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Libro N° 14111. La Enseñanza De La Historia. Hartwell, EC.

 


© Libro N° 14111. La Enseñanza De La Historia. Hartwell, EC.  Emancipación. Agosto 2 de 2025

  

Título Original: © La Enseñanza De La Historia. EC Hartwell

 

Versión Original: © La Enseñanza De La Historia. EC Hartwell

Circulación conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión original de textos:

https://www.gutenberg.org/cache/epub/14577/pg14577-images.html

 

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Portada E.O.

 

 

© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda

LEAMOS SIN RESERVAS, ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA

 

      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA

EC Hartwell

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Enseñanza De La Historia

EC Hartwell

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Título: La Enseñanza De La Historia

Autor: EC Hartwell

Fecha de lanzamiento: 3 de enero de 2005 [eBook n.° 14577]
Última actualización: 28 de octubre de 2024

Idioma: Inglés

Créditos: Texto electrónico preparado por Kathryn Lybarger y el equipo de corrección distribuida en línea del Proyecto Gutenberg

 

El libro electrónico del Proyecto Gutenberg, La enseñanza de la historia, de Ernest C. Hartwell


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Monografías educativas de Riverside

EDITADO POR HENRY SUZZALLO

PROFESOR DE FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN,
TEACHERS COLLEGE, UNIVERSIDAD DE COLUMBIA

 

LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA

POR

ERNEST C. HARTWELL, MA

SUPERINTENDENTE DE ESCUELAS, PETOSKEY, MICH.

 

 

 

 

 

Houghton Mifflin Company
Boston, Nueva York y Chicago
The Riverside Press Cambridge

1913


 

CONTENIDO

 

INTRODUCCIÓN DEL EDITOR
I. ALGUNAS CONSIDERACIONES PRELIMINARES
II. CÓMO COMENZAR EL CURSO
III. LA ASIGNACIÓN DE LA LECCIÓN
IV. EL MÉTODO DE RECITACIÓN
V. DIVERSOS MODOS DE REPASO
VI. EL USO DE INFORMES ESCRITOS
VII. LOS EXÁMENES COMO PRUEBAS DE PROGRESO
ESQUEMA


 

 

 

 

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN DEL EDITOR

 

Este volumen se ofrece como guía para profesores de historia de secundaria y bachillerato. Se centra directamente en los métodos de enseñanza que deben emplearse en el período histórico. El autor asume las condiciones limitantes que rodean la enseñanza en el aula en la actualidad; también da por sentado el interés del profesor por los objetivos modernos de la enseñanza de la historia. Por lo tanto, todos los análisis de propósito y contenido se subordinan a una presentación clara de los detalles de una técnica de enseñanza eficaz.

El lector en cuyas manos recaiga este volumen se sentirá profundamente interesado por los ideales de enseñanza implícitos en las sugerencias concretas que se ofrecen en las páginas siguientes, pues, después de todo, el valor de cualquier sistema de métodos especiales reside no solo en su aparente e inmediata eficacia psicológica, sino también en los fines sociales que persigue. Debe reconocerse desde el principio que la historia tiene una finalidad social. Por mucho que la enseñanza universitaria se interese en la verdad por sí misma, un interés necesariamente fundamental para el servicio de todos los demás fines, la enseñanza en las escuelas públicas de nivel básico debe tener en cuenta la relevancia de los hechos históricos para los problemas actuales y futuros que afectan a los hombres y mujeres que participan en la vida social común. Así pues, los profesores de primaria y secundaria más progresistas reconocen que la forma en que se seleccionan y relacionan las verdades históricas determina dos cosas: (1) si nuestras experiencias colectivas, tal como se interpretan en la historia, tendrán un efecto inteligente en la apreciación de las dificultades sociales actuales, y (2) si la historia resultará más atractiva para los jóvenes en la escuela.

Sin duda, los niños, cuyos intereses surgen no solo de sus impulsos innatos, sino también del mundo en el que han vivido desde sus inicios, estarán deseosos de conocer el pasado que predomina en el presente. Si la historia es un fenómeno socialmente vivo, la psicología de la instrucción se beneficia claramente. Los niños estarán más deseosos de adquirir conocimientos; los conservarán durante más tiempo, porque son significativos; y los conservarán frescos después de terminar la escuela, porque la vida les recordará y repasará los conocimientos pertinentes una y otra vez. No puede haber separación entre los intereses sociales dominantes de la vida comunitaria y un procedimiento pedagógico eficaz; los primeros determinan en gran medida los segundos.

Las reformas educativas en la enseñanza de la historia, que ya han ganado aceptación, confirman la existencia de esta relación vital entre los intereses sociales actuales y el proceso de aprendizaje. El aprendizaje estéril de nombres y fechas ha sido reemplazado hace mucho tiempo por el estudio de las secuencias de eventos. Los detalles técnicos de las guerras y las administraciones políticas han dado paso al estudio de amplios movimientos económicos y sociales, donde las batallas y las leyes son meros resultados manifiestos que refuerzan la corriente del cambio. La historia, antaño una disciplina escolar cerrada, ha experimentado una expansión intelectual que considera todos los aspectos de la vida que la influyen, utilizando materiales geográficos, económicos y biográficos como apoyo. Todos estos y muchos otros cambios menores atestiguan que un modo vital de instrucción siempre tiende a acompañar esa visión de la historia que considera el estudio del pasado como una revelación de la vida social real.

Por lo tanto, las sugerencias del autor serán de gran valor para al menos dos grupos de profesores de historia. Quienes creen en los usos más amplios de la enseñanza de la historia, tan debatidos últimamente, encontrarán aquí los procedimientos que les permitirán expresar los ideales y obtener los resultados que buscan. Quienes aún no estén preparados para aceptar la doctrina moderna, pero sientan un profundo descontento con los procedimientos antiguos, encontrarán en estas páginas numerosas sugerencias que les resultarán atractivas y dignas de experimentación. Es posible que el uso exitoso de muchos de los métodos aquí sugeridos les facilite la aceptación de los principios generales de la reforma educativa actual.


 

 

LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA

I

ALGUNAS CONSIDERACIONES PRELIMINARES

Supuestos sobre el profesor de historia

Esta monografía no intentará analizar la personalidad del profesor ideal. Se asume que el profesor de historia cuenta con la preparación adecuada para enseñar su materia, goza de buena salud y su utilidad no se ve afectada por el descontento con su trabajo ni por el cinismo sobre el mundo. Se presupone que comprende la sabiduría de correlacionar en su instrucción la geografía, el progreso social y el desarrollo económico de los pueblos que estudia su clase. Es consciente de que el alumno debe experimentar algo más que una visión caleidoscópica de hechos aislados. Reconoce la insensatez de exigir cuatro años de inglés de secundaria para cultivar una expresión clara, fluida y precisa, solo para relajar el esfuerzo cuando el estudiante entra en la clase de historia. Sabe que la precisión, la lógica y el hábito del pensamiento definido que exige el estudio de las materias científicas no deben dejarse de lado cuando el estudiante intenta rastrear el surgimiento de las naciones. Supongamos un profesor que sea a la vez pedagógico y práctico; erudito sin ser anticuado; imbuido de amor por su tema y, sin embargo, familiarizado con la experiencia humana real.

 

Condiciones reales a las que se enfrenta el docente

Hay de ciento ochenta a doscientos periodos de recitación de cuarenta y cinco minutos cada uno, sin contar los días festivos, los ejercicios de apertura, los mítines deportivos y otros descansos, para enseñar mil años de historia antigua, veinte siglos de historia inglesa o la historia de nuestro propio pueblo. El estudiante tendrá entre trece y dieciocho años. Su juicio es inmaduro; su conocimiento de los libros, escaso; su interés, nada entusiasta. Tendrá otras tres materias que preparar y su tiempo es limitado. Además, es ciudadano de la República y, con su voto, influirá en breve, para bien o para mal, en el destino de la nación.

El propósito de esta monografía es discutir los medios por los cuales el profesor puede generar en este estudiante un entusiasmo genuino por el tema, estimular la investigación y el juicio histórico, correlacionar la historia, la geografía, la literatura y las artes, cultivar ideales apropiados de gobierno, establecer un hábito de toma sistemática de notas y posiblemente preparar al estudiante para los exámenes de ingreso a la universidad.


II

CÓMO EMPEZAR EL CURSO

 

Obviamente, cada momento del tiempo y la preparación del niño debe ser sabiamente administrado. Cada recitación debe alcanzar su máximo potencial de utilidad, ya sea para evaluar, ejercitar o enseñar. No habrá tiempo para tomar apuntes inútiles, repetir el trabajo del mapa, hacer preguntas ambiguas o insensatas, discutir sin sentido o ir de excursión.

 

¿Qué se debe hacer el día de la inscripción?

El día que el niño se inscriba en clase, deberá comenzar con su trabajo asignado. En los primeros diez minutos de la primera sesión, mientras el maestro recoge las tarjetas de inscripción, también deberá recopilar información sobre el trabajo previo de sus alumnos en historia. Esta información le será de gran ayuda para saber qué puede esperar razonablemente de sus nuevos alumnos. La clase no debe terminar sin una tarea definida para el día siguiente. La preparación para la primera recitación consistirá en responder preguntas como:

1.            ¿Cuál es el nombre del texto que vas a utilizar? (Conoce su título exacto).

2.            ¿Cuál es el nombre, reputación y posición del autor?

3.            ¿De qué otros libros es autor?

4.            Lea el prefacio del libro.

5.            ¿Cuales cree usted que son los propósitos del tema que está a punto de abordar?

6.            Dar los títulos y autores de otros libros sobre el mismo período de la historia.

7.            ¿Cuál ha sido su método de estudio en otros cursos de historia?

 

¿Qué se debe hacer en la primera reunión de la clase?

El segundo día, al reunirse la clase, se enviará a la pizarra a la mayor cantidad posible de estudiantes para responder preguntas sobre la tarea del día. El alumno descubrirá de inmediato que el profesor se propone responsabilizar estrictamente a la clase de la preparación del trabajo asignado. El profesor se enfrentará a una clase preparada para hacer preguntas inteligentes sobre el curso que están cursando. La clase descubrirá que el trabajo debe comenzar de inmediato. La inercia de las vacaciones se superará de inmediato.

 

Necesidad de una instrucción precisa sobre los métodos de preparación de una lección

Tras obtener, mediante la discusión en clase y el trabajo en la pizarra, respuestas satisfactorias a las primeras seis preguntas, y haber asignado la lección para el día siguiente, el resto de la hora y, si es necesario, el resto de la semana deben dedicarse a delinear un método de estudio para el estudiante. Es obvio que muy pocos estudiantes de secundaria poseen hábitos de estudio sistemático. A pesar de todo lo que sus profesores de grado hayan hecho por ellos, tienden a pasar por alto palabras, alusiones y expresiones desconocidas sin molestarse en usar un diccionario. El estudiante promedio de secundaria no leerá la letra pequeña al pie de la página ni usará un mapa para ubicar los lugares mencionados en el texto sin una instrucción especial para ello. No se asignará tareas de memoria sin asignar. La primera tarea del buen instructor es enseñar al estudiante a estudiar. El primer paso en este proceso es inculcarle que la preparación sistemática en la clase de historia es tan necesaria como en latín, física o geometría. Luego, se le darán las siguientes instrucciones o similares:

1.            Provee un sobre con tarjetas pequeñas o hojas de papel. Etiqueta cada una con el tema de la lección y la fecha de preparación. Estos sobres deben estar siempre a mano durante tu estudio y preparación. Debes conservarlos y archivarlos a diario.

2.            Lea la lección asignada para el día en el libro de texto, incluidas todas las notas y la letra pequeña.

3.            Escribe en una hoja de papel todas las palabras, alusiones o expresiones desconocidas. Después, búscalas en el diccionario u otra referencia.

4.            Registra las fechas que consideres dignas de ser recordadas.

5.            Descubra y tome nota de todas las aparentes contradicciones, inconsistencias o inexactitudes en las afirmaciones del autor.

6.            Usa el mapa para todos los lugares mencionados en la lección. Podrás localizarlos cuando vengas a clase.

7.            En casi todos los textos hay una lista de libros disponibles en la biblioteca, al principio o al final de cada capítulo. Familiarícese con esta bibliografía.

8.            Lea las preguntas especiales asignadas para el día por el profesor.

9.            Ve a la biblioteca. Si no encuentras el libro que buscas, prueba con otro.

10.       Aprenda a usar un índice. Si el tema que busca no aparece en el índice, intente buscarlo con otro nombre o en un tema relacionado.

11.       Tras encontrar el material en un libro, usa más de uno si tienes tiempo. Cuando consideres que has conseguido el material que completa la respuesta a la pregunta, anótala en una de tus tarjetas para anotar.

12.       Recuerda que el profesor preguntará constantemente qué se hizo, cuándo y, sobre todo, por qué . Haz una lista de las preguntas que creas que probablemente te harán en la clase y comprueba si puedes responderlas sin usar tus apuntes ni el texto.

13.       Si es posible, practica tus respuestas en voz alta. Esto te ayudará a estar más preparado cuando te pregunten en clase.

14.       Mantén una lista de cosas que no te quedan claras y sobre las que deseas hacer preguntas.

15.       Antes de completar su preparación, lea estas instrucciones y asegúrese de haberlas cumplido.

Se podría argumentar que no se puede esperar que un estudiante de secundaria siga tales instrucciones y que es imposible lograr una preparación diaria como esa; en respuesta, cabe admitir que una simple charla superficial sobre métodos de preparación servirá de poco. Para que la instrucción sugerida dé frutos, el profesor debe esforzarse en asegurar su seguimiento. Preparar cuidadosamente la lección según un plan definido debe convertirse en un hábito en el estudiante. De lo contrario, la facilidad, la precisión y la minuciosidad son imposibles. Los métodos aleatorios son una pérdida de tiempo y no producen resultados. El profesor puede permitirse enfatizar el método durante las primeras semanas del curso. El tiempo invertido en ayudar al alumno a desarrollar hábitos de estudio definidos rendirá grandes frutos para el resto de su vida. La indagación diaria sobre el método de estudio, la revisión frecuente de sus apuntes, las preguntas sobre las fechas importantes seleccionadas, los libros utilizados para la preparación, el aprendizaje de nuevas palabras, etc., mantendrán la importancia del plan ante la clase y contribuirán en gran medida a fomentar el hábito de la preparación sistemática.

 

La cuestión de tomar notas

En cuanto al trabajo con cuadernos, siempre habrá una considerable diferencia de opinión. Es mucho más fácil indicar qué no debe ser el trabajo con cuadernos que delinear con precisión cómo debe llevarse a cabo. Ciertamente, no debe ser excesivo. No debe ser un ejercicio que consuma un tiempo desproporcionado a su valor. No debe ser necesario principalmente para fines de exhibición, aunque las notas que se tomen deben mantenerse ordenadas y con ortografía correcta.

Se debe animar a los estudiantes a tener siempre a mano su sobre con papel para notas durante la recitación y la lectura. El hábito de anotar hechos, opiniones, estadísticas, comparaciones y contradicciones mientras se leen es muy deseable y digno de cultivar. Se debe enseñar al estudiante la sabiduría de mantener sus notas de forma ordenada, legible y de fácil acceso. Se deben desalentar los métodos de taquigrafía. Con un poco de dirección discreta a principios de año, se puede inducir al estudiante a desarrollar un hábito muy útil. Cuanto mayor sea la proporción de toma de notas inteligente y sin obligación, mejor. No se deben exigir más notas de las que el profesor pueda revisar, corregir y calificar honestamente. Es mejor no exigir ninguna nota que aceptar imprecisiones superficiales y descuidadas como trabajo honesto. Una maldición de la enseñanza de historia en la secundaria es la tendencia de los profesores jóvenes formados en clases de historia universitaria a asignar más trabajo del que el estudiante puede hacer honestamente o del que el profesor puede corregir adecuadamente.

Como ya se ha indicado, las notas de historia no deben guardarse en un libro. Las notas requeridas deben guardarse en hojas separadas. Los temas deben indicarse claramente en la parte superior de cada hoja. Siempre se deben proporcionar las fuentes utilizadas para llegar a la respuesta, junto con el volumen, el capítulo y la página. Las notas sobre temas relacionados deben guardarse en un sobre y etiquetarse adecuadamente. Después de la recitación, el estudiante puede hacer las correcciones necesarias en sus notas sin afectar su presentación. Simplemente sustituirá la hoja anterior por una nueva. Si el profesor descubre, durante su revisión periódica de las notas, que parte del tema solicitado no se ha abordado adecuadamente o que no se han corregido errores, las notas que requieren revisión pueden conservarse para su uso en una reunión con el estudiante, mientras que las demás se devuelven. Si, después de completar su trabajo de bachillerato, el estudiante desea utilizar la información contenida en sus notas o añadir material que pueda leer posteriormente, estas están disponibles. Para mayor comodidad y claridad, para uso presente y futura referencia, este recurso es muy superior al cuaderno tradicional. Tiene la ventaja adicional de acostumbrar al estudiante al método de toma de notas que se requerirá de quienes vayan a la universidad.

Se ahorraría mucho tiempo valioso, que hoy en día se pierde con frecuencia escribiendo notas inútiles, si el profesor ajustara constantemente los requisitos de su cuaderno con preguntas como estas:

1.            ¿El trabajo en el cuaderno tal como lo estoy realizando está calculado para desarrollar el hábito de la lectura crítica?

2.            ¿Se justifica el tiempo empleado en redactar notas al fijar en la mente del niño información nueva y realmente relevante que no está en el texto?

3.            ¿Se trata de enseñar a los estudiantes a combinar hechos, opiniones y estadísticas para formar conclusiones realmente propias?

4.            ¿Es razonable la cantidad de trabajo requerido cuando se recuerda que el niño tiene otras tres materias que preparar, que tiene entre trece y dieciocho años y que está más o menos familiarizado con una biblioteca?

5.            ¿Soy capaz de corregir con cuidado y puntualidad todas las notas requeridas?

Cualquiera que sea el método que el profesor considere mejor utilizar, debe explicarse al comienzo del curso y, a partir de entonces, el estudiante debe ser considerado escrupulosamente responsable de los requisitos que se le exijan.

 

Instrucciones sobre el uso de la biblioteca y los índices

Tras discutir con la clase las preguntas asignadas el día de la matrícula y explicar el método de estudio recomendado, conviene que el profesor dedique tiempo a la instrucción sobre el uso de la biblioteca. Es posible que las clases de mayor edad requieran muy poco de esto, pero hay pocas clases en las que no se pueda dedicar al menos una hora a discutir índices, títulos y el valor relativo de las obras sobre diversos temas. Esta hora no tiene por qué ser la hora habitual de recitación. Se podría dedicar una sesión antes o después de la escuela a este propósito. Sin embargo, la instrucción del profesor se verá muy facilitada si se pide a los alumnos que preparen respuestas antes de asistir a clase a preguntas como las siguientes:

1.            ¿Cuánto trabajo previo has realizado en la biblioteca?

2.            ¿Qué utilidad crees que debería tener la biblioteca en el curso que recién estás iniciando?

3.            ¿Qué es un libro de consulta? ¿Para qué sirven?

4.            ¿Qué libros de referencia sobre este período de la historia hay en la biblioteca?

5.            ¿Cuáles cree usted que serán las mejores referencias para las preguntas sobre las fases artística, industrial, política, social, económica y militar de la historia que está a punto de estudiar?

6.            ¿Qué enciclopedias y obras de referencia general hay en su biblioteca?

La preparación de respuestas a preguntas como estas presentará al estudiante algunas de las dificultades inevitables para su futuro trabajo bibliotecario y lo preparará para hacer preguntas inteligentes. Esto permitirá al profesor evaluar con precisión el conocimiento previo de sus alumnos sobre una biblioteca y sus usos.

El valor y las ventajas del trabajo bibliotecario deben explicarse cuidadosamente a la clase. Es un gran error permitir que los alumnos consideren su trabajo bibliotecario como una tarea pesada, asignada únicamente para mantenerlos ocupados o dificultar el curso. Hoy en día, hay muy pocos chicos con un amor genuino por los libros, en parte sin duda debido a que una biblioteca de referencia se ha convertido para ellos, no en una rica fuente de información interesante, sino en un punto de interrogación multifacético. El estudiante que ha aprendido el placer de usar libros ha obtenido un gran beneficio. Y esto no es imposible. Nada da mayor satisfacción al estudiante normal de secundaria que encontrar un error en el texto, en las afirmaciones del profesor o en el mapa. Disfruta refutando las estadísticas o los juicios citados en clase por otros de tendencia opuesta, encontrados en sus lecturas. Disfruta haciendo preguntas agudas. Si se le dice al estudiante que el trabajo bibliotecario tiene como objetivo cultivar su capacidad de investigación y añadir al texto muchos detalles interesantes; si los requisitos de la biblioteca son razonables y están bien dirigidos; Si se le da la oportunidad de utilizar la información que ha recopilado de sus lecturas, su interés por los libros aumentará constantemente.

El profesor debe explicar la importancia de recordar con precisión los títulos y autores de los libros que se utilizan como referencia. La tonta costumbre de referirse a una autoridad como "el libro encuadernado en verde" o "el libro grande de quién se llama" se evita fácilmente si se adopta a tiempo.

El profesor debe determinar, mediante las tareas asignadas en clase, el grado de dominio que sus alumnos ya poseen en el uso de un índice. Son pocas las clases donde se comprende a fondo su uso. Debe dedicarse tiempo a mostrar los métodos más rápidos para encontrar el contenido de un libro. El uso del catálogo y el fichaje debe explicarse e ilustrarse cuidadosamente.

Se debe prestar atención a las mejores fuentes sobre las distintas fases de la historia que se estudiará. No debe haber historias deficientes en la biblioteca, pero si hay alguna a la que los estudiantes tengan acceso, se debe advertirles contra su uso.

Se debe ilustrar el valor de las publicaciones periódicas y la literatura actual para el trabajo en historia y explicar el uso del Índice de Poole y la Guía del lector .

Se debe familiarizar a la clase con las normas de la biblioteca y advertirles contra el mal uso de los libros. Se debe hacer evidente la necesidad de dejar libros de referencia en un lugar donde toda la clase pueda usarlos.

La orientación en el uso de la biblioteca, al igual que la instrucción en el método de estudio, es un requisito previo para obtener los mejores resultados en las clases de historia de secundaria. Por muy concienzudo que sea el profesor, la recitación será fatal si el estudiante no tiene un conocimiento práctico de la biblioteca ni un método de preparación adecuado. Una clase incapaz de hacer preguntas inteligentes sobre el trabajo no está preparada para la presentación de material adicional por parte del profesor. No es difícil para un profesor entretener a su clase durante una hora con incidentes interesantes del período en que se desarrolla la lección. Un profesor de historia que no pueda hablar de forma interesante durante una hora sobre ninguno de los grandes períodos de la historia, sin duda ha perdido su vocación. Pero mantener a la clase en silencio, retener su atención, divertir y entretener, dista mucho de hacer que la historia sea vital. Para que la recitación sea realmente vital, los estudiantes deben ser los principales hablantes, críticos y cuestionadores. Nada de esto es valioso sin una preparación adecuada.


III

LA ASIGNACIÓN DE LA LECCIÓN

Una tarea cuidadosa revelará al estudiante la relación entre la geografía y la historia.

La recitación nunca alcanzará su máxima utilidad a menos que la lección se asigne inteligentemente. El trabajo requerido debe ser razonable y no tan exigente que desanime el interés. Se deben dar instrucciones diarias para buscar palabras, expresiones y alusiones desconocidas hasta que se afiance el hábito. Se debe advertir sobre posibles malentendidos geográficos cuando sea necesario, junto con instrucciones para usar el mapa para lugares, rutas y límites. Formular algunas preguntas con antelación, con el fin de resaltar la relación entre la geografía y la historia de la lección, será de gran ayuda. Por ejemplo, si la clase va a estudiar la Compra de Luisiana, la importancia de ese acontecimiento revolucionario se aclarará mucho más si se le pide al estudiante que prepare respuestas antes de asistir a clase a preguntas como las siguientes:

1.            ¿Qué Estados están incluidos en la compra?

2.            ¿Cuál es su área? ¿Cómo se compara con la superficie de los trece estados originales?

3.            ¿Qué razones geográficas llevaron a Napoleón a venderlo?

4.            ¿Qué influencia tuvo la compra en nuestra conservación del territorio al este del Misisipi? ¿Por qué?

5.            ¿Cuántas personas viven hoy en el territorio incluido en la compra?

 

Se estimulará su poder de análisis y crítica.

Una lección debe asignarse de tal manera que el estudiante lea el texto con ojo crítico ante inconsistencias, contradicciones e inexactitudes. Con un texto de seiscientas páginas y ciento ochenta recitaciones para cubrirlas, no es exagerado esperar que un promedio de tres o cuatro páginas diarias se estudie con tanta profundidad que el estudiante pueda analizar y resumir la lección de cada día. El profesor no debe realizar dicho análisis antes de la recitación, pero debe asignar la lección de tal manera que el estudiante esté preparado para realizarlo cuando asista a clase. Una palabra previa del profesor incitará al estudiante que estudia la Revolución Americana a clasificar sus causas en directas e indirectas, económicas y políticas, sociales y religiosas. No es difícil encontrar buenas autoridades que discrepen sobre el efecto de las restricciones comerciales inglesas en Estados Unidos. La Historia Económica de los Estados Unidos de Callendar cita a cinco de las mejores autoridades en este punto y aborda el caso en pocas páginas. Una referencia del profesor a esta u otra autoridad generará un animado debate sobre la justicia de la resistencia estadounidense. Pidamos a la clase que explique la oposición colonial a las Leyes Townshend, cuando el Congreso de la Ley del Timbre declaró que la regulación del comercio exterior de las colonias era competencia del Parlamento. Pidamos a la clase que explique una afirmación según la cual la Declaración de Independencia no menciona las verdaderas causas subyacentes de la Revolución. Algunas sugerencias y preguntas avanzadas de este tipo estimularán un análisis crítico de las afirmaciones del texto y prepararán al estudiante para una discusión inteligente.

Normalmente, cuando una clase tiene un promedio de tres o cuatro páginas de texto diarias, es un error que el profesor indique con antelación ciertas fechas y estadísticas que no es necesario memorizar. Esta selección debe dejarse al alumno. Durante la recitación, el profesor descubrirá qué fechas, estadísticas y otros datos ha seleccionado el alumno como dignos de memorizar, y si es necesario corregirlos, podrá hacerlo. Se apaga el entusiasmo del alumno si se le dice con antelación que parte del texto no merece ser recordada. Además, dicha instrucción no contribuye en absoluto a desarrollar el sentido de la proporción histórica en el alumno, ya que sustituye el juicio del profesor por el del alumno.

Las preguntas previas que expliquen las afirmaciones del texto o de otros autores del mismo período garantizan una lectura comprensiva de la lección y un análisis minucioso de las afirmaciones del autor. Declaraciones como las siguientes son ejemplos de afirmaciones cuya explicación podría requerirse con antelación:

1.            "La Constitución fue extraída por necesidad de un pueblo reticente."

2.            "Oregón fue un equipo que igualó el peso de Texas".

3.            "El mayor mal de la esclavitud fue que impidió que el Sur acumulara capital".

4.            "El día que Francia posea Nueva Orleans, deberemos casarnos con la flota británica."

5.            "La causa del trabajo libre obtuvo un triunfo sustancial en el Compromiso de Missouri".

6.            "La segunda guerra con Inglaterra no fue una cuestión de necesidad, política o interés por parte de los estadounidenses; fue más bien una cuestión de prejuicios y pasiones partidistas".

 

Las condiciones en otros países contribuirán a su comprensión de los hechos en la lección.

En la medida en que la siguiente lección requiera la comprensión de la historia o las condiciones de otro país, la atención de la clase debe dirigirse con antelación a dicha necesidad. Se recomiendan referencias especiales o informes breves. Unas cuantas preguntas previas bien seleccionadas prepararán a la clase para la recitación, preparándola para discutir lo que, de otro modo, el profesor debería explicar. Unas cuantas preguntas sobre el carácter de Jacobo II, sus ideales de gobierno, las principales causas de la revolución de 1688 y sus resultados más importantes contribuirán en gran medida a explicar la resistencia colonial a Andros. Unas cuantas preguntas diseñadas para destacar la imperiosa necesidad de la resistencia inglesa a Napoleón aclararán los decretos comerciales hostiles, el reclutamiento forzoso y la interferencia con los derechos de los barcos neutrales. Estas preguntas reducen al mínimo la necesidad de explicación por parte del profesor.

 

Se fomentará su disposición a estudiar intensamente.

Si el profesor espera que la clase aborde con mayor intensidad que el texto los temas tratados en la lección, algunas preguntas preliminares serán de gran ayuda. Supongamos, por ejemplo, que el texto se limita a decir que, por razones políticas, el primer Banco de los Estados Unidos no fue reautorizado, y poco después informa al lector que el segundo Banco de los Estados Unidos fue reautorizado porque los bancos estatales habían suspendido los pagos en especie. El estudiante puede o no sentir curiosidad por el fracaso del primer banco en recibir una nueva autorización, el funcionamiento de los bancos estatales o por qué suspendieron los pagos en 1814. Si se le ha enseñado adecuadamente, probablemente la sentirá, pero si el profesor desea analizar estas consideraciones en detalle en la siguiente sesión, será mucho mejor que la clase aporte los datos que que él mismo los recite. Es muy posible que las respuestas individuales a las preguntas preliminares asignadas con este propósito sean incompletas, pero el interés de la clase será incalculablemente mayor si ellos mismos proporcionan la mayor parte del material adicional requerido. Colectivamente, la clase generalmente obtendrá respuestas completas a preguntas razonables. El profesor tiene la oportunidad de proporcionar datos importantes que los estudiantes no logran encontrar.

Hasta que se pueda esperar razonablemente que el estudiante conozca los libros de la biblioteca que tienen que ver con su materia, el profesor, al dar una lección anticipada, debe mencionar por autor y título los libros más útiles para la preparación de las preguntas asignadas; de lo contrario, el estudiante, en un esfuerzo perfectamente sincero por hacer el trabajo asignado, puede pasar una hora buscando el libro adecuado.

Se podría argumentar que esta búsqueda es una experiencia valiosa, pero obviamente es demasiado costosa. A medida que avanza el año y el alumno aprende más sobre el uso de los libros y los métodos de investigación, el profesor debe dar instrucciones cada vez menos específicas sobre las fuentes. A principios de año, con cuatro lecciones diarias que preparar, el alumno no puede dedicar una hora simplemente a buscar un libro. Necesita esa hora para preparar otros trabajos, y si por alguna circunstancia afortunada sus otras tareas no son lo suficientemente exigentes como para requerirla, no puede aspirar a presentarse a la clase de historia con una lección bien preparada si ha dedicado una hora de su tiempo simplemente a buscar un libro.

Con frecuencia vale la pena dedicar unos minutos de la recitación a caracterizar la época en la que transcurren los acontecimientos de la lección o a escuchar una breve reseña de los personajes que contribuyeron a estos acontecimientos. Por supuesto, se debe procurar que la biografía no usurpe el lugar de la historia, pero sí aumenta considerablemente el interés de la recitación si los reyes, generales y estadistas dejan de ser meros personajes históricos y se convierten en seres humanos.

 

Su conocimiento de los grandes hombres y mujeres de la historia se revitalizará.

Huelga decir que no deben asignarse caracterizaciones de hombres o épocas sin instrucción sobre cómo prepararlas. En el caso de un gran personaje histórico, lo que se necesita para fines de clase no es una biografía con los datos áridos de nacimiento, matrimonio, fallecimiento, etc. El informe debe ser breve, pero repleto de adjetivos, respaldados en cada caso por al menos un hecho de la vida del hombre. Estos pueden seleccionarse de su apariencia personal, vida privada, diversiones, educación, obstáculos superados, servicios públicos, sagacidad política o destreza militar. El bosquejo puede concluir con unas breves estimaciones, realizadas por biógrafos o historiadores, sobre su lugar en la historia.

Si se requiere una caracterización de un período histórico, el profesor debe explicar que dicha caracterización debe ser un ejercicio de selección de breves declaraciones de hechos que reflejen los ideales, las instituciones y las condiciones del período descrito. De la historia, los libros de consulta, la ficción y la literatura, el estudiante debe seleccionar hechos que ilustren aspectos como el espíritu de las leyes, las condiciones en la corte, la educación pública, las diversiones del pueblo, el progreso social, la posición de la religión, etc. Dedicar un poco de tiempo a caracterizar un período histórico y a algunos de sus grandes hombres ayudará a transformar la exposición de los hechos escuetos del texto en una comprensión inteligente de las condiciones y un análisis vital de los acontecimientos. Por ejemplo, un texto de secundaria, al tratar la guerra franco-india, habla brevemente de la falta de éxito inglés durante la primera parte de la contienda y luego dice que con la llegada de Pitt al ministerio, todo el curso de los acontecimientos cambió debido a la extraordinaria personalidad del gran estadista. El profesor que desee que una circunstancia tan dramática sea realmente vital para su clase debe contar con más información con la que trabajar. Una descripción de la Inglaterra vulgar y grosera, con su ejército y su marina incompetentes, su iglesia apática y su gobierno corrupto, seguida de una conmovedora reseña del carácter del gran Pitt, sólo demandará unos pocos minutos de recitación y metamorfoseará una atención moribunda en un interés vital.

Se debe procurar que las caracterizaciones presentadas en clase se preparen adecuadamente. Para ello, conviene asignar la preparación de estos bocetos con al menos una semana de antelación, concertando a la vez una reunión con el estudiante uno o dos días antes de la recitación. En esta reunión, el profesor deberá realizar las correcciones necesarias en el método de preparación y selección del material del alumno. Las caracterizaciones no deben ser leídas, sino presentadas por el estudiante frente a la clase, precisamente en ese momento, como si fuera el profesor. Los exámenes y pruebas futuras deberán responsabilizar a la clase de los hechos presentados. Si, como suele ocurrir en trabajos de este tipo, el estudiante que presenta el informe es el único beneficiario del ejercicio, el tiempo requerido es desproporcionado al beneficio obtenido.

 

Correlacionará el pasado y el presente.

Si en la lección se relatan hechos que pueden fijarse en la mente del estudiante mostrando la relación entre esos hechos y las condiciones o instituciones actuales, es posible asignar algunas preguntas previas calculadas para resaltar esta relación.

Se reconoce generalmente que uno de los principales objetivos de la enseñanza de la historia es permitirnos interpretar el presente y el futuro a la luz del pasado, pero con demasiada frecuencia se olvida la historia actual al relatar hechos centenarios. Los candidatos a los certificados de profesorado en sus exámenes de historia de Estados Unidos demuestran un conocimiento mucho menor de los grandes problemas y acontecimientos actuales que de la historia colonial. El estudiante de historia inglesa en nuestras escuelas secundarias actuales sabe todo sobre el Libro Domesday, pero casi nada de la historia reciente de Inglaterra. Es muy posible que el texto no diga nada al respecto, y es igualmente probable que la clase no lo aborde y se pierda lo poco que realmente se enseña. No se debe perder ninguna oportunidad para señalar la influencia del pasado en las condiciones actuales. Incluso si los acontecimientos de la lección no ejercen una influencia directa en la actualidad, su importancia puede ser comprendida por el estudiante mediante un ejemplo de la historia actual. El relato de la Peste Negra ofrece una excelente oportunidad para una breve discusión sobre el saneamiento moderno y la guerra contra la Peste Blanca. Los esfuerzos del Parlamento por fijar salarios pueden ilustrarse con algunas de las leyes de salario mínimo aprobadas por legislaturas recientes. Las enseñanzas de John Ball sugieren una breve discusión sobre el socialismo moderno, cuya influencia se intensifica cada día. Los gremios medievales y los sindicatos modernos; los monopolios de la época de Isabel I y la legislación antimonopolio actual; los doscientos delitos capitales de Jorge III y los métodos modernos de criminología; el celo de Atenas por proteger el privilegio de la ciudadanía y la facilidad con la que los inmigrantes se convierten en ciudadanos estadounidenses son solo algunos ejemplos que indican la facilidad con la que el pasado y el presente pueden correlacionarse.

 

Se le pedirá que memorice una cantidad limitada de material palabra por palabra.

Al asignar una lección, a veces es deseable exigir que ciertos temas se aprendan textualmente . En la historia estadounidense, el Preámbulo de la Constitución, los principios de gobierno contenidos en la Declaración de Independencia, la doctrina esencial de las Resoluciones de Virginia y Kentucky, ciertas cláusulas de la Constitución y extractos de otros documentos históricos pueden requerirse para ser memorizados con precisión. Es difícil suponer que el estudiante pueda mejorar la claridad y precisión del inglés en dichos documentos. Se espera que comprenda los principios que afirman. Bien podría requerirse que entrene su memoria para la precisión aprendiendo ciertas tareas textualmente . Si el trabajo de memoria recibiera un poco más de atención en nuestras escuelas secundarias hoy, sería menos probable que oyéramos la declaración de un credo político neutralizada por la omisión de una palabra importante. Tendríamos menos probabilidades de ver las palabras clásicas de Lincoln destrozadas hasta quedar irreconocibles por citas erróneas y desordenadas.

La asignación de preguntas anticipadas, como las sugeridas, ofrece varias ventajas. Permite al profesor responsabilizar a la clase de una preparación precisa, de forma similar a como lo hace el profesor de álgebra con los problemas asignados con antelación. Obliga a los alumnos a ser los principales hablantes. Fomenta un uso inteligente de la biblioteca, diseñado para desarrollar la capacidad de investigación del alumno. Si el alumno olvida gran parte de su historia, pero conserva la capacidad de investigar con cuidado, minuciosidad y sentido crítico, el plan está más que justificado. El plan permite al profesor dedicar tiempo a explicar lo que el alumno no ha podido hacer por sí mismo, lo que supone un ahorro considerable de tiempo. Sería interesante obtener una declaración de cuánto tiempo dedica habitualmente el profesor a repasar por el alumno lo que debería haber hecho antes de asistir a clase. Sustituye el juicio apresurado del alumno, emitido sin mucha reflexión y frecuentemente influenciado por la inflexión de la voz del profesor, por una opinión que es el resultado de una investigación y una deliberación imparciales respecto de las opiniones personales del profesor.

Es demasiado esperar que los estudiantes de secundaria resuelvan problemas históricos improvisadamente. Si se deben extraer inferencias y contrastes distintos a los del texto, si se deben defender o refutar afirmaciones, se les debe dar tiempo para preparar su respuesta. Además de la injusticia de cualquier otro procedimiento, es una pérdida de tiempo desperdiciar los preciosos minutos de la recitación recopilando respuestas negativas y juicios infundados.

 

Métodos de preparación de preguntas asignadas con antelación

Se podría argumentar que una lección como la propuesta es demasiado ambiciosa y exige demasiado tiempo del profesor. En respuesta, cabe decir que los especialistas en historia deberían haber leído y estudiado con suficiente profundidad como para poder seleccionar preguntas inteligentes como las sugeridas. Hemos asumido que el profesor se ha preparado adecuadamente para su trabajo. Por lo tanto, debe estar preparado para explicar la relación social, geográfica y económica de los acontecimientos mencionados en la lección. Debe conocer su incidencia en la historia actual. Siempre debe tener a mano un fondo de información adicional al que se proporciona en el texto. Al preparar las preguntas con antelación para distribuirlas a la clase, el profesor está preparando su propia lección. Puede que lo haga uno o dos días antes de lo habitual, pero sin duda no realiza ninguna labor adicional a la que razonablemente se espera de él. En cuanto al tiempo necesario para preparar copias de las preguntas para distribuirlas cuando se reúne la clase, cabe decir que un neostilo o mimeógrafo, con el que cuentan todas las escuelas grandes y muchas pequeñas, permite preparar rápidamente tantas copias de las preguntas como se desee. Si la escuela cuenta con un departamento comercial, un taquígrafo disponible o un estudiante dispuesto a ayudar, el profesor puede fácilmente liberarse de la tarea de proporcionar las copias. Si ninguno de estos recursos es posible, no es una tarea titánica escribir cada día en la pizarra las preguntas para la siguiente lección. No supondrá una gran pérdida de tiempo si se pide a la clase que las copie al comenzar la clase. Si es posible copiarlas después de la clase, mucho mejor. Además de las ventajas obvias de una lección cuidadosamente asignada, debe recordarse que al asignar temas especiales, en las reuniones privadas con el estudiante, en la corrección de apuntes y al brindar asistencia en la biblioteca, el profesor tiene la oportunidad de cultivar una relación de empatía con la clase, lo cual es un servicio inestimable para obtener los mejores resultados.


IV

EL MÉTODO DE LA RECITACIÓN

Suposiciones sobre la sala de recitación

Supongamos ahora que la recitación se realizará en una sala tranquila, libre de las distracciones de la poca luz, la ventilación deficiente y el aforo insuficiente. El espacio de la pizarra es amplio para toda la clase, los borradores y las tizas están a mano, los mapas, gráficos y el globo terráqueo están donde se pueden usar sin tropezar. El profesor puede dedicar toda su atención a la clase. La disciplina debe cuidarse sola. El alumno interesado no estará gravemente desorganizado.

 

Lo que el docente debe procurar lograr

El problema, entonces, es gastar los cuarenta y cinco minutos en que el profesor y la clase están juntos de tal manera que:

1.            En la medida de lo posible se podrá reproducir la atmósfera y el entorno del período estudiado.

2.            Los grandes personajes históricos de los que se habla en la lección pueden llegar a ser para el estudiante hombres y mujeres reales con los que más tarde sentirá un conocimiento personal.

3.            Los acontecimientos descritos se comprenderán e interpretarán adecuadamente en su relación con la geografía y el progreso económico y social del mundo.

4.            Se deberán analizar adecuadamente las causas y los efectos.

5.            Y que se deje tiempo suficiente para la revisión ocasional necesaria para cualquier buena instrucción.

 

Trabajar en la pizarra

Los primeros cinco minutos pueden aprovecharse en la pizarra, pidiéndole a cada miembro de la clase que escriba una respuesta completa a una de las preguntas asignadas. Independientemente de lo que suceda más adelante en la recitación, cada estudiante ha tenido al menos esta oportunidad para expresarse, y su trabajo debe ser pulcro, profesional, completo y preciso. Con este recurso, el profesor atento se asegurará, en los primeros cinco minutos de la recitación, una idea bastante precisa de la preparación de cada estudiante, los puntos débiles en su comprensión de la lección y los errores que deben corregirse. Incluso podría registrar una calificación por el trabajo realizado.

 

Informes especiales

Tras la clase, el siguiente punto del día serán los informes sobre temas especiales asignados para hacer más interesante y vital el período histórico en discusión. Como se ha mencionado, estos informes no deben ser leídos, sino presentados por el alumno frente a la clase. Se debe animar a la clase a hacer preguntas sobre el informe una vez terminado, y se debe esperar que el estudiante responsable responda cualquier pregunta razonable. Si otros estudiantes pueden contribuir a los temas tratados, se les debe animar a hacerlo. El profesor debe asegurarse de haber sondeado la información y la curiosidad de los estudiantes antes de analizar el informe. Para que el método de los informes presentados en clase se justifique, el contenido debe organizarse y discutirse de tal manera que toda la clase se beneficie realmente. Un profesor ingenioso podrá establecer una tradición en su curso para la preparación cuidadosa y el análisis crítico de estos informes. La competencia entre los estudiantes por la excelencia en este trabajo no es difícil de estimular. Se debe dar prioridad a la crítica que encuentre en la caracterización cualidades incompatibles con los hechos registrados en el texto, o bien omisiones que los hechos del texto parecen justificar.

 

Principios fundamentales del buen cuestionamiento

No es probable que el profesor considere conveniente exigir informes en cada recitación, ni que estos y su análisis consuman, como máximo, más de diez o quince minutos de cualquier clase. Siempre debe haber tiempo para preguntas orales directas sobre los hechos de la lección; preguntas que pondrán a prueba la memoria, la capacidad de análisis y la capacidad de expresión del estudiante. Ciertos principios son fundamentales para una buena formulación de preguntas en cualquier recitación.

1.            Las preguntas deben ser breves.

2.            El profesor debe prepararlas antes de la recitación. Esto garantizará la rapidez. Se pierde mucho tiempo por la desafortunada costumbre de muchos profesores de no tener nunca lista la siguiente pregunta.

3.            Deberán preceder del nombre del alumno obligado a contestarla.

4.            No deben ser preguntas capciosas cuyas respuestas el alumno pueda adivinar.

5.            Deberían enunciarse gramaticalmente con una sola interpretación posible.

6.            Salvo para fines de revisión rápida, no se deben poder responder con sí o no.

7.            Deben preguntarse en voz suficientemente alta para que toda la clase las escuche y sólo una vez.

8.            Estas preguntas no deben hacerse en un orden regular, sino de tal manera que cada miembro de la clase tenga la oportunidad de recitarlas.

 

Algunas sugerencias adicionales para profesores de historia

Hay sugerencias adicionales especialmente aplicables al profesor de historia.

1.            En todo interrogatorio, recuerda los propósitos de la recitación. Haz preguntas sabiendo exactamente qué deseas como respuesta. No hay tiempo para preguntas vanas o sin propósito.

2.            Indague con frecuencia sobre los libros utilizados en la preparación de la lección. No deje que ninguna alusión o afirmación del texto quede sin explicar. No deje que ninguna conclusión u opinión del autor quede sin cuestionar. Pregunte al estudiante si hay inconsistencias, inexactitudes o contradicciones en el texto. Valore su descubrimiento. Insista en la autoridad del estudiante para afirmaciones distintas a las del texto.

3.            Si puede evitarlo, evite usar las palabras con letra gruesa que suelen aparecer al principio del párrafo o los encabezados temáticos que proporciona el texto. No se debe permitir que el alumno recuerde su historia por su ubicación en el texto.

4.            Asegúrese de que la clase tenga la oportunidad de repasar las preguntas asignadas para su preparación previa. Nada es más desalentador para un estudiante que preparar con esmero el trabajo requerido y luego perder la oportunidad de repasarlo o discutirlo.

5.            Descubra los gustos, las deficiencias y las habilidades de cada alumno y oriente sus futuras preguntas en consecuencia. Normalmente habrá en la clase algún alumno que sea superficial sin ser preciso. Debe ser interrogado sobre hechos concretos. Habrá algún alumno cuyo análisis de los acontecimientos sea bueno, pero cuya capacidad de descripción sea deficiente. Adapte sus preguntas a sus necesidades específicas. Habrá algún alumno con tendencia a memorizar el texto textualmente . Habrá algún alumno que conozca los hechos de la lección, pero que no recuerde la secuencia de los hechos; el tipo de alumno que nunca puede distinguir si la Ley de Exclusión fue anterior o posterior a la Restauración. Habrá la habitual cantidad de gustos especializados, curiosidad, timidez, pereza y pensamiento alocado. El interrogatorio debe explorar estas peculiaridades y estimular la ambición del alumno por mejorar su preparación en su punto más débil. Huelga decir que las preguntas no deben formularse con la idea constante de que el alumno fracase. Como cualquier otro instrumento quirúrgico, la pregunta de sondeo debe utilizarse con destreza y con una motivación adecuada. Sería un gran error desviar continuamente las preguntas de los gustos y capacidades especiales del estudiante, como dejarse guiar perpetuamente por ellos.

6.            La mayor parte de la atención del profesor no debe centrarse en los pocos alumnos excepcionalmente capaces ni en los pocos alumnos con muy bajo rendimiento. Es al alumno y a la alumna promedio a quienes debe dirigirse la mayor parte del interrogatorio. Al alumno brillante se le debe exigir lo suficiente para que mantenga su interés y establezca un estándar de excelencia para la clase. Se le deben asignar las tareas más difíciles de trabajo externo y, si es necesario, un número adicional. En cuanto a los pocos alumnos que el profesor considera excepcionalmente malos, cabe decir que el efecto del interrogatorio nunca debe ser desanimar al alumno que se ha esforzado sinceramente en la preparación. Durante la primera parte del curso, el profesor puede centrar sus esfuerzos en plantearle al alumno rezagado preguntas a las que pueda dar respuestas razonablemente satisfactorias. Al evitarle la humillación diaria del fracaso ante la clase y al animarlo con tacto a esforzarse más, el profesor puede descubrir pronto que el alumno con bajo rendimiento está lejos de ser un caso perdido.

7.            No permita que sus preguntas consuman demasiado tiempo con detalles. Hasta hace muy poco, en la enseñanza de la historia, las batallas se han exaltado a un lugar inconmensurablemente mayor que su importancia. Nos estamos dando cuenta de que el combate es uno de los aspectos menos importantes de la guerra. Las causas y los resultados, los efectos financieros, políticos y sociales, ahora absorben nuestra atención. Una o dos batallas de un curso pueden estudiarse con provecho en detalle, sobre todo en la historia de nuestro país, pero ante la presión de consideraciones mucho más interesantes y vitales, es una pérdida de tiempo dedicar más de un momento al resto. Las descripciones de las batallas por parte de los estudiantes tienden a ser estereotipadas. El libro de texto común describe cada una de las mil batallas del mundo en aproximadamente las mismas cincuenta palabras.

8.            Que algunas preguntas se dirijan a cultivar la capacidad de descripción oral del estudiante. La historia no es solo cuestión de análisis o generalización. Es difícil asignar una lección de historia que no contenga eventos que se presten a una descripción dramática. Su narración debe ser la ocasión para que el estudiante se esfuerce al máximo en este sentido. Que se enseñe a los alumnos a usar adjetivos y adverbios. Rompa la barrera de la apatía, el miedo o la timidez que impide al estudiante presentar un relato gráfico y emocionante de grandes acontecimientos.

9.            Que las preguntas cotidianas desarrollen la continuidad de la historia. Eviten las preguntas que no conecten los eventos de las lecciones anteriores con la que se está estudiando. Resalten la conexión entre el pasado y el presente. La esclavitud existió en Estados Unidos durante doscientos años antes de la Guerra Civil. Su enseñanza de esos dos siglos de historia debe conducirse de tal manera que, cuando finalmente llegue la Guerra Civil, la clase pueda describir el proceso mediante el cual se cristalizó el sentimiento antiesclavista. La brecha entre la masacre de Garrison en Boston y la extraordinaria contribución de Massachusetts al ejército del Norte debe superarse, no con una o dos preguntas heroicas al llegar finalmente la guerra, sino con una atención diaria a los eventos que llevaron a la metamorfosis.

10.       Si la respuesta a su pregunta requiere el uso de un mapa, formúlelo de forma que el estudiante pueda hablar y usarlo simultáneamente. Las disposiciones geográficas de un tratado, las rutas de los exploradores, las concesiones de compañías comerciales, las campañas o las fronteras militares deben recitarse de esta manera. Un mapa mural con el simple contorno del territorio, incluyendo sus ríos, será de gran ayuda para comprobar la precisión de los conocimientos geográficos del estudiante. Mientras recita, que localice con tiza o puntero las ciudades, las líneas fronterizas arbitrarias y las rutas que considere necesario mencionar. Se requerirá especial atención al principio del curso para enseñar a los estudiantes la necesidad de este tipo de preparación. Como todo lo demás, el trabajo con mapas debe ser razonable en sus requisitos. El conocimiento de la geografía es imperativo para la correcta comprensión de la historia, y la indiferencia o ignorancia de los profesores nunca debe excusar la falta de atención a esta necesidad vital. Por otro lado, sin embargo, es igualmente reprobable exigir a los estudiantes de secundaria la laboriosa preparación de mapas, en cuyo dibujo se dedican horas valiosas a la búsqueda de lugares de importancia trivial y escaso valor histórico. El trabajo cartográfico en un curso de historia de secundaria no debería exigir más que precisión geográfica para localizar límites, rutas y lugares realmente vitales para la historia de los pueblos estudiados. Si va más allá de esto, usurpa un tiempo desproporcionado a su valor.


V

DIVERSOS MODOS DE REVISIÓN

El lugar del ejercicio en la recitación de la historia

Hace tiempo que aprendimos lo absurdo que es dedicar muchos minutos de una recitación a adiestrar a los estudiantes con fechas, esquemas y gráficos. Este tipo de trabajo nunca hizo vital una recitación; nunca inspiró a los estudiantes el entusiasmo por la investigación histórica; nunca disipó por completo la niebla que rodea, para el estudiante, los gabinetes y las constituciones, las batallas y los límites, las declaraciones y los decretos, tan brevemente tratados en el texto.

 

Las buenas reseñas desarrollarán un conocimiento de la secuencia de eventos.

Pero cabe preguntarse seriamente si muchos profesores, en su afán por evitar el énfasis excesivo en las fechas, no han llegado al extremo de descuidarlas por completo. Es difícil cuestionar que un alumno recuerde suficientes fechas para fijar en su mente la secuencia de eventos importantes. Es igualmente indiscutible que nunca podrá hacerlo sin prestar especial atención a las fechas. Sin duda, la práctica de recordar fechas importantes es necesaria, pero debe realizarse de forma que ocupe poco tiempo. Cada día, el profesor ha indicado las fechas dignas de ser recordadas y ha seleccionado cuidadosamente los hitos históricos. Ha llamado la atención sobre las diversas circunstancias colaterales que podrían ayudar a fijar las fechas en la memoria del niño. El alumno ha guardado su lista de fechas al final del libro de texto o en algún lugar de referencia conveniente. Una vez a la semana, durante tres minutos, el profesor ofrece a la clase un repaso rápido de las fechas contenidas en la lista. Ocasionalmente, se envía a la clase a la pizarra y se les pide que escriban las fechas de los reinados de los monarcas ingleses desde Guillermo hasta el punto al que han llegado, o los presidentes en su orden, o algún otro ejercicio similar calculado para dar estructura a la historia en estudio. La clase sabrá que tal repaso puede darse en cualquier momento. Se esforzarán por estar preparados. El resultado será que, con la inversión de unos minutos a intervalos en un repaso rápido, la historia dejará de ser una narrativa débil y se convertirá para el estudiante en una procesión ordenada de eventos. El ejercicio de las fechas es solo un método para este fin. Se puede hacer un repaso rápido de batallas, generales, guerras, tratados, proclamaciones e invenciones. Estos ejercicios fomentan la clasificación de hechos y estimulan la fluidez de expresión. Es de suma importancia que el estudiante organice mentalmente lo aprendido en la recitación de tal manera que pueda recordar en un segundo el hecho, la fecha o la ilustración que desee. Habrá muchas ocasiones en su carrera escolar y universitaria en las que tal habilidad será indispensable; En los negocios o las profesiones, es un recurso invaluable, infinitamente más útil que la historia misma. Conviene que el profesor se pregunte: "¿Qué estoy haciendo para cultivar esta habilidad en mis alumnos?".

 

Darán una visión de todo el tema.

Pocos profesores negarán que se dedica muy poco tiempo a ofrecer al estudiante una visión general de todo el tema, ya sea en su totalidad o en sus diversas fases. El texto se ha estudiado por capítulos, meses o movimientos. Nunca se ha visto la historia completa. Para cuando el estudiante llega al "Plan Monetario de Aldrich" en la historia estadounidense, ha olvidado por completo los experimentos con el primer Banco de los Estados Unidos. No podría resumir la historia financiera de los Estados Unidos tal como se presenta en su texto, como tampoco podría resumir la historia industrial o política del pueblo estadounidense. Y, sin embargo, ha estudiado los datos presentados en su libro de texto; ha complementado el texto con su trabajo en la biblioteca y en la recitación; ha hecho todo lo que razonablemente se esperaba de él, excepto recopilar su información histórica y revisarla en su conjunto.

Si se le pide al estudiante de historia de los Estados Unidos que vaya a la pizarra a intervalos y escriba un bosquejo del trabajo cubierto sobre temas como los siguientes, se acercará mucho más a comprender el progreso de nuestro pueblo:

1.            Historia de la tarifa.

2.            Partidos políticos y principios que defendieron.

3.            Cosas que cristalizaron el sentimiento del Norte contra la esclavitud.

4.            Razones para la unificación del Sur.

5.            Relaciones diplomáticas de los Estados Unidos.

6.            Adiciones de territorio.

7.            Legislación financiera.

8.            Crecimiento del espíritu humanitario.

Habrá suficientes temas para que cada miembro de la clase tenga uno diferente. Todos pueden trabajar en la pizarra simultáneamente. El tiempo empleado en ejercicios de este tipo no tiene por qué ser excesivo, y el valor obtenido es incalculable.

Si el profesor desea repasar brevemente la historia militar, diplomática, social, política o económica de los pueblos estudiados, no es difícil preparar un conjunto de preguntas, cuyo repaso ocasional recalcará en la mente del estudiante lo que de otro modo seguramente olvidaría. Preguntas como las siguientes sobre la historia financiera de Estados Unidos se pueden responder en pocas palabras y servirán como ejemplo del método que puede emplearse para repasar cualquier otra fase de la historia:

1.            ¿Por qué medios se realizaba el comercio antes del uso del dinero?

2.            ¿Cuáles son las funciones del dinero?

3.            ¿Qué determina la cantidad de dinero necesaria en un país?

4.            ¿Qué se ha utilizado como dinero en distintos períodos de nuestra historia?

5.            ¿Qué se entiende por hacer negocios a crédito?

6.            ¿Qué es el dinero barato?

7.            ¿Qué es la ley de Gresham?

8.            ¿Cuál es el efecto de las grandes emisiones de papel moneda sobre los precios?

9.            ¿Cuál es el efecto de las grandes emisiones de papel moneda sobre los salarios?

10.       ¿Por qué sufre el asalariado?

11.       ¿En qué períodos de la historia de Estados Unidos se han emitido grandes cantidades de papel moneda?

12.       ¿Cuáles eran los objetivos del primer Banco de Estados Unidos?

13.       ¿El banco los cumplió?

14.       ¿Por qué no se reorganizó su estatuto?

15.       ¿Cuándo se fundó el segundo Banco de los Estados Unidos?

16.       ¿Por qué?

17.       ¿Qué caso decidió la constitucionalidad del banco?

18.       ¿Cumplió el segundo Banco de los Estados Unidos el propósito para el cual fue creado?

19.       ¿Por qué se renovó la autorización del segundo Banco de los Estados Unidos?

20.       ¿Qué se entiende por “Banca Wildcat”?

21.       ¿Cuales son las fechas de nuestros mayores pánicos?

22.       ¿Cuales fueron las causas principales?

23.       ¿Cuál fue el efecto sobre los precios?

24.       ¿Qué pasa con los salarios?

25.       ¿Bajo qué presidente se creó por primera vez el Tesoro independiente?

26.       ¿Existe hoy en día?

27.       ¿Cuando se emitieron los billetes verdes?

28.       ¿Hasta qué cantidad?

29.       ¿Quién fue el responsable del problema?

30.       ¿Eran de curso legal para las deudas privadas contraídas antes de su emisión?

31.       ¿Cuando se aprobó la Ley de Reanudación?

32.       ¿Están los billetes verdes en circulación hoy en día?

33.       ¿Qué es la plata libre?

34.       ¿Qué fue el “Crimen del 73”?

35.       ¿Qué fue la “Ley Bland-Allison”?

36.       ¿Qué fue la Ley Monetaria de 1900?

37.       ¿Qué es el bimetalismo?

38.       ¿Qué se entiende por "proporción de menta"?

39.       ¿Qué se entiende por "ratio de mercado"?

40.       ¿Qué se entiende por "moneda libre"?

41.       ¿Qué se entiende por "moneda gratuita"?

42.       ¿Qué se entiende por "dinero estándar"?

43.       Con una proporción de mercado de 30 a 1 y una proporción de acuñación de 16 a 1, ¿qué dinero tendería a desaparecer de la circulación si ambos metales se acuñaran libremente y se convirtieran en moneda de curso legal?

44.       ¿Por qué la plata no es el estándar hoy en día?

45.       ¿Qué es el “Plan Aldrich”?

46.       ¿Qué es un bono de Estados Unidos?

47.       ¿Es una inversión segura?

48.       ¿Cuál es su tasa de interés promedio?

49.       ¿Quién autoriza un banco nacional?

50.       ¿Puede emitir papel moneda?

51.       ¿Cuándo se aprobó la primera Ley Bancaria Nacional?

52.       ¿Por qué?

53.       ¿Por qué debería ser rentable el negocio bancario bajo la ley?

54.       ¿Qué ventaja esperaba recibir el Gobierno al aprobar la ley?

55.       ¿Los depósitos están garantizados?

56.       ¿Pueden los Estados emitir billetes de crédito?

57.       ¿Es constitucional que los bancos autorizados por el Estado emitan letras de crédito?

58.       ¿Lo hacen así hoy en día?

59.       ¿Por qué?

Obviamente, a medida que avanza el año, la lista de preguntas para revisar se hace más larga. Por lo tanto, se debería dedicar más tiempo a este tipo de trabajo.

 

Asegurarán un mejor conocimiento de grandes hombres y mujeres.

La observación más superficial bastará para convencer a cualquiera de que los graduados de secundaria saben muy poco sobre los grandes hombres y mujeres de la historia. Las descripciones de personajes sugeridas anteriormente en este capítulo, complementadas con reseñas ocasionales, contribuirán en gran medida a mejorar esta situación. Estos ejercicios pueden realizarse solicitando breves declaraciones sobre el mayor mérito o la característica más distintiva de los grandes hombres y mujeres que se presentaron en el curso. Lo mismo se logra invirtiendo el proceso y planteando preguntas como: "¿Quién fue el Fabio Americano?", "¿El Gran Conciliador?", "¿El Sabio de Menlo Park?", etc. Las preguntas sobre la autoría de grandes documentos, los fundadores de instituciones, los organizadores de movimientos, los reformadores, los filósofos, los artistas, los estadistas y los generales cumplen el mismo propósito.

 

Serán económicos de tiempo.

Existe una gran cantidad de preguntas de repaso que se pueden responder con  o no . El conocimiento del estudiante sobre el tema se puede determinar rápidamente y se puede realizar un repaso rápido mediante una serie de preguntas de este tipo. La siguiente lista sobre historia de Estados Unidos ilustra el método:

1.            ¿Fue útil la política colonial de Cromwell para las colonias americanas?

2.            ¿Tuvo la Revolución de 1688 algún efecto sobre las colonias?

3.            ¿Fueron excluidos los hugonotes de Canadá?

4.            ¿Se utilizaron los autos de asistencia en Inglaterra?

5.            ¿Hubo alguna vez en Estados Unidos una teocracia?

6.            ¿La regla de 1756 afectó a los habitantes de las colonias?

7.            ¿Fue legal la Ley del Azúcar?

8.            ¿Hubo algún esfuerzo por modificar los Artículos de la Confederación?

9.            ¿Financiar una deuda la reduce?

10.       ¿Las medidas de Hamilton tendían a centralizar el poder?

11.       ¿Los miembros de la Convención Constitucional se excedieron en sus instrucciones?

12.       ¿Está previsto en la Constitución un gabinete?

13.       ¿La Constitución de los Estados Unidos impide que un Estado establezca una religión?

14.       ¿Es posible para un Estado repudiar sus deudas?

15.       ¿La disposición constitucional sobre deberes uniformes protege a los Territorios?

16.       ¿Se practicaba el reclutamiento forzoso en Inglaterra?

17.       ¿Los Whigs estaban a favor de mejoras internas?

18.       ¿El Norte estuvo a favor de la Ley de Fuerza de 1833?

19.       ¿Massachusetts favoreció el arancel de 1816?

20.       ¿El Partido Republicano defendió la abolición de la esclavitud en 1860?

21.       ¿La Proclamación de Emancipación liberó a todos los esclavos en los Estados Unidos?

22.       ¿Los trabajadores de Inglaterra favorecieron al Sur durante la Guerra Civil?

23.       ¿Era necesario que el Sur recurriese al servicio militar obligatorio?

24.       ¿Podría un hombre en 1860 aceptar consistentemente tanto la decisión Dred Scott como la doctrina de la soberanía popular?

25.       ¿El asesinato de Lincoln tuvo algún efecto en la política de reconstrucción?

26.       ¿La Constitución Federal obliga al sufragio de los negros?

27.       ¿Tuvo éxito el sistema Anaconda?

28.       ¿Alguna vez un presidente de los Estados Unidos fue sometido a un juicio político?

29.       ¿Se permitieron las reclamaciones por daños indirectos en los reclamos de Alabama?

30.       ¿Calhoun estuvo a favor del Compromiso de 1850?

31.       ¿Thaddeus Stevens estuvo a favor de la Decimoquinta Enmienda a la Constitución?

32.       ¿Lincoln favoreció la igualdad social de las razas blanca y negra?

33.       ¿Grant favoreció la Ley de Duración del Cargo?

34.       ¿Lee hizo más de un intento de invadir el Norte?

35.       ¿Fue alguna vez la “Idea de Ohio” lo suficientemente fuerte como para afectar la legislación?

36.       ¿Tuvo España alguna participación en el reclamo de la Doctrina Monroe?

37.       ¿Tiene Estados Unidos algún control sobre las deudas de Cuba?

38.       ¿Se ha utilizado alguna vez una resolución conjunta para adquirir territorio distinto al incluido en Texas?

39.       ¿Ha recurrido alguna vez Estados Unidos a un impuesto sobre la renta?

40.       ¿Ha intentado alguna vez el Gobierno Federal restringir el poder de la prensa?

41.       ¿Es ilegal hoy en día que un ferrocarril ofrezca una tarifa más barata a un transportista que a otro?

42.       ¿El Partido Republicano ha reducido alguna vez los aranceles proteccionistas de la guerra?

43.       ¿La Ley de Servicio Civil aprobada en 1883 incluía a los directores de correos?

44.       ¿La Ley Wilson-Gorman redujo el arancel a una base de ingresos?

45.       ¿Puede un ferrocarril que se dedica exclusivamente a negocios intraestatales llevar un caso, que involucra una reducción de sus tarifas por parte de la legislatura estatal, ante la Corte Suprema de los Estados Unidos?

46.       ¿Es Utah parte de la Compra de Luisiana?

47.       Si la proporción de la Casa de la Moneda es de 16 a 1 y la proporción del mercado es de 17 a 1, ¿será el dólar de oro el estándar si hay curso legal completo y acuñación libre tanto de oro como de plata?

48.       ¿Está fortificada la frontera canadiense?

49.       ¿Están aumentando las funciones del gobierno en este país?

50.       ¿Es posible que un hombre sea derrotado en las elecciones presidenciales si la mayoría del pueblo vota por él?

La gran desventaja de este tipo de repaso es que los estudiantes deben elegir entre dos palabras para responder, una de las cuales seguramente será la correcta. Aun sin saber absolutamente nada del tema, tendrán un cincuenta por ciento de probabilidades de responder correctamente. Un profesor perspicaz debería ser capaz de reducir al mínimo estas respuestas aleatorias, sin dejar de aprovechar las ventajas de rapidez y minuciosidad que ofrece el plan. Pocos métodos abarcarán tanto en tan poco tiempo. En la Constitución Federal existen infinitas posibilidades de preguntas de "sí" o "no", que ofrecen un medio breve y eficaz de repasar los principios del gobierno estadounidense.

 

Asegurarán la fluidez

El repaso para asegurar la fluidez es una consideración que los profesores de historia de secundaria suelen pasar por alto. Puede ser demasiado optimista esperar fluidez del estudiante promedio al recitar sobre un tema por primera vez. Pero al considerar la cantidad de preguntas importantes que solo se recitan una vez, se ve claramente la conveniencia de un repaso ocasional para asegurar respuestas rápidas, fluidas y completas a los temas previamente tratados. Seleccione una lista de temas que, al mismo tiempo, cultive la fluidez y fortalezca la memoria para las consideraciones importantes de la historia. La fluidez en sí misma no justifica el tiempo dedicado a la recitación. Es necesario cultivar la facilidad de expresión al discutir las conclusiones alcanzadas en clase, las cuales deben quedar firmemente grabadas en la mente del estudiante. Preguntas como las siguientes servirán como ejemplos de las que se pueden aplicar para tal propósito, a mitad de un curso de historia estadounidense:

1.            Da tres características distintivas de la colonización francesa en América; tres de la española; tres de la inglesa.

2.            ¿Qué cosas tenían en común las colonias inglesas?

3.            ¿Cuáles fueron los resultados para las colonias de la Guerra Francesa e India?

4.            ¿En qué medida la Revolución fue provocada por causas económicas?

5.            ¿Cuáles fueron los defectos de los Artículos de la Confederación?

6.            Explicar la caída del Partido Federalista.

7.            ¿De qué manera ha avanzado la democracia desde 1789?

8.            ¿Cuáles fueron los resultados de la lucha por la admisión de Missouri?

9.            ¿Discuta el crecimiento del sentimiento por mejoras internas?

10.       ¿Cómo era la vida social del pionero occidental?

 

Qué puede hacer el estudiante con los “problemas” de la historia

Otro tipo de repaso, de gran valor para fortalecer la capacidad de generalización y análisis del estudiante, consiste en lo que podríamos llamar "problemas de historia". Se presentan de forma similar a los problemas originales de geometría, asumiendo que el estudiante conoce los hechos a partir de los cuales puede deducir las respuestas. El objetivo de este repaso es que el estudiante practique el pensamiento original. No debe usar una biblioteca, sino únicamente los datos que se encuentran en su texto o que se han presentado previamente en clase.

Los siguientes son ejemplos de preguntas adaptables para este propósito:

1.            ¿Por qué puede considerarse al pueblo estadounidense el mayor colonizador del mundo?

2.            ¿Por qué se podía considerar a Washington únicamente como un inglés que vivía en Estados Unidos?

3.            ¿Es cierto que el Sur perdió la Guerra Civil debido a la esclavitud?

4.            ¿En qué aspectos concretos reflejó Andrew Jackson con precisión el espíritu o los ideales del nuevo Oeste?

5.            ¿Qué ilustra el intento de fundar el Estado de Franklin?

6.            ¿Qué consideraciones hicieron que la secesión de Occidente en nuestra historia temprana fuera una posibilidad probable?

Las preguntas de este tipo, que no se responden directamente en clase o en el texto, se pueden entregar con un día de anticipación y recoger las respuestas en la siguiente recitación.


VI

EL USO DE INFORMES ESCRITOS

El propósito del trabajo temático debe cambiar a medida que avanza el curso.

Un método frecuentemente empleado por los profesores de historia consiste en solicitar informes escritos o temas sobre diversas fases de la historia a medida que avanza el trabajo. Este plan es especialmente valioso para los estudiantes de los dos primeros años de historia en secundaria, ya que sus necesidades bibliotecarias son menos exigentes y su necesidad de fluidez es mayor durante esa etapa que en etapas posteriores del curso. El objetivo del trabajo temático en los cursos de historia suele ser estimular la capacidad de observación, descripción y narración del alumno, y proporcionarle herramientas para ejercitarlas. Sin embargo, estos no deben ser los únicos propósitos del trabajo temático. A medida que avanza el año, una parte creciente del trabajo escrito debe centrarse en temas que requieran generalización o análisis de los hechos presentados en el texto o en la recitación. El alumno que ha escrito un tema que describe la apariencia de las Pirámides ha completado un ejercicio de historia menos valioso que el de quien escribe un tema sobre los errores de la democracia ateniense.

En resumen, las revisiones de historia deben consistir en trabajo oral y escrito; deben ser lo suficientemente rápidas para asegurar un pensamiento rápido, una atención alerta y un pequeño gasto de tiempo; deben ocurrir con una frecuencia creciente a medida que avanza el año; deben abastecer la memoria, fijar en la mente del estudiante el orden de los eventos, estimular la fluidez, asegurar un conocimiento permanente del personal de la historia y dar al estudiante una mejor visión del tema en su conjunto y en sus diversas fases.


VII

LOS EXÁMENES COMO PRUEBAS DE PROGRESO

El examen debe determinar cuánto ha progresado el estudiante.

Se acerca el momento, si no ha llegado ya, en que el público protestará contra el miedo nervioso y las noches de insomnio con las que sus hijos se enfrentan a la tortura semestral de nuestros exámenes inquisitoriales. Es indiscutible que los exámenes razonables son esenciales y beneficiosos. Que se espere que un estudiante responda correctamente a un buen porcentaje de preguntas razonables sobre trabajos bien enseñados no es motivo de queja. Pero que los niños se sientan aterrorizados por la pesadilla de un examen inminente, y luego se vean obligados a intentar una serie de acertijos propuestos por un profesor que se enorgullece de mantener un alto porcentaje de suspensos, es indefendible. Un examen no debe realizarse con el objetivo principal de convertirlo en algo temible. Por muy deseable que parezca a ciertos profesores universitarios una cualidad tan cuestionable, es una grave falta en un profesor de secundaria que un número considerable de alumnos normales suspenda. La ambición de un buen instructor es realizar un examen que sea a la vez exhaustivo, razonable e inteligentemente orientado a descubrir lo que el estudiante realmente ha aprendido. Su propósito es evaluar con precisión las diversas habilidades que ha procurado fomentar en el estudiante durante su curso. Desea determinar cuánto ha progresado realmente.

 

Sugerencias específicas para la formulación de preguntas

Para lograr esto, el examen debe centrarse en las consideraciones realmente importantes de la historia. Se deben omitir las preguntas sobre detalles sin importancia. No se debe esperar que el estudiante sobrecargue su memoria con la inagotable cantidad de datos aislados e insignificantes que contiene un texto de historia promedio. Las preguntas deben centrarse en consideraciones cuidadosamente discutidas, y no en hechos que solo hayan recibido una atención superficial.

El examen no debería exigir demasiado tiempo para escribir. Las varias horas de tensión nerviosa continua que a veces exigen profesores demasiado ambiciosos perjudican más al niño promedio que el beneficio que el examen puede aportarle.

El examen debe consistir en preguntas que, conjunta o individualmente, evalúen la capacidad de descripción, generalización y análisis del estudiante. Deben evaluar su conocimiento de la secuencia de eventos, su habilidad para usar una biblioteca o un mapa, y su conocimiento de las diversas fases y períodos de la historia estudiada. En cada examen debe haber al menos una pregunta sobre la época y el orden de los eventos, una sobre historia geográfica, política y social, una analítica, una que requiera generalización, una que evalúe su conocimiento de la biblioteca y una que evalúe su capacidad de descripción. No es necesario limitar las preguntas al número habitual de diez. Con frecuencia, es aconsejable dar a la clase cierto margen de elección en la selección de preguntas, exigiendo diez de un número mayor. Ciertamente, este plan brinda al estudiante una mejor oportunidad para demostrar su capacidad sin disminuir en lo más mínimo el valor del examen.

Las preguntas de examen, como todas las demás, deben ser precisas, concisas y razonables. De ser posible, se debe proporcionar una copia a cada estudiante, en lugar de tener el conjunto completo escrito en la pizarra. Deben cubrir solo las partes del tema que se han enseñado correctamente. El profesor no debe esperar que el estudiante que no ha tomado notas útiles, cuyo trabajo en la biblioteca ha sido desordenado y cuyos métodos de estudio no han sido supervisados, realice en la época del examen el milagro de recordar con precisión lo que nunca se le ha enseñado correctamente.


DESCRIBIR

I. ALGUNAS CONSIDERACIONES PRELIMINARES

1.            Supuestos sobre el profesor de historia

2.            Condiciones reales a las que se enfrenta el docente

II. CÓMO COMENZAR EL CURSO

1.            ¿Qué se debe hacer el día de la inscripción?

2.            ¿Qué se debe hacer en la primera reunión de la clase?

3.            Necesidad de una instrucción precisa sobre los métodos de preparación de una lección

4.            La cuestión de tomar notas

5.            Instrucciones sobre el uso de la biblioteca y los índices

III. LA ASIGNACIÓN DE LA LECCIÓN

1.            Una tarea cuidadosa revelará al estudiante la relación entre la geografía y la historia.

2.            Se estimulará su poder de análisis y crítica.

3.            Las condiciones en otros países contribuirán a su comprensión de los hechos en la lección.

4.            Se fomentará su disposición a estudiar intensamente.

5.            Su conocimiento de los grandes hombres y mujeres de la historia se revitalizará.

6.            Correlacionará el pasado y el presente.

7.            Se le pedirá que memorice una cantidad limitada de material palabra por palabra.

8.            Métodos de preparación de preguntas asignadas con antelación

IV. EL MÉTODO DE LA RECITACIÓN

1.            Suposiciones sobre la sala de recitación

2.            Lo que el docente debe procurar lograr

3.            Trabajar en la pizarra

4.            Informes especiales

5.            Principios fundamentales del buen cuestionamiento

6.            Algunas sugerencias adicionales para profesores de historia

V. DIVERSOS MODOS DE REVISIÓN

1.            El lugar del ejercicio en la recitación de la historia

2.            Las buenas reseñas desarrollarán un conocimiento de la secuencia de eventos.

3.            Darán una visión de todo el tema.

4.            Asegurarán un mejor conocimiento de grandes hombres y mujeres.

5.            Serán económicos de tiempo.

6.            Asegurarán la fluidez

7.            Qué puede hacer el estudiante con los “problemas” de la historia

VI. EL USO DE INFORMES ESCRITOS

1.            El propósito del trabajo temático debe cambiar a medida que avanza el curso.

VII. LOS EXÁMENES COMO PRUEBAS DE PROGRESO

1.            El examen debe determinar cuánto ha progresado el estudiante.

2.            Sugerencias específicas para la formulación de preguntas

 

 

*** FIN DEL LIBRO ELECTRÓNICO DEL PROYECTO GUTENBERG LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA ***

 

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