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Libro N° 14109. La Mente Y Su Educación. Herbert Betts, George.

 


© Libro N° 14109. La Mente Y Su Educación. Herbert Betts, George.  Emancipación. Agosto 2 de 2025

  

Título Original: © La Mente Y Su Educación. George Herbert Betts

 

Versión Original: © La Mente Y Su Educación. George Herbert Betts

Circulación conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión original de textos:

https://www.gutenberg.org/cache/epub/20220/pg20220-images.html

 

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Portada E.O.

 

 

© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda

LEAMOS SIN RESERVAS, ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA

 

      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA MENTE Y SU EDUCACIÓN

George Herbert Betts

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Mente Y Su Educación

George Herbert Betts

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Título: La Mente Y Su Educación

Autor: George Herbert Betts

Fecha de lanzamiento: 29 de diciembre de 2006 [eBook #20220]

Idioma: Inglés

Créditos: Texto electrónico preparado por Roger Frank y el equipo de corrección distribuida en línea del Proyecto Gutenberg

 

 

 

 

Texto electrónico preparado por Roger Frank
y el equipo de corrección distribuida en línea del Proyecto Gutenberg
(http://www.pgdp.net/c/)

 


 

 LA MENTE Y SU

EDUCACIÓN

POR

GEORGE HERBERT BETTS, Doctor en Filosofía.

PROFESOR DE PSICOLOGÍA EN CORNELL COLLEGE

EDICIÓN REVISADA Y AMPLIADA

NUEVA YORK

D. APPLETON Y COMPAÑÍA


Copyright, 1906, 1916, por
D. APPLETON AND COMPANY

Impreso en los Estados Unidos de América


[Pág. v]PREFACIO A LA EDICIÓN REVISADA

Sin duda, los autores siempre se sienten complacidos cuando sus obras encuentran una aceptación favorable. Sin embargo, el autor de este texto se ha sentido doblemente complacido por la cordial acogida y el amplio uso que se le ha otorgado al presente volumen. Este sentimiento no surge de ningún orgullo personal estrecho ni de ningún interés egoísta, sino más bien del hecho de que la cálida aprobación del público educativo ha demostrado ser un punto importante: que las verdades fundamentales de la psicología, al ser expresadas de forma sencilla y concreta, pueden resultar de interés y valor para estudiantes de todas las edades, desde los primeros años de secundaria en adelante, y también para el público en general. Aún más alentador, se ha demostrado que las enseñanzas de la psicología pueden resultar inmediatamente útiles, no solo en el estudio o la docencia, sino también en los negocios o la profesión, en el control y la guía de la vida personal y en los problemas que surgen en la rutina diaria del trabajo o la recreación.

Al realizar la presente revisión, se han conservado los rasgos más destacados de la edición original. Las verdades presentadas son las más fundamentales e importantes en el campo de la psicología. Se excluyen las teorías controvertidas y las opiniones controvertidas. El tema se hace concreto y práctico mediante el uso de numerosas ilustraciones y su aplicación a problemas reales. El estilo se ha mantenido sencillo y familiar para facilitar la lectura. En resumen, al buscar mejorar el volumen, se ha tenido el propósito consciente de no omitir ninguna de las características.[Pág. vi]lo que aseguró la aceptación de la edición anterior.

Por otra parte, se han realizado ciertos cambios y adiciones que, se cree, reforzarán la obra. En primer lugar, se han aprovechado los estudios e investigaciones psicológicas posteriores para asegurar que la materia se mantenga siempre a la vanguardia de la precisión científica. Debido al amplio uso del texto en la formación del profesorado, en varios capítulos se ha realizado una aplicación educativa más específica a los problemas del aula. Se utilizan libremente ejercicios para orientar la observación y la introspección personal. El capítulo sobre Sensación y Percepción se ha dividido en dos capítulos, y cada tema se ha tratado con mayor profundidad. Se ha añadido un nuevo capítulo sobre Asociación. Los distintos capítulos se han subdividido en secciones numeradas, y se han utilizado temas de párrafos intercalados para facilitar el estudio y la enseñanza del texto. Se han realizado pequeños cambios y adiciones a lo largo del volumen, añadiendo así unas cuarenta páginas a la edición original.

Muchas de las modificaciones realizadas en la revisión se deben a las valiosas sugerencias y amables críticas recibidas de numerosos profesores del texto en diversos tipos de escuelas. A todos los que han colaborado tan generosamente, compartiendo con el autor el fruto de su juicio y experiencia, este les expresa su más sincero agradecimiento.

Universidad de Cornell ,
Iowa .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


[Pág. vii]CONTENIDO

CAPÍTULO I
LA MENTE O CONCIENCIA

Cómo conocer la mente: Carácter personal de la conciencia — La introspección, el único medio para descubrir la naturaleza de la conciencia — Cómo introspeccionamos — Estudiar los estados mentales de los demás a través de la expresión — Aprender a interpretar la expresión. 2. La naturaleza de la conciencia: La naturaleza interna de la mente no se revela mediante la introspección — La conciencia como proceso o flujo — La conciencia como campo — La "acumulación" de la conciencia es la atención. 3. Contenido del flujo mental: Por qué necesitamos mentes — El contenido de la conciencia está determinado por la función — Tres fases fundamentales de la conciencia. 4. Dónde reside la conciencia: La conciencia funciona a través del sistema nervioso. 5. Problemas en la observación y la introspección.

1

CAPÍTULO II
ATENCIÓN

1. Naturaleza de la atención: La naturaleza de la atención: La conciencia normal siempre está en estado de atención. 2. Los efectos de la atención: La atención hace que su objeto sea claro y definido: La atención mide la eficiencia mental. 3. Cómo prestamos atención: La atención es una actividad de relación: Los ritmos de la atención. 4. Puntos de falla en la atención: Falta de concentración: Mental[Pág. viii]5. Tipos de atención: Los tres tipos de atención: interés y atención no voluntaria; la voluntad y la atención voluntaria; no son realmente diferentes tipos de atención; hacer que los diferentes tipos de atención se refuercen entre sí; el hábito de la atención.

15

CAPÍTULO III
EL CEREBRO Y EL SISTEMA NERVIOSO

1. Las relaciones entre la mente y el cerebro: Interacción entre la mente y el cerebro: El cerebro como la máquina de la mente. 2. La dependencia de la mente del mundo externo: La mente al nacer: La función de los sentidos. 3. Elementos estructurales del sistema nervioso: La neurona: Fibras neuronales: Neuroglia: Complejidad del cerebro: Materia gris y materia blanca. 4. Estructura general del sistema nervioso: Divisiones del sistema nervioso: El sistema central: El cerebelo: El cerebro: La corteza cerebral: La médula espinal. 5. Localización de la función en el sistema nervioso: División del trabajo: División del trabajo en la corteza cerebral. 6. Formas de los estímulos sensoriales: Los órganos terminales y su respuesta a los estímulos: Dependencia de la mente de los sentidos.

30

CAPÍTULO IV
DESARROLLO MENTAL Y ENTRENAMIENTO MOTOR

1. Factores que determinan la eficiencia del sistema nervioso: Desarrollo y nutrición—Células subdesarrolladas—Desarrollo de las fibras nerviosas. 2. Desarrollo del sistema nervioso a través del uso: Importancia del estímulo y la respuesta—Efecto de los estímulos sensoriales—Necesidad de actividad motora—Desarrollo de los centros de asociación—Factores involucrados en una acción simple. 3. Educación y la[Pág. ix]Entrenamiento del sistema nervioso: Educación para generar oportunidades de estímulo y respuesta — Orden de desarrollo del sistema nervioso. 4. Importancia de la salud y el vigor del sistema nervioso: La influencia de la fatiga — Los efectos de la preocupación — Los factores de una buena nutrición. 5. Problemas para la introspección y la observación.

50

CAPÍTULO V
EL HÁBITO

1. La naturaleza del hábito: La base física del hábito—Todo tejido vivo es plástico—El hábito es una modificación del tejido cerebral—Debemos formar hábitos. 2. El lugar del hábito en la economía de nuestras vidas: El hábito aumenta la habilidad y la eficiencia—El hábito ahorra esfuerzo y fatiga—El hábito economiza el esfuerzo moral—El hábito de la atención—El hábito nos permite afrontar lo desagradable—El hábito es el fundamento de la personalidad—El hábito evita la preocupación y la rebelión. 3. La tiranía del hábito: Incluso los buenos hábitos necesitan ser modificados—La tendencia a las "rutinas". 4. La formación de hábitos es parte de la educación: La juventud es la época para la formación de hábitos—El hábito del logro. 5. Reglas para la formación de hábitos: Las tres máximas de James para la formación de hábitos—La preponderancia de los buenos hábitos sobre los malos.

66

CAPÍTULO VI
SENSACIÓN

1. Cómo llegamos a conocer el mundo externo: Conocimiento a través de los sentidos—La unidad de la experiencia sensorial—Los procesos sensoriales que se deben explicar—Las cualidades de los objetos existen en la mente—Los tres conjuntos de factores. 2. La naturaleza de la sensación: La sensación nos da nuestra[Pág. x]Mundo de cualidades—Los atributos de la sensación. 3. Cualidades sensoriales y sus órganos terminales: Vista—Oído—Gusto—Olfato—Diversas sensaciones de la piel—Los sentidos cinestésicos—Los sentidos orgánicos. 4. Problemas en la observación y la retrospección

84

CAPÍTULO VII
PERCEPCIÓN

1. La función de la percepción: Necesidad de conocer el mundo material: El problema que enfrenta el niño. 2. La naturaleza de la percepción: Cómo se forma una percepción: La percepción abarca todas las relaciones del objeto: El contenido de la percepción: La precisión de las percepciones depende de la experiencia: No de definiciones, sino del contacto directo. 3. La percepción del espacio: Percepción de la distancia: Percepción de la dirección. 4. La percepción del tiempo: Naturaleza del sentido del tiempo: No hay percepción del tiempo vacío. 5. El entrenamiento de la percepción: La percepción necesita entrenamiento: Entrenamiento escolar en percepción. 6. Problemas de observación e introspección.

98

CAPÍTULO VIII
IMÁGENES MENTALES E IDEAS

1. El papel que desempeña la experiencia pasada: El pensamiento presente depende de la experiencia pasada. El presente interpretado por el pasado. El futuro también depende del pasado. El rango está determinado por la capacidad de utilizar la experiencia pasada. 2. Cómo se conserva la experiencia pasada: La experiencia pasada se conserva tanto en términos mentales como físicos. La imagen y la idea. Toda nuestra experiencia pasada potencialmente a nuestro alcance. 3. Diferencias individuales en las imágenes: Imágenes que se pueden ver mediante la introspección. Las variadas imágenes sugeridas por la propia[Pág. 11]Mesa de comedor—El poder de la imaginería varía según la persona—Tipos de imaginería. 4. La función de las imágenes: Las imágenes aportan material para la imaginación y la memoria—La imaginería en los procesos de pensamiento—El uso de la imaginería en la literatura—Puntos donde las imágenes son de mayor utilidad. 5. El cultivo de la imaginería: Las imágenes dependen de los estímulos sensoriales—La influencia del recuerdo frecuente—La reconstrucción de nuestras imágenes. 6. Problemas en la introspección y la observación

111

CAPÍTULO IX
IMAGINACIÓN

1. El lugar de la imaginación en la economía mental: Naturaleza práctica de la imaginación — Imaginación en la interpretación de la historia, la literatura y el arte — Imaginación y ciencia — Usos cotidianos de la imaginación — La construcción de ideales y planes — Imaginación y conducta — Imaginación y pensamiento. 2. El material que utiliza la imaginación: Las imágenes, la materia de la imaginación — Los dos factores de la imaginación — La imaginación limitada por el acervo de imágenes — Limitada también por nuestra capacidad constructiva — La necesidad de un propósito. 3. Tipos de imaginación: Imaginación reproductiva — Imaginación creativa. 4. Entrenamiento de la imaginación: Recopilación de material para la imaginación — No debemos dejar de construir — Debemos llevar nuestros ideales a la acción. 5. Problemas para la observación y la introspección

127

CAPÍTULO X
ASOCIACIÓN

1. La naturaleza de la asociación: La base neuronal de la asociación—La asociación, la base de la memoria—Factores que determinan la dirección del recuerdo—Asociación en el pensamiento—Asociación[Pág. xii]y acción. 2. Los tipos de asociación: Ley fundamental de la asociación — Asociación por contigüidad — A merced de nuestras asociaciones — Asociación por semejanza y contraste — Asociación parcial o selectiva — El remedio. 3. Entrenamiento en la asociación: El motivo placer-dolor en la asociación — El interés como base de la asociación — Asociación y métodos de aprendizaje. 4. Problemas en la observación y la introspección

144

CAPÍTULO XI
MEMORIA

1. La naturaleza de la memoria: Qué se retiene — La base física de la memoria — Cómo recordamos — Dependencia de la memoria en la calidad cerebral. 2. Los cuatro factores involucrados en la memoria: Registro — Retención — Recuerdo — Reconocimiento. 3. La materia de la memoria: Imágenes como material de la memoria — Las imágenes varían en cuanto a tipo — Otro material de la memoria. 4. Leyes subyacentes a la memoria: La ley de asociación — La ley de repetición — La ley de recencia — La ley de viveza. 5. Reglas para usar la memoria: Totalidad versus partes — Ritmo de olvido — Práctica dividida — Forzar la memoria a actuar — No una memoria, sino memorias. 6. Qué constituye una buena memoria: Una buena memoria selecciona su material — Una buena memoria requiere buen pensamiento — La memoria debe ser especializada. 7. Dispositivos de memoria: Los efectos de la memorización intensiva — Recordar hechos aislados — Dispositivos mnemotécnicos. 8. Problemas en la observación e introspección

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CAPÍTULO XII
PENSAMIENTO

1. Diferentes tipos de pensamiento: Pensamiento casual o ocioso—Creencia acrítica—Pensamiento asimilativo—Pensamiento deliberativo[Pág. xiii]Pensamiento. 2. La función del pensamiento: El significado depende de las relaciones—La función del pensamiento es descubrir relaciones—Relaciones cercanas y remotas—Pensamiento infantil y adulto. 3. El mecanismo del pensamiento: Sensaciones y percepciones como elementos del pensamiento. 4. El concepto: Los conceptos sirven para agrupar y clasificar—Crecimiento de un concepto—Definición de concepto—Lenguaje y concepto—La necesidad de conceptos crecientes. 5. Juicio: Naturaleza del juicio—Juicio usado en percepciones y conceptos—El juicio conduce a verdades generales—La validez de los juicios. 6. Razonamiento: Naturaleza del razonamiento—Cómo funcionan los juicios en el razonamiento—Deducción y silogismo—Inducción—La necesidad de una inducción amplia—La interrelación de la inducción y la deducción. 7. Problemas en la observación y la introspección

179

CAPÍTULO XIII
INSTINTO

1. La naturaleza del instinto: La dependencia del bebé del instinto—Definición del instinto—El instinto no modificado es ciego. 2. Ley de la aparición y desaparición de los instintos: Los instintos aparecen en sucesión según sea necesario—Muchos instintos son transitorios—Instintos aparentemente inútiles—Instintos que deben utilizarse cuando aparecen—Instintos como puntos de partida—Los instintos humanos más importantes. 3. El instinto de imitación: Naturaleza de la imitación—Individualidad en la imitación—Imitación consciente e inconsciente—Influencia del entorno—La influencia de la personalidad. 4. El instinto de juego: La necesidad de jugar—El juego en el desarrollo y la educación—Trabajo y juego son complementarios. 5. Otros instintos útiles: Curiosidad—Manipulación—El instinto de coleccionismo—El instinto dramático—El impulso de formar pandillas y clubes. 6. Miedo: Miedo hereditario—Miedo a la oscuridad—Miedo a ser abandonado[Pág. xiv]Solo. 7. Otros instintos indeseables: Egoísmo, pugnacidad o impulso de lucha. 8. Problemas de observación e introspección.

201

CAPÍTULO XIV
EL SENTIMIENTO Y SUS FUNCIONES

1. La naturaleza del sentimiento: Las diferentes cualidades del sentimiento: El sentimiento siempre presente en el contenido mental: La aparente zona neutral del sentimiento. 2. Estado de ánimo y disposición: Cómo se produce el estado de ánimo: El estado de ánimo influye en todos nuestros pensamientos: El estado de ánimo influye en nuestros juicios y decisiones: El estado de ánimo influye en el esfuerzo: La disposición es un resultado de los estados de ánimo: El temperamento. 3. Actitudes o sentimientos permanentes: Cómo se desarrollan los sentimientos: El efecto de la experiencia: La influencia del sentimiento: Los sentimientos como motivos. 4. Problemas en la observación y la introspección.

226

CAPÍTULO XV
LAS EMOCIONES

1. La producción y expresión de la emoción: Explicación fisiológica de la emoción — Origen de las reacciones emocionales características — Duración de una emoción — Emociones que acompañan las crisis en la experiencia. 2. El control de las emociones: Dependencia de la expresión — Alivio a través de la expresión — El alivio no se produce si se mantiene la imagen ante la mente — Tendencia creciente al control emocional — Las emociones y el disfrute — Cómo se desarrollan las emociones — El factor emocional en nuestro entorno — La literatura y el cultivo de las emociones — El daño en la sobreexcitación emocional. 4. Las emociones como motivos: Cómo nos impulsan nuestras emociones — Hábitos emocionales. 5.[Pág. xv]Problemas en la observación y la introspección

239

CAPÍTULO XVI
INTERÉS

1. La naturaleza del interés: El interés como agente selectivo — El interés proporciona una escala subjetiva de valores — Dinámica del interés — Hábito antagónico al interés. 2. Interés directo e indirecto: Interés en el fin versus interés en la actividad — Interés indirecto como motivación — El interés indirecto por sí solo es insuficiente. 3. Transitoriedad de ciertos intereses: Los intereses deben aprovecharse cuando aparecen — El valor de un interés fuerte. 4. Selección entre nuestros intereses: El error de seguir demasiados intereses — Los intereses pueden ser demasiado limitados — La especialización no debe llegar demasiado pronto — Se debe buscar un equilibrio adecuado. 5. Interés fundamental en la educación: Interés no antagónico al esfuerzo — Interés y carácter. 6. Orden de desarrollo de nuestros intereses: Los intereses de la primera infancia — Los intereses de la infancia posterior — Los intereses de la adolescencia. 7. Problemas en la observación e introspección

254

CAPÍTULO XVII
EL TESTAMENTO

1. La naturaleza de la voluntad: El contenido de la voluntad — La función de la voluntad — Cómo la voluntad ejerce su compulsión. 2. El grado de control voluntario sobre nuestros actos: Actos reflejos simples — Actos instintivos — Actos automáticos o espontáneos — El ciclo de volitivo a automático — Acción volitiva — Actos volitivos en la toma de decisiones — Tipos de decisión — El tipo razonable — Tipo accidental: Motivos externos — Tipo accidental: Motivos subjetivos — Decisión bajo esfuerzo. 3. Voluntades fuertes y débiles: No una voluntad, sino voluntades — Las pruebas objetivas son una medida falsa[Pág. xvi]De la fuerza de voluntad. 4. Tipos volitivos: El tipo impulsivo, la voluntad obstruida, la voluntad normal. 5. Entrenamiento de la voluntad: La voluntad que debe entrenarse en la rutina común de deberes: el trabajo escolar y el entrenamiento de la voluntad. 6. Libertad de la voluntad o el alcance de su control: Limitaciones de la voluntad: Estas limitaciones y condiciones de la libertad. 7. Problemas en la observación y la introspección.

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CAPÍTULO XVIII
AUTOEXPRESIÓN Y DESARROLLO

1. Interrelación entre la impresión y la expresión: Las múltiples fuentes de impresiones — Todas las impresiones conducen a la expresión — Limitaciones de la expresión. El lugar de la expresión en el desarrollo: Valor intelectual de la expresión — Valor moral de la expresión — Valor religioso de la expresión — Valor social de la expresión. 3. Uso educativo de la expresión: Mayor facilidad para abordar el componente de impresión de la educación — La escuela se dedica a las manualidades — Expresión y carácter — Dos líneas de desarrollo. Problemas en la introspección y la observación.

294

307


LA MENTE Y SU EDUCACIÓN

1CAPÍTULO I

LA MENTE O LA CONCIENCIA

Debemos estudiar la mente y su formación; pero ¿cómo? Es fácil comprender cómo podemos investigar el vasto mundo de las cosas materiales que nos rodea; pues podemos verlo, tocarlo, pesarlo o medirlo. Pero ¿cómo descubriremos la naturaleza de la mente o llegaremos a conocer los procesos mediante los cuales funciona la consciencia? Pues la mente es intangible; no podemos verla, sentirla, saborearla ni manipularla. La mente no pertenece al reino de la materia, que es conocido por los sentidos, sino al reino del espíritu , que los sentidos jamás pueden captar. Y, sin embargo, la mente puede ser conocida y estudiada con tanta verdad y ciencia como el mundo de la materia. Veamos primero cómo puede hacerse esto.

1. CÓMO CONOCER LA MENTE

El Carácter Personal de la Conciencia. —La mente puede ser observada y conocida. Pero cada uno solo puede conocer directamente su propia mente, y no la de otro. Tú y yo podemos mirarnos a la cara y adivinar el significado que subyace tras la sonrisa, el ceño fruncido o el destello de la...2ojo, y así leer algo de la actividad mental. Pero ninguno se conecta directamente con la mente del otro. Puedo aprender a reconocer tus rasgos, tu voz, responder al apretón de tu mano; pero la mente, la consciencia, que te guía en tus pensamientos y siente tus alegrías y tristezas, nunca podré conocerla por completo. De hecho, nunca podré conocer tu mente en absoluto excepto a través de tus actos y expresiones corporales. Tampoco hay manera en que puedas revelarme tu mente, tu ser espiritual, excepto por estos medios.

De ello se desprende que solo  puedes conocerte a ti mismo y solo yo puedo conocerme a mí mismo de forma directa e inmediata. Entre tu conciencia y la mía existe una gran brecha insalvable. Cada uno de nosotros vive separado. Somos como barcos que se cruzan y se saludan al pasar, pero no se tocan. Podemos trabajar juntos, vivir juntos, llegar a amarnos u odiarnos, y aun así, nuestro ser más íntimo permanece siempre solo. Debe vivir su propia vida, pensar sus propios pensamientos y alcanzar su propio destino.

La introspección, el único medio para descubrir la naturaleza de la consciencia. —¿Qué es, entonces, la mente? ¿Qué es aquello que llamamos consciencia? Ninguna definición puede aclararlo más de lo que es en este momento para cada uno de nosotros. La única manera de saber qué es la mente es observar nuestra propia consciencia y lo que allí ocurre. En el lenguaje del psicólogo, debemos introspeccionar . Porque nunca se puede llegar a comprender la naturaleza de la mente y sus leyes de funcionamiento solo escuchando conferencias o leyendo libros de texto. No hay psicología en el texto, sino solo en tu corriente viva y fluida de pensamiento y en la mía. Es cierto que la conferencia y el libro pueden decirnos qué buscar cuando introspeccionamos y cómo comprender lo que encontramos. Pero las afirmaciones...3y las descripciones sobre nuestras mentes deben ser verificadas por nuestra propia observación y experiencia antes de que se conviertan en una verdad vital para nosotros.

Cómo introspectamos. —La introspección es un arte; debe aprenderse. Algunos la dominan con facilidad, otros con mayor dificultad, y es de temer que algunos nunca lleguen a dominarla. Para introspectar, uno debe sorprenderse, por así decirlo, en el mismo acto de pensar, recordar, decidir, amar, odiar y todo lo demás. Estas fugaces fases de la conciencia están siempre en vuelo; nunca se detienen en su incesante vuelo, y debemos atraparlas en su camino. Esto no es tan fácil como parece; pues en el momento en que nos volvemos para observar la mente, en ese momento la conciencia cambia. Lo que pretendíamos examinar ha desaparecido, y algo más ha ocupado su lugar. Todo lo que nos queda entonces es observar el objeto mental mientras aún está fresco en la memoria, o atraparlo de nuevo cuando regresa.

Estudiando los Estados Mentales de Otros a través de la Expresión. —Aunque solo puedo encontrarme cara a cara con mi propia mente, tengo la necesidad de juzgar tus estados mentales y saber qué ocurre en tu consciencia. Porque para trabajar con éxito contigo, para enseñarte, comprenderte, controlarte u obedecerte, ser tu amigo o enemigo, o asociarme contigo de cualquier otra manera, debo conocerte . Pero el verdadero tú que debo conocer se esconde tras la máscara física que llamamos cuerpo. Por lo tanto, debo ser capaz de comprender tus estados de consciencia tal como se reflejan en tus expresiones corporales. Tu rostro, tu figura, tus gestos, tu habla, el tono de voz, la risa y las lágrimas, la serenidad de la atención, la tristeza del dolor, la tensión de la ira y el sobresalto del miedo; todo esto cuenta la historia del estado mental que yace tras los sentidos.4Estas diversas expresiones son las imágenes en la pantalla mediante las cuales tu mente se revela a los demás; son el lenguaje mediante el cual el yo interior habla al mundo exterior.

Aprendiendo a Interpretar la Expresión. —Si quiero comprender el funcionamiento de tu mente, debo aprender a leer el lenguaje de la expresión física. Debo estudiar la naturaleza humana y aprender a observar a los demás. Debo aplicar la información de los textos a una interpretación de quienes me rodean. Este estudio de los demás puede ser acrítico , como la mera observación inteligente de quienes conozco; o puede ser científico , como cuando realizo experimentos psicológicos cuidadosamente planificados. Pero en ambos casos, consiste en juzgar los estados internos de conciencia por sus manifestaciones físicas.

Los tres métodos por los cuales se puede estudiar la mente son, entonces: (1) descripción y explicación de libros de texto ; (2) introspección de mis propios procesos conscientes; y (3) observación de otros, ya sea acrítica o científica.

2. LA NATURALEZA DE LA CONCIENCIA

La naturaleza interna de la mente no se revela mediante la introspección. —No debemos desanimarnos demasiado si, incluso mediante la introspección, no podemos descubrir exactamente qué es la mente. Nadie sabe qué es la electricidad, aunque casi todos la utilizan de una forma u otra. Estudiamos la dinamo, el motor y los conductores a través de los cuales se manifiesta la electricidad. Observamos sus efectos en la luz, el calor y la energía mecánica, y así aprendemos las leyes que rigen su funcionamiento. Pero estamos casi tan lejos de comprender su verdadera naturaleza como lo estaban los antiguos que desconocían sus usos. La dinamo no crea la electricidad, sino que solo la proporciona.5condiciones que hacen posible que la electricidad se manifieste al realizar el trabajo del mundo. Asimismo, el cerebro o sistema nervioso no crea la mente, sino que proporciona la máquina mediante la cual esta funciona. Podemos estudiar el sistema nervioso y aprender algo de las condiciones y limitaciones bajo las que opera la mente, pero esto no es estudiar la mente misma. Como en el caso de la electricidad, lo que sabemos sobre la mente debemos aprenderlo a través de las actividades en las que se manifiesta; estas podemos conocerlas, pues están en la experiencia de todos. Es, entonces, solo mediante el estudio de estos procesos de consciencia que llegamos a conocer las leyes que rigen la mente y su desarrollo. Qué es lo que piensa, siente y desea en nosotros es un problema demasiado difícil para nosotros aquí; de hecho, lo ha sido demasiado difícil para los filósofos a lo largo de los siglos. Pero podemos observar el pensamiento, el sentimiento y la voluntad a medida que ocurren, y así llegar a conocerlos.

La conciencia como proceso o corriente. —Al observar la mente, debemos esperar descubrir, entonces, no una cosa , sino un proceso . La cosa siempre se nos escapa, pero el proceso siempre está presente. La conciencia es como una corriente que, en lo que a nosotros respecta en una discusión psicológica, nace en la cuna y termina en la tumba. Comienza con los primeros y débiles tanteos del bebé en busca de luz en su nuevo mundo al entrar en él, y termina con los últimos y ciegos tanteos del hombre en busca de luz en su viejo mundo al abandonarlo. La corriente es muy estrecha al principio, tan ancha como las pocas sensaciones que llegan al bebé cuando ve la luz u oye el sonido; se ensancha a medida que la mente se desarrolla, y finalmente se mide por la gran suma total de la experiencia de la vida.

Esta corriente mental es irresistible. No hay poder externo.6Ninguno de nosotros puede detenerlo mientras viva. No podemos detenerlo nosotros mismos. Cuando intentamos dejar de pensar, la corriente cambia de dirección y continúa. Mientras estamos despiertos y dormidos, incluso mientras estamos inconscientes bajo anestesia, algún tipo de proceso mental continúa. A veces, la corriente fluye lentamente y nuestros pensamientos se retrasan; nos sentimos lentos; otras veces, la corriente fluye más rápido, y estamos animados y nuestros pensamientos llegan con ímpetu; o nos ataca la fiebre y nos asalta el delirio; entonces, la corriente avanza desenfrenadamente, desafiando nuestro control, y una jerga desquiciada de pensamientos reemplaza nuestro orden habitual. En diferentes personas, además, la corriente mental se mueve a ritmos diferentes: algunas mentes son naturalmente lentas y otras naturalmente rápidas en sus operaciones.

La conciencia se asemeja a una corriente también en otros aspectos. Una corriente es un todo ininterrumpido desde su nacimiento hasta su desembocadura, y un observador situado en un punto no puede verla completa a la vez. Solo ve la pequeña sección que pasa por su punto de parada en ese momento. La corriente puede parecer prácticamente igual de un momento a otro, pero las partículas que la componen cambian constantemente. Lo mismo ocurre con nuestro pensamiento. Su corriente es continua desde el nacimiento hasta la muerte, pero no podemos ver una porción considerable de ella a la vez. Cuando nos giramos rápidamente y reflexionamos sobre nuestras mentes, solo vemos el breve momento presente. El de hace unos segundos se ha ido y nunca volverá. El pensamiento que nos ocupó un momento ya no puede recordarse, tal como era, de la misma manera que las partículas que componen una corriente no pueden ser recogidas y llevadas a pasar por un punto dado en su curso exactamente en el mismo orden y relación entre sí que antes. Esto significa, entonces, que nunca podemos tener con precisión...7mismo estado mental dos veces; que el pensamiento del momento no puede tener los mismos asociados que tuvo la primera vez; que el pensamiento de este momento nunca volverá a ser nuestro; que todo lo que podemos saber de nuestras mentes en un momento dado es la parte del proceso presente en la conciencia en ese momento.

La ola en la corriente de la conciencia. —La superficie de nuestra corriente mental no es plana, sino que está interrumpida por una ola que se alza sobre las demás; lo cual no es más que otra forma de decir que algo siempre predomina en nuestro pensamiento. Solo cuando estamos sumidos en un profundo ensueño, o sin pensar mucho en nada, la corriente se aproxima a un nivel. En cualquier otro momento, algún objeto ocupa el punto más alto en nuestro pensamiento, con la exclusión más o menos completa de otras cosas en las que podríamos pensar. Mil y un objetos son posibles para nuestro pensamiento en cualquier momento, pero todos, excepto uno, ocupan un lugar secundario o no están presentes en absoluto en nuestra conciencia. Existen en el margen, o bien están claramente fuera del...8El borde de la conciencia, mientras que una sola cosa ocupa el centro. Podemos estar leyendo un libro fascinante a altas horas de la noche en una habitación fría. El encanto del escritor, la belleza de la heroína o la valentía del héroe ocupan tanto la mente que los ojos cansados y el castañeteo de dientes pasan desapercibidos. La conciencia se ha acumulado en una gran ola sobre los puntos de interés del libro, y las sensaciones corporales están, por el momento, en un nivel mucho más bajo. Pero si el libro se vuelve monótono por un momento, la composición de la corriente cambia en un instante. El héroe, la heroína o el estilo literario ya no ocupan la ola. Pierden su lugar, la ola es ocupada por las sensaciones corporales, y somos conscientes del escozor en los ojos y el temblor en el cuerpo, mientras que estos, a su vez, dan paso al siguiente objeto que ocupa la ola. Las figuras 1-3 ilustran estos cambios.


Figura 1


Figura 2


Figura 3

La conciencia comparada con un campo. —La conciencia de cualquier momento se ha comparado, con menos acierto, con un campo, en cuyo centro hay una elevación superior al nivel circundante. Este centro es donde la conciencia se concentra en el objeto que, por el momento, ocupa el primer lugar en nuestro pensamiento. Los demás objetos de nuestra conciencia se encuentran al margen del campo por el momento, pero cualquiera de ellos puede, al instante siguiente, reclamar el centro y desplazar al objeto anterior al margen, o puede desaparecer por completo de la conciencia. En este momento9Una noble resolución puede ocupar el centro del campo, mientras que un diente molesto genera sensaciones de incomodidad que persisten vagamente en las afueras de nuestra conciencia; pero un dolor punzante en el diente o un pensamiento aleatorio que cruza la mente, ¡y he aquí!, el diente prevalece, y la resolución se desvanece vagamente en el margen de nuestra conciencia y desaparece.

La "Acumulación" de Conciencia es Atención. —Esta figura no es tan cierta como la que compara nuestra mente con un arroyo cuya corriente siempre fluye al ritmo de nuestros pensamientos; pero sea cual sea la figura que empleemos, la verdad permanece inmutable. Nuestra energía mental siempre se acumula más en un punto que en otro. Ya sea porque nos guía nuestro interés o porque la voluntad lo dicta, la mente se aparta de las mil y una cosas en las que podríamos pensar y se dirige a esta única cosa, que por el momento ocupa el lugar principal. En otras palabras, prestamos atención ; pues esta acumulación de conciencia no es, después de todo, más que atención.

3. CONTENIDO DEL FLUJO MENTAL

Hemos visto que nuestra vida mental puede compararse con una corriente que fluye a veces más rápido, a veces más lento, en constante cambio, sin cesar. Aún nos queda por indagar qué constituye la materia de la corriente, o qué constituye la corriente de nuestro pensamiento: ¿cuál es el contenido de la conciencia? La pregunta no puede responderse completamente en este momento, pero se puede obtener una noción general que será útil.

¿Por qué necesitamos mentes? —Preguntémonos primero para qué sirve la mente, ¿por qué los animales, incluidos los hombres, tienen mente? El biólogo diría que para adaptarse a su entorno. Cada individuo...10El molusco, para el hombre, necesita la cantidad y el tipo de mente que le permita adaptarse a su mundo de actividad. Una mente insuficiente lo deja indefenso en la lucha por la existencia. Por otro lado, una mente muy superior a la de su poseedor resultaría inútil, si no una desventaja; un molusco no podría usar la mente de un hombre.

Contenido de la Conciencia Determinado por la Función. —¿Cuánta mente necesita el hombre? ¿Qué rango y tipo de conciencia nos servirá mejor para adaptarnos a nuestro mundo de oportunidades y responsabilidades? En primer lugar, debemos conocer nuestro mundo; por lo tanto, nuestra mente debe ser capaz de adquirir conocimiento. En segundo lugar, debemos ser capaces de percibir sus valores y responder a los grandes motivos de acción que surgen de las emociones. En tercer lugar, debemos tener la capacidad de ejercer autocompulsión, es decir, poseer la voluntad para controlar nuestros actos. Por lo tanto, esperamos encontrar estos tres conjuntos de procesos: conocer , sentir y querer , que conforman el contenido de nuestro flujo mental.

Procedamos de inmediato a comprobar nuestra conclusión mediante la introspección. Si estamos sentados en nuestra mesa de estudio, resolviendo un problema complejo de geometría, el razonamiento forma la onda en el flujo de la conciencia: el centro del campo. Es lo principal en nuestro pensamiento. El margen de nuestra conciencia se compone de diversas sensaciones de la luz de la lámpara, el contacto con nuestra ropa, los sonidos que se oyen en la habitación contigua, algún recuerdo que busca reconocer, un pensamiento fugaz que surge y una docena de otras experiencias que no son lo suficientemente intensas como para ocupar el centro del campo.

Pero en lugar de la mesa de estudio y el problema, dennos una chimenea luminosa, un sillón y nada que hacer. Si envejecemos, los recuerdos —imágenes del pasado—...11Probablemente entren en masa y ocupen el campo hasta tal punto que el fuego se apague y la habitación se enfríe, pero las formas del pasado aún prevalecen. Si somos jóvenes, las visiones del futuro pueden desplazar todo lo demás a los márgenes del campo, mientras que los «castillos de España» ocupan el centro.

Nuestros recuerdos también pueden ir acompañados de emociones: tristeza, amor, ira, odio, envidia, alegría. Y, de hecho, estas emociones pueden ocupar el campo tan completamente que las propias imágenes quedan relegadas temporalmente a un segundo plano, y la mente se ocupa en su tristeza, su amor o su alegría.

Una vez más, en lugar del problema, los recuerdos o los "castillos en España", dennos la necesidad de tomar alguna decisión, grande o pequeña, donde motivos contrapuestos nos empujan ahora en esta dirección, ahora en aquella, de modo que la cuestión finalmente tenga que resolverse mediante un esfuerzo supremo resumido en las palabras: " Yo quiero... ". Esta es la lucha de la voluntad que cada uno conoce por sí mismo; pues ¿quién no ha vivido una feroz batalla de motivos que ocupan el centro del campo mientras todo lo demás, incluso la sensación de tiempo, lugar y existencia, cedía ante este conflicto? Esta lucha continúa hasta que se toma la decisión, cuando de repente toda la tensión y el estrés desaparecen y otros objetos pueden volver a tener cabida en la conciencia.

Las tres fases fundamentales de la conciencia. —Así, vemos que si pudiéramos cortar la corriente de la conciencia como cortamos un arroyo de orilla a orilla con un cuchillo enorme, y luego observar la sección cortada, encontraríamos componentes muy diferentes en la corriente en distintos momentos. En un momento dado, encontraríamos la mente manifestándose al percibir , recordar , imaginar , discriminar , comparar , juzgar ,12 Razonar , o los actos mediante los cuales adquirimos conocimiento; en otro , temer , amar , odiar , lamentarse , disfrutar , o los actos de sentir; en otro, elegir , o el acto de la voluntad. Estos procesos conformarían la corriente, o, en otras palabras, estos son los actos que la mente realiza al realizar su trabajo. Nunca encontraríamos un momento en que la corriente consistiera solo en uno de los procesos, o en que todos estos modos de actividad mental no estuvieran representados. Se encontrarán en proporciones variables, ahora más de conocimiento, ahora de sentimiento, ahora de voluntad, pero algo de cada uno siempre está presente en nuestra conciencia. La naturaleza de estos diferentes elementos en nuestra corriente mental, su relación entre sí y la manera en que todos trabajan juntos en asombrosa perplejidad, pero en perfecta armonía, para producir la mente maravillosa , constituirán el tema que consideraremos en las páginas siguientes.

4. DÓNDE RESIDE LA CONCIENCIA

Yo —el ser consciente— habito en algún lugar de este cuerpo, pero ¿dónde? Cuando las yemas de mis dedos tocan el objeto que deseo examinar, parece que estoy en ellos. Cuando el cerebro se cansa de estudiar demasiado, parece que estoy en él. Cuando el corazón palpita, la respiración se acelera y los músculos se tensan por una noble resolución o una fuerte emoción, parece que estoy en todos ellos. Cuando, lleno de la vida boyante de una juventud vigorosa, cada fibra y nervio vibra de salud y entusiasmo, vivo en cada parte de mi maravilloso cuerpo. ¡No es de extrañar que los antiguos ubicaran el alma unas veces en el corazón, otras en la glándula pineal del cerebro, y otras la hicieran coextensiva con el cuerpo!

La conciencia actúa a través del sistema nervioso. —Más tarde13La ciencia ha enseñado que la mente reside y funciona a través del sistema nervioso, cuya sede central se encuentra en el cerebro . Y la razón por la que parezco estar en cada parte de mi cuerpo es porque el sistema nervioso se extiende a cada parte, llevando mensajes visuales, auditivos o táctiles al cerebro, y a cambio, dando órdenes de movimientos que hacen bailar los pies o hormiguean los dedos. Pero hablaremos más de esto más adelante.

Esta relación entre mente y cuerpo es muy estrecha. Quizás desconozcamos cómo el espíritu habita en la materia. Pero lo cierto es que interactúan entre sí. Lo que obstaculiza el crecimiento de uno perjudica al otro, y lo que favorece el desarrollo de uno beneficia a ambos. Los métodos de cooperación y las leyes que rigen su relación se desarrollarán a medida que avance nuestro estudio.

5. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA INTROSPECCIÓN

Siempre se debe tener presente que la psicología es esencialmente una ciencia de laboratorio, no una materia de libro de texto. El material de laboratorio se encuentra en nosotros mismos y en quienes nos rodean. Si bien el texto debe dominarse a fondo, sus afirmaciones siempre deben verificarse con referencia a la propia experiencia y la observación de otros. En especial, los futuros profesores deben correlacionar constantemente las lecciones del libro con la observación de los niños trabajando en la escuela. Los problemas sugeridos para la observación y la introspección, si se dominan, contribuirán en gran medida a que las verdades de la psicología sean prácticas y útiles.

1. Piensa en tu casa como la dejaste la última vez. ¿Puedes ver vívidamente cómo se veía, el color de la pintura exterior, con la forma familiar del techo y todo? ¿Puedes recordar el perfume de algún viejo cajón, el sabor de tu plato favorito, el sonido de una voz familiar al despedirte?14

2. ¿Qué ilustraciones has observado en las que el contenido mental del momento parecía ser principalmente pensamiento (proceso de conocimiento), principalmente emoción (proceso de sentimiento), principalmente elección o autocompulsión (proceso de voluntad)?

3. Cuando dices que recuerdas una circunstancia que ocurrió ayer, ¿cómo la recuerdas? Es decir, ¿recuerdas las cosas tal como eran, oyes de nuevo los sonidos que ocurrieron o sientes de nuevo los movimientos que realizaste? ¿Experimentas de nuevo las emociones que sentiste entonces?

4. ¿Qué formas de expresión revelan más comúnmente el pensamiento ? ¿Cuáles revelan las emociones? (Por ejemplo, ¿se puede saber qué está pensando un niño por la expresión de su rostro? ¿Se puede saber si está enojado , asustado o arrepentido por su rostro? ¿Es el habla tan necesaria para expresar sentimientos como para expresar pensamientos?)

5. Intenta ocasionalmente, durante las próximas veinticuatro horas, girar rápidamente tu mente y ver si puedes observar tu pensamiento, sentimiento o voluntad en el mismo acto en que ocurre.

6. ¿Qué ocurre con nuestra mente o consciencia mientras dormimos? ¿Cómo podemos despertarnos a una hora determinada? ¿Puede una persona no tener absolutamente nada en la mente?

7. ¿Han notado niños especialmente hábiles para expresarse? ¿Han notado alguno muy retrógrado? De ser así, ¿en qué forma de expresión se expresan en cada caso?

8. ¿Has observado algún ejemplo de expresión que no lograste interpretar (recuerda que «expresión» incluye toda forma de acción física: voz, habla, rostro, figura, mano, etc.)?


15CAPÍTULO II

ATENCIÓN

¿Cuál es tu nivel de capacidad mental y qué tan efectivos son tu comprensión y poder mental? La respuesta a estas preguntas dependerá no tanto de tus dotes innatas como de tu habilidad para usar la atención.

1. NATURALEZA DE LA ATENCIÓN

Es mediante la atención que concentramos y concentramos nuestra energía mental en los puntos críticos e importantes de nuestro pensamiento. En el capítulo anterior vimos que la conciencia no se distribuye uniformemente por todo el campo, sino que se concentra, ya sea en este objeto de pensamiento, ya en aquel, según el interés o la necesidad. La concentración de la energía mental en un objeto de pensamiento es la atención.

La Naturaleza de la Atención. —Todos sabemos lo que es prestar atención. La historia tan fascinante que no podemos abandonarla, los puntos críticos de un partido, el sermón o la conferencia interesante, la conversación animada: todo esto capta nuestra atención. Nuestra mente está tan concentrada en ellos y tan abstraída de otras cosas que apenas nos damos cuenta de lo que sucede a nuestro alrededor.

También conocemos otro tipo de atención. Porque todos hemos leído la historia aburrida, visto el juego lento, escuchado la conferencia o sermón que se aburre, y16Participamos en conversaciones aburridas. Les prestábamos atención, pero solo con esfuerzo. Nuestra energía mental parecía centrarse en cualquier cosa, en lugar del asunto en cuestión. Miles de objetos externos nos atraían, y era necesario un tirón mental frecuente para volver al tema. Y cuando volvíamos a nuestro problema mental, sentíamos el constante tirón de la mente para liberarnos de nuevo.

Conciencia normal siempre en estado de atención. —Pero este mismo esfuerzo de la mente por liberarse de un objeto de pensamiento para dedicarse a otro se debe a que este último solicita nuestra atención . Algún objeto en nuestro campo de conciencia siempre exige atención; y prestar atención a una cosa siempre implica apartar la atención de una multitud de otras cosas en las que podría centrarse el pensamiento. Por lo tanto, podemos decir que la atención selecciona constantemente en nuestro flujo de pensamiento los aspectos que deben recibir énfasis y consideración. Determina en cada momento los puntos en los que se centrará nuestra energía mental.

2. LOS EFECTOS DE LA ATENCIÓN

La atención define su objeto con claridad. —Aquello en lo que se centra la atención se percibe con nitidez en la conciencia. Ya sea un recuerdo, un castillo en el aire, la sensación de un dolor de muelas, el razonamiento de una fórmula algebraica, una decisión que tomamos, el contexto de una emoción; sea cual sea el objeto al que prestemos atención, ese objeto se ilumina y se distingue de los demás como el único elemento prominente en la mente mientras la atención se centra en él. Es como el edificio que el reflector ilumina entre una ciudad llena de edificios y luces.17arriba, mientras que el resto queda en penumbra o en oscuridad.

La atención mide la eficiencia mental. —En un estado de atención, la mente puede compararse con los rayos del sol que pasan a través de un cristal incandescente. Puedes dejar que todos los rayos que atraviesan el cristal de tu ventana caigan hora tras hora sobre el papel que está sobre tu escritorio, sin que se produzcan efectos notables. Pero si la misma cantidad de luz solar pasa por una lente y converge en un punto del tamaño de la punta de tu lápiz, el papel estallará al instante. Lo que los rayos difusos no podían hacer en horas o siglos, ahora se logra en segundos. Del mismo modo, la mente, al dispersarse sobre muchos objetos, puede lograr muy poco. Podemos pasarnos una hora o un día soñando con una página o un problema sin obtener resultados. Pero dejemos de estar ensimismados y concentrémonos en ello con todas nuestras fuerzas, apartando nuestros pensamientos de todo lo demás excepto de esto y concentrándonos en ello. Ahora se puede lograr más en minutos que antes en horas. Es más, cosas que antes no se podían lograr ahora se vuelven posibles.

De nuevo, la mente puede compararse con una máquina de vapor diseñada para funcionar a cierta presión de vapor, digamos ciento cincuenta libras por pulgada cuadrada de superficie de caldera. Una vez hice funcionar una máquina así; y recuerdo bien una mañana, durante mis primeros aprendizajes, cuando el capataz pidió energía para accionar algunas de las máquinas más ligeras, mientras que mi manómetro de vapor marcaba solo setenta y cinco libras. «Sin duda», pensé, «si ciento cincuenta libras hacen funcionar toda esta maquinaria, setenta y cinco libras deberían hacer funcionar la mitad», así que abrí la válvula. Pero la potente máquina no podía hacer mucho.18Más que girar por sí sola, se negó a realizar el trabajo requerido. Hasta que la presión no superó las cien libras, el motor no pudo realizar la mitad del trabajo que podía realizar con ciento cincuenta libras. Y lo mismo ocurre con nuestra mente. Si se supone que debe rendir al máximo bajo cierto grado de concentración, no puede, en un tiempo dado, hacer la mitad del trabajo con la mitad de la atención. Además, habrá mucho que no podrá hacer en absoluto a menos que trabaje bajo plena presión. No exageraremos si decimos que, a medida que la atención aumenta en proporción aritmética, la eficiencia mental aumenta en proporción geométrica. Es en gran medida una diferencia en la capacidad de atención lo que convierte a un hombre en un maestro del pensamiento y el logro, y a otro en su humilde seguidor. A menudo se oye decir que «el genio no es más que el poder de la atención sostenida», y esta afirmación tiene mucho de cierto.

3. CÓMO ATENDEMOS

Alguien ha dicho que si nuestra atención está debidamente entrenada, deberíamos ser capaces de "mirar la punta de una aguja de batista durante media hora sin pestañear". Pero esta es una idea falsa de la atención. La capacidad de mirar la punta de una aguja de batista durante media hora podría indicar un poder de concentración muy loable; pero el proceso, en lugar de ilustrarnos sobre la punta de la aguja, nos llevaría a un estado hipnótico. La atención voluntaria a cualquier objeto solo puede mantenerse durante un breve periodo, unos pocos segundos como máximo. Es esencial que el objeto cambie, que le demos vueltas incesantemente y consideremos sus diversos aspectos y relaciones. La atención voluntaria sostenida es, por lo tanto, una repetición de esfuerzos sucesivos para traer19 Devuelve el objeto a la mente. Entonces el sujeto crece y se desarrolla: está vivo, no muerto.

Atención, una actividad relacional. — Cuando prestamos atención intensamente a un objeto de pensamiento, no significa que la conciencia se quede con la mirada perdida en ese objeto, sino que lo utiliza como núcleo central de pensamiento y relaciona con él las cosas que le corresponden. Al elaborar una solución matemática, el núcleo central es el principio en el que se basa la solución, y la concentración en este caso consiste en pensar las diversas condiciones del problema en relación con este principio subyacente. En el diagrama adjunto (Fig. 4), sea A el núcleo central de algún objeto de pensamiento, por ejemplo, una nube en una imagen, y sean a , b , c , d , etc., los hechos relacionados, o la forma, el tamaño, el color, etc., de la nube. Las flechas indican cómo pasa nuestro pensamiento de la nube al hecho relacionado, o de hecho relacionado a nube, y de hecho relacionado a hecho relacionado. Mientras estos hechos relacionados nos lleven de vuelta a la nube, estaremos prestando atención a la nube y pensando en ella. Es cuando nuestro pensamiento no logra regresar que nuestra atención se desvía. Entonces dejamos a , b , c , d , etc., relacionados con la nube, y, volando hacia x , y , z, finalmente llegamos a quién sabe dónde.


Figura 4

20Los ritmos de la atención. —La atención funciona con ritmos. Es decir, nunca mantiene un nivel constante de concentración durante un tiempo considerable, sino que fluctúa regularmente. Explicar esta acción rítmica nos llevaría demasiado lejos en este punto. Sin embargo, si recordamos que todo nuestro organismo funciona dentro de un gran sistema de ritmos —hambre, sed, sueño, fatiga y muchos otros—, es fácil ver que la misma ley puede aplicarse a la atención. Los ritmos de la atención varían enormemente; las fluctuaciones a menudo se producen con solo unos segundos de diferencia para ciertas sensaciones simples, y probablemente con mucha mayor diferencia para el proceso más complejo del pensamiento. La aparente variación en el sonido de una cascada distante, ahora fuerte, ahora débil, se debe al ritmo de la atención y nos permite medir fácilmente el ritmo de esta sensación en particular.

4. PUNTOS DE FALLA EN LA ATENCIÓN

Falta de concentración. —Hay dos tipos principales de disatención cuyo peligro amenaza a todos. Primero , podemos estar pensando en lo correcto, pero no lo suficiente. Nos falta presión mental. Los pensamientos externos que no tienen relación con el tema en cuestión pueden no preocuparnos mucho, pero no atacamos nuestro problema con energía. La corriente de nuestra conciencia fluye demasiado lenta. No concentramos todas nuestras fuerzas mentales en el tema que tenemos ante nosotros de una manera que signifique la victoria. Nuestros pensamientos pueden estar suficientemente enfocados, pero no logran encender el fuego. Es como enfocar los rayos del sol durante un eclipse. Carecen de energía. No encenderán el papel después de pasar por la lente. Este tipo de atención...21Significa ociosidad mental. Significa ineficiencia. Para el individuo, significa derrota en las batallas de la vida; para la nación, significa mediocridad y estancamiento.

Un profesor universitario le dijo a su fiel pero mal preparada clase: «A juzgar por su aspecto cansado, jóvenes, están dedicando el doble de horas de estudio». Ante este elogio, la clase se animó visiblemente. «Pero», continuó, «a juzgar por su preparación, no estudian ni la mitad de lo suficiente».

Feliz el estudiante que, al comenzar su lección descansado y fresco, puede estudiar con tal concentración que una hora de dedicación constante lo dejará mentalmente exhausto y sin fuerzas. Esa es una hora de triunfo para él, sin importar lo que haya logrado o no durante ese tiempo. Puede permitirse una pausa ocasional para descansar, pues las dificultades se disiparán rápidamente ante él. Posee una clave para el éxito.

Divagación mental. — En segundo lugar , podemos tener buena capacidad mental y ser capaces de pensar con intensidad y eficiencia sobre cualquier punto, pero carecer de la capacidad de pensar en línea recta. Cada pensamiento disperso que surge es un fuego fatuo que nos desvía del tema en cuestión y nos lleva a líneas de pensamiento que no se relacionan con él. ¿Quién no se ha puesto a pensar en algún problema y, al cabo de unos instantes, se ha sorprendido al encontrarse a kilómetros de distancia del tema inicial? ¿O quién no ha leído una página y, al pasar a la siguiente, se ha dado cuenta de que no conocía ni una palabra de la anterior, pues sus pensamientos se han desviado, mientras sus ojos solo observan el proceso de lectura? En lugar de centrarse en los puntos a , b , c , d , etc. de nuestro tema y relacionarlos todos con A, alcanzando así la solución del problema,22A menudo saltamos de golpe a x , y , z , y nos encontramos lejos, sin ninguna posibilidad de solución. Podemos tener ideas brillantes sobre x , y , z , pero no están relacionadas con nada en particular, y por eso se nos escapan y se pierden, perdidas en el olvido porque no están ligadas a algo permanente.

Un pensador así está a merced de las circunstancias, siguiendo ciegamente la guía de trenes de pensamiento que son su amo en lugar de su sirviente, y que lo llevan a cualquier parte o a ninguna parte sin que él lo deje ni lo impida. Su conciencia se mueve con suficiente rapidez y fuerza, pero es como un barco sin timón. Partiendo hacia el puerto intelectual A por la vía a , b , c , d , naufraga mentalmente al final en las rocas x , y , z , y nunca llega a puerto. Afortunado es aquel que puede bloquear los pensamientos intrusos y pensar en línea recta. Incluso con una habilidad mediocre, puede lograr más con su pensamiento que el pensador brillante cuyo tren mental está constantemente naufragando por pensamientos dispersos que se cuelan en su derecho de paso.

5. TIPOS DE ATENCIÓN

Los tres tipos de atención. —La atención puede obtenerse de tres maneras: (1) Es exigida por algún estímulo sensorial repentino o intenso, o por una idea insistente, o (2) obedece al interés, o (3) es impulsada por la voluntad. Si surge de la primera manera, como por un trueno o un destello de luz, o por el intento persistente de alguna idea no buscada de entrar en la mente, se denomina atención involuntaria . Esta forma de atención tiene tan poca importancia, comparativamente, en nuestra vida mental que no la analizaremos más.

Si la atención llega por el segundo camino, después del interés,23Se denomina atención no voluntaria o espontánea; si es la tercera, impulsada por la voluntad, se denomina atención voluntaria o activa. La atención no voluntaria tiene su motivo en algún objeto externo a la conciencia, o bien sigue una corriente de pensamiento más o menos incontrolada que nos interesa; la atención voluntaria se controla desde dentro: decidimos a qué prestar atención en lugar de dejar que los objetos de pensamiento interesantes lo determinen por nosotros.

Interés y Atención No Voluntaria. —En la atención no voluntaria, el entorno determina en gran medida a qué prestaremos atención. Todo lo que tenemos que hacer para dirigir este tipo de atención es desarrollar ciertas líneas de interés, y entonces las cosas interesantes atraen la atención. Lo que vemos, oímos, tocamos, saboreamos y olemos, lo que nos gusta, lo que hacemos y esperamos hacer: estos son los factores determinantes de nuestra vida mental mientras prestamos atención no voluntaria. Nuestra atención sigue la llamada de estas cosas como la aguja al imán. No es ningún esfuerzo prestarles atención, sino más bien el esfuerzo sería evitar prestarles atención. ¿Quién no recuerda haber leído un cuento, quizás uno prohibido, tan interesante que cuando mamá nos llamó desde las escaleras para que bajáramos a atender alguna tarea, respondimos: «Sí, enseguida», ¡y seguimos leyendo! Simplemente no podíamos detenernos allí. El minuto se alarga hasta diez, y otra llamada nos sobresalta. «Sí, ya voy»; pasamos una página más y nos perdemos de nuevo. Por fin llega una tercera llamada con un tono tan imperativo que ya no podemos ignorarla, y dejamos el libro, pero abiertos al punto donde lo dejamos, y donde esperamos pronto empezar a desentrañar el delicioso misterio. ¿Fue un esfuerzo prestar atención a la lectura? ¡Ah, no! Requirió la combinación24La fuerza de nuestra voluntad y la autoridad de la madre para desviar la atención. Esta es atención no voluntaria.

Dejada a su suerte, la atención simplemente obedece a las leyes naturales y sigue la línea de menor resistencia. La mayor parte de nuestra atención es de este tipo. El pensamiento a menudo transcurre hora tras hora sin que seamos conscientes del esfuerzo o la lucha que nos obliga a dejar de pensar en esto y empezar a pensar en aquello. De hecho, cabe dudar de si este no es el caso de algunas personas durante días, en lugar de horas. Las cosas que se presentan a la mente son las que la ocupan; la naturaleza del pensamiento está determinada por la naturaleza de nuestros intereses. Es este hecho el que hace vitalmente necesario que nuestros intereses sean amplios y puros para que nuestros pensamientos sean de este tipo. No basta con tener la fuerza para expulsar de nuestra mente un pensamiento erróneo o impuro que busque entrar. Vigilar nuestros pensamientos, como un policía, para asegurar que no entre nadie indigno, requiere demasiado tiempo y energía. Nuestros intereses deben ser de tal naturaleza que nos alejen del campo de los pensamientos indignos para liberarnos de su tiranía.

La voluntad y la atención voluntaria. —En la atención voluntaria existe un conflicto, ya sea entre la voluntad y el interés, o entre la voluntad y la inercia mental o pereza, que debe superarse antes de poder pensar con algún grado de concentración. El interés dice: «Sigue esta línea, que es fácil y atractiva, o que requiere poco esfuerzo; sigue la línea de menor resistencia». La voluntad dice: «Abandona esa línea de coqueteo y comodidad, y toma este camino más difícil que te indico: abandona la línea de menor resistencia y toma la de mayor resistencia». Cuando ensoñaciones y «castillos en España»25Si intentan apartarte de tus lecciones, niégate a seguirlas; aparta esos pensamientos errantes y céntrate en tu tarea. Cuando la inercia intelectual atenúe tus pensamientos y obstruya tu flujo mental, deséchala y busca un esfuerzo contundente. Si pensamientos erróneos o impuros buscan entrar en tu mente, ciérrales las puertas. Si los deseos intentan expulsar a los pensamientos del deber, sé heroico e insiste en que estos tengan prioridad. En resumen, asegúrate de ser dueño de tu pensamiento y no permitas que sea dirigido siempre sin tu consentimiento por influencias externas.

Es justo en este punto que la voluntad fuerte gana la victoria y la voluntad débil se derrumba. Entre la capacidad de controlar los propios pensamientos y la incapacidad de controlarlos reside toda la diferencia entre las acciones correctas y las incorrectas; entre resistir la tentación y ceder a ella; entre una vida ineficiente y sin propósito y una vida de propósito y esfuerzo; entre el éxito y el fracaso. Porque actuamos de acuerdo con las cosas en las que se basa nuestro pensamiento. Supongamos que dos líneas de pensamiento representadas por A y B , respectivamente, se encuentran ante usted; que A conduce a un curso de acción difícil o desagradable, pero necesario para el éxito o el deber, y que B conduce a un curso de acción fácil o placentero, pero fatal para el éxito o el deber. ¿Qué camino seguirá: el escarpado camino del deber o el más fácil del placer? La respuesta depende casi por completo, si no completamente, de su poder de atención. Si tu voluntad es lo suficientemente fuerte como para apartar tus pensamientos del fatal pero atractivo B y mantenerlos resueltamente en el menos atractivo A , entonces A dictará tu curso de acción, y responderás al llamado al esfuerzo, la abnegación y el deber; pero si tus pensamientos se liberan del dominio de tu voluntad y permiten el llamado de tus intereses,26 Solo, entonces B dictará tu curso de acción, y seguirás la guía de la comodidad y el placer. Porque nuestras acciones están dictadas, final e irrevocablemente, por lo que pensamos.

No hay realmente diferentes tipos de atención. — Sin embargo, de lo anterior no se desprende que existan realmente diferentes tipos de atención. Toda atención denota una fase activa o dinámica de la conciencia. La diferencia radica más bien en cómo la captamos : si la exige un estímulo repentino, si la extraemos de nosotros mediante objetos de pensamiento interesantes sin esfuerzo por nuestra parte, o si la fuerza de voluntad nos obliga a abandonar lo más interesante y a seguir la dirección que dictamos.

6. MEJORAR EL PODER DE LA ATENCIÓN

Si bien la atención es sin duda un don natural, probablemente no haya facultad de la mente más susceptible de entrenamiento que la atención. Y con la atención, como con cualquier otra facultad del cuerpo y la mente, el secreto de su desarrollo reside en su uso. En resumen, la única manera de entrenar la atención es prestando atención. Ninguna teoría ni resolución puede reemplazar la práctica en el proceso mismo de prestar atención.

Haciendo que diferentes tipos de atención se refuercen mutuamente. —Existe una estrecha relación e interdependencia entre la atención voluntaria y la no voluntaria. Sería imposible mantener nuestra atención, por pura fuerza de voluntad, en objetos que siempre carecerían de interés; de igual manera, el seguimiento ciego de nuestros intereses y deseos finalmente nos llevaría al naufragio en nuestras vidas. Cada tipo de atención debe apoyarse y reforzarse mutuamente. Las lecciones, los sermones, las conferencias,27Y los libros que más nos interesan, y por lo tanto a los que dedicamos involuntariamente y con el menor esfuerzo y fatiga, son aquellos de los que, en igualdad de condiciones, extraemos más y recordamos mejor y durante más tiempo. Por otro lado, a veces hay lecciones, conferencias, libros y muchas otras cosas que no son intensamente interesantes, pero a las que, sin embargo, debemos prestar atención. Es en este punto donde la voluntad debe intervenir y tomar el mando. Si no tiene la fuerza para hacerlo, es en ese sentido una voluntad débil, y deben tomarse medidas para desarrollarla. Debemos « mantener viva la facultad del esfuerzo en nosotros con un poco de ejercicio gratuito cada día ». Debemos ser sistemáticamente heroicos en los pequeños detalles de la vida y la experiencia cotidianas. No debemos rehuir las tareas porque sean difíciles o desagradables. Entonces, cuando llegue la prueba, no nos sentiremos desanimados ni desentrenados, sino que podremos resistir el día malo.

El hábito de la atención. —Finalmente, uno de los aspectos principales del entrenamiento de la atención es formar el hábito de la atención . Este hábito se forma solo prestando atención cuando y donde sea apropiado, ya sea "en el trabajo, en el juego, al pescar, al prepararse para un examen, al cortejar a una novia, al leer un libro". La lección, el sermón o la conferencia pueden no ser muy interesantes; pero si se les presta atención, nuestra regla debería ser prestarles atención completa y absoluta. No a trompicones, a veces desviándonos y a veces retrocediendo bruscamente, sino constantemente . Y, además, quien haga esto deliberadamente a menudo encontrará que la tarea aburrida y sin interés se vuelve más interesante; pero si nunca llega a ser interesante, al menos está formando una28Un hábito que le será invaluable durante toda la vida. Por otro lado, quien no presta atención excepto cuando capta su interés, quien nunca se esfuerza por captar la atención, está desarrollando un hábito que será la ruina de su pensamiento hasta que se apague.

7. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA INTROSPECCIÓN

1. ¿Qué te fatiga más, prestar atención de forma voluntaria o voluntaria? ¿Cuál puedes mantener por más tiempo? ¿Cuál es más placentero y agradable de prestar? ¿Bajo cuál puedes lograr más? ¿Qué relación tienen estos hechos con la enseñanza?

2. Intenta seguir durante uno o dos minutos la “onda” en tu conciencia y luego describe el curso que sigue tu atención.

3. ¿Has observado una clase atenta y alerta, y otra inactiva y distraída? ¿Puedes explicar las causas de esta diferencia? Calcula la cantidad relativa de trabajo realizado en ambas condiciones.

4. ¿Qué distracciones has observado en el aula que tienden a interrumpir la atención?

5. ¿Has visto alumnos desatentos por falta de (1) cambio, (2) aire puro, (3) entusiasmo por parte del profesor, (4) fatiga, (5) mala salud?

6. ¿Has notado alguna diferencia en el hábito de atención de distintos alumnos? ¿Has notado lo mismo en escuelas o aulas enteras?

7. ¿Conoces a niños que sueñen demasiado despiertos? ¿Y tú?

8. ¿Has visto a algún profesor golpear el escritorio para llamar la atención? ¿Qué tipo de atención se consiguió? ¿Vale la pena?

9. ¿Has observado algún caso en el que se deba achacar al profesor la falta de atención de los alumnos? De ser así, ¿cuál fue la falla? ¿Cuál fue la solución?29

10. Visita un aula o una clase de recitación y luego escribe un relato de los tipos y grados de atención que observaste. Intenta explicar los factores responsables de cualquier falla en la atención, así como los responsables de la buena atención demostrada.


30CAPÍTULO III

EL CEREBRO Y EL SISTEMA NERVIOSO

Un cerebro brillante o una mente brillante. Estos términos se usan a menudo indistintamente, como si representaran lo mismo. Sin embargo, el cerebro es una sustancia material: un conjunto de células y fibras, una masa protoplásmica pulposa que pesa unos tres kilos y está aislada del mundo exterior en un cofre de hueso. La mente es algo espiritual: la suma de los procesos mediante los cuales pensamos, sentimos y deseamos, dominando nuestro mundo y cumpliendo nuestro destino.

1. LAS RELACIONES ENTRE LA MENTE Y EL CEREBRO

Interacción de la mente y el cerebro. —¿Cómo, entonces, estos dos hechos tan diferentes, mente y cerebro, se relacionan tanto en nuestro lenguaje? ¿Por qué se intercambian estos términos con tanta frecuencia? —Es porque mente y cerebro están tan vitalmente relacionados en sus procesos y tan inseparablemente conectados en su trabajo. Ningún pensamiento, ninguna sensación, ningún recuerdo, ningún sentimiento, ningún acto de decisión va acompañado de su propia actividad particular en las células cerebrales. Es esto lo que el psicólogo tiene en mente cuando dice que no hay psicosis sin su correspondiente neurosis .

En lo que respecta a nuestra existencia actual, entonces, ninguna mente trabaja excepto a través de algún cerebro, y un cerebro sin mente se convierte en una masa de materia muerta.31Tanta arcilla. La mente y el cerebro están perfectamente adaptados entre sí. Y esto no es mera casualidad. Pues a lo largo de la historia de la humanidad, cada uno ha crecido y se ha desarrollado hasta alcanzar su estado actual de eficiencia trabajando en conjunto con el otro. Cada uno ha contribuido a formarse mutuamente y a determinar sus cualidades. Esto no solo aplica a la raza en su evolución, sino a cada individuo en su transición de la infancia a la madurez.

El cerebro como máquina de la mente. —En el primer capítulo vimos que el cerebro no crea la mente, sino que esta trabaja a través del cerebro. Nadie puede creer que el cerebro secrete mente como el hígado secreta bilis, ni que la muele como un molino la harina. De hecho, aún no se ha establecido cuál es su relación exacta. Sin embargo, es fácil ver que si la mente debe usar el cerebro como una máquina y trabajar a través de él, entonces debe estar sujeta a las limitaciones de su máquina; en otras palabras, la mente no puede ser mejor que el cerebro a través del cual opera. Un cerebro y un sistema nervioso poco desarrollados o insuficientemente nutridos implican un bajo grado de eficiencia en nuestros procesos mentales, así como un motor mal construido o mal ajustado implica pérdida de potencia al aplicar la corriente eléctrica a su trabajo. Consideraremos, entonces, la mente y el cerebro como contrapartes, cada uno realizando actividades que corresponden a las actividades del otro, ambos inextricablemente unidos, al menos en lo que respecta a esta vida, y cada uno adquiriendo su significado mediante su unión con el otro. Esta perspectiva resultará interesante para un breve estudio del cerebro y el sistema nervioso.32

2. LA DEPENDENCIA DE LA MENTE DEL MUNDO EXTERNO

Pero ¿podemos ver primero cómo, de manera general, el cerebro y el sistema nervioso se relacionan principalmente con nuestro pensamiento? Regresemos al principio y consideremos al bebé cuando abre los ojos por primera vez ante las escenas de su nueva existencia. ¿Qué hay en su mente? ¿En qué piensa? En nada. Imaginen, si pueden, a una persona que nació ciega y sorda, sin sentido del tacto, el gusto ni el olfato. Que esa persona viva un año, cinco años, toda la vida. ¿Qué sabría? ¿Qué rayo de inteligencia entraría en su mente? ¿En qué pensaría? Todo sería oscuro para sus ojos, todo silencioso para sus oídos, todo insípido para su boca, todo inodoro para su nariz, todo insensible para su piel. Su mente estaría en blanco. No tendría mente. No podría empezar a pensar. No podría empezar a actuar. Pertenecería a una escala de vida inferior a la del pequeño animal que flota con las olas y la marea en el océano sin poder dirigir su propio curso. No sería más que una masa inerte de carne, sin sentido ni inteligencia.

La mente al nacer. —Sin embargo, esta es la condición del bebé al nacer. Nace prácticamente ciego y sordo, sin un sentido definido del gusto ni del olfato. Nace sin nada en qué pensar, y sin forma de conseguir algo en qué pensar hasta que los sentidos despiertan y le proporcionan información del mundo exterior. Nacido con todo el mecanismo muscular y nervioso listo para realizar los innumerables y complejos movimientos de brazos, piernas y cuerpo que caracterizan a todo niño, no podría iniciar estas actividades con éxito sin un mensaje de los sentidos que las pusiera en marcha. Al nacer, el niño probablemente solo tiene33Los sentidos del tacto y la temperatura se presentan con cierta claridad; el gusto se manifiesta pronto; la visión, aunque imperfecta, a los pocos días; el oído aproximadamente al mismo tiempo, y el olfato un poco más tarde. Los sentidos se están despertando y comienzan a familiarizarse con el mundo exterior.


Fig. 5. —Una neurona de la médula espinal humana. La porción central representa el cuerpo celular. N, el núcleo; P, una mancha pigmentada o coloreada; D, una dendrita o fibra relativamente corta, que se ramifica libremente; A, un axón o fibra larga, que se ramifica poco.

El trabajo de los sentidos. —¡Y qué problema tienen que resolver los sentidos! Por un lado, el gran universo de imágenes y sonidos, sabores y olores, contactos y temperaturas, y todo lo que pertenezca al mundo material en el que vivimos; y por otro, la pequeña masa informe de materia pulposa, gris y blanca, llamada cerebro, incapaz de mantener su propia forma, encerrada en la oscuridad de una caja ósea sin posibilidad de contacto con el mundo exterior y sin medios para comunicarse con él excepto a través de los sentidos. Y, sin embargo, este universo de cosas externas debe comunicarse con lo aparentemente insignificante, pero realmente maravilloso.34 Cerebro, de lo contrario, la mente jamás existiría. Aquí descubrimos, entonces, los dos grandes factores que primero requieren nuestro estudio si queremos comprender el crecimiento de la mente: el mundo material externo y el cerebro interno . Pues es la acción e interacción de estos factores lo que sustenta el desarrollo de la mente. Analicemos primero con más detalle el cerebro y el sistema nervioso que lo acompaña.

3. ELEMENTOS ESTRUCTURALES DEL SISTEMA NERVIOSO

Para comprender tanto la estructura como el funcionamiento del sistema nervioso, es útil recordar que este contiene una sola unidad estructural fundamental : la neurona. Así como una casa se construye añadiendo ladrillo sobre ladrillo, el cerebro, la médula espinal, los nervios y los órganos sensoriales se forman mediante la unión de innumerables neuronas.


Fig. 6. —Neuronas en diferentes etapas de desarrollo, de a a e . En a , solo está presente el cuerpo celular elemental; en c , se muestra una dendrita que se proyecta hacia arriba y un axón hacia abajo. —Según Donaldson .

La neurona. —¿Qué es entonces una neurona? ¿Cuál es su estructura, su función, cómo actúa? Una neurona35Es una célula protoplásmica, con sus fibras expansivas . La parte celular de la neurona presenta diversas formas: triangular, piramidal, cilíndrica e irregular. El tamaño de las células varía entre 1/250 y 1/3500 de pulgada de diámetro. En general, se cree que la función de la célula es generar la energía nerviosa responsable de nuestra consciencia (sensación, memoria, razonamiento, sentimiento y demás), y de nuestros movimientos. La célula también nutre las fibras.


Fig. 7. —Sección longitudinal (A) y transversal (B) de una fibra nerviosa. El borde grueso representa la vaina medular, o envoltura, que se engrosa en las fibras más gruesas. —Según Donaldson .

Fibras Neuronales. —Las fibras neuronales son de dos tipos: dendritas y axones . Las dendritas tienen un diámetro relativamente grande, se ramifican libremente, como las ramas de un árbol, y se extienden a una distancia relativamente corta de la célula madre. Los axones son delgados, se ramifican poco y aproximadamente en ángulos rectos. Alcanzan una distancia mucho mayor del cuerpo celular que las dendritas. La longitud de las neuronas varía considerablemente. Algunas de las que se encuentran en la médula espinal y el cerebro no miden más de 1/12 de pulgada de largo, mientras que otras, que se extienden desde las extremidades hasta la médula, miden varios pies. Tanto las dendritas como los axones tienen un diámetro tan pequeño que son invisibles excepto al microscopio.

Neuroglia. —A partir de este simple elemento estructural, la neurona, se construye todo el sistema nervioso. Es cierto que las neuronas se mantienen en su lugar, y quizás aisladas, por una especie de cemento blando llamado neuroglia . Pero esta parece no tener una función estrictamente nerviosa. El número de...36 La cantidad de neuronas microscópicas necesarias para conformar la masa del cerebro, la médula espinal y el sistema nervioso periférico está mucho más allá de nuestra comprensión. Se calcula que el cerebro y la médula espinal contienen unos 3.000 millones de ellas.

Complejidad del Cerebro. —La complejidad de la estructura cerebral se comprende mejor con una ilustración. El profesor Stratton estima que si hiciéramos un modelo del cerebro humano, utilizando para las fibras neuronales cables tan pequeños que apenas fueran visibles, para acomodar todos los cables, el modelo tendría que tener la base del tamaño de una manzana y la altura correspondiente. ¡Imaginen un sistema telefónico de esta complejidad operando desde una sola centralita!

Materia "gris" y "blanca". La "materia gris" del cerebro y la médula espinal está compuesta por células nerviosas y sus dendritas, así como por las terminaciones de los axones, que penetran desde la sustancia blanca adyacente. Parte de esta masa de materia gris también está compuesta por la neuroglia, que rodea las células y fibras nerviosas, y una red de vasos sanguíneos. La "materia blanca" del sistema nervioso central está compuesta principalmente por axones con su envoltura o vaina medular y neuroglia. La sustancia blanca no contiene células nerviosas ni dendritas. La diferencia de color entre la sustancia gris y la blanca se debe principalmente a que en las masas grises falta la vaina medular, que es blanca, lo que revela el gris ceniza de los filamentos nerviosos. En las masas blancas, la vaina medular está presente.

4. ESTRUCTURA BRUTA DEL SISTEMA NERVIOSO

Divisiones del sistema nervioso. —El sistema nervioso puede considerarse en dos divisiones: (1) El sistema central , que consta del cerebro y la médula espinal, y37(2) El sistema periférico , que comprende las neuronas sensoriales y motoras que conectan la periferia y los órganos internos con el sistema central y los órganos terminales especializados de los sentidos. El sistema simpático , que se presenta como una doble cadena de conexiones nerviosas que une las raíces de los nervios sensoriales y motores justo fuera de la columna vertebral, no parece estar directamente relacionado con la consciencia, por lo que no se abordará aquí. Una breve descripción del sistema nervioso nos ayudará a comprender mejor cómo sus partes trabajan juntas de forma tan maravillosa para lograr su gran resultado.

El Sistema Central. —En el cerebro, distinguimos fácilmente tres divisiones principales: el cerebro , el cerebelo y el bulbo raquídeo . El bulbo raquídeo es la parte superior ensanchada del cordón, donde se conecta con el cerebro. Mide aproximadamente 2,75 cm de largo y está compuesto de fibras meduladas y no meduladas, es decir, de materia blanca y gris. En el bulbo raquídeo, las neuronas no meduladas que conforman el centro del cordón pasan al exterior y las meduladas al interior, ocupando así las posiciones que ocupan en el cerebro. Aquí también las neuronas se cruzan o cambian de lado, de modo que las que ascienden por el lado derecho del cordón finalmente se conectan con el lado izquierdo del cerebro, y viceversa.

El cerebelo. —Justo detrás del bulbo raquídeo y en la parte posterior de la base del cerebro, se encuentra el cerebelo, o "pequeño cerebro", de tamaño similar al puño, compuesto por una compleja estructura de materia blanca y gris. Fibras de la médula espinal entran en esta masa, y otras emergen y pasan al cerebro, mientras que sus dos mitades también están conectadas entre sí mediante fibras cruzadas.38


Fig. 8. —Vista de la parte inferior del cerebro. B, base de los pilares; P, protuberancia; Mo, bulbo raquídeo; Ce, cerebelo; Sc, médula espinal.

El cerebro. —El cerebro ocupa toda la parte superior del cráneo, de adelante hacia atrás. Se divide simétricamente en dos hemisferios, el derecho y el izquierdo. Estos hemisferios están conectados entre sí por un pequeño puente de fibras llamado cuerpo calloso . Cada hemisferio está surcado y estriado por circunvoluciones, una disposición que permite una mayor superficie para la distribución de la materia gris celular sobre él. Además de estas irregularidades de superficie, cada hemisferio está marcado también por dos hendiduras o fisuras profundas : la fisura de Rolando, que se extiende desde la parte media superior del hemisferio hacia abajo y hacia adelante, pasando un poco por delante de la oreja y deteniéndose a la altura de la parte superior de esta; y la fisura de Silvio, que comienza en la base del cerebro un poco por delante de la oreja.39y extendiéndose hacia arriba y hacia atrás en un ángulo agudo con la base del hemisferio.


Fig. 9. —Vista lateral esquemática del cerebro, que muestra el cerebelo (CB) y el bulbo raquídeo (MO). F' F'' F''' se ubican en la primera, segunda y tercera circunvoluciones frontales, respectivamente; AF, en la frontal ascendente; AP, en la parietal ascendente; M, en la marginal; A, en la angular. T' T'' T''' se ubican en la primera, segunda y tercera circunvoluciones temporales. RR marca la cisura de Rolando; SS, la cisura de Silvio; PO, la cisura parietooccipital.

La superficie de cada hemisferio puede considerarse como si estuviera dividida en cuatro lóbulos: el lóbulo frontal, que incluye la parte delantera del hemisferio y se extiende hasta la fisura de Rolando y baja hasta la fisura de Silvio; el lóbulo parietal, que se encuentra detrás de la fisura de Rolando y por encima de la de Silvio y se extiende hasta el lóbulo occipital; el lóbulo occipital, que incluye la porción trasera extrema del hemisferio; y el lóbulo temporal, que se encuentra debajo de la fisura de Silvio y se extiende hasta el lóbulo occipital.

La corteza. —La materia gris de los hemisferios, a diferencia de la médula espinal, se encuentra en la superficie. Esta porción exterior gris del cerebro se llama corteza , y40Su grosor varía entre un doceavo y un octavo de pulgada. La corteza es la sede de toda la conciencia y del control del movimiento voluntario.


Fig. 10. —Diferentes aspectos de secciones de la médula espinal y de las raíces de los nervios raquídeos de la región cervical: 1, diferentes vistas de la fisura media anterior; 2, fisura posterior; 3, depresión lateral anterior para raíces anteriores; 4, depresión lateral posterior para raíces posteriores; 5 y 6, raíces anterior y posterior, respectivamente; 7, nervio raquídeo completo, formado por la unión de las raíces anterior y posterior.

La médula espinal. —La médula espinal desciende desde la base del cerebro unos cuarenta y cinco centímetros a través de un canal dispuesto para ella en las vértebras de la columna vertebral. Está compuesta de materia blanca en el exterior y materia gris en el interior. Una profunda fisura en la cara anterior y otra en la posterior la dividen casi en dos, asemejándose al cerebro en este aspecto. La materia gris en el interior tiene forma de dos medialunas conectadas por una estrecha barra.

El sistema nervioso periférico consta de treinta y un pares de nervios , cuyos órganos terminales se ramifican desde la médula espinal, y doce pares que tienen sus raíces en el cerebro. Las ramas de estos cuarenta y tres pares de nervios llegan a toda la periferia del cuerpo y a todos los órganos internos.41


Fig. 11. —Fibras de proyección del cerebro. I-IX, los primeros nueve pares de nervios craneales.

Para comprender el sistema periférico, es útil recordar que un nervio consiste en un haz de fibras neuronales, cada una envuelta en su vaina medular y la vaina de Schwann. Alrededor de este haz de neuronas, es decir, alrededor del nervio, se encuentra otra envoltura de color blanco plateado llamada neurilema. El número de fibras que componen un nervio varía entre 5000 y 100 000. Los nervios se pueden identificar fácilmente en un trozo de carne magra, ¡o incluso en el borde de una herida profunda en la propia carne!

Los haces de fibras sensoriales que constituyen una raíz nerviosa sensitiva ingresan a la médula espinal por la cara posterior a través de orificios en las vértebras. Haces similares de fibras motoras, en forma de raíz nerviosa motora, emergen de la médula al mismo nivel. Poco después de emerger de la médula, estos dos nervios se enrollan juntos en la42La misma vaina y así continúa hasta la periferia del cuerpo, donde el nervio sensitivo suele terminar en un órgano terminal especializado , preparado para responder a un estímulo específico del mundo exterior. El nervio motor termina en diminutos filamentos en el órgano muscular que rige. Tanto los nervios sensitivos como los motores se conectan con fibras del mismo tipo en la médula espinal y estas, a su vez, con la corteza, lo que proporciona a cada parte de la periferia una conexión directa con la corteza.


Fig. 12. —Diagrama esquemático que muestra las fibras de asociación que conectan los centros corticales entre sí.—Según James y Starr .

Los órganos terminales de los nervios sensoriales son masas nerviosas, algunas de ellas, como las papilas gustativas de la lengua, relativamente simples; y otras, como el ojo o el oído, muy complejas. Todas son iguales en un aspecto: cada una está adaptada a su función específica y no puede realizar ninguna otra. Así, el ojo es el órgano terminal de la vista y es una disposición maravillosamente compleja de estructura nerviosa combinada con medios refractores, y diseñada para responder a las rápidas ondas etéreas de la luz. El oído tiene43Su parte esencial son las terminaciones especializadas del nervio auditivo, y está adaptado para responder a las ondas que le transporta el aire, dando la sensación del sonido. Los órganos terminales del tacto, que se encuentran en su mayor perfección en las yemas de los dedos, son de varios tipos, todos muy complejos en su estructura. Y lo mismo ocurre con cada uno de los sentidos. Cada sentido en particular tiene algún tipo de órgano terminal especialmente adaptado para responder al tipo de estímulo del que depende su sensación, y cada uno es insensible a los estímulos de los demás, de forma similar a como el receptor de un teléfono responde a los tonos de nuestra voz, pero no al tacto de nuestros dedos como lo hace el instrumento telegráfico, y viceversa . Así, el ojo no se ve afectado por los sonidos, ni el tacto por la luz. Sin embargo, mediante todos los sentidos en conjunto, podemos entrar en contacto con el mundo material de diversas maneras.

5. LOCALIZACIÓN DE LA FUNCIÓN EN EL SISTEMA NERVIOSO

División del Trabajo. —La división del trabajo es la ley tanto en el mundo orgánico como en el industrial. Los animales de tipo inferior, como la ameba, no tienen órganos separados para la respiración, la digestión, la asimilación, la eliminación, etc., donde un solo tejido realiza todas estas funciones. Pero en las formas superiores, cada órgano no solo tiene su función específica, sino que incluso dentro del mismo órgano, cada parte tiene asignada su función particular. Así, hemos visto que las dos partes de la neurona probablemente desempeñan funciones diferentes: las células generan energía y las fibras la transmiten.

No parecerá extraño, entonces, que también exista una división del trabajo en la propia materia celular del sistema nervioso. Por ejemplo, las pequeñas masas de ganglios44Las células que se distribuyen a intervalos a lo largo de los nervios probablemente tienen como propósito reforzar la corriente nerviosa, de forma similar a como las baterías de la central telefónica refuerzan la corriente de la central. La materia celular de la médula espinal y las partes inferiores del cerebro desempeña una función fundamental al recibir mensajes de los sentidos y responder a ellos, dirigiendo los actos reflejos y movimientos más simples que aprendemos a ejecutar sin necesidad de nuestra consciencia, liberando así la mente de estas nimiedades para dedicarse a tareas más elevadas. La materia celular de la corteza cerebral desempeña las funciones más elevadas, pues gracias a su actividad tenemos consciencia.


Fig. 13. —Vista lateral del hemisferio izquierdo del cerebro humano, mostrando las principales áreas localizadas.

La materia gris del cerebelo, el bulbo raquídeo y la médula espinal puede recibir impresiones de los sentidos y responder a ellas con movimientos, pero su respuesta es en todos los casos completamente automática e inconsciente. Una persona45Quienes hayan sufrido lesiones en sus hemisferios que interfieran con la actividad de la corteza cerebral podrían seguir realizando la mayoría, si no todos, sus movimientos habituales, pero serían mecánicos y carentes de inteligencia. Carecerían de conciencia superior. Es a través de la actividad de esta fina capa de materia celular del cerebro, la corteza cerebral , que opera nuestra mente; aquí se reciben los estímulos de los diferentes sentidos y aquí se experimentan las sensaciones. Aquí se originan todos nuestros movimientos conscientemente dirigidos. Y aquí se realizan todos nuestros pensamientos, sentimientos y deseos.

División del Trabajo en la Corteza. —La división del trabajo en el sistema nervioso no termina con esta asignación de tareas. La corteza misma probablemente funciona esencialmente como una unidad; sin embargo, actúa mediante un desplazamiento de tensiones de una zona a otra, ya sea dándonos una sensación, ya dirigiendo un movimiento, ya pensando un pensamiento o sintiendo una emoción. La localización de la función también es la regla aquí. Ciertas zonas de la corteza se dedican principalmente a las sensaciones, otras a los impulsos motores y otras a las actividades intelectuales superiores; sin embargo, de tal manera que todas trabajan juntas en perfecta armonía, reforzándose mutuamente y haciendo que su labor sea significativa. Así, la porción frontal de la corteza parece estar dedicada a las actividades intelectuales superiores; la región a ambos lados de la cisura de Rolando, a las actividades motoras; y las partes posterior e inferior, a las actividades sensoriales; y todas están interconectadas y coordinadas por las fibras de asociación del cerebro.

En el caso de las actividades de pensamiento superiores, no es probable que una sección de los lóbulos frontales de la corteza esté reservada para pensar, otra para sentir y otra para querer, etc., sino que todo el lóbulo frontal46En cada una de ellas, se relaciona una parte de la corteza. Sin embargo, en las áreas motora y sensorial, la situación es diferente, pues aquí se produce una división aún mayor del trabajo. Por ejemplo, en la región motora, una pequeña área parece estar conectada con los movimientos de la cabeza, otra con el brazo, otra con la pierna, otra con la cara y otra con los órganos del habla; asimismo, en la región sensorial, un área se dedica a la visión, otra al oído, otra al gusto y al olfato, y otra al tacto, etc. Debemos tener en cuenta, sin embargo, que estas regiones no están delimitadas con tanta precisión como los límites de nuestros estados; que ninguna parte del cerebro está restringida completamente a los nervios sensoriales o motores, y que ninguna parte funciona por sí sola independientemente del resto del cerebro. Nombramos un tracto según el predominio de nervios que terminan allí, o según las principales funciones que realiza el área. La localización motora parece ser la más perfecta. De hecho, la experimentación con cerebros de monos ha logrado mapear las áreas motoras con tanta precisión que se han localizado centros tan pequeños como los relacionados con la flexión de una pierna o del pulgar. Sin embargo, cada área de la corteza está tan conectada con las demás por millones de fibras de asociación que todo el cerebro es capaz de funcionar como una unidad, unificando y armonizando así nuestros pensamientos, emociones y acciones.

6. FORMAS DE ESTÍMULOS SENSORIALES

Investiguemos ahora cómo este mecanismo del sistema nervioso actúa de tal manera que nos proporciona sensaciones. Para comprender esto, primero debemos saber que todas las formas de materia están compuestas de átomos diminutos en constante movimiento, y al impartir esto47El movimiento hacia el aire o el éter que los rodea irradia constantemente energía en forma de diminutas ondas por todo el espacio. Estas ondas, o radiaciones, son increíblemente rápidas en algunos casos y bastante lentas en otros. Al enviar su energía en forma de estas ondas, el mundo físico contribuye a que podamos familiarizarnos con él. Los órganos terminales de los nervios sensoriales deben alcanzar este avance a mitad de camino y estar construidos de modo que se vean afectados por las diferentes formas de energía que los inciden constantemente.


Fig. 14. —Análisis prismático de un haz de rayos de luz. A la derecha se muestra la relación entre las frecuencias de vibración y los estímulos de temperatura, luz y químicos. Las frecuencias se expresan en miles de millones por segundo. —Según Witmer .

Los órganos terminales y su respuesta a los estímulos. —Así, las radiaciones de éter del sol, nuestra principal fuente de luz, son tan rápidas que miles de millones de ellas entran en el ojo en un segundo, y la retina es de tal naturaleza que sus células nerviosas se activan por estas ondas; el impulso se transmite por el nervio óptico hasta el lóbulo occipital de la corteza, y el resultado es la sensación de la vista. Los diferentes colores también, desde el rojo48Del espectro al violeta, son el resultado de diferentes frecuencias de vibración en las ondas de éter que inciden en la retina; y para percibir el color, la retina debe ser capaz de responder a la frecuencia de vibración específica que representa cada color. De igual manera, en el sentido del tacto, los órganos terminales están adaptados para responder a vibraciones muy rápidas, y es posible que las diferentes cualidades del tacto se produzcan por diferentes frecuencias de vibración en los átomos del objeto que tocamos. En cuanto al oído, tenemos el órgano que responde a la frecuencia de vibración más baja de todas, pues podemos detectar el sonido producido por un objeto que vibra de veinte a treinta veces por segundo. La frecuencia de vibración más alta que afecta al oído es de unas cuarenta mil por segundo.

Así, se observa que existen grandes diferencias en las diferentes frecuencias a las que nuestros sentidos están preparados para responder: una caída repentina de miles de millones en el caso de la vista a millones en el tacto, y a miles o incluso decenas en el oído. Esto nos lleva a preguntarnos si no habrá muchas cosas en la naturaleza que el hombre nunca haya descubierto simplemente porque carece del mecanismo sensorial que le permita ser consciente de su existencia. Sin duda, hay «más cosas en el cielo y en la tierra de las que nuestra filosofía imagina».

Dependencia de la mente de los sentidos. —Solo cuando los sentidos aportan el material, la mente tiene algo con qué construir. Así, los sentidos actúan como mensajeros entre el gran mundo exterior y el cerebro; como sirvientes que se mantienen en las puertas del cuerpo —los ojos, los oídos, las yemas de los dedos—, cada uno listo para recibir su impulso particular de la naturaleza y enviarlo por el camino correcto a la parte de la corteza cerebral que le corresponde, para que la mente pueda decir: «Una visión», «Un sonido» o «Un toque». Así actúa la49La mente llega a conocer el universo de los sentidos. Así obtiene el material del que surgen la memoria, la imaginación y el pensamiento. Solo así, la mente obtiene el material bruto con el que finalmente se construye la superestructura terminada.


50CAPÍTULO IV

DESARROLLO MENTAL Y ENTRENAMIENTO MOTOR

Durante mucho tiempo se consideró que la educación afectaba únicamente a la mente; el cuerpo se dejaba de lado o se descuidaba. Sin embargo, la ciencia posterior ha demostrado que la mente no puede entrenarse a menos que el sistema nervioso se entrene y desarrolle . Pues no solo la sensación y los procesos mentales más simples, sino también la memoria, la imaginación, el juicio, el razonamiento y cualquier otra actividad mental dependen del sistema nervioso para su eficiencia. El niño pequeño obtiene sus primeras experiencias mentales en relación con ciertos movimientos o actos programados por reflejo por el sistema nervioso preorganizado. A partir de entonces, el movimiento y la idea están tan inextricablemente unidos que no pueden separarse. La mente y el cerebro están tan vitalmente relacionados que es imposible educar a uno sin realizar una función similar para el otro; y es igualmente imposible descuidar uno sin que el otro sufra en su desarrollo.

1. FACTORES QUE DETERMINAN LA EFICIENCIA DEL SISTEMA NERVIOSO

Desarrollo y nutrición. —Si ignoramos las diferencias nativas en los sistemas nerviosos debido a la influencia de la herencia, la eficiencia de un sistema nervioso depende en gran medida de dos factores: (1) El desarrollo del51 Las células y fibras que lo componen, y (2) su tono general de salud y vigor. El número real de células en el sistema nervioso aumenta poco o nada después del nacimiento. De hecho, es dudoso que el cerebro y el sistema nervioso de Edison tengan mayor número de células que los suyos o los míos. La diferencia entre el cerebro de un genio y el de una persona común no reside en el número de células que contiene, sino en el desarrollo de las células y fibras presentes, al menos potencialmente, en todo sistema nervioso. El histólogo nos dice que en el sistema nervioso de cada niño hay decenas de miles de células tan inmaduras y subdesarrolladas que son inútiles; de hecho, esto también ocurre, en cierta medida, en el sistema nervioso de todo adulto. Así, cada individuo posee en su sistema nervioso potencialidades inherentes que nunca ha aprovechado, cuyo uso puede convertirlo en un genio y cuyo descuido lo dejará sin duda en el plano de la mediocridad. El primer problema en la educación, entonces, es tomar el sistema nervioso inmaduro e ineficiente y desarrollarlo en conexión con la mente en crecimiento, de modo que las posibilidades que la naturaleza ha almacenado en él se conviertan en realidades.

Células no desarrolladas. —El profesor Donaldson nos dice sobre este punto que: «Al nacer, y durante mucho tiempo después, muchos sistemas [nerviosos] contienen elementos celulares que son más o menos inmaduros, que no forman parte funcional del tejido, y sin embargo, en ciertas condiciones, capaces de un mayor desarrollo... Para las células que aparecen continuamente en la corteza en desarrollo, no se conoce otra fuente que los núcleos o gránulos que se encuentran allí en sus etapas más tempranas. Estos elementos son neuroblastos metamorfoseados, es decir, células elementales a partir de las cuales se desarrolla la materia nerviosa, que tienen52Se reducen a un volumen menor al que tenían inicialmente, y permanecen pequeños hasta que, en el proceso posterior de agrandamiento necesario para su desarrollo completo, se expanden hasta convertirse en células bien definidas. Siempre se encuentran elementos intermedios entre estos gránulos y las células completamente desarrolladas, incluso en cerebros maduros, por lo que se infiere que estas últimas derivan de los primeros. La presencia de estos elementos también lleva a la conclusión de que muchos de los elementos que podrían desarrollarse en un caso dado superan con creces el número real. El número posible de células latentes y funcionales en el sistema central se fija tempranamente. A cualquier edad, este número está representado, por consiguiente, por los gránulos, así como por las células que ya han experimentado un mayor desarrollo. Durante el crecimiento, la proporción de células desarrolladas aumenta y, a veces, debido a la imposibilidad de reconocer células nerviosas potenciales en los gránulos, se da la impresión de que este aumento implica la formación de nuevos elementos. Como se ha demostrado, esto no es así.[1]

Desarrollo de las fibras nerviosas. —Las fibras nerviosas , al igual que las células, deben pasar por un proceso de desarrollo. Ya se ha demostrado que las fibras son el resultado de una ramificación celular. Al nacer, muchas de las células aún no han desarrollado ramas, por lo que faltan fibras; mientras que muchas de las que ya han crecido no están lo suficientemente desarrolladas como para transmitir impulsos con precisión. Así, se ha descubierto que la mayoría de los niños al nacer pueden soportar el peso del cuerpo durante varios segundos agarrando una varilla pequeña con los dedos, pero tarda aproximadamente un año en ponerse de pie. Es evidente que se requiere más fuerza real para aferrarse a una varilla que para ponerse de pie;53De ahí la conclusión de que la diferencia radica en el desarrollo más temprano de los centros nerviosos relacionados con el agarre que de los relacionados con la posición de pie. Asimismo, los primeros intentos del niño por alimentarse o por realizar cualquiera de las miles de pequeñas cosas en las que es tan torpe son fracasos parciales, no tanto por falta de práctica, sino porque su maquinaria nerviosa relacionada con esos movimientos aún no está lo suficientemente desarrollada como para permitirle ser preciso. Su cerebro se encuentra en una condición que Flechsig denomina "inmadura". ¿Cómo, entonces, madurarán las células y el sistema no desarrollados? ¿Cómo crecerán las células y fibras no desarrolladas hasta alcanzar su plena madurez y eficiencia?

2. DESARROLLO DEL SISTEMA NERVIOSO A TRAVÉS DEL USO

Importancia del Estímulo y la Respuesta. —Al igual que todos los demás tejidos del cuerpo, las células y fibras nerviosas se desarrollan mediante un uso juicioso. Los centros sensoriales y de asociación requieren el estímulo constante de las corrientes nerviosas que llegan desde los diversos órganos terminales, y los centros motores requieren el estímulo constante de las corrientes que salen de ellos hacia los músculos. En otras palabras, las condiciones de las que dependen tanto el desarrollo motor como el sensorial son: (1) Un entorno rico en imágenes, sonidos, sabores y olores, y todo lo que sirva de estímulo adecuado para los órganos sensoriales y para toda forma de interés intelectual y social; y (2) no menos importante, una oportunidad para las formas más libres y completas de respuesta y actividad motora.54


Fig. 15. —Sección transversal esquemática del cerebro humano que muestra la proyección de las fibras motoras, su cruce en la proximidad del bulbo raquídeo y su terminación en las diferentes áreas de función localizada en la corteza. S, cisura de Silvio; M, bulbo raquídeo; VII, raíces de los nervios faciales.

Un buen ejemplo de los efectos de la falta de estímulos sensoriales en la corteza cerebral se muestra en el caso de Laura Bridgman, cuyo cerebro fue estudiado por el profesor Donaldson tras su muerte. Laura Bridgman nació como una niña normal y se desarrolló como otros niños hasta casi los tres años. En ese momento, a causa de un ataque de escarlatina, perdió completamente la audición y también la vista de su ojo izquierdo. Su ojo derecho quedó tan gravemente afectado que apenas veía; y también quedó completamente ciega a los ocho años. Vivió55En esta condición hasta los sesenta años, cuando falleció. El profesor Donaldson sometió la corteza cerebral a un examen minucioso, comparando también las áreas correspondientes de ambos hemisferios. Descubrió que, en general, la corteza era más delgada que en el caso de individuos normales. También descubrió que el área cortical conectada con el ojo izquierdo —es decir, la región occipital derecha— era mucho más delgada que la del ojo derecho, que había conservado la visión durante más tiempo que el otro. Dice: «Es interesante observar que aquellas partes de la corteza que, según la opinión actual, estaban asociadas con los órganos sensoriales defectuosos también eran particularmente delgadas. Se descubrió que la causa de esta delgadez se debía, al menos en parte, al pequeño tamaño de las células nerviosas presentes. No solo las células grandes y medianas eran más pequeñas, sino que la impresión que causaba al observador era que también eran menos numerosas que en la corteza normal».

Efecto de los estímulos sensoriales. —Sin duda, si pudiéramos examinar el cerebro de una persona que ha crecido en un entorno rico en estímulos para la vista, donde la naturaleza, la tierra y el cielo han presentado un panorama cambiante de color y forma para atraer la vista; donde todos los sonidos de la naturaleza, desde el chirrido del insecto hasta el rugido de las olas y el murmullo de la brisa, y desde los tonos más suaves de la voz hasta el más poderoso sonido de la gran orquesta, han desafiado el oído; donde muchos y variados olores y perfumes han asaltado las fosas nasales; donde una gran gama de sabores ha tentado el paladar; donde se han experimentado muchas variedades de sensaciones táctiles y de temperatura, sin duda, si pudiéramos examinar un cerebro así, encontraríamos que las áreas sensoriales de la corteza sobresalen en grosor porque sus células están bien desarrolladas y alcanzan su tamaño completo gracias a las corrientes que56les había estado llegando desde el mundo exterior. Por otro lado, si examináramos una corteza que careciera de alguno de estos estímulos, encontraríamos un área subdesarrollada debido a esta deficiencia. Por lo tanto, su dueño posee apenas una fracción de cerebro y, en consecuencia, encontraría su mente incompleta.

Necesidad de actividad motora. —Lo mismo ocurre con las áreas motoras. Compadezca al niño o niña que se ha visto privado de la oportunidad de usar todos sus músculos al máximo en los juegos y juegos sin restricciones de la infancia. Porque donde estas actividades no son amplias, algunas áreas de la corteza permanecerán sin desarrollar, por falta de uso, y la persona se verá limitada posteriormente en su vida por falta de destreza en las actividades que dependen de estos centros. Halleck dice al respecto: «Si pudiéramos examinar la región motora en desarrollo con un microscopio de suficiente aumento, es concebible que pudiéramos aprender en qué consiste la modificación debida al ejercicio. También podríamos, en tales condiciones, decir: 'Esta es la región motora de un pianista; las modificaciones aquí corresponden precisamente a las necesarias para controlar tales movimientos de la mano'». O bien: «Este es el tracto motor de un herrero; este, de un grabador; y estas deben ser las células que gobiernan los órganos vocales de un orador». Independientemente de si el microscopio nos revela alguna vez estas cosas, no cabe duda de que las condiciones sugeridas existen, y de que detrás de cada intento ineficaz y torpe de control físico se esconde un área motora con células no desarrolladas por el uso. No es de extrañar que nuestros procesos de aprendizaje del ajuste y el control físico sean lentos, pues son un desarrollo cerebral más que un simple «aprender cómo».57

El entrenamiento del sistema nervioso consiste, en definitiva, en el desarrollo y la coordinación de las neuronas que lo componen. Hemos visto que las células sensoriales se desarrollan mediante los estímulos sensoriales que reciben, y las células motoras mediante los impulsos motores que envían a los músculos. Asimismo, las fibras sensoriales y motoras, al ser una extensión de sus respectivas células, se desarrollan al transportar los impulsos que resultan en sensación y movimiento. Por lo tanto, se observa que la neurona es, tanto en su desarrollo como en su función, una unidad.

Desarrollo de los Centros de Asociación. —A este tipo más simple de desarrollo sensorial y motor que hemos estado considerando, debemos añadir el que proviene de procesos mentales más complejos, como la memoria, el pensamiento y la imaginación. Pues es en conexión con estos que se desarrollan las fibras de asociación y las áreas cerebrales se conectan de tal manera que pueden funcionar juntas como una unidad. Una simple ilustración nos permitirá ver con mayor claridad cómo actúa el mecanismo nervioso para lograr esto.

Supongamos que camino por un camino rural, absorto en la meditación, y llego a un charco en el camino. Puedo desviarme y evitar la obstrucción sin que me llame la atención y sin interrumpir mi hilo de pensamiento. El acto ha sido automático. En este caso, la corriente nerviosa ha pasado desde el ojo ( S ) por una fibra aferente hasta un centro sensorial ( s ) en el sistema nervioso, debajo de la corteza; desde allí, se ha transmitido a un centro motor ( m ) en la misma región, y a través de una fibra motora hasta los músculos correspondientes ( M ), que deben ejecutar la acción requerida. Una vez completado el acto, los nervios sensoriales se conectan con los músculos empleados.58 Informar que el trabajo está realizado, completando así el circuito. Este evento puede tomarse como ejemplo de literalmente miles de actos que realizamos diariamente sin la intervención de la consciencia y, por lo tanto, sin involucrar a los hemisferios.


Fig. 16. —Diagrama que ilustra los caminos de asociación.

Sin embargo, si en lugar de evitar el charco inconscientemente, lo hago considerando el peligro de los pies mojados, la incomodidad de los zapatos sucios y el aspecto ridículo que causaré, entonces la corriente no puede atravesar el cortocircuito, sino que debe ascender hasta la corteza. Aquí despierta la consciencia para que note la obstrucción y evoca las imágenes que ayudan a dirigir los movimientos necesarios. Esta simple ilustración puede ser muy compleja, sustituyéndola por uno de los problemas más complejos que continuamente se nos presentan para solución, o las líneas de pensamiento asociadas que constantemente ocupan nuestras mentes. Pero la verdad de la ilustración59Aún se mantiene. Ya sea en el acto simple o complejo, siempre hay un avance de la corriente nerviosa a través de los centros sensoriales y del pensamiento, y de ahí a través de los centros motores hacia los órganos que intervienen en la respuesta motora.

Los factores que intervienen en una acción simple. —Así, se verá que en el acto más simple que se pueda considerar existen los siguientes factores: (1) El estímulo que actúa sobre el órgano diana; (2) La corriente entrante a través de un nervio aferente; (3) Las células sensoriales o interpretadoras; (4) Las fibras que conectan el centro sensorial con un centro motor; (5) Las células motoras; (6) El nervio eferente que lleva la dirección del movimiento hacia el músculo; (7) La respuesta motora; y, finalmente, (8) El informe de que el acto se ha realizado. Con esto en mente, resulta desconcertante pensar en la maravillosa complejidad del trabajo que se realiza en nuestro sistema nervioso a cada instante de nuestra vida, incluso sin considerar los procesos de pensamiento superiores. Cómo, con todo esto añadido, la complejidad resultante se transforma en una hermosa armonía es, sin duda, incomprensible.

3. EDUCACIÓN Y ENTRENAMIENTO DEL SISTEMA NERVIOSO

Afortunadamente, muchas de las mejores oportunidades para el entrenamiento sensorial y motor no dependen de escuelas ni cursos de estudio. El mundo está lleno de estímulos para nuestros sentidos y nuestra naturaleza social; y nuestra vida cotidiana se compone de las respuestas que damos a estos estímulos: los movimientos, actos y acciones mediante los cuales nos integramos en nuestro entorno. Sin duda, el progreso más rápido y vital que logramos en nuestro desarrollo se logra en los años previos a nuestra60Han alcanzado la edad de ir a la escuela. Sin embargo, es tarea de la educación asegurar que no nos falte ninguna oportunidad esencial, que no se hayan omitido en nuestro desarrollo las líneas de estímulo necesarias ni el entrenamiento motor.

Educación para Brindar Oportunidades de Estímulo y Respuesta. —El gran problema de la educación, desde el punto de vista físico, parece ser, entonces, proporcionarnos a nosotros mismos y a quienes buscamos educar un entorno lo más rico posible en estímulos sensoriales y sociales; uno cuyas impresiones estén llenas de sugerencias para la respuesta en la actividad motora y los procesos de pensamiento superiores; y luego brindar oportunidades para el pensamiento y la expresión en actos y acciones en el mayor número posible de líneas. A esto se suma una memoria sensorial y motora frecuente y clara, una reexperimentación de las imágenes, sonidos, olores y actividades motoras que una vez experimentamos. También debe existir la oportunidad para la formación de planes e ideales valiosos. De esta manera, los centros cerebrales involucrados en la sensación, pensamiento o movimiento original se ejercitan nuevamente y su desarrollo continúa. Mediante la memoria y la imaginación, no solo podemos multiplicar considerablemente los efectos de los estímulos sensoriales y motores inmediatos que recibimos, sino también mejorar nuestra capacidad de pensamiento al obtener un fondo del cual la mente puede extraer información.

Orden de desarrollo del sistema nervioso. —La naturaleza ha establecido el orden en que deben desarrollarse las facultades del sistema nervioso. Y debemos seguir este orden para obtener los mejores resultados. En términos técnicos, el orden va de fundamental a accesorio . Es decir, los centros nerviosos que controlan los movimientos más amplios y generales del cuerpo maduran primero.61Y las que rigen los ajustes motores más finos se desarrollan posteriormente. Por ejemplo, los músculos corporales más grandes del niño, encargados de sentarse, se controlan antes que los de caminar. Los músculos de los brazos se controlan antes que los de los dedos, y los de la cabeza y el cuello antes que los de los ojos. Así también, las facultades mentales más generales y menos especializadas maduran antes que las más especializadas. La percepción y la observación preceden a las facultades de juicio crítico y asociación. La memoria y la imaginación maduran antes que el razonamiento y la capacidad lógica.

Todo esto significa que nuestro sistema educativo debe planificarse para seguir el orden natural. No se debería exigir a los niños de primaria que escriban con lápices o bolígrafos finos que exijan ajustes delicados de los dedos, ya que los centros cerebrales para estas coordinaciones más sutiles aún no están desarrollados. No se debería obligar a los niños pequeños a realizar tareas que requieran un control visual difícil, como coser cartón perforado, leer letra pequeña y similares, ya que sus ojos aún no están preparados para tales tareas. No se debería exigir a los alumnos la resolución de problemas analíticos más complejos de aritmética y relaciones gramaticales en una etapa en la que las áreas de asociación del cerebro aún no están preparadas para este tipo de pensamiento. Estos métodos violan la ley natural, y el niño sin duda sufrirá las consecuencias.

4. IMPORTANCIA DE LA SALUD Y EL VIGOR DEL SISTEMA NERVIOSO

Paralelamente a las oportunidades de estímulos y respuestas adecuados, el sistema nervioso debe poseer buena tonicidad o vigor. Esto depende en gran medida de la salud general.62y nutrición, sin fatiga excesiva. Ni un entorno favorable ni un entrenamiento excelente pueden resultar en un cerebro eficiente si la energía nerviosa se ha agotado por mala salud, falta de nutrición adecuada o agotamiento.

La influencia de la fatiga. —Los histólogos han descubierto que los núcleos de las células nerviosas se reducen hasta en un cincuenta por ciento debido a la fatiga extrema. Una fatiga moderada seguida de una recuperación adecuada no es perjudicial, sino incluso necesaria para alcanzar el máximo desarrollo; sin embargo, la fatiga sin una nutrición y un descanso adecuados es fatal para todas las funciones mentales, e incluso para el propio sistema nervioso, dejándolo permanentemente en un estado de tono bajo e incapaz de reaccionar ante un esfuerzo intenso. Para una recuperación rápida y completa, las células deben contar no solo con la mejor nutrición, sino también con la oportunidad de descansar.

La fatiga extrema y prolongada perjudica el desarrollo y el bienestar de cualquier sistema nervioso, especialmente el de los niños. El cansancio excesivo no solo obstaculiza el crecimiento, sino que también provoca la formación de ciertas toxinas o venenos en el organismo, especialmente perjudiciales para el tejido nervioso. Estas toxinas de la fatiga son las responsables de muchos de los trastornos nerviosos y mentales que acompañan a las crisis nerviosas por exceso de trabajo. En general, los efectos negativos del sobreesfuerzo mental son más temibles que los del sobreesfuerzo físico.

Los efectos de la preocupación. —Quizás no haya mayor enemigo para el crecimiento y la eficiencia cerebral que el estado nervioso y de agotamiento que resulta de la falta de sueño o de la preocupación. Experimentos en laboratorios psicológicos han demostrado que las células nerviosas se marchitan y pierden su vitalidad con la falta de sueño. Que esto continúe.63Si se prolonga durante un tiempo considerable, la pérdida es irreparable, ya que las células nunca pueden recuperarse. Esto es especialmente cierto en el caso de niños y jóvenes. Muchos escolares, e incluso muchos universitarios, progresan lentamente en sus estudios no por lentitud mental o ineficiencia, ni siquiera principalmente porque pierden tiempo que deberían dedicar a sus clases, sino porque incapacitan sus cerebros para un buen rendimiento debido a las largas horas de trabajo y la consiguiente falta de sueño. Si a esto le sumamos la preocupación, que a menudo la acompaña el fracaso en las clases, un sistema nervioso naturalmente sano y bien organizado seguramente fallará. La preocupación, sea cual sea su causa, debe evitarse como se evita el veneno, si queremos alcanzar el máximo grado de eficiencia. La preocupación no solo incapacita temporalmente la mente para su mejor rendimiento, sino que sus efectos negativos son permanentes, ya que la mente queda con un sistema nervioso poco desarrollado o deteriorado a través del cual trabajar, incluso después de que la causa de la preocupación haya desaparecido y la preocupación misma haya cesado.

No solo cada individuo debe procurar controlar las causas de preocupación en su propia vida, sino que el hogar y la escuela deben imponer a la infancia la menor cantidad posible de motivos de preocupación. La preocupación infantil por el miedo a la oscuridad, a la enfermedad y a la muerte, por el castigo posible pero retrasado, por los mil y un problemas reales o imaginarios de la infancia, debe eliminarse en la medida de lo posible. Los exámenes escolares que se aprovechan de la paz mental, las amenazas de fracaso en la promoción, las quejas y el sarcasmo, y cualquier otra cosa que pueda causar dolor o preocupación continua a las mentes sensibles, deben excluirse de nuestros métodos y prácticas escolares. El precio que obligamos al niño a pagar por los resultados a través de sus...64El uso es demasiado grande para tolerarlos. Debemos buscar una mejor solución.

Los factores de una buena nutrición. —Para una nutrición óptima, es necesario, ante todo, una alimentación abundante y saludable. Tanto la ciencia como la experiencia han refutado la suposición de que los estudiantes deben ser alimentados con escasez. O'Shea afirma que muchos trabajadores intelectuales están muy lejos de alcanzar su máximo rendimiento debido a la inanición de sus cerebros debido a una dieta deficiente. Y no solo la comida debe ser de la calidad adecuada, sino que el cuerpo debe gozar de buena salud. De poco sirve comer alimentos de calidad a menos que se digieran y asimilen correctamente. Y de poco sirve si todo lo demás es correcto y no se produce la oxidación adecuada en el cerebro para eliminar las células dañadas y dar paso a las nuevas. Esto nos advierte que el aire puro y una circulación sanguínea vigorosa son indispensables para el óptimo funcionamiento de nuestro cerebro. Sin duda, muchos estudiantes que encuentran el trabajo demasiado duro podrían localizar el problema en su estómago, sus pulmones o la comida que ingieren, más que en su mente.

5. PROBLEMAS PARA LA INTROSPECCIÓN Y LA OBSERVACIÓN

1. Calcule el progreso mental del niño durante los primeros cinco años y compárelo con el de los segundos cinco años de su vida. Para ello, haga una lista, en la medida de lo posible, de las adquisiciones de cada período. ¿Qué concluye sobre la importancia del juego y la libertad en la educación temprana? ¿Por qué no continuar con este método en lugar de enviar al niño a la escuela?

2. ¿Cuál tiene mayores posibilidades de desarrollo sensorial, el niño de ciudad o el niño de campo? ¿Para el desarrollo social? ¿Para el desarrollo motor a través del juego? Los especialistas afirman que65Los niños del campo no son tan buenos jugadores como los de la ciudad. ¿Por qué?

3. Observe atentamente a un grupo de niños para detectar indicios de falta de entrenamiento sensorial (interés en los objetos sensoriales, habilidad para la observación, etc.). Para detectar falta de entrenamiento motor (dificultad en el control motor, torpeza, falta de destreza para el juego, etc.). ¿Considera que la capacidad mental general parece estar correlacionada con la capacidad sensorial y motora?

4. ¿Qué entrenamiento sensorial se puede obtener de (1) geografía, (2) agricultura, (3) aritmética, (4) dibujo? ¿Qué líneas de entrenamiento motor debería ofrecer la escuela, (1) en general, (2) para la mano, (3) en la gracia y el aplomo del porte o el porte, (4) en cualquier otra línea? Realice pruebas de observación de estos puntos en una o más aulas e informe los resultados.

5. Describe cómo crees que debe ser el tipo de vida mental de Helen Keller. (Lee "El mundo en el que vivo", de Helen Keller).

6. Estudiar grupos de niños para detectar signos de deficiencia en la capacidad cerebral por falta de nutrición, fatiga, preocupación y falta de sueño.


66CAPÍTULO V

HÁBITO

El hábito es nuestro "mejor amigo o peor enemigo". Somos "haces ambulantes de hábitos". El hábito es el "volante de la sociedad", manteniendo a los hombres pacientes y dóciles en la dura o desagradable situación que algunos deben cumplir. El hábito es un "cable que no podemos romper". Así dicen los sabios. Déjenme conocer sus hábitos de vida y habrán revelado sus normas morales y conducta. Déjenme descubrir sus hábitos intelectuales y comprenderé su tipo de mente y métodos de pensamiento. En resumen, nuestras vidas son en gran medida una rutina diaria de actividades dictadas por nuestros hábitos en este o aquel ámbito. La mayoría de nuestros movimientos y actos son habituales; pensamos como hemos adquirido el hábito de pensar; decidimos como tenemos el hábito de decidir; dormimos, comemos o hablamos como hemos adquirido el hábito de hacer estas cosas; incluso podemos rezar nuestras oraciones o realizar otros ejercicios religiosos como si fueran hábitos. Pero si bien el hábito es el peor tirano, sus beneficios superan con creces a los malos, incluso en la vida más infructuosa o depravada.

1. LA NATURALEZA DEL HÁBITO

Mucha gente, al hablar o pensar en el hábito, le da al término un significado muy limitado. Solo piensan en ciertas tendencias morales o personales que suelen denominarse "hábitos". Pero para comprender el hábito de forma completa y exhaustiva, debemos:67Como se sugiere en el párrafo anterior, amplíe nuestro concepto para incluir todas las posibles actividades físicas y mentales. El hábito puede definirse como la tendencia del sistema nervioso a repetir cualquier acto realizado una o varias veces .

La base física del hábito. — El hábito debe explicarse desde el punto de vista de su base física. Los hábitos se forman porque los tejidos de nuestro cerebro son capaces de modificarse con el uso y de conservar los efectos de esta modificación, de modo que el mismo acto se realiza con mayor facilidad cada vez. Esto hace que el acto anterior se repita en lugar de elegir uno nuevo, y, por lo tanto, el acto anterior se perpetúa.

Incluso la materia muerta e inerte obedece a este respecto a los mismos principios que la materia viva. Dice M. Leon Dumont: «Todos sabemos cómo una prenda, tras cierto tiempo de uso, se adapta mejor a la forma del cuerpo que cuando era nueva; se ha producido un cambio en el tejido, y este cambio constituye un nuevo hábito de cohesión; una cerradura funciona mejor después de un tiempo de uso; al principio se requería más fuerza para superar ciertas asperezas en el mecanismo. Superar esta resistencia es un fenómeno de habituación. Cuesta menos trabajo doblar un papel cuando ya está doblado. Este ahorro de esfuerzo se debe a la naturaleza esencial del hábito, que hace que, para reproducir el efecto, se requiera una menor cantidad de la causa externa. Los sonidos de un violín mejoran con el uso en manos de un artista hábil, porque las fibras de la madera finalmente contraen hábitos de vibración ajustados a relaciones armónicas. Esto es lo que otorga un valor inestimable a los instrumentos que han pertenecido a grandes maestros. El agua, al fluir, excava un canal que se ensancha y profundiza; y,68Tras cesar su flujo, reanuda al fluir de nuevo el camino trazado previamente. De igual manera, las impresiones de los objetos externos se forjan en el sistema nervioso caminos cada vez más apropiados, y estos fenómenos vitales reaparecen bajo excitaciones externas similares, tras una interrupción temporal.[2]

Todo tejido vivo plástico. —Lo que es cierto de la materia inanimada es doblemente cierto del tejido vivo. Los tejidos del cuerpo humano pueden moldearse en casi cualquier forma que se elija si se toman a tiempo. Un niño puede ser puesto de pie a una edad demasiado temprana, y los huesos de sus piernas adquieren el hábito de permanecer doblados. El indio Flathead ata una tabla al cráneo de su hijo, y su cabeza adquiere el hábito de permanecer plana en la parte superior. Las posturas corporales incorrectas producen curvatura de la columna vertebral, y los modos perniciosos de vestir deforman los huesos del pecho. Los músculos pueden entrenarse en el hábito de mantener los hombros rectos o dejarlos caer; los de la espalda, para mantener el cuerpo bien erguido sobre las caderas, o para dejarlo caer; los de la locomoción, para darnos un paso ligero y elástico, o para permitir un porte arrastrado; los del habla, para darnos una articulación clara y precisa, o una descuidada y vacilante; y las del rostro, para darnos un aspecto alegre o una expresión sombría y triste.

El hábito, una modificación del tejido cerebral. —Pero el tejido nervioso es el más sensible y fácilmente moldeable de todos los tejidos corporales. De hecho, es probable que el verdadero hábito de nuestra forma de caminar, gesto o habla característicos resida en el cerebro, y no en los músculos que este controla. Tan delicada es la organización de la estructura cerebral y tan inestables sus moléculas, que incluso el perfume de una flor, que asalta la nariz de un niño, la canción...69El impacto de un pájaro en su oreja, o el sueño fugaz que apenas dura un segundo en su sueño, han modificado tanto su cerebro que nunca volverá a ser como si no lo hubiera experimentado. Cada corriente sensorial que llega del mundo exterior; cada corriente motora que sale para controlar un músculo; cada pensamiento que tenemos, ha modificado tanto la estructura nerviosa a través de la cual actúa, que persiste la tendencia a repetir un acto similar. Nuestro cerebro y sistema nervioso se moldean diariamente en hábitos fijos de acción según nuestros pensamientos y acciones, y así se convierten en el registro automático de todo lo que hacemos.

El antiguo cuento de hadas chino incide en una verdad fundamental y vital. Estos seres celestiales les dicen a sus hijos que cada niño está acompañado día y noche, en cada momento de su vida, por un hada invisible, provista de un lápiz y una tablilla. Es deber de esta hada registrar cada acto del niño, tanto bueno como malo, en un registro indeleble que un día se alzará como testigo en su contra. Lo mismo ocurre con nuestro cerebro. El acto incorrecto puede haberse realizado en secreto, ningún ser vivo puede saber jamás que lo realizamos, y una Providencia misericordiosa puede perdonarlo; pero el inexorable observador de nuestros actos estuvo siempre a nuestro lado escribiendo el registro, y la historia de ese acto queda inscrita para siempre en los tejidos de nuestro cerebro. Puede arrepentirse amargamente con cilicio y ceniza y suspenderse, pero sus efectos nunca podrán borrarse por completo. Seguirán siendo un obstáculo para nosotros hasta el día de nuestro fin, y en algún momento crítico, en una gran emergencia, correremos el peligro de ser derrotados por ese acto pasado y olvidado hace mucho tiempo.

Debemos formar hábitos. —Debemos , entonces, formar hábitos. No está en absoluto en nuestro poder decir si formaremos hábitos o no; porque, una vez iniciados, continúan formándose .70Se desarrollan día y noche, de forma constante e implacable. El hábito es, por lo tanto, uno de los factores más importantes a considerar en nuestras vidas, y la pregunta no es si formaremos hábitos, sino qué hábitos formaremos. Y la determinación de esta cuestión está en gran medida en nuestras manos, pues los hábitos no surgen por sí solos ni nos llegan ya hechos. Los creamos día a día mediante nuestros actos, y en la medida en que controlamos nuestros actos, podemos determinar nuestros hábitos.

2. EL LUGAR DEL HÁBITO EN LA ECONOMÍA DE NUESTRAS VIDAS

El hábito es uno de los métodos naturales para economizar tiempo y esfuerzo, a la vez que se asegura mayor habilidad y eficiencia. Esto se aprecia fácilmente al recordar que el hábito tiende a la acción automática ; es decir, a la acción gobernada por los centros nerviosos inferiores y que se autogestiona, por así decirlo, sin la interferencia de la conciencia. Todos han observado cuánto más fácil y hábil resulta la ejecución de un acto, ya sea tocar el piano, pintar un cuadro o clavar un clavo, cuando los movimientos implicados dejan de estar dirigidos conscientemente y se vuelven automáticos.

El hábito aumenta la habilidad y la eficiencia. —Prácticamente todo aumento de habilidad, ya sea física o mental, depende de nuestra capacidad para formar hábitos. El hábito se aferra a la habilidad ya adquirida, mientras que la práctica o la inteligencia nos preparan para el siguiente paso. Si no pudiéramos formar hábitos, mejoraríamos muy poco en nuestra forma de hacer las cosas, sin importar cuántas veces las repitiéramos. Ahora estaríamos obligados a pasar por lo mismo.71El torpe proceso de vestirnos, como cuando aprendimos de niños. Escribiríamos con la misma torpeza en la secundaria que en la primaria, comeríamos de adultos tan desordenada y desacertada como cuando éramos bebés, y perderíamos de mil maneras la habilidad motora que ahora nos parece tan fácil y natural. Todas las ocupaciones que requieren alta destreza manual, y aquellas que exigen gran destreza manual, dependen igualmente de nuestra capacidad para crear hábitos para los movimientos precisos y automáticos necesarios.

Lo mismo ocurre con la habilidad mental. Gran parte de los fundamentos de nuestra educación deben automatizarse, convertirse en hábito. Nos proponemos aprender los símbolos del habla. Oímos palabras y las vemos impresas; asociadas a estas palabras hay significados o ideas. El hábito vincula la palabra con la idea, de modo que pensar en una es evocar la otra; así se aprende el lenguaje. Debemos aprender los números, así que practicamos las combinaciones, y con 4×6 o 3×8 asociamos 24. El hábito afianza esta asociación en nuestra mente, ¡y he aquí!, pronto conocemos nuestras tablas. Y así sucesivamente a lo largo de todo nuestro aprendizaje. Aprendemos ciertos símbolos, hechos o procesos, y el hábito se arraiga y los automatiza para que podamos usarlos con libertad, facilidad y destreza, dejando nuestro pensamiento libre para asuntos que no pueden automatizarse. Uno de nuestros mayores peligros es no automatizar lo suficiente, no dotarnos lo suficiente del material fundamental necesario para la educación. Si no logramos esto, en el mejor de los casos seremos unos torpes intelectualmente, discapacitados porque no supimos hacer un uso adecuado del hábito en nuestro desarrollo.

Porque, como hemos visto en un capítulo anterior, hay un límite a nuestra energía mental y también al número de objetos a los que podemos prestar atención. Solo cuando72La atención se ha liberado de las muchas cosas que siempre se pueden pensar o hacer de la misma manera , de modo que la mente puede dedicarse a los problemas reales que requieren juicio, imaginación o razonamiento. El escritor cuya ortografía y puntuación no se cuidan solas difícilmente tendrá éxito al escribir. El matemático cuyas combinaciones numéricas, procesos y fórmulas no son automáticas en su mente nunca podrá aspirar a progresar en el pensamiento matemático. El orador que, al hablar, tiene que pensar en sus gestos, su voz o su enunciación nunca convencerá al público con su lógica o su elocuencia.

El hábito ahorra esfuerzo y fatiga. —Hacemos con mayor facilidad y con menor fatiga aquello a lo que estamos acostumbrados. Es el acto nuevo o la tarea extraña lo que nos cansa. El caballo acostumbrado a la granja se cansa si se le pone en el camino, mientras que el coche descapotable se cansa fácilmente cuando se le engancha al arado. El calígrafo experimentado trabaja todo el día en su escritorio sin fatigarse excesivamente, mientras que el hombre más acostumbrado al pico y la pala que al bolígrafo, se agota con media hora escribiendo una carta. Quienes tienen una ocupación sedentaria e inactiva no se cansan por estar mucho tiempo sentados, mientras que a los niños u otras personas acostumbradas a la libertad y la acción les puede resultar agotador simplemente permanecer quietos una o dos horas.

No solo la habilidad y la velocidad que exige la industria moderna serían imposibles sin la ayuda del hábito, sino que sin su ayuda nadie podría soportar la fatiga y la tensión. El nuevo trabajador colocado en una máquina de alta velocidad está a punto de caer de cansancio al final de su primer día. Pero poco a poco aprende a omitir los movimientos innecesarios, los movimientos necesarios se vuelven más fáciles y automáticos por la costumbre, y encuentra el trabajo más fácil. Podemos concluir, entonces, que no solo73Los movimientos dirigidos conscientemente muestran menos habilidad que los mismos movimientos hechos automáticos por el hábito, pero también requieren más esfuerzo y producen mayor fatiga.

El hábito economiza el esfuerzo moral. —Tener que decidir cada vez que surge la cuestión de si asistiremos a esta conferencia, sermón o lección; si perseveraremos y llevaremos a cabo este trabajo desagradable que hemos comenzado; si nos tomaremos la molestia de ser corteses y amables con este o aquel pobre, desagradable o sucio prójimo mortal; si tomaremos este camino porque parece fácil, o aquel porque sabemos que es el que debemos tomar; si seremos estrictamente justos y honestos cuando bien podríamos ser lo contrario; si resistiremos la tentación que nos reta; si cumpliremos con este deber, por difícil que sea, que se nos presenta; tener que decidir cada una de estas cuestiones cada vez que se presenta es dedicar demasiado de nuestro pensamiento y energía a cosas que deberían resolverse solas. Porque todas estas cosas deberían volverse tan habituales pronto que puedan resolverse con el mínimo gasto de energía cuando surjan.

El hábito de la atención. —Es noble poder prestar atención por pura fuerza de voluntad cuando el interés disminuye o surge algo más atractivo, pero es mucho mejor haber adquirido el hábito de la atención para que adoptemos esa actitud de forma natural cuando sea deseable. Para entender lo que quiero decir, basta con observar una clase o una audiencia y observar las diferentes maneras en que las personas finalmente se ponen a escuchar. Algunos con una actitud que dice: «Aquí estoy, listo para escucharte si me interesas, si no, no». Otros con una actitud que dice: «En realidad, no vine aquí esperando escuchar, y tendrás...»74Es una gran tarea si me interesas; nunca escucho a menos que me vea obligado, y la responsabilidad recae sobre ti. Otros dicen claramente: «De verdad quiero escuchar, pero me cuesta controlar mis pensamientos, y si divagamos, no te culparé del todo; es mi forma de ser». Y otros dicen: «Cuando se espera que escuche, siempre escucho, haya o no mucho que escuchar. He adquirido ese hábito, así que no me quejo conmigo mismo. Puedes confiar en que estaré atento, pues no puedo permitirme debilitar mi hábito de atención, te vaya bien o mal». Todo orador abrazará a estos últimos oyentes contra su corazón y los alimentará con los pensamientos más selectos de su alma; son a ellos a quienes les habla y a quienes su discurso atraerá.

El hábito nos permite afrontar lo desagradable. —Ser capaces de perseverar ante las dificultades y las adversidades, y llevar adelante lo desagradable a pesar de las protestas de nuestra naturaleza contra el sacrificio que requiere, es digno de elogio; pero es aún más digno de elogio haber adquirido el hábito de la perseverancia de tal manera que la tarea desagradable se cumpla sin esfuerzo, protesta ni cuestionamiento. Horace Mann afirma que cualquier éxito que logró fue posible gracias al temprano hábito que adquirió de nunca detenerse a preguntarse si le gustaba hacer algo que debía hacerse, sino de hacerlo todo igualmente bien y sin cuestionarlo, tanto lo agradable como lo desagradable.

El joven que puede librar una batalla moral y vencer los atractivos de alguna tentación atractiva merece el mayor honor y elogio; pero mientras tenga que librar la misma batalla una y otra vez, se encuentra en terreno moralmente peligroso. Porque la buena moral debe finalmente convertirse en hábitos, tan arraigados en nosotros que la correcta75La decisión se toma en gran medida sin esfuerzo ni lucha. De lo contrario, la tensión es excesiva y, ocasionalmente, la derrota llegará; y la derrota significa debilidad y, finalmente, desastre, cuando el espíritu se cansa del conflicto constante. Y así sucesivamente hasta cien líneas. Los buenos hábitos son más deseables que las victorias individuales en casos especiales, por mucho que estas sean deseables. Pues los buenos hábitos significan victorias en todos los aspectos.

El hábito, la base de la personalidad. —El biólogo nos dice que es la constancia , y no lo ocasional , del entorno lo que se imprime en un organismo. Así también, es lo habitual en nuestras vidas lo que construye nuestro carácter y personalidad. En realidad, somos lo que solemos hacer y pensar.

Sin hábito, la personalidad no existiría; pues nunca podríamos hacer algo dos veces igual, y por lo tanto seríamos una nueva persona a cada instante. Los actos que nos dan nuestra individualidad peculiar son nuestros actos habituales: las pequeñas cosas que se realizan momento a momento sin cuidado ni atención, y que son la expresión más auténtica y mejor de nuestro verdadero ser. Probablemente ninguno de nosotros podría estar muy seguro de qué brazo se mete primero en la manga o qué pie se mete primero en el zapato; y sin embargo, cada uno de nosotros, sin duda, adquirió el hábito hace mucho tiempo de hacer estas cosas de cierta manera. Quizás no seamos capaces de describir cómo sostenemos el cuchillo, el tenedor y la cuchara, y sin embargo, cada uno tiene su propia forma característica y habitual de manejarlos. Nos sentamos y nos levantamos de alguna manera característica, y la postura de nuestra cabeza y la actitud de nuestro cuerpo son resultado del hábito. Nos entra sueño y nos despertamos, tenemos hambre y sed a ciertas horas, por la fuerza del hábito. Nos acostumbramos a que nos guste cierta silla, rincón, esquina, camino o escritorio, y luego los buscamos hasta el extremo.76De todos los demás. Habitualmente usamos un tono de voz y un tipo de enunciación particulares al hablar, y esto se convierte en una de nuestras marcas distintivas; o bien, en la juventud, nos acostumbramos a usar barbarismos o solecismos lingüísticos, que se nos quedan grabados y se convierten en parte inseparable de nosotros más adelante en la vida.

En el aspecto mental, el caso no es diferente. Nuestro pensamiento es tan característico como nuestros actos físicos. Podemos desarrollar el hábito de pensar las cosas lógicamente o de sacar conclusiones precipitadas; de pensar crítica e independientemente, o de aceptar las cosas sin cuestionarlas, basándonos en la autoridad de otros. Podemos desarrollar el hábito de leer con atención libros buenos y sensatos, o de pasar por alto los sentimentales y vulgares; de elegir compañeros que nos ennoblezcan, o lo contrario; de ser buenos conversadores y participar en un grupo social, o de ser un lastre en la conversación y necesitar que nos "entretengan". Podemos desarrollar el hábito de observar las cosas que nos rodean y disfrutar de la belleza de nuestro entorno, o de no observar ni disfrutar. Podemos desarrollar el hábito de obedecer la voz de la conciencia o de ceder débilmente a la tentación sin luchar; de adoptar una actitud reverente de oración en nuestras devociones, o de simplemente decir nuestras oraciones.

El hábito salva la preocupación y la rebelión. —El hábito ha sido llamado la "rueda de equilibrio" de la sociedad. Esto se debe a que los hombres se acostumbran fácilmente a lo duro, lo desagradable o lo inevitable, y dejan de luchar contra ello. Mucho que al principio parece insoportable, con el tiempo causa menos repugnancia. Un dolor que parece demasiado doloroso para ser soportado, con el tiempo pierde parte de su intensidad. La opresión o la injusticia que despierta el resentimiento y el odio más feroces pueden finalmente ser aceptadas.77Con resignación. El hábito nos ayuda a aprender que «lo que no se puede curar, hay que soportarlo».

3. LA TIRANÍA DEL HÁBITO

Incluso los buenos hábitos necesitan ser modificados. —Pero incluso en los buenos hábitos hay peligro. El hábito es lo opuesto a la atención. El hábito libera la atención de tensión innecesaria. Todo acto habitual fue en algún momento, ya sea en la historia de la raza o del individuo, un acto voluntario; es decir, se realizaba bajo atención activa. A medida que el hábito crecía, la atención se volvía gradualmente innecesaria, hasta que finalmente desapareció por completo. Y aquí radica el peligro. Un hábito, una vez formado, no tiene forma de modificarse a menos que se le llame la atención de alguna manera, pues un hábito abandonado a sí mismo se arraiga cada vez más. La rutina se profundiza. En muy pocas de nuestras acciones, si es que en ninguna, podemos permitirnos que esto suceda. Nuestros hábitos necesitan ser progresivos, necesitan crecer, ser modificados, ser mejorados. De lo contrario, se convertirán en una cáscara incrustada, fija e inflexible, que limitará nuestro crecimiento.

Es necesario, entonces, mantener nuestros actos habituales bajo cierta vigilancia, revisarlos periódicamente para inspeccionarlos y descubrir posibles modificaciones que los hagan más útiles. Necesitamos ser inventivos, encontrar constantemente mejores maneras de hacer las cosas. El hábito nos permite estar de pie, caminar y sentarnos; pero ¿cuántos de nosotros no podríamos mejorar su porte y aplomo si lo deseara? Nuestro habla se ha vuelto en gran medida automática, pero sin duda todos podríamos corregir los fallos de pronunciación, pronunciación o acento al hablar. Así también podríamos mejorar nuestra78hábitos de estudio y de pensamiento, nuestros métodos de memorización o nuestra manera de atender.

La tendencia a las "rutinas". —Pero esto requerirá algo de heroísmo. Pues seguir el camino trillado de la costumbre es fácil y placentero, mientras que romper con la rutina del hábito y comenzar una nueva línea de acción es difícil y perturbador. La mayoría de la gente prefiere seguir haciendo las cosas como siempre las ha hecho, seguir leyendo, pensando y creyendo como lo ha hecho durante mucho tiempo, no tanto porque crea que su forma es la mejor, sino porque es más fácil que cambiar. De ahí que la gran mayoría nos acomodemos en la mediocridad y nos volvamos "viejos cascarrabias". Aprendemos a hacer las cosas medianamente bien, dejamos de pensar en mejorarlas y, por lo tanto, caemos en la rutina. Solo unos pocos siguen adelante. Se valen del hábito como los demás, pero también siguen prestando atención a los momentos críticos de la acción, y así hacen del hábito un aliado en lugar de aceptarlo como un tirano .

4. LA FORMACIÓN DE HÁBITOS, PARTE DE LA EDUCACIÓN

De la importancia del hábito en nuestras vidas se desprende que una parte importante de la educación debe dedicarse al desarrollo de hábitos útiles. Dice James: «Si los jóvenes pudieran darse cuenta de lo pronto que se convertirán en simples manojos de hábitos andantes, prestarían más atención a su conducta mientras aún están en estado plástico. Estamos tejiendo nuestro propio destino, bueno o malo, y nunca lo desharemos. Cada pequeño gesto de virtud o de vicio deja su pequeña cicatriz». Cualquier joven que esté formando un gran número de hábitos útiles está recibiendo una educación considerable, por muy limitado que sea su conocimiento de los libros; por otro lado, nadie que esté formando un gran...79Una de las peores costumbres es estar bien educado, por muy brillantes que sean sus conocimientos.

La juventud, la época de la formación de hábitos. —La infancia y la juventud son la época ideal para la formación de hábitos. En ellas, el cerebro es flexible y se moldea fácilmente, y retiene sus impresiones de forma más indeleble; más tarde, es difícil de modificar, y las impresiones que deja son menos permanentes. Es difícil enseñarle trucos nuevos a un perro viejo; ni los recordaría si se los enseñaras, ni sería capaz de ejecutarlos bien aunque los recordara. El niño pequeño, en sus primeras semanas de vida, adquirirá hábitos de sueño y alimentación. En pocos días, puede adquirir el hábito de dormir a oscuras o de necesitar luz; de dormir tumbado y tranquilo o de insistir en que lo mezan; de tener hambre según el reloj o de querer comer a todas horas cuando no tiene nada más que hacer, etc. Está totalmente fuera del poder de la madre o de la nodriza determinar si el niño formará hábitos, pero sí está en su poder decir qué hábitos se formarán, ya que controlan sus actos.

A medida que el niño crece, aumenta la gama de sus hábitos; y al llegar a la adolescencia, se forman la mayor parte de sus hábitos personales. Es muy dudoso que un niño que no haya desarrollado hábitos de puntualidad antes de los quince años sea completamente confiable en asuntos que requieran precisión en este aspecto. La niña que no haya desarrollado, antes de esta edad, hábitos de pulcritud y orden difícilmente será una ama de casa ordenada más adelante en su vida. Quienes en su juventud no tienen la oportunidad de acostumbrarse a las costumbres sociales pueden estudiar libros de etiqueta y contratar instructores privados en el arte de la cortesía todo lo que quieran más adelante en la vida, pero nunca dejarán de...80Ser torpe e incómodo. Nadie está en mayor desventaja que quienes, repentinamente enriquecidos, intentan, en la madurez, rodearse de objetos de arte y lujo, aunque sus hábitos se formaron en la esterilidad y la necesidad durante sus primeros años.

El Hábito del Logro. —¡Qué joven no sueña con ser grande, noble o un erudito célebre! ¡Y qué pocos son los que finalmente alcanzan sus ideales! ¿Dónde reside la causa del fracaso? Seguramente no en la falta de ideales elevados. Multitudes de jóvenes tienen "¡Excelsior!" como lema, y sin embargo nunca emprenden el ascenso, y mucho menos se esfuerzan por llegar a la cima. Han dedicado horas a soñar con la gloria más allá, y nunca han comenzado a escalar . La dificultad radica en no darse cuenta de que la única manera de llegar a ser lo que deseamos o soñamos es formar el hábito de serlo . Formar el hábito del logro, del esfuerzo, del autosacrificio, si es necesario. Formar el hábito de las acciones junto con los sueños; formar el hábito de hacer .

¿Quién de nosotros no tiene, en este momento, acechando su conveniencia en un futuro lejano, una serie de cosas que pretende hacer en cuanto termine este trimestre escolar, o este trabajo, o cuando no esté tan ocupado como ahora? ¡Y qué pocas veces se pone a hacer estas cosas! Darwin cuenta que en su juventud amaba la poesía, el arte y la música, pero estaba tan ocupado con su trabajo científico que apenas podía dedicarle tiempo a estos gustos. Así que se prometió dedicar su tiempo al trabajo científico y dejar huella en él. Entonces tendría tiempo para las cosas que amaba y cultivaría su gusto por las bellas artes. Dejó huella en el campo de la ciencia, y luego se dedicó de nuevo a la poesía, la música y el arte. Pero, ¡ay!, para él todo era huesos secos y muertos, sin vida ni interés.81Había pasado la época en que podía desarrollar el gusto por ellos. Había forjado sus hábitos en otra dirección, y ahora era demasiado tarde para formar nuevos. Su propia conclusión es que, si pudiera revivir su vida, cada semana escucharía algún concierto de música y visitaría alguna galería de arte, y cada día leería poesía, manteniendo así vivo y activo su amor por ellos.

Por lo tanto, cada escuela y cada hogar deberían ser una especie de fábrica de hábitos, un lugar donde los niños desarrollen hábitos de pulcritud, puntualidad, obediencia, cortesía, confiabilidad y las demás gracias del carácter.

5. REGLAS PARA LA FORMACIÓN DE HÁBITOS

Las Tres Máximas de James para la Formación de Hábitos. —Sobre la formación de nuevos hábitos y el abandono de los antiguos, no conozco mejor afirmación que la de James, basada en el capítulo de Bain sobre "Hábitos Morales". Cito esta afirmación extensamente: "Al adquirir un nuevo hábito o abandonar uno antiguo, debemos procurar lanzarnos con la iniciativa más firme y decidida posible . Acumula todas las circunstancias posibles que refuercen las motivaciones correctas; ponte asiduamente en situaciones que fomenten el nuevo camino; asume compromisos incompatibles con los antiguos; haz un compromiso público, si el caso lo permite; en resumen, desarrolla tu resolución con todas las ayudas que tengas a tu alcance. Esto le dará a tu nuevo comienzo tal impulso que la tentación de desmoronarse no ocurrirá tan pronto como podría ocurrir de otro modo; y cada día que se pospone un desmoronamiento aumenta las probabilidades de que no ocurra.

"La segunda máxima es: Nunca permitas que se haga una excepción a tu ley.82Esto ocurre hasta que el nuevo hábito esté firmemente arraigado en tu vida. Cada desliz es como dejar caer un ovillo de hilo que se está enrollando con cuidado; un solo desliz deshace más de lo que muchas vueltas pueden enrollar. La continuidad del entrenamiento es el mejor medio para que el sistema nervioso funcione correctamente... La necesidad de asegurar el éxito nos fortalece para el futuro.

Se puede añadir una tercera máxima a las anteriores: Aprovecha la primera oportunidad posible para actuar conforme a cada resolución que tomes y a cada impulso emocional que experimentes en dirección a los hábitos que aspiras a adquirir. No es en el momento de su formación, sino en el de su producción de efectos motores , que las resoluciones y las aspiraciones comunican la nueva configuración al cerebro.[3]

La Preponderancia de los Buenos Hábitos Sobre los Malos. —Y, por último, que nadie se inquiete ni se asuste porque en poco tiempo se convierta en un "haz andante de hábitos". Pues en la medida en que sus buenas acciones predominen sobre las malas, en esa misma medida sus buenos hábitos superarán a los malos. Silenciosamente, momento a momento, la eficiencia surge de todas las acciones dignas y bien realizadas. Cada heroico autosacrificio, cada batalla librada y ganada, cada buena acción realizada, se le acredita irremediablemente en su sistema nervioso y finalmente contribuirá a alcanzar el éxito de sus ambiciones.

6. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA INTROSPECCIÓN

1. Selecciona algún acto que hayas comenzado a realizar recientemente y observa cómo se vuelve cada vez más habitual. Observa atentamente durante una semana y observa si no descubres...83Algunos hábitos que desconocías. Haz un catálogo de tus malos hábitos; de los más importantes, de los buenos.

2. Propónte formar algunos hábitos nuevos que desees poseer; también a romper algunos hábitos indeseables, observando cuidadosamente lo que sucede en ambos casos y cuánto tiempo requiere.

3. Pruebe el siguiente experimento y relacione los resultados con el control automático que genera el hábito: Dibuje una estrella en una hoja de cartón. Colóquela sobre una mesa frente a usted, con un espejo de mano dispuesto de modo que pueda ver la estrella en el espejo. Ahora trace el contorno de la estrella con un lápiz, mirando fijamente al espejo para guiar su mano. No levante el lápiz del papel desde el principio hasta el final. Invite a otros a probar este experimento.

4. Estudie los hábitos de atención de un grupo de alumnos, (1) de habla, (2) de estar de pie, sentado y caminando, (3) de estudio. Informe sobre sus observaciones y sugiera métodos para corregir los malos hábitos observados.

5. Haz una lista de los “manerismos” que has observado y sugiere cómo se pueden curar.

6. Haz una lista de diez a veinte hábitos que, en tu opinión, la escuela y su labor deberían cultivar especialmente. ¿Cuáles de estos son los que conoces que cultivan con menos éxito? ¿Dónde radica el problema?


84CAPÍTULO VI

SENSACIÓN

Podemos comprender mejor los problemas de la sensación y la percepción si pensamos primero en la existencia de dos grandes mundos: el mundo de la naturaleza física externa y el mundo de la mente interna. Por un lado, está nuestro entorno material: lo que vemos, oímos, tocamos, saboreamos y manipulamos; y por otro, nuestra conciencia, el medio por el cual llegamos a conocer este mundo exterior y nos adaptamos a él. Estos dos mundos parecen, en cierto sentido, pertenecerse y requerirse mutuamente. Pues, ¿cuál sería el significado o la utilidad del mundo físico sin una mente que lo conozca o utilice? ¿Y cuál sería la utilidad de una mente sin nada que conocer o pensar?

1. CÓMO LLEGAMOS A CONOCER EL MUNDO EXTERNO

Hay algo maravilloso en nuestro conocimiento del mundo exterior, algo que jamás podremos comprender plenamente. Hemos adquirido este conocimiento de forma tan gradual e inconsciente que ahora nos parece trivial, y damos por sentado muchas cosas que nos resultaría difícil explicar.

Conocimiento a través de los sentidos. —Por ejemplo, decimos: «Claro que veo aquel árbol verde: está a unas diez varas de distancia». Pero ¿por qué «claro»? ¿Por qué deberían los objetos a distancia y sin conexión evidente...85 ¿Podríamos siquiera reconocer la diferencia entre nosotros y ellos simplemente volviendo la vista hacia ellos cuando hay luz? ¿Por qué no decir, mejor, como el hijo ciego del profesor Puiseaux de París, quien, al preguntársele si le gustaría recuperar la vista, respondió: «Si no fuera por curiosidad, preferiría tener brazos largos. Me parece que mis manos me enseñarían mejor lo que ocurre en la luna que tus ojos o telescopios».

Escuchamos y decimos: «Sí, esa campana suena en el pueblo vecino», como si fuera la cosa más sencilla del mundo. Pero ¿por qué un trozo de metal que choca con otro a dos o tres kilómetros de distancia nos hace darnos cuenta de que hay una campana allí, y mucho menos de que es una campana cuyo tono reconocemos? O pasamos los dedos sobre un trozo de tela y decimos: «Eso es seda». Pero ¿por qué, con solo poner la piel en contacto con un trozo de tela, deberíamos saber su calidad, y mucho menos que es tela y que sus hilos fueron hilados originalmente por un insecto? O tomamos un sorbo de líquido y decimos: «Esta leche está agria». Pero ¿por qué, al llevar el líquido a la boca y ponerlo en contacto con la mucosa, deberíamos poder saber que es leche y que posee la cualidad que llamamos agria ? O, una vez más, percibimos una ráfaga de aire por la ventana abierta en primavera y decimos: «Hay un arbusto de lilas en flor en el césped». Sin embargo, ¿por qué, al inhalar aire con partículas de lila, deberíamos saber que hay algo afuera, y mucho menos que es una flor de una variedad particular que llamamos lila? O, finalmente, acercamos una plancha caliente a la mejilla y decimos: "¡Está demasiado caliente! Quemará la tela". Pero ¿por qué, al sostener este objeto a un pie de la cara, sabemos que está ahí, y mucho menos su temperatura?86

La unidad de la experiencia sensorial. —Además, nuestros sentidos, a través de la experiencia, adquieren el poder de fusionar o combinar su conocimiento, por así decirlo, mediante el cual cada uno expresa su conocimiento en términos de los demás. Así, echamos un vistazo por la ventana y decimos que el día parece frío, aunque sabemos bien que no podemos ver el frío . O decimos que el melón suena verde, o la campana suena agrietada, aunque no se oye un crujido ni el verdor . O decimos que la caja se siente vacía, aunque no se puede sentir el vacío . Hemos llegado a asociar el frío, originalmente experimentado con días que se parecen al que ahora vemos, con esta apariencia particular, y así decimos que vemos el frío; sonidos como el que viene de la campana hemos llegado a asociarlos con campanas agrietadas, y el que viene del melón con melones verdes, hasta que decimos sin vacilar que la campana suena agrietada y el melón suena verde. Y así con los diversos sentidos. Cada uno extrae del mundo su propio conocimiento, pero al final todos son socios, y lo que es conocimiento de cada uno pertenece a todos los demás en la medida en que el otro pueda usarlo.

Los procesos sensoriales que deben explicarse. —La explicación de la naturaleza última del conocimiento y cómo lo alcanzamos a través del contacto con nuestro entorno material, la dejaremos a los filósofos. Ya han librado suficientes batallas sobre esta cuestión, y aún tendrán otras antes de que el asunto quede resuelto. El problema más fácil e importante para nosotros es describir los procesos mediante los cuales la mente llega a conocer su entorno y ver cómo utiliza este conocimiento al pensar. Esto es todo lo que podremos hacer, pues a menudo es posible describir un proceso y descubrir sus leyes incluso cuando no podemos explicar completamente su naturaleza y origen. Sabemos87el proceso de digestión y asimilación, y las leyes que los gobiernan, aunque no entendemos la naturaleza última y el origen de la vida que los hace posibles.

Las cualidades de los objetos existen en la mente. —Sin embargo, incluso en la descripción relativamente simple que hemos propuesto, nos enfrentamos a muchos enigmas, y uno de ellos aparece desde el principio. Se trata de que las cualidades que solemos atribuir a los objetos existen realmente en nuestra mente y no en los objetos en absoluto. Tomemos, por ejemplo, las cualidades comunes de la luz y el color. El físico nos dice que lo que vemos como luz se produce por una vibración increíblemente rápida de ondas de éter en la retina del ojo. Todo el espacio está lleno de este éter; y cuando es luz —es decir, cuando está presente algún objeto como el sol u otro cuerpo emisor de luz—, el éter se pone en movimiento por las moléculas vibrantes del cuerpo que es la fuente de luz; sus ondas inciden en la retina, se produce una corriente que llega al cerebro, y vemos la luz. Esto significa, entonces, que el espacio, el medio en el que vemos los objetos, no está lleno de luz (la sensación), sino de ondas de éter muy rápidas, y que la luz que vemos realmente ocurre en nuestra mente como respuesta mental al estímulo físico de las ondas de éter. Lo mismo ocurre con el color. El color es producido por ondas de éter de diferentes longitudes y grados de rapidez.

Así, las ondas de éter a una velocidad de 450 mil millones por segundo nos dan la sensación de rojo; a 472 mil millones por segundo, naranja; a 526 mil millones por segundo, amarillo; a 589 mil millones por segundo, verde; a 640 mil millones por segundo, azul; a 722 mil millones por segundo, índigo; y a 790 mil millones por segundo, violeta. Lo que existe fuera de nosotros, entonces, son estas ondas de éter de diferentes velocidades, y no los colores (como sensaciones).88En sí mismos. El hermoso amarillo y carmesí de una puesta de sol, los colores abigarrados de un paisaje, el delicado rosa en la mejilla de un niño, el rubor de una rosa, el verde brillante del lago: estos no residen en los objetos mismos, sino en la conciencia de quien los ve. Los objetos poseen la única cualidad de reflejar al ojo ondas de éter de la frecuencia específica correspondiente al color que les atribuimos. Así, los objetos "rojos", y ningún otro, reflejan ondas de éter a una velocidad de 450 mil millones por segundo: los objetos "blancos" reflejan todas las frecuencias; los objetos "negros" no reflejan ninguna.

El caso no es diferente con respecto al sonido. Cuando hablamos de un sonido proveniente de una campana, lo que realmente queremos decir es que las vibraciones de la campana han creado ondas en el aire entre ella y nuestro oído, que han producido vibraciones correspondientes en el oído; que de este modo se produjo una corriente nerviosa; y que se escuchó un sonido. Pero el sonido (es decir, la sensación) es algo mental y existe solo en nuestra propia consciencia. Lo que pasó entre el objeto sonoro y nosotros fueron ondas en el aire intermedio, listas para ser traducidas a través de la maquinaria nerviosa y cerebral en los hermosos tonos, melodías y armonías de la mente. Y lo mismo ocurre con todas las demás sensaciones.

Los tres conjuntos de factores. —Lo que existe fuera de nosotros es, por tanto, un estímulo , alguna forma de energía física, de un tipo adecuado para excitar la actividad de un determinado órgano terminal del gusto, el tacto, el olfato, la vista o el oído; lo que existe dentro de nosotros es la maquinaria nerviosa capaz de convertir este estímulo en una corriente nerviosa que producirá una actividad en la corteza del cerebro; lo que resulta es el objeto mental que llamamos sensación del gusto, el olfato, el tacto, la vista o el oído.89

2. LA NATURALEZA DE LA SENSACIÓN

La sensación nos proporciona nuestro mundo de cualidades. —En la experiencia real, las sensaciones nunca se conocen independientemente de los objetos a los que pertenecen. Es decir, cuando vemos amarillo o rojo , siempre está en conexión con alguna superficie u objeto; cuando saboreamos algo agrio , esta cualidad pertenece a alguna sustancia, y así sucesivamente con todos los sentidos. Sin embargo, por sensación nos referimos únicamente a las cualidades simples de los objetos conocidos en la conciencia como resultado de los estímulos apropiados aplicados a los órganos terminales . Más adelante veremos cómo, mediante la percepción, estas cualidades se fusionan o combinan para formar objetos, pero en este capítulo nos ocuparemos únicamente de las cualidades. Las sensaciones son, entonces, el conocimiento más simple y elemental que podemos obtener del mundo físico: el rojo, el azul, lo amargo, lo frío, lo fragante y cualquier otra cualidad que pueda pertenecer al mundo externo. Por el momento, no nos ocuparemos de los objetos o fuentes de donde pueden provenir las cualidades.

Citando a James sobre el significado de la sensación: «Todo lo que podemos decir sobre este punto es que lo que entendemos por sensaciones son las primeras cosas en el camino de la conciencia . Son los resultados inmediatos sobre la conciencia de las corrientes nerviosas al entrar en el cerebro, y antes de que hayan despertado cualquier sugerencia o asociación con la experiencia pasada. Pero es obvio que tales sensaciones inmediatas solo pueden percibirse en los primeros días de vida ».

Los atributos de la sensación. —Las sensaciones difieren entre sí en al menos cuatro aspectos, a saber: calidad , intensidad , extensión y duración .

Es una diferencia de calidad la que nos hace decir: «Este papel es rojo y ese, azul; este líquido es dulce y ese, agrio». Por lo tanto, las diferencias de calidad son fundamentales.90Diferencias de tipo . Además de las diferencias de calidad que existen dentro de un mismo campo general, como el del gusto o la vista, es evidente que existe una diferencia aún más fundamental entre los distintos campos. Se puede, por ejemplo, comparar el rojo con el azul o el dulce con el agrio, y determinar qué cualidad se prefiere. Pero si se intenta comparar el rojo con el dulce, o el azul con el agrio, la diferencia de calidad es tan profunda que parece no haber base para la comparación.

Las diferencias en la intensidad de la sensación son familiares para cualquiera que prefiera dos terrones de azúcar a uno en su café; el dulce es de la misma calidad en ambos casos, pero difiere en intensidad. En cada campo de la sensación, la intensidad puede variar desde la cantidad más pequeña hasta la más grande perceptible. En general, la intensidad de la sensación depende de la intensidad del estímulo, aunque el estado del órgano sensorial en cuanto a fatiga o adaptación al estímulo influye. Es obvio que un estímulo puede ser demasiado débil para producir sensación alguna; por ejemplo, no se detectarían unos pocos granos de azúcar en una taza de café o unas gotas de limón en un litro de agua. También es cierto que la intensidad del estímulo puede ser tan grande que un aumento de intensidad no produzca ningún efecto en la sensación; por ejemplo, la adición de azúcar a una solución de sacarina no aumentaría notablemente su dulzor. Los puntos de intensidad más bajos y más altos de la sensación se denominan limen inferior y superior , o umbral, respectivamente.

Por extensión se entiende la diferencia espacial de las sensaciones. El roce de la punta de un palillo sobre la piel tiene una cualidad espacial diferente a la del roce de la punta plana de un lápiz. Los tonos bajos parecen tener más volumen que los agudos. Algunos dolores se sienten agudos y91Otras, apagadas y difusas. El calor que se siente al extender las palmas de las manos hacia el fuego tiene una intensidad que no se siente al calentar un solo dedo. La intensidad de una sensación depende del número de terminaciones nerviosas estimuladas.

La duración de una sensación se refiere a su duración. No debe confundirse con la duración del estímulo, que puede ser mayor o menor que la duración de la sensación. Toda sensación debe existir durante un período de tiempo, largo o corto, o no tendría cabida en la conciencia.

3. CUALIDADES SENSORIALES Y SUS ÓRGANOS FINALES

Todos conocemos los "cinco sentidos" de nuestra fisiología elemental: vista, oído, gusto, olfato y tacto. Sin embargo, un estudio más completo de las sensaciones revela casi el triple de esta cantidad. Esto significa que el cuerpo está equipado con más de una docena de órganos terminales, cada uno preparado para recibir su propio tipo de estímulo. También debe entenderse que algunos de estos órganos terminales proporcionan más de un sentido. El ojo, por ejemplo, proporciona no solo sensaciones visuales, sino también musculares; el oído, no solo auditivas, sino también táctiles; la lengua, no solo gustativas, sino también táctiles, de frío y calor.

Vista. —La visión es un sentido de distancia ; podemos ver a lo lejos. El estímulo es de acción química ; esto significa que las ondas de éter, al impactar la retina, provocan un cambio químico que activa la corriente nerviosa responsable de la sensación.

El ojo, cuya estructura general está suficientemente descrita en todas las fisiologías estándar, consiste en un aparato visual diseñado para traer las imágenes de los objetos a un92enfoque claro en la retina en la fóvea , o área de visión más clara, cerca del punto de entrada del nervio óptico.

La sensación de la vista que proviene de esta imagen retiniana sin la ayuda de otras sensaciones nos da solo dos cualidades, luz y color . El ojo puede distinguir muchos grados diferentes de luz desde el blanco más puro, pasando por los diversos grises, hasta el negro más denso. La gama es aún mayor en color. Hablamos de los siete colores del espectro: violeta, índigo, azul, verde, amarillo, naranja y rojo. Pero esta no es una clasificación muy útil, ya que el ojo promedio puede distinguir alrededor de 35,000 efectos de color. También es algo desconcertante encontrar que todos estos colores parecen producirse a partir de los cuatro tonos fundamentales: rojo, verde, amarillo y azul, más los diversos tintes. Estos cuatro, combinados en proporciones variables y con diferentes grados de luz (es decir, diferentes tonos de gris), producen todos los efectos de color conocidos por el ojo humano. Herschel estima que los trabajadores de los mosaicos de Roma deben haber distinguido 30,000 tonos de color diferentes. El tono de un color se refiere a su calidad fundamental, como rojo o amarillo; el croma , a su saturación, o fuerza del color; y el tinte, a la cantidad de brillo (es decir, blanco) que contiene.

Audición. —La audición también es un sentido de distancia. La acción de su estímulo es mecánica, es decir, las vibraciones producidas en el aire por el cuerpo sonoro se transmiten finalmente, por el mecanismo del oído medio, al oído interno. Aquí, el impulso se transmite a través del líquido del oído interno hasta las terminaciones nerviosas en forma de pequeños soplos, que producen la corriente nerviosa que el nervio auditivo transporta al cerebro.

La sensación del oído, al igual que la de la vista, nos proporciona dos cualidades: los tonos con su altura y timbre correspondientes, y los ruidos . Los tonos, o sonidos musicales,93son producidas por vibraciones isócronas o de tiempo igual; así, el do de la primera octava es producido por 256 vibraciones por segundo, y si este tono se prolonga, la frecuencia de vibración continuará uniformemente igual. Los ruidos, por otro lado, son producidos por vibraciones que no tienen uniformidad de frecuencia de vibración. La sensibilidad del oído al tono se extiende por unas siete octavas. El piano de siete octavas baja a 27-1/2 vibraciones y alcanza hasta 3.500 vibraciones. Sin embargo, notas de casi 50.000 vibraciones pueden ser escuchadas por un oído promedio, aunque estas son demasiado dolorosamente estridentes para ser musicales. Teniendo en cuenta este límite superior, el rango del oído es de unas once octavas. El oído, habiéndonos dado la intensidad de los tonos, que depende de la amplitud de las vibraciones, el tono , que depende de la rapidez de las vibraciones, y el timbre , o calidad , que depende de la complejidad de las vibraciones, no tiene más cualidades del sonido que revelar.

Gusto. —El sentido del gusto se localiza principalmente en la lengua, sobre cuya superficie se encuentran dispersos numerosos bulbos gustativos diminutos . Estos se observan como pequeñas motas rojas, distribuidas con mayor abundancia en los bordes y la punta de la lengua. La sustancia que se saborea debe estar en solución y entrar en contacto con las terminaciones nerviosas. La acción del estímulo es química .

El sentido del gusto reconoce las cuatro cualidades: agrio , dulce , salado y amargo . Muchas de las cualidades que incorrectamente llamamos sabores son en realidad un complejo de gusto, olfato, tacto y temperatura. El olfato contribuye tanto al sentido del gusto que muchos alimentos se vuelven insípidos cuando tenemos un catarro, y muchas dosis nauseabundas de medicamentos pueden tomarse sin molestias si nos tapamos la nariz. Probablemente ninguno de nosotros, si tenemos cuidado de excluir todos los olores tapándonos la nariz.94 Las fosas nasales con algodón permiten distinguir por el gusto entre una manzana raspada, una patata, un nabo o una remolacha, o distinguir la leche caliente del té o del café de la misma temperatura.

Olfato. —En la parte superior de la cavidad nasal se encuentra una pequeña placa mucosa de color marrón. Es aquí donde se ubican las terminaciones nerviosas olfativas. La sustancia olida debe ser volátil, es decir, debe existir en forma gaseosa y entrar en contacto directo con las terminaciones nerviosas. La acción química produce una corriente nerviosa.

Las sensaciones del olfato no se han clasificado tan bien como las del gusto, y no tenemos nombres específicos para ellas. Tampoco sabemos cuántas cualidades olfativas es capaz de revelar el sentido del olfato. La única clasificación definitiva de las cualidades olfativas se basa en su agrado o su contrario. También tomamos prestados algunos términos y hablamos de olores dulces o fragantes y olores frescos o densos . Existe cierta evidencia, al observar animales, o incluso a hombres primitivos, de que la raza humana ha ido desarrollando una mayor sensibilidad a ciertos olores, al tiempo que se ha producido una pérdida de agudeza en lo que llamamos olfato.

Diversas sensaciones cutáneas. —La piel, además de ser un órgano protector y excretor, alberga los órganos terminales que nos proporcionan la sensación de presión, dolor, frío, calor, cosquilleo y picor. La presión parece tener como órgano terminal los bulbos pilosos de la piel; en las zonas sin pelo, pequeños bulbos llamados corpúsculos de Meissner cumplen esta función. Se cree que el dolor está mediado por terminaciones nerviosas libres. El frío depende de los bulbos de Krause ; y el calor, de los corpúsculos de Ruffin .

La sensibilidad cutánea o de la piel puede surgir de una estimulación mecánica , como presión, un golpe o cosquilleo, o de una estimulación térmica por objetos calientes o fríos.95de estimulación eléctrica , o de la acción de ciertas sustancias químicas , como ácidos y similares. Estimulada mecánicamente, la piel nos da solo dos cualidades sensoriales, presión y dolor . Muchas de las cualidades que comúnmente atribuimos a las sensaciones de la piel son en realidad un complejo de sensaciones cutáneas y musculares. El contacto es una presión ligera. La dureza y la suavidad dependen de la intensidad de la presión. La aspereza y la tersura surgen de la presión interrumpida y continua, respectivamente, y requieren movimiento sobre la superficie rugosa o lisa. El tacto depende de la presión acompañada de las sensaciones musculares involucradas en los movimientos conectados con el acto. El dolor es claramente una sensación diferente de la presión; pero cualquiera de las sensaciones cutáneas o musculares puede, por estimulación excesiva, convertirse en dolor. Todas las partes de la piel son sensibles a la presión y al dolor; pero ciertas partes, como las yemas de los dedos y la punta de la lengua, son más sensibles que otras. La piel también varía en su sensibilidad al calor y al frío . Si tomamos la punta de un lápiz, caliente o muy fría, y la pasamos suave y lentamente sobre la piel, es fácil descubrir ciertos puntos donde se percibe una sensación de calor o frío. De esta manera, es posible localizar con mucha precisión los órganos terminales de la temperatura.


Fig. 17. —Diagrama que muestra la distribución de los puntos calientes y fríos en el dorso de la mano. C, puntos fríos; H, puntos calientes.

96Los sentidos cinestésicos. —Los músculos, tendones y articulaciones también generan sensaciones perfectamente definidas, pero no se les ha dado un nombre específico como a las sensaciones de la mayoría de los demás órganos terminales. El peso es la más claramente marcada de estas sensaciones. Es a través de las sensaciones relacionadas con los movimientos de músculos, tendones y articulaciones que llegamos a juzgar la forma , el tamaño y la distancia .

Los Sentidos Orgánicos. —Finalmente, a las sensaciones mencionadas hasta ahora deben añadirse las que provienen de los órganos internos del cuerpo. Del tubo digestivo recibimos las sensaciones de hambre , sed y náuseas ; del corazón, los pulmones y los órganos sexuales provienen numerosas sensaciones bien definidas, pero sin nombre, que desempeñan un papel importante en la configuración del tono emocional de nuestra vida diaria.

Así, vemos que los sentidos pueden considerarse los centinelas del cuerpo, situados en los puestos de avanzada donde la naturaleza y nosotros mismos nos encontramos. Descubren las cualidades de los diversos objetos con los que entramos en contacto y las transmiten a la mente en forma de sensaciones. Y estas sensaciones son la materia prima con la que comenzamos a construir nuestro entorno material. Solo si estamos dotados de buenos órganos sensoriales, especialmente una buena vista y oídos, podemos adentrarnos plenamente en el maravilloso mundo que nos rodea y recibir los estímulos necesarios para nuestro pensamiento y nuestra acción.

4. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA INTROSPECCIÓN

1. Observar a los niños de un aula mientras trabajan con el fin de detectar cualquier defecto visual o auditivo. ¿Cuáles son los síntomas? ¿Cómo afecta la incapacidad para oír o ver bien el interés y la atención?

2. Habla con tu profesor sobre la posibilidad de realizar pruebas de visión y oído a los niños de alguna escuela. Las pruebas de visión más sencillas...97Las pruebas de audición son fáciles de aplicar, y el gasto en material es prácticamente nulo. ¿Qué pruebas se deben utilizar? ¿Tiene su escuela la tarjeta de prueba de la vista?

3. Use un rotador o trompos de colores para mezclar discos de blanco y negro y producir diferentes tonos de gris. Tenga en cuenta el gris compuesto por mitad de blanco y mitad de negro; tres cuartos de blanco y un cuarto de negro; un cuarto de blanco y tres cuartos de negro.

4. De la misma manera, mezcla los dos colores complementarios, amarillo y azul, para obtener un gris; mezcla el rojo y el verde de la misma manera. Prueba varias combinaciones de los cuatro colores fundamentales y descubre cómo se producen los diferentes colores. Busca estos mismos colores en la naturaleza: el cielo, las hojas, las flores, etc.

5. Tome un clavo grande de alambre y páselo a través de un corcho para que pueda manipularse sin tocar el metal con los dedos. Ahora enfríelo en hielo o agua muy fría, séquelo y pase la punta lentamente por el dorso de la mano. ¿Siente escalofríos ocasionales de frío al pasar la punta sobre una bombilla de Krause? Caliente el clavo con la llama de una cerilla o sobre una lámpara y realice el mismo experimento. ¿Siente escalofríos de calor de los corpúsculos de Ruffini?

6. Prueba a taparte la nariz con algodón y pídele a alguien que te dé manzana, patata, cebolla, etc., raspada, y comprueba si, solo por el sabor, puedes distinguir la diferencia. ¿Por qué no se puede sentir el sabor del azufre?


98CAPÍTULO VII

PERCEPCIÓN

Ningún niño pequeño ve los objetos como nosotros los vemos, ni oye los sonidos como nosotros los oímos. Esta facultad, la capacidad de percepción, se desarrolla gradualmente. Crece día a día a partir de la experiencia del alumno en su mundo visual y sonoro, y en cualquier otro campo al que respondan sus sentidos.

1. LA FUNCIÓN DE LA PERCEPCIÓN

Necesidad de conocer el mundo material. —La percepción nos proporciona conocimiento de nuestro mundo de objetos materiales y sus relaciones en el espacio y el tiempo . El mundo material al que accedemos a través de los sentidos es mucho más maravilloso que cualquier mundo mágico creado por la imaginación de los narradores, pues contiene los elementos de todo lo que han concebido y mucho más. Es más maravilloso que cualquier estructura planeada y ejecutada por la mente humana, pues todas las maravillas y bellezas del Coliseo o de San Pedro existían en la naturaleza antes de que fueran descubiertas por el arquitecto y reunidas en esas magníficas estructuras. El avance material de la civilización no ha sido más que el descubrimiento de los objetos, las fuerzas y las leyes de la naturaleza, y su uso en inventos útiles para el hombre. Y estas fuerzas y leyes de la naturaleza se descubrieron solo al manifestarse a través de los objetos del mundo material.99

El problema que se presenta ante cada individuo que desee adentrarse plenamente en este rico mundo ambiental es, pues, descubrir de primera mano la mayor parte posible del mundo material que lo rodea. En el entorno más humilde de la vida más anodina se encuentra el material para descubrimientos e inventos aún inimaginables. Recostado a la sombra de un manzano, bajo el cielo abierto, Newton leyó en una manzana caída los principios fundamentales de la ley de la gravitación, que ha revolucionado la ciencia; sentado a una humilde mesa de té, Watt observó el gorgoteo del vapor que escapaba de la tetera y, a partir de él, desarrolló la máquina de vapor; con su sencilla cometa, Franklin atrajo los rayos de las nubes e inició la ciencia de la electricidad; mediante el estudio de una pelota, los antiguos eruditos concibieron la Tierra como una esfera, y Colón descubrió América.

El problema que enfrenta el niño. —Pues bien, el niño, al iniciar su camino vital, no puede ver la magnitud de la tarea que le espera. Inmerso en un mundo de objetos cuya existencia ignora, y cuyo significado y usos deben aprenderse mediante una experiencia lenta y a menudo dolorosa, avanza paso a paso a través de los sentidos en el descubrimiento de los objetos que lo rodean. Sin embargo, pensándolo bien, nosotros mismos, después de todo, estamos solo un paso por delante del niño. Aunque estamos algo más familiarizados con el uso de nuestros sentidos que él, y conocemos algunos objetos más que nos rodean, el conocimiento del más sabio de nosotros es, en el mejor de los casos, lamentablemente escaso comparado con la riqueza de la naturaleza. Tan imposible nos resulta conocer todo nuestro entorno material, que los hombres se han vuelto especialistas. Un hombre dedicará su vida al estudio de cierta variedad de plantas, mientras que existen cientos de miles de variedades a su alrededor; otro estudiará un tipo particular de vida animal,100Quizás demasiado diminutos para ser vistos a simple vista, mientras que el mundo rebosa de formas animales que no tiene tiempo de detenerse a examinar en su corta vida; otro estudiará las formas del terreno e interpretará la historia de la tierra a partir de las rocas y los estratos geológicos, pero aquí, nuevamente, el volumen de la naturaleza es tan grande que solo tiene tiempo para leer una pequeña fracción del total. Otro estudia el cuerpo humano y aprende a interpretar en sus expresiones los signos de salud y enfermedad, y a prescribir remedios para sus males; pero en este campo también ha visto necesario dividir el trabajo, y así tenemos especialistas para casi todos los órganos del cuerpo.

2. LA NATURALEZA DE LA PERCEPCIÓN

Cómo se forma una percepción. —¿Cómo, entonces, procedemos al descubrimiento de este mundo de objetos? Observemos al niño y aprendamos el secreto de él. Dale una pelota y aplicará todos sus sentidos para descubrir sus cualidades. La observa, la toma en sus manos y la gira, la levanta, la acaricia, la golpea, se la lleva a la boca y la muerde, la deja caer, la lanza y corre tras ella. No escatima esfuerzos para descubrir qué es realmente ese objeto. Mediante las cualidades que le llegan a través de los sentidos, construye el objeto . Y no solo llega a conocer la pelota como un objeto material, sino también sus usos. Está formando su propia definición de pelota en términos de las sensaciones que le produce y los usos que le da, y todo esto incluso antes de que pueda nombrarla o sea capaz de reconocer su nombre al oírlo. ¡Cuánto mejor su método que el que tendrá que seguir un poco más tarde cuando vaya a la escuela y aprenda!101que "Una pelota es un cuerpo esférico de cualquier sustancia o tamaño, que se utiliza para jugar, por ejemplo, lanzándolo, pateándolo, golpeándolo, etc.!"

La percepción abarca todas las relaciones del objeto. —Y no es diferente en absoluto nuestro caso. Cuando deseamos aprender sobre un objeto nuevo o descubrir nuevos datos sobre uno antiguo, hacemos exactamente lo mismo que un niño sabio. Le aplicamos todos los sentidos que nos estimulen y finalmente llegamos al objeto a través de sus diversas cualidades. Y justo en la medida en que no hayamos utilizado todos los sentidos a los que puede acceder, en esa misma medida tendremos una percepción incompleta. De hecho, en la medida en que no hayamos logrado percibirlo en términos de sus funciones o usos, también lo habremos ignorado por completo. Los tomates se cultivaron durante muchos años como plantas ornamentales de jardín antes de que se descubriera que podían ser útiles tanto para el gusto como para la vista. La ropa del hombre civilizado proporciona la misma sensación de textura y color al salvaje que a su dueño, pero este está tan lejos de percibirla de la misma manera que la guarda y continúa andando desnudo. Los orientales, que desdeñan el uso de sillas y prefieren sentarse en el suelo con las piernas cruzadas, nunca pueden percibir una silla tal como lo hacemos nosotros, que usamos sillas a diario y para quienes las sillas están tan saturadas de sugerencias y asociaciones sociales.

El contenido de la percepción. —La percepción, entonces, siempre contiene una base de sensación . El ojo, el oído, la piel o algún otro órgano sensorial debe suministrar su material sensorial o no puede haber percepción. Pero la percepción contiene más que solo sensaciones. Considere, por ejemplo, su percepción de un automóvil que pasa velozmente frente a sus ventanas. En realidad, solo ve muy poco de él, sin embargo.102Lo percibes como un vehículo muy familiar. Tus sentidos solo perciben una mancha negra, más o menos borrosa, de cierto tamaño y contorno, uno o más objetos de color ligeramente diferente que reconoces como pasajeros, y diversos sonidos como silbidos, traqueteos o rugidos. Tu experiencia previa con automóviles te permite asociar con estos escasos detalles sensoriales los asientos tapizados, el giro de las ruedas, el balanceo y todo lo que conforma el significado completo de un automóvil.

La percepción que contuviera únicamente material sensorial y careciera de elementos de memoria, ideas y significados, no sería percepción en absoluto. Y esta es la razón por la que un niño pequeño no puede ver ni oír como nosotros. Carece del material asociativo necesario para dar significado y significado a los elementos sensoriales proporcionados por los órganos terminales. La dependencia de la percepción del material de la experiencia pasada también se ilustra en la afirmación común de que lo que uno obtiene de una exposición de arte o un concierto depende de lo que aporta. Quien no aporta conocimiento, memoria ni imágenes de otras pinturas o música, obtendrá percepciones relativamente estériles, compuestas de poco más que los meros elementos sensoriales. En realidad, «al que tiene, se le dará» en el ámbito de la percepción.

La precisión de las percepciones depende de la experiencia. Debemos percibir los objetos a través de nuestra respuesta motora, así como en términos de sensaciones. El niño que conoce una raqueta de tenis por mirarla en un escaparate, o incluso por sostenerla y observarla en su habitación, nunca podrá conocerla como quien juega con ella en la cancha. Los objetos adquieren su significado no solo de sus cualidades, sino aún más de su uso en relación con nuestras propias actividades.103

Al igual que el niño, para comprender bien los objetos, debemos obtenerlos directamente de los objetos mismos, y no de segunda mano, a través de descripciones ajenas. El hecho de que exista tanto mundo material a nuestro alrededor que jamás podremos aspirar a aprenderlo todo ha hecho necesario plasmar en libros muchos de los descubrimientos sobre la naturaleza. Esta necesidad, me temo, ha alejado a muchos de la naturaleza misma hacia los libros; de la realidad viviente de las cosas hacia los embalsamadores de palabras, en cuyas formas vacías vemos tan poco del significado que reside en las cosas mismas. Corremos el peligro de conformarnos con formas de conocimiento sin sustancia , con definiciones contenidas en palabras en lugar de cualidades y usos.

No son definiciones, sino contacto directo. —De igual manera, llegamos a conocer la distancia, la forma y el tamaño. Si nunca nos hemos familiarizado con una milla caminando, corriendo, montando en bicicleta, conduciendo a caballo o viajando en tren, podríamos escuchar durante mucho tiempo a alguien decir cuánto es una milla, o indicar la distancia de Chicago a Denver, sin saber mucho al respecto, salvo definiciones verbales. Para comprender una milla, debemos llegar a conocerla de tantas maneras como sea posible a través de nuestras propias actividades sensoriales. Aunque muchos niños han aprendido que son 40.000 kilómetros alrededor de la Tierra, probablemente nadie que no haya dado la vuelta al mundo tiene una idea razonablemente precisa de su distancia. Porque las palabras no pueden sustituir a las percepciones al proporcionarnos conocimiento. En el caso de distancias más cortas, se aplica la misma regla. El ojo debe ayudarse con la experiencia de los músculos, tendones y articulaciones para cubrir la distancia, y aprender a asociar estas sensaciones con...104Los que tienen la vista, antes que solo la vista, pueden decir: «Ese árbol está a diez varas de distancia». La forma y el tamaño se aprenden de la misma manera. Las manos deben tocar y manipular el objeto, experimentando su dureza o suavidad, la sensación de esta curva y ese ángulo, la cantidad de energía muscular necesaria para pasar la mano sobre esta superficie y a lo largo de esa línea, con la vista observando constantemente, antes de que el ojo pueda distinguir a simple vista que aquel objeto es una esfera y que esta superficie tiene sesenta centímetros de borde.

3. LA PERCEPCIÓN DEL ESPACIO

Han existido numerosas controversias filosóficas sobre la naturaleza del espacio y nuestra percepción del mismo. Los psicólogos incluso han discutido si poseemos un sentido innato del espacio o si es producto de la experiencia y el entrenamiento. Afortunadamente, para nuestro propósito actual no necesitaremos ocuparnos de ninguna de estas controversias. Para nuestra discusión, podemos aceptar el espacio tal como lo entiende el sentido común. En cuanto a nuestro sentido del espacio, cualquiera que sea nuestro estado de nacimiento, ciertamente debe desarrollarse mediante el uso y la experiencia para adquirir valor práctico. En la percepción del espacio debemos llegar a percibir la distancia , la dirección , el tamaño y la forma . De hecho, sin embargo, el tamaño no es más que una distancia, y la forma no es más que una distancia en esta, aquella o la otra dirección.

La percepción de la distancia. —Sin duda, el ojo se convierte en nuestra principal fuente de información para determinar la distancia. Sin embargo, los sentidos musculares y articulares nos proporcionan nuestro primer conocimiento de la distancia. El bebé intenta alcanzar la luna simplemente porque el ojo no le indica que está fuera de su alcance. Solo cuando el niño intenta alcanzar su105Cuando un animal juega con sus juguetes, se arrastra o camina tras ellos y utiliza de mil maneras sus músculos y articulaciones para medir la distancia, la percepción de la distancia se vuelve confiable.

Al mismo tiempo, el ojo desarrolla lentamente su capacidad para calcular la distancia. Sin embargo, la percepción visual de la distancia no se vuelve precisa hasta pasados varios años. La percepción de la distancia depende en parte de las sensaciones que surgen de los músculos que controlan el ojo, probablemente en parte del ajuste del cristalino y en parte de la imagen retiniana. Si uno intenta mirarse la punta de la nariz, siente fácilmente la tensión muscular causada por el ángulo de ajuste requerido. Inconscientemente, asociamos la distancia con las sensaciones musculares que surgen de los diferentes ángulos de visión. El papel que desempeña la imagen retiniana en la estimación de la distancia se comprende fácilmente al observar dos árboles, uno a nueve metros y el otro a noventa metros de distancia. Observamos que el árbol más cercano muestra el detalle de la corteza y las hojas, mientras que el más distante carece de este detalle. El árbol más cercano también refleja más luz y color que el más lejano. Estas pequeñas diferencias, registradas en la imagen retiniana, llegan a representar gran parte de la distancia.

El oído también aprende a percibir la distancia a través de las diferencias en la calidad e intensidad del sonido. Sin embargo, la percepción auditiva de la distancia nunca es muy precisa.

La percepción de la dirección. —Los sentidos motores probablemente nos dan nuestra primera percepción de la dirección, al igual que de la distancia. El niño tiene que alcanzar su sonajero de un lado a otro; girar los ojos o la cabeza lo suficiente para ver un objeto interesante; girar el cuerpo, gatear o caminar de un lado a otro para asegurar su biberón. En106Con estas experiencias adquiere su primer conocimiento de dirección.

Junto con estas experiencias musculares y articulares, también se entrena la vista. La posición de la imagen en la retina llega a representar la dirección, y el ojo finalmente desarrolla una capacidad de percepción tan notable que un cuadro colgado medio centímetro por debajo de la plomada resulta molesto. El oído desarrolla cierta habilidad para percibir la dirección, pero es menos fiable que el ojo.

4. LA PERCEPCIÓN DEL TIEMPO

Los filósofos y psicólogos coinciden apenas más en nuestro sentido del tiempo que en nuestro sentido del espacio. Sin embargo, de esto podemos estar seguros: nuestra percepción del tiempo está sujeta a desarrollo y entrenamiento.

Naturaleza del sentido del tiempo. —Cómo percibimos el tiempo no se comprende tan bien como nuestra percepción del espacio. Sin embargo, es evidente que nuestra idea del tiempo es más simple que la del espacio: tiene menos contenido, menos que podamos describir. Probablemente, el componente más fundamental de nuestra idea del tiempo es la progresión o el cambio, sin el cual es difícil siquiera pensar en el tiempo. La pregunta entonces es: ¿cómo percibimos el cambio o la sucesión?

Si uno observa su flujo de pensamientos, descubre que el movimiento de la conciencia no es uniformemente continuo, sino que su pensamiento se mueve en pulsos, o breves ráfagas, por así decirlo. Cuando buscamos algún hecho o conclusión, hay un momento de expectación o equilibrio, y luego el salto hacia el punto deseado, o conclusión, desde el cual se da un inicio inmediato hacia el siguiente punto objetivo de nuestro pensamiento. Es probable que nuestra percepción de los pocos segundos de tiempo que transcurren...107 Lo que llamamos presente inmediato consiste en el reconocimiento de la sucesión de estas pulsaciones de la conciencia, junto con ciertos ritmos orgánicos, como el latido del corazón y la respiración.

No se percibe el tiempo vacío. —Nuestra percepción, por lo tanto, no actúa sobre el tiempo vacío. El tiempo debe llenarse con una procesión de eventos, ya sea dentro de nuestra propia conciencia o en el mundo objetivo externo. Todos los períodos largos, como horas, días o años, se miden por los eventos que contienen. El tiempo lleno de sucesos que nos interesan y atraen parece corto al pasar, pero más largo al mirarlo en retrospectiva. Por otro lado, el tiempo relativamente vacío de experiencias interesantes nos pesa al pasar, pero, visto en retrospectiva, parece corto. Dos semanas de viaje pasan más rápido que dos semanas de enfermedad, pero producen muchos más eventos que la memoria puede revisar como "relleno" del tiempo.

Probablemente nadie tenga una idea precisa de la duración de un año, ¡ni siquiera de un mes! Por lo tanto, dividimos el tiempo en unidades convenientes, como semanas, meses, años y siglos. Esto nos permite pensar en el tiempo en términos matemáticos cuando la percepción inmediata no lo logra.

5. EL ENTRENAMIENTO DE LA PERCEPCIÓN

Tanto en el mundo físico como en el espiritual, hay muchas personas que, «teniendo ojos, no ven, ni oídos, no oyen». Pues la capacidad de percibir con precisión y riqueza en el mundo de los objetos físicos depende no solo de los órganos sensoriales, sino también del interés y el hábito de la observación . Si somos indiferentes o no estamos acostumbrados, es fácil contemplar un hermoso paisaje, un cuadro o...108catedral sin verla ; es fácil, si nos falta interés o habilidad, escuchar una orquesta o los innumerables sonidos de la naturaleza sin oírlos .

La percepción necesita ser entrenada. —El entrenamiento en la percepción no depende enteramente del trabajo de la escuela. Pues el mundo que nos rodea ejerce una atracción constante sobre nuestros sentidos. Miles de imágenes, sonidos, contactos, sabores, olores y otras sensaciones nos asaltan a cada hora, y la atracción es irresistible. Debemos prestar atención, hasta cierto punto. Debemos observar.

Sin embargo, es innegable que la mayoría de nosotros somos relativamente inexpertos en percepción; no sabemos cómo observar ni nos tomamos la molestia de hacerlo. Por ejemplo, un extraño fue llevado al aula y presentado por el instructor a una clase de cincuenta estudiantes universitarios de psicología. La clase creyó que el extraño se dirigía a ellos y lo miró con leve curiosidad. Pero, tras permanecer frente a ellos unos instantes, se retiró repentinamente, tal como había dispuesto el instructor. Se pidió entonces a la clase que escribiera una descripción del extraño que permitiera a una persona que nunca lo hubiera visto identificarlo. Pero la observación de la clase fue tan deficiente que le atribuyeron ropa de cuatro colores diferentes, ojos y cabello de tres colores diferentes, una corbata de diversos tonos, una altura que oscilaba entre un metro sesenta y dos y más de un metro ochenta, una edad de veintiocho a cuarenta y cinco años, y muchos otros detalles igualmente erróneos. Tampoco es probable que esta clase en particular tuviera una capacidad de percepción inferior a la media.

Entrenamiento Escolar en la Percepción. —La escuela puede contribuir mucho al entrenamiento de la percepción. Pero para lograrlo, es necesario poner al niño en contacto constante e inmediato con el mundo físico que lo rodea y enseñarle a observar. Los libros no deben sustituir las cosas.109Las definiciones no deben sustituir la experimentación ni el descubrimiento. La geografía y el estudio de la naturaleza deben enseñarse principalmente al aire libre, y las lecciones asignadas deben llevar al niño al campo, donde podrá observar e investigar. Todo lo que vive y crece, el cielo y las nubes, los colores del atardecer, el marrón de la tierra removida, el aroma del campo de trébol o del heno recién cortado, los sonidos de una noche de verano, las marcas distintivas para identificar cada familia de aves comunes o raza de ganado: estas y mil cosas más que nos atraen desde el entorno más simple ofrecen una rica oportunidad para entrenar la percepción. Y quien ha aprendido a observar y está atento al atractivo de la naturaleza, ya tiene una buena parte de su educación asegurada.

6. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA INTROSPECCIÓN

1. Pon a prueba tu capacidad de observación caminando rápidamente frente a un escaparate repleto de objetos y observando luego cuántos objetos puedes nombrar.

2. Supongamos que un sastre, un limpiabotas, un médico y un detective están en la esquina cuando usted pasa. ¿Qué es más probable que observe cada uno de ellos sobre usted? ¿Por qué?

3. Observe cuidadosamente los árboles verdes a una distancia de unas pocas varas; un cuarto de milla; una milla; varias millas. Describa las diferencias (1) en color, (2) en brillo o luz, y (3) en detalle.

4. ¿Cuántas aves comunes puedes identificar? ¿Cuántos tipos de árboles? ¿De flores silvestres? ¿De malezas?

5. Observar el trabajo de una escuela primaria con el fin de determinar:

a. Si la instrucción en geografía, estudio de la naturaleza, agricultura, etc., requiere el uso de los ojos, los oídos y los dedos.

b. Si se utilizan definiciones en lugar de información de primera mano en algún tema.110

c. Si la asignación de lecciones a los alumnos incluye trabajos que requieran el uso de los sentidos, especialmente al aire libre.

d. Si el trabajo ofrecido en aritmética exige el uso de los sentidos así como de la razón.

e. Si las clases de idiomas hacen uso del poder de la observación.


111CAPÍTULO VIII

IMÁGENES MENTALES E IDEAS

Mientras piensan, en compañía, sus pensamientos se mueven en direcciones muy diversas. Sin embargo, a pesar de toda esta diversidad, sus mentes poseen esta característica común: aunque sus pensamientos ocurren en lo que llamamos el momento presente, se desarrollan principalmente en función de experiencias pasadas.

1. EL PAPEL DE LA EXPERIENCIA PASADA

El pensamiento presente depende de la experiencia pasada. —Imágenes o ideas de cosas que has visto, oído o sentido; de cosas que has pensado antes y que ahora te vienen a la mente; de cosas que recuerdas, como nombres, fechas, lugares, sucesos; de cosas que no recuerdas como parte de tu pasado, pero que sin embargo pertenecen a él: estas son las cosas que forman gran parte de tu flujo mental y que dan contenido a tu pensamiento. Puedes pensar en algo que está sucediendo ahora o en algo que ocurrirá en el futuro; pero, después de todo, dependes de tu experiencia pasada para el material que inviertes en tu pensamiento del momento presente.

De hecho, nada puede entrar en tu pensamiento presente que no esté vinculado con algo de tu experiencia pasada. El indio salvaje de la selva primitiva nunca pensó en matar un ciervo con un rifle simplemente sacando un...112disparar o apuntar una batería de ametralladoras contra sus enemigos para aniquilarlos: ninguna de estas cosas estaba relacionada con su experiencia pasada; por lo tanto, no podía pensar en esos términos.

El presente interpretado por el pasado. —No solo no podemos pensar en absoluto excepto en términos de nuestra experiencia pasada, sino que incluso si pudiéramos, el presente carecería de significado para nosotros; pues el presente se interpreta a la luz del pasado. El hombre serio y serio que critica los deportes atléticos y nunca ha participado en ellos no puede comprender el entusiasmo desenfrenado que prevalece entre equipos rivales en una competencia reñida. La obra de arte, para quien nunca ha experimentado el atractivo de la belleza, es solo un lienzo y coloridas manchas. Pablo dice que Jesús era «para los griegos, locura». Era locura para ellos porque nada en su experiencia con sus propios dioses se había asemejado lo suficiente al carácter de Jesús como para permitirles interpretarlo.

El futuro también depende del pasado. —Para la mente incapaz de usar la experiencia pasada, el futuro también sería imposible; pues solo podemos anticiparlo colocando en sus experiencias los elementos que ya conocemos. El salvaje que nunca ha visto el brillante metal amarillo no sueña con un cielo cuyas calles estén pavimentadas de oro, sino con un "coto de caza feliz". Si analizas tus propios sueños del futuro, verás en ellos imágenes familiares, quizás agrupadas en nuevas formas, pero provenientes, en sus elementos, de tu experiencia pasada. Todo lo que quedaría para una mente desprovista de pasado sería el pequeño puente del tiempo que llamamos el "momento presente", una serie de ahoras inconexos . El pensamiento sería imposible, pues la mente tendría113Nada que comparar ni relacionar. La personalidad no existiría; pues requiere continuidad de la experiencia; de lo contrario, seríamos una persona nueva a cada instante, sin memoria ni planes. Una mente así no sería mente en absoluto.

Rango determinado por la capacidad de utilizar la experiencia pasada. —La experiencia pasada es tan importante para determinar nuestro pensamiento presente y guiar nuestras acciones futuras, que el lugar de un individuo en la escala de la creación se determina en gran medida por su capacidad para aprovecharla. Los científicos nos hablan de muchas especies animales ahora extintas, que perdieron la vida y su raza se extinguió porque cuando, hace mucho tiempo, el clima comenzó a cambiar y a volverse mucho más frío, no pudieron usar la experiencia del sufrimiento de la última estación fría como incentivo para buscar refugio o mudarse a un clima más cálido ante la llegada de la siguiente, más rigurosa. El hombre pudo adaptarse; y, al proveerse de ropa, refugio y alimento, sobrevivió, mientras que miríadas de formas inferiores perecieron.

La polilla chamuscada se atreve una y otra vez a la llama que la tortura, y al final entrega su vida, en sacrificio a su locura; el niño quemado teme al fuego y no busca la experiencia por segunda vez. Así también se puede determinar la eficiencia de un individuo o una nación, comparándola con la de otros individuos o naciones. Los ineficientes son aquellos que repiten el mismo error o acto inútil una y otra vez, o que no repiten un acto útil casual cuya repetición podría conducir al éxito. Son incapaces de aprender la lección y guiarse por la experiencia. Su pasado no contribuye lo suficiente a su presente, ni a través de él dirige su futuro.114

2. CÓMO SE CONSERVA LA EXPERIENCIA PASADA

Experiencia pasada conservada tanto mental como físicamente. —Si la experiencia pasada desempeña un papel tan importante en nuestro bienestar, ¿cómo, entonces, conservarla para asegurar sus beneficios? Aquí, como en otras partes, encontramos mente y cuerpo trabajando en perfecta armonía, cada uno contribuyendo a los intereses de ambos. Los resultados de nuestra experiencia pasada pueden leerse tanto en nuestra naturaleza mental como física.

En el aspecto físico, la experiencia pasada se registra con una estructura modificada mediante la ley del hábito que actúa sobre los tejidos del cuerpo, en particular sobre los delicados tejidos del cerebro y el sistema nervioso. Esto se aprecia fácilmente en sus aspectos externos. Los hombros encorvados y la figura encorvada del obrero hablan de esfuerzo físico y exposición; los labios exangües y el rostro pálido de la víctima del taller clandestino de la ciudad hablan de aire viciado, largas jornadas y comida insuficiente; las mejillas sonrosadas y el paso ágil de la infancia hablan de aire fresco, buena comida y juegos alegres.

En el ámbito mental, la experiencia pasada se conserva principalmente mediante imágenes , ideas y conceptos . La naturaleza y la función de los conceptos se tratarán en un capítulo posterior. Ahora nos proponemos examinar la naturaleza de las imágenes y las ideas, y observar el papel que desempeñan en las actividades de la mente.

La imagen y la idea. —Para comprender la naturaleza de la imagen, y luego de la idea, podemos volver a la percepción. Miras un reloj que sostengo ante tus ojos y obtienes una percepción de él. En resumen, esto es lo que sucede: la luz reflejada por el objeto amarillo, al incidir en la retina, genera una corriente nerviosa que desencadena cierta actividad en la115células del área visual del cerebro, y ¡he aquí que una percepción del reloj destella en tu mente!

Ahora guardo el reloj en mi bolsillo, de modo que el estímulo ya no esté presente en sus ojos. Les pido que piensen en mi reloj tal como aparecía al mirarlo; o pueden pensar en él sin que yo se lo sugiera. En cualquier caso, la actividad celular en el área visual de la corteza se reproduce aproximadamente como ocurrió en relación con la percepción, y ¡he aquí!, una imagen del reloj destella en su mente. Una imagen es, por lo tanto, una copia aproximada de una percepción anterior (o de varias). Se despierta indirectamente mediante una corriente nerviosa procedente de otro centro cerebral, en lugar de directamente por la estimulación de un órgano sensorial, como en el caso de una percepción.

Si, en lugar de buscar una imagen mental más o menos exacta de mi reloj, solo piensas en su significado general y sus relaciones, en que es de oro, que sirve para marcar el tiempo, que me lo regalaron y que lo llevo en el bolsillo izquierdo, entonces tendrás una idea del reloj. Nuestra idea de un objeto es, por lo tanto, el significado general de las relaciones que le atribuimos. Sin embargo, cabe recordar que los términos imagen e idea se emplean con cierta ligereza, y que aún no existe una uniformidad general entre los autores en su uso.

Toda nuestra experiencia pasada potencialmente a nuestro alcance. —Las imágenes pueden, en cierto sentido, sustituir las percepciones, y podemos volver a experimentar imágenes, sonidos, sabores y olores que conocíamos antes, sin que los estímulos estén presentes en los sentidos. De esta manera, toda nuestra experiencia pasada está potencialmente disponible para el presente. Todos los objetos que hemos visto, es potencialmente posible volver a verlos con el ojo de la mente sin estar obligados a tenerlos ante nosotros; todos los sonidos que...116 Hemos oído que todos los sabores, olores y temperaturas que hemos experimentado los hemos vuelto a presentar en nuestra mente en forma de imágenes mentales sin que los diversos estímulos lleguen a los órganos terminales de los sentidos.

A través de imágenes e ideas, el número total de objetos en nuestra experiencia se multiplica infinitamente; pues muchas de las cosas que hemos visto, oído, olido o saboreado no podemos volver a tenerlas presentes en los sentidos, y sin este poder nunca las percibiríamos. Además, sería inconveniente tener que buscar de nuevo cada sensación o percepción cada vez que necesitamos usarla en nuestro pensamiento. Mientras que el hábito , entonces, conserva nuestra experiencia pasada en el plano físico, la imagen y la idea hacen lo mismo en el plano mental.

3. DIFERENCIAS INDIVIDUALES EN LAS IMÁGENES

Imágenes para ser vistas por introspección. —El resto de la descripción de las imágenes será más fácil de comprender, pues cada uno de ustedes puede saber exactamente qué significa en cada caso recurriendo a su propia mente. Les ruego que no piensen que estoy presentando algo nuevo y extraño, una curiosidad relacionada con nuestro pensamiento, descubierta por eruditos que han profundizado en el tema más de lo que nosotros podemos esperar. Cada día —no, más que eso, cada hora y cada momento— estas imágenes revolotean por nuestras mentes, formando gran parte de nuestro flujo de conciencia. Veamos si podemos dirigir nuestra atención hacia el interior y descubrir algunas de nuestras imágenes en su vuelo. Hagamos introspección.

No conozco mejor manera de proceder que la adoptada por Francis Galton hace años, cuando pidió a los hombres de letras y de ciencia ingleses que pensaran en su desayuno.117Tablas y luego describan las imágenes que aparecieron. Estoy a punto de pedirles a cada uno que haga lo mismo, pero quiero advertirles de antemano que las imágenes no serán tan vívidas como las propias experiencias sensoriales. Serán mucho más tenues y vagas, y menos claras y definidas; serán fugaces y deben captarse en el acto. A menudo, la imagen puede desvanecerse por completo, y solo quedar la idea.

Las variadas imágenes que sugiere la mesa del comedor. —Que cada uno recuerde ahora la mesa del comedor tal como la dejó la última vez, y luego responda preguntas sobre ella como las siguientes:

¿Puedo ver con claridad en mi mente toda la mesa tal como estaba extendida ante mí? ¿Puedo ver todas sus partes con la misma claridad? ¿Capto el blanco níveo y el brillo de la mantelería? ¿El delicado color de la porcelana, de modo que puedo ver cómo el rosa se difumina en el blanco? ¿Las elegantes líneas y curvas de los platos? ¿El brillo de la plata? ¿El marrón de las tostadas? ¿El amarillo de la crema? ¿El rojo intenso y el verde oscuro del ramo de rosas? ¿El brillo de la cristalería?

¿Puedo volver a oír el tintineo de los platos? ¿El tintineo de la cuchara contra la taza? ¿El movimiento de las sillas? ¿El parloteo de las voces, cada una con su propio tono y tono? ¿El trino de un pájaro fuera de la ventana? ¿El tintineo de una campana lejana? ¿El canto de un grillo vecino?

¿Puedo saborear claramente la leche? ¿El café? ¿Los huevos? ¿El tocino? ¿Los panecillos? ¿La mantequilla? ¿La mermelada? ¿La fruta? ¿Puedo percibir el apetitoso aroma del café? ¿De la carne? ¿De las naranjas y los plátanos? ¿El perfume del lilo que está afuera de la puerta? ¿El perfume de un pañuelo recién rociado con una rama de heliotropo?

¿Puedo recordar el tacto de mis dedos sobre el terciopelo?118¿Melocotón? ¿En la suave piel de una manzana? ¿En la cristalería? ¿En la sensación de la ropa de cama fresca? ¿En el contacto de una silla de cuero o de mimbre? ¿En la ropa recién puesta? ¿Puedo percibir con claridad la temperatura del café caliente en la boca? ¿La del plato caliente en la mano? ¿La del agua helada? ¿La agradable frescura de la brisa que entra por la ventana abierta?

¿Puedo sentir de nuevo la tensión muscular y articular al pasar el plato pesado? ¿Puedo sentir el movimiento de las mandíbulas al masticar el bistec? ¿De la garganta y los labios al hablar? ¿Del pecho y el diafragma al reír? ¿De los músculos al sentarme y levantarme? ¿De la mano y el brazo al usar cuchillo, tenedor y cuchara? ¿Puedo sentir de nuevo el dolor que acompañaba al morder un diente sensible? ¿Del disparo de una gota de ácido de la cáscara de la naranja en el ojo? ¿El dolor ocasional en la cabeza? ¿La agradable sensación asociada con la euforia de una hermosa mañana? ¿La sensación de salud perfecta? ¿El placer asociado con disfrutar de una comida favorita?

El poder de la imaginería varía según la persona. —Es muy probable que algunos de ustedes no puedan obtener imágenes perfectamente nítidas en todos estos aspectos, y ciertamente no con la misma facilidad; pues la imaginería de cada sentido varía mucho de una persona a otra. Un célebre pintor fue capaz, tras colocar a su modelo en una silla y observarlo atentamente durante unos minutos, de despedirlo y pintar una imagen perfecta de él a partir de la imagen visual que le venía a la mente cada vez que volvía la vista hacia la silla donde se había colocado el modelo. Por otro lado, una joven, alumna de mi clase de psicología, me cuenta que nunca puede recordar la mirada de su madre cuando está ausente, incluso si la separación ha sido solo por unos instantes. Ella puede119 Obtenga una imagen de la forma, con el color y el corte del vestido, pero nunca de los rasgos. Una persona puede recordar gran parte de un concierto a través de su imaginación auditiva, y otra casi nada.

En general, se puede decir que el poder, o al menos el uso, de la imaginería disminuye con la edad. El autor ha realizado un estudio bastante exhaustivo de la imaginería de ciertos estudiantes de secundaria, universitarios y psicólogos de mediana edad. Casi sin excepción, se descubrió que las imágenes claras y vívidas ocupaban un lugar menor en el pensamiento del grupo de mayor edad que en el de los jóvenes. Ideas y conceptos más o menos abstractos parecían haber sustituido la imaginería concreta de años anteriores.

Tipos de imaginería. —Aunque existe cierta diferencia en nuestra capacidad para usar imaginería de distintos tipos sensoriales, probablemente la variación sea menor de la que se suponía. Obras pedagógicas anteriores hablaban del tipo visual de mente, del tipo auditivo o del tipo motor , como si la posesión de un tipo de imaginería necesariamente hiciera que una persona tuviera deficiencias en otros tipos. Sin embargo, estudios posteriores han demostrado que esta visión es incorrecta. La persona que posee buenas imágenes de un tipo probablemente sobresaldrá en todos los tipos, mientras que quien carezca de alguno de los tipos más importantes probablemente tendrá deficiencias en todos.[4] La mayoría de nosotros probablemente hacemos más uso de las imágenes visuales y auditivas que de otros tipos de imágenes, mientras que las imágenes olfativas y gustativas parecen desempeñar un papel menor.

4. LA FUNCIÓN DE LAS IMÁGENES

Binet dice que el hombre que no tiene todos los tipos de imaginería casi igualmente desarrollados es sólo una fracción120de un hombre. Aunque esto sin duda lo plantea con demasiada fuerza, las imágenes desempeñan un papel importante en nuestro pensamiento.

Las imágenes aportan material a la imaginación y la memoria. —La imaginería proporciona las imágenes a partir de las cuales la imaginación construye sus estructuras. Con una rica fuente de imágenes provenientes de los diversos sentidos, la imaginación cuenta con el material necesario para construir tiempos y acontecimientos del pasado, o para llenar el futuro con planes o experiencias aún no alcanzadas. Sin embargo, al carecer de imágenes, la imaginación se ve limitada, y sus escasos productos revelan, en su esterilidad y su falta de calidez y realidad, la pobreza del material.

Gran parte de nuestra memoria también se manifiesta en imágenes. El rostro de un amigo, el sonido de una voz o el roce de una mano pueden recordarse no como un simple hecho, sino con casi la frescura y fidelidad de una percepción. Es cierto que gran parte de nuestra memoria se desarrolla en forma de ideas en lugar de imágenes. Pero la memoria a menudo se ve favorecida en su precisión y se vuelve más vital y significativa gracias a la presencia de abundantes imágenes.

Imágenes en los procesos de pensamiento. —Dado que el pensamiento lógico se ocupa más de relaciones y significados que de objetos particulares, las imágenes desempeñan naturalmente un papel menor en el razonamiento que en la memoria y la imaginación. Sin embargo, también tienen su lugar en este campo. Los estudiantes de geometría o trigonometría suelen tener dificultades para comprender un teorema hasta que logran visualizar la superficie o el sólido en cuestión. El pensamiento en el campo de la astronomía, la mecánica y muchas otras ciencias se ve facilitado en ciertos aspectos por la capacidad de formar imágenes claras y precisas.

El uso de imágenes en la literatura. —La facilidad en el uso de imágenes sin duda añade mucho a nuestro disfrute.121y la apreciación de ciertas formas literarias. Los grandes escritores suelen usar todo tipo de imágenes en sus descripciones y narraciones. Si no podemos emplear las imágenes que ellos usaron, es probable que muchas de sus imágenes más hermosas nos parezcan meras palabras que sugieren ideas prosaicas.

Shakespeare, al describir cierta música hermosa, apela al sentido del olfato para hacerse entender:

... llegó a mi oído como el dulce sonido
que respira sobre un banco de violetas,
¡robando y dando olor!

Lady Macbeth llora:

Aquí todavía está el olor de la sangre:
Todos los perfumes de Arabia no endulzarán esta pequeña mano.

Milton le pide a Eva que diga acerca de su sueño de la manzana fatal:

... El agradable olor a salado
despertó tanto mi apetito que pensé que
no podía dejar de saborearlo.

Lo mismo ocurre con el sentido del tacto:

... Tomo tu mano, esta mano
Tan suave como el plumón de una paloma, y tan blanca como ella.

Imaginemos a una persona desprovista de imágenes táctiles delicadas, con puntas de dedos insensibles y pasos pesados, que se propone interpretar estos exquisitos versos:

122Así puse mis pies sin huellas
sobre la cabeza aterciopelada de la prímula,
que no se dobla cuando piso.

Shakespeare apela así a la imaginería muscular:

Por fin, con un pequeño movimiento de mi brazo
y moviendo la cabeza tres veces de arriba abajo,
emitió un suspiro tan lastimoso y profundo
que pareció destrozar todo su volumen
y acabar con su ser.

Muchos pasajes como el siguiente apelan a las imágenes de temperatura:

¡Congela, congela, cielo amargo,
no muerdas tan de cerca
como para olvidar los beneficios!

Para alguien cuya imaginería auditiva sea escasa, los siguientes versos perderán algo de su belleza:

¡Qué dulce es la luz de la luna que duerme en esta orilla!
Aquí nos sentaremos y dejaremos que los sonidos de la música
se cuelen en nuestros oídos; la suave quietud y la noche
se convierten en los toques de dulce armonía.

Observe cuánto añadirán imágenes claras a las palabras de Browning:

¿No hay dos momentos en la aventura de un buceador: uno cuando, siendo un mendigo, se dispone a zambullirse, y otro cuando, siendo un príncipe, se alza con su perla?

Puntos donde las imágenes son de mayor utilidad. —Sin duda, muchas imágenes inundan nuestra mente, las cuales son irrelevantes y no nos sirven para pensar. Nadie ha dejado de notar muchas de ellas. Además, sin duda...123Gran parte de nuestro pensamiento se realiza con pocas o ninguna imagen presente. Sin embargo, necesitamos imágenes. ¿Dónde, entonces, son más necesarias? Las imágenes se necesitan dondequiera que las percepciones que representan sean útiles. Todo aquello que uno pueda comprender, disfrutar o apreciar mejor viéndolo, escuchándolo o percibiéndolo a través de algún otro sentido, puede comprenderlo, disfrutarlo o apreciarlo mejor mediante imágenes que solo mediante ideas.

5. EL CULTIVO DE LA IMÁGENES

Las imágenes dependen de estímulos sensoriales. —El poder de la imaginación se puede cultivar igual que cualquier otra habilidad.

En primer lugar, podemos establecer como requisito absoluto un entorno de estímulos sensoriales que impulse a todos los sentidos a estar despiertos y en su máximo esplendor , para que podamos familiarizarnos plenamente con los objetos de nuestro entorno material. Nadie posee un acervo de imágenes sensoriales mayor que la suma total de sus experiencias sensoriales. Nadie tiene imágenes de imágenes, sonidos, sabores u olores que nunca haya experimentado.

Asimismo, debe haber tenido la mayor libertad posible en sus actividades motoras. Pues no solo el acto motor en sí mismo se posibilita mediante la función de la imaginería, sino que este acto motor clarifica y hace útiles las imágenes. El niño que ha construido una mesa, un escritorio o una caja siempre tendrá una imagen diferente y mejor de uno de estos objetos que antes; así también, cuando ha tenido y montado una bicicleta, su imagen de esta máquina tendrá un significado diferente al de la imagen basada únicamente en la percepción visual de la rueda que miraba con anhelo a través del escaparate o en el patio de la casa del otro niño.124

La influencia del recuerdo frecuente. —Pero las experiencias sensoriales y las respuestas motoras por sí solas no son suficientes, aunque constituyen la base de una buena imaginería. Es necesario un recuerdo frecuente. Puede que la puesta de sol nunca haya sido tan brillante, ni la música tan cautivadora; pero si no se piensa en ellas ni se reflexiona sobre ellas después de experimentarlas por primera vez, poco quedará de ellas al poco tiempo. Es al repetirlas con frecuencia en la experiencia a través de la imaginería que se fijan, de modo que están listas para cumplir nuestras órdenes cuando necesitemos usarlas.

La Reconstrucción de Nuestras Imágenes. —A la riqueza de la experiencia y la frecuencia con la que evocamos nuestras imágenes debemos añadir un factor más: su reconstrucción o reelaboración. Pocas imágenes, si es que hay alguna, son recuerdos exactos de percepciones previas de objetos. De hecho, esto no sería ni posible ni deseable. Las imágenes que evocamos lo son con un propósito o en vista de alguna actividad futura, y, por lo tanto, deben ser selectivas o estar compuestas por elementos de varias o muchas imágenes anteriores relacionadas.

Así, el niño que desea construir una caja sin un patrón a seguir recuerda las imágenes de numerosas cajas que haya visto, y de todas ellas obtiene una nueva imagen, creada a partir de muchas percepciones e imágenes previas, que le sirve de modelo. De esta manera, no solo obtiene una copia que puede seguir para construir su caja, sino que también se asegura un nuevo producto en forma de una imagen diferente a cualquier otra que haya tenido antes, y por lo tanto mucho más rica. Es esta transformación de nuestro acervo de imágenes antiguas en otras nuevas, más ricas y sugerentes, lo que constituye la esencia de la imaginación constructiva.

Cuantos más tipos de imágenes podamos incluir en nuestro125Cuanto más plenamente lo poseamos y mejores serán nuestras imágenes. La lección de ortografía no solo debe captarse visualmente, para retener una imagen visual de las palabras, sino también recitarse oralmente, para que el oído proporcione una imagen auditiva y los órganos del habla una imagen motora de las formas correctas. También debe escribirse y, por lo tanto, entregarse a la mano, que, en última instancia, es la que más necesita conocerla y retenerla.

La lección de lectura debe captarse visualmente y auditivamente, y luego expresarse mediante la voz y los gestos de la forma más completa y completa posible, para que pueda asociarse con imágenes motoras. La lección de geografía no solo necesita leerse, sino también dibujarse, moldearse o construirse. La lección de historia debe apelar a todas las formas posibles de imaginería. La lección de aritmética no solo debe calcularse, sino también medirse, pesarse y ponerse en práctica.

Así, podríamos aplicar esta ilustración a todos los ámbitos de la educación y la experiencia, y la misma verdad se mantiene. Lo que deseamos comprender completamente y retener bien, debemos captarlo a través de todos los sentidos disponibles y conservarlo en toda forma posible de imagen y expresión.

6. PROBLEMAS EN LA INTROSPECCIÓN Y LA OBSERVACIÓN

1. Observa una clase de lectura e intenta determinar si los alumnos imaginan las escenas y los sucesos que leen. ¿Cómo puedes saberlo?

2. Observe de forma similar una clase de historia. ¿Se dan cuenta los alumnos de que los acontecimientos realmente sucedieron y de que los personajes son personas reales?

3. Observe de forma similar una clase de geografía y extraiga conclusiones. Un alumno calcula el coste del enlucido.126Una habitación determinada basó las figuras en la habitación llena de yeso . ¿Cómo podrían las imágenes visuales haber evitado el error?

4. Imagina un cubo de tres pulgadas. Píntalo. Luego, córtalo en cubos de una pulgada, dejándolos todos en su forma original. ¿Cuántos cubos de una pulgada tienen pintura en tres caras? ¿Cuántos en dos caras? ¿Cuántos en una cara? ¿Cuántos no tienen pintura? Responde a todas estas preguntas basándote únicamente en tu imagen.

5. Intenta con frecuencia recordar imágenes en las distintas líneas sensoriales; determina en qué clases de imágenes eres menos competente y trata de mejorar en esas líneas.

6. ¿Cómo puede el profesor de canto, después de que su clase ha cantado varias partituras, saber que están bemoles?

7. Estudia tus imágenes cuidadosamente durante unos días para ver si puedes descubrir tu tipo de imágenes predominante.127


CAPÍTULO IX

IMAGINACIÓN

Todos deseamos tener una buena imaginación, pero no todos estaríamos de acuerdo en qué constituye una buena imaginación. Si les preguntara a un grupo si tienen buena imaginación, muchos probablemente se preguntarían de inmediato si son capaces de emprender vuelos desenfrenados hacia reinos imposibles del pensamiento y de crear irrealidades a partir de la nada. Se compararían con grandes escritores imaginativos, como Stevenson, Poe, De Quincey, y juzgarían su capacidad de imaginación por su capacidad para crear los cuentos que los hicieron famosos.

1. EL LUGAR DE LA IMAGINACIÓN EN LA ECONOMÍA MENTAL

Pero una medida de la imaginación como la que acabamos de mencionar es demasiado limitada. Una buena imaginación, como una buena memoria, es la que mejor sirve a quien la posee. Si DeQuincey, Poe, Stevenson y Bulwer consideraron que el tipo que los llevó a tales vuelos vertiginosos era el más adecuado para su propósito particular, bien; pero eso no significa que su tipo sea el mejor para ti, ni que no puedas alcanzar el mismo nivel en algún otro campo de poder imaginativo que ellos en el suyo. Si bien puedes carecer de su tipo particular de imaginación, a ellos les puede faltar el tipo que algún día te hará famoso. El artesano, el arquitecto, el comerciante, el artista,128El agricultor, el maestro, el profesional, todos necesitan imaginación en sus vocaciones no menos que los escritores en las suyas, pero cada uno necesita un tipo especializado adaptado al trabajo particular que tiene que realizar.

Naturaleza práctica de la imaginación. —La imaginación no es un proceso de pensamiento que deba lidiar principalmente con irrealidades e imposibilidades, y cuyo principal fin sea nuestra diversión cuando no tenemos nada mejor que hacer que seguir sus divagaciones. Es, más bien, un proceso común y necesario que ilumina el camino de nuestro pensamiento y acción cotidianos; un proceso sin el cual pensamos y actuamos por casualidad o por imitación ciega. Es el proceso mediante el cual las imágenes de nuestras experiencias pasadas se organizan y se adaptan a nuestro presente. La imaginación mira hacia el futuro, construye nuestros patrones y traza nuestros planes. Establece nuestros ideales y nos visualiza en el proceso de alcanzarlos. Nos permite vivir nuestras alegrías y nuestras penas, nuestras victorias y nuestras derrotas antes de alcanzarlas. Mira hacia el pasado y nos permite vivir con los reyes y videntes de antaño, o retrocede al principio y vemos las cosas en proceso de creación. Llega a nuestro presente y participa en cada acto, desde el más simple hasta el más complejo. Es a la corriente mental lo que la luz es al viajero que la lleva consigo mientras pasa por la oscuridad, mientras proyecta sus rayos en todas direcciones a su alrededor, iluminando lo que de otro modo sería una oscuridad intolerable.

La imaginación en la interpretación de la historia, la literatura y el arte. —Veamos algunos de los usos más comunes de la imaginación. Supongamos que les describo la batalla del Marne. A menos que puedan tomar las imágenes que sugieren mis palabras y convertirlas en soldados luchando, gritando y sangrando; en fuertes y enredos y129Parapetos; en el rugido del cañón, el silbido de la bala y el estruendo del proyectil—a menos que puedas tomar todas estas imágenes separadas y, a partir de ellas, obtener un gran complejo unificado, entonces mi descripción será para ti solo palabras vacías, y carecerás de la capacidad para comprender el acontecimiento histórico de forma completa. A menos que puedas leer el poema y, a partir de las imágenes sugeridas por las palabras, reconstruir la imagen que tenía el autor al escribir "El herrero del pueblo" o "Nevado", el significado se habrá perdido, y las vibrantes escenas de vida y acción se convertirán en palabras muertas, como la cáscara de la crisálida después de que la mariposa haya abandonado su sudario. Sin el poder de la imaginación, la historia del invierno de Washington en Valley Forge se convierte en un simple recital formal, y jamás se podrá contemplar las tiendas cubiertas de nieve, el paisaje azotado por el viento, las huellas en la nieve marcadas por las reveladoras gotas de sangre, ni la figura del comandante desconsolado arrodillado en el silencioso bosque para orar por su ejército. Sin la capacidad de construir esta imagen al leer, se podrá leer las palabras, recitarlas y aprobar el examen, pero la realidad viviente se le escapará para siempre.

Tu capacidad de imaginación determina tu capacidad para interpretar literatura de todo tipo; pues la interpretación literaria no es, después de todo, sino la reconstrucción, por nuestra parte, de las imágenes con sus significados que estaban en la mente del escritor al escribir, y la experiencia de las emociones que lo conmovieron al escribir. De poco sirve, en efecto, leer la historia de los siglos si no podemos ver en ella personajes vivos y activos, y acontecimientos reales que ocurren en entornos reales. De poco sirve leer los grandes libros del mundo si no son sus personajes...130Son para nosotros hombres y mujeres reales, nuestros hermanos y hermanas, interpretados por las mentes maestras de todos los tiempos. Cualquier cosa menos que esto, y ya no se trata de literatura, sino de palabras, como sonidos musicales sin tema, o como marcos de cuadros sin imagen. Tampoco es diferente escuchar a un orador. Sus palabras son para ti solo sensaciones sonoras de tal o cual tono, intensidad y calidad, a menos que tu mente siga el ritmo de la suya y construya continuamente las imágenes que llenan su pensamiento mientras habla. A falta de imaginación, las esculturas de Miguel Ángel y los cuadros de Rafael son para ti otras tantas piezas de mármol de formas curiosas y lienzos ingeniosamente coloreados. Lo que el escultor y el pintor han puesto ante ti debe sugerirte imágenes y pensamientos de tu propia experiencia, para llenar y dar vida al mármol y al lienzo; de lo contrario, para ti están muertos.

Imaginación y Ciencia. —La imaginación tampoco es menos necesaria en otras áreas de estudio. Sin este poder de construir imágenes vivas y en movimiento a partir de imágenes, de poco sirve estudiar ciencia más allá de lo que está inmediatamente presente a nuestros sentidos; pues algunas de las leyes más fundamentales de la ciencia se basan en concepciones que solo pueden captarse si tenemos el poder de la imaginación. El estudiante que no puede obtener una imagen de las moléculas de la materia, infinitamente cerca unas de otras y sin embargo nunca tocándose, todas en movimiento vibratorio, pero cada una dentro de su propia órbita, cada una una unidad completa en sí misma, pero capaz de dividirse aún más en partículas más pequeñas; el estudiante que no puede ver todo esto en una imagen visual clara, nunca podrá, en el mejor de los casos, tener más que una vaga noción de la teoría de la materia. Y esto significa, finalmente, que las explicaciones de la luz, el calor y el sonido, y mucho más, serán...131para él, en gran medida, un revoltijo de palabras que permanecen en su memoria, tal vez, pero que nunca llegan a convertirse en una posesión vital de su mente.

Lo mismo ocurre con el mundo del telescopio. Puedes disponer de todas las magníficas lentes y la precisa maquinaria de los observatorios modernos; pero si no tienes el poder de integrar lo que estas te revelan y lo que te cuentan los libros en el sistema solar y sistemas aún mayores, nunca podrás estudiar astronomía, salvo a ciegas y fragmentadamente, y todos los planetas, satélites y soles jamás formarán un sistema para ti, por mucho que digan los libros.

Usos cotidianos de la imaginación. —Pero podemos considerar una fase aún más práctica de la imaginación, o al menos una que tiene más que ver con la rutina diaria de la mayoría de nosotros. Supongamos que va a su sombrerera y le dice cómo quiere que le moldee y arregle su sombrero de primavera. Y supongamos que nunca ha podido visualizar este sombrero en su totalidad , como para tener una idea de cómo quedará una vez terminado, sino que solo tiene una idea general, porque le gusta el terciopelo rojo, las plumas blancas y el borde vuelto, de que esta combinación quedará bien. Supongamos que nunca ha podido imaginar cómo se vería con este sombrero en particular y con el pelo peinado de esta u otra manera. Si se encuentra en esta situación de impotencia, ¿no debería finalmente depender del gusto de la sombrerera o aceptar el "modelo", y así no revelar ningún gusto ni individualidad por su parte?

¿Cuántas veces te has sentido decepcionado con alguna prenda de vestir porque, al planificarla, no pudiste verla completa a la vez para captar el efecto completo; o no te veías con ella y así poder juzgar si te sentaba bien? ¿Cuántos hogares han...132En ellas, cortinas, alfombras, papel tapiz y muebles que se pelean constantemente porque alguien no vio antes de ensamblarlos que nunca estuvieron destinados a ser una compañía. ¿Cuántas personas que planean sus propias casas las construirían igual después de verlas terminadas? El hombre que puede ver un edificio terminado antes de colocar un ladrillo o colocar una viga, que puede verlo no solo en sus detalles uno a uno mientras los repasa mentalmente, sino que puede ver el edificio en su totalidad, es el único que puede planificar la estructura con seguridad. Y este es el hombre que gana un buen sueldo como arquitecto, pues este tipo de imaginación es muy demandada. Solo quien puede ver con su mente, antes de comenzar, lo que creará, es capaz de planificar su construcción. ¿Y quién diría que la capacidad para trabajar con imágenes de este tipo no es tan alta como la que resulta en la construcción de tramas sobre las que se construyen historias?

La construcción de ideales y planes. —La imaginación también juega un papel importante en la formación de nuestros ideales y planes de vida. Quien no vive a ciegas y sin rumbo debe tener un ideal, un modelo, que guíe su vida y guíe sus acciones. Estoy seguro de que, en algún momento de nuestra vida, cada uno ha elegido a la persona que más se acercaba a nuestra idea de lo que nos gustaría llegar a ser, y nos hemos medido con este modelo. Pero llega un momento en que debemos idealizar incluso al individuo más perfecto; en que le otorgamos atributos que hemos seleccionado de otra persona, y así veneramos un santuario que es en parte real y en parte ideal.

A medida que pasa el tiempo, eliminamos cada vez más el elemento estrictamente individual y añadimos en consecuencia más del ideal, hasta que nuestro patrón es en gran medida una construcción.133De nuestra propia imaginación, con lo mejor que hemos podido extraer de los muchos personajes que hemos conocido. Nunca sabremos cuán importante es el papel que estos ideales en constante cambio desempeñan en nuestras vidas, pero ciertamente no es insignificante. ¡Y feliz el joven que puede mirar hacia el futuro y verse acercándose a un ideal digno! Ha captado una visión que nunca le permitirá desfallecer ni flaquear en la búsqueda de la meta que señala la dirección de sus esfuerzos.

Imaginación y conducta. —Otro gran campo para la imaginación se refiere a la conducta y a nuestras relaciones con los demás. Una y otra vez, la persona desconsiderada tiene que decir: "Lo siento; no pensé". El "no pensé" simplemente significa que no se dio cuenta, a través de su imaginación, de las consecuencias de sus palabras precipitadas o desagradables. No sería desagradable, pero no imaginó cómo se sentiría el otro; no se puso en su lugar. Lo mismo ocurre con los efectos de nuestra conducta en nosotros mismos. ¿Qué joven, al tomar su primer trago de licor, continuaría si pudiera verse claramente en la cuneta, con el rostro hinchado y los ojos inyectados en sangre, dentro de una década? ¿O qué niño, fumando disimuladamente uno de sus primeros cigarrillos, continuaría si pudiera ver su rostro demacrado y su mano sin vida unos años después? ¿Qué derrochador malgastaría su dinero en vanidades si pudiera verse vívidamente en la penuria y la necesidad en la vejez? ¿Qué pródigo en cualquier lugar, si pudiera mirarse bien a sí mismo manchado por el pecado y quebrantado al regresar a la “casa de su padre” después de los años de libertinaje en el “país lejano”, no dudaría mucho antes de emprender su carrera descendente?

Imaginación y pensamiento. —Ya hemos considerado134El uso de la imaginación para interpretar los pensamientos, sentimientos y obras de otros. Analicemos ahora con más detalle el papel que desempeña en nuestro propio pensamiento. Supongamos que, en lugar de leer un poema, lo escribimos; en lugar de escuchar la descripción de una batalla, la describimos; en lugar de mirar la imagen, la pintamos. Nuestro objetivo entonces es que quienes lean nuestro idioma, escuchen nuestras palabras o vean nuestras obras, construyan las imágenes mentales de la situación que nos sirvió de material para nuestro pensamiento.

Nuestras palabras y otros modos de expresión no son más que la descripción del flujo de imágenes en nuestra mente, y nuestro problema es lograr que una corriente similar fluya por la mente del oyente; pero sería realmente extraño que otros vieran una situación que nosotros mismos no podemos ver; extraño si pudiéramos dibujar una imagen sin poder seguir sus contornos mientras la dibujamos. O supongamos que enseñamos ciencias y nuestro objetivo es explicar la composición de la materia a alguien y hacerle comprender cómo la luz, el calor, etc., dependen de la teoría de la materia; extraño sería que el oyente captara una imagen si nosotros mismos no podemos captarla. O, una vez más, supongamos que vamos a describir un incidente y nuestro objetivo es que cada detalle destaque con tanta claridad que nadie pase por alto ni uno solo. ¿No es evidente que nunca podremos hacer que estas imágenes sean más claras para quienes nos escuchan o leen nuestras palabras que para nosotros mismos?

2. EL MATERIAL UTILIZADO POR LA IMAGINACIÓN

¿Cuál es el material, el contenido mental, a partir del cual la imaginación construye sus estructuras?

Las imágenes son materia de la imaginación. —Nada puede entrar135La imaginación, cuyos elementos no han estado en nuestra experiencia pasada y que luego se han conservado en forma de imágenes. Los indios nunca soñaron con un cielo cuyas calles estuvieran pavimentadas de oro y en cuyo centro se yergue un gran trono blanco. Su experiencia les había dado el desconocimiento de estas cosas; y por ello, forzosamente, debieron construir su cielo con las imágenes que tenían a su alcance, es decir, las relacionadas con la caza y el bosque. Así, su cielo era el "coto de caza feliz", habitado por presas y enemigos sobre los que los bienaventurados triunfaban para siempre. Del mismo modo, los valientes soldados, cuyas flechas mortales, espadas afiladas y hachas de guerra triunfaron en el sangriento campo de Hastings, no imaginaron un día lejano en que las líneas enemigas se matarían entre sí con poderosas máquinas lanzando la muerte desde detrás de parapetos a doce millas de distancia. Las armas de fuego y la pólvora explosiva eran aún desconocidas, por lo que no existían imágenes a partir de las cuales construir semejante imagen.

No quiero decir que tu imaginación no pueda construir un objeto que nunca antes haya estado en tu experiencia como un todo, pues el trabajo de la imaginación es precisamente eso. Toma las diversas imágenes a su disposición y las construye en totalidades que tal vez nunca hayan existido antes, y que tal vez existan ahora solo como una creación de la mente. Y, sin embargo, no hemos incluido en este nuevo producto ni un solo elemento que no nos fuera familiar en forma de una imagen de un tipo u otro. Es la forma lo que es nuevo; el material es antiguo. Esto se ejemplifica cada vez que un inventor toma las dos partes fundamentales de una máquina, la palanca y el plano inclinado , y las combina en relaciones nuevas entre sí, desarrollando así una máquina cuya complejidad nos desconcierta. Y con otras líneas de pensamiento, como en la mecánica, el poder inventivo consiste en ser capaz de ver136lo antiguo en nuevas relaciones, y así constantemente construimos nuevas construcciones a partir de material antiguo. Es este poder el que nos da al pensador audaz y original, al Newton cuya manzana al caer le sugirió los planetas que caían hacia el Sol en sus órbitas; al Darwin que, a partir del fémur de un animal, fue capaz de construir en su imaginación el animal completo y el entorno en el que debió vivir, añadiendo así otra página a la historia de la Tierra.

Los dos factores de la imaginación. —De los simples hechos que acabamos de considerar, la conclusión es clara: nuestra capacidad de imaginación depende de dos factores: (1) los materiales disponibles en forma de imágenes utilizables y evocables , y (2) nuestra capacidad constructiva , o la capacidad de agrupar estas imágenes en nuevos conjuntos, guiado el proceso por algún propósito o fin . Sin esta última condición, los productos de nuestra imaginación son ensoñaciones con sus "castillos en España", que pueden ser agradables y apropiados en ocasiones, pero que, como modo habitual de pensamiento, son extremadamente peligrosos.

Imaginación limitada por el acervo de imágenes. —Que la mente está limitada en su imaginación por su acervo de imágenes se puede ver con un simple ejemplo: Supongamos que usted posee un edificio de ladrillo, pero que el antiguo ya no satisface sus necesidades, por lo que se propone construir uno nuevo; y supongamos, además, que no dispone de material para su nuevo edificio, salvo el que contiene la estructura anterior. Es evidente que estará limitado en la construcción de su nuevo edificio por el material que ya existía en el antiguo. Podría construir el nuevo edificio en cualquiera de las múltiples formas o estilos arquitectónicos disponibles, siempre que el material disponible se preste a ese estilo de construcción.137Y siempre que puedas hacer los planos. Pero siempre estarás limitado, en última instancia, por la naturaleza y la cantidad de material que puedas obtener de la antigua estructura. Lo mismo ocurre con la mente. El antiguo edificio es tu experiencia pasada, y los ladrillos son las imágenes a partir de las cuales debes construir tu nueva estructura mediante la imaginación. Aquí, como antes, no puede entrar nada que no estuviera ya a mano. En cuanto a su material constructivo, solo entran imágenes en la nueva estructura, y no hay de dónde obtenerlas sino de los resultados de nuestra experiencia pasada.

Limitados también por nuestra capacidad constructiva. —Pero nuestra producción imaginativa no solo está limitada por la cantidad de material en forma de imágenes que tenemos a nuestro alcance, sino también, y quizás no menos, por nuestra capacidad constructiva . Muchas personas podrían poseer el viejo montón de ladrillos, completamente adecuado para la nueva estructura, y luego no conseguirlo porque no pudieron construirlo. Así, muchos que han tenido una rica y variada experiencia en diversos ámbitos, aún son incapaces de reunir las imágenes de estas experiencias de tal manera que se obtengan nuevos productos de ellas. Estos poseen el intelecto pesado, tipo caballo de tiro, que avanza con dificultad, muy posiblemente prestando un buen servicio en su propio ámbito circunscrito, pero destinado después de todo a servir en el estrecho campo con su horizonte bajo y bajo. Nunca son capaces de correr a un ritmo de dos minutos entre competidores igualmente veloces, ni siquiera de moverse a buen ritmo por las agradables autopistas de una experiencia que se extiende más allá de los confines del estrecho aquí y ahora . Estas son las mentes que no pueden descubrir relaciones; que no pueden pensar . Las mentes de este tipo nunca pueden ser arquitectos de su propio destino, ni siquiera constructores, sino que deben contentarse con ser peones.138

La necesidad de un propósito. —No debemos olvidar que no podemos erigir nuestro edificio inteligentemente hasta que sepamos para qué se usará. No importa cuánto material de construcción tengamos a mano ni cuán hábiles seamos como arquitectos, a menos que nuestros planes estén guiados por un objetivo definido, es probable que terminemos con una estructura fantasiosa e inútil. Lo mismo ocurre con la estructura de nuestros pensamientos. A menos que nuestra imaginación esté guiada por algún objetivo o propósito, corremos el riesgo de caer en meras ensoñaciones que no solo son inútiles para proporcionar ideales que guíen nuestras vidas, sino que a menudo se vuelven realmente dañinas cuando se convierten en hábito. El hábito de soñar despierto es difícil de romper y, al continuar, mantiene nuestro pensamiento esclavizado y lo vuelve reacio a abordar las cosas sencillas y cotidianas. ¿Quién no ha tenido la experiencia de pasar una hora o un día en un mundo de ensueño, y despertar al final para encontrarse bastante insatisfecho con la prosaica rutina que lo enfrentó? No quiero decir que nunca debamos soñar, pero no conozco hábito mental más pernicioso que el de soñar despierto llevado al exceso, pues termina haciéndonos seguir cada fuego fatuo de la fantasía y nos coloca a merced de cualquier sugerencia casual.

3. TIPOS DE IMAGINACIÓN

Aunque la imaginación penetra todos los ámbitos de la experiencia humana y se ocupa de todos los intereses humanos, todas sus actividades pueden clasificarse en dos tipos: (1) la imaginación reproductiva y (2) la imaginación creativa .

Imaginación reproductiva. —La imaginación reproductiva es el tipo que utilizamos cuando buscamos reproducir en nuestras mentes las imágenes descritas por otros, o imágenes de139nuestra propia experiencia pasada que carece de la completitud y fidelidad necesarias para convertirlas en verdadero recuerdo.

La narración o descripción de un libro de cuentos, un texto de historia o geografía; el relato de aventuras relatado por un viajero o un cazador; el relato de una nueva máquina u otro invento; los cuentos de hadas y los mitos: estos o cualquier otro tema que pueda expresarse con palabras capaces de sugerirnos imágenes, constituyen el campo de la imaginación reproductiva. En este uso de la imaginación, nuestra función es seguir y no guiar, copiar y no crear.

Imaginación Creativa. —Pero debemos tener líderes, creadores; de lo contrario, solo nos imitaríamos unos a otros y el mundo se paralizaría. De hecho, toda persona, por humilde que sea su posición social o aburrida que sea su vida, debería ser, en cierta medida, capaz de iniciativa y originalidad. Dicha capacidad depende en gran medida de la capacidad de usar la imaginación creativa.

La imaginación creativa toma imágenes de nuestra propia experiencia pasada o las obtenidas del trabajo de otros y las combina en formas nuevas y originales. El inventor, el escritor, el mecánico o el artista con espíritu creativo no se conforma con la mera reproducción, sino que busca modificar, mejorar, crear. Es cierto que muchos inventos y descubrimientos importantes han surgido aparentemente por accidente, por casualidad. Sin embargo, se sostiene que quien se topa con el descubrimiento o la invención suele ser alguien cuya imaginación creativa trabaja activamente buscando crear o descubrir en su campo. El progreso del mundo en su conjunto no surge por accidente, sino mediante la planificación creativa. La imaginación creativa siempre está a la vanguardia del progreso, ya sea en la vida de un individuo o de una nación.140

4. ENTRENAMIENTO DE LA IMAGINACIÓN

La imaginación es muy susceptible de cultivo, y su desarrollo debería constituir uno de los objetivos más importantes de la educación. Toda asignatura escolar, pero especialmente las que abordan la descripción y la narración —historia, literatura, geografía, estudios de la naturaleza y ciencias—, ofrece abundantes oportunidades para el uso de la imaginación. Una enseñanza competente no solo encontrará en estas asignaturas un medio para entrenar la imaginación, sino que la empleará en su estudio de tal manera que las convierta en materia viva, vibrante de vida y acción, en lugar de palabras vacías o datos sin interés.

Recopilación de material para la imaginación. —Teóricamente, entonces, no es difícil ver qué debemos hacer para cultivar nuestra imaginación. En primer lugar, debemos asegurarnos de obtener un amplio y útil acervo de imágenes de todos los campos de la percepción. No basta con tener imágenes visuales, ya que muchas veces necesitaremos construir estructuras que involucren también todos los demás sentidos y las actividades motoras. Esto significa que debemos tener un contacto directo con un entorno lo más amplio posible: amplio en el mundo de la naturaleza, con todas sus variadas formas, aptas para atraer a todos los sentidos; amplio en nuestro contacto con personas en todas las fases de la experiencia, riendo con quienes ríen y llorando con quienes lloran; amplio en contacto con los libros, los intérpretes de los hombres y los acontecimientos del pasado. No solo debemos dejar que todos estos tipos de entorno nos invadan según la casualidad, sino que debemos buscar deliberadamente aumentar nuestro acervo de experiencias; pues, después de todo, la experiencia reside en la base de la imaginación, como en la de cualquier otro proceso mental. Y no sólo debemos así ponernos en el camino de adquirir nuevas experiencias,141Pero debemos, mediante la evocación y la reconstrucción, como vimos en una discusión anterior, mantener nuestras imágenes frescas y utilizables. Pues todo lo que sirve para mejorar nuestras imágenes, al mismo tiempo mejora los cimientos mismos de la imaginación.

No debemos dejar de construir. —En segundo lugar, no debemos dejar de construir . Pues es inútil acumular una gran cantidad de imágenes si dejamos que el material quede sin uso. ¡Cuántas personas dedican todo su tiempo a reunir material para su estructura y nunca se toman tiempo para construir! Miran, escuchan y leen, y están tan ocupados absorbiendo el presente inmediato que no tienen tiempo para ver el significado más amplio de las cosas que abordan. Son como los estudiantes que están demasiado ocupados estudiando como para tener tiempo para pensar. Están tan absortos en recibir que nunca realizan el acto superior de combinar. Son los buscadores de datos laboriosos, muchos de ellos prestando un buen servicio, recopilando material que el vidente y el filósofo, con su poder constructivo, construyen en los conjuntos mayores que conforman nuestros sistemas de pensamiento. Son los que creen con cariño que, leyendo libros llenos de historias disparatadas y tramas imposibles, están ejercitando su imaginación. Para ellos, la historia sobria, por heroica o trágica que sea en sus movimientos silenciosos, es demasiado insulsa. No tienen paciencia para leer literatura sólida y reflexiva, y las obras de ciencia y filosofía les resultan aburridas. Son personas que dedican todo su tiempo a mirar y admirar las casas de otros, y nunca tienen tiempo para construir nada por sí mismas.

Debemos llevar nuestros ideales a la acción. —El mejor entrenamiento para la imaginación que conozco es el que se obtiene tomando nuestro propio material.142Y a partir de ella, construir nuestra propia estructura. Es cierto que observar las casas de otros nos ayudará lo suficiente como para descubrir su estilo de construcción: deberíamos leer. Pero así como no es necesario que dediquemos todo el tiempo que dedicamos a mirar casas, a inspeccionar casas de muñecas y pagodas chinas, tampoco es mejor que obtengamos todas nuestras nociones de estructuras imaginativas de lo maravilloso y lo irreal; leer "Hiawatha" es un buen entrenamiento para la imaginación, pero también podemos hacerlo leyendo la historia de las tribus indígenas primitivas. Las imágenes de "Snowbound" están llenas de sugerencias para la imaginación, al igual que la historia de los puritanos en Nueva Inglaterra. Pero incluso con los mejores modelos ante nosotros, no basta con seguir las construcciones de otros. Debemos construir nuestras propias historias, debemos idear argumentos para las nuestras; debemos tener tiempo para meditar, planificar y construir, no ociosamente en la ensoñación, sino con propósito, y luego hacer realidad nuestras imágenes llevándolas a cabo , si son de tal naturaleza que lo permiten. Debemos construir nuestros ideales y trabajar para alcanzarlos en el curso común de nuestra vida cotidiana; debemos pensar por nosotros mismos en lugar de seguir siempre el pensamiento de los demás; debemos iniciar tanto como imitar.

5. PROBLEMAS DE OBSERVACIÓN E INTROSPECCIÓN

1. Explique la causa y la solución en el caso de errores como los siguientes:

Los niños que definieron la montaña como un terreno de 1.000 pies o más de altura dijeron que la chimenea de la fábrica era más alta que la montaña porque "subía directamente" y la montaña no.

Los niños a menudo piensan que el horizonte está fijado a la tierra.

Se piensa que las islas flotan en el agua.

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2. ¿Cómo estimularías la imaginación de un niño que no parece visualizar ni materializar las descripciones de lectura, geografía, etc.? ¿Es posible que esta incapacidad se deba a una base insuficiente de observación y, por ende, de imágenes?

3. Clasifique las materias escolares, incluidas las ciencias domésticas y la educación manual, según su capacidad para entrenar (1) la imaginación reproductiva y (2) la imaginación creativa.

4. ¿Alguna vez te saltas las descripciones de un libro y lees la narrativa? Al leer la descripción de un paisaje natural, ¿se te presenta? Al estudiar la descripción de una batalla, ¿puedes ver los movimientos de las tropas?

5. ¿Alguna vez has planeado una casa como te gustaría? ¿Puedes verla desde todos los ángulos? ¿Puedes ver todas las habitaciones con sus diferentes acabados y muebles?

6. ¿Qué planes e ideales te has formado y cuáles sigues actualmente? ¿Puedes describir el proceso mediante el cual cambian tus planes o ideales? ¿Intentas alguna vez ponerte en el lugar del otro?

7. Tome alguna irrealidad fantasiosa que su imaginación haya construido y vea si puede seleccionar de ella elementos familiares de experiencias reales.

8. ¿Cómo utilizas la imaginación en tus tareas cotidianas? ¿Qué haces para mejorarla?144


CAPÍTULO X

ASOCIACIÓN

¿De dónde surgió el pensamiento que te ocupa en este momento y qué determina el siguiente? La introspección revela un hecho interesante sobre nuestra mente: que nuestros pensamientos se mueven de forma coherente y ordenada, no de forma aleatoria. Nuestros estados mentales no se agolpan en el flujo de la conciencia como si fueran trozos de madera que se siguen al azar en una corriente impetuosa, ahora este, ahora aquel. Al contrario, nuestros pensamientos surgen uno tras otro, según son llamados o provocados . El pensamiento que ahora se encuentra en el foco de tu conciencia surgió porque brotó del anterior; y el pensamiento actual, antes de partir, determinará su sucesor y lo conducirá a la escena. Esto significa que nuestro flujo de pensamientos posee no solo continuidad, sino también unidad ; tiene coherencia y sistema. Esta coherencia y sistema, que opera de acuerdo con leyes definidas, se produce por lo que el psicólogo llama asociación .

1. LA NATURALEZA DE LA ASOCIACIÓN

Podemos definir la asociación, entonces, como la tendencia de nuestros pensamientos a formar un sistema de vínculos entre sí tal que los objetos de la conciencia están vitalmente conectados (1) tal como existen en un momento dado,145y (2) a medida que ocurren en sucesión en el flujo mental.

La base neuronal de la asociación. —La asociación de pensamientos (ideas, imágenes, recuerdos) o de una situación con su respuesta, se basa principalmente en una base neuronal. La asociación es el resultado del hábito que actúa en grupos neuronales. James enuncia su ley fundamental de la siguiente manera: «Cuando dos procesos cerebrales elementales han estado activos simultáneamente o en sucesión inmediata, uno de ellos, al repetirse, tiende a propagar su excitación al otro». Esto no es más que una afirmación técnica del simple hecho de que las corrientes nerviosas fluyen con mayor facilidad por las conexiones neuronales que ya han utilizado.

Es difícil enseñarle trucos nuevos a un perro viejo, porque los antiguos emplean vías neuronales conocidas y muy utilizadas, mientras que los nuevos requieren la conexión de grupos de neuronas que no suelen trabajar juntas; y el flujo de energía nerviosa se realiza con mayor facilidad en las neuronas acostumbradas a trabajar juntas. Quien aprende a hablar un idioma extranjero en una etapa avanzada de la vida nunca alcanza la facilidad y soltura que podría haber alcanzado a una edad más temprana. Esto se debe a que las vías neuronales del habla ya están establecidas para su lengua materna y, con la menor plasticidad propia de la edad, las nuevas vías son difíciles de establecer.

Las conexiones entre las distintas áreas cerebrales, o grupos de neuronas, se realizan, como vimos en un capítulo anterior, mediante fibras de asociación . Esta función requiere millones de neuronas, que conectan cada parte de la corteza con todas las demás, permitiendo así que la actividad neuronal que se produce en un centro específico se extienda a cualquier otro. En el cerebro relativamente inmaduro del niño, las fibras de asociación aún no han establecido la mayoría de sus conexiones.146La edad de inicio de la memoria está determinada principalmente por el desarrollo de un número suficiente de fibras asociativas para lograr el recuerdo. El razonamiento más complejo, que requiere numerosas conexiones asociativas, es imposible antes de un desarrollo neuronal adecuado. Este hecho hace inútil intentar enseñar a los niños pequeños los procesos más complejos de la aritmética, la gramática u otras materias. Aún no están equipados con la maquinaria cerebral necesaria para comprender las asociaciones necesarias.


Fig. 18. —Esquema diagramático de asociación, en el que V representa lo visual, A lo auditivo, G lo gustativo, M lo motor y T los centros de pensamiento y sentimiento de la corteza.

Asociación, la base de la memoria. —Sin la maquinaria y los procesos de asociación, no podríamos tener memoria. Veamos con una ilustración sencilla cómo funciona la asociación en el recuerdo. Supongamos que pasa por un huerto y ve un árbol cargado de manzanas tentadoras. Duda, trepa la valla, coge una manzana y se la come, oyendo ladrar al perro del dueño al marcharse. El diagrama adjunto ilustrará a grandes rasgos los centros de la corteza cerebral implicados en el acto y las fibras de asociación que los conectan. (Véase la figura)14718.) Ahora veamos cómo puedes recordar posteriormente la circunstancia mediante la asociación. Supongamos que una semana después estás sentado a la mesa y empiezas a comer una manzana cuyo sabor te recuerda a la que arrancaste del árbol. Desde este punto de partida, ¿cómo se puede recordar toda la circunstancia? Recuerda que los centros corticales conectados con la visión del manzano, con nuestros pensamientos sobre él, con nuestros movimientos al coger la manzana y con oír el ladrido del perro, estaban todos activos junto con el centro del gusto y, por lo tanto, tienden a reactivarse a partir de su actividad. Es fácil ver que podemos (1) obtener una imagen visual del manzano y su fruto a partir de una corriente que circula por las fibras de asociación gustativo-visuales; (2) los pensamientos, emociones o deliberaciones que tuvimos en la ocasión anterior pueden volver a nosotros a partir de una corriente que circula por las neuronas gustativo-pensamiento; (3) podemos obtener una imagen de nuestros movimientos al trepar la valla y coger la manzana a partir de una corriente que circula por las fibras gustativo-motoras. o (4) podemos obtener una imagen auditiva del ladrido del perro a partir de una corriente que recorre las fibras gustativo-auditivas. De hecho, es seguro que obtendremos una o más de estas imágenes, a menos que las vías estén bloqueadas de alguna manera o nuestra atención se desvíe hacia otra dirección.

Factores que determinan la dirección del recuerdo. — Cuál de estos percibimos primero, cuál de las imágenes que la percepción gustativa evoca para reemplazarla al desaparecer de la conciencia, dependerá, en igualdad de condiciones, de qué centro estaba más activo en la situación original y es el más permeable en ese momento. Si, al comer la fruta robada, nuestros pensamientos se autoacusaban intensamente por haber tomado las manzanas sin permiso, entonces la corriente probablemente se descargará.148A través de la vía gustativo-pensamiento, recordaremos estos pensamientos y las sensaciones que los acompañan. Pero si resulta que el ladrido del perro nos asustó mucho, es más probable que la descarga del centro gustativo se realice por la vía gustativo-auditiva, y obtendremos la imagen auditiva del ladrido del perro, que a su vez puede evocar una imagen visual de su aspecto salvaje en las fibras auditivo-visuales. Es evidente, sin embargo, que, dado cualquiera de los elementos de la situación completa, los demás son potencialmente posibles para nosotros, y cualquiera puede servir de "señal" para evocar todos los demás. Que, dado el punto de partida, los obtengamos todos depende únicamente de si las vías están suficientemente abiertas entre ellos para que la corriente se descargue entre ellos, suponiendo que la primera experiencia haya causado suficiente impresión como para ser retenida.

Dado que esta simple ilustración puede volverse infinitamente compleja mediante los millones de fibras que conectan cada centro de la corteza con todos los demás, y dado que, al pasar de una experiencia a otra en el transcurso de nuestras actividades cotidianas, estas diversas áreas están involucradas en una cadena interminable de actividades tan íntimamente relacionadas que cada una puede finalmente conducir a todas las demás, tenemos aquí la maquinaria tanto de la retención como de la evocación: el mecanismo mediante el cual nuestro pasado puede ponerse al servicio del presente al ser reproducido en forma de imágenes o ideas de la memoria. Mediante esta maquinaria somos incapaces de escapar de nuestro pasado, ya sea bueno o malo; pues tanto lo bueno como lo malo nos son devueltos por sus operaciones.

Cuando la repetición de una serie de actos ha consolidado el hábito, la asociación es relativamente segura. Si te recito ABCD, tu pensamiento se dirige inmediatamente a E, F, G. Si repito: "No me hables en números tristes",149La asociación te lleva a continuar con «La vida no es más que un sueño vacío». Tus grupos neuronales están acostumbrados a actuar así, por lo que la secuencia sigue. Memorizar cualquier cosa, desde la tabla de multiplicar hasta las más bellas joyas del fervor poético, consiste, por lo tanto, en establecer las conexiones asociativas adecuadas en el cerebro.

Asociación en el Pensamiento. —Todo pensamiento procede del descubrimiento o reconocimiento de relaciones entre los términos u objetos de nuestro pensamiento. La ciencia de las matemáticas se basa en las relaciones existentes entre números y cantidades. Los principios y leyes de las ciencias naturales se basan en las relaciones establecidas entre las diferentes formas de materia y la energía que opera en este campo. Lo mismo ocurre en el ámbito de la historia, el arte, la ética o cualquier otro campo de la experiencia humana. Cada hecho o evento debe estar vinculado a otros hechos o eventos para adquirir importancia. Por lo tanto, la asociación yace en la base de todo pensamiento, ya sea el del pensador original que crea nuestras ciencias, planifica y ejecuta los acontecimientos de la historia, desarrolla un sistema ético, o si solo se aprenden estos campos tal como ya existen mediante el estudio. En igualdad de condiciones, el mejor pensador es aquel que relaciona su conocimiento parte por parte, de modo que el conjunto forme un sistema unificado y utilizable.

Asociación y Acción. —La asociación desempeña un papel igualmente importante en todas nuestras respuestas motoras, los actos mediante los cuales desarrollamos nuestra vida diaria, realizamos nuestro trabajo y nuestro ocio, o cualquier otra cosa que sea necesaria para encontrarnos con nuestro entorno y adaptarnos a él. Algunas sensaciones se repiten con frecuencia y exigen prácticamente la misma respuesta cada vez. En tales casos, las asociaciones pronto se fijan y la respuesta se vuelve segura y...150 Automático. Por ejemplo, nos sentamos a la mesa, y la respuesta de comer, con todos sus complejos actos, surge de forma natural. Nos acostamos, y llega el sueño. Nos sentamos al piano, y nuestros dedos producen la música habitual.

Es evidente que la influencia de la asociación se extiende también a la acción moral. En general, nuestra conducta sigue la tendencia de las asociaciones establecidas. En las grandes crisis morales, es probable que nos comportemos de la misma manera que solemos hacerlo en las pequeñas.

2. LOS TIPOS DE ASOCIACIÓN

Ley Fundamental de Asociación. — Enunciada desde el punto de vista fisiológico, la ley del hábito, tal como se define en la sección anterior, abarca todas las leyes de asociación. Dicho de otro modo, podríamos decir: (1) Los grupos neuronales acostumbrados a actuar juntos tienden a trabajar al unísono. (2) Cuanto más frecuentemente actúen juntos estos grupos, mayor será la tendencia de uno a impulsar al otro a la acción. Asimismo, (3) cuanto más intensa sea la excitación o tensión bajo la que actúen juntos, mayor será la tendencia a que la actividad de uno genere actividad en el otro.

Los hechos correspondientes pueden expresarse en términos psicológicos de la siguiente manera: (1) Los hechos que se suelen asociar en la mente tienden a reaparecer juntos. (2) Cuanto más frecuentemente aparecen juntos estos hechos, más fuerte es la tendencia a que la presencia de uno asegure la presencia del otro. (3) Cuanto mayor sea la tensión, excitación o concentración cuando estos hechos aparecen en conjunción entre sí,151otro, más seguro es que la presencia de uno cause la presencia del otro.

Desde Aristóteles, los psicólogos han diferenciado diversos tipos de asociación. Sin embargo, cabe recordar que todos los tipos de asociación se basan en la ley elemental de las conexiones neuronales entre los hábitos para su explicación.

Asociación por Contigüidad. —La recurrencia en nuestra mente de muchos elementos de nuestra experiencia pasada se debe a que, en algún momento, posiblemente en muchos, los hechos recurrentes coincidieron en la conciencia con algún otro elemento o hecho que ahora vuelve a estar presente. Todos hemos tenido la experiencia de encontrarnos con alguien a quien no habíamos visto durante meses o años, y de sentir cómo una serie de incidentes o eventos supuestamente olvidados, relacionados con nuestras asociaciones anteriores, inundan nuestra mente. Cosas que hicimos, temas que discutimos, viajes que hicimos, juegos que disfrutamos, ahora regresan al reencontrarnos. Pues estas son las cosas que coincidían en nuestra conciencia con nuestra percepción de la personalidad y apariencia de nuestro amigo. ¿Y quién no ha sentido de forma similar un aroma a perfume o las notas de una canción que le recuerdan su infancia? La contigüidad es, de nuevo, la explicación.

A merced de nuestras asociaciones. —Mediante esta ley, estamos, en cierto sentido, a merced de nuestras asociaciones, que pueden ser tanto malas como buenas. Podemos formar ciertas líneas de interés para guiar nuestro pensamiento, y la atención puede dirigirlo en cierta medida, pero nuestra constitución mental depende, después de todo, en gran medida del carácter de nuestras asociaciones. Los malos pensamientos, los malos recuerdos, las malas imaginaciones, todo esto surge de la asociación de imágenes indignas o impuras junto con las buenas en nuestro flujo de pensamiento. Podemos intentar...152Olvidar la vil acción y desterrarla para siempre de nuestro pensamiento, pero ¡he aquí!, en un momento de descuido, la corriente nerviosa se dispara por el viejo camino, y el pensamiento impuro irrumpe en la mente, sin buscarlo ni recibirlo. Todo joven que cree que debe permitirse un poco de divagación antes de establecerse en una vida correcta, y así se entrega a pensamientos y acciones indignos, está hipotecando su futuro; pues descubrirá que la inexorable maquinaria de su sistema nervioso devuelve a su mente las odiadas imágenes de tales cosas con la misma seguridad con que el molino devuelve al saco del molinero lo que este introduce en la tolva. Puede negarse a albergar estos pensamientos, pero no puede impedir que se abran a su mente, como tampoco puede impedir que el vagabundo llame a su puerta. Puede expulsar esas imágenes de su mente en cuanto las descubre, y de hecho es culpable si no lo hace; pero sin ofenderse por este desaire, el pensamiento indeseado vuelve a buscar su lugar.

La única protección contra el regreso de las asociaciones indeseables es elegir líneas de pensamiento lo menos relacionadas posible con ellas. Pero incluso entonces, por mucho que hagamos esto, se establecerá una "conexión" ocasional, sin saber cómo, y la imagen indeseable nos mira a la cara, como el cadáver de la víctima de Eugene Aram lo confrontaba a cada paso, aunque creía que estaba enterrado a salvo. Un pastor conocido me cuenta que en los momentos más sagrados de su pensamiento más exaltado, surgen en su mente imágenes que aborrece y de las que retrocede con horror. No solo las ahuyenta de inmediato, sino que intenta cerrarles la puerta con llave, resolviendo firmemente que nunca más volverá a pensar en ellas. Pero, ¡ay!, eso escapa a su control. La cizaña ha sido sembrada entre el trigo y persistirá.153Junto con él hasta el final. En su infancia, estas imágenes quedaron bajo el cuidado de sus neuronas, y solo son fieles a su encargo.

Asociación por semejanza y contraste. —Todos sabemos que lo similar tiende a sugerir lo similar. Un amigo nos recuerda a otro cuando muestra rasgos de carácter similares, muestra los mismos gestos o tiene las mismas peculiaridades al hablar o gesticular. Contar una historia de fantasmas o de ladrones en compañía evocará de inmediato una historia similar a todos los miembros del grupo, y antes de que nos demos cuenta, la conversación se habrá centrado en fantasmas o ladrones. Basta con un chico fanfarrón para que la pandilla empiece a relatar sus hazañas, reales o imaginarias. Los pensamientos buenos y bellos tienden a evocar otros pensamientos buenos y bellos, mientras que los malos tienden a producir ideas similares; lo similar produce lo similar.

Sin embargo, otra forma de relación es tan común como los similares en nuestro pensamiento. En ciertas direcciones, pensamos naturalmente en opuestos . Negro sugiere blanco, bueno sugiere malo, gordo sugiere delgado, rico sugiere pobreza, feliz sugiere tristeza, y así sucesivamente.

La tendencia de nuestro pensamiento a agrupar en semejantes y opuestos es evidente cuando nos remontamos a la ley fundamental de la asociación. De hecho, organizamos nuestros pensamientos con mayor frecuencia de estas maneras que en relaciones aleatorias. Habitualmente agrupamos los semejantes o comparamos los opuestos en nuestro pensamiento; por lo tanto, estos son los términos entre los que se forman los vínculos asociativos.

Asociación parcial o selectiva. —El pasado nunca se restablece por completo en la conciencia presente. Muchos elementos, por haber formado menos asociaciones o porque encuentran algún obstáculo para recordar, quedan permanentemente154Abandonado y olvidado. En otras palabras, la asociación siempre es selectiva , favoreciendo ahora esta experiencia, ahora aquella, por encima del resto.

Es bueno que así sea; pues ser incapaz de escapar de la gran cantidad de minucias y detalles insignificantes del pasado sería intolerable y abrumaría la mente con basura inútil hasta el punto de destruir su utilidad. Seguramente todos hemos tenido alguna experiencia con ese tipo de personas cuyas asociaciones son tan completas e imparciales que toda su conversación rebosa de detalles irrelevantes. No pueden relatar el incidente más simple en sus puntos esenciales, sino que, esclavos de la literalidad, se vuelven insoportables al adentrarse en cada callejón sin salida de circunstancias que no llevan a ninguna parte y que no tienen la menor importancia en su historia. Dickens, Thackeray, George Eliot, Shakespeare y muchos otros escritores se han apoderado de estos personajes y los han utilizado por su efecto cómico. James, para ilustrar este tipo mental, ha citado lo siguiente de "Emma" de la señorita Austen:

—¿Pero dónde lo oyó ? —exclamó la señorita Bates—. ¿Dónde pudo oírlo, señor Knightley? Porque no han pasado ni cinco minutos desde que recibí la nota de la señora Cole; no, no pueden ser más de cinco, o al menos diez, pues ya me había puesto el sombrero y la chaqueta, lista para salir. Solo había bajado a hablar con Patty otra vez sobre el cerdo. Jane estaba en el pasillo, ¿verdad, Jane? Mi madre tenía mucho miedo de que no tuviéramos una salmuera lo suficientemente grande. Así que dije que bajaría a ver, y Jane me dijo: "¿Bajo yo en su lugar? Creo que está un poco resfriada, y Patty ha estado fregando la cocina". —¡Ay, Dios mío! —dije—. Y justo entonces llegó la nota.

El Remedio. —El remedio para una situación tan fastidiosa y155Los métodos infructuosos de asociación son, en teoría, simples y fáciles. Consisten en enfatizar, intensificar y profundizar en lo significativo y esencial de nuestro pensamiento. Quien escucha una historia, estudia una lección o participa en cualquier evento debe aplicar un sentido de valor , reconociendo y fijando lo importante y relegando lo trivial e intrascendente a su nivel adecuado. No entrenarse para pensar de esta manera discriminante es como aprender a tocar el piano tocando cada tecla con la misma fuerza.

3. FORMACIÓN EN ASOCIACIÓN

Dado que la asociación no es, en esencia, más que un hábito que opera en los procesos mentales, se deduce que, al igual que otras formas de hábito, puede fomentarse o suprimirse mediante el entrenamiento. Ciertamente, ningún aspecto de la educación es más importante que el carácter de las asociaciones. Pues de estas dependerá en gran medida no solo el contenido de su flujo mental, la materia de su pensamiento, sino también su organización o el uso que se haga del material de pensamiento disponible. De hecho, toda la ciencia de la educación se basa en las leyes y principios que intervienen en el establecimiento de sistemas adecuados de conexiones asociativas en el individuo.

El motivo placer-dolor en la asociación. —Una ley general parece regir en todo el mundo animal: las respuestas asociativas acompañadas de placer tienden a persistir y fortalecerse, mientras que las acompañadas de dolor tienden a debilitarse y desaparecer. El niño pequeño de dos años puede no comprender la gravedad de la ofensa al arrancar las hojas de los libros, pero si se le golpea las manos con fuerza cada vez que rasga un libro, la asociación entre la visión de los libros y el acto de rasgarlos pronto cesará. De hecho, todo castigo debería tener por objeto156objeto el uso del dolor en la ruptura de vínculos asociativos entre determinadas situaciones y respuestas erróneas a ellas.

Por otro lado, el perro entrenado para realizar sus trucos es recompensado con un bocado o una palmadita cuando responde correctamente. De esta manera, el vínculo para este acto en particular se fortalece mediante el uso del placer. Todo lo estudiado y aprendido bajo el estímulo de la buena voluntad, el entusiasmo o una placentera sensación de victoria y logro no solo tiende a establecer asociaciones más duraderas y valiosas que si se aprendiera en circunstancias opuestas, sino que también despierta mayor interés y aprecio.

La influencia de la actitud mental en el tema que estudiamos plantea la cuestión de la prudencia de asignar la lectura de poesía, versículos bíblicos o tantas páginas de una obra maestra literaria como castigo por alguna ofensa. ¿Cuántos de nosotros hemos creado asociaciones de desagrado y amargura hacia alguna joya de la poesía, la prosa o las Escrituras al vincular su aprendizaje con la idea de una tarea impuesta como penitencia por una mala acción? Una persona me dice que hasta el día de hoy detesta ver a Tennyson porque este fue el volumen del que le asignaron muchas páginas para expiar sus faltas juveniles.

El interés como base para la asociación. —Las asociaciones establecidas bajo el estímulo de un fuerte interés son relativamente amplias y permanentes, mientras que las que se forman con un interés decaído son más estrechas y de dudosa permanencia. Esta afirmación es, por supuesto, solo una aplicación particular de la ley de la atención. El interés pone en acción a todo el ser. Bajo su impulso, la mente está activa y alerta. Los nuevos hechos aprendidos son completamente...157Se registran y se asimilan a otros hechos con los que están relacionados. Se forman numerosas conexiones asociativas, por lo que el nuevo material es más fácil de recordar y posee mayor significado y trascendencia.

Asociación y métodos de aprendizaje. —La cantidad y la calidad de nuestras asociaciones dependen en gran medida de nuestros métodos de aprendizaje. Podemos conformarnos con grabar en nuestra memoria lo que aprendemos, fijándolo acríticamente como un conjunto de datos que se almacenan como parte de nuestra educación. Podemos ir más allá y captar los significados más simples y obvios, pero no buscar las relaciones más profundas y fundamentales. Podemos aprender secciones o divisiones separadas de una materia, aceptándolas como una unidad más o menos completa, sin conectar estas secciones y divisiones en un todo lógico.

Pero todos estos métodos son un error. No contemplan los vínculos asociativos entre los diversos hechos o grupos de hechos de nuestro conocimiento, sin los cuales nuestros datos corren el riesgo de convertirse en meros trastos mentales. Significados, relaciones, asociaciones claramente reconocidas, deberían estar presentes en todo lo que aprendemos. Es mucho mejor una cantidad menor de conocimiento utilizable que cualquier cantidad de información desorganizada y sin digerir, incluso si esta última a veces nos permite aprobar exámenes y obtener calificaciones de honor. En resumen, el verdadero dominio exige que pensemos , es decir, que relacionemos y asociemos , en lugar de simplemente absorber a medida que aprendemos.

4. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA INTROSPECCIÓN

1. Pruebe las asociaciones no controladas de un grupo de alumnos pronunciando a la clase alguna palabra, como azul , y haciendo que los miembros escriban 20 palabras en sucesión lo más rápido que puedan, tomando en cada caso la primera palabra que aparece.158La diferencia en el alcance o rango de las asociaciones se puede estudiar fácilmente aplicando esta prueba, por ejemplo, a estudiantes de cuarto y octavo grado, y luego comparando los resultados.

2. ¿Alguna vez te ha desconcertado la aparición en tu mente de algún hecho o incidente que no habías considerado durante años? ¿Pudiste identificar la conexión asociativa que provocó su aparición? ¿Por qué a veces no podemos recordar, cuando los necesitamos, hechos que conocemos perfectamente?

3. Has observado que es posible escribir correctamente ciertas palabras cuando aparecen en una clase de ortografía, pero no escribirlas correctamente al usarlas en una composición. Es posible aprender una conjugación o declinación en forma de tabla y luego no poder usar las formas correctas de las palabras al hablar o escribir. Relaciona estos hechos con las leyes de asociación y recomienda un método de enseñanza que elimine la discrepancia.

4. Para comprobar la rapidez de asociación en una clase de niños, copie con claridad las siguientes palabras en una columna vertical de una tabla; tenga a la clase lista a la señal; luego, muestre la tabla durante sesenta segundos y pídales que escriban en un papel el opuesto exacto de tantas palabras como puedan en un minuto. Asegúrese de que todos sepan exactamente qué se espera que hagan.

Malo, adentro, lento, corto, pequeño, suave, negro, oscuro, triste, verdadero, disgusto, pobre, bueno, lo siento, grueso, lleno, paz, pocos, abajo, enemigo.

Cuente el número de opuestos correctos obtenidos por cada alumno.

5. ¿Se te ocurren personas locuaces entre tus conocidos cuya explicación de su fastidio sea que su relación es completa en lugar de selectiva ? Busca ejemplos de este tipo en conversaciones y en la literatura (por ejemplo, la nodriza de Julieta).

6. Observe a los niños en el aula para detectar la buena y la mala formación en la asociación. ¿Alguna vez ha sentido que algo que presumiblemente disfrutaría se ha vuelto desagradable?159¿Por asociaciones desagradables? Revise sus propios métodos de aprendizaje e investigue también los métodos que utilizan los niños para determinar si están optimizando el uso de la asociación.160


CAPÍTULO XI

MEMORIA

Cada hora de nuestra vida recurrimos a la memoria para que nos proporcione algún hecho o detalle de nuestro pasado. Si la memoria nos falla por completo, nos encontramos indefensos y desorientados en un mundo que no comprendemos. Una mala memoria nos impide obtener una educación, nos obstaculiza el éxito empresarial o profesional y nos pone en desventaja en todos los aspectos de la vida. Por otro lado, una buena memoria es un activo del que su dueño se da cuenta cada día.

1. LA NATURALEZA DE LA MEMORIA

Ahora que lo piensas, puedes recordar perfectamente que Colón descubrió América en 1492; que tu casa está pintada de blanco; que llovió hace una semana. Pero ¿dónde estaban estos hechos, antes conocidos, ahora recordados con tanta facilidad, mientras los olvidabas? ¿Dónde se quedaron mientras no pensabas en ellos? La respuesta común es: «Guardados en mi memoria». Sin embargo, nadie cree que la memoria sea un almacén de hechos que guardamos allí cuando por un tiempo no nos sirven, como guardamos nuestros muebles viejos.

¿Qué se retiene? —La verdad es que la pregunta sencilla que le hice no es fácil en absoluto, y voy a...161Me lo respondo yo mismo preguntándote algo más fácil: Mientras nos sentamos con la luz del sol entrando a raudales en nuestra habitación, ¿dónde está la oscuridad que la llenó anoche? ¿Y dónde estará toda esta luz a medianoche de hoy? Responde a estas preguntas, y las que hice sobre tus hechos recordados serán respondidas. Si bien es cierto que, independientemente de las condiciones en nuestra pequeña habitación, la oscuridad sigue existiendo donde no hay luz, y la luz sigue existiendo donde no hay oscuridad, sin embargo, para esta habitación en particular no hay oscuridad cuando brilla el sol , y no hay luz cuando la habitación está llena de oscuridad . Lo mismo en el caso de un hecho recordado. Aunque el hecho de que Colón descubrió América hace unos cuatrocientos años, que tu casa sea de color blanco, que llovió hace una semana, exista como un hecho independientemente de si tus mentes piensan en estas cosas en absoluto, sin embargo, la verdad sigue siendo la misma: para la mente particular que recuerda estas cosas, los hechos no existían mientras estaban fuera de la mente .

No es el hecho recordado lo que se retiene , sino el poder de reproducir el hecho cuando lo necesitamos .

La base física de la memoria. —La capacidad de reproducir un hecho conocido depende, en última instancia, del cerebro. Esto no es difícil de comprender si retrocedemos un poco y consideramos que la actividad cerebral estuvo implicada en cada percepción que hemos tenido y en cada hecho que hemos conocido. De hecho, fue gracias a cierta actividad neuronal de la corteza cerebral que pudimos saber originalmente que Colón descubrió América, que nuestra casa es blanca y que llovió un día pasado. Sin esta actividad cortical, estos hechos habrían existido con la misma certeza, pero nunca los habríamos conocido. Sin esta actividad neuronal en el cerebro no hay consciencia, y en ella debemos buscar la recurrencia.162en la conciencia de los hechos recordados, así como de aquellos que aparecen por primera vez.

Cómo recordamos. —Ahora bien, para que un hecho conocido se repita en la conciencia, o en otras palabras , se recuerde , lo que debemos hacer fisiológicamente es propiciar la repetición de la actividad neuronal que inicialmente provocó su aparición en la conciencia. El acompañamiento mental de esta actividad repetida es la memoria . Así, así como la memoria es la repetición aproximada de estados o hechos mentales experimentados, junto con el reconocimiento de su pertenencia a nuestro pasado, también se logra mediante una repetición aproximada del proceso neuronal realizado en la corteza cerebral que originalmente acompañó a estos estados o hechos .

El papel del cerebro en la memoria facilita la comprensión de por qué nos resulta tan difícil memorizar o recordar cuando el cerebro está fatigado por largas horas de trabajo o falta de sueño. También explica el deterioro de la memoria que a menudo se produce por una lesión cerebral o por las toxinas del alcohol, las drogas o las enfermedades.

Dependencia de la memoria en la calidad cerebral. —Las diferencias en la capacidad de memoria, si bien dependen en parte del entrenamiento que recibe, se basan en última instancia en la calidad de la memoria cerebral. James nos dice que se pueden distinguir cuatro tipos distintos de cerebros, y los describe de la siguiente manera:

Cerebros que son:

(1) Como el mármol para recibir y como el mármol para retener.
(2) Como la cera para recibir y como la cera para retener.
(3) Como el mármol para recibir y como la cera para retener.
(4) Como la cera para recibir y como el mármol para retener.

El primer tipo nos da a aquellos que memorizan lentamente y con mucho esfuerzo heroico, pero que retienen bien lo que aprenden.163Se han comprometido. El segundo tipo representa a quienes aprenden en un instante, quienes pueden memorizar una lección en pocos minutos, pero olvidan con la misma facilidad y rapidez con la que aprenden. El tercer tipo caracteriza a los desafortunados que deben esforzarse y anhelar lo que memorizan, solo para verlo escapar rápidamente de sus manos. El cuarto tipo es una bendición excepcional para quien lo posee, ya que le permite llenar fácilmente su memoria con material valioso, disponible de inmediato cuando lo necesita.

El tipo particular de cerebro que poseemos nos viene dado por herencia, y podemos hacer poco o nada para cambiarlo. Sin embargo, sea cual sea nuestro tipo de cerebro, podemos hacer mucho para mejorar nuestra memoria obedeciendo las leyes de las que depende toda buena memoria.

2. LOS CUATRO FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA MEMORIA

Nada es más obvio que la memoria no puede devolvernos lo que nunca se le ha confiado, lo que no se ha retenido o lo que, por cualquier razón, no se puede recordar. Además, si los hechos que la memoria devuelve no se reconocen como pertenecientes a nuestro pasado, la memoria sería incompleta. Por lo tanto, la memoria implica los siguientes cuatro factores: (1) registro , (2) retención , (3) evocación , (4) reconocimiento .

Registro. —Por registro nos referimos al aprendizaje o la fijación del asunto para ser recordado. A nivel cerebral, esto implica producir en las neuronas apropiadas las actividades que, al repetirse posteriormente, hacen que el hecho sea recordado. Este proceso constituye lo que llamamos "grabar los hechos en el cerebro".

Nada es más fatal para la buena memoria que un registro parcial o defectuoso. Algo aprendido a medias es seguro.164Para ser olvidado. A menudo nos detenemos en el dominio de una lección justo antes de lograr la impresión completa necesaria para una retención permanente y un recuerdo seguro. A veces decimos a nuestros maestros: «No puedo recordar», cuando, en realidad, nunca hemos aprendido lo que buscamos recordar.

Retención. —La retención, como ya hemos visto, reside principalmente en el cerebro. Se logra mediante la ley del hábito que actúa en las neuronas de la corteza. Aquí, como en otras partes, el hábito facilita la realización de una actividad una vez realizada. Gracias a esta ley, una actividad neuronal una vez realizada tiende a repetirse; o, en otras palabras, un hecho una vez conocido en la conciencia tiende a ser recordado. Que una parte tan grande de nuestro pasado se pierda en el olvido y fuera del alcance de nuestra memoria, probablemente se deba mucho más a la incapacidad de recordar que a la de retener . Decimos que hemos olvidado un hecho o un nombre que no podemos recordar, por mucho que lo intentemos; sin embargo, seguramente todos hemos tenido la experiencia de que un hecho largamente anhelado aparezca repentinamente en nuestra memoria cuando lo habíamos abandonado y ya no le servíamos. Se retuvo todo el tiempo; de lo contrario, nunca habría regresado.

Un anciano conocido mío yacía en su lecho de muerte. En su infancia, aprendió a hablar alemán; pero, al mudarse con su familia a los ocho o nueve años a una comunidad de habla inglesa, perdió la capacidad de hablar alemán y, durante un tercio de siglo, no pudo mantener una conversación en su lengua materna. Sin embargo, durante los últimos días de su enfermedad, perdió casi por completo la capacidad de usar el inglés y hablaba alemán con fluidez. Durante todos estos años, sus vías cerebrales conservaron la capacidad de reproducir las palabras olvidadas, incluso165Aunque durante tanto tiempo no pudo recordar las palabras. Santiago cita un caso aún más impactante: una anciana que sufrió una fiebre y, durante sus delirios, se le oía hablar en latín, hebreo y griego. Ella misma no sabía leer ni escribir, y los sacerdotes decían que estaba poseída por un demonio. Pero un médico desentrañaba el misterio. Cuando la niña tenía nueve años, un pastor, un erudito destacado, la acogió en su casa como sirvienta, y permaneció allí hasta su muerte. Durante este tiempo, lo oía leer a diario en voz alta sus libros en esos idiomas. Su cerebro había retenido indeleblemente el registro grabado en él, aunque durante años no habría podido recordar ni una sola frase, si es que alguna vez pudo hacerlo.

Recuerdo. —El recuerdo depende completamente de la asociación. No hay manera de llegar a un determinado hecho o nombre que se nos escapa, excepto mediante otros hechos, nombres o cualquier otra cosa que no esté tan relacionada con el término faltante como para poder incorporarlo. La memoria llega a cualquier hecho deseado solo a través de un puente de asociaciones. Por lo tanto, se deduce que cuantas más asociaciones se establezcan entre el hecho a recordar y los hechos relacionados que ya están en la mente, más segura será la evocación. Las fechas y los acontecimientos históricos, al aprenderse, deben asociarse con fechas y acontecimientos centrales importantes a los que se vinculan naturalmente. Los nombres geográficos, lugares u otra información deben conectarse con material relacionado que ya está en la mente. El conocimiento científico debe formar un todo coherente y relacionado. En resumen, todo lo que se entrega a la memoria para su conservación debe estar vinculado lo más estrechamente posible con material del mismo tipo. Todo esto quiere decir que no debemos esperar que nuestra memoria retenga y reproduzca hechos aislados e inconexos, sino que debe dar166Es la ventaja de tener tantas asociaciones lógicas y bien fundamentadas como sea posible.

Reconocimiento. —Un hecho reproducido por la memoria, pero no reconocido como perteneciente a nuestra experiencia pasada, nos impresionaría como un hecho nuevo. Esto significaría que la memoria no lograría vincular el presente con el pasado. A menudo nos confunde saber si hemos conocido antes a cierta persona, si en una ocasión anterior contamos cierta historia o si hemos experimentado previamente cierto estado mental presente que nos resulta medio familiar. Estos estados mentales desconcertantes no suelen ser más que ejemplos de reconocimiento parcial e incompleto. El reconocimiento ya no se aplica a gran parte de nuestro conocimiento; por ejemplo, decimos que recordamos que cuatro por seis es veinticuatro, pero probablemente ninguno de nosotros puede recordar cuándo ni dónde aprendimos este hecho; no podemos reconocerlo como perteneciente a nuestra experiencia pasada. Lo mismo ocurre con otras diez mil cosas, que conocemos en lugar de recordar en sentido estricto.

3. LA MATERIA DE LA MEMORIA

¿Cuáles son las formas en que la memoria nos presenta el pasado? ¿Con qué elementos se relaciona? ¿De qué está hecha?

Las imágenes como material de la memoria. —A la luz de nuestra discusión sobre la imaginería mental, y con la ayuda de un poco de introspección, la respuesta es fácil. Les pido que recuerden su hogar, e inmediatamente les viene a la mente una imagen visual de la casa familiar, con sus habitaciones conocidas y su mobiliario característico. Les pido que recuerden el último concierto al que asistieron, o el coro de pájaros que escucharon recientemente en el bosque; y surge una avalancha de imágenes, en parte visuales, pero en gran parte auditivas, de las melodías que escucharon. O les pido167Para recordar el festín del que disfrutaste ayer, y las imágenes gustativas y olfativas destacan entre las demás que aparecen. Y así podría continuar hasta cubrir toda la gama de tu memoria; y, ya sea que te pida las experiencias triviales de tu pasado, las trágicas o cruciales, o los hechos más abstrusos y abstractos que conoces y puedes recordar, el caso es el mismo: mucho de lo que la memoria te presenta viene en forma de imágenes o ideas de tu pasado.

Las imágenes varían según el tipo. —No todos recordamos lo que llamamos el mismo hecho con imágenes o ideas similares. Al recordar que Colón descubrió América en 1492, algunos tuvieron una imagen de Colón, el marinero, de pie en la cubierta de su barco, como lo muestra la imagen antigua; y acompañando esta imagen, una idea de "antiguo pasado". Otros, al recordar el mismo hecho, tuvieron una imagen de la costa donde desembarcó, y tal vez sintieron el balanceo del barco y lo oyeron raspar la arena al acercarse a la orilla. Y otros vieron en la página impresa las palabras que declaraban que Colón descubrió América en 1492. Y así, en una infinita variedad de imágenes o ideas, podemos recordar lo que llamamos el mismo hecho, aunque, por supuesto, el hecho no es realmente el mismo para dos de nosotros, ni para cada uno de nosotros cuando se nos presenta en diferentes ocasiones en diferentes imágenes.

Otro material de la memoria. —Pero las imágenes sensoriales no son el único material con el que la memoria tiene que lidiar. También podemos recordar el simple hecho de que llovió hace una semana sin tener imágenes de la lluvia. Podemos recordar que Colón descubrió América en 1492 sin imágenes visuales ni de otro tipo del evento. De hecho, recordamos constantemente muchos hechos de naturaleza abstracta, como fórmulas matemáticas o científicas, sin…168 imágenes distintas a las de palabras o símbolos, si es que estos están presentes. Por lo tanto, la memoria puede usar como materia prima no solo imágenes, sino también una amplia gama de hechos, ideas y significados de todo tipo.

4. LEYES SUBYACENTES A LA MEMORIA

El desarrollo de una buena memoria depende en gran medida de la precisión con la que sigamos ciertas leyes bien demostradas.

La Ley de Asociación. —La ley de asociación, como ya hemos visto, es fundamental. De ella depende toda la estructura de la memoria. Expresando esta ley en términos neuronales, podemos decir: Las áreas cerebrales que se activan simultáneamente tienden a establecer vías asociativas , de modo que cuando una de ellas vuelve a activarse, la otra también lo hace. Expresando la misma verdad en términos mentales: Si dos hechos o experiencias ocurren simultáneamente en la conciencia , y uno de ellos se recuerda posteriormente, tiende a provocar que el otro también aparezca.

La Ley de la Repetición. —La ley de la repetición no es más que una reformulación de la ley del hábito, y puede formularse de la siguiente manera: Cuanto más frecuente ocurre una actividad cortical, más fácil es su repetición. Expresando esta ley en términos mentales, podemos decir: Cuanto más a menudo se recuerda un hecho en la conciencia, más fácil y seguro se vuelve. Es en la ley de la repetición que se basan los repasos y ejercicios para fijar cosas en la memoria.

La Ley de Recencia. —Podemos expresar la ley de recencia en términos fisiológicos de la siguiente manera: Cuanto más recientemente se hayan empleado los centros cerebrales en una determinada actividad, más fácilmente se les lanza a la misma actividad. Esto, desde el punto de vista mental, significa: Cuanto más recientemente169Cuanto más presentes estén los hechos en la conciencia, más fácil será recordarlos. Es en obediencia a esta ley que deseamos repasar una lección difícil justo antes de la hora de recitación, o estudiar a fondo justo antes de un examen. El funcionamiento de esta ley también explica la tendencia de todos los recuerdos a desvanecerse con el paso de los años.

La Ley de la Vividez. —La ley de la viveza es de vital importancia para la memorización. Físicamente, se puede expresar así: cuanto mayor sea la tensión o la actividad de los centros neuronales, más fácil será repetir la actividad. La contraparte de esta ley en términos mentales es: cuanto mayor sea el grado de atención o concentración al registrar un hecho, mayor será la certeza de su recuerdo. Es mucho mejor una sola impresión de alta viveza que varias repeticiones con la atención divagando o con el cerebro demasiado fatigado para responder. Para una memoria segura, no solo es necesario practicar, sino practicar con concentración; prueba de ello son los resultados inútiles del niño pequeño que "estudió su lección de ortografía más de quince veces" mientras contaba sus canicas.

5. REGLAS PARA EL USO DE LA MEMORIA

En los últimos años se ha llevado a cabo una experimentación minuciosa y fructífera en el campo de la memoria. Los científicos ahora pueden proporcionarnos ciertas reglas sencillas que podemos emplear al usar nuestra memoria, incluso si no tenemos tiempo ni oportunidad de seguir todos sus análisis técnicos.

Todos versus partes. —Probablemente la mayoría de las personas, al intentar memorizar un poema, un discurso u otro material similar, tienden a aprenderlo primero por estrofas o secciones y luego juntan las partes para formar el170En su totalidad. Sin embargo, muchas pruebas han demostrado que este método es menos efectivo que repasar el poema o la oración completa una y otra vez, prestando especial atención a los pasajes particularmente difíciles. La única excepción a esta regla parece ser el caso de producciones muy extensas, que pueden dividirse en secciones de longitud razonable. El método de dedicarse por partes no solo ahorra tiempo y esfuerzo en el aprendizaje, sino que también proporciona una mayor unidad y significado al material memorizado.

Ritmo de olvido. — Se ha comprobado que el olvido es mucho más rápido inmediatamente después del aprendizaje que después de un tiempo prolongado. Es decir, de lo que se olvida de la información memorizada, aproximadamente la mitad se perderá en las primeras veinticuatro horas y tres cuartas partes en los primeros tres días. Dado que siempre es económico fijar de nuevo información que se desvanece antes de que se olvide por completo, conviene repasar material importante de memoria en el primer o segundo día después de haberlo memorizado.

Práctica dividida. —Si para realizar un determinado material debemos repasarlo, por ejemplo, diez veces, los resultados son mucho mejores cuando no se realizan todas las repeticiones en sucesión inmediata, sino con intervalos razonables. Esto se debe, sin duda, al hecho bien conocido de que las asociaciones tienden a formarse y a consolidarse incluso después de que dejamos de pensar específicamente en el tema en cuestión. Los intervalos permiten que las asociaciones formen sus conexiones. En este sentido, James dice que «aprendemos a nadar en invierno y a patinar en verano».

Forzando la memoria a actuar. —Al cometer un acto mediante171Al leerlo, la memoria debe activarse con la misma rapidez con la que pueda retener parte del material. Si, tras leer un poema una vez, se pueden repetir partes sin referencia al texto, la memoria debe verse obligada a reproducirlas. Lo mismo ocurre con el resto del material. La relectura debe aplicarse solo en los puntos que la memoria aún no haya captado.

No es una memoria, sino recuerdos. —El profesor James ha enfatizado el hecho, a menudo demostrado mediante pruebas experimentales, de que no poseemos una memoria, sino una colección de recuerdos. Nuestra memoria puede ser muy buena en un verso y deficiente en otro. Tampoco podemos "entrenar nuestra memoria" en el sentido de practicarla en un verso y que la mejora se extienda por igual a los demás. Escribir poesía puede tener poco o ningún efecto en el fortalecimiento de la memoria para datos históricos o científicos. En general, la memoria debe entrenarse en los versos específicos en los que debe sobresalir. El entrenamiento general no servirá a menos que conduzca a mejores métodos de aprendizaje de lo que se debe memorizar.

6. ¿QUÉ CONSTITUYE UNA BUENA MEMORIA?

Investiguemos ahora cuáles son las cualidades que influyen en lo que llamamos una buena memoria. El comerciante o el político dirán: «Capacidad para recordar bien los rostros y nombres de las personas»; el profesor de historia, «Capacidad para recordar fácilmente fechas y eventos»; el profesor de matemáticas, «Capacidad para recordar fórmulas matemáticas»; el camarero de hotel, «Capacidad para recordar media docena de pedidos a la vez»; el gerente de una empresa, «Capacidad para recordar todos los detalles necesarios relacionados con la gestión de la empresa». Si bien estas respuestas son muy divergentes, todas pueden ser ciertas para el caso particular.172Persona que testifica; pues de todas ellas surge esta verdad común: la mejor memoria es la que mejor sirve a quien la posee . Es decir, la memoria no solo debe ser rápida y precisa, sino que debe producir el material adecuado; debe traernos lo que necesitamos para nuestro pensamiento. De este hecho se desprende inmediatamente una consecuencia muy sencilla: para que la memoria nos devuelva el material adecuado, debemos almacenarlo con las imágenes e ideas adecuadas, pues la memoria no puede devolvernos nada que no le hayamos confiado previamente.

Una buena memoria selecciona su material. —La mejor memoria no es necesariamente la que repite imparcialmente la mayor cantidad de hechos de la experiencia pasada. Todos tenemos muchas experiencias que nunca necesitamos que se reproduzcan en la memoria; pudieron haber sido bastante útiles en su momento, pero completamente inútiles e irrelevantes después. Han cumplido su propósito y, de ahora en adelante, deberían dormir en el olvido. Serían solo basura y trastos si pudieran recordarse. Seguramente todos nos hemos encontrado con ese tipo particular de aburrido cuya memoria es tan fiel a los detalles que ningún incidente de la historia que cuenta, por trivial que sea, se omite en el relato. Sus asociaciones funcionan en una sucesión tan incansable de minuciosas sucesiones, sin poder jamás dar un salto ni un atajo, que es incapaz de separar el trigo de la paja; así que vierte toda la masa indiscriminada en nuestros sufridos oídos.

El Dr. Carpenter habla de un miembro del Parlamento que podía repetir largos documentos legales y leyes del Parlamento tras una sola lectura. Cuando lo felicitaron por su notable talento, respondió que, en lugar de ser una ventaja para él, a menudo le causaba grandes inconvenientes, porque cuando quería recordar algo...173En un documento que había leído, solo podía hacerlo repitiéndolo todo desde el principio hasta el punto que deseaba recordar. Maudsley afirma que el tipo de memoria que permite a una persona "leer una copia fotográfica de impresiones previas con el ojo de la mente no se asocia, de hecho, comúnmente con una gran capacidad intelectual", y da como razón que dicha mente se ve impedida por la propia riqueza de material que proporciona la memoria para discernir las relaciones entre hechos separados de los que dependen el juicio y el razonamiento. Asimismo, es motivo de sorpresa común entre los profesores que muchos de los alumnos que podrían superar a sus compañeros en aprendizaje y memoria no resulten ser hombres capaces. Pero esto, dice Whately, "es tan razonable como preguntarse si una cisterna, si se llena, no se convierte en una fuente perpetua". Es posible que uno esté tan perdido en una maraña de árboles que no pueda ver el bosque.

Una buena memoria requiere buen pensamiento. —No es, entonces, la mera representación de hechos lo que constituye una buena memoria. El alumno que puede reproducir una lección de historia página por página no tiene necesariamente tan buena memoria como quien recuerda menos hechos, pero ve las relaciones entre los recordados y, por lo tanto, es capaz de elegir lo que recordará . La memoria debe ser discriminativa . Debe fijarse en lo importante y conservarlo para nosotros. Por lo tanto, podemos concordar en que « el arte de recordar es el arte de pensar ». La discriminación debe seleccionar lo importante de nuestro flujo mental, y estas imágenes deben asociarse con tantas otras como sea posible que ya estén bien fijadas en la memoria y, por lo tanto, sean seguras de recordar cuando sea necesario. De esta manera, lo antiguo siempre servirá como señal para evocar lo nuevo.

La memoria debe ser especializada. —Y no sólo debe serlo la memoria,174Si se trata de una buena memoria, omita lo generalmente inútil, trivial o irrelevante, y sustituya lo generalmente útil, significativo y relevante, pero debe ser, en cierto grado, una memoria especializada . Debe atender las necesidades y requisitos particulares de su dueño. Pequeño consuelo para usted si es profesor de latín y puede recordar el teorema del binomio o la fecha de la caída de Constantinopla cuando necesita urgentemente una conjugación o una declinación que se le escapa. Es mucho mejor para el comerciante y el político tener buena memoria para nombres y rostros que poder repetir la sucesión de monarcas ingleses desde Alfredo el Grande hasta Eduardo VII y no poder distinguir a John Smith de Tom Brown. Es mucho más deseable para el abogado poder recordar los detalles necesarios de su caso que poder recordar todos los récords deportivos del año; y así sucesivamente.

Para que nuestra memoria sea una buena memoria , debe ser fiel al manejar el material que constituye las necesidades de nuestras vocaciones. Nuestra memoria puede, y debe, traernos muchas cosas más allá de nuestras vocaciones inmediatas; de lo contrario, nuestras vidas serán limitadas; pero su principal preocupación y su trabajo más preciso deben estar en el camino de nuestras necesidades cotidianas. Y esto funciona bien en relación con las leyes fisiológicas que se establecieron hace poco, siempre que nuestras vocaciones coincidan con nuestros intereses. Porque las cosas con las que trabajamos a diario y que nos interesan, a menudo se pensarán juntas y, por lo tanto, se asociarán bien. Se recordarán con frecuencia y, por lo tanto, con mayor facilidad; se experimentarán vívidamente como resultado inevitable del interés, y esto contribuye en gran medida a la evocación.175

7. DISPOSITIVOS DE MEMORIA

Se han inventado muchos dispositivos para entrenar o usar la memoria, y no pocos "sistemas" inútiles han sido impuestos por impostores sin conciencia a personas desinformadas. Toda memorización, en última instancia, debe remontarse a las leyes fundamentales de la actividad cerebral y a las reglas que se derivan de estas leyes. No existe una "vía real" para tener buena memoria.

Los efectos de la insistencia. —No pocos estudiantes dependen de la insistencia para gran parte de su aprendizaje. Si este método de estudio produjera resultados permanentes tan valiosos, sería, con mucho, el más sensato y económico; pues bajo la presión de la necesidad, a menudo logramos resultados mucho más rápido que cuando no tenemos presión. La dificultad, sin embargo, radica en que los resultados no son permanentes; los conocimientos aprendidos no tienen tiempo de buscar y vincularse con referencias sólidas; aprendidos en una hora, su retención es tan efímera como la aplicación que nos los proporcionó.

Los hechos que se necesitan temporalmente y que no pueden formar parte de nuestro acervo de conocimientos permanentes pueden aprenderse de forma provechosa mediante la memorización. El abogado necesita muchos detalles para el caso que lleva, que no solo carecen de valor una vez decidido el caso, sino que le resultarían un obstáculo. Puede memorizar estos datos de forma provechosa. Pero aquellos que se convertirán en parte permanente de su memoria, como los principios fundamentales del derecho, no puede memorizarlos. Debe tenerlos en una cadena lógica que no permita que su recuerdo dependa de una pista casual. La memorización de datos puede servirnos durante una recitación o un examen, pero nunca se convierte en parte de nosotros. Nada puede reemplazar la organización lógica de los hechos.176si se quieren recordar con facilidad y poder utilizarlos en el pensamiento cuando se recuerden.

Recordando Hechos Aislados. —Pero después de considerar todo esto, aún quedan muchos hechos que se resisten a encajar en un sistema lógico o conectado. O, si pertenecen a algún sistema, su conexión no es muy estrecha, y necesitamos más los pocos hechos individuales que el sistema en su conjunto. Por lo tanto, debemos tener algún medio para recordar dichos hechos, además de conectarlos con sus asociaciones lógicas. Hechos como la tabla de multiplicar, ciertas fechas, eventos, nombres, números, recados y compromisos de diversa índole, todos ellos deben recordarse con precisión y rapidez cuando se presente la ocasión. Debemos ser capaces de recordarlos con facilidad, para que la ocasión no haya pasado antes de que podamos obtenerlos y hayamos dejado de hacer nuestra parte debido a la omisión.

Con hechos de este tipo, los medios para asegurar una buena memoria son los mismos que en el caso de la memoria lógica, excepto que necesariamente debemos renunciar a la vinculación con asociaciones naturalmente relacionadas. Sin embargo, podemos aprovechar las tres leyes que se han dado. Si estos métodos se utilizan fielmente, entonces habremos hecho todo lo posible para asegurar el recuerdo de hechos de este tipo, a menos que los asociemos con alguna pista artificial, como atar un hilo alrededor de nuestro dedo para recordar un recado o aprender la tabla de multiplicar cantándola. Sin embargo, no debemos disculparnos demasiado si hemos olvidado enviar la carta o entregar el mensaje; pues nuestra atención puede haber sido muy laxa al registrar la instrucción en primer lugar, y puede que nunca nos hayamos molestado en pensar en el asunto entre el momento en que se nos dio.177bajo nuestra custodia y el tiempo en que debíamos realizar el recado.

Recursos mnemotécnicos. —Se han inventado muchos ingeniosos recursos para ayudar a la memoria. Sin duda, cada uno de ustedes tiene su propia manera de recordar ciertas cosas que se les confian, o algún hecho muy necesario que tiende a eludir. Puede que no se aten el cordón tradicional al dedo ni se guarden el reloj en el bolsillo equivocado; pero si no, han inventado un método más conveniente. Si bien se han escrito muchos libros y se han impartido muchas conferencias que explotan los sistemas mnemotécnicos, todos se basan en el mismo principio general: la asociación de ideas en la mente. Todos utilizan la misma base de memoria que cualquiera de nosotros utiliza cada vez que recordamos algo, desde el suceso más común ocurrido a última hora hasta el fragmento filosófico más abstruso que podamos tener en mente. Todos vinculan el hecho a recordar con otro hecho que es seguro de recordar, y luego confían en que el hecho antiguo traiga consigo el nuevo cuando vuelva a la mente.

Los dispositivos artificiales pueden ser permisibles para recordar hechos que no tienen asociaciones lógicas con las que podamos relacionarlos; pero aun así, no puedo evitar pensar que si usáramos el mismo cuidado e ingenio al registrar cuidadosamente los hechos aparentemente inconexos que al desarrollar el dispositivo y establecer la asociación, descubriríamos relaciones ocultas para la mayoría de los hechos que deseamos recordar, y podríamos asegurar su recuerdo con la misma certeza y mejor que mediante el dispositivo. Así, además, no correríamos el riesgo de transferir al dispositivo varios hechos para los que descubriríamos relaciones, por lo tanto.178colocándolos en el cuerpo lógico de nuestro conocimiento utilizable donde pertenecen.

8. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA INTROSPECCIÓN

1. Considera cuidadosamente tu capacidad de memoria y trata de identificar cuál de los cuatro tipos de cerebro tienes. Aplica pruebas similares a tus compañeros de clase o a un grupo de escolares que puedas observar. Asegúrate de considerar los efectos de la formación previa o los hábitos de memoria.

2. Esté atento a las fallas de memorización causadas por la falta de asociaciones adecuadas, tanto en su propia memorización como en la de los niños en edad escolar. ¿Por qué es tan difícil memorizar lo que no se comprende?

3. Observe una clase durante una recitación o un examen y trate de descubrir si los defectos de memoria revelados se pueden explicar por la falta de (1) repetición, (2) actualidad, (3) viveza en el aprendizaje.

4. Estudia tu propia clase y también a un grupo de niños de la escuela para descubrir sus métodos de memorización. Ten en cuenta las reglas de memorización que se dan en la sección 5 de este capítulo.

5. Analice mediante introspección su método de evocación de los acontecimientos históricos estudiados y observe si las imágenes constituyen una parte importante de su memoria o si su evocación se compone principalmente de hechos escuetos . ¿En qué medida esto depende de su método inicial de aprendizaje de los hechos?

6. Considera cuidadosamente tu experiencia al estudiar a fondo las lecciones. ¿Te queda grabado el material aprendido de esta manera? ¿ Lo comprendes y te sientes capaz de usarlo tan bien como lo aprendido durante un intervalo más largo y con más tiempo para asociarlo?


179CAPÍTULO XII

PENSAMIENTO

Ninguna palabra está más presente en nuestros labios que la palabra «pensar» . Cien veces al día decimos lo que pensamos sobre esto o aquello. Cualquier capacidad excepcional de pensamiento nos sitúa entre los más eficientes de nuestra generación. Es en su capacidad de pensar que los hombres se sitúan preeminentemente por encima de los animales.

1. DIFERENTES TIPOS DE PENSAMIENTO

El término "pensar" o "pensar " se emplea en tantos sentidos diferentes que conviene, en primer lugar, comprender sus diversos usos. Cuatro tipos de pensamiento que mencionaremos son:[5] (1) pensamiento casual o ocioso; (2) pensamiento en forma de creencia acrítica ; (3) pensamiento asimilativo ; y (4) pensamiento deliberativo .

Pensamiento casual o ocioso. —Nuestro pensamiento es casual o ocioso cuando pensamos sin un fin consciente. No hay ningún problema en particular que resolver, y la corriente del pensamiento se deja llevar por la ociosidad. En este tipo de pensamiento, el interés inmediato, alguna fantasía ociosa, el impulso del momento o las sugerencias de nuestro entorno determinan la secuencia de asociaciones y orientan nuestro pensamiento. En cierto sentido, dejamos que las circunstancias nos lleven adondequiera que vayan.180Voluntad sin impedimento ni obstáculo alguno por nuestra parte. Como no se busca ningún resultado con nuestro pensamiento, no se obtiene ninguno. Los mejores pasamos más tiempo del que nos gustaría admitir en estas corrientes de pensamiento ociosas, mientras que las mentes inferiores e inexpertas rara vez superan este nivel de pensamiento estéril. Con frecuencia, incluso cuando estudiamos una lección que exige nuestra mayor capacidad de pensamiento, descubrimos que una cadena de asociaciones ociosas ha suplantado el tipo de pensamiento más rígido y se ha apropiado del campo.

Creencia Acrítica. —A menudo decimos que creemos que algo es verdadero o falso cuando, en realidad, hemos reflexionado poco o nada al respecto. Solo creemos , o aceptamos acríticamente, el punto de vista común sobre la verdad o falsedad del asunto en cuestión. Los antiguos creían que la Tierra era plana, y los salvajes que los eclipses eran causados por animales que se comían la Luna. No pocas personas hoy en día creen que las patatas y otras hortalizas deben plantarse en una fase determinada de la luna, que la enfermedad es una visita de la Providencia y que diversos "amuletos" son poderosos para atraer la buena fortuna o evitar desastres. Probablemente ni uno entre mil de quienes aceptan tales creencias podría dar, o ha intentado dar alguna vez, una razón racional para su punto de vista.

Pero no debemos ser demasiado duros con estos ejemplos tan crudos de pensamiento acrítico. Es muy posible que no todos los que nos enorgullecemos de nuestra capacidad de pensamiento ejercitada podamos dar buenas razones, descubiertas por nuestro propio pensamiento, de por qué creemos que nuestro partido político, nuestra iglesia o nuestra organización social es mejor que otra. ¡Qué pocos de nosotros, después de todo, descubrimos realmente nuestro credo, nos unimos a una iglesia o elegimos un partido político! Adoptamos los puntos de vista de nuestra nación o nuestro grupo de la misma manera que adoptamos sus costumbres y vestimenta, no porque181Nos convencemos pensando que son mejores, pero porque dan menos problemas.

Pensamiento asimilativo. —Este tipo de pensamiento nos ocupa cuando buscamos apropiarnos de nuevos hechos o ideas y comprenderlos; es decir, relacionarlos con el conocimiento ya disponible. Pensamos de esta manera en gran parte de nuestro estudio en escuelas y libros de texto. El problema de nuestro pensamiento no es tanto la invención o el descubrimiento como la comprensión y la asimilación. Nuestro pensamiento consiste en aprehender significados y relaciones, y así unificar y dar coherencia a nuestro conocimiento.

En ausencia de este tipo de pensamiento, uno puede memorizar muchos hechos que no comprende, recopilar mucha información con escaso significado para sí mismo e incluso obtener calificaciones académicas muy respetables que reflejan un nivel bajo de educación o desarrollo. Para que toda información se vuelva vital y utilizable, debe pensarse en relación con nuestro cuerpo de conocimientos actual, activo y funcional; por lo tanto, el pensamiento asimilativo es fundamental para el verdadero dominio y el aprendizaje.

Pensamiento Deliberativo. —El pensamiento deliberativo constituye el tipo más elevado de proceso mental. Para que se lleve a cabo, se requiere, en primer lugar, lo que Dewey llama una situación de "bifurcación". Un viajero que recorre una carretera bien transitada, dice el Dr. Dewey, no delibera; simplemente sigue adelante. Pero supongamos que la carretera se bifurca en dos caminos, y solo uno de ellos lleva al destino deseado, y entonces se enfrenta a un problema: debe tomar un camino u otro, pero ¿ cuál ? El viajero inteligente buscará de inmediato evidencia sobre qué camino debería elegir. Sopesará este hecho con aquel otro, y esta probabilidad.182contra esa probabilidad, en un esfuerzo por llegar a una solución de su problema.

Antes de poder practicar el pensamiento deliberativo, debemos enfrentarnos a algún problema, a alguna situación de " doble vía " en nuestro flujo mental; necesitamos algo en qué pensar. Es este hecho lo que lleva a un escritor a afirmar que el gran propósito de la educación no es resolver todos los problemas. Es más bien ayudarle a (1) descubrir problemas o situaciones de " doble vía ", (2) asistirle en la recopilación de los datos necesarios para su solución, y (3) entrenarle en la evaluación de los hechos o evidencias, es decir, en el pensamiento deliberativo. Solo cuando aprendemos a reconocer los verdaderos problemas que enfrentamos en nuestras propias vidas y en la sociedad que nos rodea, podemos convertirnos en pensadores en el mejor sentido de la palabra. Nuestros propios planes y proyectos, las cuestiones del bien y del mal que surgen constantemente, los problemas sociales, políticos y religiosos pendientes de solución, brindan la oportunidad y la necesidad del pensamiento deliberativo. Y es infeliz el alumno cuyo trabajo escolar no plantea los problemas ni emplea los métodos que le asegurarán un entrenamiento tanto en este tipo de pensamiento como en el asimilativo. Toda materia escolar, además de proporcionar cierta información para ser "aprendida", debe presentar sus problemas que requieren un verdadero pensamiento deliberativo dentro del rango de desarrollo y capacidad del alumno, y ninguna materia (literatura, historia, ciencia, lengua) está libre de muchos de esos problemas.

2. LA FUNCIÓN DEL PENSAR

Todo pensamiento verdadero tiene como propósito descubrir relaciones entre las cosas en las que pensamos. Imaginemos un mundo en el que nada está relacionado con nada más; en183En el que cada objeto percibido, recordado o imaginado se mantiene absolutamente por sí mismo, independiente y autosuficiente. ¡Qué caos sería! Podríamos percibir, recordar e imaginar todos los objetos que quisiéramos, pero sin la capacidad de pensarlos juntos, carecerían por completo de relación y, por lo tanto, de significado.

El significado depende de las relaciones. —Para que las cosas tengan un significado racional, deben definirse siempre en función de otras cosas o de sus usos. El combustible es lo que alimenta el fuego . La comida es lo que se come para nutrirse . Una locomotora es una máquina para arrastrar un tren . Los libros son para leer , los pianos para tocar , las pelotas para lanzar , las escuelas para instruir , los amigos para disfrutar , y así sucesivamente con toda la lista de objetos que conocemos o podemos definir. El significado de todo depende de su relación con otras cosas; y cuantas más relaciones descubramos, más plenamente veremos el significado. Así, las pelotas pueden tener otros usos además de lanzar, las escuelas otras funciones además de instruir, y los amigos significan mucho más para nosotros que el mero disfrute. Y sólo en la medida en que hayamos comprendido estas diferentes relaciones, hemos definido el objeto o, en otras palabras, hemos visto su significado.

La función del pensamiento es descubrir relaciones. —Es mediante el pensamiento que se descubren estas relaciones. Esta es la función del pensamiento. El pensamiento toma los diversos elementos separados de nuestra experiencia y nos descubre las relaciones existentes entre ellos, integrándolos en un cuerpo de conocimiento unificado, relacionado y utilizable, conectando cada fragmento con la cuerda de relación que recorre el conjunto. Sin duda, esta era la idea que Tennyson tenía en mente cuando escribió:184

Flor en la pared agrietada,
te arranco de las grietas,
te sostengo aquí, raíz y todo, en mi mano,
pequeña flor, pero si pudiera entender
lo que eres, raíz y todo, y todo en todo,
sabría qué es Dios y el hombre.

Partiendo de algo tan simple como una pequeña flor, si pudiera descubrir todas las relaciones que cada parte guarda con las demás y con todo lo demás, finalmente alcanzaría el significado de Dios y del hombre. Pues cada cosa, grande o pequeña, forma un eslabón en una cadena ininterrumpida de relaciones que une el universo en un todo ordenado.

Relaciones cercanas y remotas. —Las relaciones que descubrimos mediante nuestro pensamiento pueden ser muy cercanas y simples, como cuando un niño ve la relación entre su biberón y su comida; o pueden ser muy remotas, como cuando Newton vio la relación entre la caída de una manzana y el movimiento de los planetas en sus órbitas. Pero, ya sean simples o remotas, la percepción de las relaciones es en ambos casos pensar; pues pensar no es, en última instancia, sino descubrir las relaciones que existen entre los diversos objetos de nuestro flujo mental.

El pensamiento atraviesa todos los grados de complejidad, desde las primeras tenues intuiciones en la mente del bebé al percibir la relación entre la madre y su alimentación, hasta la poderosa comprensión del sabio capaz de "pensar los pensamientos de Dios después de Él". Pero todo llega finalmente al mismo fin: la revelación de nuevos significados mediante el descubrimiento de nuevas relaciones. Y todo lo que logra esto es pensamiento.

Pensamiento infantil y adulto. —¿Qué constituye la diferencia?185¿En el pensamiento del niño y el del sabio? Veamos si podemos descubrir esta diferencia. En primer lugar, las relaciones que ve el niño son inmediatas : existen entre percepciones o imágenes simples; lo remoto y lo general están fuera de su alcance. No ha tenido suficiente experiencia para poder descubrir relaciones remotas. No puede pensar cosas que están ausentes para él o que nunca ha conocido. El niño de ninguna manera podría haber visto en la manzana que cae lo que Newton vio; porque el niño no sabía nada de los planetas en sus órbitas, y por lo tanto no podía ver relaciones en las que estos formaran uno de los términos. El sabio, por otro lado, no se limita a sus percepciones inmediatas o sus imágenes. Puede ver relaciones remotas. Puede ir más allá de los individuos y pensar en clases. La manzana que cae no es una simple manzana que cae para él, sino una de una clase de cuerpos que caen . Además de una rica experiencia llena de hechos valiosos, el pensador entrenado ha adquirido también el hábito de buscar relaciones; Ha aprendido que este es el método por excelencia para aumentar su acervo de conocimientos y hacer efectivos los que posee. Ha aprendido a pensar.

La principal actividad del niño es la recopilación de los materiales del pensamiento, viendo sólo las relaciones más necesarias y obvias a medida que avanza; su principal actividad cuando es mayor es buscar la red de relaciones que une esta masa de material y a través de este proceso sistematizar y dar nuevos significados al conjunto.

3. EL MECANISMO DEL PENSAMIENTO

De la discusión anterior se desprende claramente que podemos incluir bajo el término pensamiento todo tipo de actividades mentales.186Procesos mediante los cuales se comprenden las relaciones entre diferentes objetos de pensamiento. Así, los niños pequeños piensan tan pronto como empiezan a comprender el significado de los objetos de su entorno. Incluso los animales piensan mediante asociaciones simples y directas. Por lo tanto, el pensamiento puede desarrollarse en términos de las relaciones más simples e inmediatas, o de las más complejas y distantes.

Sensaciones y percepciones como elementos del pensamiento. —Las relaciones observadas entre sensaciones significarían algo, pero no mucho; las relaciones observadas entre objetos inmediatamente presentes a los sentidos significarían mucho más; pero nuestro pensamiento debe ir mucho más allá del presente, y también mucho más allá de los objetos individuales. Debe ser capaz de aniquilar tanto el tiempo como el espacio, y de tratar con millones de individuos juntos en un grupo o clase. Solo así nuestro pensamiento puede ir más allá del de los animales inferiores; pues incluso una rata sabia puede llegar a ver la relación entre una trampa y el peligro, o un caballo la relación entre tirar con los dientes de la cuerda del pestillo de la puerta y asegurar su libertad.

Pero se requiere la mente humana de mayor alcance para inventar la trampa y el pestillo. La percepción por sí sola no es suficiente. Se limita a los objetos inmediatamente presentes y sus relaciones más obvias. La imagen perceptual también está sujeta a limitaciones similares. Si bien nos permite prescindir de la presencia inmediata del objeto, trata con individuos separados; y el mundo está demasiado lleno de objetos individuales como para que podamos tratarlos por separado. Es en la concepción , el juicio y el razonamiento donde se produce el verdadero pensamiento. Nuestro próximo propósito, por lo tanto, será estudiarlos con mayor detenimiento y ver cómo se combinan en nuestro pensamiento.187

4. EL CONCEPTO

Afortunadamente para nuestro pensamiento, el gran mundo externo, con sus millones y millones de objetos individuales, está tan ordenado que estos objetos pueden agruparse en comparativamente pocas grandes clases; y para muchos propósitos podemos tratar con la clase como un todo en lugar de con los individuos separados de la clase. Así, hay un número infinito de objetos individuales en el mundo que están compuestos de materia . Sin embargo, todas estas miríadas de individuos pueden clasificarse bajo las dos grandes categorías de inanimados y animados . Tomando uno de estos de nuevo: todas las formas animadas pueden clasificarse como plantas o animales . Y estas clases pueden a su vez subdividirse indefinidamente. Los animales incluyen mamíferos, aves, reptiles, insectos, moluscos y muchas otras clases además, cada clase de las cuales puede separarse aún más en sus órdenes , familias , géneros , especies e individuos . Esta disposición economiza nuestro pensamiento al permitirnos pensar en términos grandes.

Los conceptos sirven para agrupar y clasificar. —Pero la forma algo complicada de clasificación que acabamos de describir no llegó al hombre lista para usar. Alguien tenía que ver la relación existente entre las miríadas de animales de una determinada clase y agruparlos bajo el término general de mamíferos . Lo mismo ocurría con las aves, los reptiles, los insectos y todos los demás. Para lograr esto, era necesario observar a muchos individuos de cada clase, discriminar las cualidades comunes a todos los miembros de la clase de las que no lo eran, y conservar las cualidades comunes como medida para evaluar la admisión de otros individuos en esta clase. El proceso de clasificación es posible gracias a lo que el psicólogo llama el concepto . El concepto nos permite...188Pensar en pájaros , así como en azulejos, petirrojos y chochines; nos permite pensar en hombres , así como en Tom, Dick y Harry. En otras palabras, el concepto yace en la base de todo pensamiento que se eleva por encima de la visión de las relaciones más simples entre objetos inmediatamente presentes .

Crecimiento de un concepto. —Quizás podamos comprender mejor la naturaleza del concepto si observamos su crecimiento en el pensamiento de un niño. Veamos cómo el niño forma el concepto perro , bajo el cual finalmente puede clasificar los varios cientos o miles de perros diferentes con los que su pensamiento le exige tratar. El primer contacto del niño con un perro es, supongamos, con un caniche mascota, de color blanco, y llamado Gyp . En esta etapa de la experiencia del niño, perro y Gyp son completamente sinónimos, incluyendo el color de Gyp, el tamaño y todas las demás cualidades que el niño ha descubierto. Pero ahora que vea otro caniche mascota que es como Gyp excepto que es de color negro. Aquí viene la primera división entre Gyp y perro como sinónimos: perro ya no significa blanco, pero puede significar negro . A continuación, que el niño vea un spaniel marrón. No solo blanco y negro ya no responderán a perro , sino que también se ha perdido la forma rechoncha del caniche; porque el spaniel es más delgado. Deja que el niño continúe con esto hasta que haya visto muchos perros de todas las variedades: caniches, bulldogs, setters, pastores, cockers y muchos más. ¿Qué le ha pasado a su perro , que al principio significaba el pequeño con el que jugaba?

El perro ya no es blanco ni negro ni marrón ni gris: el color no es una cualidad esencial, por lo que se ha descartado; el tamaño ya no es esencial excepto dentro de límites muy amplios; la pelusa o suavidad del pelaje es una cualidad muy inconstante, por lo que se ha descartado; la forma varía mucho.189 Desde el carlino gordo hasta el sabueso esbelto, se descarta, excepto dentro de límites amplios; el buen carácter , la alegría , la amabilidad y una docena de otras cualidades no son comunes a todos los perros, por lo que han tenido que desaparecer; y todo lo que le queda a este perro es la cuadrúpeda , cierta forma general y algunas otras cualidades caninas de hábitos de vida y disposición. A medida que el término "perro" ha ido ganando alcance , es decir, a medida que se han observado y clasificado más individuos bajo él, ha ido perdiendo contenido , o bien, las cualidades específicas que le pertenecen. Sin embargo, no debe pensarse que el proceso sea completamente de eliminación; pues nuevas cualidades presentes en todos los individuos de una clase, pero inicialmente pasadas por alto, se descubren continuamente a medida que crece la experiencia y se integran en el concepto en desarrollo.

Definición de Concepto. —Un concepto, entonces, es nuestra idea o noción general de una clase de objetos individuales . Su función es permitirnos clasificar nuestro conocimiento y, por lo tanto, abordar clases o universales en nuestro pensamiento. A menudo, la base de un concepto consiste en una imagen , como cuando se obtiene una imagen visual borrosa de una masa de personas cuando se les sugiere la humanidad . Sin embargo, el núcleo, o la parte vital y funcional de un concepto, es su significado . No importa tanto si este significado se vincula a una imagen o una palabra, o si es relativa o completamente independiente de cualquiera de ellas; pero nuestros significados deben ser correctos; de lo contrario, todo nuestro pensamiento es erróneo.

El lenguaje y el concepto. —Pensamos con palabras. Nadie ha dejado de observar el fluir de su pensamiento, arrastrado por las palabras, como barquitos que se desplazan por la corriente mental, cada uno con su carga de significado. Y nadie ha escapado a la frustración temporal de su pensamiento por no encontrar la palabra adecuada para expresarlo.190El significado pretendido. Lo que el gramático llama sustantivos comunes de nuestra lengua son las palabras con las que nombramos nuestros conceptos y podemos hablar de ellos a otros. Definimos un sustantivo común como "el nombre de una clase" y un concepto como el significado o la idea que tenemos de una clase. Es fácil ver que, al nombrar estas ideas de clase , obtenemos nuestra lista de sustantivos comunes. Por lo tanto, el estudio de la lengua de un pueblo puede revelar mucho sobre su tipo de pensamiento.

La necesidad de desarrollar conceptos. —El desarrollo de nuestros conceptos constituye gran parte de nuestra educación. Pues es evidente que, dado que el pensamiento se basa fundamentalmente en conceptos, el progreso en nuestra vida mental debe depender de un crecimiento constante en la cantidad y el carácter de nuestros conceptos. No solo debemos seguir añadiendo nuevos conceptos, sino que los antiguos no deben permanecer estáticos. Cuando nuestros conceptos dejan de crecer, nuestras mentes dejan de crecer; ya no aprendemos. Esta detención del desarrollo se observa a menudo en personas que se han adaptado a una vida de rutina estricta, donde las exigencias son pocas y sencillas. A menos que se eleven por encima de la rutina, pronto se convierten en "viejos cascarrabias". Sus conceptos se petrifican por la falta de uso y la constante reconstrucción que requiere el crecimiento.

Por otro lado, quien se ve constantemente obligado a afrontar nuevas situaciones o a mejorar en las antiguas, seguirá enriqueciendo sus antiguos conceptos y formando nuevos; de lo contrario, al no poder hacerlo, fracasará en su puesto. Y quien continúa enriqueciendo sus conceptos ha descubierto el secreto de la eterna juventud en lo que respecta a su vida mental. Para él, la vejez no existe; su pensamiento siempre será fresco, su experiencia se acumulará constantemente y su conocimiento se volverá más valioso y útil.191

5. SENTENCIA

Pero en la formación de percepciones y conceptos, así como en el uso que se hace de ellos una vez formados, entra otro proceso de pensamiento: a saber, el proceso de juzgar .

Naturaleza del Juicio. —Juzgar está presente en gran medida en todo nuestro pensamiento, desde el más simple hasta el más complejo. El bebé yace mirando fijamente su biberón, y finalmente, en su mente perezosa, se da cuenta de que este es el objeto del que obtiene su comida. Ha realizado un juicio. Es decir, ha dirigido su atención alternativamente al objeto que tiene delante y a la imagen de su anterior lactancia, ha descubierto la relación existente entre ambos y se ha afirmado: «Esto es lo que me da de comer». «Biberón» y «lo que me da de comer» son esencialmente idénticos para el niño. El juicio es, entonces, la afirmación de la identidad esencial de significado de dos objetos de pensamiento. Incluso si la proposición en la que formulamos nuestro juicio contiene una negación, la definición se mantendrá, pues el proceso mental es el mismo en ambos casos. Es un juicio tanto si decimos: «El día no hace frío» como si decimos: «El día hace frío».

El juicio utilizado en las percepciones y los conceptos. —La ilustración que acabamos de dar muestra de cómo el juicio interviene en la formación de nuestras percepciones. El acto mediante el cual el niño percibió su biberón contenía un gran componente de juicio. Tuvo que comparar dos objetos de pensamiento —uno proveniente de su experiencia pasada en forma de imágenes, y el otro del objeto presente, en forma de sensaciones provenientes del biberón— y luego afirmar su identidad esencial. Por supuesto, esto no significa que lo que he descrito ocurra conscientemente en la mente del niño; pero algún proceso de este tipo subyace en la base de cada...192percepción, ya sea del niño o de cualquier otra persona.

Asimismo, se puede observar que la formación de conceptos depende del juicio. Cada vez que encontramos un nuevo objeto al que debemos asignarle un lugar en nuestra clasificación, se requiere juicio. Supongamos que un niño, con su concepto inmaduro de perro , ve por primera vez un galgo. Debe comparar este nuevo ejemplar con su concepto de perro y decidir si es o no un perro. Si descubre la identidad de significado en lo esencial de ambos objetos de pensamiento, su juicio será afirmativo y su concepto se modificará en la medida en que el galgo lo afecte.

El juicio conduce a verdades generales. —Pero el juicio va mucho más allá de ayudar a construir percepciones y conceptos. Toma nuestros conceptos después de que se forman y descubre y afirma relaciones entre ellos, permitiéndonos así finalmente relacionar clases así como individuos. Lleva nuestro pensamiento al reino de lo universal, donde no estamos obstaculizados por los particulares. Veamos cómo se hace esto. Supongamos que tenemos el concepto hombre y el concepto animal , y que pensamos en estos dos conceptos en su relación entre sí. La mente analiza cada uno en sus elementos, los compara y encuentra la identidad esencial de significado en un número suficiente para justificar el juicio, el hombre es un animal . Este juicio ha proporcionado un nuevo pedacito de conocimiento, en el sentido de que nos ha descubierto una nueva relación entre dos grandes clases, y por lo tanto les ha dado a ambos, en la medida en que, un nuevo significado y una definición más amplia. Y como esta nueva relación no pertenece a ningún hombre ni a ningún animal en particular, sino que incluye a todos los individuos de cada clase, nos ha trasladado a los universales, de modo que tenemos una verdad general y no tendremos que poner a prueba a cada hombre individual en adelante para ver si encaja en esta relación.193

Los juicios también, como veremos más adelante, constituyen el material de nuestro razonamiento. Por lo tanto, de su validez dependerá la validez de nuestro razonamiento.

La validez de los juicios. —Ahora bien, dado que todo juicio se compone de la afirmación de la relación existente entre dos términos, es evidente que su validez dependerá de la profundidad de nuestro conocimiento de los términos comparados. Si conocemos solo algunos de los atributos de cada término del juicio, este es claramente inseguro. Conceptos imperfectos son la base de muchos de nuestros juicios erróneos. Un joven se quejó porque su amigo había sido expulsado de la universidad por presunta mala conducta. Dijo: «El Sr. A—— era el mejor estudiante de la institución». Es evidente que alguien se equivocó de juicio. Seguramente ninguna universidad querría expulsar al mejor estudiante de la institución. O bien mi demandante o las autoridades de la universidad no habían comprendido alguno de los términos del juicio. O bien «El Sr. A——» o «el mejor estudiante de la institución» habían sido malinterpretados por alguien. Del mismo modo, una persona dirá: «Jones es un buen hombre», mientras que otra dirá: «Jones es un sinvergüenza». Tal discrepancia en el juicio debe provenir de una falta de conocimiento de Jones o de una falta de conocimiento de lo que constituye a un buen hombre o a un sinvergüenza.

Sin duda, la mayoría de nosotros tendemos a emitir juicios con muy poco conocimiento de los términos que comparamos, y quienes menos confían en sus juicios suelen ser quienes están más seguros de que no pueden equivocarse. El remedio para los juicios erróneos reside, por supuesto, en una mayor certeza de los términos involucrados, lo que a su vez nos obliga a revisar nuestros conceptos o la experiencia de la que dependen. Es evidente que no hay dos personas que puedan...194Tienen los mismos conceptos, pues no todos han tenido la misma experiencia de la que surgieron. Los conceptos pueden tener el mismo nombre y ser tan parecidos que, por lo general, podemos entendernos; pero, después de todo, yo tengo los míos y tú los tuyos, y si cada uno pudiera ver los del otro en su verdadera perspectiva, sin duda nos ahorraríamos muchos malentendidos y disputas.

6. RAZONAMIENTO

Todos los procesos mentales que hemos descrito hasta ahora encuentran su culminación y máxima utilidad en el razonamiento . No es que el razonamiento ocupe el último lugar en la lista de actividades mentales y no pueda tener lugar hasta que se hayan completado todas las demás, pues el razonamiento está presente en cierto grado casi desde el inicio de la consciencia. La diferencia entre el razonamiento del niño y el del adulto radica principalmente en el grado, en el alcance. El razonamiento va más allá que cualquier otro proceso cognitivo, pues toma las relaciones expresadas en juicios y, a partir de estas relaciones, desarrolla otras relaciones más profundas.

Naturaleza del razonamiento. —Es difícil definir el razonamiento de forma que describa el proceso preciso que ocurre; pues está tan entrelazado con la percepción, la concepción y el juicio, que difícilmente se pueden separar ni siquiera para fines analíticos, y mucho menos funcionalmente. Sin embargo, podemos definir el razonamiento provisionalmente como pensar mediante una serie de juicios con el propósito de llegar a un fin o conclusión definidos . ¿Qué significa esto? El profesor Angell lo ha planteado con tanta claridad que citaré su ejemplo:

"Supongamos que estamos a punto de hacer un largo viaje195Lo cual requiere elegir entre varias rutas posibles. Este es un caso verdaderamente problemático. Requiere reflexión, sopesar los pros y los contras , y tomar la decisión final a favor de una u otra de varias alternativas. En tal caso, el procedimiento de la mayoría de nosotros es similar al siguiente. Consideramos una ruta pintoresca y completamente novedosa, pero también cara. Consideramos otra menos interesante, pero también menos costosa. Descubrimos que una tercera es la más conveniente, pero también la más costosa de las tres. Nos vemos, entonces, ante la necesidad de elegir considerando los méritos relativos de bajo costo, belleza y velocidad. Procedemos a considerar estos puntos a la luz de todos nuestros intereses, y la decisión se toma más o menos sola. Descubrimos, por ejemplo, que debemos, dadas las circunstancias, elegir la ruta más barata.

Cómo funcionan los juicios en el razonamiento. —Esta línea de pensamiento es muy común para todos, y la llevamos a cabo de una forma u otra miles de veces a diario. Al observar con atención los pasos necesarios para llegar a una conclusión, detectamos una serie de juicios, a menudo poco lógicos, sin duda, pero tan relacionados que al final se llega al resultado con seguridad. Comparamos nuestro concepto de, por ejemplo, la primera ruta y nuestro concepto de lo pintoresco, decidimos que coinciden y afirmamos el juicio: «Esta ruta es pintoresca». De igual manera, llegamos al juicio: «Esta ruta también es cara, es interesante, etc.». Luego, tomamos las demás rutas y formamos nuestros juicios sobre ellas. Todos estos juicios están relacionados entre sí de alguna manera, algunos más íntimamente relacionados que otros. Estos juicios permanecen como los significativos, los que se utilizan para resolver el problema.196Finalmente, depende de qué conceptos sean más vitales para nosotros en relación con el fin último en cuestión. Si el tiempo es el elemento principal, nuestro razonamiento sería algo así: «Dos rutas requieren más de tres días; por lo tanto, debo tomar la tercera». Si la economía es el fin importante, la solución sería la siguiente: «Dos rutas cuestan más de 1000 dólares; no puedo permitirme pagar más de 800 dólares; por lo tanto, debo optar por la tercera».

En ambos casos es evidente que la conclusión se alcanza mediante la comparación de dos o más juicios. Esta es la diferencia esencial entre juicio y razonamiento. Mientras que el juicio descubre relaciones entre conceptos, el razonamiento descubre relaciones entre juicios, y a partir de esto se desarrolla un nuevo juicio que constituye la conclusión buscada . El ejemplo dado ilustra bien el método habitual mediante el cual razonamos para llegar a conclusiones.

Deducción y silogismo. —La lógica puede tomar la conclusión, con los dos juicios en que se basa, y formar los tres en lo que se llama un silogismo , del cual el siguiente es un tipo clásico:

Todos los hombres son mortales;
Sócrates es un hombre,
luego
Sócrates es mortal.

El primer juicio se presenta en forma de proposición, llamada premisa mayor , por su naturaleza general, que abarca a todos los seres humanos. El segundo es la premisa menor , ya que se refiere a un ser humano en particular. El tercero es la conclusión , en la que se descubre una nueva relación entre Sócrates y la mortalidad.197

Esta forma de razonamiento es deductiva , es decir, procede de lo general a lo particular. Gran parte de nuestro razonamiento es una forma abreviada del silogismo y se puede desarrollar fácilmente en él. Por ejemplo, decimos: «Lloverá esta noche, porque hay relámpagos en el oeste». Desarrollado en la forma silogística, sería: «Los relámpagos en el oeste son señal segura de lluvia; hay relámpagos en el oeste esta tarde; por lo tanto, lloverá esta noche». Si bien no solemos pensar en silogismos completos, a menudo es conveniente formular nuestro razonamiento de esta forma para comprobar su validez. Por ejemplo, una falacia se esconde en la generalización: «Los relámpagos en el oeste son señal segura de lluvia». Por lo tanto, la conclusión es de dudosa validez.

Inducción. —La deducción es una forma valiosa de razonamiento, pero una breve reflexión mostrará que algo debe preceder al silogismo en nuestro razonamiento. La premisa mayor debe tenerse en cuenta . ¿Cómo podemos decir que todos los hombres son mortales y que los rayos en el oeste son señal inequívoca de lluvia? ¿Cómo se llegó a esta verdad general? Solo hay una manera: mediante la observación de un gran número de casos particulares o mediante la inducción .

La inducción es el método de proceder de lo particular a lo general. Se observa a muchos hombres, y se descubre que todos han muerto antes de cierta edad. Es cierto que no se ha observado morir a todos los hombres, ya que muchos viven actualmente, y sin duda vendrán a vivir al mundo muchos más, a quienes no podemos observar, ya que la mortalidad nos habrá alcanzado antes de su llegada. A esto se puede responder que los hombres que viven actualmente aún no han llegado al límite de su tiempo, y, además, tienen en su interior las causas cuyo efecto inevitable siempre ha sido y siempre será la muerte; lo mismo ocurre con la198Los hombres aún no nacidos poseerán el mismo organismo que nosotros, cuya naturaleza misma implica la mortalidad. En el caso de las premoniciones de lluvia, la generalización no es tan segura, pues ha habido excepciones. Los relámpagos nocturnos en el oeste no siempre van seguidos de lluvia, ni podemos encontrar causas inherentes como en el otro caso, que requiere la lluvia como efecto.

La necesidad de una inducción amplia. —Así pues, se observa que nuestras generalizaciones, o premisas principales, tienen diversos grados de validez. En el caso de algunas, como la mortalidad humana, se han observado millones de casos sin encontrar excepciones, sino, por el contrario, causas cuya operación hace inevitable el resultado. En otras, como por ejemplo, en la generalización anterior: «Todos los animales de pezuña hendida rumian», no solo no se había llevado a cabo el examen de casos individuales tan a fondo como en el caso anterior cuando se hizo la generalización, sino que no se encontraron causas inherentes en los animales de pezuña hendida que les obliguen a rumiar. Es decir, la pezuña hendida y el rumiar no van necesariamente de la mano, y el caso del cerdo refuta la generalización.

Sin embargo, en prácticamente ningún caso nos es posible examinar todos los casos en los que se basa una generalización; tras examinar un número suficiente de casos, y en particular si existen causas que los respalden, estamos justificados para dar el "salto inductivo" o para proceder de inmediato a formular nuestra generalización como hipótesis de trabajo. Por supuesto, es fácil ver que si tenemos una generalización errónea, si nuestra premisa mayor es inválida, todo lo que siga en nuestra cadena de razonamiento será inútil. Este hecho debería hacernos ser cautelosos al hacer generalizaciones sobre una base de inducción demasiado estrecha. Quizás hayamos observado que ciertas personas pelirrojas de nuestra199Las personas conocidas son irascibles, pero esto no justifica la afirmación general de que todas las personas pelirrojas son irascibles. No solo no hemos examinado suficientes casos para justificar tal conclusión, sino que hemos encontrado en el cabello rojo ni siquiera una causa de irascible, sino solo un concomitante ocasional.

La interrelación entre la inducción y la deducción . — La inducción y la deducción deben ir de la mano en la construcción de nuestro mundo de conocimiento. La inducción nos proporciona los hechos particulares a partir de los cuales se construye nuestro sistema de conocimiento, nos proporciona los datos a partir de los cuales se forman las verdades generales; la deducción nos permite partir de la generalización que nos proporciona la inducción y, desde esta posición estratégica, organizar y sistematizar nuestro conocimiento y, mediante el descubrimiento de sus relaciones, unificarlo y hacerlo utilizable. La deducción parte de una verdad general y se pregunta: "¿Qué nuevas relaciones se hacen necesarias entre los hechos particulares a causa de esta verdad?". La inducción parte de los particulares y se pregunta: "¿A qué verdad general conducen estos hechos separados?". Cada método de razonamiento se necesita del otro. La deducción necesita la inducción para proporcionar los hechos que sustentan sus premisas; la deducción necesita la deducción para organizar estos hechos separados en un cuerpo unificado de conocimiento. "Solo ve bien quien ve el todo en las partes y las partes en el todo".

7. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA INTROSPECCIÓN

1. Observe su propio pensamiento para encontrar ejemplos de cada uno de los cuatro tipos descritos. Observe a una clase de niños recitando o estudiando e intente determinar qué tipo emplea cada niño. ¿Qué proporción del tiempo supuestamente...?200¿Lo que se dedica al estudio se entrega al azar o al pensamiento ocioso? ¿Al pensamiento asimilativo ? ¿Al pensamiento deliberativo ?

2. Observe a los niños trabajando en la escuela para determinar si se les enseña a pensar o solo a memorizar ciertos datos. ¿Considera que a menudo se les exige a los niños definiciones con significados poco claros? ¿Qué debería ir primero: la definición o su significado y aplicación?

3. De la relación entre inducción y deducción se desprende que el aprendizaje natural del niño es por inducción. Observe la enseñanza infantil para determinar si se utilizan comúnmente métodos inductivos. Describa una lección inductiva de aritmética, fisiología, geografía, educación cívica, etc.

4. ¿Qué conceptos tienes ahora que sabes que son muy escasos? ¿Cuál es tu concepto de montaña? ¿ Cuántas has visto? ¿Tienes algún concepto que te estés esforzando por enriquecer?

5. Recuerda algún juicio que hayas hecho y que haya resultado falso, y observa si ahora puedes descubrir qué tenía de malo. ¿Consideras que el problema reside en un concepto inadecuado? ¿Qué constituye un "buen juicio"? ¿Un "mal juicio"? ¿Alguna vez te equivocaste en un ejemplo, por ejemplo, sobre un porcentaje, al decir "Esta es la base", cuando resultó ser falso? ¿Cuál fue la causa del error?

6. ¿Recuerdas algún caso en el que hayas hecho una generalización precipitada cuando solo habías observado unos pocos casos para basar tu premisa? ¿Qué hay del razonamiento que siguió?

7. Intenta demostrar que la validez del razonamiento se basa, en última instancia, en percepciones correctas. ¿Qué estás haciendo actualmente para aumentar tu capacidad de razonamiento?

8. ¿Cómo debería este capítulo ayudarnos a ser mejores profesores y estudiantes?


201CAPÍTULO XIII

INSTINTO

Nada es más maravilloso que el método de la naturaleza para dotar a cada individuo, desde el principio, de todos los impulsos, tendencias y capacidades que controlan y determinan el desenlace de la vida. La bellota alberga en su corazón al roble perfecto; la mariposa completa existe en la larva; y el hombre, en su máximo potencial, está presente en el bebé al nacer. La educación no añade nada a lo que proporciona la herencia, sino que solo desarrolla lo que está presente desde el principio.

Somos parte de una gran procesión ininterrumpida de vida, que comenzó en el principio y continuará hasta el fin. Cada generación recibe, por herencia, los frutos de la larga experiencia que ha recorrido la raza. La generación que recibe el don hoy vive su propia vida breve, aporta su pequeña contribución a la suma total y luego fallece como millones lo han hecho antes. Por herencia, los logros, las pasiones, los miedos y las tragedias de generaciones convertidas en polvo hace mucho tiempo nos conmueven y nos preparan para el conflicto de hoy.

1. LA NATURALEZA DEL INSTINTO

Cada niño que nace en el mundo tiene sobre él una mano invisible que se extiende desde el pasado, impulsándolo a encontrarse con su entorno y guiándolo en el camino.202Emprende su viaje. A este poder impulsor y guía del pasado lo llamamos instinto . En palabras de Mosso: «El instinto es la voz de generaciones pasadas que resuena como un eco lejano en las células del sistema nervioso. Sentimos el aliento, el consejo, la experiencia de todos los hombres, desde aquellos que vivieron de bellotas y lucharon como fieras, muriendo desnudos en los bosques, hasta la virtud y el trabajo de nuestro padre, el temor y el amor de nuestra madre».

La dependencia del bebé del instinto. —El niño nace ignorante e indefenso. Carece de memoria, razón e imaginación. Nunca ha realizado un acto consciente y no sabe cómo empezar. Debe empezar, pero ¿cómo? Carece de experiencia que lo guíe y es incapaz de comprender o imitar a otros de su especie. Es en este punto donde el instinto acude al rescate. La raza no le ha dado al niño una mente predefinida que deba desarrollarse; pero sí le ha dado un sistema nervioso predefinido, listo para responder con los movimientos adecuados al contacto con su entorno a través de los sentidos.

Y este sistema nervioso ha sido tan entrenado durante un pasado ilimitado que sus respuestas son las necesarias para el bienestar de su dueño. Puede hacer cien cosas sin tener que esperar a aprenderlas. Burdette dice del recién nacido: «Nadie le dijo qué hacer. Nadie le enseñó. Él sabía. Incluido de repente en la lista de invitados de este viejo caravasar, supo al instante cómo llegar a dos lugares: su dormitorio y el comedor». Mil generaciones de bebés habían hecho lo mismo de la misma manera, y cada una le había facilitado un poco más a este bebé en particular hacer su parte sin aprender cómo.

Definición de Instinto. — Los instintos son la tendencia a203Actúan de maneras definidas, sin educación previa y sin un fin consciente. Son una tendencia a actuar ; pues algún movimiento o ajuste motor responde a un instinto. No requieren educación previa , pues ninguna es posible con muchos actos instintivos: no es necesario enseñar al pato a nadar ni a la cría a succionar. Carecen de un fin consciente , aunque el resultado pueda ser muy deseable.

Dice James: «El gato corre tras el ratón, corre o se muestra agresivo ante el perro, evita caerse de muros y árboles, rehúye el fuego y el agua, etc., no porque tenga noción alguna de la vida o la muerte, ni de sí mismo, ni de la preservación. Probablemente no ha alcanzado ninguna de estas concepciones de tal manera que reaccione definitivamente ante ellas. Actúa en cada caso por separado, y simplemente porque no puede evitarlo; estando configurado de tal manera que cuando ese ser particular que corre llamado ratón aparece en su campo de visión, debe perseguirlo; que cuando ese ser particular que ladra y escandaliza llamado perro aparece, debe retirarse, si está lejos, y arañar si está cerca; que debe apartar los pies del agua y la cara de las llamas, etc. Su sistema nervioso es en gran medida un conjunto preorganizado de tales reacciones. Son tan fatales como el estornudo, y están exactamente correlacionadas con sus excitantes específicos como con el suyo propio».[6]

Preguntas: ¿Por qué la alondra se alza con el destello de un rayo de sol desde su prado hasta el cielo matutino, dejando una estela de melodía que marca su vuelo? ¿Por qué el castor construye su presa y la oropéndola cuelga su nido? ¿Por qué miríadas de formas animales en la tierra hoy hacen lo que hacían hace incontables generaciones? ¿Por qué el amante busca a la doncella y la madre la aprecia?204¿Sus crías? Porque la voz del pasado habla al presente, y el presente no tiene más remedio que obedecer.

Los instintos son hábitos raciales. —Los instintos son los hábitos de la raza que esta lega al individuo; este los toma como punto de partida y luego los modifica mediante la educación, adaptándose así a su entorno. Gracias a sus instintos, el individuo puede acortar la experiencia racial y comenzar de inmediato las actividades de la vida que la raza ha adquirido durante siglos. El instinto nos preserva lo que la raza ha adquirido en experiencia, y así nos impulsa a comenzar donde ella lo dejó.

El instinto no modificado es ciego. —Muchas de las formas animales inferiores actúan ciegamente por instinto, incapaces de usar la experiencia pasada para guiar sus actos, incapaces de aprender. Algunas realizan actividades aparentemente maravillosas, pero sus actos son tan automáticos como los de una máquina y tan carentes de previsión. Una especie de avispa del lodo selecciona cuidadosamente arcilla de la consistencia adecuada, encuentra un rincón algo resguardado bajo el alero y construye su nido, dejando una puerta abierta. Luego busca cierto tipo de araña y, tras picarla de modo que la entumezca sin matarla, la lleva al nido recién construido, pone sus huevos en el cuerpo de la araña para que las avispas jóvenes puedan alimentarse inmediatamente después de eclosionar, y luego sale y cubre la puerta con yeso cuidadosamente para impedir la entrada de intrusos. ¿Inteligencia maravillosa? No inteligencia en absoluto. Sus actos no estaban dictados por planes para el futuro, sino por la presión del pasado. Si falla el suministro de arcilla, la raza de las arañas se extingue, y la avispa queda indefensa y su especie perecerá. Asimismo, las abejas y las hormigas han hecho cosas maravillosas, pero las abejas y las hormigas, individualmente, son muy estúpidas e indefensas cuando se enfrentan a ellas.205por cualquier condición nueva a la que su raza no esté acostumbrada.

El hombre comienza con la misma ceguera que los animales inferiores; pero, gracias a sus facultades mentales superiores, esta ceguera pronto da paso a la previsión, y es capaz de formular fines con propósito y adaptar sus actividades a su consecución. Al poseer más instintos que los animales inferiores, el hombre encuentra posibles más respuestas a un entorno más complejo que ellos. Esta ventaja, sumada a su capacidad para reconstruir su experiencia de tal manera que asegura un control cada vez mayor sobre su entorno, fácilmente lo convierte en superior a todos los animales y le permite explotarlos para su propio progreso.

2. LEY DE LA APARICIÓN Y DESAPARICIÓN DE LOS INSTINTOS

Ningún niño nace con todos sus instintos maduros y listos para la acción. Sin embargo, cada individuo contiene en su propia naturaleza la ley que determina el orden y el tiempo de su desarrollo.

Los instintos aparecen en sucesión según se requiere. —No es bueno que nos lancemos a demasiadas actividades diferentes a la vez, por lo que nuestros instintos no aparecen todos al mismo tiempo. Solo maduran con la rapidez con la que necesitamos actividades adicionales. Nuestras primeras actividades se relacionan principalmente con la alimentación, por lo que primero tenemos los instintos que nos impulsan a comer y a llorar para pedirla cuando tenemos hambre. También nos resultan útiles instintos abreviados, llamados reflejos , como estornudar, resoplar, atragantarse, vomitar, sobresaltarse, etc.; por lo tanto, tenemos los instintos que nos permiten hacer estas cosas. Pronto llega la época de la dentición y, para facilitar el proceso,206A medida que avanza, surge el instinto de morder, y el flotador se vuelve imprescindible. Se acerca la época de alimentarnos, por lo que surge el instinto de llevarnos todo a la boca. Ahora que nos hemos fortalecido, debemos adoptar una postura erguida; de ahí el instinto de sentarnos y luego de ponernos de pie. A continuación viene la locomoción, y con ella el instinto de arrastrarnos y caminar. También debemos aprender un idioma, y debemos participar en la vida ajetreada que nos rodea y hacer lo mismo que los demás; así surge el instinto de imitar para que podamos aprender cosas con rapidez y facilidad.

Necesitamos un estímulo que nos mantenga al máximo esfuerzo, de ahí el instinto de emulación. Debemos defendernos, de ahí nace el instinto de pugnacidad. Necesitamos ser cautelosos, de ahí el instinto del miedo. Necesitamos ser investigadores, de ahí el instinto de curiosidad. Mucha actividad autodirigida es necesaria para nuestro desarrollo, de ahí el instinto de juego. Es mejor que lleguemos a conocer y servir a los demás, de ahí surgen los instintos de sociabilidad y compasión. Necesitamos elegir pareja y cuidar de la descendencia, de ahí el instinto de amor por el sexo opuesto y el instinto paternal. Esta no es una lista completa de nuestros instintos, y no he intentado seguir el orden de su desarrollo, pero he dado suficiente para mostrar el origen de muchas de las actividades más importantes de nuestra vida.

Muchos instintos son transitorios. —Los instintos no solo maduran gradualmente, entrando en nuestra experiencia uno a uno según los necesitamos, sino que también desaparecen cuando su función ha concluido. Algunos, como el instinto de autoconservación, son necesarios durante toda la vida, por lo que permanecen hasta el final. Otros, como el instinto de juego, cumplen su propósito y desaparecen o se transforman en nuevas formas en pocos años o meses. La vida del instinto es...207Siempre tan transitorio como la necesidad de la actividad que lo origina. Ningún instinto permanece completamente inalterado en el hombre, pues se renueva constantemente a la luz de cada nueva experiencia. El instinto de autoconservación se modifica con el conocimiento y la experiencia, de modo que la defensa del hombre ante el peligro inminente sería muy diferente a la del niño; sin embargo, el instinto de protegerse de alguna manera permanece. Por otro lado, el instinto de retozar y jugar es menos permanente. Puede perdurar hasta la edad adulta, pero pocas personas de mediana edad o mayores se animan a correr como los niños. Sus actividades se centran en otras áreas y requieren menos esfuerzo físico.

Contrastemos estos dos ejemplos con instintos como chupar, arrastrarse y llorar, que son mucho más fugaces que incluso el instinto de juego. Con la dentición llega otra forma de comer, y chupar deja de ser útil. Caminar es un mejor modo de locomoción que arrastrarse, por lo que el instinto de arrastrarse desaparece pronto. Se descubre que el habla es una mejor manera que el llanto para llamar la atención sobre la angustia, por lo que este instinto desaparece. Muchos de nuestros instintos no solo dejarían de ser útiles en la vida adulta, sino que serían un verdadero obstáculo. Cada uno cumple su función y luego se transforma en una forma tan modificada que no se reconoce, o bien desaparece por completo.

Instintos aparentemente inútiles. —De hecho, es difícil ver que algunos instintos tengan un propósito útil en cualquier momento. La agresividad y la codicia de la infancia, sus miedos insensatos, la timidez de la juventud, todo esto parece ser inútil o perjudicial para el desarrollo. Sin embargo, para comprender el funcionamiento del instinto, debemos recordar que mira en dos direcciones: hacia el futuro para su aplicación y hacia el pasado para su explicación.208 No deberíamos sorprendernos si las experiencias de un pasado lejano hayan dejado atrás algunas tendencias que no son muy útiles en las condiciones muy diferentes de hoy.

Tampoco debemos estar demasiado seguros de que una actividad cuya función precisa en relación con el desarrollo no podemos descubrir sea inútil. Cada instinto debe considerarse no solo a la luz de lo que significa para quien lo posee hoy, sino también de lo que significa para todo su desarrollo futuro. La cola de un renacuajo parece un apéndice muy inútil para la rana adulta; sin embargo, si se le corta la cola, una rana perfecta nunca se desarrolla.

Instintos que deben aprovecharse cuando aparecen. —Un hombre puede poner el arroyo a girar las ruedas de su molino hoy o esperar veinte años; el poder está ahí, listo para él cuando lo necesite. Los instintos deben aprovecharse cuando se presentan; de lo contrario, desaparecen, para nunca, en la mayoría de los casos, regresar. Las aves que se mantienen enjauladas después de la edad de vuelo nunca aprenden a volar bien. El cazador debe entrenar a su perdiguero cuando llega el momento oportuno, o nunca se podrá confiar en el perro. Los patos que se mantienen alejados del agua hasta que crecen tienen casi tan poca inclinación por ella como las gallinas.

El niño a quien la presión de las circunstancias o la autoridad imprudente de sus padres le impiden relacionarse con sus compañeros de juego y participar en sus juegos cuando el instinto social es fuerte en él, se convertirá más adelante en un recluso sin remedio para quien las obligaciones sociales son un aburrimiento. El niño que no caza, pesca, corre y trepa en el momento oportuno para estas actividades, verá cómo su gusto por ellas se desvanece y se aferra a una vida sedentaria. Al joven y a la joven se les debe permitir "arreglarse" cuando el impulso se presente.209ellos, o es probable que en el futuro sean descuidados en su vestimenta.

Los instintos como puntos de partida. —La mayoría de nuestros hábitos tienen su origen en los instintos, y todos los instintos deseables deben aprovecharse y transformarse en hábitos antes de que desaparezcan. James dice en su notable capítulo sobre el instinto: «En toda pedagogía, lo importante es aprovechar el momento oportuno y captar el interés de los alumnos en cada tema sucesivo antes de que descienda, para adquirir conocimiento y adquirir un hábito de habilidad; en resumen, un avance de interés, en el que posteriormente el individuo pueda flotar. Hay un momento propicio para afianzar la habilidad en el dibujo, para convertir a los niños en coleccionistas de historia natural y, posteriormente, en disectores y botánicos; luego, para iniciarlos en las armonías de la mecánica y las maravillas de las leyes físicas y químicas. Más tarde, la psicología introspectiva y los misterios metafísicos y religiosos toman su turno; y, por último, el drama de los asuntos humanos y la sabiduría mundana en el sentido más amplio del término. En cada uno de nosotros, pronto se alcanza un punto de saturación en todas estas cosas; el ímpetu de nuestro celo puramente intelectual expira, y a menos que el tema esté asociado con alguna necesidad personal urgente que mantenga nuestro ingenio constantemente alerta, Nos establecemos en un equilibrio y vivimos de lo que aprendimos cuando nuestro interés era fresco e instintivo, sin añadir nada al acervo".

Hay una marea en los asuntos de los hombres
que, tomada en su curso, los conduce a la fortuna;
si se la omite, todo el viaje de su vida
está destinado a aguas poco profundas y a miserias.

Los instintos humanos más importantes. —Será imposible en esta breve exposición dar un catálogo completo210de los instintos humanos, y mucho menos discutir cada uno en detalle. Debemos contentarnos, por lo tanto, con nombrar los instintos más importantes y, finalmente, discutir algunos de ellos: chupar , morder , masticar , sujetar objetos con los dedos , llevarse a la boca , llorar , sonreír , sentarse , ponerse de pie , locomoción , vocalización , imitación , emulación , pugnacidad , resentimiento , ira , simpatía , cazar y pelear , miedo , codicia , juego , curiosidad , sociabilidad , modestia , secretismo , vergüenza , amor y celos podrían decirse que encabezan la lista de nuestros instintos. Será imposible en nuestro breve espacio discutir toda esta lista. Solo se mencionarán algunos de los más importantes.

3. EL INSTINTO DE IMITACIÓN

Ningún individuo llega al mundo con un acervo de instintos lo suficientemente amplio como para comenzar a hacer todo lo necesario para su bienestar. El instinto lo impulsa a comer cuando tiene hambre, pero no le dice que use cuchillo, tenedor y cuchara; lo impulsa a usar el habla, pero no dice si debe usar inglés, francés o alemán; lo impulsa a ser sociable por naturaleza, pero no especifica que deba decir por favor y gracias, y quitarse el sombrero ante las damas. La raza no encontró en las formas específicas de hacer estas y muchas otras cosas la importancia suficiente para cristalizarlas en instintos; por lo tanto, el individuo debe aprenderlas a medida que las necesita. La manera más sencilla de lograr esto es que cada generación copie las formas de hacer las cosas que siguen las generaciones anteriores entre las que nacen. Esto se hace principalmente mediante la imitación .

Naturaleza de la imitación. — La imitación es el instinto de responder a una sugerencia de otro repitiendo su acto.211El instinto de imitación está activo en el niño de un año; requiere uno o dos años más para alcanzar su máximo esplendor; luego, gradualmente, se vuelve menos marcado, pero persiste en cierto grado a lo largo de la vida. El niño pequeño es prácticamente incapaz de imitar. El instinto le exige imitar, y no tiene más opción que obedecer. Su entorno le proporciona los modelos que debe imitar, ya sean buenos o malos. Antes de tener la edad suficiente para tomar decisiones inteligentes, ha imitado multitud de actos a su alrededor; y el hábito se ha apoderado de estos actos y los está tejiendo en su conducta y carácter. De mayores, podemos elegir qué imitamos, pero en nuestra juventud estamos a merced de los modelos que se nos presentan.

Si nuestra lengua materna es la primera que oímos hablar, esa será nuestra lengua; pero si primero oímos chino, lo aprenderemos con casi la misma facilidad. Si cualquier discurso que oigamos es bien hablado, correcto y bello, también lo será nuestro idioma; si es vulgar, incorrecto o argot, nuestro habla será de este tipo. Si los primeros modales que nos sirven de modelo son toscos y groseros, los nuestros se asemejarán a ellos; si son cultos y refinados, los nuestros serán como ellos. Si nuestros modelos de conducta y moral son cuestionables, nuestra conducta y moral serán de la misma clase. Nuestra manera de caminar, vestirnos, pensar, incluso de rezar, se origina en la imitación. Por imitación, adoptamos preestablecidos nuestros estándares sociales, nuestra fe política y nuestros credos religiosos. Nuestra visión de la vida y los valores que fijamos en sus logros son en gran medida una cuestión de imitación.

Individualidad en la imitación. —Sin embargo, dado el mismo modelo, no habrá dos imitadores exactamente iguales. Tus actos serán tuyos, y los míos serán míos. Esto se debe a que no hay dos con la misma herencia y, por lo tanto, no podemos tener212Instintos precisamente similares. En nuestras diferentes personalidades residen diferentes poderes de invención y originalidad, y estos determinan en qué medida el producto de la imitación se diferenciará del modelo. Algunos imitan toda su vida, mientras que otros utilizan la imitación como medio para inventar modelos mejores que los originales. La persona que solo imita carece de individualidad e iniciativa; la nación que solo imita está estancada y no progresa. Si bien la imitación debe ser ciega en ambos casos al principio, debe ser cada vez más inteligente a medida que el individuo o la nación progresan.

Imitación consciente e inconsciente. —El dicho tan citado de que «toda conciencia es motora» tiene una aplicación directa a la imitación. Simplemente significa que tendemos a actuar según cualquier idea que ocupe nuestra mente . Pensemos en bostezar o carraspear: la tendencia a hacerlo es fuerte. Respondemos naturalmente a la sonrisa con sonrisa y al ceño fruncido con ceño fruncido. Incluso las impresiones que nos llegan de nuestro entorno material influyen en nuestros actos. Nuestra respuesta a estas ideas puede ser consciente, como cuando un niño tartamudea a propósito para imitar a un compañero desafortunado; o puede ser inconsciente, como cuando, sin darse cuenta, adquiere el hábito de tartamudear al oír este tipo de lenguaje. El niño puede buscar conscientemente mantenerse limpio y ordenado para armonizar con un hogar agradable y bien cuidado, o puede volverse inconscientemente desaliñado e irascible por vivir en un hogar descuidado donde las constantes peleas son la norma.

A menudo imitamos deliberadamente lo que nos parece deseable en otras personas, pero probablemente la mayor parte de las sugerencias a las que respondemos se reciben y se ponen en práctica inconscientemente. En la conciencia213En la imitación, podemos seleccionar qué modelos imitaremos y, por lo tanto, protegernos en la medida en que nuestro juicio sobre los buenos y malos modelos sea válido. Sin embargo, en la imitación inconsciente, respondemos constantemente a un torrente de sugerencias que nos inundan hora tras hora y día tras día, sin otra protección que la guía de nuestros intereses, que dirigen nuestra atención a esta fase de nuestro entorno y a aquella.

Influencia del entorno. —Gran parte de las influencias que moldean nuestras vidas provienen de nuestro entorno material. La buena ropa, las casas con arte, los cuadros y la decoración hermosos, los parques y jardines atractivos, las calles bien cuidadas, los libros bien encuadernados: todo esto tiene un valor moral y educativo directo; por otro lado, la miseria, el desorden y la fealdad incitan a la ignorancia y al crimen.

Hawthorne cuenta en "El Gran Rostro de Piedra" la historia del niño Ernesto, quien escucha la tradición de un Rey Mago que un día reinará sobre el Valle. La historia cala hondo en el corazón del niño, y piensa y sueña con el gran y buen hombre; y mientras piensa y sueña, pasa su infancia contemplando a través del valle la lejana ladera de una montaña cuyas rocas y acantilados la naturaleza había moldeado en los contornos de un rostro humano notable por la nobleza y bondad de su expresión. Llega a amar este Rostro y lo considera el prototipo del Rey Mago que viene, hasta que, he aquí, al meditar en él y soñar con él, el hermoso carácter que su expresión tipifica se transforma en su propia vida, y él mismo se convierte en el Rey Mago tan ansiado.

La influencia de la personalidad. —Sin embargo, más poderosa que la influencia del entorno material es la de otras personalidades sobre nosotros: el toque de la vida sobre la vida.214Una personalidad viva contiene un poder que nos cautiva, nos electriza, nos inspira y nos impulsa a nuevos esfuerzos, o bien nos degrada y nos envilece. Nadie ha dejado de sentir en algún momento este toque vital, ni de bendecir o maldecir el día en que su influencia lo afectó. Consciente o inconscientemente, dicha personalidad se convierte en nuestro ideal y modelo; la idolatramos, la idealizamos y la imitamos hasta que se convierte en parte de nosotros. No solo encontramos a estas grandes personalidades en carne y hueso, sino también en los libros, desde cuyas páginas nos hablan y a cuya influencia respondemos.

Y no solo en las grandes personalidades reside el poder de influencia. De cada vida que toca la nuestra, una corriente de influencia, grande o pequeña, entra en nuestra vida y ayuda a moldearla. No debemos olvidar que esta influencia es recíproca y que reaccionamos sobre los demás según la medida de nuestro poder.

4. EL INSTINTO DEL JUEGO

De poco sirve ser niño si no se sabe jugar. Karl Groos dice: «Quizás la propia existencia de la juventud se deba en parte a la necesidad de jugar; el animal no juega porque sea joven, sino porque es joven porque debe jugar». El juego es un factor constante en todos los grados de la vida animal. Los insectos enjambre, el gatito juguetón, los corderos retozando, el potro veloz, las golondrinas veloces, la enloquecedora bandada de mirlos: estos son solo ejemplos del impulso común de todo el mundo animal por jugar. Donde residen la libertad y la felicidad, allí se encuentra el juego; donde falta el juego, allí ha caído la maldición y reinan la tristeza y la opresión. El juego es el papel natural en el paraíso de la juventud; es la principal ocupación de la infancia. Trabajar sin215El juego sitúa al hombre al mismo nivel que las bestias de carga.

La necesidad del juego. —Pero ¿por qué es tan necesario el juego? ¿Por qué está este impulso tan arraigado en nuestra naturaleza? ¿Por qué no obligar a nuestros jóvenes a dedicar su energía ilimitada al trabajo productivo? ¿Por qué tanto desperdicio? ¿Por qué nuestras leyes sobre el trabajo infantil? ¿Por qué no eliminar los recreos en las escuelas y así ahorrar tiempo para el trabajo? ¿Es cierto que solo trabajar y nada de juego convierte a Jack en un niño aburrido? Es muy cierto. Como prueba, basta con observar los rostros apagados y sin vida de los niños prematuros que salen en masa de las fábricas donde se emplea mano de obra infantil. Basta con seguir a los niños, que han tenido una infancia sin juegos, hasta una madurez estrecha y estéril. Basta con rastrear la historia de los hombres aburridos y brutales de hoy y descubrir que eran los niños sin juegos de ayer. El juego es tan necesario para el niño como la comida, tan vital como la luz del sol, tan indispensable como el aire.

La clave del juego es la libertad , la libertad de actividad física y la iniciativa mental. En el juego, el niño crea sus propios planes, su imaginación tiene rienda suelta, se exige originalidad y se valora la capacidad constructiva. Aquí se desarrollan mil tendencias que jamás encontrarían expresión en la estrecha rutina del trabajo. El niño necesita aprender a trabajar; pero junto con su trabajo debe tener la oportunidad de una actividad libre y sin restricciones, que solo puede surgir a través del juego. El niño necesita la oportunidad de ser un bárbaro, un héroe, un indio. Necesita montar su escoba en una incursión peligrosa y cargar con su espada de listón contra los reductos de un enemigo tenaz. Necesita ser un líder y también un seguidor. En resumen, sin ser consciente de ello, necesita desarrollarse a través de su propia actividad: necesita libertad para jugar. Si el niño...216Sea una niña, no hay diferencia excepto en el carácter de las actividades empleadas.

El juego en el desarrollo y la educación. —Y es precisamente de estas actividades lúdicas que surgen las actividades posteriores y más serias de la vida. El juego es la puerta de entrada que mejor nos permite acceder a los diversos ámbitos del trabajo, ya sea nuestra esfera particular de alumno o profesor en el aula, de hombre en el ajetreado mercado del comercio o en las profesiones, o de agricultor o mecánico. El juego integra todo el ser en la actividad; desarrolla hábitos de independencia e iniciativa individual, el esfuerzo arduo y sostenido, la resistencia a las dificultades y la fatiga, la participación social y la aceptación de la victoria y la derrota. Y estas son las cualidades que necesita el hombre de éxito en su vocación.

Estos hechos hacen del instinto lúdico uno de los más importantes en la educación. Fröbel fue el primero en reconocer la importancia del juego, y el jardín de infancia fue un intento de utilizar sus actividades en la escuela. La introducción de este nuevo factor en la educación ha estado acompañada, como era de esperar, de muchos errores. Algunos han pensado en replantear todo el proceso educativo en forma de juegos y representaciones, y así llevar al niño a poseer la «Tierra Prometida» mediante la búsqueda sin rumbo de mariposas en los placenteros campos del conocimiento. Huelga decir que no lo han logrado. Otros han confundido la sombra con la sustancia e introducido juegos y representaciones en el aula que carecen del elemento fundamental del juego: la libertad de iniciativa y acción del niño. Los teóricos y maestros de la educación han inventado juegos y ocupaciones y se los han enseñado a los niños, quienes los realizan como cualquier otra tarea, disfrutando de la actividad pero perdiendo el desarrollo.217lo cual se lograría mediante una mayor medida de autodirección.

Trabajo y juego son complementarios. —El trabajo no puede sustituir al juego, ni el juego puede sustituirlo. Tampoco son antagónicos, sino que cada uno es el complemento del otro; pues las actividades del trabajo surgen inmediatamente de las del juego, y cada una le da entusiasmo a la otra. Quienes nunca han aprendido a trabajar y quienes nunca han aprendido a jugar tienen las mismas carencias en su desarrollo. Además, no es el nombre ni el carácter de una actividad lo que determina si es juego para el participante, sino su actitud hacia la actividad . Si la actividad se realiza por sí misma y no por un fin ulterior, si surge del interés del niño e implica el uso libre e independiente de sus facultades físicas y mentales, si es suya y no de otra persona, entonces la actividad posee las características principales del juego. Al carecer de estas, no puede ser juego, sea lo que sea.

El juego, como otros instintos, además de servir al presente, mira en dos direcciones: al pasado y al futuro. Del pasado provienen los intereses ocultos que, tomando forma con el contacto con nuestro entorno, determinan el carácter de las actividades lúdicas. Del futuro surgen las premoniciones de las actividades futuras. El niño, adaptándose a las exigencias del juego, buscando controlar a sus compañeros o cediendo a ellos, está practicando en miniatura el juego mayor que jugará en los negocios o la profesión un poco más adelante. La niña en su casita de juegos, rodeada de una familia anodina de muñecas y mascotas, anhela inconscientemente una vida más perfecta cuando las responsabilidades sean un poco más reales. Así que no escatimemos en el día de juego de nuestros hijos en la juventud.218

5. OTROS INSTINTOS ÚTILES

Muchos otros instintos maduran durante la etapa de la juventud y juegan su papel en el desarrollo del individuo.

Curiosidad. —Es inherente a toda persona normal el deseo de investigar y conocer . El niño contempla con asombro y fascinación un mundo que no comprende, y de inmediato comienza a hacer preguntas y a experimentar. Aborda cada objeto nuevo con espíritu inquisitivo. El interés es omnívoro y se nutre de cada faceta del entorno. Nada es demasiado simple ni demasiado complejo para que no exija atención y exploración, de modo que influya vitalmente en las actividades y experiencias del niño.

El impulso que la curiosidad le da al individuo para aprender y dominar su mundo es incalculable. ¡Imaginen la imposible tarea de enseñar a los niños lo que no deseaban ni deseaban saber! ¡Imaginen intentar guiarlos a investigar asuntos que les causaban una absoluta indiferencia! De hecho, uno de los mayores problemas de la educación es mantener viva y fresca la curiosidad para que su influencia irresistible promueva el esfuerzo y la acción. Uno de los mayores secretos de la eterna juventud reside también en conservar la curiosidad espontánea de los jóvenes una vez pasada la adolescencia.

Manipulación. —Este es el nombre, bastante insatisfactorio, de la tendencia universal a manipular , hacer o fabricar algo. El niño pequeño construye con sus bloques, cercas, corrales, cuevas, casas y una veintena de objetos más. El niño mayor, provisto de herramientas y utensilios, emprende proyectos más ambiciosos y se deleita con la alegría de la creación mientras construye barcos y cajas, soldados y espadas, cometas, casitas de juguete y demás. Incluso de adultos, nos mueve el deseo de...219 Expresarnos creando aquello que represente nuestro ingenio y habilidad. La tendencia de los niños a destruir no se debe a la desenfreno, sino al deseo de manipular.

La educación ha comenzado recientemente a aprovechar seriamente este importante impulso. El éxito de todos los métodos de enseñanza de laboratorio, y de materias como la enseñanza manual y las ciencias domésticas, es prueba fehaciente del dicho de que aprendemos haciendo. Preferimos construir o manipular un objeto que simplemente aprender su descripción verbal. Nuestros impulsos más profundos nos llevan a la creación, en lugar de a la simple apropiación mental de hechos y descripciones.

El instinto coleccionista. —Las palabras «mío» y «mío» entran en el vocabulario infantil desde muy temprana edad. El sentido de propiedad y el impulso de coleccionar diversos tipos van de la mano. Probablemente pocos de nosotros no hayamos coleccionado en algún momento autógrafos, sellos, monedas, insectos o cualquier otra cosa de igual escaso valor intrínseco. Y la mayoría, si hemos dejado atrás la juventud, nos dedicamos incluso ahora a coleccionar fortunas, obras de arte, volúmenes raros u otros objetos que nos apasionan.

El instinto coleccionista y el impulso de propiedad pueden ser agentes importantes en la escuela. El niño que, en estudios de la naturaleza, geografía o agricultura, recolecta hojas, plantas, suelos, frutas o insectos utilizados en las clases, tiene un incentivo para la observación y la investigación que sería imposible con la instrucción bibliográfica únicamente. Quien, en la formación manual o en las ciencias domésticas, puede poseer el artículo elaborado, dedicará más esfuerzo y habilidad a su construcción que si el trabajo se realizara como una simple tarea escolar.

El instinto dramático. —Toda persona es, en alguna etapa220De su desarrollo, algo así como un actor. A todos los niños les gusta disfrazarse e imitar a otros; prueba de ello son las numerosas escenas de teatro en las que los niños, estimulados por su imaginación espontánea y aún sin la timidez, asumen libremente el papel de enfermera, médico, pirata, maestro, comerciante o explorador. El impulso dramático nunca desaparece por completo. Cuando ya no aspiramos a actuar nosotros mismos, dejamos que otros lo hagan por nosotros en el teatro o el cine.

La educación encuentra en el instinto dramático una valiosa ayuda. Los profesores progresistas lo utilizan con profusión, especialmente en la enseñanza de la literatura y la historia. Su aplicación en estos campos podría incrementarse considerablemente y extenderse de forma más general a la religión, la moral y el arte.

El impulso de formar pandillas y clubes. —Pocos niños y niñas crecen sin pertenecer en algún momento a una pandilla, club o sociedad secreta. Generalmente, este impulso surge de dos instintos diferentes: el social y el aventurero . Es fundamental en nuestra naturaleza desear estar con los de nuestra especie, no solo con los humanos, sino también con aquellos de nuestra misma edad, intereses y ambiciones. El amor por lo secreto y la aventura también está profundamente arraigado en nosotros. Por eso somos exclusivistas; y nos encanta hacer lo inusual, romper con la rutina y lo común de nuestras vidas. A menudo hay una emoción de satisfacción, incluso si luego va seguida de remordimiento, al hacer lo prohibido o lo poco convencional.

El problema aquí, como en el caso de muchos otros instintos, es de orientación más que de represión. A partir del impulso de pandilla podemos desarrollar nuestros equipos deportivos, nuestros clubes de debate y teatro, nuestros clubes de excursionismo y una veintena de otras actividades recreativas, benéficas o sociales.221Organizaciones. Nuestro ideal debería ser la expresión adecuada, no la represión.

6. MIEDO

Probablemente en ningún instinto más que en el del miedo podemos encontrar los reflejos de todas las épocas pasadas de la vida en el mundo con sus múltiples cambios, sus peligros, sus tragedias, sus sufrimientos y sus muertes.

Herencia del Miedo. —Los miedos de la infancia se recuerdan a cada paso, al igual que los miedos por los que ha pasado la raza. Dice Chamberlain: «Cada cosa desagradable que se le diga al niño, cada susto, cada sobresalto que se le dé, permanecerá como astillas en la carne, para torturarlo toda su vida. El soldado más valiente, el joven réprobo más osado, es incapaz de olvidarlos todos: las máscaras, los espectros, los ogros, los duendes, las brujas y los magos, los seres que muerden y arañan, que pellizcan y desgarran, que pellizcan y crujen, los mil y un monstruos imaginarios de la madre, la nodriza o el sirviente, han tenido su efecto; y cientos de generaciones han trabajado para desnaturalizar el cerebro infantil. Quizás ningún animal, ni siquiera los más susceptibles al miedo, tenga en sí la herencia del miedo infantil».

El presidente Hall llama la atención sobre el hecho de que la noche es ahora el momento más seguro de las veinticuatro horas; las serpientes ya no son nuestros enemigos más letales; no hay que temer a los extraños; tampoco a los ojos ni a los dientes grandes; no hay razón suficiente para que el viento, los truenos o los relámpagos pongan a los niños tan frenéticos. Pero «el pasado del hombre parece perdurar para siempre en su presente»; y el niño, al temerles estas cosas, solo acumula las experiencias de miedo de la humanidad y sufre demasiadas en su corta infancia.

Miedo a la oscuridad. —La mayoría de los niños tienen miedo en la222Oscuridad. ¿Quién no recuerda el terror de una habitación oscura por la que tuvo que pasar, o peor aún, donde tuvo que acostarse solo, y allí yacer sudando frío, inducido por una agonía mortal de miedo? ¡Las puertas sin usar que no cerraban, y por las que esperaba ver al duende salir a buscarlo! ¡Las sombras oscuras bajo la cama, donde temía buscar al monstruo oculto que estaba seguro se escondía allí y, sin embargo, no se atrevía a enfrentar! ¡El sendero solitario por el que las vacas debían ser conducidas a altas horas de la noche, mientras cada esquina de la cerca estaba erizada de monstruos informes que acechaban a los niños!

Y ese odiado armario oscuro donde lo encerraron "¡hasta que aprendiera a ser bueno!". Y la trampilla inútil en el techo. ¡Cuántas veces hemos permanecido en la penumbra de la noche y hemos visto cómo la tapa se levantaba apenas un poquito para que los ojos de los ogros se asomaran, y, cuando el terror crecía insoportablemente, se cerraba, solo para volver a levantarse una y otra vez, hasta que, de puro cansancio y agotamiento, caíamos en un sueño intranquilo y soñábamos con el horrible monstruo que habitaba el desván abandonado! ¿Dime que la vieja trampilla no dobló sus goznes ante la presencia de hombres o monstruos durante veinte años? Sé que es cierto, y sin embargo no estoy convencido. Mis miedos infantiles han dejado una impresión más fuerte que la que los simples hechos pueden jamás anular.

Miedo a quedarse solo. —Y el miedo a quedarse solo. ¡Qué grande y terrible parecía la casa sin la familia! ¡Cómo nos hacíamos amigos de repente del perro o incluso del gato, para tener este trocito de vida cerca! O, al no conseguirlo, nos íbamos al establo entre las gallinas, los cerdos y las vacas, y abandonábamos la casa vacía con su tortura de soledad. ¿Qué había de terrible en estar solo?223No lo sé. Solo sé que para muchos niños es una tortura más exquisita de lo que el organismo adulto está preparado para experimentar.

Pero ¿por qué multiplicar los recuerdos? Hoy nos estremecen hasta a los más fuertes. ¿Quién elegiría vivir de nuevo esos miedos infantiles? Miedos oníricos, miedos a los animales, miedos a las cosas peludas, miedos a los fantasmas y a la muerte, miedos a las enfermedades mortales, miedos al fuego y al agua, miedos a las personas extrañas, miedos a las tormentas, miedos a cosas desconocidas e incluso inimaginables, ¡pero aún más temibles! ¿Quisieran revivir su infancia por sus placeres si tuvieran que cargar con sus sufrimientos? ¿Elegiría la raza humana vivir su evolución de nuevo? No lo sé. Pero, por mi parte, dudaría mucho en retroceder el tiempo en ambos casos. Ojalá los adultos, al mediodía de la vida, al recordar los miedos infantiles de la mañana, sintieran compasión por los niños de hoy, que aún no se han liberado de las ataduras del instinto del miedo. ¡Ojalá todos buscaran apaciguar cada insensato miedo infantil, en lugar de reírse de él o avivarlo!

7. OTROS INSTINTOS INDESEABLES

Todos estamos provistos por la naturaleza de algunos instintos que, si bien pueden ser útiles para nuestro desarrollo, es necesario suprimirlos o al menos modificarlos cuando han cumplido su función.

Egoísmo. —Todos los niños, y quizás todos los adultos, son egoístas. El niño pequeño se apropiará de todos los dulces y no le dará ninguno a su compañero de juegos. Se enojará y peleará antes que permitir que su hermano o hermana use su juguete favorito. Exigirá la atención y el cuidado de su madre incluso cuando le digan que está cansada o enferma.224y no poder atenderlo. Pero todo esto es propio de la naturaleza y, aunque debe transformarse en generosidad y altruismo, es, después de todo, un factor vital en nuestra naturaleza. Porque, a la larga, es mejor que cada uno se cuide a sí mismo, en lugar de descuidar sus propios intereses y necesidades hasta el punto de necesitar la ayuda de otros. El problema en la educación es equilibrar el egoísmo y la avaricia con el altruismo y la generosidad, de modo que cada uno sirva de contrapeso al otro. No la eliminación, sino el equilibrio, debe ser nuestro lema.

Agresividad o el impulso de lucha. Casi todo niño normal es un luchador nato, al igual que todo adulto debe poseer el espíritu de conquista. La larga historia de conflictos que ha atravesado nuestra raza ha marcado nuestro amor por el combate. La agresividad de los niños, especialmente de los varones, no debe ser tanto despreciada ni reprimida como guiada por el buen camino y sometida a ideales justos. El niño que busca pelea ha recibido un favor al recibir una paliza que frene esta tendencia. Por otro lado, quien se arriesga a la batalla defendiendo a un camarada más débil no comete ningún acto innoble. A los niños se les debe enseñar desde pequeños la bajeza de luchar por el bien del conflicto y la gloria de caer derrotados luchando por una causa justa. ¡El mundo bien podría soportar más este espíritu entre los adultos!


Veamos entonces la conclusión de todo el asunto. Los instintos indeseables no necesitan estímulo. Es mejor dejar que se desvanezcan por desuso, o en algunos casos incluso castigar su expresión. Son ecos de un pasado lejano, inservibles en este presente mejor. Debemos aprovechar los instintos deseables y utilizarlos como puntos de partida para el desarrollo.225de intereses útiles, buenos hábitos y una vida emocional superior. Debemos aceptarlos como vienen, pues su aparición es señal inequívoca de que el organismo está listo y necesita la actividad que presagian; además, si no se aprovechan cuando se presentan, desaparecen para no volver jamás.

8. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA INTROSPECCIÓN

1. ¿Qué instintos has observado que se desarrollan en los niños? ¿Cuáles has observado que se desvanecen? ¿Puedes determinar la edad en ambos casos? Aplica estas preguntas a tu propio desarrollo tal como lo recuerdas o puedes obtenerlas de la tradición de tus mayores.

2. ¿Qué uso puede hacerse de la imitación en la enseñanza de (1) literatura, (2) composición, (3) música, (4) buenas costumbres, (5) moral?

3. ¿Debería enseñarse a los niños a jugar? Haz una lista de los juegos que crees que todos los niños deberían conocer y poder jugar. Se ha dicho que es tan importante para una persona usar su tiempo libre sabiamente como usar su tiempo de trabajo de forma rentable. ¿Por qué debería ser cierto esto?

4. Observe la instrucción de los niños para descubrir hasta qué punto se utiliza el instinto constructivo , el instinto coleccionista y el instinto dramático . Describa un plan para utilizar con éxito cada uno de estos instintos en alguna rama de estudio.

5. ¿Qué ejemplos de su propia experiencia puede mencionar de imitación consciente? ¿De imitación inconsciente? ¿De la influencia del entorno? ¿Cómo se aplica la pregunta anterior a la calidad estética de nuestros edificios escolares?

6. ¿Has observado alguna vez que no se suele confiar en el trabajo en equipo de los niños menores de doce años en sus juegos? ¿Cómo explicas este hecho?


226CAPÍTULO XIV

EL SENTIMIENTO Y SUS FUNCIONES

Tanto en el mundo psíquico como en el físico, debemos afrontar y superar la inercia. Nuestras vidas deben estar impulsadas por fuerzas motrices lo suficientemente fuertes como para superar esta inercia natural y, además, permitirnos avanzar a pesar de muchos obstáculos. La fuerza motriz que nos impulsa consiste principalmente en nuestros sentimientos y emociones. El conocimiento, la cognición, proporciona el timón que guía nuestra nave, pero el sentimiento y la emoción proporcionan la fuerza.

Convencer a la propia mente no basta, por lo tanto; es necesario despertar sus sentimientos para estar seguro de impulsarlo a la acción. A menudo hemos sabido que cierta línea de acción era la correcta, pero no la hemos seguido porque la sensación nos ha llevado en una dirección diferente. Cuando la decisión ha estado en juego, hemos amontonado de un lado la obligación, el deber, el sentido de lo correcto y una docena de otras razones para actuar, solo para que todas ellas pesen menos que una sola: es desagradable. El juicio, la razón y la experiencia pueden unirse para decirnos que un curso de acción contemplado es imprudente, y la imaginación puede revelarnos sus desastrosas consecuencias, y sin embargo, sus placeres nos atraen tanto que cedemos. Nuestros sentimientos a menudo resultan ser un motivo más fuerte que el conocimiento y la voluntad juntos; son un factor a tener en cuenta constantemente entre nuestros motivos.227

1. LA NATURALEZA DEL SENTIMIENTO

En los próximos capítulos, nuestro propósito será estudiar el contenido afectivo de la conciencia: los sentimientos y las emociones. El presente capítulo se dedicará a los sentimientos y el siguiente a las emociones.

Las diferentes cualidades de los sentimientos. —Se distinguen fácilmente al menos seis (algunos autores afirman que incluso más) estados de ánimo distintos y cualitativamente diferentes. Estos son: placer , dolor ; deseo , repugnancia ; interés , apatía. Placer y dolor, y deseo y repugnancia, son sentimientos directamente opuestos o antagónicos. El interés y la apatía no son opuestos de forma similar, ya que la apatía no es más que la ausencia de interés, y no su antagonista. En lugar de los términos placer y dolor, se suelen utilizar lo agradable y lo desagradable , o lo agradable y lo desagradable . La aversión se emplea con frecuencia como sinónimo de repugnancia.

A primera vista, cuesta creer que el sentimiento solo comprenda las clases mencionadas. Pues ¿acaso no hemos sentido a menudo el dolor de muelas, la imposibilidad de hacer un viaje largamente planeado, la pérdida de un amigo querido? ¡Sin duda, son sentimientos muy diferentes! Del mismo modo, nos hemos sentido felices por la alegría de vivir, por ser elogiados por alguna buena acción o por la presencia de un amigo o un ser querido. Y aquí, de nuevo, parece que tenemos sentimientos muy diferentes.

Debemos recordar, sin embargo, que el sentimiento siempre se basa en algo conocido . Nunca aparece solo en la conciencia como meros placeres o dolores. La mente debe tener algo que sentir. El "qué" debe preceder al "cómo". Lo que comúnmente llamamos sentimiento es un estado complejo de conciencia en el que el sentimiento...228Predomina , pero que, sin embargo, tiene una base sensorial, de memoria o de algún otro proceso cognitivo . Y lo que varía tanto en los distintos casos de los ejemplos que acabamos de dar es precisamente este elemento de conocimiento, y no el elemento de sentimiento. Un sentimiento de desagrado es un sentimiento de desagrado, ya provenga de un dolor de muelas o de la pérdida de un amigo. Puede variar en grado, y los estados mentales de los que forma parte pueden diferir enormemente, pero el sentimiento en sí mismo es de la misma calidad.

Sentimiento siempre presente en el contenido mental. —Ninguna fase de nuestra vida mental está exenta del elemento emocional. Observamos el arcoíris con su hermosa y armoniosa mezcla de colores, y una sensación de placer acompaña la sensación; luego nos giramos y contemplamos el sol deslumbrante, y el resultado es una sensación desagradable. Una intensa sensación de placer acompaña la experiencia del calor voluptuoso de una cama acogedora en una mañana fría, pero el chapuzón entre las sábanas heladas la noche anterior estuvo acompañado de la sensación opuesta. El roce de una mano puede provocar un escalofrío de placer extático, o puede ir acompañado de una sensación igualmente desagradable. Y así sucesivamente con toda la gama de sensaciones; no solo conocemos los diversos objetos que nos rodean a través de la sensación y la percepción, sino que también sentimos mientras conocemos. La cognición, o los procesos de conocimiento, nos dan nuestros "qué"; y el sentimiento, o los procesos afectivos, nos dan nuestros "cómo". ¿Qué es ese objeto? Un ramo de flores. ¿Cómo te afecta? Placenteramente.

Si, en lugar de los procesos sensoriales más simples que acabamos de considerar, tomamos los procesos más complejos, como la memoria, la imaginación y el pensamiento, el caso no es diferente. ¿Quién no se ha deleitado con el placer?229¿Acompañando los recuerdos de alegrías pasadas? Por otro lado, ¿quién está libre de recuerdos desagradables, de remordimientos y remordimientos? ¿Quién no ha soñado durante una hora con la placentera anticipación de algún objeto deseado, o ha pasado una hora miserable temiendo alguna calamidad que la imaginación le describió? El sentimiento también acompaña nuestros procesos de pensamiento. Todos hemos experimentado el placer de la victoria intelectual sobre algún problema difícil que desconcertaba a la razón, o sobre algún caso dudoso en el que nuestro juicio resultó acertado. Y, del mismo modo, nadie ha escapado a la sensación de desagrado que acompaña a la derrota intelectual. Sea cual sea el contenido de nuestro flujo mental, «encontramos en él, presente en todas partes, un cierto matiz de estimación pasajera, una sensación inmediata de que tiene algún valor para nosotros en cualquier momento dado, o de que entonces nos interesa».

La Zona de Sentimientos Aparentemente Neutrales. —Es probable que haya tan poco sentimiento conectado con muchas de las experiencias cotidianas y cotidianas, que apenas somos conscientes, si es que lo somos, de un estado emocional relacionado con ellas. Sin embargo, un estado de conciencia sin ningún lado emocional es tan impensable como el anverso de una moneda sin el reverso. Siempre existe algún tipo de tono o estado de ánimo emocional. La amplitud de la zona neutral afectiva —es decir, de un estado emocional tan poco marcado que no se puede discriminar entre placer o dolor, deseo o aversión— varía según la persona y en diferentes momentos. Depende en gran medida de la atención prestada al sentimiento y también de la precisión de la capacidad de discriminación. Se puede afirmar con seguridad que el rango cero suele ser tan pequeño que resulta insignificante.230

2. ESTADO DE ÁNIMO Y DISPOSICIÓN

La suma total de todos los sentimientos que acompañan a los diversos procesos sensoriales y de pensamiento en un momento dado da como resultado lo que podemos llamar nuestro tono emocional o estado de ánimo.

Cómo se produce el estado de ánimo. —Durante la mayor parte de nuestras horas de vigilia, y también durante el sueño, multitud de corrientes sensoriales fluyen hacia los centros corticales. En este momento podemos oír el ruido de una carreta, el chirrido de un grillo, el parloteo de voces distantes y un centenar de sonidos más. Al mismo tiempo, la vista se ve atraída por una infinita variedad de estímulos de luz, color y objetos; la piel responde a numerosos contactos y temperaturas; y todos los demás órganos terminales del cuerpo actúan como emisores para telegrafiar un mensaje al cerebro. A esto se suman las poderosas corrientes que se envían constantemente a la corteza desde los órganos viscerales: los de la respiración, la circulación, la digestión y la asimilación. Y finalmente, los procesos centrales que acompañan el flujo de imágenes a través de nuestra mente: nuestras meditaciones, recuerdos e imaginaciones, nuestras reflexiones y voliciones.

Así vemos cuán complejos deben ser nuestros sentimientos, y cuán imposible es tener un momento en el que algún sentimiento no esté presente como parte de nuestro flujo mental. Es este complejo, formado a veces principalmente por las corrientes sensoriales provenientes de los órganos terminales o viscerales, y a veces por las de la corteza cerebral conectadas con nuestra vida mental, lo que constituye todo el tono emocional, o estado de ánimo .

El estado de ánimo influye en todos nuestros pensamientos. —El estado de ánimo depende del carácter del conjunto de corrientes nerviosas que entran en la corteza y cambia a medida que varía el carácter de la corriente.231Si las corrientes fluyen de forma similar de una hora a otra, nuestro estado de ánimo es, en consecuencia, constante; si las corrientes son variables, nuestro estado de ánimo también lo será. El estado de ánimo no solo depende de nuestras sensaciones y pensamientos para su calidad, sino que, a su vez, colorea toda nuestra vida mental. Sirve como fondo o escenario cuyo tono se refleja en todos nuestros pensamientos. Si el estado de ánimo es sombrío y oscuro, el mundo entero parece sombrío; por otro lado, si el estado de ánimo es brillante y alegre, el mundo se pondrá de pie.

Se cuenta que uno de los primeros misioneros itinerantes del ministerio de Nueva Inglaterra anotó lo siguiente en su diario, ilustrando así este punto: "Miércoles por la noche. Llegué a casa del Hno. Brown tarde esta noche, hambriento y cansado después de un largo día a caballo. Tuve una cena abundante: cerdo frío con frijoles, pan caliente, huevos con tocino, café y una rica masa. Me voy a descansar sintiendo que mi testimonio es claro; el futuro es brillante; me siento llamado a una obra grande y gloriosa en este lugar. La familia del Hno. Brown es gente piadosa". La siguiente anotación fue la siguiente: "Jueves por la mañana. Me desperté tarde esta mañana después de una noche agitada. Estoy muy deprimido; el camino se ve oscuro; lejos de sentirme llamado a trabajar entre esta gente, empiezo a dudar de la seguridad de mi propia alma. Temo que los deseos del Hno. Brown y su familia estén demasiado centrados en las cosas carnales". Un dispéptico suele ser pesimista y un optimista mantiene siempre un humor alegre.

El estado de ánimo influye en nuestros juicios y decisiones. —El parloteo de los niños puede ser música agradable para nuestros oídos cuando estamos de un humor, y un ruido insoportablemente discordante cuando estamos de otro. Lo que nos parece una buena broma un día, puede parecernos una impertinencia injustificada otro. Una proposición232Lo que parece totalmente plausible bajo el ánimo optimista inducido por un orador persuasivo, puede parecer totalmente insostenible unas horas después. Decisiones que parecían justificadas cuando estábamos enojados, a menudo parecen imprudentes o injustas cuando nos hemos calmado. Los motivos que fácilmente nos impulsan a la acción cuando el mundo se ve brillante, no nos conmueven cuando el ánimo es sombrío. Los sentimientos de peligro inminente y calamidad, que acompañan inevitablemente la tristeza, se disipan rápidamente cuando el sol atraviesa las nubes y volvemos a ser nosotros mismos.

El Estado de Ánimo Influye en el Esfuerzo. —Un estado de ánimo brillante y esperanzado aviva todas las fuerzas y potencia todos los esfuerzos, mientras que un estado de ánimo desesperanzado limita las fuerzas y paraliza el esfuerzo. El equipo de fútbol que llega al partido desanimado nunca juega al máximo. El estudiante que aborda su lección con la convicción de la derrota difícilmente puede esperar tener éxito, mientras que quien emprende su trabajo confiado en su capacidad para dominarlo ya tiene la batalla medio ganada. El mejor trabajo del mundo no lo realizan quienes viven a la sombra del desánimo y la duda, sino aquellos en cuyo pecho brota eterna esperanza. El optimista es un benefactor de la raza, aunque solo sea por el simple contagio de su espíritu esperanzador; el pesimista no contribuye ni al bienestar ni a la felicidad del mundo. El proverbial entusiasmo y la intrépida energía de la juventud se basan en la suprema esperanza que caracteriza su estado de ánimo. Por estas razones, si no por otras, el ambiente en el aula debería ser de felicidad y buen ánimo.

Disposición, un resultado de los estados de ánimo. —La suma total de nuestros estados de ánimo nos da nuestra disposición . Que estos sean agradables o desagradables, alegres o sombríos, dependerá del carácter predominante de los estados de ánimo que entran.233En ellos. Es tan difícil esperar recoger uvas de los espinos o higos de los cardos como asegurar una disposición deseable a partir de estados de ánimo indeseables. Una disposición alegre nunca surge de estados de ánimo sombríos, ni una esperanzadora de la melancolía. Y es nuestra disposición, más que el poder de nuestra razón, lo que, después de todo, determina nuestra deseabilidad como amigos y compañeros.

Una persona de carácter hosco difícilmente puede ser una compañía deseable, sin importar sus cualidades intelectuales. Podemos vivir muy felices con alguien que no puede seguir el razonamiento de un Newton, pero es difícil vivir con una persona crónicamente sujeta a "estados de ánimo sombríos". Tampoco podemos atribuir la responsabilidad de nuestro carácter a nuestros antepasados. No es una herencia, sino un crecimiento. Lentamente, día a día, y estado de ánimo a estado de ánimo, forjamos nuestro carácter hasta que finalmente llega a caracterizarnos.

Temperamento. —Sin embargo, algunas personas son más propensas a ciertos tipos de humor que otras. La organización de nuestro sistema nervioso, heredada de la herencia, sin duda influye en el tono emocional en el que nos inclinamos con mayor facilidad. A esta predisposición la llamamos temperamento . En cuanto a los efectos del temperamento, nuestros antepasados deben compartir la responsabilidad con nosotros. Digo compartir la responsabilidad, pues incluso si nos encontramos predispuestos a ciertos estados de ánimo indeseables, no hay razón para que nos dejemos llevar por ellos. Incluso a pesar de las predisposiciones hereditarias, podemos determinar en gran medida por nosotros mismos cómo serán nuestros estados de ánimo.

Si tenemos tendencia a estados de ánimo alegres, tranquilos y optimistas, el psicólogo llama a nuestro temperamento sanguíneo ; si estamos tensos, nos excitamos fácilmente y somos irritables, con tendencia a estados de ánimo hoscos o enojados, el234 colérico ; si somos propensos a frecuentes ataques de melancolía, si solemos ver el lado oscuro de las cosas y tenemos tendencia al desánimo y al desánimo, el melancólico ; si somos difíciles de animar y propensos a estados de ánimo indolentes e indiferentes, el flemático . Sea cual sea nuestro temperamento, es uno de los factores más importantes de nuestro carácter.

3. ACTITUDES O SENTIMIENTOS PERMANENTES

Además de los estados emocionales más o menos transitorios que hemos llamado estados de ánimo, existe también una clase de actitudes emocionales que contienen más del complejo elemento intelectual, son, además, de naturaleza bastante superior y mucho más permanentes que nuestros estados de ánimo. Podemos llamarlas sentimientos o actitudes . Nuestros sentimientos comprenden el nivel relativamente constante de sentimiento combinado con cognición, que llamamos simpatía , amistad , amor , patriotismo , fe religiosa , egoísmo , orgullo , vanidad, etc. Al igual que nuestras disposiciones, nuestros sentimientos se desarrollan a lo largo de meses y años. Sin embargo, a diferencia de nuestras disposiciones, nuestros sentimientos son relativamente independientes del trasfondo fisiológico y dependen en mayor medida de la experiencia continuada y de elementos intelectuales como base. Un hígado perezoso podría provocar un estado de ánimo irritable y, si la condición se prolongara, podría resultar en una disposición hosca; pero difícilmente destruiría permanentemente el patriotismo de una persona ni la convertiría en traidora a su país. La actitud y los sentimientos que uno tiene sobre tales cuestiones están demasiado arraigados como para modificarlos según sus caprichos.

Cómo se desarrollan los sentimientos. —Los sentimientos tienen su origen en experiencias concretas en las que el sentimiento es un elemento predominante, y crecen a través de la multiplicación de estas experiencias de manera similar a como se desarrolla el concepto.235A través de múltiples percepciones. En ambos casos, queda un elemento residual tras cada experiencia. En el caso del concepto, el elemento residual es intelectual, y en el caso del sentimiento, es un complejo en el que predomina el elemento sensitivo.

Cómo se logra esto se ve fácilmente con un par de ejemplos. La madre alimenta a su hijo cuando tiene hambre, y se produce una sensación agradable; lo mete en la bañera y lo acurruca en sus brazos, y las experiencias son placenteras. El niño llega a considerar a la madre como alguien cuya función especial es hacer que las cosas sean agradables para él, por lo que llega a ser feliz en su presencia y a extrañarla en su ausencia. Finalmente, llega a amar a su madre no solo por las innumerables veces que le ha dado placer, sino por lo que ella misma es. Los sentimientos, inicialmente relacionados por completo con las experiencias placenteras provenientes de los cuidados de la madre, fortalecidos sin duda por tendencias instintivas hacia el afecto, y luego intensificados por una comprensión más plena de lo que significan el cuidado y el sacrificio de una madre, finalmente se convierten en un profundo, poderoso y duradero sentimiento de amor por la madre.

El efecto de la experiencia. —Lo mismo ocurre con el sentimiento de patriotismo. En la medida en que nuestro patriotismo es un verdadero patriotismo y no un clamor ruidoso, surgió de sentimientos de gratitud y amor al contemplar las hazañas de heroísmo y sacrificio por la bandera, y las bendiciones que nos brindan nuestras relaciones como ciudadanos con nuestra patria. Si hemos vivido casos concretos, como, por ejemplo, salvar nuestra propiedad de la destrucción a manos de una turba o salvar nuestras vidas de un enemigo extranjero hostil, el sentimiento patriótico se fortalecerá aún más.

Así que podemos llevar la ilustración a todos los sentimientos.236Nuestros sentimientos religiosos de adoración, amor y fe tienen su origen en nuestra creencia en el cuidado, el amor y el apoyo de un Ser Superior, representado para nosotros como hijos por el cuidado, el amor y el apoyo de nuestros padres. El orgullo surge de la apreciación o sobrevaloración de uno mismo, de sus logros o de sus pertenencias. El egoísmo tiene su génesis en los numerosos casos en que el placer resulta de atenderse a uno mismo. En todos estos casos, se observa que nuestros sentimientos se desarrollan a partir de nuestras experiencias: son los resultados permanentes, pero en constante crecimiento, que debemos mostrar en experiencias prolongadas, y en las que una cierta cualidad emocional acompaña fuertemente la parte cognitiva de la experiencia.

La influencia del sentimiento. —Nuestros sentimientos, al igual que nuestras disposiciones, no solo son un crecimiento natural de las experiencias que los nutren, sino que a su vez influyen enormemente en la dirección de nuestro desarrollo posterior. Nuestros sentimientos proporcionan el terreno, ya sea favorable o desfavorable, para el desarrollo de nuevas experiencias. A quien tiene un sentimiento de verdadero patriotismo profundamente arraigado le resultará mucho más difícil responder a una sugerencia de traicionar el honor de su país en el campo de batalla, en las cámaras legislativas o en la vida privada, que a quien carece de este sentimiento. El niño que siente un fuerte amor por su madre encontrará en esto una influencia moderadora ante la tentación de cometer actos que la hieran. Una fe profunda y firme en Dios es fatal para el crecimiento del pesimismo, la desconfianza y una vida egocéntrica. Los sentimientos de una persona son un indicador fiable de su carácter. Conozcamos la actitud o los sentimientos de una persona sobre la religión, la moral, la amistad, la honestidad y las demás grandes cuestiones de la vida, y poco queda por saber. Si tiene razón en esto, puede que...237Se puede confiar en él en otras cosas; si se equivoca en esto, hay poco sobre lo que construir.

La literatura ha extraído su mayor inspiración y sus temas más selectos del campo de nuestros sentimientos. El sentimiento de amistad nos ha dado a nuestros David y Jonathan, a nuestros Damon y Pitias, y a nuestros Tennyson y Hallam. El sentimiento de amor ha inspirado innumerables obras maestras; sin su ayuda, la mayor parte de nuestra ficción perdería su trama y gran parte de nuestra poesía su encanto. El sentimiento religioso inspiró a Milton a escribir la mayor epopeya del mundo, "El Paraíso Perdido". El sentimiento de patriotismo ha proporcionado un tema inagotable para el escritor y el orador. De igual modo, si nos adentramos en el campo de la música y el arte, descubrimos que los mejores esfuerzos de los maestros se agrupan en torno a algún sentimiento humano que les ha cautivado y que han inmortalizado expresándolo en lienzo o mármol, para que atraiga a otros y lo haga crecer en nosotros.

Sentimientos como Motivos. —Los sentimientos proporcionan los motivos más profundos, constantes y poderosos que rigen nuestras vidas. Sentimientos como el patriotismo, la libertad y la religión han llamado a mil ejércitos a luchar y morir en diez mil campos de batalla, y han dado a los mártires el coraje para sufrir en el fuego de la persecución. Sentimientos de amistad y amor han impulsado innumerables actos de abnegación y devoción amorosa. Sentimientos de envidia, orgullo y celos han alterado las fronteras de las naciones y han propiciado la comisión de diez mil crímenes innombrables. Lentamente, día a día, desde la cuna hasta la tumba, tejemos en nuestras vidas los hilos del sentimiento, que finalmente se convierten en otros tantos cables que nos atan al bien o al mal.238

4. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA INTROSPECCIÓN

1. ¿Sufre de depresión o de otros estados de ánimo depresivos? ¿Su estado de ánimo es muy cambiante o, más bien, constante? ¿Qué tipo de temperamento cree tener? ¿Cómo lo adquirió? Es decir, ¿en qué medida se debe a su temperamento hereditario y en qué medida a sus estados de ánimo cotidianos?

2. ¿Recuerdas alguna ocasión en la que tu estado de ánimo indeseable fuera causado por tu condición física? ¿Por algún trastorno mental? ¿Cuál es tu estado de ánimo característico por la mañana después de dormir en una habitación mal ventilada? ¿Después de estar sentado medio día en un aula mal ventilada? ¿Después de comer comida indigesta antes de acostarte?

3. Observa atentamente a varios niños o a tus compañeros de clase e intenta identificar el estado de ánimo característico de cada uno. Observa varias escuelas diferentes e intenta identificar un estado de ánimo característico en cada aula. Intenta determinar las causas de las diferencias observadas (condiciones físicas del aula, personalidad del profesor, métodos de gobierno, enseñanza, etc.).

4. ¿Cuándo puedes rendir al máximo? ¿Cuándo te sientes feliz o infeliz? ¿Alegre o deprimido? ¿Con confianza y esperanza o desanimado? ¿En armonía y cooperación con tu profesor o en contradicción? Ahora, relaciona tus conclusiones con el tipo de ambiente que debería prevalecer en el aula o en el hogar. Formula una afirmación que explique por qué el espíritu de la escuela es fundamental (su efecto en el esfuerzo, el crecimiento, la disposición, los sentimientos, el carácter, etc.).

5. ¿Puedes medir con mayor o menor precisión hasta qué punto tus sentimientos sirven como motivación en tu vida? ¿Son los sentimientos por sí solos una guía segura para la acción? Haz una lista de los sentimientos importantes que deben cultivarse en la juventud. Ahora muestra cómo el trabajo de la escuela puede utilizarse para fortalecer sentimientos valiosos.


239CAPÍTULO XV

LAS EMOCIONES

El sentimiento y la emoción no deben considerarse dos tipos diferentes de procesos mentales. De hecho, la emoción no es más que un estado emocional de un alto grado de intensidad y complejidad . La emoción trasciende los estados emocionales más simples cuando la causa excitante es suficiente para sacarnos de nuestra rutina regular de experiencia afectiva. La distinción entre emoción y sentimiento es puramente arbitraria, ya que la diferencia es solo de complejidad y grado, y muchos sentimientos pueden alcanzar la intensidad de las emociones. Un sentimiento de tristeza al enterarnos de varias muertes en un accidente ferroviario puede convertirse repentinamente en una emoción de dolor si nos enteramos de que un miembro de nuestra familia se encuentra entre los fallecidos. Un sentimiento de alegría puede convertirse en una emoción de alegría, o un sentimiento de resentimiento puede encenderse en una emoción de rabia.

1. LA PRODUCCIÓN Y EXPRESIÓN DE LA EMOCIÓN

En ningún otro lugar se aprecian más las estrechas interrelaciones entre mente y cuerpo que en nuestras emociones. Todos sabemos que la ira tiende a expresarse en un golpe, el amor en una caricia, el miedo en una huida, etc. Pero la forma en que nuestro organismo produce una emoción es menos conocida. Los profesores James y Lange nos han demostrado que la emoción no solo tiende a producir...240forma característica de respuesta, sino que la emoción en sí misma es causada por ciertas reacciones fisiológicas profundas . Procuremos comprender esta afirmación con mayor profundidad.

Explicación fisiológica de la emoción. — Debemos recordar, ante todo, que todos los cambios en los estados mentales van acompañados de sus correspondientes cambios fisiológicos. El pensamiento intenso y concentrado acelera el ritmo cardíaco; la atención aguda se acompaña de tensión muscular; ciertas imágenes o sonidos aumentan el ritmo respiratorio; los olores desagradables producen náuseas, etc. La respuesta de nuestro organismo físico a los cambios mentales es tan completa y perfecta que un psicólogo afirma que sería posible, con aparatos lo suficientemente delicados, medir las reacciones que la sombra de una nube pasajera provoca en el cuerpo de un niño dormido al proyectarse sobre sus párpados cerrados.

El orden del evento que da lugar a una emoción es el siguiente: (1) Se sabe algo ; algún objeto entra en la conciencia, ya sea por percepción inmediata, memoria o imaginación. Este hecho, o cosa conocida, debe ser de tal naturaleza que (2) genere una respuesta orgánica profunda y característica ; (3) el sentimiento que acompaña y causa estas reacciones fisiológicas constituye la emoción . Por ejemplo, podemos ir por la calle en un estado mental perfectamente tranquilo y sereno, cuando nos topamos con un carretero que está azotando brutalmente a un caballo exhausto porque no puede arrastrar una carreta sobrecargada por una pendiente resbaladiza. Los hechos que captamos al asimilar la situación constituyen el primer elemento de una respuesta emocional que se desarrolla en nuestra conciencia. Pero al instante, nuestros músculos comienzan a tensarse, el corazón y la respiración se aceleran, el rostro adquiere una expresión diferente.241Las manos se aprietan: todo el organismo reacciona a la situación perturbadora; surge así el segundo factor de la emoción emergente: la respuesta fisiológica. Junto con nuestra aprehensión de la crueldad y las perturbaciones orgánicas resultantes, sentimos oleadas de indignación e ira que nos invaden. Este es el tercer factor del evento emocional, o la emoción misma. De alguna manera similar, se despiertan todas nuestras emociones.

Origen de las reacciones emocionales características. —¿Por qué ciertos hechos u objetos de conciencia siempre provocan ciertas respuestas orgánicas características?

Para resolver este problema, primero debemos ir más allá del individuo y recurrir a la historia de la raza. Lo que la raza ha encontrado útil, el individuo lo repite. Pero incluso entonces, es difícil ver por qué el tipo particular de respuesta física, como el encogimiento, la palidez y el temblor, que naturalmente siguen a estímulos que amenazan con causar daño, debería ser el mejor. Sin embargo, es fácil ver que la sensación que incita a la huida o sirve para disuadir del daño podría ser útil. Es evidente que existe una ventaja en la tensión muscular, los dientes apretados, la respiración contenida y el pulso acelerado que acompañan a la emoción de la ira, y también en el sentimiento de ira mismo, que incita al conflicto. Pero incluso si no podemos determinar en todos los casos por qué todas las respuestas instintivas y su correlato de sentimiento fueron las mejores para la vida de la raza, podemos estar seguros de que así fue; pues la naturaleza es inexorable en sus dictados: solo persistirá aquello que ha demostrado ser útil en el mayor número de casos.

En este punto surge una pregunta interesante sobre por qué sentimos emoción acompañando algunas de nuestras respuestas motoras,242y no otros. Las percepciones nos invaden hora tras hora; la memoria, el pensamiento y la imaginación están en constante actividad; y una descarga motora continua resulta a cada momento en expresiones físicas, grandes o pequeñas. Sin embargo, a pesar de estos hechos, el sentimiento lo suficientemente fuerte como para convertirse en emoción es solo algo ocasional. Si la emoción acompaña a cualquier forma de expresión física, ¿por qué no a todas? Veamos si podemos descubrir alguna razón. Un día vi a un niño guiando a un perro por la calle. De repente, el perro se quitó la cuerda de la cabeza y salió corriendo. El niño se quedó mirando al perro un momento y luego estalló en un ataque de ira. ¿Qué había sucedido? Justo antes de que el perro se escapara, todo marchaba con normalidad en la experiencia del niño. No había ningún obstáculo para sus pensamientos ni sus planes. Entonces, en un instante, la situación cambia. El fluir fluido de la experiencia se detiene y se frustra. La descarga de corrientes nerviosas que significaban pensamiento, planes y acción se bloquea. Ha surgido una crisis que requiere un reajuste. Las corrientes nerviosas deben fluir en nuevas direcciones, generando nuevos pensamientos, nuevos planes, nuevas actividades; el perro debe ser rescatado. Es en relación con esta obstrucción de las corrientes nerviosas, impidiéndoles seguir sus cauces habituales, que surge la emoción. O, dicho en términos mentales, la emoción surge cuando el flujo normal de nuestro pensamiento se ve violentamente perturbado, cuando nos enfrentamos a una crisis que requiere un reajuste de nuestras relaciones y planes de pensamiento, ya sea temporal o permanentemente.

La duración de una emoción. —Si el reajuste requerido es solo temporal, la emoción es efímera; si el reajuste es necesariamente de mayor duración, la emoción también durará más. El miedo243El dolor que sigue al trueno es relativamente breve, pues la conmoción desaparece en un instante y nuestro pensamiento se ve perturbado solo temporalmente. Sin embargo, si el peligro inminente persiste, como el de un asesino secreto que amenaza nuestra vida, el miedo también persistirá. El dolor de un niño por la pérdida de un ser querido es comparativamente breve, porque su vida no ha estado tan estrechamente ligada a la complejidad de experiencias con el objeto perdido como en el caso de una persona mayor, y por lo tanto, la readaptación es más fácil. El dolor de un adulto por la pérdida de un amigo muy querido es prolongado, pues el objeto de duelo se ha convertido en parte integral de la experiencia del doliente, lo que exige una readaptación completa de toda su vida. En ambos casos, sin embargo, a medida que se logra esta readaptación, la emoción se desvanece gradualmente.

Emociones que Acompañan las Crisis en la Experiencia. —Si nuestra descripción de los sentimientos ha sido correcta, se verá que los sentimientos más simples y leves corresponden al curso común de nuestra experiencia cotidiana; son los que valoran nuestros pensamientos y acciones día tras día. Las emociones, o estados emocionales más intensos, son, sin embargo, la oleada ocasional de sentimientos que se produce en crisis o emergencias. Nos enojamos ante alguna provocación particular, tememos algún factor extraordinario en nuestro entorno, nos alegramos por alguna fortuna inusual.

2. EL CONTROL DE LAS EMOCIONES

Dependencia de la expresión. —Dado que todas las emociones se basan principalmente en alguna forma de expresión física o fisiológica, y secundariamente en algún pensamiento sobre ésta, se deduce que el primer paso para controlar una244La emoción consiste en asegurar la eliminación del estado de consciencia que le sirve de base. Esto puede hacerse, por ejemplo, con un niño, ya sea alejando al perro aterrador de su presencia o convenciéndolo de que es inofensivo. La respuesta motora cesará entonces y la emoción desaparecerá. Sin embargo, si el pensamiento persiste a través de la continuidad de su estímulo, lo que queda es intentar controlar la expresión física y, de ese modo, suprimir la emoción. Si, en lugar de fruncir el ceño, tensar los músculos, acelerar el ritmo cardíaco y todos los cambios orgánicos profundos que los acompañan, podemos mantener una sonrisa, relajar los músculos, mantener el ritmo cardíaco estable y un estado normal en todos los demás órganos, no tendremos motivos para temer un ataque de ira. Si tememos a los ratones y sentimos una tendencia casi irresistible a subirnos a una silla cada vez que vemos uno, podemos lograr maravillas para suprimir el miedo negándonos rotundamente a expresar estas tendencias. La inhibición de la expresión significa inevitablemente la muerte de la emoción.

Este hecho tiene su lado negativo y su lado positivo en la vida sentimental, pues significa que tanto las emociones buenas como las malas se desvanecerán si no les permitimos expresarse. Todos sabemos perfectamente por experiencia propia que un interés que no encuentra medios de expresión pronto se desvanece. La compasión no expresada pronto se transforma en indiferencia. Ni siquiera el amor puede vivir sin expresión. La emoción religiosa que no se manifiesta en obras de servicio no puede persistir. El fin natural de nuestras emociones es servir de motivación para la actividad; y al desaprovechar esta oportunidad, no solo han fracasado en su cometido, sino que morirán por inacción.

Alivio a través de la expresión. —Los estados emocionales no sólo245Surgen en reacciones orgánicas, pero también tienden a resultar en actos. Cuando estamos enojados, enamorados o temerosos, sentimos el impulso de hacer algo al respecto . Y, si bien es cierto que la emoción puede inhibirse suprimiendo las expresiones físicas que la fundamentan, también es posible aliviar un estado de tensión emocional mediante ciertas formas de expresión. Nadie ha dejado de experimentar el alivio que un buen llanto proporciona al sistema nervioso sobrecargado. No hay pena más amarga que una pena seca, cuando no se puede llorar. Un estado de ira o enfado se alivia con algún tipo de explosión, ya sea un golpe o su equivalente en el habla. A menudo nos sentimos mejor cuando le hemos dicho a alguien "lo que pensamos de él".

A primera vista, todo esto parece contradecir lo que hemos venido planteando como explicación de la emoción. Sin embargo, si analizamos el caso con detenimiento, no lo es. Ya hemos visto que la emoción se produce cuando se bloquean las vías habituales de descarga de las corrientes nerviosas, que deben buscar nuevas salidas y, por lo tanto, generar nuevas respuestas motoras. En el caso del duelo, por ejemplo, se produce una alteración en todo el organismo: el ritmo cardíaco se altera, la presión arterial disminuye y el tono nervioso se reduce. Es necesario que las corrientes que encuentran una salida en las direcciones que dan lugar a estas respuestas particulares encuentren una vía de descarga que no produzca resultados tan profundos. Esto puede observarse en el llanto. La energía así gastada se desvía de la producción de perturbaciones internas. Asimismo, la explosión de ira puede servir para restablecer el equilibrio de las corrientes nerviosas alteradas.

El alivio no se produce si se mantiene la imagen ante la mente. —Todo esto es cierto, sin embargo, sólo cuando la expresión246No sirve para mantener presente la idea que originó la emoción. Una persona puede enfurecerse al hablar de un insulto y, a medida que se vuelve más violenta, traer la situación cada vez más a su conciencia. El efecto de las imágenes aterradoras se observa fácilmente al correr cuando se tiene miedo después de la noche. Probablemente, correr aliviaría su miedo, siempre que pudiera hacerlo sin imaginarse que algo amenazante lo perseguía. Pero, con su imaginación evocando imágenes terribles de catástrofes espantosas a cada paso, pierde todo control y nuevas oleadas de terror invaden el alma encogida.

Tendencia creciente al control emocional. —Entre los pueblos civilizados existe una tendencia cada vez mayor al control emocional. Las razas primitivas expresan pena, alegría, miedo o ira con mucha más libertad que las civilizadas. Esto no significa que el hombre primitivo sienta con mayor intensidad que el civilizado; pues, como ya hemos visto, el llanto, la risa o el alboroto son solo una pequeña parte de la expresión física total, y todo el organismo puede conmoverse profundamente sin ninguna de estas manifestaciones externas. A medida que la civilización avanza, el hombre ha considerado conveniente no revelar todo lo que siente a quienes lo rodean. El rostro, la parte más expresiva del cuerpo, ha llegado a estar bajo un control tan perfecto que es difícil leer a través de él el estado emocional, aunque el rostro del hombre civilizado es capaz de expresar mucho más que el del salvaje. La misma diferencia se observa entre el niño y el adulto. El niño revela cada matiz pasajero de emoción a través de su expresión, mientras que el adulto puede sentir mucho que no muestra.247

3. CULTIVO DE LAS EMOCIONES

No hay ningún otro factor mental que tenga más que ver con el disfrute que obtenemos de la vida que nuestros sentimientos y emociones.

Las emociones y el disfrute. —Pocos de nosotros querríamos vivir si se eliminara todo sentimiento de la experiencia humana. Es cierto que sentir a menudo nos hace sufrir; pero en la medida en que las alegrías de la vida triunfan sobre sus penas, nuestros sentimientos contribuyen a nuestro disfrute. Sin compasión, amor y aprecio, la vida sería realmente estéril. Además, solo a través de nuestra propia experiencia emocional podemos interpretar el lado emocional de las vidas que nos rodean. Al no lograr esto, nos perdemos una de las fases más significativas de la experiencia social, y nos quedamos con nuestras propias simpatías sin desarrollar y nuestra vida, enormemente empobrecida.

La interpretación de las emociones más sutiles de quienes nos rodean es, en gran medida, un arte. El rostro y la figura humana presentan un panorama en constante cambio de los estados emocionales del alma a quienes saben interpretar sus señales. La capacidad de interpretar los sentimientos más sutiles, que se revelan en expresiones demasiado delicadas para ser percibidas por el ojo de un observador superficial o indiferente, es la base de toda interpretación sutil de la personalidad. Los sentimientos suelen ser demasiado profundos para expresarlos externamente, y tardamos en revelar nuestro yo más profundo a quienes no pueden apreciarlos ni comprenderlos.

Cómo se desarrollan las emociones. —Las emociones deben cultivarse como se cultivan el intelecto o los músculos; es decir, mediante el ejercicio adecuado. Nuestro pensamiento debe centrarse en aquello que se relaciona con las emociones adecuadas y evitar las líneas que sugieran emociones indeseables. Emociones que deben desarrollarse.248Como ya se ha dicho, debemos expresarnos; debemos actuar en respuesta a sus indicaciones, de lo contrario, se convertirán en meras palabras vacías. Si el amor nos impulsa a decir una palabra amable a un semejante que sufre, debemos decirla o el sentimiento mismo se desvanecerá. Por otro lado, debemos negar la expresión a las emociones que deseamos reprimir. Las palabras crueles e hirientes deben evitarse cuando estamos enojados, y el miedo a las cosas inofensivas debe quedar sin expresar y, por lo tanto, condenado a morir.

El factor emocional en nuestro entorno. —La vida cotidiana que nos rodea nos ofrece mucho material para cultivar nuestras emociones, si logramos interpretarla. Pocas personas con las que nos encontramos a diario carecen de aprecio y compasión. Existen rasgos amables en cada carácter, y se revelarán a quien los busque. Los errores judiciales abundan por doquier y exigen nuestra indignación, ira y el esfuerzo por enmendar el agravio. El mal siempre existe para ser odiado y reprimido, y los peligros para ser temidos y evitados. La vida humana y el movimiento de los asuntos humanos apelan constantemente al lado sensible de nuestra naturaleza, si comprendemos siquiera el significado de la vida y la acción.

Sin embargo, en muchas personas existe cierta ceguera que convierte nuestras pequeñas alegrías, tristezas o miedos en los más extraordinarios del mundo, impidiéndonos darnos cuenta de que otros pueden sentir tan profundamente como nosotros. Por supuesto, esta actitud egocéntrica es fatal para cualquier verdadero cultivo de las emociones. Conduce a una vida emocional carente no solo de amplitud y profundidad, sino también de perspectiva.

La literatura y el cultivo de las emociones. —Para aumentar nuestra capacidad de interpretación de las emociones enseñándonos qué buscar en la vida249Y, tras la experiencia, podemos recurrir a la literatura. Aquí encontramos la vida interpretada idealmente por maestros de la interpretación; y, al mirar a través de sus ojos, vemos nuevas profundidades y amplitudes de sentimiento que nunca antes habíamos descubierto. De hecho, la literatura aborda mucho más, en conjunto, el aspecto emocional que cualquier otro aspecto de la vida humana. Y es precisamente esto lo que convierte a la literatura en un lenguaje universal, pues el lenguaje de nuestras emociones se interpreta con mayor facilidad que el de nuestra razón. La sonrisa, el llanto, la risa, el ceño fruncido, la caricia, se entienden en todo el mundo y entre todos los pueblos. Son universales.

Sin embargo, siempre existe este peligro que debemos evitar. Podemos quedar tan absortos en las descripciones recargadas de las emociones que encontramos en la literatura o en el teatro, que la monotonía de la vida cotidiana nos parece sosa y aburrida. La interpretación del escritor o del actor va mucho más allá de lo que podemos hacer por nosotros mismos, así que aceptamos su interpretación en lugar de molestarnos en buscar en nuestro propio entorno el material que pueda apelar a nuestras emociones. No es raro encontrar a quienes lloran fácilmente por las penas de un personaje imaginario en un libro o en el escenario, incapaces de sentir compasión por el sufrimiento real que existe a su alrededor. Se cuenta la historia de una dama en el teatro que lloró por el sufrimiento del héroe de la obra; y justo cuando derramaba lágrimas innecesarias, su propio cochero, a quien había obligado a esperarla en la calle, murió congelado. Nuestro entorno, aparentemente prosaico, está lleno de sugerencias para la vida emocional, y los libros y las obras de teatro deberían ayudarnos a desarrollar la capacidad de responder correctamente a estas sugerencias.

Daño en la sobreexcitación emocional. —Puede existir peligro.250También en otra línea, a saber, la de la sobreexcitación emocional. La alta tensión emocional conlleva una gran tensión nerviosa. Nada es más agotador que un ataque de ira intenso; deja a la víctima débil y sin fuerzas. Un ataque de miedo intenso a menudo incapacita para el trabajo mental o físico durante horas, o incluso puede resultar en lesiones permanentes. El tono nervioso se ve notablemente disminuido por la tristeza, e incluso la alegría excesiva puede ser perjudicial.

En nuestra vida cotidiana, la sobreexcitación emocional es poco peligrosa, salvo en el caso del miedo infantil, como se demostró en la discusión sobre los instintos, y en el del dolor por la pérdida de objetos queridos. Podríamos evitar la mayoría de nuestros miedos infantiles si nuestros mayores fueran más sabios y nos protegieran de los innecesarios. No podemos escapar de los dolores, aunque podemos hacer mucho para controlarlos. La excitación emocional prolongada, a menos que vaya seguida de una actividad correspondiente, nos da quienes lloran por los agravios de la humanidad, pero nunca hacen nada para remediarlos; quienes lamentan el sufrimiento humano hasta la muerte, pero no se les puede convencer de que contribuyan a aliviarlo. Bien podríamos prescindir de mil personas en el mundo que solo sienten, por una que actúa, nos dice James.

Debemos vigilar, entonces, que nuestros buenos sentimientos no se evaporen como sentimientos, sino que encuentren un lugar donde aplicarlos para lograr el bien; que no nos devanemos los sesos, como Hamlet, sobre errores que deben corregirse, sin llegar nunca a intervenir en su reparación. Para que nuestra vida emocional sea rica y profunda en sus sentimientos, y eficaz en sus resultados sobre nuestros actos y carácter, debe encontrar su cauce en las obras.251

4. LAS EMOCIONES COMO MOTIVOS

La emoción es siempre dinámica y nuestros sentimientos constituyen nuestros motivos más fuertes para la acción y el logro.

Cómo nos impulsan nuestras emociones. —El amor ha logrado a menudo, en la reforma de una vida caída, lo que la fuerza de voluntad no pudo lograr; ha causado la caída de dinastías y ha transformado el panorama de las naciones. El odio es un motivo no menos poderoso. El miedo convierte en bestias salvajes a los hombres que caen bajo su dominio, haciéndoles pisotear a mujeres y niños indefensos, a quienes en sus momentos de mayor cordura protegerían con sus vidas. La ira apaga toda luz de razón e incita a hombres pacíficos y bienintencionados a cometer actos asesinos.

Así, sentir, desde el más leve y simple interés, las diversas gamas de placeres y dolores, los sentimientos que subyacen a nuestras vidas, y así sucesivamente, hasta las poderosas emociones que nos dominan con una fuerza abrumadora, constituye gran parte de la fuerza motriz que constantemente nos impulsa a actuar y a atrevernos. Por lo tanto, desde esta perspectiva, es importante también que tengamos bien desarrollados los sentimientos y emociones adecuados, y que eliminemos los indeseables.

Hábitos emocionales. —La emoción y el sentimiento son, en parte, cuestión de hábito. Es decir, podemos desarrollar hábitos emocionales y de otro tipo, y son igual de difíciles de romper. Si permitimos que la ira fluya sin control, podemos desarrollar arrebatos de ira, mientras que quien controla su temperamento habitualmente se ve obligado a mantenerse dentro de los límites. Uno puede cultivar el hábito de mostrar su miedo en todas las ocasiones o de desalentar su expresión. Puede desarrollar el hábito de los celos o de la confianza. Incluso es posible desarrollar el hábito de enamorarse, o252de suprimir tanto las tiernas emociones que el amor encuentra pocas oportunidades para expresarse.

Y aquí, como en otras situaciones, los hábitos se forman mediante la realización de los actos que los sustentan. Si deseamos desarrollar hábitos emocionales, basta con permitir la expresión emocional del tipo que deseamos, y el hábito surgirá. Si deseamos desarrollar el hábito de vivir en un estado crónico de melancolía, basta con estar tristes y actuar con suficiente tristeza, y esta forma de expresión emocional se convertirá en parte de nosotros. Si deseamos desarrollar el hábito de vivir en un estado feliz y alegre, podemos lograrlo fomentando la expresión correspondiente.

5. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA INTROSPECCIÓN

1. ¿Cuáles son las expresiones corporales características que permiten reconocer un estado de ira? ¿Miedo? ¿Celo? ¿Odio? ¿Amor? ¿Duelo? ¿Conoces a personas que tienden a ser demasiado expresivas emocionalmente? ¿Que muestran muy poca expresión emocional? ¿Cómo te clasificarías en este sentido?

2. ¿Responde usted por naturaleza al tono emocional de los demás; es decir, es empático? ¿Le afecta fácilmente la lectura de libros emotivos? ¿Le afectan las obras de teatro u otros recursos emotivos? ¿Cuál es el peligro de sobreexcitar las emociones sin darles una salida adecuada en alguna actividad práctica?

3. ¿Ha observado una tendencia entre los adultos a no tomar en serio las emociones de un niño; por ejemplo, a considerar el dolor infantil como algo trivial o el miedo como algo para reírse? ¿Es la vida emocional del niño tan real como la del adulto? (Véase Cap. IX, Betts, "Padres y Madres").

4. ¿Han conocido a niños que reprimen sus emociones por miedo a que se rían de ellos? ¿Han conocido a padres u otras personas que les comentan a sus hijos sobre amoríos infantiles?253¿Se comportan de forma ligera o en broma? ¿Debería hacerse esto alguna vez?

5. Observe a ciertos niños que sufren ataques de ira; ¿cuál es el remedio? Observe a otros niños que lloran con facilidad; ¿qué sugeriría como remedio? (¿Por qué no se debe ridiculizar?)

6. ¿Ha observado a algún profesor que utilice la clase de literatura o historia para cultivar las emociones más sutiles? ¿Qué emociones ha visto que se despiertan en una clase de estudio de la naturaleza? ¿Qué emociones ha observado en el patio que necesitaban moderación? ¿Cree que, en general, la vida emocional del niño recibe suficiente consideración en la escuela? ¿Y en casa?


254CAPÍTULO XVI

INTERÉS

El sentimiento que llamamos interés es un motivo tan importante en nuestras vidas y colorea de tal manera nuestros actos y da dirección a nuestros esfuerzos que haríamos bien en dedicar un capítulo a su análisis.

1. LA NATURALEZA DEL INTERÉS

Vimos en un capítulo anterior que los hábitos personales se originan en hábitos o instintos raciales. Veamos ahora cómo el interés ayuda al individuo a seleccionar, entre sus actos instintivos, aquellos que le resultan útiles para desarrollar hábitos personales. El instinto inicia imparcialmente al niño en la realización de diversas actividades, pero no dicta qué actos concretos debe conservar como base para los hábitos. El interés entra en escena y dice: «Este acto es más valioso que aquel; continúa con este y abandona aquel». El instinto impulsa al bebé a realizar innumerables movimientos corporales y corporales. El interés selecciona aquellos que están más vitalmente conectados con el bienestar del organismo, y el niño llega a preferirlos a los demás. Así, a partir de los movimientos aleatorios de brazos, piernas, cabeza y cuerpo, finalmente desarrollamos las actividades coordinadas, infinitamente más útiles que las aleatorias. Y estas actividades, originadas en los instintos y seleccionadas por el interés, pronto se cristalizan en hábitos.255

El interés, un agente selectivo. —Lo mismo se aplica a las actividades mentales que a las físicas. Mil canales están abiertos para tu flujo de pensamiento en este momento, pero tu interés lo ha atraído hacia el único canal que, al menos por el momento, parece tener el mayor valor subjetivo; y ahora sigue ese canal a menos que tu voluntad lo haya obligado a cambiarlo por otro. Tu pensamiento sigue a tu interés con la misma naturalidad que la aguja al imán; por lo tanto, tus actividades mentales están condicionadas en gran medida por tus intereses. Esto equivale a decir que tus hábitos mentales se basan, en última instancia, en tus intereses.

Todo el mundo sabe lo que es estar interesado; pero el interés, como otros estados elementales de conciencia, no puede definirse rígidamente. (1) Considerado subjetivamente, el interés puede ser visto como una actitud sentimental que asigna a nuestras actividades su lugar en una escala subjetiva de valores y, por lo tanto, selecciona entre ellas. (2) Considerado objetivamente, el interés es el objeto que evoca el sentimiento . (3) Considerado funcionalmente, el interés es la fase dinámica de la conciencia .

El interés proporciona una escala subjetiva de valores. —Si te interesa montar a caballo en lugar de andar en bicicleta, es porque el primero tiene un mayor valor subjetivo para ti que el segundo. Si te interesa leer estas palabras en lugar de pensar en la próxima reunión social o el último picnic, es porque en este momento la idea sugerida te resulta más valiosa que las demás. De esto se desprende que tus criterios de valores se revelan en la naturaleza de tus intereses. El joven interesado en las carreras de caballos, los juegos de azar y los lugares de recreo de baja categoría confiesa que estas cosas ocupan un lugar destacado entre las que le atraen.256Subjetivamente valioso. La madre, cuyos principales intereses son los clubes y otras organizaciones sociales, las sitúa por encima de su hogar. El lector que solo se interesa por la literatura ligera y vulgar debe admitir que este tipo de material ocupa un lugar más alto en su escala subjetiva de valores que las obras de los maestros. Los profesores y estudiantes, cuyo mayor interés reside en las calificaciones, las valoran más que el verdadero rendimiento académico. Pues, independientemente de nuestras afirmaciones, el interés es, en última instancia, un barómetro infalible del valor que asignamos a nuestras actividades.

En el caso de algunos de nuestros sentimientos, no siempre es posible atribuirles un lado objetivo. Una sensación de hastío, de mal inminente o de vivacidad desbordante puede ser producida por un complejo inanal de causas. Pero el interés, si bien se relaciona principalmente con las actividades del yo, se transmite de la actividad al objeto que la ocasiona. Es decir, el interés tiene un lado objetivo y uno subjetivo. Desde el punto de vista subjetivo, una determinada actividad relacionada con la autoexpresión tiene un valor determinado; desde el punto de vista objetivo, un determinado objeto tiene un valor determinado en la medida en que se relaciona con dicha autoexpresión. Así, decimos: «Me interesan los libros o los negocios; mis actividades diarias, mi autoexpresión, se rigen por estos objetos. Son mis intereses».

Interés Dinámico. —Muchos de nuestros sentimientos más suaves se concentran en nosotros mismos, sin alcanzar nunca la fuerza suficiente como motivos para impulsarnos a la acción. No ocurre lo mismo con el interés. Su naturaleza misma es dinámica. Todo lo que capta se convierte ipso facto en objeto de alguna actividad, de alguna forma de expresión del yo. Si nos interesa un libro nuevo, debemos leerlo; si nos interesa un nuevo invento, debemos verlo, tocarlo, probarlo; si nos interesa alguna vocación o afición, debemos perseguirla. El interés es impulsivo. Da257Su poseedor no tiene oportunidad de descanso ni quietud, sino que lo impulsa constantemente a la acción. Al arder, el interés se convierte en entusiasmo, «sin el cual», dice Emerson, «nunca se logró nada grande». Si somos como Edison, con un fuerte interés centrado en la invención mecánica, nos impulsará día y noche a una actividad incesante que apenas nos deja tiempo para comer y dormir. Si somos como Lincoln, con un interés eterno por la Unión, este motivo hará posibles esfuerzos sobrehumanos para lograr nuestro fin. Seamos hombres o mujeres en cualquier ámbito de la vida, dominados por poderosos intereses que se convierten en entusiasmo por algún objetivo, encontraremos grandes propósitos creciendo en nuestro interior, y nuestra vida será una vida de actividad y logro. Por el contrario, una vida sin grandes intereses carece de fuerza motriz. Necesariamente, una vida así carecerá de propósito y, por lo tanto, de resultados, de poco valor mientras se vive y de poco añoranza para el mundo cuando se acabe.

Hábito Antagónico al Interés. —Si bien, como hemos visto, el interés es necesario para la formación de hábitos, una vez formados, estos son antagónicos al interés. Es decir, los actos que se realizan con tanta frecuencia que se "hacen solos" conllevan un mínimo de interés. Se realizan sin una consciencia atenta, por lo que el interés no puede vincularse a su realización. Muchas de las actividades que conforman nuestra vida cotidiana son de este tipo. Mientras el hábito se modifique en cierta medida, mientras mejoremos nuestra forma de hacer las cosas, el interés seguirá aferrado al proceso; pero si nos asentamos en una rutina inalterada, el interés se desvanece rápidamente. Entonces se presentan las condiciones que nos convierten en máquinas o en esclavos.258

2. INTERÉS DIRECTO E INDIRECTO

Podemos tener interés (1) en la realización de un acto, o (2) en el fin que se busca con dicho acto. En el primer caso, lo llamamos interés inmediato o directo ; en el segundo, interés mediato o indirecto .

Interés en el fin versus interés en la actividad. —Si no nos interesa realizar nuestro trabajo, o si se ha vuelto tan desagradable que detestamos su realización, entonces debe existir un fin último por el cual se realiza la tarea, y en el cual existe un fuerte interés; de lo contrario, todo el proceso será una auténtica monotonía. Si el fin es suficientemente interesante, puede servir para proyectar un halo de interés sobre todo el proceso relacionado con él. El siguiente ejemplo ilustra este hecho:

A un niño de doce años, su padre le dijo que si construía la carrocería de un automóvil en su taller de la escuela de formación manual, le compraría el tren de rodaje y le daría la máquina. Para conseguir el codiciado premio, el niño debía dominar la aritmética necesaria para realizar los cálculos y el dibujo necesario para hacer los planos a escala antes de que el profesor de formación manual le permitiera empezar a construirlo. El niño siempre había carecido de interés tanto por la aritmética como por el dibujo, y en consecuencia, se aburría en ellos. Sin embargo, con el nuevo incentivo, los aprendió con tal avidez que pronto superó al resto de la clase y pudo realizar sus cálculos y dibujos en un trimestre. Consiguió su automóvil unos meses después, y aún conservaba su interés por la aritmética y el dibujo.

El interés indirecto como motivo. —Interés de tipo indirecto, que no se vincula al proceso, sino que surge259Desde un fin más o menos lejano, la mayoría de nosotros encontramos mucho menos potente que el interés inmediato. Esto es especialmente cierto a menos que el fin sea un deseo intenso y no demasiado lejano. Asegurarle a un niño que debe aprender bien sus lecciones porque necesitará ser un hombre educado dentro de diez años, cuando se dedique a los negocios por su cuenta, no compensa la falta de interés en las lecciones de hoy.

Sin embargo, en la economía de la vida es necesario que tanto niños como adultos aprendan a trabajar bajo la incitación de intereses indirectos. Gran parte del trabajo que realizamos persigue un fin más deseable que el trabajo mismo. Siempre será necesario sacrificar el placer presente por el bien futuro. La capacidad de trabajar con alegría por un fin distante evita que gran parte de nuestro trabajo se convierta en una monotonía. Si se elimina el interés tanto del proceso como del fin, no queda otro incentivo para trabajar que la compulsión; y esto, si continúa, resulta en el esfuerzo más bajo. Pone al hombre al nivel de la bestia de carga, que constantemente elude su trabajo.

El interés indirecto por sí solo es insuficiente. —El interés que surge de un fin en lugar de ser inherente al proceso puede finalmente llevar a un interés en el trabajo mismo; pero si no es así, el trabajador corre el riesgo de convertirse en un esclavo. Para ser más que un esclavo de su trabajo, uno debe, en última instancia, encontrar que vale la pena hacerlo por sí mismo. El hombre que realiza su trabajo solo porque tiene esposa e hijos en casa nunca será un artista en su oficio o profesión; el estudiante que domina una materia solo porque debe saberla para un examen no está desarrollando los rasgos de un erudito. La cuestión del interés en el proceso marca la diferencia entre quien trabaja porque ama trabajar y quien se esfuerza porque debe; marca la diferencia entre260El artista y el trabajador. El trabajador solo hace lo que debe cuando trabaja, el artista todo lo que puede. El trabajador anhela el fin del trabajo, el artista su comienzo. El trabajador estudia cómo escapar de su trabajo, el artista cómo mejorarlo y ennoblecerlo.

Trabajar cuando hay alegría en el trabajo es enaltecedor; trabajar bajo el látigo de la obligación es degradante. No importa tanto la ocupación de un hombre como cómo la realiza. Un cochero que conduce su yunta por una calle concurrida mejor que nadie, y se enorgullece de ello, puede ser un verdadero artista en su oficio y ennoblecerse mediante su trabajo. Un estadista que moldea los asuntos de una nación como nadie más podría hacerlo, o un erudito que lidera el pensamiento de su generación, están sujetos a la misma ley; para brindar el mejor servicio del que es capaz, el hombre debe encontrar alegría en el desempeño del trabajo, así como en el fin que se busca con él. No importa cuán alta sea la posición o cuán refinado sea el trabajo, el trabajador se vuelve esclavo de su trabajo a menos que el interés en su desempeño lo salve.

3. TRANSITORIIDAD DE CIERTOS INTERESES

Dado que nuestros intereses siempre están conectados con nuestras actividades, se deduce que muchos de ellos nacen, alcanzan su máximo esplendor y luego se desvanecen a medida que los instintos correspondientes, responsables de las actividades, pasan por estas mismas etapas. Esto solo significa que el interés por el juego se desarrolla cuando las actividades lúdicas buscan expresarse; que el interés por el sexo opuesto se intensifica cuando las tendencias instintivas dirigen la atención a la elección de pareja; y que el interés por los estudios abstractos surge cuando el desarrollo...261El cerebro nos permite mantener un hilo lógico de pensamiento. Todos recordamos muchos intereses que antes eran fuertes y ahora son débiles o han desaparecido por completo. El escondite, el juego de la gata, las excursiones al pequeño estanque de pesca, asegurar el cromo de colores en la escuela, el cuidado de las mascotas, leer historias sangrientas o sentimentales: el interés por estas cosas pertenece al pasado o apenas ha dejado una sombra. Han surgido otros intereses, y estos a su vez también desaparecerán, y otros nuevos surgirán a medida que sigamos adquiriendo nuevas experiencias.

Los intereses deben aprovecharse cuando aparecen. Esto significa que debemos aprovecharlos cuando aparecen si deseamos aprovecharlos y desarrollarlos. ¡Cuántas personas sintieron un interés que las impulsaba a cultivar su gusto por la música, el arte o la literatura, y dijeron que lo harían en el momento oportuno, y finalmente se encontraron sin ese gusto! ¡Cuántos hemos sentido interés por alguna obra benéfica, pero al final descubrimos que nuestra inclinación había muerto antes de encontrar tiempo para ayudar a la causa! ¿Cuántos de nosotros, jóvenes como somos, no lamentamos en este momento la desaparición de algún interés en nuestras vidas, o presenciamos la muerte de algún interés que creíamos tan estable como Gibraltar? La atracción de cada interés que nos atrae es una voz que grita: "¡Ha llegado el momento!". Lo que hoy nos impulsa a ser o a hacer, debemos empezar a serlo o a realizarlo de inmediato, si queremos alcanzar el fin anhelado.

El valor de un interés fuerte. —No debemos considerar estos intereses transitorios como inútiles. Nos llegan no solo como herencia racial, sino que nos impulsan a realizar actividades que son inmediatamente útiles o que, de lo contrario, nos preparan.262Nos prepara para las batallas posteriores de la vida. Pero incluso dejando de lado este importante hecho, vale la pena simplemente estar interesado. Porque solo a través del impulso del interés aprendemos a esforzarnos en el verdadero sentido de la palabra, y el interés proporciona la base definitiva sobre la que se asienta la voluntad. Sin interés, los mayores poderes pueden latentes en nosotros, sin despertar, y las habilidades capaces de alcanzar el máximo logro se conforman con la mediocridad común. Nadie sabrá jamás cuántos Gladstone y Leibniz ha perdido el mundo simplemente porque nunca se apeló a sus intereses de tal manera que los encaminara hacia el logro. Importa menos cuál sea el interés, para que no sea malo, que exista un gran interés que impulse el esfuerzo, ponga a prueba la resistencia y conduzca al hábito del logro.

4. SELECCIÓN ENTRE NUESTROS INTERESES

Dije al principio de la discusión que el interés es selectivo entre nuestras actividades, seleccionando aquellas que nos parecen más valiosas. De la misma manera, debe haber una selección entre nuestros propios intereses.

El error de seguir demasiados intereses. —Es posible que nos interesemos en tantas actividades que no hagamos ninguna bien. Esto nos lleva a una vida tan ajetreada y estresada que olvidamos la vida en nuestro ajetreo. Santiago dice respecto a la necesidad de elegir entre nuestros intereses:

"Con la mayoría de los objetos de deseo, la naturaleza física restringe nuestra elección a solo uno de los muchos bienes representados, y aun así es aquí. A menudo me enfrento a la necesidad de mantenerme firme con uno de mis yo empíricos y renunciar al resto. No es que no lo haría, si pudiera,263Ser guapo y gordo, estar bien vestido, ser un gran atleta y ganar un millón al año; ser ingenioso, un bon vivant y un conquistador, además de filósofo; filántropo, estadista, guerrero y explorador africano, además de un poeta sonoro y un santo. Pero esto es simplemente imposible. El trabajo del millonario iría en contra de lo que hace el santo; el bon vivant, el filósofo y el conquistador no podrían vivir en la misma casa de barro. Tales caracteres diferentes pueden concebirse, al comienzo de la vida, como posibles para el hombre. Pero para que alguno de ellos se haga realidad, el resto debe ser prácticamente suprimido. Quien busca su yo más auténtico, más fuerte y más profundo debe revisar la lista cuidadosamente y elegir aquel en el que apostar su salvación.

Los intereses pueden ser demasiado estrechos. —Por otro lado, es tan posible que nuestros intereses sean demasiado estrechos como demasiado amplios. Quien no ha cultivado intereses fuera de sus actividades cotidianas no obtiene lo suficiente de la vida. Es posible estar tan absorto en ganarse la vida que nos olvidamos de vivir; acostumbrarnos tanto a una estrecha rutina de trabajo con el limitado campo de pensamiento que sugiere su entorno, que nos perdemos las experiencias más enriquecedoras de la vida. ¡Muchos viven una vida estéril, trivial y egocéntrica porque no ven lo significativo y lo bello que se encuentra más allá de sus intereses! ¡Muchos están tan absortos en sus propios problemas insignificantes que no sienten compasión ni empatía por la humanidad! ¡Muchos están tan absortos en sus propios pequeños logros que no logran seguir el ritmo del progreso de la época!

La especialización no debería llegar demasiado pronto. —No conviene especializarse demasiado pronto en beneficio propio. Perdemos demasiados campos fértiles que ya están listos para la cosecha.264y cuya recolección enriquecería nuestras vidas. El estudiante que está tan sumergido en los libros que no tiene tiempo para las recreaciones atléticas o las diversiones sociales comete el mismo error que aquel que es un atleta tan entusiasta y devoto social que descuida sus estudios. De igual manera, el joven que está tan absorto en el estudio de una línea en particular que se aplica a ella a expensas de todas las demás líneas está invitando a un crecimiento distorsionado. La juventud es el momento de empujar la línea del cielo hacia atrás por todos lados; es el momento de cultivar diversas y variadas líneas de intereses si queremos crecer en una rica experiencia en nuestras vidas posteriores. Lo físico debe desarrollarse, pero no a expensas de lo mental, y viceversa. Lo social no debe descuidarse, pero no debe entregarse a él hasta tal punto que otros intereses sufran. El interés en las diversiones y las recreaciones debe cultivarse, pero estas nunca deben ir en contra de lo moral y lo religioso.

La especialización es necesaria, pero la especialización en nuestros intereses debe descansar sobre un campo amplio de intereses fundamentales, para que la selección de la línea especial sea inteligente y nuestra especialidad no resulte en una rutina en la que quedemos tan profundamente enterrados que nos perdamos de lo mejor de la vida.

Un Equilibrio Adecuado. —Nos corresponde, entonces, encontrar un equilibrio adecuado al cultivar nuestros intereses, sin que sean ni demasiado amplios ni demasiado estrechos. Debemos buscar deliberadamente aquellos que sean lo suficientemente fuertes como para señalar el camino hacia una vocación de vida, pero esto no debe hacerse hasta que hayamos tenido la oportunidad de familiarizarnos con diversas líneas de interés. De lo contrario, nuestra decisión en este importante asunto podría basarse simplemente en un capricho.

También deberíamos decidir qué intereses debemos cultivar.265Para nuestro propio desarrollo y felicidad personal, y para el servicio que debemos prestar en un ámbito ajeno a nuestra vocación inmediata. Debemos considerar tanto las aficiones como las vocaciones. Cualquier interés que seleccionemos debe ser eficiente. Es mejor un número razonable de intereses cuidadosamente seleccionados, bien desarrollados y que resulten en eficiencia, que una multitud de intereses que nos llevan a tantos campos que, en el mejor de los casos, solo podemos obtener una noción superficial de cada uno, descuidando lo que debería ser más importante para nosotros. Nuestros intereses deben llevarnos a vivir lo que Wagner llama una "vida sencilla", pero no una vida limitada.

5. INTERÉS FUNDAMENTAL EN LA EDUCACIÓN

Algunos educadores han temido que, al encontrar interesantes nuestras ocupaciones, perderemos todo poder de esfuerzo y de autodirección; que la voluntad, al no ser llamada a la acción lo suficiente, sufrirá por no usarse; que llegaremos a hacer las cosas interesantes y agradables suficientemente bien, pero fracasaremos ante las desagradables.

Interés no antagónico al esfuerzo. —El mejor desarrollo de la voluntad no se logra al ser obligados a realizar actos en los que no hay absolutamente ningún interés. El trabajo realizado bajo presión nunca asegura la plenitud del yo en su ejecución. Se realiza mecánicamente y, por lo general, con tal espíritu de rebeldía por parte del trabajador, que la ventaja de tal entrenamiento bien puede dudarse. Tampoco podemos asumir con seguridad que las tareas realizadas sin interés como motivo siempre se realizan bajo la dirección de la voluntad. Es mucho más probable que se realicen bajo alguna compulsión externa, y que, después de todo, la voluntad tenga muy poco que ver con ello. Un niño266Puede recibir una lección aburrida en la escuela sin mucha presión de su voluntad, siempre que le tenga suficiente miedo al maestro. Para que la voluntad reciba entrenamiento mediante la imposición de ciertos actos, debe tener un campo razonablemente libre, sin presión externa. La fuerza impulsora debe provenir de dentro, y no de fuera.

Por otro lado, no existe el menor peligro de que encontremos un lugar en la vida donde todo lo desagradable desaparezca y todas las fases de nuestro trabajo se vuelvan fluidas e interesantes. Siempre surgirá la necesidad de recurrir al esfuerzo para que nos ayude a asumir la responsabilidad y nos obligue a cumplirla allí donde el interés ha fallado. Y es precisamente aquí donde no debe haber fracaso, de lo contrario seremos meros seres de las circunstancias, a la deriva con cada remolino de la marea de nuestra vida, sin poder resistir la corriente. El interés no debe suplantar la necesidad de un esfuerzo riguroso y extenuante, sino más bien incitar al máximo esfuerzo del que uno es capaz. Es poner en funcionamiento una fuerza mayor de la que se puede obtener de cualquier otra manera; en lugar de suplantar la voluntad, es darle su punto de partida y hacer que su servicio sea aún más eficaz.

Interés y Carácter. —Finalmente, no debemos olvidar que los malos intereses tienen el mismo poder propulsor que los buenos, y conducirán a actos con la misma seguridad. Y estos actos se convertirán con la misma facilidad en hábitos. Vale la pena notar que detrás del acto reside un interés; en el acto reside la semilla de un hábito; antes del acto se encuentra el comportamiento, que se convierte en conducta, este en carácter, y el carácter en destino. Los malos intereses deben evitarse y desalentarse. Pero incluso eso no es suficiente. Los buenos intereses deben reemplazar a los malos de los que deseamos escapar, pues es a través de...267Es mediante la sustitución, en lugar de la supresión, que podemos romper con lo malo y adherirnos a lo bueno.

Nuestros intereses son una evolución. De los intereses simples del niño surgen los intereses más complejos del hombre. Al carecer de la oportunidad de desarrollar los intereses de la infancia, el hombre se verá algo rezagado en la plenitud de los intereses de la madurez. Lo fundamental, entonces, en la educación de un niño es descubrir los intereses fundamentales que le vienen de la infancia y, partiendo de ellos, orientarlos hacia intereses cada vez más amplios y útiles. Del interés temprano por el juego nace el interés posterior por el trabajo; del interés temprano por coleccionar tesoros llenos de baratijas y objetos viejos surge el interés posterior por ganar y conservar la propiedad; del interés por los amigos y compañeros de juego surgen los intereses sociales más amplios; del interés por la naturaleza surge el interés por el naturalismo. Y así, uno por uno, podemos examinar los intereses que dan los mayores frutos en nuestra vida adulta, y descubriremos que todos tienen sus raíces en algún interés temprano de la infancia, que fue fomentado y se le dio la oportunidad de crecer.

6. ORDEN DE DESARROLLO DE NUESTROS INTERESES

El orden en que se desarrollan nuestros intereses se convierte así en una cuestión importante en nuestra educación. Este orden no es arbitrario, como podría parecer a primera vista; pues el interés sigue la ley invariable de apegarse a la actividad para la que el organismo está preparado en ese momento y que luego necesita para su posterior desarrollo. Que a veces nos interesemos por cosas perjudiciales no refuta esta afirmación. El interés en su aspecto fundamental es bueno, pero requiere un entorno más saludable.268o una dirección más sabia. Si bien el espacio impide una discusión completa de la fase genética que nos interesa aquí, podemos aprovechar una breve exposición de los intereses fundamentales de ciertos períodos bien definidos de nuestro desarrollo.

Los intereses de la primera infancia. —Los intereses de la primera infancia se relacionan principalmente con atender las necesidades del organismo, expresadas en los apetitos, y con asegurar el control de los músculos mayores. La actividad es lo más importante: vale la pena correr y retozar por sí solos. La imitación es intensa, la curiosidad crece y la imaginación construye un mundo nuevo. El habla es un placer, el lenguaje se aprende con facilidad y la rima y el ritmo se convierten en algo natural. Los intereses de esta etapa son aún muy directos e inmediatos. Un fin lejano no atrae. La actividad debe valer la pena por el simple hecho de hacerla. Dado que la vida del niño pequeño está tan llena de acción, y dado que los hábitos se desarrollan a partir de los actos, es doblemente deseable durante este período que el entorno, los modelos y la enseñanza orienten sus intereses y actividades hacia valores permanentes.

Los intereses de la infancia tardía. —En el período comprendido entre la segunda dentición y la pubertad, se observa una gran ampliación del espectro de intereses, así como un cambio notable en su carácter. La actividad sigue siendo la clave; pero el niño ya no se interesa únicamente por el hacer, sino que ahora puede anticipar el fin que busca. Intereses que son algo indirectos ahora le atraen, y el cómo de las cosas atrae su atención. Empieza a salir de su propio círculo y está listo para las manualidades, la lectura, la historia y las ciencias. La ortografía, la escritura y la aritmética le interesan en parte por las actividades que implican, pero más como medios para un fin.

El interés por los juegos y jugadas complejas aumenta, pero el269El niño aún no está listo para juegos que requieren trabajo en equipo. No ha llegado al punto de estar dispuesto a sacrificarse por el bien común. Empieza a interesarse por las cuestiones morales, y el bien y el mal ya no son cosas que se pueden hacer sin reprimendas ni castigos. El gran problema en esta etapa es dirigir el interés hacia maneras de adaptar los medios a los fines y hacia la disposición a trabajar bajo atención voluntaria para el logro del fin deseado.

Los intereses de la adolescencia. —Finalmente, con la llegada de la pubertad, llega la última etapa en el desarrollo de los intereses antes de la vida adulta. Este período no se caracteriza por el nacimiento de nuevos intereses, sino por la profundización y ampliación de los ya iniciados. El fin perseguido se convierte en un factor cada vez más importante, ya sea en el juego o en el trabajo. La mera actividad ya no satisface. El joven puede ahora jugar en equipo; pues sus intereses sociales están tomando forma y puede subordinarse al bien del grupo. El interés por el sexo opuesto adquiere una nueva fase, y se presta atención a la forma social y al modo de vestir. Surge una nueva conciencia de sí mismo y el joven se vuelve introspectivo. Las preguntas sobre el significado último de las cosas exigen una solución, y qué y quién soy yo exige una respuesta.

A esta edad, pasamos de un régimen de obediencia a uno de autocontrol, de una ética de autoridad a una de individualismo. Todos los intereses adquieren ahora una forma más definida y estable, y miran seriamente hacia las vocaciones de la vida. Esta es una época de grandes planes y actividad intensa. Es un período crucial en nuestra vida, lleno de dificultades y peligros, de privilegios y oportunidades. En este punto estratégico de nuestra vida, podemos anclarnos con los intereses correctos en una madurez segura y una carrera exitosa; o podemos, con270 Los intereses equivocados nos atan a una vida rota, de desánimo y de derrota.

7. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA INTROSPECCIÓN

1. Intenta hacer una lista de tus intereses más importantes, ordenados según su intensidad. Supón que la hubieras hecho hace cinco años, ¿en qué se diferenciaría de la lista actual? ¿Te ves obligado a realizar alguna actividad en la que tienes poco o ningún interés, ya sea directa o indirectamente? ¿Puedes nombrar alguna actividad en la que antes tenías un gran interés, pero que ahora realizas principalmente por costumbre y sin mucho interés?

2. ¿Tienes algún interés del que no te sientas orgulloso? Por otro lado, ¿careces de ciertos intereses que crees que deberías poseer? ¿Qué intereses intentas cultivar ahora especialmente? ¿Suprimir? ¿Tienes un abanico de intereses tan amplio como te es posible? ¿Tienes tantos intereses que estás descuidando el desarrollo de algunos de los más importantes?

3. Observa varias recitaciones para detectar las diferencias en el nivel de interés mostrado. Explica estas diferencias. ¿Has observado alguna vez a un profesor entusiasta con una clase desinteresada? ¿A un profesor aburrido y apático con una clase interesada?

4. Un padre ofrece a su hijo un dólar por cada calificación en su informe trimestral superior a noventa; ¿qué tipo de interés académico despierta esto? ¿Qué opinas de la conveniencia de dar premios relacionados con el trabajo escolar?

5. A la mayoría de los niños de primaria no les interesa la gramática técnica; ¿por qué no? Las historias compuestas principalmente de fechas y listas de reyes o presidentes no son interesantes; ¿cuál es la solución? ¿Consideraría exitosa cualquier enseñanza de literatura, historia, geografía o ciencias que no desarrolle el interés por la materia?

6. Después de una observación cuidadosa, haga una declaración sobre las diferencias en los intereses de juego típicos de los niños y las niñas; de los niños de tercer grado y de octavo grado.


271CAPÍTULO XVII

LA VOLUNTAD

El hecho fundamental en todos los ámbitos de la vida, desde el más bajo hasta el más elevado, es la actividad , el hacer . Todo individuo, ya sea animal o humano, se enfrenta constantemente a situaciones que exigen una respuesta. En las formas inferiores de vida, esta respuesta es muy simple, mientras que en las superiores, y especialmente en el ser humano, es muy compleja. El pájaro ve un rincón propicio para un nido y se lo apropia de inmediato; un hombre ve una casa que le llama la atención y trabaja, planifica y ahorra durante meses para conseguir el dinero necesario para comprarla. Es evidente que cuanto mayor sea el número posible de respuestas, y cuanto mayor sea su diversidad y complejidad, más difícil será seleccionar y forzar la respuesta correcta a cualquier situación dada. Por lo tanto, el hombre necesita un poder especial de control sobre sus actos: requiere voluntad.

1. LA NATURALEZA DEL TESTAMENTO

Se ha debatido mucho y suscitado no poca controversia sobre la verdadera naturaleza de la voluntad. ¿Qué es exactamente la voluntad y cuál es el contenido de nuestro flujo mental cuando estamos en el acto de querer? ¿Existe en esos momentos un contenido nuevo y claramente diferente que no encontramos en nuestros procesos de conocimiento o emoción, como la percepción, la memoria, el juicio, el interés o el deseo? ¿O encontramos, cuando estamos involucrados en un acto de voluntad, que...?272¿La corriente mental contiene sólo los viejos elementos familiares de atención, percepción, juicio, deseo, propósito, etc., todos organizados o establecidos con el propósito de realizar o prevenir algún acto ?

El contenido de la voluntad. —No intentaremos resolver aquí la controversia sugerida por las preguntas anteriores, ni, a efectos prácticos inmediatos, necesitamos resolverla. Sin embargo, quizá sea seguro decir que, siempre que deseamos, el contenido mental consiste en elementos de cognición y sentimiento, además de una clara sensación de esfuerzo , con la que todos estamos familiarizados. No es necesario decidir ahora si esta sensación de esfuerzo es un elemento nuevo y diferente, o simplemente un complejo de procesos mentales antiguos y familiares.

La función de la voluntad. —En cuanto a la función de la voluntad, no puede haber vaguedad ni duda. La volición se ocupa exclusivamente de actos, respuestas. La voluntad siempre tiene que ver con causar o inhibir alguna acción, ya sea física o mental. Necesitamos ir al dentista, decirle a un amigo que nos equivocamos, concentrarnos en una tarea difícil o aburrida, o hacer alguna otra cosa desagradable que rehuimos. Es en tales situaciones que debemos recurrir a la voluntad.

De nuevo, debemos contener nuestra lengua para no pronunciar palabras desagradables, evitar gritar cuando el dentista perfora la muela, reprimir cualquier pensamiento indigno. En este caso también debemos apelar a la voluntad. Podemos concluir, entonces, que la voluntad es necesaria siempre que la actividad física o mental deba controlarse con esfuerzo . Algunos autores han llamado al trabajo de la voluntad, al obligar a la acción, su función positiva , y al inhibirla, su función negativa .

Cómo ejerce la voluntad su compulsión. —¿Cómo ejerce la voluntad su compulsión? No es una especie de273Un policía mental que puede tomarnos por el cuello, por así decirlo, y decirnos: « Haz esto» o «No hagas aquello» . El secreto del poder de control de la voluntad reside en la atención . Es la línea de acción que mantenemos en mente con la intención de ejecutarla, la que finalmente seguimos. Es aquello en lo que seguimos pensando, lo que finalmente hacemos.

Por otro lado, si apartamos resueltamente la mente de alguna línea de acción atractiva pero inadecuada, dirigiendo nuestros pensamientos hacia un rumbo opuesto o hacia un tema completamente distinto, habremos bloqueado eficazmente la respuesta equivocada. Controlar nuestros actos es, por lo tanto, controlar nuestros pensamientos, y la fuerza de voluntad se mide por nuestra capacidad de dirigir la atención.

2. EL ALCANCE DEL CONTROL VOLUNTARIO SOBRE NUESTROS ACTOS

Una proporción relativamente pequeña de nuestros actos o respuestas está controlada por la voluntad. La naturaleza, en su sabia economía, ha proporcionado un método más simple y fácil que realizar o controlar todas nuestras acciones mediante un esfuerzo consciente.

Clases de Actos o Respuestas. —Los movimientos o actos, como otros fenómenos, no ocurren por sí solos. Nunca ocurren sin una causa que los respalde. Ya sea que se realicen con un fin consciente o sin él, el hecho sigue siendo el mismo: algo debe estar detrás del acto para explicar su realización. Durante la última hora, cada uno de nosotros ha realizado muchos movimientos simples y actos más o menos complejos. Estos actos han variado mucho en carácter. Muchos los realizamos de forma totalmente inconsciente. Otros los realizamos conscientemente, pero sin sentir esfuerzo por nuestra parte. Otros se lograron solo con esfuerzo, y tras un esfuerzo para...274 Decidir cuál de dos líneas de acción debíamos seguir. Algunos de nuestros actos fueron reflejos, otros principalmente instintivos y otros voluntarios.

Actos reflejos simples. —En primer lugar, dentro de cada organismo vivo se producen innumerables movimientos de los cuales es en gran parte inconsciente, que no hace nada para iniciar y que, en gran medida, es incapaz de evitar. Algunos de ellos están totalmente, y otros casi, fuera del alcance y la fuerza de su voluntad. Tales son los movimientos del corazón y el sistema vascular, la acción de los pulmones al respirar, los movimientos del tracto digestivo, la función de las diversas glándulas en su proceso de secreción. El organismo entero es una masa de materia viva, y precisamente por estar vivo, ninguna parte de él está en reposo.

Los movimientos de este tipo no requieren estímulos externos ni dirección; son reflejos ; se producen por sí solos, mientras el cuerpo esté sano, sin impedimentos ni obstáculos, y continúan tanto dormidos como despiertos, incluso en coma hipnótico o anestésico. Los movimientos reflejos no nos preocuparán más, ya que son casi completamente fisiológicos y apenas alcanzan la consciencia.

Actos instintivos. —A continuación, existe una gran cantidad de actos como cerrar los ojos ante una amenaza, retroceder bruscamente ante un peligro, gritar de dolor o alarma, fruncir el ceño y golpear en caso de ira. Estos pueden clasificarse, a grandes rasgos, como instintivos, y ya se han analizado en ese apartado. Se diferencian de los primeros en que requieren algún estímulo para desencadenarlos. Somos plenamente conscientes de su realización, aunque se realizan sin un fin consciente. Guiñar los ojos cumple una función importante, pero no es por eso que guiñamos; retrocedemos ante un peligro.275Es una cosa sabia de hacer, pero no nos detenemos a considerarlo antes de realizar el acto.

Lo mismo ocurre con multitud de actos reflejos e instintivos. Se realizan inmediatamente al recibir un estímulo apropiado, porque poseemos un organismo diseñado para actuar de una manera específica en respuesta a ciertos estímulos. No hay necesidad, ni lugar para, que nada se interponga entre el estímulo y el acto. El estímulo activa el sistema nervioso, que ya está preparado, y el acto se produce inmediatamente. Los actos de este tipo, reflejos e instintivos, no entran propiamente en el ámbito de la volición, por lo que no los analizaremos más a fondo.

Actos Automáticos o Espontáneos. —De estos actos reflejos e instintivos surge un amplio campo de acción que puede denominarse automático o espontáneo . La característica distintiva de este tipo de acción es que todos estos actos, aunque ahora se realizan en gran medida sin propósito ni intención consciente, en su momento fueron actos intencionales, realizados con esfuerzo; es decir, voluntarios. Actos como escribir o tocar el teclado de un piano fueron en su momento actos intencionales y voluntarios seleccionados entre muchos movimientos aleatorios o reflejos.

Sin embargo, los efectos de la experiencia y el hábito son tales que pronto la mera presencia de lápiz y papel, o la visión del teclado, basta para ponernos a garabatear o a tocar. Dicho de otro modo, ciertos objetos y situaciones llegan a sugerir ciertos actos o respuestas característicos con tanta fuerza que la acción sigue inmediatamente a la percepción del objeto o a la idea del acto. James denomina a esta acción ideomotora . Se nos ocurren muchos ejemplos de este tipo de actos: una puerta empieza a cerrarse de golpe y nos levantamos de un salto para evitar el portazo. El recuerdo de un compromiso desatendido nos asalta.276Nos encontramos, y nos ponemos de pie al instante. Un plato de frutos secos está frente a nosotros, y nos encontramos picando sin querer.

El ciclo de lo volitivo a lo automático. —Es evidente que ningún acto de este tipo, aunque en algún momento de nuestra experiencia fue volitivo, requiere ahora esfuerzo o una intención definida para su ejecución. La ley que rige este punto puede enunciarse así: todos los actos volitivos, al repetirse, tienden, por efecto del hábito, a volverse automáticos, liberando así a la voluntad de la necesidad de dirigirlos.


Fig. 19. —Estrella para dibujar en espejo. El espejo rompe el control automático previamente desarrollado y requiere que uno comience de forma similar a como lo hace el niño al principio. Consulte el texto para obtener instrucciones.

Para ilustrar esta ley pruebe el siguiente experimento:277Dibuja una estrella en un cartón, como la figura 19, haciendo que cada segmento de línea sea de dos pulgadas. Siéntate en una mesa con la estrella frente a ti, colocando un espejo detrás de la estrella para que puedas verla en el espejo. Pide a alguien que sostenga una pantalla a unos centímetros de la mesa para ocultar la estrella de tu vista directa, pero de modo que puedas verla en el espejo. Ahora, coloca la mano debajo de la pantalla y traza con un lápiz alrededor de la estrella de izquierda a derecha, sin levantar el lápiz del papel hasta que tengas todo despejado. Lleva la cuenta de cuánto tardas en dar la vuelta y también anota los movimientos irregulares de tu lápiz. Intenta este experimento cinco veces, notando la disminución en el tiempo y el esfuerzo requeridos, y el aumento en la eficiencia a medida que los movimientos tienden a volverse automáticos.

Acción Volitiva. —Si bien es obvio que los diversos tipos de acción ya descritos abarcan una gran proporción de nuestros actos, no los abarcan todos. Pues hay actos que no son reflejos, instintivos ni automáticos, sino que deben realizarse bajo la presión de la compulsión y el esfuerzo. Constantemente nos encontramos en situaciones donde la necesidad de actuar o restringirnos contradice nuestras inclinaciones. Diariamente nos enfrentamos a la necesidad de tomar decisiones en las que la mente debe verse obligada, mediante el esfuerzo, a tomar una u otra dirección. Los motivos o tendencias contradictorias crean una frecuente necesidad de coerción. A menudo es necesario navegar contra la corriente de nuestros deseos o hábitos, o entrar en conflicto con una tentación.

La volición actúa en la toma de decisiones. —Todos conocemos el estado de inquietud interior que llamamos indecisión. Un pensamiento entra en la mente que, por sí solo, impulsaría un acto; pero antes de que este pueda ocurrir, surge una idea contraria y el acto se ve frenado; otra278El pensamiento favorece el acto y, a su vez, es contrarrestado por uno opuesto. Las ideas impulsoras e inhibidoras las llamamos motivos o razones a favor y en contra del acto propuesto. Mientras sopesamos los motivos, se dice que deliberamos . Este proceso de deliberación debe continuar, si es que continuamos reflexionando sobre el asunto, hasta que un conjunto de ideas prevalezca sobre el otro y capte la atención. Cuando esto ocurre, hemos decidido y la deliberación concluye. Hemos ejercido la función suprema de la voluntad y tomado una decisión .

A veces, la batalla de motivos es breve, y la decisión se toma tan pronto como hay tiempo para convocar todas las razones de ambas partes. En otras ocasiones, el conflicto puede prolongarse a intervalos de días o semanas, sin que ninguno de los motivos sea lo suficientemente fuerte como para vencer al otro y dictar la decisión. Cuando los motivos están relativamente equilibrados, es prudente hacer una pausa antes de tomar una decisión, porque cuando se toma una línea de acción, no se puede tomar la otra, y dudamos en perder cualquiera de las dos oportunidades. Un estado de indecisión suele ser muy desagradable, y sin duda hemos tomado más de una decisión precipitadamente en nuestras vidas simplemente para terminar con la incomodidad que conlleva la consideración de dos motivos opuestos e insistentes.

Es de suma importancia, al tomar una decisión trascendental, que seamos justos al considerar todas las razones de ambos lados de la cuestión, otorgando a cada una su justa importancia. Esto no es tan fácil como podría parecer; pues, como vimos en nuestro estudio de las emociones, nuestra actitud emocional hacia cualquier objeto que ocupe la mente es en gran medida responsable del valor subjetivo que le atribuimos. Es fácil tener tantos prejuicios a favor o en contra de una línea de acción que los motivos que la sustentan...279No se puede obtener una consideración justa. Poder eliminar este factor personal hasta el punto de que la evidencia que tenemos ante nosotros sobre una cuestión pueda considerarse en su justo valor es un logro excepcional.

Tipos de decisión. —Se puede llegar a una decisión de diversas maneras, las más importantes de las cuales se pueden describir brevemente a continuación, siguiendo el plan general sugerido por el profesor James:

El tipo razonable. —Uno de los tipos de decisión más simples es aquel en el que la preponderancia de los motivos se ve claramente de un lado o del otro, y lo único racional es decidir de acuerdo con el peso de la evidencia. Las decisiones de este tipo se llaman razonables . Si descubrimos diez razones por las que deberíamos seguir un determinado curso de acción, y solo una o dos razones de igual peso por las que no deberíamos hacerlo, entonces la decisión no debería ser difícil de tomar. Los puntos a observar en este caso son (a) que realmente hayamos descubierto todas las razones importantes de ambos lados del caso, y (b) que nuestros sentimientos de interés personal o prejuicio no hayan dado a algunos de los motivos un peso indebido en nuestra escala de valores.

Tipo accidental: Motivos externos. —Es dudoso que tantas de nuestras decisiones se tomen bajo la presión inmediata de la voluntad como creemos. Podemos estar dudando entre dos tipos de motivos, incapaces de decidir entre ellos, cuando entra en juego un tercer factor que no está realmente relacionado con la cuestión, pero que, aun así, dicta la decisión. Por ejemplo, estamos considerando si iremos de excursión o nos quedaremos en casa y completaremos un trabajo. Los beneficios de la recreación y los placeres del viaje se contraponen a los gastos que implica y a la conveniencia de tener el trabajo.280Hecho a tiempo. En este punto, mientras aún no hemos podido decidir, aparece un amigo y buscamos evadir la responsabilidad de tomar nuestra propia decisión suplicándole: "¡Dime qué hacer!". ¡Cuántos de nosotros no hemos dicho, en efecto, si no con palabras, "Haré esto o aquello si tú quieres"! ¡Cuántos no han aprovechado un día lluvioso para faltar a la iglesia o eludir un compromiso indeseable! ¡Cuántos no han permitido que cuestiones importantes se decidan por algún factor trivial o accidental sin la menor relación con la elección!

Esta forma de decisión es accidental . No se basa en motivos vitalmente relacionados con el caso, sino en circunstancias externas accidentales. Quien habitualmente toma decisiones de esta manera carece de fuerza de voluntad. No se compromete con la cuestión hasta que reúne las pruebas, para luego dirigir su atención a la mejor línea de acción y asegurar su cumplimiento. Se deja llevar por la corriente, se deja llevar por la corriente, elude la responsabilidad.

Tipo Accidental: Motivos Subjetivos. —Un segundo tipo de decisión accidental puede ocurrir cuando dudamos entre dos líneas de acción aparentemente igualmente deseables, y no surge ningún motivo preponderante; cuando no aparece ningún factor externo ni ningún asesor nos rescata. Entonces, ante la necesidad de decidir, nos cansamos de la preocupación y la tensión de la deliberación y nos decimos: «Esto debe resolverse de una manera u otra pronto; estoy harto de todo este asunto». Cuando llegamos a este punto, es probable que ignoremos las pruebas del caso y decidamos en gran medida según el capricho o el estado de ánimo del momento. Es muy probable que lamentemos nuestra decisión.281Al instante siguiente, pero sin más motivo de arrepentimiento que el que teníamos por la decisión.

Es evidente que una decisión como esta no se basa en motivos válidos, sino en la casualidad de condiciones subjetivas. Decisiones habituales de este tipo evidencian una pereza o incompetencia mental que incapacita al individuo para ordenar los hechos relevantes en un caso. No puede retenerlos en su mente y sopesarlos hasta que una parte prevalezca sobre la otra y dicte la decisión. Por supuesto, el remedio para esta debilidad de decisión reside en no dejarse presionar para tomar una decisión simplemente para escapar de la incomodidad de un estado de indecisión o de la necesidad de buscar más pruebas que faciliten la decisión.

Por otro lado, es posible desarrollar el hábito de la indecisión , de una vacilación excesiva al llegar a conclusiones cuando tenemos toda la evidencia a la vista. Esto nos da la persona que se pasa varios minutos en una agonía de indecisión sobre si llevar paraguas en este viaje en particular; si usar zapatos negros o marrones hoy; si ir de visita o quedarse en casa escribiendo cartas esta tarde. Esta persona suele estar enfrascada en algún asunto sin importancia y consume tanto tiempo y energía en asuntos triviales que es incapaz de ocuparse de los más importantes. Si estamos seguros de tener todos los hechos de un caso dado ante nosotros y de haberles dado a cada uno la debida importancia en la medida de nuestro juicio, no hay nada que ganar retrasando la decisión. Tampoco hay motivo para cambiar la decisión una vez tomada, a menos que se descubran nuevas pruebas que influyan en el caso.

Decisión bajo esfuerzo. —El tipo más elevado de decisión es282aquello en que el esfuerzo es el factor determinante. La presión de las circunstancias externas y el impulso interior no son suficientes para vencer a un tranquilo y decidido " lo haré" . Dos posibles líneas de acción pueden abrirse ante nosotros. Cada corriente de nuestro ser conduce hacia una; además, la inclinación, los amigos, los honores, todos nos llaman en la misma dirección. Del otro curso nuestra propia naturaleza se encoge; solo el deber nos impulsa a tomar esta línea y no promete recompensas excepto la aprobación de la conciencia. Aquí está el punto crucial en la experiencia humana; la prueba suprema del individuo; la última medida de la independencia y el poder del hombre. Al ganar en este punto, el hombre ha ejercido su más alta prerrogativa: la de la elección independiente; al fallar aquí, regresa a las formas inferiores y es una criatura de las circunstancias, ya no es dueño de su propio destino, sino arrastrado por los vientos de la casualidad. Y nos corresponde ganar en esta batalla. Podemos perder en una competencia o un juego y, sin embargo, no fracasar, porque hemos hecho lo mejor que pudimos; Si fracasamos en el conflicto de motivos, hemos plantado una semilla de debilidad de la que al final cosecharemos la derrota.

Jean Valjean, esclavo de galeras durante casi veinte años, escapa y vive una vida honesta. Se gana el respeto y la admiración de sus amigos; es elegido alcalde de su pueblo y se le colman de honores. En la cúspide de su prosperidad, un día lee que un hombre ha sido arrestado en otro pueblo por el convicto fugado, Jean Valjean, y está a punto de ser enviado a galeras. Ahora llega la prueba suprema en la vida de Jean Valjean. ¿Seguirá siendo un ciudadano honorable y respetado y dejará que un hombre inocente sufra en su lugar, o se proclamará el criminal largamente buscado y volverá a tener el collar en el cuello y tomará su lugar en los remos? Pasa una terrible noche de conflicto en la que contendiendo...283Los motivos hacen de su alma un campo de batalla. Pero a la mañana siguiente ha ganado. Ha salvado su hombría. Su conciencia aún vive, y va y se entrega a los oficiales. No podía hacer otra cosa y seguir siendo un hombre .

3. VOLUNTADES FUERTES Y DÉBILES

Muchas personas admiten que su memoria, imaginación o capacidad de percepción no son buenas, pero pocas confiesan tener una voluntad débil. La fuerza de voluntad se alaba en todas partes como señal de valía y carácter. ¿Cómo podemos saber si nuestra voluntad es fuerte o débil?

No una voluntad, sino voluntades. —Antes que nada, debemos recordar que, así como no tenemos memoria, sino un sistema de memorias, tampoco poseemos voluntad, sino muchas voluntades diferentes. Con esto quiero decir que la voluntad debe ser invocada y puesta a prueba en cada momento de la experiencia antes de medir plenamente su fuerza. Puede que nuestra voluntad nos haya servido razonablemente bien hasta ahora, pero puede que aún no hayamos superado muchas pruebas difíciles porque nuestra experiencia y nuestras tentaciones han sido limitadas.

Tampoco debemos olvidar tomar en cuenta tanto las funciones negativas como las positivas de la voluntad. Muchos piensan en la voluntad principalmente en su uso negativo, como una especie de freno o barrera que nos impide hacer ciertas cosas. No se puede negar que esta es una función importante. Pero la positiva es la función superior. Hay muchos hombres y mujeres capaces de resistir el mal, pero capaces de hacer poco bien. Son lo suficientemente buenos, pero no sirven para mucho. Carecen de la fuerza de esfuerzo y la autocompulsión que los mantenga a la altura de las altas normas y el esfuerzo riguroso necesarios para salvarlos de la inferioridad o la mediocridad. Es casi seguro que para284Para la mayoría de los que leen estas palabras, la mayor prueba de su fuerza de voluntad será en dirección positiva en lugar de negativa.

Las pruebas objetivas son una falsa medida de la fuerza de voluntad. —La verdadera volición ejercida al tomar una decisión no puede medirse con resultados objetivos. El hecho de que tú sigas el camino del deber, mientras que yo flaqueo y finalmente me dejo llevar por los senderos del placer, no es prueba fehaciente de que hayas ejercido una mayor fuerza de voluntad. En primer lugar, las tentaciones que me desviaron pueden no haber tenido ningún atractivo para ti. Además, puede que te hayas acostumbrado a seguir el camino del deber cuando se abrieron ante ti los dos caminos, de modo que tus pies bien entrenados te condujeron infaliblemente al camino angosto sin luchar. Por supuesto, estás en terreno más seguro que yo, y en un terreno que todos deberíamos aspirar a alcanzar. Pero, sin embargo, yo, aunque caí cuando debería haberme levantado, puede que haya estado librando una batalla y manifestando una capacidad de resistencia de la que tú, bajo una tentación similar, habrías sido incapaz. El único punto desde el cual se puede juzgar con seguridad un conflicto de motivos es el del alma que está envuelta en la lucha.

4. TIPOS VOLICIONALES

Se pueden descubrir varios tipos volitivos bastante definidos. Por supuesto, debe entenderse que todos estos tipos se integran gradualmente, y que los tipos extremos son la excepción y no la regla.

El tipo impulsivo. —El tipo de voluntad impulsiva se asocia con un organismo nervioso de tipo gatillo fácil. El cerebro se encuentra en un estado de equilibrio altamente inestable, y una corriente relativamente leve sirve para establecer285Desactivación de los centros motores. La acción se produce antes de que una corriente contraria pueda intervenir. En términos mentales, actuamos según una idea que se presenta antes de que una opuesta tenga oportunidad de entrar en la mente. Por lo tanto, la acción es mayoritariamente o totalmente ideomotora y poco o nada deliberada . Es este tipo de voluntad el que resulta en la palabra o acción precipitada, o en el acto impulsivo cometido por impulso del momento y del que se arrepiente con calma; lo que impulsa al frecuente "¡No lo pensé, o no lo habría hecho!". La persona impulsiva sin duda se atribuye muchas palabras amables y actos nobles. Además, suele tener un aire de espontaneidad y sinceridad que compensa en gran medida sus faltas. Sin embargo, el hecho es que no domina bien sus actos, que se deja guiar demasiado por las circunstancias externas o el capricho interior. Carece de equilibrio.

La acción impulsiva no debe confundirse con la decisión rápida ni con la acción veloz. Muchos de los líderes más grandes y seguros del mundo se han destacado por su rapidez de decisión y por su rapidez de acción al ejecutar sus decisiones. Sin embargo, debe recordarse que estos hombres tomaban decisiones en campos que conocían bien. Eran especialistas en esta línea de deliberación. Se habían reflexionado a menudo sobre los motivos a favor y en contra de ciertas líneas de acción. Se habían imaginado repetidamente todas las posibles contingencias y se había valorado cada decisión. Los diversos conceptos se habían asociado durante mucho tiempo con ciertas líneas de acción definidas. La deliberación en tales circunstancias puede llevarse a cabo con la rapidez del rayo, valorando cada motivo en el instante en que se presenta, y la acción puede seguir inmediatamente cuando la atención se centra en el motivo adecuado que rige la decisión. Esto no es impulso, sino286Deliberación abreviada. Estos hechos nos sugieren que debemos reflexionar con detenimiento sobre asuntos que requieren decisiones rápidas.

Por supuesto, el remedio para el tipo hiperimpulsivo es cultivar la acción deliberativa. Cuando el impulso de actuar sin pensarlo dos veces llegue, deténgase para dar la oportunidad de escuchar a la otra parte. Analice la respuesta motora a las ideas que sugieren acción hasta que haya revisado el campo para ver si existen razones contrarias que deban considerarse. Acostúmbrese a esperar a tener toda la evidencia antes de decidir. Piénselo dos veces antes de actuar.

La Voluntad Obstruida. —Lo opuesto a la voluntad impulsiva es la voluntad obstruida o díscola . En este tipo, hay demasiada inhibición o, por el contrario, falta de impulso. Las imágenes que deberían resultar en acción se ven obstaculizadas por imágenes opuestas, o carecen de la vitalidad suficiente como motivos para superar el peso muerto de la inercia que obstruye la acción mental. La persona sabe bien lo que debe hacer, pero no puede empezar. No logra obtener el consentimiento de su voluntad. Puede ser el estudiante cuya mente está atormentada por pensamientos de un futuro fracaso en la recitación o el examen, pero que, sin embargo, no puede forzarse a sí mismo al esfuerzo necesario para afrontar la prueba con seguridad. Puede ser el hombre disoluto que se tortura en sus momentos de sobriedad con remordimientos y la idea de que estaba destinado a cosas mejores, pero que, al despertar de sus meditaciones, continúa de la misma manera. Puede ser el niño que sufre un castigo, que debe ser liberado de la esclavitud tan pronto como prometa ser bueno, pero que no se atreve a decir las palabras necesarias. No solo puede ser, sino que lo es, cualquier hombre o mujer en cualquier lugar que tenga ideales reconocidos como dignos y nobles, pero que no se arraiguen. Es cualquiera que287está siguiendo un curso de acción que sabe que está por debajo de él.

Nadie puede dudar de que las tragedias morales, los fracasos y los naufragios en la vida provienen mucho más de la ruptura de los vínculos que deberían unir los ideales correctos a la acción que de la incapacidad de percibir la verdad. Los hombres difieren mucho más en sus actos que en sus criterios de acción.

El remedio para este tipo de voluntad enferma es mucho más fácil de recetar que de aplicar. Consiste simplemente en negarse a atender los pensamientos contrarios que bloquean la acción y cultivar y alentar aquellos que conducen a la acción correcta. Se trata de revitalizar nuestros buenos impulsos y hacerlos efectivos, actuando según ellos siempre que se presente la oportunidad. Nada se logra dándole vueltas a la desgracia de albergar las ideas que nos obstruyen. Así, rumiarlas solo las fomenta. Lo que necesitamos es alejarnos por completo de la línea de pensamiento en la que hemos encontrado nuestra obstrucción y abordar el asunto desde una perspectiva diferente. El niño que está en un ataque de mal humor no necesita tanto un sermón sobre el hábito desagradable que está adquiriendo, sino que sus pensamientos se dirijan a líneas no relacionadas con la queja que le causa el problema. El niño testarudo no necesita que le "quebranten" su voluntad, sino que la fortalezcan. Puede verse obligado a hacer lo que no quiere; Pero si esto se logra mediante la fuerza física en lugar de inducir pensamientos relacionados con la ejecución del acto, cabe dudar de si la voluntad se ha fortalecido en algún grado. De hecho, se puede confiar más bien en que la voluntad se ha debilitado; pues se ha perdido la oportunidad de autocontrol, la única vía por la cual la voluntad se desarrolla. El remedio definitivo para288 La rebelión a menudo reside en una mayor libertad en el momento oportuno. Esto no significa que el niño no deba obedecer a la autoridad legítima con prontitud y explícitamente, sino que la menor autoridad externa posible debe intervenir para privarlo de la oportunidad de autocomplacerse .

La voluntad normal. —El punto medio entre estos dos tipos anormales de voluntad podría llamarse voluntad normal o equilibrada . Aquí existe una proporción adecuada entre impulso e inhibición. Las ideas no se ponen en práctica en el instante en que entran en la mente sin dar tiempo a examinar el campo de los motivos, ni la acción se ve "enferma por la pálida sombra del pensamiento" hasta el punto de volverse imposible. Se consideran todas las pruebas y se sopesa a fondo cada motivo. Pero una vez hecho esto, se toma la decisión. No se permiten tácticas dilatorias ni obstructivas. El impulso fugaz no basta para persuadir a la acción, ni se retrasa indebidamente la acción una vez tomada la decisión.

5. ENTRENAMIENTO DE LA VOLUNTAD

La voluntad debe entrenarse como entrenamos las demás facultades de la mente: mediante el ejercicio de su función normal. La función de la voluntad es dirigir o controlar los asuntos de la vida. Muchas personas bienintencionadas hablan de entrenar la voluntad como si pudiéramos separarla de los intereses y propósitos de nuestra vida diaria y, de alguna manera, ponerla a prueba simplemente para fortalecerla. Esta perspectiva es completamente errónea. Como hemos visto, no existe tal cosa como una facultad general de la voluntad. La voluntad siempre se requiere en actos y emergencias específicas, y es precisamente en estos asuntos que debe ejercitarse para cultivarse.

Voluntad de ser entrenado en la ronda común de deberes. —¿Qué?289Para desarrollar la voluntad se necesita un profundo interés moral en todo lo que nos propongamos y un propósito elevado para llevarlo a cabo hasta el límite de nuestras fuerzas. Sin esto, cualquier ejercicio artificial, por muy cuidadosamente concebido o heroicamente llevado a cabo, no nos preparará para las verdaderas pruebas de la vida; con él, los ejercicios artificiales son superfluos. No importa tanto cuál sea nuestra vocación como cómo la realizamos. La experiencia humana más común es rica en oportunidades para la expresión más elevada de la voluntad: guiarnos por las líneas de acción correctas y mantenernos al máximo en el logro de un propósito fundamental.

No existe un solo ejercicio que sirva por sí solo para entrenar la voluntad. El estudiante que se esfuerza con firmeza hacia su meta a pesar de la pobreza y el trabajo agotador; el maestro que, aunque poco apreciado y mal pagado, cumple con cada deber con escrupulosa minuciosidad; el hombre que se mantiene firme ante la tentación; la persona a quien la herencia o las circunstancias han impedido, pero que, sin embargo, lucha con valentía; los innumerables hombres y mujeres en todas partes cuyos nombres no son famosos, pero que resisten en los lugares difíciles, soportando el calor y el esfuerzo con corazones valientes e inquebrantables: estos son quienes están desarrollando una fibra moral y una fuerza de voluntad que resistirán en los días de estrés. ¡Un entrenamiento como este, en medio de los verdaderos conflictos de la vida, es mil veces mejor que cualquier calistenia volitiva o autonegación pretenciosa realizada únicamente para entrenar la voluntad!

Trabajo escolar y entrenamiento de la voluntad. —El trabajo escolar ofrece una oportunidad tan buena para entrenar la voluntad como la memoria o el razonamiento. Por el lado de la inhibición, siempre existe la necesidad de autocontrol y290Control para que no se vulneren los derechos de los demás. Siempre se debe hacer frente a la tentación de injusticia o insinceridad en las clases y los exámenes. Las relaciones sociales en la escuela exigen el desarrollo del equilibrio y la independencia personales.

En el lado positivo, las oportunidades para ejercitar la fuerza de voluntad siempre están al alcance de la escuela. Cada lección brinda al alumno la oportunidad de medir su fuerza y determinación frente a la resistencia de la tarea. Se deben construir altos estándares, mantener ideales y consolidar hábitos.

El gran problema para el profesor a este respecto es organizar tanto el control como la instrucción de tal manera que se ofrezca a los alumnos la mayor oportunidad posible de ejercitar sus propias facultades de voluntad en todas las relaciones escolares.

6. LA LIBERTAD DE LA VOLUNTAD O EL ALCANCE DE SU CONTROL

Hemos visto en esta discusión que la voluntad es un modo de control: control de nuestros pensamientos y, a través de ellos, de nuestras acciones. La voluntad puede considerarse, entonces, la culminación de la vida mental, la forma más elevada de agente directivo en nuestro interior. Comenzando con la dirección de los movimientos más simples, continúa hasta gobernar el curso de nuestra vida en la búsqueda de un ideal lejano.

Limitaciones de la voluntad. —Hasta dónde puede llegar la voluntad en su control, hasta qué punto el hombre es un agente moral libre, ha sido durante mucho tiempo una de las preguntas debatidas entre los filósofos. Pero algunos hechos son claros. Si la voluntad puede ejercer pleno control sobre todos nuestros actos, por este mismo hecho determina nuestro carácter; y el carácter define el destino. Sin embargo, no cabe la menor duda de que la voluntad en291Así, guiarnos hacia el logro de un destino opera con dos limitaciones: primero , cada individuo llega a la vida con un amplio acervo de tendencias heredadas , que influyen significativamente en sus intereses y aspiraciones. Y estos son factores importantes en el trabajo de la voluntad. segundo , todos nos encontramos en un vasto entorno material y social , que en gran medida escapa a nuestro poder de modificación, y cuyas influencias actúan constantemente sobre nosotros y nos moldean según su tipo.

Estas limitaciones, las condiciones de la libertad. —Sin embargo, no hay nada en este pensamiento que nos desanime. Pues estas mismas limitaciones encierran nuestra esperanza de una mayor libertad. La herencia del hombre, adquirida a través de épocas de conflicto con las fuerzas de la naturaleza, con su hermano el hombre y consigo mismo, le ha inculcado profundamente el espíritu de independencia y autocontrol. Lo ha entrenado para deliberar, elegir y alcanzar el éxito. Ha desarrollado en él la capacidad de voluntad . Asimismo, el entorno del hombre, en el que debe vivir y trabajar, le proporciona los problemas que su obra vital debe resolver, y de cuya solución la voluntad recibe su único desarrollo verdadero .

Es mediante la acción e interacción de estos dos factores, entonces, que el hombre forja su destino. Lo que es , sumado a lo que puede hacer , lo conduce a lo que puede llegar a ser . Todo hombre posee, en cierto grado, una chispa de divinidad, una individualidad soberana, un poder de iniciativa independiente. Esto es todo lo que necesita para ser libre: libre para dar lo mejor de sí en cualquier ámbito de la vida. Si tan solo hace esto, lo llevará a una libertad cada vez mayor, y podrá expresar el clamor de todo corazón sincero:

¡Construye, oh alma mía, mansiones más majestuosas!
292¡Con el rápido paso de las estaciones! ¡
Abandona tu pasado de bóvedas bajas!
Que cada nuevo templo, más noble que el anterior,
te aleje del cielo con una cúpula más vasta,
hasta que al fin seas libre,
dejando tu caparazón superado por el mar inquieto de la vida.

7. PROBLEMAS EN LA OBSERVACIÓN Y LA INTROSPECCIÓN

1. Da ejemplos de tu propia experiencia sobre los diversos tipos de acción mencionados en esta discusión. De tu propia experiencia de la última hora, ¿qué ejemplos de acción impulsiva puedes dar? ¿Habría sido mejor, en algunos casos, detenerte a reflexionar?

2. ¿Se deja influenciar fácilmente por prejuicios o preferencias personales al tomar decisiones? ¿Qué decisiones recientes se han visto afectadas por ello? ¿Puede clasificar las diversas decisiones que recuerda dentro de los cuatro tipos mencionados en el texto? ¿En qué categoría se encuentra la mayor cantidad? ¿Tiende a dejarse llevar por la corriente? ¿Es independiente al decidir y seguir una línea de acción? ¿Cuál es el valor del consejo? ¿Debería el consejo servir más que simplemente para ayudar a presentar todas las pruebas de un caso ante quien debe decidir?

3. ¿Puedes juzgarte lo suficientemente bien como para identificar a qué tipo volitivo perteneces? ¿Eres demasiado impulsivo? ¿Eres terco? ¿Cuál es la diferencia entre terquedad y firmeza? Supón que le pides a tu instructor o a un amigo que te ayude a clasificarte según tu tipo volitivo. ¿Te preocupa la indecisión? Es decir, ¿te cuesta decidir en asuntos triviales, incluso conociendo todos los hechos? ¿Cuál es la causa de estos estados de indecisión? ¿Cuál es el remedio?

4. ¿Tienes una gran fuerza de voluntad? ¿Puedes controlar tu atención? ¿Te dejas tentar fácilmente? ¿Puedes esforzarte al máximo? ¿Puedes perseverar? ¿Alguna vez has fracasado en el logro de algún objetivo?293¿Perdiste un ideal tan anhelado porque no pudiste pagar el precio en sacrificio o esfuerzo necesario?

5. Considere el trabajo de clase y los exámenes de las escuelas que conoce. ¿El sistema de gestión y control responsabiliza a los alumnos de forma que desarrolle su capacidad de voluntad?

6. ¿Qué motivos o incentivos se pueden utilizar para animar a los alumnos a usar la autocompulsión para mantener altos estándares de excelencia en sus estudios y conducta? ¿Vale la pena ser heroico en el autocontrol?


294CAPÍTULO XVIII

AUTOEXPRESIÓN Y DESARROLLO

Ya hemos visto que la mente y el cuerpo están asociados en una sociedad en la que cada uno es un miembro indispensable y activo. Hemos visto que el cuerpo obtiene su dignidad y valor de su relación con la mente, y que esta depende del cuerpo para obtener la materia prima de su pensamiento, así como para el cumplimiento de sus mandatos de adaptación al entorno. Como corolario de estos hechos, hemos visto que la eficiencia tanto de la mente como del cuerpo está condicionada por la manera en que cada uno realiza su parte de las actividades mutuas. Veamos con más detalle esta interrelación.

1. INTERRELACIÓN ENTRE IMPRESIÓN Y EXPRESIÓN

No hay impresión sin expresión correspondiente, lo cual se ha convertido en una máxima tanto en fisiología como en psicología. La vida interior implica autoexpresión en actividades externas. El flujo de impresiones que nos llega a cada hora desde nuestro entorno debe tener medios de expresión para que el desarrollo se desarrolle. No podemos ser receptores pasivos, sino participantes activos en el proceso educativo. No solo debemos ser capaces de saber y sentir , sino también de hacer .295


Figura 20

296Las múltiples fuentes de impresiones. —La naturaleza de las impresiones que recibimos y cómo todas ellas conducen a su expresión final se muestra en el diagrama adjunto (Fig. 20). Nuestro entorno material nos imprime impresiones a cada instante de nuestra vida; además, los objetos materiales con los que tratamos se han saturado tanto de valores sociales que cada uno nos llega con un doble significado, y lo que un objeto significa a menudo significa más que lo que es . De las vidas de las personas con las que nos relacionamos a diario; del círculo más amplio cuyas vidas no nos afectan directamente, pero que nos son interpretadas por la prensa, la historia y la literatura; de las instituciones sociales en las que se han insertado millones de personas y de las que las nuestras forman parte, nos llega constantemente un torrente de impresiones cuya influencia es inmensurable. Lo mismo ocurre con las impresiones religiosas. Dios está en todo nuestro entorno y en nuestro interior. Nos habla desde cada rincón de la naturaleza y se comunica con nosotros a través de su suave y apacible voz interior, si tan solo escuchamos. La Biblia, la instrucción religiosa y la vida de personas buenas son otras fuentes de impresiones religiosas que constantemente moldean nuestras vidas. La belleza de la naturaleza, el arte y la conducta humana nos atrae constantemente en impresiones estéticas.

Todas las impresiones conducen a la expresión. —Cada uno de estos grupos de impresiones puede subdividirse y extenderse en un número y variedad casi indefinidos, encontrándose y superponiéndose, es cierto, pero cada uno conserva características razonablemente distintas. Una característica común a todos ellos, como se muestra en el diagrama, es que todos apuntan a la expresión. Las variedades de luz, color, forma y distancia que obtenemos a través de la visión no solo nos permiten conocer estos fenómenos de la naturaleza, sino que, al conocerlos, podemos utilizar el conocimiento para responder adecuadamente a nuestro entorno. Nuestro poder para conocer la compasión humana y297El amor a través de nuestras impresiones sociales no consiste solamente en que podamos sentir estas emociones, sino en que, al sentirlas, podamos actuar en respuesta a ellas.

Es imposible clasificar lógicamente en un esquema simple todas las posibles formas de expresión. Sin embargo, el diagrama servirá para destacar algunos de los principales modos de expresión corporal, así como los resultados de estas expresiones en las artes y las profesiones. Aquí, nuevamente, el proceso de subdivisión y extensión puede extenderse indefinidamente. La risa puede narrar muchas historias diferentes. El llanto puede expresar amarga tristeza o alegría incontrolable. El habla vocal puede expresarse en mil lenguas. La acción dramática puede representar toda la gama de sentimientos humanos. El teatro y los juegos tienen un alcance lo suficientemente amplio como para satisfacer las demandas de todas las épocas y pueblos. La artesanía abarca un espectro tan amplio que el progreso material de la civilización puede clasificarse bajo ella, y de hecho, sin su desarrollo, las artes y las profesiones serían imposibles. La arquitectura, la escultura, la pintura, la música y la literatura ofrecen mil posibilidades tanto en técnica como en contenido. Asimismo, las formas de sociedad, conducta y religión son ilimitadas en sus formas de expresión.

Limitaciones de la expresión. —Si bien es más dichoso dar que recibir, es algo más difícil hacerlo; pues, después de todo, la expresión implica más del yo que la impresión. La expresión debe cultivarse como arte; pues ¿quién puede expresar todo lo que piensa, siente o concibe? ¿Quién puede hacerle justicia a su yo más íntimo cuando intenta expresarlo con palabras, música o mármol? El pintor responde cuando se le elogia por su obra: "¡Si pudieras ver el cuadro que pretendía pintar!". El alumno dice: "Lo sé, pero no puedo decirlo". El amigo dice: "Ojalá pudiera decirte cuánto lo siento".298soy." El actor se queja: "¡Si tan solo pudiera representar la pasión tal como la siento, podría poner a todo el mundo de pie!" El cuerpo, al ser de estructura más burda que la mente, siempre debe quedarse un poco atrás en la expresión de los estados de la mente; sin embargo, tan perfecta es la armonía entre los dos, que con un cuerpo bien entrenado para responder a las necesidades de la mente, comparativamente poco de la necesidad espiritual se pierde en su expresión a través de lo material.

2. EL LUGAR DE LA EXPRESIÓN EN EL DESARROLLO

Tampoco debemos pensar que el cultivo de la expresión da como resultado únicamente un mejor poder de expresión, o que la falta de cultivo da como resultado únicamente una disminución del poder de expresión.

Valor intelectual de la expresión. —La expresión posee un valor mental distintivo. Una idea siempre adquiere nueva claridad y mayor alcance al expresarse. Miguel Ángel, al trazar sus planos para la gran catedral, descubrió que su primer concepto de la estructura se expandía y se volvía más hermoso a medida que desarrollaba sus planes. El escultor, al comenzar a modelar la estatua según la imagen que tiene en mente, descubre que la imagen crece y se vuelve más expresiva y hermosa a medida que se moldea y forma la arcilla. El escritor descubre que el alcance y el valor de su libro aumentan a medida que avanza en la escritura. El estudiante, al comenzar con dudas su construcción en geometría, descubre que la verdad se aclara a medida que avanza. El niño, con una noción vaga y difusa del significado de la historia o la literatura, descubre que el significado se aclara a medida que él mismo desarrolla su expresión en el habla, en las manualidades o en la representación dramática.

Así que podemos aplicar la prueba a cualquier ámbito del pensamiento.299Sea lo que sea, y la ley se cumple: no es en su aprehensión, sino en su expresión, que una verdad finalmente se asimila a nuestro conjunto de conocimientos útiles. Y esto significa que en todo entrenamiento del cuerpo mediante su expresión motora debemos recordar que la mente debe estar detrás de la acción; que el intelecto debe guiar la mano; que el objetivo no es solo desarrollar dedos hábiles, sino también desarrollar un pensamiento claro e inteligente.

Valor moral de la expresión. —La expresión también tiene un valor moral distintivo. Hay muchas más personas con buenas intenciones que con carácter moral en el mundo. El duro proverbio nos dice que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. ¡Y qué fácil es tomar buenas resoluciones! ¿Quién de nosotros no ha dicho, tras una lucha moral, «Romperé las ataduras de este hábito: emprenderé esa línea de acción heroica»? Y luego, satisfechos por el momento con haber tomado la resolución, continuamos en el mismo camino, hasta que nos sorprendió descubrir que nunca la habíamos superado.

El valor moral no reside en el momento de la resolución, sino en el momento en que esta se materializa en la acción. Tomar una postura sobre una cuestión de lo correcto y lo incorrecto significa más que mostrar lealtad a lo correcto: aclara la propia visión moral y le da control sobre sí mismo. La expresión es, en definitiva, la única prueba verdadera de nuestra moralidad. Sin expresión moral, podemos pertenecer a la clase de los que son simplemente buenos, pero nunca a la de los que son buenos para algo. Uno no puede evitar preguntarse qué sucedería si todas las personas del mundo moralmente correctas expresaran sus sentimientos morales, no solo con palabras, sino con hechos. Sin duda,300 El milenio llegaría rápidamente, no sólo entre las naciones, sino en las vidas de los hombres.

Valor religioso de la expresión. —La verdadera experiencia religiosa exige expresión. La concepción más antigua de la vida religiosa consistía en escapar del mundo y vivir una vida de comunión y contemplación en un lugar apartado, ignorando la sed del mundo exterior. Sin embargo, las enseñanzas religiosas posteriores reconocieron que la religión no puede consistir solo en disfrutar de las bendiciones, por muy extático que sea el sentimiento que lo acompañe; que no es el recibir, sino la unión con el dar, lo que enriquece la vida. Dar un vaso de agua fría, visitar a la viuda y al huérfano, consolar y ayudar al necesitado y desamparado: esto no es solo escritural, sino también psicológico. Solo cuando el sentimiento religioso se manifiesta en la expresión religiosa, podemos tener una experiencia religiosa normal.

Valor social de la expresión. —El criterio de la educación era antes: ¿cuánto sabe? El mundo no esperaba que un hombre educado hiciera nada; debía ser colocado en un pedestal y admirado a distancia. Pero este criterio ha quedado obsoleto. A la sociedad le importa poco cuánto sabemos si no nos permite hacer. La gente ya no admira el mero conocimiento, sino que insiste en que el hombre educado se ponga manos a la obra y ayude donde se necesite. La educación ya no sirve para distinguir a los hombres de sus semejantes, sino para convertirlos en camaradas y colaboradores más eficientes en el trabajo del mundo. No el hombre que sabe química y botánica, sino aquel que puede usar este conocimiento para hacer crecer dos briznas de hierba donde antes solo crecía una, es el verdadero benefactor de su raza. En resumen, el mundo exige servicios a cambio de las oportunidades brindadas; espera que la expresión social sea el resultado de la educación.301

Y esto también es lo mejor para el individuo, pues solo a través del servicio social podemos alcanzar la plena realización de los valores sociales de nuestro entorno. Solo así podemos integrarnos plenamente en la herencia social de las épocas que recibimos de los libros y las instituciones; solo así podemos establecer las relaciones más auténticas y óptimas con la humanidad en una fraternidad común; solo así podemos vivir una vida más amplia y significativa, y alcanzar la plenitud de nuestro ser social.

3. USO EDUCATIVO DE LA EXPRESIÓN

La importancia educativa de las verdades ilustradas en el diagrama y la discusión ha tardado en arraigarse en nuestras escuelas. Esto se debe no solo a la lentitud del mundo educativo para comprender una nueva idea, sino también a las dificultades prácticas para adaptar los ejercicios escolares, tanto a la expresión como a la impresión. Desde la caída de Atenas hasta la época de Fröbel, las escuelas se basaron en la teoría de que los alumnos debían recibir educación; que debían absorber el conocimiento, que sus mentes debían estar llenas de hechos. Los niños debían ser vistos, pero no oídos. La educación era, en gran medida, un proceso de saturar la memoria con información.

Es más fácil atender el aspecto de la impresión en la educación. —Ahora bien, es evidente que es mucho más fácil atender el aspecto pasivo de la educación que el activo. Todo lo que se necesita en el primer caso es tener maestros y libros razonablemente ricos en información, y alumnos lo suficientemente dóciles para recibirla. Pero en el segundo caso, el equipo debe ser más amplio. Si se le permite al niño convertir sus impresiones en acción, si302Si realmente tiene que hacer algo por sí mismo, entonces debe estar provisto del equipo adecuado.

En lo que respecta a la vida familiar, el niño de hace varias generaciones tenía una clara ventaja sobre el niño de hoy en cuanto a expresión en su educación. Los hogares de entonces eran un hervidero de industrias, donde se enseñaban y practicaban una docena de artesanías. Los edificios, los aperos agrícolas y la mayor parte del mobiliario del hogar se fabricaban con madera autóctona. La ropa de la familia se producía en la granja, se convertía en tela y, finalmente, en prendas de vestir en el hogar. Casi todos los suministros para la mesa provenían también de la granja. Estas industrias exigían el esfuerzo conjunto de la familia, y cada niño aportaba su parte.

Pero ese día ya pasó. La mitad de nuestra gente vive en ciudades y pueblos, e incluso en los pueblos y las granjas, las artesanías del hogar han sido relegadas a la fábrica, y todo llega a casa listo para usar. El teléfono, el cartero y el repartidor hacen todos los recados, y el niño en casa se ve privado de responsabilidades y de casi toda oportunidad de expresión manual. Esto no es culpa de nadie, pues es solo una fase de un gran reajuste industrial en la sociedad. Sin embargo, el hecho es que el hogar ha perdido un elemento importante en la educación, que la escuela debe proporcionar si no queremos ser los perdedores educativos por el cambio.

La escuela para aprender a hacer artesanías. —Y el método educativo moderno insiste precisamente en este punto. Hace unos años, un niño que era sorprendido tallando madera en la escuela era objeto de azotes; hoy en día, se le proporciona un banco y herramientas, y se le instruye en su uso. Antes, se castigaba al niño por dibujar; ahora estamos usando...303El dibujo como una de las mejores formas de expresión. En aquel entonces, la instrucción en canto se confiaba a una clase vespertina ocasional, a la que solo asistían los niños mayores, impartida por algún maestro de canto itinerante; hoy, la música es uno de nuestros ejercicios escolares más valiosos. En aquel entonces, todo el tiempo de juego era tiempo perdido; ahora reconocemos el juego como una forma necesaria y valiosa de expresión y desarrollo. En aquel entonces, la representación dramática se limitaba a una exhibición o entretenimiento vespertino ocasional; ahora se ha convertido en una parte reconocida de nuestra labor escolar. En aquel entonces, era un delito que los alumnos se comunicaran entre sí en la escuela; ahora, una parte de la labor escolar se planifica para que los alumnos trabajen en grupo y, así, reciban formación social. En aquel entonces, nuestras aulas carecían de cualquier vestigio de belleza; hoy, muchas de ellas son artísticas y hermosas.

Sin embargo, esta afirmación resulta demasiado optimista si se aplica a todo nuestro sistema escolar. Pues aún existen muchas escuelas donde se desconocen todas las formas de artesanía, y donde la única formación en expresión artística es la que se obtiene caricaturizando al profesor. El canto sigue siendo un arte desconocido para muchos profesores. El instinto lúdico se ve con recelo y desconfianza en algunos círculos. Muchas de nuestras aulas son tan desoladas y feas hoy como siempre, y albergan una atmósfera asfixiante para toda forma de expresión natural. Solo podemos consolarnos con la máxima de Holmes: no importa tanto dónde nos encontramos sino en qué dirección nos movemos. Y, sin duda, estamos avanzando hacia un mayor desarrollo y una mayor eficiencia en la expresión por parte de quienes pasan por nuestras escuelas.

Expresión y Carácter. —Finalmente, todo lo dicho en esta discusión tiene referencia directa a lo que304Llamamos carácter, ese algo misterioso que tan a menudo oímos elogiar y tan pocas veces analizar. El carácter tiene dos fases distintas: la fase subjetiva y la fase social ; o, dicho de otro modo, el carácter es tanto lo que somos como lo que hacemos . La primera se relaciona con la naturaleza del yo real e íntimo; y la última, con las formas en que este yo se expresa. Y es justo decir que quienes nos rodean se interesan por lo que somos, principalmente por su relación con lo que hacemos.

El carácter no es una cosa, sino un proceso; es la sucesión de nuestros pensamientos y actos hora tras hora. No es algo que podamos atesorar, proteger y pulir hasta alcanzar la perfección, sino que es el ser cotidiano en el proceso de vivir. Y la única manera en que puede formarse o deteriorarse es a través de la naturaleza de este flujo de pensamientos y actos que constituye la vida diaria: a través de ser o actuar bien o mal.

Dos líneas de desarrollo. —El cultivo del carácter no debe, entonces, ignorar ninguna de estas dos líneas. Descuidar la primera es olvidar que de la abundancia del corazón habla la boca; que un árbol corrupto no puede dar buen fruto; que la acción es el verdadero indicador del alma. Omitir la segunda es dejar el carácter a medio formar, la voluntad débil y la vida ineficiente y estéril de resultados. La mente debe estar llena de ideas nobles e ideales elevados, de emociones correctas y ambiciones dignas. Por otro lado, debe establecerse la conexión adecuada entre estos estados mentales y las acciones apropiadas. Y las acciones deben finalmente convertirse en hábitos, para que natural e inevitablemente traduzcamos nuestras ideas e ideales, nuestras emociones y ambiciones en hechos. Nuestro carácter debe ser fuerte no solo en pensamiento y sentimiento, sino también en el poder305devolver al mundo su producto terminado en forma de servicio.

4. PROBLEMAS EN LA INTROSPECCIÓN Y LA OBSERVACIÓN

1. ¿Sientes que comprendes mejor algún punto o problema difícil después de haberlo expresado con éxito? ¿Recuerdas mejor lo que has expresado?

2. ¿En cuáles de tus estudios crees que podrías haber tenido más éxito si hubieras tenido más oportunidades de expresión? Explica la psicología de la máxima: «Aprendemos a hacer haciendo».

3. Observar el funcionamiento de diversas escuelas para determinar si las oportunidades de expresión en las recitaciones son adecuadas. ¿Has visto alguna vez a una clase que, apática por escuchar, se anima al recibir algo que hacer ?

4. Estudia los tipos de risa que escuchas. ¿Por qué algunas risas son mucho más agradables que otras? ¿Qué quiso decir un famoso escultor cuando afirmó que una sonrisa en los ojos es tan poco fiable como una en la boca?

5. ¿Qué ejemplos has observado en obras de teatro infantiles que demuestren su amor por la representación dramática? ¿Qué manualidades son las más adecuadas para niños de primaria? ¿Para primaria? ¿Para bachillerato?

6. ¿Conoce a personas entre sus conocidos que parecen brillantes en cuanto a aprendizaje, pero que no logran nada? ¿Su problema reside en la expresión? ¿Qué está haciendo con su propia capacidad expresiva? ¿Busca cultivar la expresión en nuevas líneas? ¿Hay peligro en intentar escribir demasiado?


307ÍNDICE

Acción, automática, 275
clases de, 
273
factores implicados en, 
59
reflejo, 
274
volitivo, 
276

Actividad, necesidad de motor, 
56

Adolescencia, intereses de, 
269

Asociación, y acción, 
149
capítulo sobre, 
144
desarrollo de centros, 
57
leyes de, 
150
y métodos de aprendizaje, 
157
y memoria, 
146
naturaleza de, 
144
base neural de, 
145
parcial o selectivo, 
153
motivo placer-dolor en, 
155
y pensamiento, 
149
entrenamiento en, 
155
tipos de, 
150

Atención, capítulo sobre, 
15
efectos de, 
16
y eficiencia, 
17
puntos de fallo en, 
20
hábito de, 
27 , 73
mejora de, 
26
método de, 
18

Atención, naturaleza de, 
15
ritmos de, 
20
tipos de, 
22


Creencia, en el pensamiento, 
180

Cerebro, capítulo sobre, 
30
y sistema nervioso, 
30
calidad y memoria, 
162
relaciones de la mente y, 
30


Cerebelo, el, 
37

Cerebro, el, 
37

Concepto, el, 
187
definición de, 
189
función de, 
187
crecimiento de, 
188
y lenguaje, 
189

Conciencia, contenido de, 
10
conocido por introspección, 
2
la mente o, 
1
naturaleza de, 
4
carácter personal de, 
1
como una corriente, 
5
donde reside, 
12

Cordón, la médula espinal, 
40

Corteza, la, 
39
división del trabajo en, 
45


Decisión, bajo esfuerzo, 
281
tipos de, 
279
[Pág. 308]

Decisión y voluntad, 277

Deducción, 
196

Desarrollo, de centros de asociación, 
57
capítulo sobre, 
50
e instinto, 
209
entrenamiento mental y motor, 
50
del sistema nervioso, 
60
a través del juego, 
215

Dirección, percepción de, 
105

Disposición y estado de ánimo, 
232 , 230
y temperamento, 
233


Educación, como formación de hábitos, 
78

Emoción, capítulo sobre, 
239
control de, 
243 , 246
cultivo de, 
247
y sentimiento, 
239
Teoría de James-Lange de, 
239
como motivo, 
251
explicación fisiológica de, 
240

Órgano(s) final(es) de la audición, 
92
cinestésico, 
96
y cualidades sensoriales, 
91
de la piel, 
94
del olfato, 
94
del gusto, 
93
de la visión, 
91

Ambiente, influencia de, 
213

Expresión y carácter, 
303
uso educativo de, 
301

Expresión e impresión, 
296
aprender a interpretar, 
4
limitaciones de, 
297
auto-, y desarrollo, 
294 , 298


Fatiga y hábito, 
72
y sistema nervioso, 
62

Miedo, instinto de, 
221
tipos de, 
222

Sentimiento, capítulo sobre, 
226
efectos de, 
230
y estado de ánimo, 
230
naturaleza de, 
227
cualidades, 
227

Olvido, tasa de, 
170


Hábito, de atención, 
27 , 73
capítulo sobre, 
66
efectos de, 
70
emocional, 
257
formación como educación, 
78
y economía de la vida, 
70
naturaleza de, 
66
y personalidad, 
75
base física de, 
67
reglas para la formación, 
81
tiranía de, 
77

Artesanía y educación, 
302

Audición, 
92


Idea e imagen, 
111 , 114

Imagen(ría), capacidad en, 
118
capítulo sobre, 
111
clases de, 
117
[Pág. 309]

Imagen(ría), cultivo de, 123
y experiencia pasada, 
111
funciones de, 
120
e ideas, 
111 , 114
e imaginación, 
134
tipos de, 
119

Imaginación, capítulo sobre, 
127
y conducta, 
133
cultivo de, 
136 , 140
función de, 
127
la materia de, 
134
y pensamiento, 
134
tipos de, 
138

Imitación, consciente e inconsciente, 
212
individualidad en, 
211
el instinto de, 
210
en el aprendizaje, 
211

Inducción, 
197

Instinto(s), capítulo sobre, 
201
definición de, 
202
del miedo, 
221
de la imitación, 
210
leyes de, 
205
naturaleza de, 
201
del juego, 
214
como puntos de partida en el desarrollo, 
209
naturaleza transitoria de, 
206
varios indeseables, 
222
varios útiles, 
218

Interés(es), capítulo sobre, 
254
directo e indirecto, 
258
y educación, 
265
y hábito, 
257
naturaleza de, 
254

Interés(es) y atención no voluntaria, 
23
orden de desarrollo de, 
267
selección entre, 
262
transitoriedad de ciertos, 
260

Introspección, 
2
e imágenes, 
116
método de, 
3


James, citado, 
81
teoría de la emoción, 
239

Juicio, funciones de, 
192
naturaleza de, 
191
en percepciones y conceptos, 
191
y razonamiento, 
195
validez de, 
193


Conocimiento, materia prima de, 
96
a través de los sentidos, 
84


Lenguaje y el concepto, 
189

Leyes, de asociación, 
150
del instinto, 
205
de la memoria, 
168

Aprendizaje y asociación, 
157

Localización de la función en la corteza, 
43


Significado, dependencia de las relaciones, 
193
[Pág. 310]

Memorización, reglas para, 169

Memoria, y asociación, 
146
y calidad cerebral, 
162
capítulo sobre, 
160
dispositivos, 
175
factores involucrados en, 
163
qué constituye lo bueno, 
171
leyes de, 
168
material de, 
166
naturaleza de, 
160
base física de, 
161

Mente, o consciencia, al nacer, 
32
y cerebro, 
30
capítulo sobre, 
1
dependencia de los sentidos, 
48
y mundo externo, 
32

Estado de ánimo, y disposición, 
230 , 232
influencia de, 
231
cómo se produce, 
230

Motivo, la emoción como, 
257


Neuroglia, 
35

Neurona, la, 
34

Células nerviosas, y nutrición, 
50
subdesarrollado, 
57

Fibras nerviosas, 
57

Sistema nervioso, y asociación, 
145
y consciencia, 
12
división del trabajo en, 
43
factores que determinan la eficiencia de, 
50
y fatiga, 
62
estructura bruta de, 
36

sistema nervioso y nutrición, 
64
orden de desarrollo, 
60
elementos estructurales en, 
34
y preocupación, 
62


Objetos, definidos a través de la percepción, 
101
cualidades físicas de, 
87 , 89


Percepción, contenido de, 
101
funciones de, 
103

Percepción, capítulo sobre, 
98
de dirección, 
105
función de, 
98
naturaleza de, 
100
del espacio, 
104
del tiempo, 
106
entrenamiento de, 
108

Personalidad y hábito, 
75
influencia de, 
213

Juego y educación, 
215
instinto de, 
214
y trabajo, 
217


Cualidades sensoriales, auditivas, 
92
cutáneas, 
94
cinestésicas, 
96
objetos conocidos a través de, 
85
olfativas, 
94
orgánicas, 
96
gusto, 
93
visual, 
91


Razón y juicio, 
193
naturaleza de, 
193
y el silogismo, 
196
[Pág. 311]

Registro y atención, 163
y memoria, 
163
recuerdo, 
165
reconocimiento, 
166

Ritmo de la atención, 
20


Autoexpresión y desarrollo, 
294

Sensación, atributos de, 
89
capítulo sobre, 
84
cutáneo, 
94
factores condicionantes, 
88
cinestésico, 
96
naturaleza de, 
89
orgánico, 
96
cualidades de, 
85
cualidades auditivas, 
92
cualidades olfativas, 
94
cualidades del gusto, 
93
cualidades visuales, 
91

Sentidos, dependencia de la mente de, 
48
conocimiento a través de, 
84
trabajo de, 
33

Sentimientos, desarrollo de, 
235
influencia de, 
236
naturaleza de, 
234

Olfato, 
94

Espacio, percepción de, 
104

Estímulos, educación y, 
60
efectos sensoriales, 
55
órganos terminales y, 
47
sensorial, 
46

Estímulos y respuesta, 
53

Silogismo, el 
196


Gusto, 
93

Temperamento, 
233

Pensamiento y asociación, 
149
capítulo sobre, 
179
niño y adulto, 
184
elementos en, 
186
bien y memoria, 
171
tipos de, 
179

Tiempo, percepción de, 
106


Validez, del juicio, 
193

Visión, 
91

Volición, ver voluntad, 
271
y decisión, 
277

Tipos volitivos, 
284


Voluntad y atención, 
24
capítulo sobre, 
271
contenido de, 
272
libertad de, 
290
función de, 
272
medida de poder, 
284
naturaleza de, 
271
fuerte y débil, 
283
entrenamiento de, 
288
tipos de, 
285

Trabajo y juego, 
217

Preocupación, efectos de, 
62


Juventud y formación de hábitos, 
79


UN LIBRO VALIOSO PARA PROFESORES

Principios de la práctica educativa

Por Paul Klapper , Ph.D., Departamento de Educación, College of the City of New York. 8vo., Tela, $1,75.

Este libro estudia los principios básicos que sustentan una pedagogía sólida y progresista. Su alcance y organización buscan ofrecer (1) un análisis exhaustivo y sistemático de los principios de la educación, (2) la tendencia e interpretación modernas del pensamiento educativo, (3) una transición de la psicología pura a los métodos de enseñanza y disciplina, y (4) aplicaciones prácticas de la teoría educativa a los problemas que enfrenta el docente en su día a día. Todas las soluciones pedagógicas prácticas que se ofrecen han superado la prueba de la práctica en el aula.

El libro se inicia con un estudio de la función de la educación y un contraste de la concepción social moderna con aquellos objetivos que han guiado los ideales en los sistemas educativos anteriores. La Parte II trata de los aspectos fisiológicos de la educación. La Parte III se ocupa del problema de socializar al niño a través del currículo y la disciplina escolar. La última parte del libro, Parte IV, El Aspecto Mental de la Educación, se desarrolla en las siguientes secciones: Sección A. El Aspecto Instintivo de la Mente. La mente y su desarrollo a través de la autoexpresión. Autoactividad. Instintos. Sección B. Aspecto Intelectual de la Mente. Las funciones del Intelecto, la Percepción, la Apercepción, la Memoria, la Imaginación, las Actividades del Pensamiento. La Doctrina de la Disciplina Formal y su influencia en el esfuerzo educativo. Sección C. Aspecto Emocional de la Mente. Sección D. Aspecto Volitivo de la Mente. Estudio de la voluntad, tipos de acción volitiva, hábito vs. conciencia deliberativa. La Educación de la Voluntad. Educación y Responsabilidad Social, los problemas de la instrucción ética y las funciones sociales de la Escuela.

Para aumentar la utilidad del libro para los profesores de educación, se añade una bibliografía clasificada para una lectura de referencia sistemática e intensiva y una lista de problemas sugeridos adecuados para trabajo avanzado.

D. APPLETON Y COMPAÑÍA

NUEVA YORK

Chicago


LOS NUEVOS LIBROS PARA MAESTROS DE APPLETON

UN LIBRO DE TEXTO PARA ESTUDIANTES SOBRE LA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

Por Stephen Pierce Duggan, Ph. D.

Jefe del Departamento de Educación, College of the City of New York

12 meses, tela, $1.30 neto

El profesor Duggan ha producido el libro de texto sobre historia de la educación que tanto ha necesitado nuestra labor pedagógica. Fruto de su labor docente y conferenciante, este libro combina la pedagogía práctica de un docente con la erudición de una autoridad indiscutible en educación y su estudio. Ningún otro libro en este campo contiene un caudal de material tan útil, organizado con tanta precisión. La experiencia de años se condensa y consolida aquí en una magnífica unidad.

"Un libro de texto para estudiantes sobre la historia de la educación" presenta un relato auténtico de cada sistema educativo que ha influido en nuestro esquema pedagógico actual, desde la época hebrea hasta la era del método Montessori. No se pierde tiempo en análisis detallados de otros sistemas. El libro del profesor Duggan ayuda al docente a comprender mejor los problemas educativos actuales; explica cómo la civilización occidental desarrolló los ideales, el contenido, la organización y las prácticas educativas que la caracterizan hoy; y desarrolla la manera en que cada pueblo ha resuelto el gran problema de conciliar la libertad individual con la estabilidad social.

D. APPLETON Y COMPAÑÍA

Nueva York

Chicago


LOS NUEVOS LIBROS PARA MAESTROS DE APPLETON

EDUCACIÓN PARA LA EFICIENCIA SOCIAL
Por Irving King, Ph. D.

Profesor de Educación, Universidad Estatal de Iowa,
Iowa City, Iowa
 .

12 meses, Tela, $1.50 neto

Escrito no tanto para el especialista en educación como para las necesidades prácticas de docentes con mucha actividad, "Educación para la Eficiencia Social" presenta, a través de la ilustración, una perspectiva social de la educación muy relevante. Muestra de forma concreta diversas maneras en que tanto padres como docentes pueden contribuir a la realización del ideal de la eficiencia social como meta de nuestra labor educativa.

La idea de que la escuela, especialmente la escuela rural, debe ofrecer a los estudiantes algo más que instrucción en clases es el punto principal del profesor King. Incluye excelentes capítulos sobre La escuela como centro social, La escuela y el progreso social, y El objetivo social de la educación. Al abordar las escuelas rurales en particular, el autor escribe sobre La escuela rural y la comunidad rural, Adaptando la escuela rural a las necesidades del campo, y un capítulo especialmente valioso sobre La escuela consolidada y la educación socialmente eficiente para el campo.

La acogida que ha tenido el programa "Educación para la Eficiencia Social" del profesor King en todo el país queda demostrada por el hecho de que los estados de Iowa, Misuri, Tennessee, Dakota del Sur y Virginia lo han adoptado para su uso en círculos de lectura. También ha sido adoptado por la Oficina Nacional de Educación para sus Círculos de Lectura de Maestros Rurales.

D. APPLETON Y COMPAÑÍA

Nueva York

Chicago


Notas al pie:

[1]Donaldson, "El crecimiento del cerebro", págs. 74, 238.

[2]Citado por James, "Psicología", Briefer Course, pág. 135.

[3]"Psicología", vol. I, págs. 123, 124; también, "Curso breve", pág. 145.

[4]Véase Betts, "La distribución y funciones de las imágenes mentales".

[5]Cf. Dewey, "Cómo pensamos", pág. 2 y sigs.

[6]"Psicología", pág. 391.

 

 


*** FIN DEL LIBRO ELECTRÓNICO PROYECTO GUTENBERG LA MENTE Y SU EDUCACIÓN ***

 

 

 

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