© Libro N° 13945. Qué Es El
Imperialismo. Houtart,
François. Emancipación. Junio 14 de
2025
Título Original: © Qué Es El Imperialismo. François
Houtart
Versión Original: © Qué Es El Imperialismo. François Houtart
Circulación conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión
original de textos:
https://www.cetri.be/Que-es-el-imperialismo?lang=fr
Licencia Creative Commons:
Emancipación Obrera utiliza una
licencia Creative Commons, puedes copiar, difundir o remezclar nuestro
contenido, con la única condición de citar la fuente.
La Biblioteca Emancipación Obrera es un
medio de difusión cultural sin fronteras, no obstante los derechos sobre los
contenidos publicados pertenecen a sus respectivos autores y se basa en la
circulación del conocimiento libre. Los Diseños y edición digital en su mayoría
corresponden a Versiones originales de textos. El uso de los mismos son
estrictamente educativos y está prohibida su comercialización.
Autoría-atribución: Respetar la autoría del texto y el nombre de los
autores
No comercial: No se puede utilizar este trabajo
con fines comerciales
No derivados: No se puede alterar, modificar o
reconstruir este texto.
https://i.pinimg.com/736x/6e/f5/24/6ef524c3671bed5e0dcb02c3c5eb1b1c.jpg
Portada E.O. de Imagen:
https://www.desdeabajo.info/wp-content/uploads/2022/11/imperialismo.jpg
© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina
Miranda
LEAMOS SIN RESERVAS,
ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA
François Houtart
Qué Es El
Imperialismo
François Houtart
QUÉ ES EL IMPERIALISMO
FRANÇOIS HOUTART
LA INSIGNIA, JUNIO DEL 2004.
Históricamente, el imperialismo es la dominación política de un Es-tado
sobre varios otros para establecer una hegemonía política, eco-nómica,
cultural. Muchos ejemplos existen en el transcurso de los siglos: el imperio de
Asoka en la India, que se extendió desde Afga-nistán hasta Indonesia; el
imperio romano sobre el Mediterráneo y Europa central; el imperio inca en el
centro del continente ameri-cano; el imperio de Carlomagno en Europa; el de
España tras la con¬quista; el de la Francia de Napoleón, etc.
A partir de principios del siglo XIX, la función económica se vuelve
predominante porque corresponde a la lógica misma del capitalis-mo, que busca
el control de las materias primas y de los mercados. Sin embargo, su carácter
nacional es todavía central en este período, y es Gran Bretaña el prototipo de
este tipo de imperialismo. Las conquis¬tas coloniales de Africa en particular
fueron características de la par¬tición del sur entre zonas de influencia y
explotación. Des-pués de la Segunda Guerra Mundial es EEUU quien toma el
lideraz-go del impe¬rialismo, con una cierta competencia con los dos otros
polos de la triada: Europa y Japón.
El análisis del fenómeno ha tenido su desarrollo. Ya Carlos Marx señaló
en El Capital la tendencia a la concentración del capitalismo, lo que implica
necesariamente su tendencia a adquirir un carácter internacional. En su obra de
1904 El imperialismo, J.A. Hobson es-tableció la diferencia entre el
capitalismo de libre intercambio, que caracterizó el siglo XIX, con bases
predominante nacionales, y el capitalismo de monopolio, que se desarrolló
después con exigencias de dominación internacional. R. Hilferding, en 1910,
insistió sobre el carácter creciente del capital financiero y sobre la
importancia del Estado para apoyar el desarrollo capitalista. Rosa Luxemburgo
estu¬dió el expansionismo y la agresividad de los grandes poderes,
des¬embocando en el militarismo, todo ello en función de la lógica de la
acumulación del capital.
Evidentemente, es Lenín quien publicó el libro más conocido al
res-pecto: El imperialismo, fase superior del capitalismo - Ensayo de
vulgarización, en 1917. Explicó el imperialismo como el resultado de la fase
monopolista del capitalismo: más y más concentración y cárteles para apropiarse
de los recursos del mundo; exportación de capitales y no solamente de
mercancías; parasitismo de las burgues-ías; explotación de las naciones
oprimidas... Insistió sobre la vincu-la¬ción entre el sistema económico predominante
y los problemas polí¬ticos del tiempo, en particular la guerra.
Hoy día, imperialismo significa la articulación de todas las partes del
mundo en un sistema mundial único, caracterizado por las de-sigual¬dades de
desarrollo, desigualdades no en función de lo que algunos llaman un
"retraso" de ciertas naciones frente al dinamismo de otras, sino como
exigencia de la lógica misma de la acumulación del capi¬tal (el intercambio
desigual). Es lo que Samir Amín, un economista egipcio, llama el
"imperialismo colectivo", constituido por las gran¬des empresas
transnacionales, muchas veces con capital de varias partes del mundo.
Frente a la tendencia -típica del sistema capitalista- de una
degrada-ción de la tasa de ganancia (que Marx ya había señalado), la salida es
encontrar siempre nuevas fronteras de acumulación del capital. Du¬rante mucho
tiempo eso significó conquistar territorios. Hoy es dife¬rente y por eso el
capital no se opuso a la descolonización. Hoy el papel del capital financiero
es predominante. La extracción del so¬breproducto se hace por medios
financieros (pago del servicio de la deuda, tasa de intereses, paraísos
fiscales, etc.) o jurídicos (reglas de la Organización Mundial del Comercio,
programas de ajuste es-truc¬tural, establecimiento de "zonas de libre
comercio", como el ALCA). Nunca antes, aun durante el tiempo más duro de
la coloni-zación, las metrópolis del norte extrajeron tantas riquezas de sus
periferias del sur como hoy día.
Sin embargo el capital debe apoyarse sobre el Estado para garanti-zar su
estabilidad, asegurar el respeto de la propiedad y de las ga-nancias, crear
condiciones favorables a la acumulación, como la exención de impuestos, el
establecimiento de infraestructuras, la formación de la mano de obra, la
reducción de su precio, etc. Eso se verifica en parti¬cular en períodos de
crisis, donde se favorece el dirigismo político, hasta las dictaduras, y la
militarización (buen medio de corregir las crisis de consumo y de
sobreproducción, sin hablar de la función muy positiva de la fabricación de
armas, mane-ra de hacer pasar fon¬dos públicos a manos privadas). Frente a la
internacionalización de los procesos económicos, las grandes insti-tuciones
financieras como el Banco mundial y el FMI juegan hoy día un papel similar, al
servi¬cio del proyecto neoliberal.
Hoy es EEUU quien, como única superpotencia mundial, asume este papel a
escala internacional, siendo la "globalización", precisamen-te, la
fase superior del desarrollo del imperialismo. EEUU no sola-mente arbitra la
mayoría de las empresas transnacionales, sino que domina políticamente las
instituciones financieras internacionales (derecho de veto con 17% de los
votos), se niega a aprobar la mayo-ría de los tratados internacionales (Kioto a
propósito del clima, el Tribunal Penal Internacional, las minas antipersonales,
el trabajo de los niños, la prohibición de armas químicas y biológicas, etc.) y
tiene bases militares en 121 países del mundo.
La guerra en Irak es un producto directo del imperialismo. El con-trol
de los recursos naturales, petróleo y gas (Medio Oriente, Asia cen¬tral, Africa
del Este, Bolivia), minerales (Africa Central), biodi-versi¬dad (América
Central, Amazonia), agua y oxígeno, es una ne-cesidad para la producción
capitalista. Las luchas contra el terro-rismo, el nar¬cotráfico, el
despotismo... sirven de pretexto (útil) para justificar las empresas
imperialistas.
Pero hay mas todavía en la fase actual de la construcción del impe-rio
estadounidense. El documento del PNAC (Proyecto para un Nuevo Siglo Americano:
http://www.newame-ricancentury.org) es muy explícito a este respecto. Publicado
en 1997 y completado en 2000, este plan sale de la constatación de que EEUU es
la única po-tencia mundial y que por eso tiene el deber moral de establecer
"una hege¬monía benévola" sobre el mundo. Sólo EEUU puede determinar
quiénes son los buenos y los malos. No puede permitir que ninguna otra nación,
aun regional, sea una potencia rival.
Por eso EEUU debe aumentar su armamento y su presupuesto mili-tar,
desarrollar una nueva generación de armas nucleares, hacer de las Fuerzas
Aéreas una fuerza de primer disparo en el mundo. Para establecer la "Pax
Americana" debe construir bases sólidas e indis-cutibles, lo que va
exigir, según el documento, un largo proceso, a menos que ocurra un evento
catastrófico y catalizador comparable al ataque de Pearl Harbor. ¡Era una
visión casi profética! El PNAC fue la obra de un pequeño grupo de neoconservadores,
un "think tank" minoritario. Pero ahora es este grupo el que está en
el poder con la administración de George W. Bush. Las firmas que encon-tramos
bajo este documento son: Dick Cheney (vicepresidente), Donald Rums¬feld
(ministro de Defensa), Paul Wolfowitz (vicese-cretario de De¬fensa), etc.
La intervención en Irak estaba planeada desde antes del 11 de
sep-tiembre de 2001. Las mentiras para legitimar la militarización del imperio
estaban bien pensadas: armas de destrucción masiva, com-pra de uranio en Níger,
vinculación entre Sadam Hussein y Bin La-den, etc.
Hoy más que nunca, el imperialismo es "el estadio más avanzado del
capitalismo", o del neoliberalismo armado, y vemos que se ma-ni¬fiesta en
guerras reales, con su cortejo de horrores y barbaridades. Por eso es bastante
extraño constatar el éxito del libro de Michael Hardt y Antonio Negri, El
Imperio, dentro de parte de la izquierda latinoamericana.
El mundo actual, según esta perspectiva, vive un "un imperio sin
imperialismo", como dice Atilio Boron, director de CLACSO en su critica
del a obra, frente al cual se opone "la multitud" como un
con-trapoder, como fuente de resistencia. Si es verdad que las resisten-cias al
modelo dominante se multiplicaron durante los últimos años (re¬sistencias de
las cuales el Foro Social Mundial de Porto Alegre es una expresión importante),
no se debe olvidar que el imperio uti-liza la fuerza y la violencia para
imponer sus fines. Atilio Boron recuerda la historia reciente de las dictaduras
en América Latina, el embargo a Cuba, la guerra del Vietnam, las
contrarrevoluciones en Nicaragua, El Salvador, y Guatemala, el golpe de Estado
en Vene-zuela, la guerra contra Afganistán e Irak...
Es verdad que los medios del imperio son ahora enormes, militares y
políticos. La manera de afrontarlo va ser tal vez bastante diferente a como fue
antes. Sin embargo, debemos ser conscientes de que él está también débil y de
que puede ser derrotado. Lo vemos en Irak, de manera inesperada para un imperio
que sufre de un pensamiento li¬neal, típico del cinismo de las clases
dominantes que creen que les está permitido todo lo que les sirva a sus
intereses. Pero esta debili-dad provendrá ante todo de las fuerzas de
resistencia, y éstas deben organizarse. Que sea en una lucha política (contra
el ALCA por ejemplo) o en una lucha armada, no depende de ellas, sino de las
circunstancias en las que se encuentren y que, evidentemente, de-berán juzgar
con mucho discernimiento para no servir de pretexto fácil al imperio ni para
autodestruirse.
Hoy debemos construir colectivamente a escala mundial un nuevo polo, con
todos los grupos víctimas de la acumulación del capital (del imperio), un polo
capaz de representar una fuerza real, basada en una visión humanista, ética y
espiritual del mundo, sobre un aná-lisis en términos de intereses opuestos,
sobre compromisos de trans-for¬mación profunda y no de simple acomodación -el
imperialismo no se humaniza-, y sobre estrategias a largo y corto plazo.
* * * * *
Bibliografía
BORON, Atilio, Poder, "contrapoder" y "antipoder",
Revista Temas, 33-34(abril-septiembre 2003) 28-42, sobre: "¿Qué
imperialismo?"
HARDT, Michael y NEGRI, Antonio, Imperio, Paidós, Buenos Aires 2002.
LENIN, Vladimir I., El Imperialismo, fase superior del capitalismo, Ed.
Progreso, Moscú 1976.
LUXEMBURGO, Rosa, La Acumulación del Capital, Routledge, London - New
York 2003.
MANDEL, Ernesto, El Capitalismo tardío, Ed. Era, México 1975.

No hay comentarios:
Publicar un comentario