© Libro N° 14109. La Mente Y Su
Educación. Herbert
Betts, George. Emancipación. Agosto 2 de
2025
Título Original: © La Mente Y Su Educación. George
Herbert Betts
Versión Original: © La Mente Y Su Educación. George Herbert Betts
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Portada E.O.
© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina
Miranda
LEAMOS SIN RESERVAS,
ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA
George Herbert Betts
La Mente Y Su
Educación
George
Herbert Betts
Título: La Mente
Y Su Educación
Autor: George
Herbert Betts
Fecha de
lanzamiento: 29 de diciembre de 2006 [eBook #20220]
Idioma: Inglés
Créditos: Texto
electrónico preparado por Roger Frank y el equipo de corrección distribuida en
línea del Proyecto Gutenberg
Texto electrónico
preparado por Roger Frank
y el equipo de corrección distribuida en línea del Proyecto Gutenberg
(http://www.pgdp.net/c/)
|
LA MENTE Y SU EDUCACIÓN POR GEORGE HERBERT BETTS, Doctor en Filosofía. PROFESOR DE
PSICOLOGÍA EN CORNELL COLLEGE EDICIÓN REVISADA
Y AMPLIADA NUEVA YORK D. APPLETON Y
COMPAÑÍA |
Copyright, 1906, 1916, por
D. APPLETON AND COMPANY
Impreso en los Estados Unidos de América
[Pág. v]PREFACIO A LA
EDICIÓN REVISADA
Sin duda, los
autores siempre se sienten complacidos cuando sus obras encuentran una
aceptación favorable. Sin embargo, el autor de este texto se ha sentido
doblemente complacido por la cordial acogida y el amplio uso que se le ha
otorgado al presente volumen. Este sentimiento no surge de ningún orgullo
personal estrecho ni de ningún interés egoísta, sino más bien del hecho de que
la cálida aprobación del público educativo ha demostrado ser un punto
importante: que las verdades fundamentales de la psicología, al ser expresadas
de forma sencilla y concreta, pueden resultar de interés y valor para
estudiantes de todas las edades, desde los primeros años de secundaria en
adelante, y también para el público en general. Aún más alentador, se ha
demostrado que las enseñanzas de la psicología pueden resultar inmediatamente
útiles, no solo en el estudio o la docencia, sino también en los negocios o la
profesión, en el control y la guía de la vida personal y en los problemas que
surgen en la rutina diaria del trabajo o la recreación.
Al realizar la
presente revisión, se han conservado los rasgos más destacados de la edición
original. Las verdades presentadas son las más fundamentales e importantes en
el campo de la psicología. Se excluyen las teorías controvertidas y las
opiniones controvertidas. El tema se hace concreto y práctico mediante el uso
de numerosas ilustraciones y su aplicación a problemas reales. El estilo se ha
mantenido sencillo y familiar para facilitar la lectura. En resumen, al buscar
mejorar el volumen, se ha tenido el propósito consciente de no omitir ninguna
de las características.[Pág.
vi]lo que aseguró la aceptación de la edición anterior.
Por otra parte, se
han realizado ciertos cambios y adiciones que, se cree, reforzarán la obra. En
primer lugar, se han aprovechado los estudios e investigaciones psicológicas
posteriores para asegurar que la materia se mantenga siempre a la vanguardia de
la precisión científica. Debido al amplio uso del texto en la formación del
profesorado, en varios capítulos se ha realizado una aplicación educativa más
específica a los problemas del aula. Se utilizan libremente ejercicios para
orientar la observación y la introspección personal. El capítulo sobre
Sensación y Percepción se ha dividido en dos capítulos, y cada tema se ha
tratado con mayor profundidad. Se ha añadido un nuevo capítulo sobre
Asociación. Los distintos capítulos se han subdividido en secciones numeradas,
y se han utilizado temas de párrafos intercalados para facilitar el estudio y
la enseñanza del texto. Se han realizado pequeños cambios y adiciones a lo
largo del volumen, añadiendo así unas cuarenta páginas a la edición original.
Muchas de las
modificaciones realizadas en la revisión se deben a las valiosas sugerencias y
amables críticas recibidas de numerosos profesores del texto en diversos tipos
de escuelas. A todos los que han colaborado tan generosamente, compartiendo con
el autor el fruto de su juicio y experiencia, este les expresa su más sincero
agradecimiento.
Universidad de Cornell ,
Iowa .
[Pág. vii]CONTENIDO
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CAPÍTULO I |
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Cómo conocer la
mente: Carácter personal de la conciencia — La introspección, el único medio
para descubrir la naturaleza de la conciencia — Cómo introspeccionamos —
Estudiar los estados mentales de los demás a través de la expresión —
Aprender a interpretar la expresión. 2. La naturaleza de la conciencia: La
naturaleza interna de la mente no se revela mediante la introspección — La
conciencia como proceso o flujo — La conciencia como campo — La
"acumulación" de la conciencia es la atención. 3. Contenido del
flujo mental: Por qué necesitamos mentes — El contenido de la conciencia está
determinado por la función — Tres fases fundamentales de la conciencia. 4.
Dónde reside la conciencia: La conciencia funciona a través del sistema
nervioso. 5. Problemas en la observación y la introspección. |
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CAPÍTULO II |
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1. Naturaleza de
la atención: La naturaleza de la atención: La conciencia normal siempre está
en estado de atención. 2. Los efectos de la atención: La atención hace que su
objeto sea claro y definido: La atención mide la eficiencia mental. 3. Cómo
prestamos atención: La atención es una actividad de relación: Los ritmos de
la atención. 4. Puntos de falla en la atención: Falta de concentración:
Mental[Pág. viii]5. Tipos de atención: Los tres tipos de
atención: interés y atención no voluntaria; la voluntad y la atención
voluntaria; no son realmente diferentes tipos de atención; hacer que los
diferentes tipos de atención se refuercen entre sí; el hábito de la atención. |
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CAPÍTULO III |
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1. Las relaciones
entre la mente y el cerebro: Interacción entre la mente y el cerebro: El
cerebro como la máquina de la mente. 2. La dependencia de la mente del mundo
externo: La mente al nacer: La función de los sentidos. 3. Elementos
estructurales del sistema nervioso: La neurona: Fibras neuronales: Neuroglia:
Complejidad del cerebro: Materia gris y materia blanca. 4. Estructura general
del sistema nervioso: Divisiones del sistema nervioso: El sistema central: El
cerebelo: El cerebro: La corteza cerebral: La médula espinal. 5. Localización
de la función en el sistema nervioso: División del trabajo: División del
trabajo en la corteza cerebral. 6. Formas de los estímulos sensoriales: Los
órganos terminales y su respuesta a los estímulos: Dependencia de la mente de
los sentidos. |
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CAPÍTULO IV |
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1. Factores que
determinan la eficiencia del sistema nervioso: Desarrollo y nutrición—Células
subdesarrolladas—Desarrollo de las fibras nerviosas. 2. Desarrollo del
sistema nervioso a través del uso: Importancia del estímulo y la
respuesta—Efecto de los estímulos sensoriales—Necesidad de actividad
motora—Desarrollo de los centros de asociación—Factores involucrados en una
acción simple. 3. Educación y la[Pág. ix]Entrenamiento
del sistema nervioso: Educación para generar oportunidades de estímulo y
respuesta — Orden de desarrollo del sistema nervioso. 4. Importancia de la
salud y el vigor del sistema nervioso: La influencia de la fatiga — Los
efectos de la preocupación — Los factores de una buena nutrición. 5.
Problemas para la introspección y la observación. |
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CAPÍTULO V |
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1. La naturaleza
del hábito: La base física del hábito—Todo tejido vivo es plástico—El hábito
es una modificación del tejido cerebral—Debemos formar hábitos. 2. El lugar
del hábito en la economía de nuestras vidas: El hábito aumenta la habilidad y
la eficiencia—El hábito ahorra esfuerzo y fatiga—El hábito economiza el
esfuerzo moral—El hábito de la atención—El hábito nos permite afrontar lo
desagradable—El hábito es el fundamento de la personalidad—El hábito evita la
preocupación y la rebelión. 3. La tiranía del hábito: Incluso los buenos
hábitos necesitan ser modificados—La tendencia a las "rutinas". 4.
La formación de hábitos es parte de la educación: La juventud es la época
para la formación de hábitos—El hábito del logro. 5. Reglas para la formación
de hábitos: Las tres máximas de James para la formación de hábitos—La
preponderancia de los buenos hábitos sobre los malos. |
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CAPÍTULO VI |
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1. Cómo llegamos
a conocer el mundo externo: Conocimiento a través de los sentidos—La unidad
de la experiencia sensorial—Los procesos sensoriales que se deben
explicar—Las cualidades de los objetos existen en la mente—Los tres conjuntos
de factores. 2. La naturaleza de la sensación: La sensación nos da nuestra[Pág. x]Mundo de cualidades—Los atributos de la
sensación. 3. Cualidades sensoriales y sus órganos terminales:
Vista—Oído—Gusto—Olfato—Diversas sensaciones de la piel—Los sentidos
cinestésicos—Los sentidos orgánicos. 4. Problemas en la observación y la
retrospección |
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CAPÍTULO VII |
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1. La función de
la percepción: Necesidad de conocer el mundo material: El problema que
enfrenta el niño. 2. La naturaleza de la percepción: Cómo se forma una
percepción: La percepción abarca todas las relaciones del objeto: El
contenido de la percepción: La precisión de las percepciones depende de la
experiencia: No de definiciones, sino del contacto directo. 3. La percepción
del espacio: Percepción de la distancia: Percepción de la dirección. 4. La
percepción del tiempo: Naturaleza del sentido del tiempo: No hay percepción
del tiempo vacío. 5. El entrenamiento de la percepción: La percepción
necesita entrenamiento: Entrenamiento escolar en percepción. 6. Problemas de
observación e introspección. |
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CAPÍTULO VIII |
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1. El papel que
desempeña la experiencia pasada: El pensamiento presente depende de la
experiencia pasada. El presente interpretado por el pasado. El futuro también
depende del pasado. El rango está determinado por la capacidad de utilizar la
experiencia pasada. 2. Cómo se conserva la experiencia pasada: La experiencia
pasada se conserva tanto en términos mentales como físicos. La imagen y la
idea. Toda nuestra experiencia pasada potencialmente a nuestro alcance. 3.
Diferencias individuales en las imágenes: Imágenes que se pueden ver mediante
la introspección. Las variadas imágenes sugeridas por la propia[Pág. 11]Mesa de comedor—El poder de la imaginería
varía según la persona—Tipos de imaginería. 4. La función de las imágenes:
Las imágenes aportan material para la imaginación y la memoria—La imaginería
en los procesos de pensamiento—El uso de la imaginería en la
literatura—Puntos donde las imágenes son de mayor utilidad. 5. El cultivo de
la imaginería: Las imágenes dependen de los estímulos sensoriales—La influencia
del recuerdo frecuente—La reconstrucción de nuestras imágenes. 6. Problemas
en la introspección y la observación |
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CAPÍTULO IX |
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1. El lugar de la
imaginación en la economía mental: Naturaleza práctica de la imaginación —
Imaginación en la interpretación de la historia, la literatura y el arte —
Imaginación y ciencia — Usos cotidianos de la imaginación — La construcción
de ideales y planes — Imaginación y conducta — Imaginación y pensamiento. 2.
El material que utiliza la imaginación: Las imágenes, la materia de la
imaginación — Los dos factores de la imaginación — La imaginación limitada
por el acervo de imágenes — Limitada también por nuestra capacidad
constructiva — La necesidad de un propósito. 3. Tipos de imaginación:
Imaginación reproductiva — Imaginación creativa. 4. Entrenamiento de la
imaginación: Recopilación de material para la imaginación — No debemos dejar
de construir — Debemos llevar nuestros ideales a la acción. 5. Problemas para
la observación y la introspección |
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CAPÍTULO X |
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1. La naturaleza
de la asociación: La base neuronal de la asociación—La asociación, la base de
la memoria—Factores que determinan la dirección del recuerdo—Asociación en el
pensamiento—Asociación[Pág. xii]y acción. 2. Los tipos de
asociación: Ley fundamental de la asociación — Asociación por contigüidad — A
merced de nuestras asociaciones — Asociación por semejanza y contraste —
Asociación parcial o selectiva — El remedio. 3. Entrenamiento en la asociación:
El motivo placer-dolor en la asociación — El interés como base de la
asociación — Asociación y métodos de aprendizaje. 4. Problemas en la
observación y la introspección |
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CAPÍTULO XI |
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1. La naturaleza
de la memoria: Qué se retiene — La base física de la memoria — Cómo
recordamos — Dependencia de la memoria en la calidad cerebral. 2. Los cuatro
factores involucrados en la memoria: Registro — Retención — Recuerdo —
Reconocimiento. 3. La materia de la memoria: Imágenes como material de la
memoria — Las imágenes varían en cuanto a tipo — Otro material de la memoria.
4. Leyes subyacentes a la memoria: La ley de asociación — La ley de
repetición — La ley de recencia — La ley de viveza. 5. Reglas para usar la
memoria: Totalidad versus partes — Ritmo de olvido — Práctica dividida —
Forzar la memoria a actuar — No una memoria, sino memorias. 6. Qué constituye
una buena memoria: Una buena memoria selecciona su material — Una buena
memoria requiere buen pensamiento — La memoria debe ser especializada. 7.
Dispositivos de memoria: Los efectos de la memorización intensiva — Recordar
hechos aislados — Dispositivos mnemotécnicos. 8. Problemas en la observación
e introspección |
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CAPÍTULO XII |
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1. Diferentes
tipos de pensamiento: Pensamiento casual o ocioso—Creencia
acrítica—Pensamiento asimilativo—Pensamiento deliberativo[Pág. xiii]Pensamiento. 2. La función del pensamiento:
El significado depende de las relaciones—La función del pensamiento es
descubrir relaciones—Relaciones cercanas y remotas—Pensamiento infantil y
adulto. 3. El mecanismo del pensamiento: Sensaciones y percepciones como
elementos del pensamiento. 4. El concepto: Los conceptos sirven para agrupar
y clasificar—Crecimiento de un concepto—Definición de concepto—Lenguaje y
concepto—La necesidad de conceptos crecientes. 5. Juicio: Naturaleza del
juicio—Juicio usado en percepciones y conceptos—El juicio conduce a verdades
generales—La validez de los juicios. 6. Razonamiento: Naturaleza del
razonamiento—Cómo funcionan los juicios en el razonamiento—Deducción y
silogismo—Inducción—La necesidad de una inducción amplia—La interrelación de
la inducción y la deducción. 7. Problemas en la observación y la
introspección |
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CAPÍTULO XIII |
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|
1. La naturaleza
del instinto: La dependencia del bebé del instinto—Definición del instinto—El
instinto no modificado es ciego. 2. Ley de la aparición y desaparición de los
instintos: Los instintos aparecen en sucesión según sea necesario—Muchos
instintos son transitorios—Instintos aparentemente inútiles—Instintos que
deben utilizarse cuando aparecen—Instintos como puntos de partida—Los
instintos humanos más importantes. 3. El instinto de imitación: Naturaleza de
la imitación—Individualidad en la imitación—Imitación consciente e
inconsciente—Influencia del entorno—La influencia de la personalidad. 4. El
instinto de juego: La necesidad de jugar—El juego en el desarrollo y la
educación—Trabajo y juego son complementarios. 5. Otros instintos útiles:
Curiosidad—Manipulación—El instinto de coleccionismo—El instinto dramático—El
impulso de formar pandillas y clubes. 6. Miedo: Miedo hereditario—Miedo a la
oscuridad—Miedo a ser abandonado[Pág. xiv]Solo. 7.
Otros instintos indeseables: Egoísmo, pugnacidad o impulso de lucha. 8.
Problemas de observación e introspección. |
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CAPÍTULO XIV |
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1. La naturaleza
del sentimiento: Las diferentes cualidades del sentimiento: El sentimiento
siempre presente en el contenido mental: La aparente zona neutral del
sentimiento. 2. Estado de ánimo y disposición: Cómo se produce el estado de
ánimo: El estado de ánimo influye en todos nuestros pensamientos: El estado
de ánimo influye en nuestros juicios y decisiones: El estado de ánimo influye
en el esfuerzo: La disposición es un resultado de los estados de ánimo: El
temperamento. 3. Actitudes o sentimientos permanentes: Cómo se desarrollan
los sentimientos: El efecto de la experiencia: La influencia del sentimiento:
Los sentimientos como motivos. 4. Problemas en la observación y la
introspección. |
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CAPÍTULO XV |
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1. La producción
y expresión de la emoción: Explicación fisiológica de la emoción — Origen de
las reacciones emocionales características — Duración de una emoción —
Emociones que acompañan las crisis en la experiencia. 2. El control de las
emociones: Dependencia de la expresión — Alivio a través de la expresión — El
alivio no se produce si se mantiene la imagen ante la mente — Tendencia
creciente al control emocional — Las emociones y el disfrute — Cómo se
desarrollan las emociones — El factor emocional en nuestro entorno — La
literatura y el cultivo de las emociones — El daño en la sobreexcitación
emocional. 4. Las emociones como motivos: Cómo nos impulsan nuestras
emociones — Hábitos emocionales. 5.[Pág. xv]Problemas en
la observación y la introspección |
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CAPÍTULO XVI |
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1. La naturaleza
del interés: El interés como agente selectivo — El interés proporciona una
escala subjetiva de valores — Dinámica del interés — Hábito antagónico al
interés. 2. Interés directo e indirecto: Interés en el fin versus interés en
la actividad — Interés indirecto como motivación — El interés indirecto por
sí solo es insuficiente. 3. Transitoriedad de ciertos intereses: Los
intereses deben aprovecharse cuando aparecen — El valor de un interés fuerte.
4. Selección entre nuestros intereses: El error de seguir demasiados
intereses — Los intereses pueden ser demasiado limitados — La especialización
no debe llegar demasiado pronto — Se debe buscar un equilibrio adecuado. 5.
Interés fundamental en la educación: Interés no antagónico al esfuerzo — Interés
y carácter. 6. Orden de desarrollo de nuestros intereses: Los intereses de la
primera infancia — Los intereses de la infancia posterior — Los intereses de
la adolescencia. 7. Problemas en la observación e introspección |
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CAPÍTULO XVII |
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1. La naturaleza
de la voluntad: El contenido de la voluntad — La función de la voluntad —
Cómo la voluntad ejerce su compulsión. 2. El grado de control voluntario
sobre nuestros actos: Actos reflejos simples — Actos instintivos — Actos
automáticos o espontáneos — El ciclo de volitivo a automático — Acción
volitiva — Actos volitivos en la toma de decisiones — Tipos de decisión — El
tipo razonable — Tipo accidental: Motivos externos — Tipo accidental: Motivos
subjetivos — Decisión bajo esfuerzo. 3. Voluntades fuertes y débiles: No una
voluntad, sino voluntades — Las pruebas objetivas son una medida falsa[Pág. xvi]De la fuerza de voluntad. 4. Tipos volitivos:
El tipo impulsivo, la voluntad obstruida, la voluntad normal. 5.
Entrenamiento de la voluntad: La voluntad que debe entrenarse en la rutina
común de deberes: el trabajo escolar y el entrenamiento de la voluntad. 6.
Libertad de la voluntad o el alcance de su control: Limitaciones de la
voluntad: Estas limitaciones y condiciones de la libertad. 7. Problemas en la
observación y la introspección. |
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CAPÍTULO XVIII |
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1. Interrelación
entre la impresión y la expresión: Las múltiples fuentes de impresiones —
Todas las impresiones conducen a la expresión — Limitaciones de la expresión.
El lugar de la expresión en el desarrollo: Valor intelectual de la expresión
— Valor moral de la expresión — Valor religioso de la expresión — Valor
social de la expresión. 3. Uso educativo de la expresión: Mayor facilidad
para abordar el componente de impresión de la educación — La escuela se
dedica a las manualidades — Expresión y carácter — Dos líneas de desarrollo.
Problemas en la introspección y la observación. |
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LA MENTE Y SU EDUCACIÓN
1CAPÍTULO I
LA MENTE O LA CONCIENCIA
Debemos estudiar la
mente y su formación; pero ¿cómo? Es fácil comprender cómo podemos investigar
el vasto mundo de las cosas materiales que nos rodea; pues podemos verlo,
tocarlo, pesarlo o medirlo. Pero ¿cómo descubriremos la naturaleza de la mente
o llegaremos a conocer los procesos mediante los cuales funciona la
consciencia? Pues la mente es intangible; no podemos verla, sentirla,
saborearla ni manipularla. La mente no pertenece al reino de la materia, que es
conocido por los sentidos, sino al reino del espíritu , que
los sentidos jamás pueden captar. Y, sin embargo, la mente puede ser conocida y
estudiada con tanta verdad y ciencia como el mundo de la materia. Veamos
primero cómo puede hacerse esto.
1. CÓMO CONOCER LA MENTE
El Carácter
Personal de la Conciencia. —La mente puede ser observada y conocida.
Pero cada uno solo puede conocer directamente su propia mente, y no la de otro.
Tú y yo podemos mirarnos a la cara y adivinar el significado que subyace tras
la sonrisa, el ceño fruncido o el destello de la...2ojo, y así leer algo de la actividad
mental. Pero ninguno se conecta directamente con la mente del otro. Puedo
aprender a reconocer tus rasgos, tu voz, responder al apretón de tu mano; pero
la mente, la consciencia, que te guía en tus pensamientos y siente tus alegrías
y tristezas, nunca podré conocerla por completo. De hecho, nunca podré conocer
tu mente en absoluto excepto a través de tus actos y expresiones corporales.
Tampoco hay manera en que puedas revelarme tu mente, tu ser espiritual, excepto
por estos medios.
De ello se
desprende que solo tú puedes conocerte a ti mismo y
solo yo puedo conocerme a mí mismo de forma
directa e inmediata. Entre tu conciencia y la mía existe una gran brecha
insalvable. Cada uno de nosotros vive separado. Somos como barcos que se cruzan
y se saludan al pasar, pero no se tocan. Podemos trabajar juntos, vivir juntos,
llegar a amarnos u odiarnos, y aun así, nuestro ser más íntimo permanece
siempre solo. Debe vivir su propia vida, pensar sus propios pensamientos y
alcanzar su propio destino.
La introspección,
el único medio para descubrir la naturaleza de la consciencia. —¿Qué es,
entonces, la mente? ¿Qué es aquello que llamamos consciencia? Ninguna
definición puede aclararlo más de lo que es en este momento para cada uno de
nosotros. La única manera de saber qué es la mente es observar nuestra propia
consciencia y lo que allí ocurre. En el lenguaje del psicólogo, debemos introspeccionar .
Porque nunca se puede llegar a comprender la naturaleza de la mente y sus leyes
de funcionamiento solo escuchando conferencias o leyendo libros de texto. No
hay psicología en el texto, sino solo en tu corriente viva y
fluida de pensamiento y en la mía. Es cierto que la conferencia y el libro
pueden decirnos qué buscar cuando introspeccionamos y cómo comprender lo que
encontramos. Pero las afirmaciones...3y las descripciones sobre nuestras
mentes deben ser verificadas por nuestra propia observación y experiencia antes
de que se conviertan en una verdad vital para nosotros.
Cómo
introspectamos. —La introspección es un arte; debe aprenderse. Algunos la dominan
con facilidad, otros con mayor dificultad, y es de temer que algunos nunca
lleguen a dominarla. Para introspectar, uno debe sorprenderse, por así decirlo,
en el mismo acto de pensar, recordar, decidir, amar, odiar y todo lo demás.
Estas fugaces fases de la conciencia están siempre en vuelo; nunca se detienen
en su incesante vuelo, y debemos atraparlas en su camino. Esto no es tan fácil
como parece; pues en el momento en que nos volvemos para observar la mente, en
ese momento la conciencia cambia. Lo que pretendíamos examinar ha desaparecido,
y algo más ha ocupado su lugar. Todo lo que nos queda entonces es observar el
objeto mental mientras aún está fresco en la memoria, o atraparlo de nuevo
cuando regresa.
Estudiando los
Estados Mentales de Otros a través de la Expresión. —Aunque solo
puedo encontrarme cara a cara con mi propia mente, tengo la necesidad de juzgar
tus estados mentales y saber qué ocurre en tu consciencia. Porque para trabajar
con éxito contigo, para enseñarte, comprenderte, controlarte u obedecerte, ser
tu amigo o enemigo, o asociarme contigo de cualquier otra manera, debo conocerte .
Pero el verdadero tú que debo conocer se esconde tras la máscara física que
llamamos cuerpo. Por lo tanto, debo ser capaz de comprender tus estados de
consciencia tal como se reflejan en tus expresiones corporales. Tu rostro, tu
figura, tus gestos, tu habla, el tono de voz, la risa y las lágrimas, la
serenidad de la atención, la tristeza del dolor, la tensión de la ira y el
sobresalto del miedo; todo esto cuenta la historia del estado mental que yace
tras los sentidos.4Estas diversas
expresiones son las imágenes en la pantalla mediante las cuales tu mente se
revela a los demás; son el lenguaje mediante el cual el yo interior habla al
mundo exterior.
Aprendiendo a
Interpretar la Expresión. —Si quiero comprender el funcionamiento de tu
mente, debo aprender a leer el lenguaje de la expresión física. Debo estudiar
la naturaleza humana y aprender a observar a los demás. Debo aplicar la
información de los textos a una interpretación de quienes me rodean. Este
estudio de los demás puede ser acrítico , como la mera
observación inteligente de quienes conozco; o puede ser científico ,
como cuando realizo experimentos psicológicos cuidadosamente planificados. Pero
en ambos casos, consiste en juzgar los estados internos de conciencia por sus
manifestaciones físicas.
Los tres métodos
por los cuales se puede estudiar la mente son, entonces: (1) descripción y
explicación de libros de texto ; (2) introspección de
mis propios procesos conscientes; y (3) observación de otros,
ya sea acrítica o científica.
2. LA NATURALEZA DE LA CONCIENCIA
La naturaleza
interna de la mente no se revela mediante la introspección. —No debemos
desanimarnos demasiado si, incluso mediante la introspección, no podemos
descubrir exactamente qué es la mente. Nadie sabe qué es la
electricidad, aunque casi todos la utilizan de una forma u otra. Estudiamos la
dinamo, el motor y los conductores a través de los cuales se manifiesta la
electricidad. Observamos sus efectos en la luz, el calor y la energía mecánica,
y así aprendemos las leyes que rigen su funcionamiento. Pero estamos casi tan
lejos de comprender su verdadera naturaleza como lo estaban los antiguos que
desconocían sus usos. La dinamo no crea la electricidad, sino que solo la
proporciona.5condiciones que
hacen posible que la electricidad se manifieste al realizar el trabajo del
mundo. Asimismo, el cerebro o sistema nervioso no crea la mente, sino que
proporciona la máquina mediante la cual esta funciona. Podemos estudiar el
sistema nervioso y aprender algo de las condiciones y limitaciones bajo las que
opera la mente, pero esto no es estudiar la mente misma. Como en el caso de la
electricidad, lo que sabemos sobre la mente debemos aprenderlo a través de las
actividades en las que se manifiesta; estas podemos conocerlas, pues están en
la experiencia de todos. Es, entonces, solo mediante el estudio de estos
procesos de consciencia que llegamos a conocer las leyes que rigen la mente y
su desarrollo. Qué es lo que piensa, siente y desea en
nosotros es un problema demasiado difícil para nosotros aquí; de hecho, lo ha
sido demasiado difícil para los filósofos a lo largo de los siglos. Pero podemos
observar el pensamiento, el sentimiento y la voluntad a medida que ocurren, y
así llegar a conocerlos.
La conciencia como
proceso o corriente. —Al observar la mente, debemos esperar descubrir, entonces, no
una cosa , sino un proceso . La cosa siempre
se nos escapa, pero el proceso siempre está presente. La conciencia es como una
corriente que, en lo que a nosotros respecta en una discusión psicológica, nace
en la cuna y termina en la tumba. Comienza con los primeros y débiles tanteos
del bebé en busca de luz en su nuevo mundo al entrar en él, y termina con los
últimos y ciegos tanteos del hombre en busca de luz en su viejo mundo al
abandonarlo. La corriente es muy estrecha al principio, tan ancha como las
pocas sensaciones que llegan al bebé cuando ve la luz u oye el sonido; se
ensancha a medida que la mente se desarrolla, y finalmente se mide por la gran
suma total de la experiencia de la vida.
Esta corriente
mental es irresistible. No hay poder externo.6Ninguno de nosotros puede detenerlo
mientras viva. No podemos detenerlo nosotros mismos. Cuando intentamos dejar de
pensar, la corriente cambia de dirección y continúa. Mientras estamos
despiertos y dormidos, incluso mientras estamos inconscientes bajo anestesia,
algún tipo de proceso mental continúa. A veces, la corriente fluye lentamente y
nuestros pensamientos se retrasan; nos sentimos lentos; otras veces, la
corriente fluye más rápido, y estamos animados y nuestros pensamientos llegan
con ímpetu; o nos ataca la fiebre y nos asalta el delirio; entonces, la
corriente avanza desenfrenadamente, desafiando nuestro control, y una jerga
desquiciada de pensamientos reemplaza nuestro orden habitual. En diferentes
personas, además, la corriente mental se mueve a ritmos diferentes: algunas
mentes son naturalmente lentas y otras naturalmente rápidas en sus operaciones.
La conciencia se
asemeja a una corriente también en otros aspectos. Una corriente es un todo
ininterrumpido desde su nacimiento hasta su desembocadura, y un observador
situado en un punto no puede verla completa a la vez. Solo ve la pequeña
sección que pasa por su punto de parada en ese momento. La corriente puede
parecer prácticamente igual de un momento a otro, pero las partículas que la
componen cambian constantemente. Lo mismo ocurre con nuestro pensamiento. Su
corriente es continua desde el nacimiento hasta la muerte, pero no podemos ver
una porción considerable de ella a la vez. Cuando nos giramos rápidamente y
reflexionamos sobre nuestras mentes, solo vemos el breve momento presente. El
de hace unos segundos se ha ido y nunca volverá. El pensamiento que nos ocupó
un momento ya no puede recordarse, tal como era, de la misma manera que las
partículas que componen una corriente no pueden ser recogidas y llevadas a
pasar por un punto dado en su curso exactamente en el mismo orden y relación
entre sí que antes. Esto significa, entonces, que nunca podemos tener con
precisión...7mismo estado mental
dos veces; que el pensamiento del momento no puede tener los mismos asociados
que tuvo la primera vez; que el pensamiento de este momento nunca volverá a ser
nuestro; que todo lo que podemos saber de nuestras mentes en un momento dado es
la parte del proceso presente en la conciencia en ese momento.
La ola en la
corriente de la conciencia. —La superficie de nuestra corriente mental no
es plana, sino que está interrumpida por una ola que se alza sobre las demás;
lo cual no es más que otra forma de decir que algo siempre predomina en nuestro
pensamiento. Solo cuando estamos sumidos en un profundo ensueño, o sin pensar
mucho en nada, la corriente se aproxima a un nivel. En cualquier otro momento,
algún objeto ocupa el punto más alto en nuestro pensamiento, con la exclusión
más o menos completa de otras cosas en las que podríamos pensar. Mil y un
objetos son posibles para nuestro pensamiento en cualquier momento, pero todos,
excepto uno, ocupan un lugar secundario o no están presentes en absoluto en
nuestra conciencia. Existen en el margen, o bien están claramente fuera del...8El borde de la conciencia, mientras
que una sola cosa ocupa el centro. Podemos estar leyendo un libro fascinante a
altas horas de la noche en una habitación fría. El encanto del escritor, la
belleza de la heroína o la valentía del héroe ocupan tanto la mente que los
ojos cansados y el castañeteo de dientes pasan desapercibidos. La conciencia se
ha acumulado en una gran ola sobre los puntos de interés del libro, y las
sensaciones corporales están, por el momento, en un nivel mucho más bajo. Pero
si el libro se vuelve monótono por un momento, la composición de la corriente
cambia en un instante. El héroe, la heroína o el estilo literario ya no ocupan
la ola. Pierden su lugar, la ola es ocupada por las sensaciones corporales, y
somos conscientes del escozor en los ojos y el temblor en el cuerpo, mientras
que estos, a su vez, dan paso al siguiente objeto que ocupa la ola. Las figuras
1-3 ilustran estos cambios.
La conciencia
comparada con un campo. —La conciencia de cualquier momento se ha
comparado, con menos acierto, con un campo, en cuyo centro hay una elevación
superior al nivel circundante. Este centro es donde la conciencia se concentra
en el objeto que, por el momento, ocupa el primer lugar en nuestro pensamiento.
Los demás objetos de nuestra conciencia se encuentran al margen del campo por
el momento, pero cualquiera de ellos puede, al instante siguiente, reclamar el
centro y desplazar al objeto anterior al margen, o puede desaparecer por
completo de la conciencia. En este momento9Una noble resolución puede ocupar el
centro del campo, mientras que un diente molesto genera sensaciones de
incomodidad que persisten vagamente en las afueras de nuestra conciencia; pero
un dolor punzante en el diente o un pensamiento aleatorio que cruza la mente,
¡y he aquí!, el diente prevalece, y la resolución se desvanece vagamente en el
margen de nuestra conciencia y desaparece.
La
"Acumulación" de Conciencia es Atención. —Esta figura
no es tan cierta como la que compara nuestra mente con un arroyo cuya corriente
siempre fluye al ritmo de nuestros pensamientos; pero sea cual sea la figura
que empleemos, la verdad permanece inmutable. Nuestra energía mental siempre se
acumula más en un punto que en otro. Ya sea porque nos guía nuestro interés o
porque la voluntad lo dicta, la mente se aparta de las mil y una cosas en las
que podríamos pensar y se dirige a esta única cosa, que por el momento ocupa el
lugar principal. En otras palabras, prestamos atención ; pues
esta acumulación de conciencia no es, después de todo, más que atención.
3. CONTENIDO DEL FLUJO MENTAL
Hemos visto que
nuestra vida mental puede compararse con una corriente que fluye a veces más
rápido, a veces más lento, en constante cambio, sin cesar. Aún nos queda por
indagar qué constituye la materia de la corriente, o qué constituye la
corriente de nuestro pensamiento: ¿cuál es el contenido de la
conciencia? La pregunta no puede responderse completamente en este momento,
pero se puede obtener una noción general que será útil.
¿Por qué
necesitamos mentes? —Preguntémonos primero para qué sirve la mente, ¿por qué los
animales, incluidos los hombres, tienen mente? El biólogo diría que para adaptarse a
su entorno. Cada individuo...10El molusco, para el hombre, necesita la cantidad y
el tipo de mente que le permita adaptarse a su mundo de actividad. Una mente
insuficiente lo deja indefenso en la lucha por la existencia. Por otro lado,
una mente muy superior a la de su poseedor resultaría inútil, si no una
desventaja; un molusco no podría usar la mente de un hombre.
Contenido de la
Conciencia Determinado por la Función. —¿Cuánta mente necesita el
hombre? ¿Qué rango y tipo de conciencia nos servirá mejor para adaptarnos a
nuestro mundo de oportunidades y responsabilidades? En primer lugar,
debemos conocer nuestro mundo; por lo tanto, nuestra mente
debe ser capaz de adquirir conocimiento. En segundo lugar, debemos ser capaces
de percibir sus valores y responder a los grandes motivos de
acción que surgen de las emociones. En tercer lugar, debemos tener la capacidad
de ejercer autocompulsión, es decir, poseer la voluntad para
controlar nuestros actos. Por lo tanto, esperamos encontrar estos tres
conjuntos de procesos: conocer , sentir y querer ,
que conforman el contenido de nuestro flujo mental.
Procedamos de
inmediato a comprobar nuestra conclusión mediante la introspección. Si estamos
sentados en nuestra mesa de estudio, resolviendo un problema complejo de
geometría, el razonamiento forma la onda en el flujo de la
conciencia: el centro del campo. Es lo principal en nuestro pensamiento. El
margen de nuestra conciencia se compone de diversas sensaciones de la luz de la
lámpara, el contacto con nuestra ropa, los sonidos que se oyen en la habitación
contigua, algún recuerdo que busca reconocer, un pensamiento fugaz que surge y
una docena de otras experiencias que no son lo suficientemente intensas como
para ocupar el centro del campo.
Pero en lugar de la
mesa de estudio y el problema, dennos una chimenea luminosa, un sillón y nada
que hacer. Si envejecemos, los recuerdos —imágenes del
pasado—...11Probablemente
entren en masa y ocupen el campo hasta tal punto que el fuego se apague y la
habitación se enfríe, pero las formas del pasado aún prevalecen. Si somos
jóvenes, las visiones del futuro pueden desplazar todo lo demás a los márgenes
del campo, mientras que los «castillos de España» ocupan el centro.
Nuestros recuerdos
también pueden ir acompañados de emociones: tristeza, amor, ira, odio, envidia,
alegría. Y, de hecho, estas emociones pueden ocupar el campo tan completamente
que las propias imágenes quedan relegadas temporalmente a un segundo plano, y
la mente se ocupa en su tristeza, su amor o su alegría.
Una vez más, en
lugar del problema, los recuerdos o los "castillos en España", dennos
la necesidad de tomar alguna decisión, grande o pequeña, donde motivos
contrapuestos nos empujan ahora en esta dirección, ahora en aquella, de modo
que la cuestión finalmente tenga que resolverse mediante un esfuerzo supremo
resumido en las palabras: " Yo quiero... ". Esta es
la lucha de la voluntad que cada uno conoce por sí mismo; pues ¿quién no ha
vivido una feroz batalla de motivos que ocupan el centro del campo mientras
todo lo demás, incluso la sensación de tiempo, lugar y existencia, cedía ante
este conflicto? Esta lucha continúa hasta que se toma la decisión, cuando de
repente toda la tensión y el estrés desaparecen y otros objetos pueden volver a
tener cabida en la conciencia.
Las tres fases
fundamentales de la conciencia. —Así, vemos que si pudiéramos
cortar la corriente de la conciencia como cortamos un arroyo de orilla a orilla
con un cuchillo enorme, y luego observar la sección cortada, encontraríamos
componentes muy diferentes en la corriente en distintos momentos. En un momento
dado, encontraríamos la mente manifestándose al percibir , recordar , imaginar , discriminar , comparar , juzgar ,12 Razonar , o los
actos mediante los cuales adquirimos conocimiento; en otro , temer , amar , odiar , lamentarse , disfrutar ,
o los actos de sentir; en otro, elegir , o el acto de la
voluntad. Estos procesos conformarían la corriente, o, en otras palabras, estos
son los actos que la mente realiza al realizar su trabajo. Nunca encontraríamos
un momento en que la corriente consistiera solo en uno de los procesos, o en
que todos estos modos de actividad mental no estuvieran representados. Se
encontrarán en proporciones variables, ahora más de conocimiento, ahora de
sentimiento, ahora de voluntad, pero algo de cada uno siempre está presente en
nuestra conciencia. La naturaleza de estos diferentes elementos en nuestra
corriente mental, su relación entre sí y la manera en que todos trabajan juntos
en asombrosa perplejidad, pero en perfecta armonía, para producir la mente maravillosa
, constituirán el tema que consideraremos en las páginas siguientes.
4. DÓNDE RESIDE LA CONCIENCIA
Yo —el ser
consciente— habito en algún lugar de este cuerpo, pero ¿dónde? Cuando las yemas
de mis dedos tocan el objeto que deseo examinar, parece que estoy en ellos.
Cuando el cerebro se cansa de estudiar demasiado, parece que estoy en él.
Cuando el corazón palpita, la respiración se acelera y los músculos se tensan
por una noble resolución o una fuerte emoción, parece que estoy en todos ellos.
Cuando, lleno de la vida boyante de una juventud vigorosa, cada fibra y nervio
vibra de salud y entusiasmo, vivo en cada parte de mi maravilloso cuerpo. ¡No
es de extrañar que los antiguos ubicaran el alma unas veces en el corazón,
otras en la glándula pineal del cerebro, y otras la hicieran coextensiva con el
cuerpo!
La conciencia actúa
a través del sistema nervioso. —Más tarde13La ciencia ha enseñado que la mente
reside y funciona a través del sistema nervioso, cuya sede central se encuentra
en el cerebro . Y la razón por la que parezco estar
en cada parte de mi cuerpo es porque el sistema nervioso se extiende a cada
parte, llevando mensajes visuales, auditivos o táctiles al cerebro, y a cambio,
dando órdenes de movimientos que hacen bailar los pies o hormiguean los dedos.
Pero hablaremos más de esto más adelante.
Esta relación entre
mente y cuerpo es muy estrecha. Quizás desconozcamos cómo el espíritu habita en
la materia. Pero lo cierto es que interactúan entre sí. Lo que obstaculiza el
crecimiento de uno perjudica al otro, y lo que favorece el desarrollo de uno
beneficia a ambos. Los métodos de cooperación y las leyes que rigen su relación
se desarrollarán a medida que avance nuestro estudio.
5. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA
INTROSPECCIÓN
Siempre se debe
tener presente que la psicología es esencialmente una ciencia de laboratorio,
no una materia de libro de texto. El material de laboratorio se encuentra en
nosotros mismos y en quienes nos rodean. Si bien el texto debe dominarse a
fondo, sus afirmaciones siempre deben verificarse con referencia a la propia
experiencia y la observación de otros. En especial, los futuros profesores
deben correlacionar constantemente las lecciones del libro con la observación
de los niños trabajando en la escuela. Los problemas sugeridos para la
observación y la introspección, si se dominan, contribuirán en gran medida a
que las verdades de la psicología sean prácticas y útiles.
1. Piensa en tu
casa como la dejaste la última vez. ¿Puedes ver vívidamente cómo se veía, el
color de la pintura exterior, con la forma familiar del techo y todo? ¿Puedes
recordar el perfume de algún viejo cajón, el sabor de tu plato favorito, el
sonido de una voz familiar al despedirte?14
2. ¿Qué
ilustraciones has observado en las que el contenido mental del momento parecía
ser principalmente pensamiento (proceso de conocimiento),
principalmente emoción (proceso de sentimiento),
principalmente elección o autocompulsión (proceso de
voluntad)?
3. Cuando dices que
recuerdas una circunstancia que ocurrió ayer, ¿cómo la recuerdas? Es decir,
¿recuerdas las cosas tal como eran, oyes de nuevo los sonidos que ocurrieron o
sientes de nuevo los movimientos que realizaste? ¿Experimentas de nuevo las emociones
que sentiste entonces?
4. ¿Qué formas de
expresión revelan más comúnmente el pensamiento ? ¿Cuáles
revelan las emociones? (Por ejemplo, ¿se puede saber qué está pensando un
niño por la expresión de su rostro? ¿Se puede saber si está enojado , asustado o arrepentido por
su rostro? ¿Es el habla tan necesaria para expresar sentimientos como para
expresar pensamientos?)
5. Intenta
ocasionalmente, durante las próximas veinticuatro horas, girar rápidamente tu
mente y ver si puedes observar tu pensamiento, sentimiento o voluntad en el
mismo acto en que ocurre.
6. ¿Qué ocurre con
nuestra mente o consciencia mientras dormimos? ¿Cómo podemos despertarnos a una
hora determinada? ¿Puede una persona no tener absolutamente nada en
la mente?
7. ¿Han notado
niños especialmente hábiles para expresarse? ¿Han notado alguno muy retrógrado?
De ser así, ¿en qué forma de expresión se expresan en cada caso?
8. ¿Has observado
algún ejemplo de expresión que no lograste interpretar (recuerda que
«expresión» incluye toda forma de acción física: voz, habla, rostro, figura,
mano, etc.)?
15CAPÍTULO II
ATENCIÓN
¿Cuál es tu nivel
de capacidad mental y qué tan efectivos son tu comprensión y poder mental? La
respuesta a estas preguntas dependerá no tanto de tus dotes innatas como de tu
habilidad para usar la atención.
1. NATURALEZA DE LA ATENCIÓN
Es mediante la
atención que concentramos y concentramos nuestra energía mental en los puntos
críticos e importantes de nuestro pensamiento. En el capítulo anterior vimos
que la conciencia no se distribuye uniformemente por todo el campo, sino que se
concentra, ya sea en este objeto de pensamiento, ya en aquel, según el interés
o la necesidad. La concentración de la energía mental en un objeto de
pensamiento es la atención.
La Naturaleza de la
Atención. —Todos sabemos lo que es prestar atención. La historia tan
fascinante que no podemos abandonarla, los puntos críticos de un partido, el
sermón o la conferencia interesante, la conversación animada: todo esto capta
nuestra atención. Nuestra mente está tan concentrada en ellos y tan abstraída
de otras cosas que apenas nos damos cuenta de lo que sucede a nuestro
alrededor.
También conocemos
otro tipo de atención. Porque todos hemos leído la historia aburrida, visto el
juego lento, escuchado la conferencia o sermón que se aburre, y16Participamos en conversaciones
aburridas. Les prestábamos atención, pero solo con esfuerzo. Nuestra energía
mental parecía centrarse en cualquier cosa, en lugar del asunto en cuestión.
Miles de objetos externos nos atraían, y era necesario un tirón mental
frecuente para volver al tema. Y cuando volvíamos a nuestro problema mental,
sentíamos el constante tirón de la mente para liberarnos de nuevo.
Conciencia normal
siempre en estado de atención. —Pero este mismo esfuerzo de la
mente por liberarse de un objeto de pensamiento para dedicarse a otro se
debe a que este último solicita nuestra atención . Algún
objeto en nuestro campo de conciencia siempre exige atención; y prestar
atención a una cosa siempre implica apartar la
atención de una multitud de otras cosas en las que podría centrarse el
pensamiento. Por lo tanto, podemos decir que la atención selecciona constantemente
en nuestro flujo de pensamiento los aspectos que deben recibir énfasis y
consideración. Determina en cada momento los puntos en los que se centrará
nuestra energía mental.
2. LOS EFECTOS DE LA ATENCIÓN
La atención define
su objeto con claridad. —Aquello en lo que se centra la atención se
percibe con nitidez en la conciencia. Ya sea un recuerdo, un castillo en el
aire, la sensación de un dolor de muelas, el razonamiento de una fórmula
algebraica, una decisión que tomamos, el contexto de una emoción; sea cual sea
el objeto al que prestemos atención, ese objeto se ilumina y se distingue de
los demás como el único elemento prominente en la mente mientras la atención se
centra en él. Es como el edificio que el reflector ilumina entre una ciudad
llena de edificios y luces.17arriba, mientras que el resto queda en penumbra o
en oscuridad.
La atención mide la
eficiencia mental. —En un estado de atención, la mente puede compararse con los rayos
del sol que pasan a través de un cristal incandescente. Puedes dejar que todos
los rayos que atraviesan el cristal de tu ventana caigan hora tras hora sobre
el papel que está sobre tu escritorio, sin que se produzcan efectos notables.
Pero si la misma cantidad de luz solar pasa por una lente y converge en un
punto del tamaño de la punta de tu lápiz, el papel estallará al instante. Lo
que los rayos difusos no podían hacer en horas o siglos, ahora se logra en
segundos. Del mismo modo, la mente, al dispersarse sobre muchos objetos, puede
lograr muy poco. Podemos pasarnos una hora o un día soñando con una página o un
problema sin obtener resultados. Pero dejemos de estar ensimismados y
concentrémonos en ello con todas nuestras fuerzas, apartando nuestros
pensamientos de todo lo demás excepto de esto y concentrándonos
en ello. Ahora se puede lograr más en minutos que antes en horas. Es más, cosas
que antes no se podían lograr ahora se vuelven posibles.
De nuevo, la mente
puede compararse con una máquina de vapor diseñada para funcionar a cierta
presión de vapor, digamos ciento cincuenta libras por pulgada cuadrada de
superficie de caldera. Una vez hice funcionar una máquina así; y recuerdo bien
una mañana, durante mis primeros aprendizajes, cuando el capataz pidió energía
para accionar algunas de las máquinas más ligeras, mientras que mi manómetro de
vapor marcaba solo setenta y cinco libras. «Sin duda», pensé, «si ciento
cincuenta libras hacen funcionar toda esta maquinaria, setenta y cinco libras
deberían hacer funcionar la mitad», así que abrí la válvula. Pero la potente
máquina no podía hacer mucho.18Más que girar por sí sola, se negó a realizar el
trabajo requerido. Hasta que la presión no superó las cien libras, el motor no
pudo realizar la mitad del trabajo que podía realizar con ciento cincuenta
libras. Y lo mismo ocurre con nuestra mente. Si se supone que debe rendir al
máximo bajo cierto grado de concentración, no puede, en un tiempo dado, hacer la
mitad del trabajo con la mitad de la atención. Además, habrá mucho que
no podrá hacer en absoluto a menos que trabaje bajo plena presión. No
exageraremos si decimos que, a medida que la atención aumenta en proporción
aritmética, la eficiencia mental aumenta en proporción geométrica. Es en gran
medida una diferencia en la capacidad de atención lo que convierte a un hombre
en un maestro del pensamiento y el logro, y a otro en su humilde seguidor. A
menudo se oye decir que «el genio no es más que el poder de la atención
sostenida», y esta afirmación tiene mucho de cierto.
3. CÓMO ATENDEMOS
Alguien ha dicho
que si nuestra atención está debidamente entrenada, deberíamos ser capaces de
"mirar la punta de una aguja de batista durante media hora sin
pestañear". Pero esta es una idea falsa de la atención. La capacidad de
mirar la punta de una aguja de batista durante media hora podría indicar un
poder de concentración muy loable; pero el proceso, en lugar de ilustrarnos
sobre la punta de la aguja, nos llevaría a un estado hipnótico. La atención
voluntaria a cualquier objeto solo puede mantenerse durante un breve periodo,
unos pocos segundos como máximo. Es esencial que el objeto cambie, que le demos
vueltas incesantemente y consideremos sus diversos aspectos y relaciones. La
atención voluntaria sostenida es, por lo tanto, una repetición de esfuerzos
sucesivos para traer19 Devuelve el
objeto a la mente. Entonces el sujeto crece y se desarrolla: está vivo, no
muerto.
Atención, una
actividad relacional. — Cuando prestamos atención intensamente a un objeto de
pensamiento, no significa que la conciencia se quede con la mirada perdida en
ese objeto, sino que lo utiliza como núcleo central de pensamiento y relaciona
con él las cosas que le corresponden. Al elaborar una solución matemática, el
núcleo central es el principio en el que se basa la solución, y la
concentración en este caso consiste en pensar las diversas condiciones del
problema en relación con este principio subyacente. En el diagrama adjunto
(Fig. 4), sea A el núcleo central de algún objeto de pensamiento, por ejemplo,
una nube en una imagen, y sean a , b , c , d ,
etc., los hechos relacionados, o la forma, el tamaño, el color, etc., de la
nube. Las flechas indican cómo pasa nuestro pensamiento de la nube al hecho
relacionado, o de hecho relacionado a nube, y de hecho relacionado a hecho
relacionado. Mientras estos hechos relacionados nos lleven de vuelta a la nube,
estaremos prestando atención a la nube y pensando en ella. Es cuando nuestro
pensamiento no logra regresar que nuestra atención se desvía. Entonces
dejamos a , b , c , d ,
etc., relacionados con la nube, y, volando hacia x , y , z, finalmente
llegamos a quién sabe dónde.
20Los ritmos de la atención. —La atención
funciona con ritmos. Es decir, nunca mantiene un nivel constante de
concentración durante un tiempo considerable, sino que fluctúa regularmente.
Explicar esta acción rítmica nos llevaría demasiado lejos en este punto. Sin
embargo, si recordamos que todo nuestro organismo funciona dentro de un gran
sistema de ritmos —hambre, sed, sueño, fatiga y muchos otros—, es fácil ver que
la misma ley puede aplicarse a la atención. Los ritmos de la atención varían
enormemente; las fluctuaciones a menudo se producen con solo unos segundos de
diferencia para ciertas sensaciones simples, y probablemente con mucha mayor
diferencia para el proceso más complejo del pensamiento. La aparente variación
en el sonido de una cascada distante, ahora fuerte, ahora débil, se debe al
ritmo de la atención y nos permite medir fácilmente el ritmo de esta sensación
en particular.
4. PUNTOS DE FALLA EN LA ATENCIÓN
Falta de
concentración. —Hay dos tipos principales de disatención cuyo peligro amenaza a
todos. Primero , podemos estar pensando en lo correcto, pero
no lo suficiente. Nos falta presión mental. Los pensamientos
externos que no tienen relación con el tema en cuestión pueden no preocuparnos
mucho, pero no atacamos nuestro problema con energía. La corriente de nuestra
conciencia fluye demasiado lenta. No concentramos todas nuestras fuerzas
mentales en el tema que tenemos ante nosotros de una manera que signifique la
victoria. Nuestros pensamientos pueden estar suficientemente enfocados, pero no
logran encender el fuego. Es como enfocar los rayos del sol durante un eclipse.
Carecen de energía. No encenderán el papel después de pasar por la lente. Este
tipo de atención...21Significa ociosidad
mental. Significa ineficiencia. Para el individuo, significa derrota en las
batallas de la vida; para la nación, significa mediocridad y estancamiento.
Un profesor
universitario le dijo a su fiel pero mal preparada clase: «A juzgar por su
aspecto cansado, jóvenes, están dedicando el doble de horas de estudio». Ante
este elogio, la clase se animó visiblemente. «Pero», continuó, «a juzgar por su
preparación, no estudian ni la mitad de lo suficiente».
Feliz el estudiante
que, al comenzar su lección descansado y fresco, puede estudiar con tal
concentración que una hora de dedicación constante lo dejará mentalmente
exhausto y sin fuerzas. Esa es una hora de triunfo para él, sin importar lo que
haya logrado o no durante ese tiempo. Puede permitirse una pausa ocasional para
descansar, pues las dificultades se disiparán rápidamente ante él. Posee una
clave para el éxito.
Divagación mental. — En
segundo lugar , podemos tener buena capacidad mental y ser capaces de
pensar con intensidad y eficiencia sobre cualquier punto, pero carecer de la
capacidad de pensar en línea recta. Cada pensamiento disperso que surge es un
fuego fatuo que nos desvía del tema en cuestión y nos lleva a líneas de
pensamiento que no se relacionan con él. ¿Quién no se ha puesto a pensar en
algún problema y, al cabo de unos instantes, se ha sorprendido al encontrarse a
kilómetros de distancia del tema inicial? ¿O quién no ha leído una página y, al
pasar a la siguiente, se ha dado cuenta de que no conocía ni una palabra de la
anterior, pues sus pensamientos se han desviado, mientras sus ojos solo
observan el proceso de lectura? En lugar de centrarse en los puntos a , b , c , d ,
etc. de nuestro tema y relacionarlos todos con A, alcanzando así la solución
del problema,22A menudo saltamos
de golpe a x , y , z , y nos
encontramos lejos, sin ninguna posibilidad de solución. Podemos tener ideas
brillantes sobre x , y , z ,
pero no están relacionadas con nada en particular, y por eso se nos escapan y
se pierden, perdidas en el olvido porque no están ligadas a algo permanente.
Un pensador así
está a merced de las circunstancias, siguiendo ciegamente la guía de trenes de
pensamiento que son su amo en lugar de su sirviente, y que lo llevan a
cualquier parte o a ninguna parte sin que él lo deje ni lo impida. Su
conciencia se mueve con suficiente rapidez y fuerza, pero es como un barco sin
timón. Partiendo hacia el puerto intelectual A por la
vía a , b , c , d ,
naufraga mentalmente al final en las rocas x , y , z ,
y nunca llega a puerto. Afortunado es aquel que puede bloquear los pensamientos
intrusos y pensar en línea recta. Incluso con una habilidad mediocre, puede
lograr más con su pensamiento que el pensador brillante cuyo tren mental está
constantemente naufragando por pensamientos dispersos que se cuelan en su
derecho de paso.
5. TIPOS DE ATENCIÓN
Los tres tipos de
atención. —La atención puede obtenerse de tres maneras: (1) Es exigida por
algún estímulo sensorial repentino o intenso, o por una idea insistente, o (2)
obedece al interés, o (3) es impulsada por la voluntad. Si surge de la primera
manera, como por un trueno o un destello de luz, o por el intento persistente
de alguna idea no buscada de entrar en la mente, se denomina atención involuntaria .
Esta forma de atención tiene tan poca importancia, comparativamente, en nuestra
vida mental que no la analizaremos más.
Si la atención
llega por el segundo camino, después del interés,23Se denomina atención no
voluntaria o espontánea; si es la tercera, impulsada por la voluntad,
se denomina atención voluntaria o activa. La atención no
voluntaria tiene su motivo en algún objeto externo a la conciencia, o bien
sigue una corriente de pensamiento más o menos incontrolada que nos interesa;
la atención voluntaria se controla desde dentro: decidimos a
qué prestar atención en lugar de dejar que los objetos de pensamiento
interesantes lo determinen por nosotros.
Interés y Atención
No Voluntaria. —En la atención no voluntaria, el entorno determina en gran medida
a qué prestaremos atención. Todo lo que tenemos que hacer para dirigir este
tipo de atención es desarrollar ciertas líneas de interés, y entonces las cosas
interesantes atraen la atención. Lo que vemos, oímos, tocamos, saboreamos y
olemos, lo que nos gusta, lo que hacemos y esperamos hacer: estos son los
factores determinantes de nuestra vida mental mientras prestamos atención no
voluntaria. Nuestra atención sigue la llamada de estas cosas como la aguja al
imán. No es ningún esfuerzo prestarles atención, sino más bien el esfuerzo
sería evitar prestarles atención. ¿Quién no recuerda haber leído un cuento,
quizás uno prohibido, tan interesante que cuando mamá nos llamó desde las
escaleras para que bajáramos a atender alguna tarea, respondimos: «Sí,
enseguida», ¡y seguimos leyendo! Simplemente no podíamos detenernos allí. El
minuto se alarga hasta diez, y otra llamada nos sobresalta. «Sí, ya voy»;
pasamos una página más y nos perdemos de nuevo. Por fin llega una tercera
llamada con un tono tan imperativo que ya no podemos ignorarla, y dejamos el
libro, pero abiertos al punto donde lo dejamos, y donde esperamos pronto
empezar a desentrañar el delicioso misterio. ¿Fue un esfuerzo prestar atención
a la lectura? ¡Ah, no! Requirió la combinación24La fuerza de nuestra voluntad y la
autoridad de la madre para desviar la atención. Esta es atención no voluntaria.
Dejada a su suerte,
la atención simplemente obedece a las leyes naturales y sigue la línea de menor
resistencia. La mayor parte de nuestra atención es de este tipo. El pensamiento
a menudo transcurre hora tras hora sin que seamos conscientes del esfuerzo o la
lucha que nos obliga a dejar de pensar en esto y empezar a pensar en aquello.
De hecho, cabe dudar de si este no es el caso de algunas personas durante días,
en lugar de horas. Las cosas que se presentan a la mente son las que la ocupan;
la naturaleza del pensamiento está determinada por la naturaleza de nuestros
intereses. Es este hecho el que hace vitalmente necesario que nuestros
intereses sean amplios y puros para que nuestros pensamientos sean de este
tipo. No basta con tener la fuerza para expulsar de nuestra mente un
pensamiento erróneo o impuro que busque entrar. Vigilar nuestros pensamientos,
como un policía, para asegurar que no entre nadie indigno, requiere demasiado
tiempo y energía. Nuestros intereses deben ser de tal naturaleza que nos alejen
del campo de los pensamientos indignos para liberarnos de su tiranía.
La voluntad y la
atención voluntaria. —En la atención voluntaria existe un conflicto, ya sea entre la
voluntad y el interés, o entre la voluntad y la inercia mental o pereza, que
debe superarse antes de poder pensar con algún grado de concentración. El
interés dice: «Sigue esta línea, que es fácil y atractiva, o que requiere poco
esfuerzo; sigue la línea de menor resistencia». La voluntad dice: «Abandona esa
línea de coqueteo y comodidad, y toma este camino más difícil que te indico:
abandona la línea de menor resistencia y toma la de mayor resistencia». Cuando
ensoñaciones y «castillos en España»25Si intentan apartarte de tus
lecciones, niégate a seguirlas; aparta esos pensamientos errantes y céntrate en
tu tarea. Cuando la inercia intelectual atenúe tus pensamientos y obstruya tu
flujo mental, deséchala y busca un esfuerzo contundente. Si pensamientos
erróneos o impuros buscan entrar en tu mente, ciérrales las puertas. Si los
deseos intentan expulsar a los pensamientos del deber, sé heroico e insiste en
que estos tengan prioridad. En resumen, asegúrate de ser dueño
de tu pensamiento y no permitas que sea dirigido siempre sin tu consentimiento
por influencias externas.
Es justo en este
punto que la voluntad fuerte gana la victoria y la voluntad débil se derrumba.
Entre la capacidad de controlar los propios pensamientos y la incapacidad de
controlarlos reside toda la diferencia entre las acciones correctas y las
incorrectas; entre resistir la tentación y ceder a ella; entre una vida
ineficiente y sin propósito y una vida de propósito y esfuerzo; entre el éxito
y el fracaso. Porque actuamos de acuerdo con las cosas en las que se basa
nuestro pensamiento. Supongamos que dos líneas de pensamiento representadas
por A y B , respectivamente, se encuentran
ante usted; que A conduce a un curso de acción difícil o
desagradable, pero necesario para el éxito o el deber, y que B conduce
a un curso de acción fácil o placentero, pero fatal para el éxito o el deber.
¿Qué camino seguirá: el escarpado camino del deber o el más fácil del placer?
La respuesta depende casi por completo, si no completamente, de su poder de
atención. Si tu voluntad es lo suficientemente fuerte como para apartar tus
pensamientos del fatal pero atractivo B y mantenerlos
resueltamente en el menos atractivo A , entonces A dictará
tu curso de acción, y responderás al llamado al esfuerzo, la abnegación y el
deber; pero si tus pensamientos se liberan del dominio de tu voluntad y
permiten el llamado de tus intereses,26 Solo, entonces B dictará
tu curso de acción, y seguirás la guía de la comodidad y el placer. Porque
nuestras acciones están dictadas, final e irrevocablemente, por lo que
pensamos.
No hay realmente
diferentes tipos de atención. — Sin embargo, de lo anterior
no se desprende que existan realmente diferentes tipos de
atención. Toda atención denota una fase activa o dinámica de la conciencia. La
diferencia radica más bien en cómo la captamos : si la exige
un estímulo repentino, si la extraemos de nosotros mediante objetos de
pensamiento interesantes sin esfuerzo por nuestra parte, o si la fuerza de
voluntad nos obliga a abandonar lo más interesante y a seguir la dirección que
dictamos.
6. MEJORAR EL PODER DE LA ATENCIÓN
Si bien la atención
es sin duda un don natural, probablemente no haya facultad de la mente más
susceptible de entrenamiento que la atención. Y con la atención, como con
cualquier otra facultad del cuerpo y la mente, el secreto de su desarrollo
reside en su uso. En resumen, la única manera de entrenar la atención es
prestando atención. Ninguna teoría ni resolución puede reemplazar la práctica
en el proceso mismo de prestar atención.
Haciendo que
diferentes tipos de atención se refuercen mutuamente. —Existe una
estrecha relación e interdependencia entre la atención voluntaria y la no
voluntaria. Sería imposible mantener nuestra atención, por pura fuerza de
voluntad, en objetos que siempre carecerían de interés; de igual manera, el
seguimiento ciego de nuestros intereses y deseos finalmente nos llevaría al
naufragio en nuestras vidas. Cada tipo de atención debe apoyarse y reforzarse
mutuamente. Las lecciones, los sermones, las conferencias,27Y los libros que más nos interesan, y
por lo tanto a los que dedicamos involuntariamente y con el menor esfuerzo y
fatiga, son aquellos de los que, en igualdad de condiciones, extraemos más y
recordamos mejor y durante más tiempo. Por otro lado, a veces hay lecciones,
conferencias, libros y muchas otras cosas que no son intensamente interesantes,
pero a las que, sin embargo, debemos prestar atención. Es en este punto donde
la voluntad debe intervenir y tomar el mando. Si no tiene la fuerza para
hacerlo, es en ese sentido una voluntad débil, y deben tomarse medidas para
desarrollarla. Debemos « mantener viva la facultad del esfuerzo en
nosotros con un poco de ejercicio gratuito cada día ». Debemos ser
sistemáticamente heroicos en los pequeños detalles de la vida y la experiencia
cotidianas. No debemos rehuir las tareas porque sean difíciles o desagradables.
Entonces, cuando llegue la prueba, no nos sentiremos desanimados ni desentrenados,
sino que podremos resistir el día malo.
El hábito de la
atención. —Finalmente, uno de los aspectos principales del entrenamiento de
la atención es formar el hábito de la atención . Este hábito
se forma solo prestando atención cuando y donde sea apropiado,
ya sea "en el trabajo, en el juego, al pescar, al prepararse para un
examen, al cortejar a una novia, al leer un libro". La lección, el sermón
o la conferencia pueden no ser muy interesantes; pero si se les presta
atención, nuestra regla debería ser prestarles atención completa y absoluta. No
a trompicones, a veces desviándonos y a veces retrocediendo bruscamente,
sino constantemente . Y, además, quien haga esto
deliberadamente a menudo encontrará que la tarea aburrida y sin interés se
vuelve más interesante; pero si nunca llega a ser interesante, al menos está
formando una28Un hábito que le
será invaluable durante toda la vida. Por otro lado, quien no presta atención
excepto cuando capta su interés, quien nunca se esfuerza por captar la
atención, está desarrollando un hábito que será la ruina de su pensamiento
hasta que se apague.
7. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA
INTROSPECCIÓN
1. ¿Qué te fatiga
más, prestar atención de forma voluntaria o voluntaria? ¿Cuál puedes mantener
por más tiempo? ¿Cuál es más placentero y agradable de prestar? ¿Bajo cuál
puedes lograr más? ¿Qué relación tienen estos hechos con la enseñanza?
2. Intenta seguir
durante uno o dos minutos la “onda” en tu conciencia y luego describe el curso
que sigue tu atención.
3. ¿Has observado
una clase atenta y alerta, y otra inactiva y distraída? ¿Puedes explicar las
causas de esta diferencia? Calcula la cantidad relativa de trabajo realizado en
ambas condiciones.
4. ¿Qué
distracciones has observado en el aula que tienden a interrumpir la atención?
5. ¿Has visto
alumnos desatentos por falta de (1) cambio, (2) aire puro, (3) entusiasmo por
parte del profesor, (4) fatiga, (5) mala salud?
6. ¿Has notado
alguna diferencia en el hábito de atención de distintos
alumnos? ¿Has notado lo mismo en escuelas o aulas enteras?
7. ¿Conoces a niños
que sueñen demasiado despiertos? ¿Y tú?
8. ¿Has visto a
algún profesor golpear el escritorio para llamar la atención? ¿Qué tipo de
atención se consiguió? ¿Vale la pena?
9. ¿Has observado
algún caso en el que se deba achacar al profesor la falta de atención de los
alumnos? De ser así, ¿cuál fue la falla? ¿Cuál fue la solución?29
10. Visita un aula
o una clase de recitación y luego escribe un relato de los tipos y grados de
atención que observaste. Intenta explicar los factores responsables de
cualquier falla en la atención, así como los responsables de la buena atención
demostrada.
30CAPÍTULO III
EL CEREBRO Y EL SISTEMA NERVIOSO
Un cerebro
brillante o una mente brillante. Estos términos se usan a menudo
indistintamente, como si representaran lo mismo. Sin embargo, el cerebro es una
sustancia material: un conjunto de células y fibras, una masa protoplásmica
pulposa que pesa unos tres kilos y está aislada del mundo exterior en un cofre
de hueso. La mente es algo espiritual: la suma de los procesos mediante los
cuales pensamos, sentimos y deseamos, dominando nuestro mundo y cumpliendo
nuestro destino.
1. LAS RELACIONES ENTRE LA MENTE Y EL
CEREBRO
Interacción de la
mente y el cerebro. —¿Cómo, entonces, estos dos hechos tan diferentes, mente y
cerebro, se relacionan tanto en nuestro lenguaje? ¿Por qué se intercambian
estos términos con tanta frecuencia? —Es porque mente y cerebro están tan
vitalmente relacionados en sus procesos y tan inseparablemente conectados en su
trabajo. Ningún pensamiento, ninguna sensación, ningún recuerdo, ningún
sentimiento, ningún acto de decisión va acompañado de su propia actividad
particular en las células cerebrales. Es esto lo que el psicólogo tiene en
mente cuando dice que no hay psicosis sin su correspondiente neurosis .
En lo que respecta
a nuestra existencia actual, entonces, ninguna mente trabaja excepto a través
de algún cerebro, y un cerebro sin mente se convierte en una masa de materia
muerta.31Tanta arcilla. La
mente y el cerebro están perfectamente adaptados entre sí. Y esto no es mera
casualidad. Pues a lo largo de la historia de la humanidad, cada uno ha crecido
y se ha desarrollado hasta alcanzar su estado actual de eficiencia trabajando en
conjunto con el otro. Cada uno ha contribuido a formarse mutuamente y a determinar
sus cualidades. Esto no solo aplica a la raza en su evolución, sino a cada
individuo en su transición de la infancia a la madurez.
El cerebro como
máquina de la mente. —En el primer capítulo vimos que el cerebro no crea la mente, sino
que esta trabaja a través del cerebro. Nadie puede creer que el cerebro secrete
mente como el hígado secreta bilis, ni que la muele como un molino la harina.
De hecho, aún no se ha establecido cuál es su relación exacta. Sin embargo, es
fácil ver que si la mente debe usar el cerebro como una máquina y trabajar a
través de él, entonces debe estar sujeta a las limitaciones de su máquina; en
otras palabras, la mente no puede ser mejor que el cerebro a través del cual
opera. Un cerebro y un sistema nervioso poco desarrollados o insuficientemente
nutridos implican un bajo grado de eficiencia en nuestros procesos mentales,
así como un motor mal construido o mal ajustado implica pérdida de potencia al
aplicar la corriente eléctrica a su trabajo. Consideraremos, entonces, la mente
y el cerebro como contrapartes, cada uno realizando actividades que
corresponden a las actividades del otro, ambos inextricablemente unidos, al
menos en lo que respecta a esta vida, y cada uno adquiriendo su significado
mediante su unión con el otro. Esta perspectiva resultará interesante para un
breve estudio del cerebro y el sistema nervioso.32
2. LA DEPENDENCIA DE LA MENTE DEL
MUNDO EXTERNO
Pero ¿podemos ver
primero cómo, de manera general, el cerebro y el sistema nervioso se relacionan
principalmente con nuestro pensamiento? Regresemos al principio y consideremos
al bebé cuando abre los ojos por primera vez ante las escenas de su nueva existencia.
¿Qué hay en su mente? ¿En qué piensa? En nada. Imaginen, si pueden, a una
persona que nació ciega y sorda, sin sentido del tacto, el gusto ni el olfato.
Que esa persona viva un año, cinco años, toda la vida. ¿Qué sabría? ¿Qué rayo
de inteligencia entraría en su mente? ¿En qué pensaría? Todo sería oscuro para
sus ojos, todo silencioso para sus oídos, todo insípido para su boca, todo
inodoro para su nariz, todo insensible para su piel. Su mente estaría en
blanco. No tendría mente. No podría empezar a pensar. No podría empezar a
actuar. Pertenecería a una escala de vida inferior a la del pequeño animal que
flota con las olas y la marea en el océano sin poder dirigir su propio curso.
No sería más que una masa inerte de carne, sin sentido ni inteligencia.
La mente al nacer. —Sin embargo,
esta es la condición del bebé al nacer. Nace prácticamente ciego y sordo, sin
un sentido definido del gusto ni del olfato. Nace sin nada en qué pensar, y sin
forma de conseguir algo en qué pensar hasta que los sentidos despiertan y le
proporcionan información del mundo exterior. Nacido con todo el mecanismo
muscular y nervioso listo para realizar los innumerables y complejos
movimientos de brazos, piernas y cuerpo que caracterizan a todo niño, no podría
iniciar estas actividades con éxito sin un mensaje de los sentidos que las
pusiera en marcha. Al nacer, el niño probablemente solo tiene33Los sentidos del tacto y la
temperatura se presentan con cierta claridad; el gusto se manifiesta pronto; la
visión, aunque imperfecta, a los pocos días; el oído aproximadamente al mismo
tiempo, y el olfato un poco más tarde. Los sentidos se están despertando y
comienzan a familiarizarse con el mundo exterior.
Fig. 5. —Una neurona
de la médula espinal humana. La porción central representa el cuerpo celular.
N, el núcleo; P, una mancha pigmentada o coloreada; D, una dendrita o fibra
relativamente corta, que se ramifica libremente; A, un axón o fibra larga, que
se ramifica poco.
El trabajo de los
sentidos. —¡Y qué problema tienen que resolver los sentidos! Por un lado, el
gran universo de imágenes y sonidos, sabores y olores, contactos y
temperaturas, y todo lo que pertenezca al mundo material en el que vivimos; y
por otro, la pequeña masa informe de materia pulposa, gris y blanca, llamada
cerebro, incapaz de mantener su propia forma, encerrada en la oscuridad de una
caja ósea sin posibilidad de contacto con el mundo exterior y sin medios para
comunicarse con él excepto a través de los sentidos. Y, sin embargo, este
universo de cosas externas debe comunicarse con lo aparentemente
insignificante, pero realmente maravilloso.34 Cerebro, de lo contrario, la
mente jamás existiría. Aquí descubrimos, entonces, los dos grandes factores que
primero requieren nuestro estudio si queremos comprender el crecimiento de la
mente: el mundo material externo y el cerebro interno . Pues
es la acción e interacción de estos factores lo que sustenta el desarrollo de
la mente. Analicemos primero con más detalle el cerebro y el sistema nervioso
que lo acompaña.
3. ELEMENTOS ESTRUCTURALES DEL
SISTEMA NERVIOSO
Para comprender
tanto la estructura como el funcionamiento del sistema nervioso, es útil
recordar que este contiene una sola unidad estructural fundamental :
la neurona. Así como una casa se construye añadiendo ladrillo sobre ladrillo,
el cerebro, la médula espinal, los nervios y los órganos sensoriales se forman
mediante la unión de innumerables neuronas.
Fig. 6. —Neuronas en
diferentes etapas de desarrollo, de a a e .
En a , solo está presente el cuerpo celular elemental; en c ,
se muestra una dendrita que se proyecta hacia arriba y un axón hacia abajo.
—Según Donaldson .
La neurona. —¿Qué es
entonces una neurona? ¿Cuál es su estructura, su función, cómo actúa? Una
neurona35Es una
célula protoplásmica, con sus fibras expansivas . La parte celular de
la neurona presenta diversas formas: triangular, piramidal, cilíndrica e
irregular. El tamaño de las células varía entre 1/250 y 1/3500 de pulgada de
diámetro. En general, se cree que la función de la célula es generar la energía
nerviosa responsable de nuestra consciencia (sensación, memoria, razonamiento,
sentimiento y demás), y de nuestros movimientos. La célula también nutre las
fibras.
Fig. 7. —Sección
longitudinal (A) y transversal (B) de una fibra nerviosa. El borde grueso
representa la vaina medular, o envoltura, que se engrosa en las fibras más
gruesas. —Según Donaldson .
Fibras Neuronales. —Las fibras
neuronales son de dos tipos: dendritas y axones .
Las dendritas tienen un diámetro relativamente grande, se ramifican libremente,
como las ramas de un árbol, y se extienden a una distancia relativamente corta
de la célula madre. Los axones son delgados, se ramifican poco y
aproximadamente en ángulos rectos. Alcanzan una distancia mucho mayor del
cuerpo celular que las dendritas. La longitud de las neuronas varía
considerablemente. Algunas de las que se encuentran en la médula espinal y el
cerebro no miden más de 1/12 de pulgada de largo, mientras que otras, que se
extienden desde las extremidades hasta la médula, miden varios pies. Tanto las
dendritas como los axones tienen un diámetro tan pequeño que son invisibles
excepto al microscopio.
Neuroglia. —A partir de
este simple elemento estructural, la neurona, se construye todo el sistema
nervioso. Es cierto que las neuronas se mantienen en su lugar, y quizás
aisladas, por una especie de cemento blando llamado neuroglia .
Pero esta parece no tener una función estrictamente nerviosa. El número de...36 La cantidad de neuronas
microscópicas necesarias para conformar la masa del cerebro, la médula espinal
y el sistema nervioso periférico está mucho más allá de nuestra comprensión. Se
calcula que el cerebro y la médula espinal contienen unos 3.000 millones de
ellas.
Complejidad del
Cerebro. —La complejidad de la estructura cerebral se comprende mejor con
una ilustración. El profesor Stratton estima que si hiciéramos un modelo del
cerebro humano, utilizando para las fibras neuronales cables tan pequeños que
apenas fueran visibles, para acomodar todos los cables, el modelo tendría que
tener la base del tamaño de una manzana y la altura correspondiente. ¡Imaginen
un sistema telefónico de esta complejidad operando desde una sola centralita!
Materia
"gris" y "blanca". La "materia gris" del
cerebro y la médula espinal está compuesta por células nerviosas y sus
dendritas, así como por las terminaciones de los axones, que penetran desde la
sustancia blanca adyacente. Parte de esta masa de materia gris también está
compuesta por la neuroglia, que rodea las células y fibras nerviosas, y una red
de vasos sanguíneos. La "materia blanca" del sistema nervioso central
está compuesta principalmente por axones con su envoltura o vaina medular y
neuroglia. La sustancia blanca no contiene células nerviosas ni dendritas. La
diferencia de color entre la sustancia gris y la blanca se debe principalmente
a que en las masas grises falta la vaina medular, que es blanca, lo que revela
el gris ceniza de los filamentos nerviosos. En las masas blancas, la vaina
medular está presente.
4. ESTRUCTURA BRUTA DEL SISTEMA
NERVIOSO
Divisiones del
sistema nervioso. —El sistema nervioso puede considerarse en dos divisiones: (1) El
sistema central , que consta del cerebro y la médula espinal,
y37(2) El
sistema periférico , que comprende las neuronas sensoriales y
motoras que conectan la periferia y los órganos internos con el sistema central
y los órganos terminales especializados de los sentidos. El sistema simpático ,
que se presenta como una doble cadena de conexiones nerviosas que une las
raíces de los nervios sensoriales y motores justo fuera de la columna
vertebral, no parece estar directamente relacionado con la consciencia, por lo
que no se abordará aquí. Una breve descripción del sistema nervioso nos ayudará
a comprender mejor cómo sus partes trabajan juntas de forma tan maravillosa
para lograr su gran resultado.
El Sistema Central. —En el
cerebro, distinguimos fácilmente tres divisiones principales: el cerebro ,
el cerebelo y el bulbo raquídeo . El bulbo
raquídeo es la parte superior ensanchada del cordón, donde se conecta con el
cerebro. Mide aproximadamente 2,75 cm de largo y está compuesto de fibras
meduladas y no meduladas, es decir, de materia blanca y gris. En el bulbo
raquídeo, las neuronas no meduladas que conforman el centro del cordón pasan al
exterior y las meduladas al interior, ocupando así las posiciones que ocupan en
el cerebro. Aquí también las neuronas se cruzan o cambian de lado, de modo que
las que ascienden por el lado derecho del cordón finalmente se conectan con el
lado izquierdo del cerebro, y viceversa.
El cerebelo. —Justo detrás
del bulbo raquídeo y en la parte posterior de la base del cerebro, se encuentra
el cerebelo, o "pequeño cerebro", de tamaño similar al puño,
compuesto por una compleja estructura de materia blanca y gris. Fibras de la
médula espinal entran en esta masa, y otras emergen y pasan al cerebro,
mientras que sus dos mitades también están conectadas entre sí mediante fibras
cruzadas.38
Fig. 8. —Vista de la
parte inferior del cerebro. B, base de los pilares; P, protuberancia; Mo, bulbo
raquídeo; Ce, cerebelo; Sc, médula espinal.
El cerebro. —El cerebro
ocupa toda la parte superior del cráneo, de adelante hacia atrás. Se divide
simétricamente en dos hemisferios, el derecho y el izquierdo. Estos hemisferios
están conectados entre sí por un pequeño puente de fibras llamado cuerpo
calloso . Cada hemisferio está surcado y estriado por
circunvoluciones, una disposición que permite una mayor superficie para la
distribución de la materia gris celular sobre él. Además de estas
irregularidades de superficie, cada hemisferio está marcado también por dos
hendiduras o fisuras profundas : la fisura de Rolando, que se
extiende desde la parte media superior del hemisferio hacia abajo y hacia
adelante, pasando un poco por delante de la oreja y deteniéndose a la altura de
la parte superior de esta; y la fisura de Silvio, que comienza en la base del
cerebro un poco por delante de la oreja.39y extendiéndose hacia arriba y hacia
atrás en un ángulo agudo con la base del hemisferio.
Fig. 9. —Vista
lateral esquemática del cerebro, que muestra el cerebelo (CB) y el bulbo
raquídeo (MO). F' F'' F''' se ubican en la primera, segunda y tercera
circunvoluciones frontales, respectivamente; AF, en la frontal ascendente; AP,
en la parietal ascendente; M, en la marginal; A, en la angular. T' T'' T''' se
ubican en la primera, segunda y tercera circunvoluciones temporales. RR marca
la cisura de Rolando; SS, la cisura de Silvio; PO, la cisura parietooccipital.
La superficie de
cada hemisferio puede considerarse como si estuviera dividida en cuatro
lóbulos: el lóbulo frontal, que incluye la parte delantera del hemisferio y se
extiende hasta la fisura de Rolando y baja hasta la fisura de Silvio; el lóbulo
parietal, que se encuentra detrás de la fisura de Rolando y por encima de la de
Silvio y se extiende hasta el lóbulo occipital; el lóbulo occipital, que
incluye la porción trasera extrema del hemisferio; y el lóbulo temporal, que se
encuentra debajo de la fisura de Silvio y se extiende hasta el lóbulo
occipital.
La corteza. —La materia
gris de los hemisferios, a diferencia de la médula espinal, se encuentra en la
superficie. Esta porción exterior gris del cerebro se llama corteza ,
y40Su grosor varía
entre un doceavo y un octavo de pulgada. La corteza es la sede de toda la
conciencia y del control del movimiento voluntario.
Fig. 10. —Diferentes
aspectos de secciones de la médula espinal y de las raíces de los nervios
raquídeos de la región cervical: 1, diferentes vistas de la fisura media
anterior; 2, fisura posterior; 3, depresión lateral anterior para raíces
anteriores; 4, depresión lateral posterior para raíces posteriores; 5 y 6,
raíces anterior y posterior, respectivamente; 7, nervio raquídeo completo,
formado por la unión de las raíces anterior y posterior.
La médula espinal. —La médula
espinal desciende desde la base del cerebro unos cuarenta y cinco centímetros a
través de un canal dispuesto para ella en las vértebras de la columna
vertebral. Está compuesta de materia blanca en el exterior y materia gris en el
interior. Una profunda fisura en la cara anterior y otra en la posterior la
dividen casi en dos, asemejándose al cerebro en este aspecto. La materia gris
en el interior tiene forma de dos medialunas conectadas por una estrecha barra.
El sistema
nervioso periférico consta de treinta y un pares de nervios ,
cuyos órganos terminales se ramifican desde la médula espinal, y doce pares que
tienen sus raíces en el cerebro. Las ramas de estos cuarenta y tres pares de
nervios llegan a toda la periferia del cuerpo y a todos los órganos internos.41
Fig. 11. —Fibras de
proyección del cerebro. I-IX, los primeros nueve pares de nervios craneales.
Para comprender el
sistema periférico, es útil recordar que un nervio consiste en
un haz de fibras neuronales, cada una envuelta en su vaina medular y la vaina
de Schwann. Alrededor de este haz de neuronas, es decir, alrededor del nervio,
se encuentra otra envoltura de color blanco plateado llamada neurilema. El número
de fibras que componen un nervio varía entre 5000 y 100 000. Los nervios
se pueden identificar fácilmente en un trozo de carne magra, ¡o incluso en el
borde de una herida profunda en la propia carne!
Los haces de fibras
sensoriales que constituyen una raíz nerviosa sensitiva ingresan a la médula
espinal por la cara posterior a través de orificios en las vértebras. Haces
similares de fibras motoras, en forma de raíz nerviosa motora, emergen de la
médula al mismo nivel. Poco después de emerger de la médula, estos dos nervios
se enrollan juntos en la42La misma vaina y
así continúa hasta la periferia del cuerpo, donde el nervio sensitivo suele
terminar en un órgano terminal especializado , preparado para
responder a un estímulo específico del mundo exterior. El nervio motor termina
en diminutos filamentos en el órgano muscular que rige. Tanto los nervios
sensitivos como los motores se conectan con fibras del mismo tipo en la médula
espinal y estas, a su vez, con la corteza, lo que proporciona a cada parte de
la periferia una conexión directa con la corteza.
Fig. 12. —Diagrama
esquemático que muestra las fibras de asociación que conectan los centros
corticales entre sí.—Según James y Starr .
Los órganos
terminales de los nervios sensoriales son masas nerviosas, algunas de
ellas, como las papilas gustativas de la lengua, relativamente simples; y
otras, como el ojo o el oído, muy complejas. Todas son iguales en un aspecto:
cada una está adaptada a su función específica y no puede realizar ninguna
otra. Así, el ojo es el órgano terminal de la vista y es una disposición
maravillosamente compleja de estructura nerviosa combinada con medios
refractores, y diseñada para responder a las rápidas ondas etéreas de la luz.
El oído tiene43Su parte esencial
son las terminaciones especializadas del nervio auditivo, y está adaptado para
responder a las ondas que le transporta el aire, dando la sensación del sonido.
Los órganos terminales del tacto, que se encuentran en su mayor perfección en
las yemas de los dedos, son de varios tipos, todos muy complejos en su
estructura. Y lo mismo ocurre con cada uno de los sentidos. Cada sentido en
particular tiene algún tipo de órgano terminal especialmente adaptado para responder
al tipo de estímulo del que depende su sensación, y cada uno es insensible a
los estímulos de los demás, de forma similar a como el receptor de un teléfono
responde a los tonos de nuestra voz, pero no al tacto de nuestros dedos como lo
hace el instrumento telegráfico, y viceversa . Así, el ojo no
se ve afectado por los sonidos, ni el tacto por la luz. Sin embargo, mediante
todos los sentidos en conjunto, podemos entrar en contacto con el mundo
material de diversas maneras.
5. LOCALIZACIÓN DE LA FUNCIÓN EN EL
SISTEMA NERVIOSO
División del
Trabajo. —La división del trabajo es la ley tanto en el mundo orgánico como
en el industrial. Los animales de tipo inferior, como la ameba, no tienen
órganos separados para la respiración, la digestión, la asimilación, la
eliminación, etc., donde un solo tejido realiza todas estas funciones. Pero en
las formas superiores, cada órgano no solo tiene su función específica, sino
que incluso dentro del mismo órgano, cada parte tiene asignada su función
particular. Así, hemos visto que las dos partes de la neurona probablemente
desempeñan funciones diferentes: las células generan energía y las fibras la
transmiten.
No parecerá
extraño, entonces, que también exista una división del trabajo en la propia
materia celular del sistema nervioso. Por ejemplo, las pequeñas masas de
ganglios44Las células que se
distribuyen a intervalos a lo largo de los nervios probablemente tienen como
propósito reforzar la corriente nerviosa, de forma similar a como las baterías
de la central telefónica refuerzan la corriente de la central. La materia celular
de la médula espinal y las partes inferiores del cerebro desempeña una función
fundamental al recibir mensajes de los sentidos y responder a ellos, dirigiendo
los actos reflejos y movimientos más simples que aprendemos a ejecutar sin
necesidad de nuestra consciencia, liberando así la mente de estas nimiedades
para dedicarse a tareas más elevadas. La materia celular de la corteza cerebral
desempeña las funciones más elevadas, pues gracias a su actividad tenemos
consciencia.
Fig. 13. —Vista
lateral del hemisferio izquierdo del cerebro humano, mostrando las principales
áreas localizadas.
La materia gris del
cerebelo, el bulbo raquídeo y la médula espinal puede recibir impresiones de
los sentidos y responder a ellas con movimientos, pero su respuesta es en todos
los casos completamente automática e inconsciente. Una persona45Quienes hayan sufrido lesiones en sus
hemisferios que interfieran con la actividad de la corteza cerebral podrían
seguir realizando la mayoría, si no todos, sus movimientos habituales, pero
serían mecánicos y carentes de inteligencia. Carecerían de conciencia superior.
Es a través de la actividad de esta fina capa de materia celular del cerebro,
la corteza cerebral , que opera nuestra mente; aquí se reciben
los estímulos de los diferentes sentidos y aquí se experimentan las
sensaciones. Aquí se originan todos nuestros movimientos conscientemente
dirigidos. Y aquí se realizan todos nuestros pensamientos, sentimientos y
deseos.
División del
Trabajo en la Corteza. —La división del trabajo en el sistema
nervioso no termina con esta asignación de tareas. La corteza misma
probablemente funciona esencialmente como una unidad; sin embargo, actúa
mediante un desplazamiento de tensiones de una zona a otra, ya sea dándonos una
sensación, ya dirigiendo un movimiento, ya pensando un pensamiento o sintiendo
una emoción. La localización de la función también es la regla aquí. Ciertas
zonas de la corteza se dedican principalmente a las sensaciones, otras a los
impulsos motores y otras a las actividades intelectuales superiores; sin
embargo, de tal manera que todas trabajan juntas en perfecta armonía,
reforzándose mutuamente y haciendo que su labor sea significativa. Así, la
porción frontal de la corteza parece estar dedicada a las actividades
intelectuales superiores; la región a ambos lados de la cisura de Rolando, a
las actividades motoras; y las partes posterior e inferior, a las actividades
sensoriales; y todas están interconectadas y coordinadas por las fibras de
asociación del cerebro.
En el caso de las
actividades de pensamiento superiores, no es probable que una sección de los
lóbulos frontales de la corteza esté reservada para pensar, otra para sentir y
otra para querer, etc., sino que todo el lóbulo frontal46En cada una de ellas, se relaciona
una parte de la corteza. Sin embargo, en las áreas motora y sensorial, la
situación es diferente, pues aquí se produce una división aún mayor del
trabajo. Por ejemplo, en la región motora, una pequeña área parece estar conectada
con los movimientos de la cabeza, otra con el brazo, otra con la pierna, otra
con la cara y otra con los órganos del habla; asimismo, en la región sensorial,
un área se dedica a la visión, otra al oído, otra al gusto y al olfato, y otra
al tacto, etc. Debemos tener en cuenta, sin embargo, que estas regiones no
están delimitadas con tanta precisión como los límites de nuestros estados; que
ninguna parte del cerebro está restringida completamente a los nervios
sensoriales o motores, y que ninguna parte funciona por sí sola independientemente
del resto del cerebro. Nombramos un tracto según el predominio de nervios que
terminan allí, o según las principales funciones que realiza el área. La
localización motora parece ser la más perfecta. De hecho, la experimentación
con cerebros de monos ha logrado mapear las áreas motoras con tanta precisión
que se han localizado centros tan pequeños como los relacionados con la flexión
de una pierna o del pulgar. Sin embargo, cada área de la corteza está tan
conectada con las demás por millones de fibras de asociación que todo el
cerebro es capaz de funcionar como una unidad, unificando y armonizando así
nuestros pensamientos, emociones y acciones.
6. FORMAS DE ESTÍMULOS SENSORIALES
Investiguemos ahora
cómo este mecanismo del sistema nervioso actúa de tal manera que nos
proporciona sensaciones. Para comprender esto, primero debemos saber que todas
las formas de materia están compuestas de átomos diminutos en constante
movimiento, y al impartir esto47El movimiento hacia el aire o el éter que los rodea
irradia constantemente energía en forma de diminutas ondas por todo el espacio.
Estas ondas, o radiaciones, son increíblemente rápidas en algunos casos y
bastante lentas en otros. Al enviar su energía en forma de estas ondas, el
mundo físico contribuye a que podamos familiarizarnos con él. Los órganos
terminales de los nervios sensoriales deben alcanzar este avance a mitad de
camino y estar construidos de modo que se vean afectados por las diferentes
formas de energía que los inciden constantemente.
Fig. 14. —Análisis
prismático de un haz de rayos de luz. A la derecha se muestra la relación entre
las frecuencias de vibración y los estímulos de temperatura, luz y químicos.
Las frecuencias se expresan en miles de millones por segundo. —Según Witmer .
Los órganos
terminales y su respuesta a los estímulos. —Así, las radiaciones de éter
del sol, nuestra principal fuente de luz, son tan rápidas que miles de millones
de ellas entran en el ojo en un segundo, y la retina es de tal naturaleza que
sus células nerviosas se activan por estas ondas; el impulso se transmite por
el nervio óptico hasta el lóbulo occipital de la corteza, y el resultado es la
sensación de la vista. Los diferentes colores también, desde el rojo48Del espectro al violeta, son el
resultado de diferentes frecuencias de vibración en las ondas de éter que
inciden en la retina; y para percibir el color, la retina debe ser capaz de
responder a la frecuencia de vibración específica que representa cada color. De
igual manera, en el sentido del tacto, los órganos terminales están adaptados
para responder a vibraciones muy rápidas, y es posible que las diferentes
cualidades del tacto se produzcan por diferentes frecuencias de vibración en
los átomos del objeto que tocamos. En cuanto al oído, tenemos el órgano que
responde a la frecuencia de vibración más baja de todas, pues podemos detectar
el sonido producido por un objeto que vibra de veinte a treinta veces por
segundo. La frecuencia de vibración más alta que afecta al oído es de unas
cuarenta mil por segundo.
Así, se observa que
existen grandes diferencias en las diferentes frecuencias a las que nuestros
sentidos están preparados para responder: una caída repentina de miles de
millones en el caso de la vista a millones en el tacto, y a miles o incluso
decenas en el oído. Esto nos lleva a preguntarnos si no habrá muchas cosas en
la naturaleza que el hombre nunca haya descubierto simplemente porque carece
del mecanismo sensorial que le permita ser consciente de su existencia. Sin
duda, hay «más cosas en el cielo y en la tierra de las que nuestra filosofía
imagina».
Dependencia de la
mente de los sentidos. —Solo cuando los sentidos aportan el
material, la mente tiene algo con qué construir. Así, los sentidos actúan como
mensajeros entre el gran mundo exterior y el cerebro; como sirvientes que se
mantienen en las puertas del cuerpo —los ojos, los oídos, las yemas de los
dedos—, cada uno listo para recibir su impulso particular de la naturaleza y
enviarlo por el camino correcto a la parte de la corteza cerebral que le
corresponde, para que la mente pueda decir: «Una visión», «Un sonido» o «Un
toque». Así actúa la49La mente llega a
conocer el universo de los sentidos. Así obtiene el material del que surgen la
memoria, la imaginación y el pensamiento. Solo así, la mente obtiene el
material bruto con el que finalmente se construye la superestructura terminada.
50CAPÍTULO IV
DESARROLLO MENTAL Y ENTRENAMIENTO
MOTOR
Durante mucho
tiempo se consideró que la educación afectaba únicamente a la mente; el cuerpo
se dejaba de lado o se descuidaba. Sin embargo, la ciencia posterior ha
demostrado que la mente no puede entrenarse a menos que el sistema
nervioso se entrene y desarrolle . Pues no solo la sensación y los
procesos mentales más simples, sino también la memoria, la imaginación, el
juicio, el razonamiento y cualquier otra actividad mental dependen del sistema
nervioso para su eficiencia. El niño pequeño obtiene sus primeras experiencias
mentales en relación con ciertos movimientos o actos programados por reflejo
por el sistema nervioso preorganizado. A partir de entonces, el movimiento y la
idea están tan inextricablemente unidos que no pueden separarse. La mente y el
cerebro están tan vitalmente relacionados que es imposible educar a uno sin
realizar una función similar para el otro; y es igualmente imposible descuidar
uno sin que el otro sufra en su desarrollo.
1. FACTORES QUE DETERMINAN LA
EFICIENCIA DEL SISTEMA NERVIOSO
Desarrollo y
nutrición. —Si ignoramos las diferencias nativas en los sistemas nerviosos
debido a la influencia de la herencia, la eficiencia de un sistema nervioso
depende en gran medida de dos factores: (1) El desarrollo del51 Las células y fibras que lo
componen, y (2) su tono general de salud y vigor. El número real de células en
el sistema nervioso aumenta poco o nada después del nacimiento. De hecho, es
dudoso que el cerebro y el sistema nervioso de Edison tengan mayor número de
células que los suyos o los míos. La diferencia entre el cerebro de un genio y
el de una persona común no reside en el número de células que
contiene, sino en el desarrollo de las células y fibras presentes, al menos
potencialmente, en todo sistema nervioso. El histólogo nos dice que en el
sistema nervioso de cada niño hay decenas de miles de células tan inmaduras y
subdesarrolladas que son inútiles; de hecho, esto también ocurre, en cierta
medida, en el sistema nervioso de todo adulto. Así, cada individuo posee en su
sistema nervioso potencialidades inherentes que nunca ha aprovechado, cuyo uso
puede convertirlo en un genio y cuyo descuido lo dejará sin duda en el plano de
la mediocridad. El primer problema en la educación, entonces, es tomar el
sistema nervioso inmaduro e ineficiente y desarrollarlo en conexión con la
mente en crecimiento, de modo que las posibilidades que la naturaleza ha
almacenado en él se conviertan en realidades.
Células no
desarrolladas. —El profesor Donaldson nos dice sobre este punto que: «Al nacer, y
durante mucho tiempo después, muchos sistemas [nerviosos] contienen elementos
celulares que son más o menos inmaduros, que no forman parte funcional del
tejido, y sin embargo, en ciertas condiciones, capaces de un mayor
desarrollo... Para las células que aparecen continuamente en la corteza en
desarrollo, no se conoce otra fuente que los núcleos o gránulos que se
encuentran allí en sus etapas más tempranas. Estos elementos son neuroblastos
metamorfoseados, es decir, células elementales a partir de las cuales se
desarrolla la materia nerviosa, que tienen52Se reducen a un volumen menor al que
tenían inicialmente, y permanecen pequeños hasta que, en el proceso posterior
de agrandamiento necesario para su desarrollo completo, se expanden hasta
convertirse en células bien definidas. Siempre se encuentran elementos
intermedios entre estos gránulos y las células completamente desarrolladas,
incluso en cerebros maduros, por lo que se infiere que estas últimas derivan de
los primeros. La presencia de estos elementos también lleva a la conclusión de
que muchos de los elementos que podrían desarrollarse en un caso dado superan
con creces el número real. El número posible de células latentes y funcionales
en el sistema central se fija tempranamente. A cualquier edad, este número está
representado, por consiguiente, por los gránulos, así como por las células que
ya han experimentado un mayor desarrollo. Durante el crecimiento, la proporción
de células desarrolladas aumenta y, a veces, debido a la imposibilidad de
reconocer células nerviosas potenciales en los gránulos, se da la impresión de
que este aumento implica la formación de nuevos elementos. Como se ha
demostrado, esto no es así.[1]
Desarrollo de las
fibras nerviosas. —Las fibras nerviosas ,
al igual que las células, deben pasar por un proceso de desarrollo. Ya se ha
demostrado que las fibras son el resultado de una ramificación celular. Al
nacer, muchas de las células aún no han desarrollado ramas, por lo que faltan fibras;
mientras que muchas de las que ya han crecido no están lo suficientemente
desarrolladas como para transmitir impulsos con precisión. Así, se ha
descubierto que la mayoría de los niños al nacer pueden soportar el peso del
cuerpo durante varios segundos agarrando una varilla pequeña con los dedos,
pero tarda aproximadamente un año en ponerse de pie. Es evidente que se
requiere más fuerza real para aferrarse a una varilla que para ponerse de pie;53De ahí la conclusión de que la
diferencia radica en el desarrollo más temprano de los centros nerviosos
relacionados con el agarre que de los relacionados con la posición de pie.
Asimismo, los primeros intentos del niño por alimentarse o por realizar cualquiera
de las miles de pequeñas cosas en las que es tan torpe son fracasos parciales,
no tanto por falta de práctica, sino porque su maquinaria nerviosa relacionada
con esos movimientos aún no está lo suficientemente desarrollada como para
permitirle ser preciso. Su cerebro se encuentra en una condición que Flechsig
denomina "inmadura". ¿Cómo, entonces, madurarán las células y el
sistema no desarrollados? ¿Cómo crecerán las células y fibras no desarrolladas
hasta alcanzar su plena madurez y eficiencia?
2. DESARROLLO DEL SISTEMA NERVIOSO A
TRAVÉS DEL USO
Importancia del
Estímulo y la Respuesta. —Al igual que todos los demás tejidos del
cuerpo, las células y fibras nerviosas se desarrollan mediante un uso juicioso.
Los centros sensoriales y de asociación requieren el estímulo constante de las
corrientes nerviosas que llegan desde los diversos órganos terminales, y los
centros motores requieren el estímulo constante de las corrientes que salen de
ellos hacia los músculos. En otras palabras, las condiciones de las que
dependen tanto el desarrollo motor como el sensorial son: (1) Un entorno rico
en imágenes, sonidos, sabores y olores, y todo lo que sirva de estímulo
adecuado para los órganos sensoriales y para toda forma de interés intelectual
y social; y (2) no menos importante, una oportunidad para las formas más libres
y completas de respuesta y actividad motora.54
Fig. 15. —Sección
transversal esquemática del cerebro humano que muestra la proyección de las
fibras motoras, su cruce en la proximidad del bulbo raquídeo y su terminación
en las diferentes áreas de función localizada en la corteza. S, cisura de
Silvio; M, bulbo raquídeo; VII, raíces de los nervios faciales.
Un buen ejemplo de
los efectos de la falta de estímulos sensoriales en la corteza cerebral se
muestra en el caso de Laura Bridgman, cuyo cerebro fue estudiado por el
profesor Donaldson tras su muerte. Laura Bridgman nació como una niña normal y
se desarrolló como otros niños hasta casi los tres años. En ese momento, a
causa de un ataque de escarlatina, perdió completamente la audición y también
la vista de su ojo izquierdo. Su ojo derecho quedó tan gravemente afectado que
apenas veía; y también quedó completamente ciega a los ocho años. Vivió55En esta condición hasta los sesenta
años, cuando falleció. El profesor Donaldson sometió la corteza cerebral a un
examen minucioso, comparando también las áreas correspondientes de ambos
hemisferios. Descubrió que, en general, la corteza era más delgada que en el
caso de individuos normales. También descubrió que el área cortical conectada
con el ojo izquierdo —es decir, la región occipital derecha— era mucho más
delgada que la del ojo derecho, que había conservado la visión durante más
tiempo que el otro. Dice: «Es interesante observar que aquellas partes de la
corteza que, según la opinión actual, estaban asociadas con los órganos
sensoriales defectuosos también eran particularmente delgadas. Se descubrió que
la causa de esta delgadez se debía, al menos en parte, al pequeño tamaño de las
células nerviosas presentes. No solo las células grandes y medianas eran más
pequeñas, sino que la impresión que causaba al observador era que también eran
menos numerosas que en la corteza normal».
Efecto de los
estímulos sensoriales. —Sin duda, si pudiéramos examinar el cerebro
de una persona que ha crecido en un entorno rico en estímulos para la vista,
donde la naturaleza, la tierra y el cielo han presentado un panorama cambiante
de color y forma para atraer la vista; donde todos los sonidos de la
naturaleza, desde el chirrido del insecto hasta el rugido de las olas y el
murmullo de la brisa, y desde los tonos más suaves de la voz hasta el más
poderoso sonido de la gran orquesta, han desafiado el oído; donde muchos y
variados olores y perfumes han asaltado las fosas nasales; donde una gran gama
de sabores ha tentado el paladar; donde se han experimentado muchas variedades
de sensaciones táctiles y de temperatura, sin duda, si pudiéramos examinar un
cerebro así, encontraríamos que las áreas sensoriales de la corteza sobresalen
en grosor porque sus células están bien desarrolladas y alcanzan su tamaño
completo gracias a las corrientes que56les había estado llegando desde el
mundo exterior. Por otro lado, si examináramos una corteza que careciera de
alguno de estos estímulos, encontraríamos un área subdesarrollada debido a esta
deficiencia. Por lo tanto, su dueño posee apenas una fracción de cerebro y, en
consecuencia, encontraría su mente incompleta.
Necesidad de
actividad motora. —Lo mismo ocurre con las áreas motoras. Compadezca al niño o niña
que se ha visto privado de la oportunidad de usar todos sus músculos al máximo
en los juegos y juegos sin restricciones de la infancia. Porque donde estas
actividades no son amplias, algunas áreas de la corteza permanecerán sin
desarrollar, por falta de uso, y la persona se verá limitada posteriormente en
su vida por falta de destreza en las actividades que dependen de estos centros.
Halleck dice al respecto: «Si pudiéramos examinar la región motora en
desarrollo con un microscopio de suficiente aumento, es concebible que
pudiéramos aprender en qué consiste la modificación debida al ejercicio.
También podríamos, en tales condiciones, decir: 'Esta es la región motora de un
pianista; las modificaciones aquí corresponden precisamente a las necesarias
para controlar tales movimientos de la mano'». O bien: «Este es el tracto motor
de un herrero; este, de un grabador; y estas deben ser las células que
gobiernan los órganos vocales de un orador». Independientemente de si el
microscopio nos revela alguna vez estas cosas, no cabe duda de que las
condiciones sugeridas existen, y de que detrás de cada intento ineficaz y torpe
de control físico se esconde un área motora con células no desarrolladas por el
uso. No es de extrañar que nuestros procesos de aprendizaje del ajuste y el
control físico sean lentos, pues son un desarrollo cerebral más que un simple
«aprender cómo».57
El entrenamiento
del sistema nervioso consiste, en definitiva, en el desarrollo y la
coordinación de las neuronas que lo componen. Hemos visto que las células
sensoriales se desarrollan mediante los estímulos sensoriales que reciben, y
las células motoras mediante los impulsos motores que envían a los músculos.
Asimismo, las fibras sensoriales y motoras, al ser una extensión de sus
respectivas células, se desarrollan al transportar los impulsos que resultan en
sensación y movimiento. Por lo tanto, se observa que la neurona es, tanto en su
desarrollo como en su función, una unidad.
Desarrollo de los
Centros de Asociación. —A este tipo más simple de desarrollo
sensorial y motor que hemos estado considerando, debemos añadir el que proviene
de procesos mentales más complejos, como la memoria, el pensamiento y la
imaginación. Pues es en conexión con estos que se desarrollan las fibras de
asociación y las áreas cerebrales se conectan de tal manera que pueden
funcionar juntas como una unidad. Una simple ilustración nos permitirá ver con
mayor claridad cómo actúa el mecanismo nervioso para lograr esto.
Supongamos que
camino por un camino rural, absorto en la meditación, y llego a un charco en el
camino. Puedo desviarme y evitar la obstrucción sin que me llame la atención y
sin interrumpir mi hilo de pensamiento. El acto ha sido automático. En este
caso, la corriente nerviosa ha pasado desde el ojo ( S ) por
una fibra aferente hasta un centro sensorial ( s ) en el
sistema nervioso, debajo de la corteza; desde allí, se ha transmitido a un
centro motor ( m ) en la misma región, y a través de una fibra
motora hasta los músculos correspondientes ( M ), que deben
ejecutar la acción requerida. Una vez completado el acto, los nervios
sensoriales se conectan con los músculos empleados.58 Informar que el trabajo está
realizado, completando así el circuito. Este evento puede tomarse como ejemplo
de literalmente miles de actos que realizamos diariamente sin la intervención
de la consciencia y, por lo tanto, sin involucrar a los hemisferios.
Fig. 16. —Diagrama que
ilustra los caminos de asociación.
Sin embargo, si en
lugar de evitar el charco inconscientemente, lo hago considerando el peligro de
los pies mojados, la incomodidad de los zapatos sucios y el aspecto ridículo
que causaré, entonces la corriente no puede atravesar el cortocircuito, sino que
debe ascender hasta la corteza. Aquí despierta la consciencia para que note la
obstrucción y evoca las imágenes que ayudan a dirigir los movimientos
necesarios. Esta simple ilustración puede ser muy compleja, sustituyéndola por
uno de los problemas más complejos que continuamente se nos presentan para
solución, o las líneas de pensamiento asociadas que constantemente ocupan
nuestras mentes. Pero la verdad de la ilustración59Aún se mantiene. Ya sea en el acto
simple o complejo, siempre hay un avance de la corriente nerviosa a través de
los centros sensoriales y del pensamiento, y de ahí a través de los centros
motores hacia los órganos que intervienen en la respuesta motora.
Los factores que
intervienen en una acción simple. —Así, se verá que en el acto
más simple que se pueda considerar existen los siguientes factores: (1) El
estímulo que actúa sobre el órgano diana; (2) La corriente entrante a través de
un nervio aferente; (3) Las células sensoriales o interpretadoras; (4) Las
fibras que conectan el centro sensorial con un centro motor; (5) Las células
motoras; (6) El nervio eferente que lleva la dirección del movimiento hacia el
músculo; (7) La respuesta motora; y, finalmente, (8) El informe de que el acto
se ha realizado. Con esto en mente, resulta desconcertante pensar en la
maravillosa complejidad del trabajo que se realiza en nuestro sistema nervioso
a cada instante de nuestra vida, incluso sin considerar los procesos de
pensamiento superiores. Cómo, con todo esto añadido, la complejidad resultante
se transforma en una hermosa armonía es, sin duda, incomprensible.
3. EDUCACIÓN Y ENTRENAMIENTO DEL
SISTEMA NERVIOSO
Afortunadamente,
muchas de las mejores oportunidades para el entrenamiento sensorial y motor no
dependen de escuelas ni cursos de estudio. El mundo está lleno de estímulos
para nuestros sentidos y nuestra naturaleza social; y nuestra vida cotidiana se
compone de las respuestas que damos a estos estímulos: los movimientos, actos y
acciones mediante los cuales nos integramos en nuestro entorno. Sin duda, el
progreso más rápido y vital que logramos en nuestro desarrollo se logra en los
años previos a nuestra60Han alcanzado la
edad de ir a la escuela. Sin embargo, es tarea de la educación asegurar que no
nos falte ninguna oportunidad esencial, que no se hayan omitido en nuestro
desarrollo las líneas de estímulo necesarias ni el entrenamiento motor.
Educación para
Brindar Oportunidades de Estímulo y Respuesta. —El gran
problema de la educación, desde el punto de vista físico, parece ser, entonces,
proporcionarnos a nosotros mismos y a quienes buscamos educar un entorno lo más
rico posible en estímulos sensoriales y sociales; uno cuyas impresiones estén llenas
de sugerencias para la respuesta en la actividad motora y los procesos de
pensamiento superiores; y luego brindar oportunidades para el pensamiento y la
expresión en actos y acciones en el mayor número posible de líneas. A esto se
suma una memoria sensorial y motora frecuente y clara, una reexperimentación de
las imágenes, sonidos, olores y actividades motoras que una vez experimentamos.
También debe existir la oportunidad para la formación de planes e ideales
valiosos. De esta manera, los centros cerebrales involucrados en la sensación,
pensamiento o movimiento original se ejercitan nuevamente y su desarrollo
continúa. Mediante la memoria y la imaginación, no solo podemos multiplicar
considerablemente los efectos de los estímulos sensoriales y motores inmediatos
que recibimos, sino también mejorar nuestra capacidad de pensamiento al obtener
un fondo del cual la mente puede extraer información.
Orden de desarrollo
del sistema nervioso. —La naturaleza ha establecido el orden en que deben desarrollarse
las facultades del sistema nervioso. Y debemos seguir este orden para obtener
los mejores resultados. En términos técnicos, el orden va de
fundamental a accesorio . Es decir, los centros nerviosos que
controlan los movimientos más amplios y generales del cuerpo maduran primero.61Y las que rigen los ajustes motores
más finos se desarrollan posteriormente. Por ejemplo, los músculos corporales
más grandes del niño, encargados de sentarse, se controlan antes que los de
caminar. Los músculos de los brazos se controlan antes que los de los dedos, y
los de la cabeza y el cuello antes que los de los ojos. Así también, las
facultades mentales más generales y menos especializadas maduran antes que las
más especializadas. La percepción y la observación preceden a las facultades de
juicio crítico y asociación. La memoria y la imaginación maduran antes que el
razonamiento y la capacidad lógica.
Todo esto significa
que nuestro sistema educativo debe planificarse para seguir el orden natural.
No se debería exigir a los niños de primaria que escriban con lápices o
bolígrafos finos que exijan ajustes delicados de los dedos, ya que los centros
cerebrales para estas coordinaciones más sutiles aún no están desarrollados. No
se debería obligar a los niños pequeños a realizar tareas que requieran un
control visual difícil, como coser cartón perforado, leer letra pequeña y
similares, ya que sus ojos aún no están preparados para tales tareas. No se
debería exigir a los alumnos la resolución de problemas analíticos más
complejos de aritmética y relaciones gramaticales en una etapa en la que las
áreas de asociación del cerebro aún no están preparadas para este tipo de
pensamiento. Estos métodos violan la ley natural, y el niño sin duda sufrirá
las consecuencias.
4. IMPORTANCIA DE LA SALUD Y EL VIGOR
DEL SISTEMA NERVIOSO
Paralelamente a las
oportunidades de estímulos y respuestas adecuados, el sistema nervioso debe
poseer buena tonicidad o vigor. Esto depende en gran medida de
la salud general.62y nutrición, sin
fatiga excesiva. Ni un entorno favorable ni un entrenamiento excelente pueden
resultar en un cerebro eficiente si la energía nerviosa se ha agotado por mala
salud, falta de nutrición adecuada o agotamiento.
La influencia de la
fatiga. —Los histólogos han descubierto que los núcleos de las células
nerviosas se reducen hasta en un cincuenta por ciento debido a la fatiga
extrema. Una fatiga moderada seguida de una recuperación adecuada no es
perjudicial, sino incluso necesaria para alcanzar el máximo desarrollo; sin
embargo, la fatiga sin una nutrición y un descanso adecuados es fatal para
todas las funciones mentales, e incluso para el propio sistema nervioso,
dejándolo permanentemente en un estado de tono bajo e incapaz de reaccionar
ante un esfuerzo intenso. Para una recuperación rápida y completa, las células
deben contar no solo con la mejor nutrición, sino también con la oportunidad de
descansar.
La fatiga extrema y
prolongada perjudica el desarrollo y el bienestar de cualquier sistema
nervioso, especialmente el de los niños. El cansancio excesivo no solo
obstaculiza el crecimiento, sino que también provoca la formación de
ciertas toxinas o venenos en el organismo, especialmente
perjudiciales para el tejido nervioso. Estas toxinas de la fatiga son las
responsables de muchos de los trastornos nerviosos y mentales que acompañan a
las crisis nerviosas por exceso de trabajo. En general, los efectos negativos
del sobreesfuerzo mental son más temibles que los del sobreesfuerzo físico.
Los efectos de la
preocupación. —Quizás no haya mayor enemigo para el crecimiento y la eficiencia
cerebral que el estado nervioso y de agotamiento que resulta de la falta de
sueño o de la preocupación. Experimentos en laboratorios psicológicos han
demostrado que las células nerviosas se marchitan y pierden su vitalidad con la
falta de sueño. Que esto continúe.63Si se prolonga durante un tiempo
considerable, la pérdida es irreparable, ya que las células nunca pueden
recuperarse. Esto es especialmente cierto en el caso de niños y jóvenes. Muchos
escolares, e incluso muchos universitarios, progresan lentamente en sus
estudios no por lentitud mental o ineficiencia, ni siquiera principalmente
porque pierden tiempo que deberían dedicar a sus clases, sino porque incapacitan
sus cerebros para un buen rendimiento debido a las largas horas de trabajo y la
consiguiente falta de sueño. Si a esto le sumamos la preocupación, que a menudo
la acompaña el fracaso en las clases, un sistema nervioso naturalmente sano y
bien organizado seguramente fallará. La preocupación, sea cual sea su causa,
debe evitarse como se evita el veneno, si queremos alcanzar el máximo grado de
eficiencia. La preocupación no solo incapacita temporalmente la mente para su
mejor rendimiento, sino que sus efectos negativos son permanentes, ya que la
mente queda con un sistema nervioso poco desarrollado o deteriorado a través
del cual trabajar, incluso después de que la causa de la preocupación haya
desaparecido y la preocupación misma haya cesado.
No solo cada
individuo debe procurar controlar las causas de preocupación en su propia vida,
sino que el hogar y la escuela deben imponer a la infancia la menor cantidad
posible de motivos de preocupación. La preocupación infantil por el miedo a la
oscuridad, a la enfermedad y a la muerte, por el castigo posible pero
retrasado, por los mil y un problemas reales o imaginarios de la infancia, debe
eliminarse en la medida de lo posible. Los exámenes escolares que se aprovechan
de la paz mental, las amenazas de fracaso en la promoción, las quejas y el
sarcasmo, y cualquier otra cosa que pueda causar dolor o preocupación continua
a las mentes sensibles, deben excluirse de nuestros métodos y prácticas
escolares. El precio que obligamos al niño a pagar por los resultados a través
de sus...64El uso es demasiado
grande para tolerarlos. Debemos buscar una mejor solución.
Los factores de una
buena nutrición. —Para una nutrición óptima, es necesario, ante todo, una
alimentación abundante y saludable. Tanto la ciencia como la experiencia han
refutado la suposición de que los estudiantes deben ser alimentados con
escasez. O'Shea afirma que muchos trabajadores intelectuales están muy lejos de
alcanzar su máximo rendimiento debido a la inanición de sus cerebros debido a
una dieta deficiente. Y no solo la comida debe ser de la calidad adecuada, sino
que el cuerpo debe gozar de buena salud. De poco sirve comer alimentos de
calidad a menos que se digieran y asimilen correctamente. Y de poco sirve si
todo lo demás es correcto y no se produce la oxidación adecuada en el cerebro
para eliminar las células dañadas y dar paso a las nuevas. Esto nos advierte
que el aire puro y una circulación sanguínea vigorosa son indispensables para
el óptimo funcionamiento de nuestro cerebro. Sin duda, muchos estudiantes que
encuentran el trabajo demasiado duro podrían localizar el problema en su estómago,
sus pulmones o la comida que ingieren, más que en su mente.
5. PROBLEMAS PARA LA INTROSPECCIÓN Y
LA OBSERVACIÓN
1. Calcule el
progreso mental del niño durante los primeros cinco años y compárelo con el de
los segundos cinco años de su vida. Para ello, haga una lista, en la medida de
lo posible, de las adquisiciones de cada período. ¿Qué concluye sobre la
importancia del juego y la libertad en la educación temprana? ¿Por qué no
continuar con este método en lugar de enviar al niño a la escuela?
2. ¿Cuál tiene
mayores posibilidades de desarrollo sensorial, el niño de ciudad o el niño de
campo? ¿Para el desarrollo social? ¿Para el desarrollo motor a través del
juego? Los especialistas afirman que65Los niños del campo no son tan buenos
jugadores como los de la ciudad. ¿Por qué?
3. Observe
atentamente a un grupo de niños para detectar indicios de falta de
entrenamiento sensorial (interés en los objetos sensoriales, habilidad para la
observación, etc.). Para detectar falta de entrenamiento motor (dificultad en
el control motor, torpeza, falta de destreza para el juego, etc.). ¿Considera
que la capacidad mental general parece estar correlacionada con la capacidad
sensorial y motora?
4. ¿Qué
entrenamiento sensorial se puede obtener de (1) geografía, (2) agricultura, (3)
aritmética, (4) dibujo? ¿Qué líneas de entrenamiento motor debería ofrecer la
escuela, (1) en general, (2) para la mano, (3) en la gracia y el aplomo del
porte o el porte, (4) en cualquier otra línea? Realice pruebas de observación
de estos puntos en una o más aulas e informe los resultados.
5. Describe cómo
crees que debe ser el tipo de vida mental de Helen Keller. (Lee "El mundo
en el que vivo", de Helen Keller).
6. Estudiar grupos
de niños para detectar signos de deficiencia en la capacidad cerebral por falta
de nutrición, fatiga, preocupación y falta de sueño.
66CAPÍTULO V
HÁBITO
El hábito es
nuestro "mejor amigo o peor enemigo". Somos "haces ambulantes de
hábitos". El hábito es el "volante de la sociedad", manteniendo
a los hombres pacientes y dóciles en la dura o desagradable situación que
algunos deben cumplir. El hábito es un "cable que no podemos romper".
Así dicen los sabios. Déjenme conocer sus hábitos de vida y habrán revelado sus
normas morales y conducta. Déjenme descubrir sus hábitos intelectuales y
comprenderé su tipo de mente y métodos de pensamiento. En resumen, nuestras
vidas son en gran medida una rutina diaria de actividades dictadas por nuestros
hábitos en este o aquel ámbito. La mayoría de nuestros movimientos y actos son
habituales; pensamos como hemos adquirido el hábito de pensar; decidimos como
tenemos el hábito de decidir; dormimos, comemos o hablamos como hemos adquirido
el hábito de hacer estas cosas; incluso podemos rezar nuestras oraciones o
realizar otros ejercicios religiosos como si fueran hábitos. Pero si bien el
hábito es el peor tirano, sus beneficios superan con creces a los malos,
incluso en la vida más infructuosa o depravada.
1. LA NATURALEZA DEL HÁBITO
Mucha gente, al
hablar o pensar en el hábito, le da al término un significado muy limitado.
Solo piensan en ciertas tendencias morales o personales que suelen denominarse
"hábitos". Pero para comprender el hábito de forma completa y
exhaustiva, debemos:67Como se sugiere en
el párrafo anterior, amplíe nuestro concepto para incluir todas las posibles
actividades físicas y mentales. El hábito puede definirse como la
tendencia del sistema nervioso a repetir cualquier acto realizado una o varias
veces .
La base física del
hábito. — El hábito debe explicarse desde el punto de vista de su base
física. Los hábitos se forman porque los tejidos de nuestro cerebro son capaces
de modificarse con el uso y de conservar los efectos de esta modificación, de
modo que el mismo acto se realiza con mayor facilidad cada vez. Esto hace que
el acto anterior se repita en lugar de elegir uno nuevo, y, por lo tanto, el
acto anterior se perpetúa.
Incluso la materia
muerta e inerte obedece a este respecto a los mismos principios que la materia
viva. Dice M. Leon Dumont: «Todos sabemos cómo una prenda, tras cierto tiempo
de uso, se adapta mejor a la forma del cuerpo que cuando era nueva; se ha producido
un cambio en el tejido, y este cambio constituye un nuevo hábito de cohesión;
una cerradura funciona mejor después de un tiempo de uso; al principio se
requería más fuerza para superar ciertas asperezas en el mecanismo. Superar
esta resistencia es un fenómeno de habituación. Cuesta menos trabajo doblar un
papel cuando ya está doblado. Este ahorro de esfuerzo se debe a la naturaleza
esencial del hábito, que hace que, para reproducir el efecto, se requiera una
menor cantidad de la causa externa. Los sonidos de un violín mejoran con el uso
en manos de un artista hábil, porque las fibras de la madera finalmente
contraen hábitos de vibración ajustados a relaciones armónicas. Esto es lo que
otorga un valor inestimable a los instrumentos que han pertenecido a grandes
maestros. El agua, al fluir, excava un canal que se ensancha y profundiza; y,68Tras cesar su flujo, reanuda al fluir
de nuevo el camino trazado previamente. De igual manera, las impresiones de los
objetos externos se forjan en el sistema nervioso caminos cada vez más
apropiados, y estos fenómenos vitales reaparecen bajo excitaciones externas
similares, tras una interrupción temporal.[2]
Todo tejido vivo
plástico. —Lo que es cierto de la materia inanimada es doblemente cierto del
tejido vivo. Los tejidos del cuerpo humano pueden moldearse en casi cualquier
forma que se elija si se toman a tiempo. Un niño puede ser puesto de pie a una
edad demasiado temprana, y los huesos de sus piernas adquieren el hábito de
permanecer doblados. El indio Flathead ata una tabla al cráneo de su hijo, y su
cabeza adquiere el hábito de permanecer plana en la parte superior. Las
posturas corporales incorrectas producen curvatura de la columna vertebral, y
los modos perniciosos de vestir deforman los huesos del pecho. Los músculos
pueden entrenarse en el hábito de mantener los hombros rectos o dejarlos caer;
los de la espalda, para mantener el cuerpo bien erguido sobre las caderas, o
para dejarlo caer; los de la locomoción, para darnos un paso ligero y elástico,
o para permitir un porte arrastrado; los del habla, para darnos una
articulación clara y precisa, o una descuidada y vacilante; y las del rostro,
para darnos un aspecto alegre o una expresión sombría y triste.
El hábito, una
modificación del tejido cerebral. —Pero el tejido nervioso es el
más sensible y fácilmente moldeable de todos los tejidos corporales. De hecho,
es probable que el verdadero hábito de nuestra forma de
caminar, gesto o habla característicos resida en el cerebro, y no en los
músculos que este controla. Tan delicada es la organización de la estructura
cerebral y tan inestables sus moléculas, que incluso el perfume de una flor, que
asalta la nariz de un niño, la canción...69El impacto de un pájaro en su oreja,
o el sueño fugaz que apenas dura un segundo en su sueño, han modificado tanto
su cerebro que nunca volverá a ser como si no lo hubiera experimentado. Cada
corriente sensorial que llega del mundo exterior; cada corriente motora que
sale para controlar un músculo; cada pensamiento que tenemos, ha modificado
tanto la estructura nerviosa a través de la cual actúa, que persiste la
tendencia a repetir un acto similar. Nuestro cerebro y sistema nervioso se
moldean diariamente en hábitos fijos de acción según nuestros pensamientos y
acciones, y así se convierten en el registro automático de todo lo que hacemos.
El antiguo cuento
de hadas chino incide en una verdad fundamental y vital. Estos seres
celestiales les dicen a sus hijos que cada niño está acompañado día y noche, en
cada momento de su vida, por un hada invisible, provista de un lápiz y una
tablilla. Es deber de esta hada registrar cada acto del niño, tanto bueno como
malo, en un registro indeleble que un día se alzará como testigo en su contra.
Lo mismo ocurre con nuestro cerebro. El acto incorrecto puede haberse realizado
en secreto, ningún ser vivo puede saber jamás que lo realizamos, y una
Providencia misericordiosa puede perdonarlo; pero el inexorable observador de
nuestros actos estuvo siempre a nuestro lado escribiendo el registro, y la
historia de ese acto queda inscrita para siempre en los tejidos de nuestro
cerebro. Puede arrepentirse amargamente con cilicio y ceniza y suspenderse,
pero sus efectos nunca podrán borrarse por completo. Seguirán siendo un
obstáculo para nosotros hasta el día de nuestro fin, y en algún momento
crítico, en una gran emergencia, correremos el peligro de ser derrotados por
ese acto pasado y olvidado hace mucho tiempo.
Debemos formar
hábitos. —Debemos , entonces, formar hábitos. No está en absoluto en
nuestro poder decir si formaremos hábitos o no; porque, una vez iniciados,
continúan formándose .70Se desarrollan día y noche, de forma
constante e implacable. El hábito es, por lo tanto, uno de los factores más
importantes a considerar en nuestras vidas, y la pregunta no es si formaremos
hábitos, sino qué hábitos formaremos. Y la determinación de
esta cuestión está en gran medida en nuestras manos, pues los hábitos no surgen
por sí solos ni nos llegan ya hechos. Los creamos día a día mediante nuestros
actos, y en la medida en que controlamos nuestros actos, podemos determinar
nuestros hábitos.
2. EL LUGAR DEL HÁBITO EN LA ECONOMÍA
DE NUESTRAS VIDAS
El hábito es uno de
los métodos naturales para economizar tiempo y esfuerzo, a la vez que se
asegura mayor habilidad y eficiencia. Esto se aprecia fácilmente al recordar
que el hábito tiende a la acción automática ; es decir, a la
acción gobernada por los centros nerviosos inferiores y que se autogestiona,
por así decirlo, sin la interferencia de la conciencia. Todos han observado
cuánto más fácil y hábil resulta la ejecución de un acto, ya sea tocar el piano,
pintar un cuadro o clavar un clavo, cuando los movimientos implicados dejan de
estar dirigidos conscientemente y se vuelven automáticos.
El hábito aumenta
la habilidad y la eficiencia. —Prácticamente todo aumento de
habilidad, ya sea física o mental, depende de nuestra capacidad para formar
hábitos. El hábito se aferra a la habilidad ya adquirida, mientras que la
práctica o la inteligencia nos preparan para el siguiente paso. Si no
pudiéramos formar hábitos, mejoraríamos muy poco en nuestra forma de hacer las
cosas, sin importar cuántas veces las repitiéramos. Ahora estaríamos obligados
a pasar por lo mismo.71El torpe proceso de
vestirnos, como cuando aprendimos de niños. Escribiríamos con la misma torpeza
en la secundaria que en la primaria, comeríamos de adultos tan desordenada y
desacertada como cuando éramos bebés, y perderíamos de mil maneras la habilidad
motora que ahora nos parece tan fácil y natural. Todas las ocupaciones que
requieren alta destreza manual, y aquellas que exigen gran destreza manual,
dependen igualmente de nuestra capacidad para crear hábitos para los
movimientos precisos y automáticos necesarios.
Lo mismo ocurre con
la habilidad mental. Gran parte de los fundamentos de nuestra educación deben
automatizarse, convertirse en hábito. Nos proponemos aprender los símbolos del
habla. Oímos palabras y las vemos impresas; asociadas a estas palabras hay significados
o ideas. El hábito vincula la palabra con la idea, de modo que pensar en una es
evocar la otra; así se aprende el lenguaje. Debemos aprender los números, así
que practicamos las combinaciones, y con 4×6 o 3×8 asociamos 24. El hábito
afianza esta asociación en nuestra mente, ¡y he aquí!, pronto conocemos
nuestras tablas. Y así sucesivamente a lo largo de todo nuestro aprendizaje.
Aprendemos ciertos símbolos, hechos o procesos, y el hábito se arraiga y los
automatiza para que podamos usarlos con libertad, facilidad y destreza, dejando
nuestro pensamiento libre para asuntos que no pueden automatizarse. Uno de
nuestros mayores peligros es no automatizar lo suficiente, no dotarnos lo
suficiente del material fundamental necesario para la educación. Si no logramos
esto, en el mejor de los casos seremos unos torpes intelectualmente,
discapacitados porque no supimos hacer un uso adecuado del hábito en nuestro
desarrollo.
Porque, como hemos
visto en un capítulo anterior, hay un límite a nuestra energía mental y también
al número de objetos a los que podemos prestar atención. Solo cuando72La atención se ha liberado de las
muchas cosas que siempre se pueden pensar o hacer de la misma manera ,
de modo que la mente puede dedicarse a los problemas reales que requieren
juicio, imaginación o razonamiento. El escritor cuya ortografía y puntuación no
se cuidan solas difícilmente tendrá éxito al escribir. El matemático cuyas
combinaciones numéricas, procesos y fórmulas no son automáticas en su mente
nunca podrá aspirar a progresar en el pensamiento matemático. El orador que, al
hablar, tiene que pensar en sus gestos, su voz o su enunciación nunca
convencerá al público con su lógica o su elocuencia.
El hábito ahorra
esfuerzo y fatiga. —Hacemos con mayor facilidad y con menor fatiga aquello a lo que
estamos acostumbrados. Es el acto nuevo o la tarea extraña lo que nos cansa. El
caballo acostumbrado a la granja se cansa si se le pone en el camino, mientras
que el coche descapotable se cansa fácilmente cuando se le engancha al arado.
El calígrafo experimentado trabaja todo el día en su escritorio sin fatigarse
excesivamente, mientras que el hombre más acostumbrado al pico y la pala que al
bolígrafo, se agota con media hora escribiendo una carta. Quienes tienen una
ocupación sedentaria e inactiva no se cansan por estar mucho tiempo sentados,
mientras que a los niños u otras personas acostumbradas a la libertad y la
acción les puede resultar agotador simplemente permanecer quietos una o dos
horas.
No solo la
habilidad y la velocidad que exige la industria moderna serían imposibles sin
la ayuda del hábito, sino que sin su ayuda nadie podría soportar la fatiga y la
tensión. El nuevo trabajador colocado en una máquina de alta velocidad está a
punto de caer de cansancio al final de su primer día. Pero poco a poco aprende
a omitir los movimientos innecesarios, los movimientos necesarios se vuelven
más fáciles y automáticos por la costumbre, y encuentra el trabajo más fácil.
Podemos concluir, entonces, que no solo73Los movimientos dirigidos
conscientemente muestran menos habilidad que los mismos movimientos hechos
automáticos por el hábito, pero también requieren más esfuerzo y producen mayor
fatiga.
El hábito economiza
el esfuerzo moral. —Tener que decidir cada vez que surge la cuestión de si
asistiremos a esta conferencia, sermón o lección; si perseveraremos y
llevaremos a cabo este trabajo desagradable que hemos comenzado; si nos
tomaremos la molestia de ser corteses y amables con este o aquel pobre,
desagradable o sucio prójimo mortal; si tomaremos este camino porque parece
fácil, o aquel porque sabemos que es el que debemos tomar; si seremos
estrictamente justos y honestos cuando bien podríamos ser lo contrario; si
resistiremos la tentación que nos reta; si cumpliremos con este deber, por
difícil que sea, que se nos presenta; tener que decidir cada una de estas
cuestiones cada vez que se presenta es dedicar demasiado de nuestro pensamiento
y energía a cosas que deberían resolverse solas. Porque todas estas cosas
deberían volverse tan habituales pronto que puedan resolverse con el mínimo
gasto de energía cuando surjan.
El hábito de la
atención. —Es noble poder prestar atención por pura fuerza de voluntad
cuando el interés disminuye o surge algo más atractivo, pero es mucho mejor
haber adquirido el hábito de la atención para que adoptemos esa actitud de
forma natural cuando sea deseable. Para entender lo que quiero decir, basta con
observar una clase o una audiencia y observar las diferentes maneras en que las
personas finalmente se ponen a escuchar. Algunos con una actitud que dice:
«Aquí estoy, listo para escucharte si me interesas, si no, no». Otros con una
actitud que dice: «En realidad, no vine aquí esperando escuchar, y tendrás...»74Es una gran tarea si me interesas;
nunca escucho a menos que me vea obligado, y la responsabilidad recae sobre ti.
Otros dicen claramente: «De verdad quiero escuchar, pero me cuesta controlar
mis pensamientos, y si divagamos, no te culparé del todo; es mi forma de ser».
Y otros dicen: «Cuando se espera que escuche, siempre escucho, haya o no mucho
que escuchar. He adquirido ese hábito, así que no me quejo conmigo mismo.
Puedes confiar en que estaré atento, pues no puedo permitirme debilitar mi
hábito de atención, te vaya bien o mal». Todo orador abrazará a estos últimos
oyentes contra su corazón y los alimentará con los pensamientos más selectos de
su alma; son a ellos a quienes les habla y a quienes su discurso atraerá.
El hábito nos
permite afrontar lo desagradable. —Ser capaces de perseverar ante
las dificultades y las adversidades, y llevar adelante lo desagradable a pesar
de las protestas de nuestra naturaleza contra el sacrificio que requiere, es
digno de elogio; pero es aún más digno de elogio haber adquirido el hábito de
la perseverancia de tal manera que la tarea desagradable se cumpla sin
esfuerzo, protesta ni cuestionamiento. Horace Mann afirma que cualquier éxito
que logró fue posible gracias al temprano hábito que adquirió de nunca
detenerse a preguntarse si le gustaba hacer algo que debía
hacerse, sino de hacerlo todo igualmente bien y sin cuestionarlo, tanto lo
agradable como lo desagradable.
El joven que puede
librar una batalla moral y vencer los atractivos de alguna tentación atractiva
merece el mayor honor y elogio; pero mientras tenga que librar la misma batalla
una y otra vez, se encuentra en terreno moralmente peligroso. Porque la buena
moral debe finalmente convertirse en hábitos, tan arraigados en nosotros que la
correcta75La decisión se toma
en gran medida sin esfuerzo ni lucha. De lo contrario, la tensión es excesiva
y, ocasionalmente, la derrota llegará; y la derrota significa debilidad y,
finalmente, desastre, cuando el espíritu se cansa del conflicto constante. Y
así sucesivamente hasta cien líneas. Los buenos hábitos son más deseables que
las victorias individuales en casos especiales, por mucho que estas sean
deseables. Pues los buenos hábitos significan victorias en todos los aspectos.
El hábito, la base
de la personalidad. —El biólogo nos dice que es la constancia , y no
lo ocasional , del entorno lo que se imprime en un organismo.
Así también, es lo habitual en nuestras vidas lo que construye
nuestro carácter y personalidad. En realidad, somos lo que
solemos hacer y pensar.
Sin hábito, la
personalidad no existiría; pues nunca podríamos hacer algo dos veces igual, y
por lo tanto seríamos una nueva persona a cada instante. Los actos que nos dan
nuestra individualidad peculiar son nuestros actos habituales: las pequeñas
cosas que se realizan momento a momento sin cuidado ni atención, y que son la
expresión más auténtica y mejor de nuestro verdadero ser. Probablemente ninguno
de nosotros podría estar muy seguro de qué brazo se mete primero en la manga o
qué pie se mete primero en el zapato; y sin embargo, cada uno de nosotros, sin
duda, adquirió el hábito hace mucho tiempo de hacer estas cosas de cierta
manera. Quizás no seamos capaces de describir cómo sostenemos el cuchillo, el
tenedor y la cuchara, y sin embargo, cada uno tiene su propia forma
característica y habitual de manejarlos. Nos sentamos y nos levantamos de
alguna manera característica, y la postura de nuestra cabeza y la actitud de
nuestro cuerpo son resultado del hábito. Nos entra sueño y nos despertamos,
tenemos hambre y sed a ciertas horas, por la fuerza del hábito. Nos
acostumbramos a que nos guste cierta silla, rincón, esquina, camino o
escritorio, y luego los buscamos hasta el extremo.76De todos los demás. Habitualmente
usamos un tono de voz y un tipo de enunciación particulares al hablar, y esto
se convierte en una de nuestras marcas distintivas; o bien, en la juventud, nos
acostumbramos a usar barbarismos o solecismos lingüísticos, que se nos quedan
grabados y se convierten en parte inseparable de nosotros más adelante en la
vida.
En el aspecto
mental, el caso no es diferente. Nuestro pensamiento es tan característico como
nuestros actos físicos. Podemos desarrollar el hábito de pensar las cosas
lógicamente o de sacar conclusiones precipitadas; de pensar crítica e
independientemente, o de aceptar las cosas sin cuestionarlas, basándonos en la
autoridad de otros. Podemos desarrollar el hábito de leer con atención libros
buenos y sensatos, o de pasar por alto los sentimentales y vulgares; de elegir
compañeros que nos ennoblezcan, o lo contrario; de ser buenos conversadores y
participar en un grupo social, o de ser un lastre en la conversación y
necesitar que nos "entretengan". Podemos desarrollar el hábito de
observar las cosas que nos rodean y disfrutar de la belleza de nuestro entorno,
o de no observar ni disfrutar. Podemos desarrollar el hábito de obedecer la voz
de la conciencia o de ceder débilmente a la tentación sin luchar; de adoptar
una actitud reverente de oración en nuestras devociones, o de simplemente decir
nuestras oraciones.
El hábito salva la
preocupación y la rebelión. —El hábito ha sido llamado la "rueda de
equilibrio" de la sociedad. Esto se debe a que los hombres se acostumbran
fácilmente a lo duro, lo desagradable o lo inevitable, y dejan de luchar contra
ello. Mucho que al principio parece insoportable, con el tiempo causa menos
repugnancia. Un dolor que parece demasiado doloroso para ser soportado, con el
tiempo pierde parte de su intensidad. La opresión o la injusticia que despierta
el resentimiento y el odio más feroces pueden finalmente ser aceptadas.77Con resignación. El hábito nos ayuda
a aprender que «lo que no se puede curar, hay que soportarlo».
3. LA TIRANÍA DEL HÁBITO
Incluso los buenos
hábitos necesitan ser modificados. —Pero incluso en los buenos
hábitos hay peligro. El hábito es lo opuesto a la atención. El hábito libera la
atención de tensión innecesaria. Todo acto habitual fue en algún momento, ya
sea en la historia de la raza o del individuo, un acto voluntario; es decir, se
realizaba bajo atención activa. A medida que el hábito crecía, la atención se
volvía gradualmente innecesaria, hasta que finalmente desapareció por completo.
Y aquí radica el peligro. Un hábito, una vez formado, no tiene forma de
modificarse a menos que se le llame la atención de alguna manera, pues un
hábito abandonado a sí mismo se arraiga cada vez más. La rutina se profundiza.
En muy pocas de nuestras acciones, si es que en ninguna, podemos permitirnos
que esto suceda. Nuestros hábitos necesitan ser progresivos, necesitan crecer,
ser modificados, ser mejorados. De lo contrario, se convertirán en una cáscara
incrustada, fija e inflexible, que limitará nuestro crecimiento.
Es necesario,
entonces, mantener nuestros actos habituales bajo cierta vigilancia, revisarlos
periódicamente para inspeccionarlos y descubrir posibles modificaciones que los
hagan más útiles. Necesitamos ser inventivos, encontrar constantemente mejores
maneras de hacer las cosas. El hábito nos permite estar de pie, caminar y
sentarnos; pero ¿cuántos de nosotros no podríamos mejorar su porte y aplomo si
lo deseara? Nuestro habla se ha vuelto en gran medida automática, pero sin duda
todos podríamos corregir los fallos de pronunciación, pronunciación o acento al
hablar. Así también podríamos mejorar nuestra78hábitos de estudio y de pensamiento,
nuestros métodos de memorización o nuestra manera de atender.
La tendencia a las
"rutinas". —Pero esto requerirá algo de heroísmo. Pues seguir el camino
trillado de la costumbre es fácil y placentero, mientras que romper con la
rutina del hábito y comenzar una nueva línea de acción es difícil y
perturbador. La mayoría de la gente prefiere seguir haciendo las cosas como
siempre las ha hecho, seguir leyendo, pensando y creyendo como lo ha hecho
durante mucho tiempo, no tanto porque crea que su forma es la mejor, sino
porque es más fácil que cambiar. De ahí que la gran mayoría nos acomodemos en
la mediocridad y nos volvamos "viejos cascarrabias". Aprendemos a
hacer las cosas medianamente bien, dejamos de pensar en mejorarlas y, por lo
tanto, caemos en la rutina. Solo unos pocos siguen adelante. Se valen del hábito
como los demás, pero también siguen prestando atención a los momentos críticos
de la acción, y así hacen del hábito un aliado en lugar de
aceptarlo como un tirano .
4. LA FORMACIÓN DE HÁBITOS, PARTE DE
LA EDUCACIÓN
De la importancia
del hábito en nuestras vidas se desprende que una parte importante de la
educación debe dedicarse al desarrollo de hábitos útiles. Dice James: «Si los
jóvenes pudieran darse cuenta de lo pronto que se convertirán en simples
manojos de hábitos andantes, prestarían más atención a su conducta mientras aún
están en estado plástico. Estamos tejiendo nuestro propio destino, bueno o
malo, y nunca lo desharemos. Cada pequeño gesto de virtud o de vicio deja su
pequeña cicatriz». Cualquier joven que esté formando un gran número de hábitos
útiles está recibiendo una educación considerable, por muy limitado que sea su
conocimiento de los libros; por otro lado, nadie que esté formando un gran...79Una de las peores costumbres es estar
bien educado, por muy brillantes que sean sus conocimientos.
La juventud, la
época de la formación de hábitos. —La infancia y la juventud son
la época ideal para la formación de hábitos. En ellas, el cerebro es flexible y
se moldea fácilmente, y retiene sus impresiones de forma más indeleble; más
tarde, es difícil de modificar, y las impresiones que deja son menos
permanentes. Es difícil enseñarle trucos nuevos a un perro viejo; ni los
recordaría si se los enseñaras, ni sería capaz de ejecutarlos bien aunque los
recordara. El niño pequeño, en sus primeras semanas de vida, adquirirá hábitos
de sueño y alimentación. En pocos días, puede adquirir el hábito de dormir a
oscuras o de necesitar luz; de dormir tumbado y tranquilo o de insistir en que
lo mezan; de tener hambre según el reloj o de querer comer a todas horas cuando
no tiene nada más que hacer, etc. Está totalmente fuera del poder de la madre o
de la nodriza determinar si el niño formará hábitos, pero sí está en su poder
decir qué hábitos se formarán, ya que controlan sus actos.
A medida que el
niño crece, aumenta la gama de sus hábitos; y al llegar a la adolescencia, se
forman la mayor parte de sus hábitos personales. Es muy dudoso que un niño que
no haya desarrollado hábitos de puntualidad antes de los quince años sea
completamente confiable en asuntos que requieran precisión en este aspecto. La
niña que no haya desarrollado, antes de esta edad, hábitos de pulcritud y orden
difícilmente será una ama de casa ordenada más adelante en su vida. Quienes en
su juventud no tienen la oportunidad de acostumbrarse a las costumbres sociales
pueden estudiar libros de etiqueta y contratar instructores privados en el arte
de la cortesía todo lo que quieran más adelante en la vida, pero nunca dejarán
de...80Ser torpe e
incómodo. Nadie está en mayor desventaja que quienes, repentinamente
enriquecidos, intentan, en la madurez, rodearse de objetos de arte y lujo,
aunque sus hábitos se formaron en la esterilidad y la necesidad durante sus
primeros años.
El Hábito del
Logro. —¡Qué joven no sueña con ser grande, noble o un erudito célebre!
¡Y qué pocos son los que finalmente alcanzan sus ideales! ¿Dónde reside la
causa del fracaso? Seguramente no en la falta de ideales elevados. Multitudes
de jóvenes tienen "¡Excelsior!" como lema, y sin embargo nunca
emprenden el ascenso, y mucho menos se esfuerzan por llegar a la cima. Han
dedicado horas a soñar con la gloria más allá, y nunca han comenzado a
escalar . La dificultad radica en no darse cuenta de que la única
manera de llegar a ser lo que deseamos o soñamos es formar el hábito de
serlo . Formar el hábito del logro, del esfuerzo, del autosacrificio,
si es necesario. Formar el hábito de las acciones junto con los sueños; formar
el hábito de hacer .
¿Quién de nosotros
no tiene, en este momento, acechando su conveniencia en un futuro lejano, una
serie de cosas que pretende hacer en cuanto termine este trimestre escolar, o
este trabajo, o cuando no esté tan ocupado como ahora? ¡Y qué pocas veces se pone
a hacer estas cosas! Darwin cuenta que en su juventud amaba la poesía, el arte
y la música, pero estaba tan ocupado con su trabajo científico que apenas podía
dedicarle tiempo a estos gustos. Así que se prometió dedicar su tiempo al
trabajo científico y dejar huella en él. Entonces tendría tiempo para las cosas
que amaba y cultivaría su gusto por las bellas artes. Dejó huella en el campo
de la ciencia, y luego se dedicó de nuevo a la poesía, la música y el arte.
Pero, ¡ay!, para él todo era huesos secos y muertos, sin vida ni interés.81Había pasado la época en que podía
desarrollar el gusto por ellos. Había forjado sus hábitos en otra dirección, y
ahora era demasiado tarde para formar nuevos. Su propia conclusión es que, si
pudiera revivir su vida, cada semana escucharía algún concierto de música y
visitaría alguna galería de arte, y cada día leería poesía, manteniendo así
vivo y activo su amor por ellos.
Por lo tanto, cada
escuela y cada hogar deberían ser una especie de fábrica de hábitos, un lugar
donde los niños desarrollen hábitos de pulcritud, puntualidad, obediencia,
cortesía, confiabilidad y las demás gracias del carácter.
5. REGLAS PARA LA FORMACIÓN DE
HÁBITOS
Las Tres Máximas de
James para la Formación de Hábitos. —Sobre la formación de nuevos
hábitos y el abandono de los antiguos, no conozco mejor afirmación que la de
James, basada en el capítulo de Bain sobre "Hábitos Morales". Cito
esta afirmación extensamente: "Al adquirir un nuevo hábito o abandonar uno
antiguo, debemos procurar lanzarnos con la iniciativa más firme y
decidida posible . Acumula todas las circunstancias posibles que
refuercen las motivaciones correctas; ponte asiduamente en situaciones que
fomenten el nuevo camino; asume compromisos incompatibles con los antiguos; haz
un compromiso público, si el caso lo permite; en resumen, desarrolla tu
resolución con todas las ayudas que tengas a tu alcance. Esto le dará a tu
nuevo comienzo tal impulso que la tentación de desmoronarse no ocurrirá tan
pronto como podría ocurrir de otro modo; y cada día que se pospone un desmoronamiento
aumenta las probabilidades de que no ocurra.
"La segunda
máxima es: Nunca permitas que se haga una excepción a tu ley.82Esto ocurre hasta que el nuevo hábito
esté firmemente arraigado en tu vida. Cada desliz es como dejar caer
un ovillo de hilo que se está enrollando con cuidado; un solo desliz deshace
más de lo que muchas vueltas pueden enrollar. La continuidad del
entrenamiento es el mejor medio para que el sistema nervioso funcione
correctamente... La necesidad de asegurar el éxito nos fortalece para el
futuro.
Se puede añadir una
tercera máxima a las anteriores: Aprovecha la primera oportunidad
posible para actuar conforme a cada resolución que tomes y a cada impulso
emocional que experimentes en dirección a los hábitos que aspiras a adquirir. No
es en el momento de su formación, sino en el de su producción de
efectos motores , que las resoluciones y las aspiraciones comunican la
nueva configuración al cerebro.[3]
La Preponderancia
de los Buenos Hábitos Sobre los Malos. —Y, por último, que nadie se
inquiete ni se asuste porque en poco tiempo se convierta en un "haz
andante de hábitos". Pues en la medida en que sus buenas acciones
predominen sobre las malas, en esa misma medida sus buenos hábitos superarán a
los malos. Silenciosamente, momento a momento, la eficiencia surge de todas las
acciones dignas y bien realizadas. Cada heroico autosacrificio, cada batalla
librada y ganada, cada buena acción realizada, se le acredita irremediablemente
en su sistema nervioso y finalmente contribuirá a alcanzar el éxito de sus
ambiciones.
6. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA
INTROSPECCIÓN
1. Selecciona algún
acto que hayas comenzado a realizar recientemente y observa cómo se vuelve cada
vez más habitual. Observa atentamente durante una semana y observa si no
descubres...83Algunos hábitos que
desconocías. Haz un catálogo de tus malos hábitos; de los más importantes, de
los buenos.
2. Propónte formar
algunos hábitos nuevos que desees poseer; también a romper algunos hábitos
indeseables, observando cuidadosamente lo que sucede en ambos casos y cuánto
tiempo requiere.
3. Pruebe el
siguiente experimento y relacione los resultados con el control automático que
genera el hábito: Dibuje una estrella en una hoja de cartón. Colóquela sobre
una mesa frente a usted, con un espejo de mano dispuesto de modo que pueda ver
la estrella en el espejo. Ahora trace el contorno de la estrella con un lápiz,
mirando fijamente al espejo para guiar su mano. No levante el lápiz del papel
desde el principio hasta el final. Invite a otros a probar este experimento.
4. Estudie los
hábitos de atención de un grupo de alumnos, (1) de habla, (2) de estar de pie,
sentado y caminando, (3) de estudio. Informe sobre sus observaciones y sugiera
métodos para corregir los malos hábitos observados.
5. Haz una lista de
los “manerismos” que has observado y sugiere cómo se pueden curar.
6. Haz una lista de
diez a veinte hábitos que, en tu opinión, la escuela y su labor deberían
cultivar especialmente. ¿Cuáles de estos son los que conoces que cultivan con
menos éxito? ¿Dónde radica el problema?
84CAPÍTULO VI
SENSACIÓN
Podemos comprender
mejor los problemas de la sensación y la percepción si pensamos primero en la
existencia de dos grandes mundos: el mundo de la naturaleza física externa y el
mundo de la mente interna. Por un lado, está nuestro entorno material: lo que
vemos, oímos, tocamos, saboreamos y manipulamos; y por otro, nuestra
conciencia, el medio por el cual llegamos a conocer este mundo exterior y nos
adaptamos a él. Estos dos mundos parecen, en cierto sentido, pertenecerse y
requerirse mutuamente. Pues, ¿cuál sería el significado o la utilidad del mundo
físico sin una mente que lo conozca o utilice? ¿Y cuál sería la utilidad de una
mente sin nada que conocer o pensar?
1. CÓMO LLEGAMOS A CONOCER EL MUNDO
EXTERNO
Hay algo
maravilloso en nuestro conocimiento del mundo exterior, algo que jamás podremos
comprender plenamente. Hemos adquirido este conocimiento de forma tan gradual e
inconsciente que ahora nos parece trivial, y damos por sentado muchas cosas que
nos resultaría difícil explicar.
Conocimiento a
través de los sentidos. —Por ejemplo, decimos: «Claro que veo aquel
árbol verde: está a unas diez varas de distancia». Pero ¿por qué «claro»? ¿Por
qué deberían los objetos a distancia y sin conexión evidente...85 ¿Podríamos siquiera reconocer
la diferencia entre nosotros y ellos simplemente volviendo la vista hacia ellos
cuando hay luz? ¿Por qué no decir, mejor, como el hijo ciego del profesor
Puiseaux de París, quien, al preguntársele si le gustaría recuperar la vista,
respondió: «Si no fuera por curiosidad, preferiría tener brazos largos. Me
parece que mis manos me enseñarían mejor lo que ocurre en la luna que tus ojos
o telescopios».
Escuchamos y
decimos: «Sí, esa campana suena en el pueblo vecino», como si fuera la cosa más
sencilla del mundo. Pero ¿por qué un trozo de metal que choca con otro a dos o
tres kilómetros de distancia nos hace darnos cuenta de que hay una campana
allí, y mucho menos de que es una campana cuyo tono reconocemos? O pasamos los
dedos sobre un trozo de tela y decimos: «Eso es seda». Pero ¿por qué, con solo
poner la piel en contacto con un trozo de tela, deberíamos saber su calidad, y
mucho menos que es tela y que sus hilos fueron hilados originalmente por un
insecto? O tomamos un sorbo de líquido y decimos: «Esta leche está agria». Pero
¿por qué, al llevar el líquido a la boca y ponerlo en contacto con la mucosa,
deberíamos poder saber que es leche y que posee la cualidad que llamamos agria ?
O, una vez más, percibimos una ráfaga de aire por la ventana abierta en
primavera y decimos: «Hay un arbusto de lilas en flor en el césped». Sin
embargo, ¿por qué, al inhalar aire con partículas de lila, deberíamos saber que
hay algo afuera, y mucho menos que es una flor de una variedad particular que
llamamos lila? O, finalmente, acercamos una plancha caliente a la mejilla y
decimos: "¡Está demasiado caliente! Quemará la tela". Pero ¿por qué,
al sostener este objeto a un pie de la cara, sabemos que está ahí, y mucho
menos su temperatura?86
La unidad de la
experiencia sensorial. —Además, nuestros sentidos, a través de la
experiencia, adquieren el poder de fusionar o combinar su conocimiento, por así
decirlo, mediante el cual cada uno expresa su conocimiento en términos de los
demás. Así, echamos un vistazo por la ventana y decimos que el día parece frío,
aunque sabemos bien que no podemos ver el frío . O decimos que
el melón suena verde, o la campana suena agrietada, aunque no se oye un crujido ni el
verdor . O decimos que la caja se siente vacía, aunque no se puede
sentir el vacío . Hemos llegado a asociar el frío,
originalmente experimentado con días que se parecen al que ahora vemos, con
esta apariencia particular, y así decimos que vemos el frío; sonidos como el
que viene de la campana hemos llegado a asociarlos con campanas agrietadas, y
el que viene del melón con melones verdes, hasta que decimos sin vacilar que la
campana suena agrietada y el melón suena verde. Y así con los diversos
sentidos. Cada uno extrae del mundo su propio conocimiento, pero al final todos
son socios, y lo que es conocimiento de cada uno pertenece a todos los demás en
la medida en que el otro pueda usarlo.
Los procesos
sensoriales que deben explicarse. —La explicación de la
naturaleza última del conocimiento y cómo lo alcanzamos a través del contacto
con nuestro entorno material, la dejaremos a los filósofos. Ya han librado
suficientes batallas sobre esta cuestión, y aún tendrán otras antes de que el
asunto quede resuelto. El problema más fácil e importante para nosotros es
describir los procesos mediante los cuales la mente llega a
conocer su entorno y ver cómo utiliza este conocimiento al pensar. Esto es todo
lo que podremos hacer, pues a menudo es posible describir un proceso y
descubrir sus leyes incluso cuando no podemos explicar completamente su
naturaleza y origen. Sabemos87el proceso de digestión y asimilación, y las leyes
que los gobiernan, aunque no entendemos la naturaleza última y el origen
de la vida que los hace posibles.
Las cualidades de
los objetos existen en la mente. —Sin embargo, incluso en la
descripción relativamente simple que hemos propuesto, nos enfrentamos a muchos
enigmas, y uno de ellos aparece desde el principio. Se trata de que las
cualidades que solemos atribuir a los objetos existen realmente en nuestra
mente y no en los objetos en absoluto. Tomemos, por ejemplo, las cualidades
comunes de la luz y el color. El físico nos dice que lo que vemos como luz se
produce por una vibración increíblemente rápida de ondas de éter en la retina
del ojo. Todo el espacio está lleno de este éter; y cuando es luz —es decir,
cuando está presente algún objeto como el sol u otro cuerpo emisor de luz—, el
éter se pone en movimiento por las moléculas vibrantes del cuerpo que es la
fuente de luz; sus ondas inciden en la retina, se produce una corriente que
llega al cerebro, y vemos la luz. Esto significa, entonces, que el espacio, el
medio en el que vemos los objetos, no está lleno de luz (la sensación), sino de
ondas de éter muy rápidas, y que la luz que vemos realmente ocurre en nuestra
mente como respuesta mental al estímulo físico de las ondas de éter. Lo mismo
ocurre con el color. El color es producido por ondas de éter de diferentes
longitudes y grados de rapidez.
Así, las ondas de
éter a una velocidad de 450 mil millones por segundo nos dan la sensación de
rojo; a 472 mil millones por segundo, naranja; a 526 mil millones por segundo,
amarillo; a 589 mil millones por segundo, verde; a 640 mil millones por
segundo, azul; a 722 mil millones por segundo, índigo; y a 790 mil millones por
segundo, violeta. Lo que existe fuera de nosotros, entonces, son estas ondas de
éter de diferentes velocidades, y no los colores (como sensaciones).88En sí mismos. El hermoso amarillo y carmesí
de una puesta de sol, los colores abigarrados de un paisaje, el delicado rosa
en la mejilla de un niño, el rubor de una rosa, el verde brillante del lago:
estos no residen en los objetos mismos, sino en la conciencia de quien los ve.
Los objetos poseen la única cualidad de reflejar al ojo ondas de éter de la
frecuencia específica correspondiente al color que les atribuimos. Así, los
objetos "rojos", y ningún otro, reflejan ondas de éter a una
velocidad de 450 mil millones por segundo: los objetos "blancos"
reflejan todas las frecuencias; los objetos "negros" no reflejan
ninguna.
El caso no es
diferente con respecto al sonido. Cuando hablamos de un sonido proveniente de
una campana, lo que realmente queremos decir es que las vibraciones de la
campana han creado ondas en el aire entre ella y nuestro oído, que han
producido vibraciones correspondientes en el oído; que de este modo se produjo
una corriente nerviosa; y que se escuchó un sonido. Pero el sonido (es decir,
la sensación) es algo mental y existe solo en nuestra propia consciencia. Lo
que pasó entre el objeto sonoro y nosotros fueron ondas en el aire intermedio,
listas para ser traducidas a través de la maquinaria nerviosa y cerebral en los
hermosos tonos, melodías y armonías de la mente. Y lo mismo ocurre con todas
las demás sensaciones.
Los tres conjuntos
de factores. —Lo que existe fuera de nosotros es, por tanto, un estímulo ,
alguna forma de energía física, de un tipo adecuado para excitar la actividad
de un determinado órgano terminal del gusto, el tacto, el olfato, la vista o el
oído; lo que existe dentro de nosotros es la maquinaria nerviosa capaz
de convertir este estímulo en una corriente nerviosa que producirá una
actividad en la corteza del cerebro; lo que resulta es el objeto mental que
llamamos sensación del gusto, el olfato, el tacto, la vista o
el oído.89
2. LA NATURALEZA DE LA SENSACIÓN
La sensación nos
proporciona nuestro mundo de cualidades. —En la experiencia real, las
sensaciones nunca se conocen independientemente de los objetos a los que
pertenecen. Es decir, cuando vemos amarillo o rojo ,
siempre está en conexión con alguna superficie u objeto; cuando
saboreamos algo agrio , esta cualidad pertenece a alguna
sustancia, y así sucesivamente con todos los sentidos. Sin embargo, por
sensación nos referimos únicamente a las cualidades simples de los
objetos conocidos en la conciencia como resultado de los estímulos apropiados
aplicados a los órganos terminales . Más adelante veremos cómo,
mediante la percepción, estas cualidades se fusionan o combinan para formar
objetos, pero en este capítulo nos ocuparemos únicamente de las cualidades. Las
sensaciones son, entonces, el conocimiento más simple y elemental que podemos
obtener del mundo físico: el rojo, el azul, lo amargo, lo frío, lo fragante y
cualquier otra cualidad que pueda pertenecer al mundo externo. Por el momento,
no nos ocuparemos de los objetos o fuentes de donde pueden provenir las
cualidades.
Citando a James
sobre el significado de la sensación: «Todo lo que podemos decir sobre este
punto es que lo que entendemos por sensaciones son las primeras cosas
en el camino de la conciencia . Son los resultados inmediatos sobre
la conciencia de las corrientes nerviosas al entrar en el cerebro, y antes de
que hayan despertado cualquier sugerencia o asociación con la experiencia
pasada. Pero es obvio que tales sensaciones inmediatas solo pueden
percibirse en los primeros días de vida ».
Los atributos de la
sensación. —Las sensaciones difieren entre sí en al menos cuatro aspectos, a
saber: calidad , intensidad , extensión y duración .
Es una diferencia
de calidad la que nos hace decir: «Este papel es rojo y ese,
azul; este líquido es dulce y ese, agrio». Por lo tanto, las diferencias de
calidad son fundamentales.90Diferencias de tipo . Además de
las diferencias de calidad que existen dentro de un mismo campo general, como
el del gusto o la vista, es evidente que existe una diferencia aún más
fundamental entre los distintos campos. Se puede, por ejemplo, comparar el rojo
con el azul o el dulce con el agrio, y determinar qué cualidad se prefiere.
Pero si se intenta comparar el rojo con el dulce, o el azul con el agrio, la
diferencia de calidad es tan profunda que parece no haber base para la
comparación.
Las diferencias
en la intensidad de la sensación son familiares para
cualquiera que prefiera dos terrones de azúcar a uno en su café; el dulce es de
la misma calidad en ambos casos, pero difiere en intensidad. En cada campo de
la sensación, la intensidad puede variar desde la cantidad más pequeña hasta la
más grande perceptible. En general, la intensidad de la sensación depende de la
intensidad del estímulo, aunque el estado del órgano sensorial en cuanto a
fatiga o adaptación al estímulo influye. Es obvio que un estímulo puede ser
demasiado débil para producir sensación alguna; por ejemplo, no se detectarían
unos pocos granos de azúcar en una taza de café o unas gotas de limón en un
litro de agua. También es cierto que la intensidad del estímulo puede ser tan
grande que un aumento de intensidad no produzca ningún efecto en la sensación;
por ejemplo, la adición de azúcar a una solución de sacarina no aumentaría
notablemente su dulzor. Los puntos de intensidad más bajos y más altos de la
sensación se denominan limen inferior y superior , o umbral,
respectivamente.
Por extensión se
entiende la diferencia espacial de las sensaciones. El roce de la punta de un
palillo sobre la piel tiene una cualidad espacial diferente a la del roce de la
punta plana de un lápiz. Los tonos bajos parecen tener más volumen que los
agudos. Algunos dolores se sienten agudos y91Otras, apagadas y difusas. El calor
que se siente al extender las palmas de las manos hacia el fuego tiene una
intensidad que no se siente al calentar un solo dedo. La intensidad de una
sensación depende del número de terminaciones nerviosas estimuladas.
La duración de
una sensación se refiere a su duración. No debe confundirse con la duración del
estímulo, que puede ser mayor o menor que la duración de la sensación. Toda
sensación debe existir durante un período de tiempo, largo o corto, o no
tendría cabida en la conciencia.
3. CUALIDADES SENSORIALES Y SUS
ÓRGANOS FINALES
Todos conocemos los
"cinco sentidos" de nuestra fisiología elemental: vista, oído, gusto,
olfato y tacto. Sin embargo, un estudio más completo de las sensaciones revela
casi el triple de esta cantidad. Esto significa que el cuerpo está equipado con
más de una docena de órganos terminales, cada uno preparado para recibir su
propio tipo de estímulo. También debe entenderse que algunos de estos órganos
terminales proporcionan más de un sentido. El ojo, por ejemplo, proporciona no
solo sensaciones visuales, sino también musculares; el oído, no solo auditivas,
sino también táctiles; la lengua, no solo gustativas, sino también táctiles, de
frío y calor.
Vista. —La visión es
un sentido de distancia ; podemos ver a lo lejos. El estímulo
es de acción química ; esto significa que las ondas de éter,
al impactar la retina, provocan un cambio químico que activa la corriente
nerviosa responsable de la sensación.
El ojo, cuya
estructura general está suficientemente descrita en todas las fisiologías
estándar, consiste en un aparato visual diseñado para traer las imágenes de los
objetos a un92enfoque claro en la
retina en la fóvea , o área de visión más clara, cerca del
punto de entrada del nervio óptico.
La sensación de la
vista que proviene de esta imagen retiniana sin la ayuda de otras sensaciones
nos da solo dos cualidades, luz y color . El ojo puede
distinguir muchos grados diferentes de luz desde el blanco más puro, pasando
por los diversos grises, hasta el negro más denso. La gama es aún mayor en
color. Hablamos de los siete colores del espectro: violeta, índigo, azul,
verde, amarillo, naranja y rojo. Pero esta no es una clasificación muy útil, ya
que el ojo promedio puede distinguir alrededor de 35,000 efectos de color.
También es algo desconcertante encontrar que todos estos colores parecen
producirse a partir de los cuatro tonos fundamentales: rojo, verde, amarillo y
azul, más los diversos tintes. Estos cuatro, combinados en proporciones
variables y con diferentes grados de luz (es decir, diferentes tonos de gris),
producen todos los efectos de color conocidos por el ojo humano. Herschel
estima que los trabajadores de los mosaicos de Roma deben haber distinguido
30,000 tonos de color diferentes. El tono de un color se
refiere a su calidad fundamental, como rojo o amarillo; el croma ,
a su saturación, o fuerza del color; y el tinte, a la cantidad
de brillo (es decir, blanco) que contiene.
Audición. —La audición
también es un sentido de distancia. La acción de su estímulo es mecánica, es
decir, las vibraciones producidas en el aire por el cuerpo sonoro se transmiten
finalmente, por el mecanismo del oído medio, al oído interno. Aquí, el impulso
se transmite a través del líquido del oído interno hasta las terminaciones
nerviosas en forma de pequeños soplos, que producen la corriente nerviosa que
el nervio auditivo transporta al cerebro.
La sensación del
oído, al igual que la de la vista, nos proporciona dos cualidades: los
tonos con su altura y timbre correspondientes, y los ruidos .
Los tonos, o sonidos musicales,93son producidas por vibraciones isócronas o de
tiempo igual; así, el do de la primera octava es producido por
256 vibraciones por segundo, y si este tono se prolonga, la frecuencia de
vibración continuará uniformemente igual. Los ruidos, por otro lado, son
producidos por vibraciones que no tienen uniformidad de frecuencia de
vibración. La sensibilidad del oído al tono se extiende por unas siete octavas.
El piano de siete octavas baja a 27-1/2 vibraciones y alcanza hasta 3.500
vibraciones. Sin embargo, notas de casi 50.000 vibraciones pueden ser
escuchadas por un oído promedio, aunque estas son demasiado dolorosamente
estridentes para ser musicales. Teniendo en cuenta este límite superior, el
rango del oído es de unas once octavas. El oído, habiéndonos dado la
intensidad de los tonos, que depende de la amplitud de las
vibraciones, el tono , que depende de la rapidez de las
vibraciones, y el timbre , o calidad , que
depende de la complejidad de las vibraciones, no tiene más cualidades del
sonido que revelar.
Gusto. —El sentido
del gusto se localiza principalmente en la lengua, sobre cuya superficie se
encuentran dispersos numerosos bulbos gustativos diminutos .
Estos se observan como pequeñas motas rojas, distribuidas con mayor abundancia
en los bordes y la punta de la lengua. La sustancia que se saborea debe estar
en solución y entrar en contacto con las terminaciones
nerviosas. La acción del estímulo es química .
El sentido del
gusto reconoce las cuatro cualidades: agrio , dulce , salado y amargo .
Muchas de las cualidades que incorrectamente llamamos sabores son en realidad
un complejo de gusto, olfato, tacto y temperatura. El olfato contribuye tanto
al sentido del gusto que muchos alimentos se vuelven insípidos cuando tenemos
un catarro, y muchas dosis nauseabundas de medicamentos pueden tomarse sin
molestias si nos tapamos la nariz. Probablemente ninguno de nosotros, si
tenemos cuidado de excluir todos los olores tapándonos la nariz.94 Las fosas nasales con algodón
permiten distinguir por el gusto entre una manzana raspada, una patata, un nabo
o una remolacha, o distinguir la leche caliente del té o del café de la misma
temperatura.
Olfato. —En la parte
superior de la cavidad nasal se encuentra una pequeña placa mucosa de color
marrón. Es aquí donde se ubican las terminaciones nerviosas olfativas. La
sustancia olida debe ser volátil, es decir, debe existir en forma gaseosa y
entrar en contacto directo con las terminaciones nerviosas. La acción química
produce una corriente nerviosa.
Las sensaciones del
olfato no se han clasificado tan bien como las del gusto, y no tenemos nombres
específicos para ellas. Tampoco sabemos cuántas cualidades olfativas es capaz
de revelar el sentido del olfato. La única clasificación definitiva de las cualidades
olfativas se basa en su agrado o su contrario. También tomamos prestados
algunos términos y hablamos de olores dulces o fragantes
y olores frescos o densos . Existe cierta
evidencia, al observar animales, o incluso a hombres primitivos, de que la raza
humana ha ido desarrollando una mayor sensibilidad a ciertos olores, al tiempo
que se ha producido una pérdida de agudeza en lo que llamamos olfato.
Diversas
sensaciones cutáneas. —La piel, además de ser un órgano protector y excretor, alberga
los órganos terminales que nos proporcionan la sensación de presión, dolor,
frío, calor, cosquilleo y picor. La presión parece tener como
órgano terminal los bulbos pilosos de la piel; en las zonas
sin pelo, pequeños bulbos llamados corpúsculos de Meissner cumplen
esta función. Se cree que el dolor está mediado por
terminaciones nerviosas libres. El frío depende de los bulbos
de Krause ; y el calor, de los corpúsculos de
Ruffin .
La sensibilidad
cutánea o de la piel puede surgir de una estimulación mecánica ,
como presión, un golpe o cosquilleo, o de una estimulación térmica por
objetos calientes o fríos.95de estimulación eléctrica , o de
la acción de ciertas sustancias químicas , como ácidos y
similares. Estimulada mecánicamente, la piel nos da solo dos cualidades
sensoriales, presión y dolor . Muchas de las
cualidades que comúnmente atribuimos a las sensaciones de la piel son en
realidad un complejo de sensaciones cutáneas y musculares. El contacto es
una presión ligera. La dureza y la suavidad dependen
de la intensidad de la presión. La aspereza y la
tersura surgen de la presión interrumpida y continua, respectivamente,
y requieren movimiento sobre la superficie rugosa o lisa. El tacto depende
de la presión acompañada de las sensaciones musculares involucradas en los
movimientos conectados con el acto. El dolor es claramente una sensación
diferente de la presión; pero cualquiera de las sensaciones cutáneas o
musculares puede, por estimulación excesiva, convertirse en dolor. Todas las
partes de la piel son sensibles a la presión y al dolor; pero ciertas partes,
como las yemas de los dedos y la punta de la lengua, son más sensibles que
otras. La piel también varía en su sensibilidad al calor y al
frío . Si tomamos la punta de un lápiz, caliente o muy fría, y la
pasamos suave y lentamente sobre la piel, es fácil descubrir ciertos puntos
donde se percibe una sensación de calor o frío. De esta manera, es posible
localizar con mucha precisión los órganos terminales de la temperatura.
Fig. 17. —Diagrama que
muestra la distribución de los puntos calientes y fríos en el dorso de la mano.
C, puntos fríos; H, puntos calientes.
96Los sentidos cinestésicos. —Los
músculos, tendones y articulaciones también generan sensaciones perfectamente
definidas, pero no se les ha dado un nombre específico como a las sensaciones
de la mayoría de los demás órganos terminales. El peso es la
más claramente marcada de estas sensaciones. Es a través de las sensaciones
relacionadas con los movimientos de músculos, tendones y articulaciones que
llegamos a juzgar la forma , el tamaño y la
distancia .
Los Sentidos
Orgánicos. —Finalmente, a las sensaciones mencionadas hasta ahora deben
añadirse las que provienen de los órganos internos del cuerpo. Del tubo
digestivo recibimos las sensaciones de hambre , sed y náuseas ;
del corazón, los pulmones y los órganos sexuales provienen numerosas
sensaciones bien definidas, pero sin nombre, que desempeñan un papel importante
en la configuración del tono emocional de nuestra vida diaria.
Así, vemos que los
sentidos pueden considerarse los centinelas del cuerpo, situados en los puestos
de avanzada donde la naturaleza y nosotros mismos nos encontramos. Descubren
las cualidades de los diversos objetos con los que entramos en contacto y las transmiten
a la mente en forma de sensaciones. Y estas sensaciones son la materia prima
con la que comenzamos a construir nuestro entorno material. Solo si estamos
dotados de buenos órganos sensoriales, especialmente una buena vista y oídos,
podemos adentrarnos plenamente en el maravilloso mundo que nos rodea y recibir
los estímulos necesarios para nuestro pensamiento y nuestra acción.
4. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA
INTROSPECCIÓN
1. Observar a los
niños de un aula mientras trabajan con el fin de detectar cualquier defecto
visual o auditivo. ¿Cuáles son los síntomas? ¿Cómo afecta la incapacidad para
oír o ver bien el interés y la atención?
2. Habla con tu
profesor sobre la posibilidad de realizar pruebas de visión y oído a los niños
de alguna escuela. Las pruebas de visión más sencillas...97Las pruebas de audición son fáciles
de aplicar, y el gasto en material es prácticamente nulo. ¿Qué pruebas se deben
utilizar? ¿Tiene su escuela la tarjeta de prueba de la vista?
3. Use un rotador o
trompos de colores para mezclar discos de blanco y negro y producir diferentes
tonos de gris. Tenga en cuenta el gris compuesto por mitad de blanco y mitad de
negro; tres cuartos de blanco y un cuarto de negro; un cuarto de blanco y tres
cuartos de negro.
4. De la misma
manera, mezcla los dos colores complementarios, amarillo y azul, para obtener
un gris; mezcla el rojo y el verde de la misma manera. Prueba varias
combinaciones de los cuatro colores fundamentales y descubre cómo se producen
los diferentes colores. Busca estos mismos colores en la naturaleza: el cielo,
las hojas, las flores, etc.
5. Tome un clavo
grande de alambre y páselo a través de un corcho para que pueda manipularse sin
tocar el metal con los dedos. Ahora enfríelo en hielo o agua muy fría, séquelo
y pase la punta lentamente por el dorso de la mano. ¿Siente escalofríos ocasionales
de frío al pasar la punta sobre una bombilla de Krause? Caliente el clavo con
la llama de una cerilla o sobre una lámpara y realice el mismo experimento.
¿Siente escalofríos de calor de los corpúsculos de Ruffini?
6. Prueba a taparte
la nariz con algodón y pídele a alguien que te dé manzana, patata, cebolla,
etc., raspada, y comprueba si, solo por el sabor, puedes distinguir la
diferencia. ¿Por qué no se puede sentir el sabor del azufre?
98CAPÍTULO VII
PERCEPCIÓN
Ningún niño pequeño
ve los objetos como nosotros los vemos, ni oye los sonidos como nosotros los
oímos. Esta facultad, la capacidad de percepción, se desarrolla gradualmente.
Crece día a día a partir de la experiencia del alumno en su mundo visual y sonoro,
y en cualquier otro campo al que respondan sus sentidos.
1. LA FUNCIÓN DE LA PERCEPCIÓN
Necesidad de
conocer el mundo material. —La percepción nos proporciona conocimiento
de nuestro mundo de objetos materiales y sus relaciones
en el espacio y el tiempo . El mundo material
al que accedemos a través de los sentidos es mucho más maravilloso que
cualquier mundo mágico creado por la imaginación de los narradores, pues
contiene los elementos de todo lo que han concebido y mucho más. Es más
maravilloso que cualquier estructura planeada y ejecutada por la mente humana,
pues todas las maravillas y bellezas del Coliseo o de San Pedro existían en la
naturaleza antes de que fueran descubiertas por el arquitecto y reunidas en
esas magníficas estructuras. El avance material de la civilización no ha sido
más que el descubrimiento de los objetos, las fuerzas y las leyes de la
naturaleza, y su uso en inventos útiles para el hombre. Y estas fuerzas y leyes
de la naturaleza se descubrieron solo al manifestarse a través de los objetos
del mundo material.99
El problema que se
presenta ante cada individuo que desee adentrarse plenamente en este rico mundo
ambiental es, pues, descubrir de primera mano la mayor parte posible del mundo
material que lo rodea. En el entorno más humilde de la vida más anodina se encuentra
el material para descubrimientos e inventos aún inimaginables. Recostado a la
sombra de un manzano, bajo el cielo abierto, Newton leyó en una manzana caída
los principios fundamentales de la ley de la gravitación, que ha revolucionado
la ciencia; sentado a una humilde mesa de té, Watt observó el gorgoteo del
vapor que escapaba de la tetera y, a partir de él, desarrolló la máquina de
vapor; con su sencilla cometa, Franklin atrajo los rayos de las nubes e inició
la ciencia de la electricidad; mediante el estudio de una pelota, los antiguos
eruditos concibieron la Tierra como una esfera, y Colón descubrió América.
El problema que
enfrenta el niño. —Pues bien, el niño, al iniciar su camino vital, no puede ver la
magnitud de la tarea que le espera. Inmerso en un mundo de objetos cuya
existencia ignora, y cuyo significado y usos deben aprenderse mediante una
experiencia lenta y a menudo dolorosa, avanza paso a paso a través de los
sentidos en el descubrimiento de los objetos que lo rodean. Sin embargo,
pensándolo bien, nosotros mismos, después de todo, estamos solo un paso por
delante del niño. Aunque estamos algo más familiarizados con el uso de nuestros
sentidos que él, y conocemos algunos objetos más que nos rodean, el
conocimiento del más sabio de nosotros es, en el mejor de los casos,
lamentablemente escaso comparado con la riqueza de la naturaleza. Tan imposible
nos resulta conocer todo nuestro entorno material, que los hombres se han
vuelto especialistas. Un hombre dedicará su vida al estudio de cierta variedad
de plantas, mientras que existen cientos de miles de variedades a su alrededor;
otro estudiará un tipo particular de vida animal,100Quizás demasiado diminutos para ser
vistos a simple vista, mientras que el mundo rebosa de formas animales que no
tiene tiempo de detenerse a examinar en su corta vida; otro estudiará las
formas del terreno e interpretará la historia de la tierra a partir de las
rocas y los estratos geológicos, pero aquí, nuevamente, el volumen de la
naturaleza es tan grande que solo tiene tiempo para leer una pequeña fracción
del total. Otro estudia el cuerpo humano y aprende a interpretar en sus
expresiones los signos de salud y enfermedad, y a prescribir remedios para sus
males; pero en este campo también ha visto necesario dividir el trabajo, y así
tenemos especialistas para casi todos los órganos del cuerpo.
2. LA NATURALEZA DE LA PERCEPCIÓN
Cómo se forma una
percepción. —¿Cómo, entonces, procedemos al descubrimiento de este mundo de
objetos? Observemos al niño y aprendamos el secreto de él. Dale una pelota y
aplicará todos sus sentidos para descubrir sus cualidades. La observa, la toma
en sus manos y la gira, la levanta, la acaricia, la golpea, se la lleva a la
boca y la muerde, la deja caer, la lanza y corre tras ella. No escatima
esfuerzos para descubrir qué es realmente ese objeto. Mediante las cualidades que
le llegan a través de los sentidos, construye el objeto . Y no
solo llega a conocer la pelota como un objeto material, sino también sus usos.
Está formando su propia definición de pelota en términos de las sensaciones que
le produce y los usos que le da, y todo esto incluso antes de que pueda
nombrarla o sea capaz de reconocer su nombre al oírlo. ¡Cuánto mejor su método
que el que tendrá que seguir un poco más tarde cuando vaya a la escuela y
aprenda!101que "Una
pelota es un cuerpo esférico de cualquier sustancia o tamaño, que se utiliza
para jugar, por ejemplo, lanzándolo, pateándolo, golpeándolo, etc.!"
La percepción
abarca todas las relaciones del objeto. —Y no es diferente en absoluto
nuestro caso. Cuando deseamos aprender sobre un objeto nuevo o descubrir nuevos
datos sobre uno antiguo, hacemos exactamente lo mismo que un niño sabio. Le
aplicamos todos los sentidos que nos estimulen y finalmente llegamos al objeto
a través de sus diversas cualidades. Y justo en la medida en que no hayamos
utilizado todos los sentidos a los que puede acceder, en esa misma medida
tendremos una percepción incompleta. De hecho, en la medida en que no hayamos
logrado percibirlo en términos de sus funciones o usos, también lo habremos
ignorado por completo. Los tomates se cultivaron durante muchos años como
plantas ornamentales de jardín antes de que se descubriera que podían ser
útiles tanto para el gusto como para la vista. La ropa del hombre civilizado
proporciona la misma sensación de textura y color al salvaje que a su dueño,
pero este está tan lejos de percibirla de la misma manera que la guarda y
continúa andando desnudo. Los orientales, que desdeñan el uso de sillas y
prefieren sentarse en el suelo con las piernas cruzadas, nunca pueden percibir
una silla tal como lo hacemos nosotros, que usamos sillas a diario y para
quienes las sillas están tan saturadas de sugerencias y asociaciones sociales.
El contenido de la
percepción. —La percepción, entonces, siempre contiene una base de sensación .
El ojo, el oído, la piel o algún otro órgano sensorial debe suministrar su
material sensorial o no puede haber percepción. Pero la percepción contiene más
que solo sensaciones. Considere, por ejemplo, su percepción de un automóvil que
pasa velozmente frente a sus ventanas. En realidad, solo ve muy
poco de él, sin embargo.102Lo percibes como un
vehículo muy familiar. Tus sentidos solo perciben una mancha negra, más o menos
borrosa, de cierto tamaño y contorno, uno o más objetos de color ligeramente
diferente que reconoces como pasajeros, y diversos sonidos como silbidos,
traqueteos o rugidos. Tu experiencia previa con automóviles te permite asociar
con estos escasos detalles sensoriales los asientos tapizados, el giro de las
ruedas, el balanceo y todo lo que conforma el significado completo de un
automóvil.
La percepción que
contuviera únicamente material sensorial y careciera de elementos de memoria,
ideas y significados, no sería percepción en absoluto. Y esta es la razón por
la que un niño pequeño no puede ver ni oír como nosotros. Carece del material
asociativo necesario para dar significado y significado a los elementos
sensoriales proporcionados por los órganos terminales. La dependencia de la
percepción del material de la experiencia pasada también se ilustra en la
afirmación común de que lo que uno obtiene de una exposición de arte o un
concierto depende de lo que aporta. Quien no aporta conocimiento, memoria ni
imágenes de otras pinturas o música, obtendrá percepciones relativamente
estériles, compuestas de poco más que los meros elementos sensoriales. En
realidad, «al que tiene, se le dará» en el ámbito de la percepción.
La precisión de las
percepciones depende de la experiencia. Debemos percibir los objetos a
través de nuestra respuesta motora, así como en términos de sensaciones. El
niño que conoce una raqueta de tenis por mirarla en un escaparate, o incluso
por sostenerla y observarla en su habitación, nunca podrá conocerla como quien
juega con ella en la cancha. Los objetos adquieren su significado no solo de
sus cualidades, sino aún más de su uso en relación con nuestras propias
actividades.103
Al igual que el
niño, para comprender bien los objetos, debemos obtenerlos directamente de los
objetos mismos, y no de segunda mano, a través de descripciones ajenas. El
hecho de que exista tanto mundo material a nuestro alrededor que jamás podremos
aspirar a aprenderlo todo ha hecho necesario plasmar en libros muchos de los
descubrimientos sobre la naturaleza. Esta necesidad, me temo, ha alejado a
muchos de la naturaleza misma hacia los libros; de la realidad viviente de las
cosas hacia los embalsamadores de palabras, en cuyas formas vacías vemos tan
poco del significado que reside en las cosas mismas. Corremos el peligro de
conformarnos con formas de conocimiento sin sustancia ,
con definiciones contenidas en palabras en lugar de cualidades y usos.
No son
definiciones, sino contacto directo. —De igual manera, llegamos a
conocer la distancia, la forma y el tamaño. Si nunca nos hemos familiarizado
con una milla caminando, corriendo, montando en bicicleta, conduciendo a
caballo o viajando en tren, podríamos escuchar durante mucho tiempo a alguien
decir cuánto es una milla, o indicar la distancia de Chicago a Denver, sin
saber mucho al respecto, salvo definiciones verbales. Para comprender una
milla, debemos llegar a conocerla de tantas maneras como sea posible a través
de nuestras propias actividades sensoriales. Aunque muchos niños han aprendido
que son 40.000 kilómetros alrededor de la Tierra, probablemente nadie que no
haya dado la vuelta al mundo tiene una idea razonablemente precisa de su
distancia. Porque las palabras no pueden sustituir a las percepciones al
proporcionarnos conocimiento. En el caso de distancias más cortas, se aplica la
misma regla. El ojo debe ayudarse con la experiencia de los músculos, tendones
y articulaciones para cubrir la distancia, y aprender a asociar estas
sensaciones con...104Los que tienen la
vista, antes que solo la vista, pueden decir: «Ese árbol está a diez varas de
distancia». La forma y el tamaño se aprenden de la misma manera. Las manos
deben tocar y manipular el objeto, experimentando su dureza o suavidad, la
sensación de esta curva y ese ángulo, la cantidad de energía muscular necesaria
para pasar la mano sobre esta superficie y a lo largo de esa línea, con la
vista observando constantemente, antes de que el ojo pueda distinguir a simple
vista que aquel objeto es una esfera y que esta superficie tiene sesenta
centímetros de borde.
3. LA PERCEPCIÓN DEL ESPACIO
Han existido
numerosas controversias filosóficas sobre la naturaleza del espacio y nuestra
percepción del mismo. Los psicólogos incluso han discutido si poseemos un
sentido innato del espacio o si es producto de la experiencia
y el entrenamiento. Afortunadamente, para nuestro propósito actual no
necesitaremos ocuparnos de ninguna de estas controversias. Para nuestra
discusión, podemos aceptar el espacio tal como lo entiende el sentido común. En
cuanto a nuestro sentido del espacio, cualquiera que sea nuestro estado de
nacimiento, ciertamente debe desarrollarse mediante el uso y la experiencia
para adquirir valor práctico. En la percepción del espacio debemos llegar a
percibir la distancia , la dirección , el
tamaño y la forma . De hecho, sin embargo, el tamaño
no es más que una distancia, y la forma no es más que una distancia en esta,
aquella o la otra dirección.
La percepción de la
distancia. —Sin duda, el ojo se convierte en nuestra principal fuente de
información para determinar la distancia. Sin embargo, los sentidos musculares
y articulares nos proporcionan nuestro primer conocimiento de la distancia. El
bebé intenta alcanzar la luna simplemente porque el ojo no le indica que está
fuera de su alcance. Solo cuando el niño intenta alcanzar su105Cuando un animal juega con sus
juguetes, se arrastra o camina tras ellos y utiliza de mil maneras sus músculos
y articulaciones para medir la distancia, la percepción de la distancia se
vuelve confiable.
Al mismo tiempo, el
ojo desarrolla lentamente su capacidad para calcular la distancia. Sin embargo,
la percepción visual de la distancia no se vuelve precisa hasta pasados varios
años. La percepción de la distancia depende en parte de las sensaciones que
surgen de los músculos que controlan el ojo, probablemente en parte del ajuste
del cristalino y en parte de la imagen retiniana. Si uno intenta mirarse la
punta de la nariz, siente fácilmente la tensión muscular causada por el ángulo
de ajuste requerido. Inconscientemente, asociamos la distancia con las
sensaciones musculares que surgen de los diferentes ángulos de visión. El papel
que desempeña la imagen retiniana en la estimación de la distancia se comprende
fácilmente al observar dos árboles, uno a nueve metros y el otro a noventa
metros de distancia. Observamos que el árbol más cercano muestra el detalle de
la corteza y las hojas, mientras que el más distante carece de este detalle. El
árbol más cercano también refleja más luz y color que
el más lejano. Estas pequeñas diferencias, registradas en la imagen retiniana,
llegan a representar gran parte de la distancia.
El oído también
aprende a percibir la distancia a través de las diferencias en la calidad e
intensidad del sonido. Sin embargo, la percepción auditiva de la distancia
nunca es muy precisa.
La percepción de la
dirección. —Los sentidos motores probablemente nos dan nuestra primera
percepción de la dirección, al igual que de la distancia. El niño tiene que
alcanzar su sonajero de un lado a otro; girar los ojos o la cabeza lo
suficiente para ver un objeto interesante; girar el cuerpo, gatear o caminar de
un lado a otro para asegurar su biberón. En106Con estas experiencias adquiere su
primer conocimiento de dirección.
Junto con estas
experiencias musculares y articulares, también se entrena la vista. La posición
de la imagen en la retina llega a representar la dirección, y el ojo finalmente
desarrolla una capacidad de percepción tan notable que un cuadro colgado medio
centímetro por debajo de la plomada resulta molesto. El oído desarrolla cierta
habilidad para percibir la dirección, pero es menos fiable que el ojo.
4. LA PERCEPCIÓN DEL TIEMPO
Los filósofos y
psicólogos coinciden apenas más en nuestro sentido del tiempo que en nuestro
sentido del espacio. Sin embargo, de esto podemos estar seguros: nuestra
percepción del tiempo está sujeta a desarrollo y entrenamiento.
Naturaleza del
sentido del tiempo. —Cómo percibimos el tiempo no se comprende tan bien como nuestra
percepción del espacio. Sin embargo, es evidente que nuestra idea del tiempo es
más simple que la del espacio: tiene menos contenido, menos que podamos
describir. Probablemente, el componente más fundamental de nuestra idea del
tiempo es la progresión o el cambio, sin el cual es difícil
siquiera pensar en el tiempo. La pregunta entonces es: ¿cómo percibimos el
cambio o la sucesión?
Si uno observa su
flujo de pensamientos, descubre que el movimiento de la conciencia no es
uniformemente continuo, sino que su pensamiento se mueve en pulsos, o breves
ráfagas, por así decirlo. Cuando buscamos algún hecho o conclusión, hay un
momento de expectación o equilibrio, y luego el salto hacia el punto deseado, o
conclusión, desde el cual se da un inicio inmediato hacia el siguiente punto
objetivo de nuestro pensamiento. Es probable que nuestra percepción de los
pocos segundos de tiempo que transcurren...107 Lo que llamamos presente
inmediato consiste en el reconocimiento de la sucesión de estas
pulsaciones de la conciencia, junto con ciertos ritmos orgánicos, como el
latido del corazón y la respiración.
No se percibe el
tiempo vacío. —Nuestra percepción, por lo tanto, no actúa sobre el tiempo vacío.
El tiempo debe llenarse con una procesión de eventos, ya sea dentro de nuestra
propia conciencia o en el mundo objetivo externo. Todos los períodos largos,
como horas, días o años, se miden por los eventos que contienen. El tiempo
lleno de sucesos que nos interesan y atraen parece corto al pasar, pero más
largo al mirarlo en retrospectiva. Por otro lado, el tiempo relativamente vacío
de experiencias interesantes nos pesa al pasar, pero, visto en retrospectiva,
parece corto. Dos semanas de viaje pasan más rápido que dos semanas de
enfermedad, pero producen muchos más eventos que la memoria puede revisar como
"relleno" del tiempo.
Probablemente nadie
tenga una idea precisa de la duración de un año, ¡ni siquiera
de un mes! Por lo tanto, dividimos el tiempo en unidades convenientes, como
semanas, meses, años y siglos. Esto nos permite pensar en el tiempo en términos
matemáticos cuando la percepción inmediata no lo logra.
5. EL ENTRENAMIENTO DE LA PERCEPCIÓN
Tanto en el mundo
físico como en el espiritual, hay muchas personas que, «teniendo ojos, no ven,
ni oídos, no oyen». Pues la capacidad de percibir con precisión y riqueza en el
mundo de los objetos físicos depende no solo de los órganos sensoriales, sino
también del interés y el hábito de la observación .
Si somos indiferentes o no estamos acostumbrados, es fácil contemplar un
hermoso paisaje, un cuadro o...108catedral sin verla ; es fácil, si
nos falta interés o habilidad, escuchar una orquesta o los innumerables sonidos
de la naturaleza sin oírlos .
La percepción
necesita ser entrenada. —El entrenamiento en la percepción no depende
enteramente del trabajo de la escuela. Pues el mundo que nos rodea ejerce una
atracción constante sobre nuestros sentidos. Miles de imágenes, sonidos,
contactos, sabores, olores y otras sensaciones nos asaltan a cada hora, y la
atracción es irresistible. Debemos prestar atención, hasta cierto punto.
Debemos observar.
Sin embargo, es
innegable que la mayoría de nosotros somos relativamente inexpertos en
percepción; no sabemos cómo observar ni nos tomamos la molestia de hacerlo. Por
ejemplo, un extraño fue llevado al aula y presentado por el instructor a una
clase de cincuenta estudiantes universitarios de psicología. La clase creyó que
el extraño se dirigía a ellos y lo miró con leve curiosidad. Pero, tras
permanecer frente a ellos unos instantes, se retiró repentinamente, tal como
había dispuesto el instructor. Se pidió entonces a la clase que escribiera una
descripción del extraño que permitiera a una persona que nunca lo hubiera visto
identificarlo. Pero la observación de la clase fue tan deficiente que le
atribuyeron ropa de cuatro colores diferentes, ojos y cabello de tres colores
diferentes, una corbata de diversos tonos, una altura que oscilaba entre un
metro sesenta y dos y más de un metro ochenta, una edad de veintiocho a
cuarenta y cinco años, y muchos otros detalles igualmente erróneos. Tampoco es
probable que esta clase en particular tuviera una capacidad de percepción
inferior a la media.
Entrenamiento
Escolar en la Percepción. —La escuela puede contribuir mucho al
entrenamiento de la percepción. Pero para lograrlo, es necesario poner al niño
en contacto constante e inmediato con el mundo físico que lo rodea y enseñarle
a observar. Los libros no deben sustituir las cosas.109Las definiciones no deben sustituir
la experimentación ni el descubrimiento. La geografía y el estudio de la
naturaleza deben enseñarse principalmente al aire libre, y las lecciones
asignadas deben llevar al niño al campo, donde podrá observar e investigar.
Todo lo que vive y crece, el cielo y las nubes, los colores del atardecer, el
marrón de la tierra removida, el aroma del campo de trébol o del heno recién
cortado, los sonidos de una noche de verano, las marcas distintivas para
identificar cada familia de aves comunes o raza de ganado: estas y mil cosas
más que nos atraen desde el entorno más simple ofrecen una rica oportunidad
para entrenar la percepción. Y quien ha aprendido a observar y está atento al
atractivo de la naturaleza, ya tiene una buena parte de su educación asegurada.
6. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA
INTROSPECCIÓN
1. Pon a prueba tu
capacidad de observación caminando rápidamente frente a un escaparate repleto
de objetos y observando luego cuántos objetos puedes nombrar.
2. Supongamos que
un sastre, un limpiabotas, un médico y un detective están en la esquina cuando
usted pasa. ¿Qué es más probable que observe cada uno de ellos sobre
usted? ¿Por qué?
3. Observe
cuidadosamente los árboles verdes a una distancia de unas pocas varas; un
cuarto de milla; una milla; varias millas. Describa las diferencias (1) en
color, (2) en brillo o luz, y (3) en detalle.
4. ¿Cuántas aves
comunes puedes identificar? ¿Cuántos tipos de árboles? ¿De flores silvestres?
¿De malezas?
5. Observar el
trabajo de una escuela primaria con el fin de determinar:
a. Si la
instrucción en geografía, estudio de la naturaleza, agricultura, etc., requiere
el uso de los ojos, los oídos y los dedos.
b. Si se utilizan
definiciones en lugar de información de primera mano en algún tema.110
c. Si la asignación
de lecciones a los alumnos incluye trabajos que requieran el uso de los
sentidos, especialmente al aire libre.
d. Si el trabajo
ofrecido en aritmética exige el uso de los sentidos así como de la razón.
e. Si las clases de
idiomas hacen uso del poder de la observación.
111CAPÍTULO VIII
IMÁGENES MENTALES E IDEAS
Mientras piensan,
en compañía, sus pensamientos se mueven en direcciones muy diversas. Sin
embargo, a pesar de toda esta diversidad, sus mentes poseen esta característica
común: aunque sus pensamientos ocurren en lo que llamamos el momento
presente, se desarrollan principalmente en función de experiencias pasadas.
1. EL PAPEL DE LA EXPERIENCIA PASADA
El pensamiento
presente depende de la experiencia pasada. —Imágenes o ideas de cosas que
has visto, oído o sentido; de cosas que has pensado antes y que ahora te vienen
a la mente; de cosas que recuerdas, como nombres, fechas, lugares, sucesos; de
cosas que no recuerdas como parte de tu pasado, pero que sin embargo pertenecen
a él: estas son las cosas que forman gran parte de tu flujo mental y que dan
contenido a tu pensamiento. Puedes pensar en algo que está sucediendo ahora o
en algo que ocurrirá en el futuro; pero, después de todo, dependes de tu
experiencia pasada para el material que inviertes en tu pensamiento del momento
presente.
De hecho, nada
puede entrar en tu pensamiento presente que no esté vinculado con algo de tu
experiencia pasada. El indio salvaje de la selva primitiva nunca pensó en matar
un ciervo con un rifle simplemente sacando un...112disparar o apuntar una batería de
ametralladoras contra sus enemigos para aniquilarlos: ninguna de estas cosas
estaba relacionada con su experiencia pasada; por lo tanto, no podía pensar en
esos términos.
El presente
interpretado por el pasado. —No solo no podemos pensar en absoluto
excepto en términos de nuestra experiencia pasada, sino que incluso si
pudiéramos, el presente carecería de significado para nosotros; pues el
presente se interpreta a la luz del pasado. El hombre serio y serio que critica
los deportes atléticos y nunca ha participado en ellos no puede comprender el
entusiasmo desenfrenado que prevalece entre equipos rivales en una competencia
reñida. La obra de arte, para quien nunca ha experimentado el atractivo de la
belleza, es solo un lienzo y coloridas manchas. Pablo dice que Jesús era «para
los griegos, locura». Era locura para ellos porque nada en su experiencia con
sus propios dioses se había asemejado lo suficiente al carácter de Jesús como
para permitirles interpretarlo.
El futuro también
depende del pasado. —Para la mente incapaz de usar la experiencia pasada, el futuro
también sería imposible; pues solo podemos anticiparlo colocando en sus
experiencias los elementos que ya conocemos. El salvaje que nunca ha visto el
brillante metal amarillo no sueña con un cielo cuyas calles estén pavimentadas
de oro, sino con un "coto de caza feliz". Si analizas tus propios
sueños del futuro, verás en ellos imágenes familiares, quizás agrupadas en
nuevas formas, pero provenientes, en sus elementos, de tu experiencia pasada.
Todo lo que quedaría para una mente desprovista de pasado sería el pequeño
puente del tiempo que llamamos el "momento presente", una serie
de ahoras inconexos . El pensamiento sería imposible, pues la
mente tendría113Nada que comparar
ni relacionar. La personalidad no existiría; pues requiere continuidad de la
experiencia; de lo contrario, seríamos una persona nueva a cada instante, sin
memoria ni planes. Una mente así no sería mente en absoluto.
Rango determinado
por la capacidad de utilizar la experiencia pasada. —La
experiencia pasada es tan importante para determinar nuestro pensamiento
presente y guiar nuestras acciones futuras, que el lugar de un individuo en la
escala de la creación se determina en gran medida por su capacidad para
aprovecharla. Los científicos nos hablan de muchas especies animales ahora
extintas, que perdieron la vida y su raza se extinguió porque cuando, hace
mucho tiempo, el clima comenzó a cambiar y a volverse mucho más frío, no
pudieron usar la experiencia del sufrimiento de la última estación fría como
incentivo para buscar refugio o mudarse a un clima más cálido ante la llegada
de la siguiente, más rigurosa. El hombre pudo adaptarse; y, al proveerse de
ropa, refugio y alimento, sobrevivió, mientras que miríadas de formas
inferiores perecieron.
La polilla
chamuscada se atreve una y otra vez a la llama que la tortura, y al final
entrega su vida, en sacrificio a su locura; el niño quemado teme al fuego y no
busca la experiencia por segunda vez. Así también se puede determinar la
eficiencia de un individuo o una nación, comparándola con la de otros
individuos o naciones. Los ineficientes son aquellos que repiten el mismo error
o acto inútil una y otra vez, o que no repiten un acto útil casual cuya
repetición podría conducir al éxito. Son incapaces de aprender la lección y
guiarse por la experiencia. Su pasado no contribuye lo suficiente a su
presente, ni a través de él dirige su futuro.114
2. CÓMO SE CONSERVA LA EXPERIENCIA
PASADA
Experiencia pasada
conservada tanto mental como físicamente. —Si la experiencia pasada
desempeña un papel tan importante en nuestro bienestar, ¿cómo, entonces,
conservarla para asegurar sus beneficios? Aquí, como en otras partes,
encontramos mente y cuerpo trabajando en perfecta armonía, cada uno contribuyendo
a los intereses de ambos. Los resultados de nuestra experiencia pasada pueden
leerse tanto en nuestra naturaleza mental como física.
En el aspecto
físico, la experiencia pasada se registra con una estructura modificada
mediante la ley del hábito que actúa sobre los tejidos del cuerpo, en
particular sobre los delicados tejidos del cerebro y el sistema nervioso. Esto
se aprecia fácilmente en sus aspectos externos. Los hombros encorvados y la
figura encorvada del obrero hablan de esfuerzo físico y exposición; los labios
exangües y el rostro pálido de la víctima del taller clandestino de la ciudad
hablan de aire viciado, largas jornadas y comida insuficiente; las mejillas
sonrosadas y el paso ágil de la infancia hablan de aire fresco, buena comida y
juegos alegres.
En el ámbito
mental, la experiencia pasada se conserva principalmente mediante imágenes , ideas y conceptos .
La naturaleza y la función de los conceptos se tratarán en un capítulo
posterior. Ahora nos proponemos examinar la naturaleza de las imágenes y las
ideas, y observar el papel que desempeñan en las actividades de la mente.
La imagen y la
idea. —Para comprender la naturaleza de la imagen, y luego de la idea,
podemos volver a la percepción. Miras un reloj que sostengo ante tus ojos y
obtienes una percepción de él. En resumen, esto es lo que sucede: la luz
reflejada por el objeto amarillo, al incidir en la retina, genera una corriente
nerviosa que desencadena cierta actividad en la115células del área visual del cerebro,
y ¡he aquí que una percepción del reloj destella en tu mente!
Ahora guardo el
reloj en mi bolsillo, de modo que el estímulo ya no esté presente en sus ojos.
Les pido que piensen en mi reloj tal como aparecía al mirarlo; o pueden pensar
en él sin que yo se lo sugiera. En cualquier caso, la actividad celular
en el área visual de la corteza se reproduce aproximadamente como
ocurrió en relación con la percepción, y ¡he aquí!, una imagen del
reloj destella en su mente. Una imagen es, por lo tanto, una copia aproximada
de una percepción anterior (o de varias). Se despierta indirectamente mediante
una corriente nerviosa procedente de otro centro cerebral, en lugar de
directamente por la estimulación de un órgano sensorial, como en el caso de una
percepción.
Si, en lugar de
buscar una imagen mental más o menos exacta de mi reloj, solo piensas en
su significado general y sus relaciones, en que es de oro, que
sirve para marcar el tiempo, que me lo regalaron y que lo llevo en el bolsillo
izquierdo, entonces tendrás una idea del reloj. Nuestra idea
de un objeto es, por lo tanto, el significado general de las relaciones que le
atribuimos. Sin embargo, cabe recordar que los términos imagen e idea se
emplean con cierta ligereza, y que aún no existe una uniformidad general entre
los autores en su uso.
Toda nuestra
experiencia pasada potencialmente a nuestro alcance. —Las imágenes
pueden, en cierto sentido, sustituir las percepciones, y podemos volver a
experimentar imágenes, sonidos, sabores y olores que conocíamos antes, sin que
los estímulos estén presentes en los sentidos. De esta manera, toda nuestra
experiencia pasada está potencialmente disponible para el presente. Todos los
objetos que hemos visto, es potencialmente posible volver a verlos con el ojo
de la mente sin estar obligados a tenerlos ante nosotros; todos los sonidos
que...116 Hemos oído
que todos los sabores, olores y temperaturas que hemos experimentado los hemos
vuelto a presentar en nuestra mente en forma de imágenes mentales sin que los
diversos estímulos lleguen a los órganos terminales de los sentidos.
A través de
imágenes e ideas, el número total de objetos en nuestra experiencia se
multiplica infinitamente; pues muchas de las cosas que hemos visto, oído, olido
o saboreado no podemos volver a tenerlas presentes en los sentidos, y sin este
poder nunca las percibiríamos. Además, sería inconveniente tener que buscar de
nuevo cada sensación o percepción cada vez que necesitamos usarla en nuestro
pensamiento. Mientras que el hábito , entonces, conserva
nuestra experiencia pasada en el plano físico, la imagen y
la idea hacen lo mismo en el plano mental.
3. DIFERENCIAS INDIVIDUALES EN LAS
IMÁGENES
Imágenes para ser
vistas por introspección. —El resto de la descripción de las imágenes
será más fácil de comprender, pues cada uno de ustedes puede saber exactamente
qué significa en cada caso recurriendo a su propia mente. Les ruego que no
piensen que estoy presentando algo nuevo y extraño, una curiosidad relacionada
con nuestro pensamiento, descubierta por eruditos que han profundizado en el
tema más de lo que nosotros podemos esperar. Cada día —no, más que eso, cada
hora y cada momento— estas imágenes revolotean por nuestras mentes, formando
gran parte de nuestro flujo de conciencia. Veamos si podemos dirigir nuestra
atención hacia el interior y descubrir algunas de nuestras imágenes en su
vuelo. Hagamos introspección.
No conozco mejor
manera de proceder que la adoptada por Francis Galton hace años, cuando pidió a
los hombres de letras y de ciencia ingleses que pensaran en su desayuno.117Tablas y luego describan las imágenes
que aparecieron. Estoy a punto de pedirles a cada uno que haga lo mismo, pero
quiero advertirles de antemano que las imágenes no serán tan vívidas como las
propias experiencias sensoriales. Serán mucho más tenues y vagas, y menos
claras y definidas; serán fugaces y deben captarse en el acto. A menudo, la
imagen puede desvanecerse por completo, y solo quedar la idea.
Las variadas
imágenes que sugiere la mesa del comedor. —Que cada uno recuerde ahora la
mesa del comedor tal como la dejó la última vez, y luego responda preguntas
sobre ella como las siguientes:
¿Puedo ver con
claridad en mi mente toda la mesa tal como estaba extendida ante mí? ¿Puedo ver
todas sus partes con la misma claridad? ¿Capto el blanco níveo y el brillo de
la mantelería? ¿El delicado color de la porcelana, de modo que puedo ver cómo
el rosa se difumina en el blanco? ¿Las elegantes líneas y curvas de los platos?
¿El brillo de la plata? ¿El marrón de las tostadas? ¿El amarillo de la crema?
¿El rojo intenso y el verde oscuro del ramo de rosas? ¿El brillo de la
cristalería?
¿Puedo volver a oír
el tintineo de los platos? ¿El tintineo de la cuchara contra la taza? ¿El
movimiento de las sillas? ¿El parloteo de las voces, cada una con su propio
tono y tono? ¿El trino de un pájaro fuera de la ventana? ¿El tintineo de una
campana lejana? ¿El canto de un grillo vecino?
¿Puedo saborear
claramente la leche? ¿El café? ¿Los huevos? ¿El tocino? ¿Los panecillos? ¿La
mantequilla? ¿La mermelada? ¿La fruta? ¿Puedo percibir el apetitoso aroma del
café? ¿De la carne? ¿De las naranjas y los plátanos? ¿El perfume del lilo que
está afuera de la puerta? ¿El perfume de un pañuelo recién rociado con una rama
de heliotropo?
¿Puedo recordar el
tacto de mis dedos sobre el terciopelo?118¿Melocotón? ¿En la suave piel de una
manzana? ¿En la cristalería? ¿En la sensación de la ropa de cama fresca? ¿En el
contacto de una silla de cuero o de mimbre? ¿En la ropa recién puesta? ¿Puedo
percibir con claridad la temperatura del café caliente en la boca? ¿La del
plato caliente en la mano? ¿La del agua helada? ¿La agradable frescura de la
brisa que entra por la ventana abierta?
¿Puedo sentir de
nuevo la tensión muscular y articular al pasar el plato pesado? ¿Puedo sentir
el movimiento de las mandíbulas al masticar el bistec? ¿De la garganta y los
labios al hablar? ¿Del pecho y el diafragma al reír? ¿De los músculos al
sentarme y levantarme? ¿De la mano y el brazo al usar cuchillo, tenedor y
cuchara? ¿Puedo sentir de nuevo el dolor que acompañaba al morder un diente
sensible? ¿Del disparo de una gota de ácido de la cáscara de la naranja en el
ojo? ¿El dolor ocasional en la cabeza? ¿La agradable sensación asociada con la
euforia de una hermosa mañana? ¿La sensación de salud perfecta? ¿El placer
asociado con disfrutar de una comida favorita?
El poder de la
imaginería varía según la persona. —Es muy probable que algunos de
ustedes no puedan obtener imágenes perfectamente nítidas en todos estos
aspectos, y ciertamente no con la misma facilidad; pues la imaginería de cada
sentido varía mucho de una persona a otra. Un célebre pintor fue capaz, tras
colocar a su modelo en una silla y observarlo atentamente durante unos minutos,
de despedirlo y pintar una imagen perfecta de él a partir de la imagen visual
que le venía a la mente cada vez que volvía la vista hacia la silla donde se
había colocado el modelo. Por otro lado, una joven, alumna de mi clase de
psicología, me cuenta que nunca puede recordar la mirada de su madre cuando
está ausente, incluso si la separación ha sido solo por unos instantes. Ella
puede119 Obtenga una
imagen de la forma, con el color y el corte del vestido, pero nunca de los
rasgos. Una persona puede recordar gran parte de un concierto a través de su
imaginación auditiva, y otra casi nada.
En general, se
puede decir que el poder, o al menos el uso, de la imaginería disminuye con la
edad. El autor ha realizado un estudio bastante exhaustivo de la imaginería de
ciertos estudiantes de secundaria, universitarios y psicólogos de mediana edad.
Casi sin excepción, se descubrió que las imágenes claras y vívidas ocupaban un
lugar menor en el pensamiento del grupo de mayor edad que en el de los jóvenes.
Ideas y conceptos más o menos abstractos parecían haber sustituido la
imaginería concreta de años anteriores.
Tipos de
imaginería. —Aunque existe cierta diferencia en nuestra capacidad para usar
imaginería de distintos tipos sensoriales, probablemente la variación sea menor
de la que se suponía. Obras pedagógicas anteriores hablaban del tipo visual de
mente, del tipo auditivo o del tipo motor ,
como si la posesión de un tipo de imaginería necesariamente hiciera que una
persona tuviera deficiencias en otros tipos. Sin embargo, estudios posteriores
han demostrado que esta visión es incorrecta. La persona que posee buenas
imágenes de un tipo probablemente sobresaldrá en todos los tipos, mientras que
quien carezca de alguno de los tipos más importantes probablemente tendrá
deficiencias en todos.[4] La mayoría de
nosotros probablemente hacemos más uso de las imágenes visuales y auditivas que
de otros tipos de imágenes, mientras que las imágenes olfativas y gustativas
parecen desempeñar un papel menor.
4. LA FUNCIÓN DE LAS IMÁGENES
Binet dice que el
hombre que no tiene todos los tipos de imaginería casi igualmente desarrollados
es sólo una fracción120de un hombre.
Aunque esto sin duda lo plantea con demasiada fuerza, las imágenes desempeñan
un papel importante en nuestro pensamiento.
Las imágenes
aportan material a la imaginación y la memoria. —La
imaginería proporciona las imágenes a partir de las cuales la imaginación
construye sus estructuras. Con una rica fuente de imágenes provenientes de los
diversos sentidos, la imaginación cuenta con el material necesario para
construir tiempos y acontecimientos del pasado, o para llenar el futuro con
planes o experiencias aún no alcanzadas. Sin embargo, al carecer de imágenes,
la imaginación se ve limitada, y sus escasos productos revelan, en su
esterilidad y su falta de calidez y realidad, la pobreza del material.
Gran parte de
nuestra memoria también se manifiesta en imágenes. El rostro de un amigo, el
sonido de una voz o el roce de una mano pueden recordarse no como un simple
hecho, sino con casi la frescura y fidelidad de una percepción. Es cierto que
gran parte de nuestra memoria se desarrolla en forma de ideas en lugar de
imágenes. Pero la memoria a menudo se ve favorecida en su precisión y se vuelve
más vital y significativa gracias a la presencia de abundantes imágenes.
Imágenes en los
procesos de pensamiento. —Dado que el pensamiento lógico se ocupa más
de relaciones y significados que de objetos particulares, las imágenes
desempeñan naturalmente un papel menor en el razonamiento que en la memoria y
la imaginación. Sin embargo, también tienen su lugar en este campo. Los
estudiantes de geometría o trigonometría suelen tener dificultades para
comprender un teorema hasta que logran visualizar la superficie o el sólido en
cuestión. El pensamiento en el campo de la astronomía, la mecánica y muchas
otras ciencias se ve facilitado en ciertos aspectos por la capacidad de formar
imágenes claras y precisas.
El uso de imágenes
en la literatura. —La facilidad en el uso de imágenes sin duda añade mucho a nuestro
disfrute.121y la apreciación de
ciertas formas literarias. Los grandes escritores suelen usar todo tipo de
imágenes en sus descripciones y narraciones. Si no podemos emplear las imágenes
que ellos usaron, es probable que muchas de sus imágenes más hermosas nos parezcan
meras palabras que sugieren ideas prosaicas.
Shakespeare, al
describir cierta música hermosa, apela al sentido del olfato para hacerse
entender:
... llegó a mi oído
como el dulce sonido
que respira sobre un banco de violetas,
¡robando y dando olor!
Lady Macbeth llora:
Aquí todavía está
el olor de la sangre:
Todos los perfumes de Arabia no endulzarán esta pequeña mano.
Milton le
pide a Eva que diga acerca de su sueño de la manzana fatal:
... El agradable
olor a salado
despertó tanto mi apetito que pensé que
no podía dejar de saborearlo.
Lo mismo ocurre con
el sentido del tacto:
... Tomo tu mano,
esta mano
Tan suave como el plumón de una paloma, y tan blanca como ella.
Imaginemos a una
persona desprovista de imágenes táctiles delicadas, con puntas de dedos
insensibles y pasos pesados, que se propone interpretar estos exquisitos
versos:
122Así puse mis pies sin huellas
sobre la cabeza aterciopelada de la prímula,
que no se dobla cuando piso.
Shakespeare apela
así a la imaginería muscular:
Por fin, con un
pequeño movimiento de mi brazo
y moviendo la cabeza tres veces de arriba abajo,
emitió un suspiro tan lastimoso y profundo
que pareció destrozar todo su volumen
y acabar con su ser.
Muchos pasajes como
el siguiente apelan a las imágenes de temperatura:
¡Congela, congela,
cielo amargo,
no muerdas tan de cerca
como para olvidar los beneficios!
Para alguien cuya
imaginería auditiva sea escasa, los siguientes versos perderán algo de su
belleza:
¡Qué dulce es la
luz de la luna que duerme en esta orilla!
Aquí nos sentaremos y dejaremos que los sonidos de la música
se cuelen en nuestros oídos; la suave quietud y la noche
se convierten en los toques de dulce armonía.
Observe cuánto
añadirán imágenes claras a las palabras de Browning:
¿No hay dos
momentos en la aventura de un buceador: uno cuando, siendo un mendigo, se
dispone a zambullirse, y otro cuando, siendo un príncipe, se alza con su perla?
Puntos donde las
imágenes son de mayor utilidad. —Sin duda, muchas imágenes
inundan nuestra mente, las cuales son irrelevantes y no nos sirven para pensar.
Nadie ha dejado de notar muchas de ellas. Además, sin duda...123Gran parte de nuestro pensamiento se
realiza con pocas o ninguna imagen presente. Sin embargo, necesitamos imágenes.
¿Dónde, entonces, son más necesarias? Las imágenes se necesitan
dondequiera que las percepciones que representan sean útiles. Todo
aquello que uno pueda comprender, disfrutar o apreciar mejor viéndolo,
escuchándolo o percibiéndolo a través de algún otro sentido, puede
comprenderlo, disfrutarlo o apreciarlo mejor mediante imágenes que solo
mediante ideas.
5. EL CULTIVO DE LA IMÁGENES
Las imágenes
dependen de estímulos sensoriales. —El poder de la imaginación se
puede cultivar igual que cualquier otra habilidad.
En primer lugar,
podemos establecer como requisito absoluto un entorno de estímulos
sensoriales que impulse a todos los sentidos a estar despiertos y en su máximo
esplendor , para que podamos familiarizarnos plenamente con los
objetos de nuestro entorno material. Nadie posee un acervo de imágenes
sensoriales mayor que la suma total de sus experiencias sensoriales. Nadie
tiene imágenes de imágenes, sonidos, sabores u olores que nunca haya
experimentado.
Asimismo, debe
haber tenido la mayor libertad posible en sus actividades motoras. Pues no solo
el acto motor en sí mismo se posibilita mediante la función de la imaginería,
sino que este acto motor clarifica y hace útiles las imágenes. El niño que ha
construido una mesa, un escritorio o una caja siempre tendrá una imagen
diferente y mejor de uno de estos objetos que antes; así también, cuando ha
tenido y montado una bicicleta, su imagen de esta máquina tendrá un significado
diferente al de la imagen basada únicamente en la percepción visual de la rueda
que miraba con anhelo a través del escaparate o en el patio de la casa del otro
niño.124
La influencia del
recuerdo frecuente. —Pero las experiencias sensoriales y las respuestas motoras por sí
solas no son suficientes, aunque constituyen la base de una buena
imaginería. Es necesario un recuerdo frecuente. Puede que la
puesta de sol nunca haya sido tan brillante, ni la música tan cautivadora; pero
si no se piensa en ellas ni se reflexiona sobre ellas después de
experimentarlas por primera vez, poco quedará de ellas al poco tiempo. Es al
repetirlas con frecuencia en la experiencia a través de la imaginería que se
fijan, de modo que están listas para cumplir nuestras órdenes cuando
necesitemos usarlas.
La Reconstrucción
de Nuestras Imágenes. —A la riqueza de la experiencia y la frecuencia con la que
evocamos nuestras imágenes debemos añadir un factor más: su reconstrucción o
reelaboración. Pocas imágenes, si es que hay alguna, son recuerdos exactos de
percepciones previas de objetos. De hecho, esto no sería ni posible ni
deseable. Las imágenes que evocamos lo son con un propósito o en vista de
alguna actividad futura, y, por lo tanto, deben ser selectivas o
estar compuestas por elementos de varias o muchas imágenes anteriores
relacionadas.
Así, el niño que
desea construir una caja sin un patrón a seguir recuerda las imágenes de
numerosas cajas que haya visto, y de todas ellas obtiene una nueva imagen,
creada a partir de muchas percepciones e imágenes previas, que le sirve de
modelo. De esta manera, no solo obtiene una copia que puede seguir para
construir su caja, sino que también se asegura un nuevo producto en forma de
una imagen diferente a cualquier otra que haya tenido antes, y por lo tanto
mucho más rica. Es esta transformación de nuestro acervo de imágenes antiguas
en otras nuevas, más ricas y sugerentes, lo que constituye la esencia de la
imaginación constructiva.
Cuantos más tipos
de imágenes podamos incluir en nuestro125Cuanto más plenamente lo poseamos y
mejores serán nuestras imágenes. La lección de ortografía no solo debe captarse
visualmente, para retener una imagen visual de las palabras, sino también
recitarse oralmente, para que el oído proporcione una imagen auditiva y los
órganos del habla una imagen motora de las formas correctas. También debe
escribirse y, por lo tanto, entregarse a la mano, que, en última instancia, es
la que más necesita conocerla y retenerla.
La lección de
lectura debe captarse visualmente y auditivamente, y luego expresarse mediante
la voz y los gestos de la forma más completa y completa posible, para que pueda
asociarse con imágenes motoras. La lección de geografía no solo necesita
leerse, sino también dibujarse, moldearse o construirse. La lección de historia
debe apelar a todas las formas posibles de imaginería. La lección de aritmética
no solo debe calcularse, sino también medirse, pesarse y ponerse en práctica.
Así, podríamos
aplicar esta ilustración a todos los ámbitos de la educación y la experiencia,
y la misma verdad se mantiene. Lo que deseamos comprender completamente
y retener bien, debemos captarlo a través de todos los sentidos disponibles y
conservarlo en toda forma posible de imagen y expresión.
6. PROBLEMAS EN LA INTROSPECCIÓN Y LA
OBSERVACIÓN
1. Observa una
clase de lectura e intenta determinar si los alumnos imaginan las escenas y los
sucesos que leen. ¿Cómo puedes saberlo?
2. Observe de forma
similar una clase de historia. ¿Se dan cuenta los alumnos de que los
acontecimientos realmente sucedieron y de que los personajes son personas
reales?
3. Observe de forma
similar una clase de geografía y extraiga conclusiones. Un alumno calcula el
coste del enlucido.126Una habitación
determinada basó las figuras en la habitación llena de yeso .
¿Cómo podrían las imágenes visuales haber evitado el error?
4. Imagina un cubo
de tres pulgadas. Píntalo. Luego, córtalo en cubos de una pulgada, dejándolos
todos en su forma original. ¿Cuántos cubos de una pulgada tienen pintura en
tres caras? ¿Cuántos en dos caras? ¿Cuántos en una cara? ¿Cuántos no tienen
pintura? Responde a todas estas preguntas basándote únicamente en tu imagen.
5. Intenta con
frecuencia recordar imágenes en las distintas líneas sensoriales; determina en
qué clases de imágenes eres menos competente y trata de mejorar en esas líneas.
6. ¿Cómo puede el
profesor de canto, después de que su clase ha cantado varias partituras, saber
que están bemoles?
7. Estudia tus
imágenes cuidadosamente durante unos días para ver si puedes descubrir tu tipo
de imágenes predominante.127
CAPÍTULO IX
IMAGINACIÓN
Todos deseamos
tener una buena imaginación, pero no todos estaríamos de acuerdo en qué
constituye una buena imaginación. Si les preguntara a un grupo si tienen buena
imaginación, muchos probablemente se preguntarían de inmediato si son capaces
de emprender vuelos desenfrenados hacia reinos imposibles del pensamiento y de
crear irrealidades a partir de la nada. Se compararían con grandes escritores
imaginativos, como Stevenson, Poe, De Quincey, y juzgarían su capacidad de
imaginación por su capacidad para crear los cuentos que los hicieron famosos.
1. EL LUGAR DE LA IMAGINACIÓN EN LA
ECONOMÍA MENTAL
Pero una medida de
la imaginación como la que acabamos de mencionar es demasiado limitada. Una
buena imaginación, como una buena memoria, es la que mejor sirve a quien la
posee. Si DeQuincey, Poe, Stevenson y Bulwer consideraron que el tipo que los
llevó a tales vuelos vertiginosos era el más adecuado para su propósito
particular, bien; pero eso no significa que su tipo sea el mejor para ti, ni
que no puedas alcanzar el mismo nivel en algún otro campo de poder imaginativo
que ellos en el suyo. Si bien puedes carecer de su tipo particular de
imaginación, a ellos les puede faltar el tipo que algún día te hará famoso. El
artesano, el arquitecto, el comerciante, el artista,128El agricultor, el maestro, el
profesional, todos necesitan imaginación en sus vocaciones no menos que los
escritores en las suyas, pero cada uno necesita un tipo especializado adaptado
al trabajo particular que tiene que realizar.
Naturaleza práctica
de la imaginación. —La imaginación no es un proceso de pensamiento que deba lidiar
principalmente con irrealidades e imposibilidades, y cuyo principal fin sea
nuestra diversión cuando no tenemos nada mejor que hacer que seguir sus
divagaciones. Es, más bien, un proceso común y necesario que ilumina el camino
de nuestro pensamiento y acción cotidianos; un proceso sin el cual pensamos y
actuamos por casualidad o por imitación ciega. Es el proceso mediante el cual
las imágenes de nuestras experiencias pasadas se organizan y se adaptan a
nuestro presente. La imaginación mira hacia el futuro, construye nuestros
patrones y traza nuestros planes. Establece nuestros ideales y nos visualiza en
el proceso de alcanzarlos. Nos permite vivir nuestras alegrías y nuestras
penas, nuestras victorias y nuestras derrotas antes de alcanzarlas. Mira hacia
el pasado y nos permite vivir con los reyes y videntes de antaño, o retrocede
al principio y vemos las cosas en proceso de creación. Llega a nuestro presente
y participa en cada acto, desde el más simple hasta el más complejo. Es a la
corriente mental lo que la luz es al viajero que la lleva consigo mientras pasa
por la oscuridad, mientras proyecta sus rayos en todas direcciones a su
alrededor, iluminando lo que de otro modo sería una oscuridad intolerable.
La imaginación en
la interpretación de la historia, la literatura y el arte. —Veamos
algunos de los usos más comunes de la imaginación. Supongamos que les describo
la batalla del Marne. A menos que puedan tomar las imágenes que sugieren mis
palabras y convertirlas en soldados luchando, gritando y sangrando; en fuertes
y enredos y129Parapetos; en el
rugido del cañón, el silbido de la bala y el estruendo del proyectil—a menos
que puedas tomar todas estas imágenes separadas y, a partir de ellas, obtener
un gran complejo unificado, entonces mi descripción será para ti solo palabras
vacías, y carecerás de la capacidad para comprender el acontecimiento histórico
de forma completa. A menos que puedas leer el poema y, a partir de las imágenes
sugeridas por las palabras, reconstruir la imagen que tenía el autor al
escribir "El herrero del pueblo" o "Nevado", el significado
se habrá perdido, y las vibrantes escenas de vida y acción se convertirán en
palabras muertas, como la cáscara de la crisálida después de que la mariposa
haya abandonado su sudario. Sin el poder de la imaginación, la historia del
invierno de Washington en Valley Forge se convierte en un simple recital
formal, y jamás se podrá contemplar las tiendas cubiertas de nieve, el paisaje
azotado por el viento, las huellas en la nieve marcadas por las reveladoras
gotas de sangre, ni la figura del comandante desconsolado arrodillado en el
silencioso bosque para orar por su ejército. Sin la capacidad de construir esta
imagen al leer, se podrá leer las palabras, recitarlas y aprobar el examen,
pero la realidad viviente se le escapará para siempre.
Tu capacidad de
imaginación determina tu capacidad para interpretar literatura de todo tipo;
pues la interpretación literaria no es, después de todo, sino la
reconstrucción, por nuestra parte, de las imágenes con sus significados que
estaban en la mente del escritor al escribir, y la experiencia de las emociones
que lo conmovieron al escribir. De poco sirve, en efecto, leer la historia de
los siglos si no podemos ver en ella personajes vivos y activos, y
acontecimientos reales que ocurren en entornos reales. De poco sirve leer los
grandes libros del mundo si no son sus personajes...130Son para nosotros hombres y mujeres
reales, nuestros hermanos y hermanas, interpretados por las mentes maestras de
todos los tiempos. Cualquier cosa menos que esto, y ya no se trata de
literatura, sino de palabras, como sonidos musicales sin tema, o como marcos de
cuadros sin imagen. Tampoco es diferente escuchar a un orador. Sus palabras son
para ti solo sensaciones sonoras de tal o cual tono, intensidad y calidad, a
menos que tu mente siga el ritmo de la suya y construya continuamente las
imágenes que llenan su pensamiento mientras habla. A falta de imaginación, las
esculturas de Miguel Ángel y los cuadros de Rafael son para ti otras tantas
piezas de mármol de formas curiosas y lienzos ingeniosamente coloreados. Lo que
el escultor y el pintor han puesto ante ti debe sugerirte imágenes y
pensamientos de tu propia experiencia, para llenar y dar vida al mármol y al
lienzo; de lo contrario, para ti están muertos.
Imaginación y
Ciencia. —La imaginación tampoco es menos necesaria en otras áreas de
estudio. Sin este poder de construir imágenes vivas y en movimiento a partir de
imágenes, de poco sirve estudiar ciencia más allá de lo que está inmediatamente
presente a nuestros sentidos; pues algunas de las leyes más fundamentales de la
ciencia se basan en concepciones que solo pueden captarse si tenemos el poder
de la imaginación. El estudiante que no puede obtener una imagen de las
moléculas de la materia, infinitamente cerca unas de otras y sin embargo nunca
tocándose, todas en movimiento vibratorio, pero cada una dentro de su propia
órbita, cada una una unidad completa en sí misma, pero capaz de dividirse aún
más en partículas más pequeñas; el estudiante que no puede ver todo esto en una
imagen visual clara, nunca podrá, en el mejor de los casos, tener más que una
vaga noción de la teoría de la materia. Y esto significa, finalmente, que las
explicaciones de la luz, el calor y el sonido, y mucho más, serán...131para él, en gran medida, un revoltijo
de palabras que permanecen en su memoria, tal vez, pero que nunca llegan a
convertirse en una posesión vital de su mente.
Lo mismo ocurre con
el mundo del telescopio. Puedes disponer de todas las magníficas lentes y la
precisa maquinaria de los observatorios modernos; pero si no tienes el poder de
integrar lo que estas te revelan y lo que te cuentan los libros en el sistema
solar y sistemas aún mayores, nunca podrás estudiar astronomía, salvo a ciegas
y fragmentadamente, y todos los planetas, satélites y soles jamás formarán un
sistema para ti, por mucho que digan los libros.
Usos cotidianos de
la imaginación. —Pero podemos considerar una fase aún más práctica de la
imaginación, o al menos una que tiene más que ver con la rutina diaria de la
mayoría de nosotros. Supongamos que va a su sombrerera y le dice cómo quiere
que le moldee y arregle su sombrero de primavera. Y supongamos que nunca ha
podido visualizar este sombrero en su totalidad , como para
tener una idea de cómo quedará una vez terminado, sino que solo tiene una idea
general, porque le gusta el terciopelo rojo, las plumas blancas y el borde
vuelto, de que esta combinación quedará bien. Supongamos que nunca ha podido
imaginar cómo se vería con este sombrero en particular y con el pelo peinado de
esta u otra manera. Si se encuentra en esta situación de impotencia, ¿no debería
finalmente depender del gusto de la sombrerera o aceptar el "modelo",
y así no revelar ningún gusto ni individualidad por su parte?
¿Cuántas veces te
has sentido decepcionado con alguna prenda de vestir porque, al planificarla,
no pudiste verla completa a la vez para captar el efecto completo; o no te
veías con ella y así poder juzgar si te sentaba bien? ¿Cuántos hogares han...132En ellas, cortinas, alfombras, papel
tapiz y muebles que se pelean constantemente porque alguien no vio antes de
ensamblarlos que nunca estuvieron destinados a ser una compañía. ¿Cuántas
personas que planean sus propias casas las construirían igual después de verlas
terminadas? El hombre que puede ver un edificio terminado antes de colocar un
ladrillo o colocar una viga, que puede verlo no solo en sus detalles uno a uno
mientras los repasa mentalmente, sino que puede ver el edificio en su
totalidad, es el único que puede planificar la estructura con seguridad. Y este
es el hombre que gana un buen sueldo como arquitecto, pues este tipo de
imaginación es muy demandada. Solo quien puede ver con su mente, antes de
comenzar, lo que creará, es capaz de planificar su construcción. ¿Y quién diría
que la capacidad para trabajar con imágenes de este tipo no es tan alta como la
que resulta en la construcción de tramas sobre las que se construyen historias?
La construcción de
ideales y planes. —La imaginación también juega un papel importante en la formación
de nuestros ideales y planes de vida. Quien no vive a ciegas y sin rumbo debe
tener un ideal, un modelo, que guíe su vida y guíe sus acciones. Estoy seguro
de que, en algún momento de nuestra vida, cada uno ha elegido a la persona que
más se acercaba a nuestra idea de lo que nos gustaría llegar a ser, y nos hemos
medido con este modelo. Pero llega un momento en que debemos idealizar incluso
al individuo más perfecto; en que le otorgamos atributos que hemos seleccionado
de otra persona, y así veneramos un santuario que es en parte real y en parte
ideal.
A medida que pasa
el tiempo, eliminamos cada vez más el elemento estrictamente individual y
añadimos en consecuencia más del ideal, hasta que nuestro patrón es en gran
medida una construcción.133De nuestra propia
imaginación, con lo mejor que hemos podido extraer de los muchos personajes que
hemos conocido. Nunca sabremos cuán importante es el papel que estos ideales en
constante cambio desempeñan en nuestras vidas, pero ciertamente no es insignificante.
¡Y feliz el joven que puede mirar hacia el futuro y verse acercándose a un
ideal digno! Ha captado una visión que nunca le permitirá desfallecer ni
flaquear en la búsqueda de la meta que señala la dirección de sus esfuerzos.
Imaginación y
conducta. —Otro gran campo para la imaginación se refiere a la conducta y a
nuestras relaciones con los demás. Una y otra vez, la persona desconsiderada
tiene que decir: "Lo siento; no pensé". El "no pensé"
simplemente significa que no se dio cuenta, a través de su imaginación, de las
consecuencias de sus palabras precipitadas o desagradables. No sería
desagradable, pero no imaginó cómo se sentiría el otro; no se puso en su lugar.
Lo mismo ocurre con los efectos de nuestra conducta en nosotros mismos. ¿Qué
joven, al tomar su primer trago de licor, continuaría si pudiera verse
claramente en la cuneta, con el rostro hinchado y los ojos inyectados en
sangre, dentro de una década? ¿O qué niño, fumando disimuladamente uno de sus
primeros cigarrillos, continuaría si pudiera ver su rostro demacrado y su mano
sin vida unos años después? ¿Qué derrochador malgastaría su dinero en vanidades
si pudiera verse vívidamente en la penuria y la necesidad en la vejez? ¿Qué
pródigo en cualquier lugar, si pudiera mirarse bien a sí mismo manchado por el
pecado y quebrantado al regresar a la “casa de su padre” después de los años de
libertinaje en el “país lejano”, no dudaría mucho antes de emprender su carrera
descendente?
Imaginación y
pensamiento. —Ya hemos considerado134El uso de la imaginación para
interpretar los pensamientos, sentimientos y obras de otros. Analicemos ahora
con más detalle el papel que desempeña en nuestro propio pensamiento.
Supongamos que, en lugar de leer un poema, lo escribimos; en lugar de escuchar
la descripción de una batalla, la describimos; en lugar de mirar la imagen, la
pintamos. Nuestro objetivo entonces es que quienes lean nuestro idioma,
escuchen nuestras palabras o vean nuestras obras, construyan las imágenes
mentales de la situación que nos sirvió de material para nuestro pensamiento.
Nuestras palabras y
otros modos de expresión no son más que la descripción del flujo de imágenes en
nuestra mente, y nuestro problema es lograr que una corriente similar fluya por
la mente del oyente; pero sería realmente extraño que otros vieran una situación
que nosotros mismos no podemos ver; extraño si pudiéramos dibujar una imagen
sin poder seguir sus contornos mientras la dibujamos. O supongamos que
enseñamos ciencias y nuestro objetivo es explicar la composición de la materia
a alguien y hacerle comprender cómo la luz, el calor, etc., dependen de la
teoría de la materia; extraño sería que el oyente captara una imagen si
nosotros mismos no podemos captarla. O, una vez más, supongamos que vamos a
describir un incidente y nuestro objetivo es que cada detalle destaque con
tanta claridad que nadie pase por alto ni uno solo. ¿No es evidente que nunca
podremos hacer que estas imágenes sean más claras para quienes nos escuchan o
leen nuestras palabras que para nosotros mismos?
2. EL MATERIAL UTILIZADO POR LA
IMAGINACIÓN
¿Cuál es el
material, el contenido mental, a partir del cual la imaginación construye sus
estructuras?
Las imágenes son
materia de la imaginación. —Nada puede entrar135La imaginación, cuyos elementos no
han estado en nuestra experiencia pasada y que luego se han conservado en forma
de imágenes. Los indios nunca soñaron con un cielo cuyas calles estuvieran
pavimentadas de oro y en cuyo centro se yergue un gran trono blanco. Su
experiencia les había dado el desconocimiento de estas cosas; y por ello,
forzosamente, debieron construir su cielo con las imágenes que tenían a su
alcance, es decir, las relacionadas con la caza y el bosque. Así, su cielo era
el "coto de caza feliz", habitado por presas y enemigos sobre los que
los bienaventurados triunfaban para siempre. Del mismo modo, los valientes
soldados, cuyas flechas mortales, espadas afiladas y hachas de guerra
triunfaron en el sangriento campo de Hastings, no imaginaron un día lejano en
que las líneas enemigas se matarían entre sí con poderosas máquinas lanzando la
muerte desde detrás de parapetos a doce millas de distancia. Las armas de fuego
y la pólvora explosiva eran aún desconocidas, por lo que no existían imágenes a
partir de las cuales construir semejante imagen.
No quiero decir que
tu imaginación no pueda construir un objeto que nunca antes haya estado en tu
experiencia como un todo, pues el trabajo de la imaginación es precisamente
eso. Toma las diversas imágenes a su disposición y las construye en totalidades que
tal vez nunca hayan existido antes, y que tal vez existan ahora solo como una
creación de la mente. Y, sin embargo, no hemos incluido en este nuevo producto
ni un solo elemento que no nos fuera familiar en forma de una
imagen de un tipo u otro. Es la forma lo que es nuevo;
el material es antiguo. Esto se ejemplifica cada vez que un
inventor toma las dos partes fundamentales de una máquina, la palanca y
el plano inclinado , y las combina en relaciones nuevas entre
sí, desarrollando así una máquina cuya complejidad nos desconcierta. Y con
otras líneas de pensamiento, como en la mecánica, el poder inventivo consiste
en ser capaz de ver136lo antiguo en
nuevas relaciones, y así constantemente construimos nuevas construcciones a
partir de material antiguo. Es este poder el que nos da al pensador audaz y
original, al Newton cuya manzana al caer le sugirió los planetas que caían
hacia el Sol en sus órbitas; al Darwin que, a partir del fémur de un animal,
fue capaz de construir en su imaginación el animal completo y el entorno en el
que debió vivir, añadiendo así otra página a la historia de la Tierra.
Los dos factores de
la imaginación. —De los simples hechos que acabamos de considerar, la conclusión
es clara: nuestra capacidad de imaginación depende de dos factores: (1) los
materiales disponibles en forma de imágenes utilizables y evocables ,
y (2) nuestra capacidad constructiva , o la capacidad de
agrupar estas imágenes en nuevos conjuntos, guiado el proceso por algún
propósito o fin . Sin esta última condición, los productos de nuestra
imaginación son ensoñaciones con sus "castillos en España", que pueden
ser agradables y apropiados en ocasiones, pero que, como modo habitual de
pensamiento, son extremadamente peligrosos.
Imaginación
limitada por el acervo de imágenes. —Que la mente está limitada en
su imaginación por su acervo de imágenes se puede ver con un simple ejemplo:
Supongamos que usted posee un edificio de ladrillo, pero que el antiguo ya no
satisface sus necesidades, por lo que se propone construir uno nuevo; y
supongamos, además, que no dispone de material para su nuevo edificio, salvo el
que contiene la estructura anterior. Es evidente que estará limitado en la
construcción de su nuevo edificio por el material que ya existía en el antiguo.
Podría construir el nuevo edificio en cualquiera de las múltiples formas o
estilos arquitectónicos disponibles, siempre que el material disponible se
preste a ese estilo de construcción.137Y siempre que puedas hacer los
planos. Pero siempre estarás limitado, en última instancia, por la naturaleza y
la cantidad de material que puedas obtener de la antigua estructura. Lo mismo
ocurre con la mente. El antiguo edificio es tu experiencia pasada, y los
ladrillos son las imágenes a partir de las cuales debes construir tu nueva
estructura mediante la imaginación. Aquí, como antes, no puede entrar nada que
no estuviera ya a mano. En cuanto a su material constructivo, solo entran
imágenes en la nueva estructura, y no hay de dónde obtenerlas sino de los
resultados de nuestra experiencia pasada.
Limitados también
por nuestra capacidad constructiva. —Pero nuestra producción
imaginativa no solo está limitada por la cantidad de material
en forma de imágenes que tenemos a nuestro alcance, sino también, y quizás no
menos, por nuestra capacidad constructiva . Muchas personas
podrían poseer el viejo montón de ladrillos, completamente adecuado para la
nueva estructura, y luego no conseguirlo porque no pudieron construirlo. Así,
muchos que han tenido una rica y variada experiencia en diversos ámbitos, aún son
incapaces de reunir las imágenes de estas experiencias de tal manera que se
obtengan nuevos productos de ellas. Estos poseen el intelecto pesado, tipo
caballo de tiro, que avanza con dificultad, muy posiblemente prestando un buen
servicio en su propio ámbito circunscrito, pero destinado después de todo a
servir en el estrecho campo con su horizonte bajo y bajo. Nunca son capaces de
correr a un ritmo de dos minutos entre competidores igualmente veloces, ni
siquiera de moverse a buen ritmo por las agradables autopistas de una
experiencia que se extiende más allá de los confines del estrecho aquí y ahora .
Estas son las mentes que no pueden descubrir relaciones; que no pueden pensar .
Las mentes de este tipo nunca pueden ser arquitectos de su propio destino, ni
siquiera constructores, sino que deben contentarse con ser peones.138
La necesidad de un
propósito. —No debemos olvidar que no podemos erigir nuestro edificio
inteligentemente hasta que sepamos para qué se usará. No
importa cuánto material de construcción tengamos a mano ni cuán hábiles seamos
como arquitectos, a menos que nuestros planes estén guiados por un objetivo
definido, es probable que terminemos con una estructura fantasiosa e inútil. Lo
mismo ocurre con la estructura de nuestros pensamientos. A menos que nuestra
imaginación esté guiada por algún objetivo o propósito, corremos el riesgo de
caer en meras ensoñaciones que no solo son inútiles para proporcionar ideales
que guíen nuestras vidas, sino que a menudo se vuelven realmente dañinas cuando
se convierten en hábito. El hábito de soñar despierto es difícil de romper y,
al continuar, mantiene nuestro pensamiento esclavizado y lo vuelve reacio a
abordar las cosas sencillas y cotidianas. ¿Quién no ha tenido la experiencia de
pasar una hora o un día en un mundo de ensueño, y despertar al final para
encontrarse bastante insatisfecho con la prosaica rutina que lo enfrentó? No
quiero decir que nunca debamos soñar, pero no conozco hábito
mental más pernicioso que el de soñar despierto llevado al exceso, pues termina
haciéndonos seguir cada fuego fatuo de la fantasía y nos coloca a merced de
cualquier sugerencia casual.
3. TIPOS DE IMAGINACIÓN
Aunque la
imaginación penetra todos los ámbitos de la experiencia humana y se ocupa de
todos los intereses humanos, todas sus actividades pueden clasificarse en dos
tipos: (1) la imaginación reproductiva y (2) la
imaginación creativa .
Imaginación
reproductiva. —La imaginación reproductiva es el tipo que utilizamos cuando
buscamos reproducir en nuestras mentes las imágenes descritas por otros, o
imágenes de139nuestra propia
experiencia pasada que carece de la completitud y fidelidad necesarias para
convertirlas en verdadero recuerdo.
La narración o
descripción de un libro de cuentos, un texto de historia o geografía; el relato
de aventuras relatado por un viajero o un cazador; el relato de una nueva
máquina u otro invento; los cuentos de hadas y los mitos: estos o cualquier
otro tema que pueda expresarse con palabras capaces de sugerirnos imágenes,
constituyen el campo de la imaginación reproductiva. En este uso de la
imaginación, nuestra función es seguir y no guiar, copiar y no crear.
Imaginación
Creativa. —Pero debemos tener líderes, creadores; de lo contrario, solo nos
imitaríamos unos a otros y el mundo se paralizaría. De hecho, toda persona, por
humilde que sea su posición social o aburrida que sea su vida, debería ser, en
cierta medida, capaz de iniciativa y originalidad. Dicha capacidad depende en
gran medida de la capacidad de usar la imaginación creativa.
La imaginación
creativa toma imágenes de nuestra propia experiencia pasada o las obtenidas del
trabajo de otros y las combina en formas nuevas y originales. El inventor, el
escritor, el mecánico o el artista con espíritu creativo no se conforma con la mera reproducción,
sino que busca modificar, mejorar, crear. Es cierto que muchos inventos y
descubrimientos importantes han surgido aparentemente por accidente, por
casualidad. Sin embargo, se sostiene que quien se topa con el descubrimiento o
la invención suele ser alguien cuya imaginación creativa trabaja
activamente buscando crear o descubrir en su campo. El
progreso del mundo en su conjunto no surge por accidente, sino mediante la
planificación creativa. La imaginación creativa siempre está a la vanguardia
del progreso, ya sea en la vida de un individuo o de una nación.140
4. ENTRENAMIENTO DE LA IMAGINACIÓN
La imaginación es
muy susceptible de cultivo, y su desarrollo debería constituir uno de los
objetivos más importantes de la educación. Toda asignatura escolar, pero
especialmente las que abordan la descripción y la narración —historia,
literatura, geografía, estudios de la naturaleza y ciencias—, ofrece abundantes
oportunidades para el uso de la imaginación. Una enseñanza competente no solo
encontrará en estas asignaturas un medio para entrenar la imaginación, sino que
la empleará en su estudio de tal manera que las convierta en materia viva,
vibrante de vida y acción, en lugar de palabras vacías o datos sin interés.
Recopilación de
material para la imaginación. —Teóricamente, entonces, no es
difícil ver qué debemos hacer para cultivar nuestra imaginación. En primer
lugar, debemos asegurarnos de obtener un amplio y útil acervo de
imágenes de todos los campos de la percepción. No basta con tener
imágenes visuales, ya que muchas veces necesitaremos construir estructuras que
involucren también todos los demás sentidos y las actividades motoras. Esto
significa que debemos tener un contacto directo con un entorno lo más amplio
posible: amplio en el mundo de la naturaleza, con todas sus variadas formas,
aptas para atraer a todos los sentidos; amplio en nuestro contacto con personas
en todas las fases de la experiencia, riendo con quienes ríen y llorando con
quienes lloran; amplio en contacto con los libros, los intérpretes de los
hombres y los acontecimientos del pasado. No solo debemos dejar que todos estos
tipos de entorno nos invadan según la casualidad, sino que debemos buscar deliberadamente
aumentar nuestro acervo de experiencias; pues, después de todo, la experiencia
reside en la base de la imaginación, como en la de cualquier otro proceso
mental. Y no sólo debemos así ponernos en el camino de adquirir nuevas
experiencias,141Pero debemos,
mediante la evocación y la reconstrucción, como vimos en una discusión
anterior, mantener nuestras imágenes frescas y utilizables. Pues todo lo que
sirve para mejorar nuestras imágenes, al mismo tiempo mejora los cimientos
mismos de la imaginación.
No debemos dejar de
construir. —En segundo lugar, no debemos dejar de construir .
Pues es inútil acumular una gran cantidad de imágenes si dejamos que el
material quede sin uso. ¡Cuántas personas dedican todo su tiempo a reunir
material para su estructura y nunca se toman tiempo para construir! Miran,
escuchan y leen, y están tan ocupados absorbiendo el presente inmediato que no
tienen tiempo para ver el significado más amplio de las cosas que abordan. Son
como los estudiantes que están demasiado ocupados estudiando como para tener
tiempo para pensar. Están tan absortos en recibir que nunca realizan el acto
superior de combinar. Son los buscadores de datos laboriosos, muchos de ellos
prestando un buen servicio, recopilando material que el vidente y el filósofo,
con su poder constructivo, construyen en los conjuntos mayores que conforman
nuestros sistemas de pensamiento. Son los que creen con cariño que, leyendo
libros llenos de historias disparatadas y tramas imposibles, están ejercitando
su imaginación. Para ellos, la historia sobria, por heroica o trágica que sea
en sus movimientos silenciosos, es demasiado insulsa. No tienen paciencia para
leer literatura sólida y reflexiva, y las obras de ciencia y filosofía les
resultan aburridas. Son personas que dedican todo su tiempo a mirar y admirar
las casas de otros, y nunca tienen tiempo para construir nada por sí mismas.
Debemos llevar
nuestros ideales a la acción. —El mejor entrenamiento para la
imaginación que conozco es el que se obtiene tomando nuestro propio material.142Y a partir de ella, construir nuestra
propia estructura. Es cierto que observar las casas de otros nos ayudará lo
suficiente como para descubrir su estilo de construcción: deberíamos leer. Pero
así como no es necesario que dediquemos todo el tiempo que dedicamos a mirar
casas, a inspeccionar casas de muñecas y pagodas chinas, tampoco es mejor que
obtengamos todas nuestras nociones de estructuras imaginativas de lo
maravilloso y lo irreal; leer "Hiawatha" es un buen entrenamiento
para la imaginación, pero también podemos hacerlo leyendo la historia de las
tribus indígenas primitivas. Las imágenes de "Snowbound" están llenas
de sugerencias para la imaginación, al igual que la historia de los puritanos
en Nueva Inglaterra. Pero incluso con los mejores modelos ante nosotros, no
basta con seguir las construcciones de otros. Debemos construir nuestras
propias historias, debemos idear argumentos para las nuestras; debemos tener
tiempo para meditar, planificar y construir, no ociosamente en la ensoñación,
sino con propósito, y luego hacer realidad nuestras imágenes llevándolas a
cabo , si son de tal naturaleza que lo permiten. Debemos construir
nuestros ideales y trabajar para alcanzarlos en el curso común de nuestra vida
cotidiana; debemos pensar por nosotros mismos en lugar de seguir siempre el
pensamiento de los demás; debemos iniciar tanto como imitar.
5. PROBLEMAS DE OBSERVACIÓN E
INTROSPECCIÓN
1. Explique la
causa y la solución en el caso de errores como los siguientes:
Los niños que
definieron la montaña como un terreno de 1.000 pies o más de altura dijeron que
la chimenea de la fábrica era más alta que la montaña porque "subía
directamente" y la montaña no.
Los niños a menudo
piensan que el horizonte está fijado a la tierra.
Se piensa que las
islas flotan en el agua.
143
2. ¿Cómo
estimularías la imaginación de un niño que no parece visualizar ni materializar
las descripciones de lectura, geografía, etc.? ¿Es posible que esta incapacidad
se deba a una base insuficiente de observación y, por ende, de imágenes?
3. Clasifique las
materias escolares, incluidas las ciencias domésticas y la educación manual,
según su capacidad para entrenar (1) la imaginación reproductiva y (2) la
imaginación creativa.
4. ¿Alguna vez te
saltas las descripciones de un libro y lees la narrativa? Al leer la
descripción de un paisaje natural, ¿se te presenta? Al estudiar la descripción
de una batalla, ¿puedes ver los movimientos de las tropas?
5. ¿Alguna vez has
planeado una casa como te gustaría? ¿Puedes verla desde todos los ángulos?
¿Puedes ver todas las habitaciones con sus diferentes acabados y muebles?
6. ¿Qué planes e
ideales te has formado y cuáles sigues actualmente? ¿Puedes describir el
proceso mediante el cual cambian tus planes o ideales? ¿Intentas alguna vez
ponerte en el lugar del otro?
7. Tome alguna
irrealidad fantasiosa que su imaginación haya construido y vea si puede
seleccionar de ella elementos familiares de experiencias reales.
8. ¿Cómo utilizas
la imaginación en tus tareas cotidianas? ¿Qué haces para mejorarla?144
CAPÍTULO X
ASOCIACIÓN
¿De dónde surgió el
pensamiento que te ocupa en este momento y qué determina el siguiente? La
introspección revela un hecho interesante sobre nuestra mente: que nuestros
pensamientos se mueven de forma coherente y ordenada, no de forma aleatoria.
Nuestros estados mentales no se agolpan en el flujo de la conciencia como si
fueran trozos de madera que se siguen al azar en una corriente impetuosa, ahora
este, ahora aquel. Al contrario, nuestros pensamientos surgen uno tras otro,
según son llamados o provocados . El pensamiento que ahora se
encuentra en el foco de tu conciencia surgió porque brotó del anterior; y el
pensamiento actual, antes de partir, determinará su sucesor y lo conducirá a la
escena. Esto significa que nuestro flujo de pensamientos posee no solo
continuidad, sino también unidad ; tiene coherencia y sistema.
Esta coherencia y sistema, que opera de acuerdo con leyes definidas, se produce
por lo que el psicólogo llama asociación .
1. LA NATURALEZA DE LA ASOCIACIÓN
Podemos definir la
asociación, entonces, como la tendencia de nuestros pensamientos a formar un
sistema de vínculos entre sí tal que los objetos de la conciencia están
vitalmente conectados (1) tal como existen en un momento dado,145y (2) a medida que ocurren en
sucesión en el flujo mental.
La base neuronal de
la asociación. —La asociación de pensamientos (ideas, imágenes, recuerdos) o de
una situación con su respuesta, se basa principalmente en una base neuronal. La
asociación es el resultado del hábito que actúa en grupos neuronales. James
enuncia su ley fundamental de la siguiente manera: «Cuando dos procesos
cerebrales elementales han estado activos simultáneamente o en sucesión
inmediata, uno de ellos, al repetirse, tiende a propagar su excitación al
otro». Esto no es más que una afirmación técnica del simple hecho de que las
corrientes nerviosas fluyen con mayor facilidad por las conexiones neuronales
que ya han utilizado.
Es difícil
enseñarle trucos nuevos a un perro viejo, porque los antiguos emplean vías
neuronales conocidas y muy utilizadas, mientras que los nuevos requieren la
conexión de grupos de neuronas que no suelen trabajar juntas; y el flujo de
energía nerviosa se realiza con mayor facilidad en las neuronas acostumbradas a
trabajar juntas. Quien aprende a hablar un idioma extranjero en una etapa
avanzada de la vida nunca alcanza la facilidad y soltura que podría haber
alcanzado a una edad más temprana. Esto se debe a que las vías neuronales del
habla ya están establecidas para su lengua materna y, con la menor plasticidad
propia de la edad, las nuevas vías son difíciles de establecer.
Las conexiones
entre las distintas áreas cerebrales, o grupos de neuronas, se realizan, como
vimos en un capítulo anterior, mediante fibras de asociación .
Esta función requiere millones de neuronas, que conectan cada parte de la
corteza con todas las demás, permitiendo así que la actividad neuronal que se
produce en un centro específico se extienda a cualquier otro. En el cerebro
relativamente inmaduro del niño, las fibras de asociación aún no han
establecido la mayoría de sus conexiones.146La edad de inicio de la memoria está
determinada principalmente por el desarrollo de un número suficiente de fibras
asociativas para lograr el recuerdo. El razonamiento más complejo, que requiere
numerosas conexiones asociativas, es imposible antes de un desarrollo neuronal
adecuado. Este hecho hace inútil intentar enseñar a los niños pequeños los
procesos más complejos de la aritmética, la gramática u otras materias. Aún no
están equipados con la maquinaria cerebral necesaria para comprender las
asociaciones necesarias.
Fig. 18. —Esquema
diagramático de asociación, en el que V representa lo visual, A lo auditivo, G
lo gustativo, M lo motor y T los centros de pensamiento y sentimiento de la
corteza.
Asociación, la base
de la memoria. —Sin la maquinaria y los procesos de asociación, no podríamos
tener memoria. Veamos con una ilustración sencilla cómo funciona la asociación
en el recuerdo. Supongamos que pasa por un huerto y ve un árbol cargado de
manzanas tentadoras. Duda, trepa la valla, coge una manzana y se la come,
oyendo ladrar al perro del dueño al marcharse. El diagrama adjunto ilustrará a
grandes rasgos los centros de la corteza cerebral implicados en el acto y las
fibras de asociación que los conectan. (Véase la figura)14718.) Ahora veamos cómo puedes
recordar posteriormente la circunstancia mediante la asociación. Supongamos que
una semana después estás sentado a la mesa y empiezas a comer una manzana cuyo
sabor te recuerda a la que arrancaste del árbol. Desde este punto de partida,
¿cómo se puede recordar toda la circunstancia? Recuerda que los centros
corticales conectados con la visión del manzano, con nuestros pensamientos
sobre él, con nuestros movimientos al coger la manzana y con oír el ladrido del
perro, estaban todos activos junto con el centro del gusto y, por lo tanto,
tienden a reactivarse a partir de su actividad. Es fácil ver que podemos (1)
obtener una imagen visual del manzano y su fruto a partir de una corriente que
circula por las fibras de asociación gustativo-visuales; (2) los pensamientos,
emociones o deliberaciones que tuvimos en la ocasión anterior pueden volver a
nosotros a partir de una corriente que circula por las neuronas
gustativo-pensamiento; (3) podemos obtener una imagen de nuestros movimientos
al trepar la valla y coger la manzana a partir de una corriente que circula por
las fibras gustativo-motoras. o (4) podemos obtener una imagen auditiva del
ladrido del perro a partir de una corriente que recorre las fibras gustativo-auditivas.
De hecho, es seguro que obtendremos una o más de estas
imágenes, a menos que las vías estén bloqueadas de alguna manera o nuestra
atención se desvíe hacia otra dirección.
Factores que
determinan la dirección del recuerdo. — Cuál de
estos percibimos primero, cuál de las imágenes que la percepción gustativa
evoca para reemplazarla al desaparecer de la conciencia, dependerá, en igualdad
de condiciones, de qué centro estaba más activo en la situación original y es
el más permeable en ese momento. Si, al comer la fruta robada, nuestros
pensamientos se autoacusaban intensamente por haber tomado las manzanas sin
permiso, entonces la corriente probablemente se descargará.148A través de la vía
gustativo-pensamiento, recordaremos estos pensamientos y las sensaciones que
los acompañan. Pero si resulta que el ladrido del perro nos asustó mucho, es
más probable que la descarga del centro gustativo se realice por la vía
gustativo-auditiva, y obtendremos la imagen auditiva del ladrido del perro, que
a su vez puede evocar una imagen visual de su aspecto salvaje en las fibras
auditivo-visuales. Es evidente, sin embargo, que, dado cualquiera de los
elementos de la situación completa, los demás son potencialmente posibles para
nosotros, y cualquiera puede servir de "señal" para evocar todos los
demás. Que, dado el punto de partida, los obtengamos todos depende únicamente
de si las vías están suficientemente abiertas entre ellos para que la corriente
se descargue entre ellos, suponiendo que la primera experiencia haya causado
suficiente impresión como para ser retenida.
Dado que esta
simple ilustración puede volverse infinitamente compleja mediante los millones
de fibras que conectan cada centro de la corteza con todos los demás, y dado
que, al pasar de una experiencia a otra en el transcurso de nuestras
actividades cotidianas, estas diversas áreas están involucradas en una cadena
interminable de actividades tan íntimamente relacionadas que cada una puede
finalmente conducir a todas las demás, tenemos aquí la maquinaria tanto de la
retención como de la evocación: el mecanismo mediante el cual nuestro pasado
puede ponerse al servicio del presente al ser reproducido en forma de imágenes
o ideas de la memoria. Mediante esta maquinaria somos incapaces de escapar de
nuestro pasado, ya sea bueno o malo; pues tanto lo bueno como lo malo nos son
devueltos por sus operaciones.
Cuando la
repetición de una serie de actos ha consolidado el hábito, la asociación es
relativamente segura. Si te recito ABCD, tu pensamiento se dirige
inmediatamente a E, F, G. Si repito: "No me hables en números
tristes",149La asociación te
lleva a continuar con «La vida no es más que un sueño vacío». Tus grupos
neuronales están acostumbrados a actuar así, por lo que la secuencia sigue.
Memorizar cualquier cosa, desde la tabla de multiplicar hasta las más bellas
joyas del fervor poético, consiste, por lo tanto, en establecer las conexiones
asociativas adecuadas en el cerebro.
Asociación en el
Pensamiento. —Todo pensamiento procede del descubrimiento o reconocimiento de
relaciones entre los términos u objetos de nuestro pensamiento. La ciencia de
las matemáticas se basa en las relaciones existentes entre números y
cantidades. Los principios y leyes de las ciencias naturales se basan en las
relaciones establecidas entre las diferentes formas de materia y la energía que
opera en este campo. Lo mismo ocurre en el ámbito de la historia, el arte, la
ética o cualquier otro campo de la experiencia humana. Cada hecho o evento debe
estar vinculado a otros hechos o eventos para adquirir importancia. Por lo
tanto, la asociación yace en la base de todo pensamiento, ya sea el del
pensador original que crea nuestras ciencias, planifica y ejecuta los
acontecimientos de la historia, desarrolla un sistema ético, o si solo se
aprenden estos campos tal como ya existen mediante el estudio. En igualdad de
condiciones, el mejor pensador es aquel que relaciona su conocimiento parte por
parte, de modo que el conjunto forme un sistema unificado y utilizable.
Asociación y
Acción. —La asociación desempeña un papel igualmente importante en todas
nuestras respuestas motoras, los actos mediante los cuales desarrollamos
nuestra vida diaria, realizamos nuestro trabajo y nuestro ocio, o cualquier
otra cosa que sea necesaria para encontrarnos con nuestro entorno y adaptarnos
a él. Algunas sensaciones se repiten con frecuencia y exigen prácticamente la
misma respuesta cada vez. En tales casos, las asociaciones pronto se fijan y la
respuesta se vuelve segura y...150 Automático. Por ejemplo, nos sentamos a la
mesa, y la respuesta de comer, con todos sus complejos actos, surge de forma
natural. Nos acostamos, y llega el sueño. Nos sentamos al piano, y nuestros
dedos producen la música habitual.
Es evidente que la
influencia de la asociación se extiende también a la acción moral. En general,
nuestra conducta sigue la tendencia de las asociaciones establecidas. En las
grandes crisis morales, es probable que nos comportemos de la misma manera que solemos
hacerlo en las pequeñas.
2. LOS TIPOS DE ASOCIACIÓN
Ley Fundamental de
Asociación. — Enunciada desde el punto de vista fisiológico, la ley del
hábito, tal como se define en la sección anterior, abarca todas las leyes de
asociación. Dicho de otro modo, podríamos decir: (1) Los grupos neuronales
acostumbrados a actuar juntos tienden a trabajar al unísono. (2) Cuanto más
frecuentemente actúen juntos estos grupos, mayor será la tendencia de uno a
impulsar al otro a la acción. Asimismo, (3) cuanto más intensa sea la
excitación o tensión bajo la que actúen juntos, mayor será la tendencia a que
la actividad de uno genere actividad en el otro.
Los hechos
correspondientes pueden expresarse en términos psicológicos de la siguiente
manera: (1) Los hechos que se suelen asociar en la mente tienden a reaparecer
juntos. (2) Cuanto más frecuentemente aparecen juntos estos hechos, más fuerte
es la tendencia a que la presencia de uno asegure la presencia del otro. (3)
Cuanto mayor sea la tensión, excitación o concentración cuando estos hechos
aparecen en conjunción entre sí,151otro, más seguro es que la presencia
de uno cause la presencia del otro.
Desde Aristóteles,
los psicólogos han diferenciado diversos tipos de asociación. Sin embargo, cabe
recordar que todos los tipos de asociación se basan en la ley elemental
de las conexiones neuronales entre los hábitos para su explicación.
Asociación por
Contigüidad. —La recurrencia en nuestra mente de muchos elementos de nuestra
experiencia pasada se debe a que, en algún momento, posiblemente en muchos, los
hechos recurrentes coincidieron en la conciencia con algún otro elemento o
hecho que ahora vuelve a estar presente. Todos hemos tenido la experiencia de
encontrarnos con alguien a quien no habíamos visto durante meses o años, y de
sentir cómo una serie de incidentes o eventos supuestamente olvidados,
relacionados con nuestras asociaciones anteriores, inundan nuestra mente. Cosas
que hicimos, temas que discutimos, viajes que hicimos, juegos que disfrutamos,
ahora regresan al reencontrarnos. Pues estas son las cosas que coincidían en
nuestra conciencia con nuestra percepción de la personalidad y apariencia de
nuestro amigo. ¿Y quién no ha sentido de forma similar un aroma a perfume o las
notas de una canción que le recuerdan su infancia? La contigüidad es, de nuevo,
la explicación.
A merced de
nuestras asociaciones. —Mediante esta ley, estamos, en cierto
sentido, a merced de nuestras asociaciones, que pueden ser tanto malas como
buenas. Podemos formar ciertas líneas de interés para guiar nuestro
pensamiento, y la atención puede dirigirlo en cierta medida, pero nuestra
constitución mental depende, después de todo, en gran medida del carácter de
nuestras asociaciones. Los malos pensamientos, los malos recuerdos, las malas
imaginaciones, todo esto surge de la asociación de imágenes indignas o impuras
junto con las buenas en nuestro flujo de pensamiento. Podemos intentar...152Olvidar la vil acción y desterrarla
para siempre de nuestro pensamiento, pero ¡he aquí!, en un momento de descuido,
la corriente nerviosa se dispara por el viejo camino, y el pensamiento impuro
irrumpe en la mente, sin buscarlo ni recibirlo. Todo joven que cree que debe
permitirse un poco de divagación antes de establecerse en una vida correcta, y
así se entrega a pensamientos y acciones indignos, está hipotecando su futuro;
pues descubrirá que la inexorable maquinaria de su sistema nervioso devuelve a
su mente las odiadas imágenes de tales cosas con la misma seguridad con que el
molino devuelve al saco del molinero lo que este introduce en la tolva. Puede
negarse a albergar estos pensamientos, pero no puede impedir que se abran a su
mente, como tampoco puede impedir que el vagabundo llame a su puerta. Puede
expulsar esas imágenes de su mente en cuanto las descubre, y de hecho es
culpable si no lo hace; pero sin ofenderse por este desaire, el pensamiento
indeseado vuelve a buscar su lugar.
La única protección
contra el regreso de las asociaciones indeseables es elegir líneas de
pensamiento lo menos relacionadas posible con ellas. Pero incluso entonces, por
mucho que hagamos esto, se establecerá una "conexión" ocasional, sin
saber cómo, y la imagen indeseable nos mira a la cara, como el cadáver de la
víctima de Eugene Aram lo confrontaba a cada paso, aunque creía que estaba
enterrado a salvo. Un pastor conocido me cuenta que en los momentos más
sagrados de su pensamiento más exaltado, surgen en su mente imágenes que
aborrece y de las que retrocede con horror. No solo las ahuyenta de inmediato,
sino que intenta cerrarles la puerta con llave, resolviendo firmemente que
nunca más volverá a pensar en ellas. Pero, ¡ay!, eso escapa a su control. La
cizaña ha sido sembrada entre el trigo y persistirá.153Junto con él hasta el final. En su
infancia, estas imágenes quedaron bajo el cuidado de sus neuronas, y solo son
fieles a su encargo.
Asociación por
semejanza y contraste. —Todos sabemos que lo similar tiende a
sugerir lo similar. Un amigo nos recuerda a otro cuando muestra rasgos de
carácter similares, muestra los mismos gestos o tiene las mismas peculiaridades
al hablar o gesticular. Contar una historia de fantasmas o de ladrones en
compañía evocará de inmediato una historia similar a todos los miembros del
grupo, y antes de que nos demos cuenta, la conversación se habrá centrado en
fantasmas o ladrones. Basta con un chico fanfarrón para que la pandilla empiece
a relatar sus hazañas, reales o imaginarias. Los pensamientos buenos y bellos
tienden a evocar otros pensamientos buenos y bellos, mientras que los malos
tienden a producir ideas similares; lo similar produce lo similar.
Sin embargo, otra
forma de relación es tan común como los similares en nuestro pensamiento. En
ciertas direcciones, pensamos naturalmente en opuestos . Negro
sugiere blanco, bueno sugiere malo, gordo sugiere delgado, rico sugiere
pobreza, feliz sugiere tristeza, y así sucesivamente.
La tendencia de
nuestro pensamiento a agrupar en semejantes y opuestos es evidente cuando nos
remontamos a la ley fundamental de la asociación. De hecho, organizamos
nuestros pensamientos con mayor frecuencia de estas maneras que en relaciones
aleatorias. Habitualmente agrupamos los semejantes o comparamos los opuestos en
nuestro pensamiento; por lo tanto, estos son los términos entre los que se
forman los vínculos asociativos.
Asociación parcial
o selectiva. —El pasado nunca se restablece por completo en la conciencia
presente. Muchos elementos, por haber formado menos asociaciones o porque
encuentran algún obstáculo para recordar, quedan permanentemente154Abandonado y olvidado. En otras
palabras, la asociación siempre es selectiva , favoreciendo
ahora esta experiencia, ahora aquella, por encima del resto.
Es bueno que así
sea; pues ser incapaz de escapar de la gran cantidad de minucias y detalles
insignificantes del pasado sería intolerable y abrumaría la mente con basura
inútil hasta el punto de destruir su utilidad. Seguramente todos hemos tenido
alguna experiencia con ese tipo de personas cuyas asociaciones son tan
completas e imparciales que toda su conversación rebosa de detalles
irrelevantes. No pueden relatar el incidente más simple en sus puntos
esenciales, sino que, esclavos de la literalidad, se vuelven insoportables al
adentrarse en cada callejón sin salida de circunstancias que no llevan a
ninguna parte y que no tienen la menor importancia en su historia. Dickens,
Thackeray, George Eliot, Shakespeare y muchos otros escritores se han apoderado
de estos personajes y los han utilizado por su efecto cómico. James, para
ilustrar este tipo mental, ha citado lo siguiente de "Emma" de la
señorita Austen:
—¿Pero dónde
lo oyó ? —exclamó la señorita Bates—. ¿Dónde pudo oírlo, señor
Knightley? Porque no han pasado ni cinco minutos desde que recibí la nota de la
señora Cole; no, no pueden ser más de cinco, o al menos diez, pues ya me había
puesto el sombrero y la chaqueta, lista para salir. Solo había bajado a hablar
con Patty otra vez sobre el cerdo. Jane estaba en el pasillo, ¿verdad, Jane? Mi
madre tenía mucho miedo de que no tuviéramos una salmuera lo suficientemente
grande. Así que dije que bajaría a ver, y Jane me dijo: "¿Bajo yo en su
lugar? Creo que está un poco resfriada, y Patty ha estado fregando la
cocina". —¡Ay, Dios mío! —dije—. Y justo entonces llegó la nota.
El Remedio. —El remedio
para una situación tan fastidiosa y155Los métodos infructuosos de
asociación son, en teoría, simples y fáciles. Consisten en enfatizar,
intensificar y profundizar en lo significativo y esencial de
nuestro pensamiento. Quien escucha una historia, estudia una lección o
participa en cualquier evento debe aplicar un sentido de valor ,
reconociendo y fijando lo importante y relegando lo trivial e intrascendente a
su nivel adecuado. No entrenarse para pensar de esta manera discriminante es
como aprender a tocar el piano tocando cada tecla con la misma fuerza.
3. FORMACIÓN EN ASOCIACIÓN
Dado que la
asociación no es, en esencia, más que un hábito que opera en los procesos
mentales, se deduce que, al igual que otras formas de hábito, puede fomentarse
o suprimirse mediante el entrenamiento. Ciertamente, ningún aspecto de la
educación es más importante que el carácter de las asociaciones. Pues de estas
dependerá en gran medida no solo el contenido de su flujo
mental, la materia de su pensamiento, sino también su organización o
el uso que se haga del material de pensamiento disponible. De hecho, toda la
ciencia de la educación se basa en las leyes y principios que intervienen en el
establecimiento de sistemas adecuados de conexiones asociativas en el
individuo.
El motivo
placer-dolor en la asociación. —Una ley general parece regir
en todo el mundo animal: las respuestas asociativas acompañadas de placer
tienden a persistir y fortalecerse, mientras que las acompañadas de dolor
tienden a debilitarse y desaparecer. El niño pequeño de dos años puede no
comprender la gravedad de la ofensa al arrancar las hojas de los libros, pero
si se le golpea las manos con fuerza cada vez que rasga un libro, la asociación
entre la visión de los libros y el acto de rasgarlos pronto cesará. De hecho,
todo castigo debería tener por objeto156objeto el uso del dolor en la ruptura
de vínculos asociativos entre determinadas situaciones y respuestas erróneas a
ellas.
Por otro lado, el
perro entrenado para realizar sus trucos es recompensado con un bocado o una
palmadita cuando responde correctamente. De esta manera, el vínculo para este
acto en particular se fortalece mediante el uso del placer. Todo lo estudiado y
aprendido bajo el estímulo de la buena voluntad, el entusiasmo o una placentera
sensación de victoria y logro no solo tiende a establecer asociaciones más
duraderas y valiosas que si se aprendiera en circunstancias opuestas, sino que
también despierta mayor interés y aprecio.
La influencia de la
actitud mental en el tema que estudiamos plantea la cuestión de la prudencia de
asignar la lectura de poesía, versículos bíblicos o tantas páginas de una obra
maestra literaria como castigo por alguna ofensa. ¿Cuántos de nosotros hemos
creado asociaciones de desagrado y amargura hacia alguna joya de la poesía, la
prosa o las Escrituras al vincular su aprendizaje con la idea de una tarea
impuesta como penitencia por una mala acción? Una persona me dice que hasta el
día de hoy detesta ver a Tennyson porque este fue el volumen del que le
asignaron muchas páginas para expiar sus faltas juveniles.
El interés como
base para la asociación. —Las asociaciones establecidas bajo el
estímulo de un fuerte interés son relativamente amplias y permanentes, mientras
que las que se forman con un interés decaído son más estrechas y de dudosa
permanencia. Esta afirmación es, por supuesto, solo una aplicación particular
de la ley de la atención. El interés pone en acción a todo el ser. Bajo su
impulso, la mente está activa y alerta. Los nuevos hechos aprendidos son
completamente...157Se registran y se
asimilan a otros hechos con los que están relacionados. Se forman numerosas
conexiones asociativas, por lo que el nuevo material es más fácil de recordar y
posee mayor significado y trascendencia.
Asociación y
métodos de aprendizaje. —La cantidad y la calidad de nuestras
asociaciones dependen en gran medida de nuestros métodos de aprendizaje.
Podemos conformarnos con grabar en nuestra memoria lo que aprendemos, fijándolo
acríticamente como un conjunto de datos que se almacenan como parte de nuestra
educación. Podemos ir más allá y captar los significados más simples y obvios,
pero no buscar las relaciones más profundas y fundamentales. Podemos aprender
secciones o divisiones separadas de una materia, aceptándolas como una unidad
más o menos completa, sin conectar estas secciones y divisiones en un todo
lógico.
Pero todos estos
métodos son un error. No contemplan los vínculos asociativos entre los diversos
hechos o grupos de hechos de nuestro conocimiento, sin los cuales nuestros
datos corren el riesgo de convertirse en meros trastos mentales. Significados,
relaciones, asociaciones claramente reconocidas, deberían estar presentes en
todo lo que aprendemos. Es mucho mejor una cantidad menor de conocimiento utilizable que
cualquier cantidad de información desorganizada y sin digerir, incluso si esta
última a veces nos permite aprobar exámenes y obtener calificaciones de honor.
En resumen, el verdadero dominio exige que pensemos , es
decir, que relacionemos y asociemos , en
lugar de simplemente absorber a medida que aprendemos.
4. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA
INTROSPECCIÓN
1. Pruebe las
asociaciones no controladas de un grupo de alumnos pronunciando a la clase
alguna palabra, como azul , y haciendo que los miembros
escriban 20 palabras en sucesión lo más rápido que puedan, tomando en cada caso
la primera palabra que aparece.158La diferencia en el alcance o rango de las
asociaciones se puede estudiar fácilmente aplicando esta prueba, por ejemplo, a
estudiantes de cuarto y octavo grado, y luego comparando los resultados.
2. ¿Alguna vez te
ha desconcertado la aparición en tu mente de algún hecho o incidente que no
habías considerado durante años? ¿Pudiste identificar la conexión asociativa
que provocó su aparición? ¿Por qué a veces no podemos recordar, cuando los
necesitamos, hechos que conocemos perfectamente?
3. Has observado
que es posible escribir correctamente ciertas palabras cuando aparecen en una
clase de ortografía, pero no escribirlas correctamente al usarlas en una
composición. Es posible aprender una conjugación o declinación en forma de
tabla y luego no poder usar las formas correctas de las palabras al hablar o
escribir. Relaciona estos hechos con las leyes de asociación y recomienda un
método de enseñanza que elimine la discrepancia.
4. Para comprobar
la rapidez de asociación en una clase de niños, copie con claridad las
siguientes palabras en una columna vertical de una tabla; tenga a la clase
lista a la señal; luego, muestre la tabla durante sesenta segundos y pídales
que escriban en un papel el opuesto exacto de tantas palabras
como puedan en un minuto. Asegúrese de que todos sepan exactamente qué se
espera que hagan.
Malo, adentro,
lento, corto, pequeño, suave, negro, oscuro, triste, verdadero, disgusto,
pobre, bueno, lo siento, grueso, lleno, paz, pocos, abajo, enemigo.
Cuente el número de
opuestos correctos obtenidos por cada alumno.
5. ¿Se te ocurren
personas locuaces entre tus conocidos cuya explicación de su fastidio sea que
su relación es completa en lugar de selectiva ?
Busca ejemplos de este tipo en conversaciones y en la literatura (por ejemplo,
la nodriza de Julieta).
6. Observe a los
niños en el aula para detectar la buena y la mala formación en la asociación.
¿Alguna vez ha sentido que algo que presumiblemente disfrutaría se ha vuelto
desagradable?159¿Por asociaciones
desagradables? Revise sus propios métodos de aprendizaje e investigue también
los métodos que utilizan los niños para determinar si están optimizando el uso
de la asociación.160
CAPÍTULO XI
MEMORIA
Cada hora de
nuestra vida recurrimos a la memoria para que nos proporcione algún hecho o
detalle de nuestro pasado. Si la memoria nos falla por completo, nos
encontramos indefensos y desorientados en un mundo que no comprendemos. Una
mala memoria nos impide obtener una educación, nos obstaculiza el éxito
empresarial o profesional y nos pone en desventaja en todos los aspectos de la
vida. Por otro lado, una buena memoria es un activo del que su dueño se da
cuenta cada día.
1. LA NATURALEZA DE LA MEMORIA
Ahora que lo
piensas, puedes recordar perfectamente que Colón descubrió América en 1492; que
tu casa está pintada de blanco; que llovió hace una semana. Pero ¿dónde estaban
estos hechos, antes conocidos, ahora recordados con tanta facilidad, mientras
los olvidabas? ¿Dónde se quedaron mientras no pensabas en ellos? La respuesta
común es: «Guardados en mi memoria». Sin embargo, nadie cree que la memoria sea
un almacén de hechos que guardamos allí cuando por un tiempo no nos sirven,
como guardamos nuestros muebles viejos.
¿Qué se retiene? —La verdad es
que la pregunta sencilla que le hice no es fácil en absoluto, y voy a...161Me lo respondo yo mismo preguntándote
algo más fácil: Mientras nos sentamos con la luz del sol entrando a raudales en
nuestra habitación, ¿dónde está la oscuridad que la llenó anoche? ¿Y dónde
estará toda esta luz a medianoche de hoy? Responde a estas preguntas, y las que
hice sobre tus hechos recordados serán respondidas. Si bien es cierto que,
independientemente de las condiciones en nuestra pequeña habitación, la
oscuridad sigue existiendo donde no hay luz, y la luz sigue existiendo donde no
hay oscuridad, sin embargo, para esta habitación en particular no hay
oscuridad cuando brilla el sol , y no hay luz cuando la
habitación está llena de oscuridad . Lo mismo en el caso de un hecho
recordado. Aunque el hecho de que Colón descubrió América hace unos
cuatrocientos años, que tu casa sea de color blanco, que llovió hace una
semana, exista como un hecho independientemente de si tus mentes piensan en
estas cosas en absoluto, sin embargo, la verdad sigue siendo la misma: para la
mente particular que recuerda estas cosas, los hechos no existían
mientras estaban fuera de la mente .
No es el hecho
recordado lo que se retiene , sino
el poder de reproducir el hecho cuando lo necesitamos .
La base física de
la memoria. —La capacidad de reproducir un hecho conocido depende, en última
instancia, del cerebro. Esto no es difícil de comprender si retrocedemos un
poco y consideramos que la actividad cerebral estuvo implicada en cada
percepción que hemos tenido y en cada hecho que hemos conocido. De hecho, fue
gracias a cierta actividad neuronal de la corteza cerebral que pudimos saber
originalmente que Colón descubrió América, que nuestra casa es blanca y que
llovió un día pasado. Sin esta actividad cortical, estos hechos habrían
existido con la misma certeza, pero nunca los habríamos conocido.
Sin esta actividad neuronal en el cerebro no hay consciencia, y en ella debemos
buscar la recurrencia.162en la conciencia de
los hechos recordados, así como de aquellos que aparecen por primera vez.
Cómo recordamos. —Ahora bien,
para que un hecho conocido se repita en la conciencia, o en otras palabras
, se recuerde , lo que debemos hacer fisiológicamente es
propiciar la repetición de la actividad neuronal que inicialmente provocó su
aparición en la conciencia. El acompañamiento mental de esta actividad
repetida es la memoria . Así, así como la memoria es
la repetición aproximada de estados o hechos mentales experimentados, junto con
el reconocimiento de su pertenencia a nuestro pasado, también se logra mediante
una repetición aproximada del proceso neuronal realizado en la corteza cerebral
que originalmente acompañó a estos estados o hechos .
El papel del
cerebro en la memoria facilita la comprensión de por qué nos resulta tan
difícil memorizar o recordar cuando el cerebro está fatigado por largas horas
de trabajo o falta de sueño. También explica el deterioro de la memoria que a
menudo se produce por una lesión cerebral o por las toxinas del alcohol, las
drogas o las enfermedades.
Dependencia de la
memoria en la calidad cerebral. —Las diferencias en la
capacidad de memoria, si bien dependen en parte del entrenamiento que recibe,
se basan en última instancia en la calidad de la memoria cerebral. James nos
dice que se pueden distinguir cuatro tipos distintos de cerebros, y los
describe de la siguiente manera:
Cerebros que son:
(1) Como el
mármol para recibir y como el mármol para retener.
(2) Como la cera para recibir y como la cera para
retener.
(3) Como el mármol para recibir y como la cera para
retener.
(4) Como la cera para recibir y como el mármol para
retener.
El primer tipo nos
da a aquellos que memorizan lentamente y con mucho esfuerzo heroico, pero que
retienen bien lo que aprenden.163Se han comprometido. El segundo tipo representa a
quienes aprenden en un instante, quienes pueden memorizar una lección en pocos
minutos, pero olvidan con la misma facilidad y rapidez con la que aprenden. El
tercer tipo caracteriza a los desafortunados que deben esforzarse y anhelar lo
que memorizan, solo para verlo escapar rápidamente de sus manos. El cuarto tipo
es una bendición excepcional para quien lo posee, ya que le permite llenar
fácilmente su memoria con material valioso, disponible de inmediato cuando lo
necesita.
El tipo particular
de cerebro que poseemos nos viene dado por herencia, y podemos hacer poco o
nada para cambiarlo. Sin embargo, sea cual sea nuestro tipo de cerebro, podemos
hacer mucho para mejorar nuestra memoria obedeciendo las leyes de las que depende
toda buena memoria.
2. LOS CUATRO FACTORES QUE
INTERVIENEN EN LA MEMORIA
Nada es más obvio
que la memoria no puede devolvernos lo que nunca se le ha confiado, lo que no
se ha retenido o lo que, por cualquier razón, no se puede recordar. Además, si
los hechos que la memoria devuelve no se reconocen como pertenecientes a nuestro
pasado, la memoria sería incompleta. Por lo tanto, la memoria implica los
siguientes cuatro factores: (1) registro , (2) retención ,
(3) evocación , (4) reconocimiento .
Registro. —Por registro
nos referimos al aprendizaje o la fijación del asunto para ser recordado. A
nivel cerebral, esto implica producir en las neuronas apropiadas las
actividades que, al repetirse posteriormente, hacen que el hecho sea recordado.
Este proceso constituye lo que llamamos "grabar los hechos en el
cerebro".
Nada es más fatal
para la buena memoria que un registro parcial o defectuoso. Algo aprendido a
medias es seguro.164Para ser olvidado.
A menudo nos detenemos en el dominio de una lección justo antes de lograr la
impresión completa necesaria para una retención permanente y un recuerdo
seguro. A veces decimos a nuestros maestros: «No puedo recordar», cuando, en
realidad, nunca hemos aprendido lo que buscamos recordar.
Retención. —La
retención, como ya hemos visto, reside principalmente en el cerebro. Se logra
mediante la ley del hábito que actúa en las neuronas de la corteza. Aquí, como
en otras partes, el hábito facilita la realización de una actividad una vez
realizada. Gracias a esta ley, una actividad neuronal una vez realizada tiende
a repetirse; o, en otras palabras, un hecho una vez conocido en la conciencia
tiende a ser recordado. Que una parte tan grande de nuestro pasado se pierda en
el olvido y fuera del alcance de nuestra memoria, probablemente se deba mucho
más a la incapacidad de recordar que a la de retener .
Decimos que hemos olvidado un hecho o un nombre que no podemos recordar, por
mucho que lo intentemos; sin embargo, seguramente todos hemos tenido la
experiencia de que un hecho largamente anhelado aparezca repentinamente en
nuestra memoria cuando lo habíamos abandonado y ya no le servíamos. Se retuvo
todo el tiempo; de lo contrario, nunca habría regresado.
Un anciano conocido
mío yacía en su lecho de muerte. En su infancia, aprendió a hablar alemán;
pero, al mudarse con su familia a los ocho o nueve años a una comunidad de
habla inglesa, perdió la capacidad de hablar alemán y, durante un tercio de
siglo, no pudo mantener una conversación en su lengua materna. Sin embargo,
durante los últimos días de su enfermedad, perdió casi por completo la
capacidad de usar el inglés y hablaba alemán con fluidez. Durante todos estos
años, sus vías cerebrales conservaron la capacidad de reproducir las palabras
olvidadas, incluso165Aunque durante
tanto tiempo no pudo recordar las palabras. Santiago cita un caso aún más
impactante: una anciana que sufrió una fiebre y, durante sus delirios, se le
oía hablar en latín, hebreo y griego. Ella misma no sabía leer ni escribir, y
los sacerdotes decían que estaba poseída por un demonio. Pero un médico
desentrañaba el misterio. Cuando la niña tenía nueve años, un pastor, un
erudito destacado, la acogió en su casa como sirvienta, y permaneció allí hasta
su muerte. Durante este tiempo, lo oía leer a diario en voz alta sus libros en
esos idiomas. Su cerebro había retenido indeleblemente el registro grabado en
él, aunque durante años no habría podido recordar ni una sola frase, si es que
alguna vez pudo hacerlo.
Recuerdo. —El recuerdo
depende completamente de la asociación. No hay manera de llegar a un
determinado hecho o nombre que se nos escapa, excepto mediante otros hechos,
nombres o cualquier otra cosa que no esté tan relacionada con el término
faltante como para poder incorporarlo. La memoria llega a cualquier hecho
deseado solo a través de un puente de asociaciones. Por lo tanto, se deduce que
cuantas más asociaciones se establezcan entre el hecho a recordar y los hechos
relacionados que ya están en la mente, más segura será la evocación. Las fechas
y los acontecimientos históricos, al aprenderse, deben asociarse con fechas y
acontecimientos centrales importantes a los que se vinculan naturalmente. Los
nombres geográficos, lugares u otra información deben conectarse con material
relacionado que ya está en la mente. El conocimiento científico debe formar un
todo coherente y relacionado. En resumen, todo lo que se entrega a la memoria
para su conservación debe estar vinculado lo más estrechamente posible con material
del mismo tipo. Todo esto quiere decir que no debemos esperar que nuestra
memoria retenga y reproduzca hechos aislados e inconexos, sino que debe dar166Es la ventaja de tener tantas
asociaciones lógicas y bien fundamentadas como sea posible.
Reconocimiento. —Un hecho
reproducido por la memoria, pero no reconocido como perteneciente a nuestra
experiencia pasada, nos impresionaría como un hecho nuevo. Esto significaría
que la memoria no lograría vincular el presente con el pasado. A menudo nos
confunde saber si hemos conocido antes a cierta persona, si en una ocasión
anterior contamos cierta historia o si hemos experimentado previamente cierto
estado mental presente que nos resulta medio familiar. Estos estados mentales
desconcertantes no suelen ser más que ejemplos de reconocimiento parcial e
incompleto. El reconocimiento ya no se aplica a gran parte de nuestro
conocimiento; por ejemplo, decimos que recordamos que cuatro por seis es
veinticuatro, pero probablemente ninguno de nosotros puede recordar cuándo ni
dónde aprendimos este hecho; no podemos reconocerlo como
perteneciente a nuestra experiencia pasada. Lo mismo ocurre con otras diez mil
cosas, que conocemos en lugar de recordar en sentido estricto.
3. LA MATERIA DE LA MEMORIA
¿Cuáles son las
formas en que la memoria nos presenta el pasado? ¿Con qué elementos se
relaciona? ¿De qué está hecha?
Las imágenes como
material de la memoria. —A la luz de nuestra discusión sobre la
imaginería mental, y con la ayuda de un poco de introspección, la respuesta es
fácil. Les pido que recuerden su hogar, e inmediatamente les viene a la mente
una imagen visual de la casa familiar, con sus habitaciones conocidas y su
mobiliario característico. Les pido que recuerden el último concierto al que
asistieron, o el coro de pájaros que escucharon recientemente en el bosque; y
surge una avalancha de imágenes, en parte visuales, pero en gran parte
auditivas, de las melodías que escucharon. O les pido167Para recordar el festín del que
disfrutaste ayer, y las imágenes gustativas y olfativas destacan entre las
demás que aparecen. Y así podría continuar hasta cubrir toda la gama de tu
memoria; y, ya sea que te pida las experiencias triviales de tu pasado, las
trágicas o cruciales, o los hechos más abstrusos y abstractos que conoces y
puedes recordar, el caso es el mismo: mucho de lo que la memoria te presenta
viene en forma de imágenes o ideas de tu
pasado.
Las imágenes varían
según el tipo. —No todos recordamos lo que llamamos el mismo hecho con imágenes o
ideas similares. Al recordar que Colón descubrió América en 1492, algunos
tuvieron una imagen de Colón, el marinero, de pie en la cubierta de su barco,
como lo muestra la imagen antigua; y acompañando esta imagen, una idea de
"antiguo pasado". Otros, al recordar el mismo hecho, tuvieron una
imagen de la costa donde desembarcó, y tal vez sintieron el balanceo del barco
y lo oyeron raspar la arena al acercarse a la orilla. Y otros vieron en la
página impresa las palabras que declaraban que Colón descubrió América en 1492.
Y así, en una infinita variedad de imágenes o ideas, podemos recordar lo que
llamamos el mismo hecho, aunque, por supuesto, el hecho no es realmente el
mismo para dos de nosotros, ni para cada uno de nosotros cuando se nos presenta
en diferentes ocasiones en diferentes imágenes.
Otro material de la
memoria. —Pero las imágenes sensoriales no son el único material con el que
la memoria tiene que lidiar. También podemos recordar el simple hecho de que
llovió hace una semana sin tener imágenes de la lluvia. Podemos recordar que
Colón descubrió América en 1492 sin imágenes visuales ni de otro tipo del
evento. De hecho, recordamos constantemente muchos hechos de naturaleza
abstracta, como fórmulas matemáticas o científicas, sin…168 imágenes distintas a las de
palabras o símbolos, si es que estos están presentes. Por lo tanto, la memoria
puede usar como materia prima no solo imágenes, sino también una amplia gama de
hechos, ideas y significados de todo tipo.
4. LEYES SUBYACENTES A LA MEMORIA
El desarrollo de
una buena memoria depende en gran medida de la precisión con la que sigamos
ciertas leyes bien demostradas.
La Ley de
Asociación. —La ley de asociación, como ya hemos visto, es fundamental. De
ella depende toda la estructura de la memoria. Expresando esta ley en términos
neuronales, podemos decir: Las áreas cerebrales que se activan
simultáneamente tienden a establecer vías asociativas , de modo que
cuando una de ellas vuelve a activarse, la otra también lo hace. Expresando la
misma verdad en términos mentales: Si dos hechos o experiencias ocurren
simultáneamente en la conciencia , y uno de ellos se recuerda posteriormente,
tiende a provocar que el otro también aparezca.
La Ley de la
Repetición. —La ley de la repetición no es más que una reformulación de la ley
del hábito, y puede formularse de la siguiente manera: Cuanto más
frecuente ocurre una actividad cortical, más fácil es su repetición.
Expresando esta ley en términos mentales, podemos decir: Cuanto más a menudo se
recuerda un hecho en la conciencia, más fácil y seguro se vuelve. Es en la ley
de la repetición que se basan los repasos y ejercicios para fijar cosas en la
memoria.
La Ley de Recencia. —Podemos
expresar la ley de recencia en términos fisiológicos de la siguiente manera:
Cuanto más recientemente se hayan empleado los centros
cerebrales en una determinada actividad, más fácilmente se les lanza a la misma
actividad. Esto, desde el punto de vista mental, significa: Cuanto más
recientemente169Cuanto más
presentes estén los hechos en la conciencia, más fácil será recordarlos. Es en
obediencia a esta ley que deseamos repasar una lección difícil justo antes de
la hora de recitación, o estudiar a fondo justo antes de un examen. El
funcionamiento de esta ley también explica la tendencia de todos los recuerdos
a desvanecerse con el paso de los años.
La Ley de la
Vividez. —La ley de la viveza es de vital importancia para la memorización.
Físicamente, se puede expresar así: cuanto mayor sea la tensión o
la actividad de los centros neuronales, más fácil será repetir la actividad. La
contraparte de esta ley en términos mentales es: cuanto mayor sea el
grado de atención o concentración al registrar un hecho, mayor será la
certeza de su recuerdo. Es mucho mejor una sola impresión de alta viveza que
varias repeticiones con la atención divagando o con el cerebro demasiado
fatigado para responder. Para una memoria segura, no solo es necesario
practicar, sino practicar con concentración; prueba de ello son los resultados
inútiles del niño pequeño que "estudió su lección de ortografía más de
quince veces" mientras contaba sus canicas.
5. REGLAS PARA EL USO DE LA MEMORIA
En los últimos años
se ha llevado a cabo una experimentación minuciosa y fructífera en el campo de
la memoria. Los científicos ahora pueden proporcionarnos ciertas reglas
sencillas que podemos emplear al usar nuestra memoria, incluso si no tenemos
tiempo ni oportunidad de seguir todos sus análisis técnicos.
Todos versus
partes. —Probablemente la mayoría de las personas, al intentar memorizar
un poema, un discurso u otro material similar, tienden a aprenderlo primero por
estrofas o secciones y luego juntan las partes para formar el170En su totalidad. Sin embargo, muchas
pruebas han demostrado que este método es menos efectivo que repasar el poema o
la oración completa una y otra vez, prestando especial atención a los pasajes
particularmente difíciles. La única excepción a esta regla parece ser el caso
de producciones muy extensas, que pueden dividirse en secciones de longitud
razonable. El método de dedicarse por partes no solo ahorra tiempo y esfuerzo
en el aprendizaje, sino que también proporciona una mayor unidad y significado
al material memorizado.
Ritmo de olvido. — Se ha
comprobado que el olvido es mucho más rápido inmediatamente después del
aprendizaje que después de un tiempo prolongado. Es decir, de lo que se olvida
de la información memorizada, aproximadamente la mitad se perderá en las
primeras veinticuatro horas y tres cuartas partes en los primeros tres días.
Dado que siempre es económico fijar de nuevo información que se desvanece antes
de que se olvide por completo, conviene repasar material importante de memoria
en el primer o segundo día después de haberlo memorizado.
Práctica dividida. —Si para
realizar un determinado material debemos repasarlo, por ejemplo, diez veces,
los resultados son mucho mejores cuando no se realizan todas las repeticiones
en sucesión inmediata, sino con intervalos razonables. Esto se debe, sin duda,
al hecho bien conocido de que las asociaciones tienden a formarse y a
consolidarse incluso después de que dejamos de pensar específicamente en el
tema en cuestión. Los intervalos permiten que las asociaciones formen sus
conexiones. En este sentido, James dice que «aprendemos a nadar en invierno y a
patinar en verano».
Forzando la memoria
a actuar. —Al cometer un acto mediante171Al leerlo, la memoria debe activarse
con la misma rapidez con la que pueda retener parte del material. Si, tras leer
un poema una vez, se pueden repetir partes sin referencia al texto, la memoria
debe verse obligada a reproducirlas. Lo mismo ocurre con el resto del material.
La relectura debe aplicarse solo en los puntos que la memoria aún no haya
captado.
No es una memoria,
sino recuerdos. —El profesor James ha enfatizado el hecho, a menudo demostrado
mediante pruebas experimentales, de que no poseemos una memoria, sino una
colección de recuerdos. Nuestra memoria puede ser muy buena en un verso y
deficiente en otro. Tampoco podemos "entrenar nuestra memoria" en el
sentido de practicarla en un verso y que la mejora se extienda por igual a los
demás. Escribir poesía puede tener poco o ningún efecto en el fortalecimiento
de la memoria para datos históricos o científicos. En general, la memoria debe
entrenarse en los versos específicos en los que debe sobresalir. El
entrenamiento general no servirá a menos que conduzca a mejores métodos de
aprendizaje de lo que se debe memorizar.
6. ¿QUÉ CONSTITUYE UNA BUENA MEMORIA?
Investiguemos ahora
cuáles son las cualidades que influyen en lo que llamamos una buena memoria. El
comerciante o el político dirán: «Capacidad para recordar bien los rostros y
nombres de las personas»; el profesor de historia, «Capacidad para recordar fácilmente
fechas y eventos»; el profesor de matemáticas, «Capacidad para recordar
fórmulas matemáticas»; el camarero de hotel, «Capacidad para recordar media
docena de pedidos a la vez»; el gerente de una empresa, «Capacidad para
recordar todos los detalles necesarios relacionados con la gestión de la
empresa». Si bien estas respuestas son muy divergentes, todas pueden ser
ciertas para el caso particular.172Persona que testifica; pues de todas
ellas surge esta verdad común: la mejor memoria es la que mejor sirve a
quien la posee . Es decir, la memoria no solo debe ser rápida y
precisa, sino que debe producir el material adecuado; debe traernos lo que
necesitamos para nuestro pensamiento. De este hecho se desprende inmediatamente
una consecuencia muy sencilla: para que la memoria nos devuelva el material
adecuado, debemos almacenarlo con las imágenes e ideas adecuadas, pues la
memoria no puede devolvernos nada que no le hayamos confiado previamente.
Una buena memoria
selecciona su material. —La mejor memoria no es necesariamente la que
repite imparcialmente la mayor cantidad de hechos de la experiencia pasada.
Todos tenemos muchas experiencias que nunca necesitamos que se reproduzcan en
la memoria; pudieron haber sido bastante útiles en su momento, pero
completamente inútiles e irrelevantes después. Han cumplido su propósito y, de
ahora en adelante, deberían dormir en el olvido. Serían solo basura y trastos
si pudieran recordarse. Seguramente todos nos hemos encontrado con ese tipo
particular de aburrido cuya memoria es tan fiel a los detalles que ningún
incidente de la historia que cuenta, por trivial que sea, se omite en el
relato. Sus asociaciones funcionan en una sucesión tan incansable de minuciosas
sucesiones, sin poder jamás dar un salto ni un atajo, que es incapaz de separar
el trigo de la paja; así que vierte toda la masa indiscriminada en nuestros
sufridos oídos.
El Dr. Carpenter
habla de un miembro del Parlamento que podía repetir largos documentos legales
y leyes del Parlamento tras una sola lectura. Cuando lo felicitaron por su
notable talento, respondió que, en lugar de ser una ventaja para él, a menudo
le causaba grandes inconvenientes, porque cuando quería recordar algo...173En un documento que había leído, solo
podía hacerlo repitiéndolo todo desde el principio hasta el punto que deseaba
recordar. Maudsley afirma que el tipo de memoria que permite a una persona
"leer una copia fotográfica de impresiones previas con el ojo de la mente
no se asocia, de hecho, comúnmente con una gran capacidad intelectual", y
da como razón que dicha mente se ve impedida por la propia riqueza de material
que proporciona la memoria para discernir las relaciones entre hechos separados
de los que dependen el juicio y el razonamiento. Asimismo, es motivo de
sorpresa común entre los profesores que muchos de los alumnos que podrían
superar a sus compañeros en aprendizaje y memoria no resulten ser hombres
capaces. Pero esto, dice Whately, "es tan razonable como preguntarse si
una cisterna, si se llena, no se convierte en una fuente perpetua". Es
posible que uno esté tan perdido en una maraña de árboles que no pueda ver el
bosque.
Una buena memoria
requiere buen pensamiento. —No es, entonces, la mera representación de
hechos lo que constituye una buena memoria. El alumno que puede reproducir una
lección de historia página por página no tiene necesariamente tan buena memoria
como quien recuerda menos hechos, pero ve las relaciones entre los recordados
y, por lo tanto, es capaz de elegir lo que recordará . La
memoria debe ser discriminativa . Debe fijarse en lo
importante y conservarlo para nosotros. Por lo tanto, podemos concordar en que
« el arte de recordar es el arte de pensar ». La
discriminación debe seleccionar lo importante de nuestro flujo mental, y estas
imágenes deben asociarse con tantas otras como sea posible que ya estén bien
fijadas en la memoria y, por lo tanto, sean seguras de recordar cuando sea
necesario. De esta manera, lo antiguo siempre servirá como señal para evocar lo
nuevo.
La memoria debe ser
especializada. —Y no sólo debe serlo la memoria,174Si se trata de una buena memoria,
omita lo generalmente inútil, trivial o irrelevante, y sustituya lo
generalmente útil, significativo y relevante, pero debe ser, en cierto grado,
una memoria especializada . Debe atender las necesidades y
requisitos particulares de su dueño. Pequeño consuelo para usted si es profesor
de latín y puede recordar el teorema del binomio o la fecha de la caída de
Constantinopla cuando necesita urgentemente una conjugación o una declinación
que se le escapa. Es mucho mejor para el comerciante y el político tener buena
memoria para nombres y rostros que poder repetir la sucesión de monarcas
ingleses desde Alfredo el Grande hasta Eduardo VII y no poder distinguir a John
Smith de Tom Brown. Es mucho más deseable para el abogado poder recordar los
detalles necesarios de su caso que poder recordar todos los récords deportivos
del año; y así sucesivamente.
Para que nuestra
memoria sea una buena memoria , debe ser fiel al manejar el
material que constituye las necesidades de nuestras vocaciones. Nuestra memoria
puede, y debe, traernos muchas cosas más allá de nuestras vocaciones
inmediatas; de lo contrario, nuestras vidas serán limitadas; pero su principal
preocupación y su trabajo más preciso deben estar en el camino de nuestras
necesidades cotidianas. Y esto funciona bien en relación con las leyes
fisiológicas que se establecieron hace poco, siempre que nuestras vocaciones
coincidan con nuestros intereses. Porque las cosas con las que trabajamos a
diario y que nos interesan, a menudo se pensarán juntas y, por lo tanto, se
asociarán bien. Se recordarán con frecuencia y, por lo tanto, con mayor
facilidad; se experimentarán vívidamente como resultado inevitable del interés,
y esto contribuye en gran medida a la evocación.175
7. DISPOSITIVOS DE MEMORIA
Se han inventado
muchos dispositivos para entrenar o usar la memoria, y no pocos
"sistemas" inútiles han sido impuestos por impostores sin conciencia
a personas desinformadas. Toda memorización, en última instancia, debe
remontarse a las leyes fundamentales de la actividad cerebral y a las reglas
que se derivan de estas leyes. No existe una "vía real" para tener
buena memoria.
Los efectos de la
insistencia. —No pocos estudiantes dependen de la insistencia para gran parte
de su aprendizaje. Si este método de estudio produjera resultados permanentes
tan valiosos, sería, con mucho, el más sensato y económico; pues bajo la
presión de la necesidad, a menudo logramos resultados mucho más rápido que
cuando no tenemos presión. La dificultad, sin embargo, radica en que los
resultados no son permanentes; los conocimientos aprendidos no tienen tiempo de
buscar y vincularse con referencias sólidas; aprendidos en una hora, su
retención es tan efímera como la aplicación que nos los proporcionó.
Los hechos que se
necesitan temporalmente y que no pueden formar parte de nuestro acervo de
conocimientos permanentes pueden aprenderse de forma provechosa mediante la
memorización. El abogado necesita muchos detalles para el caso que lleva, que
no solo carecen de valor una vez decidido el caso, sino que le resultarían un
obstáculo. Puede memorizar estos datos de forma provechosa. Pero aquellos que
se convertirán en parte permanente de su memoria, como los principios
fundamentales del derecho, no puede memorizarlos. Debe tenerlos en una cadena
lógica que no permita que su recuerdo dependa de una pista casual. La
memorización de datos puede servirnos durante una recitación o un examen, pero
nunca se convierte en parte de nosotros. Nada puede reemplazar la organización
lógica de los hechos.176si se quieren
recordar con facilidad y poder utilizarlos en el pensamiento cuando se
recuerden.
Recordando Hechos
Aislados. —Pero después de considerar todo esto, aún quedan muchos hechos
que se resisten a encajar en un sistema lógico o conectado. O, si pertenecen a
algún sistema, su conexión no es muy estrecha, y necesitamos más los pocos
hechos individuales que el sistema en su conjunto. Por lo tanto, debemos tener
algún medio para recordar dichos hechos, además de conectarlos con sus
asociaciones lógicas. Hechos como la tabla de multiplicar, ciertas fechas,
eventos, nombres, números, recados y compromisos de diversa índole, todos ellos
deben recordarse con precisión y rapidez cuando se presente la ocasión. Debemos
ser capaces de recordarlos con facilidad, para que la ocasión no haya pasado
antes de que podamos obtenerlos y hayamos dejado de hacer nuestra parte debido
a la omisión.
Con hechos de este
tipo, los medios para asegurar una buena memoria son los mismos que en el caso
de la memoria lógica, excepto que necesariamente debemos renunciar a la
vinculación con asociaciones naturalmente relacionadas. Sin embargo, podemos
aprovechar las tres leyes que se han dado. Si estos métodos se utilizan
fielmente, entonces habremos hecho todo lo posible para asegurar el recuerdo de
hechos de este tipo, a menos que los asociemos con alguna pista artificial,
como atar un hilo alrededor de nuestro dedo para recordar un recado o aprender
la tabla de multiplicar cantándola. Sin embargo, no debemos disculparnos
demasiado si hemos olvidado enviar la carta o entregar el mensaje; pues nuestra
atención puede haber sido muy laxa al registrar la instrucción en primer lugar,
y puede que nunca nos hayamos molestado en pensar en el asunto entre el momento
en que se nos dio.177bajo nuestra
custodia y el tiempo en que debíamos realizar el recado.
Recursos
mnemotécnicos. —Se han inventado muchos ingeniosos recursos para ayudar a la
memoria. Sin duda, cada uno de ustedes tiene su propia manera de recordar
ciertas cosas que se les confian, o algún hecho muy necesario que tiende a
eludir. Puede que no se aten el cordón tradicional al dedo ni se guarden el
reloj en el bolsillo equivocado; pero si no, han inventado un método más
conveniente. Si bien se han escrito muchos libros y se han impartido muchas
conferencias que explotan los sistemas mnemotécnicos, todos se basan en el
mismo principio general: la asociación de ideas en la mente.
Todos utilizan la misma base de memoria que cualquiera de nosotros utiliza cada
vez que recordamos algo, desde el suceso más común ocurrido a última hora hasta
el fragmento filosófico más abstruso que podamos tener en mente. Todos vinculan
el hecho a recordar con otro hecho que es seguro de recordar, y luego confían
en que el hecho antiguo traiga consigo el nuevo cuando vuelva a la mente.
Los dispositivos
artificiales pueden ser permisibles para recordar hechos que no tienen
asociaciones lógicas con las que podamos relacionarlos; pero aun así, no puedo
evitar pensar que si usáramos el mismo cuidado e ingenio al registrar
cuidadosamente los hechos aparentemente inconexos que al desarrollar el
dispositivo y establecer la asociación, descubriríamos relaciones ocultas para
la mayoría de los hechos que deseamos recordar, y podríamos asegurar su
recuerdo con la misma certeza y mejor que mediante el dispositivo. Así, además,
no correríamos el riesgo de transferir al dispositivo varios hechos para los
que descubriríamos relaciones, por lo tanto.178colocándolos en el cuerpo lógico de
nuestro conocimiento utilizable donde pertenecen.
8. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA
INTROSPECCIÓN
1. Considera
cuidadosamente tu capacidad de memoria y trata de identificar cuál de los
cuatro tipos de cerebro tienes. Aplica pruebas similares a tus compañeros de
clase o a un grupo de escolares que puedas observar. Asegúrate de considerar
los efectos de la formación previa o los hábitos de memoria.
2. Esté atento a
las fallas de memorización causadas por la falta de asociaciones adecuadas,
tanto en su propia memorización como en la de los niños en edad escolar. ¿Por
qué es tan difícil memorizar lo que no se comprende?
3. Observe una
clase durante una recitación o un examen y trate de descubrir si los defectos
de memoria revelados se pueden explicar por la falta de (1) repetición, (2)
actualidad, (3) viveza en el aprendizaje.
4. Estudia tu
propia clase y también a un grupo de niños de la escuela para descubrir sus
métodos de memorización. Ten en cuenta las reglas de memorización que se dan en
la sección 5 de este capítulo.
5. Analice mediante
introspección su método de evocación de los acontecimientos históricos
estudiados y observe si las imágenes constituyen una parte
importante de su memoria o si su evocación se compone principalmente de hechos escuetos
. ¿En qué medida esto depende de su método inicial de aprendizaje
de los hechos?
6. Considera
cuidadosamente tu experiencia al estudiar a fondo las lecciones. ¿Te queda
grabado el material aprendido de esta manera? ¿ Lo comprendes y
te sientes capaz de usarlo tan bien como lo aprendido durante
un intervalo más largo y con más tiempo para asociarlo?
179CAPÍTULO XII
PENSAMIENTO
Ninguna palabra
está más presente en nuestros labios que la palabra «pensar» .
Cien veces al día decimos lo que pensamos sobre esto o aquello. Cualquier
capacidad excepcional de pensamiento nos sitúa entre los más eficientes de
nuestra generación. Es en su capacidad de pensar que los hombres se sitúan
preeminentemente por encima de los animales.
1. DIFERENTES TIPOS DE PENSAMIENTO
El término "pensar" o "pensar "
se emplea en tantos sentidos diferentes que conviene, en primer lugar,
comprender sus diversos usos. Cuatro tipos de pensamiento que mencionaremos
son:[5] (1)
pensamiento casual o ocioso; (2) pensamiento en forma de creencia
acrítica ; (3) pensamiento asimilativo ; y (4)
pensamiento deliberativo .
Pensamiento casual
o ocioso. —Nuestro pensamiento es casual o ocioso cuando pensamos sin un fin
consciente. No hay ningún problema en particular que resolver, y la corriente
del pensamiento se deja llevar por la ociosidad. En este tipo de pensamiento,
el interés inmediato, alguna fantasía ociosa, el impulso del momento o las
sugerencias de nuestro entorno determinan la secuencia de asociaciones y
orientan nuestro pensamiento. En cierto sentido, dejamos que las circunstancias
nos lleven adondequiera que vayan.180Voluntad sin impedimento ni obstáculo
alguno por nuestra parte. Como no se busca ningún resultado con nuestro
pensamiento, no se obtiene ninguno. Los mejores pasamos más tiempo del que nos
gustaría admitir en estas corrientes de pensamiento ociosas, mientras que las
mentes inferiores e inexpertas rara vez superan este nivel de pensamiento
estéril. Con frecuencia, incluso cuando estudiamos una lección que exige
nuestra mayor capacidad de pensamiento, descubrimos que una cadena de
asociaciones ociosas ha suplantado el tipo de pensamiento más rígido y se ha
apropiado del campo.
Creencia Acrítica. —A menudo
decimos que creemos que algo es verdadero o falso cuando, en realidad, hemos
reflexionado poco o nada al respecto. Solo creemos , o
aceptamos acríticamente, el punto de vista común sobre la verdad o falsedad del
asunto en cuestión. Los antiguos creían que la Tierra era plana, y los salvajes
que los eclipses eran causados por animales que se comían la Luna. No pocas
personas hoy en día creen que las patatas y otras hortalizas deben plantarse en
una fase determinada de la luna, que la enfermedad es una visita de la
Providencia y que diversos "amuletos" son poderosos para atraer la
buena fortuna o evitar desastres. Probablemente ni uno entre mil de quienes
aceptan tales creencias podría dar, o ha intentado dar alguna vez, una razón
racional para su punto de vista.
Pero no debemos ser
demasiado duros con estos ejemplos tan crudos de pensamiento acrítico. Es muy
posible que no todos los que nos enorgullecemos de nuestra capacidad de
pensamiento ejercitada podamos dar buenas razones, descubiertas por nuestro
propio pensamiento, de por qué creemos que nuestro partido político, nuestra
iglesia o nuestra organización social es mejor que otra. ¡Qué pocos de
nosotros, después de todo, descubrimos realmente nuestro
credo, nos unimos a una iglesia o elegimos un
partido político! Adoptamos los puntos de vista de nuestra nación o nuestro
grupo de la misma manera que adoptamos sus costumbres y vestimenta, no porque181Nos convencemos pensando que son
mejores, pero porque dan menos problemas.
Pensamiento
asimilativo. —Este tipo de pensamiento nos ocupa cuando buscamos apropiarnos de
nuevos hechos o ideas y comprenderlos; es decir, relacionarlos con el
conocimiento ya disponible. Pensamos de esta manera en gran parte de nuestro
estudio en escuelas y libros de texto. El problema de nuestro pensamiento no es
tanto la invención o el descubrimiento como la comprensión y la asimilación.
Nuestro pensamiento consiste en aprehender significados y relaciones, y así
unificar y dar coherencia a nuestro conocimiento.
En ausencia de este
tipo de pensamiento, uno puede memorizar muchos hechos que no comprende,
recopilar mucha información con escaso significado para sí mismo e incluso
obtener calificaciones académicas muy respetables que reflejan un nivel bajo de
educación o desarrollo. Para que toda información se vuelva vital y utilizable,
debe pensarse en relación con nuestro cuerpo de conocimientos actual, activo y
funcional; por lo tanto, el pensamiento asimilativo es fundamental para el
verdadero dominio y el aprendizaje.
Pensamiento
Deliberativo. —El pensamiento deliberativo constituye el tipo más elevado de
proceso mental. Para que se lleve a cabo, se requiere, en primer lugar, lo que
Dewey llama una situación de "bifurcación". Un viajero que recorre
una carretera bien transitada, dice el Dr. Dewey, no delibera; simplemente
sigue adelante. Pero supongamos que la carretera se bifurca en dos caminos, y
solo uno de ellos lleva al destino deseado, y entonces se enfrenta a un
problema: debe tomar un camino u otro, pero ¿ cuál ? El
viajero inteligente buscará de inmediato evidencia sobre qué
camino debería elegir. Sopesará este hecho con aquel otro, y esta probabilidad.182contra esa probabilidad, en un
esfuerzo por llegar a una solución de su problema.
Antes de poder
practicar el pensamiento deliberativo, debemos enfrentarnos a algún problema, a
alguna situación de " doble vía " en nuestro flujo
mental; necesitamos algo en qué pensar. Es este hecho lo que lleva a un
escritor a afirmar que el gran propósito de la educación no es resolver todos
los problemas. Es más bien ayudarle a (1) descubrir problemas
o situaciones de " doble vía ", (2) asistirle en la
recopilación de los datos necesarios para su solución, y (3) entrenarle en la
evaluación de los hechos o evidencias, es decir, en el pensamiento
deliberativo. Solo cuando aprendemos a reconocer los verdaderos problemas que
enfrentamos en nuestras propias vidas y en la sociedad que nos rodea, podemos
convertirnos en pensadores en el mejor sentido de la palabra. Nuestros propios
planes y proyectos, las cuestiones del bien y del mal que surgen
constantemente, los problemas sociales, políticos y religiosos pendientes de
solución, brindan la oportunidad y la necesidad del pensamiento deliberativo. Y
es infeliz el alumno cuyo trabajo escolar no plantea los problemas ni emplea
los métodos que le asegurarán un entrenamiento tanto en este tipo de
pensamiento como en el asimilativo. Toda materia escolar, además de
proporcionar cierta información para ser "aprendida", debe presentar
sus problemas que requieren un verdadero pensamiento deliberativo dentro del
rango de desarrollo y capacidad del alumno, y ninguna materia (literatura,
historia, ciencia, lengua) está libre de muchos de esos problemas.
2. LA FUNCIÓN DEL PENSAR
Todo pensamiento
verdadero tiene como propósito descubrir relaciones entre las cosas en las que
pensamos. Imaginemos un mundo en el que nada está relacionado con nada más; en183En el que cada objeto percibido,
recordado o imaginado se mantiene absolutamente por sí mismo, independiente y
autosuficiente. ¡Qué caos sería! Podríamos percibir, recordar e imaginar todos
los objetos que quisiéramos, pero sin la capacidad de pensarlos juntos,
carecerían por completo de relación y, por lo tanto, de significado.
El significado
depende de las relaciones. —Para que las cosas tengan un significado
racional, deben definirse siempre en función de otras cosas o de sus
usos. El combustible es lo que alimenta el fuego . La
comida es lo que se come para nutrirse . Una locomotora es
una máquina para arrastrar un tren . Los libros son
para leer , los pianos para tocar , las
pelotas para lanzar , las escuelas para instruir , los
amigos para disfrutar , y así sucesivamente con toda
la lista de objetos que conocemos o podemos definir. El significado de todo
depende de su relación con otras cosas; y cuantas más relaciones descubramos,
más plenamente veremos el significado. Así, las pelotas pueden tener otros usos
además de lanzar, las escuelas otras funciones además de instruir, y los amigos
significan mucho más para nosotros que el mero disfrute. Y sólo en la medida en
que hayamos comprendido estas diferentes relaciones, hemos definido el objeto
o, en otras palabras, hemos visto su significado.
La función del
pensamiento es descubrir relaciones. —Es mediante el
pensamiento que se descubren estas relaciones. Esta es la función del
pensamiento. El pensamiento toma los diversos elementos separados de nuestra
experiencia y nos descubre las relaciones existentes entre ellos, integrándolos
en un cuerpo de conocimiento unificado, relacionado y utilizable, conectando
cada fragmento con la cuerda de relación que recorre el conjunto. Sin duda,
esta era la idea que Tennyson tenía en mente cuando escribió:184
Flor en la pared
agrietada,
te arranco de las grietas,
te sostengo aquí, raíz y todo, en mi mano,
pequeña flor, pero si pudiera entender
lo que eres, raíz y todo, y todo en todo,
sabría qué es Dios y el hombre.
Partiendo de algo
tan simple como una pequeña flor, si pudiera descubrir todas las relaciones que
cada parte guarda con las demás y con todo lo demás, finalmente alcanzaría el
significado de Dios y del hombre. Pues cada cosa, grande o pequeña, forma un eslabón
en una cadena ininterrumpida de relaciones que une el universo en un todo
ordenado.
Relaciones cercanas
y remotas. —Las relaciones que descubrimos mediante nuestro pensamiento
pueden ser muy cercanas y simples, como cuando un niño ve la relación entre su
biberón y su comida; o pueden ser muy remotas, como cuando Newton vio la
relación entre la caída de una manzana y el movimiento de los planetas en sus
órbitas. Pero, ya sean simples o remotas, la percepción de las relaciones es en
ambos casos pensar; pues pensar no es, en última instancia, sino descubrir las
relaciones que existen entre los diversos objetos de nuestro flujo mental.
El pensamiento
atraviesa todos los grados de complejidad, desde las primeras tenues
intuiciones en la mente del bebé al percibir la relación entre la madre y su
alimentación, hasta la poderosa comprensión del sabio capaz de "pensar los
pensamientos de Dios después de Él". Pero todo llega finalmente al mismo
fin: la revelación de nuevos significados mediante el descubrimiento de nuevas
relaciones. Y todo lo que logra esto es pensamiento.
Pensamiento
infantil y adulto. —¿Qué constituye la diferencia?185¿En el pensamiento del niño y el del
sabio? Veamos si podemos descubrir esta diferencia. En primer lugar, las
relaciones que ve el niño son inmediatas : existen entre
percepciones o imágenes simples; lo remoto y lo general están fuera de su
alcance. No ha tenido suficiente experiencia para poder descubrir relaciones
remotas. No puede pensar cosas que están ausentes para él o que nunca ha
conocido. El niño de ninguna manera podría haber visto en la manzana que cae lo
que Newton vio; porque el niño no sabía nada de los planetas en sus órbitas, y
por lo tanto no podía ver relaciones en las que estos formaran uno de los
términos. El sabio, por otro lado, no se limita a sus percepciones inmediatas o
sus imágenes. Puede ver relaciones remotas. Puede ir más allá de los individuos
y pensar en clases. La manzana que cae no es una simple manzana que cae para
él, sino una de una clase de cuerpos que caen . Además de una
rica experiencia llena de hechos valiosos, el pensador entrenado ha adquirido
también el hábito de buscar relaciones; Ha aprendido que este es el
método por excelencia para aumentar su acervo de conocimientos
y hacer efectivos los que posee. Ha aprendido a pensar.
La principal
actividad del niño es la recopilación de los materiales del pensamiento, viendo
sólo las relaciones más necesarias y obvias a medida que avanza; su principal
actividad cuando es mayor es buscar la red de relaciones que une esta masa de
material y a través de este proceso sistematizar y dar nuevos significados al
conjunto.
3. EL MECANISMO DEL PENSAMIENTO
De la discusión
anterior se desprende claramente que podemos incluir bajo el término
pensamiento todo tipo de actividades mentales.186Procesos mediante los cuales se
comprenden las relaciones entre diferentes objetos de pensamiento. Así, los
niños pequeños piensan tan pronto como empiezan a comprender el significado de
los objetos de su entorno. Incluso los animales piensan mediante asociaciones
simples y directas. Por lo tanto, el pensamiento puede desarrollarse en
términos de las relaciones más simples e inmediatas, o de las más complejas y
distantes.
Sensaciones y
percepciones como elementos del pensamiento. —Las relaciones observadas
entre sensaciones significarían algo, pero no mucho; las relaciones observadas
entre objetos inmediatamente presentes a los sentidos
significarían mucho más; pero nuestro pensamiento debe ir mucho más allá del
presente, y también mucho más allá de los objetos individuales. Debe ser capaz
de aniquilar tanto el tiempo como el espacio, y de tratar con millones de
individuos juntos en un grupo o clase. Solo así nuestro pensamiento puede ir
más allá del de los animales inferiores; pues incluso una rata sabia puede
llegar a ver la relación entre una trampa y el peligro, o un caballo la
relación entre tirar con los dientes de la cuerda del pestillo de la puerta y
asegurar su libertad.
Pero se requiere la
mente humana de mayor alcance para inventar la trampa y el
pestillo. La percepción por sí sola no es suficiente. Se limita a los objetos
inmediatamente presentes y sus relaciones más obvias. La imagen perceptual
también está sujeta a limitaciones similares. Si bien nos permite prescindir de
la presencia inmediata del objeto, trata con individuos separados; y el mundo
está demasiado lleno de objetos individuales como para que podamos tratarlos
por separado. Es en la concepción , el juicio y el
razonamiento donde se produce el verdadero pensamiento. Nuestro
próximo propósito, por lo tanto, será estudiarlos con mayor detenimiento y ver
cómo se combinan en nuestro pensamiento.187
4. EL CONCEPTO
Afortunadamente
para nuestro pensamiento, el gran mundo externo, con sus millones y millones de
objetos individuales, está tan ordenado que estos objetos pueden agruparse en
comparativamente pocas grandes clases; y para muchos propósitos podemos tratar
con la clase como un todo en lugar de con los individuos separados de la clase.
Así, hay un número infinito de objetos individuales en el mundo que están
compuestos de materia . Sin embargo, todas estas miríadas de
individuos pueden clasificarse bajo las dos grandes categorías de inanimados y animados .
Tomando uno de estos de nuevo: todas las formas animadas pueden clasificarse
como plantas o animales . Y estas clases
pueden a su vez subdividirse indefinidamente. Los animales incluyen mamíferos,
aves, reptiles, insectos, moluscos y muchas otras clases además, cada clase de
las cuales puede separarse aún más en sus órdenes , familias , géneros , especies e individuos .
Esta disposición economiza nuestro pensamiento al permitirnos pensar en
términos grandes.
Los conceptos
sirven para agrupar y clasificar. —Pero la forma algo complicada
de clasificación que acabamos de describir no llegó al hombre lista para usar.
Alguien tenía que ver la relación existente entre las miríadas
de animales de una determinada clase y agruparlos bajo el término general de
mamíferos . Lo mismo ocurría con las aves, los reptiles, los insectos
y todos los demás. Para lograr esto, era necesario observar a muchos individuos
de cada clase, discriminar las cualidades comunes a todos los miembros de la
clase de las que no lo eran, y conservar las cualidades comunes como medida
para evaluar la admisión de otros individuos en esta clase. El proceso de
clasificación es posible gracias a lo que el psicólogo llama el concepto .
El concepto nos permite...188Pensar en pájaros , así como en
azulejos, petirrojos y chochines; nos permite pensar en hombres ,
así como en Tom, Dick y Harry. En otras palabras, el concepto yace en
la base de todo pensamiento que se eleva por encima de la visión de las
relaciones más simples entre objetos inmediatamente presentes .
Crecimiento de un
concepto. —Quizás podamos comprender mejor la naturaleza del concepto si
observamos su crecimiento en el pensamiento de un niño. Veamos cómo el niño
forma el concepto perro , bajo el cual finalmente puede
clasificar los varios cientos o miles de perros diferentes con los que su
pensamiento le exige tratar. El primer contacto del niño con un perro es,
supongamos, con un caniche mascota, de color blanco, y llamado Gyp .
En esta etapa de la experiencia del niño, perro y Gyp son
completamente sinónimos, incluyendo el color de Gyp, el tamaño y todas las
demás cualidades que el niño ha descubierto. Pero ahora que vea otro caniche
mascota que es como Gyp excepto que es de color negro. Aquí viene la primera
división entre Gyp y perro como
sinónimos: perro ya no significa blanco, pero puede
significar negro . A continuación, que el niño vea un spaniel
marrón. No solo blanco y negro ya no responderán a perro ,
sino que también se ha perdido la forma rechoncha del caniche; porque el
spaniel es más delgado. Deja que el niño continúe con esto hasta que haya visto
muchos perros de todas las variedades: caniches, bulldogs, setters, pastores,
cockers y muchos más. ¿Qué le ha pasado a su perro , que al
principio significaba el pequeño con el que jugaba?
El perro ya no es
blanco ni negro ni marrón ni gris: el color no es una cualidad
esencial, por lo que se ha descartado; el tamaño ya no es
esencial excepto dentro de límites muy amplios; la pelusa o suavidad del
pelaje es una cualidad muy inconstante, por lo que se ha descartado; la
forma varía mucho.189 Desde el carlino gordo hasta el sabueso
esbelto, se descarta, excepto dentro de límites amplios; el buen
carácter , la alegría , la amabilidad y
una docena de otras cualidades no son comunes a todos los
perros, por lo que han tenido que desaparecer; y todo lo que le queda a
este perro es la cuadrúpeda , cierta forma general
y algunas otras cualidades caninas de hábitos de vida y disposición. A medida
que el término "perro" ha ido ganando alcance ,
es decir, a medida que se han observado y clasificado más individuos bajo él,
ha ido perdiendo contenido , o bien, las cualidades
específicas que le pertenecen. Sin embargo, no debe pensarse que el proceso sea
completamente de eliminación; pues nuevas cualidades presentes en todos los
individuos de una clase, pero inicialmente pasadas por alto, se descubren
continuamente a medida que crece la experiencia y se integran en el concepto en
desarrollo.
Definición de
Concepto. —Un concepto, entonces, es nuestra idea o noción general
de una clase de objetos individuales . Su función es permitirnos
clasificar nuestro conocimiento y, por lo tanto, abordar clases o universales
en nuestro pensamiento. A menudo, la base de un concepto consiste en una imagen ,
como cuando se obtiene una imagen visual borrosa de una masa de personas cuando
se les sugiere la humanidad . Sin embargo, el núcleo, o la
parte vital y funcional de un concepto, es su significado . No
importa tanto si este significado se vincula a una imagen o una palabra, o si
es relativa o completamente independiente de cualquiera de ellas; pero nuestros
significados deben ser correctos; de lo contrario, todo nuestro pensamiento es
erróneo.
El lenguaje y el
concepto. —Pensamos con palabras. Nadie ha dejado de observar el fluir de su
pensamiento, arrastrado por las palabras, como barquitos que se desplazan por
la corriente mental, cada uno con su carga de significado. Y nadie ha escapado
a la frustración temporal de su pensamiento por no encontrar la palabra
adecuada para expresarlo.190El significado
pretendido. Lo que el gramático llama sustantivos comunes de
nuestra lengua son las palabras con las que nombramos nuestros conceptos y
podemos hablar de ellos a otros. Definimos un sustantivo común como "el
nombre de una clase" y un concepto como el significado o la idea que
tenemos de una clase. Es fácil ver que, al nombrar estas ideas de
clase , obtenemos nuestra lista de sustantivos comunes. Por lo tanto, el
estudio de la lengua de un pueblo puede revelar mucho sobre su tipo de
pensamiento.
La necesidad de
desarrollar conceptos. —El desarrollo de nuestros conceptos
constituye gran parte de nuestra educación. Pues es evidente que, dado que el
pensamiento se basa fundamentalmente en conceptos, el progreso en nuestra vida
mental debe depender de un crecimiento constante en la cantidad y el carácter
de nuestros conceptos. No solo debemos seguir añadiendo nuevos conceptos, sino
que los antiguos no deben permanecer estáticos. Cuando nuestros conceptos dejan
de crecer, nuestras mentes dejan de crecer; ya no aprendemos. Esta detención
del desarrollo se observa a menudo en personas que se han adaptado a una vida
de rutina estricta, donde las exigencias son pocas y sencillas. A menos que se
eleven por encima de la rutina, pronto se convierten en "viejos
cascarrabias". Sus conceptos se petrifican por la falta de uso y la
constante reconstrucción que requiere el crecimiento.
Por otro lado,
quien se ve constantemente obligado a afrontar nuevas situaciones o a mejorar
en las antiguas, seguirá enriqueciendo sus antiguos conceptos y formando
nuevos; de lo contrario, al no poder hacerlo, fracasará en su puesto. Y quien
continúa enriqueciendo sus conceptos ha descubierto el secreto de la eterna
juventud en lo que respecta a su vida mental. Para él, la vejez no existe; su
pensamiento siempre será fresco, su experiencia se acumulará constantemente y
su conocimiento se volverá más valioso y útil.191
5. SENTENCIA
Pero en la
formación de percepciones y conceptos, así como en el uso que se hace de ellos
una vez formados, entra otro proceso de pensamiento: a saber, el proceso
de juzgar .
Naturaleza del
Juicio. —Juzgar está presente en gran medida en todo nuestro pensamiento,
desde el más simple hasta el más complejo. El bebé yace mirando fijamente su
biberón, y finalmente, en su mente perezosa, se da cuenta de que este es el
objeto del que obtiene su comida. Ha realizado un juicio. Es decir, ha dirigido
su atención alternativamente al objeto que tiene delante y a la imagen de su
anterior lactancia, ha descubierto la relación existente entre ambos y se ha
afirmado: «Esto es lo que me da de comer». «Biberón» y «lo que me da de comer»
son esencialmente idénticos para el niño. El juicio es, entonces, la
afirmación de la identidad esencial de significado de dos objetos de
pensamiento. Incluso si la proposición en la que formulamos nuestro
juicio contiene una negación, la definición se mantendrá, pues el proceso
mental es el mismo en ambos casos. Es un juicio tanto si decimos: «El día no
hace frío» como si decimos: «El día hace frío».
El juicio utilizado
en las percepciones y los conceptos. —La ilustración que acabamos de
dar muestra de cómo el juicio interviene en la formación de nuestras
percepciones. El acto mediante el cual el niño percibió su biberón contenía un
gran componente de juicio. Tuvo que comparar dos objetos de pensamiento —uno
proveniente de su experiencia pasada en forma de imágenes, y el otro del objeto
presente, en forma de sensaciones provenientes del biberón— y luego afirmar su
identidad esencial. Por supuesto, esto no significa que lo que he descrito
ocurra conscientemente en la mente del niño; pero algún
proceso de este tipo subyace en la base de cada...192percepción, ya sea del niño o de
cualquier otra persona.
Asimismo, se puede
observar que la formación de conceptos depende del juicio. Cada vez que
encontramos un nuevo objeto al que debemos asignarle un lugar en nuestra
clasificación, se requiere juicio. Supongamos que un niño, con su concepto
inmaduro de perro , ve por primera vez un galgo. Debe comparar
este nuevo ejemplar con su concepto de perro y decidir si es o
no un perro. Si descubre la identidad de significado en lo esencial de ambos
objetos de pensamiento, su juicio será afirmativo y su concepto se modificará
en la medida en que el galgo lo afecte.
El juicio conduce a
verdades generales. —Pero el juicio va mucho más allá de ayudar a construir
percepciones y conceptos. Toma nuestros conceptos después de que se forman y
descubre y afirma relaciones entre ellos, permitiéndonos así finalmente
relacionar clases así como individuos. Lleva nuestro pensamiento al reino de lo
universal, donde no estamos obstaculizados por los particulares. Veamos cómo se
hace esto. Supongamos que tenemos el concepto hombre y el
concepto animal , y que pensamos en estos dos conceptos en su
relación entre sí. La mente analiza cada uno en sus elementos, los compara y
encuentra la identidad esencial de significado en un número suficiente para
justificar el juicio, el hombre es un animal . Este juicio ha
proporcionado un nuevo pedacito de conocimiento, en el sentido de que nos ha
descubierto una nueva relación entre dos grandes clases, y por lo tanto les ha
dado a ambos, en la medida en que, un nuevo significado y una definición más
amplia. Y como esta nueva relación no pertenece a ningún hombre ni a ningún
animal en particular, sino que incluye a todos los individuos de cada clase,
nos ha trasladado a los universales, de modo que tenemos una verdad general y
no tendremos que poner a prueba a cada hombre individual en adelante para ver
si encaja en esta relación.193
Los juicios
también, como veremos más adelante, constituyen el material de nuestro
razonamiento. Por lo tanto, de su validez dependerá la validez de nuestro
razonamiento.
La validez de los
juicios. —Ahora bien, dado que todo juicio se compone de la afirmación de
la relación existente entre dos términos, es evidente que su validez dependerá
de la profundidad de nuestro conocimiento de los términos comparados. Si
conocemos solo algunos de los atributos de cada término del juicio, este es
claramente inseguro. Conceptos imperfectos son la base de muchos de nuestros
juicios erróneos. Un joven se quejó porque su amigo había sido expulsado de la
universidad por presunta mala conducta. Dijo: «El Sr. A—— era el mejor
estudiante de la institución». Es evidente que alguien se equivocó de juicio.
Seguramente ninguna universidad querría expulsar al mejor estudiante de la
institución. O bien mi demandante o las autoridades de la universidad no habían
comprendido alguno de los términos del juicio. O bien «El Sr. A——» o «el mejor
estudiante de la institución» habían sido malinterpretados por alguien. Del
mismo modo, una persona dirá: «Jones es un buen hombre», mientras que otra
dirá: «Jones es un sinvergüenza». Tal discrepancia en el juicio debe provenir
de una falta de conocimiento de Jones o de una falta de conocimiento de lo que
constituye a un buen hombre o a un sinvergüenza.
Sin duda, la
mayoría de nosotros tendemos a emitir juicios con muy poco conocimiento de los
términos que comparamos, y quienes menos confían en sus juicios suelen ser
quienes están más seguros de que no pueden equivocarse. El remedio para los
juicios erróneos reside, por supuesto, en una mayor certeza de los términos
involucrados, lo que a su vez nos obliga a revisar nuestros conceptos o la
experiencia de la que dependen. Es evidente que no hay dos personas que
puedan...194Tienen los mismos
conceptos, pues no todos han tenido la misma experiencia de la que surgieron.
Los conceptos pueden tener el mismo nombre y ser tan parecidos que, por lo
general, podemos entendernos; pero, después de todo, yo tengo los míos y tú los
tuyos, y si cada uno pudiera ver los del otro en su verdadera perspectiva, sin
duda nos ahorraríamos muchos malentendidos y disputas.
6. RAZONAMIENTO
Todos los procesos
mentales que hemos descrito hasta ahora encuentran su culminación y máxima
utilidad en el razonamiento . No es que el razonamiento ocupe
el último lugar en la lista de actividades mentales y no pueda tener lugar
hasta que se hayan completado todas las demás, pues el razonamiento está
presente en cierto grado casi desde el inicio de la consciencia. La diferencia
entre el razonamiento del niño y el del adulto radica principalmente en el
grado, en el alcance. El razonamiento va más allá que cualquier otro proceso
cognitivo, pues toma las relaciones expresadas en juicios y, a partir de estas
relaciones, desarrolla otras relaciones más profundas.
Naturaleza del
razonamiento. —Es difícil definir el razonamiento de forma que describa el
proceso preciso que ocurre; pues está tan entrelazado con la percepción, la
concepción y el juicio, que difícilmente se pueden separar ni siquiera para
fines analíticos, y mucho menos funcionalmente. Sin embargo, podemos definir el
razonamiento provisionalmente como pensar mediante una serie de juicios
con el propósito de llegar a un fin o conclusión definidos . ¿Qué
significa esto? El profesor Angell lo ha planteado con tanta claridad que
citaré su ejemplo:
"Supongamos
que estamos a punto de hacer un largo viaje195Lo cual requiere elegir entre varias
rutas posibles. Este es un caso verdaderamente problemático. Requiere
reflexión, sopesar los pros y los contras , y
tomar la decisión final a favor de una u otra de varias alternativas. En tal
caso, el procedimiento de la mayoría de nosotros es similar al siguiente.
Consideramos una ruta pintoresca y completamente novedosa, pero también cara.
Consideramos otra menos interesante, pero también menos costosa. Descubrimos
que una tercera es la más conveniente, pero también la más costosa de las tres.
Nos vemos, entonces, ante la necesidad de elegir considerando los méritos
relativos de bajo costo, belleza y velocidad. Procedemos a considerar estos
puntos a la luz de todos nuestros intereses, y la decisión se toma más o menos
sola. Descubrimos, por ejemplo, que debemos, dadas las circunstancias, elegir
la ruta más barata.
Cómo funcionan los
juicios en el razonamiento. —Esta línea de pensamiento es muy común para
todos, y la llevamos a cabo de una forma u otra miles de veces a diario. Al
observar con atención los pasos necesarios para llegar a una conclusión,
detectamos una serie de juicios, a menudo poco lógicos, sin duda, pero tan
relacionados que al final se llega al resultado con seguridad. Comparamos
nuestro concepto de, por ejemplo, la primera ruta y nuestro concepto de lo
pintoresco, decidimos que coinciden y afirmamos el juicio: «Esta ruta es
pintoresca». De igual manera, llegamos al juicio: «Esta ruta también es cara,
es interesante, etc.». Luego, tomamos las demás rutas y formamos nuestros
juicios sobre ellas. Todos estos juicios están relacionados entre sí de alguna
manera, algunos más íntimamente relacionados que otros. Estos juicios
permanecen como los significativos, los que se utilizan para resolver el
problema.196Finalmente, depende
de qué conceptos sean más vitales para nosotros en relación con el fin último
en cuestión. Si el tiempo es el elemento principal, nuestro razonamiento sería
algo así: «Dos rutas requieren más de tres días; por lo tanto, debo tomar la
tercera». Si la economía es el fin importante, la solución sería la siguiente:
«Dos rutas cuestan más de 1000 dólares; no puedo permitirme pagar más de 800
dólares; por lo tanto, debo optar por la tercera».
En ambos casos es
evidente que la conclusión se alcanza mediante la comparación de dos o más
juicios. Esta es la diferencia esencial entre juicio y razonamiento. Mientras
que el juicio descubre relaciones entre conceptos, el razonamiento
descubre relaciones entre juicios, y a partir de esto se desarrolla un nuevo
juicio que constituye la conclusión buscada . El ejemplo dado ilustra
bien el método habitual mediante el cual razonamos para llegar a conclusiones.
Deducción y
silogismo. —La lógica puede tomar la conclusión, con los dos juicios en que
se basa, y formar los tres en lo que se llama un silogismo ,
del cual el siguiente es un tipo clásico:
Todos los hombres
son mortales;
Sócrates es un hombre,
luego
Sócrates es mortal.
El primer juicio se
presenta en forma de proposición, llamada premisa mayor , por
su naturaleza general, que abarca a todos los seres humanos. El segundo es
la premisa menor , ya que se refiere a un ser humano en
particular. El tercero es la conclusión , en la que se
descubre una nueva relación entre Sócrates y la mortalidad.197
Esta forma de
razonamiento es deductiva , es decir, procede de lo general a
lo particular. Gran parte de nuestro razonamiento es una forma abreviada del
silogismo y se puede desarrollar fácilmente en él. Por ejemplo, decimos:
«Lloverá esta noche, porque hay relámpagos en el oeste». Desarrollado en la
forma silogística, sería: «Los relámpagos en el oeste son señal segura de
lluvia; hay relámpagos en el oeste esta tarde; por lo tanto, lloverá esta
noche». Si bien no solemos pensar en silogismos completos, a menudo es
conveniente formular nuestro razonamiento de esta forma para comprobar su
validez. Por ejemplo, una falacia se esconde en la generalización: «Los
relámpagos en el oeste son señal segura de lluvia». Por lo tanto, la conclusión
es de dudosa validez.
Inducción. —La deducción
es una forma valiosa de razonamiento, pero una breve reflexión mostrará que
algo debe preceder al silogismo en nuestro razonamiento. La premisa
mayor debe tenerse en cuenta . ¿Cómo podemos decir que todos los
hombres son mortales y que los rayos en el oeste son señal inequívoca de
lluvia? ¿Cómo se llegó a esta verdad general? Solo hay una manera: mediante la
observación de un gran número de casos particulares o mediante la
inducción .
La inducción es el
método de proceder de lo particular a lo general. Se observa a muchos hombres,
y se descubre que todos han muerto antes de cierta edad. Es cierto que no se ha
observado morir a todos los hombres, ya que muchos viven actualmente, y sin duda
vendrán a vivir al mundo muchos más, a quienes no podemos observar,
ya que la mortalidad nos habrá alcanzado antes de su llegada. A esto se puede
responder que los hombres que viven actualmente aún no han llegado al límite de
su tiempo, y, además, tienen en su interior las causas cuyo efecto inevitable
siempre ha sido y siempre será la muerte; lo mismo ocurre con la198Los hombres aún no nacidos poseerán
el mismo organismo que nosotros, cuya naturaleza misma implica la mortalidad.
En el caso de las premoniciones de lluvia, la generalización no es tan segura,
pues ha habido excepciones. Los relámpagos nocturnos en el oeste no siempre van
seguidos de lluvia, ni podemos encontrar causas inherentes como en el otro
caso, que requiere la lluvia como efecto.
La necesidad de una
inducción amplia. —Así pues, se observa que nuestras generalizaciones, o premisas
principales, tienen diversos grados de validez. En el caso de algunas, como la
mortalidad humana, se han observado millones de casos sin encontrar
excepciones, sino, por el contrario, causas cuya operación hace inevitable el
resultado. En otras, como por ejemplo, en la generalización anterior: «Todos
los animales de pezuña hendida rumian», no solo no se había llevado a cabo el
examen de casos individuales tan a fondo como en el caso anterior cuando se
hizo la generalización, sino que no se encontraron causas inherentes en los
animales de pezuña hendida que les obliguen a rumiar. Es decir, la pezuña
hendida y el rumiar no van necesariamente de la mano, y el caso del cerdo
refuta la generalización.
Sin embargo, en
prácticamente ningún caso nos es posible examinar todos los casos en los que se
basa una generalización; tras examinar un número suficiente de casos, y en
particular si existen causas que los respalden, estamos justificados para dar
el "salto inductivo" o para proceder de inmediato a formular nuestra
generalización como hipótesis de trabajo. Por supuesto, es fácil ver que si
tenemos una generalización errónea, si nuestra premisa mayor es inválida, todo
lo que siga en nuestra cadena de razonamiento será inútil. Este hecho debería
hacernos ser cautelosos al hacer generalizaciones sobre una base de inducción
demasiado estrecha. Quizás hayamos observado que ciertas personas pelirrojas de
nuestra199Las personas
conocidas son irascibles, pero esto no justifica la afirmación general de que
todas las personas pelirrojas son irascibles. No solo no hemos examinado
suficientes casos para justificar tal conclusión, sino que hemos encontrado en
el cabello rojo ni siquiera una causa de irascible, sino solo un concomitante
ocasional.
La interrelación
entre la inducción y la deducción . — La inducción y la deducción
deben ir de la mano en la construcción de nuestro mundo de conocimiento. La
inducción nos proporciona los hechos particulares a partir de los cuales se
construye nuestro sistema de conocimiento, nos proporciona los datos a partir
de los cuales se forman las verdades generales; la deducción nos permite partir
de la generalización que nos proporciona la inducción y, desde esta posición
estratégica, organizar y sistematizar nuestro conocimiento y, mediante el
descubrimiento de sus relaciones, unificarlo y hacerlo utilizable. La deducción
parte de una verdad general y se pregunta: "¿Qué nuevas relaciones se
hacen necesarias entre los hechos particulares a causa de esta verdad?".
La inducción parte de los particulares y se pregunta: "¿A qué verdad
general conducen estos hechos separados?". Cada método de razonamiento se
necesita del otro. La deducción necesita la inducción para proporcionar los
hechos que sustentan sus premisas; la deducción necesita la deducción para
organizar estos hechos separados en un cuerpo unificado de conocimiento.
"Solo ve bien quien ve el todo en las partes y las partes en el
todo".
7. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA
INTROSPECCIÓN
1. Observe su
propio pensamiento para encontrar ejemplos de cada uno de los cuatro tipos
descritos. Observe a una clase de niños recitando o estudiando e intente
determinar qué tipo emplea cada niño. ¿Qué proporción del tiempo
supuestamente...?200¿Lo que se dedica
al estudio se entrega al azar o al pensamiento ocioso?
¿Al pensamiento asimilativo ? ¿Al pensamiento deliberativo ?
2. Observe a los
niños trabajando en la escuela para determinar si se les enseña a pensar o
solo a memorizar ciertos datos. ¿Considera que a menudo se les exige a los
niños definiciones con significados poco claros? ¿Qué debería ir primero: la
definición o su significado y aplicación?
3. De la relación
entre inducción y deducción se desprende que el aprendizaje natural del niño es
por inducción. Observe la enseñanza infantil para determinar si se utilizan
comúnmente métodos inductivos. Describa una lección inductiva de aritmética,
fisiología, geografía, educación cívica, etc.
4. ¿Qué conceptos
tienes ahora que sabes que son muy escasos? ¿Cuál es tu concepto de montaña?
¿ Cuántas has visto? ¿Tienes algún concepto que te estés esforzando
por enriquecer?
5. Recuerda algún
juicio que hayas hecho y que haya resultado falso, y observa si ahora puedes
descubrir qué tenía de malo. ¿Consideras que el problema reside en un concepto
inadecuado? ¿Qué constituye un "buen juicio"? ¿Un "mal juicio"?
¿Alguna vez te equivocaste en un ejemplo, por ejemplo, sobre un porcentaje, al
decir "Esta es la base", cuando resultó ser falso? ¿Cuál fue la causa
del error?
6. ¿Recuerdas algún
caso en el que hayas hecho una generalización precipitada cuando solo habías
observado unos pocos casos para basar tu premisa? ¿Qué hay del razonamiento que
siguió?
7. Intenta
demostrar que la validez del razonamiento se basa, en última instancia, en
percepciones correctas. ¿Qué estás haciendo actualmente para aumentar tu
capacidad de razonamiento?
8. ¿Cómo debería
este capítulo ayudarnos a ser mejores profesores y estudiantes?
201CAPÍTULO XIII
INSTINTO
Nada es más
maravilloso que el método de la naturaleza para dotar a cada individuo, desde
el principio, de todos los impulsos, tendencias y capacidades que controlan y
determinan el desenlace de la vida. La bellota alberga en su corazón al roble
perfecto; la mariposa completa existe en la larva; y el hombre, en su máximo
potencial, está presente en el bebé al nacer. La educación no añade nada
a lo que proporciona la herencia, sino que solo desarrolla lo que está presente
desde el principio.
Somos parte de una
gran procesión ininterrumpida de vida, que comenzó en el principio y continuará
hasta el fin. Cada generación recibe, por herencia, los frutos de la larga
experiencia que ha recorrido la raza. La generación que recibe el don hoy vive
su propia vida breve, aporta su pequeña contribución a la suma total y luego
fallece como millones lo han hecho antes. Por herencia, los logros, las
pasiones, los miedos y las tragedias de generaciones convertidas en polvo hace
mucho tiempo nos conmueven y nos preparan para el conflicto de hoy.
1. LA NATURALEZA DEL INSTINTO
Cada niño que nace
en el mundo tiene sobre él una mano invisible que se extiende desde el pasado,
impulsándolo a encontrarse con su entorno y guiándolo en el camino.202Emprende su viaje. A este poder
impulsor y guía del pasado lo llamamos instinto . En palabras
de Mosso: «El instinto es la voz de generaciones pasadas que resuena como un
eco lejano en las células del sistema nervioso. Sentimos el aliento, el
consejo, la experiencia de todos los hombres, desde aquellos que vivieron de
bellotas y lucharon como fieras, muriendo desnudos en los bosques, hasta la
virtud y el trabajo de nuestro padre, el temor y el amor de nuestra madre».
La dependencia del
bebé del instinto. —El niño nace ignorante e indefenso. Carece de memoria, razón e
imaginación. Nunca ha realizado un acto consciente y no sabe cómo empezar. Debe
empezar, pero ¿cómo? Carece de experiencia que lo guíe y es incapaz de
comprender o imitar a otros de su especie. Es en este punto donde el instinto
acude al rescate. La raza no le ha dado al niño una mente predefinida que deba
desarrollarse; pero sí le ha dado un sistema nervioso predefinido, listo para
responder con los movimientos adecuados al contacto con su entorno a través de
los sentidos.
Y este sistema
nervioso ha sido tan entrenado durante un pasado ilimitado que sus respuestas
son las necesarias para el bienestar de su dueño. Puede hacer cien cosas sin
tener que esperar a aprenderlas. Burdette dice del recién nacido: «Nadie le
dijo qué hacer. Nadie le enseñó. Él sabía. Incluido de repente en la lista de
invitados de este viejo caravasar, supo al instante cómo llegar a dos lugares:
su dormitorio y el comedor». Mil generaciones de bebés habían hecho lo mismo de
la misma manera, y cada una le había facilitado un poco más a este bebé en
particular hacer su parte sin aprender cómo.
Definición de
Instinto. — Los instintos son la tendencia a203Actúan de maneras definidas, sin
educación previa y sin un fin consciente. Son una tendencia a actuar ;
pues algún movimiento o ajuste motor responde a un instinto. No requieren educación previa
, pues ninguna es posible con muchos actos instintivos: no es necesario enseñar
al pato a nadar ni a la cría a succionar. Carecen de un fin consciente
, aunque el resultado pueda ser muy deseable.
Dice James: «El
gato corre tras el ratón, corre o se muestra agresivo ante el perro, evita
caerse de muros y árboles, rehúye el fuego y el agua, etc., no porque tenga
noción alguna de la vida o la muerte, ni de sí mismo, ni de la preservación.
Probablemente no ha alcanzado ninguna de estas concepciones de tal manera que
reaccione definitivamente ante ellas. Actúa en cada caso por separado, y
simplemente porque no puede evitarlo; estando configurado de tal manera que
cuando ese ser particular que corre llamado ratón aparece en su campo de
visión, debe perseguirlo; que cuando ese ser particular que
ladra y escandaliza llamado perro aparece, debe retirarse, si
está lejos, y arañar si está cerca; que debe apartar los pies
del agua y la cara de las llamas, etc. Su sistema nervioso es en gran medida un
conjunto preorganizado de tales reacciones. Son tan fatales como el estornudo,
y están exactamente correlacionadas con sus excitantes específicos como con el
suyo propio».[6]
Preguntas: ¿Por qué
la alondra se alza con el destello de un rayo de sol desde su prado hasta el
cielo matutino, dejando una estela de melodía que marca su vuelo? ¿Por qué el
castor construye su presa y la oropéndola cuelga su nido? ¿Por qué miríadas de formas
animales en la tierra hoy hacen lo que hacían hace incontables generaciones?
¿Por qué el amante busca a la doncella y la madre la aprecia?204¿Sus crías? Porque la voz del
pasado habla al presente, y el presente no tiene más remedio que obedecer.
Los instintos son
hábitos raciales. —Los instintos son los hábitos de la raza que esta lega al
individuo; este los toma como punto de partida y luego los modifica mediante la
educación, adaptándose así a su entorno. Gracias a sus instintos, el individuo
puede acortar la experiencia racial y comenzar de inmediato las actividades de
la vida que la raza ha adquirido durante siglos. El instinto nos preserva lo
que la raza ha adquirido en experiencia, y así nos impulsa a comenzar donde
ella lo dejó.
El instinto no
modificado es ciego. —Muchas de las formas animales inferiores actúan ciegamente por
instinto, incapaces de usar la experiencia pasada para guiar sus actos,
incapaces de aprender. Algunas realizan actividades aparentemente maravillosas,
pero sus actos son tan automáticos como los de una máquina y tan carentes de
previsión. Una especie de avispa del lodo selecciona cuidadosamente arcilla de
la consistencia adecuada, encuentra un rincón algo resguardado bajo el alero y
construye su nido, dejando una puerta abierta. Luego busca cierto tipo de araña
y, tras picarla de modo que la entumezca sin matarla, la lleva al nido recién
construido, pone sus huevos en el cuerpo de la araña para que las avispas
jóvenes puedan alimentarse inmediatamente después de eclosionar, y luego sale y
cubre la puerta con yeso cuidadosamente para impedir la entrada de intrusos.
¿Inteligencia maravillosa? No inteligencia en absoluto. Sus actos no estaban
dictados por planes para el futuro, sino por la presión del pasado. Si falla el
suministro de arcilla, la raza de las arañas se extingue, y la avispa queda
indefensa y su especie perecerá. Asimismo, las abejas y las
hormigas han hecho cosas maravillosas, pero las abejas y las hormigas, individualmente, son
muy estúpidas e indefensas cuando se enfrentan a ellas.205por cualquier condición nueva a la
que su raza no esté acostumbrada.
El hombre comienza
con la misma ceguera que los animales inferiores; pero, gracias a sus
facultades mentales superiores, esta ceguera pronto da paso a la previsión, y
es capaz de formular fines con propósito y adaptar sus actividades a su
consecución. Al poseer más instintos que los animales inferiores, el hombre
encuentra posibles más respuestas a un entorno más complejo que ellos. Esta
ventaja, sumada a su capacidad para reconstruir su experiencia de tal manera
que asegura un control cada vez mayor sobre su entorno, fácilmente lo convierte
en superior a todos los animales y le permite explotarlos para su propio
progreso.
2. LEY DE LA APARICIÓN Y DESAPARICIÓN
DE LOS INSTINTOS
Ningún niño nace
con todos sus instintos maduros y listos para la acción. Sin embargo, cada
individuo contiene en su propia naturaleza la ley que determina el orden y el
tiempo de su desarrollo.
Los instintos
aparecen en sucesión según se requiere. —No es bueno que nos lancemos a
demasiadas actividades diferentes a la vez, por lo que nuestros instintos no
aparecen todos al mismo tiempo. Solo maduran con la rapidez con la que
necesitamos actividades adicionales. Nuestras primeras actividades se
relacionan principalmente con la alimentación, por lo que primero tenemos los
instintos que nos impulsan a comer y a llorar para pedirla cuando tenemos
hambre. También nos resultan útiles instintos abreviados, llamados reflejos ,
como estornudar, resoplar, atragantarse, vomitar, sobresaltarse, etc.; por lo
tanto, tenemos los instintos que nos permiten hacer estas cosas. Pronto llega
la época de la dentición y, para facilitar el proceso,206A medida que avanza, surge el
instinto de morder, y el flotador se vuelve imprescindible. Se acerca la época
de alimentarnos, por lo que surge el instinto de llevarnos todo a la boca.
Ahora que nos hemos fortalecido, debemos adoptar una postura erguida; de ahí el
instinto de sentarnos y luego de ponernos de pie. A continuación viene la
locomoción, y con ella el instinto de arrastrarnos y caminar. También debemos
aprender un idioma, y debemos participar en la vida ajetreada que nos rodea y
hacer lo mismo que los demás; así surge el instinto de imitar para que podamos
aprender cosas con rapidez y facilidad.
Necesitamos un
estímulo que nos mantenga al máximo esfuerzo, de ahí el instinto de emulación.
Debemos defendernos, de ahí nace el instinto de pugnacidad. Necesitamos ser
cautelosos, de ahí el instinto del miedo. Necesitamos ser investigadores, de
ahí el instinto de curiosidad. Mucha actividad autodirigida es necesaria para
nuestro desarrollo, de ahí el instinto de juego. Es mejor que lleguemos a
conocer y servir a los demás, de ahí surgen los instintos de sociabilidad y
compasión. Necesitamos elegir pareja y cuidar de la descendencia, de ahí el
instinto de amor por el sexo opuesto y el instinto paternal. Esta no es una
lista completa de nuestros instintos, y no he intentado seguir el orden de su
desarrollo, pero he dado suficiente para mostrar el origen de muchas de las
actividades más importantes de nuestra vida.
Muchos instintos
son transitorios. —Los instintos no solo maduran gradualmente, entrando en nuestra
experiencia uno a uno según los necesitamos, sino que también desaparecen
cuando su función ha concluido. Algunos, como el instinto de autoconservación,
son necesarios durante toda la vida, por lo que permanecen hasta el final.
Otros, como el instinto de juego, cumplen su propósito y desaparecen o se
transforman en nuevas formas en pocos años o meses. La vida del instinto es...207Siempre tan transitorio como la
necesidad de la actividad que lo origina. Ningún instinto permanece
completamente inalterado en el hombre, pues se renueva constantemente a la luz
de cada nueva experiencia. El instinto de autoconservación se modifica con el
conocimiento y la experiencia, de modo que la defensa del hombre ante el
peligro inminente sería muy diferente a la del niño; sin embargo, el instinto
de protegerse de alguna manera permanece. Por otro lado, el
instinto de retozar y jugar es menos permanente. Puede perdurar hasta la edad
adulta, pero pocas personas de mediana edad o mayores se animan a correr como
los niños. Sus actividades se centran en otras áreas y requieren menos esfuerzo
físico.
Contrastemos estos
dos ejemplos con instintos como chupar, arrastrarse y llorar, que son mucho más
fugaces que incluso el instinto de juego. Con la dentición llega otra forma de
comer, y chupar deja de ser útil. Caminar es un mejor modo de locomoción que
arrastrarse, por lo que el instinto de arrastrarse desaparece pronto. Se
descubre que el habla es una mejor manera que el llanto para llamar la atención
sobre la angustia, por lo que este instinto desaparece. Muchos de nuestros
instintos no solo dejarían de ser útiles en la vida adulta, sino que serían un
verdadero obstáculo. Cada uno cumple su función y luego se transforma en una
forma tan modificada que no se reconoce, o bien desaparece por completo.
Instintos
aparentemente inútiles. —De hecho, es difícil ver que algunos
instintos tengan un propósito útil en cualquier momento. La agresividad y la
codicia de la infancia, sus miedos insensatos, la timidez de la juventud, todo
esto parece ser inútil o perjudicial para el desarrollo. Sin embargo, para
comprender el funcionamiento del instinto, debemos recordar que mira en dos
direcciones: hacia el futuro para su aplicación y hacia el pasado para su
explicación.208 No deberíamos
sorprendernos si las experiencias de un pasado lejano hayan dejado atrás
algunas tendencias que no son muy útiles en las condiciones muy diferentes de
hoy.
Tampoco debemos
estar demasiado seguros de que una actividad cuya función precisa en relación
con el desarrollo no podemos descubrir sea inútil. Cada instinto debe
considerarse no solo a la luz de lo que significa para quien lo posee hoy, sino
también de lo que significa para todo su desarrollo futuro. La cola de un
renacuajo parece un apéndice muy inútil para la rana adulta; sin embargo, si se
le corta la cola, una rana perfecta nunca se desarrolla.
Instintos que deben
aprovecharse cuando aparecen. —Un hombre puede poner el
arroyo a girar las ruedas de su molino hoy o esperar veinte años; el poder está
ahí, listo para él cuando lo necesite. Los instintos deben aprovecharse cuando
se presentan; de lo contrario, desaparecen, para nunca, en la mayoría de los
casos, regresar. Las aves que se mantienen enjauladas después de la edad de
vuelo nunca aprenden a volar bien. El cazador debe entrenar a su perdiguero
cuando llega el momento oportuno, o nunca se podrá confiar en el perro. Los
patos que se mantienen alejados del agua hasta que crecen tienen casi tan poca
inclinación por ella como las gallinas.
El niño a quien la
presión de las circunstancias o la autoridad imprudente de sus padres le
impiden relacionarse con sus compañeros de juego y participar en sus juegos
cuando el instinto social es fuerte en él, se convertirá más adelante en un
recluso sin remedio para quien las obligaciones sociales son un aburrimiento.
El niño que no caza, pesca, corre y trepa en el momento oportuno para estas
actividades, verá cómo su gusto por ellas se desvanece y se aferra a una vida
sedentaria. Al joven y a la joven se les debe permitir "arreglarse"
cuando el impulso se presente.209ellos, o es probable que en el futuro sean
descuidados en su vestimenta.
Los instintos como
puntos de partida. —La mayoría de nuestros hábitos tienen su origen en los instintos,
y todos los instintos deseables deben aprovecharse y transformarse en hábitos
antes de que desaparezcan. James dice en su notable capítulo sobre el instinto:
«En toda pedagogía, lo importante es aprovechar el momento oportuno y captar el
interés de los alumnos en cada tema sucesivo antes de que descienda, para
adquirir conocimiento y adquirir un hábito de habilidad; en resumen, un avance
de interés, en el que posteriormente el individuo pueda flotar. Hay un momento
propicio para afianzar la habilidad en el dibujo, para convertir a los niños en
coleccionistas de historia natural y, posteriormente, en disectores y
botánicos; luego, para iniciarlos en las armonías de la mecánica y las
maravillas de las leyes físicas y químicas. Más tarde, la psicología
introspectiva y los misterios metafísicos y religiosos toman su turno; y, por
último, el drama de los asuntos humanos y la sabiduría mundana en el sentido más
amplio del término. En cada uno de nosotros, pronto se alcanza un punto de
saturación en todas estas cosas; el ímpetu de nuestro celo puramente
intelectual expira, y a menos que el tema esté asociado con alguna necesidad
personal urgente que mantenga nuestro ingenio constantemente alerta, Nos
establecemos en un equilibrio y vivimos de lo que aprendimos cuando nuestro
interés era fresco e instintivo, sin añadir nada al acervo".
Hay una marea en
los asuntos de los hombres
que, tomada en su curso, los conduce a la fortuna;
si se la omite, todo el viaje de su vida
está destinado a aguas poco profundas y a miserias.
Los instintos
humanos más importantes. —Será imposible en esta breve exposición dar
un catálogo completo210de los instintos
humanos, y mucho menos discutir cada uno en detalle. Debemos contentarnos, por
lo tanto, con nombrar los instintos más importantes y, finalmente, discutir
algunos de ellos: chupar , morder , masticar , sujetar
objetos con los dedos , llevarse a la boca , llorar , sonreír , sentarse , ponerse
de pie , locomoción , vocalización , imitación , emulación , pugnacidad , resentimiento , ira , simpatía , cazar
y pelear , miedo , codicia , juego , curiosidad , sociabilidad , modestia , secretismo , vergüenza , amor y celos podrían
decirse que encabezan la lista de nuestros instintos. Será imposible en nuestro
breve espacio discutir toda esta lista. Solo se mencionarán algunos de los más
importantes.
3. EL INSTINTO DE IMITACIÓN
Ningún individuo
llega al mundo con un acervo de instintos lo suficientemente amplio como para
comenzar a hacer todo lo necesario para su bienestar. El instinto lo impulsa a
comer cuando tiene hambre, pero no le dice que use cuchillo, tenedor y cuchara;
lo impulsa a usar el habla, pero no dice si debe usar inglés, francés o alemán;
lo impulsa a ser sociable por naturaleza, pero no especifica que deba decir por
favor y gracias, y quitarse el sombrero ante las damas. La raza no encontró en
las formas específicas de hacer estas y muchas otras cosas la
importancia suficiente para cristalizarlas en instintos; por lo tanto, el
individuo debe aprenderlas a medida que las necesita. La manera más sencilla de
lograr esto es que cada generación copie las formas de hacer las cosas que
siguen las generaciones anteriores entre las que nacen. Esto se hace
principalmente mediante la imitación .
Naturaleza de la
imitación. — La imitación es el instinto de responder a una
sugerencia de otro repitiendo su acto.211El instinto de imitación está activo
en el niño de un año; requiere uno o dos años más para alcanzar su máximo
esplendor; luego, gradualmente, se vuelve menos marcado, pero persiste en
cierto grado a lo largo de la vida. El niño pequeño es prácticamente incapaz de
imitar. El instinto le exige imitar, y no tiene más opción que obedecer. Su
entorno le proporciona los modelos que debe imitar, ya sean buenos o malos.
Antes de tener la edad suficiente para tomar decisiones inteligentes, ha
imitado multitud de actos a su alrededor; y el hábito se ha apoderado de estos
actos y los está tejiendo en su conducta y carácter. De mayores, podemos elegir
qué imitamos, pero en nuestra juventud estamos a merced de los modelos que se
nos presentan.
Si nuestra lengua
materna es la primera que oímos hablar, esa será nuestra lengua; pero si
primero oímos chino, lo aprenderemos con casi la misma facilidad. Si cualquier
discurso que oigamos es bien hablado, correcto y bello, también lo será nuestro
idioma; si es vulgar, incorrecto o argot, nuestro habla será de este tipo. Si
los primeros modales que nos sirven de modelo son toscos y groseros, los
nuestros se asemejarán a ellos; si son cultos y refinados, los nuestros serán
como ellos. Si nuestros modelos de conducta y moral son cuestionables, nuestra
conducta y moral serán de la misma clase. Nuestra manera de caminar, vestirnos,
pensar, incluso de rezar, se origina en la imitación. Por imitación, adoptamos
preestablecidos nuestros estándares sociales, nuestra fe política y nuestros
credos religiosos. Nuestra visión de la vida y los valores que fijamos en sus
logros son en gran medida una cuestión de imitación.
Individualidad en
la imitación. —Sin embargo, dado el mismo modelo, no habrá dos imitadores
exactamente iguales. Tus actos serán tuyos, y los míos serán míos. Esto se debe
a que no hay dos con la misma herencia y, por lo tanto, no podemos tener212Instintos precisamente similares. En
nuestras diferentes personalidades residen diferentes poderes de invención y
originalidad, y estos determinan en qué medida el producto de la imitación se
diferenciará del modelo. Algunos imitan toda su vida, mientras que otros utilizan
la imitación como medio para inventar modelos mejores que los originales. La
persona que solo imita carece de individualidad e iniciativa; la nación que
solo imita está estancada y no progresa. Si bien la imitación debe ser ciega en
ambos casos al principio, debe ser cada vez más inteligente a medida que el
individuo o la nación progresan.
Imitación
consciente e inconsciente. —El dicho tan citado de que «toda conciencia
es motora» tiene una aplicación directa a la imitación. Simplemente significa
que tendemos a actuar según cualquier idea que ocupe nuestra mente .
Pensemos en bostezar o carraspear: la tendencia a hacerlo es fuerte.
Respondemos naturalmente a la sonrisa con sonrisa y al ceño fruncido con ceño
fruncido. Incluso las impresiones que nos llegan de nuestro entorno material
influyen en nuestros actos. Nuestra respuesta a estas ideas puede ser
consciente, como cuando un niño tartamudea a propósito para imitar a un
compañero desafortunado; o puede ser inconsciente, como cuando, sin darse
cuenta, adquiere el hábito de tartamudear al oír este tipo de lenguaje. El niño
puede buscar conscientemente mantenerse limpio y ordenado para armonizar con un
hogar agradable y bien cuidado, o puede volverse inconscientemente desaliñado e
irascible por vivir en un hogar descuidado donde las constantes peleas son la
norma.
A menudo imitamos
deliberadamente lo que nos parece deseable en otras personas, pero
probablemente la mayor parte de las sugerencias a las que respondemos se
reciben y se ponen en práctica inconscientemente. En la conciencia213En la imitación, podemos seleccionar
qué modelos imitaremos y, por lo tanto, protegernos en la medida en que nuestro
juicio sobre los buenos y malos modelos sea válido. Sin embargo, en la
imitación inconsciente, respondemos constantemente a un torrente de sugerencias
que nos inundan hora tras hora y día tras día, sin otra protección que la guía
de nuestros intereses, que dirigen nuestra atención a esta fase de nuestro
entorno y a aquella.
Influencia del
entorno. —Gran parte de las influencias que moldean nuestras vidas
provienen de nuestro entorno material. La buena ropa, las casas con arte, los
cuadros y la decoración hermosos, los parques y jardines atractivos, las calles
bien cuidadas, los libros bien encuadernados: todo esto tiene un valor moral y
educativo directo; por otro lado, la miseria, el desorden y la fealdad incitan
a la ignorancia y al crimen.
Hawthorne cuenta en
"El Gran Rostro de Piedra" la historia del niño Ernesto, quien
escucha la tradición de un Rey Mago que un día reinará sobre el Valle. La
historia cala hondo en el corazón del niño, y piensa y sueña con el gran y buen
hombre; y mientras piensa y sueña, pasa su infancia contemplando a través del
valle la lejana ladera de una montaña cuyas rocas y acantilados la naturaleza
había moldeado en los contornos de un rostro humano notable por la nobleza y
bondad de su expresión. Llega a amar este Rostro y lo considera el prototipo
del Rey Mago que viene, hasta que, he aquí, al meditar en él y soñar con él, el
hermoso carácter que su expresión tipifica se transforma en su propia vida, y
él mismo se convierte en el Rey Mago tan ansiado.
La influencia de la
personalidad. —Sin embargo, más poderosa que la influencia del entorno material
es la de otras personalidades sobre nosotros: el toque de la vida sobre la
vida.214Una personalidad
viva contiene un poder que nos cautiva, nos electriza, nos inspira y nos
impulsa a nuevos esfuerzos, o bien nos degrada y nos envilece. Nadie ha dejado
de sentir en algún momento este toque vital, ni de bendecir o maldecir el día
en que su influencia lo afectó. Consciente o inconscientemente, dicha
personalidad se convierte en nuestro ideal y modelo; la idolatramos, la
idealizamos y la imitamos hasta que se convierte en parte de nosotros. No solo
encontramos a estas grandes personalidades en carne y hueso, sino también en
los libros, desde cuyas páginas nos hablan y a cuya influencia respondemos.
Y no solo en
las grandes personalidades reside el poder de influencia.
De cada vida que toca la nuestra, una corriente de influencia,
grande o pequeña, entra en nuestra vida y ayuda a moldearla. No debemos olvidar
que esta influencia es recíproca y que reaccionamos sobre los demás según la
medida de nuestro poder.
4. EL INSTINTO DEL JUEGO
De poco sirve ser
niño si no se sabe jugar. Karl Groos dice: «Quizás la propia existencia de la
juventud se deba en parte a la necesidad de jugar; el animal no juega porque
sea joven, sino porque es joven porque debe jugar». El juego es un factor
constante en todos los grados de la vida animal. Los insectos enjambre, el
gatito juguetón, los corderos retozando, el potro veloz, las golondrinas
veloces, la enloquecedora bandada de mirlos: estos son solo ejemplos del
impulso común de todo el mundo animal por jugar. Donde residen la libertad y la
felicidad, allí se encuentra el juego; donde falta el juego, allí ha caído la
maldición y reinan la tristeza y la opresión. El juego es el papel natural en
el paraíso de la juventud; es la principal ocupación de la infancia. Trabajar
sin215El juego sitúa al
hombre al mismo nivel que las bestias de carga.
La necesidad del
juego. —Pero ¿por qué es tan necesario el juego? ¿Por qué está este
impulso tan arraigado en nuestra naturaleza? ¿Por qué no obligar a nuestros
jóvenes a dedicar su energía ilimitada al trabajo productivo? ¿Por qué tanto
desperdicio? ¿Por qué nuestras leyes sobre el trabajo infantil? ¿Por qué no
eliminar los recreos en las escuelas y así ahorrar tiempo para el trabajo? ¿Es
cierto que solo trabajar y nada de juego convierte a Jack en un niño aburrido?
Es muy cierto. Como prueba, basta con observar los rostros apagados y sin vida
de los niños prematuros que salen en masa de las fábricas donde se emplea mano
de obra infantil. Basta con seguir a los niños, que han tenido una infancia sin
juegos, hasta una madurez estrecha y estéril. Basta con rastrear la historia de
los hombres aburridos y brutales de hoy y descubrir que eran los niños sin
juegos de ayer. El juego es tan necesario para el niño como la comida, tan
vital como la luz del sol, tan indispensable como el aire.
La clave del juego
es la libertad , la libertad de actividad física y la
iniciativa mental. En el juego, el niño crea sus propios planes, su imaginación
tiene rienda suelta, se exige originalidad y se valora la capacidad
constructiva. Aquí se desarrollan mil tendencias que jamás encontrarían
expresión en la estrecha rutina del trabajo. El niño necesita aprender a
trabajar; pero junto con su trabajo debe tener la oportunidad de una actividad
libre y sin restricciones, que solo puede surgir a través del juego. El niño
necesita la oportunidad de ser un bárbaro, un héroe, un indio. Necesita montar
su escoba en una incursión peligrosa y cargar con su espada de listón contra
los reductos de un enemigo tenaz. Necesita ser un líder y también un seguidor.
En resumen, sin ser consciente de ello, necesita desarrollarse a través de su
propia actividad: necesita libertad para jugar. Si el niño...216Sea una niña, no hay diferencia
excepto en el carácter de las actividades empleadas.
El juego en el
desarrollo y la educación. —Y es precisamente de estas actividades
lúdicas que surgen las actividades posteriores y más serias de la vida. El
juego es la puerta de entrada que mejor nos permite acceder a los diversos
ámbitos del trabajo, ya sea nuestra esfera particular de alumno o profesor en
el aula, de hombre en el ajetreado mercado del comercio o en las profesiones, o
de agricultor o mecánico. El juego integra todo el ser en la
actividad; desarrolla hábitos de independencia e iniciativa individual, el
esfuerzo arduo y sostenido, la resistencia a las dificultades y la fatiga, la
participación social y la aceptación de la victoria y la derrota. Y estas son
las cualidades que necesita el hombre de éxito en su vocación.
Estos hechos hacen
del instinto lúdico uno de los más importantes en la educación. Fröbel fue el
primero en reconocer la importancia del juego, y el jardín de infancia fue un
intento de utilizar sus actividades en la escuela. La introducción de este nuevo
factor en la educación ha estado acompañada, como era de esperar, de muchos
errores. Algunos han pensado en replantear todo el proceso educativo en forma
de juegos y representaciones, y así llevar al niño a poseer la «Tierra
Prometida» mediante la búsqueda sin rumbo de mariposas en los placenteros
campos del conocimiento. Huelga decir que no lo han logrado. Otros han
confundido la sombra con la sustancia e introducido juegos y representaciones
en el aula que carecen del elemento fundamental del juego: la libertad
de iniciativa y acción del niño. Los teóricos y maestros de la
educación han inventado juegos y ocupaciones y se los han enseñado a los niños,
quienes los realizan como cualquier otra tarea, disfrutando de la actividad
pero perdiendo el desarrollo.217lo cual se lograría mediante una mayor medida de
autodirección.
Trabajo y juego son
complementarios. —El trabajo no puede sustituir al juego, ni el juego puede
sustituirlo. Tampoco son antagónicos, sino que cada uno es el complemento del
otro; pues las actividades del trabajo surgen inmediatamente de las del juego,
y cada una le da entusiasmo a la otra. Quienes nunca han aprendido a trabajar y
quienes nunca han aprendido a jugar tienen las mismas carencias en su
desarrollo. Además, no es el nombre ni el carácter de una actividad lo que
determina si es juego para el participante, sino su actitud hacia la
actividad . Si la actividad se realiza por sí misma y no por un fin
ulterior, si surge del interés del niño e implica el uso libre e independiente
de sus facultades físicas y mentales, si es suya y no de otra
persona, entonces la actividad posee las características principales del juego.
Al carecer de estas, no puede ser juego, sea lo que sea.
El juego, como
otros instintos, además de servir al presente, mira en dos direcciones: al
pasado y al futuro. Del pasado provienen los intereses ocultos que, tomando
forma con el contacto con nuestro entorno, determinan el carácter de las
actividades lúdicas. Del futuro surgen las premoniciones de las actividades
futuras. El niño, adaptándose a las exigencias del juego, buscando controlar a
sus compañeros o cediendo a ellos, está practicando en miniatura el juego mayor
que jugará en los negocios o la profesión un poco más adelante. La niña en su
casita de juegos, rodeada de una familia anodina de muñecas y mascotas, anhela
inconscientemente una vida más perfecta cuando las responsabilidades sean un
poco más reales. Así que no escatimemos en el día de juego de nuestros hijos en
la juventud.218
5. OTROS INSTINTOS ÚTILES
Muchos otros
instintos maduran durante la etapa de la juventud y juegan su papel en el
desarrollo del individuo.
Curiosidad. —Es inherente
a toda persona normal el deseo de investigar y conocer . El
niño contempla con asombro y fascinación un mundo que no comprende, y de
inmediato comienza a hacer preguntas y a experimentar. Aborda cada objeto nuevo
con espíritu inquisitivo. El interés es omnívoro y se nutre de cada faceta del
entorno. Nada es demasiado simple ni demasiado complejo para que no exija
atención y exploración, de modo que influya vitalmente en las actividades y
experiencias del niño.
El impulso que la
curiosidad le da al individuo para aprender y dominar su mundo es incalculable.
¡Imaginen la imposible tarea de enseñar a los niños lo que no deseaban ni
deseaban saber! ¡Imaginen intentar guiarlos a investigar asuntos que les
causaban una absoluta indiferencia! De hecho, uno de los mayores problemas de
la educación es mantener viva y fresca la curiosidad para que su influencia
irresistible promueva el esfuerzo y la acción. Uno de los mayores secretos de
la eterna juventud reside también en conservar la curiosidad espontánea de los
jóvenes una vez pasada la adolescencia.
Manipulación. —Este es el
nombre, bastante insatisfactorio, de la tendencia universal a manipular , hacer o fabricar algo.
El niño pequeño construye con sus bloques, cercas, corrales, cuevas, casas y
una veintena de objetos más. El niño mayor, provisto de herramientas y
utensilios, emprende proyectos más ambiciosos y se deleita con la alegría de la
creación mientras construye barcos y cajas, soldados y espadas, cometas,
casitas de juguete y demás. Incluso de adultos, nos mueve el deseo de...219 Expresarnos creando aquello que
represente nuestro ingenio y habilidad. La tendencia de los niños a destruir no
se debe a la desenfreno, sino al deseo de manipular.
La educación ha
comenzado recientemente a aprovechar seriamente este importante impulso. El
éxito de todos los métodos de enseñanza de laboratorio, y de materias como la
enseñanza manual y las ciencias domésticas, es prueba fehaciente del dicho de
que aprendemos haciendo. Preferimos construir o manipular un objeto que
simplemente aprender su descripción verbal. Nuestros impulsos más profundos nos
llevan a la creación, en lugar de a la simple apropiación mental de hechos y
descripciones.
El instinto
coleccionista. —Las palabras «mío» y «mío» entran
en el vocabulario infantil desde muy temprana edad. El sentido de propiedad y
el impulso de coleccionar diversos tipos van de la mano. Probablemente pocos de
nosotros no hayamos coleccionado en algún momento autógrafos, sellos, monedas,
insectos o cualquier otra cosa de igual escaso valor intrínseco. Y la mayoría,
si hemos dejado atrás la juventud, nos dedicamos incluso ahora a coleccionar
fortunas, obras de arte, volúmenes raros u otros objetos que nos apasionan.
El instinto
coleccionista y el impulso de propiedad pueden ser agentes importantes en la
escuela. El niño que, en estudios de la naturaleza, geografía o agricultura,
recolecta hojas, plantas, suelos, frutas o insectos utilizados en las clases,
tiene un incentivo para la observación y la investigación que sería imposible
con la instrucción bibliográfica únicamente. Quien, en la formación manual o en
las ciencias domésticas, puede poseer el artículo elaborado, dedicará más
esfuerzo y habilidad a su construcción que si el trabajo se realizara como una
simple tarea escolar.
El instinto
dramático. —Toda persona es, en alguna etapa220De su desarrollo, algo así como un
actor. A todos los niños les gusta disfrazarse e imitar a otros; prueba de ello
son las numerosas escenas de teatro en las que los niños, estimulados por su
imaginación espontánea y aún sin la timidez, asumen libremente el papel de
enfermera, médico, pirata, maestro, comerciante o explorador. El impulso
dramático nunca desaparece por completo. Cuando ya no aspiramos a actuar
nosotros mismos, dejamos que otros lo hagan por nosotros en el teatro o el
cine.
La educación
encuentra en el instinto dramático una valiosa ayuda. Los profesores
progresistas lo utilizan con profusión, especialmente en la enseñanza de la
literatura y la historia. Su aplicación en estos campos podría incrementarse
considerablemente y extenderse de forma más general a la religión, la moral y
el arte.
El impulso de
formar pandillas y clubes. —Pocos niños y niñas crecen sin pertenecer en
algún momento a una pandilla, club o sociedad secreta. Generalmente, este
impulso surge de dos instintos diferentes: el social y
el aventurero . Es fundamental en nuestra naturaleza desear
estar con los de nuestra especie, no solo con los humanos, sino también con
aquellos de nuestra misma edad, intereses y ambiciones. El amor por lo secreto
y la aventura también está profundamente arraigado en nosotros. Por eso somos
exclusivistas; y nos encanta hacer lo inusual, romper con la rutina y lo común
de nuestras vidas. A menudo hay una emoción de satisfacción, incluso si luego
va seguida de remordimiento, al hacer lo prohibido o lo poco convencional.
El problema aquí,
como en el caso de muchos otros instintos, es de orientación más que de
represión. A partir del impulso de pandilla podemos desarrollar nuestros
equipos deportivos, nuestros clubes de debate y teatro, nuestros clubes de
excursionismo y una veintena de otras actividades recreativas, benéficas o
sociales.221Organizaciones.
Nuestro ideal debería ser la expresión adecuada, no la represión.
6. MIEDO
Probablemente en
ningún instinto más que en el del miedo podemos encontrar los reflejos de todas
las épocas pasadas de la vida en el mundo con sus múltiples cambios, sus
peligros, sus tragedias, sus sufrimientos y sus muertes.
Herencia del Miedo. —Los miedos
de la infancia se recuerdan a cada paso, al igual que los miedos por los que ha
pasado la raza. Dice Chamberlain: «Cada cosa desagradable que se le diga al
niño, cada susto, cada sobresalto que se le dé, permanecerá como astillas en la
carne, para torturarlo toda su vida. El soldado más valiente, el joven réprobo
más osado, es incapaz de olvidarlos todos: las máscaras, los espectros, los
ogros, los duendes, las brujas y los magos, los seres que muerden y arañan, que
pellizcan y desgarran, que pellizcan y crujen, los mil y un monstruos
imaginarios de la madre, la nodriza o el sirviente, han tenido su efecto; y
cientos de generaciones han trabajado para desnaturalizar el cerebro infantil.
Quizás ningún animal, ni siquiera los más susceptibles al miedo, tenga en sí la
herencia del miedo infantil».
El presidente Hall
llama la atención sobre el hecho de que la noche es ahora el momento más seguro
de las veinticuatro horas; las serpientes ya no son nuestros enemigos más
letales; no hay que temer a los extraños; tampoco a los ojos ni a los dientes
grandes; no hay razón suficiente para que el viento, los truenos o los
relámpagos pongan a los niños tan frenéticos. Pero «el pasado del hombre parece
perdurar para siempre en su presente»; y el niño, al temerles estas cosas, solo
acumula las experiencias de miedo de la humanidad y sufre demasiadas en su
corta infancia.
Miedo a la
oscuridad. —La mayoría de los niños tienen miedo en la222Oscuridad. ¿Quién no recuerda el
terror de una habitación oscura por la que tuvo que pasar, o peor aún, donde
tuvo que acostarse solo, y allí yacer sudando frío, inducido por una agonía
mortal de miedo? ¡Las puertas sin usar que no cerraban, y por las que esperaba
ver al duende salir a buscarlo! ¡Las sombras oscuras bajo la cama, donde temía
buscar al monstruo oculto que estaba seguro se escondía allí y, sin embargo, no
se atrevía a enfrentar! ¡El sendero solitario por el que las vacas debían ser
conducidas a altas horas de la noche, mientras cada esquina de la cerca estaba
erizada de monstruos informes que acechaban a los niños!
Y ese odiado
armario oscuro donde lo encerraron "¡hasta que aprendiera a ser
bueno!". Y la trampilla inútil en el techo. ¡Cuántas veces hemos
permanecido en la penumbra de la noche y hemos visto cómo la tapa se levantaba
apenas un poquito para que los ojos de los ogros se asomaran, y, cuando el
terror crecía insoportablemente, se cerraba, solo para volver a levantarse una
y otra vez, hasta que, de puro cansancio y agotamiento, caíamos en un sueño
intranquilo y soñábamos con el horrible monstruo que habitaba el desván
abandonado! ¿Dime que la vieja trampilla no dobló sus goznes ante la presencia
de hombres o monstruos durante veinte años? Sé que es cierto, y sin embargo no
estoy convencido. Mis miedos infantiles han dejado una impresión más fuerte que
la que los simples hechos pueden jamás anular.
Miedo a quedarse
solo. —Y el miedo a quedarse solo. ¡Qué grande y terrible parecía la
casa sin la familia! ¡Cómo nos hacíamos amigos de repente del perro o incluso
del gato, para tener este trocito de vida cerca! O, al no conseguirlo, nos
íbamos al establo entre las gallinas, los cerdos y las vacas, y abandonábamos
la casa vacía con su tortura de soledad. ¿Qué había de terrible en estar solo?223No lo sé. Solo sé que para muchos
niños es una tortura más exquisita de lo que el organismo adulto está preparado
para experimentar.
Pero ¿por qué
multiplicar los recuerdos? Hoy nos estremecen hasta a los más fuertes. ¿Quién
elegiría vivir de nuevo esos miedos infantiles? Miedos oníricos, miedos a los
animales, miedos a las cosas peludas, miedos a los fantasmas y a la muerte,
miedos a las enfermedades mortales, miedos al fuego y al agua, miedos a las
personas extrañas, miedos a las tormentas, miedos a cosas desconocidas e
incluso inimaginables, ¡pero aún más temibles! ¿Quisieran revivir su infancia
por sus placeres si tuvieran que cargar con sus sufrimientos? ¿Elegiría la raza
humana vivir su evolución de nuevo? No lo sé. Pero, por mi parte, dudaría mucho
en retroceder el tiempo en ambos casos. Ojalá los adultos, al mediodía de la
vida, al recordar los miedos infantiles de la mañana, sintieran compasión por
los niños de hoy, que aún no se han liberado de las ataduras del instinto del
miedo. ¡Ojalá todos buscaran apaciguar cada insensato miedo infantil, en lugar
de reírse de él o avivarlo!
7. OTROS INSTINTOS INDESEABLES
Todos estamos
provistos por la naturaleza de algunos instintos que, si bien pueden ser útiles
para nuestro desarrollo, es necesario suprimirlos o al menos modificarlos
cuando han cumplido su función.
Egoísmo. —Todos los
niños, y quizás todos los adultos, son egoístas. El niño pequeño se apropiará
de todos los dulces y no le dará ninguno a su compañero de juegos. Se enojará y
peleará antes que permitir que su hermano o hermana use su juguete favorito. Exigirá
la atención y el cuidado de su madre incluso cuando le digan que está cansada o
enferma.224y no poder
atenderlo. Pero todo esto es propio de la naturaleza y, aunque debe
transformarse en generosidad y altruismo, es, después de todo, un factor vital en
nuestra naturaleza. Porque, a la larga, es mejor que cada uno se cuide a
sí mismo, en lugar de descuidar sus propios intereses y necesidades hasta el
punto de necesitar la ayuda de otros. El problema en la educación es equilibrar
el egoísmo y la avaricia con el altruismo y la generosidad, de modo que cada
uno sirva de contrapeso al otro. No la eliminación, sino el equilibrio, debe
ser nuestro lema.
Agresividad o el
impulso de lucha. Casi todo niño normal es un luchador nato, al igual que todo
adulto debe poseer el espíritu de conquista. La larga historia de conflictos
que ha atravesado nuestra raza ha marcado nuestro amor por el combate. La
agresividad de los niños, especialmente de los varones, no debe ser tanto
despreciada ni reprimida como guiada por el buen camino y sometida a ideales
justos. El niño que busca pelea ha recibido un favor al recibir una paliza que
frene esta tendencia. Por otro lado, quien se arriesga a la batalla defendiendo
a un camarada más débil no comete ningún acto innoble. A los niños se les debe
enseñar desde pequeños la bajeza de luchar por el bien del conflicto y la
gloria de caer derrotados luchando por una causa justa. ¡El mundo bien podría
soportar más este espíritu entre los adultos!
Veamos entonces la
conclusión de todo el asunto. Los instintos indeseables no necesitan estímulo.
Es mejor dejar que se desvanezcan por desuso, o en algunos casos incluso
castigar su expresión. Son ecos de un pasado lejano, inservibles en este
presente mejor. Debemos aprovechar los instintos deseables y
utilizarlos como puntos de partida para el desarrollo.225de intereses útiles, buenos hábitos y
una vida emocional superior. Debemos aceptarlos como vienen, pues su aparición
es señal inequívoca de que el organismo está listo y necesita la actividad que
presagian; además, si no se aprovechan cuando se presentan, desaparecen para no
volver jamás.
8. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA
INTROSPECCIÓN
1. ¿Qué instintos
has observado que se desarrollan en los niños? ¿Cuáles has observado que se
desvanecen? ¿Puedes determinar la edad en ambos casos? Aplica estas preguntas a
tu propio desarrollo tal como lo recuerdas o puedes obtenerlas de la tradición
de tus mayores.
2. ¿Qué uso puede
hacerse de la imitación en la enseñanza de (1) literatura, (2) composición, (3)
música, (4) buenas costumbres, (5) moral?
3. ¿Debería enseñarse a
los niños a jugar? Haz una lista de los juegos que crees que todos los niños
deberían conocer y poder jugar. Se ha dicho que es tan importante para una
persona usar su tiempo libre sabiamente como usar su tiempo de trabajo de forma
rentable. ¿Por qué debería ser cierto esto?
4. Observe la
instrucción de los niños para descubrir hasta qué punto se utiliza
el instinto constructivo , el instinto coleccionista
y el instinto dramático . Describa un plan para utilizar con
éxito cada uno de estos instintos en alguna rama de estudio.
5. ¿Qué ejemplos de
su propia experiencia puede mencionar de imitación consciente? ¿De imitación
inconsciente? ¿De la influencia del entorno? ¿Cómo se aplica la pregunta
anterior a la calidad estética de nuestros edificios escolares?
6. ¿Has observado
alguna vez que no se suele confiar en el trabajo en equipo de los niños menores
de doce años en sus juegos? ¿Cómo explicas este hecho?
226CAPÍTULO XIV
EL SENTIMIENTO Y SUS FUNCIONES
Tanto en el mundo
psíquico como en el físico, debemos afrontar y superar la inercia. Nuestras
vidas deben estar impulsadas por fuerzas motrices lo suficientemente fuertes
como para superar esta inercia natural y, además, permitirnos avanzar a pesar
de muchos obstáculos. La fuerza motriz que nos impulsa consiste
principalmente en nuestros sentimientos y emociones. El conocimiento,
la cognición, proporciona el timón que guía nuestra nave, pero el sentimiento y
la emoción proporcionan la fuerza.
Convencer a la
propia mente no basta, por lo tanto; es necesario despertar sus sentimientos
para estar seguro de impulsarlo a la acción. A menudo hemos sabido que
cierta línea de acción era la correcta, pero no la hemos seguido porque la
sensación nos ha llevado en una dirección diferente. Cuando la decisión ha
estado en juego, hemos amontonado de un lado la obligación, el deber, el
sentido de lo correcto y una docena de otras razones para actuar, solo para que
todas ellas pesen menos que una sola: es desagradable. El
juicio, la razón y la experiencia pueden unirse para decirnos que un curso de
acción contemplado es imprudente, y la imaginación puede revelarnos sus
desastrosas consecuencias, y sin embargo, sus placeres nos atraen tanto que
cedemos. Nuestros sentimientos a menudo resultan ser un motivo más fuerte que
el conocimiento y la voluntad juntos; son un factor a tener en cuenta
constantemente entre nuestros motivos.227
1. LA NATURALEZA DEL SENTIMIENTO
En los próximos
capítulos, nuestro propósito será estudiar el contenido afectivo de
la conciencia: los sentimientos y las emociones. El presente capítulo se
dedicará a los sentimientos y el siguiente a las emociones.
Las diferentes
cualidades de los sentimientos. —Se distinguen fácilmente al
menos seis (algunos autores afirman que incluso más) estados de ánimo distintos
y cualitativamente diferentes. Estos son: placer , dolor ; deseo , repugnancia ; interés , apatía. Placer
y dolor, y deseo y repugnancia, son sentimientos directamente opuestos o
antagónicos. El interés y la apatía no son opuestos de forma similar, ya que la
apatía no es más que la ausencia de interés, y no su antagonista. En lugar de
los términos placer y dolor, se suelen utilizar lo agradable y
lo desagradable , o lo agradable y lo desagradable . La
aversión se emplea con frecuencia como sinónimo de repugnancia.
A primera vista,
cuesta creer que el sentimiento solo comprenda las clases mencionadas. Pues
¿acaso no hemos sentido a menudo el dolor de muelas, la imposibilidad de hacer
un viaje largamente planeado, la pérdida de un amigo querido? ¡Sin duda, son
sentimientos muy diferentes! Del mismo modo, nos hemos sentido felices por la
alegría de vivir, por ser elogiados por alguna buena acción o por la presencia
de un amigo o un ser querido. Y aquí, de nuevo, parece que tenemos sentimientos
muy diferentes.
Debemos recordar,
sin embargo, que el sentimiento siempre se basa en algo conocido .
Nunca aparece solo en la conciencia como meros placeres o
dolores. La mente debe tener algo que sentir. El "qué" debe preceder
al "cómo". Lo que comúnmente llamamos sentimiento es un
estado complejo de conciencia en el que el sentimiento...228Predomina , pero que,
sin embargo, tiene una base sensorial, de memoria o de algún otro
proceso cognitivo . Y lo que varía tanto en los distintos casos de los
ejemplos que acabamos de dar es precisamente este elemento de conocimiento, y
no el elemento de sentimiento. Un sentimiento de desagrado es un sentimiento de
desagrado, ya provenga de un dolor de muelas o de la pérdida de un amigo. Puede
variar en grado, y los estados mentales de los que forma parte pueden diferir
enormemente, pero el sentimiento en sí mismo es de la misma calidad.
Sentimiento siempre
presente en el contenido mental. —Ninguna fase de nuestra vida
mental está exenta del elemento emocional. Observamos el arcoíris con su
hermosa y armoniosa mezcla de colores, y una sensación de placer acompaña la
sensación; luego nos giramos y contemplamos el sol deslumbrante, y el resultado
es una sensación desagradable. Una intensa sensación de placer acompaña la
experiencia del calor voluptuoso de una cama acogedora en una mañana fría, pero
el chapuzón entre las sábanas heladas la noche anterior estuvo acompañado de la
sensación opuesta. El roce de una mano puede provocar un escalofrío de placer
extático, o puede ir acompañado de una sensación igualmente desagradable. Y así
sucesivamente con toda la gama de sensaciones; no solo conocemos los
diversos objetos que nos rodean a través de la sensación y la percepción, sino
que también sentimos mientras conocemos. La cognición, o los
procesos de conocimiento, nos dan nuestros "qué"; y el sentimiento, o
los procesos afectivos, nos dan nuestros "cómo". ¿Qué es ese objeto?
Un ramo de flores. ¿Cómo te afecta? Placenteramente.
Si, en lugar de los
procesos sensoriales más simples que acabamos de considerar, tomamos los
procesos más complejos, como la memoria, la imaginación y el pensamiento, el
caso no es diferente. ¿Quién no se ha deleitado con el placer?229¿Acompañando los recuerdos de
alegrías pasadas? Por otro lado, ¿quién está libre de recuerdos desagradables,
de remordimientos y remordimientos? ¿Quién no ha soñado durante una hora con la
placentera anticipación de algún objeto deseado, o ha pasado una hora miserable
temiendo alguna calamidad que la imaginación le describió? El sentimiento
también acompaña nuestros procesos de pensamiento. Todos hemos experimentado el
placer de la victoria intelectual sobre algún problema difícil que
desconcertaba a la razón, o sobre algún caso dudoso en el que nuestro juicio
resultó acertado. Y, del mismo modo, nadie ha escapado a la sensación de
desagrado que acompaña a la derrota intelectual. Sea cual sea el contenido de
nuestro flujo mental, «encontramos en él, presente en todas partes, un cierto
matiz de estimación pasajera, una sensación inmediata de que tiene algún valor
para nosotros en cualquier momento dado, o de que entonces nos interesa».
La Zona de
Sentimientos Aparentemente Neutrales. —Es probable que haya tan poco
sentimiento conectado con muchas de las experiencias cotidianas y cotidianas,
que apenas somos conscientes, si es que lo somos, de un estado emocional
relacionado con ellas. Sin embargo, un estado de conciencia sin ningún lado
emocional es tan impensable como el anverso de una moneda sin el reverso.
Siempre existe algún tipo de tono o estado de ánimo emocional. La amplitud de
la zona neutral afectiva —es decir, de un estado emocional tan poco marcado que
no se puede discriminar entre placer o dolor, deseo o aversión— varía según la
persona y en diferentes momentos. Depende en gran medida de la atención
prestada al sentimiento y también de la precisión de la capacidad de discriminación.
Se puede afirmar con seguridad que el rango cero suele ser tan pequeño que
resulta insignificante.230
2. ESTADO DE ÁNIMO Y DISPOSICIÓN
La suma total de
todos los sentimientos que acompañan a los diversos procesos sensoriales y de
pensamiento en un momento dado da como resultado lo que podemos llamar
nuestro tono emocional o estado de ánimo.
Cómo se produce el
estado de ánimo. —Durante la mayor parte de nuestras horas de vigilia, y también
durante el sueño, multitud de corrientes sensoriales fluyen hacia los centros
corticales. En este momento podemos oír el ruido de una carreta, el chirrido de
un grillo, el parloteo de voces distantes y un centenar de sonidos más. Al
mismo tiempo, la vista se ve atraída por una infinita variedad de estímulos de
luz, color y objetos; la piel responde a numerosos contactos y temperaturas; y
todos los demás órganos terminales del cuerpo actúan como emisores para
telegrafiar un mensaje al cerebro. A esto se suman las poderosas corrientes que
se envían constantemente a la corteza desde los órganos viscerales: los de la
respiración, la circulación, la digestión y la asimilación. Y finalmente, los
procesos centrales que acompañan el flujo de imágenes a través de nuestra
mente: nuestras meditaciones, recuerdos e imaginaciones, nuestras reflexiones y
voliciones.
Así vemos cuán
complejos deben ser nuestros sentimientos, y cuán imposible es tener un momento
en el que algún sentimiento no esté presente como parte de nuestro flujo
mental. Es este complejo, formado a veces principalmente por las corrientes
sensoriales provenientes de los órganos terminales o viscerales, y a veces por
las de la corteza cerebral conectadas con nuestra vida mental, lo que
constituye todo el tono emocional, o estado de ánimo .
El estado de ánimo
influye en todos nuestros pensamientos. —El estado de ánimo depende del
carácter del conjunto de corrientes nerviosas que entran en la corteza y cambia
a medida que varía el carácter de la corriente.231Si las corrientes fluyen de forma
similar de una hora a otra, nuestro estado de ánimo es, en consecuencia,
constante; si las corrientes son variables, nuestro estado de ánimo también lo
será. El estado de ánimo no solo depende de nuestras sensaciones y pensamientos
para su calidad, sino que, a su vez, colorea toda nuestra vida mental. Sirve
como fondo o escenario cuyo tono se refleja en todos nuestros pensamientos. Si
el estado de ánimo es sombrío y oscuro, el mundo entero parece sombrío; por
otro lado, si el estado de ánimo es brillante y alegre, el mundo se pondrá de
pie.
Se cuenta que uno
de los primeros misioneros itinerantes del ministerio de Nueva Inglaterra anotó
lo siguiente en su diario, ilustrando así este punto: "Miércoles por la
noche. Llegué a casa del Hno. Brown tarde esta noche, hambriento y cansado después
de un largo día a caballo. Tuve una cena abundante: cerdo frío con frijoles,
pan caliente, huevos con tocino, café y una rica masa. Me voy a descansar
sintiendo que mi testimonio es claro; el futuro es brillante; me siento llamado
a una obra grande y gloriosa en este lugar. La familia del Hno. Brown es gente
piadosa". La siguiente anotación fue la siguiente: "Jueves por la
mañana. Me desperté tarde esta mañana después de una noche agitada. Estoy muy
deprimido; el camino se ve oscuro; lejos de sentirme llamado a trabajar entre
esta gente, empiezo a dudar de la seguridad de mi propia alma. Temo que los
deseos del Hno. Brown y su familia estén demasiado centrados en las cosas
carnales". Un dispéptico suele ser pesimista y un optimista mantiene siempre
un humor alegre.
El estado de ánimo
influye en nuestros juicios y decisiones. —El parloteo de los niños puede
ser música agradable para nuestros oídos cuando estamos de un humor, y un ruido
insoportablemente discordante cuando estamos de otro. Lo que nos parece una
buena broma un día, puede parecernos una impertinencia injustificada otro. Una
proposición232Lo que parece
totalmente plausible bajo el ánimo optimista inducido por un orador persuasivo,
puede parecer totalmente insostenible unas horas después. Decisiones que parecían
justificadas cuando estábamos enojados, a menudo parecen imprudentes o injustas
cuando nos hemos calmado. Los motivos que fácilmente nos impulsan a la acción
cuando el mundo se ve brillante, no nos conmueven cuando el ánimo es sombrío.
Los sentimientos de peligro inminente y calamidad, que acompañan
inevitablemente la tristeza, se disipan rápidamente cuando el sol atraviesa las
nubes y volvemos a ser nosotros mismos.
El Estado de Ánimo
Influye en el Esfuerzo. —Un estado de ánimo brillante y esperanzado
aviva todas las fuerzas y potencia todos los esfuerzos, mientras que un estado
de ánimo desesperanzado limita las fuerzas y paraliza el esfuerzo. El equipo de
fútbol que llega al partido desanimado nunca juega al máximo. El estudiante que
aborda su lección con la convicción de la derrota difícilmente puede esperar
tener éxito, mientras que quien emprende su trabajo confiado en su capacidad
para dominarlo ya tiene la batalla medio ganada. El mejor trabajo del mundo no
lo realizan quienes viven a la sombra del desánimo y la duda, sino aquellos en
cuyo pecho brota eterna esperanza. El optimista es un benefactor de la raza,
aunque solo sea por el simple contagio de su espíritu esperanzador; el
pesimista no contribuye ni al bienestar ni a la felicidad del mundo. El
proverbial entusiasmo y la intrépida energía de la juventud se basan en la
suprema esperanza que caracteriza su estado de ánimo. Por estas razones, si no
por otras, el ambiente en el aula debería ser de felicidad y buen ánimo.
Disposición, un
resultado de los estados de ánimo. —La suma total de nuestros
estados de ánimo nos da nuestra disposición . Que estos sean
agradables o desagradables, alegres o sombríos, dependerá del carácter
predominante de los estados de ánimo que entran.233En ellos. Es tan difícil esperar
recoger uvas de los espinos o higos de los cardos como asegurar una disposición
deseable a partir de estados de ánimo indeseables. Una disposición alegre nunca
surge de estados de ánimo sombríos, ni una esperanzadora de la melancolía. Y es
nuestra disposición, más que el poder de nuestra razón, lo que, después de
todo, determina nuestra deseabilidad como amigos y compañeros.
Una persona de
carácter hosco difícilmente puede ser una compañía deseable, sin importar sus
cualidades intelectuales. Podemos vivir muy felices con alguien que no puede
seguir el razonamiento de un Newton, pero es difícil vivir con una persona
crónicamente sujeta a "estados de ánimo sombríos". Tampoco podemos
atribuir la responsabilidad de nuestro carácter a nuestros antepasados. No es
una herencia, sino un crecimiento. Lentamente, día a día, y estado de ánimo a
estado de ánimo, forjamos nuestro carácter hasta que finalmente llega a
caracterizarnos.
Temperamento. —Sin embargo,
algunas personas son más propensas a ciertos tipos de humor que otras. La
organización de nuestro sistema nervioso, heredada de la herencia, sin duda
influye en el tono emocional en el que nos inclinamos con mayor facilidad. A
esta predisposición la llamamos temperamento . En cuanto a los
efectos del temperamento, nuestros antepasados deben compartir la
responsabilidad con nosotros. Digo compartir la
responsabilidad, pues incluso si nos encontramos predispuestos a ciertos
estados de ánimo indeseables, no hay razón para que nos dejemos llevar por
ellos. Incluso a pesar de las predisposiciones hereditarias, podemos determinar
en gran medida por nosotros mismos cómo serán nuestros estados de ánimo.
Si tenemos
tendencia a estados de ánimo alegres, tranquilos y optimistas, el psicólogo
llama a nuestro temperamento sanguíneo ; si estamos tensos,
nos excitamos fácilmente y somos irritables, con tendencia a estados de ánimo
hoscos o enojados, el234 colérico ;
si somos propensos a frecuentes ataques de melancolía, si solemos ver el lado
oscuro de las cosas y tenemos tendencia al desánimo y al desánimo, el melancólico ;
si somos difíciles de animar y propensos a estados de ánimo indolentes e
indiferentes, el flemático . Sea cual sea nuestro
temperamento, es uno de los factores más importantes de nuestro carácter.
3. ACTITUDES O SENTIMIENTOS
PERMANENTES
Además de los
estados emocionales más o menos transitorios que hemos llamado estados de
ánimo, existe también una clase de actitudes emocionales que contienen más del
complejo elemento intelectual, son, además, de naturaleza bastante superior y
mucho más permanentes que nuestros estados de ánimo. Podemos llamarlas sentimientos o actitudes .
Nuestros sentimientos comprenden el nivel relativamente constante de
sentimiento combinado con cognición, que llamamos simpatía , amistad , amor , patriotismo , fe
religiosa , egoísmo , orgullo , vanidad,
etc. Al igual que nuestras disposiciones, nuestros sentimientos se
desarrollan a lo largo de meses y años. Sin embargo, a diferencia de nuestras
disposiciones, nuestros sentimientos son relativamente independientes del
trasfondo fisiológico y dependen en mayor medida de la experiencia continuada y
de elementos intelectuales como base. Un hígado perezoso podría provocar un
estado de ánimo irritable y, si la condición se prolongara, podría resultar en
una disposición hosca; pero difícilmente destruiría permanentemente el
patriotismo de una persona ni la convertiría en traidora a su país. La actitud
y los sentimientos que uno tiene sobre tales cuestiones están demasiado
arraigados como para modificarlos según sus caprichos.
Cómo se desarrollan
los sentimientos. —Los sentimientos tienen su origen en experiencias concretas en
las que el sentimiento es un elemento predominante, y crecen a través de la
multiplicación de estas experiencias de manera similar a como se desarrolla el
concepto.235A través de
múltiples percepciones. En ambos casos, queda un elemento residual tras cada
experiencia. En el caso del concepto, el elemento residual es intelectual, y en
el caso del sentimiento, es un complejo en el que predomina el elemento sensitivo.
Cómo se logra esto
se ve fácilmente con un par de ejemplos. La madre alimenta a su hijo cuando
tiene hambre, y se produce una sensación agradable; lo mete en la bañera y lo
acurruca en sus brazos, y las experiencias son placenteras. El niño llega a
considerar a la madre como alguien cuya función especial es hacer que las cosas
sean agradables para él, por lo que llega a ser feliz en su presencia y a
extrañarla en su ausencia. Finalmente, llega a amar a su madre no solo por las
innumerables veces que le ha dado placer, sino por lo que ella misma es. Los
sentimientos, inicialmente relacionados por completo con las experiencias
placenteras provenientes de los cuidados de la madre, fortalecidos sin duda por
tendencias instintivas hacia el afecto, y luego intensificados por una
comprensión más plena de lo que significan el cuidado y el sacrificio de una
madre, finalmente se convierten en un profundo, poderoso y duradero sentimiento
de amor por la madre.
El efecto de la
experiencia. —Lo mismo ocurre con el sentimiento de patriotismo. En la medida
en que nuestro patriotismo es un verdadero patriotismo y no un clamor ruidoso,
surgió de sentimientos de gratitud y amor al contemplar las hazañas de heroísmo
y sacrificio por la bandera, y las bendiciones que nos brindan nuestras
relaciones como ciudadanos con nuestra patria. Si hemos vivido casos concretos,
como, por ejemplo, salvar nuestra propiedad de la destrucción a manos de una
turba o salvar nuestras vidas de un enemigo extranjero hostil, el sentimiento
patriótico se fortalecerá aún más.
Así que podemos
llevar la ilustración a todos los sentimientos.236Nuestros sentimientos religiosos de
adoración, amor y fe tienen su origen en nuestra creencia en el cuidado, el
amor y el apoyo de un Ser Superior, representado para nosotros como hijos por
el cuidado, el amor y el apoyo de nuestros padres. El orgullo surge de la
apreciación o sobrevaloración de uno mismo, de sus logros o de sus
pertenencias. El egoísmo tiene su génesis en los numerosos casos en que el
placer resulta de atenderse a uno mismo. En todos estos casos, se observa que
nuestros sentimientos se desarrollan a partir de nuestras experiencias: son los
resultados permanentes, pero en constante crecimiento, que debemos mostrar en
experiencias prolongadas, y en las que una cierta cualidad emocional acompaña
fuertemente la parte cognitiva de la experiencia.
La influencia del
sentimiento. —Nuestros sentimientos, al igual que nuestras disposiciones, no
solo son un crecimiento natural de las experiencias que los nutren, sino que a
su vez influyen enormemente en la dirección de nuestro desarrollo posterior.
Nuestros sentimientos proporcionan el terreno, ya sea favorable o desfavorable,
para el desarrollo de nuevas experiencias. A quien tiene un sentimiento de
verdadero patriotismo profundamente arraigado le resultará mucho más difícil
responder a una sugerencia de traicionar el honor de su país en el campo de
batalla, en las cámaras legislativas o en la vida privada, que a quien carece
de este sentimiento. El niño que siente un fuerte amor por su madre encontrará
en esto una influencia moderadora ante la tentación de cometer actos que la
hieran. Una fe profunda y firme en Dios es fatal para el crecimiento del
pesimismo, la desconfianza y una vida egocéntrica. Los sentimientos de una
persona son un indicador fiable de su carácter. Conozcamos la actitud o los
sentimientos de una persona sobre la religión, la moral, la amistad, la
honestidad y las demás grandes cuestiones de la vida, y poco queda por saber.
Si tiene razón en esto, puede que...237Se puede confiar en él en otras
cosas; si se equivoca en esto, hay poco sobre lo que construir.
La literatura ha
extraído su mayor inspiración y sus temas más selectos del campo de nuestros
sentimientos. El sentimiento de amistad nos ha dado a nuestros David y
Jonathan, a nuestros Damon y Pitias, y a nuestros Tennyson y Hallam. El
sentimiento de amor ha inspirado innumerables obras maestras; sin su ayuda, la
mayor parte de nuestra ficción perdería su trama y gran parte de nuestra poesía
su encanto. El sentimiento religioso inspiró a Milton a escribir la mayor
epopeya del mundo, "El Paraíso Perdido". El sentimiento de
patriotismo ha proporcionado un tema inagotable para el escritor y el orador.
De igual modo, si nos adentramos en el campo de la música y el arte,
descubrimos que los mejores esfuerzos de los maestros se agrupan en torno a
algún sentimiento humano que les ha cautivado y que han inmortalizado
expresándolo en lienzo o mármol, para que atraiga a otros y lo haga crecer en
nosotros.
Sentimientos como
Motivos. —Los sentimientos proporcionan los motivos más profundos,
constantes y poderosos que rigen nuestras vidas. Sentimientos como el
patriotismo, la libertad y la religión han llamado a mil ejércitos a luchar y
morir en diez mil campos de batalla, y han dado a los mártires el coraje para
sufrir en el fuego de la persecución. Sentimientos de amistad y amor han
impulsado innumerables actos de abnegación y devoción amorosa. Sentimientos de
envidia, orgullo y celos han alterado las fronteras de las naciones y han
propiciado la comisión de diez mil crímenes innombrables. Lentamente, día a
día, desde la cuna hasta la tumba, tejemos en nuestras vidas los hilos del
sentimiento, que finalmente se convierten en otros tantos cables que nos atan al
bien o al mal.238
4. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA
INTROSPECCIÓN
1. ¿Sufre de
depresión o de otros estados de ánimo depresivos? ¿Su estado de ánimo es muy
cambiante o, más bien, constante? ¿Qué tipo de temperamento cree tener? ¿Cómo
lo adquirió? Es decir, ¿en qué medida se debe a su temperamento hereditario y
en qué medida a sus estados de ánimo cotidianos?
2. ¿Recuerdas
alguna ocasión en la que tu estado de ánimo indeseable fuera causado por tu
condición física? ¿Por algún trastorno mental? ¿Cuál es tu estado de ánimo
característico por la mañana después de dormir en una habitación mal ventilada?
¿Después de estar sentado medio día en un aula mal ventilada? ¿Después de comer
comida indigesta antes de acostarte?
3. Observa
atentamente a varios niños o a tus compañeros de clase e intenta identificar el
estado de ánimo característico de cada uno. Observa varias escuelas diferentes
e intenta identificar un estado de ánimo característico en cada aula. Intenta
determinar las causas de las diferencias observadas (condiciones físicas del
aula, personalidad del profesor, métodos de gobierno, enseñanza, etc.).
4. ¿Cuándo puedes
rendir al máximo? ¿Cuándo te sientes feliz o infeliz? ¿Alegre o deprimido? ¿Con
confianza y esperanza o desanimado? ¿En armonía y cooperación con tu profesor o
en contradicción? Ahora, relaciona tus conclusiones con el tipo de ambiente que
debería prevalecer en el aula o en el hogar. Formula una afirmación que
explique por qué el espíritu de la escuela es fundamental (su efecto en el
esfuerzo, el crecimiento, la disposición, los sentimientos, el carácter, etc.).
5. ¿Puedes medir
con mayor o menor precisión hasta qué punto tus sentimientos sirven como motivación en
tu vida? ¿Son los sentimientos por sí solos una guía segura para la acción? Haz
una lista de los sentimientos importantes que deben cultivarse en la juventud.
Ahora muestra cómo el trabajo de la escuela puede utilizarse para fortalecer
sentimientos valiosos.
239CAPÍTULO XV
LAS EMOCIONES
El sentimiento y la
emoción no deben considerarse dos tipos diferentes de procesos
mentales. De hecho, la emoción no es más que un estado emocional de un
alto grado de intensidad y complejidad . La emoción trasciende los
estados emocionales más simples cuando la causa excitante es suficiente para
sacarnos de nuestra rutina regular de experiencia afectiva. La distinción entre
emoción y sentimiento es puramente arbitraria, ya que la diferencia es solo de
complejidad y grado, y muchos sentimientos pueden alcanzar la intensidad de las
emociones. Un sentimiento de tristeza al enterarnos de varias muertes en un
accidente ferroviario puede convertirse repentinamente en una emoción de dolor
si nos enteramos de que un miembro de nuestra familia se encuentra entre los
fallecidos. Un sentimiento de alegría puede convertirse en una emoción de
alegría, o un sentimiento de resentimiento puede encenderse en una emoción de
rabia.
1. LA PRODUCCIÓN Y EXPRESIÓN DE LA
EMOCIÓN
En ningún otro
lugar se aprecian más las estrechas interrelaciones entre mente y cuerpo que en
nuestras emociones. Todos sabemos que la ira tiende a expresarse en un golpe,
el amor en una caricia, el miedo en una huida, etc. Pero la forma en que
nuestro organismo produce una emoción es menos conocida. Los
profesores James y Lange nos han demostrado que la emoción no solo tiende a
producir...240forma
característica de respuesta, sino que la emoción en sí misma es causada
por ciertas reacciones fisiológicas profundas . Procuremos comprender
esta afirmación con mayor profundidad.
Explicación
fisiológica de la emoción. — Debemos recordar, ante todo, que todos los
cambios en los estados mentales van acompañados de sus correspondientes cambios
fisiológicos. El pensamiento intenso y concentrado acelera el ritmo cardíaco;
la atención aguda se acompaña de tensión muscular; ciertas imágenes o sonidos
aumentan el ritmo respiratorio; los olores desagradables producen náuseas, etc.
La respuesta de nuestro organismo físico a los cambios mentales es tan completa
y perfecta que un psicólogo afirma que sería posible, con aparatos lo
suficientemente delicados, medir las reacciones que la sombra de una nube
pasajera provoca en el cuerpo de un niño dormido al proyectarse sobre sus
párpados cerrados.
El orden del evento
que da lugar a una emoción es el siguiente: (1) Se sabe algo ;
algún objeto entra en la conciencia, ya sea por percepción inmediata, memoria o
imaginación. Este hecho, o cosa conocida, debe ser de tal naturaleza que (2)
genere una respuesta orgánica profunda y característica ; (3)
el sentimiento que acompaña y causa estas reacciones fisiológicas
constituye la emoción . Por ejemplo, podemos ir por la calle en un
estado mental perfectamente tranquilo y sereno, cuando nos topamos con un carretero
que está azotando brutalmente a un caballo exhausto porque no puede arrastrar
una carreta sobrecargada por una pendiente resbaladiza. Los hechos que captamos
al asimilar la situación constituyen el primer elemento de una
respuesta emocional que se desarrolla en nuestra conciencia. Pero al instante,
nuestros músculos comienzan a tensarse, el corazón y la respiración se
aceleran, el rostro adquiere una expresión diferente.241Las manos se aprietan: todo el
organismo reacciona a la situación perturbadora; surge así el segundo factor
de la emoción emergente: la respuesta fisiológica. Junto con nuestra
aprehensión de la crueldad y las perturbaciones orgánicas resultantes, sentimos
oleadas de indignación e ira que nos invaden. Este es el tercer factor
del evento emocional, o la emoción misma. De alguna manera similar, se
despiertan todas nuestras emociones.
Origen de las
reacciones emocionales características. —¿Por qué ciertos hechos u
objetos de conciencia siempre provocan ciertas respuestas orgánicas
características?
Para resolver este
problema, primero debemos ir más allá del individuo y recurrir a la historia de
la raza. Lo que la raza ha encontrado útil, el individuo lo repite. Pero
incluso entonces, es difícil ver por qué el tipo particular de respuesta
física, como el encogimiento, la palidez y el temblor, que naturalmente siguen
a estímulos que amenazan con causar daño, debería ser el mejor. Sin embargo, es
fácil ver que la sensación que incita a la huida o sirve para disuadir del daño
podría ser útil. Es evidente que existe una ventaja en la tensión muscular, los
dientes apretados, la respiración contenida y el pulso acelerado que acompañan
a la emoción de la ira, y también en el sentimiento de ira mismo, que incita al
conflicto. Pero incluso si no podemos determinar en todos los casos por qué
todas las respuestas instintivas y su correlato de sentimiento fueron las
mejores para la vida de la raza, podemos estar seguros de que así fue; pues la
naturaleza es inexorable en sus dictados: solo persistirá aquello que ha
demostrado ser útil en el mayor número de casos.
En este punto surge
una pregunta interesante sobre por qué sentimos emoción acompañando algunas de
nuestras respuestas motoras,242y no otros. Las percepciones nos invaden hora tras
hora; la memoria, el pensamiento y la imaginación están en constante actividad;
y una descarga motora continua resulta a cada momento en expresiones físicas,
grandes o pequeñas. Sin embargo, a pesar de estos hechos, el sentimiento lo
suficientemente fuerte como para convertirse en emoción es solo algo ocasional.
Si la emoción acompaña a cualquier forma de expresión física, ¿por qué no a
todas? Veamos si podemos descubrir alguna razón. Un día vi a un niño guiando a
un perro por la calle. De repente, el perro se quitó la cuerda de la cabeza y
salió corriendo. El niño se quedó mirando al perro un momento y luego estalló
en un ataque de ira. ¿Qué había sucedido? Justo antes de que el perro se
escapara, todo marchaba con normalidad en la experiencia del niño. No había
ningún obstáculo para sus pensamientos ni sus planes. Entonces, en un instante,
la situación cambia. El fluir fluido de la experiencia se detiene y se frustra.
La descarga de corrientes nerviosas que significaban pensamiento, planes y
acción se bloquea. Ha surgido una crisis que requiere un reajuste. Las
corrientes nerviosas deben fluir en nuevas direcciones, generando nuevos
pensamientos, nuevos planes, nuevas actividades; el perro debe ser rescatado.
Es en relación con esta obstrucción de las corrientes nerviosas, impidiéndoles
seguir sus cauces habituales, que surge la emoción. O, dicho en términos
mentales, la emoción surge cuando el flujo normal de nuestro pensamiento se ve
violentamente perturbado, cuando nos enfrentamos a una crisis que requiere un
reajuste de nuestras relaciones y planes de pensamiento, ya sea temporal o
permanentemente.
La duración de una
emoción. —Si el reajuste requerido es solo temporal, la emoción es efímera;
si el reajuste es necesariamente de mayor duración, la emoción también durará
más. El miedo243El dolor que sigue
al trueno es relativamente breve, pues la conmoción desaparece en un instante y
nuestro pensamiento se ve perturbado solo temporalmente. Sin embargo, si el
peligro inminente persiste, como el de un asesino secreto que amenaza nuestra vida,
el miedo también persistirá. El dolor de un niño por la pérdida de un ser
querido es comparativamente breve, porque su vida no ha estado tan
estrechamente ligada a la complejidad de experiencias con el objeto perdido
como en el caso de una persona mayor, y por lo tanto, la readaptación es más
fácil. El dolor de un adulto por la pérdida de un amigo muy querido es
prolongado, pues el objeto de duelo se ha convertido en parte integral de la
experiencia del doliente, lo que exige una readaptación completa de toda su
vida. En ambos casos, sin embargo, a medida que se logra esta readaptación, la
emoción se desvanece gradualmente.
Emociones que
Acompañan las Crisis en la Experiencia. —Si nuestra descripción de los
sentimientos ha sido correcta, se verá que los sentimientos más simples y leves
corresponden al curso común de nuestra experiencia cotidiana; son los que
valoran nuestros pensamientos y acciones día tras día. Las emociones, o estados
emocionales más intensos, son, sin embargo, la oleada ocasional de sentimientos
que se produce en crisis o emergencias. Nos enojamos ante alguna provocación
particular, tememos algún factor extraordinario en nuestro entorno, nos
alegramos por alguna fortuna inusual.
2. EL CONTROL DE LAS EMOCIONES
Dependencia de la
expresión. —Dado que todas las emociones se basan principalmente en alguna
forma de expresión física o fisiológica, y secundariamente en algún pensamiento
sobre ésta, se deduce que el primer paso para controlar una244La emoción consiste en asegurar la
eliminación del estado de consciencia que le sirve de base. Esto puede
hacerse, por ejemplo, con un niño, ya sea alejando al perro aterrador de su
presencia o convenciéndolo de que es inofensivo. La respuesta motora cesará
entonces y la emoción desaparecerá. Sin embargo, si el pensamiento persiste a
través de la continuidad de su estímulo, lo que queda es intentar controlar la
expresión física y, de ese modo, suprimir la emoción. Si, en lugar de fruncir
el ceño, tensar los músculos, acelerar el ritmo cardíaco y todos los cambios
orgánicos profundos que los acompañan, podemos mantener una sonrisa, relajar
los músculos, mantener el ritmo cardíaco estable y un estado normal en todos
los demás órganos, no tendremos motivos para temer un ataque de ira. Si tememos
a los ratones y sentimos una tendencia casi irresistible a subirnos a una silla
cada vez que vemos uno, podemos lograr maravillas para suprimir el miedo
negándonos rotundamente a expresar estas tendencias. La inhibición de la
expresión significa inevitablemente la muerte de la emoción.
Este hecho tiene su
lado negativo y su lado positivo en la vida sentimental, pues significa que
tanto las emociones buenas como las malas se desvanecerán si no les permitimos
expresarse. Todos sabemos perfectamente por experiencia propia que un interés que
no encuentra medios de expresión pronto se desvanece. La compasión no expresada
pronto se transforma en indiferencia. Ni siquiera el amor puede vivir sin
expresión. La emoción religiosa que no se manifiesta en obras de servicio no
puede persistir. El fin natural de nuestras emociones es servir de motivación
para la actividad; y al desaprovechar esta oportunidad, no solo han fracasado
en su cometido, sino que morirán por inacción.
Alivio a través de
la expresión. —Los estados emocionales no sólo245Surgen en reacciones orgánicas, pero
también tienden a resultar en actos. Cuando estamos enojados, enamorados o
temerosos, sentimos el impulso de hacer algo al respecto . Y,
si bien es cierto que la emoción puede inhibirse suprimiendo las expresiones
físicas que la fundamentan, también es posible aliviar un estado de tensión
emocional mediante ciertas formas de expresión. Nadie ha dejado de experimentar
el alivio que un buen llanto proporciona al sistema nervioso sobrecargado. No
hay pena más amarga que una pena seca, cuando no se puede llorar. Un estado de
ira o enfado se alivia con algún tipo de explosión, ya sea un golpe o su
equivalente en el habla. A menudo nos sentimos mejor cuando le hemos dicho a
alguien "lo que pensamos de él".
A primera vista,
todo esto parece contradecir lo que hemos venido planteando como explicación de
la emoción. Sin embargo, si analizamos el caso con detenimiento, no lo es. Ya
hemos visto que la emoción se produce cuando se bloquean las vías habituales de
descarga de las corrientes nerviosas, que deben buscar nuevas salidas y, por lo
tanto, generar nuevas respuestas motoras. En el caso del duelo, por ejemplo, se
produce una alteración en todo el organismo: el ritmo cardíaco se altera, la
presión arterial disminuye y el tono nervioso se reduce. Es necesario que las
corrientes que encuentran una salida en las direcciones que dan lugar a estas
respuestas particulares encuentren una vía de descarga que no produzca
resultados tan profundos. Esto puede observarse en el llanto. La energía así
gastada se desvía de la producción de perturbaciones internas. Asimismo, la
explosión de ira puede servir para restablecer el equilibrio de las corrientes
nerviosas alteradas.
El alivio no se
produce si se mantiene la imagen ante la mente. —Todo esto es
cierto, sin embargo, sólo cuando la expresión246No sirve para mantener presente la
idea que originó la emoción. Una persona puede enfurecerse al hablar de un
insulto y, a medida que se vuelve más violenta, traer la situación cada vez más
a su conciencia. El efecto de las imágenes aterradoras se observa fácilmente al
correr cuando se tiene miedo después de la noche. Probablemente, correr
aliviaría su miedo, siempre que pudiera hacerlo sin imaginarse que algo
amenazante lo perseguía. Pero, con su imaginación evocando imágenes terribles
de catástrofes espantosas a cada paso, pierde todo control y nuevas oleadas de
terror invaden el alma encogida.
Tendencia creciente
al control emocional. —Entre los pueblos civilizados existe una tendencia cada vez mayor
al control emocional. Las razas primitivas expresan pena, alegría, miedo o ira
con mucha más libertad que las civilizadas. Esto no significa que el hombre
primitivo sienta con mayor intensidad que el civilizado; pues, como ya hemos
visto, el llanto, la risa o el alboroto son solo una pequeña parte de la
expresión física total, y todo el organismo puede conmoverse profundamente sin
ninguna de estas manifestaciones externas. A medida que la civilización avanza,
el hombre ha considerado conveniente no revelar todo lo que siente a quienes lo
rodean. El rostro, la parte más expresiva del cuerpo, ha llegado a estar bajo
un control tan perfecto que es difícil leer a través de él el estado emocional,
aunque el rostro del hombre civilizado es capaz de expresar mucho más que el
del salvaje. La misma diferencia se observa entre el niño y el adulto. El niño
revela cada matiz pasajero de emoción a través de su expresión, mientras que el
adulto puede sentir mucho que no muestra.247
3. CULTIVO DE LAS EMOCIONES
No hay ningún otro
factor mental que tenga más que ver con el disfrute que obtenemos de la vida
que nuestros sentimientos y emociones.
Las emociones y el
disfrute. —Pocos de nosotros querríamos vivir si se eliminara todo
sentimiento de la experiencia humana. Es cierto que sentir a menudo nos hace
sufrir; pero en la medida en que las alegrías de la vida triunfan sobre sus
penas, nuestros sentimientos contribuyen a nuestro disfrute. Sin compasión,
amor y aprecio, la vida sería realmente estéril. Además, solo a través de
nuestra propia experiencia emocional podemos interpretar el lado emocional de
las vidas que nos rodean. Al no lograr esto, nos perdemos una de las fases más
significativas de la experiencia social, y nos quedamos con nuestras propias
simpatías sin desarrollar y nuestra vida, enormemente empobrecida.
La interpretación
de las emociones más sutiles de quienes nos rodean es, en gran medida, un arte.
El rostro y la figura humana presentan un panorama en constante cambio de los
estados emocionales del alma a quienes saben interpretar sus señales. La capacidad
de interpretar los sentimientos más sutiles, que se revelan en expresiones
demasiado delicadas para ser percibidas por el ojo de un observador superficial
o indiferente, es la base de toda interpretación sutil de la personalidad. Los
sentimientos suelen ser demasiado profundos para expresarlos externamente, y
tardamos en revelar nuestro yo más profundo a quienes no pueden apreciarlos ni
comprenderlos.
Cómo se desarrollan
las emociones. —Las emociones deben cultivarse como se cultivan el intelecto o
los músculos; es decir, mediante el ejercicio adecuado. Nuestro pensamiento
debe centrarse en aquello que se relaciona con las emociones adecuadas y evitar
las líneas que sugieran emociones indeseables. Emociones que deben
desarrollarse.248Como ya se ha
dicho, debemos expresarnos; debemos actuar en respuesta a sus indicaciones, de
lo contrario, se convertirán en meras palabras vacías. Si el amor nos impulsa a
decir una palabra amable a un semejante que sufre, debemos decirla o el
sentimiento mismo se desvanecerá. Por otro lado, debemos negar la expresión a
las emociones que deseamos reprimir. Las palabras crueles e hirientes deben
evitarse cuando estamos enojados, y el miedo a las cosas inofensivas debe
quedar sin expresar y, por lo tanto, condenado a morir.
El factor emocional
en nuestro entorno. —La vida cotidiana que nos rodea nos ofrece mucho material para
cultivar nuestras emociones, si logramos interpretarla. Pocas personas con las
que nos encontramos a diario carecen de aprecio y compasión. Existen rasgos
amables en cada carácter, y se revelarán a quien los busque. Los errores
judiciales abundan por doquier y exigen nuestra indignación, ira y el esfuerzo
por enmendar el agravio. El mal siempre existe para ser odiado y reprimido, y
los peligros para ser temidos y evitados. La vida humana y el movimiento de los
asuntos humanos apelan constantemente al lado sensible de nuestra naturaleza,
si comprendemos siquiera el significado de la vida y la acción.
Sin embargo, en
muchas personas existe cierta ceguera que convierte nuestras pequeñas alegrías,
tristezas o miedos en los más extraordinarios del mundo, impidiéndonos darnos
cuenta de que otros pueden sentir tan profundamente como nosotros. Por
supuesto, esta actitud egocéntrica es fatal para cualquier verdadero cultivo de
las emociones. Conduce a una vida emocional carente no solo de amplitud y
profundidad, sino también de perspectiva.
La literatura y el
cultivo de las emociones. —Para aumentar nuestra capacidad de
interpretación de las emociones enseñándonos qué buscar en la vida249Y, tras la experiencia, podemos
recurrir a la literatura. Aquí encontramos la vida interpretada idealmente por
maestros de la interpretación; y, al mirar a través de sus ojos, vemos nuevas
profundidades y amplitudes de sentimiento que nunca antes habíamos descubierto.
De hecho, la literatura aborda mucho más, en conjunto, el aspecto emocional que
cualquier otro aspecto de la vida humana. Y es precisamente esto lo que
convierte a la literatura en un lenguaje universal, pues el lenguaje de
nuestras emociones se interpreta con mayor facilidad que el de nuestra razón.
La sonrisa, el llanto, la risa, el ceño fruncido, la caricia, se entienden en
todo el mundo y entre todos los pueblos. Son universales.
Sin embargo,
siempre existe este peligro que debemos evitar. Podemos quedar tan absortos en
las descripciones recargadas de las emociones que encontramos en la literatura
o en el teatro, que la monotonía de la vida cotidiana nos parece sosa y
aburrida. La interpretación del escritor o del actor va mucho más allá de lo
que podemos hacer por nosotros mismos, así que aceptamos su interpretación en
lugar de molestarnos en buscar en nuestro propio entorno el material que pueda
apelar a nuestras emociones. No es raro encontrar a quienes lloran fácilmente
por las penas de un personaje imaginario en un libro o en el escenario,
incapaces de sentir compasión por el sufrimiento real que existe a su
alrededor. Se cuenta la historia de una dama en el teatro que lloró por el
sufrimiento del héroe de la obra; y justo cuando derramaba lágrimas
innecesarias, su propio cochero, a quien había obligado a esperarla en la
calle, murió congelado. Nuestro entorno, aparentemente prosaico, está lleno de
sugerencias para la vida emocional, y los libros y las obras de teatro deberían
ayudarnos a desarrollar la capacidad de responder correctamente a estas
sugerencias.
Daño en la
sobreexcitación emocional. —Puede existir peligro.250También en otra línea, a saber, la de
la sobreexcitación emocional. La alta tensión emocional conlleva una gran
tensión nerviosa. Nada es más agotador que un ataque de ira intenso; deja a la
víctima débil y sin fuerzas. Un ataque de miedo intenso a menudo incapacita
para el trabajo mental o físico durante horas, o incluso puede resultar en
lesiones permanentes. El tono nervioso se ve notablemente disminuido por la
tristeza, e incluso la alegría excesiva puede ser perjudicial.
En nuestra vida
cotidiana, la sobreexcitación emocional es poco peligrosa, salvo en el caso del
miedo infantil, como se demostró en la discusión sobre los instintos, y en el
del dolor por la pérdida de objetos queridos. Podríamos evitar la mayoría de
nuestros miedos infantiles si nuestros mayores fueran más sabios y nos
protegieran de los innecesarios. No podemos escapar de los dolores, aunque
podemos hacer mucho para controlarlos. La excitación emocional prolongada, a
menos que vaya seguida de una actividad correspondiente, nos da quienes lloran
por los agravios de la humanidad, pero nunca hacen nada para remediarlos;
quienes lamentan el sufrimiento humano hasta la muerte, pero no se les puede
convencer de que contribuyan a aliviarlo. Bien podríamos prescindir de mil
personas en el mundo que solo sienten, por una que actúa, nos dice James.
Debemos vigilar,
entonces, que nuestros buenos sentimientos no se evaporen como sentimientos,
sino que encuentren un lugar donde aplicarlos para lograr el bien; que no nos
devanemos los sesos, como Hamlet, sobre errores que deben corregirse, sin
llegar nunca a intervenir en su reparación. Para que nuestra vida emocional sea
rica y profunda en sus sentimientos, y eficaz en sus resultados sobre nuestros
actos y carácter, debe encontrar su cauce en las obras.251
4. LAS EMOCIONES COMO MOTIVOS
La emoción es
siempre dinámica y nuestros sentimientos constituyen nuestros motivos más
fuertes para la acción y el logro.
Cómo nos impulsan
nuestras emociones. —El amor ha logrado a menudo, en la reforma de una vida caída, lo
que la fuerza de voluntad no pudo lograr; ha causado la caída de dinastías y ha
transformado el panorama de las naciones. El odio es un motivo no menos
poderoso. El miedo convierte en bestias salvajes a los hombres que caen bajo su
dominio, haciéndoles pisotear a mujeres y niños indefensos, a quienes en sus
momentos de mayor cordura protegerían con sus vidas. La ira apaga toda luz de
razón e incita a hombres pacíficos y bienintencionados a cometer actos
asesinos.
Así, sentir, desde
el más leve y simple interés, las diversas gamas de placeres y dolores, los
sentimientos que subyacen a nuestras vidas, y así sucesivamente, hasta las
poderosas emociones que nos dominan con una fuerza abrumadora, constituye gran
parte de la fuerza motriz que constantemente nos impulsa a actuar y a
atrevernos. Por lo tanto, desde esta perspectiva, es importante también que
tengamos bien desarrollados los sentimientos y emociones adecuados, y que
eliminemos los indeseables.
Hábitos
emocionales. —La emoción y el sentimiento son, en parte, cuestión de hábito. Es
decir, podemos desarrollar hábitos emocionales y de otro tipo, y son igual de
difíciles de romper. Si permitimos que la ira fluya sin control, podemos
desarrollar arrebatos de ira, mientras que quien controla su temperamento
habitualmente se ve obligado a mantenerse dentro de los límites. Uno puede
cultivar el hábito de mostrar su miedo en todas las ocasiones o de desalentar
su expresión. Puede desarrollar el hábito de los celos o de la confianza.
Incluso es posible desarrollar el hábito de enamorarse, o252de suprimir tanto las tiernas
emociones que el amor encuentra pocas oportunidades para expresarse.
Y aquí, como en
otras situaciones, los hábitos se forman mediante la realización de los actos
que los sustentan. Si deseamos desarrollar hábitos emocionales, basta con
permitir la expresión emocional del tipo que deseamos, y el hábito surgirá. Si
deseamos desarrollar el hábito de vivir en un estado crónico de melancolía,
basta con estar tristes y actuar con suficiente tristeza, y esta forma de
expresión emocional se convertirá en parte de nosotros. Si deseamos desarrollar
el hábito de vivir en un estado feliz y alegre, podemos lograrlo fomentando la
expresión correspondiente.
5. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA
INTROSPECCIÓN
1. ¿Cuáles son las
expresiones corporales características que permiten reconocer un estado de ira?
¿Miedo? ¿Celo? ¿Odio? ¿Amor? ¿Duelo? ¿Conoces a personas que tienden a ser
demasiado expresivas emocionalmente? ¿Que muestran muy poca expresión
emocional? ¿Cómo te clasificarías en este sentido?
2. ¿Responde usted
por naturaleza al tono emocional de los demás; es decir, es empático? ¿Le
afecta fácilmente la lectura de libros emotivos? ¿Le afectan las obras de
teatro u otros recursos emotivos? ¿Cuál es el peligro de sobreexcitar las
emociones sin darles una salida adecuada en alguna actividad práctica?
3. ¿Ha observado
una tendencia entre los adultos a no tomar en serio las emociones de un niño;
por ejemplo, a considerar el dolor infantil como algo trivial o el miedo como
algo para reírse? ¿Es la vida emocional del niño tan real como la del adulto?
(Véase Cap. IX, Betts, "Padres y Madres").
4. ¿Han conocido a
niños que reprimen sus emociones por miedo a que se rían de ellos? ¿Han
conocido a padres u otras personas que les comentan a sus hijos sobre amoríos
infantiles?253¿Se comportan de
forma ligera o en broma? ¿Debería hacerse esto alguna vez?
5. Observe a
ciertos niños que sufren ataques de ira; ¿cuál es el remedio? Observe a otros
niños que lloran con facilidad; ¿qué sugeriría como remedio? (¿Por qué no se
debe ridiculizar?)
6. ¿Ha observado a
algún profesor que utilice la clase de literatura o historia para cultivar las
emociones más sutiles? ¿Qué emociones ha visto que se despiertan en una clase
de estudio de la naturaleza? ¿Qué emociones ha observado en el patio que necesitaban
moderación? ¿Cree que, en general, la vida emocional del niño recibe suficiente
consideración en la escuela? ¿Y en casa?
254CAPÍTULO XVI
INTERÉS
El sentimiento que
llamamos interés es un motivo tan importante en nuestras vidas y colorea de tal
manera nuestros actos y da dirección a nuestros esfuerzos que haríamos bien en
dedicar un capítulo a su análisis.
1. LA NATURALEZA DEL INTERÉS
Vimos en un
capítulo anterior que los hábitos personales se originan en hábitos o instintos
raciales. Veamos ahora cómo el interés ayuda al individuo a seleccionar, entre
sus actos instintivos, aquellos que le resultan útiles para desarrollar hábitos
personales. El instinto inicia imparcialmente al niño en la realización de
diversas actividades, pero no dicta qué actos concretos debe conservar como
base para los hábitos. El interés entra en escena y dice: «Este acto es más
valioso que aquel; continúa con este y abandona aquel». El instinto impulsa al
bebé a realizar innumerables movimientos corporales y corporales. El interés
selecciona aquellos que están más vitalmente conectados con el bienestar del
organismo, y el niño llega a preferirlos a los demás. Así, a partir de los
movimientos aleatorios de brazos, piernas, cabeza y cuerpo, finalmente
desarrollamos las actividades coordinadas, infinitamente más útiles que las
aleatorias. Y estas actividades, originadas en los instintos y seleccionadas
por el interés, pronto se cristalizan en hábitos.255
El interés, un
agente selectivo. —Lo mismo se aplica a las actividades mentales que a las físicas.
Mil canales están abiertos para tu flujo de pensamiento en este momento, pero
tu interés lo ha atraído hacia el único canal que, al menos por el momento,
parece tener el mayor valor subjetivo; y ahora sigue ese canal a menos que tu
voluntad lo haya obligado a cambiarlo por otro. Tu pensamiento sigue a tu
interés con la misma naturalidad que la aguja al imán; por lo tanto, tus
actividades mentales están condicionadas en gran medida por tus intereses. Esto
equivale a decir que tus hábitos mentales se basan, en última instancia, en tus
intereses.
Todo el mundo sabe
lo que es estar interesado; pero el interés, como otros estados elementales de
conciencia, no puede definirse rígidamente. (1) Considerado subjetivamente, el
interés puede ser visto como una actitud sentimental que asigna a
nuestras actividades su lugar en una escala subjetiva de valores y,
por lo tanto, selecciona entre ellas. (2) Considerado objetivamente, el interés
es el objeto que evoca el sentimiento . (3) Considerado
funcionalmente, el interés es la fase dinámica de la conciencia .
El interés
proporciona una escala subjetiva de valores. —Si te interesa montar a
caballo en lugar de andar en bicicleta, es porque el primero tiene un mayor
valor subjetivo para ti que el segundo. Si te interesa leer estas palabras en
lugar de pensar en la próxima reunión social o el último picnic, es porque en
este momento la idea sugerida te resulta más valiosa que las demás. De esto se
desprende que tus criterios de valores se revelan en la naturaleza de tus
intereses. El joven interesado en las carreras de caballos, los juegos de azar
y los lugares de recreo de baja categoría confiesa que estas cosas ocupan un
lugar destacado entre las que le atraen.256Subjetivamente valioso. La madre,
cuyos principales intereses son los clubes y otras organizaciones sociales, las
sitúa por encima de su hogar. El lector que solo se interesa por la literatura
ligera y vulgar debe admitir que este tipo de material ocupa un lugar más alto
en su escala subjetiva de valores que las obras de los maestros. Los profesores
y estudiantes, cuyo mayor interés reside en las calificaciones, las valoran más
que el verdadero rendimiento académico. Pues, independientemente de nuestras
afirmaciones, el interés es, en última instancia, un barómetro infalible del
valor que asignamos a nuestras actividades.
En el caso de
algunos de nuestros sentimientos, no siempre es posible atribuirles un lado
objetivo. Una sensación de hastío, de mal inminente o de vivacidad desbordante
puede ser producida por un complejo inanal de causas. Pero el interés, si bien
se relaciona principalmente con las actividades del yo, se transmite de la
actividad al objeto que la ocasiona. Es decir, el interés tiene un lado
objetivo y uno subjetivo. Desde el punto de vista subjetivo, una determinada
actividad relacionada con la autoexpresión tiene un valor determinado; desde el
punto de vista objetivo, un determinado objeto tiene un valor determinado en la
medida en que se relaciona con dicha autoexpresión. Así, decimos: «Me interesan
los libros o los negocios; mis actividades diarias, mi autoexpresión, se rigen
por estos objetos. Son mis intereses».
Interés Dinámico. —Muchos de
nuestros sentimientos más suaves se concentran en nosotros mismos, sin alcanzar
nunca la fuerza suficiente como motivos para impulsarnos a la acción. No ocurre
lo mismo con el interés. Su naturaleza misma es dinámica. Todo lo que capta se
convierte ipso facto en objeto de alguna actividad, de alguna
forma de expresión del yo. Si nos interesa un libro nuevo, debemos leerlo; si
nos interesa un nuevo invento, debemos verlo, tocarlo, probarlo; si nos
interesa alguna vocación o afición, debemos perseguirla. El interés es
impulsivo. Da257Su poseedor no
tiene oportunidad de descanso ni quietud, sino que lo impulsa constantemente a
la acción. Al arder, el interés se convierte en entusiasmo, «sin el cual», dice
Emerson, «nunca se logró nada grande». Si somos como Edison, con un fuerte
interés centrado en la invención mecánica, nos impulsará día y noche a una
actividad incesante que apenas nos deja tiempo para comer y dormir. Si somos
como Lincoln, con un interés eterno por la Unión, este motivo hará posibles
esfuerzos sobrehumanos para lograr nuestro fin. Seamos hombres o mujeres en
cualquier ámbito de la vida, dominados por poderosos intereses que se
convierten en entusiasmo por algún objetivo, encontraremos grandes propósitos
creciendo en nuestro interior, y nuestra vida será una vida de actividad y
logro. Por el contrario, una vida sin grandes intereses carece de fuerza
motriz. Necesariamente, una vida así carecerá de propósito y, por lo tanto, de
resultados, de poco valor mientras se vive y de poco añoranza para el mundo
cuando se acabe.
Hábito Antagónico
al Interés. —Si bien, como hemos visto, el interés es necesario para la
formación de hábitos, una vez formados, estos son antagónicos al interés. Es
decir, los actos que se realizan con tanta frecuencia que se "hacen
solos" conllevan un mínimo de interés. Se realizan sin una consciencia
atenta, por lo que el interés no puede vincularse a su realización. Muchas de
las actividades que conforman nuestra vida cotidiana son de este tipo. Mientras
el hábito se modifique en cierta medida, mientras mejoremos nuestra forma de
hacer las cosas, el interés seguirá aferrado al proceso; pero si nos asentamos
en una rutina inalterada, el interés se desvanece rápidamente. Entonces se
presentan las condiciones que nos convierten en máquinas o en esclavos.258
2. INTERÉS DIRECTO E INDIRECTO
Podemos tener
interés (1) en la realización de un acto, o (2) en el fin que se busca con
dicho acto. En el primer caso, lo llamamos interés inmediato o directo ;
en el segundo, interés mediato o indirecto .
Interés en el fin
versus interés en la actividad. —Si no nos interesa realizar
nuestro trabajo, o si se ha vuelto tan desagradable que detestamos su
realización, entonces debe existir un fin último por el cual se realiza la
tarea, y en el cual existe un fuerte interés; de lo contrario, todo el proceso
será una auténtica monotonía. Si el fin es suficientemente interesante, puede
servir para proyectar un halo de interés sobre todo el proceso relacionado con
él. El siguiente ejemplo ilustra este hecho:
A un niño de doce
años, su padre le dijo que si construía la carrocería de un automóvil en su
taller de la escuela de formación manual, le compraría el tren de rodaje y le
daría la máquina. Para conseguir el codiciado premio, el niño debía dominar la
aritmética necesaria para realizar los cálculos y el dibujo necesario para
hacer los planos a escala antes de que el profesor de formación manual le
permitiera empezar a construirlo. El niño siempre había carecido de interés
tanto por la aritmética como por el dibujo, y en consecuencia, se aburría en
ellos. Sin embargo, con el nuevo incentivo, los aprendió con tal avidez que
pronto superó al resto de la clase y pudo realizar sus cálculos y dibujos en un
trimestre. Consiguió su automóvil unos meses después, y aún conservaba su
interés por la aritmética y el dibujo.
El interés
indirecto como motivo. —Interés de tipo indirecto, que no se vincula
al proceso, sino que surge259Desde un fin más o menos lejano, la mayoría de
nosotros encontramos mucho menos potente que el interés inmediato. Esto es
especialmente cierto a menos que el fin sea un deseo intenso y no demasiado
lejano. Asegurarle a un niño que debe aprender bien sus lecciones porque
necesitará ser un hombre educado dentro de diez años, cuando se dedique a los
negocios por su cuenta, no compensa la falta de interés en las lecciones de
hoy.
Sin embargo, en la
economía de la vida es necesario que tanto niños como adultos aprendan a
trabajar bajo la incitación de intereses indirectos. Gran parte del trabajo que
realizamos persigue un fin más deseable que el trabajo mismo. Siempre será
necesario sacrificar el placer presente por el bien futuro. La capacidad de
trabajar con alegría por un fin distante evita que gran parte de nuestro
trabajo se convierta en una monotonía. Si se elimina el interés tanto del
proceso como del fin, no queda otro incentivo para trabajar que la compulsión;
y esto, si continúa, resulta en el esfuerzo más bajo. Pone al hombre al nivel
de la bestia de carga, que constantemente elude su trabajo.
El interés
indirecto por sí solo es insuficiente. —El interés que surge de un fin
en lugar de ser inherente al proceso puede finalmente llevar a un interés en el
trabajo mismo; pero si no es así, el trabajador corre el riesgo de convertirse
en un esclavo. Para ser más que un esclavo de su trabajo, uno debe, en última
instancia, encontrar que vale la pena hacerlo por sí mismo. El hombre que
realiza su trabajo solo porque tiene esposa e hijos en casa nunca será un
artista en su oficio o profesión; el estudiante que domina una materia solo
porque debe saberla para un examen no está desarrollando los rasgos de un
erudito. La cuestión del interés en el proceso marca la diferencia entre quien
trabaja porque ama trabajar y quien se esfuerza porque debe; marca la diferencia
entre260El artista y el
trabajador. El trabajador solo hace lo que debe cuando trabaja, el artista todo
lo que puede. El trabajador anhela el fin del trabajo, el artista su comienzo.
El trabajador estudia cómo escapar de su trabajo, el artista cómo mejorarlo y
ennoblecerlo.
Trabajar cuando hay
alegría en el trabajo es enaltecedor; trabajar bajo el látigo de la obligación
es degradante. No importa tanto la ocupación de un hombre como cómo la realiza.
Un cochero que conduce su yunta por una calle concurrida mejor que nadie, y se
enorgullece de ello, puede ser un verdadero artista en su oficio y ennoblecerse
mediante su trabajo. Un estadista que moldea los asuntos de una nación como
nadie más podría hacerlo, o un erudito que lidera el pensamiento de su
generación, están sujetos a la misma ley; para brindar el mejor servicio del
que es capaz, el hombre debe encontrar alegría en el desempeño del trabajo, así
como en el fin que se busca con él. No importa cuán alta sea la posición o cuán
refinado sea el trabajo, el trabajador se vuelve esclavo de su trabajo a menos
que el interés en su desempeño lo salve.
3. TRANSITORIIDAD DE CIERTOS
INTERESES
Dado que nuestros
intereses siempre están conectados con nuestras actividades, se deduce que
muchos de ellos nacen, alcanzan su máximo esplendor y luego se desvanecen a
medida que los instintos correspondientes, responsables de las actividades,
pasan por estas mismas etapas. Esto solo significa que el interés por el juego
se desarrolla cuando las actividades lúdicas buscan expresarse; que el interés
por el sexo opuesto se intensifica cuando las tendencias instintivas dirigen la
atención a la elección de pareja; y que el interés por los estudios abstractos
surge cuando el desarrollo...261El cerebro nos permite mantener un hilo lógico de
pensamiento. Todos recordamos muchos intereses que antes eran fuertes y ahora
son débiles o han desaparecido por completo. El escondite, el juego de la gata,
las excursiones al pequeño estanque de pesca, asegurar el cromo de colores en
la escuela, el cuidado de las mascotas, leer historias sangrientas o
sentimentales: el interés por estas cosas pertenece al pasado o apenas ha dejado
una sombra. Han surgido otros intereses, y estos a su vez también
desaparecerán, y otros nuevos surgirán a medida que sigamos adquiriendo nuevas
experiencias.
Los intereses deben
aprovecharse cuando aparecen. Esto significa que debemos
aprovecharlos cuando aparecen si deseamos aprovecharlos y desarrollarlos.
¡Cuántas personas sintieron un interés que las impulsaba a cultivar su gusto
por la música, el arte o la literatura, y dijeron que lo harían en el momento
oportuno, y finalmente se encontraron sin ese gusto! ¡Cuántos hemos sentido
interés por alguna obra benéfica, pero al final descubrimos que nuestra
inclinación había muerto antes de encontrar tiempo para ayudar a la causa!
¿Cuántos de nosotros, jóvenes como somos, no lamentamos en este momento la
desaparición de algún interés en nuestras vidas, o presenciamos la muerte de
algún interés que creíamos tan estable como Gibraltar? La atracción de cada
interés que nos atrae es una voz que grita: "¡Ha llegado el
momento!". Lo que hoy nos impulsa a ser o a hacer, debemos empezar a serlo
o a realizarlo de inmediato, si queremos alcanzar el fin anhelado.
El valor de un
interés fuerte. —No debemos considerar estos intereses transitorios como inútiles.
Nos llegan no solo como herencia racial, sino que nos impulsan a realizar
actividades que son inmediatamente útiles o que, de lo contrario, nos preparan.262Nos prepara para las batallas
posteriores de la vida. Pero incluso dejando de lado este importante hecho,
vale la pena simplemente estar interesado. Porque solo a través del impulso del
interés aprendemos a esforzarnos en el verdadero sentido de la palabra, y el
interés proporciona la base definitiva sobre la que se asienta la voluntad. Sin
interés, los mayores poderes pueden latentes en nosotros, sin despertar, y las
habilidades capaces de alcanzar el máximo logro se conforman con la mediocridad
común. Nadie sabrá jamás cuántos Gladstone y Leibniz ha perdido el mundo
simplemente porque nunca se apeló a sus intereses de tal manera que los
encaminara hacia el logro. Importa menos cuál sea el interés, para que no sea
malo, que exista un gran interés que impulse el esfuerzo, ponga a prueba la
resistencia y conduzca al hábito del logro.
4. SELECCIÓN ENTRE NUESTROS INTERESES
Dije al principio
de la discusión que el interés es selectivo entre nuestras actividades,
seleccionando aquellas que nos parecen más valiosas. De la misma manera, debe
haber una selección entre nuestros propios intereses.
El error de seguir
demasiados intereses. —Es posible que nos interesemos en tantas actividades que no
hagamos ninguna bien. Esto nos lleva a una vida tan ajetreada y estresada que
olvidamos la vida en nuestro ajetreo. Santiago dice respecto a la necesidad de
elegir entre nuestros intereses:
"Con la
mayoría de los objetos de deseo, la naturaleza física restringe nuestra
elección a solo uno de los muchos bienes representados, y aun así es aquí. A
menudo me enfrento a la necesidad de mantenerme firme con uno de mis yo
empíricos y renunciar al resto. No es que no lo haría, si pudiera,263Ser guapo y gordo, estar bien
vestido, ser un gran atleta y ganar un millón al año; ser ingenioso, un bon
vivant y un conquistador, además de filósofo; filántropo, estadista, guerrero y
explorador africano, además de un poeta sonoro y un santo. Pero esto es
simplemente imposible. El trabajo del millonario iría en contra de lo que hace
el santo; el bon vivant, el filósofo y el conquistador no podrían vivir en la
misma casa de barro. Tales caracteres diferentes pueden concebirse, al comienzo
de la vida, como posibles para el hombre. Pero para que alguno de ellos se haga
realidad, el resto debe ser prácticamente suprimido. Quien busca su yo más
auténtico, más fuerte y más profundo debe revisar la lista cuidadosamente y elegir
aquel en el que apostar su salvación.
Los intereses
pueden ser demasiado estrechos. —Por otro lado, es tan posible
que nuestros intereses sean demasiado estrechos como demasiado amplios. Quien
no ha cultivado intereses fuera de sus actividades cotidianas no obtiene lo
suficiente de la vida. Es posible estar tan absorto en ganarse la vida que nos
olvidamos de vivir; acostumbrarnos tanto a una estrecha rutina de trabajo con
el limitado campo de pensamiento que sugiere su entorno, que nos perdemos las
experiencias más enriquecedoras de la vida. ¡Muchos viven una vida estéril,
trivial y egocéntrica porque no ven lo significativo y lo bello que se
encuentra más allá de sus intereses! ¡Muchos están tan absortos en sus propios
problemas insignificantes que no sienten compasión ni empatía por la humanidad!
¡Muchos están tan absortos en sus propios pequeños logros que no logran seguir
el ritmo del progreso de la época!
La especialización
no debería llegar demasiado pronto. —No conviene especializarse
demasiado pronto en beneficio propio. Perdemos demasiados campos fértiles que
ya están listos para la cosecha.264y cuya recolección enriquecería
nuestras vidas. El estudiante que está tan sumergido en los libros que no tiene
tiempo para las recreaciones atléticas o las diversiones sociales comete el
mismo error que aquel que es un atleta tan entusiasta y devoto social que
descuida sus estudios. De igual manera, el joven que está tan absorto en el
estudio de una línea en particular que se aplica a ella a expensas de todas las
demás líneas está invitando a un crecimiento distorsionado. La juventud es el
momento de empujar la línea del cielo hacia atrás por todos lados; es el
momento de cultivar diversas y variadas líneas de intereses si queremos crecer
en una rica experiencia en nuestras vidas posteriores. Lo físico debe
desarrollarse, pero no a expensas de lo mental, y viceversa. Lo social no debe
descuidarse, pero no debe entregarse a él hasta tal punto que otros intereses
sufran. El interés en las diversiones y las recreaciones debe cultivarse, pero
estas nunca deben ir en contra de lo moral y lo religioso.
La especialización
es necesaria, pero la especialización en nuestros intereses debe descansar
sobre un campo amplio de intereses fundamentales, para que la selección de la
línea especial sea inteligente y nuestra especialidad no resulte en una rutina
en la que quedemos tan profundamente enterrados que nos perdamos de lo mejor de
la vida.
Un Equilibrio
Adecuado. —Nos corresponde, entonces, encontrar un equilibrio adecuado al
cultivar nuestros intereses, sin que sean ni demasiado amplios ni demasiado
estrechos. Debemos buscar deliberadamente aquellos que sean lo suficientemente
fuertes como para señalar el camino hacia una vocación de vida, pero esto no
debe hacerse hasta que hayamos tenido la oportunidad de familiarizarnos con
diversas líneas de interés. De lo contrario, nuestra decisión en este
importante asunto podría basarse simplemente en un capricho.
También deberíamos
decidir qué intereses debemos cultivar.265Para nuestro propio desarrollo y
felicidad personal, y para el servicio que debemos prestar en un ámbito ajeno a
nuestra vocación inmediata. Debemos considerar tanto las aficiones como las
vocaciones. Cualquier interés que seleccionemos debe ser eficiente. Es mejor un
número razonable de intereses cuidadosamente seleccionados, bien desarrollados
y que resulten en eficiencia, que una multitud de intereses que nos llevan a
tantos campos que, en el mejor de los casos, solo podemos obtener una noción
superficial de cada uno, descuidando lo que debería ser más importante para
nosotros. Nuestros intereses deben llevarnos a vivir lo que Wagner llama una
"vida sencilla", pero no una vida limitada.
5. INTERÉS FUNDAMENTAL EN LA
EDUCACIÓN
Algunos educadores
han temido que, al encontrar interesantes nuestras ocupaciones, perderemos todo
poder de esfuerzo y de autodirección; que la voluntad, al no ser llamada a la
acción lo suficiente, sufrirá por no usarse; que llegaremos a hacer las cosas
interesantes y agradables suficientemente bien, pero fracasaremos ante las
desagradables.
Interés no
antagónico al esfuerzo. —El mejor desarrollo de la voluntad no se
logra al ser obligados a realizar actos en los que no hay absolutamente ningún
interés. El trabajo realizado bajo presión nunca asegura la plenitud del yo en
su ejecución. Se realiza mecánicamente y, por lo general, con tal espíritu de
rebeldía por parte del trabajador, que la ventaja de tal entrenamiento bien
puede dudarse. Tampoco podemos asumir con seguridad que las tareas realizadas
sin interés como motivo siempre se realizan bajo la dirección de la voluntad.
Es mucho más probable que se realicen bajo alguna compulsión externa, y que,
después de todo, la voluntad tenga muy poco que ver con ello. Un niño266Puede recibir una lección aburrida en
la escuela sin mucha presión de su voluntad, siempre que le tenga suficiente
miedo al maestro. Para que la voluntad reciba entrenamiento mediante la
imposición de ciertos actos, debe tener un campo razonablemente libre, sin
presión externa. La fuerza impulsora debe provenir de dentro, y no de fuera.
Por otro lado, no
existe el menor peligro de que encontremos un lugar en la vida donde todo lo
desagradable desaparezca y todas las fases de nuestro trabajo se vuelvan
fluidas e interesantes. Siempre surgirá la necesidad de recurrir al esfuerzo
para que nos ayude a asumir la responsabilidad y nos obligue a cumplirla allí
donde el interés ha fallado. Y es precisamente aquí donde no debe haber
fracaso, de lo contrario seremos meros seres de las circunstancias, a la deriva
con cada remolino de la marea de nuestra vida, sin poder resistir la corriente.
El interés no debe suplantar la necesidad de un esfuerzo riguroso y extenuante,
sino más bien incitar al máximo esfuerzo del que uno es capaz. Es poner en
funcionamiento una fuerza mayor de la que se puede obtener de cualquier otra
manera; en lugar de suplantar la voluntad, es darle su punto de partida y hacer
que su servicio sea aún más eficaz.
Interés y Carácter. —Finalmente,
no debemos olvidar que los malos intereses tienen el mismo poder propulsor que
los buenos, y conducirán a actos con la misma seguridad. Y estos actos se
convertirán con la misma facilidad en hábitos. Vale la pena notar que detrás
del acto reside un interés; en el acto reside la semilla de un hábito; antes
del acto se encuentra el comportamiento, que se convierte en conducta, este en
carácter, y el carácter en destino. Los malos intereses deben evitarse y
desalentarse. Pero incluso eso no es suficiente. Los buenos intereses deben
reemplazar a los malos de los que deseamos escapar, pues es a través de...267Es mediante la sustitución, en lugar
de la supresión, que podemos romper con lo malo y adherirnos a lo bueno.
Nuestros intereses
son una evolución. De los intereses simples del niño surgen los intereses más
complejos del hombre. Al carecer de la oportunidad de desarrollar los intereses
de la infancia, el hombre se verá algo rezagado en la plenitud de los intereses
de la madurez. Lo fundamental, entonces, en la educación de un niño es
descubrir los intereses fundamentales que le vienen de la infancia y, partiendo
de ellos, orientarlos hacia intereses cada vez más amplios y útiles. Del
interés temprano por el juego nace el interés posterior por el trabajo; del
interés temprano por coleccionar tesoros llenos de baratijas y objetos viejos
surge el interés posterior por ganar y conservar la propiedad; del interés por
los amigos y compañeros de juego surgen los intereses sociales más amplios; del
interés por la naturaleza surge el interés por el naturalismo. Y así, uno por
uno, podemos examinar los intereses que dan los mayores frutos en nuestra vida
adulta, y descubriremos que todos tienen sus raíces en algún interés temprano
de la infancia, que fue fomentado y se le dio la oportunidad de crecer.
6. ORDEN DE DESARROLLO DE NUESTROS
INTERESES
El orden en que se
desarrollan nuestros intereses se convierte así en una cuestión importante en
nuestra educación. Este orden no es arbitrario, como podría parecer a primera
vista; pues el interés sigue la ley invariable de apegarse a la actividad para la
que el organismo está preparado en ese momento y que luego necesita para su
posterior desarrollo. Que a veces nos interesemos por cosas perjudiciales no
refuta esta afirmación. El interés en su aspecto fundamental es bueno, pero
requiere un entorno más saludable.268o una dirección más sabia. Si bien el
espacio impide una discusión completa de la fase genética que nos interesa
aquí, podemos aprovechar una breve exposición de los intereses fundamentales de
ciertos períodos bien definidos de nuestro desarrollo.
Los intereses de la
primera infancia. —Los intereses de la primera infancia se relacionan principalmente
con atender las necesidades del organismo, expresadas en los apetitos, y con
asegurar el control de los músculos mayores. La actividad es lo más importante:
vale la pena correr y retozar por sí solos. La imitación es intensa, la
curiosidad crece y la imaginación construye un mundo nuevo. El habla es un
placer, el lenguaje se aprende con facilidad y la rima y el ritmo se convierten
en algo natural. Los intereses de esta etapa son aún muy directos e inmediatos.
Un fin lejano no atrae. La actividad debe valer la pena por el simple hecho de
hacerla. Dado que la vida del niño pequeño está tan llena de acción, y dado que
los hábitos se desarrollan a partir de los actos, es doblemente deseable
durante este período que el entorno, los modelos y la enseñanza orienten sus
intereses y actividades hacia valores permanentes.
Los intereses de la
infancia tardía. —En el período comprendido entre la segunda dentición y la
pubertad, se observa una gran ampliación del espectro de intereses, así como un
cambio notable en su carácter. La actividad sigue siendo la clave; pero el niño
ya no se interesa únicamente por el hacer, sino que ahora puede anticipar el
fin que busca. Intereses que son algo indirectos ahora le atraen, y el cómo de
las cosas atrae su atención. Empieza a salir de su propio círculo y está listo
para las manualidades, la lectura, la historia y las ciencias. La ortografía,
la escritura y la aritmética le interesan en parte por las actividades que
implican, pero más como medios para un fin.
El interés por los
juegos y jugadas complejas aumenta, pero el269El niño aún no está listo para juegos
que requieren trabajo en equipo. No ha llegado al punto de estar dispuesto a
sacrificarse por el bien común. Empieza a interesarse por las cuestiones
morales, y el bien y el mal ya no son cosas que se pueden hacer sin reprimendas
ni castigos. El gran problema en esta etapa es dirigir el interés hacia maneras
de adaptar los medios a los fines y hacia la disposición a trabajar bajo
atención voluntaria para el logro del fin deseado.
Los intereses de la
adolescencia. —Finalmente, con la llegada de la pubertad, llega la última etapa
en el desarrollo de los intereses antes de la vida adulta. Este período no se
caracteriza por el nacimiento de nuevos intereses, sino por la profundización y
ampliación de los ya iniciados. El fin perseguido se convierte en un factor
cada vez más importante, ya sea en el juego o en el trabajo. La mera actividad
ya no satisface. El joven puede ahora jugar en equipo; pues sus intereses
sociales están tomando forma y puede subordinarse al bien del grupo. El interés
por el sexo opuesto adquiere una nueva fase, y se presta atención a la forma
social y al modo de vestir. Surge una nueva conciencia de sí mismo y el joven
se vuelve introspectivo. Las preguntas sobre el significado último de las cosas
exigen una solución, y qué y quién soy yo exige una respuesta.
A esta edad,
pasamos de un régimen de obediencia a uno de autocontrol, de una ética de
autoridad a una de individualismo. Todos los intereses adquieren ahora una
forma más definida y estable, y miran seriamente hacia las vocaciones de la
vida. Esta es una época de grandes planes y actividad intensa. Es un período
crucial en nuestra vida, lleno de dificultades y peligros, de privilegios y
oportunidades. En este punto estratégico de nuestra vida, podemos anclarnos con
los intereses correctos en una madurez segura y una carrera exitosa; o podemos,
con270 Los intereses
equivocados nos atan a una vida rota, de desánimo y de derrota.
7. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA
INTROSPECCIÓN
1. Intenta hacer
una lista de tus intereses más importantes, ordenados según su intensidad.
Supón que la hubieras hecho hace cinco años, ¿en qué se diferenciaría de la
lista actual? ¿Te ves obligado a realizar alguna actividad en la que tienes
poco o ningún interés, ya sea directa o indirectamente? ¿Puedes nombrar alguna
actividad en la que antes tenías un gran interés, pero que ahora realizas
principalmente por costumbre y sin mucho interés?
2. ¿Tienes algún
interés del que no te sientas orgulloso? Por otro lado, ¿careces de ciertos
intereses que crees que deberías poseer? ¿Qué intereses intentas cultivar ahora
especialmente? ¿Suprimir? ¿Tienes un abanico de intereses tan amplio como te es
posible? ¿Tienes tantos intereses que estás descuidando el desarrollo de
algunos de los más importantes?
3. Observa varias
recitaciones para detectar las diferencias en el nivel de interés mostrado.
Explica estas diferencias. ¿Has observado alguna vez a un profesor entusiasta
con una clase desinteresada? ¿A un profesor aburrido y apático con una clase
interesada?
4. Un padre ofrece
a su hijo un dólar por cada calificación en su informe trimestral superior a
noventa; ¿qué tipo de interés académico despierta esto? ¿Qué opinas de la
conveniencia de dar premios relacionados con el trabajo escolar?
5. A la mayoría de
los niños de primaria no les interesa la gramática técnica; ¿por qué no? Las
historias compuestas principalmente de fechas y listas de reyes o presidentes
no son interesantes; ¿cuál es la solución? ¿Consideraría exitosa cualquier
enseñanza de literatura, historia, geografía o ciencias que no desarrolle el
interés por la materia?
6. Después de una
observación cuidadosa, haga una declaración sobre las diferencias en los
intereses de juego típicos de los niños y las niñas; de los niños de tercer
grado y de octavo grado.
271CAPÍTULO XVII
LA VOLUNTAD
El hecho
fundamental en todos los ámbitos de la vida, desde el más bajo hasta el más
elevado, es la actividad , el hacer . Todo
individuo, ya sea animal o humano, se enfrenta constantemente a situaciones que
exigen una respuesta. En las formas inferiores de vida, esta respuesta es muy
simple, mientras que en las superiores, y especialmente en el ser humano, es
muy compleja. El pájaro ve un rincón propicio para un nido y se lo apropia de
inmediato; un hombre ve una casa que le llama la atención y trabaja, planifica
y ahorra durante meses para conseguir el dinero necesario para comprarla. Es
evidente que cuanto mayor sea el número posible de respuestas, y cuanto mayor
sea su diversidad y complejidad, más difícil será seleccionar y forzar la
respuesta correcta a cualquier situación dada. Por lo tanto, el hombre necesita
un poder especial de control sobre sus actos: requiere voluntad.
1. LA NATURALEZA DEL TESTAMENTO
Se ha debatido
mucho y suscitado no poca controversia sobre la verdadera naturaleza de la
voluntad. ¿Qué es exactamente la voluntad y cuál es el
contenido de nuestro flujo mental cuando estamos en el acto de querer? ¿Existe
en esos momentos un contenido nuevo y claramente diferente que no encontramos
en nuestros procesos de conocimiento o emoción, como la percepción, la memoria,
el juicio, el interés o el deseo? ¿O encontramos, cuando estamos involucrados
en un acto de voluntad, que...?272¿La corriente mental contiene sólo los viejos
elementos familiares de atención, percepción, juicio, deseo, propósito,
etc., todos organizados o establecidos con el propósito de realizar o
prevenir algún acto ?
El contenido de la
voluntad. —No intentaremos resolver aquí la controversia sugerida por las
preguntas anteriores, ni, a efectos prácticos inmediatos, necesitamos
resolverla. Sin embargo, quizá sea seguro decir que, siempre que deseamos, el
contenido mental consiste en elementos de cognición y sentimiento, además
de una clara sensación de esfuerzo , con la que todos estamos
familiarizados. No es necesario decidir ahora si esta sensación de esfuerzo es
un elemento nuevo y diferente, o simplemente un complejo de procesos mentales
antiguos y familiares.
La función de la
voluntad. —En cuanto a la función de la voluntad, no puede haber vaguedad ni
duda. La volición se ocupa exclusivamente de actos, respuestas. La
voluntad siempre tiene que ver con causar o inhibir alguna acción, ya sea
física o mental. Necesitamos ir al dentista, decirle a un amigo que nos
equivocamos, concentrarnos en una tarea difícil o aburrida, o hacer alguna otra
cosa desagradable que rehuimos. Es en tales situaciones que debemos recurrir a
la voluntad.
De nuevo, debemos
contener nuestra lengua para no pronunciar palabras desagradables, evitar
gritar cuando el dentista perfora la muela, reprimir cualquier pensamiento
indigno. En este caso también debemos apelar a la voluntad. Podemos concluir,
entonces, que la voluntad es necesaria siempre que la actividad física o mental
deba controlarse con esfuerzo . Algunos autores han llamado al
trabajo de la voluntad, al obligar a la acción, su función positiva ,
y al inhibirla, su función negativa .
Cómo ejerce la
voluntad su compulsión. —¿Cómo ejerce la voluntad su compulsión? No
es una especie de273Un policía mental
que puede tomarnos por el cuello, por así decirlo, y decirnos: « Haz
esto» o «No hagas aquello» . El secreto del poder de
control de la voluntad reside en la atención . Es la línea de
acción que mantenemos en mente con la intención de ejecutarla, la que
finalmente seguimos. Es aquello en lo que seguimos pensando, lo que finalmente
hacemos.
Por otro lado, si
apartamos resueltamente la mente de alguna línea de acción atractiva pero
inadecuada, dirigiendo nuestros pensamientos hacia un rumbo opuesto o hacia un
tema completamente distinto, habremos bloqueado eficazmente la respuesta
equivocada. Controlar nuestros actos es, por lo tanto, controlar nuestros
pensamientos, y la fuerza de voluntad se mide por nuestra capacidad de dirigir
la atención.
2. EL ALCANCE DEL CONTROL VOLUNTARIO
SOBRE NUESTROS ACTOS
Una proporción
relativamente pequeña de nuestros actos o respuestas está controlada por la
voluntad. La naturaleza, en su sabia economía, ha proporcionado un método más
simple y fácil que realizar o controlar todas nuestras acciones mediante un
esfuerzo consciente.
Clases de Actos o
Respuestas. —Los movimientos o actos, como otros fenómenos, no ocurren por sí
solos. Nunca ocurren sin una causa que los respalde. Ya sea que se realicen con
un fin consciente o sin él, el hecho sigue siendo el mismo: algo debe estar
detrás del acto para explicar su realización. Durante la última hora, cada uno
de nosotros ha realizado muchos movimientos simples y actos más o menos
complejos. Estos actos han variado mucho en carácter. Muchos los realizamos de
forma totalmente inconsciente. Otros los realizamos conscientemente, pero sin
sentir esfuerzo por nuestra parte. Otros se lograron solo con esfuerzo, y tras
un esfuerzo para...274 Decidir cuál
de dos líneas de acción debíamos seguir. Algunos de nuestros actos fueron
reflejos, otros principalmente instintivos y otros voluntarios.
Actos reflejos
simples. —En primer lugar, dentro de cada organismo vivo se producen
innumerables movimientos de los cuales es en gran parte inconsciente, que no
hace nada para iniciar y que, en gran medida, es incapaz de evitar. Algunos de
ellos están totalmente, y otros casi, fuera del alcance y la fuerza de su
voluntad. Tales son los movimientos del corazón y el sistema vascular, la
acción de los pulmones al respirar, los movimientos del tracto digestivo, la
función de las diversas glándulas en su proceso de secreción. El organismo
entero es una masa de materia viva, y precisamente por estar vivo, ninguna
parte de él está en reposo.
Los movimientos de
este tipo no requieren estímulos externos ni dirección; son reflejos ;
se producen por sí solos, mientras el cuerpo esté sano, sin impedimentos ni
obstáculos, y continúan tanto dormidos como despiertos, incluso en coma
hipnótico o anestésico. Los movimientos reflejos no nos preocuparán más, ya que
son casi completamente fisiológicos y apenas alcanzan la consciencia.
Actos instintivos. —A
continuación, existe una gran cantidad de actos como cerrar los ojos ante una
amenaza, retroceder bruscamente ante un peligro, gritar de dolor o alarma,
fruncir el ceño y golpear en caso de ira. Estos pueden clasificarse, a grandes
rasgos, como instintivos, y ya se han analizado en ese apartado. Se diferencian
de los primeros en que requieren algún estímulo para desencadenarlos. Somos
plenamente conscientes de su realización, aunque se realizan sin un fin
consciente. Guiñar los ojos cumple una función importante, pero no es por eso
que guiñamos; retrocedemos ante un peligro.275Es una cosa sabia de hacer, pero no
nos detenemos a considerarlo antes de realizar el acto.
Lo mismo ocurre con
multitud de actos reflejos e instintivos. Se realizan inmediatamente al recibir
un estímulo apropiado, porque poseemos un organismo diseñado para actuar de una
manera específica en respuesta a ciertos estímulos. No hay necesidad, ni lugar
para, que nada se interponga entre el estímulo y el acto. El estímulo activa el
sistema nervioso, que ya está preparado, y el acto se produce inmediatamente.
Los actos de este tipo, reflejos e instintivos, no entran propiamente en el
ámbito de la volición, por lo que no los analizaremos más a fondo.
Actos Automáticos o
Espontáneos. —De estos actos reflejos e instintivos surge un amplio campo de
acción que puede denominarse automático o espontáneo .
La característica distintiva de este tipo de acción es que todos estos actos,
aunque ahora se realizan en gran medida sin propósito ni intención consciente,
en su momento fueron actos intencionales, realizados con esfuerzo; es decir,
voluntarios. Actos como escribir o tocar el teclado de un piano fueron en su
momento actos intencionales y voluntarios seleccionados entre muchos
movimientos aleatorios o reflejos.
Sin embargo, los
efectos de la experiencia y el hábito son tales que pronto la mera presencia de
lápiz y papel, o la visión del teclado, basta para ponernos a garabatear o a
tocar. Dicho de otro modo, ciertos objetos y situaciones llegan a sugerir
ciertos actos o respuestas característicos con tanta fuerza que la acción sigue
inmediatamente a la percepción del objeto o a la idea del acto. James denomina
a esta acción ideomotora . Se nos ocurren muchos ejemplos de
este tipo de actos: una puerta empieza a cerrarse de golpe y nos levantamos de
un salto para evitar el portazo. El recuerdo de un compromiso desatendido nos
asalta.276Nos encontramos, y
nos ponemos de pie al instante. Un plato de frutos secos está frente a
nosotros, y nos encontramos picando sin querer.
El ciclo de lo
volitivo a lo automático. —Es evidente que ningún acto de este tipo,
aunque en algún momento de nuestra experiencia fue volitivo, requiere ahora
esfuerzo o una intención definida para su ejecución. La ley que rige este punto
puede enunciarse así: todos los actos volitivos, al repetirse, tienden,
por efecto del hábito, a volverse automáticos, liberando así a la voluntad de
la necesidad de dirigirlos.
Fig. 19. —Estrella
para dibujar en espejo. El espejo rompe el control automático previamente
desarrollado y requiere que uno comience de forma similar a como lo hace el
niño al principio. Consulte el texto para obtener instrucciones.
Para ilustrar esta
ley pruebe el siguiente experimento:277Dibuja una estrella en un cartón,
como la figura 19, haciendo que cada segmento de línea sea de dos pulgadas.
Siéntate en una mesa con la estrella frente a ti, colocando un espejo detrás de
la estrella para que puedas verla en el espejo. Pide a alguien que sostenga una
pantalla a unos centímetros de la mesa para ocultar la estrella de tu vista
directa, pero de modo que puedas verla en el espejo. Ahora, coloca la mano
debajo de la pantalla y traza con un lápiz alrededor de la estrella de
izquierda a derecha, sin levantar el lápiz del papel hasta que tengas todo
despejado. Lleva la cuenta de cuánto tardas en dar la vuelta y también anota
los movimientos irregulares de tu lápiz. Intenta este experimento cinco veces,
notando la disminución en el tiempo y el esfuerzo requeridos, y el aumento en
la eficiencia a medida que los movimientos tienden a volverse automáticos.
Acción Volitiva. —Si bien es
obvio que los diversos tipos de acción ya descritos abarcan una gran proporción
de nuestros actos, no los abarcan todos. Pues hay actos que no son reflejos,
instintivos ni automáticos, sino que deben realizarse bajo la presión de la compulsión
y el esfuerzo. Constantemente nos encontramos en situaciones donde la necesidad
de actuar o restringirnos contradice nuestras inclinaciones. Diariamente nos
enfrentamos a la necesidad de tomar decisiones en las que la mente debe verse
obligada, mediante el esfuerzo, a tomar una u otra dirección. Los motivos o
tendencias contradictorias crean una frecuente necesidad de coerción. A menudo
es necesario navegar contra la corriente de nuestros deseos o hábitos, o entrar
en conflicto con una tentación.
La volición actúa
en la toma de decisiones. —Todos conocemos el estado de inquietud
interior que llamamos indecisión. Un pensamiento entra en la mente que, por sí
solo, impulsaría un acto; pero antes de que este pueda ocurrir, surge una idea
contraria y el acto se ve frenado; otra278El pensamiento favorece el acto y, a
su vez, es contrarrestado por uno opuesto. Las ideas impulsoras e inhibidoras
las llamamos motivos o razones a favor y en
contra del acto propuesto. Mientras sopesamos los motivos, se dice que deliberamos .
Este proceso de deliberación debe continuar, si es que continuamos
reflexionando sobre el asunto, hasta que un conjunto de ideas prevalezca sobre
el otro y capte la atención. Cuando esto ocurre, hemos decidido y
la deliberación concluye. Hemos ejercido la función suprema de la voluntad y
tomado una decisión .
A veces, la batalla
de motivos es breve, y la decisión se toma tan pronto como hay tiempo para
convocar todas las razones de ambas partes. En otras ocasiones, el conflicto
puede prolongarse a intervalos de días o semanas, sin que ninguno de los
motivos sea lo suficientemente fuerte como para vencer al otro y dictar la
decisión. Cuando los motivos están relativamente equilibrados, es prudente
hacer una pausa antes de tomar una decisión, porque cuando se toma una línea de
acción, no se puede tomar la otra, y dudamos en perder cualquiera de las dos
oportunidades. Un estado de indecisión suele ser muy desagradable, y sin duda
hemos tomado más de una decisión precipitadamente en nuestras vidas simplemente
para terminar con la incomodidad que conlleva la consideración de dos motivos
opuestos e insistentes.
Es de suma
importancia, al tomar una decisión trascendental, que seamos justos al
considerar todas las razones de ambos lados de la cuestión, otorgando a cada
una su justa importancia. Esto no es tan fácil como podría parecer; pues, como
vimos en nuestro estudio de las emociones, nuestra actitud emocional hacia
cualquier objeto que ocupe la mente es en gran medida responsable del valor
subjetivo que le atribuimos. Es fácil tener tantos prejuicios a favor o en
contra de una línea de acción que los motivos que la sustentan...279No se puede obtener una consideración
justa. Poder eliminar este factor personal hasta el punto de que la evidencia
que tenemos ante nosotros sobre una cuestión pueda considerarse en su justo
valor es un logro excepcional.
Tipos de decisión. —Se puede
llegar a una decisión de diversas maneras, las más importantes de las cuales se
pueden describir brevemente a continuación, siguiendo el plan general sugerido
por el profesor James:
El tipo razonable. —Uno de los
tipos de decisión más simples es aquel en el que la preponderancia de los
motivos se ve claramente de un lado o del otro, y lo único racional es decidir
de acuerdo con el peso de la evidencia. Las decisiones de este tipo se
llaman razonables . Si descubrimos diez razones por las que
deberíamos seguir un determinado curso de acción, y solo una o dos razones de
igual peso por las que no deberíamos hacerlo, entonces la decisión no debería
ser difícil de tomar. Los puntos a observar en este caso son (a) que realmente
hayamos descubierto todas las razones importantes de ambos lados del caso, y
(b) que nuestros sentimientos de interés personal o prejuicio no hayan dado a
algunos de los motivos un peso indebido en nuestra escala de valores.
Tipo accidental:
Motivos externos. —Es dudoso que tantas de nuestras decisiones se tomen bajo la
presión inmediata de la voluntad como creemos. Podemos estar dudando entre dos
tipos de motivos, incapaces de decidir entre ellos, cuando entra en juego un
tercer factor que no está realmente relacionado con la cuestión, pero que, aun
así, dicta la decisión. Por ejemplo, estamos considerando si iremos de
excursión o nos quedaremos en casa y completaremos un trabajo. Los beneficios
de la recreación y los placeres del viaje se contraponen a los gastos que
implica y a la conveniencia de tener el trabajo.280Hecho a tiempo. En este punto,
mientras aún no hemos podido decidir, aparece un amigo y buscamos evadir la
responsabilidad de tomar nuestra propia decisión suplicándole: "¡Dime qué
hacer!". ¡Cuántos de nosotros no hemos dicho, en efecto, si no con
palabras, "Haré esto o aquello si tú quieres"! ¡Cuántos no han
aprovechado un día lluvioso para faltar a la iglesia o eludir un compromiso
indeseable! ¡Cuántos no han permitido que cuestiones importantes se decidan por
algún factor trivial o accidental sin la menor relación con la elección!
Esta forma de
decisión es accidental . No se basa en motivos vitalmente
relacionados con el caso, sino en circunstancias externas accidentales. Quien
habitualmente toma decisiones de esta manera carece de fuerza de voluntad. No
se compromete con la cuestión hasta que reúne las pruebas, para luego dirigir
su atención a la mejor línea de acción y asegurar su cumplimiento. Se deja
llevar por la corriente, se deja llevar por la corriente, elude la
responsabilidad.
Tipo Accidental:
Motivos Subjetivos. —Un segundo tipo de decisión accidental puede
ocurrir cuando dudamos entre dos líneas de acción aparentemente igualmente
deseables, y no surge ningún motivo preponderante; cuando no aparece ningún
factor externo ni ningún asesor nos rescata. Entonces, ante la necesidad de
decidir, nos cansamos de la preocupación y la tensión de la deliberación y nos
decimos: «Esto debe resolverse de una manera u otra pronto; estoy harto de todo
este asunto». Cuando llegamos a este punto, es probable que ignoremos las
pruebas del caso y decidamos en gran medida según el capricho o el estado de
ánimo del momento. Es muy probable que lamentemos nuestra decisión.281Al instante siguiente, pero sin más
motivo de arrepentimiento que el que teníamos por la decisión.
Es evidente que una
decisión como esta no se basa en motivos válidos, sino en la casualidad de
condiciones subjetivas. Decisiones habituales de este tipo evidencian una
pereza o incompetencia mental que incapacita al individuo para ordenar los
hechos relevantes en un caso. No puede retenerlos en su mente y sopesarlos
hasta que una parte prevalezca sobre la otra y dicte la decisión. Por supuesto,
el remedio para esta debilidad de decisión reside en no dejarse presionar para
tomar una decisión simplemente para escapar de la incomodidad de un estado de
indecisión o de la necesidad de buscar más pruebas que faciliten la decisión.
Por otro lado, es
posible desarrollar el hábito de la indecisión , de una
vacilación excesiva al llegar a conclusiones cuando tenemos toda la evidencia a
la vista. Esto nos da la persona que se pasa varios minutos en una agonía de
indecisión sobre si llevar paraguas en este viaje en particular; si usar
zapatos negros o marrones hoy; si ir de visita o quedarse en casa escribiendo
cartas esta tarde. Esta persona suele estar enfrascada en algún asunto sin
importancia y consume tanto tiempo y energía en asuntos triviales que es
incapaz de ocuparse de los más importantes. Si estamos seguros de tener todos
los hechos de un caso dado ante nosotros y de haberles dado a cada uno la
debida importancia en la medida de nuestro juicio, no hay nada que ganar
retrasando la decisión. Tampoco hay motivo para cambiar la decisión una vez
tomada, a menos que se descubran nuevas pruebas que influyan en el caso.
Decisión bajo
esfuerzo. —El tipo más elevado de decisión es282aquello en que el esfuerzo es el
factor determinante. La presión de las circunstancias externas y el impulso
interior no son suficientes para vencer a un tranquilo y decidido " lo
haré" . Dos posibles líneas de acción pueden abrirse ante
nosotros. Cada corriente de nuestro ser conduce hacia una; además, la
inclinación, los amigos, los honores, todos nos llaman en la misma dirección.
Del otro curso nuestra propia naturaleza se encoge; solo el deber nos impulsa a
tomar esta línea y no promete recompensas excepto la aprobación de la
conciencia. Aquí está el punto crucial en la experiencia humana; la prueba
suprema del individuo; la última medida de la independencia y el poder del hombre.
Al ganar en este punto, el hombre ha ejercido su más alta prerrogativa: la de
la elección independiente; al fallar aquí, regresa a las formas inferiores y es
una criatura de las circunstancias, ya no es dueño de su propio destino, sino
arrastrado por los vientos de la casualidad. Y nos corresponde ganar en esta
batalla. Podemos perder en una competencia o un juego y, sin embargo, no
fracasar, porque hemos hecho lo mejor que pudimos; Si fracasamos en el
conflicto de motivos, hemos plantado una semilla de debilidad de la que al
final cosecharemos la derrota.
Jean Valjean,
esclavo de galeras durante casi veinte años, escapa y vive una vida honesta. Se
gana el respeto y la admiración de sus amigos; es elegido alcalde de su pueblo
y se le colman de honores. En la cúspide de su prosperidad, un día lee que un
hombre ha sido arrestado en otro pueblo por el convicto fugado, Jean Valjean, y
está a punto de ser enviado a galeras. Ahora llega la prueba suprema en la vida
de Jean Valjean. ¿Seguirá siendo un ciudadano honorable y respetado y dejará
que un hombre inocente sufra en su lugar, o se proclamará el criminal
largamente buscado y volverá a tener el collar en el cuello y tomará su lugar
en los remos? Pasa una terrible noche de conflicto en la que contendiendo...283Los motivos hacen de su alma un campo
de batalla. Pero a la mañana siguiente ha ganado. Ha salvado su hombría. Su
conciencia aún vive, y va y se entrega a los oficiales. No podía hacer otra
cosa y seguir siendo un hombre .
3. VOLUNTADES FUERTES Y DÉBILES
Muchas personas
admiten que su memoria, imaginación o capacidad de percepción no son buenas,
pero pocas confiesan tener una voluntad débil. La fuerza de voluntad se alaba
en todas partes como señal de valía y carácter. ¿Cómo podemos saber si nuestra
voluntad es fuerte o débil?
No una voluntad,
sino voluntades. —Antes que nada, debemos recordar que, así como no tenemos
memoria, sino un sistema de memorias, tampoco poseemos voluntad, sino muchas
voluntades diferentes. Con esto quiero decir que la voluntad debe ser invocada
y puesta a prueba en cada momento de la experiencia antes de medir plenamente
su fuerza. Puede que nuestra voluntad nos haya servido razonablemente bien
hasta ahora, pero puede que aún no hayamos superado muchas pruebas difíciles
porque nuestra experiencia y nuestras tentaciones han sido limitadas.
Tampoco debemos
olvidar tomar en cuenta tanto las funciones negativas como las positivas de la
voluntad. Muchos piensan en la voluntad principalmente en su uso negativo, como
una especie de freno o barrera que nos impide hacer ciertas
cosas. No se puede negar que esta es una función importante. Pero la positiva
es la función superior. Hay muchos hombres y mujeres capaces de resistir el
mal, pero capaces de hacer poco bien. Son lo suficientemente buenos, pero no
sirven para mucho. Carecen de la fuerza de esfuerzo y la autocompulsión que los
mantenga a la altura de las altas normas y el esfuerzo riguroso necesarios para
salvarlos de la inferioridad o la mediocridad. Es casi seguro que para284Para la mayoría de los que leen estas
palabras, la mayor prueba de su fuerza de voluntad será en dirección positiva
en lugar de negativa.
Las pruebas
objetivas son una falsa medida de la fuerza de voluntad. —La verdadera
volición ejercida al tomar una decisión no puede medirse con resultados
objetivos. El hecho de que tú sigas el camino del deber, mientras que yo
flaqueo y finalmente me dejo llevar por los senderos del placer, no es prueba
fehaciente de que hayas ejercido una mayor fuerza de voluntad. En primer lugar,
las tentaciones que me desviaron pueden no haber tenido ningún atractivo para
ti. Además, puede que te hayas acostumbrado a seguir el camino del deber cuando
se abrieron ante ti los dos caminos, de modo que tus pies bien entrenados te
condujeron infaliblemente al camino angosto sin luchar. Por supuesto, estás en
terreno más seguro que yo, y en un terreno que todos deberíamos aspirar a
alcanzar. Pero, sin embargo, yo, aunque caí cuando debería haberme levantado,
puede que haya estado librando una batalla y manifestando una capacidad de
resistencia de la que tú, bajo una tentación similar, habrías sido incapaz. El
único punto desde el cual se puede juzgar con seguridad un conflicto de motivos
es el del alma que está envuelta en la lucha.
4. TIPOS VOLICIONALES
Se pueden descubrir
varios tipos volitivos bastante definidos. Por supuesto, debe entenderse que
todos estos tipos se integran gradualmente, y que los tipos extremos son la
excepción y no la regla.
El tipo impulsivo. —El tipo de
voluntad impulsiva se asocia con un organismo nervioso de tipo
gatillo fácil. El cerebro se encuentra en un estado de equilibrio altamente
inestable, y una corriente relativamente leve sirve para establecer285Desactivación de los centros motores.
La acción se produce antes de que una corriente contraria pueda intervenir. En
términos mentales, actuamos según una idea que se presenta antes de que una
opuesta tenga oportunidad de entrar en la mente. Por lo tanto, la
acción es mayoritariamente o totalmente ideomotora y poco o nada deliberada .
Es este tipo de voluntad el que resulta en la palabra o acción precipitada, o
en el acto impulsivo cometido por impulso del momento y del que se arrepiente
con calma; lo que impulsa al frecuente "¡No lo pensé, o no lo habría
hecho!". La persona impulsiva sin duda se atribuye muchas palabras amables
y actos nobles. Además, suele tener un aire de espontaneidad y sinceridad que
compensa en gran medida sus faltas. Sin embargo, el hecho es que no domina bien
sus actos, que se deja guiar demasiado por las circunstancias externas o el
capricho interior. Carece de equilibrio.
La acción impulsiva
no debe confundirse con la decisión rápida ni con la acción veloz. Muchos de
los líderes más grandes y seguros del mundo se han destacado por su rapidez de
decisión y por su rapidez de acción al ejecutar sus decisiones. Sin embargo, debe
recordarse que estos hombres tomaban decisiones en campos que conocían bien.
Eran especialistas en esta línea de deliberación. Se habían reflexionado a
menudo sobre los motivos a favor y en contra de ciertas líneas de acción. Se
habían imaginado repetidamente todas las posibles contingencias y se había
valorado cada decisión. Los diversos conceptos se habían asociado durante mucho
tiempo con ciertas líneas de acción definidas. La deliberación en tales
circunstancias puede llevarse a cabo con la rapidez del rayo, valorando cada
motivo en el instante en que se presenta, y la acción puede seguir
inmediatamente cuando la atención se centra en el motivo adecuado que rige la
decisión. Esto no es impulso, sino286Deliberación abreviada. Estos hechos
nos sugieren que debemos reflexionar con detenimiento sobre asuntos que
requieren decisiones rápidas.
Por supuesto, el
remedio para el tipo hiperimpulsivo es cultivar la acción deliberativa. Cuando
el impulso de actuar sin pensarlo dos veces llegue, deténgase para dar la
oportunidad de escuchar a la otra parte. Analice la respuesta motora a las
ideas que sugieren acción hasta que haya revisado el campo para ver si existen
razones contrarias que deban considerarse. Acostúmbrese a esperar a tener toda
la evidencia antes de decidir. Piénselo dos veces antes de actuar.
La Voluntad
Obstruida. —Lo opuesto a la voluntad impulsiva es la voluntad obstruida o díscola .
En este tipo, hay demasiada inhibición o, por el contrario, falta de impulso.
Las imágenes que deberían resultar en acción se ven obstaculizadas por imágenes
opuestas, o carecen de la vitalidad suficiente como motivos para superar el
peso muerto de la inercia que obstruye la acción mental. La persona sabe bien
lo que debe hacer, pero no puede empezar. No logra obtener el consentimiento de
su voluntad. Puede ser el estudiante cuya mente está atormentada por
pensamientos de un futuro fracaso en la recitación o el examen, pero que, sin
embargo, no puede forzarse a sí mismo al esfuerzo necesario para afrontar la
prueba con seguridad. Puede ser el hombre disoluto que se tortura en sus
momentos de sobriedad con remordimientos y la idea de que estaba destinado a
cosas mejores, pero que, al despertar de sus meditaciones, continúa de la misma
manera. Puede ser el niño que sufre un castigo, que debe ser liberado de la esclavitud
tan pronto como prometa ser bueno, pero que no se atreve a decir las palabras
necesarias. No solo puede ser, sino que lo es, cualquier hombre o mujer en
cualquier lugar que tenga ideales reconocidos como dignos y nobles, pero que no
se arraiguen. Es cualquiera que287está siguiendo un curso de acción que sabe que está
por debajo de él.
Nadie puede dudar
de que las tragedias morales, los fracasos y los naufragios en la vida
provienen mucho más de la ruptura de los vínculos que deberían unir los ideales
correctos a la acción que de la incapacidad de percibir la verdad. Los hombres
difieren mucho más en sus actos que en sus criterios de acción.
El remedio para
este tipo de voluntad enferma es mucho más fácil de recetar que de aplicar.
Consiste simplemente en negarse a atender los pensamientos contrarios que
bloquean la acción y cultivar y alentar aquellos que conducen a la acción
correcta. Se trata de revitalizar nuestros buenos impulsos y hacerlos
efectivos, actuando según ellos siempre que se presente la oportunidad. Nada se
logra dándole vueltas a la desgracia de albergar las ideas que nos obstruyen.
Así, rumiarlas solo las fomenta. Lo que necesitamos es alejarnos por completo
de la línea de pensamiento en la que hemos encontrado nuestra obstrucción y
abordar el asunto desde una perspectiva diferente. El niño que está en un
ataque de mal humor no necesita tanto un sermón sobre el hábito desagradable
que está adquiriendo, sino que sus pensamientos se dirijan a líneas no
relacionadas con la queja que le causa el problema. El niño testarudo no
necesita que le "quebranten" su voluntad, sino que la fortalezcan.
Puede verse obligado a hacer lo que no quiere; Pero si esto se logra mediante
la fuerza física en lugar de inducir pensamientos relacionados con la ejecución
del acto, cabe dudar de si la voluntad se ha fortalecido en algún grado. De
hecho, se puede confiar más bien en que la voluntad se ha debilitado; pues se
ha perdido la oportunidad de autocontrol, la única vía por la cual la voluntad
se desarrolla. El remedio definitivo para288 La rebelión a menudo reside en
una mayor libertad en el momento oportuno. Esto no significa que el niño no
deba obedecer a la autoridad legítima con prontitud y explícitamente, sino que
la menor autoridad externa posible debe intervenir para privarlo de la
oportunidad de autocomplacerse .
La voluntad normal. —El punto
medio entre estos dos tipos anormales de voluntad podría llamarse
voluntad normal o equilibrada . Aquí existe
una proporción adecuada entre impulso e inhibición. Las ideas no se ponen en
práctica en el instante en que entran en la mente sin dar tiempo a examinar el
campo de los motivos, ni la acción se ve "enferma por la pálida sombra del
pensamiento" hasta el punto de volverse imposible. Se consideran todas las
pruebas y se sopesa a fondo cada motivo. Pero una vez hecho esto, se toma la
decisión. No se permiten tácticas dilatorias ni obstructivas. El impulso fugaz
no basta para persuadir a la acción, ni se retrasa indebidamente la acción una
vez tomada la decisión.
5. ENTRENAMIENTO DE LA VOLUNTAD
La voluntad debe
entrenarse como entrenamos las demás facultades de la mente: mediante el
ejercicio de su función normal. La función de la voluntad es dirigir o
controlar los asuntos de la vida. Muchas personas bienintencionadas hablan de
entrenar la voluntad como si pudiéramos separarla de los intereses y propósitos
de nuestra vida diaria y, de alguna manera, ponerla a prueba simplemente para
fortalecerla. Esta perspectiva es completamente errónea. Como hemos visto, no
existe tal cosa como una facultad general de la voluntad. La
voluntad siempre se requiere en actos y emergencias específicas, y es
precisamente en estos asuntos que debe ejercitarse para cultivarse.
Voluntad de ser
entrenado en la ronda común de deberes. —¿Qué?289Para desarrollar la voluntad se
necesita un profundo interés moral en todo lo que nos propongamos y un
propósito elevado para llevarlo a cabo hasta el límite de nuestras fuerzas. Sin
esto, cualquier ejercicio artificial, por muy cuidadosamente concebido o
heroicamente llevado a cabo, no nos preparará para las verdaderas pruebas de la
vida; con él, los ejercicios artificiales son superfluos. No importa tanto cuál
sea nuestra vocación como cómo la realizamos. La experiencia humana más común
es rica en oportunidades para la expresión más elevada de la voluntad: guiarnos
por las líneas de acción correctas y mantenernos al máximo en el logro de un
propósito fundamental.
No existe un solo
ejercicio que sirva por sí solo para entrenar la voluntad. El estudiante que se
esfuerza con firmeza hacia su meta a pesar de la pobreza y el trabajo agotador;
el maestro que, aunque poco apreciado y mal pagado, cumple con cada deber con
escrupulosa minuciosidad; el hombre que se mantiene firme ante la tentación; la
persona a quien la herencia o las circunstancias han impedido, pero que, sin
embargo, lucha con valentía; los innumerables hombres y mujeres en todas partes
cuyos nombres no son famosos, pero que resisten en los lugares difíciles,
soportando el calor y el esfuerzo con corazones valientes e inquebrantables:
estos son quienes están desarrollando una fibra moral y una fuerza de voluntad
que resistirán en los días de estrés. ¡Un entrenamiento como este, en medio de
los verdaderos conflictos de la vida, es mil veces mejor que cualquier
calistenia volitiva o autonegación pretenciosa realizada únicamente para
entrenar la voluntad!
Trabajo escolar y
entrenamiento de la voluntad. —El trabajo escolar ofrece una
oportunidad tan buena para entrenar la voluntad como la memoria o el
razonamiento. Por el lado de la inhibición, siempre existe la necesidad de
autocontrol y290Control para que no
se vulneren los derechos de los demás. Siempre se debe hacer frente a la
tentación de injusticia o insinceridad en las clases y los exámenes. Las
relaciones sociales en la escuela exigen el desarrollo del equilibrio y la
independencia personales.
En el lado
positivo, las oportunidades para ejercitar la fuerza de voluntad siempre están
al alcance de la escuela. Cada lección brinda al alumno la oportunidad de medir
su fuerza y determinación frente a la resistencia de la tarea. Se deben
construir altos estándares, mantener ideales y consolidar hábitos.
El gran problema
para el profesor a este respecto es organizar tanto el control como la
instrucción de tal manera que se ofrezca a los alumnos la mayor oportunidad
posible de ejercitar sus propias facultades de voluntad en todas las relaciones
escolares.
6. LA LIBERTAD DE LA VOLUNTAD O EL
ALCANCE DE SU CONTROL
Hemos visto en esta
discusión que la voluntad es un modo de control: control de nuestros
pensamientos y, a través de ellos, de nuestras acciones. La voluntad puede
considerarse, entonces, la culminación de la vida mental, la forma más elevada
de agente directivo en nuestro interior. Comenzando con la dirección de los
movimientos más simples, continúa hasta gobernar el curso de nuestra vida en la
búsqueda de un ideal lejano.
Limitaciones de la
voluntad. —Hasta dónde puede llegar la voluntad en su control, hasta qué
punto el hombre es un agente moral libre, ha sido durante mucho tiempo una de
las preguntas debatidas entre los filósofos. Pero algunos hechos son claros. Si
la voluntad puede ejercer pleno control sobre todos nuestros actos, por este
mismo hecho determina nuestro carácter; y el carácter define el destino. Sin
embargo, no cabe la menor duda de que la voluntad en291Así, guiarnos hacia el logro de un
destino opera con dos limitaciones: primero , cada individuo
llega a la vida con un amplio acervo de tendencias heredadas ,
que influyen significativamente en sus intereses y aspiraciones. Y estos son
factores importantes en el trabajo de la voluntad. segundo ,
todos nos encontramos en un vasto entorno material y social ,
que en gran medida escapa a nuestro poder de modificación, y cuyas influencias
actúan constantemente sobre nosotros y nos moldean según su tipo.
Estas limitaciones,
las condiciones de la libertad. —Sin embargo, no hay nada en
este pensamiento que nos desanime. Pues estas mismas limitaciones encierran
nuestra esperanza de una mayor libertad. La herencia del hombre, adquirida a
través de épocas de conflicto con las fuerzas de la naturaleza, con su hermano
el hombre y consigo mismo, le ha inculcado profundamente el espíritu de
independencia y autocontrol. Lo ha entrenado para deliberar, elegir y alcanzar
el éxito. Ha desarrollado en él la capacidad de voluntad .
Asimismo, el entorno del hombre, en el que debe vivir y trabajar, le
proporciona los problemas que su obra vital debe resolver, y de cuya
solución la voluntad recibe su único desarrollo verdadero .
Es mediante la
acción e interacción de estos dos factores, entonces, que el hombre forja su
destino. Lo que es , sumado a lo que puede hacer ,
lo conduce a lo que puede llegar a ser . Todo hombre posee, en
cierto grado, una chispa de divinidad, una individualidad soberana, un poder de
iniciativa independiente. Esto es todo lo que necesita para ser libre: libre
para dar lo mejor de sí en cualquier ámbito de la vida. Si tan solo hace esto,
lo llevará a una libertad cada vez mayor, y podrá expresar el clamor de todo
corazón sincero:
¡Construye, oh alma
mía, mansiones más majestuosas!
292¡Con el rápido paso
de las estaciones! ¡
Abandona tu pasado de bóvedas bajas!
Que cada nuevo templo, más noble que el anterior,
te aleje del cielo con una cúpula más vasta,
hasta que al fin seas libre,
dejando tu caparazón superado por el mar inquieto de la vida.
7. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA
INTROSPECCIÓN
1. Da ejemplos de
tu propia experiencia sobre los diversos tipos de acción mencionados en esta
discusión. De tu propia experiencia de la última hora, ¿qué ejemplos de acción
impulsiva puedes dar? ¿Habría sido mejor, en algunos casos, detenerte a
reflexionar?
2. ¿Se deja
influenciar fácilmente por prejuicios o preferencias personales al tomar
decisiones? ¿Qué decisiones recientes se han visto afectadas por ello? ¿Puede
clasificar las diversas decisiones que recuerda dentro de los cuatro tipos
mencionados en el texto? ¿En qué categoría se encuentra la mayor cantidad?
¿Tiende a dejarse llevar por la corriente? ¿Es independiente al decidir y
seguir una línea de acción? ¿Cuál es el valor del consejo? ¿Debería el consejo
servir más que simplemente para ayudar a presentar todas las pruebas de un caso
ante quien debe decidir?
3. ¿Puedes juzgarte
lo suficientemente bien como para identificar a qué tipo volitivo perteneces?
¿Eres demasiado impulsivo? ¿Eres terco? ¿Cuál es la diferencia entre terquedad
y firmeza? Supón que le pides a tu instructor o a un amigo que te ayude a clasificarte
según tu tipo volitivo. ¿Te preocupa la indecisión? Es decir, ¿te cuesta
decidir en asuntos triviales, incluso conociendo todos los hechos? ¿Cuál es la
causa de estos estados de indecisión? ¿Cuál es el remedio?
4. ¿Tienes una gran
fuerza de voluntad? ¿Puedes controlar tu atención? ¿Te dejas tentar fácilmente?
¿Puedes esforzarte al máximo? ¿Puedes perseverar? ¿Alguna vez has fracasado en
el logro de algún objetivo?293¿Perdiste un ideal tan anhelado porque no pudiste
pagar el precio en sacrificio o esfuerzo necesario?
5. Considere el
trabajo de clase y los exámenes de las escuelas que conoce. ¿El sistema de
gestión y control responsabiliza a los alumnos de forma que desarrolle su
capacidad de voluntad?
6. ¿Qué motivos o
incentivos se pueden utilizar para animar a los alumnos a usar la
autocompulsión para mantener altos estándares de excelencia en sus estudios y
conducta? ¿Vale la pena ser heroico en el autocontrol?
294CAPÍTULO XVIII
AUTOEXPRESIÓN Y DESARROLLO
Ya hemos visto que
la mente y el cuerpo están asociados en una sociedad en la que cada uno es un
miembro indispensable y activo. Hemos visto que el cuerpo obtiene su dignidad y
valor de su relación con la mente, y que esta depende del cuerpo para obtener
la materia prima de su pensamiento, así como para el cumplimiento de sus
mandatos de adaptación al entorno. Como corolario de estos hechos, hemos visto
que la eficiencia tanto de la mente como del cuerpo está condicionada por la
manera en que cada uno realiza su parte de las actividades mutuas. Veamos con
más detalle esta interrelación.
1. INTERRELACIÓN ENTRE IMPRESIÓN Y
EXPRESIÓN
No hay impresión
sin expresión correspondiente, lo cual se ha convertido en una
máxima tanto en fisiología como en psicología. La vida interior implica
autoexpresión en actividades externas. El flujo de impresiones que nos llega a
cada hora desde nuestro entorno debe tener medios de expresión para que el
desarrollo se desarrolle. No podemos ser receptores pasivos, sino participantes
activos en el proceso educativo. No solo debemos ser capaces de saber y sentir ,
sino también de hacer .295
296Las múltiples fuentes de impresiones. —La
naturaleza de las impresiones que recibimos y cómo todas ellas conducen a su
expresión final se muestra en el diagrama adjunto (Fig. 20). Nuestro entorno
material nos imprime impresiones a cada instante de nuestra vida; además, los
objetos materiales con los que tratamos se han saturado tanto de valores
sociales que cada uno nos llega con un doble significado, y lo que un
objeto significa a menudo significa más que lo que es .
De las vidas de las personas con las que nos relacionamos a diario; del círculo
más amplio cuyas vidas no nos afectan directamente, pero que nos son
interpretadas por la prensa, la historia y la literatura; de las instituciones
sociales en las que se han insertado millones de personas y de las que las
nuestras forman parte, nos llega constantemente un torrente de impresiones cuya
influencia es inmensurable. Lo mismo ocurre con las impresiones religiosas.
Dios está en todo nuestro entorno y en nuestro interior. Nos habla desde cada
rincón de la naturaleza y se comunica con nosotros a través de su suave y
apacible voz interior, si tan solo escuchamos. La Biblia, la instrucción
religiosa y la vida de personas buenas son otras fuentes de impresiones
religiosas que constantemente moldean nuestras vidas. La belleza de la
naturaleza, el arte y la conducta humana nos atrae constantemente en
impresiones estéticas.
Todas las
impresiones conducen a la expresión. —Cada uno de estos grupos de
impresiones puede subdividirse y extenderse en un número y variedad casi
indefinidos, encontrándose y superponiéndose, es cierto, pero cada uno conserva
características razonablemente distintas. Una característica común a todos
ellos, como se muestra en el diagrama, es que todos apuntan a la expresión. Las
variedades de luz, color, forma y distancia que obtenemos a través de la visión
no solo nos permiten conocer estos fenómenos de la naturaleza, sino que, al
conocerlos, podemos utilizar el conocimiento para responder adecuadamente a
nuestro entorno. Nuestro poder para conocer la compasión humana y297El amor a través de nuestras
impresiones sociales no consiste solamente en que podamos sentir estas
emociones, sino en que, al sentirlas, podamos actuar en respuesta a ellas.
Es imposible
clasificar lógicamente en un esquema simple todas las posibles formas de
expresión. Sin embargo, el diagrama servirá para destacar algunos de los
principales modos de expresión corporal, así como los resultados de estas
expresiones en las artes y las profesiones. Aquí, nuevamente, el proceso de
subdivisión y extensión puede extenderse indefinidamente. La risa puede narrar
muchas historias diferentes. El llanto puede expresar amarga tristeza o alegría
incontrolable. El habla vocal puede expresarse en mil lenguas. La acción
dramática puede representar toda la gama de sentimientos humanos. El teatro y
los juegos tienen un alcance lo suficientemente amplio como para satisfacer las
demandas de todas las épocas y pueblos. La artesanía abarca un espectro tan
amplio que el progreso material de la civilización puede clasificarse bajo
ella, y de hecho, sin su desarrollo, las artes y las profesiones serían
imposibles. La arquitectura, la escultura, la pintura, la música y la
literatura ofrecen mil posibilidades tanto en técnica como en contenido.
Asimismo, las formas de sociedad, conducta y religión son ilimitadas en sus
formas de expresión.
Limitaciones de la
expresión. —Si bien es más dichoso dar que recibir, es algo más difícil
hacerlo; pues, después de todo, la expresión implica más del yo que la
impresión. La expresión debe cultivarse como arte; pues ¿quién puede expresar
todo lo que piensa, siente o concibe? ¿Quién puede hacerle justicia a su yo más
íntimo cuando intenta expresarlo con palabras, música o mármol? El pintor
responde cuando se le elogia por su obra: "¡Si pudieras ver el cuadro que
pretendía pintar!". El alumno dice: "Lo sé, pero no puedo
decirlo". El amigo dice: "Ojalá pudiera decirte cuánto lo
siento".298soy." El actor
se queja: "¡Si tan solo pudiera representar la pasión tal como la siento,
podría poner a todo el mundo de pie!" El cuerpo, al ser de estructura más
burda que la mente, siempre debe quedarse un poco atrás en la expresión de los
estados de la mente; sin embargo, tan perfecta es la armonía entre los dos, que
con un cuerpo bien entrenado para responder a las necesidades de la mente,
comparativamente poco de la necesidad espiritual se pierde en su expresión a
través de lo material.
2. EL LUGAR DE LA EXPRESIÓN EN EL
DESARROLLO
Tampoco debemos
pensar que el cultivo de la expresión da como resultado únicamente un mejor
poder de expresión, o que la falta de cultivo da como resultado únicamente una
disminución del poder de expresión.
Valor intelectual
de la expresión. —La expresión posee un valor mental distintivo. Una idea siempre
adquiere nueva claridad y mayor alcance al expresarse. Miguel Ángel, al trazar
sus planos para la gran catedral, descubrió que su primer concepto de la
estructura se expandía y se volvía más hermoso a medida que desarrollaba sus
planes. El escultor, al comenzar a modelar la estatua según la imagen que tiene
en mente, descubre que la imagen crece y se vuelve más expresiva y hermosa a
medida que se moldea y forma la arcilla. El escritor descubre que el alcance y
el valor de su libro aumentan a medida que avanza en la escritura. El
estudiante, al comenzar con dudas su construcción en geometría, descubre que la
verdad se aclara a medida que avanza. El niño, con una noción vaga y difusa del
significado de la historia o la literatura, descubre que el significado se
aclara a medida que él mismo desarrolla su expresión en el habla, en las
manualidades o en la representación dramática.
Así que podemos
aplicar la prueba a cualquier ámbito del pensamiento.299Sea lo que sea, y la ley se
cumple: no es en su aprehensión, sino en su expresión, que una verdad
finalmente se asimila a nuestro conjunto de conocimientos útiles. Y
esto significa que en todo entrenamiento del cuerpo mediante su expresión
motora debemos recordar que la mente debe estar detrás de la acción; que el
intelecto debe guiar la mano; que el objetivo no es solo desarrollar dedos
hábiles, sino también desarrollar un pensamiento claro e inteligente.
Valor moral de la
expresión. —La expresión también tiene un valor moral distintivo. Hay muchas
más personas con buenas intenciones que con carácter moral en el mundo. El duro
proverbio nos dice que el camino al infierno está empedrado de buenas
intenciones. ¡Y qué fácil es tomar buenas resoluciones! ¿Quién de nosotros no
ha dicho, tras una lucha moral, «Romperé las ataduras de este hábito:
emprenderé esa línea de acción heroica»? Y luego, satisfechos por el momento
con haber tomado la resolución, continuamos en el mismo camino, hasta que nos
sorprendió descubrir que nunca la habíamos superado.
El valor moral no
reside en el momento de la resolución, sino en el momento en que esta se
materializa en la acción. Tomar una postura sobre una cuestión de lo correcto y
lo incorrecto significa más que mostrar lealtad a lo correcto: aclara la propia
visión moral y le da control sobre sí mismo. La expresión es, en definitiva, la
única prueba verdadera de nuestra moralidad. Sin expresión moral, podemos
pertenecer a la clase de los que son simplemente buenos, pero nunca a la de los
que son buenos para algo. Uno no puede evitar preguntarse qué sucedería si
todas las personas del mundo moralmente correctas expresaran sus sentimientos
morales, no solo con palabras, sino con hechos. Sin duda,300 El milenio llegaría
rápidamente, no sólo entre las naciones, sino en las vidas de los hombres.
Valor religioso de
la expresión. —La verdadera experiencia religiosa exige expresión. La concepción
más antigua de la vida religiosa consistía en escapar del mundo y vivir una
vida de comunión y contemplación en un lugar apartado, ignorando la sed del
mundo exterior. Sin embargo, las enseñanzas religiosas posteriores reconocieron
que la religión no puede consistir solo en disfrutar de las bendiciones, por
muy extático que sea el sentimiento que lo acompañe; que no es el recibir, sino
la unión con el dar, lo que enriquece la vida. Dar un vaso de agua fría,
visitar a la viuda y al huérfano, consolar y ayudar al necesitado y
desamparado: esto no es solo escritural, sino también psicológico. Solo cuando
el sentimiento religioso se manifiesta en la expresión religiosa, podemos tener
una experiencia religiosa normal.
Valor social de la
expresión. —El criterio de la educación era antes: ¿cuánto sabe? El mundo no
esperaba que un hombre educado hiciera nada; debía ser
colocado en un pedestal y admirado a distancia. Pero este criterio ha quedado
obsoleto. A la sociedad le importa poco cuánto sabemos si no nos permite hacer.
La gente ya no admira el mero conocimiento, sino que insiste en que el hombre
educado se ponga manos a la obra y ayude donde se necesite. La educación ya no
sirve para distinguir a los hombres de sus semejantes, sino para convertirlos
en camaradas y colaboradores más eficientes en el trabajo del mundo. No el
hombre que sabe química y botánica, sino aquel que puede usar
este conocimiento para hacer crecer dos briznas de hierba donde antes solo
crecía una, es el verdadero benefactor de su raza. En resumen, el mundo exige
servicios a cambio de las oportunidades brindadas; espera que la expresión
social sea el resultado de la educación.301
Y esto también es
lo mejor para el individuo, pues solo a través del servicio social podemos
alcanzar la plena realización de los valores sociales de nuestro entorno. Solo
así podemos integrarnos plenamente en la herencia social de las épocas que
recibimos de los libros y las instituciones; solo así podemos establecer las
relaciones más auténticas y óptimas con la humanidad en una fraternidad común;
solo así podemos vivir una vida más amplia y significativa, y alcanzar la
plenitud de nuestro ser social.
3. USO EDUCATIVO DE LA EXPRESIÓN
La importancia
educativa de las verdades ilustradas en el diagrama y la discusión ha tardado
en arraigarse en nuestras escuelas. Esto se debe no solo a la lentitud del
mundo educativo para comprender una nueva idea, sino también a las dificultades
prácticas para adaptar los ejercicios escolares, tanto a la expresión como a la
impresión. Desde la caída de Atenas hasta la época de Fröbel, las escuelas se
basaron en la teoría de que los alumnos debían recibir educación;
que debían absorber el conocimiento, que sus mentes debían
estar llenas de hechos. Los niños debían ser vistos, pero no
oídos. La educación era, en gran medida, un proceso de saturar la memoria con
información.
Es más fácil
atender el aspecto de la impresión en la educación. —Ahora bien,
es evidente que es mucho más fácil atender el aspecto pasivo de la educación
que el activo. Todo lo que se necesita en el primer caso es tener maestros y
libros razonablemente ricos en información, y alumnos lo suficientemente
dóciles para recibirla. Pero en el segundo caso, el equipo debe ser más amplio.
Si se le permite al niño convertir sus impresiones en acción, si302Si realmente tiene que hacer algo
por sí mismo, entonces debe estar provisto del equipo adecuado.
En lo que respecta
a la vida familiar, el niño de hace varias generaciones tenía una clara ventaja
sobre el niño de hoy en cuanto a expresión en su educación. Los hogares de
entonces eran un hervidero de industrias, donde se enseñaban y practicaban una
docena de artesanías. Los edificios, los aperos agrícolas y la mayor parte del
mobiliario del hogar se fabricaban con madera autóctona. La ropa de la familia
se producía en la granja, se convertía en tela y, finalmente, en prendas de
vestir en el hogar. Casi todos los suministros para la mesa provenían también
de la granja. Estas industrias exigían el esfuerzo conjunto de la familia, y
cada niño aportaba su parte.
Pero ese día ya
pasó. La mitad de nuestra gente vive en ciudades y pueblos, e incluso en los
pueblos y las granjas, las artesanías del hogar han sido relegadas a la
fábrica, y todo llega a casa listo para usar. El teléfono, el cartero y el
repartidor hacen todos los recados, y el niño en casa se ve privado de
responsabilidades y de casi toda oportunidad de expresión manual. Esto no es
culpa de nadie, pues es solo una fase de un gran reajuste industrial en la
sociedad. Sin embargo, el hecho es que el hogar ha perdido un elemento
importante en la educación, que la escuela debe proporcionar si no queremos ser
los perdedores educativos por el cambio.
La escuela para
aprender a hacer artesanías. —Y el método educativo moderno
insiste precisamente en este punto. Hace unos años, un niño que era sorprendido
tallando madera en la escuela era objeto de azotes; hoy en día, se le
proporciona un banco y herramientas, y se le instruye en su uso. Antes, se
castigaba al niño por dibujar; ahora estamos usando...303El dibujo como una de las mejores
formas de expresión. En aquel entonces, la instrucción en canto se confiaba a
una clase vespertina ocasional, a la que solo asistían los niños mayores,
impartida por algún maestro de canto itinerante; hoy, la música es uno de
nuestros ejercicios escolares más valiosos. En aquel entonces, todo el tiempo
de juego era tiempo perdido; ahora reconocemos el juego como una forma
necesaria y valiosa de expresión y desarrollo. En aquel entonces, la
representación dramática se limitaba a una exhibición o entretenimiento
vespertino ocasional; ahora se ha convertido en una parte reconocida de nuestra
labor escolar. En aquel entonces, era un delito que los alumnos se comunicaran
entre sí en la escuela; ahora, una parte de la labor escolar se planifica para
que los alumnos trabajen en grupo y, así, reciban formación social. En aquel
entonces, nuestras aulas carecían de cualquier vestigio de belleza; hoy, muchas
de ellas son artísticas y hermosas.
Sin embargo, esta
afirmación resulta demasiado optimista si se aplica a todo nuestro sistema
escolar. Pues aún existen muchas escuelas donde se desconocen todas las formas
de artesanía, y donde la única formación en expresión artística es la que se
obtiene caricaturizando al profesor. El canto sigue siendo un arte desconocido
para muchos profesores. El instinto lúdico se ve con recelo y desconfianza en
algunos círculos. Muchas de nuestras aulas son tan desoladas y feas hoy como
siempre, y albergan una atmósfera asfixiante para toda forma de expresión
natural. Solo podemos consolarnos con la máxima de Holmes: no importa tanto
dónde nos encontramos sino en qué dirección nos movemos. Y, sin duda, estamos
avanzando hacia un mayor desarrollo y una mayor eficiencia en la expresión por
parte de quienes pasan por nuestras escuelas.
Expresión y
Carácter. —Finalmente, todo lo dicho en esta discusión tiene referencia
directa a lo que304Llamamos carácter,
ese algo misterioso que tan a menudo oímos elogiar y tan pocas veces analizar.
El carácter tiene dos fases distintas: la fase subjetiva y la
fase social ; o, dicho de otro modo, el carácter es tanto lo que
somos como lo que hacemos . La primera se
relaciona con la naturaleza del yo real e íntimo; y la última, con las formas
en que este yo se expresa. Y es justo decir que quienes nos rodean se interesan
por lo que somos, principalmente por su relación con lo que hacemos.
El carácter no es
una cosa, sino un proceso; es la sucesión de nuestros pensamientos y actos hora
tras hora. No es algo que podamos atesorar, proteger y pulir hasta alcanzar la
perfección, sino que es el ser cotidiano en el proceso de vivir. Y la única manera
en que puede formarse o deteriorarse es a través de la naturaleza de este flujo
de pensamientos y actos que constituye la vida diaria: a través de ser o actuar bien
o mal.
Dos líneas de
desarrollo. —El cultivo del carácter no debe, entonces, ignorar ninguna de
estas dos líneas. Descuidar la primera es olvidar que de la abundancia del
corazón habla la boca; que un árbol corrupto no puede dar buen fruto; que la
acción es el verdadero indicador del alma. Omitir la segunda es dejar el
carácter a medio formar, la voluntad débil y la vida ineficiente y estéril de
resultados. La mente debe estar llena de ideas nobles e ideales elevados, de
emociones correctas y ambiciones dignas. Por otro lado, debe establecerse la
conexión adecuada entre estos estados mentales y las acciones apropiadas. Y las
acciones deben finalmente convertirse en hábitos, para que natural e
inevitablemente traduzcamos nuestras ideas e ideales, nuestras emociones y
ambiciones en hechos. Nuestro carácter debe ser fuerte no solo en pensamiento y
sentimiento, sino también en el poder305devolver al mundo su producto
terminado en forma de servicio.
4. PROBLEMAS EN LA INTROSPECCIÓN Y LA
OBSERVACIÓN
1. ¿Sientes que
comprendes mejor algún punto o problema difícil después de haberlo expresado
con éxito? ¿Recuerdas mejor lo que has expresado?
2. ¿En cuáles de
tus estudios crees que podrías haber tenido más éxito si hubieras tenido más
oportunidades de expresión? Explica la psicología de la máxima: «Aprendemos a
hacer haciendo».
3. Observar el
funcionamiento de diversas escuelas para determinar si las oportunidades de
expresión en las recitaciones son adecuadas. ¿Has visto alguna vez a una clase
que, apática por escuchar, se anima al recibir algo que hacer ?
4. Estudia los
tipos de risa que escuchas. ¿Por qué algunas risas son mucho más agradables que
otras? ¿Qué quiso decir un famoso escultor cuando afirmó que una sonrisa en los
ojos es tan poco fiable como una en la boca?
5. ¿Qué ejemplos
has observado en obras de teatro infantiles que demuestren su amor por la
representación dramática? ¿Qué manualidades son las más adecuadas para niños de
primaria? ¿Para primaria? ¿Para bachillerato?
6. ¿Conoce a
personas entre sus conocidos que parecen brillantes en cuanto a aprendizaje,
pero que no logran nada? ¿Su problema reside en la expresión? ¿Qué está
haciendo con su propia capacidad expresiva? ¿Busca cultivar la expresión en
nuevas líneas? ¿Hay peligro en intentar escribir demasiado?
307ÍNDICE
Acción,
automática, 275
clases de, 273
factores implicados en, 59
reflejo, 274
volitivo, 276
Actividad, necesidad de motor, 56
Adolescencia, intereses de, 269
Asociación, y acción, 149
capítulo sobre, 144
desarrollo de centros, 57
leyes de, 150
y métodos de aprendizaje, 157
y memoria, 146
naturaleza de, 144
base neural de, 145
parcial o selectivo, 153
motivo placer-dolor en, 155
y pensamiento, 149
entrenamiento en, 155
tipos de, 150
Atención, capítulo sobre, 15
efectos de, 16
y eficiencia, 17
puntos de fallo en, 20
hábito de, 27 , 73
mejora de, 26
método de, 18
Atención, naturaleza de, 15
ritmos de, 20
tipos de, 22
Creencia, en el pensamiento, 180
Cerebro, capítulo sobre, 30
y sistema nervioso, 30
calidad y memoria, 162
relaciones de la mente y, 30
Cerebelo, el, 37
Cerebro, el, 37
Concepto, el, 187
definición de, 189
función de, 187
crecimiento de, 188
y lenguaje, 189
Conciencia, contenido de, 10
conocido por introspección, 2
la mente o, 1
naturaleza de, 4
carácter personal de, 1
como una corriente, 5
donde reside, 12
Cordón, la médula espinal, 40
Corteza, la, 39
división del trabajo en, 45
Decisión, bajo esfuerzo, 281
tipos de, 279
[Pág.
308]
Decisión y
voluntad, 277
Deducción, 196
Desarrollo, de centros de asociación, 57
capítulo sobre, 50
e instinto, 209
entrenamiento mental y motor, 50
del sistema nervioso, 60
a través del juego, 215
Dirección, percepción de, 105
Disposición y estado de ánimo, 232 , 230
y temperamento, 233
Educación, como formación de hábitos, 78
Emoción, capítulo sobre, 239
control de, 243 , 246
cultivo de, 247
y sentimiento, 239
Teoría de James-Lange de, 239
como motivo, 251
explicación fisiológica de, 240
Órgano(s) final(es) de la audición, 92
cinestésico, 96
y cualidades sensoriales, 91
de la piel, 94
del olfato, 94
del gusto, 93
de la visión, 91
Ambiente, influencia de, 213
Expresión y carácter, 303
uso educativo de, 301
Expresión e impresión, 296
aprender a interpretar, 4
limitaciones de, 297
auto-, y desarrollo, 294 , 298
Fatiga y hábito, 72
y sistema nervioso, 62
Miedo, instinto de, 221
tipos de, 222
Sentimiento, capítulo sobre, 226
efectos de, 230
y estado de ánimo, 230
naturaleza de, 227
cualidades, 227
Olvido, tasa de, 170
Hábito, de atención, 27 , 73
capítulo sobre, 66
efectos de, 70
emocional, 257
formación como educación, 78
y economía de la vida, 70
naturaleza de, 66
y personalidad, 75
base física de, 67
reglas para la formación, 81
tiranía de, 77
Artesanía y educación, 302
Audición, 92
Idea e imagen, 111 , 114
Imagen(ría), capacidad en, 118
capítulo sobre, 111
clases de, 117
[Pág.
309]
Imagen(ría),
cultivo de, 123
y experiencia pasada, 111
funciones de, 120
e ideas, 111 , 114
e imaginación, 134
tipos de, 119
Imaginación, capítulo sobre, 127
y conducta, 133
cultivo de, 136 , 140
función de, 127
la materia de, 134
y pensamiento, 134
tipos de, 138
Imitación, consciente e inconsciente, 212
individualidad en, 211
el instinto de, 210
en el aprendizaje, 211
Inducción, 197
Instinto(s), capítulo sobre, 201
definición de, 202
del miedo, 221
de la imitación, 210
leyes de, 205
naturaleza de, 201
del juego, 214
como puntos de partida en el desarrollo, 209
naturaleza transitoria de, 206
varios indeseables, 222
varios útiles, 218
Interés(es), capítulo sobre, 254
directo e indirecto, 258
y educación, 265
y hábito, 257
naturaleza de, 254
Interés(es) y atención no voluntaria, 23
orden de desarrollo de, 267
selección entre, 262
transitoriedad de ciertos, 260
Introspección, 2
e imágenes, 116
método de, 3
James, citado, 81
teoría de la emoción, 239
Juicio, funciones de, 192
naturaleza de, 191
en percepciones y conceptos, 191
y razonamiento, 195
validez de, 193
Conocimiento, materia prima de, 96
a través de los sentidos, 84
Lenguaje y el concepto, 189
Leyes, de asociación, 150
del instinto, 205
de la memoria, 168
Aprendizaje y asociación, 157
Localización de la función en la corteza, 43
Significado, dependencia de las relaciones, 193
[Pág.
310]
Memorización,
reglas para, 169
Memoria, y asociación, 146
y calidad cerebral, 162
capítulo sobre, 160
dispositivos, 175
factores involucrados en, 163
qué constituye lo bueno, 171
leyes de, 168
material de, 166
naturaleza de, 160
base física de, 161
Mente, o consciencia, al nacer, 32
y cerebro, 30
capítulo sobre, 1
dependencia de los sentidos, 48
y mundo externo, 32
Estado de ánimo, y disposición, 230 , 232
influencia de, 231
cómo se produce, 230
Motivo, la emoción como, 257
Neuroglia, 35
Neurona, la, 34
Células nerviosas, y nutrición, 50
subdesarrollado, 57
Fibras nerviosas, 57
Sistema nervioso, y asociación, 145
y consciencia, 12
división del trabajo en, 43
factores que determinan la eficiencia de, 50
y fatiga, 62
estructura bruta de, 36
sistema nervioso y nutrición, 64
orden de desarrollo, 60
elementos estructurales en, 34
y preocupación, 62
Objetos, definidos a través de la percepción, 101
cualidades físicas de, 87 , 89
Percepción, contenido de, 101
funciones de, 103
Percepción, capítulo sobre, 98
de dirección, 105
función de, 98
naturaleza de, 100
del espacio, 104
del tiempo, 106
entrenamiento de, 108
Personalidad y hábito, 75
influencia de, 213
Juego y educación, 215
instinto de, 214
y trabajo, 217
Cualidades sensoriales, auditivas, 92
cutáneas, 94
cinestésicas, 96
objetos conocidos a través de, 85
olfativas, 94
orgánicas, 96
gusto, 93
visual, 91
Razón y juicio, 193
naturaleza de, 193
y el silogismo, 196
[Pág.
311]
Registro y
atención, 163
y memoria, 163
recuerdo, 165
reconocimiento, 166
Ritmo de la atención, 20
Autoexpresión y desarrollo, 294
Sensación, atributos de, 89
capítulo sobre, 84
cutáneo, 94
factores condicionantes, 88
cinestésico, 96
naturaleza de, 89
orgánico, 96
cualidades de, 85
cualidades auditivas, 92
cualidades olfativas, 94
cualidades del gusto, 93
cualidades visuales, 91
Sentidos, dependencia de la mente de, 48
conocimiento a través de, 84
trabajo de, 33
Sentimientos, desarrollo de, 235
influencia de, 236
naturaleza de, 234
Olfato, 94
Espacio, percepción de, 104
Estímulos, educación y, 60
efectos sensoriales, 55
órganos terminales y, 47
sensorial, 46
Estímulos y respuesta, 53
Silogismo, el 196
Gusto, 93
Temperamento, 233
Pensamiento y asociación, 149
capítulo sobre, 179
niño y adulto, 184
elementos en, 186
bien y memoria, 171
tipos de, 179
Tiempo, percepción de, 106
Validez, del juicio, 193
Visión, 91
Volición, ver voluntad, 271
y decisión, 277
Tipos volitivos, 284
Voluntad y atención, 24
capítulo sobre, 271
contenido de, 272
libertad de, 290
función de, 272
medida de poder, 284
naturaleza de, 271
fuerte y débil, 283
entrenamiento de, 288
tipos de, 285
Trabajo y juego, 217
Preocupación, efectos de, 62
Juventud y formación de hábitos, 79
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Principios de la
práctica educativa
Por Paul Klapper , Ph.D., Departamento
de Educación, College of the City of New York. 8vo., Tela, $1,75.
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alcance y organización buscan ofrecer (1) un análisis exhaustivo y sistemático
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métodos de enseñanza y disciplina, y (4) aplicaciones prácticas de la teoría
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práctica en el aula.
El libro se inicia
con un estudio de la función de la educación y un contraste de la concepción
social moderna con aquellos objetivos que han guiado los ideales en los
sistemas educativos anteriores. La Parte II trata de los aspectos fisiológicos
de la educación. La Parte III se ocupa del problema de socializar al niño a
través del currículo y la disciplina escolar. La última parte del libro, Parte
IV, El Aspecto Mental de la Educación, se desarrolla en las siguientes
secciones: Sección A. El Aspecto Instintivo de la Mente. La
mente y su desarrollo a través de la autoexpresión. Autoactividad.
Instintos. Sección B. Aspecto Intelectual de la Mente. Las
funciones del Intelecto, la Percepción, la Apercepción, la Memoria, la
Imaginación, las Actividades del Pensamiento. La Doctrina de la Disciplina
Formal y su influencia en el esfuerzo educativo. Sección C. Aspecto
Emocional de la Mente. Sección D. Aspecto Volitivo de la
Mente. Estudio de la voluntad, tipos de acción volitiva, hábito vs. conciencia
deliberativa. La Educación de la Voluntad. Educación y Responsabilidad Social,
los problemas de la instrucción ética y las funciones sociales de la Escuela.
Para aumentar la
utilidad del libro para los profesores de educación, se añade una bibliografía
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progreso social, y El objetivo social de la educación. Al abordar las escuelas
rurales en particular, el autor escribe sobre La escuela rural y la comunidad
rural, Adaptando la escuela rural a las necesidades del campo, y un capítulo
especialmente valioso sobre La escuela consolidada y la educación socialmente
eficiente para el campo.
La acogida que ha
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King en todo el país queda demostrada por el hecho de que los estados de Iowa,
Misuri, Tennessee, Dakota del Sur y Virginia lo han adoptado para su uso en círculos
de lectura. También ha sido adoptado por la Oficina Nacional de Educación para
sus Círculos de Lectura de Maestros Rurales.
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Notas al pie:
[1]Donaldson, "El crecimiento del cerebro", págs. 74, 238.
[2]Citado por James, "Psicología", Briefer Course, pág. 135.
[3]"Psicología", vol. I, págs. 123, 124; también, "Curso
breve", pág. 145.
[4]Véase Betts, "La distribución y funciones de las imágenes
mentales".
[5]Cf. Dewey, "Cómo pensamos", pág. 2 y sigs.
[6]"Psicología", pág. 391.
*** FIN DEL LIBRO
ELECTRÓNICO PROYECTO GUTENBERG LA MENTE Y SU EDUCACIÓN ***

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