::a-.e.: .   qu�.da_.nQ_ _QfÜ�J1iª_i;l�                            

1       resultado de su "encuentro" con el objeto correspondiente

\        la necesidad puede por primera vez orientar      y regular la

 

.t;?ti­

 

 

"'actividad.

 

El encuentro de la necesidad con el objeto es un acto . extraordinario: el de la objetivación de la necesidad, su "llenado" con el contenido que se extrae del mundo circun­ dante; esto lleva la necesidad al nivel propiamente psi­ cológico.

 

En este nivel el desarrollo de las necesidades transcurre como desarrollo de su contenido objeta!. Debemos señalar que esta circunstancia es la única que permite comprender la aparición, en el hombre, de nuevas necesidades, incluidas aquellas que no tienen .. equivalentes. en los animales, que están "desligadas" de las necesidades biológicas del orga­ nismo y que, en ese sentido, son "autónomas"3 . Su forma­ ción se explica porque en la sociedad humana los objetos de las necesidades se producen;( , gracias a ello, se producen también las propias necesida,des .

 

pe!����-J���fi-{g-�t�}6··..�t����J.IicifJ!:'!���eaii��áJ1

 

la posibilidad de invertir los términos, lo que permitió a K. Lewin hablar de la fuerza estimulante (Auffotderungs­ harakter) de los propios objetos5 •

 

Lo mismo ocurre con las emociones y los sentimientos. También aquí es necesario diferenciar, por una parte, los estados esténicos y asténicos no objetales y, por otra, las emociones y los sentimientos propiamente dichos, genera­ dos por la correlación entre la actividad objeta! del sujeto y sus necesidades y motivos . . }_>ero a este tema nos referire-

2       L. M. Séchenov.  Obras escogidas,  t.'·1 ;. p.  5 8 1 . Moscú,  1 9 52 .

3 G . Allport. Pattern and Growth in Personality.  N. Y., 1 96 1 .

4 C. Marx .  Manuscritos  económicos  de  1857-1859. C. Marx y

 

F. Engels. Obras, t. 46, parte 1, pp. 26- 3 1 .

5 K. Lew in. A  Dynamic  Theory  of Personality.  N. Y.,     1 93 5 .

 

 

269

 

mas en especial. En cuanto al _ análisis de la actividad es suficiente señalar que - el caracter übiúaL d.e:Ia:::a�cfrvidad geñ"erá-- iió " sólÜ el carácter" objetar de las imágenes, sino tamfüeri de las_ necesidades; emociónes y sentimientos.

 

El proceso de désarioik>- del - contenido objeta! de las necesidades no · es, claro, unilateral. Su otro aspecto consiste en que el propio objeto de la actividad se pone al descu­ bierto al sujeto como capaz. de_ satisfacer una u otra necesi­ dad suya. Así, las necesidades estimulan la actividad del sujeto y las dirigen, pero pueden hacerlo si son objetales.

 

 

5. Estructura general de la actividad

 

El carácter común de la macroestructura de la actividad exte�r�,S!.Lc;:� dey la acti.yid_€!dJnter.na.,..teé-r-i:-ea·;�permite "trflaf1zarla abstrayéndose iriteía'I mente de la forma en la - que tiene lugar.

 

La idea del análisis d_e. la actividad como método de_ la �psicología científica del hombre se encuentra, como ya dije, en los primeros trabajos de L. Vigotski. Se introdujeron los

1       onceptos_ _g_e. ___Jns_t.rnml'..DJQgp�.r_.ia.cl ones           in_sírn__ales,rrumt

-.i"'1 inandady más tarde__ el concepto_ .de motivo ('-'esfera- moti­ vacional de la conciencia"). Sin embargo, transcurrieron años antes de que se lograra describir, en una primera

 

. ¡¡'aproximación, la �structl:!_rn.9:-ªJél l!Gti.vidad h).lm?na y de la f:k·� conci�@_jrniiYi.dJ!ªt Esta primera aescripción nos parece hoy, un cuarto de siglo después, insatisfactoria, excesiva­ mente  abstracta  en muchos  aspectos.  Pero justamente gracias a su carácter abstracto  puede ser tomada como

punto de partida para la investigación posterior.

Hasta ahora nos hemos referido a la actividad en el sig­ nificado general, colectivo del concepto. En realidad, nos ocupamos siempre de actividades singulares, cada una de las cuales responde a determinada necesidad del sujeto, tiende al objeto de esa necesidad, desaparece como resul­ tado de su satisfacción y se reproduce nuevamente, tal vez en ·condiciones totalmente diferentes, modificadas.

 

Los tipos concretos de actividad se pueden diferenciar por cualquier indicio : por su forma, por los modos en que se realizan, por su tensión emocional, por sus características temporales y espaciales, por sus mecanismos fisiológicos,

 

 

 

27 0

 

etc.

Sin                embargo,       lQ        ciI2Q!-aL_.q1tej....pdifo.:tJ�Jl:cLa _a_J.1J1a. activi­         

dad   de                    otra es la        diferencia de sus objetg_LP9f                   cu_a_nto,              

justa                                    -er o��iff��-4�j��j-ªtI5rIª.�IJ�·rn,c :::�i:i          a         _g        e                      i           .n         ada                 

rñenfo;                                            5_�rm                                              

ottffifaciün�·-ue- acuerdo con la terminología           que he pro-              

pue-sfo�-   �         ktQ __ cj_�Ja_ activic;tªsl . .        ��- _s�--Y�I.d .é:id_erc:>.         rnP!�Yº.                   

                                 ob                                                                                                     

Se sobreentiende que éste puede ser tanto mater1a1-·e:cmí. ó                    

ideal, tanto dado en la percepción, como existente sólo en              

la imaginación, en el pensamiento. Lo importante es que                 

tras el motivo siempre se encuentra la necesidad, que éste              

siempre responóea·unauoTra-ñecestdácf:-··----                                                                                                     

Por consiguiente, el concepto de actividad está ligadol)        l/

indispensablemente con el concepto de motivo.          No existe\!y 

la actividad sin un motivo: una actividad "no  motivada".·'.!'          

no es una actividad privada de motivo, sino con un motivo  ¡··      

subjetiva y objetivamente oculto.                                                                                                                 

Los principales "componentes" de las actividades huma­                

nas son                    las       acciones que las realizan. Llamamos acción al             

proceso subordinado a la representación del resultado que              

de"be           lograrse-;-esdecir,   el proceso subordinado a una finali­                   

dad consciente. De igual manera que el concepto de motivo           

se correlaciona con el de actividad, el co"ncepto de finalidad                     

se correlaciona con el de acción.                                                                                                       

El surgimiento, en la actividad, de procesos orientados                   

a una finalidad, o sea las acciones, constituyó histórica­                  

.mente la consecuencia del pasaje del hombre a la vida en la .          /

sociedad. La activid_ªQ...5 .i �J9s,__ pª1:Ji.�!pafltys _del trabajo con-    /          

ju_n_t9 .. e_�        _          .Y�t!mµJªg�_ p()r su proqµcto, el que,jr1icialmente, '1 ,;

r.��P.Q lld.� -�:n_fqrma         _(:lire cta .?Jª� .!1ecesidades de cada     uno de ,1

ellos. . Sin embargo, el desarrollo de la división técnica,       () .;

inCÍÜso la más sencilla, del trabajo lleva inevitablemente a           

delimitar los resultados en cierto sentido intermedios,                     

parciales, que obtienen los participantes individuales de la             

actividad     laboral colectiva, pero que por sl mismos                       no pue­                     

den satisfacer sus necesidades. La necesidad de los indivi­             

duos no es satisfecha por estos resultados "intermedios",                

sino  por.     la parte del producto de su actividad conjunta,             

que   cada    · uno recibe en virtud de las relaciones que los unen               

y que surgen en el proceso de trabajo, es decir, de las re-      -r

laciones sociales.                                                                                                                       

Es fácil comprender que este resultado "intermedio", /          

al cual se someten los procesos laborales del hombre, debe ;          

 

estar delimitado para él también en forma subjetiva, o sea en forma de representación. Esta es la delimitación de la

 

 

27 1

 

 

 

 

 

 

 

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. J--

 

finalidad que, según la expres1on de Marx, "determina, como una ley, su modo de acción"6 •

 

La separación de la finalidad y la formación de acciones a ella subordinada conduce a que se produzca algó así como una desconexión entre las funciones que antes estaban fusionadas en el motivo. Claro, la función 'de estimulación se conserva plenamente en el motivo. Otra cosa ocurre con la función de orientación: las acciones que realizan la acti­ vidad son estimuladas por su motivo, pero estái:i orientadas a la finalidad. Supongamos que el alimento impulSa la activi­ dad del hombre; en esto consiste el motivo de la actividad. Sin embargo, para satisfacer la necesidad de comida el hombre debe realizar acciones que no están dirigidas di­ rectamente a obtener alimento. Por ejemplo, la finalidad de individuo dado es fabricar implementos para la pesca; si él los utiliza posteriormente o se los entrega a otros y recibe su parte de la pesca, en ambos casos lo que impulsó su acti­ vidad y a lo que estaban orientadas sus acciones no coinci­ den; su coincidencia constituye un caso especial, particular, es el resultado de un proceso peculiar al que nos referire·-mos más adelante.

 

 

La delimitación de las acciones orientadas a una ·finali­ dad como constituyentes del contenido de las actividades concretas plantea naturalmente la cuestión de las relaciones internas que las vinculan. Como ya se dijo, la actividad no es un proceso aditivo. Correspondientemente, las acciones  no son "unidades" peculiares que se incluyen en la compo­ sición de la actividad. La actividad humana no existe más que como forma de acción o de finalidad de las acciones. Por ejemplo, la -ªQtivid.aiL!atxrntl existe en las acciones la­ borales; la actividad de estudio, en las accio� io; la actiYiCÍru.Lde.-comuriícacion, en las ·ª·G'mn.e.s (a_cJQS) de comunicación, etc. Si mentalmente restamos de la activi­ dad las acciones que la realizan, nada quedará de la activi­ dad . Podemos expresar esto de otro modo: cuando ante J1QSQJI9� ..se......despliega._u._u ____pr.a.c.eso.--·G0ncreto -externo o

 

interno- aparece, desde el punto de vista de su relación con el motivo, como actividad del hombre; desde el punto de vista de estar subordinado a la finalidad, aparece como acción o conjunto de acciones.

 

Al mismo tiempo, la actividad y la acción representan

 

 

         C. Marx. El Capital. C. Marx y F. Engels. Obras, t. 23, p. 1 89.

 

 

272

 

r�alidade���D.!i.QfüL..Y .. !Lº coincidentes. Una _!Pisma ac.ci.ón ¡,. pued � realizar distintas ilC:JiyigªP,e_s, pasar de_llilª- . acJ.i.igadY a otra, ñiafüfüSfáfüfo·-así su relativa. autonowía. Pongamos un eje'mplo' cómun:· 'sup'órígarrios que me planteo como finali-dad llegar al punto N y lo hago. Se entiende que la acción dada puede tener motivos completamente diferentes, es decir, realizar actividades completamente distintas. Es evidente también lo contrario: un mism_o_lTI.QJ� ede concretizarse--i!e..fentes-d_fina.l.idades y, de la forma corres­ pondiente, generar distintas acciones.

 

En relación con la delimitación del concepto de acción · como el "componente " más importante de la actividad humana (su momento) es necesario tomar en cuenta .que una actividad en alguna medida desplegada presupone el logro de una serie de finalidades concretas, de entre las cuales algunas están ligadas entre sí de manera estrictamente consecutiva.: Dicho de otra forma, la actividad habitual­ mente es ejecutada por un cierto conjunto de acciones, que se subordinan a finalidades particulares, las cuales pueden desprenderse de la finalidad general; además, el caso típi­ co en los peldaños más altos del desarrollo es que el papel

 

de finalidad- general sea cumplido por"'el motivo del que se ,�_;�J, ha tomado conciencia y convertido así, gracias a ello,· en

 

motivo-finalidad.                            ,� Una de las cuestiones que aquí surgen es la ..fox.m.aciónj d_�J.uin  a],d..a d. Es este un problema psicológico muy im-  -  \ portante. Lo que sucede es que del motivo de la actividad � ''�" depende sólo la zona de finalidades objetivamente adecua-1:�{- J

das. En cambio, la delimitación subjetiva de la finalidad

.. (es decir, la toma de conciencia del resultado inmediato, · °" cuyo logro realiza la actividad dada, capaz de satisfacer la --�.,. necesidad objetivada en su motivo) es un proceso especial que casi no h_a sido estudiado. En los experimentos de: laboratorio o en l.Qs pedagógicos siempre planteamos a los )'.ef..-i;_ sujetos una finalidad gt¿�_ _p.o.drlamo�-Hamar "preparada"; \;"3 por esO,-el PL6feso--mú;mo de formación d� . escapa al investigadqr. Probablemente sólo en los experi- · mentos semejaiitespor su método . a los muy conocidos de

 

F. Hoppe, se pone al descubierto este'· proceso aunque en forma unilateral, pero bastante nítidamente, por lo menos en su aspecto cuantitativo-dinámico. Otra cosa sucede en la vida real, donde la formación de la finalídad es el mo­ mento más importante de uha u otra actividad del sujeto.

 

 

273

 

Comparemos en este sentido el desarrollo de la actividad científica, por ejemplo, de Darwin y Pasteur. La compara­ ció.n es aleccionadora no sólo desde el punto de vista de la existencia de enormes diferencias en cómo se produce subjetivamente la delimitación de las finalidades, sino también desde el punto de vista del contenido psicológico del proceso de dicha·-d.t!limitación.

 

Ante todo se ve con mucha claridad en ambos casos   que las finalidades no se inventan, que el sujeto no se las plantea arbitrariamente; se dan en circunstancias objetivas. Al n:iismo tiempo, la delimitación y la toma de conciencia de las finalidades no es en modo alguno un acto que se produzca automática e· instantáneamente, sino un proceso relátivame.nte prolongado de prueba de las finalidades por medio de la acción y de, si se puede decir así, su rellenado objeta!. El individuo, señala justamente Hegel, "no puede determinar la finalidad de su accionar hasta que no ha

 

actuado . .."7 .

 

Otro aspecto importante del' proceso de formación de finalidades es la concretización de la finalidad, la delimi­ tación de las condiciones de su logro. En esto hay que detenerse especialmente.

 

. Toda finalidad, incluso la de "llegar al punto N", existe objetivamente en cierta situación -0bjetal. Es cierto que para la conciencia del sujeto la finalidad puede aparecer abstraí­ da de esa. situación, pero su . acción no puede abstraerse de ella. Por eso, además de su aspecto intencional (qué debe ser logrado), la acción tiene su aspecto operacional (cómo, de qué modo puede ser logrado)� que no esta determinado por la finalidad,_ sino por las c<?_ndicig_g_�.§...QQlW_a::objetales de su logro. Dicho con otras 'pafá6rás, la acción que se está realizando responde a la tarea; la tarea es la finalidad dada en . determinadas condiciones. Por eso, la acción tiene una

 

. v\ ·  cualidad especial, lo que la "forma", a saber los procedi­

 

:::::mientas-. por los cuales se realiza. Llamo operqs_!�...a los -�/ �io.s..n..pr.o.cefiimientos..par.a �foctWiJ'Ia�áCciOn .

 

. \      �- Los términos "acción" y "operación" frecuentemente

 

7: \no. se distinguen. Sin embargo, en el contexto del análisis psícol9gico de la actividad es indispensable diferenciarlos con precisión. La,_ªgci.ón, como ya se dijo, está correlacio­ nada con la 0_i:.�g51.ad ; la operación, con las condiciones.

 

         Hegel. Obras. Moscú, 1 95 9, t. IV, pp. 2 1 2-2 1 3 .

 

 

274

 

 

Supongamos que la finalidad es la misma, pero cambian las condiciones en la que está dada; en ese caso cambia precisamente sólo la composición operacional de la acción.

 

La no coincidencia de las acciones y las operaciones se ve muy bien en las acciones instrumentales, por cuanto el instrumento es un objeto material, en el cual se han cristalizado, justamente, los procedimientos, las operaciones y no las acciones ni las finalidades. Por ejemplo, se puede dividir físicamente un objeto material con ayuda de diver­ sos instrumentos, cada uno de los cuales determina el procedimiento para cumplir la acción dada. En una cir­ cunstancia será más adecuado, digamos, la operación de cor­ tar; en otra, la de aserrar; se presupone que el hombre domi­ na los correspondientes instrumentos, el cuchillo, la sierra, etc. Lo mismo ocurre en casos más complicados. Suponga­ mos que el individuo se plantea la finalidad de representar gráficamente ciertas dependencias que ha · descubierto. Para hacerlo, debe utilizar uno u otro procedimiento para trazar gráficos ; o sea, realizar determinadas operaciones y

 

         para ello._debe saber efectuarlas. Aquí es indiferente cómo, en qué condiciones y con qué material él aprendió estas operaciones; lo importante es que la formación de las ope­

 

raciones ocurre de manera totalmente diferente a la forma­ ción-de finalidades, es decir, a la generación de acciones.

 

  Las acciones y las operaciones tienen diferente origen, una dinámica y un destino distintos. La génesis de la acción reside en las relaciones del intercambio de actividades," en cambio, toda operación es el producto de la transfor­ mación de la acción, la que ocurre como resultado de su inclusión en otra acción y de su "tecnificación". El ejem­ plo más sencillo de este proceso es la formación de las opera­ ciones cuya ejecución se requiere, por ejemplo, para condu­ cir un automóvil. Al inicio cada operación, por ejemplo, el cambio de velocidades, se forma como acción subordinada _a esa finalidad y tiene su "base orientadora" conscien-te . (P. Galperin). Posteriormente, esta acción se incluye en otra que posee una composición operacional compleja, por ejemplo, en la acción de cambio del régimen de movi­ miento del automóvil. Entonces, el cambio de velocidades se convierte en uno de los procedimientos para ello, es decir en la operación que lo realiza y deja de ejecutarse en calidad de proceso especial orientado a una finalidad: su finalidad no ·se destaca especialmente. Para la conciencia del con-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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275

 

 

 

 

 

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ductor el cambio de velocidades en condiciones normales parece no existir; el hace otra cosa: pone en movimiento el automóvil, acelera bruscamente, lo hace moverse a determi­ nada velocidad, lo detiene en el lugar necesario, etc. Como se sabe esta operación puede ser excluida de la actividad del conductor y realizarse automáticamente. El destino de las operaciones es convertirse, tarde o temprano, en función de una máquina.

 

         Sin embargo, la op_�ra.ción-.nO--Gonstitu·yralgo "separa­ ) do" de la acc10n, como tampoco lo es la acción cü"n respec­ to a la actividad. Incluso si la operación es realizada por una máquina,  ésta realiza las acciones del sujeto. En el hombre  que resuelve una tarea utilizando un equipo de cálculo, la aceión no se interrumpe en ese eslabón extra­ cerebral; como en otros eslabones suyos, esta acción en­ cuentra en él su realización. Sólo una máquina "enloque­ cida", que ha escapado al control del hombre, puede efec­ tuar operaciones que no realizan ninguna acción del sujeto

 

 

orientada a una finalidad.

Por consiguiente, en el torrente general de la activi­ dad que configura la vida humana en sus manifestacionés superiores, mediatizadas por el reflejo psíquico, el 'ánáli­ sis separa, en primer lugar, algunas actividades (especiales) según los motivos que las impulsan. Luego se delimitan las acciones, procesos que se subordinan a las fin_alidades_ conscientes. Finalmente, se diferencian las operaciones que

 

V dependen, de manera directa, de las condiciones requeridas '-f::�.para lograr la finalidad concreta.

 

j·¡      Estas "unidades"  de  la actividad humana forman su macroestructura. La peculiaridad del análisis que lleva a su l'   delimitación consiste en que no desmembra la actividad

 

\.\ .    viva en elementos, sino que pone al descubierto. las relacio-'f  nes internas que la caracterizan, relaciones tras las cuales se encuentran las transformaciones que surgen en el curso del desarrollo de la actividad, en su movimiento. Los pro­ pios  objetos  son  capaces de  adquirir las cualidades de impulsos, finalidades, instrumentos sólo en el sistema de la actividad  humana; desgajados de  ese  sistema pierden su existencia como estímulos, como finalidades, como instru­ ¡ mentos. EJ-insÍllllJ.©flt&,.porl ejemplo, examinado fuera de sus vínculos con la finalidad, se convierte en una abstrae­

 

---{" ción, igual que la operación tomada al margen de su enla--;� " \r. ce con la acción que ella realiza.

 

 

27 6

 

 

.

il La investigación de la actividad requiere precisamente el análisis de sus vínculos sistémicos internos. En caso -contrario no estaremos en condiciones de resolver incluso las tareas más simples, por ejemplo, determinar si en un caso dado se trata de una acción o de una operación. Además, la actividad es un proceso caracterizado por transforml).ciones que se producen constantemente. La actividad puede perder el motivo que la ha suscitado y entonces se convierte en una acción que, tal vez, hace efectiva una relación totaJ­ mente diferente con el mundo, otra actividad ; por el contra­ rio, la acción puede adquirir una fuerza impulsora propia y convertirse en una actividad peculiar ; finalmente, la ácción puede transformarse en procedimiento para alcanzar la finalidad, en operación capaz de efectuar diversas acciones.

 

 

La movilidad de los sistemas "formadores" de la activi­ dad se expresa, por otra parte, en que cada uno de ellos puede convertirse en más fragmentado o, por el contrario, incluir unidades que antes eran relativamente autónomas. Así, durante la consecución de la finalidad general ya deli-

 

         mitada puede ocurrir la delimitación de finalidades inter­ medias, como resultado de lo cual la acción integral se divide en 'üna serie de acciones a1siadas sucesivas; esto es muy característico cuando las condiciones dificultan que la acción se cumpla mediante operaciones ya formadas. El proceso contrario consiste en la ..ampliación de las unidades . delimitadas de la actividaci. Es él caso en que los resultados intermedios, objetivamente 'logrados, se fusionan y el suje­ to deja de tomar conciencia de ellos.

 

De la manera correspondiente tiene lugar la fragmenta­ ción o, al contrario, la ampliación de las ''unidades" de las imágenes psíquicas: el texto que copia la mano inexperta del niño se divide, en su percepción, en letras separadas y hasta en sus elementos gráficos; luego; en este proceso, palabras enteras e, incluso, oraciones, se convierten para él en las unidades de percepción. ( ... )

 

 

 

C_ a p í t u 1 o IV

 

 

LA ACTIVIDAD Y LA CONCIENCIA 1 . La genesis de la conciencia

 

La actividad del sujeto -externa e interna- está media­ tizada y regulada por el reflejo psíquico de la realidad. Lo que en el mundo objeta! aparece para el sujeto como moti­ vos, finalidades y condiciones de su actividad, debe ser de una u otra manera percibido, representado, comprendido, conservado y reproducido en su memoria; esto también se refiere a los procesos de su actividad y a él mismo, a sus estados, propiedades, peculiaridades. De este modo, el aná­ lisis de la actividad nos lleva a los temas tradicionales de la psicolQgía. Sin embargo, ahora la lógica de la investigación se invierte : . el problema de la manifestación de los procesos psíquicos se convierte ..en el problema de cómo son origina­ dos, generados por aquellos vínculos sociales que el hombre establece en el mundo objeta!.

 

La realidad psíquica que se nos revela directamente es el mundo subjetivo de la conciencia. Se nece·sitaron siglos para liberarse de la identificación de lo psíquico y lo cons­ ciente. ( .. . )

 

El paso decisivo fue la idea de que el reflejo psíquico tiene diferentes niveles. Desde el punto de vista histórico, genético, esto significó el reconocimiento de la existencia de una psiquis preconsciente en los animales y de la apari­ ción en el hombre de una forma cualitativamente nueva de la psiquis : la conciencia. Así surgieron nuevos interrogan-

 

         tes: a qué necesidad objetiva responde la conciencia nacien­ te, qué la genera, cuál es su estructura interna. ( . ..)

Existen hechos, bien conocidos y fácilmente reproduci­ bles en las condiciones de laboratorio, que muestran que el hombre es capaz .de realizar procesos adaptativos cómple­ jos, dirigidos por los objetos de la situaciá'n, sin darse cuen­ ta en absoluto de la presencia de su imagen: evita obstácu-

 

 

 

27 8

 

 

los e incluso manipula cosas como si "no los viera".

 

La cuestión difiere si es necesario hacer o modificar una cosa según un modelo o representar algún contenido obje­ tal. Cuando, por ejemplo, hago con alambre o dibujo un pentágono, confronto necesariamente la representación que poseo con las condiciones objetales, con las etapas de su rea­ lización en el producto, comparo interiormente uno con otro. Tales comparaciones · exigen que mi representación aparezca para mí como si fuera en un mismo plano que el mundo objetal, sin fusionarse, sin embargo, con él. Esto se ve muy claramente en las tareas para cuya solución es nece­ sario realizar con antelación "en la mente" traslados espacia­ les mutuos de las imágenes de los objetos relacionables entre sí; así es, por ejemplo, la tarea que requiere dar vuelta men­ talmente una figura inscrita en otra.

 

Históricamente, la necesidad de tal "presentación" de la imagen psíquica al sujeto aparece sólo en el tránsito de la actividad adaptativa de los animales a la actividad laboral, productiva, específica del hombre. El producto al cual tien­ de ahora la actividad no existe aún en la realidad. Por eso puede regular la actividad sólo si está representado para el sujeto en una forma tal que permita compararlo con el ma­ terial inicial (objeto de trabajo) y con sus modificaciones in­ termedias. Más aún, la imagen psíquica del producto como finaliélad debe existir para el sujeto de tal modo que él pueda actuar con esa imagen, es decir, cambiarla en co­ rrespondencia con las condiciones existentes. Tales imá­ genes son las imágenes conscientes, las representaciones conscientes; en una palabra son los fenómenos de la con­ ciencia.

 

Por sí misma la necesidad de que en el hombre surjan los fenómenos de la conciencia no dice nada sobre el proce­ so de su origen. Sin embargo, dicha necesidad plantea clara­ mente la tarea de investigar ese proceso, tarea que en la psicología anterior no se formulaba en absoluto. ( .. . )

 

         -. Es evidente que la explicación de la naturaleza de la con­ ciencia se - encuentra en las particularidades de la actividad humana que · 1a hacen indispensable : en su carácter obje­ tivo-objetal, productivo.

 

La actividad laboral deja su sello 1en el producto . Tiene      --('

lugar, para decirlo con palabras de Marx, el pasaje de la ac­

tividad a la propiedad en reposo. Este pasaje es el proceso   /

de encarnación material del. contenido objetal de la activi- 

 

 

 

279

 

 

dad que se presenta ahora al sujeto, es decir, que aparece an­ te él en forma de imagen del objeto percibido.

 

Dicho de otra manera, en una primera aproximación, la génesis de la' conciencia se perfila del siguiente modo. : la representación que dirige la actividad se encarna en el ob­

 

         jeto, obtiene su segunda existencia, "objetivada'', accesible a

 

         'L1la percepción sensorial; como resultado el sujeto parece que viera su representación en el mundo externo ; al duplicarse, se toma conciencia de ella. Sin embargo, este esquema es inconsistente. Nos hace retornar al punto de vista. s.ubjetivo­ empírico, en esencia idealista, el que justamente destaca, ante todo, que el señalado pasaje tiene como premisa indis­ pensable la conciencia, es decir la presencia en el sujeto de representaciones, intenciones, planos mentales, esquemas o "modelos" ; que estos fenómenos psíquicos se objetivan en la actividad y sus productos. La propia actividad del sujeto, dirigida por la conciencia, cumple, con respecto a su conte­ nido, sólo una función trasmisora y la función de su "re­ fuerzo o no refuerzo".

 

Empero, lo principal no es señalar el papel activo, direc­ tivo de la conciencia. El problema fundamental consiste e.n

 

comprender la conciencia como producto subjetivo, c,0mo forma transformada de las relaciones, sociales por su natura­ leza, que son realizadas por la actividad del hombre en el

mundo objetal.       .

 

La actividad no es, en modo alguno, simplemente la ex-­ presión y el transmisor de la imagen psíquica que se obje­ tiva en su producto. En el producto no se imprime la ima­ gen sino la actividad, el contenido objetal que ella objetiva­ mente lleva en sí. ( . ..)

 

Al entrar en contacto directo con la realidad objetal y subordinarse a ella, la actividad se transforma, se enriquece y este enriquecimiento suyo cristaliza en el producto. La actividad realizada es más rica, más verdadera que la con­ ciencia que la prevé. Además, para la conciencia del sujeto, los aportes que hace la actividad permanecen ocultos; de ahí que la conciencia pueda parecer la base de la acti­ vidad.

 

Expresaremos esto de otra manera. El reflejo de los pro­ ductos de la actividad objetal, que realiza los vínculos, las relaciones de los individuos sociales, les parecen a éstos fe­ nómenos de sus conciencias. Sin embargo, en realidad tras estos fenómenos se encuentran los vínculos y las relaciones

 

 

280

 

 

objetivos mencionados, aunque no en forma evidente, sino 

de copia oculta para el sujeto. Al mismo tiempo, los fenó­  

menos de la conciencia constituyen un momento real en el  

movimiento de la actividad. En esto consiste su no "epi­     

fenomenalidad", su esencialidad. ( ...)  

Por cierto, las mencionadas condiciones y relacio _ nes que

generan la conciencia humana la caracterizan sólo en sus eta­        

pas más tempranas. Posteriormente, debido al desarrollo de

la producción material y de la comunicación, a la separación         

y luego al aislamiento de la producción material y la tecnifi­          

cación que se opera en el lenguaje, la conciencia de las per­

sonas se libera del vínculo directo con su actividad laboral 

práctica inmediata. El círculo de aquello de lo que se toma 

conciencia se amplía cada vez más, de manera que la con­  

ciencia se convierte en la forma universal, aunque no la úni­           ·

ca, del reflejo psíquico en el hombre. A su vez, la concien- 

cia sufre una serie de transformaciones radicales.     

Inicialmente la conciencia existe sólo en forma de . ima­     

gen psíquica que abre ante el sujeto el mundo que lo rodea;

la actividad permanece siendo práctica, externa. En una eta­

pa más tardía también la actividad se convierte en objeto de

la conciencia: se toma ..conciencia d� las acciones de otras

personas y a través de ellas de las propias acciones del sujeto        

y se comunican con ayuda de gestos o del lenguaje sonoro.

Esto constituye la premisa para la generación de las acciones         

y-operaciones internas, que transcurren mentalmente, en el 

"plano de la conciencia". La, conciencia-imagen se hace tam­        

bién conciencia-actividad. Justamente en esta plenitud suya,          

la conciencia comienza a parecer emancipada de la actividad         

externa, sensorial-práctica y, más aún, dirigiéndola. 

Otra  modificación capital experimentada por la con­

ciencia en el curso del desarrollo histórico consiste en la rup­        

tura de la fusión inicial entre la conciencia de la colectividad         

laboral y la conciencia de los individuos que la forman. Esto          

debido a que se toma conciencia de un amplio círculo de     

fenómenos, incluyendo los pertenecientes a la esfera de las 

relaciones de los individuos que constituyen lo particular en          

la vida de cada uno de ellos. ;\demás, la estratificación de la

sociedad en clases hace que los hombres se encuentren en  

relaciones desiguales, mutuamente opuestas con respecto a

los medios de producción y al producto social; por consi­   

guiente, también su conciencia experimenta la influencia de

esta desigualdad, de esta oposición. Al mismo tiempo, se ela-        

 

 

 

28 1

 

 

boran las representaciones ideológicas incluidas en el proce­ so por el cual los individuos concretos toman conciencia de sus relaciones vitales reales. ( . . . )

 

 

         La trama sensorial de la conciencia

 

         La conciencia desarroilada de los individuos se caracte­ riza por ser multidimensional desde el punto de vista psico­ lógico.

En los fenómenos de la conciencia descubrimos ante todo su trama sensorial. Esta trama constituye la composi­ ción sensorial de las imágenes concretas de la realidad que se

 

         percibe en el momento presente, que emerge en la memoria, que está referida al futuro o incluso sólo es imaginada. ( ... )

 

A diferencia del enfoque que examina los fenómenos en forma aislada, el análisis sistémico de la conciencia exige in­ vestigar a los "formadores" de la conciencia en sus relacio­ nes internas, generadas por el desarrollo de las formas de vinculación del sujeto con la-realidad y, por ende, ante todo desde el ángulo de la función que cada uno de ellos cumple en los procesos de presentación (representatividad) del cua­

 

dro del mundo al sujeto.

Los contenidos sensoriales,- temados en el sistema de la conciencia, no revelan en forma directa su función; subjeti­ vamente, ésta se expresa sólo de manera indirecta o sea en la vivencia indefinida del "sentido de la realidad". Sin em­ bargo, se pone inmediatamente al descubierto en cuanto sur­ ge la alteración o la deformación de la percepción de las in­ fluencias externas. ( . . . )

 

Ya a fines del siglo pasado J . Stratton, en sus experi­ mentos clásicos con personas que debían usar anteojos espe­ ciales ·que invertían la imagen en la retina, observó que en estos casos surge la vivencia de irrealidad del mundo perci­ bido.

 

Era necesario comprender la esencia de las reestructura­ ciones cualitativas de la imagen visual, que se revelan al su­ jeto . como una vivencia de irrealidad del cuadr.o visual. Pos­ teriormente se descubrieron particularidades de la visión in­ vertida tales como la dificultad para identificar objetos co­ nocidos y, en especial, rostros humanos, la inconstancia de esa visión, etc.

 

 

 

282

 

La falta de referencia directa de la imagen visual inver­

 

tida con respecto al mundo objetal-objetivo testimonia que 

en el nivel de la conciencia reflectora, el sujeto es capaz de 

diferenciar la percepción del mundo real y su campo feno­ 

ménico interno. El primero está representado por las imáge­

nes conscientes "significantes" ; el segundo por la trama sen­         

sorial propiamente dicha. ( . ..)  

A diferencia de los casos normales en los que la trama         

sensorial y el contenido objeta! están fusionados, su falta    

de coincidencia se pone al descubierto como resultado de la

introspección especialmente orientada8 o en condiciones ex­         

perimentales especiales; es muy evidente en los experimen­

tos con una prolongada adaptación a la visión invertida. In­

mediatamente luego de colocarse los cristales que invierten

la imagen, al sujeto se le presenta sólo la trama sensorial de

la imagen visual privada de contenido objeta!. Lo que ocurre         

es que durante la percepción del mundo a través de aparatos          

ópticos que cambian la proyección, las imágenes visibles se

transforman en el sentido de su máxima verosimilitud ; dicho        

con otras palabras, durante la adaptación a las deformacio­ 

nes ópticas- no se produce simplemente otra "decodificación"       

de la imagen proyectada, sino un proceso complejo de es­  

tructuración del contenido objeta! percibido que tiene una  

determinada lógica objetal, distinta de la "lógica proyec­    

tiva"/de la imagen retiniana. Por eso la imposibilidad de per­         

cibir el contenido objeta! al comienzo del experimento con

inversión está vinculada a que, en la conciencia del sujeto, 

la imagen está sólo representada por su trama sensorial.      

Posteriormente,  la adaptación perceptiva se lleva a cabo     

como proceso peculiar de restablecimiento del contenido    

objetal de la imagen visual en su trama sensorial inver­       

tida. ( ... )                           

La naturaleza profunda de las imágenes sensoriales psí­      

quicas reside en su carácter objetal, en el hecho de que son 

generadas en los procesos de la actividad que vincula de ma­         

nera práctica al sujeto con el mundo objetal externo. Por     

más que       ·se complejicen esas vinculaciones y las formas de     

actividad que las realizan, las imágenes sensoriales conservan        _'¡­

su referencia objetal inicial. ( . .. )         

8  Esto         dió fundamento para introducir el concepto de "campo           l I

visible"  a    diferencia  del          concepto  "mundo  visible".  (J .J. Gibson.         

Perception of Visual World.        Boston, 1 95 O).      

 

 

 

283

 

 

3 . El significado como problema de la

 

psicología de la conciencia

 

         ... ) En el hombre, las imágenes sensoriales adquieren una nueva cualidad, a saber su carácter significativo. Los significados son los "formadores" más importantes de la conciencia humana.

 

Como se sabe, en el hombre incluso la pérdida de los sis­ temas sensoriales fundamentales -la vista y el 9ído- no destruye la conciencia. Hasta en los niños ciegosordomu­ dos, como resultado de su dominio de las operaciones es­ pecíficamente humanas de la acción objeta! y del lenguaje (lo que, por supuesto, puede ocurrir sólo con una educación especial) se forma una conciencia normal, que se diferencia de la conciencia de quienes ven y oyen únicamente por la extrema pobreza de su trama sensorial9 . Distinta es la situa­ ción cuando, a causa de unas u otras circunstancias, no ocu­ rre la "hominización" de la actividad y la comunicación. En este caso a pesar de la completa conservación de la esfera sensomotriz no surge la conciencia. Este fenómeno (que lla­ maremos "fenómeno de Kaspar Hauser") es actualmenté muy conocido.

 

Los significados refractan el mundo en la conciencia del hombre. Aunque el lenguaje es el portador de los significa­ dos, no es el demiurgo de éstos. Tras los significados lingüís­ ticos se ocultan los procedimientos de la acción socialmente -- · elaborados (las operaciones) en cuyo proceso los hombres transforman y conocen la realidad objetiva. Dicho de otra manera, en los significados está representada -transformada y replegada en la materia del lenguaje- la forma ideal de existencia del mundo objeta!, sus propiedades, vínculos y relaciones, puestos al descubierto por la práctica social con­ junta. Debido a ello los significados por sí mismos, es decir abstraídos de su funcionamiento en la conciencia individual, son tan "no psicológicos"como la realidad conocida social­ mente que está detrás de ellos.

 

Los significados constituyen el objeto de estudio de la lingüística, de la semiótica, de la lógica. Al mismo tiempo, como uno de los "formadores"de la conciencia individual, integran necesariamente el círculo de problemas de la psico­ logía. La principal dificultad de la cuestión psiCológica del

 

 

•        A. l. Mescheriakov. Niños ciegosordomudos.   Moscú,           1 974.

 

 

 

284

 

 

significado es que allí se reproducen todas las contradiccio­ nes con las que tropieza el problema más amplio de la co­ rrelación entre lo lógico y lo psicológico en el pensamiento, en la lógica y en la psicología del concepto.

 

En los marcos de la psicología subjetivo -empírica este problema se resolvía en el sentido de que los conceptos (los significados verbales) constituían el producto psicológico, a saber, el producto de la asociación y generalización de 1as impresiones en la conciencia del sujeto individual, cuyos re­ sultados se consolidan tras las palabras. Como se sabe, este punto de vista encontró su expresión no sólo en ia psicología, sino también en las concepciones que psicologizan la lógica.

 

La otra alternativa consiste en reconocer que los concep­ tos y las operaciones con conceptos están dirigidos por leyes lógicas objetivas; que la psicología sólo se ocupa de las des­ viaciones respecto a estas leyes, que se observan en el pen­ samiento primitivo, en la patología o bajo el efecto de inten­ sas emociones·; que, finalmente, la tarea de la psicología es estudiar el desarrollo ontogenético de los conceptos y del pen­ samiento. La investigación de este proceso ha ocupado un lu­ gar fundamental en la psicología del pensamiento. Basta men­ cionar los trabajos de J. Piaget, L. Vigotski y las numerosas ob­ ras soviéticas y extranjeras sobre la psicología del aprendizaje.

 

Las investigaciones de la formación de conceptos y ope­ raciones lógicas (mentales) en los nif!.os hicieron un · aporte müy significativo a la ciencia. Se· mostró que los conceptos no se forman en la cabeza del nif!.o según el tipo de forma­ ción de las imágenes sensoriales genéricas, sino que cOnsti­ tuyen el resultado del proceso de apropiación de los signifi­ cados "ya listos", históricamente elaborados, y que este pro­ ceso tiene lugar en la actividad del niño, en la comunica­ ción con las personas circundantes. Al ir aprendiendo a cum­ plir unas u otras acciones llega a dominar las correspondien­ tes operaciones que en su forma concentrada, idealizada, es­ tán representadas en los significados.

 

Se sobreentiende que inicialmente el proceso de domi­ nio de los significados transcurre en la actividad externa del niño con los objetos materiales y en la comunicación sim­ práxica. En los estadios tempranos, el pequeño asimila los significados concretos, que tienen una referencia objeta! di­ recta; posteriormente, el niño va dominando también las · operaciones lógicas propiamente dichas, pero asimismo en su forma externa, exteriorizada puesto que efe otra manera

 

 

 

285

 

 

no pueden, en general, ser comunicadas. Al interiorizarse, forman los significados abstractos, los conceptos; su movi­ miento con� tituye la actividad mental interna, la actividad en el "plano de la conciencia". ( ... )

 

         La conciencia, como forma del reflejo psíquico, no pue­ de ser reducida, sin embargo, al funcionamiento de los signi­ ficados externos asirnillidos, los que al desplegarse dirigen la actividad externa e interna del sujeto . Los significados y las operaciones en ellos contenidas no son por sí mismos (es de­ cir, abstraídos de las relaciones internas del sistema de la ac­ tividad y de la conciencia) objeto de la psicología. Se con­ vierten en tema de estudio de dicha ciencia sólo si son toma­ dos en estas relaciones, en el movimiento de su sistema. ( . . . )1

Aquí pasamos a abordar de lleno el problema que es el verdadero escollo para el análisis psicológico de la concien­ cia . . Se trata de las peculiaridades de funcionamiento de los conocimien�os, 'los conceptos, los modelos mentales, por una parte, en el sistema de relaciones de la sociedad, en la conciencia social y, por otro lado, en la actividad del individuo ·que realiza- sus vínculos sociales, en __su conciencia.

 

         Como ya dijimos, la conciencia debe su surgimiento a la división de las acciones, operada en el trabajo, cuyos resul­ tados cognoscitivos se.abstraen de-la actividad humana inte­ gral y se idealizan en forma de significados lingüísticos. Al ser comunicados se convierten en patriomonio de la con­ ciencia de los individuos. A la vez no pierden de ninguna manera su carácter abstracto ; son los portadores de los pro­ cedimientos, las condiciones objetales y los resultados de las acciones, independientemente de la motivación subjetiva que tiene la actividad de los hombres en la que se forman. En las etapas tempranas, cuando la actividad de los partici­ pantes en el trabajo colectivo aún conserva motivos comu­ nes, los significados como fenómenos de la conciencia indi­ vidual se encuentra en relaciones de adecuación directa. Esta relación, sin embargo, no se conserva. Se va disgregando jun­ to con la disgregación de las relaciones primarias que los in­ dividuos mantenían hacia las condiciones materiales y los medios de producción, con el surgimiento de la división so­

 

cial del trabajo y de la propiedad privada 1 0 . Como conse-

 

1 0  Véase :  C.  Marx.  Manuscritas  económicos  de  1857-1859.

 

C. Marx y F. Engels. Obras, t. 46, parte 1, pp. 1 7-48.

 

 

286

 

cuencia, los significados socialmente elaborados comienzan a vivir en la conciencia de los individuos una especie de vida dual. Se genera otra relación interna más, otro movimiento más de los significados en el sistema de la conciencia indivi­ dual.

 

Esta relación interna se manifiesta en los hechos psico­ lógicos más simples. Así, por ejemplo, todos los alumnos de mayor edad comprenden perfectamente el significado de las calificaciones en los exámenes y las consecuencias que de ellas se derivan. Sin embargo, la calificación puede apare­ cer a la conciencia de cada uno de ellos de manera muy dife­ rente: digamos, como un paso (o un obstáculo) en el camino hacia la profesión elegida, como medio para afirmarse a sí mismo ante los demás o de alguna otra forma. Esta circuns­ tancia, precisamente, pone a la psicología ante la necesidad de diferenciar el significado objetivo comprendido y su sig­ nificado para el sujeto. A fin de evitar la duplicación de tér­ minos prefiero hablar, en el último caso, del sentido perso­ nal. Entonces el ejemplo citado puede expresarse así: el

 

 -- significado de la clasificación puede adquirir en la concien­ cia de los alumnos un sentido personal diferente.

Aunque la comprensión que propongo de la correlación entre los conceptos de significado1 1 y sentido fue explicada reiteradas veces, suele · ser interpretada de manera completa­ mente incorrecta. Por lo visto hay que volver a analizar el concepto de sentido personal.

 

Ante todo, algunas palabras sobre las condiciones ob­ jetivas que provocan la diferenciación de los significados y los sentidos en la conciencia individual. En su conocido ar­ tículo dedicado a la crítica de A. Wagner, Marx señala que los objetos del mundo exterior de los que se apropian los hombres son designados inicialmente por ellos como medios para satisfacer sus necesidades, como lo que constituye para

 

1       1          "          significado y sentido ... ": la diferencia entre estos dos con-

. ceptos .      f�e••• introducida   en  los trabajos  de> A.  N.  Leóntiev      de co­

mienzos de los años 40     (véase: A. A. Leéfntiev.     La creación cientí-

fica de          A.                    N.        Leóntiev.       En: A. N. Leóntiev  y la     psicologza         contem­

poránea, p.  1 9      . Moscú, 1 983). "El reflejo psíquico -escribe A.           N.        León­

tiev- siempre manifiesta  'parcialidad'; pero en él siempre existe lo que

se  correlaciona con          los       vínculos objetivos,  las       relaciones,    las inte-

racciones    objetivas,      lo  que · pertenece a la        conciencia social     y está

fijado           en        el lenguaje    y aquello que depende        de la relación del      sujeto

dado hacia el objeto reflejado. De ahí la diferencia entre el significado

 

 

         el sentido personal..." (ibíd., p . 3 1 ).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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,

 

 

287

 

 

 

ellos "bienes". " ... Atribuyen al objeto el carácter de utili­  

         dad,  como  si fuera inherente al objeto mismo" 1 2 , dice      

         Marx. Este pensamiento acentúa un rasgo muy importante    

,        de la conciencia en las etapas tempranas del desarrollo, a sa-

         ber, que los objetos se reflejan en el lenguaje y en la con­      

         ciencia fusionados con las necesidades de los hombres con­  

         cretizadas (objetivadas) en ellos. Sin embargo, más adelante 

         esta fusión se altera. El carácter inevitable de su destrucción 

         está implícito en las contradicciones objetivas de la produc­ 

         ción mercantil, que genera el antagonismo entre .el trabajo    ·

         concreto y el abstracto y lleva a la enajenación de la activi-   

         dad humana. 

         Este problema surge de manera inevitable ante el análi­         

         sis que comprende la limitación de la idea referida a que en  

         la conciencia individual los significados constituyen única­  

         mente proyecciones más o menos completas y perfectas de   

         los significados "supraindividuales" existentes en la socie­    

         dad dada. Esa limitación no se elimina con referencias al       

         hecho de que los significados son refractados por las peculia­

         ridades concretas del individuo, su experiencia previa, la       

         peculiaridad de sus actitudes, de su temperamento, etc.          

         El problema que estamos tratando surge de la dualidad          

         real de la existel'l.cia de los significados para el sujeto. Esta  

         dualidad consiste en que ante el sujeto los significados apa­  

         recen en su existencia independiente, en calidad de objetos   

         de su conciencia y al mismo tiempo en calidad de-modos y    -

         "mecanismo" de la toma de conciencia, es decir, funcionan­ 

         do en los procesos que presentan la realidad objetiva. En es­ 

         te funcionamiento, los significados entran necesariamente    

         en relaciones internas que los vinculan con otros "forma­      

         dores" de la conciencia individual; únicamente en estas rela­

         ciones internas ellos adquieren su característica psicológica. ·          

         Expresemos esto de otra manera : cuando en el reflejo

         psíquico del mundo por parte del sujeto individual se vier­    

         ten los productos de la práctica histórico-social idealizados   

         en los significados, éstos adquieren nuevas cualidades sistémi­        

         cas. El descubrimiento de estas cualidades constituye una     

         de las tareas de la ciencia psicológica.    

         La dificultad más grande se debe a que los significados         

         tienen una vida doble. Son producidos por la sociedad y        

 

 

 

1       2

 

Obras,

 

 

C.      Marx. De

 

t. 1 9, p. 378 .

 

 

la  herencia  manuscrita.  C. Marx  Y F . Engels.

 

 

288

 

 

poseen su propia historia en el desarrollo del lenguaje, en el desarrollo de las formas de la conciencia social; en ellos se expresa el movimiento de la ciencia humana y sus recursos cognoscitivos y también las nociones ideológicas de la so­ ciedad : religiosas, filosóficas, políticas. En esta existencia objetiva, los significados se subordinan a las leyes histórico­ sociales y, al mismo tiempo, a la lógica interna de su desa­ rrollo.

 

Pese a la riqueza inagotable, al carácter multilateral de esta vida de los significados ( ¡pensar que todas las cienci'!s se ocupan de ella! ) aquí permanece completamente oculta su otra vida, su otro movimiento: su funcionamiento en los procesos de la actividad y de la conciencia de los individuos concretos, aunque los significados pueden existir sólo gra­ cias a dichos procesos.

 

En esta segunda vida, los significados se individualizan y "subjetivizan"; pero sólo en el sentido de que su movimien­ to en el sistema de las relaciones de la sociedad ya no está contenido directamente en ellos; entran en otro sistema de relaciones, en otro movimiento. Y lo notable es que, sin em­ bargo, no pierden en absoluto su naturaleza histórico-social, su objetividad. ( ...)

 

 

 

         El sentido Personal

 

         Hace tiempo que la psicologíá describe la subjetividad, la parcialidad de la conciencia humana. Se han visto mani­ festaciones de dicha característica en la selectividad· de la atención, en el tinte emocional de las representaciones, en

 

 la dependencia que los procesos cognoscitivos presentan con respecto a las necesidades e inclinaciones. ( . . . )

 

La actividad del hombre no modifica históricamente su estructura general, su "macroestructura". En todas las eta­ pas del desarrollo histórico se realiza a través de acciones conscientes en las que se efectúa el pasaje de las finalidades

 

         los productos objetivos y se subordina a los mo�ivos que la impulsan. Lo que cambia radicalmente es el carácter de las relaciones que vinculan entre sí ·a· · ·las finalidades y los motivos de la actividad.

Estas relaciones son decisivas desde el punto de vista psicológico. Lo que ocurre es que para el propio sujeto la toma de conciencia y el logro de finalidades concretas, el

 

 

 

1 9-0738     289

 

 

dominio de los medios y las operaciones de la acción es el procedimiento de afirmación de su vida, de satisfacción y desarrollo de sus necesidades materiales y espirituales, ob­ jetivadas y transformadas en los motivos de su actividad. Es indiferente si el sujeto toma o no conciencia de los moti­ vos, ·si ellos denotan o no su presencia en forma de viven­ cias del interés, del deseo o de la pasión ; su función, desde el ángulo de la conciencia, consiste en que parecen "valo­ rar'' el significado vital que para el sujeto tienen las circuns­ tancias objetivas y sus acciones en dichas circunstancias, le confieren un sentido personal que no coincide directamente con su significado objetivo comprensible. En determinadas condiciones, la falta de coincidencia de los sentidos y los significados en la conciencia individual puede adquirir el carácter de verdadero extrañamiento, incluso de antagonis­ mo, entre ellos. 

 

En la sociedad mercantil este extrañamiento surge en forma inevitable y además en las personas que se encuentran en ambos polos sociales. El trabajador asalariado, claro, to­ ma conciencia del producto qúe él produce; dicho con otras palabras, el producto aparece ante el trabajador en su signi­ ficado objetivo, por lo menos en los límites indispensables para que pueda cumplir racionalmente sus funciones labora­ les. Pero para el propio trabajador el sentido de su trabajo no consiste en ésto, sino en el salario, en aras dercual traba­ ja. "Las doce horas de trabajo no tienen para él sentido al­ guno en cuanto a tejer, hilar, taladrar, etc., sino solamente como medio para ganar el dinero que le permite sentarse a la mesa o en el banco de la taberna y meterse en la cama"1 3 . Este extranamiento se manifiesta también en el polo social opuesto : pará el traficante de minerales, señala Marx, és­ tos no tienen el' sentido de minerales1 4 .

 

La liquidación d e las relaciones de propiedad privada eli­ mina esta oposición de los significados y los sentidos en la conciencia de los individuos; su falta de coincidencia, sin embargo, se conserva. ( ...)

 

Aunque en las etapas iniciales de formación de la con­ ciencia los significados aparecen fusionados con los sentidos personales, esta fusión ya contiene implícitamente su falta

 

 

 

1 3    C. Marx.  Trabajo    asalariado y capital.

Obras,          t. 6,     p. 43 2 .          Boletín           Nº 22. C. Marx y F.

1 4    F.         Engels.                      

p . 1 22 .                                         

 

 

C. Marx y F. Engels.

 

Engels. Obras, t. 43,

 

 

290

 

 

de coincidencia, que adquiere luego y de manera inevitable sus formas abiertas, explícitas. Esto último hace necesario delimitar en el análisis el sentido personal como otro siste­ ma más, que forma la conciencia individual. Son ellos los que crean ese plano "encubierto" (según. la expresión de

 

         S. Vigotski) de la conciencia que habitualmente no se in­ terpreta en la psicología como formándose en la actividad de los sujetos, en el desarrollo de su motivación, sino como si expresara de manera directa las fuerzas motrices internas aparentemente incluidas desde el comienzo mismo en la naturaleza del hombre. ( . .. )

 

A diferencia de los significados, los sentidos personales, igual que la trama sensorial de la conciencia, no tienen exis­ tencia "su praindivid ual", "no psicológica". Si la sensibili­ dad externa vincula, en la conciencia del sujeto, los signifi­ cados con la realidad del mundo objetivo, el sentido perso­

 

1 nal los liga con la realidad de su propia vida en ese mundo, con los motivos de esa vida. El sentido personal crea la par­ cialidad de la conciencia humana.

 

_En Ja _conciencia individual los significados "se psicolo­ gizan", retoman a la realidad del mundo dada sensorial­ mente al sujeto. Otra circunstancia, además decisiva, que convierte a los significados en una categoría psicológica es que, funcionando en el sistema de la conciencia individual, los significados no se realizan a sí mismos, sino al movimien­ to del sentido personal encarnado en ellos, de este ser-para­ sí del sujeto concreto.

 

Psicológicamente, es decir, en el sistema de la concien­ cia del sujeto y no en calidad de su objeto o su producto, los significados no existen, en general, de otra manera que rea­ lizando unos u otros sentidos, de la misma forma que las acciones y operaciones del sujeto no existen de otra manera que realizando una u otra actividad suya, impulsada por un motivo, una necesidad. El otro aspecto consiste en que el sentido personal siempre es sentido de algo. El sentido ''puro", inrpaterial es tan absurdo como un ser inmaterial.

 

La encarnación del sentido en los significados es un pro­ ceso profundamente íntimo, psicológicamente sustancial y nada automático ni instantáneo. ( . . . )

 

El proceso al que nos referimos aparece en sus formas más desnudas en las condiciones de la sociedad de clases, de la lucha de ideologías. En estas circunstancias los senti­ dos personales, que reflejan los motivos generados por las

 

 

2 9 1

 

 

 

 

 

 

 

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relaciones vitales reales del hombre, pueden no encontrar los significados objetivos que los encarnen adecuadamente y entonces comienzan a vivir como si fuera con ropas ajenas. Es necesario representarse la contradicción esencial que ori­ gina este fenómeno. A diferencia de la existencia de la socie­ dad, la existencia del individuo no es "autoparlante", es decir, el individuo no posee un lenguaje propio, significados elaborados por él mismo ; la conciencia que toma de los fenómenos de la realidad puede tener lugar sólo mediante los significados "ya listos" que asimila exógenamente : cono­ cimientos, conceptos, puntos de vista, que recibe en la co­ municación, en. unas u otras formas de la comunicación in­ dividual y masiva. Esto posibilita introducir en su concien­ cia, imponerle representaciones e ideas deformadas o fantás­ ticas, incluidas aquellas que no tienen base alguna en su ex­ periencia vital práctica, real. Privadas de esta base, dichas ideas y representaciones ponen de manifiesto en la concien­ cia del hombre su inestabilidad ; al mismo tiempo, al conver­ tirse en estereotipos (y como cualquier estereotipo) son ca­ paces de ofrecer resistencia, de manera que sólo pueden des­ truirlos serias confrontaciones vitales. Pero incluso su des­ trucción no elimina la desintegración de la conciencia, su no adecuación ; por sí misma esa destrucción crea sólo el vaciamiento de la conciencia, capaz de convertirse en una catástrofe psicológica. Es indispensable, además, que en la conciencia del individuo se realice la reencarnación -de los sentidos personales subjetivos en otros significados, adecua­ dos a ellos.

 

Un análisis más detallado de esta reencarnación de los sentidos personales en significados adecuados (más adecua­ dos) muestra que tiene lugar en la lucha que se libra, en la sociedad, por la conciencia de las personas. Con ello quie­ ro decir que el individuo no está simplemente ante una "vi­ trina" de significados, entre los que sólo debe elegir, que es­ tos significados -representaciones, conceptos, ideas- no esperan pasivamente ser elegidos, sino que penetran con energía en las relaciones del individuo con las personas, re­ laciones que forman el círculo de sus comunicaciones reales. Si el individuo, en determinadas circunstancias vitales está obligado a elegir, no lo hace entre significados, sino entre posiciones sociales enfrentadas que se expresan y de las que se toma conciencia- mediante esos significados.

 

En la esfera de las representaciones ideológicas este pro-

 

 

292

 

 

ceso es inevitable y tiene carácter universal sólo - en la so­ ciedad de clases. Sin embargo, se conserva en las condiciones de la sociedad socialista, comunista, en la medida en que aquí se manifiestan las peculiaridades de la vida individual del hombre, las particularidades de las relaciones, . contac­ tos y situaciones vitales personales; se conserva también por­ que siguen siendo irrepetibles las particularidades del sujeto como ser corporal y las condiciones externas concretas, que no pueden ser idénticas para todos.

 

No desaparece, ni puede desaparecer, la falta de coinci­ dencia, que se reproduce permanentemente, de los sentidos personales portadores de la intencionalidad, la parcialidad de la conciencia del sujeto y los significados que le son "in­ diferentes", sólo por medio de los cuales esos sentidos pue­ den expresarse. Por eso el movimiento interno del sistema desarrollado de la conciencia individual está lleno de drama­ tismo. Es creado por los sentidos que no pueden "expresar­ se a sí mismos" .en los significados adecuados; por los.'signi­ ficados que están privados de base vital propia y que por ello a veces se desprestigian dolorosamente en la conciencia del · sujeto ; finalmente, también es creado por la existencia de motivos-finalidades que resultan conflictivos entre sí.

 

No hay necesidad de repetir que este movimiento inter­ no de la conciencia individual es generado por el movimien­ to de la actividad objeta! del hombre, que tras su dramatis­ mo - se oculta el dramatismo de su .vida real, que por eso la psicología científica de la conciencia es imposible al margen de la investigación de la actividad del sujeto, de las formas de su existencia directa. ( . . . )

 

Lo que llamamos vivencias interiores son fenómenos que surgen en la superficie del sistema de la conciencia, formas en las que la conciencia aparece para el sujeto en su inmedia­ tez. Por eso las propias vivencias del interés o del aburri­ miento, de la atracción o del remordimiento no ponen al

 

descubierto  aún  su naturaleza al sujeto ; aunque parecen

fuerzas internas que impulsan su actividad,  su función real

consiste en conducir al sujeto al verdadero origen de esas vi­ vencias, en dar aviso del sentido personal de los aconteci­ mientos que ocurren en su vida; obligan al sujeto como si fuera a detener por un instante el torrente de su actividad, a escrutar los valores vitales que se han formado en él para encontrarse en éstos o quizá para revisarlos. ( . . . )

 

Por último, lo más importante. El análisis de la actividad

 

 

293

 

 

y de la conciencia individual parte, por supuesto, de la exis­ tencia de un suje.to corporal real. Sin embargo, inicialmente, es decir, hasta y fuera de este análisis, el sujeto aparece co­ mo cierta abstracción, una integridad no "llenada" psicoló­ gicamente. Sólo como resultado del camino recorrido por la investigación, el sujeto se descubre a sí mismo y en forma psicológica concreta como personalidad. Al mismo tiempo se advierte que el análisis de la. conciencia individual, ª· su vez, no puede dejar de recurrir a la categoría de personali­ dad. Por eso en este análisis debieron introducirse concep­ tos ta,es como ''parcialidad de la conciencia" y "sentido personal'', tras los cuales se encuentra un problema aún no abordado : el problema de la investigaeión psicológica sis­ témica de la personalidad.

 

 

 

C a p í t u l o V

 

LAACTNIDAD Y LA PERSONALIDAD

 

         Individuo y personalidad

 

         ...) La diferenciación de los conceptos "individuo" y "personalidad" constituye la premisa indispensable del aná­ lisis psicológico de la personalidad.

 

Nuestro idioma refleja bien la falta de coincidencia de estos conceptos: usamos la palabra "personalidad" sólo con respecto al hombre y, además, a partir de eierta etapa de su desarrollo. No decimos "la personalidad del animal" o "la personalidad del recién nacido". Pero nadie tiene dificultad

 

 -en-hablardel animal o del recién nacido como individuos, de sus peculiaridades individuales (un animal excitable, tran­ quilo, agresivo, etc. ; por supuesto, lo mismo se puede decir de un recién nacido). Tampoco hablamos seriamente de la personalidad de un niño de dos años, aunque pone de mani­ fiesto no sólo sus particularidades genotípicas, sino una enor­ me cantidad de peculiaridades adquiridas por influencia del entorno social; dicho sea de paso, esta circunstancia testi­ monia una vez más en contra de la comprensión de la perso­ nalidad como producto del entrecruzamiento de los factores biológico y social. Es interesante que en la psicopatología se describen casos de desdoblamiento de la personalidad y esto no es, de ninguna manera, una expresión figurada; pero nin­ gún proceso patológico puede llevar al desdoblamiento del individuo ; el individuo desdoblado, "dividido" es un absur­ do, una contradicción de términos.

 

 

         -El concepto de personalidad, al igual que el concepto de individuo, expresa la integridad del sujeto de la vida; la per­ sonalidad no está formada por trozos, no es un "polípero'', sino una formación integral de tipo especial. La personali­ dad no es una integridad, condicionada genotípicamente : la personalidad no nace, se hace. ( ... ) La personalidad es un prod_ucto relativamente tardz'o del desarrollo histórico­ social y ontogenético del hombre. ( .. . )

 

295

 

 

La formación de la personalidad es un proceso sui gene­ ris, que no coincide directamente con el proceso de cambio, que ocurre durante la vida, de las propiedades naturales del individuo en el curso de su adaptación al medio externo. El hombre como ser natural es un individuo que posee una u otra constitución física, un tipo de sistema nervioso, de temperamento, una determinada fuerza dinámica de las necesidades biológicas, una afectividad y muchos otros rasgos que, en el curso del desarrollo ontogenético, en parte se des­ pliegan, en parte se reprimen; en una palabra, cambian de di­ versa manera. Sin embargo no son los cambios de estas pfo� piedades innatas del hombre los que generan su personalidad.

 

La personalidad es una formación humana especial que no puede ser inferida de su actividad adaptativa, como no pueden ser inferidas de ésta la conciencia o las necesidades humanas. Como la conciencia del hombre, como sus necesi­ dades (Marx dice "producción de la conciencia", "produc­ ción de las necesidades"), la personalidad del hombre tam­ bién "se produce" : es creada por las relaciones sociales que el individuo entabla en su actividad. El hecho de que tam­ bién se transformen, cambien ciertas peculiaridades suyas como individuo no constituye la causa, sino el efecto.-de la formación de su personalidad.

 

Expresemos esto de otra manera: las peculiaridades que caracterizan a una unidad (el individuo) no pasan simple­ mente a ser particularidades de otra unidad (la personalidad)­ de forma que las primeras se eliminan; se conservan, pero justamente como peculiaridades del individuo. Así, las par­ ticularidades de la actividad nerviosa superior del individuo no se convierten en peculiaridades de su personalidad y no la determinan. Aunque el funcionamiento del sistema ner­ vioso constituye, por cierto, la premisa indispensable para el desarrollo de la personalidad, el tipo de sistema nervioso no constituye el "esqueleto" sobre el cual se construye la personalidad. La fuerza o la debilidad de los procesos ner­ viosos, su equilibrio, etc. se manifiestan sólo en el nivel de los mecanismos por medio de los que se realiza el sistema de relaciones del individuo con el mundo. Esto determina el carácter no unívoco de su papel. en la formación de la perso­ nalidad.

 

 

Para enfatizar lo dicho me permitiré una disgresión. Cuando se habla de la personalidad, habitualmente asocia­ mos su caracterización psicológica con el sustrato más cer-

 

 

296

 

 

cano, por así decir, de la psiquis: los procesos nerviosos superiores. Imaginemos, sin embargo, el siguiente caso : una luxación congénita de la articulación coxofemoral con­ dena a un niño a la cojera. Esa peculiaridad anatómica está muy lejos de pertenecer al tipo de particularidades que se adjudican habitualmente a la personalidad (a lo que se llama su "estructura"). Sin embargo, su importancia para la for­ mación de la personalidad es incomparablemente mayor que, digamos, un tipo débil de sistema nervioso. Pensemos sólo en las siguientes circunstancias: los niños de su edad juegan en el patio a la pelota y el pequeño rengo se mantie­ ne apartado; luego, cuando se hace mayor y llega la época de los bailes, no le queda otra cosa que "sostener la pared". ¿Cómo se formará en estas condiciones su personalidad? Es imposible predecirlo y es imposible justamente porque incluso una característica tan notoria . del individuo no determina unívocamente su formación como personalidad. Por sí misma no es capaz de generar, digamos, un complejo de inferioridad, la insociabilidad o, por el contrario, una actitud de afectuosa consideración para con las personas ·y, en general, ninguna peculiariadad propiamente· psicológica del hombre como personalidad. La _paradoja reside en que las premisas del desarrollo de la personalidad son, por su esencia, impersonales.

 

La personalidad, como el individuo, es el producto de la integración de procesos que hayen realidad las relaciones vi­ tales del sujeto. Sin embargo, esa formación peculiar que lla­ mamos personalidad tiene Úna diferencia fundamental, · de­ terminada por la naturaleza de las relaciones que la generan: se trata de ·las relaciones sociales, específicas del hombre, que él entabla en su actividad objeta!. Como ya hemos vis­ to, a pesar de toda la diversidad de sus tipos y formas, se caracterizan por una estructura interna común y presupo­ nen su regulación consciente, es decir, la presencia de la con­ ciencia y, en ciertas etapas del desarrollo, incluso de la auto­ conciencia del sujeto.

 

Al igual que estas actividades, el proceso de su unifica­ ción -surgimiento, desarrollo y disolución de los víncu­

 

los que existen eritre ellas- és urt pr9ceso· de tipo especial, subordinado a leyes peculiares.

 

El estudio del proceso de unificación, de vinculación de las actividades del sujeto, como resultado del cual se forma su personalidad, es una tarea esencial de la investigación

 

 

297

 

 

 

psicológica. ( ... ).  Dicha tarea requiere el análisis de la acti­

         vidad objeta! del      sujeto, siempre · mediatizada, se entiende,

         por los procesos de la conciencia que "empalman" las dis­

         tintas actividades entre sí. ( ... )

                     El sujeto, al entrar en la sociedad, en un nuevo sistema

         de relaciones, adquiere también nuevas cualidades -sisté­

         micas-, las únicas que permiten dar la verdadera caracteri­

         zación de la personalidad : la psicológica, en la que se estu­

         dia al sujeto en el sistema de actividades que realizan su vida

         en la sociedad ; la social, cuando lo examinamos en el sistema

         de las relaciones objetivas de la sociedad como su "personi­

         ficación". 1   

                     Aquí nos acercamos al problema metodológico funda­

         mental, que se oculta tras la diferenciación de los conceptos

         "individuo" y "personalidad". Nos referimos al problema de

         la dualidad de las cualidades de los objetos sociales, genera­

         das      ·por la dualidad de las relaciones objetivas en las que

         existen. Como se sabe, fue Marx quien descubrió esta duali­

         dad y mostró el doble carácter del trabajo que genera el pro­

         ducto y, por último, la dualidad del hombre como "sujeto

·        de la naturaleza" y "sujeto d·e la sociedad"2 •

                     Para la psicología científica de la personalidad este des­

 

cubrimiento metodológico fUndamental tiene importancia decisiva. Cambia radicalmente la comprensión de su objeto

 

         destruye los esquemas, · en ella arraigados, en los que se in­ cluyen rasgos o "subestructuras" tan disímiles como, por ejemplo, las cualidades morales, los conocimientos, los há­ bitos y las costumbres, las formas del reflejo psíquico y el temperamento. La fuente de tales "esquemas d-e la persona­ lidad" es la noción sobre el desarrollo de la personalidad co­ mo resultado de la estratificación de adquisiciones sobre cier­ ta base metapsicológica preexistente. Perojustamente desde este punto de vista, no puede entenderse, en general, la per­ sonalidad como formación humana específica.

 

El verdadero camino de investigación de la personalidad

 

consiste eri el estudio de aquellas transformaciones del suje-

 

1 Véase: C. Marx . El Capital. C. Marx y F.. Engels. Obras, t. 23, p , 24.4; C. Marx. Manuscritos económicos de 185 7·1859. C. Marx

 

.        y F. Engels. Obras, t. 46, parte I, p . 505 .

 

2       Véase:  c. Marx. El Capital. C. Marx y F. Engels. Obras, t. 23,

p.      5 0 ; C. Marx .  Manuscritos económicos de 1857·1 859. C. Marx y

E Engels'. Obras, t. 46, parte I, p . 8 9 ; t. 46, parte II, p. 1 9.

 

 

 

298

 

 

to (o, para decirlo con las palabras de L. Seve, de las "in­ versiones fundamentales") creadas por el automovimiento de su actividad en el sistema de las relaciones sociales3 . En este camino nos enfrentamos desde el inicio mismo con la necesidad de revalorar algunas tesis teóricas generales.

 

Una de ellas, de la que depende el planteo inicial del problema de la personalidad, nos devuelve a la tesis, ya re­ cordada, de que las condiciones externas actúan a través de las internas. "La tesis según la cual las influencias exter­ nas se hallan vinculadas con sus efectos psíquicos en forma mediatizada a través de la personalidad es el centro a partir del cual se determina el enfoque teórico de todos los proble­ mas de la psicología de la personalidad"4 . Es cierto que lo externo actúa a través de lo interno y es incondicional­ mente cierto en los casos en que examinamos el efecto de

 

         otra influencia. Otra cosa es ver en esta tesis la clave

 

. para comprender lo interno como personalidad. El autor aclara que esto interno depende de las influencias externas anteriores. Pero con ello no se pone al descubierto el surgi­ miento de la personalidad como integridad peculiar que no coincid·e--directamente con la integridad del individuo y de­ bido a ello sigue quedando en pie la posibilidad de compren­ der la personalidad sólo como el individuo enriquecido por la experiencia previa.

 

-Pienso que para encontrar el modo de enfocar este pro­ blema hay que invertir, desde el comienzo mismo, la tesis de partida: lo interno (el sujeto) actúa a través de lo externo y con ello se modifica a sí mismo. Esta tes.is tiene un sentido completamente real. Al principio, el sujeto de la vida apare­ ce en general sólo como poseedor -para usar la expresión de Engels- de "una fuerza de reacción autónoma'', pero esta fuerza puede actuar únicamente a través de lo externo y allí tiene lugar su tránsito de posibilidad a realidad, o sea, su concretización, su desarrollo y enriquecimiento, en una pa­ labra, sus transformaciones, que son las transformaciones

 

         del pr9pio sujeto, su portador. Entonces, es decir, en calidad de sujetcHransformado, éste actúa como si refractara las in­ fluencias externas en sus estados habituales. ( . . . )unau

 

3       Véase:  L. Seve. Marxismo y teoría de la personalidad. Moscú,

 

1 972, p. 4 1 3 ; Buenos Aires, Amorrortu ed., 1 973 (No ta de la traduc­

 

tora)4. S. L. Rubinshtein. Principios y vías del desarrollo de la psico­ logia. Moscú, 1 95 9, p. 1 1 8 .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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                     3. La actividad como fundamento

                     de la personalidad

                     La tarea principal consiste en poner de manifiesto los

/        "formadores" real�s de la personalidad, esa unidad superior

         del       hombre que es cambiante como su propia vida y que,

-1--   al         mismo  tiempo,  conserva su  constancia,  su autoiden-

         tidad. ( .. . )

                     La base real de la personalidad del hombre es el conjun­

         to de sus relaciones con el mundo -sociales por su-naturale­

         za-, pero de aquellas relaciones que se realizan y ellas son

         realizadas por su actividad o, más exactamente, por el con­

         junto de sus múltiples actividades.

                     Nos referimos justamente a las actividades del sujeto que

         constituyen las "unidades" iniciales del análisis psicológico

         de la personalidad y no las acciones, ni las operaciones, ni

         las funciones psicofisiológicas o los bloques de funciones;

         estas últimas caracterizan la actividad, pero no la personali­

         dad      en forma directa. A primera vista esta tesis parece con­

 

tradecir las nociones empíricas sobre la personalidad, y más aún, empobrecerlas. Sin embargo, es la única que abre el­ camino para comprender la personalidad en su verdadera concreción psicológica.

 

Ante todo, en este camino se elimina la principal dificul­ tad : determinar qué procesos y particularidades del hombre caracterizan psicológicamente a su personalidad -y-- cuáles -  son, en este sentido, neutrales. Ocurre que si se los toma. en

 

sí mismos, abstraídos del sistema de la actividad, ellos no nos dicen nada acerca de su relación con la personalidad. Difícilmente sea razonable considerar como "personales" las operaciones de escritura, la habilidad caligráfica. Pero tomemos a Akaki Akákievich Bashmachkin, personaje del cuento de Gógol El Capote; dicho personaje trabajaba en cierto departamento como funcionario, su tarea era copiar documentos oficiales y veía en esta ocupación todo un mun­ do diverso y atractivo. Al terminar el trabajo diario, Akaki Akákievich iba directamente a su casa. Después de comer a toda prisa, sacaba un frasco con tinta y se ponía a copiar los papeles que había traído ; si no tenía documentos, co­ piaba por gusto, para sí, para satisfacción personal. "Des­ pués de haber escrito a su antojo -relata Gógol - se acosta­ ba a dormir, sonriendo por anticipado al pensar en el día si­ guiente: quién sabe qué le enviaría Dios para copiar mañana".

 

 

 

300

 

 

¿Cómo pudo ocurrir que la copia de documentos oficia­ les ocupara el lugar central en su personalidad, se convirtie­  ra en el sentido de su vida? No conocemos las circunstancias concretas, pero de una u otra forma estas circunstancias pro­ vocaron la sustitUción de un motivo principal por operacio­ nes que, por lo común, son completamente impersonales y que a causa de ello se convirtieron en una actividad autó­ noma y como tales pasaron a ser características de la perso­ nalidad. (. .. )

 

 

A veces sucede otra cosa. En lo que, visto desde afuera, parecen acciones que tienen para el sujeto una significación propia, el análisis psicológico descubre que son sólo un me­ dio para alcanzar las finalidades, cuyo verdadero motivo pa­ recería estar en un plano de la vida completamente diferen­ te. En este caso tras la apariencia de una actividad se oculta otra. Y ésta es la que integra la fisonomía psicológica de la personalidad, cualquiera sea el conjunto de acciones con­ cretas que .la realicen. Este conjunto conforma algo así como la cobertura de aquella otra actividad que ejecuta una u otra relación verdadera del hombre con el mundo, cober­ tura que depende de condiciones a veces casuales. Por ejem­ plo, el que un hombre _dado trabaje_ como técnico no dice aún nada sobre su personalidad ; las peculiaridades de ésta no se ponen al descubierto en eso, sino en las relaciones en las que el hombre entra inevitablemente, quizá en el proceso de su trabajo y, quizá, fuera de _dicho proceso. ( ... )

 

En la investigación de la personalidad no hay que limi­ tarse a aclarar las premisas; es necesario partir del desarrollo de la actividad, de sus tipos y formas concretas y de los víncu­ los que se establecen entre ellos, por cuanto su desarrollo cambia radicalmente la importancia de esas mismas premi­ sas. La investigación no va desde los hábitos, aptitudes y co­ nocimientos adquiridos a las actividades que ellos caracte­ zan, sino que parte del contenido y las vinculaciones de las actividades y se orienta a estudiar cómo y qué procesos las realizan, las hacen posibles.

 

Ya los primeros pasos en la dirección indicada posibili­ tan delimitar un hecho muy importante : en el curso del desarrollo del sujeto, algunas de sus_ actividades entran en relaciones jerárquicas. En el nivel de ·1a personalidad, las ac­ tividades no forman en absoluto un simple haz, cuyos rayos tienen su fuente y centro en el sujeto. La idea de que las vinculaciones entre las actividades están radicadas en la

 

 

3 0 1

 

 

unidad e integridad de su sujeto es válida sólo en el nivel del individuo. En ese nivel (en el animal, en el bebé), la com­ posición de las actividades y sus interrelaciones están deter­ minadas directamente por las propiedades generales e in­ dividuales, innatas y adquiridas, del sujeto. Por ejemplo, el cambio en la selectividad y la mudanza. de la actividad de­ penden en forma dfrecja de los estados que presentan las necesidades del organismo; del cambio de sus dominantes biológicos.

 

Una cosa distinta ocurre con las relaciones jerárquicas de las actividades que caracterizan a la ·personalidad . Su particularidad es estar "desligadas'" de los estados del orga­ nismo. Estas jerarquías de las actividades son el producto de su propio desarrollo y forman el núcleo de la personalidad.

 

En otras palabras, los "nudos" que unen a las diferentes actividades no · los ata la acción de las fuerzas biológicas o espirituales del sujeto, sino que se anudan en el sistema de relaciones en las que entra el sujeto.

 

La observación descubre fácilmente los primeros "nu­ dos" con los que se inicia en.. ei niño la etapa más tempran.a de formación de la personalidad. En una ocasión, este fenó­ meno se pudo observar con gran claridad en experimen­ tos con preescolares. El experimentador planteó al niño una tarea: alcanzar un 'objeto distante.. cumpliendo indefectible­

 

         condición de no levantarse de su sitio. En cuanto

. el niño se disponía a resolver la tarea, el experimentador pa-saba a una habitación vecina, desde donde continuaba la

 

observación utilizando el dispositivo óptico común en estos casos. Una vez, después de una serie de intentos infructuo­ sos, el pequeño se levantó, fue hacia el objeto, lo tomó y tranquilamente volvió a su sitio. El experimentador entró enseguida, lo alabó por el resultado obtenido y como pre­ mio le ofreció un caramelo. El niño, sin embargo, lo rechazó y cuando el experimentador insistió, . se puso a llorar queda­ mente.

 

¿Qué hay detrás de este fenómeno? En el proceso que hemos observado se pueden distinguir tres momentos: 1) la comunicación del niño con el experimentador, cuando se le explica la tarea; 2) la solución de la tarea; 3) la comunica­ ción con el experimentador, después que el niño ha tomado el objeto. Las acciones del pequeño respondieron, por ende, a dos motivos diferentes, es decir realizaban una actividad de dos tipos: una, en relación con el experimentador; lamentela

 

 

 

3 02

 

otra, en relación con el objeto (la recompensa). La observa­ ción muestra que cuando el niño tomó el objeto no vivencia­ ba la situación como conflictiva, corno situación "de stress". La relación jerárquica entre ambas actividades se descubre sólo en el momento en que se retoma la comunicación con el experimentador, digamos post factum ; el caramelo resul­ tó amargo, amargo por su se:r;i.tido subjetivo, personal.

 

El fenómeno descrito pertenece a los más tempranos y transitorios. A pesar de toda la ingenuidad con la que se ma­ nifiestan estas primeras subordinaciones de las diferentes re­ laciones vitales del niño, justamente ellas testimonian que ha comenzado el proceso de estructuración de esa forma­ ción especial que llamarnos personalidad. Semejantes subor­ dinaciones no se observan nunca en una edad más temprana ; en cambio, en el desarollo ulterior se muestran de manera permanente, en formas incomparablemente más comple­ jas y "escondidas". ¿Acaso no surgen siguiendo un esquema análogo fenómenos profundamente personales corno los re­ mordimientos de conciencia?

 

El desarrollo y la multiplicación de los tipos de activi­ -aad del -individuo no lleva simplemente a la ampliación de su "catálogo". Al mismo tiempo se van centrando en torno de los más importantes, que subordinan a los otros. Este proc�so complejo y prolongado de desarrollo de la persona­ lidad tiene sus etapas, sus estadios. Es inseparable del desa­ rrollo de la concienca, de la autoconciencia; pero la concien-

 

         cia no es su principio constitutivo ; ella sólo lo mediatiza y, por decirlo así, lo resume ... ( ...).

En consecuencia, en la base de la personalidad están las relaciones de subordinación de las actividades humanas, generadas por el curso de su desarrollo. ¿En qué se expresa psicológicamente esta subordinación, esta jerarquía de las actividades? En correspondencia con la definición que he­ mos adoptado, llamamos actividad al proceso impulsado y orientado por el motivo, por aquello en que se ha objetivado una .u otra necesidad. Dicho de otra manera, tras la correla­ ción de fas actividades se pone al descubierto la correlación de los. motivos. De este modo llegamos a la necesidad de re­ toroar el análisis de los motivos y exarn�nar su desarrollo, su transformación, la capacidad de desdoblar sus funciones y aquellos desplazamientos que ocurren dentro del sistema de procesos que conforman la vida del hombre como perso­ nalidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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4. Motivos, emociones y personalidad

 

 

En la psicología moderna el término "motivo" (motiva­ ción, factores motivacionales) designa fenómenos muy di­ versos. Se llaman motivos a los impulsos instintivos, a las in­ clinaciones y a los apetitos biológicos, así como también a la vivencia de las emociones, intereses y deseos; en la abigarra­ da lista de motivos se pueden encontrar las finalidades vita­ les y los ideales, pero también la estimulación producida por una corriente eléctrica. No hay ninguna necesidad de aclarar las mezclas de conceptos y términos que caracterizan el estado actual del problema de los motivos. La tarea del análisis psicológico de la personalidad requiere sólo exami­ nar las cuestiones fundamentales.

 

En primer lugar, se trata del problema de la correlación entre los motivos y las necesidades. Ya he señalado que la necesidad propiamente dicha es siempre necesidad de algo, que en el nivel psicológico las necesidades están mediatiza­ das por el reflejo psíquico y, además, de manera doble. Por una parte, los objetos que responden a las necesidades del sujeto aparecen ante él con sus rasgos señalizadores objeti� vos. Por otra parte, también los propios estados de necesi­ dad son señalizados y reflejados sensorialmente por el suje­ to, en los casos más simples como resultado de la acción de los estímulos interoceptivos. Aquí el cambio más importan­ te que caracteriza el pasaje al nivel psicológico es -el surgi-­ miento de vinculaciones móviles entre las necesidades y los objetos que responden a ellas.

 

En el estado de necesidad del sujeto no está registrado rígidamente el objeto que es capaz de satisfacer la necesi­ dad. Hasta que no es satisfecha por primera vez, la nece­ sidad "no conoce" su objeto, debe todavía descubrirlo. Sólo como resultado de este descubrimiento la necesidad adquie­ re su carácter objeta! y el objeto percibido (representado, concebido), su función estimuladora y orientadora de la ac­ tividad, es decir,se convierte en motivo.

 

Esta comprensión de los motivos parece, cuanto me­ nos, unilateral y las necesidades aparentemente ya no cons­ tituyen un problema de la psicología. Pero no es así. De la psicología no desaparecen las necesidades, sino sólo sus for­ mas abstractas, los estados de necesidad "desnudos" propios del sujeto, que no tienen contenido objetal. Estas formas abstractas aparecen cuando las necesidades se aíslan de la

 

 

304

 

 

actividad objetal del sujeto, que es la única en la que adquie­ ren su concreción psicológica.

 

Se sobreentiende que el sujeto como individuo nace do­ tado de necesidades. Pero, repito una vez más, la necesidad como fuerza interior puede realizarse sólo en la actividad ; en cuanto el sujeto comienza a actuar, de inmediato se ope­ ra la transformación de la necesidad y ésta deja de ser lo que era virtualmente, "en sí" . Cuanto más avanza el desarrollo de la actividad tanto más esta premisa suya se convierte en su resultado.

 

La transformación de las necesidades se muestra clara­ mente ya en el nivel de la evolución animal: como resultado del cambio y la ampliación del círculo de objetos que res­ ponden a las necesidades . y de los procedimientos para sa­ tisfacerlas, se desarrollan también las propias necesidades. · Esto ocurre porque las necesidades tienen la capacidad de concretizarse en un diapasón potencialmente muy amplio de objetos, los que se convierten en estímulos de la activi­ dad del animal y le dan a ésta una determinada orientación.

 

 

         Por ejemplo, cuando en el medio aparecen nuevos tipos de alimento y desaparecen los anteriores, la necesidad alimen­ taria contínúa siendo satisfecha y; ·a1 mismo tiempo, se impregna de un nuevo contenido, es decir, se convierte en otra. De modo que el desarrollo de las necesidades de los animales transcurre mediante el desarrollo de su actividad co-ií respecto a un círculo cada vez más amplio de objetos; se sobreentiende que el cambio del contenido concreto obje­ ta! de las necesidades modifica los procedimientos para sa­ tisfacerlas.

 

Por supuesto, es necesario hacer a esta tesis general mu­ chas salvedades y aclaraciones, en especial en lo concernien­ te a las llamadas necesidades funcionales. Pero ahora no nos referimos a esto. Lo importante es destacar que las necesi­ dades se transforman a través de los objetos en el proceso de su uso, lo que tiene una significación clave para compren­ der la naturaleza de las necesidades del hombre.

 

A diferencia del desarrollo de las necesidades en los animales, que depende de la ampliación del conjunto de ob­ jetos naturales consumidos, las necesÍdadE)s del ·hombre son generadas por el desarrollo de la producdón, puesto que la producción es también directamente el consumo que crea la necesidad. Dicho con otras palabras, el consumo es media­ tizado por la necesidad de ün objeto, por su percepción o

 

 

 

3 05

 

 

por su representación mental. En esta forma refleja el obje­ to, aparece en calidad de motivo ideal, de estimulante in­ terno5 .

 

Sin embargo, en la psicología las necesidades se anali­ zan", por lo común, haciendo abstracción de lo principal, a saber, del desdoblamiento de la producción para el consu­ mo, desdoblamiento que las genera; esto lleva a explicar uni­ lateralmente las accfortes de las_ personas infiriéndolas en for­ ma directa de sus necesidades. En dicho caso, suelen apoyar­ se en un enunciado de Engels, extraído del contexto general de un fragmento Sl:!YO, dedicado justamente al papel del tra­ bajo en la formación del hombre, incluidas, por supuesto, sus necesidades. La concepción marxista dista mucho de ver en las necesidades el punto inicial y principal. Marx es­ cribe al respecto : "En calidad de demanda, de necesidad, el consumo es el momento interno de la actividad producti­ va. Pero esta última (la bastardilla es nuestra. -A. L. ) es el punto inicial de la realización y, por ello, su momento do­ minante, es decir el acto en el que se transforma nuevamen­ te. todo el proceso. El individuo produce el objeto y a través de su consumo retorna nuevamente a sí mismo. . . "6 •

 

Por lo tanto tenemos ante nosotros dos esquemas funda­ mentales que expresan las vinculaciones entre la necesidad y la actividad. El primero reprod\J_Ce la idea de que el punto de partida es la necesidad y por eso el proceso en conjunto se expresa en el ciclo : necesidad --+ actividad --+ necesidad. Co­ mo señala L. Seve, en él se realiza el "'materialismo de las necesidades" que corresponde a la noción premarxista de la esfera del consumo como fundamental. El esquema opues­ to es el del ciclo : actividad � necesidad � actividad. Este es­

 

         quema, que responde a la comprensión marxista de las ne­ cesidades, es asimismo fundamental para la psicología, en la

 

que "ninguna concepción basada en la idea de un 'motor', que precede en principio a la propia actividad, puede cum­ plir el papel de ·idea inicial ni es capaz de constituir funda­ mento suficiente para la teoría científica de la personalidad humana"7 • ( ... )

 

 

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         .

 

 

5  Véase:C. Marx.  Manuscritos  económicos  de

Marx y F. Engels. Obras, t. 46, parte I,  p. 26   -29.

C. Marx.  Manuscritos  económicos      de        1857-1 859.

Engels.6      Obras, t. 46, parte I, p. 3 0.            

         L. Seve.  Marxisme  et  théorie de  la Personnalité

49.

 

 

         857-1 859.

 

C. Marx·   y

 

 

         P. ,  1 972,

 

 

306   .

 

La transformación de las necesidades en el nivel humano abarca también (y ante todo) las necesidades que en el hom­ bre son homólogas a las necesidades de los animales. "El hambre -señala Marx- es el hambre ; pero el hambre que se satisface con carne cocida, comida con cuchillo y tenedor es un hambre distinta de aquélla, para satisfacer la cual se de­ vora carne cruda con ayuda de las manos, las uñas y los dientes"8 •

 

         ...) Aunque las necesidades del hombre, cuya satisfac­ ción constituye la condición indispensable para mantener su existencia física, se diferencian de las necesidades que no tienen homólogas en los animales, esta diferencia no es ab­ soluta y, la transformación histórica abarca toda la esfera de las necdidades. (. . . )

 

Lo más importante es que en el hombre las necesidades entran en nuevas relaciones entre sí. ( . . . )

 

Es verdad que el camino general que recorre el desarro-

110 de las necesidades humanas comienza cuando el hom­ bre actúa para satisfacer sus necesidades elementales, vitales ; pero. luego esta relación se invierte y el hombre satisface sus necesidades vitales para actuar. En ello consiste el camino esencial de desarrollo de las necesidades del hombre. Este camino, sin embargo, no puede ser directamente inferido del movimiento de las propias necesidades, porque tras ellas se

 

         oculta el desarrollo de su contenido objeta!, es decir, de los motivos concretos de la actividad del hombre.

Así, el análisis psicológico de las necesidades se transfor­ ma inevitablemente en el análisis de los motivos. Empero, para ello es necesario superar la comprensión subjetiva tra­ dicional de los motivos, que 11eva a la mezcla de fenómenos totalmente diferentes y de niveles completamente distintos de regulación de la actividad. Aquí nos encontramos con una verdadera resistencia: ¿no es caso evidente, nos dicen, que el hombre actúa porque quiere? Pero las vivencias, los deseos, -�te. subjetivos no constituyen los motivos, porque por sí mis­ mos sonincapaces de generar una actividad orientada y, en consecuencia, la cuestión psicológica fundamental es com­ prender en qué consiste el objeto del deseo o de la pasión dada.

 

Existen aún menos fundamentos para llamar motivos de

. la actividad a factores tales como la tendencia a reiterar es-

 

8 C. Marx. Manuscritos económicos de 1857-1859. C. Marx y F. Engels. Obras, t . 46, parte l, p. 28 .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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tereotipos del comportamiento, a culminar una acción ini­ ciada, etc. En el curso de realización de la actividad surge, claro, una multiplicidad de "fuerzas dinámicas". Sin embar­ go , estas fuerzas pueden ser referidas a la categoría de moti-vo con tanto fundamento como, por ejemplo, la inercia de movimiento del cuerpo humano, cuya acción se pone al des­ cubierto en cuanto un hombre que corre choca con un obs­ táculo surgido inesperadamente.

 

En la teoría de los motivos de la actividad ocupan un lugar especial las concepciones abiertamente hedonistas, . cuya esencia consiste en afirmar que toda actividad humana se subordina al principio de obtener el máximo de emocio­ nes positivas y el mínimo de negativas. De allí se deduce que el logro del placer y la liberación del sufrimiento cons­ tituyen los verdaderos motivos que mueven al hombre. Justamente en las concepciones hedonistas se concentran, como en el foco de una lente, todas las ideas ideológicamen­ te tergiversadas sobre el sentido de la existencia del hombre, sobre su personalidad. Como todas las grandes mentiras, es­ tas concepciones se apoyan en una verdad que falsifican. Dicha verdad consiste en que el hombre realmente aspirá a ser feliz ; pero el hedonismo psicológico entra en contradic­ ción con esta verdad realmente grande, cambián,dola por las pequeñas monedas de los "reforzamientos" y "autorrefor­ zamientos" en el espíritu del conductismo de Skinner. ( . . . )

 

Se sobreentiende que la inconsistencia de las concepcio- · ­ nes hedonistas no reside en que magnifican el papel de las vivencias emocionales en la regulación de la actividad, sino en que quitan relieve y tergiversan las relaciones reales. Las emociones no subordinan a la actividad, sino que son su re­ sultado y el "mecanismo" de su movimiento. ( . . . )

 

Las emociones cumplen la función de señales internas, internas en el sentido de que no constituyen el reflejo psí· quico directo de la propia realidad objetal. La particularidad de las emociones consiste en que reflejan las relaciones entre los motivos (de las necesidades) y el éxito o la posibilidad de realización exitosa de una actividad del sujeto que responda a aquéllos9 . Además, no se trata de la reflexión de estas re-

 

 

 

9 P. Fraisse expresó una tesis similar: " ... la situación emocio­ génica -escribe - no existe como tal. Depende de la relación entre la motivación y las posibilidades del sujeto". P. Fraisse. Les émotions. Traité de Psychologie expérimentale, vol. V, PUF, 1 965 .

 

 

308

 

 

laciones, sino de su reflejo inmediato sensorial, de su viven­ cia. Así, las emociones surgen tras la actualización del mo­ tivo (de la necesidad) y antes que el sujeto realice la valora­ ción racional de su actividad.

 

No puedo detenerme aquí en el análisis de las diferen­ tes hipótesis que, de una u otra manera, expresan la depen­ dencia de las emociones con respecto a la correlación entre "el ser y el deber". Señalaré sólo que, en primer lugar, debe tenerse en cuenta que las emociones revelan la activida.d y no son acciones u operaciones que la realizan. Por eso, pro­ cesos idénticos que ejecutan diferentes actividades, pueden adquirir un matiz emocional distinto e incluso contrario. Para decirlo con otras palabras, las emociones cumplen el papel de "sanción" positiva o negativa con respecto a los efectos presupuestos por el motivo. Incluso el cumplimien­ to exitoso de una u otra acción no siempre, ni mucho me­ nos, produce una emoción positiva: puede generar una vi­ vencia fuertemente negativa, la qu_e indica, desde el ángulo del motivo rector para la persdhalidad, que el éxito logrado constituye, psicológicamente, un fracaso. ( . . . )

 

Para la actividad humana lo genéticamente inicial es la falta de coi-ncidencia entre-los motivos y las finalidades.

 

Por el contrario, su coincidencia es un fenómeno de orden secundario : el resultado de que la finalidad haya adquirido una fuerza impulsora autónoma o el resultado de la toma dé___conciencia de los motivos, -··que convierte a éstos en motivos-finalidades. A diferencia de lo que ocurre con las finalidades, el sujeto no toma conciencia de los motivos en el momento presente: cuando realizamos unas u otras accio­   nes, por lo común no nos damos cuenta, en ese momento, de los motivos que las impulsaron. Es verdad que no nos re­ sulta difícil darles una argumentación motivada, pero ésta no siempre, ni mucho menos, contiene la indicación de sus verdaderos motivos.

 

Los motivos, sin embargo, no están separados de la con­ ciencia. Incluso cuando no se toma conciencia de ellos, es decir, cuando el hombre no se da cuenta de qué lo impulsa a realizar unas u otras acciones; los motivos encuentran su re­ flejo psíquico en otra forma : en forrirn de tono emocional de las acciones. Ese tono emocional (su intensidad, su signo

 

         sus características cualitativas) cumple una· función es­ pecífica, lo que exige diferenciar el concepto de emoción y el concepto de sentido personal. Su falta de coincidencia,

 

 

 

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sin embargo, no se da desde el comienzo : por lo visto en los niveles inferiores, los objetos de la necesidad son justa­ mente "marcados" en forma directa por la emoción. La falta de coincidencia surge sólo como resultado del des­ doblamiento de · las funciones de los motivos, que ocurre en el curso del desarrollo de la actividad humana.

 

Este desdoblamiento surge a consecuencia de que la actividad se vuelve necesariamente polimotivada, es decir responde simultáneamente a dos o varios motivos1 0 . La ac­ ción del hombre siempre realiza objetivamente un cierto conjunto de relaciones: con el mundo objetal, con las per­ sonas circundantes, con la sociedad, consigo mismo. ( . . . )

 

Algunos motivos, al impulsar la actividad, le otorgan si­ multáneamente un sentido personal; los llamaremos motivos generadores de sentido. Otros, que coexisten con los prime­ ros, cumpliendo el papel de factores impulsores (positivos o negativos) -a veces intensamente emocionales, afectivos-, carecen de la función de generar sentido ; los llamaremos convencionalmente motivos-estz'mulos. El rasgo caracterís­ tico . es- el siguiente : cuando .una actividad, importante poc§u sentido personal para el hombre, choca, en el curso de su realización, con una estimulación negativa que provoca in­ cluso una aguda vivencia emocional, el sentido personal de esa actividad no se mo.difica _por -ello ; suele ocurrir lo con­ trario, a saber, el peculiar desprestigio psicológico, rápida­ mente creciente, de la emoción surgida. Este fenómeno, bien · conocido, obliga a meditar una vez más sobre lá rela­ ción entre la vivencia emocional y el sentido personal.

 

La distribución de las funciones de formación de senti­ do y solo de impulso cumplidas por lós motivos de una mis­ ma· actividad permite comprender las relaciones principales que caracterizan la esfera motivacional de la personalidad : las relaciones de jerarquz'a de motivos. Esta jerarquía no se construye, de ninguna manera, por su cercanía a las necesi­ dades vitales (biológicas) como lo supone, por ejemplo, Mas­ low; según este autor en la base de la jerarquía está la nece­ sidad de mantener la homeostasis fisiológica: más arriba se encuentran los motivos de autoconservación ; luego, la segu­ ridad y el prestigio ; finalmente, en la cúspide, los moti-

 

         0 Esto está dado ya eri la estructura fundamental de la acti­ vidad laboral, la que plasma una relación doble : con respecto al resultado del trabajo (a su producto) y con respecto al hombre (a las otras personas).

 

 

 

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vos cognoscitivos y estéticos. El problema principal que sur­ ge aquí no consiste en cuán correcta es la escala dada (u otra semejante), sino en que ni el grado de proximidad a las ne­ cesidades biológicas, ni el grado de fuerza impulsora y capa­ cidad de generar afectos que tienen unos u otros motivos determinan las relaciones jerárquicas existentes entre ellos. Lo que define estas relaciones son los vinculas que se van formando en la actividad del sujeto, sus mediatizaciones y por ello dichas relaciones son relativas. Esto se refiere tam­ bién a la correlación fundamental: a la correlación entre los motivos generadores de sentido y los motivos-estímulos. En la estructura de una actividad un cierto motivo puede cum­ plir la función de generador de sentido; en otra, la función de estimulación complementaria. Sin embargo, los motivos generadores de sentido siempre ocupan un lugar jerárquico

 

superior, incluso si no poseen una capacidad afectogénica di­ recta. A pesar de ser rectores en la vida de la personalidad, pueden permanecer para el propio sujeto "entre bastidores'', tanto desde el ángulo de la conciencia como· en el aspecto de

 

_ _ su'          afecfüi:idad inmediata.

 

La existencia de motivos de los que en un momento dado no se toma conciencia no expresa, de ningún modo, la acción de un principio especial oculto en las profundida­ des--de la psiquis. Los motivos de los que no se toma con­ ,ciencia tienen la misma determinación que cualquier reflejo psíquico : la existencia real, la actividad del hombre en el mundo objetivo. Lo no consciente y lo consciente no se oponen mutuamente; son sólo formas y niveles diferentes del reflejo psíquico que se encuentra en estricta correlación con el lugar que ocupa lo reflejado en la estructura de la ac­ tividad, en el movimiento de su sistema. Si se toma conciencia necesariamente de las finalidades y las acciones correspondientes a ellas, no ocurre lo mismo con la toma de conciencia de su motivo, es decir, de aquello en virtud de lo

 

         cual se plantean y logran las finalidades dadas. El conteni-dó objeta_l de los motivos siempre, claro, es percibido, re­ presentado de una u otra forma. En este sentido el objeto que impulsa a actuar y el objeto que actúa en calidad de ins­ trumento o de obstáculo tienen, por decirlo así, iguales de-rechos. Otra cosa es la toma de conciencia del objeto en ca-lidad de motivo. La paradoja consiste en que los motivos se revelan a la conciencia sólo objetivamente, por v(a del análi-sis de la actividad, de su dinámica. En cambio, subjetiva-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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mente aparecen sólo en su expresión indirecta: en forma de vivencia del deseo, de tendencia a la finalidad. Cuando ante mí surge una u otra finalidad, yo no sólo tomo conciencia de ella, me represento su condicionamiento objetivo, los me-dios para alcanzarla y los resultados más mediatos a los que conduce; al mismo tiempo quiero lograrla (o, por el contra-rio, la rechazo). Estas vivencias inmediatas cumplen el papel de señales internas, con cuya ayuda se regulan los procesos en curso. El motivo, que se expresa subjetivamente en estas señales internas, no está contenido en forma directa- en ellas. Eso crea la impresión de que surgen endógenamente y ·que· son las fuerzas motrices de la conducta.

 

La toma de conciencia de los motivos es un fenómeno de orden secundario que surge sólo en el nivel de .la persona­ lidad y que se reproduce en forma permanente en el curso de su desarrollo. Para los niños muy pequeños esta tarea sencillamente no existe. Incluso en la etapa en que se pasa a la edad escolar, cuando el niño expresa la aspiración de ir a la escuela, el motivo auténtico que está implícito en esta as­ piración permanece oculto para él, aunque no tiene dificul­ tad en dar argumentos motivados en los que, habitualmente, reproduce lo que él conoce. El motivo verdadero sólo�pue­ de ser aclarado objetivamente, "desde afuera", estudiando, por ejemplo, el juego de los niños "a la escuela", por cuanto en el juego de roles se observan fácilmente el sentido perso­ nal de las acciones lúdicas y, por consiguiente, su ·motivo.-­ Para tomar conciencia de los motivos reales de su actividad el sujeto también está obligado a hacer un "camino de ro­ deo ", con la diferencia de que lo orientan las señales- viven­ cias, las "marcas" emocionales de los acontecimientos.

 

Un día colmado de múltiples acciones, aparentemente muy exitosas, puede, sin embargo, arruinar el estado de áni­ mo de un hombre, dejarle cierto resabio emocional desa­ gradable. En medio de las ocupaciones del día este resabio apenas se advierte. Pero llega el momento en que esa perso­ na parece echar una mirada retrospectiva y pasa revista men­ talmente al día vivido ; en ese momento, cuando emerge en la memoria determinado acontecimiento, su estado de áni­ mo adquiere una referencia objeta!: surge la señal afectiva indicadora de que justamente ese acontecimiento dejó un resabio ernocionlll. Puede tratarse, por ejemplo, de una reac­ ción negativa ante el éxito de alguien en el logro de la fina­ lidad común, lo único por lo cual creía haber actuado ; pero

 

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resulta que no es completamente así y que el motivo princi­ pal fue, quizá, lograr el éxito para sí. Se encuentra ante "una tarea de sentido personal" que no se resuelve por sí sola por cuanto se ha convertido ahora en la tarea de corre­ lacionar los motivos, correlación que lo caracteriza como

personalidad.

Es necesaria una labor interna especial para resolver semejante tarea y, tal vez, arrojar de sí lo que se ha puesto al desnudo. La desgracia -dijo Pirogov- es cuando uno no ad­ vierte esto a tiempo y no se detiene. También Herzen es­ cribió sobre el tema y toda la vida de Tolstói es un gran ejemplo de ese trabajo interior.

 

El proceso de penetrar en la personalidad aparece aquí desde el ángulo del sujeto en un aspecto fenoménico. Pero incluso en esta manifestación fenoménica es evidente que consiste en el esclarecimiento de los vínculo·s jerárquicos de los motivos. Subjetivamente, ellos parecen expresiones de las "vafoncias" psicológicas inherentes a los motivos. Sin embargo, el análisis científico debe ir más allá, porque la formación de estos vínculos presupone necesariamente la transformación de los propios motivos, que ocurre en el

 

movimiento_de todo ese s.i§!�_ma de la actividad del sujeto en el cual se forma su personalidad. · · --

 

 

 

 

 

 

 

5. La formacion de la personalidad

 

La situación · de desarrollo del individuo humano pone de manifiesto sus peculiaridades ya en las etapas más tem­ pranas. La principal es el carácter mediatizado de los víncu­ los del nifto con el mundo circundante. Los vínculos bioló­ gicos directos iniciales entre el niño y la madre muy pronto son mediatizados por los objetos: la madre da de beber al nifto de la taza, lo viste y lo entretiene manipulando un ju­ guete. Al mismo tiempo, los vínculos del nifto con las cosas están mediatizados por las personas circundantes: la madre le acerca la cosa que lo atrajo, la aproxima a él o, quizá, se la quita. En una palabra, la actividad del nifto realiza, de manera creciente, sus vínculos con el hombre a través de las cosas y los enlaces con las cosas a través del hombre.

 

Esta situación de-- desarrollG-lleva a que las-eosas se re­ velen al nifto no sólo en sus propiedades físicas, sino tam­ bién en esa cualidad especial que adquieren en la actividad humana, o sea, en su significación funcional (la taza es aque­ llo que sirve para beber; la silla es donde se sientan; el reloj es lo que se lleva en la mufteca, etc.) y las personas son las "soberanas" de estas cosas, de quienes dependen los víncu­ los que el pequefto establece con dichas cosas. La activi­ dad objetal del niño adquiere una estructura instrumental y

 

 

         la comunicación se · vuelve verbal, mediatizada por el len­ guaje.

Esta situación inicial del desarrollo del nifto contiene la semilla de aquellas relaciones cuyo despliegue ulterior conforma la cadena de acontecimientos que llevan a su for­ macfón como personalidad. Inicialmente, las relaciones con el mundo de las cosas y con las personas circundantes es­ tán fusionadas para el pequeño, pero luego se desdoblan y

 

forman. líneas de desarrollo diferentes, aunque interrela­ cionadas y pasan de una a otra.

 

En la ontogénesis estos tránsitos se expresan en cam-

 

 

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bios alternados de fases: las fases de desarrollo en las que predomina la actividad objetal (práctica y cognoscitiva) se alternan con fases de desarrollo de las interrelaciones con las personas, con la sociedad 1 . Tránsitos semejantes caracte­ rizan el movimiento de los motivos dentro de cada fase. Como resultado surgen los vínculos jerarquizados de moti­ vos que forman los "nudos" de la personalidad.

 

La formación de estos nudos es un proceso oculto y en las diferentes etapas del desarrollo se expresa de manera dis­ tinta. ( ... )

 

La verdadera base de la personalidad es la peculiar es­ tructura de las actividades integrales del sujeto que surge en una determinada etapa del desarrollo de sus vínculos hu­ manos con el mundo . .

 

El hombre vive en una realidad que parece ampliarse para él. Inicialmente se trata del círculo estrecho de las per­ sonas y los objetos que lo circundan, la interacción con ellos, la percepción sensorial de los mismos y la asimilación de lo que se sabe sobre ellos, la asimilación de su significa-

 

         ción. Pero luego comienza a ponerse al descubierto una rea­ lidad que está mucho más allá de su actividad práctica y de su comunicación directa : se amplían las fronteras del mun­ do cognoscible, representable. El auténtico "campo" que determina entonces sus acciones no es simplemente lo -presente, sino lo existente, lo existente objetivamente y a veces sólo ilusoriamente.

 

El conocimiento que el sujeto tiene de lo existente siem­ pre se adelanta a su conversión en aquello que determina la actividad del sujeto. Dicho conocimiento cumple un papel muy importante en la formación de los motivos. En un de­ terminado nivel de desarrollo . los motivos· aparecen inicial­ mente sólo como "cognoscibles", como posibles; aún no es­ timulan ninguna acción. Para comprender el proceso de for­ mación de la personalidad es necesario tener en cuenta esto, ª�-nque por sí misma la ampliación de los conocimientos no es 1o det�rminante ; por eso, entre paréntesis, la educación de la personalidad no puede reducirse a la instrucción, a la comunicación de conocimientos.

 

         D. gB. Elkonin. Sobre el problema de la periodización del de-sarrollo siquico en la infancia. -En: Cuestiones de psicologz'a, 1 97 1 , N 4. Hay traducción al español en : La psicología evolu tiva

 

Y pedagógica en la URSS. An tolog(a. Moscú, Ed . Progreso , 1 98 7 , pp. 1 04-1 24. (Nota de la traductora).

 

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La formación de la personalidad presupone el desarrollo del proceso de formación de finalidades y, correspondien­ temente el de las acciones del sujeto. Las acciones, enrique­ ciéndose cada vez más, parecen sobrepasar el conjunto de actividades que realizan y aparecen en contradicción con los motivos que las generan. Este tipo de fenómenos es bien co-nocido y permanentemente se describe en la psicología evolutiva, aunque en otros términos; forman las llamadas crisis del desarrollo : de los tres años, de los siete _ años, del período adolescente y las crisis de la madurez, mu<:ho me­ nos estudiadas. Como resultado tiene lugar el desplazamien­ to de los motivos en finalidades, el cambio de su jerarquía y la génesis de nuevos motivos, o sea de nuevos tipos de acti­ vidad ; las finalidades anteriores se desprestigian psicológica­ mente y las acciones que a ellas respondían dejan de existir o se convierten en operaciones impersonales.

 

Las fuerzas motrices internas de este proceso radican en la dualidad inicial de los vínculos del sujeto con el mundo, en su mediatización doble: por la actividad objetal y por la comunicación. Su despliegue genera no sólo la dualidad de la motivación de las acciones, sino también y gracias a ello,' las subordinaciones de éstas, dependientes de las relaciones objetivas que se ponen al descubierto ante el sujeto y que él entabla. El desarollo y la multiplicación de estas subordina­ ciones, específicas por su naturaleza, que surgen sólo en la vida social del hombre ocupan un período prolongado que - puede llamarse etapa de formación espontánea, no dirigida por la autoconciencia, de la personalidad. En esta etapa, que se prolonga hasta la edad adolescente, no termina, sin embargo, el proc'eso de formación de la personalidad ; sólo prepara la génesis de la personalidad consciente de sí misma.

 

En la literatura pedagógica y psicológica permanente­ mente se señala la edad preescolar temprana o la adolescen­ te como críticas en este sentido. Realmente la personalidad nace dos veces: cuando en el nifto aparecen, en formas cla­ ras, la pluralidad motivacional y la subordinación de sus acciones (recordemos el fenómeno del "caramelo amargo" y otros semejantes) ; la segunda vez, cuando surge la persona­ lidad consciente. En este último caso nos referimos a cierta reestructuración especial de la conciencia. Se plantea enton­ ces la tarea de comprender la necesidad de semejante rees­ tructuración y en qué consiste la misma.

 

Esta necesidad está creada por que cuanto más se am-

 

 

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plían los vínculos del sujeto con el mundo, más se entrecru­ zan éstos entre sí. Las acciones del sujeto, que efectúan una actividad, una relación objetivamente realizan también al­ guna otra relación suya. Su posible falta de. coincidencia o contradicción no crea, sin embargo, alternativas que se re­ suelven simplemente por medio de una "aritmética. de los motivos". La situación psicológica real, qµe genera el en­ trecruzamiento de los vínculos entre el sujeto y el mundo,

         a los cuales -independientemente de él--,- se incorporan cada una de sus acciones y cada acto de comunicación con las otras personas, requiere del sujeto la orientación en el sis­ tema de estos vinculas. Dicho con otras palabras, el reflejo psíquico, la conciencia ya no puede seguir orientando sólo unas u otras acciones del sujeto ; debe también reflejar ac­ tivamente la jerarquia de sus relaciones, el proceso en curso de subordinación y resubordinación de sus motivos. Esto exige un movimiento interno especial de la conciencia.

En el movimiento de la conciencia individual, descrito antes como proceso de tránsitos mutuos de los contenidos y significados sensoriales directos adquiridos en dependencia de los motivos de la actividad uno u otro sentido, se desplie­ ga ahora un_movimiento .�n. ..ot_ra dime_I] sión más. Si el movi­ miento antes descrito puede ser representado como movi­ miento en un plano horizontal, este nuevo movimiento · pa­ rece operarse verticalmente; consiste en la correlación de los motivos entre si: unos subordinart a otros y parecen elevarse por sobre éstos; otros, por el contrario, descienden a la posi­ ción de subordinados o incíuso pierden por completo su función generadora de sentido. La formación de este moví-

 

.. miento expresa el establecimiento del sistema armónico de los sentidos personales: el proceso de constitución de la per­ sonalidad.

 

Es claro que la formación de la personalidad constituye un proceso ininterrumpido, consistente en una serie de es­ tadios que se van sustituyendo y cuyas peculiaridades cualita­ tivas dependen de las condiciones y circunstancias concre­ tas. Por eso, al estudiar su curso sucesivo advertimos úni­ camente algunos adelantos. Pero si lo miramos desde cierta dístancia, el tránsito que denota la -a�téntica génesis de la personalidad aparece como un aconteámiento que cambia el curso de todo el desarrollo psíquico posterior.

 

Existen muchos fenómenos que marcan este · tránsito. Ante todo se trata de la reestructuración de la esfera de las

 

 

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relaciones con las otras personas, con la sociedad. Si en las etapas anteriores la sociedad se revela en las crecientes co­ municaciones con los circundantes y, por ello, predominan­ temente, en sus formas personificadas, ahora esta situación se invierte: las personas circundantes comienzan a aparecer, cada vez más, a través de las relaciones sociales objetivas. El tránsito al que nos fefY.rimos inicia los cambios que deter­ minan lo fundamental en el desarrollo de la personalidad, en su destino. ·

 

La necesidad que tiene el sujeto de orientarse en el sis­ tema, cada vez más amplio, de sus vínculos con el mundo se pone al descubierto ahora en su nuevo significado : como generadora del proceso en el que se despliega la esencia so­ cial del sujeto. En toda su plenitud este despliegue cons­ tituye la perspectiva del proceso histórico. En cuanto a la formación de la personalidad en una u otra etapa del desa­ rrollo de la sociedad y dependiendo del lugar que ocupa el individuo en el sistema de las relaciones sociales existentes, esta perspectiva aparece sólo como conteniendo eventual­ mente un "punto terminal''.-ideal.

 

l,Jna de las modificaciones que lleva implícita la nueva reestructuración de la jerarquía de motivos se evidencia en la pérdida del valor que para el adolescente tienen las rela­ ciones en su círculo íntimo. Así, las exigencias que parten de los adultos, incluso los más allegados, conservan ahora su función generadora de sentido sólo si están incluidas en una esfera motivacional social más amplia; en caso contrario, ellas provocan el fenómeno de la "rebelión psicológica". La

 

  inclusión del adolescente en un círculo más amplio de co­ municación no significa de ninguna manera, sin embargo, que lo íntimo, lo personal pase a un segundo plano. Por el ' contrario, justamente en este período y debido a ello se produce el intenso desarrollo de la vida interior: junto con el compañerismo surge la amistad, que se rtutre de confiden­ cias mutuas; cambia el contenido de las cartas, que pierden su carácter estereotipado y descriptivo ; en ellas se manifies­ tan las vivencias; se intenta llevar diarios íntimos y comien­ zan. los primeros enamoramientos.

Modificaciones aún más profundas marcan los niveles siguientes del desarrollo, incluso hasta el nivel en el que el propio sistema de relaciones sociales objetivas y sus expre­ siones adquieren sentido personal. Es claro que los fenóme­

 

. nos surgidos en este nivel son aún más complejos y pueden

 

 

 

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ser verdaderamente trágicos, pero también aqu í ocurre lo mismo : cuanto más se revela la sociedad a la personalidad, más pletórico se vuelve su mundo interior.

 

El proceso de desarrollo de la personalidad siempre sigue siendo profundamente individual, irrepetible. Pone en evi­ dencia fuertes desplazamientos en la abscisa de la edad y, en ocasion·es; provoca la degradación social de la personali­ dad. Lo importante es que dicho proceso transcurre de ma­ nera completamente diferente en dependencia de las con­ diciones históricas concretas y de la pertenencia del indivi­ duo a uno u otro medio social. Es particularmente dramá­ tico en la sociedad de clases, con sus inevitables alienacio­ nes y parcialización de la personalidad, con sus alternativas entre la sumisión y la dominación. Se sobreentiende que las circunstancias vitales concretas también dejan su huella en el curso del desarrollo de la personalidad en la sociedad so­ cialista. La liquidación de las condiciones objetivas que obs­ taculizan devolver al hombre su esencia verdadera, o sea que su personalidad se desarrolle multilateral y armónica­ mente, ha.ce que por primera vez esta perspectiva sea real, pero de ninguna manera reestructura automáticamente la personalidad. El cambio fundamental consiste en otra cosa, en que surge un nuevo movimiento : la lucha de la sociedad por la· personalidad humana. Cuando decimos: "En aras del hombre, para el hombre", esto no significa simplemente para su consumo, sino para su personalidad, aunque se sobreentiende que el hombre debe ser abastecido tanto de bienes materiales como espirituales. ( ... )

 

 

En este nivel (de la personalidad) las impresiones an­ teriores, los acontecimientos y las acciones propias del suje­ to no aparecen en absoluto ante él como estratos inertes de su experiencia. Se convierten en objeto de su relación, de sus acciones y por eso cambian su aporte a la personalidad. Algo en este pasado muere, pierde su sentido y se convierte en simple condición y medios de su actividad, o sea, en las capacidad �s, aptitudes, estereotipos del comportamiento ; algo se le revela bajo una luz nueva y adquiere un significa­ do que antes no había advertido ; finalmente, el sujeto recha­ za activamente algo de su pasado, lo que deja de existir psi­ cológicamente para él, aunque permanece en su memoria. Estos cambios ocurren permanentemente, pero pueden con­ centrarse creando crisis morales. La revaloración surgida de lo que ya estaba establecido en la vida lleva a que el hombre

 

 

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deseche la carga de su biografía. ¿No testimonia esto, acaso,          

que los aportes de la experiencia pasada a la personalidad se          

han vuelto dependientes de la propia personalidad, se han   

convertido en una función suya?

Esto resulta posible gracias al nuevo movimiento interno    

que ha surgido en el sistema de la conciencia individual, al 

que he llamado figuradamente movimiento "vertical". No se          

debe pensar que los cambios en el pasado de la personalidad         

son producid os por la conciencia; la conciencia no los pro­

duce, sino que los mediatiza; son producidos por. las accio­

nes del sujeto, a veces incluso las exteriores: las interrup­   

ciones de los contactos personales anteriores, el cambio de 

la profesión, la incorporación de hecho a nuevas circuns­   

tancias. ( ..)            

A pesar.       de la difusión que ha logrado, el punto de vista

según el cual la personalidad es el producto de la biografía 

del hombre  es insatisfactorio y justifica una comprensión   

fatalista de su destino (así piensa el pequeño burgués: un    

niño ha robado algo; quiere decir que se convertirá en la­    

drón). Este punto de vista, claro, admite la posibilidad de   

cambiar algo en el hombre, pero sólo al precio de una inter­

vención externa, que con su fuerza prevalece sobre lo ya es­          

tablecido en la experiencia del hombre dado. Es la con­       

cepción de la supremacía del castigo y no del arrepenti­      

miento ; del premio y no de las acciones que éste corona. Se           ­

deja de lado el hecho psicológico fundamental, a saber, que

el hombre entabla una relación con su pasado, el qué se in­ 

corpora de manera diferente en lo que está presente para él,

es decir, entra en la memoria de su personalidad. Tolstói     

aconsejaba: observa qué recuerdas y qué no recuerdas; por 

esos indicios te conocerás a tí mismo2 •          

Dicho punto de vista tampoco es cierto por otra razón          

más : la ampliación de la realidad para el hombre se produce         

no sólo en dirección al pasado, sino también hacia el futuro.          

Como el pasado, el futuro constituye lo presente en la per­ 

sonalidad. La perspectiva vital que se abre ante el hombre  

no es simplemente el producto del "reflejo de anticipación'',

sino un bien de la persona. En ello reside la fuerza y la ver­

dad de lo que Makárenko escribió acerca del significado     

educativo de las perspectivas inmediatas y lejanas. ( . . . )    

p . 3 12 . Véase:     L. N. Tolstói.  Obras Completas. Moscú,  1 93 5 ,  t.  54,       

 

 

 

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La personalidad del hombre es creada por las circunstan- . cias objetivas, pero exclusivamente a través del conjunto de su actividad, que hace realidad su relación con el mundo. Las peculiaridades de dicha actividad definen el tipo de per­ sonalidad . Aunque las cuestiones de la psicología diferencial no son parte de mi objetivo, el análisis de la formación de la personalidad, sin embargo, conduce al problema del enfoque general en la investigación de estas cuestiones.

 

La base primera de la personalidad, que no puede igno­ rar ninguna concepción psicológica diferencial, es la riqueza de los vínculos· del individuo con el mundo. ( ...)

 

Se sobreentiende que se trata de las relaciones autén­ ticas y no de las enajenadas, que se oponen al hombre y lo someten. ( . . . )

 

Las diferencias existentes no son sólo cuantitativas, una expresión de la medida, de la amplitud del mundo que se abre ante el sujeto en el espacio y en el tiempo, en su pasado

 

         su futuro. Tras ellas se encuentran diferencias en el conte­ nido de las relaciones objetales y sociales que resultan dadas   por las condiciones objetivas de la época, nación y clase. Por eso, el enfoque de la tipología de las personalidades, incluso si toma en cuenta sólo este parámetro- -como suele decir­ se ahora- no puede dejar de ser histórico concreto. Pero el análisis psicológico no se detiene en esto, por cuanto los vínculos de la personalidad con el mundo pueden ser inás pobres que aquellos dados por -las condiciones objetivas, pero también pueden superarlos mucho.

 

Otro parámetro de la personalidad, el más importante, es el grado de jerarquización de las actividades, de sus moti-vos. Dicho grado puede ser muy diverso, independientemen­ te de si la base de la personalidad, formada por sus vínculos con lo circundante, es estrecha o amplia. Las jerarquías de los motivos existen siempre, en todos los niveles del desarro­ llo. Ellas son las que crean las unidades relativamente autó­ nomas de la vida de la personalidad, las que pueden ser más o menos grandes, no estar unidas entre sí o formar una es­ fera motivacional única. La desunión de estas unidades de la vida, jerarquizadas entre sí, crea la fisonomía psicológica de un hombre que vive fragmentariamente, ya en un "cam­ po", ya en otro. Por el contrario, un grado más alto de jerar­ quización de los motivos se expresa en que el hombre parece comparar sus acciones con su motivo-finalidad principal; entonces puede ocurrir que algunas acciones se encuentren

 

 

 

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en contradicción con ese motivo, otras respondan directa·-mente a él y algunas desvíen del mismo al sujeto.

 

Cuando se hace referencia al motivo principal que im­ pulsa al hombre, se habla generalmente de la finalidad vi­ tal ... . ¿Pero acaso siempre est � motivo se revela adecuada­ mente a la conciencia? No se puede contestar de entrada a esta pregunta porqµe la toma de conciencia de ese motivo en forma de concepto, de idea _no ocurre por sí misma, sin6 en el movimiento de la conciencia individual, como resul­ tado del cual y sólo como resultado del cual el sujeto es capaz de refractar su interior a través del sistema de signifi­ cados y conceptos que ha asimilado. Ya hemos hablado de esto, como también de la lucha que se libra en la sociedad por la conciencia del hombre. ( . . . )

 

Llegamos aquí al parámetro más complejo de la persona­ lidad : el tipo general de su estructura. La esfera motivacio­ nal del hombre incluso en su desarrollo supremo nunca se parece a una pirámide inerte. Puede estar desplazada, ser excéntrica con respecto al espacio actual de la realidad his­ tórica y, en este caso, hablamos de la unilateralidad de la personalidad. Puede, por el contrario, conformarse corno una personalidad multilateral que incluye un amplio círculo de relaciones. Tanto en uno como en otro caso, la persona­ lidad refleja necesariª_mente la falta de coincidencia objetiva de estas relaciones, las contradicciones entre ellas, el cambio del lugar que dichas relaciones ocupan en ella.

 

La estructura de la personalidad es la configuración, re· lativamente . estable, de lineas motivacionales principales, jerarquizadas entre s( Se trata de lo que se describe en for­ ma incompleta como "orientación de la personalidad" ; esta descripción es incompleta porque incluso si en el hombre existe una clara línea rectora de la vida, ella no puede ser única. El servir · a la finalidad, al ideal elegido, de ninguna m�nera extluye ni absorbe las otras relaciones vitales del hombre las que, a su vez, forman motivos generadores de sentido. Hablando figuradamente, la esfera motivacional de la personalidad siempre presenta una multiplicidad de cum­ bres. (. . . . )

 

         Las múltiples relaciones que el hombre entabla con la realidad son objetivamente contradictorias. Dichas contra-9.icciones generan los conflictos que, en determinadas con­ diciones, se fijan y entran en la estructura de la personali­ dad. ( .. . )

 

 

 

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La estructura de la personalidad no se reduce ni a la ri­ queza de los vínculos del hombre con el mundo ni al grado de su . jerarquización. Su característica reside en la correla­ ción de los diferentes sistemas de relaciones vitales consti­ tuidas y que generan una lucha entre ellas. A veces esta lucha transcurre en formas exteriormente imperceptibles, cotidianamente dramáticas; por decirlo así; no altera la ar­ monía de la personalidad, de su desarrollo, puesto que una personalidad armónica no es, ni mucho menos, una persona­ lidad a la que le es ajena toda lucha intetior. Sin embargo, a veces esta lucha interior se convierte en lo principal que determina toda la fisonomía del hombre : esa es la estructura de una personalidad trágica. ( . . . )

 

Las "necesidades para sí" objetal -materiales pueden ser saciadas y su satisfacción lleva a que se reduzcan al nivel de condiciones de vida, que el hombre menos advierte cuanto

 

         • más habituales se tornan. Por eso la personalidad no puede desarrollarse en los marcos del consumo,· su desarrollo presu­ pone indispensablemente que las necesidades se desplacen hacia la .cr_eación, lo único que no conoce limites. ( . . . )

Como cualqüier otro conocimiento, el conocimiento de sí comienza con la delimitación de las propiedades externas, superficiales ·y constituye el resultado de la comparación, el análisis y la generalizaeión, de la delimitación de lo esencial. Pero la conciencia individual no es sólo conocimiento, no es únicamente el sistema de significados y conceptos adquiri­ dos. Le es propio el movimiento interno que refleja el mo­ vimiento de la vida real del sujeto, a la que mediatiza ; ya hemos visto que sólo en este movimiento los conocimientos adquieren su referencia respecto al mundo objetivo y su realidad propia. Lo mismo ocurre cuando el objeto de la conciencia son las propiedades, las peculiaridades, las accio­ nes o los estados del propio sujeto ; también en este caso se debe diferenciar el conocimiento sobre sí mismo y la toma de conciencia de sí.

 

Los cqnocimientos, las ideas sobre sí se van acumulando desde la níñez temprana ; en formas sensoriales no conscien­ tes existen, por lo visto, también en los animales superiores. Otra cosa es la autoconciencia, la toma de conciencia del propio "yo", que constituye el resultado, el producto de la formación del hombre como personalidad. Representando la conversión fenomenológica de las formas de las relaciones reales de la personalidad, la autoconciencia aparece en su ca-

 

 

 

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rácter inmediato como su causa y sujeto.

El problema psicológico del "yo" surge en cuanto nos preguntamos a qué realidad pertenece todo lo que sabemos de nosotros mismos y si todo lo que sabemos de nosotros mismos pertenece a esa realidad. ¿Cómo puede ser que yo descubra mi "yo" en algo y en otra cosa lo pierda (decimos: estar "fuera de sí" ... )? La falta de coincidencia entre el "yo" y aquello que se le aparece al sujeto como objeto de su propio saber sobre sl mismo es evidente desde el punto de vista psicológico. Al mismo tiempo, la psicologíá'que parte de posiciones organicistas no puede dar una explicación científica de esa falta de coincidencia. Si ella se plantea el problema del "yo" lo hace sólo como constatación de que existe una instancia peculiar dentro de la personalidad: como un pequeño hombre dentro del corazón que, en el ins­ tante necesario, "tira de las cuerdas". Negándose, como es comprensible, a adjudicar sustancialidad a esta instancia es­ pecial, la psicología termina por eludir el problema, di­ luyendo al 'yo " en la estructura de la personalidad, en sus interacciones con el mundo circundante. Sin embargo, el problema sigue en pie, manifestándose ahora en forma de as­ piración, existente en el individuo, de penetrar en el mundo, en la necesidad de "actualizarse a s( mismo "3 .

 

De este modo, el problema de la autoconciencia de la personalidad, de la toma de conciencia del · "yo" sigue sin resolverse en la psicología. Pero no es un problema -ficticio; - por el contrario, se trata de un problema que tiene gran im­ portancia vital y que corona la psicología de la personalidad.

 

         l. Lenin escribió acerca de qué diferencia a un "sim­ ple esclavo" de un esclavo que se ha resignado a su situación y de un esclavo que se rebela4 . No es ésta una diferencia en el conocimiento de los propios rasgos individuales, sino la diferencia en la toma de conciencia de sl en el sistema de las relaciones sociales. No es otra cosa la toma de conciencia del propio "yo" .

 

Acostumbramos a pensar que el hombre es el centro en el que convergen las influencias externas y desde el cual par­ ten las líneas de sus vínculos, de sus interacciones con el mundo externo ; que ese centro,. poseedor de conciencia, es el "yo" del sujeto. Pero las cosas no son así. Hemos visto

 

3 J. Nuttin. La Structure de la personnalité. Paris, 1 925, p. 234.

 

4 V. l. Lenin. En memoria del conde Gueiden. Obras Comple-· tas, ed. en español, t. 1 6 , p. 43 .

 

 

324

 

que las múltiples actividades del sujeto se entrecruzan y for­ man nudos de relaciones objetivas, sociales por su naturale­ za, que él entabla necesariamente. Estos nudos y sus jerar­ quías forman ese misterioso "centro de la personalidad" que llamamos "yo"; dicho con otras palabras, ese centro no se encuentra en el individuo, bajo su piel, sino en su existencia.

 

De esta forma, el análisis de la actividad y de la concien­ cia lleva inevitablemente a rechazar la comprensión egocén­ trica, "ptolomeica" del hombre, tradicional para la psicolo­ gía empírica, en favor de la comprensión "copernicana" que -­ considera al "yo" humano como incluido en el sistema ge­ neral de interrelaciones de las personas en la sociedad. Sólo es necesario señalar aquí que incluido en el sistema no signi­ fica diluido en él, sino, por el contrario, que adquiere- y ma­ nifiesta en dicho sistema la fuerza de su acción.

 

En nuestra literatura psicológica se citan frecuentemente las palabras de Marx acerca de que el hombre no riace filó­ sofo fichteano, que el hombre se mira como en un espejo en el otro hombre y sólo relacionándose con éste como con su semejante comienza a relacionarse consigo mismo como con un hombre. A veces estas palabras se comprenden sólo en el sentido de que el hombre_ forma su im�gen a imagen de otro. Pero ellas poseen un contenido mucho más profundo. Para convencerse de ello basta con restablecer su contexto.

 

"En algunos aspectos -comienza Marx la citada nota de El capital- el hombre recuerdª-· a una mercancía". ¿Qué aspectos son esos? Evidentemente se trata de las relaciones sobre las que se habla en el texto al que corresponde dicha nota. Son las relaciones de valor de las mercancías, consis­ tentes en que el cuerpo natural de una se convierte en la

 

--- forma, en el espejo del valor de otra mercancía, es decir, en la propiedad suprasensorial suya que nunca se trasluce a tra­ vés de su trama. Marx termina la nota de la siguiente forma: "A la vez, Pablo como tal, en toda su corporeidad paulina, se convierte para él en la forma de manifestación del género 'hombre ' (la bastardilla es mía- A. L. )"5 . Pero el hombre como género, como ser genérico no significa para Marx la especie biológica Romo sapiens, sino la sociedad humana. En ella, en sus forma� personfficadas, _ el hombre se ve a sí mismo como hombre.

 

El problema del "yo" humano pertenece a los que se

 

 

5       C. Marx. El Capital. C. Marx y F. Engels. Obras, t. 2 3 , p; 62.

 

 

 

325

 

 

escapan al análisis psicológico científico. Interfieren su ac­ ceso muchas ideas falsas que se formaron en la psicología en el nivel empírico de investigación de la personalidad. En este

 

         nivel la personalidad aparece inevitablemente como indivi-duo al que la sociedad complejiza y no al que transforma, es

 

decir, al individuo que adquiere en ella nuevas propiedades sistémicas. Pero justaJl1ente en estas propiedades "suprasen­

sibles" suyas el individuo· constituye- el objeto de la ciencia psicológica.

 

 

Actividad, conciencia, personalidad: último importan­ te trabajo de A. N. Leóntiev, cuya primera edición es de 1 975. Tiene predominantemente un carácter metodológico

 

         da un panorama del estado actual de la teorz'a psicológica de la actividad elaborada por el autor. La idea central es la del análisis sistémico de la actividad del hombre y, sobre esta base, de su conciencia y su personalidad. Para la presen­ te publicación se han extraído partes de los tres últimos capítulos de la obra, los que ab,arcan un amplio círculo de problemas metodológicos y· _ teóricos de la psicología con-temporánea.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A.R. LURIA

 

 

Luria Alexandr Románovich ( 1 6 de julio de 1 902, Kazán

         1 4 de agosto de 1 977, Moscú) : psicólogo soviético, doctor en ciencias psicológicas y en ciencias médicas, profesor, miembro de la Academia de Ciencias Pedagógicas de la URSS; desde 1 966 hasta 1 977 fue jefe de la cátedra de neu­ ropsicología y psicofisiología (posteriormente, neuropsico­ logía y psicopatología) de la Facultad de psicología de la Universidad Estatal de Moscú; fundador de la escuela soviéti­ ca de neuropsicología.

 

Luego de terminar la Facultad de ciencias sociales de la Universidad de Kazán en 1 92 1 , realizó trabajos de investiga­ ción en psicofisiología del trabajo y, al mismo tiempo, prác­ tica psicoanalítica en un hospital psiquiátrico. En 1 923, por

 

 

 

3 27

 

 

         invitación de K. N. Kornílov, nombrado director del Institu­

         to de Psicología de Moscú, viaja a ésta e inicialmente intenta

         elaborar un método experimental objetivo para investigar y

,        diagnosticar los complejos afectivos (la llamada "prueba de

         la reacción motora conjugada"). Los resultados de estas in­

         vestigaciones fueron resumidos posteriormente en el libro

         The Nature of Human Confiicts, N. Y., 1 932.  

         El encuentro con L. Vigotski (en 1 924) y fa prolongada

         colaboración con él fue decisiva para A. R. Luria, así como

         para una serie de otros psicólogos soviéticos emine.ntes y de­

         terminó todo su posterior destino científico. Entre 1 924 y

         1 934, A.  R. Luria, conjuntamente con A. N.     Leóntiev y

         otros discípulos y colaboradores de L. Vigotski, tomó parte

         activa y directa en la elaboración de lcis problemas funda­

         mentales de la concepción histórico-cultural de L. Vigotski

         (Estudios sobre la historia de la conducta, Moscú, 1 930,

         conjuntamente con L. Vigotski). En particular, dirigió la

         expedición etnográfica al Asia Central en 1 93 1           y 1 932 (los

         resultados de estas investigaciones se publicaron sólo 40

         años después en El desarrollo histórico de los procesos cog­

         noscitivos, Moscú, 1 974)*.           ,

         Hacia mediados de los años 30, las investigaciones clíni­

         cas comienzan a ocupar cada vez más lugar en el trabáJo de

 

         R. Luria. En 1 936, siendo ya profesor de psicología, ocupa nuevamente el pupitre de estudiante y luego de ter­

 

minar, en 1 937, el Primer Instituto Médico de MP_scú asis-_ _ te, durante dos años, a los cursos de postgrado del Instituto de Neurocirugía. Según el propio A. Luria ésta fue la época más fructífera de su vida. Desde 1 939 dirige el laboratorio de psicología experimental en la clínica neurológica del Ins­ tituto de Medicina Experimental (posteriormente Instituto de Neurología de la Academia de Ciencias Médicas de la URSS). Las investigaciones clínicas de A. Luria en ese perío­ do están dedicadas fundamentalmente a los problemas de la afasia.

 

 

En los años de la Segunda Guerra Mundial A. Luria diri­ ge el trabajo del hospital de rehabilitación en las cercanías de Cheliábinsk y continúa investigando los problemas del diagnóstico de las alternaciones del lenguaje y su rehabilita­ ción en pacientes con lesiones locales del cerebro.

 

 

         Hay  traduc!!lión al español de dicha obra (Nota de la traduc­

 

tora).

 

 

328

 

 

         fines de los años 50, después de haberse dedicado mu­ cho tiempo al estudio del desarrollo psíquico de los niños, A. Luria vuelve al trabajo clínico, colocando, junto con sus discípulos y colaboradorss, las bases de una nueva dirección en la ciencia: la neuropsicología. En los años 60 y 70 se llevaron a cabo ciclos de investigaciones fundamentales so­ bre las funciones de los lóbulos frontales del cerebro, afasia, memoria y otros. A. R. Luria es autor de más de 300 traba­ jos (entre ellos, tres decenas de libros) muchos de los cuales han sido traducidos a diferentes idiomas. ·

 

Obras: La afasia traumática. (Moscú, 1947)* ;Restableci­ miento de funciones después de un trauma de guerra. (Mos­ cú, 1948); Problemas de la actividad nerviosa superior en el · niño normal y anormal (T. I, Moscú, 1956; T. 2, Moscú, 1958); Las funciones corticales superiores del hombre y sus alteraciones en las lesiones locales del cerebro (Moscú, 1 962; 2ª edición, Moscú, 1969)* ; El cerebro del hombre y los procesos psz'quicos (T. 1, Moscú, 1 963 ; T. 2, Moscú, 1970); Los lóbulos frontales y la regulación de los procesos psz'qui­ cos (redactor, conjuntamente con E. D. '1 ómskaya. Moscú,

1966) ; Análisis neuropsicológico de la solución de proble­ mas aritméticos (conjuntamente con L. Tsvetkova. Moscú,

1966) ; Pequeiío libro sobre una gran memoria (Moscú, 1968)* ; El mundo perdido y recobrado (Moscú, 197 1 )* ; Principios de neuropsicologz'a (Moscú, 1 973)* ; Principios de neurolingüz'stica. (Moscú, 1 97 4)_� Neuropsicología de la me­ moria (T. 1, Moscú, 1974; T. 2, Moscú, 1976)* ; Lenguaje y conciencia. (Moscú; 1979)*; Etapas del camino recorrido.

 

(Moscú, 1 982)*.

Bibliografía: A. Luria y la psicolog(a contempordnea.

 

Moscú, 1982.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

         Las obras indicadas con un asterisco han sido traducidas al español (Nota de la traductora).

         * lbíd.

 

 

LA PSICOLOGIA COMO CIENCIA HISTORICA

 

(ACERCA DE LA NATURALEZA HISTORICA

 

DE LOS PROCESOS PSIQUICOS)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ya a fines de los años 20 de este siglo, el eminente psi­ cólogo soviético L. Vigotski expresó la siguiente hipó­ tesis : si procesos psicofisiológicos elementales, como la sen­ sación y el movimiento, las formas elementales de la aten­ ción y la memoria son indudablemente funciones del tejido nervioso, los procesos psíquicos superiores (la recordación voluntaria, la atención activa, él pensamiento abstracto, la acción voluntaria) no pueden comprenderse como fun­ ciones directas del cerebro. El formuló la tesis, poco habi­ tual en ese entonces, de que para comprender la esencia de los procesos psíquicos superiores del hombre es indispensa­ ble salir de los límites del organismo y buscar los ofigenes de estos complejos procesos en las condiciones sociales de vida, en la comunicación del niño con el adulto, en la realidad objetiva de los objetos, los instrumentos y el lenguaje, que se han formado en la historia social; es deCir, hay que

 

         buscar esos orígenes en la asimilación de la experiencia hu­ mana, históricamente acumulada.

 

         L. Vigotski estaba convencido que la asimilación de la experiencia social cambia no sólo el .contenido de la vida psíquica (el círculo de ideas y conocimientos), sino que también crea nuevos tipos de procesos psíquicos, los que to­ man la forma de funciones psicológicas superiores, que di­ ferencian al hombre del animal y constituyen el aspecto eseneial de la estructura de la actividad consciente del hom­ bre. (. . . )

 

El origen de los procesos psíquicos superiores se encuen­ tra fuera del organismo; las formas concretas de la actividad histórico-social, que nunca fueron examinadas por la psico­ logía clásica como teniendo una importancia fundamental

 

 

 

330

 

 

para la formación de los procesos psíquicos, se convierten en decisivas para su comprensión científica ; ( . . . ) la psicolo­ gía se vuelve una ciencia histórico-social.

 

Los trabajos de L. S. Vigotski, quien utilizó la experien­ cia de las corrientes psicológicas extranjeras de avanza­ da (de la escuela sociológica francesa, de los etnógrafos in­ gleses y alemanes), pero que hizo atravesar estos datos por el prisma de fa comprensión materialista de la historia, se convirtieron en el punto de partida para la formación de la psicología como ciencia histórica.

 

El comienzo de esta dirección en la psicülogía soviética fue la formulación de las principales tesis sobre el origen his­ tórico de las funciones psicológicas superiores; continuó con la investigación minuciosa del desarrollo de los procesos psí­ quicos. En la primera etapa ocuparon el lugar principal las investigaciones del desarrollo de los procesos psíquicos en Ja ontogénesis. ( . . . )

 

Los psicólogos soviéticos formularon la hipótesis de que el desarrollo psíquico del niño es el complejo proceso de sustitución de ciertas formas de actividad, que se acompaña de cambios radicales tanto en la estructura de los propios procesos psíquicos como en la correlación entre los tipos de actividad psíquica en formación y los dones hereditarios. ( ... ) En la·infancia los procesos psíquicos no permanecen invaria­ b-les, sino que se desarrollan cambiando su estructura e, incluso, su naturaleza; este proceso tiene carácter histórico­ social.

 

Sin embargo, nosotros podíamos juzgar el carácter his­ tórico- social de este desarrollo sólo de manera indirecta: por el papel decisivo que aquí juega la comunicación con los adultos y por la importancia que, en este proceso, tiene el lenguaje como medio para la formación de los procesos psíquicos.

 

Una complicación sustancial para formarse un juicio definitivo sobre el carácter del desarrollo psíquico en la on­ togénesis--es la maduración del cerebro del niño, factor que también actúa en este proceso y que no se puede excluir durante el estudio de la psicología infantil. Por ello es indis­ pensable dar el último paso y encontrar una forma tal de de­ sarrollo de los procesos psíquicos en la que la maduración natural no tenga lugar y el proceso de formación de los nue­ vos tipos de actividad psíquica posea un carácter histórico­ social unívoco.

 

 

3 3 1

 

 

Con este objetivo encararemos el estudio comparativo de la formación de los procesos psíquicos en diferentes con" diciones histórico-sociales y trataremos de seguir los cam­ bios que los avances histórico-sociales decisivos originan en la estructura de los procesos psíquicos. (. . . )

 

 

         Nos detendremos en algunos resultados de la investiga-_/- ción, realizada por el autor del presente artículo y sus cola­ boradores bajo la dirección y con la participación directa de L. Vigotski a comienzos de los años 30, pero cuyos·  mate-

riales se publican sólo ahora . . . 1. . El objeto de la investigación fueron los habitantes de

 

 

lejanas aldeas del Asia Central, cuya vida en los años 30 su­ frió cambios radicales determinados por la intensa reestruc­ turación socioeconómica que en esos momentos tenía lugar (colectivización) y por la revolución cultural (liquidación del analfabetismo). La población de esas aldeas pertenecía a un pueblo de antigua cultura la que, sin embargo, había sido accesible sólo a una capa social relativamente pequeña. La población de las aldeas (como la población rural en la Rusia prerrevolucionaria) continuaba viviendo en esa época en condiciones muy próximas a la economía natural y se-­ guía siendo analfabeta en su absoluta mayoría. Las ideas-re­ ligiosas, que dominaban formalmente, de hecho no ejercían una gran influencia sobre los procesos cognoscitivos de estas personas; sus principales ideas no salían, en lo fundamental, de los límites de la esfera de la actividad práctica,-cfetethü- - nada por las necesidades de la economía natural.

 

La reestructuración socioeconómica de comienzos de los años 30 produjo cambios esenciales en la vida de la pobla­ ción de estas regiones. La economía natural (cultivo de huertas, del algodón, cría de ganado) fue sustituido por un sistema económico más complejo ; aumentaron intensamente los vínculos con la ciudad ; en la aldea aparecieron nuevas personas; Ja economía colectiva, la planificación y la organi­ zación conjuntas de la producción cambiaron radicalmente los fundamentos de la anterior forma económica ; un gran trabajo explicativo y propagandístico contribuyó a la eleva­ ción de la conciencia de clase, que anteriormente estaba de­ terminada por la estancada existencia de la aldea; una gran red de escuelas destinadas a liquidar el analfabetismo abarcó

 

         "... se publican sólo ahora . . . ": el artículo fue publicado por primera vez en 1 97 1 .

 

 

amplias capas de la población y al cabo de unos pocos años introdujo a los habitantes de las lejanas aldeas en el sistema de instrucción y, con ello, en el círculo de aquellas operacio­ nes teóricas antes inexistentes en esas condiciones.

 

No es necesario indicar qué reestructuración radical. de los conceptos y qué decisiva ampliación de las ideas fueron el resultado de estos avances sociales y culturales.

 

Ante los psicólogos que tomaban parte en la investiga­ ción se planteó la siguiente pregunta: ¿los avances surgidos en la vida consciente de los campesinos se agotan en su con­ tenido o ellos cambian también su forma, reconstruyen la estructura de los procesos psíquicos, crean nuevas formas de funcionamiento de la conciencia? (. ..)

 

En la psicología hace tiempo existe la idea de que la operación de categorización, o sea, la operación de generali­ zación lógic;a y de formación del concepto no es sóio el proceso lógiCo fundamental, sino que debe considerarse la forma principal de trabajo de la conciencia; según la opinión de muchos psicólogos y lógicos, existe en todas las perso­ nas, independientemente de las condiciones circund�ntes.

 

Sin embargo, la idea de la no historicidad de las catego­ rías lógicas como procedírtüentos fundamentales del pensa� miento contradecía nuestras tesis de partida. Nos imponía mucho mayor respeto la idea de que la abstracción y la generalización, la formación de categorías abstractas y la in­ clusión de un objeto en una determinada categoría · cons­ tituyen el producto del desa:rrollo histórico y que ellas ocu­ pan un determinado lugar en la actividad cognoscitiva sólo en determinadas etapas del desarrollo histórico cuando, con el dominio de la escritura y el desarrollo de la cultura, el papel rector de la actividad limitadamente práctica cede su lugar a nuevas formas de actividad teórica y cuando seme­ jantes operaciones de abstracción adquiren su sentido. Nuestras tesis de partida obligaban a pensar que, en orga­ nizaciones socioeconómicas más simples, la estructura psi­ cológica del pensamiento puede diferenciarse significa­ tivamente de aquellas formas que surgen en estadios más de­

 

sarrollados de la vida sociál. La estructura· de la conciencia debe, inevitablemente, conservar la 'huella de la actividad práctica concreta que ocupa el lugar rector en la forma de vida descrita.

 

Las personas que vivían en estas condiciones dominaban un abundante lenguaje; tenían un folklore muy rico y,

 

 

333

 

 

naturalmente, a ellas les eran accesibles potencialmente todas las formas fundamentales de pensamiento abstracto y gene­ ralizado, estrechamente ligadas al desarrollo .del lenguaje. Sin embargo, se podía pensar que la predominancia de las formas concretas, en acción, de la 'práctica hab ía creado en ellas la preferencia por otros tipos de operaciones menta­ les, muy diferentes de las del pensamiento teórico y que la relación con las operaeiones teóricas, lógico-verbales era otra que la existente en regímenes más avanzados de vida so­ cial con un desarrollo estable de las formas teóricas de la actividad. (. ..)

 

 

Para obtener una respuesta a la cuestión de qué relacio­ nes dominan en la conciencia en las diferentes etapas del desarrollo histórico efectuamos un sencillo experimento psi­ cológico : se presentaron a los sujetos cuatro tarjetas; en tres de ellas se habían dibujado objetos que pertenecían a determinada categoría (por ejemplo, una sierra, un hacha, una pala) y en la cuarta un objeto que claramente no entra­ ba ert esa categoría (por ejemplo, un leño) ; se pedía al su­ jeto reunir las tres tarjetas .que presentaban objetos "seme� jantes" que pudieran ser nombrados con una sola pala­ bra ("instrumentos") y apartar la tarjeta con el objeto que· no entra en esa categoría.

 

La solución correGta de esta- tarea no repre-sentó nin­ gún trabajo para . quienes la operación de inclusión de objetos.'concretos en una categoría abstracta (operación ló­ gica del "pensamiento categorial") constituye el sistema es­ table y dominante de las operaciones lógicas .

 

         Nuestras observaciones de los habitantes de las regiones alejadas, que aún vivían en una forma socioecónomica rela­ tivamente simple, dieron resultados completamente dis­ tintos.

 

La tarea propuesta no originó operaciones abstractas en ninguno de los sujetos de este grupo ; ellos no manejaron la categoría de "instrumento", no identificaron los rasgos esenciales ni reunieron los objetos en un concepto abstracto. Las operaciones que ellos realizaban eran muy distintas: rest�blecían la situación práctica concreta en la que se in­ cluían tres objetos, dejando de lado al que no entraba en dicha situación. "Está claro, -decían- aquí hay un leño, una sierra y un hacha : estos tres estarán juntos porque hay que aserrar el árbol; la pala no tiene relación con esto ya que se necesita en la huerta..." Los in ten tos de sugerir la solu-

 

 

 

334

 

 

c10n correcta no eran captados por nuestros sujetos. Si se les insinuaba que se puede dividir las tarjetas de otra mane­ ra, que "una persona dijo que el hacha, la sierra y la pala deben ir juntas porque se parecen entre sí" y que pueden ser nombrados con una palabra ; que el leño no es un instru­ mento y no va junto con los primeros, nuestros sujetos no aceptaban esta solución, no · 1a consideraban adecuada y fre­ cuentemente declaraban : "No, esa persona no dijo lo correc­ to ; no conoce de qué se trata. ¿Para qué se necesita la sierra y el hacha si no tenemos un leño? ... En cambio, ¿para qué sirve aquí la pala?"

 

         ...) En consecuencia, son los procesos de rememora­ ción de una situación concreta y no las vinculaciones lógico­ verbales los que ocupan el lugar rector en las operaciones psicológicas de comparación de objetos.

 

Quizá lo más esencial sea que la introducción, en la operación de comparación de objetos, de la palabra generali­ zadora no provocó, por lo común, la modificación del pro­ ceso. (. . . )

Resultados exactamente iguales se obtuvieron en el in­ tento de clasificar otros grupos de objetos (por ejemplo, espiga-flor-árbol y hoz; plato-cuchillo-vaso y pan). En todos los casos los sujetos investigados, en lugar de la operación de introducción de los obj etos en una determinada categoría, realizaban una misma operación : el restablecimiento de la situación práctica concreta, que ocupaba en sus concien­ cias el lugar dominante.

Resultados muy diferentes se obtuvieron cuando se rea­ lizó un experimento similar con los habitantes de las aldeas que habían asistido a cursos breves de alfabetización y que tomaban parte en las economías colectivas recientemente formadas. Ninguno de ellos sustituyó la Óperación abstrac­ ta requerida por el restablecimiento de la situación práctica concreta. Ellos dominaron muy fácilmente el proceso de generalización lógico-verbal abstracto ; 1 /3 de nuestros su­ jetos mosti;ó la presencia de ambos planos del pensamiento (situacional y categorial) ; 2/3 realizaron la operación abs­ tracta de introducción de objetos en una determinada cate­ goría sin ninguna dificultad. ( . . . )

 

Las operaciones lógicas con relaciones del tipo "gé­ nero-especie'', la comparación de objetos según rasgos lógi­ cos y su generalización en determinadas categorías lógicas no constituyen en absoluto operaciones universales que ocu-

 

 

 

335

 

 

pan el lugar rector en la actividad cognoscitiva de las perso­ nas que se encuentran en diferentes niveles del desarro­ llo histórico-social y cultural. Los procesos cognoscitivos de

         las personas que viven en regímen-es histórico-sociales menos

 

/·       complejos se incluyen en otra actividad y se construyen de

         manera completamente diferente que los procesos cognos­

,}..    citivos que  nosotros conocemos por experiencia propia.

         Estas diferencias no se agotan, ni mucho menos, en el con­

         tenido de los procesos cognoscitivos y en el círculo de ideas ;

         residen en el carácter y la estructura de los procesoo c;ognos­

         citivos; en estos no ocupan el lugar principal las operaciones

         lógico-verbales abstractas, sino las práctico-concretas, las

         que se colocan en la base de la selección de las relaciones

         esenciales entre los objetos. No es el significado abstracto de

         la palabra, sino las vinculaciones prácticas concretas, repro­

         ducidas en la experiencia del sujeto, las que juegan aquí el

         papel orientador; no es el pensamiento abstracto el que

         determina el curso de las rememoraciones, sino las reme­

         moraciones concretas, en acción, las que determinan el cur­

         so del pensamiento.

                     Las peculiaridades descritas del procedimiento de pen­

         samiento no tienen nada que ver con la especificidad bioló­

         gica de las personas que hemos estudiado. Dichas peculiari­

         dades constituyen la característica histórico-social de la ac­

         tividad psíquica. En cuanto cambian las condiciones histó­

         rico-sociales, cambian también las peculiaridades de-los pro- -

         cesos psíquicos.

                     La modificación de la estructura psicológica de los prin­

         cipales procesos cognoscitivos (de la generalización y la

         formación de "conceptos") en diferentes regímenes socio­

         económicos constituye tal vez el ejemplo más claro de la na­

         turaleza histórica de la actividad psíquica del hombre.

                     El que el proceso fundamental del conocimiento, la for­

         mación de conceptos, tenga diferente estructura en dife­

         rentes regímenes históricos determina también las profundas

         diferencias en otros procesos cognoscitivos, en primer lugar

         en las operaciones de deducción y conclusión lógicas.

                     Muchos filósofos, así como también muchos psicólo­

         gos,     nunca pusieron en duda que las operaciones del silogis­

         mo       y del pensamiento silogístico tienen carácter universal

         y son psicológicamente iguales en todas las etapas del desa­

 

rrollo histórico. Ellos aceptaban calladamente que la correla­ ción de las premisas mayor y menor ("Los metales preciosos

 

 

336

 

 

         no se herrumbran". "El oro es un metal precioso") lleva au­

         tomáticamente a la conclusión lógica y que el carácter obli­

         gatorio de esta conclusión es psicológicamente idéntico en

         cualquier etapa del desarrollo histórico-social.

         Esta tesis no se confirma si la verificamos desde el punto

         de vista psicológico ; dicha verificación muestra que los pro­

         cedimientos psicológicos o los medios del pensamiento cam­

         bian sustancialmente en las sucesivas etapas del desarrollo

         histórico-social.      

         La presencia de las dos primeras partes del silogismo

         (de las premisas mayor y menor) es -necesaria y suficiente

         para la manifestación del "sentido lógico" del cáracter in­

         concluso del juicio y también para la operación de conclu­

         sión lógica sólo en aquella etapa del desarrollo histórico en

         la que la formación de conceptos constituye una forma pe­

         culiar de actividad y cuando esa formación consiste en la

         abstracción del rasgo esencial, en la inclusión lógica del ob­

         jeto en la correspondiente categoría; dicho con otras pala­

         bras, cuando los procesos mentales se realizan en un plano

         lógico-verbal. Sin embargo, la presencia de las dos primeras

         partes del silogismo es por completo insuficiente para que se

         manifieste el "sentido lógico sobre el carácter inconcluso del

         juicio" y para que se cumpla automáticamente la operación

         de conclusión lógica en las etapas en que el pensamiento tie­

         ne un carácter práctico, concreto, en acciones. La presenta­

         ción de las dos primeras premisas a sujetos que viven en

         regímenes socioeconómicos r.n ás simples no lleva a la apari­

         ción automática de la conclusión lógica. Para dichos sujetos

         la conclusión lógica verdadera se desprende no tanto de la

..       comparación de las dos partes lógico-verbales que compo­

         nen el silogismo, cuanto de la experiencia práctica directa.

         Examinemos este importantísimo hecho d� la psicolo­

         gía histórica.

         Para obtener los datos necesarios analizaremos una serie

         especial de experimentos. 

         Propusimos a los habitantes de aldeas atrasadas dos tipos

         de silogismos inconclusos: el contenido de uno fue tomado

         de la práctica concreta de estos sujetos ; el del otro no tenía

         contenido práctico conocido. ( . . . ) ··    

         un En calidad de silogismos ligados con·-.         la experiencia prác­

 

tica directa de los sujetos se presentaron figuras lógicas co­ mo : "Donde hay calor y humedad crece el algodón. En la al­ dea X hace calor y hay humedad. ¿El algodón crece allí o

 

 

337

 

 

no?". Como silogismos que no tenían relación con la expe­ riencia directa se dieron figuras lógicas del siguiente tipo: "En el norte, donde la nieve es eterna, todos los osos son blancos. El lugar X está en el norte. ¿Allí los osos son blan­ cos o no?"

 

La solución del primer tipo de silogismos no provocó dificultades evidentes_ en nuestros sujetos. Decían: "Claro, si en la aldea X hace calor y hay humedad, es seguro que allí crece el algodón ; debe crecer, siempre que no haya mon­ tañas cerca..." y agregaban : "Así es, yo lo sé". El agregado característico ("yo lo sé") descubre la naturaleza psicológica de la conclusión hecha, muestra que si la relación entre la premisa mayor y la menor juega un cierto papel en el razo­ namiento, el rol principal pertenece a la experiencia práctica propia del sujeto y ,que en el caso dado no tenemos ante nosotros la operación de conclusión del silogismo, sino la conclusión que se realiza a partir de la experiencia práctica

 

  propia.

Esta suposición se confirma en forma más clara aún cuando pasamos a los experimentos con el segundo grupo de silogismos. Los resultados obtenidos en la segunda parte del .experimento son completamente diferentes.

 

Las peculiaridades comienzan con que las premisas del silogismo frecuentemente no s.on _ percibidas cDmo un sis­ tema de relaciones lógicas, sino como dos cuestiones aisla­ das. En lugar de reproducir el sistema de premisas, el sujeto dice: "En el norte, donde la niev.e es eterna ¿hay osos blan­ cos o no? En el lugar X ¿hay osos blancos _o no?" lo que muestra con claridad que la premisa mayor no es percibida como tesis universal, suficiente para la conclusión ulterior

 

         que en estos casos no se obtiene un verdadero silogismo. ( ...) A la pregunta que se formula luego de la presentación de las dos correspondientes premisas los sujetos respondían: "Yo no sé qué osos existen allí. Yo no estuve y no sé. Pre­ gúntele al viejo Z, él estuvo allí y le dirá". A veces los suje­ tos respondían : "No, no sé qué osos viven allí. Yo no estuve en ese lugar y no voy a mentir."

 

. El negarse a aceptar el sistema de premisas lógicas y sacar de ellas la · conclusión, la suposición de que sacar una conclusión lógica sin tener la experiencia propia correspon­ diente significa "mentir", es típico para la absoluta mayoría del grupo de sujetos cuyos procesos cognoscitivos estaban determinados en una medida inconmensurablemente mayor

 

 

 

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por la experienca práctica personal que por el sistema de relaciones lógico-verbales. Por el contrario, en los sujetos que habían tenido una preparación escolar incluso no muy grande, que dominaban los rudimentos de la lectoescritura o que estaban incluidos en la actividad de la economía colectiva cort planificación conjunta de la producción y ra­ zonamientos colectivos sobre las perspectivas de la hacien­ da, el cuadro cambió radicalmente. Todos estos sujetos cap­ taron con facilidad el carácter universal del juicio incluido en la premisa mayor, construyeron el correspondiente sis­ tema del silogismo y sacaron, sin esfuerzo alguno, la conclu­ sión lógica necesaria a partir de la correlación entre las dos premisas. ( . ..)

 

 

El origen histórico de las conclusiones lógico- verbales constituye, de esta manera, un hecho esencial de la psicolo­ gía histórica de los procesos cognoscitivos humanos.

 

Dejemos el examen de los hechos que prueban la profun­ da diferencia existente en la estructura psicológica de los procesos cognoscitivos complejos en diferentes regímenes

         económico-sociales y volvamos al estudio de hechos psico-

 

         - - lógié:os--más simples que tienen, sin embargo, no menos inte­ rés para la psicología histórica.

 

En la ciencia psicológica de la primera mitad del si­

XX se realizaron muchos experimentos que describíanglo__

·las   principales leyes de la percepción humana.

Los psicólogos clásicos que estudiaron este problema nunca dudaron que la percepción visual del hombre (la per­ cepción del color y la forma geométrica) es un proceso en cuya base se encuentran leyes fisiológicas (o, incluso, físi­ cas) y que tiene un carácter claramente natural. La idea de que la percepción del color o de la forma, en particular las ilusiones ópticas, pueden formarse en el proceso de la histo­ ria, que las leyes fundamentales de la percepción visual pue­ den tener un carácter histórico -social, era por completo aje­ na a la psicología de la pasada mitad del siglo y comenzó a

 

         aparecer. sólo en investigaciones aisladas del último decenio.

 

Sin embargo, el examen atento de este capitulo de la psicología permite suponer que incluso las formas relativa­ mente simples de la percepción visual son el producto del desarrollo histórico-social, que las leyes fundamentales de la percepción del color y la forma y también las ilusiones óp­ ticas no son las mismas en diferentes formaciones socio­ económicas y en distintas etapas del desarrollo de la cultura.

 

 

 

339

 

 

 

 

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Para la ciencia psicológica contemporánea los procesos de percepción del color o de la forma no constituyen fenóme­ nos elementales con los que se pueden construir, como si se tratara de ladrillos, los procesos cognoscitivos más com­ piejos; al contrario, la percepción del color y de la forma entra en la composición de la actividad cognoscitiva comple­ ja y, en consecuencia, depende mucho de la estructura de ésta.

 

Sabemos que existen más de 3 millones de matices de color. Sin embargo, existen sólo 1 0- 1 2 denominaciones de los colores fundamentales y el hombre que percibe los rrÍa-· tices los codifica involuntariamente con ayuda de los corres­ pondientes nombres, los ubica en los grupos correspondien­ tes. Por eso la percepción de colores como matices del rojo, amarillo, verde, azul, o sea su clasificación en determinadas categorías, constituye la característica principal de la per­ cepción visual desarrollada.

 

Una conclusión análoga se puede sacar con respecto a la percepción de las formas geométricas. Existen innumerables formas geométricas concretas; sin embargo, todas ellas son percibidas por el hombre como variantes de algunas cate� gorías geométricas fundamentales. Toda la complejidad de la percepción visual de las formas geométricas consiste en decidir a qué forma geométrica (al cuadrado, al triángulo, al trapecio, etc. ) corresponde la figura percibida.

 

Lo dicho puede formularse en una tesis sencilla: la per- · cepción de los matices de color o de las formas geométricas constituye una variedad de los procesos categoriales de re­ flejo del mundo, proceso que se encuentra en el límite entre la sensación y el pensamiento.

 

Si estas tesis son correctas surge la suposición natural de que en presencia de formas de la conciencia diferentes por su estructura psicológica y del predominio de unas u otras formas de la práctica, los procesos de evaluación del color o de la forma deben tener distinta estructura psico­ lógica. Dicho con otras palabras, incluso los procesos psico­ lógicos elementales como la percepción del color y la forma constituyen productos del desarrollo histórico.

Veamos los hechos correspondientes.

Los lingüistas saben bien que el número de denomina­ ciones de los matices de color depende de los requerimien­ tos de la práctica social y que en las culturas que se encuen­ tran en un nivel bajo de desarrollo socioeconómico la deno-

 

 

 

340

 

 

minación categorial de los colores es· frecuentemente susti­ tuida por múltiples nombres de matices, cuya diferencia­ ción tiene un significado estrictamente práctico. Así, en di­ ferentes idiomas de una serie de pueblos del norte existen diez o más denominaciones para los matices del color blan­ co (que se corresponden a las características de la nieve en diferentes condiciones: la nieve brillante y firme, la nieve que se derrite, etc. ), aunque falta la denominación catego­ rial del color blanco. También se sabe que son mucho más pobres las designaciones verbales de los colores cromáticos, los que, en la práctica de estos pueblos, tienen una impor­ tancia incomparablemente menor.

 

En nuestra investigación hemos obtenido hechos análo­ gos. Se presentaba a los sujetos un conjunto de matices de color (en la otra serie de experimentos, figuras geométricas)

 

         se les proponía, primero, nombrar cada uno de ellos y lue­ go reunir los matices (o las figuras) en un número pequeño de grupos, es decir, clasificarlos.

 

Los dos grupos de sujetos eran análogos a los que par­ ticiparon en los experimentos descritos más arriba ; en el primer grupo participaron también mujeres que vivían en la mitad femenina de la casr. Los result-ado.s de lbs experimen·-tos fueron unívocos.

 

Los sujetos que pertenecían al grupo fundamental uti­ lizaron, durante el examen de los matices de color, sólo un número pequeño de denominaciones "categoriales" de los colores que nosotros empleamos; hasta el 60% de los nom­ bres utilizados tenían un carácter material, concreto-visual: "color de ciruela", "color caramelo", "color del estiércol de ternero", "color del algodón podrido", "color del pistacho", etc. En forma correspondiente, la clasificación de los matices de color adquiría rasgos peculiares. La mayoría absoluta de los sujetos de este grupo se negó en general a clasificar los   matices; los distribuyeron en pequeños grupos, de acuerdo con las denominaciones dadas o, en el mejor de los casos, los seleccionaron según su luminosidad o saturación. Toda pro­ puesta de agruparlos en grupos más grandes fue rechazada ; la denominación de los conjuntos de matices con las pala­ bras "rojos"' "azules"' "verdes" fue considerada no esencial.

 

La situación cambió cuando pasamos a los grupos de su­ jetos culturalmente más desarrollados. Las personas pertene­ cían al activo koljosiano y las mujeres incluidas en el experi­ mento que habían tenido una breve preparación en cursos,

 

 

 

341

 

 

comenzaron a emplear ampliamente las denominaciones ca­ tegoriales de los matices y sin dificultad los clasificaron se­ gún las correspondientes "categorías".

 

Hechos análogos se obtuvieron en los experimentos de denominación y clasificación de figuras geométricas. El grupo principal de. sujetos dio a las figuras geométricas una denominación concreta:.Jlamaron al círculo "balde", "cola­ dor" ' "reloJ·" ' "luna'"' al triángulo ' "turnar" (amuleto uz-beko) '· al cuadrado. ' "puerta" ' "ventana" ' "espeJ· o" ' "tabla donde se secan los albaricoques". El círculo representado con una línea punteada fue captado como "tamiz" o "cuen­ tas de un collar" ; el triángulo dibujado con pequeñas cruces recibió el nombre de "bordado", "canasta", "estrellas", etc.

 

En el grupo de mujeres de la "mitad femenina" estas de­ nominaciones concretas predominaron y no se registró nin­ guna denominación geométrica categorial; en el otro grupo de sujetos, que aún no habían recibido instrucción primaria, las denominaciones categoriales se observaron sólo en el 1 5- 1 6% de los casos; en los grupos culturalmente más desa­ rrollados éstas se elevaron hasta el 60% y alcanzaron, in,,_ cluso, el 85%. 

 

En correspondencia con esta percepción de las figuras geométricas transcurrieron los experimentos de su clasifica­ ción. En el grupo prineipal -predo- minaron las personas que se negaron a clasificar las figuras o las clasificaron según in­ dicios particulares aislados (así, las figuras hechas con línea punteada se incluyeron en un conjunto, las dibujadas con pequeñas cruces en otro, etc.) ; a veces tuvo lugar una divi­ sión según la significación objetal de la figura. No hubo cla­ sificación según categorías geométricas.

 

A medida que pasábamos a grupos culturales más desa­ rrollados, el cuadro iba cambiando y, en los representantes del activo koljosiano, la clasificación categorial de las figuras geométricas (cuadrilátero, triángulo, círculo) con abstrac­ ción · de los · indicios secundarios (procedimiento de dibujo, medidas, etc.) llegó ya al 5 0% de los casos; en el grupo juve­ nil, que había recibido un año de enseñanza, dicha catego­ rización alcanzó incluso el 1 00% de los casos.

 

Sin embargo, el hecho esencial fue que también la per­ cepción   directa de las figuras geométricas adquirió, en estas condiciones, rasgos peculiares.

Los psicólogos saben bien que las figuras incomple­ tas (un.' triángulo, un círculo incompletos) son percibidas

 

 

342

 

 

habitualmente como las formas geométricas correspondien­ tes (triángulo, círculo) y que el "proceso de terminación de la figura geométrica hasta constituir una totalidad" fue con­ siderado por los representantes de la psicología de la Gestalt como un proceso natural que transcurre según leyes univer­ sales fisiológicas (e, incluso, físicas).

 

No encontramos nada · semejante en los experimentos realizados con personas que vivían en condiciones de re­ gímenes económico-sociales simples.

 

Nuestros sujetos percibieron el círculo inconcluso como "brazalete" ; el triángulo incompleto como "medida para el querosén" ; el cuadrado incompleto como "una caja sin tapa" y, en consecuencia, nunca refirieron estas figuras al mismo grupo que las formas geométricas terminadas.

 

El proceso de terminación de las figuras hasta su totali­ dad, que era examinado como un proceso fisiológico natural y se designaba con el término especial de "amplificación", aparece, pues, sólo en determinado nivel histórico de desa­ rrollo de la "conciencia geométrica".

 

  Hemos terminado el breve resumen de algunos datos ex­ traídos de entre el abundante material que obtuvimos y po­ demos ahora sacar las correspondientes conclusiones.

 

La idea de que los procesos fundamentales de la vida psíquica del hombre tienen un carácter universal, invariable, no histórico y que, por ello, deben ser examinados como ca­ tegorías del espíritu o como funciones naturales del cerebro, independientes de las condiciones histórico-sociales, resulta falsa si se la examina atentamente.

 

Los procesos psíquicos y, en primer lugar, las formas su­ periores específicamente humanas de la actividad psíquica (como son la atención voluntaria, la memoria activa, el pen­ samiento abstracto) deben comprenderse, por su origen, como procesos sociales que se forman en la comunicación del niño con los adultos, en la asimilación de la experiencia htgnana. Son histórico-sociales por su origen, mediatizados por su estructura y conscientes, voluntariamente dirigidos por el procedimiento de su funcionamiento. ( ... )

 

La tesis del carácter histórico de los procesos psicoló­ gicos no se limita al desarrollo ontogenético. Es confirmada además por las investigaciones de los cambios que sufren los procesos psíquicos durante el tránsito de una etapa del desa­ rrollo social a otra.

 

Los hechos muestran que el desarrollo de los procesos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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psíquicos en la historia social no se reduce, ni mucho me­ nos, a la obtención de nueva experiencia y al enriqueci­ miento del círculo de ideas. El surgimiento de nuevas for­ mas de la actividad práctica, el pasaje de los tipos de prác­ tica concretos a formas complejas de actividad teórica, sien-do uno de los aspectos importantes del desarrollo histórico, lleva a la reestructuración radical de los procesos psíquicos principales, al cambio cardinal de su organización psicoló­ gica, a la aparición de nuevos tipos de actividad psíquica que

antes no existían.   -

 

Los hechos, obtenidos en investigaciones especiales, mos­ traron que incluso procesos como la formación de conceptos, la conclusión y deducción lógicas deben comprenderse como categorías históricas de la psicología; que se forman en con­ diciones histórico-sociales concretas y tienen una estructura en principio diferente, según predominen unos u otros tipos de actividad . La formación histórica de los procesos psíqui­ cos no caracteriza exclusivamente a los procesos cognosci­ tivos más complejos, sino que también puede observarse cuando se analizan tipos simples de procesos psíquicos ; ha­ bitualmente, la psicología clásica los consideraba como fun­ ciones naturales del cerebro pero, en realidad, constituyen también el producto de las condiciones histórico-sociales tanto como lo son los procesos lógico-verbales complejos.

 

 

La psicologz'a como ciencia histórica : artículo -publicado-- - -

 

en 1 97 1 en la recopilación Psicolog(a e historia. En ese ar­ tículo se presentaron por primera vez los resultados de las investigaciones realizadas a comienzos de los años 30 por un grupo de discípulos de Vigotski en alejadas poblaciones de Uzbequistán y Kirguizia, donde las enormes diferencias entre el viejo régimen de vida, en esencia feudal, y el nuevo, postrrevolucionario, daban grandes posibilidades para ob­ servar los cambios en las principales formas y en el conteni-do del pensamiento y, más ampliamente, en la conciencia de las personas; con ello, dichas investigaciones abrieron el ca­ mino para la verificación experimental directa y la elabora­ ción de una serie de tesis fundamentales de la concepción histórico- cultural (véase el capítulo IV de la autobiografía científica de A. Luria Etapas del camino recorrido. Moscú, 1 982) . Los resultados de estas investigaciones están descri-tos en forma más completa en el libro de A. Luria El desa­ rrollo histórico de los procesos cognoscitivos (Moscú, 1973).

 

 

LAS FUNCIONES CORTICALES SUPERIORES

 

DEL HOMBRE Y SUS ALTERACIONES EN LESIONES LOCALES DEL CEREBRO

 

 

 

 

 

 

 

LAS FUNCIONES PSIQUICAS

 

SUPERIORES DEL HOMBRE

 

         . . .) El reexamen de nuestras ideas sobre la estructura de funciones biológicas relativamente simples, para no ha­ blar de las más complejas (como, por ejemplo, el movimiento) llevó a un cambio radical de los principios de su localiza- · ción en el cerebro. ¿Qué ocurre con el problema de la loca­ lización de las funciones psíquicas superiores, problema que siempre estuvo en el · centro de la cuestión del trabajo del cerebro como órgano de la actividad psíquica?

 

         ...) No tenemos ningún fundamento para localizar pro­ cesos complejos como la percepción--objetal o el pensamien­ to lógico en partes limitadas de la corteza cerebral y volver a las ingenuas ideas según las cuales en ella existen "centros" innatos de la voluntad o del pensamiento abstracto. ·

 

Sin  embargo,         ¿significa  esto  que  debemos renunciar

al análisis diferenciado del .substrato material de esos .com­

plej ísimos procesos y limitarnos a la afirmación de que las

funciones psíquicas superiores son realizadas por "el cerebro

como  un todo único"?  ¿O debemos considerar que estos

procesos psíquicos en general no pueden ser localizados,

es decir,  estar de acuerdo con la opinión de Sherrington

de que " ... el reflejo y el espíritu se oponen radicalmente

entre sí... se excluyen mutuamente ... que el espíritu incluye

un  principio de     acción completamente  diferente, absolu­

 

tamente nuevo" 1 ?

 

Para responder a estas preguntas debemos analizar los cambios que ocurrieron en la comprensión de las funcio­

nes psíquicas superiores y los logros- .obtenidos durante ese

tiempo en la psicología.   ·

        

1  C. S. Sherrington.  The Brain and its Mechanisms.  Cambridge

Univ. Press, 1 934.

         345

 

 

Quizá el éxito más importante de la psicología mate­ rialista contemporánea fue la introducción del método his­ tórico, que permite enfocar las funCiones psíquicas superio­ res como un ·complejo producto del desarrollo histórico-so­ cial. Estas ideas, ligadas ante todo a los nombres de psi­ cólogos soviéticos (L. S. Vigotski, A. N. Leóntiev y otros) y, en parte, de im¿estigadores extranjeros progresistas

 

(P. Janet, H. Wallon y otros} tienen importancia decisiva para el problema que nos ocupa. .

 

Desde· el punto de vista de la psicología contemporánea, las funciones psíquicas superiores del hombre representan procesos autorregulados complejos, sociales por su origen, mediatizados por su estructura, y conscientes y voluntarios por la forma de su funcionamiento. ( ...)

 

A diferencia del animal, el hombre nace y vive en el mundo de los objetos creados por el trabajo social. Pero el niño vive no sólo en ese mundo de objetos ya listos, crea­ dos por el trabajo social. Desde el comienzo mismo de su vida, entra en comunicación indispensable con otras perso­ nas, va dominando el sist�ma de la lengua que existe ob­ jetivamente, asimila con su ayuda la experiencia de las ge­ neraciones precedentes. Todo esto se convierte en la condi­ ción decisiva para la formación de aquellas funciones psí­ quicas superiores que_diferencian al hombre deJos anima­ les. ( . ..)

 

 

L. S. Vigotski siguió el proceso de desarrollo de las for­ mas superiores de la actividad psíquica en la ontogénesis y mostró que en la base de formas de actividad tales como la atención activa o la acción voluntaria siempre se encuen­. tra la comunicación del niño con el adulto . Al cumplir inicialmente la orden verbal del adulto que le indica uno u otro objeto, un aspecto del objeto o que le propone hacer algún movimiento, etc. , y luego, al reproducir autónoma­ mente esta instrucción verbal dirigiéndola a sí mismo, el niño forma paulatinamente una nueva acción voluntaria, la que con el tiempo se convierte en el modo de su compor­ tamiento individual. La tesis, planteada por L. S. Vigotski, de que la acción, al comienzo dividida entre dos personas, se convierte luego en el modo del comportamiento indivi­ dual pone al descubierto el origen social de las funciones psíquicas superiores y señala la naturaleza social de los fe­ nómenos . psíquicos que, por lo común, eran comprendidos como puramente individuales. ( . . . )

 

 

346

 

La génesis social de las funciones psíquicas superiores, su formación en el proceso de la actividad objeta! y de la comunicación determinan la segunda característica sustan­ cial de estas funciones: su estructura mediatizada. ( .. . )

 

Cualquier operación que resuelve una tarea práctica con ayuda del uso de un instrumento o una tarea interior, psicológica, con ayuda del empleo de un signo auxiliar, que constituye el medio para la organización de los pro­ cesos psíquicos, puede servir de modelo fundamental de la estructura mediatizada de las funciones psíquicas superiores. (. ..)

 

El lenguaje juega el papel decisivo en la mediatización de los procesos psíquicos. ( ...)

 

         ...) La palabra no sólo designa los objetos del mundo externo, sino que identifica sus propiedades esenciales y las introduce en el sistema de relaciones con otros objetos. Gracias al lenguaje, el hombre está en condiciones de evo­

 

car la imagen del correspondiente objeto y operar con él en su ausencia. Al mismo tiempo, la palabra, distin­ guiendo __ los rasgos sustanciales y generalizando los ob­ jetos o fenómenos que designa, permite penetrar más profundamente en la realidad circundante. Todo esto lleva los procesos psíquicos del hombre a un nuevo nivel, posibilita su nueva organización, permite al hombre di­ rigirlos.

 

 

La reestructuración de la actividad psíquica con ayuda del lenguaje, la inclusión · del sistema de enlaces verbales en un importante número de procesos que antes tenían un carácter inmediato, constituye el factor más importante de la formación de aquellas funciones psíquicas superiores que diferencian al hombre del animal y que, con ello, ad­ quieren carácter consciente y voluntario.

 

La participación del sistema verbal en la estructura de las funciones psíquicas superiores constituye su rasgo más importante. ( ...)

 

Las ..)nvestigaciones publicadas en los últimos años muestran · que incluso procesos psíquicos como la audición de la altura de los sonidos, que siempre fueron considera­ dos elementales y que, aparentemente, no tenían relación con las particularidades arriba mencionadas, se forman, en realidad, bajo la influencia de las condiciones sociales de existencia y, ante todo, del lenguaje. Como mostraron las investigaciones realizadas por Yu . Guippenréiter y O. Ov-

 

 

 

347

 

 

chínikova bajo la dirección de A . N . Leóntiev2 la audición

         de la altura de los sonidos pertenece a aquellas "funciones    

         sistémicas" que se forman en el hombre bajo la influencia     

,        estrecha del lenguaje y cuyas peculiaridades no se pueden     

:,       comprender si no se conocen los rasgos característicos de     

         la lengua en cuyo sistema se forma el oído del hombre. Es­   

         tas investigaciones presentan un gran interés específico y      

         también una importancia de principio decisiva; muestran la  

         naturaleza social y la estructura sistémica no s9lo de los        

         procesos psíquicos complejos, sino también relativamente    

         elementales en el hombre. En consecuencia, al enfocar la      

         cuestión de la organización cerebral de las funciones psí­      

         quicas superiores siempre debemos tener en cuenta estas       

         peculiaridades que acabamos de describir.        

         ¿Qué conclusión podemos sacar de todo lo dicho para

         la cuestión fundamental que nos interesa, la localización       

         de las funciones psíquicas superiores en la corteza del ce­     

         rebro?

         La primera conclusión es evidente.  Si las funciones   

         psíquicas  superiores  son  sistemas  funcionales  compleja­  

         men te organizados, sociales por su génesis, cualquier in ten;

         to de localizarlas- en partes especiales, estrechamente limi­  

         tadas o en "centros" de la corteza cerebral es aún más 

         injustificado que el propósito de buscar limitados y estric­    

         tos "centros" para los sistemas funcionales biológicos. -

         Las ideas modernas sobre la posible localización de las         

         funciones psíquicas superiores obliga a suponer su amplia     

         distribución dinámica por toda la corteza del cerebro. (. . . )   

 

         . ..) La circunstancia de que en las funciones psíquicas superiores entran, como eslabón indispensable, los sistemas de enlaces verbales hace que la organización cerebral de estas funciones sea extraordinariamente compleja. Por eso se puede suponer que la base material de los procesos psí­ quicos superiores es todo el cerebro en conjunto, pero el cerebro como sistema altamente diferenciado, cuyas partes proveen aspectos diferentes del todo único.

 

La segunda conclusión a extraer de la caracterización

 

dada de las funciones psíquicas superiores consiste en que

 

         "Como mostraron las investigaciones.. . " : A. N. Leóntiev hizo una breve exposición de estos experimentos en el artículo Sobre el mecanismo del reflejo senson"al (Véase su libro Problemas del desarrollo de la psiquis. 4ª ed ., Moscú, Ed. de la Univ . Estatal de Moscú, 1 98 1 ).

 

 

348

 

 

los sistemas funcionales complejos de las zonas cerebrales que trabajan conjuntamente (que, como se puede suponer, constituyen su sustrato material) no están ya listos para funcionar en el momento del nacimiento del niño (como ocurre con el sistema respiratorio y otros) ni maduran autó­ nomamente, sino que se forman en el proceso de comuni­ cación y de actividad. objetal del niño, adquiriendo paula­ tinamente el carácter de aquellas relaciones intercentrales complejas que A. N. Leóntiev propone denominar "órganos cerebrales funcionales"3 . Estos sistemas intercentrales u "órganos cerebrales funcionales" surgen bajo la influencia de la actividad práctica del niño y resultan extraordinaria­ mente firmes. Es suficiente analizar la interactión de los sis­ temas corticales, indispensable para el lenguaje hablado o escrito, para las operaciones prácticas con los objetos, para el oído verbal, la lectura, etc. ,y podremos ver la enorme complejidad de los sistemas en cuestión y su extraordinaria estabilidad. Naturalmente, estos sistemas funcionales pue­ den existir sólo en presencia del aparato que permite formar enlaces intercentrales nuevos, dinámicamente cambiantes y, al mismo tiempo, estables. ( ...) Las capas superiores aso­ ciativas de la corteza cerebral, los· -enlaces verticales que parten de los núcleos secundarios asociativos del tálamo óptico y las "zonas de superposición" que reúnen el trabajo de las terminaciones corticales de los diferentes analizado­ res constituyen, por lo visto, el aparato que realiza este complejísimo trabajo. Dichos aparatos cerebrales se desa­ rrollan de manera máxima en el hombre, diferenciando marcadamente su cerebro del cerebro animal. Por eso po� demos estar de acuerdo con la tesis de que la evolución culmina (bajo la influencia de las condiciones sociales) el proceso de conversión de la corteza en el órgano capaz de formar "órganos funcionales" y que justamente  este rasgo constituye una de las particularidades más .importan­ tes del cerebro humano.( ... )

 

Debemos a L. S. Vigotski la detallada fundamentación de la tesis según la cual las funciones psíquicas superiores pueden existir sólo gracias a la interacción de estructuras

 

cerebrales   altamente diferenciadas,    c-ada una de las cuales

3       "          ... drganos     cerebrales  funcionales" :  véase  el  artículo  de

A. N.                                               El        enfoque· histórico en          el estudio de la psiquis del

         Leóntiev                               

hombre.                                         

 

 

 

349

 

hace su aporte específico al todo dinámico y participa en el sistema funcional con su propio papel4 . Esta tesis, que se opone radicalmente tanto al "localizacionismo estrecho" como a la noción de una difusa "equipotencialidad", es la idea directriz de todo nuestro libro.

 

Nos resta sacar la 'última conclusión de la idea expresa­

da sobre Ja génesis            y )a estructura de las funciones psíqui-

cas superiores.       ·          . funciones psíquicas supe­

Como ya hemos señalado, las    

 

riores se forman en el proceso de la ontogénesis y pasan por varios estadios sucesivos. ( ...) En las etapas tempranas de su desarrollo las funciones psíquicas superiores se apoyan en la utilización de signos externos y transcurren como una serie de operaciones desplegadas especiales. Luego se re­ pliegan paulatinamente y todo el proceso se convierte en una acción abreviada que se basa en el lenguaje exterior y, posteriormente, interior. ( ...) En las últimas etapas de su desarrollo las funciones psíquicas superiores no conservan una estructura única, sino que realizan la misma tarea con ayuda de diferentes sistema.s de enlaces que se sustituyen-mu�ame�e. 

 

Para concretizar esta tesis es suficiente comparar cómo se realiza el proceso de escritura en las primeras etapas de la enseñanza, cuando_ _ representª . u.n complejo_ ciclo de actos aislados (consistentes en la recodificación de los ele­ mentos sonoros en imágenes visuales y en la representa­ ción de los componentes gráficos de las letras) con las eta­ pas siguientes de la enseñanza, cuando dicho. proceso se · convierte en un hábito altamente automatizado. Un camino semejante recorren hábitos como la lectura y el cálculo, cuya composieión psicológica es completamente diferente en las distintas etapas del desarrollo. ( .. . ).

 

El cambio de la estructura de las funciones psíquicas superiores en las distintas etapas del desarrollo ontogené­ tico (y en algunos casos también del desarrollo funcional, ligado con la ejercitación) significa que su organización cortical no permanece invariable y que en los diferentes estadios evolutivos son realizadas por distintas constelacio­ nes de zonas corticales.

 

         " • • • participa en el sistema funcional con su propio papel" : véase el trabajo de Vigotski La psicología y la teoría de la localiza­ ción de las funciones psíquicas.

 

3 5 0

 

 

Es difícil sobrevalorar la importancia de esta tesis para el diagnóstico correcto de las lesiones cerebrales y también para la comprensión de las reestructuraciones cualitativas que experimentan las funciones psíquicas superiores en el proceso de su restablecimiento. Lo esencial, sin embargo, consiste en que el cambio del carácter· de la localización (o, más exactamente, de la ·organización cortical) de las fun­ ciones psíquicas superiores manifiesta una regularidad es­ tricta y se subordina a la regla formulada por L. Vigotski5 , con cuya breve exposición terminaremos este capítulo.

 

Las observaciones muestran que la correlación entre los componentes de las funciones psíquicas superiores no permanece invariable en las sucesivas etapas de su desarro­ llo. En los estadios tempranos de su formación, los procesos sensoriales relativamente simples, que sirven de fundamento para el desarrollo de las funciones psíquicas superiores, jue­ gan el papel decisivo ; sin embargo, en las etapas posteriores, cuando las funciones psíquicas superiores ya están forma­ das, este papel rector pasa a sistemas de enlaces más com-

 

         plejos, formados sobre la base del lenguaje, que comienzan a determinar toda la estructura de los procesos psíquicos superiores. Por eso, la .alteración de procesos relativamente elementales de análisis y síntesis indispensable, por ejemplo, para. fa formación ulterior del lenguaje, tiene en la infancia temprana una importancia decisiva, provocando la falta

 

de     desarrollo      de        todas  las       estructuras    funcionales  que     

se construyen sobre su base. Por el contrario, la alteración  

de esas mismas formas de análisis y síntesis directo, senso­

rial, en la edad madura, cuando los sistemas funcionales     

superiores ya están formados, puede provocar un efecto más          

particular, compensándose a cuenta de otros sistemas di­    

ferenciados de enlaces. Esta tesis obliga a reconocer que     

tampoco el carácter de las relaciones corticales intercentra­

les    en los estadios del desarrollo de la función es el mismo          

y que el efecto de la lesión de determinada parte del cere­   

bró en l�s diversas etapas del desarrollo de las funciones   

será distinto..                                                                                                                               

         L. Vigotski    formuló         esta     regla,  referida          a la      diferente        1 / '

influencia   del      foco    en        las       sucesivas       etapas del      desarrollo      r

         5          "•••                 y                                                         L. Vigots�i. .. " :                                      trabajo. La    

                                 regla formulada por             véase  s�                  

psicología               la         teoría  de       la         localizacion  de        las       funczones pszquz·      

cas.                                                                                                                                                                                

                                                                                                                                                                            3 5 1  

 

 

de la función, señalando que en las etapas tempranas de la ontogénesis, en caso de lesión de determinada parte de la corteza cerebral, sufrirá predominantemente el "centro"

 

         superior por relación con la parte lesionada (es decir, gené-ticamente dependiente de ésta) ; cuando los sistemas funcio-

 

1i      nales ya están formados, en caso de lesión de la misma parte

         de        la corteza, sufrirá predominantemente el "'centro" que

J...     se encuentra en una posición inferior con respecto a la parte

         lesionada (regulado por ella). Esta tesis, cuya significación

         es dífícil sobrevalorar, muestra cuán complejas sonJas "re­

         laciones intercentrales" en el proceso de desarrollo y qué

         importante es tener en cuenta las leyes de formación de las

         funciones psíquicas superiores para analizar las consecuen­

         cias de las lesiones focales de Ja corteza cerebral. (. . . )

                     LA ALTERACION SISTEMICA DE LAS FUNCIONES

                     PSIQUICAS SUPERIORES EN LESIONES LOCALES

                     DEL CEREBRO

                     Hemos aclarado el principio sistémico de estructuracióq

         y localización por etapas de las funciones psíquicas superio­

         res       y nos hemos detenido en la compleja organización� que

         distingue la corteza cerebral del hombre.

                     ¿Qué se deduce de lo arriba expuesto en cuanto a solu­

         cionar la cuestión de la alteración de las funciones psí- _

         quicas superiores en las lesiones focales del cerebro? Este

         problema tiene una importancia de primer orden y debemos

         detenernos especialmente en él antes de pasar a analizar

         los hechos concretos de la patología de las funciones corti­

         cales superiores del hombre. ( ... )

                     Parece indudable que del hecho que la lesión de una

parte limitada de la corteza cerebral provoca la alteración

         de una cierta función, por ejemplo, de la escritura o del

         cálculo, no se deduce que la escritura o el cálculo están

         "localizados" justamente en esa parte del cerebro. Con los

         principios de la estructuración sistémica de las funciones y

         su        1 ocalización  por etapas concuerda la  tesis siguiente :

         para la alteración de la función es prácticamente suficiente

 

que salga del régimen de trabajo cualquier eslabón del com­ plejo sistema funcional. Dicho con otras palabras, al estar privado de cualquier eslabón, indispensable para el cumpli­ miento de la funéión, el sistema funcional en conjunto se

 

 

 

3 5 2

 

 

desintegra o, gracias al principio "topológico" . y- no "mé­ trico" de su organización, se reestructura para ·cumplir la función necesaria con un nuevo conjunto de medios.

 

El que la alteración del sistema funcional pueda surgir, prácticamente, en caso de lesión de cualquiera de sus esla­ bones no significa de ninguna manera que la función resulte alterada por igual en cualquier lesión del cerebro, que ten­ gan razón los antilocalizacionistas en cuanto a que el cere­ bro trabaja como un todo "equipotencial" homogéneo. Es suficiente recordar qué estructura compleja y altamente diferenciada representa el cerebro para ver toda la inconsis­ tencia de semejantes puntos de vista.

 

Todo ello permite formular la tesis fundamental que. nos guiará durante el análisis del material. 

 

Las funciones psíquicas superiores realmente pueden alterarse en caso de lesión de los más diversos eslabones del sistema funcional; sin embargo, sufren de manera diferente en caso de lesión de distintos eslabones y el análisis de cómo se alteran las 'funciones psíquicas superiores en lesiones cerebrales diferentes por su localización constituye para nosotros la tarea fundamental de la patología funcional de

las lesiones focales del cerebro.            

más detalle.

Detengámonos en este aspecto con __              .

Ya hemos dicho que cada función         psíquica superior,

 

en el sentido que .damos a este término, incluye en su com­ po_sición muchos eslabones y se apoya en el trabajo conjun­ to de muchas partes de la co:r:teza cerebral, cada una de las cuales juega su propio papel en la realización del sistema funcional integral. Esta tesis puede ejemplificarse analizan­   do cualquier función psíquica bien estudiada. Para este fin elegimos la escritura por cuanto, en su momento, la hemos investigado especialmente.

 

Para que el hombre pueda escribir la palabra que se le dicta debe, ante todo, someter la composición sonora de esa palabra al análisis acústico . Este análisis consiste en separar elementos discretos, los sonidos de la corriente so­ nora continua; en determinar sus rasgos "fonemáticos" esen­ ciales y en compararlos ·según los rasgos dados con otros sonidos de la. lengua. El análisis y la si.ntesis acústicos que, entre paréntesis, ocupan todo el período "prealfabético" del aprendizaje de la escritura, se realizan, como mostra­ ron investigaciones especiales, con la participación estre­ cha de la articulación. Posteriormente, la composición sonora

 

 

 

�:l. ll7:lk    3 53

 

 

de la palabra "se recodifica " en las imágenes visuales de las letras que deben escribirse . Cada sonido de la lengua, se­ parado por me.dio del oído y la articulación, está firmemen­ te ligado con una determinada imagen visual de la letra

 

         "grafema", que puede ser representada de diferente mane­ ra. La "recodificación" de cada fonema en el esquema visual del grafema debe realizarse tomando en cuenta sus propiedades topológicas y la disposición espacial de sus

 

elementos. Este acto prepara · la tercera etapa del proceso

de escritura: la "recodificación " de los esquemas visuales

 

de las letras en el sistema cinestésico de los movimientos su­ cesivos indispensables para escribirlas. Los movimientos de registro de las letras representan una compleja "melodía cinética" que requiere una determinada organización de los actos motores en el espacio, una secuencia específica, la denervación fluida de los movimientos, etc. Se debe seña­ lar, al mismo tiempo, que el peso específico de cada uno de estos momentos no permanece invariable en los diferentes estadios de desarrollo del hábito motor. En las primeras etapas, la atención fundamental de quien escribe se dirige al análisis sonoro de la palabra y, a veces, a la búsqueda- del grafema necesario. Cuando el hábito de la escritura ya está formado, estos momentos pasan a segundo plano y se acen­ túan sólo durante la escritura de una palabra especialmente complicada. Cuando- se trata de- palabras bierr automatiza­ das la escritura se convierte en estereotipos cinéticos fluidos.

 

Teniendo en cuenta las finalidades de nuestra exposi­ ción hemos simplificado mucho el análisis de la estructura psicológica del proceso de escritura, sin detenemos especial­ mente en una serie de momentos (las particularidades de los fonemas en dependencia de su posición en la palabra, la conservación de la secuencia necesaria de sonidos en la palabra y de palabras en la frase, etc.). Sin embargo, lo dicho es suficiente para ver qué complejo es el proceso de escritura y qué conjunto diverso de eslabones funcionales entra en su composición.

 

A la estructura funcional compleja de la escritura co­ rresponde su compleja localización por etapas (o sistémica).

 

         De todo lo dicho se deduce que el acto de escritura no es, de ninguna manera, el resultado de la actividad de

uri "centro" único ; en su realización toma parte un sistema

 

 

         integral de zonas intervinculadas, pero altamente diferen­ ciadas, de la corteza cerebral.

 

 

 

354

 

 

Para realizar el acto de la escritura es indispensable la conservación de las zonas primarias y, en especial, secunda­ rias de la corteza auditiva temporal izquierda, la que junto con los sectores inferiores de la corteza postcentral (cines­ tésica) y premotora, toma parte en la realización del análi­ sis y síntesis fonemáticos del lenguaje sonoro. Además, es indispensable la conservación de los sectores visuo-cinesté­ sicos de la corteza, sin cuya participación no puede reali­ zarse la "recodificación" de la estructura fonemática en el sistema de grafemas con mantenimiento de sus particulari­ dades topológicas y coordenadas espaciales. Para el cumpli­ miento normal del acto de escritura es indispensable, además, la conservación de los sectores cinestésicos y moto­ res (postcentrales y premotores) de la corteza que deben garantizar la "recodificación" de los esquemas gráficos en las "melodías cinéticas" fluidas de los actos motores. Se sobreentiende que para la realización correcta de las fun­ ciones psíquicas superiores es necesarüt la conservación de todo el cerebro, incluidos sus sectores frontales .

 

Así, tenemos todas las bases para decir que el proceso de escrTI:ura puede transcurrir normalmente sólo si se con­ serva intacta la compleja constelación de zonas corticales que prácticamente abarcan todo el cerebro pero que, sin ellll;>argo, constituyen un sistema altamente diferenciado, cada uno de cuyos componentes tiene, en gran medida, una

 

         función específica.

Simultáneamente, se debe tener en cuenta que esta compleja constelación de zonas participantes en el acto de la escritura, puede cambiar en las distintas etapas de forma­ ción del hábito y, más aún, resultar diferente en la escritura

diversos idiomas6

de Es evidente que • el proceso de escritura puede alterarse

en casos de lesiones focales de la corteza cerebral muy di­  

ferentes por su ubicación. En cada caso, la alteración de      

la escritura tendrá particularidades cualitativas que depende­         

rán oel eslabón destruido y de los defectos primarios sufri­ 

dos pof todo el sistema funcional.        

La escritura fonética en idioma ruso o alemán tiene una estruc­      ,.i,,.

tura 6que se diferencia marcadamente de la escritura jeroglífica china     

e, incluso, de la escritura mixta (que tiene tanto componentes foné-           ,,

ticos como convencionales) en francés. Existen fundamentos para su-     

poner que la escritura en estos idiomas está basada en diferentes cons-     /

telaciones de zonas cerebrales.  

3 5 5

 

 

 

 

 

 

/

 

..;!-:._.

 

Si la lesión se ubica en los sectores corticales del anali­ zador auditivo será imposible la recepción sistematizada de la corriente sonora. Las combinaciones complejas de so­ nidos serán percibidas como ruidos no articulados, se con-fundirán los fonemas parecidos por su sonido. El enfermo con una lesión de este tipo, conservando los grafemas y los hábitos motores fluidos, no dispondrá del "programa" estricto correspondiente a la palabra que debe escribir.

 

Hechos parecidos, aunque por esencia muy diferentes, tendrán lugar en caso de lesión de los sectores ·eorticales del analizador cinestésico, lesión que excluye la posibilidad · de participación normal de las articulaciones en el proceso de análisis sonoro de la lengua. En estas condiciones surgi­ rán defectos muy típicos de la escritura.

 

Una forma por completo distinta de alteración de la escritura surge cuando están lesionados los sectores parieto­ occipitales de la corteza, vinculados directamente con el análisis y la síntesis visuo- espaciales de los estímulos exter­ nos. En estas condiciones, permanece intacta la percepción de la composición sonora de la palabra, pero el proceso de su "recodificación" en esquemas visuo-espaciales (grafemas) resultará imposible. Se altera el esquema topológico <:Le las letras y la disposición espacial de sus elementos.

 

Por último, cuando las lesiones se encuentran en los límites de los sectores corticales del analizador motor sufre, ante todo, la organización cinética de los actos. P-or- eso -la­ patología de la escritura en casos semejantes se presentará como la desintegración del orden necesario de los elementos que deben escribirse, la alteración de la fluidez de los mo­ vimientos requeridos, el aumento de la inercia de los impul­ sos nerviosos, la dificultad para pasar de un elemento motor a otro, etc.

 

Todo lo que hemos dicho acerca de la localización por etapas y la patología sistémica del proceso de escritura tie­ ne una importancia de principio y permite sacar una serie de conclusiones esenciales.

 

La primera consiste, como ya se dijo, en que el complejo sistema funcional puede alterarse en caso de lesiones corti­ cales muy diferentes por su uqicación, pero esa alteración tendrá siempre un carácter específico. En cada caso será primaria la alteración de la "función propia" de la parte lesionada, función que asegura el trabajo normal de un de­ terminado eslabón del sistema funcional . La consecuencia

 

 

356

 

 

secundaria (o sistémica) de la lesión dada es la desintegra­ 

ción de todo el sistema funcional en conjunto. Finalmente, 

se      pueden           distinguir       las       reestructuraciones   funcionales   ·

que ocurren en el sistema patológicamente modificado y     

que   llevan a la compensación del defecto surgido gracias a

la incorporación de los eslabones intactos del aparato cor­  

tical. Consideramos muy importante el hecho que lás mo­   

dificaciones secundarias y terciarias del sistema funcional, 

surgidas en diferentes localizaciones del foco patológico,   

ponen de  manifiesto un carácter específico que permite      

juzgar cuál es la alteración primaria que provocó la desin­  

tegración de todo el sistema funcional. En consecuencía,    

los sistemas funcionales sufren y se reestructuran de manera          

específica en cada lesión focal. El análisis de ese carácter   

específico de la alteración de las funciones psíquicas supe­

riores en casos de lesiones focales del cerebro permite iden­

tificar el defecto primario que se encuentra en la base de     

esta  alteración, lo que     constituye la tarea fundamental de          

la investigación psicológica clínica.      .          

         Nuestra comprensión de la alteración de las funciones

psíquicas superiores en las lesiones focales del cerebro nos

lleva a una segunda conclusión, que tiene importancia de­  

cisiva desde el punto de viSta del método. Debemos reco­  

nocer que es indispensable no sólo la constatación, sino      

también la calificación del síntoma observado; dicho con   

otras palabras, la caracterización de la estructura de los       

síntomas surgidos.                                   

         Para comprender la "localización cerebral de la corres­          

pondiente función no       es suficiente limitarse a la simple ·

constatación de una u otra "pérdida" funcional (como lo      

hacían, con frecuencia,    los       neurólogos clásicos), pues · ello  

provoca intentos infructuosos de localizar directamente la  

función perdida en la parte lesionada del cerebro y una com­          

prensión incorrecta de los mecanismos reales que han pro­ 

vocado el síntoma dado. En la comprensión adecuada del   

síntoma debe jugar un papel decisivo su análisis cualitativo,

el estudio de la estructura de la alteración y, en última ins­  

tancia, la identificación del factor o defecto primario que    

produjo       la         aparición del ·síntoma observado. Sólo como   

resultado     de        semejante labor puedeii ·descubrirse los autén­

ticos mecanismos de las alteraciones y los síntomas, . que a

primera vista parecen iguales, en un examen más minucio­ 

so resultan •            ser el producto de factores patológicos comple-

 

 

 

357

 

tamente distintos. La necesidad de diferenciar la manifes­ tación externa del defecto y su estructura cualitativa, es decir, la identificación del defecto primario y sus conse­ cuencias secundarias, sistémicas, constituye la condición indispensable del análisis tópico de las alteraciones que sur­ gen en casos de lesiones focales del cerebro. Sólo seme­ jante enfoque puede asegurar de hecho la evaluación tópica de la lesión, evaluación que tiene·gran importancia.

 

El análisis dei defecto primario, que está en la base del síntoma y sus consecuencias secundarias (sistémicas) nos conduce a la última tesis, la que juega un papel igualmente importante en el análisis de la alteración de las funciones psíquicas superiores surgidas como resultado de lesiones focales del cerebro.

 

Ya los clásicos de la neurología prestaron atención al hecho, a primera vista paradójico, de que la lesión de una parte limitada de la corteza cerebral con frecuencia no provoca el surgimiento de un sólo síntoma aislado, sino de todo un grupo de alteraciones, aparentemente muy cii-

 

         ferentes entre sí. Los investigadores separaban habitual­ mente un síntoma fundamental, el más manifiesto y se abs­ traían .de los restantes como "derivados". Sin embargo, a medida que se acumulaban nuevos hechos, se hizo eviden­ te que la presencia de-todo un complejo de síntomas, acom­ pañantes de la lesión de una parte limitada de la corteza cerebral, es más bien una regla que una excepción; dicha regla, además, complicaba en gran medida tanto la idea de la presencia, en la corteza cerebral, de "centros" aislados como la de la equipotencialidad de los diferentes sectores de la corteza.

 

Sin embargo, si se parte de la comprensión de los pro­ cesos psíquicos complejos como sistemas funcionales, la aparición de un conjunto de alteraciones que acompañ.an la lesión de una parte limitada de la corteza cerebral es inevitable.

 

Se sabe que las diferentes funciones psíquicas superio­ res (o, más exactamente, los sistemas funcionales) tienen eslabones comunes, es decir, se realizan con la participación de componentes comunes. Por ejemplo, la escritura y la pronunciación de palabras incluyen en su composición la recepción de los elementos acústicos del lenguaje. Las ope­ raciones de correlación espacial y el cálculo (aparentemente muy distintas) también tienen un eslabón común: el análisis

 

 

 

3 5 8

 

y síntesis espaciales simultáneos, etc. Por eso la alteración primaria del análisis y la síntesis sonoros, que surge en caso de lesión de la corteza de la zona temporal del hemisfe­ rio izquierdo, provoca inevitablemente no sólo la altera­ ción de la escritura, sino también de la comprensión de las palabras, de la conservación de una serie larga de sonidos verbales, etc. , . y río afecta, sin embargo, funciones tales como el cálculo o la percepción espacial. Por el contrario, la lesión de la corteza de la zona parieto-occipital del he­ misferio izquierdo provocará necesariamente la alteración de las operaciones espaciales, del cálculo (y toda una serie de síntomas de los que nos ocuparemos en especial) pero no se acompañará de la alteración en la percepción de la composición sonora de las palabras ni de alteraciones, a ella ligadas, de la escritura, la pronunciación de palabras, etc.

 

 

Así, la presencia del defecto primario, relacionado con la "función propia" de una parte dada del cerebro provoca inevitablemente la alteración de una serie de sistemas fun­ -cionales;· -es decir, la aparición de todo un conjunto de sín­ tomas o síndrome, compuesto por síntomas en apariencia diversos, pero internamente relacionados entre sí.

 

El análisis de esos síndromes, el hallazgo de los eslabo­ nes comunes que están en la base de los síntomas consti­ tutivos del síndrome es una etapa indispensable de la inves­ tigación psicológica de las alteraciones que surgen en casos de lesiones focales de la corteza cerebral. Este análisis del síndrome integral hace que la suposición. sobre la localiza­ ción del foco de la lesión sea más válida que la formulada sobre la base de un síntoma. Por eso la calificación del sín­ drome en conjunto constituye una etapa indispensable del análisis clínico de las alteraciones que sufren las funciones corticales superiores en caso de lesiones focales del cere­ bro. ( ...)

 

Las funciones corticales superiores del hombre y su al­ teración en lesiones locales del cerebro: la monografía, de la cual se extractaron los fragmentos que figuran en el pre­ sente libro, fue publicada por primera vez en 1 962. Es una de las obras más importantes de A. R. Luria en neuropsi­ cología, área de la ciencia psicológica que se formó en gran ,,. parte gracias a sus trabajos de comienzos de los años 30. ' Los fragmentos aquí publicados han sido tomados de la

 

 

3 5 9

 

 

primera parte del libro. En ellos se discuten las cuestiones más generales y de principio acerca de la naturaleza de las formas superiores, propiamente humanas, de actividad psíquica y del modo de su "localización " cerebral. El .lec­

 

         tor a ten to advertirá -fácilmente que aquí          Luria  continúa

J(._   la línea esbozada en los últimos trabajos de su   maestro

         L. Vigotski (véase: La psicología y la teoría de la localiza­

, /      ción de las funciones psíquicas).             

 

 

LA FUNCION REGULADORA DEL LENGUAJE Y SU DESARROLLO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La palabra no es sólo instrumento del conocimiento, sino también el medio de regulación de los procesos psí­ quicos. La función reguladora que el lenguaje tiene sobre el curso de los procesos psíquicos fue detalladamente estu­ diada en la psicología de la percepción y de la acción vo­ luntaria.

 

 

 

 

EL PAPEL DE LA PALABRA EN LA ORGANIZACION

 

DE LA PERCEPCION

-.       -"-

 

En la psicología se estudió de manera muy minuciosa

el papel de la palabra en la organización de las formas más simples de actividad perceptiva. Se investigó detalladamente . la- influencia del lenguaje en la percepción del color.

 

Se sabe que el ojo humano puede captar varios millo· nes de matices de color; sin embargo, el lenguaje humano dispone de una cantidad comparativamente pequeña de pa­ labras para designar los colores (rojo, amarillo, verde, azul, celeste, etc.).

 

 

Es interesante señalar que la cantidad de palabras, que designan determinados colores, no es la misma en diferen­ tes pueblos. En los pueblos del trópico (y de las zonas sub­ tropicales) existe sólo una palabra para designar el color blanco; en la lengua de los pueblos que viven en regiones extremadamente frías existen no menos de 1 O Ó 12 pala­ bras que designan los matices del color blanco (el color de la nieve recién caz'da, de la nieve .�sponjosa, de la nieve que se está derritiendo, etc.). Dicho con otras palabras, las designaciones del color en el idioma están estrechamente vinculadas con la actividad práctica de las personas y refle­ jan aquellos rasgos de los matices de color que tienen para

 

 

 

3 6 1

 

ellas una importancia práctica. Es evidente la dependencia

que las unidades léxicas de la lengua tienen con respecto a la práctica social.

 

Sin embargo, surge otra cuestión: ¿en qué medida el sistema: · de denominaciones existente en el idioma ejerce una influencia organizadora en el proceso de percepción

del color?   

El co.nocido lingüista·.    norteamericano E. Sapir1 ( 1 927) y

luego  B. Whorf2  ( 1 965 )         supusieron  que  el  conjunto  de

 

palabras que designan los colores no es un fenómeno pura­ mente lingüístico, sino que condiciona en det�rminada me-

 

         dicta el proceso de percepción de los colores, la aptitud para diferenciarlos y clasificarlos. La hipótesis de Sapir-Whorf presupone que el lenguaje no existe como un fenómeno aislado, sino que ejerce influencia en el curso de los proce­ sos cognoscitivos.

 

Sin embargo, las numerosas investigaciones que provo­ có la hipótesis de Sapir-Whorf demostraron su limitada sig­ nificación.

 

         No hay razones para .dudar que la denominación ele los colores determina en gran parte el proceso de su clasi­ ficación: quienes disponen de diferentes denominacio­

 

nes categ'oriales para los colores, los clasifican de manera distinta.

Son bien conocidas las observaciones del investigador

. alemán Hornbostel quien demostró que existe una deter­ minada relación entre las características fonéticas de la de­

 

. nominación del color y su diferenciación: las -personas que designan el color verde con la palabra " Grün" (que suena más ásperamente) eligen, como más adecuados a esta pa­ labra, matices más oscuros del verde que quienes utilizan

 

         la palabra "Grin " (en los diferentes dialectos del alemán ambas palabras designan el adjetivo "verde").

Simultáneamente, la crítica de la teoría de Sapir-Whorf que hicieron autores como Lenneberg3 ( 1 953) sefíala, con todo fundamento, la existencia de relaciones más complejas y mucho más mediatizadas entre el lenguaje y la percepción

 

 

· i

 

1 927,

2

1 965.

 

3

 

v. 29.

 

 

 

         Sapir. Conceptual Categories in Primitive Languages. Science,

 

         74.

L. Whorf.  Language.  Though t  and  Reality.  Cambridge,B.

 

 

E. Lenneberg.  Cognition in ethnolinguistics.  Language,      1953,

 

 

 

362

 

que lo supuesto antes. Sin embargo, la exposición detalla­ da de los materiales respectivos nos alejaría mucho del tema que examinamos.

 

 

EL PAPEL DEL LENGUAJE EN LA ORGANIZACION

 

DEL ACTO VOLUNTARIO

 

Durante centenares de años, la estructura del acto volun­ tario constituyó uno de los problemas más complicados y, aparentemente, casi irresolubles de la psicología.

 

Se sabe bien que el hombre puede realizar no sólo actos involuntarios, instintivos, sino también conscientes, volun­ tarios. El hombre formula un plan y lo lleva a cabo. Quiere levantar una mano y la levanta. Este hecho es evidente por sí mismo, pero la dificultad principal consiste en encontrar­ le una explicación científica, determinista. En la psicología

se intentó explicarlo de diversas maneras.       

         Algunos  psicólogos reconocían    la         existencia  de  los

_ actos _ V:<2_luntarios, que     se manifiestan en todos los tipos

de comportamiento: en el movimiento, en la acción, en la

memorización, en el pensamiento. Consideraban que el acto

voluntario era el resultado del esfuerzo voluntario, en cuya

bas �.se encuentra cierta fuerza espiritual que algunos, como

W.    Wundt, llamaron apercepción y otros denominaron con

la      palabra latina Fiat,   reconociendo así la participación

de fuerzas espirituales en la organización del comportamien­

to humano. El psicólogo francés Revault d' Allonnes formu­

ló      la idea de que en la base del acto voluntario se encuen­

tran "esquemas internos" que se manifiestan como función

reguladora del espíritu, de la acción voluntaria libre. ( ...)

         La posición opuesta consistió en la explicación meca­

nicista de la naturaleza del acto voluntario.

los    La base de esta escuela era el principio que reducía

         procesos psíquicos  complejos a   los       más elementales;

 

por eso_._ estos psicólogos no encontraron más salida que rechazar ·simplemente el concepto mismo de acto volun­

tario libre, reduciendo toda la conducta a reflejos condicio-

nados o a hábitos.  /1 _

Esta fue la posición característica de la gran mayoría

de los psícologos de pensamiento mecanicista. A ellos perte­         

necían también aquellos que, habiendo captado superfi­      

cialmente la teoría de los reflejos condicionados de l. Páv-  

 

 

 

363

 

 

lov, la extrapolaron a los procesos psíquicos superiores y trataron de examinar todos los actos de la actividad cons­ ciente, entre ellos los voluntarios, como reflejos condicio-

 

         nados complejos. Esta posición fue compartida por · 1os conductistas norteamericanos, quienes reducían el compor­ tamiento a reacciones innatas, instintivas o adquiridas (há­ bitos) y consideraban que el acto voluntario no tiene espe­ cificidad alguna que lo diferencie de las formas más elemen­ tales de conducta ...

 

La tarea de la psicología científica consiste en-·cnnseryªr el problema del acto voluntario, no excluirlo de su temario, someter el acto de organización voluntaria de la actividad psíquica del hombre a un análisis científico y encontrar las vías de su explicación determinista . Para explicar cientí­ ficamente el acto voluntario no hay que buscar sus orí­ genes en los factores biológicos que determinan la vida del organismo o ºen los factores espirituales que aparente­

 

mente entran en la composición de la actividad psíquica. Es necesario salir de los límites del organismo y examinar cómo los procesos voluntarios se forman en el desarrollo de la actividad concreta del niño 'y en su comunicación con los adultos. Tal fue la posición fundamental de I:;: Vi­ gotski. ( . .. )

 

 

La idea principal de L. Vigotski, que explica la organi­ zación del acto voluntario, está basada en el análisis del desarrollo lingüístico del niño.

 

En el primer estadio de dominio del lenguaje la madre se comunica con el niño, dirige su atención ("toma la pe­ lota", "levanta la mano", " ¿dónde está la muñeca?", etc.) y el niño realiza estas instrucciones verbales.

 

Al formular al niño estas instrucciones verbales, la ma­ dre reestructura la atención del pequeño : separando la cosa nombrada del fondo general, ella organiza con ayuda de su lenguaje los actos motores del niño. Aquí el acto volun­ tario está dividido entre dos personas: el acto motor del niño comienza con la emisión verbal de la madre y termina con el movimiento propio. Sólo en la siguiente etapa del desarrollo el niño puede dominar el lenguaje y comienza a darse a sí mismo órdenes verbales, inicialmente en forma desplegada, en el lenguaje exterior y luego en forma reple­ gada, en el lenguaje interior. Por eso la comunicación del niño con el adulto es el origen del acto voluntario ; además, al principio, el niño debe subordinarse a la instrucción ver-

 

 

364

 

 

bal del adulto para, en las siguientes etapas del desarrollo, estar en condiciones de convertir esta actividad "inter­ psicológica" en el proceso propio, "intrapsicológico" in­ terno de autorregulación. La esencia del acto voluntario libre consiste, de esta ·manera, en que también tiene su causa, como todos los restantes actos, pero esta . causa está en las formas sociales de comportamiento. Dicho con otras palabras, el desarrollo de la acción voluntaria del niíi.o comienza con una acción práctica que él realiza por indi­ cación del adulto ; en la siguiente etapa el pequeño comienza a utilizar su propio lenguaje exterior, que al comienzo acompaña a la acción y luego la anticipa. Finalmente � este lenguaje del niño se "interioriza", se vuelve lenguaje inte­ rior, el que toma la función de regulación del comporta­ miento (P. Y. Galperin y sus colaboradores estudiaron es­ pecialmente este proceso4 ) . Así surge. la acción voluntaria del niño, consciente y mediatizada por el lenguaje. ( ...)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4 P. Y. Galperin. El desarrollo mación de las acciones mentales. URSS, t. l, Moscú, 1 959 .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

de las inve�tiga�ion�s so_b�e la for­ -En : La czencza pszcologzca en la

 

LA GENESIS DE LA FUNCION REGULADORA DEL LENGUAJE DEL ADULTO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El origen del desarrollo de la función reguladora del len­ guaje es la capacidad· del niño de subordinarse al lenguaje del adulto. ( . .. )

 

La formación paulatina de la posibilidad de subor­ dinarse a la instrucción verbal del adulto en el curso de los primeros tres años de vida fue objeto de investigaciones especiales1 • Como resultado de estos estudios se obtuvo una gran cantidad de observaciones que permiten seguir las distintas etapas de dicho proceso. Nos detendremos en

los hechos que eran conofidos antes que nosotros reali-

záramos nuestras investigaciones.         -

 

Ya los fisiólogos observaron que el lenguaje del adulto

provoca una atención aumentada en el niño de la más tier­ na edad. Cuando la ID.adre comj�nza a decir algo al bebé, la succión se detiene inmediatamante. Más tarde J. Bruner2 , psicólogo norteamericano, describió detalladamente estos hechos. En la edad más temprana el lenguaje de la madre provoca en el niño el reflejo de orientación, que frena el curso de los procesos instintivos. ( ...) Sin embargo, los he­ chos mencionados constituyen más bien la prehistoria de la función reguladora del lenguaje que su historia propia­ mente dicha. 

 

 

El verdadero nacimiento de la función reguladora del lenguaje ocurre bastante más tarde, cuando la madre co­ mienza a ligar la palabra con el objeto y cuando la reacción del niño adquier� un carácter específico. En esta época

 

         madre dice al pequeño, por ejemplo : ·"¿Dónde está la

 

. taza?" y la mirada de éste se dirige a la taza; "Dame el peséadito de juguete" y el niño trata de alcanzarlo . Estasla

 

.acciones verbales del adulto ya no provocan simplemente

 

 

         A. R. Luria (red . ) Problemas de la actividad nerviosa superior del· niño normal y anormal, t . I, Moscú, 1 956; t. 2, Moscú, 1 95 8 .

 

2  J. Bru�er. Beyond the Jnformation Given. N. Y. , 1 97 3 .

 

 

 

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la reacción de orientación general, sino también las reaccio­ nes específicas necesarias. Parecería que la subordinación del pequeño a la indicación verbal del adulto surgiera de golpe y adquiriera formas bastante firmes. Sin embargo, investigaciones posteriores mostraron que la función regula­ dora del lenguaje del adulto tiene una larga historia en la ontogénesis .

 

Para seguir este proceso es indispensable realizar una se­ rie de experimentos especiales. En estos experimentos el hecho inicial es que el niño de aproximadamente comien­ zos del segundo año de vida ( 1 año y 2 rrieses), al oír la orden del adulto "dame la pelota", "levanta la mano" ya responde con una reacción de orientación especial, dirigien­ do la mirada al objeto nombrado o tendiendo hacia él las manos. Sin embargo, esto ocurre sólo en las condiciones experimentales más sencillas. Si se complejizan, los resulta­ dos serán otros. El experimento consiste en lo siguiente ; ante al pequeño se colocan varios juguetes : un pescadito, un gallo, un gato, una taza, etc. El niño los conoce bien . El experimentador le dice: "Toma el pescadito", pero éste

 

  -está ubicaao un poco más lejos que la taza o es menos bri­ llante que el gallo o el gato. Entonces la indicación del obje­ to mencionado entra en conflicto con la acción de los ju­ guetes que están más cerca o son más brillantes. El niño fij a inmediatamente con la mirada el objeto mencionado y tfende a alcanzarlo, pero en el camino se encuentra con otro objeto y el pequeño no toma el que el adulto ha men­ cionado, sino aquél que provocó su reacción inmediata de orientación. Quiere decir que en esta etapa del desarrollo de la función reguladora del lenguaje el comportamiento del niño, si bien se subordina a la orden verbal del adulto, es fácilmente alterado si existe una influencia directa de los objetos que provocan una fuerte reacción de orientación .

Para fortalecer el papel regulador del lenguaje en esta etapa es necesario "privilegiar" al objeto nombrado. Para ello el experimentador no sólo debe decir al pequeño : "Dame ef pescadito" , sino realizar con éste una serie de ac­ ciones (levantarlo, sacudirlo, golpearlo, señalarlo con el dedo, etc.). Entonces el niño fija mejor el objeto,designado con la palabra y reforzado con las acciones y cumple correc­ tamente la tarea.

 

 

Sin embargo, existe otro factor que dificulta reali­ zar la instrucción verbal del adulto. Dicho factor es la

 

 

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inercia de las acciones del pequeño.

Como ejemplo describiremos las siguientes observacio­

nes.

 

Primera observación. A un niño pequeño ( 1 año, 2 me­ ses - 1 año, 4 meses) se le da una pirámide que se arma colocando anillos de madera en una varilla. Se le dice: "Pon", "pon", "pon" y cada vez el niño coloca un anillo en la varilla. Luego se le dice : "Quita'' , "quita'', "quita" y él retira un anillo de la varilla. Comprende la,s palabras "pon" y "quita"; pero luego de recibir reiteradamente la -ins, trucción "pon", continúa colocando anillos incluso cuando se le dice "quita" y lo hace incluso más enérgicamente que antes. En consecuencia, si la instrucción se da sobre el fon­ do de una acción que el niño repite reiteradamente, la iner­ cia de ésta dificulta el cumplimiento de la instrucción.

 

Segunda observación. Ante el niño se coloca una copita de madera y una taza. A la vista del pequeño se coloca una moneda en la copa y luego el experimentador le dice : "A ver, encuentra la moneda" . El niño comienza a "buscar­ la", toma la copa y alcanza la moneda. La instrucción se cumple correctamente. Sin embargo, si después de repetír

 

         ó 6 veces esta instrucción se cambia la tarea y a K'vista del niño se coloca la moneda en la taza y se le dice : "En­

 

cuentra la moneda", el pequeño se dirigirá, como antes, a la copa y también en este caso la inercia de la ac¿�i_ón cum-_ plida resulta tan fuerte que el pequeño no puede superarla.

 

Estas dificultades se observan en los niños que se encuen­ tran en la primera mitad del segundo año de vida y luego pau­ latinamente desaparecen. Hacia los 2,5 años el pequeño ya puede superar la inercia de su acción y cumplir correctamente instrucciones de este tipo. Sin embargo, la influencia regula­ dora del lenguaje por relación con los movimientos es aún inestable y esto se puede apreciar en la siguiente observación.

 

Se repite el experimento anterior, pero se retiene la mano del niño por 1 O ó 1 5 segundos y sólo después se le permite cumplir la tarea. Resulta que la retención de 1 O

 

         1 5 segundos provoca que el niño, a comienzos de su ter­ cer año de vida, se someta fácilmente a la influencia del estereotipo inerte, es decir, continúa dirigiéndose a la copa a pesar de que le hemos nombrado la taza y él vio que la moneda fue colocada en ésta. Para verificar la firmeza de la función reguladora del lenguaje se realiza otra serie de experimentos de control. La situación de prueba es la

 

 

 

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misma. Ante el nmo se encuentra una copita y una -taza; los cambios consisten en que la moneda no se coloca en la copa de madera o en la taza ante los ojos del niño, sino que · los objetos están ocultos con una pantalla. Así, la instruc­ ción verbal "la moneda está en la copa, encuéntrala" o "la moneda está en la taza, encuéntrala" se da sin reforzamiento visual. En este caso, el niño no tiene experiencia propia y debe confiar en la palabra del investigador. De esta forma se estudia el papel regulador "puro" del lenguaje.

 

Los experimentos mostraron que el niño de 2 -2,5 años, que ya puede cumplir esta tarea si está reforzada por la ex­ periencia visual, no se encuentra aún en condiciones de su­ bordinarse a la instrucción verbal "pura" del adulto. En este caso, el pequeño sustituye el cumplimiento organizado de la orden verbal por la reacción de orientación y se dirige a los dos objetos que se encuentran frente a él o se somete a la influencia inerte de la reacción anterior. Sólo a fines del tercer año de vida aparece la posibilidad de someterse a la instrucción verbal "pura", inicialmente cumpliendo la tarea en forma inmediata y luego diferida.

 

Pero tampoco este período es la culminación del desa­ rrollo que en el niño tiene la capacidad de subordinarse a la instrucción verbal del adülto �- La comp-lejización de las condiciones del experimento en el que se verifica la acción de la instrucción verbal del adulto muestra la debilidad po­ tencial de la función reguladora del lenguaje en el niño de tres años. La subordinación de las -acciones del pequeño a la instrucción verbal del adulto se comprueba cti;ando la instrucción verbal de éste entra en conflicto .con · la expe­· riencia visual directa del niño y debe superarla.

 

 Esto se hace de la siguiente manera. Se realizan dos se­ ries de experimentos, en la primera serie se muestra al niño un determinado movimiento y se le propone que lo repita. Por ejemplo, si el investigador muestra un dedo el niño tam­ bién debe hacerlo, etc. Esta instrucción simple se cumple bien. Sin embargo, tenemos aquí no sólo una instrucción verbal, sino también un modelo visual que ayuda al pequeño a cumplir la acción. Para verificar la auténtica firmeza de la función reguladora del lenguaje debemos "divorciar" el con­ tenido de la instrucción verbal y de la experiencia visual.

 

Para este objetivo se introduce una instrucción conflic­ tiva. Decimos al niño: "Cuando yo levante el puño, tú le­ vantarás el dedo; cuando yo levante el dedo, tú levantarás

 

 

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el puño" . El pequeño de 2 años y 8 meses - 2 años y 1 O meses, a veces de 3 años, cumple sin dificultad la instruc­ ción directa, pero no puede hacerlo con la instrucción en condiciones "conflictivas" . La repite correctamente, actúa al revés y sustituye la reacción convencional que de él se requiere por la imitación directa del movimiento : en res­ puesta al puño levantado del experimentador, al comienzo muestra dubitativamente. el dedo y luego levanta el puño, imitando el movimiento de aquét La instrucción verbal pro­ voca sólo por un lapso muy corto el movimiento convencio­ nal, pero su influencia cede a la de la acción directa. Sólo hacia los 3 años - 3 años y 6 meses, esta "fragilidad" de la instrucción verbal ante la influencia de la acción visual directa desaparece y la instrucción verbal del adulto comien­ za a cumplirse exactamente. Es importante señalar que las dificultades para cumplir la instrucción en estas condicio­ nes no están vinculadas con la asimilación de su significado, sino con la presencia del conflicto, con la contradicción entre la instrucción y la impresión directa.

 

Para demostrarlo se realizo un experimento de control que consistió en lo siguiente: el experimentador tomaba dos objetos (por ejemplo, un lápiz y un par de anteojos) ; ante el niño se colocaban otros dos objetos (por ejemplo, un pes­ cado y un gallo de · juguete). El experimentador decía al pequeño: "Cuando yo· levante--el · lápiz, tú levantarás el pescadito; cuando yo levante los anteojos, tú levantarás el gallito". Luego de algunas repeticiones el niño realizaba correctamente esta tarea; es decir, los enlaces convencio­ nales entre los objetos (lápiz y pescado; anteojos y gallito) se establecían en forma suficientemente firme. Sin embargo, si el experimento cambiaba y el experimentador también tomaba un pescadito y un gallito y 'luego decía: "Cuando yo levante el pescadito, tú levantarás el gallito ; cuando levante

 

         el gallito, tú levantarás el pescadito", el pequeño no podía cumplir esta instrucción y tomaba el mismo juguete que el experimentador. La emancipación de la influencia de la ex­ periencia inmediata y el fortalecimiento de la instrucción verbal aparecen, aproximadamente, sólo hacia los 3,5 años. Es .interesante que justamente a esta edad maduran las es­ tructuras de . los lóbulos frontales, que constituyen el aparato cerebral de la regulación verbal de los movimientos.

En todos los casos descritos se estudió la influencia de la instrucción en las acciones del niño. Un cuadro cornple-

 

 

 

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tamente distinto surgió cuando la instrucción verbal del adulto presuponía la realización de u.na serie, de todo un programa de acciones que se despliegan sucesivamente.

 

El experimento incluyó las siguientes variantes. Se entregaban al niño fichas blancas y negras y se le proponían hacer con ellas una fila, según la regla formulada por el ex­ perimentador. En lugar de la instrucción verbal se puede poner delante del pequeño una serie de fichas blancas y pro­ ponerle que la continúe. Esta será la instrucción serial más sencilla, reforzada por el modelo, el programa más simple consistente en la repetición de varios eslabones iguales.

 

Se puede complicar este programa y dar como modelo una serie en la que alternen una ficha blanca y una negra y proponer al niño que la continúe. Se puede denominar a este programa, que consiste en dos eslabones alternados, programa simétrico. Para complicar aun más la tarea se pre­ sent� un programa asimétrico, por ejemplo : "Poner dos fi­ chas blancas, una negra, dos blancas, una negra", etc. Es po­ sible presentar este experimento en dos variantes: en un caso se da un modelo visual y la instrucción verbal sólo -"refuerz-�t._ el modelo; en la segunda variante se da una ins­ trucción verbal "pura" y el niño no tiene ningún apoyo visual, debe subordinarse a un programa complejo formu­ lado verbalmente.

 

En la segunda variante en lugar de proponer al niño que disponga fichas ya listas se puede pedir que dibuje fi­ guras (por ejemplo, una serie de redondeles y cruces o un redondel - una cruz - un redondel - etc .). Como en el experimento anterior, se presenta al niño un programa si­ métrico simple y un programa asimétrico más complejo.

 

Los resultados obtenidos en estos experimentos, reali­ zados por V. Lebedinski y luego por E. Subbotski, mos­ traron que el niño de aproximadamente 3 años - 3 años, 2 meses que puede realizar acciones aisladas según una instrucción verbal todavía no está en condiciones de hacer una serie de acciones y, habiendo comenzado el programa dado, fádlmente cae bajo la influencia de un estereotipo inerte. Por ejemplo, colocando fichas que se alternan por el color, pone primero una blanca y una negra, pero luego pone sucesivamente dos fichas negras. A los 3 ,5 años el nifio ya puede cumplir bien este programa simétrico, pero tiene dificultades para realizar el asimétrico, es decir, colocar dos fichas blancas y una negra y en lugar de ello comienza a

 

 

disponer las fichas según un programa simétrico (dos fichas blancas, dos negras, dos blancas, dos negras, etc.) simpli­ ficando así la tarea que se le ha presentado.

Más complejo aún resulta el dibujo de una serie de fi-

 

         guras que exigen el cambio de los movimientos, por ejemplo, el dibujo de una serie consistente en la alternancia de cruces y redondeles ("fila simétrica") o de una cruz y dos redon­ deles ("fila asimétrica").

 

Cuando la realización del programa simétrico simple se hace posible (en el pequeño que comienza ·su cuarto año de vida), el programa "asimétrico" sigue siendo susti­ tuido por la repetición inerte de un mismo dibujo o bien por el programa simétrico, por ejemplo, la alternancia de una cruz y un redondel. Sólo a los 4-4,5 años el niño puede cumplir todos estos programas.

 

Los experimentos muestran que la subordinación de las acciones del niño a una instrucción verbal del adulto no es de ninguna manera un acto simple y que no surge de golpe; o sea, que la función reguladora de la instrucción verbal del adulto se desarrolla paulatinamente.

 

 

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BASES PSICOFISIOLOGICAS DE LA FUNCION

 

REGULADORA DE LENGUAJE

 

Los hechos descritos hablan del desarrollo -paúlatino · de la forma más sencilla de la función reguladora del lenguaje en los niños: la posibilidad de subordinar el movimiento a la orden verbal del adulto. Surge la pregunta: ¿cuáles son los mecanismos fisiológicos que dificultan la influencia firme de la función reguladora del lenguaje del adulto sobre los movimientos del niño en las diferentes etapas de for­ mación de dicha función? Otra importante cuestión es en qué medida la inclusión del propio lenguaje del pequeño puede ejercer una influencia reguladora sobre sus reacciones motoras.

 

 

Para responder a estas preguntas hay que realizar expe­ rimentos especiales, dirigidos a estudiar el proceso de forma­ ción, en los niños, de la función reguladora del lenguaje sobre los movimientos. En estos experimentos se emplea el registro ininterrumpido más simple de los movimientos del pequeño (registro neumático) .

 

Primero se da al niño una instrucción verbal simple

 

 

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("Aprieta el balón") y después se inicia la investigación de cómo se subordinan sus movimientos a instrucciones más complejas y variadas (se estudia la reacción simple a una señal o la reacción de elección ante dos señales, etc.). Se estudiaron niños de 2-3 años de edad.

 

El primer experimento consistía en el cumplimiento in­

mediato de una orden verbal del adulto : " ¡ Aprieta!", " ¡Aprieta!", " ¡Aprieta! " . A las edades de 1 año, 8 meses;

 

         año, 1 O meses y 2 años, la instrucción verbal del adulto "pone en marcha" el movimiento del pequeño, pero aún no puede detenerlo. El niño de 2 años, responde a la prime­ ra y a la segunda señal " ¡Aprieta!" pero luego comienza a apretar el balón también en ausencia de la instrucción verbal y ya no puede detener esos movimientos. En este caso, la instrucción del adulto : "Aprieta sólo cuando yo diga" o "Si no digo nada, no aprietes" no provocan el efec­ to necesario y, frecuentemente, incluso incrementan los in­ controlados movimientos en serie del pequeño.

 

En esta fase, la instrucción verbal del adulto ejerce una influencia estimuladora, pero no inhibidora sobre los mo­ vimientos. La función estimuladora del lenguaje surge antes que su función inhibidora-.- El hecho--se manifiesta con evi­ dencia cuando pasamos de la orden verbal simple " ¡Aprieta! " a la reacción condicionada siguiendo una instrucción verbal. El niño recibe la instrucción siguiente : "Cuando se encienda la lucecita, tú aprieta el balón; ·si no se enciende, no aprie­ tes". El niño de 2 años, 4ue fácilmente asimiló la orden directa (" ¡Aprieta! "), recuerda con dificultad la instrucción más complicada. Incluso si el pequeño de 2,5 años puede asi­ milar y repetir la instrucción verbal que se le ha formulado, su realización práctica resulta muy difícil. Cuando se en­ ciende la luz, el niño la mira, pero no aprieta el balón; cuando hace esto último, no mira la luz. El pequeño de esa edad no tiene aún la capacidad de coordinar lOs mo­ vimientos y distribuir su atención. A fines del tercer año de vida aparece por primera vez la posibilidad de coordinar la señal condicional y los movimientos; sin embargo, el mo­ vimiento iniciado en respuesta a la señal se prolonga, por lo general, sin control. Así, la instruccfón verbal provoca sólo una excitación inespecífica e incluso la- instrucción de no hacer algo, inhibidora, estimula al niño a apretar con más fuerza aún el balón. Este hecho muestra que el pequeño de tres años no reacciona al sentido de la instrucción, sino,

 

 

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antes bien, a la voz del experimentador.

Si se pasa de la reacción simple a la reacción de elec­ ción y se da la instrucción: "Cuando veas la lucecita roja, aprieta; cuando veas la verde, no apríetes", un niño que esté, aproximadamente, en la segunda mitad de su tercer año de vida, podrá, luego de un cierto período, asimilar bien y repetir la instruéciqn verbal. Sin embargo, de hecho hace lo siguiente: en respuesta a .la señal roja (positiva) aprieta el balón y en respuesta a la verde (inhibidora) también lo hace. A veces se da cuenta y corrige el error. Por eso, la retención de una instrucción diferenciada en el lenguaje oral no sig.n,ifica aún que se haya elaborado ya la forma di­ ferenciada de reacción a dicha instrucción ( .. . )

 

¿Se puede -fortalecer el significado de la instrucción como se hizo c'uando "se privilegió" el objeto nombrado, uniendo a la palabra el gesto indicativo, dándose así un apoyo visual a la función reguladora del lenguaje? ¿Se puede reforzar la acción de la instrucción verbal al incluir en el cumplimiento de reacciones motoras el lenguaje del propio niño? Al plantear �stos interrogantes pasamos a __la segunda parte ·de nuestros experimentos, al análisis de cómo el lenguaje del pequeño controla su conducta.

 

Para responder a las preguntas formuladas examinare­ mos las siguientes variªrites de los_experimentos. _

 

Previamente el niño aprende a responder a las señales sólo con la palabra correspondiente (por ejemplo, en respues­ ta a la señal roja debe decir "Hay que apretar" ; en respues­ ta a la señal verde, "No hay que apretar") . Los niños de menor edad (2 años, 4 meses) manifiestan ciertos indicios de inercia incluso en las respuestas verbales, al responder "Hay ..." o "No hay ... " ante la aparición de una luz de cual­ quier color; pero ya hacia el fin del tercer año de vida la inercia en los procesos verbales desaparece y el pequeño cumple la tarea sin errores .

 

 

Con el objetivo de verificar si el propio lenguaje del niño  puede regular sus reacciones motoras, se realiza la siguiente variedad del experimento. Se plantea al niño la tarea de de­ cir "Hay que apretar" en respuesta a una señal y apretar el balón; en respuesta a la otra señal debe decir "No hay que

apretar" y no hacerlo.

 

Así se intenta reunir las reacciones verbal y motora en un único sistema funcional para reforzar el papel regulador de la instrucción verbal.

 

 

 

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Los datos obtenidos en este experimento testimonian la formación paulatina, en el pequeño, de los procesos de autorregulación.

 

En las etapas tempranas las reacciones verbales en res­ puesta a las señales son frecuentemente erróneas, el sistema verbal del niño es aún excesivamente inerte. En la etapa si­ guiente, él efectúa correctamente la tarea y dice "Hay que ..." (o "No  hay que ..."), pero en ambos casos dará la reacción motora. Es interesante que en esta etapa del de­ sarrollo se observa un fenómeno paradójico: diciendo "No" o "No hay que apretar" el pequeño no sólo no inhibe, sino incluso hace más fuerte la reacción motora, no respondien­ do al sentido, sino a la influencia "impulsora" de su orden verbal. En esta etapa la reacción verbal propia aún no regula los movimientos en forma completa. Tiene lugar un desa­ cuerdo entre las reacciones verbales y motoras. El sistema funcional, en presencia del cual la reacción verbal regula tanto la estimulación del movimiento como su inhibición, aún no se ha formado .

 

 

         Sólo- en la siguiente etapa, aproximadamente hacia los tres años de edad, cuando las reacciones motoras del niño sin reforzamiento verbal propio tienen un carácter caóti­ co, la introducción del refuerzo verbal organiza de determi­ nada .-manera sus movimientos. Entonces, ante una señal (luz roja) el pequeño dice " ¡Hay que apretar!" y aprieta el balón; en presencia de la otra señal (luz verde) dice " ¡No hay que apretar!" y no realiza ningún movimiento. En con­ secuencia, sólo hacia esta edad el pequeño deja de someterse a la influencia del aspecto "estimulante" sonoro de la orden verbal propia y comienza a regular sus movimientos en co­ rrespondencia con el sentido de la orden verbal.

 

Este método de investigación de la función reguladora del lenguaje tiene una gran importancia diagnóstica . Su em­ pleo no sólo puso al descubierto los mecanismos psicoló­ gicos de la formación del papel regulador del lenguaje in­ fantil, sino.. que también permitió observar cómo se altera dicha función .en casos de retraso mental .

 

El método en cuestión se utilizó para estudiar, por una parte, a niños con retraso mental y, por otra, a niños con síndrome cerebroasténico (de 8-1 2 años de edad). La dife­ renciación de estos dos grupos presenta determinadas difi­ cultades, por cuanto los pequeños con síndrome cerebro­ asténico, como resultado de enfermedades somáticas o

 

 

 

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intoxicaciones, también se retrasan en su desarrollo, aun­ que no son retardados mentales. La utilización de la prueba en cuestión posibilita distinguir ambos grupos.

 

L9s experimentos mostraron que el retrasado mental de 1 0- 1 2 años con una forma profunda de retraso mental (imbecilidad) puede recordar la instrucción verbal. Sin em­ bargo, durante su cumplimiento comienza a apretar el balón ante la aparición de todas las señales, independientémente de su color. Cuando se los interroga, estos niños deforman la instrucción y dicen que "si aparece la lucecita roja hay que apretar y si aparece la verde también hay que apretar'', etc.

 

Es importante señalar que si se pone en acción el propio lenguaje del niño no surge la compensación de las reacciones motoras. La influencia selectiva del sentido de las propias reacciones verbales (positivas o negativas) cede lugar a la acción inmediata "estimulante" o "impulsora" de la señal verbal propia y por eso justamente el retrasado mental, incluso diciendo correctamente "Hay que ..." y "No hay que ...", aprieta el balón ante cualquier señal. Sin embargo, con frecuencia se alteran las reacciones verbales y motoras.

 

El hecho indica la alteración de la influencia de sentido de las propias órdenes verbales sobre los movimientos en los niños retrasados mentales. En estos casos, la inercia patológicamente aumentada se manifiesta por igual en la esfera verbal y en la esferil motora y el lenguaje no regula los movimientos propios. ·

 

Un cuadro completamente diferente se observa en los niños con síndrome. cerebroasténico, que a veces se parecen en lo externo a l"os pequeftos con retraso mental. En el cum­ plimiento de la reacción de elección los primeros se divi­ den en los grupos: uno está constituido por niños excita­ bles, en los que predominan las reacciones positivas a todas las señales (incluso las inhibidoras); el otro está formado por niños inhibidos, en los que luego de una o dos reacciones inhibidoras se frenan también las respuestas a las señales positivas.

 

Estos pequeños frecuentemente se diferencian de los niñ os con retraso mental en que en ellos, cuando se reúnen las reacciones verbales y motoras, aparece el efecto de com­ pensación de los movimientos. · El lenguaje conserva aquí el papel regulador y normaliza las reacciones motoras, ejer­ ciendo una influencia reguladora sobre el comportamiento del niño (. ..)

 

 

 

376

 

 

Los hechos mencionados no sólo permiten estudiar. las leyes que se encuentran en la base del desarrollo del papel regulador del lenguaje, sino que también . dan esperanzas de encontrar métodos objetivos para el diagnóstico dife­ rencial de niños con retraso mental y con síndrome cere­ broasténico. (. .. )

 

La función reguladora del lenguaje y su desarrollo: fragmento del libro de A. R. Luria Lenguaje y conciencia, publicado luego de su muerte (Moscú, 1 979), el que repre­ senta la elaboración del curso de conferencias sobre neuro­ lingüística que dictó en los años 70 en la Facultad de psi­ cología de la Universidad Estatal de Moscú. La investigación de la función reguladora del lenguaje en el curso de los pro­ cesos psíquicos humanos fue uno de los temas centrales de la creación científica de A. R. Luria durante muchos años, en lo que indudablemente se expresó la influencia de su maestro, L. S . Vigotski, quien había otorgado al len­ guaje un rol excepcional en la organización 9e la psiquis y de la conciencia del hombre (véase, por ejemplo, el frag­ mento del trabajo de Vigotski Pensamiento y lenguaje incluido en el presente libro). ·

 

 

Indice de nombres*

 

 

 

 

 

         -., '

 

 

A llport, Gordon ( 1 897-1 967): psicólogo norteamericano, uno de los representantes más importantes de la orientación llamada personalística en teoría de la personalidad. Desde 1 942, profesor de psicología en Harvard. A diferencia del psicoanálisis, que ve las cau­ sas del comportamiento del hombre en el pasado, G. Allport las busca en el presente y el futuro de la personalidad, en los motivos ulteriores y superiores del hombre, que subordinan a los impulsos más primi­ tivos y forman el núcleo de la personalidad, la concentración de las fuerzas motrices de su desarrollo: sus finalidades vitales, valores, ideales. Allport examina cada estado actual de la personalidad en la perspectiva de sus posibilidades futuras; la lucha por realizarlas carac­ teriza la actividad de la personalidad. Al mismo tiempo, G. Allpor-t presenta el desarrollo de la esfera motivacional como un proceso autónomo, sin tener. en cuenta el papel decisivo de los sistemas con­ cretos de relaciones sociales, en los que entra el hombre en su acti­ vidad. - 269 .

 

 

Aristóteles el Estagirita (3 84-322 antes de n.e . ): filósofo y cien­

 

tífico enciclopédico de la Antigua Grecia, teórico de la poesía y la retórica, fundador de la escuela peripatética. - 7 6.

 

Arquz'medes de Siracusa (2 87-2 1 2 antes de n.e .): científico y matemático de la Antigua Grecia. - 1 65.

 

Baldwin, James ( 1 86 1-1 934): psicólogo, sociólogo e historiador norteamericano. En psicología trató de realizar un enfoque evolucio­ nista; sin embargo consideró el desarrollo de la psiquis del niño desde posiciones estrictamente biologistas. - 1 40.

 

Bernsh tein,  N. A. ( 1 896-1 966):  fisiólogo  soviético,  eminente

 

 

         En forma detallada se presentan las personas que son hoy poco conocidas, en especial para el lector de lengua española, o aquellas que exigen una caracterización especial en el contexto de los trabajos publicados en el presente libro. En los casos restantes se da breve información que permite identificar a la persona dada. En el índice no se incluyen personajes literarios, mitológicos ni bíblicos.

 

 

 

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especialista en biomecánica y fisiología de los movimientos. Ya en los años treinta, Bernshtein demuestra la imposibilidad de que los movimientos del hombre estén dirigidos sólo por los impulsos eferen­ tes y la necesidad de una corrección aferente constante, estructurada según el tipo de enlace de retorno. En sus investigaciones, Bernshtein elaboró la idea de la organización de los movimientos del hombre como un sistema complejo, de muchos niveles y autorregulado (véase: La estructura de los movimientos, Moscú, 1 94 7). - 264.

 

Béjterev, V. M. ( 1 857 -1 927): neuropatólogo, psiquiatra, psicó­ logo, fisiólogo y morfólogo ruso y soviético. Los trabajos de Béjte­ rev de anatomía y fisiología del cerebro constituyen su aporte prin­ cipal a la historia de la ciencia. A comienzos de siglo, Béjterev intentó crear una peculiar ciencia compleja del hombre y la sociedad que llamó "refl,exologia" (Refl,exolog(a, 1 9 1 8). - 1 79.

 

Binet, Alfred ( 1 857- 1 9 1 1 ): psicólogo francés, uno de los pri­ meros que en psicología intentaron la investigación experimental de las funciones psíquicas superiores del hombre: la memoria, el pensamiento y otras. Es conocido también por haber creado tests, destinados en particular a evaluar el nivel del desarrollo mental del

 

_ _ !liñ9 (9onjl!� tamen te con Simon) y también a detectar el retraso mental en los niños. - 1 04, 1 5 8.

 

 

Blok,  A.  A.           ( 1 880-1921 ):         poeta,  dramaturgo,  ensayista ruso.

El amigo de L. S. Vigotski, S. F. Dobkin, señala en sus memorias que

Blok éra uno de los poetas preferidos de Vigotski. - 7 3 .

Blonski, P. P.          (1884-1941): pedagogo,  psicólogo  e  historiador

de  la filosofía  soviético.  Doctor  en  ciencias  pedagógicas  ( 1 93 5).

Desde          1 9 1 3  fue    asistente        de profesor y desde  1 9 1 8,  profesor de

 

la Universidad de Moscú y otras instituciones de enseñanza superior. En los años 20 dirigió la Academia de educación socialista en Moscú (posteriormente llamada Academia de Educación Comunista N.K. Krúpskaia), la primera institución de enseñanza superior que preparó personal pedagógico en el país. En los años 30 fue jefe de laboratorio en el Instituto de psicología en Moscú.

 

En el período prerrevolucionario, los intereses científicos fun­ damentales de Blonski fueron la pedagogía y la historia de la filoso­ fía. En la ·--psicología, Blonski realizó el primer in tento de exponer

 

sistemáticamente esta ciencia desde posiciones materialistas dialéc­ ticas (Ensayo de psicologz'a cientzfica, Moscú, 1 9 2 1 ), planteó la teoría del origen y el desarrollo de la psiquis (Ensayos psicológicos, Moscú, 1 927) y so bre su base formuló una original teoría genética de la me­ moria del hombre (Memoria y pensamiento, Moscú-Leningrado, 1 935). - 73, 82, 109.

 

 

Braille,  Lou is ( 1 809-1 8 52) : pedagogo  francés especializado en

 

 

379

 

 

 

 

 

 

 

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pedagogía de runos con defectos visuales, inventor de la escritura en relieve para ciegos ( 1 829). -96 .

 

 

Bruner Jerome Seimur (nació en 1 9 1 5 ): psicólogo inglés (hasta 1 972 vivió en EE.UU. ), uno de los más destacados investigadores de los procesos cognoscitivos y del desarrollo psíquico del niño.

Los puntos de vista de Bruner se formaron bajo la fuerte influen­ cia del neoconductismo de E. Tolman, de la psicología genética de J. Piaget, de los trabajos del psicólogo inglés F. Bartlett y también de las ideas de la teoría histórico-cultural de L .S. Vigótsk_i. A su vez, los trabajos de Bruner contribuyeron mucho a la formación de . la_ psicolog{a cognitiva contemporánea. Al investigar los diferentes ni­ veles de la actividad psicológica cognoscitiva, desde la percepción visual hasta el pensamiento conceptual, Bruner trata de mostrar el carácter activo y creador del conocimiento, que permite al hombre salir de los límites de la información recibida directamente . -366;

 

 

Bühler, Charlotte (nació en 1 893): psicóloga alemana; desde 1 945 vive en los EE. UU. Conocida por sus trabajos en psicología infantil y de la vejet. - 1 5 8 .

 

 

Bühler, Karl ( 1 879-1 963): psicólogo austríaco- norteamericano. Nació en Alemania; hasta la llegada al poder de los nazistas trabajó en las universidades de Würzburg, Bonn, Munich, Dresden y,. -final­ mente, Viena (desde 1 922 hasta 1 93 8). Desde 1 938, trabajó en los

 

         UU. en las universidades de Minnesota (desde 1 940) y Los Angeles (desde 1 945).

K. Bühler comenzó su actividad científica investigando - la solu- - ción de tareas en los marcos de la llamada escuela de Würz burg de psicología del pensamiento; esas investigaciones lo llevaron al con­ cepto de "pensamiento sin - imágenes", a la crítica del elementalismo y del sensualismo de la p s icología introspectiva clásica y a fa introduc­ ción del principio de "totalidad".

 

Los últimos trabajos de K. Bühler sobre problemas filosóficos y metodológicos de la psicología y teoría de la actividad verbal fueron los que obtuvieron mayor difusión. K. Bühler hizo un aporte sus­ tancial a la elaboración del problema del desarrollo psíquico del niño; aunque las tesis fundamentales de su concepción (la identificación de tres estadios fundamentales del desarrollo psíquico tanto en la filo-como en la ontogénesis: "instin to", "amaestramiento", "in­ telecto"; la acentuación de los factores biológicos del desarrollo psí­ quico y otras) fueron seriamente criticadas en el curso ulterior de la psicología genética extranjera y soviética, esta concepción contenía también una serie de ideas correctas. En particular, ese carácter tiene la tesis de K. Bühler sobre la utilidad biológica de las emociones, cuyas clases principales correlaciona con los estadios del desarrollo psíquico. - 1 4 3 .

 

 

 

3 80

 

 

Bun in, J. A. ( 1 870-1 9 5 3) : poeta y prosaista ruso, Premio Nobel de literatura de 1 93 3 . - 5 9, 66, 67, 7 4, 7 7, 7 8.

 

 

Darwin,       Charles          ( 1 809- 1 8 82):       naturalista  inglés,  creador  de

 

la teoría evolucionista del origen de las especies animales y vegetales

 

por vía de la selección natural. En psicología es conocido. por su teoría de las emociones (véase: La expresión de las emociones en el hombre y los animales). - 1 27, 274.

 

Dostoievski, F. M . ( 1 821 - 1 8 8 1 ) : escritor, pensador y publicista ruso. Como pensador influyó enormemente en el desarrollo espiri­ tual de L. S. Vigotski. - 1 6, 202.

 

 

Elkonin,      D. B.   ( 1 904- 1 9 8 1 ) :    psicólogo  soviético,  uno  de  los

 

especialistas más destacados en psicología infantil, doctor en cien­

 

cias psicológicas, profesor, miembro de la Academia de Ciencias· Pedagógicas de la URSS, jefe del laboratorio de diagnóstico del desarrollo psíquico del escolar en el Instituto de Psicología de la ACP de Moscú . . Las primeras investigaciones de Elkonin, dedicadas a los problemas del desarrollo psíquico del niño, fueron realizadas bajo la dirección de L. S. Vigotski.

 

Posteriormente Elkonin trabajó en estrecha colaboración con el grupo de A. N. Leóntiev, participando activamente en la elabora­ ción de los problemas de la actividad y su papel en el desarrollo psíqui­ co del niño y también de las cuestiones referidas a la forma,ción de las acciones mentales. Elkonin realizó investigaciones fundamentales del juego y del lenguaje infantiles, de las particularidades psicológi· . cas de los niños de edad escolar temprana y de los adolescentes. Las . investigaciones realizadas por Elk,onin y V .V. Davídov acerca de las posibilidades evolutivas en la asimilación de los conocimientos lleva· ron a una nueva comprensión de las bases psicológicas de la enseñan­ za y a la elaboración de programas y métodos experimentales que

 

 

         aseguran la asimilación plena, por los niños, de los conceptos cien­ tíficos y la educación de un pensamiento propiamente teórico desde el primer grado de la escuela. -6 , 4 3 , 220.

 

Engels, Federico ( 1 820-1 895): uno de los fundadores del mar­ xismo, amigo y compañero de lucha de C. Marx. -50, 87, 232, 233, 235, 245 , 299.

 

Fechner, Gustav Theodor ( 1 801 - 1 8 87): físico, psicólogo, filósofo

 

         escritor satírico (con el seudónimo de doctor Mises) alemán. En la historia de la psicología es conocido como fundador de la psicofz'sica clásica y también de la estética experimental. En verdad, esta última se limitaba exclusivamente a situaciones perceptivas elementales y extraordinariamente artificiales. -47 .

 

 

381

 

 

Feuerbach, Ludwig ( 1 8 04- 1 872): filósofo materialista alemán, cuya teoría ejerció gran influencia en la formación de la filosofía marxista.

 

 

Vigotski conocía bien los trabajos de Feuerbach y les daba mucha importancia en la formación de la psicología marxista. (Véase el trabajo de Vigotski Sentido histórico de la crisis. psicológica. En: Obras, t. 1, Moscú, 1 9 82). -208.

 

Fichte, Johann Gotilieb { 1 7 52 - 1 8 1 4): filósofo y hombre públi­ co alemán, uno de los principales representantes del idealismo ale­ mán clásico. - 325 .

 

 

Freud, Sigmund ( 1 8 5 6-1 939): médico y psicólogo austríaco, fundador del psicoanálisis. Vigotski hizo un análisis crítico de la concepción psicoanalítica de la creación artística en uno de los capí­ tulos de su Psicologz'a del arte. A mediados de los años 20, Vigotski (con A.R. Luria) escribió el prefacio a la traducción rusa del libro de Freud Más allá del principio del placer. -46, 1 07, 1 57 .

 

F,.raisse, Paul (nació en 1 9 1 1 ): psicólogo francés. Con J. Piaget fue el redactor y uno de los autores de la Psicologz'a experimental (Traité de psychologie experimentale:Vol 1 -9 . Paris, 19 63- 1965). -308.

 

Galperin, P. Y. ( 1 902- 1 9 88): psicólogo soviético, doctor en cien­ cias psicológicas, profesor; desde 1 943, docente y desde 1 965, pro­ fesor del departamento de psicología de la Universidad Estatal de Moscú. ·

 

 

Como psicólogo P. Galpenn se formó en el grupo que, a comien­ zos de 1 93.0, dirigía A. N. Le6ntiev en la Academia Psiconeurológica de J árkov, en el curso de las investigaciones dirigidas a elaborar y realizar en la psicología el enfoque desde el punto de vista de la acti­ vidad. La gran investigación teórica y experimental realizada en ese tiempo por P. Y. Galperin mostró la diferencia esencial entre los instrumen tos propiamente humanos y los "medios" auxiliares de los animales: el hombre, al dominar el instrumento, se apropia de los procedimientos de acción fijados en él y elaborados socialmente en la historia, reproduciendo en sí mismo, con ello, las correspondien­ tes capacidades humanas.

 

 

Desde comienzos de los años 50 se va elaborando . la teoría de "la formación por etapas de las acciones mentales", se formulan los principios del experimento formativo y, en los marcos del nuevo en­ foque, se realizan numerosas investigaciones de las acciones percep­ tivas, del pensamiento, de la atención, de los hábitos motores, etc., las que permitieron señalar las principales etapas en la formación de nuevos procesos psíquicos en el hombre con propiedades dadas de antemano; identificar los principales tipos de organización del proceso de formación; descubrir nuevas vías para resolver muchos

 

 

3 8 2

 

 

problemas tradicionales de la enseñanza, en particular los problemas de la enseñanza y del desarrollo mental. P. Y. Galperin elaboró tam­ bién una original teoría de la conciencia lingüística, que abre nuevas posibilidades para la enseñanza de idiomas extranjeros.

Obras:  El desarrollo de /,as investigaciones sobre la formación

de las acciones mentales. -   En: La ciencia psicológica en la URSS,

         1 , Moscú, 1 959; Resu ltados fundamentales de las investigaciones so bre el problema de la form(lción de las acciones mentales y los conceptos. Moscú, 1 965; La psicología del pensamiento y la teorz'a de la formación por etapas de las acciones mentales. - En: La in­ vestigación del pensamiento en la psicologz'a soviética. Moscú, 1 966. - 6, 43 , 230, 249, 275, 365.

 

 

Gibson, James (1 904-1 979): psicólogo norteamericano, funda­ dor de la llamada "óptica ecológica'', cuyas ideas ejercieron gran influencia en la psicología contemporánea de la percepción.

En contraposición a las diferentes orientaciones mentalistas (incluyendo la psicologz'a cognitiva actual), las que suponen que la formaCión de una imagen perceptiva integral implica necesariamente unas u otras formas de "interpretación" de las sensaciones, Gibson insistió en que a cualquier propiedad compleja del objeto percibido siempre se corresponde, directa y unívocamente, cierta caracterís-

 

_tica de Ja _corriente física de energía que converge sobre el sujeto per­ cipiente y, con ello, es señalado el "estimulo" para ser percebido. Según Gibson, el estímulo para la percepción de las propiedades ecológicamente válidas (significativas) del mundo circundante no es el mqsaico puntualmente imaginado de distribución de la energía del estímulo sobre la superficie receptora del órgano perceptivo, sino un tipo especial de invariantes amorfos y atemporales de los cam­ bios del torrente de energía (por ejemplo, la luz) que surgen en res­ puesta a las transformaciones orientadas de las condiciones de la per­ cepción, en particular como resultado de las acciones perceptivas del propio observador (cambios del punto de vista, manipulaciones con el objeto percibido, etc). - 283.

 

 

Goethe, Johann Wolfgang ( 1 749 -1 832): poeta y pensador ale­ mán . En Fausto, obra única por su concepción, en la que Goethe trabajó toda su vida, analizó profundamente un amplio conjunto de problemas filosóficos de la historia, la cultura, la ética e, incluso, la ciencia (origen de la Tierra y otros). - 1 9, 207.

 

 

-Goldstein, Kurt ( 1 87 8-1 965): psicólogo y neurofisiólogo alemán y norteamericano, representante de la psicología de la Gestalt, cuyos trabajos fundamentales están dedicados a la investigación de la orga-nización de las funciones cerebrales, al análisis de las alteraciones del lenguaje y de la percepción en casos de lesiones cerebrales y también

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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383

 

a los pro ble mas de la psicoterapia y de la personalidad. -  1 79, 1 80.

 

 

                     Guippenréiter,          Yu.  B.  (nació          en        1 930):           psicóloga  soviética,

/        doctora en ciencias psicológicas, profesora de la Facultad de psicolo­

;i       ·           gía de la Universidad Estatal de Moscú. Sus principales rnvestigacfones

                     están  dedicadas al   papel de los movimientos oculares en el trabajo

                     del sistema visual . -            347.                                       

                     Hauser,  Kaspar       ( 1 8 1 2-1 933):       joven  alemán           quien fuera         aban­

                     donado siendo niño y que la p olicía de Nuremberg descubrió en      1 828,

 

héroe de la novela del mismo nombre del escritor alemán }akob Was-

sermann (nació en 1 909). - 2 5 3 , 284. .,.

        

 

 

Hegel, Georg Wilhelm Friedrich (1 770- 1 8 3 1 ) : filósofo alemán, que culminó el desarrollo de la filosofía idealista clásica alemana. - 1 9,

 

1 24, 142, 207' 274.

 

Herbart, Johann (1 776-1 84 1 ) : filósofo, psicólogo y pedagogo alemán. - 2 1 3 .

Herzen, A. /. ( 1 8 1 2-1 870): demócrata revolucionario,' filósofo materialista y escritor ruso. - 3 1 3 .

Humboldt, Wilhelm (1 767- 1 835): lingüista, investigador de la estética, filósofo, hombre de Estado y diplomático alemán, UJ!O de los fundadores de la Universidad de Berlín ( 1 8 1 O). W. Humboldt creó la filosofía del lenguaje y ejerció, con su teoría sobre el lenguaje como actividad espiritual supraindividual, una enorme influencia en el desarrollo de toda Ja lingüística p osterior: Principalmente a través de Jos trabajos del ruso A. A. Potebnia, las ideas de w:-Húrribo!dC influyeron marcadamente sobre L. S. Vigotski. Además, Vigotski conocía bien, por lo visto, el libro de G. G. Shpet (filósofo ruso de orientación fenomenológica) llamado La forma interior de la palabra (Estudios y variaciones sobre el tema de Humboldt). Moscú, 1 927, uno de los mejores trabajos de preguerra sobre Humboldt.- 17 5.

 

 

Jvanovski, V. N. (1 867-1 93 1 ): filósofo y psicólogo ruso, amigo de L. S. Vigotski. - 5 1 .

James,          William  ( 1 842-1 9 1 0):  filósofo y psicólogo  norteameri­

 

cano, uno de Jos fundadores del pragmatismo . Desde 1 885, profesor

 

de filosofía y desde 1 889 a 1 907, profesor de psicología en la Univer­ sidad de Harvard, donde en 1 892 y conjuntamente con Münsterberg organizó el primer laboratorio de psicología aplicada en Jos EE. UU.

 

Desde 1 87 8 a 1 890 James escribe sus Principios de psicología en los que rechaza el asociacionismo y al atomismo de Ja psicología de Jos siglos XVIII y XIX y plan tea la tarea de estudiar los hechos concretos y los estados de Ja conciencia. Según James, Ja conciencia

 

 

384

 

 

es una función que "con to da probabilidad y como otras furtcipnes biológicas se desarrolló porque era útil". Partiendo del carácter adap­ tativo de la conciencia, otorgó un importante papel a los instintos y

 

las emociones. La teoría de la personalidad que desarrolló en uno de los capítulos de su Psicología, ejerció una influencia decisiva en la formación de la personología norteamericana. - 2 1 2.

 

Janet, Pierre ( 1 859-1 947): psicólogo, psiquiatra y neuropatólogo francés. Partiendo de los trabajos del médico francés J. Charcot, Janet elaboró una original concepción psicológica de las neurosis.

 

En los años 2 0-30 formuló la teoría psicológica general del compor­ tamiento que, a diferencia del conductismo, incluye la conciencia en el sistema de la psicología, Janet trató de realizar un enfoque his­ tórico de la psiquis del hombre, separando y analizando en especial las formas propia.mente humanas sociales y culturales del compor-. tamiento . Los puntos de vista de P. Janet ejercieron una importante influencia en el desarrollo de la psicología francesa (Piaget y otros)

 

         también en la constitución de la teoría histórico-cultural de L. S. Vi­ gotski. - 1 40, 1 4 1 , 346.

 

Kohler, Wolfgang  ( 1 887- 1 967-):      psicólogo       alemán, uno  de los

 

fundadores  y  principales  teóricos  de  la  psicología  de  la  Gestalt.

Profesor  de psicología     en  las universidades           de Gottingen ( 1 92 1 ) y

de  Berlín  ( 1 922-1 9 3 5 ).        Desde  1 9 3 5  vivió           en        los EE.UU. , siendo

allí profesor del Smaethmore College .en Princeton   .

 

En  1 9 1 3-1 920   ahora clásicas del

         Kohler realizó investigaciones. ._

comportamiento de los monos antropoides. En ellas no sólo se dieron,

 

por primera vez en la psicología, pruebas indudables de la presencia de un comportamiento racional en el chimpancé, que se apoya en la "captación" integral y simultánea de las relaciones esenciales en la estructura de la situación problemática (-véase: insight), sino que tam­ bién se formuló una serie de tesis generales, fundamentales para la

 

psicología de la Gestalt, las que demuestran la inconsistencia de las concepciones, en ese tiempo dominantes, de la psicología instrospec­ tiva asociacionista y del conductismo y también se esbozan los con­ tornos de la teoría del campo sobre el comportamiento.

 

L.  Vigotski  analizó  detalladamente  las investigaciones del inte­

 

lecto de los antropoides realizadas por W. Kohler (véase el cuarto capítulo de Pensamiento y lenguaje, el prefacio de la traducción al ruso, realizada por iniciativa de Vigotski, del libro de Kohler Inves­ tigación de la inteligencia de los monos antropoides y otras publica­ ciones de Vigotski). - 1 1 1 , 1 19, 1 5 1 , 264.

 

 

Koffka, Kurt ( 1 866-1 941 ): psicólogo alemáii;·uno de los funda­ dores de la psicologz'a de la Gestalt. Nació en Berlín;· en 1 9 1 1- 1 924, privat-docent de la Universidad de Hiessen. Desde 1927, profesor del Smith College en Northampton (EE.UU.).

 

 

25-0738      385

 

47, 49, 1 04.

Los reiterados viajes d.e Koffka a EE.UU. e Inglaterra para dictar conferencias a comienzos de los años 20 y, en particular, la partici­ pación de Koffka en el Congreso Internacional de Psicología en Oxford (I 923) tuvieron importancia decisiva para la difusión y el reconocimiento de la psicología de la Gestalt. Por iniciativa de :A. R. Luria y L. S. Vigotski, viajó a comienzos de los años 30 a la URSS, donde dictó conferencias; debía participar en un programa de investigaciones ·conjuntas con el grupo de Vigotski, pero una en­ fermedad le impidió unirse al grupo de Luria que investigó la influen­ cia de la cultura en el desarrollo de los procesos psíquicos en el Asia Central soviética (véase: el artículo de A. R. Luria La psicología como ciencia histón'ca, incluido en este libro) . En varios artículos Vigotski analiza detalladamente los trabajos de Koffka (véase:

 

 

 

Obras, t. 1 , Moscú 1 982). - 2 1 2, 2 1 4.

 

 

Kretschmer, Ernest ( 1 888 -1 964): psiquiatra y psicólogo alemán, profesor de la Universidad de Tübingen, director de clínicas neuro­ lógicas en Marburg (desde 1 926) y Tübingen (desde 1 9 46), miembro honorífico de muchas organizaciones científicas y médicas. Sus trabajos merecieron reiteradamente los más altos premios internacio­ nales.

 

Es ampliamente conocido por su clasificación de los caracteres

 

         también por las investigaciones en psicología médica y psícotera­ pia. - 1 23 , 1 43 .

 

Krilov, l. A. ( 1 768---1.844.. ):.  escritor.-·--_. ruso famoso.  pQr sus fábulas. -

 

 

Külpe, Oswald (I 862- 1 9 1 S): psicólogo y filósofo alemán, funda­ dor y principal teórico de la escuela de Würzburg de psicología; su orientación estaba muy cerca de la filosofía del "realismo crítico".

 

En el centro de los intereses de Külpe se encontraban los fun· damentos psicológicos de la teoría del conocimiento. Contrapuso al positivismo sensualista de Mach y Avenarius la posición del "sano realismo". Según Külpe, los hechos de la experiencia de la conciencia exigen que se reconozca la existencia de objetos independientes de aquélla. A su juicio, todo acto de conciencia es la puesta al descubier­ to, en la vivencia, del objeto trascendente a esa vivencia ("realiza­ ción" del objeto). Por cuan to dicho acto no puede estar dirigido di- · rectamente a sí mismo o a otro acto, puede ser conocido y observado sólo luego de su realización, es decir, de manera retrospectiva, en forma de especiales contenidos "sin imágenes" de la conciencia'. La escuela de Würzburg se concentró en la identificación e investigación experimental de esos contenidos. En los trabajos sobre estética experi­ mental, que continuaron las iniciativas de Fechner, Külpe se opuso

 

 

a la "teoría de la co-vivencia" de T. Lipps.-

 

386

 

 

Lashley, Karl Spencer ( 1 890- 1958):  psicólogo y fisiólogo nor­

teamericano.  Profesor  en  Minnesota .  ( 1 920- 1 926) y  en          Harvard

 

(1 935-1955).

 

Sus intereses se centraron en la investigación de las funciones del cerebro y sus relaciones con la organización del comportamiento. Lashley sometió a una fundamentada c:dtica experimental las esque­ máticas ideas sobre la localización, que unían de manera rígida incluso las más complejas funciones cerebrales con sustratos anatómicos específicos. En contraposición, Lashley planteó la tesis del carácter plástico de las funciones cerebrales y de la multiplicidad funcional de las estructuras del cerebro. Los trabajos de Lashley sirvieron de punto de partida para las ideas contemporáneas sobre la localización cerebral de las funciones psicológicas. - 227:

 

Lebedinski, V. V. (nació en 1 927): psicólogo soviético, docente de la cátedra de psicología médica de la Facultad de psicología de la Universidad Estatal de Moscú, especialista en anomalías del desa­ rrollo psíquico de los niños, en particular el autismo infantil . - 37 1 .

 

 

Lenin (Uliánov), V. l. mo , organizador y jefe del del movimiento comunista fico. - 3 24·.--

 

 

         1 870-1 924): filósofo, teórico del marxis­ Partido Comunista de la Unión Soviética y internacional, fundador del Estado sovié­

 

 

Lenneberg, Erich (nació en 1 9 2 1 ): fisiólogo y psicólogo nor­ teamericano. - 362.

,  Leóntiev, A. N. ( 1         903 -1 979):  véase el artículo       correspondien­

te . - 4,  6,  22-30, 39,       40, 43, 1 58,  229-2 3 1 ,     248,    249, 264, 326,

328, 346, 348, 349.                                              

Levy -Bruhl, Lucien         ( 1 857-1 939):         filósofo          y psicólogo  francés,

próximo, por su orientación, a la escuela sociológica de E. Durk­ heim. Famoso por su teoría del pensamiento primitivo "prelógico". L. Vigotski analizó muchas veces las ideas y el material etnográfico e histórico recopilado por Levy-Bruhl. - 1 14, 1 1 5, 1 57, 1 60.

 

Lewin, Kurt ( 1 890-1 947): psicólogo alemán, fundador de la concepción teórica del campo sobre la personalid ad y el grupo. En 1 926-1 933 .fue profesor de filosofía y de psicología en la Universidad de Berlín; de!ide . 1 9 3 3, viviéi y trabajó en los EE.UU. Las investigacio­ nes realizadas en la escuela de Lewin, sobre la recordación y la reanu­ dación de las acciones interrumpidas, la saturación, sustitución, frustración y nivel de las aspiraciones constituyeron una época en el desarrollo de la psicología experimental de la personalidad. El prin­ cipal modelo homeostático que se encuentra en la base de la teoría dinámica de la personalidad de K. Lewin fue criticado reiterada y

 

 

 

387

 

 

fundamentadamente tanto por psicólogos soviéticos como extran­ jeros (en particular, los que pertenecen a la corriente llamada psi­ cología "humanzstica" de la personalidad).

 

En     el         período          norteamericano  de  su  actividad,  Lewin  trató

 

de elaborar el enfoque teórico del campo en la investigación de los

problemas de la dinámica grupal y de la acción social. - 1 2 7, 1 28,

 

133, 134, 163, 269.

 

Lipmann Otto ( 1 880-?): psicólogo y psicotécnico alemán. En contraposición a los métodos puramente cuantitativos, planteó la idea de la caracterización cualitativa del desarrollo merifa:l del niño. Vigotski también discutió los trabajos de Lipmann en relación con el problema del intelecto práctico (véase: El instrnmento y el signo en

 

el desarrollo del niño. - En: Obras, t. 6 , Moscú, 1 985). - 1 5 1 .

 

Lisz t,           Ferenc (1811 - 1 886) : compositor y virtuoso pianista hún­

garo. - 1 84 .                                             

Luria,           A. R. (1 902  - 1 977): véase e l artiículo correspondiente .-

4, 6,  14,      30-34, 37-3 9, 42, 43, 228-230, 327-329, 344,   359, 360,

377.                                                

Makárenko, A .  S.  (1 888- 1 939):  eminente pedagogo       y escritór

soviético.    En  los           años    20-3 O dirigió colonias      infantiles       de  trabajo

para los delincuentes menores de edad. Elaboró una teoría de la educación de la personalidad en el colectivo que daba gran impor­ tancia al planteo permanente de perspectivas ante el educando.

 

Obras: Obras en 5 tomos. Moscú, 1 97 1 . -3 20.

 

 

Marx, Carlos ( 1 8 1 8-1 883): fundador del materialismo dialéc­ tico e histórico, de la economía política marxista y del comunismo científico; revolucionario, fundador y dirigente de las primeras orga­ nizaciones internacionales proletarias. - 45, 49, 50, 1 22, 1 24, 145, 234, 236, 242, 246, 247, 254-256, 272, 279, 287, 288, 290, 296, 298, 306, 307' 325.

 

 

Maslow,      Abraham       ( 1 908- 1 968):        psicólogo      norteamericano,

 

profesor de psicología de la Universidad de Brandon (Massachusetts) (desde 1 962), uno de los representantes más destacados de la llamada psicología humanútica. La esfera motivacional de la personalidad, según A. Maslow, forma grupos de necesidades jerárquicamente su­ bordinados: necesidades fisiológicas, necesidad de seguridad, de amor, de respeto y , finalmente , de au torrealización: el hombre se esfuerza por ser aquello que él puede ser. La introducción del concepto de "autorrealización" está llamada a trasladar el centro del análisis en la psicología de la personalidad �l examen de la personalidad psíquica-

 

 

 

388

 

 

mente sana y que se realiza plenamente a sí misma, a subtayar el carácter activo y pro ductivo de su desarrollo. Al mismo tiempo, A. Maslow comprende la autorrealización predominantemente como "crecimiento desde adentro", sin tener en cuenta el papel determinan­ te de los factores sociales e históricos en el desarrollo de la personali­ dad. - 3 10 .

 

 

Méchnikov, J. J. ( 1 846-1 9 1 6): biólogo y patólogo ruso, uno de los fundadores de la embriología evolutiva, creador de la patología com­ parada de la infección y de la teoría fagocitósica de la inmunidad.

 

107.

 

Mescheriakov, A. J. ( 1 923- 1 97 4): psicólogo y defectólogo sovié­ tico, quien dirigió durante muchos años los trabajos. del Centro de educación de niños ciegosordomudos. - 2 84 .

 

Miklashevski,  V. A .        ( 1 866-1 943):

la ilustración de libros. -  5 8 .

 

pintor soviético, maestro de

 

 

 

Müller, Georg E!ias ( 1 850- 1 9 34): psicólogo alemán, cuyos prin­ cipales trabajos están dedicados a la psicofísica, a la investigación de las representaciones mentales y la memoria. Tratando de complemen­ tar el asociacionismo clásico, creó la teoría de las llamadas "tenden­ cias perseverativas", es decir las tendencias de las representaciones que, habiendo aparecido una vez en fa c-onciencia, vuelven a ella. - 179.

 

Müller-Freienfels,  Richard ( 1,882- 1 949):  psicólogo alemán, par­

tidario  de la psicología comprensiva de W. Dilthey, fundador de la

llamada "psicología· de la vida" ("Lebens-psychologie "), autor de nu­

 

 

merosos trabajos sobre psicología del arte , de la personalidad, de la

 

religión, etc . -  5 1 .

 

Ovchz'nnikova, O. V. (nació en 1 929): psicóloga soviética, candi. data a doctora en ciencias psicológicas, colaboradora científica de la Facultad de psicología de la Universidad Estatal de Moscú. Sus pri�ci­ pales intereses científicos son la psicología de las situaciones extremas en la actividad del hombre, en particular la psicología del stress, la psicología de la motivación y de las emociones. - 348.

 

Paganini, Nicolo ( 1 7 82-1 840): virtuoso violini� ta y compositor italiano. - 23 3 .

 

Pasteur, Louis ( 1 822- 1 89 5): químico y biólqgo francés. -  274.

 

 

Pávlov l. P. ( 1 849- 1 936): fisiólogo soviético, académico, crea­ dor de la teoría materialista de la actividad nerviosa superior dei hombre y de los animales.

 

 

Luego

de  terminar la         Academia  de  cirugía médica dirigió el

laboratorio  fisiológico en           la         clínica S. P. Botkin . En 1 883 defendió

la tesis  de   doctor sobre  los nervios centrífugos del corazón . Desde

1 884,          asistente de profesor y desde 1 890, profesor de farmacología.

Desde          1 89    6 fue el jefe   de la cátedra de fisiología de la Academia

de cirugía médica. Director del Instituto de fisiología de la Academia de Ciencias de la URSS. Premio Nobel de 1 904.

 

Las principales investigaciones de I.P. Pivlov están dedicadas a la fisiología de la circulación sanguínea, la digestión y la actividad nerviosa superior. Junto con las investigaciones fisiológicas, Pávlov llevó a cabo una gran labor clínica.

 

Obras: Obras Completas,  2-da edición, t. 1 -6, Moscú, 1 95 1 - 1 952.

 

Miércoles clz'nicos pavlovianos,_ t. 1 -3 , Moscú, 1 9 54- 1 957 . -3 64.

 

 

Petrovski, M. A. ( 1 887-1 940): crítico y estudioso de la litera­ tura, traductor ruso soviético. - 5 5 .

 

Piaget, Jean ( 1 8 96-1 9 80): psicólogo suizo, uno d e los más grandes

 

especialistas en psicología de la inteligencia, infantil y general, creador

de la llamada "epistemolog(q genética ". Profesor de las Universidades

 

 

de Neuchátel ( 1 926- 1 929), de Ginebra (desde 1 929) y de           Lausana

 

         1 937- 1 9 54 ). Fundador del Centro Internacional de Epistemología Genética, con sede en París ( 1 95 5). Director (desde 1 929) del Insti­ tuto J-J. Rousseau en Ginebra. La evolución de los puntos de ·vista

 

de Piaget tuvo varias etapas� Ert er·primer ciclo de trabajos ( 1 92 1 - 1 925), partiendo de la idea de que el pensamiento del niño se origina en la: acción, Piaget consideraba, sin embargo, que el pensamiento refleja en forma directa la lógica de la acción y por eso hizo del análisis del lenguaje infantil la clave para comprentlerla. Examinaba, en calidad de factor rector del desarrollo intelectual del niño, los

 

         procesos de socialización . La elaboración de un nuevo sistema de puntos de vista tuvo lugar entre 1 925 y 1 928, cuando trasladó el

 

centro de las investigaciones del pensamiento infantil al análisis de las acciones mismas. Desde ese momento Piaget ya no retoma al análisis especial del papel de los signos en el pensamiento: ve la fuente de la formación y el desarrollo del pensamiento infantil en las acciones con las cosas. Entonces se vuelve fundamental la inves­ tigación de los sistemas de operaciones del intelecto que, desde el punto de vista de Piaget, son al mismo tiempo lógicas y sociales. En

 

re.laei6n con ello, se formulan las principales tesis de la llamada con­

cepción operacional del intelecto (La psychologie de l'intelligence.

París; 1 946).          Polemizando con Piaget, L. S. Vigotski tiene en cuenta

los trabajos .           del primer período y, sobre todo, La langage et la pen­

seé  chez  l 'enfant  Neuchatel,  1 923 ).  -         140, 145, 172, 181, 183,

185, 186, 1 88, 189, 192, 211, 285.       

 

 

 

390

 

 

Pirogov  N. I           ( 1 8 1 0-1 8 8 1 ):    médico,          científico,      pedagogo       Y

 

 

hombre público ruso, uno de los fundadores de la cirugía como dis­

ciplina médica científica. - 3 1 3 .

 

Polan, Frédéric ( 1 856-1 93 1 ): psicólogo francés. - 1 9 3-1 9 5.

 

Pushkin, A. S. ( 1 799-1 837): poeta ruso. - 45, 46, 1 7 4.

 

 

Rafael, Santi (1 483-1 520): pintor y arquitecto italiano. - 233 .

 

Revault d'Alonnes, Gabriel (1 872-1 936): psiquiatra y psicó­ logo francés . Continuando la línea esbozada por los trabajos de

 

         Langue y A. Bergson, Revault d' Allonnes, con su teoría acerca del rol de los esquemas en la organización de la atención, ejerció

influencia en la concepción de L. S. Vigotski y, a través de éste, en

         Y. Galperin (véase: L 'A ttention. - En: Traité de psychologie . Ed.

 

G. Dumas, París, 1 923). - 363 .

 

Roguinski, Y. Y. (1 89 5-1 972) : antropólogo soviético. - 250.

 

 

Rubinstein, S.         L.        (1 889- 1 960):  psicólogo y filósofo soviético,

- -profesor,_           -miembro      de        la Academia de Ciencias de la URSS (desde

1 943) y       de la Academia de Ciencias Pedagógicas de la RSFSR (desde

1 945). En   1 9 3 2- 1942, jefe de la cátedra    de psicología del Instituto

Pedagógico Herzen;          en        1 942- 1 9 50, jefe    de la cátedra de psicología

 

de la Upiversidad de Moscú; en 1 942-1 945, director del Instituto de Psicología de Moscú. En 1 945, jefe de la sección de psicología del Instituto de Filosofía de la AC de la URSS.

 

Los principales trabajos de S. L. Rubinstein están dedicados a los problemas filosóficos y metodológicos de la psicología y, en par­ ticular, a los problemas de la conciencia, de la actividad y de la per­ sonalidad. Realizó una serie de investigaciones experimentales en psicología de la percepción, del pensamiento y otras. S. Rubinstein

fue un insuperable sistematizador.  Su  obra  fundamental Principios

 

de psicologz'a general (2-da edición, 1 946) mereció el Premio Estatal y sigue siendo hasta el presente uno de los mejores manuales en ruso de psicología, el que contiene un profundo análisis marxista de los principales problemas de dicha ciencia.

Obras:          Principios  de  psicolog(a.  Moscú,           1          9 3      5 ; Principios  de

psicologi'a  general,          2-da edición. Moscú,           1 946; El        ser y la conciencia.

Moscú,        1957;  El        pensamiento y          los       caminos         de        su  investigación.

Moscú,        1 9      58;      Principios y vzízs de           desarrollo de la psicologi'a. Moscú,

1 9 59; Problemas de psicologz'a general. Moscú, 1 973 .     - 299.

Sapir,                       Edward          ( 1 884-1 939):         antropólogo              y         lingüista  norte-

americano. - 362.                                                                                    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

..·7/•'i

 

 

 

 

39 1

 

.

Schiller,  Friedrich ( 1 8 5 9- 1 905):  poeta     alemán, filósofo, histo-

'.  riador y teórico del arte . -  77 .                     

         Séchenov1 l. M.  ( 1 829-1 905):  fisiólogo        y psicólogo ruso, fun­

         dador de la escuela fisiológica rusa y de la tendencia científico-natural

         en la psicología rusa. -  1 7 9, 269.           ·         

 

Seve, Lucien (nació en 1 926): filósofo marxista y psicólogo francés. Terminó la Facultad de filosofía de la Universidad de la Sorbonne, se especializó en psicología. Es miembro del CC del Par­ tido Comunista de Francia, director de Editions Sociales>sus prip,­ cipales trabajos pertenecen al área de los problemas filosóficos y meto dológicos de la teoría de la personalidad.

 

Obras: Marxismo y teoría de la personalidad. Editions Socia­ les, 1 969, 1 972 . - 299, 306.

 

Severtsov, A . N. ( 1 896-1 936): biólogo soviético, miembro de la Academia de Ciencias de la URSS; sus principales trabajos están dedicados a la morfología evolutiva del sistema nervioso. - 252 .

 

Shakespeare,  William  ( 1 5 64-1 6 1 6):          dramaturgo y poeta inglés.

El Hamlet de Shakespeare atrajo la atención de L. S. Vigotski desde        

los años juveniles. A su análisis está dedicado el trabajo temprano de ,     

Vigotski (por primera vez publicado en el apéndice de la segunda-edi­    

ción de su Psicología del arte      en 1 968) y también un gran capítulo     

de  la Psicología del arte.  Según los conocedores de la creación de          

Shakespeare  estos  trabajos de Vigotski           siguen siendo hasta el día   _ _

de hoy uno de los intentos más profundos, en la literaturl!_ n:iundial,      

de analizar la genial tragedia.      -          59, 1 70.         _ _     

                                            

 

Sherrington, Charles ( 1 8 57-1 9 52): fisiólogo inglés, Premio Nobel de 1 93 2. En sus investigaciones de neurofisiología, Sherrington se esfuerza por comprender el organismo como un todo, planteando el concepto de actividad integrativa del cerebro. - 345 .

 

Shklovski, V. B. ( 1 893-1 9 84): escritor soviético, crítico y estu­ dioso de la literatura; en los años 1 0-20, uno de los organizadores y teóricos principales de la Sociedad para el estudio del lenguaje poético (Opoiaz) que reunía a los representantes más destacados de la llamada "escuela formal" en Ja crítica e investigación de la literatura y el arte. Los "opoiazistas" elaboraron la teoría de "enajenación" y la idea del arte como sistema de procedimientos artísticos especiales. L. S. Vi­ gotski analizó detalladamente la concepción de la escuela formal en uno de los capítulos de su Psicologz'a del arte, donde se muestran tanto los aspectos positivos como la limitación de su plataforma metodológica-. -5 5 , 5 8.

 

 

Skinner, Burrhus Frederik (nació en 1 904 ): psicólogo norteame­ ricano, representante del neoconductismo. Doctor en filosofía (en 1 93 1 ). Profesor de psicología en las Universidades de Minnesota (1 939-1 945), Indiana ( 1 945-1 948) y Harvard.

 

Skinner es autor de la concepción del "condicionamiento ope­ rante" (reforzamiento), según la cual las nuevas formas de compor­ tamiento se forman por selección, de entre el cúmulo de pruebas que espontánea y casualmente realiza el organismo, de aquellas que en la situación dada llevan al "éxito" y que, de esa manera, se refuerzan. Las principales investigaciones de Skinner fueron realizadas con ani­ males; sin embargo, extendió sus resultados al hombre, en particular

 

 

en lo referente a los problemas de la enseñanza programada. Según

 

Skinner, el aprendizaje eficaz puede construirse en correspondencia con el principio de reforzamiento "positivo" permanente y directo del trabajo del alumno, para lo cual el material a aprender deb� orga­ nizarse en "escalones", detalladamente seleccionados y especial­ mente dispuestos, de conocimientos, durante la asimilación de los cuales el número de fracasos se hace mínimo y el éxito alcanza la fre¿uencia mhima. La concepción de Skinner está en la base de la llamada psicoterapia comportamental. La teoría conductista del aprendizaje fue criticada reiteradamente en los trabajos de los psicólo­ gos soviéticos P. Y. Galperin, A. N. Leóntiev, N. F. Talízina, O. K. Ti­ jomírov y otros. - 308

 

 

 

 

Spinoza,      Benedict        ( 1 632-1 677):" . filósofo · neerlandés.  Debido

 

 

a sus puntos de vista, así como a sus relaciones científicas y amis­ tosas, fue sometido por los dirigentes de la comunidad hebrea de Amsterdª-rn, a la que perteneció inicialmente, a la llamada "gran excomunión". Para salvarse de las persecuciones se trasladó a una aldea, donde se ganó la vida puliendq cristales ópticos, y luego a Reinsburg, cerca de La Haya; en ese tiempo escribió sus trabajos filo­ sóficos fundamentales.

 

 

En la formación de Spinoza como filósofo jugaron un papel decisivo las obras de R. Descartes. Sin embargo, Spinoza dio una solución muy diferente a la cartesiana a los princip ales problemas de la filosofía. En el centro de la filosofía de Spinoza se encuentra la teoría (llamada a superar el dualismo cartesiano entre el pensamiento y la extensión) sobre la sustancia entendida como un principio uni­ tario eterno e infinito, como "naturaleza generadora" que agota todo lo existente y que es "causa de sí misma". Spinoza examina la mul­ tiplicidad infinita de las cosas como un conjunto de modos o. mani­ festaciones parciales y singulares de esa sustancia única y realmente existente. Además, Spinoza fue partidario radical del determinismo

 

 

         opositor a la teleología, lo que se expresó en su antropología, en particular en su teoría de las pasiones. L. S. Vigotski prestó peculiar atención a este aspecto de la teoría de Spinoza en sus búsquedas de un punto de partida para superar la situación crítica en la comp�en-

 

 

 

393

 

 

sión de las emociones superiores, propiamente humanas, que se había creado en la psicología de ese tiempo (véase el gran trabajo inconcluso de L. S. Vigotski El problema de las emociones). Según reiterados testimonios de las personas que conocieron de cerca a L. S. Vigotski, Spinoza fue su filósofo predilecto y durante toda su vida rindió tributo a la imagen de Spinoza como pensador y demostró un profundo interés por su obra. - 1 57, 1 63 .

 

 

Stanislavski, K. S: (1 863-1 938): actor, director, hombre de teatro y pedagogo ruso soviético, urió de los fundafores y dirigentes (junto con V. L Nemiróvich-Dánchenko) del teatro, creador de una nueva orientación en el arte te"atral y de un sistema peculiar de educación de actores y de dirección (véase: Obras en 8 tomos. Moscú, 1 959). - 202, 204.

 

Stern, William ( 1 871 - 1 938): psicólogo alerrián de orientación personalz'stica, uno de los investigadores más importantes de la psico­ logía infantil en el primer tercio del siglo. En el tercer capítulo del trabajo de Vigotski Pensamiento y lenguaje se hace un análisis deta­ llado de la teoría del lenguaje y de la concepción global de Stern. -

 

1 34.

 

 

Stratton, George ( f865-l 957): psicólogo norteamerfoano, profesor de las Universidades Johns Hopkins ( 1 904- 1 908) y de Ca­ lifornia ( 1 908-1 935). Entró en la historia de la psicología gracias a

 

sus investigaciones sobre las reestructuraciones de la percepción visual cuando ésta se deform·a por medie-de·· lentes prismáticos especiales.-

 

282.

 

Subbotski, E. V. (nació en 1 9 1 8): psicólogo soviético, docente de la cátedra de psicología general de la Facuitad -de psicología de la Universidad E:statal de Moscú. En la primera mitad de los años 70 realizó un ciclo de investigaciones sobre la génesis de la acción volun­ taria en el niño. En la actualidad trabaja en el problema del desarro­ llo moral del niño y también en el área de la psicología histórica y etnográfica de la infancia. - 3 7 1 .

 

 

Tácito  (aprox.  5 5-aprox.  1 20): historiador romano antiguo. -

 

1 56.

 

Tij, N. A. (nació en 1 905): fisióloga y psicóloga soviética, doctora en ciencias biológicas, profesora. Sus trabajos están dedicados al ori­ gen del lenguaje y del pensamiento . - 234.

 

 

Thorvaldsen, Bertel ( 1 768-1 844): escultor danés, más importantes representantes del clasicismo europeo. -

 

 

uno de los 233.

 

Thomdike, Edward Lee ( 1 874-1 949): psicólogo norteamericano cuyas investigaciones en el campo de la psicología comparada y de los problemas del aprendizaje fueron una de las fuentes del conduc­ tismo. Thorndike propuso un tipo especial de experimento para el estudio objetivo del comportamiento de los animales usando "jaulas problema", es decir cajas con un "secreto ", cuyo mecanismo de ac­ ción debía "descubrir" el animal. Partiendo de la observación de los animales en tales situaciones Thomdike insistía en que el compor­ tamiento de los animales carece de la racionalidad, característica del hombre, tiene un carácter "ciego", se subordina al principio de "pruebas y errores" . Thomdike trató de extender luego estas ideas sobre el aprendizaje a la psicología de hi enseñanza del niño. En el posterior desarrollo de la psicología, la concepción de Thorndike fue sometida a una severa crítica por su mecanicismo y reduccionismo en la comprensión de Jas formas complejas del comportamiento. - 2 1 4.

 

 

Thumwald, Richard ( 1 869-1 954): antropólogo inglés. - 1 44, 120, 121.

 

Tolstói, L . N. (1 828- 1 9 1 O): escritor, pensador y publicista ruso. - 1 13, 169, 1 99, 3 13, 320.

         .. '[o pzJZ1fl evski, B. V. (1 890-1 9 57): crítico soviético, estudioso de la literatura. - 5 5.

 

Vágner, V. A. ( 1 849-1 934): biólogo y psicólogo soviético, funda­ dor de·la psicología comparada en Rusia. - 2 27.

Volkelt Hans ( 1 886-1 964): psicólogo alemán. -  1 35 .

 

Wagner, Adolf ( 1 834-1 9 1 7): economista alemán, representante de la llamada escuela jurídico-social en economía política. - 287.

 

Wallon, Henri ( 1 879- 1 962): psicólogo francés, cuyos principales trabajos estuvieron dedicados a los problemas del desarrollo psíquico del niño. - 346.

 

 

Watson, John

del conductismo . -

.,_

 

 

 

(

 

 

1

 

1

 

 

 

878

7       9.

 

 

         1 958) : psicólogo norteamericano, fundador

 

 

Whorf, Ben/amín ( 1 897- 1 94 1 ): filólogo, antropólogo y psicólogo norteamericano. - 362 .

 

Zaporózhets,          A.        V.        ( 1 905-1 981 ):        psicólogo      soviético,       doc­

 

tor    en        ciencias         psicológicas, profesor,        académico     de  la  Acade­         'i

 

mia   de        Ciencias  Pedagógicas  de  la  URSS,  diréctor  del  Instituto

 

 

 

 

 

 

 

1 '":

 

         J--

 

de investigación científica de educación preescolar de la ACP de la URSS, uno de los más importantes especialistas en psicología infantil.

 

Sus últimos trabajos estuvieron dedicados a los problemas de la educa­ ción sensorial y del desarrollo de la esfera emocional del preescolar.

 

Obras: La recuperación de los movimientos, Moscú, 1 948 (con­ juntamente con A. N. Leóntiev); El desarrollo de los movimientos voluntarios, Moscú, 1 9 6 1 . - 6 , 43, 220, 230, 23 1 , 2 3 8

 

 

Indice de temas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"... actividad de orientación... ": véase: "orientación".

 

Apercepción (del latín ad - y perceptio ): en la psicología de Wundt, el acto de conciencia por medio del cual una u otra idea o representación entra en la esfera de la percepción clara y precisa (es decir, en el llamado "foco de la atención"). - 363 .

 

         ... au toobservación": observación cuyó objeto son los estados psíquicos y acciones del propio sujeto observador. La autoobservación se forma en el cursó del desarrollo psíquico del niño, transitando un camino análogo al desarrollo de la percepción externa: de lo no verbal

y no semántico a lo verbal, semántico y objetal. Esto significa la generalización de las fonnas internas de la actividad psíquica, que se expresa en el pasaje a un nuevo. tipo de regulación, al dominio del

 

         comportamiento propio (L. S. Vigotski). El problema metodológico que la autoobservación plantea a la psicología es en qué función y forma puede ser utilizada. en la práctica de la investigación psicológica, conse:rvando el carácter científico objetiV,<;>. En conjunto, no se puede reconocer a la autoobservación el carácter de método autónomo de la psicología; sólo presenta al investigador un material empírico "en crudo", donde el objeto de estudio está presente en forma indirecta y exige siempre una interpretadón especial. - 1 0 1 , 232.

 

 

Conductismo : una de las principales tendencias en la psicología norteamericana y europea occidental del primer tercio del siglo XX, opuesta al subjetivismo de la psicolog(a introspectiva clásica de W. Wimdt y E. Titchener; planteó la idea de la "psicología objetiva'', la que debía limitarse, por principio, al examen de los acontecimientos externamente observables del comportamiento. Tanto el conductismo ortodoxo de E. Titchener y J. Watson, comó la psicología introspec­ tiva que el conductismo rechaza, constituyen una concepción atomista y adolecen de una completa incapaéidad para comprender las formas más o menos compleja$ y superiores de la actividad. . psíquica. - 48, 308, 364.

 

 

Egocentrismo (del francés egocentrisme, del latín ego): en psicolo­ gía, la incapacidad para colocarse en el punto de vista de otra persona.

 

 

397

 

1 04.

El concepto de egocentrismo se intro dujo en la psicología a partir de los trabajos tempranos del psicólogo suizo J. Piaget, dedicados al análisis del lenguaje y del pensamiento infantiles. Piaget considera que el egocentrismo es una de las características fundamentales de la re­ lación del niño con el mundo. El egocentrismo designa la sujeción del niño a su propio punto de vista, su incapacidad para descentrar, cambiar la perspectiva cognoscitiva dada. Piaget deduce del egocen­ trismo del niño el carácter egocéntrico, peculiar de su pensamiento y trata de explicar as( el fenómeno del lenguaje egocéntrico. La con­ cepción del egocentrismo infantil, sostenida por Piaget y, en parti­ cular, su comprensión de la naturaleza del lenguaje egocéntrico fue

 

 

.criticada fundamentadamente no sólo en los trabajos de L. S. Vigots­ ki, sino también en algunas investigaciones contemporáneas de auto­ res soviéticos y extranjeros. - 1 83, 1 84.

 

Escuela de Würz burg: tendencia de la psicología alemana de comienzos de este siglo. Llamada así por el lugar donde trabajaban sus principales representantes: Külpe, Ach, Messer, Bühler, Mayer, Orth, Watt, Selz. En contraposición a la psicología asociacionista d ominante por ese entonces, la que reducía el pensamiento a las aso­ ciaciones y consideraba imposible su investigación experimental (en ese sentido es demostra.tiva la severa crítica de W. Wundt y E. Tit­ chener a los trabajos de diCha escuela), en la escuela de Würzourg se hicieron los primeros intentos de investigar experimentalmente (aunque aún en forma introspectiva) el pensamiento ; en dichas inves­ tigaciones se mostró la especificidad del pensamiento, su carácter activo y orientado ir· un objetivo� su irreductibilidad a asociaciones de elementos sensoriales. Las investigaciones de la escuela de Würz­ burg fueron el punto de partida para to da la posterior psicología del

 

 

pensamiento. -

 

"Estímulo-o bjeto y estímulo-medio ". 1 14, 1 1 5 , 1 22, 1 32; véase el Prefacio . .

 

         ... exteriorizada ... " : concepto de exteriorización (del francés exteriorisation, del latín exteriorire): el proceso como resultado del

 

cual la Vida psíquica interna del sujeto obtiene una forma externa­

 

 

mente expresada (semiótica y social) de existencia, obtuvo por prime­

 

ra vez en psicología una significación de principio en la teoría histó­

 

rico-cultural de L. S. Vigotski. Una de las tesis fundamentales de esta teoría consiste ·en ·que el hombre se domina a sí mismo como a una :de las fuerzas de la naturaleza, exógenamente, con ayuda de una espe­ cial técnica cultural de signos. Dicho con otras palabras, el dominio de uno u otro proceso psicológico interno presupone, según Vigotski, su exteriorización previa en medios semióticos específicos. Vigotski ligaba también la idea del método objetivo en la investigación psico-

 

lógica de las formas superiores del comportamiento con el concepto di; exteriorización. El problema de la exteriorización fue desarrollado

 

posteriormente en los trabajos de los psicólogos soviéticos A. N. León­ tiev,· P. Y. Galperin y otros.

 

El c<;mcepto de interiorización es complementario del de exte­ riorización. - 1 23 , 2 8 5 .

 

Formalistas: en este caso L. S . Vigotski tiene e n cuenta l a llamada "escuela formal" en crítica literaria rusa de los años 1 0-20, represen­

tada,  fundamentalmente,  por  el  grupo           Opoiaz  (Sociedad  para  el

estudio  del lenguaje poético) que surgió          en        1915   (L.  Yakubinski,

E.  Polivánov,  O.  Brik,  V.  Shklovski y         más     tarde   B.  Eijenbaum,

..

Yu. Tiniánov, G. Vinokur, R. Yakobsón y otros) A pesar de la cono­

 

cida unilateralidad y limitación de sus postulados metodológicos generales, la escuela formal dio brillantes modelos de análisis con­ creto de la estructura de textos literarios (en especial poéticos), que prepararon en buena medida el desarrollo de la poética estructural y

la semiótica contemporánea del arte . L. Vigotski, por intermedio de

su  primo  D. l.       Vigotski, que pertenecía al Opoiaz,  conocía bien

los trabajos de        los principales          representantes de la escuela formal.

         S. Vigotski hizo un análisis detallado de dicha corriente en uno de los capítulos de su Psico logi'a del arte. - 5 5 .

 

Hedonismo (del griego hedone : placer): teoría ética que procla­ maba que el deleite es el bien y el regulador del comportamiento del hombre . La tendencia al deleite era examinada por los hedoniStas como la fuerza motriz principal del hombre, inherente a su naturaleza. pl marxismo critica al hedonismo por la comprensión naturalista y, en conjunto, simplificada del hombre . - 308.

 

Interiorización (del francés interiorization, del latín interior): pasaje de afuera a adentro. En psicología, el concepto de interioriza­ ción se introdujo después de los trabajos de la escuela sociológica francesa de E. Durkheim, en los que se lo vinculaba al concepto de socialización y significaba que las principales categorías de la con­ ciencia individual provienen de la esfera de las representaciones socia­ les. La idea de interiorización adquirió una importancia sustancial para la psicología en la teoría histórico-cultural de L. S. Vigotski, una de cuyas principales tesis consistía en que toda forma superior, autén-

 

         tic-amente, humana, de la psiquis se constituye inicialmente como forma externa, social de comunicación entre las personas y sólo luego, como resultado de la interiorización, se convierte en el proceso psíquico de un individuo aislado. Los estadios de la interiorización han sido detalladamente observados y descritos en los trabajos dedi­ cados a la formación de las acciones mentales (P.Y. Galperin y otros), en los que se mostró que la interiorización no es sólo el pasaje de la acción al plano de las representaciones mentales, como la analiza

 

 

 

399

 

 

 

 

 

 

/

 

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         Piaget, sino que representa, en esencia, la formación del  propio plano interior de la conciencia . La interiorización, junto con otras modificaciones de la acción, lleva a la formación de un nuevo proceso psíquico concreto (véase: P. Galperin . Sobre la teoría de la inter-iori-zación. Cuestiones de psicología, Nº 6, 1 9 66). - 1 43, 259, 286, 365 .

 

Introspección (del latín introspecto): en un sentido amplio significa lo mismo que autoobservación; en un sentido más estricto, especial, lo mismo que "introspección analz'tica" (Véase: Psicologia introspectiva).

 

 

"Método de la doble estimulación . . . ": véase los trabajos de L. S. Vigotski (p . 85) y también el Prefacio.

 

 

Lenguaje egocéntrico: forma peculiar del lenguaje infantil, cuya característica fundamental es la ausencia de una orientación visible al interlocutor y también su peculiar estructura abreviada ("predica· tiva", es decir, la conservación del predicado en ausencia del sujeto). En contraposición a J. Piaget, quien consideraba que el lenguaje ego­ céntrico del niño es sólo un reflejo, en el lenguaje, del carácter egocén­ trico de su pensamiento (véase: egocentrismo), L. S. Vigotski insistió en que el lenguaje egocéntrico, desarrollándose a partir del lenguaje comunicativo, dirigido a la organización del comportamiento de otra persona y a diferencia de éste, es "lenguaje para sz"", es decir, cumple la función de organizar y dominar el comportamiento propio. De ninguna manera "se extingue" a comienzos de la edad escolar, como pensaba Piaget, sino que pasa al lenguaje interior (véase) . Justamente así, pensaba L. Vigotski, se puede explicar el hecho, de o!!:a_ manera _ paradójico, del marcado aumento de las peculiaridades estructurales del lenguaje egocéntrico que se observan precisamente cuando debería comenzar a "extinguirse" en el niño (Véase el trabajo de Vigotski Pensamien to y lenguaje , capítulo II). - 1 45 , 1 8 1 - 1 90, 1 96, 200.

 

 

Lenguaje interior: tipo especial de lenguaje , "lenguaje para sz"', es decir el lenguaje que cumple en el hombre la función de organizar su propia actividad psicológica. Forma uno de los planos internos del pensamiento verbal (conciencia) que mediatiza las relaciones entre la palabra y el pensamiento. El problema del lenguaje interior fue tratado en los trabajos de una serie de investigadores soviéticos. A diferencia de Vigotski, quien ligó funcionalmente, pero no\ identi­ ficó el pensamiento y el lenguaje interior, en la teoría de la fokación planificada de las acciones mentales de P. Y. Galperin se lo examina corno la etapa culminante de la interiorizaeión (véase) de la acción objeta!, que da paso al "pensamiento puro".

 

 

Las ideas sobre el lenguaje interior ("palabra interior") como un "diálogo trasladado al interior" fueron intensamente elaboradas en las investigaciones tempranas de M. M. Bajtín. Aquí el lenguaje

 

 

400

 

 

interior se correlacionaba, en particular, con el problema del incons­ ciente ; interpretando a éste como una esfera peculiar de la "con­ ciencia no oficial", Bajtín subrayó que "cuanto más amplia y profun­ da sea la ruptura entre la conciencia oficial y no oficial, más difícil será a los motivos del lenguaje interior pasar al lenguaje exterior." (V. N. Volóshinov, M . M. Bajtín . El freudismo . Moscú, 1 92 7, p. 134).

 

El cineasta soviético S . M . Eisenstein adjudicaba al lenguaje m­ terior un lugar clave en la comprensión de la estructura de las obras de arte y, en particular, de la cinematografía; en lo.s marcos del en­ foque estructural y semiótico del análisis de las obras artísticas,

 

         M. Eisenstein, ya en los años 3 0, realizó investigaciones del lenguaje interior utilizando los monólogos internos de las obras de F. M . Dos­ toievski (véase) La Mansa y J. Joyce Ulises y también materiales del len· guaje cinematográfico. Según Eisenstein, en el lenguaje interior se expre­ san con claridad las capas profundas del "pensamiento sensorial".

En la psicología experimental contemporánea se intentó observar, siguiendo indicadores psicofisiológicos objetivos, el papel del lenguaje interior en la superación de las dificultades que surgen durante la

         1 4 1,  1 7871 83,solucióndetareasintelectuales(A.N.Sokolov).

 

         87-1 93, 195, 1 96, 198-201 , 206, 2 19, 350, 364, 365.

 

         ... orientación": el concepto de "orientación" {o "actividad de orientación") es uno de los centrales en la teorz'a de la formación por etapas de las acciones mentales, elaborada- por P. Y. Galperin y sus seguidores. Este concepto, ligado genéticamente con el de "re.· flejo de orientación-investigación" y de "actividad de orientación· investigación", utilizados en la escuela de l. P. Pávlov, reciben , en los marcos de la concepción de las acciones mentales, un significado completamente diferente y psicológicamente autónomo. P. Y. Gal­ perin propone diferenciar dos "partes" funcionales básicas en cada acto del comportamiento: la ejecu tiva y la orientadora. La parte ejecu­ tiva asegura directamente el logro del resultado que la finalidad de la acción plantea, es decir la transformación objetal correspondiente de la situación . La orientadora garantiza la organización, la regulación del curso exitoso de la parte ejecutiva de la acción en las condiciones dadas. Estructura (perceptiva o mentalmente) la imagen de la situa­ ción, el campo de la acción a realizar y "marca" ese campo con respecto a las tareas que deben efectuarse; finalmente cumple la fun­ ción de control y corrección de Ja acción a medida que se realiza. Se debe diferenciar la orientación como parte fÜncional del plano proce­ sual de la acción y el concepto de "base orientadora" de la acción

 

 

por el  que se  entiende, en la teoría de las acciones mentales, unó

 

         otro conjunto de medios imprescindibles para organizar la acción.-275, 3 l 7 .

 

 

Preformismo: teoría según la cual en las células sexuales de los organismos existen peculiares dotes que predeterminan todo el desa-

 

 

40 1

 

 

rrollo posterior del organismo, incluyendo su organización psíquica.-1 38.

 

 

Psicología de la Gestalt (del alemán Gestalt): una de las tenden­ cias fundamentales en la psicología occidental, especialmente ale­

 

mana, de los años 20-30 del siglo XX, que, en contraposición al atomismo y al elementarismo de la psicología introspectiva clásica (W. Wundt, E. Titchener) y al conductismo ortodoxo (J. Watson), subrayaba el carácter integral y estructural de las formaciones psíquicas. Los principales representantes de la psicología de la Gestalt

 

fueron M . Wertheirner, W.-Kohler, K. Koffka y también muchos inves­ tigadores a ellos próximos corno K. Lewin, K. Goldstein, H. Gruhle,

         Duncker y otros. Habiéndose formado inicialmente sobre la base de los estudios de la percepción visual, la psicología de la Gestalt extendió los principios establecidos a la investigación del pensamiento, de la memoria, de la acción, de la personalidad y del grupo social. - 48, 101, 130, 214, 221.

 

Psicología introspectiva: una de las tendencias principales de la psicología de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, que plan­ teaba corno método principal (y,-- en esencia, único) de investigación psicológica una forma de au.toobservación especialmente organizada (introspección en el sentido estricto). Sus principales representantes fueron W. Wundt y E. Titchener. Para convertirse en el método de la psicología científica, la autoobservación (diferente de la simple ''percepción interna") no debía transcurrir en condiciones naturales, sino en los marcos det·experimentv, ·en presencia de una disposición "psicológica" especial del observador que, a diferencia de la disposi­

 

ción ingenua de la conciencia cotidiana, no está dirigida a los objetos, sino a propia vivencia como tal, en su "cultura pura". Debido al sen­ sualismo y al atomismo de la concepción que Wundt y Titchener sost�nían acerca de la conciencia, se reconocía un status psicológi­

 

camente real sólo a lo que podía ser descrito en términos de los elementos fundamentales de la conciencia y de sus atributos. Lo que no entraba en este rígic&i esquema debía ser excluido de la des­ cripción introspectiva corno "error del est(mulo" (Titchener). La crisis de esta concepción llamada "instrospección analz'tica" se evi­ dencia ya después de los trabajos de la escuela de Würzburg. Pero el reexarnen radical de sus tesis fue realizado por la psicolog(a de la Gestalt. A causa de sti tendencia a estudiar exclusivamente la "cul­ tura pura" de la conciencia, es decir, "preparados" peculiares, ob­

 

t.enidos en condiciones experimentales extraordinariamente arti­ ficiales, y también a consecuencia del paradigma psicofísico del experimento, que limitaba la investigación a la esfera de las funciones psíquicas inferiores y elementales, la psicología introspectiva resultó totalmente separada de la vida, completamente incapaz de estudiar

 

en forma productiva las formas complejas integrales de la actividad

 

 

402

 

 

psíquica del hombre. El intenso desarrollo, a comienzos de siglo, de una serie de nuevas orientaciones y ramas de la psicología (ante todo del psicoanálisis y de la psicoligia infantil, de la psicología etnográfica

 

         de la zoopsicologia) puso al descubierto la inconsistencia del supues­ to fundamental de la psicología instrospectiva referido a la identidad entre lo psíquico y los datos inmediatos de la conciencia. Todo esto planteó en forma extremadamente aguda el problema del méto­ do objetivo en psicología para e'studiar las funciones psíquicas superio­ res, propiamente humanas. Hacia comienzos de los años 20, la psi­ cología introspectiva, como dirección independiente en psicología, dejó de existir. - 1 0 1 , 280, 2 8 1 , 285.

 

Reactologz'a (es decir, "teoría de las reacciones"): en la psicología soviética de los años 20, orientación que fundó K. N. Kornílov. La reactología declaró a la psicología ciencia de las reacciones, a las que consideraba respuestas del organismo íntegro dotadas de caracterís­ ticas psicológicas . La reactología trató de unir eclécticamente las ideas mecanicistas y energetistas sobre el comportamiento con el marxismo. Las discusiones que se pro dujeron en la psicología soviética a comien­ zos de los años 3 0 llevaron a rechazar la reactología.

 

 

 Refl.ex.ologz'a: fundamentalmente en la psicología rusa del primer tercio del siglo XX, dirección ligada al nombre de V. M. Béjterev. Tratando de emplear métodos exclusivamente objetivos y esforzán­ dose por estudiar la psiquis en vinculación con el trabajo del cerebro, la reflexología, sin embargo, se distinguió por una interpretación' extráordinariamente mecanicista de las formas superiores de la activi­ dad psíquica humana, intentando reducirlas exclusivamente a la acti­ vidad reflectora del cerebro. - 48.

 

 

INDICE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

P r e f a c i o           . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

 

L. S. V i g o t s k i

 

Datos biográficos  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

 

Psicología del arte . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

 

El método instrumental en psicología . . . . . . . . . . . . . . . .

 

Historia del desarrollo de las funciones psíquicas superiores .

 

Acerca de los sistemas psicológicos . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Pensamiento           y          palabra  (capítulo  del  libro  P E N S A-

M1ENTO Y LENGUA     JE)..................

El problema de la enseñanza      y del desarrollo mental en la

edad escolar .         .y. .la . teoría.... .de. .la. .localización....... . de.. las.. funciones.......

La psicología        

psíquicas . . .           . . .       ........    .....................

 

A. N. L e ó n t i e v

 

Datos biográficos  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

 

El surgimiento de la conciencia del hombre  . . . . . . . . . . . .

 

El enfoque histórico eri el estudio de la psiquis del hombre

 

Actividad , conciencia, personalidad     . . . . . . . . . . .  . . . --;-,- .

 

A. R. Luria

 

Datos biográficos  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

 

La psicología como ciencia histórica (Acerca de la naturaleza histórica de los procesos psíquicos) . . . . . . . . . . . . . . . . .

 

Las funciones corticales superiores del hombre y sus alte-raciones en lesiones locales del cerebro . . . . . . . . . . . . . . .

 

La función reguladora del lenguaje y su desarrollo . . . . . . . .

 

Indice de nombres

 

Indice de temas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3

 

41

 

45

 

80

 

87

 

1 5 6

 

         64

 

2 1 0

 

22 Í

 

 

229

 

232

 

250

 

265 --

 

327

 

330

 

345

 

         1

        

 

397

 

AL LECTOR

 

 

La Editorial le quedará muy reconocida si le comunica Usted su opinión acerca del libro que le ofrecemos, así como de su traducción, presentación e impresión. Le agradecere­ mos también cualquier otra sugerencia.

 

Nuestra dirección:

 

Editorial Progreso

 

Zúbovski bulvar, 17

Moscú, URSS

 

 

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EDITORIAL PROGRESO

 

 

Se ha editado

 

Historia de la sociología del siglo XIX - comienzos del XX (La serie Biblioteca del estudiante).

 

En este material didáctio se examinan la historia del devenir y desarrollo , de Ja teoría sociológica, sus métodos y el aparato conceptual. Los primeros capítulos del libro están dedicados a la filosofía positivista de A. Comte y a la con­ cepción sociológica de H. Spencer. Los autores analizan el naturalismo en la sociología, Ja sociología de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Se presta particular atención al análisis de las concepciones de los sociólogos más eminentes de aquellos tiempos: F. Téinnies, G. Simmel, E. Durkheim, M. Weber, V. Pareto, así como al devenir y desarrollo de la sociología rusa y soviética.

 

El libro está destinado a los estudiantes y profesores de los liceos y universidades.

 

 

EDITORIAL PROGRESO

 

 

Se ha editado

 

ALEXANDR TOLSTIJ. El hombre y la edad.

 

 

Durante su vida, el hombre recorre varios períodos, cada uno de los cuales tiene sus particularidades e influye en los años siguientes de la vida. En el libro se examinan esas particularidades, empezando por la tierna edad y terminando con la edad avanzada. ¿Cómo conservar la salud psíquica? ¿Qué posibilidades ocultas posee el hombre para el perfec­ cionamiento permanente de su personalidad? El autor de la publicación caracteriza períodos fundamentales de la vida humana desde posiciones de la ciencia moderna.

 

El libro se dirige a un amplio contingente de lectores. Creemos que ofrecerá interés especial para psicólogos, médicos y pedagogos


 



FIN

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