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Libro N° 13945. Qué Es El Imperialismo. Houtart, François.

 


© Libro N° 13945. Qué Es El Imperialismo. Houtart, François.  Emancipación. Junio 14 de 2025

  

Título Original: © Qué Es El Imperialismo. François Houtart

 

Versión Original: © Qué Es El Imperialismo. François Houtart

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QUÉ ES EL IMPERIALISMO

François Houtart

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Qué Es El Imperialismo

François Houtart

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

QUÉ ES EL IMPERIALISMO

FRANÇOIS HOUTART

LA INSIGNIA, JUNIO DEL 2004.

 

Históricamente, el imperialismo es la dominación política de un Es-tado sobre varios otros para establecer una hegemonía política, eco-nómica, cultural. Muchos ejemplos existen en el transcurso de los siglos: el imperio de Asoka en la India, que se extendió desde Afga-nistán hasta Indonesia; el imperio romano sobre el Mediterráneo y Europa central; el imperio inca en el centro del continente ameri-cano; el imperio de Carlomagno en Europa; el de España tras la con¬quista; el de la Francia de Napoleón, etc.

A partir de principios del siglo XIX, la función económica se vuelve predominante porque corresponde a la lógica misma del capitalis-mo, que busca el control de las materias primas y de los mercados. Sin embargo, su carácter nacional es todavía central en este período, y es Gran Bretaña el prototipo de este tipo de imperialismo. Las conquis¬tas coloniales de Africa en particular fueron características de la par¬tición del sur entre zonas de influencia y explotación. Des-pués de la Segunda Guerra Mundial es EEUU quien toma el lideraz-go del impe¬rialismo, con una cierta competencia con los dos otros polos de la triada: Europa y Japón.

El análisis del fenómeno ha tenido su desarrollo. Ya Carlos Marx señaló en El Capital la tendencia a la concentración del capitalismo, lo que implica necesariamente su tendencia a adquirir un carácter internacional. En su obra de 1904 El imperialismo, J.A. Hobson es-tableció la diferencia entre el capitalismo de libre intercambio, que caracterizó el siglo XIX, con bases predominante nacionales, y el capitalismo de monopolio, que se desarrolló después con exigencias de dominación internacional. R. Hilferding, en 1910, insistió sobre el carácter creciente del capital financiero y sobre la importancia del Estado para apoyar el desarrollo capitalista. Rosa Luxemburgo estu¬dió el expansionismo y la agresividad de los grandes poderes, des¬embocando en el militarismo, todo ello en función de la lógica de la acumulación del capital.

Evidentemente, es Lenín quien publicó el libro más conocido al res-pecto: El imperialismo, fase superior del capitalismo - Ensayo de vulgarización, en 1917. Explicó el imperialismo como el resultado de la fase monopolista del capitalismo: más y más concentración y cárteles para apropiarse de los recursos del mundo; exportación de capitales y no solamente de mercancías; parasitismo de las burgues-ías; explotación de las naciones oprimidas... Insistió sobre la vincu-la¬ción entre el sistema económico predominante y los problemas polí¬ticos del tiempo, en particular la guerra.

Hoy día, imperialismo significa la articulación de todas las partes del mundo en un sistema mundial único, caracterizado por las de-sigual¬dades de desarrollo, desigualdades no en función de lo que algunos llaman un "retraso" de ciertas naciones frente al dinamismo de otras, sino como exigencia de la lógica misma de la acumulación del capi¬tal (el intercambio desigual). Es lo que Samir Amín, un economista egipcio, llama el "imperialismo colectivo", constituido por las gran¬des empresas transnacionales, muchas veces con capital de varias partes del mundo.

Frente a la tendencia -típica del sistema capitalista- de una degrada-ción de la tasa de ganancia (que Marx ya había señalado), la salida es encontrar siempre nuevas fronteras de acumulación del capital. Du¬rante mucho tiempo eso significó conquistar territorios. Hoy es dife¬rente y por eso el capital no se opuso a la descolonización. Hoy el papel del capital financiero es predominante. La extracción del so¬breproducto se hace por medios financieros (pago del servicio de la deuda, tasa de intereses, paraísos fiscales, etc.) o jurídicos (reglas de la Organización Mundial del Comercio, programas de ajuste es-truc¬tural, establecimiento de "zonas de libre comercio", como el ALCA). Nunca antes, aun durante el tiempo más duro de la coloni-zación, las metrópolis del norte extrajeron tantas riquezas de sus periferias del sur como hoy día.

Sin embargo el capital debe apoyarse sobre el Estado para garanti-zar su estabilidad, asegurar el respeto de la propiedad y de las ga-nancias, crear condiciones favorables a la acumulación, como la exención de impuestos, el establecimiento de infraestructuras, la formación de la mano de obra, la reducción de su precio, etc. Eso se verifica en parti¬cular en períodos de crisis, donde se favorece el dirigismo político, hasta las dictaduras, y la militarización (buen medio de corregir las crisis de consumo y de sobreproducción, sin hablar de la función muy positiva de la fabricación de armas, mane-ra de hacer pasar fon¬dos públicos a manos privadas). Frente a la internacionalización de los procesos económicos, las grandes insti-tuciones financieras como el Banco mundial y el FMI juegan hoy día un papel similar, al servi¬cio del proyecto neoliberal.

Hoy es EEUU quien, como única superpotencia mundial, asume este papel a escala internacional, siendo la "globalización", precisamen-te, la fase superior del desarrollo del imperialismo. EEUU no sola-mente arbitra la mayoría de las empresas transnacionales, sino que domina políticamente las instituciones financieras internacionales (derecho de veto con 17% de los votos), se niega a aprobar la mayo-ría de los tratados internacionales (Kioto a propósito del clima, el Tribunal Penal Internacional, las minas antipersonales, el trabajo de los niños, la prohibición de armas químicas y biológicas, etc.) y tiene bases militares en 121 países del mundo.

La guerra en Irak es un producto directo del imperialismo. El con-trol de los recursos naturales, petróleo y gas (Medio Oriente, Asia cen¬tral, Africa del Este, Bolivia), minerales (Africa Central), biodi-versi¬dad (América Central, Amazonia), agua y oxígeno, es una ne-cesidad para la producción capitalista. Las luchas contra el terro-rismo, el nar¬cotráfico, el despotismo... sirven de pretexto (útil) para justificar las empresas imperialistas.

Pero hay mas todavía en la fase actual de la construcción del impe-rio estadounidense. El documento del PNAC (Proyecto para un Nuevo Siglo Americano: http://www.newame-ricancentury.org) es muy explícito a este respecto. Publicado en 1997 y completado en 2000, este plan sale de la constatación de que EEUU es la única po-tencia mundial y que por eso tiene el deber moral de establecer "una hege¬monía benévola" sobre el mundo. Sólo EEUU puede determinar quiénes son los buenos y los malos. No puede permitir que ninguna otra nación, aun regional, sea una potencia rival.

Por eso EEUU debe aumentar su armamento y su presupuesto mili-tar, desarrollar una nueva generación de armas nucleares, hacer de las Fuerzas Aéreas una fuerza de primer disparo en el mundo. Para establecer la "Pax Americana" debe construir bases sólidas e indis-cutibles, lo que va exigir, según el documento, un largo proceso, a menos que ocurra un evento catastrófico y catalizador comparable al ataque de Pearl Harbor. ¡Era una visión casi profética! El PNAC fue la obra de un pequeño grupo de neoconservadores, un "think tank" minoritario. Pero ahora es este grupo el que está en el poder con la administración de George W. Bush. Las firmas que encon-tramos bajo este documento son: Dick Cheney (vicepresidente), Donald Rums¬feld (ministro de Defensa), Paul Wolfowitz (vicese-cretario de De¬fensa), etc.

La intervención en Irak estaba planeada desde antes del 11 de sep-tiembre de 2001. Las mentiras para legitimar la militarización del imperio estaban bien pensadas: armas de destrucción masiva, com-pra de uranio en Níger, vinculación entre Sadam Hussein y Bin La-den, etc.

Hoy más que nunca, el imperialismo es "el estadio más avanzado del capitalismo", o del neoliberalismo armado, y vemos que se ma-ni¬fiesta en guerras reales, con su cortejo de horrores y barbaridades. Por eso es bastante extraño constatar el éxito del libro de Michael Hardt y Antonio Negri, El Imperio, dentro de parte de la izquierda latinoamericana.

El mundo actual, según esta perspectiva, vive un "un imperio sin imperialismo", como dice Atilio Boron, director de CLACSO en su critica del a obra, frente al cual se opone "la multitud" como un con-trapoder, como fuente de resistencia. Si es verdad que las resisten-cias al modelo dominante se multiplicaron durante los últimos años (re¬sistencias de las cuales el Foro Social Mundial de Porto Alegre es una expresión importante), no se debe olvidar que el imperio uti-liza la fuerza y la violencia para imponer sus fines. Atilio Boron recuerda la historia reciente de las dictaduras en América Latina, el embargo a Cuba, la guerra del Vietnam, las contrarrevoluciones en Nicaragua, El Salvador, y Guatemala, el golpe de Estado en Vene-zuela, la guerra contra Afganistán e Irak...

Es verdad que los medios del imperio son ahora enormes, militares y políticos. La manera de afrontarlo va ser tal vez bastante diferente a como fue antes. Sin embargo, debemos ser conscientes de que él está también débil y de que puede ser derrotado. Lo vemos en Irak, de manera inesperada para un imperio que sufre de un pensamiento li¬neal, típico del cinismo de las clases dominantes que creen que les está permitido todo lo que les sirva a sus intereses. Pero esta debili-dad provendrá ante todo de las fuerzas de resistencia, y éstas deben organizarse. Que sea en una lucha política (contra el ALCA por ejemplo) o en una lucha armada, no depende de ellas, sino de las circunstancias en las que se encuentren y que, evidentemente, de-berán juzgar con mucho discernimiento para no servir de pretexto fácil al imperio ni para autodestruirse.

Hoy debemos construir colectivamente a escala mundial un nuevo polo, con todos los grupos víctimas de la acumulación del capital (del imperio), un polo capaz de representar una fuerza real, basada en una visión humanista, ética y espiritual del mundo, sobre un aná-lisis en términos de intereses opuestos, sobre compromisos de trans-for¬mación profunda y no de simple acomodación -el imperialismo no se humaniza-, y sobre estrategias a largo y corto plazo.

 

 

* * * * *

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

BORON, Atilio, Poder, "contrapoder" y "antipoder", Revista Temas, 33-34(abril-septiembre 2003) 28-42, sobre: "¿Qué imperialismo?"

HARDT, Michael y NEGRI, Antonio, Imperio, Paidós, Buenos Aires 2002.

LENIN, Vladimir I., El Imperialismo, fase superior del capitalismo, Ed. Progreso, Moscú 1976.

LUXEMBURGO, Rosa, La Acumulación del Capital, Routledge, London - New York 2003.

MANDEL, Ernesto, El Capitalismo tardío, Ed. Era, México 1975.                         

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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