Libro N° 14170. Cómo Superar Las Desviaciones Derechistas Y Nacionalistas En La Dirección Del Partido. Bierut, Bolesław. Emancipación. Agosto 16 de 2025.
Título Original: © Cómo Superar Las Desviaciones Derechistas Y Nacionalistas En La Dirección Del Partido. Bolesław Bierut
Versión Original: © Cómo Superar Las Desviaciones Derechistas Y Nacionalistas En La Dirección Del Partido. Bolesław Bierut
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Guillermo Molina Miranda
CÓMO SUPERAR LAS
DESVIACIONES DERECHISTAS Y NACIONALISTAS EN LA DIRECCIÓN DEL PARTIDO
Bolesław Bierut
Bolesław Bierut
Cómo Superar Las Desviaciones Derechistas Y Nacionalistas En La
Dirección Del Partido
6 de septiembre de 1948
Redacción: Informe presentado por el Secretario General del Partido Obrero
Polaco a la Conferência Nacional de cuadros del Partido, realizada en Varsóvia,
el 6 de septiembre de 1948.
Fuente para la presente traducción: Como
Superar os Desvios Direitistas e Nacionalistas na Direção do Partido, en la Sección Portuguesa de Marxists Internet Archive.
Traducción realizada por Marc Català Querol, para Marxists.org, abril de 2025.
Esta edición: Marxists Internet Archive, 5 mayo 2025.
Desde hace tres meses se está produciendo una crisis dañina y peligrosa
en el seno de la dirección de nuestro Partido.
El Buró Político
del Partido se ha esforzado por superar esta crisis, restablecer la unidad
ideológica en la dirección de nuestro Partido y la cohesión en el ámbito
organizativo.
El Pleno del Comité
Central, celebrado en julio, sin designar personas ni definir quiénes
representaban personalmente las concepciones erróneas y las vacilaciones
ideológicas, proporcionó al Partido un claro análisis marxista-leninista y una
apreciación de los problemas determinantes de la crisis ideológica existente en
el seno de la dirección del Partido. Desde entonces, ha quedado claro para los
camaradas presentes en el Pleno que una parte de la dirección ha mostrado
serias vacilaciones ideológicas ante los problemas fundamentales del movimiento
obrero e internacional. Estas vacilaciones se referían también a la evaluación
de las tradiciones históricas de este movimiento y a las conclusiones que era
necesario sacar para la línea de conducta del Partido, para las tareas actuales
que éste tenía por delante, en relación con el problema fundamental de la
unificación de los partidos obreros.
Pleno de julio del
Comité Central del Partido Obrero Polaco
El secretario
general del Partido, camarada Wiesław Gomułka, cuya posición errónea y
antimarxista fue precisamente la causa de la crisis en la dirección del
Partido, no participó en los trabajos del Pleno de julio. Así, en vista de la
ausencia del camarada Gomułka, este Pleno no pudo tomar conocimiento de todos
los elementos de la crisis; ni siquiera pudo reconocer públicamente la
existencia de tal crisis, en toda su extensión, y no pudo, por tanto, tomar
todas las resoluciones políticas y organizativas necesarias para poner fin
rápidamente a esta crisis, en su fase inicial.
No sólo los
camaradas presentes en este Pleno, sino también todos los militantes del
Partido y, a través de ellos, todo el Partido, comprendieron plenamente la
contribución excepcional de las directrices ideológicas trazadas en julio por
el Comité Central. No sólo los camaradas presentes, sino todo el Partido,
constataron con profundo alivio y con mayor comprensión que los debates y
directrices del Pleno de julio forman una base ideológica correcta para la
actividad futura de nuestro Partido y constituyen una valiosa contribución
ideológica. Estos debates y directrices profundizaron la vigilancia del Partido
respecto al enemigo de clase y le dieron las armas necesarias para superar
todas las vacilaciones. Representan una valiosa contribución a la educación
ideológica de nuestro Partido, a la educación de las masas trabajadoras.
Las directivas del
Comité Central en julio han fortalecido y aumentado la actividad de nuestro
Partido.
Sin embargo, es
evidente que el camarada Gomułka no comprendió inmediatamente con claridad las
resoluciones y directivas aprobadas en julio por el Comité Central; Lo mismo le
ocurrió al pequeño grupo de camaradas cuyos conceptos erróneos y conexiones personales
con el camarada Gomułka les impidieron comprender el significado ideológico del
trabajo del Pleno de Julio y las tareas encaminadas a fortalecer el Partido,
haciéndolo más combativo en la lucha contra las vacilaciones, los conceptos
erróneos y la influencia de la ideología nacionalista pequeñoburguesa que está
tratando de llegar al Partido y penetrar en sus filas.
La lucha contra la
desviación derechista y nacionalista
Por eso, la
cuestión de la lucha contra la desviación derechista y nacionalista en la
dirección del Partido estuvo en la agenda del último Pleno del Comité Central
como un problema fundamental, como lo fue el análisis de sus causas, sus
orígenes y los medios para superar esta desviación. A menudo ocurre en un
partido revolucionario que las vacilaciones y los errores ideológicos no
superados a tiempo, ocultos al Partido o defendidos con fiereza, se transforman
inevitablemente en desviaciones de la línea de conducta del Partido y se
convierten en un grave peligro para el Partido y para la clase obrera. El
enemigo de clase aprovecha estos errores para convertirlos en un arma contra el
Partido, para debilitarlo y, si es posible, desviarlo del camino correcto. Por
eso, el Buró Político y el último Pleno del Comité Central consideraron
necesario plantear al Partido, en su totalidad y sin reservas, la cuestión de
la desviación derechista y nacionalista en la dirección de nuestro Partido,
para superar completamente esta desviación mediante los esfuerzos comunes de
todo el Partido.
En primer lugar, el
Buró Político consideró necesario explicar a los camaradas, con la mayor
precisión posible y en orden cronológico, cómo se acumulaban los elementos
determinantes de la crisis en la dirección del Partido.
Hace un año, en la
primera Conferencia de delegados de los 9 Partidos Comunistas y Obreros, que
tomó la decisión de crear la Oficina de Información, el camarada Gomułka
expresó dudas relacionadas con su falta de comprensión de la situación
internacional de ese momento. El camarada Gomułka abandonó esta posición sólo
por presión de los camaradas del Buró Político, pero mantuvo sus vacilaciones y
reservas. Al realizar un análisis autocrítico de su posición ante las
vacilaciones de ese período, el Buró Político constató ante el Comité Central
que el camarada Gomułka no había adoptado en ese momento una posición
suficientemente clara y decidida, que las diferencias habían sido entonces “recogidas”,
pero no superadas completamente. El Buró Político saca de este hecho la lección
para sí mismo y para todo el Partido: las vacilaciones y las divergencias
"recordadas" pero no superadas del todo siguen desarrollándose en
secreto, lo mismo que los bacilos de una enfermedad no eliminada del todo
pueden resurgir con mucha mayor fuerza en otra ocasión. Los bacilos de las
vacilaciones ideológicas reaparecieron en el camarada Gomułka con redoblada
fuerza en el momento de la dolorosa crisis del partido yugoslavo, crisis que
llevó a ese partido por un camino equivocado.
No hay duda de que
los acontecimientos yugoslavos, tal como se desarrollaron, impulsaron al
camarada Gomułka a pronunciar su discurso en el mes de junio en el Comité
Central, aunque la situación en Yugoslavia ya estaba clara. En aquel momento,
pero aún no plenamente elaborado, recién sería debatido tres semanas después en
la reunión de los ocho partidos que integran la Oficina de Información.
Ya en el Pleno de
junio, las diferencias entre el camarada Gomułka y los demás miembros del Buró
Político se fueron ampliando cada vez más.
Al parecer, el
informe presentado por el camarada Gomułka en el Pleno de junio de nuestro
Comité Central sobre las tradiciones históricas del movimiento obrero polaco no
tenía ninguna conexión con los problemas internacionales y las tareas actuales
de nuestro Partido. Pero eso es sólo en apariencia. En realidad, existe un
vínculo íntimo entre estos problemas, un vínculo que implica esencialmente una
cuestión de principio.
Lenin y el
movimiento obrero polaco
La historia de
nuestro movimiento obrero, cuyo análisis erróneo y antimarxista hizo el
camarada Gomułka en su informe, tomó al Partido por sorpresa y fue como un
golpe inesperado, se desarrolló en estrecho y directo contacto con la teoría y
la práctica del Partido Bolchevique dirigido por Lenin. Con su característica
perspicacia, Lenin siguió el desarrollo del movimiento obrero polaco,
extrayendo lecciones y conclusiones de la experiencia de nuestro movimiento,
tanto de sus éxitos como de sus errores, que examinó en detalle, delineando sus
líneas generales en sus obras teóricas. En un análisis crítico marxista sin
precedentes de las diferentes corrientes existentes entonces en el movimiento
obrero polaco, mostró las fuentes ideológicas de las teorías sectarias de Rosa
Luxemburgo que distorsionaron la actividad del Partido Socialdemócrata Polaco,
que entonces era un partido revolucionario marxista, aunque no marxista hasta
las últimas consecuencias. Lenin desenmascaró sin piedad el aspecto chovinista,
nacionalista y burgués del Partido Socialista de derecha de la época, al que
acusó de ser agentes de la burguesía dentro de la clase obrera.
Ningún sector del
movimiento revolucionario mundial ha sido estudiado, por así decirlo, con tanto
detalle y exhaustividad en los escritos y trabajos teóricos de Lenin como el
movimiento revolucionario polaco. No es sorprendente que esto fuera así, porque
Lenin conocía a los dirigentes de nuestro movimiento, los había visto más de
una vez durante los congresos y conferencias del Partido, los había escuchado y
observado durante muchos años. Así pues, no hay análisis de nuestro movimiento
y de sus tradiciones, basado en el método del materialismo histórico, que sea
más penetrante y más profundo que el análisis contenido en las obras de Lenin.
El informe
presentado por el camarada Gomułka al Comité Central en junio fue, sin duda,
una revisión deliberada del análisis leninista de la historia de nuestro
movimiento, una revisión basada en la separación total entre la lucha de
liberación nacional y la lucha de clases. Esto quedó muy claro en la discusión
que tuvo lugar en el Buró Político durante varias reuniones en torno a la
posición del camarada Gomułka.
La resolución del
Buró Político, adoptada inmediatamente después del Pleno de junio, contenía una
crítica fundamental a las opiniones erróneas del camarada Gomułka en el informe
que presentó al Pleno del Comité Central el 3 de junio. Sin embargo, la resolución
expresaba la esperanza de que el camarada Gomułka “superara las opiniones
erróneas mediante una autocrítica partidista sincera y consecuente” y “contribuyera,
junto con todo el Comité Central, a restablecer la unidad ideológica y orgánica
del Partido”. Desgraciadamente, las esperanzas del Buró Político no se
cumplieron. En respuesta al proyecto de resolución del Buró Político sobre el
informe del 3 de junio, el camarada Gomułka respondió con un argumento aún más
elaborado. Este argumento se hunde, aún más que el informe de junio, en el
atolladero de opiniones dudosas y erróneas. El Buró Político criticó
verbalmente este nuevo argumento del camarada Gomułka. En su contenido, aunque
no en su forma, la crítica fue sin duda severa.
Finalmente, en
respuesta a los argumentos planteados por todos los demás miembros del Buró
Político sin excepción, el camarada Gomułka presentó su dimisión del cargo de
Secretario General del Partido, negándose a aceptar que se discutiera el fondo
del problema. Esto ocurrió después de largos e infructuosos esfuerzos del Buró
Político, realizados en discusiones que duraron aproximadamente dos semanas,
encaminados a cambiar la actitud errónea del camarada Gomułka. La vivacidad con
que reaccionó el Buró Político hizo volver en sí al camarada Gomułka. Pidió un
día para tomar una decisión. Y, de hecho, al día siguiente declaró que no tenía
nada en contra de la resolución del Buró Político respecto de su informe del 3
de junio y retiró su argumento escrito, en el que basó su respuesta original al
proyecto de esa resolución. Así, el proyecto se consideró aceptado por
unanimidad y, en vista de la declaración del camarada Gomułka de que se
encontraba mal de salud y necesitaba descanso inmediato, el Buró Político acordó
convocar y celebrar el Pleno del Comité Central de julio sin su participación.
Debido a que el camarada Gomułka cambió de esta manera su posición, el Buró
Político decidió limitarse, en el Pleno del Comité de julio, exclusivamente al
análisis y evaluación de los problemas que habían surgido en la discusión de
junio durante las reuniones del Buró, sin hacer referencia a las diferencias
surgidas durante esa discusión y evitando cualquier tendencia hacia la
polémica. De esta manera, el Buró Político trataba de proteger la autoridad del
camarada Gomułka para que no fuera socavada aún más, ya que su autoridad era
una prerrogativa del Partido y sin duda fue socavada por el propio camarada
Gomułka cuando abandonó la línea básica del Partido y no consultó al Buró
Político antes del Pleno de junio, lo que constituyó una violación sin
precedentes de los principios organizativos de un partido marxista.
El Buró Político
informó al Pleno del Comité Central sobre la enfermedad del camarada Gomułka y
presentó una resolución para enviarle un telegrama, y confiaba en que el
camarada Gomułka haría todo lo posible para ayudar a superar la crisis temporal
—según parecía en aquel momento— que había surgido en la dirección del Partido.
El Buró Político esperaba que haciendo todo lo posible para resolver la crisis,
evitaría que las diferencias ideológicas surgidas se revelaran en el
extranjero; en la dirección del Partido. Tenía la esperanza de que el camarada
Gomułka ayudaría a superar estas diferencias, de acuerdo con el propio Buró
Político, es decir, de la forma más ventajosa para el Partido, mediante la
superación gradual de las causas de la crisis. Desgraciadamente, el camarada
Gomułka, con su conducta, no ayudó en lo más mínimo a la dirección del Partido
en esta tarea. Al declarar en una carta al Pleno de julio su acuerdo con la
posición del Buró Político y expresar su solidaridad con las resoluciones del
Pleno, el camarada Gomułka no dudó en expresar, tanto antes de salir de
vacaciones como durante las mismas, en conversaciones con camaradas del Buró
Político y con otros fuera del Buró, puntos de vista que contradecían
claramente su declaración. Al cuestionar la exactitud de la resolución del Buró
de Información sobre los ámaraos de la transformación socialista del campo,
llegó incluso a decir a los camaradas de nuestra delegación a la Conferencia
del Buró de Información que no tenían derecho a votar a favor de la resolución
del Buró de Información sobre la parte relativa a la transformación socialista
del campo.
Toda la reacción
nacional e internacional comenzó a cantar himnos triunfales sobre la nueva
brecha en el frente democrático y antiimperialista, tratando de colocar al
camarada Gomułka en el mismo pedestal que los héroes del “comunismo
nacionalista”. Pero toda esta ruidosa alarma lanzada por los imperialistas no
pareció llegar a los oídos ni a la conciencia del camarada Gomułka. Al parecer
no pudo comprender el daño, visible para todo el mundo, que su silencio había
provocado ante la campaña reaccionaria desatada y que había afectado a los
intereses de Polonia. El camarada Gomułka no pudo comprenderlos.
Sin informar a la
dirección del Partido de su decisión, el camarada Gomułka regresó de sus
vacaciones el 16 de agosto para reanudar su trabajo también como Secretario
General del Partido. El Buró Político consideró inaceptable que el camarada
Gomułka decidiera solo sobre este asunto sin comunicarlo al Buró, especialmente
en vista de la crisis que existía en la dirección como resultado de las propias
acciones del camarada Gomułka, de la que ya se hablaba no sólo en el país sino
también en el extranjero. Como el camarada Gomułka claramente no sentía la
necesidad de comunicarse con el Buró, el Buró decidió dar un paso más para
instar al camarada Gomułka a hacer un cambio real, no sólo formal, en su
actitud a través de la autocrítica, la rectificación de su conducta hacia el
Partido, la discusión preliminar con el Buró Político de sus proyectos y
resoluciones, y también estudiando, junto con el Buró, cómo responder
adecuadamente a las exploraciones de la reacción que rodea la persona del
camarada Gomułka, con el fin de aclarar la situación dentro del Partido y
también fuera de él, en la vida política del país. Es evidente que el camarada
Gomułka no mostró ningún signo de comprensión de la situación que se había
creado y tenía la intención de negarse a hacer autocrítica, aceptando
finalmente que haría su autocrítica ante el Pleno del Comité Central,
habiéndola presentado previamente al Buró Político.
Como resultado de
estas conversaciones, el Buró consideró infructuosos sus esfuerzos para cambiar
la actitud del camarada Gomułka. Sin embargo, la Oficina decidió escuchar la
declaración autocrítica que dijo que iba a hacer. Posteriormente, los días 18 y
19 de agosto, se celebraron reuniones del Buró con participación del camarada
Gomułka. Su actitud en estas reuniones no era autocrítica, sino ofensiva. El
camarada Gomułka declaró que había llegado a la conclusión de que, en vista de
la situación creada, sería mejor para el Partido que él permaneciera en el
puesto de dirección superior.
En cuanto a la
actitud del camarada Gomułka ante sus opiniones y vacilaciones políticas,
también esta vez no encontró nada que decir, salvo algunos lugares comunes
formales. Sólo después de una crítica severa y unánime de su actitud por parte
de todos los miembros del Buró, el camarada Gomułka hizo un intento vacilante y
tímido de autocrítica, reprochándose la violación de los principios
organizativos que había cometido en el Pleno de junio. El Buró Político
consideró esta autocrítica demasiado vacilante e insuficiente. Al día
siguiente, el camarada Gomułka recibió el proyecto de resolución del Buró
Político “sobre la desviación derechista y nacionalista en la dirección del
Partido, sus orígenes y los medios para superarla”. El camarada Gomułka declaró
entonces que en principio estaba de acuerdo en adherirse a esta resolución,
pero que aún no estaba convencido de la exactitud de las censuras contenidas en
el quinto punto de la resolución, relativo a la crítica de los errores de la
dirección del Partido durante la ocupación alemana. Después de considerar
algunos hechos y en vista de la actitud de los demás miembros de la Mesa,
acordó aprobar también este punto de la resolución. También prometió hacer su
autocrítica fundamental en el Pleno del Comité Central, cuyo texto sometería
previamente a la consideración del Buró, anunciando además que en dicho Pleno
renunciaría a su cargo de Secretario General del Partido.
Han comenzado los
preparativos para el Pleno del Comité Central. En la reunión del 21 de agosto,
el camarada Gomułka, que dos días antes había estado de acuerdo con el punto
quinto de la resolución, volvió a oponerse formalmente a él, manteniéndose
inflexible en esta actitud, a pesar de las numerosas pruebas aportadas por
varios camaradas, que confirmaban la apreciación, por lo demás bastante
moderada, de los errores a que se refiere ese punto. Retractándose de su
compromiso de dos días antes, elámarada Gomułka se negó a presentar su
autocrítica al Buró Político. Luego votó a favor de la resolución, excluyendo
el quinto punto, cuya formulación rechazó categóricamente, y adoptó la misma
actitud en la reunión del Buró Político del 23 de agosto, a pesar de que le
habían presentado nuevos documentos que confirmaban la indudable justicia de
las censuras. En esta situación, el Buró Político sometió la cuestión al Comité
Central para su discusión y deliberación.
Paso ahora al
análisis político y a la valoración de la naturaleza de los errores, que el
Buró Político definió como desviaciones derechistas y nacionalistas. El
carácter fundamental de esta desviación no puede, en mi opinión, ponerse en
duda, ya que no se trata de vacilaciones accidentales, de deslices o
formulaciones erróneas, sino de un sistema de pensamiento contrario al
postulado fundamental del Partido y a una posición claramente definida, que de
ningún modo puede conciliarse con los principios orgánicos del Partido, basados
en los principios orgánicos y en los fundamentos ideológicos del
marxismo-leninismo.
Apreciación errónea
de las tradiciones del movimiento obrero en Polonia
En el informe
presentado por el camarada Gomułka al Comité Central en junio sobre la
evaluación de la historia y las tradiciones del movimiento obrero en Polonia,
¿cuáles son los principales elementos que atraen nuestra atención? En primer
lugar, el hecho de que se ha desconectado de la base de la lucha de clases, de
los objetivos revolucionarios fundamentales de esta lucha. El camarada Gomułka
trata las tradiciones y la historia del movimiento obrero en Polonia de una
manera unilateral y falsa. Trata la cuestión de la independencia de Polonia
como algo separado de toda la lucha de clases del proletariado. Ahora bien, el
movimiento obrero revolucionario en Polonia, en su lucha por la independencia
nacional, tenía tareas que iban mucho más allá: buscaba derrocar el poder de la
burguesía y del régimen capitalista y aspiraba a conquistar el poder político.
En sus aspiraciones encontró no sólo la feroz resistencia de la burguesía, sino
también la oposición igualmente feroz de sus agentes en el movimiento obrero, a
la cabeza del cual estaba el ala derecha del Partido Socialista Polaco.
Los dirigentes de
esta ala, aliados con el grupo Piłsudski, entendieron la consigna de
independencia proclamada por el Partido Socialista Polaco de una manera
completamente diferente a la de los trabajadores de ese partido y su ala
izquierda. Para la dirección de derecha, esta consigna constituía el arma más
importante para destruir y paralizar los objetivos revolucionarios y de clase
del movimiento obrero, a fin de vincularlos estrechamente a los objetivos
políticos perseguidos por la burguesía.
La burguesía polaca
pretendía conquistar su propio Estado, aunque fuese un Estado reducido y
dependiente de los países ocupantes, porque veía en él, ante todo, una garantía
de su poder político. De acuerdo con estos objetivos principales de la
burguesía, el ala derecha del Partido Socialista Polaco quería limitar el
desarrollo del movimiento revolucionario, para que no fuera más allá de la
etapa de obtención de la independencia como base del régimen capitalista. La
clase obrera podría, en el marco de este régimen, como máximo desarrollar la
lucha por sus consignas económicas y políticas parciales, y esto sobre todo con
ayuda de la táctica parlamentaria.
Tal era la
diferencia esencial y fundamental entre las tareas y los objetivos por los que
luchaban las dos corrientes opuestas del movimiento obrero en Polonia. El
camarada Gomułka afirmó, por cierto, que
En la cuestión de
la independencia de Polonia, el Partido Socialista Polaco demostró un gran
realismo político, comprendiendo la realidad política mucho mejor que el
Partido Socialdemócrata Polaco. Pero para los marxistas, el realismo político
es importante no por separado de los objetivos básicos de la lucha de clases,
sino cuando está estrechamente vinculado a la revolución proletaria. Stalin
afirma que «la cuestión de los derechos de las naciones no es una cuestión
independiente y autosuficiente, sino parte de la cuestión general de la
revolución proletaria, subordinada al conjunto y que requiere un análisis desde
la perspectiva del conjunto».
La capitulación
ideológica ante las tradiciones nacionalistas del Partido Socialista Polaco
El camarada Gomułka
estaba decidido a “poner en la base ideológica del partido unido” una
concepción de la lucha por la independencia que no fuera la concepción
leninista, sino la del Partido Socialista Polaco. Ahora bien, esto es un claro
abandono de los principios del marxismo-leninismo, es una revisión del
leninismo, según el grito de la ideología oportunista y nacionalista, es en
realidad una capitulación ideológica ante las tradiciones nacionalistas del
Partido Socialista Polaco.
En estas
discusiones sobre la cuestión de la independencia, el camarada Gomułka no se
guió por el espíritu revolucionario y de clase, y su obstinación en defender
puntos de vista claramente falsos le llevó a subestimar en gran medida la
influencia de la revolución victoriosa en Rusia en 1917 en la recuperación de
la independencia nacional de Polonia.
En respuesta al
proyecto de resolución del Buró Político, el camarada Gomułka dice:
“No estoy de
acuerdo con la tesis de que la concepción de independencia del Partido
Socialista Polaco fracasó, porque se plantea la cuestión de qué concepción
triunfó.”
Y a esta pregunta
el propio camarada Gomułka responde:
“La concepción de
la independencia del Partido Socialista Polaco era burguesa y nacionalista, y
como tal no fracasó, sino que triunfó en 1918. El hecho de que Polonia
recuperara su independencia como resultado de la Revolución rusa y los
movimientos revolucionarios en Europa no afecta en absoluto a esta situación.”
¿Qué quiere decir
esto? ¿Cómo entenderlo? ¿Cómo definir tal manera de pensar? No hay duda de que
éste no es el método del materialismo histórico, obligatorio para los
marxistas. Pero todo el razonamiento del camarada Gomułka está imbuido de esta
especie de escolasticismo confuso, lo que indica que ha caído en un plano de
consideraciones sociales altamente peligroso y decididamente ajeno al marxismo.
De este modo, el
camarada Gomułka puso en duda la exactitud de las consignas formuladas por el
Partido Comunista Polaco en el período de entreguerras. No vincular el problema
del gobierno y el problema de la independencia –ni con la revolución proletaria
ni con las consignas de la dictadura del proletariado– equivalía, hay que
decirlo claramente, a hablar de gobierno burgués y de independencia nacional en
el marco del régimen burgués. Precisamente así plantearon los derechistas del
Partido Socialista Polaco el problema del gobierno obrero y campesino y la
independencia nacional. Plantearon este problema de esa manera porque eran
agentes de la burguesía en el movimiento obrero. Pero el Partido Comunista
Polaco era un partido revolucionario y marxista, y criticarlo por haber
vinculado la cuestión de la independencia y del gobierno a la revolución
proletaria y a la dictadura del proletariado es algo difícil de entender para
un marxista.
La posición del
Partido Obrero Polaco
Es evidente que en
el momento en que el hitlerismo preparaba su agresión contra Europa, agresión
que amenazaba igualmente a Polonia, el partido
El comunista polaco
tuvo que poner en primer plano la consigna de defender la independencia del
país, y eso fue lo que hizo. El significado de la lucha de clases cambia
entonces esencialmente. Se crea un frente nacional en la lucha contra el
invasor imperialista, que pretende someter a las naciones más débiles a su
voluntad. La guerra se convierte entonces en una justa guerra nacional, contra
el bandido imperialista más peligroso del momento. Y ésta fue la actitud que
adoptó el Partido Obrero Polaco durante la ocupación, desde el comienzo mismo
de su existencia.
El Partido Obrero
Polaco, que estaba a la vanguardia de la lucha por la liberación nacional,
vinculó esta lucha a la de la toma del poder por las masas populares, con la
clase obrera a la cabeza.
De esta lucha
surgió el Consejo Nacional, institución que representa a la nación.
La cooperación de
las fuerzas revolucionarias internacionales
Durante el período
de la lucha por el poder político, en la forma del consejo nacional y los
consejos locales, fuimos testigos de una cooperación particularmente exitosa
entre las fuerzas internas polacas, compuestas por las masas trabajadoras del
campo y de las ciudades, y las fuerzas revolucionarias del Estado soviético,
que se había convertido en una potencia armada gracias al régimen soviético, es
decir, el régimen basado en la dictadura del proletariado. Fue precisamente
gracias a esta cooperación de fuerzas revolucionarias internacionales que pudo
surgir esta forma particular de poder político, que hemos llamado, en Polonia y
otros países, democracia popular. No puede haber ninguna duda sobre el carácter
de clase de estas fuerzas y el carácter de clase del poder político en los
países con democracias populares, poder basado en la hegemonía de la clase
obrera, que marcha a la vanguardia de un frente amplio de las masas
trabajadoras, en primer lugar los campesinos pobres y medios. Durante el
período en que se formó el Consejo Nacional, algunos de nuestros camaradas
subestimaron la correlación de fuerzas de clase y en particular la importancia
de la cooperación entre estas fuerzas, que luchaban por el poder político, y el
poderoso ejército de la URSS, como fuerza revolucionaria y liberadora, como
fuerza aliada de clase y no sólo como fuerza aliada militar.
Fue esta evaluación
errónea de la correlación de fuerzas de clase la que dio origen a tales
vacilaciones que tienden a distorsionar la concepción del Consejo Nacional y
que se mencionan en el quinto párrafo de la resolución del Comité Central. La
naturaleza de estas vacilaciones fue revelada más claramente en un artículo del
camarada Bieńkowski, publicado en la “Tribuna Wolności” (Tribuna de la
Libertad), el órgano central de nuestro Partido,“el 1 de julio de”1944, tres
semanas antes de la inauguración del Comité Polaco de Lib“ración Nacional ”omo
órgano ejecutivo del Consejo Nacional. Este artículo, titulado “Nuestra
posición”, no podía ser publicado sin el consentimiento previo del camarada
Gomułka, a quien la dirección del Partido le confió el control de las
publicaciones.
En este artículo
que define la posición del Partido ante el problema fundamental del poder
político, casi en vísperas de la liberación de Polonia, la concepción sobre el
Consejo Nacional es generalmente incorrecta. La cuestión del Concilio quedó de
lado y no es objeto de consideraciones políticas.
Veamos cómo evalúa
el autor del artículo la composición de las fuerzas políticas:
Sin embargo, parece
que algo empieza a vislumbrarse en la vida interna de Polonia. El círculo
mágico, circunscrito por la reacción y dentro del cual se desarrollaron los
acontecimientos, ha sido superado; el encanto ha desaparecido. La
descomposición en el seno del Consejo de Unidad Nacional y la marcada evolución
de la posición del Partido Narodnik, así como la gradual liberación de los
grupos unidos en el Comité Central del Pueblo de la presión moral de la
reacción, presagian que nos encontramos en la fase en la que la consolidación
de las fuerzas democráticas se convierte en un postulado real.
En vísperas de la
liberación del país, en el momento decisivo de la lucha por el poder, el autor
de este artículo se dirige claramente a las agrupaciones políticas que
constituyeron la base del campo reaccionario, es decir, el ala derecha del
Partido Agrario dirigida por Mikołajczyk, y el Comité creado por el grupo de
Londres con el objetivo de destruir el Consejo Nacional.
Esta actitud sólo
podría definirse como oportunista, como una renuncia a la consigna de la lucha
por el Poder de las masas trabajadoras, bajo la hegemonía de la clase obrera,
como un intento de eludir esta misma lucha para la cual nuestro Partido movilizó
y dirigió a las masas como organizador y líder del Ejército Popular, como
organización de vanguardia dentro del Consejo Nacional.
Más adelante
Bieńkowski escribe:
Al usar la ficción
de la unidad, el Consejo de Unidad Nacional frenó y reprimió los intentos de
unificación real de la nación. Lo nocivo del Consejo de Unidad Nacional residió
en que representaba una pantalla para el aparato reaccionario de los delegados
de Londres, ya que, al albergar en su seno a dos facciones democráticas (SL y
WRN, socialistas de derecha), daba una imagen de amplia base social a la
perniciosa política, hostil a las aspiraciones nacionales, desarrollada por el
aparato clandestino.
Si el Partido
Populista, como lo demuestra la severa evaluación del aparato de los delegados
de Londres, publicada en uno de los órganos de ese partido, está de acuerdo con
nosotros en definir el carácter y el papel de este aparato, debe tener el
coraje de sacar las conclusiones consiguientes.
Adoptamos la
posición de que el lema fundamental del día es la unificación, la consolidación
de todas las fuerzas en el campo democrático. No porque queramos eliminar
ninguna facción. Consideramos que en las condiciones en que se encuentra
Polonia, debe formarse un frente nacional amplio, que abarque a todos aquellos
que adoptan la posición de luchar por la liberación de Polonia. Pero nos
opondremos a todos los intentos de desviar la lucha actual hacia el camino del
ajuste de cuentas interno y la guerra civil.”
Bastó una simple
señal de descontento, aparente de hecho, en el órgano de los dirigentes
reaccionarios del Partido Populista para que los elementos de derecha,
infiltrados en nuestro Partido, empezaran a gritar que “el Partido Populista
está de acuerdo con nosotros”, y sobre esta base ilusoria establecer un nuevo
concepto de “consolidación de todas las fuerzas del campo democrático”,
subrayando inmediatamente que no se puede pensar en “querer eliminar a ninguna
facción”. ¿Qué representa esto sino una propuesta de entrar en el Consejo de
Unidad Nacional, donde se encontraban todas las facciones reaccionarias, e”cabezadas
por los ”demócratas nacionales” y la camarilla gubernamental de antes de la
guerra? En el momento de la lucha por el poder bajo la hegemonía de la clase
obrera, en el momento en que el Primer Ejército Popular, luchando junto a los
ejércitos soviéticos, debía entrar en la patria, se presentó el concepto de “un
frente nacional amplio, que abarque a todos”, es decir, que incluya a toda la
reacción. Y a esta reacción que temblaba de miedo, la misma que nos masacró a
nosotros, el Partido Obrero Polaco, a golpes de hacha en los bosques, que nos
denunció a la Gestapo y espumeó de odio contra nosotros, prometemos que
"nos opondremos a cualquier intento de desviar la lucha en curso hacia el
camino del ajuste de cuentas interno y de la guerra civil”.
Si en el período
anterior era deber del Partido indicar a la nación que el único enemigo era el
ocupante hitleriano, que era necesario desaprobar los intentos de guerra civil
por parte de los reaccionarios, ya que objetivamente esto ayudaba al ocupante, en
vísperas de la liberación, en el momento de la derrota decisiva del ocupante,
la lucha por el poder político pasó al primer plano. En un momento en que los
obreros se disponían a establecer nuevas leyes revolucionarias, apoyándose en
el poder estatal bajo la hegemonía de la clase obrera, el camarada Bieńkowski
en este artículo se limitó a persuadir a la reacción de la necesidad de una
reforma de la Constitución, que habría asegurado a Mikołajczyk la hegemonía del
movimiento. ¿Qué salida vieron entonces los oportunistas infiltrados en nuestro
Partido? Así lo señalaba el artículo de Bieńkowski:
La presión de esta
fuerza debe tender a destituir sin demora de los cargos más altos (por ejemplo,
presidente, comandante en jefe del ejército) a quienes no cuentan con el apoyo
popular y siguen una política contraria a los intereses fundamentales de Polonia.
Es evidente que si los representantes de los reaccionarios que ocupan los
puestos más altos desean manifestarse en contra de la voluntad popular así
expresada y desean conservar los puestos que han obtenido, la única
consecuencia posible será destituirlos mediante esa decisiva fuerza
extraconstitucional, que es la voluntad de la mayoría de la nación, y
reestructurar el gobierno de acuerdo con los postulados de la democracia
polaca.
Así, reestructurar
el gobierno reaccionario en Londres, hacer nuevos nombramientos para los
puestos de presidente y comandante en jefe supremo, con el fin de asegurar la
posición de Mikołajczyk y Kwapiński y otros líderes del Partido Narodnaya (un
antiguo partido campesino reaccionario) y el WRN (una organización fascista,
pseudosocialista) que se dedican en cuerpo y alma a la reacción: tal es todo el
programa oportunista presentado por el pequeño grupo de derecha en nuestro
Partido en el momento de la lucha por el poder político, un grupo que, a pesar
de todas las negaciones, fue patrocinado por el camarada Gomułka.
En su artículo,
Bieńkowski dice además:
El camino que aquí
se indica es el que nuestro Partido ha defendido y seguido durante algún
tiempo. Si lo recordamos hoy, es principalmente porque tenemos presentes las
tareas que les aguardan al SL (Partido Populista) y al WRN. Es sobre ellos,
como responsables directos del gobierno en Londres, sobre quienes recae la
responsabilidad de salir de la situación en la que se encuentran, una salida
que no solo no debilitará su influencia, actualmente en declive, sino que sin
duda la incrementará, a la vez que aumentará la influencia en todo el ámbito
democrático. No hay otra salida.
Hay que afirmar
categóricamente que “Nuestra Posición” no era la posición del Partido, sino la
del grupo de derecha dentro del Partido. El Partido creó Consejos Nacionales
locales en todo el país, formó nuevos destacamentos del Ejército Popular y
fortaleció los vínculos entre obreros y campesinos, no mediante acuerdos desde
arriba, sino mediante la lucha de las masas y el trabajo organizativo desde la
base. Nuestro Partido se preparaba con ardor y convicción para luchar por el
poder. No había motivos para creer que alguien en las organizaciones locales
cuestionaría la victoria. ¿Por qué entonces el grupo oportunista en la
dirección del Partido durante este período, bajo la protección del camarada
Gomułka, buscó otros caminos? Me parece que se pueden señalar resumidamente dos
razones para esta falta de confianza.
Los orígenes de las
vacilaciones ideológicas
Primero: Esta falta
de confianza surge de la subestimación de las fuerzas de la clase obrera, de la
subestimación de la fuerza de la alianza entre obreros y campesinos, alianza
que creció y se fortaleció bajo la dirección de nuestro Partido, en el calor de
la lucha contra el ocupante.
En segundo lugar,
esta falta de confianza surge de una falta de comprensión de las aspiraciones
de liberación social de la URSS, que resultan de los principios ideológicos del
Partido Comunista Bolchevique de la URSS y de su papel en el frente internacional
de lucha de todas las fuerzas democráticas populares contra el imperialismo.
El camarada Gomułka
insiste hoy en desmentir las censuras contenidas en el punto quinto de la
resolución del Buró Político, punto formulado con excepcional benevolencia.
Inicialmente, calificó las críticas relativas a este período como
inconsistencias y fabricaciones. Luego se disculpó por su falta de memoria,
reconociendo solo que, desde la creación del Consejo Nacional (en cuya
organización, hay que decirlo, jugó el papel más activo), siempre estuvo a
favor de una unión con el Comité Central del Pueblo. En realidad esto no cambia
tu posición política. El Comité Central del Pueblo no representaba ninguna
fuerza política real. Era una organización de carácter excesivamente artificial
y distractor. Uno podría haber tenido algunas ilusiones sobre su carácter
social y político en los primeros días de su existencia —y de hecho la
dirección del Partido se dejó dominar, por un corto período, por esta ilusión,
que, sin embargo, pronto se disipó. Si no ha desaparecido completamente para el
camarada Gomułka, no es porque no haya sido orientado, después de las
conferencias que presidió, sobre la posición y el carácter distractor de este
grupo, sino porque esta ilusión encubre el alejamiento del camarada Gomułka de
las posiciones de clase, alejamiento que tuvo su origen en su subestimación de
las fuerzas populares, agrupadas en torno a nuestro Partido en el fuego de la
lucha nacional y de liberación contra el ocupante.
La profunda falta
de comprensión de los principios ideológicos del marxismo-leninismo, que
siempre han servido de guía al Partido Comunista (bolchevique) de la URSS y que
todavía determinan su papel de vanguardia en el frente internacional de la
lucha contra el imperialismo, es, creemos, una de las principales fuentes de
las vacilaciones ideológicas del camarada Gomułka. Por eso lo sometemos a la
crítica franca y a la autocrítica, para erradicar del Partido todos los
elementos de desconfianza y de incredulidad en la gran fuerza de la solidaridad
internacional de las masas trabajadoras, contenidos en la ideología del
marxismo-leninismo. Este veneno de desconfianza e incredulidad, particularmente
con respecto a la URSS, fue inculcado en el pueblo, y sigue siendo así, por los
enemigos más feroces de las masas trabajadoras. Siempre ha causado y sigue
causando daños incalculables a los intereses fundamentales de nuestro país y
debilita nuestra posición internacional.
Posición errónea
sobre la relación de fuerzas de clase en el campo
No podemos dejar en
silencio en este análisis crítico otras posiciones erróneas que se abordan en
la resolución de nuestro último Comité Central y que, acumulándose
gradualmente, llevaron al camarada Gomułka a la desviación derechista y
nacionalista que lo alejó de la línea fundamental de nuestro Partido.
Su posición errónea
sobre la relación de fuerzas de clase en el campo le hizo perder de vista las
perspectivas de la transformación progresiva de la agricultura en nuevas
formas, facilitando y acelerando la construcción de las bases del régimen
socialista, objetivo esencial del programa de nuestro Partido.
¿Cómo podemos
definir entonces las tendencias que ponen a los agricultores pobres y ricos en
igualdad de condiciones en el uso de las estaciones de maquinaria agrícola?
Ahora bien, esto significa prácticamente poner estas máquinas a disposición de
los elementos capitalistas en el campo y hacer más difícil para los campesinos
pobres su uso.
¿En qué consistían
las vacilaciones del camarada Gomułka? ¿Qué motivó su oposición a la resolución
de la Oficina de Información en la parte que trata de las directrices
ideológicas y del programa de los partidos marxistas para la transformación
social de la agricultura, para la liberación del campesino pobre y del
campesino medio de la explotación de los elementos especulativos y
capitalistas?
Tendencias
oportunistas
Se trata, sin duda,
de tendencias oportunistas para evitar la lucha de clases contra los elementos
capitalistas del campo, lucha sin la cual no podría llevarse a cabo la marcha
victoriosa hacia el socialismo en este sector.
Esta misma
tendencia oportunista se evidencia claramente en las declaraciones del camarada
Gomułka, hechas recientemente, sobre el tema del método de unificación de los
dos partidos obreros. Estas declaraciones revelan una concepción de que los dos
partidos se fusionarían sin eliminar realmente los elementos de derecha
ideológicamente ajenos que todavía se encuentran entre los antiguos cuadros del
Partido Socialista Polaco, que hasta hace poco estaban vinculados al WRN, y sin
librar una lucha dura contra la influencia de esta ideología ajena. Este es un
concepto peligroso, capaz de obstaculizar seriamente la formación ideológica
del Partido unificado, capaz de suscitar tendencias nocivas, conciliadoras, de
tolerancia hacia corrientes y opiniones ideológicamente hostiles y, por tanto,
de debilitar la cohesión ideológica y orgánica del Partido unificado, de
obstaculizar su formación sobre la base de la doctrina probada del
marxismo-leninismo.
No se puede dejar
de ver en esta actitud una renovación de las concepciones socialdemócratas que
nunca han sido completamente superadas y que siempre renacen. Nuestro Partido
ha iniciado y debe continuar sin cesar la lucha incansable contra estas concepciones.
--
Acabamos de
caracterizar los errores cometidos por el camarada Gomułka, que, como dice la
resolución del Comité Central, no son fortuitos ni accidentales, sino que
forman, a pesar de las contradicciones internas, un cierto sistema de opiniones
de carácter derechista y nacionalista.
Cada uno de
nosotros debe buscar el origen de esto. Errores. ¿Dónde están tus raíces? ¿Por
qué aparecieron, con toda su fuerza, precisamente en estos últimos meses?
Todos estamos a
favor de una mayor flexibilidad táctica, pero todos debemos combatir, y
combatiremos con el mayor vigor, cualquier desviación de los principios
fundamentales del marxismo y cualquier distorsión de estos principios.
Al analizar hace
tiempo las razones del fracaso de dirigentes destacados de la Segunda
Internacional, como Kautsky y Otto Bauer, Lenin indicó que este hecho era
sumamente educativo. Ellos comprendieron perfectamente la necesidad de una
táctica flexible, aprendieron y enseñaron a otros la dialéctica marxista, y
mucho de lo que hicieron, añade Lenin, quedará como una valiosa contribución a
la literatura socialista, pero al aplicar esta dialéctica cometieron tales
errores, se mostraron tan poco dialécticos, tan incapaces de tener en cuenta
los rápidos cambios de las formas y de dar a esas formas un contenido nuevo,
que su suerte no es más envidiable que la de muchos oportunistas. Lenin
escribió sobre esto en 1920:
La razón
fundamental de su fracaso es que se dejaron “hipnotizar” por cierta forma de
crecimiento del movimiento obrero y del socialismo, olvidando su
unilateralidad; temían la ruptura repentina, inevitable debido a circunstancias
objetivas, y seguían repitiendo las verdades elementales aprendidas de memoria
y a primera vista indiscutibles: tres es mayor que dos. Pero la política se
parece más al álgebra que a la aritmética, e incluso más a las matemáticas
superiores que a las matemáticas simples. En realidad, todas las viejas formas
del movimiento socialista se llenaron de nuevo contenido y, por lo tanto,
apareció un nuevo signo ante las cifras, el signo “menos”, mientras nuestros
sabios continuaban (y continúan) afirmando tenazmente al mundo entero que “menos
tres” es mayor que “menos dos” (1).
Manteniendo las
proporciones necesarias, se puede aventurar que los errores del camarada
Gomułka tienen el mismo origen: la manera no dialéctica, mecánica, de concebir
el contenido concreto de la lucha de clases.
Además, el modo de
pensar del camarada Gomułka está teñido de particularismo nacionalista, de un
espíritu nacionalista ilimitado, que estrecha el horizonte político, no permite
ver la estrecha conexión que existe en la época actual entre las aspiraciones
nacionales e internacionales, y conduce a conclusiones políticas falsas y
bastante dañinas.
De ahí la tendencia
a separar, en el análisis del pasado del movimiento obrero polaco, el problema
de la independencia del problema de la lucha de clases del proletariado, de ahí
la interpretación errónea de la naturaleza de la democracia popular, de las
transformaciones que tienen lugar en su seno, de ahí también la desviación
hacia posiciones de un “término medio” entre la democracia burguesa liberal y
la democracia socialista.
De ahí, como indi“a
la resoluci”n, la tendencia a no ver o a no subrayar esta verdad de que no hay
diferencia de calidad entre el camino polaco hacia el socialismo, a pesar de
ciertas características particulares, y el camino general de desarrollo hacia
el socialismo. Esta tendencia no quiere ver que el camino polaco es una
variante del camino general, una variante que surgió precisamente gracias a la
victoria del socialismo en la URSS, una variante basada en la experiencia de la
construcción socialista en la URSS, teniendo en cuenta las posibilidades
inherentes a un nuevo período histórico y las condiciones particulares del
desarrollo histórico de Polonia.
De aquí también
deriva la falta de comprensión de la esencia de las relaciones que unen a los
países de la democracia popular con el país del socialismo triunfante, y de la
profunda solidaridad de sus relaciones, que son claramente diferentes de las
relaciones existentes entre los países de la democracia popular y los países
capitalistas.
Esto, en última
instancia, conduce a una falta de comprensión de la naturaleza de la lucha por
defender la soberanía, que está amenazada por la expansión del imperialismo
estadounidense y sus agentes alemanes.
Estos errores
surgen de una posición absolutamente falsa, antileninista, sobre la cuestión
nacional, de una posición oportunista absolutamente falsa sobre la cuestión
campesina. Hay aquí una clara analogía con fenómenos similares que no fueron
detenidos y que llevaron a una degeneración total en Yugoslavia.
Las similitudes
entre estos fenómenos no son fortuitas, pues tienen el mismo origen. ¿Cómo
podemos explicar que estos errores hayan salido a la luz sólo recientemente?
Durante mucho
tiempo todo el vigor de la lucha de nuestro Partido estuvo dirigido; contra las
fuerzas reaccionarias y fascistas, que aspiraban, a veces abiertamente, al
regreso de los gobiernos de los capitalistas y los terratenientes, y de tal
manera que el pensamiento del camarada Gomułka no revelara sus debilidades.
La lucha de clases
se intensifica
En el momento en
que las principales fuerzas de la reacción y del fascismo fueron aplastadas, la
democracia popular en Polonia entró en una nueva fase de desarrollo. Pero desde
el momento en que los capitalistas y los elementos especulativos, que aprovecharon
las dificultades de la posguerra y explotaron al campesinado pobre, comenzaron
a fortalecerse, surgió otra contradicción fundamental entre las fuerzas
populares, profundamente democráticas, es decir, los obreros y campesinos, por
un lado, y los. Fuerzas capitalistas de la ciudad y del campo, por otro lado.
Fue entonces, cuando la lucha de clases en el campo se agudizó, cuando se
hicieron evidentes las grietas en la posición de lucha del camarada Gomułka y
se reveló su debilidad ideológica. No hay duda de que no sólo en nuestro país,
sino también en otros países de democracia popular, como lo atestigua
elocuentemente la señal de alarma yugoslava, existe una contradicción entre las
fuerzas capitalistas y anticapitalistas que coexisten en el régimen de la democracia
popular. ocupan cada vez más un lugar central, como se indica en la resolución.
Las fuerzas capitalistas querrían obtener la “congelación” de la actual
correlación de fuerzas, a la espera de una situación más favorable. Aspiran a
una “estabilización” que mantenga en el sistema de democracia popular, incluso
en la medida actual, las posibilidades de desarrollo de elementos capitalistas,
pues cuentan con su flexibilidad y con que el capitalismo surge orgánicamente
de la pequeña economía mercantil, del mismo modo que cuentan con apoyos
ocasionales del exterior.
Por otra parte, la
clase obrera quiere que los elementos socialistas se desarrollen continuamente
mediante la expropiación y liquidación de los elementos capitalistas. En cuanto
a los campesinos pobres y medios, quieren liberarse de la explotación y la supremacía
del campesino rico. Esta aspiración sigue fortaleciendo la alianza entre
obreros y campesinos y dándole una base más sólida.
En estas
condiciones sale a la superficie el carácter oportunista oculto del pequeño
grupo derechista de nuestro Partido y se hace evidente la tendencia a atenuar
la agudeza de la lucha de clases, a crear un clima favorable para el kulak y
sus aspiraciones naturales de expansión económica y política que
inevitablemente se sigue de ella.
El oportunismo de
la mano con el nacionalismo
La larga
experiencia del movimiento obrero nos enseña que el oportunismo generalmente
marcha de la mano del nacionalismo, la mayoría de las veces bajo la forma de “socialnacionalismo”.
Esto es lo que pasa entre nosotros. Más aún que en otras partes, en nuestras
filas el oportunismo se mezcla siempre con el nacionalismo, aprovechándose de
que los prejuicios nacionalistas y el complejo antirruso y antisoviético,
hábilmente tejido por el enemigo de clase, aún no han sido erradicados.
Hoy, a medida que
crecen las contradicciones entre el campo imperialista y el campo
antiimperialista, la actitud hacia la URSS se convierte, más que nunca,
en la piedra de toque del internacionalismo sincero y de la lealtad a la causa
del socialismo y, al mismo tiempo, constituye la única y firme base de la
independencia y la soberanía de nuestro país.
La falta de
comprensión del papel de la Unión Soviética, que lleva a la distorsión de las
relaciones entre los países de la democracia popular y la URSS, es expresión,
ante todo, de la presión ideológica de fuerzas extranjeras y de enemigos de
clase, de la presión de elementos capitalistas que reaccionan sobre nuestra
vida política y tratan de infiltrarse en nuestras filas.
El carácter de
clase del oportunismo, así como del nacionalismo, está determinado por las
tendencias a la conciliación o al acercamiento, cualquiera que sea su forma,
con la burguesía.
En la polémica que
mantuvo con el menchevique Potresov en 1915, Lenin arroja mucha luz sobre la
conexión característica entre el oportunismo y el “socialnacionalismo”. En su
obra “Bajo banderas extrañas” Lenin escribió:
Los lazos
ideológicos y políticos de parentesco, la conexión, o mejor dicho, la
identidad, entre el oportunismo y el socialnacionalismo no dejan lugar a dudas…
El socialnacionalismo nació del oportunismo, y es precisamente de él de donde
extrae su fuerza. Todo partidario del internacionalismo que no se oponga
consecuente y decidido al oportunismo es un espejismo y nada más. Algunas
personas de este tipo quizá se consideren sinceramente “internacionalistas”,
pero hay que juzgar a las personas no por lo que piensan de sí mismas, sino por
su comportamiento político: el comportamiento político de estos
"internacionalistas", que no se oponen consecuente y decididos al
oportunismo, siempre constituirá una ayuda o un apoyo a la tendencia
nacionalista.
¡Qué brillante
intuición, qué interés apasionante nos despiertan estas palabras!
¿No se puede
aplicar este análisis leninista a la pretenciosa, hueca y mendaz fraseología “internacionalista”
de Tito?
¿No debería la
comprensión de la naturaleza de este problema convertirse en una señal de
alarma para todo el Partido? ¿No debería movilizar a todos los miembros del
Partido, fieles a las magníficas tradiciones de nuestro movimiento, para una
lucha enérgica contra la desviación nacionalista y derechista en nuestro
Partido?
Nuestro Partido,
que ha dado tantas pruebas de dedicación a la clase obrera, a sus intereses y a
sus ideales, debe reaccionar de esta manera, y no de otra, ante este peligro.
La autocrítica expresada por el camarada Gomułka en el tercer día del Pleno ayudará
sin duda al Partido en este terreno; Esta autocrítica muestra, por otra parte,
que el camarada Gomułka, bajo la influencia de la crítica severa pero franca y
sincera del Comité Central, comprendió la necesidad de proceder a la
rectificación de su posición anterior, profundamente errónea.
A pesar de las
vacilaciones oportunistas y nacionalistas del camarada Gomułka, que se
reforzaron especialmente después de la primera reunión del Buró de Información,
el Comité Central y el Buró Político siguieron una línea política correcta,
defendieron los principios ideológicos marxistas del Partido Obrero Polaco y
reforzaron la unidad del Partido con la clase obrera.
El resultado de
esta correcta línea política de nuestro Partido es el crecimiento considerable
de su autoridad entre las masas trabajadoras, en primer lugar entre la clase
obrera, como lo demuestran todas las elecciones sindicales y las elecciones a
los comités de empresa. Su autoridad también ha crecido entre las masas
campesinas, como lo demuestran las elecciones en las cooperativas. El rápido
aumento del número de miembros del Partido también da testimonio de la
creciente confianza que las masas populares tienen en él.
La manera
categórica con que la dirección del Partido se opuso al informe presentado al
Comité Central en junio por el camarada Gomułka, así como la actitud de la
dirección ante los errores cometidos por él antes y después de él, dan
testimonio de que la dirección se mantuvo fiel a los principios del
marxismo-leninismo y a las tradiciones revolucionarias del Partido.
Sin embargo, sería
una desviación de los principios del marxismo no someter a autocrítica, al
analizar la desviación nacionalista y derechista, las debilidades y
deficiencias importantes que han surgido en todos los órganos dirigentes de
nuestro Partido, empezando por el Buró Político. A la vista del informe de
junio del camarada Gomułka, informe sin precedentes en su forma y contenido,
algunos camaradas se preguntaron, no sin razón, cómo el Buró Político había
permitido una situación en la que el Secretario General del Partido pudo, sin
el consentimiento del Buró Político, desarrollar una línea tan marcadamente
oportunista y nacionalista ante el Pleno del Comité Central.
Ahora está claro
para todos que los errores cometidos en junio por el camarada Gomułka y los
conceptos erróneos posteriores no son accidentales ni están relacionados entre
sí; Estos errores ya se han hecho sentir antes y, aunque se manifestaron
fragmentariamente en otra etapa de su desarrollo, sin embargo han causado daño
al Partido.
Es necesario
subrayar que las vacilaciones oportunistas y derechistas del camarada Gomułka,
antes de que se convirtieran en desviaciones, no siempre fueron repelidas con
suficiente energía por la dirección del Partido. Este hecho demuestra una vez
más cuán fuerte sigue siendo la presión de las opiniones socialdemócratas
pequeñoburguesas y del nacionalismo en las filas de nuestro Partido y cuán
grave es el peligro de una desviación derechista y nacionalista en nuestro
Partido, en las condiciones de una situación internacional más tensa, en las
condiciones de la marcha de la democracia popular hacia el socialismo en
nuestro país.
La experiencia de
nuestro Partido demuestra plenamente la exactitud de la tesis proclamada por la
Oficina de Información hace diez meses, a saber, que
“El principal
peligro para la clase obrera en el momento actual consiste en subestimar sus
propias fuerzas y sobreestimar las fuerzas del campo imperialista”.
Hay que decir aquí
que las deficiencias y debilidades cometidas en aquella época por la dirección
del Partido, en cuanto al análisis de la situación internacional y de la
situación en el propio país, se derivan precisamente de la subestimación de las
fuerzas de la clase obrera y de la sobreestimación de las fuerzas de la
reacción.
La subestimación de
las fuerzas de la clase obrera y la sobreestimación de las fuerzas de la
reacción están siempre ligadas a la tendencia a la adaptación a la mentalidad y
a los prejuicios pequeñoburgueses, que, por el contrario, deben ser combatidos
y transformados.
El gran atraso del
Partido en el frente cultural, en el trabajo entre los intelectuales, se debe
en primer lugar a esta posición.
Por otra parte,
sobre la cuestión del ritmo de desarrollo de la democracia popular hacia el
socialismo, la actitud del Partido carecía de claridad, debido a la
subestimación de las fuerzas de la clase obrera y la sobreestimación de las
fuerzas de la reacción.
La posición del
camarada Gomułka sobre esta cuestión se dejó sentir también, en cierta medida,
en el trabajo del Buró Político. La perspectiva socialista fue planteada por el
Partido demasiado tarde y hasta el Pleno de julio fue tratada únicamente como
una cuestión de declaraciones.
El Comité Central
no analizó la relación entre el crecimiento de los elementos socialistas, los
elementos de la pequeña producción mercantil y los elementos capitalistas en la
vida económica del campo. También en este ámbito la política del Partido carecía
de claridad. El Comité Central no rechazó con suficiente energía las
concepciones oportunistas sobre la coexistencia armoniosa y el desarrollo de
los “tres sectores” —estatal, privado y cooperativo— en nuestra economía,
concepciones que ganaban terreno en los distintos órganos de nuestro Partido.
Particularmente peligrosa en ese momento fue la tolerancia mostrada por la
dirección del Partido hacia las diversas declaraciones del camarada Gomułka
encaminadas a pacificar la lucha de clases cada vez más aguda en el campo y
hacia el crecimiento de los elementos capitalistas en el campo, lo que no podía
sino tener como resultado la pérdida de la perspectiva revolucionaria de las
organizaciones del Partido, el debilitamiento de su combatividad de clase y el
surgimiento, aquí y allá, de "teorías" sobre la atenuación de la
lucha de clases.
El hecho de que el
Buró Político no se opusiera a la fijación de un precio único para los
servicios de los centros de maquinaria agrícola, significaba ceder a las
tendencias derechistas y oportunistas del camarada Gomułka, que pretendía
nivelar las diferencias de clase en el campo. La idea misma de los centros de
maquinaria agrícola, como arma de defensa contra la explotación del kulak, el
pequeño campesino que no posee ni herramientas ni ganado, fue distorsionada.
Esta falta de diferenciación de clases también caracterizó la “ayuda entre
buenos vecinos”.
La dirección del
Partido no ha demostrado un espíritu suficientemente crítico respecto a la
implementación de la política de colonización de los Territorios Recuperados,
que ha beneficiado especialmente a los campesinos ricos. También hay que
señalar que la dirección del Partido no siempre estuvo a la altura de sus
obligaciones frente a las desviaciones nacionalistas del camarada Gomułka. La
evaluación errónea del Partido Comunista Polaco y del Partido Socialista Polaco
antes de la guerra se hizo evidente más de una vez en los informes y escritos
del camarada Gomułka.
Recordamos también
el tono defensivo del informe del camarada Gomułka al Comité Central en octubre
de 1947 sobre la creación de la Oficina de Información de los Partidos
Comunistas con la participación del Partido Obrero Polaco. Se dedicó
especialmente a mostrar y subrayar la diferencia entre los miembros del Partido
Obrero Polaco y los miembros del Partido Comunista. Influyó tanto en el
camarada Bieńkowski que unos días después, durante un mitin dedicado a la
memoria de 50 miembros del Partido Comunista Polaco ahorcados por la Gestapo,
declaró que esos camaradas no eran comunistas, sino miembros del Partido Obrero
Polaco.
Por supuesto, la
dirección del Partido no siempre apoyó estos conceptos; Los criticó a veces,
pero hasta el Pleno de junio no los había rechazado con suficiente firmeza.
La tolerancia
mostrada por la dirección del Partido hacia los errores derechistas y
nacionalistas del camarada Gomułka, y sobre todo hacia su falta de comprensión
del papel de la URSS, que tuvo como consecuencia la distorsión de las
relaciones entre los países de la democracia popular y la URSS, y la
pacificación oportunista de la agudeza de la lucha de clases en el desarrollo
de la democracia popular, tuvo un impacto negativo en la actividad práctica del
Partido y en la educación de sus miembros.
Nuestros esfuerzos
para dar a conocer al Partido la experiencia de la construcción socialista en
la URSS fueron insuficientes. En particular, durante toda la existencia de
Polonia Popular no hemos hecho nada para familiarizar al Partido con la vida
del campo socialista soviético, para mostrarle la verdad sobre la construcción
socialista y para contrarrestar las falsedades propagadas por los reaccionarios
sobre la situación en el campo en la Unión Soviética. No hemos sensibilizado
suficientemente al Partido respecto de los logros del pensamiento
marxista-leninista. Nuestro trabajo popular en este campo ha sido débil. Pero
estamos atrasados, sobre todo, en la enseñanza de la Historia del Partido
Comunista (b) de la URSS, de su papel de vanguardia en el movimiento obrero
internacional.
No nos opusimos
suficientemente al enfoque abstracto del camarada Gomułka sobre el trabajo
ideológico del Partido, separándolo de las transformaciones sociales concretas
en el propio país y de sus perspectivas de desarrollo hacia el socialismo.
Se toleró la
debilidad de la propaganda del marxismo-leninismo en el Partido, como también
la confusión ideológica entre los intelectuales del Partido y el abandono del
análisis marxista de los problemas de la literatura, las artes y las ciencias.
Prueba de ello es, entre otras, la postura adoptada por el periódico “Kuźnica”
(“La Forja”).
Esta situación ha
afectado particularmente la ofensiva de nuestro Partido en la esfera cultural y
ha tenido un efecto en nuestras instituciones de educación superior, donde
todavía dominan las opiniones no marxistas y pseudocientíficas, especialmente
en la literatura y la filosofía. En lo que se refiere al trabajo de propaganda
entre las masas y a las actividades culturales, los miembros de nuestro Partido
a menudo han dado muestras de adaptación a la mentalidad y a los prejuicios
pequeñoburgueses en lugar de combatirlos y superarlos eficazmente. Un reflejo
de este estado de cosas se puede encontrar en revistas populares y programas de
radio.
La tolerancia de
los errores oportunistas y nacionalistas del camarada Gomułka y el descuido de
la tarea de transmitir al Partido la experiencia histórica del Partido
Bolchevique de la URSS también condujeron a un alejamiento de los principios
del marxismo-leninismo en la cuestión del papel del Partido. La dirección del
Partido no se opuso con suficiente energía a las tendencias de reclutamiento
amplio y acrítico, lo que supuso descuidar el principio fundamental del
leninismo, según el cual el Partido es la unión de los mejores elementos de la
clase obrera, el destacamento de vanguardia de la clase obrera y la
organización de clase superior del proletariado.
El descuido de
estos principios y la falta de vigilancia condujeron a la admisión en el
Partido de elementos indeseables de extraño origen social, arribistas para
quienes la “tarjeta” del Partido era un instrumento destinado casi
exclusivamente a proporcionarles toda clase de ganancias y ventajas, lo que es
incontestablemente una distorsión del Partido. Esto, sin duda, causó graves
daños al Partido.
La subestimación
del papel de vanguardia del partido
La protección
brindada a la dirección del Partido y a sus miembros que trabajan en el aparato
estatal también ha sido insuficiente. Esto condujo a una separación entre los
órganos del Partido y el trabajo cotidiano en los órganos estatales, así como a
la limitación de la influencia del Partido en este trabajo y a la
burocratización y el desapego del Partido de sus militantes pertenecientes al
aparato estatal, que eran más débiles desde una perspectiva política.
Todas estas
debilidades se derivan de la subestimación del papel de vanguardia del Partido
y de todas sus organizaciones en las transformaciones políticas, económicas y
culturales de Polonia.
Esta subestimación
se caracterizaba particularmente por la actitud práctica del camarada Gomułka
hacia el Partido y, sobre todo, hacia el aparato del Partido. Una vez más es
necesario afirmar que la dirección del Partido no se opuso con suficiente
energía a esta tendencia a disminuir el papel del Partido. Una expresión
política de esto fue la distribución de los cuadros del Partido, que buscaba
debilitar el aparato del Partido en favor del aparato del Estado, la tendencia
a reducir numéricamente el aparato del Partido y la falta de cuidados
suficientes para crear condiciones normales de trabajo para éste.
Otro error muy
grave consistió en el trabajo defectuoso de la dirección, que se distanció no
sólo de los militantes del Partido, sino también de los miembros del Comité
Central, y en la falta de trabajo colectivo en los diferentes órganos del
Partido.
La subestimación
del papel dirigente del Partido, la ausencia de espíritu colectivo en el
trabajo y la falta de comprensión del papel del aparato del Partido produjeron
necesariamente resultados negativos.
Hemos padecido
hasta ahora una gran falta de cuadros y el origen de esta debilidad hay que
buscarlo en estos fenómenos negativos. Uno de los principios fundamentales del
leninismo proclama que
“El Partido, como
asociación de los mejores hombres de la clase obrera, es la mejor escuela para
la formación de dirigentes de la clase obrera, capaces de dirigir todas las
formas de organización de su clase” (Stalin).
Y si el magnífico
movimiento que colocaba a los obreros en los puestos de dirección, en la
administración y en la industria se ha detenido en los últimos años, esto no
puede verse sólo como resultado del trabajo defectuoso de nuestras secciones de
cuadros, de nuestros centros educativos, incluidos los colegios superiores. Es
el resultado, en primer lugar, de la subestimación del papel dirigente del
Partido y de todos sus órganos en las transformaciones políticas, económicas y
culturales de Polonia, es decir, el resultado de la subestimación de los
principios del trabajo colectivo en todas las instancias del Partido, ya que el
Partido es “la mejor escuela para formar dirigentes de la clase obrera”.
El papel ineficaz
de los sindicatos, principal correa de transmisión entre el Partido y las masas
trabajadoras en la vida y la lucha de la clase obrera, se ha convertido en
objeto de nuestra constante preocupación. Hay que decir que los sindicatos a
menudo no se dedican a aumentar la actividad de las masas trabajadoras en la
producción; Su papel es siempre ineficaz en la emulación del trabajo, en el
movimiento de innovadores y racionalizadores de la producción, en la formación
profesional de los obreros y su nombramiento en puestos de dirección. Los
sindicatos no prestan la atención necesaria a la mejora de las condiciones de
vida materiales y culturales de las masas trabajadoras. Un defecto innegable de
la actividad de los sindicatos es el débil trabajo de sus organizaciones de
base y el hecho de que los activistas sindicales a menudo están desconectados
de las masas trabajadoras. Por otra parte, observamos hechos inquietantes:
diversos elementos del aparato económico, burocratizándose, a veces hostiles,
subestiman a los sindicatos, no los toman en consideración.
Sin duda, todos
estos fenómenos negativos tienen su origen en la subestimación del papel
dirigente del Partido, porque es un principio fundamental del leninismo que
El Partido, como la
mejor escuela de líderes obreros, es, gracias a su experiencia y autoridad, la
única organización capaz de asumir la dirección del proletariado en lucha y,
así, transformar todas las organizaciones no partidarias de la clase obrera en
órganos auxiliares y correas de transmisión que las conectan con el Partido. El
Partido es la forma suprema de organización de clase del proletariado.
(Stalin).
El proyecto de
resolución presentado por el Buró Político al Comité Central indica el camino
para superar la desviación derechista y nacionalista en nuestro Partido.
Sin embargo,
debemos llamar la atención de nuestros camaradas sobre los métodos de combatir
los errores y las desviaciones de la línea básica del Partido. Los errores, en
sí mismos, no representan un peligro cuando se detectan y se corrigen. También
ocurre que a veces los errores ideológicos no se hacen evidentes por sí mismos,
sino que su comprensión se hace más fácil mediante la crítica de los
compañeros.
Comprender los
errores implica un análisis autocrítico de las causas que los originaron. Y
esto se hace tanto más necesario cuando la posición social o partidaria del
camarada que adopta estas concepciones es alta. Pues, en vista de la autoridad
de que goza el camarada que ocupa un puesto de responsabilidad, sus
concepciones se extienden a un círculo más amplio.
La crítica y la
autocrítica fortalecen al partido desde un punto de vista ideológico
Nuestro Partido ha
alcanzado una fuerza y una cohesión ideológica que ningún otro Partido aliado
ha sido capaz ni puede alcanzar, porque nuestro Partido se guía en su actividad
por el método y la teoría del marxismo-leninismo, método probado por el fuego
de largas luchas revolucionarias y por la experiencia histórica del movimiento
obrero internacional. Esperamos, por tanto, que el nuevo Partido Unificado sea
igualmente fuerte y que su cohesión ideológica también sea poderosa; No
podremos alcanzar este objetivo si no ejercemos la mayor vigilancia ideológica
en cada organismo del Partido. Esta vigilancia ideológica del Partido se forma
mediante la crítica y la autocrítica de los errores cometidos en cada
organización; para que estos errores no trasciendan el ámbito de la
organización, y mediante la crítica en todo el Partido, en el caso de que estos
errores comiencen a ejercer una influencia mayor, asumiendo el carácter de una
desviación de la línea de conducta del Partido. La crítica valiente y la
autocrítica no dañan al Partido. Todo lo contrario, lo fortalecen desde el
punto de vista ideológico.
La ocultación o
mitigación de errores puede debilitar considerablemente al Partido. Por otra
parte, persistir en la defensa de posiciones erróneas crea un gran peligro que,
si no se combate, podría conducir a una grave crisis y causar daños
irreparables, no sólo al Partido, sino a todo el país.
La posición
antimarxista de los dirigentes del Partido Yugoslavo ofrece un ejemplo de una
crisis que causa un daño incalculable al pueblo de Yugoslavia, rompe los
vínculos ideológicos y organizativos internacionales con la URSS y los países
de democracia popular y aumenta la agresividad de los imperialistas. Los
dirigentes yugoslavos negaron a los partidos que estaban de su lado en la
Oficina de Información el derecho a criticar sus errores, escapando así al
control ideológico de la organización internacional y situándose fuera de ella.
El Pleno de nuestro
Comité Central, celebrado en julio, examinó la situación del partido yugoslavo,
definió la naturaleza de sus errores y condenó a sus dirigentes, que no dudaron
en romper el frente único de la lucha revolucionaria contra el imperialismo en
un momento en que los ataques del imperialismo se hacían cada vez más
agresivos. Luego los dirigentes yugoslavos convocaron un congreso del partido,
cuyo trabajo estaba enteramente dirigido contra los países de democracia
popular y contra la URSS.
Los militantes
yugoslavos que se manifiestan contra esta nefasta política de los dirigentes
del Partido son silenciados mediante el terror, la represión y los asesinatos.
¿Qué hay todavía de
comunista y democrático en un Partido cuyos dirigentes, en su fatuidad,
creyeron que era el mejor y el más revolucionario de los partidos, que
construiría el socialismo más rápidamente que los otros partidos, que no comete
ni ha cometido nunca errores y que no acepta críticas, vengan de donde vengan?
En un partido así no queda nada de comunismo ni de democracia. Lo que quedó fue
la actitud hostil hacia los partidos miembros de la Oficina de Información, en
lugar de la solidaridad y la conexión ideológica. Esto es lo que lleva al
abandono del método leninista de crítica y autocrítica en el marco de la
organización ideológica internacional.
Todo lo contrario,
la labor de nuestro último Comité Central es un ejemplo que muestra cómo la
crítica abierta y franca y la autocrítica de los errores resultan justas y
productivas para el fortalecimiento ideológico del Partido.
Fue gracias a esta
crítica y autocrítica que el Partido salió victorioso en su lucha contra las
vacilaciones ideológicas en su dirección. El arma de esta crítica y autocrítica
franca y sincera ha ayudado a la dirección del Partido a elevar significativamente
el nivel político, teórico e ideológico del Partido, fortalecer y enriquecer su
liderazgo y, sin duda, dará al Partido una riqueza de experiencia en la lucha
contra el peligro de desviación de la línea básica del Partido. Esta crítica y
autocrítica hizo al Partido más combativo, aumentó su vigilancia, incrementó la
actividad de sus cuadros, les permitió resistir la influencia ideológica
extranjera y fortaleció su cohesión y su autoridad.
El camarada
Gomułka, que ha mostrado dudas sobre la cuestión yugoslava que he descrito en
la primera parte del informe, no se ha decidido todavía a hacer una autocrítica
clara, abierta y decidida.
Nos encontramos
ante una tarea de gran importancia: superar la desviación ideológica.
Movilizaremos a todo el Partido para este fin, pero no toleraremos esta lucha
contra la desviación derechista y nacionalista, que pone en peligro nuestros
logros, conduciendo al resurgimiento de métodos sectarios e izquierdistas.
Todos velaremos,
como si fuera la niña de nuestros ojos, por los preciosos logros del Partido
Obrero Polaco, por sus magníficas y gloriosas tradiciones de lucha contra los
ocupantes, por el trabajo desinteresado y los sacrificios de decenas y cientos
de miles de miembros de nuestro Partido en la construcción de las bases de la
Polonia Popular.
Fidelidad a las
ideas revolucionarias
Nuestro Partido
está vinculado a sus dirigentes. Aprecia su contribución al trabajo y a la
lucha de todo el Partido, deposita en ellos su confianza, pero sólo los
reconoce como los realizadores de la idea que es la idea del Partido y de la
clase obrera.
El Partido pone por
encima de cualquier vínculo con tal o cual individualidad y de la fidelidad a
los ideales revolucionarios, la firmeza en su realización, la vigilancia frente
a cualquier intento de infiltración de influencias extranjeras.
Esto es lo que hace
fuerte a nuestro Partido. No realizará su trabajo según el principio de los
líderes, sino que pondrá en primer lugar el esfuerzo colectivo de los
militantes y de toda la masa del Partido. Nosotros libramos la lucha contra la
desviación derechista y nacionalista en condiciones que no son fáciles: los
elementos pequeñoburgueses ejercen su presión y el enemigo de clase ha desatado
una tremenda campaña de excitación, sacando de su arsenal los argumentos
chovinistas y antisemitas más demagógicos y más perniciosos.
Tenemos la más
profunda convicción de que el Partido, a pesar de estas dificultades, saldrá
más fuerte de esta lucha, más unido que nunca, mejor armado desde el punto de
vista ideológico, más combativo e inmune a las influencias oportunistas, más
maduro desde el punto de vista político para llevar a cabo la gran tarea que le
compete hoy: la unión de la clase obrera, la creación del Partido unificado de
la clase obrera.
Más de una vez en
el pasado nuestro Partido ha demostrado, y volverá a demostrar hoy, que es
capaz de frustrar los intentos del enemigo, que sabe repeler la presión de la
ideología ajena, que permanece fiel a la idea del socialismo, a la idea del
marxismo-leninismo, que no decepcionará a la clase obrera, que no traicionará
el ideal y las aspiraciones por las que los mejores hijos de la clase obrera y
del pueblo han luchado y perecido durante muchas generaciones.
Plan de ayuda a los
pequeños y medianos agricultores
El segundo punto
del orden del día del Pleno fue la cuestión de las tareas actuales del Partido
en las esferas política, económica y social en el campo.
Las decisiones
adoptadas sobre esta cuestión arman al Partido, y en primer lugar a sus
organizaciones campesinas, y las preparan para cumplir las importantes tareas
que tienen ante sí.
El Pleno indicó los
caminos concretos de lucha de la clase obrera, de los pequeños y medianos
campesinos, con vistas a limitar la explotación que los elementos capitalistas
realizan en el campo, con el fin de brindar ayuda general a la gran mayoría de
la población agraria, a los pequeños y medianos campesinos, con el fin de
arrebatar la supremacía en el campo de las manos de los kulaks.
La Sesión Plenaria
indicó los medios para alcanzar estos fines en todos los dominios de la vida
agrícola, en particular el mantenimiento de un precio justo y compensatorio del
trigo, la aplicación de una política fiscal justa y una política de clase en la
concesión de créditos agrícolas, la ampliación y reorganización de los centros
de maquinaria agrícola y la garantía de su utilización, en primer lugar, por
los más necesitados de ayuda, es decir, por los agricultores que no poseen
herramientas ni ganado. Por otra parte, el Comité Central señaló la necesidad
de mejorar el funcionamiento de las cooperativas de “ayuda mutua campesina”,
darles un carácter de masas e imbuirlas de espíritu democrático. ¡El Comité
Central! También subrayó que es esencial depurar y renovar todo el aparato
económico y administrativo en el campo.
Las decisiones del
Pleno constituyen sin duda un vasto plan concreto para ayudar a los pequeños y
medianos agricultores y defenderlos de la explotación capitalista.
No hay duda de que,
cuando estas decisiones se pongan en práctica, aumentarán considerablemente la
actividad de las masas campesinas, les permitirán levantar la cabeza y oponerse
con éxito a los kulaks en la lucha por limitar la explotación capitalista en el
campo y mejorar su situación material y cultural.
Tras las decisiones
de julio, el Comité Central definió con precisión la posición del Partido sobre
el problema de las cooperativas rurales y dio una respuesta concreta a toda una
serie de cuestiones que preocupaban a las masas campesinas. El Comité Central
destacó que el Partido considera la transición de la economía individual, que
es un proceso a largo plazo, a la economía agrícola colectiva como la única vía
para aumentar verdadera y rápidamente el bienestar en el campo, eliminar la
pobreza y eliminar la explotación capitalista. Al mismo tiempo, el Pleno debía
poner en guardia contra cualquier precipitación, que en este ámbito sólo podía
ser perjudicial y equivalía a lanzarse a una aventura».
El Comité Central
advirtió que cualquier carrera por lograr resultados numéricos es perjudicial y
destacó que las cooperativas de producción deben ser ejemplares.
El Comité Central
estableció que, dadas las posibilidades reales del Estado en los dominios
técnico y financiero y considerando que las masas campesinas sólo se inclinarán
por las formas colectivas de economía sobre la base de su propia experiencia,
el desarrollo de las cooperativas de producción en el campo no puede sino
asumir un carácter numéricamente limitado en los próximos años. El Comité
Central subrayó que la organización de cooperativas de producción debe
realizarse con un espíritu estrictamente benévolo y declaró que cualquier
intento de socavar este principio será combatido severamente. Se puede decir
con seguridad que las decisiones del Comité Central arrojarán suficiente luz
sobre el problema del desarrollo de las cooperativas de producción agrícola y
contribuirán en gran medida a cortar de raíz todos los intentos del enemigo de
clase de sembrar confusión y disturbios en esta zona.
Las decisiones del
Comité Central conceden un lugar importante a las cuestiones agrícolas del
Estado y trazan las directrices para aumentar rápidamente la producción de
trigo y ganado, lo que, por otra parte, le da la posibilidad de conceder mayor
ayuda a los campesinos.
Las tareas
señaladas por el Pleno para la agricultura implican la movilización de
esfuerzos de todo nuestro Partido, y especialmente de sus organizaciones
campesinas. El Partido debe prestar al campo mucha más atención de la que le ha
prestado hasta ahora.
El Partido
unificado de las masas trabajadoras debe basarse en la ideología
marxista-leninista
Durante sus cuatro
días de trabajo, el Comité Central realizó un examen general del camino de
desarrollo por el cual el Partido conduce a las masas trabajadoras de Polonia,
apoyado en la unidad de acción de todo el bloque democrático. La idea que nos
guía en este camino es la de una Polonia Popular que marcha hacia un nuevo
régimen social. Y este nuevo régimen es el socialismo.
El Partido Obrero
Polaco asumió la responsabilidad de construir este régimen en nuestras
condiciones nacionales particulares. El carácter específico de estas
condiciones está formado por la herencia de siglos, la herencia de luchas, de
pruebas trágicas, la herencia de las condiciones económicas, culturales y
espirituales. Sólo en una ardua lucha revolucionaria se podrán romper las
numerosas resistencias que las viejas relaciones sociales, originadas en la
explotación y el sometimiento del hombre, oponen al nuevo régimen.
Las antiguas
relaciones sociales formaron, a lo largo de los siglos, una ideología que
respondía a las necesidades y aspiraciones de las clases privilegiadas. A esta
vieja ideología se opone un único adversario decidido y lógico: la ideología
del marxismo-leninismo, la única ideología revolucionaria de la clase obrera.
Es en esta ideología en la que debe apoyarse firme e irreductiblemente el
futuro partido unificado de las masas trabajadoras. Toda vacilación ideológica
no es ni puede ser más que el reflejo de la vieja ideología en la mentalidad de
los hombres.
Es en el trabajo
cotidiano, en la dura vida de las masas trabajadoras donde reside todo el poder
creador del hombre, su gran fuerza de transformación social. Esta fuerza
creativa fue fuente de inspiración revolucionaria para los más grandes
representantes del pensamiento social progresista. Y fue esta fuerza creadora
la que dio origen a la ideología revolucionaria del proletariado, que el genio
de Marx y Lenin transformó en un inmenso programa social. Es el grande y
brillante líder del proletariado mundial, el líder del Partido Comunista
Bolchevique de la URSS, el Generalísimo Stalin, quien guía y enriquece hoy esta
ideología.
En las largas
luchas revolucionarias contra el zarismo, contra el fascismo exterior e
interior, contra la bárbara invasión hitleriana, el movimiento obrero polaco,
con nuestro partido a la cabeza, ha alcanzado una fuerza y una madurez que le
permite dirigir el vasto movimiento social de las masas trabajadoras de las
ciudades y del campo, representadas por el Bloque Democrático. En su lucha
heroica e inquebrantable contra el ocupante, las masas trabajadoras de Polonia
recibieron la ayuda fraternal y abnegada del ejército liberador de los pueblos
soviéticos. Fue gracias a esta ayuda que el país arruinado por el invasor
hitleriano obtuvo su libertad y que las masas populares, en un esfuerzo
incesante, están construyendo hoy la Polonia Popular. El plan de esta
construcción será elaborado por el partido obrero unificado, representante más
fiel de la gran ideología revolucionaria del proletariado, el
marxismo-leninismo, con la ayuda y el apoyo político de todos los partidos del
Bloque Democrático.
Un gran
acontecimiento histórico, la fusión del Partido Obrero Polaco y el Partido
Socialista Polaco, la unificación política de la clase obrera polaca, se lleva
a cabo sobre la base de la experiencia de 80 años de desarrollo del movimiento
obrero polaco, 100 años del movimiento obrero mundial, la experiencia de la
revolución rusa victoriosa, la experiencia de 31 años de la construcción
victoriosa del socialismo en la URSS, sobre la base de la ideología del
marxismo-leninismo.
El Partido Obrero
Unificado asume la mayor responsabilidad histórica por el destino del pueblo
polaco, es él quien asegura su desarrollo. Podrá unir de manera duradera todas
las fuerzas del Bloque Democrático, para asegurar la posición política y
cultural que Polonia puede y tiene derecho a ocupar entre los pueblos amigos
del progreso. Sólo este partido, que se apoya en la alianza de obreros,
campesinos y trabajadores intelectuales, puede garantizar al pueblo polaco un
bienestar cada vez mayor.
Desde hoy vemos
cómo las nuevas bases sociales y políticas de Polonia se desarrollan a un ritmo
cada vez más rápido sobre las ruinas dejadas por la guerra.
No hay duda de que
la única garantía del desarrollo cada vez más acelerado del país no puede ser
otra que un partido infinitamente consagrado a la ideología revolucionaria del
proletariado, inquebrantable en su fidelidad y en su ideología, capaz de poner
a prueba sus principios creadores en nuestras condiciones particulares.
Nuestro Pleno
liberó completamente a la dirección del Partido de las infiltraciones
extranjeras y de las vacilaciones ideológicas que pesaban sobre ella, defendió
al Partido contra el peligro de la desviación derechista y nacionalista,
delineó y colocó claramente ante el Partido las tareas urgentes y los medios
para combatir este peligro, y esto es una contribución de valor excepcional.
La dirección del
Partido sale de esta reunión unida y homogénea, fortalecida por el gran aporte
de la discusión ideológica, cuyo nivel atestigua la fuerza y firmeza del
Partido.
¡Qué ridículos y
miserables son los cálculos de la reacción, que especula sobre la acentuación
de las vacilaciones y lagunas ideológicas en la dirección del Partido! El
Partido Obrero Polaco representa en sí mismo, a través de sus mejores cuadros,
un patrimonio inestimable de excepcional firmeza revolucionaria. ¡La vigilancia
combativa del Partido, su conexión diaria con las masas trabajadoras, es la
mejor garantía de su firmeza ideológica! Así pues, la conclusión que se saca
del trabajo del Comité Central para todo el Partido es ésta: vincular a todos
los órganos del Partido más estrechamente y mejor que nunca con las masas
trabajadoras.
No debemos
conformarnos, salvo por un momento, con nuestros logros en la construcción de
la Polonia Popular. Son sólo el punto de partida para los grandes objetivos y
grandes tareas que tenemos por delante. Nuestra misión es suprimir y liquidar
definitivamente la opresión y explotación de los trabajadores que prevalecía en
el antiguo régimen social. Muchos de los elementos de esta opresión y saqueo no
han sido destruidos. Nuestro Partido debe aprender cada vez más a buscar la
raíz del mal y eliminarla tenazmente, sistemáticamente y sin demora. Para
llevar a cabo eficazmente esta tarea, nuestro Partido debe también depurar sus
filas y eliminar todos los elementos que le son ajenos desde el punto de vista
clasista e ideológico y que han logrado penetrar en determinadas organizaciones
durante el rápido crecimiento de nuestros números. Es necesario vincular más
estrechamente a las organizaciones de base del Partido con los obreros más
dedicados y de vanguardia, con los obreros intelectuales más entregados a la causa
social. Es en ellos, sobre todo, en quienes debe apoyarse el Partido.
Nuestro Pleno tiene
el gran mérito de haber trazado un camino claro para el desarrollo del campo
polaco y de haber elaborado un plan de ayudas estatales a la categoría más
grande, que es también la más desfavorecida en el campo, es decir, los pequeños
y medianos agricultores. Para combatir cada vez más eficazmente las duras
condiciones de las masas trabajadoras, legado del pasado, es necesario que nos
preocupemos cada vez más de las necesidades diarias del trabajador y de su
familia. Es necesario que descubramos las causas del descontento y, en nuestro
contacto diario con los trabajadores, aprendamos a comprender y definir mejor
sus necesidades y los temas que más les interesan.
El Partido debe
elevar incesantemente la conciencia de las masas trabajadoras, su sentido de
responsabilidad como constructores y creadoras de la nueva Polonia Popular.
Sólo de esta manera es posible fortalecer la influencia de la clase obrera
sobre las amplias masas trabajadoras, en primer lugar, sobre las principales
capas del campesinado. Aumentar la actividad y hacer cada vez más relevante el
papel de los sindicatos y de los comités de empresa es la primera condición
para el desarrollo y el fortalecimiento de la actividad general de la clase
obrera. Sólo de esta manera es posible incrementar y fortalecer el papel
dirigente de las masas trabajadoras en nuestro Estado.
Los éxitos que
hemos alcanzado hasta ahora se deben únicamente al nuevo camino y a las nuevas
formas de estructuración de la Polonia Popular. Podemos multiplicar rápidamente
estos resultados, mediante la movilización de todas las fuerzas patrióticas que
han madurado, se han consolidado y se han hecho combativas en el seno de las
masas trabajadoras, en condiciones extremadamente difíciles, que exigieron una
firmeza excepcional y un espíritu de sacrificio. En el momento de la lucha de
liberación y más tarde en las condiciones no menos difíciles que siguieron a la
liberación.
El Partido podrá
movilizar más rápidamente a las masas para el trabajo creador en la
construcción y fortalecimiento del nuevo régimen de democracia popular, en la
medida en que sepa superar los obstáculos levantados por la influencia de las
ideologías extranjeras.
El curso de los
acontecimientos mundiales, visto especialmente a la luz de la experiencia de
1947, muestra la necesidad de fortalecer los lazos de solidaridad y cooperación
pacífica de todas las fuerzas progresistas, democráticas y antiimperialistas,
en primer lugar el movimiento obrero revolucionario.
Amamos a nuestro
país y a nuestro pueblo, estamos profundamente unidos a ellos por lazos
culturales y las más nobles tradiciones nacionales, y amaremos a nuestro pueblo
aún más profundamente cuando combinemos este sentimiento con la solidaridad con
las fuerzas democráticas y antiimperialistas del mundo entero.
La gran importancia
y la rica aportación ideológica de nuestra sesión plenaria consisten en que ha
trazado para el Partido las tareas de la lucha contra las desviaciones
derechistas y nacionalistas, ha fortalecido en el Partido la conciencia del
papel de vanguardia de la URSS y del Partido Comunista de los Bolcheviques de
la URSS en la lucha por la liberación humana, en la lucha por el progreso
mundial, por la independencia y la soberanía de todos los pueblos, en la lucha
por la independencia y la soberanía de Polonia.
Por eso debemos
fortalecer constantemente el sentimiento de los vínculos internacionales dentro
de las filas de nuestro Partido y formar a nuestros cuadros en el espíritu de
lealtad a los principios revolucionarios del internacionalismo.
Fortalezcamos
nuestro vínculo con las masas trabajadoras, prestando mayor atención a sus
necesidades y preocupaciones cotidianas, erradicando tenazmente de nuestras
vidas las huellas de la opresión y la explotación del hombre;
Fortalezcamos la
alianza entre obreros y campesinos, sobre la base de la lucha por el progreso
agrícola, por la ayuda a los pequeños y medianos agricultores;
Profundicemos el
carácter democrático y popular de nuestro Estado, consolidando las bases
socialistas de nuestra economía nacional;
Formemos nuestro
Partido y las masas trabajadoras en el espíritu de fidelidad al programa de
nuestro Partido y ejerciendo una estrecha vigilancia sobre su ideología;
Fortalezcamos los
lazos internacionales con la URSS y los países de la democracia popular, así
como con las fuerzas progresistas de todo el mundo;
Avanzando
resueltamente por su camino bajo la bandera del marxismo-leninismo, a la cabeza
de las masas trabajadoras polacas, nuestro Partido, como fuerza dirigente del
futuro partido unido, cumplirá estas tareas históricas con dignidad y éxito.
Llevar a todo el
Partido, y a través de él, a las masas trabajadoras, la gran experiencia y el
gran aporte de nuestro último Pleno.
Le deseo de todo
corazón los mejores resultados en el desempeño de estas tareas.
FIN

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