© Libro N° 12306.
El Último Genio Del Siglo XX. Parte I.
Galina Ershova. Emancipación. Marzo 16 de 2024
Título original: ©
El Último Genio Del Siglo XX. Galina Ershova.
Versión Original: © El Último Genio Del Siglo XX. Parte I. Galina
Ershova
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© Edición,
reedición y Colección Biblioteca
Emancipación:
Guillermo Molina Miranda
Galina Ershova
Parte I
El Último
Genio Del Siglo XX
Galina
Ershova
Parte I
CONTENIDO
Prólogo
(edición en español)
Prólogo
(edición en ruso)
I. Genes
del genio
II.
Yurka: el conejo correcaminos
III. Sus
universidades
IV.
¡Moscú no cree en lágrimas!
V. ¡Rumbo
a Leningrado!
VI. El
desciframiento: ¿Contaduría? Un pequeño capítulo sobre un gran trabajo
realizado por el estudiante Yuri Knórosov
VII.
¿Nuevamente a la aspirantura?
VIII.
«Eso es todo lo que puedo decir sobre el trabajo presentado»
IX.
Gloria
X.
Pasiones del desciframiento o La vida después de la Gloria
XI. La
teoría de la fascinación: desde los brujos hasta la teoría del colectivo
XII.
Nuevamente la semiótica étnica
XIII.
Espinas, estrellas, y nuevamente espinas…
XIV. El
jefecito
XV. Y en
el océano Pacífico…
XVI.
Week-end en Guatemala
XVII.
México lindo y querido…
XVIII.
Últimos acordes de Chopin
Epílogo
Bibliografía
Anexos
Prólogo
(edición en español)
Yuri
Knórosov, el gran genio ruso que a principios de la década de 1950 logró
descifrar la escritura jeroglífica maya cuando muchos otros, en mejores
condiciones, lo habían intentado sin éxito, fue una figura legendaria incluso
en vida. Este libro es sobre él, sobre su vida y su obra. Se trata de la
biografía más completa y original que, considero, se haya dedicado a un
académico. Y tal logro es, sin lugar a dudas, mérito de las excepcionales
cualidades de su autora, la doctora Galina Ershova.
Galina
Ershova es doctora en historia, especialista consolidada en el estudio de los
antiguos mayas, investigadora de la Universidad Estatal de Rusia de
Humanidades, fundadora y directora del Centro de Estudios Mesoamericanos Yuri
Knórosov de Moscú, e impulsora de los estudios interdisciplinarios en Rusia.
Con respecto a Knórosov, no hay persona que haya podido escribir mejor esta
biografía que ella. La razón de este cumplido, que en definitiva no es
gratuito, radica en que no solo fue discípula de Knórosov, sino que también fue
colaboradora activa, como ninguna otra persona, en todos los proyectos que el
mayista ruso desplegó en la etapa tardía de su vida. La constante interacción
sostenida con él durante sus colaboraciones le permitió a Ershova conocer a
fondo no solo al académico Knórosov, sino también a la persona; no solo conocer
su obra, sino también su vida. La admiración y el aprecio originados durante
esta interacción se reflejan en la notoria calidez con la que fue escrito este
libro, a diferencia de la frialdad de las biografías típicas; además, el
especial talante literario de la autora le otorga el agregado de crear en el
lector la sensación de estar en el sitio de los acontecimientos narrados, de
estar al lado del propio Knórosov. En esto radica justamente una de las
singularidades de esta obra.
La vida
de Knórosov fue rica en sucesos, tanto satisfactorios como amargos, también en
paradojas y momentos inesperados, mucho de lo cual no se conocía, y menos aún
se sabía cómo todo ello influyó en la obra del mayista ruso. Galina Ershova
logra transmitir al lector todos estos pormenores de manera magistral. Ella se
sirve de sus propias memorias, de los dictados y cartas que le enviaba el
propio Knórosov, y de entrevistas tomadas a familiares, amigos y colegas del
distinguido descifrador. Pero hubo momentos enigmáticos de la vida de Knórosov
que la autora tuvo que reconstruir, y lograrlo implicó asumirse como detective
y escudriñar todos los archivos posibles en busca de los datos necesarios,
fueran documentos, fotos o incluso los dibujos de la infancia, entre otras
evidencias. Especial atención se presta al tema de la alta formación académica
que recibió en la Unión Soviética. La exposición de la vida de Knórosov está
desde luego situada por la autora en su debido contexto histórico, de tal
suerte que gracias a esto el lector tendrá la oportunidad de conocer, además,
detalles bastantes interesantes de la historia de la URSS, de Rusia y de sus
instituciones académicas, y conocerá de qué manera estas circunstancias
históricas influyeron en el desarrollo de la obra de Knórosov.
En
contraste con otros trabajos biográficos, este libro representa además un
profundo análisis historiográfico de la obra de Knórosov. Los intereses del
científico ruso estaban relacionados no solo con la escritura jeroglífica maya,
sino también con una vastedad de asuntos que partían de la visión
interdisciplinaria –avanzada para su tiempo– que tenía sobre el mundo. Los
temas que abarcan las publicaciones del genio ruso, además de la escritura
maya, son de lo más diverso: desde la escritura de la Isla de Pascua hasta los
vestigios de chamanismo en una de las variedades del Islam, pasando por el arte
del Paleolítico, entre muchos más. Huelga decir que los conocimientos de
Knórosov eran enciclopédicos.
Pero
también están los trabajos teóricos, entre ellos los relacionados con el ámbito
de la comunicación. El propio Knórosov afirmaba que los resultados de sus
estudios sobre los antiguos sistemas de escritura del mundo en realidad le
servían como confirmación de sus posturas teóricas generales sobre el papel de
la comunicación, y sus medios de transmisión y fijación en las complicadas
interrelaciones existentes entre los miembros de las sociedades en los procesos
universales de desarrollo. Todas estas posturas fueron reunidas por Knórosov
bajo el concepto de semiótica étnica. Destaca el hecho de que los
trabajos teóricos del científico ruso sobre este tema tienen una amplia
proyección y aplicación; prácticamente cada una de sus ideas puede servir de
base para desarrollar corrientes científicas independientes o para abrir los
marcos de las visiones ya existentes. Yo mismo tuve la fortuna de conversar con
Knórosov al respecto en su departamento de San Petersburgo.
Sin
embargo, la inmensa mayoría de los trabajos donde Knórosov expone todas estas
ideas, más allá de la escritura maya, permanece sin publicación en Occidente, y
por lo tanto se encuentra sin la adecuada valoración académica. En ese sentido,
Galina Ershova cubre esta carencia, al exponer por vez primera en su obra de
manera clara y detallada las posturas teóricas de Knórosov acerca de la
inmensidad de problemáticas que estaban en la esfera de sus intereses. Es una
invitación además a desarrollar lo que bien otros han llamado estudios
knorosovistas.
Como el
lector será testigo a través de las páginas de este libro, personas de la
altura de Knórosov no siempre son bien recibidas. No faltaron los menosprecios
y las críticas de parte de colegas carentes de la preparación adecuada; pero
tampoco el oportunismo, las intrigas e incluso las traiciones hacia su persona,
mismas que el epigrafista superó con argumentos y autoridad moral. Hasta la
fecha no falta el despistado que, desde su gran ignorancia y minúscula visión,
desdeñe los trabajos de Knórosov, incluso en la misma Rusia. Desde Eric
Thompson, los «argumentos» siempre han sido risibles, enfocados en errores
minúsculos de forma. Lo más interesante es que el mismo Knórosov siempre
reconocía sin problemas cuando se equivocaba, como se evidencia en la correspondencia
que mantenía con sus colegas. Su gran aportación no se reduce entonces a
detalles aislados, sino a su gran acierto en los planteamientos teóricos, en el
desarrollo de los métodos de análisis y en la aplicación exitosa de estos. Y es
así como se debe valorar la obra de Knórosov: por su teoría, método y
resultados; no por los detalles. No entenderlo así es no estar al nivel de la
gran ciencia.
Por
último, este libro forma parte del gran esfuerzo que Galina Ershova ha
invertido no solo para mantener la memoria de Yuri Knórosov y divulgar su obra,
sino también para hacer realidad los sueños del genio ruso. Un momento crucial
en este sentido fue la acertada decisión de Ershova de fundar en 1998 el citado
Centro de Estudios Mesoamericanos de Moscú, de cuyos orígenes yo fui partícipe
en 1997. El desarrollo reciente y a gran escala de los estudios mayas en Rusia,
y la consolidación de sus reconocidos epigrafistas actuales, no se podría
entender sin el admirable e incasable ahínco de Galina Ershova. Fuera de Rusia,
la autora ha fundado además, con el apoyo de diversas y nobles organizaciones
locales, centros de estudios mayas tanto en Mérida, Yucatán, México, como en
Guatemala, con el mismo objetivo de desarrollar los estudios de Knórosov.
En
síntesis, esta obra puede considerarse con seguridad como parte de aquel
reducido grupo de textos cuya lectura siempre deja a uno, como lector, la
sensación de no solo haber adquirido nuevos conocimientos, sino también de
haber aprendido realmente de la sabiduría de los grandes maestros.
ALEJANDRO
SHESEÑA
Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas
Prólogo
(edición en ruso)
El libro sobre el genio de Knórosov
No
recuerdo que últimamente se me hubiese presentado la oportunidad de leer un
libro escrito de una forma tan viva y además, evidentemente tan profunda (el
trabajo duró casi 20 años) acerca de la historia de la ciencia y que la
escribiera una alumna, acerca de su querido y único Maestro. El libro de Galina
Ershova resultó ser precisamente así. Se lee de un solo tirón. El hecho de que
de vez en cuando saltara unas cuantas páginas de referencias al contexto no
significa nada en lo absoluto: más o menos así es como lees una novela
policiaca cuando tratas de seguir el desarrollo de la trama para, lo más pronto
posible, llegar hasta el desenlace. Además, se nota que todo el texto está
impregnado de la relación personal de la autora con el Maestro, es decir, con
Yuri Valentínovich Knórosov, así como con otras personas y sucesos. Este libro
fue escrito por una persona apasionada, y eso se revela en cada una de sus
páginas.
La
historia del desciframiento de cualquier escritura antigua siempre es única, y
siempre, o casi siempre, es el resultado de la combinación de una labor
persistente, planificada y probablemente algo fastidiosa, –pero acompañada de
brillantes y geniales revelaciones, después de las cuales (aparte del hecho del
descubrimiento del secreto de esta escritura) nuevamente pasan décadas, si es
que no siglos, de trabajo diario de muchas generaciones de científicos. Por lo
regular cada texto nuevo resulta ser fragmentario debido a la antigüedad y
lleva a otro enigma.
A pesar
de que tenía como 12 años cuando conocí la historia del desciframiento de la
escritura de los antiguos mayas realizado por Yuri Knórosov y que cuando
preparaba mi doctorado en Leningrado vi varias veces al gran Knórosov, ambas
cosas fueron apenas contactos superficiales. Este libro, finalmente, da la
oportunidad de descifrar el misterio en la conformación de la genialidad de
este científico, de comprender al menos un poco mejor en qué condiciones se
hizo uno de los descubrimientos del siglo y cómo, posteriormente, fue la vida
del gran descifrador-lingüista, historiador y etnógrafo.
Mediante
la figura de Knórosov, con quien Galina Ershova tuvo la suerte de aprender la
ciencia, en un recorrido por su biografía, sus palabras, cartas, artículos y
libros, los recuerdos de sus contemporáneos y los textos de archivo, la autora
del libro soluciona un doble desafío. Página tras página ella nos sumerge cada
vez más profundamente en el mundo del genio Knórosov; pero no solamente en su
propio mundo, sino también en toda la historia contemporánea del país. En las
complejidades de las relaciones humanas, en las que a sabiendas o
involuntariamente Knórosov resultaba estar, la autora destaca las páginas poco
conocidas de la historia de la Universidad Estatal de Moscú, del Instituto de
Etnografía de la Academia de Ciencias de la Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas (URSS) (ahora Instituto de Antropología y Etnología de la Academia
de Ciencias de Rusia), del Museo Estatal de Etnografía de los Pueblos de la
URSS (ahora Museo de Etnografía de Rusia), y de la Kunstkámera; asimismo
destaca a aquellas personas que ayudaron o que pusieron obstáculos al
científico. De esta forma, el libro resultó mucho más amplio y panorámico de lo
que se podía esperar de un ensayo biográfico.
Desde
luego, quienquiera que conozca este libro sacará algo bueno para sí mismo. Pero
me gustaría que un detalle no escapara a nadie. Es cierto que a veces pagamos
nuestras deudas; también que edificamos monumentos a nuestros grandes
antepasados y hablamos bien de ellos después de la muerte. Es realmente
importante hacerlo. Pero el libro de Galina Ershova nos enseña algo más: el
arte de hacer el bien que ayuda –no solamente a los genios, sino a todos
nosotros–, a no dejar nada para después y hacer lo que le gusta a cada uno aquí
y ahora.
DMITRI
FUNK
Director del Instituto de Antropología y Etnología
de la Academia de Ciencias de Rusia
Capítulo
I
Genes del genio
En la
ciudad de Sevsk posaban al cochino a cierta altura sobre la viga de un
gallinero diciéndole: ¡agárrate, agárrate! La gallina tiene solo dos patas y no
se cae…
Proverbio ruso
El norte
de Rusia. Los comerciantes de la familia Makárov: La madre
El norte
de Rusia ocupa un lugar particular en el mapa del país. Durante cientos de
años, las personas que buscaban la libertad y salvar su antigua fe, se
escondían aquí de la autoridad y del hostigamiento por parte de la Iglesia. En
estos lugares exiliaban a la gente que estaba disgustada con las autoridades.
Pero precisamente era aquí donde comenzaba siempre el renacimiento del país. La
gente peculiar del norte de Rusia es la fusión de los rusos que vinieron de
otras regiones con los múltiples pueblos nórdicos, tales como los komi, los
fineses, los carelios, los saami, los vepsios, los chudi… Justamente ellos
fueron los que construyeron la flota rusa, levantaron una nueva capital entre
los pantanos –Petersburgo–, abrieron el camino hacia Europa, llegaron hasta
América, le regalaron a Rusia a Mijaíl Lomonósov, fundador de la ciencia rusa,
y finalmente crearon la industria que convirtió al país en una potencia
mundial.
Los
cuentos místicos y las leyendas del norte son un tema muy especial en la
literatura rusa. Los maravillosos cuentos de hadas de los chudi inspiraban a
los escritores Vladimir Odóyevski, Alexandr Blok, Serguei Esenin, Pavel Bazhóv…
No es de sorprender que incluso el Ded Moroz o Abuelo Frío (Papá Noel para los
occidentales) haya resultado ser habitante de la ciudad de Velikiy Ústiug.
Precisamente
en el norte de Rusia, en Velikiy Ústiug, de la provincia del Vólogda,
encontramos en los archivos los nombres de los antepasados de Yuri Knórosov por
la línea materna: una familia humilde de comerciantes, los Makárov.
La
historia de Velikiy Ústiug se remonta al siglo XIII, cuando la ciudad se
menciona por primera vez en las crónicas históricas. En aquel momento las
vanguardias del principado de Rostovo-Súzdalski habían llegado a las tierras de
las tribus ugrofinesas. Estas construyeron fortificaciones cerca de la
desembocadura del río Yug, en la orilla alta del río Sujona (afluente del Dviná
del Norte, que enlazaba esa parte de Rusia con el mar Blanco). En el siglo XIV,
la ciudad era el bastión de los príncipes moscovitas en la lucha contra el
poderoso Nóvgorod. Dos siglos después, esta ciudad se volvió un gran centro de
comercio y de oficios prósperos. Los cristianos antiguos ortodoxos contribuían
considerablemente a eso. Desde aquel tiempo, Ústiug se volvió grande.
Hoy en
día nadie podría decir de dónde apareció el comerciante Serguei Makárov en
Velikiy Ústiug. Pero por alguna razón hasta ahora los descendientes recuerdan
obstinadamente que Makárov vino de algún lugar del norte –del puerto de Arjanguelsk (Arcángel),
subiendo por el mismo Dviná del Norte. Llegó abandonando la comunidad de los
antiguos ortodoxos, que probablemente era de las corrientes más intransigentes
de bespopóvstvo (sin sacerdotes) de Felipe.
Los
antiguos ortodoxos son una población peculiar que siempre se ha caracterizado
por su firmeza espiritual, por la justicia y por llevar una vida correcta. Así
los hizo la vida.
La
historia de los antiguos ortodoxos está estrechamente relacionada con la
historia del cristianismo ortodoxo ruso y de Rusia misma. La escisión
espiritual que surgió en el siglo XVII por las jerarquías eclesiásticas en el
momento de la lucha por el poder y que obtuvo el nombre de «la reforma del
patriarca Nikon» provocó la tragedia de los millones de habitantes más humildes
y trabajadores de Rusia. Es increíble, pero aún ahora en el siglo XXI nosotros
de vez en cuando nos enfrentamos con las resonancias de aquellos lejanos
acontecimientos dramáticos.
Como es
sabido, el cristianismo apareció en nuestra época «con el nacimiento de Jesús»
como Iglesia única. Sin embargo, casi de inmediato surgieron dos versiones
principales: griega y romana o católica.
El
cristianismo de Rusia en el siglo X tenía origen griego y pertenecía a la
versión «ortodoxa» o conservadora. Esta versión no permitía revisiones ni en
las prácticas religiosas ni en el dogma. Mientras tanto, la versión romana del
cristianismo, es decir, el catolicismo, de alguna manera u otra se corregía,
adaptándose a la vida real que estaba cambiando con el tiempo y que desde hace
mucho no tenía nada que ver con los cultos iniciales ni con la espiritualidad
cristiana inicial.
En Rusia,
el cristianismo ortodoxo llegó a llamarse «La Iglesia ortodoxa». Se consideraba
como la única fe correcta. Durante siete siglos, en el país hubo muchos cambios
en el idioma, en las tradiciones y en la vida. No siempre los copistas
alfabetizados que vertían el significado del texto de los libros de la Iglesia
podían comprender algunos realia del viejo idioma. Por lo tanto, introducían
las aclaraciones y las interpretaciones correctas según su punto de vista. Por
eso en el siglo XVII formalmente se consideraba que la reforma había sido
dirigida «para corregir» los errores surgidos. Es decir, se trataba de la
recuperación de la regularidad perdida. De la misma manera se corregían las
prácticas religiosas que se desviaban cada vez más de los cánones griegos. Las
ideas acerca de la misma regularidad tampoco estaban muy claras. Como solía
pasar, detrás de la reforma eclesiástica estaba una política grande y la lucha
fuerte por el poder.
Finalmente,
resultó que escribir «Iisús» (Jesús) en lugar de «Isús» o usar la imagen de la
cruz de los cuatro puntos en lugar de los ocho puntos, así como el llamamiento
para santiguarse no con dos sino con tres dedos, llegó a ser motivo suficiente
para una profunda escisión de toda la nación, desde los gobernantes hasta los
últimos campesinos. Todo comenzó cuando, después de los Concilios de los años
1650 y 1660, muchos jerarcas de la Iglesia estaban contra las transformaciones
y los cambios. El prepotente patriarca y sobre todo político Nikon los expulsó
de Moscú, desatando las persecuciones y las horrorosas represiones.
Una
resistencia fuerte a las innovaciones religiosas tuvo lugar principalmente en
el norte de Rusia y en el río Dviná del Norte, que era la principal arteria de
transporte de Pomorie, una región histórica del mar Blanco. Desde luego, el
centro principal quedaba en el monasterio Solovetski. Los intentos del zar
Aleksei Mijailovich de dominar mediante la fuerza a los monjes rebeldes
únicamente provocaron la aparición de mártires y la participación amplia de los
antiguos creyentes en disturbios callejeros en todo el país. A pesar de que
Nikon había sido despojado de su cargo eclesiástico de patriarca y apartado de
forma definitiva por el zar, el disgusto entre el pueblo crecía. Todos se
quejaban: los comerciantes, los boyardos (nobleza), los arqueros, los campesinos.
Rusia defendía desesperadamente no las prácticas religiosas sino la misma fe y
las costumbres, la cultura y la dignidad nacional. Luchar contra el ejército y
la autoridad era complicado. Por lo tanto, la principal arma era la negación de
la misma autoridad y la negación de la Iglesia que le servía.
La
extrema y desesperada forma de esta negación llegó a ser la autocremación: las
quemas colectivas en Dviná del Norte que comenzaron en 1683, con la aparición
de las expediciones punitivas que les quitaba enteramente a los antiguos
ortodoxos el pan y el ganado. El inteligente y calculador Pedro el Grande había
sido obligado a suavizar su actitud hacia los antiguos ortodoxos. Los miembros
de estas comunidades eran mejores artesanos y comerciantes, y eran muy
solicitados por el zar-constructor. Por otro lado, al final del gobierno de
Pedro el Grande, después de la conspiración y la muerte del príncipe Aleksei,
que se sospechaba tenía relación con los antiguos ortodoxos, comenzaron las
persecuciones. Debido a ellas las colonias de los antiguos ortodoxos se dispersaron
por toda Rusia, incluso dentro y fuera de Siberia y Zabaikalye.
Las
llamadas «autoquemas» finalizaron solamente en 1753, llevándose consigo cientos
de vidas humanas. En 1762, al asumir su cargo de zarina, Catalina II suspendió
las persecuciones e incluso intentó regresar al país a los exiliados mediante
un manifiesto especial. Desde este momento a los antiguos ortodoxos se les
permitió «reasentarse mediante slobodá especial (barrios libres) donde se
mantendrán de acuerdo con las leyes con el doble de la tarifa y tendrán la
libertad para inscribirse al campesinado y al comercio. Viviendo en el barrio
obtendrán los beneficios durante seis años por diversos impuestos y trabajos».
Dos años después apareció una nueva concesión: «aquellos que no se aíslan de la
Iglesia ortodoxa y aceptan las ordenanzas de la Iglesia, de los sacerdotes
ortodoxos» y solo respetan «por motivo de la superstición» algunas tradiciones
viejas que no contradicen a los dogmas «no se ausentan de la Iglesia, no se
llaman cismáticos y se liberan del doble de la tarifa». Para el desarrollo de
las tierras nuevas, la emperatriz Catalina necesitaba trabajadores buenos,
inteligentes, con iniciativa, lúcidos y sobrios. Debido a tal política
desapareció la confrontación y el fanatismo de parte de los escisionistas. La
cantidad de fieles a la fe antigua aumentó abruptamente no sólo en los
monasterios, sino también en los pueblos y las aldeas comunes.
Debido a
que los antiguos ortodoxos vivieron fuera de la legalidad durante un largo
periodo, surgieron nuevos problemas. Los sacerdotes cismáticos más viejos
estaban falleciendo y no había forma de nombrar a los nuevos. Así aparecieron
dos corrientes. Los que aceptaban bajo determinadas condiciones a los nuevos
sacerdotes del cristianismo ortodoxo oficial (fuera ruso o griego) se llamaban
popóvtsy (los de sacerdotes) o beglopopóvtsy (los de sacerdotes tránsfugas). El
centro de estos últimos llegó a ser Moscú.
La otra
parte de los antiguos ortodoxos rechazaron por completo el sacerdocio. Ellos
creían que las dos principales ordenanzas –el bautismo y la penitencia– debían
ser permitidas para los laicos también en virtud de las reglas canónicas: «El
mismo Jesucristo será nuestro obispo invisible, ya que sin dudas él es la
cabeza visible de la Iglesia ortodoxa». Estos tuvieron por nombre bespopóvtsy.
Las comunidades más grandes se asentaron en el norte de la parte europea de
Rusia, en las ciudades de Nóvgorod y Pskov, así como en Siberia. Los dirigían
los preceptores elegidos.
En la
primera mitad del siglo XVIII el territorio de los inicios del río Dviná del
Norte adoptó la corriente más radical de los bespopóvtsy –«el acuerdo de
Felipe». La comunidad no reconocía en absoluto a los sacerdotes y no aceptaba
ningún acuerdo con las autoridades y con la Iglesia oficial. Incluso el
matrimonio entre los bespopóvtsy se consideraba asunto rutinario y se contraía
mediante la bendición del mentor. En 1743 el ejército rodeó a Felipe junto con
sus grupos afines y ellos celebraron la autocremación en una casa de troncos de
madera. Pero este acontecimiento solamente reforzó a los filípovtsy en su
creencia y motivó la expansión del movimiento hacia las provincias Tverskaya y
Yaroslavskaya.
Desde la
primera mitad del siglo XIX el gobierno comenzó a tratar de forma más benévola
a los antiguos ortodoxos, ya que precisamente ellos seguían desarrollando de
manera activa el comercio y la agricultura. Temiendo que tuvieran demasiada
independencia económica, en 1853 las autoridades decidieron destruir algunos
monasterios. En algunas partes, por algún interés de las autoridades locales,
nuevamente comenzaron los hostigamientos a las comunidades. Algunos
comerciantes y artesanos prefirieron vivir en las ciudades. La capacidad
increíble de los antiguos ortodoxos de mantener la unión con su propio pueblo
y, al mismo tiempo, un cierto aislamiento durante las migraciones por el
territorio de Rusia e incluso por otros continentes, mostró la altísima calidad
de sus talentos para adaptarse a la vida con creatividad y dignidad, en
cualquier punto del mundo y bajo cualquier condición natural o social.
Así
podría ser la historia de la aparición del comerciante Makárov en la ciudad de
Velikiy Ústiug. Algunos suponen que esto había sucedido en los tiempos del zar
Pedro el Grande. Pero se sabe un detalle fiable: el tatarabuelo de Yuri
Knórosov abandonó su poblado aislado de antiguos ortodoxos y vino a vivir a la
ciudad. Decidió y lo hizo. Rompió para siempre los lazos del pasado, sin
importar su valor. Por esta misma razón ahora, medio siglo después, nadie se
acuerda de aquel periodo de su vida. Posteriormente sus hijos, e incluso sus
bisnietos heredaron este rasgo ambiguo de romper los lazos familiares para
siempre.
La
historia no guardó la memoria de si el Makárov mayor había llegado solo o ya
con su esposa. Sin embargo, hay datos acerca de Vasili Makárov. Él se casó en
Velikiy Ústiug con una muchacha de familia ortodoxa regular. Para contraer
matrimonio, posiblemente tuvo la obligación de unirse a la Iglesia ortodoxa
oficial. En la ciudad vivía una gran cantidad de antiguos ortodoxos. Pero, sea
como sea, los hijos del comerciante se educaron en el cristianismo ortodoxo.
Vasili Makárov no había ganado mucha riqueza, pues se notaba su peculiar
probidad de antiguos ortodoxos en el manejo de sus asuntos y en el comercio.
Además, él había comenzado desde cero, sin apoyo de la familia y sin ningún
capital paterno.
Los
recuerdos familiares de los Knórosov conservan la memoria acerca del hijo del
comerciante Makárov. Se trata del burgués Serguei Vasílievich, que se casó con
una mujer hermosa llamada Natalia Pávlovna. Según se cuenta él tampoco se veía
muy aficionado al comercio. Probablemente a Serguei Makárov le interesaba otra
cosa.
Historias
de Ústiug
En
aquellos tiempos Velikiy Ústiug, ubicado ahora en el punto de unión de las
regiones de Vologoda, Arjánguelsk y la República de Komi, se consideraba como
un centro comercial de primera importancia. Desde ahí comenzaban los viajes más
increíbles por el mundo. Antes de abrir una ruta comercial nueva a Europa por
el Báltico, eran las ciudades del norte las que llevaban el comercio con el
Occidente. Pero los tiempos iban cambiando y la vía fluvial Sujon-Dviná poco a
poco iba perdiendo su importancia. Entonces los comerciantes de Ústiug
dirigieron sus negocios hacia el oriente –a Siberia– y después a América. Por
Velikiy Ústiug pasaba la ruta de los exploradores rusos, explorada todavía en
el siglo XVI. La ruta iba desde la ciudad de Vólogda por Sujon, seguía por las
ciudades Totma y Velikiy Ústiug hacia el río Výchegda, por la ciudad de
Solvychegodsk, después al río Kama y Chusovaya. De ahí, directamente al
Oriente, «hacia el sol». Precisamente esta ruta ha sido utilizada en la famosa
primera expedición de Kamchatka (1725-1730) donde había participado Vitus
Bering. La expedición llegó hasta la ciudad de Yakútsk y más lejos, hasta la
península Kamchatka.
En la
siguiente expedición que llegó hasta América por el estrecho de Bering
trabajaba de grumete un tal Lorenzo Vaksel. Entre las ciudades Vólogda y
Velikiy Ústiug, en la región de Kádnikov, se encontraba el dominio familiar de
los Vaksel. Allí se guardaba la gran colección de los dibujos hechos por
Lorenzo durante la navegación a América en 1741. Se considera que este
acontecimiento fue el inicio de la «América rusa».
Existen
todavía documentos sobre la actividad empresarial del comercio local en
Siberia, Kamchatka y las islas Aleutas en la segunda mitad del siglo XVIII y en
la primera mitad del siglo XIX. Algunos empresarios compraron un barco bajo el
nombre de San Julián. Lo arreglaron, les proporcionaron todo lo necesario y en
septiembre del año 1758 enviaron en él a América al artel[i] de
negociantes.
La
expedición del San Julián se terminó en agosto de 1762. Los viajeros aguantaron
en el camino «grandes insuficiencias de agua y de alimento. Se quitaban el
último calzado del pie, lo cocían y se lo comían». Los industriales regresaron
a Kamchatka cuando ya los consideraban muertos. El marinero Stepan Glotov
informó a los superiores locales acerca de los resultados de la expedición y
escribió el registro de las tierras abiertas, anexando el mapa de las islas
Aleutas. Dos años después, estos documentos se encontraron en la capital, en el
Senado. Catalina II fue informada acerca de los descubrimientos. Ella tomó la
decisión de mandar una expedición especial a las islas descubiertas. Los 12
comerciantes que participaron en la expedición fueron condecorados con medallas
de oro con la imagen de la zarina Catalina y con una leyenda acerca del
descubrimiento de las islas. Mijaíl Lomonósov también se interesó por el
descubrimiento.
Un año
después de la navegación del San Julián, Fiodor y Vasili Kulkov prepararon el
nuevo barco que iría hacia las orillas de América: Zajari y Elizaveta. Después
de regresar, Fiodor Kulkov informó acerca de lo visto a la Kunstkámera y
realizó la descripción bajo el título «Las noticias recolectadas de las
conversaciones del comerciante de Vólogda Fiodor Afanasievich Kulkov sobre las
islas Aleutas en San Petersburgo en 1764». En las noticias se describían las
condiciones naturales, el mundo vegetal y animal, la vida cotidiana de los
isleños; la ropa, los adornos, los alimentos, las tradiciones matrimoniales,
las peculiaridades del cuidado de los recién nacidos. Después de los informes
acerca de lo visto, Fiodor Kulkov informó sobre «lo que había escuchado». Por
ejemplo, «acerca de la tierra de América, cuyas huellas puede que algunos
industriales conozcan, principalmente aquellos que durante mucho tiempo dieron
vueltas por el mar y llegaron bastante lejos».
Se sabe
que en 1771 el comerciante de Vólogda Matvei Okónschikov, junto al comerciante
yakuto Procopio Protodiákonov preparó y envió hacia las islas Kuriles el buque
San Procopio, con el artel de los comerciantes para investigar el mercado de
animales marinos en la isla de Urup.
Otro
empresario ruso que durante mucho tiempo quedó como un gran héroe de las
crónicas de Ústiug fue Mijaíl Buldakov. Precisamente él, a principios del siglo
XIX, participó activamente en la organización de las circunnavegaciones del
mundo que glorificaron la flota rusa, y también fue explorador de Alaska.
El
comerciante de Ústiug Matvei Buldakov envió a su talentoso hijo menor Mijaíl a
la ciudad siberiana de Irkutsk para «las prácticas», como dirían ahora. Allí lo
distinguió el famoso marinero Grigory Ivánovich Shélijov, quien invitó al hábil
joven a su empresa comercial. Después de la muerte de Shélijov fue su esposa,
Natalia Alekseevna, la nieta del rico comerciante de Ústiug, quien encabezó la
empresa. Nikolai Petrovich Rezanov, esposo de la hija mayor, Anna Shélijova,
era un representante de la nobleza y jefe de cancillería del Senado que
participaba en la administración de la empresa comercial. Shélijova casó a su
hija de 15 años, una muchacha hermosa llamada Avdotia, con el comerciante
Mijaíl Buldakov. Gracias a los esfuerzos conjuntos de los yernos, Rezanov y
Buldakov, Natalia Alekseevna logró salvar la empresa de su esposo de las manos
de unos tramposos comerciantes de Irkutsk que intentaron apropiarse de ella.
Simultáneamente, el 10 de noviembre Natalia Shélijova obtuvo el título de
nobleza por los méritos de su esposo en la exploración de América del Norte.
Мijaíl
Buldakov se dirigió con su suegra a San Petersburgo, donde junto con Nikolai
Rezanov fortalecieron la nueva empresa. En 1798 se aprobó el acta de la unión
de las compañías bajo el nombre Empresa de América del Norte, que
posteriormente cambió a Empresa Ruso-Americana. Esta se estableció con el
propósito de explorar el territorio de la América rusa y de las islas Kuriles.
Se le concedió el uso exclusivo de explotación de recursos y reservas minerales
que se encontraban en estos territorios, así como el permiso para todo tipo de
actividades. Además tenía derecho de organizar las expediciones, ocupar las
tierras descubiertas y comerciar con los países vecinos. El esposo de la hija
menor, el comerciante de Ústiug Mijaíl Buldakov, llegó a ser el director
general de la empresa.
En 1800,
por mandato real del emperador Alejandro I, la administración del negocio pasó
a San Petersburgo. Buldakov se trasladó con su familia a una casa en la calle
Millionnaya, comprada para él por Nikolai Rezanov. Unos años después, la
Empresa Ruso-Americana adquirió una casa en Moika, del conde Vorontsóv. Dos
años después el nuevo dueño de la casa, el comerciante Buldakov, nieto del
humilde herrero de Ústiug, obtuvo el rango de asesor de Colegio (departamento
del gobierno) que le dio el título de nobleza, lo que equivale al grado militar
de mayor o capitán de primer rango.
Entre las
obligaciones del «primer director» estaba el establecimiento de los contactos
con los habitantes locales y el abastecimiento de los poblados rusos en América
del Norte. Buldakov participó personalmente en la organización de la primera
expedición alrededor del mundo bajo el mando de Kruzenshtérn y Lisianski en los
barcos Nadezhda y Nevá. Nikolai Rezanov fue nombrado jefe de la expedición, y
también se encargaba de la misión diplomática. Un poco antes de eso, después
del parto murió la esposa de Rezanov, Anna Grigorievna, lo cual perturbó a
Nikolai Petrovich. En este caso el viaje alrededor del mundo podía distraerlo
de su dolor.
Pero
precisamente durante este viaje sucedió aquella historia trágica de amor del
conde Rezanov con la hermosa y joven hija del gobernador de California, la
española Conchita, historia que ahora deja las salas llenas en el espectáculo
Yunona y Avos en los teatros de Moscú.
Después
de la muerte inesperada de Nikolai Rezanov, la empresa perdió su alto
patronazgo. Desde el año 1820, los administradores y los almirantes comenzaron
a desplazar a los comerciantes. Esto le permitió al gobierno tomar
completamente el control sobre la actividad comercial, sin tomar en cuenta la
opinión de la gerencia general. En 1811 la empresa pasó a subordinarse al
ministerio del Interior, lo cual empezó a destruir el negocio. El gobierno, sin
siquiera avisar a la dirección de la compañía, comenzó a firmar contratos,
provocados por la lucha competitiva entre los ingleses y los americanos, que
pretendían dominar el mercado. Como resultado, la gestión inepta de los
funcionarios codiciosos llevó en 1868 a la venta de Alaska, que era la tierra
rusa en América del Norte.
Los
cuentos sobre la América rusa ocuparon durante mucho tiempo un lugar especial
en la vida de las ciudades de la región de Vólogda. Así, por ejemplo, Tijon
Shalamov, el padre del conocido escritor ruso, al casarse en 1893 y recibir el
sacramento de sacerdocio, se fue a las islas Aleutas como misionero ortodoxo.
Durante mucho tiempo lo recordaron como «el predicador en el servicio exterior
que dominaba perfectamente el inglés, el francés y el alemán con el
diccionario, siendo excelente misionero y conferencista». En 1905 regresó a
Rusia. En 1918, cuando después de la Revolución a Shalamov dejaron de pagarle
su pensión, el monje que lo sustituyó en la parroquia de las Islas Aleutas le
enviaba a su predecesor una pequeña cantidad de dinero que recolectaban los
aleutas conversos por el sacerdote ruso.
Se puede
imaginar que una ciudad pequeña, provincial, donde todos se conocían y todos
sabían todo sobre todos, literalmente zumbaba por las historias acerca de los
lejanos viajes hasta la América Rusa.
Sin duda,
precisamente con estas historias de los navegantes, los descubrimientos, las
tierras y los pueblos desconocidos habían crecido las hijas del comerciante
Serguei Makárov. Se sabe que su hija Alejandra nació en 1886, el 3 de abril,
según el estilo viejo (o sea, de acuerdo con el calendario religioso juliano).
Al día siguiente la llevaron a bautizar a la Iglesia Dimitriyevskaya
Dymkovskaya. La madrina de la niña llegó a ser María Alekseevna Makárova, la
hija soltera del hermano mayor de Serguei Vasílievich.
La
ordenanza fue realizada por el sacerdote Alejandro Zhukov con el salmista
Mijaíl Ivoninski.
La
diferencia de edades entre las hermanas de la familia Makárov, Varvara, Liubov,
Tatiana y Alejandra, no era grande. Probablemente les enseñaban a dedicarse al
bordado y a la cocina.
Izquierda: Serguei Vasílievich Makárov, abuelo de Yuri Knórosov por línea
materna. Derecha: Natalia Pávlovna Makárova, abuela de Yuri Knórosov por línea
materna.
Pero
estaba claro que esto no era lo principal en su educación. ¿Será que las chicas
también jugaban a ser viajeras y exploradoras? Sí, con las mujeres de la
familia de Serguei Makárov no cuadra la definición de «ama de casa».
El asunto
de la fe para el comerciante Makárov siempre fue muy importante. Su hija
Alejandra, ortodoxa durante toda su vida, fue una persona profundamente
creyente. En cuanto a la educación de las hijas, el padre era firme a su
manera: ellas debían recibir la mejor educación de aquellos tiempos. Él pensaba
que cada una de ellas debía decidir su propio destino y no depender de las
opiniones ajenas, por buenas que fueran. Cada uno debe ser libre en su camino
de vida, eligiendo lo que le gusta y donde puede obtener mayor éxito.
Por eso
mismo, envió a sus dos queridas hijas, Tatiana y Alejandra, al San Petersburgo
metropolitano para estudiar y tomar cursos para mujeres. Probablemente el
comerciante Makárov soñaba con que sus hijas también llegarían a hacer grandes
avances científicos, como lo hizo María Sklodovska-Curie al descubrir el radio
y el polonio en 1898…
Para las
mujeres en aquellos tiempos no era fácil dedicarse a los estudios. Las
muchachas que ingresaban a los cursos debían presentar un permiso escrito por
los padres o tutores. Además, debían presentar la confirmación de la
disponibilidad de fondos para comprobar que podían cubrir su estancia durante
todo el periodo de los estudios. El comerciante fue personalmente para acordar
su ingreso, ya que la admisión dependía de la discreción del director. La
cantidad de lugares en esta institución educativa para mujeres era bastante
limitada.
Cursos
universitarios para las mujeres
En Rusia,
la aspiración de las mujeres a la educación universitaria se mostró en 1860, en
vísperas de la llamada «liberación de los campesinos», una acción política
importante que cambió el sistema agrario y liberó la mano de obra para las
empresas. En aquel entonces, en las clases de algunas universidades comenzaron
a aparecer las mujeres. El Ministerio de Educación Nacional notó esta
innovación. La mayoría de estas estudiantes pertenecía a la alta sociedad. Por
lo tanto en 1863, al elaborar los estatutos universitarios, se interrogó a las
instituciones educativas con estas preguntas: «¿Pueden las mujeres-oyentes ser
admitidas en las clases junto con los estudiantes?, ¿pueden ser admitidas para
pasar las pruebas y obtener el grado académico?, ¿qué derechos pueden tener las
mujeres si pasan las pruebas?».
Las
universidades de Moscú y de Dorpat (Tartu) se caracterizaban por su principio
conservador: en las elecciones, 20 profesores dieron una respuesta negativa y
solamente dos una positiva. Las universidades de Kazán y de San Petersburgo no
sólo acordaron la admisión de las mujeres como oyentes a los cursos, sino que
también propusieron la posibilidad de que adquirieran todos los grados
académicos, teniendo el derecho de ser oyentes libres. Sin embargo, en cuanto
al trabajo, a las egresadas el título les daba el derecho sólo a las prácticas
médicas y a los puestos en las instituciones de educación superior para las
mujeres. No obstante algunas universidades estaban a favor de la igualdad de
derechos de las mujeres graduadas en todos los ámbitos.
Sin
embargo, como suele pasar incluso hoy en día, en Rusia estas iniciativas no
terminaron en nada. Por eso, para obtener una educación universitaria las
mujeres rusas más inteligentes comenzaron a irse al extranjero en multitudes.
En 1864, las discusiones acerca de la educación de las mujeres se calmaron por
un corto periodo. Tres años después, en la prensa se desató una nueva campaña
acerca de la educación femenina. Las damas de la alta sociedad presentaron una
petición colectiva dirigida al rector de la Universidad de San Petersburgo. En
la conservadora Moscú las mujeres que luchaban por la educación superior
crearon un círculo especial.
¡Finalmente
sucedió! El 2 de enero de 1870, en San Petersburgo se abrieron «los cursos
mixtos públicos» para hombres y mujeres, que se llamaron Cursos Vladímirski.
Las clases se impartían en la casa privada del ministro del Interior. Sin
embargo, por problemas de financiamiento estos cursos no duraron mucho, pues se
cerraron tres años después. No obstante, en 1875 el gobierno prometió
oficialmente garantizar a las mujeres el acceso a la educación superior
completa. En realidad el gobierno estaba preocupado por la salida masiva de las
representantes más brillantes del sexo femenino al extranjero, con el fin de
terminar su educación. También es de imaginar que algunas de las jóvenes
pertenecían a las familias que estaban en el gobierno. El ministro de Educación,
el conde D. Tolstoi, reconoció que educar a las mujeres en Rusia era sumamente
importante para distraerlas de los intentos de buscar su educación fuera del
país. En 1878 los fundadores de los Сursos Vladímirski consiguieron el permiso
para abrir los programas universitarios completos. El efecto no se hizo
esperar: la cantidad de mujeres que abandonaban el país en aquel año se redujo
de cientos a solo nueve.
El
profesor K. N. Bestuzhev-Riumin llegó a ser director del consejo pedagógico. Es
necesario señalar que en aquellos tiempos, y hasta ahora en Rusia, siguiendo la
tradición europea desde el siglo XVI, el título de «profesor» se atribuía a las
personas de nivel académico más alto en el sistema educativo, y lo podían tener
solo los doctores en ciencias de segundo grado (en EE. UU. es full professor).
Los profesores formaban la élite universitaria y por lo mismo entraban en el
grupo que toma decisiones. Entonces, por el nombre del profesor, los cursos se
llamaron besstuzhevskie. Se abrieron tres unidades: histórico-filológica,
físico-matemática y matemática especial. Sólo la tercera parte escogía la
unidad histórico-filológica. A las mujeres les interesaba más la unidad
físico-matemática.
Sin
embargo, en 1886 se terminó la admisión a los cursos. Esto se debió a la
revisión del tema acerca de la educación superior de las mujeres. Pero ya en
1889 se abrieron los cursos de educación superior para mujeres en San
Petersburgo con una gestión completamente diferente. El director, escogía a los
profesores y a la inspectora, que se dedicaba a la educación. Todos tenían que
ser asignados por el ministro de Educación Nacional. Se conservaron dos
unidades que existían anteriormente: la histórico-filológica y la
físico-matemática. ¡Y se entiende por qué! En ese año a la Academia de Ciencias
de San Petersburgo se integró un nuevo miembro en calidad de
miembro-corresponsal. Se trata de una gran matemática, física y astrónoma:
¡Sofía Kovalevskaya! Precisamente ella llegó a ser la fundadora del análisis
matemático.
Por otro
lado, la historia natural, la histología, la fisiología humana y animal fueron
excluidas del programa de estudios. Al parecer esto se decidió para no traumar
la psique de las asustadizas alumnas.
En
aquellos tiempos el pago por los cursos para las mujeres era de 100 rublos al
año, lo cual se consideraba una gran cantidad de dinero. Las estudiantes que
venían de otras ciudades no podían hospedarse en apartamentos privados. Ellas
vivían en el internado especial, por el cual se debía pagar 300 rublos al año,
o en casa de sus parientes cercanos.
Al
parecer las hermanas Makárov vivían en el internado. Ellas llegaron a San
Petersburgo en tiempos bastante difíciles pero su padre no tuvo miedo de
enviarlas a la capital. Rusia se encontraba en una crisis económica. En 1901
comenzó el terror desatado por los revolucionarios socialistas; mataron a tres
ministros y propagaron el temor entre la población. En 1905 finalizó de manera
muy desafortunada la guerra con Japón. En el estrecho de Tsushima pereció la
flota del Báltico. Además, el 9 de enero, por orden del zar, fueron fusilados
cientos de obreros que buscaban a Nicolás II para pedir el mejoramiento de las
condiciones de vida. Por suerte, en aquellos momentos las estudiantes de la
familia Makárov se encontraban en Velikiy Ústiug; habían ido a casa para la
Navidad y se habían quedado por más tiempo. Regresaron cuando este crimen atroz
de la autoridad solo había aumentado los disturbios. En octubre de 1905 estalló
la huelga política general. Nicolás II, con sus propias manos, provocó la
primera Revolución en el país. Los intentos irregulares del emperador impotente
para llevar a cabo las reformas democráticas llevaron a las elecciones en la
Cámara Legislativa. En mayo de 1906, en el Palacio Táuride, se reunía la Duma
Estatal (parlamento). Piotr Stolypin llegó a ser el primer ministro, teniendo
fama por sus crueles métodos para resolver los problemas sociales. En pocas
palabras, estar en San Petersburgo era algo inseguro, pero muy interesante.
Hay que
mencionar que precisamente en aquel momento comenzó el último periodo brillante
de la vida cultural del viejo San Petersburgo, llamado Siglo de Plata. Esta
época marcó el apogeo del ballet imperial. Surgieron términos
arquitectónicos extraños: el modernismo y el retrospectivismo. Los pintores
anunciaron decisivamente que el pintor Repin era un retrógrado, y declararon
como líder al poco comprensible Malevich. Pero el lugar destacado en la vida de
Petersburgo lo ocupaba la literatura, principalmente la poesía. Las hermanas no
faltaban a una sola velada literaria.
Una vez,
Alejandra conoció a un joven. Él era increíblemente hermoso y encantador. En
sus rasgos implícitamente se notaba algo oriental, algo insólito para el frío e
incoloro Petersburgo.
Él se
presentó como Valentín Knórosov.
A
Sashenka Makárova su nombre le pareció extraordinario.
Las
periferias sureñas del Imperio ruso. Los pequeñoburgueses Knórosov. El
padre.
El
apellido «Knórosov» no es tan frecuente entre los rusos. Incluso lo acentúan de
manera diferente: Knórosov o Knorósov. La misma raíz de la palabra, knoro,
en el idioma ruso moderno ya no se encuentra. En el siglo XV así llamaban a los
jabalís. Los lingüistas no llegaron a un acuerdo acerca de esta etimología.
Ahora los nombres similares se encuentran solamente en los dialectos rusos
sureños. Sea como sea, las raíces ancestrales de todos los Knórosov de alguna
manera u otra se encuentran en el sur de Rusia «en el distrito federal sureño»,
dirían ahora.
Según los
datos de archivos, el abuelo del futuro descifrador, Dmitri Petrovich Knórosov
nació en Ekaterinodar (actualmente Krasnodar) en 1850, en una familia de
pequeña burguesía.
Las
historias familiares relatan que a principios de la década de 1870 Dmitri llega
a Moscú e ingresa a la Academia Agrícola y Forestal Petrovskaya. Él estudia
allí junto con el futuro escritor Vladimir Korolenko, quien para este momento
ya había dejado el Instituto Tecnológico de San Petersburgo, había trabajado
como corrector y como dibujante, y después se había trasladado a Moscú. Dmitri
escucha con mucho interés las conferencias de Kliment Timiryazev y toma una
parte muy activa en la vida estudiantil. Con gusto participa en las acciones
contra la administración universitaria. Organiza la biblioteca de los libros
prohibidos. Como resultado, muy pronto excluyen de la Academia a un grupo de
estudiantes por haber escrito una protesta colectiva. Entre ellos están
Knórosov y Korolenko. Al parecer, precisamente este acontecimiento cambia por
completo el destino de Dmitri. Él abandona su intención de llegar a ser biólogo
y se orienta a la especialización de jurista. Probablemente en esta elección
había algo de determinado romanticismo: tener la oportunidad legal de defender
los derechos de las personas. Para obtener la educación correspondiente, se va
a Ekaterinodar y luego a Tiflis (Tbilisi, Georgia). Es probable que la llegada
a esta ciudad haya sido resultado de prescripciones policiacas, las cuales
Dmitri estaba obligado a respetar siendo un estudiante «sospechoso».
Izquierda: Dmitri Petrovich Knórosov, abuelo de Yuri Knórosov por línea
paterna. Derecha: La actriz armenia Mari-Zabel, María Davýdovna Knórosova,
abuela de Yuri Knórosov por línea paterna.
Sea como
sea, en Tiflis trabaja como abogado, se aleja de la vida política y queda
sumergido en las veladas literarias, las exposiciones y los teatros. Tiflis era
famoso por sus teatros. El público apreciaba mucho las obras del teatro
dramático armenio, en el cual trabajaban destacados directores. Precisamente
allí los grandes actores armenios comenzaron su oficio. En aquel entonces, en
el escenario del teatro armenio, representaban las obras inmortales de
Shakespeare, Schiller, Molière y otros grandes autores europeos. En 1866 se
había presentado la obra El mercader de Venecia, de Shakespeare.
Con la aparición del gran director Petros Adamián, el teatro armenio de Tiflis
finalmente se atrevió a realizar la dramatización de Hamlet. En
1884, para el 320 aniversario de Shakespeare, presentaron Otelo.
Aparte de las obras europeas, en el escenario del teatro armenio de Tbilisi se
presentaban las grandes obras de los dramaturgos rusos: Alexandr Griboedov,
Nikolai Gogol, Mijaíl Lérmontov, Alexandr Ostrovski. Las obras se representaban
no solo en armenio, sino también en ruso y en francés, lo cual era importante
para el público teatral multilingüe de Tiflis de aquel tiempo.
Retrato teatral de la actriz Mari-Zabel.
Precisamente
en el escenario teatral el librepensador Dmitri encontró su amor. Era una joven
y brillante actriz armenia cuyo nombre teatral era Mari-Zabel. Posteriormente,
en la década de 1920, los críticos escribían sobre María Davýdovna Sajavnánts
(su nombre verdadero): «Ella participaba en todas las compañías teatrales
armenias desde el nacimiento de estas hasta la creación del único organismo
teatral brillante, desde los tiempos de Petrós Adamián hasta nuestros días».
En aquel
entonces la joven y talentosa actriz llegó a ser para Dmitri simplemente
«querida Mashenka». Miriam nació en 1858 en la ciudad turca de Bitlis, que se
encuentra cerca del lago Van, entre montañas, en una familia armenia sin muchos
recursos de Arkel Bedrós.
La ciudad
pintoresca de Bitlis está ubicada en el este de Turquía, cerca del hermoso lago
de Van. Se acostumbra llamar a esta región Armenia Occidental ya que
tradicionalmente, desde viejos tiempos, estaba habitada por los armenios. Ellos
fueron de los primeros que se convirtieron al cristianismo y resistían al
vecindario islámico. La población de estos armenios era de alrededor de tres
millones de personas.
En la
segunda mitad del siglo XIX, Armenia se incorporó a Rusia. Sin embargo, debido
a las circunstancias, Armenia Occidental se unió al Imperio otomano.
El mismo
Imperio otomano pasaba por tiempos difíciles y se encontraba prácticamente al
borde de la desintegración, porque lo estaban destruyendo los conflictos
económicos, étnicos y religiosos.
A finales
de 1830, el gobierno sultánico, llamado la Sublime Puerta, emprendió una serie
de intentos para realizar reformas tanzimat. Las reformas prometían la
protección de la vida, de la propiedad y de la dignidad de todos los súbditos
del Estado, la igualdad de los derechos de los musulmanes y de los cristianos,
y cambios económicos. Pero en gran medida las ideas de tanzimat se quedaron
solo en papel. Los cambios nunca llegaron a Armenia Occidental. La
administración turca local, representada por los jeques y los pachás, estaba en
contra de las innovaciones. La situación de los armenios no mejoró, sino que se
volvió más complicada y peligrosa. No es sorprendente que, a partir del año
1850, por todo el territorio del Imperio otomano se haya levantado una nueva
ola del movimiento de liberación nacional. Se rebelaron Montenegro, Herzegovina
y Bulgaria. Los árabes y los kurdos reclamaron sus derechos. Desde luego,
Armenia Occidental también se preocupó.
En tales
circunstancias, la población de esta región representaba un peligro especial
para la integridad del Imperio otomano. Por lo tanto, el gobierno turco decidió
tomar medidas preventivas con la finalidad de terminar con la existencia
semiindependiente de una serie de provincias occidentales. Para esto se
planeaba recurrir a los métodos más crueles, incluso la destrucción física de
la población armenia. Estos planes tenían que realizarse particularmente en las
provincias de Zeitun y Sasun. Primero, las autoridades comenzaron a tomar
medidas para que los armenios, los kurdos y otra población musulmana se
enfrentaran entre sí. Luego comenzaron los disturbios y la masacre.
La
situación empeoró con la derrota de Rusia en la guerra de Crimea. Aparte de
otras pérdidas vergonzosas, el acuerdo firmado en París el 18 de marzo de 1856
contenía una cláusula sobre la devolución a Turquía de todos los territorios
ocupados por el ejército ruso en Armenia Occidental. Eso significaba que sin el
protectorado de Rusia los armenios quedaban completamente indefensos contra los
hostigamientos de parte de los turcos. El general ruso Lijutin, que había
estado en aquellos tiempos en Armenia Occidental, escribía: «Los armenios aquí
sufren de violencia espantosa, por lo cual viven con una tremenda angustia
permanente».
En
febrero de 1862, los habitantes de Van se sublevaron contra las autoridades
turcas. Entre los armenios y la policía turca se desató en la ciudad una
verdadera guerra callejera. Para ayudar llegó la población armenia y kurda de
los poblados vecinos. Los rebeldes lograron conquistar la fortaleza de Van.
Entonces el gobierno introdujo las unidades militares. La rebelión fue
suprimida de forma cruel.
Sin
embargo, en el verano del mismo año estalló un nuevo levantamiento, esta vez en
Zeitun, ubicado en Cilicia. Históricamente, esta región siempre había
conservado su posición semiindependiente. Los asuntos religiosos,
administrativos, judiciales y otros se resolvían aquí de esa manera.
El motivo
de la sublevación fueron las disputas por la tierra entre los armenios y los
turcos. Además, los armenios se negaron a pagar los exorbitantes tributos que
aumentaban todo el tiempo.
El
gobierno turco tenía una política étnica muy especial. En particular, las
regiones con población armenia y cristiana se poblaban en forma masiva con los
musulmanes de los Balcanes y del Cáucaso, y con los kurdos. Las exacciones a la
población armenia crecían exponencialmente. Frecuentemente, las autoridades
turcas, después de recolectar el tributo, volvían unos días después al mismo
pueblo y, amenazando con cárcel y torturas, nuevamente los extorsionaban. Los
campesinos armenios estaban obligados a refugiar durante el invierno a los
musulmanes nómadas. Además, cada año tenían que hospedar a los funcionarios
gubernamentales con todos sus acompañantes y realizar obras viales de forma
gratuita. Las autoridades turcas estaban detrás de los kurdos y los circasianos
en los saqueos de los poblados armenios.
No es
sorprendente que en una inaccesible zona montañosa se haya formado el centro
del movimiento armenio de liberación. Era lo que más temía el gobierno turco.
En el verano de 1860, fue enviada la unidad militar turca contra los habitantes
de Zeitun, bajo el mando de Jurshid Pasha, el gobernante de la ciudad de
Marash. Sin embargo, la gente de Zeitun puso en fuga a Pasha. El gobierno turco
decidió ocupar a toda costa esta zona montañosa, dispersar y asesinar a su
población armenia. Así, en julio de 1862 el nuevo gobernante de Marash, Aziz
Pasha, organizó una numerosa tropa y asedió Zeitun. Al principio logró
conquistar algunos poblados, los cuales fueron destruidos y la población
completa pasada a cuchillo. La gente de Zeitun pronto pasó a una decidida contraofensiva
y derrotó a las tropas sultánicas. Ashir Pasha sufrió una derrota vergonzosa.
En el puesto de gobernante de Marash lo sustituyó Ashir Pasha quien recibió
órdenes de atacar nuevamente a los armenios. En este momento entró el patriarca
armenio al proceso de negociaciones, quien logró llevar las partes al acuerdo
según el cual el gobierno detenía su siguiente ataque contra Zeitun. Los
rebeldes aceptaron pagar el tributo y reconocer como gobernante a la persona
asignada por el sultán. Gracias a esto, por un tiempo pudo evitarse la masacre
de la población armenia en Zeitun. Sin embargo, se puso fin al estado
semiautónomo de Zeitun.
Las
acciones del gobierno turco eran tan terribles que los comentarios sobre la
rebelión de los montañeses aparecieron en la prensa de Europa Occidental. La
tragedia y la resistencia de Zeitun adquirieron un carácter nacional y se
organizó una campaña de recaudación de donaciones entre los armenios de
Tbilisi, Moscú, Najicheván y otras ciudades.
Un poco
más tarde se sublevó la población campesina armenia en las provincias de Mush y
Charsandzhak. Los campesinos enviaron sus delegaciones a Constantinopla
pidiendo al gobierno suavizar su situación. Sin embargo, los delegados fueron
detenidos. Luego el ejército reprimió cruelmente las protestas de los
campesinos. Después de esto, los cientos de familias que tuvieron oportunidad,
abandonaron para siempre Armenia Occidental y pasaron a vivir dentro de Rusia,
en Transcaucasia.
El
embajador ruso en Constantinopla informó que la Sublime Puerta había enviado a
las autoridades locales la instrucción secreta de destruir los monumentos
históricos armenios, «para que ellos no recordaran sobre el pasado de Armenia y
para que no se despertara la idea de la independencia nacional en el pueblo
armenio». Los testigos de aquellos acontecimientos escribían: «Este pueblo se
encuentra al borde de la muerte moral y física; la vida de las personas y su
propiedad se encuentran en peligro; diario los matan, ofenden, saquean y
arruinan».
Miriam
nació después de terminar la guerra de Crimea. Por ello, en los primeros años
de su vida fue testigo de los acontecimientos más horrendos de la historia del
exterminio de los armenios por los turcos.
Afiche teatral invitando al espectáculo por los 40 años en escena de
Mari-Zabel.
Posiblemente
no habrá que sorprenderse de que su madre y su padre, Arkel Bedrós, hayan
tomado una difícil decisión para cualquier padre: entregar a su hija a una
familia ajena. La necesidad y el miedo a los turcos los obligó a hacerlo.
Cuando Miriam cumplió ocho años, a Bitlis llegó un comerciante armenio
adinerado, llamado David Sajavnánts. Él trajo de Najicheván «ayuda humanitaria»
(como diríamos ahora) para la pobre población saqueada de Armenia Occidental.
Según las historias familiares de los Knórosov, el comerciante vio que la
pequeña niña bailaba en las calles para ganar un pedazo de pan para alimentarse
y él se puso a llorar por lástima. David Sajavnánts y su esposa no tenían hijos
propios, y convencieron a los padres de la niña de entregarles a su hija para
criarla. Miriam no fue oficialmente adoptada. Sus verdaderos padres la amaban
demasiado y posiblemente soñaban con la reunificación. Pero esto no sucedió. La
familia de acogida realmente comenzó a cuidarla y educarla con todo el corazón.
¿Por qué Miriam no regresó finalmente con su padre biológico Arkel Bedrós? Lo
más probable es que tanto él como todos sus parientes y otros miles de
habitantes de Armenia Occidental fueran víctimas de la terrible masacre
organizada por los turcos para «sacar de raíz la nación armenia». No es una
suposición vacía. Se conservaron documentos sobre la preparación secreta en
1915 de uno de los más horribles genocidios de los armenios por el partido
turco Ittijat ve Terrakki, donde se mencionan en particular los fracasos de los
intentos anteriores de solución del «asunto armenio» por parte de los turcos:
Las hermanas Makárov en la ciudad de Velikty Ústiug.
Del
informe de doctor Nazymi: Si vamos a aplicar la misma masacre local que
habíamos organizado en 1909 en Adana y en otros lados, no va a haber ningún
beneficio; al contrario, solo habrá daños. Antes ya repetidamente lo había
dicho en las pláticas acerca del orden del día y repito ahora: si la
eliminación de los armenios no va a ser completa y definitiva, esto nos
perjudicará y no nos beneficiará. Hay que sacar de raíz a la nación armenia. En
nuestra tierra no debe quedarse ni un solo armenio. Debe olvidarse la
existencia de la palabra misma armenio. Ahora estamos en guerra, nosotros
también estamos peleando y no habrá otra ocasión conveniente. La intervención
de los grandes Estados y la voz de protesta de la prensa no serán escuchadas.
Y, si llegan a ser escuchadas, el hecho ya estará finalizado y el problema
quedará cerrado para siempre. Esta vez nuestra tarea debe centrarse en el
exterminio total: ni un solo armenio debe quedar vivo, por eso su exterminio es
indispensable.
Considero
correcta la propuesta acerca del exterminio total para que ni un solo armenio
quede vivo. Como ya se había dicho, no hay que tomar en cuenta ni a los viejos,
ni a los niños, ni a las mujeres y discapacitados. Literalmente hay que
exterminarlos a todos. Propongo la siguiente forma de exterminio: como nos
encontramos en situación de guerra, hay que mandar a todos los jóvenes en edad
de reclutamiento a la primera línea del frente. Ahí ellos estarán entre los
rusos y las unidades especiales enviadas por nosotros. Y matamos a todos. A los
viejos, a las mujeres, a los niños y a los enfermos que se quedaron en casa los
creyentes los matarán por orden nuestra. La propiedad será saqueada. Creo que
es el mejor método.
No es de
sorprender que en el Imperio otomano, durante la segunda mitad del siglo XIX,
las familias armenias prefirieran separarse para siempre de sus hijos en vez de
esperar su horrible muerte.
En su
nueva casa, Miriam encontró el amor y el cuidado familiar, y tuvo la
oportunidad de estudiar.
Alejandra Serguéivna, madre de Yuri Knórosov.
A los
nueve años ingresó en la escuela secundaria de Najicheván y la terminó con
excelencia. Pero el sueño apasionado secreto de la niña era el teatro. Sus
padres adoptivos no podían hacer nada contra eso.
A
principios de la década de 1870 llegó a Najicheván la compañía teatral armenia
de Fasaliadzhian, en la que actuaba el desconocido en aquel entonces Petrós
Adamián. El futuro gran actor armenio de roles trágicos conquistó de inmediato
a Miriam. Él también había nacido en Turquía y también había sido obligado a
huir por los hostigamientos. Desde la infancia soñaba con el teatro. El destino
de la joven Miriam había sido resuelto. Pronto ella se volvió actriz y junto
con la compañía se dirigió a Tiflis.
Alejandra Serguéievna Makárova siendo estudiante.
La joven
Miriam o, según el pasaporte, María Davýdovna Sajavnánts, eligió su nombre
artístico: Zabel. A veces, de cariño, la llamaban Mari-Zabel. Muy rápido
comenzó a tener sus propios admiradores. Entre ellos estaba el joven ruso y
encantador abogado Dmitri Knórosov, que de inmediato se enamoró del encanto y
talento de la muchacha. Al parecer los padres adoptivos ya no podían hacer nada
con su hija rebelde. Al llegar a la edad adulta ella, sin sus bendiciones, se
casó con su elegido. Esto sucedió en 1876, en una pequeña iglesia en la ciudad
de Sevsk. Por lo visto, el sacerdote de allí se dejaba convencer fácilmente por
los enamorados impacientes. Los testigos del matrimonio fueron los amigos de
los jóvenes y otra gente al azar. Es significativo el documento oficial que
había pedido Dmitri después del nacimiento de su hijo.
6 de
junio de 1881.
El
documento entregado al burgués Dmitri Petrovich Knórosov, en la región de Oriol
de la Gubérniya de la ciudad de Sevsk, afirma que en el libro oficial que se
guarda en la iglesia de la Santísima Virgen de Stanitsa de Poltava del ejército
de Kuban (antiguamente el mar Negro) del año 1876, en la segunda parte, sobre
las personas que contraen matrimonio bajo el número 33 del 25 de agosto, está
registrado el siguiente escrito:
El novio,
de la región de Oriol de la ciudad de Sevsk, Dmitri Petrovich Knórosov, de
religión ortodoxa, contrae matrimonio a los 26 años. La novia, María, hija del
súbdito turco Arkel Bedrós, de religión gregoriana, contrae el matrimonio a los
18 años.
Los
fiadores:
De parte
del novio – el oficial del ejército Trofim Yakovlev Krizhanovski y el hijo de
comerciante Simeon Vasiliev Zhizhin.
De parte
de la novia – el hijo de comerciante Lev Ivanov Pronchenko y el burgués de
Temriuk Nikifor Efimov Dobrovolski.
La
ordenanza del matrimonio la realizó el sacerdote Juan Alshinski con el diácono
Juan Popka y el salmista Evgraf Fiodorov.
El
escrito se testifica con la firma y el sello de la Iglesia.
El
sacerdote Juan Alshinsk
El
diácono Juan Popka
Sin
embargo, la boda no interrumpe los planes profesionales de Mari-Zabel. Dmitri,
enamorado, la complace en todo. En 1879, la señora Knórosova obtiene el papel
protagonista en la obra de Karamzín, Sofía. Ni siquiera el embarazo
puede obligarla a renunciar al estreno. El éxito es rotundo. María Davýdovna
decide dedicarse por completo al escenario, lo cual no le obstaculiza regalarle
a su esposo cinco hermosos hijos. Antes de que naciera Valentín, Dmitri lleva a
su esposa de 21 años a casa de sus padres a la ciudad de Ekaterinodar
(Krasnodar). Precisamente allí, el 20 de enero de 1880, nace su hijo.
No
sabemos cómo estaba organizado el modo de vida de la joven familia con cinco
hijos. Pero, ya en 1881, después de la rápida recuperación de sus partos, la
señora Zabel regresa junto con su esposo a Tiflis. Y allí el incomparable
Petrós Adamián la acepta con alegría en su propia compañía de giras. A la joven
actriz le proponen el papel de Rosalía en la obra de Paolo Giacometti La
familia del criminal, y también otros roles importantes en otros
espectáculos. Junto con Mari-Zabel se volvió famosa otra maravillosa actriz
armenia, Merobe Kantardzhian, conocida bajo el nombre artístico de Siranush.
Probablemente, como solía pasar en el ámbito teatral, la amistad de las chicas
también tenía un carácter de competencia profesional.
El estudiante Valentín Dmítrievich Knórosov, futuro padre de Yuri.
La señora
Zabel (así la llamaba respetuosamente la prensa de aquellos tiempos) trabajó
mucho en diferentes ciudades. Realizó una gira artística por toda Transcaucasia
hasta el año 1900 y actuó en espectáculos incluso en los pueblos armenios más
lejanos.
Por lo
visto, el pequeño Valentín vivió un tiempo en Krasnodar con su abuela. Luego su
padre lo llevó a Tiflis. Los hijos veían poco a su madre. Hablaban con ella
solo entre las giras. Incluso cuando la compañía se encontraba en la ciudad, la
madre se la pasaba todo el tiempo en los ensayos y en los espectáculos. Así
pasaron la niñez y la adolescencia de los chicos.
Incluso
en nuestros tiempos una familia como esta no puede ser considerada ordinaria, y
mucho menos lo era en la segunda mitad del siglo XIX.
Mientras
los hijos y el padre admiraban a su brillante madre, Valentín ya había
terminado la escuela en Tiflis y después el colegio ferroviario Mijailovskoye.
En
aquellos tiempos, los ferrocarriles se transformaron en arterias económicas del
país y eran extremamente solicitados en las periferias lejanas del Imperio
ruso. Para 1896 había finalizado la construcción del ferrocarril
Bakú-Tbilisi-Batumi, y de inmediato se había comenzado la nueva línea:
Tbilisi-Ereván. Su inauguración oficial se celebró a finales de 1902. De la
línea principal de ferrocarril partían las ramas de vías adicionales. Rusia
comprendía que sin red de ferrocarriles era imposible desarrollar la economía
de la atrasada región caucasiana.
En pocas
palabras, la profesión de ingeniero ferrocarrilero en esa época estaba muy de
moda y era la más solicitada. A principios del siglo XX, los ingenieros se
estimaban tanto como los constructores de la industria espacial 100 años
después.
Ante el
joven Knórosov se abrían las perspectivas más brillantes. Pero en 1904 comenzó
la guerra contra Japón. A Valentín lo llamaron al servicio militar. No se sabe
en qué tropas estaba exactamente, pero por la valentía mostrada en los combates
lo condecoraron con la Orden de San Jorge de cuarto grado. Esta Orden se
consideraba la principal insignia militar del Imperio ruso, y siempre se
valoraba mucho más que las condecoraciones más caras, que se autoasignaban los
oficiales de alto rango y los generales. El decreto dice:
Ni la
nobleza alta ni las heridas obtenidas ante el enemigo dan derecho de ser
condecorado por esta Orden. La Orden se da a aquellos que se dedicaron por
completo a su puesto según el juramento militar, la honra y el deber, y se
destacaron por algún acto peculiar de valentía o dieron los útiles y sabios
consejos a nuestro servicio militar[1]…
Desde
luego, la guerra ruso-japonesa no duró mucho y terminó mal para Rusia. En 1905,
después de la finalización de las acciones de combate, Valentín regresó a su
natal Tiflis, a casa de sus padres. Su padre trabajaba de abogado y continuaba
admirando a su majestuosa esposa. Sus hermanos se habían ido a otras ciudades.
Su madre, como siempre, vivía en el teatro. La señora Zabel hacía giras con la
compañía de Ovanés Abelián en diferentes ciudades del Mediterráneo y el
Cáucaso; actuaba en Moscú y San Petersburgo. Con ella aprendieron actuación
teatral futuras estrellas del teatro armenio, tales como Artiom Beroyán y
Vagrám Papazián. Para ellos era un honor ver en los afiches su propio nombre al
lado del nombre de la señora Zabel.
Pero
Valentín no se quedó en Tiflis. Ya en 1906 se fue a San Petersburgo y de
inmediato comenzó a trabajar como inspector técnico en la sociedad de seguros
Rusia. En aquel momento los clientes principales de la empresa eran los
ferrocarriles y las empresas navieras, las manufactureras y las fábricas que
impetuosamente se desarrollaban en el país.
En su
tiempo libre, Valentín se involucró mucho en la vida cultural de la capital.
Literalmente, mediante la leche materna él absorbió el amor a la poesía, a la
música y desde luego al teatro. Por lo tanto, el joven Knórosov nunca faltó a
una velada literaria ni a un estreno teatral.
En
aquella época, el lugar más popular del arte lo ocupaba el cinematógrafo. La
gente iba a ver la nueva maravilla varias veces, volviendo a las funciones que
duraban 48 segundos, en las cuales corría el tren directamente desde la
pantalla hacia los espectadores. Luego apareció la película El afilador.
La trama era bastante sencilla: la cocinera decide afilar su cuchillo, pero su
aspecto severo le da tanto miedo al afilador que se va corriendo, haciendo caer
todo lo que encuentra en su camino. El público se moría de la risa. En 1905
Alejandro Janzhonkov comenzó a volverse conocido como el primer productor y
director ruso quien, siendo oficial, pertenecía a la vieja descendencia cosaca.
Él comenzó a comprar las películas extranjeras con el dinero que había recibido
al jubilarse. Las películas en aquel entonces se vendían según la longitud de
la cinta: de 45 a 75 kopeks por un metro. La calidad de las películas era
horrible; los dispositivos eran aún peores. ¡Pero el público asistía! Por lo
tanto, Janzhonkov decidió producir sus propias películas. En las pantallas
aparece la cinta Drama en un campamento de gitanos cerca de Moscú.
Posteriormente, muchos directores regresarían a esta trama romántica inmortal:
el amor fatal, la pasión por los juegos de azar, la venganza sangrienta y los
bailes gitanos. Se invitó como actores a verdaderos gitanos. Según los
testigos, ellos se quedaban literalmente paralizados e inmóviles ante la
cámara. Pero el público estaba en éxtasis por este tipo de películas. Más
adelante, los cines llegaron a ser objeto no sólo de la crónica artística, sino
de los acontecimientos municipales, sobre lo cual escribían en los periódicos:
10.12.1907
Hoy a las
ocho de la tarde en la casa número 69, que se encuentra en la calle Sadovaya,
se incendió el cine. El público tenía ataques de pánico. Solamente 12 personas
lograron salir. Los demás corrían el riesgo de ser quemados vivos. De inmediato
llamaron a la unidad de bomberos. Mediante las escaleras que se pusieron, todos
los que se encontraban en el edificio fueron salvados. Algunos recibieron
graves quemaduras. Hubo escenas horribles cerca de las ventanas, donde docenas
de personas estaban a punto de caer desde el cuarto piso[2].
Afortunadamente,
Alejandra y Valentín no estuvieron en esta horrible función. En la víspera, se
habían ido juntos a Velikiy Ústiug para pasar allí la navidad.
Arriba: Hasta 1960, en el lugar que ocupa este edificio de cuatro pisos, en
el lado derecho de la calle, se encontraba la casa de los comerciantes Makárov
en Velikiy Ústiug. Abajo: Vista de la ciudad de Velikiy Ústiug. (Postal
antigua).
San
Petersburgo. Cómo se conocieron sus padres
No se
sabe con certeza cómo Alejandra conoció a Valentín. Ella apenas había cumplido
20 años. Él era seis años mayor que ella. Ambos eran increíblemente hermosos.
Alejandra era una mujer alta y reservada, como son las mujeres del norte de
Rusia. Tenía trenzas largas y espesas de color castaño claro. Sus ojos eran
azules. Ella tenía rasgos opuestos a los del apuesto Valentín. Su cabello era
oscuro y sus ojos eran cafés. Tenía una mezcla intrigante de sangre armenia.
Los
jóvenes no faltaban a ningún evento cultural en Petersburgo, de los cuales
había una gran cantidad y variedad.
En 1903,
María Sklodovska recibió el Premio Nobel de Física junto con su esposo Pierre
Curie, por el descubrimiento del radio y el polonio. Precisamente ella
introdujo el término «radioactividad», que en aquellos tiempos sonaba bastante
inocente. Se discutía la pregunta acerca de la admisión de la exciudadana rusa
a los miembros corresponsables de la Academia de Ciencias de San Petersburgo.
En el mismo año salió a luz la revista El Nuevo Camino con los
poemas de un joven poeta desconocido con un nombre extraño: Aleksandr Blok.
Rápidamente se convirtió en una de las figuras principales de los simbolistas
de Petersburgo, desplazando al reconocido Valeri Briusov. Ya el siguiente año
salió el primer libro del poeta: Poemas de la Bella Dama. La Bella
Dama resultó ser la esposa del poeta y la hija del gran químico Dmitri
Mendeléiev, quien había descubierto la tabla periódica de los elementos. Eso
también era muy simbólico para la Rusia en desarrollo. Todos vivían esperando
algo nuevo, acontecimientos, descubrimientos, fenómenos extraordinarios…
Sin
embargo, algunos grupos de jóvenes francamente suponían que la vida era
gobernada por la muerte, el amor y el sufrimiento… ¡Qué bonito y romántico! Los
jóvenes estaban interesados en buscar «la visión interior» que debía abrir la
«esencia verdadera» de las cosas. La esencia de las cosas escondidas del mundo
real. El mundo visible se consideraba solo un reflejo vago de las verdades
auténticas. El arte era el camino o el medio de iluminación espiritual y de
comprensión del mundo. Los jóvenes buscaban de forma activa lo que
posteriormente los psicólogos llamarían insight o la
revelación interior. Por lo tanto, la mayoría de los perezosos sin talento
limitó su búsqueda de «la visión interior» a la inhalación banal de cocaína y
al alcoholismo.
Hay que
aceptar que la búsqueda depresiva de los símbolos del futuro para nada
correspondía a la realidad de Rusia, que se desarrollaba impetuosamente a pesar
de la impotencia del zar. Ya después de 1910, el simbolismo cede el lugar a la
nueva corriente espiritual positiva. Surge una nueva corriente provocada por la
realidad de la vida. Era el acmeísmo. La palabra acmeísmo significa
«la fuerza floreciente». Los jóvenes acmeístas llenos de fuerza, como Nikolái
Gumilióv, Anna Ajmátova y Osip Mandelshtám, recurren activamente a la realidad,
al mundo material, al significado exacto de la palabra.
Sáshenka
y Valentín, extasiados, asistían a las veladas literarias, visitaban el
cinematógrafo, no faltaban a ningún estreno teatral. Aparte de la poesía, los
unía el hecho de que leían con placer los artículos y corrían a escuchar las
conferencias públicas del reconocido psiquiatra, psicólogo, fisiólogo, filósofo
e hipnólogo Vladimir Béjterev. Por lo visto, sus descubrimientos acerca del
funcionamiento del cerebro abrían perspectivas asombrosas para comprender la
esencia del ser humano y sus sorprendentes capacidades. La psicología social,
la evolución de la imagen infantil y el papel de la sugestión en la vida social
eran temas que resultaban extremadamente nuevos e interesantes. Ambos jóvenes
tenían ganas de comprobar en la práctica todo lo que decía Béjterev; todavía no
se casaban pero ya habían decidido educar a sus futuros hijos según sus
métodos.
Era en
particular sorprendente escuchar las increíbles historias acerca del
semianalfabeto Grigori Rasputín, que mediante la hipnosis banal logró someter a
su voluntad no a cualquiera, sino a la familia del emperador. Rasputín, estando
borracho, daba vueltas en taxi con las prostitutas, organizaba juegos en Moscú
y San Petersburgo, se divertía con las damas de la alta sociedad, daba consejos
a los dignatarios, nombraba a los ministros. Nicolás II, como embrujado,
apoyaba en todo a la zarina, totalmente hipnotizada por el desgraciado
sinvergüenza. Ella francamente creía que, apenas hablando en ruso, sola,
bajo el mando del vidente, estaba destinada a salvar a la Rusia ortodoxa. Para
cualquier persona normal era obvio que esta situación delirante de la autoridad
no llevaría el país a ninguna parte. Es posible que hasta el conde Felix
Yusupov y el gran príncipe Dmitri Pávlovich (desde luego, posibles amantes),
que preparaban la conspiración contra el vidente malvado que se sentía
intocable, ni siquiera sospechasen la profundidad de aquel abismo al que Rusia
se dirigía. Y, ¿quién podía imaginar que algunos testimonios de este drama del
Imperio ruso quedarían al final en manos del joven amante mexicano del ya
envejecido conde Felix Yusupov?
Sáshenka
y Valentín, en aquel entonces, no tenían ni la menor idea de todo esto, pero
eran personas razonables y observaban lo que ocurría con el interés de los
investigadores. Se sorprendían: ¿acaso nadie en la corte había escuchado las
conferencias del profesor Béjterev?
Alejandra y Valentín en su juventud, padres de Yuri Knórosov.
Mientras
tanto los jóvenes decidieron casarse casi de inmediato. Sin embargo, Valentín
esperó pacientemente a que Alejandra terminara sus estudios. Alejandra era una
mujer progresista y perseverante, con un carácter fuerte. Valentín estaba
orgulloso de su maravillosa y encantadora novia del norte, que soñaba con su
futura profesión. Ella se veía como médica, profesora, o como la investigadora
que descubre los misterios humanos y las leyes del universo, así como Sofía
Kovalévskaya o María Curie. Valentín apreciaba mucho estas cualidades
extraordinarias de la estudiante de San Petersburgo: él también había crecido
en una familia extraordinaria. Su padre lo acostumbró a admirar constantemente
a su madre independiente, cuya profesión era lo más importante en su vida.
Probablemente Valentín buscaba algo similar en su esposa. Alejandra, que soñaba
con ser médico, correspondía a esta imagen. Era claro que Valentín no
necesitaba a una mujer de hogar.
No
obstante es probable que lo atrajera más el hecho de que Sáshenka Makárova era
una mujer francamente creyente. Inconscientemente, Knórosov deseaba formar una
verdadera familia con muchos niños, donde la madre cuidara de sus hijos y no
desapareciera en giras eternas. Valentín no era creyente. Él siempre decía
riéndose: «La religión es para mujeres».
Entonces,
por todas estas razones, Valentín no siguió el ejemplo de su padre, que
literalmente secuestró a su hermosa Miriam. Ceremoniosamente se fue a Velikiy
Ústiug para pedir la mano de su novia, como lo exigían las reglas. Además, en
agosto de 1910 Alejandra estaba trabajando durante un mes en el hospital de
Velikiy Ústiug. Sin duda, el permiso fue obtenido. En ese mismo año, los
jóvenes contrajeron matrimonio. Alejandra Serguéievna ya tenía 24 años.
Después, la pareja regresó a Petersburgo, donde Alejandra siguió con sus
estudios. Los jóvenes vivían en el apartamento en la empedrada línea 14 de la
Isla Vasílievski, casa 37, apartamento 9. Valentín seguía trabajando en la
sociedad de seguros Rusia. Después de graduarse, Alejandra, igual que su
hermana Tatiana, comenzó a dar clases en una escuela. Tatiana se mudó para
vivir en una casa en Fontanka. Ella también se casó y cambió el apellido de
Makárova por Smólina.
Como dote
de los padres, Alejandra recibió un bonito cofre forjado. En Velikiy Ústiug,
ciudad de comerciantes, tales cofres se utilizaban en calidad de una especie de
cajas fuertes. El revestimiento metálico ocultaba el sistema de cuatro o cinco
candaditos que debían abrirse consecuentemente en un orden determinado al
pulsar los lugares secretos que conocían solo los dueños. Si pulsabas
correctamente, se abría un cajoncito en el que se guardaba la llave que
permitía abrir el último candado. Ya en el siglo XVIII la fama de los cofres de
Velikiy Ústiug había trascendido las fronteras del Imperio ruso. Eran muy
solicitados en el Cáucaso. Incluso en Irán y en Turquía también vendían los
cofres norteños. En pocas palabras, el cofre era un auténtico valor familiar.
En 1911,
María Sklodovska Curie recibió el segundo Premio Nobel, pero ya de Química. Sin
embargo, para Alejandra este acontecimiento pasó casi desapercibido. ¡Cómo no!
Los jóvenes Knórosov, que todavía vivían en Vasílievski, tuvieron a su primer
hijo. Lo llamaron Serguei en honor al abuelo proveniente de Velikiy Ústiug, el
comerciante Serguei Makárov. La familia de la madre era extremadamente amigable
y unida.
Hay que
añadir que, para este tiempo, San Petersburgo se transformaba impetuosamente.
Ahí ya vivían alrededor de dos millones de habitantes. La ciudad crecía en un
abrir y cerrar de ojos. Estaba por finalizar la construcción de un lado de
Petrogrado, la isla Vasílievski y Peskí. Por las calles retumbaban alegremente
los primeros tranvías. La electricidad desplazaba rápidamente a la iluminación
por medio de gas. Los dandis iban por Nevski en automóviles que asustaban a los
cocheros miedosos. Hasta las damas subían en bicicletas. Los aeroplanos eran la
pasión de los jóvenes de avanzada; en aquel periodo parecían ser el verdadero
milagro. Los aparatos telefónicos se instalaban más frecuentemente en las
instituciones públicas y en muchas casas adineradas. El deporte (el boxeo
inglés, las luchas y el juego colectivo, como el futbol) empezaba a ser moda.
Ferrocarriles
del sur de Rusia
Sin
embargo, en 1911 Knórosov tuvo que dejar la capital y mudarse a la provincia de
Járkov. Alejandra Serguéievna y Valentín Dmítrievich ni siquiera tuvieron
tiempo para visitar El Perro Callejero –un cabaré literario y artístico que se
inauguró el último día de 1911 en San Petersburgo, en la esquina de la calle
Italiyánskaya y de la plaza Mijáilovskaya, y que se volvió conocido
rápidamente. Más adelante, ellos leían con envidia en las cartas enviadas por
la hermana de Alejandra y en los periódicos acerca del éxito y la atmósfera
fantasmagórica de El Perro Callejero, soñando con que algún día viajarían
juntos a San Petersburgo.
La
sociedad de seguros Rusia había enviado a Valentín Dmítrievich a Járkov
ofreciéndole un buen salario, lo más atractivo era que se trataba de un trabajo
interesante y con mucha perspectiva. El momento era muy importante, puesto que
ahí se ampliaba el nudo de los ferrocarriles de la dirección sur. Todavía en la
mitad del siglo XIX, el conocido ingeniero Pavel Mélnikov propuso el proyecto
de la construcción del ferrocarril Moscú-Járkov-Sebastopol. Veinte años
después, la línea había llegado hasta Kursk y luego hasta Járkov y Rostóv. Al
poco tiempo, el primer tren había alcanzado Sebastopol. Para Járkov, la
aparición en 1869 de la línea ferroviaria desde Moscú marcó el comienzo de una
nueva vida: el crecimiento del comercio, de la industria, de la actividad
financiera-crediticia. La ciudad se convirtió rápido en un centro industrial
grande. En 1907, dos direcciones (a Rostóv y a Crimea) se unieron en una línea
ferroviaria que se llamó Ferrocarriles del Sur. La administración de los
Ferrocarriles del Sur incluso había levantado en Járkov su propio edificio,
cuya construcción finalizó en 1914.
No hay
duda de que en aquellos tiempos la provincia de Járkov cedía considerablemente
a la capital, San Petersburgo. Contaba con un poco más de 300 mil habitantes.
Carta dirigida a Valentín Dmítrievich, felicitándolo con motivo del
nacimiento de su hija Galina.
Pero, en
comparación con el periodo de finales del siglo XIX, el flujo de la gente que
había llegado del centro de Rusia se incrementaba más cada año, creando un
problema inevitable de vivienda. La ciudad se construía dinámicamente. Uno tras
otro aparecían edificios de varios pisos, así como lujosas casas privadas con
todas las comodidades modernas. Sí, hay que aceptar que las casas de cuatro a
siete habitaciones con calefacción centralizada, drenaje, electricidad y hasta
ascensores correspondían a no más del 20 % de la vivienda. Ahí vivía la gente
con buenos ingresos (doctores, abogados, ingenieros, comerciantes). Gran parte
de los ciudadanos vivían en viejas casas muy humildes. Y también se
multiplicaban las zonas de chozas y barracones con decenas de cuartos. Vivían
hasta en sótanos y semisótanos. Cualquier vivienda se alquilaba con facilidad,
lo cual generaba buenos ingresos a los propietarios de estas casas. Los nobles,
los comerciantes, los burgueses y los intelectuales ofrecían en renta sus
mansiones urbanas, sus casas particulares, los apartamentos, las habitaciones,
los rincones e incluso las camas por diferentes temporadas. Cada vez más
aparecían empresarios que compraban bienes raíces con el fin de construir
inmuebles para renta.
La
familia de los Knórosov rentaba un apartamento en el centro de Járkov, cerca
del departamento de los ferrocarriles del sur, que estaba en construcción. Ya
en 1912 nació su única hija. La llamaron Galina. También fue la única de todos
los hijos en heredar el aspecto físico llamativo de la abuela armenia, la
actriz Mari-Zabel.
La joven
familia seguía estando al tanto de los nuevos poetas y de la vida cultural en
San Petersburgo pero ya de lejos, desde Járkov. Leían todas las publicaciones.
No se sentían aburridos. Aquí daban presentaciones los famosos escritores
Maksim Gorki, Serguei Yesenin, Alekséi Tolstói y Vladimir Mayakovski, y
funcionaban las asociaciones literarias. Alegraba el hecho que en la
universidad de Járkov se podía ir a las conferencias públicas del profesor de
psiquiatría Konstantín Platónov, el alumno de Béjterev. La Universidad Imperial
de Járkov tenía viejas tradiciones académicas. Fue una de las primeras
universidades que se inauguraron en Rusia a principios de 1804, después de que
el emperador Alejandro I hubiera aprobado las «Reglas previas de la educación
pública».
Las
guerras y las revoluciones
El 19 de
julio de 1914 (según el nuevo estilo es el 1 de agosto de 1914) se desató la
Primera Guerra Mundial. Alemania y posteriormente el Imperio austrohúngaro y
Turquía declararon la guerra a Rusia. En Járkov cerraron el consulado alemán y
el austrohúngaro. En la familia de Knórosov nació un niño más, el hijo Boris.
Mientras tanto, comenzó la movilización general de los hombres en edad militar.
Esto afectó no sólo a Járkov sino también a las afueras. Las familias de los
reclutados se quedaban sin ningún recurso para vivir.
A
Valentín Dmítrievich también lo reclutaron en el ejército. Él de inmediato tuvo
que irse al frente. Alejandra Serguéievna, que apenas había cumplido 28 años,
alistó a sus tres hijos y se fue al pueblo Yúzhnoye, que se encontraba cerca de
Járkov. Este poblado fue fundado en el nudo ferroviario en 1906. Múltiples
empleados del departamento de ferrocarriles pasaban a vivir de la ciudad a este
pueblo, pues los costos de las rentas de los apartamentos en Járkov eran
elevados y hacían prácticamente inaccesible la vida en la ciudad. Actualmente
Yúzhnoye, en el nudo sureño de los ferrocarriles rusos se llama en ucraniano
Pivdenni, aunque, si lo buscamos en el mapa de Ucrania, este pueblo aparece en
el norte del país.
Pero
falta mucho para estos acontecimientos de finales del siglo XX. Entonces, en la
Primera Guerra Mundial, después de quedarse sin el «proveedor», ya le era
imposible a Alejandra Serguéievna, madre de tres hijos, pagar incluso por una
vivienda relativamente barata. Desde el comienzo de la guerra, la ciudad se
convirtió en un enorme hospital militar a donde llevaban a los heridos de todos
los frentes. En Járkov se encontraban los hospitales militares de evacuación
82, 83, 84, 85, 86, 87, 88 y 89. Los instalaban no solo en los hospitales
urbanos, sino también en las escuelas, que habían dejado de funcionar por un
largo tiempo. Allá comenzaron a llegar también los prisioneros de guerra
heridos del ejército austrohúngaro: alemanes, polacos, checos, italianos,
eslovacos y húngaros.
No había
trabajo en la ciudad. Los hijos de Alejandra eran demasiado pequeños, por lo
cual ella ni siquiera podía trabajar de enfermera en un hospital militar.
Mientras tanto, los poblados como Yúzhnoye (donde vivía la familia) por lo
menos podían alimentarse con el huerto. Alejandra tenía que sobrevivir de
alguna manera u otra y esperar a su esposo.
Después
de recibir una lesión, Valentín Dmítrievich fue llevado al hospital militar y
posteriormente desmovilizado del servicio militar. Regresó con su familia; los
encontró en Yúzhnoye. A pesar de todo, en 1916 se mudó con su esposa y sus
hijos a Járkov y continuó trabajando en la sociedad de seguros Rusia como
inspector técnico, y después como jefe del departamento de seguros contra
incendios.
La
familia Knórosov recibió la Revolución y los tiempos turbulentos en Járkov. Es
más, en este año tan providencial para Rusia nació su cuarto hijo, a quien
dieron el nombre de Leoníd.
En
respuesta a la noticia sobre la Revolución en Petrogrado en noviembre de 1917,
la Rada Central (parlamento ucraniano) declaró la República Popular de Ucrania
como parte de Rusia. Se eligió como ministro de Asuntos Militares a Simon
Petliura, que se distinguía por un odio patológico hacia Rusia, transformándolo
en un estilo específico de la política ucraniana. Consecuentemente, él apoyaba
a Austro-Hungría, Alemania y Polonia contra Rusia. Sin éxito alguno logró
meterse en peleas contra los bolcheviques, contra la Guardia Blanca, contra las
fuerzas del hetman, contra los polacos y contra las pandillas de
Majnó. Con todo eso, los «regimientos de Petliura» podían de repente unirse al
bando del enemigo, y las unidades enemigas de repente se unían a los de
Petliura.
A
mediados de diciembre de 1917, Járkov era el centro de los acontecimientos
revolucionarios. Los bolcheviques ocuparon la ciudad. Ya el 24 de diciembre, en
el edificio de la Asamblea de los Nobles se abrió el Primer Congreso Ucraniano
de los Consejos. El Congreso declaró ilegal la Rada Central y tomó la decisión
sobre el reconocimiento de todos los decretos y los reglamentos del gobierno de
los bolcheviques, proclamando a Ucrania como parte federativa de la Rusia
soviética.
A
principios de la primavera de 1918, después de que la Rada Central hubiese
aprobado el acuerdo de Brest-Litovsk con Alemania y Austria, las tropas
alemano-austriacas ocuparon casi todo el territorio de Ucrania. La dirección
alemana rápidamente disolvió la Rada Central, sustituyéndola por el gobierno
del hetman Skoropadski. Él abolió la República Popular de
Ucrania e introdujo su dictadura. Pero en diciembre de 1918, el poder del hetman pasó
al régimen del Directorio Ucraniano establecido por Petliura. En el sur de
Rusia comenzó la intervención de la Entente.
En
realidad la región de Járkov, igual que el resto de Ucrania, se vio envuelta en
una ola de vacío de poder. Ni siquiera el Directorio aparecido pudo salvar la
situación. Los infinitos «atamanes» y «jefes» dirigían la vida en los poblados
provinciales. Ellos encabezaban a los campesinos unidos en destacamentos y se
autodeclaraban solemnemente como «formaciones cosacas insurreccionales y
voluntarias». A la hora de actuar, se trataba de grupos de defensa personal a
nivel local que combatían uno contra el otro o contra la autoridad municipal,
que en respuesta enviaba los escuadrones de la muerte y de requisición.
En junio
de 1919, Járkov fue ocupado por el ejército Dobrovólcheskaya (el Ejército
Voluntario, restos de tropas del régimen del zar). El primero que llegó a la
ciudad fue el regimiento Drozdóvski, conocido por su peculiar crueldad. Después
de la toma de Járkov, el general Denikin organizó una oración solemne. El poder
pasaba de una mano a la otra.
En enero
de 1919, el Ejército Rojo ocupó Járkov y siguió adelante, liberando Sebastopol
y Simferópol para la primavera. Sin embargo, en el otoño de ese mismo año, una
parte considerable del territorio de Ucrania quedó bajo el control de Denikin.
Posteriormente, el mismo Denikin describiría estos acontecimientos en los Ensayos
sobre los disturbios de Rusia:
Atacando
continuamente, el Ejército Voluntario, para el 22 de mayo, había ocupado
Slaviansk echando las partes perturbadas y dispersas 8 y 13 de los ejércitos de
tierra soviéticos a más allá del río Séverni Donéts. El ejército 13 ya no tenía
esperanzas para seguir oponiéndose. La dirección soviética, con una presión
agobiante, formó nuevos centros de defensa en Járkov y Ekaterinoslav. Para allá
iban los refuerzos, las partes marineras comunistas selectas y los cadetes
rojos. Bronstein, con su expansibilidad «ante la cara del proletariado de
Járkov», testificaba acerca del cruel peligro, exhortaba a la clase obrera que
se armara por completo y juraba que «de ninguna manera se entregaría Járkov».
Simultáneamente,
en la región de Sinelnikov se centraba el grupo de ataque preparado de las
partes del ex segundo ejército de tierra ucraniano y de ejércitos de tierra de
Crimea y Ekaterinoslav. El grupo de ataque formaba parte del ejército 14. Lo
encabezaba Voroshilov, una persona sin educación militar pero atroz y decisiva.
La dirección soviética puso la tarea de sacar a los ejércitos de tierra 8 y 9
que estábamos atacando. Quería hacerlo moviendo el ejército de tierra 14 al
flanco desde Sinelnikov a Slaviansk-Yuzovo, detener nuestro ataque a Járkov y
luego, simultáneamente, volver a la cuenca del Donets mediante el ataque del
ejército de tierra 14 y el grupo de Járkov. Este plan fracasó por completo.
El
ejército de tierra 14 todavía no se centraba. Entre el 23 y el 25 de mayo, la
División Caucásea del corpus de Shkuro derrotó a Majnó en Guliaipole.
Dirigiéndose luego en el norte hacia Ekaterinoslav, en una serie de combates
derrotó e hizo correr a Voroshilov hacia el río Dniéper. Al mismo tiempo pero
del lado más sureño, el grupo del general Vinogradov avanzaba exitosamente
hacia Berdyansk y Melitópol. El corpus militar 3, que ya había comenzado a
atacar Akmanaiski desde sus posiciones el 5 de junio, expulsó de Crimea a los
bolcheviques.
Al cubrir
de esta manera la dirección occidental, el general Mai-Maievski ordenó que el
primer corpus militar del general Kutepov y la división del Térek del general
Toporkov avanzaran continuamente a Járkov. Volcando al enemigo sin permitir que
lo notara, estos ejércitos recorrieron en un mes un poco más de 300 verstas
(una unidad de longitud rusa). El 14 de junio, los cosacos del Térek tomaron
Kupiatsk. Rodeando Járkov desde el norte, desde el noroeste para el día 11,
cortaron la comunicación del grupo de Járkov de los bolcheviques dirigidos a
Vorozhba y Briansk y destruyeron varios escalones de los refuerzos que se
acercaban… El 23 de junio, con un ataque repentino y cortando los mensajes de
Járkov dirigidos a Kursk, la columna derecha del general Kutepov ocupó
Bélgorod. El 24 de junio, después de combates que duraron cinco días en las
cercanías de Járkov, su columna izquierda irrumpió en la ciudad y la ocupó
después de un combate callejero violento.[3]
Unos
meses después, como resultado del contraataque del Ejército Rojo, el 12 de
diciembre Járkov fue liberado. En 1920 ya habían liberado Odessa. En eso
emergió el estudiante fracasado Józef Pilsudski, distinguido por su crueldad e
infamia. Su actividad igualmente terminó en un fiasco total.
No es
casualidad que en Ucrania exista desde hace mucho tiempo el proverbio: «Donde
se reúnen dos ucranianos, allí aparecen tres hetmanes». Durante la Guerra
civil estos tres hetmanes regularmente se mudaban de una
fuerza hacia otra: de «los de Petliura» hacia «los rojos» y viceversa. La
mayoría de los atamanes resultaron ser exsuboficiales y alféreces que habían
regresado de los frentes de la Primera Guerra Mundial. Ellos no sabían trabajar
y tampoco querían hacerlo. Mataban con facilidad. Cada uno pretendía crear su
propia «república» alrededor de su aldea. Los atamanes con nombres Ángel, Jmara
(«nube»), Lijo («maldad»), Kozyr-Zirka («triunfo»), Zhivoder («desollador»)
imaginaban a su manera «la voluntad y la libertad».
En marzo
de 1921, la Rusia soviética y Polonia firmaron un acuerdo sobre la frontera.
Así se acabó la aventura de Pilsudski y finalizó la infinita y sangrienta
Guerra civil.
Se puede
imaginar lo difícil que fue para Valentín Knórosov, sin trabajo, con una joven
esposa y cuatro hijos, mantenerse a salvo durante todos esos años de «los
liberadores», defender y mantener a la familia.
La pequeña casa construída entre abetos por Valentín Dmítrievich Knórosov
para su familia, en el poblado de Yuzhny.
Sin
embargo, posteriormente este episodio de seis meses de vida bajo la ocupación
de Denikin será narrado incluso a su hijo Yuri, quien en aquel momento no había
nacido todavía. ¿Quién necesitaba la sociedad de seguros cuando las autoridades
cambiaban casi a diario? No obstante, la prerrevolucionaria sociedad de seguros
Rusia, incluso en aquellos tiempos salvajes, continuaba cumpliendo con sus
obligaciones. En pocas palabras, en medio del cambio de poder, Valentín
Dmítrievich tomó la decisión de mudarse de Járkov al pueblo vecino Yúzhnoye. En
1921, empezó a construir su propia casa.
Precisamente
en esta casa pasará la niñez y la adolescencia el futuro genio del
desciframiento, Yuri Knórosov.
Capítulo
II
Yurka: el conejo correcaminos
Valentín
Dmítrievich había planeado construir su propia casa en Yúzhnoye en 1921. Por lo
visto la Guerra civil ya se había agotado en su propia locura. El nuevo poder
soviético poco a poco había logrado calmar a los múltiples bandidos locales
apodados «padrecitos» y él por fin consiguió un trabajo. El enorme país
necesitaba urgentemente entablar relaciones entre las regiones y recuperar el
ferrocarril, que durante casi 10 años de guerras había llegado a la destrucción
completa. Además, quedaban pocos especialistas.
Al
ingeniero Knórosov lo invitaron a trabajar de especialista ferroviario en
Narkomát (el comisariado del pueblo) de líneas de comunicación en el
departamento de la industria de materiales de construcción. Al principio
recibió el puesto de inspector-instructor en el departamento de producción de
las vías y de las fábricas de Yúzhnoye. Posteriormente le confiaron el puesto
de ingeniero jefe y luego lo asignaron como jefe del departamento de empresas
auxiliares del ferrocarril del sur. Durante estos años el municipio Yúzhnoye
había crecido mucho, y rápidamente Valentín Dmítrievich se volvió una persona
respetada y conocida por todos los habitantes. Precisamente él fue quien
propuso la restauración de la iglesia, pues su esposa Alejandra era creyente.
Además, él había construido una escuela que era «de ladrillos», lo que
subrayaban con orgullo los habitantes de Yúzhnoye. Después de ocho años de
guerras y revoluciones, la generación de niños que nunca se habían sentado en
un pupitre iba creciendo. Entre estos presos involuntarios de los tiempos
turbulentos estaban también los hijos mayores de la familia Knórosov. Pero esto
no solo permitió, sino que obligó, a Valentín y a Alejandra a realizar sin
ningún obstáculo sus planes pedagógicos.
Knórosov
había diseñado su propia casa tomando como ejemplo las casas vecinas. Era
prácticamente una construcción de arcilla (mázanka) instalada con
soportes de ladrillos. A la fecha los veteranos de Yúzhnoye se acuerdan de que
Valentín Dmítrievich, al ser una persona extremamente honesta, no había tomado
ni un solo ladrillo público para la construcción de su hogar.
La
familia planeaba trasladarse a su propia vivienda en el verano de 1922, pero
Alejandra Serguéievna nuevamente esperaba un hijo; por lo tanto, decidieron
quedarse en Járkov unos meses más. A diferencia de Yúzhnoye, en Járkov había
doctores y hospitales. Para ese entonces la futura madre había cumplido 36 años
y no quería arriesgarse.
Finalmente,
el 19 de noviembre de 1922 nació su hijo. Era el quinto en la familia de
Knórosov. Su madre lo llamó Yúrochka. En el acta de nacimiento lo registraron a
la manera local ucraniana: Yurkó. Así que todos en esta familia rusa comenzaron
a llamarlo Yurka.
A pesar
de esto, Yurka fue bautizado con el nombre de Jorge (Georgui en ruso).
Frecuentemente, los padres escogen de antemano el nombre del niño teniendo un
amor especial hacia algún santo, sin siquiera vincularlo con el día del
nacimiento.
Yura con su madre en Yuzhny, en 1925.
Pero,
según las reglas ortodoxas que Alejandra Serguéievna respetaba, el día de ángel
o del santo (en que se conmemora al santo) caía al día siguiente del día del
nacimiento del niño. Alrededor del 19 de noviembre hubo muchos santos con el
nombre de Jorge (el 3, el 7, el 10, el 14 y el 26 de noviembre), lo que
facilitaba la tarea de la selección del nombre; incluso había muchos Jorges de
Capadocia. Tanta variedad de fechas permitía ya no fijarse en los estilos de
calendario, que por fin habían cambiado. El 24 de enero de 1918, el Consejo de
Comisariado del Pueblo había aprobado el decreto «Acerca de la introducción del
calendario de Europa Occidental a la República Rusa». Se refería a la
transición al calendario gregoriano corregido, el cual ya desde hace mucho
tiempo usaban la mayoría de los países del mundo. La Iglesia ortodoxa rusa no
aceptó esta transición y conservó el calendario astronómico juliano antiguo,
que por lo mismo era inexacto, perdiendo dos semanas. Hasta la fecha la gente
creyente se confunde haciendo cuentas según «el calendario viejo y el nuevo».
Yura en Yúzhnoye.
Sea como
sea, el guardián de Yurka resultó ser Jorge de Capadocia, de noviembre. Pero a
la familia claramente le agradaba más la forma eslava del nombre victorioso.
Inclusive junto con el patronímico el nombre sonaba más corto y mejor: Yuri
Valentínovich.
Probablemente
a la madre le haya gustado la definición del nombre de Yuri, que ofrecían
múltiples «libros de consejos»:
[…] una
persona tranquila y concentrada en su mundo interior. En la infancia le gusta
mirar las nubes que pasan volando por el cielo. Trata de manera conmovedora a
los animales. Puede adoptar a un perro callejero y cuidar de él. Su aspecto
físico se encuentra en una contradicción con su comportamiento moderado y su
forma filosófica de pensar. Los gestos, su manera de hablar se caracterizan en
Yuri con algo artístico. Estudia bien tanto en la escuela como en la
universidad. Es insistente y aplicado a la hora de lograr los objetivos
propuestos. Es respetado por sus compañeros. Prefiere evitar grupos grandes y
ruidosos. En la vida familiar es cuidadoso. Cuida de los hijos, ayuda a su
esposa en casa. La esposa de Yuri debe saber mantener relaciones estables con
la suegra.
Pero en
el lejano año de 1922 pensar en la nuera todavía era temprano. Para empezar,
necesitaban irse a vivir a su propia casa. Para la primavera, en cuanto el
pequeño Yurka se volvió más fuerte, la familia Knórosov pasó definitivamente al
pueblo Yúzhnoye.
Hay que
mencionar que el pueblo industrial Yúzhnoye, desde el punto de vista de la
familia rusa de los Knórosov, se diferenciaba ventajosamente de los pueblos
vecinos, donde vivían los campesinos. Ello principalmente porque la población
industrial rusa era mucho más educada, incluso después de las guerras y las
revoluciones, pues eran familias de especialistas-ferroviarios que en gran
parte habían llegado de Rusia. Incluso antes de la Revolución, los hijos de los
habitantes de Yúzhnoye se parecían más a los ciudadanos urbanos: hablaban en
ruso, se vestían bien y estaban limpios. Por la misma razón, en los alrededores
los molestaban llamándolos panok (señoritos); así se les decía
a los hijos de los señores polacos.
También
el interior de la casa de los Knórosov se diferenciaba de las viviendas
vecinas. La entrada llevaba a la sala. Se necesitaba pasar por la sala para
poder acceder a las habitaciones de los hijos y los padres. Tomando en cuenta
las medidas de hoy para una familia grande, no había suficiente espacio, pero
nadie se quejaba. Incluso en la sala, en la esquina derecha, se había
encontrado el lugar para un pequeño pero verdadero piano de cola. Lo tocaba
Alejandra Serguéievna. Para ella el piano de cola era de género femenino, «la
piano negra de cola». Nadie más podía tocar este piano; solo su hija Galina.
Los libros aparecían en todos los espacios accesibles de la casa. En las
paredes estaban colgados los cuadros de Valentín Dmítrievich. Él era un pintor
nato. En otras palabras, la familia Knórosov intentaba como podía recrear la
imagen de la vida de San Petersburgo, la imagen ya lejana que aparentemente se
había quedado para siempre en un desaparecido pasado.
Una vez,
en uno de sus viajes de trabajo, Valentín trajo de Velikiy Ústiug, de donde
eran los papás de Alejandra, unos esbeltos abetos. Los plantó en el patio,
alrededor de una mesa larga donde a toda la familia le gustaba reunirse y donde
pasaban el tiempo a gusto con los invitados. Gracias a estas altas hermosuras
eternamente verdes, a la fecha es fácil de encontrar la casa de los Knórosov en
el pueblo de Yúzhnoye, que fue renombrado. Nadie más de los vecinos tiene de
esos abetos forestales del norte. Los Knórosov de la actualidad, el hijo de
Galina y su esposa, por tradición continúan llamando a estos árboles abetos, y
no piceas.
Educación
El
primero de sus hijos, Serguei, para ese entonces ya había cumplido 11 años.
Galina tenía 10; Boris, 7, y Leonid, 5. En otras palabras, ya era urgente
enviar a los hijos mayores a la escuela. En los tiempos de la vida pasada en
San Petersburgo de Plata, Alejandra Serguéievna, llena de expectativas
entusiastas, ni siquiera imaginaba la utilidad que tendría la educación que
había obtenido en los cursos. Como resultó ser, principalmente le sirvió para
enseñar el programa escolar a sus propios hijos. La Primera Guerra Mundial
estallada en 1914, luego la Revolución y la Guerra civil dejaron a los pequeños
Knórosov sin escuela común. Ellos estaban obligados a cursar la educación
primaria, e incluso la secundaria en el hogar. Pero ninguno de ellos se
lamentaba, porque sin ningún problema los padres pudieron realizar los viejos
sueños de educar a sus hijos según los métodos pedagógicos de Béjterev. El que
más participaba en estas actividades era el padre.
Es aquí
donde vale la pena dedicar unas palabras acerca de esta tradición educativa.
Había sido un experimento muy interesante, dirigido al desarrollo de la
individualidad de las personas.
Poca
gente sabe que a principios del siglo XX en San Petersburgo las investigaciones
de Vladimir Béjterev acerca del funcionamiento del cerebro sirvieron de
incentivo para el surgimiento de una nueva corriente en la pedagogía. Era el
primer intento de creación de los enfoques individuales acerca del desarrollo
del niño que no se basaban en la práctica tradicional. Estos enfoques partían
de los conocimientos científicos acerca de cómo se desarrollaba y funcionaba el
cerebro humano. Así, por ejemplo, Béjterev estudiaba la evolución de la imagen
infantil para poder comprender el principio de la formación de las funciones
complejas del cerebro en la evolución. Él analizaba las leyes del desarrollo de
la personalidad y de la colectividad humana en la historia. Sus trabajos
abrieron increíbles perspectivas para comprender el papel de la persona en la
civilización. En cuanto a la pedagogía, sus conceptos daban la oportunidad de
descubrir y fomentar talentos.
Precisamente
las ideas de Béjterev inspiraron y llevaron al gran psicólogo y pedagogo ruso
Victor Soroka-Rosinski a crear esta nueva pedagogía. Es curioso que este
excelente científico fuera conocido más por una obra cinematográfica como el
director de un colegio, donde se educaba y se corregía a niños huérfanos que
habían quedado en la calle después la Primera Guerra Mundial, la Revolución y
la Guerra civil. Estos pequeños vagabundos ya estaban «quemados» por la vida, y
no era fácil sacarlos adelante y regresarlos a la vida normal. En ese aspecto
funcionaron los métodos de Béjterev. Como ejemplo de esta educación exitosa se
puede mencionar el libro autobiográfico La República de Shkid, con base en el
cual se hizo la película, que habían escrito dos de estos ex niños de la calle:
Grigori Belyj y Leonid Panteleev… En 1908, el egresado de la Facultad de
Historia y Filología de la Universidad de San Petersburgo, Soroka-Rosinski
ingresó voluntariamente en la Academia Médico-Militar para escuchar las
conferencias del psiquiatra Vladimir Béjterev y trabajar en el laboratorio del
alumno de Béjterev, el genial psicólogo Alexandr Lazurski. Precisamente
Lazurski relacionó la psiquiatría con la psicología de la personalidad y con la
pedagogía. Fue el primero en leer los cursos especiales para pedagogos. Los
cursos incluían temas como la psiquiatría y la psicología, la psicofísica y el
análisis de las sensaciones; los procesos de la percepción, de la memoria, del
pensamiento y de la imaginación; el significado de las emociones y de la
voluntad. Además, había una sección acerca de la personalidad, el temperamento
y el carácter. También estaban incluidos los cursos acerca de psicología
patológica y psicología infantil. Se realizaba la capacitación práctica de la
psicología experimental. Lazurski dictaba estas conferencias también en los
cursos femeninos en San Petersburgo. Es muy probable que Alejandra Makárova
haya sido su oyente y posteriormente aplicara los conocimientos obtenidos para
educar a una generación entera de los geniales Knórosov.
Para
Soroka-Rosinski, el trabajo en el laboratorio de la Academia Médico-Militar
llevó a la creación de un nuevo modelo pedagógico basado en el enfoque
individual de la personalidad del niño. La nueva pedagogía demostraba
claramente la justeza de las ideas de Béjterev y Lazurski. Posteriormente,
durante los tiempos soviéticos, trabajando con los niños de la calle, escribía:
[…]
durante un año he escuchado las conferencias de Béjterev en la Academia
Médico-Militar y pensaba que sabía qué era el sadismo como perversión de la
psique. Pero solo ahora comprendí de qué horror se trata y qué puede estar
escondido en mis muchachos. Durante el periodo de su vida callejera, muchos de
ellos se volvieron salvajes a tal grado que en ellos se despertaron los
instintos del hombre primitivo, para el cual la violencia era el remedio de la
existencia, y la crueldad era la reacción natural de la defensa. Necesitábamos
cuidar que ellos no les pegaran a los débiles o a los novatos que no les habían
agradado por alguna razón. Así pues, la bandada de hombres primitivos mataba a
sus hermanos, que se habían convertido en un obstáculo por su debilidad, vejez
o lesiones. Nuestros jóvenes traían de la vida callejera tradiciones viejas
tales como la esclavización del deudor que no puede pagar, o la obediencia
absoluta al líder de la pandilla. Muchas cosas se escondían dentro de ellos y
podían salir repentinamente…
En aquel
entonces, antes del comienzo de la Primera Guerra Mundial, antes de la
Revolución, la tarea principal de la pedagogía de Soroka-Rosinski era crear un
método efectivo de aprendizaje que pudiera formar una personalidad artística
creativa, capaz de tomar decisiones independientes. Hay que tomar en cuenta que
este pedagogo talentoso no trabajaba en escuelas secundarias de élite.
Hasta
1917, Soroka-Rosinski había logrado publicar una buena cantidad de trabajos
dedicados a los temas del aprendizaje. No hay duda de que los jóvenes esposos
Knórosov los leían. Las publicaciones tocaban problemas de filosofía y
metodología, y temas de psiquiatría y psicología; en particular los problemas
de la psicología étnica y los caminos de desarrollo de la escuela nacional
rusa; los problemas de educación de los niños y los adolescentes difíciles.
¿Quién podría pensar que en unos años este tema se convertiría en el más actual
en Rusia, borrando por completo la psicología étnica y la escuela nacional
rusa? Pero las semillas plantadas por Béjterev y Soroka-Rosinski no
desaparecerían. Pasarían un par de décadas y la psicología étnica llegaría a
ser la base de la teoría histórica de la «pasionaridad» (condicionante
energético) de Lev Gumilióv. Y los temas como la comprensión de la
automotivación y autorrealización de la personalidad regresarían a ser
reflexionados prácticamente 100 años después.
En
aquellos tiempos, a mediados de 1920 el panorama de la educación en la URSS, no
se veía muy prometedor. Nadie sabía cuál de los modelos resolvería el problema
del retraso del país. Se realizaban interminables experimentos para combatir el
analfabetismo en el marco de la revolución cultural, lo cual representaba un
trabajo inmenso. Pero los funcionarios soviéticos –poco instruidos, aunque con
conocimientos ideológicos– asfixiaban todos los intentos de desarrollo
armonioso de la personalidad, ignorando incluso las indicaciones de su líder,
que era Lenin. En 1925, en Leningrado, Soroka-Rosinski fue criticado y
despedido. Otro pedagogo, Makárenko, había tenido que ver con esto. Sin
embargo, en 1928, en Járkov, que en aquel momento era la capital de Ucrania,
habían despedido al mismo Makárenko. El oscurantismo ideológico de los
mediocres casi triunfaba en todas las esferas humanitarias de la vida del país.
El librito Cuento del gato escrito por Yuri Knórosov a los cinco años de
edad.
Los
jóvenes Knórosov tuvieron suerte. Antes de la Revolución, ellos estaban en el
centro de las nuevas tendencias psicopedagógicas, que les permitieron a sus
padres enfocarse en la personalidad no estándar y desarrollar la individualidad
de cada hijo, convirtiéndolas en talento creativo y genialidad.
Desde
luego ahora es prácticamente imposible recuperar por completo ese «esquema» de
la educación. Sin embargo, sus nietos han conservado algunos detalles en la
memoria.
Primero,
así como lo proponía Soroka-Rosinski, era la educación familiar donde la
autoridad de los padres no se cuestionaba. Trataban a los niños con respeto,
con igualdad. El otro factor importante de la educación familiar era el trabajo
conjunto. El padre trabajaba; la madre se encargaba de los quehaceres. Los
niños también cumplían sus obligaciones. Incluso el pequeño Yurka anotaba la
cantidad de huevos puestos por las gallinas y la cantidad de las manzanas
recogidas. Es difícil no recordar las palabras de Soroka: «Trabajar educa al
niño mejor que todos los sermones y las enseñanzas a sentir el amor hacia la
labor, crea en el niño el sentimiento de dignidad, inculca desdén hacia los
gorrones, los flojos y los holgazanes».
La
creatividad era parte obligatoria en la vida de la familia, incluyendo la
música y la pintura. Pintaban bien tanto la madre como el padre. La madre
tocaba el piano de cola. Se respetaba el concepto moral básico: la esencia
pública de la educación, la preparación de la persona en el servicio abnegado a
los valores tradicionales y los valores superiores: a la patria, al bienestar
del pueblo. Esto explica las discusiones que había en la familia. Se vuelve
comprensible la aparición de unos muy sinceros poemas sobre Rusia y el pueblo
ruso que componían los menores Knórosov. Por lo visto dichos poemas habrían
surgido con la ayuda del padre. Todos los hijos crecieron siendo patriotas, sin
cambiar su amor hacia su país ni siquiera en el momento del cambio de poder.
Pero lo
principal era la «agitación del apetito hacia el conocimiento» y los intentos
de definir el carácter de las capacidades de cada niño. Para esto se usaban los
métodos de Béjterev; en particular, el análisis de las imágenes. Los padres
estudiaban detalladamente las imágenes de sus hijos intentando comprender las
peculiaridades de su percepción del mundo y su estado psíquico. Ellos
comprendían perfectamente que, si se interviene a tiempo, se pueden evitar
grandes problemas y comprender hacia qué dirección se debe dirigir la
creatividad del niño, así como lograr resultados sobresalientes en el
desarrollo de sus talentos. Es increíble, pero los dibujos de Yurka se
conservaron hasta nuestros días. Esto sucedió gracias a su hermana Galina, que
trataba a su hermanito menor de una forma especial, casi maternal. Quien no
sepa mucho del tema creerá que son solamente dibujos ordinarios de un niño.
Pero para un especialista es un testimonio inestimable de las habilidades del
pequeño varón.
En el
verano de 2008, estas viejas imágenes infantiles fueron propuestas para su
análisis a la investigadora en jefe del Instituto de Psiquiatría Social y
Forense Vladimir Serbski, la doctora en medicina Anna Anatólievna Portnova.
Ella es especialista en dibujos infantiles. Intencionalmente no la informamos
acerca de quién se trataba en específico.
Yura con su «pollita» más querida, Yuzhny.
Esto se
hizo para no imponerle ideas preconcebidas. Ella no sabía si se trataba de un
niño o de una niña. Tampoco sabía la edad. Ni siquiera se dijo a qué tiempo
pertenecían estas imágenes. ¡No le dijimos que las imágenes habían sido hechas
hace 80 años! Era interesante saber qué tanto pueden contar tales mensajes
extraños acerca de la vida, acerca del mundo interior del preescolar Yura
Knórosov; ver todo como lo veían sus padres. Anna Anatólievna, con interés,
aceptó hacer el experimento, y hay que notar que no se equivocó.
Después
de echar la primera mirada de inmediato se puede decir que las imágenes que
escoge el niño hablan acerca de su estado de ánimo triste. Predominan los
colores oscuros: negro, azul. Son colores tristes. Hay una gran cantidad de
detalles, mucho sombreado, muchos detalles no terminados. A pesar de esto, él
comienza a dibujar otros detalles nuevos. Esto revela la inquietud elevada del
niño. Probablemente tenga inclinación hacia la formación de los miedos, fobias
de la edad infantil. Esto significa que este niño es introvertido. Le interesa
estar consigo mismo o se le complica contactar con la gente que lo rodea. Él
prefiere comunicarse consigo mismo, comunicarse con sus fantasías. Las imágenes
son muy talentosas. Se puede tomar de ejemplo este animal fantástico dibujado.
Todo en absoluto demuestra el muy rico mundo interior, la buena imaginación.
Para el niño de seis años es una imagen muy buena. Inclusive se puede decir que
el niño es dotado. Si se puede encontrar en lo que es dotado y ayudarlo a dirigir,
a desarrollar sus talentos, entonces desde luego que de él puede surgir un
interesante creador. Al mismo tiempo, los personajes dibujados tienen dientes
filosos, garras, grandes ojos dilatados. Esto también revela los miedos del
niño.
En
algunas imágenes aparecen objetos de agresión: está dibujada la gente que sufre
la agresión. La matan o torturan, la despedazan. Está el tema del asesinato y
de la sangre. Por lo regular el asesinato y la sangre pertenecen a las
fantasías de carácter algo sádico. Son aceptables como una etapa determinada
del desarrollo. Lo más importante es que estos temas no se vuelvan
predominantes en la vida del niño.
Si
seleccionamos el vocabulario de los textos, podemos encontrar lo siguiente: «Me
asusté mucho. Agarraron. Mordieron la cabeza, dispararon, mataron». Todo esto
aparece en la misma página. Como mínimo este niño necesita ayuda psicológica ya
que su estado emocional es triste; la ansiedad es más elevada, hay miedos.
Seguramente existe una dificultad para comunicarse con la gente que lo rodea.
Junto con esto, hay interés hacia la naturaleza, hacia el mundo exterior. Pero
no hay interés hacia las personas.
El
resultado del experimento me fascinó. ¡Esto era la cumbre de las
investigaciones metódicas de A. Lazurski elaboradas en 1910: «el método del
experimento natural»!
A la edad de cinco años, Yuri escribió una enciclopedia de animales
ilustrada con sus propios dibujos y la tituló «enciclopedia de los animales».
Me
fascinó sobre todo porque daba explicación a muchas peculiaridades en el
carácter de Knórosov, las cuales con el paso del tiempo se revelaban cada vez
más. El carácter difícil, extraño y para muchos poco comprensible de Yuri
Valentínovich Knórosov…
También
se sabe que el padre le enseñaba a sus hijos a realizar todo tipo de
actividades con la mano izquierda igual que con la derecha. ¡Es increíble, ya
que las investigaciones psicofisiológicas acerca del desarrollo de ambos
hemisferios del cerebro y acerca de las aptitudes peculiares mediante las
estimulaciones de ambidestreza aparecieron solo en 1970! Desde luego en Rusia
se conoce desde la infancia la novela del año 1881 del escritor Nikolái Leskov,
titulada Relato sobre el zurdo bizco de Tula y la pulga de acero,
la cual se toma como ejemplo del don especial propio de los zurdos. Sin
embargo, en aquellos tiempos del primer cuarto del siglo XX nadie se dedicaba
seriamente a investigaciones similares. Ni siquiera Béjterev. Es más, en
aquellos tiempos los zurdos de nacimiento eran obligados a usar únicamente la
mano derecha; castigaban a los niños que usaban la mano izquierda. La
definición del «disparo macedónico» (cuando la persona dispara dos armas a dos
manos inmediatamente cambiando el ojo para apuntar y dejando inmóviles las
pistolas) ya existía en aquel periodo, aunque no había fundamentos científicos.
Poca gente comprendía el principio de dominancia de uno de los receptores
emparejados de los hemisferios cerebrales.
Otra desconocida palabra del futuro en el vocabulario de Yuri: serpiente
(palenka).
En este
caso se refiere a los ojos. En 1994, la doctora en medicina Tamara Dobrojótova,
una científica-psiquiatra genial que prácticamente por primera vez había
comenzado a estudiar las particularidades de la psicofisiología de los zurdos,
continuaba escribiendo que «hasta el momento las sociedades humanas siguen
ignorando a los zurdos». En la década de 1920, el ingeniero Valentín Knórosov
trataba de desarrollar cualidades de los zurdos en niños aparentemente
normales. ¿Para qué? Desde su punto de vista, cualquier persona creativa e
intelectualmente desarrollada debía poseer semejante habilidad.
Adelantando
un poco, se puede decir que el método de «la educación según Béjterev» se había
justificado brillantemente: los cinco hijos de la familia de Valentín Knórosov
lograron obtener los títulos académicos más altos. Dos de ellos llegaron a
recibir premios estatales otorgados por la URSS. Los cinco se realizaron como
personas en ámbitos de conocimientos completamente diferentes. No sucedió lo
que frecuentemente vemos ahora: el hijo totalmente mediocre que hace su carrera
exitosamente bajo el ala protectora de su padre.
Pero, en
aquellos tiempos, en el país destruido por las guerras y revoluciones,
seguramente Alejandra y Valentín Knórosov ni siquiera soñaban con algo
semejante. Por lo visto, los hijos menores aprendían a escribir por sí mismos
mucho antes de que comenzaran las clases sistemáticas. Por lo menos eso le
pasaba a Yurka. Él comenzó a escribir desde una edad muy temprana. Algunas
letras las escribía espejadas. Al principio no separaba las palabras entre sí.
Luego comenzó a poner puntos gruesos entre ellas. Sin embargo, marcaba el
traslado de una parte de la palabra. No había papel en aquel entonces. Yura
usaba diferentes formularios y hojas innecesarias para tener dónde escribir.
Los cosía haciendo cuadernos. Incluso usó un historial médico vacío. Él
convertía sus notas en «libros». Cabe señalar que la numeración de las páginas
también comenzaba desde el fin, es decir, desde la última página.
Extraño animal de color celeste que apareció entre los dibujos del pequeño
Yuri Knórosov y fue nombrado con la desconocida palabra Tankas. Después se supo
que en la lengua maya yucateco tankas significa «Vía Láctea».
El primer
librito manuscrito de Yura se veía así:
EL CUENTO
SOBRE UN GATO
Yura
Knórosov
Y después
seguía el texto:
El gato
come la hierba y en invierno la palma muy chistoso él frecuentemente bebía la
leche o comía el pastel o robaba algo el gato arrastraba al piso la carne bebía
de cubeta el agua el gato a menudo comía pájaros
(El gato
comía la hierba y en invierno la palma. Muy chistoso: él frecuentemente bebía
la leche o comía el pastel o robaba algo. El gato arrastraba la carne al piso,
bebía el agua de la cubeta. El gato a menudo comía pájaros.)
Durante
toda su vida, los gatos fueron los animales favoritos de Knórosov y sus únicos
amigos. Cabe señalar que en Yúzhnoye hasta ahora existe una raza extraña de
gatos cabezones. Estos dueños imperturbables del pueblo se caracterizan por su
enorme tamaño y por tener cabezas increíblemente grandes que pueden ser
comparadas con una cabeza humana. Parecen más unos sabios extraterrestres que
quisquillosos cazadores del tiradero. Según las imágenes y las notas, los gatos
lograron impresionar a Yura. En casa de los Knórosov siempre habitaban gatos y
perros. Eran mascotas recogidas de la calle, pero respetadas como miembros de
la familia. Muchos años después, al obtener el doctorado y ser el laureado del
Premio Estatal, Knórosov pugnaría ante las «redactoras» por el derecho de su
gata Asya de publicar en calidad de «coautora» de su artículo sobre la teoría
de la señalización. Siempre insistió que pusieran en la publicación su foto con
esta gata.
El otro
«libro» del pequeño Yura parecía algo como una «enciclopedia de Brehm». En cada
página aparecía la imagen de un animal acompañada por una descripción: el
nombre, la distribución geográfica, la vivienda, la alimentación. A veces se
agregaban datos curiosos. Los animales reales coexistían sin problemas junto
con los míticos. Había tanto nombres verdaderos como inventados. Las secciones
tenían índices: «ANIMALES DEPREDADORES», «SERPIENTES VENENOSAS».
Entre la
distribución geográfica de todos los personajes de Yura (de reales a míticos),
el lugar principal lo ocupaban los «países calurosos». En países calurosos
vivían prácticamente todos: desde el oso que «vive en calurosos países come a
krasnodunes sabe volar por el aire» hasta un tal vogovei, que «vive
en países calurosos come a los naganes nido de plumas».
«Vuelo al espacio cósmico y a la Luna», ilustración de Yuri Knórosov, de
cinco años dew edad, para el relato fantástico de su autoría titulado: «El
viaje de los naganes a la Luna».
En los
mismos países calurosos vivía la «ballena arbuntsy» que comía todo y era «muy
cara». Krasnodun también «vive en países calurosos, en los
árboles come las serpientes y sopla de tal manera que el aire se calienta y se
vuelve rojo…»
El único
que no había tenido la oportunidad de vivir en países calurosos era el
búfalo. Él vivía en «países fríos en el hielo» y comía sólo «el hielo y la
nieve». Pero en la imagen el pobre búfalo se parecía más a un pájaro con cola,
dos patas y un pico dientudo abierto.
Lo más
increíble en esta «enciclopedia de los animales» era la aparición de la
serpiente que se llamaba palenka y el animal de color azul
cielo con una nariz larga que se llamaba tamkas.
Yura
escribía lo siguiente acerca de palenka: «palenki comen
setsomerenskie ellos se parecen a ramas ellos viven en países donde hay más
luz…».
Abajo
aparece un ornamento en forma de triángulos sombreados que se parecen a
las montañas. Entre los temas favoritos de Yura estaba el árbol con un
pájaro grande arriba. Además aparecen imágenes «en pequeños cuadrados»
similares a los de la escritura maya. ¿Quiénes son estas criaturas? ¿De dónde
salieron sus nombres tan raros? ¿A qué se deben las tramas tan raras? Es
difícil de creer, pero la respuesta a estas preguntas será recibida sólo varios
decenios después, cuando Knórosov descifre la escritura maya y lea los textos
jeroglíficos. Y esto será uno de los misterios del extraño genio de Yuri
Knórosov.
Otro
libro relataba las aventuras de los noganes en la Luna. Los
personajes atrevidos de Yura Knórosov volaban a la Luna en aeroplanos que en
las imágenes se veían más como cohetes espaciales. Sus personajes combatían,
disparaban. Los viajes espaciales en las imágenes del niño no sorprendieron a la
psiquiatra moderna. ¡Pero la doctora Portnova ni siquiera sospechaba que el
niño escribía todo esto en el año de 1927!
Aquí
podemos suponer que Yura, teniendo seis años de edad, para este momento ya
conocía el pequeño cuento del fundador de la cosmonáutica Konstantín
Tsiolkovski, escrito en 1887 y titulado En la Luna. A Yura no le
interesó la descripción aburrida de los paisajes lunares hallados en la Luna
por los amigos físicos anónimos:
¡Panorama
sombrío! Hasta las montañas están desnudas, desnudas desvergonzadamente, ya que
no vemos en ellas el velo ligero: no vemos esta transparente neblina azulada
que arroja el aire a las montañas y a los objetos distantes… ¡Qué severos pero
extraordinariamente definidos paisajes! ¡Qué sombras tan oscuras! ¡Qué cambios
tan abruptos de oscuridad a la luz! No hay aquellos tornasoles suaves a los que
estamos tan acostumbrados y los que solo la atmósfera puede dar. Hasta Sahara
hubiera parecido un paraíso en comparación con aquellos que vimos aquí[4].
El
pequeño Yura había creado su propio e interesante blockbuster, que
llamó «LA CAZA DE LOS NOGANOS».
Jabías, un personaje que aparecía frecuentemente en los textos y dibujos del
pequeño Yura.
Se
trataba del asunto militar en invierno en una isla deshabitada.
La caza
de noganos comenzó desde itsamerinski zheliznak.
Él se
puso palaski y se fue a la isla deshabitada.
Al
principio lo atacaron las ballenas
Él había
ido sin arma ya que lanzaba los hechizos.
Pero esto
era el engaño de los brujos y por eso las ballenas lo habían tragado.
Setsomerenski
mandó a gente por él.
Apenas
llegan hasta el océano y de repente ataca el asesino y lanzó a todos por el
océano y pasó por todo el universo.
Después
sonó el trueno y brilló el relámpago y mató a todos pero luego ellos se fueron
volando en aeroplanos con armas hacia los naganos.
Pero
ellos sólo salieron a Luna y hacia ellos voló una bandada de las muertes y los
vieron.
Ellos se
asustaron mucho porque habían agarrado a uno de ellos y le mordieron la cabeza.
Pero él
atacando con su cola mató una muerte aunque él también falleció. Ellos pasaron
volando rápido.
Setsomerinski
fueron más adelante y encontraron a un nogano loco.
Los atacó
y mató a 80 setsomerinskie. Se quedaron 2.
Ellos
dispararon y lo golpearon. Apenas se acercaron a él y sonó el disparo y uno
cayó muerto. Sonó el grito. Mataron al segundo.
Aquel se
dirigió hacia adelante. Sonó un disparo más.
Aquel
estaba muerto.
Disparaba
jabias
Variante de Jabías, de perfil.
Los
noganes son personajes importantes del mundo de Yuri Knórosov. Según su
definición, «nogan (o nagan) tienen el rabo del cual todo el tiempo salen
volando las balas. Él vive en países calurosos o fríos». ¿De dónde llegaron los
noganes a las fantasías del niño? Probablemente llegaron de los mitos calmucos
sobre Nogan Dara-Eke-gegian, que había vencido al villano jorobado Mangas Negro
para salvar a su pueblo de sus enemigos.
El
terrible Jabias (Jobias) era un personaje peculiar. Yura a menudo lo dibujaba
con pinturas coloridas. «Jabias fogoso» se presentaba en forma de un animal
extraño que estaba parado con las patas traseras y estiraba hacia adelante sus
manos-patas.
«El
gusano fogoso que vivía en todas las partes y era muy caro» se comía a los
valientes.
Los tales
jabias había llegado de un terrible cuento de hadas de una escritora rusa, cuyo
nombre ahora queda totalmente olvidado. El cuento trataba de un abuelo, una
abuela, el perrito valiente Funtik y los malos jabias:
Érase una
vez el abuelo y la abuela que tenían un perro fiel llamado Funtik. Una vez el
abuelo y la abuela se fueron a dormir. Debajo de las ventanas llegaron los
malos jabias y comenzaron a cantar: «¡Entraremos, entraremos a la casita, nos
comeremos al abuelo y a la abuela!». El perro Funtik los escuchó y comenzó a
ladrar: «¡Guau! ¡Guau! ¡Guau!». Los malos jabias se asustaron y se fueron
corriendo.
Por la
mañana el abuelo le dijo a la abuela: «¡Qué nocivo es el perro Funtik! ¡No nos
dejó dormir durante toda la noche! ¡Cortémosle el rabo!». Así que le cortaron
el rabo a Funtik. La siguiente noche los jabias llegaron nuevamente. Funtik los
corrió y por la mañana le cortaron las orejas. Un día después le cortaron las
patas. Un día después, la cabeza. …Ellos cantaron su canción, luego la cantaron
una vez más y por tercera vez también. Pero nadie ladró; tampoco hizo algún
ruido. Entonces los malvados jabias pasaron a la casa y se comieron al abuelo y
a la abuela.
La familia Knórosov: los padres y sus cuatro hijos.
Se puede
imaginar cuánta lástima sentía el pequeño Yura hacia el perrito Funtik. Por lo
tanto, durante toda su vida odió a cualquiera que lastimara a los animales.
Ahora se entiende por qué un poco antes de su fallecimiento, platicando con
nuestro perro pelirrojo de raza callejera llamado Fox, Knórosov tristemente
repetía una y otra vez: «Ya desapareceremos contigo, mi perrito…»
Sí… Las
fantasías de este niño entrelazaron las teorías, en aquel entonces, declaradas
locas, de Tsiolkovski acerca de los vuelos al cosmos, los antiguos mitos y los
cuentos de hadas.
Los
«setsomerenskie», con los cuales Yura se identificaba a sí mismo, eran por lo
visto los personajes positivos que pretendían tener el papel de los humanos.
Ellos vivían rodeados de todos los personajes y monstruos incomprensibles.
Estaban en un peligro constante. A los cinco años Yura incluso había empezado a
escribir un libro acerca de ellos, pero se detuvo por alguna razón en la
primera frase significativa: «Había un país Setsomerenia y un día de él se
separó una enorme ciudad y…»
En las
imágenes están presentes unas ciudades raras: las casas se parecen más a las
torres o misiles en plataforma de despegue del cosmódromo que a casas
ordinarias o viviendas de varios pisos.
Desde la
infancia a Yuri lo caracterizó una pasión por la sistematización. Es probable
que su padre le haya enseñado eso a sus hijos. Aparte de crear sus
enciclopedias, él ayudaba a su madre a hacer los quehaceres. Comenzó un
cuaderno especial en el que apuntaba la cantidad de gallinas, de huevos
puestos, de variedades de manzanas en el jardín y otra información casera.
Sin duda
la sistematización era algo familiar. Por lo visto, en esto tenía que ver su
padre. Entre las anotaciones se ha conservado el cuaderno del hijo mayor,
Serguei. El cuaderno trataba acerca de la fotografía. En 1925 el adolescente de
14 años elaboraba minuciosamente una tabla donde anotaba las características
para ajustar la cámara fotográfica, con el fin de realizar diferentes tomas: se
tomaba en cuenta el día y la hora de la sesión y la evaluación del resultado
obtenido. Para un joven lector moderno que simplemente oprime el botón de su
teléfono móvil ya es complicado entender estos detalles. Antes uno tenía que
saber fotografiar bien, y saber ajustar la cámara y el objetivo. No es
casualidad que posteriormente el hermano mayor de Yuri, Serguei Valentínovich
Knórosov, llegara a ser doctor en ciencias técnicas y trabajara en el
departamento de la gestión topográfico-militar del Estado Mayor. En 1988 le
otorgaron el Premio Lenin de la URSS por la creación de métodos únicos en
fotografía aérea.
Todos los
hermanos eran aficionados a los viajes. Ellos leían los libros y las revistas
de aventuras, cuyos limitados números en la biblioteca eran muy solicitados. Se
ha conservado una nota llena de mucho dramatismo que refleja este interés. Su
autor es el hermano mayor Serguei:
¡¡¡Yurka!!!
¡¡¡Torpe
desgraciado!!!
Corre,
sálvate mientras puedes. El conocido Compás Pierna Sangrienta ayer me asediaba,
gritaba, decía que irá a buscarte, te quemará en la hoguera y dispersará de su
flauta las cenizas a todas partes. Todo esto pasará si hoy no vas a verlo, a
prometerle tu lealtad y si no le envías en forma de impuesto los tres números
de Mundo de las Aventuras núm. 1, núm. 2 y núm. 3. El mismísimo Compás fue
atacado por el enemigo más poderoso, que se los exige. Te advierto acerca del
peligro.
S.
Knórosov
Otro
juego atractivo en el que participaban los hermanos era escribirse mediante
códigos. Estaba claro que se basaba en los «bailarines» con el misterio de los
cuales se había enfrentado Sherlock Holmes, el personaje de Conan Doyle. Los
detectives que motivaban a resolver misterios también eran parte del sistema
educativo de Soroka-Rosinski, quien incluso había escrito un artículo especial
titulado «Nat Pinkerton y la literatura infantil». Jugar con códigos era algo
fascinante para Yuri. Él intercambiaba mensajes cifrados con sus hermanos, los
descodificaba con entusiasmo e inventaba nuevas versiones del código secreto.
El desciframiento de la escritura maya y el Premio Estatal de la URSS llegarían
a ser la prueba incondicional de que los métodos educativos de Béjterev,
aprendidos por los jóvenes Alejandra y Valentín Nikoláievich en el casi
olvidado y feliz San Petersburgo de Plata, funcionaban.
Los textos que acompañaban a los dibujos testimonian que Yuri aprendió a
escribir de manera autodidacta.
Como se
ha mencionado anteriormente, el problema de la educación y la crianza en la
década de 1920 había adquirido un significado especial en el frente de la lucha
por esta nueva generación. Había infinitos experimentos incultos que
contradecían al sentido común. Los funcionarios «de cultura proletaria» no
podían comprender las ideas del genial Béjterev y de su discípulo
Soroka-Rosinski, ya que la personalidad creativa era objeto de sospechas y de
rechazo. Incluso los «soldados ejecutivos del frente de trabajo» a los que
preparaba Makárenko eran demasiado independientes para el sistema. El mismo
Béjterev fue acosado; lo obligaron a rechazar sus conclusiones geniales sobre
los problemas sistémicos de la evolución humana. Las palabras «personalidad» y
«individualidad» se consideraban una grosería. El ídolo de la pedagogía era el
colectivo impersonal de los mediocres, entusiasmados por la labor física. A
muchos pedagogos talentosos les costaba mucho trabajo salvar a sus alumnos,
oponiéndose a los permanentes controles y las indicaciones desde «arriba». En
esta situación la familia se transformaba en una salvación. Precisamente en
aquel periodo se formó una cultura soviética especial de la «ideología doble».
La primera era para uso familiar; la segunda, para uso externo. Surgió una capa
entera de expresiones idiomáticas imposibles de traducir que reflejaban esta
doble cultura. Solo la gente soviética comprendía estas expresiones. En la
realidad, el drama en la mayoría de las obras literarias del tiempo soviético
se construye precisamente mediante el conflicto de esta «doble ideología» que
se manifiesta en diferentes ámbitos de la vida.
Con su
propio ejemplo, Valentín Dmítrievich enseñaba a sus hijos una cualidad más: no
conformarse con lo que se ha logrado. La vida en el país estaba cambiando,
aparecían nuevas demandas y el cabeza de familia asimilaba los conocimientos
nuevos. En 1929, Valentín Knórosov pasó los exámenes y obtuvo el título de
ingeniero de minas. Se volvió especialista en refractarios. Pero la
especialidad del padre interesó solo a uno de los hijos, a Boris: al graduarse
con un doctorado en ciencias técnicas y convertirse en especialista en
metalurgia extractiva, el ingeniero-coronel tuvo mucho éxito, igual que todos
los demás. Su destino luego estaría relacionado con la Academia de Artillería
Felix Dzerzhinski.
Sección «carnívoros» en la que el tigre es el representante más brillante.
La forma de organizar del texto es bastante curiosa.
Durante
un largo tiempo, sus hermanos mayores lo llamaban Yurka, y todavía con más
frecuencia lo llamaban Conejo Correcaminos, posiblemente bromeando sobre su
forma torpe de caminar. Por lo visto, sus hermanos se burlaban del tierno apodo
de Conejito que le había dado Galina cariñosamente.
Si
destacamos únicamente los entretenimientos intelectuales, podemos tener la
impresión de que Yurka-conejo era un niño obediente, de hogar. Sin embargo, el
mismo Knórosov contaba cosas muy distintas acerca de sus juegos.
Una vez,
jugando con sus hermanos al críquet, le dieron accidentalmente en la cabeza con
la pelota. El niño perdió la consciencia. Pero ni siquiera lloró. No «chilló»,
como me contó él mismo. Perdió la vista por un tiempo. Luego al parecer todo se
arregló, pero a este trauma de la infancia Yuri Knórosov lo nombró «trauma de
brujo» –se debe a que después del golpe Knórosov descubrió que tenía
capacidades extraordinarias. Él contaba otra anécdota, en la que siendo ya
escolar, junto con otros niños había encontrado una granada. También le pegaron
fuertemente con esta granada en la cabeza. Afortunadamente no explotó.
Pero
ahora estos cuentos les parecen increíbles a los sobrinos de Knórosov. ¿Qué
críquet podría haber en Yúzhnoye? ¿Cómo es posible que Yura fuera un niño tan
travieso si su padre siempre había sido una persona muy respetada en el pueblo,
a quien de inmediato informaban sobre cualquier mala conducta de sus hijos?
Por otra
parte, muchos padres cariñosos a menudo ni sospechan de las travesuras de sus
hijos. Y para evitar los castigos los niños se quedan callados, como los
guerrilleros. No es casualidad que para el psiquiatra llegaran a ser tan
evidentes la ansiedad elevada, la agresión oculta y los temores del pequeño
Yura. Eso significa que él simplemente no podía llevar la vida de un niño común
y obediente.
Pronto en
la educación hogareña de los niños se halló una inevitable «deficiencia».
Boris, Leonid, Yura, Serguei y Galina no eran personas muy «colectivas». La
Revolución, la Guerra civil, la formación del poder soviético enseñaron a los
Knórosov a estar lejos de la gente ajena, incluso de los vecinos. Los niños
estaban encerrados dentro de la familia, desarrollaban sus propios talentos.
El padre, Valentín Dmítrievich, se preocupaba siempre por la formación y la
educación de sus hijos.
No les
gustaba ni dar órdenes ni obedecer a la gente, excepto a sus padres –nadie
heredó el talento de gerente del padre. Evitaban los eventos colectivos. Se
encerraban en un círculo bastante pequeño de personas que los comprendían y
donde se sentían seguros. En Yúzhnoye se encontraba poca gente de este tipo.
La música
era parte importante de la educación en la familia Knórosov, y aunque los hijos
mayores no tuvieron suficiente talento para tocar instrumentos musicales,
podían escuchar música durante horas.
Yuri Knórosov con su violín en Járkov, en el festival de los alumnos de las
escuelas infantiles de música en el verano de 1932.
La madre
le enseñó a Galina a tocar el piano de cola. Pero cuando a Yúzhnoye llegaba de
visita la abuela armenia, la reconocida actriz Mari-Zabel, en casa estallaba
una verdadera fiesta.
Una vez
María Davýdovna trajo un cofre que provocó éxtasis entre sus nietos. Dentro de
él había vestuario escénico, accesorios, abanicos y viejos álbumes con
fotografías de los actores de las compañías en las que había actuado la actriz.
Aparentemente en algún momento ella había decidido dejar el escenario, donde
las obras clásicas se sustituían cada vez más por los sencillos espectáculos
revolucionarios, en los que, para una actriz de vieja formación, era difícil
escoger un papel decente.
En 1926
Mari-Zabel falleció. Ella tenía solo 66 años. En la casa se conservaron algunos
boletos y programas teatrales de diferentes años. Entre ellos, el folleto del
espectáculo conmemorativo en honor a los 40 años de su actividad escénica.
La señora
Zabel (1879-1919)
En esta
temporada se cumplen 40 años de la actividad escénica de la señora Zabel.
Durante
40 años ella ha pasado por todo tipo de dificultades inherentes a la vida
artística. La actriz Zabel, en cada compañía donde actuaba, servía de aquel
necesario pilar en el que se alineaba el natal escenario teatral armenio. Ella
actuó en todas las compañías teatrales armenias, desde su surgimiento hasta la
creación del organismo teatral más brillante, desde los tiempos de Petrós
Adamián hasta nuestros días.
Siempre
modesta, trabajadora, completamente fiel a su vocación –características que
formaban la parte más pequeña de sus cualidades, que marcaron su gran esencia
artística.
Según la
iniciativa del consejo de la comunidad armenia, el 10 de enero en el teatro
artístico tendrá lugar un espectáculo conmemorativo de la actriz emérita,
señora Zabel.
Yura
amaba mucho a su abuela, aunque aparentemente nunca se caracterizó por
desarrollar una pasión hacia la teatralidad. Por otra parte, él sabía «hacerse
el tonto» brillantemente. Lo hacía con una mirada tan seria que era difícil
creer que lo hacía. Durante toda su vida usaría este don aunque lo hizo muy
raras veces, solo cuando tenía que escapar de la presión insistente de alguien.
Sin
embargo, más que todo, a Yura le gustaba fantasear. De vez en cuando se quedaba
quieto e inmóvil en el rincón aislado de algún lugar, viviendo acontecimientos
que no tenían nada que ver con la vida cotidiana. En sus libros infantiles
todavía describía esta realidad paralela, y al crecer se cerraba aún más en sí
mismo y no compartía sus visiones interiores casi con nadie.
Yura fue
el primero de los hijos de la familia Knórosov que tuvo la oportunidad de
estudiar en una escuela soviética ordinaria desde el principio. Aún se conserva
la copia del acta de nacimiento de Knórosov Yurkó Valentínovich que se había
entregado para presentarla «en la escuela» en 1930. En aquel momento Yuri tenía
siete años. Presentar el acta de nacimiento era uno de los requisitos en la
Unión Soviética para estudiar en la escuela primaria según la ley sobre la
educación obligatoria general. Sin embargo, estar sentado junto con los
compañeros de la primaria del pueblo no le parecía muy atractivo. El niño ya
leía mucho e incluso se sabe que ya escribía. Sin embargo, el padre era una
persona demasiado importante en Yúzhnoye para que le permitieran a su hijo
hacer travesuras o faltar a clases en la escuela ferroviaria núm. 46. Él
trabajó durante muchos años en puestos directivos en Yúzhnoye, en el
fideicomiso de los materiales de construcción del Comisariado Popular de Líneas
de Comunicación (que había reunido aproximadamente a 30 fábricas de
ferrocarriles). Además, el padre ocupaba un puesto directivo en la
administración local. No, nadie le hubiera permitido faltar a la escuela o ser
un mal estudiante al hijo de una persona tan respetada. Si hubiera pasado algo,
de inmediato habrían informado al padre, como se suele hacer en los pueblos
pequeños.
Por otro
lado, Yuri tenía oído absoluto y por lo tanto lo mandaron a estudiar en una
escuela de música del colegio de Járkov de ferrocarriles del sur para aprender
a tocar el violín. El violín de Yura era viejo; era de un maestro italiano, más
o menos del siglo XVIII.
En el
verano de 1932, hubo en Járkov un festival de los alumnos de las escuelas
infantiles de música. En aquel momento Yura había cumplido ya 11 años y debía
presentar en este festival el Concierto clásico escolar de Seitz núm. 2,
composición 13. Friedrich Seitz es un compositor ruso de origen alemán. Era
bastante popular en Ucrania, ya que un tiempo vivió en la región de
Dnepropetrovsk hasta que falleció, en 1918. El Concierto núm. 2 se caracteriza
por su peculiar expresividad. Es de las obras prácticamente obligatorias que
normalmente tocan los violinistas principiantes. La obra permite de forma
extraordinaria desarrollar la agilidad de los dedos, subrayar los tonos y pulir
la técnica. Desde el siglo XX no hay una presentación escolar sin el concierto
de Seitz.
Extraño ser (parecido a la Serpiente Emplumada) producto de la fantasía del
pequeño Yuri, que forma parte de la «enciclopedia de los animales».
En el
programa de las presentaciones, a Yura le había tocado el número 14 de 25
participantes de la primera sección. Él iba inmediatamente después de las
pequeñas «Variaciones» de Mozart y antes de «Variaciones de tema ruso» de
Maikapar. Yura ensayaba constantemente en el jardín y se escondía en la sombra
de los abetos espesos. Allí no hacía tanto calor. Los ensayos infinitos no
molestaban a los vecinos; el constante pitido del violín era lo último que
podía preocuparlos en medio de la situación trágica que se vivía.
El
comienzo de la década de 1930 estuvo marcado por un inmenso y perceptible
aumento de la temperatura en el hemisferio norte del globo terrestre. Estos
cambios climáticos provocaron el aumento de tierras secas allí donde de por sí
hacía falta el agua. El calentamiento resultó ser abrupto y tan intenso que
provocó el cambio de las fronteras de las áreas ecológicas. En gran peligro
estaban las regiones con el sistema problemático de agricultura. La naturaleza
y las deficiencias de la gestión ocasionaron una verdadera catástrofe en las
zonas grandes. A partir del año 1928, y durante 10 años, la prensa mundial
prácticamente gritó acerca de la muerte de las cosechas por el mundo y de los
problemas alimentarios. Pero el pico de la hambruna sucedió en los años 1932-1933.
En Polonia se levantó una ola de protestas antigubernamentales masivas. Los
campesinos hambrientos saqueaban las propiedades de los terratenientes.
Aparecieron publicaciones sobre la venta de niños e incluso sobre una ola de
suicidios, lo que en aquellos momentos era algo inconcebible para ese país
católico.
En 1932,
los periódicos de Europa Central estaban llenos de noticias sobre la mortalidad
masiva de la población debido a la hambruna. La Rumania boyarda estuvo envuelta
en disturbios por el hambre. Aquí, tan solo en un año, la hambruna se llevó más
de 120 mil niños. Los pacientes del hospital para leprosos, condenados a morir
por el hambre, se dirigieron a Bucarest. En Checoslovaquia el gobierno había
intentado ayudar a los campesinos, pero los funcionarios se robaron este
dinero. En Berlín se produjeron enfrentamientos entre los manifestantes con la
policía y se introdujo la ley marcial. En Hamburgo, las multitudes de
desempleados hambrientos comenzaron a confiscar los bienes en las tiendas, a
detener las camionetas con carnes. En España, más de seis mil campesinos
hambrientos de Cataluña y Tarragona se dirigieron a la capital saqueando a su
paso las fincas de la gente rica.
En
aquellos momentos la hambruna provocó que empeorara la «gran depresión» en
Estados Unidos. Algunos estados de este país se hallaban sumidos en una
verdadera epidemia de hambre.
Los
productores particulares de granos en los estados no alcanzados por la sequía
destruían cínicamente sus cosechas para no disminuir los precios y aumentar sus
ingresos personales. El gobierno de Estados Unidos se apuró a clasificar esos
datos de la demografía de un periodo de 10 años y hasta la fecha los esconde
minuciosamente. Según las cuentas indirectas de aquel entonces, en Estados
Unidos habían desaparecido aproximadamente siete millones de personas. Hay que
mencionar que las fotos horrorosas de la hambruna en ese país aparecieron en
Rusia en la década de 1990 con el comentario: «es la Ucrania soviética».
La URSS
tampoco se libró de la sequía. En 1932, la verdadera hambruna abarcó grandes
territorios –el norte del Cáucaso, el sur de Rusia (Kubán), Ucrania, el sur de
los Urales, Kazajstán, la región del Volga (Povolzhie) y Siberia Occidental. El
sistema soviético de manejo de la agricultura tampoco pudo prevenir a tiempo la
catástrofe. Se tomaron medidas contra las personas que fueron igual de
horrorosas que en Estados Unidos. Las regiones de la hambruna estaban
acordonadas, lo cual no les dejaba a los campesinos una mínima oportunidad para
salvarse.
Pero solo
ahora los analistas modernos son capaces de explicar los problemas globales de
las fluctuaciones climáticas y de los errores administrativos sistemáticos. En
aquellos tiempos los habitantes de los suburbios de Járkov y de cada región en
particular afectada por la sequía creían que la mala suerte les ha tocado solo
a ellos, y no esperaban la salvación de ninguna parte.
Yura Knórosov entre los participantes del festival de los alumnos de las
escuelas infantiles de música del verano de 1932.
Seguramente
la madre de Yura, que en ese momento tenía 11 años, fomentaba entre él y sus
hijos mayores el interés en plantar verduras en el jardín al lado de casa. Se
tenía que sobrevivir. Knórosov no se olvidó de esto durante toda su vida. El
niño notaba que los amigos con los que antes jugaba se convertían en sombras
por la hambruna y poco a poco desaparecían. Además, se comentaba a escondidas
algo realmente increíble: los casos de canibalismo. Yura le temía a los
caníbales mucho antes de la hambruna. Al parecer sus padres o sus hermanos le
habían contado algo semejante acerca de los tiempos de la Revolución y de la
Guerra civil. Todavía en la infancia temprana, Yuri sabía que «el caníbal
durante la guerra se dedicaba al vandalismo, a comer y a otras cosas nocivas
para los setsomerenskie». El caníbal, como el vampiro, «vive entre los
setsomerenskie».
Escuela donde estudió Yura Knórosov, en el poblado Yuzhny.
Llegó el
día del concurso musical. Junto con su madre y hermana Galina, Yuri se fue a
Járkov. Yura tenía el cabello corto; llevaba puesta una camisa de pana oscura.
Se puede imaginar cuánto brillaban sus grandes ojos azul claro por la valentía.
Pero la interpretación lúgubre en cada turno y las miradas hambrientas
provocaron que el niño se encogiera. Ahora nadie se acuerda de cómo le fue en
la presentación. Probablemente, como le solía pasar a Yuri, todo había salido
excelente. El mismo Knórosov nunca había contado sobre esto y a lo mejor ni
siquiera se acordaba. Pero en 1990, cuando la verdad acerca del pasado de Rusia
dejó de ser un secreto, varias veces mencionó en sus conversaciones conmigo,
aunque de forma muy cuidadosa, el canibalismo de principios de 1930… Knórosov
regresó a este tema más de una vez. Parecía que todavía no se atrevía a contar
hasta el final todo lo que había visto en aquel entonces con sus propios ojos y
lo que no pudo borrar de su memoria durante seis décadas.
En 1933,
la dirección de la escuela de música le otorgó solemnemente al «camarada
Knórosov Yurkó» el certificado de vanguardista del cuarto año del primer
quinquenio por el excelente trabajo y los resultados en la competencia
socialista de 1932.
Sin
embargo, Yuri no tocó el violín nunca más. Lo rompió y lo guardó en ese estado
dentro de su estuche durante toda su vida.
No
obstante, el amor a la música, que sentía y comprendía delicadamente, no
desapareció, aunque prefería disfrutar de la música escuchando a Galina. Por lo
regular, ella escogía a compositores potentes: a Músorgski, a Mushinski. A Yuri
le fascinaba la imagen de su hermana: una muchacha con fina cara austera
oriental y con largos dedos apergaminados enmarcada por una luz mate ante el
piano de cola. Ella, como nadie más en la familia, se parecía físicamente a la
famosa abuela armenia. A veces la comparaban incluso con la protagonista de la
obra del escritor Mijail Shólojov –la cautiva turca, la madre de Grigori
Melejov.
Extraño ser también parecido a una serpiente, producto de la fantasía de
Yura.
Sea como
sea, la música para Knórosov quedó para siempre bajo la sombra de la muerte. El
17 de febrero de 1937 él regalaría a su hermana un dibujo a crayón lleno de
dramatismo místico, con la inscripción «Los acordes finales de Chopin»: el
inspirado compositor está sentado en el piano de cola, agitando las manos antes
del último acorde, mientras que por la ventana lo observa silenciosamente,
escondida bajo una capucha negra… la muerte. Y firma: «a Galia, de su hermano
Yurka».
Además de
la música, en la familia todos pintaban: la madre, el padre y los hijos. Los
álbumes escolares guardados demuestran que la madre les enseñaba a sus hijos la
técnica de la pintura.
En el
quinto año de la escuela, Yuri se aficionó seriamente por la biología. Ahí tuvo
que ver también la influencia de su hermana Galina y su hermano Leonid. Para
ese entonces la hermana ya estaba trabajando como investigadora en el Instituto
de Endocrinología, dedicándose a la síntesis orgánica de los complicados
medicamentos hormonales, y posteriormente pasó a la invención de medicamentos
antineoplásicos. Leonid todavía era estudiante de biología. Posteriormente él
defendería su tesis de doctorado y llegaría a alcanzar el grado de coronel del
servicio médico, al convertirse en doctor militar y toxicólogo.
Los
muérdagos: una planta de hechicería
En los
árboles altos a lo largo del camino, al lado de la entrada a Yúzhnoye, hasta
ahora están colgadas las bolas de muérdagos. Esta planta-parásito inmarcesible
desde tiempos ancestrales se consideraba como el símbolo de la vida y de la
inmortalidad. Hubo muchas leyendas acerca de ella. En la tradición druida, el
muérdago había nacido de un relámpago dirigido a una rama de roble. Por esta
razón la planta cuenta con cualidades medicinales particularmente. El jugo de
sus bayas era un buen alimento para el cuerpo y el espíritu. Mucha gente creía
que el muérdago era un objeto mágico que daba la felicidad, protegía a la
persona y a los animales de las brujerías. Utilizaban sus hojas y frutos para
curar la infertilidad, el reumatismo, la tisis, la epilepsia, los mareos, los
dolores de cabeza e incluso la demencia. Algunos pueblos tenían la tradición de
cortar el muérdago durante los solsticios de invierno y de verano, lo cual
estaba mágicamente relacionado con la vida y la muerte.
«Incidente en la viga del diablo». Ilustración de algún argumento de sus
relatos. Es evidente que a Yura le habían enseñado en casa escritura y dibujo.
Los
eslavos creían siempre que el muérdago era una planta milagrosa. El arbusto es
eterno, no desaparece, no se muere, crece sin raíces, sin tocar la tierra, no
tiene semillas. Se reproduce y crece entre el cielo y la tierra eligiendo solo
las ramas de los árboles sagrados, tales como el roble, el fresno y la acacia.
Todos los pueblos trataban el muérdago como la planta mágica que trae felicidad
y protege de la brujería a las personas y a los animales. En Rusia la llaman
«nido de pelo», cuando en español es «escoba de bruja». Los celtas lo nombraron
como «rama dorada del Árbol de Vida». No hay que explicar por qué La
rama dorada de J. Frazer se convirtió durante un tiempo en el libro
favorito del pequeño Yura. Al leerlo seguramente sentía la cercanía con los
misterios de los viejos druidas y los brujos eslavos. Precisamente en aquel
periodo se apasionó por los experimentos, probando: ¿funciona o no? Sus
experimentos empezaron con los muérdagos. Las hojas y los frutos de muérdago
curaban el reumatismo, las enfermedades de corazón, la neumonía, la tisis, la
infertilidad y otras enfermedades. Pero a Yura le llamaban más la atención la
cualidades de la planta que curaban el dolor de cabeza, los mareos e incluso la
epilepsia y la demencia. Esto se podía comprobar muy rápido. Yuri comenzó a
realizar sus planes: intentó curar a su hermana Galina, que a menudo sufría de
dolores de cabeza, y a su madre. En casa aparecieron las ramas y bolas de
muérdago para prevenir el dolor de cabeza y los mareos. Ahora a esto lo llamarían
fitoterapia. De ello se desprende otra de las historias increíbles de las que
está llena la vida de Knórosov.
Dibujo a lápiz «Los últimos acordes de Chopin». Regalo de Yura para su
hermana Galina en 1937.
De
repente Yuri descubrió que podía curar el dolor con tan solo «poner las manos».
Sea como sea, el primer experimento de tal curación resultó ser exitoso.
Pronto, a la casa de los Knórosov empezaron a llegar los vecinos y los amigos.
Se han conservado varias narraciones acerca de que llegaban «pacientes» que
sufrían de dolor de cabeza o dental, y el adolescente los sentaba entre los
abetos, pasaba las manos por el lugar donde les dolía y les quitaba el dolor.
Durante
1936, Yuri no fue a clases. Era el año de graduación en una escuela donde había
que estudiar siete años. Todo el primer trimestre estuvo enfermo, e incluso no
obtuvo una calificación aprobatoria.
Sin
embargo, la enfermedad no lo obstaculizó: el adolescente terminó el séptimo año
de la Escuela Ferroviaria núm. 46 y se graduó en la primavera de 1937. Las
calificaciones de su certificado causan una cierta curiosidad: tuvo
«sobresaliente» en ruso, literatura rusa, ciencias naturales, alemán,
constitución, álgebra y geometría. Tuvo «notable» en química, física, dibujo
técnico e historia (según los trimestres la calificación de historia era entre
«satisfactorio» y «notable»). Tuvo «satisfactorio» en lengua ucraniana, que era
como su lengua natal, aunque la familia de Knórosov nunca se consideró como
tal. Yura no tenía ninguna calificación en educación física. Esto se debía a su
estado de salud.
Es
evidente que el haberlo librado por completo de las clases de educación física
significaba que Yuri tenía serios problemas de salud. ¿Qué había pasado en el
primer trimestre? Parece que la enfermedad estaba relacionada con problemas de
tiroides, la cual fue operada. Desde aquel momento, en su cuello, por ambos
lados, aparecieron delgadas cicatrices sobre las que nunca contó a nadie.
Posteriormente, por sí sola surgió la leyenda acerca de una «herida». Pero la
leyenda no tiene ningún fundamento.
Es muy
probable que precisamente la enfermedad de su querido hermanito menor hubiera
determinado la orientación en las investigaciones de su hermana Galina: la
endocrinología.
Yuri
debía continuar con los estudios. Se notaba que las calificaciones obtenidas no
servían de mucho para seguir los estudios en el área de humanidades. Por puro
milagro había logrado evitar el «satisfactorio» en historia. Pero a Yura no le
interesaba la historia como tal. Él planeaba ser doctor. Por lo tanto, en el
mismo 1937 Yuri ingresó a la facultad para obreros (rabfak) en el
Instituto de Medicina de Járkov. En la Unión Soviética la «facultad para
trabajadores» era una institución educativa de enseñanza media especializada,
que correspondía a un colegio y permitía a la gente que ya estaba trabajando
obtener su educación secundaria con los elementos de especialización
profesional necesaria para poder seguir los estudios universitarios.
Mientras
tanto, la vida no se quedaba sin movimiento. En 1938, el padre de Yuri obtuvo
el puesto de jefe de ingeniería en Yúzhnoye en el fideicomiso de los materiales
de construcción del NKPS (el Comisariado Popular de Vías de Comunicación de la
URSS). Era un puesto administrativo alto, ya que el fideicomiso unía
aproximadamente 30 empresas de los ferrocarriles de Yúzhnoye. Hay que decir que
durante los años soviéticos Járkov, el antiguo gran centro industrial y la
capital de Ucrania de 1919 a 1934, había crecido impetuosamente. En 1939 su
población ya se acercaba a un millón. Járkov se había desarrollado sobre todo
en la dirección sudoriental, donde todavía en vísperas de la Primera Guerra
Mundial había surgido una gran región industrial. Económicamente, la ciudad se
había convertido en el tercer centro industrial de la URSS, después de Moscú y
Leningrado. Para finales de 1930, de Járkov venía casi la mitad de la
producción de toda la industria de construcción de máquinas de Ucrania y la
quinta parte de la Unión Soviética. El gran mérito en esto le pertenecía a
Valentín Knórosov. Él poseía el talento de dirigente y no tenía miedo de las
dificultades, desarrollaba con gusto su carrera y ocupó puestos cada vez más
altos.
Los
hermanos mayores habían logrado terminar sus estudios universitarios, obtener
sus asignaciones e irse de la casa paterna. Serguei pasaba todo el tiempo en
expediciones constantes en el Lejano Oriente, ejerciendo como
ingeniero-geodesista. Boris se encontraba en Moscú como profesor adjunto de la
Academia de Artillería Felix Dzerzhinski.
El padre
también se mantenía todo el tiempo en misiones de trabajo. Por otra parte, se
decía que él no iba a casa no solo debido a los viajes laborales. Los parientes
sabían que el apuesto hombre siempre había tenido un inevitable éxito entre las
mujeres.
En la sección de aves de sus dibujos, Yura incluyó a su querida «pollita» la
cual, según él, tenía que vivir en países cálidos.
En
Yúzhnoye se quedaban la madre, la hermana Galina y Yuri. La madre estaba más
enfocada en los quehaceres, que no le gustaban para nada, pero los consideraba
una necesidad. Inclusive había pasado a dormir a un pequeño sofá en la
antesala. Ella creía que así era más cómodo controlar la casa. La vida en San
Petersburgo se había quedado muy lejos, en el pasado casi olvidado, y ya ni
siquiera parecía real. Poner fuego al horno, cuidar del agua y las gallinas,
preparar la comida… Según los recuerdos de los nietos, durante toda su vida la
abuela Alejandra detestó coser y cocinar. Ella soñaba con el descubrimiento de
una pastilla que pudiera sustituir a la comida: tomar la pastilla y estar
satisfecho, sin necesidad de cocinar y lavar los trastes todos los días. Probablemente
ya en esos años ella ya había inventado su propio diseño de vestido, el cual
era bastante sencillo: dos pedazos de tela cosidos a los lados, al estilo de
los huipiles largos de los indígenas mayas. Usó tales «mantos» hasta la muerte.
Al ver sus fotografías del periodo de Petersburgo esto es muy difícil de creer.
Alejandra siempre fue una mujer creyente. Parece que la fe le había ayudado a
sobrevivir a todas las tragedias y las desgracias.
La familia Knórosov en el jardín de su casa en Yuzhny, 1929.
Ella
cuidaba sus iconos, ante los cuales siempre, y hasta la fecha, dejó encendida
una lamparilla. Probablemente así es como intentaba reprochar silenciosamente a
Valentín, el que fuera un ateo declarado. Sin embargo a él le gustaba repetir
que «la fe era solo para las mujeres».
Además,
en casa siempre había mascotas: perros y gatos sin raza. A lo largo de toda su
vida, la familia de los Knórosov estuvo relacionada con las historias de los
animales.
Galina
logró graduarse y se convirtió en microbióloga; se trataba de una especialidad
nueva para aquel entonces, y en las instituciones de investigación del tema
lamentablemente casi no pensaban en medidas de protección. Galina se intoxicaba
constantemente en su laboratorio, casi como si probara los métodos consigo
misma. Por eso siempre se sentía cansada y se enfermaba a menudo. Pero ella
había servido de ejemplo para su hermano Leonid, quien también había ingresado
a la facultad de medicina, siguiendo los pasos de su hermana. Probablemente no
fue casualidad que él escogiera la especialidad de toxicología.
Para
Yuri, después de su madre, su hermana era la persona más querida en su vida. Él
no podía observar tranquilamente su sufrimiento. Así que también decidió
firmemente ser médico.
Por fin,
en mayo de 1939, Yuri terminó sus estudios en la facultad para trabajadores del
Instituto de Medicina núm. 2 de Járkov. En el certificado, en todas las
asignaturas tenía «sobresaliente» excepto en lengua ucraniana y literatura
ucraniana, pero este idioma no era natal para los Knórosov, ni les interesaba
mucho. Luego lo esperaba la Facultad de Medicina. Yuri estaba fascinado con la
psiquiatría; en específico, quería estudiar los poderes de la hipnosis. Por su
propia experiencia, entendía muy bien las depresiones: ni siquiera la operación
lo había salvado por completo de la pesadilla relacionada con los problemas de
la tiroides. ¿Y qué había ocurrido con su poder de curar «poniendo las manos»?
Él había aprendido de su abuela armenia el efecto de la sugestión, y él mismo
veía como la gente, sin ningún medicamento, se curaba de sus dolores. Es obvio
que para este momento Yuri había leído desde tiempo atrás los trabajos del
profesor Béjterev. Además, precisamente en ese tiempo, en la clínica de enfermedades
nerviosas y mentales de la Universidad de Járkov brillaba un alumno de
Béjterev: Konstantín Ivánovich Platónov. Ya era un psicoterapeuta y el
hipnólogo mundialmente conocido, creador de la escuela nacional de
psicoterapia. Platónov se dedicaba a las investigaciones que descubrían la
eficacia medicinal de la palabra. En 1930 había salido su asombrosa
monografía La palabra como factor fisiológico y medicinal, que
había supuesto el comienzo de los métodos psicosomáticos en medicina. Platónov
recurrió a los temas de psicoterapia, hipnosis y sugestión. Él demostró que
precisamente la palabra ocupa el lugar principal en el sistema de la actividad
nerviosa superior de la persona. Platónov logró comprender la esencia social de
la hipnosis y logró verdaderos milagros curando a sus pacientes –cabe destacar
que entre ellos había mucha gente talentosa y famosa: escritores, pintores y
actores.
Nota de su hermano Serguei a «Yurka el torpe» exigiéndole que le devuelva
rápido el ejemplar de la revista Mundo de las Aventuras.
Decían
que Platónov tenía su propio modo de actuar, sin reparar en las autoridades, lo
cual Galina y Leonid comentaban y discutían a menudo. A Yuri le interesaban en
particular los estudios sobre la hipnosis experimental que realizaba Platónov.
Por eso la hipnosis o la sugestión, como el fundamento de una forma peculiar de
curar y manejar a las personas, se convirtió en la pasión del joven Knórosov.
Él no solo curaba «con las manos», sino que intentaba los experimentos más
increíbles. En pocas palabras, la elección de Yuri ya estaba predeterminada:
estudiar y aprender solo de Platónov. Parece que Yuri iba a las clases de
Platónov cuando todavía estudiaba en la escuela de medicina. Precisamente en el
laboratorio de Platónov se descubrió que él tenía una «sensibilidad peculiar».
Tiempo después Yuri Valentínovich me platicó sobre esto cuando yo, con la
alegría de una neófita, trataba de involucrarlo en las investigaciones de la
lateralidad cerebral.
Pero la
desgracia llegó de donde no se esperaba. La comisión médica le negó a Yuri el
certificado que permitiría ingresar a la Facultad de Medicina de la
Universidad. Por sus problemas de salud, él ya había sido identificado como
«no-reclutable». En ese entonces los requisitos de salud de los futuros
estudiantes eran más severos que ahora, ya que las instituciones de medicina
tenían que impartir de forma obligatoria la cátedra militar: los egresados
automáticamente se convertían en oficiales subalternos del servicio
médico-militar. Y la enfermedad que hacía que Knórosov fuera incapaz incluso en
la clase de educación física lo excluía de cualquier servicio militar. Durante
todo el mes, haciendo gala de una gran gama de verdades y mentiras, Yuri
intentó obtener el certificado necesario, pero todo fue en vano. Ni siquiera el
puesto y la posición de su padre, que era una persona conocida en la
administración de Járkov, pudieron ayudar.
El 29 de
julio de 1939, Yuri hizo una solicitud de admisión a los exámenes de ingreso a
la Facultad de Historia.
Dirigido
al director de la Universidad Estatal de Járkov
Solicitud
Pido
admitirme a los exámenes de ingreso a la Facultad de Historia.
Le
adjunto a la solicitud: 1. Autobiografía; 2. Documentos acerca de la educación;
3. Tres fotos.
29.07.1939
Yu. V.
Knórosov
Firma
En una
hoja anexó la autobiografía, los documentos acerca de su educación y tres
fotografías.
Izquierda: Partida de nacimiento de Yuri Knórosov. Derecha: Carnet de
calificaciones de Yuri Knórosov en la Universidad Estatal de Járkov.
Autobiografía:
Nací en
1922 en la ciudad de Járkov.
En 1937
terminé los siete años de la Escuela Ferroviaria 46.
En 1939
terminé la facultad para trabajadores del Instituto de Medicina de Járkov 2.
Mi padre
es el ingeniero jefe del fideicomiso de Yúzhnoye de materiales de construcción.
Mi madre:
ama de casa.
Mis
hermanos: Serguei –ingeniero-geodesista, ahora está en una expedición en
Extremo Oriente.
Boris
–profesor adjunto de la Academia de Artillería Felix Dzerzhinski.
Leonid
–doctor militar de tercer grado del Ejército Rojo Especial del Lejano Oriente.
Mi
hermana Galina: investigadora del Instituto Ucraniano de Endocrinología.
Knórosov
Yuri Valentínovich
29/07/1939
En
agosto, «el ruso, que no era miembro del Partido Comunista, hijo del empleado,
y joven que no necesita la residencia estudiantil» Knórosov Yuri Valentínovich,
pasó los exámenes de ingreso. Sacó «sobresaliente» en idioma ruso, en la
historia de pueblos y en la constitución de la URSS; «notable» en matemáticas,
física, química y lengua ucraniana, y «satisfactorio» en idioma extranjero
(alemán). Para nuestros tiempos, sus calificaciones no parecen muy
sobresalientes. Pero en ese entonces era suficiente. El 26 de agosto de 1939
llegó la orden de su admisión a la Facultad de Historia de la Universidad de
Járkov. Curiosamente, y es extraño, Yuri Knórosov nunca se afilió al Komsomol
(Unión Comunista de Jóvenes) aunque debía hacerlo en el mismo año en que se graduó
en la escuela para trabajadores. En todo caso, nada de esto se menciona en
ningún documento. En los lugares donde aparecía la columna «afiliación al
Komsomol» los espacios están vacíos.
Izquierda: Variante del cifrado «hombrecitos danzando» inventado por Yuri
para escribirse con sus hermanos. Derecha: Sistema de cifrado que, a juzgar por
la cantidad de variantes que se conservaron, atraía especialmente a Yuri.
Para ser
justos, hay que notar que a Yuri Valentínovich, durante toda su vida, se le
dificultaron mucho los exámenes y hablar en público. En su casa lo entendían
sin palabras. En las conversaciones con la gente ajena a su casa tenía que
hacer esfuerzos extra. Siendo una persona introvertida, él no podía obligarse a
sí mismo a transformarse en una figura pública. Se cerraba y prefería las
respuestas monosilábicas, lo que sucedía en particular en las situaciones donde
había una gran tensión emocional. Esto inevitablemente provoca (y siempre ha
provocado) el disgusto profesional de parte de los profesores universitarios:
siempre y en todas partes. Y no solamente de los profesores.
Afortunadamente,
el 1 de septiembre le otorgaron «la matrícula» al estudiante Yuri Knórosov, de
17 años de edad: una libreta estudiantil con el número 39/297 de estudiante del
primer curso de la Facultad de Historia de la Universidad Estatal de Járkov. Con
ello comenzó una vida nueva.
Se puede
imaginar que a Yuri le dolió haber abandonado su sueño de la Facultad de
Medicina. Al parecer, precisamente en aquellos momentos, poco a poco comenzó a
consolarse con el vino; sobre todo porque siempre había vino en casa. Su madre
se lo preparaba y lo guardaba en la bodega. En cada frasco de vidrio había
notas hechas a mano: Valentín, Serguei, Boris, Leonid, Yura. La sistematización
estaba en la sangre de todos los Knórosov.
Cuando
los hermanos se reunían, lo que con el tiempo fue cada vez menos frecuente,
mandaban al sótano al pequeño Yura, diciendo: «¡Ahora, Conejo, corre por el
vino!». A nadie se le ocurrió que esta graciosa tradición se podría convertir
en una verdadera catástrofe…
Pero el
problema más doloroso de Yuri siempre fue su salud. No se trataba tanto de su
salud en sí sino de las limitaciones que lo habían convertido en un marginado
de cierto modo. Su padre y todos sus hermanos eran militares y oficiales de
altos rangos. A Yuri no lo aceptaron en el ejército siquiera como «no
combatiente». En noviembre de 1940, cuando cumplió 18 años, la comisaría
militar lo registró definitivamente como no apto para servicio militar, debido
a su estado de salud. Ni siquiera le habían entregado la cartilla militar en
aquel entonces. Después de haberle negado el ingreso a la Facultad de Medicina,
esto llegó como un doloroso golpe más a su ego. Sin embargo, Yuri se esforzaba
mucho para no diferenciarse de los demás estudiantes, participaba en todos los
eventos y en la vida social de la escuela.
A él le
encantaba estudiar en la Universidad sin importar que fuera en la Facultad de
Historia. Sin embargo, las humanidades no lo hicieron olvidar su antigua
afición por la psiquiatría. Él iba a las clases de Platónov e incluso
participaba en sus seminarios. Había tomado en serio la presencia de esa
«sensibilidad especial». Esto se relacionaba con sus experimentos de
«curandero». Knórosov continuaba curando a los vecinos y a sus compañeros de la
Universidad con las manos. Pero, lo más importante, practicaba la hipnosis y la
sugestión. Esto no lo hacía mediante la comunicación directa con la persona; es
decir, no era cara a cara, sino a la distancia. Sucedía incluso cuando el
hipnotizado ni siquiera sospechaba que se daba un efecto en él. Por ello dentro
de las materias históricas, a Yuri le interesaba más la etnografía; para ser
exactos, las prácticas religiosas y chamánicas.
Probablemente
todo iba como tenía que ir. Yuri estudiaba, se enamoraba y escribía poemas
románticos.
¡Nuestra
suerte es vivir! ¡Envídialo, destino!
Prepáranos
nuevamente desastres.
Para los
dos están trenzados como flores
La
libertad, la alegría y el amor.
Nos
despedimos hoy en la mañana.
Pasó la
noche: llega el amanecer.
Espero el
cariño de tu mano
Como si
pasaran años sin amar ni ver.
Tus
palabras ligeras, esbeltas,
El
momento que vivimos es así.
Y tocarán
mis manos con cariño
Las
tuyas, que son solo para mí.
Cuando
llegue la tormenta
A la que
seguirán desdichas,
La
lágrima que brille en tu ojo
Será
relámpago, enviando los avisos.
1940
Al joven
romántico Yura Knórosov, la vida le parecía hermosa e infinita…
Capítulo
III
Sus universidades
Aquellos
días desde Tula hasta Klin
Ardía con
incendios el horizonte,
Como un
gigantesco resorte
Se
aplastó el Frente de Moscú.
Llevaban
los vientos a los pueblos natales
El humo
de pólvora que daba pavor.
Los
milímetros alrededor de Moscú
En el
mapa de batalla
No
calculábamos con ojos, sino con corazones,
Y
vivíamos de un solo pensamiento:
Allí
están las cincuenta divisiones
Enviadas
contra la ciudad por el enemigo.
Cinco
ejércitos lanzados a la batalla,
Parecen
pulpos con sus patas,
Los
flancos se parecen a las flechas
Que
apuntando amenazan con cerrar.
Los
versos no son míos. Al autor lo mataron.
El
estudiante Knórosov había finalizado el primer año de estudios: obtuvo «4»
(notable) en marxismo-leninismo y en historia de Grecia y Roma antiguas, y «5»
(sobresaliente) en literatura antigua –en el sistema educativo soviético y de
Rusia se usa una escala de notas de 1 a 5. En el segundo año de estudios Yuri
se interesó mucho más por su estudio en la Facultad de Historia, aunque en el
primer semestre, aparte de dos «5» (sobresaliente), obtuvo un «4» e incluso un
«3» (satisfactorio). Sin embargo, para el verano decidió firmemente cambiar
esta situación. El 11 de abril de 1941, por orden del rector de la Universidad
Estatal de Járkov A. V. Sazónov (núm. 7/172/artículo), lo incorporaron a la
lista de participantes en el desfile del 1 de mayo para formar parte del
batallón de la región Dzerzhinski. Además, Yuri se preparó para los exámenes e
hizo planes prometedores para el verano. En fin, estaba enamorado.
Izquierda y derecha: Carnet de calificaciones de Yuri Knórosov con los
resultados de su primer año de estudios en la universidad.
En junio
de 1941 sonó por primera vez en la radio la canción que de inmediato se
convirtió en un hit mundial. La pasaban en todas las estaciones de radio, pero
no había llegado a las radiodifusoras soviéticas. Se llamaba «Bésame mucho».
Todo el mundo cantaba este bolero sin ni siquiera sospechar que la autora era
una mexicana de 16 años de edad llamada Consuelo Velázquez, una muchacha que
«en aquel momento nunca había besado». Durante mucho tiempo le dio pena
confesar su autoría. Además, parecía que la letra de la canción no salía de una
mujer apasionada como frecuentemente se imaginaba sino de un hombre que se
preparaba para abandonarla. Lamentablemente las traducciones al ruso aparecidas
posteriormente no eran muy precisas y presentaban solo unas variaciones
exuberantes acerca de cómo la gente soviética imaginaba el amor mexicano. En
realidad el bolero tiene un argumento simple y eterno, el cual es capaz de
llegar a ser universal y conquistar corazones de millones mediante su
simplicidad. Se trata únicamente de una estrofa y un estribillo:
Bésame,
bésame mucho,
como si
fuera esta noche
la última
vez.
Bésame,
bésame mucho,
que tengo
miedo a perderte,
perderte
después.
Quiero
tenerte muy cerca,
mirarme
en tus ojos,
verte
junto a mí.
Piensa
que tal vez mañana
yo ya
estaré lejos,
muy lejos
de aquí.
Bésame…
Eso es
todo. Pero hasta la fecha el mundo de los jóvenes la sigue considerando una
canción muy moderna… ¿Podían los Knórosov oír la canción por la radio en la
onda mundial? Era bastante posible si tomamos en cuenta las habilidades de los
hermanos mayores que tenían que ver con la tecnología. Por otro lado, hacer eso
era peligroso. La canción oficialmente llegaría a la Unión Soviética solo en
1957, cuando fue traída al Festival de Moscú por los jóvenes del mundo.
Lo más
probable es que en aquel momento al joven Knórosov no le interesaran los
boleros mexicanos, pues él mismo escribía y leía sus poemas a su amada.
El mundo
silenciará todo,
Los días
alternándose pasan.
¡Que la
fuerza joven
Sin
palabras de quejas se apague!
¿La
cercanía de tierna alma
Solo era
un sueño?
Nuevamente
la vieja rabia
El
corazón mío aprieta.
Las
llamadas de la vida
Son las
que mandan.
Hay que
seguir el camino,
Aunque en
este
La doble
pesadez aplasta
Los
hombros cansados.
La
oscuridad cubre los campos,
La mirada
es más clara que de día.
Me
acuerdo de nuestros
Encuentros
extraños.
¡El mundo
en aquel entonces era diferente!
El brillo
y las sombras en los ojos,
Nuevamente
me hechizan
Belleza
del Universo entero.
Para mi
alma cautiva
La
madrugada del día libre
Como el
canto de pájaros
Me suena
en los cielos.
Todo está
silencioso,
Está
clara la lejanía
Dondequiera
que mire
En
completa luz de amanecer
Resplandecen
las ventanillas.
Entonces
íbamos juntos
Los rayos
del sol naciente
Iluminaban
nuestro corto camino.
Y los
rayos del sol naciente iluminaban nuestro corto camino… Probablemente eran los
últimos días felices en la vida del joven romántico Yuri Knórosov. Nadie
sospechaba que quedaba muy poco tiempo para poder disfrutar de esta felicidad…
Esta solo duró hasta la mitad del periodo de los exámenes de primavera. El
estudiante Knórosov acreditó brillantemente estas pruebas. Obtuvo
sobresalientes incluso en «preparación militar». La calificación de su último
examen fue presentada el 23 de junio de 1941. El 26 de junio, Yuri pasó la
prueba de latín. Dicha prueba se dio en el quinto día de la guerra…
… El 22
de junio de 1941, el día del solsticio de verano, Alemania comenzó la guerra
contra la Unión Soviética. A las 3:30, con la llegada del amanecer, las tropas
del Ejército Rojo fueron atacadas por los ejércitos alemanes a lo largo de todo
el territorio de la frontera occidental… Todo comenzó con la aparición de una
enorme cantidad de aviones con luces de navegación encendidas. Como una bandada
siniestra, ellos habían cubierto todo el horizonte. Se podía calcular la
aproximación por el rugido creciente y horrible de los motores en el silencio
del amanecer. Parecía que en aquel día el sol no lograba salir. La luz se
apagó. Todo se inundó de oscuridad y de estampidos de las explosiones. La
frontera inmediatamente se convirtió en la línea de enfrentamiento. El mismo
día comenzó la movilización de personas sujetas al servicio militar nacidas
entre 1905 y 1918.
El 22 de
junio de 1941, a mediodía, se presentó V. Mólotov con el llamamiento oficial a
los ciudadanos de la Unión Soviética. Lo hizo en lugar de Stalin, quien
probablemente estaba envuelto en pánico ante lo que estaba sucediendo.
… Hoy a
las cuatro de la mañana, sin mostrar ninguna pretensión hacia la Unión
Soviética, sin declarar la guerra, las tropas alemanas agredieron nuestro país,
atacaron nuestras fronteras en muchos lugares y bombardearon con sus aviones
nuestras ciudades: Zhitomir, Kiev, Sevastópol, Kaunas y otras. Más de 200
personas han sido asesinadas y heridas. Los asedios de los aviones enemigos y
el bombardeo de artillería han sido realizados también desde el territorio
rumano y finlandés.
Este
ataque indescriptible a nuestro país es una perfidia incomparable en la
historia de los pueblos civilizados. Nuestro país fue atacado a pesar de que la
URSS y Alemania habían firmado el tratado de no agresión y el gobierno
soviético con toda la honradez cumplía todas las condiciones de este tratado.
Nuestro país fue agredido a pesar de que durante todo el tiempo de vigencia de
este tratado el gobierno alemán ni una sola vez pudo presentar ningún reclamo a
la URSS acerca del cumplimiento del tratado. Toda la responsabilidad por este
ataque bandido de la Unión Soviética cae completamente en los gobernantes
alemanes fascistas.
Ya
después del ataque realizado a las 5:30 de la mañana, el embajador de Alemania
en Moscú Schulenburg me hizo una declaración (siendo yo el comisario del Pueblo
de Asuntos Exteriores) en nombre de su gobierno. Dijo que el gobierno alemán
había decidido declarar la guerra contra la URSS debido a la concentración de
tropas del Ejército Rojo al lado de la frontera oriente alemana.
En
respuesta a esto, en nombre del gobierno soviético he declarado que hasta el
último minuto el gobierno alemán no ha presentado reclamo alguno hacia el
gobierno soviético, Alemania atacó la URSS a pesar de la posición pacífica de
la Unión Soviética, por lo tanto la Alemania fascista es la fuerza atacante.
Por
instrucción del gobierno de la Unión Soviética debo declarar también que
nuestros ejércitos y nuestra aviación en ningún momento han cometido
violaciones a la frontera. Por lo tanto, la declaración de la radio rumana
hecha hoy por la mañana de que la aviación soviética había bombardeado los
aeródromos rumanos es una completa mentira y una provocación. La declaración de
hoy de Hitler también es una mentira y una provocación. Él rápidamente trata de
inventar material acusatorio acerca de que la Unión Soviética incumple el pacto
soviético-alemán.
Ahora,
cuando se ha ejecutado el ataque a la Unión Soviética, el gobierno soviético
dio la siguiente instrucción a nuestro ejército: enfrentar el ataque de
bandidaje y expulsar a los ejércitos alemanes del territorio de nuestra patria.
Esta
guerra no nos es impuesta por el pueblo alemán, ni por los obreros alemanes,
campesinos e intelectuales, el sufrimiento de los cuales nosotros comprendemos
perfectamente. Es impuesta por la camarilla de los gobernantes fascistas
sanguinarios de Alemania que esclavizaron a los franceses, checos, polacos,
serbios, a Noruega, Bélgica, Dinamarca, Holanda, Grecia y otros pueblos.
El
gobierno de la Unión Soviética expresa una certeza inquebrantable de que
nuestro ejército, flota valiente y los valientes halcones de la aviación
soviética realizan con honor su deber ante la patria ante el pueblo soviético,
y asestarán el golpe devastador al agresor.
No es la
primera vez que nuestro pueblo tiene que tratar con el enemigo arrogante que
nos ataca. En su tiempo, por la expedición de Napoleón a Rusia, nuestro pueblo
le respondió con una Guerra civil y Napoleón sufrió la derrota y llegó a su
fracaso. Lo mismo sucederá con el arrogante Hitler, que declaró una nueva
expedición contra nuestro país. El Ejército Rojo y todo nuestro pueblo
nuevamente llevarán la guerra victoriosa por la patria, honor y libertad.
El
gobierno de la Unión Soviética expresa una firme certeza de que toda la
población de nuestro país, todos los obreros, los campesinos y los
intelectuales, hombres y mujeres, tratarán sus obligaciones y su labor con la
conciencia debida. Ahora todo nuestro pueblo debe estar unido como nunca. Cada
uno de nosotros debe exigir de sí mismo y de los demás la disciplina, la
organización, la dedicación; el verdadero patriota soviético es digno de
tenerlas para asegurar todas las necesidades del Ejército Rojo, la flota y la
aviación, para garantizar la victoria ante el enemigo.
Ciudadanos
y ciudadanas de la Unión Soviética, el gobierno los convoca a unificar más
estrechamente sus filas alrededor de nuestro glorioso partido bolchevique,
alrededor de nuestro gobierno soviético, alrededor de nuestro gran jefe
camarada Stalin.
Nuestra
causa es justa. El enemigo será derrotado. La victoria será nuestra.
El 23 de
junio, cuando Yuri hacía el examen de la introducción al marxismo-leninismo,
había intensos combates por la frontera occidental. Los defensores de la
fortaleza de Brest luchaban perdiendo sus vidas. Los alemanes pudieron entrar
allí solo un mes después, cuando en ella ya no había sobrevivientes.
Desde el
oeste invadieron tres grupos de cuerpos del ejército del Reich alemán: el
primero se dirigió por los Países Bálticos hacia Leningrado. El segundo, el más
poderoso, central, iba por Brest. Pretendía pasar rápidamente por Minsk y
Smolensk hacia Moscú. En el sur, el mariscal de campo Rundstedt dirigía los
ejércitos de tierra; su objetivo era Kiev.
En el
primer día de la guerra el distrito militar báltico se convirtió en el frente
noroccidental. El distrito occidental se volvió el frente occidental. El
distrito de Kiev se transformó en el frente sudoccidental. Un día después, el
distrito militar de Leningrado se convirtió en el frente norte y el 25 de junio
se creó el frente sureño. A este último se incorporó una parte del frente
sudoccidental y el 9.º cuerpo del ejército destacado del distrito militar de
Odessa. Simultáneamente se creaba la Reserva del Mando General: los cuerpos del
ejército de la segunda línea de la defensa bajo un único dirigente.
El 23 de
junio fue creado el Cuartel General de las Fuerzas Armadas de la URSS (la
Stavka). Además de Stalin, en el Estado Mayor entraron las mismas personas,
principalmente los héroes de los ataques de la caballería de los tiempos de la
Guerra civil: el comisario del Pueblo de Defensa Timoshénko, Mólotov,
Voroshílov, Budénny, Kuznetsov. Como jefe del Estado Mayor fue nombrado Zhúkov.
El mismo día estalló la batalla de tanques en la zona Lutsk-Brody-Rovno. Era el
único intento exitoso de contraataque de los ejércitos de tierra soviéticos en
el periodo de los combates fronterizos. En los demás casos, las partes del
Ejército Rojo caían en los cercos convirtiéndose en presa fácil para el
invasor.
El 24 de
junio de 1941 se crea el Consejo de Evacuación. El mismo día se emite el
decreto acerca de la creación de los batallones especiales, destinados para la
defensa de las empresas y para la lucha contra los paracaidistas de desembarco
aéreo y saboteadores.
Valentín
Dmítrievich Knórosov, que para el comienzo de la guerra ya había celebrado su
aniversario de 60 años y estaba jubilado, de inmediato regresa a trabajar como
ingeniero jefe del Narkomát (Comisariado del Pueblo) de líneas de comunicación
al departamento del sur de la industria de materiales de construcción. Le
habían encargado una tarea importante de desmantelamiento y evacuación de las
fábricas de Ucrania al oriente en muy pocos días. Desde aquel momento, Valentín
Dmítrievich se encontró en constantes viajes entre Járkov, Kremenchug,
Dnepropetrovsk, Zaporozhie, Bélgorod y Artémovsk.
El 26 de
junio, Yuri Knórosov presentó la prueba de latín. Ya casi se cumplía una semana
desde que había estallado la guerra… Pero en la universidad esto no llegó a ser
motivo para cancelar el periodo de exámenes. Nadie podía suponer que en un
futuro cercano muchos ya nunca más necesitarían estas calificaciones. Además, a
la administración de la universidad le daba más miedo ser acusada de «estado de
ánimo de pánico» que la intervención de los alemanes y los bombardeos. El 27 de
junio de 1941 se emite el decreto sobre la movilización de los comunistas y los
jóvenes comunistas (komsomoletz). Pero Knórosov no era komsomoletz ni
mucho menos comunista. Por otro lado, incluso desde el comienzo de la guerra no
lo declaraban apto de ninguna manera para el servicio militar.
Mientras
tanto, el 27 de junio la ciudad de Minsk fue ocupada por los alemanes. El 9 de
julio atravesaron casi toda Bielorrusia y salieron hacia el río Dniéper. El 16
de julio entraron en la ciudad de Smolensk. Solamente los soldados heroicos de
la fortaleza de Brest aún continuaban manteniendo su gloriosa defensa inmortal.
Para este
momento, las tropas enemigas lograron avanzar 250 kilómetros más a profundidad
en dirección noroccidental y llegaron hasta el río Dvina Occidental. Ya para el
9 de julio en los mapas alemanes estaría marcada la frontera de 500 kilómetros.
El avance
rápido de los alemanes en la zona del frente occidental sucedía parcialmente
debido a que Stalin había ordenado concentrar gran parte de las tropas en
Ucrania. Precisamente por ello, los grupos de ejércitos de tierra rusos
lograron permanecer un tiempo en dirección suroccidental, intentando organizar
no solamente la defensa sino también los contraataques. Sin embargo, los
alemanes, lentamente pero sin fallas, se adentraban en el territorio de
Ucrania.
Mientras
tanto, a pesar de los mensajes alentadores del Buró de Información Soviético (Sovinformburó),
en el país el pueblo no tenía muchas ilusiones. La situación estaba clara
incluso para los escolares. Una muchacha del pueblo Bologoye de 16 años de
edad, llamada Vera Zaviálova, compuso unos poemas que posteriormente se
publicaron en el periódico. En ese momento, en 1941, su poema se volvió una
canción «popular». Parece que los ideólogos la complementaron con un final
positivo:
El 22 de
junio, A las cuatro en punto,
Kiev
bombardearon
Y nos
anunciaron
Que la
guerra llegó.
Se acabó
el tiempo de paz,
Es hora
de despedirnos,
Yo me
voy, y te prometo
Siempre
ser fiel para ti.
Y tú ten
cuidado,
No
bromees con mi corazón,
Sal,
amiga, al tren de tu amigo,
Despide
al amigo en el frente.
Temblará
el tren militar,
El tren
volará como flecha,
Yo desde
el vagón,
Tú desde
el andén
Triste me
despides a mí:
Pasarán
los años,
Y te
buscaré otra vez
Tú me
sonreirás,
y me
abrazarás
Entonces
te besaré.
Es
increíble, pero esta muchacha aplica el mismo método que empleaba su coetánea
mexicana Consuelo Velázquez. Parecía que la letra perteneciera a un hombre que
dejaba a su amada al irse a la guerra. La letra se caracteriza por ser simple y
clara: no hay nada patético, ni patriotismo llamativo, ni eslóganes
estalinistas. El pueblo ruso siempre iba dignamente al combate contra el
enemigo, con ojos abiertos y sabiendo que defendía a sus familiares, su tierra,
su amor. No al caudillo, al zar o la ideología. Jamás lo hizo por el miedo ante
el disparo de «mandos esenciales», como tratan de presentarlo en los países
occidentales que durante siglos iniciaron e inevitablemente perdieron estas
guerras contra los rusos…
Pero, en
1941, Stalin reaccionará solo a principios de julio. En un mensaje transmitido
por la radio llamará a la guerra «grande» y «del pueblo» –esto lo copia de la
«guerra del pueblo» contra los franceses, encabezados por Napoleón en 1812.
Aparece el nombre La Gran Guerra Patria. El pueblo aceptará sin mínima duda
este nombre. Del mismo modo saldrá a luz la experiencia única de la resistencia
en aquellos tiempos lejanos contra Napoleón: la de la guerra de guerrillas, de
la cual Denís Davýdov fue el primer teórico y organizador.
El pueblo
ruso (a diferencia de todos los países europeos conquistados por los alemanes
en unos meses de 1939 a 1940) no estaba acostumbrado a rendirse ante el
enemigo. Por lo tanto, la guerra de guerrillas llegó a ser necesaria cuando el
9 de julio la dirección soviética se vio obligada a mover sus tropas
aproximadamente a 300 kilómetros y ocupar la posición defensiva a lo largo de
la vieja frontera estatal. La propaganda alemana y occidental había nombrado la
zona como «línea de Stalin». Ésta consistía de áreas fortificadas desde el
istmo de Carelia hasta el mar Negro.
La
aviación alemana dominaba en el espacio aéreo atacando a las partes que estaban
en retirada y bombardeando a la población civil. Para el 8 de julio, la 11.ª
división alemana de tanques ocupó Berdichev. El 9 de julio, la 13.ª división de
tanques ocupó Zhitomir. Al terminar el día del 11 de julio, unidades de tanques
de los alemanes llegaron hasta el borde exterior del área fortificada de Kiev,
donde los enfrentaba principalmente la milicia popular sin armas. El enemigo
rápidamente aplastó esta defensa sin siquiera fijarse en los milicianos
inermes. De un día para otro, miles de personas quedaron en el territorio
ocupado por el enemigo, y esto era una gran parte de Ucrania. Los bombarderos
enemigos no dejaban en paz a las tropas soviéticas que se estaban retirando,
bombardeaban los depósitos de municiones y combustible, destruían las ciudades
y las vías ferroviarias. Los pilotos alemanes se entretenían persiguiendo
incluso a algunas personas en particular (a los militares y a los civiles) que
trataban de irse al oriente.
Durante
18 días, el enemigo avanzó de 450 a 600 kilómetros hacia el oriente, ocupó un
gran territorio, destruyó por completo 28 divisiones soviéticas y la mitad de
otras 72 divisiones.
Stalin
tuvo la suficiente cobardía y desvergüenza para culpar de la retirada
humillante a los generales de combate, quienes fueron los primeros en recibir
el golpe y honradamente trataban de cumplir lo imposible, incluso a veces a
pesar de órdenes estúpidas. No se culpaba a sí mismo ni a los comandantes
militares cortesanos analfabetas.
El 10 de
julio se creó el grupo especial de ejércitos para tres direcciones estratégicas
del Frente soviético-alemán: la noroccidental, con el jefe mariscal K.
Voroshílov; la occidental, con el mariscal S. Timoshénko, y la suroccidental,
con el mariscal S. Budénny.
Estos
jefes militares de la dirección superior del Ejército Rojo por lo general no
tenían educación militar; ni siquiera educación universitaria. Durante la
Guerra civil no tuvieron tiempo para estudiar; después, ya no le vieron ninguna
necesidad. Había menos de 3 % de militares que tenían educación superior en
aquel entonces. Inclusive ambos narkomes (comisarios del
pueblo) de la defensa en los tiempos de preguerra, Voroshílov y Timoshénko,
tenían solamente la primaria y no sentían la necesidad de continuar sus
estudios. Para Budénny, dirigir un ejército consistía en golpizas y lenguaje
soez, igual que en los tiempos de su juventud semibandidesca.
Los
alemanes avanzaban precipitadamente, adentrándose en el territorio soviético.
En la parte sureña del frente, las tropas soviéticas se retiraban lentamente
hacia el oriente realizando encarnizados contraataques. Sin embargo, en los
primeros días de agosto, el 6.º y el 12.º grupos de ejércitos de tierra
soviéticos, con 7 sedes del cuerpo, 17 divisiones de infantería y 5 divisiones
de tanques, fueron rodeados en la región de Pervomaisk-Uman. Una semana después
fueron destruidos casi por completo. Más de cien mil militares se volvieron
prisioneros. Para el 20 de agosto, los alemanes ocuparon toda la ondulación
desde el Dniéper hasta Jersón. Alrededor de Kiev se estaba armando un anillo.
Peor que los alemanes que habían avanzado desde Smolensk hacia el sur, el mismo
día lograron ocupar la ciudad de Gómel, y sin detenerse siguieron su ataque a
Chernigov. Las tropas soviéticas que cubrían Kiev desde el norte estaban
obligadas a retirarse. El 22 de agosto, la dirección alemana dio la orden de
exterminar por completo a las fuerzas soviéticas que defendían la capital de
Ucrania.
Sin
embargo, el 26 de agosto Knórosov finalmente recibió una notificación. Durante
todo el verano Yuri, como sus coetáneos, iba frecuentemente a la oficina de
reclutamiento pidiendo que lo enviaran al frente, más aún porque este se
aproximaba catastróficamente. Finalmente, el 10 de julio de 1941 le entregaron
la cartilla militar, pero como militar no combatiente, debido a su enfermedad.
No lo enviaron al frente. Ordenaron que esperara. ¿Esperar qué? Creo que en
aquel tiempo muchos ciudadanos soviéticos se hacían esta pregunta.
NOTIFICACIÓN
Ciudadano
Knórosov Yu. V.
Conforme
a la orden del Comité Estatal de la Defensa núm. 320 de 26/VIII-41, usted se
moviliza a las labores militares de defensa en forma de reclutamiento.
Se le
ofrece presentarse con preparación completa el 1 de septiembre a las ocho de la
mañana en el consejo municipal Yúzhnoye. Debe llevar una pala, ropa caliente,
dos pares de ropa interior, una taza, una cuchara y un plato.
Presidente
del Comité Ejecutivo (firma ilegible)
Así, el 1
de septiembre de 1941, en lugar de ir a las clases del tercer año en la
Facultad de Historia, para Yuri Knórosov comenzó la guerra, que se convertiría
en un episodio trágico de su vida, así como de la vida de millones de sus
compatriotas. Cada uno de los fallecidos pasó su vía crucis. Cada uno tenía su
dolor. Los ecos de esta guerra perseguirían a Knórosov hasta la misma muerte
sin dejar en paz incluso su memoria.
¿Qué
esperaba la dirección soviética militar y civil enviando a los milicianos
civiles no combatientes, armados con «la pala y el plato», a la zona de donde
para aquel entonces ya se habían retirado las tropas regulares? Ahora
únicamente se puede adivinar la explicación.
Ya el 19
de septiembre, el 6.º y el 2.º ejércitos de tierra alemanes habían rodeado Kiev
por ambos lados y lo habían ocupado. Las tropas soviéticas que se encontraban
en el triángulo de Kiev-Cherkasy-Lojvitsa (justo en el camino entre
Járkov-Chernigov) fueron encerradas en un cerco. Para el 26 de septiembre, los
combates de Kiev habían terminado… Los restos del 5.º, 26.º, 37.º y 38.º grupos
de ejércitos de tierra soviéticos capitularon.
Así que
el estudiante Yuri Knórosov, asignado a la milicia popular y enviado a
Chernigov a principios de septiembre de 1941, de pronto se encontró en el
epicentro de las operaciones militares. Muchos de sus compañeros fallecieron
los primeros días de los horribles combates; los demás huyeron. Nadie
comprendía dónde debía buscar a los suyos. Parecía que los alemanes estaban en
todas partes. El torpe y encorvado Yuri aparentemente no provocaba sospechas
especiales entre los alemanes. Ellos no lo veían como un militar ni como un
combatiente. Knórosov entendía que podía salvarse si se dirigía únicamente al
noreste; allí todavía no había alemanes. Pero el joven decidió ir hacia Járkov;
en Yúzhnoye se quedó su madre, su hermana con su hijo recién nacido y su querida
novia…
En Járkov
todavía no había alemanes. La evacuación continuó hasta los últimos días. El 10
de octubre, Valentín Knórosov salió de Járkov y se dirigió a Artemovsk para el
desmantelamiento y evacuación de las empresas que todavía quedaban. Eran las
fábricas Krasnaya Gora y Proletari. Al cargar el equipo, el coronel Knórosov
partió para Sarátov en el mismo y último tren. Desde aquel momento él ya no
supo nada de su esposa y sus hijos.
Los
alemanes se dirigieron al industrial Járkov inmediatamente después de derrotar
al Ejército Rojo en la región de Kiev. Las cansadas tropas soviéticas trataban
de defender la tercera ciudad soviética importante. Pero, ya para el 24 de
octubre, Járkov fue rodeado por los alemanes desde los flancos y fue tomado. Al
día siguiente, el general Erwin Vierow promulgó el decreto núm. 17:
¡Soldados!
Járkov, la tercera ciudad industrial, está tomada. Este éxito orgulloso ha sido
logrado gracias a su valentía… Soldados, estamos orgullosos de ustedes.
Solamente la historia posterior podrá rendir homenaje a su gloria por completo.
Pueden estar orgullosos de que dieron un gran paso hacia la victoria final.
¡Vamos, hasta la victoria!
Él se
convirtió en el primer comandante militar de Járkov. En comparación con otras
ciudades ucranianas ocupadas, en las cuales el poder pasaba a las estructuras
civiles, ahí se estableció una administración militar. Las tareas principales
de la comandancia eran la coerción de la ciudad mediante los ejércitos del
corpus 55; la creación de la policía ucraniana auxiliar; la creación y la
supervisión de campos de concentración, y la creación inmediata y la defensa
del ayuntamiento encabezado por el burgomaestre.
Tanto la
burgomaestratura como la policía se componían principalmente de nacionalistas
ucranianos, procedentes de Ucrania occidental. No era casual que pasaran
semejantes cosas en esta ciudad principalmente rusa. Una de las primeras
órdenes del burgomaestre Kramarenko fue la prohibición del uso del idioma ruso.
Aproximadamente el 80 por ciento de la población que se quedó en Járkov eran
mujeres, niños y ancianos; sin embargo, les quitaban los alimentos a los
habitantes locales. Pronto llegó una hambruna horrible. Las personas que
pasaban hambre comían prácticamente de todo: cáscara de papa, verduras
forrajeras, hierba, pegamento de caseína, e incluso a las mascotas. Para
noviembre de 1941 la gente comenzó a hincharse y a morir de hambre. En el
mercado apareció hasta la carne humana. Aunque por tales crímenes los alemanes
bien alimentados castigaban a los «salvajes rusos» con el ahorcamiento.
Precisamente
así, quebrada y a punto de morir, Yuri Knórosov encontró su ciudad en otro
tiempo siempre florida y hermosa. No tenía nada que ver con el Járkov de antes.
Yuri regresó asustado de la milicia popular, en la cual ya no se pudo hacer
nada. En Járkov, el joven quería encontrar a su novia pero ni siquiera logró
hallar su tumba… Los vecinos le habían contado que los alemanes se la habían
llevado y la habían asesinado… Aquellos poemas románticos estaban dedicados a
ella:
¡Nuestra
suerte es vivir!
¡Envídialo,
destino!
Muchos
años después, Yuri Valentínovich me enviaría por correo una hoja amarillenta
con estos poemas. Abajo había una nota:
Fue
asesinada el otoño de 1941. Los poemas son míos. La experiencia de la rima
doble es bastante infrecuente. Favor de deshacerse de la página inmediatamente.
No me
deshice de esta página… Ni siquiera me arrepiento…
Para
«poner todo en orden», los alemanes y los policías, fieles ayudantes
nacionalistas ucranianos, realizaban masacres masivas. Desde los primeros días,
para asustar a los habitantes que quedaban en la ciudad, los nazis alemanes,
con ayuda de los nacionalistas ucranianos, llevaron a cabo horrorosas
ejecuciones públicas. El mando militar, a la fuerza y bajo la amenaza de
fusilamiento, sacaba a toda la población a la plaza al lado del otrora edificio
del Comité Regional del Partido Comunista.
Izquierda y derecha: La ciudad de Járkov, destruída, durante el período de
la horrorosa ocupación de los alemanes, en 1942.
Luego
comenzaba la pesadilla: en medio de gritos y llantos de las mujeres y los
niños, estos carniceros uniformados ahorcaban a los condenados en el balcón…
Esquivando
los puestos de los alemanes y de la policía, todavía más peligrosa con sus
nacionalistas criminales, el desalentado Knórosov logró salir de Járkov para
dirigirse a Yúzhnoye. Solo al llegar hasta su casa sintió un gran alivio: todos
estaban vivos –mamá, hermana, sobrinito. Toda la familia vivía en una bodeguita
de madera. La casa fue ocupada por los alemanes, que se sentían dueños
completos. La madre logró rescatar de la casa únicamente sus iconos. Yuri
recogió lo que pudo: los libros. Entre ellos estaba el manual clásico del
idioma egipcio antiguo de Gardiner. Él lo había adquirido un poco antes de la
guerra. Durante un año y medio, el joven Knórosov estudió apasionadamente el
egipcio. Al encontrar en el manual 16 errores, decidió que la lengua egipcia ya
estaba asimilada. La hermana Galina había salvado los dibujos y los cuadernitos
infantiles del hermano menor para que los alemanes no los quemaran en el horno
de leña.
Pero los
alemanes buscaban principalmente algo de valor. Encontraron aquel cofre de
Veliki Ústiug que era el ajuar de Alejandra Serguéievna. El cofre tenía su
secreto; estaba forrado con metal. Hubo un tiempo en que el cofre se
atornillaba a la mesa de juegos. Los alemanes no lograron descubrir el secreto
de los misteriosos cofres mercaderes. Por lo tanto, lo rompieron con un hacha.
Para su gran decepción solo hallaron fotografías y reliquias familiares. Uno de
los entretenimientos de los huéspedes era, en presencia de la familia, dirigir
la ametralladora hacia la rápidamente envejecida Alejandra o hacia su nieto
Míshenka, hijo de Galina, y gritar fuertemente: «¡¡¡Pooh, pooh!!!». Y reírse
después. Para los alemanes eso era muy divertido. Pero la madre estaba
dispuesta a aguantar el robo y todas estas «bromas» estúpidas y crueles. Lo
importante era que no tocaran a sus hijos: a Yura, a Galina y a su bebé. De
todos modos, estar en casa presentaba cierto peligro para Yuri. Por la edad, él
se sometía a la movilización alemana. Ya ni hablar de que todos se atormentaban
pensando en el destino de los demás miembros de la familia que eran militares:
Valentín Dmítrievich, Serguei, Boris y Leonid.
Baúl con un secreto de la herencia de Alejandra Makárova.
La última
noticia que tenían sus familiares es que Valentín Knórosov había realizado
brillantemente la evacuación de las fábricas ucranianas al centro del país.
Luego tuvo que acompañar los últimos trenes que se iban al oriente. Alejandra
Serguéievna no sabía que hasta abril de 1942 su esposo seguía en servicio, en
la Organización Central de la industria de materiales de construcción del
Departamento Central de la construcción ferroviaria, perteneciente al
Comisariado del Pueblo de Líneas de Comunicación de la URSS, en Sarátov –este
establecimiento también fue evacuado de Moscú a la ciudad de Sarátov.
Tampoco
se conocía el destino de los hijos mayores. Antes de que empezara la guerra, el
hijo Serguei trabajaba como geodesista-cartógrafo en Extremo Oriente, en
Dalstroi (el fideicomiso estatal de la construcción de carreteras y de la
construcción industrial en el área de Kolymá Superior). ¿Dónde estaría él
ahora?
¿Dónde
podía estar el doctor militar, el toxicólogo Leonid? En vísperas de la guerra,
él era doctor de tercer rango del Ejército Rojo Especial de bandera roja.
Antes de
que comenzara la guerra, Boris se encontraba en Moscú. Era el ingeniero de
artillería que trabajaba en la Academia de Artillería. Todavía en 1938, a la
Academia de Artillería de la Orden de Lenin del Ejército Rojo de Obreros y
Campesinos (RKKA) Felix Dzerzhinski la redesplegaron a Moscú. Los oficiales y
profesores fueron instalados en el edificio de ladrillos recién construido por
la dirección: muelle Smolenskaya núm. 31. Las ventanas del apartamento de los
Knórosov salían al río Moscova.
Pero, en
aquellos horrorosos días de otoño de 1941, los Knórosov que quedaron en
Yúzhnoye no sabían todo ello; tampoco sabían que los alemanes se habían
acercado a Moscú el 30 de septiembre. Incluso la familia intentó cruzar la
línea del frente, pero no lo logró y tuvo que regresar a Yúzhnoye.
El 16 de
septiembre, cuando la batalla por Kiev se acercaba a su final, la dirección del
grupo alemán de ejércitos «Centro» ya había comenzado a prepararse para la
operación de la toma de Moscú, cuyo nombre en clave era Tifón. Estaba claro que
la toma de la capital soviética por Hitler era la tarea principal de la
Operación Barbarroja. Prácticamente todo el equipo de la Academia de Artillería
fue arrojado para defender la capital. Entre los defensores estaba por supuesto
Boris Knórosov. Posteriormente, Yuri Valentínovich describiría muy
inspiradamente la operación de defensa de Moscú, y después de contraofensiva.
Principalmente construía su narración alrededor de las acciones del alto mando
del frente Occidental Georgui Zhúkov. Por lo visto, Boris tenía una
participación importante en estas operaciones, ya que después compartió sus
recuerdos con su hermano.
Pero todo
esto sucedería después. En otoño de 1941, a Alejandra Serguéievna le quedaba
solamente rezar por sus familiares. Casi no había comida. No había dinero. Su
hijo Yuri no podía permanecer constantemente en Yúzhnoye por el temor a otra
redada y al secuestro a Alemania. La mayor parte de su tiempo, él vagaba de un
pueblo a otro por la región de Járkov y Poltáva intentando ganar dinero de
alguna u otra manera. Era precisamente en ese momento cuando le servía su don
de curar a la gente «con las manos». Por lo menos así es como podía conseguir
algo de alimentos, que les llevaba a su madre y a su hermana. De paso, Yuri
estudiaba las carreteras en la dirección oriental, pensaba acerca de algún
método para pasar a través de los alemanes y llevar a su familia con los suyos,
detrás de los frentes de batalla. Pero hacerlo no era nada fácil. Los alemanes
mostraban su atrocidad por todas partes. Járkov simplemente se estaba muriendo.
En enero
de 1942, un Gaswagen (camión de gas) fue llevado a Járkov. En
el pueblo lo llamaban dushegubka (asesino). Era una camioneta
especial destinada a matar a las personas. A la furgoneta cerrada metían hasta
50 personas, y poco a poco la llenaban de monóxido de carbono. Las víctimas
morían en medio de terribles sufrimientos.
Pero la
gente también seguía muriendo de hambre. Solamente en 1942 según los datos del
ayuntamiento, aproximadamente 15 mil personas habían muerto por la hambruna.
Los vivos se parecían más a los cadáveres: estaban totalmente demacrados. Para
el comienzo de la primavera resultó que durante el invierno pasado más de la
mitad de los muertos no habían sido enterrados: sus cuerpos seguían tumbados en
casas frías. Esto se debía a que sus exhaustos familiares no tenían fuerzas ni
posibilidades de llevarlos al cementerio.
Aquellos
que quedaban vivos se encontraban bajo la amenaza constante de fusilamientos,
ejecuciones en la horca, robos, abusos, muerte por hambre. Al llevar a la gente
hasta la desesperación, a finales de 1941 los alemanes pusieron en marcha una
campaña de reclutamiento de especialistas para trabajar en Alemania. En las
paredes de las casas se pegaban volantes y carteles con textos de
reclutamiento. El periódico de los ocupantes Nova Ukraina (Nueva
Ucrania) estaba llena de artículos acerca de «la vida feliz en Alemania de
los habitantes de Járkov». Se agregaba que aquel que no deseara ir a Alemania
voluntariamente, iría a trabajar a la fuerza para el Reich alemán. «¡El que no
trabaja, deberá ser sometido al trabajo a la fuerza!». Sin hallar una salida,
algunas familias decidieron mudarse voluntariamente, comprendiendo a la
perfección que el porcentaje de la verdad en estas promesas acerca de la «vida
feliz» no era muy grande. Además, constantemente llegaban rumores de que a las
personas que se iban a Alemania los humillaban y maltrataban, que pasaban
hambre y «se morían como moscas». Algunos se atrevían a semejante mudanza.
Ellos esperaban llegar hasta Europa y huir de los «benefactores». Entre los que
se fueron estaba el talentoso ingeniero hidroeléctrico Iván Redko.
En
vísperas de la guerra, Iván y su esposa Tamara tuvieron a su segunda hija. La
llamaron Inna. El ingeniero, junto con su esposa y la recién nacida en brazos,
no pudieron huir de los alemanes que estaban atacando. Por lo tanto, se
quedaron en el Járkov ocupado. Con horror, ellos salvaron a los niños de los
bombardeos y la hambruna, y se escondieron de las redadas. El hecho es que los
alemanes habían obligado a su hermano Vasili, que era ingeniero constructor de
puentes, a detonar sus propios puentes. Si se hubiera negado, lo habrían
fusilado. Iván Redko tenía miedo de tal giro de acontecimientos, ya que no
quería trabajar para los alemanes y no quería trabajar contra los suyos. No
obstante, él entendía claramente que, si no lo fusilaban los alemanes, los suyos
lo matarían en cuanto regresaran. El ingeniero Redko no dudaba de que los suyos
regresarían.
Iván se
había preparado minuciosamente para su partida. Sucedía que su abuelo, antes de
la Revolución, había juntado y escondido sus joyas, sobre las que nadie sabía.
Nadie, excepto el abuelo e Iván, sospechaban que tras los marcos de las
ventanas de la casa del abuelo se guardaba una fortuna. El ingeniero se
suscribió para la partida a Alemania…
Cuando el
permiso fue expedido, Iván Redko cargó a su familia en una carreta y lentamente
se dirigió al Occidente. Llevaba las joyas del abuelo, el increíble amor hacia
Rusia y el idioma ruso, que no pensaba olvidar. Pronto, según el documento
alemán, la familia Redko llegó a Alemania y después lograría moverse hasta
Austria, y de ahí, ya de forma secreta y con ayuda de las joyas del abuelo,
migraron a Brasil. Después de la guerra ya será demasiado peligroso regresar a
la Unión Soviética. Los cautelosos Redko se asentarían en América Latina. Iván
tuvo una carrera brillante como ingeniero profesional y ganó su propio capital.
Educaron a sus hijas rusas. Incluso Inna, que había dejado su patria teniendo
una semana de vida, hablará bien el ruso y enseñará su lengua materna a sus
hijos. Además, Inna heredaría agallas de hierro, un carácter firme y la
habilidad de tener mucho cuidado de lo que dice.
Iván y
Tamara añorarán Rusia durante toda su vida. Ellos entendían que nunca más
volverían a verla. En cuanto se abrieron las fronteras, Inna iría de inmediato
a la patria de sus antepasados, a su patria. Encontraría a sus familiares: a
sus primos y primas. Es increíble, pero después de medio siglo de vida, los
caminos de Inna y Yuri se cruzarán nuevamente de la forma más extraña, ya en
México.
Durante
el interminable periodo de 641 días de ocupación de Járkov, la grandísima
ciudad industrial con un millón y medio de población perderá a más de tres
cuartas partes de sus habitantes…
Finalmente,
en enero de 1942 el curso de la guerra llegó al momento decisivo. El ejército
soviético detuvo por fin la ofensiva de los alemanes. Se puede imaginar con qué
tensión los habitantes de los territorios ocupados observaban el desarrollo de
las operaciones militares y esperaban el regreso del ejército soviético.
El 12 de
mayo de 1942, las tropas del frente suroccidental, bajo el mando del mariscal
Timoshenko, intentaron liberar Járkov. Desafortunadamente, este intento no
estuvo bien preparado y fracasó. La ofensiva de las tropas soviéticas se había
terminado el 30 de mayo de 1942 con la derrota de tres ejércitos de tierra de
los frentes suroccidental y sureño. El culpable era Stalin, que había negado la
petición del consejo militar del frente de parar la ofensiva a tiempo.
El primer
intento de la familia Knórosov de atravesar la línea del frente en 1941 no tuvo
éxito. Pero Yuri y su madre estaban dispuestos en cualquier momento a intentar
pasar de nuevo hacia los suyos y dirigirse al Oriente. Planeaban hacerlo en
cuanto los ejércitos de tierra soviéticos aparecieran en Yúzhnoye. Pero, en
mayo de 1942, esto no sucedió. Lo único que quedaba era apretar los dientes y
aguantar a los descarados alemanes.
Mientras
tanto, para dar ánimo a su madre, Yuri había restaurado con sus propias manos
el cofrecito quebrado por los alemanes: arregló los cuatro candados secretos,
selló las paredes de madera e incluso, de forma totalmente desapercibida, unió
el revestimiento metálico. En pocas palabras, la mirada más quisquillosa no
hubiera podido notar ningún defecto en el viejo cofrecito mercader. Es
increíble, pero todos los candados secretos funcionan hasta la fecha.
Entretanto,
Valentín Knórosov seguía atentamente los informes de Járkov. A finales de abril
de 1942 lo enviaron a la ciudad de Vorónezh para organizar trabajos de
reconstrucción de las fábricas. El hecho es que el heroico Vorónezh, que se
encontraba a 500 kilómetros de Moscú y tapaba la capital, se encontraba
constantemente en línea de combate.
En el
siglo XVI, las fronteras del Estado de Moscú sufrían incursiones constantes
desde el sur. No es casual que en 1571 el boyardo Mijaíl Vorotynski hubiera
organizado un servicio especial de guardia para la defensa de los terrenos
desde el sur hacia la capital: los territorios de las regiones actuales de
Oriol, Kúrsk, Bélgorod, Járkov, Lugánsk, Lípetsk y Tambóv. Tropas de caballería
patrullaban regularmente los alarmantes territorios por una ruta exacta. En
verano, que era la temporada más peligrosa, además se organizaban los puestos
de guardia especiales. El más grande era el puesto en un lugar estratégico
cerca de Bogaty Zatón. No es casual que precisamente en este sitio pronto
hubiera surgido la fortaleza de Vorónezh. Se conservó el documento que indica
el significado especial que tenía Vorónezh para la defensa de Moscú: «Por la
orden del zar y gran príncipe Fiodor Ivánovich de toda Rusia y por el veredicto
de los boyardos del príncipe Fiodor Ivánovich Mstislavski con compañeros en
Sosna, se ordena establecer la ciudad de Livny, que debe ubicarse a dos días
antes de llegar hasta Oskol, y se ordena establecer la ciudad de Vorónezh en
Don, a dos días antes de llegar a Bogaty Zatón…»
Así que
el 5 de julio de 1942 los alemanes atacaron, rompieron las defensas del frente
de Briansk y se acercaron a Vorónezh, tomando su parte de la orilla derecha el
6 de julio. Valentín Dmítrievich, junto a los trabajadores del grupo operativo,
fue obligado a evacuar urgentemente a la ciudad de Kúibyshev. Poco después, de
ahí lo enviaron en una misión a la ciudad de Tashkent.
Ni su
esposa ni Yuri sabían nada acerca del destino del jefe de la familia… Pero
tenían fe de que estaba vivo. Tenían fe de que seguramente huirían de los
alemanes y lo encontrarían. Tarde o temprano… Por lo tanto, no dejaban de
intentar atravesar la línea de combate.
El
siguiente intento más exitoso de liberación de Járkov por las tropas soviéticas
se realizó un año después, en febrero de 1943. Después de que el mariscal de
campo Von Manstein retiró el grupo de los ejércitos Don, del 14 al 16 de
febrero de 1943 las tropas soviéticas ocuparon Járkov. Sin embargo, del 15 al
23 de marzo, Von Manstein logró hacerlas retroceder y nuevamente ocupó la
ciudad hasta agosto de 1943.
Pero,
esta vez, en cuanto Yuri, su madre y su hermana notaron la retirada de las
tropas soviéticas, lograron salir junto con las tropas atravesando la línea de
combate y llegando a la retaguardia.
De este
horrible periodo de estancamiento en la vida de Yuri Knórosov queda muy poca
información. Principalmente, unas breves líneas de autobiografía escritas con
su pequeña letra pulcra:
… En
septiembre de 1941, fui movilizado para la construcción de las instalaciones
defensivas militares y enviado a la región de Chernígov. Debido al rápido
movimiento del frente, nuestro equipo de construcción fue aislado de otras
tropas y se dispersó por el territorio ocupado. Después de lo sucedido, comencé
a dirigirme hacia Járkov. Hasta febrero de 1943, viví en el pueblo Yúzhnoye, de
la región de Járkov. Pasaba la mayor parte de mi tiempo vagando por la región
de Járkov y Poltáva, escondiéndome de la movilización y consiguiendo alimentos
para mi madre anciana (60 años). En febrero de 1943, la localidad donde vivía
fue liberada por unos días. Cuando nuestras tropas se retiraban, junto con mi
madre me dirigí a la región de Vorónezh después de pasar la línea del frente y
sus alrededores…
¿Qué
había detrás de estas breves frases cautelosas, donde cada palabra estaba
redactada con una precisión increíble? ¿Qué sucedía en aquellos meses
dramáticos desde febrero hasta octubre de 1943? Se sabe que durante un tiempo
él había dado clases a los niños que quedaban en una escuela prácticamente
vacía. Los alemanes no estaban en contra de esto. ¿Qué materia impartía?
¿Historia?
Después
de haber cruzado el frente, Yuri primero «legalizó» su estado.
Para
Yuri, la «legalización» consistía en ir a la oficina de reclutamiento en el
pueblo Staraya-Kriusha y rogar a la comisión que lo enviara al frente. Pero
todo era en vano. Su estado de su salud, incluso en los momentos tan dramáticos
de la guerra, se había convertido en un obstáculo insuperable. El joven
Knórosov no podía participar en operaciones de combate ni en el servicio
militar de la retaguardia. Yuri recibió una instrucción: trabajo de maestro en
una escuela. Él, siendo hijo y hermano de oficiales, veía esta situación como
una burla humillante. Pero no podía elegir.
… La
oficina de reclutamiento del pueblo Staraya-Kriusha nuevamente me declaró no
apto para el servicio militar por cuestiones de salud. Entré a trabajar como
maestro a la escuela de pueblo Fomenkovo…
Mientras
tanto, él trataba de encontrar a sus familiares, así que escribe una carta a su
hermano Boris que, según él, se encontraba en aquel entonces en la ciudad
Samarcanda:
24 de
marzo de 1943.
¡Hola,
Boris! Actualmente mi madre y yo nos encontramos en la estación Buturlínovka,
por el río Don; de aquí pensamos dirigirnos a Penza. Salimos de Járkov el 9 de
marzo de 1943. No hemos podido comunicarnos absolutamente con nadie. Si sabes
dónde está papá, telegrafía inmediatamente o escribe a la ciudad de Penza, a
los correos, a la lista de correos. Si no sabes, de todas formas escribe a la
misma dirección. Estamos vivos y salvos; esperamos que también lo estés. Te
mandamos saludos a ti y a tu esposa.
Yuri
Knórosov
P. D. Si
esta carta llega a las manos de otra persona, pido que informe adónde se ha
dirigido o dónde se encuentra el destinatario.
Yuri no
tenía la menor intención de evacuarse. Por lo visto, de alguna u otra manera
contaba con ir al frente. Además, era responsable por su madre, su hermana y el
hijo de esta.
El 4 de
abril de 1943, el jefe del Consejo Regional de Staraya-Kriusha, de la región de
Vorónezh, promulga el decreto sobre la aceptación de Knórosov Yuri
Valentínovich a la escuela núm. 2 del poblado Fomenkovo, del selsovet Novotróitskoe,
como maestro de historia y geografía para los alumnos del quinto al séptimo
grados de estudio. Está prescrito proceder al trabajo el 5 de abril. El 6 de
junio aún continúa trabajando como maestro, aunque ya está indicado otro número
de escuela: la 9. Sobre esto testifica otro certificado. No se indica el
propósito de la emisión del documento.
Tarjeta postal enviada al maestro de la escuela del pueblo.
Después
de solucionar sus problemas, Yuri comienza a buscar a su padre. Ni siquiera
sospecha que en el mismo febrero de 1943 el coronel Knórosov había recibido la
orden de ir a Moscú para asumir el cargo de jefe del departamento de materiales
refractarios de la administración de las fábricas de materiales de
construcción, de la Dirección General de Logística (USM GUMRO). Él llega a la
capital y al principio no se aloja en el apartamento de su hijo, sino que se
hospeda en casa de sus conocidos en la región Losinoostróvskaya. Para los
alimentos le entregan «una tarjeta limitada», que le da posibilidad de ir a
comer una vez al día. Eso es todo. Por supuesto que Valentín Dmítrievich
también comienza de inmediato a pedir información sobre su familia.
En busca
de su padre, Yuri envía una solicitud tras otra. Antes de partir, Valentín
Knórosov había logrado informar a la familia que los trenes militares de
evacuación se dirigían a Sarátov. Por esa razón el menor Knórosov enviaba sus
solicitudes precisamente a esta ciudad. Finalmente, el 10 de mayo llega la
noticia tan esperada. La misma autora de la carta estaba muy contenta por la
noticia que comunicaba. Por tanta emoción, ella no presta atención a su
ortografía y agrega una gran cantidad de signos de exclamación:
¡¡¡Camarada
Knórosov Yu. V.!!!
Su postal
dirigida al camarada Edelshtein llegó a YUVOSTRANSPROM (la industria de
transporte suroccidental), a la Secretaría. Debido a que el fideicomiso de
Yúzhnoye se ha desintegrado y el camarada Edelshtein obtuvo nuevo puesto y no
hay quien responda a la carta, cumplo su petición. Su padre obtuvo desde
Sarátov un puesto de trabajo en el Comisariado del Pueblo de Vías de
Comunicación de la URSS (NKPS). Su dirección en la ciudad de Moscú es la calle
Kuibyshev, casa 4/1, local 126. La Asociación Central de Industria de
Materiales de Construcción del Comisariado del Pueblo de Vías de Comunicación.
Knor. V. D.
Así que
su petición está cumplida, escríbale a su papacito, él trabaja y vive en Moscú.
30 de
mayo de 1943.
Secretario
del fideicomiso: Prokófieva
Se puede
imaginar lo contenta que estaba en Sarátov la secretaria del fideicomiso
suroccidental de los materiales de construcción NKZ Prokófieva por haber
ayudado a encontrar al padre de Knórosov. Ella había enviado de inmediato a
Yuri esta maravillosa postal en aquella época horrible, cuando cada persona
esperaba más un aviso de muerte o alguna notificación acerca de una «persona
desaparecida».
Tanto
Yuri como su madre Alejandra Serguéievna estaban muy felices. Y su padre
todavía continuaba buscando a su familia, enviando cartas y telegramas:
Izquierda: Respuesta a la solicitud de Yuri de búsqueda de su padre.
Derecha: Certificado médico de la hospitalización de Yuri por tifus.
Buguruslan
KVS DS
Pido que
averigüen en la Comisión de Evacuación la ubicación de Knórosova Alejandra
Serguéievna, nacida en 1860 en la región de Vólogda, de Knórosov Yuri
Valentínovich, nacido en 1922 en la región Járkov, telegrafíe la respuesta al
jefe de Administración de Materiales de Construcción NMTS (??) a Ordovski.
Administración
de fábricas de materiales de construcción de Dirección General de Logística del
Comisariado del Pueblo de Vías de Comunicación de la URSS.
Knórosov
15 de
junio de 1943.
Knórosov-padre
había enviado este telegrama un día antes de que Yuri recibiera la tarjeta de
Prokófieva. Por lo visto, él escribe de inmediato a su padre a Moscú y logra
recibir respuesta, ya que posteriormente Valentín Knórosov ya estaba informado
sobre los nuevos acontecimientos ocurridos mediante las cartas de Alejandra
Serguéievna. Así, a finales de julio Valentín Dmítrievich se entera de que Yuri
había caído enfermo de tifus y se encontraba en hospital en Novaya-Kriusha.
Hospital
de Novaya-Kriusha
31 de
agosto de 1943
Certificado
Médico
Dado al
ciudadano Knórosov Yuri Valentínovich debido a que desde el 13 de julio hasta
el 21 de agosto se encontraba en el hospital por haber tenido tifus. Se libera
de trabajo hasta el 16 de agosto de 1943.
Doctor.
Firma.
El 14 de
agosto, Valentín Dmítrievich escribe una solicitud pidiendo que lo dejen ir por
20 días a ver a su esposa y a su hijo enfermo al «pueblo Fomenkovo de la región
de Vorónezh de Staraya-Kriusha, a 50 kilómetros de la estación de trenes Kalach
de ferrocarriles de suroriente».
… Le pido
permiso de salir para ver a mi familia. Según las cartas necesitan que esté
allí. Para el viaje se necesitarán máximo 20 días ya que de la estación Kalach
se necesitará ir a pie una parte del camino.
No me
atrevo a plantear el problema acerca de una invitación para ellos a Moscú ya
que no tengo el alojamiento y vivo con conocidos en Losinoostróvskaya. Además,
tampoco puedo suministrarles alimentos ya que aparte de la tarjeta limitada
para las comidas (una vez al día) no recibo nada desde febrero.
Pido que
no rechacen mi petición.
Jefe del
departamento de refractarios
Administración
de materiales de construcción,
Dirección
General de Logística
Knórosov
Designación de Yuri Knórosov como maestro de escuela en un pueblo en las
cercanías de Voronezh.
El 17 de
agosto, Yuri le escribe nuevamente a Boris. Está claro que ya se había
entablado la comunicación entre ellos:
17 de
agosto de 1943, Pueblo Fomenkov.
¡Hola,
Boris! Me alegra mucho el hecho de que ahora te puedo saludar como un docente y
candidato en ciencias. Espero que te sientas bien. ¿Dónde está Serafima ahora
–contigo o no? Mándale saludos de nuestra parte. Papá escribe que no logras
comprender nuestra dirección. No es de extrañar: nosotros tampoco podemos
entender nada en los telegramas de papá. Si papá te escribe que hay dos pueblos
que se llaman Fomenkovo, no le creas, solo hay uno. ¿Por qué carajos enviaron
ustedes nuestros pases a Akmolinsk? (¡¡!!) y eso que ya eres docente. En cuanto
a nosotros, el 9 de marzo de 1943 nos evacuamos de Járkov y el 7 de abril ya me
asignaron como maestro de historia y geografía en la escuela de enseñanza
secundaria de Fomenkovo. Mamá anhela mucho verte a ti y a otros miembros de
nuestra familia. Ella se ha agotado completamente, adelgazó mucho y se volvió
increíblemente nerviosa lo cual empeora considerablemente por la misma
circunstancia de que no tenemos en lo absoluto el inventario doméstico como
cuchillo, plato, cacerola y lo demás, excepto dos enormes cucharas de madera.
Además, la población local tiene una actitud bastante deplorable hacia los
«vacuados» (evacuados). Mamá tiene que hacer ejercicios que no favorecen a su
salud y edad, como, por ejemplo, caminar 50 kilómetros al día (así era cuando
estaba yo enfermo de tifus exantemático). No cabe duda de que ella solo vive
soñando con irse o con verte a ti o a papá. Escribo «soñando» porque por el
momento no vemos ninguna oportunidad real. Mandamos muchas cartas a papá
pidiendo el pase. Él contesta: aguanten, sean fuertes, mantengan el espíritu.
Estoy en la lista como militar de la reserva de la categoría II y en cualquier
momento puedo ser reclutado; entonces mamá resultará estar en una situación
sumamente complicada. Te pido mucho que tomes en cuenta esta circunstancia.
Actualmente ella se llevó mis penúltimos pantalones para cambiarlos por la sal,
con la que aquí tenemos problemas. Si hay posibilidad de llevarnos a tu casa,
ya estamos más que listos. Me gustaría mucho ver una de las antiguas ciudades
de la Unión [se trata de Samarcanda, donde en aquellos tiempos se encontraba
Boris], la tumba de Tamerlán y otras cosas, sin mencionar las uvas que ahora le
irían muy bien a mamá. Me mandan a la mejor escuela en la región para impartir
clases a los grupos de V a X año. Así que, si no nos vamos, tendré que comenzar
a trabajar. Nuestra dirección va a cambiar –por el momento estamos en
Fomenkovo, pero debemos mudarnos al pueblo Staraya Kriusha. Escríbenos a la
dirección indicada en el sobre. Mamá te manda saludos.
Yu.
Knórosov.
Dirección:
pueblo Staraya Kriusha,
región de
Vorónezh,
distrito
Staro-Krivusha.
Escuela
secundaria.
Al
maestro Yu. Knórosov.
Mientras
tanto, a Yuri le dan de alta, y el 21 de agosto de 1943 le da tiempo de recibir
del jefe del Ministerio Regional de Educación Pública un nuevo nombramiento:
maestro de historia y de geografía para los alumnos del quinto al décimo grados
de estudios en la escuela núm. 1 de Staraya-Kriusha.
Disposición sobre el nombramiento de Yuri Knórosov como maestro de escuela.
Por lo
visto le cuesta trabajo caminar, ya que en la carta a nombre de la directora de
la escuela Dubatovkina se indica la necesidad de proporcionarle no solo la
vivienda, sino también el transporte.
Parece
que finalmente la administración le da permiso a Valentín Knórosov de ir a
Staraya-Kriusha y traer a su familia a Moscú. La administración ayuda a
solucionar las dificultades burocráticas del tiempo militar. Parece que
Valentín Dmítrievich se va por su hijo ya con la tarjeta de viaje preparada
para pedir la firma del jefe de la fábrica de ladrillos Balashovski.
13 de
septiembre de 1943.
DOCUMENTO
DE VIAJE
Se expide
a Knórosov Yuri Valentínovich, al obrero de la fábrica de ladrillos Balashovski
del Comisariado del Pueblo de Vías de Comunicación de la URSS.
Enviado a
la fábrica de ladrillos Losinoostróvski del Comisariado del Pueblo de Vías de
Comunicación de la URSS.
Para
trabajo permanente.
De
conformidad con un decreto del 13 de septiembre de 1943.«Una vez que se haya
presentado la tarjeta temporal núm. 140, es válida por un periodo de seis
meses».
Firma.
Sello.
Incluso
se había tomado en cuenta el hecho de que Yuri no tenía pasaporte. Lo más
probable es que lo hubiera perdido. En su acta de nacimiento aparece un sello:
«el pasaporte es expedido en 1938».
Hasta el
final no se entiende si en aquel año escolar el maestro Yuri Knórosov había
comenzado las clases o no, porque a mediados de septiembre él ya se encuentra
junto con su madre en Moscú, donde su padre se preocupa por su destino.
Documento de la comisión de servicio con el cual su padre pudo trasladar a
Yuri a Moscú.
Capítulo
IV
¡Moscú no cree en lágrimas!
No damos
ni pedimos gracia.
Para
mediados de septiembre de 1943, Yuri Knórosov ya se encontraba en Moscú. Él y
su madre decidieron hospedarse en el apartamento de Boris (el tercer hijo de
los Knórosov), en el edificio ubicado en el muelle Smolenskaya del río Moscova.
Estaba construido por el proyecto del famoso arquitecto Shchúsev en la década
de 1930. En 1936 lo habían edificado como semirresidencia para los profesores
de la Academia de Artillería, la cual se trasladó desde Leningrado. Allí era
donde impartía clases el ingeniero coronel Boris Knórosov. Y en frente, donde
ahora se erige majestuosamente la Casa del Gobierno de la Federación de Rusia,
se encontraba una estación de autobuses. Relativamente cerca estaba una fábrica
de hélices. En 1941, durante el bombardeo alemán, una bomba no cayó en la
fábrica, sino precisamente en aquella semirresidencia de la Academia de
Artillería. Uno de los proyectiles había llegado hasta el quinto piso pero por
alguna razón no explotó y se atrancó de forma amenazante entre dos pisos. Desde
luego, el proyectil fue desactivado y extraído. Sin embargo, en el techo del
apartamento de Boris Knórosov durante un largo tiempo se podía ver la
abolladura del proyectil alemán no estallado. Hasta nuestros días, los
habitantes de este apartamento se acuerdan perfectamente de esta lejana
historia. Otra bomba de alto impacto explosivo sí estalló del lado derecho del
edificio del Comisariado del Pueblo para la Defensa, donde vivía la familia de
Boris Knórosov. Durante mucho tiempo allí se quedó un embudo de la explosión,
en el cual se había acumulado hasta un pequeño «estanque» que durante muchos
años hizo recordar a la gente la terrible guerra. Ahora, en este mismo lugar,
se construyó un miserable y descuidado complejo de vidrio de la embajada de
Gran Bretaña, disonante e inapropiado para el lujoso Moscú, por su arquitectura
de tercera categoría y su estilo de pobres colonias tropicales.
¡A la
Universidad de Moscú!
Durante
un corto tiempo Yuri se consideró «obrero de la fábrica de ladrillos». Ya en
Moscú, su padre lo había asignado allí prudentemente. A finales de septiembre,
sin perder tiempo, el menor Knórosov, casi tambaleándose por la debilidad, se
dirigió firmemente al encuentro con el decano de la Facultad de Historia de la
Universidad Estatal de Moscú (MGU, por sus siglas en ruso), el profesor Serguei
Danílovich Skazkin. Al profesor le había agradado el torpe estudiante, que
después del tifus tenía la cabeza rapada y cuyas calificaciones del último
semestre obtenidas en la Universidad de Járkov eran excelentes. Es curioso que
Yuri hubiera perdido su pasaporte pero que llevara su matrícula de estudiante.
Hay que subrayar que el mismo Serguei Danílovich era una persona educada en
modelos multidisciplinarios. No se limitó a la «historia de Europa medieval»,
de la cual oficialmente era considerado especialista, sino que siempre se
esforzó por comprender los complejos orígenes de cualquier fenómeno en el
proceso histórico, aunque no anunció especialmente sus amplios puntos de vista.
El hecho es que la idea de interdisciplinariedad en las humanidades que se
desarrollaba mediante la escuela histórica rusa a principios del siglo XX en
aquellos tiempos no era bienvenida ni en la Unión Soviética ni en el
extranjero. Muchos historiadores incluso estaban orgullosos de estudiar un
problema muy estrecho, que se limitaba con marcos cronológicos exactos. Fue y
sigue siendo una especie de dogmatismo histórico que percibía sospechosamente
cualquier movimiento que tuviera que ver con algo fuera de estos estrictos
marcos formales. Quienes comprendían lo absurdo de semejantes enfoques debían
esconder sus puntos de vista; de lo contrario, les caía la crítica furiosa, las
«denuncias» e incluso el hostigamiento político. Algunos, para explicar sus
puntos de vista interdisciplinarios, estaban obligados a defender dos o tres
tesis de aspirantura o doctorado en diferentes áreas de
conocimiento. Fue lo que hizo, por ejemplo, Boris Fiódorovich Pórshnev, de
quien se hablará un poco más tarde. Serguei Danílovich, que se había graduado
de la MGU en 1915, durante el apogeo de la escuela histórica rusa, era una
persona bastante cuidadosa, y por lo visto había decidido no complicar su vida
científica. Se puede entender su posición. El profesor Skazkin se desahogaba en
sus conferencias. Más tarde, el historiador Sigurd Schmidt recordaba que estas
conferencias «atraían por su manera tan propia de exponerlas, como si
reflexionara junto con sus estudiantes introduciéndolos al laboratorio de su
pensamiento, los llevara mediante los caminos de búsqueda intelectual…» Por lo
visto, algo en el joven Yuri Knórosov hizo que el sabio profesor Skazkin
creyera en su obsesión por la ciencia. Con gusto le firmó su solicitud de
inscripción al feliz Knórosov, con la esperanza de verlo pronto entre sus
estudiantes de la Facultad de Historia, y no insistió en que repitiera el año,
aunque por lo general así tratan a los estudiantes que pasan de una universidad
menos importante a una institución de educación superior principal.
Copia de la carta de Valentín Dmítrievich Knórosov, solicitando la
reincorporación de Yuri a la Universidad Estatal de Moscú en el año 1943.
El
emocionado Yuri ni siquiera sospechaba que luego, después de seguir el
ordinario procedimiento burocrático, su solicitud de inscripción al tercer año
de la Facultad de Historia llegaría a la mesa de una tal señora E. Manuilskaya.
Sin embargo, así sucedió todo, y el 5 de octubre de 1943, en una solicitud
escrita a mano, apareció una resolución inapelable y sin ninguna argumentación:
«Rechazar». Por lo que se ha podido averiguar, en aquella época E. N.
Manuilskaya era solo la ayudante del vicerrector de la MGU en asuntos
académicos. No se puede entender la razón por la que precisamente Yuri Knórosov
le había caído tan mal. ¿Sería porque así es como ella había decidido
desquitarse del profesor Skazkin por alguna razón de «grillas» internas? Quién
sabe. Es curioso que en el omnipresente internet hay actualmente un par de
recuerdos de otros suertudos que no dejaron ninguna memoria histórica, pero que
tuvieron mucho más éxito con Manuilskaya, quien les había ayudado sin ningún
problema. ¡No solamente les había ayudado con la admisión sin perder el año, y
aun con una beca, sino que también les concedió el alojamiento en la residencia
estudiantil! Según los recuerdos de estos suertudos, la señora Manuilskaya
estaba sentada en un «enorme despacho con techos de estuco» y era una «mujer
muy atenta». Pero en el caso de Yuri Knórosov todo fue muy diferente. Por
cierto, desde entonces la percepción de Knórosov por parte de los demás se
convirtió prácticamente en una prueba particular de personalidad. En su vida
había personas que desde el principio lo percibieron tal y como era, y siempre
le ayudaron en la medida de sus posibilidades, incluso a pesar de que Knórosov
a veces tenía una actitud atroz hacia ellos. Estos eran amigos. También había
quienes a primera vista por dentro no lo soportaban, aunque a veces trataban de
fingir que lo «apreciaban mucho». El tiempo ha demostrado que afortunadamente
en la vida del genio de la ciencia siempre hubo más amigos honestos que
«apreciadores» hipócritas. Así era Manuilskaya.
Izquierda: Fotografías de Yuri Knórosov para sus documentos, portando una
guerrera. Derecha: El padre de Yuri, el coronel Valentín Dmítrievich Knórosov.
Frente a
esta situación inesperada, el padre de Yuri, el coronel Valentín Knórosov, que
se orientaba perfectamente en las intrigas institucionales, no se resignó al
rechazo ilícito de su hijo, y decidió aplicar, como lo llamarían ahora, un
recurso administrativo. Para empezar, buscó hablar por su cuenta con el decano
de la Facultad de Historia. Y el muy bondadoso profesor Skazkin volvió a
confirmar su consentimiento para aceptar la admisión de Yuri a la Facultad.
Además, Serguei Danílovich conocía perfectamente a Manuilskaya y les dio un muy
buen consejo: escribir una carta dirigida directamente al rector. En aquel
tiempo, en 1943, el puesto de rector lo ocupaba Alexey Serguéevich Butyaguin,
quien estaba totalmente inmerso en regresar a la Universidad de la evacuación.
Además, en ese momento Butyaguin tenía otro dolor de cabeza: después de
escándalos familiares y bajo la presión de su padre, a la Facultad de Historia
ingresaba la hija incontrolable del jefe de todos los pueblos Iósif Stalin.
El texto
de la carta dirigida al rector permite suponer que Valentín Knórosov la había
entregado en un encuentro personal:
Al Rector
de la Universidad Estatal
M. V.
Lomonósov de Moscú
Al
profesor Butyaguin A. S.
A finales
de septiembre de este año mi hijo Yuri Valentínovich Knórosov solicitó su
admisión al tercer curso de la Facultad de Historia.
Él
finalizó dos cursos de la Facultad de Historia de la Universidad Estatal de
Járkov.
En esa
solicitud, el decano de la Facultad de Historia, el profesor Skazkin, puso su
resolución: «Al orden, pido inscribirlo al tercer curso».
En la
misma solicitud se puso otra resolución: «Rechazar, E. Manuilskaya».
Desconozco
las razones del rechazo; por lo tanto, como padre, me dirijo a usted con la
petición de solicitar la integración de mi hijo Yuri al tercer curso de la
Facultad de Historia. Él es un estudiante excelente. Además, en la cita
personal con el profesor S. D. Skazkin, que se llevó a cabo el 16 de octubre de
este año, él ha confirmado nuevamente su acuerdo con la inscripción de mi hijo
al tercer curso de la Facultad de Historia.
Permítame
esperar que de su parte el problema también sea resuelto en un sentido
favorable.
Adjunto
la solicitud de mi hijo escrita el 5 de octubre de este año.
Jefe del
departamento de refractarios, gestión de fábricas de materiales de construcción
NKPS
(Comisariado
Popular de Vías de Comunicación de la URSS)
Knórosov
«…»
octubre de 1943
El rector
Alexey Sergéevich Butyaguin dirigía la MGU desde 1934. Originalmente estaba
asignado para el puesto de «director». Es curioso, pero incluso en 1939 no
existía el puesto de rector como tal. La guerra introdujo algunos ajustes
considerables en la vida regular de la universidad. El 23 de junio de 1941, el
rector firmó una orden relativa a la reconstrucción del trabajo científico y
académico «debido a la situación militar» y pronto comenzó la evacuación. Sin
embargo, en febrero de 1942, A. S. Butyaguin, por alguna razón desconocida,
repentinamente fue destituido de su puesto; pero en enero de 1943 lo
restituyeron para comenzar los preparativos del regreso de las facultades de la
evacuación, de Sverdlovsk a Moscú.
Las calificaciones de los exámenes en la Universidad de Moscú seguían siendo
anotadas en el carnet de estudios expedido por la Universidad de Járkov.
Al
parecer en la Moscú en estado de guerra, al coronel Knórosov no se le dificultó
ir a ver a Butyaguin y encontrar con él un lenguaje común. Ambos eran casi de
la misma edad, habían recorrido el mismo camino de gerentes militares, y ambos
organizaban la evacuación. No es sorprendente que, para Alexey Serguéevich, la
opinión del profesor Skazkin hubiera superado el fervor administrativo de E.
Manuilskaya, y llegó a ser un argumento de peso para inscribir a Yuri Knórosov
a la Facultad de Historia. Sin embargo, se le permitió estudiar pero siempre
«perdiendo un año»; es decir, lo mandaron a repetir el segundo año. Al parecer
era la reverencia necesaria dirigida a la rencorosa jefa del despacho lujoso
con molduras. Pero como a Yuri no lo habían aceptado para ir al frente, ya no
le importaba este detalle, pues era de nuevo un estudiante. Por el momento, se
podía hospedar en casa de su hermano. En aquel tiempo y mucho después, para la
gente de Moscú y Leningrado era muy común alojar constantemente en sus pequeños
apartamentos a los parientes y amigos, o simplemente a los conocidos que venían
de las provincias.
Desde
aquel instante, la historia con la «señora feroz» Manuilskaya hizo que el
proverbio «No hay bestia más terrible que un gato» llegara a ser uno de los
favoritos de Knórosov.
Facultad
de Historia
Durante
los años de la guerra, en la MGU surgió un fenómeno bastante importante para el
destino de Yuri Knórosov y poco notado por los demás en aquel entonces. El
historiador Boris Fiódorovich Pórshnev se convirtió en el profesor de la
Universidad Estatal de Moscú. Esto sucedió en 1941 casi por accidente. Cuando
los alemanes se estaban acercando, la Facultad de Historia de la Universidad
Estatal de Moscú fue evacuada: primero a Ashjabad, y de allí a Sverdlovsk. En
diciembre del mismo año, en Ashjabad, durante la evacuación a la matriz de la
Facultad de Historia de la MGU, «regresó» el Instituto de Historia, Filosofía y
Literatura de Moscú (MIFLI, por sus siglas en ruso).
Parecería
una fusión administrativa más que no tenía nada que ver con Yuri Knórosov, que
se encontraba en ese momento en Yúzhnoye, ocupado por los alemanes. Pero
subrayemos que, gracias a esta reforma que no le interesaba a nadie en los
difíciles años de guerra, el profesor del MIFLI Boris Fiódorovich Pórshnev se
convirtió automáticamente en profesor de la MGU. Así fue como, de manera
inesperada, Pórshnev quedó en la estructura de la Facultad de Historia; y,
siendo medievalista, no podía dejar de lado al profesor Skazkin.
El decano de la Facultad de Historia, Serguei Danílovich Skazkin, quien
luchó por el regreso de Yuri Knórosov como estudiante de la Universidad de
Moscú.
Pórshnev
Boris Fiódorovich.
No es
casualidad que oficialmente se lo nombre como «historiador y sociólogo
soviético». Nació en 1905, en San Petersburgo. Su padre era ingeniero químico y
gran aficionado de las ciencias naturales. Al parecer, él también asistía a las
conferencias públicas de Béjterev y sus seguidores, y aplicaba ese complejo
enfoque científico a la hora de criar a su hijo.
En 1922,
Pórshnev comienza a estudiar en la MGU, en el departamento pedagógico y social
de la Facultad de Ciencias Sociales. Estudia historia y psicología, se aficiona
a la patopsicología y la psiquiatría, la lingüística y la psicolingüística.
Paralelamente, estudia en la Facultad de Biología. Cinco años después se le
otorga el título de historiador. No se preocupa por obtener el título de
biólogo. Sin embargo, más tarde, cuando sus ideas y sus descubrimientos en el
área de la fisiología acerca de la actividad nerviosa superior y la zoología
evolutiva sean rechazados y ridiculizados, comprenderá el precio de su error.
Formalmente,
Pórshnev se dedica a estudiar la Edad Media europea. Sin embargo, en realidad,
el objetivo de sus investigaciones tenía que ver con la búsqueda de las leyes
universales del desarrollo de la sociedad humana. «Aquel que estudia solo un
punto determinado del pasado histórico o algún periodo limitado no es un
historiador, sino un conocedor de la antigüedad y nada más; se considera
historiador solo al que, a pesar de examinar en dado momento una parte de la
historia con lupa investigadora, siempre piensa acerca de todo el proceso»,
escribiría más tarde.
En 1941
defiende su tesis de doctorado en historia. A finales de 1940, trata de
«ampliar» el marxismo: propone, en el modelo del desarrollo social como una
estructura axial, no el componente económico (el marxismo «clásico»), sino la
«lucha de clases» (el conflicto de los grupos sociales). Esto provoca una
fuerte polémica en la comunidad dogmática de historiadores, ya que semejante
revisión de las «bases» siempre amenaza con destruir la imagen habitual del
mundo, particularmente para los «conocedores de la Antigüedad». En 1956,
Pórshnev presenta una ponencia en el Instituto de Antropología del MGU,
titulada «Algunos problemas de prehistoria del segundo sistema de señales».
Allí por primera vez expone los fundamentos de su propia teoría de
antropogénesis. Incluso siendo doctor en historia y profesor del MGU, le
prohibieron publicar el texto de la ponencia.
En 1961,
Pórshnev intenta crear una plataforma de discusiones interdisciplinarias y
multidisciplinarias, así como investigaciones históricas, presentando la
ponencia titulada «La situación de los problemas fronterizos de las ciencias
biológicas y socio-históricas».
En 1966,
cuando las investigaciones interdisciplinarias de Pórshnev se convierten en
objeto de una crítica todavía más fuerte, el científico queda obligado a
defender también una tesis de doctorado en filosofía.
Después
de 1968, Pórshnev se concentra casi por completo en preparar la publicación de
su monografía, que debía ser el manifiesto sobre una nueva visión de la
historia, titulada «Sobre los comienzos de la historia humana». En 1972, la
editorial Mysl (Pensamiento), que ya había recortado el volumen del libro,
destruye la composición tipográfica sin haber aprobado las pruebas de galeras
del libro, el cual ya estaba prácticamente listo para la imprenta.
Boris
Fiódorovich no superó este golpe. El 26 de noviembre de 1972, falleció.
Entonces
Yuri Knórosov, aunque no de inmediato, consiguió el derecho de incorporarse al
colectivo estudiantil de la Facultad de Historia de la MGU, recortado por la
guerra. Hasta el 25 de mayo de 1943 (final del semestre), las clases todavía se
impartían en Sverdlovsk. Por lo visto, trataron de finalizar la temporada de
los exámenes en esta fecha para poder comenzar el regreso de la evacuación e
iniciar propiamente las clases ya el 1 de septiembre. El asunto era
extremadamente importante; justo a eso se dedicó el profesor Skazkin, decano de
la Facultad de Historia en esos tiempos difíciles, aquel mismo cuya palabra
llegó a ser decisiva en la inscripción de Knórosov a la Facultad de Historia de
la MGU. Sin embargo, pronto el puesto del decano lo ocuparía el descendiente de
oficiales cosacos y creador de la cátedra de Etnografía Serguei Pávlovich
Tolstóv. Él tenía un interés particular en el talentoso estudiante. Además, el
profesor Serguei Aleksándrovich Tókarev, un excelente etnógrafo, especialista
en antiguas religiones, se convertiría en el asesor de tesis de Knórosov.
Sus
maestros
Los
maravillosos científicos Serguei Pávlovich Tolstóv y Serguei Aleksándrovich
Tókarev se convirtieron en verdaderos maestros de Yuri Knórosov, quienes no
solamente lo formaron como investigador, sino que también hicieron todo lo
necesario para que él pudiera realizar sus sueños y sus aspiraciones. Aunque
ambos científicos estudiaran temas distintos y tuvieran un interés académico
propio relacionado con Knórosov, indudablemente apoyaron las aficiones
americanistas del alumno. Todos los que estudiaron con Knórosov los recuerdan
con un enorme respeto y admiración. Se puede contar mucho sobre cómo los
estudiantes confiaban en Tolstóv, sabiendo que él inevitablemente los ayudaría
en cualquier situación. Mira Mijáilovna Gueffen (Rozhanskaya, por matrimonio),
que después de la guerra estudió con Yuri Knórosov en la misma cátedra,
mencionó repetidamente en sus recuerdos que el mismo Serguei Pávlovich era una
persona extremadamente talentosa, y por lo tanto él nunca temió a los talentos;
al contrario, los ayudaba, a diferencia de muchos otros directores de
institutos. Knórosov llegó a ser como él: el verdadero talento no tiene miedo
de la competencia y crea para sí mismo un entorno digno. Y esta cualidad
también ha llegado a ser característica para la «escuela de Knórosov» actual.
Serguei Pávlovich Tolstóv fue el primero en valorar el potencial científico
de Yuri Knórosov y siempre lo apoyó.
Se puede
hablar infinitamente acerca de Serguei Pávlovich Tolstóv, pero, resumiendo, fue
un distinguido etnógrafo, arqueólogo, historiador, y pionero en el estudio de
la civilización corasmia. Fue director del Instituto de Etnografía de la
Academia de Ciencias de la URSS y del Instituto de Estudios Orientales de la
MGU; secretario académico del Presídium de la Academia de Ciencias de la URSS;
jefe de la cátedra de etnografía y decano de la Facultad de Historia de la MGU,
y redactor jefe de la revista Sovietskaya Etnografiya (Etnografía
Soviética).
Serguei
Pávlovich nació en 1907. Él provenía de la familia de los Tolstóv, conocida por
sus glorias militares en el servicio a la patria. Serguei Evlámpievich Tolstóv,
abuelo del científico, fue general de caballería y participó en muchas guerras.
Fue condecorado con las órdenes de San Vladimiro, Santa Ana y San Estanislao.
Sus cuatro hijos se convirtieron en oficiales del ejército ruso. Uno de ellos
fue el atamán de los cosacos de Ural. Pavel Serguéevich Tolstóv (padre) fue
coronel del Leib-Guardia del regimiento cosaco especial. Después de su muerte,
sus hijos fueron enviados al cuerpo de cadetes de San Petersburgo y luego a
Orenburgo. Después, Serguei pasó al orfanato ubicado en Moscú. Entre 1923 y
1930 estudió en la MGU, primero en la Facultad de Física y Matemáticas y luego
en la Facultad de Historia y Etnología.
En junio
de 1941, se ofreció de inmediato como voluntario para ir a la milicia popular y
se negó a obedecer la orden de evacuación obligada para todos los doctores en
ciencias (de tres que se negaron a evacuar, dos cayeron muertos). Pero Tolstóv
sobrevivió, saliendo del cerco, únicamente porque se había incorporado a una
unidad militar. Allí el historiador inmediatamente encabezó un pequeño grupo de
inteligencia. La genética hacía de las suyas. En los alrededores de Mozhaisk
resultó gravemente herido y fue llevado al hospital militar en la ciudad
siberiana de Krasnoyarsk. En el Instituto de Etnografía, que se encontraba en
medio de la evacuación, sus colegas creyeron que había perecido. Incluso, en
1942, se pusieron de pie para honrar su memoria. Se sorprendieron mucho cuando
Tolstóv apareció vivo y nuevamente intentó conseguir que lo mandaran al frente.
Cuando se lo negaron por completo, se quejó: «¡Qué destino el mío! Mi abuelo
era general, mi padre era coronel, yo llegué a teniente y mi hija… ella de todas
formas máximo llegará a soldado». Serguei Pávlovich Tolstóv era una persona
impecable e intrépida.
En 1939
fue precisamente Tolstóv quien logró crear la cátedra de Etnografía en la
Facultad; la dirigió hasta 1951. Knórosov, igual que los demás estudiantes,
soñaba con participar en su expedición arqueólogo-etnográfica de Corasmia. En
la cátedra trabajaban tales etnógrafos como S. A. Tókarev, A. M. Zolotarev, M.
O. Kosven. Los investigadores trabajaban temas de historia de la sociedad
primitiva, etnografía de los pueblos de Australia, Oceanía, África, Asia
meridional y sudoriental, Europa y Siberia.
Según una
peculiar definición de Knórosov, Tolstóv era un «cosaco fiero del Don», un
«pariente de contrarrevolucionario». Es una historia realmente curiosa, porque
el nombre de su tío (aquel atamán del ejército cosaco), teniente-general
Vladimir Serguéevich Tolstóv, está relacionado con la muerte de Vasili
Chapáyev, famoso héroe de la Guerra civil en Rusia. Vladimir Tolstóv, que se
salvó por un milagro y se fue del país, más adelante publicó sus recuerdos de
aquellos tiempos, titulados «De garras rojas hacia una lejanía desconocida».
Claro que en aquel entonces ninguno de los estudiantes siquiera sospechaba
sobre eso. El libro se encontraba únicamente en un almacenamiento especial en
la Biblioteca Nacional (Leninka), y solo en 1980 el sobrino nieto del atamán
logró conseguirlo y fotocopiarlo, aunque en aquel entonces casi no había
fotocopiadoras en el país.
Pensando
en el futuro de la ciencia, Serguei Pávlovich le daba mucha importancia a la
preparación y a la educación de los estudiantes. Los incorporaba al trabajo
interesante de campo en sus famosas expediciones; luego los ayudaba a encontrar
trabajo según su especialidad y los apoyaba profesionalmente. Solucionando los
problemas de trabajo y salvando a los estudiantes y a los colegas de
represiones, de ninguna manera habló de «persecuciones del régimen» como lo
hace la comunidad liberal, pero sabía resolver situaciones complicadas e
incluso peligrosas de una forma muy competente, apoyando a científicos en
desgracia. En el sistema de prioridades de Tolstóv, el futuro de la ciencia de
Rusia ocupaba un papel primordial.
En cuanto
a los conceptos científicos, Tolstóv seguía siendo el típico representante de
los años veinte; en particular, era partidario apasionado de la teoría de Marr
desde sus años estudiantiles y defendía la idea marrista de continuidad
primitiva lingüística, aprobada en aquel entonces en la arqueología y la
etnología. Knórosov no compartía en absoluto estas ideas. Sin embargo, eso no
fue ningún obstáculo para que Tolstóv lo impulsara hacia delante, abriéndole
las puertas de la ciencia.
Se sabe
que Tolstóv había salvado del arresto inevitable (después de la carta dirigida
a Malenkov relativa a la defensa del pueblo de los quetos en extinción) y de la
expulsión completa de la MGU a su estudiante Seviyan Vainshtein. Todo esto
sucedió cuando a dicho estudiante ya lo habían excluido de la juventud
comunista (Komsomol) e incluso le habían prohibido asistir a las clases. Igual
pasó con Yuri Knórosov. Tolstóv tuvo que salvarlo del arresto y luego, a pesar
de cualquier obstáculo, le abrió el camino hacia un futuro científico. También
gracias a Tolstóv, pudo desarrollar la escuela antropológica nacional y crear
en el Instituto de Etnografía su Departamento de Antropología Física el
genetista Victor Valeriánovich Bunák –mundialmente famoso por sus investigaciones
en el área de la evolución del hombre, pero expulsado de la MGU. Absolutamente
todos los que recordaban a Tolstóv se ofendían con mis preguntas y lo defendían
furiosamente. Así por ejemplo, comentó Irina Fiódorovna Jorosháeva:
Usted
entiende, él era una persona bastante dotada, se podía quererlo o no quererlo,
reclamarle algo, todo esto era posible, pero era una persona muy dotada que no
tenía miedo en absoluto de acercar a personas tan dotadas como él mismo.
Inclusive, cuando estaba organizando el Instituto de Etnografía, gracias a él
se logró la llegada de Gueorgui Frántsevich Debets y Serguei Aleksándrovich
Tókarev. Cuando comenzó todo el hostigamiento en la Universidad relacionado con
este «morganismo», cuando despidieron a Mark Ósipovich Kosven… ¿A quién invita
inmediatamente Serguei Pávlovich al Instituto? Precisamente a Mark Ósipovich
Kosven; invita también a Berta Isaákovna Sharévskaya, se lleva a todos consigo.
Él siempre apoyaba a todas las personas que eran más o menos dotadas y
trabajadoras. Lo que nunca tuvo fue miedo a competencia alguna. Disculpe, de lo
contrario esto hubiera sido bastante complicado. Tenía una fantástica, pero
fantástica erudición. Apreciaba a Knórosov a pesar de todos los trucos que
hacía Yuri Valentínovich, incluso en los momentos más tensos…
Serguei
Pávlovich falleció en 1976, dejando a Rusia una potente ciencia nacional: la
etnografía, la etnología y la antropología.
El
etnógrafo Serguei Aleksándrovich Tókarev, cuyo camino también había abierto
Tolstóv, era igualmente conocido como enciclopedista, etnógrafo, especialista
en religiones e historiador. Él dirigió la cátedra de Etnografía de la Facultad
de Historia de la MGU desde 1956 hasta 1973.
A
diferencia de Tolstóv, que venía de una familia de militares, Tókarev nació en
la familia de un maestro de escuela en la ciudad de Tula, en 1899. Su infancia
transcurrió cerca de León Tolstói, visitando frecuentemente a la familia del
escritor. Su abuela por línea materna era hermana de sangre del conocido
metropolita Sergio Moskovski. La historia familiar cuenta que fue precisamente
el famoso escritor quien tuvo que ver en la elaboración de la partida de
nacimiento de la futura (primera entre varias) esposa de Tókarev. Ingresó dos
veces a la MGU, y ambas con éxito. La primera vez fue en 1918, después de la
Revolución, cuando tuvo que regresar de una hambrienta Moscú a la región rural
de Tula. En 1922, Tókarev volvió a ingresar a la MGU, ya en el departamento
sociopedagógico de la Facultad de Ciencias Sociales.
En 1926
ingresó al doctorado del Instituto de Historia, dando clases en el Instituto
Comunista de Trabajadores de China Sun Yat-Sen. En 1928 se convirtió en
investigador del Museo Central de Estudios de los Pueblos, en el cual, cuatro
años después, encabezó el Sector de los Pueblos del Norte. En este mismo tiempo
estaba trabajando en la Academia Estatal de Historia de la Cultura Material y
en el Museo Central Antirreligioso. La tesis de su doctorado, titulada «El
orden social de los yakutos en los siglos XVII-XVIII» alcanzó a ser aprobada
antes de la guerra. Al estallar en 1941 la Gran Guerra Patria, él se fue en la
evacuación. En 1943, junto con todos los profesores, regresó a Moscú. De
inmediato, por indicación del estratega Tolstóv, apenas nombrado director del
Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias de la URSS, ocupó el cargo
de jefe del especialmente creado Sector de los Pueblos de América, Australia y
Oceanía. En ese puesto Tókarev comenzó la edición de la primera publicación en
la historiografía nacional, de dos volúmenes, titulada Pueblos de
América.
Tókarev,
junto con N. N. Cheboksarov, B. O. Dolguij y V. I. Chicherov, formó un sistema
de educación etnográfica, gracias al cual la cátedra de etnografía de la MGU
tuvo durante mucho tiempo el estatus de la institución cabecera de este perfil.
Serguei Aleksándrovich Yókarev, tutor científico de Yuri Knórosov. Década de
1940.
Tókarev
impartió cursos fundamentales de historia de la comunidad primitiva, las bases
de la etnografía, la etnografía de América y otros. Según los comentarios de S.
Vainshtein, «él invirtió mucho en nosotros (los estudiantes), y presentó los
trabajos de Boas y Malinovski» que abrieron los estudios americanistas para la
ciencia nacional.
Yura
Knórosov respetaba mucho a su oficial asesor: «Mi asesor, el ex jefe de la
cátedra, y otros científicos apoyaron de inmediato mis intentos de descifrar la
escritura maya. Me advirtieron que este asunto era arriesgado y podía
demorarse. En cuanto a la metodología, dijeron que podía aplicar cualquier
método. Lo importante era obtener el resultado». Knórosov destacaba que Tókarev
tenía una capacidad extraordinaria de tener contactos útiles por todas partes.
Y, al mismo tiempo, siempre fue bastante cuidadoso, siguiendo las tendencias
políticas.
Serguei
Aleksándrovich Tókarev falleció en 1985.
Nuevamente
estudiante
Por más
que se apresurara la administración de la MGU, no se logró arrancar a tiempo el
año académico. Las clases comenzaron un mes después de lo previsto, el 1 de
octubre. Además, no se llevaron a cabo en Mojovaya, sino en el edificio de
cuatro pisos de una escuela en Bolshaya Bronnaya. Aquí, a finales de octubre,
un nuevo estudiante se integró a las filas de los alumnos del segundo curso:
flaco, torpe, en un abrigo percudido, con una extraña gorra kubanka (gorra
alta de los cosacos) y una larga bufanda enrollada alrededor del delgado
cuello. Esta bufanda extraordinaria cumplía un papel extra: escondía dos finas
cicatrices simétricas que provocaban la curiosidad y hacían pensar en alguna
herida. A pesar de que esto no era así, el nuevo estudiante, en lugar de
aclararlo, solo mantenía dramáticamente una pausa significante. El prestado
capote militar que arrastraba hasta el piso también provocaba preguntas
curiosas entre los compañeros de la facultad que habían regresado de la
evacuación, pues correspondía al espíritu del tiempo y a una imagen misteriosa.
El nuevo estudiante era bastante callado. Según los recuerdos de su compañera
del curso Lídochka Mílskaya, Yuri tenía un aspecto
bastante
extraordinario, igual que su manera de comportarse: era una extraña combinación
de angulosidad, brusquedad y educación anticuada. «Knorósov», se presentaba él,
después de aguardar un poco. Rápidamente conocimos los intereses de cada uno,
pero nunca hablamos de las circunstancias de la vida. Sin embargo, le pregunté,
refiriéndome a su vestimenta, desde hacía cuánto tiempo estaba desmovilizado
del servicio militar. «Este abrigo me ayudó a mí y a mi madre a huir de los
alemanes de Járkov y a cruzar la línea de combate». Su tono descartaba
indagaciones posteriores…
Las
chicas de los cursos menores lo llamaban nada más ni nada menos como «la
persona lóbrega en kubanka»… En realidad el pintoresco capote se lo
había regalado su hermano Boris, y la bufanda, su hermano Serguei. La bufanda
era muy larga, con fleco de rayas blancas y verdes, que parecía un colchón.
Yuri le daba cuatro vueltas en su delgado cuello. Nadie se acuerda de dónde
había salido el asqueroso y mugriento gorro kubanka, que nunca se
quitaba. En las manos, Knórosov siempre llevaba su obligatoria cartera de piel.
Allí guardaba todo: libros, papel, lápices, algún tipo de comida y «regalos»
conmovedores para sus conocidos. Nadie podía acercarse a su ropa. Después de
mucha persuasión les permitía solo a sus parientes «planchar su pantalón, pero
sin sacar nada de los bolsillos». Además, le fallaban sus botas percudidas. En
esos tiempos difíciles, para poder arreglar el calzado, había que llevar las
nuevas suelas al taller. Para poder comprar estas suelas, era necesario tener
un cupón especial. Pero no se podía conseguir el cupón en ninguna parte; por lo
que Yuri amarraba las suelas gastadas con una cuerda.
Sus
parientes conocían al menor Knórosov como la palma de su mano. Pero ante las
damas de la Facultad de Historia, Yuri entraba en el papel de un tal Pechorin
romántico (un personaje literario). Al parecer esto se debía a los genes de su
abuela armenia, que era actriz. Las «damas» jóvenes se compadecían de Yuri y lo
observaban muy fijamente; aunque en apariencia él estaba «totalmente fuera de
lo mundano». Una vez, una de las chicas que no entraba en su círculo de gente
cercana, preguntó tímidamente: «¿Usted ya tiene amigas?» A lo que él contestó
fríamente: «No somos amigos, estamos en compañería. Nos unen tres principios de
la naturaleza (del griego stoicheion): la poesía, el arte y la
música…» En pocas palabras, «trataba de hacerse el interesante». ¡Pues
solamente tenía 21 años!
Es
necesario agregar que en los años de la guerra hubo una especie de indulgencia
ideológica, y de inmediato floreció la creatividad de los estudiantes:
comenzaron a publicar una revista, escribir artículos científicos, poemas y
ensayos literarios.
La
compañía de Yuri, compuesta principalmente por «damas», admiraba su
inteligencia, sus conocimientos y sus poemas. A pesar de su torpeza, que de
alguna manera le daba un peculiar encanto, el extraordinario estudiante era
increíblemente bello. Sus asombrosos ojos enormes de color azul brillante
profundo provocaban una admiración peculiar. No es de sorprender que el joven
Knórosov tuviera fama del rompecorazones que cortejaba a las chicas más
hermosas. A veces a sus espaldas lo llamaban «la serpiente», y la sabiduría no
tenía nada que ver en eso.
Junto con
todo esto, los compañeros de Knórosov eran principalmente Lidia Mílskaya
(posteriormente una importante especialista en la Edad Media europea) y Tatiana
Stepúguina (que ha llegado a ser una conocida sinóloga). Siempre se dirigían
entre ellos de manera formal, se trataban uno a otro de «usted» y casi nunca
por sus nombres. A Yuri se le pegó el apodo de Sinuhé –nombre del antiguo
viajero egipcio sobre el cual gustosamente había hecho un informe en el curso
práctico de historia del antiguo Oriente, del profesor Vsévolod Ígorevich
Avdiev. No era una casualidad que Knórosov escogiera a Sinuhé: él se acordaba
de sus caminatas por la Ucrania ocupada por alemanes, luego el traspaso de la
línea de combate a la región de Voronezh y de ahí el viaje a Moscú. Hay que
mencionar que Avdiev se fijó inmediatamente en el extraordinario joven. Parecía
que en las clases solo se dirigía a él. Ya en aquel tiempo los compañeros
habían notado una particularidad de Yuri: cuando algo le parecía interesante,
era como si se desconectara completamente de la realidad cotidiana, sus ojos se
encendían desde adentro y parecía como si observara determinados
acontecimientos lejanos y accesibles solo a su mirada interior. Esto sucedía,
por ejemplo, cuando Avdiev escribía jeroglíficos egipcios en el pizarrón. Al
parecer, el joven Knórosov podía entrar fácilmente en este estado alterado de
conciencia desde los tiempos en que todavía estudiaba la hipnosis y otras
cuestiones psicológicas en Járkov. Después de todo, siempre había habido una persona
en su destino que consideraría que él poseía una sensibilidad particular.
Ya desde
entonces los códigos y la escritura, en todos sus aspectos, le atraían de
manera especial a Knórosov. Según los recuerdos de Mílskaya, se entretenía
visitando las librerías de libros antiguos, en busca de viejos manuscritos
desgastados hasta el último grado, o de ediciones facsímiles. Luego, le
encantaba analizar la letra y definir el carácter del escribano, sus
particularidades psíquicas y otro tipo de detalles personales.
En
invierno de 1943, Mílskaya, Stepúguina y Knórosov se preparaban juntos para el
examen de etnografía –era el fin del semestre. Usaban el reconocido en aquella
época manual de Jarúzina. Entonces Yuri, que era estudiante del segundo año, se
permitió una crítica muy abrupta de este manual, lamentando la ausencia de
«verdaderos manuales y libros…». Knórosov siempre se caracterizó por mantener
su postura a pesar de todo.
Certificado de Yuri Knórosov que formaliza su desmovilización en 1945.
Sus
compañeros de la facultad se sorprendían mucho de que el pensamiento de Yuri
estuviera literalmente lleno no tanto de comprensión, sino de una percepción
profunda de la historicidad del individuo. En una ocasión, les
informó que planeaba hacer una investigación dedicada, ni más ni menos que, a
«la historia del beso en todos los pueblos, donde se van a combinar la historia
y la etnografía». Lídochka Mílskaya tímidamente intentó objetar, tratando de no
salir de los marcos de la discusión científica, que semejante trabajo podía ser
solamente etnográfico, pero no histórico en el sentido estricto de la palabra.
A esto Yuri contestó de una manera abrupta: «La persona es la persona solo
porque ella vive en la historia y todas, literalmente todas sus manifestaciones
son históricas».
Igualmente
reflexionaba sobre el tema «del papel del miedo en la vida humana y en la
historia». En estas tramas se perciben claramente los enfoques de Béjterev
relativos al estudio de la personalidad. Vladimir Béjterev había expresado este
tipo de ideas en el artículo «El objeto y las tareas de la psicología social
como ciencia objetiva»:
… la
misma organización de la sociedad está basada en el principio imperativo de la
sociedad sobre la personalidad, en la fusión de la individualidad. Las
costumbres y las leyes de la sociedad son categóricas y requieren de obediencia
jerárquica. Cuando la sociedad se desarrolla, todas sus normas se diferencian
mucho más, dificultando las manifestaciones individuales según todos los
puntos, limitando las aspiraciones personales y eliminando el derecho de las
personas en concreto. Junto con el crecimiento de la sociedad, sus normas se
vuelven más complicadas y al mismo tiempo más poderosas, y por lo tanto oprimen
aún más la personalidad.
Todo
aquello mediante lo cual la personalidad está restringida y lo que se considera
«modelos sociales» son el producto de la actividad social de la misma
personalidad; pero en este caso se trata de lados inferiores de la actividad de
la personalidad, comparados con las acciones habituales, que pasan al
automatismo[5].
Sería muy
curioso saberlo, pero ya no se puede averiguar de forma segura cómo y por qué
Knórosov, Pórshnev, Gumilióv y otros historiadores soviéticos continuaban
desarrollando las mismas ideas de interdisciplinariedad que había sembrado la
escuela de Vladimir Béjterev a principios del siglo XX. Cada uno de ellos tenía
su propia orientación y su visión del proceso civilizatorio, pero al parecer el
punto de partida era el mismo. Su posterior vector del desarrollo unía de forma
suficientemente clara lo biológico y lo social en un sistema único.
Desde
aquellos tiempos, el estudiante Yuri Knórosov era absolutamente modesto. Él
podía desconectarse de la realidad en cualquier circunstancia y sumergirse a
pensar en el problema científico que le interesara. Para hacer anotaciones, un
pedazo de papel y un lápiz sencillo eran más que suficientes. Al principio se
le facilitaba más escribir con lápiz que con pluma estilográfica. Después,
cuando aparecieron los bolígrafos y otro tipo de instrumentos para escribir, el
lápiz, según Knórosov, seguía siendo más confiable que cualquier bolígrafo, y
por eso siempre tenía lápices sencillos finamente afilados a la mano. Una vez
una de sus compañeras de clase se quejó en público de que «no podía escribir
sus trabajos ya que no tenía escritorio». El estudiante Knórosov se echó a reír
brevemente y dijo: «Puedo dedicarme a la ciencia incluso colgando de un tranvía
lleno de gente»… Lo más impresionante es que esto realmente era así.
Yuri no
era muy exigente en cuanto a las condiciones de vida. Esto se debía a sus
vagabundeos obligados durante la guerra en Ucrania y al año y medio de vida en
una bodega de madera en Yúzhnoye, cuando la casa estaba ocupada y saqueada por
los soldados alemanes. Obviamente, las condiciones en las que se encontraba él
en la casa moscovita de su hermano (ahora es un edificio angular en Novy Arbat
al pasar el puente) le parecían un verdadero paraíso. Al inicio de la guerra a
la casa había venido primero su padre, que se la pasaba en el trabajo días
enteros; luego se alojó la madre, que vino con él de la Ucrania ocupada.
Aunque, ya en el otoño de 1943, en cuanto los alemanes fueron completamente
echados de Járkov, ella regresó de inmediato a Yúzhnoye.
Yuri
también se quedó, por poco tiempo, en el apartamento del hermano, en el muelle
Smolenskaya.
Sus
compañeros habían logrado visitarlo en esta casa, pero no se sentían a gusto y
se intimidaban de una u otra manera: el hermano de Yuri se veía bastante adulto
y, según ellos, se veía «muy funcionario». En 1946, el compañero de Knórosov
Aleksandr Plunguyán recordaba: «Una vez fui con Yuri a la casa de su hermano
Boris, el adjunto de la Academia de Artillería Dzerzhinski… Estaba en la orilla
del río Moscova. La visita duró aproximadamente unos 15 o 20 minutos y me dejó
una impresión deprimente: aparte de Boris, nadie salió a saludarnos; hablamos
en la antesala…» Lo mismo recordaba la compañera Mira Gueffen cuando hablaba
acerca del «apartamento respetable» en «tan alto edificio en el muelle». En
pocas palabras, los estudiantes preferían no ir a este tipo de casas. Es
gracioso el hecho de que Mira no pudiera entender en absoluto dónde vivía Yuri
en realidad; según ella, él «siempre trataba de pasar la noche en algún lugar
debajo de las vallas o en casa de sus compañeros»…
Probablemente
los habitantes pacíficos de este apartamento tenían sus propias razones para no
confiar en los amigos de Yuri. La causa de esta desconfianza era bastante
ponderable: en 1943, cuando el modesto Knórosov comenzó a vivir en casa de su
hermano como estudiante en la Facultad de Historia, él se dedicó a… la hipnosis
práctica. Hacía sus experimentos en su pequeña sobrina Tatiana, que tenía
apenas un año y medio de edad. Una vez sus padres comenzaron a preocuparse por
el hecho de que la niña, sin razón alguna, se despertaba por las noches
gritando de miedo. Los gritos de la niña alarmaban. Pero a todas las preguntas
la niña, con espanto en los ojos, señalaba únicamente al balcón. Poco a poco
descubrieron que a la niña le parecía que por el balcón, de las ramas y
mediante las rejas, se trepaban unos horribles monos blancos…
La
extraña historia se repitió varias noches. Después de reflexionarlo, Boris y su
esposa empezaron a sospechar que la razón de los miedos infantiles y el llanto
tenían algo que ver con Yuri y su afición a la hipnosis. El estudiante fue
severamente interrogado y sin mucha resistencia confesó lo que había hecho.
Solo se puede imaginar todo lo que el experimentador tuvo que escuchar de sus
parientes indignados. Como sea, los llantos nocturnos de la niña terminaron.
Pero del momento en que los monos blancos se trepaban por el balcón Tatiana se
acuerda detalladamente hasta la fecha. Y Yuri quedó completamente satisfecho.
¡Pues claro, el experimento relativo a la hipnosis a distancia se había
realizado con éxito!
Desde
aquel entonces, en la Facultad ya surgían verdaderas leyendas alrededor del
nombre de Yuri Knórosov, una de las cuales contaba con mucho placer una persona
que en ese momento era solo un escolar y llegó a conocer a Knórosov mucho más
tarde, por casualidad. Se trata de un escritor, candidato a doctor en filología
que, sin embargo, se presentaba como casi el fundador de la escuela semiótica
de Tartu (la escuela de Lotman). Su nombre es Alexandr Piatigorsky.
El
cuento, graciosamente inventado y literariamente elaborado por Piatigorsky,
poco a poco, se ha llenado de muchos detalles increíbles y se presenta
aproximadamente así:
«Después
de cada clase algunos profesores acostumbraban hacer preguntas. Esta idea
también le parecía bien al egiptólogo Vasili Vasílievich Struve, que había
venido de Leningrado y al orientalista Vsévolod Ígorevich Avdiev. Knórosov
siempre hacía preguntas. Como en aquellos tiempos nadie luchaba contra los
fumadores, durante el recreo Avdiev y Knórosov terminaban fumando en el mismo
sitio. Para mantener una conversación, Avdiev, que al parecer se encontraba
irritado debido a las preguntas anteriores, pero de manera formal, obligatoria
en esa época, dijo:
—Yuri
Valentínovich, usted asiste a mis conferencias completamente en vano.
Yuri
Valentínovich no se vio para nada sorprendido, pero le preguntó amablemente:
—Vsévolod
Ígorevich, pero ¿por qué?
Le
respondió:
—Usted no
conocerá nada nuevo. Sospecho firmemente –dijo Avdiev– que podría tener sentido
proponerle a usted que dicte las conferencias que hago yo.
Hubo un
silencio que no duró mucho y Knórosov respondió:
—Sí,
acepto.
Avdiev:
—Entonces,
¿sobre qué cosa nos pondremos de acuerdo?
Knórosov:
—Sobre
poner entre paréntesis la vocalización semita en todos los ejemplos.
Llegó el
turno de Avdiev para sorprenderse:
—¿De
dónde conoce usted sobre los paréntesis?
Knórosov:
—Me tocó
vivir mucho tiempo en una bodega de madera en el Járkov ocupado… No había mucho
que hacer; estaba prohibido salir. Disparaban. Memoricé el diccionario egipcio
de Gardner y comencé a pensar sobre las relaciones camítico-semíticas».
Luego
Piatigorsky fantaseaba y agregaba inevitablemente a su cuento: «Cada vez que lo
veía, Avdiev todo el tiempo pensaba: ¡Qué horror! ¿Qué puede salir de todo
esto?»[6].
Los
experimentos del joven Knórosov con la hipnosis, los pensamientos sobre los
orígenes del chamanismo y los intentos de parecer inteligente ante los
profesores se interrumpieron en vísperas de la temporada primaveral de los
exámenes de 1944, cuando Yuri tuvo que terminar nuevamente el segundo curso: el
15 de marzo, la oficina de reclutamiento de la región Krasnopresnensky de
pronto se acordó del estudiante no reclutado. Knórosov fue llamado al ejército.
Pero lo que más coraje le dio a Yuri es que lo habían reclutado para un
servicio no combatiente. Sin embargo, queda la impresión de que todo esto no
fue casual. Alguien a propósito se había preocupado de que Yuri, registrado
como no combatiente debido a su estado de salud incluso a principios de 1943,
lograra hacer su servicio, al menos de una forma más ligera, en las fuerzas
armadas. Según los recuerdos de A. Plunguyán, hubo una amenaza real de arresto
para Yuri, debido a una «denuncia que culpaba a Knórosov de haber ocultado su
estancia en el territorio ocupado por el enemigo». Lo más probable es que
precisamente el sabio e intrépido estratega Tolstóv, con el apoyo del Knórosov
padre, lograra salvar de esta manera al Knórosov menor de la amenaza. Además, a
pesar del reclutamiento militar, en abril lograron pasar a Knórosov de una vez
al tercer curso de la Facultad de Historia. El mismo Tolstóv, por puro milagro,
gracias a una grave herida, evitó el estigma de una «persona que había quedado
en territorio ocupado». La historia de Tolstóv fue algo parecida a la de Yuri
–es decir, todo sucedió estando en la milicia popular. Por ello, el director de
la cátedra comprendía perfectamente bien que era necesario salvar urgentemente
al estudiante, previniendo los posibles ataques infames de parte de los
funcionarios universitarios.
Sea como
fuere, al principio lo enviaron como cadete a la «escuela de suboficiales de
reparación de piezas de repuesto para automóviles» ubicada en Moscú,
aproximadamente en el distrito de Presnia, muy cerca de la casa de su hermano.
El 20 de abril de 1944, Yuri tomó el juramento militar. En septiembre de 1944,
finalizó sin ningún problema sus estudios en esta escuela.
Estando
en servicio, huía regularmente de los estudios para visitar a sus compañeras
Mílskaya y Stepúguina, y seguir discutiendo de cosas bastante abstractas, por
ejemplo «acerca del miedo en la vida humana y en la historia», o no tan
abstractas, pero igualmente interesantes. Hay que agregar que Yuri no se
complicaba la vida pidiendo permisos: usualmente solo brincaba la cerca y se
dirigía a la Universidad. Siempre prefirió la comunicación personal que las
cartas.
Luego,
Knórosov fue asignado como telefonista en el 158.º regimiento de artillería.
Era la reserva del Estado Mayor Supremo que tampoco participó en acciones de
guerra activas y se ubicaba en los alrededores de Moscú. Aquí, teniendo el
rango de soldado, recibió la noticia del fin de la guerra. Fue desmovilizado
con la especialidad militar «especialista de centrales telefónicas,
telefonista». Esto sucedió el 15 de octubre de 1945, de acuerdo con el Decreto
de Consejo Supremo de la URSS del 25 de septiembre de 1945. Por lo visto, una
solicitud de la MGU había acelerado la desmovilización. De cualquier manera, en
su expediente personal se conservó el certificado correspondiente, escrito a
mano:
CERTIFICADO
Fue dado
al compañero Knórosov Y. V.
Confirma
que era estudiante
Del 3er.
curso de la Facultad de Historia
De la MGU
en 1943.
El
certificado se da para presentarlo al 158 regimiento de artillería para la
desmovilización.
Decano de
la Facultad de Historia de la MGU
Firma
ilegible
Sello
Tolstóv
se encargó también de eso: transfirió a Yuri al tercer curso mucho antes de la
temporada de exámenes de fin de año. Tiempo después, a Yuri Valentínovich le
gustaba bromear sobre su carrera militar. Decía: «¿Usted sabe quién soy? ¡Soy
un simple “soldadote”!» «¡Hace mal si no me cree!». Y enseñaba la anotación en
su cartilla militar donde se indicaba: «Composición: soldados». La palabra
estaba escrita a mano negligentemente, de tal manera que la última letra se
pareciera a otra. Entonces, formaba en ruso una palabra que señala al soldado
como un ser grosero y primitivo.
Pero, de
cualquier manera, ya el 16 de octubre de 1945 Knórosov fue automáticamente
incorporado al tercer curso de la Facultad de Historia. Las clases ya se daban
en la residencia histórica de la MGU, frente al Kremlin. Los estudiantes
corrían entre dos edificios: el principal, donde se dictaban las conferencias,
ubicado en Mojovaya 9, y el edificio ubicado en Guertsena 5, donde se
encontraba la administración de la facultad.
En 1945,
cuando Knórosov volvió a clases, durante un corto tiempo e inesperadamente para
él, resultó ser compañero de Svetlana Stálina. La elección de la institución de
educación superior para la hija, tomada por el caudillo, era bastante sencilla
y comprensible: la universidad era la principal en el país y la facultad
deseada se encontraba precisamente en frente del Kremlin, a dos minutos de ida
a pie de la residencia del jefe de Estado. Todo se mantenía bajo completo
control. Sin embargo, la querida hija del caudillo aparecía en clases muy de
vez en cuando: todo el tiempo ella se casaba, o daba a luz, o se divorciaba.
Además, estar sentada en un pupitre no era una cosa señorial, aunque al público
se le informó oficialmente acerca de su pertenencia a la MGU. El profesor de
Sarátov Y. F. Yaskin, que en aquellos años era estudiante, recordaba:
«Sobre el
hecho de que en la MGU estudiaba con nosotros la hija de Stalin se podía leer
incluso en el cartel. Me acuerdo muy bien de que en las escaleras que llevaban
al segundo piso del edificio de la Facultad de Historia, en la calle Guertsena,
estaba colgado un cartel que decía: “Becarios de Stalin”. Allí había cuatro
apellidos; entre ellos, estaba Stálina Svetlana. Ella se había graduado de la
Facultad de Historia en la cátedra de Historia General y estaba escribiendo su
tesis de titulación bajo la asesoría del profesor Zvavich. Luego, un tiempo
estudió el doctorado en el Departamento de Marxismo-Leninismo de la MGU, donde
su asesor era el profesor Krotov; pero aquí ella no trabajó en su tesis
doctoral, y pronto apareció en la cátedra de literatura de la Academia de
Ciencias Sociales del Comité Central del Partido Comunista de la Unión
Soviética, donde aprobó su tesis relativa a la novela histórica utilizando su
educación básica»[7].
La guerra
ha terminado…
Pero es
muy poco probable que a Yuri le importaran los (debido a su ocio) problemas
amorosos de la hija del generalísimo. Es el año 1945. El final de la guerra. El
30 de marzo, por el Decreto del Comisariado del Pueblo de Vías de Comunicación,
a Valentín Knórosov se le otorga el rango del «director coronel de la Vía y de
la Construcción». Posteriormente, lo condecoran con la Orden de la Bandera Roja
del Trabajo «por haber realizado las tareas del gobierno y del mando militar
relativas a la organización de transportes de las cargas de defensa y de las
cargas de la economía nacional en el periodo de la Gran Guerra Patria».
Valentín Dmítrievich se preparaba para jubilarse y regresar a Yúzhnoye: ya
tenía 65 años, tres guerras y un servicio impecable a la patria, antes y
durante la Gran Guerra Patria se demostró esto.
Yuri,
después del servicio militar, bastante condicional y por lo tanto ofensivo para
él (no importaba si se trataba de la reserva del comandante en jefe), regresó
gustosamente a las clases para continuar sus estudios en el merecido tercer
curso. Además, por fin había logrado obtener un lugar en la residencia
estudiantil de la MGU en la dirección «Stromynka, 32». Probablemente esto se
debió al hecho de que después del servicio era necesario estar registrado en
algún domicilio e inscrito en el registro militar, lo cual hizo en la oficina
de reclutamiento regional Sokolnicheskaya. Yuri fue instalado en la habitación
núm. 608. Las habitaciones de la residencia eran muy grandes, pero se parecían
más a los cuarteles: en cada uno de los cuartos había 10 estudiantes de
diferentes cursos y de diferentes edades. Sin embargo, incluso recibir una cama
en tal cuartel en la Moscú de posguerra se consideraba una felicidad increíble.
El vecino y fiel amigo de Knórosov durante ese periodo fue Seviyan Vainshtein,
que era dos años menor que Yuri. También él se volverá un gran etnógrafo,
orientalista y turcólogo, especialista en historia y etnografía de Tuvá y de la
cultura de los nómadas de Eurasia. Su destino, como el de Yuri, fue bastante
complicado, pero a su manera. Después de la ejecución de su padre y la
deportación de su madre en enero de 1938, Seva fue enviado al orfanato. En 1945
pudo ingresar a la sección oriental de la Facultad de Historia de la MGU, y ya
en el segundo año había escrito un trabajo titulado «El estudio religioso y
filosófico de la secta medieval de los ismailíes», por el cual recibió un
premio de la Universidad. Serguei Tolstóv notó al talentoso estudiante y lo
llevó a su cátedra de etnografía; en el mismo año lo envió a la expedición por
el río Tunguska Pedregosa hacia los ket de Sulomay, como parte
de la expedición del Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias,
dirigida por B. O. Dolguij.
Este
pueblo arcaico, los ket (quetos), ni siquiera pastoreaban
alces. El perro era su único animal doméstico. Ellos no conocían las redes de
pesca y conseguían el fuego mediante la fricción. En invierno habitaban en
vivendas semisubterráneas o semiterrícolas y conservaban un sistema tradicional
de parentesco. Por alguna razón, Seva, siendo estudiante practicante, había
quedado como jefe del pequeño grupo, que logró recopilar un enorme y único
material etnográfico. Además, los participantes del grupo describieron por
primera vez el chamanismo de los quetos, que conservaba un impresionante
anacronismo de cultos paleolíticos. Sin embargo, al inocente Seviyan no le
sorprendió en absoluto cómo conseguían el fuego, sino el hecho de que, incluso
en unas condiciones tan severas de supervivencia, a los quetos se les prohibía
la caza de cebellina, lo que para ese pueblo diminuto era el principal y casi
único ingreso que les permitía sobrevivir. La prohibición de la caza condenaba
directamente al pueblo a la extinción. Para ser justos, hay que mencionar que
la política de la URSS desde los primeros años del poder soviético, en relación
con las minorías nacionales (pueblos indígenas), era igual de eficiente que el
modelo canadiense. Por lo mismo, se consideraba como la mejor en la práctica
mundial: las cuotas para la educación de todos los niveles, los internados
especiales para los niños de familias nómadas, la movilidad social, la
liberación del reclutamiento, etcétera. Y de repente… ¡una prohibición de la
supervivencia! Seviyan Vainshtein decidió escribir una carta «a la persona
principal después de Stalin en el país –Malenkóv». La administración de la MGU
reaccionó de inmediato: Seva fue expulsado del Komsomol e incluso le
prohibieron asistir a clases. El estratega Tolstóv tuvo que hacer muchos
esfuerzos increíbles para lograr que los «de arriba» revisaran oficialmente la
situación con los quetos. Los resultados de la revisión le dieron completamente
la razón a Seva. ¡Y fue restituido!, tanto en Komsomol como en la Facultad.
Además, Tolstóv envió nuevamente a Seva con los quetos. Más adelante, los
materiales de la expedición fueron presentados en el Instituto de Etnografía,
en el grupo Sever (Norte) de M. G. B. Levin, en la sección de chamanismo. Por
orden personal de Tolstóv, el informe de Vainshtein se publicó en Mensajes
breves del Instituto de etnografía, en 1950.
Sorprendentemente,
según los recuerdos de Aleksandr Plunguyán, el papel de Seva Vainshtein en las
relaciones con Knórosov es comparable con el papel de Tolstóv o Tókarev en su
vida. Tiempo después, el propio Seviyan Izrailevich Vainshtein se acordaba de aquellos
tiempos y decía: «Mi vecino era Yura Knórosov. Él se entregaba por completo a
la ciencia, recibía su beca e inmediatamente compraba libros, y luego pedía
prestado a todos. Se alimentaba con agua y pan. Se dedicaba al desciframiento
de la escritura maya…» Ambos eran verdaderos científicos y ambos eran muy
dedicados; por lo tanto, apreciaban mucho estas cualidades en los demás…
Mientras
tanto, la vida de todos los estudiantes (o, en dado caso, de casi todos,
excepto aquellos que habitaban dentro de los muros del Kremlin), y no solo de
los estudiantes de esos tiempos, no era nada fácil. El hambre los perseguía
constantemente. Cada uno debía tener sus tarjetas para los productos y para el
pan. Sin ellas, según los recuerdos, se podía comprar solamente una masa
extraña de soya llamada syrki («quesos»). Algunos estudiantes
astutos adquirían en la farmacia el aceite de pescado que se podía recibir
únicamente con receta médica. Luego, con este aceite apestoso se freían
aquellos syrki incomibles; de lo contrario, era imposible llevarlos a la boca,
aun muriendo de hambre. La misma receta para el aceite de pescado se podía
presentar en la farmacia varias veces, mientras el papel gris no se desgastara
por completo. Por eso era necesario borrar y falsificar constantemente la fecha
de emisión de la valiosa receta, que se recibía una sola vez y por puro
milagro. Yura Knórosov no solo sabía dibujar a la perfección, sino que también
tenía una letra caligráfica. Probablemente desde entonces apreciaba mucho en
sus colegas la capacidad de falsificar las firmas. Mucho más tarde, cuando yo
necesitaba enviar urgentemente a alguien una carta de poca importancia en su
nombre, la firma «Y. Knórosov» la escribía mi hija Anna Ovando, que en aquel
entonces era una escolar que también tenía una hermosa letra y capacidades para
la pintura. Yuri Valentínovich apreciaba mucho su talento, pero, pensativo, y
al parecer sin sombra de humor, también añadía: «La firma es algo fácil. Hay
que aprender a falsificar los sellos…» Nosotros nos reíamos de esta «broma», y
nunca nos pasó por la cabeza que detrás de esto, como siempre, se ocultaba una
cierta verdad que al parecer era bastante severa.
Siendo
una persona extraordinaria, ya desde esa época Knórosov causaba un gran impacto
en las personas. Según los recuerdos de Mira Gueffen, cuando Yuri aparecía en
la cátedra y comenzaba a hablar, el público guardaba silencio inevitablemente.
Algunos se sorprendían, otros se reían, pero la mayoría lo escuchaba con mucha
curiosidad. El estudiante Knórosov era percibido como un científico
independiente hecho y derecho. Así lo percibían tanto los estudiantes como los
profesores; principalmente Tókarev y Tolstóv, que desde el principio lo
valoraban mucho.
Además, a
pesar de que Yuri no hubiera participado en combates, había probado lo peor de
la guerra, y por ello los escolares recién graduados lo incluían en el grupo de
los estudiantes adultos de cursos mayores que pasaron por la Gran Guerra Patria
y eran soldados u oficiales desmovilizados.
¡Qué cosa
tan increíble es la memoria! Ella pasa a través del tiempo y como una confesión
manifiesta toda la esencia de la persona por más que la persona trate de
embellecerla o de justificarla. La misma época, el mismo lugar, los mismos
acontecimientos, pero todo se realiza a su manera… Si juzgamos según los
recuerdos israelís de una tal psicóloga Alexandra Katáieva, que vivía en la
misma residencia en la calle Stromynka aproximadamente en el mismo periodo que
Knórosov, las estudiantes se dedicaban únicamente a sus problemas sexuales,
combinándolos con la lectura de poemas liberales. Todos los estudiantes, según
ella, se dividían en dos grupos: aquellos que «se oponían al régimen» (desde
luego, eran buenos) y los que servían al poder soviético (eran malos). «Los
buenos» fueron engañados y enviados para ayudar en los hospitales militares, lo
cual la autora de estas memorias no pudo perdonarle a las autoridades hasta la
mismísima muerte. Está claro que Katáieva pertenecía a los especiales («los
elegidos») que inevitablemente se oponían al «régimen sangriento» y de paso,
por lo visto siendo mujeres celestialmente hermosas, tenían miedo de los acosos
sexuales de parte del ubicuo Lavrentiy Beria. Era simplemente imposible que una
chica honrada pudiera evitar acercarse a su casa en Moscú. Además, al parecer
todos sabían dónde se encontraba la maldita casa que las atraía como un imán.
Y, todavía para darle más colores, se mencionaban unas ratas gordas en la
cocina que la autora logró introducir en cañamazo de lucha contra el régimen.
Aparentemente, ninguna de las aficiones científicas o grandes pensamientos de
aquellos estudiantes de la MGU le interesaron nunca a la gran psicóloga. Y es
una lástima, porque de lo contrario probablemente se hubiera acordado del
genial Yuri Knórosov, del honesto Seviyan Vainshtein, de Aleksandr Plunguyán,
de Anatoly Chernyaev, de Michail Gefter y de muchos otros voluntarios del MIFLI
y la MGU que vivieron la guerra y posteriormente se convirtieron en científicos
mundialmente conocidos, y le dieron fama a la ciencia nacional. Pero, por lo
visto, como no se opusieron al régimen, debían pertenecer unívocamente a «los
malos». En pocas palabras, recurriendo a la terminología profesional de la
autora, las memorias mencionadas son un clásico ejemplo de la percepción
selectiva en una serie de alteraciones cognitivas…
Después
de la desmovilización en 1945, al regresar de la escuela militar y reintegrarse
finalmente al tercer año, Knórosov encontró nuevos compañeros. En particular,
se hizo buen amigo de Sasha Plunguyán, que era solo dos años más joven, a
finales de 1944 había regresado de la evacuación en Yelábuga, donde terminó la
escuela secundaria, y luego ingresó en la Universidad de Vorónezh. Con el
permiso del decano S. Tolstóv, Sasha Plunguyán pasó de la Universidad de
Vorónezh a la MGU. Allí coincidió con Yuri Knórosov en la Facultad de Historia,
donde cada uno de ya estaba escogiendo su cátedra y su asesor para trabajar en
sus respectivas investigaciones. Según los recuerdos de Plunguyán, la cátedra
de historia rusa era «la más numerosa y común».
Los
etnógrafos, arqueólogos y anticuarios se diferenciaban por el espíritu de
elitismo y hermandad, determinación y motivación, por conocer idiomas, por su
autonomía, por los complejos cursos especiales y los seminarios, y también por
la composición de los profesores: se iban a este departamento los estudiantes
más dotados y más independientes. Las cátedras de etnografía y arqueología se
diferenciaban por su peculiar espíritu de cercanía con los profesores: Serguei
Pávlovich Tolstóv seleccionaba detalladamente a los estudiantes y los enviaba a
expediciones científicas dirigidas por distinguidos científicos. No es
casualidad que muchos hayan llegado a ser famosos investigadores. En cuanto a
la metodología de la docencia, la cátedra de etnografía no le cedía nada a las
cátedras extranjeras.
Según las
memorias, Knórosov se destacaba incluso entre los mejores como un estudiante
egiptólogo dotado que constantemente hacía preguntas complejas sobre la lengua
egipcia a los profesores V. V. Struve y V. I. Avdiev.
Entonces,
el conocimiento y la amistad entre Knórosov y Plunguyán habían comenzado
precisamente desde la cátedra de etnografía a principios de 1946. En aquel
entonces alguno de los compañeros le había contado a Sasha Plunguyán que Yura
Knórosov, de la cátedra de etnografía, estudiaba la escritura maya. Plunguyán
contestó orgullosamente: «Puedes decirle que este problema ya está resuelto,
puedo enseñarle a Knórosov un artículo de Eric Thompson en los trabajos del
Instituto Smithsoniano». Es curioso que ya en aquella época la escritura maya
no les parecía a los estudiantes algo extraordinario. Muchos estaban al tanto
del problema de su desciframiento. En su momento, Serguei Nikoláievich Bíbikov
le había regalado a Alexandr este volumen con objetivos educativos: para leer
en inglés los artículos de arqueología de los pueblos indígenas. En aquel
tiempo, Sasha le daba clases de alemán al hijo de Bíbikov.
Precisamente
la pregunta «¿Cómo pudo interesarle a Knórosov la escritura maya viviendo en la
URSS?» le ha provocado y sigue provocando un asombro inexplicable a los colegas
extranjeros, particularmente de América Latina. Siempre es algo incómodo de
explicar que el nivel de la educación universitaria y académica en la URSS fue
mucho más alto que en la mayoría de los países del mundo, incluyendo los países
«líderes». La causa de esto se encuentra aún en la «revolución cultural»
declarada por Lenin en 1917, la cual pudo resolver exitosamente y de inmediato
varios problemas importantes relacionados con la construcción del nuevo Estado.
Primero, se había acabado con el analfabetismo de prácticamente 60 por ciento
de la población de la Rusia prerrevolucionaria. Segundo, mediante un programa
de apoyo, en los años más severos se preservaron las viejas escuelas
científicas y los grandes científicos nacionales. Tercero, la ciencia obtuvo
una potente infusión de fuerzas frescas. Aparte de la plantilla existente de profesores
que provenían de la élite intelectual, surgieron los «profesores rojos», de
procedencia proletaria o campesina. La educación se abrió para los
representantes de todas las clases sociales. Precisamente por eso, en la
ciencia se encontraron los descendientes de oficiales rusos como Tolstóv, el
pariente de un metropolita e hijo de maestro rural Tókarev, el nieto de actriz
y el comerciante, hijo del funcionario público soviético Knórosov, el hijo de
un poeta fusilado Gumilióv y el descendiente de un teólogo judío Plunguyán.
Así que,
gracias al interés común en la escritura maya en la Facultad de Historia, al
día siguiente este estudiante ya había llevado a Yuri Knórosov para que
conociera a Aleksandr Plunguyán. Alexandr invitó de inmediato a Yuri a su casa
en la calle Semionovskaya, en la zona del metro Elektrozavódskaya, donde le
entregó solemnemente el volumen con pasta verde oscuro y dorado que Plunguyán
había traído de la ciudad de Yelábuga.
Reuniones
del Männerbund secreto
Sasha
Plunguyán vivía con sus padres en un pequeño y ordinario apartamento de Moscú.
Pero, comparado con la residencia estudiantil, era todo un palacio. La gente en
aquellos tiempos de posguerra vivía de forma muy sencilla, sin ningún lujo,
pero los amigos de Sasha siempre eran bienvenidos en esta casa. Por eso Yuri
visitaba a menudo y con mucho gusto a su amigo. Y lo más importante: se podía
hablar sin preocuparse de que alguien más los escuchara. Además, sus encuentros
se habían convertido en discusiones secretas sobre los problemas científicos
más importantes, y principalmente sobre la futura «teoría del colectivo». Desde
luego, no había ningún acuerdo previo y los encuentros nunca se realizaban a
una hora determinada, y los muchachos por lo general discutían solo entre
ellos.
De estos
encuentros «secretos» en el apartamento de Plunguyán se acordaban todos los
participantes, incluso quienes nunca estuvieron allí y solo lo supieron por
otros. Al principio y durante un largo tiempo, en un «seminario de cocina» bajo
el nombre de Grupo de Estudios de Origen de la Cultura, participaron solo dos
personas: Yuri y Alexandr. Generalmente, Yuri exponía sus reflexiones sobre
algún problema en particular, mientras Alexandr y más tarde otros lo escuchaban
con gusto y participaban en las discusiones propuestas. Knórosov había reunido
un público pequeño pero fiel ante el cual podía exponer sus ideas. Las
reuniones en forma de seminarios que se llevaban a cabo en la cocina habían
comenzado en otoño de 1946, y para el verano de 1947 ya se habían terminado por
la época de exámenes de fin de año. Además, Yuri se fue a una expedición a
Corasmia. En otoño volvieron a reunirse. Al grupo inicial se unió un personaje
más: el futuro poeta infantil Valia Bérestov, que había ingresado en la
Facultad de Historia en 1946. Él era seis años más joven que Yuri, estaba en un
curso menor y, de una manera apasionada que le era propia, admiraba los
conocimientos de Yuri. Le parecía que él era un verdadero científico sabio. El
interés en Asia Central (Valia había vivido allí durante un tiempo), en la
poesía y en la creatividad infantil acercaron a los jóvenes. A Bérestov le
interesaban las imágenes creadas por los niños y Knórosov ya pensaba en
problemas de la teoría de Haeckel y su aplicación en el desarrollo de la sociedad
y la civilización. Ambos fueron muy influidos por un libro publicado en 1933
por el poeta infantil Kornéi Chukovski, titulado De dos a cinco. Estaba
dedicado al estudio de la psique de los niños de esta edad y al proceso de cómo
aprenden a hablar. En pocas palabras, había mucho de que conversar.
El último
que se integró al seminario fue un alumno de noveno año de secundaria con el
nombre de Sasha Piatigorsky. Él apareció de una forma bastante casual;
Plunguyán lo había encontrado en casa de la esposa de su primo. Así es como él
se acuerda de este encuentro:
Era un
adolescente excesivamente comunicativo y presuntuoso. Le halagaba conocer a un
estudiante universitario y la posibilidad de demostrar su erudición: a veces
iba a mi casa, a menudo con su compañero de clase Leontovich. Una vez tuve la
imprudencia de contarle acerca de Yura e invitarlo a nuestros encuentros.
Después de eso, ya iba sin invitación alguna. Aunque, siendo honesto, se
sentaba en silencio y no se entrometía en la conversación.
El propio
Piatigorsky describió este encuentro de una forma diferente: supuestamente él
había dicho algo acerca del origen de la religión, sobre la que (según sus
propias palabras) tenía «el mismo conocimiento que de la lengua sumeria».
Entonces, según sus fantasías, Sasha Plunguyán, sabiendo que esta trama le
interesaba mucho a Knórosov, dijo: «Venga a mi casa, usted escuchará a Yuri
Knórosov. ¡No lo podrá escuchar en ninguna otra parte del mundo!». Es decir,
según esta versión, tanto para Knórosov como para Plunguyán fue una suerte
increíble escuchar las declaraciones del alumno de secundaria acerca de
religión. Es muy difícil creerlo, incluso teniendo mucha imaginación, en
especial si tomamos en cuenta que Knórosov no soportaba a los habladores
huecos.
En «el
seminario de cocina», Yuri, Alexandr, Valentín y el incorporado Piatigorsky se
reunían usualmente una vez a la semana. Ellos ya no se llamaban entre sí
“compañeros” como era con las muchachas, sino que tenían su propia forma de
tratarse. Se dirigían uno al otro ni más ni menos que de «usted» y llamándose
mutuamente gentleman. Las discusiones eran sobre los problemas de
la historia. No hacían anotaciones de estas reuniones. Solo hay recuerdos de
Plunguyán.
Las
discusiones se construían usualmente en forma de intercambio de opiniones
acerca de un nuevo libro o artículo de un especialista conocido. Para ser más
exacto, nuestras discusiones eran una especie de conversaciones en el género de
las table-talks de Pushkin. En relación con el estudio de las imágenes
paleolíticas y neolíticas, discutíamos activamente el problema general de la
evolución del arte visual (la pintura). Yo propuse este tema y Yura estuvo de
acuerdo con mucho gusto.
El objeto
principal de nuestras discusiones, que se prolongaban durante varias horas, era
el problema de la evolución de la categoría de estilo y de sus componentes: el
tema, la semántica, la composición de la imagen y sus herramientas. La
evolución del estilo la examinábamos en forma de las etapas del desarrollo
consecutivo de la imagen sincrética de una sociedad primitiva hasta el arte
moderno, pasando por las fases principales: el realismo, el naturalismo, el
simbolismo. El contenido principal y el estímulo de cada etapa era excluir de
la imagen «excesivos componentes no informativos». En general, la evolución se
determinaba por leyes inmanentes que nosotros no discutíamos en aquel entonces.
En el
contexto de los problemas del chamanismo nos interesaban en particular las
imágenes paleolíticas y neolíticas que reflejaban la mitología y los rituales
de los chamanes. Yo trabajé con este problema en Yelábuga. Mi trabajo fue
dirigido por Bíbikov y Ravdonikas. Ellos no solamente me proporcionaron la
bibliografía correspondiente, sino que también me exigieron que escribiera
acerca de todo lo leído y presentara unas conclusiones breves para su
evaluación. En aquel momento yo había comenzado a copiar las pinturas rupestres
de Carelia, Escandinavia y África del Norte. Le enseñé mi colección a Yura y él
cordialmente aprobó mi iniciativa.
Para
Knórosov las ideas del fundador de la neurogenética evolutiva nacional Serguei
Nikoláievich Davidenkov (1880-1961) adquirieron un gran significado en la
formación del concepto de los rituales del chamanismo. Knórosov lo conocía por
la monografía Los problemas evolutivos y genéticos en la neuropatología. Este
libro se publicó en una edición limitada en 1947, y fue prohibido
inmediatamente después de la época de exámenes de la Academia de Ciencias
Agrícolas de la Unión Soviética (VASKHNIL), en el otoño de 1948. Knórosov
literalmente no se separaba de este trabajo y constantemente discutía las ideas
de Davidenkov. Le interesaba en particular el papel del «contingente
especializado» en el colectivo primitivo como el portador del intelecto y el
papel de la mitología y los rituales de los chamanes…
Los
recuerdos sobre la vida de posguerra de Yuri Knórosov y sus correspondientes
relatos pertenecen a personas diferentes. Cada uno le agregaba sus propias
reflexones y conclusiones. Si juntamos todas estas versiones, descartando solo
las notoriamente imposibles, obtenemos la historia del estudiante Yura
Knórosov. Sin embargo, estos cuentos recuerdan a una especie de leyenda o, a su
modo, la «vida de un santo».
En gran
medida circulan en internet precisamente los cuentos episódicos inventados por
Piatigorsky. Por ejemplo, según estos episodios de los «recuerdos» de
Piatigorsky, Knórosov supuestamente declaraba: «¿Qué es la historia?
Recuerden, gentlemans, la historia es la historia de la conciencia.
Donde no hay conciencia, allí no puede haber ninguna historia. Es un invento de
tontos». O: «Si quieres saber algo, entonces la lengua no debe ser un problema.
Es suficiente tener un diccionario y una gramática». Más adelante, Piatigorsky
le contaba con entusiasmo a Viacheslav Vsevolodovich Ivanov de su «amistad» con
Knórosov y de cómo discutían los problemas científicos de Mojenho-Daro con él.
Además,
según las palabras de Ivanov, él hablaba de su admiración por el escolar,
entusiasmado porque en Knórosov siempre se sentía la grandeza de la intuición;
es decir, podía haber algo que no supiera, pero lo sabía como por encima del
conocimiento. Él parecía conocer anticipadamente la respuesta. Otras personas
necesitan estudiar durante mucho tiempo, como su lingüística. Él nunca estudió
nada sistemáticamente y sabía mucho más que todos nosotros. Es decir, su nivel
de penetración intuitiva era muy grande.
Y esta
era la única declaración de Piatigorsky sobre Knórosov con la que es difícil no
concordar.
En estas
circunstancias, solo Plunguyán tiene el derecho de evaluar la veracidad o
simplemente la honradez de los cuentos del novelista Piatigorsky. En cuanto a
estos cuentos, tiene una actitud más que escéptica. Hay que añadir que los
recuerdos de otros contemporáneos y participantes de los acontecimientos del
periodo moscovita en la biografía de Knórosov testifican inequívocamente en
favor de la posición de Aleksander Márkovich. Más tarde Plunguyán, con su
característico sentido del humor, de una manera muy exacta se burla de las
fantasías de Piatigorsky acerca de Knórosov:
El alumno
de secundaria Piatigorsky en 1945 resulta estar en un grupo que había
organizado el alcohólico desmovilizado, el teniente de artillería Knórosov
«inolvidable y primer maestro de la vida, verdadero maestro, gran científico»
(aunque la verdad es que en la siguiente página él llama a Toporov su «primer
maestro real»). Knórosov «conducía conversaciones inolvidables» relativas a
«problemas generales de la historia». Trataba continuamente a sus oyentes
llamándolos gentlemans. El grupo estaba formado por el propio Piatigorsky, el
futuro conocido escritor infantil Valentín Bérestov y un «armenio desconocido».
Posteriormente Piatigorsky recordará el nombre, la dirección e incluso la
nacionalidad del armenio desconocido: «En la casa, en la cocina de su compañero
de facultad Sasha Plunguyán, en el metro Elektrozavódskaya. Ellos tenían un
pequeño apartamento en Moscú. Era una familia muy judía… La familia soportaba
una existencia soviética precaria; una tal semiintelectualidad. ¿Se acuerda de
la cultura de las cocinas? […] Se terminó cuando Knórosov dijo: Gentlemans, ya
no nos vamos a ver. Es el segundo mes que me vigilan. Y a nosotros también nos
van a acusar de organizar un grupo. Ya han arrestado a tres jóvenes de la
Facultad de Historia». (Les pido perdón a los lectores, pero en este lugar
estoy obligado a hacer un breve comentario. El apartamento era de tres
habitaciones; mi madre era una profesora mayor de la Academia de Derecho
Militar; mi hermana era doctora en ciencias técnicas. La ascendencia de nuestra
familia se manifiesta desde finales del siglo XIV e incluye una serie de
científicos, teólogos y escritores conocidos: por ejemplo, mi tatarabuelo fue
el primer traductor de Pushkin al yidis; se menciona en la enciclopedia de
Brockhaus y Efron.)»
Luego,
Piatigorsky cuenta que, después de haber trabajado en Moscú, la carrera de
Knórosov «de repente empezó a crecer en San Petersburgo, llegó a ser doctor,
académico, la persona que descifró la escritura maya» (en realidad Knórosov
nunca fue académico). La delicadeza innata que tenía Piatigorsky no permitió
interesarse en las circunstancias de su muerte. De acuerdo con textos de
Mitrojin, Filonenko, Revzin y otros, el mismo Piatigorsky falleció en su propia
casa en Londres, en el cenit de su gloria, rodeado de numerosa familia. En
Rusia se creó una sociedad y se estableció una medalla de honor en su nombre
(Florensky, Losev, Averintsev y Toporov no tuvieron el privilegio de semejantes
honores). En los obituarios lo llaman filósofo y maestro genial, «la voz del
Señor».
Sea como
fuere, las reuniones secretas en casa de Sasha Plunguyán siguieron
constantemente, hasta que Knórosov se fue a vivir a Leningrado a finales de
1948. Antes de su partida, los compañeros decidieron dividir las esferas de sus
futuras áreas científicas: a Sasha Plunguyán le tocó la de las artes visuales.
En los años siguientes, cada carta suya comenzaba por la pregunta acerca de
«qué cosa había hecho cada uno de ellos en cuanto a su parte». Pero las
respuestas eran tristes: Valia Bérestov había abandonado la etnografía y se
dedicaba a la poesía infantil y Sasha Plunguyán había comenzado a trabajar en
la industria aeronáutica. Nadie se acordaba de Piatigorsky, ya que como lo
definió después Knórosov, en cuanto al plan científico «ni siquiera tenía algo
para robar». Sin embargo, los amigos se encontraron un par de veces ya estando
en Leningrado y se intercambiaban cartas constantemente. Plunguyán recibió dos
cartas de parte de Knórosov. La primera era una especie de análisis detallado
de su informe sobre el trabajo realizado con respuestas a preguntas planteadas.
Lamentablemente esta carta de muchas páginas no se conservó: Piatigorsky se la
pidió a Plunguyán jurando que la regresaría al día siguiente. Después de esto,
ya nunca más apareció. La segunda carta afortunadamente sí se conservó. Hay que
añadir que hasta sus últimos días Knórosov tenía el hábito de escribir las
cartas con copias. A veces enviaba las copias a varios destinatarios,
conservando para sí mismo una de ellas. Muchas de estas copias ahora se
encuentran en el archivo de Knórosov en Estados Unidos, que vendió su heredera
después de la muerte de Yuri Valentínovich[8].
Pero en
aquel momento, después de haber terminado en la MGU, el «seminario de cocina»
no había muerto para nada, sino que siguió funcionando. Más tarde, en
Leningrado dicho seminario no solo se realizaba en forma de correspondencia,
sino en el formato habitual pero ya con la participación de Lev Nikoláievich
Gumilióv, hasta su arresto en 1949.
Tema:
¿los cultos chamánicos o el desciframiento de la escritura maya?
En la
universidad, Yuri estaba apasionado por sus estudios; sin embargo, formalmente
el objeto de éstos no eran los mayas. En esa época le interesaban sobre todo
las prácticas chamánicas, con su nombre oficial: la «religión primitiva», lo
cual había predeterminado la asignación de Tókarev como su asesor de tesis. Al
mismo tiempo, se inscribió al seminario especial del profesor Tolstóv, llamado
«El animismo y el chamanismo de los kazajos». En 1943, Tolstóv aceptó ser el
decano de la Facultad, y ocupó el puesto después de Serguei Skazkin. Durante la
guerra, y aún un tiempo después, en la universidad faltaban los manuales.
Entonces, en calidad de estos, durante la guerra servían las copias de las
conferencias escritas a mano. Tener los ejemplares escritos a máquina era todo
un lujo. Las conferencias de Tolstóv, Tókarev y otros grandes científicos
pasaban de una mano a otra. Algunos se acuerdan de que en aquel entonces muchos
profesores dictaban sus conferencias para su propio placer. Por ejemplo, Maxim
Grigorievich Levin tenía un brillante curso de antropología calculado para un
semestre. Él lo dictó durante todo un año. Le gustaba tanto a él como a sus
estudiantes.
Hay que
señalar que en los «ruines noventa» (así se llaman ahora los años de esa
década, fatales para Rusia), en la Facultad de Historia, de cierta forma esta
práctica se vio obligada a revivir. Por acuerdo mutuo con el director de la
cátedra del Viejo Mundo, Vasily Ivánovich Kuzischin, yo impartí a los
estudiantes (incluso a aquellos que eran de otras universidades) el curso de
epigrafía maya sin tener plaza de profesora de la Facultad de Historia y sin
recibir ninguna remuneración. En cierto modo esto permitió conservar la escuela
de Knórosov. En ese tiempo, al editar el manual Historia de la antigua
Roma, Vasili Ivánovich incorporó una parte titulada «Tiempos antiguos del
Nuevo Mundo».
Pero en
los años de posguerra todo era mucho más complicado; los profesores trabajaban
como podían. En el verano de 1946, Tókarev organizó una práctica estudiantil de
etnografía en los alrededores de Moscú. La expedición se dirigió al pueblo de
Velednikovo, donde Serguei Aleksándrovich rentaba su casa de campo. Estaba muy
cerca de Pavlovskaya Sloboda, que se ubica en la región de Istra. Ahora esto se
determina como kilómetro18 desde MKAD (el periférico de Moscú), por la
autopista Novorizhski. Las primeras memorias oficiales acerca de Pavlovskaya
Sloboda aparecen a principios del siglo XVI, pero ahora ha quedado muy poco de
la antigüedad: las colonias residenciales «privadas» han terminado con todo.
Después de la guerra, cuando en Velednikovo ni siquiera había electricidad, los
estudiantes se pasaban todo el verano midiendo las viejas casas, e incluso los
graneros y los objetos guardados en las casas… En pocas palabras, los
estudiantes tenían verdaderas prácticas.
En
septiembre de 1946, comenzaron las clases del cuarto curso, donde estaba Yuri.
La derogación de tarjetas en Moscú fue el gran acontecimiento de aquel tiempo.
Esto fue a finales del año, el 17 de diciembre. Ese día, desde muy temprano los
estudiantes encontraron las mesas cubiertas con sábanas blancas en los largos
pasillos altos del primer piso de la Universidad. Ahí estaban entregando
dinero. Al principio, con el dinero se podía comprar solamente pan blanco y
azúcar; pero esto significaba que la vida estaba mejorando poco a poco…
Precisamente en esos días, a Yuri le ofrecieron una cama en la residencia
estudiantil; sin embargo, a menudo pasaba las noches en otros sitios, en casas
de diferentes compañeros, entre los cuales de preferencia estaba su amigo Genia
Troinik. Incluso después, cuando Knórosov ya se había instalado en Leningrado y
viajaba a Moscú, él se hospedaba a menudo en casa de Guenia, quien después de
la universidad daba clases en una escuela e incluso se había vuelto su
director.
Yuri
Knórosov nunca daba la impresión de tener buena salud. Ni siquiera tenía 25
años pero se veía… medio encorvado, absolutamente «no combatiente», para nada
deportivo. Su forma de caminar daba la sospecha de que tenía los pies bastantes
planos; tosía un poco. Pero los ojos… Debajo de las cejas espesas, él tenía los
ojos de un color azul profundo que siempre brillaban y embrujaban a sus
interlocutores. Y, por supuesto, los ojos atraían a las damas.
A Yuri le
encantaba estudiar los cultos chamánicos en la cátedra de etnografía, y al
mismo tiempo trataba de entender la escritura maya. Tolstóv y Tókarev estaban
muy contentos con este estudiante prometedor; cada uno soñaba con incorporarlo
en el desarrollo de sus propios «proyectos», como se diría ahora. A Tolstóv,
Knórosov le parecía aceptable en cualquier tipo de temas: fuera chamanismo o
estudios americanistas, que era una nueva área apenas creada por él en el
Instituto de Etnografía.
Pero
Yuri, sobre todo después de haber leído el artículo de Thompson de la colección
Smithsoniana, estaba obsesionado con la idea del desciframiento de la escritura
maya. En la Facultad de Historia no enseñaban lingüística. Yuri había comenzado
a estudiar estas materias por su propia cuenta. No era casualidad que Knórosov
conociera el artículo del renombrado mayista alemán Paul Schellhas, titulado
«¿El desciframiento de jeroglíficos mayas es un problema sin solución?»[9]. El
propio Knórosov lo menciona en la entrevista a Tiahoga Ruge en 1996, para la
película documental, insistiendo en que no era nada casual y había sucedido
todavía en Moscú.
Hay que
tomar en cuenta que la Biblioteca Estatal Lenin (la principal biblioteca
nacional), con sus enormes fondos, se encontraba en aquellos tiempos muy cerca
de la Facultad de Historia, a cinco minutos de camino. La literatura necesaria
estaba también en los fondos del Instituto de Etnografía, donde el asesor de
Knórosov, Serguei Tókarev, encabezaba el área de estudios americanistas y podía
solicitar cualquier publicación necesaria, como se acostumbraba hacer en la
Academia de Ciencias. Además, el importante trabajo de Schellhas relativo a
mitología y lectura de jeroglíficos con las denominaciones de los dioses mayas
(Representation of Deities of the Maya Manuscript), publicado en Estados
Unidos en 1904, se volvió a publicar repetidamente.
Pero
¿cómo había llegado la publicación hasta el estudiante? Lo más probable es que
el mismo Tókarev se lo diera a Yuri. Precisamente a este tiempo se remonta la
historia oficial relativa a la pregunta que posteriormente le hacían siempre a
Knórosov: ¿Cómo se había animado a dedicarse al desciframiento maya? Yuri
Valentínovich me explicó que todo se decidió prácticamente «en una apuesta».
De
cualquier forma, en 1945 llegó a las manos de Knórosov el artículo recién
publicado del investigador alemán Paul Schellhas, titulado «El desciframiento
de la escritura maya: un problema sin solución». Según la versión del
periodista Agranovski, que tras la famosa defensa publicó su ensayo «Los
felices», donde se contaba del descubrimiento de Knórosov, fue Tókarev quien le
dio el artículo a Yuri.
—¿Vio?
¿Leyó? –preguntó el profesor Tókarev, agitando la revista extranjera recién
recibida.
—No,
Serguei Aleksándrovich, no vi –contestó Knórosov.
—¡Mira
qué es lo que está escrito aquí!
En la
revista había un artículo de un gran lingüista alemán, Paul Schellhas, con un
melancólico título: «El desciframiento de la escritura maya: un problema sin
solución». El autor llegó a esta conclusión después de haber gastado 50 años de
su vida resolviendo el antiguo enigma. Él escribía que en la escritura maya no
había frases, tampoco había formas gramaticales. Sólo había nociones rituales.
Todos los intentos de leerlas fueron inútiles[10]…
Luego, el
autor narra de un modo pintoresco que Tókarev propuso a Knórosov estudiar a los
mayas y Yuri se había quedado pensando e imaginando los años perdidos sin
sentido. Y decidió: «¡Aquí está la verdadera obra con la que soñaba!» Y fue ahí
cuando Tókarev le ofreció al estudiante: «¿No quiere estudiar eso, Yura? El
asunto es sumamente complicado. Pero supongo que Schellhas no tiene razón, y
habrá que contestarle y defender el prestigio de la ciencia»[11].
No cabe
duda de que entre Tókarev y Knórosov tenía que haber sucedido algún tipo de
conversación sobre el desciframiento de la escritura maya. En primer lugar,
porque Yuri ya estudiaba a los mayas, y por eso mismo Tókarev le llevó a él, un
simple estudiante, el artículo extranjero recién publicado. Es probable que
Tókarev quisiera demostrar que este tema ya estaba definitivamente «cerrado».
Además, responder a un famoso científico no le tocaba a un estudiante
desconocido. Se suponía que, por el estatus, eso le correspondía a un
científico realizado, un investigador del instituto académico. Es evidente que
Knórosov, quien hacía tiempo ya se había sumergido en los estudios de la
escritura maya, tomó las palabras de su asesor como un desafío o estímulo
personal: contestaremos a Schellhas y descifraremos la escritura. Entonces, en
aquel glorioso 1945, se hizo una especie de apuesta sobre el desciframiento de
la escritura maya. Knórosov estaba convencido de que Tókarev no creía en él y
que hacía todo solo por hacer rabiar a Tolstóv, a quien «detestaba».
En todo
caso, el artículo alemán de alguna manera puso de relieve sus propios planes
científicos. Incluso Yuri dejó durante un tiempo los estudios de prácticas
chamánicas para responder al desafío de Schellhas: «¿Cómo que este problema no
tiene solución? Lo que fue creado por una mente humana tiene que ser entendido
por otra mente humana. ¡Desde este punto de vista, no existen problemas que no
tengan solución y no pueden existir en ninguna de las áreas de la ciencia!».
Esta postura, que mantuvo durante toda su vida, Knórosov la expresó también en
1996, en aquella entrevista para una película mexicana.
No hay
duda de que Yuri revisó meticulosamente los catálogos de todas las bibliotecas
de Moscú para encontrar la literatura necesaria. Probablemente este era el
primer paso para responder al desafío de Schellhas.
Sea como
sea, en agosto de 1948, cuando Tókarev escribe un perfil personal de Knórosov
para su primer intento de entrar al doctorado él ya menciona un gran avance en
el desciframiento de la escritura maya y la traducción de la Relación
de las cosas de Yucatán, de fray Diego de Landa.
Los
«compañeros» y los gentlemans no estaban para nada
sorprendidos de la nueva afición de Knórosov. Existe una especie de personas
especiales que pueden tener las ideas más increíbles, y la gente que las rodea
muy rápidamente comienza a tomarlas sin ninguna sorpresa; las toman como si se
tratara de algo común. La gente solo exclama de admiración por dentro –y espera
otro milagro. Están seguros de que esto sucederá indudablemente. Y se
sorprenden en el caso de que tal milagro no ocurra. Yuri Knórosov provocaba tal
actitud. Sin embargo, hablar de los resultados todavía era temprano. «Nosotros
no nos olvidamos de nada, sólo lo posponemos», amaba repetir.
Poema
Todos los
testigos de esa época señalan que, inmediatamente después de la guerra, a la
MGU llegó una cierta libertad ideológica y un estallido de la creatividad casi
incontrolable. Los estudiantes publicaban periódicos murales, revistas escritas
a mano, escribían artículos sobre temas actuales o de interés para todos. Los
excombatientes de guerra que habían traído la victoria se sentían con el
derecho de expresar su opinión en cuanto a los problemas existentes. En cambio,
los administradores, que habían quedado en retaguardia, así como los
funcionarios del Partido Comunista, no se atrevían ponerlos a su lugar. Al
parecer este entusiasmo espiritual «de abajo» en la MGU, que siempre ha sido
una ufana vanguardia avanzada de la ideología, reflejaba el espíritu común en
el país. Según los recuerdos de Mira Gueffen, los estudiantes comenzaron a
publicar una revista escrita a mano en la que participaban poetas y prosistas;
incluso agregaron ensayos etnográficos utilizando los materiales de sus propias
expediciones.
Por lo
visto, tras el ascenso espiritual común en el país, Yura comienza a escribir un
poema junto con sus hermanos. Precisamente así es como se ha conservado, con su
nombre original: «poema». Al parecer lo escribían reuniéndose en la misma casa
del muelle Smolenskaya. La victoria de la Unión Soviética en la Gran Guerra
Patria inspiró a los hermanos Knórosov para escribir este poema. Ahora es
bastante difícil imaginar de qué manera trabajaban los hermanos con el texto,
pero a Yuri le tocaba la parte histórica. Y no solamente la parte histórica,
sino también la poética: su hermano Boris apreciaba mucho el talento poético de
su hermano menor, al que delegaban un texto consolidado y sus propias ideas.
Afortunadamente, no solo se ha conservado el texto del poema, sino incluso las
variantes y las correcciones que recopilaron los sobrinos de los Knórosov:
Alexandr, Tatiana y Natalia.
El poema
comenzaba por el índice, en el cual se puede sentir el aliento de aquellos
tiempos lejanos:
Seguey
Karpenko, un gran especialista en la historia de Rusia de tiempos
contemporáneos, y Alexey Kilichenkov, el mayor especialista en la historia
militar de Rusia del siglo XX, en un mensaje personal, hicieron un comentario
muy interesante acerca de la periodización de la guerra propuesta por los
hermanos Knórosov:
Es
curioso que la periodización de la Gran Guerra Patria propuesta por ellos
entrara en conflicto con la periodización oficial estalinista que activamente
se inculcaba en los primeros años de posguerra. A diferencia de ella, los
Knórosov destacaron los combates fronterizos del verano-otoño de 1941, cuando
el Ejército Rojo fue derrotado y hubo grandes pérdidas, como un periodo
independiente, y separaron la batalla de Stalingrado y la batalla de Kursk como
sucesos сruciales de los cambios fundamentales que hubo durante la guerra. Es
decir, ellos se aproximaron mucho más a la periodización moderna que los
historiadores y los ideólogos de la última década estalinista. Es probable que
ya en aquel entonces tanto los ex combatientes como las personas instruidas que
habían pasado la guerra en la retaguardia entendieran de una forma más o menos
clara la importancia de los sucesos decisivos tanto de la Gran Guerra Patria
como de toda la Segunda Guerra Mundial: las batallas de Stalingrado, Moscú y
Kursk.
POEMA.
Comenzaba con la declaración de amor a la patria:
El
silencio abraza los campos,
La niebla
en los claros del bosque se levanta
En las
tierras bajas del río mediante un velo
La niebla
de la mañana se vuelve blanca.
Las hojas
de abedules y álamos
Murmuran
sin sonido con el amanecer
Como si
compartieran un secreto
Sobre los
sueños y los misterios de la oscuridad.
Los ríos
en forma de una amplia raya
Están
cerrados en un semicírculo como si fuera un marco,
Brilla
con rocío de plata
El prado
no guadañado y floreciente.
Sobre los
campos las lejanías se aclaran.
El aire
azul está fresco.
Tras las
colinas lejanas
Se ha
encendido el alba como un plumazo.
Los
colores dorados se vuelven más brillantes,
El rayo
resplandece: llega el amanecer…
Era
junio… era un sábado…
De año
pacífico cuarenta y uno…
Sale el
sol dorado,
El aire
se vuelve más frío y fresco,
La
celeste mañana se calienta
Con el
esplendor de los rayos del sol.
Mira al
mundo desde las alturas de un vuelo
¡Que
calurosamente estalle una y otra vez
En el
corazón ardiente del patriota
El amor
puro a la Patria!
Miramos
con orgullo comprensible
Las
lejanías de nuestras fronteras,
Estando
orgullosos de nuestra Poderosa Patria
La cual
es inmensa por derecho.
Todo el
texto es un himno de alabanza a Rusia. Es increíble pero, aun con todo este
patriotismo exagerado, los hermanos Knórosov ni una sola vez llamaron a su
patria Unión Soviética. La historia de Rusia es la gloria militar y la
laboriosidad del pueblo. Así es como se construye la narración, mediante los
principales hitos del buen pasado y el presente de la patria. Recuerdo que una
vez me impactó cómo Yuri Valentínovich, cuando apenas nos estábamos conociendo,
contaba acerca del combate de defensa de Moscú y admiraba a Zhukov. Pero no me
sorprendió el hecho de que le «interesara» este tema, que estaba muy lejos de
los indígenas mayas, sino con qué abierto orgullo mi maestro contaba los
acontecimientos de principios de 1942, mencionando detalles diminutos. Y sólo
muchos años después, al ver las líneas del poema dedicadas a Moscú, entendí su
sincero sentimiento de éxtasis.
¡Amada
capital, puedes estar orgullosa!
Por
primera vez en una batalla mundial
¡La
primera página de la victoria
Ha sido
inscrita por ti!
Bandera,
noticias y reflejos
De tu
victoria guían al combate.
La gente
simple de todo el planeta
Te llaman
la esperanza,
El
bastión de la verdad y la defensa.
Truena el
rumor popular,
El amor y
el orgullo, la gloria
Están
fusionados en dos palabras:
¡Stalin y
Moscú!
Estas
líneas del pasado, que fueron escritas en aquellos tiempos lejanos no por
poetas, no para ser publicadas y ni siquiera para público alguno, probablemente
ahora a alguien le parezcan bastante ingenuas. Los numerosos y flamantes
«demócratas liberales», así como los «disidentes», de acuerdo con los giros de
la veleta política, se convencerán a sí mismos de que eso no podría haber
pasado. Pero estas líneas las escribieron personas muy inteligentes que pasaron
honestamente por la guerra y que amaban a Rusia como la amaron muchas
generaciones de Makárov y Knórosov. Nadie puede acusar a los Knórosov de
hipócritas o de mimetismo político. Ellos siempre sirvieron a Rusia y al pueblo
ruso.
En
ebullición de los grandes días
Hubo
muchas desgracias,
Cada paso
era indudablemente difícil.
¡Pero
cada paso era un paso hacia adelante!
En ese
entonces el menor de los hermanos, Yuri Knórosov, tenía 25 años. Llaman la
atención sus líneas, que expresan algo como un «programa de vida»:
El héroe
no vence solo
Los
soldados son fuertes por su unión,
El barco
vaga sin el compás
Por
voluntad del viento y la ola.
Sin
conocimientos científicos
La
expedición de los valientes
está
condenada a la muerte.
Los
esclavos no podrán superar a los señores
Mediante
los elementos de levantamientos violentos.
Knórosov
reflexionó sobre esta idea acerca de la prioridad del conocimiento teórico
sistémico ante la práctica desgastante de lanzamientos caóticos durante toda su
vida, incluso en el marco de su «teoría del colectivo». No es casual que
tuviera una selección de ejemplos de las obras literarias, los cuales servían
para demostrar lo siguiente: siempre gana el intelecto y no la fuerza o la
habilidad; siempre gana el conocimiento tranquilo y no las acciones histéricas
sin objetivo concreto.
Sin
embargo, el «deshielo» de la posguerra no duró mucho. A finales de 1948, todas
las tuercas ideológicas que estaban aflojadas fueron cuidadosamente
atornilladas. Los excombatientes de la guerra estaban bajo control, los
culpables y la gente bajo sospecha de librepensamiento fueron castigados. Todo
regresó a su lugar. Pero el poema ha quedado como el testimonio de aquel
ascenso del patriotismo y el orgullo por el país que siempre fueron inherentes
a Knórosov.
Por
cierto, el poema refuta completamente las conjeturas liberales y disidentes
características de Piatigorsky, quien inventaba mentiras sobre una orientación
casi antisoviética en los intereses científicos de Knórosov. Semejantes cuentos
se venden mejor en el Occidente, adonde como una rata de barco se dirigió
vivamente Piatigorsky. Knórosov nunca tuvo el menor interés en migrar allá,
despreciando francamente a todos estos «migrantes por salchichón»[12].
Los
Knórosov servían a Rusia tanto en las buenas como en las malas. En 1990, Yuri
Valentínovich recortó de algún periódico una imagen (desde luego tenía varias
de este tipo) y me la enseñó: en el centro aparecía un oso grande, al cual de
todas partes se habían prendido pequeñas bestias con grandes dientes que lo
estaban destrozando. Knórosov le dio a cada una de estas bestias asquerosas el
nombre de un político de aquel tiempo, comenzando con Gorbachov. Pero en ese
entonces, en los primeros años de posguerra, faltaba mucho para llegar a eso…
Documento de comisión de servicio de Yuri Knórosov para participar en la
expedición de Corasmia.
La
expedición de Corasmia. Dhikr en Mazar de Shamun-Nabi
Después
de terminar en 1946 el aciago tercer curso universitario, que ya se había
alargado, y después del cuarto curso, bastante exitoso, en el verano de 1947
Yuri se fue a hacer prácticas a Asia Central. Ya no se trataba de las prácticas
domésticas en los alrededores de Moscú; era una práctica verdadera: la
expedición de Corasmia que había organizado Tolstóv todavía antes de la guerra[13].
Inmediatamente después de la guerra, la expedición se reanudó. Le expidieron a
Yuri una verdadera identificación, donde por alguna razón la fecha de entrega
era posterior a la fecha del comienzo de la expedición. Al parecer, en lugar
del rector, la firma se la puso la misma señora E. Manuilskaya que hacía tiempo
le había negado el ingreso a la universidad.
DOCUMENTO
DE EXPEDICIÓN
Ha sido
entregada al estudiante de la Universidad Estatal M. V. Lomonósov de Moscú a
Knórosov Yuri Valentínovich. El documento testifica que él es enviado a la
región de Corasmia para las prácticas laborales desde el 1 de julio hasta el 1
de septiembre de 1946.
Pasaporte
XIV-РТ 732982
El rector
de MGU - firma ilegible -(profesor I. S. Galkin)
Fecha:
20/VII/1946, Moscú, 9, Calle Mojovaya, 11.
Telefoto
К 3-57-65
Ahora ya
es bastante complicado reconstruir con detalles los acontecimientos de estas
expediciones. Se han conservado los documentos de 1946; inclusive la carta del
presidente del consejo regional de Kungrad en idioma karakalpako con la
indicación de proporcionar a la expedición etnográfica al guía-intérprete con
apellido Berdibaev. La fecha de entrega del documento corresponde a 23.09.1946,
lo cual rebasa la fecha de identificación de trabajo de Knórosov.
Por
primera vez, a Yuri le tocó formar parte del destacamento dirigido por la
etnógrafa de Leningrado Claudia Ivánovna Zadýchnaya, una típica custodia del
museo. Una vez Yuri la asustó mucho. Los tiempos eran difíciles, todos acababan
de sobrevivir la guerra; por lo tanto, el sentimiento de miedo era muy fuerte y
no dejaba incluso a los jóvenes estudiantes. Yuri se comportaba como si se
hubiera «caído de la Luna»: no hacía caso a nadie, se dedicaba a hacer lo que
le interesaba. Y peor era que le parecían interesantes muchas cosas. En pocas
palabras, Zadýchnaya lo trataba con mucho cuidado, esperando cualquier truco
del impredecible practicante.
El
sistema de la expedición de Corasmia era así: primero todos los estudiantes
iban a las excavaciones con Tolstóv; luego, después de las excavaciones se
realizaba un trabajo independiente en tres grupos etnográficos. En esta
expedición, Yura Knórosov y Mira Gueffen quedaron en el mismo grupo, donde
había ocho personas más. Los estudiantes se dirigieron a Uzbekistán en tren, en
el vagón coche-cama más barato. Había costado mucho trabajo conseguir los
boletos; además, había más pasajeros que lugares, incluso tomando en cuenta los
estantes superiores destinados para el equipaje. Dormían por turnos. Algunos
estaban acostados; otros estaban parados, esperando su turno. Después de que
Yuri cediera modestamente su lugar a alguien, le propuso a Mira… ir a beber cerveza.
La chica estaba apenada: ella nunca en su vida había tomado cerveza, ni
siquiera la había probado, y respondió: «No creo, me da un poco de miedo…»
Knórosov, con mucha autoridad, dijo: «No se preocupe. Yo le enseñaré…»
Así es
como había comenzado la expedición. Knórosov, burlándose, llamaba las
excavaciones «obras de suelo». Los participantes han conservado unos brillantes
recuerdos acerca de la etapa arqueológica y acerca del cortejo de Yuri a Galina
Látysheva (futura especialista en historia de Moscú). Galina era amiga de Mira
y era como siete años mayor que ella. Es decir, ella era coetánea de Yuri y él
la «cortejaba». Según la opinión de la mayoría, lo hacía «de una forma
puramente platónica». Yuri acompañaba a las chicas a todas partes. Mira
recuerda que las acompañaba «incluso cuando necesitábamos ir al baño. Se nos
dificultaba mucho explicárselo. Era más fácil llevarlo con nosotras…» Yuri no
era una persona conflictiva, pero Galina le contaba a Mira que ellos a veces
podían terminar discutiendo…
Uno de los grupos que participaron en la expedición de Corasmia.
Los
paseos entre las excavaciones con «el silencioso andar de tigre», al cual se
necesitaba acostumbrarse, eran inolvidables. Mira Gueffen los recordaba de una
forma pintoresca: «Una vez por la noche vi cómo salió del saco de dormir y
acechaba con su paso de tigre al horizonte masculino…» Knórosov realmente tenía
una extraña forma de caminar. Mucho después mi esposo, Guillermo Ovando, que
logró organizar por primera vez el viaje de Knórosov a Guatemala, lo llamó
Pantera Rosa por su forma de caminar. El nombre se lo había dado por analogía
con el conocido personaje de las caricaturas. Realmente este andar «de felino»
se manifestaba particularmente en Knórosov cuando estaba «en libertad», en
algún lugar, en un viaje, cuando se sentía libre y feliz.
En la
expedición de Corasmia, Yuri estaba verdaderamente feliz: no solamente se
encontraba en Asia Central, sino en su profundo interior; había mazares donde
se llevaban a cabo los verdaderos dhikr… Corasmia era un lugar
increíble. Allí se entrelazaban las culturas más antiguas; no solo la
preislámica, sino también la prezoroástrica. Y todo esto lo podía ver con sus
propios ojos. Él se lo contaba a sus «compañeros», quienes escuchaban todo esto
con la boca abierta. Como lo recordaba Mira Gueffen, los estudiantes normales
eran «más ignorantes que una bota militar», sabían muy pocas cosas fuera de
aquel curso que les impartían en la universidad. Yura era una persona
completamente independiente en todo. En aquel entonces, en Corasmia Yuri tenía
un amigo y fiel ayudante: su compañero de curso Misha Metelkov. Él era mucho
mayor que los demás, incluso era mayor que Yura; ya casi tenía 40 años. Por lo
tanto, las jovencitas estudiantes lo miraban como un «verdadero anciano». El
propio Misha Metelkov estaba muy interesado en tener tal preceptor como Yuri,
ya que el tema de su tesis estaba relacionado con los ritos funerarios.
Siguiendo la manera de Yuri, sus compañeros de curso le habían propuesto un
tema de investigación a Metelkov: «El papel del cementerio en la vida del
difunto». Pero Mijaíl ya había vivido su vida y no se enojaba por eso. Es
extraño, pero el propio Knórosov y otros inevitablemente mencionaban que
Metelkov había vivido poco. Probablemente esto se deba a las heridas recibidas
durante la guerra, aunque en esos tiempos no acostumbraba quejarse de ello. La
muerte de Metelkov conmovió mucho a todos sus compañeros de curso, quienes se
acordaron de Mijaíl durante toda su vida… Knórosov ¡hasta me lo contaba a mí
medio siglo después!
El mausoleo de Shamún-Nabi.
Mijaíl
Metelkov era un maravilloso fotógrafo e iba tras Yuri literalmente a todas
partes fotografiando con placer todo aquello que Yuri observaba durante estas
salidas conjuntas. ¡Esto era una verdadera vida! Y le quedaba tan poquito para
poder disfrutarla… Pero en aquel momento Metelkov se sentía como una persona
subordinada al genio y lo gozaba sinceramente.
No se
puede decir que la jefa de la expedición compartiera estos sentimientos. La
pobre custodia del museo tenía su propio plan bien ordenado de trabajos
etnográficos, oficialmente aprobado: registrar las aldeas y los koljoses (granjas
colectivas) enumerados en la lista, describir la vida de los habitantes locales
según un esquema determinado.
Izquierda: Irina Jorosháeva, fiel amiga de Yuri Knórosov, a quien siempre le
brindó su apoyo. Derecha: Irina Jorosháeva participó en calidad de fotógrafa en
la expedición de Corasmia.
A
Knórosov no le interesaba mucho esta parte obligatoria para dos grupos de la
expedición etnográfica. Sin embargo, era bastante curioso e incluso romántico:
el grupo de cinco practicantes dirigidos por Tatiana Aleksandrovna Zhdankova
rodaba en camión por el delta del río Amu Daria. Los sitios eran muy bellos: se
parecían a las selvas tropicales en los valles de los ríos, los bosques de
ribera con lianas que entrelazan los árboles: los álamos, los sauces, los
tamariscos, los agracejos, los espinos amarillos. Las arboledas alternaban con
los prados, con los cañaverales, con las dunas cubiertas con espinas… La
población local contaba que aquí, mucho antes de 1930, todavía vivían tigres.
En una de las ciudades (antes de que se lo llevara el río Amu Daria) existía un
pequeño museo etnográfico en el que incluso se exponía un verdadero tigre de
rayas disecado de la región de Amu Daria. Tradicionalmente el tigre del museo,
tan viejo que hasta estaba medio calvo, no tenía otros admiradores más que los
niños. Una vez, de pronto el personal se dio cuenta de que una gran cantidad de
mujeres, que llegaban una por una, comenzaba a visitar. Principalmente eran
jóvenes analfabetas de la etnia karakalpak. La cantidad de estas crecía cada
vez más, hasta convertirse en multitudes interminables de karakalpak, kazajas,
uzbekas y turcomanas. ¡Las mujeres jóvenes iban al museo! O, para ser exactos,
se limitaban al vestíbulo, donde se encontraba el tigre con su pelaje gastado.
Ellas se acercaban a la figura del tigre… se ponían a cuatro patas, pasaban
gateando debajo de la barriga del carnívoro rayado y… se iban del museo sin
siquiera entrar a las salas de la exposición principal. El misterio se reveló
fácilmente. Resulta que en el pueblo de los karakalpak existían una creencia:
si una mujer estéril pasaba debajo de la barriga del tigre, entonces podía
quedar embarazada. Como desde hace mucho tiempo no hay tigres en toda la zona
porque ya todos están exterminados, a alguien se le pasó por la cabeza la idea
genial y bastante simple: arrastrarse debajo de la barriga del tigre disecado.
Pues qué se puede decir de las karakalpak analfabetas a mediados del siglo
pasado, si las señoras moscovitas del siglo XXI se alineaban en una larga fila
para ver la reliquia expuesta –el cinturón de la Virgen– con el mismo objetivo
reproductivo… En pocas palabras, en todas partes del mundo los etnógrafos
tienen mucho espacio para la investigación.
Sea como
sea, los cuentos acerca de los tigres habían despertado la imaginación y
asustaban a los practicantes. Era particularmente agradable tener miedo estando
sentado por la noche al lado del fuego encendido y escuchando historias
interesantes bajo el negro cielo estrellado. Desde luego, el principal narrador
era Yura-Sinuhé. Para agradecerle de alguna manera por los maravillosos
cuentos, Mira le preparaba su golosina favorita. Se trataba del verdadero
batido de huevos. Los huevos se adquirían en algún poblado y Mira los batía con
un poco de miel y los ofrecía a Yuri. Luego él comenzaba a narrar…
De hecho,
solo Mira lo escuchaba «con la boca abierta», pues Lada Tolstóva, su amiga de
infancia e hija de Serguei Pávlovich, se dormía rápidamente acomodándose al
lado del fuego, que trataba de iluminar la oscuridad infinita del desierto
nocturno. La jefa Tatiana Aleksandrovna usualmente demostraba su descontento
con un gesto en los hombros y decía que Yura se dedicaba a hacer cosas que
según su punto de vista eran ajenas a la expedición. Los demás no entendían
nada y solo demostraban su asombro. Más tarde, a Knórosov también a menudo lo
consideraban «loquito». ¡Cómo no! Contaba cosas incomprensibles donde hay
matemática, métodos de probabilidad, estadística (¿qué es eso?), filología que
no tiene nada que ver con la etnografía…
El chofer
de la expedición tenía sus propias ocupaciones: él se dedicaba a la caza. En
los alrededores había muchos verracos que los habitantes locales, siendo
musulmanes, no podían tocar con sus manos, y por eso incluso a veces pedían a
los rusos que cazaran a los verracos que dañaban los campos sembrados.
Yura
Knórosov contaba acerca de todo lo que le interesaba: acerca de zoroastrismo,
acerca de Shamun-Nabi y acerca de los dhikr; e incluso por primera
vez mostraba sus ideas «americanas». Según los recuerdos de Mira Gueffen,
estando al lado del fuego ella escuchaba las primeras versiones de aquellas
ideas que posteriormente Knórosov presentaría en forma de publicaciones
científicas.
En pocas
palabras, en aquella expedición de Corasmia a la jefa todo le parecía sencillo
y entendible excepto una sola cosa: el estudiante Knórosov con sus búsquedas de
los misteriosos dhikr (que, por cierto, estaban prohibidos);
pues Yuri no iniciaba a los jefes en sus propias investigaciones: él únicamente
compartía sus impresiones con sus amigos cercanos.
Así que
el dhikr… Yuri, acompañado por el fiel Mijaíl Metelkov, comenzó a
buscar personas que lo pudieran conducir al lugar donde se llevaba a cabo este
antiguo, misterioso ritual que estaba desapareciendo de la realidad de la vida
soviética. Él estaba firmemente seguro de que observar y describir ese ritual
increíble era más importante que estudiar la cultura material tradicional de
los uzbekos en la cercana granja colectiva. El guía de los estudiantes resultó
ser un señor desmovilizado con una camisa quemada que era un verdadero chamán.
Estaba claro que no tendían a introducir a la gente ajena a los dhikr.
Mucho menos si se trataba del dhikr femenino. Inclusive se
inventaban pruebas, sobre las cuales Yuri contó luego a sus amigos.
El chamán
le preguntó:
—¿Por qué
viniste? ¿Acaso estás enfermo?
En
respuesta, sin pensarlo:
—Estoy
enfermo…
—¿Qué te
duele?
—Me duele
la cabeza…
Finalmente
va la pregunta:
—¿Entonces
quieres que te cure? Está bien, lo haré.
El hombre
se quitó el cinturón militar, lo enrolló alrededor de la cabeza del estudiante
y lo apretó ligeramente.
—¿Todavía
duele?
—Duele…
Lo apretó
más fuerte:
—¿Ahora
duele?
En pocas
palabras, él apretaba el cinturón hasta que Yuri no aguantó y dijo:
—Ya no me
duele.
Aleksandr Plunguyán, primer y confiable amigo de Yuri Knórosov, gentleman en
los famosos «seminarios de cocina».
En aquel
entonces Knórosov había pensado que simplemente no le querían dar acceso
al dhikr. Pero lo más seguro es que era una especie de prueba, ya
que después de todo Yuri logró ir al dhikr y vio muchas cosas…
Pero
tampoco está excluido el hecho de que a los karakalpak les había agradado más
el adulto Misha Metelkov, pues tenía un revólver, e inmediatamente después de
la guerra nadie preguntaba acerca de los permisos para llevar armas. Metelkov
disparaba con este revólver a los conejos. Para gran asombro de Yuri, los
mismos jeques señalaban en el cementerio: «¡Dispara, ahí está el conejo!» Y
Metelkov disparaba. Los conejos se volvían el almuerzo de los jeques.
En la
cima de la colina roja y amarilla se alzaba el semidestruido pero todavía
majestuoso mausoleo. El edificio parecía ser la continuación de la colina
natural. En este cementerio había muchos mausoleos medievales, pero recibió su
nombre por la princesa mongola Mazlum-han; por eso, este mausoleo
semisubterráneo continuó siendo en el siglo XX el principal santuario para
realizar los dhikr.
La
hermosa Mazlum-han era la hija del gobernante local. Muchos hombres querían
casarse con ella, pero para su desgracia ella se enamoró de un simple albañil.
Cuando la muchacha había rechazado a los pretendientes nobles que le pedían su
mano, su padre se enojó y anunció que su hija se casaría con aquel quien
durante una sola noche pudiera construir un minarete con altura hasta el
mismísimo cielo. Ni dudas hay de que el albañil enamorado había logrado cumplir
la tarea y por la mañana fue al palacio por su novia prometida. Pero el
gobernante como solía ser, engañó al pobre constructor. Entonces él se tiró
para abajo desde el minarete que él mismo había construido. Como debía suceder
según el guión de la pieza, la princesa Mazlum-han fue tras él. Se cree que los
enterraron juntos e instalaron este mausoleo encima de la tumba construida con
los ladrillos del minarete, que fue destruido por orden del gobernante.
Ruinas antiguas de Corasmia.
Knórosov
y Metelkov sintieron un escalofrío, pero entraron al edificio con cúpulas
derrumbadas. El acabado interno del mausoleo sorprendía: las paredes estaban
cubiertas de azulejos de glaseado azul con estampado en forma de moño. Hace
siete siglos, la bella Mazlum-han había escrito: «La vida es bella. Es una
lástima que sea tan corta».
Después
de mediodía, los habitantes de los pueblos vecinos poco a poco comenzaron a
reunirse en pequeños grupos y a acercarse al mazar Shamun-Nabi, al largo
mausoleo bajo con siete cúpulas y una alta portada. La gente cree que aquí fue
enterrado un santo que se llamaba Shamun-Nabi. En cualquier caso, dentro
realmente se encontraba una tumba de aproximadamente 25 metros de largo. Se
conoce que la construcción del edificio había comenzado a finales del siglo
XVIII.
Según las
leyendas locales, Shamun-Nabi era el predicador en Corasmia cuando los
habitantes de estos lugares ni siquiera habían escuchado acerca del islam.
Mucho antes de la aparición de Shamun-Nabi, los misioneros Yajiya y Zakariya
fueron encarcelados por sus sermones. Luego el futuro santo primero había
comenzado a trabajar de barrendero, y su estatus aumentó hasta el de tesorero
estatal. Al obtener un importante puesto de trabajo, consiguió la liberación de
Yajiya y Zakariya. Él le dio una explicación a su petición: ambos profetas
podían servirle al gobernante Geura. Aquel, para comprobar sus poderes divinos,
había ordenado que los predicadores encarcelados le devolvieran la vista a su
hija ciega y de paso revivieran a unos difuntos. Yajiya y Zakariya pasaron con
dignidad las pruebas: se le regresó la visión a su hija; los difuntos
resucitaron; así que los predicadores recibieron la libertad merecida. Y
Shamun-Nabi comenzó a ser venerado como a un santo, cuyo mausoleo se convirtió
en un lugar de adoración.
Seviyan Vainshtein, brillante etnógrafo, salvado por Tolstóv de la cárcel.
Después
de tocar con su frente el umbral del mazar, como lo exige la tradición, la
gente se dirigía a la casa a ver al jeque. Las mujeres le llevaban las
tortillas, uvas, melones y melocotones. Después de haber entregado los regalos,
se sentaban a lo largo de las paredes en un amplio y bajo sofá.
Tanto a
los estudiantes como a los demás se les ofreció el té ya preparado. Sin
embargo, no hubo tiempo para entablar una conversación. Casi inmediatamente
entró a la casa el chamán o, como lo llamaban aquí, «porján». Después de colgar
la pandereta en la pared, él se llevó a tres mujeres. Todos se dirigieron hacia
una de las colinas. En la cintura de una de las mujeres enrollaron un cinturón
blanco, ella se acostó en la tierra y luego el porján la empujó por la ladera.
La mujer rodó, ganando velocidad, hacia abajo, donde la sujetó otro chamán.
Ella se levantó tambaleándose un poco. Las demás personas se reían y comentaban
algo en voz alta. Después de haber observado la bajada desde la colina, Yuri y
Mijaíl regresaron a la casa del jeque. Para este momento ya había más gente:
aparecieron los enfermos, incluso personas con fiebre. Las oraciones al lado
del mausoleo Shamun-Nabi continuaban. Todos esperaban la tarde.
Con la
puesta del sol, el comportamiento del porján se cambió abruptamente. De repente
se volvió muy activo: continuamente hacía muecas, bromeaba, tonteaba, hacía
varias cosas: o cubría a las mujeres con su abrigo de piel de oveja o se lo
ponía al revés. Aplaudía rítmicamente y hacía un peculiar sonido; cuando
inhalaba se le podía percibir una sibilancia peculiar, «¡jjjo!»; cuando
exhalaba salía un fuerte siseo «¡kshshsh!».
Luego el
porján entró a la casa del jeque, se acercó a una mujer anciana llamada
Mariyana que estaba sentada en el sofá y continuó aplaudiendo y
chisporroteando. Agarró sus manos y comenzó a moverlas de un lado al otro hacia
arriba: como si estuviera realizando algunos ejercicios. Sin embargo, no había
pasado ni un minuto cuando la mujer, con un gemido, se cayó al piso. El porján
la sentó, tomándola por los hombros, y de repente ante su cara reprodujo un
sonido parecido al pitido del látigo. La mujer inesperadamente reaccionó y ya
tenía una apariencia completamente normal.
Catedráticos y estudiantes de la Facultad de Historia en la entrada del
edificio de la Universidad de Moscú.
Ya había
oscurecido por completo. El porján tomó su pandereta y comenzó a probar el
sonido. Descontento, sacudió la cabeza y secó la pandereta al lado del fuego.
Asegurándose de la sonoridad del instrumento chamánico, lo escondió bajo su
bata (khalat) y salió de la casa. Las demás personas también entraron en
la oscuridad negra de la noche sureña. La larga procesión cabía con dificultad
en los senderos del cementerio. La encabezaba el jeque con una linterna. Todos
se dirigían hacia el mazar Mazlum-han, donde debía comenzar el dhikr.
Con la puesta del sol comenzó a hacer bastante frío y lloviznó un poco.
Por la
noche, el sótano grande se veía de una forma completamente distinta. Solo una
linterna colgada sobre la pared luchaba contra la oscuridad espesa; iluminaba
la parte central y alrededor se movían las sombras, y debido a todo esto el
sótano parecía ser infinito. Era como si los reunidos estuvieran en otra
dimensión. El espacio oscuro comenzó a llenarse poco a poco de la gente que
llegaba. La mayoría eran mujeres que llevaban muchos niños de todas las edades,
incluso a recién nacidos. Cupieron más de cien personas, quienes se acomodaban
a lo largo de las paredes en un círculo desnivelado.
Cada uno
de los que aparecían en el sótano primero se arrodillaba y luego se sentaba
sobre sus talones. Cinco porjanes se acomodaron en medio y formaron un pequeño
círculo interno. El mayor de ellos, cuyo nombre era Karím, de aproximadamente
unos 50 años, leyó una corta oración.
—¡Omin!
–exhaló toda la gente presente junto con él e hizo un gesto peculiar.
Uno de
los porjanes comenzó a golpear lentamente la pandereta y prolongó la oración.
Las únicas palabras que los estudiantes lograban diferenciar en este sótano
eran los nombres Mazlum-han, Shamun-Nabi y otros que los estudiantes extraños
no conocían. A menudo se repetía el conjuro:
—¡Algam
bashi bismilla!
Mientras
tanto, el ritmo de los golpes de pandereta y el ritmo de la canción poco a poco
se volvían más rápidos. El porján Karím se levantó y comenzó a caminar
lentamente de un lado al otro. Cuando lo hacía, balbuceaba cada vez más
fuertemente unos breves sonidos abruptos, parecidos a un ronquido o un gruñido:
la exhalación abrupta –kshshsh– se cambiaba por la inhalación ronca.
Comenzó a
moverse por todo el círculo inclinando su cuerpo a diferentes lados.
Periódicamente agitaba las manos como si quisiera arremangarse.
Otros dos
porjanes que estaban parados cerca se tomaron por los hombros y comenzaron a
inclinarse rápidamente hacia delante. En cada inclinación escupían un ronquido
salvaje:
—¡Jjjo!
Todo esto
se realizaba bastante cerca de los espectadores: estos sonidos raros los
envolvían, los ponían nerviosos y los embrujaban.
La grandeza de las antiguas ruinas de Corasmia.
Así
pasaron 10 minutos. Finalmente, la persona que fijaba el ritmo dejó la
pandereta y se unió a las figuras que estaban retorciendo en éxtasis. Él ponía
la palma de la mano en la boca. Por ello su ronquido se volvía todavía más
horrible. Entretanto, el porján principal, descalzo, todo de blanco y con un
pañuelo blanco puesto en la cabeza, comenzó a correr a lo largo de la gente
sentada; miraba fijamente sus caras, como si estuviera buscando algo. Su cara
estaba distorsionada por la tensión. Por su piel fluía mucho sudor. Se movía
inclinándose fuertemente hacia delante, agitando las manos, y todo esto lo
acompañaba con los ronquidos y gruñidos. A veces se quitaba el pañuelo de la
cabeza y comenzaba a agitarlo.
Mientras
tanto, el otro porján eligió a una muchacha joven en la que se había fijado
mientras estaba en la casa del jeque. Nuevamente comenzó a levantar y a bajar
las manos de ella, luego puso sus propias palmas en los hombros de la niña y
comenzó a balancearla al ritmo de su escalofriante ronquido. Ella comenzó a
repetir los movimientos del chamán, como si estuviera embrujada. El porján la
puso de pie, se la llevó al centro del círculo y comenzó a girar en el mismo
lugar sosteniendo su cuello. Cerca de ellos, el otro porján y un anciano que
estaba en estado de éxtasis se pararon uno enfrente del otro y comenzaron a
inclinarse hacia delante frecuente y rápidamente, repitiendo el ronco «¡jjjo!»
que cada vez se parecía más a un rugido.
Pronto,
tanto el anciano como la mujer se quedaron sin fuerzas, cayeron al piso con un
fuerte gemido de sufrimiento y felicidad… La chica fue regresada a su lugar. El
porján envolvió la cabeza de la joven con sus manos, se inclinó muy cerca dos o
tres veces, sopló a su cara completamente inexpresiva un semigruñido-semipitido
que parecía un golpe de látigo. Ella de inmediato recuperó la razón.
En aquel
momento, el porján mayor se quitó la camisa y comenzó a agitar un hacha que
apareció de la nada.
—¡Alla-gu!
–gritó él, y con toda su fuerza se golpeó el pecho con el hacha. Parecía que
por el golpe hasta las paredes del sótano habían zumbado. ¡Lo volvió a hacer
unas 20 veces! Pero esto le parecía poco, y giró el hacha y puso su corte
filoso a la mitad de su estómago. Apareció el segundo porján con una enorme
almádena en las manos. Lo agitó con todas sus fuerzas y golpeó con ella el
hacha puesta contra su estómago. ¡Diez veces mínimo! Sin embargo, se observaba
claramente que en su cuerpo no aparecieron las esperadas heridas, ni siquiera
moretones comunes. Parecía que su piel ni siquiera se puso roja.
Luego, al
círculo llevaron a una chica de 12 años. De repente el porján kazajo se acercó
a ella, la agarró, la levantó y con fuerza la tiró al piso de piedra. Él de por
si se había comportado de una manera muy brutal: gruñía fieramente, se acercaba
a una que otra mujer, las golpeaba con el látigo, las sacaba del círculo
sujetándolas por el cuello y tirándolas al piso. ¡Ellas ni siquiera se oponían!
Esto ya era demasiado, y el porján principal por lo visto había decidido poner
orden: derribó al kazajo incontrolable al piso y, cuando aquel comenzó a
levantarse, lo golpeó varias veces con la frente por su entrecejo. Se logró el
resultado esperado: el chamán malo se calló y ya no lastimaba a nadie.
Una chica
que podía fácilmente entrar en estado de éxtasis todo el tiempo quería entrar
en el círculo. Sin ninguna orden, ella giraba, daba vueltas en una sola pierna,
abruptamente se doblaba con la exhalación «¡jo!». Poco a poco, cansándose,
alzaba las manos y comenzaba a voltearse cada vez más lentamente, exclamando en
voz alta: «¡Allah!» o «¡Bismillah!».
Gradualmente
su voz clara se volvía un gemido y luego cesaba. La niña se caía de espaldas.
Como se sabe, una muchacha puede ser porján pero solo antes de perder la
virginidad. Se considera que, en cuanto se vuelve mujer, el espíritu ayudante
la abandona.
Cada vez
que el porján llevaba a la niña a su lugar, le soplaba con el pitido a la cara
y ella de inmediato entraba en razón, para volver al círculo otra vez. Era
obvio que el dirigente no planeaba dejarla en paz. Cada vez que ella se
encontraba en el círculo, él comenzaba de nuevo a gritar órdenes extrañas:
—¡Unga!
¡Munga! –y la chica obedientemente corría a un lado o al otro…
Finalmente cayó toda agotada: la llevaron al lugar donde se encontraban las
mujeres y la sentaron en el piso.
El ritual
se acabó. Porján se le acercó a Yuri y dijo:
—Tienes
tres hermanos, todos regresaron de la guerra, todos ellos están vivos, ni
siquiera están heridos… Tu padre está vivo, tu madre está viva…
No se
sabe si el chamán contaba al menos con algún tipo de asombro de parte de Yuri.
Pero al presuntuoso teórico Knórosov esta profecía le pareció «una completa
tontería»: los tres hermanos, aunque llevaban charreteras y tenían que ver con
la guerra, no participaron directamente en las operaciones militares. En pocas
palabras, según Yuri, el chamán era un mentiroso… Aquel hecho de que el porján
hubiera determinado con exactitud la cantidad de hermanos y no se hubiera
equivocado en que estaban vivos (aunque, después de la devastadora guerra por
la cual había pasado el país, esto era más que increíble) no causó ninguna
impresión en Knórosov. Pues, ni modo…
Sin
embargo, Knórosov analizó la experiencia de este dhikr en su
primer artículo científico, publicado en 1949, por insistencia de Tolstóv, en
la revista Sovietskaya Etnografiya (Etnografía Soviética).
Se
aproximaba el final de la expedición. Los grupos debían unirse para regresar
juntos a casa, a Moscú. Todos esperaban a que Tolstóv regresara de la ruta
arqueológica. En aquel entonces todavía no había ferrocarriles que enlazaran
Chardzhev y Kungrad, y salieran hacia Astracán. Apenas los habían proyectado y
ni siquiera los habían comenzado a construir. Por lo tanto, se necesitaba ir en
camiones directamente de Chardzhev, a lo largo de Amu Daria hasta Turkul.
Tampoco había carreteras: los camiones iban subiendo polvo directamente por el
desierto.
Knórosov
y Gueffen pasaron tres días en la ciudad de Nukus, esperando al resto del
grupo. Los arqueólogos tenían su propio nombre para Nukus; la llamaban
«hoyo-pesadilla». Se podía comer únicamente en dos lugares. Uno de ellos se
llamaba Chainaya núm. 1 (cafetería de té), y también había el Restorán núm. 1.
En alguna parte de la ciudad también debía estar Chainaya núm. 2, a la que
prefirieron no ir. Por eso, Knórosov había decidido llevar a su dama por
mejores cervecerías. Mira tenía 18 años y Yuri ya sus 25 bien cumplidos. Por
eso la muchacha iba tras de él con la boca abierta. Al principio se dirigían
uno al otro de manera formal, tratándose de «usted» pero después pasaron al
trato de «tú». Mira Gueffen se acordaba:
Él me
dijo: «Nosotros recibimos el dinero. ¿Y usted ha recibido?».
Le dije:
«Yo no he recibido».
—Yo sí
recibí.
—¿Cuánto?
—Doscientos
rublos.
En
aquellos tiempos era una cantidad bastante grande de dinero.
—El
dinero es estatal –dice.
—Estatal
–dije yo.
—Entonces
hay que gastarlo porque es estatal.
Con ese
dinero íbamos de Chainaya núm. 1 al Restaurante núm. 1. Por primera vez en mi
vida yo probé el vino: un madeira horrible de allí; se podía imaginar de qué
tipo de vino se trataba…
Así, los
jóvenes pasaron el tiempo bebiéndose los 200 rublos estatales. Para esos
tiempos era mucho: el tercio de un salario medio. Mira confiaba completamente
en Yuri en todo. Antes de eso, ella nunca había tenido dinero estatal y no
sabía cómo manejarlo. En la expedición no les pagaban, excepto literalmente
algunos kopeks que proporcionaba la universidad. Con eso los
practicantes quedaban felices: «Dios mío, trabajamos en una expedición, nos
alimentan allí y nos llevan. ¿De qué dinero se puede hablar?». No les pasaba
siquiera por la cabeza que por ello se podía recibir además algo de dinero. Se
sabe que el subdirector del jefe de la expedición Tolstóv era Mark Orlov. A sus
espaldas lo llamaban «el gran estafador», aludiendo a sus impresionantes
capacidades organizativas y empresariales, que podían ser comparadas con las de
Ostap Bender, símbolo literario de un estafador. Fue Orlov quien había dado los
200 rublos al adulto Knórosov. Eran sus «gastos para el viaje». Sin embargo, no
consideró necesario entregarle el dinero a una chica que no pedía nada. ¡Que se
sienta feliz por haberla llevado!
Según las
palabras de Gueffen, estos mismos 200 rublos fueron heroicamente «ingeridos» en
tres días de estancia en Nukus. Pero, lo más importante… ¿Por qué quedó en sus
recuerdos esta epopeya increíble? Desde luego por las conversaciones con
Knórosov. Él siempre necesitaba un interlocutor y con éxtasis exponía sus
planes «americanos», las ideas acerca de su futura «teoría del colectivo», la
«teoría de comunicación» y las particularidades del estado alterado de
conciencia en las prácticas chamánicas.
En esa
época en Asia Central, Yuri hacía planes sobre su vida de investigador y no se
preocupaba para nada por las incomodidades momentáneas. Solo había que reunir a
todos los miembros de la expedición para llegar hasta Taskent. Y de ahí se
necesitaba tomar el tren para ir a Moscú. Gueffen y Knórosov estaban en el
mismo vagón e incluso en el mismo compartimento. Nuevamente tuvieron suerte.
Pero
inesperadamente (o ¿naturalmente?) resultó que a nadie le quedaba dinero.
Incluso ni Orlov tenía porque había gastado su último dinero para comprarles
boletos a todos, incluyendo a los jefes, es decir, para Serguei Pávlovich en el
«vagón internacional» de lujo. Se pudo alojar a las chicas (a Mira Gueffen y a
Galina Latysheva) en un compartimento confortable.
Todos los
demás tenían los boletos más baratos con derecho a un colchón, incluyendo al
hermano de Tolstóv. Era el pintor Nikolay Pávlovich Tolstóv, que se enojó por
tal «injusticia social», según su punto de vista. Obviamente allí mismo se
encontraba Yuri, quien estaba como siempre contento por todo y prefería no
acordarse de aquellos 200 rublos gastados.
Consecuentemente,
como solía pasar, todos anidaban en el compartimento de las chicas. Nadie tenía
dinero: Yuri había gastado su dinero, Mira de por sí no tenía nada, y a los
jefes ya no les quedaba nada. En las estaciones corrían al andén para comprar
con los últimos kopeks un borsch (sopa de
remolacha) en un bidoncito y papas cocidas. Compraban la comida para todos los
miembros de la expedición, incluyendo al propio Serguei Pávlovich. Luego se
reunían en el compartimento de las chicas y con éxtasis comían el borsch.
En el tren, el bastante tímido Yuri continuaba sus cortejos platónicos a la
brillante y hermosa mujer llamada Galina Latysheva.
El nombre
Galina tenía su propio encanto para Knórosov: así se llamaba su hermana, con la
cual sintió un peculiar apego durante toda su vida. Seguramente ella era la
única persona en la que siempre confió y que siempre quiso. Desde su
nacimiento, Galina cuidó a su hermanito menor, seguía sus éxitos, conservaba
sus dibujos y libritos infantiles. Él se quedó con Galina en la ocupación
alemana. Precisamente a ella le regalaba sus dibujos, le escribía cartas acerca
de sus planes y éxitos, le enviaba las publicaciones y hasta las traducciones
de poesía azteca y maya…
Defensa
de la tesis de maestría
Entonces,
queda claro que por lo menos durante los dos últimos cursos de estudios en la
Facultad de Historia, Knórosov se centró en el problema de las civilizaciones
americanas y el desciframiento de la escritura maya. Lo pensaba mucho; discutía
con sus amigos y asesores. Todos estaban al tanto de sus planes. Pero en su
mayoría aún no tomaban en serio su afición inesperada. Se puede entender: el
quinto curso de estudios para Knórosov, así como sus compañeros, dio paso a la
preparación de la tesis, que se titulaba «Mazar de Shamun-Nabi. La versión de
Asia Central de la leyenda de Sansón». La tesis se basaba en aquellas propias
investigaciones de campo realizadas durante la expedición de Corasmia. La
defensa de la tesis tuvo lugar el 10 de abril de 1948. Por lo visto, este
también llegó a ser un evento especial. Por supuesto, asistieron todos los «gentlemans»
y aquellos que ya habían terminado la universidad, sus compañeros de curso y
sus nuevos admiradores, colegas potenciales que aparecían regularmente en la vida
de Yuri.
La
grandiosa tesis de Knórosov le dará un empujón a Valentín Beréstov, quien muy
entusiasmado irá a la expedición de Corasmia en el verano de 1948. En una de
las autobiografías, Knórosov indica que participó en la expedición de Corasmia
entre 1946 y 1948. Pero es poco probable que lo haya hecho en 1948: a finales
de junio entregaban los títulos; además, Knórosov esperaba entrar al doctorado
y por lo tanto ya en agosto estaba juntando los documentos… Aunque no se puede
descartar que Yuri Knórosov hasta sus últimos días fuera extremadamente exacto
en lo que escribía.
Es
curioso que Mira Gueffen haya memorizado las palabras exactas de Yura Knórosov,
pronunciadas en sus pláticas confidenciales de expedición: «Escribí sobre el
chamán y el dhikr de paso, pero el objetivo principal es
otro…» ¿Cuál? ¿Se refiere realmente a la escritura maya? Como se supo
posteriormente, nada que ver…
Sin
embargo, la defensa de la tesis de Knórosov fue un éxito fenomenal. Aparte de
la excelente calificación, recibió una recomendación para publicar el texto.
Como se mencionó antes, en aquel momento Tolstóv encabezaba la revista Sovietskaya
Etnografiya (Etnografía Soviética) e insistió en su
publicación. Por lo visto debía haber una recomendación al doctorado aunque de
estos acontecimientos se ha conservado solamente el «Perfil personal» firmado
por Serguei Tókarev.
Yuri
había mandado una carta a sus padres y a su hermana Galina a Yúzhnoye. En medio
de la página hay una sola palabra:
Defendí.
Y abajo
estaba la fecha y la firma:
Ciudad de
Moscú 10 / IV - 1948. Yu. Knórosov.
En
Yúzhnoye, al recibir la carta se hizo una verdadera fiesta. ¡Cómo no! El
querido Yurochka finalmente se había graduado. Su madre y su hermana Galina
invitaron a sus parientes y sirvieron la comida en la mesa larga bajo la sombra
de los enormes pinos del jardín de la casa.
El 22 de
junio de 1948, por decisión de la Comisión de Exámenes, se le otorgó la
calificación de investigador en el área de ciencias históricas, de profesor de
la institución de educación superior y de institución de educación superior
técnica, así como el grado de maestro de escuela secundaria. Le expidieron el
título con el número .№139007.
Es
curioso pero, si analizamos el anexo con las calificaciones, Yuri Knórosov para
nada era un estudiante sobresaliente: de 43 asignaturas, tenía «4» en tales
como introducción al marxismo-leninismo, economía política, materialismo
dialéctico e histórico, geografía económica, historia de Grecia y Roma, la
segunda parte de historia de Edad Media, historia de la literatura rusa, la
tercera parte de nueva historia y hasta introducción a la arqueología.
Carta de Yuri enviada a su familia en abril de 1948, el día de la defensa de
su tesis de maestría en la Universidad de Moscú.
Incluso
tenía un «3» en historia de la Edad Media parte 1… Siendo honestos, cualquiera
que conociera a Yuri Valentínovich Knórosov no podría creer en la objetividad
de estas calificaciones.
Mucho
menos en historia, que era su vida. El «4» de literatura rusa era de por sí
algo increíble: Knórosov podía citar de memoria páginas enteras de las obras de
muchos clásicos, desde los antiguos hasta los modernos. Pero, como se sabe, el
contenido del anexo del título le interesaba poco a la gente.
En pocas
palabras, la guerra ya había quedado atrás, todo estaba mejorando y parecía que
la vida finalmente se había volteado hacia Yuri Knórosov con su lado
afortunado.
Capítulo
V
¡Rumbo a Leningrado!
Por el
miedo a parecer ridícula, nunca aprendes a patinar; el hielo de la vida es muy
resbaloso.
Lema de las sufragistas
Después
de recibir la recomendación para la edición del texto de su tesis de maestría,
Yuri tuvo la oportunidad de publicar un artículo en la revista académica Sovietskaya
Etnografiya (Etnografía Soviética). En realidad, eso no fue su iniciativa
propia en lo absoluto, sino del sabio Serguei Pávlovich. Según los recuerdos
del mismo Knórosov, Tolstóv, al encontrar a Yuri con sus ejemplares
encuadernados de la tesis a finales de junio de 1948, «literalmente le arrancó
el texto de la tesis, se lo llevó y lo metió en una revista». Se puede suponer
que, antes de publicarlo, el asesor de alguna u otra manera había obligado al
recién aparecido especialista a redactar debidamente el artículo.
La
revista Sovietskaya Etnografiya recuperó su vida en 1946,
inmediatamente después de la guerra, gracias a los esfuerzos de su jefe de
redacción, que era el mismo Serguei Pávlovich Tolstóv. Precisamente era él
quien estaba más interesado en que se publicaran los brillantes resultados de
las investigaciones de campo de su alumno; además, estas se habían realizado
durante la expedición de Corasmia de Tolstóv. Está claro que el artículo,
titulado «Mazar de Shamun Nabi (Algunos vestigios de las creencias preislámicas
entre los pueblos del oasis de Corasmia)» fue inmediatamente aceptado y enviado
a impresión. Para aquellos tiempos, el artículo saldría a la luz increíblemente
rápido: ya en el año 1949, en el segundo número de la revista. Lo más
inesperado era que el texto no se leía como un trabajo científico, sino como
una detallada narración con exactitud asombrosa, como una narración de video
que ahora podría servir como un guión para filmar una película. Pero es más
increíble el hecho de que muchos especialistas de Asia Central que admiran este
artículo prácticamente estudiantil de Knórosov y lo consideran el modelo de las
investigaciones etnográficas de campo, de ninguna manera asocian al autor con
el conocido descifrador de la escritura maya, mucho menos tomando en cuenta que
en aquel entonces no era más que un estudiante.
Yuri ya
casi no se acordaba de Corasmia: estaba completamente absorto en su sueño
principal en ese momento: llegar hasta el final, pulir lo máximo posible el
desciframiento de la escritura maya. En el ambiente académico, la intención
misma de realizar esta fantástica tarea se percibía como un desafío científico.
Desde la universidad, toda la gente que lo rodeaba sabía eso y casi apostaba:
¿Logrará descifrar o no? Es extraño e inexplicable, pero los que se opusieron a
Yuri en esta discusión fueron precisamente sus dos maestros, Tolstóv y Tókarev.
Como se
mencionó anteriormente, las aficiones «americanistas» de Knórosov no eran
ningún secreto para nadie. Estas se discutían colectivamente en las oscuras
noches estelares al lado del fuego en el desierto, incluso en la expedición de
Corasmia. Por otra parte, en aquel entonces el futuro descifrador encontraba el
modo de no discutir con los superiores y fingía que seguía analizando el tema
científico propuesto por ellos. Él temía enfrentarse abiertamente a Tolstóv. El
estudiante percibía al poderoso asesor como «un fiero cosaco del Don que se
había criado en un orfanato ya que su familiar era un oficial blanco sin piedad
y era difícil luchar contra él». Tolstóv ya se había acostumbrado a la idea de
que el practicante talentoso se iba a quedar como su alumno y su discípulo en
el estudio de Corasmia. Knórosov me contó que cuando había llegado el momento
para aclarar las posiciones, él y Tolstóv tuvieron una conversación muy fuerte,
en la que Yuri anunció que no deseaba continuar con las investigaciones o, como
dirían ahora, con el proyecto de Tolstóv. Él tenía la firme intención de
estudiar particularmente México. En aquel entonces «Tolstóv literalmente
enfureció». Culpó a su estudiante desobediente de que «le tomaba el pelo».
Knórosov, a su vez, añadió que «no era ninguna casualidad que estudiara los
jeroglíficos egipcios y chinos» y que «ya en la universidad él había traducido
la obra de Landa». Y todavía añadió, durante la apasionada discusión: «incluso
la comencé mucho antes». En realidad, la traducción de Landa, desde luego,
inició durante sus estudios en la Universidad Estatal de Moscú (MGU).
No hay
nada de extraordinario en eso: la Biblioteca Lenin de la URSS se encontraba a
cinco minutos caminando de la Facultad de Historia, como ya lo habíamos
contado. Yuri halló rápidamente allí las tres maravillosas ediciones de
la Relación de las cosas de Yucatán. Eran la edición de 1941,
editada en inglés por Alfred Marston Tozzer, y la edición en español con
traducción al francés de Jean Genet, del año 1928. La edición de Brasseur de
Bourbourg estaba en un microfilm. Además, había varias publicaciones en las
cuales aparecían las imágenes de Los códices mayas. Cabe la
posibilidad de que los propios Tolstóv o Tókarev encargaran a la biblioteca
traer algunas de estas ediciones que tanto necesitaba Knórosov. Ambos trataban
de proveer a un estudiante especialmente prometedor toda la literatura
necesaria que se pudiera conseguir. Al publicar la traducción de Relación
de las cosas de Yucatán en 1955, en la página 95 de su prólogo,
Knórosov indica lo siguiente:
La
traducción que se publica al idioma ruso fue hecha a partir de las ediciones
del texto español (Genet y Colección de Documentos Inéditos) y fue cotejada con
las traducciones francesas e inglesas de Jean Genet, William Gates y Alfred
Marston Tozzer. Se indica la división en capítulos propuesta por Brasseur de
Bourbourg, pero los títulos de los capítulos están reducidos.
Regresando
al tema de las publicaciones científicas extranjeras, quisiera destacar que en
aquel tiempo no solamente las bibliotecas metropolitanas, sino también muchas
bibliotecas provinciales de la Unión Soviética, disponían de fondos bastante
ricos que incluían publicaciones extranjeras bastante actualizadas, incluyendo
de estudios americanistas. Así, por ejemplo, en la biblioteca del Museo
Regional de Oremburgo había una considerable serie de ediciones del Instituto
Smithsoniano. Posteriormente, estas publicaciones fueron dadas de baja y se
esparcieron por las bibliotecas privadas de arqueólogos y etnógrafos
nacionales. Si se analiza el sello que aparece en estos, se entiende que
existía una Oficina de Intercambio Internacional de Libros, cuya función era
comprarlos, intercambiarlos y enviarlos a las bibliotecas; de ahí las
exclamaciones sorprendidas de: «¿Dónde habrá conseguido Knórosov estos libros?»
(refiriéndose a la edición facsimilar de Los códices mayas y a
la primera edición de la Relación de las cosas de Yucatán) pueden
pertenecer únicamente a extranjeros poco informados o a la gente que estaba
lejos de la realidad académica y de las bibliotecas en la Unión Soviética.
Acerca
del fondo bibliográfico y las bibliotecas de la URSS, aquí un fragmento del
artículo de S. M. Grishina, titulado «Calle de una sola vía»[14].
Las
relaciones internacionales entre las bibliotecas de Rusia y las bibliotecas
extranjeras comenzaron a surgir desde los siglos XIV-XV. Las publicaciones se
adquirían en el extranjero e incluso se reescribían en bibliotecas extranjeras.
Las
relaciones internacionales de las bibliotecas estatales de Rusia se
establecieron oficialmente en el siglo XVIII. Se comenzaron a publicar
artículos sobre las bibliotecas extranjeras.
A
principios del siglo XX, la Comisión de Intercambio Internacional de las
Publicaciones relativas a la Ciencia y las Artes del Ministerio de Educación
Pública enviaba y recibía publicaciones científicas extranjeras para muchas
bibliotecas de Rusia.
A partir
de la segunda mitad del siglo XIX, las comunidades bibliotecarias y
bibliográficas hicieron una gran aportación con el propósito de que los
bibliotecarios rusos conocieran el planteamiento de la biblioteconomía en el
extranjero. Sus representantes visitaban todos los grandes eventos
bibliotecarios mundiales. A principios del siglo XX los representantes de Rusia
comenzaron a participar en el trabajo relativo a las conferencias y a las
organizaciones internacionales.
Después
de la Revolución de Octubre, la autoridad soviética determinó la recuperación
de las grandes bibliotecas del país mediante la literatura extranjera como una
de las tareas primordiales dentro de la revolución cultural. En 1920, se
organizaron la Oficina de Ciencia y Tecnología del Departamento de Ciencia y
Tecnología del Consejo Supremo de Economía Nacional de la URSS, dentro de la
misión económica de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia
(RSFSR) en Alemania, la Comisión Central Interinstitucional de la Compra y
Distribución de las Publicaciones Extranjeras (llamado Kominolit), la Comisión
relativa a las Compras extranjeras del Comisariado Popular de Educación
(Narkompros) de la RSFSR. Entre ellos, solo Kominolit proporcionaba libros
extranjeros no solamente a las bibliotecas metropolitanas, sino también a las
bibliotecas de otras ciudades. Las funciones de expansión del intercambio
internacional de libros se transfirieron a la Cámara del Libro Central de
Rusia, en la que se había formado la Oficina de Intercambio Internacional de
Libros. En el intercambio no solamente podían participar las bibliotecas de
Moscú y Leningrado, sino también grandes bibliotecas universitarias,
regionales, provinciales y republicanas (Repúblicas Socialistas Soviéticas
Autónomas, RSSA). Las bibliotecas más grandes del país comenzaron a dedicarse
de manera independiente al intercambio de libros.
Ya a
principios de 1919, en la Biblioteca Pública de Petrogrado se formó la Oficina
de Intercambio Internacional de Libros. En 1935, estas funciones se
transfirieron a la Biblioteca Estatal de la URSS Lenin (GBL). El intercambio
internacional que llevaba la GBL se realizaba en beneficio de las bibliotecas
grandes no solamente de la Federación Rusa (RSFSR), sino también de otras
repúblicas federativas.
En
febrero de 1928, la Comisión Bibliotecaria de la Glavnauka (Administración
Científica Principal) aceptó el proyecto de «Reglas acerca de la participación
de las bibliotecas científicas de RSFSR en el servicio de préstamos
interbibliotecarios con las bibliotecas extranjeras». Para el verano de 1929,
aparte de las bibliotecas de Moscú y Leningrado, al proyecto se integraron la
Biblioteca de la Universidad Estatal de Kazán, la Biblioteca Fundamental de la
Universidad Estatal de Sarátov, la Biblioteca de la Universidad Estatal de
Irkutsk y la Biblioteca de la Universidad Estatal de Tomsk.
Mientras
las autoridades de la Rusia prerrevolucionaria casi no promovían el desarrollo
de los contactos extranjeros de las bibliotecas científicas, el gobierno
soviético pretendía sacar al país de las garras del bloqueo político,
económico, científico y cultural, y el gobierno mismo empujaba la comunicación
versátil con los colegas extranjeros… En el ambiente bibliotecario se reforzaba
la certeza de que los «directivos superiores» estaban interesados en acercar a
las bibliotecas de Rusia con las bibliotecas del extranjero. En el extranjero
estaba muy solicitado el libro del bibliotecario de la Academia Nacional de
Ciencias de Argentina Enrique Sparn, titulado Las grandes bibliotecas de la
Rusia bolchevique europea…
La Gran
Guerra Patria causó determinados cambios en cuanto a las relaciones de las
bibliotecas. Muchas bibliotecas nacionales fueron destruidas o saqueadas por
los alemanes. Al final de la guerra todo ello provocó el problema de la
restitución de los fondos saqueados…
Sea como
fuere, para el momento de la recepción del título y la aclaración de las
relaciones con Tolstóv, Knórosov realmente trabajaba mucho en la traducción del
manuscrito de Diego de Landa. Además, «después de conocer el trabajo del
obispo», Yuri decidió que «el obispo indudablemente tenía razón y habría que
seguirlo». Tiempo después, constantemente me repetía a mí y a otros colegas que
«durante los siglos pasados no ha aparecido ni un solo trabajo científico que
pueda compararse con el texto de Diego de Landa en cuanto a exactitud y
autenticidad»[15]. Y en
aquel entonces, en el fragor de la batalla por el derecho a trabajar en el tema
propio, al recordar el artículo de Paul Schellhas recibido de parte de Tókarev,
agregó: «No tenemos problemas que no tengan solución». Desde el punto de vista
de Knórosov, era un abierto desafío a Tolstóv, quien, sin siquiera desearlo,
logró ofender al ambicioso Yuri demostrándole su incredulidad… en la
posibilidad misma del desciframiento de la escritura maya. Tolstóv seguía el
punto de vista de los estadounidenses y «creía que esta escritura no era
fonética».
Luego, el
joven pero obstinado científico contaría que no le agradaba «el cosaco fiero».
Pero lo más probable es que la razón fuera otra: Knórosov no aguantaba la
presión de nadie, y mucho menos si la presión le parecía autoritaria e
imperiosa. Además, había otro rasgo que le fue inherente durante toda su vida:
de rechazar siempre a quienes no le creían o no creían en él. Knórosov no sabía
adaptarse y ni siquiera quería intentarlo; no importaba el precio.
Así que
en aquel momento las relaciones con el primer asesor, al parecer, estaban
irreparablemente estropeadas. El conflicto llegó hasta tal extremo que en la
defensa de la tesis, según Knórosov, Tolstóv supuestamente se negó a darle una
recomendación formal para la doctorantura o, como siempre se
llamó en Rusia, el paso al primer nivel de doctorado, la aspirantura.
De hecho, entre los documentos del expediente personal no se ha conservado ni
una sola semblanza o recomendación a la aspirantura firmada
por Tolstóv. Sin embargo, el problema de las recomendaciones formales a
la aspirantura no es tan simple: por más genios que fueran los
estudiantes, si en el apéndice del título había nueve calificaciones de «4»
(bien) e incluso un «3» (satisfactorio), no se acostumbraba dar la
recomendación para seguir con el doctorado. La razón era puramente económica:
en tiempos soviéticos, la preparación de la tesis de doctorado en una aspirantura de
tres años no solo era gratuita para el aspirante, sino que se le
pagaba un buen salario durante todo ese tiempo. Por eso las reglas eran muy
estrictas. Tolstóv lo entendía a la perfección y como siempre prefería actuar
aplicando sus propios métodos «cosacos».
Pero al
parecer Yuri no tomaba en cuenta en absoluto semejantes detalles. Incluso
muchos años después, no pudo olvidar la ofensa de Tolstóv de no creer en su
éxito. Más adelante, en sus recuerdos Knórosov regresa a aquellos
acontecimientos lejanos como si tratara de transmitirme su propia visión de lo
sucedido. Estaba claro que él pretendía dejar en la memoria de sus colegas
precisamente esta versión. Cabe destacar que mis intentos de narrar esta
versión a las personas que fueron testigos de aquellos viejos sucesos
inevitablemente se tropezaban con la incomprensión e incluso con la indignación
unánime. Mira Mijáilovna Gueffen-Rozhanskaya recuerda lo siguiente: «Serguei
Pávlovich no era una persona sencilla, era ambicioso pero extremadamente
talentoso y, por lo tanto, nunca tenía miedo de los talentos. Al contrario, en
comparación con muchos otros directores de institutos académicos, él los sacaba
adelante y les ayudaba…»
Y toda la
historia posterior de la increíble defensa de la tesis doctoral de Knórosov,
única en su género, solo confirmará estas palabras, que insisten en que Tolstóv
nunca dejaría sin apoyo al talentoso estudiante…
Pero en
aquel entonces, en la primavera de 1948, después de la grandiosa graduación de
la MGU y del brillante éxito de la tesis de maestría, de repente, al parecer,
había llegado una catástrofe. De inmediato le dieron a entender a Knórosov que
no entraría a ninguna doctorantura y que no habría ningún
lugar en el mundo académico para él. La causa nuevamente tenía que ver con la
estancia en el territorio ocupado por los alemanes en los años 1941-1943…
Knórosov ya esperaba que pasara algo semejante. En el pasado ya había habido
una denuncia, una amenaza de arresto y la ayuda de Tolstóv todopoderoso. Sin
embargo, Yuri Valentínovich tenía su propia versión, difícil de explicar. Me la
contó en su «entrevista». Así es como se ve la misma historia pero narrada por
Mira Rozhanskaya:
… En el
año 1948 lo habían asignado a la aspirantura. Luego nos había escrito sobre
cómo hacía los exámenes, cómo no lo habían aceptado en la MGU. Desde luego, su
historia era puramente su mistificación. Teníamos un profesor llamado
Bokschanin; era el vicedecano. Su idea principal consistía en no permitir que
los estudiantes anduvieran por la Facultad de Historia con abrigo. Eran los
tiempos de posguerra y en aquel tiempo todos trataban de llevar abrigo. No
había calefacción. Todos se sentaban con su abrigo; a veces se cubrían. Yura de
por sí nunca se quitaba su kubanka (sombrero cosaco). Con nosotros estudiaba un
poeta. Se llamaba Valentín Bérestov. Él incluso escribió un verso: «a través de
todos los obstáculos / arriba por la empinada escalera, / el mismo Bokschanin
sorprendido / me permitirá pasar en gorro y abrigo». Su mensaje era: así soy de
genial. Entonces, una vez Yura nos escribió: «Entré a la Facultad de Historia,
luego fui al comedor y que me dice un tipo: “¿Puede quitarse la gorra?”. Le
contesté: “¿También querrá que me quite la camisa?”. Pero bueno, hablamos y
cada quien se fue a donde se tenía que ir. Luego llegó al examen, veo que en la
cabecera de la mesa está sentada la misma persona que me hablaba sobre la
gorra». En aquel momento él no sabía quién era esta persona. Resultó ser
Bokschanin. Bokschanin le dijo: «Su lugar no es aquí sino por allá» y señaló
hacia la puerta. Así es como él describió esta historia en la carta. Luego le
gustaba mucho contarla. De por sí no lo hubieran aceptado pero, además, estaba
la historia con la gorra. Desde luego, era una gran grosería: si no aceptas a
la persona, por lo menos díselo anticipadamente. Pero cuando ya te presentas en
el examen y te regresan… Por eso mismo él estaba en una situación incierta…
Cabe
señalar que lo más probable es que toda esta rara historia con Bokschanin podía
haber sucedido de alguna manera u otra. Pero es poco probable que haya llegado
a ser un momento crucial en el destino de Knórosov. Es muy curioso que, en
1948, el propio Anatoly Geórguievich Bokschanin todavía no fuera doctor en
historia de segundo nivel. En 1937, él había defendido la tesis de candidato a
doctor, y la tesis doctoral completa la defendió únicamente en 1964, es decir,
casi 10 años después del doctorado de Knórosov, a quien él había echado. Y,
solo otros dos años después, obtuvo el título de «profesor» de la cátedra en
historia antigua. Pero su vida siempre estuvo llena de paradojas. El alumno de
Bokschanin era Vasily Ivánovich Kuzischin. En la década de 1990, que fue fatal
para la ciencia rusa, él era el jefe de la cátedra de la historia antigua. En
aquel momento, Vasily Ivánovich Kuzischin me había permitido impartir casi de
forma clandestina los cursos de epigrafía maya, brindándoles la oportunidad de
prepararse a los estudiantes de la Facultad de Historia e incluso a ajenos. Y
eso fue lo que le dio una oportunidad inesperada a la escuela de Knórosov de
sobrevivir. Esta oportunidad es difícil de sobrestimar si recordamos que el
natal Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias simplemente había
destruido sus propios estudios americanistas.
Pero todo
esto surgió luego. Y en aquel entonces llegó a ser comprensible muy rápidamente
que en la universidad de Moscú el camino hacia el doctorado estaba cerrado para
Knórosov, a pesar de que su asesor formal, Serguei Tókarev, trabajaba allí
mismo, en la cátedra que dirigía Serguei Tolstóv. En aquel periodo duro,
Tókarev le daba oportunidad de ganar dinero a Yuri mediante traducciones. El
propio Yuri Valentínovich creía que Tókarev comenzó a ayudarlo con peculiar
placer solo porque no le agradaba Tolstóv. Pero, en dado caso, esa versión es
poco probable. Tókarev, igual que Tolstóv, entendía con mucha claridad que ante
ellos estaba un científico único, investigador nato. Y ambos estaban dispuestos
a hacer mucho por él. Los documentos dicen que a principios de agosto Serguei
Aleksándrovich luchaba para que Yuri entrara a la aspirantura y,
por lo visto, todavía no perdía esperanzas de hacerlo en la MGU.
Perfil
personal
Camarada
Knórosov Yuri Valentínovich, estudiante del quinto año de la Facultad de
Historia de la Universidad Estatal de Moscú, trabajó bajo mi supervisión. Se
especializa en la etnografía de los pueblos de la URSS; posteriormente, en la
etnografía de los pueblos de América Central. El camarada Knórosov mostró un
peculiar interés en el estudio de los problemas de la religión primitiva. Su
trabajo elaborado en un seminario especial del profesor Tolstóv, con el tema
«el animismo y el chamanismo de los kazajos», obtuvo una calificación
especialmente alta. Participando dos veces en la expedición de Asia Central, el
camarada Knórosov recopiló un valioso material relativo a las creencias y al
folclor de los pueblos de Amu Daria bajo. El material fue preparado en forma de
un informe, titulado «Los vestigios de las creencias preislámicas de los
uzbekos de Corasmia del norte», realizado en el Instituto de Etnografía de la
Academia de Ciencias de la URSS, y también en forma de una tesis, titulada «La
versión de Asia Central de la leyenda sobre Sansón». Ambos trabajos, en
particular el de la tesis, merecieron una alta calificación: en el último
trabajo, el camarada Knórosov demostró las excepcionales habilidades del
investigador, logró recopilar un diverso y completo material de las fuentes,
logró analizarlo profunda y seriamente, y sacar conclusiones sólidamente
fundamentadas.
En
general, durante las clases universitarias, Yu. V. Knórosov mostró un interés
constante y serio en los problemas etnográficos, la habilidad de estudiar las
fuentes de una forma práctica e independiente, y aptitudes de trabajo de
investigación. Es necesario destacar que domina lenguas extranjeras. Aparte de
las nuevas lenguas occidentales, también estudió las lenguas antiguas, tales
como la egipcia, la árabe y la uzbeca. Considero que el camarada Knórosov posee
indudablemente las cualidades necesarias para ser un futuro investigador serio.
Considero necesario recomendarlo para el ingreso a la aspirantura en
etnografía.
Firma:
Profesor S. Tókarev 7 / VIII. 48
La firma
manuscrita del profesor S. A. Tókarev se comprueba por el personal directivo
del Instituto de Etnografía.
Sello
Pero,
como después constató Knórosov, «lo intentó, pero no salió nada»… Habrá que
recordar que, precisamente gracias a Tókarev, a las manos de Knórosov, entre
otras publicaciones relativas a los mayas, llegó aquella revista con el
artículo de Paul Schellhas. Pero Tókarev estaba interesado en Knórosov también
por otra razón importante. En 1943, Serguei Pávlovich llegó a trabajar al
Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias de la URSS, donde encabezó
el sector de pueblos de América, Australia y Oceanía. Y, al parecer, para él
Knórosov era el primer pretendiente que podría ocupar el puesto de futuro
dirigente del departamento americano.
Además,
la posición oficialmente anunciada por Tókarev sonaba así: «La juventud es el
tiempo de hacer desafios». Y Yuri Knórosov había aceptado este desafío. Por su
parte, Tókarev trataba arduamente de que él tuviera un futuro científico;
aunque desde el primer intento, para gran decepción de las personas
interesadas, la aspirantura de la MGU cerró sus puertas para
Yuri.
Izquierda: Perfil personal de Yuri Knórosov firmado por S. A. Tókarev.
Derecha: Autobiografía, escrita por Yuri Knórosov en 1948.
Intentar
ingresar a la aspirantura del Instituto de Etnografía era
inútil aun tomando en cuenta que el director de dicho instituto en aquel
momento era ni más ni menos que el mismo Tolstóv. Se puede suponer que Serguei
Pávlovich trataba de averiguar mediante sus contactos informales si era posible
que Knórosov ingresara a su instituto, pero recibió una respuesta
desalentadora.
Además,
Yuri no tenía la recomendación académica oficial que se entregaba a la hora de
defender la tesis, y sin ella era necesario trabajar unos dos o tres años, y
solo después se podía pretender entrar en la aspirantura,
presentando exámenes sin ningún privilegio especial.
Ante Yuri
se presentó una perspectiva bastante real de impartir clases de historia en
alguna escuela rural, al estilo de la ya conocida durante la guerra en la
región de Kriusha de Vorónezh. Habrá que aclarar que en los tiempos soviéticos
existía un sistema de distribución obligatoria de los egresados de las
universidades, «a donde manden», por una única razón: el Estado financiaba
completamente la preparación del especialista, mientras que el país necesitaba
a los especialistas en las regiones más diferentes y alejadas. Se podía evitar
la «distribución» si se lograba conseguir y presentar la solicitud de alguna
institución especializada que estuviera dispuesta a aceptar al joven
especialista sin experiencia de trabajo. En semejantes circunstancias, Yuri Knórosov
dirigió una petición solicitando el trabajo al Instituto de Historia,
Arqueología y Etnografía de Kazajistán. Guardaba esperanzas de estudiar por lo
menos los dhikr karakalpakos. Pero, después de algunos meses
de esperanza, el 5 de febrero de 1949 recibió un corto rechazo:
Al
camarada Knórosov Yu. V.
Debido a
que no se presenta una plaza vacante en el sector del Instituto de Historia,
Arqueología y Etnografía de la República Socialista Soviética de Kazajistán le
devolvemos su solicitud con la hoja correspondiente de registro de personal y
otros documentos.
El
subdirector del instituto, S. Sabitov
Firma
Al
parecer, hubo algo en particular en la biografía del camarada Yu. V. Knórosov
que no le había gustado a S. Sabitov.
Sin
embargo, en febrero de 1949 a Yuri ya no le interesaba la opinión del camarada
Sabitov. Tókarev y Tolstóv evaluaron objetivamente la inutilidad de su estancia
en Moscú y la imposibilidad de encontrar no solamente la aspirantura,
sino también un trabajo adecuado en su especialidad, e hicieron un «enroque»
casi increíble: sacaron a Knórosov del ambiente universitario y académico de
Moscú. Por cierto, Knórosov, ya siendo mi asesor, haría algo similar 30 años
después, organizando la defensa de mi tesis de doctorado.
Utilizando
su influencia y sus contactos en el mundo científico, los cuidadosos asesores
enviaron rápidamente a Yuri a Leningrado. En la ciudad del Neva estuvieron
dispuestos a contratarlo: el trabajo consistía en recuperar las exposiciones
dañadas durante la guerra del Museo Estatal de Etnografía de los Pueblos de la
URSS, que le pertenecía al Ministerio de Cultura. Era obligatorio que estuviera
allí dos años para que en 1950 intentara regresar nuevamente al tema de su
tesis de doctorado. Entonces, por varios años la dirección oficial de Yuri
Knórosov fue la siguiente: Leningrado, calle Inzhenernaya, núm. 4/1,
apartamento 5а.
El Museo
Estatal de Etnografía de los Pueblos de la URSS se encontraba al lado del Museo
Ruso, en la parte derecha del mismo edificio. Hasta 1934, poseía el estatus del
Departamento de Etnografía del Museo Ruso. Durante la guerra y el heroico
bloqueo, en los frentes de guerra y por la hambruna se había muerto la mitad de
los trabajadores del museo; es decir, 33 personas. En 1941, el museo fue
bombardeado. A causa de esto, el edificio quedó destruido: se colapsó una parte
de los techos y las paredes. Además, debido a que la bomba había llegado
directamente al depósito de fondos, se perdieron decenas de miles de objetos
etnográficos y los negativos fotográficos. En el comienzo de la guerra se logró
evacuar apenas la décima parte de las colecciones del museo. Como lo recordaba
posteriormente Knórosov, «el edificio principal fue destrozado en mil pedazos».
Los objetos expuestos «fueron dispersados y todos los números confundidos».
Museo de Etnografía de los pueblos de la URSS (Actualmente Museo de
Etnografía de los pueblos de Rusia) en el edificio del Museo Ruso, en
Leningrado.
En el
mismo periodo, la reducida parte de los empleados e investigadores que quedaban
ponían orden como podían a los escombros para salvar alrededor de 15 mil
objetos de exposición únicos…
Para el
comienzo de 1949, se planeaba realizar grandes volúmenes de trabajo. La prensa
escribía lo siguiente acerca de tal asunto:
En la
galería, ya en el primer trimestre se llevará a cabo una exposición temporal
llamada «Alfombras textiles de los pueblos de Asia Central». En la exposición
el museo mostrará sus colecciones mundialmente conocidas de las alfombras de
los turcomanos y otros pueblos de Asia Central. Las alfombras turcomanas
incluyen artículos modernos con una temática soviética: la alfombra «Amistad de
los pueblos», y las alfombras-retratos de los camaradas Molotov, Voroshilov y
Mikoyán; se planea adquirir la alfombra con el retrato de I. V. Stalin
elaborado en los años de posguerra.
Es
curioso, pero esta nota tenía que ver principalmente con el joven Knórosov.
Según sus propias palabras, precisamente él «quitaba el polvo de las alfombras
asiáticas». En el país de posguerra, en todas partes había poca gente, pero las
tareas eran muy grandes: recuperar todo –tanto el edificio en sí como las
exposiciones–, y organizar nuevas exposiciones y excursiones. El recién
egresado de la MGU Yuri Knórosov, que no pertenecía al Partido Comunista,
obtuvo el puesto de asistente de investigación en el Departamento de Pueblos de
Asia Central con un salario de 790 rublos al mes. Entre sus obligaciones
estaban: «desarmar y limpiar los objetos expuestos». Pero, según él, ocupándose
de «la limpieza del museo sin pretensiones», dedicaba todo su tiempo libre a lo
primordial: pulir el desciframiento de la escritura maya. Así, buscando la
alfombra con el retrato de Stalin y pensando sobre la refutación del marxismo,
el 1 de enero de 1949 comenzó la etapa principal de la vida de Yuri
Valentínovich Knórosov, llamada el periodo de Leningrado.
Pasillo del museo, con habitaciones para el personal. En la primera a la
derecha vivió Yuri Knórosov y en la segunda, el historiador Lev Gunilióv, antes
de su segundo arresto.
¡Museo!
Antes de
la Revolución, el Museo Ruso, junto con su Departamento de Etnografía, era el
museo personal del emperador Alejandro III. Por eso, en el museo todo estaba
previsto, incluso la vivienda para el personal –desde el director hasta el
último conserje. La pequeña habitación, larga como un estuche, en el corredor
cerca de la escalera que le había tocado a Knórosov era una de las
instalaciones en las que fueron divididos los apartamentos palaciegos, otrora
muy lujosos. En la parte angosta, la anchura de «estuche» equivalía a una
ventana palaciega no tan ancha. La pared «larga» no rebasaba los tres metros.
El techo tampoco era muy alto, por haberse construido un piso encima. Entonces,
en esta propia y modesta «madriguera» se había instalado el asistente de
investigación que no tenía ningún grado académico y tampoco tenía pretensiones
relativas a las comodidades. En la habitación apenas cabía el baúl cubierto de
vieja manta militar. El baúl servía como clóset, cama y butaca; además, con
mucha dificultad entraba una pequeña mesa que servía tanto para comer como para
trabajar. Había un par de estantes para libros en la pared. Cerca de la ventana
se había acomodado el bonito dibujo gráfico de un tiburón rapaz hecho por él en
tonos grises y marrones. Para la prenda exterior, cerca de la puerta estaba un
clavo. Y eso era todo. En cuanto a la ropa, casi no tenía: la misma camisa
desgastada, un largo y viejo abrigo militar de Moscú, la misma larga bufanda
rayada en el delgado cuello y los zapatos con las suelas muy desgastadas
amarradas con una cuerda. La increíble gorra-kubanka que en su
tiempo causaba una profunda impresión en las mujeres comenzó a parecer más un
nido saqueado por un malvado halcón…
Diminuta habitación en donde se alojó Yuri Knórosov en 1948. Actualmente
trabajan ahí los restauradores del museo. Inesperadamente, uno de los
restauradores empezó a pintar cuadros con temas de México antiguo.
La
sobrina de Knórosov Irina relata algunas historias de este periodo. Al parecer,
ella recuerda muchas cosas que le contaban sus padres. Por eso sus memorias
solamente incluyen los momentos que desde el punto de vista de sus familiares
se consideraban importantes:
… Me
acuerdo de que tenía siete años, mi madre (la esposa del hermano Leonid) y yo
una vez fuimos a verlo. Él vivía en el Museo Ruso, en el ala derecha. Era una
pequeña habitación que se parecía a un estuche. En la cama estaba una manta
gris militar, sobre la pared estaban colgados el mapa y los jeroglíficos; había
una ventanita angosta y los libros, un violín tirado. Lo llevaba siempre
consigo. Yo nunca había escuchado que lo tocara, pero mi abuela contaba que
Yurochka tocaba el violín…
Se
trataba del mismo violín roto… Así es como Mira Rozhanskaya recuerda estos
momentos:
No había
ninguna cama. Le dije: «Yur, ¿dónde duermes?». «Sobre la mesa o debajo de
ella». No le importaba dónde dormir. Él podía dormir incluso recargado en una
pared. Esto no le importaba en lo absoluto. Entonces, todos nosotros pensamos:
«¿Dónde estará durmiendo, sobre la mesa o debajo de ella?». Ahí simplemente no
había lugar dónde dormir. El rincón apartado era tan pequeño que únicamente
cabía la mesa, que era bastante larga. Le dije: «¿Qué tal trabajas aquí?». Me
responde: «Pues qué te digo… mientras sacudo las alfombras de Asia Central,
todos están callados… Pero en cuanto comienzo a estudiar mi literatura
americana, estas mujeres de inmediato corren a la dirección y comienzan a
soplar». Es decir, puede que no se haya expresado así. Quizás no haya usado la
palabra «soplar» pero sí ocupaba la palabra «informar»…
Sea como
fuere, muy rápidamente toda la diminuta habitación, desde el piso hasta el
techo, se llenó de libros. Sobre las paredes de inmediato se colgaron los
detalles relativos a los jeroglíficos mayas y las imágenes que provocaban algún
tipo de asociaciones.
Cabe
señalar que en la década de 2000 el museo entregó esta y las habitaciones
vecinas para que las convirtieran en talleres de restauración. Desde luego,
medio siglo después nadie en el museo recordaba de ninguna manera que
precisamente allí trabajó Yuri Knórosov alguna vez; su nombre se relaciona
usualmente con la Kunstkámera (el primer museo de Rusia). Mucho menos se
acordaban de que en estas mismas paredes se había establecido el desciframiento
de la antigua escritura maya. En la década de 2000, el estuche mismo se había
convertido en taller de restauración. Y, de repente, el pintor-restaurador que
se había alojado en la habitación inesperadamente comenzó a pintar temas
mexicanos: los aztecas, los mayas, las antiguas civilizaciones indígenas…
Era un
momento perfecto para creer en todas estas historias imposibles y esotéricas
sobre reencarnaciones, regresiones, espacios cibernéticos y otros cuerpos
astrales…
Por otra
parte, hay que recordar que Leningrado no era en absoluto una ciudad ajena para
Yuri. Ahí, a principios del siglo, sus padres estudiaron, trabajaron, se
conocieron y formaron una familia. De ahí mismo, antes de la Primera Guerra
Mundial, enviaron a su padre, Valentin Dmítrievich, a Yúzhnoye para la
construcción de los ferrocarriles rusos del sur. Ahí nacieron sus hermanos
mayores. Ahí, por fin, desde aquellos tiempos prerrevolucionarios continuaba
viviendo su tía, que era la hermana de su madre. La tía Tatiana, después de
haber terminado los cursos en Bestúzhev, se casó con un tal Aleksandr
Andréyevich Smolin. Ella también se dedicaba a la docencia. Antes de la
Revolución, la familia ocupaba un apartamento en la calle Fontanka y luego los
«apretaron» –los trasladaron a una habitación de un enorme apartamento
comunitario (la kommunalka), en la calle Rubinstein.
El esquema de la antigua necrópolis de Alexander-Nevskaya Lavra a donde le
gustaba mucho ir a pasear a Yuri Knórosov.
Aquí, los
Smolin sobrevivieron todo el horror del bloqueo y, probablemente, durante todos
esos 900 días se alegraron por el hecho de que Dios no les había dado hijos.
Pero siempre iban obligatoriamente al servicio del monasterio de
Alexander-Nevskaya Lavra (también conocido como Alexander-Nevsky Lavra), a
pesar de que estaba bastante lejos de Rubinstein. Incluso cuando Tatiana
Serguéievna ya no podía salir de la casa, cada domingo y cada día festivo
Aleksandr Andréyevich se dirigía solo a la liturgia en su querida iglesia de la
Santa Trinidad…
En aquel
entonces, en 1948, los hospitalarios parientes realmente se alegraron de que su
sobrino hubiera aparecido en Leningrado. Lo invitaban constantemente a que
fuera a visitarlos, y siempre se lamentaban de que en condiciones de tanto
hacinamiento no pudieran ofrecerle un techo. Siempre aprovechaban la
oportunidad para darle de comer a Yura, quien durante toda su vida se alimentó
como fuera y cuya comida dependía de la situación en la que se encontrara. La
tía Tatiana preparaba unos increíbles piroguí (pan tradicional
de trigo con relleno) y estaba feliz cuando en la mesa estaba su flaquísimo
sobrino eternamente hambriento.
Alimentar
a un invitado hasta morir es una peculiar tradición indestructible de
Leningrado. Nadie dirá si fue resultado del bloqueo o si así fue desde siempre.
Pero, incluso ahora, la comida en una casa de San Petersburgo es un tema
sagrado. En los tiempos soviéticos, cuando instalarse en hoteles era un asunto
problemático, los forasteros se quedaban principalmente en casas de sus amigos,
donde el proceso de alimentar prácticamente no cesaba. Apenas entraba el
invitado y se quitaba la prenda exterior, y la mesa ya estaba servida. Por la
mañana no se permitía que la víctima saliera de la casa sin que le dieran un
desayuno abundante, sospechando que probablemente no podría comer hasta la
noche. Por la noche obligatoriamente había que «tomar mucho té» y complementarlo
con una cena completa. No se trataba de suntuosos escabeches; todos vivían
diferente y la mayoría no era tan adinerada. Precisamente se trataba de que al
invitado ni siquiera se le ocurriera pensar en tener hambre. Además, si tus
amigos vivían en un apartamento comunitario, entonces incluso sus vecinos
estaban encantados de darte de comer o, por lo menos, trataban de ofrecerte
algo rico.
Aun en
nuestros tiempos, en las visitas breves e incluso en las visitas de trabajo a
San Petersburgo, nunca te dejarán ir sin obligarte a comer mucho. Puede
resultar particularmente pesado cuando llegas por unos días y tratas de ver la
máxima cantidad de amigos y conocidos. Cada uno de ellos, sin escuchar ninguna
disculpa, alimenta completamente al capturado… ¡Ni trates de rechazar!
Yuri
visitaba a menudo a sus familiares. Le gustaba platicar con Aleksandr
Andréyevich; y, al parecer, en aquel entonces él comenzó a sentir para siempre
el amor por el monasterio de Alejandro Nevski. Para ello tenía sus propias
razones.
La necrópolis del monasterio Alexander-Nevskaya Lavra con sus monumentos
sepulcrales históricos.
Yuri
Valentínovich nunca fue una persona creyente, pero le gustaba la peculiar
atmósfera de este lugar: en particular el viejo cementerio abandonado donde
podía pasear por horas, observando los ingeniosos signos en los monumentos… La
serpiente, la lechuza, los jeroglíficos, los cráneos, las marcas masónicas… E
incluso, si se fijaba bien, las pirámides. Eso permitía fantasear. Las tumbas
estaban abandonadas. Las criptas se entreabrían con brechas donde podía
refugiarse cuando llovía e incluso «tomar tragos con los amigos», como lo
recordaban algunos contemporáneos.
Al
parecer, ya no les quedaban parientes a estos difuntos del viejo régimen de San
Petersburgo. Nadie nunca cuidaba estas tumbas. No quedaban más científicos
agradecidos ni tampoco amantes finos de la cultura. Sin embargo, esta
abandonada necrópolis del siglo XVIII, llamada Cementerio de Lazar, fue elegida
por Knórosov gracias a su olfato histórico infalible. Justo aquí encontraron su
último refugio los grandes personajes de la ciencia y la cultura rusas,
empezando con el fundador de la ciencia nacional Mijaíl Lomonósov. Luego,
siguen en la lista: Andrei Nartov (1693-1756), quien inventó en 1717 la máquina
de torno mecánica, entre otras cosas; el matemático y mecánico Leonhard Euler
(1707-1783); el rector de la Universidad de la Academia de Ciencias, geógrafo y
etnógrafo, explorador de Siberia y Kamchatka Stepan Krasheninnikov (1711-1755);
el organizador de negocios marinos en el Pacífico y fundador de la América rusa
Ivan Gólikov (1735-1805); el fundador de la sinología nacional Nikita Bichurin
(archimandrita Hyacinth o Iakinf) (1777-1853); el matemático y filólogo Vasili
Adadurov (1709-1780); el dueño de la biblioteca privada más grande en Rusia
Piotr Jlébnikov (1734-1777). ¡Y cuántos arquitectos! Aquellos, los mejores, que
crearon el estilo único de Petersburgo: Giacomo Quarenghi (1744-1817);
Jean-François Thomas de Thomon (1760-1813); Carlo Rossi (1775-1849); el
escultor Fedot Shubin (1740-1805), cuyas cenizas fueron llevadas aquí en 1931…
Y muchos otros personajes eminentes más de la primera lista, como el
reformador, inventor con grado de mariscal de campo y el genial Piotr Shuvalov
(1711-1962); el primero en descubrir el camino marítimo de Rusia, desde
Arjanguelsk por los «mares del norte», hacia Kamchatka y América del Norte, fue
el almirante Vasili Chichagov (1726-1809), que defendió el golfo de Kerch –él
pasó a la historia por informar a la emperatriz Ekaterina II sobre los suecos
derrotados con palabras soeces; entonces la emperatriz, fingiendo que no
entendía, le dijo: «No importa, siga, Vasili Yakovlevich; no entiendo sus
términos marineros»–; el almirante Nikolai Mordvinov (1754-1845), quien durante
la segunda guerra contra los turcos dirigía la escuadra de Sevastópol y tomó
por asalto Ochakov. El heroico Luka Bogdanovich (1779-1865), quien hizo en las
batallas su camino desde cadete hasta almirante…
En una
palabra, «no es la peor compañía», diría Knórosov. Durante mucho tiempo solo él
visitó las tumbas de estos grandes personajes de Rusia.
Pero en
aquel tiempo Leningrado, que todavía no se había recuperado del terrible
bloqueo, no estaba para eso… En pocas palabras, Yuri disfrutaba allí de la paz
y la soledad. Sin embargo, los colegas Viacheslav Ivanov, Valentín Bérestov y
Valery Guliyaev contaban que al salir de Lavra ellos apreciaban más un tal
«maravilloso bar de copitas»… Por otra parte, estaba claro que esas cosas no
eran mutuamente excluyentes. Y a mí, ya más tarde, en las décadas de 1980 y
1990 me asombraba otra cosa: ¿de dónde surgió en estos años revueltos la
cantidad de «descendientes» de la nobleza capitalina, que de repente se
acordaron de su origen «aristocrático», si no quedaba nadie para cuidar las
tumbas de los personajes reales de la historia rusa hasta que lo hizo el Estado?
Lo
curioso es que Mira Rozhanskaya también se acordaba de estas caminatas por el
cementerio, adonde Knórosov llevaba a todos sus amigos, y de las invitaciones a
la cripta:
Sí, de
eso sí me acuerdo. Una vez él llegó y me ofreció beber en el cementerio del
monasterio de Alejandro Nevski. Pero en aquel momento no fui. Sí, él amaba dar
vueltas por ahí. En aquel periodo todavía estaba vivo el fotógrafo que
trabajaba en el museo. Su apellido era Motorin. Era su compañero de copas, por
así decirlo. Entonces, Yura decía: «Motorin y yo conocemos una cripta». Le
contestaba: «Yur, yo no iré a un cementerio, no iré a beber a esa cripta de
ninguna manera». Así que nunca llegué hasta la cripta. Pero, fuera de eso,
nosotros salíamos a pasear por San Petersburgo.
En
Leningrado, en su «madriguera» (así es como Knórosov llamaba su modesta
vivienda cerca de la escalera), Yuri no se quedaba solo. Prácticamente al mismo
tiempo, en el «estuche» vecino se instaló otro marginado igualmente contratado
para trabajar en el museo. Era el historiador Lev Gumilióv, quien el 28 de
diciembre de 1948 había defendido su tesis doctoral, por la que sufrió tanto.
Por tener el doctorado lo aceptaron en el museo como investigador jefe del
departamento de Siberia, en el cual estudiaba la vida cotidiana de los teles de
Altái (teleutas).
Izquierda: Lev Gumilióv, amigo, interlocutor y vecino de Yuri Knórosov en
los «estuches» del museo. Derecha: Valentín Bérestov, amigo de Yuri Knórosov
desde la época de estudiantes.
Al
parecer, el arruinado Museo Estatal de Etnografía de los Pueblos de la URSS se
convirtió en el lugar donde el director, aprovechando la falta de personal, se
vio obligado (o tal vez fue intencional) a aceptar a personas talentosas, sin
prestar la menor atención a si tenían un currículum «sospechoso». Este valiente
director en aquellos tiempos difíciles (entre otros problemas, el traslado
escandaloso de la exposición etnográfica moscovita a Leningrado) era Efim
Abrámovich Milshtein. Ahora casi nadie se acuerda de él. Y no es justo. Efim
Milshtein era un verdadero administrador que entendía que lo principal era
lograr los objetivos planteados. Él pertenecía a tal categoría de personas que,
arriesgando conscientemente su propia carrera e incluso su vida, lograron
ayudar a mucha gente rechazada. Además, lo hacían de forma silenciosa y
desapercibida; a diferencia de los ex funcionarios del Partido Comunista y de
los astutos representantes de la «intelectualidad liberal» de los tiempos
postsoviéticos, que aman inventar con jactancia cuentos sobre como heroicamente
«se opusieron al régimen soviético».
Efím Abrámovich Milstein, director del Museo de Etnografía de los pueblos de
la URSS.
Se logró
averiguar algo acerca del director del Museo de Etnografía no solamente gracias
a los diluidos recuerdos esporádicos y fantasiosos de su hermano –el agente de
servicios de inteligencia Mijaíl Milshtein–, sino también gracias a un enorme
trabajo realizado en los archivos por la historiadora Eugenia Dolgova[16].
En 1938,
el hermano de Efim Milshtein, agente de la Dirección Central de Inteligencia
(GRU), Mijaíl, regresó de Nueva York a la patria y se encontró en el epicentro
de la lucha contra «los enemigos del pueblo». Según sus relatos, él de
inmediato se sumergió en una atmósfera asfixiante de desconfianza universal. La
gente iba desapareciendo. Si se preguntaba acerca de su destino, había una sola
respuesta: «Mejor no lo preguntes». Por otra parte, frecuentemente no había
ninguna respuesta; los interlocutores se quedaban callados y desviaban la
mirada.
Su
hermano Lazar fue el primero que le aclaró la situación a Mijaíl. Lazar temía
el arresto y literalmente estaba obligado a huir de Asia Central, donde ocupaba
el puesto de director de una gran central eléctrica. A la pregunta de por qué
lo podían arrestar, él respondió: «Por nada. No creo que lo entiendas. Viviste
demasiado tiempo fuera del país. Sólo te diré una cosa: mejor no hubieras
regresado, hermano».
Él
escuchó aproximadamente lo mismo de su segundo hermano, Efim. Después del
Instituto de Profesores Rojos, aquel fue enviado a trabajar a la ciudad de
Majachkalá. Pero en 1937 también tuvo que irse de allí temiendo un supuesto
arresto. Al llegar casi por milagro a San Petersburgo, de inmediato recibió el
puesto de director del Museo de Etnografía de los Pueblos de la URSS. Y en 1941
se fue al frente como voluntario. Regresó al museo en 1944, después de resultar
herido. Ante él, se propuso una tarea grandiosa: restablecer el museo después
de los bombardeos, realizar la reubicación de los fondos evacuados desde
Novosibirsk y fusionarse con el museo de Moscú; y todo eso en condiciones de
escasez catastrófica de personal. Entendiendo que no se podía lograr la tarea
solo, por su cuenta y riesgo contrataba a los investigadores, incluso aquellos
con una biografía «manchada». Después de las revisiones totales de los fondos,
que se llevaban a cabo simultáneamente en todos los museos del país, el propio
Efim Milshtein resultó estar bajo sospecha sin ninguna razón objetiva. Es
curioso que Mijaíl interpretara este suceso a su modo, relacionándolo con la
activación de una organización ilegal en la URSS, el Comité Judío Americano de
Distribución Conjunta (JDC), que ayudaba a los judíos fuera de Estados Unidos.
Muchos judíos soviéticos ni siquiera sospechaban la existencia de semejantes
benefactores del otro lado del océano. Mijaíl creyó que su hermano era víctima
de los sionistas. E incluso había inventado una historia completamente absurda
(¡un espía!) sobre un jarrón-copa iraní de cobre, del cual supuestamente habían
sacado la incrustación de oro para transmitir a la organización sionista JDC. Y
como el culpable era el director, Efim Abrámovich fue expulsado del Partido Comunista
y destituido de su cargo.
En
realidad, como lo testifican los documentos, la historia era completamente
distinta: la culpa la tuvieron un inventario negligente y auditorías poco
profesionales. Este drama no tuvo nada que ver con el antisemitismo ni el
sionismo. Pero, como se dice ahora, el jarrón fue encontrado pero se quedó el
mal recuerdo… Con dificultad, el desafortunado Efim Abrámovich consiguió el
trabajo de investigador jefe en la Biblioteca Pública, donde continuó
trabajando honestamente y con responsabilidad…
Yuri Knórosov trabajando con las colecciones asiáticas del Museo de
Etnografía de los pueblos de la URSS (actualmente Museo de Etnografía de los
pueblos de Rusia).
Efim
Milshtein fue una persona decente, y al parecer no fue casualidad que
contratara a Knórosov con su «manchada» biografía, así como a otro personaje
todavía más problemático como Lev Gumilióv…
Al hijo
de la poetisa Anna Ajmátova y del fusilado poeta Nikolái Gumilióv le tocó un
destino bastante complicado. Nació el 1 de octubre de 1912 en la familia de los
poetas en Tsárskoye Seló (la Villa de los Zares). Pasó su infancia en la casa
de la abuela por línea paterna. Sus famosos padres, que estaban absortos en la
poesía, no tenían tiempo para su hijo. El padre además se aficionaba por la
arqueología y la etnografía, iba a las expediciones, soñaba con civilizar «las
tribus salvajes». Pero en 1918 sus padres se divorciaron. En 1921, Nikolái
Gumilióv fue arrestado y fusilado. Después de la Revolución, el pequeño Lev
seguía viviendo en Bezhetsk con su abuela. Y, al parecer, precisamente la
imagen de su padre antropólogo y no la fama poética estelar de su madre llegó a
ser el ideal para el menor Gumilióv. A la celestial Anna Ajmátova le interesaba
poco su hijo, incluso cuando fue arrestado y encarcelado.
Continuando
las aficiones de su padre, Lev, todavía siendo un joven, comenzó a participar
en expediciones arqueológicas, y luego en 1934 ingresó a la Universidad de
Leningrado. Aunque, siguiendo los pasos arqueológicos de su padre, Lev también
aceptó su «cruz» política: un año después, Gumilióv fue expulsado de la
universidad y arrestado.
Sin
embargo, pronto lo liberaron, y en 1937 fue reincorporado en la Universidad
Estatal de Leningrado; aunque un año después lo arrestaron nuevamente y fue
condenado a cinco años de prisión. En 1944, Gumilióv fue liberado y se dirigió
al frente.
En 1945
fue desmovilizado y se reintegró a la Universidad Estatal de Leningrado. En
1946 defendió la tesis de maestría y para preparar el doctorado ingresó a la
aspirantura del Instituto de Estudios Orientales de la Academia de Ciencias de
la URSS. Sin embargo, pronto fue expulsado debido a que «su preparación
filológica no correspondía a la especialidad elegida». No obstante, logró
defender la tesis doctoral, nuevamente en la Universidad Estatal de Leningrado.
Entonces fue contratado como investigador en el Museo de Etnografía. Allí es
donde se cruzaron los caminos de Gumilióv y Knórosov. ¡Para ambos fue una
verdadera suerte! Aunque, 10 meses después, Gumilióv fue arrestado de nuevo.
Esta vez con 10 años de prisión…
Lev
Gumilióv sería rehabilitado y liberado solo después de la muerte de Stalin en
1956…
Apartamento de Anna Ajmátova en la calle Fontanka en Leningrado. La madre de
Lev Gumulióv tomó de este perchero un gorro de piel para regalárselo a Yuri,
amigo de su hijo.
Así que
la vida de Yuri en Leningrado comenzó el primer día del año 1949. Fue una etapa
sumamente importante en la vida de Knórosov. Todo estaba en juego: las
relaciones en el ambiente académico, la carrera, las expectativas de los
familiares y los amigos y, finalmente, el amor propio. ¡Y, lo primordial, la
oportunidad de demostrar a todos la posibilidad del desciframiento de la
escritura maya! El papel de un pobre marginado que realizaba trabajos cuyos
resultados no iban a servir a nadie no atraía a Knórosov en absoluto.
Las
exigencias que se presentaba Yuri a sí mismo en un plan científico asustaban a
muchos. Había estudiado todos los libros que en aquel momento se encontraban en
la Biblioteca Lenin y había copiado con su letra caligráfica todo lo que
necesitaba y encontraba. Copiaba libros enteros en gruesos cuadernos con
páginas a cuadros. Para ese entonces la Relación de las cosas de
Yucatán de Landa ya había sido traducida e incluso el texto ya había
sido cotejado con diferentes ediciones halladas en la Biblioteca Lenin. El
catálogo de los jeroglíficos mayas en la publicación de Gates fue
detalladamente estudiado. Se habían recopilado las copias de tres códices
mayas, que eran tan necesarias para empezar el desciframiento de la escritura
maya. Sin ellas, el texto investigado resultaba insuficientemente completo y no
cumplía los requisitos obligatorios para el desciframiento científico.
En pocas
palabras, durante la guerra el estudiante alcanzó a revisar detalladamente
todas las bibliotecas capitalinas y logró juntar las publicaciones necesarias
para su trabajo. Fue una verdadera suerte.
Aquí
tenemos que detenernos más en la historia dramática de «aquellos mismos
libros», que inevitablemente se mencionan cuando se habla acerca del
descubrimiento de Knórosov. Durante más de medio siglo este tema adquirió un
carácter casi detectivesco. ¿De qué se trata? En la década de 1950, en la
biblioteca personal de Knórosov aparecieron dos libros: la Relación de
las cosas de Yucatán de Diego de Landa, en la edición de Brasseur de
Bourbourg, y una edición facsimilar de los códices mayas publicada por los hermanos
Villacorta. Pero, por alguna razón realmente desconocida, surgió la leyenda de
que Knórosov personalmente había conseguido estos libros durante la toma de
Berlín. Sin embargo, los documentos, como ya se vio en los capítulos
anteriores, demuestran que Knórosov ni una sola vez visitó Berlín, además de
que nunca participó en operaciones militares durante la Gran Guerra Patria.
Tratemos
de analizar las posibles versiones de la aparición de los dos libros en las
manos de Knórosov, lo que sucedió desde luego ya después de desciframiento de
la escritura jeroglífica maya.
Versión
1. Narrada por el arqueólogo estadounidense Michael Coe en el conocido libro
Rompiendo el Código Maya:
Knórosov
era participante de la Segunda Guerra Mundial. Junto con el ejército soviético,
entró a Berlín, envuelto en llamas. En la calle había cajas con libros de una
biblioteca que se estaba quemando. Knórosov supuestamente eligió entre ellos
aquellos mismos libros y los tomó como un trofeo militar. Regresó a casa y se
dedicó a descifrar.
Cabe
destacar que esta versión fue aproximadamente narrada por
Knórosov a Michel Coe en Leningrado, en mi presencia. Había un solo detalle:
Yuri Valentínovich hablaba de una forma bastante evasiva, no hablaba sobre sí
mismo como participante directo de estos acontecimientos.
Pero,
como ya se había mencionado, esta versión es imposible, debido a que
Knórosov nunca participó en los actos de guerra. Toda su
participación en la Gran Guerra Patria se limitó a cavar trincheras siendo
llamado a la milicia popular antes de que los alemanes ocuparan este territorio
de Ucrania, en junio de 1941. Cruzó la línea de fuego en la región de Járkov en
febrero de 1943 y llegó a Moscú; a finales de la guerra estuvo en la escuela
militar en Moscú. De ahí es donde en 1945 fue exitosamente desmovilizado, sin
ninguna participación en operaciones militares. Esta trayectoria refleja su
cartilla militar:
Knórosov
Yuri Valentínovich
Nació el
18 de noviembre de 1922. Ciudad, Yúzhnoye (Járkov)
En 1948
terminó la Universidad Estatal de Moscú. Especialidad: Etnografía.
Esposa:
Samkova Valentina Mijáilovna
La
cartilla militar fue otorgada el 10 de julio de 1941
El 15 de
marzo de 1944 fue convocado por la Comisaría Militar de la Guardia Roja de la
ciudad de Moscú
El 20 de
abril de 1944 hizo el juramento militar
El 15 de
octubre de 1945 fue desmovilizado de acuerdo con el Reglamento Militar de la
URSS de 25.09.1945.
Sus
servicios:
–La
escuela de Moscú de especialistas subalternos en reparación de piezas para
automóviles, cadete: marzo de 1944-septiembre de 1944
–158.º
Regimiento de Artillería, telefonista: septiembre de 1944-octubre de1945.
En la
Gran Guerra Patria, desde septiembre de 1944 hasta mayo de 1945
Grado:
soldado
Medalla
de la Victoria sobre Alemania, 9.05.1945
Servicio
en la reserva: categoría 1,
El grupo
Ejército Soviético
Constitución:
soldados
Especialidad
militar: especialista en las estaciones telefónicas, el telefonista.
Versión
2. Me la había narrado Knórosov en una conversación personal en forma de un
comentario molesto en cuanto a la versión 1 de los años ochenta. La versión 1
es una mentira absoluta. Los libros se tomaban de las cajas preparadas para la
evacuación. Los habían traído «los oficiales conocidos»… Cuando a Knórosov le
pedían comentar la conocida versión 1, él se molestaba horriblemente.
Ya a
finales de 1990, irritado y burlándose, me dijo el siguiente comentario:
Pues,
como se lo puede imaginar: la toma de Berlín, la ciudad en llamas, bombardeos y
disparos por todas partes, la gente muere cumpliendo la tarea planteada por el
comandante en jefe, y de repente un simple soldado dejará todo e irá a
registrar los depósitos de libros para encontrar un libro muy concreto y raro.
A este soldado ya lo hubieran fusilado incluso los suyos, allí mismo. Sólo un
completo idiota puede creer en semejante historia.
Versión
3. Narrada por el periodista Anatoly Agranovsky en el ensayo «Los felices», en
la revista Znamia (Bandera), núm. 3, de 1957.
Quién
sabe si la escritura maya habría sido descifrada, si a Yuri Knórosov no lo
hubieran rodeado verdaderos entusiastas de la ciencia. En este caso yo no hablo
solamente de los científicos, aunque habría podido nombrar muchos nombres.
Pero, por ejemplo, la modesta bibliotecaria Agniya Danílovna Rodiónova: durante
un largo tiempo ella observaba al joven. La había conquistado con su peculiar
afición por el libro. Ella veía en él a un científico. Violando todas las
reglas, le permitió llevarse a casa un libro sin el cual el joven simplemente
no podía trabajar. Era una rara edición guatemalteca de tres códices mayas: «el
de París», «el de Madrid» y «el de Dresde»…
Anexo del título de maestría de Yuri Knórosov para entrar a trabajar en el
Museo de Etnografíia de los pueblos de la URSS.
En cuanto
a la versión 3 del periodista Agranovsky (regresaremos a este artículo), habrá
que hacer unos comentarios. Primero, hay que reconocer que el texto está
claramente escrito con ayuda del mismo Knórosov. Ningún periodista por su
propia cuenta entenderá ni podrá narrar de forma correcta muchos detalles
técnicos que tienen que ver con el desciframiento de la escritura maya. Por un
lado, en el texto de Agranovsky no hay errores, y, por otro lado, hay muchos
detalles fantaseados que tocan el tema de la personalidad del protagonista.
Surge la segunda pregunta: ¿precisamente de qué biblioteca de Leningrado se
trata? ¿De la Kunstkámera? ¿De la Biblioteca de la Academia de Ciencias de la
URSS? Agranovsky no escribe ni una sola palabra sobre esto. Tampoco menciona el
segundo libro que tenía Knórosov, la Relación de las cosas de Yucatán,
en la edición de Brasseur de Bourbourg. El mismo Knórosov de ninguna manera
ocultaba que había trabajado y había traducido el texto siendo un estudiante,
es decir, notoriamente antes de 1948. Finalmente, en las páginas de estos
mismos libros, que estaban en manos de Knórosov, ya mucho después de terminar
la traducción del texto de Landa y del desciframiento de la escritura maya, no
hay ni un solo sello de la biblioteca soviética. Había únicamente sellos de la
biblioteca alemana. Y, por fin, ¿habrá alguien que conozca a tal
«bibliotecaria», quien repartiría como regalo los libros del depósito de fondos
a los visitantes que le agradaban? Como vimos en el destino de Milshtein, esta
generosidad con los fondos podía costar fácilmente no solo el puesto de
«bibliotecaria», sino incluso su libertad.
Cabe
destacar que algunos investigadores de la Kunstkámera contaban que, unos años
después de la guerra, en la biblioteca del museo realmente había una cierta
cantidad de libros de los fondos alemanes que, después de la guerra, fueron
oficialmente traídos como restitución. Algunos de ellos no se registraron en
los fondos soviéticos y posteriormente fueron confiscados y desaparecieron…
Pero en la biblioteca de la Kunstkámera, según la afirmación del director
actual, nunca hubo una empleada que se llamara Agniya Danílovna Rodiónova.
Versión
4. Fue contada por Aleksandr Plunguyán:
Después
de la primera conversación sobre el artículo de Thompson, nosotros hablamos
solo un par de veces acerca del trabajo de Knórosov relativo al desciframiento
de la escritura maya. Una vez le pregunté dónde había conseguido el libro de
Diego de Landa, Relación de las cosas de Yucatán. Él, a su manera, brevemente
contestó: «Lo robé». No me acuerdo si me dijo dónde exactamente; sin embargo,
me parece que pasó en alguna biblioteca de Moscú. Ahora trato de comprobar una
hipótesis que me parece relativamente probable. Como Knórosov era el alumno del
jefe del Sector de América del Instituto de Etnografía de la Academia de
Ciencias, S. A. Tókarev, él formaba parte del grupo de referencia de los
especialistas en las civilizaciones precolombinas y participaba activamente en
el trabajo científico del sector, incluyendo el procesamiento de los libros
confiscados de las bibliotecas alemanas: entre ellos él podía hallar estas
ediciones. Todavía no he averiguado nada definitivo…
Entonces,
qué es lo que sabemos con seguridad:
·
El último asilo oficial de estos dos libros fue la
biblioteca alemana. Según el sello, debía ser precisamente la Biblioteca del
Museo Etnográfico de Berlín (Bibliothek D. K. Museums fur Volkerkunde).
·
Los libros aparecieron en Leningrado después de la
guerra en un establecimiento idéntico, en cuanto al perfil, al Museo
Etnográfico de Berlín.
·
Los libros tienen una relación muy concreta con lo
que Knórosov ya había realizado para los comienzos de 1950.
·
Está claro que Knórosov no pretendía anunciar en
público cómo llegaron concretamente estos libros a parar en su biblioteca;
además, nadie nunca le había exigido a Knórosov que los devolviera a alguna
parte.
Si se
sintetiza una cierta conclusión, entonces lógicamente se forma una versión que
se acerca más a la última. Lo más probable es que estos libros fueron traídos,
entre otros, de Alemania como restitución. Pero el inventario no fue realizado
de inmediato y eso permitió que el personaje que tenía acceso a ellos pasara
los dos libros a Knórosov en forma de premio por su genial descubrimiento ya
realizado. Eso indudablemente aconteció ya después del desciframiento de la
escritura maya. Se puede suponer que se había planteado una condición fuerte:
mantener la boca cerrada y no permitir que toda esta historia se hiciera
pública. Y Knórosov respetaría el trato para no crearle problemas a la persona
que por él había violado las reglas. No puede excluirse el hecho de que tal
persona podía ser (e incluso lo más probable es que fuera) no Serguei Tókarev,
sino precisamente Serguei Tolstóv, quien en aquellos tiempos era el
todopoderoso director del Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias de
la URSS, capaz de tomar decisiones de cualquier tipo.
La historia de Rusia en la necrópolis del siglo XVIII se puede ver en las
lápidas sepulcrales de los famosos científicos, comerciantes, generales,
arquitectos y altos funcionarios del Imperio ruso.
Pero, sea
como fuere, a principios de 1950 solamente en Leningrado, después de finalizar
el desciframiento de la escritura maya, los libros llegaron a manos de
Knórosov. Cabe mencionar que el primer artículo con los resultados del
desciframiento fue publicado en 1952[17]. En
1953, los materiales del desciframiento ya se habían publicado en México en el
idioma español[18]. Se
puede imaginar cuánta influencia debía tener la persona que pudiera organizar
la publicación en el extranjero en aquellos años y en plazos tan breves. Pero
precisamente así es como el estratega Tolstóv había comenzado la organización
de «la ofensiva general» de su alumno.
Ya en
aquel entonces se había manifestado una de las costumbres casi automáticas de
Knórosov: estudiar atentamente todo tipo de imágenes y dibujos que aparecieran,
encontrar en ellos algo que solo él entendía y lo que a él le parecía
interesante. Los cortaba y los guardaba en forma de una recopilación
particular, colocaba algunos de ellos sobre la mesa, en los libreros e incluso
a la pared. Por lo general, «las imágenes» ilustraban alguna observación de sus
investigaciones. Me acuerdo de que, en 1990, él mostraba una imagen recortada
de un manual de biología. En ella diferentes animales despedazaban a un
dinosaurio. Para él era una alegoría de «la reunión del Consejo Científico en
el instituto». Y cuando, todavía en el principio de los cambios de los años noventa,
el país había votado unánimemente por Boris Yeltsin, Knórosov mostraba con una
sonrisa la escena de la versión rusa del libro de Pinocchio, donde a Yeltsin se
le otorgaba el papel del estafador Gato Basilio… Y este nombre se le quedó al
primer Presidente de Rusia. Al parecer, ya desde aquel entonces, él había
comenzado a recopilar imágenes para la simple y comprensible ilustración de
problemas teóricos particularmente complicados. Durante toda su vida, Knórosov
mantuvo esta posición, que consideraba de principios: las cosas más complicadas
pueden y necesitan ser explicadas mediante palabras sencillas. Odiaba a muerte
la absurdidad presentada en forma de ciencia, cuando algunas personas, con
frases coloridas y grandilocuentes formadas mediante palabras con raíces
latinas (donde era necesario y donde no), trataban de esconder el vacío del
significado de lo expresado y su propia infertilidad intelectual. Knórosov se
burlaba abiertamente de tal tipo de «científicos» que, según su expresión, se
ajetrean «como las cucarachas». Pero, en esos tiempos inestables, él se cuidaba
de expresarse públicamente sobre este tema tan delicado para no provocar, de
acuerdo con sus palabras, a algún «canalla de cachos grandes». Así era la
actitud de Knórosov relativa a las «autoridades» vacías en el plan científico,
aunque ocupasen puestos altos: no les tenía ningún respeto, ni emociones
especiales. Autoridad para él tenían solamente las personas que creaban ideas,
independientemente de su puesto o posición social.
Irina, la
sobrina de Knórosov, se acuerda de que le gustaban los «cuentos de horror» y
amaba asustar a las personas. Una vez su tío le hizo una broma citando al poeta
ruso Nikolái Nekrásov: «La causa es firme cuando debajo de ella fluye la
sangre». Para toda su vida le quedaron estas líneas, que en realidad expresan
una posición positiva del ciudadano en su servicio a la patria:
Ve al
fuego por el honor de la patria,
Por
convicción, por amor…
Ve y
muere impecablemente,
La
pérdida no quedará en vano:
La causa
es firme, cuando debajo de ella fluye la sangre.
En
realidad, lo más probable es que Knórosov hubiera dirigido esta cita de
Nekrásov a sí mismo, y que en sentido figurado sintetizara su actitud hacia el
asunto, donde la «sangre viva» simbolizaba la entrega completa para cumplir el
objetivo planteado. Knórosov recopilaba estas frases y citas, y las guardaba
igual que aquellas imágenes con carga semántica que transmitían la clave de la
situación o el «momento en foco», según su definición. Las imágenes también
simplificaban el mensaje y permitían eliminar el discurso excesivamente
patético. Pero, para comprender a Knórosov, a menudo era necesario conocer todo
el contexto de la situación que se discutía, incluyendo su teoría de
comunicación… Y para la pequeña sobrina asustada Irina quedó el miedo de las
palabras patrióticas de Nekrásov durante toda su vida. Fue algo parecido a la
situación con su prima moscovita Tatiana, que para siempre quedó con el terror
a los «monos blancos». En pocas palabras, el experimento realizado tuvo éxito.
¡Cualquier temor era la puerta abierta para la hipnosis! Con la curiosidad de
un experimentador, Knórosov recurría a este truco frecuentemente.
Por
cierto, lo mismo me pasó a mí. En 1979, cuando conocí a Yuri Valentínovich, lo
primero que hizo fue advertirme de forma seria: «Estudiar a los mayas es algo
muy peligroso». A mi pregunta natural de «por qué», me contó una historia
desgarradora de que una vez, en Leningrado, en la Kunstkámera se presentó
cierto personaje que había llegado de Moscú para contar su propia versión del
calendario maya. La ponencia fue hecha en el Consejo Científico. Concluyendo el
relator, «enredó con unos lazos a todos los miembros de este mismo consejo.
Después, regresando a Moscú, al pobre relator lo tiraron del tren, así que se
murió… Lo encontraron muerto cerca de la vía del ferrocarril en algún lugar
entre Leningrado y Moscú». La conclusión que sacó Knórosov me pareció algo
inesperada: «Al parecer, el relator comenzó a contar sobre el calendario maya a
sus compañeros de ruta y ellos no aguantaron…» Esta historia me pareció pura
invención. Pero luego se reveló que todo lo ocurrido (excepto los compañeros de
viaje) era verdad. Así que a Yuri Valentínovich le gustaba asustar a la gente.
Su sentido de humor también era peculiar.
Para Yuri
Knórosov la comunicación estrecha con Lev Gumilióv representó en cierto modo
una gran suerte, ya que apareció la oportunidad de continuar «los seminarios de
cocina en la casa de Plunguyán». Lev le llevaba 10 años a Yuri; tenía una gran
experiencia de vida, hasta arrestos y prisiones. Él, apenas en vísperas del año
nuevo (1949), había defendido su tesis de doctorado de primer nivel y esperaba
la aprobación final de la Comisión Superior de Acreditaciones (VAK). Y también
estaba feliz por haber encontrado un interlocutor para discutir sobre las leyes
del desarrollo y del fin de las civilizaciones. Este era ya un interlocutor de
verdad –nada que ver con las jovencitas entusiasmadas, compañeras del grupo en
la universidad, quienes escuchaban a Yuri como si fuera un oráculo. Se trataba
de un verdadero científico con mucha experiencia; con sus propias teorías y con
su propia forma de ver el proceso histórico. Su amistad se conservó para el
resto de sus vidas, aunque Knórosov de ninguna manera aceptó las teorías de
Gumilióv y las consideraba «poco convincentes y superficiales». Más tarde,
burlándose, comentó acerca de la teoría de Gumilióv sobre la decadencia de la
civilización de la India antigua: «¡Qué sencillo es: a los antiguos
indígenas los consumió un zancudo!».
Sobre
estos tiempos también se acordaba el gran lingüista Viacheslav Ivanov:
Lev
Nikoláievich Gumilióv dijo algo acerca de sus lecciones conjuntas. Había algo
parecido al seminario de Knórosov que era absolutamente cerrado para el
público, y sobre el cual ellos se quedaban callados y hacían bien. El tema del
seminario era «Las comunidades cerradas como männerbund tradicionales y
partidos políticos». Knórosov me contó brevemente acerca de los resultados y
dijo que al discutir sobre las diferentes alianzas de hombres, asociaciones
como los jesuitas y etcétera, llegaron a la conclusión de que hay dos formas de
organización más perfectas. Una de ellas era el partido bolchevique; la otra
eran los mormones de América. Me acordaba a menudo de eso en América porque
hasta ahora, realmente, se sigue creyendo que los mormones son una organización
exclusivamente eficaz… Es decir, en el fondo de una gran ineptitud, la cual en
América compite con la nuestra, es una organización fuerte. Esta aturde e
inspira a muchos. Y cuando la gente sabe que los mormones participan en algo,
dice: «Aquí habrá orden». En este sentido, las conclusiones de Knórosov tienen
un fundamento. Pero comento todo eso porque, lamentablemente ahora, después de
haber pasado los años, todavía conocemos poco acerca de muchas interesantísimas
búsquedas teóricas suyas. Puede que se encuentren algunas transcripciones,
grabaciones. Pero estoy seguro de que ninguno de los participantes del
seminario hacía anotaciones acerca de las partes y Knórosov, desde luego,
insistía en eso. Por una simple razón: si en aquel entonces hubiera salido a la
luz, todos ellos podían simplemente haber muerto. Porque a nadie le importaba
que ellos creyeran que el partido bolchevique era el más organizado. Porque la
misma idea de compararlo con los mormones, los jesuitas, los männerbund en
África y los indígenas probablemente no hubiera causado una gran emoción.
Aunque debía causarla…
Pero
precisamente en estas conversaciones se formó aquella secreta y
científica männerbund que discutía sobre los principios de la
estructura social. En esta «unión masculina» aceptaban a pocos. Gumilióv estuvo
en libertad menos de un año: desde el 1 de enero hasta el 6 de noviembre de
1949. Pero durante todo ese tiempo los colegas lograron hacer muchas cosas. Al
parecer, justamente en esta estrecha unión científica se formó por completo la
«teoría del colectivo», a la que, en esencia, Knórosov dedicará toda su vida.
Además de
todo esto, a Yuri Knórosov le encantaba una cierta teatralidad y el juego que
él agregaba a su actividad. Aleksandr Plunguyán, por ejemplo, se acuerda de lo
siguiente: «Al principio de los años cincuenta le pregunté en qué estaba
trabajando, y me contestó concisamente que las consecuencias de la realización
de su idea podían ser tan peligrosas que se abstendría de cualquier
publicación…» Plunguyán creía que se trataba precisamente de los problemas de
comunicación y de señalización en el colectivo.
Con Lev
Gumilióv igualmente se discutía otro tema importante al que Knórosov regresó
durante toda su vida. Él la llamaba a veces la Ley de Haeckel. Según la ley
biogenética de recapitulación, la ontogenia recapitula la filogenia, es decir,
el desarrollo del individuo repite el desarrollo de toda la especie. Y, en esta
relación, el estudio del modo de pensar y de la creatividad infantil fue de
particular interés. Esto permitía comprender los modelos de conducta de los
antiguos y recurrir a la paleopsicología. La paleopsicología era uno de los
temas interdisciplinarios de Béjterev que muchos científicos de la vieja
escuela no aceptaban, y por lo tanto se consideraba como algo inexistente para
el estudio oficial. Este mismo tema también Yuri lo discutía con Valya
Bérestov, pero ya por correspondencia. Expresar sus reflexiones en cartas
también era propio de Knórosov. Escribía sus cartas siempre haciendo copias:
mandaba un ejemplar, y el otro (o varios otros) se lo guardaba. A Valentín y a
Yuri los unía el amor a la poesía y a la historia, los problemas del desarrollo
infantil y también los recuerdos de los seminarios en la cocina de Sasha
Plunguyán.
Yuri
apreciaba mucho el libro de Kornéi Chukovski De dos a cinco,
publicado en 1933 principalmente como una fuente del discurso infantil. Y,
probablemente, todavía en la Facultad de Historia estaba particularmente
interesado en Valya Bérestov, porque aquel conocía a Chukovski y a Ajmátova
debido a la evacuación en Tashkent de 1943. Por eso, con un peculiar placer,
Knórosov discutía con Valya sobre los temas de la comunicación infantil y sobre
la correlación del desarrollo entre «el niño y el hombre primitivo». Y una vez
notó que para confirmar la teoría general de comunicación, el libro de
Chukovski De dos a cinco era profundamente científico, y que todo lo escrito en
él eran axiomas de estudios humanos. Bérestov le prometió durante toda su vida
a Knórosov escribir algo relativo a este tema con un «lenguaje normal y no
científico»; como él decía, «traducir de una lengua de aves a una lengua
humana». Incluso yo tuve la oportunidad de escuchar repetidamente esta promesa:
«En cuanto termine este (el siguiente) volumen de las memorias, entonces
escribiré sobre Yuri Valentínovich y el modo de pensar de los niños». Pero
Valentín Dmítrievich no logró cumplir lo prometido.
Knórosov
se puso un objetivo sumamente ambicioso: la teoría de la señalización, la
teoría del colectivo, el desciframiento de la escritura maya. Para todo eso se
necesitaba ni más ni menos que… volver a estudiar a Friedrich Engels. No
olviden que todo eso ocurría todavía en vida de Stalin…
Todo ese
tiempo Yuri mantuvo correspondencia permanente con su asesor Serguei
Aleksándrovich Tókarev. Da la impresión de que entre ellos se había entablado
una cálida relación de confianza. Tókarev no solo lo orientaba
«científicamente», sino que también le daba recomendaciones en cuanto a la
lectura de determinada literatura, lo cual demuestra un cierto espacio
espiritual común entre ellos. Así, por ejemplo, siguiendo el consejo de
Tókarev, Yuri leyó La guerra de las salamandras, de Karel Čapek. La
obra le hizo recordar las obras satíricas de Luciano de Samósata, François
Rabelais y Jonathan Swift[19].
En abril
de 1949, Yuri escribe una carta bastante pesimista a Tókarev:
¡Estimado
Serguei Aleksándrovich!
No le he
escrito hasta ahora, en parte, por mi pereza natural y, en parte, porque estoy
planeando ir a Moscú. Además, hasta ahora no he logrado hacer nada bueno.
Puedo
informarle que sigo elaborando el catálogo sistemático de los jeroglíficos.
Actualmente ya se ha hecho una gran parte. Estoy pensando en comenzar a
estudiar la lengua, la etnografía y la arqueología de los mayas. Ahora mi
atención está dirigida principalmente a la teoría de los jeroglíficos, y debido
a esto, a la historia de la grafía en general. Me he enfrentado con tantos
obstáculos de los que casi no espero salir…
Y es aquí
donde es muy fácil imaginar el estado de Yuri, y de cualquier investigador en
sí, que entiende hacia qué objetivo va y, por lo tanto, no tiene derecho a no
trabajar profundamente algunas ramas de la investigación, entrando en los
detalles sistémicos. En dado caso, Knórosov entendía con claridad la necesidad
de una teoría íntegra del desciframiento de los sistemas de escritura
olvidados. Y eso es lo que en automático alejaba la presentación de los
resultados del desciframiento mismo. Sin duda esta situación no podía no
desesperar a Knórosov. Como solía repetir Yuri Valentínovich a su manera
favorita, se necesitaba nomás «comenzar y terminar»[20].
El monasterio Alexander-Nevskaya Lavra se ubicaba no muy lejos de la casa de
Yuri Knórosov en la calle Granitnaya, atravesando el río.
Mientras
tanto, en 1949, por lo visto, se presentó con especial placer en la Sociedad
Geográfica con una conferencia magistral: «El chamanismo de los kazajos en el
siglo XIX»…
… De
aquel periodo de vida «en un estuche» del museo se puede contar todavía que al
vecino, Lev Gumilióv, de vez en cuando lo iba a visitar su madre –la gran
poetisa Anna Ajmátova. Para Yuri, que en Moscú tenía amistad con Valya
Bérestov, la imagen de Anna Andréyevna en ese tiempo era algo intermedio entre
una diosa y una reina. Bérestov conocía a Ajmátova por los tiempos de la
evacuación, la admiraba, y también trataba de convencer a su amigo de su
incondicional grandeza. Sin embargo, el mismo Lev hablaba extremadamente mal de
su propia madre…
En aquel
invierno frío, Ajmátova incluso le regaló a Yuri una gorra invernal de piel de
conejo. La kubanka parecida a un colador ya no protegía de
nada; pues Leningrado siempre se caracterizó por su clima inamistoso, con todos
sus fríos, humedades y vientos. No es una casualidad que durante toda su vida
Knórosov sintiera temor a la tuberculosis, que, al parecer, era muy fácil de
contraer en Leningrado. Las relaciones entre Lev y Yuri eran de mucha
confianza, tanta que Lev no le escondía a Yuri cuánto odiaba a su madre,
creyendo que ella lo había abandonado y lo había traicionado por haberse
involucrado con su esposo en turno. Posteriormente, cuando Lev salió de la
prisión, el conflicto con su madre llegó hasta su límite. Gumilióv, al
encontrarse con Knórosov, le dice: «Me peleé definitivamente con la vieja».
Para Knórosov, quien trataba a su madre Alejandra Serguéievna muy cariñosa y
tiernamente, esto fue un verdadero shock. Lo confirma el hecho
mismo de que Knórosov se atreviera a comentarlo a una persona externa, en la
que confiaba completamente y estimaba mucho en el plan científico: Viacheslav
Ivanov. Por lo general, Knórosov era extremamente reservado para los
comentarios sobre la vida privada, tanto de la suya como la de los demás.
A veces
los familiares de Knórosov (las familias de los hermanos) también iban a
visitarlo en Leningrado, llevando también a sus pequeños sobrinos. En su
habitación angosta y pequeña ni siquiera era posible acercarse a la ventana:
dos tercios del espacio lo ocupaban los libros acomodados en el piso. Yuri
estaba muy emocionado cuando tenía visitas y se entristecía cuando se iban
rápidamente. Con mucho placer adquiría y regalaba los libros. Estos eran lo más
valioso que él tenía. Es sorprendente que, siendo una persona introvertida por
fuera, Yuri Valentínovich fuera extremadamente hospitalario; siempre trataba de
dar de comer todo lo que tenía; no importaba si la comida (desde el punto de
vista del invitado) no se veía muy apetitosa, por ejemplo, boquerones en aceite
o carne en conserva, todo directo de una lata.
Cabe
señalar que, a ese «estuche» con un baúl que servía de cama, él invitaba a
hospedarse a familiares y a colegas, que llegaban de otras ciudades. Con gusto
les mostraba el museo; les enseñaba su propio Leningrado. Desde el principio
había seleccionado algunos lugares especiales, adonde llevaba a la gente que le
agradaba. Además del viejo cementerio en el monasterio de Alejandro Nevski,
estaba la fortaleza de San Pedro y San Pablo, los sitios relacionados con
Aleksandr Ménshikov y toda la isla Vasilievski. A veces en verano iba a Ozerki,
cerca de Leningrado. Después, ya teniendo una familia, regularmente rentaba
allí una casa de campo.
Irina
Jorosháeva también se acuerda de cómo Knórosov vivía en su museo. En 1950, ella
todavía era estudiante de la Facultad de Historia de la MGU. Conoció a Knórosov
a inicios del año 1950. En aquel entonces la cátedra de etnografía envió a un
grupo de estudiantes a hacer prácticas en Leningrado. Irina Jorosháeva había
llegado un poquito más tarde que su grupo y por eso no sabía dónde podía
hospedarse. Afortunadamente tenía una carta de parte de Yuri Rapoport, futuro
sucesor de Tolstóv en la expedición de Corasmia. En la carta se le pedía a Yura
Knórosov permitirle a la chica por lo menos dejar sus cosas hasta que
encontrara alojamiento. Cuando Irina abrió la pesada puerta del ala del Museo
de Etnografía y entró al edificio, vio a unas abuelitas conserjes sentadas.
Irina no tenía idea de dónde buscar precisamente a la persona que necesitaba y
dijo: «Disculpe, estoy buscando a Knórosov». En aquel momento por toda la
escalera se dispersó una alegre frase: «Llegó una chica a ver a Yúrochka, llegó
una chica a ver a Yúrochka…» Apareció Yuri con su forma acechadora de caminar.
Así es como se conocieron, dirigiéndose formalmente uno al otro de «usted».
Yuri la acompañó a su «apartamento», en el corredor cerca de la escalera. El
primer y único mueble que llamó su atención fue una caja cubierta con algo, la
caja que ocupaba todo el espacio de la habitación… Así es como vivía él. Sin
embargo, Yuri formalmente le ofreció a la chica que se quedara en su «estuche».
Irina entendió que en ese caso él mismo tendría que pasar la noche en alguna
otra parte y, después de dejar sus cosas, se dirigió a buscar a su grupo.
Afortunadamente, ella logró instalarse junto con los demás estudiantes y el
problema con el hospedaje fue resuelto…
Está
claro que el trabajo en el Museo Etnográfico con Milshtein no fue casual. Por
lo visto, el profesor Tolstóv tenía una relación de mucha confianza con el
director Efim Milshtein, y por lo tanto los investigadores del museo
participaban regularmente en su expedición de Corasmia. Por lo mismo, en 1949
fueron enviados a esta expedición dos investigadores del Departamento de los
Pueblos de Asia: M. V. Sazonova y Yu. V. Knórosov.
Así que
el año 1949 pasó con éxito. Fue el primer año del periodo de Leningrado de Yuri
Knórosov, en el que se dieron tantos acontecimientos: la mudanza, el trabajo,
el alojamiento, los nuevos conocidos, Gumilióv y Ajmátova, la finalización de
la traducción completa de Diego de Landa, el desciframiento de la escritura
maya, la primera publicación en la revista Sovietskaya Etnografiya a
punto de salir y, finalmente, la firmeza de revisar los conceptos del mismo
Engels…
Y de
repente a Yuri le invade una ola de pesimismo sobre las perspectivas de su
carrera científica. ¿De verdad se trata de andar toda la vida clasificando las
colecciones y los archivos, sacudir el polvo, secar y enrollar 800 alfombras y
fieltros, elaborar las excursiones para el tema «La Constitución estalinista» y
enseñar eso a los escolares? ¿Qué hacer con el desciframiento ya realizado de
la escritura maya, siendo asistente de investigador en el Departamento de Asia
Central del Museo de Etnografía de los Pueblos de la URSS? ¡Además el arresto
de Gumilióv! Eso tampoco le agregaba mucha inspiración para la revisión pública
del marxismo…
Knórosov
se siente agotado… Escribe una carta llena de desesperación a Tókarev: «… Estoy
pensando si valdría la pena abandonar por completo la actividad científica. Es
posible que sea una reacción después de la tensión de este año. En cualquier
caso, ya es el segundo mes que no leo nada aunque tengo diferentes libros
curiosos…» Y agrega, citando a Nezamí Ganyaví, un poeta persa: «No recibirás
nada de la llama ardiente, nada excepto el humo…»[21].
Capítulo
VI
El desciframiento: ¿Contaduría? Un pequeño capítulo sobre un gran trabajo
realizado por el estudiante Yuri Knórosov
¡Oh, qué
difícil trabajo es sacar al hipopótamo de un pantano!
Knórosov
publicó primero los inicios del desciframiento y sus resultados en artículos
académicos, y, luego, en su famosa monografía del año 1963, titulada La
escritura de los indígenas mayas[22].
Aquellos interesados en obtener una información más detallada y práctica acerca
del trabajo relativo a los textos mayas pueden recurrir a un manual especial
que permite aprender la epigrafía maya sin profundizar demasiado en los
detalles[23]. La
historia del desciframiento de la escritura maya fue elocuentemente descrita
por el arqueólogo estadounidense Michel D. Coe, esposo de Sofía Dobrzhanskaya,
en forma de una dramática novela policiaca. Michel Coe se convirtió en un
verdadero amigo de Yuri Knórosov. Su reconocido libro Rompiendo el
código maya (Breaking the Maya Code), publicado en 1992 y pronto traducido
a una multitud de idiomas, se volvió el libro más vendido. Pero eso sucedió
solo medio siglo después de realizarse el desciframiento.
¿En qué
consistió el desciframiento de la escritura jeroglífica de los mayas o, según
la definición de Knórosov, la «contaduría aburrida»? Tratemos de reconstruir
muy brevemente las principales etapas de este trabajo.
Desde
luego, la primera etapa, es decir, la de la «precontaduría», era la
recopilación de toda la información relacionada con la escritura maya.
Izquierda: Proceso de desciframiento. Dibujo de Nadezha Bogátova para el
libro Epigrafía maya. Introducción al método de Yuri Knórosov, de Galina
Ershova. Derecha: Diego de Landa. Fragmento del retrato de Diego de Landa que
se encuentra en el monasterio de Izamal, Yucatán.
Sobre la
historia del estudio de la escritura maya
Como es
bien sabido, el franciscano Diego de Landa dejó la excelente descripción sobre
el sistema de la escritura maya en su Relación de las cosas de Yucatán.
Desde el siglo XVI hasta el XIX, esta información permaneció en el olvido y no
le interesó a nadie. Hasta el año 1822. Entonces, en Londres apareció un
informe del capitán de dragones Antonio del Río sobre las ruinas mayas en
Palenque, de las que nadie nunca había escuchado en aquellos tiempos. Seis años
más tarde, el reconocido geógrafo y naturalista alemán Alexander von Humboldt
(hermano del lingüista Wilhelm von Humboldt) publicó por primera vez cinco
páginas de un manuscrito desconocido de México que se guardaba desde 1793 en la
Biblioteca Real de Dresde. El texto habría seguido siendo un «manuscrito
desconocido» si el zoólogo y lingüista de origen franco-alemán Constantine
Rafinesque-Schmaltz no hubiera descubierto la indudable similitud entre los
signos en los monumentos de Palenque en México y los jeroglíficos del códice de
la biblioteca alemana. En 1832, tras llegar a la conclusión de que la lectura
del manuscrito, o códice, podría ser la clave para comprender las inscripciones
«monumentales» mayas, él informó al reconocido Jean Champollion acerca de sus
suposiciones. En los siguientes 30 años fueron descubiertos otros dos códices
mayas y, finalmente, apareció la copia manuscrita de la Relación de las
cosas de Yucatán. En 1864 lo publicó Brasseur de Bourbourg. Los intentos de
descifrar la escritura maya se renovaron con un triple entusiasmo.
El
científico alemán Ernst Wilhelm Förstemann logró establecer rápidamente el
modelo posicional de la inscripción de los numerales, gracias a lo cual fue
posible comprender las fechas en los textos mayas.
También
comentó detalladamente las inscripciones calendáricas y estableció la relación
de los números con las fechas astronómicas y cronológicas. Tras E. Förstemann,
el estadounidense Joseph Goodman se dirigió en la misma dirección.
Izquierda: Brasseur de Bourbourg. Ilustración para el libro Aboriginal
América, 1889. Derecha: Ernst William Förstemann. Retrato de autor desconocido.
Muchos
nuevos materiales llegaron a manos de los investigadores desde el comienzo de
las expediciones al mundo de los antiguos mayas, organizadas por el Museo
Peabody de Arqueología y Etnología y el Instituto Carnegie.
El
estudio de las inscripciones de Chichén Itzá le permitió a Herman Bayer,
conjuntamente con Eric Thompson, concluir el trabajo de definición del
mecanismo calendárico de la llamada «cuenta larga» maya. Bayer estableció que
el elemento variable del «glifo introductor» de la serie inicial estaba
relacionado con la denominación del ciclo de 20 días.
El
estadounidense Charles Bowditch por primera vez comenzó a sistematizar los
datos reunidos de epigrafía e iconografía. Él recopilaba dibujos e imágenes de
signos de la escritura, de ciclos del calendario y de dioses.
Sin
embargo, en 1881 el lingüista francés, gran conocedor de las antiguas
escrituras orientales, Léon de Rosny fue quien más se acercó al desciframiento
de la escritura maya. No solo fue el primero en destacar los jeroglíficos que
designaban los colores de las direcciones (sur / norte / este / oeste), sino
también quien presentó la teoría según la cual en la escritura maya se
utilizaban ideogramas, fonogramas y determinativos.
Además, L. de Rosny ya desde entonces demostraba con toda precisión que el
componente fonético de la escritura maya era silábico; fue el primero que leyó
una palabra escrita con signos alfabéticos. Esta palabra era cutz «pavo», que
fue escrita con dos signos silábicos, cu-tzu. Fue precisamente de
Rosny el primero en llegar a la conclusión de que el «alfabeto de Landa» podría
ser una valiosa clave para comprender el fonetismo de la escritura jeroglífica
maya. No es de extrañar que tras él Cyrus Thomas también comenzara a leer
algunas palabras en particular:
A Yuri
Knórosov le gustaba repetir que, si Léon de Rosny o Cyrus Thomas hubieran
demostrado que el signo se leía de la misma manera en diferentes combinaciones,
es decir, si hubiesen planteado la llamada «lectura cruzada», entonces el
problema del desciframiento hubiera sido resuelto aun a finales del siglo XIX…
Sea como
fuere, Yuri Knórosov, al comenzar a descifrar, entendía que en aquel entonces,
a mediados del siglo XX, él tenía que afrontar a toda una escuela de mayistas
que ya se había formado en Estados Unidos. La encabezaba el inglés Eric
Thompson. Thompson era un excelente arqueólogo que había logrado, como ya se
acostumbraba, estudiar las fechas y las inscripciones calendáricas. Pero
descifrar la escritura maya seguía siendo su sueño secreto y su pasión. Sin
embargo, Thompson, que había estudiado únicamente dos semestres en la
universidad, no se imaginaba todo el volumen de conocimientos que se necesitaba
para descifrar la antigua escritura. Además, no sabía con claridad qué era lo
que se entendía por desciframiento. Honestamente creía que la tarea solo consistía
en una interpretación arbitraria de los signos tomados por separado. Por lo
tanto, Eric Thompson, que se consideraba todopoderoso, literalmente condenó a
Benjamin Lee Whorf, quien a principios de la década de 1940 había hecho el
último intento de desciframiento científico de la escritura jeroglífica maya.
Lo que más le molestaba a Thompson eran los resultados alentadores del «pobre
Benji Whorf»…
Benjamin Lee Whorf, el último investigador antes de Knórosov que intentó
descifrar la escritura maya.
Knórosov:
las búsquedas de la teoría del desciframiento
Para ser
justos, cabe señalar que, al comenzar el proceso de desciframiento, es poco
probable que Knórosov pensara en todas estas pasiones transoceánicas. Él
estudiaba activamente los enfoques teóricos para poder aplicarlos en el
desciframiento y, principalmente, los trabajos de Michael Ventris. Ventris era
hijo de un inglés y una polaca. Había recibido su educación en Suiza. Mientras
se dedicaba a la escritura cretense, había rechazado el método comparativo
banal y estaba elaborando un método completamente innovador de análisis
estadístico del uso y de combinaciones de los signos en los antiguos textos. Es
significativo que el ambiente académico occidental hubiera criticado
fuertemente a Ventris y sus trabajos sobre la escritura lineal B. Pero, en la
Unión Soviética, este enfoque, que Solomon Yákovlevich Lurie apoyaba con
entusiasmo (un filólogo y lingüista soviético que en aquel entonces trabajaba
en la Universidad de Leningrado) en los años cuarenta, también enganchó al
joven Yuri Knórosov.
Anticipando,
se puede decir que el desciframiento de la escritura lineal B realizado por
Ventris fue reconocido en el año 1955. Es decir, en el mismo periodo en que
Knórosov defendió, finalmente, su tesis de doctorado, relacionada con el
desciframiento de la escritura maya.
Sin
embargo, a mediados de los años cuarenta, al estudiar las publicaciones de
Ventris, Yuri indicó por primera vez unos parámetros científicos exactos que
determinaban el carácter del trabajo que estaba realizando. Para la mayoría de
la gente común, la noción del «desciframiento» es algo parecido a adivinar el
código de los «hombrecitos danzantes» de Sherlock Holmes o a trabajar con
códigos de espías. Justo por eso Knórosov rechazó de inmediato el llamado método
de interpretación. Thompson no sabía mucho de la teoría del desciframiento;
usaba el término «desciframiento» cuando se refería al método de
interpretación, esto es, intentaba suponer o inventar el significado de cada
signo por separado.
Luego, se
necesitaba aclarar las posturas de los aficionados a los detectives de espías,
ya que no existe nada en común entre el desciframiento de sistemas históricos
de escritura y el desciframiento de claves secretas. En los textos antiguos,
los signos aparecen en el orden común pero su lectura fue olvidada. En el caso
de la escritura antigua, la lengua puede ser desconocida o bien ha cambiado
mucho. En las inscripciones cifradas, los signos conocidos están cambiados por
otros, su orden ha sido alterado, pero la lengua debe ser conocida. De tal
manera, en los dos desciframientos lo único común que existe es el resultado
final, o sea, el logro de la comprensión del texto escrito. Todo lo demás es
diferente: tanto la preparación científica del descifrador como el volumen del
texto necesario para su procesamiento y selección de la metodología.
Knórosov
determinó que el desciframiento lingüístico es el establecimiento de las leyes
de la correspondencia lingüística entre los signos y su lectura en el idioma,
es decir, la transición a una lectura fonética exacta de los jeroglíficos.
Únicamente tal desciframiento es la clave para la lectura de los textos,
porque, basándose en los signos ya conocidos, se pueden leer cualesquiera
palabras nuevas, en las cuales aparecen ya tales signos. Por eso mismo Knórosov
elaboró y mejoró el método del desciframiento de los antiguos sistemas de
escritura, con un sistema que recibió el nombre de método de
estadística posicional.
Etapas
del desciframiento
Para
empezar, Knórosov necesitaba resolver formalmente uno de los problemas
principales: ¿En qué idioma están escritos los textos jeroglíficos de los
códices? Los datos iniciales tales como las conclusiones de los investigadores
del siglo XIX y el manuscrito de Diego de Landa, no dejaban lugar a dudas que
la de los códices era la lengua maya. Pero ¿la lengua maya de qué tiempos?
Todos entienden que la lengua maya, igual que cualquier otra lengua, tiene su
propio desarrollo histórico. La lengua maya moderna se diferencia de la lengua
de los primeros siglos de nuestra era, como el italiano se diferencia del
latín.
Y
entonces Knórosov estructura la evolución histórica de la lengua maya de
Yucatán en correlación, desde luego, con otras regiones de presencia maya:
1. El maya
arcaico: existió en el periodo de surgimiento de la escritura jeroglífica;
2. El maya
antiguo: el idioma del Periodo Clásico, cuando fue escrita la mayoría de los
textos. Aquí ya hay que tomar en cuenta también las particularidades
regionales.
3. El maya
viejo: es el idioma que ha recibido a los europeos y ha sido influido por
la lengua española. Principalmente, en el área del léxico.
4. El maya
nuevo: es la lengua del periodo colonial.
5. El maya
moderno: el idioma cuya forma se remonta al siglo XIX. Existen más de 30
lenguas que pertenecen a la gran familia lingüística maya actual. Cada una de
ellas tiene sus particularidades.
Además,
era evidente que la región donde vivían los diferentes grupos de mayas, igual
que las distribuciones de la escritura jeroglífica, era bastante amplia.
Knórosov tomó una decisión: dado que el desciframiento se realizó con base en
los textos de los códices de procedencia yucateca, y Landa y la mayoría de los
diccionarios también describen la variante yucateca del idioma, entonces, para
proporcionar los materiales del desciframiento, también se usará el maya
yucateco.
La
definición del tipo de escritura era el siguiente momento importante. Aquí es
donde inició la «contaduría».
La
primera condición, sin la que es imposible realizar el desciframiento de una
escritura desconocida, es la presencia de un texto suficientemente voluminoso
con una gran cantidad de signos. Había tres códices mayas que provenían de una
sola región: la península de Yucatán. Los tres eran aproximadamente del mismo
periodo (siglos XIII-XVI).
El Códice
de Dresde es una tira de papel indígena con una longitud total de 3,5 metros,
con un alto de página de 20,5 centímetros. Son 39 hojas dobladas en pliegue en
forma de acordeón. El códice fue creado antes del siglo XIII en Yucatán; de ahí
fue llevado a España para ser entregado al emperador Carlos V, entre otros
obsequios. Más tarde, nuevamente sirvió de obsequio pero ya de parte de Carlos
V. El regalo se fue a Viena, donde en 1739 un individuo desconocido se lo
vendió al bibliotecario Johann Cristian Götze para la Biblioteca Real de
Dresde, En 1828, Alexander von Humboldt publicó por primera vez cinco páginas
de este códice mexicano. Y desde aquel momento los lingüistas comenzaron a
interesarse por los jeroglíficos mayas, tratando de descifrar esa escritura
desconocida.
Izquierda: Página del Códice de Dresde. Derecha: Página del Códice de París.
Entre
1831 y 1848, el inglés Lord Kingsborough intentó la publicación completa del
Códice de Dresde, pero la idea resultó ser tan costosa que el pobre Lord
terminó su vida en una prisión para deudores. Debido al bombardeo sin sentido
de Dresde realizado por los ingleses a finales de la Segunda Guerra Mundial, el
códice sufrió daños. Se humedeció en un sótano inundado, por lo que las tintas
quedaron borrosas o se marcaron en las páginas vecinas. El Códice de Dresde
recibió la reunificación de Alemania en la Biblioteca Regional Sajona.
El Códice
de París es una tira de papel indígena con una longitud total de 1,45 metros y
de 12 centímetros de altura. Son 11 hojas. Las primeras páginas, para el
momento de su hallazgo, ya estaban completamente borradas. El códice se remonta
al periodo de gobierno de la dinastía Cocom en Yucatán, lo cual corresponde a
los siglos XIII-XV. En 1832, fue adquirida por la Biblioteca Nacional de
Francia, donde se conserva hasta la actualidad. Es increíble, pero incluso
hasta el año 1859 el inestimable documento estuvo tirado entre otros papeles
«innecesarios» en un cesto donde lo encontró el lingüista Léon de Rosny, que
involuntariamente se convirtió en uno de los primeros investigadores de la
escritura maya. También fue quien publicó el códice en 1872. Y, ya en el siglo
XX, hubo incluso un intento de robo.
El Códice
de Madrid fue escrito después del siglo XV. Consta de dos fragmentos de papel
indígena con una altura de 13 centímetros, sin comienzo ni fin; la longitud de
la tira es de 7,15 metros. Son 56 hojas. La primera parte fue adquirida en la
región española de Extremadura por José Ignacio Miró en 1875. Había una
suposición de que el códice le perteneció al conquistador de México Hernán
Cortés; por eso mismo obtuvo el nombre de Códice de Cortés o Códice Cortesiano.
El segundo fragmento del manuscrito fue adquirido en 1869 por Brasseur de
Bourbourg. Se lo vendió un tal don Juan Tro y Ortolano y por eso se llamó el
Códice Troano o Tro-Ortolano. Cuando las piezas se reunieron, comenzaron a
conocerse como el Códice de Madrid. Desde aquellos tiempos se conserva en el
Museo de América en Madrid.
Página del Códice de Madrid.
Y,
finalmente, el Códice Grolier, que se encontraba en una colección privada en
Nueva York. Son, más bien, fragmentos de 11 hojas sin comienzo ni fin. El
reconocido arqueólogo estadounidense Michael Coe fue el primero en publicarlo
en 1973. Él data el texto en el siglo XIII. Es evidente que este códice maya,
cuyo origen se desconoce, fue elaborado bajo una fuerte influencia del estilo
tolteca-mixteco. Actualmente se encuentra en México y lleva el nombre de Códice
Maya de México.
El
análisis formal. La contaduría
Los tres
códices constituían un texto lo suficientemente largo para que pudiera
someterse a un análisis formal.
Ahora, se
necesitaba formalizar este largo texto; es decir, presentarlo
en forma de un conjunto de signos estandarizados. Para ello no era suficiente
ser sumamente exacto; era necesario desarrollar habilidades especiales: dominar
los tipos de letra, así como el estilo individual de los antiguos escribas. El
estudio de la transcripción preveía el reconocimiento de todas las variaciones
de escritura de los signos, así como de los grafemas semiborrados y alterados.
Durante
el estudio formal del texto, el investigador, según el postulado de Knórosov,
debe ignorar temporalmente toda la información complementaria, concentrándose
exclusivamente en la que contienen los propios textos.
Para
comodidad de la investigación, es necesario considerar el texto como una serie
de morfemas dispuestos en la sucesión propia de un idioma dado. La cantidad
general de morfemas en cualquier idioma no depende del número de fonemas y
sincrónicamente no sobrepasa los 1500, lo cual está determinado por las
características de la memoria operativa del cerebro humano. Exceder la cantidad
crítica crea dificultades para su memorización.
Al mismo
tiempo, un número muy pequeño de morfemas inevitablemente traerá consigo el
alargamiento de la forma de la palabra, y ello lleva a que la comprensión del
habla sea inadmisible. Los fonemas (sonidos) se combinan unos con otros según
sus leyes fonéticas específicas; además, el número posible de estas
combinaciones está limitado por las leyes de formación de morfemas en dado
idioma. Un morfema es la unidad semántica más pequeña (significante) del
idioma, y precisamente por ello es referente del signo de la
escritura. Para no aburrir, cuento de una vez que, en este caso, por referente
se sobreentiende tal elemento semántico en el idioma que se correlaciona con un
determinado signo.
Es sabido
que todos los morfemas se dividen en radicales y auxiliares. Con ayuda de los
morfemas auxiliares se constituyen formas de palabras y se realiza la ligación
entre las palabras dentro de las oraciones. Cabe señalar que por lo general la
cantidad de morfemas en una forma de palabra no sobrepasa los cinco. Para todos
es evidente que los morfemas auxiliares son muy pocos en el idioma en
comparación con los radicales. Pero, como un mismo morfema auxiliar sirve a una
amplia variedad de morfemas radicales, entonces la frecuencia de los morfemas
auxiliares más utilizados en un texto común deberá superar en mucho la
frecuencia de los morfemas radicales. Por supuesto, puede encontrarse
un texto específico en el cual, por ejemplo, se repiten frecuentemente las
mismas palabras, pero es un caso especial y ahora no se trata de este.
La impresionante cara de un antiguo intelectual maya (Máscara de estuco de
Palenque - 600-900 d. C.).
Ahora
acerca de los signos. Después de todas las indagaciones y cálculos, Knórosov
descubrió que en los textos de los tres códices se utilizan en total 355
grafemas que se repiten en diversas composiciones, sin incluir variaciones muy
desviadas, cifras y signos diacríticos. Existe una regla muy curiosa: mientras
más se avanza en el texto, se encuentran cada vez menos signos nuevos. Sin
embargo, la incorporación de nuevos textos mayas a la investigación
(monumentales o sobre cerámica), demostró que la cantidad de nuevos signos que
aparecen nunca llega a cero. Las nuevas inscripciones bastante voluminosas,
aunque cada vez menos, siguen aportando nuevos signos.
El tipo
de escritura maya
Ante
Knórosov surgió el problema de la definición del tipo de escritura: ¿Qué unidad
de la lengua puede transmitir un solo signo? Si consideramos el alfabeto maya
infrafonético (en el que una combinación de dos o más signos transmiten un solo
fonema) o fonético (un signo transmite un fonema), entonces en la lengua maya
debía haber más de 300 fonemas. Y esto es imposible para cualquier idioma en
sí.
Si
consideramos este alfabeto como morfémico (un signo transmite el morfema),
entonces la cantidad de morfemas en el idioma de los textos examinados debería
de haber sido inferior a 400, lo cual tampoco es posible para ningún idioma.
Además, se excluía la posibilidad de que en los textos mayas los signos
transmitieran formas de palabras completas (es decir, combinación de morfemas),
de combinaciones de palabras o frases, las cuales se repiten en los códices
¡más de 14 mil veces! La cantidad de signos indicaba que en los textos mayas se
utilizó el alfabeto silábico; no obstante, esta cantidad superaba
en casi un tercio la cantidad máxima de combinaciones posibles de dos fonemas
en cualquier idioma.
Un
análisis de la cantidad de signos permitió a Knórosov llegar a importantes
conclusiones:
·
Los textos mayas no son inscripciones pictográficas
donde los signos transmiten situaciones completas, descritas con frases
parecidas por su contenido, pero diferentes por su composición léxica. Además,
en la pictografía la cantidad de signos que aparecen por primera vez se
mantiene al mismo nivel en el transcurso de toda la inscripción, lo cual no
sucede en la escritura maya.
·
La escritura maya no es ideográfica, donde
simultáneamente deben usarse por lo menos cinco mil signos (como en el idioma
chino).
·
La escritura maya no es alfabética, en la que un
repertorio común es de aproximadamente 30 signos (como en ruso, español,
francés, inglés y en la mayoría de otros idiomas).
·
El alfabeto maya, en su mayoría, no es silábico
donde lo más frecuente es que el repertorio común conste de aproximadamente
80-100 signos (como los sistemas escritos de la India o Corea).
Y,
finalmente, la conclusión principal:
El alfabeto
maya es morfémico-silábico; es decir, es una variante de la escritura
silábica.
Sí,
indudablemente, Yuri Knórosov llegó a su conclusión final: el alfabeto
maya es mixto, morfémico-silábico. ¿Qué significa eso? Cada signo se lee
como una sílaba, pero, asimismo, cada sílaba también puede funcionar como un
morfema radical, es decir, como una parte principal significativa de la
palabra.
¿Cómo se
leen los signos mayas?
¿Cómo era
la composición de las sílabas en la lengua maya? Había cuatro sílabas:
.(vocal)
VC(vocal-consonante)
CV(consonante-vocal)
CVC
(consonante-vocal-consonante)
Así que
los antiguos textos jeroglíficos se escribían mediante sílabas de todos estos
tipos y se leían de acuerdo con reglas especiales, que no eran muy complicadas.
Entonces,
el tipo de escritura maya fue revelado. Luego estaba la tarea de definir los
referentes gramaticales. Para esto, la composición de los jeroglíficos fue de
especial interés.
En los
textos de los códices, los signos tienen diferente frecuencia, tanto absoluta
como relativa (es decir, excluyendo los casos de repetición en la composición
de un mismo jeroglífico). Cerca de la tercera parte de todos los signos se
encuentra en la composición de un solo jeroglífico. Cerca de dos terceras
partes son utilizadas en la composición de menos de 50 jeroglíficos, y solo los
signos únicos se encuentran con una frecuencia extraordinaria.
No fue
difícil para Knórosov notar que, en comparación con los jeroglíficos egipcios,
los jeroglíficos mayas no se escribían uno por uno, sino que parecía como si se
reunieran en grupos. Knórosov los llamó «bloques».
Analizando
los jeroglíficos desde el punto de vista de la cantidad de signos que entraban
en su composición, Knórosov destacó y contó a fondo:
Pues
bien, aquí finalizaba la principal parte numérica del trabajo y comenzaba la
más entretenida: determinar cómo se leían los signos. Para Knórosov, había
llegado el momento más agradable: trabajar con los diccionarios y un aumento
gradual en la cantidad de signos legibles, así como la comprobación de las
correcciones de esta lectura mediante la comparación cruzada.
¡Se puede
imaginar con cuánto placer Yuri empezó a «conocer» el texto de los códices!
Para empezar, comenzó a detectar los jeroglíficos que podían leerse utilizando
los conocidos signos del alfabeto de Landa como clave. En total había 29
signos, incluyendo los ejemplos.
Por
ejemplo: en su alfabeto, Landa pone los signos que permiten, sin ningún
esfuerzo complementario, leer algunas palabras en los Códices:
Como ya
se mencionó, en la lingüística como criterio de una lectura correcta sirven las
llamadas «lecturas cruzadas»; es decir, cuando un mismo signo se lee de la
misma manera en diferentes palabras y estas palabras están conectadas en
oraciones significativas, y estas, a su vez, no contradicen todo el texto. Por
lo tanto, se podía buscar tales palabras donde los jeroglíficos conocidos se
encontraban en un nuevo entorno y, siendo las mismas palabras, formaban parte
de otras nuevas:
Ahora
observemos el parágrafo del Códice de Madrid М 91а:
El texto
va acompañado de la siguiente escena: un pavo, que ha caído en una trampa de
soga que pende de un árbol torcido, aparece sentado sobre el signo chab,
«tierra».
¡Vaya
suerte! En la escena que acompañaba se mostraba un pavo que había caído en una
trampa. Era una confirmación indirecta de que Yuri iba por un camino correcto…
Knórosov
revisó febrilmente los códices una y otra vez, buscando la máxima cantidad de
signos con una lectura conocida (o supuesta). Por lo tanto se hacía necesario,
partiendo de tales signos, que fueron fijados por Landa, completar en la medida
de lo posible el repertorio de elementos reconocibles para seguir adelante.
En este
momento, Knórosov reflexionaba sobre lo siguiente:
En su
alfabeto, Landa presenta el signo silábico cu. Este aparece como
primero en el jeroglífico de «pavo», cuyo sentido supuestamente fue definido
mediante el cotejo del texto y del dibujo que lo acompaña. En la lengua maya se
utilizan dos sinónimos para expresar el concepto «pavo»: cutz y ulum.
Se puede suponer que este bloque de signos que trasmite la palabra «pavo» es
una inscripción fonética de la palabra cutz, y que el segundo signo
en el bloque debería leerse como tz.
Al mismo
tiempo, el signo que transmite tz se encuentra en el primer
jeroglífico que acompaña a la imagen del perro, y en este jeroglífico, como
segundo, aparece el signo que Landa ubicó en su alfabeto como l. En la lengua
maya hay varios sinónimos para expresar el concepto «perro»: pek, tzul,
ah bil, bincol. De todo este conjunto, naturalmente, se adapta sobre todo
la segunda variante, tzul. Por eso, se puede suponer que el
jeroglífico para trasmitir la palabra «perro» es la inscripción fonética de la
palabra tzul, ya que la lectura del primer signo del jeroglífico
incluye tz, y la del segundo, l.
Había
otras pistas. Por ejemplo, en la página 19a del Códice de Dresde, en lugar de
la cifra 11, de pronto apareció un jeroglífico de tres signos. No es necesario
ser Champollion para suponer que este jeroglífico no es otra cosa que la
inscripción jeroglífica del numeral «once» en lengua maya: buluc.
El significado del primer signo es desconocido. El segundo signo en el alfabeto
de Landa y en el jeroglífico de la palabra «perro» se lee como l [u ].
El tercer signo en el alfabeto de Landa y en el jeroglífico de la palabra
«pavo» se lee como cu. Aquí, incluso el incrédulo Santo Tomás
estaría de acuerdo en que en este caso verdaderamente debe de estar la
palabra buluc y el primer signo debe leerse bu.
Fue un
auténtico regalo del destino, por el cual Knórosov le agradeció con toda el
alma al antiguo sacerdote.
Yuri ya
entendía que el uso fonético del signo suponía un peculiar orden de lectura de
vocales. A veces estas sólo confirmaban la vocal radical.
Además,
Knórosov, quien por su meticulosidad podía ganar al mismo Diego de Landa, no se
mostró remiso para encontrar en otro texto del poblado de Yula un jeroglífico
compuesto por los mismos dos signos que el «bloque del pavo», pero dispuestos
en orden inverso: tzu-cu. Quedó claro que debía ser la inscripción
fonética de la palabra tzuc, que significa «destacamento». En favor
de ello testimoniaba la cifra 4 delante de la palabra. ¡Can tzuc eran
los legendarios «cuatro destacamentos» en la historia de los mayas! Lo relatan
las crónicas históricas donde se enumeran a los fundadores de los cuatro grupos
de la tribu itzá. Los cuatro destacamentos encabezados por ellos en su tiempo
conquistaron Yucatán del norte.
Un
ejemplo análogo fue descubierto en D66a, donde la frase se inicia con un bloque
de dos signos, el primero de los cuales, lu, ya es muy conocido
para nosotros, y el segundo es bu. Evidentemente, la palabra debía
ser el verbo lub, «caer», «cae lluvia» (en la combinación lub
chaac). En la escena que lo acompaña, los chorros de lluvia que caen del
cielo de ninguna manera contradicen la idea del texto.
Entonces,
el mismo signo podía figurar tanto como silábico (VC, CV), así como simplemente
alfabético, que transmite únicamente una consonante: [V]C, C[V]. Sin embargo,
en este caso surgía la interrogante: ¿cuál de las sílabas con las consonantes
necesarias para nosotros había que elegir para escribir la palabra?, ya que
estas podían ser varias. Como ejemplo, tomemos «pavo» e intentemos escribirlo
fonéticamente:
Tzu–l (u).
¿Podría ser tzu-l (e)?, o ¿tzu-l (a)?
¿Cuál es
la diferencia si de todas maneras la vocal no se pronuncia? Sin embargo,
incluso los ejemplos expuestos demuestran que el signo que se utilizaba en
calidad de alfabético para transmitir una sola consonante debía tener
preferentemente una pronunciación sinarmónica con vocal morfémica o parecida
por su pronunciación: e /i, o /u…
Al mismo tiempo, el uso de signos silábicos omitiendo vocales era algo tan
común que, a veces, el signo que transmite la silaba abierta (CV) estaba
acompañado por una confirmación sonora, es decir, por un signo que transmite
solo la vocal que es idéntica al morfema:
che-e
> che – «árbol»
le-e >
le – «lazo»
mo-o-o
> moo – «guacamaya» (en este caso, aparte de lo demás, se subraya también la
duración de la vocal)
Además,
conforme a la norma (si por supuesto recordamos que una vocal equivale a una
sílaba), resulta que para todos los sonidos vocales deben existir signos
independientes. Sin embargo, con esto no surgieron problemas especiales, ya que
tales signos aparecen en el alfabeto de Landa.
«Ya no quiero» —así escribió el informador indígena de Diego de Landa,
confundiéndose del todo en el dictado alfabético del monje y en los
jeroglíficos silábicos mayas. Dibujo de Nadezhda Bogátova para el libro
Epigrafía maya. Introducción al método de Yuri Knórosov, de Galina Ershova.
La
lectura de los jeroglíficos en los cuales aparece uno de los signos conocidos
no requiere mayor trabajo si el léxico es suficientemente conocido. Knórosov
siempre tenía a la mano todos los diccionarios de la lengua maya que se podía
tener en aquel tiempo. Algunos de ellos fueron reescritos a mano por él en las
bibliotecas, otros estaban en las fotos-placas de vidrios, y otros fueron
impresos como fotografías…
Entonces,
después de haber hecho todo lo posible, partiendo del «alfabeto» propuesto por
Diego de Landa, Knórosov pasó a la siguiente etapa, la del estudio del
propio texto, es decir, de aquellos tres manuscritos mayas que se
habían conservado. Pero aquí también se necesitó la «contaduría».
¿Cómo se
forman los jeroglíficos?
Según su
posición en el renglón, los jeroglíficos fueron divididos en seis grupos. Tras
analizar su combinación con los signos variables y los semivariables, Knórosov
logró destacar los jeroglíficos que transmitían las partes principales y
secundarias de la oración. Se hizo evidente que los signos variables en la
composición de los jeroglíficos con frecuencia podían transmitir los afijos y
las palabras auxiliares (partículas, preposiciones, conjunciones).
En este orden se leían las páginas de los códices maya, por secciones.
Esquema de Galina Ershova.
Más
adelante, sobre la base de la definición de los referentes gramaticales, y de
signos variables y semivariables en particular, ya no se hizo muy complicado el
suponer la idea general de los principales tipos de renglones. Yuri Knórosov
señaló condicionalmente con letras los grupos de jeroglíficos según su posición
en el renglón:
·
Jeroglíficos que en la mayoría de los casos ocupan
el primer lugar en el renglón. Expresan el predicado.
·
Jeroglíficos que generalmente ocupan el segundo
lugar en el renglón. Expresan el objeto de la acción (complemento).
·
Jeroglíficos que ocupan el tercer lugar, o el
segundo, en caso de la ausencia de B. Expresan el sujeto de la acción (sujeto).
·
Jeroglíficos que generalmente acompañan a C.
Expresan el atributo (aposición).
·
Jeroglíficos que no ocupan una determinada posición
en el renglón, aunque con mayor frecuencia se encuentran en la primera y la
segunda posición, expresan el complemento circunstancial.
Ahora
destaquemos los principales tipos de renglones:
1.
[A>C>(D)]: sujeto C, que tiene característica de D, produce la acción de
A.
Ejemplo
(M90b):
2.
[A>B>C>E]: sujeto C produce la acción de A con el objeto B en
condiciones de E.
Ejemplo
(M60b):
3.
[C>B>C>(D)]: sujeto C(1), que tiene característica D, es objeto B para
el sujeto С(2).
Ejemplo
(D20c):
Únicamente
después de todas estas manipulaciones formales, se pudo pasar por fin a la
traducción completa de todo el texto.
Entonces,
el desciframiento de la escritura maya consistía en descubrir el tipo de
escritura, en definir las funciones de los signos y los referentes
gramaticales, en revelar los morfemas radicales y auxiliares, en establecer la
lectura del componente principal de los signos y en demostrar esta lectura
mediante la lectura cruzada. Los libros mayas que por primera vez habían
comenzado a hablar resultaron ser libros rituales sacerdotales que conjugaban
las labores domésticas y las ceremonias con los ciclos y fechas calendáricas.
Yuri
Knórosov logró realizar brillantemente todo eso, ya que había empezado su
trabajo todavía en la década de 1940, siendo estudiante de la universidad.
Catálogo breve de los signos silábicos mayas que Yuri Knórosov había
revelado al descifrar la escritura jeroglífica.
Capítulo
VII
¿Nuevamente a la aspirantura?
Quiero
defender mi tesis de doctorado…
El
profesor Tókarev no pensaba abandonar a su talentoso alumno, que se encontraba
en una etapa de depresión y tristeza; y que además, se trataba de quien había
descifrado la escritura maya. Después de haber terminado sus estudios en la
Universidad Estatal de Moscú (MGU), Yuri trabajó exitosamente de acuerdo con su
especialidad durante dos años. En el verano de 1950, Serguei Aleksándrovich, en
un acuerdo con Tolstóv, intentó nuevamente que Knórosov ingresara a la aspirantura (la
preparación de tesis doctoral) en la filial de Leningrado del Instituto de
Etnografía de la Academia de Ciencias (Kunstkámera). Pareciera que cuando el
propio director de la cabecera en Moscú del Instituto de Etnografía de la
Academia de Ciencias de la URSS, Serguei Pávlovich Tolstóv se encargara del
asunto (lo que cualquiera solo podía soñar), no habría dudas en cuanto a una
solución exitosa. Pero no era así en el caso de Knórosov, aunque tampoco
resultó imposible para Tolstóv, pues había varias leyendas reales sobre su
capacidad de resolver cualquier problema. El antropólogo Valeri Alekséyev
recordaba que Serguei Pávlovich, al crear el Instituto de Etnografía, no solo
logró reunir a los mejores etnógrafos y antropólogos de todo el país. Y no solo
pudo unirlos a todos, sino que también les consiguió el registro de residencia
y les proporcionó alojamiento en Moscú a los profesionales que venían de la
provincia.
El
director del Instituto de Etnografía, quien encabezaba también el Consejo
Científico, Serguei Pávlovich Tolstóv, como todo un estratega, trabajaba de
manera proactiva y tomó la decisión de conseguir que a Yuri Knórosov le
asignaran el grado de doctor en ciencias históricas de segundo nivel, en lugar
del grado de «candidato» (primer nivel). De este modo, él podría adquirir un
estatus científico invulnerable. Según los recuerdos de los participantes de
esta «operación especial», la «doble defensa de doctorado» se preparaba con
mucha seriedad y anticipación. Tolstóv y Tókarev no podían permitir que
fallara.
Precisamente
por eso Tolstóv planeó detalladamente todos los movimientos. Para empezar, se
tomó la decisión de enviar a Knórosov a la Universidad de Marxismo-Leninismo
del Comité de Leningrado del Partido Comunista de la URSS, para que allí tomara
clases nocturnas durante dos años. Era necesario para «borrar» (siempre que
fuera posible) en las cabezas de los funcionarios diligentes de la ciencia el
pensamiento sobre la «deslealtad» de Yuri, que había pasado un año y medio en
territorio ocupado. Le otorgan una cartilla núm. 2033 y, desde ese septiembre
de 1950 hasta el mes de julio de 1952, con honestidad Yuri aumenta su nivel
ideológico. Lo testifican todas las calificaciones sobresalientes de
asignaturas tales como «Historia del Partido Comunista de la Unión Soviética
–VKP (b)–», «Historia de la Unión Soviética», «Materialismo dialéctico y
materialismo histórico» y «Economía política». Al parecer este fue un paso
importante, ya que más tarde Knórosov indicaba obligatoriamente en todos los
formularios que se había graduado de esta maravillosa universidad dependiente
del Departamento de Propaganda del Comité de Leningrado del Partido Comunista
de la URSS.
El perfil personal de Yuri Knórosov recabado por el director E. A.
Milshtein, para ser presentado en el Departamento de aspirantura.
Irina
Jorosháeva fungió como mensajera entre Moscú y Leningrado, viajando todo el
tiempo con distintas tareas secretariales relacionadas con este complicado
asunto. En aquellos tiempos era una joven increíblemente bonita y elegante,
doctorante e investigadora del Instituto de Etnografía. Según ella, «era el
miembro más joven del Sector de América, Australia y Oceanía» y por ello la
tenían como secretaria. Knórosov y ella entablaron una buena y amigable
relación, y esta amistad no la cambiaron ni el tiempo ni las circunstancias.
En el
verano de 1950, ella comenzó a reunir los documentos necesarios para la defensa
de Yuri. El 15 de julio, el director E. A. Milshtein firma un certificado
sumamente extraño, con el siguiente contenido:
CERTIFICADO
El Museo
Estatal de Etnografía de los Pueblos de la URSS no se opone a que el
investigador, camarada KNÓROSOV Yu. V., ingrese a la aspirantura del Instituto
de Etnografía de la Academia de Ciencias de la URSS / Sucursal de Leningrado.
El
certificado se emite para presentarlo en la aspirantura del Instituto de
Etnografía de la Academia de Ciencias de la URSS.
Director
Milshtein E. A.
Secretario
Ivanova N. A.
Y el 20
de julio, se aprueba el «perfil personal» del investigador Knórosov:
PERFIL
PERSONAL
DE
KNÓROSOV YURI VALENTÍNOVICH
Knórosov
Yuri Valentínovich. Año de nacimiento: 1922. Desde el 1 de enero de 1949 hasta
la fecha trabaja en el Museo Estatal de Etnografía de los Pueblos de la URSS
como investigador del Departamento de los Pueblos de Asia Central.
Durante
su estancia en el museo, el camarada Knórosov Yu. V. participó en la creación
de la exposición «Las alfombras de los pueblos de Asia Central», realizó
labores de investigación y educación, elaboró materiales metodológicos para la
exposición indicada, impartía clases con los guías del museo, hacía excursiones
por las exposiciones del museo, recorría empresas de la ciudad con ponencias y
conferencias, y realizaba labores relativas al registro y a la conservación de
los fondos de colección del museo.
En todos
sus trabajos Yu. V. Knórosov muestra una gran iniciativa, honradez y alta
capacidad de trabajo. Su considerable preparación científica contribuye a su
trabajo.
En la
vida social del museo, en el periodo de preparación a las elecciones al Sóviet
Supremo de la URSS, Yu. V. Knórosov participó activamente como agitador.
Actualmente forma parte del sector productivo del Comité Local del sindicato.
Participando
en varias comisiones de actividad laboral del museo, el camarada Knórosov Yu.
V. demostraba permanentemente ser un miembro activo y disciplinado del
sindicato.
El perfil
personal se entrega para ser presentado en la aspirantura del Instituto de
Etnografía de Academia de Ciencias de la URSS.
20 de
julio de 1950
El
director de Museo Estatal de Etnografía de Pueblos de la URSS
(Milshtein
E. A.)
El
secretario del Partido de Museo Estatal de Etnografía
(Morozova
A. S.)
El
presidente del Comité Local [de sindicatos] del Museo
(Karalkin
P. I.)
Por esta
formal «carta de recomendación», a Knórosov le permiten presentar los exámenes
para entrar a la aspirantura de doctorado de la Academia de
Ciencias de la URSS del Instituto de Etnografía. ¡Fue una verdadera suerte!
En primer
lugar realiza los exámenes de bases del marxismo-leninismo y contesta a tres
preguntas:
1. V. I.
Lenin sobre el trabajo de los comunistas en los sindicatos reaccionarios («La
enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo») –«sobresaliente»;
2. El
materialismo filosófico marxista acerca de la cognición del mundo y de sus
regularidades – «sobresaliente»;
3. El
camarada Iósif Stalin sobre las fuentes de la fuerza y el poder del Ejército
Soviético – «sobresaliente».
Calificación
final: «sobresaliente». Tolstóv y Tókarev se sintieron aliviados.
La
segunda pregunta era la que le había parecido más interesante a Yuri; esta se
aproximaba a su tema favorito acerca de la «teoría del colectivo».
El 11 de
septiembre presentó el examen de una lengua extranjera: francés. Al principio
tenía que traducir por escrito un texto sacado de Études d’Ethnographie,
y luego hacer la traducción oral del texto «La littérature et la défense de
la paix». Obtuvo «sobresaliente» en todo.
El 29 de
septiembre de 1950 llega el momento del examen de la especialidad, que era
etnografía. Allí también hay tres preguntas:
1. Periodización
de la historia de las sociedades primitivas – «sobresaliente»;
2. Monumentos
de cultura de los pueblos de América Central y América del Sur –
«sobresaliente»;
3. Problemas
del movimiento antiimperialista en América Central y América del Sur –
«notable»;
Calificación final SOBRESALIENTE
Presidente
de la Comisión I. Potejin
Miembros
de la Comisión (dos firmas ilegibles)
El futuro
asesor del aspirante S. Tókarev
Por lo
visto, en todos los demás exámenes también obtuvo «sobresaliente».
E. A.
Milshtein, por si acaso, para adornar la biografía de Knórosov, el 5 de
noviembre de 1950 destaca a Knórosov administrativamente:
Destacando
un gran trabajo realizado en cuanto al inventario de los objetos expuestos del
museo y a la organización de almacenamiento de los fondos de museo, pronuncio
un agradecimiento a Yu. V. Knórosov y lo hago registrar en su expediente.
Director
de Museo Estatal de Etnografía Milshtein E. A.
A partir
de 1949, el africanista Iván Izosimovich Potejin fue director adjunto del
Instituto de Etnografía. Por lo visto, el director Tolstóv le había pedido
encabezar la comisión de exámenes, para, por cualquier cosa, asegurar los
resultados. Según la opinión general, Serguei Pávlovich Tolstóv fue un
administrador brillante, que en ningún caso dejaba olvidado un mínimo detalle.
En
diciembre, cuando se habían reunido todos los documentos necesarios, Potejin
escribe una carta:
AL JEFE
DEL DEPARTAMENTO DE LAaspirantura DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS DE LA URSS
Al
camarada Karataev N. K.
El
Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias de la URSS le solicita el
ingreso del camarada Knórosov Yu. V. al primer año de la aspirantura en
«Etnografía de pueblos de América Central».
Su asesor
es el doctor en ciencias históricas S. A. Tókarev
Director
Adjunto del Instituto de Etnografía de Academia de Ciencias de la URSS
Candidato
en ciencias históricas
I. I.
Potejin
La nota
manuscrita: a la Oficina del Departamento
A.
Udaltsov
Sello
27/XI-50
Una página de la primera publicación de Yuri Knórosov dedicada a la
escritura maya en la revista Etnografía Soviética, número 3, 1952.
Es más,
el 12 de diciembre, Serguei Aleksándrovich Tókarev se dirige al Presídium de la
Academia de Ciencias de la URSS con una carta directa:
12 de
diciembre de 1950
Pido al
Presídium de la Academia de Ciencias de la URSS que considere la posibilidad
del ingreso del camarada Knórosov Yuri Valentínovich a la aspirantura del
Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética,
asimismo, ampliando las normas establecidas de la admisión para los años
1950-1951.
Yu. V.
Knórosov se graduó de la Facultad de Historia de la Universidad Estatal de
Moscú, cátedra de etnografía, en 1948. Actualmente trabaja como investigador en
el Museo Estatal de Etnografía de los Pueblos de la URSS (Leningrado). Es un
joven investigador con cualidades sumamente excepcionales. Desde sus tiempos
universitarios, estudió una serie de sistemas de escritura jeroglífica
(egipcia, etcétera) y llegó a construir una teoría general del desarrollo de la
escritura jeroglífica. Elaboró un método que posteriormente él mismo aplicó
para estudiar los monumentos de la escritura jeroglífica de los antiguos mayas
de América Central. Como es sabido, hasta ahora la ciencia extranjera sigue sin
resolver el enigma del desciframiento de esta misteriosa escritura. Es más, una
de las mayores autoridades mundiales de esta área que hace medio siglo había
sentado las bases de los estudios de la escritura maya, Paul Schellhas, en su
último trabajo llegó a una conclusión desalentadora sobre la imposibilidad del
completo desciframiento de esta escritura. Mientras tanto, los trabajos de Yu.
V. Knórosov relativos a los textos de la escritura maya lo condujeron al
descubrimiento de una importantísima clave para resolver este problema. A pesar
de que la tarea de interpretación y traducción de los textos mayas todavía
queda para Knórosov como pendiente, en general, el problema puede ser
considerado como resuelto. Este trabajo, cuando se concluya, formará parte de
la gloria de la ciencia soviética y claramente confirmará su superioridad sobre
la ciencia burguesa extranjera, incluso el área del estudio de la antigua
escritura americana, con la que durante decenios han trabajado los mejores
especialistas estadounidenses.
Autobiografía de Yuri Knórosov, escrita para solicitar su ingreso a la
aspirantura.
Yu. V.
Knórosov ya ha realizado también una serie de trabajos importantes tanto de
estudios americanistas como de otras áreas del conocimiento. Completó la
traducción al ruso de una importante fuente de antiguas culturas de América: el
texto en español antiguo de Diego de Landa. Actualmente traduce de la lengua
indígena quechua el único monumento de la antigua literatura indígena: el drama
Ollantay[24].
Estudiando
los sistemas cronológicos de diferentes pueblos, Yu. V. Knórosov llegó a
algunas conclusiones interesantes sobre el origen de un particular cálculo
cíclico de los años (por ejemplo, el conocido ciclo de 12 años de los pueblos
túrquicos y otros pueblos).
Además,
Yu. V. Knórosov tiene trabajos, terminados o no, sobre historia y etnografía de
Asia Central y relacionados con problemas generales de la historia de la
sociedad tribal primitiva (por ejemplo, sobre el origen de la exogamia).
Considero
absolutamente necesario garantizarle a Yu. V. Knórosov la posibilidad de
continuar y profundizar su preparación científica sistemática en el área de
etnografía en la aspirantura del Instituto de Etnografía de la Academia de
Ciencias de la URSS. El camarada Knórosov aprobó todos los exámenes de admisión
y obtuvo «sobresaliente» en todo.
Doctor en
ciencias históricas
Profesor
S. A. Tókarev
(Director
del sector de Australia, Oceanía y América del Instituto de Etnografía de la
Academia de Ciencias de la URSS)
Uno de los certificados sobre su estancia en el territorio ocupado durante
la guerra.
Sin
embargo, todo resultó otra vez en vano… Para numerosos funcionarios de la
ciencia, ineptos en el plan científico, pero muy listos en el plan ideológico,
de entre todos los méritos de un joven científico talentoso prevaleció aquel
hecho de que en junio de 1941, siendo un estudiante no muy sano, para nada
preparado y desarmado, se encontró por orden de las autoridades en el
territorio tomado por el enemigo. Pero logró sobrevivir, continuó sus estudios
e incluso, sin que ellos, los funcionarios, lo supieran, se permite realizar
descubrimientos geniales. Tampoco ayudó el hecho de que Knórosov honestamente
interviniera como agitador en las campañas electorales ni que trabajara como
miembro de la comisión del control popular y participara en cierta comisión de
concursos…
Pero, a
pesar del desánimo temporal, Yuri definitivamente finaliza el trabajo de
desciframiento y se apresura a informar a Tókarev. Todo resulta complicado, ya
que Tókarev se encuentra en Berlín impartiendo clases en una universidad por
algún tiempo. Sin embargo, Yuri consigue su dirección, y el 20 de noviembre de
1951 manda una carta a su maestro:
¡Estimado
Serguei Aleksándrovich!
Por fin
logré averiguar su dirección y puedo informarle que su tarea fue realizada: la
escritura maya está descifrada. Esta escritura resultó ser, así como lo
suponía, jeroglífica. Lo afirmo con toda la responsabilidad de mis palabras.
Además, puedo hacer referencia al profesor D. A. Olderogge. Le presenté las
pruebas correspondientes. Puedo destacar que Thompson, en su último trabajo (un
libro completo publicado en Estados Unidos en 1950), no descifró ni una sola
palabra. Así que supongo que nuestra prioridad está garantizada.
Concluyendo,
permítame felicitarlo porque toda esta empresa relativa a los mayas es más suya
que mía.
Lamento
mucho que no esté aquí en este momento.
Atentamente,
Yu.
Knórosov[25]
Esta
carta fue la respuesta oficial a aquella apuesta que hicieron Knórosov y
Tókarev en 1945.
Mientras
tanto, continuaba el penoso periodo de espera de la decisión relativa a
la aspirantura. Knórosov se fue con gusto a Turkmenistán por dos
meses con la expedición del Museo de Etnografía, encabezada por A. S. Morozova.
Como lo testifican los informes,
durante
los dos meses la expedición estuvo en los lejanos koljoses (granjas colectivas)
de la República y recopiló suficientes materiales significativos acerca del
modo de vida socialista y la cultura de los turcomanos, los mejores ejemplos de
ropa moderna, calzado, alfombras, retratos, pinturas y fotografías de avanzadas
granjas colectivas millonarias, fotos de los héroes de la labor socialista,
etcétera. Los participantes de la expedición estuvieron en la carretera del
canal principal de Turkmenistán. Se recopiló el material sobre el trabajo de
los turcomanos.
Posteriormente,
se organizó la exposición «Los turcomanos de los siglos XIX-XX».
Durante
todo un año, Tolstóv y Tókarev lucharon por Knórosov. Pero, por más que lo
intentaron, resultaron impotentes ante la atenta mirada de las «autoridades».
El 9 de febrero de 1952, Potejin recibió un paquete con todos los documentos de
Knórosov, sin ningún tipo de explicación, únicamente con dos líneas en la carta
de presentación de una hoja:
El
Departamento de la aspirantura de la Academia de Ciencias de la URSS devuelve
el expediente de Knórosov ya que no fue aceptado a la aspirantura de la
Academia de Ciencias de la URSS.
Jefe del
Departamento de la aspirantura de la Academia de Ciencias de la URSS V. D.
Novikov
Fue un
golpe. Un golpe que solamente hizo crecer la depresión. No es casualidad que
algunos recuerdos determinados de la gente cercana a él recaigan precisamente
en este periodo: comentaban que debajo de la mesa de Yuri comenzaba a crecer
una pila de botellas.
Petición de S. P. Tolstóv que acompañaba a la carta de S. A. Tókarev para el
Presidium de la Academia de Ciencias de la URSS.
Era la
desgracia que persiguió a Knórosov durante toda su vida… Sin embargo, en
aquella etapa, poca gente lo notaba o le daba poca importancia. Además, en
aquellos tiempos beber no se consideraba un pecado, sino, probablemente, lo
contrario…
Por otra
parte, hubo acontecimientos alegres: en 1952 salió publicado su artículo con
los resultados del desciframiento: «La antigua escritura de América Central»,
en el número 3 de la revista Sovietskaya Etnografiya. Es difícil
creer que Yuri estuviera consciente de que su artículo abría una nueva época en
los estudios precolombinos. Pero quién sabe… Yuri siempre fue bastante
ambicioso y conocía su propio valor.
Sea como
fuere, tal golpe podía derribar a cualquiera. Pero no a Tolstóv y tampoco a
Tókarev. Lo más probable es que ellos ya tuvieran una alternativa elaborada de
antemano. Casi de inmediato, comenzó la operación de traslado de Yuri del Museo
de Etnografía de los Pueblos de la URSS a la Kunstkámera; pues nadie podía
prohibir a la sucursal de Leningrado del Instituto de Etnografía de la Academia
de Ciencias de la URSS contratar a un nuevo investigador. Además, el sector
recién creado necesitaba su personal.
La nota que acompañó sin mayores explicaciones los documentos devueltos de
ingreso a posgrado.
El Sector
de América del Museo de Antropología y Etnografía ya había aparecido a
principios del siglo XX. Lo encabezaba el reconocido etnógrafo Lev Shternberg.
Era un especialista en los pueblos de Siberia. Precisamente a él le pertenece
el clásico trabajo etnográfico La religión primitiva desde el punto de
vista de la etnografía. Knórosov lo tenía como uno de sus libros de
escritorio. Después de la Revolución, en 1918 el director del sector fue el
reconocido especialista en etnografía de los pueblos de Siberia Vladimir
Bogoraz (Tan-Bogoraz). Durante mucho tiempo, tradicionalmente los especialistas
en los pueblos del norte también trabajaban en el Sector de América (I y II),
pues al principio no había otros americanistas.
Sin
embargo, ya en 1952, el director Tolstóv recrea o prácticamente crea una nueva
subunidad: el Sector de América, Australia y Oceanía. Es muy posible que eso se
haya hecho para recibir a nuevos jóvenes investigadores, como Yuri Knórosov. No
es casual que el primer jefe de este sector fuera precisamente Serguei Tókarev.
La situación con los investigadores no era nada simple, porque para desarrollar
la ciencia se necesitaban muchos de ellos; así que incluso contrataban a
aquellos que por alguna razón deseaban trasladarse de otros departamentos al
Sector de América. Sin embargo también existían profesionales ya formados, a
los que Tolstóv ayudaba sin falta. Esto se puede observar en el ejemplo del
destino científico de Yulia Pávlovna Avérkieva.
Yulia Pávlovna Avérkieva, antropóloga americanista.
Yulia
Pávlovna Avérkieva fue una brillante etnógrafa, quizá la primera americanista
indigenista profesional en la etnografía nacional rusa.
Y. P.
Avérkieva nació en la provincia de Arjángelsk en 1907, en una familia
campesina. Terminó la escuela secundaria en 1925 e ingresó en la Universidad de
Leningrado, a la Facultad de Geografía. Sus maestros fueron V. G. Tan-Bogoraz y
L. Y. Shternberg. Ella se especializó en los pueblos ugrofineses. En 1929, se
graduó brillantemente de la universidad de Leningrado y fue enviada a la
Universidad de Columbia (Nueva York). Allí se especializó en etnografía
americana bajo la supervisión de Franz Boas. Incluso participó en la expedición
en la que habían ido a estudiar a los indígenas kwakiutl en el lago Vancouver
(Canadá).
Después
de regresar a la Unión Soviética, en 1931 ingresó en la aspirantura y
fue asignada al Museo de Antropología y Etnografía de la Academia de Ciencias
de la URSS. En 1935 defendió con éxito su tesis de doctorado, cuyo tema fue «La
esclavitud entre las tribus de la costa noroccidental de América del Norte». De
repente, en 1936 la expulsaron del Komsomol por «perder la vigilancia de
clase». No le permitieron trabajar en el museo «debido a la opinión que tenía
el académico I. I. Meschaninov sobre su débil preparación científica». El
académico Meschaninov, jurista de formación, no era lingüista y menos
etnógrafo; sin embargo, llevaba a cabo de manera infalible la política del
Partido Comunista y de Stalin, lo que lo convirtió en «académico».
Antes de
la guerra, Yulia Pávlovna tuvo que trabajar durante un tiempo de bibliotecaria,
sin abandonar, desde luego, sus investigaciones. Luego se casó con un
diplomático y se fue a China. Entonces ingresó a la aspirantura.
Después de haber regresado de China, Tolstóv de inmediato le dio una plaza de
investigadora en el Instituto de Etnografía. Eso sucedió el 1 de noviembre de
1947. Y ya el 25 de noviembre la arrestaron y la enviaron a los campos de
trabajos forzados de Mordovia. Luego la deportaron a la región de Krasnoyarsk.
Solamente en 1954 regresó a Moscú… En 1956 la rehabilitaron, y en 1957 la
restituyeron como «investigadora menor» en el Instituto de Etnografía… Según el
sistema nacional de la URSS y de Rusia, administrativamente existen cinco grados
de investigadores, de uno a cinco: menor, investigador, mayor, dirigente y
principal. En adelante nombraré los niveles administrativos de los
investigadores académicos con números. En este caso, a Avérkieva le asignaron
el de «investigadora de primer grado». Solo en 1962, Yulia Pávlovna logró
defender su tesis doctoral completa.
A partir
de 1975, Yulia Pávlovna encabezó el Sector de los Pueblos de América del
Instituto de Etnografía. Ella conservó la tradición nacional de desarrollo de
los estudios americanistas, manteniendo el nivel propuesto por los grandes
Shternberg, Tan-Bogoraz y Tókarev, hasta su fallecimiento en 1980. Después de
ello, el Sector de América, a medida que se iban los corifeos, poco a poco
comenzó a arruinarse y prácticamente dejó de existir, a lo que ayudó también la
dirección mediocre del instituto.
Pero en
aquel entonces, en 1952, el Sector de América, Australia y Oceanía apareció
gracias a Tolstóv. Al año siguiente, Yuri Knórosov se convirtió en investigador
menor de la sucursal del instituto de Leningrado. De inmediato se preparó toda
la documentación para defender su tesis de doctorado sin entrar formalmente a
la aspirantura, solo presentando la solicitud del permiso para la
defensa de su tesis.
En los
hombros de la joven Irina Jorosháeva recayó nuevamente la pesadez de la
preparación burocrática para el proceso de traslado laboral de Yuri a la
sucursal de Leningrado del Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias,
el registro de exámenes de aspirantura, y luego toda la operación
relativa a la defensa de la tesis nada ordinaria de Yuri Knórosov.
Una de las primeras publicaciones en español de Yuri Knórosov que salió en
México.
Mientras
tanto, Yuri… ¡se casó! Su elegida fue Valentina Mijáilovna Samkova, una mujer
inteligente, alta, alegre, bonita, con una larga trenza. Era filóloga del
idioma ruso. En aquel entonces ella trabajaba como profesora superior del 2.º
Instituto Pedagógico de Idiomas Extranjeros de Leningrado. Ella también
escribía su tesis de «primer doctorado». Al parecer, una boda como tal –es
decir, flores, vestimentas blancas, invitados con flores y regalos– no la hubo
en lo absoluto. Llegaron al registro civil regional, firmaron los papeles, y
eso fue todo. No invitaron a nadie; además, no tenían siquiera un lugar adonde
invitar a la gente. Yuri llevó a su esposa a aquella misma diminuta
habitación-estuche en el museo, cuya dirección era la calle Inzhenernaya, casa
4/1, apartamento 11.
Fotografía de Yuri Knórosov y Valentina Samkóva recién casados (en la foto,
a la izquierda; la otra señora es una pariente).
¡Es
increíble cómo lograban vivir allí juntos! Yuri informó a sus padres sobre su
casamiento mediante una carta, sin mencionar detalles en particular.
Mientras
tanto, en la editorial Nauka (Ciencia) ya se estaba preparando la publicación
de la traducción de la Relación de las cosas de Yucatán, de Diego
de Landa, con una fantástica parte introductoria, la cual se había convertido
en una famosa tesis prácticamente con el mismo título: «Relación de las
cosas de Yucatán de Diego de Landa como una fuente
histórico-etnográfica».
Seguidor
de Landa
Entre la
poca gente que Knórosov admiró con honestidad durante toda su vida,
precisamente Diego de Landa ocupaba el primer lugar, que no compartía con
nadie. Yuri Valentínovich repetía a menudo que durante casi 500 años no había
aparecido ni un solo trabajo que pudiera ser comparado con lo escrito por el
obispo en cuanto a la precisión y a la minuciosidad de los datos. Sus palabras
de «Yo sigo al obispo» no solo eran una bonita frase. El prólogo a la
traducción (y también los apéndices) muestran que Yuri también conocía todas
las corrientes que fluían en el mundo de las investigaciones y todas las
publicaciones sobre el tema de los mayas que existían hasta ese momento.
Conocía a la perfección prácticamente todas las fuentes que había en aquellos
tiempos sobre los mayas antiguos y coloniales. En el apéndice se presenta un
panorama de las publicaciones y las fuentes que había utilizado. Knórosov hizo
ajustes en la edición de Jean Genet tomando en cuenta lo que había en otras
ediciones del manuscrito de Landa. En realidad, el texto del prólogo es un
estudio de los temas de la Relación de las cosas de Yucatán únicamente desde
las posiciones de análisis de los trabajos que existían, así como la crítica
fundamentada de estos, complementada con argumentos propios. Sobre todo se
trata del calendario y la escritura, pero otros temas no quedan sin su
atención.
En pocas
palabras, desde los años estudiantiles de Yuri, Diego de Landa llegó a ser un
verdadero ídolo y «ejemplo para el seguimiento científico». En esos años estaba
prohibido hablar abiertamente acerca de eso: la versión soviética oficial que
hacía eco a «la leyenda negra» popular en Occidente y creada en el siglo XVI
por la corrupta y criminal administración real, estimaba a Landa como «un
oscurantista» y «un fanático religioso». Por eso Knórosov repite el cliché
ideológico: «Está muy clara la hipocresía de estas reflexiones mojigatas del
futuro obispo…» (¡cómo no!). Y ya en su propio texto marca una excepcional
exactitud de las descripciones de Diego de Landa. Eso inconscientemente hace
que al lector le simpatice este personaje histórico[26].
El
segundo mensaje que Knórosov transmite encubiertamente dentro del texto de su
prólogo, y que captaron los historiadores soviéticos, es el reconocimiento de
la existencia de un Estado entre los antiguos mayas. Esta conclusión se
argumenta con la creación de la escritura fonética, las particularidades del
calendario, el tipo de familia, los términos de la estructura social y el
esquema de la actividad económica. El drama consistía en que, según el dogma
ideológico soviético que seguía a Engels, los aborígenes de América no habían
llegado hasta la formación de «Estados». Y no importaba que Engels hubiera
escrito su trabajo en los albores de los estudios americanistas, cuando se
conocían sólo los esquemas tribales de algunos grupos de los indígenas del norte.
En tiempos soviéticos era imposible contradecir a los «clásicos del marxismo»
sin ser acusado de «revisionismo» y terminar en la cárcel. Knórosov entendía
perfectamente que su «revisionismo» le podía costar no solo el doctorado, sino
ir a parar en los campos de trabajos forzados. Había muchos ejemplos cercanos
de esto: en ese momento, en los campos se encontraba el amigo de Yuri, Lev
Gumilióv, y también Yulia Avérkieva, que trabajaba junto con F. Boas. Se puede
solo imaginar de qué manera advertía a Yuri su jefe Tolstóv, pidiendo tener
cuidado del excesivo fervor en la publicación y, sobre todo, en la defensa que
estaba preparando.
Siguiendo
a Landa, que había criticado la versión oficial del Vaticano sobre el origen de
los indígenas americanos, Knórosov incluso continúa refutando las versiones
fantásticas existentes sobre la etnogénesis de los aborígenes del Nuevo Mundo,
considerándolas como «fantasía reaccionaria disfrazada de teorías científicas».
Entonces,
la edición de Landa ya estaba a punto de publicarse. Mientras tanto, finalmente
sucedió algo importante: se terminaron los arreglos burocráticos. Y Knórosov,
que desde abril ocupaba el puesto de director del Departamento de Asia Central,
fue transferido por Tolstóv a trabajar al Instituto de Etnografía de la
Academia de Ciencias, a la Kunstkámera, con un puesto de investigador menor.
La portada de la edición en ruso de la Relación de las cosas de Yucatán,
1955.
Hay dos
documentos que corresponden a este periodo. El primero es un extracto de la
orden del Museo de Etnografía de Pueblos de la URSS, del 25 de agosto de 1953:
Desde el
1 de septiembre del año presente, el camarada Knórosov Yu. V. se libera del
puesto que ocupa como director del Departamento de Asia Central de acuerdo con
el artículo 14 «A», debido a que se transfiere a trabajar a la Academia de
Ciencias de la URSS.
La
documentación y otro tipo de expedientes relativos a Asia Central se pasan a la
oficial superior de investigación Leikina S. M.
Directora
Sazonova M. Y.
El
«camarada Milshtein E. A.», el director que tanto le ayudó a Knórosov y a
Gumilióv, fue destituido de su cargo el 10 de marzo de 1953 con el argumento:
«debido a que no garantizó la administración del museo y principalmente el
registro y almacenamiento de los fondos del museo». Su triste historia hace
recordar con exactitud aquella anécdota que dice: «Las cucharitas aparecieron,
pero el recuerdo se ha quedado»[27]… Cabe
mencionar que todo eso ocurrió cinco días después de la muerte de Stalin: con
este acontecimiento, toda una época se iba al pasado y el país continuaba
viviendo como antes…
Orden para la incorporación de Yuri Knórosov al Instituto de Etnografía de
la URSS para ocupar una plaza concedida por el Presidium de la Academia de
Ciencias de la URSS, la cual fue gestionada por Tolstóv.
Es
curioso que, conforme al decreto, Knórosov entrara a trabajar a Kunstkámera
desde el 20 de agosto, es decir, mucho antes de que lo despidieran de su
anterior lugar de trabajo. Estaba claro que Tolstóv y Tókarev no querían perder
ni un sólo día.
ORDEN
NÚM. 161
Relativo
a la Sucursal de Leningrado del Instituto de Etnografía de la Academia de
Ciencias de la URSS de 19/VIII-1953
Se accede
a que KNÓROSOV Yuri Valentínovich ocupe el puesto de investigador menor desde
el 20 de agosto de 1953 en el Sector de América, con un salario de 1200 rublos
al mes. La vacante fue proporcionada al camarada Knórosov por el Presídium de
la Academia de Ciencias de la URSS. Motivos: una lista de cambios en la
plantilla del personal del Instituto de Etnografía en Leningrado en el año
1953.
Director
adjunto del Instituto
Profesor
L. P. Potapov
Al pasar
al Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias de la URSS (Kunstkámera),
Knórosov se sumergió con gusto en el trabajo científico, y también realizaba
los encargos sociales de la administración. Así, en 1954 lo eligieron como
asesor popular en el 4.º Jurado de la región Vasileostrovski. Es curioso que
incluso tuvo que «llevar a cabo trabajo por la línea de DOSAAF» (Sociedad
Voluntaria de Ayuda al Ejército, Fuerza Aérea y Marina, por sus siglas en
ruso), como lo demuestra el perfil personal que le dieron en noviembre de 1954
para presentarlo al Comité de Distrito Vasileostrovski del Partido Comunista de
la Unión Soviética. Sin embargo, no se ha podido averiguar con qué finalidad
fue emitido este documento.
Al
parecer, Yuri prefería no compartir sus problemas, ni con sus padres, ni con su
hermana Galina. Pero en ese momento, cuando se mudó al Instituto de Etnografía,
cuando la publicación del libro estaba en camino y los exámenes del «mínimo
académico» (obligatorios para la defensa de la tesis) hechos, cuando el
doctorado realmente parecía ser una realidad, Yuri decidió escribir cartas a
Yúzhnoye. Entonces, escribió cartas a todos. Una de estas fue dirigida a sus
padres. En ella, Yuri no menciona sus problemas de ninguna manera, pero sí
trata de presentarse como un cínico calculador afortunado:
13/IV/Leningrado
¡Buenos
días mamá y papá!
Recibí su
carta, en la que me enteré que Galia se ha enfermado nuevamente. Espero que
ahora ya se haya recuperado y se sienta mejor.
Contesto
a sus preguntas. Trabajo en el Instituto de Etnografía de la Academia de
Ciencias de la URSS como investigador. Parece que mi esposa no ha cambiado su
apellido y por lo tanto se sigue llamando Valentina Mijáilovna Samkova. Sin
embargo, no es necesario mandarme nada. Probablemente vaya a Moscú a principios
del mes, aunque todavía no sé exactamente en qué fechas. Por cierto, los
felicito por la fiesta.
Mis
cosas, igual que antes, no van mal. Nuevamente se me acercan encargándome
escribir artículos y libros, aunque apenas haya entregado a la editorial uno de
ellos (es decir, la traducción de Landa). Amplié a tal grado la parte
introductoria de la traducción que se ha vuelto más grande que el texto que se
va a publicar. Probablemente en este año me dé tiempo de entregar a la
editorial otro libro más, o, en cualquier caso, un artículo. Simultáneamente
doy diferentes pasos diplomáticos en cuanto a la defensa de la tesis. Tengo
planes bastante atrevidos. Planeo proponer mi introducción a Landa como tesis y
al mismo tiempo defender mi tesis publicándola y sacar un dinero por ella (por
lo regular las tesis se tienen que publicar a costa del autor). Sin embargo, no
está muy claro cómo van a terminar las cosas. El interés en el desciframiento
no se debilita, e incluso está aumentando porque ahora ya puedo publicar no
solamente algunas lecturas dudosas de palabras en particular, sino toda una
gramática, si se mete esta idea en mi cabeza. En general, debo destacar que en
todas las editoriales hay principalmente estafadores, y ellos, de todas las
maneras, eluden el pago de honorarios. Una revista robó mis honorarios de una
forma simplemente peculiar. Por otra parte, poco a poco me estoy acostumbrando
a este tipo de actividades (es decir, a sacar honorarios de los editores).
Carta de Yuri a su hermana Galina. La traducción del antiguo cantar azteca
Cuica Peuhcayotl.
En todo
lo demás no se percibe nada significante. Valentina escribe su tesis, que
espera finalizar próximamente. Pero su asesor elude leer los capítulos que le
proporciona de todas las maneras, poniendo diferentes pretextos, así que sus
asuntos se demoran un poco. Los días y las tardes enteras nos la pasamos
escribiendo, casi no salimos a ninguna parte, excepto al cine. Ahora en
Leningrado continúa el festival de películas italianas que, habrá que señalar,
están perfectamente hechas; mucha gente las admira. Así que vivimos bien. Lo
único malo es que la habitación es muy pequeña. Sin embargo, no pierdo
esperanzas de recibir una habitación grande, aunque, probablemente, esto vaya a
tardar. Últimamente no mantengo contacto con nadie; solo con Serguei. Él vino
en marzo pero no contó nada en particular, excepto que Boris supuestamente
había dejado de fumar y estaba tomando más. En cuanto esté en Moscú, iré a
asegurarme de eso. Llevo mucho tiempo sin ir a visitar a la tía Tania porque he
estado ocupado resolviendo los asuntos de las editoriales, que me tienen muy
cansado. Ahora, principalmente, ya los he solucionado. Probablemente me meta en
nuevos proyectos, ya que supongo que hay que aprovechar la oportunidad mientras
ofrecen publicaciones. No podré ir a verlos antes de agosto.
Les deseo
todo lo mejor. Manden saludos a Tsypa; espero todavía siga viva para mi regreso
aunque…
Yuri
Valentina
les manda saludos y los mejores deseos. Ella planeaba escribirles pero ya no
puedo esperarla más (está en una reunión).
Escribió
otra carta a Galina, que ahora seguía cuidando de su hermano menor y también ya
de su esposa. Cabe señalar que el tono de la carta es completamente distinto,
sin ninguna insinuación de presuntuosidad:
13/IV.1954,
Leningrado
¡Buenos
días Galia!
Mamá
escribe que nuevamente te has enfermado y quiere que vayas a ver a un
homeópata. Espero que ahora te sientas mejor y continúes tus trabajos con
éxito; no los ataques tanto para que no te canses. No me quedó muy clara tu
decisión acerca de la operación. ¿El diagnóstico de la apendicitis no fue
correcto?
Valentina
y yo te agradecemos mucho, pero no te agradecimos antes por pereza e
incapacidad; yo, por el foco; Valentina, por el medicamento. Se logró con éxito
adaptar tu foco al aparato y así todo el asunto fue un éxito. En cuanto al
medicamento, Valentina habla maravillas de él, y, si gustas, para esta poción
se va a crear una lujosa publicidad en Leningrado.
Suponiendo
que tus gustos literarios siguen siendo los mismos, esta vez me arriesgaré a
proponerte una canción azteca (de tiempos precolombinos) en mi áspera
traducción prosaica (pero bastante exacta) para que le des una opinión. Ahora,
entre otras cosas, me dedico a la antigua literatura americana.
* * * *
Cuica
peuhcayotl (El comienzo de la canción)[28]
Mi
anhelo, mi pensamiento secreto es encontrar un lugar,
Donde
podría recopilar las hermosas y fragantes flores;
¿A quién
pregunto? ¡Entonces sigo soñando!
Iré con
mi pregunta
A un
pájaro que zumba en los jardines,
Esmeralda
tierna de los aires,
Al
hermoso y brillante colibrí;
También
preguntaré a una amarilla y dorada mariposa;
Y ellos
me dirán: «Sabemos donde puedes
Encontrar
las flores fragantes;
Te
enseñaremos el bosque oscuro,
Donde
florece el laurel, donde viven los animales divertidos;
Cuando
los arranques, las gotas claras de tierno rocío
Regarán
tu mano».
Allí
crecerán las flores y mis ojos las verán;
Vagando
por el bosque, apenas oigo,
Que con
una tierna canción sobre las hermosas flores
Me hablan
las voces de las rocas mudas,
Que las
aguas corren brillando,
Susurrando
por la suave arena,
Y les
responden, y el arroyo canta,
Se
desparrama con las salpicaduras, y nuevamente canta.
Y los
pájaros en las ramas sombrías
Les
contestan con una dulce canción.
Pongo
atención a aves canoras
Que
esparcen alrededor los dulces gorjeos.
Y
exclamaré: ¡Oh mis amados!
No les es
difícil detener su vuelo
Para
escucharme; vengan a mí,
Pájaros
que zumban en el bosque.
—¿Qué
quieres encontrar, noble poeta?
Les
contesto:
—Las
fragantes flores,
Con las
que podré alegrar a mis amigos;
¿Dónde
crecen? ¿Dónde debo buscarlas?
Los
pájaros me responden con una dulce canción:
—¡Aquí,
oh cantor! Te enseñaremos rápido
Y podrás
causar placer
a tus
buenos amigos, alegrando su ánimo.
Me
conducirán rápido a un valle propicio,
A un
sitio floreciente,
Donde el
rocío con brillante esplendor se esparció alrededor;
Allí veré
varias perfumadas flores,
Suaves,
empapadas de rocío
Y
esparcidas alrededor como arcoíris.
«Arranca
–me dirán– las que quieras;
Plegue al
cielo, oh cantor, que ellas te alegren;
Y
regálaselas a tus amigos,
Y que
encuentren la alegría en la tierra».
¿Dónde
podré cortar las bellas flores?
¿Cómo
llegar a la tierra florida,
A la
tierra fecunda donde no hay esclavos,
Donde no
conocen la tristeza?
Puede que
logremos encontrar este sitio
Cuando el
alma se someta a Dios.
Aquí, en
la tierra, mi alma se entristece
Y se
agobia por el dolor punzante.
Exclamé
con dolor:
—No hay
en la tierra
Un
hermoso sitio con olorosas flores,
Queda
lejos el lugar de la alegría.
¿Qué
encontraremos de bueno en la tierra?
¡En
verdad hay otra vida más allá!
¡Que el
cielo me conceda la ventura
De vivir
allí, lejos, donde los pájaros
Nos
embrujan con su dulce canto;
Donde se
puede encontrar flores,
Suaves
flores, delicadas, bellas,
Que
pueden embriagar con su encanto.
* * * *
Esta
lírica azteca me pareció bastante peculiar. Además, es un pueblo sumamente
fiero. La literatura de los mayas es más confusa, incomprensible; no la podrás
entender sin comentarios. Es curioso saber si te va a gustar el estilo
literario azteca o no. No te escribo sobre mis asuntos ya que los expuse en la
carta dirigida a mamá y papá. Por cierto, enséñales esta lírica azteca. Te
deseo todo lo mejor. Saludos a Vladimir Serguéievich.
Yuri
Si tienes
tiempo, escríbeme de tus asuntos. Valentina te manda saludos.
Y,
finalmente, está la carta a su sobrino Misha, escrita en la misma fecha. Y allí
es donde Yuri claramente se presenta como un consejero de mucha experiencia,
como un tío serio:
Leningrado,
13/IV.1954
¡Buenos
días Misha!
Tardé
mucho en escribirte por mi pereza. Te agradezco mucho por el ejemplo de las
canciones escolares y no estoy en contra si me mandas algo más. Si escribiste
algo más, mándamelo, me da mucha curiosidad leerlo. Yo siempre he sido
aficionado a este asunto. Respondo, a pesar de que ya sea tarde, a tus
preguntas filológicas. Abracadabra es una palabra mágica en la antigua Roma y
en los siglos medievales. Está compuesta de la palabra persa abraksas
(«deidad») y la palabra hebrea dabar («palabra») y significa «palabra de dios».
Los filósofos gnósticos del siglo II d. C. creían que Abraksas era una deidad
que encabezaba los espíritus de los fenómenos naturales, porque si tomamos el
significado numérico de las letras de esta palabra (a=1; b=2; r=100; a=1;
ks=60; a=1; s=200) entonces resulta ser 365 y corresponde a la cantidad de días
del año.
Un doctor
de los tiempos del emperador Caracalla, Serenus Sammonicus, recomienda escribir
la palabra «abracadabra» 11 veces en una tablilla y cada vez ir omitiendo la
última letra y llevar esta tablilla durante 9 días; luego, tirarla a una
corriente rápida. Entonces todas las enfermedades desaparecerán. Ahora, como lo
sabes, «abracadabra» significa «enredo», «absurdo». Pandora era la esposa de
Epimeteo, que era el hermano de Prometeo. La curiosidad era lo que la
caracterizaba. En particular, ella abrió una caja que contenía todas las
enfermedades. Debido a todo eso las enfermedades se esparcieron por todo el
mundo y desde aquel entonces la gente se enferma.
Artek es
una palabra túrquica (en dado caso, tártara); se escribe… en diferentes lenguas
túrquicas, se pronuncia más a menudo como artyk y significa «eminente ante los
demás», «el mejor», «el más grande». Es el nombre de un río al lado de un
campamento de pioneros; así es como lo llamábamos.
Aquiles
es uno de los valientes héroes que asedian Troya; el principal héroe de la obra
de Homero La Ilíada (cuyos versos son de un pie métrico loco; se recomienda
leerlo poco a poco para no caer muerto de repente).
Hubo una
palabra que no entendí muy bien. Creo que estaba escrito así: pik-poket. En
inglés pick-pocket significa «tronera elegida». Es el término del juego de
billar (cuando el jugador mete la bola en el agujero que indica de forma
arbitraria). Es probable que este término también se aplique en otros juegos
(o, quizás, para los carteristas). Palas es el apodo de Atenea, la diosa de la
sabiduría y la guerra; significa «la consternadora» (del verbo consternar).
Luego
tenías escrito algo como Laocoonte o Licaón. Laocoonte es el sacerdote de Apolo
en Troya; fue estrangulado por las serpientes porque protestaba contra el
engaño del Caballo de Troya (en el caballo de madera estaba escondida toda una
emboscada enemiga). Hay una famosa escultura realizada por Agesandro, Polidoro
y Atenodoro de Rodas que muestra como las serpientes asfixian a Laocoonte
(chécala en Historia del arte). Licaón era el rey de Arcadia que fue convertido
en lobo porque sacrificó a su hijo. Licaón no debe ser confundido con
Licántropo (nosotros lo llamamos hombre lobo, lobizón).
Es más
complicada tu pregunta relativa a la mejor institución para estudiar.
Generalmente en tales casos el consejero parte de sus propios gustos, por lo
que posteriormente lo regañan mucho. Yo casi no conozco tus intereses. Además,
ya eres todo un adulto. Sin embargo, tomando en cuenta las reflexiones
generales y el intercambio de experiencias, por así decirlo, debo decirte que
estudiar humanidades, por ejemplo, historia, arqueología, etnografía,
filología, etcétera, es sumamente pesado. Eso se debe a muchos factores. Para
ser precisos: debido a la falta de los manuales necesarios (no solamente en
Járkov, sino incluso en Moscú), a la extrema dificultad de encontrar un empleo
que corresponda a tu especialidad (sin mencionar los salarios relativamente
bajos) y, por encima de todo, a la extrema confusión que reina en las ciencias
mencionadas. Por eso la mayoría de los estudiantes que estudian humanidades
simplemente se desmoronan. Solamente los estafadores muy hábiles o los
entusiastas peculiares logran avanzar. Entre las ciencias que dan un amplio
horizonte general, podría destacar la geología y la medicina. La primera,
aparte de todo, es buena para aquellos que están interesados en viajar.
Finalmente, me parece que ahora las búsquedas sumamente interesantes se
realizan en el área de la física. Si me escribes qué cosas te interesan en
particular, entonces podré compartir mis pensamientos de una forma más
concreta.
Te
ofrezco una disculpa por la tardanza.
Mándame
tus poemas.
Te deseo
todo lo mejor
Yu.
Knórosov
Hoja de exámenes de Yuri Knórosov para el doctorado.
En las
cartas, desde luego, no había siquiera una insinuación a los fallidos intentos
dramáticos del ingreso a la aspirantura. Y, a pesar de todo, la
defensa de la tesis seguía siendo el objetivo principal. ¡La escritura ya
estaba descifrada! ¡La traducción de Landa con los comentarios ya estaba en la
imprenta!
Mientras
tanto, como ya estaba muy claro que no iba a ingresar a ninguna aspirantura,
fuera presencial o a distancia, Tolstóv y Tókarev tomaron la decisión de
realizar la defensa del doctorado de Knórosov considerándolo como un aspirante independiente.
Según lo que después me contó Knórosov de un modo preciso acerca de esta
historia,
todo el
asunto terminó así: como enteraron de que había logrado leer la escritura maya,
entonces el mismo Tolstóv (a quien le agradaba todo esto) y Tókarev se unieron
y lograron que me trasladaran a la Kunstkámera. Tolstóv era el director del
Instituto de Etnografía. Dije: «Quiero defender mi tesis de doctorado». Nadie
estaba en contra si todo lo demás ya estaba listo. Además, a Tolstóv le
convenía: él ya no objetaba en lo absoluto.
Ser un «aspirante independiente»
era y sigue siendo un modo de defensa de la tesis de doctorado cuando la
persona presenta su texto ya listo y las publicaciones necesarias. Además, se
hacen los exámenes del «mínimo académico». Generalmente son tres exámenes:
filosofía, lengua extranjera y un examen de la especialidad. Yuri no tuvo
ningún problema en aprobar estos exámenes.
El 14 de
septiembre de 1954, Yuri aprueba el examen principal de aspirantura regional,
el «examen de asignatura especializada»; era de una «etnografía regional, o sea
la etnografía de América Central». En la comisión de los examinadores estaban
el profesor L. P. Potapov, el profesor D. A. Olderogge y el doctor en ciencias
históricas N. A. Kislyakov.
Las
preguntas a las que contestó Knórosov eran las siguientes:
1. Historia
del estudio de los pueblos de Yucatán – «sobresaliente»
2. Composición
étnica de México – «sobresaliente»
3. Caracterización
de la agricultura de los pueblos de América Central –«sobresaliente».
La
calificación final, desde luego, fue «sobresaliente». Así Knórosov tomó el
camino directo hacia la defensa de la tesis.
Para
pasar el examen de lengua extranjera, Yuri había elegido la lengua francesa. El
francés le ayudaba mucho a la hora de traducir el antiguo texto en castellano
antiguo Relación de las cosas de Yucatán en la edición
francesa de Jean Genet. El examen que se llevó a cabo el 10 de enero de 1955
constaba, como solía ser, de 3 partes: la traducción por escrito de un texto
especial (era un fragmento del manual de arqueología de H. Beuchat), la
traducción oral extraída del mismo manual y el texto político-social «Pour une
paix durable». Por la traducción, Knórosov sacó un «4» («notable»)… Sin
embargo, las dos primeras partes se realizaron con excelencia y por lo tanto la
calificación final fue «sobresaliente».
El examen
de etnografía lo aprobó el 18 de febrero de 1955 (quedaba poco más de un mes
antes de la defensa). Respondió a tres preguntas. La primera fue: «La
etnografía rusa de los siglos XIX y XX. Sus principales representantes y
corrientes»; calificación: «4». La segunda pregunta: «La clasificación de los
pueblos de América Central y América del Sur»; calificación: «5». La tercera:
«El problema de linaje y tribu en la etnografía soviética»; calificación: «5».
Calificación final: «sobresaliente». En la comisión de examinadores de la
especialidad estaba Dmitry Alekseevich Olderogge, un excelente etnógrafo,
africanista, lingüista, especialista de «linaje y tribu», y también un gran
admirador del talento del joven Knórosov. Inclusive él le había regalado a Yuri
un diccionario grande del año 1901, Diccionario español-francés de
Corona Bustamante, con una dedicatoria: «Se obsequia al querido Yuri
Valentínovich con reconocimiento y respeto de parte del propietario del libro
D. Olderogge». Aparte de términos especiales, el diccionario contenía
etimologías, expresiones idiomáticas y frases hechas. En pocas palabras,
Knórosov realmente necesitaba este excelente diccionario, en particular, para
traducir los textos del castellano antiguo. Olderogge respetaba con honestidad
a Knórosov y veía su claro talento y dedicación.
Edificio en la calle Znamenka 10, en donde tuvo lugar la defensa de
Knórosov.
En 1955,
Yu. V. Knórosov publica muchos de sus trabajos. Eso está directamente
relacionado con la defensa de la tesis de «candidato a doctor» (doctorado de
primer nivel) que se había llevado a cabo en marzo. La defensa de esta tesis
era un asunto estratégicamente importante que S. P. Tolstóv y S. A. Tókarev
preparaban para evaluarla de inmediato como la tesis doctoral final. Se habían
publicado Relación de las cosas de Yucatán, «La escritura de los
antiguos mayas» en Problemas de la Historia y «Sistema de escritura
de los antiguos mayas: (experiencia del desciframiento)» con un folleto por
separado, el artículo «Los indígenas mayas» en una antología así como otras
publicaciones.
Ambos
asesores sabían, y los documentos de los rechazos del ingreso a la aspirantura presencial
lo confirmaban, que a Yu. V. Knórosov no le quedaba ningún otro camino a la
gran ciencia excepto uno nada convencional.
Por fin…
Se
aproximaba el día de la defensa. A pesar de que su propia defensa de tesis de
doctorado (primer nivel) prácticamente estaba a punto de llevarse a cabo, Irina
Jorosháeva viajaba casi semanalmente con los documentos de Knórosov de
Leningrado a Moscú. Serguei Pávlovich Tolstóv tenía una manera muy especial de
plantear las tareas estratégicas con mucha antelación. Y ya había tomado la
decisión de lograr que a Yuri Knórosov le otorgaran de inmediato el grado de
doctor completo en ciencias históricas. Él pretendía que les permitieran saltar
el primer grado. Eso no era nada fácil, incluso para Tolstóv, que era el
director y, desde luego, el presidente del Consejo Científico del Instituto de
Etnografía. La defensa debía tener lugar en Moscú, según las descripciones de
V. P. Alekséyev[29], «en una
vieja mansión aristocrática» que se ubicaba en la calle Znamenka, número 10.
Precisamente allí en ese tiempo se encontraba el Instituto de Etnografía, que
ocupaba la mitad del piso superior que «antes era la instalación para los
empleados domésticos». Al lado se encontraba un laboratorio de biología del que
regularmente huían las ranas. Todas las demás instalaciones pertenecían al
Instituto de Estado y Derecho de la Academia de Ciencias de Rusia, que hoy se
ha convertido en el único propietario de la lujosa mansión, a 600 metros del
Kremlin.
La sala
de sesiones donde se llevaban a cabo las defensas existe hasta ahora. Esta
«verdadera sala de conferencias», como lo describía V. P. Alekséyev, «ocupaba
todo el segundo piso y, por lo visto, servía a los dueños aristócratas para las
recepciones, cenas y bailes». La adornaban «altas y anchas ventanas de cristal,
el techo de estuco y las paredes pintadas de color verde claro, lo cual en
combinación con el mármol se veía de una manera festiva e impresionante»[30]. Así que
ya se puede imaginar en qué ambiente se efectuaban aquellos acontecimientos
importantes para Knórosov y para los estudios americanistas mundiales.
Vera Nikolaievna Kuteischicova, oponente científica de Knórosov en la
defensa de su tesis de doctorado.
Tókarev
se presentó como el asesor del doctorante. Para él, esta defensa también se
había convertido en una cuestión de principios.
Uno de
los obligatorios oponentes externos en la defensa resultó ser Vera Nikoláievna
Kuteischikova, una persona estupenda y muy amable. Ahora parece extraño, porque
Vera Nikoláievna se dedicaba a las traducciones y a la literatura
latinoamericana, y no tenía nada que ver con la historia o la etnografía. Sin
embargo, en 1941 ella se graduó de la Facultad de Historia de la Universidad
Estatal de Moscú y era formalmente «historiadora». Tenía solo tres años más que
Yuri. Pero en esa época en el país no había muchos académicos especializados en
América Latina. Es curioso, pero Vera Nikoláievna había estudiado junto con la
hermana de Viacheslav Vsevolodovich Ivanov.
Dmitry Alekseevich Olderogge. Oponente científico de Knórosov en la defensa
de su tesis de doctorado.
Pero,
desde luego, el director de la orquesta y el organizador era Tolstóv. Solo él
sabía cuánto esfuerzo había costado preparar con anticipación a todos los
miembros del Consejo Científico para que tomaran una decisión nada ordinaria:
otorgar a Yuri Knórosov de inmediato el grado de doctor en ciencias históricas
completo. Irina Jorosháeva recuerda:
Tolstóv
estimaba a Knórosov a pesar de todo lo que se le ocurría hacer a Yuri
Valentínovich, incluso en los momentos de máxima tensión […] Como era la más
joven del equipo, me mandaban al Presídium de la Academia para que allí
resolviera algunos detalles. Desde luego, puede que no fuera tan a menudo, pero
aun así iba con alguna frecuencia, porque en aquel entonces nuestra secretaria
académica era Irina Aleksándrovna Zolotarevskaya, que también era indigenista.
Y todo esto se estaba preparando en un nivel excepcionalmente alto: el
secretario académico del instituto, el director del instituto… Lo repetiré una
vez más: en ninguna de las circunstancias el director Tolstóv permitiría que
algo se realizara en contra de su deseo. Eso nunca sucedería; nunca. Era un
director demasiado autoritario. ¡Todo era la iniciativa y el deseo de Serguei
Pávlovich Tolstóv!
Entonces,
el 29 de marzo de 1955 sucedió aquella defensa histórica de la tesis que cambió
toda una corriente en la ciencia mundial. Ya se habían creado todas unas
leyendas acerca de este acontecimiento. La comunidad científica, que sabía
sobre lo ocurrido, iba a esta defensa planeada para el 29 de marzo de 1955 como
si fueran a algo excepcional y peculiar. Además, la esperada defensa «doble» se
convirtió en el segundo factor de singularidad del suceso. Lo demuestran los
recuerdos de los testigos que lo convirtieron en una leyenda.
Uno de
los factores dramáticos de la futura defensa no tenía mucho que ver con el
desciframiento de la escritura maya, sino con el enfoque de Knórosov aplicado a
los postulados marxistas acerca del surgimiento del Estado. Según el concepto
de F. Engels, en América no existían Estados. Pero la escritura fonética, la
presencia de la cual comprobaba Yuri Knórosov, podía haber surgido únicamente
en una formación estatal. Así que al joven científico le tocaba impugnar en la
tesis los conceptos de uno de los fundadores del marxismo. Para la Unión
Soviética, que hacía dos años había enterrado a Stalin e incluso no había
llegado hasta el Vigésimo Congreso del Partido Comunista, eso era todo un
suicidio.
En más de
una ocasión durante nuestras conversaciones, el propio Knórosov había repetido
que «iba a la defensa sin saber cómo podía terminar; era probable que terminara
en la cárcel». En pocas palabras, la singularidad en la conducta del mismo
defensor de la tesis que recuerdan algunas personas contribuyó mucho a que se
creara un misterio legendario. Una de las leyendas que se le atribuye a
Knórosov se ve aproximadamente así:
Traduje
al idioma ruso el libro del misionero español Diego de Landa y descubrí, para
consternación mía, que los mayas tenían la escritura, el ejército, el aparato
administrativo –entonces también tenían el Estado. F. Engels dice que los mayas
solo alcanzaron un estado de barbarie. ¡Trata de decir algo en contra de Engels
en 1955! ¡Los tiempos todavía eran estalinistas! De inmediato te anunciarían
como «enemigo». A ti y también a tu asesor de la tesis. ¿Qué se puede hacer en
este caso? ¡Mi supervisor S. P. Tolstóv encuentra una brillante solución a una
situación casi desesperante: Engels no poseía todas las fuentes históricas de
los mayas, por lo tanto Knórosov no lo refuta, sino que hace una aportación al
desarrollo del marxismo[31].
Conociendo
el estilo de Knórosov y la «actitud» que excluían en absoluto las
conversaciones de confianza con la gente que conocía poco, y, además, con la
gente compulsiva, surgen algunas dudas en cuanto a la autoría de este texto.
Pero el argumento claramente está creado con base en los materiales de la
situación real de aquella defensa de su tesis.
Intentemos
reconstruir el momento así como lo recuerdan los testigos y los participantes.
Para ser objetivos, en el siguiente capítulo se presentará una auténtica
transcripción de la defensa de tesis de Knórosov. Pero comencemos por la
versión mitológica.
Soñando
con ver un acontecimiento tan extraordinario, que se había preparado durante
tanto tiempo como lo era la defensa de Yuri Valentínovich Knórosov, en la
antigua y bella mansión en el centro de Moscú se había reunido muchísima gente.
La sala prácticamente zumbaba. Las filas de atrás estaban llenas de jóvenes.
En la
cabecera de la mesa estaba sentado Serguei Pávlovich Tolstóv, el presidente del
Consejo Científico (tribunal examinador). Después de unas palabras formales del
secretario académico, Knórosov se acercó al púlpito y se quedó un rato callado.
En tales minutos usualmente le temblaban un poco los dedos. Luego dijo: «Me he
dedicado al desciframiento, obtuve los resultados. Lo más seguro es que
aquellos que estaban interesados ya hayan leído todo, y también los oponentes
tendrían que haberlo leído. A quienes no les interesa, no tiene sentido
contarles. Todo está expuesto en el resumen de la tesis».
Y se
quedó completamente callado.
Tolstóv,
que, desde luego, planeaba convertir la defensa de «primer grado» en un
doctorado completo, se puso nervioso por dentro. Se tenía que salvar la
situación. Tolstóv sabía que en la sala había gente que solo esperaba cualquier
falla. Y eso sucedió.
Serguei
Pávlovich era una persona explosiva; lentamente se volteó al lado del
pretendiente y, conteniendo la ebullición, repitió separando cada palabra:
«Yuri Valentínovich, ¿podría, por favor, presentarnos el contenido de su
trabajo?».
A lo que
Yuri Valentínovich, después de dar un suspiro, contestó: «No hay nada que
exponer. Todo lo que se necesita ya está publicado».
En la
sala reinaba un silencio ensordecedor. Se oía que uno de los miembros sumamente
respetables del Consejo Científico refunfuñó en voz baja: «¡Además, se
pretendía que le otorgáramos el grado completo de doctor!».
Tolstóv,
al sentir que todo se estaba desmoronando, que su paciencia se le estaba
agotando y que la defensa iba a fracasar, trató a duras penas de reprimir el
enojo y claramente pronunció: «Yuri Valentínovich, ya sabe, no todos han leído
su trabajo y a muchos les interesa conocerlo. ¿Podría exponer el contenido de
su trabajo, por favor?».
Y solo en
ese momento fue que Knórosov literalmente sintió en la piel la ola de furia que
transmitía Tolstóv. Quedó callado otro poquito. Por fin: «Está bien, les
contaré».
Y comenzó
a exponer muy brevemente el contenido de su trabajo.
Las filas
de atrás respiraron con un claro alivio. La defensa fue salvada. La votación
doble se llevó a cabo.
A
Knórosov de inmediato le asignaron el grado de doctor en ciencias de segundo
grado…
En
realidad, todo fue un poco distinto. Pero de eso tratará el siguiente,
«fidedigno» capítulo.
Izquierda: Intervención de Yuri Knórosov durante la defensa de su tesis.
Derecha: Edificio en el muelle Smolenskaya donde estaba el apartamento del
hermano de Knórosov, quien se hospedó ahí en aquellos días.
Capítulo
VIII
«Eso es todo lo que puedo decir sobre el trabajo presentado»
En el
césped de rejilla
A mediodía de púrpura
Aburrido y fastidiado
El cabrito observa el bosque.
¡Oh, estar en las patas del lobo!
Inhalar su aroma,
¿Habrá en la vida algo más fascinante que el momento supremo?
«Érase una vez un cabrito gris de una abuelita»
Igor Severianin
La
transcripción no ha guardado las disputas que se le atribuían a la famosa
defensa (algunas se mencionaron en el capítulo anterior). En todo caso, el
discurso del joven científico realmente se ve bastante breve y casi
inadmisible.
El
documento publicado es la transcripción de la reunión del Consejo Científico
del Instituto de Etnografía de Academia de Ciencias de la URSS que se llevó a
cabo el 29 de marzo de 1955. La transcripción permite reconstruir el transcurso
de la defensa de tesis doctoral, el carácter específico del procedimiento de
otorgación del grado científico de doctor en ciencias históricas de segundo
grado en lugar del primero y, además, la reacción de la comunidad científica
ante este acontecimiento extraordinario. El documento fue hallado entre los
papeles del expediente de la tesis de Yu. V. Knórosov, dentro del depósito de
la Comisión Superior de Titulación, en el Archivo Estatal de la Federación de
Rusia (GARF)[32]. El
expediente de la tesis en su totalidad incluye 101 hojas del texto manuscrito y
mecanografiado. Son documentos estándares del aspirante que
acompañan el hecho de la tesis doctoral. Aparte de la transcripción está un
formulario completado, los comentarios del asesor científico y de los oponentes
oficiales, y el certificado que explica nuevamente las razones y la brevedad de
la estancia de la familia de Knórosov en el territorio ocupado, en el
expediente también se conservaron los protocolos de votación de los miembros
del Consejo Científico. Hubo votaciones a favor del primer grado y también a
favor del segundo grado de doctor. Además, se aprobó la decisión del consejo
por la Comisión Superior de Titulación.
TRANSCRIPCIÓN
DE LA REUNIÓN DEL CONSEJO CIENTÍFICO DEL INSTITUTO DE ETNOGRAFÍA DE LA ACADEMIA
DE CIENCIAS DE LA URSS[33]
29 de
marzo de 1955
Presidente:
Miembro-corresponsal de la Academia de Ciencias de la URSS S. P. Tolstóv[34].
Miembro-corresponsal
de la Academia de Ciencias de la URSS S. P. TOLSTÓV: Permítanme dar inicio a
esta reunión del Consejo Académico del Instituto. Las siguientes preguntas
están en la agenda:
1.
Defensa de tesis de Yuri Valentínovich Knórosov para el grado de candidato en
ciencias históricas. Su tema es «Relación de las cosas de Yucatán: Diego de
Landa[35] como
fuente histórica y etnográfica».
Oponentes
oficiales: el doctor en ciencias históricas, profesor D. A. Olderogge[36], y la
candidata en ciencias históricas, V. N. Kuteishchikova[37].
2.
Asuntos actuales:
¿Hay
alguna anotación en la agenda? (No). Se aprueba la agenda.
Permítanme
iniciar la ejecución de la agenda.
La
secretaria académica del instituto, I. A. Zolotarevskaya, tiene la palabra para
anunciar los datos biográficos del disertante.
I. A.
ZOLOTAREVSKAYA (Da a conocer los datos biográficos de Yu. V. Knórosov).
Miembro-corresponsal
de la Academia de Ciencias de la URSS S. P. TOLSTÓV: ¿Hay alguna pregunta sobre
la biografía? (No.)
La
palabra de apertura se concede a Yu. V. Knórosov.
YU. V.
KNÓROSOV: El documento propuesto como tesis trata sobre la fuente principal de
la historia y la etnografía de los indígenas mayas Relación de las cosas de
Yucatán, del autor español de la segunda mitad del siglo XVI, Diego de Landa.
El trabajo no son solo comentarios sobre el texto de Diego de Landa, sino que
también da una descripción de los antiguos mayas. En este sentido, hubo que
revisar un conjunto de disposiciones que se consideraban establecidas en los
estudios americanistas extranjeros[38] y
que se encuentran en nuestra literatura. Yo demuestro que la historia de los
mayas de los siglos X al XI está descrita por Landa de forma tendenciosa, lo
cual queda claro cuando se compara con otras fuentes, especialmente con los
textos en idioma maya; y también, a la hora de registrar los datos
arqueológicos, debido a los numerosos hechos citados por varias fuentes, se
puede asumir la presencia de una sociedad de clases maya o, al menos, plantear
este problema.
Tuve que
tocar el tema del calendario y la cronología maya con bastante detalle. Esta
pregunta, desde mi punto de vista, lejos de ser de suma importancia, se ha
convertido en el foco de atención de los estudios americanistas extranjeros. La
teoría adaptada en el extranjero sobre la cronología cíclica, supuestamente
inventada por un solo[39] sacerdote
en los primeros siglos antes de Cristo, me parece inaceptable. Lo cíclico en la
cronología maya está asociado con el tipo de cambio de gobierno y con la
rotación del los linajes.
El tema
de la escritura maya se aborda en el trabajo propuesto relativamente poco y en
la medida necesaria para explicar el texto de Landa. Esto se debe al hecho de
que a la escritura maya están dedicados artículos particulares.
Además,
el trabajo se complementó con párrafos sobre la conquista española, el régimen
colonial en Yucatán, las actividades de la Iglesia y la posterior historia
maya, en parte con el fin de hacer el trabajo más accesible para los lectores,
en parte debido al hecho de que no hay obras sobre los indígenas mayas en ruso
si no tomamos en cuenta el artículo irremediablemente obsoleto de Gebler[40] en
el volumen I de La historia de la humanidad[41].
Eso es
todo lo que puedo decir sobre el trabajo propuesto.
Miembro-corresponsal
de la Academia de Ciencias de la URSS S. P. TOLSTÓV: ¿Alguien tiene preguntas
para el disertante?
M. G.
LEVIN[42]: ¿Cuáles
son los puntos principales que defiende en su trabajo, Yuri Valentínovich?
YU. V.
KNÓROSOV: Recién acabo de enumerar estos puntos clave. Puedo repetirlos uno por
uno.
Primero,
propongo un nuevo punto de vista sobre la historia de los mayas de los siglos X
al XV. Creo que Landa describe tendenciosamente la historia de los mayas y,
mientras tanto, precisamente la versión de Landa aparece en todos los artículos
de recapitulación.
En
segundo lugar, creo que la estructura social de los mayas puede considerarse
como una estructura de clases. En obras extranjeras, el problema del sistema
social en general casi[43] no
se menciona, y en nuestros diversos artículos los mayas son tratados como
tribus, que se encuentran en la etapa de linaje.
De las
preguntas más especiales, tengo un enfoque completamente nuevo para el tema del
calendario y la cronología.
Considero
que me detuve en este tema debido al hecho de que está en el centro de atención
de los estudios americanistas extranjeros. Por lo tanto, me pareció necesario
contraponer al punto de vista de los científicos estadounidenses mi propia
interpretación del asunto, misma que propongo en el presente trabajo.
S. P.
TOLSTÓV: ¿Y cuál es esta interpretación? Después de todo, no todas las personas
reunidas aquí leyeron la tesis e incluso el resumen. Por lo tanto, le pedimos
que nos diga cuál era, por ejemplo, el sistema social de clases de los mayas,
que no es para nada indiferente. ¿Qué nuevos momentos agrega al calendario y
por qué?
YU. V.
KNÓROSOV: Bien, sobre el asunto de la historia de los mayas puedo decir lo
siguiente:
La
historia de Yucatán[44] de
Landa comienza con la colonización de la costa este. Sus mensajes son
confirmados por los breves datos de las crónicas en idioma maya, según los
cuales un grupo maya (al parecer, personas de ciudades ubicadas al noreste del
lago Peten-Itzá[45]) en el
siglo V d. C. se asentó en la costa este de Yucatán (provincia de Bachalal) y
fundó la ciudad de Chichen-itzá[46]. Esta
información también es confirmada por datos arqueológicos. Chichén Itzá siguió
siendo el centro más grande del norte de Yucatán durante más de un siglo.
Luego, algunos de los residentes la abandonaron y se mudaron a Chakanputún (una
provincia en la parte suroeste de Yucatán, cuyo centro era la ciudad de Edzná).
El
siguiente periodo está asociado con la conquista de Yucatán por los toltecas[47], que
invadieron desde México (siglo X). Según Landa, a partir de este momento
comienza la hegemonía de Mayapán[48] donde
gobernaba la dinastía Cocom, y el comienzo del dominio Cocom se remonta a los
tiempos del legendario conquistador tolteca Kukulcán[49]. Landa
señala a don Juan Cocom, un descendiente de la dinastía Cocom que gobernó en
Mayapán, como su informante. La versión dada por él es, sin duda, tendenciosa.
Según informes de otros autores y crónicas en idioma maya, así como según datos
arqueológicos, el centro de la dominación tolteca fue Chichén Itzá durante más
de 200 años, y de ningún modo Mayapán. Un intento de lograr la hegemonía en
Yucatán a fines del siglo XII fue emprendido por el gobernante de Mayapán Hunak
Ceel, quien logró tomar y derrotar a Chichén Itzá. Sin embargo, como resultado
de las guerras iniciadas, Mayapán fue finalmente derrotada. La hegemonía de
Mayapán no comienza antes de la segunda mitad del siglo XIII. La historia de
Landa sobre la llegada al poder en Mayapán de la familia Cocom pertenece
precisamente a este momento. El dominio de los Cocom, quienes, según Landa,
saquearon y esclavizaron a «personas comunes» con la ayuda de mercenarios
extranjeros, causó indignación entre la población. Esto fue aprovechado por los
gobernantes de las ciudades que luchaban por independizarse de Mayapán, y ellos
mismos pretendían la hegemonía. En 1441, Mayapán fue destruido por las fuerzas
aliadas de los rebeldes. Comenzó un periodo de fragmentación. En Yucatán, se
formaron varias ciudades-Estado independientes que constantemente tenían
conflictos entre sí, hasta la conquista española.
Partiendo
de la astrología sacerdotal, los autores de las crónicas mayas intentaron
ajustar los eventos históricos a ciertas fechas «fatales». Así, en una de las
crónicas, los «20 años» (Katún) 8 Ahau se consideran «fatales», y como los «20
años» con el mismo nombre se repiten cada 256 años, los eventos más importantes
se separan entre sí en esta crónica exactamente 256 años. Este «simbolismo de
los números» fue muy apreciado por algunos eruditos estadounidenses, y la
autoridad más prominente en el campo maya, Morley[50],
construyó sobre él su periodización de la historia de Yucatán. Según Morley,
los mayas, bajo la influencia de la astrología sacerdotal, necesariamente
organizaban eventos importantes cada 256 años. A pesar de que el absurdo de tal
periodización sea demasiado obvio, está muy difundida.
Los
científicos extranjeros, al confiar en la historia parcial de don Juan Cocom
registrada por Landa, creen que después de la conquista tolteca de Yucatán
comenzó el periodo de la Liga de Mayapán (siglos X-XII), que fue reemplazado
por el periodo de la «hegemonía de Mayapán» (iniciando en Mayapán con la
llegada al poder de Hunak Ceel). El nombre Liga de Mayapán no está justificado.
El papel principal en este momento pertenecía a Chichén Itzá, y la segunda
ciudad más importante era Uxmal. Con la llegada al poder de Hunak Ceel (a
quien, a pesar de la clara evidencia de las crónicas, los autores extranjeros
atribuyen a la dinastía Cocom), comienza no la hegemonía de Mayapán, sino un
periodo de guerras internas que termina con la toma de Mayapán (en el segundo
cuarto del siglo XIII). Por lo tanto, ni la periodización de la historia maya
ni la narración de los acontecimientos adoptados en los estudios americanistas
extranjeros pueden en modo alguno constituir la base para el futuro estudio de
la historia de los mayas.
Respecto
a la estructura social de los mayas, puedo decir lo siguiente.
La
estructura social de los mayas tiene mucho en común con la antigua sociedad
oriental en una etapa temprana de desarrollo (la antigua Sumeria y Egipto).
Como en el antiguo Oriente, encontramos entre los mayas una esclavitud
suficientemente desarrollada junto con la preservación de la comunidad. La
aristocracia militar-esclavizadora explotó tanto a los esclavos como a los
miembros de la comunidad. Hubo un trueque desarrollado, con el cual se
destacaban los ricos y los pobres de la comunidad. La propiedad privada estaba
protegida por implacables leyes.
Los
residentes del pueblo constituían la comunidad territorial. Llevaban numerosos
deberes: cultivaban los campos de la aristocracia, construían las casas de los
«señores», templos y caminos, pagaban tributo a los «señores», hacían
«ofrendas» a los sacerdotes y mantenían un destacamento militar durante las
cruzadas.
Los
informes sobre la esclavitud maya son extremadamente escasos. Según algunos de
ellos, el número de esclavos era muy grande. La principal fuente de esclavitud
fue la captura de prisioneros de guerra. Por lo tanto, los esclavos eran
propiedad, en primer lugar, de la nobleza militar. Las guerras a menudo se
peleaban solo para conseguir esclavos. Además, los miembros de la comunidad
libre se volvían esclavos por tener relaciones con un esclavo o esclava, por
robo y asesinato, o por ser mujeres divorciadas, huérfanos y deudores
insolventes. Los hijos de los esclavos seguían siendo esclavos. Según las
fuentes, los esclavos fueron utilizados para todo tipo de trabajo físico. Los
mercaderes usaban caravanas de esclavos-cargadores para llevar cargas pesadas.
Algunos investigadores extranjeros están tratando de argumentar que la
esclavitud maya apareció solo después de la conquista tolteca. En este caso, el
argumento principal es la frase de Landa: «Cocom fue el primero en esclavizar»
(capítulo III). Sin embargo, otras fuentes y el propio Landa en otros lugares
hablan no de la introducción de la esclavitud por parte de Cocom, sino de un
intento de esclavizar en masa a la población libre, lo cual causó un
levantamiento contra Cocom. Las imágenes de los esclavos se encuentran en
monumentos de arte desde el periodo temprano de la historia de los mayas. Se
puede suponer que la esclavitud perdió su carácter patriarcal ya en los
primeros siglos de nuestra era, cuando surgieron las ciudades-Estado.
La
dominación económica de la nobleza en los mayas se basaba tanto en la
explotación del trabajo de los miembros dependientes de la comunidad como en la
propiedad de tierras hereditarias y la explotación del trabajo de esclavos. De
las propiedades hereditarias de la nobleza, se mencionan especialmente las
plantaciones de cacao. Esto se debe a que los granos de cacao servían como
unidad de intercambio.
Con
respecto al calendario, se debe tener en cuenta lo siguiente: el antiguo
calendario maya atrajo la atención especial de los americanistas burgueses. El
número de obras relativas al calendario es literalmente inconmensurable. Esta
fascinación por el calendario se debe en parte al hecho de que muchos
científicos consideraron el estudio del calendario como la clave para descifrar
el sistema de escritura maya y, por lo tanto, reemplazaron el estudio de la
escritura con el estudio del calendario. Por otro lado, muchos de ellos
especialmente Morley y Thompson[51],
generalmente redujeron toda la antigua cultura maya prácticamente al calendario
sacerdotal; con este enfoque resultó que estudiar la antigua cultura maya es
estudiar el calendario (Morley incluso se las arregló para que la historia de
los mayas se derivara del calendario). Como resultado de un extenso estudio, se
establecieron los numerales mayas y la forma de escribir los números, así como
el significado matemático (no lectura) de nueve jeroglíficos que indican lapsos
de tiempo. Además, fue más o menos posible vincular la cronología maya con la
europea, con eso el problema del origen del calendario ha quedado completamente
sin explorar. La mayoría de los científicos extranjeros creen que el calendario
y la cronología fueron inventados en un instante por una persona en el siglo
III antes de nuestra era.
En
relación con la cronología cíclica, es necesario responder que, en la forma que
nos ha llegado, es definitivamente el resultado de cálculos matemáticos
exactos. Esto, sin embargo, no significa que la cronología cíclica fuera
inventada por los sacerdotes. Hay todas las razones para creer que el ciclo más
antiguo de los mayas era de cuatro años. Esto se evidencia por los numerosos
rituales y personajes mitológicos asociados con él. Según los mayas, había
cuatro dioses principales, cada uno de los cuales gobernaba el mundo durante un
año y luego cedía el poder al sucesor. En relación con las festividades del
ciclo de cuatro años, los aldeanos elegían para sí un «príncipe», cuyo deber
era realizar el ritual del año nuevo. El concepto acerca de los dioses que se
sustituyen mutuamente en el poder cada año solo puede entenderse como un
reflejo en la mitología de la antigua institución social real. Estamos hablando
del cambio de gobierno por nacimiento, característico para la transición de una
organización tribal hacia un Estado y conocido entre muchos pueblos de Asia y
África. En la siguiente etapa, la tendencia habitual es alargar el mandato del
gobierno. Los linajes dinásticos se distinguen usurpando el poder, que ya no
pasa de un linaje a otro, sino dentro de un linaje gobernante. Por lo tanto, la
cronología cíclica ocurre como resultado natural de un cambio de reinado por
nacimiento, y el número de años en un ciclo se determina no por el capricho de
los sacerdotes, sino por la cantidad de nacimientos en la tribu (o en la
fratría, si los puestos son duplicados). Aparentemente, la cronología cíclica
en otros pueblos, en particular, el ciclo común de 12 años en Asia, tiene un
origen similar. Además de la cronología cíclica, los mayas también usaron la
cronología por era, que indica el número de días transcurridos desde la fecha
inicial.
Con
respecto a la escritura maya se pueden establecer las siguientes pautas.
La
escritura maya se originó, aparentemente, en los primeros siglos antes de
nuestra era. Actualmente, se han publicado un gran número de inscripciones en
piedra y tres códices. El número total de caracteres alcanza los 270, pero una
parte de ellos se encuentran raramente, en casos únicos. En la escritura maya,
al igual que en otros sistemas de escritura jeroglífica, se utilizan signos
fonéticos (alfabéticos y silábicos), ideográficos (denotan palabras completas)
y claves (que explican el significado de las palabras, pero no se leen). El
mismo signo se puede utilizar en diferentes combinaciones, ya sea
fonéticamente, como una clave o como un ideograma. En la mayoría de los casos,
las palabras se escribían utilizando signos fonéticos (en su mayor parte silábicos).
El lenguaje de los textos jeroglíficos difiere significativamente de la
pronunciación de las palabras, el vocabulario y la gramática del idioma maya
del siglo XVI. Como resultado del desciframiento propuesto por mí, resultó que
Landa indicó el significado fonético de los caracteres en su «alfabeto» en su
mayoría correctamente, aunque su llamado «alfabeto» incluía signos que
denotaban no solo las sílabas abiertas, sino también cerradas; algunos
caracteres se presentan no para la pronunciación, sino para el nombre de la
letra española.
Estos
temas los considero principales en el trabajo propuesto.
Miembro-corresponsal
de la Academia de Ciencias de la URSS S. P. TOLSTÓV: ¿Hay alguna otra pregunta
para el disertante? (No).
Permítanme
comenzar el debate. Doy la palabra al primer oponente oficial, el doctor en
ciencias históricas D. A. Olderogge.
D. A.
OLDEROGGE(Crítica del trabajo de Yu. V. Knórosov «Relación de las cosas de
Yucatán: Diego de Landa como fuente histórica y etnográfica»): La tesis
presentada por Yu. V. Knórosov para obtener el grado de candidato en ciencias
históricas está dedicada a una fuente histórica muy interesante, la Relación de
las cosas de Yucatán, escrita en el siglo XVI por el obispo Diego de Landa. La
tesis proporciona una traducción de estas «Relaciones», hecha directamente del
castellano antiguo, y se dan comentarios al respecto. La traducción, hecha con
mucho cuidado y de buena fe, acompañada de todos los comentarios necesarios,
atestigua la sólida preparación de Yu. V. Knórosov. Esta valiosa fuente
histórica se tradujo por primera vez al ruso, y se tradujo con bastante
competencia, sin omisiones ni recuentos. En este sentido, se compara
favorablemente con la traducción de las «Notas del soldado Bernal Díaz»[52],
publicadas por el profesor Egorov en los años veinte de nuestro siglo.
Sin
embargo, la traducción de la Relación de las cosas de Yucatán, con todos sus
comentarios, es solo un apéndice del estudio principal. Esta investigación está
dedicada a la historia de las actividades de Diego de Landa, un obispo de
Yucatán, y a un detallado examen e interpretación del contenido de su Relación.
Este trabajo muestra la seria erudición de Yuri Valentínovich en el campo de la
historia de América Central y la etnografía de los pueblos de Yucatán. De gran
interés es esa parte del trabajo de Yu. V. Knórosov, donde se examinan las
fuentes que usó Landa al componer su Relación de las cosas de Yucatán. Yu. V.
Knórosov muestra que Landa usó ampliamente fuentes en idioma maya. Esto se
demuestra, en primer lugar, por el hecho de que en el manuscrito de Relación de
las cosas de Yucatán hay algunas expresiones que representan una traducción
literal del idioma maya. En segundo lugar, el propio Landa menciona a algunos
de sus informantes indígenas, quienes le contaban muchas cosas sobre la
antigüedad.
Sin
embargo, lo particularmente interesante es que, además de ellos, hubo otros
indígenas que trabajaron para Diego de Landa y que por alguna razón no fueron
mencionados. Al parecer, uno de ellos, a saber, Gaspar Antonio Chi[53], fue,
aparentemente, una fuente principal de información. Yuri Valentínovich habla
demasiado cuidadosamente sobre esto, y aquí no puedo estar de acuerdo con él[54]. Tuve
que estudiar las actividades de los misioneros católicos en el Congo de los
siglos XV y XVI, es decir, de la misma época. Las misiones jesuitas y
franciscanas enviadas por Roma para gobernar el estado de San Salvador fueron
quizás menos crueles que los obispos en las Indias, es decir, en América
Central. Sin embargo, la naturaleza general de sus actividades es la misma.
Franciscanos y jesuitas también estudiaron la vida y las costumbres de la
población africana, y aquí la historia[55] de
la redacción de la primera gramática de la lengua del Congo, escrita por el
prefecto de la misión apostólica Giacinto Bruscotto di Vetralla, muestra que
existen serias dudas sobre su autoría. Al parecer, el jefe de la misión
católica en el Congo se hizo cargo del trabajo de sus colaboradores, muy
probablemente del monje Jorge de Hales, quien fue asesinado en una de las
aldeas. Este no es el único ejemplo. Al parecer, este tipo de plagio estaba en
las costumbres y moralidad de los autores pertenecientes al entonces clero. No
es casualidad que Diego de Landa obviamente no mencionara a su principal
informante, Gaspar Antonio Chi. Conociendo la historia de la redacción de
diccionarios y gramáticas de lenguas africanas en los siglos XV-XVII, me
inclino a pensar que Yu. V. Knórosov tiene toda la razón al afirmar que Landa
ha ignorado en silencio la asistencia que le prestó Gaspar Antonio. Pero no
tiene razón para decir esto solo de pasada. A juzgar por los datos presentados
en la tesis, este Gaspar Antonio Chi, por supuesto, fue el verdadero autor de
muchas partes de la obra del obispo Landa. Basta con leer todos los capítulos
de esta Relación, dedicada a la etnografía de los indígenas, para asegurarse de
que solo una persona que sea indígena por nacimiento o un etnógrafo maya que
haya estudiado la vida de la población local pueda escribirlos. No creo que el
obispo Landa pudiera conocer con tanto detalle la vida de la población sujeta a
él, especialmente teniendo en cuenta las actividades de este fanático, quien destruyó
casi todos los tesoros culturales de los mayas, sus crónicas y leyendas en un
auto de fe[56].
Por
supuesto, Yu. V. Knórosov tiene razón en que «los monjes franciscanos, tratando
de subordinar a la población a su influencia, estudiaron con diligencia el
idioma, las costumbres y las peculiaridades del país. Las descripciones de
Landa no son observaciones superficiales de un soldado conquistador, como las
de Bernal Díaz, sino el resultado de un estudio cuidadoso del país con la ayuda
de expertos locales». Sin embargo, creo que no se debe exagerar la exactitud de
su conocimiento. No creo que las partes etnográficas de la Relación de las
cosas puedan ser escritas por un monje español. De nuevo, recuerdo un ensayo
similar de [un][57] monje
católico del siglo XVII bajo el título «Feliz ignorancia o el mundo a la
inversa», donde el autor da una descripción de la vida de la población del
Congo en esa época. El autor de este trabajo (también uno de los misioneros del
Congo) sin duda quería entender la vida que le era ajena; sin duda la estudió,
pero la miró con ojos de un extraño y fue capaz de captar solo el lado exterior
de la vida, costumbres extrañas e incomprensibles para él, y no pudo
describirla tan cuidadosamente y en detalle, como un nativo local podría
haberlo hecho.
No me
atrevería a expresar todas estas suposiciones si no hubiera encontrado en el
trabajo de Yu. V. Knórosov indicios sobre las actividades de Gaspar Antonio
Chi. Este indígena, que hablaba español con fluidez, fue el autor de las
respuestas al cuestionario enviado por el gobernador en 1577. Fue el autor de
«Informes sobre las costumbres de los indígenas» de 1582 y muchos otros
escritos. Según otros datos, se sabe que estaba familiarizado tanto con Diego
de Landa como con su sucesor, el obispo Francisco Toral[58]. En
resumen, Gaspar Antonio Chi era una persona muy conocida y respetada a quien se
dirigían en todos los asuntos de la vida y la historia de los indígenas. El
hecho de que Landa nunca mencione a Gaspar Antonio Chi, aunque los
contemporáneos informan que estaban familiarizados, obliga a sospechar y buscar
la causa del silencio. Por supuesto, esto es solo una suposición que no puedo
probar, pero, repito, tuve la firme convicción de que todas las partes
etnográficas de la descripción de Landa, repletas de detalles notables,
pertenecen a Gaspar Antonio Chi o, en cualquier caso, fueron escritas bajo su
dictado y solo un poco reelaboradas por el obispo español. Esto es evidente [y][59] por
el estilo de escritura.
Los
comentarios de Yu. V. Knórosov revelan su excelente conocimiento no solo en el
campo de la etnografía, sino también en la arqueología de América Central, que
le dio al autor la oportunidad de revisar críticamente la periodización
existente de la historia maya y señalar sus deficiencias. La historia de la
conquista de Yucatán y de las actividades de los monjes franciscanos se comentó
ampliamente. Las páginas dedicadas a las actividades de Landa en el campo del
fortalecimiento del cristianismo merecen ser notadas: tortura, ejecuciones,
auto de fe y quema de libros hechos con escritura jeroglífica, destrucción de
figurillas y obras de arte. Todo esto, como dice el autor, tomó tal dimensión
que las acciones de los inquisidores asustaron a la Iglesia católica en España
y Landa fue suspendido por abuso de autoridad[60].
Volviendo
a los comentarios etnográficos, Yu. V. Knórosov identificó correctamente solo
algunos de los principales problemas, porque en la obra de Landa se abordó un
número infinito de diversas preguntas. Los comentarios etnográficos están dados
por él sobre la base de la investigación etnográfica moderna. El autor prestó
especial atención a los problemas del sistema social maya.
Creo que
el autor compara con bastante justicia la estructura social de los mayas con la
antigua sociedad oriental en una etapa temprana de su desarrollo, es decir, con
la antigua Sumeria y Egipto. De hecho, al familiarizarnos con el sistema social
maya, vemos mucho en común con el antiguo Egipto: el desarrollo de la
esclavitud, la presencia de comunidades territoriales, la construcción de
monumentales edificios en ciudades, etcétera. Toda esta parte del trabajo es de
gran interés para el historiador. Hasta ahora en el idioma ruso, a excepción de
la traducción de la historia de los aztecas de Vaillant, publicada con un breve
prefacio por el académico V. V. Struve[61] y
el trabajo obsoleto desde hace tiempo en la edición de Helmholtz, no hay nada
sobre la historia de los antiguos Estados de América; más aún, cabe dar la
bienvenida al de Yu. V. Knórosov como el primer trabajo original ruso en esta
área.
La parte
más valiosa de todo el trabajo es la descripción de la cultura maya, y en
particular la descripción del sistema de escritura. Yu. V. Knórosov en este
estudio ofrece un análisis detallado del llamado alfabeto de Landa. Cabe
destacar que, en su Relación, Landa enumera 27 signos jeroglíficos e indica su
significado sonoro.
Estas
correspondencias se dan principalmente en el orden del alfabeto español, pero
con algunas desviaciones. El alfabeto de Landa fue conocido durante mucho
tiempo, y durante 100 años varios investigadores han intentado usar este
alfabeto para comprender los jeroglíficos mayas. Todos los investigadores
partieron de la suposición de que Landa dejó los signos alfabéticos fonéticos.
Sobre la base de este supuesto, las inscripciones jeroglíficas se interpretaron
de varias maneras. Como los intentos de lectura fonética no tuvieron éxito, el
alfabeto de Landa ya no se usa en trabajos recientes. Yu. V. Knórosov cita la
conclusión de uno de los especialistas estadounidenses más destacados,
Thompson, quien, en 1950, resumiendo el desciframiento, escribió: «No hay duda
de que Landa se equivocó al intentar extraer el alfabeto maya de su informante.
Los caracteres mayas suelen denotar palabras, ocasionalmente, tal vez sílabas
de palabras complejas, pero nunca, por lo que se sabe, las letras del
alfabeto». Citando estas palabras, Yu. V. Knórosov indica que los descifradores
estadounidenses no fueron más allá del famoso orientalista del siglo XVII, el
jesuita Athanasius Kirchner[62], quien
en su momento intentó usar el mismo método para desarmar los jeroglíficos
egipcios y leer el «Padre Nuestro» y el «Ave María[63]» en el
Obelisco de Letrán en Roma.
Como soy
un filólogo por mi formación y mis primeros trabajos, puedo juzgar esta parte
del trabajo de Yuri Valentínovich como un experto. Pienso que el disertante ha
elegido absolutamente el camino correcto de investigación. Comenzó estudiando
los principios de otros sistemas de escritura jeroglífica: antiguo egipcio,
sumerio, chino. En todos ellos, como es bien sabido, los jeroglíficos no
constan solo de puros ideogramas. Sin embargo, muchos de los descifradores
extranjeros de la escritura maya, si es que no todos, parten de la suposición
acerca de una composición muy simplificada del sistema de escritura maya.
Buscan signos ideográficos o alfabético-fonéticos o silábicos, evitando la idea
de que cualquier escritura puede contener signos de naturaleza diferente. Pero
en la escritura jeroglífica egipcia, junto con los condicionantes
determinativos, es decir, esencialmente las imágenes, existen signos fonéticos
que denotan sonidos separados, sílabas separadas y palabras completas, y
algunas veces la misma imagen puede tener diferentes significados según la
posición del signo. Esta circunstancia fue ignorada por casi todos los
descifradores.
El gran
descubrimiento de Yu. V. Knórosov fue su explicación del alfabeto de Landa. El
disertante entendió su esencia. El alfabeto de Landa corresponde en muchos
casos no a la pronunciación de las letras del alfabeto español, sino al nombre
de las letras. Esta «simple» a primera vista pero en realidad notable conjetura
hizo posible verificar la exactitud del desciframiento de todo el sistema de
escritura. Yu. V. Knórosov describe en este trabajo el sistema de escritura
maya y, además, en varias ediciones ha publicado varios artículos sobre el
mismo tema. No es necesario detenerse en el análisis de este descubrimiento en
su totalidad. En las páginas 113-116, se proporciona una breve descripción de
toda la escritura. Vemos que el sistema en sí mismo recuerda sorprendentemente
a los sistemas de escritura del antiguo Oriente, incluso en el sentido de que
las vocales desempeñan un papel subordinado en comparación con las consonantes.
El significado de la palabra está determinado principalmente por los sonidos consonantes.
Esto es increíble. Después de todo, fue así como se elaboró el sistema de
escritura del antiguo Egipto y todos los sistemas de escritura de los pueblos
semíticos: fenicio, hebreo, sabeo[64], árabe,
ge’ez[65],
etcétera. Sin embargo, estos últimos ya están basados en la escritura
alfabética, y no hay necesidad de compararlos con el sistema de escritura maya.
En cuanto al antiguo egipcio, al compararlo con los mayas, vemos una analogía
completa: los signos de sílabas podrían usarse como alfabéticos, había
determinantes, o, como los llama Yuri Valentínovich, según el modelo chino,
signos clave, etcétera. El autor escribe: «El mismo signo en diferentes
combinaciones se puede utilizar como fonético, como clave o como ideograma».
Esta posición es probada por el autor e ilustrada por él con algunos ejemplos
dados en este trabajo. El autor tiene toda la razón en que ya no hay que dudar
de la autenticidad del alfabeto de Landa. Con la ayuda de este alfabeto, el
autor, en particular, pudo probar la exactitud de sus lecturas de oraciones
individuales y anotaciones a los dibujos, descifrados por él incluso antes. El
autor señala que el papel decisivo en sus conclusiones fue desempeñado por los
puntos de vista generales de los científicos soviéticos sobre la historia del
desarrollo de la escritura, por los puntos de vista derivados de la comprensión
materialista de la historia de la sociedad.
Terminando
mi crítica, puedo decir que el autor, sin duda, merece el grado de candidato en
ciencias históricas que está buscando. Su descubrimiento de los principios de
la lectura de los jeroglíficos mayas es ya un gran logro científico, y estoy
seguro de que, en un futuro próximo, Yu. V. Knórosov dará una descripción
detallada y una traducción de los textos jeroglíficos mayas, y así consolidará
su descubrimiento no solo para él, sino también para la ciencia soviética.
D. A.
Olderogge
Miembro-corresponsal
de la Academia de Ciencias de la URSS S. P. TOLSTÓV: La palabra la tiene el
segundo oponente oficial, la candidata en ciencias históricas V. N.
KUTEISCHIKOVA.
V. N.
KUTEISCHIKOVA: La tesis de Yu. V. Knórosov «Relación de las cosas de Yucatán:
Diego de Landa como fuente histórica y etnográfica» es sin duda un estudio
científico sobresaliente. Tanto en el número de fuentes y literatura utilizadas
en el trabajo como, principalmente, en la profundidad y la importancia
fundamental de toda una serie de nuevas conclusiones alcanzadas por el autor,
la tesis de Knórosov va mucho más allá de los simples comentarios y el análisis
del texto de Diego de Landa, la principal fuente sobre historia y etnografía de
los indígenas mayas. En su obra, Yu. V. Knórosov hizo, esencialmente, el primer
intento en nuestros estudios americanistas soviéticos para crear los cimientos
de la historia científica de los mayas y su periodización cronológica, los
cuales hasta hace muy poco habían sido confundidos y distorsionados en gran
medida por muchos científicos extranjeros de fama mundial.
El autor
de la tesis, con su inherente rigor documental, combinado con la audacia
genuina del pensamiento científico, nuevamente planteó una serie de importantes
preguntas sobre el desarrollo histórico-social de los mayas.
Primero,
demuestra la inexactitud de la periodización dada en el texto de Diego de
Landa, y después de esto revela de manera convincente la inconsistencia
científica de la periodización del científico estadounidense Morley, quien la
construyó sobre la teoría idealista de «fechas fatales», y la periodización del
científico estadounidense Thompson, quien abusó del principio no científico de
los números redondos.
En
segundo lugar, el autor de la tesis plantea la pregunta más importante sobre el
papel de la esclavitud de los mayas, una pregunta que Landa, naturalmente, no
pudo resolver correctamente y que fue aún más confundida por los historiadores
posteriores. Como saben, hasta ahora, después de Morgan[66], muchos
investigadores de los mayas creían que estos estaban en la etapa de linaje. En
la tesis de Yu. V. Knórosov se prueba que el orden social maya tenía mucho en
común con la antigua sociedad oriental en una etapa temprana de desarrollo, que
en los mayas, al igual que allí, junto con la preservación de la comunidad, se
desarrolló la esclavitud. El autor cita evidencia del desarrollo del comercio y
la protección de la propiedad privada por las leyes.
En tercer
lugar, el disertante analiza en detalle el tema del calendario maya, tema en
torno al cual se llevan a cabo las discusiones científicas más feroces. Sobre
qué autosuficiente significado adquirió equivocadamente el calendario en las
investigaciones de estos científicos, se puede juzgar aunque sea en el intento
de uno de ellos de deducir del calendario toda la historia de los mayas.
En esta
pregunta, el texto de Diego de Landa es de excepcional interés, ya que solo él
da una descripción de las fiestas calendáricas. Sobre la base de este texto y
de fuentes adicionales, el autor de la tesis hace un intento exitoso de
establecer la correspondencia entre los nombres de los meses en el calendario
con uno u otro periodo de la actividad agrícola. También prueba de manera
convincente que la cronología cíclica se debe al hecho de que el cambio de
gobierno se produce por linajes y que el número de años en el ciclo se explica
por la cantidad de linajes en la tribu. Tal interpretación del calendario,
basada en principios científicos y materialistas, estaba más allá del poder de
toda una generación de investigadores mayistas.
El autor
se refiere brevemente al problema de la escritura maya solo en la medida en que
se refiere al «alfabeto de Landa». Esta sección del trabajo es intencionalmente
presentada por el c[amarada] Knórosov de manera concisa, ya que el desarrollo
de este problema en su conjunto va mucho más allá de los límites de la tesis,
tanto en su volumen real como en su enorme importancia científica.
Como el
distinguido profesor Olderogge –el primer oponente oficial– ya dijo, fue
precisamente Yuri Valentínovich quien tuvo un gran mérito al establecer el
principio de desciframiento de la escritura de los mayas. Su descubrimiento es
de particular importancia si tomamos en cuenta la gran cantidad de intentos
idealistas y hasta ahora infructuosos que han realizado investigadores
extranjeros en este campo.
Por su
principio de descifrar la escritura maya, el c[amarada] Knórosov demostró
convincentemente la superioridad del método marxista materialista, el único
método correcto de la ciencia soviética. Sus trabajos ya han ganado
reconocimiento en el extranjero y, que yo sepa, en primer lugar en la tierra
natal de los mayas, México[67].
Entre los
méritos de la tesis de Knórosov, es necesario incluir un excelente y extenso
aparato científico, titulado modestamente como apéndice. Mientras tanto, el
comentario en sí sobre el texto de Landa y especialmente la tabla cronológica
son de gran interés científico. Por separado, es necesario detenerse en la
revisión bibliográfica de las fuentes y los estudios más importantes, que en sí
misma tiene una importancia científica independiente. Contiene una
clasificación clara y una breve descripción exhaustiva de todas las fuentes
disponibles y toda la literatura disponible sobre los indígenas mayas: los
propios textos jeroglíficos, que nos han llegado en varias publicaciones;
textos mayas de la época de la dominación española, fuentes españolas, descripciones
de los viajeros, obras históricas y las obras de los arqueólogos que excavaron
en Yucatán y áreas adyacentes; literatura sobre etnografía e idioma maya;
trabajos científicos sobre el estudio de la escritura, estudios especiales
sobre el calendario y el arte de los mayas; extensas y regulares publicaciones
científicas sobre el tema, y publicaciones de múltiples volúmenes de las
fuentes mayas. La conclusión de esta revisión bibliográfica proporciona una
lista completa de todos los textos publicados de la Relación de Diego de Landa.
También se debe tener en cuenta la alta calidad de la traducción al ruso del
complejo texto de la Relación, que requirió verdaderas habilidades de
traducción.
El alto
valor científico de la tesis de Yu. V. Knórosov es indiscutible, como
absolutamente indiscutible es el derecho de su autor a obtener el grado de
candidato en ciencias históricas, más que merecido por toda la actividad
científica en conjunto. En conclusión, me gustaría decir algunas palabras sobre
el significado político del trabajo de Yu. V. Knórosov.
La
civilización maya fue estudiada por muchos científicos de diferentes países y
diferentes épocas. Pero no es por casualidad que haya sido un científico
soviético quien avanzara más lejos para resolver uno de los problemas más
difíciles de la historia mundial. Armado con una metodología marxista, el
científico soviético logró acercarse a la explicación de la aparición de la
escritura jeroglífica maya y establecer la base de su descifrado; logró probar
el absurdo de las teorías sobre la no independencia ficticia de la antigua
civilización maya; probar la inutilidad, el fracaso científico de los
investigadores estadounidenses al reducir el problema de estudiar la escritura
maya al estudio del calendario.
Su
estudio del trabajo de Diego de Landa le dio la oportunidad de plantear una
serie de nuevas preguntas sobre la historia real de los mayas. Así, las obras
del c[amarada] Knórosov demuestran convincentemente la superioridad de la
ciencia soviética. Pero Yu. V. Knórosov condujo en su trabajo no solo un
interés puramente científico, y esto es evidente por el espíritu de su trabajo,
sino también una cálida simpatía por los descendientes oprimidos del pueblo que
creó la otrora admirable civilización. Después de todo, no es ningún secreto
que los científicos estadounidenses, que consideran que la antigua cultura maya
es la más alta del mundo, con desprecio se refieren a los indígenas mayas de
ahora, considerándolos como personas de un grado inferior. Estas bien
difundidas declaraciones racistas de los científicos burgueses reaccionarios,
que aún prevalecen tanto en América del Norte como en América del Sur, son
destrozadas por el trabajo de Yu. V. Knórosov, que mostró el papel devastador
de los conquistadores españoles, quienes destruyeron bárbaramente la gran
civilización maya. Su trabajo también asesta un golpe a los invasores
estadounidenses modernos, que están tratando de mantener al pueblo maya en la
esclavitud feudal e imperialista.
La obra
de Yuri Valentínovich Knórosov, que abrió una página completamente nueva en la
historia de los mayas, imbuida del espíritu del internacionalismo genuino, es
un logro sobresaliente de la ciencia soviética y mundial; es una gran
contribución a la ciencia mundial.
V. N.
Kuteischikova 13.05 [1955]
Miembro-corresponsal
de la Academia de Ciencias de la URSS S. P. TOLSTÓV: La palabra la tiene el
profesor S. A. Tókarev.
Profesor
S. A. TÓKAREV: Me gustaría, como ambos oponentes oficiales, enfatizar la
importancia científica de la tesis que se presenta ahora para optar al grado
académico[68] de
candidato en ciencias históricas.
La
traducción y publicación de un monumento histórico tan importante como la obra[69] de
Diego de Landa es en sí misma de gran importancia, especialmente porque en la
historia de las culturas antiguas de América tenemos muy pocas fuentes
auténticas en ruso. Por lo tanto, la edición seriamente comentada de Landa[70],
provista de un aparato científico, es en sí misma un gran evento científico.
Pero el asunto no se limita a esto. La traducción y publicación de Diego de
Landa es para Yu. V. Knórosov solo uno de los episodios en un trabajo mucho más
importante: el estudio y desciframiento de la antigua escritura de los pueblos
mayas, y lo que ya ha hecho (aunque este trabajo no se ha completado) es sin
duda una gran victoria, y la victoria de la ciencia soviética en general sobre
la ciencia de los países burgueses, en particular[71], sobre
la ciencia estadounidense. Después de todo, el hecho es que durante décadas los
científicos burgueses, tanto estadounidenses como europeos, alemanes y otros,
han estado luchando por descifrar la escritura maya. Ellos tienen una serie de
ventajas frente a los investigadores soviéticos, especialmente los científicos
mexicanos y norteamericanos, quienes tienen a la mano todos los materiales
auténticos, no solo publicados sino también inéditos, y tienen un acceso más
fácil a los monumentos vivos, a los materiales del idioma, lo cual resulta
mucho más difícil para el investigador soviético.
Después
de todo, cuando Yuri Valentínovich trabaja en el estudio de la antigua
escritura maya, solo puede usar fuentes publicadas, e incluso esas no están
todas disponibles[72]. Carece
de algunos diccionarios, descripciones de la lengua viva maya. Si, a pesar de
todo esto, Yuri Valentínovich logró hacer aquello con lo que varias
generaciones de científicos burgueses no pudieron lidiar, esto prueba, sin
duda, algunas fundamentales[73] ventajas
de la ciencia soviética en su conjunto. Muchos años de esfuerzos de los
científicos burgueses en este campo no han llevado a nada hasta la fecha. Algo
se ha hecho, es cierto (esto también lo indica Yuri Valentínovich), pero lo que
se ha hecho ha sido a tientas: revisión[74] de
los signos del calendario, el sistema de cronología[75], los
nombres de los dioses[76]. Pero
entender la escritura de los mayas en su conjunto, como un sistema determinado,
y, guiado por este entendimiento, descifrar y traducir el texto, hasta el
momento nadie lo ha logrado, hasta tal punto que el investigador alemán
Schellhas[77], quien
fue uno de los primeros en comenzar este trabajo, afirma explícitamente en su
último trabajo que la tarea de descifrar y traducir textos mayas es
inalcanzable.
El
investigador soviético estaba en condiciones de resolver este problema. El
trabajo de Yuri Valentínovich sobre el desciframiento de la escritura de los
antiguos mayas puede ponerse junto a los mayores logros en el desciframiento de
otros sistemas de escritura[78]. Estamos
tratando aquí con un descubrimiento científico del mismo orden que el
desciframiento de Champollion[79][80] de
los jeroglíficos egipcios, el desciframiento de Grotefend[81] de
la escritura cuneiforme[82] persa
antigua, el desciframiento de Thomsen[83][84] de
la escritura rúnica de Orjón. Ello abre a la ciencia los mismos nuevos y
amplios horizontes para el estudio del sistema de escritura hasta ahora
desconocido, y es difícil prever qué resultados en el estudio de la historia
antigua de América pueden derivarse de esto. Pero hay que tener en cuenta que
el éxito del trabajo de Champollion[85],
Grotefend, y Thomsen fue en gran parte una cuestión de azar. Así, Grotefend fue
ayudado por una ingeniosa, genial, pero accidental conjetura y su conocimiento
de los títulos de los reyes persas. Sabiendo[86] cómo
se titulaban los reyes persas, Grotefend encontró la clave de la escritura
cuneiforme persa antigua[87]. Por
tales ingeniosas conjeturas son guiados otros descifradores entre los
científicos burgueses[88]. Yu. V.
Knórosov abordó el problema del desciframiento de la escritura maya[89] desde
un punto de vista general, e intentó considerar cuál es el sistema de escritura
de esta sociedad en particular. Tal formulación del problema solo es posible
con una preparación científica muy amplia. Yuri Valentínovich posee
conocimientos en el campo de los jeroglíficos egipcios y chinos, sabe qué es un
sistema de escritura jeroglífica en general. Solo desde estas posiciones
teóricas generales amplias y sólidas podría un investigador abordar la solución
de este problema correctamente. Y, para él, este problema ha demostrado ser
posible de resolver. Aquí es donde se manifiesta una de las ventajas de la
ciencia marxista sobre la ciencia burguesa en su conjunto.
En el
extranjero hay[90] muchos
buenos especialistas que conocen su tema, pero siempre son especialistas
estrechos y, si él [el especialista] no tiene un punto de vista amplio, nunca
entenderá su área estrecha. Esta es la ventaja del método marxista en su
conjunto, que siempre requiere un enfoque desde el punto de vista de la
formulación general de la pregunta, incluso de una pregunta corta.
Recuerdo
esto porque[91] tenemos
muchos profesionales jóvenes que conocen bien su tema[92], pero,
desafortunadamente, no tienen en cuenta la importancia de la formación
histórica y etnográfica[93] común.
Por lo
tanto, el éxito del descubrimiento de Yuri Valentínovich no es un éxito
accidental. Aquí[94] realmente
repercutió la superioridad fundamental de la ciencia soviética frente a la
ciencia burguesa en su conjunto. No es casual que, por supuesto, los primeros
informes preliminares sobre el descubrimiento de Yuri Valentínovich atrajeran
tanta atención y provocaran[95] de
inmediato las respuestas de científicos extranjeros[96]. Sin
lugar a dudas, este es un evento de importancia internacional. Por eso me
parece que estamos valorando correctamente el trabajo que se está presentando
hoy como una investigación de un valor científico excepcional. Es absolutamente
indiscutible que el autor, por supuesto, merece el grado deseado. Solo resta
desearle que continúe con tanto éxito y complete su trabajo, que, sin duda,
elevará no solo el americanismo soviético a un nivel académico más alto, sino
también el americanismo mundial.
S. A.
Tókarev
4.05.[19]55
S. P.
TOLSTÓV: ¿Y qué conclusión se debe sacar de esto? Si usted realmente le dio una
evaluación justa a este trabajo, ¿entonces, me parece, el grado de candidato es
poco?
S. A.
TÓKAREV: Sí, y yo votaría por un doctorado.
(Aplausos.)
S. P.
TOLSTÓV: Aquí solo hay que pensar en el lado legal del asunto.
D. A.
OLDEROGGE: Puedo decir que una vez asistí al Consejo Académico, donde se
decidió otorgar inmediatamente un doctorado. Es posible llevar esto a cabo de
tal manera que en poco tiempo se designe una repetición de la defensa con la
participación de tres doctores como oponentes.
S. P.
TOLSTÓV: Me parece que las revisiones presentadas por los opositores oficiales
y el discurso particularmente detallado de Serguei Aleksándrovich Tókarev
deberían reflejarse en nuestra decisión. Si de hecho se trata de un gran
descubrimiento histórico a gran escala, entonces, por supuesto, no puede haber
dos opiniones: debemos otorgar un doctorado por este trabajo. Por supuesto, es
una pena que en este trabajo no haya un material que ya haya sido publicado por
Yuri Valentínovich, pero sería muy fácil agregarlo a esta tesis.
Para mí,
el lado procesal de la pregunta no está del todo claro. D. A. Olderogge habla
de repetir la defensa con tres doctores. Creo que es posible actuar de manera
diferente: ahora podríamos tomar nuestra decisión, luego enfrentarnos con el
Comité Superior de Certificación y, si hace falta, repetir la defensa si es
realmente necesario.
I. I.
POTEJIN[97]: Tengo
una propuesta: votar dos veces; la primera es para el grado de candidato y el
segundo boletín para el grado de doctorado.
S. A.
TÓKAREV: Personalmente, sin ninguna duda, ahora votaría por un doctorado para
Yu. V. Knórosov. Y lo que dije no se refiere tanto a esto, al trabajo, como a
su gran trabajo aún no completado. Después de un año y medio, se completará.
Pero este trabajo por sí solo es importante.
C[amadara]
KOROSTOVTSEV[98]: Si
todos los compañeros que han leído este trabajo lo conocen y le dan una
evaluación tan positiva, entonces la pregunta debería resolverse de acuerdo con
este trabajo, y no de acuerdo con lo que vendrá después. Por la totalidad de lo
que se dijo aquí, no hay duda de que Yu. V. Knórosov merece un doctorado. Dado
que este es un descubrimiento fundamental tan serio en la ciencia, esto debe
ser registrado. Si existen tales consideraciones (y las hay), como el Comité
Superior de Certificación lo ve, el autor es joven, etcétera, entonces esas
consideraciones no siempre son convenientes para la ciencia.
M. S.
PLISETSKY[99]: Me
gustaría decir que recientemente el mismo precedente tuvo lugar en la
universidad. Hace dos años, cierto cam[arada] Lebedev defendió su tesis sobre
ictiofauna fósil en la Facultad de Biología y Suelos. El Consejo Académico de
la Facultad de Biología y Suelos presentó inmediatamente una petición al Comité
Superior de Certificación para otorgarle a Lebedev el grado académico de doctor
en ciencias biológicas, y el Comité Superior de Certificación aprobó esta
decisión del Consejo Académico de la Facultad de Biología.
P. I.
KUSHNER[100]: Quiero
decir no sobre el lado formal, sino el de hecho. Entendí a S. A. Tókarev así:
que el c[amarada] Knórosov hizo un gran descubrimiento científico con respecto
al desciframiento de la escritura maya, pero defendió su tesis sobre otro tema.
Miembro-corresponsal
de la Academia de Ciencias de la URSS S. P. TOLSTÓV: Pero esto también entra
allí.
P. I.
KUSHNER: ¿Es posible otorgar un doctorado para el tema sobre el que está
escrita la tesis del c[amarada] Knórosov?
M. S.
PLISETSKY: Pero ahí está la cuestión del conjunto de trabajos.
P. I.
KUSHNER: Por lo tanto, es necesario plantear la propuesta de otorgar un
doctorado por la totalidad, porque el tema del desciframiento de la escritura
maya no está completamente cubierto en la tesis y en el resumen.
G. F.
DEBETS[101]: De los
discursos, me queda suficientemente claro al menos que el trabajo realizado por
el c[amarada] Knórosov ya se encuentra en esta etapa, en la forma en que se
presenta, una etapa importante en la historia del desarrollo del área
correspondiente de la ciencia; es decir, satisface los requisitos formales de
las tesis para el grado de doctor en ciencias. El hecho de que este trabajo
continuará desarrollándose y que sobre la base del descubrimiento realizado,
que como tal ya merece un doctorado, se harán más descubrimientos, no hace
falta decirlo porque qué es un descubrimiento si no se desarrolla más. Por lo
tanto, del hecho de que aquí se necesita más investigación, no debe concluirse
que lo que se ha hecho no merece un doctorado.
A juzgar
por los discursos de Dmitry Alekseevich y Serguei Aleksándrovich, que realmente
conocieron la esencia del caso, frente a nosotros tenemos un muy significativo
e importante descubrimiento. Por lo tanto, sin entrar en las sutilezas
procesales y oficiales por el momento, debemos hacer todo lo que podemos hacer
ahora, es decir, votar sobre el problema de otorgar un doctorado al cam[arada]
Knórosov. Y en la medida en que el Comité Superior de Certificación lo
reconozca como válido, discutiremos si se requiere algo adicional.
Mientras
tanto, me parece correcta la propuesta de I. I. Potejin, sobre que tenemos que
llenar dos boletines: quien esté a favor para el grado de candidato y quien lo
esté para el de doctorado completo.
En cuanto
a la esencia del asunto, no tengo dudas de que el trabajo, sin duda, merece un
doctorado y cumple con todos los requisitos para las tesis doctorales.
S. P.
TOLSTÓV: Si nadie tiene más que decir, permítanme darle la última palabra a
Yuri Valentínovich.
YU. V.
KNÓROSOV: En primer lugar, me gustaría agradecer a mis oponentes y a todos los
compañeros que me dieron una apreciación tan inesperada por el trabajo
propuesto.
Ya que
(desafortunadamente para mí) se me hicieron pocas observaciones críticas, me
detendré en el problema de la autoría de Gaspar Antonio Chi, a quien D. A.
Olderogge se refirió detalladamente en su discurso.
Estoy muy
contento de que el punto de vista de Dmitry Alekseevich coincidiera exactamente
con el punto de vista del director de la editorial (este trabajo se está
publicando ahora). Esto es lo que se dijo literalmente en la conclusión del
director de la editorial: «Necesitamos hablar de Landa, el compilador… para
atraer la atención de los lectores». Además, en el texto que se publica, he
hecho el correspondiente agregado.
Aquí fue
posible comprender en parte y por lo mismo a Dmitry Alekseevich, que, en
general, la autoría de este trabajo debe atribuirse a Gaspar Antonio Chi, al
menos en gran parte. Tal vez esto sea cierto, pero el hecho es que no hay obras
del propio Gaspar Antonio Chi, se han perdido. Se sabe que él tenía un trabajo
sobre las costumbres de los indígenas, pero en la actualidad de él solo[102] se
conoce media página.
Yo, en
particular, estoy completamente de acuerdo en que eso fue así, que lo más
probable es que Landa usara principalmente los materiales de Gaspar Antonio
Chi, y quizás, en gran medida, los copió; aunque el trabajo editorial, por
supuesto, se realizó, porque en muchos lugares hay desviaciones teológicas que
difícilmente pueden atribuirse a Gaspar Antonio Chi. Y, en segundo lugar, el
texto se redactó en España, lo que queda claro en algunos lugares del texto[103].
No solo
estoy de acuerdo con el hecho de que es necesario enfatizar en este trabajo que
Landa utilizó muy a fondo el material de Gaspar Antonio Chi, sino que con mucho
gusto puedo anunciar que esto ya se hizo en la versión que se está publicando.
Esto es lo que puedo decir sobre el tema.
Respecto
al alfabeto de Landa: Me parece que los compañeros que hablaron, en particular
Dmitry Alekseevich, exageraron un poco el significado de este alfabeto. En la
decodificación que propongo, no me baso en el alfabeto de Landa y, en general,
mi opinión sobre él es bastante baja. Considero este alfabeto como una de las
formas auxiliares e indirectas de probar la exactitud del desciframiento, y no
menciono que tiene muy pocos signos, en comparación con la cantidad total, dos
tercios de los cuales son extremadamente raros[104], y
algunos no se encuentran para nada en los textos[105].
En este
sentido, me gustaría complementar un poco la redacción acerca del lugar de la
escritura maya en el trabajo propuesto.
Dije que,
en el trabajo propuesto, a la escritura maya se le dedicó poca atención. Esto
debe entenderse en el sentido de que en este trabajo no se proporciona el
desciframiento mismo, aquí ya se considera que la escritura maya esta
descifrada y se dan los resultados de este desciframiento; en particular doy
los nombres de los meses sin explicar cómo se realizó el desciframiento.
Igualmente se hizo con el alfabeto de Landa. Con respecto a las características
de la escritura, están presentes sin considerar sus rasgos específicos, porque
los detalles de naturaleza lingüística se dan en otros artículos, pero la
escritura en general aquí está revisada.
En el
discurso de S. A. Tókarev no me quedó muy claro el deseo de completar el
trabajo. Probablemente sea necesario hablar sobre la necesidad de comenzar a
trabajar. Se trata de crear una nueva disciplina lingüística: la lectura de la
escritura cuyo lenguaje difiere del lenguaje moderno. Es un trabajo de muchas
décadas para muchos científicos. Basta recordar cómo sucedió en la egiptología.
Creo que el trabajo sobre el desciframiento en sí, en el sentido estricto de la
palabra, está completo; es decir, es posible intentar leer los textos. En
cuanto a la lectura y traducción de todos los textos mayas disponibles, es
probable que pase mucho tiempo antes de que se haga. Ahora, repito, se trata de
crear una nueva ciencia filológica.
Para
concluir, me gustaría agradecer una vez más a todos los camaradas que hablaron,
que valoraron tan positivamente el trabajo que propuse. (Aplausos.)
Yu. V.
Knórosov
Miembro-corresponsal
de la Academia de Ciencias de la URSS S. P. TOLSTÓV: Hicimos consultas en el
Comité Superior de Certificación. Resulta posible llevar a cabo el
procedimiento de doble votación. En el caso de que se vote para otorgar el
grado de doctor en ciencias, el tercer oponente no oficial puede convertirse en
oficial; es decir, solicitar una revisión detallada.
Propongo
que no solo se presente este trabajo al Comité Superior de Certificación para
su aprobación, sino también ambos artículos de Yu. V. Knórosov en calidad de
apéndice y, además, incluir estos dos artículos al libro publicado en calidad
de apéndice. ¿No hay objeciones? (No). Es aceptado.
Hay una
propuesta para elegir una comisión de escrutinio con la siguiente composición:
G. F. Debets, P. E. Terletsky[106], T. A.
Zhdanko[107]. ¿No hay
ninguna objeción a la composición de la comisión de escrutinio? (No). Se
aprueba la composición de la comisión de escrutinio.
Por
favor, procedan a la votación.
(Votación.)
La
palabra para anunciar los resultados de la votación la tiene G. F. Debets.
G. F.
DEBETS: El acta de la comisión de escrutinio, elegida en una reunión del
Consejo Académico del Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias de la
URSS el 29 de marzo de 1955, integrada por G. F. Debets, P. E. Terletsky, T. A.
Zhdanko.
El número
de miembros del Consejo Académico es de 18.
El número
de miembros del Consejo Académico en Moscú es de 17.
Asistieron
a la reunión: 13.
Participaron
en la votación: 13.
Los
resultados de la votación para la concesión del grado de candidato en ciencias
históricas a Knórosov Yuri Valentínovich:
Boletines
recibidos: 13.
Votaron a
favor: 12.
Votaron
en contra: no.
Un
boletín es declarado como inválido.
(Aplausos.)
El acta
de la comisión de escrutinio, elegida en una reunión del Consejo Académico del
Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias de la URSS el 29 de marzo de
1955, integrada por G. F. Debets, P. E. Terletsky, T. A. Zhdanko.
El número
de miembros del Consejo Académico es de 18.
El número
de miembros del Consejo Académico en Moscú es de 17.
Asistieron
a reunión: 13.
Participaron
en la votación: 13.
Los
resultados de la votación para la concesión del grado de doctor en ciencias
históricas a Knórosov Yuri Valentínovich:
Boletines
recibidos: 13.
Votaron a
favor: 11.
Votaron
en contra: 2.
(Aplausos.)
Miembro-corresponsal
de la Academia de Ciencias de la URSS S. P. TOLSTÓV: De esa manera, al
presentar ante el Comité Superior de Certificación el trabajo Yu. V. Knórosov,
incluir sus dos artículos en calidad de apéndice.
Además,
inmediatamente hacer una petición para incluir estos artículos en el libro
publicado.
¿No hay
objeciones? (No). Es aceptado
Procederemos
a la siguiente pregunta.
Presidente:
/S. P. Tolstóv /
Secretaria
académica: /I. A. Zolotarevskaya/
Archivo
Estatal de la Federación de Rusia. F.P-9506. T. 70. Exp. 1530. F.52-101.
Original. Inserciones a mano y máquina. Firmas son autógrafas.
Así que
la defensa se ha llevado a cabo. Tolstóv podía sentirse aliviado. Sin embargo,
había una cuchara de alquitrán en este evento tan melífero: hubo dos personas
que votaron en contra del otorgamiento del doctorado en segundo grado en
ciencias históricas a Yuri Valentínovich Knórosov. Lo más inesperado fue que
uno de ellos era su asesor Serguei Aleksándrovich Tókarev…
¿Qué fue
eso? ¿La siguiente «maldad a Tolstóv», de las que, según Knórosov, le hacía a
escondidas Tókarev por «odio»?
O a
Tókarev le dolió tanto la réplica bastante descarada de Yuri dirigida a su
asesor: «En el discurso de S. A. Tókarev no me quedó muy claro el deseo de
completar el trabajo. Probablemente sea necesario hablar sobre la necesidad de
comenzar a trabajar. Se trata de crear una nueva disciplina lingüística: la
lectura de la escritura, cuyo lenguaje difiere del lenguaje moderno. Es un
trabajo de muchas décadas para muchos científicos». La réplica debió
impresionar al público, así como la recuerda el periodista Agranovski en su
ensayo. Él no menciona a Tókarev, pero sí describe la situación de una forma
todavía más dramática. En respuesta a los deseos, el aspirante,
violando la tradición, en su discurso final dice lo siguiente:
«Este
deseo me parece un poco extraño. Todavía es temprano para hablar sobre la
“finalización” del trabajo y mucho menos de “algo exitoso”. Según mi punto de
vista, puede tratarse solamente del comienzo del trabajo. Estamos en un umbral
de creación de una nueva rama de filología. Es el proyecto de decenas de
científicos para muchos años…» Por cierto, la versión de la frase que presenta
el periodista, en cuanto al estilo, coincide mucho con la forma de hablar de
Knórosov. Eso testifica que el mismísimo Knórosov mencionó este momento en una
de sus conversaciones.
Pero es
probable que Tókarev tuviera miedo de recibir inesperadamente a un nuevo doctor
en ciencias, a un especialista en estudios americanos, lo cual podía amenazar
el estatus del mismo Tókarev. Sea como fuere, desde aquellos momentos los
«conflictos» entre Knórosov y Tókarev no cesaron… pero todo ello sucedió más
tarde.
En aquel
día, el 29 de marzo de 1955, los alegres y amistosos jóvenes del instituto
cargaron al héroe del día, que apenas había bajado de la tribuna. Yuri Knórosov
no podía creer que todo lo que estaba pasando era real.
Regresó a
la casa en el muelle Smolenskaya ya muy tarde. El día siguiente de la defensa
comenzó con llamadas literalmente desde las ocho de la mañana. Su sobrina
Tatiana recordaba que ella todavía no salía para ir a la escuela y ya habían
comenzado a llamar. Luego, comenzaron a llegar corresponsables de diferentes
ediciones. Entre ellos estaba el mismísimo Agranovski, que posteriormente
escribiría acerca de su historia. Sin embargo, era muy complicado encontrar a
Yuri en casa, ya que estaba juntando documentos y esta actividad era bastante
complicada. Además, todos querían verlo. La esposa de su hermano se encargó de
todo y tomó el papel de secretaria de prensa: era ella la que recibía a
diferentes personas y se quedaba a conversar con todos.
Su
hermano Serguei Valentínovich llegó de Leningrado para felicitarlo. Los
familiares comentaban entre ellos lo acontecido de la siguiente manera: «Yurka
se volvió loco. Escribió una crítica de las enseñanzas marxistas-leninistas».
Su
hermano Boris insistía en que era necesario publicar todo. A lo que Yuri
misteriosamente se oponía: «Si se publica por lo menos una línea, yo ya no
estaré aquí…»
La
defensa tuvo lugar. Ahora para Tolstóv comenzaba una parte extremadamente
delicada, que consistía en llevar a cabo la decisión del Consejo Científico
mediante la Comisión Superior de Titulación (VAK, por sus siglas en ruso).
Antes de eso, Knórosov continuaba siendo solo un doctor de primer grado en
ciencias históricas. Desde luego, se necesitaba llevar lo comenzado a un final
convincente. No se han conservado los testimonios de qué le dijo precisamente
Tolstóv a Tókarev después de la bola negra traicionera lanzada. Pero no cabe
duda de que se habían aclarado todos los asuntos necesarios y Tókarev estaba
obligado a sucumbir.
Ya en el
número de junio del mismo 1955, la revista Smena publicó una
nota-entrevista con S. A. Tókarev titulada «Un misterio resuelto»[108].
A finales
de marzo de 1955, en la reunión del Consejo Científico del Instituto de
Etnografía de la Academia de Ciencias de la URSS, Yuri Valentínovich Knórosov
defendió su tesis para el grado académico de candidato en ciencias históricas.
Yo escuchaba y sin querer me estaba acordando del otoño de 1943. En aquel
entonces, durante una de mis conferencias, por primera vez había conocido al
estudiante de segundo año de la Facultad de Historia Knórosov.
Pronto el
estudiante tuvo que interrumpir sus estudios: se fue al frente. Solamente en
1945, al regresar del ejército, reanudó sus estudios en la universidad. Y ahora
Yuri Valentínovich ya defiende la tesis con un complicado título: «Relación de
las cosas de Yucatán de Diego de Landa como una fuente histórico-etnográfica».
Esta investigación está basada en el estudio del libro del monje franciscano,
que estudió a la antigua tribu indígena maya. ¿Qué es lo que llamó la atención
de Knórosov en este libro escrito en 1566?
Estamos
sentados en una sala abarrotada y con gran interés escuchamos al defensor de la
tesis. Las antiguas tribus mayas, que vivieron 100 años antes de nuestra era ya
en aquel entonces habían logrado considerables éxitos en cuanto al desarrollo
de oficios, comercio, arte, ciencia. Las plantas cultivadas por ellos, es
decir, el maíz, los tomates, el cacao, el tabaco, se difundieron por todo el
mundo.
A
principios del siglo XVI comenzó la conquista de América Central por los
españoles, en particular, la conquista de la península de Yucatán, donde vivían
las tribus mayas. Diego de Landa encabezaba la misión franciscana y organizó la
inquisición en Yucatán. Con una mano escribía las investigaciones sobre la
antigua cultura india, y con la otra sin piedad destruía esta cultura, quemaba
los inestimables manuscritos jeroglíficos.
Yu. V.
Knórosov mostró el lado feroz de este «investigador» que sabía cambiar
rápidamente el manto del científico por la vestimenta del inquisidor. Las
actividades bárbaras de los conquistadores españoles y los monjes provocaron
que la antigua escritura maya desapareciera casi por completo. Hasta nuestros
días solo llegaron tres códices escritos con un pincel de pelo en las hojas
secas de ficus. Estos se conservan cautelosamente en los museos de Dresde,
Madrid y París. Aparte de los códices, también se conservaron los escritos en
las piedras y en las ruinas de las antiguas ciudades.
Los
científicos de Estados Unidos, Alemania, Francia y otros países trataron muchas
veces de descifrar las misteriosas escrituras. Pero durante todo un siglo
únicamente lograron determinar algunos signos que designaban las cifras, las
fechas calendáricas y los nombres de dioses. Inclusive, entre los
investigadores burgueses surgió la opinión de que leer los jeroglíficos mayas
era completamente imposible, ya que parecía como si no estuvieran subordinados
a ninguna regla gramatical. Pero el joven científico soviético logró romper
esta «teoría» y de una forma práctica refutó su credibilidad. Durante varios
años de trabajo, Knórosov «revivió» los jeroglíficos antiguos y los hizo
hablar.
¿Cómo
logró hacerlo? El secreto del éxito de Knórosov consistió en que tomó un único
camino correcto. La teoría de la escritura jeroglífica elaborada por él está
completamente basada en el método marxista-leninista de la cognición. El
científico se apoyaba en la disposición del materialismo dialéctico relativa a
que la lengua y la escritura surgieron y se desarrollan en una relación
inseparable con la actividad laboral de las personas y su sistema social.
Knórosov decidió correctamente que para descifrar la escritura maya era
necesario compararla con otros modelos jeroglíficos de los antiguos centros de
civilización (Egipto, China).
Ya las
primeras comparaciones realizadas le mostraron al investigador que no estaba
equivocado. Mediante comparaciones minuciosísimas él se convenció de que, en
diferentes pueblos, en las formas de los jeroglíficos y en el método de
expresión del pensamiento había muchas cosas en común.
Yuri
Valentínovich determinó que el número total de jeroglíficos de la escritura
maya es de 270. Cien de ellos se encuentran muy raras veces. Entonces, se
necesitaba descifrar 170 jeroglíficos relacionados con la imagen de los
procesos laborales de las tribus indias.
Knórosov
se introdujo paso a paso en el misterio de las escrituras antiguas. El
temperamento del verdadero científico, una increíble intuición, la valentía y
la flexibilidad del pensamiento y una brillante imaginación científica hicieron
de las suyas.
Ahora la
humanidad conocerá la historia de las antiguas ciudades-Estado, se
familiarizará con la alta cultura de todo un pueblo. Knórosov no solamente
logró descifrar el significado de cada jeroglífico, sino también leer una serie
de frases. No cabe duda de que todos los monumentos valiosísimos de la
escritura de la antigua civilización india serán leídos y estudiados. Ante
nosotros se abrirá de una forma nueva la historia de las tribus que vivían en
la península de Yucatán, donde hasta ahora los descendientes de los antiguos
indígenas –los peones trabajadores– se rompen las espaldas trabajando hasta el
amanecer en las plantaciones frutales del monopolio estadounidense United Fruit
Company.
A todos
los presentes en la reunión del Consejo Científico les quedó claro que no solo
se trataba de una tesis talentosa, sino de un gran descubrimiento científico.
El Consejo Científico decidió otorgar a Yuri Valentínovich Knórosov no el grado
de candidato, sino el de doctor en ciencias históricas.
Se ve
claramente cómo en su entrevista Tókarev suaviza abiertamente los datos más
peligrosos de la biografía de Yu. V. Knórosov, enfocándose en el peculiar
significado ideológico del trabajo de su alumno. El asesor eludió
cuidadosamente el tema de su estancia en el territorio ocupado, y alteró un
poco la realidad mencionando el hecho de que el aspirante estaba
«en el frente». Cambió a propósito el énfasis para destacar los méritos
ideológicos del joven científico, que había desenmascarado en su tesis «el lado
feroz» del oscurantista Diego de Landa y defendía a los indígenas mayas
oprimidos por el imperialismo de Estados Unidos. En la entrevista, S. A.
Tókarev reveló el secreto del «éxito» de la tesis: según él, consistía en «el
método marxista-leninista de la cognición» y en que la investigación se basaba
en «las disposiciones del materialismo dialéctico». El autor concluyó: «A todos
los que asistieron a la reunión del Consejo Científico les quedó claro que no
solo se trataba de una tesis talentosa, sino de un gran descubrimiento
científico[109]. El
Consejo Científico decidió otorgar a Yuri Valentínovich Knórosov no el grado de
candidato sino el de doctor en ciencias históricas». En eso consistía el
sentido de la tarea de este –por su esencia– comunicado de prensa: anunciar
fuertemente a la sociedad soviética que se trataba de un descubrimiento
brillante que no podía manchado por una columna sospechosa del currículum
del aspirante.
La
defensa de la tesis para la obtención del grado académico de candidato en
ciencias es un importante paso calificativo en la carrera de cualquier
científico; es una especie de iniciación, una entrada a la corporación
científica. Además, son raros y significativos los casos en que una disputa del
doctorado termina con la obtención del grado doctoral completo únicamente por
los resultados de una tesis; es decir, el aspirante de ayer
inesperadamente resulta subir a la cima de la jerarquía científica. En la historia
de la ciencia no hay muchas defensas de este tipo.
Uno de
tales acontecimientos fue la defensa de la tesis del historiador, etnógrafo,
lingüista, fundador de la escuela rusa de mayística Yuri Valentínovich
Knórosov.
Otro
aspecto de este acontecimiento también merece un gran respeto e importancia: el
hecho de que Serguei Pávlovich Tolstóv, que encabezaba la etnografía nacional,
haya logrado llevar al genial aspirante Knórosov, con una
biografía manchada, hasta la defensa fue, indudablemente, un ejemplo de su
excepcional responsabilidad y honestidad científicas.
Capítulo
IX
Gloria
¡Es el
tercer día que estamos brindando por la salud de Su Majestad, el emperador!
Ya es hora de parar.
Hijo de
los tiempos de Stalin
En 1997,
dictando los acontecimientos particularmente significativos de su biografía,
Yuri Valentínovich, riéndose de sí mismo, repetía más de una vez: «Soy hijo de
los tiempos de Stalin». En aquel entonces me era difícil entender a qué se
refería. ¿A la crítica esperada, al orgullo mal escondido o al intento de
explicar el miedo oculto que lo persiguió toda su vida? Ahora me parece que era
una opinión del historiador profesional que estimaba objetivamente su propio
camino vital. Escribió «Poema sobre Stalin» y no llamaba a Stalin de otra
manera burlona que no fuera «Sosó»[110]… Iósif
Stalin amaba fumar los cigarrillos papirosa, largos y emboquillados
con un cartón en lugar de filtro, cuyo nombre era Herzegovina Flor y el
ardiente fumador Knórosov los compraba, aunque no tan a menudo: en aquel tiempo
eran los más caros y no se vendían en cualquier lugar. Se ponía muy contento cuando
yo se los traía como regalo de Moscú.
Generalmente
Knórosov le daba mucha importancia a los detalles y a las coincidencias, aunque
nunca comentaba por qué. Y aparece lo siguiente: Yuri nació en el año en que
Stalin se había convertido en el secretario general del Comité Central del
Partido Comunista de la Unión Soviética, y su «despegue» científico comenzó en
1953, casi en el día de la muerte del todopoderoso secretario general… En pocas
palabras, fue «hijo del tiempo de Stalin».
En 1953,
inmediatamente después de la muerte de Stalin, en la vida de Knórosov comienza
una nueva y brillante etapa. Él pasa a trabajar a la sucursal de Leningrado del
Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias de la URSS, se casa, publica
muchos de sus trabajos, defiende brillantemente su tesis, y el 24 de septiembre
de 1955 la Comisión Superior de Titulación aprueba oficialmente la obtención
del grado académico de doctor en ciencias históricas. De inmediato, la
administración solicita, específicamente para él, el puesto de investigador
mayor. En agosto, ya se muda de su «estuche» del museo a un nuevo apartamento
ubicado en la dirección Avenida Nevski, casa 111, apartamento 103. Escriben
sobre el genial Knórosov en la prensa y lo invitan a presentar sus informes.
Además, en 1955 casi lo envían a Roma, al Décimo Congreso Internacional de los
Historiadores. A pesar de que no logra ir allá, presenta un informe que se
publica en dos idiomas[111].
Yuri Knórosov en el tiempo de su gloria.
En la
Kunstkámera
En la
Kunstkámera adquiere su propio escritorio en el despacho.
Primer documento oficial de confirmación del grado de doctor en ciencias
históricas otorgado a Yuri Knórosov.
Irina
Jorosháeva recuerda de un modo conmovedor lo bien que lo recibió una de las
etnógrafas más grandes de la Kunstkámera:
Para
Evguenia Eduárdovna Blomkvist, él, desde luego, era un muchachito, pero un
muchachito muy talentoso. Ella lo trató muy bien. Le acomodó de una forma muy
acogedora esta mesa, que se encontraba en el tabique. Allí [en el despacho]
ellos tenían tres mesas, en el tabique estaba sentado Yura, y detrás de su
espalda, en un rinconcito, era el mejor lugar. Lo ocupaba Blomkvist. Pero ella
realmente lo trataba muy bien y Natalia Vladímirovna Liber también. Ella
simplemente cuidaba de él. A algunos [investigadores] no les agradaba mucho,
pero a ella sí. Evguenia Eduárdovna Blomkvist, maravillosa etnógrafa y
simplemente excelente persona, para aquel momento ya tenía más de 70 años. En
menos de un año, en 1956, Evguenia Eduárdovna falleció, y aquella «mesa del rinconcito»
al lado de la ventana con la vista al Nevá le tocó a Yúrochka Knórosov.
En sus
recuerdos, Irina Fiódorovna con delicadeza no quiso mencionar el nombre de
Kinzhalov, quien en aquellos tiempos todavía no se encontraba en la
Kunstkámera. Posteriormente, todos los investigadores que lo conocían lo
comparaban secretamente con Antonio Salieri, que siempre envidió al genial
Wolfgang Amadeus Mozart. El escritorio de Rostislav Vasílievich Kinzhalov
–quien precisamente gracias a Knórosov apareció más tarde en el despacho– se
encontraba, quizás, en el lugar más incómodo: inmediatamente frente a la
puerta; parecía como si estuviera subrayando el papel secundario de su dueño.
El investigador de la Kunstkámera S. A. Korsun describe con mucha exactitud la
complicada relación con Kinzhalov.
En 1957,
Yu. V. Knórosov ayudó a R. V. Kinzhalov para que le dieran una plaza en el
Museo Pedro el Grande de Antropología y Etnología. Yuri Valentínovich quería
encontrar en él a un colaborador y ayudante en los estudios mayas. Sin embargo,
mientras los dos trabajaban estudiando la cultura del mismo pueblo maya,
rápidamente se convirtieron en competidores y repetidamente se hacían
comentarios negativos desfavorables el uno al otro. El año 1963 fue un hito
importante para ambos: Yu. V. Knórosov publicó su trabajo principal, la
monografía La escritura de los indígenas mayas, y R. V. Kinzhalov, que siempre
se dedicó a labores administrativas con mucha afición, ocupó el puesto de
director del Sector de América de la sucursal de Leningrado del Instituto de
Etnografía. Formalmente, el candidato en ciencias históricas R. V. Kinzhalov se
convirtió en el jefe del doctor en ciencias históricas Yu. V. Knórosov.
Kinzhalov defendió la tesis doctoral completa solo en 1971[112].
Kunstkámera, río Nevá, Petersburgo. Detrás de la tercera ventana de la
derecha se ubicaba el escritorio de Yuri Knórosov.
Es
importante la cualidad que subraya S. A. Korsun: Knórosov siempre «invitaba»
sinceramente a sus proyectos a los colegas que podían ser potenciales mayistas.
Izquierda: Pasillos de Kunstkámera por los cuales caminaba Yuri
Valentinovich. Derecha: La entrada para los investigadores del Instituto de
Etnografía quedaba del lado del río Nevá.
No tenía
miedo de la competencia y no luchaba por la supremacía; lo único que pretendía
era un trabajo conjunto interesante. Tal apertura lo traicionaba con una
regularidad deplorable.
Aquí es
donde habrá que hacer un apartado y aclarar uno de los principios de auto
organización del colectivo que ayudará a comprender las particularidades de las
relaciones entre Knórosov y la gente que lo rodeaba. Todos los colectivos de
investigadores (de cualquier tipo y nivel), en cuanto a sus cualidades y
capacidades, se dividen en tres grupos:
1. Generadores
de ideas: son muy pocos (no más de 3 a 5 por ciento en cualquier
grupo); se vuelven líderes y a menudo quedan sin reconocimiento. «Amplias
masas» de colegas comienzan a entender muchas de sus ideas mucho tiempo
después, incluso después del fallecimiento del genio. Los generadores de ideas
no luchan por la superioridad; ahorran este tiempo para dedicarse a las
investigaciones o están ocupados tratando de lograr la realización de su gran
idea. Por lo tanto, a menudo la mayoría de la «gente normal» los considera
«locos». Es curioso cómo, en su juventud, no fue una casualidad que Knórosov
tratara de imaginarse a sí mismo como un timador interesado que trabajaba por
dinero. Por lo visto, era su respuesta defensiva a la reacción de falta de
comprensión por parte de la gente cercana y común a él.
2. Elaboradores
de ideas: también son una élite; aunque prácticamente no generan sus
propias ideas nuevas para el conocimiento, saben capturar las ideas ajenas y
luego las desarrollan durante mucho tiempo y con detalle, sintiendo el vector
correcto. En cuanto a la cantidad, son un poco más que los generadores, pero
tampoco son muchos. Son ellos quienes se convierten en los «grandes
científicos» oficiales. El ejemplo clásico es Lev Yakovlevich Shternberg, que
fue exiliado a Siberia por sus actividades revolucionarias, y escribió un
trabajo genial sobre creencias antiguas: La religión primitiva desde el
punto de vista de la etnografía, donde claramente formuló, en particular,
la idea de que los llamados «mitos» eran nada más ni nada menos que una antigua
descripción científica, la cual no entiende la gente moderna. Shternberg no
quedó más que como un «etnógrafo». Mientras que Vladimir Jákovlevich Propp se
conoce oficialmente como el «fundador del método comparativo e histórico en el
folclorismo, uno de los fundadores de la teoría moderna del texto». Sin
embargo, durante toda su vida Propp únicamente estuvo desarrollando una de
muchas ideas de Shternberg; pero gracias a su estructuralmente adornada
«morfología del cuento» se convirtió oficialmente en un «gran científico». En
comparación con los generadores de ideas, los desarrolladores siempre reciben
reconocimiento de por vida.
3. Ejecutores:
es la mayoría absoluta en cualquier área de actividad. A ellos no les importa a
qué dedicarse, buscan principalmente tener una remuneración financiera por
«trabajo» o por «estatus». Su trabajo siempre es descriptivo y, por su esencia,
no los satisface. Prefieren ocupar los puestos administrativos o directivos, ya
que allí es donde más pagan y el estatus satisface su vanidad. Muchos
«científicos» de este tiempo en la década de 1990, cuando la ciencia en Rusia
se estaba derrumbando intencionalmente y el estatus del investigador científico
se redujo a lo más bajo, con facilidad cambiaron su ocupación al comercio y a
lo que fuera, o a buscar cualquier proyecto que diera dinero sin jamás llevarlo
al final. Lo importante era que les pagaran.
Invitación a la conferencia magistral: «Lo nuevo en estudios de la escritura
y la civilización maya», dictada por el doctor Yuri Knórosov.
Las
personas del primer grupo, los generadores de ideas, no pueden existir
objetivamente sin los otros dos grupos y, a sabiendas, están abiertos para la
colaboración. Los problemas comienzan en el segundo y tercer grupos, los
miembros de los cuales, a sabiendas, dependen del primero. Pero su deseo de
ocupar los puestos directivos es sumamente fuerte. Precisamente tal colisión se
definió de inmediato en la relación entre el «generador» Knórosov y el
«ejecutor» Kinzhalov.
Incluso
después de convertirse en el director del Sector de América, Kinzhalov no se
arriesgó a ocupar aquel cómodo lugar. Knórosov le puso un apodo muy exacto,
pero también académicamente refinado: El Cortesano. Toda la esencia de esta
relación se ha conservado en una rara fotografía del año 1962 del Archivo
Científico del Museo Pedro el Grande de Antropología y Etnografía de la
Academia de Ciencias de Rusia (la Kunstkámera). Su historia está vinculada con
la visita de una delegación mexicana a esta institución. Fueron únicamente para
encontrarse con Yu. V. Knórosov, quien los atendió y les contó del
desciframiento de la escritura maya. Pero vemos que en la foto aparecen: abajo,
los invitados de honor, el embajador de México, Carlos Zapata Vela, y el eminente
político y héroe nacional de México, general Heriberto Jara; a su lado,
supuestamente sin querer pero en primera fila, se pegó Rostisláv Kinzhalov. En
la segunda fila se acomodaron los investigadores de la Kunstkámera O. L.
Vilchevski, E. V. Zibert, V. N. Vologdina, R. F. Its y una traductora de la
embajada de México. Y, atrás de todos, casi desplazado y sobrante para la
majestuosa composición, asomándose detrás del hombro ajeno, aparece el héroe
del encuentro, Yuri Knórosov. Es una trama digna de análisis etnosemiótico
según el método de Knórosov…
Yuri Knórosov trabajando. Década de 1950.
Rostislav
Vasílievich Kinzhalov (1920-2006)
Kinzhalov,
por su educación básica, no era etnógrafo ni historiador; era un filólogo que
se había graduado de la Universidad de Leningrado.
Comenzó a
trabajar en 1945 en el Departamento de Oriente del Hermitage. Y allí mismo, en
el Consejo Científico del Museo del Hermitage, defendió la tesis de candidato,
cuyo tema era «La orientación política y social de la novela Sobre la vida de
Alejandro Magno». Eso ocurrió en 1955, casi simultáneamente con la defensa
histórica de Knórosov, pero sin ninguna escena dramática ni especial éxito;
todo muy regular. En el Hermitage se dedicaba a los helenos y a la cultura de
Transcaucasia, hasta que una colección de objetos precolombinos de América
Central le llamó la atención, la cual había quedado medio en el olvido por la
ausencia de especialistas entre los custodios. En 1956, Kinzhalov organizó la
primera exposición de antigüedades americanas del Hermitage. Es posible que
este periodo haya predeterminado que a Knórosov se le ocurriera inventar tal
caracterización de Kinzhalov: «Pues qué se espera de él: es un cortesano del
Hermitage». La imagen también se realzaba por la increíble semejanza artística
de Rostislav Vasílievich con el rostro de un hombre de una pintura del siglo
XVI del pintor italiano Ghirlandaio, Viejo con su nieto, y también por el
constante e inquietante frote de las manos suaves.
Después
de la brillante defensa de Yuri Knórosov, Tolstóv y Tókarev tuvieron que
ampliar el Sector de América lo máximo posible, y es allí donde Kinzhalov se
integró con éxito. En febrero de 1957, exclusivamente por petición de Knórosov,
Kinzhalov fue transferido del Hermitage para trabajar en el Museo de
Etnografía. Y, desde luego, se dedicó a la cultura de los antiguos mayas sin
olvidarse de su trayectoria profesional. Ya en 1963 (hasta 1990) dirigía el
sector recreado y luego el Departamento de América. Incluso hubo un tiempo en
que fue secretario académico de la sucursal de Leningrado del Instituto de
Etnografía de la Academia de Ciencias de la URSS, y ocupó una serie de puestos
directivos en las organizaciones sociales del instituto. En cuanto a la ciencia,
principalmente aplicó sus habilidades filológicas. Actualmente, cuando todos
tienen acceso a la literatura extranjera y manejar varios idiomas no se
considera algo peculiar, queda claro que las principales publicaciones de
Kinzhalov, en su mayor parte, eran revisiones historiográficas y recopilaciones
de artículos traducidos de investigaciones extranjeras…
Knórosov
ya llevaba tiempo siendo doctor en ciencias mientras Kinzhalov apenas en 1971
había logrado defender su tesis doctoral final bajo un vago título: «La cultura
de los antiguos mayas». No era casualidad que Kinzhalov llamara al académico B.
B. Piotrovski, que en aquel entonces era el director de Hermitage, para que él
fuera su primer oficial oponente. Finalmente resultó que R. V. Kinzhalov
adquirió una cierta fama, probablemente gracias a las novelas de aventuras que
tocaban temas indigenistas. Incluso en 1989 ganó el primer premio Alexandr
Beliaev, en el concurso de literatura fantástica y de aventuras.
Habiendo
vivido siete años más que Knórosov, Rostislav Vasílievich falleció en 2006,
siendo un científico emérito de la Federación de Rusia. Pero finalmente quedó
en la memoria como un buen artesano, un Salieri envidioso que siempre recordaba
su lugar y desaparecía en la sombra del genio Mozart.
Nota sobre el desciframiento de la escritura maya por Yuri Knórosov en la
Revista literaria, de 1952. Autor el doctor D. Olderogge.
Es
curioso que el propio Kinzhalov escribiera en sus recuerdos que mantuvo
correspondencia con Knórosov desde 1941. Y ahí es donde surgen algunas
preguntas, una de las cuales es: ¿adónde y con qué motivo podía escribir
Knórosov a Kinzhalov en 1941? ¿Qué celebridad en el campo de los estudios
americanistas, el chamanismo o las investigaciones históricas sistémicas podía
ser Kinzhalov en sus tiempos estudiantiles para que Knórosov recurriera a él,
siendo Yuri una persona con intereses y aspiraciones absolutamente ajenas a la
filología e historia del arte clásicas? Knórosov cursaba el segundo año de la
Facultad de Historia de Járkov, y Kinzhalov, que solamente era dos años mayor,
debía estudiar, en el mejor de los casos, en el tercer año de la Facultad de
Letras de la Universidad Estatal de Leningrado (se graduó en 1947, un año antes
que Knórosov), y si existía algo en la ciencia que estudiara con mucha seriedad
era sobre los helenos. Anteriormente, los jóvenes no se conocían. Incluso
Kinzhalov no comenzó a trabajar en el Museo del Hermitage con algo que pudiera
ser de interés para Knórosov sino hasta 1945. Difícilmente habrían tenido
correspondencia antes de 1946, porque solo en ese año Kinzhalov se enteró de
los intereses de Knórosov, según sus propios «recuerdos» acerca de Yuri: «Se
veía algo salvaje, incluso no se trataba de la vestimenta que tenía puesta, una
chamarra acolchada y una ushanka (gorro ruso), sino de su
habla entrecortada, su gesticulación, etcétera. Él se presentó como estudiante
de la Universidad Estatal de Moscú, al parecer del quinto año de estudios, y
dijo que su sueño era dedicarse al desciframiento de la escritura maya»[113]. Ni la
«chamarra acolchada», ni la «ushanka» (que eran más propios de los
presos), ni el estilo salvaje aparecen en ningún otro recuerdo de nadie más.
.¿quién podía sorprenderse tanto al ver a una persona mal vestida
particularmente en Leningrado después del bloqueo? Sin comentarios. Además, en
1946 Knórosov ya se había sumergido por completo en el desciframiento de la
escritura maya en Moscú y no necesitaba aprobaciones de un estudiante filólogo
mediocre y desconocido, mucho menos en Leningrado. En ese tiempo ¡Yuri ya se
permitía presentar reclamaciones incluso al gran Tolstóv! Kinzhalov pasó de
manera oficial a los estudios mayas prácticamente después de la defensa
gloriosa de Knórosov; incluso defendió su tesis de candidato sobre Alejandro
Magno ya después de que Yuri se convirtiera en doctor en ciencias. Así que los
«recuerdos» de Rostislav Vasílievich se ven bastante dudosos desde el punto de
vista de su credibilidad. Además, si tomamos en cuenta los comentarios del
propio Knórosov, que me presentó a Kinzhalov en 1979, la relación entre Yuri
Valentínovich y El Cortesano era bastante lejana a lo que se considera como
«conocidos desde hace tiempo», y mucho menos de lo que se llama «una vieja
amistad».
La revista Unión Soviética publicó en 1956 un artículo de Yuri Knórosov
sobre el desciframiento.
En toda
esta historia del triunfo de Knórosov queda un detalle más. Él nunca logró
olvidar la traición de parte de su asesor Tókarev; pero sí intentaba
encontrarle justificaciones, culpando de la ruptura de la relación, entre el
maestro y el alumno, a la esposa en turno del amoroso etnógrafo.
¡Al
ataque!
Sea como
fuere, detener a Knórosov ya era imposible. Su lema siempre fue: «¡Al ataque!».
Es significativo el informe de trabajo realizado durante el intenso y decisivo
año 1955 que Yuri presentó.
Informe
sobre el trabajo programado de Yu. V. Knórosov
1.
Selección de materiales para ampliar el diccionario maya-ruso (sección de la
monografía la escritura de los indígenas mayas. Volumen: 6 hojas de autor).
2.
Informe: Breves conclusiones del estudio de la antigua escritura maya en la
Unión Soviética para el Décimo Congreso Internacional de Historiadores (como
tarea de la dirección). Volumen: 1 hoja impresa. Publicado.
3.
Selección de materiales para el artículo «Los pueblos de México y de América
Central» (volumen Pueblos de América).
Labores
no planificadas:
1. Tesis
para recibir el grado académico de candidato en ciencias históricas «Relación
de las cosas de Yucatán de Diego de Landa como una fuente
histórico-etnográfica». Volumen: 6 hojas de autor. Defendida: 30. III.1955.
2. Diego
de Landa, Relación de las cosas de Yucatán. Traducción del español antiguo,
artículo introductorio y comentarios. Volumen: 20 ¼ hojas impresas. Publicado.
3.
Artículo «La escritura de los antiguos mayas (experiencia del desciframiento)».
Volumen: 1 ½ hojas impresas. Publicado.
4.
Presentación de informe siendo el oponente oficial en la defensa de la tesis de
I. F. Jorosháeva «La población indígena actual de México».
En agosto de 1956 a Knórosov se le concedió la plaza de colaborador
científico mayor.
Solo se
puede imaginar con cuánto placer y agradecimiento Yúrochka se presentó como
oponente oficial en la defensa pública del doctorado de Irina Jorosháeva, que
tanto había hecho para que la defensa de Knórosov fuera exitosa. ¡Apenas
pasaron unos meses y él ya se había convertido, de un aspirante sin
derechos, en un científico respetado! Cabe señalar que, en su entrevista, Irina
Fiódorovna ni siquiera me mencionó que en aquellos mismos días ella estaba
completamente concentrada en la preparación de su propia defensa y que su tesis
también trataba de México. En pocas palabras, lo suyo iba en un segundo plan.
A Yuri lo
invitaban a dar conferencias magistrales sobre su descubrimiento. El país, que
apenas hace una década había salido de una tremenda guerra, necesitaba nuevos
héroes. Se han conservado invitaciones tipográficamente impresas, como esta,
que fue cuidadosamente guardada por su hermana Galina:
Anuncio
de la conferencia magistral de Yu. V. Knórosov
3 de
junio de 1955
[Leningrado]
¡Estimado camarada!
El 3 de
junio de 1955 en Casa de los científicos con la exposición
«Lo nuevo
en el estudio de la escritura y de la civilización del pueblo maya»
Se
presentará el doctor en ciencias históricas Yu. V. Knórosov.
(Instituto
de Etnografía de la Academia de Ciencias Rusa).
El
informe se ilustra con diapositivas.
Al final
se proyectará una película documental, Desde Argentina hasta México.
El inicio
es a las 19 horas en punto.
Dirección:
la Casa de los Científicos de Leningrado en Lesnoy – camino hacia Sosnovka,
3 (Parque
del Instituto Politécnico). Tranvías: 9, 18, 32; autobús: 47.
Tel[éfono]:
2-89-97.
Hubo
muchas actividades de este tipo. Además, había muchos periodistas y «personal
de televisión» que literalmente perseguían al joven científico. Una vez llegó
un grupo de televisión para grabar una película documental sobre el joven
descifrador de la escritura maya. Acomodaron la luz, las cámaras… Y ahí
apareció Yuri con un ojo vendado. Había una escena de silencio. Según las
descripciones de Jorosháeva, el asunto sucedió así:
Que yo
recuerde, la película era sobre México. El documentalista era Kalashnikov, o
algo parecido. Sí, en ella había una parte sobre Knórosov. Allí Yura actuaba
como Billy Bones, solo que había atado su ojo con una venda blanca y no negra.
Le digo: «¿Yura, qué está haciendo?». «Pero ¿qué pasa? Me duele el ojo». En
cuanto se fueron, se quitó la venda. El ojo dejó de doler de inmediato. Así que
así es él. Era una bonita película. Además, allí él tenía un estilo de Billy
Bones.
Y le
digo: ¿Acaso quiere entrar en la historia como Billy Bones? A lo que él me
respondió: «¡Qué gran idea! Entonces necesito una venda negra y no la tengo».
«Pero
¿qué pasa? ¡Me duele el ojo!», declaró seriamente el héroe de la película. Por
respeto a él grabaron las escenas donde anduvo caminando y enseñando su venda.
En cuanto «el personal de televisión» se fue, el ojo inmediatamente «se curó» y
la venda fue tirada. Irina Jorosháeva justifica a Yura: Por lo visto, él se
había enojado pero no sé por qué. Se había enojado mucho. Le hable por teléfono
y le pregunté: «Yura, ¿qué le pasa, por qué?» Él dijo: «No puedo, me exigen
quién sabe qué y ni hablar…» Y en general, dijo de una forma más fuerte: «ya me
tienen harto…» En pocas palabras, la fama resultó ser un asunto fatigoso. No es
de extrañar que en aquel entonces estos materiales no fueron a ninguna parte y
se quedaron en la filmoteca de Krasnogorsk, donde los encontré solo gracias a
los recuerdos de I. F. Jorosháeva. Ya en 2009, el episodio fue incluido en una
película documental sobre Knórosov grabada por la empresa televisiva rusa
Neizvestnaya Planeta (Planeta Desconocido[114]).
Además,
en ese mismo año la esposa de Yuri, Valentina Samkova, también aprueba su tesis
de doctorado. Entonces, en agosto de 1955, cuando en la Universidad Estatal de
Arquitectura y Construcción se abre la cátedra de lengua rusa, justamente
Valentina, doctora (de primer nivel) en filología recién hecha, queda como su
directora.
Así, de
modo triunfante, terminó el año 1955. El nuevo año 1956 comenzó con la
publicación de un artículo titulado «El enigma maya», del recién descubierto
doctor en ciencias históricas Knórosov. El texto con fotos ocupó una página
completa (¡!) en la principal revista que representaba al país en el
mundo: Unión Soviética. No solamente fue el éxito. La sociedad
había reconocido el logro de Yuri de una forma completa e irrevocable. Fue la
absoluta victoria de Serguei Pávlovich Tolstóv sobre el sistema, contra el cual
no luchaba, sino que simplemente le servía con honestidad.
Izquierda: El Presidente de Guatemala Jacobo Árbenz fue uno de los primeros
admiradores del descubrimiento de Yuri Knórosov. Derecha: Miguel Ángel
Asturias, premio Nobel de Literatura, prometió regalarle a Yuri «una camisa
indígena».
La
situación en el país se ponía cada vez más caliente. El año 1956,
inmediatamente después de la publicación de Knórosov, trajo un acontecimiento
aturdidor para todos: a mediados de febrero se llevó a cabo aquel decisivo
Décimo Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética. En el último día
del congreso, el 25 de febrero, en la sesión nocturna, sin presencia de la
prensa extranjera, Nikita Jrushov presentó un famoso informe de cuatro horas
titulado «Sobre el culto a la personalidad y sus consecuencias». Reconociendo
el papel del promotor en la industrialización del país, Jrushov disipaba el
mito sobre Stalin, acusándolo de «deformación de las ideas socialistas». Al
difunto caudillo de los pueblos le reclamaron de todo: la crítica de Stalin en
el testamento de Lenin, la «limpieza» dentro del Partido, los métodos ilegales
de las investigaciones, las represiones masivas, los múltiples «excesos» e
incluso los fracasos militares.
Es de
imaginarse cómo reaccionó Yuri («hijo del tiempo de Stalin») a estos eventos…
pero nunca imaginó su vida fuera del país. La época estalinista se iba por
completo al pasado… Knórosov, aunque no creía mucho en los cambios prometidos
por Jrushov, se animó: ¿Será que todas las desgracias realmente queden atrás y
sea posible dedicarse oficialmente a «la teoría del colectivo»?
¡No cabía
duda de que la vida se estaba arreglando! El 18 de mayo de 1956, el Presídium
de la Academia de Ciencias de la URSS le asignó oficialmente a Yu. V. Knórosov
el grado de investigador mayor, con la especialidad en Etnografía de
los pueblos de América.
En el
mismo 1956, en la Kunstkámera ocurrió otro evento del cual se acuerda V. N.
Vologdina, aquella misma persona que estaba en la fotografía junto con la
delegación mexicana. Fue la visita del Presidente de Guatemala, Jacobo Árbenz
Guzmán, quien fue derrotado por el golpe de Estado de 1954 y tuvo que abandonar
su país.
Golpe de
Estado en Guatemala.
Implementación de la Doctrina Monroe de Estados Unidos
El nombre
en clave del plan para derrotar al Presidente de Guatemala Jacobo Árbenz era El
Diablo. Fue obra del director adjunto de la Agencia Central de Inteligencia
Frank Wisner, y de Walter Bedell Smith, ex director de la misma agencia. El
embajador de Estados Unidos en Guatemala servía de intermediario; con él
interactuaban los residentes. En ese entonces Estados Unidos comenzó a
elaborar, dentro del Plan Marshall, el método de intervención del «ejército de
liberación» en países extranjeros, bajo la protección de las fuerzas aéreas
militares de Estados Unidos, que apoyaban a los golpistas en el ejército
guatemalteco. Posteriormente esta metodología empezó a aplicarse en muchos
países del mundo.
Es
significativo el detalle de que, para «demostrar» la intervención de la Unión
Soviética en las reformas del gobierno de Árbenz, ya después del golpe de
Estado, en su despacho le plantaron muchos manuales de primaria soviéticos.
Pero incluso los mismos estadounidenses entendieron que se habían extralimitado
y trataron de callar esta falsa tontería.
Después
del golpe de Estado de 1954, el país se sumergió en la guerra civil y el terror
durante muchas décadas.
Árbenz
Guzmán dejó el siguiente comentario en el libro de visitantes: «Visitamos este
maravilloso museo con una profunda emoción. Tuvimos el honor de conocer al
amable científico soviético Yu. Knórosov, a quien nuestro pueblo maya debe
tanto. Creemos que es un símbolo de respeto del pueblo soviético hacia todos
los pueblos»[115].
Con
Guatemala está relacionada también otra visita de alto nivel, siempre para
conocer a Knórosov. Se trata del gran escritor de este país, Miguel Ángel
Asturias, fundador del «realismo mágico» en la literatura, quien en 1966
recibió el Premio Lenin de la Paz «por reforzar la paz entre los pueblos», y
luego el Premio Nobel de Literatura. La estilística del comentario que presenta
J. V. Kuzmin, permite creer que los datos partían precisamente de Knórosov:
«¡Pues él [Asturias] no es una buena persona! Prometió regalarme una camisa de
los indígenas mayas, pero me regaló… un suéter estadounidense. ¿Para qué me
sirve?»[116].
La delegación mexicana se reunió con Yuri Knórosov en la Kunstkámera (1962).
Sentados de izquierda a derecha: el embajador de México, Carlos Zapata Vela, el
general Heriberto Jara y R. V. Kinzhalov. De pie, de izquierda a derecha: una
traductora de la embajada de México, O. L. Vilchevsky, E. V. Siebert, V. N.
Vologdina y R. F. Its. Yuri Knórosov humildemente posó detrás de todos.
Este
detalle es interesante porque, mucho más tarde, precisamente Guatemala será el
primer país de América Latina que visitará Knórosov. Irá allá por invitación
del Presidente, quien había logrado poner fin a la guerra civil iniciada con el
golpe contra Árbenz… En 1989, Knórosov será la primera persona soviética en ir
a Guatemala, incluso antes de la restauración oficial de las relaciones
diplomáticas.
Entre los
mitos sobre Knórosov de aquel tiempo están publicaciones chistosas como: «En la
década de 1950, Yu. V. Knórosov se reunía repetidamente con los indígenas mayas
que estudiaban en la Universidad Estatal de Leningrado»[117].
Alexéi Pávlovich Okládnikov, gran político y científico que apoyó
inicialmente a Yuri Knórosov y después lo traicionó.
En esa
época los estudiantes de Guatemala eran extremadamente pocos en la Unión
Soviética, y, aparte, que fueran indígenas mayas… es pura fantasía imaginar que
a mediados del siglo pasado los indígenas de cualquier país de América Latina
pudiesen abandonar sus comunidades, teniendo una educación suficiente para
ingresar a una universidad soviética. Ya ni mencionar que tuvieran los recursos
financieros para viajar al otro lado del mundo…
¡Rumbo a
Copenhague!
En agosto
de 1956 ocurrió algo increíble: Tolstóv logró que enviaran a Knórosov como
miembro de la delegación a Copenhague para participar en el trabajo del XXXII
Congreso Internacional de Americanistas. La delegación soviética constaba de
tres miembros: Alexéi Pávlovich Okládnikov[118], Irina
Aleksándrovna Zolotarevskaya, aquella secretaria académica en la defensa del
doctorado de Knórosov, y el propio joven genio.
Según
Elena Alekséyevna Okládnikova, fue su padre quien ofreció e insistió en que
Knórosov formara parte de la delegación. Yuri Valentínovich también me lo contó
a mí, pero a su propia irónica manera: «Había una secretaria científica con la
que siempre tuvimos buena relación de amistad. Fue ella quien quiso ir a
Copenhague. Y ella, Zolotarevskaya, era una gran amiga de Okládnikov. Entonces,
Okládnikov decidió que él también necesitaba acompañarla a Copenhague y por lo
tanto armó un equipo. De paso me incorporaron a mí. Okládnikov presentó su
ponencia sobre los esquimales…» Sin embargo, en sus recuerdos Irina Jorosháeva
insiste en que la participación de Knórosov se debió Tolstóv: «Si Serguei
Pávlovich [Tolstóv] no hubiera querido, Knórosov no habría ido a ninguna
parte…»
Sí, fue
un evento extraordinario. Knórosov fue al congreso a presentar su
desciframiento de la escritura maya como si fuera una batalla. Quién sabe por
qué, ¿por los recuerdos de la guerra? Yuri veía al científico alemán Thomas S.
Barthel como su principal oponente. Y ni siquiera suponía el nivel de odio que
sentía por él su colega transoceánico de procedencia inglesa, el famoso
arqueólogo Eric Thompson.
El arqueólogo Frans Blom recibiendo al Presidente de México en Monte Albán.
La
ponencia de Knórosov[119] en
este congreso era sumamente importante y estratégicamente necesaria. Había
muchos participantes, incluyendo a los más importantes de estudios mayas y
antropología en el mundo: Paul Rivet, el autor de una de las teorías de
poblamiento del continente; el lingüista David Kelley, el gran Alfonso Caso,
aquel mismo alemán Thomas Barthel y muchos otros. En total había alrededor de
330 personas. Incluso asistió el conocido viajero Thor Heyerdahl. Knórosov
siempre se burló de la «ignorancia» de este personaje. «¿Acaso nunca ha leído
libros?», se sorprendía Knórosov cada vez que anunciaban el siguiente
«descubrimiento» del viajero Heyerdahl. Su sobrina Tatiana recuerda una
conversación en su casa: «Me acuerdo de que había llegado Thor Heyerdahl a
Moscú y mi mamá intentó convencer a Yuri de que lo invitara a la casa,
diciendo: “Por qué te resistes tanto, qué diferencia hay en quién más venga a
la casa; ya que todos han estado, ¡que venga también Heyerdahl!”. Se sabía que
Heyerdahl tenía muchas ganas de hablar con el tío Yuri, pero él se puso firme:
“¡No!” Quién sabe por qué no lo quería…» «Y a mí –contó otro sobrino, Alexandr–
me explicó el porqué: “Puede que Heyerdahl sea un buen aventurero pero, como
científico, es un charlatán”».
El 14 de
mayo de 1958, Knórosov aclara en una carta la situación relativa a Heyerdahl:
No he
podido contar en detalle acerca de la situación con Heyerdahl. En esencia, todo
se reduce a que en su nuevo libro Heyerdahl publicó algunas falsificaciones. El
periodista Markov, haciendo referencia a lo que había dicho nuestro secretario
científico, mencionó este detalle en un artículo (por cierto, en esos momentos
yo estaba de vacaciones). El propio Heyerdahl aceptó que había publicado
falsificaciones («absolutamente por casualidad», escribe él en el periódico
Aftenposten). Pero sus admiradores y traductores hicieron un increíble
escándalo, incluyendo las cartas al Ministerio de Relaciones Exteriores y al
Presídium de la Academia de Ciencias de la URSS, en las que acusan a nuestro
instituto y a mí, en particular, de destruir la lucha por la paz, de
insinuaciones, de difamaciones dirigidas al amigo de la Unión Soviética y de
otras cosas más. Creo que también acusan de destruir la organización de la
Asociación de Amistad con Noruega…
Thor Heyerdahl, oficialmente «gran amigo» de la Unión Soviética, quien sin
un ápice de conciencia hacía uso de su status. A la derecha, el arquólogo
Valery Gulyaev, después, Sergo Anastasovich Mikoyán, redactor en jefe de la
revista América Latina, Galina Ershova y Yuri Knórosov, que tras mucha
insistencia fue persuadido por Mikoyán para asistir al encuentro.
Más
tarde, en 1969, Knórosov escribe una carta a Kuzmischev en la que dice lo
siguiente acerca de Heyerdahl:
… En
cuanto a confrontar a Thor Heyerdahl, el pronóstico es desagradable. Él tiene
el hábito de quejarse inmediatamente en el Comité Central del Partido Comunista
de la Unión Soviética, ante el Ministerio de Relaciones Exteriores (donde están
sus mayores admiradores) el Presídium de la Academia de Ciencias de la URSS y
etcétera, etcétera, sin contar, por supuesto, a su rey y a cualquier otro tipo
de poca monta. Por eso mismo estoy completamente preparado para poner a tu
disposición mis conocimientos y otro tipo de cosas, pero no me gustaría que mi
apellido figurara en el expediente de este héroe-cuentista internacional. Ya
fue suficiente con el anterior…
Según lo
que me contó Sergo Anastasovich Mikoyán, redactor jefe de la revista América
Latina, Heyerdahl intentó vengarse después, escribiendo al Comité Central
del Partido Comunista de la Unión Soviética una carta de indignación donde
denunciaba que él, héroe de guerra, literalmente era perseguido con críticas
por algunos científicos soviéticos, e incluso señaló nombres específicos.
En el
Congreso en Copenhague, Knórosov logró exponer por primera vez en público su
metodología del desciframiento a los especialistas. Sin embargo, poca gente
logró entenderlo. Para comprenderlo, este tema requería una cierta preparación,
y la mayoría de los presentes no eran lingüistas ni entendían mucho de métodos
sistémicos. Sin embargo, cabe señalar que fue a raíz de esta ponencia que David
Kelley se volvió amigo y aliado de Knórosov. Por otra parte, Thomas Barthel, de
la Alemania Federal –según Knórosov, «agente de inteligencia durante el poder
de Hitler»–, aparentemente se había preparado con antelación para presentar
críticas. Él salió inmediatamente después de Knórosov con todo un informe,
titulado «Puntos contradictorios en la investigación de la escritura maya»[120]. Su
posición era curiosa y bastante característica para algunos mayistas de aquel
tiempo, que no entendían mucho qué era el desciframiento. El argumento de
Barthel fue que la posición de Knórosov en cuanto a la escritura maya era
correcta en comparación con lo que creían los representantes de la escuela
estadounidense. Sin embargo, no era mérito del científico soviético, porque
algunas suposiciones de este tipo ya habían sido expresadas en el siglo XIX. Es
decir, según la opinión poco profesional de Barthel, Knórosov «no tenía
derecho» en su desciframiento a usar aquellas lecturas que anteriormente habían
propuesto otros, por ejemplo Léon de Rosny o Syrus Thomas. El científico alemán
le presentó a Knórosov reclamos realmente ridículos de que él, en su trabajo,
literalmente «intentó apropiarse de lo ajeno», «utilizando los signos de Landa
y de otros precursores». Pero los antiguos mayas no figuraban como titulares de
derechos. El oponente ni siquiera puso atención en que ninguno de estos tales
precursores jamás habían leído textos mayas; solo un par de signos. Semejante
comentario únicamente demostró que Barthel ni siquiera entendía qué era el
desciframiento de la antigua escritura. Solo se puede lamentar que Knórosov
tuviera que llevar a cabo «discusiones» con gente que no dominaba siquiera los
conceptos básicos de los métodos de desciframiento. Cabe agregar que los demás
participantes, a pesar de que no entendieran muy bien estos métodos,
indudablemente captaron que lo que decía Knórosov era una posición completamente
nueva en el estudio de la escritura maya. Es por eso que la ponencia del
científico soviético, aparte de ser publicada en las memorias del congreso, de
inmediato apareció en la revista de los americanistas[121].
Izquierda: Carta de Eric Thompson acerca de Knórosov enviada a Michael Coe.
Derecha: Sir Eric Thompson.
Era
lógico que el informe presentado también se publicara en la URSS en ruso, en
los materiales del congreso[122].
Knórosov regresó muy contento de Copenhague. Pero a él le gustaba recordar más
seguido y a su propia manera no tanto la ponencia o la discusión, sino cómo un
portero del hotel donde se habían hospedado confundió a Zolotarevskaya con una
mujer de vida fácil y, cerrándole el paso, le dijo de un modo atrevido: «Y tú,
pollita, ¿adónde vas?»…
La
importancia y la razón del descubrimiento de Knórosov se revelan sobre todo en
la reacción extremadamente violenta del inglés Eric Thompson, el poderoso líder
de la escuela estadounidense, quien pretendía ser líder absoluto en los
estudios epigráficos. Como lo reconoce el mismo todopoderoso señor John Eric
Sidney Thompson en 1957, es decir, al menos un año después de los eventos de
Copenhage, «se le sube la presión tan solo por escuchar el nombre de Knórosov».
Se trata de su famosa carta al en aquel entonces muy lejano año 2000.
Eric
Thompson envió una carta a Michael Coe con la indicación de leerla en el año
2000, en el «milenio». La fecha escogida no era nada casual, ya que Eric
Thompson nació el 31 de diciembre de 1898; es decir, exactamente un año antes
de la llegada del siglo XX. Por lo tanto, el 31 de diciembre del año 2000 se
terminaría el centenario en el que debía quedar él, el gran Eric Thompson, como
líder de las investigaciones mayas. Y ahora, de pronto aparecía un desgraciado joven
ruso que confundía todas las cartas. Y este advenedizo había sido tomado en
serio por todos los principales científicos de la escuela de estudios mayas,
creada con tanta dificultad.
Harvard,
Eshdon,
Saffron,
Walden, Essex,
Albión
Pérfido
Octubre
de 1957
Querido
Mike:
Tú no
puedes creerlo –oh, desde luego que no,
Cuando
los siglos del mundo se volvieron toda una montaña,
Tú no
creerás en qué es lo que se imaginan
En su
inocencia estos viejos niños crédulos
En la
calle…
¿De
quiénes son estos niños? No son de Christopher Fry[123], sino
brujas que reúnen en el aquelarre a los salvajes gatos en el cielo de
medianoche por orden de Yuri. Dave Kelley[124], que
persigue a Quetzalcóatl, Xipe, Tonatiuh, Xólotl en el otro lado de los atolones
del Pacífico, igual que yo, que hace tiempo perseguía con una red para cazar a
las melanargias y a los almirantes por los arenales de aquella Inglaterra que
desapareció en 1914, y también Berland[125] y
estas monjas huidas del Centro de Artes de Abadía en el sagrado New Barnet[126] que
bailan con recipientes de cacao humeante… O la pobre Tania[127], que se
quedó en las afueras y privada de atención masculina, en espera del oráculo de
la otrora Santa Rusia un tal trineo que la llevará a los felices tiempos de
Chéjov… ¿Quién más? Ah, sí, el señor Dalgety[128], que
primero planeaba leer los textos de Palenque y luego pensaba traducir las
crónicas de Calkiní, y ahora declara que gracias a Yuri él puede leer cada
palabra en los códices.
Pues
bien, el viejo toro, desde luego, debe estar en el establo, sin embargo, él no
está allí; él mastica tranquilamente el chicle en la pradera. Parece recordarme
que hace dos años todos decían que con el viejo John E. S. T. todo estaba
terminado; el C-14 no dejó piedra sobre piedra de su correlación, y él era el
único que no se daba cuenta. Es exactamente lo mismo que escribió este joven
del llamado Instituto Interamericano: todos rechazaron la correlación
11.16.0.0.0, excepto Thompson, que era demasiado terco para estar de acuerdo
con esto. Pues bien, según mi punto de vista acerca de la nueva lectura de
C-14, la vieja correlación 11.16.0.0.0 nuevamente ocupó su lugar en la cima,
donde evidentemente debe estar si nos basamos en los datos históricos, astronómicos,
arqueológicos y otros.
Puedo
observar a sangre fría cómo Berland y Dave Kelley corrieron detrás de Yuri,
porque sé con exactitud que a Yuri le ocurrirá lo mismo que le ocurrió a todos
aquellos que trataron de leer los jeroglíficos de semejante modo, desde Cyrus
Thomas[129] hasta
Benji Whorf[130]. Ahora,
que he descubierto que en la escritura maya existen, por lo menos, 300 afijos
(para el momento actual son 296 y no he terminado), estoy más que seguro de que
tal sistema que propuso Yuri no existía.
Justo por
eso no tengo necesidad de medir mi presión sanguínea de viejo antes de leer
sobre el último avance significativo de Yuri. La vista al estilo de Constable[131] a
una vieja y acogedora casa de ladrillo blanco y rojo en el otro extremo del
valle me permite realizar un exitoso regreso (a condición de que a veces se
pueda cómodamente no notar algunos detalles) al siglo XVIII. Pero, en cuanto a
eso, tengo una actitud tranquila y continúo trabajando con mi catálogo de
jeroglíficos mayas. Yo sé que en un futuro el catálogo se volverá una fuente
para Yuri y sus seguidores, aquellos que, para su gran placer, demostrarán que
los jeroglíficos del último cautivo en la estela 12 de Piedras Negras informan
(dicen): «Epstein me hizo (lo hizo)». Es por eso que ya no se me sube la
presión y sigo apartado de su Mesa Cuadrada, como dijo el poeta[132]:
Podré
controlar mi tempestuosa pasión,
Volverme
más sabio con la marchitez de las fuerzas,
Debilitándome
no por la enfermedad, sino por el paso de los días.
Pues
bien, Mike, ya tú verás el año 2000. Coloca esta carta en la página del título
del libro, La escritura jeroglífica maya: introducción, y mira si yo tenía
razón.
Tu Eric
T., quien se está yendo pacíficamente
A mano:
No tenía espacio, o por tomar Jerez se me olvidó agradecerte por la traducción.
Yo con sinceridad creo que ustedes, jóvenes antropólogos, Den y tu hermano
Bill, obtuvieron mejores esposas de lo que se merecen. Eric. No puedo acordarme
de tu segundo nombre. ¿«Arch» es de Arcángel, como del pobre Miguel Ángel
Fernández[133]?
Según el
estilo de la narración y las manifestaciones de increíble benevolencia por
parte del autor hacia todos sus colegas sin excepción, parece que aquel día, 27
de octubre de 1957, Thompson había tomado mucho Jerez. Eso, en gran parte,
determinó la idea misma de escribir una maravillosa carta a sus descendientes.
Además, toda ella está construida en el estilo de «desciframiento de Thompson»:
una lista de enigmas en los que las imágenes se transmiten mediante
símbolos-clave exclusivamente de carácter centrista británico, los cuales
necesitan ser interpretados.
Aquí me
gustaría citar la carta que me envió Michael Coe el 12 de noviembre de 2008, la
cual revela algunos secretos de la falta de conocimiento de Thompson en el
campo del desciframiento de la escritura maya.
Por
cierto, conseguí una importante información acerca de la educación de Thompson,
e incluso encontré su expediente de estudiante de Winchester (su escuela) y de
la Universidad de Cambridge. Él nunca estudió las asignaturas con las que
Knórosov aprendió para formarse una base potente en las investigaciones
interculturales. Por eso fue Knórosov quien «rompió el código maya», y no
Thompson.
Es
evidente otro detalle: justo en aquel entonces Thompson entendió y reconoció
completamente que a su edad ya había superado el umbral de los descubrimientos,
y que el joven arrogante de Rusia –que nunca había visto pirámides mayas– Yuri
Knórosov indudablemente tenía razón…
No
envejeciendo por la enfermedad sino por el paso de días…
Thompson
estaba perdiendo terreno. Pero, como él mismo reconocía con tristeza, los
grandes especialistas de los mayas y de desciframiento de diferentes países
escribían a Knórosov y visitaban Leningrado para encontrarse con el joven
científico soviético.
Fue en
aquel tiempo cuando Knórosov entabló buenas relaciones con Tatiana
Proskouriakoff, David Kelley, Michael Coe y su esposa Sofía Feodósievna, e
incluso con Thomas Barthel, quien le caía mal, y con muchos otros.
Hace
poco, por una casualidad se descubrió una curiosa correspondencia entre Frans
Blom y Knórosov en el Museo Na Bolom en San Cristóbal de las Casas (Chiapas,
México[134]). Las
cartas se remontan a los años 1955-1956; es decir, coinciden con el periodo en
el que comenzaron a publicarse los resultados del trabajo de Knórosov. Aquí
está una de ellas:
12 de
septiembre
Doctor
Yuri Knórosov
Biblioteca
de la Academia de Ciencias
Calle
Frunze 11
Moscú,
URSS
Mi
estimado colega en el estudio de los mayas,
Oí sobre
su reciente publicación de parte del doctor Charles Upson Clark de North
Hatley, Quebec, Canadá, que usted amablemente le envió a él. Siendo un
apasionado investigador de los mayas, me gustaría mucho conocerla.
Lamentablemente
todavía no leo en ruso. Sin embargo, me hubiera gustado recibir una copia de su
artículo en Sovietzkaya Etnografiya (Etnografía Soviética), núm. 1, 1955, y
también su «Breve resumen de las investigaciones de los antiguos jeroglíficos
mayas en la Unión Soviética». En pocas palabras, me interesa mucho conocer su
trabajo. Con un correo por separado le envío una copia del mapa de la Selva
Lacandona de Chiapas elaborado por mí. El mapa apenas fue publicado por el
gobierno de México. Son resultados de las observaciones de campo de más de 20
años e incluye muchos datos que no hay en otras fuentes.
En el
apéndice, usted encontrará una lista que le dará una idea acerca de lo que he
creado aquí, en una vieja capital colonial de Chiapas. Durante cinco años he
armado una buena biblioteca, y ahora muchos investigadores vienen para
conocerla y además para usar mis materiales sobre el país. Si hay algo en lo
que pueda serle útil en sus investigaciones, espero me lo haga saber.
Atentamente,
Su
servidor
Me puede
escribir en español, francés, inglés y alemán.
Soy
danés-mexicano de nacionalidad.
Cuando la
carta de Blom le llega a Knórosov, en marzo de 1956, Yuri Valentínovich manda
las publicaciones solicitadas y envía una respuesta en su español algo
anticuado, lo que se puede observar en el texto original[135]:
El arqueólogo Frans Blom.
Leningrado,
22.5.56
¡Mi
ilustre colega!
Me
permito dar mil gracias por los libros que me ha enviado Vd. con tanta
amabilidad. Por mi parte, le he enviado mis publicaciones. Espero que pronto
podré mandarle [mi] informe ante el Congreso de Americanistas. Le agradecería
mucho su punto de vista, expresado en una carta o en la prensa sobre mi método
de desciframiento de la escritura maya, así como sus observaciones críticas. Se
debe tener en cuenta que mis artículos han envejecido en cierto grado y algunas
interpretaciones han resultado errantes.
Como no
tengo más que el Diccionario de Motul, le agradecería sumamente si me ayudase a
recibir algun[a]s otr[a]s fuentes sobre la lengua maya (libros o microfilm[e]s
de manuscritos).
Con mucho
afecto y respeto a su señora y Vd.
Y.
Knórosov
Leningrado
164, Malecón Universitetskaya 3.
Instituto
de Etnografía, Academia de Ciencias de la URSS.
Knórosov,
Y. V.
Perfil personal de Knórosov redactado por el Comité Local del Partido
Comunista para obtener el permiso de viajar al extranjero, lo que finalmente no
ocurrió.
Un año
más tarde, el 23 de marzo de 1957, Knórosov envió a Blom el texto del informe
del XXXII Congreso de Americanistas, y lo acompañó con una breve nota con la
misma petición de expresar sus observaciones, comentarios y críticas.
Leningrado,
23.3.1957
Señor:
Prof. Dr.
Frans Blom
Av.
Vicente Guerrero 38
San
Cristóbal Las Casas
Chiapas,
México
Muy
distinguido colega:
Le envío
a Vd. mi informe ante el 32 Congreso Internacional de Americanistas. Tuviera
muchas ganas de conocer sus observaciones críticas.
Esperando
no ser inoportuno, lo saluda muy atentamente,
Yu. V.
Knórosov/
Leningrado,
B-164, Malecón Universitetskaya, 3
Instituto
de Etnografía, Academia de Ciencias
Yuri Knórosov, cansado de los periodistas, salió un día a la filmación con
un ojo tapado. Fotografía extraída de los materiales preparativos de un
documental.
Mientras
Thompson perdía terreno de hecho, la vida de Yuri se volvía cada vez más
intensa. Hablando acerca del Congreso en Copenhague, Irina Jorosháeva se acordó
de otro evento académico cuyas preparaciones se habían iniciado con antelación
en 1956. En 1958 debía llevarse a cabo el próximo XXXIII Congreso Internacional
de Americanistas en San José, Costa Rica. Inicialmente la delegación debía ser
grande e incluir a todos los americanistas soviéticos: Debets, Tókarev,
Okládnikov, Jorosháeva y otros, también a Knórosov. Luego, la lista de
solicitantes comenzó a reducirse poco a poco bajo el pretexto de ahorrar
recursos. Ahora ya no se puede averiguar qué sucedió en realidad. Según la
versión de Jorosháeva, fueron los acontecimientos en Hungría. En octubre de
1956, se organizó el primer intento sangriento, después de la Segunda Guerra
Mundial, por parte de Estados Unidos, República Federal de Alemania e
Inglaterra, de derrumbar el bloque socialista que apenas se estaba formando, y
de tener éxito, de destruir toda la Unión Soviética.
Pero, sin
importar las razones, para la delegación de americanistas soviéticos todo
terminó de una forma triste: los funcionarios de la ciencia ganaron, y nadie
pudo ir. La inquieta Jorosháeva decidió luchar al menos por las publicaciones.
Habrá que decir que Irina Fiódorovna siempre fue no solo increíblemente bonita,
sino también extremadamente encantadora. Creo que el mismo Tolstóv la envió
intencionalmente al Presídium de la Academia de Ciencias, eludiendo los caminos
oficiales, con el fin de negociar el envío de dinero a Costa Rica para la
publicación de los textos de las ponencias en las memorias del congreso. Así es
como lo recuerda Irina Jorosháeva:
Llegué al
Presídium y había un público muy desagradable en el Departamento de Relaciones
Exteriores. Preguntaron: «No, ¿para qué enviarlo?». Les digo: «Pero nosotros
mandamos allá las ponencias y, además, todos lo hicimos. Así por lo menos
enviarán los materiales del Congreso». Me responden: «Pues no pasa nada, no les
pasará nada a ustedes sin eso». Les digo: «¿Hay alguien que pueda resolverlo?»
Ellos dicen: «¿Alguien que pueda resolverlo? El vicepresidente de la Academia».
Y lo más
impresionante es que Irina se dirigió de inmediato a ver al vicepresidente.
Me
dejaron pasar para verlo 10 minutos después de haber salido del Departamento de
Relaciones Exteriores. Él me preguntó de qué se trataba. Le comenté la
situación y que no íbamos a ir, pero que teníamos grandes científicos como
Okládnikov y Debets, que todos habíamos enviado allá las ponencias, y ahora se
trataba de que cada uno necesitaba mandar nueve dólares para recibir los
materiales. «A nosotros nos interesa que estas ponencias se publiquen». Él
dijo: «Sí, desde luego. Puede decir que otorgué mi autorización».
Cuando la
exultante Irina regresó al Departamento de Relaciones Exteriores, la regañaron
mucho, pues ya les habían llamado de la recepción del vicepresidente: «¿Cómo se
atrevió ir?». Irina hizo una mirada inocente: «Pero ¿qué hay de malo?». Como
resultado, tres años después se publicaron, en un libro de dos volúmenes, todos
los textos de las ponencias de los delegados soviéticos que no habían podido
viajar, incluso la de Knórosov[136].
Por otro
lado, el 1 de noviembre de 1956 se le otorgó a Knórosov el Premio del Presídium
de la Academia de Ciencias de la URSS de cinco mil rublos por la
investigación El sistema de la escritura de los antiguos mayas.
Después de la defensa de la tesis, ya a partir de 29 de marzo de 1955, al
investigador menor Knórosov se le tenía que pagar 2000 rublos mensuales (Orden
núm. 70, del 6 de abril de 1955). A modo de comparación, se pueden presentar
las siguientes cifras: el salario promedio en el país en aquel momento era de
aproximadamente 720 rublos; un ingeniero recibía de 900 a 1300 rublos. El
sueldo de un ministro era de 5000 rublos. El 18 de mayo de 1956, de inmediato
se le asignó a Knórosov el puesto de investigador.
Por
motivos desconocidos, en el archivo del instituto no se conservó el informe
científico de Yuri Valentínovich Knórosov del año 1956; quizás no lo entregó.
Por lo general, a Knórosov no le gustaba toda esa burocracia relativa a
informes, por lo visto incluso en las primeras etapas de sus actividades
científicas. Sin embargo, es suficiente con ver la lista de lo que había
escrito: ¡tan solo en ese año aparecieron 21 publicaciones! A cualquiera le
queda claro que Knórosov finalmente obtuvo su trabajo soñado. ¡No era lo mismo
que sacudir el polvo de las alfombras! Inclusive ya aparece en la prensa un
artículo del desciframiento de la escritura de la Isla de Pascua[137].
Yuri se
pavoneaba ante sus familiares menores. O quizás también se burlaba de la fama,
que lo irritaba.
«Pero el
desciframiento no es nada», negligentemente y con una mirada de cínico con
experiencia explicaba a su sobrina Irina: «Es una manera de ganar el pan. ¡No
es lo importante; lo importante es la teoría del colectivo!». Yuri se mantuvo
en contacto con sus sobrinos todo el tiempo: en Leningrado, en Moscú y, desde
luego, en Yúzhnoye, donde vivían su querida hermana Galina y sus padres.
En Moscú,
para Yuri, la casa en el muelle Smolenskaya quedó para siempre como un lugar
seguro, incluso cuando su hermano dejó a su esposa con sus hijos y se fue con
otra mujer. Yuri tampoco pudo perdonarle este paso y se mantuvo por completo
del lado de la familia. Era uno de los rasgos característicos de Knórosov: la
intolerancia a la traición de cualquier tipo. Muchos años más tarde, después de
haberse mudado a Leningrado, Knórosov, que ahora tenía que hacer viajes de
trabajo a Moscú con bastante frecuencia, se hospedaba a menudo en la casa de su
sobrina Tatiana. El que se alegraba particularmente por la llegada del gran
descifrador era… un gato pelirrojo; literalmente no se alejaba de Knórosov.
Según los recuerdos de los parientes, por el amor del felino los trajes oscuros
de Yuri Valentínovich siempre estaban llenos de pelusa pelirroja. Pero esto de
ninguna manera lo incomodaba, sino justamente al revés, le daba gracia.
En cuanto
a promover a Knórosov, los planes de la administración del instituto eran, al
parecer, sumamente grandes. El 25 de febrero de 1957 le redactaron un perfil
personal para que lo presentara al Departamento de Relaciones Exteriores del
Presídium de la Academia de Ciencias de la URSS. Y el 30 de octubre de 1959, en
la reunión del Partido Comunista del Instituto de Etnografía, el perfil fue
aprobado: «para hacer viajes a los países de América Latina con una finalidad
científica», por invitación de la Asociación de Relaciones Culturales con los
Países de América Latina.
Cabe
señalar que muy probablemente se trataba ni más ni menos que de los arreglos
para una expedición a la Isla de Pascua. En cualquier caso, existe una carta
enviada a S. P. Tolstóv.
Al
director del Instituto de Etnografía
de la
Academia de Ciencias de la URSS,
miembro-corresponsal
de la Academia
de
Ciencias de la URSS
S. P.
Тоlstóv
Memorándum
Ahora
existe una posibilidad real de organizar una compleja expedición
arqueológico-etnográfica a la Isla de Pascua en 1959.
A pesar
de que durante las últimas décadas ha habido expediciones reiteradas y viajes
de algunos científicos a la Isla de Pascua, su estudio apenas empieza. Tanto en
la etnografía como en la arqueología, no están suficientemente estudiadas. En
particular, los asuntos relativos al estudio de la lengua y del folclor no van
muy bien. Está pendiente el problema de la estructura social en la Isla de
Pascua antes de la conquista europea y el tema de las particularidades de la
formación de una sociedad de clases en una pequeña isla polinesia. La alta
cultura de la Isla de Pascua constantemente llama la atención de diferentes
científicos reaccionarios que tratan de fundamentar sus teorías mediante
materiales de dicha isla. Se necesita tener datos arqueológicos y etnográficos
exactos para la lucha exitosa contra tal tipo de teorías.
La
expedición a la Isla de Pascua indudablemente contribuirá al incremento del
prestigio de la ciencia soviética, sobre todo, tomando en cuenta que durante el
último año se publicaron artículos de científicos soviéticos sobre la Isla de
Pascua en Nueva Zelanda y Argentina, y varias veces han aparecido en la prensa
de la UNESCO.
Es
probable que la expedición a la Isla de Pascua sea apoyada por el gran
especialista en la Isla de Pascua Alfredo Metro, que trabaja en el equipo de la
UNESCO en París. Además, por lo visto, la expedición será apoyada por la
Corporación Chilena de Arqueología e Historia Francisco Fonck (Valparaíso), la
universidad en Santiago de Chile, el Museo Pauahi Bernice Bishop en Honolulu
(Hawái), la universidad en Cochabamba (Bolivia), la comunidad polinesia de
Nueva Zelanda (Wellington) y la comunidad polinesia francesa (París). Ya se han
entablado relaciones científicas con todas estas instituciones. Por otra parte,
eso no significa que la expedición debe tener necesariamente un carácter
internacional. Lo más razonable es llevar a cabo una expedición soviética con
la participación de científicos chilenos. Ellos, a su vez, podrían ser
participantes-observadores (ya que la isla le pertenece a Chile). Entre tales
participantes pueden estar Jorge Silva Olivares, Julio Montane y Sebastián
Englert.
Debido a
que los barcos soviéticos realizan expediciones en el océano Pacífico, la
expedición puede ser enviada y llevada en un barco soviético. El plazo de la
estancia de la expedición en la Isla de Pascua puede ser aproximadamente de 5 a
6 meses. Es preferible que en la expedición haya tres unidades: una etnográfica
y dos arqueológicas, con un número total de 12 a 15 personas, desde luego,
siempre que haya posibilidad de contratación constante de 40 obreros entre los
habitantes.
Doctor en
ciencias históricas
Yu. V.
Knórosov
Mitos
sobre el último de «Los felices»
En 1957,
en el número 3 de la revista Znamia apareció un ensayo de un
periodista que en aquellos tiempos era bastante conocido, Anatoli Agranovski.
El ensayo se titulaba «Los felices». El año siguiente se volvió a publicar pero
ya en una versión de libro[138]. El
ensayo estaba dedicado a tres personas muy jóvenes que habían realizado
verdaderos descubrimientos científicos en un país que apenas se recuperaba de
una guerra horrorosa. Eran nuevos héroes; ya no se trataba de los militares,
sino de los talentos que aspiraban a un futuro pacífico. Uno de ellos,
Aleksandr Formozov[139], todavía
siendo un escolar, estando en una expedición geológica junto a su madre,
encontró un antiguo sitio arqueológico kelteminar[140]. El
otro, Anatoli Cherepaschúk[141], a los
15 años logró detectar un cometa que pasaba por la constelación de las
Pléyades. El tercer héroe resultó ser Yuri Knórosov, que había descifrado la
escritura jeroglífica maya. Los temas relativos al proceso de desciframiento
están narrados en el artículo de una forma bastante correcta. Está muy claro
que el autor cuidadosamente había reescrito algún texto del mismo Knórosov. Es
posible que estos textos hubiesen sido extraídos de las cartas de Yuri
dirigidas a Tókarev. Es lo que menciona el autor del ensayo: «Estoy sentado en
casa del profesor Tókarev y leo las cartas, una tras otra, que le envió Yuri
Knórosov. Los informes secos sobre lo hecho se alternan con un chiste, a la
acostumbrada ligadura de las palabras rusas se integran unas extrañas figuritas
en óvalos que son los jeroglíficos mayas…»[142]
Pero aquí
está otro detalle… Precisamente fue Agranovski quien inició las numerosas
leyendas que persiguieron a Knórosov como una pesadilla compulsiva durante toda
su vida: la defensa de tres minutos, la participación en la guerra como
«calculador de regimiento de artillería», y la bibliotecaria misteriosa que
repartía los libros…
Edición del ensayo "Los felices" en un libro.
La fama
no resultó ser un asunto tan sencillo, e incluso tampoco tan agradable como se
imaginaba al inicio. Los periodistas modernos, igual que Agranovski y muchos
otros hace décadas, continúan creyendo sinceramente que hacen bien y casi hacen
un favor a sus héroes, «adornando» sus biografías al estilo de Hollywood…
Influido
por acontecimientos tan importantes y casi imprevistos en la vida de Knórosov,
y recordando los famosos «seminarios de cocina», su amigo universitario Valya
Bérestov, que para aquel entonces se dedicaba por completo a la literatura
infantil, escribe al conocido escritor infantil, autor del superventas De
dos a cinco Kornéi Chukovski, una carta de estilo bastante científico
donde «hace referencia a los pensamientos de Knórosov sobre la semejanza y la
diferencia del desarrollo del niño y del hombre primitivo». Según Bérestov:
Chukovski
reimprimió personalmente esta carta y la conservó en su archivo. De toda mi
arqueología y etnografía él solo aprobó lo de Knórosov. En 1958, cuando en
Literaturnaya Gazeta apareció el ensayo de Anatoli Agranovski sobre cómo
otorgaron a Knórosov el grado de doctor en lugar del grado del candidato y
sobre sus descubrimientos, Kornéi Chukovski escribió unas líneas de un modo
juvenil y apasionado: «¡Querido Valya! ¡Ahora veo quién es Yuri Valentínovich
Knórosov! El viejo Agranovski[143] escribió
muy bien acerca de él de forma precisa, interesante y entusiasta. Escriba sobre
él un poema para la revista Yunost (Juventud). Él es digno de himnos patéticos
y odas sublimes, pero usted, siendo arqueólogo, escribirá una historia poética
acerca de él y los mayas, acerca de la poesía de los descubrimientos»[144].
El escritor infantil Kornéi Chukovski luciendo un atuendo indígena.
Es una
lástima que el tío Valya Bérestov, el papá de Marinka, mi amiga de la escuela y
del Palacio de los Pioneros en Leninskie Gory, no haya logrado escribir nada
sobre su camarada universitario Yura Knórosov…
Muchos
años después, la misma Marinka contó para una película documental sus
increíbles recuerdos infantiles. La familia Bérestov se volvió moscovita solo
después de la guerra y, por lo tanto, igual que todos, tenía problemas con el
alojamiento. Fue una gran suerte que en 1957 a Valentín Dmítrievich le dieran
no un apartamento aún, sino una habitación-celda para toda la familia; además,
es muy importante dónde se ubicaba: en el ex monasterio Zachatievski (ahora
Alekseevski), en la calle Ostozhenka, cuyo nombre, dos años antes de eso, se
había cambiado por calle Metrostroyevskaya. El monasterio fue fundado en 1360.
Pero, en los tiempos soviéticos, los edificios donde se encontraba el retiro
para las monjas de edad y el hogar para las niñas se convirtieron en enormes
apartamentos comunales. Los residentes de estos apartamentos comunales le
dieron nombre a su residencia a la manera soviética, abreviada y sonora:
Zachmón (monasterio Zachatievski, de Concepción Inmaculada). En una de estas
habitaciones, ensartadas a lo largo del largo corredor oscuro, se instaló la
feliz familia del poeta infantil Valentín Bérestov, excompañero de curso y
amigo de Yuri Knórosov. En realidad, la familia no era grande: el propio
Valentín, su esposa Larisa Leonídovna y su hija Marishka, que para el momento
de la instalación en el monasterio tenía aproximadamente tres o cuatro años.
Dos ventanas de la habitación salían al patio del monasterio, directamente al
templo. Marina recuerda que su padre por lo general se reunía con Knórosov cuando
iba a Leningrado. Pero aquel día fue al revés: Yuri apareció en Moscú y se
dirigió a Zachmón para buscar a su amigo. En aquel entonces muy poca gente
tenía teléfonos, y mucho menos en los apartamentos comunales:
Monasterio Zatachievski, en el largo edificio de cuatro pisos donde otrora
se encontraba el apartamento comunal.
Él llegó
y papá todavía no regresaba a la casa. Mamá preparaba algo en la cocina y
estaba de espaldas a la entrada. Él, al parecer, abrió la puerta y se quedó tan
confundido al ver el estilo pintoresco de nuestro corredor que simplemente no
podía moverse del lugar. Llegó con una carterita que parecía escolar. Los
vecinos, después de un tiempo, le prestaron atención y le dijeron a mi mamá:
«Allí hay una persona extraña». Mamá dijo: «Ah, si es persona extraña, entonces
es con nosotros».
Se volteó
y vio a un joven que la miraba con sus ojos azules llenos de miedo y no podía
moverse del lugar. Ella le habló entonces: «¡Pase, Yuri Valentínovich!». Y lo
jaló por todo el corredor. Luego ella decía: «Lo jalaba hacia adelante y él
caminaba como si retrocediera todo el tiempo». Ni siquiera pudo decir una
palabra, ni saludar. Iba por el corredor y allí estaban colgados cubos,
bicicletas, los niños corren, vuelan diferentes olores, tienden la ropa,
preparan la comida. Entró al cuarto con su cartera, que parecía escolar. Ahora,
que yo recuerde, me pareció como si hubiera venido un escolar.
Un tiempo
después mamá dijo: «Siéntese». «No, me quedaré parado», dijo él, aterrorizado.
Y luego, cuando ya se había aclimatado un poco, en lugar de «buenos días», le
dijo a ella: «Deseo que se muden de aquí lo más pronto posible».
La
pequeña Marinka se imaginó que Knórosov estaba horriblemente asustado de su
vivienda, aunque es extremadamente difícil creerlo si tomamos en cuenta en qué
condiciones tuvo que vivir él mismo durante mucho tiempo. Lo más probable es
que fuera un pequeño espectáculo, que a veces se permitía hacer Knórosov por su
timidez: creerse un torpe asustado que literalmente no sabía cómo abrir la
puerta.
Y luego:
Sostenía
su carterita en las manos y no la soltaba. Luego abrió y sacó de ahí unos
papeles grises y se los dio a mamá. Ahí es cuando ya comenzó a interesarme de
qué tipo de papeles se trataba. Él dijo: «Son originales, mire, sosténgalos en
las manos». Mamá los tomó, los observó con respeto y se los devolvió. De
repente él dijo: «¡Ahora a lavarse rápido las manos! Eso estaba en manos de
leprosos». Entonces mi madre, con la velocidad de una bala, se fue al corredor;
no necesitaba que se lo repitieran. Se fue corriendo allá atrás, a este
horrible lugar. Cuando llegó, le pregunté: «Mamá, ¿qué es un leproso?».
Valentín Beréstov con su hija Marina en 1962.
Además,
recuerdo que me sentía muy confundida porque me había comenzado a tratar de
«usted». Me sorprendí tanto que un tío tan adulto me tratara de «usted». Cuando
me hablaba, yo, por si acaso, miraba alrededor: ¿me hablaba a mí o había
alguien más allí?
Luego
llegó papá y este primer momento se olvidó muy rápido. Platicaron sobre algo
durante mucho tiempo y no me invitaron a participar…
Si Marina
hacía tareas, quiere decir que ya era escolar, y la cartera todavía jugaba un
papel simbólico de un nuevo estatus; entonces, al parecer todo ello había
ocurrido en el año 1961. Para este momento la familia de Knórosov apenas podía
vivir en el apartamento de dos habitaciones en la casa de la calle Granitnaya.
Sin embargo, en comparación con rincones anteriores en pasillos espantosos, sus
condiciones eran muy lujosas.
Pues
bien, sucedió lo primordial: Yuri Knórosov literalmente irrumpió en la gran
ciencia mundial. Sin computadoras, fotocopiadoras, internet, teléfonos móviles,
y sin la ayuda de los grandes especialistas de hoy en publicidad y relaciones
públicas, la noticia sobre el genial descubrimiento del joven científico ruso
dio vueltas alrededor del mundo. A Knórosov le llegaban cartas desde todos los
extremos de la tierra. No solamente eran de parte de colegas científicos, lo
cual era bastante obvio, sino también de parte de los ciudadanos más ordinarios
de diferentes países: México, Brasil, Guatemala, Francia, España, Argentina,
Estados Unidos, etcétera. La gente le escribía a Knórosov acerca de todo: el
mundo, la comprensión mutua, la importancia de la comunicación, la cultura, la
admiración por la ciencia soviética, el futuro de los jóvenes. Esto de ninguna
forma era un encargo político. Simplemente, el hombre siempre tiene ganas de
organizar una verdadera fiesta para su intelecto, mirar un poco más allá, más allá
del horizonte, y sentirse como si estuviera volando en espacios verdaderamente
cósmicos. Y el descubrimiento de Yuri Knórosov entreabría esta increíble
posibilidad, dando una sensación de próxima felicidad. Poco después, el viaje
espacial de Yuri Gagarin provocaría en todo el mundo precisamente esta
sensación.
Capítulo
X
Pasiones del desciframiento o La vida después de la Gloria
Mis
trapos viejos pueden pasar por un traje de gala para algunos académicos…
¿Qué
sucedió en la vida de Yuri Knórosov después de su magnífica defensa? Por un
lado, ocurrieron muchas cosas: lo promovieron en el trabajo, tuvo un auge de
estatus, reconocimiento mundial e incluso un viaje al extranjero. Por otro
lado, parecía como si no hubiera pasado nada: continuó trabajando, sin
enderezar la espalda, que de por sí era encorvada. Siguiendo una firme
convicción de que «el trabajo apenas comenzaba», se sumergió en el estudio de
sus temas favoritos, tratando de encontrar a personas con ideas afines, para
«cerrar» todas las áreas planeadas de las investigaciones y garantizar un
«avance decisivo».
A pesar
de la gloria repentina, Yuri era plenamente consciente de que muchos temas con
los que él trabajaba iban en contra de la ideología oficial. De por sí los
métodos interdisciplinarios a menudo no encontraban su lugar en las ciencias
históricas. Por lo visto, precisamente por eso Knórosov no llevó muchas de sus
ideas hasta la formulación final. Pero lo más sorprendente es que ahora las
teorías «no concluidas» de Knórosov se vuelven más solicitadas y requieren una
profunda comprensión.
Viacheslav
Vsevolodovich Ivanov recordaba:
Realmente
se dedicaba a una gran cantidad de otras cosas que, por un lado, desarrolló
parcialmente en artículos concretos. Estudió el chamanismo y escribió algo
acerca de eso. Necesitaba el chamanismo como parte de cierto concepto general.
[…] Valya Bérestov, Lev Nikoláievich Gumilióv y él habían platicado algo sobre
sus estudios conjuntos: Había algo parecido al seminario de Knórosov, que
estaba absolutamente cerrado para el público […] El tema del seminario era «Las
comunidades cerradas como männerbund tradicionales y partidos políticos».
Knórosov
realmente calló muchas cosas, porque recordaba que en la Universidad Estatal de
Moscú (MGU) habían escrito una denuncia en su contra, y que en 1948 Lev
Gumilióv fue arrestado literalmente delante de sus ojos. Como ya se ha
mencionado en los capítulos anteriores, «empezaba la defensa de su tesis y no
sabía cómo iba a terminar todo: con suerte o con un arresto». Afortunadamente,
al experimentado Tolstóv se le ocurrió a tiempo refutar la afirmación de Engels
acerca de la ausencia de Estados en la América antigua, no como una crítica
sino como un desarrollo del marxismo. En aquellos tiempos, incluso después de
haber revelado el culto a la personalidad de Stalin, no se bromeaba con la
revisión del marxismo.
Sea como
fuere, Knórosov logró por fin estudiar libremente los temas que consideraba más
interesantes. Se trataba de los problemas de la semiótica, la aplicación del
método de la estadística posicional del desciframiento para otros antiguos
sistemas de escritura, el uso de la cibernética para procesar los datos
estadísticos de los textos descifrados, así como la teoría de señalización y
fascinación. Finalmente, todo debía funcionar para la creación de una íntegra
«teoría del colectivo».
Objetivos
primordiales
Sin
embargo, inmediatamente después de todo el ajetreo relacionado con la defensa
de la tesis, entre los objetivos primordiales del nuevo doctor en ciencias
estaba el problema de preparar la publicación sobre el método y los resultados
del desciframiento de la antigua escritura maya. El texto de la tesis en sí no
implicaba que se examinaría este aspecto; Yuri también lo señaló en sus
palabras de clausura. Por lo tanto, en la agenda se planteó el problema acerca
de los preparativos para la publicación de una voluminosa monografía
titulada La escritura de los indígenas mayas, la cual,
desafortunadamente, no saldría a la luz sino hasta 1963.¡Pero el texto de
monografía, los brillantes comentarios y las recomendaciones se habían
preparado para la prensa desde diciembre de 1957!
EVALUACIÓN
DE LA MONOGRAFÍA DE YU. V. KNÓROSOV
La
escritura de los indígenas mayas
Las
investigaciones de Yu. V. Knórosov pusieron los cimientos para la ciencia
soviética dedicada a la historia y a la cultura del pueblo maya, que creó la
civilización más antigua y cuyos hablantes poblaron América en los tiempos
precolombinos.
Yu. V.
Knórosov estableció los principios de la antigua escritura maya, que fue creada
en los primeros siglos de nuestra era y existió incluso hasta el siglo XVI.
Este es su distinguido mérito. Al explicar la forma en que los antiguos
escribanos indígenas escribían las palabras, Yuri Valentínovich sentó las bases
para leer los textos mayas y, por consiguiente, resolvió uno de los problemas
más significativos del americanismo, cuya solución habían buscado sin éxito
durante más de un siglo científicos de diferentes países, principalmente de
Estados Unidos.
Basándose
en las conclusiones irrefutables de su investigación de 1955, El sistema de la
escritura de los antiguos mayas, Yuri Valentínovich logró finalizar en ese año
su labor monumental: La escritura de los indígenas mayas, cuyo volumen era de
663 páginas, incluyendo la publicación de los textos jeroglíficos. El contenido
de esta monografía es más extenso que su título, ya que por primera vez no solo
figura todo lo que se conoce hasta ahora sobre la escritura maya en idioma
ruso, sino también información abundante acerca de la historia, la cultura y el
idioma de la antigua comunidad civilizada de América antes de la conquista
española.
En
realidad, la monografía de Yuri Valentínovich comienza por una introducción
extensa, dedicada a una minuciosa revisión histórico-cultural que incluye la
descripción de las antiguas ciudades-Estado, su historia, economía, estructura
social, modo de vida, religión, ciencia y arte. En el primer capítulo, después
de la introducción, se examinan los textos de la escritura maya comenzando por
los textos en los monumentos y terminando con los manuscritos; en la
conclusión, se da una revisión de aquellos textos que se remontan al inicio de
la soberanía española. Al capítulo acerca de los textos le sigue un extenso
capítulo (148 páginas de manuscrito) que contiene una exposición, breve pero
extremadamente rica en material cognitivo, de la gramática de la lengua maya de
los tiempos de la conquista, fijada en los escritos de los monjes españoles. La
gramática presentada por Yuri Valentínovich está a la debida altura metódica.
En ella se han estudiado la fonética, la morfología, la sintaxis, y además, el
léxico (en un particular diccionario anexado a una antología, de la que se
tratará más abajo). En la gramática se estudió el material que puede servir
para aclarar el tema de la relación de la lengua maya del siglo XVI con la
lengua de los textos jeroglíficos mayas y con otros representantes de la
familia de las lenguas mayas. A la gramática se le anexa una antología que
abarca los patrimonios literarios importantes en lengua maya, los cuales
presentan un gran interés filológico, histórico y etnográfico. Todos estos textos
nunca se habían traducido al ruso, y ahora están interpretados por Yuri
Valentínovich, literalmente de una forma adecuada. El diccionario que acompaña
la antología, y sobre el que ya he hablado anteriormente, sirve como un
complemento no solamente para la antología, sino también para la gramática de
la lengua maya del siglo XVI, y para descubrir las relaciones entre el léxico
de este último y el léxico de aquella antigua lengua en la que están escritos
los textos jeroglíficos.
Vasili Vasilevich Struve.
El
capítulo principal de la monografía de Yu. V. Knórosov es aquella parte en la
que se expone todo el conjunto de sus valiosas investigaciones y conclusiones
convincentes; es decir, el resultado de su estudio de la escritura jeroglífica
maya. En el capítulo se incluye la descripción detallada de la escritura en
forma de un completo catálogo comentado de signos, en el cual, a diferencia de
las publicaciones extranjeras, también se usa un material epigráfico. El autor
narra de manera detallada y consecutiva los principios del desciframiento y
resume todos los datos que hay, sean extranjeros o nacionales, acerca de este
asunto. El autor se detiene en el curioso y lamentable hecho de que los
conocimientos serios de la escritura jeroglífica maya, que poseían los monjes
españoles del comienzo de la época de Conquista, fueron posteriormente
olvidados tan a fondo que, en el siglo XIX y también en nuestro siglo, entre
gran parte de los americanistas se había establecido una convicción acerca de
la imposibilidad de encontrar la clave para comprender estos textos, ya que los
signos de la escritura maya no transmiten palabras, sino nociones por separado.
Subrayando la falibilidad de semejante opinión de parte de la enorme mayoría de
americanistas, el autor tampoco se olvida de mencionar a aquellos pocos
especialistas que suponían que los monjes que podían conocer la escritura
jeroglífica mediante la ayuda de los alfabetizados entre los mayas señalaban de
forma suficientemente fuerte que esta escritura transmitía el sonido del habla.
Yuri Valentínovich enriqueció su investigación de la escritura jeroglífica de
los antiguos mayas con el estudio de sus signos calendáricos y de sus signos.
Con fines comparativos, también se incorporaron signos de la escritura azteca.
Junto con
el catálogo anteriormente mencionado de los signos de la escritura jeroglífica,
en la monografía se incluyó la descripción de los monumentos existentes de la
escritura jeroglífica maya. Los textos jeroglíficos preparados para la
publicación fueron recopilados de diversas ediciones exclusivas que no estaban
disponibles en las bibliotecas de la URSS y eran de gran interés por tratarse
del primer informe de este tipo. Así como en la antología de los textos se
había anexado el diccionario, aquí Yuri Valentínovich también anexa un
diccionario completo de concordancias a la edición de los monumentos
jeroglíficos.
Concluyendo
mi breve reseña, me permito expresar el deseo de que se amplíe el aparato
bibliográfico y de referencia y, además, el comentario a los textos y al
catálogo de los signos. Pasando a la caracterización generalizada de la valiosa
monografía de Yu. V. Knórosov, debo subrayar que su labor en todas sus partes
está llena del pensamiento creativo de investigación. El autor siempre va por
su propio camino y no por el camino trillado. En ninguna parte aplica la
técnica de Plutarco. Por lo tanto, con base en todo lo anteriormente dicho,
tengo todo el derecho de declarar que el trabajo La escritura de los indígenas
mayas, que atestigua una maravillosa erudición y la potencia de investigación
del autor, debe ser urgentemente publicado.
25 de
diciembre de 1957
V. Struve
Irina Konstantínovna Fiódorova.
¡No era
cualquier persona la que insistía en la urgente publicación de la monografía de
Knórosov, sino que se trataba del mismísimo Vasili Vasílievich Struve
(1889-1965), un gran historiador y especialista en el mundo antiguo, miembro de
la Comunidad Imperial Ortodoxa Palestina, fundador de la escuela soviética del
Antiguo Oriente, académico de la Academia de Ciencias de la URSS desde 1935!
Entre 1937 y 1940 precisamente fue él quien encabezó el Instituto de Etnografía
de la Academia de Ciencias de la URSS, y desde 1941 hasta 1950 dirigió el
Instituto de Estudios Orientales. En 1961, puso en marcha la publicación de la
enciclopedia histórica soviética.
Pero, por
alguna razón desconocida, la publicación se estancó. ¿Por accidente o a
propósito? El hecho es que esta demora afectó de una forma bastante
desagradable el destino de Knórosov…
Tabla con inscripción kohau rongorongo.
Yuri
elaboraba un método genérico de desciframiento para aplicarlo universalmente a
otros sistemas de escritura.
Está
completamente claro que en la segunda mitad de la década de 1950, inclusive en
el estudio de la escritura maya, Knórosov estaba muy interesado en posibles
métodos matemáticos para el procesamiento de textos voluminosos, la elaboración
de base de datos y el uso de nuevas tecnologías para objetivos prácticos de
desciframientos de «sistemas desconocidos de escritura». Generalmente Knórosov
se enfocaba en promover sus teorías, en introducir al círculo científico una
íntegra comprensión del problema de señalización, deshaciéndose del marco del
«desciframiento de la escritura maya». Entendió su principal tarea como una
investigación sistémica interdisciplinaria en la que la teoría de comunicación
ocupaba uno de los principales lugares: sobre todo después de la creación del
Grupo de Semiótica en 1959. En su característico tono irónico, repitió más de
una vez: «Los mayas solo son un trabajo de contaduría; la principal tarea del
ataque es la teoría del colectivo».
Irina
Konstantínovna Fiódorova se había dedicado al desciframiento de la escritura
rapanui y estaba bajo la asesoría de Knórosov. ¡Lo bueno es que en la
Kunstkámera había tablillas con la famosa escritura kohau rongorongo! Así es
como se acordaba ella de esos tiempos de finales de la década de 1950:
El
trabajo con los textos rapanui comenzó poco después del regreso de Yuri
Valentínovich del XXXII Congreso de Americanistas de Copenhague (Dinamarca,
1956). Habiéndose convertido en el organizador y el dirigente del Grupo de
Semiótica Étnica de Leningrado del Instituto de Etnografía de la Academia de
Ciencias de la URSS (una verdadera escuela y un centro de desciframiento),
Knórosov también le dedicó mucho tiempo y esfuerzo al estudio de los monumentos
de otros sistemas de escritura antigua: el disco de Festo, los escritos khitan
de la Mongolia antigua de los siglos X-XII, los textos protoíndicos, la antigua
escritura andina, la pictografía de los ainos, y también la escritura rapanui
en las tablillas de madera, dos ejemplos de las cuales se conservan en el Museo
de Antropología y Etnografía de la Academia de Ciencias de Rusia (San
Petersburgo). Es poco probable que sin los trabajos científicos de Knórosov
dedicados al estudio y al desciframiento de la escritura maya, sin sus
artículos sobre los problemas de la semiótica, o sobre cuestiones generales de
desciframiento de sistemas desconocidos de escritura, hubiera sido posible
descifrar las tablillas kohau rongorongo.
El
Consejo de Cibernética y el Grupo de Semiótica
La
creación del Grupo de Semiótica Étnica se debe a la intervención directa de
Viacheslav Vsevolodovich Ivanov. En 1959, él comenzó a dirigir la Sección de
Lingüística del Consejo Científico de Cibernética, creado en el mismo año,
dentro del Presídium de la Academia de Ciencias de la URSS, en el que un poco
más tarde Knórosov se convirtió en el director del Grupo de Semiótica del
Instituto de Etnografía de la misma academia. Los recuerdos de Viacheslav
Vsevolodovich permiten sentir el espíritu de esos tiempos lejanos. La situación
no fue nada fácil. Ivanov fue expulsado de la MGU, lugar que tradicionalmente
se caracterizaba por su «santidad» ideológica. Su culpa fue la amistad con
Boris Pasternak, su vecino de casa de campo en Peredelkino, que había recibido
un Premio Nobel político por su Doctor Zhivago. Por cierto,
Knórosov detestaba esta novela, que según él era «bastante mediocre», y el
alboroto provocado a su alrededor. Al parecer, el propio Ivanov tampoco sentía
una admiración literaria peculiar por la obra, a pesar de que amaba apoyar a la
«oposición». Con la llegada del «deshielo» en determinados círculos de los
intelectuales, apoyar a la «oposición» comenzó a ponerse tan de moda como usar
pantalones y gorras a cuadros, como una muestra del «desafío al sistema». A
Ivanov también se le habían presentado reclamos por apoyar al lingüista
emigrado Roman Jakobson, a pesar de que este apoyo llevaba un carácter
exclusivamente científico. En realidad, los reclamos eran insensatos y, por lo
tanto, a Viacheslav Vsevolodovich (a quien, por otra parte –según él–, poca
gente conocía en esos días) no lo trataban de forma unánime. Pero entonces
ocurrió algo inesperado:
Viacheslav Vsevolodovich Ivanov.
Me habló
por teléfono el talentoso cibernético Mijaíl Tsetlin, que era el secretario del
recién creado Consejo Científico de Cibernética del Presídium de la Academia de
Ciencias. Me dijo: «A usted lo asignan como presidente de la sección
lingüística del Consejo de Cibernética». El Consejo fue encabezado por Berg, un
académico y almirante retirado. Anteriormente Berg era el viceministro de
Defensa para la Ciencia; es decir, una persona muy famosa. La ciencia era
semiconfidencial. En aquel entonces apenas comenzaban a desclasificarla, y el
nombre de Berg tenía mucho peso. Tsetlin dijo: «No tengo materia gris para
explicarle a Berg sobre lingüística, vámonos juntos». Fuimos. Berg era una
persona extremadamente versátil y se interesó mucho por la idea de que se
necesitaba hacer algo con los idiomas, las escrituras y etcétera. Entonces
decidimos en particular que habría que dedicarse seriamente al desciframiento.
Por otra parte, Knórosov tenía la idea de que se necesitaba usar computadoras[145]. A todos
les gustó mucho la idea y, por lo tanto, todos decidieron que habría que crear
una «comisión de desciframiento» encabezada por Knórosov dentro de nuestro
Consejo. La primera reunión se llevó a cabo con la participación de Berg,
quien, según recuerdo, llegó con un uniforme de general. Se veía muy solemne.
Tenía la voz tan resonante de un viejo oficial ruso. «Soy almirante ruso, mi
padre es sueco, mi madre es italiana». Pero realmente se sentía como la
encarnación de una especie de condición de estatalidad rusa en su sentido
histórico. Hizo muchas cosas útiles en Rusia. Así fue adoptada la resolución
del Presídium de la Academia de Ciencias en cuanto a la propuesta, que yo, un
humano imperfecto, escribí. Pero Berg redactó la parte sobre el desarrollo de
trabajos de lingüística estructural y aplicada y de semiótica, donde se
escribió que era necesario crear grupos de semiótica y estudiar todo ello en
diferentes institutos de forma estructural. En particular, en el Instituto de
Etnografía en Leningrado, bajo la supervisión de Knórosov. Todo eso estaba
escrito en la resolución del año 1960, la cual era importante para Yuri.
Primero, porque realmente tenía planes muy grandes y tenía muchas ganas de
probar qué podía hacerse en la computadora. Segundo, Knórosov tenía la
sensación de no estar suficientemente arraigado de manera formal en el
Instituto. Le convenía que nosotros formáramos tal grupo. Knórosov resultó ser
muy apropiado para tal actividad en general.
Fragmento del perfil personal de Knórosov firmado por S. A. Tókarev, en el
cual se menciona que llevó a cabo la traducción de la obra teatral inca Apu
Ollantay, de 1959.
Viacheslav
Vsevolodovich sentía la situación de un modo muy preciso y por lo tanto repetía
varias veces este punto: en el Instituto de Etnografía a Knórosov lo aceptaron
de una forma bastante moderada, el apoyo en gran parte iba «desde arriba», es
decir, de parte de Tolstóv, mientras este tenía fuerzas, y de parte de muy
pocos colegas. La mayoría mostraba una opaca resistencia, apenas ocultando su
irritación e incluso la envidia abierta. Basta recordar la entrevista para la
película documental El reconocimiento[146], dada
por A. M. Reshetov[147], que, a
diferencia de Knórosov, a menudo iba en viajes de trabajo al extranjero.
Mirando directamente a la cámara, Reshetov, molesto, señala y finge
abiertamente: «¿En realidad, en qué se diferenciaba Knórosov de los demás? Era
igual que todos. En aquel entonces a nadie dejaban ir al extranjero». ¿Cómo que
todos? ¿En serio? El candidato en ciencias Reshetov viajaba constantemente al
extranjero –de intercambio académico, por conferencias y expediciones–, y
resulta que Knórosov, doctor en ciencias por completo, no tenía derecho a nada
de eso.
En este
sentido, la «bola negra» traicionera lanzada por Tókarev a su alumno en la
defensa pública de su tesis resultó ser bastante representativa. Sin embargo,
en sus recuerdos Irina Jorosháeva lo incluye con sus amigos:
Tókarev
lo trataba muy bien, siempre se esforzaba para que él [Knórosov] visitara su
casa, a pesar de que en aquel entonces el propio Serguei Aleksándrovich tuviera
algunas complicaciones en su hogar. Bueno, ¿quién más lo trataba bien? En
general, en el departamento del sector de Moscú no era particularmente cercano
a nadie. Vamos a hacer lo siguiente: Yulia Pávlovna [Avérkieva] lo trataba
bien. ¿Quién más? Aleksey Vladímirovich[148]. Él era
una persona muy cautelosa, pero en general, lo trataba bien… Sobre Grigulevich
no quiero hablar en absoluto […] se sabe demasiado bien cómo lo trataba yo,
pues en los últimos años había serios conflictos. Sobre los muertos o se habla
bien o nada. Pero este desgraciado creía que todas debían ser sus amantes. Es
una información completamente y absolutamente exacta. Zubritski[149] simplemente
hacía que Knórosov se emborrachara. Además, podía decirle a Zubritski, y
recuerdo que una vez sí se lo dije: «¿Por qué eres así con Yura?». Y él dijo:
«¿Pues qué? No pasa nada. ¡No se meta en nuestros asuntos de hombres!».
Zubritski
no era el único que lograba el apoyo de Knórosov a través de la bebida. Por
cierto, según el perfil personal oficial de Tókarev, ya mencionado y el cual se
remonta a 1950, Knórosov fue quien tradujo el drama en quechua Apu
Ollantay. Esta traducción se publicó inesperadamente bajo la autoría de
Zubritski mucho más tarde, en 1963. Además, el conocimiento de Zubritski del
idioma quechua parecía ser un gran engaño, ya que hay muchas anécdotas sobre
cómo los hablantes sudamericanos de quechua se sorprendían mucho cuando les
explicaban que el gran hombre ruso hablaba precisamente en su idioma natal…
Ellos creían honestamente que escuchaban un incomprensible discurso en ruso. A
diferencia de Knórosov, Zubritski a menudo iba al extranjero de manera oficial,
en representación de la ciencia soviética.
La
segunda mitad de la década de 1950 fue muy activa para Knórosov. Desarrolló sus
ideas, buscó personas afines, viajaba a Moscú, y llegaban a verlo desde ahí. En
pocas palabras, según su propia definición, «desplegó las alas». Así lo veían
los colegas que lo visitaban. A continuación, una pintoresca descripción de los
recuerdos de Isaac Revzin[150]:
Cuando lo
visitaba, desayunábamos juntos, paseábamos juntos por Leningrado y cenábamos.
Un participante constante de todos los eventos de la Comisión de Lingüística
Aplicada era A. A. Reformatski. Él era quien adornaba estas maravillosas tardes
con sus cuentos coloridos frente a unos tragos de vodka en Evropeiskaya o en
Astoriya.
Escuchándolo
a él y a N. I. Zhinkin, que intercambiaban recuerdos acerca de los años veinte,
por primera vez comencé a pensar en que estaría bien registrar nuestros
encuentros. Yu. V. Knórosov aparecía a menudo en estas veladas y se
emborrachaba rápido.
Knórosov
es una figura del Petersburgo de Fiódor Dostoyevski. Tiene ojos extrañamente
profundos, es imposible aguantar su mirada. Le es difícil hablar, pero lo que
dice siempre es interesante, aunque siempre está lleno de un humor medio
lúgubre. Su manera de hablar es acentuadamente popular (vit –«pues»– se repite
cada tercera palabra), el contenido es místico y toca los aspectos más
complicados de la psique humana.
Siempre
se viste a la vieja usanza: con un sombrero beret aplastado, un abrigo que casi
toca el piso, y cuando va por Leningrado entonces ocurre algo parecido a un
bonito episodio de El Idiota, de la película de Iván Pyriev: el príncipe
Myshkin, que camina por Petersburgo debajo de la lluvia y el viento. En aquel
entonces él tenía una buena relación de amistad con todos nosotros. Ahora ya no
nos vemos y es difícil decir de qué manera nos veríamos ahora. Pero nuestras
idas a Leningrado se quedarán inseparablemente vinculadas con Yu. V. Knórosov[151]…
Aparte de
la cripta del cementerio, Knórosov tenía otros lugares favoritos en Leningrado.
Él llevaba a los invitados a comer a los restaurantes. Le gustaba verse
elegante y hospitalario. Así es como Irina Jorosháeva recuerda uno de tales
casos:
Y luego
dijo: «Vamos a comer». Fuimos a comer… ¿Usted sabe dónde se comía en aquel
entonces en Leningrado? Pues en el comedor, no me acuerdo muy bien si era un
comedor académico o universitario. Así que una vez estábamos discutiendo adónde
iríamos y adónde no. Era algo completamente fantástico. Le dije: «¿Yura, para
qué vamos a gastar dinero?». «Nada de que no, vámonos». Atravesamos el puente.
Allí estaba aquel restaurante Debarkader. También me acuerdo de que una vez me
llevó a comer a un restaurante en Vasílievski –el comedor universitario al lado
de la Kunstkámera por alguna razón estaba cerrado. El restaurante me pareció
lujoso. Se llamaba Mishen (el Blanco) o algo que tenía que ver con la caza.
Luego intenté encontrarlo, pero sin éxito…
La hija
Katya
El 23 de
enero de 1960 ocurre otro acontecimiento alegre en la vida de la familia
Knórosov: el nacimiento de su hija Katya. Era una bella niña, una copia exacta
de la madre de Yuri, Alejandra Serguéievna Makárova. Decir que Yuri y Valentina
estaban felices es no decir nada. Todos los sobrinos recuerdan que nunca habían
visto un amor paternal tan incondicional. Según los recuerdos de la sobrina
Irina Leonídovna, Valentina Mijáilovna preguntaba a cada instante: «¿Verdad que
Katya es preciosa?». Irina vio que una vez Katya, que en aquel entonces tenía
como ocho años, brincaba en un sofá polvoriento con el riesgo de caerse, y el
tío Yura decía: «¡Que haga lo que quiera!». Según los sobrinos, si Katya les
hubiera ordenado a sus padres literalmente saltar por la ventana, ellos
hubieran saltado sin pensarlo. Los felices padres tenían su propia idea de
educación: a los niños se les tenía que permitir todo. Yuri Valentínovich
también me lo explicaba a mí: si la niña (y Katya era solamente cinco años
menor que yo) quiere los cosméticos, hay que comprárselos para que se maquille.
Y con orgullo decía que así es como lo había hecho mientras yo escuchaba con
asombro. Pero, por lo visto, así es como la pequeña Katya creció toda su vida.
Cuando nació la hija, comenzaron a rentar una casa de campo desde mayo hasta
octubre. ¡No había de otra! ¡Los niños en Leningrado tenían una peculiar
predisposición a la tuberculosis, había que reforzar la salud de la niña!
Por
extraño que suene, parece que en el tema de la educación de su hija Yuri
Valentínovich trataba de no repetir en nada a sus propios padres. El padre
estaba en servicio todo el tiempo y solo ejercía un control general dando
indicaciones, por ejemplo, analizar imágenes, escribir con la mano izquierda,
no relacionarse con la religión. La educación de los niños recaía por completo
y plenamente en la madre, Alejandra Serguéievna, quien, según todos los
recuerdos, nunca se caracterizó por demostrarles cariño, era moderada al estilo
norteño en cuanto a la manifestación de sentimientos, exigente y controlaba
severamente el desarrollo y el aprendizaje íntegro de los niños. Aquí había
lectura, pintura, instrumentos musicales y quehaceres domésticos obligatorios. Se
han conservado los recuerdos de que Alejandra Serguéievna no se molestaba
siquiera en coser la ropa: prefería los vestidos sencillos en cuanto al corte
de los vestidos. Con un desarrollo de los niños, ella seguía los principios de
la escuela de Béjterev. No es una casualidad que, durante su infancia, Yuri
tratara de compensar una cierta frialdad de la madre mediante la comunicación
con su hermana mayor Galina. Así que Knórosov, como padre le preparó a la mejor
y la más bonita hija del mundo, Katya, un modelo de educación
«antibejtereviano»: amor reverente incluso hasta la completa abnegación,
libertad absoluta, satisfacción de cualquier capricho…
«Traducción
con máquinas (automáticas)»
Sirviendo
por completo a la ciencia, el generoso y muy crédulo Yuri Knórosov estaba
indefenso ante todo tipo de timadores que, en cuanto se volvió famoso,
comenzaron a dar vueltas a su alrededor esperando, de una manera u otra, sacar
beneficio. Él cada vez creía que lo venían a ver «futuros colegas» y construía
planes de colaboración, actuando como una locomotora intelectual. Viacheslav
Vsevolodovich también escribe acerca de eso cuando evalúa la capacidad de
trabajo de Knórosov en el colectivo a la hora de crear la comisión de
desciframiento: «Creo que de todos nosotros él era el más cuidadoso. Todo el
tiempo escribía planes de lo que se necesitaba hacer e, incluso, realizaba
inmediatamente estos planes. En particular, el grandioso trabajo de
computadora, el cual se realizaba principalmente en Moscú».
A la
elaboración de los programas se habían dedicado los muy jóvenes matemáticos Y.
A. Schreider, M. L. Tsetlin y M. A. Probst:
Tsetlin
tenía 19 años y en aquel entonces se consideraba el matemático más talentoso de
Moscú. Había aprendido bien la técnica cibernética de aquellos tiempos y la
usaba para trabajos relativos al desciframiento. Su ayudante era Marlen «Marek»
Probst que era un programador muy talentoso y llevaba a cabo las ideas de
Knórosov. Todavía en algún lugar he de tener el plan general de trabajos de
desciframiento que escribió a mano. Literalmente era una página.
Basándose
en estas notas, Schreider y Probst crearon una serie de programas mediante los
cuales se volvió posible procesar estadísticamente cualquier sistema de
escritura que dispusiera de textos suficientemente grandes. Se han hecho varias
publicaciones brillantes acerca de este trabajo. Ivanov creía que era «una
importante y subestimada página en la historia de la cibernética nacional».
Pero
después de eso ocurrió algo inesperado. ¿O esperado? Nuevamente aparecieron
quienes deseaban sacar provecho. Un grupo de personajes que se posicionaban
como «matemáticos» de Novosibirsk se dirigieron a Knórosov. Se trataba de E. V.
Evreinov, Y. G. Kosarev y V. A. Ustinov. En realidad, oficialmente
representaban al Instituto de Matemáticas de la sucursal siberiana de la
Academia de Ciencias de la URSS, cuyo director en ese tiempo era el académico
S. L. Sobolev, uno de los principales dirigentes del proyecto atómico del país
y un matemático genial. Sobre todo por ese detalle fue vergonzoso que los
llamados «matemáticos-descifradores» resultaran ser unos completos estafadores.
Eso se hizo evidente prácticamente de inmediato. Pero… el académico Sobolev los
defendió con ardor. Ivanov los llama «trabajadores despedidos de la KGB (el
Comité para la Seguridad del Estado)». Knórosov también decía algo semejante
acerca de ellos. Ivanov cree que la posición de Sobolev se debe a que el
director del instituto en ese momento «quería hacer bulla». Es triste cuando
para los organizadores de la ciencia el ruido se vuelve más importante que la
ciencia misma. Sobolev, por lo visto, se emocionó genuinamente por esta nueva
idea, una tarea interesante en la que, desde luego, no era especialista. Ahora
no se podrá saber con qué argumentos convenció este trío al director del
Instituto.
Antes de
pasar a los acontecimientos dramáticos de aquellos años, quisiera presentar más
detalladamente a sus participantes, aun cuando sus actos sean registrados medio
siglo después. La historia es tan curiosa que presento por completo este
maravilloso texto[152]:
El Laureado del Premio Lenin N° 2 Eduard Evreinov
Hace unos
años, en los medios de comunicación se mencionaban repetidamente la Academia
Europea de Informatización y la Universidad Distribuida de Información Mundial
(WIDU). En aquel mismo periodo había destellado el Comité Superior de
Titulación y Calificación (VAKK), creado dentro de ellos, que otorgaba los
grados de «doctor» y «gran doctor».
Este
comité de inmediato recordó algo de lo reciente. ¡Es él! Él es como la Academia
Europea de Informatización, él es la WIDU. Es aquella misma oficina creada en
Bruselas con la participación del «científico de renombre mundial, académico de
muchas academias internacionales… profesor, laureado con premios
internacionales, laureado con el Premio Lenin núm. 2» Eduard Vladímirovich
Evreinov. Allí otorgaban los grados de «gran doctor» y «gran dama» y entregaban
diferentes envolturas brillantes de lámina. Aquí está un perfecto material (del
año 2012) acerca de todas estas academias y universidades del corresponsal de
Bruselas de Novaya Gazeta:
«Los
fundadores […] indican que la Academia “fue creada […] por orden del rey de
Bélgica Alberto II”. En realidad todo es más sencillo. Con ayuda de un abogado
local, los organizadores de la academia recibieron para esta el estatus de
asociación civil en Bélgica. Para aquello era suficiente componer un reglamento
con objetivos de buen aspecto […] postularse a la administración […] y esperar
la publicación en el boletín oficial Moniteur Belge. El rey firma oficialmente
toda la página del boletín. A la Academia Europea, igual que a otras ASBL
(comunidades sin fines de lucro), le enviaron una copia con la firma del
consejero del Ministerio de Justicia. Los “académicos” presentaron precisamente
este documento como una orden real especial».[ii]
Al menos
50 crédulos funcionarios rusos, diputados y particulares llegaron a ser
víctimas de los estafadores belgas. Allí, entre los académicos figuraba
Luzhkov, Turkmenbashi Niyazov y muchas otras personas. El certificado de
«doctor en ciencias técnicas» también fue otorgado al conocido Grabovoi, que
«revivía» a los difuntos. Un moulin à diplômes (una fábrica de diplomas) es
como lo caracteriza una publicación del 31 de enero de 2008 de la revista belga
La Libre.
El apogeo
de la actividad de toda esta oficina de poca confianza y sin valor llegó a
darse en el año 2011, cuando trataron solemnemente de poner entre los líderes
al rector de la Universidad Estatal de Moscú (MGU) Victor Sadovnichi.[iii] Él
estaba tomando en cuenta seriamente tal oportunidad (¡e incluso se publicó en
una página de noticias de la MGU![iv]). En
aquel material por separado había un comentario de una ideóloga de reformas de
la educación rusa que todos nosotros conocíamos bien. Se trataba de Irina
Abankina, la directora del Instituto de Desarrollo de la Educación de la
Escuela Superior de Economía. «Si Sadovnichi encabeza esta academia, entonces
será una buena señal: él podrá defender los intereses de la educación rusa a la
hora de elaborar los estándares.» Eso era en cuanto al problema de competencia
de nuestros reformadores.
En 2011,
el académico Eduard Evreinov falleció. Después de una corta búsqueda de
información acerca de este célebre personaje en la red, todo se acomodó en su
lugar. Resultó que muchos ya conocían la creatividad de esta persona
extraordinaria.
Todo
comenzó hace más de medio siglo. En 1961, una noticia asombró al mundo
científico: los científicos soviéticos descifraron la antigua escritura maya
con la ayuda de máquinas calculadoras electrónicas. En la segunda mitad de
1960, un grupo de investigadores del Instituto de Matemáticas de la sucursal
siberiana de la Academia de Ciencias de la URSS procesó dos códices mayas (el
de Dresde y el de Madrid) y presentó sus resultados en el Simposio de
Procesamiento de la Información, Traducción Automática y Lectura Automática del
Texto del 21 al 30 de enero de 1961. Luego se publicaron rápidamente tres
volúmenes del trabajo El uso de las máquinas calculadoras electrónicas en la
investigación de la escritura de los antiguos mayas (editado por la sucursal
siberiana de la Academia de Ciencias de la URSS). Toda esta historia se mostró
ampliamente en la prensa y figuró entre los importantísimos logros de la
ciencia soviética. Los autores del nuevo desciframiento eran Y. G. Kosarev, V.
A. Ustinov y… E. V. Evreinov.
Sin
embargo, el hecho de que la escritura maya ya fuera descifrada en 1952 por Yu.
V. Knórosov complicaba la situación. Además, lo había hecho a mano. Por lo
tanto, la gente conocedora quedó un poco perpleja ante el nuevo desciframiento.
El mismo Knórosov publicó una reseña crítica y burlona en la revista Voprosy
Yazykoznaniya –Problemas de Lingüística – (núm. 1, 1962). Su esencia se resume
en una sola oración: «El desciframiento “automático” dio considerablemente
menos lecturas que el realizado “a mano”, y no dio nuevas lecturas correctas.
En las incorrectas principalmente estaban repetidos los resultados anteriores
del desciframiento hecho “manualmente”».
En el
mismo 1962, V. A. Ustinov había planeado defender una tesis de doctorado sobre
este tema, «Algunos problemas del uso de máquinas calculadoras electrónicas en
la ciencia histórica». Por este suceso, en Novosibirsk estalló todo un
escándalo debido a la conducta inadmisible del futuro Premio Nobel matemático
L. V. Kantoróvich. Esta historia está maravillosamente descrita por S. S.
Kutateladze en el artículo «Leonid Kantoróvich[153], Yuri
Knórosov y el desciframiento automático de la escritura maya»,[v] que
de forma bastante fuerte y justa llama al «desciframiento automático» como «el
modelo más mediocre de la seudociencia».
Leonid Vitálievich Kantoróvich.
En 1969,
la misma atrevida compañía publicó el cuarto volumen, pero a partir de ahí el
asunto se estancó. Todos se hartaron del «desciframiento automático» y este se
perdió del horizonte científico, aunque continuaba vagando por las páginas de
la ciencia popular soviética (véase, por ejemplo, los libros de A. Kondratov).
En los
últimos años de su vida, Knórosov se acordaba a menudo de la historia del
«desciframiento automático» y la describía de una forma mucho más mordaz. Según
él, lo concibieron como un trabajo de prueba del uso de la máquina calculadora
electrónica para trabajar con antiguos sistemas de escritura a base de
escritura ya descifrada, una especie de análogo de la prueba independiente. Es
por eso que Knórosov había pasado sus propias traducciones de los códices mayas
a Novosibirsk. Los resultados eran bastante dudosos y él lo señaló en su
reseña. Sin embargo, el colectivo encabezado por un «estafador de Novosibirsk»
publicó de todas formas estas «traducciones» bajo sus propios nombres. Ellos
firmaron el primer volumen con jeroglíficos mayas y se lo entregaron a Nikita
Serguéievich Jrushchov como una nueva prueba de los éxitos de la ciencia
soviética. No es difícil adivinar que aquel mismo «estafador de Novosibirsk»
era nuestro conocido Evreinov. Durante las décadas posteriores él no perdió su
habilidad, sino que solo aumentó su rango y pasó del nivel siberiano al nivel
internacional.[vi]
Sin
embargo, en aquel entonces, hace más de medio siglo, en los severos tiempos
soviéticos, la situación se veía un poco diferente e, indudablemente, más
triste. Knórosov, que desde hace mucho buscaba la oportunidad de realizar el
procesamiento automático de enormes textos (¡el trabajo de contaduría!) y ya
tenía un programa para tal trabajo en un equipo computacional, se había
alegrado mucho cuando un cierto grupo de matemáticos se manifestó y le propuso
realizar esta tarea. Yuri, entusiasmado, y Viacheslav Ivanov, quien también
estaba interesado en el asunto, concertaron una cita con los «matemáticos» para
proporcionarles materiales relativos a los mayas y explicarles la esencia de la
tarea. El ensayista A. Zholkovsky[154], quien
por algún motivo desconocido (¿sería por curiosidad?) decidió acompañar a
Ivanov a aquellas negociaciones históricas y posteriormente usó este suceso
para crear una de sus historias de memorias[155], narra
lo siguiente:
En el
verano de 1959 tuve la oportunidad de presenciar el momento en que Yu. V.
Knórosov le dio al cibernético de Novosibirsk Ustinov las fotocopias de los
textos en lengua maya. Posteriormente, siguió un sensacional «desciframiento
automático» de esta lengua por parte de Ustinov y sus colegas, su corta y
ruidosa gloria, luego la revelación pública de su trabajo hecha por Knórosov y,
finalmente, el olvido. Pero en ese tiempo no se podía adivinar nada. Había una
«luna de miel» con la cibernética y mi maestro, Viacheslav Vsevolodovich
Ivanov, realizaba el encuentro histórico del gran Knórosov, ya famoso por sus
descubrimientos en el campo del desciframiento de la escritura maya, con los
representantes de la futura civilización electrónica…
En el
despacho de Viacheslav Vsevolodovich estaban Knórosov, Ustinov y yo. Yo había
entrado por otro asunto, pero fui invitado a quedarme para ser testigo de un
acontecimiento muy significativo.
Al pasar
a Ustinov, con un ligero gesto de la mano, un grueso montón de fotografías con
los jeroglíficos mayas, Knórosov dijo:
—De
hecho, estos papelitos en sí me interesan poco. Me interesa algo como una
teoría general del desciframiento. Si se puede, me gustaría decir un par de
palabras…
—Claro,
claro, Yuri Valentínovich, es muy interesante –apoyó Viacheslav Vsevolodovich.
—Pues hay
algo como un signo y un referente. Pero aquí puede haber cuatro casos.
–Bosquejó la tablita con signos más y signos menos predilecta de los
estructuralistas–. Si se conoce el signo y el referente, entonces este caso es
de lingüística ordinaria, por así decirlo. Si se conoce el referente pero el
signo no se conoce, entonces aquí, por así decirlo, nos enfrentamos con algún
tipo de elaboración de terminología y con idiomas artificiales. ¿Qué tal? ¿Por
el momento eso no provoca objeciones?
—No, no,
¡muy interesante!
—Entonces,
con su permiso, voy a seguir.
—¡Sí, sí,
por favor!
—Entonces,
el tercer caso es cuando se conoce el signo, pero no se conoce el referente.
Aquí supongo colocar el desciframiento.
Después
de haber definido el lugar de su propia disciplina, mantuvo una pequeña pausa.
Los oyentes se quedaron con aliento entrecortado.
—Y el
cuarto caso… ¿Pues qué se puede decir aquí?
Mirando
dos signos menos, Knórosov agitó los brazos.
El propio
Yuri Valentínovich, en un texto que me dictó, presentó la situación en su
estilo característico:
Toda una
chusma de Novosibirsk. Muy descarados. Tomaron todos mis materiales. Luego
exigieron el informe del Presídium de la Academia de Ciencias. ¿Había antes un
grupo con este espíritu que se dedicara a la teoría del desciframiento? Todo al
principio era muy pacífico, yo hacía informes y fue más de una vez. Y de pronto
apareció el estafador –como Nanochka[156], que le
robó a usted el «sistema de parentesco de los mayas». Y aquellos, que «se
dedicaban a la teoría», declararon de repente que habían elaborado la teoría de
desciframiento por computación y que podían descifrarlo todo. Y lo principal:
hacían énfasis en su colaboración con departamentos militares. Se llevaron
todos mis materiales –prácticamente como Nanochka. Los estafadores publicaron
un artículo completamente estúpido. El principal estafador era Ustinov. El
eslogan primordial de ellos era «Llévate todo, ya luego vemos qué hacemos con
eso». Escribieron la dedicatoria con jeroglíficos en lengua maya y se lo
regalaron a Jrushov. Sin embargo, este desciframiento no causó ninguna
impresión peculiar en nadie.
Después
de esta historia, Knórosov comenzó a utilizar una definición para semejantes
estafadores de la ciencia: «doctor en ciencias siberianas». Ya no se tenía que
aclarar nada más…
Sin
embargo, aquí lo interesante era comprender a qué estaban jugando en aquel
entonces Ustinov, Evreinov y Kosarev, protegidos por el académico Sobolev, y
cómo estaban distribuidos los papeles. Estos tres se encontraron uno al otro.
Como resultó ser, todo ello estaba vinculado directamente con Yuri
Valentínovich Knórosov e influyó en su destino, así como en el destino de la
ciencia histórica nacional.
Si
tomamos en cuenta el artículo del periodista Dmitri Zhukov publicado en la
revista Ogoniok del 18 de marzo de 1962, este proyecto lo
dirigía formalmente S. L. Sobolev, siendo director del Instituto de Matemáticas
de la sucursal siberiana de la Academia de Ciencias de la URSS. Pero, en
realidad, la tarea de coordinación del proyecto le fue asignada a Y. G.
Kosarev: para aquel momento él prácticamente era el director del Centro de
Cómputo de la sucursal siberiana de la Academia de Ciencias de la URSS. Su biografía
e incluso su carrera científica lucen bastante decentes:
Yuri
Gavrílovich Kosarev (1922-2017)
Matemático
y especialista en computación, profesor, doctor en ciencias técnicas. Uno de
los creadores del Instituto de Matemáticas de la sucursal siberiana de la
Academia de Ciencias con un centro de cómputo, desarrollador de tecnologías de
la información. Creador de la metodología para solucionar tareas
computacionales laboriosas de diferentes esferas de actividad. Participante en
la elaboración del sistema de cómputo Minsk-222 y de su lanzamiento a la
comercialización. Autor del trabajo Introducción al ontocosmismo.
Nació el
12 de enero de 1922 en la ciudad de Kalyazin, en la familia de los militares
Kosarev Gavriil Ivánovich (1894-1979) y Nagornaya-Kosareva Valentina Vasílievna
(1894-1978), médica cirujana militar. En 1940 finalizó la preparatoria. En
1940-1941 estudió en el Instituto de Aviación de Kiev. En 1941-1946, sirvió en
el Ejército Rojo. Desde 1942 hasta 1944 fue técnico superior de la Dirección
Central de Órdenes de la Fuerza Aérea Militar del Ejército Soviético (VVS, por
sus siglas en ruso). Fue desmovilizado en 1946. Participante en el Desfile de
la Victoria.
Carrera
científica
1946-1950
– Facultad de Física de la Universidad de Kiev.
1950 –
maestría en la cátedra de física experimental.
1950 –
trabajo en la Dirección Central del Servicio Especial dentro del Comité Central
del Partido Comunista de la Unión Soviética.
1950-1951
en Kiev y 1951-1959 en Moscú se dedica a la elaboración de métodos y medios
técnicos de desciframiento de mensajes, codificados con la ayuda de máquinas.
1958 – se
vuelve candidato a doctor en ingeniería.
1959-2008
– trabajo en el Instituto de Matemáticas de la sucursal siberiana de la
Academia de Ciencias de la URSS / sucursal siberiana de la Academia de Ciencias
de Rusia en Novosibirsk.
1959-1963
– subdirector del Instituto de Centro de Cómputo.
1963-1989
– director del laboratorio de sistemas de información y lógica.
1971 –
defensa de tesis doctoral con el tema «Síntesis de las estructuras funcionales
de los sistemas de cómputo con relaciones controlables».
1989-2008
– investigador principal del Instituto de Matemáticas de la sucursal siberiana
de la Academia de Ciencias de la URSS / sucursal siberiana de la Academia de
Ciencias de Rusia.
El
siguiente personaje del trío audaz es V. A. Ustinov –aquel ya mencionado
«agente de la KGB»—. Oficialmente era historiador. Su aparición en el proyecto
del «desciframiento automático de la escritura maya» es algo extraña. Y al
mismo tiempo llama la atención que, tanto Knórosov como Ivanov supieran al
menos de la participación de esta «principal» organización de Ustinov en el
«desciframiento con computadoras».
Valentín
Alekséievich Ustinov (1926-1987)
Nació en
el pueblo Voskresenka, de la zona Istrinsky, región de Moscú. Cursó los
estudios como todos y en 1943 se fue al frente; fue mecánico de vuelo y piloto
en el regimiento aéreo del 14.º ejército aéreo, y terminó la guerra con el
rango de teniente. Lo que hizo inmediatamente después de la guerra se quedó
tras bambalinas; solo se sabe que ya siendo capitán del Comité para la
Seguridad del Estado, ingresa a la Facultad de Historia de la MGU, se gradúa de
ella, luego se integra inmediatamente al Instituto de Matemáticas de la
sucursal siberiana de la Academia de Ciencias de la URSS, y de inmediato entra
a la historia por «el desciframiento automático». El propio director Sobolev,
quien indudablemente debía conocer acerca de su servicio y rango anteriores,
«invita» al egresado-historiador de 35 años sin ningún mérito ni talento
particular. Ustinov, cuyo mundo en aquel periodo giraba en torno a la MGU al
lado de I. D. Kovalchenko[157], acepta
moverse de inmediato, posicionándose como un historiador cuantificador oficial
en Akademgorodok, ubicado en Novosibirsk. Es curioso el hecho de que resume
fraudulentamente sus logros en el campo del desciframiento de la escritura maya
usando las frases de Knórosov. Eso se ve en el artículo dedicado a él en
Ogoniok. Lo más horrible es que ya estaba pensando en dedicarse a la escritura
de la Isla de Pascua; es decir, iba exactamente tras Knórosov, adquiriendo los
méritos ajenos y suponiendo francamente que nadie lo iba a notar. ¿O había
alguna razón por la que todos temían notarlo?
En 1962,
Ustinov anuncia la defensa de su tesis de doctorado, cuyo tema era «Algunos
problemas del uso de las máquinas calculadoras electrónicas en la ciencia
histórica» y se trata de los resultados del «desciframiento de la escritura
maya». Esto sucede en la Universidad Estatal de Novosibirsk (NGU, por sus
siglas en ruso), en la Facultad de Humanidades, y provoca un verdadero
escándalo, el cual se refleja en la transcripción de la reunión. S. L. Sobolev,
que toma medidas a tiempo, tapa su nombre con una cinta, ya que él aparecía
como asesor. A. P. Okládnikov, que conocía el trabajo de Knórosov,
inexplicablemente sale de repente a defender al plagiario y declara que su
trabajo «corresponde a los requisitos de las ciencias históricas» y se encarga
de la tutoría… Solo se puede suponer qué lo habría obligado a él, a la persona
que se posicionaba como amigo de Knórosov, a comportarse de una forma tan
obscena.
Pero,
nada les incomoda ni a Ustinov ni a todo el grupo. Simultáneamente, él trabaja
en el enfoque de la historia cuantitativa, superando incluso a I. D.
Kovalchenko con su primera publicación, cuyo absurdo notan todos los que
escriben acerca de dicho tema y entienden la incomparabilidad de los niveles de
estos investigadores y la completa imposibilidad de semejante prioridad.
Probablemente
Ustinov se integró en estas nuevas orientaciones por una tarea práctica: ya en
aquel entonces quedaba claro que era necesario saber detectar la información
oculta con base en un análisis de fenómenos y vínculos que se reflejan en las
fuentes abiertas. Además, la información oculta, según Kovalchenko, «es menos
propensa a sufrir distorsiones subjetivas». Al parecer, le brindaron a Ustinov
estructuras específicas y contaban con tener resultados prácticos reales, no el
infinito plagio y los fraudes. La administración de estas estructuras tampoco
creyó que «su gente en Novosibirsk» sería un plagiario banal.
Después
de fracasar en su tarea en Novosibirsk, Ustinov regresa a Moscú, trabaja en la
MGU e imparte clases de historia. En 1970 defiende la tesis doctoral «El uso de
la máquina calculadora electrónica en investigaciones histórico-sociales» en el
Instituto de Historia de la Academia de Ciencias de Rusia en Moscú. Pero, ni
siquiera se acuerda del desciframiento maya, y solo de vez en cuando publica
artículos acerca de la historia cuantitativa, donde, por otra parte, I. V.
Kovalchenko se reconoce como el líder absoluto.
Finalmente,
se hablará de Evreinov, el generador de esta idea. Sus talentos, en general, ya
quedan claros, pero no está de más narrarlos.
Eduard
Vladímirovich Evreinov (1928-2011)
Edik
Evreinov nació en 1928 en el pueblo Sapozhki (230 habitantes según el censo del
año 1959), de la región Gomelskaya de Bielorrusia. Al parecer, allí mismo
terminó la escuela. Sobre su alma máter, donde estudió el futuro «académico» y
ganador de infinitos premios cósmicos, no se informa nada en ninguna parte. Eso
es más que extraño para la biografía del científico. Pero, aparentemente, debió
tener el título de matemático y haber seguido estudiando o trabajando en alguna
parte. Sin embargo, estos detalles se mantuvieron en secreto; igual que la
aparición de su grado de candidato en ciencias desconocidas. En el año 1957 él
mismo se otorgó el Premio Lenin núm. 2 que le abrió un camino luminoso y se
mencionaba en las páginas de organizaciones bastante decentes. No sé si habrá
que sorprenderse de que entre las listas de los múltiples laureados de los
Premios Lenin (incluyendo elaboraciones secretas) no está y nunca estuvo el
nombre de Evreinov.
Оficialmente,
Edik Evreinov salió a la luz solo a la edad de 31 años en el Instituto de
Matemáticas de la sucursal siberiana de la Academia de Ciencias de Rusia, donde
trabajó de 1959 a 1972. Además, era subdirector. Queda un misterio: ¿de qué
orientación? Es curioso que inmediatamente después de haberse registrado para
trabajar, comenzara la operación del «desciframiento automático de la escritura
maya» que, en gran medida, finalizó con un gran fracaso.
Existe
una tarjeta de resumen de tesis doctoral que se remonta a 1967 y no tiene nada
que ver con los mayas. Habrá que suponer que un tiempo atrás y en algún lugar
él defendió su tesis de candidato, de la que, por otra parte, no quedó ni una
mínima huella. Conociendo los talentos de Evreinov, esto hace tener algunas
dudas en cuanto a la realidad de su existencia. Por otra parte, S. S.
Kutateladze habla bien acerca de las etapas primarias de sus actividades. Sin
embargo, por más que uno se esfuerce, es difícil encontrar abundancia en las
publicaciones científicas de Evreinov; su cantidad es más que modesta. Todas
tienen coautores, y los títulos repiten de 100 maneras diferentes la expresión
«sistemas de cómputo».
Al fin y
al cabo, el director Sobolev se deshizo de Evreinov, que comprometía al
instituto. Pero lo hizo como se solía hacer en aquellos tiempos: promoviéndolo
en el trabajo. Y ahí, al llegar hasta los recursos estatales, el fracasado
descifrador Evreinov se desenvolvió. Sus actividades causaron graves daños al
soporte técnico de computación. Sea como fuere, después de 1972, Evreinov
desapareció de Novosibirsk y trabajó en «laboratorios» no reconocidos. Por lo
visto, se mudó a Moscú. Lo único que se sabe y es fidedigno es que desde
principios de la década de 1970 está registrado como profesor en la cátedra de
informática del Instituto de Ingeniería Electrotécnica de Moscú… Es muy poco
para el ganador del Premio Lenin núm. 2…
Y con el
comienzo de la década de 1990 llegó el momento más brillante del chico del
pueblo de la región Gomelskaya Edik Evreinov, quien logró ganar la confianza de
Boris Yeltsin y obtuvo acceso a grandes sumas de dinero. Eso le aseguró una
vida cómoda hasta la muerte. Por su codiciado estatus, se convirtió en el
fundador de múltiples oficinas de «cuernos y pezuñas» (al estilo de la novela
El becerro de oro, de Iliá Ilf y Yevgueni Petrov) y, en consecuencia, en
presidente, rector, director de una múltiple cantidad de «academias» y
«universidades» extranjeras…
Viacheslav
Vsevolodovich Ivanov recordaba detalladamente los momentos de esta historia
sobre el «desciframiento automático». Además, precisamente él tuvo que luchar
por Knórosov y oponerse al poderoso Sobolev:
Knórosov
[…]dudaba en general que ellos usaran las máquinas calculadoras. Pero Sobolev
los apoyaba. En aquel entonces Sobolev pretendía hacer «bulla». En general fue
una acción tan falsa que, lamentablemente, comprometió la idea misma ante los
ojos de mucha gente; pues la idea era buena y era así como lo quería Knórosov
al principio. Cuando se enteró de que ellos iban a repetir su trabajo, él no
estaba en contra. Pero cuando vio que en realidad no habían hecho nada y
simplemente copiaron y reimprimieron fue algo desagradable…
Generalmente
Knórosov se dedicaba a todo esto con entusiasmo. En aquel tiempo nosotros nos
veíamos mucho porque él iba muy a menudo a Moscú, en particular para conversar
con nosotros, con Schreider, Probst, y pues conmigo, ya que yo, siendo un
«caudillo» de los cibernéticos, de alguna manera u otra participaba en toda
esta actividad. Pero fue un periodo bastante corto. Por diferentes razones,
tanto Schreider como Probst luego se dedicaron a hacer otras cosas, pero para
Knórosov ese lapso relativamente corto fue muy importante. También tenía un
gran programa de Mohenjo-Daro y Harappa. Él esperaba que nosotros nos
ocupáramos de alguna parte de la descripción de sellos en el antiguo Oriente…
Así que
la esperanza de Knórosov de encontrar personas afines y la fe inocente en que
todo giraba alrededor de la pasión por la investigación y el interés en la
ciencia conllevaron a resultados bastante desagradables. Los programas
elaborados por Schreider y Probst, así como todo lo que hizo Knórosov, cayeron
en manos de un grupo inescrupuloso de los llamados «descifradores» de
Novosibirsk. Además, ni siquiera recurrieron a técnicas computacionales, sino
que solo publicaron los datos del desciframiento hecho a mano de Knórosov y lo
anunciaron como su propio «desciframiento automático». Esto ocurrió así:
En enero
de 1961, en el Simposio de Procesamiento de la Información, Traducción
Automática y Lectura Automática del Texto, E. V. Evreinov y V. A. Ustinov
presentaron apresuradamente los resultados de llamado «desciframiento
automático de la escritura maya»[158].
Yuri
Knórosov publicó una fuerte crítica acerca de esta falsificación, en
particular, subrayando que los pretendientes que habían declarado «el
desciframiento automático de la escritura maya» «prácticamente plantearon un
objetivo más modesto: la transliteración de los textos jeroglíficos con letras
latinas (para ser exactos, con el llamado alfabeto “tradicional” maya), sin
intentar su traducción. Los autores, desde luego, conocían el desciframiento de
la escritura maya hecho “a mano” y los métodos que se aplicaron»[159].
Prácticamente
en los mismos días, en el Instituto de Estudios Eslavos de la Academia de
Ciencias de la URSS, en una reunión ampliada del sector de tipología
estructural de las lenguas eslavas, Viacheslav Vsevolodovich Ivanov organizó un
«encuentro» especialmente dedicado a la teoría general de señalización
propuesta por Yu. V. Knórosov en el mencionado Simposio de Procesamiento de la
Información, Traducción Automática y Lectura Automática del Texto.
Para
discutir el problema no solo se invitó a eminentes lingüistas, sino también a
famosos matemáticos que apoyaban las ideas de Knórosov y comprendían la
monstruosidad de lo realizado por la compañía de Novosibirsk. En particular,
nombres como A. A. Reformatski[160] o
L. A. Kaluzhnin[161] eran
significativos para la ciencia. Formalmente se anunciaron los temas
«especiales» de Knórosov para la discusión: la teoría de señalización, la
comunicación, así como la fascinación como su componente. Todos los argumentos
«particulares» se presentaban integrados en la teoría general de Yuri Knórosov,
esto es, «la teoría del colectivo». Se observó que para Knórosov la unión o el
colectivo se presentaba como un sistema diferenciado, que supone la presencia
de un sistema correspondiente de señalización. La lengua se convierte en un
«sistema relativamente independiente» lo cual «crea colosales oportunidades
para su uso». La información sobre el desarrollo de esta reunión y sobre los
temas que se discutirían se publicó inmediatamente[162].
Sin
romper el ritmo, en septiembre de 1961 Knórosov presentó nuevamente sus
trabajos y una ponencia titulada «Sobre el estudio de la fascinación». Esto
ocurrió en la «Reunión científica dedicada al uso de métodos matemáticos en el
estudio del idioma de las obras literarias», organizada por la Facultad de
Historia y Filología de la Universidad de Gorki, conjuntamente con el Grupo de
Lingüística Aplicada y de Traducción Automática del Instituto Físico-Técnico de
Gorki. Los principales puntos fueron brevemente expuestos en el apartado «La
vida científica», en la revista Voprosy Yazykoznaniya[163].
En ese
primer e histórico número de la revista Voprosy Yazykoznaniya del
año 1962, en dicho apartado «La vida científica», se mencionó en dos líneas la
declaración con la cual se había presentado el académico S. L. Sobolev relativa
al «desciframiento automático de la escritura maya realizado en la sucursal
siberiana de la Academia de Ciencias de la URSS», y a «la importancia del
significado teórico de este trabajo».
Alexander Alexandróvich Reformatski.
La
falsificación científica del grupo de Novosibirsk quedaba clara para todos. Sin
embargo, para conservar la imagen de «la ciencia de Novosibirsk», el académico
S. L. Sobolev, que en ese momento era director del Instituto de Matemáticas de
la sucursal siberiana de la Academia de Ciencias de la URSS, en respuesta al
aplastante artículo de Knórosov sobre el llamado «desciframiento automático»,
en lugar de por lo menos tratar de aclarar la situación, envió a la editorial
de la revista una carta de indignación firmada. Allí él acusaba ni más ni menos
que a Knórosov de expresar «una opinión privada» incompetente:
CARTA A
LA EDITORIAL[164]
En la
revista Voprosy Yazykoznaniya (núm. 1 de 1962) se publicó el artículo de Yu. V.
Knórosov titulado «El desciframiento automático de la escritura maya» que
contenía una opinión privada del autor sobre datos preliminares que llevaban un
carácter informativo, sobre el curso del trabajo relativo a la investigación de
los códices de los antiguos mayas con la ayuda de una máquina electrónica
matemática. Este artículo está dedicado a la crítica de trabajos que fueron
realizados en el Instituto de Matemáticas de la sucursal siberiana de la
Academia de Ciencias de la URSS. Yu. V. Knórosov no conoce este trabajo, sobre
el cual escribe y, al parecer, juzga sobre él únicamente por los breves
mensajes informativos preliminares mencionados. Cabe señalar que se le había
presentado la oportunidad de conocer el trabajo, pero él no deseó aprovecharla
y no mostró ningún tipo de interés en el trabajo.
En abril
de este año salen a la luz los primeros tres volúmenes de la investigación y se
preparan para ser publicados otros dos volúmenes. Los que se van a publicar
contienen los códices de Madrid y de Dresde leídos, un catálogo sistematizado
de los signos y un diccionario maya-ruso. Los algoritmos, los programas, los
métodos y también la descripción del sistema forman parte del cuarto y quinto
volúmenes, cuya preparación a la prensa todavía no se termina. Estaríamos
agradecidos con la editorial si se pudiera garantizar una deliberación
científica de los trabajos en las páginas de su revista por científicos
competentes, a los que no se les dificultará previamente conocer los materiales
acerca de los cuales escriben.
Director
del Instituto de Matemáticas
Centro de
Cómputo, sucursal siberiana
de la
Academia de Ciencias de la URSS
Académico
S. L. Sobolev
Mientras
tanto, para consolidar completamente su éxito, V. A. Ustinov decidió defender
su tesis de doctorado con base en materiales del «desciframiento automático».
Él creía que los nombres del director del instituto S. L. Sobolev como asesor
científico y A. A. Lyapunov[165] como
principal oponente solucionarían todos los problemas dudosos. Sin embargo, no
hubo «guerra relámpago»; hubo todo un escándalo. La posición honesta del futuro
ganador del Nobel L. V. Kantoróvich obligó a cambiar todo. Él, por su esencia,
como un firme soldadito de plomo fue el único que se opuso al monstruo unido y
luchó hasta el final, sabiendo que eso no se terminaría así. A pesar de la
presión de parte del servicio principal de Ustinov, el académico Sobolev tapó a
tiempo con una cinta su nombre de asesor en el resumen y en la tesis del
«descifrador», y no se presentó a la defensa vergonzosa. El principal oponente,
el profesor A. A. Lyapunov, también prefirió ausentarse y cuidadosamente pasó
el mensaje de que no tenía una opinión definitiva. Por otro lado, se distinguió
el futuro académico A. P. Okládnikov, el único que conocía bien tanto a
Knórosov como su trabajo. Él al instante se inclinó y le propuso al peligroso
plagiario su candidatura para ser su nuevo asesor científico. Desde luego, como
siempre los documentos de aquellos tiempos (en el apéndice se publica la copia
del protocolo de la reunión) son los que mejor transmiten el dramatismo de los
sucesos. Al parecer Ustinov actuaba de forma bastante descarada. No es
casualidad que Kantoróvich, teniendo mucha experiencia en el hostigamiento de
parte de los «ideólogos» y entendiendo qué podía hacer el astuto «defensor»,
haya tratado de prevenir el golpe presentando una declaración[166] al
comité del partido comunista:
Al Comité
del Partido
de la
sucursal siberiana de la Academia de Ciencias de la URSS
Al
secretario del Comité del Partido, camarada Miguirenko, G. S.[167]
De
Kantoróvich, L. V.
DECLARACIÓN
Pido
examinar el problema sobre la conducta poco partidista de una serie de miembros
del Consejo de Humanidades, que forman parte de la organización del partido
[comunista] de la sucursal siberiana. Se trata de un caso absolutamente sin
precedentes de violación de todas las normas de la democracia soviética y
partidista. Por las propuestas que introduje en el orden del proceso de reunión
(que tenían que ver con pasar la defensa para otra fecha), se aprobó una nueva
resolución que criticaba mi comportamiento y prácticamente me destituía de
participación en la defensa.
La
discordancia completa de semejante decisión de la línea del partido en dadas
cuestiones fue particularmente clara, ya que precisamente en estos días la
revista Pravda (Verdad) publicó artículos para maximizar la calidad de las
tesis y el completo cumplimiento de las normas establecidas en el proceso de
disputa. Me es difícil juzgar quién es exactamente culpable de este extraño e
ilegal acto del consejo y con qué motivos genuinos ha sido provocado. Sin
embargo, me parece que quien debe llevar más responsabilidad es el
miembro-corresponsal de la Academia de Ciencias G. A. Prudenski[168], siendo
el miembro de la reunión más autorizado por su título científico y como la
persona que se expresó de manera más activa y fuerte en favor de esta decisión.
Además, no es el primer y único caso en que se toman acciones indignas para
comprometer mi nombre científico.
Indicaré
brevemente las circunstancias del asunto. El 13 de junio a las 11 horas se
llevó a cabo la reunión del Consejo de Humanidades para la defensa de la tesis
de V. A. Ustinov a fin de obtener el grado de candidato en ciencias históricas.
El tema de la tesis era sobre el uso de métodos matemáticos y máquinas
electrónicas en la ciencia histórica. Este consejo comenzó a trabajar por
primera vez. Tuve oportunidad de participar en los consejos científicos durante
casi 30 años y estoy acostumbrado a que a la hora de defender las tesis se
cumplen exactamente las normas establecidas. Así es como se acostumbra hacer en
el trabajo de los consejos físico-matemáticos y técnicos de la sucursal
siberiana. Me pareció natural que estos principios se aplicaran también para
dicho consejo.
Sin
embargo, en dicha defensa, la legalidad formal de una serie de circunstancias
de inmediato provocó una duda:
En los
ejemplares enviados del resumen de la tesis figuraba el apellido del académico
S. L. Sobolev como asesor. En la defensa de la tesis se aclaró que él estaba
ausente en la disputa y que en general en los ejemplares que figuraron durante
la defensa el nombre de Sobolev estaba tapado con otro apellido. Durante 30
años es la primera vez que me enfrento con semejante caso y por supuesto me
causó una duda.
El
oponente oficial asignado, el profesor A. A. Lyapunov, no llegó a la defensa
(sin ninguna notificación oficial). Mientras tanto, era él quien representaba
el lado matemático-lingüístico importante para dicha defensa. Durante la
defensa se propuso sustituirlo por otro oponente –el candidato en ingeniería I.
A. Poletaev. En semejantes sustituciones se acostumbra que la persona que
sustituye tenga el mismo grado académico, y también que haya un dictamen del
oponente que se negó a presentarse con una fecha reciente. Finalmente, y en
esencia, yo no consideraba a I. A. Poletaev un especialista equivalente en
cuanto a la competencia en el área concreta.
También
me incomodó que unos días antes A. A. Lyapunov me dijera en Moscú que él no
consideraba que el trabajo presentado tuviera una forma conveniente y
recomendaba posponer la defensa (más tarde, A. A. Lyapunov lo confirmó e indicó
que también se lo había informado al defensor).
Finalmente,
como en el consejo (en ausencia de S. L. Sobolev y A. A. Lyapunov) resulté ser
el único especialista en el área de matemáticas y técnica computacional, que
jugaba un papel importante en este trabajo, entonces, sin siquiera conocer los
puntos de la tesis (no me los enviaron), yo no me atrevía a aceptar tal
estimación responsable.
Así que
en cualquier caso está claro que yo tenía razones suficientemente serias,
sólidas y formales, por su esencia, para plantear el problema acerca de la
falta de preparación de la defensa y la necesidad de posponerla. Estas
objeciones fueron expresadas con un tono tranquilo, sin ofender a nadie (véase
la transcripción).
El
consejo debía discutir las objeciones y las propuestas hechas. Él podía
aceptarlas o no estar de acuerdo con ellas.
Sin
embargo, en lugar de eso, el consejo pasó a deliberar una resolución dirigida
contra el miembro del consejo que introdujo las propuestas y violó todas las
reglas de democracia.
Desde
luego, después de esta resolución yo debí dejar el consejo y no pude participar
en su trabajo posterior.
Miembro-corresponsal
Academia
de Ciencias de la URSS
L. V.
Kantoróvich
Kantoróvich
trató de encontrar apoyo en G. S. Miguirenko, una persona honesta y
verdaderamente respetable en la ciencia y en el instituto, quien debería
comprenderlo. Es significativo cómo A. N. Aganbeguyan caracteriza a Leonid
Vitálievich en sus recuerdos:
Leonid
Vitálievich siempre estaba en el extremo superior de esta guerra; él era una
persona muy directa, no era hábil en las intrigas, no sabía organizar un grupo,
incitar a alguien. Siempre hacía todo para lograr lo que quería. Siempre
expresaba sus ideas de una forma directa y por lo tanto era una presa fácil
para los intrigantes, que se aferraban a sus palabras.
En
nuestro instituto él era miembro del Consejo Científico y, en este, era la
«oveja negra». Conservaba los rasgos de la inocencia infantil. Es increíble que
una persona adulta que había pasado por todo fuera estupendamente honesta. Su
criterio principal era una conciencia limpia, clara para sí mismo[169].
Pero el
hábil capitán del Comité de Seguridad del Estado (¡sólo se puede suponer cómo
logró engañar a sus propios jefes en esta poderosa organización!) emprendió un
paso asimétrico: con ayuda de Ustinov, miembro-corresponsal de la Academia de
Ciencias de la URSS, ganador del Premio Stalin, etcétera, etcétera, Kantoróvich
fue ingresado… ¡a un manicomio!
Posteriormente,
Semion Samsónovich Kutateladze[170] hizo
una evaluación a lo acontecido y no se puede estar en desacuerdo con esta. Él
fue quien comentó y preparó la transcripción de la defensa para la publicación
(la transcripción se puede encontrar en el Anexo 4). Además, es el autor del
prólogo de la publicación «de parte de la editorial».
CARTAS A
LA EDITORIAL[171]
De parte
del editor
El uso de
métodos cuantitativos y de computadoras en las investigaciones históricas se
remonta a la primera mitad de la década de 1960, cuando se publicaron los
primeros trabajos de los pioneros de una nueva orientación científica: I. D.
Kovalchenko y V. A. Ustinov, quienes representaban, respectivamente, a la
Universidad Estatal M. V. Lomonósov de Moscú y Akademgorodok (ciudad académica)
en Novosibirsk. A comienzos de los años setenta, cada uno de estos científicos
tomó un camino diferente. I. D. Kovalchenko creó una escuela nacional de
cuantificación, educó a decenas de alumnos, organizó las subdivisiones
científicas de este perfil, inició la realización de conferencias y la
publicación de antologías de artículos relativos a los problemas de
cuantificación de las investigaciones históricas. La actividad de V. A. Ustinov
no era tan masiva y eficaz. Durante varios años, entre I. D. Kovalchuk y V. A.
Ustinov se llevó a cabo una polémica acerca de los problemas metodológicos de
la cuantificación (en particular, estos tenían que ver con el modelo de
procesos históricos). Cabe destacar que el periodo inicial de trabajo de V. A.
Ustinov con el uso de la computadora se asocia con una vaga historia acerca de
la participación de Valentín Alekséievich en el «desciframiento automático de
la escritura maya» (e incluso de su autoría en esta famosa elaboración).
Incluso los «veteranos» del movimiento conocen poco sobre esta historia (en el
mejor de los casos se acuerdan del nombre del verdadero autor que reveló el
misterio de la antigua escritura maya); los cuantificadores más jóvenes saben
mucho menos. Mientras tanto, el desciframiento mediante computadoras en
aquellos años podía convertirse en una enorme noticia científica, una brillante
demostración de las posibilidades de la tecnología electrónica y computacional
para solucionar las tareas complicadas de las investigaciones humanitarias.
¿Llegó a serlo? En febrero de 2004, el consejo de redacción de nuestra
editorial periódica recibió de Novosibirsk un material interesante, que
aclaraba la trama poco conocida de la defensa de tesis de V. A. Ustinov para
obtener el grado de candidato, relacionada con el «desciframiento automático de
la lengua maya». Este material presentaba un gran interés, ya que grandes
matemáticos, historiadores –académicos y futuros académicos– e incluso el
futuro ganador del Premio Nobel (en el área de economía) estaban directamente
relacionados con la defensa mencionada.
Luego
seguía un brillante comentario de S. S. Kutateladze, que continúa siendo
vigente y lo ha sido en todos los tiempos. ¡Ojalá se acuerden de eso quienes se
dedican a la ciencia, y particularmente los que la dirigen!
LEONID
KANTORÓVICH, YURI KNÓROSOV Y EL DESCIFRAMIENTO AUTOMÁTICO DE LA ESCRITURA MAYA[172]
El 2 de
junio de 1962, en Akademgorodok, Novosibirsk, aconteció un rarísimo suceso. El
Consejo Científico conjunto de ciencias sociales de la Universidad Estatal de
Novosibirsk, mediante una votación nominal, criticó el comportamiento de uno de
sus miembros y lo acusó de desorganizar el trabajo del consejo. Solo una
persona votó en contra: el futuro académico y laureado con el Premio Nobel
Leonid Vitálievich Kantoróvich. Se defendía a sí mismo. ¿Qué hizo Kantoróvich?
Interrumpió la reunión en la que debía examinarse la tesis de V. A. Ustinov,
«Algunos problemas del uso de máquinas calculadoras electrónicas en la ciencia
histórica». No voy a resumir el contenido de esta tesis por completo. Solo
destacaré que en el cuarto capítulo de la tesis, según su autor, se había
obtenido un cierto índice que «podía ser usado como un diccionario del léxico
de los antiguos mayas».
Ahora,
desde luego, todos saben que el científico ruso Yuri Valentínovich Knórosov fue
quien reveló el misterio de la antigua escritura maya a la humanidad. El nombre
de Knórosov está a la misma altura que el nombre de Jean-François Champollion.
Los filólogos incluso creen que el desciframiento realizado por Knórosov es más
significativo que el descubrimiento de Champollion debido a que en el caso de
la lengua maya se ausentaban los textos paralelos en lenguas conocidas. Ahora
en Siberia no se acostumbra recordar que en los albores de la sucursal
siberiana de la Academia de Ciencias el «desciframiento automático de la lengua
maya» figuraba entre sus importantísimos logros, y se le hacía propaganda de
forma extremadamente amplia por todo el mundo. Eran los años de atenuación del
peso ideológico y del apogeo de la ciencia en nuestro país. Es suficiente
nombrar los triunfos en el cosmos y el despliegue del sistema VINITI (el
Instituto de Información Científica y Técnica de Rusia). En este marco de
éxitos grandiosos de la ciencia, una «extraordinaria ligereza en los
pensamientos» se introdujo incluso en las cabezas de los dignos esposos de la
ciencia, sofisticados por experiencia. Entre la gente que había creído en las
promesas insignificantes de los aventureros del «desciframiento automático»
estaban S. L. Sobolev y A. A. Lyapunov.
En el
número 1 de la revista Voprosy Yazykoznaniya del año 1962 se publicó un
artículo de Knórosov, «El desciframiento automático de la escritura maya», en
el cual explica que las hipótesis de E. V. Evreinov, Y. G. Kosarev y V. A.
Ustinov «significaban negar la solución de la tarea originariamente planteada»
(estudiar los antiguos textos escritos en una escritura desconocida y en parte
en un idioma conocido) y sustituirla por algo considerablemente más sencillo
(la transliteración sin traducción del texto escrito con signos desconocidos en
un idioma completamente conocido). El encanto de la situación del verano de
1962 consistía en que los serios matemáticos ya habían comenzado a entender en
qué líos estaban metidos, pero no era nada fácil detener la máquina andante.
Así, en el número 3 de Voprosy Yazykoznaniya apareció una breve réplica de
Sobolev que defendía el «desciframiento automático». Sin embargo, en el momento
de la defensa, el apellido de Sobolev, que se consideraba el asesor de Ustinov,
ya se había tapado con una cinta en la tesis. Kantoróvich no se olvidó de
prestar atención a este detalle. Además, habrá que destacar que en el
expediente de la tesis figuraba un comentario positivo de Lyapunov, pero
Kantoróvich anunció al consejo que Lyapunov le había informado en una plática
telefónica que él no tenía un «dictamen positivo definitivo».
¿Por qué
me acordé de esta vieja historia? Por lo menos hay cuatro razones. La primera.
Esta historia es actual. No hay que pensar que el alarde publicitario
desenfrenado del «desciframiento automático de la lengua maya», que finalmente
resultó ser el ejemplo más mediocre de la seudociencia, desapareció en el río
del olvido. Hace poco en un gran simposio internacional, Monumento
Conmemorativo de Kantoróvich: Matemática y Economía, se discutía de forma vivaz
acerca de las raíces de la seudociencia moderna y trataron la historia del
«desciframiento automático». Y tuve que sonrojarme siendo responsable por
errores que no cometí, pues la responsabilidad de los errores pasó a mi
generación por herencia. La segunda. Ni grados académicos ni verdaderos méritos
en la ciencia dan vacunas contra la seudociencia. Cualquiera puede caer. Hay
que estar atento, lavarse más seguido las manos y mirarse desde fuera. La
tercera. Es una mentira que no existe la seudociencia, y que la ciencia actúa
como inquisidora de nuevas teorías, que los jueces de seudociencia luchan por
una ración y un lugar al lado del comedero, etcétera. La historia con la
crítica de Kantoróvich es de mucho aprendizaje. Solo Kantoróvich defendía la
ciencia; los demás miembros del consejo, no. La cuarta. No se puede engañar a
la humanidad: «hay un juez supremo». Kantoróvich (1912-1986) y Knórosov
(1922-1999) formaron parte de la historia de la ciencia mundial. El
«desciframiento automático de la lengua maya» quedó como un pequeño y poco
atractivo episodio de la historia de la seudociencia.
Ustinov
siempre trató de adelantar sus pasos para ganar a quien robaba. Intentaba
publicar los materiales ajenos antes de que lo hicieran los propios autores. Él
contaba con que la defensa de una tesis que describiera los métodos de
desciframiento de la escritura maya marcaría para siempre su autoría. No es
nada casual que el artículo en la revista más leída en el país, Ogoniok,
haya aparecido en marzo de 1962, unos meses antes de la defensa: se tenía que
preparar una opinión pública amplia. Además, el autor del artículo –un típico
escritorzuelo–, literalmente con la ayuda de Ustinov, escribe lo siguiente: «El
último intento de descifrar las escrituras mayas “a mano” se remonta al año
1952, cuando el talentoso investigador soviético Yu. V. Knórosov, después de
muchos años de trabajo, logró definir este sistema de escritura como
jeroglífica y entender algunas frases».
Y a
continuación un caso:
Una vez
le pregunté a Eduard Vladímirovich Evreinov: ¿Cuánto tiempo, en su opinión,
necesitaría la gente si quisiera leer los textos sin recurrir a las máquinas?
—Es
difícil de decir –contestó Eduard Vladímirovich–. Durante 100 años no se ha
logrado leer casi nada y podrían haber pasado otros 100 años con el mismo
éxito. Desde luego, se podría encontrar algún genio solitario que pudiera leer
intuitivamente algunas frases y eso sería todo.
La
monstruosa mentira y el tono mismo de esta publicación que fue encargada a la
revista Ogoniok solo atestigua una cosa: Evreinov, Ustinov y
Kosarev planearon cínicamente y a sangre fría este robo científico, por lo
visto, al haber superado todas las restricciones morales. ¡En el mismo año
1962, el propio D. A. Zhukov publica de inmediato en la editorial Znanie todo
un libro muy popular (80 páginas con imágenes) sobre los «descifradores» de
Novosibirsk y lo titula Las escrituras misteriosas, con un llamamiento
en la portada: «¡Lee, camarada!», ¡y con una circulación de 50 mil ejemplares!
Se necesitaba poseer un recurso administrativo muy poderoso para hacer esto en
1962.
Además,
Ustinov, que se estaba preparando para la defensa de su doctorado, planeó todo
de una forma fríamente calculada: la tesis de Knórosov no contenía la
exposición de la metodología del desciframiento; la monografía fundamental de
Knórosov, que sí incluía el método, para aquel momento aún seguía en una
«preparación editorial» interminable y por una razón desconocida nunca llegaba
a la impresión… Es de sospechar que esta demora se debiera al agente del
todopoderoso servicio, que se apuraba como siempre asegurar su «prioridad».
En 1962,
Knórosov escribe una carta a su amigo Vladimir Kuzmíschev:
Leningrado
2/IV.1962
¡Querido
Vladimir Aleksándrovich!
Me dio
mucho gusto recibir tu carta, ya que llevaba un tiempo sin saber nada de ti.
Por lo que he entendido, escribes acerca de México en un sentido acusatorio. Si
me envías tu trabajo, desde luego, estaré contento y lo veré con gusto (puedes
contar conmigo si se necesita alguna reseña o algo por el estilo).
Un
fotógrafo periodista vino a verme, sacando como 150 fotos en el ambiente de
trabajo, es decir, sentado en la mesa llena de colillas, con botellas vacías de
fondo. Él había exigido que me pusiera un saco en lugar de la bata femenina, lo
que yo acepté.
Mi
monografía, de la que preguntas, apenas irá a la imprenta. Estará allí nueve
meses. Según la editorial, es un plazo natural para la publicación del libro.
Mis planes posteriores se reducen, si es posible, a no hacer nada, lo cual,
como se sabe, es el objetivo de la cibernética. Así que estoy buscando métodos
para la realización automática de las tareas programadas que me encargan.
En cuanto
al desciframiento automático de Novosibirsk, lamentablemente tengo que
constatar que los investigadores del Instituto de Matemáticas y, en particular,
su director académico S. L. Sobolev resultaron ser unos estafadores. Pero su
experimento fracasó: no han logrado hacer absolutamente nada. Para salir de la
situación, reescribieron (conservando los errores tipográficos) una serie de
lecturas de mi viejo folleto del año 1955 y los hicieron pasar por su nuevo
desciframiento automático. No tengo ganas de acusarlos de fraude ya que eso
arroja dudas sobre nuestra ciencia en general. Me quedé callado durante mucho
tiempo, pero finalmente escribí una reseña en la que trato de suavizar los
hechos más escandalosos. La anexo a pesar de que sea insoportablemente
aburrida. Ahora este grupo de estafadores está planeando ir a México, al
Congreso de Americanistas. Como puedes observar, mis trapos viejos pueden pasar
como un traje de gala para algunos académicos.
En
general mis cosas no van mal. El trabajo de desciframiento automático continúa
con éxito. Supongo que recibiremos resultados serios en esta área. Hoy recibí
una invitación de Madrid para participar en una edición conmemorativa de los
400 años del auto de fe (¡!) realizado por Diego de Landa en 1562 (en el que se
quemaron los códices mayas). Yo, por supuesto, acepté encantado.
Te deseo
todo lo mejor a ti y a tu esposa
Atentamente,
Yu. V. Knórosov
Carta de Yuri Knórosov a Vladimir Kuzmíschev, sobre las estafas del
académico Sobolev.
El 11 de
mayo de 1962 es la fecha del último «perfil personal» redactado para Yuri
Knórosov para presentarlo al Departamento de Relaciones Exteriores del
Presídium de la Academia de Ciencias de la URSS, con el fin de viajar al
extranjero. Supuestamente él estaba invitado a participar en aquel mismo
congreso internacional que se planeaba en México en agosto de 1962, y adonde se
preparaban a ir los estafadores de Novosibirsk. De repente sucedió algo
inesperado: sin ninguna explicación, la solicitud formal de Knórosov fue
denegada por la Academia de Ciencias. No fue a México. Y después de eso Yuri
Valentínovich ya nunca más necesitó este tipo de documentos…
Y ahora
ya no es motivo de asombro que en 1963, solo después de la defensa de Ustinov,
finalmente saliera a la luz la publicación tan esperada de Yu. V.
Knórosov, La escritura de los indígenas mayas, que incluye la
descripción de la escritura maya, la metodología del desciframiento, el
catálogo correcto de los signos y las traducciones de algunos textos mayas del
periodo colonial. La información sobre esto y el contenido de la monografía
aparece en el informe anual La escritura de los indígenas mayas (663
páginas), publicado en 1963. Así es como se ve el comentario compuesto por
Knórosov:
La
monografía […] es la síntesis de todos los materiales principales necesarios
para el estudio de los textos jeroglíficos mayas. Aparte de un breve resumen de
la historia y la cultura mayas, en la monografía se incluyen materiales
relativos a la lengua maya de los siglos XVI-XVIII, para ser exactos: textos
históricos, épicos y proféticos, un breve ensayo de la gramática de la lengua
maya (tomando en cuenta los cambios que se han dado desde el siglo XVI hasta el
siglo XX) y un breve diccionario de la lengua maya del siglo XVI. Luego, en la
monografía se da un resumen de los textos jeroglíficos y se exponen
detalladamente los principios del desciframiento de la escritura jeroglífica, y
también se caracteriza en detalle la situación moderna del estudio del calendario
y de los dibujos (que acompañan a los monumentos escritos). En los comentarios
al catálogo de grafemas se indica la lectura de los signos ilustrada con las
lecturas de las palabras y las oraciones por separado; además, se da un resumen
del contenido de los códices jeroglíficos. El trabajo termina con 14 tablas
auxiliares, y la publicación de las inscripciones más fieles (84 tablas) y de
tres códices existentes.
El
objetivo de la monografía es terminar la etapa preliminar de estudio de la
escritura maya (desciframiento) y poner inicio al estudio filológico de los
textos mayas (la elaboración del diccionario del idioma antiguo, el comienzo
del estudio de la gramática de este idioma, la traducción comentada de algunos
textos en particular).
Sin
embargo, la publicación tardía de la monografía tuvo un momento definitivamente
positivo. El autor terminó el resumen historiográfico dedicado a los intentos
de desciframiento de la escritura maya con una evaluación muy negativa de la
actividad de «los doctores en ciencias siberianas»:
[…] el
grupo de investigadores del Instituto de Matemáticas de la sucursal siberiana
de la Academia de Ciencias de la URSS usó los materiales de la presente
monografía e intentó descifrar la escritura maya mediante la máquina
calculadora electrónica. Los resultados obtenidos en gran medida duplican las
lecturas ya publicadas, incluso las incorrectas[173]…
Sin
embargo, incluso este intento de plagio descarado por parte de los matemáticos
de Novosibirsk no detuvo a Knórosov en promover sus ideas innovadoras. Y en
eso, indudablemente, habrá que reconocer el gran crédito de la revista Voprosy
Yazykoznaniya, que en condiciones tan complicadas logró defender las
prioridades científicas y apoyar al genial científico, que no estaba bien
preparado para las intrigas y para la confrontación al robo descarado.
Algunos
investigadores occidentales expresaron reclamos a Knórosov. A menudo fueron
notoriamente infundados. Así, por ejemplo, el líder de la escuela
estadounidense de estudios mayas en la década de 1950 Eric Thompson
literalmente atacó el desciframiento de Yu. V. Knórosov, acusándolo
absurdamente de uso de métodos «marxistas». Eso atestiguaba dos detalles:
primero, Thompson no entendía en lo absoluto qué se entendía por marxismo, y,
segundo, Thompson no entendía en lo absoluto qué era el desciframiento científico
de la antigua escritura. Y esto sucedía tomando en cuenta que el propio
Knórosov, en sus cartas a colegas extranjeros, enviando sus publicaciones, les
pedía que expresaran su opinión, comentarios y críticas. Pero, en esencia, como
resultó ser, no tenían nada que decir. Ni siquiera el todopoderoso Thompson.
Toda esta
historia del «desciframiento automático» de mala fama también causó un enorme
daño a la promoción de las ideas de Knórosov; algunos incluso creyeron que esta
era su metodología y con justa razón la consideraron infundada, pero
asociándola con su nombre. El artículo furioso del mismo Knórosov que revela la
estafa novosibirskiana fue publicado primero en ruso[174] y
pronto en español, en México[175], lo cual
aclaró en general a los colegas extranjeros la complicada situación, que era
difícil entender desde afuera. Por otra parte, uno se queda con la impresión de
que para los «estafadores» de Novosibirsk la metodología del desciframiento
siguió siendo todo un misterio, pues les hacían falta conocimientos
elementales. Conocimientos no solamente de historia sino también de
lingüística, bases de desciframiento y psicofisiología. Como mínimo se tenía
que comprender que, sin estos conocimientos, no era recomendable meterse en el
desciframiento. Knórosov, siendo historiador, a diferencia de aquellos
«doctores en ciencias siberianas», poseía todos estos conocimientos.
La muerte
de la madre
En 1962
llega una triste noticia de Yúzhnoye: la muerte de su madre. Todos amaban a
Alejandra Serguéievna, tantos los hijos como los nietos. Era una persona
especial. Aleksandr Serguéievich recordaba que una vez él, sin avisar, fue a
Yúzhnoye:
La madre de Yuri Knórosov, Alejandra Serguéivna Knórosova.
La abuela
era increíble de por sí. Creo que los niños absorbieron algunos rasgos de ella…
Imagínese, yo venía de Moscú, no había ningún tipo de comunicación, no había
nada, bajé en Járkov, me quedé parado unos 20 minutos, fumé. Y pensé: «¡Por
Dios, aquí cerca está Yúzhnoye, no estará mal pasar por allí!». Me dio tiempo
de cambiar el boleto, subí a un tren, llegué. Esta noche sureña, cigarras,
linternas, oscuridad… Con dificultad a tientas encontré la calle, me acerqué;
allí todo estaba cerrado. De unas persianas pasaba un rayo de luz a través de
una grieta. Ladraba un perrito y, por desgracia, el portón estaba cerrado.
Brinqué la valla, me acerqué y toqué. Desde ahí escuché un gruñido y una voz:
«Yo ya pensaba: qué tonto es Sashka, no se le ocurrirá saltar la cerca». Así
eran las cosas. Siendo honestos, no había emociones en particular. Ella estaba
sentada así en el porche y parecía como si estuviera esperando.
Yuri
estuvo por última vez con su madre en Yúzhnoye en 1961. En aquel verano había
llevado allá a su esposa Valentina y a su hija Katya, de un año de edad. Se
conservaron los recuerdos de Mijaíl, el hijo de Galina Valentínovna, que
contaba: «Valentina Mijáilovna le daba a Katya caviar negro traído de
Leningrado y a nadie más le invitaba a comer. La niña hacía todo lo que quería.
La abuela se ponía nerviosa cada vez que ella tomaba todo sin pedir permiso y
comía con las manos sucias». La madre no aguantó y le hizo un comentario a su
nuera. Así es como describe Mijaíl aquellos sucesos: «Yuri Valentínovich no
estaba en Yúzhnoye cuando su madre le hizo la observación a Valentina
Mijáilovna. Esta urgentemente llamó a Yuri Valentínovich: él llegó, sin entrar
a la casa, se llevó a los suyos por la ventana y se fue sin siquiera saludar ni
despedirse. Desde entonces nunca más fue allá y no mantenía relaciones…» Estas
palabras también las confirma Irina Knórosova: «Él era muy entregado a su
familia, la amaba a morir, y luego mire en qué se ha convertido todo…»
En 1962,
Alejandra Serguéievna falleció. «Él no apareció ni siquiera cuando se murió su
madre –recuerda Mijaíl–. Ya a edad avanzada, encorvada, ella quitaba el hielo
del tejado de la casa. Apenas se había bajado y le dio un derrame cerebral.
Llevé a mi abuela a la casa, le pedí a Yuri Valentínovich que viniera pero no
lo hizo. Tampoco vino para su entierro. Hasta el momento no se lo puedo
perdonar. Tampoco vino para enterrar a su padre…»
¿Qué
podía haber sucedido? ¿Yuri no le perdonó a su madre la observación que le hizo
a su esposa y unas palabras no muy agradables sobre su pequeña hija adorada?
¿Qué más podía haberle contado en aquel entonces Valentina Mijáilovna? ¿O la
situación en general se estaba volviendo tan difícil que él no tuvo valor para
enfrentar esta desgracia? Ya nunca recibiremos una respuesta a esta pregunta…
María Teresa Franco.
El
trabajo continúa
El 25 de
diciembre de 1962, Knórosov entrega un informe acerca de su trabajo durante los
años 1957-1962:
Se ha
realizado el trabajo planeado:
La
entrega a edición de los artículos para el volumen Pueblos de América:
«Poblaciones de México y de América Central antes de la conquista española»
(coautoría con I. F. Jorosháeva y R. V. Kinzhalov) y «Las lenguas y la
escritura de los indígenas de América» (coautoría con S. A. Tókarev).
La
recolección y el procesamiento de materiales sobre el tema «La lengua y la
escritura de la Isla de Pascua»: la elaboración del diccionario rapanui-ruso
básico (con participación de I. K. Fiódorova), los capítulos «Información
acerca de la escritura» y «El desciframiento de los sistemas históricos de la
escritura».
Dos
artículos planificados publicados, y también las reseñas de los libros Aku-aku,
de T. Heyerdahl, y Atlántida, de N. F. Zhirov.
¡Y otros
nueve artículos publicados fuera del plan!
En el
mismo lapso, Knórosov es elegido vicepresidente de la Asociación Soviética de
Amistad con los Pueblos de América Latina, miembro de la Sección de Lingüística
del Consejo Científico relativo al complejo problema de la «cibernética» dentro
del Presídium de la Academia de Ciencias de la URSS, y miembro del Seminario
Internacional de Cultura Maya (Seminario de Cultura Maya, México). En estos
seminarios que se llevan a cabo en Leningrado participa María Teresa Franco,
una figura pública de México que durante mucho tiempo dirigió el Instituto
Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México. Fue ella quien en 1994
lograría conseguir para Knórosov el premio mexicano de mérito más alto: la
Orden Mexicana del Águila Azteca. En 1995, lograría llevarlo a México. Pero
todavía faltaba muchísimo para eso.
Conclusiones
del «desciframiento automático»
Todos los
participantes del «desciframiento automático» siberiano tenían sus propios
intereses muy concretos, extremadamente lejanos de los estudios mayas o de
creación de sistemas de cómputo. A S. L. Sobolev, siendo administrador, le
parecía bastante atractivo semejante proyecto; creía francamente en él y estaba
bajo la influencia de la euforia general en la que se encontraba el país por
los éxitos realmente magníficos de la ciencia soviética de finales de la década
de 1950. El propio Serguei Lvovich ya era uno de los líderes en la integración
de la máquina calculadora electrónica a la ciencia y a la vida. Fue él quien
creó el Departamento de Matemática Computacional en la MGU y contribuyó a la
elaboración de la máquina calculadora electrónica Setun, basada en una lógica
trivalente. Esta idea no fue valorada en aquel entonces y ahora se aproxima a
la computación cuántica.
Pero,
como dice un proverbio africano: «Una vieja mona sabia a veces también se cae
de la rama…» ¿Además, quién de nosotros, por lo menos una vez en la vida, no ha
cometido errores absurdos?
Kosarev,
probablemente, no era tan inocente aceptando el acuerdo del «desciframiento
automático». Como director del Centro de Cómputo del instituto, quizás estaba
construyendo sus propios planes de largo alcance. Kosarev comenzó como un
científico bastante serio con buenos resultados, y terminó de una forma
extraña: promoviendo su propio estudio de «ontocosmismo», que prácticamente
desapareció junto con su muerte, incluso de internet. En el intervalo, Kosarev
se vio envuelto en la historia del «desciframiento automático», que lo
desacreditó como científico. Sumergirse en la cultura maya sin preparación a
veces conlleva resultados deplorables. Pero durante mucho tiempo solo un pasado
militar realmente digno y heroico le sirvió a Kosarev como un instrumento de
protección.
Lo más
probable es que Evreinov, tomando en cuenta su apasionado amor al dinero y al
estatus social, teniendo además los talentos congénitos del famoso estafador
novelesco Ostap Bender, de la obra de Ilf y Petrov Doce sillas,
apuntaba a ser el sucesor de Sobolev en el puesto de director del instituto.
Kosarev y él eran, como dicen los rusos, dos «botas en el par». Pero Evreinov
era más astuto y más descarado. Al parecer, fue precisamente él quien inventó
este resonante fraude del «desciframiento automático» y por lo tanto estaba
extremadamente interesado en que el proyecto tuviera éxito. Por lo visto, su
mentalidad era, en el peor de los sentidos, aritmética, lo cual no funciona en
las humanidades, donde existe un sistema muy severo de pruebas, mucho más sofisticadas
que en matemáticas, y cada conclusión supone el dominio de un gran espacio de
datos y vínculos ramificados. Por eso mismo es imposible recibir el resultado
simplemente remplazando X por Y. Sin embargo, Evreinov estaba francamente
convencido de que nadie notaría que en el desciframiento de la escritura maya
en lugar del nombre de Knórosov aparecería el nombre de Evreinov con Ustinov,
quienes recibirían todos los créditos debidos.
Ustinov,
a diferencia de sus cómplices, era el único que no era matemático y en general
no tenía méritos científicos pasados. Él tenía que esforzarse mucho para
demostrar que valía algo, aspirando a hacer la carrera de
historiador-programador de sistemas. Quien sabe qué es lo que esperaban de él y
qué fue lo que les prometió en su oficina principal de la KGB, a la que
claramente también engañó olímpicamente. Ustinov era un maestro en
mentiras y falsificaciones. Y, comprendiendo eso, el «historiador» trató todo
lo posible de deshacerse de testigos peligrosos. Literalmente pisoteaba a todos
los que estaban enfrente, asustaba, oprimía y quemaba todo lo que se encontraba
en su camino.
Como era
de esperarse, el «proyecto» reventó como una pompa de jabón, revelando toda la
pobreza intelectual de los participantes. Semion Kutateladze, quien fue el
primero en analizar y entender toda esta historia, recuerda: «El académico
Borovkov, un gran especialista en la teoría de probabilidad y estadística, que
cuando era joven trabajaba con el desciframiento (en la subdivisión especial de
Seguridad del Estado) después de mi publicación me comentó que él, siendo
todavía joven, había entendido qué clase de estafadores eran aquellos, cuando
trató de averiguar qué tipo de estadísticas usaron para el desciframiento,
ellos ni siquiera entendieron su pregunta…»[176] Por
otra parte, incluso en las publicaciones científicas populares de los
«estafadores de Novosibirsk», queda absolutamente claro que los autores
conocían realmente muy poco e incluso no entendían sobre lo que informaban con
tanta ambición.
Sin
embargo, todas las organizaciones que tenían que ver con esta historia trataban
de encubrir todo y «olvidar» lo sucedido en Akademgorodok, Novosibirsk… Si no
fuera por el honesto científico L. V. Kantoróvich, que se había aterrorizado
por las ambiciones de Evreinov de llegar a ser director del Instituto de
Matemáticas; si no fuera por cómo él defendía la ciencia, y por lo tanto se
había presentado de una forma tan decidida contra los estafadores, quién sabe
cómo hubiera terminado todo. El académico Sobolev finalmente entendió todo y,
aunque con una cierta tardanza, se deshizo de Evreinov sin mayores comentarios.
Mientras
tanto, la historia misma adquirió el carácter de mito, el cual resume el
sobrino de Knórosov Alexander Serguéievich, que en aquellos tiempos era un niño
y escuchaba las pláticas de los adultos. ¡Los adultos discutían principalmente
acerca de un valiente discurso de Kantoróvich! Al parecer, precisamente eso era
lo importante en los comentarios de los parientes y no la vileza de los
estafadores:
Kantoróvich
lo defendió. Que yo recuerde, la trama era así: una vez hace tiempo tomaron sus
materiales de desciframiento en el Comité para la Seguridad del Estado y
dijeron: «Nosotros mismos creamos la traducción automática». Y debido a eso
comenzaron a defender un montón de tesis. Cuando ocurrió la siguiente defensa,
Kantoróvich se levantó y dijo: «¿Usted sabe lo que está haciendo? ¡Roba,
defiende la tesis y no entiende nada!». En general, Kantoróvich fue el único
que defendió a Yuri y detuvo esta corriente de mentiras. Posteriormente, que yo
sepa, Sobolev ofreció disculpas…
La verdad
es que, trabajando en esta trama, yo no logré encontrar estas disculpas.
Además, es bastante difícil creer en algo así. Pero lo principal es que la
verdad ha triunfado de alguna u otra manera. ¡Qué verdadera es la frase de la
poesía prosaica de Maxím Gorki: «¡Cantamos el canto a la locura de los
valientes!».
Estos
sucesos completamente académicos de la historia del surgimiento de métodos
interdisciplinarios en las ciencias históricas llevaron a consecuencias
bastante trágicas:
Después
de aquella reunión, el doctor en física y matemáticas, profesor, ganador del
Premio Stalin y miembro-corresponsal de la Academia de Ciencias de la URSS
Leonid Vitálievich Kantoróvich de pronto fue acusado… de locura, y también de
«propaganda de ideas seudocientíficas». Es decir, exactamente de lo que él
hablaba durante aquella reunión dramática. Ustinov, usando su posición en la
KGB, se esforzó mucho: informó debidamente a los servicios correspondientes
para quitar del camino al peligroso matemático. Como resultado, Kantoróvich fue
internado en una clínica psiquiátrica[177]. Al
creador de la teoría de programación lineal lo salvó solamente el hecho de que
su hermano Nikolai[178], un
reconocido psiquiatra, hizo todo lo posible y logró desmentir el precipitado
«diagnóstico oficial». Unos días después Leonid Vitálievich fue liberado. En
1975, recibió el Premio Nobel de Economía «por la aportación a la teoría de
asignación óptima de los recursos»…
Pero, en
el destino de Yuri Valentínovich Knórosov todos estos juegos sucios también
dejaron un estigma muy desagradable, que durante mucho tiempo pareció
inexplicable: al parecer, también a causa del capitán de la KGB Ustinov, a
Knórosov le cerraron para siempre la salida al extranjero. Por completo. Si los
estafadores de Novosibirsk y el historiador Ustinov se habían adueñado
descaradamente de la autoría del desciframiento de la escritura maya, entonces,
desde luego, los logros de la ciencia soviética en el extranjero debían
presentarlos precisamente ellos: «los candidatos y los doctores en ciencias
siberianas». En estas condiciones, para Knórosov no quedaba ningún lugar en el
espacio científico… Por lo tanto, justamente a partir del «desciframiento automático»,
el Instituto de Etnografía dejó de discutir sin ninguna explicación y, sobre
todo, dejó de entregar a Yuri Valentínovich las cartas de recomendación que
eran obligatorias para hacer viajes al extranjero. En los tiempos soviéticos
los viajes de trabajo al extranjero comenzaban presentando estas cartas.
Sin
embargo
Los
sucesos dramáticos del desciframiento automático, que le habían costado tan
caro a Yuri Knórosov, se presentan en realidad como un enorme paso hacia la
formación de un nuevo modelo de conocimiento científico. Se trata de las
investigaciones interdisciplinarias sistémicas. Ahora se ha vuelto casi
obligatorio el conjuro de que «en el trabajo se usan los enfoques
interdisciplinarios», y la mayoría de los lisonjeros siguen sin comprender en
qué consiste la esencia de estos métodos. Mucha gente en la actualidad, igual
que en su tiempo el grupito ignorante de Novosibirsk, cree que la buscada
interdisciplinariedad es solamente la integración de métodos instrumentales y
de nuevas tecnologías. Contar en la mente, contar en una columna, con un
aritmómetro, o en una computadora, es solo cuestión de tecnologías. Eso no
cambia la esencia de la tarea y no la hace interdisciplinaria. La
interdisciplinariedad supone principalmente un nuevo tipo de pensamiento del
investigador, la comprensión de la amplitud de las relaciones mutuas en el
sistema investigado. Eso lo pueden hacer únicamente los verdaderos creadores de
teorías (Knórosov era uno de ellos) y no los ejecutores envidiosos como
Evreinov o Ustinov. Hasta ahora muchos no pueden entender esta diferencia y en
aquellos tiempos, a mediados del siglo pasado, la situación general estaba
mucho peor.
Pero aquí
importa otro detalle: la interdisciplinariedad de Knórosov se convirtió en el
verdadero efector que permitió abrir nuevos horizontes en las ciencias
históricas. Lo entendían los innovadores que eran como él y estaban dispuestos
a crear sus propias teorías. En este sentido, precisamente el acto de
Kantoróvich es muy significativo. Por su esencia, el hecho mismo de defender la
victoria de la rectitud y prioridad de Knórosov en la historia del
«desciframiento automático» se convirtió en el reconocimiento oficial del
nacimiento de la época de los métodos interdisciplinarios en las humanidades. Y
uno de los líderes incondicionales de este nivel de estudio de las humanidades
era Yuri Valentínovich Knórosov.
Comprender
la amplitud de las vinculaciones en el sistema investigado obligó a Knórosov a
asimilar los espacios científicos necesarios, a pesar de las reglas aceptadas
en la ciencia de la época (y frecuentemente en la actualidad) de que, si eres
historiador, entonces no debes meterte en la lingüística y en la computación.
El carácter sistémico de por sí se consideraba herejía y absurdo. A los
programadores de sistemas ni siquiera les pasó por la cabeza juzgar a Knórosov,
por ejemplo, por la ausencia de una educación lingüística. Viacheslav
Vsevolodovich Ivanov explicó muy bien el asunto:
Creo que
él llegó por sí solo hasta lo que necesitaba saber de la lingüística. En gran
medida era una especie de ruso autodidacta. Es decir, no es tan importante
recibir una educación sistemática cuando la persona misma sabe qué es lo que
necesita, cuando tiene en la cabeza su propio programa. No me inclino a pensar
que estuviera particularmente interesado en la lingüística teórica y no creo
que haya leído mucho ni que algunas áreas de la ciencia siempre le interesaran
mucho… Al final, la lingüística no es una ciencia sumamente complicada si la
entiendes correctamente, si comprendes cómo está constituida la gramática de la
lengua y cómo está construida la comparación de los idiomas… Su comprensión de
la correlación de los dialectos mayas era bastante científica. Y eso, al fin y
al cabo, es un área muy específica de la lingüística. Creo que el hecho de que
estudiara diferentes idiomas le daba la posibilidad de entender cómo estaba
constituida tal morfología. Él estudió diferentes idiomas y, por lo tanto, a
partir de conocimientos empíricos tuvo una imagen general bastante clara en la
cabeza de cómo estaba construida la gramática, pues su algoritmo del
desciframiento, desde luego, está hecho en una correcta comprensión de la
lingüística. De hecho su comprensión es más clara que la de los mismos
lingüistas de aquellos tiempos.
El doctor
en historia Valery Gulyaev, arqueólogo y alumno de Yuri Knórosov, cree que
precisamente «tal combinación de amplitud y profesionalismo a la hora de
solucionar las tareas científicas planteadas lo llevó al éxito constante en las
investigaciones».
Todos los
que conocían a Knórosov estaban conscientes de que su forma de pensar no era
nada estándar. Ni siquiera sus colegas podían captar siempre su lógica. Es
difícil estar en desacuerdo con una observación sorprendentemente justa de A.
M. Plunguyán:
Para una
comprensión objetiva del carácter específico del pensamiento científico y la
psicología de Knórosov es necesario reconstruir una base mínima de
conocimientos en el área de la lingüística y los métodos del desciframiento, de
los que disponía el desmovilizado estudiante-etnógrafo del tercer y quinto
cursos Knórosov: conocimientos en los campos de la lingüística teórica, español
antiguo, maya, lenguas europeas, arqueología, la experiencia del desciframiento
y mucho más: literatura, contactos personales, etcétera. Es una tarea
complicada y deductiva pero actual de los estudios knorosovianos.
Cabe
señalar que ahora en la comunidad académica se ha vuelto más clara la creciente
necesidad de realizar investigaciones sistémicas interdisciplinarias y
multidisciplinarias. Está claro que la clasificación de las ciencias que surgió
en el siglo XIX, y que se ha conservado en el siglo XX, es bastante condicional
y de ninguna manera responde a los objetivos reales de la ciencia moderna.
El
destino científico de Yuri Knórosov es un ejemplo de la heroica superación de
los marcos rígidos de las tradiciones y de las condicionalidades en pro de la
cognición. Fue uno de esos pioneros de la ciencia que tuvieron que pasar por
muchas pruebas. La mayoría conoce a Knórosov como un científico que descifró la
escritura jeroglífica maya. Sin embargo, el círculo de sus intereses
científicos es mucho más amplio y más fundamental. Él consideraba que el
desarrollo de una «teoría del colectivo» era la tarea más fundamental. Todo lo
que hacía, de una u otra manera, funcionaba para su idea principal.
Precisamente este objetivo prioritario volvería a ser la causa de la mayoría de
sus problemas y un verdadero desafío para la ciencia.
Capítulo
XI
La teoría de la fascinación: desde los brujos hasta la teoría del colectivo
¡A los
futuros descifradores hay que pegarles en el coco […]
Y si estiran la pata, entonces así tenía que ser!
¿Puede
ser casual el interés en los chamanes?
La
primera obra científica de Yuri Knórosov, titulada «Mazar Shamun-Nabi (Algunos
vestigios de las creencias preislámicas entre los pueblos del oasis de
Corasmia)», publicada en 1949, no fue una casualidad ni tampoco una reverencia
dirigida a Tolstóv. En este trabajo, que presenta los resultados de
investigaciones de campo, claramente se percibe que el objeto de estudio era el
fenómeno relacionado con el estado alterado de conciencia, que se manifiesta a
la hora de realizar ciertas ceremonias colectivas. Yuri Knórosov llamará este
fenómeno «la fascinación» o, más tarde, «el encantamiento» tratando de evitar,
a su estilo característico, usar términos extranjeros. Ya desde aquel tiempo a
Knórosov lo irritaban mucho las personas que aspiraban a usar una «neolengua»
seudocientífica empleando palabras «inteligentes» derivadas del inglés. Ni
siquiera se trataba del latín, idioma que nunca estudiaron tales personajes.
Siendo el autor de la «teoría de la comunicación», Knórosov entendía claramente
que el mensaje final de semejante discurso seudocientífico era confundir al
destinatario ocultando los verdaderos objetivos del remitente.
Como se
puede observar en el texto de aquel primer artículo suyo, el practicante
analiza todos los elementos del ritual: la localidad y el lugar donde se lleva
a cabo, el aspecto y el estado de los participantes, las acciones (el descenso
preliminar desde las colinas, giros, etcétera), la forma peculiar de los
movimientos y de la respiración, la tonalidad de los sonidos, el efecto que
causan estos métodos en el estado de los espectadores, así como las sensaciones
propias del observador. La comunicación no verbal siempre fue uno de los temas
centrales de las investigaciones de Knórosov. Ya se han mencionado los
experimentos con la hipnosis: Yuri descubrió las habilidades hipnóticas todavía
en su adolescencia. Se trata de aquella misma hipnosis a distancia que
recuerdan sus sobrinos[179].
Él mismo
indicó la razón por la que aparecieron tales habilidades cuando a petición mía
llenó un cuestionario elaborado por el psiquiatra e hipnólogo Leonid Grimák[180], para
detectar habilidades «paranormales».
Leonid Pávlovich Grimák.
Yo le
pedí a Knórosov llenar un cuestionario a mediados de la década de 1990,
mientras nos encontrábamos en el apartamento de su sobrina en Smolenskaya
Naberezhnaya, en Moscú. El propósito era una investigación mía, iniciada a
causa del rápido crecimiento y expansión de las actividades de diferentes
grupos seudorreligiosos durante el periodo de inestabilidad social y política
general en Rusia en los años noventa. Entonces empecé a estudiar el fenómeno de
la conciencia religiosa. Pero Knórosov ni siquiera me expresó que le interesaba
este problema ni qué lugar ocupaba el tema en sus investigaciones. En aquel
entonces me parecía que Mazar Shamun-Nabi era casi una casualidad en su vida.
En el marco de mi propia investigación «casual», recurrí a todos los «chamanes»
de Moscú y entrevisté a una enorme cantidad de «clarividentes» y «curanderos».
De todos ellos, 99 % resultaron ser unos absolutos estafadores, con mayor o
menor grado de preparación teórica. Knórosov me preguntaba con gran interés qué
estaba haciendo, y cada vez se interesaba por cuáles eran las últimas noticias
de los «campos de brujería».
Pues
bien, Yuri Valentínovich estudió el cuestionario durante todo un día. Sin
embargo, respondió únicamente a dos preguntas, subrayándolas. Y ahora estábamos
sentados en la cocina; comencé a leerle tediosamente las preguntas y a
convencerlo de que me diera sus respuestas. Yo misma las anotaba. Por lo
regular, no coincidían con ninguna de las opciones propuestas.
1.¿Le
gusta cuidar de plantas, hablar con los animales y las aves?
1. No me
fijo en ellos. 2. En ocasiones hablo. 3. Hablo con ellos y los cuido
constantemente y con mucho gusto.
—Me
gustan los gatos y otro tipo de animales.
2.¿Se le
hace fácil realizar trabajos manuales? ¿Le gusta reparar algo en específico?
1. No
aguanto el trabajo manual. 2. Lo hago raras veces. 3. Me gusta mucho realizar
el trabajo manual.
—No
tanto.
3.¿Es
propenso a hacer una limpieza minuciosa en su apartamento incluso cuando está
solo en casa y no espera la llegada de invitados?
1. No
tengo este «lujo». 2. Sí, muy raras veces. 3. Sí, a mi alrededor debe estar
todo ordenado.
—Cada
quien tiene su propio concepto del orden.
4.¿Es
aficionado a algún tipo de arte?
1. El
arte no es mi fuerte. 2. Voy a exposiciones, conciertos. 3. Realizo actividades
artísticas.
—No tengo
tiempo para ir allá.
5.¿Realiza
algún tipo de ejercicios o procedimientos recreativos?
1. No. 2.
De vez en cuando. 3. Regularmente.
—¡Nunca!
Exclusivamente fumamos y tomamos tragos.
6.¿Tiene
periodos de afluencia de alegría «sin razón», una sensación de afluencia
extraordinaria de fuerzas espirituales y físicas?
1. No
conozco esa sensación. 2. Muy raras veces. 3. Bastante a menudo.
—¿Por qué
debería de tenerla?
7.¿Siente
de vez en cuando exceso de calor en sus manos?
1. Eso no
pasa. 2. Raras veces. 3. Regularmente.
8.¿Tiene
una sensación de miedo cuando se encuentra en una gran multitud de personas
desconocidas?
1. Sí,
tengo miedo de esas situaciones. 2. Siento tensión interna. 3. No, eso no me
molesta.
—Ni a mi
gato ni a mí nos gusta eso.
9.¿Tiene
miedo de la oscuridad?
1. Sí,
siempre estoy tenso internamente. 2. Siento una cierta incomodidad. 3. La
oscuridad es lo mío.
—En la
oscuridad los gatos prefieren dormir.
10.¿En
algún momento ha tenido visiones extraordinarias o sueños proféticos?
1. Nunca
ha pasado. 2. He tenido pero en una forma no muy convincente. 3. Sin duda he
tenido.
—Sí, mi
gato y yo constantemente los tenemos.
11.¿Ha
sufrido traumas considerables en su vida o fuertes efectos de estrés?
1. No ha
pasado. 2. No estoy seguro de que fueran fuertes. 3. Sí, me ha pasado.
—En la
infancia jugábamos al críquet. La pelota me golpeó la cabeza. Casi me desmayo,
pero ni siquiera chillé. La consecuencia fue una conmoción cerebral. Desde
aquel momento se me aparecieron las habilidades.
12.¿Se
siente mal por errores cometidos en la vida cotidiana?
1. Sí,
sistemáticamente. 2. Muy raras veces. 3. Nunca.
—Quizás
sólo por no haber matado a alguien cuando se tenía que hacerlo…
13.¿Tiene
periodos de pesimismo sin razón?
1. Muy a
menudo. 2. Raras veces. 3. Nunca.
—¿A poco
hay algo de qué alegrarse?
14.¿Ayuda
siempre a quien necesita su apoyo?
1.¿Por
qué soy yo quien debe ayudar? 2. Si me obligan las circunstancias, sí. 3. Con
mucho gusto, con gran disposición.
—¡Pero
ellos no me lo piden!
15.¿Siente
la necesidad de aliviar el sufrimiento de una persona enferma?
1. No
tengo idea en qué puedo ayudar. 2. Ayudo a los cercanos. 3. Sí, tengo esa
necesidad.
—Si me lo
piden, entonces ¿por qué no?
16.¿Con
qué frecuencia consuela a sus familiares y amigos?
1. Muy
raras veces. 2. A veces. 3. A menudo.
—Regularmente
consuelo a los gatos. Más bien, ellos a mí.
17.¿Con
qué frecuencia usted es objeto de consuelo de sus parientes y amigos?
1. A
menudo. 2. A veces pasa. 3. No necesito que me consuelen.
—Nos va
mal a mí y a mi gato…
18.¿En su
familia ha habido personas que poseían algunas habilidades extraordinarias
(curación, clarividencia, etcétera)?
1. No ha
habido. 2. No estoy muy seguro. 3. Ha habido.
—Todos
son brujos; mi abuela armenia… También mi madre…
19.¿Ha
habido en su vida ocasiones en que, después de haber deseado mucho algo, lo
recibió incluso después de mucho tiempo?
1. Todo
eso ha pasado en un pequeño nivel doméstico. 2. Hubo unas veces en la vida. 3.
Por lo regular, eso suele pasar.
—Como que
no hubo casos…
20.¿Tuvo
en su vida situaciones de mucho riesgo que no le ocasionaron daño?
1. No me
acuerdo de tales situaciones. 2. Tuve pero poco significativos. 3. Sí, varias
veces ha habido situaciones bastante serias.
—Si
llegaban estas situaciones de peligro, indudablemente causaban daño.
21.¿Se
comunica fácilmente con miembros del sexo opuesto cuando claramente no hay
perspectivas sexuales?
1. Si es
necesario, sí. 2. No le doy suma importancia a este momento. 3. Con mucho
gusto.
—Ellas
son las que todo el tiempo se me pegan por algo. ¡Solo entro al instituto y de
inmediato se me lanza todo el viejerío en una turba desenfrenada!
22. Ahora
será una pregunta íntima: ¿Es popular entre las mujeres?
1. Me
hubiera gustado ser más popular. 2. Digamos que tengo un éxito medio. 3. Sin
falsa modestia: sí
—¡Qué
tontería es esa!
23.¿Usted
se disgusta frecuentemente por el ritmo lento del habla de su interlocutor?
1. Eso me
irrita. 2. No me he fijado. 3. Lo tomo tranquilo.
—¿Para
qué tener prisa?
24.¿Con
qué frecuencia sueña que está volando?
1. No veo
sueños de ese tipo. 2. Raras veces. 3. A menudo.
—Yo no
veo sueños en absoluto.
25.¿Usted
cree en presagios?
1. No
creo. 2. Quizás surjan. 3. Creo.
—Pero
¿qué sentido tiene creer en eso?
26.¿Le
gusta la soledad?
1. No me
gusta. 2. No hago un problema de eso. 3. Me gusta.
—¡¡¡NO!!!
27.¿Cree
en el destino?
1. No
creo. 2. Quizás haya algo de eso. 3. Creo.
—Aquí no
importa, creas o no… Se lo dije, los mayas son un asunto peligroso…
28.¿Le
gusta el dinero?
1.¿A
quién no le gusta? 2. Lo tomo tranquilo. 3. Fácilmente puedo vivir con un
mínimo.
—Podía
haber habido más.
29.¿Con
qué frecuencia la gente desconocida o las situaciones domésticas le causan un
ataque de irritación?
1. A
menudo. 2. De vez en cuando. 3. Evito situaciones desagradables.
—Algunas
veces, si es que se me pega algún animal bruto…
30.¿No
cumple a menudo la palabra que da?
1.
Lamentablemente, sí. 2. No creo que sea a menudo. 3. Trato de cumplir la
promesa.
—Si se
promete, entonces hay que cumplir. Nosotros no nos olvidamos de nada; solo lo
posponemos.
Me
asombró más la respuesta a la pregunta sobre la soledad. Yo estaba segura de
que contestaría afirmativamente que le gustaba estar solo. Pero Yuri
Valentínovich, abruptamente, de inmediato, casi con un grito, contestó: «¡no!».
Fue totalmente inesperado. Luego, durante varios días pensé sobre este tema y
me acordé de cuánto se alegraba por los invitados y cualquier tipo de
visitantes. Y de pronto entendí que, en realidad él, una persona aparentemente
rodeada de gente que todo el tiempo necesitaba algo de él, de verdad estaba
terriblemente solo. Eso también lo entendían quienes lo conocían bien, como,
por ejemplo, Viacheslav Vsevolodovich Ivanov:
Tenía
muchas hipótesis […] respecto a diferentes culturas y a su historia […] era una
persona solitaria, porque poseía un intelecto enciclopédicamente amplio. Por
todos lados había personas muy especializadas que no entendían sus grandes
conocimientos, no comprendían muchos de sus resultados en áreas específicas.
Creo que la actitud negativa que él tenía hacia muchos científicos oficiales de
tal tipo era correcta, objetiva y, además, venenosa. Creo que eso se debía a
que conocía a muchos de ellos y sabía que no eran científicos en lo absoluto y
sólo fingían serlo.
Ahora, en
parte, se vuelve más comprensible por qué Yuri Valentínovich había aceptado
contestar a mis tontas preguntas; solo para no quedarse solo. El gato que tenía
era el único amigo que compartía su soledad en el apartamento de San
Petersburgo en los últimos años. Era un gato completamente blanco; se llamaba
Belobandit, que quiere decir «bandido del ejército blanco zarista». Y por lo
visto, en realidad era una gata. Se la había regalado su sobrina Irina. Ella
contaba que él siempre decía: «Es una gata que finge ser un gato».
Pero,
para Knórosov, la reina y la coautora para siempre fue la gata siamesa Asya. Él
exigía que la llamaran «coautora» de la teoría de la señalización.
Las
respuestas al cuestionario dejaron mucho misterio: ¿Fue real esta historia del
golpe con la pelota? No aguanté, pregunté los detalles del golpe y recibí una
respuesta en un característico estilo telegráfico:
Cuando
tenía menos de cinco años, mis hermanos me dieron un golpe en la frente con una
pelota de críquet. No me desmayé y ni siquiera chillé. Para mis hermanos todo
terminó bien, pero yo casi me quedé sin vista. Por cierto, ya sabía leer.
Recuperé la vista, aunque con mucha dificultad. Al parecer, era una especie de
«trauma mágico». Puedo dar una recomendación: a los futuros descifradores hay
que pegarles en el coco. Sólo que no queda muy claro de qué manera. ¡Se puede
tomar un grupo de control para realizar el experimento y si estiran la pata,
entonces así tenía que ser!
Los
sobrinos me comentaron indignados que en el pueblo de Yúzhnoye vivía gente muy
sencilla y nadie jugaba al críquet; ni siquiera sabían qué era. Pero este
juego, en general, es una variante de un juego ruso antiguo que se llama laptá,
que jugaban todos y en todas partes. Además, no hay que olvidar: incluso las
historias más increíbles, que Knórosov contaba con una risita astuta, siempre
resultaban ser verdaderas. Yuri Valentínovich no hizo ningún comentario sobre
su «curandería». Pero los mismos sobrinos insistían en que, teniendo 14 años de
edad, él ya «curaba» a los vecinos en Yúzhnoye, «poniendo las manos».
Hay un
detalle que está completamente claro: precisamente desde entonces Yuri, a su
manera habitual, comenzó a estudiar dicho tema, tanto teórica como
prácticamente. Por lo visto, en Járkov trató de entablar relación con la
escuela de psiquiatría de Platonov. Pero es probable que nadie haya tomado en
serio a Yuri y entonces también por esta razón pasó a estudiar historia.
Además, en esta área se podía solucionar tareas mucho más complicadas que los
temas privados de la psique. Era el camino para comprender cómo los individuos,
con sus intereses particulares y su psique individual, formaban un colectivo
íntegro mediante la realización de objetivos y tareas conjuntos.
Lev Yákovlevich Shtemberg.
En este
sentido, en Moscú tuvo mucha suerte de contar con científicos tales como
Tókarev y Tolstóv, quienes de inmediato sumergieron al estudiante en los
«problemas chamánicos». Al parecer, el primer libro que Tókarev le recomendó
fue el trabajo de Lev Shternberg[181], La
religión primitiva desde el punto de vista de la etnografía. En cualquier
caso, en el inicio, cuando apenas nos estábamos conociendo, Knórosov me dijo
que leyera precisamente este libro y fui a leerlo en la Biblioteca Lenin. Hasta
el momento el resumen manuscrito lo tengo en mi casa. Y esta selección del
«libro de escritorio» no era nada casual. Lev Yákovlevich Shternberg era uno de
los fundadores nacionales de los estudios de las religiones. Fue él quien
describió con más precisión el chamanismo, dándole a este fenómeno un
significado peculiar. Muchas ideas fundamentales en el campo de los estudios
religiosos y de mitología fueron expuestas por primera vez precisamente por
Shternberg, y luego desarrolladas por otros investigadores. Para Knórosov, los
trabajos de Shternberg se volvieron una guía definitiva en sus proyectos.
Incluso en las expediciones a las islas Kuriles que más tarde él organiza, se
concede gran prioridad al estudio de los ainos, aquel grupo étnico sobre cuyas
creencias religiosas Shternberg escribió tanto. Además, a partir de Shternberg
se comenzó el debate sobre la etnogénesis de los ainos[182]; es
decir, sobre el origen de este pueblo, el «más peludo del mundo». Este tema ya
se vuelve un escaloncito para que Knórosov pueda solucionar el problema de la
etnogénesis de los amerindígenas y del poblamiento del continente americano.
Yuri Valentínovich se dedicará seriamente a todo eso en la década de 1980.
Mientras tanto, seguía estudiando las prácticas chamánicas.
Conociendo
el interés especial de Yuri Valentínovich en los modelos de formación del
colectivo, se entiende que aquel viejo proyecto de campo dedicado al estudio
del dhikr sufí dentro de la expedición de Corasmia atrajera a
Knórosov, exclusivamente con el objetivo de descubrir los mecanismos de una
comunicación colectiva específica y prácticamente extralingüística. A. M.
Plunguyán también recuerda que «la problemática del chamanismo era la base de
la teoría de la fascinación». En las memorias del amigo estudiantil de Knórosov
se menciona asimismo que las ideas del «fundador de la neurogenética evolutiva
nacional Serguei Nikoláievich Davidenkov (1880-1961)», al que conoció por la
monografía Los problemas evolutivos y genéticos en la neuropatología,
influyeron en sus puntos de vista… Knórosov literalmente no se separaba de este
trabajo y constantemente discutía las ideas de Davidenkov con quienes podían
comprenderlo. Yuri estaba particularmente interesado en el papel del
«contingente especializado» como organizador intelectual del colectivo
primitivo, incluso en la mitología y en los rituales chamánicos. Los acentos
hechos en el artículo al describir el dhikr chamánico permiten
suponer que, ya desde sus años estudiantiles, Knórosov le daba mucha importancia
a la idea de fascinación y prestaba especial atención al posible «contingente
especializado».
Es
significativo que, a la pregunta de cuál era el recuerdo más vívido sobre
Knórosov, Viacheslav Vsevolodovich Ivanov responde sin dudar que era una
historia sobre un dhikr chamánico:
Quizás la
ciudad de Gorki y su discurso sobre la fascinación. Creo que era de lo más
interesante. A mí de por sí me gustaban más sus reflexiones teóricas generales.
No es porque no fuera interesante lo que hacía con la escritura –yo conocía sus
trabajos publicados, los leía y todo eso me quedaba más o menos claro. Pero sus
historias generales, las historias acerca de los chamanes, desde luego, eran
interesantes. Él me contaba con mucho detalle la historia del chamán de Asia
Central al que los espíritus obligaban a convertirse en chamán y él se negaba a
serlo. A pesar de que el ritual era conocido, la historia era interesante, ya
que él mismo había vivido todo eso, junto con este chamán. Es una historia muy
interesante. Puede que sea lo más interesante que he escuchado de él […]
Generalmente, el carácter problemático del chamanismo siempre se encontraba en
el centro de los intereses de Knórosov y era la base de su teoría de
fascinación.
Muchos de
sus colegas, que tuvieron la suerte de trabajar con él, conocían este talento
especial suyo de construir en la historia una peculiar serie de imágenes que
permitían al oyente participar en los sucesos descritos. Uno tiene la impresión
de que estas «inmersiones» eran una especie de experimento en su desarrollo de
la teoría de comunicación y fascinación. Además, los temas podían ser muy
diversos: el dhikr chamánico, la defensa de Moscú en 1941, la
construcción del palacio en San Petersburgo por Ménshikov, la caída del antiguo
Teotihuacán o los sucesos en Tikal de los mayas clásicos.
Mucho de
lo que en aquel entonces proponía Knórosov claramente iba más allá del marco
metodológico convencional y superaba considerablemente el estado de las
humanidades. En un sentido amplio, sus investigaciones eran
interdisciplinarias, lo cual hasta el momento no se entiende ni se acepta por
todos, y por lo tanto siempre causaba un gran problema para Knórosov. A. M.
Plunguyán recordaba con cuánto esfuerzo fue aprobado en la comunidad científica
el concepto de fascinación, comparándolo con el nuevo enfoque de Vladimir Propp
(por su esencia, de Shternberg) aplicado al mito:
Como
término, la noción misma de fascinación, que yo sepa, apareció por primera vez
en 1959, y luego en un breve artículo en Voprosy Yazykoznaniya (núm. 1, 1962).
Las evaluaciones de su significado varían desde una opinión entusiasta de Y. M.
Lotman y de una serie de especialistas en las áreas de filología y culturología
hasta las opiniones reservadas e incluso negativas de parte de biólogos,
genéticos e investigadores de la teoría de la información. Para mi sorpresa,
las objeciones más argumentadas salieron de parte de los teóricos de la
publicidad. En 1946 ocurrió algo muy importante para nosotros: la publicación
del trabajo del fundador del método comparativo-tipológico en folclorismo y uno
de los precursores del estructuralismo y de la semiótica Vladímir Yákovlevich
Propp, titulado Las raíces históricas del cuento. Este trabajo de Propp era el
desarrollo posterior de su Morfología del cuento del año 1928, que había
revelado la estructura de los cuentos mágicos de hadas: después de la
publicación de su traducción en Estados Unidos, este problema se volvió uno de
los objetos más populares de investigación del folclorismo y culturología del
siglo XX. Las ideas de Propp influyeron directamente en el desarrollo del
estructuralismo y la semiótica.
Es
curioso que el mismo Knórosov no considerara a Propp como «un creador de
conceptos», decía que este autor únicamente relataba lo ya conocido.
Hacia la
teoría de la señalización
Sea como
fuere, los métodos de Yu. V. Knórosov rompían constantemente los esquemas
acostumbrados en historia, arqueología, semiótica y epigrafía maya.
Regresando
a la «entrevista acerca de la teoría general de la señalización» propuesta por
Yu. V. Knórosov, en una reunión ampliada del sector de tipología estructural de
las lenguas eslavas en el Instituto de Estudios Eslavos de la Academia de
Ciencias de la URSS, es mejor presentar el texto del discurso que da Knórosov
en este evento publicado por M. I. Burlakova[183].
ENTREVISTA
ACERCA DE LA TEORÍA DESEÑALIZACIÓN[184]
Una señal
es solo tal efecto, cuya naturaleza física de ninguna manera está relacionada
con la reacción a este efecto. La ruptura de este vínculo todavía se observa en
la materia inanimada, en los fenómenos de catálisis, pero allí no alcanza su
máximo potencial. Debido a todo eso, Yu. V. Knórosov propone considerar posible
el intercambio de la información mediante señales solo en la naturaleza viva.
La señalización en la naturaleza viva aparece bastante temprano, antes de la
división en plantas y animales (la señalización en el sistema dual, relacionada
con la reproducción).
La
señalización depende de aquel sistema para el que trabaja. Esta dependencia
puede ser puesta en la base de la clasificación de los sistemas de
señalización.
Los
sistemas en la naturaleza viva pueden presentar 1) el organismo y 2) la unión.
Los sistemas diferenciados surgen ya en el nivel celular. Luego aparecen los
sistemas integrados (se desarrollan los multicelulares).
Todos los
sistemas diferenciados pueden ser divididos en tres grupos:
1. El
sistema dual, cuando todo el conjunto se divide en dos subconjuntos que se
encuentran entre sí en relaciones determinadas. Cualquier célula del
subconjunto de un sexo que llega hasta el ámbito del efecto de la célula de
otro subconjunto (es decir, del sexo opuesto) comienza a dirigirse hacia la
fuente del impacto. Aquí la señalización obtiene por herencia el mecanismo del
efecto producido en la naturaleza inanimada.
2. La
comunidad ecológica. Aquí es posible la unión de los seres vivos de diferentes
tipos en un solo sistema. La unión se define por las condiciones ecológicas.
3. La
unión de los seres vivos de un solo tipo con el fin de conseguir alimentos,
defensa, etcétera.
El
sistema dual se conserva en todos los otros tipos.
La
señalización en la comunidad ecológica y en la unión está ampliamente
desarrollada.
La
dependencia del tipo de señalización del sistema que presta servicios se ve
particularmente mejor en el ejemplo de las peculiaridades de señalización en el
marco de la unión. En los cordados, aquí puede haber tres tipos:
а) los
vínculos individuales (el tigre con la tigresa durante la crianza de la cría);
aquí la señalización es la más pobre;
b)
«harén» (gallos liras, gallinas, etcétera); surge una especialización de las
señales (algunas señales son características solo para machos, y otras, para
hembras);
c) la
unión mixta (formó la base de la comunidad humana); la señalización no adquiere
tal tipo de especialización (el macho y la hembra tienen un vínculo paritario).
En cuanto
a dicho sistema, las señales transmiten un conjunto de situaciones parecidas.
La señal de los animales es concreta. Esta puede darse exclusivamente en una
situación actual: el gallo no puede contarle a la gallina sobre la preocupación
que tuvo ayer. Estas señales no forman sistemas, no están relacionadas entre sí
(compare el ronroneo y el maullido de un gato). Pero las señales ocupan un
lugar estrictamente definido en el sistema de «señal-acción». Sin embargo, en
los animales ya se observa el proceso de conversión de estas señales mixtas en
un sistema con un cierto grado de organización.
Las
señales 1) comienzan a dividirse, a cambiar de forma para indicar semejantes
situaciones y 2) se unen, aparecen las conexiones de las señales. Así, la señal
de preocupación de las gallinas se divide en cuatro señales, que designan el
peligro lejano y cercano, de halcón y de persona. La señal de llamamiento, a la
hora de duplicarse, adquiere el sentido de mandato categórico. Las gallinas
tienen hasta 10 señales elementales. De estas se forman aproximadamente 20
señales. El sistema es extremadamente económico.
El humano
tiene toda una fila de señales que expresan acciones. Esta fila parte de alguna
situación en concreto. El mensaje puede ser enviado independientemente de
cuándo sucedió exactamente el acontecimiento. Por lo tanto, la persona tiene un
sistema de señales que adquiere una independencia relativa de situaciones
concretas. Surge una imposibilidad de distinguir las frases, ya que aparece la
posibilidad de combinar las señales tomando en cuenta las reglas del sistema de
señalización y no las situaciones concretas. No solamente se puede decir «El
lobo se comió a la liebre», sino también «La liebre se comió al lobo». Mediante
la lengua se puede describir las situaciones que realmente existen, las
situaciones que son posibles y hasta las situaciones que no pueden existir por
definición. La conversión de la lengua en un sistema relativamente
independiente crea enormes posibilidades para su uso.
La
segunda base de clasificación de los sistemas es el sistema mismo, la cantidad
de elementos que entran en relaciones funcionales entre sí, el grado de
complejidad y de organización del sistema. Los sistemas más perfectos son
aquellos que poseen una cantidad media de elementos y tienen un cierto desorden
en el sistema que le permite desarrollarse.
La
tercera base de división de sistemas de clasificación tiene que ver con la
velocidad de desarrollo del sistema de señalización y con la dirección de este
desarrollo. Al alcanzar un determinado estado, el sistema cambia abruptamente
la dirección y la velocidad de su desarrollo. El mismo desarrollo del sistema
de señalización depende de cambios que puede sufrir el sistema al que prestan
servicios.
La
clasificación de las señalizaciones puede darse tomando en cuenta el referente,
es decir, tomando en cuenta qué es lo que se transmite mediante la señal
exactamente. Aquí es probable una amplia gradación desde el estímulo, donde
este y el referente se vuelven uno solo, hasta la ruptura entre el referente y
la señal, como en la lengua, cuando se observan casos con un referente
ficticio.
Los
sistemas de señalización pueden ser clasificados según la onda portadora y la
modulación de la señal. Por ejemplo, la señal óptima puede ser transmitida en
la onda dentro del espectro visible y también dentro de su parte invisible.
Desde el
punto de vista pragmático, los sistemas de señales se dividen de la siguiente
manera:
1) De
parte de quién y a quién se transmite el mensaje. Aquí puede haber diferentes
combinaciones del destinatario y el remitente, ellos pueden estar separados en
el espacio y el tiempo y sus papeles de emisor y el receptor pueden quedar
permanentes o cambiarse mutuamente.
2) Si el
receptor logra entender la señal o se necesita algún tipo de desciframiento.
3) ¿Por
qué motivos se transmite la señal? El objetivo del mensaje.
Junto con
todo eso, Viacheslav Vsevolodovich Ivanov señaló que también es necesario
estudiar la lengua como herramienta de gestión. Yu. V. Knórosov respondió que
aquí se programa la conducta de la persona. La persona realiza una serie
determinada de acciones con un objetivo final: será una operación. La
posibilidad de escoger una operación de un grupo correspondiente de
operaciones, según Yu. V. Knórosov, se llama hipóstasis. La hipóstasis se
define por la relación que tiene una determinada persona con otros miembros del
colectivo. La personalidad es una combinación de hipóstasis; esta se define por
un conjunto de relaciones de una persona con su colectivo. La cantidad mínima
de hipóstasis para una persona moderna es de cuatro. Cada hipóstasis plantea un
programa correspondiente de conducta. Entre estos programas surgen relaciones
de jerarquía. Para criar una personalidad, por un lado se usan modelos, es
decir, personalidades a las que se necesita imitar y, por otro lado,
instructores, que solo explican qué se debe hacer y de qué forma.
Para
lograr cumplir las instrucciones o los mandos, hay que superar obstáculos de
dos tipos: 1) las interferencias en el canal de conexión, y 2) las
interferencias en el analizador del receptor mismo (por ejemplo, si este está
configurado para otro programa). Por lo tanto, a la nueva información
introducida debe agregarse el ruido en el analizador que podría dificultar la
realización de otros mandos y de esta manera podría crear condiciones
favorables para la percepción de esta información en particular. A este ruido
en el cerebro Yu. V. Knórosov propuso llamarlo «la fascinación». Usualmente la
fascinación se combina con la información en una sola onda portadora.
Raras
veces estas se usan de forma consecutiva (en las sesiones de hipnosis).
Comúnmente la fascinación usa ritmos muy complejos para que no haya adicción en
el analizador. El último método de clasificación propuesto por Yu. V. Knórosov
está basado en la correlación entre la información y la fascinación.
En los
sistemas acústicos de señalización destacan los siguientes tipos de
fascinación:
1. El
habla monótona del locutor (máxima información, mínima fascinación).
2. El
habla intencionalmente entonativa.
3. La
recitación: el equilibrio aproximado entre la información y la fascinación.
4. El
canto: el predominio de la fascinación.
5. La
música instrumental: no hay información, solo fascinación.
Para los
sistemas ópticos los tipos de fascinación son:
1. Fuente
del libro.
2.
Escritura de la persona.
3.
Publicidad.
4.
Pintura sobre tabla.
5.
Ornamento.
En
septiembre (23-27) del mismo 1961, Knórosov presentó nuevamente sus
conclusiones y expuso la ponencia titulada «Sobre el estudio de la
fascinación». Viacheslav Ivanov fue quien lo invitó a este evento y Knórosov
aceptó ir con gran alegría. Todo ocurrió en la «Reunión científica dedicada al
uso de métodos matemáticos en el estudio del idioma de las obras literarias»,
organizada por la Facultad de Historia y Filología de la Universidad de Gorki
N. I. Lobachevski, el Grupo de Lingüística Aplicada y Traducción Automática del
Instituto Físico-Técnico de Gorki y la Casa de los Científicos de Gorki. Yuri
Valentínovich Knórosov abrió la quinta reunión con su informe. Los puntos
principales de este fueron publicados casi inmediatamente en la revista Problemas
de Estudios Lingüísticos[185].
El
espíritu de una reunión tan histórica en Gorki se transmite parcialmente en los
recuerdos de Ilya Revzin, miembro de la escuela semiótica de Moscú que en aquel
entonces asistió, según él, principalmente para escuchar a Kolmogorov[186]. En
aquellos años todos creían de una forma romántica e inocente que las
matemáticas eran el futuro de toda la ciencia.
Me parece
que la reunión dedicada a la poética matemática en Gorki se llevó a cabo
después del congreso matemático. Recuerdo firmemente que fue en octubre, pero,
según yo, era después del congreso en junio. En cuanto al espíritu y al
programa, era algo muy semiótico. Desde luego, eso se debía a la personalidad
de Viacheslav Vsevolodovich, quien organizó la conferencia y personalmente
presentó cuatro informes. A favor de tal datación también se atestigua el hecho
de que en la reunión estaba Ira Sevbo, mi aspirante del sector 10 (por otra
parte, también podría haber sido mucho antes de que ella fuera aspirante).
Pero si
esto fue así, entonces no logro entender por qué en Gorki no había nadie del
sector excepto yo. Viacheslav Vsevolodovich trabajaba todavía en el Instituto
de Mecánica de Precisión e Ingeniería Informática S. A. Lebedev. También había
gente de Moscú: V. Y. Rozentsveig, A. Zholkovsky, Y. Scheglov; de los
matemáticos: Isya Yaglom, así como A. Projorov y N. Rychkova (los
investigadores de Kolmogorov). De Leningrado estaban Yu. V. Knórosov y Gera
Tseitin. No me acuerdo de los demás. Zaretski apareció en medio de la
conferencia. Lo conocí en el comedor del comité regional del Partido Comunista,
donde nos dejaron pasar por la extraordinaria representatividad del evento: dos
académicos, para ser exactos A. N. Kolmogorov y N. I. Konrad, quien, la verdad,
se había ido en medio de las ponencias.
Toda la
conferencia estuvo realmente adornada por la personalidad de Kolmogorov. Él no
se comportaba en absoluto como los académicos filólogos. Llegaba a cada
ponencia, las escuchaba todas, comentaba cada una de ellas, hacía preguntas.
Por una observación casual quedó claro que él había notado muy bien la ausencia
de alguien en una de las sesiones. Le gustaba mucho estar en Gorki y, al
parecer, solo Knórosov le inspiraba fuertes antipatías. Por otra parte, la
antipatía era bastante recíproca. El genial Knórosov ya desde entonces había
sentido una falta de seriedad de la escapada matemática en el área de las
humanidades, aunque por fuera los papeles estaban distribuidos de manera
inversa: el autodidacta Knórosov se enfrentó con un científico de corporación,
quien oponía un carácter metódico, una profundidad y, lo principal, una gran
perspectiva, a las «vagas revelaciones» de Knórosov. Desde luego, estoy
expresando la evaluación actual de lo que ocurrió: en aquel entonces yo estaba
por completo de lado de Kolmogorov. Cuando Knórosov expuso su teoría de
fascinación, mientras Kolmogorov, sin aceptar el término mismo, alteraba de mil
maneras la palabra, yo compartía completamente su racionalismo (expuse el lado
fáctico de debate bastante objetivamente en un informe que escribí. Este
informe, cuya gran parte está dedicada a las ideas de Kolmogorov, a las
réplicas de Kolmogorov, a las conclusiones de Kolmogorov, transmite muy bien mi
estado de ánimo en aquellos tiempos. Por cierto, este informe, mi obra más
citada, es un hecho bastante significativo desde el punto de vista de lo que se
dirá en La conclusión). Para ser justos, cabe señalar que Yura Scheglov en
aquel entonces también ya tenía una posición analógica a la de Knórosov.
Debo
decir que hasta la fecha siento un gran interés en las conclusiones teóricas
generales (de la poética y la lingüística en general, e incluso más
ampliamente, de la teoría de modelización de la persona) que hizo Kolmogorov en
sus estudios; aunque sus análisis poéticos concretos (en contraste con los
análisis que hizo Viacheslav Vsevolodovich, como si siguiera sus recetas)
definitivamente no me gustan[187]…
En pocas
palabras, después de todo el entusiasmo resultó que los métodos matemáticos en
las investigaciones de humanidades poseen un diapasón específico, angosto y
lineal de uso. Esto también se evidencia en el hecho de que Kolmogorov no
entendía en absoluto el tema que presentaba Knórosov, lo cual se percibe
incluso en una réplica no muy comprensible e irrelevante de Kolmogorov, que
destacó Revzin[188] en
una breve información acerca del contenido del informe.
Por
fascinación el ponente entiende tal acción de una señal en la que la
información anteriormente recibida se borra por completo o parcialmente. En
particular, el ritmo posee este efecto fascinante. Como es sabido, el cerebro
produce una protección antirresonante, por eso es interesante observar en qué
líneas se está superando esta protección antirresonante. El orador examinó las
siguientes posibilidades:
a) actúan
tres series de estímulos, por ejemplo, la repetición uniforme de sílabas
tónicas y sílabas átonas, la repetición de rimas, la repetición de formas
estróficas;
b) el
poeta se aparta conscientemente del esquema métrico planteado;
c) se
emplean desaceleraciones y aceleraciones.
Luego, el
orador recurre al desarrollo histórico de la fascinación y destaca las
siguientes etapas: 1) la presentación separada de las señales fascinantes e
informantes; 2) la repetición de la fascinación en cada señal; 3) las unidades
de la fila fascinante no coinciden con las unidades de la fila de señales. El
orador ilustró este pensamiento tomando como ejemplo el desarrollo de la música
instrumental, el canto y la poesía mediante el sincretismo primitivo. En el
final del informe, Yu. V. Knórosov se enfocó en lo que él llamaba «la
fascinación semántica». Él cree que la falta de claridad y la ambigüedad de la
descripción funcionan como una poderosa herramienta fascinante. El arte de por
sí comienza desde la fascinación semántica, desde aquel momento en que el
hombre hizo el gran descubrimiento de la posibilidad de la invención. Los
acontecimientos inventados y las personalidades imaginarias sirven como medios
de la fascinación semántica.
En cuanto
a la primera parte del informe de Yu. V. Knórosov, A. N. Kolmogorov notó que el
efecto hipnótico del ritmo es un fenómeno conocido: toda una fila de teóricos y
poetas hablaban acerca de la «magia» del poema. Sin embargo, en general la
cultura europea produjo una percepción más intelectual del ritmo. La lectura de
un poema es una actividad intelectual y eso se demuestra al menos por el hecho
de que en el sonido físico del habla las cesuras, por lo regular, no están
designadas, mientras que ellas juegan un papel importante en la percepción de
un poema. Se puede decir lo mismo acerca de los acentos, cuya naturaleza es
bastante heterogénea. Otro ejemplo de intelectualización puede ser la rima de
Vladimir Mayakovski.
Desde sus
tiempos estudiantiles, Knórosov soñaba con solucionar el problema principal:
¿cómo la comunidad zoológica se transforma en un coherente colectivo humano, es
decir, en un sistema en desarrollo? ¿Qué lugar ocupa en todo este proceso el
«contingente especial», que es el chamán o su sucesor? ¿Qué papel en todo eso
se le asigna a las señales? Viacheslav Ivanov recordaba lo siguiente:
Él
necesitaba el chamanismo como parte de un cierto concepto general. Ahora, él
mismo, Valya Bérestov, en menor medida, y Lev Nikoláievich Gumilióv hablaban
algo acerca de sus estudios conjuntos, era algo como un seminario de Knórosov
absolutamente cerrado para el público y sobre el cual todos callaban –y hacían
bien. El tema del seminario era «Las comunidades cerradas como männerbund
tradicionales y partidos políticos». Knórosov me contó brevemente acerca de los
resultados y dijo que al discutir sobre las diferentes alianzas de hombres,
asociaciones como los jesuitas etcétera, llegaron a la conclusión de que hay
dos formas de organización más perfectas. Una de ellas era el partido
bolchevique; la otra eran los mormones de América. Me acordaba a menudo de eso
en América porque hasta ahora, realmente, se sigue creyendo que los mormones
son una organización exclusivamente eficaz.
Tratemos
de observar el camino de formación del concepto central de Knórosov: desde la
aparición de la señal hasta el colectivo.
Cuando
Yuri era joven, no solamente le interesaban los enigmas de la historia, sino
también los problemas de la hipnosis y la psiquiatría. Si tomamos en cuenta el
círculo ya definido de sus intereses científicos, es evidente que él ya conocía
los temas clave que estudiaba el psiquiatra Vladimir Béjterev, el cual proponía
que los historiadores y los sociólogos juntos prestaran atención a estos temas.
Su argumento era: «De lo contrario, toda una serie de fenómenos históricos y
sociales recibe una explicación incompleta, insuficiente e incluso
probablemente incorrecta»[189]. Los
temas acerca de la conciencia colectiva y la formación del individuo, que por
lo visto influyeron mucho en Knórosov, se examinan en los trabajos publicados
por V. M. Béjterev en el umbral de siglos XIX-XX[190].
Sea como
fuere, terminando en 1938 la preparatoria de medicina, Yuri Knórosov soñaba
seriamente con continuar sus estudios en la Facultad de Medicina de la
Universidad de Járkov con el alumno de V. M. Béjterev, quien también era
psiquiatra y neuropsicólogo: Konstantin Ivánovich Platónov, fundador de la
escuela de psicoterapia que hizo una gran aportación al entendimiento de la
esencia de la hipnosis. Sin embargo, inesperadamente se dedicó a la historia.
Bajo la
supervisión de S. A. Tókarev, Yuri comenzó a especializarse en el tema de la
«religión primitiva», y en la expedición de Serguei Tolstóv ya en la práctica
estudió el dhikr chamánico, que se convirtió en el tema de su
tesis de maestría.
Vladimir Mijáilovich Béjteriev.
Pero está
absolutamente claro que en aquel entonces Yuri ya no estaba interesado tanto en
la etnografía tradicional como en la función y evolución del cerebro humano en
los estados alterados de conciencia y las manifestaciones de la psicosis
religiosa colectiva. Él observaba el dhikr con el sosiego de
un psiquiatra, sin caer en los trucos evidentes del chamán con los cuales aquel
esperaba someter y asustar al estudiante. Se percibe que Knórosov ya conocía el
artículo de V. M. Béjterev, «El papel de la sugestión en la vida social», donde
el genial psiquiatra analiza detalladamente los casos, conocidos en la
historia, de la histeria religiosa masiva, alucinaciones y epidemias
psicopáticas, así como la conducta humana en las prácticas religiosas comunes.
Sin
embargo, como lo muestran los recuerdos de Knórosov y de sus contemporáneos,
así como también el análisis de los documentos de aquellos tiempos, siendo él
estudiante del tercer año (y, sin embargo, un investigador hecho y derecho) en
el año 1943, se acercó a otro problema. Su principal objetivo era elaborar la
«teoría del colectivo», que suponía la revelación de las leyes de acuerdo con
las cuales surgía, se desarrollaba y se organizaba la comunidad humana.
Nuevamente vemos signos de que Knórosov recurría a los trabajos de Béjterev, en
particular, a la publicación El objeto y las tareas de la psicología
popular como una ciencia objetiva[191]. En
ella, Béjterev polemiza con A. Kopelman[192], quien
usa el término «colectivo» para designar la «unidad social» o una multitud de
«unidades en los pueblos civilizados», y por el colectivo entiende «cualquier
unidad grupal consolidada con el proceso de establecimiento de la cohesión
psíquica que ocurre dentro de ella», «la unión de las psiques», «que forman un
único alma colectivo»[193]. En
cambio, Béjterev se adhiere al concepto generalmente aceptado de «sociedad»,
que según su definición supone «un vínculo interno entre las personas». El
debate relativo a esta idea resultó ser productivo. Así, Jung muy pronto tendrá
la idea de un «inconsciente colectivo» (este término se empleará en 1916, en el
artículo «La estructura de lo inconsciente»). Un poco más tarde, Gumilióv
elaborará la «teoría pasionaria de la etnogénesis» o «teoría de la
pasionariedad» como un factor que impulsa la historia[194].
Yuri
Knórosov tampoco dejó sin atención los debates de los psiquiatras, pero lo
aplicó a la «teoría del colectivo». En sus reflexiones, partía de los ejemplos
de los männerbund tribales, los cuales, a medida que se
desarrollaba la civilización, se transformaban en grupos cerrados que
pretendían tener poder y manipulaban a su pueblo mediante diferentes
psicotécnicas y métodos comunicativos. Como escribe V. M. Béjterev,
Valeri Pavlóvich Alekséyev.
entre las
tareas de la psicología colectiva debe entrar la detección de cómo en una masa
de personas que componen una comunidad se manifiesta el elemento emotivo, es
decir, el estado de ánimo y las afecciones, la susceptibilidad colectiva; cómo
se manifiestan las actividades intelectuales y asociativas de la masa de
personas unidas en una comunidad, y en qué formas se observan los actos
colectivos de aquellas mismas personas[195].
Está
claro que el joven Knórosov también fue influido por el artículo de Béjterev
«El papel de la sugestión en la vida social». En este, el autor llega a la
conclusión de que «la sugestión es un importante factor social que juega un
papel significativo no solamente en la vida de cada persona en particular y en
su educación, sino también en la vida de todos los pueblos […] Se puede decir
que es poco probable que en el mundo en general haya ocurrido algún gran suceso
histórico, donde el papel más o menos eminente no le perteneciera a la
sugestión o a la autosugestión»[196]. El
joven Knórosov creía que organizaciones históricamente exitosas tales como la
orden de los jesuitas, la Iglesia de los mormones, y, finalmente, el Partido
Comunista de la Unión Soviética podían servir de ejemplos exitosos de cómo
ciertas sociedades lograban dominar a pueblos enteros mediante la sugestión de
determinadas ideas. No solamente Viacheslav Vsevolodovich recordaba estas ideas
poco comunes, sino también Piatigorsky y Bérestov, y lo sabían los sobrinos y
colegas, incluyéndome a mí también.
La Ley de
Haeckel
Otro tema
particularmente importante que le interesó mucho desde sus años estudiantiles
era la «teoría de Haeckel» (teoría de la recapitulación o «evo-devo»). Según
esta, la ontogenia recapitula la filogenia, es decir, el desarrollo de la
persona recapitula el desarrollo de la especie humana. Para que quede claro:
cada persona, cada uno de nosotros, desde el momento de la concepción hasta el
desarrollo completo, pasa por todas las fases evolutivas y se vuelve una
persona, un humano, únicamente estando en el colectivo. Por eso mismo es
gracioso el libro de K. Chukovski De dos a cinco, pues él vio toda
una fuente de ideas para comprender el esquema del proceso de formación del
pensamiento humano y de la lengua. Precisamente por eso lo definió como un
«libro profundamente científico, donde todo lo escrito son axiomas de la
humanología». Pero este tema también se refleja claramente en los artículos de
Béjterev, en particular, en el artículo «La evolución inicial de la imagen
infantil en el estudio objetivo»[197], donde
se analiza la evolución del dibujo infantil tomando en cuenta la edad (los
objetos y los métodos de transmisión de los dibujos, la correlación de las
proporciones, la aparición de la perspectiva). Béjterev realiza una
investigación tomando como ejemplo a sus hijas y a los hijos de sus amigos.
Analiza partiendo de los dibujos de edad más temprana hasta los dibujos de un
«adulto» bien formado, luego compara los dibujos infantiles con los dibujos de
la gente que sufre enfermedades mentales, con el arte «prehistórico», y
encuentra métodos y enfoques comunes.
V. M.
Béjterev fue el primero en proponer que la ley biogenética de recapitulación de
Haeckel puede ser usada no solamente para la caracterización de los subsistemas
biológicos, sino también los sociales. El antropólogo Valeri Alekséyev hizo un
excelente trabajo: haciendo referencia al trabajo del biólogo Ilya Mechnikov
sobre los rudimentos de la psique humana[198], subrayó
lo siguiente:
Tal
enfoque ya tiene su historia […] La distribución de la teoría de recapitulación
de Baer-Darwin-Haeckel-Müller en la esfera psíquica es el fundamento teórico
para semejante transición. Esta regularidad descubre una serie de excepciones
ya en la esfera morfológica. Además, basándose en las etapas de la ontogenia en
la esfera de la psique, está claro que hay una complejidad de reconstrucción de
las etapas y de la secuencia del desarrollo filogenético. Por lo visto, lo
metódicamente correcto es limitarse solamente a las estructuras mentales
elementales e indudablemente corregir la reconstrucción de la cronología y la
formación en la antropogénesis mediante datos arqueológicos y a veces
paleoetnológicos[199].
Yu. V.
Knórosov, desde luego conociendo los trabajos de Vladimir Béjterev e Ilya
Mechnikov, recurrió a la teoría de recapitulación para aplicarla en el análisis
del desarrollo y de la actividad del cerebro humano. Él distinguía en
particular la edad de seis años, que refleja una etapa cualitativamente nueva
en la ontogenia, es decir, en el desarrollo de la persona. A partir de esta
edad el niño comienza a controlar por su cuenta su propia conducta basándose en
una instrucción preliminar verbal resumida, su habla se vuelve de pleno valor.
Se sabe que si al cumplir los seis años el niño no tuvo oportunidad de asimilar
el habla entonces esta capacidad, igual que la capacidad de realizar muchas
otras funciones completas intelectuales, se cierra para él para siempre. En las
artes plásticas esta etapa está vinculada al surgimiento de la perspectiva.
Knórosov suponía que a esta etapa de la ontogenia en el nivel de filogenia le
correspondía la etapa de surgimiento de los estados tempranos.
Yuri
Valentínovich les encargaba a todos sus colegas recolectar dibujos infantiles.
Era indispensable indicar la edad y el sexo del niño. Todavía guardo una
carpeta con los dibujos infantiles que no logré darle. Este tema, igual que el
desarrollo de las posturas de Béjterev, se plasmó parcialmente en su artículo
sobre imágenes paleolíticas[200]. El
investigador aplicó la «teoría de Haeckel» al desarrollo intelectual,
completándola con la postura acerca de «la velocidad inversamente proporcional
de procesos de recapitulación». Es decir, en las etapas tempranas de evolución
todo fluye extremadamente lento y, a medida que se desarrolla, se acelera. En
una persona es al revés: todas las fases evolutivas anteriores, particularmente
en un embrión, pasan muy rápido, y luego la adquisición de nuevas
características se desacelera y coincide con el tiempo real. Las conclusiones
de Béjterev acerca de que la sugestión en la edad infantil posee una
poderosísima influencia en la personalidad durante toda la vida presentan un
interés especial para Knórosov. A medida que envejece, el grado de efecto de
sugestión en una personalidad desarrollada se reduce considerablemente. Entre
más primitiva y subdesarrollada es la personalidad, más riesgo tiene de sufrir
sugestiones. Después de haber examinado esta cualidad tomando en cuenta el
punto de vista de la «teoría de Haeckel», se pueden sacar conclusiones acerca
de qué métodos se usaban en la antigüedad para que el colectivo estuviera
incondicionalmente sometido a la voluntad del líder o a la organización
masculina, a la unión oculta. Las posturas de Knórosov se hacen eco de las
posturas de Béjterev plasmadas en el artículo «La sugestión y la educación»:
Es poco
probable que se necesite precisar aquí a qué se debe generalmente la
susceptibilidad e increíble sugestibilidad infantil. Es suficiente decir que
sus bases, como uno debería pensar, son, por un lado, mecanismos
insuficientemente desarrollados atrasados en los centros, y, por otro lado, la
falta de experiencia, la ausencia de una percepción del mundo sólidamente
formada, así como la capacidad crítica subdesarrollada de los niños, gracias a
la cual ellos fácilmente dan por hecho aquello que los adultos reciben con
crítica de la cordura. El reconocimiento habitual de que los adultos son la
autoridad sirve como una cierta ayuda; sus palabras y acciones usualmente son
objeto de imitación infantil y de sugestión[201].
Ernst Heinrich Haeckel.
El
fenómeno de la sociedad paternalista reconocido en la historia puede ser
percibido como una especie de manifestación social de la «teoría de Haeckel»,
lo cual, al parecer, también sentía Béjterev (no es casualidad que al publicar
sus artículos siga una única lógica llamativa: «La evolución inicial del dibujo
infantil…», «La sugestión y la educación» y «El papel de la sugestión en la
vida social», escrito antes que otros, en 1898, como un programa para el
desarrollo posterior).
El
funcionamiento del cerebro humano en todos sus aspectos seguía siendo un tema
clave para Yuri Valentínovich; al parecer partía del tema de la hipnosis,
guiándose en los trabajos de Vladimir Béjterev y Konstantin Platonov. Así, con
esta base de información, se dedicó a la «curación» en su juventud, y realizó
experimentos con su sobrina.
Es
probable que su propia experiencia de participación en el dhikr chamánico
haya influido en la formulación del concepto de fascinación o encantamiento. El
término, probablemente, fue sacado de un ejemplo clásico del área de la
etología en francés: «la boa fascina al ruiseñor». El primer uso del término en
la psiquiatría del siglo XIX suponía que la fascinación era «la concentración
de la mirada de la persona hipnotizada en el hipnotizador o en un objeto
especial (una bola brillante metálica)». La expresión «mirar fijamente como
encantado» hace eco del proceso. A la hora de publicar uno de los primeros
artículos conjuntos, Yuri Valentínovich me propuso[202] encontrar
la traducción más adecuada del término «fascinación», ya que pretendía evitar
la abundancia de términos extranjeros (siguiendo su propio concepto de
fascinación). Él aprobó la variante «encantamiento», la cual se usó
posteriormente.
Ese
estado lo atraía ya que le permitía comprender el mecanismo interior de
dependencia de una persona o de un grupo de personas a un inductor sin una
clara imposición de estados peculiares. Por lo visto, aquellos mismos artículos
de V. M. Béjterev lo impulsaron a realizar el desarrollo teórico. Se trata de
aquellos artículos en los que se reflexiona sobre el tema de la «sugestión», la
cual no siempre está estrechamente relacionada con la hipnosis clásica y ocurre
«imperceptiblemente para la persona a la que se le realiza y por lo tanto
generalmente no provoca ninguna resistencia de su parte. Sin embargo, raras
veces la sugestión actúa de forma inmediata. Generalmente es lenta, pero se
consolida correctamente en la esfera psíquica»[203].
Béjterev llega a la conclusión: «… hay razones para pensar que este uso ocurre
exclusivamente mediante los órganos sensoriales»[204]. Luego
sigue el caso que se hace eco de los intereses de Knórosov y tiene que ver con
la «transmisión de los pensamientos a distancia». Béjterev concluye este tema
reflexionando que «en la situación actual de nuestros conocimientos» esta
práctica «no está comprobada en lo absoluto»[205]. Llega a
la conclusión: «Así que, descartando cualquier suposición acerca de la
posibilidad de transmisión telepática de las ideas a distancia, estamos
obligados a detenernos en la idea de que la vacuna de los estados psíquicos
puede transmitirse de una persona a otra mediante los mismos caminos en que de
por sí se ejerce la inducción, es decir, mediante los órganos sensoriales»[206]. Luego
los enumera: la audición y la visión (la sugestión verbal, las expresiones
faciales y los gestos, «la sugestión visual»), «el sentido táctil y muscular»,
«órganos de olfato y gusto», «la transmisión de los fenómenos patológicos» (los
afectos y los estados de ánimo), incluyendo el pánico como expresión del
instinto de autoconservación. En su artículo dedicado a la educación, Béjterev
explica cómo el niño inconscientemente se deja influir y corregir la conducta
mediante el efecto de la pintura, música, literatura e imitación de los modelos
del comportamiento.
Finalmente,
desarrolla su pensamiento acerca de las acciones de una multitud entusiasta:
¿Por qué
la multitud se mueve, sin conocer los obstáculos y siguiendo órdenes de su
jefe? ¿Por qué emite los mismos ecos? ¿Por qué actúa en una sola dirección,
como si dieran una orden? Estas preguntas preocupaban a muchos autores y
provocaban respuestas bastante contradictorias. […] No cabe duda de que hay una
acción poderosa de la sugestión mutua en una multitud, que provoca en los
miembros individuales de esta los mismos sentimientos, mantiene el mismo estado
de ánimo, refuerza el pensamiento que los une y eleva la actividad de los
miembros individuales a un grado extraordinario. Gracias a esta autosugestión,
los miembros están como electrificados, y los sentimientos que experimentan los
individuos aumentan a un grado extraordinario de tensión, convirtiendo a la
multitud en un poderoso ser, cuya fuerza crece junto con la elevación de los
sentimientos de sus miembros. Sólo mediante este camino, mediante la sugestión
mutua, se puede explicar el éxito de aquellos importantes sucesos históricos en
que las multitudes disonantes del pueblo, entusiasmadas por una idea común,
obligaban a que los ejércitos bien armados y disciplinados pero sin suficiente
entusiasmo retrocedieran. Uno de los ejemplos de tales hazañas históricas de
las masas populares entusiasmadas por una idea común puede ser la toma de la
Bastilla […][207]
Nuevamente
la fascinación
Knórosov
no podía dejar sin atención este importante fenómeno de la actividad psíquica
colectiva, el cual había relacionado con la idea de la fascinación. Es
sorprendente que las ideas publicadas en 1962 acerca de la fascinación en media
página se han convertido en objeto de debate a nivel de la teoría global en un
espacio informativo moderno. Repitamos los principales puntos de aquel informe:
«Por fascinación el ponente entiende tal acción de una señal en la que la
información anteriormente recibida se borra por completo o parcialmente. En
particular, el ritmo posee este efecto fascinante». Por cierto, no es nada
casual que en la evolución de una persona aparezca al principio la zona rítmica
y tras ella «se integre» la zona verbal ubicada cerca del hemisferio izquierdo.
Y luego:
Como es
sabido, el cerebro produce una protección antirresonante, por eso es
interesante observar en qué líneas se está superando esta protección
antirresonante: a) actúan tres series de estímulos, por ejemplo, la repetición
uniforme de sílabas tónicas y sílabas átonas, la repetición de rimas, la
repetición de formas estróficas; b) el poeta se aparta conscientemente del
esquema métrico planteado; c) se emplean desaceleraciones y aceleraciones.
No es una
casualidad que Knórosov asocie su informe con la poesía; era un tema planteado
en aquella conferencia.
El libro que ejerció mayor influencia en las concepciones de Knórosov: Los
problemas evolutivos y genéticos en la neuropatología.
Cabe
señalar que, durante mucho tiempo, la transmisión oral de información mediante
el ritmo poético fue el mejor sistema mnemotécnico en la historia de la
humanidad. Incluso en el siglo XVIII, las obras científicas a veces continuaban
componiéndose en forma poética. Por cierto, esto era lo que no entendía
Kolmogorov en lo absoluto. Cuando trataba de estudiar la historia, tampoco
entendía que cada ciencia tiene su propio sistema de normas probatorias, a
pesar de que en su momento el eminente historiador y profesor S. V. Bajrushin
intentó explicarle delicadamente que «en la ciencia histórica cada conclusión
debe estar fundada sobre varias pruebas». Pero la forma de pensar de Kolmogorov
no le permitió ir más allá de la unilinealidad. En este sentido, en matemáticas
todo es mucho más sencillo: según el matemático más grande, en esta ciencia «es
suficiente tener una sola prueba para la conclusión final».
Pero
regresemos al informe de Knórosov, que es más interesante, y a su definición de
las etapas del desarrollo histórico de la fascinación: «1) la presentación
separada de las señales fascinantes e informantes; 2) la repetición de la
fascinación en cada señal; 3) las unidades de la fila fascinante no coinciden
con las unidades de la fila de señales». Estas etapas se ilustraron «tomando
como ejemplo el desarrollo de la música instrumental, el canto y la poesía
mediante el sincretismo primitivo». Y, finalmente, «la fascinación semántica
resulta ser una falta de claridad, la ambigüedad de la descripción», que actúan
como una fuertísima herramienta fascinante. Allí Knórosov previó las
investigaciones de la asimetría funcional del cerebro que mostraron que el surgimiento
del pensamiento racional del hemisferio izquierdo permitía crear falsas
imágenes y situaciones. Como lo definió exactamente Knórosov, «el arte de por
sí comienza desde la fascinación semántica, desde aquel momento en el que el
hombre hizo el gran descubrimiento de la posibilidad de la invención. Los
acontecimientos inventados y las personalidades imaginarias sirven como medios
de la fascinación semántica».
Así que,
Knórosov, al introducir el concepto de «fascinación», reveló la esencia del
mecanismo de la sugestión formalmente fuera de la hipnosis (sin entrar en un
estado de sueño) de una serie determinada de acciones borrando
inconscientemente el control del receptor. Desde el punto de vista de la
psiquiatría, el talentosísimo psiquiatra y psicoterapeuta Leonid Grimák[208], alumno
de Konstantin Platonov, también escribió acerca de los mecanismos de este
fenómeno.
Viacheslav
Ivanov entendía a la perfección la importancia de las ideas y de los trabajos
de Knórosov, quien no quiso integrarse conscientemente en las ajenas –según él–
«multitudes», ni quería formar parte de ninguna «escuela semiótica». Los
recuerdos de Ivanov regresan todo el tiempo a sus intentos de integrar a
Knórosov a alguna corporación, para que sus ideas geniales recibieran el
reconocimiento debido:
La
fascinación era parte de su gran idea de comunicación, la cual también me
gustaba mucho. Entonces sugería a nuestros semiólogos, en particular a Yuri
Lotman, que eso era realmente lo que queríamos y debíamos tener en nuestra
esfera. Por eso mismo en uno de nuestros eventos semióticos, Lotman invitó a
Knórosov y Knórosov leyó sus informes o ponencias acerca de la comprensión de
la comunicación. Lotman le prestó mucha atención. Luego en algún lugar escribió
que él antes no entendía qué hacía Knórosov, pero que ahora entendía, y que la
teoría de comunicación era algo importante. Nuevamente conocemos la teoría
general de comunicación en aquella pequeña área que toca la semiótica de la
escritura y a la semiótica étnica.
A
Knórosov le interesaban las particularidades del cerebro humano también desde
otro punto de vista, aunque también estaba vinculado con la fascinación. Se
trata de otra importante teoría de Yuri Valentínovich: la «teoría de la
señalización». El investigador analizó las bases del habla: cómo y en qué etapa
se forma la señal binaria que permite crear un repertorio comunicativo
ilimitado. En cuanto a eso, iba en paralelo con quienes elaboraron los métodos
binarios de la informática, y con los discípulos de la orientación surgida en
la década de 1960 de la psicofisiología, relacionada con la asimetría funcional
cerebral. Con base en esta orientación científica «no histórica», Knórosov creó
la «teoría de señalización», proponiendo en su artículo fundamental, «Sobre el
problema de la clasificación de la señalización», un esquema de formación de un
nuevo tipo de señal mediante el hemisferio izquierdo[209] que
sistematiza el espacio y el tiempo. En un breve resumen su posición se ve de la
siguiente manera.
El
espacio informativo comienza a formarse y a complicarse de acuerdo con el
principio de doble oposición por la duplicación de la señal (tomando en cuenta
que, en condiciones iniciales únicas, el homo sapiens tiene
aproximadamente 40 fonemas: vocales y consonantes), lo cual permite incrementar
abruptamente la posibilidad comunicativa. Todos los sistemas de la naturaleza
viva y de la naturaleza inanimada se someten a las regularidades generales que
funcionan en el universo («en el sistema universal»). Una de ellas, que tienen
todos los sistemas, es la tendencia al desarrollo desde las formas inferiores
hasta las formas superiores. El desarrollo puede ser interpretado de la
siguiente manera: Un sistema dado adquiere en un determinado grado algunas
cualidades del «sistema universal». La asociación de las personas no es el
desarrollo posterior o la forma superior de la unión de los animales, sino el
siguiente tipo de sistema diferenciado, es decir, la unión de las uniones. Las
señales que surgen en la asociación para coordinar las acciones de sus miembros
se pueden examinar como un caso privado del efecto físico. El desmembramiento
de la situación en tríada, sujeto-acción-objeto, requirió un
aumento en la cantidad de señales. Este aumento siguió el camino de su
duplicación, lo cual, a su vez, conllevó a la creación de una señalización de
un tipo de lengua fundamentalmente nuevo, con una enorme redundancia. Además,
el desmembramiento de la situación hizo posible su modelización; es decir, se
hizo posible informar acerca de una situación que podría haber, y también
acerca de una situación que no podía haber en absoluto. Debido a eso, la
función principal de la lengua es modeladora (aparte de la comunicativa). El
pensamiento (la reproducción muda interior de una serie de señales) es en gran
medida una modelización de situaciones[210].
Yu. V.
Knórosov enlaza la formación sincrónica de la función verbal con el desarrollo
del pensamiento abstracto modelador, con la complicación de la actividad humana
y con la formación del colectivo-comunidad, que actúa en dirección a un
objetivo único. Según él, el surgimiento de la forma de comunicación que
refleja el modelo principalmente nuevo de la actividad del cerebro (cuando la
señal no está vinculada a la reacción inmediata e incluso transmite situaciones
que no puede haber en general) es la principal característica de cómo se
destaca el colectivo humano del sistema zoológico.
De la
fascinación a la «teoría del colectivo»
Es
importante notar que, a pesar de los méritos en el campo del desciframiento de
la escritura maya, Yuri Knórosov tenía la necesidad de justificar formalmente
sus «estudios del cerebro». Él mismo me explicó que participaba en las
actividades del Consejo del Presídium de la Academia de Ciencias relativas al
complejo problema del «cerebro» para «encubrir» estas investigaciones. Por
cierto, en la actualidad muchos no entienden la relación entre las áreas de
conocimientos que le interesaban. No obstante, incluso tal problema
«americanista» como el poblamiento de América en realidad funcionó para un
objetivo completamente distinto: a Knórosov le interesaba cómo había surgido y
cómo se desarrollaba la civilización en condiciones de aislamiento de las
culturas tradicionales del Viejo Mundo, donde todos los fenómenos se remontaban
inevitablemente a las raíces indoeuropeas comunes, dado que es imposible
desagregar algún elemento lingüístico o cultural autóctono en esta región[211].
Si
intentamos construir el esquema que seguía Knórosov para realizar su tarea
primordial, quedará aproximadamente lo siguiente:
En el
marco de la investigación multidisciplinaria, es posible identificar objetos,
temas y áreas de intereses científicos concretos con los cuales Knórosov
trabajó. De alguna u otra forma él recurría a la interdisciplinariedad, sin
tomar en cuenta las prioridades:
No es una
casualidad que todos los que conocían a Knórosov hablaran acerca de su
enciclopedismo. En particular, el arqueólogo Valery Gulyaev:
Quiero
disipar el mito que tiene que ver con Yuri Valentínovich. Cuando se menciona el
nombre de Knórosov, la gente ordinaria que tiene por lo menos una mínima
relación con el estudio del pasado de América dice: «Desde luego, lo conocemos,
es aquel que descifró y leyó la escritura de los antiguos mayas». ¡Y es una
verdad absoluta! Su nombre es digno de estar en «el Libro de Oro» de los
estudios americanistas por tan solo un logro histórico. Pero poca gente sabe
que Yuri Valentínovich era un auténtico enciclopedista en muchas áreas del
conocimiento: matemático, lingüista, etnógrafo, historiador, arqueólogo.
Precisamente tal combinación de amplitud y profesionalismo a la hora de
solucionar las tareas científicas planteadas hacía que tuviera éxito constante
en las investigaciones.
Sin
embargo, Knórosov no logró finalizar su trabajo principal: la teoría del
colectivo. Era un objetivo demasiado global. Sus ideas quedaron solo en breves
planes escritos en una página y en comentarios orales. Pero no es casualidad
que al inicio de la década de 1990 en Moscú (una ciudad que en aquel entonces
estaba enloquecida por la pérdida de directrices), cuando, aparte de los mayas,
me dediqué a estudiar el tema de neochamanismo, luego comencé a interesarme por
el origen de la conciencia religiosa, y en 1997 pasé a estudiar la teoría de
autoorganización del antroposistema[212], Yuri
Valentínovich lo tomará con mucho interés. Para mí fue algo inesperado. Siempre
leía y aprobaba los textos, preguntaba qué había de nuevo entre los de «la pata
zurda» –así es como llamaba la asimetría funcional. Pero nunca dijo que yo
prácticamente repetía su camino: al comenzar por las prácticas chamánicas, me
dirigí al problema del cerebro. Comencé a colaborar con psiquiatras, lo cual me
permitió conocer el carácter problemático de la «asimetría funcional del
cerebro», que como tema de investigación había surgido apenas en la década de
1960. Esto sucedió gracias a Leonid Grimak, quien había sido alumno de
Konstantin Platonov. Él fue la persona con quien en algún momento soñaba
estudiar Yuri Knórosov. Todas estas coincidencias ya se descubrieron después de
la muerte de Knórosov y Grimak. Además, me separé de la idea de «binaridad»,
que estaba tan de moda en los años sesenta, y me dirigí hacia la «trinidad»,
que realmente abre el camino al desarrollo y a la solución de problemas de
autoorganización. Así que el principio de asimetría funcional del cerebro
completado por el tercer elemento (el cual era la morfología) me permitió
construir mi propia teoría de autoorganización del antroposistema[213]. Y ahora
estoy aquí preguntándome: ¿por qué todo fue de esta manera y qué fue, una
casualidad o una coincidencia? ¿O era el uso del mecanismo de aquella misma
fascinación-encantamiento la que había hecho que una persona (es decir, yo) se
sometiera al inductor (es decir, al Maestro) «sin una clara imposición de
estados peculiares»?
En
cualquier caso, la solución del problema de la «teoría del colectivo» continuó…
Capítulo
XII
Nuevamente la semiótica étnica[214]
No nos
despegamos de la biblioteca, y solo en el grupo semiótico, los rayos de
revelaciones en los ojos nos hacen llaves como de ganzúa.
Ahí florecen de significado las rosas donde pasó la mano de Knorósov.
Tomando
en cuenta la cronología de las publicaciones de Knórosov, después de la
aparición de la monografía en 1963 él se enfoca en el trabajo del grupo
dedicado al desciframiento de la escritura protoíndica, continúa estudiando la
escritura de la Isla de Pascua y también redacta artículos con materiales
basados en textos mayas: una serie de «Notas sobre el calendario maya», «La
historia de Yucatán», «El panteón de los antiguos mayas». Estos temas revelan
sus ideas en el área de la semiótica étnica, cuyos problemas teóricos estudiará
un poco más tarde[215]. Pero
está claro que trabajar en cada uno de los temas que surgían a la hora de leer
y traducir los textos antiguos definió un conjunto particular de disciplinas
integradas, las cuales debían estudiarse descubriendo y separando lo común y lo
individual en las creencias espirituales de las etnias, que estaban
geográficamente separadas y tenían un desarrollo independiente. Estas
conclusiones, que excluían el cliché que se había vuelto tradicional para el
Viejo Mundo acerca de la «continuidad cultural» o el «origen indoeuropeo» de
cualquier fenómeno incomprensible, se hicieron posibles gracias al análisis
etnosemiótico y a la incorporación de una amplia capa de culturas precolombinas
del Nuevo Mundo para el análisis comparativo.
Como es
sabido, la semiótica, como ciencia que investiga los signos y los sistemas de
signos, surgió desde hace mucho tiempo. Ya en el siglo XVII el filósofo inglés
John Locke había sentido una fuerte necesidad de ella. Le dio la primera
definición: «el estudio acerca de los signos». Él suponía que entre las tareas
de la semiótica estaba detectar la naturaleza de los signos que usa el ser
humano «para comprender las cosas o para transmitir su conocimiento a otros».
Eso fue planteado en la obra principal de Locke, Ensayo sobre el
entendimiento humano[216], donde
el autor trató de comprender y explicar el origen de las habilidades cognitivas
humanas. En el siglo XIX, el filósofo Charles Peirce también se dedicó a la
semiótica y formuló las bases de una nueva ciencia[217]. El
lingüista suizo Ferdinand de Saussure también abordó este problema,
introduciendo el término «semiología», que tomó prestado de Émile Littré, que
lo empleaba para la medicina. Precisamente Saussure, orientándose al
estructuralismo, introdujo la diferenciación del significante y significado.
Esto fue de suma importancia ya que los términos separaban, por un lado, la
expresión concreta en la lengua (significante) y por otro la
noción (el concepto o significado), que se considera universal[218]. A decir
verdad, durante varias décadas todas estas reflexiones alrededor de la
semiótica se basaron en la comparación y la contraposición entre el modelo
triádico de Peirce y los modelos diádicos de Saussure.
En 1958,
Claude Lévi-Strauss publicó una especie de monografía programática, Antropología
estructural, a la que posteriormente se le agregó un capítulo titulado
«Lugar de la antropología entre las ciencias sociales y problemas planteados
por su enseñanza»[219]. Siendo
un partidario del enfoque sistémico, Lévi-Strauss explicaba la necesidad de un
enfoque interdisciplinario en la antropología y presentaba la antropología en
su conjunto como una «ciencia semiótica». Comparando ciencias objetivas tales
como la economía o la demografía, cuyos métodos las acercan a las ciencias
exactas y «a las ciencias naturales», Lévi-Strauss destacaba que, «en cuanto a
eso, la antropología se aproxima más a las humanidades. Ella quiere ser
una ciencia semiótica, quedándose decididamente en el nivel de los
significados. Esta es otra razón (junto con muchas otras) por la que la
antropología mantiene un estrecho contacto con la lingüística. En cuanto al
fenómeno social que es la lengua, la lingüística también aspira a que sus bases
objetivas, que forman el aspecto sonoro, no se separen de sus funciones
importantes, que forman el aspecto semántico»[220].
Buscando los caminos y los vínculos interdisciplinarios integrados a la
antropología, Lévi-Strauss destaca:
Por lo
tanto, vemos que ahora la antropología resulta estar en un extraño cruce de las
ciencias. Ella debe volverse objetiva, ya que necesita tener una lengua común
para transmitir la heterogénea experiencia social; por lo tanto, recurre a las
matemáticas y a la lógica simbólica […]
Segundo,
siendo una ciencia semiótica, la antropología recurre a la lingüística por dos
razones: porque solo el conocimiento del idioma permite introducirse en el
sistema de categorías lógicas y valores morales que se diferencia de un sistema
semejante del observador, y porque la lingüística puede enseñar mejor que
cualquier otra ciencia cómo desde la revisión de los elementos que no poseen en
sí el significado se puede pasar a la revisión del sistema semántico. La
lingüística puede enseñar de qué manera es posible crear este sistema mediante
los elementos del primer género. Es probable que sea principalmente el problema
de la lengua pero, después de ella y a través de ella, es el problema de toda
la cultura en general»[221].
Así fue
como se señaló el problema interdisciplinario, que abrió un enorme campo de
investigación y la posibilidad de aparición de nuevas orientaciones. El término
«semiótica étnica» fue introducido por Yuri Knórosov. Esto ocurrió mucho antes
de que apareciera oficialmente el Grupo de Semiótica Étnica en 1980, en la
sucursal de Leningrado del Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias
de la URSS. Antes de su establecimiento oficial, se llamaba «grupo de
desciframiento de sistemas olvidados de escritura de una serie de pueblos del
mundo».
Para
Knórosov, el concepto de semiótica que se estaba formando era una cierta
ramificación de la «teoría de la comunicación». Eso se debe a que cualquier
sistema de signos tiene sentido solo si están presentes los usuarios de esta
información que entienden la codificación de signos. Knórosov publicó los
enfoques teóricos del surgimiento de la comunicación en el colectivo en una
colección especial de artículos: Los problemas principales de los
estudios africanos, lo cual, en parte, se debía a la necesidad de buscar
editoriales dispuestas a proporcionarle un lugar para sus fundamentos teóricos.
Después de que Tolstóv y luego Averkieva dejaran el puesto de redactor jefe de
la revista Sovietskaya Etnografiya, Knórosov tuvo problemas con la
publicación de sus artículos. Yo también escuché decir a algunos investigadores
de institutos académicos sobre un incomprensible «alambicamiento» de Knórosov.
No es casualidad que de inmediato aparecieran los comentarios «perplejos» por
parte de la comunidad científica: ¿qué tiene que ver el «americanista» Knórosov
con los estudios africanos? Sin embargo, a todos les quedaba claro que las
ideas de Knórosov, por lo regular, no correspondían al «formato» de las
revistas académicas. ¿Cómo una persona que no es especialista en el cerebro
puede escribir acerca de la evolución de los procesos mentales? Además, no lo
hacía a partir de reflexiones estético-filosóficas abstrusas, lo cual es banal
y bastante habitual en cualquier tiempo, sino desde el punto de vista de un
especialista meticuloso en psicofisiología que trataba de entender el mecanismo
de actividad del cerebro humano y ya sacaba conclusiones en el nivel de una
teoría antropológica íntegra.
Durante
mucho tiempo, la publicación del artículo del «americanista» Knórosov en la
colección de artículos dedicada a estudios africanos parecía ser solo un
incidente. Ahora se vuelve más clara la posición principal del científico en
cuanto a los enfoques y métodos interdisciplinarios. Mediante su artículo ya
mencionado, «Sobre el problema de la clasificación de la señalización», una vez
más subraya la universalidad del proceso de evolución de sistemas de la
comunicación en la sociedad humana. Además, los continentes americano y
africano (excepto su parte del norte) en cierta medida tuvieron un desarrollo
independiente y no formaban parte de la llamada «Gran Eurasia», en cuyo marco
cualquier reflexión acerca del origen de algún fenómeno cultural se reducía,
por lo regular, a la hipótesis sobre su «origen indoeuropeo». Es probable que
el deseo de hacer una «muestra» más representativa haya formado un enfoque para
estudiar sistemas comunicativos mundiales que, además de presentar a la Eurasia
tradicional y sus inevitables «orígenes indoeuropeos», mostrara también otras
regiones del mundo que en gran medida tenían un desarrollo independiente:
América, Oceanía, África y la región del Lejano Oriente.
El
enfoque interdisciplinario y la universalidad psicofisiológica de la
comunicación le permitieron a Knórosov destacar diferentes tipos de señales, su
esencia y las funciones que tienen como herramienta de coordinación de la
interacción entre los elementos de este sistema. Por lo tanto, cuando un
miembro del sistema da una señal, todo se vuelve un mando que supone el
cumplimiento de la acción (reacción) por parte del destinatario. La
amplificación del efecto para incrementar la realización del mando corresponde
a lo que Knórosov llamó «fascinación»[222].
Los
trabajos se llevaban a cabo en el marco del Grupo de la Semiótica Étnica, lo
cual determinó que se destacara un área de investigación especial dentro de la
etnografía tradicional. Esta área abarcaba el estudio de todos los sistemas de
signos posibles que la sociedad produce para transmitir y guardar la
información. Allí mismo estaban también los problemas relacionados con la
interpretación correcta de la información recibida. Hay que tomar en cuenta
que, aparte del aspecto universal y humano de la comunicación, cada cultura
concreta que produce sus propios modelos prácticos posee formas particulares.
Todas ellas evolucionan: desde las expresiones faciales y la gesticulación
hasta el habla, los sistemas mnemotécnicos, la escritura y otros portadores informativos
como ceremonias y tradiciones rituales.
En 1963,
Knórosov empezó a colaborar con Aleksandr Kondratov[223]. Él era
un filólogo que estudiaba todo: desde el yoga hasta el desciframiento de
escrituras antiguas. Viacheslav Vsevolodovich se acordaba de él de una forma
bastante particular:
Obra de Alexander Mijáilovich Kondratov.
Sasha
Kondratov […] estaba fuera de perfil de humanidades, pero era un escritor, un
talentoso escritor. Era autodidacta, un prodigio ruso. Era un novelista
ultravanguardista que escribía en una prosa vanguardista bastante atemorizante
y absolutamente imposible. En comparación con él, un tal Sorokin de hoy sería
un escritor para niños; escribía cosas realmente terribles. Todos los complejos
posibles, todos los desórdenes posibles que se podían escribir, todo estaba en
su prosa. Mucha gente se impresionaba mucho. Pero, en cuanto nos conoció a
todos nosotros, entonces entendió que no era su fuerte […]
Por lo
visto, ellos se conocieron en aquella misma reunión en Gorki donde Kondratov
acompañaba a Kolmogorov, con quien trataba de realizar el análisis matemático
de los poemas de Vladimir Mayakovski. Pero, al parecer, lo que había hecho
Knórosov le pareció a Kondratov más convincente e interesante que la
«contaduría» de Kolmogorov. Para aquel momento, en el Grupo de la Semiótica
Étnica, entre las tareas primordiales del desciframiento de Yuri Valentínovich,
estaba la escritura Mohenjo-Daro y Harappa. Él, como siempre, tenía esperanzas
de que habría alguien que pudiera ocuparse de este trabajo: aplicar el método
de desciframiento en nuevos objetos. Durante un tiempo mantuvo correspondencia
con Kondratov; por lo visto, la colaboración ya había comenzado. Por lo menos
así lo atestiguan los recuerdos de Ivanov:
Sasha
Kondratov le había hecho a Knórosov una descripción de sellos de Mohenjo-Daro y
Harappa […] Tengo cuatro páginas. Es una parte de un enorme trabajo planeado.
Además, tengo una carta de Kondratov por la que veo que ellos esperaban que
nosotros, es decir, varias personas en Moscú, fuéramos a describir sellos de
otro tipo de otras culturas. Pero, la idea de tal trabajo colectivo sobre todos
los sellos posibles estaba en mostrar que el sello de Harappa era solo una
parte del trabajo. Así era el plan general. Knórosov estudió Harappa durante
mucho tiempo. Tengo una deuda con él: me dio un sello con los signos
cuneiformes. Son tres signos en total, los tres signos escritos. Se ilustra un
animal como el sello de Harappa; fue hallado en Mesopotamia. La escritura
cuneiforme es de allá […]
En 1969,
Aleksandr Kondratov defendió su tesis para obtener el grado de candidato en el
Instituto de Estudios Orientales. No se ha podido averiguar el tema de su
tesis, pero fue acerca del desciframiento. Era algo como «El desciframiento de
la escritura de la Isla de Pascua mediante la máquina calculadora electrónica»,
o algo relativo a «métodos estructurales y estadísticos del desciframiento de
las escrituras del antiguo Oriente y del Mediterráneo». Como resultado, pasó a
la literatura científico-popular y llegó a ser un escritor bastante exitoso… La
ciencia tampoco resultó ser «su fuerte».
Para
identificar y reconstruir los primeros sistemas de signos (perdidos) de las
etnias del mundo, el Grupo de Semiótica Étnica, encabezado por Yu. V. Knórosov,
realizó un trabajo completo de desciframiento de los antiguos sistemas de
escritura khitan[224],
protoíndico[225], antiguo
peruano[226], rapanui[227],
pictografía de los ainos[228] y,
desde luego, la escritura jeroglífica de los mayas, que para ese momento ya
estaba descifrada[229]. Los
sistemas históricos de escritura se remontaban a diferentes periodos. Los
textos protoíndicos fueron creados en el territorio de la India y Pakistán en
el III milenio a. C.; en el grupo de Knórosov, Berta Yakovlevna Volchok[230] y
Margarita Fiodorovna Albedil[231] se
dedicaban a esta orientación. La escritura maya se formó en el primer milenio
d. C.(sin embargo, las bases de la escritura mesoamericana se sentaron en el
primer milenio a. C.) en el territorio de México, Guatemala y Belice modernos.
Desde luego, el propio Yuri Valentínovich encabezaba esta área. A partir de
1979, me integré también. Los textos khitan aparecieron en Mongolia en los
siglos IX-XII. Desde el principio, V. S. Starikov[232] fue
quien estudió esta corriente; posteriormente, se le adhirió aquella misma aspirante favorita
Galina Avakyants. Los textos rapanui se escribieron en las tablillas kohau
rongorongo en la Isla de Pascua durante los siglos XVIII-XX. Al principio,
después de haber publicado algunos trabajos, Knórosov estudió la escritura de
la Isla de Pascua junto con Nikolai Butinov[233]; a esta
área también se integró Irina Konstantínovna Fiódorova. Los ainos, que poblaban
Sajalín, las islas Kuriles y Hokkaido en el siglo XIX, ponían sus tradicionales
pictogramas en los ikunisi –«levanta-bigotes»– de madera. Sin embargo, la
pictografía de los ainos se había formado mucho antes, en los primeros siglos
después de Cristo. Knórosov empezó a estudiar a los ainos con A. B. Spevakovski[234], E. S.
Sóboleva[235], y V. I.
Gulyaev[236]. Por
otra parte, todos estudiaban un poco de eso, incluso yo.
Escritura protoindia. Sellos. Colección del Museo de Antropología y
Etnografía Pedro el Grande (Kunstkámera).
I. K.
Fiódorova, una de las primeras investigadoras del Grupo de la Semiótica Étnica,
creía que la agrupación era «una verdadera escuela y centro de desciframiento».
Sin embargo, está completamente claro que Knórosov interpretaba el concepto de
la semiótica étnica de forma mucho más amplia. No es nada casual que la
geografía de los objetos de estudio abarcara todos los continentes y culturas
tipológicamente diferentes, lo cual también era un detalle importante para las
conclusiones teóricas del dirigente del grupo, que buscaba las regularidades de
aparición y del desarrollo de sistemas de creación y transmisión de la
información dependiendo del nivel del desarrollo de la sociedad.
Publicaciones del Grupo de Semiótica Étnica.
Los
trabajos dedicados al desciframiento de la escritura de la Isla de Pascua, Gran
Liao y sistema protoíndico se publicaron en 1982, en una colección de artículos
con un título especialmente planeado por Knórosov: Los sistemas
olvidados de la escritura[237], esto
para marcar el interés en objetos que resultaron estar fuera de los marcos
tradicionales del interés científico. El artículo instructivo con el que
Knórosov abría la colección de artículos se tituló «Los textos desconocidos»[238].
Precisamente allí se señalan las directrices principales en el área de estudio
de la semiótica étnica y las principales etapas del establecimiento de la
comunicación y del desarrollo de sistemas de signos:
Después
de la aparición del habla, que se transformó en el principal método de
transmisión de la información, surgió la necesidad de una peculiar variedad de
señalización visual que fijaría los mensajes en algún material para el
destinatario ausente. La transmisión del mensaje acerca de una situación se
logra copiando lo que el observador ve (o imagina). El destinatario, observando
la copia de la situación, recibe un concepto aproximadamente equivalente al del
inductor-observador. Cada situación debe ser descrita mediante una indefinida
cantidad de frases.
A la hora
de copiar, se aplicaba más a menudo la proyección de contorno sobre el plano.
Se excluían los objetos que (según el que mostraba) no tenían nada que ver con
la situación copiada o los objetos de poca importancia. Se perdía una serie de
rasgos y se daba una aproximada (en la medida en la que se permitía reconocer)
transmisión del contorno[239].
Luego se
señalan las etapas de aparición y desarrollo de la pictografía, las condiciones
del surgimiento de la escritura, las características de diferentes tipos de
escritura, las particularidades de la interacción entre la lengua antigua y el
texto antiguo. Un capítulo en particular está dedicado al trabajo práctico con
un texto antiguo escrito en un idioma desconocido con una letra desconocida:
Estudiar
un texto requiere su formalización. Para empezar, todo el texto debe estar
transcrito mediante signos estándares: pueden usarse los signos estandarizados
de la escritura estudiada, y (para comodidad del procesamiento y la
publicación) los signos generalmente aceptados (cifras, letras). Este trabajo
no solamente requiere una gran exactitud, sino también la adquisición de
habilidades especiales, tales como dominar ese tipo de letra y la escritura
individual. La elaboración de la transcripción implica la identificación de
todas las variaciones de la escritura (también de los grafemas semiborrados y
alterados), la recuperación de fragmentos perdidos, la detección de errores y
la introducción de conjeturas. Generalmente este trabajo no se completa en el
momento del desciframiento; continúa durante el desciframiento y después de él[240].
Además,
Knórosov expuso las características de su método, el cual supone un enfoque
aplicado al texto y a sus elementos no solamente desde el punto de vista de las
particularidades etnoculturales, sino también psicofisiológicas, determinadas
por las cualidades del cerebro. Esto para identificar los morfemas y sus
combinaciones como las unidades semánticas mínimas de la lengua –los referentes
extremos del signo de la escritura:
Para que
la investigación sea cómoda, es razonable examinar el texto como una serie de
morfemas ubicados en una secuencia característica para un idioma dado. La
cantidad total de morfemas en cualquier idioma no depende de la cantidad de
fonemas y al mismo tiempo no rebasa los 1 500. La estabilidad de la cantidad de
morfemas se determina por las cualidades del cerebro humano. El exceso de la
cantidad crítica crea dificultades para la memorización (la memoria operativa[241]). A su
vez, la considerable disminución de la cantidad de morfemas conllevará al
alargamiento de las formas de las palabras y creará dificultades para su
reconocimiento (es decir, para la percepción del habla oral). La cantidad
posible de combinaciones de fonemas queda muy limitada por las leyes de
formación de morfemas en ese idioma (límites fijos). El morfema es la unidad
semántica mínima de la lengua y por lo tanto generalmente es el referente
último del signo de la escritura. Cada grupo de morfemas idénticos se
caracteriza por las posiciones de estos morfemas en la fila (tomando en cuenta
las direcciones) y por la frecuencia[242].
La última
parte del artículo toca los problemas y los métodos de la etapa final del
desciframiento, lo cual define la esencia de la semiótica étnica:
Estudiar
la morfología, la sintaxis y la clasificación de bloques da la oportunidad de
desplegar el estudio del léxico de textos desconocidos. A la hora de pasar a la
lectura fonética, el papel decisivo puede recaer en las lecturas condicionales
de signos establecidas a la hora de comparar los indicadores gramaticales entre
la lengua estudiada y la lengua-descendiente. Sin embargo, en muchos casos la
lectura fonética de las palabras no da la posibilidad de determinar su sentido.
Para el estudio exitoso de léxico desconocido se necesitan diccionarios
especiales morfémicos de la lengua-descendiente y el estudio detallado de los
cambios fonéticos. Además, incluso en los casos en que la traducción es
posible, el texto sigue siendo incomprensible debido a la falta completa de
claridad. Aparte de la traducción gramatical, se necesita un comentario amplio
y completo para que los textos antiguos tengan sentido. La elaboración de tal
traducción comentada ya sale de los marcos del estudio formal de los textos e,
indudablemente, requiere la incorporación de toda la información complementaria
posible[243].
El
esquema de desciframiento según el método de Knórosov se presenta en un
artículo de G. S. Avakyants dedicado al uso práctico de los métodos de
estadística posicional[244].
Al
parecer, el problema de correlación entre la lectura fonética de un texto
desconocido y su comprensión adecuada se vuelve crucial en la investigación de
los textos antiguos. Durante milenios y siglos, el contexto etnocultural de
alguna u otra forma se va perdiendo; a veces se pierde por completo. Sin
embargo, las palabras que originalmente se consideran «comprensibles» a menudo
no son correctamente comprendidas, lo cual conlleva al surgimiento de múltiples
interpretaciones semánticas arbitrarias.
Se puede
dar varios ejemplos. Incluso la tradición ininterrumpida de trabajar con los
textos del Antiguo y el Nuevo Testamento provoca contradicciones paradójicas
que requieren constantes «aclaraciones», resoluciones sobre la comprensión
correcta y la revisión de las interpretaciones del texto. Lo atestiguan las
feroces discusiones de los partidarios del cristianismo que ya habían comenzado
en los primeros siglos después de Cristo y continúan hasta ahora. Además, el
proceso se ha agravado debido a que el cristianismo se desplazó de un área
etnocultural a otras regiones completamente distintas. Como resultado, para
evitar conflictos interpretativos, la Iglesia ortodoxa tomó la decisión de
limitarse con el reconocimiento de dogmas cristianos exclusivamente antiguos.
La Iglesia católica romana adoptó nuevos dogmas. Así, por ejemplo, en 1950 se
aceptó el dogma acerca de la integración de la Virgen María a la gloria
celestial. Por otro lado, no es casualidad que muchos teólogos modernos
insistan en el uso de una nueva lengua teológica para expresar e interpretar
los viejos dogmas. Todos reconocen que el pensamiento teológico y el
científico-filosófico no quedan fijos. Semejante confusión se debe a que las
interpretaciones aprobadas en el antiguo cristianismo no resultan ser muy
adecuadas a la realidad y requieren una «adaptación» peculiar en el contexto
cultural moderno.
Incluso
tan solo el perfeccionamiento de una tradición escrita continua, es decir, el
cambio del contexto cultural general y el desarrollo inevitable de la lengua
ocasionan una pérdida de comprensión del texto. Se puede mencionar una multitud
de ejemplos de semejantes interrupciones semánticas en la traducción de un
maravilloso trabajo, La escritura japonesa desde los orígenes hasta
nuestros días[245], que
presenta Kadzuaki Sudo. En particular, el autor examina las consecuencias del
periodo de transición que va desde el texto jeroglífico chino hasta la
escritura japonesa, que finalizó, en rasgos generales, en el siglo X,
utilizando textos de la antología de poesía japonesa de Manyōshū. En aquellos
tiempos, como lo señala el autor, «los japoneses se habían olvidado de cómo se
leían los textos escritos mediante los man’yōganas»[246]. Según
él, este tipo de escritura no tenía normas estrictas para escribir y admitía la
existencia de variaciones ortográficas (el principio era «un jeroglífico-una
sílaba»[247], y el
principio cuando dos jeroglíficos transmitían una sílaba o un jeroglífico
transmitía 2-3 sílabas). Como resultado, después de un tiempo, aparecen métodos
completamente distintos de la lectura y, por consiguiente, diferentes formas de
interpretación de los textos. La misma poesía (de la colección de poemas de
Manyōshū) puede ser leída e interpretada de varias maneras. En el siglo XIII el
monje Sengaku da la siguiente traducción:
A la luna
nocturna
Levanté
la mirada mía y pregunté:
«Mi amado
Se
prepara para el camino.
Oh,
¿cuando nos volveremos a ver nuevamente?»
Tres
siglos después, en el siglo XVII, el monje Keytiu proporciona otra
transcripción y traducción:
¡Оh
nubes! No tapen la luna nocturna.
La admiro
parada debajo de las ramas de un roble,
Donde
antes mi amado estaba[248].
Está
claro que, cuando se trabaja con lenguas antiguas y escritura olvidada, la
cantidad de problemas y tareas se incrementa mucho. Para descifrar la escritura
maya, Yuri Knórosov utilizó los códices jeroglíficos, y tuvo que prestar
especial atención a estos lugares «centrales», sin los cuales la comprensión
correcta y la traducción adecuada del texto eran imposibles. Así se determinó
la necesidad de un amplio enfoque interdisciplinario presentado en forma de un
método de análisis etnosemiótico.
En 1986,
el Grupo de Semiótica Étnica de Yu. V. Knórosov publica la primera colección de
artículos que se posiciona directamente como una edición relativa a un peculiar
tema interdisciplinario: Los antiguos sistemas de la escritura: la
semiótica étnica[249]. En el
prólogo Knórosov, en su estilo «telegráfico», según su definición, determinó
los objetivos y las ramas principales de las investigaciones:
·
El desarrollo de los sistemas naturales de
comunicación como una característica civilizatoria.
·
La evolución de los sistemas escritos.
·
La dependencia del nivel de desarrollo de la
escritura al nivel de desarrollo de la sociedad.
·
El desciframiento de los sistemas históricos de
escritura.
·
Las bases teóricas del estudio de los sistemas
naturales de comunicación social incluyendo la evolución del sistema
comunicativo humano.
·
La paleografía y la lingüística.
Los
autores de los artículos desarrollaron estos temas de una u otra manera. Lo
importante era que, en su mayoría, los resultados prácticos del trabajo con los
textos se basaban en la metodología de Knórosov.
No es
casualidad que la colección de artículos comenzara por el artículo de Nikolai
Mijáilovich Guirénko[250]:
«Sincronía y diacronía (el problema de las interpretaciones de los fenómenos de
la cultura)»[251]. El
autor examina el problema global de reconstruir las actividades humanas en un
pasado lejano («de fenómenos de la realidad objetiva») mediante el sistema de
denominaciones (creadas por él) para estos fenómenos en el sistema del
conocimiento científico.
Nikolai Mijáiolvich Guirénko.
La
reconstrucción, es decir, la percepción del pasado, siendo el modelo ideal, es
imposible sin el desarrollo de un sistema de imágenes y conceptos para la
interpretación de los fenómenos sistematizados, para la construcción de un
modelo en el que los datos empíricos se encontraban en una vinculación
motivada. La comprensión del proceso histórico en cualquiera de sus
manifestaciones implica al menos dos lados: los datos empíricos y las
herramientas adecuadas para la interpretación. Está claro que ambos lados deben
ser presentados de una forma sistémica, igual que su correlación. En este
aspecto, en las reconstrucciones históricas se percibe una cierta semejanza con
las interpretaciones de antiguos sistemas de escritura y de textos antiguos[252].
Guirénko
sugería, con razón, que a la hora de realizar el análisis etnosemiótico tenía
que tomarse en cuenta factores tales como la multicapa del sustrato cultural
dentro del cual se formaba el fenómeno. Además, recomendaba tomar en cuenta el
problema de la diacronía cuando el fenómeno, que se desarrollaba en el tiempo,
debía modificarse de acuerdo con el desarrollo del sistema de la sociedad en
sí.
En 1999,
después de la muerte de Yu. V. Knórosov, se publicó (inicialmente había sido
aprobado para su publicación en 1993) una edición especial en serie: Problemas
de la semiótica étnica. Los sistemas olvidados de la escritura[253]. Esta
última colección de artículos salió todavía editada por Yu. V. Knórosov, pero
las últimas modificaciones fueron hechas por Margarita Albedil.
Aparte de
trabajos específicos sobre la lectura de textos antiguos, la colección consta
de varios importantes artículos teóricos; principalmente se trata del artículo
hecho en forma de puntos característicos del propio Knórosov: «Particularidades
de las imágenes infantiles»[254]. En el
artículo el autor revela el mecanismo psicofisiológico del desarrollo de la
señalización gráfica en la ontogenia en comparación con la filogenia,
subrayando particularmente no solo las semejanzas, sino también las diferencias
fundamentales. Por ejemplo:
1.1. La
teoría de Haeckel, según la cual la ontogenia recapitula la filogenia, fue
formulada en relación con la somatología. El problema acerca de la aplicación
de esta teoría al proceso de integración del niño al colectivo de los adultos
en paralelo con la historia del colectivo requiere una serie de aclaraciones y
explicaciones.
1.2. La
evolución de la especie va por la línea de aromorfosis, es decir, por la línea
del desarrollo de sistemas del organismo beneficiosos (razonables) en los
cambios del ambiente (por ejemplo, el sistema nervioso central, el sistema
circulatorio tibio, etcétera), y solo en la última etapa se alterna con la
idioadaptación (la adaptación al dado ambiente).
1.3. En
los colectivos, a la idioadaptación le corresponde la especialización de los
elementos de la cultura […]
En
realidad, esta es una combinación de la semiótica con las particularidades
etnoculturales. En su último artículo semiótico, Yuri Valentínovich formuló
claramente su posición respecto de la aplicación de la teoría de recapitulación
de Haeckel-Müller (según la cual la ontogenia recapitula la filogenia) al
desarrollo de la civilización, pero con una velocidad inversamente
proporcional:
El
proceso de incorporación del niño recién nacido al colectivo de adultos es, en
un cierto grado, analógico al proceso de formación de la personalidad durante
el transcurso del surgimiento y el desarrollo de los antiguos colectivos. En
ambos casos se forma una personalidad que posee ciertos vínculos con los
miembros de los colectivos, que domina la señalización y posee una determinada
cosmovisión. En ambos casos, el desarrollo sigue las leyes de la dialéctica y
tiene algunos rasgos comunes. Sin embargo, también tiene diferencias
significantes […][255]
El
programa de investigaciones dejado por Knórosov claramente va en paralelo con
la corriente del estudio «objetivo-psicológico» de la personalidad del niño
designado por V. M. Béjterev en su informe «La evolución inicial del dibujo
infantil en el estudio objetivo», realizado en la Sociedad Rusa de la
Psicología Normal y Patológica en 1908, pero desde otra posición evolutiva.
Algunos
autores le prestan mucha atención a la semejanza de los dibujos de los niños
con la pintura del hombre prehistórico y de los modernos pueblos primitivos.
Esta cuestión es realmente interesante pero solo puede aclararse después de la
solución circunstancial del problema acerca de la evolución gradual del dibujo
infantil. En cualquier caso, hay mucha evidencia de que las leyes del
desarrollo del arte en la vida de los pueblos son las mismas que las leyes del
desarrollo del arte en la vida de los individuos. Por lo tanto, es natural que
los rasgos generales del desarrollo del dibujo infantil copien aquellos rasgos
del desarrollo del arte humano que el arte pasó a partir del periodo
prehistórico de su desarrollo[256].
Muchos
trabajos (incluido el informe mencionado) que tenían un carácter
interdisciplinario, y de alguna u otra forma recurrían a los problemas del
desarrollo social e histórico, fueron publicados antes del año 1917. Luego no
se volvieron a publicar sino hasta 1999. V. M. Béjterev no podía posicionarse
como historiador, y Yu. V. Knórosov no era aprobado por la comunidad de
biólogos-genetistas. Knórosov, dudando de que el trabajo fuera a ser
reconocido, exponía sus posturas de la teoría en su estilo irónico, y construía
las líneas lógicas de una forma increíblemente precisa:
La
presencia del rabo era algo razonable para todos los cordados en una etapa
determinada, es decir, el rabo formaba parte del conjunto de elementos de
aromorfosis, pero posteriormente resultó ser excesivo y se redujo en la línea
principal; se conservó en las líneas laterales como una idioadaptación. El rabo
del embrión humano se forma al principio y luego se reduce, completamente en
vano (se atrofia), y aparece en un niño nacido solo en los casos de atavismo.
De forma analógica, en el embrión aparece y desaparece el pelaje (aunque
hubiera sido bastante útil[257]).
Después
de una explicación tan comprensible de los principios de la evolución
biológica, sigue una exacta y lógica continuación que ya tiene que ver con la
evolución sociocultural:
En los
colectivos, a la idioadaptación le corresponde la especialización de elementos
culturales. La especialización excesiva puede obstaculizar la aparición de
invenciones más razonables (cuyo principio ya se sabe). […] El desarrollo de
los gráficos entre las tribus tuvo desviaciones en la línea principal que luego
pudieron equilibrarse. A veces la especialización era muy fuerte. Las
desviaciones analógicas de la línea principal se observan en los gráficos
infantiles[258].
Si
seguimos la línea de las investigaciones de Yuri Knórosov, por semiótica étnica
debe entenderse el estudio interdisciplinario de todos los niveles que surgen
desde la aparición del homo sapiens, es decir, desde la aparición
del sistema de comunicación universal humano, controlado por su cerebro, que se
reproduce en la sociedad mediante el aprendizaje del niño, en el marco de unas
particularidades etnoculturales regionales específicas. Los niveles de
comunicación implican sistemas de signos tales como los gestos, el habla, la
pictografía, la escritura, las ceremonias y las tradiciones, etcétera. Cada uno
de los niveles sigue su propio camino de desarrollo y se va complicando por
etapas. La semiótica que se define como «étnica» tiene una gran importancia para
comprender las diferencias en las variantes y en los tipos de sistemas de
comunicación entre regiones del mundo. Esto ocurre solo en aquella etapa de las
sociedades humanas donde por primera vez se vuelve posible destacar las
particularidades étnicas. Desde el punto de vista de la cultura preservada, el
Paleolítico se presenta bastante homogéneo en todas las regiones del mundo y,
por lo tanto, resulta estar «fuera de la etnia» a pesar de que esté vinculado a
un contexto natural específico.
Junto con
todo esto, tomando en cuenta la evidente universalidad de la solución humana a
la tarea de transmitir información, a medida que se desarrolla cada cultura
concreta produce sus propios modelos prácticos: las expresiones faciales, la
gesticulación, el habla, los sistemas mnemotécnicos, la escritura y otros
portadores de la información, incluyendo las ceremonias y las tradiciones
rituales. La interpretación de cualquier iconografía regional (incluso las
escenas de carácter exclusivamente sexual) y, sobre todo, la comprensión del
texto antiguo son, a sabiendas, imposibles si no se toma en cuenta el contexto
etnocultural específico. Además, la universalidad de la mayoría de los
fenómenos objetivos que de alguna u otra forma se reflejan en las regiones
etnoculturales más distintas[259] sigue
siendo un gran problema. Un ejemplo puede ser el análisis comparativo de los
grabados rupestres homogéneos (de «máscaras pares» de Cuba y la Mongolia
interior) realizado por Ekaterina Devlet[260]. La
autora llega a la conclusión de que «las pinturas rupestres de las máscaras
pares asimétricas de dos continentes demuestran una increíble semejanza en su
estructura, lo cual puede vincularse a la uniformidad de conceptos mitológicos
de sus creadores»[261]. La edad
de los grabados de Mongolia se remonta aproximadamente al II milenio a. C., y
la edad de los de Cuba está dispersado desde el año 3 000 a. C. hasta mediados
del siglo XVII d. C.[262] La
autora, de manera absolutamente lógica, basándose en un análisis de tipos y
niveles de actividad económica de la población que creaba las imágenes, logró
demostrar que aquella misma «uniformidad de conceptos mitológicos» se define
por una forma única de percepción del movimiento del sol y de la luna que tiene
una persona y por sus propios intentos de crear un calendario.
Entre los
ejemplos de posibles elementos constitutivos de la investigación completa
pueden estar las construcciones (básicas para todos los pueblos) de conceptos
espirituales que se vinculan a puntos de referencia espaciales.
La
revelación de cada aspecto del tema determina un conjunto propio de disciplinas
integradas, revelando y separando lo común y lo individual en creencias
intelectuales de etnias geográficamente separadas que poseen un desarrollo
independiente. Tal enfoque permite evitar conclusiones erróneas acerca de
«préstamos culturales» y «dependencias».
Desde
luego, la semiótica étnica está estrechamente relacionada con el problema de la
comunicación: cualquier sistema de signos tiene sentido solo si están presentes
los usuarios de esta información que entienden la codificación de los signos.
El
análisis etnosemiótico como un método productivo
Cabe
señalar que la corriente central interdisciplinaria de la semiótica étnica
designada por Knórosov atrae cada vez más a los investigadores para analizar
los fenómenos individuales. Así, al principio de la década de 1970, Y. S.
Stepanov[263] recurrió
a dicho tema; Viacheslav Vsevolodovich Ivanov lo hizo a finales de la siguiente
década en un artículo homónimo[264]. Para la
década de 1980, la semiótica se había convertido en una corriente científica
muy de moda. Viacheslav Ivanov subrayó sus enfoques principales: desde la
inocente identificación del intercambio de «valores sociales y materiales» con
la actividad ritual, la cual es «equivalente al arte en la sociedad moderna»,
hasta los conceptos acerca de la formación del «sistema de signos universal e
íntegro» que consta de «la lengua natural, la lengua de señas y otros métodos
materiales de la información»[265].
En el
periodo del planteamiento del problema, los puntos de vista expresados por
Ivanov en su artículo se caracterizaron por un cierto eclecticismo: aquí
estaban las imágenes de S. Eizenshtein y de Disney, los conceptos acerca de los
«arquetipos» de С. G. Yung y su trabajo Tótem y tabú, los
materiales etnográficos de A. N. Zolotarev y S. P. Krasheninnikov, la antigua
épica clásica, las reflexiones de L. Lévy-Bruhl y N. Y. Marr, el análisis de L.
S. Vygotski de las imágenes de Guerra y paz y los vestigios de
manipulaciones arcaicas en el trabajo «El trastorno de conceptos en la
esquizofrenia»[266]. Según
V. V. Ivanov, las ideas de Eizenshtein y Vygotski, expuestas en la década de
1930, «coincidían con los modernos (es decir, los años en que se escribió el
artículo –nota de los autores–) conceptos del papel de los sistemas semióticos
(de signos) y de la cibernética». Se subrayaba la importancia que le daba L. S.
Vygotski a la lengua y a las posibilidades de control del comportamiento[267]. En
realidad, esta idea va tras aquella corriente que fue expuesta a inicios del
siglo XX por V. M. Béjterev, que ya se mencionó[268].
El
análisis de los fenómenos de interacción étnica
Hubo otro
tema que también fue de particular interés en las investigaciones de Yuri
Knórosov: usar el análisis etnosemiótico para estudiar el desarrollo de los
sistemas de signos en los contextos de la interacción étnica (el sincretismo)
lo cual es muy actual, especialmente para el tema de los sistemas de signos
indígenas después de la conquista española. El sistema de comunicación que se
ha formado en el marco de un determinado contexto cultural posee leyes internas
de evolución. Así, por ejemplo, se puede percibir el desarrollo de la escritura
mesoamericana con base en el surgimiento y transformación de los sistemas
regionales: epiolmeca, de Río Blanco, zapoteca, maya, azteca, etcétera. La base
única pasó por transformaciones creativas en diferentes culturas y lenguas
tanto en el tipo de escritura (uso del fonetismo, ideogramas, sistemas mixtos)
como en la evolución de la paleografía. La aparición de los españoles creó la
necesidad de interacción entre los portadores de su tradición cultural propia,
e incluso escrita, y el contenido informativo extranjero. Los misioneros usaron
dos métodos. Primero, trataron de usar la tradición local escrita para
transmitir el contenido informativo europeo. Este camino resultaba demasiado
complicado e imposible de realizar debido a que para este momento ya se había
perdido la alfabetización masiva, y también por la imposibilidad de transmitir
un sistema ajeno y complejo de conceptos abstractos. (Además, se realiza
anticipadamente la búsqueda de las correspondencias de un conjunto de conceptos
cristianos con el sistema de términos espirituales de los mayas.) Como
resultado, los misioneros llegan a la conclusión de que se necesita crear
nuevos sistemas de signos que permitan transmitir el contenido cultural
extranjero. En particular, es necesario tener en cuenta la correspondencia
fonética de los signos con la lengua de los aborígenes. En su artículo «La
antigua escritura peruana: problemas e hipótesis»[269],
Knórosov analiza los problemas con los que se enfrentaron los misioneros cuando
se comunicaban con los portadores de otra tradición escrita. Se ha quedado sin
publicar un extenso artículo relativo a los sistemas escritos americanos,
incluso los que se inventaron en el periodo colonial con el fin de catequizar a
los indígenas. En él, Knórosov examina los sistemas artificiales de escritura
de textos que creaban los misioneros en diferentes regiones del continente
basándose en tradiciones locales. En estos modelos claramente se perciben
aquellos problemas que deben ser resueltos. Primero: la introducción de nuevos
conceptos abstractos mediante el uso de paralelos condicionales. Segundo: el
uso de signos basados en la pictografía local. Tercero: a veces se tenía que
evitar intencionalmente el fonetismo y las complicaciones gramaticales, lo cual
permitía operar solo mediante los conceptos.
A partir
de 1960, Yuri Valentínovich era el presidente de la comisión de desciframiento
de los sistemas históricos de escritura (la sección de semiótica del Consejo
Científico para el problema de la cibernética) del Presídium de la Academia de
Ciencias de la URSS. Así que el surgimiento del Grupo de Semiótica se convirtió
principalmente en un argumento para realizar determinados programas de
investigación. Solo en febrero de 1980, en virtud de una orden, el Grupo de
Semiótica Étnica se creó como una unidad estructural del instituto:
2 de
febrero de 1980 – Orden núm. 301-13
Sobre la
creación del Grupo de Semiótica Étnica en la sucursal de Leningrado del
Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias.
Director
– Yu. V. Knórosov,
Auxiliar
de laboratorio – М. F. Аlbedil,
Investigador
mayor, candidato en ciencias históricas – B. Y. Volchok,
Investigador
mayor, doctor en ciencias históricas – V. S. Starikov.
No sé si
habrá que sorprenderse de que Yuri Valentínovich ignoraba, incluso
administrativamente, «los marcos de las normas» generalmente aceptados. Para
él, el Grupo de Semiótica Étnica era más bien un colectivo informal de personas
afines que incluía no solamente a los investigadores de «la plantilla», sino a
todos aquellos que prácticamente compartían el interés científico en esta
esfera de investigación, incluso sin ser parte del Instituto de Etnografía de
la Academia. Generalmente, Irina Konstantínovna Fiódorova se dedicaba a los
asuntos administrativos del grupo; luego lo hacían Margarita Fiodorovna Albedil
y Elena Stanislavovna Sóboleva.
Por otro
lado, después de una multitud de publicaciones, elaboraciones teóricas y
prácticas en el campo del desciframiento de los antiguos sistemas de escritura
y del estudio de los orígenes de los sistemas gráficos, la aparición del grupo
fijó el hecho evidente de que había surgido una nueva corriente
interdisciplinaria. Esta corriente no pertenecía ni a la etnografía, ni a
la lingüística, ni a la psicofisiología, pero combinaba los enfoques y, en
parte, los métodos que le eran característicos a cada una de estas ciencias. El
Grupo de Semiótica Étnica fue creado por la necesidad de delinear una peculiar
esfera de investigación dentro de la etnografía tradicional: los sistemas de
signos que produce la sociedad para transmitir y guardar la información, así como
los problemas relacionados con la comprensión correcta de la información
transmitida.
Los
planes científicos
Por más
banal que suene, Knórosov era una persona principalmente interesada en
«misterios y enigmas». Si ante él estaba un problema, trataba de resolverlo «a
toda costa». En realidad, estas aspiraciones se definían en gran medida por su
mundo interior. En todas sus tareas científicas, él aspiraba a comprenderse a
sí mismo. Usualmente repetía la frase «a toda costa» solo después de haber
bebido mucho. Cuando estaba sobrio nunca se permitía enseñar a los demás su
propio mundo interior. Pero no es casualidad que uno de los temas de sus
reflexiones fuera el concepto del «experimento histórico», en el campo de los
estados alterados de conciencia. Si tomamos en cuenta sus propios comentarios,
a él no le hubiera disgustado experimentar consigo mismo estos estados, pero
entendía toda la complejidad práctica de la organización oficial de semejantes
experimentos.
Habiendo
solucionado la tarea científica, en cierto sentido perdió interés en el
problema: comenzaba a aburrirle. Hay científicos que pueden pasar toda su vida
estudiando con entusiasmo una sola palabra o un solo fenómeno y lograr una
increíble profundidad de comprensión de su objeto de estudio. Ellos leen todas
las publicaciones, examinan y dividen el objeto en los fragmentos más posibles
e imposibles, comparan el objeto en contextos diferentes, y no hay nadie mejor
que ellos en estas descripciones. Knórosov no era así: él quedaba fascinado por
el problema y enganchado para solucionarlo. Este rasgo fue capturado con
precisión por el arqueólogo estadounidense Michael Coe en el título de su libro[270]. En
realidad, su frase relativa al artículo de Paul Schellhas: «No hay problemas
que no tengan solución. Lo que fue creado por una mente humana, tiene que ser
entendido por otra mente humana» era su credo vital y científico. No era
casualidad que hubiera contrapuesto el desciframiento al trabajo
filológico de rutina. Pero este último, por más increíble que suene, le
aburría horriblemente. Cuando le tocaba este tipo de labor, decía: «¡Qué
difícil es el trabajo de arrastrar a un hipopótamo del pantano!». Incluso en
cuanto a los textos mayas, siempre los escogía siguiendo el principio de
«complejidad». Apreciaba cuando le pasaban un texto peculiar, con algo
especial. Lo irritaban mucho los sabelotodos que voluptuosamente comenzaban a
revisar algunos detalles (el signo, la forma de escribir) y con base en ello se
comparaban con él. En este caso, de ninguna manera se trata de la «vanidad» de
Yuri Valentínovich, quien nunca «revisaba» a nadie. El único criterio de su
evaluación de la aportación científica de la persona era la presencia de un
descubrimiento fundamental y de una solución poco estándar. Según él, la peor
caracterización para un científico sonaba así: «No tiene nada que robarle»
(refiriéndose a las bonitas y originales ideas).
Precisamente
a eso se debe aquel conjunto inesperado de temas que constituía el círculo de
sus intereses científicos. Desde la infancia, su interés interior y personal
eran las llamadas «prácticas paranormales»: en la universidad elige el tema del
«dhikr chamánico» y trata de comprender el mecanismo del fenómeno;
llega a la conclusión de que el cerebro humano es lo principal en todo.
Entiende que en la década de 1940 no era posible elevar el tema al nivel que
quería y… silenciosamente lo pospone hasta mejores tiempos, diciendo: «No nos
olvidamos de nada; solo lo posponemos». Descifra la escritura maya, y esto en
realidad le abre nuevas oportunidades para comprender el funcionamiento del
cerebro. Es por ello que Knórosov «se involucra» con mucho gusto en los
trabajos del procesamiento automático de texto: eso le da nuevas posibilidades
para comprender el algoritmo de trabajo de los hemisferios del cerebro. Con
mucho entusiasmo colabora con Viacheslav Ivanov, cuya manera científica se
parecía mucho a la de Knórosov. Este comienza a probar la exactitud de su
principio de desciframiento de la escritura maya en otros sistemas de
escritura; sin embargo, a eso ya deben dedicarse otras personas con otro tipo
de intelecto. Es por eso que constantemente convence a la gente que lo rodea a
formar parte de su trabajo; a veces incluso personas completamente aleatorias
que mostraban al menos algún interés en algún problema. Está claro que Knórosov
no puede explicarle a nadie en voz alta por qué va de los chamanes al desciframiento,
del desciframiento a las posibilidades de las computadoras, del cerebro al
poblamiento de América, de los efectos de los psicodélicos al dibujo infantil,
de las leyes de comunicación a la teoría del colectivo y el significado de las
uniones masculinas para el desarrollo de la sociedad. Es más, a veces incluso
estaba obligado a «justificarse» ante el entorno científico por la diversidad
de sus intereses e intencionalmente menospreciaba su importancia.
Con el
apoyo de Viacheslav Ivanov, acepta con gusto el término «semiótica étnica», con
el cual, finalmente, puede reunir todos sus intereses científicos. En realidad,
el éxito del desciframiento de la escritura maya le permitió tener derecho a
realizar las tareas que le parecían interesantes sin ser juzgado por sus
colegas de «falta de academicismo». Si no fuera por el desciframiento, lo
habrían tomado por un chiflado que primero escoge un tema y luego otro sin
siquiera haber leído ni saber acerca de él. En realidad, eso le ocurría en
estos mismos años al ya mencionado Boris Porshnev, que trabajó con un tema
parecido: la teoría interdisciplinaria de formación de la humanidad. Él murió
de un infarto cuando en 1972 la editorial Mysl dispersó las pruebas de galera
de su obra fundamental, Sobre el comienzo de la historia humana.
Hasta el momento muchos científicos no entienden realmente por qué razón «el
especialista en Francia» Porshnev, que hacía una buena carrera, de repente se
había dedicado al estudio interdisciplinario del ser humano. Knórosov en
realidad hacía a lo mismo, pero con mucho cuidado, tratando de no provocar los
ataques feroces de los «especializados» en su pedacito de la hortaliza
histórica que defendían celosamente su «campo».
Hubo una
situación paradójica: ya hace varias décadas el estado especializado de la
ciencia establecido a finales del siglo XIX se comparaba con una imagen en la
que cada científico se sienta y cava su propio hoyo, sin ver lo que ocurre en
el hoyo vecino. Lo absurdo de semejante desarrollo del conocimiento científico
era evidente. Sin embargo, los «especialistas de hoyo» que ya ni siquiera
pensaban en la presencia de otros hoyos eran y a menudo siguen siendo los
protagonistas. Ellos conocen a la perfección cada piedrita, cada arenita en su
propio sótano, le dan un nombre y un término peculiar a cada cosa, pero
simplemente no ven el sol que asciende sobre ellos. No obstante, tampoco lo
necesitan para volver a contar las piedritas.
Un
detalle más: Knórosov no sabía hablar en absoluto de forma «seudocientífica»
empleando palabras incomprensibles para la mayoría de la audiencia, y odiaba
semejante manera en otros. Él podía traducir hábilmente los conceptos
complicados a una lengua casi cotidiana, usando un lenguaje que pudiera
comprender incluso un escolar. Es curioso que tales reproches a menudo se los
expresaran (desde luego, a sus espaldas) «investigadores» bastante mediocres
que francamente se creían, en cuanto a todos los indicadores seudocientíficos,
mucho más académicos y merecedores de una buena carrera…
Sin
embargo, solo los genios como Knórosov hacen ciencia.
Capítulo
XIII
Espinas, estrellas, y nuevamente espinas…
¡Les
deseo éxito!
Diego de Landa…
¡El río
fluye pero… no para mí!
En 1963,
finalmente se publica la muy esperada monografía de Knórosov, La
escritura de los antiguos mayas. Era un libro grueso con portada azul y un
tiraje de mil ejemplares que se distribuyeron de inmediato por las principales
bibliotecas y embajadas de la URSS, para fines de «presentación». Muy pronto ya
ni siquiera en las tiendas de libros viejos, ni por una gran cantidad de
dinero, se conseguía este libro.
En la
vida de Knórosov hubo otro suceso agradable. Apareció un arqueólogo que era
casi su propio aspirante. Se trataba de Valery Gulyaev, que
originalmente se dedicaba al estudio de los escitas. Fue arrojado al
americanismo por voluntad de sus superiores, como decía él mismo. Knórosov no
era el asesor formal de Gulyaev; lo era Gueorgui Frántsevich Debets[271], quien,
por otra parte, «entregó» a su aspirante en buenas manos. A
Yuri Valentínovich no le importaba que el aspirante no fuera
«oficial»; lo relevante era que empezaran a aparecer más personas que se
dedicaran a los estudios mayas. Así es como recuerda Valery Gulyaev,
«americanista por voluntad del destino», el momento en el que se conocieron:
Intervención de Yuri Knórosov en una reunión solemne, lo cual le resultaba
insoportable.
[…] el
deber de doctorante de temas extranjeros y la severa voluntad de los superiores
del instituto, por fin, me obligaron a dirigirme a Leningrado. En aquel
entonces financiaban bien nuestra preparación relativa a estudios extranjeros
(para empezar solo en su plan teórico «de leer libros»). Los viajes con una
duración de dos a tres meses por «cuenta estatal» no eran una excepción sino
una regla.
Yo
también había recibido esta «indulgencia». Así que, a mediados de enero de
1964, entré con timidez por una vieja y pesada puerta de la mundialmente
conocida Kunstkámera o, según su nombre oficial, al Museo Pedro el Grande de
Antropología y Etnografía. Allí se encontraba el Sector de Pueblos de América
donde trabajaba el doctor en ciencias históricas Yu. V. Knórosov. Cabe señalar
que, en cuanto al plan de la carrera científica, Yuri Valentínovich había
pasado por un caso completamente único: por el trabajo «El desciframiento de la
escritura maya», que presentó como tesis para adquirir el grado de candidato,
él obtuvo inmediatamente el grado de doctor. Me recibió una persona de baja
estatura, delgada y aparentemente bastante cerrada. Tenía una amplia frente
sobresaliente de pensador y fríos ojos de acero (más bien, azules grisáceos).
Después de habernos presentado formalmente, le expuse a Yuri Valentínovich mi
situación, que no era nada fácil, y le pedí que fuera mi asesor científico no
oficial. La gente que conocía al doctor Knórosov sabía que era un hombre de
pocas palabras y tendía a no expresar sus emociones durante la comunicación con
sus interlocutores. Siempre se dirigía a todos los científicos,
independientemente de su edad y de su estatus en la jerarquía científica
oficial, tratándolos de «colega» o «estimado colega». Así es como sucedió en
nuestro primer encuentro, a pesar de que en aquel entonces yo todavía era un
aspirante «verde». Para empezar me presentó a unos pocos investigadores del
Sector de Pueblos de América y luego me llevó al «sanctasanctórum» del museo,
la biblioteca, y me presentó a la directora. Luego me condujo a un tabique
bastante grande hecho de cajones de madera y dijo: «Aquí está todo, o casi
todo, relativo al tema que le interesa». Se fue, y mientras se iba soltó que
estaba dispuesto a ayudarme después si lo necesitaba. Desde luego, la necesidad
era gigantesca. Las preguntas literalmente surgían en cada paso. Mientras
tanto, me había enfocado completamente en el «mar bibliográfico»: una lista de
cientos de libros que tenían que ver con la Mesoamérica precolombina. No será
una exageración si digo que la biblioteca de la Kunstkámera en aquel entonces
poseía y actualmente posee en gran parte la mejor colección de trabajos sobre
americanismo. No solamente impresionaba la abundancia de estas publicaciones,
sino también el carácter sistemático de su selección: muchas ediciones
periódicas importantes se compraban o llegaban de alguna otra forma a las
paredes de la Kunstkámera incluso en el periodo más complicado de la historia
del país –en los años veinte, treinta y cuarenta del siglo XX […]
El libro La escritura de los indígenas mayas (1963), publicación de Knórosov
que fue muy esperada.
Knórosov
sustituía a una docena de especialistas […] no era en absoluto una persona
fácil de tratar. Pero, por lo visto, yo le había agradado por alguna razón y
él, omitiendo preámbulos y emociones, se encargó de mí, de facto.
Generalmente
nuestra comunicación ocurría de la siguiente manera: yo preparaba de antemano
algunas preguntas que consideraba difíciles y cuando nos veíamos se las exponía
verbalmente a mi genial (¡sin comillas!) interlocutor. En casos muy raros él,
con su voz silenciosa y áspera, estirando un poco las palabras, contestaba de
inmediato. Usualmente eso ocurría en el corredor (para no molestar a los demás
investigadores) entre los altos armarios de madera oscurecida durante los
descansos que eran para fumar (Yuri Valentínovich era un fumador empedernido y
solamente compraba los fuertes papirosas Belomor). Por lo regular, después de
haber satisfecho parcialmente mis peticiones, añadía: «En cuanto a lo demás, lo
pensaré. Venga mañana». Este «mañana» incluso podía durar varios días, una
semana o dos. Pero siempre aparecía la respuesta y era profunda e íntegra.
Usualmente Yuri Valentínovich se sentaba en su mesa, en el despacho al lado de
una enorme ventana con vista al río Neva, y acomodaba un montón de hojas –«las
cuartas partes de la hoja» (1/4 de la hoja ordinaria de tamaño A-4)– de un buen
papel blanco escrito con letra caligráfica. Allí estaban las respuestas a los
misterios del pasado mesoamericano que no me dejaban dormir. Tras el texto
seguían breves comentarios orales que siempre eran sensatos e interesantes.
Izquierda: Valery Ivánovich Gulyaev. Derecha: Vladimir Alexándrovich
Kuzmischev.
Gulyaev
resultó ser una de las personas que apoyó honestamente a Yuri Valentínovich
durante toda su vida.
Aproximadamente
en el mismo periodo, en el horizonte de Knórosov también apareció otro
personaje de nombre Vladimir Aleksándrovich Kuzmischev (1925-1988). ¿Quién era
él? Ahora es difícil decir algo de cierto. Muchos años trabajó en la Unión de
Sociedades Soviéticas de Amistad. Luego encabezó el Sector de Cultura en el
Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de la URSS. Es más
conocido como periodista y autor de novelas de aventuras. Apareció en la vida
de Knórosov a finales de la década de 1950, y al parecer contaba con escribir
una tesis. En cualquier caso, en la carta del 18 de mayo de 1967, Yuri
Valentínovich da recomendaciones acerca del resumen:
Ambas
tesis, tanto de Gulyaev como de este otro personaje[272], tienen
un carácter descriptivo y común, y no son de investigación. Quién sabe para qué
carajos se necesite eso, pero así es como los asesores (Debets y Cheboksarov)
orientaron a los aspirante s. Por lo tanto, no se tiene que tomar este resumen
como un modelo.
La trágica carta enviada por Yuri Knórosov a Kuzmischev.
Entonces,
Kuzmischev se puso activo antes de escribir un libro de divulgación
titulado El secreto de los sacerdotes mayas, publicado en 1968.
Después de este, Knórosov creó una nueva definición burlona para semejante tipo
de literatura: «los misterios de los terriblos pirámidos».
Kuzmischev adquirió el apodo Kuz. Él publicaba artículos al alcance de todos
acerca de Knórosov, los mayas, los incas, los indígenas; también escribía
prólogos para libros traducidos de autores latinoamericanos. Pero, tomando en
cuenta la correspondencia, precisamente Kuzmischev, en cierta medida, tenía
derecho a llamarse amigo de Knórosov. En cualquier caso, entre ellos se
trataban de «tú». Knórosov le confiaba a Kuz incluso sus problemas de salud. La
correspondencia que mantenían fue bastante activa, desde 1958 hasta 1973.
Por lo
visto, cuando Knórosov conoció a Kuzmischev, lo convenció de dedicarse a
traducir y preparar la edición de la famosa fuente del periodo colonial Comentarios
reales de los incas, del Inca Garcilaso de la Vega. Y aquel aceptó este
trabajo. Según lo que me contó Knórosov y lo que atestiguan sus cartas a
Kuzmischev, después de dicha traducción resultó necesario corregir todo por
completo y prácticamente volver a escribir el texto, para que tuviera
coherencia. Pero era el típico problema de Knórosov: él no quería perder el
tiempo en un trabajo técnico de traducción y buscaba a quien encargarlo.
Se puede
juzgar cómo Kuzmischev «conquistó» la simpatía de Knórosov al leer una carta
sumamente extraña que me proporcionó el hijo de Kuzmischev, Aleksandr
Vladímirovich, escrita por el mismo Knórosov sobre sí mismo de parte del autor
del prólogo del libro acerca de los mayas.
Para el
autor del presente libro fue extremadamente difícil recopilar información
fidedigna sobre el llamado «desciframiento» de la escritura maya hecho por Yu.
V. Knórosov. Sucede es que es una bestia sumamente sospechosa y reservada. Solo
si bebe mucho, suele ser muy conversador. Pero, estando borracho, usualmente
dice cualquier cosa sin sentido acerca de los llamados temas científicos. Sin
embargo, es muy fácil emborracharlo, ya que él mismo pide vodka sin parar.
Pero, al tomar una botella, ya no pide, sino que descaradamente exige la
segunda, luego la tercera, y etcétera. Sin embargo, se duerme sin siquiera
llegar a la segunda. La información fragmentada que se recibe de él en este
estado no es de peculiar credibilidad; además, sale muy cara, a pesar de que no
tome bocados. Hubiera sido mucho más económico simplemente describir a este
tipo sin recopilar información alguna acerca de él (como lo hicieron A.
Agranovski, Rud. Bershadski[273] y
otras eminentes personalidades literarias) y apropiarse de los honorarios
recibidos, gastándolos en sus propios tragos, viajes alrededor de Europa en el
barco Rossiya (como hizo Rud. Bershadski) y otras pequeñas necesidades de
autor. Sin embargo, el autor, tratando de no presentarle al lector inventos
literarios sino hechos artísticamente expuestos, aceptó todo.
El
emborrachamiento planificado de Yu. V. Knórosov duró alrededor de 10 años. El
autor mismo tuvo que curarse dos veces del alcoholismo, pero no se rindió. Y,
en cuanto lo liberaban de la clínica especial, nuevamente volvía a emborrachar
a Yu. V. Knórosov, quien ya desde hace mucho era oficialmente reconocido como
un alcohólico crónico y fue elegido (a propuesta mía) vicepresidente de la
asociación correspondiente. Por cierto, se ha averiguado que Yu. V. Knórosov no
se dedica a los estudios mayas en absoluto. A qué se dedica exactamente (además
de la borrachera) no se pudo averiguar con certeza. Se necesitan esfuerzos
prolongados y serios para, finalmente, obtener datos precisos. Por «datos
precisos» el autor supone las expresiones del mismo Yu. V. Knórosov, aunque,
lamentablemente, estas expresiones a menudo se contradicen mucho.
Así que
los hechos que se exponen más abajo sobre el desciframiento de la escritura
maya fueron establecidos con la máxima precisión posible.
Si
tomamos en cuenta la letra, Yuri Valentínovich escribió la carta en un estado
bastante sobrio. Cuando se encontraba en otro estado, su letra cambiaba
completamente: las letras se volvían grandes y continuas. Pero aquí hallamos un
texto ordenado y bastante deliberado. La conclusión del psiquiatra,
psicoterapeuta y doctor en medicina Andrey Strelchenko, quien analizó el texto,
parece bastante trágica:
La carta
fue escrita por Yuri Knórosov cuando la enfermedad (el alcoholismo) ya había
afectado su esfera mental.
Aunque lo
más probable es que la carta esté escrita de una sola vez y Yuri Valentínovich
no interrumpiera la redacción del texto, su estado emocional al inicio del
proceso de escritura y al final son diferentes. Tomando en consideración el
poco tiempo necesario para componer este texto, se puede hablar de la labilidad
emocional expresada por el autor.
Además,
una cierta «fragmentación» entre el inicio y el final de la carta demuestra una
disminución de los procesos de motivación y voluntad […]
Prácticamente
cada frase del autor está llena de ironía. De vez en cuando se percibe
sarcasmo, que principalmente tiene que ver con su persona. Además, el autor
también trata con ironía al periodista de parte de quien escribe su carta.
Por la
tonalidad de la carta, se puede dar cuenta de que el autor entiende bien su
situación y el estado actual que se debe a su enfermedad, y por lo tanto sufre
muy profundamente.
Es
probable que el autor, siendo una persona que posee brillantes habilidades
intelectuales y una mente aguda, mediante esta carta tratara de expresar en
sentido figurado su dolor emocional interno relacionado con su estado actual.
A pesar
del estilo patético aparente y la ironía, es una carta bastante amarga.
¿Qué
había detrás de este mensaje? ¿Qué era lo que quería informar? ¿Era un grito
pidiendo ayuda? Pero esta no alcanzó a llegar. ¿La hubiera aceptado? Knórosov
se dio cuenta claramente de los métodos poco honestos de aquel a quien se
dirigió la carta. Lamentablemente, otro investigador del Instituto de América
Latina y latinoamericanista «oficial», Yuri Zubritski, que también era
«traductor», escritor y entusiasta de América Latina, le aplicaba igualmente a
Knórosov los mismos métodos para «comunicarse». De su papel poco agradable en
relación a Knórosov cuenta Irina Jorosháeva:
Conocí a
Knórosov en una edad bastante adulta, pero él siempre sintió una gran
disposición de mi parte. Puedo hablar acerca de una persona que, según lo que
pienso, influía en él de una forma muy mala. No tiene sentido de ocultar:
Zubritski lo arrastraba a las borracheras y más. Incluso yo tuve una
conversación con Knórosov sobre este tema: «Yura, ¿qué carajos, por qué?». Yo
veía menos a Kuzmischev, pero conocía desde hace mucho tiempo a Zubritski,
desde los años estudiantiles. Y eso, desde luego, era algo terrible. […]
Luego
todo comenzó a complicarse más y más… Yo estaba muy en contra de todas estas
borracheras. Claro, eso no tenía nada que ver conmigo pero estaba en contra de
lo que había hecho Zubritski con él. Según yo, él simplemente quería arruinarlo
con borracheras. Entiende, Zubritski era uno de los primeros en este asunto…
Sea como
sea, en 1974 en la serie de Monumentos Literarios se publicaron los Comentarios
reales de los incas –en la versión rusa, Historia del Estado
de los incas – de Garcilaso de la Vega con traducción de Kuzmischev y
editado por Yu. V. Knórosov.
Es
curioso que, en 1965, estaba a punto de estallar un escándalo entre Kuzmischev
y Zubritski, quien también pretendía publicar la traducción de Comentarios
reales de los incas. Ambos habían ofrecido su traducción en diferentes
editoriales. Knórosov escribe a un Kuzmischev más amigable:
Por lo
visto, en mi carta anterior te escribí de una forma nada clara. Ni siquiera me
pasa por la cabeza que estés «comerciando con el Inca». En realidad, si tienes
ganas de «negociarlo», es decir, proponerlo a la otra editorial, etcétera,
entonces es tu completo e innegable derecho y nadie tendrá un mínimo reclamo.
Pero se trata de otra cosa. Precisamente Zubritski ya había mandado la
solicitud para la publicación de Garcilaso. Debido a todo eso, es razonable
centralizar las negociaciones para que en el consejo no se forme una vaga
impresión de que por todos lados se ofrecen traducciones. En esta etapa, el
consejo debe saber con precisión que se está proponiendo una sola traducción y
que ella, además, está aprobada […]
Así que
solo queda imaginar quién había hecho exactamente la traducción y por qué
Knórosov tenía derecho a tomar decisiones acerca de su publicación bajo una u
otra autoría…
Cabe
señalar que a Knórosov le gustaba mucho la poesía quechua, la cual en realidad
tradujo. Irina Konstantínovna Fiódorova recuerda:
Él era un
gran conocedor de poesía, incluso de los antiguos textos poéticos de diferentes
pueblos, y a veces leía con éxtasis los poemas que le gustaban mucho. A menudo
citaba el poema quechua Ollantay. Se publicó en un apéndice de la traducción
del libro del Inca Garcilaso de la Vega preparado por Yu. V. Knórosov y V. A.
Kuzmischev (1974).
Le
gustaba mucho el fragmento: «Los yuncas salieron a ayudar a aquellos que nos
odian…» Lo leía con un susurro dramático y con la expresión más siniestra del
rostro.
Con el
apoyo de Kuzmischev, Knórosov intentó realizar una investigación especial sobre
el Códice de Dresde. Si tomamos en cuenta la correspondencia, en 1967 realmente
quería llevar a cabo este estudio. Yuri Valentínovich creía que mediante los
métodos de las ciencias forenses se podían recuperar los fragmentos borrados
del texto del códice maya. Knórosov literalmente presionaba a Kuzmischev para
que tratara de conseguir este proyecto por medio de la Unión de Sociedades
Soviéticas de Amistad. En cualquier caso, se envió una carta firmada por
Knórosov y Kuzmischev a la oficina del Presídium de la Unión de Sociedades
Soviéticas de Amistad con la propuesta de tal proyecto.
Cabe
señalar que el 90 por ciento de toda la correspondencia entre Knórosov y
Kuzmischev era en torno a la preparación de la edición de los Comentarios
reales de los incas: las aclaraciones a la traducción, los comentarios, los
reclamos a Kuzmischev por su chapucería, las relaciones con las editoriales y
los editores, los problemas de la venta. A menudo y en detalle se discutían los
honorarios que se esperaba obtener. Pero la última carta, después de la cual se
terminaron todas las relaciones, se veía bastante peculiar:
Leningrado.
22. Х. 73
Cállate
la boca.
La última carta de Knórosov a «Kuz».
No hubo
ni una sola línea hasta la muerte de Kuz en 1988. Ya nunca podrá saberse qué
sucedió exactamente entre ellos en aquel año, cuando ya se había publicado el
primer tiraje de los Comentarios reales de los incas. Diez años
después, en diferentes cartas Knórosov me escribía muy severamente
caracterizando siempre a Kuzmischev de la siguiente forma:
V. A.
Kuzmischev es malvado, peligroso, impertinente y un descarado imbécil. En
cualquier caso, casi en todas sus cartas él se llamaba a sí mismo imbécil. Está
claro que era una manifestación de crueldad hacia sí mismo. Él cortará en
pedazos, lamentablemente, no a sí mismo, sino a otros… Por lo visto, V. A.
Kuzmischev escribió sobre mí dos libros y muchísimos artículos, incluso
publicados en México. Por cada libro recibía (¡por el resumen!) alrededor de 25
mil-30 mil rublos (¡obra literaria!). Desde luego no desea soltar de sus patas
tal pesebre.
Y es que
ganaba dinero no solo vendiendo el nombre de Knórosov, sino también haciendo
estafas. Esto último, Yuri lo mencionó en cuanto a la edición de Garcilaso y
cierta firma falsificada, relacionada con el pago de los honorarios del autor.
Además, el tema de los honorarios lo discutieron todo el tiempo. En otra carta,
había una caracterización más «oficial», que parecía una advertencia:
Kuzmischev
Vladimir Alexándrovich, miembro del consejo de redacción, con número telefónico
fijo 431-37-18: es un completo cerdo y estafador, mi biógrafo (es decir,
distribuidor de horribles rumores). Cualquier grosería que conoce Su Majestad
es, sin duda, insuficiente (igual que todas las groserías en su conjunto). Es
muy peligroso. Además, puede pegarse como una hoja en otoño o, más bien, como
una sanguijuela…
El río
baña las orillas natales pero… no es para mí
De
cualquier manera, generalmente en la vida de Knórosov todo se estaba llevando a
cabo sin contratiempos: el trabajo e incluso los alumnos que ya tenía. Es
natural que los colegas que comprendían el significado de la aportación de
Knórosov a la ciencia decidieran presentar una monografía realmente única por
su valor como La escritura de los antiguos mayas para el
Premio Miklujo-Maklái, el cual era otorgado por la Academia de Ciencias de la
URSS «por una gran aportación al estudio de los problemas de la etnografía y la
antropología». Nadie dudaba de que el trabajo de Knórosov llenara completamente
a los requisitos del premio. Desde luego, para eso se habían preparado los
documentos solicitados: como siempre, el «perfil personal» necesario, la
anotación (escrita por el mismo Knórosov) y la presentación.
Perfil
personal[274]
De
KNÓROSOV Yuri Valentínovich, doctor en ciencias históricas, investigador mayor
del Sector de América del Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias de
la URSS (fecha de nacimiento: 1922, ruso, no es miembro del Partido Comunista).
Yu. V.
Knórosov pertenece a la plantilla del Instituto de Etnografía de la Academia de
Ciencias de la URSS desde agosto de 1953.
Yu. V.
Knórosov es un eminente especialista en historia y etnografía de pueblos de
América Central y de América del Sur, especialista en antiguos sistemas de
escritura. Se dedica a la investigación y al desciframiento de la escritura de
los indígenas mayas, de la población indígena de la Isla de Pascua y de la
escritura protoíndica. En esta área, Yu. V. Knórosov logró resultados bastante
considerables. Su aportación al estudio de los antiguos sistemas de la
escritura ganó reconocimiento internacional. Sus trabajos relativos a la
escritura de los indígenas mayas son muy solicitados y tienen un éxito merecido
entre los científicos soviéticos y extranjeros. Entre sus trabajos sobre este
tema hay que destacar particularmente la gran monografía publicada en 1963 La
escritura de los indígenas mayas, la cual recapitula los trabajos plurianuales
de Yu. V. Knórosov dedicados al estudio y al desciframiento de la escritura
maya.
La tesis
de Yu. V. Knórosov escrita para obtener el grado de candidato toca los temas de
historia y etnografía de los indígenas mayas. El nivel sumamente alto de esta
investigación le permitió al Consejo Científico del Instituto de Etnografía de
la Academia de Ciencias de la URSS tomar la decisión de otorgarle al defensor
el grado académico de doctor en ciencias históricas en marzo de 1955.
Yu. V.
Knórosov realiza un gran trabajo científico y organizacional. Además,
incrementa las relaciones científicas y culturales con países extranjeros. Es
miembro del Consejo Científico de la sucursal de Leningrado del Instituto de
Etnografía de la Academia de Ciencias de la URSS, miembro de la Sección
Lingüística del Consejo Científico de Cibernética del Presídium de la Academia
de Ciencias de la URSS y vicepresidente de la Asociación de Relaciones
Culturales con Países de América Latina (AKSLA), y miembro del seminario
internacional sobre la cultura maya (México).
Yu. V.
Knórosov participó en el trabajo del 32.º Congreso Internacional de
Americanistas en Copenhague en 1956 y en el VII Congreso Internacional de
Antropólogos y Etnógrafos (Moscú, 1964).
Aparte de
la actividad científica intensiva, Yu. V. Knórosov participa en la vida social
del instituto.
El perfil
personal fue entregado para postular el trabajo de Yu. V. Knórosov La escritura
de los indígenas mayas al Premio Miklujo-Maklái.
Subdirector
del Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias de la URSS
Profesor,
científico emérito L. P. Potapov
Secretario
del Bburó del Partido Comunista
Candidato
en ciencias históricas D. I. Tijonov
Jefe del
Comité Local de Sindicatos Е. V. Ivanova
R. V.
Kinzhalov, siendo jefe directo, hizo una presentación sin mucho esfuerzo en
media hoja dirigida a la dirección del instituto.
A la
dirección del instituto de etnografía
De la academia de ciencias de la URSS[275]
La
monografía de Yu. V. Knórosov La escritura de los indígenas mayas despertó gran
interés en la comunidad científica soviética y extranjera. Se han escrito una
serie de reseñas relativas al trabajo. Entre ellas cabe destacar la del
candidato en filología A. B. Dolgopolski (revista Vestnik Akademii Nauk, núm.
11, 1963, pp. 141-144) y la del científico estadounidense M. Coe (American
Anthropologist, vol. 67, núm. 2, 1965, pp. 590-592).
En el
seminario internacional de cultura maya Estudios de Cultura Maya, Yuri
Valentínovich publicó una traducción parcial de la monografía a la lengua
española (se anexa la impresión). Actualmente, la Universidad de Harvard de
Estados Unidos preparó, para su edición en la serie Investigaciones Científicas
Soviéticas, la traducción completa de La escritura de los indígenas mayas.
Director
del grupo de Leningrado del Sector de América
del
Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias de la URSS
Candidato
en ciencias históricas R. V. Kinzhalov
Izquierda: El académico Mijail Alexándrovich Leontovich. Retrato realizado
por el pintor Mijail Shapiro. Derecha: Leonid Pávlovich Potapov.
Sin
embargo, Knórosov no recibió el Premio Miklujo-Maklái. En 1966, este premio se
entregó a los editores de uno de los volúmenes de resumen bastante estándares
de la serie Pueblos del Mundo, titulado Pueblos de Asia Oriental.
Esto no fue una casualidad. Con tal autor como N. N. Cheboksarov[276], que en
aquel entonces era director del Departamento de Asia Oriental y Sudoriental,
también iban de remolque los jefes: R. F. Its[277], que
para aquel momento era candidato en ciencias, especialista en Asia Meridional,
administrador y funcionario activo del Partido Comunista. Yuri Valentínovich me
escribía más tarde: «Its Rudolf Ferdinandovich, el subdirector del Museo de
Antropología y Etnografía, el estonio, me odia por alguna razón desconocida
desde la primera vista. Se mete en todo…» Uno de tales jefes también era G. G.
Stratanovich, candidato en ciencias y jefe de rango más bajo, que en realidad
era especialista en China. Pero lo principal es que entre los editores de la
edición estaba S. I. Bruk[278], que
también era candidato en ciencias, pero nada especialista en Asia Oriental. Sin
embargo, ocupaba el puesto de subdirector del Instituto de Etnografía y de
editor jefe adjunto de esta misma serie. Destaquemos que, en las anotaciones al
volumen en cuestión, su nombre hasta ahora aparece antes del nombre de
Stratanovich.
Así que
el «fracaso» de Knórosov quedó totalmente predeterminado…
Allí va a
cantar pero… no para mí…
La
siguiente historia dramática está relacionada con el primer intento de
conseguir para Knórosov el título de miembro-corresponsal de la Academia de
Ciencias de la URSS. Pues no solamente el inocente académico Leontovich[279], según
los recuerdos de Viacheslav Ivanov, podía tener tal opinión: «Sobre eso
escribían todos los periódicos. Knórosov se volvió conocido. Me acuerdo de que
en aquel entonces el académico Leontovich, físico, decía: “Ahora sé a quién
debo elegir para la academia: debe ser Knórosov, que hizo una cosa tan grande
como el desciframiento”…» Adelantándonos un poco, diré que hubo cuatro intentos
de este tipo en su totalidad: tres veces trataron de conseguir que Knórosov
recibiera el título de miembro-corresponsal y una vez solicitaron que recibiera
el título de académico activo; todas las veces sin éxito. Cada vez había
alguien que le ganaba al científico que había descifrado la escritura maya;
pues, habiendo superado a Champollion, lamentablemente esto no ocurría en el
campo científico. En realidad, las premisas para el escándalo con los
«académicos» que estalló en noviembre de 2016 surgieron en la Academia de
Ciencias hace mucho… pues el escándalo no ocurrió en el vacío. Además, quién,
aparte de Vladimir Putin, podría finalmente hacer a la dirección de la Academia
de Ciencias aquella pregunta sacramental, que estaba pendiente desde hace
muchos años, y que todos entendieron perfectamente bien: «¿Díganme, para qué
hicieron eso?»…
Pero
regresemos a la década de 1960. Podemos ver los esfuerzos que realizó el
instituto cuando se encontraron dos cartas oficiales de contenido casi idéntico
al del perfil anterior. Al parecer el mismo Leonid Pávlovich Potapov[280] consideraba
que era necesario proponer a Knórosov para el reconocimiento debido. Por lo
visto no fue casual: él era un verdadero científico, alumno de Shternberg y
Bogoraz, especialista en pueblos autóctonos de Siberia. Entre 1946 y 1948,
Potapov fue subdirector del Museo de Etnografía de los Pueblos de la URSS, es
decir, de aquel mismo museo que precisamente en 1948 había dado asilo al
historiador que nadie necesitaba, Yura Knórosov.
El 17 de
mayo de 1966, Potapov firma otra carta de «perfil personal», proponiendo a
Knórosov como candidato para las elecciones de «miembros-corresponsales de la
Academia de Ciencias de la URSS»[281]. Pero
este intento terminó igualmente en nada y tampoco se conocen los detalles. Solo
se sabe que en el mismo 1966 el miembro-corresponsal de la sección llegó a ser
el etnógrafo Yu. V. Bromley, una especie de «científico de carrera» que
principalmente se dedicaba a ocupar puestos directivos. En enero de 1966,
Bromley obtiene el puesto de director del Instituto de Etnografía, lo cual es
muy significativo. Es una especie peculiar de «científicos». Se caracterizan
por luchar furiosamente por premios y puestos altos, y sueñan con acercarse
mucho al «cuerpo» del próximo dirigente del país. Y, más a menudo, aparte de
una comprensible vanidad, precisamente «para provecho propio», detrás de esto
están la influencia y la distribución de los flujos financieros. Se conocen los
«diplomáticos de carrera», quienes son verdaderamente profesionales; sin
embargo, existe una plaga de «diplomáticos por sangre» (al estilo inca), a
quienes asignan en altos puestos diplomáticos únicamente por ser amigos y
familiares de los dirigentes del país. En cambio, el «científico de carrera» es
más bien un administrador de la ciencia, el cual se hunde más a menudo en estos
juegos de carrera, olvidando el verdadero propósito de aquella misma ciencia de
la que debe cuidar. La ciencia no puede ser una carrera; es un amor para
siempre. Tales genios en la organización de la ciencia y al mismo tiempo,
grandes científicos como Tolstóv o Kurchatov eran contados; y con ello vemos
los resultados de un fantástico éxito en su trabajo. En contraste, los «científicos
de carrera» terminan destruyendo todo. Por lo tanto, los científicos como
Knórosov o como Kantoróvich se vuelven figuras sumamente incómodas e
inoportunas en el tablero de ajedrez de estos administradores.
Así que
solo en 1965 Bromley apenas logró defender su tesis doctoral, cuyo tema fue
«Formación del feudalismo en Croacia». Al parecer se convirtió en
miembro-corresponsal por este descubrimiento inédito que cambió la ciencia y el
mundo. Para aquel entonces no contaba con otros logros. Sea como sea, el
feudalismo en Croacia resultó no tener competencia.
En agosto
de 1966, el mismo Potapov firma una carta de recomendación de Knórosov en la
que, ya por acuerdo con el comité regional de Vasileostrovski del Partido
Comunista, recomienda «enviar a Yu. V. Knórosov al I Seminario Internacional de
Epigrafía Maya en la ciudad de Mérida (México), que debía llevarse a cabo del 4
al 10 de diciembre de 1966. Por lo visto, el seminario se organizaba
precisamente para ver a Knórosov y lo organizaba Alberto Ruz, en aquel entonces
jefe de la Comisión para los Estudios de la Escritura Maya. Pero, sin
explicación de los motivos, el personaje principal del seminario no logra ir
allá[282]… Existe
una variante de la respuesta a Alberto Ruz, en la cual Knórosov acepta esta
invitación, teniendo todavía esperanzas de participar».
Sr. Prof.
Dr. Alberto Ruz
Comisión
para los Estudios de la Escritura Maya
Ciudad
Universitaria
México
20, D. F.
Muy
estimado señor:
Permítame
expresarle mi más profundo agradecimiento por su amable invitación a participar
en el seminario internacional de estudios de la escritura maya. Lo considero
como un gran honor para mí y estoy dispuesto a participar en el seminario, así
como en cualquier trabajo sobre el estudio de los textos mayas. La coordinación
internacional de estos trabajos siempre me ha parecido útil. Me agradó mucho
conocer sobre la creación de la Comisión para los Estudios de la Escritura Maya
bajo su competente dirección. De antemano estoy seguro del éxito de su trabajo.
Podría
presentar para su selección uno de dos ponencias: «Los nombres de los dioses en
los textos jeroglíficos mayas» o «El estudio formal de los textos jeroglíficos
mayas», o bien las dos ponencias de una vez. Desgraciadamente, la traducción al
español o al inglés podría tomar mucho tiempo, porque yo personalmente no
manejo estos idiomas. Si existe la posibilidad de enviarle el texto ruso, esto
facilitaría considerablemente el cumplimiento de los plazos asignados para
presentar las ponencias. Además, quisiera solicitarle que envíe una invitación
oficial a la Dirección del Presídium de la Academia de Ciencias de la URSS
(Moscú, Leninskiy Prospect, 14).
Me
permito enviarle (por separado) nuestras últimas publicaciones sobre el
desciframiento de los textos khitan y protoíndicos, considerando que a usted y
sus colegas podría interesarles la metodología aplicada. Mi futuro trabajo en
los estudios de los textos mayas se complica por la ausencia de diccionarios
(tengo únicamente el Diccionario de Motul, sin contar el de Brasseur de
Bourbourg).
Deseo lo
mejor para usted y sus colegas
Con mucho
respeto,
Doctor en
ciencias históricas Yu. V. Knórosov
Leningrado
20. IV.1966.
En 1967,
el obstinado Potapov firma nuevamente a Yuri Valentínovich un detallado y muy
buen perfil individual pero ya para un viaje al extranjero con más «estatus».
Se trataba de un viaje a América Latina como miembro de la delegación de la
Asociación de Amistad. Tanto Kuzmischev como Zubritski visitaban América Latina
con regularidad precisamente con tal estatus. Pero este último intento también
se fue al vacío. En la instancia principal, después de «la historia con
Novosibirsk», con la participación del capitán de la KGB Ustinov, la
candidatura de Knórosov ni siquiera se tomaba en cuenta para viajes extranjeros
fuera del Instituto de Etnografía. Desde este momento Knórosov inventa un nuevo
comentario irónico: «Regularmente surgen comisiones para enviarme a México.
Todos los miembros de estas comisiones ya visitaron este país…»
En 1967,
a Knórosov le diagnostican tuberculosis. En una carta de 24 de abril se lo
informa a Kuzmischev, porque le pide hospedaje en su casa en Moscú: «De verdad
tengo tuberculosis, pero los doctores aseguran que por lo menos es
completamente inofensivo para la gente que me rodea. Así que, confiando en los
doctores, espero no contagiarte la tuberculosis, como ya mucho antes te
contagié de los indígenas mayas». Desde luego, en aquel 1967, la tuberculosis
fue vencida bastante eficientemente. Sin embargo, los miedos por el clima
húmedo de Leningrado lo perseguirían toda su vida. Y no en vano.
Mientras
tanto, Knórosov trabaja, publica, participa en eventos académicos, escribe
informes. Pasa regularmente la evaluación profesional y el 31 de marzo de 1969,
sin problemas, es reelegido para el puesto de investigador mayor durante un
nuevo plazo. ¡Trabaje, Yuri Valentínovich, trabaje!
«¡Cristo
ha resucitado!», cantarán los labios el día de Pascua, pero no para mí…
El
siguiente capítulo de archivo en el expediente de Knórosov, por sorpresa
alegre, es la historia de una exitosa lucha de colegas por su Premio Estatal de
la URSS. Establecido en 1967, el Premio Estatal de la URSS era el sucesor del
cancelado Premio Stalin, y se otorgó en la Unión Soviética anualmente hasta el
año 1991. La presentación se llevaba a cabo el 7 de noviembre en el aniversario
de la Revolución de Octubre, por logros eminentes en las áreas de la ciencia y
la tecnología, la literatura y el arte. Así que la preparación de documentos
comenzó de antemano.
El
informe relativo al trabajo del 6 de noviembre de 1975[283] atestigua
que Knórosov no bajaba la velocidad.
Según el
plan:
1. Procesos
etnogenéticos en la América antigua, 96 cuartillas (continuación de una serie
de artículos con volumen total de 288 cuartillas durante 1971-1975)
2. Investigaciones
extranjeras relativas a la cultura de los mayas, artículo resumido, 24
cuartillas.
3. «Los
códices jeroglíficos mayas», 17 hojas impresas; colección Proto-Indica: 1973,
120 cuartillas; colección Sistemas olvidados de escritura, 625 cuartillas.
Fuera del
plan, por la obligación socialista:
1.
Reseña del libro: M. D. Coe, La escritura maya y su mundo, Nueva
York, 1973.
Fuera del
plan:
Reseña
del libro: S. Koskenniemi, A. Parpola y S. Parpola, Materiales para el
estudio de la escritura del Indo, Helsinki, 1973 (conjuntamente con N. A.
Probst).
Se
publican en 1975:
1. Los
códices jeroglíficos mayas, 420 páginas editoriales.
2. «La
clasificación de las inscripciones protoíndicas», 24 cuartillas (en la
colección Proto-Indica: 1973).
Nota:
«Los artículos planificados se terminan para el 1 de diciembre de 1975».
Después
de haber pasado 12 años, solo en 1975, por fin salió publicada la obra Los
códices jeroglíficos de los mayas, que era prácticamente el segundo tomo
de La escritura de los antiguos mayas. Este libro incluía
traducciones de textos de códices mayas y los comentarios de Knórosov a estos
textos. Pero la edición salió muy fea: mal formato, mala encuadernación, mala
portada –delgada y blanda. ¡Y lo peor fue que le recortaron volumen a la obra!
Si tomamos en cuenta las galeradas conservadas que no entraron, el volumen fue
reducido todavía cuando estaba en el proceso de preparación editorial. ¡Como
resultado, las fantásticas «tablas de los dioses» de los códices mayas, así
como la tabla de sus nombres, no entraron a la edición! Por esta razón, después
Knórosov repartió entre sus colegas las fotocopias semiborrosas de las
galeradas que se habían conservado por puro milagro. Ahora solo es posible
imaginar cómo pudo ocurrir tal recorte bárbaro de la monografía de Knórosov y
por qué razón la editorial Nauka había decidido ahorrar recursos precisamente
de esta manera.
Por fin
en 1976, en el instituto se toma la decisión de proponer a Yuri Valentínovich
Knórosov como candidato al Premio Estatal. Es probable que tal decisión la haya
tomado el nuevo director del Instituto de Etnografía Yu. V. Bromley[284], quien
ocupó este puesto en enero de 1966. Probablemente él recordaba que adquirió su
título de miembro-corresponsal en ese mismo año, cuando el desciframiento de la
escritura maya resultó ser de poca importancia en comparación con las
profundidades del feudalismo croata.
Se puede
suponer que Bromley, antes de convertirse en director del Instituto de
Etnografía, tenía un concepto bastante vago acerca de Knórosov, a pesar de que
trabajaba como secretario académico de la oficina del Departamento de Historia
de la Academia de Ciencias de la URSS. Irina Fiodorovna Jorosháeva recuerda que
Bromley de por sí llamaba a Knórosov «el extraterrestre». Está claro que a
nadie se le ocurría percibir a Yuri Valentínovich como un competidor para un
puesto directivo o como un intrigante. A su vez, Knórosov, desde luego, le dio
de inmediato al director recién asignado del instituto el apodo de Barmaley (un
malvado personaje literario infantil).
La publicación de la traducción de los textos de los códices mayas al ruso:
Los códices jeroglíficos mayas.
De
cualquier modo, los preparativos fueron sumamente serios. Primero, se elaboró
una ANOTACIÓN[285] de
13 páginas titulada «Trabajos relativos al estudio de los textos jeroglíficos
mayas publicados por Yu. V. Knórosov». En la última página estaba la fecha:
1.X.1976, y la firma del propio Knórosov autorizada con un sello.
Sigue…

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