© Libro N° 13880. Exóticas;
Trozos de vida. González
Prada, Manuel. Emancipación. Mayo 31 de 2025
Título Original: © Exóticas; Trozos de vida. Manuel
González Prada
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Original: © Exóticas; Trozos de
vida. Manuel González Prada
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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina
Miranda
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EXÓTICAS; TROZOS DE VIDA
Manuel González Prada
Exóticas;
Trozos de vida
Manuel González Prada
CONTENIDO
Exóticas; Trozos de vida
Exóticas
Prólogo
Prelusión
Primera parte
La estatua
Cuartetos persas
Antológicas
Villanela
Nocturno
Gacela
En país extraño
Laude
Antológica
Cuartetos persas
Las mimosas
Bíblica
A una orquídea
Gacela
Acorde
Cuartetos persas
Desnudeces
Ternarios
Gunnar
Gacela
La respuesta de Sirio
Buen amor
Olvido
Cuartetos persas
El borrico
Gacela
Lo que yo maldigo
Crucifixión
Disyuntiva
Cuartetos persas
Antológicas
Laude
Determinismo
Gacela
Los cuervos
Villanela
Antológicas
Cuartetos persas
Optimismo
Segunda parte
Musa Helénica
La primavera
La divina podre
Los pájaros azules
Bíblica
Erótica
Ossianica
En las alturas
Entre el futuro y el pasado
La brisa
El invierno
Buscando lo inhallable
Filosofía y amor
El otoño
Contra el dolor
El rincón florido
Paseo campestre
La nevada
La cita
En un museo
Le tour du proprietaire
Cosas que no entiendo
Los caballos blancos
Ante el cosmos
Mi verdad
Paz y concordia
Lo viejo y lo nuevo
La esperanza
La gran familia
Lluvia en el norte
Los átomos
Hora negra
El cuervo
La idea
La casa misteriosa
El himno futuro
Crepuscular
Osiánica
Episodio
Dísticos
Música macabra
El inmortal
Noche de invierno
El himno alegre
La quimera
Ritmos continuos y proporcionales
-I-
Mi muerte
-II-
Vida universal
-III-
La incertidumbre de Kouang-Tseo
-IV-
Perdón
-V-
La duda
Notas
Trozos de vida
Primera parte
Segunda parte
Ultima verba
Prólogo
La publicación de «EXÓTICAS» en 1911 constituyó,
desde todo ángulo, un verdadero acontecimiento nacional: desde el punto de
vista estrictamente literario, me atrevo a decir que fue un suceso americano.
Lo primero, a causa de la posición de González Prada. No hacía mucho que había
salido a luz «HORAS DE LUCHA», en donde, con implacable y cicatrizante crudeza,
pasa revista a los vicios del país. Durante un cuarto de siglo, el nombre de
Don Manuel se confundía con los más rudos embates contra lo rutinario. Enarbolaban
sus purísimas manos el estandarte de una peruanidad auténtica, entrañable,
decidida a rescatar los tesoros básicos de la Patria, por sobre los prejuicios
y debilidades de una casta opresora. Y aunque «MINÚSCULAS» acababa de tener su
segunda -en verdad, su primera- edición, la opinión pública había relegado a
segundo término el prestigio del poeta, enceguecida por el fulgor del
polemista. Lo segundo, (es decir la resonancia americana de Prada), y de ello
me corresponde hablar ahora, ocurrió por las innovaciones de todo género
recogidas en el flamante tomito, cuyo colofón lo constituyeron unas parcas,
pero enjundiosas notas del propio autor.
Para algunos comentaristas apresurados, don Manuel
fue, fundamentalmente, el inflamado polemista de «PÁJINAS LIBRES» y «HORAS DE
LUCHA». Insisto en considerarlo por encima de toda otra virtud suya, como un
poeta, como un insobornable poeta. Mucho de su prosa fue conjugado primeramente
en su verso. Quien lea con atención los triolets de «MINÚSCULAS» y muchos de
los «Cuartetos persas» de «EXÓTICAS», caerá en la cuenta de que las ideas
primarias de sus mejores prosas fueron embrión de verso, imagen desprendida de
la rima para engarzarse en la prosa. Así, por ejemplo; —VI→
aquello de «Para verme con los muertos -ya no voy al campo santo»; o eso
de «Los bienes y las glorias de la vida o nunca vienen o nos llegan tarde»; o
aquello de «No vayas tras el redoble de un tambor lejano», etc., trasuntan el
pensamiento esencial de Prada, que, en prosa, se arropa de sonoridad, de
solemnidad, de oratoria.
Pero, exégetas no apresurados, o sean los
individuos no comprometidos en asuntos nacionales, los críticos de la talla de
Federico Onis, de Isaac Golberg, de Pedro y Max Henríquez Ureña, de Carlos
García Prado, de Jorge Mañach, de Miguel de Unamuno, de Andrés González Blanco,
han tenido y tienen por el poeta Prada una estimación superior al fervor que
suscitan sus prosas.
Tanto es así que Onis lo considera el primero de
los precursores del modernismo, concepto que, expresado en su «ANTOLOGÍA DE LA
POESÍA ESPAÑOL E HISPANOAMERICANA», (1934) es ratificado en un artículo
aparecido en «LA NUEVA DEMOCRACIA» de Nueva York, correspondiente al tercer
trimestre de 1947.
La verdad es que don Manuel reveló en «EXÓTICAS»
aspectos métricos y poéticos hasta ahí inadvertidos en nuestro idioma. Por
ejemplo, (lo cual fue reconocido una y mil veces por José María Eguren) la
composición titulada «LOS CABALLOS BLANCOS» se adecua por manera admirable con
el estilo de Eguren, el cual dedicó a Prada «LA CANCIÓN DE LAS FIGURAS» (1916).
La actitud trascendental que inspira muchos de los versos de Don Manuel,
obtiene la adhesión entusiasta de César Vallejo en «LOS HERALDOS NEGROS», singularmente
en el poema titulado «LOS DADOS ETERNOS». Prada utiliza, como lo haría Eguren,
intrépidamente vocablos franceses, con que enriquece y destaca sus propias
imágenes. El lector de «EXÓTICAS» hallará a menudo, giros que un académico
difícilmente se resignaría a aceptar. Prescindo de la enumeración en gracia a
la brevedad y a la conveniencia de que el lector realice por sí mismo tan
instructivo trabajo.
Prada organiza en «EXÓTICAS» algo que, después,
popularizarían en la poesía castellano nuestro Juan Parra del Riego, el
uruguayo Carlos Sabat Ercasty y el chileno Neruda: me refiero —VII→
al polirritmo. Su origen inmediato hay que hallarlo en Whitman y
Verhaeren, más en éste que en aquel, en el caso de Prada, devoto de la
literatura en lengua francesa. Y existe otra conmovedora circunstancia: una de
las mejores composiciones poéticas de la «generación colónida», o sea la de
1915, en Perú, cuyo capitón activo fue Valdelomar, pero cuyo oculto estratega
fue Prada, se debe a Alfredo, hijo de éste: se titula «LA HORA DE LA SANGRE» y
está inserta en el volumen «LAS VOCES MÚLTIPLES». Pues bien, un lector avisado
advertiría en qué estrofas de «EXÓTICAS» se encuentra el germen de dicha
producción de Alfredo González Prada.
Don Manuel vivió acuciado por la preocupación de
dar a la literatura contenido propio y expresión también propias. No le bastaba
lo consuetudinario. Incapaz de aceptar sin beneficio de inventarlo, él
proclama, como lema de batalla, aquello de:
Resignémonos en prosa mas en verso combatamos por la azucena y la rosa.
«Por la azucena y la rosa» combatió, y de tal
manera que no bastándole las lecciones aprendidas de Goethe y von Chamisso, de
Rückert y Heine, de Verlaine y Baudelaire, de Banville y Verhaeren, fue a
buscar maestros más lejanos en Sinibaldo de Más, y en Quevedo, cuya cooperación
invoca, expresa o tácitamente, en más de una de sus estrofas.
La misma actitud, aun no depurada formalmente,
pero, sí, ascendradísima en el fondo, se la halla en «TROZOS DE VIDA», volumen
con que, en 1933, inició Alfredo González Prada la publicación de las obras
inéditas de su ilustre padre. Realmente, se ignoraba el vuelo ideológico y la
riqueza conceptual del poeta Prada hasta que no se conoció aquella colección,
tomado de uno de sus tantos cuadernos manuscritos.
Nadie, hasta don Manuel, practicó el modernismo, ni
solfeó el simbolismo, en nuestra literatura. Rubén Darío apenas tuvo eco en el
Perú. Chocano miró con desgano «LOS RAROS» y concedió exigua atención a «PROSAS
PROFANAS». Sus coetáneos rindieron, de vez en cuando, pleitesía al poeta de
Nicaragua, mas sin —VIII→ penetrar en su escuela. Prada la precedi6 y
le subrayó. No fue de los secuaces, sino de los heraldos y de los corroboradores.
Incapaz de resignarse a repetir, hurgó en conocimiento y magín para presentar
lo que él creía que debía ser la yema de una lírica nueva. Si insistió acaso
con exceso en el concepto, en la forma concedió a la novedad y a la música la
importancia que Verlaine reclamaba en su inmortal «ART POETIQUE». Así, las
Villanelas, los Laudes, las Espenserinas, los Triolets, los Rondeles, extraídos
de esta y aquella literatura, se confunden en un propósito común: obtener
musicalidad a cualquier precio. Lo consiguieron.
Después de haber publicado «ADORACIÓN» y reeditado
«MINÚSCULAS», encuentro oportuno proseguir la edición de las Obras Completas de
don Manuel González-Prada con los tan inaccesibles tomos de «EXÓTICAS» y
«TROZOS DE VIDA», piedras millares de su obra literaria.
1948.
Luis-Alberto Sánchez
—1→
Paganisme inmortel, et tu mort, on te dit;
Mais Pan tout bas's en moque, et la Siréne en rit.
SAINTE-BEUVE - Eglogue Nopolitaine.
Oh gloria
de la Tierra y de los Cielos,
paganismo inmortal ¿has muerto acaso?
Aún cruza el mar la Venus Citerea,
aún clava Amor su victorioso dardo
en los fragantes pétalos del lirio 5
y en el hirviente corazón del astro.
Eternamente joven y fecundo,
recorre Pan los mares y los llanos,
vertiendo vida en el oscuro fondo
de las saladas ondas, despertando 10
en los fértiles surcos de la gleba
al perezoso, entumecido grano.
Desde la
Láctea Vía luminosa
hasta el humilde césped de los campos,
desde la ebúrnea ramo de la lira 15
hasta el leñoso puño del arado,
todo murmura: -Por aquí los Dioses,
los buenos Dioses de Hélade pasaron.
¡Incienso
y mirra, hosannas y laureles,
a los risueños Dioses olimpianos! 20
Ellos al débil hijo de la Tierra
tender supieron fraternales brazos
y por el solo amor de las mujeres
el beso de las Diosas olvidaron.
—2→
Si el
aéreo frontón de la columna 25
surge del suelo en armoniosos raptos,
si habla inefables lenguas el sonido,
si el lienzo vive, si palpita el mármol,
es que en la sangre del artista cunde
el generoso espíritu pagano. 30
Dura el
poeta si en crisol antiguo
acendra el «oro-broza» de sus cantos.
En el jardín poético de Grecia
es todo grande, todo perfumado,
desde la encina patriarcal de Homero 35
a la efímera rosa de Meleagro.
El culto
a la belleza y a la gracia,
la aspiración a lo viril y sano,
la augusto libertad de la conciencia,
el infalible método del sabio, 40
bienes son por el viejo paganismo
a la moderna Humanidad legados.
De nación
en nación, de pueblo en pueblo,
cual fiat lux divinamente humano,
vuela el soplo de Sócrates y Fidias, 45
de Tales y Platón, de Homero y Safo:
Grecia plantó: disfruta el universo
la exuberante floración del árbol.
Hélade
hermosa, naces a la vida
como imposible sueño realizado; 50
flor de la Tierra, meces tu corola
al soplo del azul Mediterráneo
y la fragancia envías de tu seno
hasta el remoto alberque del Sicambro.
—3→
Siempre
te amé; y al eco de tu nombre, 55
ya palpito de gozo y entusiasmo,
ya la nostalgia siento y la congoja
de irreparable, universal naufragio;
que si una Grecia vieron ya los siglos,
segunda Grecia no verán acaso. 60
¿Dónde,
oh próvida madre, no imprimiste
las indelebles huellas de tus pasos?
Todas tus gradas son erguidas cumbres;
todas tus chispas, encendidos astros.
Suprema iniciadora y creadora, 65
llevaste el porvenir en tu regazo...
Y ¡el
mundo olvida los opimos dones,
y cambia el templo dórico en santuario,
y va cobarde a sollozar de hinojos
ante grotescos Dioses inhumanos! 70
Siempre tuvieron, para el bien, los hombres
memoria infiel y corazón ingrato.
Pudo al
empuje arrollador de Roma
caer el Griego y arrastrarse esclavo;
pudo la raza de Solón y Esquilo 75
rendirse al férreo yugo de Bizancio;
mas no sucumbe el alma de la Grecia,
no muere el noble espíritu pagano.
No, tú no
mueres, Paganismo eterno:
como fanal oculto en el sagrario, 80
en predilectos corazones moras;
y eres en siglos de mentales caos
la simbólica tea de Lucrecio,
que inextinguida va de mano en mano.
—4→
Si tu
murieras ¿viviría el arte? 85
¿Sería de almas investido el Paros?
Tú la injuriada carne redimiendo,
vienes de néctar a endulzar los labios
y una blancura sideral difundes
en esta noche del horror cristiano. 90
¡Huya la
noche, reine la alegría,
y rompa el mundo en explosión de salmos!
¡Triunfo, oh belleza! Demos a la hermosa
el indebido pedestal del santo,
y el arte perfumemos y la ciencia 95
con la ambrosía del ideal pagano.
—6→
ArribaAbajoPrimera parte
Portons au luth une main deliée;
rajeunissons toute forme oubliée.
A. DESPLACES. - La Couronne D'Ophelie.
—7→
ArribaAbajoLa estatua
Ante la
casta sonrisa
de la Tierra y de los Cielos,
resplandece la Hermosura
en un desnudo completo.
Es la
diosa de las diosas, 5
la invencible y frágil Venus,
evocada de la tumba
por los cinceles del genio.
El mudo
mármol encarna
los exámetros de Homero 10
y en el ritmo de la línea
modula un cántico heleno.
Desde la
madre a la virgen,
desde el anciano al efebo,
todos vibran con el himno 15
silencioso de lo bello.
Todos
quedan sepultados
en divino arrobamiento,
nadie siente en sus entrañas
el aguijón de un deseo, 20
salvo
Tartufo, que llora
la corrupción de los tiempos,
y, con la mano en los ojos,
mira a través de los dedos.
—8→
ArribaAbajoCuartetos persas
1 De la sombra y paz de tus hogares,
ven al huerto de mirras y azahares.
En medio al arrullar de las palomas,
vivamos el Cantar de los Cantares.
2 Extiende por mi rostro la red de tus
cabellos; 5
enrédame en sus rizos, perfúmame con ellos.
Que brinden, tras la malla del oro ensortijado,
tu boca las sonrisas, tus ojos los destellos.
3 Cuando la Amada sobre mí se inclina
y con su fresca boca purpurina 10
vierte en el fuego de mis labios fuego,
toco la rosa sin temer la espina.
4 ¿Qué la sonrisa de unos labios? Nada.
¿Qué la mirada de unos ojos? Nada.
Mas no se oculta en nada de la Tierra 15
lo que se encierra en esa doble nada.
5 Es locura el amor y poco dura;
mas ¿quién no diera toda la cordura,
quién no cambiara mil eternidades
Por ese breve instante de locura? 20
—9→
ArribaAbajoAntológicas
(Meleagro)
1 A los labios de mi Amada,
Palpitó la copa de oro;
al rozarse con los labios,
palpitó de inmenso gozo.
¡Disfrutara yo tu dicha, 5
oh envidiable copa de oro!
¡Si a mis labios ELLA uniera
sus fragantes labios rojos
y en el deliquio de un beso
bebiera mi alma de un sorbo! 10
2 Al coronar tu frente
con mirtos y con rosas,
eclipsas a las rosas y a los mirtos,
coronas la corona.
3 Tu beso esconde liga, 15
tus ojos tienen llamas:
a quien miras le tuestas,
a quien rozas le atrapas.
4 A tus uñas de acero
saca filo el amor:
20
por eso tus rasguños
van siempre al corazón.
—10→
ArribaAbajoVillanela
¿Adónde
vas tan hermosa,
con beldad tan sobrehumana,
que pareces una diosa?
Por la
campiña olorosa,
bajo el Sol de la mañana 5
¿Adónde vas tan hermosa?
Irradiación tan gloriosa
de tus pupilas emana
que pareces una diosa.
Con pie
que vuela y no posa, 10
igualándote con Diana
¿Adónde vas tan hermosa?
Picaflor
y mariposa
te repiten: -«Salve, hermana,
que pareces una diosa». 15
Todo ser
y toda cosa
te preguntan: -«Soberana
¿Adónde vas tan hermosa?
Fuera
alabanza injuriosa
llamarte reina o sultana, 20
que pareces una diosa.
Con esos
labios de rosa,
con ese talle de liana
¿Adónde vas tan hermosa
que pareces una diosa? 25
—11→
ArribaAbajoNocturno
Esquema rítmico
óó|oo|ooó|o
óó|ooó|o-oó|ooó|o
óó|ooó|ooó|o
óó|ooó|ooó|o
Envuelve
a la Tierra la noche,
la noche sin luna, la noche sin astros;
dormitan
el sauce y la fuente
dulcísimos sueños soñando.
En sueño,
la fuente y el sauce 5
la forma revisten de Gretchen y Fausto,
y pechos
abrazan con pechos
y labios
confunden con labios.
Sus
pliegues descorre la niebla
en ríos y bosques, en cumbres y llanos. 10
¿Aporta
la dicha o la muerte?
¿El velo
nupcial o el sudario?
En medio
a la paz de la noche,
desgarra las nubes un grito de espanto...
La fuente
murmura: -¡Lloremos! 15
El sauce
responde: -¡Muramos!
ArribaAbajoGacela
Viento en
la verde soledad nacido
¿Por qué la sombra dejas de tu nido?
¿Huyes en pos de blancas mariposas?
¿Sigues la huellas de un amor perdido
o buscas por los montes y los mares 5
el silencioso reino del olvido?
—12→
Ven que desmaya de placer la rosa
al soplo de tu aliento enardecido.
Mas no: revuela tras mi fiel Amada,
dila dulces lisonjas al oído 10
y exhala en derredor de su hermosura
todo el aroma del jardín florido.
ArribaAbajoEn país extraño
O métamorphose mystique
de tous mes sens fondus en un!
Charles Baudelaire
Yo camino
bajo un cielo,
no esplendor ni oscuridad;
en un país muy remoto,
no vivido ni real.
Donde se
oye con los ojos, 5
donde se ve con palpar,
y se funden los sentidos
en misteriosa unidad.
¿Voy
soñando? ¿Voy despierto?
No sabré decir quizá 10
donde empieza la vigilia,
donde concluye el soñar.
Miro
sombras que me siguen,
mas, al seguirlas, se van;
veo manos que me tocan, 15
mas no se dejan tocar.
Saboreo
luz, y gozo
la exquisita voluptad
de las músicas azules
y del olor musical.
20
—13→
Sumido en
algo indecible,
que no es sentir ni pensar,
estoy pensando y sintiendo
lo que no fue ni será.
¿Siento
yo, o en mi sensorio 25
sienten bosques, nube y mar?
¿Pienso yo, o en mi cerebro
piensan ave y pedernal?
¿Soy la
porte o soy el Todo?
No consigo deslindar 30
si yo respiro en las cosas
o en mí las cosas están.
Yo no
vivo en mí, que vivo
en la gota del raudal
ya en el más lejano globo 35
de la ignota inmensidad.
Ya mi
vida no es mi vida;
que de mí se aleja y va
a difundirse y perderse
en la vida universal. 40
Qué
deleite, sumergirse
en la suma identidad
¡De la forma y de la idea!
¡Ser lo eterno y lo fugaz!
¡Lo infinito y lo finito! 45
¡Alumbrar y perfumar!
¡En el rayo de una estrella
Y en el polen de un rosal!
—14→
ArribaAbajoLaude
Celebremos al amor
como rey y gran señor.
A
torrentes manan dél
toda luz y toda miel.
En sus labios toda hiel 5
da dulcísimo sabor
En la
hoguera del sentir
consumamos el vivir,
pues se goza con morir,
si se muere por amor. 10
ArribaAbajoAntológica
(Pablo el secretario)
¡Qué dulce la sonrisa de su boca!
¡Qué
dulce el llanto de sus ojos!
Rompiendo ayer en gemebundas quejas,
Posó las
sienes en mis hombros.
Por sus rojas mejillas, 5
incontenibles lágrimas rodaron
en repentina lluvia.
Yo con
mis besos enjugué su llanto.
-¿Por
qué, la dije, lágrimas y quejas?
-Temo el olvido, las mudanzas temo, 10
que
vosotros los hombres
¡Ay! no sabéis cumplir los juramentos.
—15→
ArribaAbajoCuartetos persas
oó|ooó|o-oó|oó|o
1 Orgullo con las frentes orgullosas,
bondad con las entrañas bondadosas:
esa la ley constante de mi vida;
sólo me inclino a recoger las rosas.
2 Rendí mi corazón a la belleza, 5
mas ni el oro acaté ni la grandeza.
limpios están mis labios y mi pluma
de vil adulación y de bajeza.
3 El rítmico vuelo de la estrofa alada
y el rayo de ardiente, pasional mirada, 10
encierran lo bello, lo mejor del mundo.
¡Amor! ¡Poesía!... Lo restante ¡nada!
ArribaAbajoLas mimosas
Leur agonie est une extase
et leur perfum est un pardon.
J. LORRAIN. - La mort des lis.
En el
alma están enfermas
las
mimosas del jardín;
lloren cigarros, mirlos y abejas,
que las mimosas van a morir.
En su
plácida agonía 5
hay un
éxtasis de amor;
su muerte, dulce como su vida,
no es una queja sino un perdón.
—16→
Los
canelos fraganciosos
den la
cuja funeral, 10
den el sudario silfos y gnomos,
ayes y dobles dé la forcaz.
Mas no dé
la sepultura
mármol
yerto y sin calor.
¡Pobres mimosas! Quieren por tumba 15
un ardoroso, fiel corazón.
ArribaAbajoBíblica
(Nonasílabos poliformos)
Disfruta
y guarda, oh Salomón,
tu viña de Bahal Hamhón.
Sé que oro mucho te reporta;
mas cuando yo mi viña veo,
ninguna envidio ni deseo, 5
y nada la tuya me importa.
Oh Señor
de señores, ten
mil hermosuras en tu harén.
Sé que te embriagan de placeres;
mas si la bella Sulamita 10
arde en mis brazos y palpita
¿Qué me importan tus mil mujeres?
—17→
ArribaAbajoA una orquídea
Cuarzo
viviente, colibrí sin alas,
quimera realizada en una flor,
tú del extraño mundo submarino
venir pareces a mirar el sol,
Tú no
difundes orgulloso aliento 5
ni cálidos efluvios de pasión:
en tu fragancia tímida y agreste
respiras la modestia y el pudor.
Como poeta mudo y abstraído
que en su alma eleva cántico sin voz, 10
tú soñadora vives, entonando
el himno silencioso del color.
ArribaAbajoGacela
Mein Liebchen, was willst du mehr?
H. HEINE.- Die Heinkenr
Tienes
rosas en los labios... ¿más deseas, oh Mujer?
Tienes lirios en los ojos... ¿más deseas, oh Mujer?
Tienes gracia y hermosura, juventud y admiradores,
Tienes joyas, tienes galas... ¿más deseas, oh
Mujer?
A los lirios de tus ojos y a las rosas de tus
labios 5
alzo nubes de canciones... ¿más deseas, oh Mujer?
Soy el eco de tus labios, la falena de tus ojos;
Soy la sombra de tu sombra... ¿más deseas, oh
Mujer?
En tu voz y en tu mirada tengo dichas y martirios,
a tus plantas vivo y muero... ¿más deseas, oh
Mujer? 10
—18→
ArribaAbajoAcorde
Era un
paisaje desolado,
como la vida sin amor,
era una
vida triste,
como
tarde sin Sol.
En la tristeza del paisaje 5
la vida erraba sin amor.
Paisaje y vida ¡flébil dúo!
Nostalgia fúnebre en los dos.
Al
paisaje y a la vida
descendió
la oscuridad: 10
fue la
noche sin aurora,
el dormir
sin despertar.
¿Qué fatídicos rumores repercuten
en la sombra de misterio y soledad?
Son las alas de la muerte que se acerca, 15
son los pasos de la vida que se va.
ArribaAbajoCuartetos persas
oó|oooó|oó|o
1 No escuches el glacial consejo
de inválido Catón añejo.
la vida de los mozos vive
y deja la vejez al viejo.
óoo|óo-|óo|óo
2 Ama la vida, su altar inciensa,
busca y devora su dicha inmensa.
Cuando en la tumba sumido yazgas,
piensa en la muerte... ¡si el muerto piensa!
—19→
ArribaAbajoDesnudeces
El cincel
de los artistas,
el bisturí de los sabios,
a todo adquieren derecho,
no conocen lo vedado.
Donde
ciencia y arte posan, 5
todo queda puro y casto:
no hay obscenas desnudeces
en el muerto ni en el mármol.
Si arte y
ciencia no conocen
pudicicías ni recatos, 10
la pasión derechos tiene
inalienables y sacros.
Tiene
amor el buen derecho
a penetrar lo inviolado,
a embelesarse en las curvas 15
del recóndito santuario.
Dócil
descubra la forma
sus voluptuosos arcanos,
que no existe la belleza
para velar sus encantos. 20
Del mar
no surge Afrodita
con pudibundo vestuario:
la dorada cabellera
es su rico y solo manto.
En los
artísticos seres 25
de la forma enamorados,
valen tal vez las miradas
lo que valen los abrazos.
—20→
Si el
deleite de la vista
al goce iguala del tacto, 30
rasgue velos quien estreche
a la hermosura en sus brazos.
ArribaAbajoTernarios
óooo|óooo|óo
Manos que
sus manos estrechasteis,
ojos que en sus ojos os mirasteis,
labios que en sus labios suspirasteis,
¿Dónde si
con diosas os unierais,
dónde si por siglos existieras, 5
dichas superiores conocieras?
Nada en
lo futuro y lo presente,
nada en los sueños de la mente,
todo en lo pasado solamente.
¡Báñate,
oh memoria, en lo pasado! 10
¡Sueña, oh pensamiento, en lo soñado!
¡Goza, oh corazón, en lo gozado!
ArribaAbajoGunnar
KARL SIMROCK. Die Edda MORD DER NIFLUNGE.
En
pavorosa torre, maniatado,
entre un bullir de víboras y sierpes,
yace Gunnar, el noble Nibelungo,
el orgulloso vástago de reyes.
De
inspiradoras llamas encendido, 5
el arpa coge con los pies el héroe,
tañe las cuerdas y modula un canto,
el arpa de los bravos y los fuertes.
—21→
Suena el
arpa tan dulce y armoniosa,
vibra la voz tan grave y tan solemne, 10
que tiembla el ancho muro de la torre
y los fieros reptiles se adormecen.
Inmóviles
dormitan los reptiles;
mas una sola víbora, rebelde
al doble hechizo de la voz y el arpa, 15
el corazón del Nibelungo hiere.
¡Gunnar,
Gunnar, las penas de la vida
al son de los cantares se adormecen;
mas el amor -la víbora implacable-
desoye cantos y nos da la muerte! 20
ArribaAbajoGacela
Oh mi
querida, tu amor,
como pérfido licor,
quema el pecho si en los labios
deja exquisito dulzor.
Mas no quieras tú librarme 5
de mi fuego matador,
que entre el olvido y la muerte
no es la muerte lo peor.
¡Benditas todas mis llamas
y bendito mi dolor!
10
Es muy sabroso veneno
el veneno del amor.
—22→
ArribaAbajoLa respuesta de Sirio
Joya en
la sien de la noche,
fúlgido y trémulo Sirio
¿Qué sabes tú de los astros,
de su fin y su principio?
¿Una ley eterna siguen, 5
conscientemente sumisos,
o ciegos van y al acaso
sin conocer su destino?
¿Encierran mudos desiertos
o felices paraísos?
10
¿Dan albergue a nobles almas,
o abrigan seres inicuos
que en el mal y el odio viven
como en la Tierra vivimos?
¿Dónde
empieza el Universo? 15
¿Dónde acaban sus dominios?
Y ¿el Otro? ¿Existe? ¿No existe?
¿Es el PADRE o sólo un hijo
de la ignorancia y el miedo?
-Estoy pensando en lo mismo. 20
ArribaAbajoBuen amor
Te amaré
con alma y vida,
aunque niegues mi dulzura
al sentirte más querida.
Te amaré
con alma y vida,
aunque veas ya perdida 5
esa frágil hermosura
de que vives engreída.
—23→
Te amaré
con alma y vida,
aunque seas podre hundida
en la horrible sepultura. 10
ArribaAbajoOlvido
¡Qué
glorioso, qué sereno,
en las noches del Estío,
resplandece el firmamento!
Se diría
que los soles
mandan besos a la Tierra 5
y sonríen a los hombres.
¡Quién
pudiera remontarse
a los fúlgidos recintos
de los reinos siderales!
Presidiarios irredentos, 10
en el limbo de una cárcel,
despechados moriremos.
Quien nos
dio la sed y el ansia
de volar a las estrellas
olvidó ponernos alas. 15
ArribaAbajoCuartetos persas
¿En qué felices mares bonanza eterna flota
sin miedo de tormenta cercana ni remota?
En el más
dulce cáliz de la vida
es
siempre amarga la postrera gota.
—24→
Todos,
con el mismo afán, 5
al mismo
término van;
y se
pudre tanto el rey
como se
pudre el gañán.
Tumba ¿qué sigue a la fatal caída
en tu boca insaciable y homicida? 10
¿Los pobres muertos dormirán soñando
con los perdidos goces de la vida?
oó|oó|oooó|o-ó|oó|ooó
4 En mar de sombras navegamos... ¿Qué debemos
creer?
A cielo y Tierra preguntamos ¿Qué debemos creer?
Verdad ¿serías por acaso flor de un negro ataúd? 15
Quizá la muerte nos responda qué debemos creer.
oó|oó|oooó|o-oó|oó|oó
5 En noche
oscura y cimeriana, perdido el hombre va.
Supremo enigma pavoroso ¿tu clave dónde está?
la flébil hora en que a la tumba digamos: -Habla
tú.
Quizá la tumba nos responda: -Pregunten más allá. 20
ArribaAbajoEl borrico
Mi
hermano el burro (lo digo
con franciscana humildad)
Mi hermano el burro camina,
si arrastrarse es caminar.
—25→
A los
últimos reflejos 5
de la fragua occidental,
por un ribazo conduce
su extenuada humanidad.
¿Hacia
dónde inclina el rumbo?
Ni él lo sabe: seres hay, 10
como judíos errantes
condenados a marchar.
Con el
hocico en el suelo,
gachas las orejas, va,
más hondamente abstraído 15
que un filósofo alemán.
Piensa
que todo nos burla,
que la inútil vida asnal
se condensa en breve línea:
mucho palo y poco pan. 20
Mientras
el alma adormece
con sutil filosofar,
la estrellada noche surge
en la azul inmensidad.
Aquí se
inflama un planeta, 25
un lucero prende allá:
saltan y cunden las chispas
de un incendio colosal.
Brotan
mil constelaciones;
y elevándose del mar, 30
como un símbolo aparece
la remota cruz austral.
La cruz,
el pérfido nuncio
de justicia y caridad,
el oprobioso instrumento 35
del suplicio universal.
—26→
La lleva
el asno en sus lomos;
y la llevan muchos más,
no por fuera sí por dentro,
sin dejarlo sospechar. 40
No alza
el borrico los ojos,
y adelante siempre, va,
no importándole ni un bledo
Argos, Orión y el Tucán.
Ha
constatado y no olvida, 45
desde mucho tiempo atrás,
que los astros guardan siempre
su impasible majestad.
Aunque se
atisbe y husmee,
nada se logra de allá: 50
no se huele ni el aroma
de un potrero sideral.
ArribaAbajoGacela
¡Ay del
que sueña sueños de ternura
y su esperanza cifra y su ventura
en unos ojos de azulado cielo
y en una tez de virginal frescura!
Suceden siglos de aflicción y pena 5
a rápidos instantes de dulzura,
que no hay amor sin tempestad ni eclipse,
que unidas van mudanza y hermosura.
Nadie firmeza jure ni demande:
no bien la boca enamorada jura 10
que el pájaro siniestro del olvido
envuelve al hombre con el ala oscura.
—27→
ArribaAbajoLo que yo maldigo
Querría
yo, por un feliz encanto,
dejar el circo infame de la Tierra
y huir a mundo de apacibles seres
sin los rojos instintos de la fiera.
Donde
palomas y aves de rapiña 5
en amigable comunión vivieran,
donde jamás el diente de los tigres
rasgara el corazón de las gacelas.
Cansado estoy de crímenes y sangre,
de mirar en el hombre y en la bestia, 10
la inmolación salvaje del vencido,
la victoria del mal y de la fuerza.
Ante el
inicuo drama de la vida
mi justiciero corazón protesta;
perdono mis dolores, no perdono 15
la universal crucifixión eterna.
¿Por qué
mis ojos para ver los males
y mis oídos para oír las quejas?
¿Por qué no soy el leño ni el peñasco,
dormidos en la paz de la inconsciencia? 20
¿Por qué
venir a lamentar horrores
en un oscuro y trágico planeta?
¡Maldito el ciego antojo de la vida
que por morada me otorgó la Tierra!
—28→
ArribaAbajoCrucifixión
Tú, la
amada y bendecida,
la sembradora de bienes,
crucificado me tienes
sin arrancarme la vida.
Crujen todas mis entrañas, 5
se rompen todas mis venas;
mas tú no curas mis penas
ni mis heridas restañas.
Unos, con
sorda ironía,
escarnecen mi tortura; 10
otros, con tierna dulzura,
me interrogan a porfía;
-¿Cómo te llamas? ¿Quién eres,
pobre ser crucificado?
-Soy un hombre enamorado, 15
el más feliz de los seres.
ArribaAbajoDisyuntiva
ooó|oooó|oooó|o
¡Oh
batalla de los malos a los buenos!
¡Oh desquite de los buenos en los malos!
Que las víctimas inermes se transforman
En feroces, implacables victimarios.
¡Oh
bondades en el alma de los buenos! 5
En la víbora miramos la ponzoña;
No sabemos los furores escondidos
En el manso corazón de la paloma.
Vencedores, o vencidos y aplastados
-Disyuntiva ineludible y pavorosa- 10
Si el angora no cazara los ratones,
los ratones cazarían al angora.
—29→
ArribaAbajoCuartetos persas
Ah, take the Cash, and let the Credit go,
nor heed the rumble of a distant Drum.
FITZGERALD. - Rubaiyat of OMAR
KHAYYAM. XIII - Ed. 3.
A las
caricias de la luz temprana,
cruzó por el aduar la caravana;
ya sólo rastros quedan en la tarde...
¿Qué de los rastros quedará mañana?
Los
árboles frondosos y risueños 5
pronto serán carbonizados leños;
viejos, los niños; que la vida pasa,
como pasan las nubes y los sueños.
¡Oh
Primavera! ¡Oh juventud! ¡Oh engaños!
¡Oh bien fugaz! ¡Oh perdurables daños! 10
Hoja por hoja se desnuda el tronco,
día por día se nos van los años.
No hay
terrestre, grandioso monumento
sin posar en arenas el cimiento.
Con su orgullo y soberbia ¿qué es el hombre? 15
Una paja movida por el viento.
¿A qué la
austeridad? Si joven eres,
corre a pedir el beso a las mujeres;
tal vez el summun de la ciencia humana
es agotar la miel de los placeres. 20
No dejes
por el fruto de Verano
la flor de Primavera; el bien cercano
es el mejor, el único: no vayas
tras el redoble de un tambor lejano.
—30→
Retribución o bálsamo a la herida
25
no esperes en la lucha fratricida:
ni aquí ni allá recibirás la palma,
oh noble combatiente de la vida.
¿A qué
purificarte, engrandecerte,
ser el varón incorruptible y fuerte? 30
Buenos y malos dormirán un día
en la igualdad infame de la muerte.
ArribaAbajoAntológicas
(Nossis)
Amor,
suprema dulzura
miel no existe más sabrosa;
no hay bien igual a tus bienes
ni gloria igual a tus glorias.
Sólo el que amo y es amado 5
sabe el precio de las rosas.
(Capiton)
La
hermosura sin la gracia
puede atraer a los pechos,
mas no logra retenerles:
es carnada sin anzuelo. 10
(Anónimo)
Un
perfume te envío,
a ti que aroma celestial difundes,
a ti que
bien podrías
perfumar
el perfume.
—31→
(Dionisio)
Florista,
hermana de tus ramos, 15
como tus rosas, linda y fresca.
¿Vendes belleza? ¿Vendes rosas?
¿O vendes rosas y bellezas?
(Oreste)
Yo no las
quiero de muchos años
ni las elijo de poca edad: 20
en las muy viejas veo la pasa,
en las muy niñas miro el agraz.
(Anónimo)
Es la
envidia muy mala;
Pero
tiene en el fondo
una cosa
muy buena, 25
devora el corazón del envidioso.
ArribaAbajoLaude
Todo
goce, todo ría,
Con la luz del nuevo día.
Monte,
selva, mar y llano
alcen himno tan pagano
que hasta el pecho del anciano 5
se estremezca de alegría.
Y ¡oh
Sol, hemos de perderte!
lo espantoso de la muerte
es no verte más, no verte,
oh gloriosa luz del día. 10
—32→
ArribaAbajoDeterminismo
En el
fragor de las luchas
incesantes y espantosas,
enarbolemos el iris
de una gran misericordia.
No
abominemos las manos 5
que desgarran o destrozan,
ni maldigamos las fauces
que de sangre vienen rojas.
No es
criminal el milano
al comerse las palomas, 10
ni culpable la serpiente
al segregar su ponzoña.
Nos hace
bienes o males
quien nos ama o quien nos odia,
como el aire nos anima 15
o como el mar nos ahoga.
Ilusión
la delincuencia,
porque el brazo mata o roba,
como el humo se levanta
o el peñasco se desploma. 20
Sueños,
la virtud y el vicio,
pues el hombre piensa y obra,
como el espino da espinas
y el rosal produce rosas.
No hay
malos dignos de mengua 25
ni buenos dignos de gloria:
existen sólo instrumentos
de las fuerzas creadoras.
Siente
rencores el necio;
el filósofo perdona
30
la irresponsable injusticia
de los seres y las cosas.
—33→
ArribaAbajoGacela
Es la
mañana un rayo de alegría
tras noche de tormento y agonía;
es el olvido noche interminable
tras vaga luz de fugitivo día.
Irradia siempre, no te eclipses nunca, 5
oh Sol de venturanza y poesía.
late, oh fogoso pecho enamorado,
sin conocer vaivenes ni falsía.
Huye, oh funesto olvido, que en tus alas
escondes saturnal melancolía. 10
No vengas nunca, oh noche, que en tus sombras
guardas el frío de la tumba fría.
ArribaAbajoLos cuervos
Bajo
dosel de gualda,
nubarrones de cuervos
aparecen y graznan.
Hidrofóbicos luchan
y en el campo destilan 5
cálida, roja lluvia.
Con los
picos de acero,
no se hieren los ojos,
se taladran los pechos.
Por
azuladas cumbres, 10
al desmayo del Sol,
desaparecen, huyen...
Se van sin corazón.1
—34→
ArribaAbajoVillanela
No me
pidas una flor,
que en el jardín y el vergel
eres tú la flor mejor.
A mí -tu
firme cantor-
pídeme laude y rondel; 5
no me pidas una flor.
Por tu
aroma y tu color;
venciendo a rosa y clavel,
eres tú la flor mejor.
Diosa,
pídeme el loor; 10
reina, pídeme el dosel,
no me pidas una flor.
Para dar
sabor y olor
a los panales de miel,
eres tú la flor mejor. 15
Pídeme
siempre el amor
y la constancia más fiel;
no me pidas una flor:
eres tú la flor mejor.
ArribaAbajoAntológicas
(Platón)
1 Tú los astros contemplas, oh mi amada.
¡Si fuera yo la bóveda celeste!
Mil
ojos yo tendría
mil
ojos para verte.
—35→
2 Al darte un beso en los labios, 5
se estremece mi alma toda,
y por huir de mi cuerpo,
se reconcentra en mi boca.
3 Quiere infiltrarse en tu esencia
más oculta y misteriosa 10
para fundirse con tu alma
y formar un alma sola.
4 En la suprema delección del beso
afluyen nuestras almas a los labios:
quieren, a modo de sutil perfume, 15
ascender
a los astros.
ArribaAbajoCuartetos persas
oó|ooó-|oó|oooó
1 Si eres un hombre de maduro seso,
nunca retardes a mañana el beso:
piensa en coger las flores a la ida,
no sueñes encontrarlas al regreso.
2 Belleza, en triunfo universal camina, 5
la ciencia, el arte y la virtud domina;
mas la inflexible rigidez rechaza:
muéstrate frágil y serás divina.
—36→
3 No a las flores culpéis de silenciosas:
la femenina gracia de las rosas, 10
el voluptuoso incienso de los nardos,
¡Dicen tan bellas, sugestivas cosas!
4 Pobres almas siniestras y oscuras,
ved los campos, mirad las alturas:
no hay un sol tan hermoso en el cielo 15
para sólo alumbrar sepulturas.
5 Insulso moralista, rebullan a tu lado
el mozo entontecido y el viejo espiritado.
¿Qué dejas a la vida, qué dejas a los hombres,
si apartas de las bocas las mieles del pecado? 20
6 Oh noche sin fin, oh noche del no ser,
tendría tu horror un célico placer,
si en breve soñar pudiéramos sentir
un rayo de sol y un beso de mujer.
ArribaAbajoOptimismo
¿Qué soy?
tal vez el hijo de un acaso,
forma inestable, fugitivo nombre:
en la fatal vorágine del tiempo,
voy arrastrado sin saber adonde:
chispa brotada en la perenne hoguera, 5
brillo
un momento y paso;
nota nacida en el inmenso coro,
vibro
un instante y callo.
—37→
Sediento
yo de luz y de verdades,
camino por el mundo... ¡Sed inútil! 10
Los ojos abro para ver la sombra,
las manos tiendo para asir la nube.
Un sueño lo pasado y lo presente,
un
sueño lo futuro.
Todo ilusión: los bienes y los males, 15
la
cuna y el sepulcro.
¿Dónde la
firme realidad? Giramos
en medio a torbellino de fantasmas:
en el flujo y reflujo de la vida,
somos los hombres apariencia vana. 20
Mas ¡ni despecho ni furor! Vivamos
en una suave atmósfera optimista;
y si es un corto sueño la existencia,
soñemos la bondad y la justicia.
—40→
ArribaAbajoSegunda parte
(Sin rima)
Pero si
no te hallares desenvuelto
en consonar nuestro lenguaje, fía
la empresa al generoso verso suelto.
B. LEONARDO DE ARGENSOLA
—41→
ArribaAbajoMusa Helénica
(Polirritmo sin rima)
Atronadora y rimbombante Poesía castellana,
tambor mayor en la orquesta de Píndaro y Homero,
si poco arrullas a las almas, mucho asordas los
oídos.
En el
espeso follaje de inútiles vocablos,
brota pálida y sin jugo la fruta de la idea. 5
Oh verbo de Cervantes, en tu viña empampanada
son gigantescas las hojas, enanos los racimos.
¡Qué
legión de beocios! ¡Qué falange de baturros!
¡Qué cacofónico concierto de locuaces cacatúas!
Reinan, lo cursi, lo vulgar y lo pedestre: 10
desuellas
Marsias al divino Apolo,
muerde al
Pegaso el burro de Sileno.
Arte
pagano, flor nativa de la Grecia,
Ven y resurge en el erial de lo deforme y lo
prosaico;
ven y
embalsama con tu aliento 15
las nauseabundas purulencias de la vida.
El mundo clama por el néctar de los Dioses,
pide un nuevo y glorioso renacer del Paganismo.
¡Quién de
sepulcros y de ruinas exhumara
la sobria musa de Alceo, de Arquíloco y Hesiodo! 20
¡Quién, desdeñando los pueriles cascabeles de la
rima,
reflejara en la acorde pulsación de los acentos
el misterioso ritmo de los seres y las cosas!
¡Quién pudiera en sus arranques de olímpico
entusiasmo
rasgar las vestiduras de la gótica barbarie 25
y colgar a tus hombros, oh moderna Poesía,
la
clámide ateniense!
—42→
ArribaAbajoLa primavera
(Imitación rítmica de la estrofa arcaica)
Esquema rítmico
óoo|óo-o|óo|óoo
óoo|óo-o|óo|óoo
oó|ooó|ooó|o
ooó|ooó|ooó|o
Tras los
bramidos de yertas ráfagas
vienen arrullos de tibios hálitos,
y escapan a vuelo las brumas,
la medrosa legión de vencidas.
Prado y floresta, llanura y cúspide, 5
himnos arrojan de intenso júbilo
te aclaman a ti, Primavera,
desposada del Sol renacido.
Cantan en coro su amor los pájaros,
ósculos mudos se dan los árboles, 10
y bajo del cielo a la Tierra
un inmenso raudal de ternura.
¿Dónde no soplan vitales céfiros?
¿Dónde no surgen fecundos gérmenes?
Alegres verdean los sauces 15
en la triste mansión de las tumbas.
Si hay en las aguas divinos éxtasis,
si hay en las brisas nerviosos trémolos,
Suspiran tal vez en su cárcel
las marmóreas entrañas del monte. 20
Ciñe corona de musgo el páramo,
sienten los viejos calor de jóvenes,
y tiemblan acaso y renacen
las heladas cenizas del muerto.

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