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Libro N° 14107. Manual De La Dra. Montessori. Montessori, María.

 


© Libro N° 14107. Manual De La Dra. Montessori. Montessori, María.  Emancipación. Agosto 2 de 2025

  

Título Original: © Manual De La Dra. Montessori. María Montessori

 

Versión Original: © Manual De La Dra. Montessori. María Montessori

Circulación conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión original de textos:

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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda

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MANUAL DE LA DRA. MONTESSORI

María Montessori

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Manual De La Dra. Montessori

María Montessori

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Título : Manual De La Dra. Montessori

Autora : María Montessori

Fecha de lanzamiento : 8 de agosto de 2009 [Libro electrónico n.° 29635]

Idioma : Inglés

Créditos : Producido por Alicia Williams, Dan Horwood y el
equipo de corrección de pruebas distribuida en línea en http://www.pgdp.net (este
libro se produjo a partir de imágenes escaneadas de
material de dominio público del proyecto Google Print).



Dra. María Montessori



MANUAL DEL DR. MONTESSORI

POR

MARÍA MONTESSORI

AUTOR DE “EL MÉTODO MONTESSORI” Y
“ANTROPOLOGÍA PEDAGÓGICA”

CON CUARENTA Y TRES ILUSTRACIONES

NUEVA YORK

Compañía Frederick A. Stokes

EDITORES


Derechos de autor, 1914, por
Frederick A. Stokes Company


Todos los derechos reservados, incluido el de traducción a idiomas extranjeros.

 

Mayo de 1914


 

A MI QUERIDO AMIGO

DOÑA MARIA MARAINI
MARQUESA GUERRIERI-GONZAGA

QUIEN
CON DEVOCIÓN Y SACRIFICIO
HA SOSTENDIDO GENEROSAMENTE
ESTA OBRA DE EDUCACIÓN NACIDA EN
NUESTRO AMADO PAÍS
PERO OFRECIDA
A LOS NIÑOS DE LA HUMANIDAD

 


NOTA DEL AUTOR

Debido al amplio interés que ha suscitado mi método de educación infantil, se han publicado algunos libros que, para el lector general, pueden considerarse exposiciones autorizadas del sistema Montessori. Deseo declarar categóricamente que la presente obra, cuya traducción al inglés ha sido autorizada y aprobada por mí, es el único manual auténtico del método Montessori, y que las únicas otras obras mías auténticas o autorizadas en inglés son «El Método Montessori» y «Antropología Pedagógica».


vii

 

PREFACIO

Si un prefacio es una luz que debe iluminar el contenido de un volumen, elijo, no palabras, sino figuras humanas para ilustrar este pequeño libro, destinado a las familias donde crecen los niños. Por lo tanto, recuerdo aquí, como símbolo elocuente, a Helen Keller y a la Sra. Anne Sullivan Macy, quienes, con su ejemplo, son maestras para mí y, ante el mundo, documentos vivientes del milagro de la educación.

De hecho, Helen Keller es unamaravillosoEjemplo del fenómeno común a todos los seres humanos: la posibilidad de liberar el espíritu aprisionado del hombre mediante la educación de los sentidos. Aquí reside la base del método educativo del que el libro ofrece una sucinta idea.

Si tan solo uno de los sentidos bastó para hacer de Helen Keller una mujer de cultura excepcional y escritora, ¿quién mejor que ella para demostrar la potencia de ese método educativo que se basa en los sentidos? Si Helen Keller alcanzó, gracias a sus exquisitos dones naturales, una concepción elevada... viiidel mundo, ¿quién mejor que ella para demostrar que en lo más íntimo del hombre se encuentra el espíritu dispuesto a revelarse?

Helena, abraza a estos pequeños, pues ellos, más que nadie, te comprenderán. Son tus hermanos menores: cuando, con los ojos vendados y en silencio, tocan con sus manitas, profundas impresiones surgen en su conciencia y exclaman con una nueva forma de felicidad: «Veo con mis manos». Solo ellos, entonces, pueden comprender plenamente el drama del misterioso privilegio que tu alma ha conocido. Cuando, en la oscuridad y en silencio, con su espíritu libre para expandirse, su energía intelectual redoblada, llegan a ser capaces de leer y escribir sin haber aprendido, casi como por intuición, ellos, solo ellos, pueden comprender en parte el éxtasis que Dios te concedió en el luminoso camino del aprendizaje.

María Montessori.


CONTENIDO

PÁGINA

Prefacio

vii

Observaciones introductorias

1

Una “Casa de Niños”

9

El método

17

Material Didáctico para la Educación de los Sentidos

18

Material didáctico para la preparación para la escritura y la aritmética

19

Educación motora

18

Educación sensorial

29

Lenguaje y conocimiento del mundo

69

Libertad

77

Escribiendo

80

Ejercicios para el manejo del instrumento de escritura

86

Ejercicios para la escritura de signos alfabéticos

92

La lectura de la música

98

Aritmética

102

Factores morales

114

ILUSTRACIONES

Dra. María Montessori

Frontispicio

HIGO.

 

PÁGINA

1.

Armario con aparato

12

2.

El podómetro Montessori

13

3.

Marcos para abrochar y abotonar

22

4.

Niño abotonándose en el marco

23

5.

Cilindros que disminuyen únicamente en diámetro

30

6.

Cilindros que disminuyen en diámetro y altura

30

7.

Cilindros que disminuyen solo en altura

30

8.

Niño usando una caja de cilindros

31

9.

La Torre

31

10.

Niño jugando con la torre

31

11.

La escalera ancha

36

12.

La escalera larga

36

13.

Tablero con superficies rugosas y lisas

37

14.

Tablero con tiras de papel engomadas

37

15.

Tablillas de madera con diferentes pesos

37

 

Carretes de color

42

dieciséis.

Gabinete con cajones para guardar inserciones geométricas

44

17.

Conjunto de seis círculos

44

18.

Conjunto de seis rectángulos

45

19.

Conjunto de seis triángulos

45

20.

Conjunto de seis polígonos

46

21.

Conjunto de seis figuras irregulares

46

22.

Conjunto de cuatro espacios en blanco y dos figuras irregulares

47

23.

Marco para sujetar inserciones geométricas

48

24.

Niño tocando las inserciones

49

25.

Serie de tarjetas con formas geométricas

54

26.

Cajas de sonido

55

27.

Campanas musicales

60

28.

Tableros inclinados para exhibir un conjunto de insertos metálicos

90

29.

Letra de papel de lija individual

90

30.

Grupos de letras de papel de lija

91

31.

Caja de cartas móviles

94

32.

El personal musical

98

33.

Material didáctico para la lectura musical

100

34.

Material didáctico para la lectura musical

100

35.

Material didáctico para la lectura musical

100

36.

Material didáctico para la lectura musical

101

37.

Material didáctico para la lectura musical

101

38.

Material didáctico para la lectura musical

101

39.

Teclado tonto

102

40.

Diagrama que ilustra el uso de varillas numéricas

107

41.

Contando cajas

110

42.

Marco aritmético

110


1

MANUAL DEL DR. MONTESSORI

En los últimos años se ha observado una notable mejora en las condiciones de vida de los niños. En todos los países civilizados, pero especialmente en Inglaterra, las estadísticas muestran una disminución de la mortalidad infantil.

En relación con esta disminución de la mortalidad, se observa una mejora correspondiente en el desarrollo físico de los niños; son físicamente más sanos y vigorosos. La difusión y popularización de la ciencia ha traído consigo estas notables ventajas. Las madres han aprendido a aceptar los dictados de la higiene moderna y a ponerlos en práctica en la crianza de sus hijos. Han surgido y perfeccionado numerosas instituciones sociales nuevas con el fin de ayudar a los niños y protegerlos durante su crecimiento físico.

De este modo va surgiendo prácticamente una nueva raza, una raza más desarrollada, más fina y más robusta; una raza que será capaz de ofrecer resistencia a las enfermedades insidiosas.

2

¿Qué ha hecho la ciencia para lograr esto? Nos ha sugerido ciertas reglas muy sencillas mediante las cuales el niño ha sido restaurado lo más cerca posible a las condiciones de una vida natural, y ha dado un orden y una ley rectora a las funciones del cuerpo. Por ejemplo, fue la ciencia la que sugirió la alimentación materna, la abolición de los pañales, los baños, la vida al aire libre, el ejercicio, la ropa corta y sencilla, la tranquilidad y el sueño abundante. También se establecieron reglas para la dosificación de los alimentos, adaptándola racionalmente a las necesidades fisiológicas de la vida del niño.

Sin embargo, con todo esto, la ciencia no hizo ninguna contribución completamente nueva. Antes, las madres siempre habían amamantado a sus hijos, los niños siempre habían estado vestidos, respiraban y comían.

La cuestión es que los mismos actos físicos que, realizados a ciegas y sin orden, conducían a la enfermedad y a la muerte, cuando se ordenaban racionalmente eran los medios para dar fuerza y vida.


Los grandes progresos alcanzados quizá nos hagan creer, engañados, que ya se ha hecho todo lo posible por los niños.

Sólo tenemos que sopesar el asunto cuidadosamente, 3Sin embargo, para reflexionar: ¿Son nuestros hijos solo esos pequeños cuerpos sanos que hoy crecen y se desarrollan con tanta fuerza ante nuestros ojos? ¿Se cumple su destino en la producción de cuerpos humanos hermosos?

En ese caso habría poca diferencia entre su suerte y la de los animales que criamos para tener buena carne o bestias de carga.

El destino del hombre es evidentemente otro, y el cuidado que se debe al niño abarca un ámbito más amplio que el de la higiene física. La madre que ha bañado a su hijo y lo ha enviado en su cochecito al parque no ha cumplido la misión de «madre de la humanidad». La gallina que reúne a sus pollitos y la gata que lame a sus gatitos y les prodiga tan tiernos cuidados no difieren en nada de la madre humana en los servicios que prestan.

No, la madre humana, reducida a tales límites, se entrega en vano, siente que una aspiración superior se ha sofocado en su interior. Sin embargo, ella es la madre del hombre.

Los niños deben crecer no sólo en el cuerpo sino en el espíritu, y la madre anhela seguir la 4misterioso viaje espiritual del amado que mañana será la creación inteligente, divina, el hombre.

La ciencia, evidentemente, no ha concluido su progreso. Al contrario, apenas ha dado el primer paso, pues hasta ahora se ha detenido en el bienestar del cuerpo. Sin embargo, debe seguir avanzando; en la misma línea positiva con la que ha mejorado la salud y salvado la vida física de los niños, está destinada a beneficiar y fortalecer en el futuro su vida interior, que es la verdadera vida humana . En la misma línea positiva, la ciencia procederá a dirigir el desarrollo de la inteligencia, del carácter y de esas fuerzas creativas latentes que yacen ocultas en el maravilloso embrión del espíritu humano.


Así como el cuerpo del niño debe obtener alimento y oxígeno de su ambiente externo para realizar un gran trabajo fisiológico, el trabajo de crecimiento , así también el espíritu debe tomar de su entorno el alimento que necesita para desarrollarse según sus propias “leyes de crecimiento”. No se puede negar que los fenómenos del desarrollo son un gran 5Trabajo en sí mismo. La consolidación de los huesos, el crecimiento de todo el cuerpo, la finalización de la minuciosa construcción del cerebro, la formación de los dientes, todos estos son trabajos muy reales del organismo fisiológico, como lo es también la transformación que experimenta el organismo durante la pubertad.

Estos esfuerzos son muy diferentes de los que realiza la humanidad en el llamado trabajo externo , es decir, en la “producción social”, ya sea en las escuelas donde se enseña al hombre, o en el mundo donde, mediante la actividad de su inteligencia, produce riqueza y transforma su entorno.

No es menos cierto, sin embargo, que ambos son «trabajo». De hecho, durante estos períodos de mayor trabajo fisiológico, el organismo es menos capaz de realizar tareas externas, y a veces el trabajo de crecimiento es de tal magnitud y dificultad que el individuo se ve sobrecargado, como si se tratara de una tensión excesiva, y por esta sola razón se agota o incluso muere.

El hombre siempre podrá evitar el trabajo externo aprovechando el trabajo ajeno, pero no hay posibilidad de eludir ese trabajo interno. Junto con el nacimiento y la muerte, este se ha impuesto. 6por la naturaleza misma, y cada hombre debe realizarlo por sí mismo. Esta labor difícil e inevitable es la «obra del niño».

Cuando decimos, entonces, que los niños pequeños deben descansar , nos referimos solo a un aspecto de la cuestión del trabajo. Queremos decir que deben descansar de ese trabajo externo visible al que, por su debilidad e incapacidad, el niño pequeño no puede aportar nada útil ni para sí mismo ni para los demás.

Nuestra afirmación, por lo tanto, no es absoluta; el niño, en realidad, no descansa, sino que realiza el misterioso trabajo interno de su autoformación. Trabaja para formar un hombre, y para lograrlo no basta con que su cuerpo crezca en tamaño real; también deben establecerse las funciones más íntimas de los sistemas motor y nervioso, y desarrollarse la inteligencia.

Las funciones que debe establecer el niño se dividen en dos grupos: (1) las funciones motoras, mediante las cuales debe asegurar su equilibrio y aprender a caminar y coordinar sus movimientos; (2) las funciones sensoriales, mediante las cuales, recibiendo sensaciones de su entorno, establece las bases de su inteligencia mediante un ejercicio continuo de observación. 7Comparación y juicio. De esta manera, se familiariza gradualmente con su entorno y desarrolla su inteligencia.

Al mismo tiempo, está aprendiendo un idioma y se enfrenta no sólo a las dificultades motoras de la articulación, de los sonidos y de las palabras, sino también a la dificultad de alcanzar una comprensión inteligente de los nombres y de la composición sintáctica del idioma.

Si pensamos en un emigrante que llega a un nuevo país sin conocer sus productos, su apariencia natural y su orden social, y sin saber ni hablar de su idioma, nos damos cuenta de que debe realizar un inmenso trabajo de adaptación antes de poder integrarse a la vida activa de un pueblo desconocido. Nadie podrá hacer por él esa adaptación. Él mismo debe observar, comprender, recordar, formarse juicios y aprender el nuevo idioma mediante un ejercicio laborioso y una larga experiencia.

¿Qué decir entonces del niño? ¿Qué decir de este emigrante que llega a un mundo nuevo, que, débil como es y antes de que su organismo se desarrolle por completo, debe adaptarse en poco tiempo a un mundo tan complejo?8

Hasta la fecha, el niño pequeño no ha recibido ayuda racional para realizar esta laboriosa tarea. En cuanto al desarrollo psíquico del niño, nos encontramos en una época paralela a aquella en la que la vida física quedaba a merced del azar y el instinto: la época en la que la mortalidad infantil era una plaga.

Es también por medios científicos y racionales que debemos facilitar ese trabajo interior de adaptación psíquica que se debe realizar en el niño, trabajo que de ninguna manera es lo mismo que “cualquier trabajo o producción externa, sea cual sea”.

Éste es el fin que subyace a mi método de educación infantil, y es por esta razón que ciertos principios que enuncia, junto con aquella parte que trata de la técnica de su aplicación práctica, no son de carácter general, sino que tienen especial referencia al caso particular del niño de tres a siete años de edad, es decir , a las necesidades de un período formativo de la vida.

Mi método es científico, tanto en su sustancia como en su objetivo. Contribuye a alcanzar una etapa más avanzada de progreso, en direcciones que ya no son solo materiales y fisiológicas. Es 9un esfuerzo por completar el curso que la higiene ya ha tomado, pero en el tratamiento del lado físico únicamente.

Si hoy contáramos con estadísticas sobre la debilidad nerviosa, los defectos del habla, los errores de percepción y razonamiento, y la falta de carácter en niños normales, quizá sería interesante compararlas con estadísticas de la misma naturaleza, pero compiladas a partir del estudio de niños que han recibido varios años de educación racional. Con toda probabilidad, encontraríamos una sorprendente similitud entre dichas estadísticas y las que hoy en día muestran la disminución de la mortalidad y la mejora del desarrollo físico infantil.


UNA “CASA DE NIÑOS”

La "Casa de los Niños" es el entorno que se ofrece al niño para que tenga la oportunidad de desarrollar sus actividades. Este tipo de escuela no es de un tipo fijo, sino que puede variar según los recursos económicos disponibles y las oportunidades que ofrezca el entorno. Debe ser una casa real; es decir, un conjunto de habitaciones con un jardín. 10Donde los niños son los dueños. Un jardín con refugios es ideal, ya que los niños pueden jugar o dormir bajo ellos, y también sacar sus mesas para trabajar o comer. De esta manera, pueden vivir casi exclusivamente al aire libre, protegidos a la vez de la lluvia y el sol.

La sala central y principal del edificio, a menudo también la única disponible para los niños, es la sala de trabajo intelectual. A esta sala central se pueden añadir otras más pequeñas según las posibilidades del lugar: por ejemplo, un baño, un comedor, una pequeña sala o sala común, una sala de trabajo manual, un gimnasio y un baño.

La característica especial del equipamiento de estas casas es que está adaptado para niños, no para adultos. Contienen no solo material didáctico especialmente diseñado para el desarrollo intelectual del niño, sino también un completo equipamiento para el manejo de la pequeña familia. Los muebles son ligeros para que los niños puedan moverlos y están pintados de un color claro para que puedan lavarlos con agua y jabón. Hay mesas bajas de varios colores. 11Tamaños y formas: cuadradas, rectangulares y redondas, grandes y pequeñas. La forma rectangular es la más común, ya que dos o más niños pueden trabajar en ella juntos. Los asientos son pequeñas sillas de madera, pero también hay sillones y sofás pequeños de mimbre.



Fig. 1.––Armario con aparato.

En el taller hay dos muebles indispensables. Uno de ellos es un armario muy largo con puertas grandes (Fig. 1). Es muy bajo, por lo que un niño pequeño puede colocar sobre él objetos pequeños como tapetes, flores, etc. Dentro de este armario se guarda el material didáctico, propiedad común de todos los niños.

La otra es una cómoda con dos o tres columnas de cajoncitos, cada uno con un tirador brillante (o de algún color que contraste con el fondo) y una tarjetita con un nombre. Cada niño tiene su propio cajón para guardar sus pertenencias.

Alrededor de las paredes del aula hay pizarrones fijos a baja altura, para que los niños puedan escribir o dibujar en ellos, y dibujos agradables y artísticos, que se cambian de vez en cuando según las circunstancias. Los dibujos representan 12Niños, familias, paisajes, flores y frutas, y con mayor frecuencia, incidentes bíblicos e históricos. Las plantas ornamentales y con flores siempre deben colocarse en la habitación donde los niños trabajan.

Otra parte del equipamiento del aula de trabajo se aprecia en las alfombras de varios colores: rojo, azul, rosa, verde y marrón. Los niños extienden estas alfombras en el suelo, se sientan sobre ellas y trabajan allí con el material didáctico. Un aula de este tipo es más grande que las aulas tradicionales, no solo porque las mesas pequeñas y las sillas separadas ocupan más espacio, sino también porque se debe liberar una gran parte del suelo para que los niños extiendan sus alfombras y trabajen sobre ellas.

En la sala de estar, o "sala de club", una especie de salón donde los niños se divierten conversando, jugando, escuchando música, etc., la decoración debe ser de muy buen gusto. Se deben colocar mesitas de diferentes tamaños, sillones y sofás aquí y allá. Muchos soportes de todo tipo y tamaño, sobre los que se puedan colocar estatuillas, jarrones artísticos o fotografías enmarcadas, deben adornar las paredes; y, sobre todo, cada niño debe tener una pequeña maceta donde pueda... 13Sembrar la semilla de alguna planta de interior para cuidarla y cultivarla a medida que crece. En las mesas de esta sala se deben colocar álbumes grandes de láminas a color, así como juegos de paciencia o figuras geométricas, con las que los niños puedan jugar a su gusto, construyendo figuras, etc. Un piano o, mejor aún, otros instrumentos musicales, posiblemente arpas pequeñas, hechas especialmente para niños, completan el equipamiento. En esta sala de juegos, el profesor puede a veces entretener a los niños con cuentos, lo que atraerá a un círculo de oyentes interesados.

El mobiliario del comedor consta, además de las mesas, de armarios bajos accesibles a todos los niños, quienes pueden colocar y retirar por sí mismos la vajilla, las cucharas, los cuchillos y tenedores, el mantel y las servilletas. Los platos son siempre de porcelana, y los vasos y las botellas de agua de cristal. Los cuchillos siempre están incluidos en el menaje de mesa.

El vestidor. Aquí cada niño tiene su propio armario o estantería. En el centro de la habitación hay lavabos muy sencillos, compuestos por mesas, sobre cada una de las cuales hay una palangana pequeña, jabón y cepillo de uñas. Contra... 14Hay pequeños lavabos de pared con grifos. Aquí los niños pueden sacar y vaciar el agua. El equipamiento de las "Casas de los Niños" es ilimitado, ya que los niños lo hacen todo ellos mismos. Barren las habitaciones, limpian y limpian los muebles, pulen los objetos de latón, ponen y recogen la mesa, lavan, barren y enrollan las alfombras, lavan ropa y cocinan huevos. En cuanto a su aseo personal, los niños saben vestirse y desvestirse solos. Cuelgan su ropa en pequeños ganchos, colocados muy abajo para que estén al alcance de un niño pequeño, o bien doblan prendas como sus pequeños delantales, que cuidan con mucho esmero, y los guardan en un armario reservado para la ropa blanca.


En resumen, donde la fabricación de juguetes ha sido llevada a tal punto de complicación y perfección que los niños tienen a su disposición casas de muñecas enteras, armarios completos para vestir y desvestir a las muñecas, cocinas donde pueden simular que cocinan, animales de juguete lo más parecidos posible a la vida real, este método busca dar a todos 15Esto le pasa al niño en realidad, convirtiéndolo en actor de una escena viviente.




Fig 2.––El podómetro Montessori.

Mi podómetro forma parte del equipo de una "Casa de Niños". Tras varias modificaciones, he simplificado este instrumento hasta convertirlo en una herramienta muy práctica. (Fig. 2)

El propósito del podómetro, como su nombre indica, es medir a los niños. Consiste en una tabla rectangular ancha, que forma la base, desde cuyo centro se elevan dos postes de madera unidos en la parte superior por una estrecha pieza plana de metal. A cada poste se conecta una varilla metálica horizontal (el indicador), que sube y baja mediante una carcasa, también metálica. Esta carcasa metálica es de una sola pieza con el indicador, en cuyo extremo se fija una bola de goma. A un lado, es decir, detrás de uno de los dos postes verticales de madera, hay un pequeño asiento, también de madera. Los dos postes de madera están graduados. El poste al que se fija el asiento está graduado desde la superficie del asiento hasta la parte superior, mientras que el otro está graduado desde la tabla de madera de la base hasta la parte superior, es decir , hasta una altura de 1,5. 16Metros. En el lado que contiene el asiento se mide la altura del niño sentado, y en el otro lado, su estatura completa. La utilidad práctica de este instrumento reside en la posibilidad de medir a dos niños a la vez y en que los niños mismos participan en la toma de medidas. De hecho, aprenden a descalzarse y a colocarse correctamente en el podómetro. No tienen dificultad para subir y bajar los indicadores metálicos, que se sujetan con tanta firmeza gracias a la carcasa metálica que no se desvían de su posición horizontal, ni siquiera con manos inexpertas. Además, se mueven con extrema facilidad, por lo que se requiere muy poca fuerza para moverlos. Las bolitas de goma evitan que los niños se lastimen si se golpean la cabeza accidentalmente contra el indicador metálico.

A los niños les encanta el podómetro. "¿Nos medimos?" es una de las propuestas que hacen con más gusto y con mayor probabilidad de encontrar a muchos de sus compañeros. También cuidan mucho el podómetro, quitándole el polvo y puliéndolo. 17Sus partes metálicas. Todas las superficies del podómetro son tan lisas y pulidas que invitan al cuidado, y su aspecto, una vez terminado, compensa con creces el esfuerzo invertido.

El podómetro representa la parte científica del método, ya que se refiere al estudio antropológico y psicológico de los niños, cada uno de los cuales tiene su propio historial biográfico. Este historial biográfico sigue la historia del desarrollo del niño según las observaciones que se pueden realizar mediante la aplicación de mi método. Este tema se aborda extensamente en mis otros libros. Se han tomado una serie de imágenes cinematográficas del podómetro en el momento en que se mide a los niños. Se les ve acercarse espontáneamente, incluso a los más pequeños, a ocupar sus lugares ante el instrumento.


EL MÉTODO

La técnica de mi método, tal como sigue la guía del desarrollo fisiológico y psíquico natural del niño, se puede dividir en tres partes:18

  • Educación motora.
  • Educación sensorial.
  • Idioma.

El cuidado y manejo del propio medio ambiente constituyen el principal medio de la educación motora, mientras que la educación sensorial y la educación del lenguaje están cubiertas por mi material didáctico.

El material didáctico para la educación de los sentidos consta de:

  • a ) Tres juegos de inserciones sólidas.
  • b ) Tres juegos de sólidos en tamaños graduados, que comprenden:

1.     Cubos rosas.

2.     Prismas marrones.

3.     Bastones: ( a ) coloreados de verde; ( b ) coloreados alternativamente de rojo y azul.

  • c ) Varios sólidos geométricos (prisma, pirámide, esfera, cilindro, cono, etc.).
  • d ) Comprimidos rectangulares con superficies rugosas y lisas.
  • e ) Una colección de cosas varias.
  • f ) Pequeñas tablillas de madera de distintos pesos.
  • g ) Dos cajas, cada una conteniendo sesenta y cuatro tabletas de colores.
  • 19( h ) Una cómoda que contiene incrustaciones de planos.
  • i ) Tres series de tarjetas sobre las que se pegan formas geométricas en papel.
  • k ) Una colección de cajas cilíndricas cerradas (sonidos).
  • l ) Una doble serie de campanas musicales, tablas de madera sobre las que están pintadas las líneas utilizadas en la música, pequeños discos de madera para las notas.

Material didáctico para la preparación para la escritura y la aritmética

  • m ) Dos escritorios inclinados y varias incrustaciones de hierro.
  • n ) Tarjetas sobre las que se pegan letras de papel lija.
  • o ) Dos alfabetos de cartulinas de colores y de diferentes tamaños.
  • p ) Una serie de tarjetas sobre las que se pegan figuras de papel lija (1, 2, 3, etc.).
  • q ) Una serie de tarjetas grandes con las mismas cifras en papel liso para la enumeración de números superiores a diez.
  • r ) Dos cajas con palitos pequeños para contar.
  • s ) El volumen de dibujos pertenecientes especialmente al método, y lápices de colores.
  • 20( t ) Los marcos para atar, abotonar, etc., que se utilizan para la educación de los movimientos de la mano.

EDUCACIÓN MOTORA

La educación de los movimientos es muy compleja, ya que debe corresponder a todos los movimientos coordinados que el niño debe establecer en su organismo fisiológico. Si se le deja sin guía, el niño se mueve desordenadamente, y estos movimientos desordenados son la característica especial del niño pequeño. De hecho, nunca se queda quieto y lo toca todo. Esto es lo que forma la llamada "rebeldía" y "traviesa" del niño.

El adulto lo controlaría controlando estos movimientos con la monótona e inútil repetición de «quieto». De hecho, en estos movimientos el pequeño busca precisamente el ejercicio que organizará y coordinará los movimientos útiles para el ser humano. Por lo tanto, debemos desistir del inútil intento de reducir al niño a un estado de inmovilidad. Más bien, deberíamos «ordenar» sus movimientos, guiándolos hacia las acciones que sus esfuerzos buscan. 21En realidad, tendiendo. Este es el objetivo de la educación muscular a esta edad. Una vez que se les da una dirección, los movimientos del niño se dirigen hacia un fin definido, de modo que él mismo crece tranquilo y contento, y se convierte en un trabajador activo, un ser tranquilo y lleno de alegría. Esta educación de los movimientos es uno de los principales factores que producen esa apariencia externa de "disciplina" que se encuentra en las "Casas de los Niños". Ya he hablado extensamente sobre este tema en mis otros libros.

La educación muscular hace referencia a:

  • Los movimientos primarios de la vida cotidiana (caminar, levantarse, sentarse, manipular objetos).
  • El cuidado de la persona.
  • Gestión del hogar.
  • Jardinería.
  • Trabajo manual.
  • Ejercicios de gimnasia.
  • Movimientos rítmicos.



Fig. 3.––Marcos para abrochar y abotonar.

En el cuidado de la persona, el primer paso es vestirse y desvestirse. Para ello, en mi material didáctico, hay una colección de marcos a los que se fijan piezas de tela, cuero, etc. Estos se pueden abotonar, enganchar, atar, etc. 22De hecho, se unen todas las diferentes formas que nuestra civilización ha inventado para abrochar nuestra ropa, zapatos, etc. (Fig. 3). El maestro, sentado al lado del niño, realiza los movimientos necesarios de los dedos muy lenta y deliberadamente, separando los movimientos en sus diferentes partes y dejando que se vean clara y minuciosamente.

Por ejemplo, una de las primeras acciones será ajustar las dos piezas de tela de manera que los bordes a unir se toquen de arriba abajo. Luego, si se trata de un bastidor para abotonar, la maestra mostrará al niño las diferentes etapas de la acción. Tomará el botón, lo colocará frente al ojal, lo introducirá completamente y lo ajustará cuidadosamente en su lugar superior. De la misma manera, para enseñar a un niño a hacer un lazo, separará la etapa en la que ata las cintas de la etapa en la que hace los lazos.

En la película cinematográfica hay una imagen que muestra una lección completa sobre cómo atar los lazos con las cintas. Estas lecciones no son necesarias para todos los niños, ya que aprenden unos de otros y, por sí solas, llegan con... 23Gran paciencia para analizar los movimientos, realizándolos por separado, con mucha lentitud y cuidado. El niño puede sentarse en una posición cómoda y sostener su armazón sobre la mesa. (Fig. 4). Al abrochar y desabrochar el mismo armazón repetidamente con gran interés, adquiere una destreza manual inusual y le invade el deseo de abrocharse ropa de verdad siempre que tiene oportunidad. Vemos a los niños más pequeños deseando vestirse ellos mismos y a sus compañeros. Buscan este tipo de entretenimiento y se defienden con todas sus fuerzas del adulto que intenta ayudarlos.



Fig. 4.––Niño abotonando un marco. (Foto tomada en la escuela del Sr. Hawker en Runton).

De igual manera, para la enseñanza de otros movimientos más amplios, como lavar, poner la mesa, etc., la directora debe intervenir al principio, enseñando al niño con pocas o ninguna palabra, pero con acciones muy precisas. Enseña todos los movimientos: cómo sentarse, levantarse, tomar y dejar objetos, y ofrecerlos con gracia a los demás. Del mismo modo, enseña a los niños a colocar los platos uno sobre otro y a colocarlos sobre la mesa sin hacer ruido.

Los niños aprenden fácilmente y muestran interés. 24y un sorprendente cuidado en la realización de estas acciones. En clases con muchos niños, es necesario organizar que se turnen en las diversas tareas domésticas, como las tareas domésticas, servir la mesa y lavar los platos. Los niños respetan fácilmente este sistema de turnos. No hay necesidad de pedirles que hagan este trabajo, pues se ofrecen espontáneamente —incluso los pequeños de dos años y medio— a hacer su parte, y a menudo es conmovedor observar sus esfuerzos por imitar, recordar y, finalmente, superar su dificultad. El profesor Jacoby, de Nueva York, se conmovió mucho al observar a un niño de poco más de dos años, de aspecto poco inteligente, perplejo porque no recordaba si el tenedor debía colocarse a la derecha o a la izquierda. Permaneció un largo rato meditando, evidentemente usando todas las facultades de su mente. Los otros niños mayores lo observaban con admiración, maravillándose, como nosotros, de la vida que se desarrollaba ante nuestros ojos.

Las instrucciones del maestro consisten entonces sólo en una pista, un toque, suficiente para dar un sobresalto. 25Al niño. El resto se desarrolla por sí solo. Los niños aprenden unos de otros y se entregan al trabajo con entusiasmo y deleite. Este ambiente de actividad tranquila fomenta el compañerismo, la ayuda mutua y, lo más maravilloso, un interés inteligente por parte de los niños mayores por el progreso de sus pequeños compañeros. Basta con colocar a un niño en este entorno tranquilo para que se sienta como en casa. En las imágenes cinematográficas se puede ver el trabajo real en una "Casa de los Niños". Los niños se mueven, cada uno cumpliendo con su tarea, mientras la maestra observa desde un rincón. También se tomaron fotografías de los niños ocupados en el cuidado de la casa, es decir, en el cuidado tanto de sí mismos como de su entorno. Se les puede ver lavando sus caras, lustrando sus zapatos, lavando los muebles, puliendo los indicadores metálicos del podómetro, cepillando las alfombras, etc. En la tarea de poner la mesa se ve a los niños completamente solos, dividiéndose el trabajo entre ellos, llevando los platos, cucharas, cuchillos y tenedores, etc., y, finalmente, sentándose a las mesas donde las pequeñas camareras sirven la sopa caliente.

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Además, la jardinería y las tareas manuales son un gran placer para nuestros niños. La jardinería ya es bien conocida como parte de la educación infantil, y todos reconocen que las plantas y los animales atraen el cuidado y la atención de los niños. El ideal de las "Casas de los Niños" en este sentido es imitar lo mejor del uso actual de aquellas escuelas que se inspiran, en mayor o menor medida, en la Sra. Latter.

Para la instrucción manual, hemos elegido el trabajo con arcilla, que consiste en la construcción de pequeñas tejas, jarrones y ladrillos. Estos pueden hacerse con la ayuda de instrumentos sencillos, como moldes. La finalización del trabajo debe ser el objetivo principal, y, finalmente, todos los pequeños objetos hechos por los niños deben ser esmaltados y horneados en el horno. Los niños aprenden a revestir una pared con azulejos blancos o de colores brillantes, labrados en diversos diseños, o, con la ayuda de mortero y una paleta, a cubrir el suelo con pequeños ladrillos. También excavan cimientos y luego usan los ladrillos para construir muros divisorios o casitas enteras para las gallinas.

Entre los ejercicios gimnásticos el que debe considerarse más importante es el de 27La "línea". Se describe una línea con tiza o pintura sobre una gran superficie de suelo. En lugar de una sola línea, también pueden haber dos líneas concéntricas, de forma elíptica. Se enseña a los niños a caminar sobre estas líneas como equilibristas, colocando los pies uno delante del otro. Para mantener el equilibrio, realizan esfuerzos exactamente iguales a los de los equilibristas reales, salvo que no corren ningún peligro, ya que las líneas solo están dibujadas en el suelo. La maestra realiza el ejercicio ella misma, mostrando claramente cómo coloca los pies, y los niños la imitan sin necesidad de que hable. Al principio, solo algunos niños la siguen, y cuando les ha mostrado cómo hacerlo, se retira, dejando que el fenómeno se desarrolle por sí solo.

La mayoría de los niños siguen caminando, adaptando sus pies con mucho cuidado al movimiento que han visto y esforzándose por mantener el equilibrio para no caerse. Poco a poco, los demás niños se acercan, observan y también lo intentan. Transcurre muy poco tiempo antes de que las dos elipses o la línea estén cubiertas por los niños que se equilibran y siguen caminando, observando sus pies. 28con una expresión de profunda atención en sus rostros.

Se puede entonces usar música. Debe ser una marcha muy sencilla, cuyo ritmo no sea evidente al principio, pero que acompañe y anime los esfuerzos espontáneos de los niños.

Cuando han aprendido así a dominar su equilibrio, los niños han perfeccionado notablemente la marcha y han adquirido, además de seguridad y compostura en su paso natural, una porte corporal excepcionalmente elegante. El ejercicio en la cuerda puede posteriormente complicarse de diversas maneras. La primera aplicación consiste en estimular el ejercicio rítmico con el sonido de una marcha al piano. Al repetir la misma marcha durante varios días, los niños terminan sintiendo el ritmo y siguiéndolo con movimientos de brazos y pies. También acompañan los ejercicios en la cuerda con canciones.

Poco a poco, los niños comprenden la música . Terminan, como en la escuela de la señorita George en Washington, cantando sobre su trabajo diario con el material didáctico. El programa "Infantil" 29“Casa”, entonces, se asemeja a una colmena de abejas zumbando mientras trabajan.

En cuanto al pequeño gimnasio, del que hablo en mi libro sobre el "Método", hay un aparato particularmente práctico: la "valla", de la que los niños se cuelgan de los brazos, liberando así las piernas del peso corporal y fortaleciendo los brazos. Esta valla también tiene la ventaja de ser útil en un jardín para separar una parte de otra, como, por ejemplo, los parterres de los senderos, y no desmerece en absoluto la estética del jardín.


EDUCACIÓN SENSORIAL



Fig. 5.––Cilindros que sólo disminuyen en diámetro.



Fig. 6.––Cilindros decrecientes en diámetro y altura.



Fig. 7.––Cilindros que disminuyen únicamente en altura.

Mi material didáctico ofrece al niño los medios para lo que podríamos llamar “educación sensorial”.

En la caja de material los tres primeros objetos que probablemente atraerán la atención de un niño pequeño de dos años y medio a tres años son tres piezas sólidas de madera, en cada una de las cuales se inserta una fila de diez pequeños cilindros, o a veces discos, todos provistos de un botón para 30Mango. En el primer caso, hay una fila de cilindros de la misma altura, pero con un diámetro que disminuye de grueso a delgado. (Fig. 5). En el segundo, hay cilindros que disminuyen en todas sus dimensiones, y por lo tanto son más grandes o más pequeños, pero siempre tienen la misma forma. (Fig. 6).

Por último, en el tercer caso, los cilindros tienen el mismo diámetro, pero varían en altura, de modo que, al disminuir el tamaño, el cilindro adquiere gradualmente la forma de un pequeño disco (Fig. 7).

Los primeros cilindros varían en dos dimensiones (la sección); el segundo, en las tres dimensiones; el tercero, en una dimensión (la altura). El orden que he dado se refiere a la facilidad con la que el niño realiza los ejercicios.

El ejercicio consiste en sacar los cilindros, mezclarlos y volver a colocarlos en su lugar. El niño lo realiza sentado cómodamente en una mesa pequeña. Ejercita sus manos con la delicada sujeción del botón con las yemas de uno o dos dedos, y con los pequeños movimientos de la mano y el brazo mientras mezcla los cilindros, sin dejarlos caer y sin hacer demasiado ruido , y los vuelve a colocar cada uno en su lugar.

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En estos ejercicios, el maestro puede, en primer lugar, intervenir simplemente sacando los cilindros, mezclándolos cuidadosamente sobre la mesa y luego indicando al niño que debe devolverlos, pero sin realizar la acción ella misma. Sin embargo, esta intervención casi siempre resulta innecesaria, ya que los niños ven a sus compañeros trabajando y, por lo tanto, se les anima a imitarlos.

Les gusta hacerlo solos ; de hecho, a veces casi en privado por miedo a recibir ayuda inoportuna. (Fig. 8.)



Fig. 8.––Niño utilizando caja de cilindros.

Pero ¿cómo encontrará el niño el lugar correcto para cada uno de los pequeños cilindros que se encuentran mezclados sobre la mesa? Primero hace pruebas; a menudo coloca un cilindro demasiado grande para el agujero vacío donde lo coloca. Luego, cambiándolo de lugar, prueba con otros hasta que el cilindro entra. De nuevo, puede ocurrir lo contrario; es decir, que el cilindro se deslice con demasiada facilidad en un agujero demasiado grande para él. En ese caso, ha ocupado un lugar que no le corresponde en absoluto, sino a un cilindro más grande. De esta manera, un cilindro del extremo quedará sin lugar, y no será posible encontrarlo. 32Uno que encaje. Aquí el niño no puede evitar ver su error en forma concreta. Está perplejo, su pequeña mente se enfrenta a un problema que le interesa intensamente. Antes, todos los cilindros encajaban, ahora hay uno que no encaja. El pequeño se detiene, frunciendo el ceño, sumido en sus pensamientos. Empieza a palpar los botoncitos y descubre que algunos cilindros tienen demasiado espacio. Piensa que quizás están fuera de su lugar e intenta colocarlos correctamente. Repite el proceso una y otra vez, y finalmente lo consigue. Entonces es cuando esboza una sonrisa de triunfo. El ejercicio despierta la inteligencia del niño; quiere repetirlo desde el principio y, habiendo aprendido por experiencia, lo intenta de nuevo. Niños pequeños de tres a tres años y medio han repetido el ejercicio hasta cuarenta veces sin perder el interés.

Si se presenta el segundo conjunto de cilindros y luego el tercero, el cambio de forma sorprende al niño y despierta nuevamente su interés.

El material que he descrito sirve para educar el ojo a distinguir las diferencias de dimensión , pues el niño acaba siendo capaz de reconocer de un vistazo el agujero más grande o el más pequeño. 33Que encaja exactamente en el cilindro que sostiene en la mano. El proceso educativo se basa en esto: el control del error reside en el propio material , y el niño tiene evidencia concreta de ello.

El deseo del niño de alcanzar un fin que conoce lo lleva a corregirse. No es un maestro quien le hace notar su error y le muestra cómo corregirlo, sino un trabajo complejo de su propia inteligencia que conduce a tal resultado.

Por tanto en este punto comienza el proceso de autoeducación.

El objetivo no es externo, es decir, no es que el niño aprenda a colocar los cilindros, ni que sepa realizar un ejercicio .

El fin es interior, es decir, que el niño se ejercite en la observación, que sea llevado a hacer comparaciones entre objetos, a formar juicios, a razonar y a decidir; y es en la repetición indefinida de este ejercicio de la atención y de la inteligencia que se produce un verdadero desarrollo.




Fig. 9.––La Torre.

La serie de objetos que siguen después de los cilindros 34consta de tres conjuntos de formas sólidas geométricas:

(1) Diez cubos de madera de color rosa. Sus lados disminuyen de diez centímetros a un centímetro. (Fig. 9)

Con estos cubos, el niño construye una torre. Primero coloca en el suelo (sobre una alfombra) el cubo más grande y, luego, encima, todos los demás, ordenados de mayor a menor. (Fig. 10). Una vez construida la torre, el niño, con un golpe de la mano, la derriba, de modo que los cubos quedan esparcidos sobre la alfombra, y luego la vuelve a construir.



Fig. 10.––Niño jugando con una torre. (Fotografía tomada en la escuela del Sr. Hawker en Runton).



Fig. 11.––La Escalera Ancha.



Fig. 12.––La Escalera Larga.

(2) Diez prismas de madera, de color marrón. La longitud de los prismas es de veinte centímetros, y la sección cuadrada disminuye de diez centímetros por lado hasta el más pequeño, de un centímetro por lado. (Fig. 11.)

El niño esparce los diez trozos sobre una alfombra de color claro y, comenzando a veces por el más grueso, a veces por el más fino, los va colocando en el orden correcto de gradación sobre una mesa.

(3) Diez varillas, de color verde, o alternativamente rojo y azul, todas con el mismo cuadrado. 35Sección de cuatro centímetros de lado, pero que varía en diez centímetros de longitud, desde diez centímetros hasta un metro. (Fig. 12.)

El niño esparce las diez varillas sobre una gran alfombra y las mezcla al azar y, comparando varilla con varilla, las dispone según su orden de longitud, de modo que toman la forma de un conjunto de tubos de órgano.

Como de costumbre, la maestra, al realizar los ejercicios ella misma, muestra primero al niño cómo deben colocarse las piezas de cada conjunto, pero a menudo ocurre que el niño aprende, no directamente de ella, sino observando a sus compañeros. Sin embargo, seguirá observando a los niños, sin perder de vista sus esfuerzos, y cualquier corrección suya se dirigirá más a prevenir el uso brusco o desordenado del material que a cualquier error que el niño pueda cometer al colocar las varillas en su orden de gradación. La razón es que los errores que comete el niño, por ejemplo, al colocar un cubo pequeño debajo de uno más grande, se deben a su propia falta de educación, y es la repetición del ejercicio la que, al afinar su capacidad de observación, lo llevará tarde o temprano a corregir. 36A veces, un niño que trabaja con las varillas largas comete errores muy evidentes. Sin embargo, como el objetivo del ejercicio no es que las varillas estén colocadas en el orden correcto de gradación, sino que el niño practique por sí mismo , no es necesario intervenir.

Un día, el niño colocará todas las varillas en su lugar y, lleno de alegría, llamará al maestro para que venga a admirarlas. Así se habrá logrado el objetivo del ejercicio.

Estos tres conjuntos (los cubos, los prismas y las varillas) permiten al niño desplazarse y manipular y transportar objetos difíciles de agarrar con su pequeña mano. Con su uso, el niño repite el entrenamiento visual para reconocer las diferencias de tamaño entre objetos similares. El ejercicio parece más fácil, desde el punto de vista sensorial, que el anterior, con los cilindros.

De hecho, es más difícil, ya que no se puede controlar el error en el material mismo . Solo la mirada del niño puede proporcionar el control.

Por lo tanto, la diferencia entre los objetos debería llamar la atención de inmediato; por esa razón, los objetos más grandes... 37Se utilizan objetos y la potencia visual necesaria presupone una preparación previa (prevista en el ejercicio con los insertos sólidos).




Fig. 13.––Tablero con superficies rugosas y lisas.

Durante el mismo período, el niño puede realizar otros ejercicios. Entre el material se encuentra una pequeña tabla rectangular, cuya superficie está dividida en dos partes: rugosa y lisa (Fig. 13). El niño ya sabe lavarse las manos con agua fría y jabón; luego se las seca y sumerge las yemas de los dedos durante unos segundos en agua tibia. Los ejercicios graduales para el sentido térmico también pueden ser útiles en este caso, como se explica en mi libro sobre el «Método».

Después de esto, se le enseña al niño a pasar las suaves y acolchadas yemas de los dedos lo más suavemente posible sobre las dos superficies separadas, para que pueda apreciar la diferencia. El delicado movimiento hacia adelante y hacia atrás de la mano suspendida, al entrar en ligero contacto con la superficie, es un excelente ejercicio de control. La manita, recién lavada y bañada con agua tibia, gana en gracia y belleza, y todo el ejercicio es el primer paso en la educación. 38del “sentido táctil”, que ocupa un lugar tan importante en mi método.

Al iniciar al niño en la educación del sentido del tacto, la maestra siempre debe participar activamente desde el principio; no solo debe mostrarle cómo se hace, sino que su intervención es aún más clara, pues toma su mano y la guía para que toque las superficies con las yemas de los dedos de la manera más suave posible. No dará explicaciones; sus palabras serán más bien para animar al niño a percibir las diferentes sensaciones con la mano.

Cuando los ha percibido, es entonces cuando repite el acto por sí mismo, de la manera delicada que le han enseñado.



Fig. 14.––Tablero con tiras de papel engomadas.

Tras el tablero con las dos superficies contrastantes, se le ofrece al niño otro tablero con tiras de papel engomadas, con diferentes grados de rugosidad o lisura. (Fig. 14.)

También se entregan series graduadas de tarjetas de lija. El niño se perfecciona mediante ejercicios de tacto con estas superficies, no solo refinando su capacidad para percibir las diferencias táctiles, cada vez más similares, sino también... 39el movimiento en el que adquiere cada vez mayor dominio.

A continuación se presenta una serie de tejidos de todo tipo: terciopelos, satenes, sedas, lanas, algodones, linos gruesos y finos. Hay dos piezas similares de cada tipo, de colores brillantes y vivos.

Ahora se le enseña al niño un nuevo movimiento. Donde antes tenía que tocar , ahora debe palpar las telas, que, según su finura o aspereza, desde algodón grueso hasta seda fina, se palpan con movimientos con la misma firmeza o delicadeza. El niño, ya con la mano ejercitada, encuentra el máximo placer en palpar las telas y, casi instintivamente, para apreciar mejor la sensación táctil, cierra los ojos. Luego, para evitarse el esfuerzo, se venda los ojos con un pañuelo limpio y, mientras palpa las telas, coloca las piezas similares de dos en dos, una sobre otra. Luego, quitándose el pañuelo, comprueba si se ha equivocado.

Este ejercicio de tocar y sentir es particularmente atractivo para el niño y lo induce a 40Busca experiencias similares en su entorno. Un pequeño, atraído por la belleza del vestido de un visitante, se verá ir a lavarse las manos, luego volver a tocar la tela una y otra vez con infinita delicadeza, mientras su rostro expresa placer e interés.


Un poco más adelante veremos a los niños interesarse por un ejercicio mucho más difícil.



Fig. 15.––Tabletas de madera de diferente peso.

Hay unas pequeñas tablillas rectangulares que forman parte del material (Fig. 15). Las tablillas, aunque de tamaño idéntico, están hechas de madera de distintas calidades, por lo que difieren en peso y, debido a la propiedad de la madera, también en color.

El niño debe tomar una tableta y apoyarla delicadamente sobre la cara interna de sus cuatro dedos, separándolos bien. Esta será otra oportunidad para enseñar movimientos delicados.

La mano debe moverse hacia arriba y hacia abajo como para pesar el objeto, pero el movimiento debe ser lo más imperceptible posible. Estos pequeños movimientos deben disminuir a medida que la capacidad y la atención para percibir el peso del objeto se agudizan y el ejercicio será perfecto. 41Se realiza cuando el niño percibe el peso casi sin mover las manos. Solo mediante la repetición de los intentos se puede lograr este resultado.

Una vez que el maestro inicia a los niños, se vendan los ojos y repiten estos ejercicios del sentido bárico . Por ejemplo, colocan las tablillas de madera más pesadas a la derecha y las más ligeras a la izquierda.

Cuando el niño se quita el pañuelo, puede ver por el color de los trozos de madera si se ha equivocado.


Mucho tiempo antes de este difícil ejercicio, y durante el período en que el niño está trabajando con los tres tipos de cuerpos geométricos y con las tabletas rugosas y lisas, puede ejercitarse con un material que le resulta muy atractivo.

Este es el juego de tabletas cubiertas de seda brillante de colores sombreados. El juego consta de dos cajas separadas, cada una con sesenta y cuatro colores; es decir, ocho tonos diferentes, cada uno con ocho matices cuidadosamente graduados. El primer ejercicio para el niño es emparejar los colores . 42es decir, selecciona de un montón mixto de colores las dos tabletas que son iguales y las coloca una al lado de la otra. La maestra, naturalmente, no ofrece al niño las ciento veintiocho tabletas en un montón, sino que elige solo algunos de los colores más brillantes, por ejemplo, rojo, azul y amarillo, y prepara y mezcla tres o cuatro pares. Luego, tomando una tableta, quizás la roja, le indica al niño que debe elegir su contraparte del montón. Hecho esto, la maestra coloca el par junto sobre la mesa. Luego toma quizás la azul y el niño selecciona la tableta para formar otro par. La maestra luego mezcla las tabletas de nuevo para que el niño repita el ejercicio solo, es decir , seleccionar las dos tabletas rojas, las dos azules, las dos amarillas, etc., y colocar los dos miembros de cada par uno al lado del otro.

Luego las parejas se aumentarán a cuatro o cinco, y los niños pequeños de tres años terminarán apareando por su propia voluntad diez o una docena de parejas de tabletas mixtas.



CARRETES DE COLOR

Cuando el niño ha practicado lo suficiente el reconocimiento de la identidad de los pares de colores, se le ofrecen los tonos de un color. 43Solo, y se ejercita en la percepción de las más sutiles diferencias de tono en cada color. Tomemos, por ejemplo, la serie azul. Hay ocho tabletas en tonos graduados. El maestro las coloca una al lado de la otra, comenzando por la más oscura, con el único objetivo de que el niño comprenda «qué debe hacer».

Luego lo deja solo con los interesantes intentos que espontáneamente hace. A menudo ocurre que el niño se equivoca. Si ha comprendido la idea y se equivoca, es señal de que aún no ha alcanzado la etapa de percibir las diferencias entre las gradaciones de un color. Es la práctica la que perfecciona en el niño esa capacidad de distinguir las sutiles diferencias, así que lo dejamos solo con sus intentos.

Hay dos sugerencias que podemos hacerle para ayudarlo. La primera es que siempre elija el color más oscuro de la pila. Esta sugerencia facilita enormemente su elección al darle una dirección constante.

En segundo lugar, podemos llevarlo a observar de vez en cuando dos colores cualesquiera que estén uno al lado del otro para compararlos directamente y por separado. 44De los demás. De esta manera, el niño no coloca una tableta sin compararla cuidadosamente con la que está al lado.

Finalmente, al niño le encantará mezclar los sesenta y cuatro colores y luego colocarlos en ocho filas de hermosos matices con una destreza sorprendente. En este ejercicio, la mano del niño se entrena para realizar movimientos finos y delicados, y su mente recibe un entrenamiento especial para la atención. No debe sujetar las tabletas de ninguna manera, debe evitar tocar la seda coloreada y, en su lugar, debe sujetarlas por las piezas de madera de la parte superior e inferior. Colocar las tabletas una al lado de la otra en línea recta, exactamente al mismo nivel, de modo que la serie parezca una hermosa cinta de colores, es una tarea que requiere una habilidad manual que solo se adquiere con mucha práctica.


Estos ejercicios del sentido cromático conducen, en el caso de los niños mayores, al desarrollo de la “memoria del color”. Tras observar atentamente un color, se invita al niño a buscar su compañero en un grupo mixto de colores, sin… 45Por supuesto, guiándose por el color que ha observado bajo el ojo. Es, por lo tanto, mediante su memoria que reconoce el color, que ya no compara con una realidad, sino con una imagen impresa en su mente.

A los niños les encanta este ejercicio de "memoria de colores"; les resulta una divertida digresión, ya que recorren mentalmente la imagen de un color y buscan su correspondencia en el entorno. Es un verdadero triunfo para ellos identificar la idea con la realidad correspondiente y tener en sus manos la prueba del poder mental adquirido.


Otro material interesante es un pequeño armario con seis cajones superpuestos. Al abrirlos, cada uno muestra seis marcos cuadrados de madera. (Fig. 16)



Fig. 16.––Mueble con cajones para guardar insertos geométricos.

Casi todos los marcos tienen una gran figura geométrica insertada en el centro, cada una de color azul y provista de un pequeño botón a modo de tirador. Cada cajón está forrado con papel azul, y al retirar la figura geométrica, se observa que la base reproduce exactamente la misma forma.

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Las figuras geométricas están dispuestas en los cajones según analogía de forma.

(1) En un cajón hay seis círculos cuyo diámetro disminuye. (Fig. 17.)



Fig. 17.––Conjunto de seis círculos.

(2) En otro hay un cuadrado, junto con cinco rectángulos en los que la longitud es siempre igual al lado del cuadrado mientras que el ancho disminuye gradualmente. (Fig. 18.)



Fig. 18.––Conjunto de seis rectángulos.

(3) Otro cajón contiene seis triángulos, que varían ya sea según sus lados o según suanglos(el equilátero, isósceles, escaleno, rectángulo, obtusángulo y acutángulo). (Fig. 19.)



Fig. 19.––Conjunto de seis triángulos.

(4) En otro cajón hay seis polígonos regulares que contienen de cinco a diez lados, es decir , el pentágono, el hexágono, el heptágono, el octógono, el nonágono y el decágono. (Fig. 20.)



Fig. 20.––Conjunto de seis polígonos.

(5) Otro cajón contiene varias figuras: un óvalo, una elipse, un rombo y un trapezoide. (Fig. 21.)



Fig. 21.––Conjunto de seis figuras irregulares.

(6) Finalmente, hay cuatro tablillas de madera sencillas, es decir , sin ninguna inserción geométrica, que no deberían tener ningún botón fijado a ellas; también otras dos figuras geométricas irregulares. (Fig. 22.)



Fig. 22.––Conjunto de cuatro espacios en blanco y dos figuras irregulares.

Conectado con este material hay una madera 47Marco provisto de una especie de rejilla que se abre como una tapa y, al cerrarse, sirve para sujetar firmemente seis de los insertos que pueden colocarse en la parte inferior del marco, cubriéndolo por completo. (Fig. 23.)



Fig. 23.––Marco para sujetar insertos geométricos.

Este marco se utiliza para la preparación de la primera presentación al niño de las formas geométricas planas.

El profesor podrá seleccionar según su propio juicio determinadas formas de entre toda la serie de que dispone.

Al principio, es aconsejable mostrarle al niño solo unas pocas figuras con formas muy diferentes. El siguiente paso es presentarle un mayor número de figuras y, posteriormente, presentarle figuras cada vez más similares.

Las primeras figuras que se colocarán en el marco serán, por ejemplo, el círculo y el triángulo equilátero, o el círculo, el triángulo y el cuadrado. Los espacios que queden deben cubrirse con tablillas de madera. Gradualmente, el marco se llena completamente con figuras; primero, con figuras muy disímiles, como, por ejemplo, un cuadrado, un rectángulo muy estrecho, un triángulo, un círculo, un... 48elipse y un hexágono, o con otras figuras en combinación.

Después, el objetivo del profesor será disponer en el marco figuras similares entre sí, como por ejemplo, el conjunto de seis rectángulos, seis triángulos, seis círculos, de distintos tamaños, etc.

Este ejercicio se asemeja al de los cilindros. Las inserciones se sujetan con los botones y se retiran de sus lugares. Luego se mezclan sobre la mesa y se invita al niño a volver a colocarlas en su sitio. Aquí también el control del error reside en el material , pues la figura no puede insertarse perfectamente a menos que se coloque en su lugar. De ahí una serie de «experimentos», de «intentos» que culminan en éxito. Se guía al niño a comparar las diversas formas; a comprender concretamente las diferencias entre ellas cuando una inserción mal colocada no entra en la abertura. De esta manera, educa su vista para el reconocimiento de formas .



Fig. 24.––Niño tocando los insertos. (Escuela Montessori, Runton.)

El nuevo movimiento de la mano que el niño debe coordinar es de particular importancia. Se le enseña a tocar el contorno de las figuras geométricas con las yemas blandas de los dedos índice y medio de la mano derecha, o también de la izquierda, si... 49Se cree en la ambidextría. (Fig. 24.) Se le pide al niño que toque el contorno, no solo del recuadro , sino también el de la abertura correspondiente, y, solo después de haberlos tocado , debe volver a colocar el recuadro en su lugar.

De esta manera, el reconocimiento de la forma se facilita mucho. Los niños que evidentemente no reconocen la identidad de las formas a simple vista y que hacen intentos absurdos de colocar las figuras más diversas unas dentro de otras, reconocen las formas tras tocar sus contornos y las colocan rápidamente en su lugar correcto.

Durante este ejercicio de tocar los contornos de las figuras geométricas, la mano del niño tiene una guía concreta en el objeto. Esto es especialmente cierto al tocar los marcos, ya que sus dos dedos solo tienen que seguir el borde del marco, que actúa como obstáculo y es una guía muy clara. El maestro siempre debe intervenir al principio para enseñar con precisión este movimiento, que será tan importante en el futuro. Por lo tanto, debe mostrarle al niño cómo tocar , no solo realizando el movimiento él mismo lenta y claramente, sino también guiando su mano durante sus primeros intentos. 50Que se asegure de tocar todos los detalles: ángulos y lados. Cuando su mano haya aprendido a realizar estos movimientos con precisión y exactitud, será realmente capaz de seguir el contorno de una figura geométrica, y mediante muchas repeticiones del ejercicio, llegará a coordinar el movimiento necesario para la delineación exacta de su forma.

Este ejercicio podría considerarse una preparación indirecta, pero muy real, para el dibujo. Es, sin duda, la preparación de la mano para trazar una forma cerrada . La pequeña mano que toca, siente y sabe seguir un contorno determinado se prepara, sin saberlo, para escribir.

Los niños se esfuerzan especialmente por tocar con precisión los contornos de las inserciones planas. Ellos mismos han inventado el ejercicio de vendarse los ojos para reconocer las formas solo con el tacto, sacando y volviendo a colocar las inserciones sin verlas.




Fig. 25.––Serie de tarjetas con formas geométricas.

Correspondientes a cada forma reproducida en los planos insertados hay tres tarjetas blancas de forma cuadrada y exactamente del mismo tamaño que la madera. 51Marcos de las inserciones. Estas tarjetas se guardan en tres cajas de cartón especiales, de forma casi cúbica. (Fig. 25)

En las tarjetas se repiten, en tres series, las mismas formas geométricas que las de los recuadros planos. Las medidas de las figuras también se reproducen con exactitud.

En la primera serie, las formas se rellenan, es decir , se recortan en papel azul y se pegan a la tarjeta; en la segunda serie solo hay un contorno de aproximadamente medio centímetro de ancho, que se recorta en el mismo papel azul y se pega a la tarjeta; en la tercera serie, en cambio, las figuras geométricas están delineadas solo con tinta negra.

Con el uso de esta segunda pieza de material, el ejercicio visual se perfecciona gradualmente en el reconocimiento de formas planas. De hecho, ya no existe el control concreto del error en el material como en las inserciones de madera , sino que el niño, solo con su ojo, debe juzgar la identidad de las formas cuando, en lugar de encajar las formas de madera en sus aberturas correspondientes, simplemente las apoya sobre la figura de cartón.

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Además, la capacidad de discriminación visual se agudiza cada vez que el niño pasa de una serie de tarjetas a la siguiente, y al llegar a la tercera serie, puede ver la relación entre un objeto de madera que sostiene en la mano y un dibujo de contorno; es decir, puede conectar la realidad concreta con una abstracción . La línea adquiere ahora un significado muy definido ante sus ojos; y se acostumbra a reconocer, interpretar y juzgar las formas contenidas en un simple contorno.

Los ejercicios son variados; los niños los inventan ellos mismos. A algunos les encanta desplegar ante sus ojos varias figuras de los recuadros geométricos y, luego, tomando un puñado de cartas y mezclándolas como si fueran naipes, las reparten lo más rápido posible, eligiendo las figuras correspondientes a las piezas. Después, para comprobar su elección, colocan las piezas de madera sobre las formas de las cartas. En este ejercicio, suelen cubrir mesas enteras, colocando las figuras de madera encima y debajo de cada una, en línea vertical, las tres formas correspondientes de la serie de cartón.

Otro juego inventado por los niños consiste 53Colocando y mezclando todas las cartas de las tres series en dos o tres mesas contiguas, el niño toma una figura geométrica de madera y la coloca, lo más rápido posible, sobre las cartas correspondientes que ha reconocido a simple vista entre todas las demás.

Cuatro o cinco niños juegan a este juego juntos, y en cuanto uno de ellos encuentra, por ejemplo, la figura rellena correspondiente a la pieza de madera y la coloca con cuidado y precisión sobre ella, otro niño la retira para colocarla sobre la misma figura, delineada. El juego recuerda un poco al ajedrez.

Muchos niños, sin sugerencia de nadie, tocan con el dedo el contorno de las figuras de las tres series de tarjetas, haciéndolo con seriedad de propósito, interés y perseverancia.

Enseñamos a los niños a nombrar todas las formas de los recuadros planos.

Al principio, pretendía limitar mi enseñanza a los nombres más importantes, como cuadrado, rectángulo y círculo. Pero los niños querían saber todos los nombres y disfrutaban aprendiendo incluso... 54Los más difíciles, como el trapecio y el decágono. También disfrutan mucho escuchando la pronunciación exacta de palabras nuevas y su repetición. La primera infancia es, de hecho, la edad en la que se forma el lenguaje y en la que se pueden aprender perfectamente los sonidos de una lengua extranjera.

Cuando el niño ha practicado mucho con los planos, empieza a hacer descubrimientos en su entorno, reconociendo formas, colores y cualidades que ya conocía; un resultado que, por lo general, se produce después de todos los ejercicios sensoriales. Entonces se despierta en él un gran entusiasmo y el mundo se convierte en una fuente de placer. Un niño pequeño, paseando solo un día por la azotea, se repetía pensativo: "¡El cielo es azul! ¡El cielo es azul!". En cierta ocasión, un cardenal, admirador de los niños de la escuela de Via Guisti, quiso llevarles galletas y disfrutar viendo un poco de glotonería entre los niños. Al terminar de repartir, en lugar de ver a los niños llevarse la comida a la boca apresuradamente, para su gran sorpresa, los oyó gritar: "¡Un triángulo! ¡Un círculo! ¡Un rectángulo!". 55De hecho, estas galletas se hicieron con formas geométricas.

En una de las viviendas de Milán, una madre, mientras preparaba la cena en la cocina, sacó de un paquete una rebanada de pan con mantequilla. Su hijo de cuatro años, que la acompañaba, dijo: «Rectángulo». La mujer, que seguía trabajando, cortó una esquina grande de la rebanada de pan, y el niño gritó: «Triángulo». Echó el trozo en la cacerola, y el niño, al ver el trozo que quedaba, gritó con más fuerza que antes: «Y ahora es un trapecio».

El padre, un trabajador presente, quedó muy impresionado con el incidente. Fue directamente a buscar al maestro y le pidió una explicación. Conmovido, dijo: «Si me hubieran educado así, ahora no sería un simple trabajador».

Fue él quien posteriormente organizó una demostración para incentivar el interés de todos los trabajadores de las viviendas por la escuela. Terminaron obsequiando a la maestra un pergamino que ellos mismos habían pintado, y en él, entre dibujos de niños pequeños, habían introducido todo tipo de formas geométricas.

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En cuanto a tocar objetos para comprender su forma, el niño tiene un campo infinito de descubrimientos en su entorno. Se ha visto a niños pararse frente a una hermosa columna o estatua y, tras admirarla, cerrar los ojos en un estado de beatitud y pasar las manos repetidamente sobre las formas. Un día, uno de nuestros maestros se encontró en una iglesia con dos hermanitos del colegio de Via Guisti. Estaban de pie, mirando las columnitas que sostenían el altar. Poco a poco, el mayor se acercó a las columnas y comenzó a tocarlas; luego, como si deseara que su hermanito compartiera su placer, lo atrajo hacia sí y, tomándole la mano con mucha delicadeza, le hizo pasarla por la suave y hermosa forma de la columna. Pero en ese momento se acercó un sacristán y despidió a «esos niños pesados que lo tocaban todo».

El gran placer que los niños obtienen del reconocimiento de los objetos al tocar su forma corresponde en sí mismo a un ejercicio sensorial.

Muchos psicólogos han hablado del sentido estereognóstico , es decir, la capacidad de reconocer 57Las formas se forman mediante el movimiento de los músculos de la mano al seguir los contornos de objetos sólidos. Este sentido no consiste únicamente en el tacto, ya que la sensación táctil es solo aquella mediante la cual percibimos las diferencias en la calidad de las superficies, rugosas o lisas. La percepción de la forma proviene de la combinación de dos sensaciones: la táctil y la muscular, siendo estas últimas sensaciones de movimiento. Lo que en las personas ciegas llamamos sentido táctil es, en realidad, con mayor frecuencia el sentido estereognóstico. Es decir, perciben la forma de los cuerpos mediante las manos .

Es la sensibilidad muscular especial del niño de tres a seis años, que está desarrollando su propia actividad muscular, la que lo estimula a usar el sentido estereognóstico. Cuando el niño se venda los ojos espontáneamente para reconocer diversos objetos, como el plano y los recuadros sólidos, está ejercitando este sentido.

Hay muchos ejercicios que puede hacer para poder reconocer con los ojos cerrados objetos de formas bien definidas, como por ejemplo, los pequeños ladrillos y cubos de Froebel, canicas, monedas, frijoles, guisantes, etc. De una selección de diferentes 58Cuando mezcla objetos juntos, puede seleccionar los que son iguales y organizarlos en montones separados.

En el material didáctico también hay sólidos geométricos —de color azul pálido—: una esfera, un prisma, una pirámide, un cono y un cilindro. La forma más atractiva de enseñar a un niño a reconocer estas formas es tocarlas con los ojos cerrados y adivinar sus nombres, aprendidos de una manera que describiré más adelante. Después de un ejercicio de este tipo, el niño, con los ojos abiertos, observa las formas con mucho más interés. Otra forma de interesarle en las formas geométricas sólidas es hacerlas mover . La esfera rueda en todas direcciones; el cilindro rueda en una sola dirección; el cono gira sobre sí mismo; el prisma y la pirámide, sin embargo, permanecen inmóviles, pero el prisma se cae con más facilidad que la pirámide.




Fig. 26.––Cajas de sonido.

Queda poco del material didáctico para la educación de los sentidos. Sin embargo, existe una serie de seis cilindros de cartón, ya sea completamente cerrados o con tapas de madera. (Fig. 26)

Cuando se agitan estos estuches, producen sonidos que varían en intensidad, desde fuertes hasta casi 59sonidos imperceptibles, según la naturaleza de los objetos dentro del cilindro.

Hay un doble ejercicio, y el ejercicio consiste, primero, en reconocer sonidos de igual intensidad, colocando los cilindros en pares. El siguiente ejercicio consiste en comparar un sonido con otro; es decir, el niño coloca los seis cilindros en serie según la intensidad del sonido que producen. El ejercicio es análogo al de los carretes de colores, que también se colocan en pares y luego se ordenan en gradación. En este caso, el niño también realiza el ejercicio sentado cómodamente a la mesa. Tras una explicación preliminar del profesor, repite el ejercicio solo, con los ojos vendados para concentrar mejor su atención.

Podemos concluir con una regla general para la dirección de la educación de los sentidos. El orden del procedimiento debería ser el siguiente:

(1) Reconocimiento de identidades (el emparejamiento de objetos similares y la inserción de formas sólidas en lugares que les corresponden).

(2) Reconocimiento de contrastes (la presentación de los extremos de una serie de objetos).

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(3) Discriminación entre objetos muy similares entre sí.

Para concentrar la atención del niño sobre el estímulo sensorial que actúa sobre él en un momento particular, es bueno, en la medida de lo posible, aislar el sentido; por ejemplo, obtener silencio en la habitación para todos los ejercicios y vendar los ojos para aquellos ejercicios particulares que no se relacionan con la educación del sentido de la vista.

Las imágenes cinematográficas dan una idea general de todos los ejercicios sensoriales que los niños pueden hacer con el material, y cualquiera que haya sido iniciado en la teoría en que se basan éstas podrá reconocerlas gradualmente a medida que las vea realizadas en la práctica.

Es muy recomendable que quienes deseen guiar a los niños en estos ejercicios sensoriales comiencen trabajando con el material didáctico. La experiencia les dará una idea de lo que deben sentir, de las dificultades que deben superar, etc., y, hasta cierto punto, les dará una idea del interés que estos ejercicios pueden despertar en ellos. Quien realice tales experimentos quedará muy impresionado por el hecho de que, con los ojos vendados, descubre 61que todas las sensaciones del tacto y la audición parecen realmente más agudas y fáciles de reconocer. Solo por esto se despertará un gran interés en el experimentador.


Para iniciar la educación del sentido musical, en Roma utilizamos un material que no forma parte del aparato didáctico actual. Consiste en una doble serie de campanas que forman una octava con tonos y semitonos. Estas campanas metálicas, que se apoyan sobre una base rectangular de madera, son todas iguales en apariencia, pero al golpearlas con un pequeño mazo de madera, producen sonidos correspondientes a las notas do, re, mi, fa, sol, la, si, do, do ♯, re ♯, fa ♯, sol ♯, la ♯.



Fig. 27.––Campanas musicales.

Una serie de campanas está dispuesta en orden cromático sobre un tablero largo, sobre el cual se pintan espacios rectangulares en blanco y negro, del mismo tamaño que las bases que las sostienen. Como en el teclado de un piano, los espacios blancos corresponden a los tonos y los negros a los semitonos. (Fig. 27)

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Al principio, las únicas campanas que se disponen sobre el tablero son las que corresponden a los tonos; estas se ubican en los espacios blancos en el orden de las notas musicales: do, re, mi, fa, sol, la, si, do.

Para realizar el primer ejercicio, el niño golpea con un pequeño martillo la primera nota de la serie ya dispuesta (do). Luego, entre una segunda serie de campanas correspondientes, dispuestas sin los semitonos y mezcladas sobre la mesa, intenta, golpeando las campanas una tras otra, encontrar el sonido que coincida con el primero que tocó (do). Cuando lo haya logrado, coloca la campana elegida frente a la primera (do) sobre el tablero. Luego golpea la segunda campana, re , una o dos veces; luego, entre el grupo de campanas mezcladas, experimenta hasta reconocer re , que coloca frente a la segunda campana de la serie ya dispuesta. Continúa de la misma manera hasta el final, buscando la identidad de los sonidos y realizando un ejercicio de emparejamiento similar al ya realizado con las cajas de resonancia, los colores, etc.

Más tarde, aprende en orden los sonidos de la escala musical, tocando en rápida sucesión las campanas dispuestas 63En orden, y acompañando su acción con la voz: do, re, mi, fa, sol, la, si, do. Cuando logra reconocer y recordar la serie de sonidos, el niño toma las ocho campanas y, tras mezclarlas, intenta golpearlas con el martillo para encontrar do , luego re , etc. Cada vez que toma una nueva nota, golpea desde el principio todas las campanas ya reconocidas y ordenadas: do, re ,doh, re, mi ; doh,re,mi, fah ; doh,re,Mi, fa, sol , etc. De esta manera, logra colocar todas las campanas en el orden de la escala, guiado únicamente por el oído, y, tras lograrlo, toca todas las notas una tras otra, subiendo y bajando por la escala. Este ejercicio fascina a niños a partir de los cinco años.

Si los objetos descritos constituyen el material didáctico para el inicio de una educación metódica del sentido auditivo, no pretendo limitar a ellos un proceso educativo tan importante y complejo en su práctica, ya sea en los métodos tradicionales de tratamiento para sordos o en la educación musical fisiológica moderna. De hecho, también utilizo tubos metálicos resonantes, pequeñas barras de... 64Madera que emite notas musicales y cuerdas (pequeñas arpas), con las que los niños intentan reconocer los tonos que ya han aprendido con el ejercicio de las campanas. El piano también puede usarse para el mismo propósito. De esta manera, se percibe la diferencia de timbre junto con las diferencias de tono. Al mismo tiempo, diversos ejercicios, ya mencionados, como las marchas tocadas al piano para ejercicios rítmicos y las canciones sencillas cantadas por los propios niños, ofrecen amplios recursos para el desarrollo del sentido musical.


Para despertar la atención del niño, especialmente en relación con los sonidos, existe un ejercicio fundamental que, a diferencia de todos los intentos realizados hasta la fecha en la práctica educativa, consiste no en producir, sino en eliminar, en la medida de lo posible, todos los sonidos del entorno. Mi "lección del silencio" se ha aplicado ampliamente, incluso en escuelas donde el resto de mi método no ha tenido éxito, por su efecto práctico en la disciplina de los niños.

A los niños se les enseña a “no moverse”; a inhibir todos aquellos impulsos motores que puedan surgir. 65Sea cual sea la causa, y para inducir en ellos una verdadera inmovilidad, es necesario iniciarlos en el control de todos sus movimientos. La maestra, entonces, no se limita a decir: «Siéntense quietos», sino que les da el ejemplo, mostrándoles cómo sentarse absolutamente quietos; es decir, con los pies, el cuerpo, los brazos y la cabeza quietos. Los movimientos respiratorios también deben realizarse de forma silenciosa.

Se debe enseñar a los niños cómo realizar este ejercicio con éxito. La condición fundamental es encontrar una posición cómoda, es decir , una posición de equilibrio. Al estar sentados para este ejercicio, deben acomodarse en sus sillitas o en el suelo. Cuando se logra la inmovilidad, se oscurece la habitación o se cierran los ojos o se los cubren con las manos.

Es evidente que los niños se interesan mucho por el «Silencio»; parecen entregados a una especie de hechizo: podría decirse que están envueltos en meditación. Poco a poco, a medida que cada niño, observándose a sí mismo, se aquieta cada vez más, el silencio se profundiza hasta volverse absoluto y palpable, como el crepúsculo. 66Se profundiza gradualmente a medida que el sol se pone.

Entonces se oyen leves sonidos, antes inadvertidos: el tictac del reloj, el canto de un gorrión en el jardín, el vuelo de una mariposa. El mundo se llena de sonidos imperceptibles que invaden ese profundo silencio sin perturbarlo, como las estrellas brillan en el cielo oscuro sin disipar la oscuridad de la noche. Es casi el descubrimiento de un nuevo mundo donde hay descanso. Es, por así decirlo, el crepúsculo del mundo de los ruidos fuertes y del alboroto que oprime el espíritu. En ese momento, el espíritu se libera y se abre como la corola de la enredadera.

Y dejando la metáfora para la realidad de los hechos, ¿no podemos todos recordar las sensaciones que nos han dominado al atardecer, cuando se silencian todas las vívidas impresiones del día, el brillo y el clamor? No es que extrañemos el día, sino que nuestro espíritu se expande. Se vuelve más sensible al juego interior de las emociones, fuertes y persistentes, o cambiantes y serenas.

“Era esa hora en que los marineros sentían añoranza,
 “Y los corazones se enternecen”.

(Dante, trad. de Longfellow.)

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La lección de silencio termina con un llamado general a los niños. La maestra, o uno de los niños, se coloca detrás de la clase o en una sala contigua y llama a los niños inmóviles, uno por uno, por su nombre; el llamado se hace en un susurro, es decir, sin sonido vocal. Esto requiere mucha atención por parte del niño para que escuche su nombre. Cuando se le llama, debe levantarse y encontrar la voz que lo llama; sus movimientos deben ser ligeros y vigilantes, y controlados para no hacer ruido .

Cuando los niños se familiarizan con el silencio , su oído se afina para la percepción de sonidos. Los sonidos demasiado fuertes se vuelven gradualmente desagradables para quien ha conocido el placer del silencio y ha descubierto el mundo de los sonidos delicados. A partir de este punto, los niños se perfeccionan gradualmente; caminan con ligereza, cuidan de no chocar con los muebles, mueven sus sillas sin hacer ruido y colocan las cosas sobre la mesa con sumo cuidado. El resultado de esto se aprecia en la gracia de su porte y movimiento, que resulta especialmente encantadora debido a la forma en que... 68que se ha generado. No es una gracia enseñada externamente por amor a la belleza o al mundo, sino que nace del placer que el espíritu siente en la inmovilidad y el silencio. El alma del niño desea liberarse de la molestia de los sonidos demasiado fuertes, de los obstáculos que impiden su paz durante el trabajo. Estos niños, con la gracia de los pajes de un noble señor, sirven a sus espíritus.

Este ejercicio desarrolla de forma muy clara el espíritu social. Ninguna otra lección, ninguna otra situación, podría lograr lo mismo. Se puede lograr un silencio profundo incluso cuando más de cincuenta niños están apiñados en un espacio pequeño, siempre que todos sepan guardar silencio y quieran hacerlo; pero basta con una sola molestia para quitarle encanto.

Aquí se demuestra la cooperación de todos los miembros de una comunidad para lograr un fin común. Los niños muestran gradualmente una mayor capacidad de inhibición ; muchos, en lugar de romper el silencio, se abstienen de sacudirse una mosca de la nariz o reprimen la tos o el estornudo. La misma manifestación de acción colectiva se observa en... 69El cuidado con el que los niños se mueven para evitar hacer ruido durante su trabajo. La ligereza con la que corren de puntillas, la gracia con la que cierran un armario o colocan un objeto sobre la mesa son cualidades que todos deben adquirir para que el ambiente sea tranquilo y libre de perturbaciones. Un solo rebelde basta para arruinar este logro; un niño ruidoso, caminando de puntillas o dando portazos, puede perturbar la atmósfera pacífica de la pequeña comunidad.


LENGUAJE Y CONOCIMIENTO DEL MUNDO

La especial importancia del sentido del oído reside en que es el órgano sensorial relacionado con el habla. Por lo tanto, entrenar la atención del niño para que siga los sonidos y ruidos del entorno, los reconozca y los distinga, es preparar su atención para seguir con mayor precisión los sonidos del lenguaje articulado. La maestra debe procurar pronunciar con claridad y precisión los sonidos de la palabra al hablar con el niño, incluso si habla en voz baja. 70La voz, casi como si le contara un secreto. Las canciones infantiles también son un buen medio para obtener una pronunciación precisa. La maestra, al enseñarles, pronuncia lentamente, separando los sonidos que componen la palabra pronunciada.

Pero una oportunidad especial para entrenar el habla clara y exacta ocurre cuando las lecciones se dan en la nomenclatura relacionada con los ejercicios sensoriales. En cada ejercicio, cuando el niño ha reconocido las diferencias entre las cualidades de los objetos, el maestro fija la idea de esta cualidad con una palabra. Así, cuando el niño ha construido y reconstruido muchas veces la torre de los cubos rosados, en un momento oportuno el maestro se acerca a él, toma los dos cubos extremos, el más grande y el más pequeño, y se los muestra, dice: "Este es grande"; "Este es pequeño". Las dos palabras solamente, grande y pequeño , se pronuncian varias veces en sucesión con fuerte énfasis y con una pronunciación muy clara, "Esto es grande , grande, grande"; después de lo cual hay un momento de pausa. Entonces el maestro, para ver si el niño ha entendido, verifica con las siguientes pruebas: "Dame el grande. Dame el pequeño ". Nuevamente, "El grande". 71“Ahora el pequeño”. “Dame el grande”. Luego hay otra pausa. Finalmente, el maestro, señalando los objetos uno por uno, pregunta: “¿Qué es esto?”. El niño, si ha aprendido, responde correctamente: “Grande”, “Pequeño”. El maestro entonces insta al niño a repetir las palabras cada vez con mayor claridad y precisión. “¿Qué es?” “Grande”. “¿Qué?” “Grande”. “Dime con amabilidad, ¿qué es?” “Grande”.

Los objetos grandes y pequeños son aquellos que difieren solo en tamaño y no en forma; es decir, las tres dimensiones cambian de forma más o menos proporcional. Diríamos que una casa es «grande» y una choza es «pequeña». Cuando dos imágenes representan los mismos objetos en diferentes dimensiones, se puede decir que una es una ampliación de la otra.

Sin embargo, cuando solo cambian las dimensiones de la sección del objeto, mientras que la longitud permanece constante, los objetos son respectivamente «gruesos» y «delgados». Deberíamos decir de dos postes de igual altura, pero diferente sección transversal, que uno es «grueso» y el otro «delgado». Por lo tanto, el profesor imparte una lección sobre los prismas marrones similar a la que se da con los cubos en los tres «periodos» que he descrito:

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Periodo 1. Nombrar. «Esto es grueso. Esto es delgado».

Periodo 2. Reconocimiento. «Dame lo grueso . Dame lo fino ».

Periodo 3. Pronunciación de la palabra. "¿Qué es esto?"

Hay una manera de ayudar al niño a reconocer las diferencias de dimensión y a colocar los objetos en la gradación correcta. Después de la lección que he descrito, la maestra esparce los prismas marrones, por ejemplo, sobre una alfombra, le dice al niño: «Dame el más grueso de todos» y coloca el objeto sobre una mesa. Luego, de nuevo, le invita a buscar la pieza más gruesa entre las esparcidas por el suelo, y cada vez, la pieza elegida se coloca en su orden sobre la mesa junto a la pieza previamente elegida. De esta manera, el niño se acostumbra a buscar siempre la más gruesa o la más delgada entre las demás, y así cuenta con una guía que le ayuda a colocar las piezas en gradación.

Cuando solo varía una dimensión, como en el caso de las varillas, se dice que los objetos son «largos» y «cortos», siendo la dimensión variable la longitud. Cuando la dimensión variable es la altura, se dice que los objetos son «altos» y 73“corto”; cuando la anchura varía, son “ancho” y “estrecho”.

De estas tres variedades, ofrecemos al niño como lección fundamental sólo aquella en la que varía la longitud , y enseñamos las diferencias por medio de los “tres períodos” habituales, y pidiéndole que seleccione del montón: en un momento siempre el “más largo”, y en otro siempre el “más corto”.

De esta manera, el niño adquiere gran precisión en el uso de las palabras. Un día, la maestra había trazado la pizarra con líneas muy finas. Un niño dijo: "¡Qué líneas tan pequeñas!". "No son pequeñas", corrigió otro; "son delgadas ".

Cuando los nombres a enseñar son los de colores o formas, de modo que no es necesario enfatizar el contraste entre los extremos, el maestro puede dar más de dos nombres al mismo tiempo, como, por ejemplo, “Esto es rojo”. “Esto es azul”. “Esto es amarillo”. O, nuevamente, “Esto es un cuadrado”. “Esto es un triángulo”. “Esto es un círculo”. Sin embargo, en el caso de una gradación , el maestro seleccionará (si está enseñando los colores) los dos extremos “oscuro” y “claro”, eligiendo entonces siempre el “más oscuro” y el “más claro”.

Muchas de las lecciones aquí descritas se pueden ver 74en las imágenes cinematográficas; lecciones sobre el tacto de los planos y las superficies, sobre el andar sobre la línea, sobre la memoria del color, sobre la nomenclatura relativa a los cubos y las barras largas, sobre la composición de palabras, sobre la lectura, sobre la escritura, etc.

Mediante estas lecciones, el niño aprende a dominar muchas palabras: grande, pequeño; grueso, delgado; largo, corto; oscuro, claro; áspero, liso; pesado, ligero; caliente, frío; y los nombres de muchos colores y formas geométricas. Estas palabras no se refieren a ningún objeto en particular , sino a una adquisición psíquica del niño. De hecho, el nombre se le da tras un largo ejercicio , en el que el niño, concentrando su atención en las diferentes cualidades de los objetos, ha hecho comparaciones, razonado y formado juicios, hasta adquirir una capacidad de discriminación que antes no poseía. En resumen, ha refinado sus sentidos ; su observación de las cosas ha sido minuciosa y fundamental; se ha transformado a sí mismo .

Por lo tanto, se encuentra frente al mundo con cualidades psíquicas refinadas y revitalizadas. Su capacidad de observación y reconocimiento ha aumentado considerablemente. Además, las imágenes mentales que ha logrado establecer no son... 75mezcla confusa; todas están clasificadas: las formas se distinguen de las dimensiones, y las dimensiones se clasifican según las cualidades que resultan de las combinaciones de dimensiones variables.

Todo esto es muy distinto de las gradaciones . Los colores se dividen según el matiz y la intensidad del tono, el silencio se distingue del no silencio, los ruidos de los sonidos, y todo tiene su nombre exacto y apropiado. El niño no solo ha desarrollado cualidades especiales de observación y juicio, sino que los objetos que observa se ubican en su lugar, según el orden establecido en su mente, y se les asigna el nombre apropiado en una clasificación precisa.

¿Acaso el estudiante de ciencias experimentales no se prepara de la misma manera para observar el mundo exterior? Puede encontrarse como el hombre sin educación en medio de los más diversos objetos naturales, pero se diferencia de este en que posee cualidades especiales para la observación. Si trabaja con el microscopio, sus ojos están entrenados para ver en el rango del microscopio ciertos detalles minúsculos que el hombre común no puede distinguir. Si es astrónomo, 76Mirará a través del mismo telescopio que el visitante curioso o el aficionado , pero verá con mucha más claridad. Las mismas plantas rodean al botánico y al caminante común, pero el botánico ve en cada planta las cualidades que clasifica mentalmente y le asigna a cada una su propio lugar en los órdenes naturales, dándole su nombre exacto. Es esta capacidad de reconocer una planta en un orden complejo de clasificación lo que distingue al botánico del jardinero común, y es el lenguaje exacto y científico lo que caracteriza al observador experto.

Ahora bien, el científico que ha desarrollado cualidades especiales de observación y que posee un orden para clasificar los objetos externos será el hombre capaz de realizar descubrimientos científicos . Nunca será aquel que, sin preparación ni orden, deambule soñando entre plantas o bajo el cielo estrellado.

De hecho, nuestros pequeños tienen la impresión de estar continuamente "haciendo descubrimientos" en el mundo que los rodea; y en esto encuentran la mayor alegría. Extraen del mundo un conocimiento ordenado que los entusiasma. En cambio, en sus mentes entra "la Creación". 77del “Caos”; y parece que sus almas encuentran en ello una exaltación divina.


LIBERTAD

El éxito de estos resultados está estrechamente ligado a la delicada intervención de quien guía a los niños en su desarrollo. Es necesario que la maestra guíe al niño sin dejar que sienta demasiado su presencia, para que esté siempre dispuesta a brindar la ayuda deseada, pero nunca sea un obstáculo entre el niño y su experiencia.

Una lección sobre el uso cotidiano de la palabra enfría el entusiasmo del niño por el conocimiento, igual que enfriaría el entusiasmo de los adultos. Mantener vivo ese entusiasmo es el secreto de la verdadera guía, y no resultará tarea difícil, siempre que la actitud hacia los actos del niño sea de respeto, calma y espera, y que se le permita libertad en sus movimientos y experiencias.

Entonces notaremos que el niño tiene una personalidad que busca desarrollar; tiene iniciativa, elige su propio trabajo, persiste en él, lo modifica según sus necesidades internas; no hace nada. 78No elude el esfuerzo, sino que va en su busca y con gran alegría supera los obstáculos que le son posibles. Es sociable hasta el punto de querer compartir con todos sus éxitos, descubrimientos y pequeños triunfos. Por lo tanto, no hay necesidad de intervención. «Esperar mientras se observa». Ese es el lema del educador.

Esperemos y estemos siempre dispuestos a compartir tanto las alegrías como las dificultades que experimenta el niño. Él mismo invita a nuestra compasión, y debemos responder con plenitud y alegría. Tengamos infinita paciencia con su lento progreso y mostremos entusiasmo y alegría ante sus éxitos. Si pudiéramos decir: «Somos respetuosos y corteses en nuestro trato con los niños, los tratamos como nos gustaría que nos trataran a nosotros», sin duda habríamos dominado un gran principio educativo y, sin duda, estaríamos dando ejemplo de buena educación .

Lo que todos deseamos para nosotros mismos, es decir, no ser molestados en nuestro trabajo, no encontrar obstáculos en nuestros esfuerzos, tener buenos amigos dispuestos a ayudarnos en tiempos de necesidad, verlos regocijarse con nosotros, estar en términos de igualdad con ellos, poder confiar y tener fe en ellos, esto es lo que necesitamos. 79Para una feliz compañía. De la misma manera, los niños son seres humanos a quienes se debe respeto, superiores a nosotros por su inocencia y por las mayores posibilidades de futuro que les deparan. Lo que nosotros deseamos, ellos también lo desean.

Sin embargo, por lo general, no respetamos a nuestros hijos. Intentamos obligarlos a seguirnos sin tener en cuenta sus necesidades especiales. Somos autoritarios con ellos, y sobre todo, groseros; y luego esperamos que sean sumisos y se comporten bien, conscientes de lo fuerte que es su instinto de imitación y de lo conmovedora que es su fe y admiración por nosotros. Nos imitarán de todas formas. Tratémoslos, por lo tanto, con toda la bondad que deseamos ayudar a desarrollar en ellos. Y por bondad no nos referimos a caricias. ¿No deberíamos llamar grosero, vulgar y maleducado a cualquiera que nos abrazó al principio? La bondad consiste en interpretar los deseos de los demás, en conformarse a ellos y sacrificar, si es necesario, el propio deseo. Esta es la bondad que debemos mostrar hacia los niños.

Para encontrar la interpretación de los deseos de los niños debemos estudiarlos científicamente, pues sus deseos a menudo son inconscientes. Son el interior 80El grito de la vida, que anhela desarrollarse según leyes misteriosas. Sabemos muy poco de cómo se desarrolla. Ciertamente, el niño se está convirtiendo en hombre por la fuerza de una acción divina similar a aquella por la que, de la nada, se convirtió en niño.

Nuestra intervención en este maravilloso proceso es indirecta ; estamos aquí para ofrecer a esta vida, que vino al mundo por sí misma, los medios necesarios para su desarrollo, y una vez hecho esto debemos esperar este desarrollo con respeto.

Dejemos que la vida se desarrolle libremente dentro de los límites del bien, y observemos cómo se desarrolla esta vida interior. Esta es toda nuestra misión. Quizás al observar, recordemos las palabras de Aquel que fue absolutamente bueno: «Dejad que los niños vengan a mí». Es decir: «No les impidáis venir, pues, si se les deja libres y sin trabas, vendrán».


ESCRIBIENDO

El niño que ha completado todos los ejercicios arriba descritos, y está así preparado para avanzar hacia conquistas inesperadas, tiene alrededor de cuatro años.

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No es un desconocido, como lo son los niños a quienes se les ha permitido adquirir por sí mismos experiencias variadas y casuales, y que, por lo tanto, difieren en tipo y estándar intelectual, no sólo según sus “naturalezas”, sino especialmente según las posibilidades y oportunidades que han encontrado para su formación interna espontánea.

La educación ha determinado el entorno de los niños. Por lo tanto, las diferencias individuales que se encuentran en ellos pueden atribuirse casi exclusivamente a la naturaleza individual de cada uno. Gracias a su entorno, que ofrece medios adaptados y medidos para satisfacer las necesidades de su desarrollo psíquico, nuestros niños han adquirido un tipo fundamental común a todos. Han coordinado sus movimientos en diversas tareas domésticas, adquiriendo así una independencia de acción característica y una iniciativa para adaptar sus acciones al entorno. De todo esto surge una personalidad , pues los niños se han convertido en hombres pequeños, autosuficientes.

La atención especial que se requiere para manipular pequeños objetos frágiles sin romperlos y mover artículos pesados sin hacer ruido, ha 82Dotamos los movimientos de todo el cuerpo de una ligereza y gracia características de nuestros niños. Es un profundo sentido de responsabilidad lo que los ha llevado a tal nivel de perfección. Por ejemplo, cuando llevan tres o cuatro vasos a la vez, o una sopera de sopa caliente, saben que son responsables no solo de los objetos, sino también del éxito de la comida que en ese momento están preparando. De la misma manera, cada niño siente la responsabilidad del silencio, de evitar los ruidos fuertes, y sabe cómo colaborar con el bien común manteniendo el entorno no solo ordenado, sino también tranquilo y sereno. De hecho, nuestros niños han tomado el camino que los lleva al autodominio.

Pero su formación se debe a un trabajo psicológico aún más profundo, derivado de la educación de los sentidos. Además de ordenar su entorno y su personalidad externa, también han ordenado el mundo interior de sus mentes.

El material didáctico, de hecho, no ofrece al niño el “contenido” de la mente, sino la 83Orden para ese «contenido». Le lleva a distinguir identidades de diferencias, diferencias extremas de gradaciones sutiles, y a clasificar, bajo concepciones de calidad y cantidad, las sensaciones más variadas relativas a superficies, colores, dimensiones, formas y sonidos. La mente se ha formado mediante un ejercicio especial de atención: observar, comparar y clasificar.

La actitud mental adquirida mediante tal ejercicio lleva al niño a realizar observaciones ordenadas en su entorno, observaciones que le resultan tan interesantes como los descubrimientos y lo estimulan así a multiplicarlas indefinidamente y a formar en su mente un rico “contenido” de ideas claras.

El lenguaje ahora fija mediante palabras exactas las ideas que la mente ha adquirido. Estas palabras son pocas y se refieren, no a objetos separados, sino al orden de las ideas que se han formado en la mente. De esta manera, los niños pueden "encontrarse a sí mismos", tanto en el mundo de las cosas naturales como en el mundo de los objetos y las palabras que los rodean, pues tienen una guía interior que... 84Los lleva a convertirse en exploradores activos e inteligentes en lugar de caminantes errantes en una tierra desconocida.

Estos son los niños que, en poco tiempo, a veces en pocos días, aprenden a escribir y a realizar las primeras operaciones aritméticas. No es un hecho que los niños en general puedan hacerlo, como muchos han creído. No se trata de dar mi material de escritura a niños sin preparación y esperar el «milagro».

El hecho es que las mentes y las manos de nuestros niños ya están preparadas para la escritura, y las ideas de cantidad, de identidad, de diferencias y de gradación, que forman las bases de todo cálculo, han ido madurando en ellos desde hace mucho tiempo.

Se podría decir que toda su educación previa es una preparación para las primeras etapas de la cultura esencial –escritura , lectura y números– , y que el conocimiento surge como una consecuencia fácil, espontánea y lógica de la preparación; que, de hecho, es su conclusión natural .

Ya hemos visto que el propósito de la palabra es fijar ideas y facilitar la comprensión elemental de las cosas . De la misma manera, la escritura y la aritmética fijan ahora las complejas adquisiciones internas. 85de la mente, que a partir de entonces procede continuamente a enriquecerse con nuevas observaciones.


Nuestros niños llevan mucho tiempo preparando la mano para escribir. A lo largo de todos los ejercicios sensoriales, la mano, al tiempo que cooperaba con la mente en sus logros y en su labor formativa, preparaba su propio futuro. Cuando la mano aprendió a mantenerse ligeramente suspendida sobre una superficie horizontal para tocar lo áspero y lo liso, cuando tomó los cilindros de las inserciones sólidas y los colocó en sus aberturas, cuando con dos dedos tocó los contornos de las formas geométricas, coordinó movimientos, y el niño ahora está listo, casi impaciente, para usarlos en la fascinante «síntesis» de la escritura.

La preparación directa para la escritura también consiste en ejercicios de los movimientos de la mano. Hay dos series de ejercicios muy diferentes entre sí. He analizado los movimientos relacionados con la escritura y los preparo por separado. Al escribir, realizamos un movimiento para el manejo del instrumento de escritura, un movimiento 86que generalmente adquiere un carácter individual, de modo que se puede reconocer la escritura de una persona y, en ciertos casos médicos, se pueden rastrear cambios en el sistema nervioso mediante las alteraciones correspondientes en la escritura. De hecho, es a partir de la escritura que los especialistas en esa materia interpretarían el carácter moral de las personas.

La escritura tiene, además de esto, un carácter general, que hace referencia a la forma de los signos alfabéticos.

Cuando un hombre escribe, combina estas dos partes, pero en realidad existen como partes componentes de un solo producto y pueden prepararse por separado.

Ejercicios para el manejo del instrumento de escritura

( La parte individual )

En el material didáctico hay dos tablas de madera inclinadas, sobre cada una de las cuales se encuentran cinco marcos metálicos cuadrados de color rosa. En cada uno de ellos se inserta una figura geométrica azul similar a las inserciones geométricas y provista de un pequeño botón a modo de asa. Con este material, utilizamos una caja de diez lápices de colores y un pequeño libro de... 87Diseños que preparé tras cinco años de experiencia observando a los niños. Los seleccioné y gradué según el uso que los niños les dieron.

Las dos tablas inclinadas se colocan una al lado de la otra, y sobre ellas se colocan diez "insertos" completos, es decir, los marcos con las figuras geométricas. (Fig. 28). Se le entrega al niño una hoja de papel blanco y la caja de diez lápices de colores. Luego, elegirá uno de los diez insertos metálicos, dispuestos en una atractiva línea a cierta distancia de él. Se le enseña al niño el siguiente proceso:



Fig. 28.––Tableros inclinados para exhibición de juego de insertos metálicos.

Coloca el marco del inserto de hierro sobre la hoja de papel y, sujetándolo firmemente con una mano, sigue con un lápiz de color el contorno interior que describe una figura geométrica. Luego levanta el marco cuadrado y encuentra dibujada sobre el papel una forma geométrica encerrada: un triángulo, un círculo, un hexágono, etc. El niño no ha realizado realmente un nuevo ejercicio, porque ya había realizado todos estos movimientos al tocar los insertos de madera. La única novedad del ejercicio es que ya no sigue los contornos directamente con el dedo, sino... 88A través del lápiz. Es decir, dibuja, deja rastro de su movimiento.

El niño encuentra este ejercicio fácil y sumamente interesante, y, en cuanto logra hacer el primer contorno, coloca sobre él la pieza de metal azul correspondiente. Este ejercicio es exactamente similar al que realizó al colocar las figuras geométricas de madera sobre las tarjetas de la tercera serie, donde las figuras solo están delimitadas por una simple línea.

Esta vez, sin embargo, cuando se realiza la acción de colocar la forma sobre el contorno, el niño toma otro lápiz de color y dibuja el contorno de la figura de metal azul.

Cuando lo levanta, si el dibujo está bien hecho, encuentra sobre el papel una figura geométrica contenida por dos contornos de colores, y, si los colores han sido bien elegidos, el resultado es muy atractivo, y el niño, que ya ha tenido una educación considerable del sentido cromático, se interesa vivamente por él.

Estos detalles pueden parecer innecesarios, pero, de hecho, son cruciales. Por ejemplo, si, en lugar de organizar los diez metales... 89Si el profesor distribuye las láminas entre los niños sin exhibirlas, los ejercicios del niño son muy limitados. Por otro lado, cuando se muestran las láminas, siente el deseo de dibujarlas todas una tras otra, y aumenta el número de ejercicios.

Los dos contornos de colores despiertan en el niño el deseo de ver otra combinación de colores y repetir la experiencia. La variedad de objetos y colores incentiva el trabajo y, por consiguiente, el éxito final.

Aquí comienza el verdadero movimiento preparatorio para la escritura. Cuando el niño ha dibujado la figura con doble contorno, toma un lápiz, como si fuera un bolígrafo, y traza marcas arriba y abajo hasta que la ha llenado por completo. De esta manera, queda una figura definida y rellena en el papel, similar a las figuras de las tarjetas de la primera serie. Esta figura puede ser de cualquiera de los diez colores. Al principio, los niños rellenan las figuras con mucha torpeza, sin prestar atención a los contornos, haciendo líneas muy gruesas y sin mantenerlas paralelas. Poco a poco, sin embargo, los dibujos... 90mejoran, en el sentido de que se mantienen dentro de los contornos, y las líneas aumentan en número, se vuelven más finas y son paralelas entre sí.

Cuando el niño comienza estos ejercicios, siente un intenso deseo de continuarlos y no se cansa de dibujar los contornos de las figuras y luego rellenarlas. De repente, cada niño se convierte en dueño de una cantidad considerable de dibujos y los atesora en su pequeño cajón. De esta manera, organiza el movimiento de la escritura, lo que lo lleva a dominar el bolígrafo . Este movimiento, en los métodos habituales, se representa con el tedioso garabato asociado con los primeros intentos laboriosos y tediosos de escribir.

La organización de este movimiento, que comenzó con la guía de una pieza de metal, es aún tosca e imperfecta, y el niño pasa ahora a rellenar los diseños preparados en el pequeño álbum. Las hojas se extraen del libro una a una en el orden de progresión en que están dispuestas, y el niño rellena los diseños preparados con lápices de colores de la misma manera que antes. En este caso, la elección de los colores es otra actividad inteligente que fomenta 91El niño multiplica las tareas. Elige los colores por sí mismo y con mucho gusto. La delicadeza de los tonos que elige y la armonía con la que los combina en estos diseños nos muestran que la creencia común de que a los niños les encantan los colores brillantes y llamativos es el resultado de la observación de niños sin educación , abandonados a las duras y duras experiencias de un entorno inadecuado para ellos.

La educación del sentido cromático se convierte en este punto del desarrollo del niño en la palanca que le permite llegar a poseer una letra firme, audaz y bella.

Los dibujos se prestan a limitar , de muchas maneras, la longitud de los trazos con los que se rellenan . El niño tendrá que rellenar figuras geométricas, tanto grandes como pequeñas, de un diseño de pavimento, flores y hojas, o los diversos detalles de un animal o de un paisaje. De esta manera, la mano se acostumbra no solo a realizar la acción general, sino también a limitar el movimiento dentro de todo tipo de límites.

De esta manera, el niño se prepara para escribir con letra grande o pequeña. De hecho ,92 Más tarde escribirá tanto entre las líneas anchas de una pizarra como entre las líneas estrechas y bien rayadas de un cuaderno, como suelen utilizar niños mucho mayores.

La cantidad de ejercicios que el niño realiza con los dibujos es prácticamente ilimitada. A menudo, toma otro lápiz de color y vuelve a dibujar los contornos de la figura ya coloreada. Una ayuda para continuar el ejercicio reside en la educación del sentido cromático, que el niño adquiere pintando los mismos diseños con acuarela. Posteriormente, mezcla los colores por sí mismo hasta que puede imitar los colores de la naturaleza o crear los delicados matices que su imaginación desea. Sin embargo, no es posible detallar todo esto en esta pequeña obra.

Ejercicios para la escritura de signos alfabéticos



Fig. 29.––Letra de papel de lija simple.



Fig. 30.––Grupos de letras de papel lija.

En el material didáctico hay una serie de cajas que contienen los signos alfabéticos. En este punto, tomamos las tarjetas cubiertas con papel muy liso, sobre el cual se pega una letra del alfabeto recortada con papel de lija. (Fig. 29). También hay tarjetas grandes pegadas. 93Varias letras, agrupadas según analogía de forma. (Fig. 30.)

Los niños deben tocar los signos alfabéticos como si estuvieran escribiendo. Los tocan con las yemas de los dedos índice y medio, como cuando tocan las inserciones de madera, y con la mano levantada, como cuando tocan ligeramente las superficies rugosas y lisas. La maestra toca las letras para mostrarle al niño cómo debe realizarse el movimiento, y el niño, si ha tenido mucha práctica tocando las inserciones de madera, la imita con facilidad y placer. Sin embargo, sin la práctica previa, la mano del niño no sigue la letra con precisión, y es muy interesante observarlos atentamente para comprender la importancia de una preparación motora remota para la escritura, y también para comprender la enorme tensión que les imponemos cuando les pedimos que escriban directamente sin una educación motora previa de la mano.

El niño encuentra gran placer al tocar las letras de lija. Es un ejercicio mediante el cual aplica a un nuevo logro el poder que ya ha adquirido ejercitando el sentido de... 94Tocar. Mientras el niño toca una letra, la maestra pronuncia su sonido y utiliza para la lección los tres periodos habituales. Así, por ejemplo, al presentar las vocales i y o , le pedirá que las toque lenta y precisamente, y que repita sus sonidos relativos uno tras otro a medida que las toca: "¡i, i, i! ¡o, o, o!". Luego le dirá: "¡Dame la i!". "¡Dame la o!". Finalmente, preguntará: "¿Qué es esto?". A lo que el niño responde: "i, o". Procede de la misma manera con todas las demás letras, indicando, en el caso de las consonantes, no el nombre, sino solo el sonido. El niño toca entonces las letras solo una y otra vez, ya sea en las tarjetas separadas o en las tarjetas grandes con varias letras pegadas, y de esta manera establece los movimientos necesarios para trazar los signos alfabéticos. Al mismo tiempo, retiene la imagen visual de la letra. Este proceso forma la primera preparación, no sólo para la escritura, sino también para la lectura, pues es evidente que cuando el niño toca las letras realiza el movimiento correspondiente a la escritura de las mismas, y, 95Al mismo tiempo, cuando los reconoce de vista está leyendo el alfabeto.

El niño ha preparado así, en efecto, todos los movimientos necesarios para escribir; por lo tanto, puede escribir . Esta importante conquista es el resultado de un largo período de formación interior del que el niño no es claramente consciente. Pero llegará el día, muy pronto, en que escribirá , y ese será un día de gran sorpresa para él: la maravillosa cosecha de una siembra desconocida.




Fig. 31.––Caja de letras móviles.

El alfabeto de letras móviles recortadas en cartón rosa y azul, y guardadas en una caja especial con compartimentos, sirve “para la composición de palabras”. (Fig. 31.)

En una lengua fonética, como el italiano, basta con pronunciar con claridad los diferentes sonidos que componen una palabra (como, por ejemplo, mano), para que el niño, cuyo oído ya está educado, pueda reconocerlos uno por uno. Luego, busca en el alfabeto móvil los signos correspondientes a cada sonido y los coloca uno al lado del otro, componiendo así la palabra (por ejemplo, mano). Gradualmente, 96llega a ser capaz de hacer lo mismo con palabras que él mismo conoce; logra descomponerlas en sus sonidos componentes y traducirlas en una serie de signos.

Cuando el niño compone las palabras de esta manera, sabe leerlas. Por lo tanto, con este método, todos los procesos que conducen a la escritura incluyen también la lectura.

Si el idioma no es fonético, el profesor puede componer palabras separadas con el alfabeto móvil y luego pronunciarlas, dejando que el niño repita por sí mismo el ejercicio de ordenarlas y releerlas.

El material incluye dos alfabetos móviles. Uno de ellos consta de letras más grandes y está dividido en dos casillas, cada una con las vocales. Este se utiliza para los primeros ejercicios, en los que el niño necesita objetos muy grandes para reconocer las letras. Cuando se familiariza con la mitad de las consonantes, puede empezar a formar palabras, aunque solo esté trabajando con una parte del alfabeto.

El otro alfabeto móvil tiene letras más pequeñas y está contenido en una sola caja. Se entrega a los niños que han hecho sus primeros intentos de... 97Composición con palabras, y ya conocemos el alfabeto completo.

Es después de estos ejercicios con el alfabeto móvil que el niño es capaz de escribir palabras enteras . Este fenómeno generalmente ocurre inesperadamente, y entonces un niño que nunca ha trazado un trazo o una letra en papel escribe varias palabras en sucesión . A partir de ese momento continúa escribiendo, perfeccionándose gradualmente. Esta escritura espontánea adquiere las características de un fenómeno natural , y el niño que ha comenzado a escribir la "primera palabra" continuará escribiendo de la misma manera que habló después de pronunciar la primera palabra, y como caminó después de haber dado el primer paso. El mismo curso de formación interna a través del cual apareció el fenómeno de la escritura es el curso de su progreso futuro, de su crecimiento hacia la perfección. El niño preparado de esta manera ha entrado en un curso de desarrollo a través del cual pasará tan seguramente como el crecimiento del cuerpo y el desarrollo de las funciones naturales han pasado por su curso de desarrollo cuando la vida se ha establecido una vez.

Para los fenómenos interesantes y muy complejos 98En relación con el desarrollo de la escritura y luego de la lectura, véanse mis obras más extensas.


LA LECTURA DE LA MÚSICA



Fig. 32.––El pentagrama musical.[A]

Cuando el niño sabe leer, puede hacer una primera aplicación de este conocimiento a la lectura de los nombres de las notas musicales.

En relación con el material de educación sensorial, compuesto por la serie de campanas, utilizamos un material didáctico que sirve como introducción a la lectura musical. Para ello, contamos, en primer lugar, con una tabla de madera no muy larga, pintada de verde pálido. En esta tabla, el pentagrama está recortado en negro, y en cada línea y espacio hay agujeros redondos, dentro de cada uno de los cuales se escribe el nombre de la nota en relación con la clave de sol.

También hay una serie de pequeños discos blancos que se pueden colocar en los agujeros. En una cara de cada disco está escrito el nombre de la nota (do, re, mi, fa, sol, la, si, do).

El niño, guiado por el nombre escrito en los discos, los coloca, con el nombre hacia arriba, en el lugar correcto de la pizarra y luego lee los nombres de las notas. Este ejercicio lo puede hacer... 99Por sí solo, aprende la posición de cada nota en el pentagrama. Otro ejercicio que el niño puede realizar simultáneamente es colocar el disco con el nombre de la nota sobre la base rectangular de la campana correspondiente, cuyo sonido ya ha aprendido a reconocer de oído en el ejercicio sensorial descrito anteriormente.



Fig. 39.––Teclado tonto.

Después de este ejercicio, se construye otro pentagrama sobre una tabla de madera verde, más largo que el anterior y sin hendiduras ni signos. Un número considerable de discos, en una de cuyas caras están escritos los nombres de las notas, está a disposición del niño. Toma un disco al azar, lee su nombre y lo coloca en el pentagrama. 100Con el nombre debajo, de modo que la cara blanca del disco quede visible en la parte superior. Mediante la repetición de este ejercicio, el niño puede colocar varios discos en la misma línea o en el mismo espacio. Al terminar, les da la vuelta para que los nombres queden afuera y así descubre si ha cometido errores. Tras aprender la clave de sol, el niño pasa a aprender la de fa con gran facilidad.

Al pentagrama descrito arriba se le puede añadir otro similar, dispuesto como se muestra en la figura. (Fig. 32.) El niño que comienza con do, coloca los discos sobre el tablero en orden ascendente en su posición correcta hasta llegar a la octava: do, re, mi, fa, sol, la, si, do. Luego desciende la escala de la misma manera, volviendo a do , pero continuando colocando los discos siempre a la derecha: sol, fa, mi, re, do. De esta manera forma un ángulo. En este punto desciende de nuevo al pentagrama inferior, si, la, sol, fa, mi, re, do, luego asciende de nuevo por el otro lado: re, mi, fa, sol, la, si, y formando con sus dos líneas de discos otro ángulo en el bajo, ha completado un rombo, “el rombo de las notas”.

Una vez dispuestos los discos de esta manera, 101El pentagrama superior está separado del inferior. En este último, las notas se ordenan según la clave de fa. De esta manera, se presentan al niño los primeros elementos de la lectura musical, una lectura que corresponde a sonidos con los que su oído ya está familiarizado.

Para una primera aplicación práctica de este conocimiento, hemos utilizado en nuestras escuelas un teclado de piano en miniatura que reproduce la esencia de este instrumento, aunque de forma simplificada y visible. Solo se reproducen dos octavas, y las teclas, pequeñas, son proporcionales a la mano de un niño de cuatro o cinco años, como las teclas de un piano común son proporcionales a las de un adulto. Todo el mecanismo de la tecla es visible (Fig. 39). Al pulsar una tecla, se ve elevarse el martillo, donde está escrito el nombre de la nota. Los martillos son blancos y negros, como las notas.

Con este instrumento es muy fácil para el niño practicar solo, encontrando en el teclado las notas correspondientes a algún compás de música escrita, y siguiendo los movimientos de los dedos que realiza al tocar el piano.

El teclado en sí es mudo, pero una serie de 102Se pueden aplicar tubos resonantes, similares a los tubos de un órgano, a la superficie superior, de modo que los martillos que los golpean produzcan notas musicales correspondientes a las teclas pulsadas. El niño puede entonces continuar sus ejercicios controlando los sonidos musicales.

MATERIAL DIDÁCTICO PARA LA LECTURA MUSICAL.



Fig. 33.
En la tabla de madera, se recortan espacios circulares que corresponden a las notas. Dentro de cada espacio hay una figura. En una cara de cada disco se escribe un número y en la otra, el nombre de la nota. El niño los coloca en los lugares correspondientes.



Fig. 34.
A continuación, el niño colocó los discos en las notas recortadas del pentagrama, pero ya no hay números escritos para ayudarle a ubicarlos. En su lugar, debe intentar recordar la ubicación de la nota en el pentagrama. Si no está seguro, consulta la tabla numerada (Fig. 33).



Fig. 35.
El niño dispuso en el pentagrama los semitonos en los espacios que quedan donde los discos están alejados: do-re, re-mi, fa-sol, sol-la, la-ti. Los discos para los semitonos tienen el sostenido en un lado y el bemol en el otro, p. ej., re♯-mi
se escriben en los lados opuestos del mismo disco.



Fig. 36.
Los niños toman una gran cantidad de discos y los colocan en el pentagrama, dejando hacia arriba el lado en blanco, es decir, el lado donde no está escrito el nombre de la nota. Luego, verifican su trabajo volteando los discos y leyendo el nombre.



Fig. 37.
El pentagrama doble se forma uniendo los dos pentagramas. Los niños disponen las notas en forma de rombo.



Fig. 38.
Se separan las dos tablas y las notas permanecen ordenadas según las claves de sol y de fa. Las armaduras correspondientes se colocan en los dos pentagramas.


ARITMÉTICA

Los niños poseen todo el conocimiento instintivo necesario para prepararlos para tener ideas claras sobre la numeración. La idea de cantidad era inherente a todo el material para la educación de los sentidos: más largo, más corto, más oscuro, más claro. La concepción de identidad y de diferencia formaba parte de la técnica misma de la educación de los sentidos, que comenzaba con el reconocimiento de objetos idénticos y continuaba con la ordenación gradada de objetos similares. Haré un ejemplo especial del primer ejercicio con las inserciones sólidas, que puede realizar incluso un niño de dos años y medio. Cuando comete el error de colocar un cilindro en un agujero demasiado grande, dejando así un cilindro sin espacio, absorbe instintivamente la idea de la ausencia de uno en una serie continua. La mente del niño no está preparada. 103para el número “por ciertas ideas preliminares”, dadas apresuradamente por el maestro, sino que ha sido preparado para él mediante un proceso de formación, mediante una lenta construcción de sí mismo.

Para entrar directamente en la enseñanza de la aritmética, debemos recurrir al mismo material didáctico utilizado para la educación de los sentidos.

Analicemos los tres conjuntos de materiales que se presentan después de los ejercicios con los recuadros sólidos: el material para enseñar tamaño (los cubos rosas), grosor (los prismas marrones) y longitud (las varillas verdes). Existe una relación clara entre las diez piezas de cada serie. En el material para longitud, la pieza más corta sirve de unidad de medida para las demás; la segunda pieza es el doble de la primera, la tercera es el triple, etc., y, aunque la escala de longitud aumenta diez centímetros con cada pieza, las demás dimensiones se mantienen constantes ( es decir , todas las varillas tienen la misma sección).

Las piezas se sitúan entonces en la misma relación entre sí que la serie natural de los números 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10.

En la segunda serie, es decir, la que muestra el espesor , mientras que la longitud permanece constante, 104La sección cuadrada de los prismas varía. El resultado es que los lados de las secciones cuadradas varían según la serie de números naturales, es decir , en el primer prisma, el cuadrado de la sección tiene lados de un centímetro, en el segundo de dos centímetros, en el tercero de tres centímetros, etc., y así sucesivamente hasta el décimo, en el que el cuadrado de la sección tiene lados de diez centímetros. Por lo tanto, los prismas están en la misma proporción entre sí que los números de la serie de cuadrados (1, 4, 9, etc.), ya que se necesitarían cuatro prismas del primer tamaño para hacer el segundo, nueve para hacer el tercero, etc. Las piezas que componen la serie para la enseñanza del grosor están, por lo tanto, en la siguiente proporción: 1: 4: 9: 16: 25: 36: 49: 64: 81: 100.

En el caso de los cubos rosas, la arista aumenta según la serie numérica; es decir , el primer cubo tiene una arista de un centímetro, el segundo de dos centímetros, el tercero de tres centímetros, y así sucesivamente, hasta el décimo cubo, que tiene una arista de diez centímetros. Por lo tanto, la relación de volumen entre ellos es la de los cubos de la serie numérica del uno al diez, es decir , 1: 8: 27: 64: 125: 216: 343: 512: 729: 1000. De hecho, para hacer 105Para completar el volumen del segundo cubo rosa, se necesitarían ocho de los primeros cubitos; para completar el volumen del tercero, se necesitarían veintisiete, y así sucesivamente.



Fig. 40.––Diagrama que ilustra el uso de varillas numéricas.

Los niños tienen un conocimiento intuitivo de esta diferencia, pues se dan cuenta de que el ejercicio con los cubos rosas es el más fácil de los tres y el de las varillas el más difícil. Al comenzar la enseñanza directa de los números, elegimos las varillas largas, modificándolas, sin embargo, dividiéndolas en diez espacios, cada uno de diez centímetros de longitud, coloreados alternativamente en rojo y azul. Por ejemplo, la varilla que es cuatro veces más larga que la primera se ve claramente compuesta por cuatro piezas iguales, rojas y azules; y lo mismo ocurre con las demás.

Una vez colocadas las varillas en orden de gradación, le enseñamos al niño los números: uno, dos, tres, etc., tocándolas sucesivamente, desde la primera hasta la decena. Luego, para ayudarle a comprender mejor el número, procedemos a reconocer las varillas por separado mediante la lección habitual en tres periodos.

Colocamos las tres primeras varas delante del niño, y señalándolas o tomándolas en la mano por turno, para mostrárselas decimos: 106“Este es uno ”. “Este es dos ”. “Este es tres ”. Señalamos con el dedo las divisiones en cada varilla, contándolas para asegurarnos, “Uno, dos: este es dos ”. “Uno, dos, tres: este es tres ”. Luego le decimos al niño: “Dame dos ”. “Dame uno ”. “Dame tres ”. Finalmente, señalando una varilla, decimos, “¿Qué es esto?”. El niño responde, “Tres”, y contamos juntos: “Uno, dos, tres”.

De la misma manera enseñamos todas las demás varillas en su orden, añadiendo siempre una o dos más según la capacidad de respuesta del niño.

107

La importancia de este material didáctico reside en que proporciona una idea clara del número . Pues, cuando se nombra un número, existe como un objeto, una unidad en sí misma. Cuando decimos que un hombre posee un millón, queremos decir que posee una fortuna que vale tantas unidades de medida de valor, y todas estas unidades pertenecen a una sola persona.

Así, si sumamos 7 a 8 (7 + 8), sumamos un número a un número , y estos números por una razón definida representan en sí mismos grupos de unidades homogéneas.

De nuevo, cuando el niño nos muestra el 9, está manipulando una varilla inflexible: un objeto completo en sí mismo, pero compuesto de nueve partes iguales que se pueden contar. Y cuando llega el momento de sumar 8 a 2, coloca una al lado de la otra dos varillas, dos objetos, uno de los cuales tiene ocho longitudes iguales y el otro dos. Por otro lado, cuando en las escuelas comunes, para facilitar el cálculo, se le presentan al niño diferentes objetos para contar, como frijoles, canicas, etc., y cuando, por ejemplo (8 + 2), toma un grupo de ocho canicas y le añade dos más, la impresión natural en su mente no es que ha sumado 8 a 2, 108pero que ha añadido 1 + 1 + 1 + 1 + 1 + 1 + 1 + 1 a 1 + 1. El resultado no es tan claro, y se requiere que el niño haga el esfuerzo de mantener en su mente la idea de un grupo de ocho objetos como un todo unido , correspondiente a un solo número, 8.

Este esfuerzo a menudo hace retroceder al niño y retrasa su comprensión de los números durante meses o incluso años.

La suma y resta de números menores de diez se simplifica enormemente con el uso del material didáctico para la enseñanza de longitudes. Presentemos al niño el atractivo problema de ordenar las piezas para formar un conjunto de varillas, todas tan largas como la más larga. Primero, coloca las varillas en el orden correcto (la escalera larga); luego, toma la última varilla (1) y la coloca junto al 9. De igual manera, toma la penúltima varilla (2) y la coloca junto al 8, y así sucesivamente hasta el 5.

Este juego muy sencillo representa la suma de números dentro de la decena: 9 + 1, 8 + 2, 7 + 3, 6 + 4. Luego, cuando vuelve a colocar las varillas en sus lugares, primero debe quitar el 4 y ponerlo 109de nuevo debajo del 5, y luego quita en su turno el 3, el 2, el 1. Con esta acción ha vuelto a poner las varillas en su gradación correcta, pero también ha realizado una serie de restas aritméticas, 10 - 4, 10 - 3, 10 - 2, 10 - 1.

La enseñanza de las cifras reales marca un avance desde las varillas hasta el proceso de contar con unidades separadas. Cuando se conocen las cifras, estas cumplirán en abstracto la misma función que las varillas en concreto; es decir, representarán la unión de un cierto número de unidades separadas en un todo .

La función sintética del lenguaje y el amplio campo de trabajo que abre a la inteligencia se demuestra , podríamos decir, por la función de la figura , que ahora puede sustituir a las varillas de hormigón.

El uso de las varillas reales solamente limitaría la aritmética a las pequeñas operaciones dentro de la decena o números un poco mayores, y, en la construcción de la mente, estas operaciones avanzarían muy poco más allá de los límites de la primera educación simple y elemental de los sentidos.

La figura, que es una palabra, un signo gráfico, será 110permitir ese progreso ilimitado que la mente matemática del hombre ha sido capaz de realizar en el curso de su evolución.

El material incluye una caja con tarjetas lisas, donde están pegadas las figuras del uno al nueve, recortadas en papel de lija. Estas son análogas a las tarjetas donde están pegadas las letras del alfabeto en papel de lija. El método de enseñanza es siempre el mismo. Se le pide al niño que toque las figuras en la dirección en que están escritas y las nombre al mismo tiempo.

En este caso, hace más que cuando aprendió las letras; se le muestra cómo colocar cada figura en la varilla correspondiente. Una vez aprendidas todas las figuras de esta manera, uno de los primeros ejercicios será colocar las tarjetas numéricas sobre las varillas, dispuestas en gradación. Así dispuestas, forman una sucesión de escalones en la que es un placer colocar las tarjetas, y los niños repiten este ingenioso juego durante un buen rato.

Tras este ejercicio, viene lo que podríamos llamar la «emancipación» del niño. Llevaba consigo sus propias figuras, y ahora, usándolas, sabrá agrupar unidades.



Fig. 41.––Cajas de conteo.

Para ello contamos con el material didáctico 111una serie de clavijas de madera, pero además de éstas les damos a los niños todo tipo de objetos pequeños: palitos, cubos pequeños, fichas, etc.

El ejercicio consistirá en colocar frente a una figura el número de objetos que esta indica. Para ello, el niño puede usar la caja incluida en el material (Fig. 41). Esta caja está dividida en compartimentos, sobre cada uno de los cuales hay impresa una figura, y el niño coloca en cada compartimento el número correspondiente de clavijas.

Otro ejercicio es colocar todas las figuras sobre la mesa y colocar debajo de ellas el número correspondiente de cubos, fichas, etc.

Este es solo el primer paso, y sería imposible hablar aquí de las lecciones posteriores sobre el cero, las decenas y otros procesos aritméticos, para cuyo desarrollo se deben consultar mis obras más extensas. Sin embargo, el propio material didáctico puede dar una idea. En la caja que contiene las clavijas hay un compartimento con el 0 impreso. Dentro de este compartimento no se debe poner nada, y entonces comenzamos con uno .

El cero no es nada, pero se coloca al lado del uno para permitirnos contar cuando pasamos del 9, es decir, el 10.

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Fig. 42.––Marco aritmético.

Si, en lugar de la pieza 1, tomáramos piezas tan largas como la varilla 10, podríamos contar 10, 20, 30, 40, 50, 60, 70, 80, 90. En el material didáctico hay marcos con tarjetas con números del 10 al 90 impresos. Estos números están fijados en un marco de tal manera que las cifras del 1 al 9 pueden insertarse cubriendo el cero. Si el cero del 10 está cubierto por un 1, el resultado es 11; si está cubierto por un 2, es 12, y así sucesivamente, hasta el último 9. Luego pasamos a los veintes (la segunda decena), y así sucesivamente, de diez en diez. (Fig. 42.)

Para comenzar este ejercicio con las tarjetas que marcan las decenas, podemos usar las varillas. Al comenzar con la primera decena (10) del marco, tomamos la varilla 10. Colocamos la varilla pequeña 1 junto a la varilla 10 y, al mismo tiempo, deslizamos el número 1, cubriendo el cero del 10. Luego, retiramos la varilla 1 y la figura 1 del marco, y en su lugar colocamos la varilla 2 junto a la varilla 10 y la figura 2 sobre el cero del marco, y así sucesivamente, hasta el 9. Para avanzar más, necesitamos usar dos varillas de 10 para formar el 20.

Los niños muestran mucho entusiasmo al aprender estos ejercicios, que les exigen 113dos conjuntos de actividades y darles en su trabajo claridad de ideas.


En la escritura y la aritmética hemos recogido los frutos de una laboriosa educación que consistió en coordinar los movimientos y adquirir un conocimiento inicial del mundo. Esta cultura surge como consecuencia natural de los primeros esfuerzos del hombre por establecer una comunicación inteligente con el mundo.

Todas esas adquisiciones tempranas que han ordenado la mente del niño serían en vano si no se establecieran firmemente mediante el lenguaje escrito y las cifras. Sin embargo, así establecidas, estas experiencias abren un campo ilimitado para la educación futura. Lo que hemos hecho, por lo tanto, es introducir al niño a un nivel superior —el nivel de la cultura— y ahora podrá pasar a la escuela , pero no a la escuela que conocemos hoy, donde, irracionalmente, intentamos impartir cultura a mentes que aún no están preparadas ni educadas para recibirla .

Para preservar la salud de sus mentes, que han sido ejercitadas y no fatigadas por la orden del trabajo, nuestros niños deben tener un nuevo tipo 114de la escuela para la adquisición de cultura. Mis experimentos para continuar este método con niños mayores ya están muy avanzados.


FACTORES MORALES

Una breve descripción como esta, de los medios que se emplean en la "Casa de los Niños", quizá dé al lector la impresión de un sistema educativo lógico y convincente. Pero la importancia de mi método no reside en la organización en sí, sino en los efectos que produce en el niño . Es el niño quien demuestra el valor de este método con sus manifestaciones espontáneas, que parecen revelar las leyes del desarrollo interior del ser humano.[B] La psicología encontrará quizá en las “Casas de los Niños” un laboratorio que saque a la luz más verdades que las reconocidas hasta ahora; pues el factor esencial en la investigación psicológica, especialmente en el campo de la psicogénesis, el origen y desarrollo de la mente, debe ser el establecimiento de condiciones normales para el libre desarrollo del pensamiento.

Como es bien sabido, dejamos a los niños libres en su trabajo y en todas las acciones que no sean de su agrado. 115Un tipo perturbador. Es decir, eliminamos el desorden, que es «malo», pero permitimos a lo ordenado y «bueno» la más completa libertad de manifestación.

Los resultados obtenidos son sorprendentes, pues los niños han demostrado un amor por el trabajo que nadie sospechaba, y una calma y un orden en sus movimientos que, superando los límites de la corrección, han alcanzado la gracia. La disciplina espontánea y la obediencia que se observa en toda la clase constituyen el resultado más notable de nuestro método.

La antigua discusión filosófica sobre si el hombre nace bueno o malo se plantea a menudo en relación con mi método, y muchos de quienes lo han apoyado lo han hecho argumentando que demuestra la bondad natural del hombre. Muchos otros, por el contrario, se han opuesto, considerando que dejar a los niños en libertad es un error peligroso, ya que poseen tendencias innatas al mal.

Me gustaría plantear la cuestión en un plano más positivo.

En las palabras “bien” y “mal” incluimos las ideas más variadas y las confundimos especialmente 116en nuestro trato práctico con los niños pequeños .

Las tendencias que estigmatizamos como malas en niños pequeños de tres a seis años a menudo son simplemente aquellas que nos molestan a los adultos cuando, al no comprender sus necesidades, intentamos impedirles todos sus movimientos , todos sus intentos de adquirir experiencia en el mundo (tocándolo todo, etc.). Sin embargo, esta tendencia natural lleva al niño a coordinar sus movimientos y a recopilar impresiones, especialmente sensaciones táctiles, de modo que, al impedírselo, se rebela , y esta rebelión constituye casi la totalidad de su «travesura».

¿Qué maravilla que el mal desaparezca cuando, si damos los medios adecuados para el desarrollo y dejamos plena libertad para utilizarlos, la rebelión ya no tiene razón de existir?

Además, mediante la sustitución de una serie de estallidos de alegría por la antigua serie de estallidos de ira , la fisonomía moral del niño llega a asumir una calma y una dulzura que lo hacen parecer un ser diferente.

Somos nosotros quienes provocamos a los niños a las manifestaciones violentas de una verdadera lucha por la existencia . Para existir según las necesidades de sus... 117Debido a su desarrollo psíquico , a menudo se veían obligados a arrebatarnos lo que les parecía necesario para tal fin. Tenían que ir en contra de nuestras leyes, o a veces luchar con otros niños para arrebatarles los objetos de su deseo.

Por otro lado, si les damos a los niños los medios de subsistencia , la lucha por ellos desaparece y se da paso a una vigorosa expansión de la vida. Esta cuestión implica un principio higiénico relacionado con el sistema nervioso durante el difícil período en que el cerebro aún se desarrolla rápidamente, y debería ser de gran interés para los especialistas en enfermedades infantiles y trastornos nerviosos. La vida interior del hombre y el desarrollo de su intelecto están regidos por leyes especiales y necesidades vitales que no pueden olvidarse si buscamos la salud de la humanidad.

Por esta razón, un método educativo que cultive y proteja las actividades interiores del niño no es una cuestión que concierna sólo a la escuela o a los maestros; es una cuestión universal que concierne a la familia y es de vital interés para las madres.

118

Profundizar en una pregunta suele ser la única manera de responderla correctamente. Si, por ejemplo, viéramos a hombres peleándose por un trozo de pan, diríamos: "¡Qué malos son los hombres!". Si, por el contrario, entráramos en un restaurante bien calentado y los viéramos encontrar sitio tranquilamente y elegir su comida sin envidiarse, diríamos: "¡Qué buenos son los hombres!". Evidentemente, la cuestión del bien y el mal absolutos, cuyas ideas intuitivas nos guían en nuestro juicio superficial, va más allá de estas limitaciones. Podemos, por ejemplo, proporcionar excelentes restaurantes a todo un pueblo sin afectar directamente a su moral. Se podría decir, en efecto, que, a juzgar por las apariencias, un pueblo bien alimentado es mejor, más tranquilo y comete menos delitos que una nación mal nutrida; pero quien deduzca de ello que para que los hombres sean buenos basta con alimentarlos, cometerá un error evidente.

No se puede negar, sin embargo, que la alimentación será un factor esencial para la obtención del bien, en el sentido de que eliminará todos los malos actos y la amargura causada por la falta de pan.

Ahora bien, en nuestro caso, estamos ante un caso muy lejano. 119Necesidad más profunda: el alimento de la vida interior del hombre y de sus funciones superiores. El pan que tratamos es el pan del espíritu, y nos adentramos en el complejo tema de la satisfacción de las necesidades psíquicas del hombre.

Ya hemos obtenido un resultado muy interesante: hemos descubierto la posibilidad de presentar nuevos métodos para que los niños alcancen un mayor nivel de calma y bienestar, y hemos podido establecer estos métodos mediante la experiencia. La base de nuestros resultados reside en estos métodos que hemos descubierto, que pueden dividirse en dos categorías: la organización del trabajo y la libertad.

Es la organización perfecta del trabajo, que permite el desarrollo personal y da salida a las energías, lo que proporciona a cada niño una satisfacción beneficiosa y tranquilizadora . Y es en estas condiciones de trabajo que la libertad conduce al perfeccionamiento de las actividades y al logro de una disciplina fina, que es en sí misma el resultado de esa nueva cualidad de calma que se ha desarrollado en el niño.

La libertad sin organización del trabajo sería inútil. El niño, libre y sin medios de subsistencia, 120El trabajo se desperdiciaría, igual que un recién nacido, si se le deja sin alimento, moriría de hambre. La organización del trabajo , por lo tanto, es la piedra angular de esta nueva estructura de bondad; pero incluso esa organización sería en vano sin la libertad para utilizarla y sin la libertad para desarrollar todas esas energías que surgen de la satisfacción de las actividades más elevadas del niño.

¿Acaso no se ha producido un fenómeno similar en la historia de la humanidad? La historia de la civilización es una historia de intentos exitosos de organizar el trabajo y alcanzar la libertad. En general, la bondad del hombre también ha aumentado, como lo demuestra su progreso de la barbarie a la civilización, y puede decirse que el crimen, las diversas formas de maldad, la crueldad y la violencia han disminuido gradualmente durante este tiempo.

De hecho, la criminalidad de nuestros tiempos se ha comparado con una forma de barbarie que sobrevive en medio de los pueblos civilizados. Por lo tanto, es mediante una mejor organización del trabajo que la sociedad probablemente alcanzará una mayor purificación, y mientras tanto parece inconscientemente... 121estar buscando el derrocamiento de las últimas barreras entre sí misma y la libertad.

Si esto es lo que aprendemos de la sociedad, ¿cuán grandes serán los resultados en los niños de tres a seis años si la organización de su trabajo es completa y su libertad absoluta? Por eso nos parecen tan buenos, como heraldos de esperanza y redención.

Si los hombres, que recorren todavía de manera tan penosa e imperfecta el camino del trabajo y de la libertad, han llegado a ser mejores, ¿por qué debemos temer que el mismo camino resulte desastroso para los niños?

Sin embargo, por otro lado, no diría que la bondad de nuestros pequeños en su libertad resolverá el problema de la bondad o la maldad absolutas del hombre. Solo podemos decir que hemos contribuido a la causa de la bondad al eliminar los obstáculos que fueron causa de violencia y rebelión.

“Démosle, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”.

EL FIN


[A]

El pentagrama único se utiliza en el Conservatorio de Milán y se utiliza en el método Perlasca.

[B]

Vea los capítulos sobre Disciplina en mis obras más extensas.

Nota del transcriptor:

Las ilustraciones se han acercado a sus párrafos correspondientes.

Los números de página en la Lista de ilustraciones no reflejan la nueva ubicación de las ilustraciones, sino que son como en el original.

En la lista de "material didáctico para la educación de los sentidos " de las páginas 18-19 falta el elemento (j) como en el original.

Se conserva la ortografía arcaica y variable del autor.

Se conserva el estilo de puntuación del autor.

Se han modificado los problemas tipográficos y estos son: destacado.

Cambios del transcriptor:

Página vii : Fue 'maravilloso' [De hecho, Helen Keller es un ejemplo maravilloso del fenómeno común a todos los seres humanos]

Página 46 : ¿Qué son los 'anillos'? [que varían según sus lados o según sus ángulos (el equilátero, isósceles, escaleno, rectángulo, obtusángulo y agudo)]

Página 63 : Se añadieron comas [reconocidas y ordenadas: do, re , do, re, mi ; do, re, mi, fa ; do, re, mi, fa, sol , etc. De esta manera logra ordenar todas las]

Leyenda de la figura 35 : Was 'si' [los espacios que quedan donde los discos están muy separados: do-re, re-mi, fa-sol, sol-la, la- ti . Los discos para los semitonos]

 

 

*** FIN DEL PROYECTO GUTENBERG EBOOK MANUAL DEL PROPIO DR. MONTESSORI ***

 

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