© Libro N° 14983. El Mayal Del Cielo. Hermanos Grimm. Emancipación. Abril 4 de 2026
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EL
MAYAL DEL CIELO
Hermanos Grimm
El Mayal Del Cielo
Hermanos Grimm
Cierto día salió un campesino a arar, conduciendo una yunta de bueyes.
Cuando llegó al campo, los cuernos de los animales empezaron crece que te
crece, tanto, que, al volver a casa no podían pasar por la puerta. Por fortuna
acertó a encontrarse allí con un carnicero, el cual se los compró, concertando
el trato de la siguiente manera: Él daría al carnicero un celemín de semillas
de nabos, y el otro le pagaría a razón de un escudo de Brabante por grano de
semilla. ¡A esto llamo yo una buena venta! El campesino entró en su casa y
regresó al poco rato llevando a la espalda el celemín de semillas de nabos; por
cierto que en el camino se le cayó un grano del saco.
Pagóle el carnicero según lo pactado, con toda escrupulosidad; y si el
labrador no hubiese perdido una semilla, habría cobrado un escudo más. Pero al
volverse para entrar en casa, resultó que de aquella semilla había brotado un
árbol que llegaba hasta el cielo.
Pensó el campesino: "Puesto que se me ofrece esta ocasión, me
gustaría saber qué es lo que hacen los ángeles allá arriba. Voy a echar una
ojeada". Y trepó a la cima del árbol. Es el caso que los ángeles estaban
trillando avena, y él se quedó mirándolos. Y estando absorto con el
espectáculo, de pronto se dio cuenta de que el árbol empezaba a tambalearse y
oscilar. Miró abajo y vio que un individuo se aprestaba a cortarlo a hachazos.
"¡Si me caigo de esta altura la haremos buena!", pensó, y, en
su apuro, no encontró mejor expediente que coger las granzas de la avena, que
estaban allí amontonadas, y trenzarse una cuerda con ellas. Luego, echó también
mano de una azada y un mayal que había por allí y se escurrió por la cuerda.
Al llegar al suelo, fue a parar al fondo de un agujero profundo, y
suerte aún que cogió la azada, con la cual se cortó unos peldaños que le
permitieron volver a la superficie. Y como traía el mayal del cielo como
prueba, nadie pudo dudar de la veracidad de su relato.
FIN


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