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Libro N° 13880. Exóticas; Trozos de vida. González Prada, Manuel.

 


© Libro N° 13880. Exóticas; Trozos de vida. González Prada, Manuel. Emancipación. Mayo 31 de 2025

  

Título Original: © Exóticas; Trozos de vida. Manuel González Prada

 

Versión Original: © Exóticas; Trozos de vida. Manuel González Prada

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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda

LEAMOS SIN RESERVAS, ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA

 

      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EXÓTICAS; TROZOS DE VIDA

Manuel González Prada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Exóticas; Trozos de vida

Manuel González Prada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONTENIDO

Exóticas; Trozos de vida

 

Exóticas

 

Prólogo

Prelusión

Primera parte

La estatua

Cuartetos persas

Antológicas

Villanela

Nocturno

Gacela

En país extraño

Laude

Antológica

Cuartetos persas

Las mimosas

Bíblica

A una orquídea

Gacela

Acorde

Cuartetos persas

Desnudeces

Ternarios

Gunnar

Gacela

La respuesta de Sirio

Buen amor

Olvido

Cuartetos persas

El borrico

Gacela

Lo que yo maldigo

Crucifixión

Disyuntiva

Cuartetos persas

Antológicas

Laude

Determinismo

Gacela

Los cuervos

Villanela

Antológicas

Cuartetos persas

Optimismo

Segunda parte

Musa Helénica

La primavera

La divina podre

Los pájaros azules

Bíblica

Erótica

Ossianica

En las alturas

Entre el futuro y el pasado

La brisa

El invierno

Buscando lo inhallable

Filosofía y amor

El otoño

Contra el dolor

El rincón florido

Paseo campestre

La nevada

La cita

En un museo

Le tour du proprietaire

Cosas que no entiendo

Los caballos blancos

Ante el cosmos

Mi verdad

Paz y concordia

Lo viejo y lo nuevo

La esperanza

La gran familia

Lluvia en el norte

Los átomos

Hora negra

El cuervo

La idea

La casa misteriosa

El himno futuro

Crepuscular

Osiánica

Episodio

Dísticos

Música macabra

El inmortal

Noche de invierno

El himno alegre

La quimera

Ritmos continuos y proporcionales

 

-I-

Mi muerte

 

-II-

Vida universal

 

-III-

La incertidumbre de Kouang-Tseo

 

-IV-

Perdón

 

-V-

La duda

 

Notas

Trozos de vida

Primera parte

Segunda parte

Ultima verba

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Prólogo

 

La publicación de «EXÓTICAS» en 1911 constituyó, desde todo ángulo, un verdadero acontecimiento nacional: desde el punto de vista estrictamente literario, me atrevo a decir que fue un suceso americano. Lo primero, a causa de la posición de González Prada. No hacía mucho que había salido a luz «HORAS DE LUCHA», en donde, con implacable y cicatrizante crudeza, pasa revista a los vicios del país. Durante un cuarto de siglo, el nombre de Don Manuel se confundía con los más rudos embates contra lo rutinario. Enarbolaban sus purísimas manos el estandarte de una peruanidad auténtica, entrañable, decidida a rescatar los tesoros básicos de la Patria, por sobre los prejuicios y debilidades de una casta opresora. Y aunque «MINÚSCULAS» acababa de tener su segunda -en verdad, su primera- edición, la opinión pública había relegado a segundo término el prestigio del poeta, enceguecida por el fulgor del polemista. Lo segundo, (es decir la resonancia americana de Prada), y de ello me corresponde hablar ahora, ocurrió por las innovaciones de todo género recogidas en el flamante tomito, cuyo colofón lo constituyeron unas parcas, pero enjundiosas notas del propio autor.

 

Para algunos comentaristas apresurados, don Manuel fue, fundamentalmente, el inflamado polemista de «PÁJINAS LIBRES» y «HORAS DE LUCHA». Insisto en considerarlo por encima de toda otra virtud suya, como un poeta, como un insobornable poeta. Mucho de su prosa fue conjugado primeramente en su verso. Quien lea con atención los triolets de «MINÚSCULAS» y muchos de los «Cuartetos persas» de «EXÓTICAS», caerá en la cuenta de que las ideas primarias de sus mejores prosas fueron embrión de verso, imagen desprendida de la rima para engarzarse en la prosa. Así, por ejemplo;   —VI→   aquello de «Para verme con los muertos -ya no voy al campo santo»; o eso de «Los bienes y las glorias de la vida o nunca vienen o nos llegan tarde»; o aquello de «No vayas tras el redoble de un tambor lejano», etc., trasuntan el pensamiento esencial de Prada, que, en prosa, se arropa de sonoridad, de solemnidad, de oratoria.

 

Pero, exégetas no apresurados, o sean los individuos no comprometidos en asuntos nacionales, los críticos de la talla de Federico Onis, de Isaac Golberg, de Pedro y Max Henríquez Ureña, de Carlos García Prado, de Jorge Mañach, de Miguel de Unamuno, de Andrés González Blanco, han tenido y tienen por el poeta Prada una estimación superior al fervor que suscitan sus prosas.

 

Tanto es así que Onis lo considera el primero de los precursores del modernismo, concepto que, expresado en su «ANTOLOGÍA DE LA POESÍA ESPAÑOL E HISPANOAMERICANA», (1934) es ratificado en un artículo aparecido en «LA NUEVA DEMOCRACIA» de Nueva York, correspondiente al tercer trimestre de 1947.

 

La verdad es que don Manuel reveló en «EXÓTICAS» aspectos métricos y poéticos hasta ahí inadvertidos en nuestro idioma. Por ejemplo, (lo cual fue reconocido una y mil veces por José María Eguren) la composición titulada «LOS CABALLOS BLANCOS» se adecua por manera admirable con el estilo de Eguren, el cual dedicó a Prada «LA CANCIÓN DE LAS FIGURAS» (1916). La actitud trascendental que inspira muchos de los versos de Don Manuel, obtiene la adhesión entusiasta de César Vallejo en «LOS HERALDOS NEGROS», singularmente en el poema titulado «LOS DADOS ETERNOS». Prada utiliza, como lo haría Eguren, intrépidamente vocablos franceses, con que enriquece y destaca sus propias imágenes. El lector de «EXÓTICAS» hallará a menudo, giros que un académico difícilmente se resignaría a aceptar. Prescindo de la enumeración en gracia a la brevedad y a la conveniencia de que el lector realice por sí mismo tan instructivo trabajo.

 

Prada organiza en «EXÓTICAS» algo que, después, popularizarían en la poesía castellano nuestro Juan Parra del Riego, el uruguayo Carlos Sabat Ercasty y el chileno Neruda: me refiero   —VII→   al polirritmo. Su origen inmediato hay que hallarlo en Whitman y Verhaeren, más en éste que en aquel, en el caso de Prada, devoto de la literatura en lengua francesa. Y existe otra conmovedora circunstancia: una de las mejores composiciones poéticas de la «generación colónida», o sea la de 1915, en Perú, cuyo capitón activo fue Valdelomar, pero cuyo oculto estratega fue Prada, se debe a Alfredo, hijo de éste: se titula «LA HORA DE LA SANGRE» y está inserta en el volumen «LAS VOCES MÚLTIPLES». Pues bien, un lector avisado advertiría en qué estrofas de «EXÓTICAS» se encuentra el germen de dicha producción de Alfredo González Prada.

 

Don Manuel vivió acuciado por la preocupación de dar a la literatura contenido propio y expresión también propias. No le bastaba lo consuetudinario. Incapaz de aceptar sin beneficio de inventarlo, él proclama, como lema de batalla, aquello de:

 

 

Resignémonos en prosa         mas en verso combatamos por la azucena y la rosa.      

 

«Por la azucena y la rosa» combatió, y de tal manera que no bastándole las lecciones aprendidas de Goethe y von Chamisso, de Rückert y Heine, de Verlaine y Baudelaire, de Banville y Verhaeren, fue a buscar maestros más lejanos en Sinibaldo de Más, y en Quevedo, cuya cooperación invoca, expresa o tácitamente, en más de una de sus estrofas.

 

La misma actitud, aun no depurada formalmente, pero, sí, ascendradísima en el fondo, se la halla en «TROZOS DE VIDA», volumen con que, en 1933, inició Alfredo González Prada la publicación de las obras inéditas de su ilustre padre. Realmente, se ignoraba el vuelo ideológico y la riqueza conceptual del poeta Prada hasta que no se conoció aquella colección, tomado de uno de sus tantos cuadernos manuscritos.

 

Nadie, hasta don Manuel, practicó el modernismo, ni solfeó el simbolismo, en nuestra literatura. Rubén Darío apenas tuvo eco en el Perú. Chocano miró con desgano «LOS RAROS» y concedió exigua atención a «PROSAS PROFANAS». Sus coetáneos rindieron, de vez en cuando, pleitesía al poeta de Nicaragua, mas sin   —VIII→   penetrar en su escuela. Prada la precedi6 y le subrayó. No fue de los secuaces, sino de los heraldos y de los corroboradores. Incapaz de resignarse a repetir, hurgó en conocimiento y magín para presentar lo que él creía que debía ser la yema de una lírica nueva. Si insistió acaso con exceso en el concepto, en la forma concedió a la novedad y a la música la importancia que Verlaine reclamaba en su inmortal «ART POETIQUE». Así, las Villanelas, los Laudes, las Espenserinas, los Triolets, los Rondeles, extraídos de esta y aquella literatura, se confunden en un propósito común: obtener musicalidad a cualquier precio. Lo consiguieron.

 

Después de haber publicado «ADORACIÓN» y reeditado «MINÚSCULAS», encuentro oportuno proseguir la edición de las Obras Completas de don Manuel González-Prada con los tan inaccesibles tomos de «EXÓTICAS» y «TROZOS DE VIDA», piedras millares de su obra literaria.

 

1948.

 

Luis-Alberto Sánchez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  —1→ 

 

 

Paganisme inmortel, et tu mort, on te dit;           

Mais Pan tout bas's en moque, et la Siréne en rit.        

 

 

SAINTE-BEUVE - Eglogue Nopolitaine.                

 

 

 

 

    Oh gloria de la Tierra y de los Cielos,            

paganismo inmortal ¿has muerto acaso?            

Aún cruza el mar la Venus Citerea,          

aún clava Amor su victorioso dardo         

en los fragantes pétalos del lirio       5      

y en el hirviente corazón del astro.           

 

    Eternamente joven y fecundo,              

recorre Pan los mares y los llanos,            

vertiendo vida en el oscuro fondo             

de las saladas ondas, despertando    10    

en los fértiles surcos de la gleba               

al perezoso, entumecido grano.                

 

    Desde la Láctea Vía luminosa              

hasta el humilde césped de los campos,             

desde la ebúrnea ramo de la lira       15    

hasta el leñoso puño del arado,                 

todo murmura: -Por aquí los Dioses,         

los buenos Dioses de Hélade pasaron.                

 

    ¡Incienso y mirra, hosannas y laureles,           

a los risueños Dioses olimpianos!    20    

Ellos al débil hijo de la Tierra         

tender supieron fraternales brazos            

y por el solo amor de las mujeres             

el beso de las Diosas olvidaron.               

—2→

 

    Si el aéreo frontón de la columna 25    

surge del suelo en armoniosos raptos,                

si habla inefables lenguas el sonido,         

si el lienzo vive, si palpita el mármol,                

es que en la sangre del artista cunde         

el generoso espíritu pagano.   30   

 

    Dura el poeta si en crisol antiguo          

acendra el «oro-broza» de sus cantos.                

En el jardín poético de Grecia         

es todo grande, todo perfumado,              

desde la encina patriarcal de Homero        35   

a la efímera rosa de Meleagro.                 

 

    El culto a la belleza y a la gracia,          

la aspiración a lo viril y sano,         

la augusto libertad de la conciencia,         

el infalible método del sabio, 40   

bienes son por el viejo paganismo            

a la moderna Humanidad legados.            

 

    De nación en nación, de pueblo en pueblo,              

cual fiat lux divinamente humano,           

vuela el soplo de Sócrates y Fidias, 45    

de Tales y Platón, de Homero y Safo:                

Grecia plantó: disfruta el universo            

la exuberante floración del árbol.             

 

    Hélade hermosa, naces a la vida           

como imposible sueño realizado;     50    

flor de la Tierra, meces tu corola              

al soplo del azul Mediterráneo                 

y la fragancia envías de tu seno                

hasta el remoto alberque del Sicambro.              

—3→

 

    Siempre te amé; y al eco de tu nombre,  55   

ya palpito de gozo y entusiasmo,              

ya la nostalgia siento y la congoja            

de irreparable, universal naufragio;          

que si una Grecia vieron ya los siglos,               

segunda Grecia no verán acaso.       60    

 

    ¿Dónde, oh próvida madre, no imprimiste               

las indelebles huellas de tus pasos?          

Todas tus gradas son erguidas cumbres;             

todas tus chispas, encendidos astros.         

Suprema iniciadora y creadora,       65    

llevaste el porvenir en tu regazo...            

 

    Y ¡el mundo olvida los opimos dones,           

y cambia el templo dórico en santuario,             

y va cobarde a sollozar de hinojos            

ante grotescos Dioses inhumanos!   70    

Siempre tuvieron, para el bien, los hombres                

memoria infiel y corazón ingrato.             

 

    Pudo al empuje arrollador de Roma               

caer el Griego y arrastrarse esclavo;         

pudo la raza de Solón y Esquilo       75    

rendirse al férreo yugo de Bizancio;         

mas no sucumbe el alma de la Grecia,                

no muere el noble espíritu pagano.           

 

    No, tú no mueres, Paganismo eterno:             

como fanal oculto en el sagrario,     80    

en predilectos corazones moras;               

y eres en siglos de mentales caos              

la simbólica tea de Lucrecio,          

que inextinguida va de mano en mano.              

—4→

 

    Si tu murieras ¿viviría el arte?     85    

¿Sería de almas investido el Paros?          

Tú la injuriada carne redimiendo,             

vienes de néctar a endulzar los labios                

y una blancura sideral difundes                

en esta noche del horror cristiano.   90    

 

    ¡Huya la noche, reine la alegría,           

y rompa el mundo en explosión de salmos!                 

¡Triunfo, oh belleza! Demos a la hermosa          

el indebido pedestal del santo,        

y el arte perfumemos y la ciencia     95    

con la ambrosía del ideal pagano.             

 

 

 

  —6→ 

ArribaAbajoPrimera parte

 

Portons au luth une main deliée;               

rajeunissons toute forme oubliée.             

 

 

A. DESPLACES. - La Couronne D'Ophelie.                     

 

 

  —7→ 

ArribaAbajoLa estatua

 

 

    Ante la casta sonrisa         

de la Tierra y de los Cielos,            

resplandece la Hermosura              

en un desnudo completo.                

 

    Es la diosa de las diosas,    5     

la invencible y frágil Venus,           

evocada de la tumba             

por los cinceles del genio.               

 

    El mudo mármol encarna           

los exámetros de Homero      10   

y en el ritmo de la línea         

modula un cántico heleno.              

 

    Desde la madre a la virgen,         

desde el anciano al efebo,               

todos vibran con el himno      15   

silencioso de lo bello.           

 

    Todos quedan sepultados            

en divino arrobamiento,        

nadie siente en sus entrañas            

el aguijón de un deseo, 20   

 

    salvo Tartufo, que llora              

la corrupción de los tiempos,          

y, con la mano en los ojos,             

mira a través de los dedos.             

 

 

 

  —8→ 

ArribaAbajoCuartetos persas

 

 

1     De la sombra y paz de tus hogares,              

ven al huerto de mirras y azahares.           

En medio al arrullar de las palomas,         

vivamos el Cantar de los Cantares.           

 

2     Extiende por mi rostro la red de tus cabellos; 5     

enrédame en sus rizos, perfúmame con ellos.               

Que brinden, tras la malla del oro ensortijado,             

tu boca las sonrisas, tus ojos los destellos.         

 

3     Cuando la Amada sobre mí se inclina           

y con su fresca boca purpurina        10    

vierte en el fuego de mis labios fuego,               

toco la rosa sin temer la espina.                

 

4     ¿Qué la sonrisa de unos labios? Nada.          

¿Qué la mirada de unos ojos? Nada.         

Mas no se oculta en nada de la Tierra        15   

lo que se encierra en esa doble nada.         

 

5     Es locura el amor y poco dura;           

mas ¿quién no diera toda la cordura,         

quién no cambiara mil eternidades           

Por ese breve instante de locura?     20    

 

 

 

  —9→ 

ArribaAbajoAntológicas

(Meleagro)

 

 

 

 

1     A los labios de mi Amada,                 

Palpitó la copa de oro;          

al rozarse con los labios,                

palpitó de inmenso gozo.                

¡Disfrutara yo tu dicha, 5     

oh envidiable copa de oro!             

¡Si a mis labios ELLA uniera         

sus fragantes labios rojos               

y en el deliquio de un beso             

bebiera mi alma de un sorbo! 10   

 

2     Al coronar tu frente         

con mirtos y con rosas,         

eclipsas a las rosas y a los mirtos,            

coronas la corona.                

 

3     Tu beso esconde liga,       15   

tus ojos tienen llamas:          

a quien miras le tuestas,        

a quien rozas le atrapas.        

 

4     A tus uñas de acero         

saca filo el amor: 20   

por eso tus rasguños             

van siempre al corazón.        

 

 

 

  —10→ 

ArribaAbajoVillanela

 

 

    ¿Adónde vas tan hermosa,          

con beldad tan sobrehumana,         

que pareces una diosa?         

 

    Por la campiña olorosa,              

bajo el Sol de la mañana        5     

¿Adónde vas tan hermosa?             

 

    Irradiación tan gloriosa              

de tus pupilas emana            

que pareces una diosa.          

 

    Con pie que vuela y no posa,       10    

igualándote con Diana          

¿Adónde vas tan hermosa?             

 

    Picaflor y mariposa           

te repiten: -«Salve, hermana,          

que pareces una diosa». 15   

 

    Todo ser y toda cosa         

te preguntan: -«Soberana               

¿Adónde vas tan hermosa?             

 

    Fuera alabanza injuriosa             

llamarte reina o sultana,         20   

que pareces una diosa.          

 

    Con esos labios de rosa,             

con ese talle de liana             

¿Adónde vas tan hermosa               

que pareces una diosa? 25   

 

 

 

  —11→ 

ArribaAbajoNocturno

Esquema rítmico

 

 

óó|oo|ooó|o                 

óó|ooó|o-oó|ooó|o                 

óó|ooó|ooó|o               

óó|ooó|ooó|o               

 

 

 

 

 

    Envuelve a la Tierra la noche,              

la noche sin luna, la noche sin astros;                

    dormitan el sauce y la fuente                

    dulcísimos sueños soñando.                 

 

    En sueño, la fuente y el sauce      5      

la forma revisten de Gretchen y Fausto,             

    y pechos abrazan con pechos                

    y labios confunden con labios.             

 

    Sus pliegues descorre la niebla             

en ríos y bosques, en cumbres y llanos.     10   

    ¿Aporta la dicha o la muerte?               

    ¿El velo nupcial o el sudario?               

 

    En medio a la paz de la noche,              

desgarra las nubes un grito de espanto...            

    La fuente murmura: -¡Lloremos!  15    

    El sauce responde: -¡Muramos!            

 

 

 

 

ArribaAbajoGacela

 

    Viento en la verde soledad nacido         

¿Por qué la sombra dejas de tu nido?                 

¿Huyes en pos de blancas mariposas?                

¿Sigues la huellas de un amor perdido               

o buscas por los montes y los mares 5      

el silencioso reino del olvido?        

—12→

Ven que desmaya de placer la rosa           

al soplo de tu aliento enardecido.             

Mas no: revuela tras mi fiel Amada,         

dila dulces lisonjas al oído     10   

y exhala en derredor de su hermosura                

todo el aroma del jardín florido.               

 

 

 

 

ArribaAbajoEn país extraño

 

O métamorphose mystique             

de tous mes sens fondus en un!                 

 

 

Charles Baudelaire                     

 

 

 

 

    Yo camino bajo un cielo,            

no esplendor ni oscuridad;              

en un país muy remoto,        

no vivido ni real.         

 

    Donde se oye con los ojos, 5     

donde se ve con palpar,        

y se funden los sentidos        

en misteriosa unidad.            

 

    ¿Voy soñando? ¿Voy despierto?          

No sabré decir quizá     10   

donde empieza la vigilia,                

donde concluye el soñar.                

 

    Miro sombras que me siguen,               

mas, al seguirlas, se van;                

veo manos que me tocan,       15   

mas no se dejan tocar.           

 

    Saboreo luz, y gozo           

la exquisita voluptad            

de las músicas azules            

y del olor musical.        20   

—13→

 

    Sumido en algo indecible,           

que no es sentir ni pensar,              

estoy pensando y sintiendo             

lo que no fue ni será.            

 

    ¿Siento yo, o en mi sensorio        25    

sienten bosques, nube y mar?         

¿Pienso yo, o en mi cerebro            

piensan ave y pedernal?        

 

    ¿Soy la porte o soy el Todo?                

No consigo deslindar   30   

si yo respiro en las cosas                

o en mí las cosas están.         

 

    Yo no vivo en mí, que vivo         

en la gota del raudal             

ya en el más lejano globo       35   

de la ignota inmensidad.                 

 

    Ya mi vida no es mi vida;           

que de mí se aleja y va          

a difundirse y perderse          

en la vida universal.     40   

 

    Qué deleite, sumergirse              

en la suma identidad             

¡De la forma y de la idea!               

¡Ser lo eterno y lo fugaz!                

¡Lo infinito y lo finito! 45   

¡Alumbrar y perfumar!         

¡En el rayo de una estrella              

Y en el polen de un rosal!               

 

 

 

  —14→ 

ArribaAbajoLaude

 

 

    Celebremos al amor          

como rey y gran señor.         

 

    A torrentes manan dél                 

toda luz y toda miel.             

En sus labios toda hiel  5     

da dulcísimo sabor               

 

    En la hoguera del sentir              

consumamos el vivir,            

pues se goza con morir,        

si se muere por amor.   10   

 

 

 

 

ArribaAbajoAntológica

(Pablo el secretario)

 

 

 

 

¡Qué dulce la sonrisa de su boca!             

    ¡Qué dulce el llanto de sus ojos!           

Rompiendo ayer en gemebundas quejas,            

    Posó las sienes en mis hombros.           

 

Por sus rojas mejillas,   5     

    incontenibles lágrimas rodaron             

en repentina lluvia.               

    Yo con mis besos enjugué su llanto.              

 

    -¿Por qué, la dije, lágrimas y quejas?             

-Temo el olvido, las mudanzas temo,        10   

    que vosotros los hombres           

¡Ay! no sabéis cumplir los juramentos.              

 

 

 

  —15→ 

ArribaAbajoCuartetos persas

 

oó|ooó|o-oó|oó|o         

 

 

 

 

 

1     Orgullo con las frentes orgullosas,               

bondad con las entrañas bondadosas:                 

esa la ley constante de mi vida;                

sólo me inclino a recoger las rosas.          

 

2     Rendí mi corazón a la belleza,    5      

mas ni el oro acaté ni la grandeza.            

limpios están mis labios y mi pluma         

de vil adulación y de bajeza.           

 

3     El rítmico vuelo de la estrofa alada              

y el rayo de ardiente, pasional mirada,       10   

encierran lo bello, lo mejor del mundo.              

¡Amor! ¡Poesía!... Lo restante ¡nada!                 

 

 

 

 

ArribaAbajoLas mimosas

 

Leur agonie est une extase              

et leur perfum est un pardon.          

 

 

J. LORRAIN. - La mort des lis.                     

 

 

 

 

    En el alma están enfermas          

    las mimosas del jardín;               

lloren cigarros, mirlos y abejas,                

que las mimosas van a morir.         

 

    En su plácida agonía 5     

    hay un éxtasis de amor;              

su muerte, dulce como su vida,                

no es una queja sino un perdón.               

—16→

 

    Los canelos fraganciosos            

    den la cuja funeral,   10   

den el sudario silfos y gnomos,                

ayes y dobles dé la forcaz.              

 

    Mas no dé la sepultura               

    mármol yerto y sin calor.            

¡Pobres mimosas! Quieren por tumba        15   

un ardoroso, fiel corazón.               

 

 

 

 

ArribaAbajoBíblica

(Nonasílabos poliformos)

 

 

 

 

    Disfruta y guarda, oh Salomón,            

tu viña de Bahal Hamhón.              

Sé que oro mucho te reporta;          

mas cuando yo mi viña veo,           

ninguna envidio ni deseo,      5     

y nada la tuya me importa.             

 

    Oh Señor de señores, ten            

mil hermosuras en tu harén.           

Sé que te embriagan de placeres;              

mas si la bella Sulamita 10   

arde en mis brazos y palpita           

¿Qué me importan tus mil mujeres?         

 

 

 

  —17→ 

ArribaAbajoA una orquídea

 

 

    Cuarzo viviente, colibrí sin alas,           

quimera realizada en una flor,         

tú del extraño mundo submarino              

venir pareces a mirar el sol,            

 

    Tú no difundes orgulloso aliento  5      

ni cálidos efluvios de pasión:         

en tu fragancia tímida y agreste                

respiras la modestia y el pudor.                

 

Como poeta mudo y abstraído        

que en su alma eleva cántico sin voz,         10   

tú soñadora vives, entonando         

el himno silencioso del color.         

 

 

 

 

ArribaAbajoGacela

 

Mein Liebchen, was willst du mehr?         

 

 

H. HEINE.- Die Heinkenr                    

 

 

 

    Tienes rosas en los labios... ¿más deseas, oh Mujer?          

Tienes lirios en los ojos... ¿más deseas, oh Mujer?                

Tienes gracia y hermosura, juventud y admiradores,             

Tienes joyas, tienes galas... ¿más deseas, oh Mujer?             

A los lirios de tus ojos y a las rosas de tus labios 5     

alzo nubes de canciones... ¿más deseas, oh Mujer?               

Soy el eco de tus labios, la falena de tus ojos;              

Soy la sombra de tu sombra... ¿más deseas, oh Mujer?          

En tu voz y en tu mirada tengo dichas y martirios,                

a tus plantas vivo y muero... ¿más deseas, oh Mujer?    10   

 

 

 

  —18→ 

ArribaAbajoAcorde

 

 

    Era un paisaje desolado,             

como la vida sin amor,         

    era una vida triste,            

    como tarde sin Sol.           

En la tristeza del paisaje        5     

la vida erraba sin amor.        

Paisaje y vida ¡flébil dúo!               

Nostalgia fúnebre en los dos.          

 

    Al paisaje y a la vida         

    descendió la oscuridad:      10   

    fue la noche sin aurora,              

    el dormir sin despertar.               

¿Qué fatídicos rumores repercuten           

en la sombra de misterio y soledad?         

Son las alas de la muerte que se acerca,     15   

son los pasos de la vida que se va.            

 

 

 

 

ArribaAbajoCuartetos persas

 

oó|oooó|oó|o               

 

 

 

 

 

1     No escuches el glacial consejo            

de inválido Catón añejo.                 

la vida de los mozos vive               

y deja la vejez al viejo.          

 

 

óoo|óo-|óo|óo              

 

 

 

 

 

2     Ama la vida, su altar inciensa,            

busca y devora su dicha inmensa.             

Cuando en la tumba sumido yazgas,         

piensa en la muerte... ¡si el muerto piensa!         

 

 

 

  —19→ 

ArribaAbajoDesnudeces

 

 

    El cincel de los artistas,              

el bisturí de los sabios,         

a todo adquieren derecho,              

no conocen lo vedado.          

 

    Donde ciencia y arte posan, 5     

todo queda puro y casto:                

no hay obscenas desnudeces           

en el muerto ni en el mármol.         

 

    Si arte y ciencia no conocen                 

pudicicías ni recatos,    10   

la pasión derechos tiene        

inalienables y sacros.            

 

    Tiene amor el buen derecho                 

a penetrar lo inviolado,         

a embelesarse en las curvas    15   

del recóndito santuario.        

 

    Dócil descubra la forma             

sus voluptuosos arcanos,                

que no existe la belleza         

para velar sus encantos. 20   

 

    Del mar no surge Afrodita          

con pudibundo vestuario:               

la dorada cabellera               

es su rico y solo manto.        

 

    En los artísticos seres         25   

de la forma enamorados,                

valen tal vez las miradas                

lo que valen los abrazos.                

—20→

 

    Si el deleite de la vista                

al goce iguala del tacto, 30   

rasgue velos quien estreche            

a la hermosura en sus brazos.         

 

 

 

 

ArribaAbajoTernarios

 

óooo|óooo|óo              

 

 

 

 

 

    Manos que sus manos estrechasteis,               

ojos que en sus ojos os mirasteis,             

labios que en sus labios suspirasteis,         

 

    ¿Dónde si con diosas os unierais,         

dónde si por siglos existieras, 5     

dichas superiores conocieras?         

 

    Nada en lo futuro y lo presente,            

nada en los sueños de la mente,                

todo en lo pasado solamente.          

 

    ¡Báñate, oh memoria, en lo pasado!       10   

¡Sueña, oh pensamiento, en lo soñado!              

¡Goza, oh corazón, en lo gozado!             

 

 

 

 

ArribaAbajoGunnar

KARL SIMROCK. Die Edda MORD DER NIFLUNGE.

 

 

 

 

    En pavorosa torre, maniatado,              

entre un bullir de víboras y sierpes,          

yace Gunnar, el noble Nibelungo,            

el orgulloso vástago de reyes.         

 

    De inspiradoras llamas encendido,        5     

el arpa coge con los pies el héroe,            

tañe las cuerdas y modula un canto,         

el arpa de los bravos y los fuertes.            

—21→

 

    Suena el arpa tan dulce y armoniosa,             

vibra la voz tan grave y tan solemne,         10   

que tiembla el ancho muro de la torre                

y los fieros reptiles se adormecen.            

 

    Inmóviles dormitan los reptiles;           

mas una sola víbora, rebelde           

al doble hechizo de la voz y el arpa, 15    

el corazón del Nibelungo hiere.                

 

    ¡Gunnar, Gunnar, las penas de la vida            

al son de los cantares se adormecen;         

mas el amor -la víbora implacable-           

desoye cantos y nos da la muerte!    20    

 

 

 

 

ArribaAbajoGacela

 

    Oh mi querida, tu amor,             

como pérfido licor,               

quema el pecho si en los labios                

deja exquisito dulzor.           

Mas no quieras tú librarme    5     

de mi fuego matador,            

que entre el olvido y la muerte                 

no es la muerte lo peor.         

¡Benditas todas mis llamas             

y bendito mi dolor!      10   

Es muy sabroso veneno        

el veneno del amor.              

 

 

 

  —22→ 

ArribaAbajoLa respuesta de Sirio

 

 

    Joya en la sien de la noche,         

fúlgido y trémulo Sirio         

¿Qué sabes tú de los astros,            

de su fin y su principio?                 

¿Una ley eterna siguen, 5     

conscientemente sumisos,              

o ciegos van y al acaso         

sin conocer su destino?         

 

    ¿Encierran mudos desiertos        

o felices paraísos?        10   

¿Dan albergue a nobles almas,                 

o abrigan seres inicuos          

que en el mal y el odio viven          

como en la Tierra vivimos?            

 

    ¿Dónde empieza el Universo?     15    

¿Dónde acaban sus dominios?        

Y ¿el Otro? ¿Existe? ¿No existe?             

¿Es el PADRE o sólo un hijo          

de la ignorancia y el miedo?           

-Estoy pensando en lo mismo. 20   

 

 

 

 

ArribaAbajoBuen amor

 

 

    Te amaré con alma y vida,          

aunque niegues mi dulzura             

al sentirte más querida.         

 

    Te amaré con alma y vida,          

aunque veas ya perdida 5     

esa frágil hermosura             

de que vives engreída.          

—23→

 

    Te amaré con alma y vida,          

aunque seas podre hundida             

en la horrible sepultura. 10   

 

 

 

 

ArribaAbajoOlvido

 

 

    ¡Qué glorioso, qué sereno,          

en las noches del Estío,         

resplandece el firmamento!            

 

    Se diría que los soles         

mandan besos a la Tierra       5     

y sonríen a los hombres.                 

 

    ¡Quién pudiera remontarse         

a los fúlgidos recintos           

de los reinos siderales!          

 

    Presidiarios irredentos,      10   

en el limbo de una cárcel,               

despechados moriremos.                

 

    Quien nos dio la sed y el ansia             

de volar a las estrellas           

olvidó ponernos alas.   15   

 

 

 

 

ArribaAbajoCuartetos persas

 

 

¿En qué felices mares bonanza eterna flota        

sin miedo de tormenta cercana ni remota?          

    En el más dulce cáliz de la vida            

    es siempre amarga la postrera gota.                

—24→

    Todos, con el mismo afán, 5     

    al mismo término van;                

    y se pudre tanto el rey                 

    como se pudre el gañán.             

 

Tumba ¿qué sigue a la fatal caída             

en tu boca insaciable y homicida?    10    

¿Los pobres muertos dormirán soñando             

con los perdidos goces de la vida?            

 

 

oó|oó|oooó|o-ó|oó|ooó           

 

 

4     En mar de sombras navegamos... ¿Qué debemos creer?            

A cielo y Tierra preguntamos ¿Qué debemos creer?              

Verdad ¿serías por acaso flor de un negro ataúd? 15   

Quizá la muerte nos responda qué debemos creer.                 

 

 

oó|oó|oooó|o-oó|oó|oó           

 

 

 

 

5 En noche oscura y cimeriana, perdido el hombre va.           

Supremo enigma pavoroso ¿tu clave dónde está?         

la flébil hora en que a la tumba digamos: -Habla tú.              

Quizá la tumba nos responda: -Pregunten más allá.       20   

 

 

 

 

ArribaAbajoEl borrico

 

 

    Mi hermano el burro (lo digo                

con franciscana humildad)             

Mi hermano el burro camina,         

si arrastrarse es caminar.                

—25→

 

    A los últimos reflejos         5     

de la fragua occidental,         

por un ribazo conduce          

su extenuada humanidad.               

 

    ¿Hacia dónde inclina el rumbo?           

Ni él lo sabe: seres hay, 10   

como judíos errantes             

condenados a marchar.         

 

    Con el hocico en el suelo,           

gachas las orejas, va,            

más hondamente abstraído     15   

que un filósofo alemán.        

 

    Piensa que todo nos burla,          

que la inútil vida asnal          

se condensa en breve línea:             

mucho palo y poco pan. 20   

 

    Mientras el alma adormece         

con sutil filosofar,                

la estrellada noche surge                

en la azul inmensidad.          

 

    Aquí se inflama un planeta, 25   

un lucero prende allá:           

saltan y cunden las chispas             

de un incendio colosal.         

 

    Brotan mil constelaciones;         

y elevándose del mar,   30   

como un símbolo aparece               

la remota cruz austral.          

 

    La cruz, el pérfido nuncio           

de justicia y caridad,             

el oprobioso instrumento       35   

del suplicio universal.           

—26→

 

    La lleva el asno en sus lomos;              

y la llevan muchos más,                 

no por fuera sí por dentro,              

sin dejarlo sospechar.   40   

 

    No alza el borrico los ojos,         

y adelante siempre, va,         

no importándole ni un bledo           

Argos, Orión y el Tucán.                

 

    Ha constatado y no olvida, 45   

desde mucho tiempo atrás,             

que los astros guardan siempre                 

su impasible majestad.          

 

    Aunque se atisbe y husmee,                 

nada se logra de allá:    50   

no se huele ni el aroma         

de un potrero sideral.            

 

 

 

 

ArribaAbajoGacela

 

    ¡Ay del que sueña sueños de ternura              

y su esperanza cifra y su ventura              

en unos ojos de azulado cielo          

y en una tez de virginal frescura!              

Suceden siglos de aflicción y pena   5      

a rápidos instantes de dulzura,        

que no hay amor sin tempestad ni eclipse,          

que unidas van mudanza y hermosura.               

Nadie firmeza jure ni demande:               

no bien la boca enamorada jura       10    

que el pájaro siniestro del olvido              

envuelve al hombre con el ala oscura.                

 

 

 

  —27→ 

ArribaAbajoLo que yo maldigo

 

 

    Querría yo, por un feliz encanto,          

dejar el circo infame de la Tierra              

y huir a mundo de apacibles seres            

sin los rojos instintos de la fiera.               

 

    Donde palomas y aves de rapiña  5      

en amigable comunión vivieran,               

donde jamás el diente de los tigres           

rasgara el corazón de las gacelas.             

 

Cansado estoy de crímenes y sangre,                 

de mirar en el hombre y en la bestia, 10    

la inmolación salvaje del vencido,            

la victoria del mal y de la fuerza.              

 

    Ante el inicuo drama de la vida            

mi justiciero corazón protesta;                 

perdono mis dolores, no perdono     15    

la universal crucifixión eterna.                 

 

    ¿Por qué mis ojos para ver los males              

y mis oídos para oír las quejas?                

¿Por qué no soy el leño ni el peñasco,                

dormidos en la paz de la inconsciencia?    20   

 

    ¿Por qué venir a lamentar horrores                 

en un oscuro y trágico planeta?                

¡Maldito el ciego antojo de la vida           

que por morada me otorgó la Tierra!         

 

 

 

  —28→ 

ArribaAbajoCrucifixión

 

 

    Tú, la amada y bendecida,          

la sembradora de bienes,                

crucificado me tienes            

sin arrancarme la vida.          

Crujen todas mis entrañas,     5     

se rompen todas mis venas;            

mas tú no curas mis penas              

ni mis heridas restañas.         

 

    Unos, con sorda ironía,               

escarnecen mi tortura;  10   

otros, con tierna dulzura,                

me interrogan a porfía;         

-¿Cómo te llamas? ¿Quién eres,               

pobre ser crucificado?          

-Soy un hombre enamorado,  15   

el más feliz de los seres.                 

 

 

 

 

ArribaAbajoDisyuntiva

 

ooó|oooó|oooó|o          

 

 

 

 

 

    ¡Oh batalla de los malos a los buenos!           

¡Oh desquite de los buenos en los malos!           

Que las víctimas inermes se transforman           

En feroces, implacables victimarios.         

 

    ¡Oh bondades en el alma de los buenos! 5     

En la víbora miramos la ponzoña;            

No sabemos los furores escondidos          

En el manso corazón de la paloma.          

 

    Vencedores, o vencidos y aplastados             

-Disyuntiva ineludible y pavorosa-  10    

Si el angora no cazara los ratones,            

los ratones cazarían al angora.        

 

 

 

  —29→ 

ArribaAbajoCuartetos persas

Ah, take the Cash, and let the Credit go,

 

 

 

nor heed the rumble of a distant Drum.              

 

 

FITZGERALD. - Rubaiyat of OMAR

KHAYYAM. XIII - Ed. 3.                   

 

 

 

 

    A las caricias de la luz temprana,         

cruzó por el aduar la caravana;                 

ya sólo rastros quedan en la tarde...          

¿Qué de los rastros quedará mañana?                 

 

    Los árboles frondosos y risueños 5      

pronto serán carbonizados leños;              

viejos, los niños; que la vida pasa,            

como pasan las nubes y los sueños.          

 

    ¡Oh Primavera! ¡Oh juventud! ¡Oh engaños!           

¡Oh bien fugaz! ¡Oh perdurables daños!    10   

Hoja por hoja se desnuda el tronco,          

día por día se nos van los años.                

 

    No hay terrestre, grandioso monumento         

sin posar en arenas el cimiento.                

Con su orgullo y soberbia ¿qué es el hombre?     15   

Una paja movida por el viento.                

 

    ¿A qué la austeridad? Si joven eres,               

corre a pedir el beso a las mujeres;           

tal vez el summun de la ciencia humana            

es agotar la miel de los placeres.      20    

 

    No dejes por el fruto de Verano            

la flor de Primavera; el bien cercano         

es el mejor, el único: no vayas                 

tras el redoble de un tambor lejano.          

—30→

 

    Retribución o bálsamo a la herida 25    

no esperes en la lucha fratricida:              

ni aquí ni allá recibirás la palma,              

oh noble combatiente de la vida.              

 

    ¿A qué purificarte, engrandecerte,         

ser el varón incorruptible y fuerte?  30    

Buenos y malos dormirán un día              

en la igualdad infame de la muerte.          

 

 

 

 

ArribaAbajoAntológicas

 

 

 

(Nossis)

 

    Amor, suprema dulzura              

miel no existe más sabrosa;            

no hay bien igual a tus bienes         

ni gloria igual a tus glorias.            

Sólo el que amo y es amado   5     

sabe el precio de las rosas.             

 

 

(Capiton)

 

    La hermosura sin la gracia          

puede atraer a los pechos,               

mas no logra retenerles:        

es carnada sin anzuelo. 10   

 

 

(Anónimo)

 

    Un perfume te envío,        

a ti que aroma celestial difundes,             

    a ti que bien podrías          

    perfumar el perfume.        

—31→

 

 

(Dionisio)

 

    Florista, hermana de tus ramos,   15    

como tus rosas, linda y fresca.        

¿Vendes belleza? ¿Vendes rosas?             

¿O vendes rosas y bellezas?            

 

 

(Oreste)

 

    Yo no las quiero de muchos años         

ni las elijo de poca edad:        20   

en las muy viejas veo la pasa,         

en las muy niñas miro el agraz.                

 

 

(Anónimo)

 

    Es la envidia muy mala;             

    Pero tiene en el fondo                 

    una cosa muy buena, 25   

devora el corazón del envidioso.              

 

 

 

 

ArribaAbajoLaude

 

 

    Todo goce, todo ría,          

Con la luz del nuevo día.                

 

    Monte, selva, mar y llano           

alcen himno tan pagano        

que hasta el pecho del anciano         5      

se estremezca de alegría.                

 

    Y ¡oh Sol, hemos de perderte!              

lo espantoso de la muerte               

es no verte más, no verte,               

oh gloriosa luz del día. 10   

 

 

 

  —32→ 

ArribaAbajoDeterminismo

 

    En el fragor de las luchas            

incesantes y espantosas,                 

enarbolemos el iris                

de una gran misericordia.               

    No abominemos las manos 5     

que desgarran o destrozan,             

ni maldigamos las fauces                

que de sangre vienen rojas.            

    No es criminal el milano             

al comerse las palomas, 10   

ni culpable la serpiente         

al segregar su ponzoña.         

    Nos hace bienes o males             

quien nos ama o quien nos odia,               

como el aire nos anima 15   

o como el mar nos ahoga.               

    Ilusión la delincuencia,               

porque el brazo mata o roba,          

como el humo se levanta                

o el peñasco se desploma.      20   

    Sueños, la virtud y el vicio,         

pues el hombre piensa y obra,        

como el espino da espinas              

y el rosal produce rosas.                 

    No hay malos dignos de mengua  25    

ni buenos dignos de gloria:             

existen sólo instrumentos               

de las fuerzas creadoras.                 

    Siente rencores el necio;             

el filósofo perdona       30   

la irresponsable injusticia               

de los seres y las cosas.         

 

 

 

  —33→ 

ArribaAbajoGacela

 

    Es la mañana un rayo de alegría            

tras noche de tormento y agonía;              

es el olvido noche interminable                

tras vaga luz de fugitivo día.           

Irradia siempre, no te eclipses nunca,        5     

oh Sol de venturanza y poesía.                 

late, oh fogoso pecho enamorado,            

sin conocer vaivenes ni falsía.        

Huye, oh funesto olvido, que en tus alas            

escondes saturnal melancolía. 10   

No vengas nunca, oh noche, que en tus sombras          

guardas el frío de la tumba fría.                

 

 

 

 

ArribaAbajoLos cuervos

 

 

    Bajo dosel de gualda,                 

nubarrones de cuervos          

aparecen y graznan.              

 

    Hidrofóbicos luchan         

y en el campo destilan  5     

cálida, roja lluvia.                 

 

    Con los picos de acero,               

no se hieren los ojos,            

se taladran los pechos.          

 

    Por azuladas cumbres,       10   

al desmayo del Sol,               

desaparecen, huyen...            

Se van sin corazón.1             

 

 

 

  —34→ 

ArribaAbajoVillanela

 

 

    No me pidas una flor,                 

que en el jardín y el vergel              

eres tú la flor mejor.             

 

    A mí -tu firme cantor-                

pídeme laude y rondel; 5     

no me pidas una flor.            

 

    Por tu aroma y tu color;              

venciendo a rosa y clavel,               

eres tú la flor mejor.             

 

    Diosa, pídeme el loor;        10   

reina, pídeme el dosel,          

no me pidas una flor.            

 

    Para dar sabor y olor         

a los panales de miel,            

eres tú la flor mejor.     15   

 

    Pídeme siempre el amor             

y la constancia más fiel;                 

no me pidas una flor:            

eres tú la flor mejor.             

 

 

 

 

ArribaAbajoAntológicas

(Platón)

 

 

 

 

1        Tú los astros contemplas, oh mi amada.              

¡Si fuera yo la bóveda celeste!        

       Mil ojos yo tendría         

       mil ojos para verte.        

—35→

 

2     Al darte un beso en los labios,   5      

se estremece mi alma toda,             

y por huir de mi cuerpo,                 

se reconcentra en mi boca.              

 

3     Quiere infiltrarse en tu esencia            

más oculta y misteriosa 10   

para fundirse con tu alma               

y formar un alma sola.          

 

4     En la suprema delección del beso                 

afluyen nuestras almas a los labios:          

quieren, a modo de sutil perfume,    15    

    ascender a los astros.        

 

 

 

 

ArribaAbajoCuartetos persas

 

oó|ooó-|oó|oooó          

 

 

 

 

 

1     Si eres un hombre de maduro seso,              

nunca retardes a mañana el beso:              

piensa en coger las flores a la ida,             

no sueñes encontrarlas al regreso.            

 

2     Belleza, en triunfo universal camina,   5     

la ciencia, el arte y la virtud domina;         

mas la inflexible rigidez rechaza:             

muéstrate frágil y serás divina.                 

—36→

 

3     No a las flores culpéis de silenciosas:           

la femenina gracia de las rosas,       10    

el voluptuoso incienso de los nardos,                 

¡Dicen tan bellas, sugestivas cosas!          

 

4     Pobres almas siniestras y oscuras,                

ved los campos, mirad las alturas:            

no hay un sol tan hermoso en el cielo         15   

para sólo alumbrar sepulturas.        

 

5     Insulso moralista, rebullan a tu lado             

el mozo entontecido y el viejo espiritado.          

¿Qué dejas a la vida, qué dejas a los hombres,             

si apartas de las bocas las mieles del pecado?      20   

 

6     Oh noche sin fin, oh noche del no ser,          

tendría tu horror un célico placer,             

si en breve soñar pudiéramos sentir          

un rayo de sol y un beso de mujer.            

 

 

 

 

ArribaAbajoOptimismo

 

 

    ¿Qué soy? tal vez el hijo de un acaso,            

forma inestable, fugitivo nombre:             

en la fatal vorágine del tiempo,                

voy arrastrado sin saber adonde:              

chispa brotada en la perenne hoguera,       5     

       brillo un momento y paso;                 

nota nacida en el inmenso coro,               

       vibro un instante y callo.          

—37→

 

    Sediento yo de luz y de verdades,         

camino por el mundo... ¡Sed inútil!  10    

Los ojos abro para ver la sombra,             

las manos tiendo para asir la nube.           

Un sueño lo pasado y lo presente,            

       un sueño lo futuro.         

Todo ilusión: los bienes y los males, 15    

       la cuna y el sepulcro.               

 

    ¿Dónde la firme realidad? Giramos                

en medio a torbellino de fantasmas:         

en el flujo y reflujo de la vida,        

somos los hombres apariencia vana. 20    

Mas ¡ni despecho ni furor! Vivamos         

en una suave atmósfera optimista;            

y si es un corto sueño la existencia,          

soñemos la bondad y la justicia.               

 

 

 

 

 

  —40→ 

ArribaAbajoSegunda parte

(Sin rima)

 

 

 

    Pero si no te hallares desenvuelto         

en consonar nuestro lenguaje, fía              

la empresa al generoso verso suelto.         

 

 

B. LEONARDO DE ARGENSOLA               

 

 

  —41→ 

ArribaAbajoMusa Helénica

(Polirritmo sin rima)

 

 

 

 

    Atronadora y rimbombante Poesía castellana,          

tambor mayor en la orquesta de Píndaro y Homero,              

si poco arrullas a las almas, mucho asordas los oídos.           

 

    En el espeso follaje de inútiles vocablos,                 

brota pálida y sin jugo la fruta de la idea.   5     

Oh verbo de Cervantes, en tu viña empampanada        

son gigantescas las hojas, enanos los racimos.             

 

    ¡Qué legión de beocios! ¡Qué falange de baturros!            

¡Qué cacofónico concierto de locuaces cacatúas!         

Reinan, lo cursi, lo vulgar y lo pedestre:    10   

    desuellas Marsias al divino Apolo,                 

    muerde al Pegaso el burro de Sileno.              

 

    Arte pagano, flor nativa de la Grecia,             

Ven y resurge en el erial de lo deforme y lo prosaico;           

    ven y embalsama con tu aliento   15    

las nauseabundas purulencias de la vida.            

El mundo clama por el néctar de los Dioses,                

pide un nuevo y glorioso renacer del Paganismo.         

 

    ¡Quién de sepulcros y de ruinas exhumara               

la sobria musa de Alceo, de Arquíloco y Hesiodo!        20   

¡Quién, desdeñando los pueriles cascabeles de la rima,          

reflejara en la acorde pulsación de los acentos             

el misterioso ritmo de los seres y las cosas!                 

¡Quién pudiera en sus arranques de olímpico entusiasmo                

rasgar las vestiduras de la gótica barbarie  25   

y colgar a tus hombros, oh moderna Poesía,                

       la clámide ateniense!               

 

 

 

  —42→ 

ArribaAbajoLa primavera

(Imitación rítmica de la estrofa arcaica)

 

 

Esquema rítmico

 

 

 

óoo|óo-o|óo|óoo          

óoo|óo-o|óo|óoo          

oó|ooó|ooó|o               

ooó|ooó|ooó|o             

 

 

 

 

 

    Tras los bramidos de yertas ráfagas                

vienen arrullos de tibios hálitos,               

y escapan a vuelo las brumas,         

la medrosa legión de vencidas.                 

 

Prado y floresta, llanura y cúspide,  5      

himnos arrojan de intenso júbilo              

te aclaman a ti, Primavera,             

desposada del Sol renacido.            

 

Cantan en coro su amor los pájaros,         

ósculos mudos se dan los árboles,    10    

y bajo del cielo a la Tierra              

un inmenso raudal de ternura.         

 

¿Dónde no soplan vitales céfiros?            

¿Dónde no surgen fecundos gérmenes?              

Alegres verdean los sauces    15   

en la triste mansión de las tumbas.           

 

Si hay en las aguas divinos éxtasis,          

si hay en las brisas nerviosos trémolos,              

Suspiran tal vez en su cárcel           

las marmóreas entrañas del monte.  20    

 

Ciñe corona de musgo el páramo,            

sienten los viejos calor de jóvenes,           

y tiemblan acaso y renacen             

las heladas cenizas del muerto.

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