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Libro N° 13755. Tensiones Y Horizontes Del Pueblo Trabajador Frente A La Avanzada Del Capital. Antunes, Ricardo Y Otros.

 


© Libro N° 13755. Tensiones Y Horizontes Del Pueblo Trabajador Frente A La Avanzada Del Capital. Antunes, Ricardo Y Otros. Emancipación. Abril 26 de 2025

  

Título Original: © Tensiones Y Horizontes Del Pueblo Trabajador Frente A La Avanzada Del Capital. Ricardo Antunes Y Otros

 

Versión Original: ©  Tensiones Y Horizontes Del Pueblo Trabajador Frente A La Avanzada Del Capital. Ricardo Antunes Y Otros

 

Circulación conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión original de textos:

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TENSIONES Y HORIZONTES DEL PUEBLO TRABAJADOR FRENTE A LA AVANZADA DEL CAPITAL

Ricardo Antunes Y Otros

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tensiones Y Horizontes Del Pueblo Trabajador Frente A La Avanzada Del Capital

Antunes, Ricardo Y Otros

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tensiones Y Horizontes Del Pueblo Trabajador Frente A La Avanzada Del Capital.

 

Antunes, Ricardo, Soul, Julia, et. al. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires; ContrahegemoníaWeb, 2022.

 

248 páginas.

 

 

 

LIBRO DIGITAL

 

Fecha de publicación en el portal: 01/05/22

 

Fecha de publicación digital: 01/06/22

 

 

 

Diseño Colectivo editorial Contrahegemoníaweb.

 

 

 

Contrahegemoníaweb

 

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3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Índice

 

 

 

Colectivo de Comunicación ContrahegemoniaWeb. Introducción…………………………  5

 

Antunes, Ricardo. La pandemia de la uberización………………………………………..…..….…. 9

 

Soul,  Julia.  La  clase  trabajadora  hoy:  transformaciones  y  dilemas  frente  a  la  ofensiva  capitalista

……………………………………………………………………………………………………………..…

 

13

 

Lanza, Daniel y Beccaria, Javier. La situación de los trabajadores y las trabajadoras argentinas durante la pandemia 2020 / 2021……………………………………………………………19

 

 

Shinohara Roncato, Mariana, Praun, Luci y Mazzei Nogueira, Claudia. Desigualdades permanentes y avance de la precarización del trabajo femenino en Brasil …………….27

 

 

García Orfanó, Demián. Algunos cambios en la clase trabajadora local en las últimas décadas………………………………………………………………………………………………………

 

……………….34

 

Féliz, Mariano. La precarización y el saqueo en tiempos de capitalismo pospandémico………………………………………………………………………………………………

 

……………48

 

Casiello, Juan Pablo. El clasismo en la dirección de sindicatos docentes en la Argentina. Política sindical

 

y  cambio social……………………………………………………………………………….52

 

Murphy, Ezequiel e Ibaceta, Abel. Las asambleas docentes y las asambleas ciudadanas en Chubut………………………………………………………………………………………………………

 

…………...68

 

Kiefel, José. Trabajo, tecnología y educación: algunas reflexiones desde el pensamiento de Karl Marx…………………………………………………………………………………………………………

 

….…73

 

González, Carlos. “Los nadies, que cuestan menos que la bala (el químico) que los mata.”……………………………………………………………………………………………………………………

 

…….…82

 

Sechi, Erica  y  Bermeo,  Diego.  Trabajadoras  migrantes  y  procesos  migratorios  hacia  la  Argentina

………………………………………………………………………………………………………………

….87

 

Cooperativa Gráfica la Voz de la Mujer. Diálogo entre el feminismo de base y la práctica artística a través de la gráfica migrante…………………………………………………………………..95

 

González, Carlos. Elecciones en la UOM. “El mismo perro, con distinto collar”…..105



4

 

 

Britos, Marcos. Una tendencia mutante de los sindicatos obreros. Ante los sindicatos como empresas:

 

inventamos o erramos…………………………………………………………………..109

 

Córdoba, Lorena. La salud en Tucumán. Una radiografía de la desigualdad…………..117

 

Fajardo, Sebastián. Si se puede evitar no es un accidente, es un asesinato laboral…122

 

Wanso Raúl y Britos, Marcos. Trabajo y seguridad. 14 de junio de 2004: mueren 14 mineros en Río Turbio. ……………………………………………………………………………………………….126

 

RedEco. Trabajo esclavo y precarización en el siglo XXI…………………………………………..138

 

Laufer, Rodolfo. A 50 años del triunfo de la Lista Marrón en el SMATA Córdoba……146

 

 

Aguirres, Mariana, Martín, Sol, Durán, Lucía y Díaz, Ximena. Elefantazo: “la indignación se tradujo en autoorganización y colectivización de la lucha por la vida digna”. Entrevista a trabajadoras de salud de Neuquén…………………………………………….153

 

 

Yofra, Daniel. “Tenemos que empoderar al movimiento obrero y la única manera de hacerlo es con huelga”. ……………………………………………………………………………………………….162

 

 

Godoy, Raul. “Las gestiones obreras, como Zanón, son puntos de apoyo para mostrar que se puede producir de una manera no capitalista, pensando en el bien común”…171

 

 

Entrevista a Franco Vallejo y Héctor Zuñiga "Panini", trabajadores del citrus de la provincia de Tucumán………………………………………………………………………………………………..176

 

Piñeiro, José. La clase obrera fueguina y su permanente lucha por sobrevivir……….182

 

 

Entrevista a Santiago Menconi, delegado línea 60. “La unión de los trabajadores por sector y la unión de distintas ramas es la salida a los planes de lucha”. …………………185

 

 

Entrevista a Cristian Rosso, La Pampa. “Muchos y muchas optaron por la resignación, nosotros optamos por la reorganización sindical”. …………………………………………………189

 

Apaza, Hernán y Delfino, Andrea. Para nuestro día: ocio, pochoclo & películas…….193

 

Colectivo De Comunicación ContrahegemoníaWebLa Fora, La Falda, Huerta Grande, CGT de los Argentinos: programas alternativos del movimiento obrero argentino 197



5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Introducción: tensiones y horizontes del pueblo trabajador frente a la avanzada del capital

 

 

 

 

Colectivo de Comunicación ContrahegemoniaWeb

 

Pandemias, guerras, cambio climático, pobreza, hambre. La civilización dominada por el capital hunde a la humanidad en una profunda crisis. Está claro que los ganadores del sistema no pretenden más que perpetuarlo y que, en las calamidades que aterran y conmueven a cualquier persona sensible, no perciben más que nuevas oportunidades de ganancia. De las clases dominantes no puede esperarse más que un pavoroso remedo de los capitanes de barco de antaño: hundirse junto a su nave. Aunque esa nave hoy sea la humanidad entera y el conjunto de las especies que habitan el planeta. La situación reactualiza un debate urgente. ¿Qué fuerzas sociales pueden ser capaces de asumir el desafío de terminar con este sistema de muerte y frenar la acelerada carrera hacia el abismo?

 

Marx y Engels sostuvieron que el capitalismo engendraba su propio sepulturero: la clase trabajadora. Pero esa afirmación, lejos de pretender augurar algo que sucedería en virtud de alguna especie de ley científica, era un llamado a pasar a la acción y a combatir contra el sistema. Ese llamado hoy se vuelve urgente y, por qué no, desesperado. Aunque esa desesperación deba tornarse acción meditada y consciente y convoque a reflexionar no sólo sobre la situación de la clase trabajadora sino, incluso, sobre qué es la clase trabajadora en la actualidad.

 

La clase trabajadora de hoy no es la misma que la de la época en que la apelación de Marx y Engels fue formulada. El propio capitalismo ha mutado en algunas de sus formas y en la acumulación de cadenas de valor global al tiempo que -en su vertiginosa carrera de destrucción- va poniendo en primer plano renovados antagonismos. Asimismo, la lucha feminista y LGBTIQ+ enriquece las concepciones sobre la clase trabajadora y alientan a poner el foco en trabajos centrales -no remunerados o mal pagos- que el capital y el patriarcado se habían ocupado de ocultar, como el trabajo de reproducción social (trabajos domésticos, de cuidados, comunitarios, entre otros). Años y años de lucha de la clase trabajadora por transformarse a sí misma mientras pelea por cambiar el mundo han dejado enseñanzas que es necesario repensar, así como intentar echar algunos rayos de luz sobre la oculta riqueza de las experiencias que bullen por abajo y nutren nuestras luchas.

 

Una vez más, el pueblo que vive de su trabajo (o lo intenta) enfrenta la renovada ofensiva del capital que se expresa tanto en el plano económico como en el organizativo, social e ideológico. Desde los 90 –y aún antes– se preconiza un supuesto “fin del trabajo”, apoyado en la fragmentación de la clase trabajadora y en el reemplazo de mano de obra por nuevas tecnologías. Tras la frase “el fin del trabajo” ocultan que en realidad lo que promueven es el fin del trabajo estable y permanente, impulsado por relocalizaciones de corporaciones multinacionales hacia mercados de mano de obra barata y de escasa protección laboral, de una punta a la otra del planeta, sea México, India, China o Colombia. Se intenta así poner en cuestión la potencialidad para antagonizar con el capitalismo por parte de quienes viven de su trabajo, para reemplazarlos por múltiples sujetos inarticulados que entablarían luchas particulares basadas en diferentes identidades, supuestamente con poco o nada en común.

 

La precarización, la tercerización y el desempleo son piezas esenciales de la estrategia empresarial para reformular la relación de fuerzas entre el capital y el trabajo y sostener sus tasas de ganancias. Esto no constituye un desvío de la “normalidad”, que pueda solucionarse con un “Estado presente” o facilitando una contratación más barata; el recorte permanente de derechos son estrategias centrales de las patronales para la acumulación del capital y para debilitar la lucha de lxs trabajadorxs en la etapa actual.

 

Así la configuración del pueblo trabajador ha cambiado radicalmente. El trabajo estable y las concentraciones obreras en grandes unidades productivas son rasgos que tienden a desaparecer. Asimismo, por efecto de la caída del salario, ya no sólo es pobre quien no tiene empleo sino también gran parte de quienes trabajan. Esto se refleja en los índices de pobreza en la Argentina pospandemia en la que, aun repuntando su economía y con una leve baja del desempleo, no se produce una mejora para el conjunto, sino que se amplían los sectores de asalariadxs que caen bajo el nivel de pobreza.

 

Para el capital, lxs trabajadorxs son principalmente un costo que hay que reducir y un sujeto que hay que disciplinar. En esto no hay antagonismo entre las corporaciones transnacionales y los sectores burgueses locales, cuya existencia como “burguesía nacional” constituye uno de los mitos más persistentes de nuestra historia. Buena parte del empresariado local ya no aspira a reeditar el mercado interno, sino que procura integrarse como socio menor a las redes exportadoras de las transnacionales, más allá de contradicciones y disputas puntuales para sobrevivir a las crisis y conseguir mejores condiciones para esa integración. Estos capitales, justamente por estar insertos en un sistema financiero global que habilita la lógica de obtener ganancias locales y enviarlas fuera del país con distintos recursos o instrumentos, implican un modelo de escala mundial.

 

Sostener la perspectiva de clase exige poner sobre la mesa el marco global. Es evidente que desde la práctica sindical acotada y sectorial se hace difícil constatar que la explotación va más allá de la parte de nuestro trabajo con la que se queda el patrón. Esto, además, no sería posible sin la apropiación y saqueo de los bienes de la naturaleza –que las comunidades y pueblos originarios vienen resistiendo-, sin la explotación patriarcal del trabajo invisibilizado del trabajo de reproducción (realizado mayoritariamente por mujeres) y sin la dominación racializada inherentes al capitalismo. Todo ello en el marco de la apropiación imperialista –con sus corporaciones y el FMI– avasallando la soberanía popular en un nuevo colonialismo que se ha profundizado en la Argentina y gran parte del mundo, mientras estalla la barbarie de guerras por el reparto y control del planeta entre el imperio hasta ahora hegemónico y los candidatos a reemplazarlo.

 

En nuestro país, el nuevo acuerdo con el FMI implica un brutal ajuste en curso sobre la población, legalizando una estafa que permitió la fuga de millones de dólares por parte de un puñado de empresas. La magnitud de los compromisos tomados por la elite gobernante pone en juego la soberanía nacional y reafirma un modelo productivo lesivo basado en el extractivismo neocolonial. A la devaluación permanente ya instalada como recurso de ajuste para reducir el déficit fiscal, con el continuo deterioro del salario, se suma la crisis energética mundial y la suba de precios de los alimentos que afectan directamente a los sectores más empobrecidos. Esto abre un interrogante y una exigencia política inmediata sobre cómo se avanza en una organización desde abajo, que logre enfrentar esta expoliación.

 

Frente a una crisis sin precedentes, la oposición capital/trabajo se intenta reemplazar e invisibilizar por la llamada “grieta” entre figuras y colores partidarios. En ese terreno del discurso y del relato sólo caben políticas efímeras y tácticas coyunturales que eluden la intervención en el terreno de la reconstrucción / refundación de una nueva clase trabajadora con miradas a mediano y largo plazo. El pueblo trabajador sigue marcando caminos de resistencia y luchas a pesar de la atomización, de la incertidumbre de perder el trabajo, de la sobrexplotación y de la disciplinante cifra de desocupación que amenaza o vuelve “excedente” de manera estructural a gran parte del pueblo trabajador.

 

La continua entrega o indiferencia de las ya cristalizadas cúpulas de las centrales de trabajadores, conducidas por burocracias amigas, cómplices y/o socias del empresariado -que encuentran siempre un palenque ande rascarse en los gobiernos de turno- atentan contra las luchas que encaramos lxs trabajadorxs. Sin embargo, la patronal y sus gobiernos no tienen todo a su favor. Lxs trabajadorxs en la Argentina poseemos una tradición de lucha y potencia notables, aunque en toda la larga y combativa historia no se haya logrado transformar esa fuerza y combatividad en alternativa de superación al capitalismo y la explotación. Es por eso que volvemos a plantearnos la necesidad de repensar cuáles son las herramientas políticas y sindicales más adecuadas para la actual fase del capitalismo y reafirmar la urgencia de su construcción unitaria.

 

La experiencia de la organización de base, aún sin el poder que logró tener en la Argentina en otros años, una y otra vez irrumpe y conmueve la división fundante del capitalismo: la escisión entre el productor y el ciudadano –el primero restringido a las luchas reivindicativas “económicas” y el segundo a lo “político”. Escindidas ambas pierden efectividad y potencialidad de transformación. Esa organización de base sufre la contradicción de que al mismo tiempo que se construye como herramienta de lxs propixs trabajadorxs, en demasiados casos no logra superar a un sindicalismo estatizado y burocrático que interviene para sostener la gobernabilidad y mantener aisladas las luchas y la política, para que esta última siga delegándose en los partidos del orden del capital.

 

Las transformaciones en la relación capital-trabajo se produjeron con el beneplácito –o en el mejor de los casos la resignación– de las cúpulas sindicales. Se forjó un sindicalismo que, en tanto no cuestiona al sistema capitalista, no impugna la “eficiencia” y la “productividad” como valores de una supuesta “modernización” y “desarrollo”. Tampoco denuncia que las nuevas tecnologías y formas de organización del trabajo no son una consecuencia inevitable del “progreso” humano, sino una necesidad del capital para apropiarse del tiempo y del saber de lxs trabajadorxs y reforzar el control patronal sobre el proceso productivo. La incapacidad de instalar otros valores que disputen hegemonía - o directamente su participación como socia en la explotación del trabajo asalariado-conduce a la aceptación de la flexibilización y al sometimiento obrero como mal menor, proponiendo un hipotético y nunca concretado “derrame” o “distribución de las riquezas”.

 

La disyuntiva “con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes” en términos estratégicos fue resuelta hace rato a favor del segundo término de la ecuación. La pelea antiburocrática por la democracia sindical y por nuevas prácticas sindicales es vital. El impulso permanente de las asambleas para las resoluciones importantes –por sobre las burocracias y aún, a veces, por sobre el sentir del activismo combativo–, la rotación y revocabilidad de los cargos sindicales, la libre expresión y representación de las minorías, la igualdad de todxs lxs trabajadorxs estén o no afiliadxs, sean efectivxs o precarizadxs, el protagonismo de las mujeres y disidencias, son tareas inaplazables, que sólo puede asumir un sindicalismo de independencia de clase, a contrapelo de los valores y la lógica del capital, así como de las luchas de aparatos. A su vez, la cada vez más extendida incorporación de organizaciones sindicales a la explotación de mano de obra o a la mercantilización de servicios a particulares -o a empresas- obliga a recuperar el carácter de asociación reivindicativa sostenida económicamente sólo por el aporte voluntario y consciente de sus afiliadxs. La democracia sindical no trata sólo de mecanismos de deliberación y decisión, sino que es profundamente política, en tanto va de la mano de la autoconstrucción de lxs trabajadorxs como clase, en el transcurso de la lucha de clases. No se trata sólo de recuperar los sindicatos o crear nuevos, sino de que, en el transcurso de esa pelea, lxs propixs trabajadorxs se vayan auto-transformando y auto-formándose como clase.

 

La apuesta es seguir trazando las líneas de un sindicalismo que trascienda el corporativismo. Perder de vista esta perspectiva transforma la lucha antiburocrática en lucha de aparatos. La unidad de lxs trabajadorxs sólo podrá consumarse sobre la destrucción de las burocracias, pero sobre todo, en base a nuevas y/o renovadas formas democráticas de organización que, asimismo, se propongan articular las cuestiones de clase, género y la racialidad así como con los territorios y comunidades en lucha, es decir con el conjunto de los sectores oprimidos y jodidos por el sistema, para aportar a la construcción de una sociedad donde la vida y la interrelación con la naturaleza valgan mucho más que las ganancias empresarias.

 

Desde el Colectivo de Comunicación ContrahegemoniaWeb impulsamos este Dossier, en una nueva conmemoración de la lucha de lxs trabajadorxs de Chicago en mayo de 1886 y en un intento por abrir espacios a miradas que aporten a un rearme político, ideológico y organizativo necesario para la acción meditada y consciente de una clase trabajadora múltiple y diversa. En este Dossier, voces y experiencias de diversos sectores de trabajadores ensayan alternativas al sindicalismo corporativo y burocrático e instalan nuevas prácticas de clase.

 

Si el capitalismo se sostiene sobre el individualismo, la crueldad, la ausencia de empatía por lxs otrxs; la reconstrucción de la clase trabajadora como antagonista del capital necesita de la reconstrucción de los lazos humanos, de la solidaridad de clase, de proyectos colectivos y comunitarios, del bien común de y para nuestros pueblos.



 

 

 

 

LA PANDEMIA DE LA UBERIZACIÓN

 

Por Ricardo Antunes

 

 

 

 

 

I- La aparente paradoja

 

 

¿Qué puede explicar que en pleno siglo XXI asistamos, por un lado, a una explosión ininterrumpida de algoritmos, inteligencia artificial, big data, 5G, Internet de las cosas, Industria 4.0, etc. y por otro, al aumento sistemático de una masa creciente de trabajadores y trabajadoras que laboran 12, 14 o 16 horas diarias, 6 o 7 días a la semana, sin descanso, sin vacaciones, con salarios degradados e incluso degradantes, y sin seguridad social y previsional?

 

Para comprender mejor esa realidad es necesario remontarse a los años 70, cuando estalló una profunda crisis estructural que llevó a la reestructuración global de todo el sistema productivo. El incremento técnico-informático-digital encontró entonces un espacio fértil para su expansión, en función de aumentar la productividad.

 

Y este movimiento se produjo al mismo tiempo que el desempleo aumentó enormemente, generando una fuerza de trabajo (o ejército de reserva) disponible para realizar cualquier trabajo, en cualquier condición.

 

Con la agudización de la crisis en 2008/9, las grandes corporaciones globales, bajo el mando financiero, intensificaron sus acciones de “flexibilización” del trabajo, eufemismo utilizado para devastar y precarizar todavía más a la clase trabajadora.

 

Y si esta tendencia se ha producido en el Norte, su intensidad es aún mayor en el Sur. De China a la India, pasando por México, Colombia, Brasil, Sudáfrica, por citar algunos ejemplos, los niveles de explotación laboral son todavía más exacerbados. Así es como el desmantelamiento y la corrosión de la legislación de protección laboral se convirtió en un imperativo empresarial.

 

Fue en este contexto que las plataformas digitales despegaron. Animadas en el trato con el mundo digital, dotadas de una levedad (insoportable), desbancaron a las corporaciones tradicionales y se sitúan hoy en la cumbre de la tabla de posiciones del capital. Lograron esta hazaña combinando alta tecnología digital y absorción ampliada de fuerza de trabajo excedente.

 

Pero también fue necesario, en esta alquimia empresarial, que el empleo asalariado adquiriera una apariencia inversa, con el fin de “evitar” la legislación social del trabajo. Fueron gastados muchos millones en bufetes de abogados corporativos para encontrar la ruta del éxito. Después de todo, vale todo por dinero. Era necesario doblegar los derechos laborales, a cualquier precio.

 

Y más: era necesario revitalizar el nuevo léxico empresarial, para que el escenario se pareciera a algo diferente: además de colaborador, socio, resiliencia, sinergia, etc., las plataformas han dado un nuevo impulso al emprendedorismo, un personaje que sueña con la autonomía, pero que se enfrenta a diario, como se ve en las reivindicaciones del paro de los entregadores que trabajan por aplicaciones en Brasil, el 1 de junio de 2020[1], con enfermedades sin seguro médico y sin seguridad social, bajos salarios, falta de derechos, rasgos que se acentuaron aún más durante la pandemia.



Y así es como ha proliferado lo que ahora se llama trabajo uberizado o plataformizado. Transfigurados y convertidos en “emprendedores”, repartidores y repartidoras (siempre teniendo en cuenta la desigual división socio-sexual del trabajo) además asumen los costos de los instrumentos de trabajo (coches, motos, bicicletas, mochilas, teléfonos celulares, etc.).

 

Su condición de “autónomo”, por tanto, es un tanto curiosa: ¿quién define la admisión? ¿Quién determina la actividad, el precio y el tiempo de las entregas? ¿Quién presiona, mediante incentivos, para que se amplíe el tiempo de trabajo? ¿Quién puede bloquear y despedir sumariamente, sin ninguna explicación? Desde luego, no los “autónomos”.

 

Vemos, entonces, que esta condición se desvanece, revelando la realidad de la subordinación y el trabajo asalariado. Y la exigencia de derechos es el principio básico de la mínima dignidad del trabajo.

 

Las plataformas dirán: pero son los repartidores los que vienen libremente a inscribirse en ellas. Es cierto, pero sería bueno añadir que esta es la única alternativa que existe hoy en día contra el desempleo. Aquí radica la base del regodeo de las plataformas. Sólo puede desarrollarse allí donde un gran excedente de fuerza de trabajo que carece de cualquier empleo que le dé el mínimo para sobrevivir.

 

¿Será entonces que los algoritmos son los culpables de todo este vilipendio?

 

 

II- La nueva pandemia: la uberización del trabajo

 

 

Este escenario social, de por sí nefasto, se agravó intensamente en Brasil cuando se produjo una trágica coincidencia entre la crisis económica, la crisis social y la crisis política.

 

Esto se debe a que ya vivíamos una economía en recesión que se dirigía (como venimos viendo desde hace unos años) hacia una profunda depresión, lo que ha ido ampliando aún más el proceso de miserabilidad de grandes porciones de la clase trabajadora.

 

En este contexto, la pandemia amplificó la propagación de las plataformas digitales y las apps, con una masa creciente que no deja de expandirse y que experimenta las condiciones que tipifican el trabajo uberizado.

 

Sin otra posibilidad de encontrar un trabajo inmediato, los trabajadores/as buscan “empleo” en Uber, Uber Eats, 99, Cabify, Rappi, Ifood, Amazon (y Amazon Mechanical Turkey), etc., tratando de escapar de un flagelo mayor, que es el desempleo.

 

Migran del desempleo a la uberización, esta nueva modalidad de servidumbre. Como el desempleo es una expresión del flagelo completo, la uberización pareció entonces, en sus inicios, mostrarse como una alternativa casi “virtuosa”. Lo que rápidamente se demostró que era un puro engaño.

 

Por ello, esta tendencia se ha agravado en el contexto del coronavirus.

 

Por cierto, no fue la pandemia la que la creó, porque este proceso se venía desarrollando desde antes de la aparición de Covid-19.

 

Lo que podemos decir, sin embargo, es que la pandemia es el empaquetamiento de un sistema que es letal con relación al trabajo, a la naturaleza, a la libertad sustantiva entre géneros, razas, etnias, a la plena libertad sexual, entre muchas otras dimensiones del ser en busca de la autoemancipación humana y social.

 

Por eso he sugerido recientemente la hipótesis de que el capitalismo de plataforma, el impulsado y comandado por las grandes corporaciones globales, tiene algo que se parece a la proto-forma del capitalismo.

 

En pleno siglo XXI, con los algoritmos, la inteligencia artificial, el internet de las cosas (IdC), el big data, la Industria 4.0, el 5G y todo lo que tenemos de este arsenal informativo; están en marcha verdaderos laboratorios de experimentación laboral, con una alta dosis de explotación, expropiación y expoliación del trabajo, que se agrava aún más con la extensión del trabajo uberizado a las más diversas actividades, de las que son ejemplos la expansión del home office, el teletrabajo y, en el universo educativo EAD, la educación a distancia, por citar algunos ejemplos (Desarrollo esa tesis en Coronavirus, o trabalho sob fogo cruzado, Ebook, Boitempo, 2020 y en Antunes, Org, Uberização, Trabalho Digital e Indústria 4.0, cap. 1, Boitempo, 2020).

 

Desde el punto de vista empresarial, las ventajas son evidentes: mayor individualización; menor relación solidaria y colectiva en el espacio de trabajo (donde florece la conciencia de sus condiciones reales); alejamiento de la organización sindical; tendencia creciente a la eliminación de derechos (como ya conocemos en los precarizados, como el pequeño emprendedorismo).

 

Eso sin hablar del fin de la separación entre tiempo de trabajo y tiempo de vida (visto que las nefastas metas se encuentran internalizadas en las subjetividades de los que trabajan). Y lo que también es de gran importancia, tendremos más duplicidad y yuxtaposición entre el trabajo productivo y el reproductivo, con una clara incidencia en la intensificación del trabajo de las mujeres, lo que puede aumentar aún más la desigual división socio-sexual y racial del trabajo.

 

Si esta realidad laboral se expande como una plaga en los periodos de “normalidad”, es evidente que en este periodo viral el capital ha estado llevando a cabo diversos experimentos destinados a expandir, post-pandemia, los mecanismos de explotación laboral intensificada y potenciada en los más diversos sectores de la economía.

 

De este modo, las corporaciones globales presentan su conjunto de recetas para salir de la crisis: más flexibilización, más informalidad, más intermitencia, más tercerización, más home office, más teletrabajo, más aprendizaje a distancia, más algoritmos “comandando” las actividades humanas, apuntando a convertir el trabajo en un nuevo apéndice autómata de una nueva máquina digital que, si parece neutral, en realidad sirve a los inconfesables designios de la autocracia del capital.

 

No es difícil concluir que, si se mantiene e intensifica esta lógica destructiva, tendremos más desempleo y más desigualdad social, y los que “tengan la suerte” de seguir trabajando vivirán un binomio nefasto: más explotación y más expoliación. Es eso, o el desempleo.

 

 

III – Una nota final

 

 

Estamos en un momento excepcional de la historia, uno de esos raros momentos en los que “todo lo que parece sólido puede desvanecer”.

 

¿Quién imaginaba que el mundo entraría en una pandemia global a principios de la década de 2020?

 

¿Quién podía imaginar una paralización casi total de muchas actividades, contactos, intercambios, viajes, etc., en los períodos más críticos de la contaminación, que ha alcanzado a un enorme bloque de países?

 

Es en este universo trágico donde urge reinventar una nueva forma de vida.

 

Estamos obligados a diseñar una nueva forma de vida, empezando por el trabajo, que



12

 

 

debe concebirse como una actividad vital, libre y autodeterminada, basada en el tiempo disponible, frente al trabajo asalariado alienado que tipifica la sociedad actual, incluso (y de forma más intensa y sutil) en la fase informacional-digital.

 

Y tan vital como el trabajo, es imprescindible afrontar la cuestión medioambiental, dada la imperiosa necesidad de preservar (y recuperar) la naturaleza, impidiendo por todos los medios la escalada incontrolada de su destrucción.

 

El calentamiento global, la contaminación de ríos y mares, la energía fósil, los agrotóxicos, los transgénicos, la extracción de minerales, la quema, la industria destructiva, el agronegocio depredador, expresiones del capitalismo viral y pandémico que no puede continuar su metabolismo antisocial sin intensificar la destrucción de la naturaleza (humana, orgánica e inorgánica) en todas sus dimensiones.

 

Por último, de forma similar a lo que ocurre con el trabajo y la naturaleza, se plantea otro reto vital: la lucha por la “igualdad sustantiva” entre géneros, razas y etnias, capaz de eliminar la homofobia, el sexismo, el racismo, la xenofobia, entre tantas otras opresiones que asolan el actual capitalismo pandémico.

 

Este es el imperativo crucial de nuestros días: es urgente reinventar una nueva forma de vida. Por la humanidad que trabaja y contra el capital.

 

 

Traducción de Andrea Arrigoni y Diego Ferrari



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La clase trabajadora hoy: transformaciones y dilemas frente a la ofensiva capitalista

 

Por Julia Soul

 

 

La clase trabajadora y las transformaciones en los procesos de trabajo

 

 

Nos encontramos inmersos en un mundo que anuncia transformaciones en lo cotidiano: digitalización, automatización, teletrabajo, “plataformización”, “uberización”. Estos términos generales, se usan para describir situaciones contemporáneas – muchas de las cuáles adquirieron mayor visibilidad con la pandemia COVID 19 – que profundizan las condiciones de trabajo regresivas, la precarización y generan modos de control y vigilancia inéditos por parte de los empleadores.

 

Este texto se enfoca en una descripción de estas tendencias, centrándonos en las transformaciones en el proceso de trabajo que impulsan y en proponer algunos elementos para pensar el modo en que ellas afectan a la clase trabajadora. En primer lugar, planteamos nuestro punto de partida para pensar el despliegue de las transformaciones en los procesos de trabajo. En segundo lugar, describimos brevemente las principales tecnologías que integran esta etapa de innovaciones y las consecuencias sobre lxs trabajadorxs en general. En tercer lugar, trazamos algunas reflexiones sobre los debates que plantean para la organización de la clase trabajadora.

 

 

Los procesos de trabajo hoy: crisis y transformaciones

 

Nuestro punto de partida es la crisis del capital como modo de reproducción social, que se expresa en escenarios sociales distantes y diversos. Consideramos que dicha crisis hunde sus raíces en la crisis global de 2008, con un momento de irrupción más reciente, en que se precipitaron ciertas dinámicas de reorganización del trabajo, a partir de la pandemia COVID 19. Más allá de las periodizaciones estrictamente económicas de las crisis, entendemos que estamos en un contexto de lo que llamaríamos “crisis de ciclo largo”, cuya resolución supone un conjunto de transformaciones más o menos profundas en los modos de explotación del trabajo, en la estructura productiva y en la inserción en el mercado mundial, en las articulaciones entre la producción (que supone el consumo de la fuerza de trabajo) y la reproducción de la clase trabajadora, en la forma que asume el Estado, entre otros aspectos. El antecedente más cercano sería el período que medió entre el agotamiento de la sustitución de importaciones y el advenimiento de las Reformas menemistas (laboral, del Estado, educativa, etc). Es en este contexto de crisis de ciclo largo, que comienzan a avizorarse las políticas de cambio tecnológico y reorganización de los procesos de trabajo que nos interesa detallar aquí.

 

El otro aspecto que nos interesa puntualizar es que las innovaciones tecnológicas en el capitalismo tienden a profundizar la subsunción del trabajo, y a impulsar la valorización del capital transformando y optimizando tanto los procesos de trabajo, como los de circulación y distribución. En el desarrollo de los procesos de trabajo capitalistas, la intervención humana se fue desplazando desde la manipulación directa del objeto de trabajo, hacia el control de las máquinas y hacia la programación de estas, pasando por la



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fragmentación y estandarización de las tareas. Este desplazamiento supone que un conjunto de tareas y actividades realizadas por actores humanos, pasan a ser desempeñadas por máquinas o sistemas de máquinas. En las máquinas y sistemas de máquinas se objetivan aspectos del trabajo humano, que de esta forma se sustraen a la pericia y los saberes de lxs trabajadorxs individuales. Esta objetivación tiene una doble consecuencia: por un lado, “quiebra” las barreras que limitan la explotación de la fuerza de trabajo humana, puesto que las máquinas pueden ser operadas continuamente sin cansarse o bajar su rendimiento. Por otra parte, incrementa el control del capital sobre los procesos de trabajo (sustrayéndoselo al colectivo de trabajo) y cambia el tipo de tareas y actividades que el colectivo de trabajo realiza.

 

En esta etapa el desarrollo de la automatización se da a través del carril de la digitalización/virtualización de las tareas, los procesos y las conexiones. Esto implica, a la vez, la posibilidad de almacenar y procesar grandes masas de información. La gestión de esta información realimenta el proceso productivo: se convierte en control, en objetivos de producción y en evaluación de la performance de los procesos y de lxs trabajadorxs. La robotización, las plataformas y otras innovaciones, son formas específicas que adquieren estas tendencias inherentes a la dinámica del capital.

 

Estas tendencias se despliegan en espacios nacionales y estructuras productivas particulares, a través del proceso de desarrollo desigual y combinado del capitalismo. Diferentes investigaciones muestran correlaciones entre el grado de expansión de las innovaciones en los diferentes sectores productivos de las economías nacionales, y la participación de esas economías en el proceso de internacionalización productiva: mayor dinamismo en los países asiáticos de reciente industrialización, seguidos por el crecimiento moderado en Europa y Estados Unidos, y el rezago productivo de América Latina. Con posterioridad a la crisis de 2008, se fueron articulando una serie de programas de reestructuración productiva, a través de coaliciones entre Estados e inversores privados para promover la implementación de innovaciones tecnológicas relacionadas con la industria del conocimiento, la robotización, la implementación de mecanismos de inteligencia artificial o internet de las cosas y otras, en los procesos productivos.

 

Desde el punto de vista de la clase trabajadora, esto significa que enfrentamos una “ofensiva capitalista” en la que el capital puja por sostener la continuidad de su reproducción. Para hacerlo, le resulta indispensable profundizar la explotación del trabajo y la subordinación de lxs trabajadorxs, bajo formas diversas de disciplinamiento y vigilancia. Como mostraremos, esta dinámica tiene consecuencias muy importantes para la clase, específicamente en lo que hace a las dinámicas de compra-venta y consumo productivo de la fuerza de trabajo. Varixs investigadorxs analizan estos cambios bajo la hipótesis de que se estaría configurando un nuevo régimen de producción global o un nuevo paradigma de organización del trabajo.

 

 

“Robotización”, “Uberización”, “Plataformización” y la “fábrica inteligente”

 

Estos términos hacen referencia a las modalidades específicas que adquiere la tendencia a la automatización de los procesos productivos, tal y como se articulan en la “ofensiva capitalista” contemporánea. En la etapa anterior, las innovaciones se concentraban en la producción y en la lógica del Justo a Tiempo. En esta etapa, las tendencias – y la propaganda – del capital se condensan en la idea de la “fábrica inteligente”, que supone la integración de las tecnologías de Inteligencia artificial, robots e Internet de las cosas en



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sistemas que articulen producción, distribución y circulación (logística). Dadas las características de la producción actual, estas articulaciones son transnacionales e involucran a los consumidores/clientes. Este tipo de interconexiones está en la base de la emergencia de las corporaciones paradigmáticas del capitalismo contemporáneo – como Amazon, por ejemplo.

 

En esta etapa, las máquinas están representadas por los robots que tienen la capacidad de realizar tareas con intensidad y precisión homogéneas a lo largo de la jornada y con escasa intervención humana – que se reduce a tareas de vigilancia, control o alimentación de la línea de robots. Otra innovación de la etapa actual, el diseño de Inteligencia Artificial, consiste en el desarrollo computacional de mecanismos complejos, imitando a los que realiza la mente humana – aprender de la experiencia, tomar decisiones ante cambios de contexto o de condiciones, etc. En términos laxos, este tipo de tecnología objetiva la capacidad de incorporar, procesar y poner en juego información para producir nuevas intervenciones. También se menciona como relevante el desarrollo del Internet de las Cosas, que instaura conexiones entre objetos automatizando así el “pasaje” entre – por ejemplo – operaciones sucesivas o permitiendo la auto-corrección o corrección remota de errores o desviaciones en los procesos.

 

Tanto los limites como las potencialidades de estos desarrollos son aún objeto de investigación y experimentación en temas tan disímiles como el diseño de vehículos no tripulados (drones), la implementación de traductores automáticos o la instalación de edificios inteligentes, capaces de variar temperatura, iluminación o ventilación en función del nivel de ocupación. Esto muestra un amplio campo de aplicación de estas innovaciones, transversal a diferentes sectores y a todas las fases del proceso de producción. A su vez, la virtualización de los objetos de trabajo que permite que intervengan sobre el mismo objeto personas ubicadas en diferentes lugares, plantea – al menos para algunas fases de los procesos productivos como el diseño o la investigación

 

– la posibilidad de internacionalizar el proceso de producción sin deslocalizar instalaciones e infraestructura. Veamos, entonces, qué implicancias tienen estas innovaciones tecnológicas en las formas de organización del trabajo y en los colectivos de trabajadorxs.

 

Nuestro “mirador” son dos de las modalidades de organización del trabajo que expresan claramente la imbricación entre innovación tecnológica, organización del proceso de trabajo y vigilancia/evaluación: el “trabajo de plataformas” y el “trabajo remoto” o teletrabajo. Ambas adquirieron notoria visibilidad en el contexto de las distintas cuarentenas implementadas por la pandemia COVID 19. Ambas están fundadas en diferentes aplicaciones de las innovaciones que mencionamos y en ambas modalidades se pueden registrar procesos de erosión y precarización de las condiciones de trabajo.

 

La organización del trabajo a través de las plataformas resulta fundamental debido a la creciente necesidad de optimizar el tiempo y las distancias que median el “encuentro” entre oferta y demanda. Durante la pandemia, las plataformas de delivery cumplieron además un papel relevante en la “organización” de la circulación de bienes y servicios que, de otro modo, implicarían la circulación de miles de personas. Entre tanto, el teletrabajo puso de relieve la existencia de procesos previos de digitalización/virtualización de los objetos de trabajo – por ejemplo: expedientes, documentos de trabajo, prototipos o planos. Estos procesos fueron condición para su masivización en un doble sentido: temporal – la jornada completa pasó a trabajarse de modo remoto – y organizacional – el conjunto de tareas con posibilidad de realizarse remotamente fue sometido a tal modalidad.



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Ambas formas de organización del trabajo plantean transformaciones en dos aspectos clave en la formación y organización de la clase trabajadora. En primer lugar, tanto el trabajo por plataformas como el teletrabajo suponen la desorganización/extensión de la jornada de trabajo y su intensificación. La disponibilidad a tiempo completo de los medios de trabajo sumada a la posibilidad de monitoreo constante genera condiciones para la extensión/reorganización de la jornada, de modo explícito o no. Mientras en el caso del teletrabajo se registra la extensión y la “mayor porosidad” de la jornada de trabajo, en los trabajadores de plataforma el salario a destajo y las métricas de control promueven la intensificación y el sobreesfuerzo. En la mayor parte de estas situaciones, esa extensión de la jornada se da más allá de toda regulación o registro. Adicionalmente, el problema de la jornada se presenta de un modo particular cuando los empleadores son empresas transnacionales que contratan aquí a trabajadores cuyas tareas están conectadas con oficinas en otros países. De modo que asistimos a una combinación entre formas salariales (destajo, bonos por productividad o meta de producción) y formas de control/monitoreo como modos de extensión/intensificación del trabajo. Esto quiere decir que en un mismo proceso de producción pueden combinarse los modos “normativos” (regímenes de turnos, contratos de jornada reducida, bancos de horas etc) y modos “digitales” de flexibilización de la jornada laboral.

 

En segundo lugar, ambas modalidades suponen la dispersión del colectivo de trabajo: se descentralizan los espacios de trabajo. En Argentina se ha incrementado notablemente la modalidad home office (oficina en casa), que supone el predominio del trabajo domiciliario con las consiguientes consecuencias en relación con la organización y la carga que implican las tareas de cuidado. Aunque ciertos sectores han organizado espacios de teletrabajo centralizados (como los call o los contact center) en los que tercerizan actividades comerciales, administrativas y de gestión, es relevante marcar la distancia física con las sedes de las empresas para las cuales trabajan. Como mencionamos arriba, dada la virtualización de los objetos de trabajo cabe la posibilidad de que el trabajo remoto involucre a colectivos de trabajadores dispersos a escala internacional.

 

En ambos casos, los medios de trabajo (teléfonos celulares, computadoras, programas y software específicos, etc) incorporan la conexión como un mecanismo de monitoreo y control de los procesos, los productos y las personas. Esta superposición sería la marca del nuevo paradigma de organización del trabajo. Ursula Huws puntualiza que el loggeo (la conexión) es el nexo entre lxs trabajadorxs, y el proceso de trabajo – incluyendo el control y la vigilancia de modo directo o a través de la trazabilidad de los productos, clientes, servicios. El trabajadxr concectadx es el emergente del nuevo paradigma de organización del trabajo: cada tarea – estandarizada o no – es monitoreada; las formas de conexión implican la posibilidad de control constante por parte de clientes, usuarios, supervisores e intermediarios y, finalmente, la conexión como modo de comando, con la posibilidad de recibir órdenes de trabajo en cualquier momento y lugar. Huws advierte que la incorporación del loggeo como mecanismos de organización y control atraviesa las fronteras de calificación, formalidad de la relación salarial y relaciones de jerarquía, para extenderse en diversos sectores y entre grupos de trabajadorxs en situaciones diversas. Estas transformaciones en el tipo de tareas y relaciones que sostienen los procesos de trabajo suponen la puesta en acción de diferentes capacidades por parte de las personas, esto es, un cambio en la carga laboral en el que el componente “mental” gana peso y propicia, a su vez, transformaciones en el patrón de desgaste de la fuerza de trabajo. De alguna manera, la lógica del loggeo refuerza lo que Marx llamó el “despotismo fabril” (esta vez objetivado en algoritmos, métricas de



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monitoreo y evaluaciones varias) y prolonga los procesos de precarización laboral y competencia entre trabajadorxs.

 

 

La clase trabajadora frente a las transformaciones: dilemas y debates

 

Como mencionamos más arriba, pensamos que en este contexto el desarrollo de las políticas de reorganización de los procesos de trabajo e innovaciones tecnológicas se articula en una “ofensiva capitalista” que alcanza al conjunto de las condiciones de trabajo y de vida de la clase trabajadora. En tanto “ofensiva” su resultado es parcialmente abierto y depende del desarrollo conjunto de todos sus aspectos – de allí la importancia que adquiere el programa de Triple Reforma enarbolado por la burguesía en Argentina y Latinoamérica. En este sentido, las implicancias de la reorganización de los procesos de trabajo al transformar el modo de consumo productivo de la fuerza de trabajo plantean tensiones a las formas y dinámicas usuales de organización de la clase trabajadora. Planteamos entonces, tres dilemas emergentes de esta dinámica:

 

El primer dilema – tradicional en estos contextos de transformación – se relaciona con el potencial que anida en estas innovaciones tecnológicas. Si, como describimos, estas tecnologías se articulan en políticas de producción que producen mayor flexibilidad y precariedad, también es menester registrar sus potenciales consecuencias positivas para lxs trabajadorxs – subrayamos potenciales – en al menos tres aspectos: 1 – la virtualización y la robotización pueden aplicarse tanto a la planificación como a la realización de tareas riesgosas o peligrosas, 2 – el potencial de las plataformas para la ampliación de las relaciones cooperativas de organización del intercambio y la circulación y 3 – la potencia de las conexiones transnacionales como plataforma para la construcción de organización obrera. Es decir, el dilema se centra en cómo ubicar estratégicamente este conjunto de innovaciones en dos planos: por una parte, la disputa por mejores condiciones de trabajo y salariales, contrarrestando el incremento de la explotación y la vigilancia. Al mismo tiempo, pero con mayor proyección, ubicar la potencialidad de estas tecnologías para generar fuerza desde los trabajadores, aprovechando y desarrollando estos efectos potencialmente positivos.

 

Un segundo dilema se vincula directamente con las conexiones entre procesos de trabajo, territorios nacionales y formas de representación. En un sentido, el carácter crecientemente internacional de los colectivos de trabajo, que se potencia con las modalidades de virtualización del trabajo, del trabajo remoto y a través de plataformas. Es común que colectivos de trabajadores implicados en el mismo proceso estén sometidos a diferentes condiciones de trabajo y remuneración en función de los países en que se encuentran – es decir, el aprovechamiento por parte de las empresas de las “peores” condiciones de trabajo para localizar fases del proceso productivo allí. En otro sentido, una suerte de “transnacionalidad” de los colectivos de trabajo se produce a partir del conjunto de los trabajadores y trabajadoras que se van movilizando en distintos países y continentes, cuya condición migratoria los excluye del régimen de relaciones laborales y de la representación sindical tradicional. Este fenómeno es más visible en sectores puntuales como las cadenas agroalimentarias, de indumentaria, o las plataformas de reparto – al decir de Ursula Huws, informales pero “loggeados”

 

El último dilema, pero no el menos importante, refiere a la necesidad de contrarrestar la reproducción y profundización de la opresión de género “embutida” en los discursos de propaganda empresaria que anuncian que las nuevas formas de organización del trabajo suponen la “conciliación” entre tiempo de trabajo y tiempo de vida – especialmente en



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relación con el trabajo remoto. En este sentido, cobran relevancia los planteos que realizan los feminismos sobre la necesidad de reconocer y visibilizar el trabajo no remunerado que entraña la reproducción de la clase trabajadora. Aunque plantean distintas apuestas estratégicas – que van desde su remuneración hasta la reorganización del tiempo total de trabajo pasando por la redistribución entre géneros del trabajo reproductivo – son un soporte fundamental para elaborar reivindicaciones y demandas hacia dinámicas de “desdomesticación/desprivatización” del trabajo destinado a tareas de reproducción. Resulta fundamental reconocer y potenciar las múltiples estrategias que las mujeres y disidencias despliegan para morigerar la competencia en los espacios laborales y de representación, al mismo tiempo que cuestionar la dinámica social que desfinancia, precariza y relega al ámbito doméstico tareas ligadas con la reproducción.

 

En resumen, sostenemos que las tendencias que el capital está desplegando entrañan transformaciones de una magnitud lo suficientemente relevante como para desestructurar (o al menos erosionar) lógicas y modalidades tradicionales de organización de la clase trabajadora. Sin dejar de llamar la atención sobre las crueldades y miserias que producen cotidianamente las relaciones de explotación de personas y territorios, necesitamos reconocer las condiciones que nos permitan re-apropiarnos de las potencias productivas en dirección a un mundo más libre, más justo y más solidario.



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La situación de los trabajadores y las trabajadoras argentinas durante la pandemia 2020 / 2021

 

Por Lanza, Daniel Alejandro1 y Beccaria, Javier Ramón2

 

 

 

 

Durante el período 2015/2019 hemos asistido a una ofensiva abierta del Gobierno y el capital contra los asalariados. Una vez más, lo que estuvo en juego fue redistribuir el valor generado por el trabajo, salarios y ganancias, en beneficio de las ganancias y a costa de los salarios. Cada vez que los asalariados lograron recuperar el terreno perdido, los capitalistas y el Gobierno respondieron con nuevas rondas de alzas de precios y devaluaciones. En ese caso, la agudización de la espiral inflacionaria sería un reflejo de la agudización del conflicto de clase en torno a la distribución del ingreso. Este escenario -que ya ocurrió en Argentina- plantea, objetivamente, la necesidad de que la lucha de los asalariados cuestione la raíz del problema, que no es otra que la propiedad privada del capital. Nunca hay que olvidar que, en tanto los capitalistas controlen los medios de producción y de cambio -con ayuda del Estado, que jamás es neutral en estos conflictos decisivos-, los combates puramente económicos tendrán límites infranqueables. Pero cuando la lucha atañe a toda la clase trabajadora, el conflicto no es simplemente económico, sino político, y las respuestas, en definitiva, tienen que darse en ese plano. Lo cierto es que la inflación golpeó duramente a los sectores más desprotegidos y recrearon un alarmante nivel de pobreza e indigencia3, las que alcanzaron, en el primer trimestre de

 

 

 

Abogado laboralista, integrante de la Asociación de Abogados y Abogadas Laboralistas de Mar del Plata, Docente de la Facultad de Derecho, Universidad Nacional de Mar del Plata

 

Abogado laboralista, integrante de la Asociación de Abogados y Abogadas Laboralistas de Mar del Plata.

 

3   La devaluación, los aumentos de tarifas y los despidos son los causantes del empeoramiento de las condiciones sociales de millones de argentinos. Un cuarto de la población argentina se encuentra en situación de postergación económica, y la indigencia afecta a uno de cada diez argentinos. El informe de la UCA reveló además que el 62% de los hogares del país sufre al menos una carencia, mientras que el 38,5% dos o más. En esta nueva serie de estudios denominados "Agenda para la equidad" que extiende la investigación de las "Deudas sociales" al período 2017-2025 se detalla que durante el tercer trimestre de 2017 un 18,7 por ciento de los hogares eran pobres no indigentes y un 4,3 por ciento pobres indigentes. En estos hogares las principales carencias pasan por el déficit en accesos educativos (34,7 por ciento), por el acceso a servicios básicos (34,1 por ciento) y a recursos de información (27,1 por ciento). Luego siguen los hogares sin afiliación al empleo registrado y al sistema de seguridad social (26,7 por ciento), los déficits en el acceso a una vivienda digna (21,4 por ciento) y sin acceso a cobertura de salud (18,9 por ciento). La inseguridad alimentaria severa alcanza al 4,3 por ciento y esto despertó las luces de alarma entre los investigadores que realizaron el informe. Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, advirtió que la pobreza en la Argentina "está aumentando notablemente", y sostuvo que los más afectados "son principalmente los niños". Salvia detalló además que “La pobreza aumenta y el riesgo es que las personas que habían salido de ella vuelvan a caer". Salvia adelantó que, de no modificarse



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2019, el 34,1% y el 7,9% respectivamente4. Esto significa que, sobre una población urbana de 40.500.000 personas, había 13.800.000 pobres, con un aumento en 12 meses de 3.600.000 nuevos pobres. De ese total, los indigentes urbanos sumaban 2.900.000, con un incremento de casi un millón de personas.

 

Indudablemente la crisis económica-social permitió su uso capitalista por parte de las patronales que, con el colaboracionismo de las direcciones sindicales tradicionales, aprovecharon la incertidumbre y el temor que la crisis introdujo en las filas obreras, para ajustar más de lo necesario y sacarse de encima a los sujetos más cuestionadores del orden fabril y de sus representantes sociales. Asimismo, las fracciones más concentradas de la burguesía promovieron, durante todo el gobierno de Cambiemos, una reforma de la legislación laboral dirigida a flexibilizar el egreso de los trabajadores de las empresas abaratando las indemnizaciones por despido. Además, apuntaron a establecer menores cargas fiscales y nuevas formas de contratación más baratas. También apuntaron a limitar la intervención del Ministerio de Trabajo en las negociaciones salariales y establecer paritarias por empresas. El gobierno de Mauricio Macri vetó la ley que prevenía los despidos, impulsó un esquema de pasantías con salarios inferiores al mínimo de ley en empresas privadas y promovió un proyecto de promoción del primer empleo a medida de las necesidades del capital. También contribuyó abiertamente con la modificación de la ley de riesgos del trabajo5 en sintonía con las demandas de las empresas de este sector del capitalismo financiero. Las aseguradoras nucleadas en la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo pidieron terminar con la litigiosidad, minimizar riesgos y bajar costos. Antes que ampliar el listado de patologías y corregir las inequidades en el esquema clásico de cálculo de las indemnizaciones, los ejes de los cambios propuestos por el gobierno destacan el traslado de las controversias judiciales del fuero laboral al colapsado fuero de la seguridad social para terminar con los juicios. Además, se restauró la obligatoriedad de que antes de iniciar un reclamo judicial, los trabajadores recurran a las Comisiones Médicas que fueron declaradas inconstitucionales por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En ese contexto, el presidente Macri incursionó en el tema de la Justicia del Trabajo, a la que le imputó “parcialidad”, refiriéndose a los juicios “inventados” por los abogados. En su pensamiento, para nada íntimo, el “ausentismo” de los trabajadores y las demandas laborales “inventadas” son los “palos en la rueda” para el desarrollo económico y las inversiones. Así lo expresó el 22/08/2016 ante empresarios y funcionarios. El mensaje era claro, aunque insostenible: lo que le “complicaba la vida a toda la sociedad” no eran los despidos, el tarifazo, las marchas y contramarchas políticas, la inflación, el incremento de la pobreza, la recesión económica, la extraordinaria transferencia de ingresos a los grandes grupos económicos concentrados, el nuevo endeudamiento externo, etc. No, los culpables de todos los males argentinos eran

 

el escenario, la indigencia pasaría a afectar a uno de cada diez argentinos. Observatorio Social de la Deuda, Universidad Católica Argentina, agosto de 2018.

 

 

 

4  En el primer trimestre de 2018 la pobreza había alcanzado el 25,5% y la indigencia el 4,9%. INDEC, Encuesta Permanente de Hogares.

 

Ley 27.348



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los asalariados, que no quieren trabajar, y los abogados, que “inventan” juicios. La intencionalidad del mensaje también es clara, aunque poco novedosa: cada vez que en nuestro país se batió el parche contra la “industria del juicio” y el costo laboral, atrás siempre vino un zarpazo contra los derechos de los trabajadores6.

 

En la Argentina, como en prácticamente todo el mundo, durante 2020 se produjo una caída del PBI del 9,9%, como producto de la pandemia de Covid-19 en curso, “rebotando” durante el 2021 con un crecimiento del 10,3.

 

Las cifras oficiales indican que desde comienzo de 2020 hay 21.699 empresas menos, con una merma de 16.889 compañías de servicios y 4810 productoras de bienes. Los sectores afectados fueron generalizados y entre los más perjudicados están los comercios (4254 menos), la construcción (2131 menos) y la industria (1548 menos). En mayo de 2018, había 562.157 empresas con aportes a la seguridad social. Un año después, 548.967, en el año 2020, 520.207 firmas7, y en el año 2021 519.4258.

 

Yendo a la comparación interanual, entre el segundo trimestre del año 2019, el del año 2020 y el del año 2021, se verifica una caída pronunciada en la tasa de actividad, que pasa del 47,7% en el 2019 al 38,4% en el 2020 para llegar al 45,9 en el 2021 (2,6 puntos porcentuales menos que en el 2019). Lo mismo ocurre con la tasa de empleo, que pasa del 42,6% en el segundo trimestre de 2019 al 33,4% en el mismo trimestre de 2020 para llegar luego al 41,5 en el 2021. La tasa de desocupación exhibe una variación similar, al pasar del 10,6% en el 2019, al 13,1% (el máximo de la serie actualmente) en el 2020 para luego ubicarse en el 9,6 durante el 2021 para seguir bajando durante el mismo año acompañado de la quita de restricciones establecidas por la Pandemia.

 

De acuerdo a los datos declarados por los empleadores, durante abril de 2020 60.000 empresas privadas suspendieron a 715.0009 trabajadores formales con reducción salarial de hasta el 25% en base al acuerdo que suscribieron la Confederación General del Trabajo y la Unión Industrial Argentina en una clara estrategia de canjear salarios por la conservación del empleo. Pese a ello hasta Julio de 2020 se habían perdido casi 400.000 empleos formales.

 

La caída del empleo asalariado privado se combinó con una reducción de los salarios vía la mayor inflación que alcanzó a una pérdida salarial real del orden del 15% hasta fines de 2019. Luego, en enero y febrero hubo una recuperación por los aumentos de suma fija y las renovaciones de algunas paritarias, para volver a caer en marzo frente a la inflación y de manera más fuerte en el período Abril-Junio por las suspensiones con reducción salarial que, como se dijo, afectaron a 715.000 trabajadores registrados. En abril de 2020

 

“Los empresarios no quieren que exista el fuero laboral. No quieren que existan leyes laborales, ni Estado de Bienestar, ni Estado Social de Derecho. Un fuero de este tipo les molesta”, Ricardo Cornaglia, “El Derecho Laboral, esa piedra en el zapato de los injustos”, en lavanguardiadigital.com.ar

 

En dos años la AFIP contabiliza 41.950 empresas menos. Diario Clarín, Edición del 12 de Julio de 2020.

 

La cantidad de empleadores registrados para enero de 2021 en el Sistema Integrado Previsional Argentino fue el número más bajo para ese mes desde el año 2008. Asimismo, hay 49.000empleadores menos que los que había en el 2014 cuando se llegó al máximo de anotados. Infobae, edición on line del

9  de mayo de 2021 “Sin mejoras: el año comenzó con 23.000 empresas menos que antes de la pandemia”.

 

Representan el 12% de los asalariados del sector privado.



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se produjo un hecho inédito: en promedio, los trabajadores registrados del sector privado cobraron menos que en marzo. Los datos del Ministerio de Trabajo marcan que los salarios de los trabajadores en relación de dependencia registrados del sector privado retrocedieron el 7,9% en términos nominales. Esto sucedió por el impacto de las suspensiones con reducción salarial y pese a que el Estado, a través de la Administración Nacional de la Seguridad Social pagó a 2,3 millones una parte de los sueldos privados.

 

Por otro lado, en la primera mitad de 2020 el 60% de los trabajadores con empleo percibió ingresos inferiores a $ 25000,00 por debajo del costo de una canasta familiar, estimado en ese momento en $ 36000,00. Tal circunstancia obedecía básicamente a que amplios sectores de trabajadores estaban sumidos en la precariedad. La precariedad laboral abarca distintas dimensiones: la inexistencia de contrato laboral; la firma de contrato por tiempo determinado; la ausencia de aportes a la seguridad social y de otros componentes remunerativos establecidos por ley (vacaciones, aguinaldo, asignaciones familiares) o por convenio (adicionales, premios); la existencia de múltiples empleadores; que la prestación laboral se desarrolle fuera del domicilio del empleador (como ocurre en buena parte de la industria textil); la no afiliación sindical. El empleo no registrado10 refiere a un trabajo que se realiza en condiciones de informalidad, ya sea en empresas que trabajan en la denominada economía “en negro” o que funcionan en el sector formal, pero mantienen parte de sus trabajadores sin declarar. Los trabajadores no registrados perciben un salario que durante la última década rondó el 60% del que cobran los trabajadores registrados. En el caso de los empleos formales, junto con los contratos a término tenemos la tercerización o subcontratación, que consiste en el encargo o la entrega de una determinada actividad periférica, eventual o secundaria por parte de la empresa principal para ser realizada de manera autónoma por una empresa subcontratada. Tal modalidad además de reducir los costos e incrementar la flexibilidad, segmenta la fuerza de trabajo y contribuye así a favorecer la disciplina en el ámbito laboral. En algunos casos la tercerización permite incorporar trabajadores de otros sindicatos con sueldos de convenio más bajos.

 

La tasa de empleo no registrado llegó a un punto máximo de 50% en el tercer trimestre de 2003. Desde entonces tuvo un descenso casi continuo, pero desde 2008, cuando llegó al 36%, cayó a un ritmo más lento. En el período que analizamos la tasa de empleo no registrado pasó de 36,7% en el tercer trimestre del año 2019 al 31,3% en el año 2020, reflejando la cantidad de despidos que se dio entre los trabajadores y trabajadoras no registradas y no como resultado de una registración masiva. En el tercer trimestre del año 2021, al ritmo de la recuperación de la actividad, la tasa se ubicó en el 36%11. Según estos datos la informalidad laboral tiene un piso notoriamente alto, por encima del 30%. Esto significa que más de 3 trabajadores de cada 10 se encontraban en la economía informal. Lejos del 25,2% que tenía en 1990 y cerca del 38% que tenía en mayo de 2001.

 

La precarización laboral fue y es un resorte fundamental para el sostenimiento del

 

 

10         La tasa de empleo no registrado es del 36% (Tercer Trimestre de 2021)

 

11         Boletín de Estadísticas Laborales, Mercado de trabajo, Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación.



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capitalismo argentino que busca compensar sus debilidades productivas cargando los costos sobre las espaldas de los asalariados. La informalidad laboral permite ante todo segmentar los estratos más bajos y pobres en la economía informal en beneficio de las patronales de los sectores menos productivos, que trabajan más al límite y lo compensan degradando aún más las condiciones laborales y pagando salarios por debajo de los trabajadores registrados. En las empresas más concentradas, en cambio, se observa el aprovechamiento de la tercerización como mecanismo de precarización. Con esto se logran reducir significativamente los costos laborales y ajustar más rápidamente la planta ante cambios en la demanda, no renovando contratos (despidiendo sin decirlo) o suspendiendo con pago parcial de sueldos, como lo han hecho las automotrices gracias a las posibilidades que otorgan los convenios con los sindicatos, homologados por el Estado.

 

De conjunto se observa un incremento de la precariedad laboral, un alto desempleo entre los jóvenes y un avance de la pobreza no sólo entre los desocupados sino de aquellos que tienen trabajo12. Para el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina, apenas el 43% de la población activa (7,3 millones sobre 17 millones de trabajadores) tiene un empleo pleno. El resto, el 57% de la población en condiciones de trabajar, está afectado por distintos niveles de precariedad laboral o directamente por el desempleo.

 

Lo novedoso del último informe es que hay un 15,7% de ocupados demandantes de empleo lo que se explica por la caída del salario real. Efectivamente, la caída del ingreso familiar producto del deterioro del salario real de los jefes de familias (reducción de horas suplementarias, suspensiones y aceleración de la inflación), potenció la suba del desempleo ya que miembros del núcleo familiar tuvieron que salir a buscar empleo ante la caída del ingreso real de los hogares13.

 

En 2021, el 27,4% de los trabajadores “se mantuvo en situación de pobreza”, destacó un informe presentado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA). Este informe de la UCA viene a completar otro estudio que dio cuenta que los planes sociales, AUH, IFE, Alimentar, y otros, evitaron que la pobreza alcanzara al 53,9% a fines del año 2020, casi 10 puntos más que lo registrado finalmente. Además, gracias a esos planes sociales, algunos coyunturales para combatir los efectos del Covid-19, el nivel de indigencia quedó en el 9,8% y no trepó al 27,7%. Ahora, desde la UCA apuntaron a que “el incremento de la pobreza fue significativamente más intenso en hogares del trabajador integrado y del marginal, que residen en el Conurbano Bonaerense, entre las mujeres y en edades centrales (35-59 años)”.

 

Los beneficios previsionales (jubilaciones y pensiones) sufrieron desde diciembre de 2019 un ajuste regresivo al suspender la movilidad jubilatoria, reemplazarla por aumentos por decreto por debajo de la tasa de inflación y luego por una nueva movilidad que las ha

 

12 La fuerza de trabajo se compone de 6,1 millones de empleados privados formales, 3,4 millones de empleos públicos (incluye Poder Judicial, Legislativo y docentes), 1,5 millones de monotributistas y más de medio millón de autónomos formales. Además, hay 4,5 millones de puestos de trabajo sin registración y 1,5 millones de desocupados. En total, casi 18 millones de personas.

 

13 Con una inflación proyectada de 40% en 2020, la caída de salarios y jubilaciones no sería inferior a 10 puntos, Diario Clarín, Suplemento IEco, edición del 04 de Octubre de 2020.



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hecho continuar perdiendo capacidad de compra. Desde la asunción del Frente de Todos, la jubilación mínima, que cobra el 70% de los jubilados, hasta Julio de 2021 disminuyó un 6,7% en términos reales. Aquellos que trabajaron toda su vida y en la actualidad perciben la jubilación mínima están muy lejos de poder cubrir sus necesidades básicas. La Canasta del Jubilado que calcula la Defensoría de la Tercera Edad es de $ 64039,00 y en Setiembre de 2021 están recibiendo sólo $ 25922,00.

 

Los salarios del sector privado registrado han sufrido una caída similar. Según el último informe de Cifra-CTA desde mediados de 2015 hasta junio de 2021 el poder adquisitivo del salario es un 20,1% menor. En el segundo trimestre de 2021 el salario real de los trabajadores registrados en el sector privado cayó 4,2% respecto a igual período de 2020 y 5,3% respecto a 2019.

 

Asimismo, en el primer semestre de 2021 el estado recortó un 12,8% las partidas destinadas a atender el pago de los sueldos del sector público.

 

Todo este panorama generó que según el informe del INDEC sobre la cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra, en el segundo trimestre de 2021 se registrara una caída abrupta de la participación de los salarios en el valor agregado del PBI, y un exponencial salto en la tasa de explotación. En la comparación interanual (es decir, respecto al segundo trimestre de 2020), la participación de la remuneración del trabajo asalariado sufre un derrumbe de casi 10 puntos, desde el 49,8% al 40%; pero paralelamente el excedente de explotación bruto del capital ascendió cerca de 4 puntos hasta el 50,9%, impulsado específicamente por el agro, la minería y la industria manufacturera. Para remontarnos a un antecedente comparable de semejante desplome de los asalariados en sólo un año es preciso remontarnos a la crisis de 2001, cuando para el año siguiente cayó 7,5 puntos hasta un 34,6% de participación. De tal forma, esta abstracción estadística evidencia una intensificación de la extracción de plusvalía a los trabajadores.

 

Por otro lado, en esos mismos doce meses los puestos de trabajo no registrados crecieron un 42%. Concretamente, los puestos de trabajo totales aumentaron un 17,2% con respecto al mismo período de 2020: pasaron de 17.131.000 a 20.086.000. Sin embargo, el aumento de los puestos de trabajo se explica en su mayoría por la suma de los asalariados no registrados (+ 1.329.000) y el cuentapropismo (+ 1.463.000). Los registrados sólo subieron en 163.000. Esto evidencia un ascenso de la precarización laboral, que sin contar al sector público abarca a cuatro de cada diez puestos de trabajo. El avance de la flexibilización laboral se verifica a su vez en la cantidad de horas trabajadas por asalariado, las cuales superan a las del trimestre anterior a la pandemia a pesar de que entonces había medio millón más de puestos de trabajo. El incremento obedece al 4,5% que crecieron las horas de trabajo de los asalariados registrados.

 

En síntesis, durante el 2020 se derrumbó la participación de las y los asalariados en la riqueza nacional, se siguió deteriorando el salario real, se precarizaron sustancialmente los nuevos puestos de trabajo creados y se intensificaron las horas trabajadas, es decir, se aumentó la extracción de plusvalía o lo que es lo mismo, aumentó la tasa de explotación. La recuperación objetiva que se produjo durante el 2021 en comparación con el 2020,



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como resultado principalmente de la merma en las restricciones laborales y la vuelta a la presencialidad en la mayoría de los sectores de producción y servicios, no llegó a los niveles del 2019.

 

 

Balance y perspectivas

 

 

Desde algunos sectores se sugiere que los trabajadores estatales deberían aceptar la caída salarial que se ha producido en los últimos años, y se agrava mes a mes. Concretamente, delegados y dirigentes gremiales, defensores o simpatizantes del gobierno nacional, dicen que, debido a que la situación es extraordinaria, hay que pedir una recomposición salarial solo para los escalafones más bajos (por ejemplo, niveles iniciales de los administrativos). Su argumento clave es “tenemos que ser solidarios con los más empobrecidos y los más perjudicados”. Un discurso que puede parecer atractivo, pero en realidad es reaccionario y divisionista. Con eso, lo que están pidiendo no es una redistribución del ingreso desde la clase capitalista (incluida la burguesía estatal) a la clase obrera, sino al interior de la clase obrera. Llevado a su conclusión lógica, equivale a que los obreros peor pagados, o desocupados, exijan un aumento de sus ingresos a costa de los “privilegiados estatales”. No se puede concebir algo más divisionista. Una demanda progresista debería apuntar a reducir la relación global plusvalía / valor de la fuerza de trabajo, y no por redistribuir la masa salarial entre los explotados, dejando intacta la distribución entre beneficios y salarios.

 

Por eso no alentamos la cizaña y la competencia entre trabajadores, e intentamos desarrollar la solidaridad a partir de la oposición, como clase, a la clase capitalista. Presentar la solidaridad en términos de “trabajadores sumergidos” versus “trabajadores privilegiados” solo lleva agua al molino de la colaboración de clases con el Estado y la clase dominante. A su vez, los trabajadores no tienen por qué meterse a dictaminar por qué vía la clase capitalista satisface la reivindicación (si es con tal o cual impuesto; con la reducción de tal o cual gasto de plusvalía; si sube o baja la tasa de interés, etcétera). Es decir, planteamos las reivindicaciones obreras desde la perspectiva de la unidad de clase. La mejora de un sector de la clase obrera no debe hacerse empeorando la de otro sector de los explotados.

 

En el movimiento obrero, ante la semiparálisis de las diferentes centrales de trabajadores y trabajadoras (CGT, CTA), comienzan a engendrar mecanismos democráticos de organización y un pasaje a la acción inmediata, para lo cual se impone la necesidad de buscar nuevos representantes que respondan a esos intereses. De manera incipiente se ha abierto una batalla de conjunto: por libertad sindical, por democracia obrera, por el clasismo, esto es, organizarse para enfrentar el poder del capital dentro de las empresas y fuera de ellas, impulsando la autoactividad de los trabajadores. Mucho de esto late en las experiencias de lucha y organización que rompen la matriz burocrática protagonizando lo que ha dado en llamarse sindicalismo de base. Conforman una corriente muy heterogénea, incipiente y minoritaria, pero con raíces profundas. La toma de fábricas y el intento de mantener en funcionamiento a las empresas recuperadas por los trabajadores ya es parte



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del repertorio de la lucha de clases, pesa en ello la emblemática victoria lograda por los trabajadores ceramistas de la ex Zanón14 y actualmente en muchas otras empresas recuperadas. Silenciadas en general por la prensa, en numerosas luchas han surgido organizaciones ad hoc o autoconvocadas a través de las cuales las bases desbordan en determinados momentos el boicot de los aparatos sindicales. Sin embargo, las luchas actuales no exceden, ni se proponen exceder, los límites del régimen de organización económico social vigente. Todas expresan el interés de los trabajadores en tanto asalariados, pero no en tanto expropiados.

 

En un contexto mundial de crisis sanitaria, económica y ecológica la “crisis del trabajo” configura un problema central. En ella se expresan todas las debilidades del capitalismo del siglo XXI, aunque al mismo tiempo se preanuncia un creciente aumento del malestar social.

 

En Argentina, la fragmentación de la clase trabajadora constituye un obstáculo para enfrentar la crisis profundizada por la pandemia de Covid-19 en curso. Es una cuestión urgente pelear por terminar con los contratos “basura”, con el empleo no registrado y las cláusulas de flexibilización. Tal objetivo debe ser inseparable de recuperar los sindicatos como instrumentos para la lucha. Sin embargo, en Argentina como en el mundo, está ausente una fuerza política anticapitalista que evite que las consecuencias de la crisis las pague el pueblo trabajador. El gran capital divide y fragmenta por abajo, pero centraliza y concentra por arriba. Frente a este panorama los trabajadores y los sectores populares solo pueden esperar resultados positivos de su lucha y de su organización independiente.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

14         Hoy denominada FASINPAT (Fábrica Sin Patrones).



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Desigualdades permanentes y avance de la precarización del trabajo femenino en Brasil

 

Por Mariana Shinohara Roncato, Luci Praun, Claudia Mazzei Nogueira

 

 

A principios de abril, una mujer de 26 años murió como consecuencia de una quemadura que afectó el 85% de su cuerpo. Angelica Rodrigues, una mujer brasileña, se quemó al utilizar alcohol etílico para cocinar su comida, en lugar de gas de cocina. Angélica era una trabajadora doméstica sin registro formal. Como tantas otras, se quedó sin trabajo durante la pandemia del covid-19 y sin recursos básicos para sobrevivir.

 

En 2020, en pleno apogeo de la pandemia y como consecuencia de la crisis económica, el gobierno federal creó un subsidio de emergencia para la población socialmente vulnerable. Después de muchas presiones sobre el gobierno, se pusieron a disposición cinco entregas mensuales de 600 reales. Bajo más presión, se pagaron otros cuatro, de 300 reales. A ellos se sumaron otras siete mensualidades, esta vez con valores que oscilaban entre 150 y 375 reales. La ayuda, que finalizó en 2021, no era obviamente suficiente ni en términos políticos ni económicos.

 

Es en este contexto de innumerables dificultades para la clase trabajadora que la garrafa de gas doméstico, que se volvió inaccesible para Angélica, alcanzó, en los primeros meses de 2022, un costo promedio de 113 reales. Este valor corresponde aproximadamente al 12% del ingreso promedio de una trabajadora doméstica. En el último año, el aumento acumulado de este producto superó el 23%. Sin embargo, la renta promedio de las trabajadoras brasileñas, equivalente al 80% de la que reciben los hombres, ha disminuido.

 

En marzo de 2022, la inflación acumulada en 12 meses ya había alcanzado el 11%, configurando el mayor aumento inflacionario para este mes en los últimos 28 años. Dos meses antes, en enero, en la ciudad de São Paulo, la canasta básica de alimentos, compuesta por un conjunto de alimentos necesarios para el mantenimiento mínimo de una familia, ya había alcanzado el costo de 713 reales, consumiendo cerca del 60% del salario mínimo, que es de 1.200 reales (DIEESE, 2022a).

 

Por un lado, está el nombre, la vida y la historia de una trabajadora brasileña desocupada, víctima de la negligencia del Estado y de la explotación capitalista. Por otro, una cuenta que no cierra ni siquiera para una parte importante de los que consiguen mantenerse en el mercado laboral. El salario que recibe una parte considerable de la clase trabajadora brasileña está lejos de corresponder al mínimo necesario para reproducir su vida y la de su familia.

 

En Brasil, según los datos de la Pnad-C (Encuesta Nacional de Hogares), el ingreso promedio mensual real de los trabajadores y las trabajadoras en el trimestre de diciembre a febrero de 2022 fue de 2.511 reales. Esta cantidad, ya por debajo de lo necesario para la supervivencia, es unas dos veces y media superior a la media que reciben, por ejemplo, las trabajadoras domésticas, grupo al que pertenecía Angélica, la trabajadora citada al principio de este texto. En el mismo periodo, las trabajadoras domésticas brasileñas recibieron, de promedio, 992 reales al mes (IBGE, 2022).

 

La forma en que se determina el tamaño de la canasta básica de la clase trabajadora depende en gran medida de las luchas sociales que protagoniza, siempre con el objetivo



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de aumentar el valor de su fuerza de trabajo. Sin embargo, es importante señalar que esta cantidad varía enormemente según el género, la raza y la nacionalidad (Bhattacharya, 2017). Por eso, para las mujeres y las personas racializadas -en el caso brasileño, la población negra-, los salarios siempre serán más bajos, el desempleo y la informalidad laboral más altos, impactando directamente en la reproducción social de sus vidas. Estos clivajes internos de clase, lejos de ser marginales al modo de producción capitalista, representan, a nuestro juicio, su funcionamiento ordinario.

 

 

Género y raza en el contexto de avance de la precarización laboral

 

El género y la raza, por tanto, más allá de ser “factores” o “variables” que, articulados a la clase, contribuyen a la comprensión de las relaciones laborales, se constituyen, según esta perspectiva, en determinantes sociales de la diferencia. En palabras de Lorde, “negarse a reconocer la diferencia hace imposible ver los diferentes problemas y trampas a los que nos enfrentamos las mujeres” (2019, p. 243).

 

Entender el lugar que ocupan las mujeres brasileñas en el mundo del trabajo presupone, por lo tanto, una reflexión que considere tanto las peculiaridades de nuestra formación histórica, de país esclavista y dependiente, como las expresiones locales del avance global del neoliberalismo, de la financiarización de la economía y de la acentuada flexibilización del trabajo y desmantelamiento de los derechos sociales, situación agravada en todo el contexto pandémico.

 

En Brasil, la pandemia del covid-19 se extiende bajo los efectos de la Enmienda Constitucional nº 95 de 2016, que oficializó, a partir de 2018, el estrangulamiento de la capacidad de inversión pública en salud, educación, saneamiento, entre otros sectores fundamentales. A raíz de esta medida, el parlamento brasileño aprobó dos contrarreformas: la laboral y la de jubilaciones.

 

La primera contrarreforma instituyó, junto con la aprobación de la tercerización irrestricta de la fuerza de trabajo, la expansión del trabajo temporal, la posibilidad del vínculo intermitente, la figura del trabajador(a) autónomo(a) que puede trabajar de forma continua y exclusiva para una sola empresa, entre otros muchos dispositivos claramente orientados a aumentar la inestabilidad, la rebaja de derechos, e impedir el acceso a la justicia.

 

El segundo, a su vez, al instituir, en medio del desmantelamiento de los derechos laborales, la contribución jubilatoria durante 35 años para las mujeres y 40 años para los hombres eliminó la posibilidad de jubilación de millones de trabajadores brasileños. Una vez más, debido a la marcada precariedad con la que acceden al mercado laboral, las mujeres, especialmente las negras, son las más afectadas.

 

En línea con el avance de la globalización neoliberal, estas medidas han profundizado significativamente el desmantelamiento de los servicios públicos, promoviendo nuevos impulsos a la flexibilización del trabajo, facilitados en gran medida por los avances en el campo de las tecnologías digitales y la inteligencia artificial.

 

Así, las medidas adoptadas en el contexto de la pandemia han acentuado la precariedad de las condiciones de vida y de trabajo preexistentes, abriendo el camino a nuevas formas de precarización. Un estudio comparativo entre los indicadores de los terceros trimestres de 2019 y 2021, realizado por el Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos (DIEESE, 2022b), a partir de los datos divulgados por el Pnad-C/IBGE, muestra cómo el contexto pandémico, articulado a las medidas anteriores, de



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flexibilización laboral, impactó de manera particular en la fuerza de trabajo femenina.

 

Además de la retracción en la participación de la fuerza de trabajo femenina en el mercado laboral, que osciló del 54,6% en 2019 al 52,3% en 2021, se acentuó el desempleo y desocupación por desánimo entre las mujeres. En el caso del desempleo, la tasa que, en 2019 era del 14,3%, alcanzó el 15,9% en 2021, mientras que para el segmento masculino se mantuvo estable: 10% (2019) y 10,1% (2021).

 

Cabe destacar que, entre las mujeres, considerando sólo el año 2021, llama la atención la diferencia en el indicador de desempleo entre las mujeres negras (18,9%) y las blancas (12,5%). En el grupo de mujeres, destaca el DIEESE (2022b), la tasa de infrautilización de la fuerza de trabajo en el tercer trimestre de 2021 era del 33,3%, frente al 20,9% de los hombres.

 

El contexto de la pandemia también ha impulsado un cambio significativo de las actividades laborales remuneradas que solían realizarse fuera del hogar hacia el entorno doméstico. Se sabe que el espacio doméstico, además del trabajo doméstico no remunerado de las mujeres, alberga históricamente un conjunto de actividades remuneradas que, no por casualidad, también están asociadas socialmente a las mujeres y, en particular, a las mujeres negras.

 

Sin embargo, lo que llama la atención son las nuevas articulaciones que proporciona el capitalismo en su fase neoliberal. Por un lado, la incorporación de nuevas actividades no remuneradas, especialmente el cuidado, que dejaron de ser ofrecidas por el Estado. Por otro, el aumento de diversas actividades remuneradas, impulsadas por el desempleo, que incluyen desde el impulso a la producción y comercialización de diversos productos hasta otros tipos de trabajo desarrollados a partir del acceso a equipos electrónicos y el uso de Internet.

 

En junio de 2020, según una investigación publicada por el IPEA, 8,7 millones (12,7%) de brasileños con algún tipo de ocupación realizaban sus actividades laborales a distancia, desde sus casas. La investigación, desarrollada por Góes et. al. (2020), encontró que, de este total, el 84,1% tenía vínculos laborales formales. Con la presencia predominante de mujeres (55,5%), el grupo también se caracterizaba por su alta escolaridad, ya que el 73,3% de sus miembros había completado estudios universitarios o de posgrado. Varios estudios señalan la gran carga de trabajo de las mujeres que, al desarrollar sus actividades laborales remuneradas en el hogar, han ampliado su tiempo de dedicación e intensificado los procesos de trabajo (Praun y Piza, 2021).

 

En este sentido, al trasladar el trabajo remunerado a la esfera de la reproducción, a través del home-office, los propietarios de los medios de producción han intensificado aún más la desigualdad estructural de género, raza y etnia. Una de las consecuencias de esta nueva realidad ha sido explicitar cuánto la división socio-sexual del trabajo es desfavorable para las mujeres, siendo en gran medida más intensa para las mujeres negras.

 

En otras palabras, la reclusión doméstica para protegerse de la pandemia y seguir realizando su trabajo asalariado, en la mayoría de los casos, rescató el papel social e histórico otorgado a la mujer como cuidadora y responsable de la crianza de los hijos, de organizar y realizar las tareas domésticas. Esta situación les ha obligado a realizar jornadas extenuantes, tanto productivas como como reproductivas, intensificando su precariedad a través de la explotación/opresión de su fuerza de trabajo.

 

Otra consecuencia importante de este aislamiento doméstico fue el aumento de la violencia entre géneros. Esta medida, que pretendía reducir la proliferación del



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coronavirus, incrementó espantosamente los casos de malos tratos, agresiones, amenazas y feminicidios, ocasionando para la mujer víctima de la violencia doméstica, que ya contaba con una serie de resistencias para denunciar a su agresor, una situación aún más compleja, una vez que la tendencia del trabajo a domicilio se extendió al hombre asalariado. Éste, a su vez, también mantenía una mayor presencia en el ámbito doméstico, pudiendo así controlar más intensamente a las mujeres.

 

 

 

La lucha contra la precarización del trabajo de las mujeres es también anticapitalista

 

A la luz de las situaciones aquí enumeradas, la actual crisis económica ha tenido el efecto de revigorizar cuestiones poco expresivas entre los años 90 y 2000. De hecho, desde la crisis financiera de 2008-2009, una serie de críticas al neoliberalismo, los movimientos anticapitalistas, los feminismos marxistas, así como los movimientos antirracistas en diálogo con la crítica al modo de producción capitalista, han ido ganando en sustancia.

 

La razón de este radicalismo dentro de los movimientos sociales tiene su razón de ser. La expansión del desempleo a escala mundial, el alto nivel de informalidad laboral en los países del centro y la periferia del capitalismo, las diversas expresiones del avance de la precarización laboral y la expansión de la pobreza convergen hacia la raíz de estos problemas, que es el modo de producción capitalista. Así, dilucidar la forma en que organizamos el trabajo, así como la articulación entre la producción y la reproducción social, son cuestiones clave para entender esta miríada de formas em que el trabajo se presenta en la actualidad.

 

Partiremos aquí de la comprensión de Karl Marx y su análisis de la categoría de trabajo como elemento fundamental de la sociabilidad humana. Como condición de existencia de todos los seres humanos y formaciones sociales, en sus palabras, el trabajo es la “eterna necesidad natural de mediación del metabolismo entre el hombre y la naturaleza” (2013 [1867] p. 120). A través del trabajo, el ser humano siempre se orienta y se pone en movimiento, interactuando con la naturaleza externa, transformándola y transformándose a sí mismo. Como “modelo de toda praxis social” (Lukács. 2013), por tanto, la categoría de trabajo tiene un estatus privilegiado de análisis y por ello nos resulta metodológicamente ventajoso partir de su investigación para descubrir rasgos importantes del ser social (ide, ibíd.).

 

Si el proceso de producción y reproducción de todas las vidas humanas tiene como elemento central la categoría del trabajo, sin embargo, el lugar social que ocupa cada ser humano en la organización del trabajo difiere sustancialmente. Ocupamos diferentes lugares sociales e interactuamos con la naturaleza externa de forma concreta y, por lo tanto, mediada por los cuerpos. Esto significa que como clase social hay un elemento que nos une, al tiempo que esta misma clase tiene sexualidades, razas, géneros y otras diferencias que determinan de diferentes maneras el curso de nuestras vidas.

 

En el capitalismo, sin embargo, estas diferentes formas de relacionarse con el mundo exterior se transforman en desigualdades sociales. Por lo tanto, es necesario problematizar cómo se produce la clase obrera de forma diferencial. En este sentido, el análisis de Marx, en El Capital (2012 [1867]), de las diferencias entre el trabajador inglés en comparación con el irlandés es bien conocido por revelar los diferentes niveles de reproducción social en los que se encontraban estas dos nacionalidades en el siglo XIX.

 

Por lo tanto, lejos de una tendencia de homogeneización de la explotación laboral,



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entendemos que las “categorías género y raza, como identidades, son construcciones sociales necesarias para el capital y, por eso mismo, tuvieron su gestación, como estructura social, a la par del surgimiento y desarrollo del capitalismo” (Roncato, 2020, p. 27).

 

Es por estas producciones de diferencias que la cantidad de la canasta básica de alimentos necesaria para la reproducción de las personas se presenta de manera desigual. Aquí abogamos por un análisis materialista de las opresiones y, para ello, las nociones que hacen referencia a la división socio-sexual del trabajo, así como el enfoque en la articulación entre producción y reproducción social, son categorías claves para el análisis del trabajo de las mujeres.

 

Entendemos la desigual división socio-sexual del trabajo como un producto del capitalismo, basado en los principios de separación y jerarquización. Ampliamente investigados por las teóricas feministas, tales supuestos son observables en diferentes sociedades y períodos históricos, aunque no sean principios ontológicos ni categorías del ser social.

 

Según Danièle Kergoat, la primera instrumentalización de la división sexual del trabajo fue llevada a cabo por los antropólogos y tuvo a Lévi-Strauss como uno de sus pioneros, haciendo de esta noción un mecanismo para clasificar y describir la estructuración de las sociedades en torno a la familia. Sin embargo, fueron las antropólogas feministas las primeras en darle un nuevo significado, indicando no sólo una complementariedad de tareas, sino también su sentido de relación social de poder entre mujeres y hombres (Mathieu, 1991; Tabet, apud Kergoat, 2009). Estos supuestos se basan en la idea de que hay trabajos que son “de mujeres” en contraposición a los considerados “de hombres” (ídem, ibídem). Además, el trabajo de las mujeres siempre valdrá menos (cuantitativa y cualitativamente) que el de los hombres (ibíd., ibíd.).

 

Además de la división socio-sexual del trabajo, entender el trabajo y el género implica analizar el nexo entre la producción y la reproducción social. La reproducción social se refiere aquí a la reproducción generacional, física, material y subjetiva de la fuerza de trabajo, es decir, la producción de la vida de la clase trabajadora como clase (Arruzza y Bhattacharya, 2020), ya sea en la forma asalariada o no, así como la reproducción y dominación jerárquica de la familia patriarcal y la lógica capitalista.

 

Por ello, es importante destacar que la superación de la actual situación de crisis política y económica, de crisis medioambiental, de desigualdad social incluyendo cuestiones de género, raza, LGBTQIA+ y de clase, y de precarización del trabajo, requiere una larga lucha, pero que creemos que se puede ganar. Para ello, debemos enfrentarnos y superar el modo de producción capitalista y conquistar otra sociedad. Una sociedad en la que los derechos sociales, entre ellos el trabajo no explotado, el derecho a la vivienda, a la salud y a la educación sean libres y universales y, en consecuencia, nos permitan el derecho a la vida ¡Pero una vida sin opresión, digna y con sentido!

 

 

Traducción de Andrea Arrigoni y Diego Ferrari Referencias

 

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2ª edição, (2011).

 

PRAUN, Luci; PIZA, Suze. Universidad, Docencia y Neoliberalismo. Socioscapes. International Journal of Societies, Politics and Cultures2(2), 2021, p 245-272. Disponível em: <http://www.socioscapes.org/index.php/sc/article/view/116> Acesso em: 16 abr. 2022.

 

RONCATO, S. Mariana. Working poor japonês: Trabalho imigrante dekassegui e suas transversalidades. Tese de Doutorado, IFCH/Unicamp, 2020.



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Algunos cambios en la clase trabajadora local en las últimas décadas

 

Por Demián García Orfanó

 

 

La clase trabajadora local no es la misma que hace 50 años, no vive en el mismo mundo, no enfrenta las mismas diferencias a su interior, no consume lo mismo, no se relaciona con su territorio de la misma manera. Aun así, el peso del estado de bienestar sobre los proyectos políticos actuales es innegable. Incluso a costa de una idealización forzada de las condiciones de aquellos años.

 

¿Qué es lo que cambió? ¿Lo incorporamos a nuestra mirada del mundo? Algunas cuestiones suelen estar más presentes. Especialmente, la enorme transferencia de recursos de les trabajadores a los empresarios producida por la dictadura, la caída tendencial de los salarios reales desde 1976, y otras más. Pero hay otras cuestiones que podemos darle atención, aunque refiera a temáticas aparentemente laterales a la clase trabajadora como sujeto de lucha: la situación de les mayores, la incorporación de mujeres al mercado laboral, la desocupación en los jóvenes, y otras…

 

En esta nota queremos rastrear, aunque sean algunas pocas de estas variables menos visibilizadas en los grupos militantes, porque también son relevantes en la configuración de las vidas y conciencias de nuestra clase trabajadora. Hay información en censos y de la Encuesta Permanente de Hogares donde seguir algunas pistas de esas transformaciones, mientras esperamos lo que traiga el nuevo censo en estos meses para continuar este ejercicio.

 

 

Aclaraciones previas

 

-Recién en el censo de este 2022 los datos censales van a incluir una categorización sexo-genérica que no sea dicotómica. En censos anteriores muchas categorías incluían una opción “Sin especificar” o “ignorado”, pero esta diferenciación ni aparecía en la categoría “sexo”. Lamentablemente, un análisis construido en base a datos así de limitados arrastrará la misma limitación binaria.

 

-Muchas fuentes que refieren a las mismas variables no son comparables ni se pueden empalmar, provienen de diferentes metodologías, cubren áreas geográficas diferentes, se refieren a momentos diferentes del año, etc. En esta nota hay gráficos que las muestran en algunos casos en forma unificada y/o comparada. Es solo para mostrar tendencias de mediano/largo plazo y grandes cambios en los niveles. No son series “confiables” en términos de rigurosidad analítica.

 

-En algunos gráficos de esta nota hay una periodización que proviene de una caracterización más global de momentos políticos, sociales y económicos. Desarrollarla requeriría de una exposición particular más extensa, aquí solo se ofrece como una herramienta más para ayudar a la comprensión de las series históricas.



 

 

¿Qué vas a hacer cuándo te jubiles?



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Una tendencia de largo plazo es el creciente peso de las personas mayores en la sociedad, producto de la creciente expectativa de vida. Es una variable clave para las disputas en torno a “lo público”. En el presupuesto estatal el gasto en jubilaciones es la principal partida, constituye el 40% del gasto del Estado Nacional, y también es una parte muy importante de los presupuestos provinciales.

 

En 2022 este sector social abarcará al 14,1% de la población, según las estimaciones del INDEC[1]mostrando un crecimiento nada desdeñable en comparación con el 8,9% que arrojó el censo de 1970. Este crecimiento de la participación se dio a instancias de la caída de la proporción de personas de 0 a 14 años.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Elaboración propia en base a INDEC, datos censales.

 

 

Todas las transformaciones que atañen a esta franja etaria y al régimen jubilatorio son muy relevantes por esa causa, desde las fórmulas usadas para la actualización de los haberes, el nivel de los mismos, las dinámicas de privatización/estatización de la previsión social, la edad de jubilación, el monto aportado por trabajadores formales, etc. Cada modificación en cualquiera de estos puntos abarca a millones de personas y proyecta su impacto sobre el presupuesto estatal por años y décadas.

 

Ha sido muy importante el efecto de la moratoria previsional de 2006 en la dinámica de las jubilaciones de las últimas décadas. Permitió que se jubilen cerca de 3 millones de personas, especialmente mujeres, con lo que la cobertura del sistema llegó al 93% de les mayores de 65 años en el 2010. Hoy en día el 52% de las jubilaciones y pensiones pagadas por la ANSES son parte del esquema de la moratoria. En esa masa de gente, casi 9 haberes 10 (87%) tienen el valor de la jubilación mínima. Si no se genera un nuevo esquema de moratoria para abarcar a quienes trabajaron sin aportes en las últimas dos décadas, las



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futuras tandas de jubilades sin aportes recibirán ingresos aún menores, ya que la Pensión Universal por Adulto Mayor solo paga el 80% de la jubilación mínima.

 

La mínima es una categoría muy relevante en términos presupuestarios y sociales porque el 47% de les beneficiaries de ANSES (5 millones y medio de personas) cobraban una mínima o menos en diciembre de 2021. Son el 63% de los beneficios que paga este organismo (casi 7 millones de jubilaciones y pensiones).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Elaboración propia en base a Min. Economía, SIPA, CIEPP, INDEC e IPC San Luis.

 

 

El análisis de una serie larga de los haberes mínimos muestra un descenso sostenido desde el período más alto en el 1974-1975, retrocediendo posiciones hasta un piso en la década de 1990s, que luego de una caída máxima en el 2002 comenzó una recuperación. Esa recuperación de los años 2000s no llegó a recuperar el nivel más alto de la serie que analizamos, quedando el período 2011-2017 en tercer lugar de los siete períodos. A partir de 2018 parece iniciarse un período en un nuevo nivel inferior, similar al de gran parte de los años 1980s.

 

Con el pasar de los años y el crecimiento de la porción de la población de mayor edad, para que puedan existir jubilaciones masivas van a hacer falta asignar porciones cada vez mayores de la riqueza social producida. Más aún si consideramos que los actuales son niveles de miseria.

 

 

Interpelaciones a les jubilades como sujeto político

 

¿Qué diálogo se construye políticamente con este sector social creciente? Durante su gobierno, Mauricio Macri buscó construir y soldar su base social con este sector social, al destinar recursos de la amnistía tributaria (el llamado blanqueo de capitales en la jerga racista habitual) a pagar (parcialmente) juicios previsionales atrasados. Con esto



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contraponían un beneficio segmentado y parcial a quienes habían aportado contra quienes habían requerido una moratoria para acceder a la jubilación. La versión de largo plazo de la meritocracia.

 

Aspiraban resolver 2.400.000 juicios pendientes, pero un año después solo habían incluido cerca del 35% de esa cifra, que beneficiaron especialmente a quienes cobraban jubilaciones sin moratoria, es decir, personas que completaron la edad y los años de aportes, mayormente varones.

 

¿La rebaja que implicó la reforma previsional y la aceleración de la inflación de 2018, habrán implicado detonar las adhesiones que cosechó el macrismo? ¿O habrá alcanzado con echar la culpa del deterioro económico al kirchnerismo, o a cuestionar el congelamiento del índice posterior?

 

La política del gobierno de Alberto Fernández apuntó inicialmente a beneficiar al segmento de la mínima al otorgar bonos de suma fija a ese sector y bonificaciones en la compra de medicamentos. Sin embargo, el congelamiento de la fórmula de actualización y el efecto de la inflación se volvieron como un boomerang contra estas concesiones iniciales. Empeoraron el poder adquisitivo de todes les jubilades (incluso les de la mínima), manteniendo los niveles bajísimos de la devaluación de 2018 y habiendo perjudicado especialmente a quienes cobraban por encima de la mínima (es decir, a trabajadores que habían tenido empleos formales, ese sector al que el gobierno anterior había buscado interpelar).

 

Adultes mayores jubilades son cerca del 20% del padrón de cada elección, con la mitad de elles aún en condiciones de votar en forma obligatoria (y se trata de una tendencia creciente). Hasta ahora no parece que hayan encontrado alguna vía de participación política más permanente en las organizaciones actuales de jubilades o en los espacios sindicales, a pesar del ajuste que están sufriendo en sus ingresos desde el 2018. Hasta ahora no han ganado masividad los intentos de organizar este sector que, sin mayor expresión callejera y solidaridad de otros sectores sociales, es presa fácil del ajuste, especialmente ahora que el FMI audita las cuentas públicas.

 

 

La vida sin trabajo

 

La falta de aportes para el sistema previsional y la necesidad de la moratoria para una masa importante de trabajadores proviene de varios procesos. Uno de ellos es el aumento del nivel de desempleo, que pasó de ubicarse en torno a 2-4% en los años 1960 y 1970s a alcanzar un promedio de 14,3% durante los 1990s’, con picos en 1995 y 2002, de la mano de las privatizaciones y de un largo proceso de destrucción de la industria mercadointernista local. Los cambios que se produjeron en este período fueron de carácter permanente y las reversiones posteriores no alcanzaron los bajos niveles previos. En especial, al período de recuperación del empleo hasta 2011 le siguió una cierta estabilidad desde ese año, aún en el marco de la crisis del modelo de acumulación. Esa estabilidad comenzó a debilitarse durante el gobierno de Macri, y comenzó un ciclo de destrucción masiva de empleos desde 2018. La pandemia implicó un momento agudo de desempleo por los despidos a trabajadores no registrades centralmente, para luego recuperarse en 2021 y lo que va del 2022, sin que haya aún claridad si el ciclo expansivo continuará.



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Elaboración propia en base a INDEC (censos), Min. Economía (series EPH)

 

 

En los 1970s comenzó una reforma profunda en el capitalismo argentino, represión militar y otros mecanismos de disciplinamiento mediante. La hiperinflación de fines de los 80s/principios de 1990s dejó sus marcas en la memoria de quiénes atravesaron esos años. El desempleo creciente pasó a ser un nuevo factor de disciplinamiento a les trabajadores ocupades, aunque también a dar inicio a un nuevo movimiento social y político construido por desocupades.

 

 

El fin del trabajo en el campo, camino al desempleo en la ciudad

 

La caída de la población rural es un proceso que venía desarrollándose a lo largo del siglo XX con la búsqueda de mejores condiciones de vida en las ciudades, entre ellas la posibilidad de acceso a estudios en universidades públicas, y la esperanza de mejores condiciones de trabajo. Fue profundizandose de la mano de la reducción del peso y dinamismo de algunas economías regionales (por ejemplo, el cierre de ingenios) y el cierre de ferrocarriles en la primera mitad de la década de 1990. Los valores de desempleo que el INDEC registra en la EPH desde 1974 refieren a aglomerados urbanos y son una medida que no es perfecta. El hecho de que los censos indiquen una desocupación menor que la EPH (salvo en 2001) es consecuencia de que el desempleo en el campo es menor (además de que se utilizan preguntas diferentes en las entrevistas).



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Elaboración propia en base a INDEC (censos)

 

 

En el país de 1970 una de cada cinco (21%) personas vivía en el campo (o pueblos de menos de 2000 habitantes), y ese porcentaje ya venía en bajada, que continuará cayendo a alta velocidad por 20 años. En 1991 esa proporción ya se encontraba en 12,8% y en el 2010 a pesar de las dos décadas de auge sojero, incremento de hectáreas cultivadas, exportaciones, etc., solo el 9% de la población vivía en el campo.

 

En la segunda mitad del siglo XX las ciudades aparecían como la ilusión de progreso que llevaba a migrar a cientos de miles de personas. ¿Cuáles son las nuevas ilusiones luego de las décadas de alta inflación, estancamiento económico, creciente desocupación, falta de acceso a la vivienda?

 

 

Del trabajo en la casa y del trabajo en el trabajo

 

¿Qué ideario respecto al empleo sostienen aquelles que vivieron esos momentos de baja desocupación hace décadas? La premisa estigmatizante e insultante “no trabaja el que no quiere”, no tiene ningún asidero en las estadísticas desde hace 30 años. El crecimiento del desempleo y la caída salarial aceleró el proceso de crecimiento de la tasa de actividad, es decir del número de personas que trabajan o buscan trabajo (remunerado), lo que se llama Población Económicamente Activa (PEA).



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Elaboración propia en base a INDEC (censos), Min. Economía (series EPH)

 

Los cambios en la EPH en 2002/2003 hacen incomparables los valores anteriores y posteriores a esa fecha

 

Entre 1960 y 2010 la población creció un 100%. Pero la PEA lo hizo un 163%. El salto se realiza en la década de 1990, cuando la PEA alcanza el 41,8%, y luego en el 2010 alcanza el 49,4%. De todos modos, en las primeras dos décadas del siglo XXI los valores parecen estabilizarse.

 

La evolución de este indicador a lo largo del tiempo capta un doble proceso. Por un lado, la salida y entrada a la actividad de quienes buscan trabajo ante los cambios coyunturales de empleo y niveles salariales. Quienes no consigan trabajo en un tiempo dejarán de buscar y dejan de ser captades por este indicador (es lo que se llama el “efecto trabajador adicional”).

 

Por otro lado, otro proceso de más largo plazo. La incorporación de mujeres al mercado laboral en forma masiva. En los 1960s encontramos un 16% de las mujeres entre la población activa, para alcanzar 33,5% en el 2001. Un crecimiento que se da a través de años tormentosos, de crecimiento del desempleo y de caída del poder adquisitivo hasta 2002. Con la recuperación económica de comienzos de los 2000s se da un estancamiento en ese proceso de incorporación, pero asentándose en un nivel mayor (según el censo del 2010, alcanzaba el 41,8%).



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Elaboración propia en base a INDEC (censos y EPH), Min. Economía y Min. de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (series EPH)

 

Ese crecimiento implicó el ingreso de millones al mercado laboral, mayormente en relación de dependencia, que pasan de ser en 1960 el 18% de las personas ocupadas a representar el 30% en el 2010, mayormente en actividades relacionadas con el cuidado (salud, docencia, trabajo doméstico) y en el ámbito estatal.

 

Las mujeres ocupadas en trabajos por cuenta propia van ganando peso con el correr de los años, pasando del 2% en el censo de 1960 al 8% en el censo de 2010.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Elaboración propia en base a INDEC (censos)

 

El hecho de que se sostenga el porcentaje total de la participación de “trabajadores con remuneración” sobre la Población Económicamente Activa a lo largo de estas décadas implica que creció el porcentaje de la población asalariada sobre el total de la población.



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De 11 millones de personas que se agregaron en 50 años a la PEA, 7,5 millones fueron asalariades, que pasaron del 27% al 32% de la población.

 

La categoría de cuentapropistas continúa en ascenso desde la fecha del censo 2010 hasta hoy, aunque es una categoría que es poco transparente al incluir profesionales autónomes (aproximadamente 500.000 según los registros de la AFIP), vendedores ambulantes o cartoneres bajo la misma etiqueta. De todas maneras, el crecimiento de su peso sobre el total de ocupades no anula la importancia del sector asalariado, ni quita que parte de su crecimiento desde el 2018 (casi 400.000 personas) se deba a estrategias de supervivencia de corto plazo ante la crisis y que puedan volver a ser parte de las filas del trabajo asalariado en cuanto se presente la oportunidad, o vuelvan a la inactividad si se recuperan los salarios reales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Elaboración propia en base a Min. de Trabajo (Boletín de Estadísticas Laborales – EPH)

 

 

Fuera del trabajo, el trabajo sigue

 

En los ‘60 el censo preguntaba por las ocupaciones de quiénes no trabajaban (ni buscaban trabajo). Además de estudiantes y jubilades, aparecían las tareas del “cuidado del hogar” y “otra” (posiblemente otras tareas de cuidado a personas). Estas dos categorías Involucraban al 78% de les no-económicamente actives (en su gran mayoría -96,8%-mujeres), y en 2010 ese porcentaje se redujo al 30% (lamentablemente la identificación de “cuidado del hogar” se discontinuó en 1991). Esas tareas no dejaron de realizarse, sino que alargaron la jornada de trabajo total de las mujeres. como demuestran las recientes encuestas del INDEC del uso del tiempo. En 2013, sólo el 58% de los varones participaba de tareas domésticas, y dedicaban la mitad del tiempo que las mujeres, para quienes se trataba de prácticamente una nueva jornada laboral (6,4hs por día).



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Elaboración propia en base a INDEC (censos)

 

 

En 1960 esas categorías estaban compuestas en un 97% por mujeres. Es un dato a mencionar que en 1960 la cantidad de varones dedicados al “cuidado del hogar” era… 0 (cero).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Elaboración propia en base a INDEC (censos)

 

 

Una constante a lo largo de todo este período es que la desocupación fue mayor (salvo en el 2002) para las mujeres que para los varones. A pesar de haber menos mujeres que varones en el mercado laboral, las mujeres son (con vaivenes coyunturales) la mitad de las personas desempleadas.



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Elaboración propia en base a INDEC (censos y EPH) y Min. de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (series EPH)

 

 

Divino tesoro

 

Si el desempleo juvenil había sido históricamente un poco más alto que el desempleo promedio, a partir de la década de los 1990s pasa a ser el doble y más aún. Ya van tres décadas de esas condiciones operando sobre las subjetividades de trabajadores desde el inicio de su vida laboral. Se trata de una fuente permanente de conflictividad y al mismo tiempo una presión disciplinadora permanente que va a acompañar luego las conciencias de eses trabajadores durante el resto de su vida laboral. No es casualidad que varias de las reformas de flexibilización laboral por sector/empresa apunten a generar condiciones más desfavorables para nueves ingresantes más jóvenes. En Lear, Grupo Clarín, y muchas otras fábricas, comisiones internas combativas dieron duras luchas contra este proceso, lamentablemente derrotadas y con dirigencias sindicales burocráticas dándoles la espalda. No es sólo una avanzada económica, sino que también estas reformas debilitan las experiencias de organización y lucha previas, y facilitan nuevas reformas posteriores.



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Elaboración propia en base a INDEC (censos y EPH), Min. Economía y Min. de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (series EPH)

 

 

Además, la demora en comenzar la vida laboral complica la financiación vía aportes y contribuciones del sistema previsional, restando recursos para sostener jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares o la asignación universal por hije. El empleo informal llegó para quedarse, siguiendo la misma tendencia que el desempleo, aunque no hay información directa del largo plazo. Algunas estimaciones de la OIT ubican la informalidad entre el 15% y el 20% para los años 1970s, pasando a estar entre el 20 y el 30% durante la década de los 1980s. Al aumento del empleo no registrado en los años 1990s le siguió una baja pronunciada durante la primera década del 2000, pero sin poder lograr perforar el piso del 30%.



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Elaboración propia en base a INDEC (EPH), Min. Economía y Min. de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (series EPH)

 

 

El final es en donde partí

 

Este proceso de aumento del empleo no registrado horada los derechos laborales de les trabajadores formales, y profundiza el desfinanciamiento del sistema previsional. Si la cuestión previsional hoy día es problemática, y se enlaza en parte con la situación laboral del resto de la clase, hacia adelante en el tiempo este problema se hará más patente aún. Las respuestas de mercado a estos problemas se mantienen en el marco del régimen del estado de bienestar que está hace mucho en crisis, al intentar darle más peso a la contribución individual desde el puesto de trabajo de cada persona. La lógica contributiva es más individualista, excluye a quienes no tengan aportes de la posibilidad de jubilarse, sin reparar en las razones sociales que impiden acceder a empleos (no sólo empleos, sino empleos formales). Con una lógica de ajuste permanente, buscando aumentar la edad jubilatoria para minimizar el tiempo de cada persona recibiendo jubilación, al querer bajar aún más los haberes para que no incidan sobre el presupuesto público. Como vimos arriba, no es una lógica indiferente en términos de género, ya que las mujeres quedarán mucho más apartadas de la posibilidad de jubilarse. Personas con identidades disidentes que tengan una trayectoria laboral más precaria estarán también excluidas, y eso sin considerar siquiera que la expectativa de vida de la población travesti está entre los 30 y los 40 años con lo que estas disquisiciones sobre la jubilación no les representa nada sino va acompañada de alguna política reparatoria especial.

 

A pesar de este cierre, esta nota no es sobre el sistema jubilatorio. Las aspiraciones de transformar la sociedad necesitan lecturas estructurales que puedan captar la época en que vivimos y la orientación de los cambios que dentro del mismo sistema nos van afectando. Este artículo no podría resolver esta tarea, menos aún con todas sus limitaciones (su



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brevedad, los análisis con empalmes de series que no se pueden empalmar, datos urbanos y nacionales mezclados, falta de diferenciación geográfica, falta de caracterización de sectores de actividad económica y de empleo, falta de mención a la subocupación, el pluriempleo, el teletrabajo, etc). Pero puede que haya sumado algunos aportes a las lecturas, para que una parte de la información que recibimos en el cotidiano pueda ser ubicada en estas tendencias de mediano y largo plazo en lugar de agobiarnos o confundirnos, y que se despierte algo de curiosidad por entender la foto y la película de la sociedad de hoy.

 

Demián García Orfanó

 

Economista, delegado de ATE en Ministerio de Economía

 

 

 

 

Otto Griebel, La Internacional (1901)



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La precarización y el saqueo en tiempos de capitalismo pospandémico

 

Por Mariano Féliz

 

 

El pueblo trabajador en Argentina está enfrentando una avanzada brutal contra sus condiciones de trabajo y de vida. La última década perdida, iniciada hacia 2011, es la década de una crisis transicional en el país. En ese momento, el capitalismo en el territorio argentino aceleró un proceso de reestructuración que ha golpeado de frente las defensas que las clases populares habían construido en años de lucha. En el último lustro, el deterioro en los niveles los ingresos populares y la multiplicación de la precarización han marcado el quiebre de la resistencia que por años el movimiento popular ha venido sosteniendo.

 

I

 

Desde finales de los años sesenta el pueblo trabajador en Argentina comenzó a enfrentar las consecuencias de la crisis general del capitalismo global. Las luchas populares de aquellos años eran parte de un ciclo de circulación de luchas que ponían al sistema frente a la amenaza de su propia mortalidad. Demandas salariales y de condiciones de trabajo, demandas por una mejor distribución de la riqueza y por el control popular de la reproducción social en su conjunto estaban a la orden del día.

 

La respuesta de las clases dominantes fue brutal. Las dictaduras militares y las fuerzas paramilitares en la región multiplicaron su violencia. El proyecto neoliberal comenzó a marcar sus primeros pasos en un intento por transformar estructuralmente el capitalismo y desarticular las formas de resistencia popular.

 

En las décadas que se sucedieron la desigualdad social y las condiciones materiales de vida de los pueblos iniciaron una tendencia declinante. En Argentina ese proceso tuvo su pináculo en los años noventa, pero continuó como proceso general en las décadas neodesarrollistas. Más allá de los picos y valles, la capacidad del gran capital de apropiarse de la riqueza social se multiplicó. En un ciclo de cinco décadas, la pobreza aumentó más de 10 veces y hoy abarca a más de un tercio de la población.

 

Millones de trabajadoras y trabajadores vuelcan sus vidas al mercado laboral en masa intentando compensar el deterioro de los salarios e ingresos del trabajo. Cada familia multiplica la búsqueda de empleo o trabajo remunerado, mientras las mujeres y niñas sostienen cada vez más horas de trabajo de reproducción y cuidados sin remuneración ni reconocimiento. Por ahora, la batalla social por la apropiación de los ingresos la vienen ganando los grandes capitales: en 2021, las clases trabajadoras se apropiaban de sólo 43% de los ingresos totales, a pesar de que la cantidad de horas trabajadas se han multiplicado, en especial entre las mujeres: la participación femenina en el mercado laboral remunerado se ha duplicado desde los años setenta.

 

II

 

Este proceso no se ha producido sin disputas, luchas y conflictos. La capacidad obrera de resistir el avance del capital ha sido significativo pero no ha evitado la debacle social en la que nos encontramos. Luego de la era neoliberal que condujo al “Que se vayan todos” a comienzos de los dos mil, el ciclo neodesarrollista consiguió configurar un nuevo patrón



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de acumulación de capital en Argentina canalizando y conteniendo la mayor parte de las luchas, sin frenar la tendencia declinante en las condiciones de vida y trabajo.

 

Una nueva matriz de políticas laborales y sociales se desarrolló para enfrentar las demandas de una nueva generación militante nacida de la precarización más absoluta. La lucha de las y los trabajadores sindicalizadxs por recuperar las negociaciones paritarias libres (casi clausuradas en los años noventa) permitió a las burocracias sindicales consolidar un control casi monolítico en el movimiento obrero. Más allá de los grandes ejemplos de luchas por democracia y participación, y de algunas victorias reivindicativas y políticas, la arquitectura del movimiento sindical argentino se integró plenamente en la articulación construida por políticas laborales que sólo buscan canalizar las demandas salariales y de condiciones de trabajo dentro de los estrechos límites del capitalismo dependiente. Programas como el REPRO, las políticas de salario mínimo, los aumentos de las remuneraciones en cuotas y los topes salariales de hecho, funcionaron como los pilares de la estrategia de neodesarrollo.

 

Al mismo tiempo, las políticas sociales se ampliaron y extendieron como respuesta a la crisis de 2001 y sus fundamentos de base: la consolidación de una fracción amplia de trabajadoras y trabajadores enderredor del núcleo de la acumulación de capital. Esa fracción ultraprecarizada de la fuerza de trabajo en Argentina opera como amenaza latente a la estabilidad política del sistema en la dependencia. Por ello, las políticas sociales universales pero básicas, tan masivas como insuficientes, se convirtieron en red de contención y chaleco de fuerzas de las potencias disruptivas del pueblo trabajador. No casualmente, esos programas han sido caballito de batalla de las políticas sociales llamadas “de segunda generación” impulsadas por los organismos internacionales de crédito (como el Banco Mundial) a lo largo del sur global.

 

Aun así, cabe rescatar que las demandas de los sectores más marginalizados de las clases populares consiguieron a través de estas políticas arrancar una masa de recursos que favorecieron la visibilización del trabajo en el ámbito de lo que hoy se conoce como “economía popular”, y en particular de las mujeres y cuerpos feminizados que encarnan la mayor parte del trabajo de reproducción y cuidados en los hogares y barriadas populares.

 

En un proceso de creciente institucionalización, esas políticas de transferencias de ingresos (como la asignación universal por hije, o el programa Potenciar Trabajo) se han convertido en instrumentos claves en la disputa entre la integración sistémica de los movimientos territoriales piqueterxs y de la economía popular, y la autoorganización antisistémica.

 

III

 

El cambio estructural que se está produciendo en la economía argentina se ha acelerado a través de la pandemia. Mientras el capitalismo avanza hacia nuevas formas de producción basadas en las tecnologías de algoritmos e inteligencia artificial, también avanza hacia nuevas formas de saqueo de los bienes comunes y por lo tanto formas de explotación redobladas del trabajo y la naturaleza.

 

En Argentina eso se aprecia en el derrotero de las políticas económicas de la última década que multiplican el avance de las grandes transnacionales y la inserción del país como nuevo proveedor de materias primas para el giro “verde” del capitalismo global. El proceso de avance del “desarrollismo verde” a partir del gobierno de Alberto Fernández es la continuación lógica del ciclo iniciado con la re-estatización parcial de YPF, el



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acuerdo con Chevron y la explotación del yacimiento Vaca Muerta. Este avance complementa el crecimiento de la producción de soja transgénica, el extractivismo del litio y el oro, entre otros proyectos. Todos ellos se conjugan para buscar garantizar una nueva inserción en las cadenas globales de explotación y, en paralelo, producir las divisas necesarias para el repago de la deuda externa ilegal e ilegítima, así como la permanencia en el sistema deuda en su conjunto. Esta reorientación general de la economía tiene como contrapunto la consolidación del giro de las relaciones geopolíticas hacia el Esta, con centro en el capitalismo chino, sus inversiones y sus proyectos.

 

Este nuevo ciclo de capitalismo dependiente en Argentina apoyado en el saqueo de las riquezas y la superexplotación del trabajo explica las dificultades que se observan para complementar crecimiento y redistribución progresiva de los ingresos. El crecimiento económico de estos años se apoya de manera creciente en las grandes corporaciones transnacionales directamente ligada a los flujos de valor global y a la apropiación de rentas extraordinarias. Esas rentas extraordinarias son ingresos por encima de la rentabilidad media del capital y tienden a concentrarse en las cadenas de exportación e importación controladas por las grandes empresas.

 

El proceso de reestructuración en marcha, que en 2021 y 2022 se expresa como una incipiente recuperación económica, se apoya en la concentración creciente de la propiedad en manos de unas pocas corporaciones y, por lo tanto, en la concentración de los ‘beneficios’ del crecimiento en un puñado de actores. Por eso, la recuperación no tiene impactos notables en el empleo (en particular, en el empleo formal) ni en los ingresos populares. El empleo informal, por cuenta propia y de subsistencia, es el que más crece en la etapa, con ingresos que sólo garantizan la pobreza.

 

A pesar de las expectativas del gobierno, no hay derrame posible en nuevo ciclo de expansión capitalista. La orientación general de las políticas productivas y económicas sólo amplía la base para la concentración de los ingresos y sostiene las condiciones de precarización de la vida y el trabajo. Las grandes corporaciones aprovechan la precariedad extendida de las relaciones de trabajo y las nuevas tecnologías de gestión para asegurarse cosechar la parte del león en la producción de la riqueza. Por otra parte, en los territorios y barrios populares, la economía popular se convierte en espacio de producción y reproducción para la subsistencia en condiciones de creciente marginación. No hay políticas sociales o laborales que mitiguen la presión creciente que el nuevo ciclo de expansión capitalista crea sobre las condiciones de vida.

 

En este contexto se necesita un nuevo ciclo de luchas que imponga nuevas condiciones al capital. Será un ciclo distinto de los anteriores, seguramente liderado por una articulación virtuosa entre las trabajadoras en tareas de cuidados y reproducción, les trabajadorxs en los territorios precarizados y quienes luchan contra la destrucción de la naturaleza y los bienes comunes. Las organizaciones más institucionalizadas y las que hoy se encuentran en proceso de incorporación al aparato estatal deberán decidir en qué campo juegan.



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El clasismo en la dirección de sindicatos docentes en la Argentina. Política sindical y cambio social

 

Por Juan Pablo Casiello

 

 

Introducción

 

En este trabajo nos proponemos analizar el accionar de las corrientes de izquierda, clasistas o “antiburocráticas” en los sindicatos docentes de la Argentina. Nos referimos a las corrientes que plantean con claridad una apuesta estratégica por la superación del sistema capitalista. No incluimos así a lo que en la Argentina se define como “izquierda nacional”, corriente que se ubica principalmente al interior del peronismo.

 

Por un conjunto de elementos que vamos a ir presentado, consideramos muy importante la experiencia que las corrientes docentes de izquierda desarrollan y, por ellos, reclama detenerse, poner la lupa e intentar profundizar la reflexión.

 

Nuestro objeto será un conjunto de experiencias sindicales de diversas provincias en donde corrientes clasistas están o han estado en los lugares de dirección, ya sea de seccionales locales o de sindicatos provinciales que agrupan a los docentes de escuelas públicas15. Se trata de procesos sin duda diferentes, pero en las que consideramos que existen importantes elementos comunes. Igualmente, en ocasiones la experiencia de Amsafe Rosario ―de la que somos protagonista― adquirirá un lugar central.

 

Buscaremos presentar estas experiencias en marcha, señalar sus valores y ―con un afán polémico― marcar sus límites, problemas o debilidades. Junto con esto intentaremos apuntar algunos desafíos que estos límites plantean.

 

Más allá de sostener una reivindicación general de estas experiencias sindicales, el espíritu del escrito no es apologético sino crítico. Entendemos la crítica como un componente indispensable en la praxis revolucionaria; la crítica como la base necesaria para relanzar la apuesta hacia adelante; la crítica como el mejor antídoto contra el conformismo, la rutina burocrática, la pérdida del sentido transformador.

 

De alguna manera estas líneas buscan ser una prolongación del trabajo “Desafíos del clasismo en el sindicalismo docente” que escribimos con Ariel Petrucelli hace poco más de cinco años16. Además, como aclaramos en aquella ocasión, se trata de una reflexión militante más que académica; una reflexión hecha desde el hacer cotidiano en la trinchera sindical. Inevitablemente, este lugar particular nos aporta incontables vivencias significativas, a la vez que nos hace más difícil encontrar la perspectiva general que otorga la distancia.

 

Para nosotros este texto es parte de la batalla por trazar los caminos necesarios en un

 

 

15 En la Argentina son los estados provinciales los encargados de brindar el servicio educativo desde el nivel inicial hasta el nivel terciario. El Ministerio de Educación nacional solo es responsable de las Universidades. En cada provincia existe un sindicato (único o mayoritario) que agrupa o representa a la mayoría de los docentes de escuelas públicas: SUTEBA en Buenos Aires, AMSAFE en Santa Fe, UEPC en Córdoba, AGMER en Entre Ríos, SUTE en Mendoza, etc.

 

16         Juan Pablo Casiello y Ariel Petruccelli, «Desafíos del clasismo en el sindicalismo docente», en Julián Gindin (compilador), Pensar las prácticas sindicales docentes, Herramienta Ediciones, AMSAFE-Rosario, AGMER, ADOSAC, Buenos Aires, 2011, pp. 53-76.



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accionar sindical que, sin desconocer ni desvalorizar la lucha reivindicativa, apuesta a ser parte de la disputa estratégica más global en la construcción de poder de los trabajadores hacia la superación del sistema capitalista.

 

 

La creciente importancia del sindicalismo docente en la Argentina

 

Desde las primeras luchas obreras en la Argentina, allá por finales del siglo XIX, hasta la actualidad, el sindicalismo docente ha tenido una larga marcha global ascendente. En ese camino siguió los altos y bajos de las organizaciones gremiales en general, pero lo hizo siempre con una impronta propia, particular, diferente a la de la mayoría de las organizaciones sindicales. La fundación de la Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA) en septiembre de 1973 fue un momento fundamental en esta historia. Por un lado, porque allí se logró constituir la primera organización nacional que agrupaba a los docentes de todo el territorio y, por otro, porque ―desde el nombre mismo de la organización― maestros y profesores17 asumían su condición de trabajadores. En ese momento histórico la clase obrera, sus métodos de lucha y sus formas de organización avanzaban en prestigio y referencia para el conjunto de los sectores populares. Sin dudas se trató de un proceso regional, así en Chile se había constituido el SUTE en 1970 y en Perú el SUTEP en 1972. Luego de sufrir la feroz represión de la dictadura instalada en la Argentina en marzo del ’76 ―en donde los sindicatos fueron ilegalizados y miles de docentes padecieron desde el despido y el exilio hasta la cárcel, la tortura y el asesinato― los gremios docentes iniciaron una rápida reconstrucción aún antes de la asunción del gobierno de Alfonsín en diciembre del ‘83.

 

Los años ’80 fueron años de crecimiento y consolidación de los gremios provinciales y de reconstrucción de la CTERA. En 1988, la Marcha Blanca18 ―que llevó el reclamo salarial de los docentes de todo el país a la emblemática Plaza de Mayo frente al centro del poder político nacional― fue quizás la primera expresión de un sindicalismo docente que adquiría un prestigio y reconocimiento nuevos, posicionándose en la primera plana entre las organizaciones gremiales.

 

Más allá de los debates sobre el accionar de las conducciones, en los años `90 los gremios docentes volvieron a mostrar su creciente protagonismo enfrentando la reforma educativa y las políticas de “ajuste” impulsadas desde el gobierno nacional y los provinciales. En forma parcial y sin dudas desigual se logró condicionar estas políticas, limitar los alcances de la reforma educativa neoliberal y defender el empleo. Ya en la última etapa del menemismo la Carpa Blanca19 levantada por la CTERA en la Plaza del Congreso permitió instalar la defensa de lo “público” y plantear la necesidad de la recomposición de los salarios luego de años de congelamiento.

 

Luego de la bisagra que significó el levantamiento de Diciembre del 2001conocido como

 

 

17         En la Argentina, los maestros son los docentes de nivel inicial y primario y los profesores son los docentes de los niveles secundario y terciario.

 

18         La Marcha Blanca fue la culminación de un extendido y profundo plan de lucha de los docentes de todas las provincias del país. Impulsado por la CTERA y con el reclamo de una recuperación del salario docente, el paro se inició el 14 de marzo (día de inicio del ciclo lectivo) y culminó con la Marcha Blanca que, uniendo cuatro columnas de las distintas regiones del país, llegó con 30.000 docentes frente a la Casa Rosada.

 

19         La Carpa Blanca fue una de las formas de resistencia más extensa contra las políticas de ajuste de los años ’90. Instalada por la CTERA el 2 de abril de 1997(promediaba el segundo mandato del presidente

 

Carlos Menem), se mantuvo por más de 1000 días y fue levantada a finales del año ’99, en el inicio del gobierno de Fernando de la Rúa, gobierno que contó con el apoyo de la conducción de la CTERA.



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“Argentinazo”, en cada una de las provincias los gremios docentes estuvieron en forma reiterada protagonizando importantes planes de lucha: primero por el cobro de sueldos adeudados, luego batallando por la recuperación del salario y de otros derechos que habían sido arrebatados en la década anterior. Los paros escalonados o la huelga por tiempo indeterminado se desarrollaron en varias provincias sin que la conducción de la CTERA procurara unificarlas nacionalmente. La dirección de las luchas estuvo en manos de los gremios provinciales salvo situaciones como la de Salta en donde la lucha se dio a partir de la “autoconvocatoria” de las bases ante la complicidad de la UDP20 con las autoridades. Las movilizaciones lograron una importante masividad e incluso los docentes asumieron nuevos métodos en su accionar como el “piquete” o el corte de ruta. También debieron enfrentar duras represiones; el año 2007 fue particularmente duro en ese aspecto: los docentes de Salta fueron apaleados en dos ocasiones por la policía, los docentes de Santa Cruz enfrentaron la militarización de las escuelas y en Neuquén la brutal represión policial se cobró la vida de Carlos Fuentealba.

 

Las experiencias que vamos a analizar son parte importante de esta última etapa. Etapa en la que la combatividad de las bases puso a los sindicatos docentes en el centro de la escena gremial y política en la Argentina21.

 

Tan generalizado es este proceso, que en la última etapa el “paro docente” se instaló como un elemento que forma parte de manera notoria de la realidad política y social, apareciendo de manera reiterada y generando distintos niveles de adhesión o rechazo en la comunidad. No se trata de una impresión sino de una realidad concreta que muestran las estadísticas con toda contundencia: entre los años 2006 y 2009, los docentes estuvieron en promedio quince días de paro, mientras que los trabajadores de la industria, el transporte y las comunicaciones no llegan en promedio a un día de paro en ese lapso22.

 

Vale también destacar el fortalecimiento de los sindicatos: con una tasa de afiliación elevada y con una base de trabajadores en permanente crecimiento, las organizaciones sindicales docentes crecen y se renuevan de manera importante. Además, de la mano de la existencia de escuelas públicas en cada rincón del país, la presencia de los sindicatos tiene una muy valiosa extensión territorial.

 

Nos pareció necesaria esta recuperación histórica para destacar y valorar en su debida dimensión la importancia de los sindicatos docentes en la actualidad y del lugar que ocupan en ellos las corrientes de izquierda.

 

 

La izquierda en los sindicatos docentes

 

Como parte del profundo proceso de fragmentación que ha sufrido la izquierda en la Argentina, varias son las corrientes clasistas que poseen inserción en los gremios docentes. La dispersión de estos variados sectores no muestra señales de detenerse, pero

 

20         UDP, Unión de Docentes Provinciales, gremio mayoritario de la provincia de Salta.

 

21 En realidad se trata de un proceso que se da en varios países de la región e incluso que va más allá. Sin dudas los docentes han sido el sector de trabajadores asalariados que en los últimos años ha protagonizado mayores luchas en países como Brasil, México, Chile, Bolivia o Colombia. También podemos reconocer el protagonismo destacado de los docentes en otras regiones del planeta: en la pelea contra el ajuste de la derecha española en los últimos años, en el proceso conocido como la “primavera árabe” que se inició en Egipto y Túnez en el año 2011, o, en el mismo año, entre el movimiento de los “indignados” que se desarrolló en EEUU, etc.

 

22         Julián Gindín, “Sobre las huelgas docentes”, », en Julián Gindin (compilador), Pensar las prácticas sindicales docentes, Herramienta Ediciones, AMSAFE-Rosario, AGMER, ADOSAC, Buenos Aires, 2011, pp. 79-107



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ha sido compensada con una fuerte vocación frentista, por lo menos al momento de disputar en las elecciones internas con la corriente hegemónica: la Lista Celeste; corriente ésta de extracción peronista que dirige la CTERA y la amplia mayoría de los gremios provinciales.

 

Haremos un esfuerzo por presentar sucintamente (y con cierto esquematismo inevitable) el amplio abanico de corrientes que no por casualidad han debido recurrir a la más amplia paleta de colores para identificarse y, al momento de presentarse unitariamente, se conforman en la mayoría de los casos como Frente Multicolor23.

A partir de sus definiciones políticas podemos diferencias tres vertientes principales:

 

-         Un conjunto de agrupaciones que se ubican dentro del variado arco del trotskismo. La principal es Tribuna Docente, corriente del Partido Obrero (PO). Posee diversos niveles de inserción en los gremios docentes de buena parte de las provincias y ocupan lugares de dirección en varios seccionales del SUTEBA (Sindicato Único de los Trabajadores de la Educación de la provincia de Buenos Aires), en la Seccional Rosario de AMSAFE (Asociación del Magisterio de Santa Fe), en distintas seccionales de ATEN (Asociación de Trabajadores de la

 

Educación de Neuquén) y en ADEMYS (Asociación de Docentes de Enseñanza Media y Superior de en la Ciudad de Buenos Aires24).

 

Docentes en Marcha es la corriente de Izquierda Socialista (IS). Su inserción es menor pero también tienen desarrollo en varias provincias. Forman parte de la conducción de ADEMYS, ATEN Capital, AMSAFE Rosario, alguna seccional menor de ADOSAC (Asociación de Docentes de Santa Cruz) y un par de seccionales del SUTEBA.

Para terminar con las corrientes que funcionan al interior del FIT25 debemos mencionar a la corriente 9 de Abril del Partido de los Trabajadores por el Socialismo (PTS). Su desarrollo es más incipiente y en ocasiones desarrollan políticas más sectarias; también integran las conducciones de un par de seccionales del SUTEBA.

 

Siguiendo con el trotskismo, pero ya por fuera del FIT debemos mencionar a la Lista Naranja, corriente docente del grupo Opinión Socialista. La Lista Naranja está en la conducción del SUTEBA Tigre y de AMSAFE Rosario.

 

Alternativa Docente es la corriente del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST). También tienen desarrollo en varias provincias y están en la conducción de dos seccionales del SUTEBA.

 

 

23 La diversidad obliga a identificarse con colores de uso poco habituales tales como granate, malva o magenta, otros francamente alejados de la cultura de la izquierda como el gris y otros que directamente se apartan de la paleta cromática como “la transparente”.

 

24         En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se da uno de los mayores niveles de dispersión gremial ya que existen dieciséis gremios docentes. El gremio mayoritario es UTE (Unión de Trabajadores de la Educación) que pertenece a la CTERA y cuenta con más de diez mil afiliados. ADEMYS no pertenece a la Ctera, cuenta con cerca de dos mil afiliados pero por su dinámica sindical logra una referencia importante.

 

25 Frente de Izquierda y los Trabajadores, coalición política electoral compuesta por partidos de origen trotskista que ha obtenido buenos resultados electorales y ha permitido una representación parlamentaria pequeña pero inusitada para la izquierda en la Argentina.



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Existen otros grupos trotskistas, pero con menores niveles de inserción.

 

-          Una segunda vertiente es la de matriz maoísta. Su corriente principal está orientada por el Partido Comunista Revolucionario. Es una corriente extendida en varias provincias, integran la conducción de AMSAFE Rosario y de la seccional Paraná de AGMER (Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos) y además son la conducción hegemónica de las seccionales Quilmes y Echeverría del

 

SUTEBA.

 

Por una ruptura de esta organización en el año 2013 se desprendió la organización que finalmente asumió el nombre de Comunismo Revolucionario26, corriente que posee un peso fundamental en la conducción del SUTEF (Sindicato Único de Trabajadores de la Educación Fueguinos).

 

-         La tercera vertiente es más difícil de ordenar y presentar. Agrupa a un gran arco de grupos que se reclaman de la “nueva izquierda”, de la “izquierda independiente”, de la “izquierda social”, de la “izquierda no partidaria”, etc. La parte más significativa de este espacio está agrupada en la incipiente Corriente Nacional Enriqueta Lucero que posee una inserción importante en varias provincias, estando en la conducción de la Seccional Godoy Cruz del SUTE (Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de Mendoza), de AMSAFE Rosario y de varias seccionales del SUTEBA, destacándose en este caso la referencia que marca desde la conducción de la seccional Bahía Blanca.

 

Pero buena parte del desarrollo de esta tercera vertiente está por fuera de la Corriente Enriqueta Lucero. Nos referimos a la Lista Lila que conduce desde hace años ADOSAC; a la Lista Rojo y Negro que conduce 6 seccionales de AGMER (Entre Ríos) y que en el período 2009/2012 condujo el gremio a nivel provincial; a grupos con un peso muy significativo en la conducción de AMSAFE Rosario y AMSAFE General López, etc.

 

Confiando en la paciencia del lector que buscó no perderse, lo que nos interesa reafirmar, más allá de las diferencias entre las distintas agrupaciones ―en muchos casos importantes―, es que en todos los casos se trata de grupos con orientación marxista que plantean la necesidad de la superación del capitalismo, y que desarrollan su hacer en los sindicatos con esa perspectiva estratégica.

 

 

Algunos trazos de un marco político-ideológico general.

 

Por el tipo de reflexión que queremos plantear creemos necesario detenernos brevemente en una valoración del momento histórico que atravesamos. A nivel mundial nos interesa destacar la contradicción existente entre, por un lado, la vigencia de un capitalismo en crisis con fuertes rasgos de barbarie que condena a la miseria a millones de personas y, por otro, la inmensa dificultad para que franjas significativas de la población puedan asumir la perspectiva de la superación socialista de la sociedad actual. El capital se sigue afirmando sobre las cenizas del “socialismo real” y así, por los países de todo el globo se

 

 

26         Esta ruptura se expresó fundamentalmente en la Isla de Tierra del Fuego y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Una de las razones centrales fue una alianza electoral que hizo el PCR con el Partido Social de Fabiana Ríos, la gobernadora de Tierra del Fuego, duramente enfrentada con el sindicato docente.



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alternan gobiernos de derecha o de centro con programas bastante parecidos para administrar la crisis y prolongar los sufrimientos de las mayorías.

 

A partir del 2003, la Argentina fue parte de la experiencia de gobiernos “progresistas” de la región. Favorecidos por los cambios en los términos del intercambio del comercio mundial, apostando a las alianzas regionales y al desarrollo de los mercados internos, estos gobiernos lograron un crecimiento importante de sus economías y mejoras en los niveles de vida de amplias franjas de la población. Pero con el cierre de ese ciclo las lacras del capitalismo muestran a las claras que nunca se fueron: alta desocupación, precarización laboral, pobreza y marginalidad, violencia, falta de acceso a servicios esenciales, destrucción de los bienes comunes de la naturaleza, etc. Las experiencias más radicales ―la “revolución bolivariana” en Venezuela y la experiencia conducida por Evo y García Linera en Bolivia― no han llegado a poner en cuestión al capitalismo.

 

El kirchnerismo fue una respuesta inteligente dentro del peronismo y los sectores de poder ante la profunda crisis desatada en el 2001, más allá de los límites inevitables de su apuesta a construir un “capitalismo serio” en la Argentina. El debate sobre este gobierno atravesó en todos estos años a la CTERA y los sindicatos docentes (y la discusión sigue). La hegemónica corriente Celeste apostó fuertemente y fue un sostén importante del gobierno nacional, hipotecando incluso la autonomía de la organización. La izquierda se ubicó claramente en la oposición. La Lista Violeta, debilitada corriente docente del Partido Comunista, siguió el proceso político de integración al kirchnerismo que hizo el partido desde el año 2008.

 

 

Distintos planos del balance

 

Para ordenar esta reflexión vamos a desarrollar por separado cuatro planos específicos de balance. En primer lugar, buscaremos medir la dinámica de crecimiento de su espacio, dinámica que la izquierda intentó (e intenta) imponer en forma incansable. Luego haremos una evaluación del accionar interno que supieron imponer, de la vida de las organizaciones sindicales en donde la izquierda dirige, del desarrollo de la participación, la democracia sindical, etc. En tercer lugar, nos detendremos a valorar los resultados obtenidos en el plano reivindicativo; cuáles fueron los logros cuando se tuvo la responsabilidad de dirigir o codirigir los conflictos y, en algunos casos, negociar con las autoridades. Para llegar finalmente al que consideramos el tema central: que valoración podemos hacer del accionar de la izquierda en los sindicatos en relación a la estrategia de construcción de poder de los trabajadores para la transformación social.

 

1)  Un espacio ganado que se sostiene.

 

Todos los años hay elecciones en uno o varios sindicatos provinciales donde la izquierda busca sostener o ampliar su representación. Creemos que, con lógicos vaivenes, la línea de largo plazo es la de la continuidad; la del sostenimiento de los espacios ganados a partir de la etapa que se inició luego del 2001.

 

Hoy a nivel provincial la izquierda dirige dos gremios provinciales pequeños: ADOSAC (Santa Cruz) y SUTEF (Tierra del Fuego), además del minoritario ADEMYS en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En este plano debemos reconocer que existe un retroceso si tenemos en cuenta que se ganaron hace unos años las conducciones provinciales de dos gremios importantes: ATEN (Neuquén) y AGMER (Entre Ríos). Cuando nos detengamos en los aspectos más políticos del balance vamos a intentar explicar la dificultad en sostener conducciones provinciales. Esta caída a nivel provincial se compensa con el sostenimiento y un cierto crecimiento a nivel de las seccionales de base en SUTEBA,



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AMSAFE, ATEN, SUTE, ATECH (Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut), UNTER (Unión de Trabajadores de la Educación de Río Negro) y AGMER. A nivel de la representación nacional también valoramos una continuidad: la izquierda saca alrededor del 30% de los votos en las elecciones de Junta Ejecutiva de la CTERA y conserva una presencia minoritaria de unos 15 miembros en el Congreso de esta entidad (menos de un 10% del total).

 

Queremos destacar esta capacidad de sostener un espacio de responsabilidad sindical, especialmente si tenemos en cuenta que en los años ‘80 y ‘90 lo habitual era que una conducción de izquierda no pudiera sostenerse más allá de un período (docentes de AMSAFE San Lorenzo y de UTE Capital, o en el gremio de Sanidad en Capital, o de la Construcción en Neuquén, etc.).

 

2)  El fortalecimiento de las organizaciones y de su vida interna

 

En este punto, más allá de las tensiones y las contradicciones, el saldo es claramente positivo. El triunfo de las corrientes de izquierda en los sindicatos fortalece a las organizaciones y genera un desarrollo importante de los espacios de participación, de debate, de democracia interna. La tendencia es que los docentes valoran más al sindicato como su herramienta y se da un crecimiento claro de las reuniones, las votaciones, las asambleas, la cantidad de delegados elegidos en las escuelas, etc. La izquierda oxigena la vida interna de los sindicatos docentes fortaleciendo a la organización y a sus espacios de definición democrática. Esta tendencia funciona además como dique a la burocratización de los sindicatos conducidos por la Celeste; desde las seccionales de izquierda, se desarrolla una dinámica que funciona como referencia para el conjunto de los afiliados de los gremios provinciales y pone un freno a las tendencias por cerrar los espacios de participación.

 

Este fortalecimiento de la vida interna del sindicato no es un elemento menor, como destaca Perry Anderson: “La lucha por un sindicato más democrático y militante es una pelea contra la penetración y dominación capitalista en el movimiento sindical”27.

 

Igualmente, no se trata de un proceso lineal y ascendente. En primer lugar, porque los niveles de participación dependen siempre de las tendencias profundas del desarrollo del movimiento; la baja en la participación de las bases docentes por distintos motivos (derrota en un conflicto, cambios políticos más generales, confianza en el gobierno de turno, cansancio, etc.) implica un vaciamiento inevitable de los espacios de participación. Pero además de estas tendencias, que podemos considerar “objetivas”, debemos señalar algunas líneas de acción “vanguardistas” que poco tienen que ver con la democracia sindical; en ocasiones se impulsan prácticas en las que las definiciones sobre el plan de lucha las toman los sectores más “activos” o “combativos”, que no reflejan las posiciones mayoritarias de las bases. Ocurre cuando asambleas cada vez más minoritarias resuelven acciones cada vez más duras o cuando se impulsan “plenarios de delegados” en los que

 

 

 

27        Perry Anderson, “Las limitaciones y las posibilidades de la acción sindical” en Pensamiento Crítico,

 

Habana, nº 13, febrero de 1968.



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los asistentes tienen más “mandato” de su organización política que de los docentes de las escuelas que supuestamente representan.

 

3)  Contradicciones en la valoración de los logros en el plano de las reivindicaciones inmediatas.

 

En el sistema educativo argentino, las negociaciones y los acuerdos con la patronal se desarrollan a nivel nacional y, en mayor medida, provincial. Pero las tareas de conducción de la izquierda son, como señalábamos más arriba, centralmente en el plano seccional. Igualmente el desarrollo de sus políticas en seccionales importantes (los casos de la seccional Rosario de AMSAFE, de la seccional Capital en ATEN, de la seccional Paraná en AGMER o de las seccionales La Plata, Bahía Blanca y Matanza en Buenos Aires) ubica a estas conducciones como una referencia insoslayable para el conjunto de los docentes de cada una de sus provincias. En definitiva, creemos que actúan como un factor de presión objetivo, que en muchos casos ha sabido desarrollar la movilización y garantizar que se lograran mejores resultados en la negociación con los gobiernos28.

 

Por el contrario, en los casos de conducciones de izquierda provinciales que tienen el peso central de la dirección y la negociación, los resultados ―vistos a largo plazo― son magros. Hubo triunfos resonantes (el caso más emblemático es el de los docentes santacruceños de ADOSAC en el 2007) pero también duras derrotas. Cierta lógica de desarrollo del conflicto a “todo o nada”, sin las elementales valoraciones de la relación de fuerzas ha llevado a grandes logros pero, en mayor cantidad, también a duras derrotas, como la de la lucha dirigida por ATEN en 2013 o la de ADOSAC en 2012. La derrota más dura es la de los docentes del SUTEF que protagonizaron luchas heroicas y en ocasiones tuvieron logros muy importantes, pero hoy sufren un fuerte retroceso en sus derechos previsionales, el poder adquisitivo de sus salarios ha caído en forma notable y, lo que es más grave, padecen una fuerte ofensiva del poder político y judicial en la que sus principales dirigentes han sido condenados penalmente y exonerados del sistema educativo. De ninguna manera se trata de culpabilizar a los docentes o a sus direcciones por esta situación marcada por una dura ofensiva patronal, pero sí consideramos que debemos aprender a valorar mejor en qué condiciones se desarrollan las luchas, especialmente cuando se tiene la responsabilidad de conducción.

 

Seguramente la dificultad mayor para sostener las direcciones provinciales de los gremios en las provincias de Entre Ríos y Neuquén estuvo relacionada con la manera en que se condujeron los conflictos y con los magros logros obtenidos.

 

4)      El accionar sindical y su aporte a la estrategia del cambio social.

 

 

 

 

 

28 Entendemos que esta situación se hace evidente cuando, en medio de las tensiones del conflicto, representantes del gobierno salen a denunciar que no se llega a una resolución por culpa de la “interna gremial”. En general, en estos casos el gobierno ha llegado a algún acuerdo con las conducciones provinciales pero las bases, acicateadas por las seccionales conducidas por la izquierda, definen continuar la lucha para avanzar más en las reivindicaciones.



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Este es el punto que nos parece central y donde encontramos los principales problemas y déficits. Centralmente creemos que no se logra ubicar a los sindicatos en la estrategia de poder de los trabajadores; no se consigue empalmar la necesaria y legítima disputa reivindicativa con la perspectiva de la construcción de poder para el cambio social. Por su importancia vamos a desarrollar este tema más en extenso en el punto que sigue.

 

La falta de vocación de poder o los límites del tacticismo sindical.

 

Creemos que las corrientes docentes de izquierda desarrollan un accionar marcado por una sucesión de tácticas sindicales que tienen como única estrategia conservar un lugar más o menos destacado de “oposición” y se alejan así del camino de la construcción de poder de los trabajadores.

 

Ya esta reflexión la venimos desarrollando desde hace un tiempo. En el artículo Desafíos del clasismo en el sindicalismo docente mencionábamos tres problemas que planteaban claros límites políticos al accionar sindical de las corrientes clasistas: el “luchismo”, el economicismo y el corporativismo. El “luchismo” tiene que ver con algunas lógicas de la izquierda que buscan oponerse por el vértice con la pasividad de las conducciones burocráticas; allí decíamos que en muchas ocasiones “se eligió apostar a extender equivocadamente los planes de lucha. Fuera de toda la valoración táctica, sin medir la relación de fuerzas concretas en cada situación, la tendencia fue considerar que el mejor plan de lucha era el que incluía más días de huelga”29. Pero además de la prolongación excesiva de los conflictos, la otra expresión del “luchismo” aparece en la periodicidad de las huelgas: “Terminado un plan de lucha (…) se busca con ansiedad el comienzo de uno nuevo. El necesario momento de acumulación de fuerzas, de reflexión luego de un conflicto, de fortalecimiento de vínculos en el desarrollo de la actividad laboral docente es visto como un tiempo doloroso en el que (…) el sindicato no encuentra su razón de ser”30.

 

Del “economicismo” decíamos que es un problema “tan viejo como los sindicatos”, inevitablemente presente porque son “organizaciones creadas por los trabajadores en el marco del capitalismo para disputar con los patrones a fin de lograr mejores condiciones en la venta de la fuerza de trabajo”31. Pero junto con eso afirmábamos que “resulta llamativo, y preocupante, que conducciones clasistas impriman a las organizaciones sindicales una dinámica donde el reclamo por el salario se lleva casi con exclusividad las energías principales”32.

 

Finalmente presentábamos al “corporativismo”, otra marca muy fuerte de la acción sindical, como “la tendencia a tener una mirada estrecha que se fija exclusivamente en la situación inmediata de los afiliados y desconoce la de otros actores cercanos”33.

 

Nuestra valoración actual, cinco años después, es que poco ha cambiado del proceso más de conjunto y que los problemas señalados siguen plenamente vigentes. Insistiremos entonces en la reflexión buscando profundizar el análisis. En particular haremos referencia a la experiencia de AMSAFE Rosario, aunque creemos que, por lo menos en la mayoría de las líneas de análisis, este caso no es sustancialmente diferente a las otras experiencias de conducciones de izquierda.

 

 

29         Juan Pablo Casiello y Ariel Petruccelli, op.cit., p. 68.

 

30         Ibídem.

 

31         Op.cit., p. 71

 

32         Ibídem.

 

33         Op. Cit., p. 74



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Después de doce años dirigiendo el sindicato nos preguntamos: ¿Qué cambió políticamente? ¿Cuál ha sido el desarrollo político del movimiento, de la base docente, de su activismo expresado en el cada vez más numeroso cuerpo de delegados? ¿Se fortalecieron las corrientes de izquierda, se desarrollaron las ideas del clasismo, se avanzó en un cuestionamiento al sistema capitalista y a sus formas de dominación? Nuestra hipótesis/evaluación/respuesta es que no; no en forma significativa.

 

El crecimiento de las agrupaciones de izquierda, aun contando con el poder y la referencia que da la conducción del sindicato (o la seccional) no es importante; tampoco hay elementos que permitan valorar un avance hacia la izquierda de los debates en las reuniones de delegados, las asambleas gremiales o las salas de maestros y profesores. El voto de los docentes a las listas de izquierda en las elecciones generales (cuando se eligen las autoridades del Estado nacional, provincial o municipal) no se diferencia en forma importante de la baja votación global; en general el pequeño porcentaje mayor de adhesión electoral está más influenciado por referencias personales (algunos dirigentes del gremio docente son candidatos en las elecciones generales) que por las plataformas programáticas. Sin estudios estadísticos, la valoración compartida por todos es que en las elecciones de finales del 2015 entre los maestros se impuso el voto a Macri, un candidato de la derecha tradicional que nada tiene que ver con los intereses de los trabajadores (vale aclarar que este voto a la propuesta de la derecha se dio en la base de los sindicatos donde dirige la izquierda y, por lo menos con la misma intensidad, también en los que dirige la poderosa corriente kirchnerista docente).

 

Se nos ocurre sumar dos elementos específicos más para avanzar en esta valoración crítica que estamos haciendo de los procesos políticos en las bases de los sindicatos docentes dirigidos por la izquierda (y en particular en el caso de Amsafe Rosario). En todo el país, pero muy fuertemente en Rosario, el tema de la “seguridad” frente al crecimiento de los robos violentos aparece como una preocupación generalizada. Desde los grandes medios de comunicación se instala un sentido común en donde los “pobres” son una amenaza y un policía en cada esquina sería la solución. Aunque la más elemental reflexión rechaza esta respuesta y concluye que los “pobres” son las víctimas principales de una armado narco-policial con complicidades del poder político, los docentes (aun los que conocen bien la realidad de los barrios en donde trabajan) tienden a sumarse a este sentido común que impone la derecha con análisis y respuestas cargadas de prejuicios y racismo34.

 

El otro elemento que incluimos en esta instancia para valorar el bajo impacto de los planteos políticos de la dirección de izquierda es la relación real y concreta de la base del gremio con las escuelas privadas. No nos cansamos de repetir discursos y escribir programas que señalan la defensa de la escuela pública y la denuncia de la escuela privada y los subsidios que recibe del Estado… pero una mayoría de docentes envía sus hijos a estas escuelas.

 

Aspiramos a ser muy concretos en la crítica. Para ello, a continuación, vamos a presentar una serie de puntos en donde buscamos señalar las limitaciones de una accionar sindical marcado por el tacticismo y al que le falta vocación de poder; una accionar sindical que no asume ―desde los lugares de conducción sindical― el desafío de hacer un aporte significativo a la estrategia del cambio social, de superar el capitalismo, de acabar con el patriarcado, de construir la perspectiva socialista. No pretendemos que el sindicato

 

 

34 Quizás en el afán polémico de este artículo seamos excesivamente críticos con nuestro hacer desde la conducción del sindicato. Por ejemplo, en este tema de la “seguridad” queremos destacar la campaña “Basta de matar a nuestros alumnxs” que impulsa AMSAFE Rosario, justamente como un instrumento para ubicar en los lugares correspondientes a víctimas y victimarios. Ver www.rebelion.org/noticia.php?id=202800



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reemplace a la organización política revolucionaria, no creemos que tenga la responsabilidad principal (ni mucho menos exclusiva) de acaudillar el proceso de transformación social. Pero si estamos convencidos de que puede (y mucho más tratándose del sindicato docente) hacer algunos aportes importantes en la construcción de esa perspectiva. Para ello debe superar un accionar apoyado en un espíritu conservador, que se conforma con sostener lo conquistado, que no asume los riesgos de dar batallas mayores. Un accionar que no puede pensar, ni siquiera en perspectiva, a las corrientes de izquierda en otro lugar que, en la oposición, ni a los trabajadores en otro lugar que el de clase subalterna.

 

Vamos a desarrollar nuestra crítica en once puntos:

 

1)    Despreocupación por los análisis serios de la coyuntura, la relación de fuerzas con la patronal y el accionar de las conducciones burocráticas.

 

En todo momento y en todo lugar se repite el esquema de análisis según el cual todos los gobiernos (nacionales y provinciales de cualquier signo político) tienen como única política atacar a los trabajadores de la educación y la escuela pública. De las conducciones burocráticas se repite que no quieren luchar y que cuando lo hacen solo están buscando el momento propicio para traicionar la lucha. Por su parte las bases docentes siempre tienen voluntad de lucha ilimitada y el único problema es que la conducción burocrática es “una loza” que en general logra frenar ese vigor permanente.

 

Quizás en algún sentido muy general y abstracto algo de esto sea cierto; pero para hacer política sindical es necesario superar las generalidades y atender a la realidad concreta. Porque el poder, de los gobiernos, las conducciones burocráticas y las bases funciona de otra manera. Hay momentos en que los gobiernos ―condicionados por los procesos de la lucha de clases― prefieren otorgar concesiones. Hay momentos en que las conducciones burocráticas ―condicionadas por las bases y también por sus propias apuestas políticas― se juegan a desarrollar una lucha y a lograr el triunfo. Hay momentos en que las bases docentes ―por cansancio o por los procesos políticos y sociales más generales― tiene poca voluntad de lucha.

 

Repitiendo siempre lo mismo, a estos análisis le pasa lo que a un viejo reloj descompuesto: tienen razón dos veces por día, pero están equivocados en todos los otros momentos.

 

Asumir a fondo y con toda responsabilidad la tarea de conducción de un sindicato y apostar a ampliar esa representación pasa, inevitablemente, por hacer análisis serios.

 

2)    “Oposicionismo”, a las conducciones burocráticas y a toda propuesta del gobierno.

 

Del esquema de análisis anterior se deriva necesariamente el rechazo automático a toda propuesta oficial y a cualquier definición que impulsen las conducciones burocráticas. En todo conflicto, frente a cualquier negociación, nuestra caracterización siempre concluye con que el gobierno no nos ha otorgado todo lo que pedimos (algo imposible en el marco del capitalismo) y que solo se trata de redoblar la lucha para lograrlo. Mientras nuestra responsabilidad de conducción es parcial (principalmente cuando dirigimos seccionales) este discurso funciona



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bien y muchas veces obliga a las conducciones burocráticas a salir de una posición de negociación casi sin lucha; pero cuando tenemos la responsabilidad de dirigir el conjunto nos tenemos que hacer cargo de una situación mucho más compleja y difícil de lo que indican nuestros análisis. El “oposicionismo” es cómodo cuando dirigen los otros, pero si maleducamos a la base docente con que todo se reduce a redoblar la lucha hasta el logro de nuestros reclamos nos alejamos en realidad de la posibilidad de ser una conducción real del movimiento. Creemos que ahí está una de las claves de la dificultad para sostener las conducciones provinciales de los gremios de Neuquén y Entre Ríos.

 

3)    Falta de seriedad en la elaboración y discusión de los balances luego de cada la lucha.

 

De las dos limitaciones anteriores se deriva necesariamente esta tercera, los balances son esquemáticos y tienden a ser negativos; en general se concluye que la burocracia entregó la lucha y no se logró lo que se quería. Más allá de que esto puede suceder en ocasiones en distintas proporciones, este tipo de balance con sesgo derrotista genera desánimo y quita todo protagonismo a las bases. La conclusión de los compañeros en las escuelas es inevitable: “¿para qué vamos a luchar si después nos entregan?”. La unilateralidad en el balance es útil para cosechar enojos contra las conducciones burocráticas, pero en lugar de empoderar a las bases las ubica siempre como sujetos pasivos de la inevitable y repetida traición.

 

4)    Falta de interés por la disputa en las aulas.

 

Sin dudas cada aula es una trinchera; cada día allí disputamos sentidos, comprensiones del pasado, miradas hacia el futuro. En Desafíos… decíamos: “La lucha por establecer nuevos valores dominantes, por dotar de sentidos a las experiencias, por establecer otra agenda político-cultural, por defender o cuestionar las bases del sistema encuentra en la educación un terreno fértil. La escuela es un ámbito privilegiado (aunque en modo alguno exclusivo) para conquistar los corazones y las mentes. Y la masividad de la educación inicial, primaria y secundaria, junto al carácter dominante de la educación pública en

 

nuestro país, hace de la tarea docente una actividad de enorme influencia y gran versatilidad”35.

 

Nuestra valoración es que también en este terreno el accionar de las conducciones de izquierda está lejos de responder a la apuesta estratégica. Sin dudas hay un conjunto de iniciativas relacionadas con la tarea específica del aula (publicaciones, cursos de formación, charlas, debates, etc.), pero no logran salir de un lugar secundario, que poco tiene que ver con el hacer cotidiano del sindicato. Estamos muy lejos de las valiosas experiencias de la primera mitad del siglo pasado, en donde las vanguardias pedagógicas estaban estrechamente unidas a las vanguardias sindicales.

 

5)    Falta de disputa por el diseño de la educación.



 

 

 

35         Juan Pablo Casiello y Ariel Petruccelli, op.cit., p. 59.



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Como parte de las transformaciones mundiales, en estos años en la Argentina se han dado debates e importantes reformas en la educación. En apenas una década se votaron más leyes educativas que en los 100 años anteriores; a nivel nacional la Ley Nacional de Educación, la Ley de Financiamiento Educativo, la Ley de ESI36, etc. y una cantidad muy importante de leyes educativas en las provincias. Con diversa profundidad, la votación de las leyes generó debates en sectores de la sociedad y en las escuelas. En estos debates la participación de las conducciones de izquierda fue bastante pobre: se limitó a impugnar con más o menos profundidad las iniciativas oficiales. En general nos ubicamos como un grupo de presión que terminaba teniendo una posición conservadora; ante la falta de propuestas propias, el rechazo a las propuestas de cambio oficiales tendía a aferrarse a lo existente. También acá el “oposicionismo” se impuso sobre la perspectiva de construcción de poder. Fueron muy limitadas las apuestas a aprovechar el debate para pensar la construcción de una propuesta desde los trabajadores de la educación; a pensarnos como los protagonistas necesarios en la construcción de un proyecto educativo que ponga en el centro los derechos de los sectores populares y sea una palanca para la transformación social.

 

6)    Negativa a asumir la disputa por el gobierno de la educación.

 

Esta limitación va encadenada con la anterior. No vemos a los docentes como un sujeto que deba construir y dirigir los destinos de la educación. Se ha naturalizado que todo el poder en la educación lo tenga el Ministro que designa el Gobernador. No solo se desconocen experiencias extraordinarias como la de los docentes chilenos de los años ’20, ni siquiera nos apropiamos nacionalmente de la experiencia de provincias como Entre Ríos donde los docentes tienen su cuota significativa de poder en el Consejo Provincial de Educación. Para los actos del 1º de Mayo repetimos que la sociedad debe ser gobernada por los trabajadores; pero este planteo resulta algo completamente abstracto, absolutamente disociado de nuestras disputas presentes en el ámbito de la educación. Nos resulta fácil oponernos a las políticas oficiales, nos cuesta pensarnos construyendo poder y asumiendo el control de la educación.

 

7)    No se apuesta en forma sistemática a la construcción de lazos con la comunidad, incluido el movimiento estudiantil.

 

Esta limitación es el resultado inevitable de la poca voluntad de poder y del corporativismo. Sin duda la construcción de lazos con la comunidad educativa es una tarea compleja, mucho más en tiempos de crisis social y de una creciente violencia que se presenta en formas muy variadas y golpea a las escuelas y sus barrios. Pero, desde una mirada clasista, sabemos que se trata de una apuesta necesaria; no habrá transformación social si no se logran articular los distintos sectores populares. Desde las conducciones de izquierda carecemos de una apuesta estratégica en este sentido que supere las miradas inmediatas y pueda ubicar la tarea en el largo plazo. La escuela pública, enclavada en cada rincón, en cada barrio de la geografía nacional puede ser un gran espacio articulador de



 

36         Ley Nacional Nº 26150 de Educación Sexual Integral.



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demandas y propuestas de los sectores populares. Desde las conducciones clasistas podemos y debemos asumir un rol más claro en esta perspectiva.

 

8)    Debilidad en la batalla contra la escuela privada.

 

Decíamos más arriba que una mayoría de docentes elige enviar a sus hijos a las escuelas privadas. Y eso a pesar de los programas de las conducciones clasistas del sindicato contra la escuela privada y en defensa de la escuela pública. Creemos que acá no se da con claridad el debate necesario; nos conformamos con las definiciones generales, pero no damos la batalla política-ideológica al interior mismo del sindicato. Con una actitud conservadora, en lo inmediato evitamos el riesgo de perder adhesiones; la necesidad táctica se termina ubicando por encima de los debates estratégicos indispensables.

 

9)    Límites en la política de género, en la disputa contra el patriarcado.

 

Sin dudas se trata de una problemática que en la Argentina viene teniendo una importancia creciente. La disputa por los derechos de la mujer y contra la violencia de género ha logrado una notable visibilidad e incluso ha obligado a la sanción de varias leyes. Desde las conducciones clasistas de los sindicatos docentes también hemos tenido políticas en este sentido. Pero los límites son evidentes. En el caso de AMSAFE Rosario se creó la Secretaría de Género, pero casi con exclusividad se trabaja la problemática de las compañeras golpeadas. El poder al interior del sindicato expresa una impronta claramente masculina; no hay disputa contra el machismo al interior de la organización. La pirámide de poder en el sindicato no deja lugar a dudas: en la base docente menos del 20% son hombres, pero en la Comisión Directiva el porcentaje trepa al 40%, ya entre los compañeros con relevo gremial (es decir que se dedican tiempo completo a la actividad gremial) los hombres son mayoría con el 62% de los cargos; finalmente, los tres lugares principales en la conducción lo ocupan tres hombres (100%). Entender al patriarcado como uno de los pilares de la actual sociedad nos plantea el desafío de asumir una importante transformación de nuestras políticas en este plano.

 

10)              Falta de una disputa a fondo contra el consumismo y la sobre acumulación de trabajo.

 

El capitalismo con su desarrollo ha encontrado en el consumo un lugar de dominación tan importante como el de la producción. La disputa y los logros en materia salarial nos llevan a este otro oscuro callejón. Para cada franja social, para cada nivel de consumo de los trabajadores el sistema funciona poniendo en un escaparate comercial más productos de los que están a nuestro alcance; podemos mejorar nuestros niveles de consumo (en los hechos en la Argentina esto sucedió de manera significativa para los docentes entre los años 2004 y 2008) pero el dinero nunca alcanza. A la legítima disputa por mejorar los niveles salariales se suma la carrera por sobreacumular trabajo. Aún a costa de la salud y del mejor desarrollo de la tarea docente. Con el argumento de que el salario no alcanza se aceptan con naturalidad la acumulación de dos y hasta tres cargos y jornadas laborales de 12 o 14 horas diarias. Así la batalla por la jornada de 8 horas del siglo XIX o la que históricamente dio el clasismo contra las “horas extras” quedaron en



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el pasado. Desde las conducciones clasistas se evita dar la batalla profundamente política e ideológica contra el consumismo y las jornadas laborales interminables; es menos riesgoso aceptar esta elección que hacen miles de compañeros y repetir que la única razón es que el salario es insuficiente.

 

11)              No hay apuestas serias y privilegiadas a la formación, ya sea política, gremial o educativa.

 

Se trata de una profunda falencia a la que pareciera no se le encuentra solución.

 

Cada año se repite la importancia del tema y la necesidad de priorizarla… pero siempre son muchos los proyectos y pocas las realizaciones. Sin dudas hay espacios de formación gremial y de capacitación docentes: cursos, charlas, algunas publicaciones. Pero nunca logran la centralidad que se reclama. Lo que debería ser prioritario en cualquier apuesta sindical de un gremio docente que se propone como palanca para la transformación social es apenas intermitente y complementario cuando no directamente secundario. El luchismo y la omnipresente pelea por la mejora salarial conspiran contra la necesidad de llevar adelante planes serios y a largo plazo de capacitación. También las tensiones que se dan al interior de los frentes clasista en donde las distintas miradas sobre algunos aspectos terminan por bloquear el desarrollo de debates y de espacios de formación.

 

Tampoco se logra que los sindicatos sean usina de reflexión y de elaboración sobre temas fundamentales: desde políticas educativas hasta historia del movimiento obrero, pasando por análisis de la coyuntura económica, modelos sindicales, etc.

 

¿Qué hacer?

 

Creemos que se trata de cambiar, de arriesgar, de relanzar la apuesta, de apostar en serio, de dejar de lado la actitud conservadora que nos lleva a sostener el terreno conquistado, pero sin tener claro cuál es el verdadero objetivo37. No es una cuestión de apuros, de tiempos. Sí de sentido, de entender que vamos dando pasos en la dirección estratégica. Dejando el “oposicionismo permanente” y asumiendo con vocación de poder nuevos desafíos. No pensando que los sindicatos deben dirigir el proceso de cambio social, sí que pueden hacer un aporte en ese camino.

 

La tarea no es simple. Sin dudas hay poderosos mecanismos propios del accionar sindical en el marco del capitalismo que nos empujan a actuar de la manera en que lo hacemos. Hay una presión fuerte de la base para que obremos así; ya lo planteó Lenin hace más de un siglo; la lucha económica, la pelea por la reivindicación inmediata traza la línea del desarrollo espontáneo del movimiento. Intentar darle un lugar de importancia a las batallas estratégicas, apuntando al cuestionamiento al orden social vigente es atreverse a elegir el camino lleno de dificultades. Más aún en tiempos en que solo una minoría cree en la posibilidad de superar el capitalismo.

 

En el desarrollo de nuestra crítica fuimos señalando algunos trazos de este camino alternativo que vemos necesario recorrer. Sin certezas, se trata de intentarlo. En el siglo XIX, el maestro Simón Rodríguez acuño la frase: “Inventamos o erramos”; ya a comienzos del siglo XX, José Carlos Mariátegui afirmó que la construcción de una



 

37 Una compañera ya jubilada, de larga tradición política y gremial y que forma parte de la comisión directiva de AMSAFE Rosario en el período 2004-2007, solía platear este tema con agudeza repitiendo en forma retórica la pregunta: “¿A qué veníamos nosotros?”



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sociedad nueva para Nuestra américa “no debe ser calco ni copia, sino creación heroica”. En este siglo XXI atravesado por la barbarie capitalista, creemos que se trata de asumir estos desafíos también desde los lugares construidos por las corrientes de izquierda en los sindicatos.

 

 

Bibliografía:

 

Anderson, Perry. Los límites y las posibilidades de la acción sindical Pensamiento Crítico, Habana, nº 13, febrero de 1968

 

Casas, Aldo. Los desafíos de la transición. Socialismo desde abajo y poder popular. Buenos Aires, Argentina: El colectivo; Herramienta, 2011

 

Gindín, Julián. Pensar las prácticas sindicales docentes. Buenos Aires, Argentina:

Herramienta, 2011

 

Gindín, Julián. Sindicalismo docente en América Latina. Experiencias recientes en Bolivia, Perú, México, Chile y Argentina. Rosario, Argentina, Ediciones de Amsafe Rosario, 2008

 

Mariátegui, José Carlos. Escritos sobre educación y política. Buenos Aires, Argentina:

Ediciones Godot, 2014

 

Petruccelli, Ariel. Docentes y piqueteros. De la huelga de ATEN a la pueblada de Cutral-Co. Buenos Aires: El cielo por asalto, 2005



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Las asambleas docentes y las asambleas ciudadanas en Chubut

 

Por Ezequiel Murphy y Abel Ibaceta

 

 

Chubut es escenario de impunidad, de silencios, de corrupción, pero también de grandes movimientos políticos y socioculturales. Donde hay un pueblo con grupos que defienden los derechos laborales, los bienes comunes y la vida; que van contra la megaminería, el fracking y los abusos de autoridad.

 

Una provincia que arde, que literalmente se prende fuego, en dos años distintos, por motivos distintos, con orígenes aparentemente distintos. Chubut. La lucha docente en 2018 y 2019, pero de larga data en la provincia, y la lucha antiminera que tuvo uno de sus desenlaces en diciembre de 2021.

 

Desde cierta distancia, estos procesos y estos hechos no parecieran tener un punto en común, pero curiosamente la prensa dominante emprende la misma cruzada discursiva en contra de los dos casos. Una campaña que es el reflejo inmediato del discurso del poder político.

 

Solo para dar un ejemplo, los titulares y las voces radiales ponen el foco en “los métodos”, hablan de “diálogo”, minimizan la protesta aduciendo que es un número minoritario de manifestantes: “Solo son 500 ruidosos”, se aventuró a decir el Gobernador Mariano Arcioni, refiriéndose a los grupos antimineros. En un intento de deslegitimar las multitudinarias marchas y a la Segunda Iniciativa popular con más de 30.000 firmas. En el caso del colectivo docente, los medios obsecuentes a la pauta publicitaria se encargan de desprestigiar constantemente el quehacer de maestrxs y profesorxs, bombardeando con discursos de odio hacia quienes se encargan de sostener las escuelas públicas. Atacando a las organizaciones sindicales como ATECH (Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut) principal gremio de docentes estatales.

 

Entonces, ¿Son situaciones tan distintas? ¿Los motivos tan disímiles? ¿Hay una relación entre ambas luchas? Pareciera que, al menos para el gobierno, hay una relación. Podríamos pensar que conocemos más de una lucha por el modo en que ataca el enemigo. Y hay aquí evidencias de que las estrategias mediáticas y de las otras, las represivas, por ejemplo, se basan en atacar un núcleo duro, que impide que avancen con proyectos de muerte, de hambre y de desinversión de la cosa pública. Un núcleo que le hace frente a la represión y a los aprietes de las multinacionales y el gobierno.

 

………….

 

Antes de avanzar e intentar responder estos interrogantes necesitamos ir un poco más atrás. Porque las luchas se hacen notorias cuando están en la recta final, cerca al desenlace, acompañadas por algunos hechos de relevancia, que obligan a tomar decisiones. Pero siempre estas luchas son largas y tiene un recorrido que puede dar cuenta del porqué de los sucesos. Por ejemplo, el conflicto docente. Desde los años noventa, durante el menemato, con la imposición del Estado Neoliberal en todas sus formas, docentes de la Provincia de Chubut comenzaron a hacerse ver y a disputar los espacios públicos con ansias de canalizar sus reclamos de cara a la sociedad. Ya para estos tiempos



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la heterogeneidad de las bases docentes promovía amplias instancias de debate hacia adentro del colectivo con un enemigo reticente a los reclamos.

 

Paralelamente a estos procesos de organización de base docente, en las órbitas del Poder Legislativo del Estado nacional, se gestaban los andamiajes jurídicos implantados por las transnacionales que posibilitarían años después, hacia la década de los 2000’s, las instalaciones de proyectos transnacionales de minería a gran escala o megaminería en nuestro país.

 

Acciones como la carpa blanca desde el 2 de abril de 1997 hasta el 30 de abril de 1999 en frente del Congreso de la Nación, impulsaron la nacionalización de instancias organizativas de base que en cada provincia iban creciendo y tomando impulso desde abajo y que al final concretaron el reclamo en común de lxs docentes argentinxs, una ley de financiamiento educativo que permitiera el cobro de los salarios de todxs lxs trabajadorxs de las 24 jurisdicciones. Este es un factor importante de cara al proceso de sedimentación en la participación y en las instancias democráticas de debate por las condiciones materiales en las que se desarrollaban los procesos educativos. No obstante, los matices en cada una de las provincias provocaron grandes diferencias en los balances y en los procesos de lucha siguientes en cada lugar, contra cada política ajustadora de los diferentes gobiernos provinciales.

 

Hacia el 2002, el “esquelazo” fue gestándose en relación directa con la acción coordinada de referentes docentes y periodistas como Javier Rodríguez Pardo que por cierto tenía una larga trayectoria en la lucha antinuclear, miembro de la UAC (Unión de Asambleas Ciudadanas, hoy de Comunidades), entre otros. Estos posibilitaron la reacción frente a la inminente instalación (con venia del gobierno provincial de Chubut y Nacional) de un proyecto megaminero en el cordón de Esquel. Su historia reciente y la acumulación de diversas experiencias de lucha del colectivo docente añadieron la plataforma democrática que faltaba a un movimiento masivo y popular, el #NoALaMina quedaba inaugurado como un hito fundamental para el desarrollo de las contraofensivas populares que luchaban por el derecho a un ambiente sano.

 

Otro caso es el del "Famatinazo": desde 2006 a la actualidad, en cercanías al cordón Famatina surge un nuevo movimiento que va a desafiar a 6 empresas megamineras que se quisieron instalar en la única y sagrada fuente de agua de los Dptos Famatina y Chilecito. Dicho movimiento popular tenía como principales referentes del movimiento, a la hora de informar al pueblo sobre los peligros de la instalación de emprendimientos megamineros en el cerro, a docentes del lugar, quienes fueron los encargados de posibilitar instancias deliberativas y asamblearias para que el pueblo se organice y se plante frente a los embates del extractivismo.

 

El enlace entre la lucha docente en particular, la lucha de lxs trabajadorxs en general y los movimientos antimineros tienen evidentes puntos en común basados en la búsqueda de la autodeterminación. En este sentido la educación y las luchas gremiales, las asambleas de comunidades y los reclamos masivos son ambas caras de una misma moneda. La reivindicación de los derechos a la educación, a un ambiente sano, a mejores condiciones de vida para toda la sociedad son fundamentales a la hora de levantamientos populares. Cuando los pueblos toman conciencia del poder que tienen, es muy difícil que los gobiernos obsecuentes al poder político y económico puedan avanzar sin pagar los costos.

……..…….

 

Específicamente en Chubut, la lucha docente tuvo ciertos hitos de gran importancia. Solo para ilustrar y encuadrar el eje que establecemos aquí, podríamos señalar algunos de los



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más relevantes de los últimos años.

 

Durante el 2013 se inició en la zona sur. (Comodoro Rivadavia y Rada Tilly) una lucha que se sostuvo durante 75 días y casi dos semanas de cortes de rutas, con el bloqueo de los accesos a las principales empresas petroleras, que explotan las riquezas que pertenecen a todxs y digitan los destinos de la provincia.

 

El resultado fue una gran conquista política, aunque con una magra respuesta a los pedidos salariales, edilicios, etc, lxs docentes volvieron victoriosos a las aulas. Ya nada sería como antes, la organización por asambleas se consolida y establece aceitados mecanismos de funcionamiento, necesarios para las luchas venideras.

 

Durante el primer semestre del año 2018, el conjunto de lxs docentes luchaba por mejoras salariales y mejoras en las condiciones laborales. Y para poner un freno a distintas medidas de ajuste, que imponía el gobierno provincial dentro del sistema educativo. Fueron más de cien días de lucha, donde hubo paros, retención de servicios, cortes de ruta, marchas, acampes y toma de edificios públicos. Se lograron conquistas como la apertura de paritarias y un aumento del 17 %, el no descuento de los días de paro y actualizaciones con cláusulas “gatillo” para octubre y enero teniendo en cuenta el IPC Patagonia y el IPC Chubut, con la restitución del Transporte Educativo Gratuito (TEG) y un plan de contingencia edilicia. Además de la derogación de decretos que planteaban severos recortes y ajustes, que ponían en riesgo la estabilidad del personal de las escuelas. Este importante conflicto provincial se dio en el marco de una gran crisis económica nacional. Lo que impulsó la unión de todos los trabajadores estatales provinciales: de la salud, educación, vialidad, estudiantes, judiciales, obras públicas y otros. Esta unión se vio representada por una Mesa de Unidad Sindical (MUS), conformada por más de diez gremios estatales.

 

Es necesario decir que durante este conflicto se dieron graves hechos de represión por parte de la policía del Chubut. Ante esto y ante las persecuciones, hostigamientos y los discursos de desprestigios hacia el colectivo estatal, se les hizo frente con la unidad, articulada desde las asambleas escolares y desde cada sector.

 

El 2019 encuentra a lxs docentes otra vez en la ruta, en medio de una crisis o más bien, de una estafa que hundía cada vez más a la provincia de Chubut, en un país vaciado y empobrecido. El pliego de reclamos contenía a los relegados de siempre: salario, jubilación, salud (Una caja jubilatoria y una obra social saqueadas por los gobiernos de turno) mejora de las condiciones laborales y edilicias, etc. El gobierno profundizaba el recorte y convertía en práctica naturalizada el pago escalonado. Se pagaban los sueldos según un criterio de rangos, que se establecían según el sueldo. Con este sistema el pago de salarios se demoraba cada vez más y no se pagaba aguinaldo. Se les llegó a deber a los docentes hasta dos meses de sueldo.

 

Si los procesos anteriores habían sido duros, el 2019 estaría cargado de feroces represiones y tragedias, así como masivas movilizaciones inéditas para esta región. No nos detendremos en una detallada cronología, pero es necesario enumerar algunos hechos. Las asambleas docentes habían definido cortes de ruta en distintos accesos a los yacimientos petroleros, principalmente los nucleados por la empresa Panamerican Energy (P.A.E).

 

En una de esas jornadas la policía, siempre dispuesta a cumplir con los mandatos de las grandes empresas, detiene ilegalmente a dirigentes sindicales de ATECH, que se encontraban en la ruta encabezando una nueva acción de lucha. Sin haber orden de desalojo ni orden de detención de un juez, procedieron a la violenta detención. Lo que



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generó un gran movimiento a nivel provincial e incluso nacional, para lograr su inmediata liberación.

 

Pocos después y luego de encontrarse varios días apostados en las inmediaciones de la ruta 3 y 26, en Comodoro Rivadavia, se monta un operativo, entre la policía provincial, el gobierno, de la mano del entonces ministro de seguridad Federico Massoni y el Sindicato de petroleros privados, liderado por “Loma” Ávila. El mismo se desarrolló en la madrugada, previo corte de luz una patota compuesta por integrantes del gremio petrolero desalojó brutalmente a lxs docentes de la ruta, con golpes, gritos, armas de fuego, e incendio de las pertenencias de quienes allí se encontraban.

 

La sociedad se hizo eco de semejante accionar y al día siguiente se organizó una marcha de más de 35.000 personas, que expresó un total repudio a los hechos.

 

Por último, esta dura lucha estaría también signada por un trágico hecho: luego de que en la ciudad de Rawson se llevara a cabo una multitudinaria asamblea de delegadxs, de toda la provincia, un grupo de docentes comodorenses tuvieron un fatal accidente mientras regresaban a su ciudad en un vehículo particular. Allí perdieron la vida dos de las compañeras. Quienes permanecían en Rawson frente a legislatura y a la Casa de Gobierno se vieron desbordadxs por la noticia. Bronca, angustia e impotencia acumuladas. Rawson se prendía fuego, las llamas en toda la ciudad fueron la respuesta espontánea a semejantes castigos recibidos por parte del gobierno.

 

Al recapitular todo lo ocurrido, no es difícil evidenciar que la crisis generada por el gobierno de Mariano Arcioni, con sus necesarios cómplices, diputadxs y funcionarixs, tenía un claro objetivo: el ataque al pueblo y en especial al sector estatal. Un intento de desmantelar toda organización y desprestigiar a la dirigencia. Con el fin de preparar el camino para la embestida final en pro de la megaminería. Proceso que durante el 2021 estaría también manchado de sangre, de detenciones y de represión. Era el escenario necesario para proponer e imponer a la megaminería como salida de la crisis. Un plan macabro que, de concretarse, solo dejaría una provincia aún más empobrecida y un saldo ambiental negativo al contaminar el único río de Chubut.

 

Pero afortunadamente el pueblo se levantó, las asambleas que ya tenía una larga historia encausaron la lucha. Es por eso que, a pesar de que lxs diputaxs aprobaron entre gallos y medianoche el proyecto de Zonificación que abría la puerta a la explotación megaminera, a fines de diciembre de 2021, el gobierno tuvo que dar marcha atrás y derogar la ley sancionada a espaldas de la gente y en contra de las recomendaciones de expertos.

 

 

¿Cómo se resiste a tanto ataque sincronizado por el poder? ¿Cómo se logran estas victorias?

 

 

La respuesta la ha dado el propio gobierno en el papel del enemigo, al atacar a los colectivos y a su principal fortaleza. Se resiste con organización en el codo a codo de las asambleas.

 

Con esta abreviada y recortada crónica nos fue posible ver que esto es lo que tienen en común ambas luchas de largos procesos de aprendizaje, avances y retrocesos: Sus actorxs y una organización caracterizada por las asambleas, como el debate más democrático posible, que se puede dar en las bases y que generan un empuje no verticalista.



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El sistema asambleario no pretende ser un sistema perfecto, pero es un mecanismo que busca el consenso y lo resuelto no depende de uno o dos dirigentes, sino del conjunto y del debate.

 

De esta manera, los gobiernos y las empresas que se arrogan el derecho de manejar los destinos del pueblo no pueden llevar adelante sus prácticas habituales de coimas y extorsiones a las que están habituados y a las que algunxs legisladorxs acceden gustosamente.

 

Lo mismo podríamos decir de sindicatos cómplices a los intereses del poder, que en nombre del progreso traicionan a lxs trabajadoxs y venden el destino ambiental al mejor postor.

 

Es por eso por lo que las formas discursivas y no discursivas de ataques sistemáticos tienen un mismo eje, porque apuntan a romper las organizaciones de base, las asambleas. Porque entendieron que el germen de la resistencia está ahí y porque, por otra parte, los estatales y el gremio docente reivindican la lucha ambiental.

 

No es casual entonces la continua persecución a los referentes de los gremios y al trabajador en general, no solo con el aparato represivo sino con el ya muy desprestigiado sistema judicial. Protagonista necesario para intentar desarticular a los colectivos que luchan por derechos laborales, el agua y el ambiente. Es que los buitres corporativos hacen uso de sus muchos millones, para armar causas judiciales contra la dirigencia sindical y los referentes de las asambleas.

 

Es así que algunas de las preguntas que esbozamos al principio, pueden tener su respuesta: el modelo que ataca a estos movimientos de resistencia encuentra en ellos un enemigo único y a su forma de participación como su arma más poderosa.

 

“Quienes consideramos que la lucha es una opción de vida, porque es necesario estar presente donde la injusticia y la desigualdad oprime al pueblo, quienes trabajamos con esta convicción, desde donde se requiera, en pos del medio ambiente (contra el saqueo de las petroleras y contra las mineras) en pos de espacios artísticos, en pos de condiciones dignas de trabajo, de educación y salud, en pos de terminar con la violencia del Estado. Creemos en la unidad como principio básico para obtener el bien común, en el debate y la discusión como elemento indispensable para comprender la realidad, la franqueza como herramienta única para consolidar los vínculos que hacen a la unión. Entendiendo que la lucha es una.”



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Trabajo, tecnología y educación: algunas reflexiones desde el pensamiento de Karl Marx

 

Por José Kiefel

 

 

“Si todas las herramientas, soñaba Aristóteles el más grande pensador de la antigüedad, obedeciendo nuestras órdenes o presintiéndolas pudieran ejecutar la tarea que les corresponde, al igual que los artefactos de Dédalo, que se movían por sí mismo, o los trípodes de Hefesto, que se dirigían por propia iniciativa al trabajo sagrado, si las lanzaderas tejieran por sí mismas (…) ni el maestro artesano necesitaría ayudantes ni

el señor esclavos

 

(Marx, K; El Capital, Cap. XIII)

 

Mucho se habla del impacto y los efectos de la tecnología en el mundo del trabajo. Se repite que hay que prepararse para la metamorfosis que generan, que este proceso es inexorable, que el progreso nunca se detiene. Que es necesario formarse para la incertidumbre, el cambio, la flexibilidad, la empleabilidad. Las previsiones del poder económico dominante se presentan inapelables:

 

“Es importante no perder la perspectiva histórica: el desplazamiento del empleo y la pérdida de puestos de trabajo provocados por el cambio tecnológico son parte indisoluble del progreso económico. Precisamente mediante el incremento de la productividad (cuando la tecnología remplaza algunas tareas humanas, pero potencia las habilidades de los trabajadores restantes y de los nuevos), se genera crecimiento y se liberan recursos humanos y financieros que pueden reasignarse a sectores de mayor rentabilidad.” (Banco Mundial, 2016: 22)

 

El párrafo pone de manifiesto la relación existente entre trabajo, rentabilidad y tecnología, dando por sentado que la crisis laboral es parte del progreso económico indisoluble (no puede ser deshecho); donde, el capitalismo (que nunca es nombrado en el documento) aparece como el escenario natural y, por tanto, el único posible. Estas ideas atraviesan el sentido común y se instalan con tono de inexorabilidad.

 

Para aquellas/os que sólo tienen su fuerza de trabajo para proveerse de la subsistencia no queda más que preparase como se pueda en ausencias de garantías de futuro y aceptar la incertidumbre. ¿Por qué el desarrollo de las fuerzas productivas y los procesos de tecnificación creciente deben significar necesariamente “consecuencias dolorosas”? ¿Por qué el producto humano, fruto de su inteligencia y el trabajo social, se vuelve amenaza a lo humano? ¿Implica el desarrollo tecnológico una inexorabilidad política? Parafraseando la cita inicial ¿Por qué el artefacto de Dédalo o el trípode de Hefesto, en el siglo XXI, generan más esclavos? ¿Qué papel juega la educación en estos relatos hegemónicos del capital? Cómo educadores: ¿Cuáles son nuestros horizontes formativos y nuestras prácticas prefigurativas para contribuir a otras posibles interpretaciones?

 

El siguiente artículo nace como síntesis de algunas discusiones en el espacio de Filosofía de la educación del ISFD 9 de la Plata. Primero la pandemia y después los problemas de infraestructura (que se arrastran hace más de 10 años) hacen que esta institución entre en su tercer año de cursada semi-presencial (virtualidad) afectando esta situación la formación docente. No es un problema aislado, es generalizado y sostenido en el tiempo en muchas escuelas bonaerenses. Esto nos hizo pensar en las condiciones materiales-



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temporales cómo variables centrales del hacer escuela, en el docente como trabajador del conocimiento, en los desafíos de la tecnología, en la pandemia como tubo de ensayo para la imposición nuevas prácticas y lógicas laborales. En la devaluación creciente y progresiva del conocimiento y de nuestra tarea docente.

 

Dialogamos a partir de textos de Karl Marx. Como autor del siglo XIX, es imprescindible para comprendernos en el complejo siglo XXI. Es importante rescatar el carácter sistemático, global e inmanente de su pensamiento. De alguna manera, significa recuperar la denostada tradición moderna[1] que apostaba a la emancipación universal, a la razón como forma de combate de todo oscurantismo, a la crítica del inmovilismo, a la ciencia como instrumento de perfeccionamiento humano. No disputar estas ideas es dejarlas como atributos del capitalismo, reservándole a la izquierda un lugar de fuerza conservadora o localista. La modernidad debe ser disputada no rechazada.

 

 

Trabajo y tecnología: volviendo a Marx

 

Karl Marx analiza detenidamente el papel de la tecnología en el desarrollo del capitalismo. Los procesos de automatización desarrollados durante el siglo XIX provocaron una profunda metamorfosis de los obreros logrando, a través de la tecnología, una subsunción del trabajo a la lógica del capital. Las máquinas se adueñaron del lugar del obrero, de la habilidad, de la fuerza. Tienen “alma propia” (Marx, 2002) con vistas a un auto-movimiento continuo donde el obrero aparece como un mero apéndice. “La actividad del obrero queda reducida a una mera abstracción de la actividad, está determinada y regulada por el movimiento de la maquinaria, no a la inversa (Marx, K., 2002:219). La ciencia que opera esta posibilidad aparece como un objeto externo y ajeno al obrero, subsumiéndolo en el poderoso organismo maquinal. El trabajo queda presentado como insignificante, superfluo. Un mero accesorio vivo.

 

“El valor objetivado en la maquinaria se presenta además como supuesto frente a la cual la fuerza valorizada de la capacidad laboral individual desaparece como algo infinitamente pequeño (…) en la maquinaria, el trabajo objetivado ya no se presenta directamente sólo bajo la forma de producto o del producto empleado como medio de trabajo, sino bajo la forma de fuerza productiva “(Marx, K., 2002: 220)

 

En el pasaje del trabajo inmediato al mediado por la máquina se genera un proceso subsunción de los saberes y destrezas de las fuerzas productivas generales al capital. Las capacidades del cerebro social son absorbidas y configuras por el capital presentándose como propiedades exclusivas del mismo. Esto genera un ocultamiento del carácter social del trabajo (cerebro social). La mercancía aparece como fruto del mérito individual y del mecanismo tecnológico aparentemente independizado de toda referencia humana. Como resultado, las fuerzas productivas crecen al mismo tiempo que se oponen el trabajo vivo que aparece inferiorizado.

 

“La naturaleza no construye máquinas, ni locomotoras, ferrocarriles, electric telegraphs, selfacting mules,[2] etc. Son estos, productos de la industria humana: material natural, transformado en órganos de la voluntad humana sobre la naturaleza o de su actuación en la naturaleza. Son órganos del cerebro humano creados por la mano humana; fuerza objetivada del conocimiento. El desarrollo del capital fixe revela hasta qué punto el conocimiento o knowledge[3] social general se ha convertido en fuerza productiva inmediata y, por lo tanto, hasta qué punto las condiciones del proceso de la vida social misma han entrado bajo los controles del general intellect[4] y remodeladas conforme al mismo. Hasta qué punto las fuerzas productivas sociales son producidas no sólo en la



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forma del conocimiento, sino como órganos inmediatos de la práctica social, del proceso vital real” (Marx, K., 2002: 229)

 

El capital se construye en la subsunción y apropiación del intelecto colectivo. Se apropia del saber acumulado por la especie humana, de las capacidades previas compartidas en común, las redes del trabajo cognitivo, la interacción comunicativa, la cooperación, la acción coordinada del innumerable trabajo vivo. Esta apropiación hace imposible que se logre una sociedad con menos trabajo y menos enajenación. Para Marx, dentro del capitalismo, la tecnología nunca tendrá el objetivo de reducir el esfuerzo de los trabajadores y las trabajadoras sino más bien optimizar la explotación, con nuevas formas de desvalorización, reducción de costos laborales y subsunción. En ese sentido, el capitalismo, opera como fuerza que retrasa las enormes posibilidades de la tecnología para el progreso humano. El capitalismo no es sólo un sistema injusto sino también un sistema que frena el progreso humano, incluyendo, el científico-tecnológico como camino de humanización. El capitalismo en estas primeras décadas del siglo XXI ha demostrado acabadamente que está lejos de profundizar la actitud emancipadora de la modernidad, más bien, las obtura conduciéndonos a órdenes políticos que se asemejan a un tecno-feudalismo. También, el capitalismo, profundiza sus contradicciones en tanto entiende el tiempo de trabajo como la medida de valor:

 

El capital mismo es la contradicción en proceso, [por el hecho de] que tiende a reducir a un mínimo el tiempo de trabajo, mientras que por otra parte pone al tiempo de trabajo como única medida y fuente de la riqueza (…) Por un lado despierta a la vida todos los poderes de la ciencia y de la naturaleza, así como de la cooperación y del intercambio sociales, para hacer que la creación de la riqueza sea (relativamente) independiente del tiempo de trabajo empleado en ella. Por el otro lado se propone medir con el tiempo de trabajo esas gigantescas fuerzas sociales creadas de esta suerte y reducirlas a los límites requeridos para que el valor ya creado se conserve como valor”. (Marx, K., 2002: 229)

 

Uno de los efectos de los procesos de automatización es el crecimiento de la población excedente, lo que Marx llama ejército de reserva. En tanto personas desocupadas no están al margen del proceso. Su tiempo no es para la autonomía, es disponibilidad absoluta al capital. Lejos de ser tiempo liberado se convierte en degradación, heteronomía y competencia. Lo que debería ser posibilidad de ocio, libertad, desarrollo de las funciones superiores se convierte en degradación de lo humano. Sin embargo, Marx no niega el potencial que encarna este desarrollo tecno-científico que conlleva la automatización creciente. Relaciones no capitalistas permitirían el “desarrollo libre de las individualidades, y por ende no reducción del tiempo de trabajo necesario con miras a poner plustrabajo, sino en general reducción del trabajo necesario de la sociedad a un mínimo, al cual corresponde entonces la formación artística, científica, etc., de los individuos gracias al tiempo que se ha vuelto libre y a los medios creados para todos”. (Marx, K., 2002: 228).

 

En 1930, el economista británico John Maynard Keynes señalaba que en 2030 la humanidad se enfrentará al mayor desafío de su historia: “qué hacer con un mar de tiempo libre”.

 

Durante muchos años futuros el viejo Adán será tan fuerte en nosotros, que todo el mundo necesitará hacer algún trabajo para estar contento y satisfecho. Vamos a hacer más cosas por nosotros mismos, lo que es habitual con los ricos de hoy, que solamente se alegran de tener pequeños deberes y rutinas en que ocuparse. Pero más allá de esto, se esforzarán por distribuir el pan con la mantequilla fin – hacer cualquier trabajo que todavía se tenga que hacer tan ampliamente compartido como sea posible- Turnos de tres



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horas a la semana o quince horas semanales puede eliminar el problema por mucho tiempo. Durante tres horas al día es suficiente para satisfacer el viejo Adán, en la mayoría de nosotros” (Keynes, 1930: 7)

 

Marx acordaría con este planteo:

 

Si todas las herramientas, soñaba Aristóteles el más grande pensador de la antigüedad, obedeciendo nuestras ordenes o presintiéndolas pudieran ejecutar la tarea que les corresponde, al igual que los artefactos de Dédalo, que se movían por sí mismo, o los trípodes de Hefesto, que se dirigían por propia iniciativa al trabajo sagrado, si las lanzaderas tejieran por sí mismas (…) ni el maestro artesano necesitaría ayudantes ni el señor esclavos” (Marx, K: 216: 497)

 

Los procesos de automatización del siglo XXI hacen posible la vieja idea Aristotélica y la profecía Keynesiana. Se puede apostar por una nueva sociedad sobre la base de una economía automatizada que permitiría reducir la semana laboral (sin reducir plantas, ni salarios), implementar formas de ingreso universal y producir un giro cultural sobre la idea de trabajo[5]. Ante las ideas de ajuste y austeridad predominantes como, por ejemplo, la suba en la edad jubilatoria vale, la pena preguntarse si el camino no es exactamente el contrario. Sin embargo, estas posibilidades están lejos de convertirse en realidad dentro de las relaciones sociales capitalistas.

 

El problema de la relación entre trabajo y la automatización de la producción se ha acelerado con la irrupción de la robótica, la economía digital, la inteligencia artificial y la internet de las cosas. El llamado trabajo intelectual tampoco escapa a la crisis. Los mismos organismos internacionales prevén que entre el 50 y el 80 por ciento (dependiendo de la rama) de los trabajos actuales podrían ser automatizados en las próximas décadas con la necesaria readaptación de los llamados “pauper digitales”” (Williams, A. y Srnicek, N., 2018: 127). Además, el trabajo directo creado por las nuevas empresas de tecnología (presentadas como el paradigma del emprendedurismo), es relativamente pequeño en comparación de los dividendos que generan. En Estado Unidos en la actualidad contribuyen con alrededor del 6,8% del valor agregado de las empresas privadas y emplea alrededor del 2, 5% de la fuerza laboral. Google tiene alrededor de 60.000 empleados directos, Facebook tiene 12.000 y WhatsApp tenía 55 empleados cuando la compro Facebook por 19.000 millones de dólares. Instagram tenía 13 cuando fue comprada por 1000 millones. En comparación, en 1962 las empresas más importantes, empleaban cantidades mucho mayores de trabajadores: ATYT tenía 564.000 empleados, Exxon tenía 155.000 trabajadores y General Motors tenía 605.000 empleados (Srnicek, 2021:12) Esta pérdida de empleos, unido a un crecimiento endémicamente bajo de nuevos puestos estables, provocará una mayor precariedad de los que todavía conservan su empleo, una marginalidad sin precedentes de los que lo perdieron, y una guetificación de los que ni si quiera aspiran a conseguirlo. La crisis por la población excedentaria se profundiza con las crisis migratorias, ambientales y los conflictos bélicos por recursos. El mercado reconoce cínicamente esta situación:

 

Si Internet y las tecnologías conexas promueven el crecimiento, ¿de qué manera se distribuyen los beneficios en el mercado laboral? Las tecnologías digitales permiten incrementar la productividad y el bienestar general; no obstante, las alteraciones del mercado laboral pueden resultar dolorosas y dar pie a mayor desigualdad. Las tendencias mundiales proporcionan algunos indicios. Uno de ellos es que el porcentaje del ingreso nacional correspondiente al trabajo, en especial a los trabajos rutinarios, ha disminuido drásticamente en muchos países en desarrollo” (Banco Mundial 2016:



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La desocupación opera como amenaza constante. El trabajo, para quienes lo tienen, es más agobiante e intensificado. Las tecnologías de la información borran los límites entre vida y trabajo: el trabajador debe estar siempre disponible. Con la tecnología se ha penetrado en los aspectos más íntimos de la vida humana, subsumiéndola a su lógica para generar plusvalor. Un verdadero capitalismo de vigilancia (Zuboff, S., 2015) o de la gubernamentalidad algorítmica (Rouvray y Berns, 2016). Las políticas de austeridad están a la orden del día. La potencia del cerebro social se ve constreñida; la vida se vuelve incertidumbre, angustia y mal vivir. Estos no son sólo problemas tecnológicos. Buscar alternativas implica una posición anticapitalista decidida, articulada globalmente, que dispute la apropiación de la riqueza y el conocimiento social. No liberar estas fuerzas con una lucha política y social decidida inevitablemente abre un escenario de colapso.

 

 

La educación como un espacio-tiempo liberado

 

En el capítulo XXIII del Capital, Marx profundiza los efectos de la gran industria sobre las condiciones materiales inmediatas de los obreros y obreras del siglo XIX. Revela allí el carácter paradójico de la tecnología:

 

De ahí el notable fenómeno en la historia de la industria moderna, consistente en que la máquina arroja por la borda toda la barrera morales y naturales de la jornada laboral. De ahí la paradoja económica de que el medio más poderoso para reducir el tiempo de trabajo se trastrueque en el medio más infalible de transformar todo tiempo vital del obrero y de su familia en tiempo disponible para la valorización del capital (Marx, K: 216: 497)

 

No escapa del análisis la educación de la clase obrera. Retoma el texto de Engels: La situación de la clase obrera en Inglaterra. Su diagnóstico: “devastación intelectual”. Es decir, el producto del conocimiento social lejos fecundar libertad y creatividad genera ruinas sobre el intelecto de las mayorías. Salvando las distancias temporales es necesario volver al núcleo de sus denuncias. Como signos de la devastación señala los siguientes puntos:

 

·       Deficiente formación docente. Los maestros saben “algo, un poco más” que sus discípulos.

 

·       El estado, con su legislación, es un mero expendedor de certificados, no pudiendo garantizar el conocimiento. “En muchas escuelas los niños no hacen nada; esto es lo que queda certificado como escolaridad y estos son los niños que figuran en las estadísticas oficiales como educados.”

 

·       Precaria infraestructura. “Covachas lamentables donde los chicos reciben sus certificados, pero ninguna enseñanza.”

 

·       Espacio con tiempos inciertos, marcados por la incertidumbre y “la ausencia” generada por la lógica de la sobrevivencia.

 

·       Incumplimiento de las leyes educacionales por parte de los estados y los empresarios que piensan la educación “supeditada enteramente a las exigencias del trabajo”.

 

¿Podríamos hablar hoy de una devastación intelectual? ¿Cuáles son los argumentos educativos que se esgrimen para justificar dicha devastación? ¿Cómo opera el capitalismo en relación a la educación en el siglo XXI? ¿Por qué la educación es un punto central en la agenda de los organismos internacionales? - Afirmamos que les importa mucho-



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Que millones de personas en el mundo no consigan trabajo no significa que no estén compelidas a hacerlo para que siga funcionado la ficción capitalista como orden; “solo hay una cosa peor que no ser explotado por capitalistas y es no ser explotados en absoluto” (Joan Robinson, 1966). Los excedentes poblacionales son utilizados como herramienta disciplinaria: permiten reducir salarios, encadenar competencias, intensificar trabajos, fragmentar poblaciones, aumentar la disponibilidad de la fuerza de trabajo y mantener cohesionada a la sociedad bajo la idea del mérito. Para ello hay que construir a la población excedente como un sector dócil, barato y maleable. La educación masiva se ata a este destino y aparece ligada al logro de competencias para ser “empleables”; devaluando, al mismo tiempo, el conocimiento. El concepto de inclusión en boca de los organismos internacionales -lo usan mucho- tiene este sentido. Para lograr los objetivos instrumentan programas exprés o de beneficios sociales ligados a espacios de capacitación que tiene como objetivo formación de un ejército flexible más que el encuentro de trabajo. La proliferación de programas con lógica de “comida rápida”, que nacen como cuestiones extraordinarias, se generalizan e instituyen como políticas prioritarias. A todo problema sistémico se aplica un programa flexible y provisorio. Mientras tanto la elite (minoría selecta y rectora) monopoliza, privatiza, sistematiza, reproduce y patenta el conocimiento que queda vedado para las mayorías.

 

La educación, en el relato de los organismos internacionales, es una de las razones centrales de la “crisis” del trabajo. Hablan de la desactualización de los sistemas educativos y de su inadecuación con el mundo de la tecnología. Repiten la necesidad de formar en competencias para la empleabilidad, de formar para un tiempo de incertidumbre. Se instala la idea de que ya no se deberá reclamar trabajo como derecho, ahora se lo deberá crear como emprendedor individual gracias a una educación actualizada. Volvamos a leer algunas de las letanías del Banco Mundial:

 

El cambio tecnológico implica que muchas tareas rutinarias pronto serán realizadas por máquinas. A diferencia de lo que ocurrió en episodios anteriores de cambio tecnológico, Internet también volverá obsoletas diversas tareas propias de los empleos administrativos. Esto concede un valor adicional a los tipos de habilidades que la información no reemplaza, sino que complementa. Los sistemas educativos han respondido con mucha lentitud ante este desafíoAdemás, el ritmo de la transformación es veloz, y los tipos de competencias requeridas también cambian con rapidez. En consecuencia, los trabajadores deberán mejorar sus habilidades de manera frecuente a lo largo de sus carreras. Esta dinámica ya se ha instalado en muchos países en proceso de transformación y en algunos de los que se encuentran en transición; aun así, no es demasiado pronto para que incluso los países en fase emergente comiencen a prepararse.” (Banco Mundial, 2016: 32)

 

El horizonte queda claro: se busca generar fuerza de trabajo disponible para un orden político que se considera natural. Esto constituye el triunfo de lo viejo sobre lo nuevo y la muerte de la pedagogía en nombre de la tecnocracia (Arendt). El progresismo, mientras tanto, cada vez más impotente, se contenta con una narrativa de inclusión vaciada de conocimiento, bajo la idea de que se posibilitará el acceso al trabajo en clave de estado de bienestar. En la actualidad, esto es sinónimo de trabajo precario o de plataformas de servicios sin horizontes.

 

Hay que invertir la cuestión y asumir que estos son tiempos de devastación y que, en países periféricos como el nuestro, el problema se agudiza. Asumir que la devaluación educativa es fruto de la devaluación laboral y es hija de la subsunción del trabajo al capital. Esta devaluación educativa, además, no se da de manera uniforme. Requiere de



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un mínimo de trabajos de alta calificación y competitividad que fragmentan y privatizan aún más el sistema.

 

La derecha tiene clara la agenda educativa. La ensaya con tiempo esperando la oportunidad para profundizarla. La pandemia fue un tubo de ensayo excepcional y contribuyó a horadar en el sentido común. Podemos ver el mapa de recorrido de la agenda en algunas de las medidas educativas de la Ciudad de Buenos Aires. Dos ejemplos:

 

·       Las prácticas educativas en ámbitos laborales para los estudiantes de quinto año. Al respecto, la página del gobierno de la ciudad señala:

 

A partir del ciclo lectivo 2022, el Gobierno porteño implementará las prácticas educativas en ámbitos laborales, obligatorios para todos los estudiantes del último año de secundaria. El plan se pondrá en marcha para 29.400 chicos de 442 establecimientos educativos de gestión pública y privada (…) Las nuevas tecnologías transforman constantemente el mercado laboral y exigen cada vez mayores conocimientos para lograr el éxito profesional. En ese contexto, la incorporación de prácticas educativas en empresas y organizaciones permitirán que los chicos egresen dominando nuevas habilidades que los ayuden a insertarse mejor y más rápido tanto en el mundo laboral como en la formación superior” (https://www.buenosaires.gob.ar/educacion/noticias/en-la-ciudad-los-estudiantes-de-5to-ano-de-secundaria-realizaran-practicas)

 

·       La introducción en la legislatura porteña (marzo 2022) del proyecto de Ley

 

N° 298 de Reforma del Estatuto Docente presentado por Soledad Acuña, ministra de Educación del gobierno porteño de Horacio Rodríguez Larreta. Para quienes tengan dudas sobre el espíritu de esta medida, es interesante leer el libro Profesores Excelentes- Banco Mundial- (Se recomienda el punto: Gestionar el aspecto político de las reformas docente). Citamos aquí sólo un párrafo como introducción:

 

Toda la evidencia disponible indica que la calidad de los profesores de América Latina y el Caribe es la limitación más importante al avance de la región hacia sistemas educativos de calidad internacional. Los estándares poco exigentes para el ingreso a la docencia; los candidatos de baja calidad; los salarios, los ascensos y la seguridad del empleo desvinculados del desempeño, y un liderazgo deficiente en las escuelas, han producido un escaso profesionalismo en el aula y magros resultados educativos. Será difícil encontrar un nuevo equilibrio, y para ello se necesitará reclutar, desarrollar y motivar a una nueva generación de profesores” (Bruns, B y Luque, J – Banco Mundial: 2014: 49)

 

Mientras tanto el gobierno nacional, urgido por recuperar una agenda agotada, lanza la idea de la prolongación de la jornada escolar (1 hora). Lo hace improvisadamente, instalando en el debate público un tema prioritario: el tiempo escolar. Ctera, expresa el enojo porque siendo parte del mismo espacio político ni siquiera fue consultado, dejando en evidencia el pobre nivel de debate. Nosotros creemos que es una cuestión central. La escuela es la vivencia de un tiempo compartido entorno al conocimiento; el trabajo docente es central en la construcción de ese tiempo como tiempo educativo (no meramente acumulativo o cualquier tiempo.) No es sólo una reivindicación corporativa sindical, hace a una mirada pedagógica integral. No considerar el tema seriamente implica profundizar el carácter precarizador de la medida; contribuyendo, aún más, al caos del sistema.



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Hay expresarlo con claridad: no pueden darse cambios significativos en el sistema educativo mientras un docente tenga que trabajar dos o tres cargos para sobrevivir. Es decir, no tenga el tiempo para generar la disposición necesaria para que el acto educativo fecunde experiencias, haciendo de la escuela un lugar donde “pase algo” y no una mera reproducción que contribuye a la devastación. Toda buena intención, sin considerar esta variable, es mero platonismo progresista que no alcanza a comprender la dimensión material-temporal que supone la actividad de cuidado en la construcción del conocimiento. Es necesario volver a decirlo: 1 (un) docente = 1 (un) cargo = vida digna= educación de calidad. No es posible que se sigan instrumentalizando reformas sin pensar el tiempo de trabajo docente. De la derecha lo podemos esperar, es su política. ¿Del progresismo…?

 

La izquierda, como horizonte y ejercicio de prácticas prefigurativas, en este contexto de devastación de la educación, debe construir una escuela donde el conocimiento moderno, público, laico, gratuito y científico sea central. Resistir a formas de inclusión vacías (vaciadas de conocimiento- vaciadas de participación: devastadas). Resistir a los múltiples intentos de vincular la educación al requerimiento del capital con sus lógicas tecnocráticas. En ese sentido se debe entender la escuela pública, científica y laica como un espacio de tiempo liberado[6] de las exigencias de la disponibilidad del trabajo al capital; donde el obrar sea comprendido como una tarea de experimentación y construcción libre de todas las dimensiones humanas. Para ello se requiere luchar por condiciones de materialidad-temporalidad que lo garanticen y no reproducir meras retóricas progresistas que legitiman el orden ofreciendo “una educación pobre para pobres”. La historia y las máquinas de Dédalo- Hefesto están de nuestro lado.

 

Bibliografía

 

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Keynes, (1930). Conferencia: las posibilidades económicas de nuestros nietos https://www.funcas.es/wpcontent/uploads/Migracion/Articulos/FUNCAS_PEE/0 06art18.pdf

 

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Avanessian, A. y Reis, M. (comps.), Aceleracionismo: estrategias para una transición

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Williams, A. y Srnicek, N., (2018) Inventar el futuro. Poscapitalismo y un mundo sin trabajo. México: Malpaso (2da.edic.)

 

Zuboff, S., (2015) “Big other: surveillance capitalism and the prospects of an information civilization”, Journal of Information Technology, pp. 75–89.

 

 

 

 

[1]Asumiendo las críticas: ejemplo, al eurocentrismo que conlleva, a veces, este concepto.

 

[2]   Telégrafos eléctricos, hiladoras automáticas, etc.

 

[3] Saber

 

[4] Intelecto colectivo

 

[5] El capitalismo ha logrado instalar la idea de sufrimiento como parte central del mérito de salvación.

 

[6] Para nosotros, el acto más importante que hace escuela tiene que ver con la suspensión de un presunto orden natural desigual. En otras palabras, la escuela ofrece tiempo libre, es decir, tiempo no productivo, a quienes por su nacimiento y por su lugar en la sociedad (por su posición) no tienen derecho a reivindicarlo. Lo que la escuela hace es establecer un tiempo y un espacio en cierto sentido desvinculado del tiempo espacio tanto de la sociedad como del hogar. También hacer escuela es hacer un tiempo igualitario, la invención de la escuela puede describirse como la democratización del tiempo libre” Simons, M y Masschelein, (2 014) ¿Qué es lo escolar? Defensa de la educación pública. Una cuestión pública, Buenos Aires. Miño y Dávila.



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Trabajadorxs y contaminación industrial

 

 

Los nadies, que cuestan menos que la bala (el químico) que los mata.”

 

Por Carlos González

 

 

Cada 1º de mayo es una buena oportunidad para reflexionar sobre la situación de lxs trabajadorxs y el pueblo. Muchas veces en nuestra historia fue un día de lucha, donde se aprovechaba para levantar las reivindicaciones de nuestra clase, y muchas otras buscaron domesticar esta fecha, en una “fiesta de trabajo”, en donde supuestamente no había nada por lo que reclamar y luchar.

 

Es también un momento para rescatar la memoria de las jornadas protagonizadas por obreros y obreras en todo el mundo, muchos y muchas migrantes, por mejoras salariales y por las 8 horas de trabajo, que culminaron con logros, conquistas y también con represiones como las que acabaron con la vida de los Mártires de Chicagos. Además, recuperamos las movilizaciones históricas de los y las trabajadoras que lucharon en contra de la precariedad laboral, de la vida, frente a tantas injusticias.

 

Quería rescatar este primero de mayo una situación bastante invisibilizada; la de aquellxs trabajadorxs envenenadxs, contaminadxs donde el extractivismo sobre los cuerpos y territorios, se han agudizado hasta llegar a extremos inimaginables. Aquellxs que como dice el poema de E. Galeano los nadies: “Que no son seres humanos, sino recursos humanos.”

 

Asimismo, me propongo recuperar en esta fecha algunas historias de los nadies del Barrio Las Mercedes, ya que resulta necesario describir las dimensiones del sufrimiento ambiental narrado por lxs vecinxs y Trabajadorxs con la relación con los sectores industriales que desarrollan acciones contaminantes y peligrosas no sancionadas y que producen daños sistemáticos sobre el territorio, afectan y amenazan las funciones vitales de la naturaleza y la reproducción de la vida de lxs vecinxs y trabajadorxs.

 

 

Los nadies del Barrio Las Mercedes

 

El barrio Colonia Las Mercedes se encuentra en la localidad de Virrey del Pino al sur del municipio de La Matanza. La Ruta Nacional N°3, que une el centro del país con la región patagónica, es la principal arteria que atraviesa el Municipio y el único acceso para llegar al kilómetro 44,500, donde, lindante a la empresa Mercedes Benz Argentina, localizamos el Colonia Las Mercedes está emplazado en una franja que delimita al norte, al sur y al oeste por importantes plantas fabriles

 

“Sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte”. El sueño de tener un terreno donde construir un hogar y un trabajo digno, llevó a fines de la década del sesenta a migrantes provenientes de distintas provincias de Argentina a la construcción del barrio. Su construcción se da después de que la empresa automotriz Mercedes Benz finalizan en 1960 las obras de construcción de la planta Industrial. Pocos años después se instala el frigorífico COTO (en aquel entonces era el frigorífico Huacarruca) y el laboratorio Aerofarma. Este proceso de industrialización en el municipio de La Matanza se desarrolló como parte de la segunda fase de la



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industrialización por sustitución de importaciones entre los años 1958 y 1976, caracterizada por una creciente diversificación e integración de la estructura industrial Argentina. Durante esta segunda etapa del proceso sustitutivo, industrias como la textil y la alimentaria que habían sido líderes entre los años 30 y los 50, cedieron su lugar a las industrias automotriz, farmacéutica y química que se constituyeron en los núcleos dinámicos del crecimiento industrial, en un claro ascenso de la participación del capital extranjero en la economía.

 

Este proceso de industrialización representa uno de los momentos en la configuración socioespacial de La Matanza mediante loteos comercializados en el mercado de tierras. De esta forma, a comienzos de la década del 70 se emplaza el barrio Colonia Las Mercedes

 

La mayoría de las familias originarias que se establecieron en el barrio encontraron su trabajo en las industrias asentadas en la zona. Fueron construyendo así, la identidad de barrio obrero. María, una vecina que está en el barrio desde la década del 70 señala: “somos gente trabajadora que empezamos a comprar los terrenos, a edificar nuestra casa pensando en un futuro”. Carlos comparte esta percepción, es uno de los primeros fundadores del barrio, inclusive vivía ahí antes del loteo formal en 1968: “Eran alrededor de cinco familias, todas de trabajo, muy humildes”, señala Carlos, de 77 años que durante más de veinte años trabajó en el frigorífico Coto ubicado frente al barrio.

 

La incorporación de Argentina en la “senda del progreso” implicó aceptar política, social y culturalmente, durante años, cierto nivel de contaminación como signo de vigorización industrial. La expansión industrial con el consiguiente desplazamiento residencial de los sectores de menores ingresos y asalariados de la industria no sólo fue el motor de la suburbanización, sino que fue el signo, a costa de bajos controles en las emisiones de sustancias tóxicas y degradación ambiental, del desarrollo económico y empleo local en vastos partidos del conurbano.

 

Esta situación llevó a que hace ya más de dos décadas que los habitantes del barrio Colonia Las Mercedes viven un proceso progresivo de transformación de sus condiciones materiales de construcción de existencia. A pesar de que en la zona hay presencia de numerosas industrias: Aerofarma Laboratorios, Sika Klaukol, COTO, HDK, Rolidar, SAF Argentina, Rovafarm Argentina, Mercedes Benz y Royal Canin; sin embargo, un grupo de vecinos denuncian que desde hace más de una década que el barrio es escenario de un grave caso de contaminación industrial, estando expuestos a una serie de riesgos ambientales por la contaminación de sustancias tóxicas generadas por la actividad industrial, poniendo especial énfasis en la fábrica Sika Klaukol como principal generadora de contaminación en la zona.

 

La planta industrial de la empresa Sika Klaukol, dedicada a la producción de materiales para la construcción (selladores, cementos, pinturas, entre otros) funciona en el lugar desde principio de la década de 1980, alrededor de 10 años después de que se formara el barrio. Susana es una mujer sencilla, de cabello corto entrecano que vino del Paraguay hace 50 años y de una presencia imponente y que por su valentía es reconocida y admirada por un sector importante de los vecinos, comenta: “El barrio está hace mucho tiempo antes de que vino klaukol, yo ya vivía en el barrio cuando Klaukol se mudó en el 80 y nosotros no sabíamos, lejos de saber que era de categoría 3 y que era letal para la salud, no hubiéramos permitido, que, pero bueno uno no sabe, aparte no tenemos por qué saberlo nosotros somos gente trabajadora” .

 

En el año 2000 la planta fue vendida al grupo francés Parex Group y es en ese momento que, según denuncian los vecinos, comenzaron los problemas. En el año 2019, el fabricante de productos químicos para el rubro de la construcción, Sika, adquirió a Parex Group.



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Diez años antes de que se produzca dicha adquisición, un grupo los vecinos del barrio, comenzaron a vincular las enfermedades, los problemas respiratorios y las muertes por cáncer al material compuesto por partículas líquidas y sólidas, de sustancias como la sílice, que se encuentran en suspensión en el aire emanados por las tolvas (chimeneas). Según denuncian, “las chimeneas de la fábrica funcionan constantemente sin los filtros correspondientes y de ellas emanan grandes cantidades de cenizas y partículas altamente tóxicas para la salud”. Epifanio, un vecino que trabajó 20 años en la empresa, señala: “desde esas chimeneas emana vapor del secado de la arena y en algunas ocasiones libera polvillo que cae sobre las viviendas del barrio”

 

El Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH) de los Estados Unidos señala que: la sílice cristalina respirable también causa cáncer de pulmón, otras enfermedades respiratorias potencialmente debilitantes como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y nefropatía. En la mayoría de los casos, estas enfermedades ocurren después de años de exposición a Sílice cristalina respirable

 

Del mismo modo, los vecinos lo viven en sus cuerpos y denuncian que el manejo inadecuado del proceso productivo comenzó a generar problemas de salud, identificándose entre ellos “casos de cáncer, graves afecciones pulmonares y renales, problemas cardíacos, problemas dermatológicos, retrasos madurativos, entre otros”.

 

En los últimos doce años, desde comenzó el conflicto, lxs vecinxs denuncian que más de 100 vecinos han fallecido, inclusive familias enteras como la de Carlos, obrero de la carne que nos relata con dolor la denuncia a Klaukol que le quitó a toda a su familia: “Murieron mi hija, mi mujer, mi nuera, mis suegros y perdí una sobrina de 32 años. Todos con cáncer. Yo paso poco tiempo en casa, sino ya hubiera viajado hace tiempo. Me voy a las cinco y media de la mañana y vengo a las seis de la tarde. Por eso sigo viviendo. Eso no quita que me falte el aire y cueste respirar. Camino una cuadra y me canso”.

 

 

Don Epifanio

 

A Epifanio le cuesta hablar. Para hacerlo debe sostenerse la herida producida por el uso durante muchos meses de una cánula traqueal. Está saliendo de una dura enfermedad: cáncer de garganta, y relata “que uno no sabe de qué vino el cáncer, pero uno sospecha de la contaminación”; es que la familia de Epifanio vive a solo 40 metros de la planta industrial de Klaukol. Además, trabajo durante más de 20 años en la misma. Empezó trabajando de albañil en la construcción de la planta y luego empezó a trabajar en la misma, primero de estibador “apilando bolsas” en las tarimas y luego fue mejorando su puesto. Trabajó día y noche para mantener a sus hijos: “hasta 16 horas llegaba a trabajar”, pero a pesar de que dentro de la fábrica siempre había mucho polvillo, nunca ningún representante de la empresa les informó que se trataba centralmente de sílice respirable y otros químicos contaminantes que afectan la salud humana. Generalmente no usaban mascarilla o usaban una mascarilla industrial común sin filtros adecuados, las cuales eran escasa porque las tenían que “cuidar y hacer durar, porque salía cara”. Ricardo, un joven trabajador de la empresa de logística que provee materiales químicos a Sika Klaukol en el partido de Avellaneda, también comenta que en el galpón de apilan las bolsas de sílice y otros insumos, se rompen y se forma “una nube de polvo en todo el lugar” y que solo le dan máscaras con filtros “el día que vienen los de la ART a inspeccionar”. En diferentes momentos, ambas empresas tienen en común lo poco que vale la vida y la salud de lxs trabajadorxs. Ambas empresas, también comparten su posición de clase, ya que durante años impidieron la organización sindical en el lugar de trabajo para discutir los riesgos, la salud laboral y las condiciones de trabajo.



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Epifanio, nos muestra la verdadera cara de Klaukol cuando recuerda con desolación lo que pasó con sus antiguos compañeros de trabajo, los cuales eran además sus vecinos: “muchos no llegaron a jubilarse y los otros, que están todavía vivos, están ahora muy enfermos”

 

 

La lucha por la vida

 

Los habitantes del barrio Colonia Las Mercedes y los trabajadorxs de Sika Klaukol viven un proceso progresivo de degradación ambiental. Las chimeneas de la empresa Sika Klaukol que emite y ha emitido a la atmósfera grandes cantidades de material particulado residual termino con el sueño de vivir en la tranquilidad de un barrio donde vivir dignamente. El sufrimiento ambiental en los vecinxs y trabajadorxs es producto del poder político, económico e institucional dominante, que direcciona en el mismo proceso las respuestas individuales de los sujetos a los problemas sociales.

 

A diferencia de la mayoría de los sindicatos que de manera corporativa miran para otro lado y generalmente no organizan la lucha en el lugar de trabajo contra los riesgos y la contaminación, en el barrio hay muchxs vecinxs que llevan más de diez años luchando por un buen vivir, exigiendo que se relocalice la planta y se garantice los puestos de trabajo.

 

Nos recuerda Susana que cuando en mayo de 2009 explotó una de las dieciséis tolvas, el barrio quedó envuelto en una densa nube de polvillo, a tomar conciencia de la situación que estaban viviendo: “cuando explotó la tolva y ellos mismo dijeron que nos daban productos de limpieza y un resarcimiento económico de 5000 pesos a cada familia, a cambio de firmar una planilla donde decía que renunciamos a todo futuro reclamo sobre el daño a la salud. Por ese motivo fue que nosotros empezamos, tres vecinos, a investigar porque era eso, por supuesto no firmamos el petitorio y empezamos a ver qué hacer”

 

Al poco tiempo, un colectivo de vecinos decidió llevar adelante una denuncia penal contra Parex Klaukol ante la Justicia Federal por los altos niveles de contaminación que provoca el gas particulado que se encuentran en suspensión en el aire. Además de judicializar el problema, los vecinos denunciantes desplegaron otras estrategias para hacer sentir su reclamo. Entre los repertorios de lucha que eligió este grupo de vecinos para llevar adelante su acción, se encuentran, como forma privilegiada, los acampes y, secundariamente, la huelga de hambre. Los acampes de vecinos se han hecho frente al predio de la empresa, frente a la Embajada Francesa y, recientemente, frente al Palacio Municipal de La Matanza y frente a la sede central de ACUMAR en CABA.

 

Interpretando el hermoso poema de Eduardo Galeano, no podemos naturalizar una vida donde los nadies, cuestan menos que el químico que los mata. Este primero de mayo, cuando evocamos y recuperamos las movilizaciones históricas de lxs trabajadorxs que lucharon en contra de la precariedad laboral, de la vida, de los que hicieron frente a tantas injusticias, cuando impulsemos hoy las luchas por venir, es necesario incorporar, hacer visible, esta realidad que se vive en muchas fábricas y barrios a lo largo y ancho del país. Con la fuerza que nos da construir la amplia unidad desde las bases y junto a lxs vecinxs que sufren la contaminación, apremia incorporar estas demandas por el buen vivir a todo pliego de lucha. Al mismo tiempo denunciar la inacción de los sindicatos y la complicidad de la Justicia, de los gobiernos de turno y de los organismos de control estatal con aquellos que producen daños sistemáticos sobre el territorio, afectan y amenazan las funciones vitales de la naturaleza y la reproducción de la vida de lxs vecinxs y trabajadorxs.



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Pintura de Jamal Chaya Abu Fakher



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TRABAJADORAS MIGRANTES Y PROCESOS MIGRATORIOS HACIA LA ARGENTINA38

 

Por Erica Sechi y Diego Fernando Bermeo

 

 

 

Sin lugar a duda los procesos migratorios se transformaron en las últimas décadas; estas movilidades humanas durante años, fue estudiada como proceso vivido por trabajadores (masculino) que se movilizaban a otras geografías, con el fin de mejorar sus condiciones de vida en sus lugares de origen.

 

El análisis de estos procesos, tenían en cuenta, la situación económica en los lugares de origen y de los lugares de recepción, por lo general, lugares que necesitaban mano de obra en algunos empleos. Nadie migra a territorios donde no hay una demanda de mano de obra.

 

Estos migrantes (hombres) proveerían a los grupos familiares en los lugares de origen de mejores condiciones de vida, y en algunas ocasiones, se producía la unificación familiar en el lugar de recepción.

 

En los últimos años, se verifica en los diversos estudios, que estas movilidades humanas se feminizaron, aproximadamente las migraciones según organismos internaciones39 las mujeres y las disidencias son el 51% de la población que migra por el mundo. En nuestro país, los números son similares según la Primera Encuesta Nacional Migrante de Argentina40 2020 (ENMA)

 

Esta encuesta, señala que la amplia mayoría de las y los migrantes durante el Aislamiento Social, Preventivo Y Obligatorio Y Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO), ampliaron las necesidades básicas insatisfechas en la región. El Estado, generó una política para realizar el aislamiento propuesto que solo llego al 20% de la población migrantes, insuficiente. El Ingreso Familiar Complementario (IFE) no ayudó a las familias migrantes.

 

Como mencionamos, la situación de la pandemia y la política sanitaria implantada visibilizo y en algunos casos generó que estos colectivos estén por debajo de la línea de la pobreza y con Necesidades Básicas Insatisfechas, situación que existía previamente y que la pandemia agravó.

 

La migración por razones económicas, políticas o sociales es una expresión de la crisis que atraviesa el sistema capitalista, crisis que tiene sus bases en el modelo de producción y acumulación. Si bien se registran desde hace siglos procesos migratorios, el contexto del capitalismo en su fase actual, sigue generando y acrecentando estas movilidades humanas.

 

 

 

38 Este trabajo es una introducción a la temática y está en relación a la participación de los autores en la Coordinadora Migrante/ Consejería para Migrantes del Laboratorio de Investigación Movimientos Sociales y Condiciones de Vida de la FTS-UNLP

 

39         Ver para más datos La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) https://www.iom.int/es

 

40         Primera Encuesta Nacional Migrante de Argentina (ENMA) realizada en el 2020 https://drive.google.com/file/d/14Mz_2ZF4nd1jxuk1tQdJ0t9F6mZnHslB/view



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El Estado argentino y las políticas migratorias hacia la Argentina

 

 

Nuestro país tiene una tradición en política de Estado para las migraciones, en el marco de la construcción del Estado Nación en el siglo XIX, se promulga la Ley de Inmigración y Colonización Nº 817 de 1876 (también llamada Ley Avellaneda), promovía la migración de poblaciones de Europa con el fin de traer mano de obra calificada y formada en la industria en un modelo de país que se pensaba capitalista. Este proceso migratorio, fue mayoritariamente masculino.

 

Parte de esta corriente migratoria, obtuvo tierras para colonizar y hacer productiva algunas regiones que desde el Estado se las definía como “desiertos”. La promesa de entrega de tierras no se cumplió, y generó tensiones políticas y sociales que desembocaron en una ley represiva denominada Ley de Residencia de Extranjeros, ley N° 4.144. Se pasa del migrante deseado al no deseado, sospechado.

 

El Estado va a tener en la cuestión de clase un conflicto no esperado, hasta las primeras protestas, el Estado se había abocado a lograr una asimilación cultural y lingüística de las migraciones europeas y de los pueblos indígenas.

 

El proyecto se basaba en la idea de un territorio con una raza, una lengua, una religión, con prácticas heterosexuales y capitalista. La diversidad que traían las migraciones, no estaban contempladas en el proyecto de país y de Estado. Ese fue el país del Orden y progreso. En la búsqueda de un ciudadano moderno, capitalista y civilizado.

 

La mujer solo acompañaba en tareas vinculadas de cuidado en la vida cotidiana. Las instituciones creadas por entonces por el Estado (la escuela, sistema de salud, poder judicial, etc.) acompañaron en esta lógica patriarcal, apoyadas por la traición conservadora vinculadas a la iglesia católica y sus pautas morales.

 

En 1981, El Decreto-Ley Videla, en el artículo 95 autorizaba al Ministerio del Interior a expulsar extranjeros cuya actividad afecte la paz social, la seguridad nacional o el orden público en el país o en el exterior, sin recurso judicial alguno, y sólo dispone de un único recurso administrativo ante el Poder Ejecutivo.

 

Este decreto sigue las premisas de la dictadura, la Seguridad Nacional, verá en los migrantes limítrofes el enemigo externo que atenta contra la Seguridad del país, el gobierno de facto acusaba a las poblaciones nacidas en otro país de vínculos con los grupos “subversivos” como se los acusaba a todo grupo disidente con el gobierno dictatorial.

 

Las políticas hacia los grupos migrantes limítrofes y del continente, eran apoyadas con discursos de defensa del Ser Nacional; Estos grupos se decía traían hábitos higiénicos no civilizados, otras razas no argentinas, eran delincuentes, por lo tanto, pasan a ser migrantes no deseados.

 

Se empezó entender a los migrantes desde el Estado como sujetos peligrosos y se los criminaliza. Las mujeres no son tenidas en cuenta, aunque ellas son centrales pues años previos a este decreto de la dictadura, se persiguió a grupos de exiliados en el llamado Plan Cóndor, así como a controlar a los grupos de migrantes que llegaban a la Argentina debido a las causas de persecución política y a la situación económicas, sociales y culturales que generaron las dictaduras en sus países (chilenos, bolivianos y otros).

 

La dictadura articuló con políticas de Estado represivas un sin número de acciones represiva hacia la población migrante, que llevó a que desaparezcan durante la dictadura alrededor de 200 personas nacidas en otros territorios.



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Las leyes migratorias, buscaban (que comentamos hasta aquí), un ideal de migrantes, que respondieran al poder que les permitía la entrada al país con cierta “legalidad”.

 

En el 2003, se promulga la Ley de Migraciones nº25.871 denominada también ley Giustiniani, en homenaje al senador socialista que ayudó a su promulgación, en la misma, se introdujo ideas tales como que la Migración como un Derecho Humano y a los migrantes como sujetos de derechos.

 

Esta idea innovadora puso a esta ley entre las mejores del mundo, aunque no tiene una mirada de género, no contiene a la mujer como migrante con un proyecto autónomo al del hombre.

 

La ley no tiene en cuenta los proyectos que ya se vivían desde la década del 90 del siglo pasado, donde peruanas, paraguayas y sectores medios de otros países limítrofes, migraban a la Argentina con un proyecto autónomo a lo de los hombres.

 

 

Mujeres migrantes y sus proyectos migratorios

 

 

Estas mujeres, llegaron a cubrir los espacios laborales que los hombres nativos y migrantes y las mujeres nativas no cubrían, como en la industria textil, en servicios y en los empleos vinculados a los cuidados, como las trabajadoras del servicio doméstico y trabajadores de la salud (como auxiliares), otros cuidados (adultos y niños) y en la educación.

 

Años previos a la crisis del 2001, las mujeres migrantes empiezan a participar de los comedores populares y aunque es un momento de ruptura con sus proyectos migratorios, participando en estos espacios de resistencia y lucha política en los territorios que habitaban. Estas experiencias han sido importantes para la consolidación de comedores populares.

 

La diversidad cultural e identitaria que tienen estos procesos empiezan a estudiarse a mediados de la última década del siglo pasado. Hasta ese momento estos movimientos humanos eran estudiados como nacionales y homogéneos.

 

Producto de los procesos políticos en su lugar de origen van a incorporar la pertenencia étnica a los procesos políticos que participan en los territorios de recepción, generando procesos de reetnización en grupos humanos migrantes y de la población nativa.

 

Las mujeres identificadas con tradiciones ancestrales empiezan a visualizar no solo sus prácticas culturales (comunitarias, roles familiares, lingüísticas, artísticas, etc.), y en relación a estas prácticas, activan y desarrollan las memorias (recuperando la historia de lucha en sus territorios de origen).

 

Surge así en las zonas urbanas y las rurales de la Argentina la valorización de mujeres del continente como Bartolina Sissa, Micaela Bastidas, entre otras lideresas de la historia del continente.

 

Empiezan a valorizar los trabajos e intercambios culturales en la vida familiar a través de prácticas basadas en la reciprocidad y complementariedad. Dos elementos que se usarán en la organización de movimientos políticos en los territorios que habitan.

 

Los proyectos migratorios de las mujeres, y la organización y luchas antes las crisis, reformularan esos proyectos que dieron origen a la llegada a la Argentina. Ella ya llegaba con una ruptura con el mandato patriarcal en sus territorios de origen, las que eran madres, dejaban sus hijas/os en los lugares de origen al cuidado de otros adultos, por lo general abuelas/os. Por esos años, empezaba a cargar con el mote de “malas madres”.



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Las crisis económicas y sociales en el lugar de origen y las persecuciones políticas fueron las causas de migración más comunes. Por lo general, después de unos años se producía la reunificación en nuestro país, solo con los hijos y las hijas. Con la migración del siglo XXI, la migración de mujeres hacia la argentina se incrementa.

 

A partir de mediados de la primera década de este siglo, a los proyectos de las mujeres peruanas, bolivianas y paraguayas, se suman los proyectos de colombianas (por lo general para estudiar y trabajar) y venezolanas.

 

Estos dos grupos nuevos de migrantes se incorporan por lo general en los territorios de recepción, a espacios de laborales vinculados a los servicios y atención en comercios y en la población venezolana en algunos casos en trabajos profesionales. En ambos casos, estas poblaciones llegan con instrucción de educación formal alta.

 

 

Los procesos migratorios y las trabajadoras migrantes en Argentina

 

 

Los procesos de feminización de las migraciones se visibilizan y manifiestan en distintas ocasiones en nuestro trabajo en la CM/CM-LIMSyC-FTS-UNLP, donde realizamos nuestro trabajo de campo, en nuestra practica observamos que las mujeres proveniente del último proceso migratorio (en las dos primeras décadas del siglo XXI), se organizan como las migrantes de décadas anteriores, en relación de resolver situaciones económicas que viven, a través de la economía informal, programas sociales y en los empleos ya mencionados.

 

La economía vinculada a la venta callejera es un espacio económico en las que las mujeres intercambian estrategias económicas de subsistencia y se apoyan y dan ánimo, tras el fin de la utopía de migración que contemplaba por lo general, el trabajo registrado, buenos salarios y condiciones de trabajos mejores a los de su lugar de origen.

 

Estos espacios laborales son, además, espacios de intercambio en las estrategias de supervivencia a partir de los elementos proveniente de la tradición ancestral (y otras tradiciones en el lugar de origen), en estos intercambios se pone en juego las experiencias de supervivencia de las protagonistas, experiencias que tienen elementos traídos de sus territorios de origen, aprendizajes en el proceso migratorio (realizados en los lugares donde migraron previamente) y los realizados en lo local.

 

En el marco del modelo capitalista neodesarrollista, se desarrollaron diversos programas sociales desde el Estado argentino, cuyos objetivos fue paliar la consecuencia de las reformas neoliberales del fin del siglo pasado, esta política, generó que algunas mujeres migrantes (por lo general bolivianas, paraguayas y peruanas en nuestra región), participaran de estos espacios realizando tareas en comedores, merenderos, obras públicas en los barrios y otras actividades. Entre ellas las de cuidado a las niñeces en guarderías y jardines populares.

 

 

El ASPO y las trabajadoras migrantes

 

 

Durante la pandemia, muchas de estas trabajadoras de programas sociales realizaban actividades de auxiliares en las campañas de vacunación en barrios. Otras en la pandemia volvieron, en las zonas verdes del conurbano bonaerense, a trabajar en actividades rurales, pues no tenía nla posibilidad de trabajar en el servicio doméstico y talleres textiles de la zona, así, aseguraban un incremento en el ingreso familiar y verdura fresca para alimentar



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a la familia.

 

Observamos que muchas mujeres (y sobre todo los hombres) vieron en este proceso un retroceso en el proyecto migratorio, pues se piensa el progreso no solo como bienes materiales, sino como una superación del trabajo rural por el industrial urbano. Situación que generó diversas tensiones en las convivencias, que se manifestaron en algunos casos en situaciones de violencia intrafamiliar.

 

Como mencionamos, se cerraron los talleres textiles donde trabajaban mujeres y disminuyó drásticamente los trabajos en la construcción para hombres, pero se generaron algunas actividades laborales en los barrios, en cuidados para las mujeres entre vecinas y en la construcción para hombres. Todos empleos tomados como estrategias de subsistencia. Estas relaciones laborales, generaron, relaciones interpersonales en el barrio no existentes previamente.

 

El Estado, al no cumplir con las demandas del 80% de la población migrante, impulso políticas insuficientes, que ayudó a que se aceite y desarrollen las redes clientelares en los territorios. Donde los liderazgos de las y los migrantes afines a los gobiernos locales tenían otras formas de asistencia. Sobre todo, de las alimentos y ayudas a familias o comedores. La afinidad política acercó una ayuda por demás escasa. Por otro lado, esta práctica política, ayudó a la destrucción de los por entonces débiles lazos de las organizaciones migrantes.

 

La pandemia, solo reflejo el proyecto político capitalista y sus estrategias de control social. Siendo el eje de estas acciones, la destrucción de las conquistas de la clase trabajadora en todo el mundo, expresándose esto principalmente en la fragmentación de la clase obrera, la precarización y la flexibilización laboral. Las mujeres migrantes pueden dar cuenta por lo narrado hasta aquí de este proyecto.

 

 

El capitalismo y las mujeres migrantes en la Argentina

 

 

La feminización del empleo empujado principalmente por la necesidad económica del grupo familiar de contar con un ingreso más es expresada en Argentina comparativamente de la siguiente forma, actualmente el 47, 8% de las mujeres trabaja o busca trabajo, la tasa de ocupación promedio entre el 2017 y el 2018 fue del 43%; a mediados de los años 90 el 40% de las mujeres trabajaba o buscaba trabajo y la tasa de empleo de 34,7%41.En esta realidad laboral, la mujer migrante se inserta laboralmente.

 

La feminización de las migraciones se podrá explicar por múltiples motivos, entre ellos la expulsión de los países de origen, entre ellos, el económico, la social y el político.

 

Las ocupaciones de migrantes de países limítrofes y Perú se ubican principalmente en cuatro ramas de actividad: comercio (18,8%), construcción (18,7%), servicio doméstico (16,6%) y la industria textil, confecciones y calzado (6,9%). Pero se advierte una diferencia significativa entre la distribución en la Región Metropolitana de Bs As (RMBA) y los Aglomerados Patagónicos. Justamente, en la RMBA se registra una mayor participación en el servicio doméstico (18,3%) y en el comercio (18,3%). En cambio, en los Aglomerados Patagónicos, se observa una mayor presencia en la construcción (29,0%) y disminuye significativamente la participación en la industria textil, confecciones y calzado (0,3%) lo que se corresponde con el escaso desarrollo de esta industria en la región. Igualmente, dentro de la RMBA se diferencia significativamente el



 

 

41         INDEC https://www.indec.gob.ar/indec/web/Nivel4-Tema-4-31-58



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Gran La Plata, donde la mayor proporción de ocupados se encuentra en la rama de actividad de la construcción, alcanzando el 48,3%42”.

 

Las estadísticas oficiales dejan ver a las claras que los sectores laborales en los cuales se inserta básicamente y en líneas generales las poblaciones migrantes se caracterizan por no tener acceso a los derechos laborales, lo que genera que, en muchos casos, accedan al empleo a través de favores y deudas a paisanos, generándose así una dependencia afectiva del contratado, que obviamente el trabajador pierde derecho adquiridos.

 

Como dato significativo, aproximadamente el 60% de las mujeres trabajadoras paraguayas se insertan laboralmente en el servicio doméstico. “El peso de la tradición, a partir de las historias migratorias, y la dependencia de ciertas redes migratorias, se relacionan con las modalidades de inserción laboral de la población migrante en la Argentina y su vinculación con el sector informal. Para el caso del trabajo doméstico, aun cuando desde el Estado nacional en los últimos años se reforzaron políticas tendientes a regularizar la actividad (especialmente la sanción de la Ley 26.844, Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares, en el año 2013), las formas de acceso y movilidad se relacionan especialmente con la recomendación informal entre trabajadoras, lo que suele hacerse entre personas de la misma nacionalidad muchas veces emparentadas por las cadenas migratorias.” 43. Con contratos sin compromisos formales, las trabajadoras hacen acuerdos laborales “de palabra” sin mediar ningún tipo de formalidad que amerite presentación de documentación ni registros; la modalidad de pago es “por hora” trabajada o por jornada, dejando por fuera del salario descansos, vacaciones, “licencias” por enfermedad, controles médicos, etc. es decir que se trabaja al día y para el día. “Este esquema de la relación capital-trabajo se basa en gran medida en dos cosas: (a) que la trabajadora es forzada a entrar en esta relación porque ella tiene la necesidad, como ser humano, de reproducir su vida, pero no puede hacerlo por sí misma porque ha sido separada de los medios de producción por el capital; y (b) que ella entra en la relación salarial por sus necesidades de subsistencia, lo que significa que las necesidades de “vida” (subsistencia) tienen una profunda conexión integral con el reino del “trabajo” (explotación)44.”

 

Los datos recolectados y las entrevistas realizadas muestran que quienes se encuentran vendiendo su fuerza de trabajo bajo estas reglas deben evaluar si le conviene resolver cuestiones de salud, educación, etc. o perder la jornada laboral (es similar a lo que le pasa a la trabajadora nativa). Cabe destacar que según la dirección nacional de estadísticas y censos (2015) el 77,6% de las trabajadoras domésticas, sin distinción de “nativas” o no “nativas” trabajan en este sector de manera informal.

 

Las particularidades en las que se desarrolla el trabajo doméstico favorecen en gran medida a las condiciones de precarización que lo caracterizan. Por un lado, este se desarrolla en el ámbito privado, al interior de los hogares, por lo que todo lo que allí acontece por lo general no trasciende los límites del hogar.

 

 

42 HERMANOS LATINOAMERICANOS. Su inserción laboral en los aglomerados con mayor presencia migratoria Equipo de Estudios y Estadísticas sobre el Mercado de Trabajo Dirección General de Estudios

 

Macroeconómicos y Estadísticas Laborales – MPyT - Septiembre de 2018 https://www.trabajo.gob.ar/downloads/estadisticas/insercion_laboral_trabajadores_migrantes.pdf

 

43         Ana Inés Mallimaci y María José Magliano “Mujeres migrantes sudamericanas y trabajo de cuidado en dos ciudades argentinas” Odisea. Revista de Estudios Migratorios Nº 5, 5 de octubre de 2018. ISSN 2408-445X

 

44         En Tithi Bhattacharya Reproducción social del trabajo y clase obrera global https://marxismocritico.com/2018/03/05/reproduccion-social-del-trabajo-y-clase-obrera-global/



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La fiscalización y regularización de las tareas laborales, como de la modalidad de contratación quedan por fuera del control estatal y la mayoría de las veces depende exclusivamente de quien contrata a estas mujeres y de su “voluntad” que la relación contractual se dé dentro de los márgenes que estipulan las legislaciones laborales y de la seguridad social vigentes. Por otro lado, la posibilidad que estas trabajadoras tienen de organizarse colectivamente es escasas y dificultosas.

 

Las largas jornadas, la modalidad de trabajo individual, las políticas y legislaciones de los sindicatos tradicionales, conllevan a que queden muchas veces excluidas de todo tipo de organización colectiva formal desde la cual pelear por mejoras en sus condiciones laborales y mayores derechos. “El 73,5% no percibe descuento jubilatorio, el 69,2% no cuenta con vacaciones pagas, el 68,1% no percibe aguinaldos, 72,2% no percibe el pago en caso de enfermedad, 72,6% no cuenta con cobertura de salud mediante obra social.”45

 

En las encuestas realizadas, en las entrevistas, como en las situaciones que hemos acompañado desde la CM/CM-LIMSyC-FTS-UNLP, se repite una y otra vez el relato que marca que al desconocer las legislaciones, no pueden actuar con libertad, produciendose por ejemplo al recibir programas sociales que en muchos casos son incompatibles con el trabajo formal, al ser escaso los ingresos por los trabajos formales, suelen optar por el no registro de las tareas laborales para conservar el programa social, tomando este como un complemento salarial al escaso salario en el servicio doméstico. Sin dudas, una estrategia de supervivencia que responde a las necesidades imperantes en la cotidianeidad, renunciando a la sola idea de proyectar a futuro, por ejemplo, al renunciar a su vez a los aportes jubilatorios. Es complejo proyectar el futuro cuando responder a las demandas del día a día muchas veces se reduce al hecho de sobrevivir.

 

Por otro lado, durante los primeros días del ASPO, muchas trabajadoras del servicio doméstico fueron retenidas46 por sus patronas/es para trabajar en sus casas, para tal fin, retenían la documentación del país de origen y/o el DNI argentino y las obligaban a quedarse en la casa donde trabajan, sin días de descanso y superando las 12 horas laborales por jornadas que, en muchos casos, no les pagaban en tiempo convenido.

 

 

Últimas palabras

 

 

En este breve ensayo intentamos dar cuenta del lugar de las mujeres en los procesos migratorios hacia la Argentina y el proceso de feminización de estos procesos en los últimos años.

 

El Estado argentino, propuso políticas que estimulaban la migración en los últimos 160 años hacia el país, estas, asignó a la mujer el rol de las tareas de cuidado en las tareas de reproducción social que la cultura patriarcal asigna y el capitalismo reafirma, desarrolla en su beneficio.

 

El Estado, en su proyecto político construye prácticas culturales hegemónicas, en las políticas sociales y en las políticas públicas en general. En estas las mujeres migrantes, suelen caer como estrategia de supervivencia.

 

Otro elemento que se intentó analizar fue como se reflejó en lo expuesto la situación

 

 

45         En https://www.ambito.com/informacion-general/trabajo/dia-internacional-del-domestico-las-problematicas-que-expuso-la-pandemia-n5119102

 

46         Estos hechos fueron denunciados por la CM/CM-LIMSyC-FTS-UNLP y articulamos con abogados para hacer las denuncias formales



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socioeconómica de los migrantes durante la pandemia, y principalmente, las mujeres migrantes. Observamos que la situación se agravó. Las condiciones laborales en las que se inscribe gran parte de este sector poblacional se vieron atravesadas por el ASPO y por la insuficiencia de los recursos del Estado destinados a amortiguar los efectos de la crisis; el IFE, como principal herramienta utilizada durante la pandemia, dejo por fuera a gran parte de la población migrante.

 

La situación se visualiza en las cifras alarmantes del crecimiento de la pobreza en estos últimos años. En este contexto numerosas mujeres se pusieron al frente de organizaciones, como comedores, merenderos, ollas populares entre otras organizaciones. Generando desde esos espacios, organización y acción política directas articulando con diferentes sectores de la clase trabajadora.

 

Un ejemplo de esto fue la toma de tierras de Guernica, encabezada principalmente por mujeres, muchas de ellas migrantes, jefas de hogar, que desde las cuestiones más cotidianas expresaron, la problemática de la tierra y la vivienda, cuestionando las relaciones entre las inmobiliarias con el Estado.

 

La crisis actual del sistema capitalista y el proceso migratorio que se genera en mundo globalizado pone a la mujer en los escenarios que vivimos y se expresa la lucha de clases.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Identidad, de Philipp Anaskin



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Diálogo entre el feminismo de base y la práctica artística a través de la gráfica migrante

 

“…hemos decidido levantar nuestra voz en el concierto social y exigir, exigir decimos nuestra parte de placeres en el banquete de la vida”.

 

Periódico La voz de la Mujer – Bs As 1896

 

Los inicios…

 

En nuestra construcción feminista de base, buscamos unir los hilos de la trama de las resistencias desde nuestras historias del pasado al presente, atravesando fronteras. Por eso el nombre de nuestra Cooperativa Gráfica, es un homenaje a las mujeres que entre 1896 y 1897 editaron, en Buenos Aires y en Rosario, el periódico comunista anárquico La Voz de la Mujer.

 

Admiradoras de esa gesta colectiva decidimos recuperar su legado y retomar esa voz vanguardista en nuestras producciones graficas.

 

Desde que conformamos nuestro MTD, siempre decíamos que nos organizábamos “sin jefes ni patrones”, entonces nos identificamos con su lema Ni dios, Ni patrón, Ni marido.

 

Sus reflexiones sobre el amor libre, su rebelión contra todas las opresiones, y su modo directo y desenfadado en el decir “¡emanciparse la mujer?”, ¿para qué? ¡qué emancipación femenina ni que ocho rábanos! ¡la nuestra, venga la nuestra primero, y luego, cuando nosotros ‘los hombres’ estemos emancipados y seamos libres, allá veremos…”, nos convocaban a transformarlo todo y continuar en las luchas contra todas las violencias del patriarcado, el capitalismo, el racismo y el colonialismo por un mundo más justo y libre.

 

Hoy la “Cooperativa Grafica La Voz de la Mujer”, es un espacio productivo de la Asamblea de Mujeres del MTD Lucha y Libertad de la Villa 20 Lugano- en la FOB AUTONOMA (Federación de Organizaciones de Base – Autónoma) integrada por compañeres migrantes, trabajadoras y luchadoras populares. Una gráfica migrante y feminista.

 

Desde la organización en movimientos populares a la organización de mujeres y feminista – Trabajo, dignidad y cambio social

 

Nuestro MTD (movimiento de trabajadores desocupados) surgió al calor de las luchas previas y posteriores al 2001.

 

En nuestros barrios la supervivencia cotidiana nunca fue fácil. En aquellos años los otros movimientos que se fueron desarrollando en el conurbano Sur (Solano, Lanús, Almirante Brown) fueron también nuestra inspiración.

 

Y así entre asambleas, reuniones y piquetes fuimos consolidando una manera de estar organizades basados en la democracia directa y en la lucha en las calles.

 

Nos gusta decir que “somos mujeres piqueteras, las brujas que no pudiste quemar” porque nuestra historia comenzó en el Puente Pueyrredón entre ollas y cortes de ruta.

 

Desde el principio nuestra organización estuvo formada en su mayoría por mujeres que



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tomamos la calle y fuimos protagonistas de una lucha donde poníamos el cuerpo, pero no nuestra voz.

 

Pero sabíamos que, en el hacer cotidiano, la construcción de poder popular feminista implica necesariamente un cambio en los roles que ocupamos como mujeres.

 

Entonces nos preguntábamos ¿cómo salir de lo discursivo y llevar a la práctica una construcción feminista de base a partir de nuestras vivencias en la organización?

 

Feminismos desde abajo

 

Convocándonos de boca en boca en nuestras Asambleas de Mujeres hablábamos de “nuestras cosas”, esas tareas de cuidado que hoy problematizamos en la sostenibilidad de la vida

 

El debate sobre el trabajo siempre estuvo presente en todos los espacios de la organización y fuertemente entre nosotras desde la perspectiva feminista reconocíamos la triple opresión, por ser mujeres, pobres, migrantes, indígenas, por estar racializadas.

 

En esa construcción colectiva sosteníamos las ollas, los comedores, los merenderos, y enfrentábamos las violencias cotidianas del patriarcado y la desocupación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Inicios de las Asambleas de Mujeres del Puente Pueyrredón – Foto Carla Thompson

 

 

Construir de modo feminista en la organización de base como eje transformador, en los territorios y desde nuestros diversos orígenes, idiomas y culturas rurales y campesinas, era un gran desafío que se veía fortalecido por la experiencia de las compañeras militantes feministas que en los ’70 fueron parte de organizaciones políticas de base, y que después de la dictadura volvían a los barrios.

 

Instalar la agenda feminista, viajar a los Encuentros de Mujeres que fuimos transformando en Plurinacionales, sostener nuestras redes de apoyo mutuo, el activismo verde-violeta-multicolor del día a día, estar junto a una compañera violentada por la violencia machista, eran temas de nuestros talleres/asambleas cada semana.

 

Esta práctica fue nutriendo nuestras luchas, y con ese impulso poderoso y el deseo de transformarlo todo armamos la Cooperativa Gráfica La voz de la Mujer.



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La Grafica continuidad de la Asamblea de Mujeres

 

“Si, todas podemos, pero solitas no podemos” (Herenia Flores Mariscal integrante de la Cooperativa Grafica La Voz de la Mujer)

 

En las Asambleas de Mujeres todas vivíamos las mismas opresiones, pero no todas hablábamos el mismo idioma. Voces en quecha, aymara, guaraní, y castellano habitaban nuestros encuentros.

 

La expresión gráfica fue el modo de dialogar entre nosotras.

 

Nuestra Voz fue el dibujo, algo que todas podíamos hacer colectivamente.

 

En el local donde comenzamos a trabajar en la Grafica convivían otros espacios del MTD el merendero, las asambleas, el acopio de mercadería, la venta de ropa donada para la feria, los bingos y las ollas Nos llevaba mucho tiempo armar y desarmar cada vez que iniciábamos la jornada, pero éramos muchas, diversas y a veces no siempre las mismas. Empezamos haciendo cuadernos pintados, luego cosidos, bordados y encuadernados, armados uno a uno artesanalmente con diseños únicos que reflejaban nuestros diversos orígenes.

 

Al cabo de las jornadas teníamos una gran producción de cuadernos que comenzamos a vender en los espacios de militancia. Al poco tiempo nos íbamos encontrando con compañeras que tenían nuestros cuadernos, eran parte de nuestras redes feministas, activistas, callejeras, piqueteras.

 

Esto nos llevó a pensarnos como un productivo de trabajo “no convencional”.



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Foto Carla Thompson

 

 

Como en cualquier espacio de organización social que parte de la idea de una construcción horizontal en nuestro trabajo planificamos desde la autonomía y la autogestión.

 

Entre todas acordamos días, horarios, reparto de tareas, responsabilidades y construimos nuestros propios acuerdos y criterios de trabajo.

 

Desde el año 2013 nos organizamos como Cooperativa y con todas las imágenes que habíamos realizado en los encuentros de las Asambleas de Mujeres ese año sacamos nuestro primer Calendario “Feminista y Militante” – Mujeres Despertando.



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Foto grupal primer Calendario Feminista y Militante – 2013 “Mujeres Despertando”

 

 

De a poco nos fuimos reacomodando y empezamos a fortalecer un grupo más constante, donde compartimos el crecimiento de la Gráfica con potentes compañeras activistas, artistas, feministas y militantes que fueron parte de nuestro proyecto.

 

La gráfica migrante y el poder de las imágenes

 

“La Cooperativa Gráfica La Voz de la Mujer desafía el lugar socialmente asignado a las/los migrantes en torno al trabajo manual precarizado” (Emancipación Grafica – Gabriela Maure/ Natalia Encina)

 

Nuestras vidas y memorias migrantes, las diversas luchas que nos atravesaron por el gas, por el agua, él ser parte de familias mineras, campesinas, construyen nuestras historias de desarraigo, de trabajos precarizados y explotados.

 

Todas esas vivencias se transmiten en nuestras imágenes en una experiencia de militancia artística feminista, que fue consolidándose en un proceso de aprendizaje donde conocimos el grabado que tomamos como un lenguaje propio.

 

En el 2016 comenzamos a editar nuestra “Agenda Feminista y Militante” con xilografías originales. Utilizando diversos materiales y técnicas gráficas (linograbado, xilografía y monocopia), editamos nuestro primer cuadernillo “Poesía Insumisa 1” con ilustraciones propias a las poesías de las feministas Patricia Karina Vergara Sánchez (México) y Melissa Cardoza (Honduras).

 

Desde el 2019 agregamos el bordado a las estampas de xilografía en tela lo cual nos vinculó con nuestras ancestras, nuestras abuelas y nuestras infancias. Cada color, cada detalle, cada punto, cada puntada, fue una excusa para la charla íntima y colectiva.

 

Resignificamos ese lugar de mujeres sumisas y calladas y nos convertimos en sujetas activas de transformación para gritar en cada xilografía bordada, sobre nuestras propias imágenes, que LO PERSONAL ES POLÍTICO.

 

A través de nuestras imágenes nos animamos a tomar la voz y grabamos en las matrices



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mensajes feministas: MI CUERPO MI TERRITORIO, YO DECIDO, SE VA A CAER, SI TOCAN A UNA RESPONDEMOS TODAS

 

Nuestras producciones son mensajes de denuncia, recuerdo, homenaje, solidaridad con el pueblo de Bolivia en el golpe de Estado, justicia por Berta Cáceres, Marielle Franco, Marcelina Meneces, Macarena Valdez, las niñas de Paraguay, las niñas de Guatemala, y las luchas de los pueblos desde el Abya Yala hasta el Kurdistán.



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Xilobordados (Marielle Franco, Maite Amaya)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Xilografia La

Normalidad era el Problema – inspirado en el texto de la compañera chilena Francisca

Fernández Droguett



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“La imagen gráfica surge de la impresión de la tinta sobre el papel, pero también, muchas veces, de las marcas de la tinta sobre la piel. Porque el cuerpo está involucrado activamente en la realización de la estampa; ejerce presión y también acusa la importancia de la materia: una huella de tinta en la mano creadora puede aparecer como registro o testimonio de una acción gráfica”. “Una estampa es una producción individual de vocación colectiva, porque es una práctica que se multiplica. Tintas y matrices – de madera, de metal, de piedra, de seda- son los principales materiales para producir imágenes seriadas, y su circulación impresa en papel es la vía para amplificar posicionamientos críticos, denuncias e idearios”

 

(Silvia Dolinko – Resistencia de los Materiales – Graficas Feministas)

 

 

 

 

Expresarnos desde las imágenes como un hecho político colectivo

 

 

La Gráfica comenzó siendo el lugar de expresión creativa del movimiento.

 

Hoy es el espacio de trabajo para cerca de 10 compañeres, en su mayoría migrante, y nos da la posibilidad de ampliar nuestras redes de lucha y solidaridad.

 

Vivimos la experiencia artística como transformación y expresión de nuestra rebeldía.

 

Confiamos en el poder de las imágenes, y el grabado nos abrió un camino creativo y expresivo como modo de intervención política, desde xilografías de gran formato hechas en bicromía (dos colores), hasta pequeños módulos con diseños simples, en cada diseño se refleja la creación colectiva hechas con nuestras manos, la prensa, las espátulas, rodillos, papel, lápiz, gubias y tintas, pero, sobre todo: juntas.

 

Nuestras imágenes son construcciones colectivas porque nos nutrimos de ideas que circulan en la mesa de trabajo, entre todas las energías creativas que traemos cuando nos encontramos a trabajar cada día. Pensar. Conversar. Resistir. Disfrutarlo y construirlo entre todas, transformando nuestras vidas para transformar el mundo

 

Con materiales como la madera, linóleo, collagraph, y herramientas: tintas, gubias, papel, rodillos, presión, y la producción en conjunto, recreamos nuestras vidas de mujeres migrantes, trabajadoras y luchadoras populares por un mundo más justo

 

A lo largo de estos años realizamos muchas imágenes, entre ellas las de la vigilia del Puente Pueyrredón y las históricas Asambleas de Mujeres en el puente son nuestras más queridas, porque nos reflejan a nosotrxs mismas como protagonistas en ese recuerdo presente del Puente donde cada año seguimos exigiendo Justicia por Dario y Maxi ¡Presentes!



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Xilobordada de Dario y Maxi

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Somos Esenciales

 

La pandemia fue un periodo muy difícil para nosotras nos enfrentó a otros desafíos, porque como mujeres sabemos que Somos Esenciales en el sostén de la vida cuidando a nuestras hijas e hijos, familias, amigues y también los bienes comunes bosques, el agua y el ambiente que nos contiene y nos alberga.



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Xilobordada Somos Esenciales

 

 

Seguir organizadas frente a los poderes que nos quieren divididas es una lucha cotidiana en el camino por construir una sociedad antipatriarcal, antirracista, anticapitalista y anticolonial. Sabemos que no es fácil, pero nos alegra saber que no estamos solas luchando “por un mundo donde quepan muchos mundos”

 

Hoy la gráfica es una gráfica migrante, quizás en el comienzo no lo hubiéramos imaginado así. Lo que siempre pensamos es que sería feminista.

 

Cooperativa Gráfica la Voz de la Mujer

 

MTD Lucha y Libertad – V.20 Lugano – FOB Autónoma

 

Contacto: FBK La Voz de la Mujer – Cooperativa Grafica

 

Instagram: lavoz_cooperativagrafica



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Elecciones en la UOM. “El mismo perro, con distinto collar”

 

Por Carlos González

 

 

 

 

El proceso electoral que culminó con la salida de Antonio Caló a fines del pasado marzo es analizado por diferentes medios como “el recambio sindical más importante del movimiento obrero argentino en décadas”. ¿alcanzan estas dimensiones el recambio producido en la UOM?

 

El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica, Antonio Caló, fue desplazado después de estar 18 años en la seccional Capital y en la dirección nacional del gremio. Luego de la muerte de Lorenzo Miguel, las dos agrupaciones que estaban a la sombra (La “Rucci” y la “Vandor”) cerraron en este gris personaje como sucesor y como prenda de unidad, pero previamente acordaran que la mayor parte de los aportes de los afiliados quedará en manos de los jerarcas seccionales. Con la salida de Caló se corta una tradición de décadas donde la seccional Capital ponía al secretario general y Avellaneda al adjunto. El heredero del “Loro” se queda solo en la seccional Capital. El nuevo secretariado general de la UOM estará encabezado por “el Perro” Abel Furlán de la Seccional Campana yen la secretaría adjunta quedó en Naldo Brunelli de la Seccional San Nicolás, un burócrata sindical histórico de la Seccional San Nicolas que se mantiene en su cargo desde hace 40 años.

 

Las elecciones en la UOM son indirectas. Es decir que lxs trabajadorxs no votan al secretariado nacional, sino que solo votan a los dirigentes en las 54 seccionales y los congresales. Las elecciones seccionales anticiparon el carácter de los cambios. En varias seccionales hubo listas opositoras, pero estas no fueron producto de un trabajo sindical de base, sino que son rupturas en las propias conducciones seccionales (Quilmes, Morón, Avellaneda, etc.)

 

Un dato simbólico que fue prefigurando el cambio por venir, fue el triunfo en la seccional Quilmes de Adrián Pérez, quien con el apoyo de la Intendenta camporista Mayra Mendoza desbancó al secretario general durante casi cuatro décadas, Francisco Gutiérrez, “El Barba”. La Lista Naranja del Barba Gutiérrez, La Lista Azul de Dganski en La Matanza, el regreso Piccinini a la histórica seccional Villa Constitución, entre otros, fueron parte del último recambio sindical en las seccionales; cuando se impusieron en las elecciones de 1984 a sectores colaboracionistas con la dictadura genocida; su bandera de “¡No a la burocracia sindical! con el correr del tiempo se fue arriando, para formar parte del mismo modelo sindical.

 

Las causas de la salida de Antonio Caló

 

Los motivos del cambio de mando en la UOM combinan varios factores. En primer lugar, no podemos dejar de señalar como marco más general, la persistencia de la crisis del modelo sindical argentino. No solo por las constantes divisiones por arriba que atraviesan los sindicatos. La crisis se expresa en que más de la mitad de los trabajadores no tiene filiación sindical y, lo que tal vez sea peor, en que en una mayoría de los lugares de trabajo no existen delegados ni forma alguna de organización gremial. Se llegó a esta situación por múltiples factores: los efectos a largo plazo del terrorismo de Estado que se ensañó con el activismo obrero, las derrotas sufridas cuando la ofensiva neoliberal y los



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subsiguientes cambios en la organización del trabajo, las persecuciones y prácticas antisindicales de las patronales, el impacto subjetivo de la fragmentación conducente al individualismo y la pérdida de confianza en la acción colectiva. Pero la burocracia carga también con su propia e inmensa responsabilidad en todo esto: porque algunos fueron colaboracionistas e incluso delatores de la dictadura militar sin que al resto de los “compañeros” dirigentes se le moviera un pelo, porque se adaptaron al neoliberalismo asumiendo el perfil del “sindicalismo empresarial” y convirtiéndose muchos de ellos en empresarios, porque se ponen de acuerdo con las patronales para detectar y hacer despedir a los compañeros insumisos, porque la estrechez corporativa de cada sindicato promueve activamente la división e incluso el enfrentamiento entre los trabajadores. Por todo esto, la realidad es que hoy la gran mayoría de los trabajadores siente un profundo rechazo ante estos dirigentes millonarios y el aparato con rasgos mafiosos en que se apoyan. Son considerados, con sobrados motivos, un cuerpo extraño, motorizado por sus propios intereses y potencialmente peligroso. Estas causas no son ajenas al modelo sindical del mayor gremio industrial del país.

 

Otros factores más coyunturales: tenemos, por un lado, un episodio de la interna entre el kirchnerismo y el albertismo, en el marco de la disputa del Frente de Todos. Los desplazados no solo juegan en esa interna con el gobierno de Alberto Fernández, sino que anteriormente formaron parte del armado de Randazzo en el 2017. Por otro lado, en las fábricas y talleres se vive una dramática situación salarial. La mayoría del gremio está por debajo de la línea de pobreza que es de 78.624 $, el grueso cobra en mano sueldos que van de los $55.000 a los $70.000. todos las mirada e insultos señalaban a Caló como el máximo responsable de la constante pérdida salarial, que ha dejado por el piso el salario de los metalúrgicos. El orgullo de ser metalúrgico, un gremio cuya paritaria de la UOM era la “referencia” nacional para los otros gremios, ya hace muchos años que no es esta la realidad y con ello la presunción de “ser metalúrgico” paso a ser un saco roto, que solo usan los propios burócratas sindicales que hace años que no pisan una fábrica.

 

 

¿Hay realmente un cambio de rumbo con la conducción de Furlan y Brunelli?

 

El “perro” Furlán sale de la empresa Tenaris (anteriormente Siderca) del grupo Techint y en 2004 llega a la directiva de la Seccional Zárate - Campana, después de haber estado despedido durante un tiempo. Lo reincorporan gracias a la gestión de Ángel Recupero ante el mismísimo Rocca, y consigue, al poco tiempo, posicionarse como Secretario Adjunto. Su carrera se acelera con la muerte de Recupero, a partir de ahí inició una renovación en toda la directiva, sacando y despidiendo a todos los allegados a Recupero, que eran fundadores de la lista Violeta. En la actualidad, mediante mecanismos poco democráticos se persigue cualquier tipo de oposición consiguiendo una mayoría casi absoluta del congreso de delegados y de esta forma no hay prácticamente ninguna participación desde las bases y el propio congreso de delegados solo funciona para situaciones estatutarias y no para organizar y decidir la lucha salarial y las condiciones de trabajo.

 

La biografía del “Flaco” Brunelli es mucho más extensa, ya que está dirigiendo la seccional San Nicolas hace 39 años. En 1964 entra en la planta de SOMISA como repartidor de sándwiches. Tras el asesinato de Rucci en 1973 queda a cargo de la Seccional. Durante el menemismo aparecerá en las primeras planas de los diarios con el proceso de privatización de la emblemática industria siderúrgica y el posterior proceso de reconversión siderúrgica que culminará con miles de trabajadores despedidos. La ciudad del acero es tiempo después la ciudad de la virgen. Dos años después ocupará el sillón de secretario general de la CGT y cínicamente señala que “vamos a tratar de revertir el



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industricidio”. Las privatizaciones, la reconversión industrial, los despidos y la tercerización ya estaban en marcha; Brunelli y los jerarcas sindicales fueron una pieza clave para qué esta destrucción pudiera concretarse.

 

Conociendo estos personajes que mantienen una relación y avenencia muy estrecha con Paolo Rocca y el grupo Techint queda claro que no va a ver ninguna renovación sindical que modifique las condiciones materiales de lxs trabajadorxs metalúrgicos. Ambos dirigentes, que dicen defender el Convenio Colectivo, en las grandes plantas siderúrgicas que ellos comandan desde hace muchos años avanza la tercerización y la precarización laboral mediante acuerdos internos por fuera del convenio colectivo.

 

La precarización (“flexibilización”) laboral

 

Lxs trabajadorxs metalurgicxs no escapan a la actual fragmentación y dispersión de la clase trabajadora de Argentina. La flexibilización laboral fue junto a la desocupación la principal estrategia de las empresas y el estado para fragmentar la clase trabajadora, debilitándola y avanzando sobre derechos conquistado con años de lucha y sangre de los trabajadores. Esa traición histórica fue posible por el acompañamiento de la mayor parte de la burocracia sindical y política, incluidos los gobiernos peronistas y muchos otros que en los 90 estaban con Menem y hoy se presentan como si nada de eso hubiera pasado.

 

En la actualidad, más del 50% de la fuerza de trabajo se encuentra “en negro” o con distintas formas de precarización laboral, y esa es una de las principales causas de la fragmentación y debilidad en los lugares de trabajo. Las grandes plantas siderúrgicas (Terniun y Tenaris), a pesar de obtener año a año grandes ganancias, la tercerización producida en los 90 hoy es naturalizada por los dirigentes sindicales. El mismo Brunelli si ingresara a trabajar hoy no podría ser dirigente metalúrgico, sino que si llegará a mantenerse en su puesto en el tiempo pertenecería al gremio gastronómico. Estas plantas cuentan hoy con la misma cantidad de trabajadores de planta permanente que tercerizados. El fraude es completo ya que algunas empresas pertenecen al mismo grupo Techint y algunas voces señalan que otras empresas pertenecen a los dirigentes sindicales.

 

Esta situación no solo trae grandes ventajas para las empresas y prejuicios para los trabajadores, sino que la tercerización mata, ya estos trabajadores son enviados a realizar las tareas más peligrosas y muchas veces para ahorrar costos, los envían a realizar tareas que no están capacitados, por esta razón el 80% de los muertos en accidentes de trabajo en la industria siderúrgica son trabajadores tercerizados. Y la UOM, con complicidad del ministerio de Trabajo miran para otro lado, es más en los últimos acuerdos colectivos firmaron un ajuste salarial diferente entre trabajadores tercerizados y permanentes.

 

Cambiar de raíz el modelo sindical

 

La situación de los metalúrgicos no da para más, la pérdida salarial es constante y la precarización laboral sigue avanzado sin dar tregua más allá de los diferentes gobiernos. Las asambleas de fabrica brillan por su ausencia. Los congresos de delegados son una correa de trasmisión de las directivas seccionales, al mismo tiempo que se sigue persiguiendo a opositores.

 

Los “nuevos” dirigentes no han salido a posicionarse con un reclamo de porcentaje mayor ni de reapertura de paritarias, ni modifican su actitud frente a los despidos, tanto Daporta de Avellaneda como Pérez de Quilmes, no mueven un dedo para reincorporar a los despedidos de Newsan y GRI Calviño.

 

La vida sindical en los otros gremios no es muy distinta. Hace unos días los grandes sindicatos se reunieron con la Unión Industrial Argentina, para lograr un “acuerdo de precios y salarios”, algo que a esta altura resuena como un eufemismo. Sólo apto para disimular la impotencia frente a la inflación de parte de gobierno y sindicalistas.



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Seguramente nos seguirán pidiendo a lxs trabajadorxs nuevos “sacrificios” que pueda acarrear el sostenimiento del pacto con el Fondo Monetario Internacional. Si queremos cambiar, si queremos que los sacrificios esta vez los hagan los que más tienen: los banqueros, los empresarios, los fugadores, no podemos continuar con esta vieja dirigencia sindical. Hay que cambiar, no solo de nombres, sino un cambio de raíz del modelo sindical.

 

Para lograr ese cambio, necesitamos impulsar valores y experiencias asentadas en el concepto de la independencia política y autoorganización / autoactividad de la clase que vive de su trabajo; independencia de las patronales, el estado y los gobiernos de turno, la iglesia y los partidos políticos. Construyendo también nuevos valores, que no reproduzcan relaciones de dominación, concebimos prioritario que las prácticas antipatriarcales sean parte inherente a nuestra concepción de un nuevo sindicalismo de base.

 

Impulsar una organización amplia y democrática, plural y de protagonismo popular. Que tenga una práctica clasista y antiburocrática, que pretenda ser un punto de apoyo para lxs activistas, delegadxs y trabajadorxs. Para impulsar la unidad antipatronal y para hacer frente a las organizaciones burocratizadas del movimiento obrero.

 

Es necesario trabajar para contribuir la unidad, no al “unicato”, sino a la amplia unidad desde las bases, ocupada, precarizada o desocupada. Combatiendo el sectarismo, la fragmentación, el corporativismo, el caudillismo, las prácticas burocráticas y el machismo enquistado en nuestras organizaciones sindicales.

 

Para hacer estos cambios de raíz, lxs trabajadorxs tenemos un bagaje de experiencias de las que debemos aprender y sentimos parte: de lxs anarquistas y socialistas que fraguaron las primera organizaciones sindicales, de lxs mártires de la semana trágica y la Patagonia rebelde, de lxs que hicieron el 17 de Octubre, lxs que resistieron el golpe gorila del 55, de Tosco y el cordobazo, de las coordinadoras clasistas de los 70, de los miles de obrerxs desaparecidxs, de lxs que resistieron la ola neoliberal, de Darío y Maxi, de Mariano Ferreyra y del maestro Fuentealba. También es necesario reivindicar elaboraciones teóricas y políticas de más de cien años, desde tradiciones distintas, pero con intereses comunes, de las cuales podemos tomar sus mejores enseñanzas. El Pacto de solidaridad de la FORA en 1904, los programas de La Falda y Huerta Grande, el programa de la CGT de los Argentinos en 1968, las resoluciones del Plenario de Gremios Combativos de Córdoba en 1971, los 26 puntos de la CGT en los ochenta contra el FMI, etc., son una fuente de conocimientos para combinar con nuestra práctica diaria y con aprender de nuestros propios aciertos y errores, en un presente complejo y cambiante. El pueblo trabajador en su conjunto, con su diversidad y sus particularidades, pero también con sus sueños y esperanzas, organizada desde sus bases, es una fuerza poderosa e indestructible que ha sabido protagonizar jornadas gloriosas y precisa encontrar los canales de organización y participación democrática para transformarse en una alternativa superadora para poder dar vuelta la realidad de nuestra clase.



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Una tendencia mutante de los sindicatos obreros. Ante los sindicatos como empresas: inventamos o erramos

 

Por Marcos Britos

 

 

 

Cuando en 1938 León Trotsky escribió sus textos sobre los sindicatos estableciendo las diferencias entre las organizaciones obreras de la época de la libre competencia capitalista y la época de los sindicatos bajo el imperialismo, no podía imaginar la dimensión colosal de las transformaciones que se generarían en los sindicatos del mundo a partir de la restauración capitalista en la ex URSS.

 

Trotsky ya consideraba un proceso de “degeneración” el sometimiento y dependencia en que habían caído las organizaciones obreras respecto del Estado burgués bajo el imperialismo. Decía que asentados en la aristocracia y la burocracia obreras, los sindicatos luchaban por obtener las migajas de las superganancias del imperialismo capitalista pero ya no se proponían la liquidación del capitalismo, ni siquiera de manera reformista. Por el contrario, en el período histórico previo, bajo el capitalismo de la libre competencia, esta perspectiva anticapitalista era parte del programa político – planteado de distintas maneras o con distintas propuestas – de las organizaciones obreras fundacionales.

 

Desde entonces han pasado 84 años y mucha agua bajo los puentes. Dos años después de esos escritos, Trotsky murió asesinado por sus enemigos acérrimos: la burocracia más grande de la historia. Pero si bien no pudo analizar directamente las consecuencias finales de la restauración capitalista, marcó su perspectiva: el destino de los sindicatos y sus burocracias dirigentes en todo el mundo estaba férreamente atada al destino de la burocracia de la Unión Soviética, y por supuesto, al destino del capitalismo.

 

 

Una especie mutante: el sindicato-empresa

 

 

Las grandes transformaciones producidas a partir de la restauración capitalista en todo el mundo han llevado a tal grado de degeneración las organizaciones de los trabajadores que se ha producido un salto cualitativo que cada día alcanza a nuevas organizaciones o se profundiza en las que ya están integradas a ellas: los sindicatos-empresas.

 

Desde el punto de vista de su organización estatutaria, de la formalidad legal, se mantiene como una organización reivindicativa de los derechos de la clase trabajadora. Pero, en los hechos o por derecho, participan en sociedades empresarias que explotan en forma directa el trabajo asalariado como una empresa burguesa.

 

En este sentido, la Fundación UOCRA es “el otro Yo” del sindicato de la construcción. Su objetivo es la educación técnica y otros subsidiarios. En la página web destacan su vinculación con las grandes empresas de la construcción: desde Techint hasta Cerámica San Lorenzo. Por su parte, Fundaluz XXI es la empresa educativa de la FATLyF (Luz y Fuerza) y su entramado la vincula a las generadoras y transportadoras de energía para las



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cuales preparan a sus trabajadores. Sin embargo, los ingresos más importantes de la FATLyF provienen de su participación como socios en las concesiones para la generación y transporte de energía, como es el caso de Trasnoa y Transnea S.A. (en donde comparte el paquete accionario con varias grandes empresas) o la adjudicación de las centrales térmicas del Litoral, Patagonia y Noroeste que adquirieron capitalizando deudas que el Estado tenía con la organización. Incluso en su momento participó en la concesión de la mina de carbón de Río Turbio. A su vez, la Unión Ferroviaria fue una de las accionistas principales de la concesión del ramal Belgrano Carga y con Pedraza y Fernández a la cabeza (hasta que se cebaron y mandaron a tirotear a la oposición matando a Mariano Ferreyra) se integraron a la gestión y administración estatal desde Cooperativas para prestaciones de servicios de mantenimiento y tendido ferroviario. La cárcel de los grandes capos no impidió que el relevo sindical llevara adelante sus negocios y convenios. Por último, el sindicato petrolero de Neuquén es otro ejemplo significativo. Su propia ART y Mutual que le generó un superávit de 100 millones de pesos en 2020. Pero además la burocracia petrolera es co organizadora/propietaria de equipos “cooperativizados” para el mantenimiento y asistencia de las empresas petroleras.

 

Las sindi-empresas además tienen la posibilidad de enajenar y comprar sus bienes consultando sólo a los miembros de la Directiva, a la manera de un Directorio de cualquier empresa burguesa. Esto les ha permitido el desarrollado de verdaderos holdings o grupos empresariales para la mercantilización de diversos servicios. Por dar un ejemplo muy conocido, es el caso del SUTHER con el Grupo Octubre, empresa educativa/editorial/periodística.

 

Sin embargo, aún sindicatos de trabajadores de servicios, hasta los más pequeños, ya tienen determinadas relaciones con empresas, bancos, financieras o ARTs en distinto grado de asociación. Y esto se verifica tanto en las corrientes de la CGT como en las CTA. Por ejemplo, es normalmente aceptado que un Banco pueda tener cuentas especiales para afiliados de un sindicato, por lo que el sindicato funciona como empresa intermediaria asociada. Como contraprestación, por cada uso de la tarjeta de crédito el sindicato recibe un porcentaje del gasto del afiliado. Un caso paradigmático: Banco Credicoop en sociedad con UTE.

 

Como hemos visto en los ejemplos, gran parte de la formación y capacitación técnica – que en su momento era una demanda sindical dirigida a las patronales o al Estado – quedó en manos de fundaciones o instituciones desprendidas de los sindicatos del gremio correspondiente al servicio educativo que se mercantiliza, sean pasteleros, albañiles o cerrajeros. Algunas de estas instituciones tienen edificios enormes y totalmente equipados (ejemplo: el sindicato de Pasteleros). Podríamos seguir con una larguísima lista y nos encontraremos que hasta el más pequeño de los sindicatos cuenta con alguna participación empresaria, aunque sea un kiosquito.

 

En definitiva, esto es lo que, con Timoteo Vandor, José Ignacio Rucci, Lorenzo Miguel o Saúl Ubaldini, no pasaba. Fueron burócratas sindicales llenos de prebendas y acuerdos políticos con sectores burgueses, pero no recibían como fuente principal de sus ingresos (o secundaria, pero significativa) un chorro de plusvalía producto de la explotación de mano de obra asalariada.

 

 

Las consecuencias de este nuevo grado de asociación



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Volviendo a los escritos de León Trotsky, el viejo dirigente proponía políticas para combatir la dependencia de los sindicatos respecto del Estado burgués, pero las políticas para recuperar el sindicato de la sociedad económica, la S.A. con la burguesía, es de nuestro tiempo. Es un fenómeno mutante conformado como una herramienta del imperialismo globalizado. Ya no sólo para la subordinación y adoctrinamiento obrero sino para su directa explotación. Y la primera consecuencia material, que tiene consecuencias políticas, es que libera totalmente a la burocracia sindical de la presión y exigencia de su base obrera, en tanto independiza sus ingresos económicos de la cuota sindical de los afiliados. Los ingresos ahora se conforman crecientemente de la propia plusvalía. Lisa y llanamente del ingreso y acumulación de capital generado por la explotación de mano de obra, o materia gris, asalariada.

 

Para poder llevar adelante esta mutación, los sindicatos modificaron sustancialmente su estructura administrativa y organizativa (aun cuando pueda no aparecer formalmente así) y en muchos casos también sus Estatutos (en donde aún quedaban restos de la organización originaria) eliminando aspectos democráticos y de control de los afiliados sobre las conducciones. O directamente fueron dejados completamente de lado por la vía de los hechos.

 

Estas transformaciones internas fueron una necesidad inevitable para adaptar las viejas organizaciones sindicales a la nueva realidad, en las cuales el reparto de los cargos y los acuerdos de parte se concretan en base a “rondas de negocios” para la distribución de los fondos provenientes de sus empresas o comercios “asociados”.

 

En relación a la educación, la destrucción del subsistema público de educación técnica y el traspaso de la formación laboral desde las empresas a los sindicatos, es lo que generó esa nueva área de negocios equivalente a las prestadoras para la salud, al de los seguros (de vida o por riesgos diversos) o al de los créditos (desde mutuales sindicales). Pero estas serían solamente las áreas que son administradas directa o indirectamente por los sindicatos. Por fuera de ellas se encuentran las empresas de las cuales dirigentes sindicales son accionistas y/o miembros de sus directorios, así como la participación en las conducciones de los clubes de futbol donde los entramados de negocios abarcan áreas muchas veces semilegales o abiertamente ilegales.

 

Es así que la relación y dependencia con el Estado burgués adquirió un nivel, o grado, superior: el que adquieren las empresas burguesas. Esta ubicación es muy profunda y extendida en el caso de las distintas corrientes al interior de las CGT. Y si bien para el caso de las distintas CTA esta realidad es más compleja porque sus sindicatos mayoritariamente son los de gremios de servicios no productivos, han adoptado el camino de la venta de servicios educativos. Pero más allá de la dimensión de su condición de empresas educativas, la asociación (y no sólo subordinación) se ha dado con el Estado burgués y sus gobiernos como socios de la reconversión del Estado en una herramienta útil a las nuevas necesidades del capitalismo imperialista. Empezó con el gobierno menemista y se consolidó con la Alianza UCR/Frente Grande, de tal manera que la asociación para objetivos estratégicos dejó de ser solo una funcionalidad política y se conformó como asociación consciente con fines determinados: morder una porción de capital como socios capitalistas.

 

El caso del sindicato APUBA es emblemático: fue una herramienta importantísima para reconvertir la UBA en un gigantesco holding de venta de servicios técnicos, científicos y de consultoría para miles de empresas, algunas de ellas de dimensiones multinacionales. Simultáneamente y asociado a la UBA, creó una gran empresa de venta de servicios educativos de nivel técnico que llamó Facultar, simultáneamente, la carrera laboral quedó



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atada a la graduación, a nivel de “tecnicaturas”, en Facultar. Que a su vez brinda servicios educativos a terceros, como cualquier empresa de educación privada.

 

Otra de las consecuencias de esta reconversión mutante de los sindicatos ha sido la creación de una relación clientelar cautiva al interior de las estructuras de trabajo, especialmente en las áreas del Estado, pero también en el ámbito privado. Para ello el sindicato-empresa cuenta con la siempre horrorosa visión de una vida sin salario (efectivo y social), pero ahora complementada con las necesidades económicas que el sindicato garantiza: la atención médica, capacitación técnica, el crédito para la vivienda, la tarjeta de crédito y otras variantes por el estilo. Estas dos presiones, asociadas a la fantasía generada por la patronal y el Estado para la posibilidad de salvataje aislado e individual, promueve una vinculación clientelar que conspira contra la confrontación antiburocrática en tanto la conducción sindical pasa a ser una fuente de recursos económicos particulares

 

– el prestamista – con el cual hay que establecer relaciones de sumisión y conveniencias para lograrlos.

 

Por otra parte, el entramado de acuerdos comerciales y de negocios al interior de las organizaciones sindicales generó las correspondientes lealtades económicas entre delegados burocráticos (a la manera de personal jerárquico o gerentes) y los miembros del Directorio y el CEO de una empresa. El devenir político-sindical de la organización quedó sometido a estos entramados, en donde la patronal y sus intereses actúan en un plano de igualdad con la conducción sindical, muy por arriba y en contra de las necesidades y reclamos de los trabajadores supuestamente representados.

 

Esta es la razón fundamental por la cual el original planteo de Trotsky que proponía recuperar el sindicato para una dirección democrática, clasista revolucionaria, como medio para lograr su independencia del Estado y alcanzar la democracia sindical, resulta un planteo insuficiente y por lo tanto estéril para enfrentar a los mutantes y a la tendencia asociativa con la burguesía que estos expresan. Las políticas y tácticas que solamente buscan demostrar a la clase trabajadora la inconsecuencia de las direcciones burocráticas mediante exigencias para que cumplan con tales o cuales objetivos corporativos y llamados a votar a nuevas “direcciones luchadoras”, no contemplan la nueva realidad y tienen como resultado una acción inerte ante las políticas de los, ahora, directorios sindicales.

 

Esta nueva realidad nos plantea que la lucha por lograr sindicatos democráticos (más aún si se los pretende clasistas) deberá ponderar las modificaciones estructurales, sus consecuencias para el funcionamiento interno y las posibilidades de alcanzar – o no – la conducción mediante elecciones internas democráticas. Lo cual inevitablemente nos obliga a poner en cuestión la política histórica llevada adelante por sectores clasistas y revolucionarios al interior de los sindicatos, desde los albores de la CGT peronista: la construcción de agrupaciones sindicales antiburocráticas con un programa de reivindicaciones inmediatas y de lucha, contrapuesto al de las conducciones, con el objetivo de alcanzar las conducciones sindicales por elecciones democráticas, o mediante asambleas democráticas en procesos de movilizaciones masivas.

 

Esta política de construcción y acción sindical, que llevaron adelante todas las corrientes de oposición democrática, combativa o clasista durante esos setenta años, es lo que está en crisis por su ineficacia para lograr los objetivos propuestos. Es como pretender clavar un clavo con un destornillador: hace falta otra herramienta.



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Lo viejo no funciona y a lo nuevo le cuesta aparecer:

 

 

La propuesta de construir una corriente político-sindical, unitaria y clasista, en el movimiento obrero, comenzó a aparecer algo tardíamente impulsada por la crisis de fines de los años 90 del siglo pasado, simultáneamente con la aparición de las Fundaciones sindicales como un “otro Yo” de los sindicatos. Para el 2005 alcanzó su nivel organizativo más importante cuando se creó el Movimiento Intersindical Clasista (MIC) que agrupó a los sectores sindicales democráticos más importantes que se habían ido reagrupando a partir de diciembre de 2001, incluyendo a los entonces Metrodelegados, “motoqueros” del SIMECA, sectores de la conducción del sindicato telefónico, etc.

 

Pero esta construcción, que se inició con la perspectiva de una tendencia sindical amplia, antiburocrática y clasista, no soportó las presiones políticas recibidas desde el kirchnerismo (y sus planteos de no confrontar con la burocracia “pejotista”), ni desde la izquierda sectaria (y su práctica de confrontación con todo proceso que no sea el propio). Como una resultante parcial, respecto a los objetivos propuestos inicialmente, emergió la Corriente Político Sindical Rompiendo Cadenas nucleando una porción del activismo y sectores combativos, democráticos y clasistas, pero actuando en la práctica como un Frente Único de grupos, lo cual limitó su desarrollo y crecimiento.

 

Los partidos marxistas (mayoritariamente trotskista, pero no solamente) impulsaron varios intentos por generar agrupamientos unitarios, incluso hubo intentos de construcciones unitarias entre las vertientes sindicales de la izquierda no partidaria y los partidos trotskistas. Fracasaron siempre por las mismas causas: el sectarismo extremo de las vertientes partidarias que llegan a expresiones ridículas de autoproclamación y desprecio por todo lo que no sea una construcción impulsada por la propia organización.

 

El hecho de que estas experiencias no llegaran a completarse, o fracasaran por completo, tiene que ver- entre otros motivos – con que fueron procesos empíricos que alcanzaron a esbozar una forma de organización de nuevo tipo, pero sin valorar la razón de fondo para su necesidad, que emerge como consecuencias de la nueva etapa histórica en la organización del movimiento obrero que se abrió con la aparición y consolidación de los sindicatos empresas.

 

Porque es este proceso de reconversión de los sindicatos lo que requiere una nueva herramienta (de carácter transversal a todas las organizaciones de trabajadores asalariados, incorporando afiliados y no afiliado) pero cuyo centro de equilibrio no

 

debería ser la más que improbable conquista de la conducción de los sindicatos mutantes, sino la elaboración colectiva, en el marco de la acción sindical, de un propuesta organizativa que ofrezca respuestas estratégicas, comprensibles y aceptables para el conjunto, frente a las necesidades imperiosas que genera la crisis del capitalismo.

 

Indudablemente esta pelea requiere una organización que se conforme al interior de los lugares de trabajo como expresión unitaria de la lucha, no solo por reivindicaciones inmediatas, sino especialmente por descubrir y señalar cuáles son las causas de los daños que obligan a la lucha reivindicativa. Este objetivo impone entonces la necesidad de agrupamientos comunes para hacer frente a la dispersión y fragmentación existente, buscando la combinación de las diversidades del proceso histórico presente.

 

En este sentido, las conceptualizaciones políticas o teóricas con gran fuerza en la etapa anterior que hoy no alcanza a comprenderse o que son ajenas a la cultura social del



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presente, no deben ser tomados como causas de principios impositivos. Para tomar solo un caso elijo el término clasismo. El considerarla una calificación “de principios”, también conspiró a favor del empantanamiento de esta construcción. Porque el clasismo, como concepto, no sólo genera innumerables debates sobre sus alcances, sino que resulta abstracto o incomprensible, no sólo para gran parte de los sectores más activos, sino para la inmensa mayoría de la clase trabajadora.

 

Por lo dicho, el punto de partida para la construcción de una corriente político-sindical no está en la definición teórico-abstracta de sus características, sino en la definición de las tareas necesarias para la época. Tanto para unificar en una propuesta común la movilización de resistencia en defensa de conquistas y derechos, como para promover una acción ofensiva y de largo plazo por una propuesta unificada al servicio de los intereses del pueblo trabajador.

 

El contenido de una Corriente Político Sindical en esta época – en un presente sometido a la presión de una crisis planetaria y de alcances civilizatorios – necesitará vincularse imprescindiblemente a propuestas para que la organización social proponga respuestas comprensibles para cualquier afectado por el daño que generan las penurias del pueblo trabajador. Y esto vale tanto para el sector de producción o servicios privados, como para el ámbito laboral corresponde a la prestación de servicios educativos, de salud y/o de empresas de servicios públicos.

 

Esta es la razón por la cual la lucha por mejoras salariales o condiciones de trabajo, no deberían ser consideradas corporativamente, aislándola respecto a la eficiencia de la prestación de los servicios, la solidaridad con los sectores empobrecidos y golpeados por los incrementos tarifarios o respecto de la destrucción del medio ambiente con proyectos extractivos de saqueo.

 

A su vez los reclamos por mayores presupuestos para salud y educación no deberían quedar aislados de la denuncia del papel que cumple la educación para la configuración de mentes dóciles o para el desplazamiento de millones de seres humanos por fuera de los sistemas de atención sanitaria mínima y por lo tanto de la necesidad de elaborar un proyecto educativo o sanitario antagónico, que parta de considerar los intereses de la clase trabajadora y el pueblo para la organización y administración de esos servicios.

 

La lucha salarial de los docentes y la lucha política por la eliminación de la educación como empresa, deberían ser parte de una misma lucha; en un caso como reclamo inmediato, en el otro como solución estratégica al grave problema de la educación pública.

 

En el caso de las empresas de servicios públicos, las luchas por los CCT en cada una de ellas no deberían quedar desligadas del reclamo por la re-estatización de estas empresas bajo control social.

 

En el caso de los portuarios las reivindicaciones por sus derechos laborales inmediatos deberían estar asociadas a la recuperación de los puertos bajo gestión del Estado como herramienta política de soberanía económica.

 

Y en cada ámbito de trabajo esta combinación de las luchas inmediatas y de largo alcance deberían constituir los eslabones de una cadena que finalmente permita organizar una propuesta política integral del pueblo trabajador para resolver la crisis histórica generada por el capitalismo.

 

Por lo dicho, una construcción de estas características sería sindical solo porque su



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espacio de acción territorial corresponde al que involucra a los sindicatos: el lugar de trabajo. Pero no porque su objetivo a priori y principalísimo fuera ganar las conducciones sindicales. De lo que se trata es de generar una corriente militante que participe y ayude a elaborar ese programa político unitario que brinde respuestas estratégicas a los problemas cotidianos en los ámbitos de trabajo. En definitiva, la lucha por las reivindicaciones inmediatas del pueblo trabajador necesita sumar el debate y la elaboración de una propuesta de largo plazo que, por la positiva, de respuestas a los daños sociales que genera el capitalismo en todos los ámbitos, humanos y no humanos.

 

En esta etapa de sindicatos empresas, la participación en las elecciones sindicales, la conformación de agrupaciones sindicales al interior de sindicatos burocráticos o la participación en las luchas sectoriales necesitan un objetivo de largo plazo distinto al de otra etapa histórica. De tal manera que la estrella de referencia que indica las tareas centrales de la organización, debería ser la elaboración colectiva de una propuesta de largo plazo y el impulso de la lucha por ella, ganar elecciones sindicales debería ser una resultante de esa perspectiva y no al revés. Por lo mismo, la militancia debería aprovechar las elecciones sindicales para facilitar y promover que los trabajadores elaboren su propio programa político para dar respuestas a las consecuencias de la crisis del capitalismo en su ámbito de acción laboral.

 

Entonces, uno de los puntos programáticos de cualquier lista sindical debería ser que los sindicatos abandonen todas las empresas de las cuales participan, que descarguen en la parte patronal la formación laboral de los trabajadores (bajo control de los trabajadores y como punto del Convenio Colectivo de Trabajo) y que la prestación de educación, salud y servicios públicos vuelva a ser una responsabilidad indelegable del Estado Nacional y no de prestadoras privadas o sindicales.

 

En el caso de las corrientes promovidas por sectores burocráticos (aun cuando sus fines son la disputa interburocrática o la disputa política superestructural) sus propuestas quedan limitadas por sus acuerdos estratégicos con la burguesía. A diferencia de la época en que era posible esperar (y reclamar) a la CGT para que elabore programas alternativos (desde La Falda y Huerta Grande hasta los 26 puntos de la CGT de Ubaldini) la CGT de los sindicatos empresas no pueden promover programas alternativos al de los gobiernos burgueses porque están entramados en sus intereses económicos con los sectores empresarios que apoyan a esos gobiernos. Ninguno de estos sectores (incluso hasta las fracciones de las CTAs tienen dificultades para hacerlo) pueden volver a levantar consecuentemente las medidas propuestas por aquellas CGTs, incluso burocráticas de la vieja etapa histórica.

 

Mientras tanto en este presente, al calor de algunas de luchas muy importantes y masivas, se han dado algunos ejemplos que generaron propuestas que van prefigurando esta tendencia antimutante. Es el caso de los trabajadores de la salud de Neuquén, que partiendo de un conflicto de base salarial han desarrollado planteos alternativos para la gestión pública de la salud. Frente al problema de la Hidrovía hay propuestas políticas alternativas desde ATE Dragado y Balizamiento. En el caso de las luchas del CONICET y del INTI surgieron políticas contrapuestas para estos sectores. En Río Turbio sectores político-sindicales promueven la elaboración de un plan político empresario que confronta con el que impulsa la gestión. En el ámbito docente hay corrientes, como el Encuentro Colectivo, que unificando diversidades promueve con fuerza el debate pedagógico y de política educativa alternativa con un sentido popular y de clase.



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En resumidas cuentas: es imprescindible por necesidad de la época, construir una corriente político -sindical (por sus objetivos inmediatos y ámbito de acción), transversal (que se construya tanto al interior de la CGT como de la CTA), integrada (de afiliados y no afiliados), democrática y unitaria (para la elaboración y el debate). Pero esta construcción, impulsando la más amplia unidad de acción en las luchas por derechos y conquistas inmediatas de los sectores sindicalizados, debería ir definiendo sus respuestas/propuestas de largo plazo para cada caso y, con ellas, confluir con las luchas y propuestas de las fábricas recuperadas, las cooperativas de trabajadores con subsidios del Estado, las organizaciones que enfrentan el extractivismo y los agrotóxicos o las organizaciones de campesinos que han desarrollado una práctica agraria que se asienta en el reclamo sectorial, pero avanza en propuestas alternativas de largo plazo.

 

El sindicalismo corporativo que no contemple estas perspectivas – por más clasista y revolucionario que se autoperciba y proclame – seguirá inmerso en una lucha fuera de época.

 

 

Diego Rivera, “Epopeya”



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La salud en Tucumán. Una radiografía de la desigualdad

 

Por Lorena Córdoba

 

 

 

 

Hacer una caracterización de las condiciones de trabajo en el sector de la Salud, es imposible sin tener en cuenta tres cuestiones que atravesaron la vida de la clase que vive de su trabajo en estos últimos dos años. Por un lado, la pandemia de COVID19, por otro la legalización del aborto y como tercer elemento el ascenso de Juan Manzur como jefe de gabinete de la presidencia de Alberto Fernández.

 

Los dos últimos años de pandemia dejaron al descubierto las precarias condiciones de trabajo de las mujeres e identidades disidentes, lo que veníamos denunciando desde nuestras construcciones sindicales desde hace décadas.

 

 

Nuestro trabajo son tus derechos

 

En Tucumán, en el Sistema Provincial de Salud trabajamos unes 19.000 agentes (Murga, 2021), 17.200 son personal de planta mientras otres 2.000 tienen contratos ocasionales según la demanda. Más del 85% de les trabajadores con matrículas profesionales trabajan repartiendo su jornada laboral entre el sub-sector público y el privado. La provincia cuenta con una tasa de 32 médicxs y 44 enfermerxs cada 10mil habitantes, es decir que cuenta con menos personal asistencial que la media nacional (40 médicxs y 52 enfermerxs cada 10mil habitantes) (Min. de Salud 2020)

 

Esta falta de personal se debe a las condiciones de formación, trabajo y salarial del sector sanitario. Esta situación se ha deteriorado desde la asunción de Juan Manzur a la gobernación de la provincia y de Rossana Chahla cómo ministra de Salud ya que la pérdida del salario real fue superior al 28% desde 2016.



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Elaboración propia en base a INDEC IPC Nac

 

 

 

 

La implementación de políticas sanitarias al inicio de la pandemia de marzo de 2020 resultó funcional al gobierno local para desarticular la inmensa lucha que les estatales, especialmente docentes y personal de salud, venían desarrollando en contra el ajuste salarial y la intensificación del trabajo.

 

El decreto acuerdo 1/1/20 detalla una serie de medidas para la reducción y prohibiciones de gastos, congelamientos salariales, etc. Entre las que se destacan como las más graves la suspensión del pago de la cláusula gatillo a todes les estatales acordadas en las paritarias 2019 y la prohibición de incorporar personal en planta transitoria y permanente.

 

La atención sanitaria en la provincia durante la pandemia estuvo caracterizada por permanentes provocaciones y los maltratos hacia les trabajadores, por el acoso, persecución y hostigamiento a activistas, especialmente agremiades en SiTAS.

 

La confrontación fue escalando a medida que las condiciones sanitarias y de trabajo empeoraron y en consecuencia se profundizaron las protestas. Traslados, sumarios y suspensiones fueron la respuesta del ministerio de salud de la provincia a nuestros legítimos reclamos. Llegando a extremos que atentan con la libertad sindical como realizar descuentos masivos por la participación en huelgas (en algunos casos llegaron a ser superiores al 50% del salario) y las denuncias penales a la Secretaria General y Adjunto del SiTAS, lxs médicxs Adriana Bueno y Julián Nassif.

 

 

Gestión estatal de la pandemia

 

 

Aun así, las cartas ya estaban echadas y a pesar de los escasos y represivos intentos, la dispersión del virus en un territorio de alta densidad y pobreza se masificó a mitad del



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2020 y con ellas llegaron las infecciones y la muerte por Covid19. De acuerdo al último reporte del 26/12/2021, reconoce que -aún sin contar la 3era Ola- en Tucumán se infectaron de Sars Cov 2 algo más de 7200 trabajadores de la salud de los cuales fallecieron 67. Si bien en nuestro relevamiento sindical el número de compañerxs muertxs supera el centenar y esa polémica con el ministerio de Salud le costó la continuidad laboral al médico Juan Paz por denunciar la falsedad de las cifras oficiales. Durante la pandemia se dieron en Tucumán los índices más altos de contagio y muertes del país, hecho ante el cual el gobernador Manzur, irónicamente de profesión médico, fue ascendido a jefe de gabinete y Rossana Chahla principal candidata del peronismo en las elecciones legislativas de 2021.

 

 

Jornadas más largas y mayor volumen de trabajo

 

 

Si bien no hay datos públicos de la provincia, la división sexual del trabajo en salud es muy distinta a la del resto del país. En Argentina (East, Laurence, López Mourelo, 2021) el 70% de la fuerza de trabajo del sector salud es realizada por mujeres. También podríamos decirlo de otra manera: el 9.8% de mujeres ocupadas se desempeñan en el sector de la salud, mientras que esa tasa en varones apenas llega al 3.6%. A pesar de esa representación, la mayoría de las mujeres tenemos ocupaciones técnicas (enfermeras, parteras, etc.), las profesiones vinculadas a la gestión administrativa y en los servicios de limpieza y gastronomía. Por el contrario, la gran mayoría de varones del sector de la salud se dedica a ocupaciones profesionales (médicos, farmacéuticos, etc.) o gerenciales.

 

Si bien las trabajadoras de la salud presentamos ingresos promedios superiores al resto de trabajadoras asalariadas, más de la mitad de nosotras (53.9%) vivimos en hogares con ingresos mensuales inferiores a dos salarios mínimo, vital y móvil (SMVM) y nuestros salarios se sitúan significativamente por debajo de los percibidos por los varones del sector. Además, el 20,4% de las trabajadoras del sector son informales y por lo tanto presentan muy baja cobertura de ART (11.3%), obra social (25.7%) y licencias por enfermedad (22.8%). Esta mayor informalidad implica -en los hechos-, un menor acceso a mecanismos de protección esenciales agravados en el contexto de pandemia (East, Laurence, López Mourelo, 2021).

 

 

Incremento de la carga de cuidado

 

 

Las políticas sanitarias para evitar la propagación del SarsCov2 se centraron en el aislamiento social y el cierre de escuelas y otros espacios de cuidado. Con esto se aumentó el tiempo que las familias dedican a este trabajo no remunerado, que recae históricamente sobre todo en las mujeres. Una situación que se agrava si tenemos en cuenta que una proporción muy alta de las trabajadoras de la salud son jefas de hogar (48%) con niños, niñas, adolescentes y personas mayores a su cargo. (East, Laurence, López Mourelo, 2021).

 

Durante el aislamiento social impuesto, se agregaron 4 horas al promedio diario de trabajos de cuidados (D’Alessandro, O’Donnell, Prieto, Tundis, Zanino 2020). Por lo que, entre las exigencias como trabajadoras esenciales, durante la pandemia muchas trabajadoras de la salud debieron demandar a sus redes familiares para resolver el cuidado



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de sus niñas y niños. En general además a otras mujeres (hijas, hermanas, madres, suegras, cuñadas), combinando su trabajo remunerado con tareas de cuidado no remunerado en sus hogares, muchas veces mono-marentales. Realizan casi una hora más por día de trabajo doméstico no remunerado en comparación con sus colegas varones. Si bien la brecha es inferior a lo que se observa para el resto de las actividades laborales, resulta significativa si tenemos en cuenta las largas jornadas de trabajo que caracterizan al sector.

 

Está registrado (East, Laurence, López Mourelo, 2021) que las trabajadoras de la salud destinamos el promedio más alto (10%) de tiempo que el resto de las trabajadoras en el traslado, 10% más el transporte público que otras trabajadoras y por lo tanto más expuestas a viajar en malas condiciones.

 

Debido a las características de la actividad que realiza el personal sanitario, además de los riesgos asociados al trabajo específico, se le suma una mayor prevalencia de episodios de violencia y acoso laboral (OIT, 2019). En Argentina, el riesgo dentro del sector es significativamente mayor en las mujeres que en los varones. En este contexto de pandemia, las trabajadoras de la salud estamos expuestas a múltiples formas de violencia (por ejemplo, acoso, hostigamiento y/o maltrato psicológico, entre otras). Esta se produce en los lugares de trabajo y en la vía pública, pero también en los hogares. (ONU Mujeres, 2020).

 

 

 

 

 

 

 

Eso que llaman militancia es trabajo estatal gratuito

 

 

A las barreras de acceso que históricamente se nos imponían a las mujeres y personas con capacidad de gestar en Tucumán, en relación a la salud sexual, procreación responsable y prácticas de aborto, tales como: falta de información accesible y oportuna, falta de visibilización de los equipos garantistas en un sistema caracterizado por la objeción de práctica, falta de turnos, maltrato y percusión, se sumaron las propias de las políticas de prevención de propagación viral y el aislamiento social impuesto: imposibilidad de circular, temor al contagio, reducción efectiva de servicios por personal y equipos afectados y reubicados por la emergencia. (Córdoba, 2020)

 

La legalización del aborto voluntario y la ratificación del aborto no punible cuando existen causales ocurrida el 30 de diciembre del 2020 significó un gran avance en los derechos no-reproductivos de las mujeres y personas con capacidad de gestar y por lo tanto fue celebrado por los feminismos de toda América Latina. Por otro lado, también significó para algunos equipos de salud multiplicar tareas para cubrir la demanda sin que eso se traduzca en las condiciones de trabajo y por tanto de atención. En el marco de la implementación de una política pública tan sentida por el movimiento trans-feminista sin inversión estatal profundiza con esa precarización la violencia de género que sufren las mujeres y disidencia dentro de las instituciones de salud, siendo quizás las extremas las niñas que son obligadas a parir.

 

 

Convenios colectivos feministas



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Ante la crisis social, sanitaria, económica y ambiental que vivimos lo que vino a hacer la pandemia fue evidenciar que en el capitalismo cis-heteropatriarcal que vivimos todos los costos de la reproducción social estrechamente ligadas a cómo y quiénes resuelven las tareas no remuneradas.

 

Por todo lo expuesto, cualquier acción sindical debiera revertir la escasa participación de la negociación colectiva de mujeres, lesbianas, trans, travestis y personas no binarias. Buscando incidir en las formas de organizar el mundo del trabajo para evitar que esas formas se sigan reproduciendo y profundizan la fragmentación de la clase trabajadora. Integrar, ponderar y priorizar reivindicaciones específicas de estos colectivos son en la actualidad una tarea prioritaria de toda organización política/sindical que pretenda transformar las formas de dominación que ejerce el capital y el estado sobre lxs trabajadores y las formas que éstas adoptan específicamente hacia los trabajadores no varones.

 

 

Por Lorena Córdoba. Arquitecta. Trabajadora de Salud – delegada Hospital Eva Perón en el Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud de Tucumán. Feminista. Integrante de la Corriente Social y Política Marabunta.

 

 

Bibliografías y Fuentes

 

 

Córdoba, Lorena (2020) ¿Cuánto nos cuesta la salud sexual y (no) reproductiva a las personas gestantes en Tucumán?

 

Córdoba, Lorena (2020) “Harta e intranquila”: la carta de una trabajadora del Sistema de Salud de Tucumán

 

D’Alessandro, O’Donnell, Prieto, Tundis, Zanino (2020) Los cuidados, un sector económico estratégico Medición del aporte del Trabajo Doméstico y de Cuidados no Remunerado al Producto Interno Bruto Buenos Aires- Ministerio de Economía

 

East, Laurence, López Mourelo. (2021): COVID-19 y la situación de las trabajadoras de la salud en Argentina –

 

Murga (2021) Clara María. Jaque al Olvido – Tucumán

 

Ministerio de Salud (2020) Datos sobre fuerza de trabajo | Argentina.gob.ar

 

Ministerio de Salud Pública (2021) Indicadores de seguimiento COVID-19. Provincia de Tucumán

 

OFERHUS (2015). Los recursos humanos de Salud en Argentina. Observatorio Federal de Recursos Humanos en Salud. Ministerio de Salud

 

OFERHUS (2020). Registro de datos. Repartición de enfermeros según título obtenido. Observatorio Federal de Recursos Humanos en Salud. Buenos Aires: Ministerio de Salud. disponible en Fuerza de trabajo en el sector salud en Argentina

 

OIT. (2019). El trabajo de cuidados y los trabajadores del cuidado para un futuro con trabajo decente. Ginebra: Organización Internacional del Trabajo.



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ONU Mujeres. (2020). COVID-19 and ending violence against women and girls. Buenos Aires: ONU Mujeres

 

 

 

 

 

 

 

Si se puede evitar no es un accidente, es un asesinato laboral

 

Por Sebastián Fajardo

 

 

 

Me matan si no trabajo,

 

y si trabajo me matan;

 

siempre me matan, me matan,

 

¡siempre me matan!

 

Me matan si no trabajo, Nicolás Guillén

 

Subió a la construcción como si fuera máquina

 

Levantó en el balcón cuatro paredes sólidas

 

Ladrillo con ladrillo en un diseño mágico

 

Tus ojos embotados de cemento y lágrima

 

Construcción, Chico Buarque

 

 

El sábado 3 de septiembre de 2016 se produjo una explosión de un digestor en uno de los edificios del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Castelar. Esa noticia me llegó inicialmente a través de diferentes compañerxs del INTA con quienes tengo vínculos hace tiempo, debido a que construimos sindicalmente en ATE. En el transcurso del fin de semana nos llegaba nueva información en forma fragmentada e incompleta: que habían resultado dos trabajadores heridos (uno mucho peor que el otro), que ese digestor no tendría que haber estado en uso si la patronal se hubiese hecho eco de las denuncias que se venían haciendo desde la Junta Interna de ATE INTA Castelar. Unos días después, precisamente el 9 de septiembre, murió Diego Soraire porque su cuerpo se había quemado en un 70% y no pudo resistir.

 

Ese mismo 9 de septiembre de 2016 murieron en sus lugares de trabajo el albañil Richard Alcaráz y David Ramallo de la línea 60. El primero falleció tras ser aplastado por una medianera mal apuntalada en una obra en construcción en el barrio de Villa Crespo de CABA. Ramallo fue aplastado por un colectivo por la falla de un elevador cuando realizaba trabajos de mantenimiento en la terminal. “Desde que el grupo DOTA mudó la cabecera a la nueva terminal del barrio de Barracas, los trabajadores venimos denunciando que los elevadores neumáticos no cumplían con las garantías mínimas de seguridad. A pesar de nuestras advertencias, la parte empresaria no tomó cartas en el asunto y, en horas de esta mañana, un micro se cayó sobre la humanidad de un



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compañero”, manifestaron en un comunicado del cuerpo de delegados. Unos días antes David Ramallo había difundido un video filmado con su celular donde denunciaba exactamente las fallas de ese elevador neumático que terminaría quitándole la vida.

 

Tres personas muertas, en el trabajo el mismo día. En respuesta a este hecho, se produjo la movilización por pedido de justicia de las familias y conocidxs de los fallecidos. En el reclamo también tuvieron un rol imprescindible las expresiones combativas de los sindicatos en los lugares de trabajo donde ocurrieron los hechos. Así nació el espacio que le pone nombre a estas pérdidas: Basta de Asesinatos Laborales (BAL). El 9 de septiembre fue la fecha elegida para visibilizar las muertes evitables que suceden en los lugares de trabajo.

 

Para nosotrxs, en medio de la bronca, significó un paso adelante que se generara un espacio de articulación para visibilizar lo que siempre ocurre puertas adentro de los lugares de trabajo. En lo personal, este proceso fue determinante para comprender que es un error pensar la actividad sindical solamente acotada a la cuestión económica. Otro de los aprendizajes que obtuve es que, ante un conflicto de estas características, la patronal se mueve de la misma manera. No importa si estamos frente al empresariado rapaz o a funcionarixs progresistas del Estado. Todos sus movimientos los destinan para salvarse de las responsabilidades de las muertes y las víctimas terminan siendo culpabilizadas por un sistema judicial asimétrico y de clase.

 

 

Estadísticas que nos sacuden

 

 

“Muere un trabajador cada 21 horas por un accidente de trabajo”. Esto lo escuché por primera vez en un encuentro de formación sindical que organizamos desde la Corriente Político Sindical Rompiendo Cadenas en julio de 2017. Para mí fue un mazazo. De la misma manera, muchos de los debates que se dieron en ese taller fueron esclarecedores para nuestras prácticas cotidianas. Lo que desarrollo más abajo intenta transmitir algunos puntos que ahí se expusieron y conversaron.

 

Esa dura estadística surgió de analizar el Anuario 2015-16 elaborado por la Superintendencia de Riesgo de Trabajo, que es la fuente oficial en datos de accidentes laborales y enfermedades profesionales. Acá no se incluyen los accidentes “in itinere”, es decir los que ocurren en el trayecto del trabajo a la casa y de la casa al trabajo, sino los que ocurren directamente en el lugar del trabajo y en ocasión del trabajo. Tampoco se incluyen lxs trabajadorxs “en negro”, porque solamente se reconoce el trabajo registrado. Por lo tanto, en el mismo año que murieron Richard, David y Diego (según estadísticas oficiales) también fallecieron 425 trabajadorxs en Argentina. El mundo del trabajo, el de la precarización, el de la flexibilización y el de los accidentes, la clase dominante ha logrado que éste fuera un universo inexistente.

 

Ahora si los accidentes prácticamente son invisibles, ¿qué pasa con las enfermedades profesionales? La Ley de Riesgos del Trabajo operó un milagro en Argentina: no hay enfermedades laborales. La clase dominante logró que no existan, que no las registremos, que no las detectemos, que no peleemos contra ellas. La realidad es que es un genocidio encubierto. La enfermedad tiene un período de latencia que las hace aún más intangibles. Las que están creciendo son los padecimientos tradicionales: los trastornos músculo-esqueléticos, las tendinitis, las hernias de disco. Paralelamente se vienen incrementando los “riesgos psicosociales o problemas derivados de los riesgos organizacionales”, que es



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la cantidad creciente de trabajadorxs con trastornos psiquiátricos o problemas anímicos.

 

Es muy frecuente que permanezca oculta la relación entre esta gran diversidad de enfermedades que aparecen a lo largo de la vida de lxs trabajadorxs y las condiciones de trabajo que padecen. Este ocultamiento está en el corazón de la legislación argentina sobre riesgos de trabajo. En efecto, con la instauración del sistema de las ART en 1996, se estableció que los procesos de trabajo sólo causan ciertas enfermedades (reconocidas como tales) y no otras.

 

Justamente, desde la década del 90, la ofensiva capitalista contra lxs trabajadorxs en el ámbito de la salud laboral se desarrolló con la instauración del régimen privatista de los riesgos del trabajo. El sistema de las ART acentuó y profundizó la separación entre salud (entendida como bienestar general) y proceso de trabajo, expulsando definitivamente a lxs trabajadorxs y sus organizaciones de la discusión sobre las relaciones entre trabajo y salud.

 

Desde aquel momento, con más profundidad, la clase dominante impone la idea que la “salud” de lxs trabajadorxs es un proceso individual. Ellxs son responsables individualmente por su propia seguridad. La patronal “controla” que sean responsables y castiga a lxs que no lo son. Este fenómeno lo hemos podido visualizar con mayor claridad durante la pandemia. Las enfermedades también son individuales (no se hace foco en las condiciones que generan procesos colectivos de enfermedad). Por eso, es necesario romper con la idea de la “salud” y la “seguridad” como procesos individuales. Los procesos de trabajo son colectivos, y también lo son los de desgaste y enfermedades que ellos producen. La medicina social elaboró la noción de patrón de desgaste para indicar que grupos de trabajadores participando de procesos laborales similares sufren las mismas enfermedades y padecimientos.

 

Así mismo, la lógica de la indemnización es otra idea impuesta por las clases dominantes. Lxs trabajadorxs necesitamos contraponerla con un concepto de salud relacionado con la prevención antes que con la “reparación”. Como explicita la consigna del espacio BAL: “Si se puede evitar no es un accidente, es un asesinato laboral”.

 

 

Basta de Asesinatos Laborales

 

 

En el camino de la lucha por el esclarecimiento de la muerte de Diego Soraire, desde ATE INTA nos hemos ido encontrando con compañerxs de otros gremios y familiares de víctimas que han sufrido pérdidas similares y también de otros espacios: compañerxs de la Línea 60 (y la familia de David Ramallo), Municipales de Avellaneda, SUTNA, el Taller de Estudios Laborales, Silbando Bembas, ATE SRT. Con ellxs venimos impulsando el espacio Basta de Asesinatos Laborales desde sus inicios, desde donde buscamos visibilizar los casos de “accidentes” laborales y trabajar en la formación de delegadxs y activistas de base, para tener más herramientas a la hora de accionar gremialmente.

 

En este marco, en el 2019 se presentó el primer informe de los asesinatos laborales registrados el año previo. Arrojó el número de 375 fallecidos, una persona muerta cada 20 horas por ir a trabajar a un lugar inseguro. Lo mismo se hizo en el 2020 y se lograron relevar un total de 534 asesinatos laborales (un trabajador o trabajadora muerto en su puesto de trabajo cada 14 horas).

 

El año pasado se presentó el informe del 2020 y los números fueron contundentes:



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murieron por razones laborales al menos 1295 trabajadorxs, unx cada 7 horas. De ese total, 985 muertes fueron por COVID-19 luego de contraer el virus trabajando. Hubo al menos 399 asesinatos laborales en el sector salud durante el primer año de la pandemia, si bien algunos sindicatos como Fesprosa denuncian que el número llega a 500. Todos los

 

informes se pueden ver en la página de Facebook del BAL: https://www.facebook.com/bastadeasesinatoslaborales/.

 

A lo largo de estos años se han ido acercando familiares de nuevos casos de asesinatos laborales. En Mar del Plata también se constituyó el movimiento “Ningún hundimiento más”, conformado por familiares del barco pesquero “El Repunte” que se hundió el 17/06/2017 y murieron 10 tripulantes. El último 09 de septiembre además de la movilización de todos los años en CABA se hizo lo mismo y en forma coordinada en la ciudad atlántica.

 

A modo de reflexión final, me interesa retomar algunas de las conclusiones que recuerdo del citado taller de julio de 2017 organizado por la Corriente Político Sindical Rompiendo Cadenas. En los momentos de mayor avance capitalista es cuando más se deterioran las condiciones de trabajo y cuando más nos perjudican la salud. Es cuando menos lugar queda para discutir esto, porque estamos todxs discutiendo despidos, suspensiones o pérdida salarial. Desde esos aprendizajes, tenemos que estar atentxs a la calidad de los puestos laborales que se vienen generando post pandemia porque la recomposición viene con un fuerte incremento del trabajo informal, por fuera de las ART y de las estadísticas oficiales. En el marco de un ajuste feroz a instancias del acuerdo que ha tomado el gobierno con el FMI, las condiciones de seguridad e higiene en nuestros puestos de trabajo se flexibilizan aún más.

 

Por último, cuando uno discute de salud está discutiendo poder. Si nos quedamos entrampados en las redes del sistema de ARTs no vamos a lo central. Si queremos realmente defender la salud de lxs trabajadorxs es necesario discutir cómo se organiza el proceso productivo, discutir y avanzar sobre eso es discutir poder, es construir poder popular

 

Por Sebastián Fajardo, delegado INTA NACIONAL

 

 

Fuentes

 

Cartilla “La salud laboral y los riesgos del trabajo frente a la ofensiva flexibilizadora”. Taller de debate organizado por Corriente Político Sindical Rompiendo Cadenas y Fundación Rosa Luxemburgo. 2018. (Archivo personal).

 

Informe anual “Asesinatos laborales en Argentina 2020“. Basta de Asesinatos Laborales. 2021. https://drive.google.com/file/d/1iQwrEWcOFaTnhOxi8O1pNi1HyXm a2WHK/view?fbclid=IwAR3Fdl6k2T7W4X6vXqwqo1anG1J3a9lN0J6fAxbk4I1d78C XH3oLHnYyLqM

 

Páginas                            de Basta                             de                              Asesinatos

 

Laborales https://www.facebook.com/bastadeasesinatoslaborales/ https://bastadeasesina toslaborales.wordpress.com/

 

Informe elaborado desde la Comisión Independiente por el Esclarecimiento de la

Muerte

de

Diego

Soraire. Última

edición:

15

de

marzo

de

2021. https://goo.gl/Xbg8KH.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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Trabajo y seguridad. 14 de junio de 2004: mueren 14 mineros en Río Turbio. Reportaje a Raúl Wanzo

 

Por Raúl Wanso y Marcos Britos

 

 

 

 

A partir de una primera evaluación sobre el árbol de causas que precedieron al incendio en el que murieron por asfixia 14 mineros del carbón en el año 2004, Raúl Wanzo (ex secretario general de ATE Río Turbio por la lista Negra), resalta la importancia de aplicar una reingeniería de procesos pensada para generar condiciones de seguridad absolutas y no para imponer ritmos de producción o niveles de desinversión que pongan en riesgo a quienes trabajan en la producción. Wanzo fue testigo de las consecuencias del incendio desde el mismo momento en que los sobrevivientes comenzaron a emerger desde el humo en las galerías de la mina y ayudó a evacuar a los sobrevivientes. Los muertos eran todos conocidos suyos, con quienes había compartido los turnos de trabajo en el frente de producción, entre ellos quien había sido Secretario Adjunto de la conducción del sindicato bajo Lista Negra, el Sapo Méndez y otros compañeros de esa conducción.

 

 

¿Cómo empezó aquel día para vos?

 

Esos días estábamos discutiendo la situación de las tierras sobre la mina. El lunes 13 a la mañana me fui para el sindicato pesando en ese tema y por la tarde, con algunos compañeros militantes, nos fuimos al Consejo Deliberante. Porque el municipio quería apropiarse de eso -propiedad de YCRT – para hacer emprendimientos. Entonces primero fuimos al sindicato y después al Consejo deliberante para oponernos. Por eso no fui al segundo turno, porque el Consejo cerró a la tarde y yo cambié de turno. Entonces pasé al tercer turno, ingresé a las 10 de la noche, ya jornada del 14. Pero como andaba con “tarea liviana” (con la cintura resentida) el jefe de turno me mandó a la Lamparería: ¡Quédate con el Lamparero!, me dijo.

 

 

¿Y cómo te enteraste de lo que estaba pasando?

 

La Lamparería, está en la Unión 1, a unos 60 o 70 metros hacia adentro desde la boca de mina. Ya había pasado un rato y de golpe la radio dejó de transmitir, durante unos segundos, se cortó. En el momento no lo asocié con nada. Al ratito aparecieron corriendo el jefe de Seguridad y algunos que lo acompañaban, agarran unas lámparas y se fueron. Nos quedamos mirando con el lamparero y comentando que algo había pasado. A los cinco o diez minutos cayó otro de Seguridad – conocidos, porque nos conocemos todos – pasa por la Lamparería, y me pregunta si puedo acompañarlo. Como sabía que estaba con “tarea liviana” me preguntó cómo estaba para caminar. Y me dice Vamos a ver qué pasa que dicen que hay humo en la Unión 9. Pero fue una actitud de decir “Acompañame”,



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como si dijera: “Vamos a dar una vuelta”. No demostraba estar enterado de que era un siniestro de gravedad.

 

 

Entonces se mandaron para adentro.

 

Si, nos fuimos por la galería de la cinta pensando en llegar a la Unión 9, que son casi 1000 metros hacia adentro y en declive hacia abajo.

 

 

Explicá un poco el diseño de las galerías.

 

Son dos galerías paralelas que avanzan hacia adentro del cerro y hacia abajo. Una es la Galería Principal que tiene unos 5 metros de ancho y de alto, por la que entran camiones o vehículos. La otra es la Galería de Evacuación. Por ésta se saca el carbón en la cinta transportadora. Es de las mismas dimensiones, pero sólo para servicios de agua, energía, aire comprimido y la cinta, que ocupa unos 2 m de ancho. Estas dos galerías van paralelas a unos 30 metros y están unidas entre sí por otro túnel de similares características que se llaman Uniones, justamente porque unen las dos galerías paralelas. Y cada 100 metros, más o menos, hay una. De Boca de Mina hasta el final de la Galería Principal hay 25 uniones. Son 6 km más o menos.

 

 

¿¡Es como de Plaza de Mayo a Flores!?

 

Si.

 

 

Bien, ¿qué hicieron entonces al llegar?

 

Al pasar la Unión 8 y pasar los tabiques de ventilación que hay en ese lugar, se veía humo.

Estaba estático, como si fuera una pared.

 

 

¿Como si fuera una pared?

 

Sí, como si fuera una pared de humo. Y cuando llegamos el de seguridad dijo ¡Que cantidad de humo! Y él intentó meterse. ¡No sé, habrá dado dos pazos, y yo ya no lo vi más! ¡Habrán sido dos o tres segundos…y se volvió! Me dijo: ¡No se podía seguir, no se veía nada y no se podía respirar ahí! ¡Insoportable! Y ahí se preocupó. ¡Qué cagada, aquí pasa algo grave! Nos quedamos callados escuchando y se oía como un crepitar de fuego, aunque no veíamos destellos de luz ni nada. Y entonces dijo: Vamos a dar la vuelta.

 

 

Es decir, regresaron sobre sus pasos, hacia la salida.

 

Si. Nos volvimos a la Unión 8 y allí, por esa Unión pasamos a la Galería Principal. Ahí fue cuando un poco antes de llegar a la Unión 9, nos encontramos con el caos. Compañeros que estaban tosiendo y vomitando. ¡Eran los que acababan de salir del humo!



 

 

Otra vez, explicá un poco la estructura del lugar.



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En esa zona, un poco antes de llegar a la Unión 9, hay una galería perpendicular (se llama Chiflón 5). A la altura de esa boca de galería que sale hacia la izquierda, otra vez, una pared de humo. Y en esa parte, contra el techo de la galería, el humo se dirigía hacia la salida…¡¡pero se volvía a meter para adentro!! Por un lado, se iba hacia afuera, pero pegaba la vuelta y se volvía a meter de donde había salido. ¡Hacía como un rulo! Eso lo generaba las corrientes de aire y las diferencias de temperatura. Y ahí también se escuchaba como el crepitar de un fuego, pero arriba de la entibación de la mina, por arriba de los arcos de acero. En los tablones que sostienen el cerro.

 

 

¿Y había otra gente en ese lugar?

 

Si. Ya habían llegado varios. El jefe de Seguridad y los que habían pasado por la Lamparería a las apuradas. Algunos compañeros ya habían salido de la humareda. Aparecían desde el humo de golpe, no había manera de saber que estaban allí. Algunos nos tiramos al piso para acercarnos los más cerca posible del humo y gritábamos para orientar por dónde era la salida. ¡Si ellos no podían ver nada! Cuando salían venían tambaleando, apenas respiraban, vomitaban, caían al suelo. Un caos, un desastre. El último que salió del humo fue el pibe Reynoso. Un jovencito. Cayó casi a mis pies, como desmayado. Vomitaba espuma de la boca. Le abrí el mameluco en el cuello. Le limpié un poco la boca y comenzó a respirar un poco. Después lo terminó asistiendo alguien, no sé quién. Él se quedó adentro, salió después. El jefe de Seguridad me ordenó: ¡Vos, que los viejos te conocen, sacalos a todos. Subilos a un camión y sacalos! ¡Llevate todos los que puedas! Así volví corriendo a la Unión 8 a buscar un camión y con el chofer ayudamos para que fueran subiendo los que venían del humo. Se subieron a la caja del camión, tipo volcador, y salieron.

 

 

¿Cómo siguió todo?

 

Al momento de salir el volcador se encontró con que venía ingresando un camioncito que le decíamos “la perrera”. Corri, le avisé que dejara paso, lo que significó que tuviera que regresar como cincuenta metros marcha atrás y se metió en la Unión 7 para dejar paso. El volcador salió y la perrera esta vez fue marcha atrás hasta encontrarse con los demás sobrevivientes entre las Uniones 8 y 9. La decisión, la orden, era sacarlos y llevarlos al hospital. Adentro quedaron los 14 que murieron.

 

 

 

Ahora tratemos de hacer un árbol de causas. Empecemos por los hechos y las herramientas. ¿Qué es una cinta transportadora y cómo funciona?

 

Las cintas transportadoras son varias y extensas, 1000 metros cada tramo de cinta. Van descargando las de atrás sobre las de adelante, así van transportando el carbón trepando la cuesta dentro del cerro. Son de un caucho muy grueso, como de un centímetro de espesor y van siendo traccionadas por rodillos tractores que están en la punta que se orienta hacia la salida. Es decir, van traccionando desde arriba y descargando en la siguiente.

 

 

¿Entonces? ¿Qué pasó? ¿El mismísimo hecho?

 

La “cola” de la cinta 2 (la segunda empezando desde la entrada) se trabó en la Unión 14, unos dos kilómetros adentro, con toscas muy grandes que traía la cinta 3. Pero la cinta 2



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tiene su rodillo tractor, en la Unión 9, unos 1000 metros más hacia la salida, donde la 2 termina y empieza la 1 que es la que sale a superficie.

 

 

¿Y por qué se produjo el fuego?

 

Según las pericias, fue por rozamiento del rolo tractor con la cinta que al calentarse provocaron la ignición del polvo de carbón que hay en la zona. Esto ocurrió porque el rodillo que traccionaba desde la punta de la cinta 2 (como dije ubicada en la Unión 9) siguió funcionando con la cinta trabada, quieta. Cuando el fuego avanzó se prendió la cinta, las maderas de entibamiento, los tabiques de la Unión 9 y así pasó a la galería de ingreso.

 

 

 

¿Y cuáles fueron las fallas para que eso ocurriera? ¿Fallas humanas, mecánicas, organizacionales?

 

De todo un poco.

 

 

¿Por dónde empezamos?

 

El operador de la cinta que está afuera, en la Boca de la mina y controlaba el funcionamiento de las seis cintas, declaró que la cinta número dos se había detenido varias veces. Pero desde las áreas de producción le pedían que funcionen porque había que descargar la cinta. Es decir, que no detuviera el funcionamiento.

 

 

Entonces nadie ve lo que pasa en el rodillo.

 

Exacto. Antes de la concesión a Taselli había un operador que se llamaba Botonero. Estaba justo en el punto en que las cintas se descargan unas sobre las otras. Si había algún problema el botonero apretaba un botón, avisaba y frenaba la cinta para corregir el problema. Pero Taselli desafectó esa función (así como tantos otros desastres que hizo).

 

 

Nadie ve y por lo tanto nadie da una alerta.

 

Así es, nadie dijo: “Alto! Paremos a ver qué pasa”. El operador de la cinta no lo dijo. El jefe de los Frentes Largos o de Preparación, que están en el fondo de la mina, tampoco. A pesar de que había un indicio de que algo estaba funcionando mal.

 

 

¿Y ante la inacción o el error humano, no hay sistema de alerta o detención automáticos?

 

El tablero eléctrico de operación de la cinta era muy antiguo, pero le habían hecho una automatización, tenía una protección. El operador de la cinta dijo que él seguía haciendo funcionar las cintas a pesar de que saltaba una alerta. Pero también tenía un sistema, para cuando se hacía mantenimiento, que desactivaba la protección. Mi interpretación del hecho es que la protección estaba desactivada.



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¡Ah la pelota!

 

Si. Por eso me da bronca el accionar de los peritos y los abogados de la causa, porque esa posibilidad no aparece señalada en ningún lado de la causa. Como no conocen el funcionamiento y vaya a saber qué otras cosas más, no indagaron en esta posibilidad. ¡Se fueron por las ramas! El perito no tiene porqué conocer el funcionamiento de la máquina, porque no hay una cinta así, trabajando en esas condiciones, en ninguna otra parte del país. Por eso, no se tiene que basar en lo que le cuentan de cómo funciona, tiene que ir a mirar y aprender.

 

Pero tiene que haber manuales

 

En esa empresa, manuales no existían. Y si existían estaban olvidados en algún cajón.

 

 

Tampoco saltaron alertas de la parte eléctrica

 

Ese el otro hecho que me da la pauta de que los sistemas no funcionaban. ¿Por qué no saltaron las protecciones eléctricas si estamos hablando de 6.600 voltios? Y acá vuelvo al principio, cuando estábamos con el lamparero y nos dimos cuenta de que la radio se dejó de escuchar y hubo una baja de tensión. Eso después coincidió con comentarios de compañeros de la usina que dijeron lo mismo. ¡En la usina! Una baja grande. Para mí fue cuando el operador de la cinta mandaba la orden de seguir funcionando y hacía resentir la línea con una sobrecargó muy grande. Y ahí también. ¿Cómo no saltaron las protecciones de la subestación de la mina?

 

 

¿Cuál es tu explicación?

 

¡El descalabro que había en la empresa! Estaba todo atado con alambre como para que funciones a como fuera. Los sensores no funcionaron, o funcionaron mal, o los desconectaron. Hay preguntas que no tienen respuestas. Sensores y automatización de la cinta, había. También estaba la palanca que desactivaba. Pero también estaba el jefe que le mandaba la orden: ¡Vos dale que hay que vaciar la cinta!

 

 

Hay “obediencia debida” por parte del operario entonces.

 

Y de alguna forma. Al compañero lo conocí personalmente. No estaba capacitado y formado para comprender la dimensión de su responsabilidad al manejar esa máquina. En ningún momento tuvo conciencia de que por su forma de trabajar se podía generar semejante siniestro. Pero eso es una cadena. Hay una falla en la organización de los procesos.

 

 

Vamos a ese tema de “los procesos”

 

El análisis de los procesos es una especialidad de la ingeniería. Estudia una combinación de factores que intervienen en la producción. Y se aplica para evaluar cómo se hacen las tareas y porqué, qué función tiene cada puesto de trabajo, que alcance tienen, que responsabilidades, cómo se relacionan con otros puestos de trabajo y con otras responsabilidades. Una vez definido los procesos, esto requiere formación y capacitación, que no es lo mismo. Podés estar capacitado para manejar una máquina y no estar formado



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para comprender por qué funciona así y los problemas que podés generar si la manejás mal. Y todo eso requiere normas del procedimiento, que a su vez deben ser cumplidas a rajatabla. Porque si no se producen estos problemas. Es decir, si no hay procedimientos claramente establecidos, no hay normas que cumplir y nadie tiene claras sus responsabilidades. Nadie se siente responsable por lo que pueda ocurrir. Y esto es clave para entender lo que pasó. ¡Por eso nadie dijo: ¡Paren!

 

 

Desde ninguno de los sectores involucrados alguien dijo: ¡Paren!

 

A ver, ¿por qué en la parte eléctrica no actuaron las protecciones después de que pasó el siniestro? Al año, cuando fueron a conectar nuevamente, ¡hubo un cortocircuito en los 6600! ¡Y no saltó la subestación! Quiere decir que la subestación seguía igual. ¡Y otra vez con el tema de los procesos! El análisis en la ingeniería de procesos incluye la evaluación de las instalaciones en relación a todo lo que actúa con esa instalación: lo mecánico, lo eléctrico, lo humano. A ver, cuando se decide hacer un agujero para sacar carbón del cerro, también hay que hacer instalaciones de agua, las eléctricas, los drenajes, el aire comprimido. Para poder definir una operación vos tenés que tener definido todo eso, lo que interviene en su complejidad en la operación. Sea un túnel para entrar a buscar carbón o cualquier otra cosa. Si hubo procesos pensados fueron hasta los años 70. Pero después eso se tiene que ir adaptando a las innovaciones tecnológicas, a las mejoras. ¡En 1974 hubo 11 muertos también!

 

 

¿Y la cuestión de la seguridad?

 

Uf. Flor de tema. La minería subterránea está considerada como uno de los trabajos más peligrosos que existen. Por lo tanto, la cuestión de la seguridad es clave. Justamente debería haber existido una Seguridad que trabajara en forma conjunta, coordinada, con Recursos Humanos, con los Gerentes, como equipo interdisciplinario. Si cada uno hace lo que le parece y Seguridad no participa en la elaboración de la propuesta, la que sea, seguro que se generan condiciones favorables para un incidente o un siniestro. Y la forma de trabajar de las Gerencias fue siempre fragmentaria, cada cual por su lado. La fragmentación en esta empresa conspira contra la racionalidad del trabajo y especialmente contra la seguridad.

 

 

Así no se pueden prevenir los siniestros.

 

En la oficina de seguridad vieja, cuando entrabas te encontrabas con un espejo que tenía un dedo acusador con una leyenda que decía: El responsable de la seguridad es usted. Y en un sentido es cierto. Pero detrás del dedo acusador estaban todos los que tendrían que haber pensado los procesos, analizados las medidas, analizados los puestos, implementado las capacitaciones y sus evaluaciones. Cuando se rompen las normas de control para “agilizar” la producción o cuando se imponen ritmos de producción superiores a las posibilidades humanas, organizacionales o técnicas, se generan las condiciones para una muerte. O muchas.

 

 

En realidad, los principales responsables son los Gerentes y las áreas de Jefatura.

 

Ellos son los responsables en primer lugar siempre. Es un hecho que las áreas resposables no detectaron las fallas técnicas, ni el error humano ante las señales de alerta que venían



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de la máquina o ante el error humando que provocó el atasco de la cinta. Y si lo detectó, no actuó para corregirlo a tiempo. En la prevención falló completamente. Y casos de inseguridad flagrante hubo montones en los últimos años. Y hablamos de la empresa posterior a la muerte de los 14 compañeros.

 

 

¿Cómo funcionó la seguridad esa noche?

 

Caóticamente. No podía ser de otra manera.

 

 

¿Qué pasó que no pudieron salir todos?

 

Primero nadie sabía bien qué había pasado. Los que estaban adentro no sabían que había un incendio en el camino de esa salida. Los que vieron el incendio declarado fueron dos electricistas que llegaron a ver lo que pasaba en la Unión 9. Ellos confirmaron el alerta de fuego al Jefe de Seguridad. Pero a los de adentro lo único que les dijeron era que tenían que evacuar. El de la central telefónica solo dijo: ¡salgan!. Pero no por dónde, ni porqué. La gente comenzó a salir tranquilamente porque estaban a cinco y dos kilómetros del lugar del incendio. Para peor las comunicaciones se cortaron cuando el fuego llegó a los cables. Y encima reventó la cañería de aire comprimido, lo que inyectó 8 kilos de presión de aire al fuego ya iniciado. Ahí se notó lo que era la falta de entrenamiento y capacitación general. Cada uno hizo lo que le pareció en medio de órdenes poco claras. Un camión había entrado por la Galería principal, cuando todavía se podía transitar a la altura de la Unión 9, para buscar a un grupo de trabajadores que estaban haciendo horas extras más adentro y esperó a la gente que venía del frente y que se amontonó hasta donde pudo. Cuando emprendió el regreso, se encontró que ya había humo en la Galería Principal. Pero cuando llegó a la Unión 11 o 12 el humo se puso muy espeso. Sin poder ver, con dificultades para respirar, terminó chocando contra el cerro. Ahí ya fue el desastre. Los compañeros saltaron del camión y según lo que cuentan los sobrevivientes no había forma de ver nada porque el humo refleja la luz de los cascos y si se apaga la negrura es absoluta. ¡No sabían para donde tenían que ir, aunque estaban bastante cerca de donde estábamos nosotros! ¡Si no podían respirar! Se agarrados de las manos y pegados a la pared algunos – más de treinta – fueron saliendo. Pero uno de los que no pudo salir fue el chofer del camión. Los testimonios de los sobrevivientes son desgarradores sobre esa situación.

 

 

Evidentemente no había criterios de evacuación.

 

No hubo claridad en la orden de evacuación. Porque si el que da la orden de evacuar sabe que el incendio está en la Unión 9, le tendría que haber indicado al chofer que la evacuación era por el Chiflón 7, una galería para ventilación, es decir, exactamente al revés de lo que hicieron. Porque por ahí entra el aire nuevo de la ventilación. Entonces no se hubiera muerto ninguno. Salían todos. Y el colmo es que casi sufren las consecuencias del incendio un grupo que venía desde el área ventilada en dirección al incendio. Se salvan porque encontraron en medio del humo a dos compañeros que ya no podían caminar y les dijeron: ¡Salvensé ustedes, vuélvanse! Y se volvieron para salir por el Chiflón 7.



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Evidentemente los jefes se vieron sobrepasados por la situación

 

Y ahí se evidenciaron las consecuencias del desorden, la fragmentación, la falta de formación, capacitación. Y sobre todo la evaluación de los propios jefes y de la propia Seguridad para ejercer los cargos de responsabilidad. No se trata de hacer un cursito por año. Es el sistema el que no funcionó. Una capacitación fragmentada y sin una planificación, que debe estar atada a una ingeniería de procesos, incluyendo RRHH.

 

 

¿No había auto-rescatadores no?

 

Los poco que había eran muy viejos, antiguos. No se sabían usar. Nunca me dieron uno. Después compraron y lo hacen llevar y aprender a usar. Pero el tema no es tener o no tener el auto-rescatador. Sino sacar las conclusiones de porqué se incendió y corregir las causas.

 

 

¿En resumen…?

 

1)   Falta de una reingeniería de procesos bien pensada y actualizada. 2) Falta de capacitación, formación y evaluación integral. 3) Falta de organización y coordinación entre los distintos sectores que intervienen. 4) Falta de delimitación de responsabilidades claras entre sectores y entre operarios, la calificación de los puestos, etc. 5) Falta de un sistema de seguridad que prevenga todas las variantes, con lo más moderno en equipos, el mejor entrenamiento de las brigadas de emergencia (incluyendo un programa anual de simulacros).

 

 

¿Y en relación con la “obediencia debida”?

 

Al faltar todo eso es inevitable. Cuando no hay reglas claras todo se hace laxo. Se dejan las cosas a medio hacer para que las haga el que viene, o se reciben las cosas de cualquier manera. Uno de los operarios, cuando le preguntan durante la investigación por un montón de cosas amontonadas en la Unión 14, declaró que él las había dejado para que lo arregle el turno que viene. Los que no rompieron bien las toscas que descargaban en la cinta desde el “Frente Largo” o desde la preparación que estaban haciendo un mantenimiento, mandaban la tosca más grande, sin pensar en las consecuencias. Pero además la falencia de la Seguridad, del Supervisor y en última instancia de los jefes. Alguno tendría que haber dicho ¡Eh…paren! En vez de “dale y dale”.

 

 

Un conjunto de hechos que llegan al siniestro, como si cayeran en un embudo de causas.

 

Si. Normalmente se habla de que para cada siniestro hay un conjunto de hechos menores, que no producen daño a nadie, que pueden no producir daño a las máquinas, pero que van generando la acumulación de condiciones necesarias para que se produzca un siniestro.

 

 

Hay una responsabilidad institucional

 

Obvio, los responsables no se detuvieron a pensar los procesos ni a verificar su aplicación. Esa es la responsabilidad de los Gerentes. Analizar los procesos de cada Gerencia, cómo



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los podés mejorar.

 

 

En vez de pensar si las condiciones de funcionamiento son las necesarias para que se funcione correctamente.

 

Sí, toda esa gente no se dedicó a pensar y evaluar en el terreno la situación. Los Gerente tienen que ser proactivos, que estén en el terreno y lo recorran. No que estén en la oficina mirando los planos. El plano te puede decir una cosa, pero el terreno siempre te dice otra, o te complementa el plano. El plano nunca es igual al terreno.

 

 

O que la dirija por teléfono

 

Claro. Tiene que haber equipos técnicos interdisciplinarios que analicen esto. En su momento la empresa tuvo eso. Hasta los 80 sobrevivieron algunos. Ya antes de Taselli se fueron desmantelando. Con el achique que comenzó en la época de Alfonsín comenzaron a desmantelarse esos equipos. No se los renovaban. Eso fue parte de un planteo sobre lo que había que hacer en Turbio con YCF que está en un Informe del Banco Mundial. Para el año 86 si mal no recuerdo. Por ejemplo, decía con claridad cómo generar el desánimo en la gente para que se vaya. ¡Esa hijaputez planteaba! Sin tapujos. Era cuestión de reducir todo a una expresión mínima para dejar un mantenimiento o alguna cosita así. En esa época éramos poco más de 3.000 y el informe planteaba reducir a unos 800. ¡¡Es lo que hizo Taselli!!

 

 

Pero el Estado se hizo cargo y los muertos son con el Estado.

 

Si. Se hicieron cargo por la lucha de la cuenca minera. Las Asambleas Comunitarias en donde participaba todo el pueblo. Hasta los Intendentes. Lo impulsábamos desde el sindicato, pero no dejamos a nadie afuera, invitamos a todos y participaron todos. Pero después no hicieron lo que tenían que hacer. Lo hicieron para la TV. Fue Crónica a mostrar el primer tren que sacaba carbón para venderlo en Río Gallegos. Fue la primera intervención de Arnold.

 

 

¿Se buscaba mostrar que se hacía lo contrario a lo que hacía Taselli?

 

Claro. Por un lado, estaba bien. Pero, había que revisar todo esto porque fueron siete años de Taselli en los que habían destruido todo lo poco que quedaba de lo que no habían destruido en la época de Alfonsín. Y después vinieron a reforzar esa política Menem y de la Rúa.

 

 

Entonces en el árbol de causas hay que incorporar las políticas implementadas por los gobiernos de turno.

 

Las políticas comienzan con ese informe del Banco Mundial. Debe haber habido otros antes. Ellos tiraron la línea y los gobiernos la agarraron.



 

 

Ahora bien, Taselli fue un desastre que todos conocían.



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Pero sí. Por eso prendió tan fuerte el ¡Fuera Taselli!. La población de la cuenca comprendió perfectamente que había que volver al Estado. El tipo solo fue a desguazar la empresa y aprovechar las condiciones de la concesión para llenar sus cuentas bancarias. Tenía subsidio para salarios y subsidio para el precio del carbón. ¡Y en la empresa no puso un peso! Utilizó el aporte de los subsidios para derivarlos a sus empresas particulares y le vendió el carbón a valores subsidiados a un mercado cautivo: la usina de San Nicolás, de la norteamericana AES (esa sí se privatizó). En el contrato de la compra la yanqui estaba obligada a comprar 380.000 toneladas de carbón a Río Turbio. El precio estaba en unos 40 dólares la tonelada y los tenía que comprar a casi 70 dólares. ¡Casi el doble! Entonces Taselli mandó a sacar carbón de cualquier manera. Y dejó que todos los procesos se desarmaran.

 

 

Pero cuando vino el Estado dijo ¡dale y dale!

 

Eso. Locomotora con la bandera argentina, carbón a Gallegos, dale que va! Como dijo un dirigente sindical del personal superior había que sacar carbón ¡aunque sea con los dientes!

 

 

¿Y el papel del sindicato y el Estado después de Taselli?

 

Con la lista Negra impulsamos el Fuera Taselli. Desde noviembre de 1999 a noviembre del 2003. Ahí fueron el Primero y Segundo Congreso del Carbón y las Asambleas Comunitarias. ¡Pero esa es otra historia! Después regresó la lista Verde (no sin alguna jugarreta) y estaba Kirchner en el gobierno. Pensá que Kirchner asume en 2003 y cuando se produjo el incendio hacía poco que había asumido. Y justo una semana antes anunció que iba a poner plata en la empresa. El sindicato se pegó a la gestión del gobierno que después de los 14 muertos destinó toneladas de inversiones y aumentos de sueldos.

 

 

No era un tema que preocupara esta cuestión de los procesos que mencionás tanto.

 

Para nada. ATE jamás se dedicó a la cuestión del funcionamiento del trabajo. Incluso yo mismo no pensaba en esto como pienso ahora. El Primer Congreso del Carbón realizó un enorme y detallado informe del estado de la empresa (bulón por bulón casi) que fue muy importante para demostrar el nivel de deterioro en el que Taselli la había sumergido y el Segundo avanzó, en equipo con la Facultad de Ingeniería de la UBA, en proponer alternativas productivas para darle valor agregado al carbón. Pero no conocíamos esta cuestión de la reingeniería como algo fundamental. Todo este tema de los procesos es posterior. Es del período previo al IV° Congreso del Carbón, durante la discusión paritaria sobre el Convenio Colectivo, el Proyecto de Centro de Formación y la propuesta de Reingeniería de Procesos de la gestión. Destacando los aspectos positivos de esa gestión, digamos, porque también hay mucho para debatir, evaluar y criticar sobre cómo se hicieron las cosas. Pero es de este período más cercano. Antes de Macri y Zeidan.

 

 

Volviendo al incendio y las responsabilidades: ¿qué es lo que se investigó en realidad?

 

Centralmente si el fuego fue producido por una falla mecánica, natural o artificial (un atentado). Se corrieron bolas de todo tipo también sobre esto. Fueron condenados (sin



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prisión) el Interventor y el jefe de Seguridad. Las conclusiones del tribunal hablan de un desastre de la organización de la empresa. Incluso uno de ellos habla de un “concierto” (así dice) de errores o impericias. Lo que falta es la pregunta: ¿Por qué hubo un concierto de errores? Y como no hay pregunta, no hay respuesta.

 

 

¿En la actual empresa, puede volver a suceder algo así?

 

¡Por supuesto! ¡Puede ocurrir! Porque no terminaron la reingeniería de procesos para ordenar y corregir las causas que llevaron al concierto de errores. Como dije, entre el 2008 y el 2015 hubo intentos por salir del pozo. Hubo inversiones enormes y a partir del 2013 un serio intento de corregir la clave del problema con el Centro de Formación y la Reingeniería de Procesos como propuesta. Pero también hubo errores grandes y despilfarro. Después vino Zeidán que fue otro Taselli. Y con Fernández nada cambió respecto de Zeidán. Ya sucedieron varios incidentes y siniestros. Algunos de gravedad por su dimensión, como fue la explosión de la caldera de la usina. Y eso que ahí tienen más o menos definidos los puestos y procesos. Y ya tienen un muerto por envenenamiento. ¡Insólito! Que tuvo una sustancia altamente tóxica al alcance de la mano. Si es tóxica y puede matar a alguien no puede estar al alcance de la mano. ¡Como si el gelamón estuviera en un estante de la lamparería! Le dan bola al márquetin y venden humo sobre capacitaciones que nada tienen que ver con una elaboración relacionada con una reingeniería de procesos. A pesar de que se les entregó, en mano a Aníbal Fernández, un informe sobre todo esto que estamos hablando. Ni pelota. ¡Peor! Corrieron de lugar al tipo que más conoce sobre capacitaciones y lo mandaron a cumplir funciones en un lugar que no tiene que ver con su especialidad. Eso lo hizo un tipo que pusieron en RRHH que no tiene ni idea del funcionamiento. Jamás trabajó en producción. Maneja la Gerencia por teléfono desde Buenos Aires y contrata empresa de capacitación – creadas a tal efecto – por fortunas, para dar cursos de “zaraza”. Para eso funciona. El mundo al revés.

 

 

¿Se puede corregir?

 

Se puede. Pero la empresa tiene que ser gestionada técnicamente, como una empresa productiva que necesita ser eficiente y autosustentable. Los informes que se presentaron en 2013, 2014 y 2015 son irrebatibles. Por eso no se atreven ni a mencionarlos. Pasaron casi diez años y mantienen totalmente su vigencia. El macrismo dejó directamente sin efecto el proyecto de capacitación y formación, la reingeniería de procesos, bajaron las inversiones. ¡Y los de Aníbal Fernández, con pandemia o sin pandemia, dejaron todo como siempre! Hacen márqueting con la usina de 240 y mientras tanto les explota la caldera vieja en la usina que funciona. Y va a explotar otra cosa, no puede ser de otra manera. Ahora viene otra vez el ¡dale y dale! La gente no tiene la culpa, volvemos a lo mismo porque – desde arriba – no se toman las decisiones que hacen falta tomar para que la empresa funcione técnicamente bien. No como un botín político o un kiosquito.



 

 

 

 

 

Muerte en la mina. Pintura de Antonio Galán



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Trabajo esclavo y precarización en el siglo XXI

 

Por RedEco

 

 

 

No es novedad que las condiciones en las que los trabajadores y las trabajadoras desempeñan sus tareas empeoran cada vez más, no solo en Argentina, sino en todo el mundo. Se necesitan más empleos y ocupar más horas para obtener un salario que permita una vida digna. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en marzo una familia de cuatro integrantes necesitó en Argentina 89.690 pesos para no ser pobre y 39.862 para no ser indigente, un 7% y un 6,5% más que en febrero.

 

En su nota “Cartografía del trabajo no registrado”, publicada en la Revista Crisis, la socióloga Juliana Persia (1) afirma que los puestos de trabajo asalariado que no están registrados en la seguridad social suman en Argentina un total de 4.974.775, y representan, según estadísticas oficiales, un 23,5% del total de puestos de la economía y el 31,7% de los asalariados.

 

No estar registrado implica no tener acceso a las prestaciones de la seguridad social: jubilación, obra social, pensión por invalidez en caso de sufrir algún accidente laboral o enfermedad que incapacite para el trabajo; tampoco se cuenta con seguro por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales (ART); no se cobran asignaciones familiares; no se acumula antigüedad ni se accede al derecho a cobrar el seguro por desempleo.

 

Además, los trabajadores no registrados están peor remunerados. Según el último dato del INDEC del tercer trimestre de 2021, el ingreso de los no registrados fue 27.301 pesos

y        62.038      pesos      el        de        los        asalariados     registrados.     (2)

 

En este sentido, desde la institución independiente Taller de Estudios Laborales (TEL) afirman: “Es importante no perder de vista que porciones cada vez más grandes de la clase trabajadora mundial están sumergidas en relaciones laborales que implican distintas formas de degradación en sus condiciones de vida, que van desde la ‘precariedad’ hasta la ‘esclavitud contemporánea’”.

 

 

Entonces, ¿de qué hablamos cuando hablamos de trabajo esclavo?

 

Al ser consultados por Red Eco respecto al trabajo esclavo, desde el TEL responden con un poco de historia:

 

“La ofensiva capitalista o ‘globalización’ tuvo como una de sus principales consecuencias la implementación de políticas estatales y empresarias que atacaron tres conquistas históricas de la clase trabajadora:

 

-La jornada laboral de 8 horas y el contrato por tiempo indefinido (flexibilidad contractual y horaria)

 

-La delimitación clara de la correspondencia entre tareas y salario (flexibilidad salarial)

 

-El nexo entre la relación de empleo y una serie de derechos laborales (licencias con paga, aguinaldo, cobertura de salud, aportes jubilatorios, etc) y sindicales (afiliación sindical,



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cobertura de negociación colectiva)

 

Desde ese momento, a pesar de la resistencia de varios sectores, se fueron conformando grupos de trabajadores/as que ingresaban al trabajo asalariado a través de contratos temporales o ‘a plazo’ que no contemplaban los derechos laborales mencionados, con jornadas establecidas arbitrariamente por la patronal, con salarios a destajo o ‘por objetivos’, etc. Esto es el núcleo del fenómeno que se conoce habitualmente como ‘trabajo precarizado’ o ‘flexibilizado’, y que afecta a una porción muy importante de los trabajadores asalariados en el mundo.

 

Ya en la etapa previa, el desarrollo de las tres conquistas que mencionamos era muy desigual según los sectores y las regiones, aunque esas condiciones eran el horizonte que organizaba las reivindicaciones y demandas de los trabajadores y sus organizaciones. En ese sentido, es posible decir que hubo históricamente sectores de trabajadores en relaciones precarias (sin derechos laborales o sindicales, sin cobertura de salud o jubilatoria, sin contrato laboral, etc). La importancia numérica de estos trabajadores en América Latina está en la base de la idea de ‘informalidad’.

 

Efectivamente, se consideraba que una gran porción de trabajadores se insertaba en relaciones laborales informales (esto es, por fuera de la regulación estatal) en establecimientos pequeños, que abarcaban el uso de la fuerza de trabajo familiar, el autoempleo o cuentapropismo, etc.

 

Las relaciones que habitualmente se denominan ‘trabajo en condiciones de semi-esclavitud’ o ‘esclavitud contemporánea’ forman parte de este conjunto de formas de explotación del trabajo, y se caracterizan porque incluyen algunas de las que se llaman formas de coacción ‘extraeconómicas’”.

 

Entre estas formas de coacción extraeconómicas, el TEL refiere a las situaciones en las que los trabajadores y las trabajadoras son reclutados con engaños, a través de redes de trata y se retienen sus documentos para evitar la movilidad, se emplea a fuerza de trabajo migrante sin la documentación requerida por el Estado, entre otras: “Estas condiciones refuerzan el círculo de la precariedad: les trabajadores y sus familias son alojados en espacios alejados, o en pésimas condiciones; los bajos salarios hacen que la jornada laboral se prolongue hasta límites extenuantes por el pago a destajo; la vivienda y las viandas se descuentan del salario; etc-. Un fenómeno de la ‘globalización’ es que estas relaciones de trabajo se incorporan en cadenas de producción organizadas a escala global por las grandes corporaciones, a través de redes de subcontratación y tercerización – como es el caso del sector textil y del sector agrario”.

 

En este punto, desde el TEL remarcan que con “esclavitud contemporánea” no están hablando de “rémoras del pasado” o de relaciones laborales que persistieron a través del tiempo y no se “modernizaron”: “Muchas veces se denuncian como de ‘esclavitud’ lo que no son otra cosa que pésimas condiciones de trabajo asalariado (jornadas agobiantes, malos tratos de capataces y supervisores, presión para elevar la producción, etc). Esto quiere decir que estamos hablando de formas de explotación del trabajo que se propagaron y se intensificaron en las últimas décadas como producto del desarrollo del capitalismo a escala global”.

 

En tanto, Verónica Trpin, doctora en Antropología Social y directora del Instituto Patagónico de Estudios de Humanidades y Ciencias Sociales (Conicet-Universidad Nacional del Comahue), que investiga temas como trabajo y migración, enfatiza que el trabajo esclavo no puede desacoplarse de las lógicas racistas situadas en determinados



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circuitos laborales que involucran a personas despojadas de derechos: “Quienes trabajamos trabajo y migración, por ejemplo, preferimos hablar de trabajo no formal o trabajo irregular, pero claramente tiene en los contextos latinoamericanos una fuerte impronta vinculada al racismo, es decir a considerar que hay personas que se encuentran inferiorizadas y por lo tanto en esa inferiorización hay una marca de racismo en relación al despojo de derechos”.

 

“Hay una clara conjunción entre la condición de clase social en el estatuto de trabajador y trabajadora y la interseccionalidad, creo yo, con la racialización de cierta población, que en esa racialización hay una mirada negadora de derechos, por esta histórica condición de clase atravesada por las mismas lógicas que implican una inferiorización de ciertas poblaciones, y en esa inferiorización casi la negación de su condición de persona, y por eso la negación de su acceso a derechos, como pueden ser los derechos laborales. Esto tiene una impronta muy significativa por la propia historia latinoamericana, de cómo las relaciones de poder se han enquistado en las estructuras de clase social pero esas estructuras de clase social están claramente atravesadas por la racialización de ciertas poblaciones”, explica la antropóloga en diálogo con Red Eco.

 

Para Verónica Trpin, se puede observar cómo en estos circuitos se replica una lógica. El trabajo irregular está muy extendido en los circuitos en los que hay un cuerpo sobreexpuesto a determinadas condiciones de trabajo, sea a la intemperie o a sobreexigencias laborales, como es el caso de los circuitos agrarios en Argentina y en América Latina, en el trabajo en la construcción y en circuitos feminizados como puede ser el circuito de cuidado, el trabajo doméstico. Y también en los circuitos de trabajo textil, en los llamados talleres clandestinos.

 

Las descripciones que tanto Trpin como los integrantes del TEL realizan respecto al trabajo esclavo, irregular y/o a la explotación se hacen cuerpo en los relatos que muchos trabajadores y trabajadoras hacen respecto a cómo deben llevar adelante sus tareas…

 

 

“Hacían fortunas a costa de nuestros huesos y sangre”

 

El 30 de marzo de 2006 un desperfecto eléctrico inició un incendio en un taller clandestino, ubicado en la calle Luis Viale 1269 del barrio de Flores en la Ciudad de Buenos Aires. Murieron seis personas: Juana Villca de 25 años (estaba embarazada); Wilfredo Quispe de 15; Elías Carbajal de 10; Rodrigo Carbajal de 4; Luis Quispe de 4 y Harry Rodríguez de 3 años.

 

Lourdes Hidalgo es sobreviviente del incendio e integra la Comisión por la Memoria y Justicia de los obreros textiles de Luis Viale.

 

“Las condiciones en las que trabajábamos eran muy malas – relata Lourdes a Red Eco –. Estuvimos 65 personas entre ellos 25 niños en un taller en donde había un solo baño para todxs, que no tenía ni siquiera agua caliente. Trabajábamos más de 18 horas por día. La paga eran unas monedas que no alcanzaban para nada. Aunque a veces podían pasar meses y ni siquiera nos pagaban. Nos veíamos obligados a vivir en el lugar. La patronal y sus encargados en el taller nos daban nylon y maderas para dividir nuestras ‘piezas’. El lugar estaba en malas condiciones. Por eso el día de la masacre patronal, todo se incendió tan rápido… el lugar no tenía matafuegos que funcionen, la puerta de salida de emergencia estaba llena de prendas. Nuestra rutina diaria fue de la cama a la máquina, y de la máquina a la cama, el lugar era cerrado, no tenía ventilación. Toda la casa estaba en condiciones inhumanas para coser y coser ropa que luego la vendían y hacían fortuna a



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costa de nuestros huesos y sangre”.

 

Pasaron 16 años desde el incendio y no solo no hubo justicia para los responsables, tampoco se modificaron las condiciones en las que se trabaja en el rubro textil: “Creo que lamentablemente las condiciones en las que hoy se trabaja no han cambiado mucho – confirma Lourdes –. La mayoría de los textiles trabaja en las peores condiciones, no nos reconocen ningún derecho laboral, muchas veces, como nos pasó a nosotras, no nos reconocen ni como seres humanos. Por eso la lucha sigue. Mi lucha sigue y seguirá para hacer memoria por mis compañerxs y sus hijos, es parte de luchar para que mis compañeros textiles conquisten las condiciones de trabajo que se merecen. (…) Mi lucha por justicia es parte y debe ser bandera de lucha de todos los textiles. El reclamo es justicia. Basta de tratarnos como personas de segunda. Queremos un trabajo digno. Una vida digna. Que nuestros hijos no tengan que vivir pegados a la máquina de coser junto a su mamá”.

 

“Luchamos para que la masacre textil en Luis Viale no quede en el olvido y la pelea es por memoria y justicia, que el taller sea un espacio de memoria. Muchos de los que hoy trabajan en talleres no pueden salir a reclamar porque los echan, los persiguen o los deportan. Es muy complicada la situación, pero creo que en la lucha por la unidad podemos organizar a lxs compañerxs”, agrega Lourdes, que al ser consultada respecto a cómo se manifiesta justamente el trabajo esclavo en el rubro textil, afirma que aparece de muchas formas: “pero centralmente en las grandes empresas trasnacionales, o marcas muy reconocidas como Nike, Adidas, producen en grandes ‘talleres clandestinos’ a cielo abierto a la vista de todos y para todos es muy normal que así sea. Acá nomás en Argentina, Cheeky lo hace en pequeños talleres”.

 

 

“No hay un cosechero de yerba que tenga un trabajo grato”

 

“Sigue siendo trabajo esclavo porque vos te tenés que calentar el lomo de día y de noche te tenés que seguir preocupando para ver qué ponés en la olla”, asegura Hugo Silva, referente de la Agrupación Tareferos Justos de Oberá, Misiones, a Red Eco cuando se le pregunta si considera que el trabajo que realiza es esclavo.

 

“La verdad que la tarefa no alcanza. No se trabaja bien, se trabaja de la misma forma que siempre, estamos en peligro (…). Y no hay ni un cosechero de yerba que quede millonario o por lo menos tener un trabajo grato, es todo trabajo esclavo”.

 

Hugo no es el único tarefero de su familia. Lo fue su papá y ahora sus hijos también trabajan de día en la cosecha de yerba y por la noche estudian para terminar el secundario: “Mis hijos están cursando segundo año con esfuerzo de ellos, porque se van todo el día a la tarefa y a la noche al colegio. Nosotros hoy ganamos 3000 pesos entre los tres. Y esos 3000 son hoy nomás, porque mañana no sabemos si la yerba va a estar fea, o va a haber condiciones para trabajar, o va a haber mucho peligro. No es fácil”.

 

“Es una situación muy angustiante para nosotros – continúa –, yo tengo 48 años, antes era joven y podía trabajar, podía revolcarme, pero hoy por hoy, ya me siento explotado, ya no me resisten los riñones, la cintura, ya me siento cansado y todo el esfuerzo es para seguir al otro día cosechando la yerba”.

 

Los reclamos de los tareferos no son pocos. El principal, según señala Hugo, es lograr un precio justo para todos, “que se pague lo que marca la ley”: “Hoy estamos necesitando que se cumpla la ley que regula el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), y que decreta que se pague al tarefero 6400 pesos la tonelada, y nos están pagando 2, 3, 4, o a



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lo sumo 5 mil (…). Buscan una forma para que siempre el tarefero esté cobrando por debajo del precio de la canasta familiar, que nunca le alcance para nada, que el tarefero sea esclavizado bajo ese precio, para que no progrese”.

 

“Hoy la canasta familiar está muy por encima del precio del trabajo, tenés que trabajar un día para ganar una bolsa de harina”, agrega.

 

Silva cuenta que la mayoría de los tareferos no tiene trato con los patrones e incluso no los conoce: “Existe contratista y capataz de cuadrilla, pero el patrón no existe, ni se muestra en el lugar de trabajo (…). Lo primero que dice el contratista es ‘yo no sé por qué el patrón no mandó a limpiar la chacra para hacer la cosecha’ o (…) porqué la yerba está en mal estado. Pero los tareferos tenemos que meternos a cosechar igual, esté como esté, esté sucio, haya peligro de que te pique una víbora, una avispa, o haya peligro de cualquier tipo de insecto peligroso. Es un riesgo que corremos todos los días (…). Justo la cosecha gruesa se hace en tiempo de invierno, y ahí tenemos que hacer la vista gorda y meternos igual porque la verdad que tenemos que comer”.

 

“Las condiciones son siempre las mismas, tiempo feo tenés que trabajar igual (…). Uno es padre de familia y tenés que meterte la ponchada al hombro y meterle al hacha nomas porque ahí está el refrán que dice que el que no gana, no come (…). La realidad es que el tarefero no trabaja para guardar plata, trabaja para comer al día. Si vos trabajas en el día comés, si no trabajas directamente no tenés para comer”, advierte.

 

“Yo me crié en la chacra de los Urrutia, eran los patrones de mi papá – relata Hugo – y ahí sí se usaba la indumentaria, que eran los zapatos de seguridad, las botas de goma, se usaban las camisas y pantalones de grafa, y todo el equipamiento. Ahora nadie aparece, sólo los contratistas y vos tenés que agarrar y calzarte tu buzo o tu jogging y tenés que ponerte tu alpargatita y salir al campo a trabajar porque sino te comen los pájaros, no ganás nada. (…) Son muy pocos los patrones que se hacen cargo, son contaditos. Acá en Oberá, conozco únicamente uno solo que le pone condiciones para trabajar a los compañeros. Pone las trafic, seguridad a los trabajadores, y trabajan bien, pero es una empresa muy chica que no contiene a más de 50 o 60 trabajadores. Y en Misiones somos alrededor de 19.000 tareferos, y en el punto fijo Oberá, que alberga a la mayor cantidad de tareferos, hay una sola persona que se hace cargo de su personal. Son 50 compañeros nada más, y más o menos alrededor de 5 mil, 6 mil tareferos en Oberá nos quedamos sin nada, y tenemos que trabajar de la forma en que podemos, sin cobertura”.

 

Otro de los reclamos de los tareferos es el pago de la interzafra, una ayuda a los trabajadores para los meses en que no hay cosecha, meses de desempleo estacional.

 

“Estamos haciendo dos meses, tres meses de cosecha. Es lo que decretó el INYM, porque esos tres meses de cosecha gruesa le da rendimiento a los molinos y buena calidad. La verdad que antes hacíamos cosecha de largo, no había interzafra. Parábamos un poco nomás, pero había carpida, macheteada, limpieza de yerbales, fumigación, había un montón de trabajo en el que nosotros podíamos apoyarnos. Hoy por hoy el patrón chico, el dueño, cosecha la yerba y no tiene para pagar a un peón para limpiar la chacra, entonces esa chacra queda seis meses y después cuando va a empezar la cosecha vuelven a limpiar, pero queda una limpieza irregular, quedan los troncos, los puntillos, palos, muchos compañeros perdieron los ojos, son todas situaciones en que uno se pone en riesgo en el día a día”, describe Silva.



 

 

 

Trabajadores del mundo uníos



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“En la lucha contra el llamado ‘trabajo esclavo’ – aseguran desde el TEL – convergen reivindicaciones de tipo sindical clásico (aumentos de salario, condiciones de trabajo, jornada laboral, derecho a la sindicalización, etc) con otro conjunto de reivindicaciones que tienen que ver con los derechos humanos más amplios, ligados al combate de la trata de personas, al trabajo infantil y a la vulneración de derechos de les trabajadores migrantes. Es por eso un campo de lucha amplio en el que converge un amplio arco de organizaciones sociales y políticas, y que interpela a un arco igualmente amplio de actores estatales”.

 

“Argentina tiene una particularidad en la que también por las propias características de articulaciones y de fuerte presencia de sindicatos, organizaciones de derechos humanos, hay interesantes legislaciones”, afirma, en tanto, la antropóloga Verónica Trpin.

 

“Incluso hemos tenido reformas vinculadas a las normativas que rigen el trabajo rural – continúa –, pero sin embargo siempre hay una distancia entre las legislaciones que cobijan a las personas que trabajan en estos circuitos y luego su aplicación en los contextos. Allí hay una falencia clara en los dispositivos y mecanismos de control de la aplicación y de cómo puede ejercerse un lugar de sostenimiento de los derechos para estos trabajadores”.

 

La Agrupación Tareferos Justos, de la que Hugo Silva es referente, fue creada, tal como él mismo dice, “ante tanto sufrimiento y abandono”: “Un día dijimos que había que crear una agrupación para poder conseguir beneficios para nuestros compañeros”.

 

Sin embargo, el camino no fue, ni es, fácil.

 

“Cuando hicimos el acampe frente a la Casa de Gobierno (de Misiones) – recuerda Hugo –, después de tantos reclamos, para pedirle al gobierno provincial que interceda con el INYM y el Ministerio de Trabajo, además de los Ministerios de Desarrollo Social de Nación y Provincia, para que la interzafra sea de 15 mil pesos para cada compañero, nos respondieron sacándonos todo lo que con la lucha habíamos ganado dentro de la agrupación. A nosotros nos daban 650 módulos (bolsones con alimentos de primera necesidad) para los compañeros y nos lo sacaron. Teníamos 10 comedores, 10 merenderos dentro de la agrupación, un comedor en cada barrio. Tuvimos una lucha infinita en Nación y ahí ganamos para los merenderos, pero al final nos sacaron todo castigándonos, fue la reacción que tuvimos por ir a pedir esa interzafra”.

 

“Cuando querés reclamar como agrupación, como nos pasó a nosotros, te cortan la cabeza y te dejan sin nada como castigo para que no vuelva a suceder con otras agrupaciones, pero nosotros seguimos peleando junto a los compañeros y gracias a Dios seguimos remando. La Agrupación de Tareferos Justos tiene hilo para rato…”, subraya Silva a Red Eco.

 

En el caso de Lourdes Hidalgo, la Comisión por la Memoria y Justicia de los obreros textiles de Luis Viale que integra se creó a partir de una masacre. El incendio de la vivienda/taller donde vivían y trabajaban familias enteras, en situaciones de extrema precariedad.

 

La lucha de la Comisión, los sobrevivientes y las familias de las víctimas llevó a que en 2016 se realizara un juicio, en el que el Tribunal Oral Criminal N°5 de la Ciudad de Buenos Aires condenó al encargado del taller Juan Manuel Correa, y al capataz Luis Sillerico Condori a 13 años de prisión, al considerarlos coautores del delito de reducción a la servidumbre y estrago culposo. En su fallo, el Tribunal ordenó que la causa vuelva a instrucción para investigar la responsabilidad de los propietarios del taller y dueños de las marcas, Jaime Geiler y Daniel Fischberg, además de pedir que se investigue la



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responsabilidad de los efectivos de la Policía Federal y los inspectores que debían controlar el lugar y no lo hicieron. Sin embargo, en mayo de 2019 los dueños de las marcas fueron sobreseídos, y en marzo pasado uno de los encargados fue excarcelado, mientras que el otro permanece con prisión domiciliaria.

 

Es por eso que la lucha de Lourdes y la comisión continúa: para hacer memoria y justicia por sus compañerxs y sus hijos, y también para conquistar las condiciones laborales que los trabajadores y las trabajadoras textiles se merecen: “Porque la vida de los trabajadores textiles importa, y la vamos a hacer escuchar, jamás nos callarán”.

 

 

100 años no son nada

 

Desde los primeros reclamos de los inmigrantes panaderos de fines del siglo XIX se fueron conquistando derechos laborales, pero persisten y se renuevan formas y condiciones laborales que parecen desconocer los más elementales tratos humanitarios.

 

La pregunta es, si en pleno siglo XXI estos derechos ganados no comprenden a todos y todas las trabajadoras, a dónde están yendo a parar los beneficios del trabajo.

 

La respuesta está en el reparto social de la riqueza, tema que quedará a la espera de un nuevo especial de Red Eco Alternativo.

 

Fuente: https://www.redeco.com.ar/nacional/trabajadorxs/35808

 

 

NOTAS

 

(1) Cartografía del trabajo no registrado

 

(2) Esto implica que, de todos modos, tener trabajo en blanco en muchos casos tampoco

 

alcanza para cubrir necesidades básicas. Según datos del economista Leopoldo Tornarolli, del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata, del total de asalariados formales, que ronda las 9,7 millones de personas, 17,5% era pobre en el tercer trimestre de 2021, es decir 1,7 millones de personas, entre ellos quienes se desempeñan en rubros como gastronómicos, maestranza y textiles. “ Casi un tercio de los trabajadores ocupados en la Argentina son pobres, 13 puntos más que en 2017



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A 50 años del triunfo de la Lista Marrón en el SMATA Córdoba

 

 

Por Rodolfo Laufer *

 

 

 

 

El 28 de abril de 1972, para sorpresa de muchos, las urnas sancionaban el triunfo de la Lista Marrón en la seccional cordobesa del Sindicato de Mecánicos y Afines de Transporte Automotor (SMATA). René Salamanca se convertía así en el nuevo secretario general de uno de los sindicatos más poderosos de una de las provincias más convulsionadas de la Argentina.

 

La efeméride redonda es una buena oportunidad para volver sobre el proceso que hizo posible esta segunda gran experiencia del sindicalismo clasista en la Córdoba setentista, muchas veces devaluada o simplificada. ¿Cuál fue el impacto del Cordobazo en los/as mecánicos/as? ¿Cómo se produjo la crisis de la conducción peronista desplazada? ¿Qué sectores integraron la Lista Marrón y qué programa levantó? ¿Quiénes la votaron? ¿Qué lugar ocupó el proceso de SITRAC-SITRAM en esta historia? Y, finalmente, ¿cuál fue el significado del triunfo?

 

Partamos de señalar que se trataba, nada más y nada menos, que del sindicato que, con alrededor de 10.000 afiliados y afiliadas —porque también había obreras mecánicas—, representaba a la mayoría de la clase trabajadora ocupada en la industria automotriz local, nervio central de la economía cordobesa. Pero, además, de una masa obrera que había sabido ponerle el cuerpo a la lucha contra la dictadura de Onganía en el histórico Cordobazo del 29 de mayo de 1969, donde miles de mecánicos/as se volcaron a las calles marchando en cuatro columnas hacia el centro de la ciudad, combatiendo con las fuerzas represivas y ofrendando el primer mártir de la rebelión, Máximo Mena.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una de las columnas del SMATA marchando el 29 de mayo de 1969.

 

Casi tres años después, los trabajadores y trabajadoras del SMATA Córdoba mostraban que el Cordobazo solo había sido el inicio de su camino. El triunfo marrón desplazaba, después de trece años de conducción, a los seguidores de Elpidio Torres, una figura hoy ensalzada por algunos sectores del peronismo, que por entonces fungía como máximo exponente del sindicalismo vandorista en el movimiento obrero local. Es que la estrategia de “golpear y negociar”, de movilizar a los trabajadores siempre con miras a lograr algún acuerdo con los sectores del poder empresarial, político y militar, cada vez cuajaba menos



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entre los/as mecánicos/as. El propio Cordobazo la había desbordado completamente: como señaló J. Brennan, si el llamado “Vandor cordobés” había comenzado la jornada marchando a la cabeza de la columna de Santa Isabel, unas horas después estaba ya refugiado en la sede sindical, abatido y esperando a que todo terminara de una vez. Dos meses después, sus lugartenientes recibirían el muy simbólico chasco de que una asamblea rechazara marchar hacia la Casa de Gobierno a llevar una petición al nuevo interventor de la dictadura: “No queremos diálogo”, replicaron los trabajadores.

 

Es que el signo de la nueva etapa no era el dialoguismo, sino la confrontación, la democracia de base y la radicalización.

 

Cada uno a su modo, dirigentes de la talla de Agustín Tosco y Atilio López supieron comprenderlo. Tras el Cordobazo, el líder del sindicato de Luz y Fuerza, los sindicatos independientes de Córdoba y la CGT de los Argentinos se integró al Movimiento Nacional Intersindical (MNI), dio forma al llamado sindicalismo de liberación y, sin abandonar su prédica unitaria, fue profundizando la radicalidad de sus posicionamientos políticos. El dirigente de la UTA, por su parte, apartó al sindicalismo legalista de Córdoba de su alineamiento con el vandorismo y lo reubicó como parte del peronismo combativo, tendiendo lazos a su vez con el ala izquierda del movimiento peronista. Otros, en cambio, terminarían siendo arrasados por la corriente.

 

Pero el fruto más original del Cordobazo fue sin dudas el desarrollo del sindicalismo clasista. En marzo de 1970, con la destitución por asamblea de la dirección sindical “amarilla” en Fiat Concord, dio inicio la experiencia del clasismo en los sindicatos SITRAC y SITRAM, encabezados respectivamente por Carlos Masera y Florencio Díaz. Corriendo el espectro sindical un paso más hacia la izquierda, durante el año y medio siguiente los obreros y dirigentes de la empresa italiana llevaron adelante un proceso de profunda democracia sindical y combatividad intransigente, acompañado —como no se veía desde hacía mucho tiempo— por un cuestionamiento a las relaciones sociales capitalistas y explícitas definiciones revolucionarias, antiimperialistas y socialistas. La voluntad de abrirse paso como una cuarta corriente en el movimiento obrero local, y el lugar preponderante dado a la delimitación política e ideológica, llevaron a los clasistas de Fiat a chocar no solo con el peronismo ortodoxo alineado con la CGT Nacional de José Ignacio Rucci, sino en muchos casos con todo el sindicalismo cordobés, que desde mayo de 1971 tendría a la dupla López-Tosco como cabeza de la CGT local. Del otro lado, hay que decirlo, también estos últimos vieron a los radicalizados líderes de SITRAC-SITRAM con suma desconfianza, sin comprender la profundidad del proceso que se desarrollaba entre las bases de Concord y Materfer.

 

En el SMATA, en tanto, el Cordobazo actuó como un catalizador de las tendencias que bullían en el movimiento obrero cordobés. El 12 de mayo de 1970 los obreros de la matricería Perdriel tomaron la fábrica denunciando la connivencia entre la gerencia de IKA-Renault y el torrismo para el traslado de candidatos a delegados opositores. Los directivos de la empresa fueron retenidos como rehenes, la planta fue rodeada con tanques de nafta y los trabajadores se prepararon para enfrentar la represión. El triunfo fue contundente. Un mes más tarde, en el marco de las negociaciones paritarias, todas las plantas automotrices de Córdoba utilizaron el mismo método. Entre ellas estaba ILASA, una fábrica de cables y componentes donde trabajaban 300 obreras. El pánico se apoderó del empresariado y la dictadura, que calificó la medida como parte de un “plan subversivo continental”. Esta vez los obreros de Perdriel fueron objeto de una violenta represión. El resto de las fábricas fueron desalojadas y el SMATA, empujado por asambleas casi diarias y una Comisión de Acción de composición opositora, inició una huelga que duraría casi un mes. Pero en esta ocasión el desenlace fue una dura derrota: violando abiertamente



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una resolución de asamblea, Torres quebró la huelga y negoció más de 700 despidos que se llevaron puestos a los principales referentes clasistas, combativos y antiburocráticos del gremio.

 

Es que, al calor del Cordobazo y las luchas posteriores, los sectores antitorristas del gremio mecánico no habían hecho más que crecer. Y lo seguirían haciendo. Se trataba de una fuerza sumamente diversa, con activistas clasistas alineados con SITRAC-SITRAM y vinculados a los múltiples y variados grupos de la nueva izquierda marxista (PCR, PO, VC, PRT, El Obrero, Espartaco) y al peronismo revolucionario (PB), grupos identificados con el sindicalismo de liberación (militantes del PC, socialistas, peronistas y radicales que se identificaban con el MNI y los gremios independientes de Córdoba) y toda una cantidad de activistas sin filiación partidaria que se oponían al torrismo desde posiciones antiburocráticas y combativas. Sin dejar de polemizar entre sí —con acusaciones mutuas de “reformistas” y “ultraizquierdistas”— el golpe recibido con los despidos y la presión de las bases hizo que a lo largo de 1971 los grupos opositores fueran avanzando en su coordinación y articulación. Así, dieron forma al Movimiento de Recuperación Sindical, comenzaron a ganar posiciones en los organismos de base (delegados y comisiones internas) y —salvo algunas excepciones— confluyeron finalmente en la constitución de la Lista Marrón. La crisis y descomposición del torrismo, que llevó a que el propio Torres se viera obligado a renunciar a la Secretaría General del SMATA a inicios de 1971, abriría la oportunidad de dar batalla también en el terreno electoral.

 

El ejemplo de SITRAC-SITRAM, con su destacado protagonismo en el Viborazo que echó por tierra a la dictadura de Levingston, constituyó un aliciente fundamental en todo este proceso. El congreso nacional convocado por los sindicatos de Fiat en agosto del 71 dio cuenta de que el clasismo, si bien aún débil, ya se había transformado en una corriente sindical de alcance nacional. Una corriente heterogénea y con límites difusos, que agrupaba a sectores vinculados a la nueva izquierda marxista y —a diferencia de lo que se suele creer— también a un sector del peronismo revolucionario (lo que se conoce como el “alternativismo”). Es que el proceso de radicalización que se desarrollaba por entonces en la clase trabajadora operaba de múltiples formas, volcando activistas hacia las izquierdas, pero también corriendo los límites al interior del peronismo y de otras fuerzas. El encuentro nacional clasista dejó un importante documento votado por unanimidad (el “Plan de Lucha”), que se pronunció por “un verdadero sindicalismo clasista y revolucionario, que, en permanente consulta con sus bases, es la única garantía para el cumplimiento de la tarea emancipadora de la clase obrera”. Pero las polémicas internas, y sobre todo la represión, terminaron por impedir la institucionalización de un frente nacional de carácter clasista.

 

En ese marco, la andanada represiva que la dictadura de Lanusse y la Fiat lanzaron contra SITRAC-SITRAM en octubre del 71 fue un momento clave. La dura e inesperada derrota abrió un proceso de balances y de intensos debates entre todos los sectores que se habían identificado con el clasismo. El resultado fueron una serie de reformulaciones que tuvieron el efecto de abrir a la mayoría de los grupos clasistas a la posibilidad de alianzas más amplias sobre la base de un programa “antiburocrático, antipatronal y antidictatorial”, haciendo a un lado la pretensión de resolver de antemano definiciones políticas y estratégicas que excedieran el proceso de masas.

 

De este modo —cuestión pasada por alto en la mayoría de los análisis—, la conformación de la Lista Marrón en el SMATA Córdoba se convertiría en la primera experiencia de unidad entre clasismo y sindicalismo de liberación, el primero referenciado principalmente en la figura de René Salamanca (candidato a Secretario General) y el segundo en Hugo Rivero (candidato a Secretario Gremial). A partir de entonces, se abrió



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en el movimiento obrero cordobés una etapa de relaciones mucho más fluidas —y líneas de demarcación bastante más difusas— entre ambas corrientes, lo que daría luego la base para la incorporación de Salamanca a la conducción de la CGT Córdoba junto a López y Tosco, y la posterior conformación conjunta del Movimiento Sindical Combativo (MSC).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lista Marrón para las elecciones del SMATA Córdoba de 1972.

 

 

Lanzada la contienda electoral en el SMATA Córdoba a inicios de 1972, la Lista Marrón desarrolló una campaña de masas que tuvo como uno de sus principales ejes la democracia sindical, revalorizando los cuerpos de delegados, comisiones internas y asambleas, y proponiendo un sistema de rotaciones periódicas de los dirigentes entre los cargos sindicales y el trabajo en las fábricas. Junto con esto, se recogieron las principales reivindicaciones del gremio, como la actualización cuatrimestral de salarios, la insalubridad, los ritmos de producción y la recuperación del sábado inglés arrebatado en el 69. Finalmente, se realizó un claro pronunciamiento “contra las patronales, la dictadura y los dirigentes traidores y conciliadores”. El torrismo, por su parte, encabezado por Mario Bagué y con el respaldo del SMATA Nacional de Kloosterman y Rodríguez, hizo eje en la defensa de la disciplina sindical, utilizó el macartismo e intentó polarizar entre peronismo y antiperonismo. Síntoma de su desconexión de la mayoría de las bases, estaban seguros de obtener un fácil y holgado triunfo.

 

El resultado de las elecciones realizadas el 26, 27 y 28 de abril de 1972 arrojó 3.299 votos para la Lista Marrón y 2.875 para la Lista Verde y Celeste del torrismo. Si bien la diferencia fue ajustada, la contundencia de la victoria estuvo dada por el hecho de que en las dos fábricas más grandes del SMATA, Santa Isabel y Grandes Motores Diesel, los



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marrones sobrepasaron el 60%. Eso, y la movilización de las bases durante la elección y tras el escrutinio, impidieron el fraude y obligaron a la aceptación de los resultados y la entrega del sindicato.

 

El caso del SMATA Córdoba pone en evidencia así un panorama bastante más complejo que el plasmado en la esquemática —y muy repetida— antinomia “bases peronistas que votaban dirigentes sindicales marxistas”. En primer lugar porque, como ya señalamos, el MRS-Lista Marrón fue resultado de la confluencia de un amplio arco de fuerzas y activistas que desde el Cordobazo habían protagonizado las luchas contra la dictadura de la “Revolución Argentina”, las empresas y el torrismo, en donde confluyeron obreros y obreras de distintas identidades políticas, incluido un sector del peronismo revolucionario. Pero además, porque si situamos la mirada en los/as trabajadores/as del SMATA que mantenían la identidad peronista —alguna vez Salamanca los cuantificó en un 70% del gremio— lo que se ve es una clara división, con una parte manteniendo su adhesión al torrismo y otros volcando su apoyo a la Lista Marrón.

 

De este modo, lo principal que nos muestra el proceso de los mecánicos y mecánicas de Córdoba —echando luz también sobre otras experiencias clasistas y radicalizadas de la época— es cómo, al calor de las grandes luchas desarrolladas desde el 69, de las prácticas de deliberación democrática, de la intervención de las fuerzas revolucionarias y del ascenso general de los 70, en estos años se produjo en esta fracción obrera —así como en otras— un claro avance de la conciencia de clase y la radicalización política. Esto fue lo que cimentó la unidad de la mayoría de los trabajadores y trabajadoras del SMATA cordobés e hizo posible el triunfo de la Lista Marrón.

 

En un momento en que la dictadura de Lanusse y el conjunto de las clases dominantes procuraban por todos los medios sofocar el proceso de movilización y radicalización, encausando así la situación hacia la salida electoral, el cambio de conducción en uno de los sindicatos más importantes del interior del país resultaba un hecho sumamente preocupante. A tres años de las jornadas de mayo del 69, y a seis meses de la represión a SITRAC-SITRAM, el triunfo de la Lista Marrón en el SMATA Córdoba mostraba que el influjo del Cordobazo estaba lejos de haberse disipado, y que el clasismo había llegado para quedarse en el escenario sindical cordobés. Para los mecánicos y mecánicas, abriría un nuevo ciclo de luchas, de conquistas y de desafíos, atravesado ahora por el complejo escenario político que se abrirá con el retorno del peronismo al gobierno, los avances de la represión y finalmente el golpe genocida de 1976.

 

Aunque en las circunstancias actuales puedan parecer distantes, las experiencias clasistas, combativas y antiburocráticas de los años 70 continúan siendo una fuente esencial para que abreven las luchas del presente y para contribuir a la reconstrucción de los horizontes emancipatorios de la clase trabajadora.

 

 

*  Rodolfo Laufer es Doctor en Historia y docente de la Universidad de Buenos Aires. Su tesis doctoral, recientemente defendida, se tituló: “El sindicalismo clasista en la Argentina del Cordobazo. Estrategias sindicales y radicalización política en el SMATA Córdoba, 1966-1972”.

 

 

ANEXO



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Discurso de René Salamanca en el acto por el 4° aniversario del Cordobazo, realizado el 29 de mayo de 1973, días después de la asunción del gobierno del FREJULI. Participaron también Osvaldo Dorticós (presidente de Cuba), Atilio López (Vicegobernador electo y Sec. General de la CGT Córdoba), Agustín Tosco (Sec. General de Luz y Fuerza y Sec. Adjunto de la CGT Córdoba) y representantes de las organizaciones armadas de la izquierda peronista y marxista.

 

 

“Compañeras y compañeros:

 

Saludo a los compañeros trabajadores de Córdoba, a los compañeros estudiantes, a los sectores populares que hoy se han hecho presentes en esta concentración. Saludo también a los compañeros de las fuerzas especiales. Saludo también a los compañeros cubanos que están presentes. Pero también saludo a compañeros que no están presentes, pero están en el corazón de este pueblo cordobés: a los compañeros vietnamitas, a los compañeros coreanos y a los compañeros chinos, compañeros.

 

Quiero aprovechar esta oportunidad para expresar un sentimiento que ha nacido en el corazón de la clase trabajadora de Córdoba. Ese sentimiento que fue expresión de esa gesta popular del 29 de mayo del 69, esa gesta popular que dio por tierra con la dictadura de Onganía, que dio por tierra con las intenciones de esos milicos que quisieron imponer durante años una terrible dictadura al pueblo argentino. Saludo también a esos compañeros, a esta clase obrera y a los sectores populares que participaron del Viborazo y dieron por tierra con Levingston. También saludo a esas puebladas y a esas movilizaciones que se dieron a lo largo y a lo ancho del país, como el Tucumanazo, como el Mendozazo, como el Rocazo, como Malargue, que fueron expresión de esta movilización popular.

 

Creemos compañeros de que el camino que la clase obrera ha elegido, que los sectores populares han elegido, para la liberación nacional de nuestra patria, es precisamente la movilización del conjunto del pueblo argentino. Este pueblo argentino que ya está maduro para grandes transformaciones que necesita nuestro país. Pensamos en este momento, pensamos en este aniversario, que todavía tenemos enemigos en pie, que todavía tenemos a una burocracia sindical enquistada en los sindicatos, que todavía tenemos a los capitalistas dueños de las fábricas, que todavía tenemos a los terratenientes dueños de las tierras. Compañeros: esos son nuestros enemigos. El pueblo votó y aprobó una elección y nosotros, el pueblo, hoy, tenemos que decirle a este gobierno que estamos de pie y



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dispuestos a defender lo que el pueblo argentino ha conseguido.

 

Y queremos decirle a este pueblo argentino que no nos van a desalojar, que no nos van a reprimir, porque estamos dispuestos a llevar la revolución hasta las últimas consecuencias, que la clase obrera y el pueblo argentino llegue al poder, porque es la alternativa del momento, porque es lo que la clase obrera quiere, porque es lo que la clase obrera ha protagonizado. Porque así, porque así compañeros, es la única garantía de que no volvamos atrás, de que nuestros enemigos no nos arrebaten lo que hemos conseguido. Liquidándolos, el pueblo todos armados, va a posibilitarse la liberación nacional y social. Nada más.”

 

 

El audio del discurso se puede escuchar en: https://historiaobrera.com.ar/wp-content/uploads/2022/04/Audio-Rene-Salamanca-Aniversario-Cordobazo-1973.mp3



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Elefantazo: “la indignación se tradujo en autoorganización y colectivización de la lucha por la vida digna”. Entrevista a trabajadoras de salud de Neuquén

 

Por Mariana Aguirres, Sol Martín, Lucía Duran y Ximena Díaz

 

 

 

 

 

En febrero de 2021, ATE y UPCN -tras un año de trabajo bajo la Pandemia Covid19 y con un 40% de inflación- firmaron con el Gobierno de la Provincia de Neuquén un aumento salarial de un 12% para lxs trabajadores de la Salud Pública de la Provincia. La indignación fue enorme y espontáneamente comenzaron los pronunciamientos contra el acuerdo, las asambleas y las movilizaciones de los 40 centros de salud de la provincia, que culminaron en cortes de ruta que afectaron duramente la producción petrolera de Vaca Muerta. Todos los sindicatos de la provincia se vieron conmocionados por la fuerza de la lucha desde la base, de un sector que estaba fuertemente legitimado por su intervención sin descanso durante la pandemia. El apoyo social fue enorme y extendido.

 

Al poco tiempo de iniciada la lucha, el secretario general de ATE, Carlos Quintriqueo, se expresó sobre el reclamo de los sectores autoconvocados de una manera insólita: «los autoconvocados correrán por su cuenta, es como bailar con un elefante, no sabés si agarrarlo de la cola o de la trompa porque no tiene forma”. La respuesta fue unánime y masiva: todo el movimiento asumió su identidad y centenares de imágenes de elefantes aparecieron en todas las manifestaciones, cortes de calle, pancartas de los hospitales, pintadas y volantes. Desde entonces la manada de elefantes autoconvocados no dejó de crecer y puso en jaque a toda la construcción sindical tradicional. El gobierno y la burocracia, manteniendo su pacto político, pretendieron derrotar el conflicto dejando un escarmiento para todo el pueblo trabajador. Pero no lo lograron. Dos meses después del estallido paquidérmico, un nuevo pacto mejoró el acuerdo que desencadenó el elefantazo. Luego de cierto tiempo de descanso y reflexión, la “manada” hoy está presente en la lucha por la recuperación y construcción de las organizaciones de base, disputando la representación sindical con una potencia que no se detiene.

 

Desde el Colectivo de Comunicación ContrahegemoniaWeb nos comunicamos con las compañeras Mariana Aguirres, Sol Martín, Lucía Durán y Ximena Díaz, para que nos cuenten sobre esta importante experiencia para lxs trabajadores del país.



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¿Quiénes somos?

 

Somos trabajadoras de salud pública de la provincia de Neuquén, que nos desempeñamos laboralmente en distintas zonas del territorio provincial y en diferentes efectores del sistema. Formamos parte del movimiento de Autoconvocadxs en Salud, y participamos activamente en las distintas instancias del proceso de lucha desde su inicio (asambleas, marchas locales, provinciales, caravanazos comunitarios, y piquetes.) asumiendo distintos roles en dicho proceso. En este sentido, se integró también el cuerpo de delegadxs elegido en ejercicio de nuestra auto representación, participando así también de las instancias de mediación/negociación/dilaciones propuestas por la justicia, con el ejecutivo.

 

La forma de hacer conjunta para analizar la experiencia a partir de los ejes propuestos en las preguntas y responder a las mismas, se basa en nuestra posición ante la praxis que prioriza modalidades de agenciamiento y construcción colectiva del hacer/pensar, frente a las modalidades individuales o personalistas.

 

Además, consideramos que la construcción común se impone en este caso como reflejo de la lógica operante y habilitante de las prácticas de resistencia desplegadas.

 

No desconocemos que las respuestas en sí mismas implican la producción de sentidos sobre un proceso colectivo que aún permanece activo. Por eso nos parece relevante mencionar que nuestra mirada/reflexión sobre el proceso resulta una de otras posibles y que se nutre no solo de la experiencia directa, sino también de las distintas trayectorias e inserciones sociales de cada una, y de diversas lecturas provenientes del campo de las ciencias humanas, sociales, la filosofía y los feminismos que conforman un posicionamiento ético político particular.

 

Somos:

 

Mariana Aguirres, Trabajadora Social. Centro de salud San Lorenzo Sur, Neuquén capital.

 

Sol Martín, Trabajadora Social. Centro de Salud Progreso, Neuquén Capital.

 

Lucía Duran, Trabajadora Social. Hospital Heller, Neuquén Capital.

 

Ximena Díaz, Psicóloga. Hospital Zapala, localidad de Zapala.



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Respuestas …

 

“En su nueva versión, es de la propia vida que el capital se apropia, más precisamente, de su potencia de creación y transformación […] como así también de la cooperación de la cual dicha potencia depende para efectuarse en su singularidad” [1]

 

” Como rayos, esos movimientos han venido irrumpiendo en los cielos del capitalismo globalitario cada vez que se forman nubes tóxicas debido a la densificación de la atmósfera en alguna de sus regiones, cuando su perversión supera el límite de lo tolerable.” [2]

 

¿Cómo surge el proceso de organización y lucha en tu sector/sindicato? ¿Qué aspectos y formas de organización de esas luchas te parecen relevantes?

 

El proceso de organización y lucha en el sector salud de Neuquén conocido como “el elefantazo”[3] surge a partir de un bochornoso acuerdo salarial de febrero del 2021, entre la burocracia de ATE pcia, y el MPN partido que gobierna Nqn, desde hace más de 60 años. Luego de un año de pandemia, de congelamiento salarial desde diciembre de 2019, con un nivel de inflación del 40%anual, y con el equipo de salud trabajando sin descanso (denegadas todas las licencias, por resolución provincial desde el inicio de la declaración del ASPO por pandemia por covid-19) cierran el acuerdo en febrero del 2021, a espaldas del conjunto de lxs trabajadorxs, desconociendo más de 40 actas de asamblea que se expresaron por el rechazo a la propuesta, por un 12% de recomposición salarial. Un acuerdo de hambre, un pacto en el que avalan la sobreexplotación de los cuerpos sobre los que recae la responsabilidad de cuidar la salud de la población en un contexto internacional de pandemia. Un pacto de entrega con el objetivo de resguardar la ganancia millonaria de la producción hidrocarburífera, y dar continuidad a la referencia geopolítica de Neuquén como zona de sacrificio.

 

Entre los antecedentes, necesariamente, tenemos que mencionar el contexto y características de las prácticas sindicales que se venían sosteniendo hasta el momento. Prácticas burocráticas que expulsaban a las posturas disidentes de instancias plenarias. Para ejemplificar, se realizaban “asambleas” sin convocatoria previa, sin posibilidad de debate real, que consistían en el solo acto brindar información recortada con el objetivo de adoctrinamiento, vaciando así a este espacio de su función específica: garantizar el ejercicio de una política gremial democrática, con participación real de lxs trabajadorxs. De este modo, ya no podemos denominar a estas prácticas como asamblearias al adoptar una modalidad verticalista y de adoctrinamiento. Y menos creer que resulte el espacio que asegure una política gremial en defensa de las necesidades de lxs trabajadorxs. La emergencia del movimiento autoconvocado visibiliza que la necesidad de un espacio democrático estaba latente para muchos de nosotrxs.

 

En este contexto, se imponía una modalidad de participación en ATE cada vez más refractaria y peligrosa para los intereses, y aún para la integridad psicofísica de quienes manifestaban voluntad de participación. Este escenario expulsivo, generó una reacción de desmovilización de algunos sectores disidentes. Mientras que otros decidieron organizarse formalmente en gremios alternos, fragmentando aún más al universo de trabajadorxs de la salud pública provincial.

 

Desde un primer momento la convocatoria se dio por la indignación colectiva que se tradujo en potencia organizativa. Nos autoconvocamos para hacer escuchar la posición de



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los distintos sectores, localidades, hospitales y centros de salud de la pcia. en asambleas por sector, intercentros, e interhospitalarias provinciales.

 

Se salió del hospital a la calle, al piquete afirmando la voluntad política existente de construir vias alternativas y legitimas para nuestros reclamos. Recuperamos a las asambleas en su función de ejercicio democrático del poder, se definieron delegadxs por localidad para garantizar la representatividad del reclamo. Y desde un inicio el conflicto fue cobrando cada vez más fuerza y adhesión, extendiéndose por todo el territorio provincial. Ejerciendo así, la capacidad de agencia ante el abuso sobre nuestras vidas. La indignación se tradujo en prácticas de resistencia y se evidenciaron los sentidos en disputa: organización tradicional burocrática vs. auto organización y colectivización de la lucha por la vida digna.

 

Un elemento fundamental en la auto organización fueron las prácticas de cuidado mutuo instrumentadas a través la organización en comisiones, asunción de roles en los piquetes, etc. Prácticas que desarrollamos cotidianamente hacia la población, ahora ejercidas entre compañerxs en un marco de reciprocidad y solidaridad.

 

Cabe mencionar que los piquetes fueron sostenidos mayormente por mujeres/población feminizada, respondiendo esto a la feminización característica de los sistemas de salud en general al nuclear oficios y profesiones dedicadas a la provisión de cuidados, necesarios para la reproducción de la vida de la comunidad.

 

La población de Neuquén salió a la calle para defender la salud pública como derecho humano fundamental. El contexto de pandemia permitió visibilizar y jerarquizar la relevancia y esencialidad de los cuidados de la salud para el sostenimiento de la vida. Este hecho resultó determinante para la amplificación del reclamo a nivel social con impacto local, provincial y nacional. El apoyo comunitario se materializaba con la presencia de vecinxs en los piquetes y con asistencia constante de insumos como alimentos, agua, leña, etc. Incluso habilitaban sus casas para quienes permanecían en los piquetes, brindando la posibilidad de una ducha de agua caliente, siendo y haciendo en comunidad.

 

Por, último, no podemos dejar de mencionar la apropiación de la herramienta piquetera, por parte de un sector que hasta entonces la consideraba ajena, evidenciando la potencia de la acción directa cuando es colectiva, en tanto “operación de autoafirmación y práctica de contrapoder”[4] hecho histórico para las modalidades adoptadas hasta el momento por los trabajadorxs de salud pública.

 

Uno de los problemas actuales de la clase trabajadora es la gran fragmentación, tanto en la organización, en los sectores de base como de manera más estructural, ¿Cómo lo abordaron en sus procesos de luchas?

 

En el sector de salud lo vivimos con la existencia de 4 sindicatos: ATE, UPCN, Si.Pro.Sa.Pu.Ne ( nuclea profesionales) y SEN ( nuclea al sector de enfermería). Sin embargo, en la experiencia de los piquetes se pudo operar de manera contraria al instalarse prácticas solidarias entre compañerxs pertenecientes a los diferentes sectores.

 

La identificación, autopercepción, como trabajadorxs de salud autoconvocadxs se dio desde el primer momento acudiendo a visibilizar y materializar una posición disidente a nivel provincial compuesta por trabajadorxs de todos los sectores. En el encuentro cotidiano nos íbamos reconociendo todxs compañerxs de salud, con distinta afiliación gremial, o aun no afiliadxs.

 

Con distintos grados de unidad según la zona, historia y localidades de la provincia, nos



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unificó un reclamo común, hablar de problemas que nos son comunes, y priorizarlos, propiciaba la acción colectiva que se fortalecía al calor de las asambleas permanentes, donde se ponía también en discusión la posición que asumían todas las conducciones sindicales.

 

A nivel de las organizaciones formales gremiales no hubo posibilidad de generar acciones unificadas, los intentos por parte de Autoconvocadxs fueron infructuosos en este sentido ante el rechazo explícito de las conducciones.

 

Sin embargo, la unidad fue posible en las bases, al tener una percepción y vivencia común de los problemas que atraviesan nuestras condiciones laborales y de vida.

 

Esta comunidad de percepciones y sentidos emergente en las bases logró sostener la acción directa de autoconvocadxs en unidad a nivel provincial, trascendiendo la filiación gremial.

 

Si bien esa integración tuvo características disímiles a lo largo y ancho de toda la provincia, se pudo dar y sostener por más de 60 días, resultando una experiencia sin precedentes a nivel nacional.

 

¿Cómo les impactó la pandemia? ¿Hubo cambios en las condiciones de trabajo que permanecen en la actualidad?

 

La pandemia expuso y profundizó las precarias condiciones de trabajo y asistencia en salud pública, ante las sostenidas políticas de vaciamiento del sistema de salud. Situación que como trabajadorxs venimos denunciando desde hace años: dificultades para la atención, tales como falta de personal, éxodo de profesionales, faltante de recursos edilicios y materiales para desempeñar la tarea. Condiciones que no sólo precarizan nuestro trabajo y vidas, si no que comprometen el derecho a la atención de salud de la población.

 

En cuanto a una afectación específica de las condiciones de trabajo, hubo modificaciones de todo tipo. La política institucional fue la sobre explotación de nuestros cuerpos. Se encargó a la planta habitual de trabajadorxs, ya denunciada como insuficiente, la atención de esta nueva demanda emergente, superando las capacidades de afrontamiento previstas por el sistema.

 

Se profundizó el vaciamiento del primer nivel de atención para fortalecer los niveles de mayor complejidad, situación que permanece y consolida la política sanitaria de “emergentología” que se venía (y continúa) sosteniendo. En este sentido, las inversiones realizadas fueron puntuales y destinadas a recursos “transitorios”, que no amplían la capacidad estructural del sistema público de salud para brindar una mejor respuesta asistencial a la comunidad. No se amplió la planta funcional estable, siendo aún, al día de hoy, insuficientes para responder a la demanda real de la comunidad. Situación que continuamos denunciando. Por el contrario, durante la pandemia sólo se incrementó el número de “trabajadorxs eventuales” (precarizadxs).

 

Por otra parte, se reorganizaron los recursos existentes para asistir las demandas relacionadas al COVID 19, desatendiendo otras afectaciones de la salud de la población. Cabe una mención especial el desinterés frente a las problemáticas de las niñeces, adolescencias y personas con padecimiento subjetivo, cuya “desatención” recrudeció, situación que es histórica, y permanece hasta la actualidad. También se descuidó la atención de la salud de la población feminizada en sus aspectos sexuales reproductivos y,



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sobre todo, no reproductivos, en aspectos relativos a las situaciones de violencias y los riesgos asociados ante el ordenamiento de permanecer en el ámbito doméstico, sin mencionar la nula consideración de la sobrecarga de cuidados que imponía la pandemia y sus efectos sobre la salud de quienes cuidan.

 

También hubo un repliegue de instituciones prioritarias para garantizar la intersectorialidad (Desarrollo Social, Defensorías de los Derechos del NNyA, Defensorías del Pueblo, etc.), obturando una modalidad de respuesta que requieren muchas de las situaciones que ingresan como demandas al sistema de salud.

 

Así, la institución salud se transformó en la única vía de ingreso de las demandas comunitarias, no solo relativas a malestares propios de los procesos de salud/enfermedad, si no que se presentaban necesidades de la índole más diversa por parte de la comunidad sin contar con la intersectorialidad necesaria para brindar respuestas. Lo cual reforzó la sobre explotación de los cuerpos antes referida.

 

Un hecho significativo fue la percepción constante de aceleración de la vivencia del tiempo. Permanecimos en un constante estado de alerta originado en la urgencia y novedad de la demanda, pero también incrementada por la falta de planificación y asignación de recursos adecuada para asistir una pandemia, en continuidad con la política de vaciamiento de las instituciones públicas, que lejos de modificarse ante la situación de emergencia, recrudeció.

 

Ante este estado de situación (estructural y coyuntural), recuperamos el concepto de necropolítica. Vemos al Estado y sus instituciones, empujando a lxs trabajadorxs a ser ejecutores últimos de la política criminal de gobierno al tener que gestionar la salud de la población con mínimos recursos, que en los casos más extremos implicaba definir quién vive y quién muere. Se creó un Centro Coordinador de Camas, vigente hasta la actualidad, encargado de gestionar y habilitar el ingreso a una cama de terapia intensiva cuyo acceso, en los momentos más críticos, estaba limitado por la edad y expectativa de vida. Hubo un momento en que no se admitía a personas mayores de 45 años. Así, el gobierno provincial, brindó una respuesta acorde al ordenamiento político, económico, social, subjetivo neoliberal en el que los estados son parte de su construcción y reproducción.

 

Resulta una obviedad, pero de necesaria referencia, decir que estas condiciones impactaron en nuestra salud emocional, social y familiar, sin ningún tipo de acción reparatoria por parte de la institución. Por caso, todo lo contrario, ante estas condiciones hubo un éxodo vertiginoso de profesionales, y por lo tanto una reducción de la planta funcional para afrontar la segunda y tercera ola, frente a lo que el gobierno permaneció indiferente – negligente-. No obstante, desde el ejecutivo, sí pudieron destinar recursos institucionales a la persecución de trabajadorxs en lucha. Específicamente pertenecientes al colectivo de autoconvocadxs. Se generaron más de 200 sumarios administrativos, y en la actualidad permanecen activas más de 40 causas penales en la provincia.

 

¿Cómo caracterizarías las centrales de trabajadores con relación a estas luchas desde abajo, con las patronales y/o con el gobierno?

 

Frente a la lucha de salud, la conducción del sindicato se mantuvo en alianza permanente con el gobierno, cuyo antecedente más explícito se encuentra en el 2018, con la firma de un CCT[5] a espaldas de lxs trabajadorxs.

 

Así, la lucha de lxs elefantxs libró batalla en al menos dos frentes. Por un lado, contra el gobierno, pero también contra la conducción burocrática del sindicato que insistía en respaldar cada anuncio del gobierno y en desprestigiar la legítima auto organización de



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lxs trabajadorxs.

 

Sabemos que vivimos en una provincia de producción multimillonaria, por la explotación extractivista de hidrocarburos, por lo que una conducción sindical que respalda el déficit de inversión en salud pública se convierte en cómplice de la política criminal del partido que gobierna.

 

El sostenimiento de la lucha logró que se reconozca la capacidad económica de la provincia para responder a nuestro reclamo, quedando expuesta la posición de la conducción. Expuesta y socialmente deslegitimada.

 

Su alianza con el gobierno le implica hoy a esta conducción asumir la tarea de recomponer su imagen ante una base que demostró potencia organizativa propia. Apuntando a cooptar una base conformada por trabajadorxs “eventuales”, fundamentalmente precarizadxs por el propio CCT 2018 mencionado, manipuladxs por prácticas extorsivas, segregativas, bajo amenaza de quedar sin contrato, sin la posibilidad de pase a planta, o en el mejor de los casos, compañerxs que por su reciente regularización se les endilga la responsabilidad de retribución de “lealtad al dirigente”, atentando contra la dignidad y la subjetividad de dichos compañerxs en su dimensión ética, política y social.

 

Creemos que la organización de base tiene una potencia política capaz de revertir los mecanismos burocráticos sobre los que se sostiene la actual conducción sindical. El aprendizaje político de este proceso genera la posibilidad de interpelar, cuestionar estos modos. Modos de control y disciplinamiento, destinados a frenar la emergencia y consolidación de la potencia política de prácticas de auto organización de trabajadorxs, que resisten a las burocracias y que potencian otras modalidades de pensar y hacer política sindical.

 

¿Qué transformaciones tendría que haber en estas estructuras con los actuales escenarios del mundo del trabajo?

 

El sindicato es una herramienta de y para lxs trabajadorxs. Desde el momento en que las conducciones desoyen esos intereses para garantizar, a través de sus negociaciones con funcionarios, condiciones de gobernabilidad que someten a lxs trabajadorxs a condiciones de miseria, de precarización de la vida, pierde legitimidad el sindicato como herramienta de ejercicio de poder de lxs trabajadorxs. Pasa a oprimir y amenazar a lxs trabajadorxs para que respondan al accionar de la burocracia a riesgo de quedar sin cobertura sindical.

 

Creemos que es necesario volver el acento sobre cada lugar de trabajo, fortalecer la representación de base, democratizar las organizaciones sindicales que desde hace años vienen desarrollando una conducción burocrática, en detrimento de los intereses salariales y laborales de lxs trabajadorxs.

 

Resulta de vital importancia para estos movimientos, la coordinación de las luchas entre trabajadores asalariadxs, estatales no estatales y desocupadxs. Es necesario recuperar, apoyarse y reafirmarse en los aportes de las luchas ecofeministas, ambientalistas, por la defensa de la vida y los territorios. Desactivar los mecanismos patriarcales de toda organización es central en la búsqueda y construcción de otro modo de hacer y pensar la política en general y sindical en particular. Agenciar formas de organización que priorizan la voz colectiva, por sobre la figura de líderes, el cuidado como apuesta política para la transformación de una sociedad que se organiza en torno de la sobreexplotación de los cuerpos/vidas/territorio.

 

En este contexto de crisis económica internacional y nacional, con el agregado del



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reciente acuerdo con el FMI, ¿qué escenarios ves de posible resistencia para la clase trabajadora y sectores populares?

 

El escenario al que asistimos, de alcance a mediano y largo plazo que se evidencia en la letra del acuerdo firmado con el FMI, es el de un fuerte ajuste económico que se descarga esencialmente sobre la población que vive de su trabajo. Ya lo advertimos en nuestras propias condiciones de vida y devaluación salarial, así como en las demandas comunitarias hacia el sistema de salud relacionadas al vivir en condiciones socio – históricas de pobreza.

 

Las posibilidades de resistencia tienen que poder unificar los reclamos, por la defensa de la vida/cuerpos/territorios, desarrollar estrategias de lucha que habiliten nuevos horizontes posibles, ante la clausura que impone el horizonte de colapso sistémico al que conduce la crisis civilizatoria representada por la lógica imperante capital/vida.

 

En este sentido los movimientos ecologistas, los feminismos, los pueblos originarios, en torno al respeto de la biodiversidad, y el buen vivir, son los movimientos que vienen generando narrativas desde donde poder accionar y prefigurar esos otros horizontes posibles, resguardando la salud y la vida en unidad con el entorno que habitamos.

 

El desafío consiste en consolidar un proceso de apropiación social de la potencia de esas luchas, pensar y accionar en clave transectorial, para fortalecer cada frente.

 

La lucha de salud entendemos se inscribe como práctica de resistencia que comparte características con esos movimientos sociales definidas por la acción colectiva, la oportunidad política y la búsqueda de autonomía. Estas formas (auto) organizativas, nos marcan un camino a seguir, una posibilidad de identificación colectiva necesaria, un llamamiento a encontrarse y organizarse con otres por la defensa de la vida, los cuerpos y los territorios en que habitamos.

 

 

[1] Rolnik, S. (2019) “Esferas de la insurrección. Apuntes para descolonizar el inconsciente” Buenos Aires, Argentina 1 Ed. en castellano. Editorial Tinta Limón. – Cap. El abuso de la vida, pág. 28.

 

[2] Rolnik, S.(2019) “Esferas de la insurrección. Apuntes para descolonizar el inconsciente” Buenos Aires, Argentina 1 Ed. en castellano. Editorial Tinta Limón. – Cap. El inconsciente colonial capitalístico, pág. 26.

 

[3] La identificación surgió como respuesta a un discurso del burócrata de ATE señalando que no se sabía qué era la organización de la huelga, “no se sabe si tiene trompa o qué cosa es”

 

[4] Hipótesis 891. Mas allá de los piquetes” MTD y Colectivo Situaciones. Ed de mano en mano año 2002. Argentina.

 

[5]  https://www.legislaturaneuquen.gob.ar/SVRFILES/hln/documentos/VerTaqui/XLVII /ApendiceReunion11/Ley3118.pdf . En el convenio de referencia, entre otras

 

modificaciones de las condiciones laborales en detrimento de los derechos de lxs trabajadorxs, se incluye la posibilidad de realizar contrataciones de personal con modalidad eventual, es decir , privado de la estabilidad laboral y sus derechos asociados. Algo inédito hasta el momento en el Sistema de Salud Pública de Neuquén.



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“Tenemos que empoderar al movimiento obrero y la única manera de hacerlo es con huelga”. Entrevista a Daniel Yofra (aceiteros)

 

Por Daniel Yofra y Juan Pablo Casiello

 

 

 

Entrevista realizada para ContrahegemoniaWeb por Juan Pablo Casiello (AMSAFE) a Daniel Yofra, secretario general de la combativa y democrática Federación que agrupa a lxs trabajadorxs aceiteros.

 

 

Juan Pablo Casiello: ¿Cómo ves hoy a la situación de la clase trabajadora en Argentina?

 

 

Daniel Yofra: Los resultados están a la vista, un 50% de pobreza, de trabajadores pobres. Creo que hay varios índices por el cual uno podría analizar por qué sigue habiendo tanta pobreza. Yo voy a hablar desde el lado sindical que es lo que más se, porque del lado político sería más fácil echar culpas, que son evidentes.

 

Después de 40 años de democracia no nos han devuelto lo que nos robaron los militares y no hemos podido construir esa generación de grandes dirigentes que teníamos antes de los militares y de la Triple A.

 

O yo la veo muy fácil cuales son los cambios que hay que hacer dentro del sindicalismo, o los otros dirigentes están distraídos con respecto de que es lo que hay que hacer para empoderar al movimiento obrero. La huelga para nosotros es una herramienta que nos ha dado buenos resultados. Hubo casos en que no logramos resultados tan favorables, como por ejemplo algunos cierres de planta o algunos despidos que hubo en algunas empresas importantes, pero nunca dejamos de lado la huelga. Si vos hablas de huelga en un ambiente dirigencial nacional es como raro, todos somos solidarios apoyando a otras organizaciones que tienen problemas, pero me parece que hay que ir un poco más para allá, me parece que ahí está el nudo de la cuestión, porque a la hora de parar, todos piensan que no se puede, que no es el momento. Parece que nunca es el momento para la huelga y estamos en un momento en el que el capitalismo está mucho más fuerte que en otros años. Culturalmente dejaron de ser los brutos que lo único que querían era plata y metían a los milicos cuando algo los perjudicaba. Hoy nos ganan las elecciones los empresarios. Hay identificados, políticos empresarios que entran en la política para hacer negocios, como Cambiemos, pero hay otros que están diseminados en los distintos partidos y que tienen sus intereses, de hecho, cada vez que hay una votación en contra de los trabajadores, si la clase trabajadora no se moviliza, la votan sin ningún tipo de vergüenza.

 

El movimiento obrero tiene una necesidad de representatividad muy grande, hablo en general, está claro que hay lugares donde se moviliza mucho, Rosario es uno de los lugares más militantes de todo el país, pero no hay una movilización política, una movilización cultural que pueda pensar enfrentarse a las patronales y al gobierno, porque ese es otro dilema, cuando en el país hay un gobierno peronista es muy difícil movilizar,



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salvo que haga las cosas muy mal como las está haciendo este gobierno, que puedan decir, no podemos aguantar más esta situación. Cada vez hay más pobreza, cada vez la guita alcanza menos, pero después vos tenés la CGT que es el paraguas, a mi criterio, el más grande que tenemos, que cierra un salario por debajo de la línea de la pobreza.

 

 

JPC: en tu mirada, vos me contabas bastante que conocías el mundo sindical en Buenos Aires con sus particularidades, la CGT, la mayoría de los sindicatos, pensemos los sindicatos más burocráticos, ¿sirven hoy?, ¿se puede decir que son deformadamente una herramienta para la clase? ¿qué mirada global te animás a hacer de eso?

 

 

DF: si es una herramienta, está mal utilizada. Para mí no es una herramienta. De por sí, si no hay democracia dentro de una organización es muy difícil que sea una herramienta útil para los trabajadores y en la CGT no lo hay. Si la decisión depende de un tipo como (Armando) Cavalieri, que creo que debe ser del gremio con más afiliados en todo el país, y porque tiene más congresales -porque el estatuto de la CGT dice que votan los congresales- toma una decisión contraria a la de otras diez organizaciones que no llegan ni al 50% de los afiliados que tiene Cavalieri, por darte un ejemplo, si esas diez organizaciones que tienen un impacto económico en el país y que pondrían de rodillas a cualquier gobierno y a cualquier capitalismo, no tienen peso en una decisión gremial en favor de los trabajadores, quiere decir que va a ser muy difícil si no se reforma eso, si no se les da lugar como una herramienta dentro de la CGT. Porque la CGT, si juntara 10 o 15 gremios que tienen impacto económico, que manejan más del 50% de la economía del país o entrada de divisas al país y se ponen al frente de todo el movimiento obrero, para mejores salarios, para que los maestros no tengan que andar padeciendo un salario de hambre, para que los empleados de la salud no sigan padeciendo lo que padecieron en la pandemia. Esa herramienta, si la utilizas independientemente del gobierno que esté, porque eso también es otra, porque lo que comentaba antes, si hay un gobierno peronista, es muy difícil. Esta CGT tiene la excusa de decir, es un gobierno afín al gremialismo, no le hagamos el juego a la derecha, como si defender a los trabajadores sería hacerle el juego a la derecha. Un poco eso es lo que nos dicen a nosotros, los aceiteros. En el 2015 cuando hicimos 25 días de huelga, el kirchnerismo nos planteó que nosotros estábamos en complot con las empresas para favorecer a Cambiemos. Una locura, nosotros estábamos parando a las empresas en la mejor época de la agroindustria, donde más productos salen, donde más divisas entran en el país. Realmente tienen una ceguera política de cómo defender a los trabajadores, no lo pueden entender, incluso tipos que vienen de la época más fuerte si se quiere política y culturalmente de la Argentina, donde había una conciencia de clase totalmente diferente a la que hay hoy. A mí me gustaría que haya una CGT estratégica, no una GCT obsecuente como la que hay. Hay casos diferentes, pero son minoría, Pablo Moyano, Omar Plaini, Paco Manrique, que es de SMATA, que son tipos que tienen bien a sus trabajadores y que tienen una fuerza que tranquilamente la CGT la podría utilizar.

 

 

 

JPC: También me parece en estos gremios que nombrabas recién, camiones y SMATA, me parece que hay una definición política de esos dirigentes de usar la fuerza para garantizar buenos salarios para su gremio, que no es poca cosa, pero también no cuestionar la cuestiones más de fondo



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DY: estoy totalmente de acuerdo en eso, incluso eso se lo planteaba, yo participo del Frente Sindical.

 

 

JPC: ¿qué es el Frente Sindical?

 

 

DY: El Frente Sindical para un Modelo Nacional, donde están camioneros, Smata, canillitas, ahora se incorporaron otras corrientes, como la Corriente Federal, con otros dirigentes, no porque se haya disuelto ese espacio, sino porque confluyen en éste como para hacerlo más grande. Por lo que te decía anteriormente, ven al paro como una alternativa muy lejos. La vez pasada se planteó, a UATRE no le dan la certificación, tiene 500.000 trabajadores, más allá de las distintas opiniones que podamos tener de cómo representan a sus trabajadores, el gobierno no les da la certificación de autoridades. Hicieron un Congreso, echaron al tesorero y al adjunto por malversación de fondos y el gobierno no le da la certificación de autoridad. La certificación de autoridad no solamente te sirve para sentarte a discutir con los patrones, sino para la obra social, quedan sin salud, sin embargo, no se la dan. ¿Cómo la veo yo para solucionar ese problema? Ese, como muchos problemas que tienen las organizaciones, parar. El capitalismo se mueve con plata y el gobierno se mueve con plata, ¿qué le vas a ir a decir al gobierno? che, denle la certificación, si en 48 horas vos no le solucionas eso, que es una pelotudez, vas a tener un quilombo con todos.

 

 

JPC: empezar a mostrar un poquito de poder desde la clase, desde los sindicatos

 

 

DY: ¿Cómo ve la dirigencia sindical a la política? Ellos creen que no vamos a cambiar la situación si no nos metemos en política. Yo no lo pienso así, yo creo que nosotros tenemos que resolver como resolvimos nosotros las herramientas de los ‘70, para elevar el salario y un montón de reivindicaciones. Y los dirigentes en ese momento no querían ser parte de un espacio político. Los políticos iban a buscar a los sindicalistas, hoy nosotros mendigamos un espacio político creyendo que, desde una banca de diputado, una banca de senador, vamos a lograr cambiar la realidad del movimiento. Y cada vez estamos peor. Creo que tenemos que empoderar al movimiento obrero y la única manera de empoderarlo es con huelga, no hay otra cosa.

 

 

 

JPC: está bien, pero para ir a la cuestión de la política, que es un debate muy importante y difícil. Comparto absolutamente que no se trata de mendigar una banca, estamos de acuerdo, pero tampoco veo que la solución sea, nosotros construimos fuertes estructuras sindicales y con eso lo presionamos a ustedes que gobiernan. No creo que sea el camino, podría ser un paso, pero me parece que tenemos el desafío de pensar como construimos una alternativa política de la clase, algo hay que pensar en eso, no puede ser que gobiernen siempre ellos.



 

 

DY: está bien, ¿pero por qué crees que los políticos hacen y deshacen lo que quieren con



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el movimiento obrero? Porque no hay fuerza y la fuerza no sale de la nada, hay una construcción. Para tomar, como ejemplos, Amsafe de Rosario y Aceiteros a nivel nacional, por darte dos ejemplos nada más, que paran. Se suma uno, se suma camioneros, se suma petroquímicos, se suman todos los gremios importantes y paremos. Paremos una vez y otra vez y tengamos un movimiento fuerte de obreros. Tenemos entonces dos alternativas. Nos vienen a buscar y nos proponen un espacio político o armamos nosotros un espacio político que represente la necesidad de todos los trabajadores. Entonces, yo creo que tras 40 años de democracia seguimos insistiendo que el camino es estar dentro de un partido político para poder cambiar la situación, y el movimiento obrero está completamente abatido porque los dirigentes están pensando en sacarse una foto con un político.

 

 

 

JPC: ¿Cuáles serían para vos las virtudes de ustedes como un modelo sindical distinto? Lo que fue la expresión de Aceiteros Rosario en primer lugar y lo que es hoy la Federación. Son claramente un sindicalismo distinto. Si tuvieras que precisar un poco, describir los rasgos fundamentales, ¿cuál ubicarías?

 

 

DY: cuando yo empecé de secretario general en la Federación, nunca había sido secretario general en la filial de Rosario (yo pertenezco a Rosario) y llegué a secretario general sin proponérmelo, no era que yo tenía un proyecto y que iba a cambiar el gremialismo. Empecé a hacer todas las cosas que yo pensaba cuando era trabajador, obviamente, tenés que salir a lo loco. Me rodee de asesores, de compañeros, empezamos a practicar la democracia sindical que antes no se hacía, hicimos un plenario histórico en el 2010 que nunca se había hecho de delegados, empezamos a hacer elecciones de delegados en todas las fábricas y empezamos por ahí. El que nos ve de afuera dice, le falta esto, le falta meterse en política y es verdad eso, pero es una verdad que yo conceptualmente lo pienso así, yo no quiero que la Federación se vaya para un partido, o que la Federación tome decisiones de acuerdo a lo que el partido le dice. Cuando a vos te eligen delegado los compañeros no te preguntan si sos peronista, si sos radical o si sos de izquierda, vos los defendés a los trabajadores. Veo algunos sindicatos que se dicen combativos y clasistas que hacen lo que les dice el partido. Por ahí a mí me gustaría juntarme con ellos en una movilización, pero se van para otro lado. Nosotros venimos de muchos años sin hacer absolutamente nada, la Federación estuvo 40 0 50 años sin hacer nada, al contrario, todo lo que hacían los dirigentes era para perjudicar a los trabajadores. Me parece que, en ese sentido, la diferencia que hacemos con el resto es que desde el trabajador hasta el máximo dirigente de la Federación pensamos todos en un mismo sentido. Obviamente hay gente que piensa distinto, hay otros que quieren incorporar algo y dicen a ustedes le falta esto, bueno, incorporémoslo, no es una decisión mía no hacerlo, por ahí no me doy cuenta, por ahí creo que la prioridad es sostener un salario que nosotros tenemos. Porque nosotros tuvimos un salario peor que el de ustedes en los ‘90, que eso muchos no lo saben, creen que siempre cobramos bien. Yo entré en el año ‘92 a Dreyfus. Hasta el 2004 me cagué de hambre mientras Dreyfus estaba en elevación permanente. Entonces hubo un cambio de actitud, lo conocimos a Horacio Zamboni[i], yo tenía la lava adentro permanentemente en movimiento y en un momento explotó. Me rodee de toda esa gente, tengo la posibilidad de que ustedes hayan sido, más allá de que somos bastantes contemporáneos, de que hayan sido mis maestros en su momento, en los ‘90 cuando estaba todo muy mal para los trabajadores en el menemismo, tuve la suerte de conocer a un grupo de dirigentes como vos, como el Tero, como Daniela, como muchos dirigentes que aprendí mucho de ellos,



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obviamente que estoy en otra actividad, pero conozco dirigentes que son mucho mejores que yo, mucho más preparados. Si vos estuvieras en Aceiteros, capaz que sería mejor, pelearías por el mismo salario como lo peleas con Amsafe sin tener en contra a la sociedad como la tienen ustedes, sin tener en contra al gobierno, como lo tienen ustedes todos los años. Lo que nosotros hicimos es sindicalismo de los 60, de los 70, con la diferencia que yo no me considero un Tosco.

 

 

JPC: vamos a pensar en un gremio de la actividad privada, de la producción, de industriales, ¿se podría replicar el modelo de ustedes? Para pensar, la UOM, si se ubicara en las lógicas combativas de ustedes, de recuperar la huelga, la democracia sindical, ¿se podría replicar el modelo de aceiteros? ¿Podrían tener los salarios que tienen ustedes por ejemplo?

 

 

DY: tranquilamente, ellos hasta los ‘80 eran el faro del movimiento obrero, la UOM, incluso con dirigentes burócratas como lo era Vandor. He ido a dar algunas charlas a la UOM de Villa, tengo mis raíces ahí por mi viejo, por mi tío, y realmente me apena estar en un ambiente donde el 75% son contratistas, en donde tienen dos salarios, uno de pobre y uno bueno, porque el salario de la rama 21, o 17, no sé cómo los distinguen, son dos convenios distintos para un mismo trabajo. Pero tienen que pensar que tienen que recuperar la herramienta de los ‘60 y los ‘70 que es la huelga. Si vos vas a hacer cualquier pedido que sea y no tenés la huelga como herramienta detrás, que es como una espada que tiene el luchador, es muy difícil conseguirlo. Es mentira que la gente no quiere más paro. Hay 50 por ciento de pobres porque no paran nunca. A mí me parece bueno que cualquier gremio se anime a concientizar, a empezar a decir que hay que luchar, que hay que pelear, independientemente de quien esté en el gobierno. Yo cuando voy a pelear no me fijo quién está, sino en la necesidad que tiene mi compañero y la necesidad que tuve yo durante un montón de años en este gremio, no tengo ningún compromiso, eso me libera de muchas cosas. Me beneficia el hecho de que yo me siento con cualquier político al frente y no me viene a decir “yo a vos te di este subsidio o nosotros hicimos esto por vos”, no me dieron absolutamente nada, nunca, ni yo tampoco lo fui a buscar. Me parece que nos tenemos que organizar, está claro que no es fácil. Los paros se trabajan y si vos no tenés una decisión de paro, vas a estar toda la vida trabajándolo. Nosotros lo laburamos, pero cuando decidimos parar por primera vez no lo habíamos laburado, teníamos que parar, no teníamos otra chance, más abajo de lo que estábamos no íbamos a estar, pero fuimos a la huelga, teníamos una determinación. Cuando fue la revisión salarial de agosto de 2020 fuimos al paro, 21 días de huelga, porque si hubiesen dicho (no me acuerdo cuánto pedíamos en ese momento), les damos una recomposición así, después escalonada, pero ni eso, cero me dijeron y les respondimos con la huelga, porque no había chance, no es que no habíamos hablado. Hay que cambiar la metodología me dijeron, ustedes siempre quieren adelantarse. Y nosotros no queremos adelantarnos a la inflación, lo que pedimos es lo que da el valor del salario mínimo vital y móvil. Eso es lo que hace falta en este país. Porque el tema es que vos estés convencido. Si la gente no sabe cuánto tiene que cobrar es muy difícil que pueda pelear. La inflación para un salario como el metalúrgico, que cobra 60, 70 lucas, no le sirve para nada, mantiene el nivel de pobreza que tuvo hace un año atrás. Si encima que ya tengo un salario de hambre, vos me lo das dentro de 12 meses, la inflación para atrás, esos 12 meses vos perdiste poder adquisitivo permanentemente.



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JPC: ¿vos ves algún proceso de renovación de algo o pareciera que está todo fijo?

 

 

DY: hasta que no haya democracia sindical no va a haber renovación, se van a morir y van a dejar herederos, son todos por herencia los cargos.

 

 

JPC: Vos contaste lo del 2004, yo recuerdo que empezó un proceso de renovación en algunos sindicatos, de comisiones internas que se renovaban con otra gente, hoy no tenemos ese proceso.

 

 

DY: no, hoy no hay ese proceso, donde no hay democracia sindical es todo muy forzado, muy traumático. Hubo renovación acá en Rosario, en Bahía Blanca, en Córdoba. Donde podemos implementar la democracia sindical hay forma de recambio, más que nada con los delegados que vienen a los plenarios y ven que hay otras posibilidades de hacer sindicalismo bueno.

 

A mí me preguntaban unos periodistas hace un año atrás, cuando fue la renovación de la CGT, por qué yo no iba a la CGT. En primer lugar, porque no me involucré nunca para la rosca de la CGT, porque mi función de dirigente sindical es hacer algo para los trabajadores y después vemos la rosca. Y segundo, que no hay democracia sindical. Si el resultado de los que dirigen la CGT sale de una pieza de cuatro por cuatro es muy difícil traer dirigentes. ¿Cómo hace la selección argentina? Vos traes los mejores jugadores de cada club y los que han respondido y los que han tenido mejores resultados. Bueno, la CGT no funciona así, porque no se modifican los estatutos para que todos los trabajadores puedan elegir una comisión directiva. En la selección algunos son los que van a los laterales, otros son los que arman el juego, en la CGT no tenemos de eso, vos no sabes quienes son los más fuertes, quienes son los más débiles, generalmente la conducen los tipos que no quieren ir a la huelga. Entonces, dentro de la CGT tenés que tener en un lugar central al núcleo de industrias que le aportan al gobierno las divisas y decir, yo tengo esta herramienta. ¿Qué diría yo si fuera de un gremio como mercantiles? Yo le diría al gobierno, 15 gremios tengo acá dispuestos a pararte mañana, ¿me vas a decir que los maestros no se van a adherir al movimiento de esas 15 organizaciones e industrias? ¿los mercantiles no van a salir a decir peleemos por un salario mínimo de 153.000 pesos, que es lo que se necesita? Sentémonos a discutir por qué no se puede dar, ¿Por qué no lo puede dar la UIA? Que lo justifiquen, que pongan la balanza arriba de la mesa. ¿qué implica que los trabajadores ganen bien y que los empresarios ganen menos? Y sí, esa es la pelea y la estrategia si yo tuviera la capacidad de juntar a esos gremios que la CGT tiene. La CGT hace una convocatoria y junta 600.000 personas en la 9 de julio, los políticos se tienen que encerrar en un estadio para demostrar que hay mucha gente. Y en un estadio más de 30.000, 40.000 personas no meten. Entonces, la CGT sigue teniendo ese poder latente de estructura. Dentro del Frente Sindical hay compañeros que son grandes sindicalistas y les dieron la secretaría de deporte y están armando un torneo de fútbol mientras hay 60% de pobres. Hay cosas que yo no las comprendo, no las entiendo. Para mí sería fácil ir a la secretaria de deporte y armar un torneo si yo tengo a mis trabajadores bien, por ahí no pensamos en forma orgánica para todos los trabajadores. No somos Brasil, no somos Colombia, donde los sicarios matan a trescientos dirigentes que pelean por año, tenemos una cierta libertad en el país, tenemos una libertad de movilización, de huelga, que no la tienen otros países. Ahora, si no hacemos absolutamente nada nos la van a quitar. Hoy quitarle el poder de huelga al movimiento obrero a través de la CGT es como sacarle un



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caramelo a un chico. No avanzaron contra la reforma laboral porque hubo sectores que se empezaron a movilizar, pero la CGT estaba acordando y en la práctica se da en muchos lugares la reforma laboral.

 

 

JPC: contame un poquito esto de la preocupación y la práctica que vienen llevando en aceiteros de lo que vos hablas de laburo cultural hacia la base del gremio, ¿cuál es un poco la idea que se plantean ustedes en ese punto

 

 

D.Y: nosotros necesitamos como dirigentes y como trabajadores gente que nos ayude a pensar, así piensen diferente, como para nosotros poder sacar una idea, decir esta es la que nos conviene a nosotros, la que creemos que es más importante para que este movimiento sea cultural y no solamente económico, como para que esto prosiga y no venga un dirigente el día de mañana y diga no se puede conseguir. Y la base la tenemos con los delegados, las delegadas. Los cimientos son ellos, donde la estructura de la Federación que es la entidad más grande de nuestro sector se respalda a la hora de enfrentar a dos monstruos que son el capitalismo y los gobernantes, que tiran más para la patronal que para los trabajadores. Y dijimos, veamos un abanico de charlas y quien nos puede ayudar a pensar. Hacemos un plenario por año, ahora vamos a hacer dos por año. Plenario de delegados. Creo que en total hay 120 delegados en todo el país

 

 

JPC: ¿y les está faltando avanzar en algunos lados? ¿o tienen más o menos cubierto el mapa?

 

 

DY: hay lugares que ni siquiera podemos entrar como sindicato, como federación. La reforma del estatuto que hicimos en el 2017, aparte de hacer las elecciones por voto directo, también pusimos de que si hay lugares que no eligen delegados, la Federación tiene la facultad de ir a hacer elecciones de delegados. La Aceitera General Deheza (AGD) es una fábrica en una sociedad bastante particular para poder concientizar a la gente. En el 2009 fuimos a hacer una asamblea en la puerta de la fábrica, el clima que había en el pueblo cuando hicimos la caravana, nos puteaban de todos lados, creo que no nos cagaron a palo porque éramos un montón. La sociedad no quiere al sindicalismo, porque son muy obsecuentes de las patronales. Uno estaba sentado en la vereda y nos dice “muchachos yo trabajo en General Deheza y apretaron a todos para que no vayan, así que tenemos miedo”. Allí nunca se paró, es terrible. El movimiento nuestro es muy fuerte, entonces nosotros no nos andamos ocultando y es verdad, ellos reciben el mismo sueldo que nosotros sin parar, no paran ellos. Paramos nosotros, aparte agarran un micrófono y lo dicen en un congreso, antes los puteaban, dicen: “nosotros no tenemos necesidad de parar porque a nosotros la fábrica nos da igual el aumento”. Yo entiendo que tengan temor.

 

 

JPC: gremio de varones el de ustedes fundamentalmente, igual hay alguna presencia de compañeras, tienen delegadas ¿tienen una política especial con el tema de género?

 

 

DY: nosotros vamos obteniendo resultados no en general, no a nivel nacional, pero sí puntualmente, como hicimos todo. El salario arrancó en Rosario, la distinción de



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categoría arrancó en Rosario, el tema del turno arrancó en Rosario, el tema de la igualdad de género dentro de la fábrica lo estamos haciendo en Aceitera Dreyfus que, por ejemplo, efectivas tiene 7, 8 mujeres. Nosotros hicimos una vez un acta que las mujeres tenían que tener prioridad a la hora de ascender. Después hay que ponerlo en práctica, nosotros tenemos un artículo dentro del convenio de que se prohíben los contratistas, pero si no lo seguís, la peleas, no lo cumplen. Tenemos una secretaria general, fui a hablar para que fuera secretaria general, era secretaria del patrón la chica que es secretaria general de Esperanza. Otra de Urquía es delegada ya en Alejandro Roca (Córdoba), hay una chica en comisión directiva de Rosario que está en la Federación también, es mecánica en Cargill. Y se van incorporando, pero el tema es que no hay mujeres trabajando, no es que no tenemos la decisión de incorporarlas. Hay otra chica más de Capital Federal, revisadora de cuenta, está dentro de la Federación. El tema es que no tenemos mujeres dentro de la fábrica, hay muy pocas mujeres. Y también tenemos el rechazo de los compañeros trabajadores. Hay ciertas situaciones que son más odiosas que otras para la idiosincrasia de los trabajadores. Nosotros tenemos un ejemplo que funciona, Dreyfus, donde se acostumbraron a trabajar con mujeres. Una vez fui a discutir a la empresa Dánica, de Lavallol, donde había un grupo de administrativas que las querían llevar al Tigre, a donde habían trasladado las oficinas. Eran 20 mujeres, tenían 2 horas de viaje y les digo, las tienen que poner aquí adentro, el gerente me dice no, que va a ser un cogedero. Le digo vos debes tener hijas, no creo que pensés que se la cogen en el lugar de laburo. Entonces yo pienso, Dreyfus, y luego lo llevamos a nivel nacional y lo metimos en el convenio. Vimos que el comité mixto funciona para la fábrica. Es un proceso que cuando vos no tenés mujeres y tenés que hablar de beneficios para las mujeres es duro que se entienda, entonces tenemos que ir haciendo cosas que en la práctica se puedan dar y después plasmarlo para exigirlo en otros lugares. Es difícil exigirlo porque tenés en contra a los mismos laburantes. A mí me gustaría que las pibas que están en Dreyfus arranquen en Comisión directiva. Pero mi columna vertebral dentro de la organización es el salario, la seguridad e higiene dentro de toda la fábrica, la eliminación del sistema de contratistas, después vendrá el tema de género, tratar de equiparar las mujeres dentro de la fábrica, pero no tengo esa prioridad. No me voy a ocupar de eso porque además sé que tengo una sociedad machista y no va a para eso, por más que lo diga yo, al contrario, me van a putear de todos lados, por eso tengo que ir despacio.

 

 

 

JPC: ¿Es más complicado ser delegado que estar en comisión directiva?

 

 

DY: el delegado es el que más corre. El delegado está todo el día ahí poniendo la cara y es el representante directo de los trabajadores, tiene mucho más poder que el de la comisión directiva, que incluso el de la federación. Lo que pasa es que no leen la ley de asociaciones sindicales, ahí está lo que tienen que hacer, es parte de las facultades que tienen. Me parece que hay cambios culturales que son más resistidos que otros. ¿Quién se va a negar a pelear por un salario? Pero a ceder espacios históricos cuesta más.

 

Tuve doce años para construir dentro de una fábrica, donde 20 éramos los aceiteros y 50 eran los empleados de comercio, ninguno paraba, los únicos que paraban éramos nosotros, me costó bancarme hasta humillaciones dentro de la fábrica porque era el único sindicalista, pero me la banqué y cuando llegó el momento, no la deje pasar. Era fin de semana larga de Pascua, nos querían matar los camioneros, vino el del ministerio del trabajo a levantar la huelga y quiso dictar la conciliación obligatoria. Le digo no, hasta mañana a las cinco de la mañana que venga el resto de los muchachos, recién ahí vamos



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a hacer una asamblea y vamos a terminar ahí, no antes.

 

 

 

 

[i] Horacio Zamboni, abogado laboralista y militante político y social. Propugnaba la lucha por el Salario Mínimo Vital y Móvil, la democracia pobrera, la asamblea en fábrica, la salud y seguridad laboral, el derecho de huelga como garantía de defensa de todos los derechos y la conciencia de clase como guía y horizonte



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“Las gestiones obreras, como Zanón, son puntos de apoyo para mostrar que se puede producir de una manera no capitalista, pensando en el bien común”. Entrevista a Raúl Godoy

 

 

Por Raúl Godoy y Colectivo de Comunicación ContrahegemoníaWeb

 

 

 

De Zanón, segunda cerámica más grande de la Argentina y ejemplo de las políticas neoliberales del menemismo, a FaSinPat, emblema de fábrica recuperada a través de la lucha y resistencia que abrió el 2001, una de las experiencias más significativas que emergieron en un contexto de crisis económica y altos niveles de desocupación. Desde Contrahegemonía entrevistamos a Raúl Godoy, uno de los protagonistas, primer secretario general del sindicato ceramista recuperado y actual Diputado provincial del Frente de Izquierda por Neuquén

 

 

ContrahegemoniaWeb: La ex Zanón, hoy FaSinPat, es una de las empresas recuperadas emblemáticas del conjunto de empresas recuperadas. ¿Cómo fue el proceso y que posiciones levantaron que les permitieron el triunfo de recuperar y sostener la empresa? ¿Cuáles fueron sus características comunes y distintivas respecto a otras experiencias del amplio movimiento de empresas recuperadas?

 

 

Raúl Godoy: Zanón, hoy FaSinPat, fue parte del proceso de fábricas y empresas que se ocuparon y pusieron a producir en el estallido del 2001. Fuimos parte de un proceso de ruptura de la economía, donde más de 2000 empresas y fábricas cerraron, quedaron millones de compañeros y compañeras desocupadas. En ese marco, un centenar de fábricas hicieron un proceso, hubo distintas modalidades, unos se quedaron en la fábrica esperando una respuesta, otros la ocuparon más ofensivamente; en el caso nuestro hicimos un campamento en los portones de la fábrica impidiendo que la vacíen, después eso fue transformándose en una ocupación, montamos carpas para tener un adentro y un afuera para relacionarnos con la comunidad.

 

Había habido un vaciamiento previo, un lockaut patronal, que cerró de la noche a la mañana, y nosotros la ocupamos. Estuvimos cuatro o cinco meses exigiéndole al gobierno para que se reabra. Cuando nos mandan los telegramas no solamente redoblamos el cuidado de la fábrica para que no la vacíen, sino que armamos comisiones de trabajo para recorrer lugares. Se armó una comisión de mujeres, con esposas, hijas, madres, hermanas y compañeras de la fábrica que colaboraron. Teníamos recuperado desde hacía poco el sindicato ceramista, del cual yo era secretario general en esos días, así que armamos comisiones en distintas fábricas, de seguridad, de solidaridad para recorrer escuelas, universidades, otros lugares de trabajo. Fue un proceso de varios meses de organización y resistencia, que nos hizo recorrer no sólo los barrios de Neuquén sino de toda la provincia y el país.



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C: Un factor que vemos destacable y distintivo de Fasinpat fue que para sobrevivir no sólo se enfocaron en la producción sino también en lo que sucedía en la sociedad, en entablar lazos con otros sectores y necesidades populares. Es decir, de alguna manera la economía dejó de estar separada de la política. ¿Qué nos podés decir de este proceso? ¿Cómo se fue haciendo carne en los trabajadores de la empresa, si es que fue así?

 

 

Godoy: Para poder difundir nuestra situación y hermanarnos con otras fábricas recuperadas del país, propusimos y comenzamos a hacer encuentros regionales y nacionales, y fundamos la Coordinadora Regional del Alto Valle, con nuestro sindicato ceramista y Zanón, para coordinar acciones con distintos sindicatos, organizaciones sociales, políticas, de Derechos Humanos, estudiantiles, de la izquierda, eso nos permitió ampliar muchísimo la capacidad de movilización y difusión, y organizar la solidaridad.

 

Tuvimos en común con otras fábricas y empresas la necesidad de Ocupar, Resistir, y luego Producir. Nosotros lanzamos un lema desde Zanón, “si tocan a una nos tocan a todas”, en el sentido de defender la posición de la fábrica, porque cada una tenía su propia modalidad, algunos pedían la expropiación, otros la reapertura, otros buscaban soluciones intermedias, y nosotros fuimos respetuosos del proceso de cada una, por eso que lo primero era defender la fábrica para desde ahí exigir cada uno una salida. En el caso de Zanón planteamos la necesidad de la estatización, ¿qué dijimos? La fábrica tiene que estatizarse con una gestión obrera directa, y ponerse al servicio de un plan de obras públicas que genere trabajo genuino, que genere viviendas, hospitales, escuelas, y viviendas populares para toda la gente que lo necesitara. Esto fue muy importante, porque permitió coordinar con muchos movimientos de desocupados que peleaban por trabajo genuino, con organizaciones que peleaban por vivienda, es decir nos permitió, más que recibir solidaridad, coordinar la lucha con otros movimientos. O sea que este planteo de estatización sin pago y bajo gestión obrera, y para ponerse al servicio de obras públicas fue parte de nuestro “programa”, nos permitió hilvanar muchos sectores detrás de esta consigna.

 

 

C: ¿Cómo lograron mantener la producción y sobrevivir en un mercado capitalista, sin por ello autoexplotarse o volver a reintroducir la propiedad privada en la empresa, como lamentablemente ha sucedido en otras experiencias?

 

 

Godoy: Esta propuesta la fuimos madurando y discutiendo en la asamblea, con los compañeros de la fábrica, y planteamos la necesidad de que el gobierno se hiciera cargo, porque había una crisis social enorme, y el gobierno trataba de desentenderse diciendo que era un conflicto privado, y nosotros decíamos que si había millones de desocupados no era un problema privado, sino político, un problema grande, y que se tenían que hacer cargo. Esto los compañeros y compañeras de Zanón lo tomaron con mucha fuerza.

 

El nombre de Fasinpat lo adoptó la cooperativa años después, cuando conseguimos la expropiación. Sufrió los vaivenes que padeció todo el país. Al principio, en los primeros nueve años de Zanón, la ocupación y puesta en marcha de la producción, fueron años muy buenos para nosotros porque creció la construcción, y desde ese punto de vista los parámetros económicos del país, donde paró la inflación y paró la crisis, en cierta medida, permitió que Zanón pudiera consolidarse en producción y en venta. Reorganizamos toda la producción, a través de la autoorganización de la fábrica, donde cada sector tenía un



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coordinador, que integraban la comisión de coordinación de Zanón, que era muy grande. Ahí se planificaba la producción, las ventas, se hacían las propuestas de inversión, de salarios, etc. Y eso después se sometía a asambleas permanentes en la fábrica.

 

Entonces, durante los primeros años Zanón tuvo prácticamente el doble de sueldo del convenido, vacaciones dobles, nos pusimos al día en un montón de cuestiones, teníamos el transporte asegurado; le dábamos importancia a la salud de los compañeros/as, con un servicio médico en la planta, traumatólogos propios, servicio de odontología, de psicología. Se formó un equipo interdisciplinario en la fábrica para tratar el tema de adicciones, porque cuando se consolidó la gestión obrera otro hecho muy importante fue compartir los puestos de trabajo que se fueron creando con todos los movimientos piqueteros con los cuales habíamos compartido la calle años atrás.

 

Hasta ese momento la única corriente política dentro de la fábrica era el PTS, del cual yo era parte, pero a partir de ese momento tomamos la decisión y lo propusimos a todas las organizaciones a que se integren a la gestión obrera, entraron compañeros del Polo Obrero, del Teresa Vive, de Libres del Sur, del MTD. Muchos de los compañeros que ingresaron, por ahí teníamos problemas sociales, que se arrastraban de compañeros que nunca habían tenido un trabajo, problemas de adicciones, por eso se creó un equipo interdisciplinario que permitió hacer abordajes sociales, eso nos ayudó mucho para contener y encaminar problemas que nos iban surgiendo todo el tiempo.

 

Toda esta primera etapa de Zanón fue entonces de expansión, de ir mejorando. Después la crisis del Lehman Brothers, en 2008, 2009, hizo que Zanón tuviera un golpe económico bastante fuerte, así como lo fue para todo el país. Las cooperativas, que somos muy inestables, como una cáscara de nuez en el mar, sufrimos la implicancia de los golpes económicos. La autogestión es una trinchera, un punto de apoyo, pero no una solución en sí misma, ya que mientras haya capitalismo va a haber crisis, y esas crisis siempre golpean a los trabajadores.

 

 

C:  ¿Qué balance hacés de todo el proceso de Fasinpat y qué aspectos perduran a nivel sindical y político?

 

 

Godoy: Cuando arrancó Zanón éramos unos 300 compañeros, después llegamos a ser unos 400; luego con las crisis sucesivas, muchos compañeros se fueron yendo, al no poder producir bien y no tener muchas ventas; al crecer la industria petrolera en la región, muchxs compañerxs con conocimiento técnico se fueron a las empresas petroleras, o hacia otros trabajos. Quedó un núcleo, hoy somos alrededor de 150 compañeros/as que sostienen la gestión obrera después de veinte años, con mucho esfuerzo, y acá seguimos, de pie y resistiendo.

 

Otra cuestión para contar es que desde que se fundó Fasinpat hubo mucho trabajo con la comunidad, con la juventud, con nuestros hermanos mapuches, hubo relación con distintos sectores de nuestra comunidad. De hecho, en Zanón se construyó una escuela, el CPEM n° 88 “Boquita Esparza”. Es una escuela secundaria, para que no sólo los compañeros/as de Zanon pudieran terminar sus estudios, sino también la gente de los barrios aledaños a la fábrica, en el parque industrial de Neuquén. Esa escuela persiste, se han recibido distintas camadas de compañeros/as.

 

Zanón sigue produciendo, no sólo cerámicos sino también solidaridad. En el sentido de unir a los trabajadores ocupados y desocupados, pelear por la coordinación de las luchas, ha sido activo también en la lucha de los elefantes, en cada uno de los conflictos importantes en la región y a nivel nacional Zanón se ha hecho presente, con aporte



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solidario, con la movilización o con declaraciones de apoyo.

 

 

C: ¿Cómo ves la situación del movimiento obrero hoy y qué experiencias de lucha te parecen más emblemáticas de los últimos años?

 

 

Godoy: Hoy estamos en una crisis a nivel global, y nacionalmente los números son lapidarios, el macrismo hizo un desastre en lo económico, vino el gobierno de Alberto Fernández y esta precarización se consolidó. Se generaron nuevos puestos de trabajo, pero aumentó la pobreza, ahora está lleno de trabajadores y trabajadoras ocupado/as pobres, hay 17 millones de pobres en nuestro país, lo cual habla de una crisis social importante, con mucho trabajo precarizado. Entonces, hay un movimiento obrero con bastante grado de atomización , producto también de la parálisis de las conducciones sindicales, que han cumplido en todos estos años un rol nefasto, tanto la CGT como la CTA, no han hecho absolutamente ningún proceso de organización o de lucha importante, sino que más bien, adheridas a las ideas del gobierno, han atado de pies y manos a millones de trabajadores que han visto decrecer en algunos casos su salario, en otros, los puestos de trabajo, o las condiciones de ese trabajo.

 

Entonces, hay un movimiento obrero que empieza a resurgir, de trabajadores/as precarias. Quedamos muy impactados el otro día con la noticia de Candela, esta piba que cayó en las vías del tren, que estaba sin comer, buscando trabajo. La historia de ella impactó por la caída en el tren y cómo se salvó de milagro, pero desnuda la situación de toda la juventud precarizada, de pibes y pibas que trabajan por 35 o 40 mil pesos cuando la canasta básica está arriba de 90 mil pesos nacionalmente, y acá en Neuquén está arriba de 120 mil pesos. Entonces, hay una juventud precarizada enorme, hay miles de compañeros/as de las organizaciones sociales que cobran 16.500 pesos, que tienen la necesidad de cobrar un plan o un programa social, y hay una campaña de hostigamiento hacia ellos.

 

Hay una división importante del movimiento obrero. Desde este punto de vista, para nosotros, los trabajadores tenemos que impulsar una política de unidad de las filas obreras, y unidad de todos los trabajadores o nos van a ir liquidando de a uno, porque lo que aparece en el horizonte, son corrientes como la de Milei, la de Juntos por el Cambio, de nuevo.

 

La política de sostener millones de desocupados, y al mismo tiempo mucha gente precarizada, hace que surjan alternativas que no suelen terminar bien, más bien, terminan mal, como en el caso del macrismo, Bolsonaro, Piñera, etc.

 

Los trabajadores tenemos un desafío de crear fuertes organizaciones de unidad de los trabajadores ocupados y desocupados, de tomar las demandas de conjunto, y desde este punto de vista, nos uniría pelear por la jornada legal de 6 hs, cinco días a la semana, con un salario que no baje del nivel de la canasta familiar. Creo que sería un gran punto de apoyo para unirnos detrás de esa pelea y apuntar a elevar las expectativas. Más que resignarnos a la miseria de lo posible, pelear por conquistar el conjunto de nuestros derechos y darle un futuro a nuestra juventud.

 

La ofensiva de la derecha liberal plantea el sálvese quien pueda, la meritocracia, “que si trabajas vas a prosperar, y el que es pobre es porque es vago, y no se esfuerza”. A esa fuerza que intentan imponernos, de crear un sentido común individualista, se le contrapone, por otro lado, una corriente de opinión o de pensamiento que es de resignación, que es el peronismo, en todas sus variantes, diciendo que es la miseria de lo posible, que hay resignarse, que se puede estar peor, que si uno reclama avanza la derecha,



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un mensaje de resignación. Bueno, nosotros queremos imponer otro sentido común, el sentido común de la solidaridad, de la lucha, el sentido común de que si los trabajadores nos unimos podemos imponer nuestras demandas.

 

En el mismo espíritu de las luchas que se conmemoran internacionalmente el 1 de Mayo, nosotros creemos que la jornada de 6 hs puede dar respuesta a esta crisis.

 

Nos parece que es muy importante poner en pie los valores de solidaridad, unidad, empatía entre los trabajadores y trabajadora/es, de todo el pueblo. Tomando también las demandas ambientales o socioambientales, que van absolutamente de la mano, para empalmar y poder construir en unidad con millones de jóvenes que en distintas partes del mundo empiezan a ver el cambio climático y la destrucción del ambiente como un problema grave, y están dispuestos a enfrentarlo. Desde ese punto de vista, las gestiones obreras, en el caso de Zanón, de Madigraf, son puntos de apoyo, puntos de ejemplo, para mostrar que sí se puede producir de una manera no capitalista, pensando en el bien común, en el bien social. Son nuestras grandes trincheras de lucha también.



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Entrevista a trabajadores del citrus de la provincia de Tucumán

 

Colectivo De Comunicación ContrahegemoníaWeb, Franco Vallejo, Héctor Zuñiga "Panini"

 

 

 

Desde el año pasado, trabajadores de cosechas y empaques del citrus vienen realizando protestas con cortes de ruta y acceso a la provincia en demanda de mejores condiciones salariales y de trabajo. Es una incipiente organización autoconvocada que en 2021 logró paralizar la cosecha por más de una semana y este año obligaron a la UATRE (Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores) a participar de los cortes, aunque al final terminó pactando las paritarias a la baja. La citricultura es una de las actividades agroindustriales más importantes de la provincia, con un área de aproximadamente 40.930 ha plantadas, de las cuales un 95% corresponden a la producción de limón, de los que el 75% va a la industria para su procesamiento y exportación y un 8% para consumo interno. Durante la pandemia de 2020, la actividad no se detuvo y en 2021 se exportó limones por más de u$s70 millones, duplicando las toneladas exportadas durante el 2020. El negocio se concentra en unas pocas empresas con capitales nacionales y extranjeros. Desde Contrahegemonía entrevistamos a Héctor Zuñiga (Panini) y Franco Vallejo, trabajadores cosecheros de citrus.

 

 

C.H: Ustedes vienen haciendo reclamos con cortes de ruta y movilización, por aumentos de sueldo y mejoras en las condiciones de trabajo ¿Cuál es la situación hoy de los/as trabajadores/as del citrus?

 

 

Héctor: Con el tema de los cortes que se han venido sucediendo desde un tiempo a esta parte, logramos que el gremio supiera que en cualquier momento podemos llegar a nuestro objetivo, que es ni más ni menos que tener representantes obreros peleando a la par de ellos, (ante los industriales) todo lo que tenga que ver con el bienestar de los trabajadores del Citrus. ¿Cuántos años hace que vienen jodiéndonos la vida con sus arreglos a espalda del obrero? Ahora también nos jodieron, a pesar del ruido que metimos en toda la provincia. Ese arreglo no es el que queríamos. El jornal es bajísimo: 2300 pesos, más 500 no remunerativo del cual no vamos a tributar. Son muchas cosas que todavía nos joden, por ejemplo, la maleta que te dan para que coseches tiene que ser de diez kilos, pero pesa llena 12 kilos. La ropa que te dan es una porquería que no sirve, igual que los guantes. A los que trabajan en los empaques le proveen de la marca Pampero, Ombú que es buena y duradera. Podríamos haber cambiado eso si nos hubiéramos unido absolutamente todos, pero somos cabeza de termo y ahí está la consecuencia; un mal arreglo que nos obliga a laburar como esclavos. Igual con todo bardo que hicimos le dimos una cachetada al gremio que nos nuclea, pero no fue suficiente para sacar el beneficio que pretendíamos y no nos queda otra que laburar, indignados, pero laburar.

 

Franco: Los cortes del año pasado visibilizaron lo que es la cosecha del limón en Tucumán. Ahora mucha gente tiene conciencia que hacer un piquete, un corte de ruta puede molestar y esa molestia le puede llegar al gobierno, sirve como una herramienta



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tremenda. Los cortes de ruta empezaron el año pasado, porque ya se venía de un año de pandemia en el cual prácticamente no se tomaron medidas de prevención ni nada cuando se iba a trabajar. Fueron medidas escasas como, por ejemplo, reducir la cantidad de personas que iban en el colectivo y darte gel, pero adentro no había alguien presente para tomarte la temperatura antes de entrar, o por si te contagiabas. Fue muy jodido porque la gente iba a trabajar con mucho miedo, en ese momento no se conocía bien cómo funcionaba el virus y había mucha paranoia, también el temor por la familia. El gobierno nunca ayudó nada. La pandemia fue la gota que colmó el vaso con respecto a lo que pasó al año siguiente que fue que iniciaron los cortes, a eso sumado que veníamos de una inflación enorme, la gente con una precariedad muy grande, mucha pobreza y encima cerraron una paritaria con un aumento de diez pesos. Por eso empezaron los cortes que se dieron en todo Tucumán. Previamente no había ningún tipo de organización, salvo mucha bronca, resentimiento y resignación por parte de los trabajadores, pero llegó un momento en el que eso explotó. Igualmente, cuando empezó el año pasado no se consiguió nada, después de los cortes dieron un aumento de tres o cuatro pesos que algunos lo pagaron y otros no. La organización que hay y que hubo el año pasado fue más que nada para eso, para esperar la paritaria y saber que se puede tomar una medida de fuerza, que puede ser muy grande. Hay una organización incipiente porque es más que nada en relación a la paritaria, no hay asamblea, no hay reuniones, no se discuten otras cuestiones que están muy presentes como el tema de la cantidad de veneno que le ponen a las plantas, que es mucho. Si te sentás al lado de una planta a fumar un pucho, el gusto cambia y por ejemplo, si agarras la rama de una planta de limón y le prendes fuego, la llama es verde por un componente que tiene. Eso, por ejemplo, no se discute. No hay baños, eso tampoco se discute y esas cosas están por ahora fuera de lado porque lo principal fue el jornal. Hoy la situación de los que trabajan en el limón es malísima, siempre lo fue, con mucha precariedad, jornales miserables, trabajo a destajo. Hay mucho trabajo en negro, en algunos casos se ve trabajo de chicos de trece, catorce años que también los llevan los padres, a veces porque no les queda otra o porque quieren ir ellos. Hay mucha droga adentro también ahora, hay cuadrillas que van a drogarse a la tarde, por ejemplo, muchos jóvenes de 18, 17 años que están fumando, o el fin de semana se los deja que escabien mientras laburan. Casi no hay obra social, la obra social cubre durante la temporada que dura cuatro meses más o menos. Uatre siempre fue un gremio que entregó a los laburantes a las patronales, nunca se vio algún tipo de ayuda con respecto a la jornada de trabajo ni a la obra social. Adentro se come en el piso, no te dan la comida, la tenés que llevar vos, hay algunas empresas que te dan ropa, pero si estas en blanco y no cumplen con lo que te deberían dar. Adentro tenés que poner todo, inclusive las herramientas de trabajo, si querés una tijera o maleta, la tenés que pagar. El tema de las maletas que tenés para cosechar, cuando llevas la tuya, ellos te ponen otra, te quitan esa y te dan otra que tiene dos kilos más que no están contemplados en ningún lado y eso es mucha plata que les entra. Ellos exportan para Estados Unidos, vos lo viste a Macri, a Manzur, Jaldo, siempre festejando que se exporta, pero nunca se visibiliza la situación horrible por la cual tiene que pasar un trabajador y eso tiene mucho que ver con el tema del consumo para mí, de las drogas y del alcoholismo que hay. Uatre nunca ayudó, las empresas citrícolas están muy tranquilas, no las jode nadie, son impunes y exportan en dólares.

 

 

 

 

C.H: ¿Cómo están organizados? ¿Cómo resuelven una medida de fuerza? ¿Y cómo se organizan en lo cotidiano para resolver distintas situaciones laborales que se les presenta?



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Héctor: No somos unidos. Nos falta decisión para afrontar los problemas dentro de cada cuadrilla. Es como que no quieren dar la cara ante el supervisor o contador o cualquiera de nuestros empleadores. Por eso es que, a tipos como yo, que vuelta a vuelta tiene reclamamos que hacer por un motivo u otro lo tildan de sindicatero. Bueno, eso es todo un drama para nosotros. Por ejemplo, la maleta te la pagan por diez kilos, pero como son pijitas, te proveen una maleta que pesa más de lo diez kilos estipulados, si chillás retobándote, te dan el ultimátum: laburá si querés, o te mandan al colectivo. Cuando comienza la temporada son pocos los que van porque cuando empezás te cuesta llenar una maleta. Te piden tamaño y tamaño no hay. Tenés que buscar y rebuscar en la planta de arriba abajo, espulgando por aquí y allá para llenar una maleta. Por todo te joden, quieren un limón inmaculado, sin golpes, y con el tamaño de la medida (una argolla) que ellos te dieron. No tiene que ser chico, ni despicado, ni lastimado. El corte con la tijera al ras para que al vaciar en el bins no pinche en la rodada. Cuando te hacen trabajar en bins individual te joden con el llenado. Al tope te piden, pero cuando ese mismo bins lo hacen fichar y a pesar de que te obligan llenar bien la maleta, le meten cuarenta maletas supuestamente de diez kilos y el bins queda queriendo todavía. La maleta chica, cargada al ras, tiene que pesar diez kilos, las que compran, cargada pesan más, pero la pagan por diez, “si no te gusta ya sabés lo que podés hacer”, te dicen. Igual pasa con los bines, ellos dicen que con veinte maletas enteras (dos de las chicas) el bins pesa cuatrocientos kilos y algunos changos que son viejos laburadores, que no solo trabajan en el limón sino también en la manzana aseguran que como ellos (empleadores) pretenden que la llenemos el peso pasa los cuatrocientos kilos. En el frente de cosecha trabajan varias cuadrillas del mismo empleador y llevan tres aviones (así le decimos al aparatejo que transporta las escaleras) con los “fierros”, donde hay escaleras pesadas y otras livianas. Te llevan temprano en esos colectivos que les entra aire por todos lados, llegamos entumecidos a destino: duro como piedra del friazón. Te tienen esperando en el monte a expectativa de la orden del corte. Por todo te macanean: “Estás golpeando el limón, capo”, “Estás metiendo chico, capo”, “Estás lastimando la fruta, capo”, “Esos chicos no van, capo”, “Cosecha bien, capo”, “Andá al grande nomás”. Van y vienen por el callejón controlándote.

 

Franco: El año pasado los cortes se fueron dando espontáneamente, se dieron en toda la provincia, duraron una o dos semanas y se iniciaron por la bronca que había. Uatre nunca llamó a hacer corte, todo lo contrario, ellos estaban llamando a que la gente vaya a trabajar, los capataces también llamaban en medio de los cortes, en medio de la pandemia, en medio de la inflación, de la precarización que había, de salario bajos. Uatre en el sur de la provincia en algunos cortes mandaba camionetas con patoteros a intimidar haciendo tiros al aire. De hecho, uno de los dirigentes de Uatre del sur salió en los medios diciendo que la gente no quería trabajar, que eran todos unos vagos, que los que estaban cortando la ruta les impedían trabajar a los demás, jugando con la necesidad de los trabajadores que tienen familia porque este es un trabajo a destajo, si vos no trabajas, no cobras. Jugaban con eso y mandaban a apretar a la gente. Durante todo el año pasado empezó a acercarse gente del Polo Obrero, de la Corriente Clasista y Combativa y movimientos, 12 de octubre en el sur y ellos empezaron a organizarse con alguna gente de ahí. El Polo Obrero activó un montón con una organización que ayudó muchísimo pero que a la vez también dejó todo en manos de algunos que dirigen o que mandan a hacer el corte. Organizaciones de asambleas donde discutan los trabajadores que hacer, que medidas de fuerza tomar o discusiones políticas no hay mucho. Lo que hay son reuniones de mucha gente, que convocan cien, doscientas personas y otras más chicas, pero generalmente no tienen mucha voz los trabajadores sino los referentes del Polo o de la CCC que a su vez la CCC tiene relaciones con el gobierno de la provincia. Igual antes no había nada y ahora hay un poco más de politización, por ejemplo, antes había gente que le parecía natural la



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forma en que trabajaba o las actuaciones del gremio, pero hoy lo cuestiona y eso me parece un cambio grande. En ese sentido ahora hay organización, pero recién empieza. En cuanto a lo cotidiano, hay mucha solidaridad, pero dentro de la precariedad y dentro de lo que es la alienación. Hay condiciones que parecen muy naturales en las que se trabaja y a veces es difícil organizarse para tener una mejor jornada o hacerle frente cuando te están haciendo trabajar un poco más de horas o te hacen trabajar con maletas que tienen más kilos que los que están pactados, o sea que hay solidaridad, pero no hay organización en el día a día. La gente no se para frente a un día donde te hacen trabajar por menos plata porque a veces sucede que por ejemplo te hacen ir un día a laburar y resulta que arreglaron un precio y cuando llegas te bajaron el precio, entonces lo ideal sería en esos casos que la gente se suba al colectivo y se vaya, pero cuando sucede eso la gente se queda igual. Me ha pasado ir y que te digan que el precio de la maleta ese día iba a ser de $50 y de repente porque el limón está más grande y vas a hacer más fichas, más maletas te bajan el precio. A veces, alguno que otro rezonga y se enoja e inmediatamente lo mandan al colectivo, que no vuelva más y entonces todos se quedan callados. En ese sentido no hay unión, pero no creo que sea porque no hay mala voluntad sino porque no se conocen formas de organizarse, es gente muy humilde, hay mucho analfabetismo y no hay conciencia que puede organizarse la gente como trabajadora, no es lo mismo que sucede en una fábrica, por ejemplo, o en otro sindicato. En grupos de laburantes de la cosecha todos saben que el sindicato es una mafia, que los empresarios ganan mucha guita, que el gobierno te traiciona, que la policía esta para hacerte mierda si vos haces un corte, el tema es que es difícil organizarse, hay muchas necesidades muy básicas, y formación que no está presente. Creo que tiene que ser un proyecto a largo plazo esa organización, armar talleres que deberían poder sostenerse durante todo el año más allá de las paritarias porque también hay muchas otras cosas.

 

 

 

C.H: ya nos dijiste que el gremio, la UATRE, no los representa como trabajadores ¿Podrías profundizar un poco más sobre esto? ¿Qué rol juegan los/as trabajadores/as en la organización gremial? ¿Qué intentos de organización gremial hay o hubo?

 

 

Franco: No es un gremio combativo. Es un gremio con el cual la gente no cuenta. No defiende derechos. Te exigen muchas cosas durante el día que después termina repercutiendo en la cantidad de plata que ganas, en el jornal y el gremio nunca controla cómo las empresas, los ingenieros, los contratistas te exigen un montón trabajando bajo condiciones muy malas, que no tengas ni siquiera baño, donde comer, agua si no llevas vos. Las empresas lo tienen comprado. El sindicato es percibido como una mafia, en Monteros por ejemplo hay una seccional de Uatre que tiene a una mujer con los hijos dirigiendo esa sede y creo que hace más de diez años que está ahí, totalmente autoritaria la sede y Uatre mismo es autoritario. Hubo trabajadores que querían armar listas, pero dentro del sindicato hay una estructura que es muy autoritaria, se maneja mucha guita, pero si hubo intento de presentar una lista. Hace dos años hubo una lista de obreros que se presentaron para hacer un sindicato aparte y Uatre les hizo muy difícil llegar a tener los requisitos, les complicaron la cuestión legal. Ahora se habla de desafiliarse, pero es un tema a debatir, formarnos para saber qué implica desafiliarnos, igual para pensar un gremio alternativo, también es necesaria asesoría para saber cómo hacer. Los trabajadores somos muy conscientes de muchas cosas, pero en cuanto al tema organizativo hay una falta de ciertos conocimientos básicos sobre cuestiones sindicales que no ayudan a



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organizarnos. La empresa y el sindicato tienen una herramienta a favor que creo que es la ignorancia que tenemos con respecto a la política sindical. A la vez muchos trabajadores se autoperciben incapaces de poder disputar políticamente espacios por una cuestión que tiene que ver en la forma en la que se vive, al ser tan alienante el trabajo. También está muy instalada la idea de que la política no sirve, que es muy sucia, o que el que quiere disputar espacios de poder dentro del sindicato está buscando un rédito propio. El limón va creciendo, cada vez se desmonta más, cada vez hay más fincas, cada vez hay más plantaciones por todos lados. Se cosecha durante todo el año, solo que no tiene la misma intensidad en verano o a fines de años que en esta época y se les va a pagar el mismo precio que ahora, inclusive con la inflación que haya dentro de cinco meses. El trabajo del citrus vino como a reemplazar la zafra cañera y a imponer condiciones con el neoliberalismo mucho más precarias en la forma de vivir y en la forma de trabajar. Eso a la vez tiene mucha relación con lo que se implantó acá cuando se instaló la dictadura, tengo entendido que FOTIA era un sindicato muy combativo, manejado por laburantes de la zafra y esa gente fue desaparecida, después vino el cierre de los ingenios. Tiene mucho que ver con el miedo que implantó la dictadura cuando inició y lo que produjo, creo que eso quedó como una cuestión histórica y tiene que ver con que durante mucho tiempo nunca los trabajadores se hayan plantado frente a las condiciones de mierda en las que se vivía y se trabajaba. También como se ve la política tiene que ver con esa historia y a la vez cala hondo a la hora de reunirse, de juntarse, siempre hubo una cuestión con el miedo. Creo que tendríamos que poder iniciar debates con eso. El asunto es que salvo las organizaciones políticas que brindan asistencialismo y que ese asistencialismo hace que mucha gente vaya a las reuniones para recibir mercadería o un plan, también eso sirve para que hagan un corte y no estén pensando que si hacen un corte no van a trabajar y si no trabajan no tienen plata o no comen, creo que eso ayuda a que también se hagan los cortes, que haya gente que pueda estar cobrando un potencial trabajo, por ejemplo, pero por otro lado también hay una limitación ahí. Creo que se podría organizar y tratar de abrir preguntas sobre esto, lo del sindicato como una herramienta y de poder llegar al sindicato o elevar la vara con lo que hay que exigirle.

 

 

C.H: En este contexto de crisis económica internacional y nacional, con el agregado del reciente acuerdo con el FMI, ¿qué escenarios ves de posible resistencia para la clase trabajadora y sectores populares?

 

 

Franco: creo que el acuerdo con el Fondo vino a empeorar más las cosas. Antes de la pandemia estaban las condiciones muy precarias para todo, pero ahora está peor, todo se volvió más caro, el trabajo se volvió más explotador que antes, escasea más y si encontrás trabajo es en negro. Yo, por ejemplo, soy estudiante, voy a la facultad y para hacerlo tengo que tener plata para viajar o para pagarme un profesor y no puedo, me cuesta y como que quedas afuera de eso. Igual con otras cosas más sociales, poder salir, hacer algo, estás súper limitado. El ajuste viene por todos lados, por lo que no te podés distender. Por ejemplo, cuesta mucho en los trabajadores organizarte si no tenés algún beneficio económico de eso. Reunirse, discutir algunas cuestiones, ese tiempo es visto como inútil si no se obtiene algún beneficio y eso influye mucho en poder organizarse, en poder armar algo más a fondo, porque estás pensando en vivir el día y zafar. El año pasado, los cortes duraron como dos semanas y llegó un momento en el que la gente no podía seguir haciendo cortes porque no tenía plata y muchos se vieron obligados (hay muchos jubilados por ejemplo que no llegan con la mínima y van a laburar al limón para poder



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llegar a fin de mes) y muchos se fueron a trabajar porque el sindicato y el gobierno saben que van a ganar por cansancio y eso hará que los cortes terminen. Faltaba organización para que las familias puedan bancar el corte y a la vez tener para comer, para pagar algunas cosas. Este año fue diferente porque por lo menos hubo un acuerdo y no duró tanto, por eso hay muchos trabajadores que se oponían a hacer cortes por muchos días porque se perjudican y se genera conflicto entre los trabajadores. Veo a futuro que aumenta la precarización, los aumentos, no sé si puede ayudar a que la gente se organice más o a que aparezca la derecha que canaliza mucho en cuanto a la bronca. También esta ese discurso que se fomenta por todos los medios de que la culpa de todo la tiene quien organiza un piquete, quienes cobran un plan social, Cristina Kirchner, puede ser ahí, pero como que realmente no se ve quien es el fomentador de este quilombo y creo que son los poderes más grandes del estado y las empresas, entidades como ACNOA, UATRE, grandes empresas citrícolas y otras que ayudan a que sea así, el Fondo Monetario, el macrismo.

 

 

C.H: ¿Cómo les impactó la pandemia? ¿Hubo cambios en las condiciones de trabajo que permanecen en la actualidad?

 

 

Franco: La pandemia impactó un montón económicamente, aumentó más el consumo de drogas en muchos chicos que van a laburar, adolescentes. Mucho reviente, mucha implosión para adentro, por lo individual, consumiendo drogas, alcohol para alivianar un poco las penas como una terapia individual. Económicamente la falta de trabajo, el aumento de los precios, la poca ayuda del estado, salvo por IFE nunca se brindó asistencia por otros lados, lo único que vi fue mucha policía, mucha cana. En la pandemia había gente que se enfermaba y la comuna no hacía nada. Vino a acrecentar mucho el individualismo y en el trabajo ayudó a que se acepte o se de valor enorme al ir a trabajar, a la posibilidad que te exploten en el limón por dos mangos. Este año me da la impresión que hay más gente yendo a trabajar en el limón que el año pasado, por ejemplo y el año pasado ya notaba que había más gente, mujeres, chicas jóvenes. Mucha gente va para tener un mango el fin de semana y listo y capaz que después vuelve dentro de dos semanas, salvo esas personas que tienen familia que van todos los días. En el primer año de pandemia hubo falta de controles, de asistencia, aumento de la inflación. Eso sirvió para que estalle un poco la cosa y se hagan los cortes. Eso es lo más positivo que veo. Hubo como un cambio en identificar que UATRE es un gremio inservible. Vos no tenés el jornal asegurado, ningún día, aunque el gremio diga que el jornal hoy es de 2300 no es que necesariamente lo vas a ganar, salvo que andes corriendo vas a juntar esa plata, también esta esto de que si llueve no te pagan, si ellos ven reclamos sobre el limón que va a ser exportado, y eso incide en la cantidad de plata que vas a ganar al día porque eso requiere más cuidado y más tiempo, eso hace que el jornal ganes menos. Ellos tienen mucho a favor para ganar mucho y nosotros tenemos el piquete como alternativa.



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La clase obrera fueguina y su permanente lucha por sobrevivir

 

Por José Piñeiro

 

 

 

La industria fueguina se encuentra bajo el amparo del subrégimen de promoción industrial. Ese beneficio impositivo le genera condiciones altamente favorables a las patronales radicadas en la Isla y también permitió el desarrollo de una clase obrera joven y combativa, desde los inicios del subrégimen. Con el correr de los años la rapiña capitalista, las políticas neoliberales y los vaivenes de las diferentes gestiones de gobierno, hicieron que la incertidumbre fuera permanente y la necesidad de pelear por defender los puestos de trabajo fue una constante. Hoy por hoy, peligran en la provincia más de 1000 puestos de trabajo, pertenecientes al sector de la industria textil y del vestido. El tema de la dirección sindical de trabajadoras y trabajadores de los distintos sectores cobra cada vez más vigencia.

 

El subrégimen de promoción industrial, enmarcado en la Ley 19640, rige para la industria radicada en Tierra del Fuego desde el año 1972. La dictadura de Lanusse lo implementaba con el supuesto objetivo de promover la radicación, en la provincia más austral, de argentinos y argentinas que buscaran conseguir trabajo y mejorar su calidad de vida a costa del desarraigo.

 

La medida se decidía con una mirada geopolítica y militarista de “ocupar territorio”, ante la presencia mayoritaria que hasta el momento tenían chilenos y chilenas, quienes también buscaban un mejor pasar cruzando la Cordillera. Poco a poco las tres ciudades que tiene la provincia fueron creciendo en población, así como se fue desarrollando la industria mientras los vaivenes políticos, económicos y sociales fueron modelando una clase obrera con sus particularidades.

 

Con el paso de las décadas, la población que inicialmente venía con el objetivo de “hacer una diferencia” en un par de años, para después retornar a sus lugares de origen con algunos ahorros, se fue arraigando y así fue cambiando el paisaje. En las viviendas aparecieron los jardines, en las veredas despobladas crecieron árboles, los jóvenes que llegaron en los ´80 tuvieron hijxs y nietxs fueguinxs; la provincia se iba tiñendo con los colores de pueblo del interior, abandonando el perfil de campamento de buscadores de oro que había sabido tener o aún peor, el perfil de cárcel de fin del mundo o base naval de sus primeros años post colonización.

 

Pero en ese desarrollo, la industria que fue radicándose al calor de la 19640 nunca dio estabilidad a sus trabajadores y los contratos temporales, el cierre de fábricas, la precarización laboral; fueron ganando terreno paulatinamente y hoy son moneda corriente.

 

Y como para sumar males, por estos días, bajo el ala del ministro de la Producción, Matías Kulfas, el decreto que reglamenta la reciente prórroga del subrégimen de promoción por 15 años confirma que dicha extensión no abarca a las empresas del rubro textil y del vestido. Eso dejaría a más de 1000 trabajadoras y trabajadores en la calle en un corto plazo, tal como lo advirtió la secretaria Gremial del SOIVA, Marcel Cárdenas, por estos días. La sindicalista le apuntó al Gobierno nacional, señalando: “nos sentimos utilizados,



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porque las industrias se abrieron para poblar la provincia, para hacer soberanía, para cuidar este territorio. Hoy por hoy, nuestras familias están conformadas, tienen su trabajo, tienen una antigüedad laboral y como ya no les servimos nos quieren borrar de un plumazo (…) estamos en el reino del revés. Nos cortan el aire y lo único que pedimos es trabajar, tener continuidad laboral”, expresó la dirigenta del gremio del vestido.

 

En ese mismo sentido, Cárdenas advirtió: “Hoy quieren discriminarnos, nos dejaron afuera en la prórroga del subrégimen a los textiles. Pero ya dieron un paso y el día de mañana pueden seguir con los plásticos, con la electrónica, y no lo tenemos que permitir. Entonces digo que no lo tenemos que permitir y tenemos que unificarnos todos los gremios, para defender nuestros puestos laborales”, pidió la sindicalista.

 

Lo cierto es que la industria fueguina, por lo menos en ese sector, parecería estar a punto de recibir otro embate. Habrá que ver si la reclamada resistencia que plantean los textiles se amplía a otros sectores que se muestren solidarios, condición necesaria para rodear una lucha que seguramente no será fácil ni breve. De lo contrario, como advierten algunas voces, detrás del primero podrían venir otros golpes para buscar el nock out de un régimen de promoción que muchos miran de reojo, desde hace mucho tiempo.

 

De todas maneras, la tarea inmediata que aparece en la provincia es la construcción de una renovada conducción sindical. Es que la joven provincia fueguina tiene en su haber una rica historia de organización y lucha, alrededor de un joven proletariado se supo dar, allá por los años 90, una experiencia superadora de lo que era el fraccionamiento de las centrales obreras a nivel nacional.

 

Mientras, como alternativas a la CGT, surgían por entonces la CTA y el MTA integrando cada una de ellas a distintos sindicatos en el conjunto del país; las organizaciones gremiales de Tierra del Fuego superaban esas diferencias fundando el Plenario de Gremios en Río Grande y el Frente de Gremios de Ushuaia. Allí se reunían las más importantes organizaciones gremiales, tanto del ámbito privado como del sector estatal; teniendo entre sus actores y motores fundamentales, a sindicatos como la UOM, el SUTEF de los docentes, ATE, Camioneros y los diferentes gremios que a nivel nacional se encontraban separados y muchas veces enfrentados.

 

Lamentablemente esa rica experiencia de los años ´90, que encabezó múltiples luchas como la que tuvo el lamentable saldo del primer muerto en una represión policial en democracia con el asesinato del obrero de la construcción Víctor Choque, durante la gestión del gobierno del Movimiento Popular Fueguino de José Estabillo en la Semana Santa del ´95; luego fue disgregándose sin poder consolidarse, acompañando el retroceso que también tuvo el nivel de ocupación en el sector industrial y las distintas políticas de los gobiernos provinciales, que fueron golpeando duramente al sector docente y al conjunto de los estatales.

 

Hoy aparece en la Isla, de manera muy incipiente, algún proceso de renovación. El tiempo y las luchas dirán si se avanza en el camino de construir esa dirección indispensable para enfrentar los tiempos que se vienen; o si se concreta el proyecto que tienen muchos sectores burgueses, de transformar a Tierra del Fuego en una provincia dedicada al turismo y con la mirada puesta en avanzar, de la peor manera, sobre los múltiples recursos naturales que tiene la zona.

 

Pintura de Chelo Candia



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“La unión de los trabajadores por sector y la unión de distintas ramas es la salida a los planes de lucha”. Entrevista a Santiago Menconi, delegado línea 60

 

Por Colectivo de Comunicación ContrahegemoníaWeb, Santiago Menconi

 

 

 

La línea 60 de colectivos es una de las más emblemáticas de la zona Metropolitana por la cantidad de pasajeros que transporta y por la tradición de lucha de sus trabajadores. Su Cuerpo de delegados es uno de los más combativos del sector de transporte y del sindicalismo argentino en general. Desde Contrahegemonía entrevistamos a Santiago Menconi, uno de sus delegados.

 

 

C.H.: ¿Cómo surge el proceso de organización y lucha en tu sector/sindicato? ¿Qué aspectos y formas de organización de esas luchas te parecen relevantes?

 

 

Santiago Menconi: El proceso de lucha en la línea 60 surge alrededor del año 2000 y se termina de cristalizar esa experiencia en el año 2005, a través de la organización que promovió Hugo Schvartzman, un compañero que fue delegado y falleció hace algunos años. Entiendo que la principal virtud que tuvo Hugo en aquel momento fue armar una agrupación clandestina frente a la oposición y a la dirección de la Unión Tranviaria Automotor, la UTA, que es el sindicato del sector. Rescato de ese tipo de organización en primer lugar, el carácter clandestino, ellos trabajaban con células. Yo me sumé recién en 2007, había entrado en 2005 y había reuniones de agrupación donde se votaba a mano alzada, donde se llevaba libro de actas, donde se habían formado comisiones como la de prensa, la de fondo de lucha, la de comida. Habíamos hecho de un grupo de trabajadores una organización, esa creo que fue la principal virtud del cuerpo de delegados de la línea 60 y de la Agrupación “Al Volante”. Después por supuesto también resaltar el carácter asambleario de las decisiones donde todos los compañeros de base, participen o no de la agrupación, podían votar las medidas y los pasos a seguir en cada lucha, además del carácter de las internas abiertas, que es un método de elección. Nosotros cada dos años, que son las elecciones de delegados, votamos en una elección interna entre los miembros de la agrupación quienes van a ser los representantes del próximo cuerpo de delegados y esa lista va a competir contra la lista del oficialismo, contra la lista de algunas de las burocracias.

 

 

C.H.: Uno de los problemas actuales de la clase trabajadora es la gran fragmentación, tanto en la organización en los sectores de base como de manera más estructural, ¿Cómo lo abordaron en sus procesos de luchas?

 

 

Santiago Menconi: La fragmentación de la clase trabajadora entiendo está en un punto bastante duro, la estamos viendo no solamente a nivel de clase organizada en general,



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sino también por sectores. Nosotros en su momento logramos encarar la construcción de una organización interlíneas, buscamos no solamente la organización de los trabajadores de la línea 60, sino nos dimos a la política de salir a organizar a las otras líneas del sector. En primer lugar, porque entendemos que mientras más seamos, más fuerza se hace y en segundo lugar, porque entendimos que si no exportábamos el modelo de organización sindical de la línea 60 íbamos a desaparecer. En todas las medidas siempre apostamos a la solidaridad de clase buscando el apoyo de otros sectores y apoyando también las luchas de otros sectores. Esto se expresó en experiencias como la Coordinadora Obrera de la Zona Norte, donde están las y los compañeros del Suteba Tigre, compañeros de FATE, compañeros de distintas zonas, de PRAXAIR que vienen dando la pelea en la zona norte. También tuvimos una experiencia de organización similar en Capital Federal y también participamos, no tan orgánicamente, de distintas experiencias de coordinación en la Zona Sur. Entiendo que la unión de los trabajadores por sector y la unión de los trabajadores de distintas ramas es la salida a los planes de lucha que nos queremos dar de ahora en adelante.

 

 

CH.: ¿Cómo les impactó la pandemia? ¿Hubo cambios en las condiciones de trabajo que permanecen en la actualidad?

 

 

Santiago Menconi: La pandemia impactó de lleno en la línea 60, en primer lugar, porque fuimos declarados servicio esencial. Nosotros, trabajadores de la línea 60 como los trabajadores del transporte, no dejamos nunca de trabajar, de prestar servicios. Tuvimos que dar una pelea bastante grande haciendo zooms y asambleas al aire libre manteniendo el distanciamiento social y pudimos votar un protocolo de seguridad e higiene en el cual marcamos varios puntos que luego de una lucha muy grande fueron aprobados por el Ministerio de Transporte como protocolos del transporte en general. Por ejemplo, nosotros votamos en primer lugar la anulación de la puerta delantera, que los pasajeros entren por la puerta trasera, la colocación del plástico cristal, hicimos los comités de desinfección en la línea 60, donde los compañeros que tenían otras tareas eran votados en asamblea y asignados para cumplir con esas tareas de desinfección de los colectivos. Fue una tarea muy dura porque a medida que iban pasando los meses, iban cambiando los protocolos y teníamos que hacer campañas públicas, no sólo para que se garanticen las condiciones de higiene y seguridad dentro de la 60 y en el resto del transporte, sino también para ser incluidos en el Plan de Vacunación como trabajadores esenciales, que es una conquista que no logramos. Fuimos vacunados finalmente por rango etario como el resto de la población, pero fue una lucha muy fuerte de organización donde se vio la participación de las y los trabajadores de la línea 60 para poder encarar los protocolos de salud y seguridad.

 

 

C.H.: ¿Cómo caracterizarías las centrales de trabajadores con relación a estas luchas desde abajo, con las patronales y/o con el gobierno? ¿Qué transformaciones tendría que haber en estas estructuras con los actuales escenarios del mundo del trabajo?

 

 

Santiago Menconi: Respondo a título personal. Caracterizo de la peor manera a la Central de los Trabajadores, por lo general terminan siendo cadena de transmisión de las



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exigencias de las patronales y terminan siendo cómplices. Caso puntual, caso concreto, las paritarias donde siempre discuten solamente salario que termina acordando salarios a la baja, no discuten nunca esto que hablábamos recién de las condiciones de salud y seguridad como, por ejemplo, la pandemia, o los asesinatos laborales. En Argentina entendemos que está falleciendo, de acuerdo al último relevamiento del espacio Basta de Asesinatos Laborales, un trabajador en su puesto laboral cada 7 horas y las Centrales Sindicales, ni lo gremios que tienen la competencia de regular cómo trabajamos, lo hacen, jamás discuten condiciones de salud y seguridad. Además de esto, no suelen obrar a favor de las y los trabajadores, esos organismos tendrían que funcionar y ponerse a disposición de la clase trabajadora en su conjunto, no lo están haciendo. Consideramos que tiene que haber una recuperación de los trabajadores de esos espacios de poder como son las Centrales Sindicales, ponerlas a disposición de las bases con métodos asamblearios y verdaderamente democráticos para que los afiliados sean quienes decidan el futuro de cada lucha y de cada organización sindical. Entendemos que son organismos cerrados, que no hay participación de las bases de cada sector y que debería cambiar eso, por supuesto. Creo que una de las expresiones más fuertes de eso se vio en el descontento en la marcha del 2017, cuando algunos sectores sindicales coparon el palco de la CGT con el reclamo: “poné la fecha”. Creo que eso traduce el sentir de la clase en general.

 

 

C.H.: En este contexto de crisis económica internacional y nacional, con el agregado del reciente acuerdo con el FMI, ¿qué escenarios ves de posible resistencia para la clase trabajadora y sectores populares?

 

 

Santiago Menconi: Nosotros, como trabajadores del transporte frente al acuerdo con el FMI, fuimos unos de los primeros materialmente perjudicados, ya que a los pocos días del anuncio del acuerdo con el FMI se anunció la quita de subsidios al transporte y por supuesto, las patronales el primer ajuste lo hacen sobre los trabajadores y sobre el público usuario en temas de servicios. Entendemos que tenemos un contexto muy complicado, donde está habiendo despidos en muchísimas líneas, nos está costando muchísimo organizarnos adentro y también salir a coordinar las peleas. Es un escenario, la verdad, que en algún punto nos obliga a dar peleas a la defensiva cuando deberíamos estar peleando por mejoras en las condiciones económicas nuestras y también de salud y seguridad, como otras reivindicaciones y que al ser trabajadores del transporte con un sector que está plenamente subsidiado, las patronales utilizan esos subsidios para quitar el servicio, para no brindar buenos servicios al público usuario y además de eso para empezar a despedir trabajadores como lo están haciendo las empresas a lo largo y ancho del país. Entendemos que tenemos que salir a enfrentar esto porque están en juego nuestros puestos laborales y está en juego un derecho básico como es el derecho al transporte.



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“Muchos y muchas optaron por la resignación, nosotros optamos por la reorganización sindical, definida desde los propios trabajadores”. Entrevista a Cristian Rosso, La Pampa

 

Cristian Rosso y Colectivo De Comunicación ContrahegemoníaWeb

 

 

 

Desde Contrahegemonía entrevistamos a Cristian Rosso, trabajador de la educación y secretario general del Sindicato de Trabajadores de Educación Pampeana (Si.T.E.P.)

 

 

ContrahegemoniaWeb: ¿Cómo surge el proceso de organización y lucha en tu sector/sindicato? ¿Qué aspectos y formas de organización de esas luchas te parecen relevantes?

 

 

Cristian Rosso: Comienzo a trabajar en educación en La Pampa a partir del año 2001 y a vincularme en la organización gremial más importante, la UTELPA, el sindicato de base de CTERA y durante muchos años vamos conformando una corriente de oposición interna denominada Carlos Fuentealba, que va chocando con todas las imposiciones del sindicalismo burocrático y cada vez más oficialista y afín al gobierno provincial. Incluso llegamos a dividir votos con las conducciones celestes, con lo cual teníamos ganado los accesos a los paritarios, pero esas elecciones son denegadas, no reconocidas, lo que nos lleva a tomar la decisión- junto con mirar experiencias de otras provincias- de conformar una nueva organización gremial. Esto lo hacemos a partir del año 2015, inicio del gobierno de Macri, y ahí empieza la conformación. En estos últimos años está teniendo un crecimiento, dado el alineamiento más que explícito de las organizaciones celestes de CTERA con el gobierno nacional.

 

Como forma de organización creo que es muy importante el tema de la discusión y el mandato de base, algo que en la UTELPA se hacía a través de los delegados de escuela y que luego encontraban la muralla de las posiciones de la conducción seccional o provincial, las mismas dinámicas estatutarias y demás que limitaban la democratización y la toma de decisiones. Eso en nosotros es un principio que sostenemos, somos trabajadores de base, no nos planteamos en un rol diferente. Entendemos lo que significa una estructura de participación, pero al mismo tiempo no puede estar divorciada ni a contramano de la posición del trabajador en su ámbito de trabajo concreto. Eso es una parte, así como participar de todas las luchas que se han dado y que en los últimos tiempos nos han tenido cada vez más visiblemente como protagonistas.

 

El segundo dato relevante creo que tiene que ver con la organización de un nuevo sindicato frente al desconcierto y la decepción de compañeros y compañeras docentes muy valiosos, frente a la frustración y al encontrarse con mandatos maniatados o con posiciones tomadas de antemano. Muchos y muchas optaron por la resignación, nosotros



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optamos por la reorganización sindical donde la política gremial se defina desde los propios trabajadores, sin ser un apéndice de ninguna estructura partidaria. Ese es el principal desafío que estamos sosteniendo y empezamos a darle forma desde el Si.T.E.P. Si bien no le escapamos a la discusión ideológica desde ningún punto de vista, tenemos claro la posición y el rol que también debe jugar un sindicato.

 

 

C.H.: Uno de los problemas actuales de la clase trabajadora es la gran fragmentación, tanto en la organización en los sectores de base como de manera más estructural, ¿Cómo lo abordaron en sus procesos de luchas?

 

 

Cristian Rosso: siempre en un marco de unidad en la acción, siempre en unidad con los que luchan. Hemos protagonizado distintos conflictos y siempre tiene que ver con eso. El hecho de buscar los puntos en común, incluso con compañeros y compañeras que piensan diferente, pero que se unifican en la acción concreta y en la demanda a la patronal, incluso con estos sectores de la lista celeste hemos tenido algún encuentro durante el gobierno de Macri, con posiciones comunes y obviamente que respaldamos y fuimos parte de cada uno de los procesos de lucha, de las marchas federales a las grandes movilizaciones gestadas para rechazar la política de la derecha más clara. Lo que no quiere decir que no le demos pulseada a las peleas de derecha con otros tonos, con otros matices. Esa ha sido un poco la línea, de unidad con los que luchan, a partir de discusiones de base para plantear acciones concretas, también siempre la propuesta y la iniciativa en la necesidad de organización. Que no se apague el conflicto sin que quede un margen de organización para no repetir la historia de siempre, empezar de cero o de menos diez para volver a construir y acumular, sino que sea una línea de construcción y de acumulación de poder para los sectores populares. Esa es un poco la línea que hemos mantenido.

 

 

C.H.: ¿Cómo les impactó la pandemia? ¿Hubo cambios en las condiciones de trabajo que permanecen en la actualidad?

 

 

Cristian Rosso: La pandemia pegó como en todos los sectores, obviamente lo que era la disputa por la calle, pero, así y todo, los dos años más críticos de pandemia, Si.T.E.P. fue protagonista en la pelea por las fuentes de laburo. Fueron años de ajuste, de cierres de cargos, falta de trabajo y nosotros lo plasmamos en la calle con las compañeras y compañeros que estuvieron dispuestos a hacerlo y dimos pulseadas muy interesantes por cuestiones concretas, contra el ajuste en el ámbito educativo. Por otro lado, también como organización, a nosotros nos potenció el tema de incorporar las herramientas digitales para contactarnos más provincialmente. La Pampa es una provincia grande, extensa y la herramienta virtual tiene esa potencialidad y eso nos fortaleció. Y de hecho la seguimos usando como nuestro mecanismo de discusión y organización.

 

Respecto a las condiciones de trabajo, obviamente nos cambió rotundamente, en general el impacto fue negativo en lo que significó para la sociedad, no sólo la cuestión de la enfermedad en sí, sino el tema de cómo golpeó en educación. Obviamente no había planificación, no estaban los recursos necesarios, la capacitación era imposible que saliera bien y con el retorno a la presencialidad es una cuestión más que evidente cómo golpeó en el sistema educativo. Al mismo tiempo, cambió las condiciones de trabajo y hoy se



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nota en un doble circuito de demandas en lo que significa sostener los horarios de trabajo presenciales tradicionales y el dictado de clases, luego la sobrecarga de lo que implica el trabajo también digital, de plataforma, de grupos de whatsapp. Todo eso implica tiempo y tiempo que no se utilizan en el horario escolar establecido por declaración jurada, entonces eso genera tensiones que las seguimos padeciendo y la seguimos pulseando. Además de la conectividad y todo lo que tiene que ver con el soporte digital, ha generado nuevos escenarios e incluso de disciplinamiento más fuerte, los mensajes desde las patronales cada vez responsabilizan más, cada vez son más incisivos en poner la responsabilidad de los índices desastrosos que hay en educación en la planta docente y ahí tenemos discusiones que no solamente son de condiciones de trabajo y salariales, sino que son pedagógicas. Ese es otro gran tema no abordado desde el aspecto educativo, lo que se enseña, cómo se enseña y para qué se enseña está en disputa y la verdad es que es la necesidad que planteamos desde la Federación Nacional Docente- el Si.T.E.P. integra esa federación a nivel nacional de congresos pedagógicos- para rediscutir todo lo que hay que discutir en el ambiente educativo, no sólo el salario y las condiciones de trabajo.

 

 

C.H.: ¿Cómo caracterizarías las centrales de trabajadores con relación a estas luchas desde abajo, con las patronales y/o con el gobierno? ¿Qué transformaciones tendría que haber en estas estructuras con los actuales escenarios del mundo del trabajo?

 

 

Cristian Rosso: Las centrales sindicales han demostrado no estar a la altura de las circunstancias, dicho esto con respeto hacia compañeros y compañeras que toman otro camino en la organización sindical, pero nosotros venimos de la experiencia de la CTA. Esta consigna de “unidad a los que luchan”, son consignas que vienen desde ahí. Pretendemos generar un nuevo sindicalismo, no renunciamos a esos principios, pero la verdad es que las centrales sindicales, la CGT o las dos versiones de la CTA se han encontrado maniatadas en las disputas con el poder y eso tiene que ver con cuestiones ideológicas y políticas. Si bien en algunas facciones de la CTA existen todavía algunos principios o algunas experiencias de lo que ha significado originalmente la fundación de esa central, que rechazaba el sindicalismo burocrático y seguidista de la CGT, si bien hay sectores que son compañeros y compañeras que están en los procesos de lucha, también hay otros sectores que han optado por otro posicionamiento y claramente plantarse del lado de las patronales. Entonces creo que el nivel de fragmentación es muy grande, pero al mismo tiempo los niveles de lucha y de disputa también son muy importantes. Se van dando y nosotros tenemos como referencia a otros sindicatos docentes que han superado a los gremios de base de CTERA en distintas jurisdicciones, en Chaco, en Misiones, en distintas provincias en las que tenemos referencia la Federación Nacional. Eso es lo que pretendemos generar, un nuevo sindicalismo con los principios que antes mencionábamos, que ponga la discusión en la defensa de la educación pública y de toda la comunidad educativa, sobre todo pensando en los chicos, chicas, adolescentes que la transitan diariamente, mayoritariamente. Hay una discusión y tensiones que se van dando y al mismo tiempo, algunos tendrán que seguir dando esa pelea desde el lugar que ocupan, desde adentro y otros como marcamos otro camino, de generar otro sindicalismo con otras organizaciones. No creemos que sea posible la recomposición desde organizaciones que ya están totalmente tomadas por otras posiciones ideológicas, por lo tanto, no quita discutir, no quita organizar, pero nosotros



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también tenemos definiciones de lo que queremos construir con otra política sindical.

 

 

C.H.: En este contexto de crisis económica internacional y nacional, con el agregado del reciente acuerdo con el FMI, ¿qué escenarios ves de posible resistencia para la clase trabajadora y sectores populares?

 

 

Cristian Rosso: El tema del acuerdo con el Fondo Monetario, claramente cristaliza lo que se podía prever y lo que va a significar es más ajuste y también esos ajustes cierran con represión, es una receta infalible. Las condiciones de vida se deterioran aceleradamente con los procesos inflacionarios que están dentro de los mismos planes económicos y eso golpea el salario y venimos perdiendo por goleada. Lo del Fondo pone la situación en un nivel de crisis muy importante y al mismo tiempo cristaliza las posiciones políticas. En lo puntual, nosotros, cuando empezamos a poner en discusión con los compañeros en los lugares de trabajo lo que implica la armonización de las cajas jubilatorias o la posibilidad de nuevamente tocar los regímenes especiales. La provincia de La Pampa sostiene todavía el 82% móvil y, si dentro de estos retoques y ajustes se pretende cambiar la ley, eso va a acelerar procesos de lucha, así como otros mucho más inmediatos, que tienen que ver con el acceso a la alimentación y los precios de los alimentos. Hay un escenario de una crisis profunda, con lo cual nosotros entendemos que es necesario reforzar siempre la organización y la perspectiva de para qué existe un sindicato en la disputa política general. La defensa de los derechos de los trabajadores es irrenunciable. Por lo tanto, creemos que va a haber mayores procesos de resistencia, apostamos a generar mayores espacios de organización para conformar mayor músculo del lado del poder popular y poder plantear alternativas reales, construidas, sólidas y que no solamente se queden en los niveles de análisis teórico.

 

Para agregar, estamos protagonizando un conflicto que tiene que ver con las obras sociales, con la prestación del SEMPRE, que dejó sin atención nada más y nada menos que todos los servicios ginecológicos en toda la provincia de La Pampa, donde la mayoría de las docentes son mujeres, en medio de un discurso que tiene que ver con la recuperación de derechos y el feminismo. En la provincia de La Pampa dejaron de atender las obras sociales y, puntualmente, la obra social provincial, a las compañeras trabajadoras de la educación. Nada más y nada menos que una pulseada mercantil entre el Colegio de Ginecólogos y el gobierno provincial. Entonces, esos conflictos silenciados desde los ámbitos del poder ponen en escena la discusión de la salud pública como derecho. El Si.T.E.P. también ha jugado un rol junto a otras compañeras en unidad en la lucha, como se ha planteado recientemente en la ciudad de General Pico y en la provincia de La Pampa en general.



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Para nuestro día: ocio, pochoclo & películas

 

 

 

 

Se han realizado infinidad de artículos así, somos conscientes. Algunos de ellos fueron relevados para escribir el nuestro. Nos embarcamos igual en la tarea con la certeza de que no todas estas producciones son lo suficientemente conocidas. Esperamos que puedan disfrutarlas.

 

Por Andrea Delfino y Hernán Apaza

 

Un nuevo aniversario de la gesta obrera que, en condiciones actuales, más que plataforma para impulsar nuevas conquistas parece convertirse en trinchera simbólica para resistir el avance del capital contra las cada vez más precarias condiciones laborales de la clase trabajadora. Cuando cualquier derecho laboral básico y fundamental es considerado un privilegio por una importante mayoría del pueblo, estamos ante un problema alarmante de expropiación de nuestra propia historia y de nuestro legado como clase. En condiciones materiales de existencia pauperizadas, expuestas a toda una ‘cadena de violencias’ (concepto de Berti y Auyero), existe un verdadero sentido de extrañamiento respecto de nuestra valiosa tradición de luchas y de derechos conquistados que es preciso recuperar y reactualizar.

 

Una significativa fracción de las clases populares (no sólo por número sino por intensidad) hace propios discursos reaccionarios y se referencia en figuras que levantan programas políticos y económicos objetivamente contrarios a los intereses populares. ¿Cómo puede ser posible? La emergencia de una extrema derecha que denuncia y apunta a “la casta política”, al “Estado ineficaz” y estigmatiza y persigue a quienes perciben algún tipo de “plan social” o “asignación” no se explica sino a partir del fracaso absoluto de la “democracia de la derrota” (Horowicz) y de todas las políticas reformistas, nacional-populares o de emergencia que los sucesivos gobiernos elegidos a través del voto popular aplicaron como parches sin modificar las bases de un modelo de acumulación capitalista inicialmente formateado por la última dictadura y perpetuado -e incluso profundizado por el Menemato- desde entonces. Para constatar el desastre, sólo basta analizar los índices de distribución de la riqueza, las tasas de desempleo, la estructura productiva o el PBI de inicios de los setenta con los actuales... para no referir a la exponencial deuda externa.

 

No será aquí donde profundicemos en todo ello. Sólo queremos encuadrar nuestra intervención. Hacemos propias las palabras de un gran intelectual como Georges Didi-Huberman, quien abre su gran libro “Pueblos expuestos, pueblos fulgurantes” (Paidós, 2014) con una caracterización tan precisa como inquisitiva: “Los pueblos están expuestos. Nos gustaría mucho que, apoyados en la ‘era de los medios’, esta proposición quisiera decir: los pueblos son hoy más visibles unos para otros de lo que nunca lo fueron. ¿No son ellos el objeto de todos los documentales, todos los turismos, todos los mercados comerciales, todas las telerrealidades posibles e imaginables? También nos gustaría poder significar con esta frase que los pueblos están hoy, gracias a la ‘victoria de las democracias’, mejor ‘representados’ que antes. Y sin embargo, solo se trata de exactamente lo contrario, ni más ni menos: los pueblos están expuestos por el hecho de estar amenazados, justamente, en su representación –política, estética- e incluso, como sucede con demasiada frecuencia, en su existencia misma. Los pueblos están siempre expuestos a desaparecer. ¿Qué hacer, qué pensar en ese estado de perpetua amenaza? ¿Cómo hacer para que los pueblos se expongan a sí mismos y no a su desaparición? ¿Para



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que aparezcan y cobren figura?

Aparacer: ser –nacer o renacer- bajo la mirada de otro.”

 

Con la inestimable colaboración de Andrea Delfino (IHUCSO/CONICET-UNL), quien se dedica a investigar los vínculos entre las transformaciones en el mundo del trabajo y las temporalidades sociales desde una perspectiva de género, elaboramos y compartimos aquí una selección absolutamente aleatoria de producciones cinematográficas de los últimos años que se pueden convertir, para un ojo curioso e inquieto, en ventanas para avistar las condiciones actuales del despliegue de la actividad laboral. Desde ya, la eximimos de todo error y/o falencia que esta lista pueda contener.

 

No encontrarán aquí mencionadas producciones clásicas y fundamentales, tal vez más conocidas, como La Huelga, de Eisenstein; Tiempos modernos, de Chaplin; Las uvas de la ira, de Ford; El empleo, de Ermanno Olmi; Los traidores, de Raimundo Gleyzer; Los santos inocentes, de Mario Camus; Pan y rosas de Ken Loach; Recursos Humanos, de Laurent Cantet, por mencionar sólo un puñado… todas, referencias ineludibles de una larga tradición. Se trata de compartir breves reseñas y un link con el tráiler de cada película.

 

Expuesta por la cinematografía, pero pasibles de convertirse en verdaderas apariciones para quienes se apropien de estas producciones para reflexionar sobre la clase trabajadora, como quien alimenta sus ansias de saber, de entender, para encontrarse junto a quienes, ya desde una sensibilidad particular, asuman como propia la tarea colectiva de concretar a través de la organización y la lucha aquello de que cada necesidad expresa ya un derecho. Pasen y vean...

 

El empleo del tiempo (Laurent Cantet, dir. Francia, 2001). Vincent, consultor de una empresa, es despedido y embargado por la angustia, en ese mismo momento decide ocultarlo a su familia y a su entorno. Para ello, debe inventar un nuevo empleo que nunca consiguió y llevar adelante toda una serie de actividades que le permitan sostener la mentira, que se convierte en una ocupación de tiempo completo. https://www.youtube.com/watch?v=rFV6nRMDkSs

 

Los lunes al sol (Fernando León de Aranoa, dir. España, 2002). Como consecuencia de un proceso de “reconversión industrial de Vigo, años después de un proceso de luchas obreras que no pudieron frenar los despidos masivos, los “parados” son sombras tristes y desilusionadas que pasan sus días tirados al sol. Según los propios guionistas, se inspira en la vida de los sindicalistas Cándido González Carnero y Juan Manuel Martínez Morala, trabajadores del astillero Naval Gijón, militantes de la Corriente Sindical de Izquierda (CSI). https://www.youtube.com/watch?v=t7fSi3KKTlM

 

Cama Adentro (Jorge Gaggero, dir. Argentina, 2004) drama ambientado en el contexto de la crisis de 2001 en Argentina. Una mujer de clase media-alta, notablemente afectada por la crisis, se ve obligada a trabajar vendiendo cosméticos para subsistir. Sin embargo, con el poco dinero que le queda, no puede pagar el sueldo de la mujer que trabaja como servicio doméstico en su hogar, lo que transforma la relación entre ambas. https://www.youtube.com/watch?v=O6vqU5FWreQ

 

La nana (Sebastián Silva, dir. Chile, 2009) Raquel es una trabajadora doméstica y lleva más de 20 años en su trabajo. La familia para la que trabaja decide contratar a otra mujer para ayudar a Raquel durante un período de convalecencia. Sintiendo su puesto laboral amenazado, intenta por todos los medios deshacerse de las postulantes, hasta la llegada de Lucy, quien alterará su perspectiva.



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https://www.youtube.com/watch?v=_7qWhDHucjU

 

Dos días, una noche (Jean-Pierre y Luc DardenneBélgica, 2013). Es un drama social en la que una trabajadora, recientemente despedida de una empresa, tendrá que convencer en menos de 48 horas a sus otros compañeros de que voten por mantenerla en la empresa a cambio de que todos, colectivamente, renuncien a un bono de 100 euros mensuales cada uno. https://www.youtube.com/watch?v=ZhWQxo1l4io

 

Cart (Boo Ji Young, dir. Corea del Sur, 2014) Cuando el hipermercado surcoreano Mart realiza una serie de despidos de los sectores contratados las trabajadoras responden con organización y lucha. El plan continúa y el ataque a la planta permanente genera la unidad de todos. La patronal es inflexible y responde con represión. Se destacan las protagonistas, mujeres trabajadoras responsables de hogar y con tareas domésticas. Una

 

realidad coreana que identifica a millones en el mundo. https://www.youtube.com/watch?v=yu5_u7piDYw

 

Que horas ela volta? (Anna Muylaert, dir. Brasil, 2015) “Una segunda madre” es el título en español para esta obra que despliega una crítica social del Brasil actual y sus profundas desigualdades sociales. Val es una mujer de Pernambuco que viaja a San Pablo y trabaja como empleada doméstica en una casa de familia de clase alta, siendo responsable del cuidado de Fabinho, el pequeño hijo que siente a Val más cercana que a su propia madre. Varios años después, la tensión se desata cuando la propia hija de Val le pide a su madre mudarse unos días con ella a la casa de sus patrones, ya que decide presentarse a rendir el examen de ingreso a la Universidad, al que también aplicará Fabinho. https://www.youtube.com/watch?v=84558HHLJeA

 

La mano invisible (David Macián, dir. España, 2016). Un grupo de trabajadoras y trabajadores son contratados para trabajar en un polígono industrial en diferentes actividades: un albañil construye una pared que más tarde derriba; una chica coloca piezas en una cadena de montaje sin saber para qué sirven; un carnicero despieza animales en descomposición; una teleoperadora realiza encuestas sobre la consideración del trabajo; un mecánico desmonta un coche que luego vuelve a montar... Y frente al grupo, decenas de personas observan desde la oscuridad el "maravilloso" espectáculo del trabajo,

 

convirtiendo a la alienación laboral en un show. https://www.youtube.com/watch?v=OFrYxHfRMzk

 

7 minuti (Michele Placido, dir. Italia, 2016). Se vende una fábrica textil italiana a una empresa multinacional. No hay despidos previstos, pero el nuevo propietario quiere que en los contratos se incluya una clausula especial. Las once mujeres que representan a los 200 trabajadores deben tomar una decisión para evitar que sus compañeros sean despedidos. https://www.dailymotion.com/video/x8026x8

 

Roma (Alfonso Cuarón, dir. México, 2018). Es una ficción elaborada a partir de los recuerdos de infancia del director. Narra la relación entre una familia de clase media del barrio Roma de la ciudad de México y su trabajadora doméstica. https://www.youtube.com/watch?v=PcxTg_dMvh8



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Sorry to bother you (Boots Riley, dir. Estados Unidos, 2018). Violeta Bruck la describe así. “La película relata las experiencias de trabajadores de call center en Estados Unidos. En un tono de comedia ácida retrata las condiciones precarias, el trabajo extenuante y repetitivo, los bajos salarios. El protagonista, Cassius "Cash" Green, es un negro que descubre que hablando con “voz de blanco” puede realizar más ventas telefónicas. Mientras él se concentra en ganar más dinero y ascender, sus compañeros comienzan a organizarse por condiciones de trabajo. Cuando estalla la huelga, Cassius deberá elegir en qué bando estar”. https://www.youtube.com/watch?v=OFrYxHfRMzk

 

Sorry we miss you / Lazos de familia (Ken Loach, dir. Reino Unido/ Francia, 2019) Ricky, Abby y sus dos hijos forman una familia muy unida. A pesar trabajar a tiempo completo, son conscientes de que nunca obtendrán la ansiada seguridad económica o tendrán una casa en propiedad. Entonces surge una oportunidad para Ricky gracias a la revolución de las aplicaciones. La pareja decide apostar el todo por el todo. Abby vende su coche para que Ricky se compre una furgoneta y se convierta en repartidor por cuenta propia: por fin será su propio jefe. El mundo moderno se cuela en su vida familiar ofreciéndoles un futuro diferente. https://www.youtube.com/watch?v=ysjwg-MnZao

 

Nomadland (Chloe Zhao, dir. Estados Unidos, 2020). A través de la historia de Fern, recientemente desempleado por el cierre de la fábrica en la que trabajaba, aborda la vida de las personas en una sociedad posindustrial, en la que predomina el trabajo temporario y la ausencia de seguridad social. https://www.youtube.com/watch?v=ggGbsPmqaUw



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La Fora, La Falda, Huerta Grande, CGT de los Argentinos: programas alternativos del movimiento obrero argentino

 

Por Colectivo De Comunicación ContrahegemoníaWeb

 

 

 

El movimiento obrero de la Argentina tiene una larga historia de luchas. Muchas de ellas han tenido gran trascendencia, cambiando el rumbo del país. Luchas como las de la Semana Trágica, la Patagonia Rebelde, la larga huelga de la construcción de 1936, el 17 de octubre del ‘45, la resistencia peronista, el Cordobazo, el Rodrigazo, la movilización del 30 de marzo del ‘82 o la rebelión popular del 2001, son apenas algunas de las más recordadas, que hicieron tambalear los cimientos del poder. Rememorar las huelgas generales o las innumerables peleas cotidianas libradas por lxs trabajadorxs resultaría una tarea casi imposible de llevar a cabo.

 

Sin embargo, hay otro aspecto, muy fecundo, de las peleas del pueblo trabajador, que permanece más oculto, relegado interesadamente a las sombras. Porque lxs trabajadores no sólo libraron importantes luchas, sino debatieron y levantaron programas políticos y sociales para cambiar nuestra realidad, programas que hubieran podido torcer el rumbo de dependencia, miseria y decadencia al que las clases dominantes y la casta política a su servicio, condenan al país y a nuestro pueblo.

 

Las clases dominantes, aunque no les guste, pueden llegar a aceptar la conflictividad trabajadora por reclamos parciales, si no les queda otra, pero nunca aceptarán que sean lxs trabajadores quienes intervengan en el rumbo del país. E intentan que a ningún trabajador se le ocurra siquiera que tal cosa sea posible o deseable. Por lo que ocultan en los sótanos de la historia tales programas obreros para el país.

 

Por su parte, ya hace décadas que las que debieran ser una herramienta de lxs trabajadores, las centrales sindicales como la CGT, cuando se sientan a debatir el rumbo del país, lo hacen con la UIA, las cámaras empresarias y los gobiernos de turno, pero nunca con lxs trabajadores.

 

La falta de programas para y desde el pueblo trabajador se hace sentir, no sólo en el sometimiento y la decadencia sin fin de nuestro país y el descenso continuo de las condiciones de vida de nuestro pueblo, sino en la ausencia de estrategias de transformación en las luchas, que no logran entonces detener el rumbo al abismo.

 

Desde ContrahegemoniaWeb ponemos entonces a disposición de lxs lectores algunos de los programas que nuestra clase trabajadora fue construyendo en su larga y rica historia, para aportar a una reconstrucción que si bien no puede ser calco ni copia, puede recoger muchas enseñanzas de las generaciones pasadas.



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Declaración final del IV congreso de la Federación Obrera Argentina (FOA) de 1904

 

 

Proyecto de Organización Considerando:

 

Que el desenvolvimiento científico tiende cada vez más a economizar los esfuerzos del hombre para producir lo necesario a la satisfacción de sus necesidades; que esta misma abundancia de producción desaloja a los trabajadores del taller, de la mina, de la fábrica y del campo, convirtiéndolos en intermediarios y haciendo con este aumento de asalariados improductivos, cada vez más difícil su vida; que todo hombre requiere para su sustento cierto número de artículos indispensables y por consiguiente necesita dedicar una cantidad determinada de tiempo a esta producción como lo proclama la justicia más elemental; que esta sociedad lleva en su seno el germen de su destrucción en el desequilibrio perenne entre las necesidades creadas por el progreso mismo y los medios de satisfacerlas, desequilibrio que produce las continuas rebeliones que en formas de huelgas presenciamos; que el descubrimiento de un nuevo instrumento de riquezas y la perfección de los mismos lleva la miseria a miles de hogares, cuando la razón nos dice que a mayor facilidad de producción debiera corresponder un mejoramiento general de la vida de los pueblos; que este fenómeno contradictorio demuestra la viciosa constitución social presente: que esta constitución viciosa es causa de guerras intestinas, crímenes, degeneraciones, perturbando el concepto amplio que de la humanidad nos han dado los pensadores más modernos basándose en la observación y la inducción económica, tiene que reflejarse también en todas las instituciones: que la evolución histórica se hace en el sentido de la libertad individual: que ésta es indispensable para que la libertad social sea un hecho, que esta libertad no se pierde sindicándose con los demás productores, antes bien se aumenta por la intensidad y extensión que adquiere la potencia del individuo: que el hombre es sociable y por consiguiente la libertad de cada uno no se limita por la de otro, según el concepto burgués, sino que la de cada uno se complementa con la de los



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demás, que las leyes codificadas e impositivas deben convertirse en constatación de leyes científicas vividas de hecho por los pueblos y gestadas y elaboradas por el pueblo mismo en su continua aspiración hacia lo mejor, cuando se haya verificado la transformación económica que destruya los antagonismos de clase que convierten hoy al hombre en lobo del hombre y funde un pueblo de productores libres para que en él al fin el siervo y el señor, el aristócrata y el plebeyo, el burgués y el proletario, el amo y el esclavo, que con sus diferencias han ensangrentado la Historia, se abracen al fin, bajo la sola denominación de hermanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El IV Congreso de la FOA declara que ésta debe dirigir todos sus esfuerzos a conseguir la completa emancipación del proletariado creando sociedades de resistencia, federaciones de oficios afines, federaciones locales, consolidando la regional para que así, procediendo de lo simple a lo compuesto, ampliando los horizontes estrechos en que hasta hoy han vivido los productores, dándole a éstos más pan, más pensamiento, más vida, podamos formar con los explotados de todas las naciones, la gran confederación de todos los productores de la tierra y así solidarizados podamos marchar firmes y decididos a la conquista de la emancipación económica y social.

 

Para que pueda ser bien comprendida nuestra organización, el Congreso declara:

 

Que los trabajadores de cada localidad se organizarán en sociedades de resistencia y de oficio, constituyendo una sección de oficios varios para los que, por un escaso número, no pueden constituir sección;

 

Que todas las sociedades de una misma localidad se organicen en Federación Local, con objeto de fomentar la propaganda y desarrollar la organización, dictaminando por medio del Consejo local, formado por los delegados de cada sociedad, respecto de todos los asuntos que interesan al trabajo;

 

Que las Federaciones Locales de cada provincia constituyan la Federación Comarcal y celebren sus congresos de la región y nombren el Consejo Comarcal que sea el



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intermediario entre las Federaciones locales, desarrolle la propaganda, fomente la organización y comunique al Consejo Federal todo lo que se refiera al movimiento obrero, organización y aspiraciones;

 

Que las Federaciones Locales y Comarcales constituyan la Federación Obrera Regional Argentina, la que celebrará sus Congresos Regionales en los que los delegados de las sociedades y federaciones resolverán todos los asuntos pertenecientes a la gran causa del trabajo y nombrarán el Consejo Federal, que es el centro de correspondencia de toda la República, el intermediario entre todas las sociedades y Federaciones, y la que sosteniendo continuas y solidarias relaciones con todos los organismos obreros de la nación: serviría de medio para que los obreros de este país puedan practicar la solidaridad con todos los trabajadores del mundo a fin de conseguir su completa emancipación social;

 

Que las sociedades de un mismo oficio de distintas localidades constituyan la Federación de oficio; y que las sociedades afines de una o varias localidades constituyan la Unión de oficios similares.

 

Nuestra organización puramente económica, es distinta y opuesta a la de todos los partidos políticos burgueses y políticos obreros, puesto que, así como ellos se organizan para la conquista del poder político, nosotros nos organizamos para que los Estados políticos y jurídicos que actualmente existen queden reducidos a funciones puramente económicas, estableciéndose en su lugar una libre Federación de libres asociaciones de productores libres.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL PROGRAMA DE LA FALDA-1957

 

 

El golpe del 16 de septiembre de 1955 denominado “La Libertadora” tuvo respuestas en las movilizaciones de las bases, asambleas en fábricas, huelgas y sabotajes. La recuperación de sindicatos posibilitó la creación de la intersindical que el 12 de julio de 1957 lanzó un paro general, acatado en todo el País. La intersindical reunió a 94 gremios, de los cuales desertaron 32 (sindicalismo amarillo), dando lugar al nacimiento de las 62 Organizaciones. En ese marco de resistencia obrera, la CGT de Córdoba convocó a un



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Plenario Nacional de Delegaciones Regionales de la CGT y de las 62 Organizaciones, en la localidad de La Falda, donde aprobó un Programa de Gobierno, algunos de cuyos puntos fueron los siguientes:

 

PARA LA INDEPENDENCIA ECONÓMICA:

 

Comercio exterior:

 

Control estatal del comercio exterior sobre las bases de la forma de un monopolio estatal.

 

Liquidación de los monopolios extranjeros de importación y exportación.

 

Control de los productores en las operaciones comerciales con un sentido de defensa de la renta nacional. Planificación del proceso en vista a las necesidades del país, en función de su desarrollo histórico, teniendo presente el interés de la clase laboriosa.

 

Ampliación y diversificación de los mercados internacionales.

 

Denuncia de todos los pactos lesivos de nuestra independencia económica.

 

Planificación de la comercialización teniendo presente nuestro desarrollo interno.

 

Integración económica con los pueblos hermanos de Latinoamérica, sobre las bases de las experiencias realizadas.

 

En el orden interno:

 

Política de alto consumo interno; altos salarios, mayor producción para el país con sentido nacional.

 

Desarrollo de la industria liviana adecuada a las necesidades del país.

 

Incremento de una política económica tendiente a lograr la consolidación de la industria pesada, base de cualquier desarrollo futuro.

 

Política energética nacional; para ello se hace indispensable la nacionalización de las fuentes naturales de energía y su explotación en función de las necesidades del desarrollo del país.

 

Nacionalización de los frigoríficos extranjeros, a fin de posibilitar la eficacia del control del comercio exterior, sustrayendo de manos de los monopolios extranjeros dichos resortes básicos de nuestra economía.

 

Soluciones de fondo, con sentido nacional a los problemas económicos regionales sobre la base de integrar dichas economías a las reales necesidades del país, superando la actual división entre “provincias ricas y provincias pobres’.

 

Control centralizado del crédito por parte del Estado, adecuándolo a un plan de desarrollo integral de la economía con vistas a los intereses de los trabajadores.

 

Programa agrario, sintetizado en: mecanización del agro, “tendencia de la industria nacional”, expropiación del latifundio y extensión del cooperativismo agrario, en procura de que la tierra sea de quien la trabaja.

 

PARA LA JUSTICIA SOCIAL:

 

Control obrero de la producción y distribución de la riqueza nacional, mediante la participación efectiva de los trabajadores: en la elaboración y ejecución del plan económico general, a través de las organizaciones sindicales; participación en la dirección



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de las empresas privadas y públicas, asegurando, en cada caso, el sentido social de la riqueza; control popular de precios.

 

Salario mínimo, vital y móvil.

 

Previsión social integral: unificación de los beneficios y extensión de los mismos a todos los sectores del trabajo.

 

Reformas de la legislación laboral tendientes a adecuarla al momento histórico y de acuerdo al plan general de transformación popular de la realidad argentina.

 

Creación del organismo estatal que con el control obrero posibilite la vigencia real de las conquistas y legislaciones sociales.

 

Estabilidad absoluta de los trabajadores.

 

Fuero sindical.

 

PARA LA SOBERANÍA POLÍTICA:

 

Elaboración del gran plan político-económico-social de la realidad argentina, que reconozca la presencia del movimiento obrero como fuerza fundamental nacional, a través de su participación hegemónica en la confección y dirección del mismo.

 

Fortalecimiento del estado nacional popular, tendiente a lograr la destrucción de los sectores oligárquicos antinacionales y sus aliados extranjeros, y teniendo presente que la clase trabajadora es la única fuerza argentina que representa en sus intereses los anhelos del país mismo, a lo que agrega su unidad de planteamientos de lucha y fortaleza.

 

Dirección de la acción hacia un entendimiento integral (político-económico) con las naciones hermanas latinoamericanas.

 

Acción política que reemplace las divisiones artificiales internas, basadas en el federalismo liberal y falso.

 

Libertad de elegir y ser elegido, sin inhabilitaciones, y el fortalecimiento definitivo de la voluntad popular.

 

Solidaridad de la clase trabajadora con las luchas de liberación nacional de los pueblos oprimidos.

 

Política internacional independiente.



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PROGRAMA DE HUERTA GRANDE- 1962

 

 

Nacionalizar todos los bancos y establecer un sistema bancario estatal y centralizado.

 

Implantar el control estatal sobre el comercio exterior.

 

Nacionalizar los sectores claves de la economía: siderurgia, electricidad, petróleo y frigoríficas.

 

Prohibir toda exportación directa o indirecta de capitales.

 

Desconocer los compromisos financieros del país, firmados a espaldas del pueblo.

 

Prohibir toda importación competitiva con nuestra producción.

 

Expropiar a la oligarquía terrateniente sin ningún tipo de compensación.

 

Implantar el control obrero sobre la producción.

 

Abolir el secreto comercial y fiscalizar rigurosamente las sociedades comerciales.

 

Planificar el esfuerzo productivo en función de los intereses de la Nación y el Pueblo Argentino, fijando líneas de prioridades y estableciendo topes mínimos y máximos de producción.



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Programa del 1º de mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos

 

 

El miércoles 1º de mayo de 1968 en el primer número de la publicación oficial de la CGT de los argentinos (CGTA), apareció el “Mensaje a los Trabajadores y al Pueblo Argentino”. Para ese mismo día esta CGT preparó y realizó actos públicos para celebrar el día del trabajador. Esas tres acciones eran novedosas en el escenario político argentino de la época: Una CGT “rebelde”, con un programa combativo, que a pesar de las prohibiciones de la dictadura del general Onganía realizaba actos públicos. En este trabajo se analiza el Mensaje de la CGTA, más conocido como Programa del 1º de Mayo; con vistas a ello se delineará el escenario político-sindical y la intervención que a través de su mensaje pretendió realizar esta CGT.

 

“Empezaron sintiendo vergüenza por sus ropas de obreros, trataron de ponerse a tono con los despachos y antesalas ministeriales y poco a poco de representantes obreros frente al poder se convirtieron en representantes del poder frente a los obreros.” “Se enriquecieron, adquirieron hábitos y vicios incompatibles con sus cargos de dirigentes sindicales, burocratizaron sus sindicatos, los transformaron en maquinarias sin contenido, se limitaron —en el mejor de los casos— a la acción social, el tanto por ciento de aumento en cada nuevo convenio, los hoteles de turismo, las colonias de vacaciones.” “Olvidaron que los trabajadores no pueden ni deben mantenerse al margen de los problemas fundamentales de la vida nacional.” “Olvidaron que la política del gobierno contraría los intereses de la clase trabajadora.”

 

“Toleraron los avances incesantes de los monopolios que rigen la economía del país, arruinando a las empresas nacionales, especulando con la desocupación que abarata la mano de obra, envileciendo los salarios.”

 

“Durante años esos dirigentes se opusieron entre sí; encarnaban actitudes distintas ante los problemas nacionales, inclusive se combatieron con dureza. El tiempo ha borrado esos matices, ha gastado los ropajes ocasionales y los ha dejado desnudos; es posible ver que



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se parecen mucho, unos y otros. Por eso ahora, como por arte de magia, están todos juntos, enfrentados a los trabajadores.”

 

 

[Del Semanario de la CGTA, 1968] Congreso Normalizador de la CGT Amado Olmos

 

1.   “Nosotros, representantes de la CGT de los Argentinos, legalmente constituida en el congreso normalizador Amado Olmos, en este Primero de Mayo nos dirigimos al pueblo”.

 

Los invitamos a que nos acompañen en un examen de conciencia, una empresa común y un homenaje a los forjadores, a los héroes y los mártires de la clase trabajadora.

 

En todos los países del mundo ellos han señalado el camino de la liberación. Fueron masacrados en oscuros calabozos como Felipe Vallese, cayeron asesinados en los ingenios tucumanos, como Hilda Guerrero. Padecen todavía en injustas cárceles.

 

En esas luchas y en esos muertos reconocemos nuestro fundamento, nuestro patrimonio, la tierra que pisamos, la voz con que queremos hablar, los actos que debemos hacer: esa gran revolución incumplida y traicionada pero viva en el corazón de los argentinos.

 

2.  Durante años solamente nos han exigido sacrificios. Nos aconsejaron que fuésemos austeros: lo hemos sido hasta el hambre.

 

Nos pidieron que aguantáramos un invierno: hemos aguantado diez. Nos exigen que racionalicemos: así vamos perdiendo conquistas que obtuvieron nuestros abuelos. Y cuando no hay humillación que nos falte padecer ni injusticia que reste cometerse con nosotros, se nos pide irónicamente que “participemos”.

 

Les decimos: ya hemos participado, y no como ejecutores sino como víctimas en las persecuciones, en las torturas, en las movilizaciones, en los despidos, en las intervenciones, en los desalojos.

 

No queremos esa clase de participación.

 

Un millón y medios de desocupados y subempleados son la medida de este sistema y de este gobierno elegido por nadie. La clase obrera vive su hora más amarga. Convenios suprimidos, derechos de huelga anulados, conquistas pisoteadas, gremios intervenidos, personerías suspendidas, salarios congelados.

 

La situación del país no puede ser otro que un espejo de la nuestra. El índice de mortalidad infantil es cuatro veces superior al de los países desarrollados, veinte veces superior en zonas de Jujuy donde un niño de cada tres muere antes de cumplir un año de vida. Más de la mitad de la población está parasitada por la anquilostomiasis en el litoral norteño; el cuarenta por ciento de los chicos padecen de bocio en Neuquén; la tuberculosis y el mal de Chagas causan estragos por doquier. La deserción escolar en el ciclo primario llega al sesenta por ciento; al ochenta y tres por ciento en Corrientes, Santiago del Estero y el Chaco; las puertas de los colegios secundarios están entornadas para los hijos de los trabajadores y definitivamente cerradas las de la Universidad.

 

La década del treinta resucita en todo el país con su cortejo de miseria y de ollas populares.

 

Cuatrocientos pesos son un jornal en los secaderos de yerba, trescientos en los obrajes, en los cañaverales de Tucumán se olvida ya hasta el aspecto del dinero.

 

A los desalojos rurales se suma ahora la reaccionaria ley de alquileres, que coloca a decenas de miles de comerciantes y pequeños industriales en situación de desalojo, cese



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de negocios y aniquilamiento del trabajo de muchos años.

 

No queda ciudad en la República sin su cortejo de villas miserias donde el consumo de agua y energía eléctrica es comparable al de las regiones interiores del África. Un millón de personas se apiñan alrededor de Buenos Aires en condiciones infrahumanas, sometidas a un tratamiento de gheto y a las razzias nocturnas que nunca afectan las zonas residenciales donde algunos “correctos” funcionarios ultiman la venta del país y donde jueces “impecables” exigen coimas de cuarenta millones de pesos.

 

Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha.

 

3.   Grandes países que salieron devastados de la guerra, pequeños países que aún hoy soportan invasiones e implacables bombardeos han reclamado de sus hijos penurias mayores que las nuestras. Si un destino de grandeza nacional, si la defensa de la patria, si la definitiva liquidación de las estructuras explotadoras fuesen la recompensa inmediata o lejana de nuestros males, ¿qué duda cabe de que los aceptaríamos en silencio?

 

Pero no es así. El aplastamiento de la clase obrera va acompañado de la liquidación de la industria nacional, la entrega de todos los recursos, la sumisión a los organismos financieros internacionales. Asistimos avergonzados a la culminación, tal vez el epílogo de un nuevo período de desgracias.

 

Durante el año 1967 se ha completado prácticamente la entrega del patrimonio económico del país a los grandes monopolios norteamericanos y europeos. En 1958 el cincuenta y nueve por ciento de lo facturado por las cincuenta empresas más grandes del país correspondía a capitales extranjeros; en 1965 esa cifra ascendía al sesenta y cinco por ciento; hoy se puede afirmar que tres cuartas partes del gran capital invertido pertenece a los monopolios.

 

La empresa que en 1965 alcanzó la cifra más alta de ventas en el país, en 1968 ha dejado de ser argentina. La industria automotriz está descoyuntada, dividida en fragmentos que han ido a parar uno por uno a los grupos monopolistas. Viejas actividades nacionales como la manufactura de cigarrillos pasaron en bloque a intereses extranjeros. El monopolio norteamericano del acero está a punto de hacer su entrada triunfal. La industria textil y la de la alimentación están claramente penetradas y amenazadas.

 

El método que permitió este escandaloso despojo no puede ser más simple. El gobierno que surgió con el apoyo de las fuerzas armadas, elegido por nadie, rebajó los aranceles de importación, los monopolios aplicaron la ley de la selva —el dumping—, los fabricantes nacionales, hundiéronse. Esos mismos monopolios, sirviéndose de bancos extranjeros ejecutaron luego a los deudores, llenaron de créditos a sus mandantes que con dinero argentino compraron a precio de bancarrota las empresas que el capital y el trabajo nacional habían levantado en años de esfuerzo y sacrificio.

 

Este es el verdadero rostro de la libre empresa, de la libre entrega, filosofía oficial del régimen por encima de ilusorias divisiones entre “nacionalistas” y “liberales”, incapaces de ocultar la realidad de fondo que son los monopolios en el poder.

 

Este poder de los monopolios que con una mano aniquila a la empresa privada nacional, con la otra amenaza a las empresas del Estado donde la racionalización no es más que el prólogo de la entrega, y anuda los últimos lazos de la dependencia financiera. Es el Fondo Monetario Internacional el que fija el presupuesto del país y decide si nuestra moneda se



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cotiza o no en los mercados internacionales. Es el Banco Mundial el que planifica nuestras industrias claves. Es el Banco Interamericano de Desarrollo el que indica en qué países podemos comprar. Son las compañías petroleras las que cuadriculan el territorio nacional y de sus mares aledaños con el mapa de sus inicuas concesiones. El proceso de concentración monopolista desatado por el gobierno no perdonará un solo renglón de la actividad nacional. Poco más y sólo faltará desnacionalizar la tradición argentina y los museos.

 

La participación que se nos pide es, además de la ruina de la clase obrera, el consentimiento de la entrega. Y eso no estamos dispuestos a darlo los trabajadores argentinos.

 

4. La historia del movimiento obrero, nuestra situación concreta como clase y la situación del país nos llevan a cuestionar el fundamento mismo de esta sociedad: la compraventa del trabajo y la propiedad privada de los medios de producción.

 

Afirmamos que el hombre vale por sí mismo, independientemente de su rendimiento. No se puede ser un capital que rinde un interés, como ocurre en una sociedad regida por los monopolios dentro de la filosofía libreempresista. El trabajo constituye una prolongación de la persona humana, que no debe comprarse ni venderse. Toda compra o venta del trabajo es una forma de esclavitud.

 

La estructura capitalista del país, fundada en la absoluta propiedad privada de los medios de producción, no satisface, sino que frustra las necesidades colectivas, no promueve sino que traba el desarrollo individual. De ella no puede nacer una sociedad justa ni cristiana.

 

El destino de los bienes es servir a la satisfacción de las necesidades de todos los hombres. En la actualidad prácticamente todos los bienes se hallan apropiados, pero no todos los hombres pueden satisfacer sus necesidades: el pan tiene dueño, pero un dueño sin hambre. He aquí al descubierto la barrera que separa las necesidades humanas de los bienes destinados a satisfacerlas: el derecho de propiedad tal como hoy es ejercido.

 

Los trabajadores de nuestra patria, compenetrados del mensaje evangélico de que los bienes no son propiedad de los hombres, sino que los hombres deben administrarlos para que satisfagan las necesidades comunes, proclamamos la necesidad de remover a fondo aquellas estructuras.

 

Para ello retomamos pronunciamientos ya históricos de la clase obrera argentina, a saber:

 

•  La propiedad sólo debe existir en función social.

 

•   Los trabajadores, auténticos creadores del patrimonio nacional, tenemos derecho a intervenir no sólo en la producción, sino en la administración de las empresas y la distribución de los bienes.

 

•  Los sectores básicos de la economía pertenecen a la Nación. El comercio exterior, los bancos, el petróleo, la electricidad, la siderurgia y los frigoríficos deben ser nacionalizados.

 

•  Los compromisos financieros firmados a espaldas del pueblo no pueden ser reconocidos.

 

•  Los monopolios que arruinan nuestra industria y que durante largos años nos han estado despojando, deben ser expulsados sin compensación de ninguna especie.

 

•   Sólo una profunda reforma agraria, con las expropiaciones que ella requiera, puede efectivizar el postulado de que la tierra es de quien la trabaja.



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•  Los hijos de obreros tienen los mismos derechos a todos los niveles de la educación que hoy gozan solamente los miembros de las clases privilegiadas.

 

A los que afirman que los trabajadores deben permanecer indiferentes al destino del país y pretenden que nos ocupemos solamente de problemas sindicales, les respondemos con las palabras de un inolvidable compañero, Amado Olmos, quien días antes de morir, desentrañó para siempre esa farsa:

 

El obrero no quiere la solución por arriba, porque hace doce años que la sufre y no sirve. El trabajador quiere el sindicalismo integral, que se proyecte hacia el control del poder, que asegura en función de tal el bienestar del pueblo todo. Lo otro es el sindicalismo amarillo, imperialista, que quiere que nos ocupemos solamente de los convenios y las colonias de vacaciones.

 

5. Las palabras de Olmos marcan a fuego el sector de dirigentes que acaban de traicionar al pueblo y separarse para siempre del movimiento obrero. Con su experiencia, que ya era sabiduría profética, explicó los motivos de esa defección.

 

“Hay dirigentes —dijo—, que han adoptado las formas de vida, los automóviles, las casas, las inversiones y los gustos de la oligarquía a la que dicen combatir. Desde luego con una actitud de ese tipo no pueden encabezar a la clase obrera”.

 

Son esos mismos dirigentes los que apenas iniciado el congreso normalizador del 28 de marzo, convocado por ellos mismos, estatutariamente reunido, que desde el primer momento sesionó con el quórum necesario, lo abandonaron por no poder dominarlo y cometieron luego la felonía sin precedentes en los anales del sindicalismo de denunciar a sus hermanos ante la Secretaría de Trabajo. Son ellos los que hoy ocupan un edificio vacío y usurpan una sigla, pero han asumido al fin su papel de agentes de un gobierno, de una oligarquía y de un imperialismo

 

¿Qué duda cabe hoy de que Olmos se refería a esos dirigentes que se autocalifican de “colaboracionistas” y “participacionistas”? Durante más de un lustro cada enemigo de la clase trabajadora, cada argumento de sanciones, cada editorial adverso, ha sostenido que no existía en el país gente tan corrompida como algunos dirigentes sindicales. Costaba creerlo, pero era cierto. Era cierto que rivalizaban en el lujo insolente de sus automóviles y el tamaño de sus quintas de fin de semana, que apilaban fichas en los paños de los casinos y hacían cola en las ventanillas de los hipódromos, que paseaban perros de raza en las exposiciones internacionales.

 

Esa satisfacción han dado a los enemigos del movimiento obrero, esa amargura a nosotros. Pero es una suerte encontrarlos al fin todos juntos —dirigentes ricos que nunca pudieron unirse para defender trabajadores pobres—, funcionarios y cómplices de un gobierno que se dice llamado a moralizar y separados para siempre de la clase obrera.

 

Con ellos, que voluntariamente han asumido ese nombre de colaboracionistas, que significa entregadores en el lenguaje internacional de la deslealtad, no hay advenimiento posible. Que se queden con sus animales, sus cuadros, sus automóviles, sus viejos juramentos falsificados, hasta el día inminente en que una ráfaga de decencia los arranque del último sillón y de las últimas representaciones traicionadas.

 

6.  La CGT de los Argentinos no ofrece a los trabajadores un camino fácil, un panorama risueño, una mentira más. Ofrece a cada uno un puesto de lucha.

 

Las direcciones indignas deben ser barridas desde las bases. En cada comisión interna, cada gremio, cada federación, cada regional, los trabajadores deben asumir su



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responsabilidad histórica hasta que no quede un vestigio de colaboracionismo. Esa es la forma de probar que la unidad sigue intacta y que los falsos caudillos no pueden destruir desde arriba lo que se ha amasado desde abajo con el dolor de tantos.

 

Este movimiento está ya en marcha, se propaga con fuerza arrasadora por todos los caminos de la República.

 

Advertimos sin embargo que de la celeridad de ese proceso depende el futuro de los trabajadores. Los sectores interesados del gobierno elegido por nadie no actúan aún contra esta CGT elegida por todos; calculan que la escisión promovida por dirigentes vencidos y fomentada por la Secretaría de Trabajo bastará para distraer unos meses a la clase obrera, mientras se consuman etapas finales de la entrega.

 

Si nos limitáramos al enfrentamiento con esos dirigentes, aun si los desalojáramos de sus últimas posiciones, seríamos derrotados cuando en el momento del triunfo cayeran sobre nosotros las sanciones que debemos esperar, pero no temer.

 

El movimiento obrero no es un edificio ni cien edificios; no es una personería ni cien personerías; no es un sello de goma ni es un comité; no es una comisión delegada ni es un secretariado. El movimiento obrero es la voluntad organizada del pueblo y como tal no se puede clausurar ni intervenir.

 

Perfeccionando esa voluntad, pero sobre todo esa Organización debemos combatir con más fuerza que nunca por la libertad, la renovación de los convenios, la vigencia de los salarios, la derogación de leyes como la 17.224 y la 17.709, la reapertura y creación de nuevas fuentes de trabajo, el retiro de las intervenciones y la anulación de las leyes represivas que hoy ofenden a la civilización que conmemora la declaración y el ejercicio de los derechos humanos.

 

Aun eso no es suficiente. La lucha contra el poder de los monopolios y contra toda forma de penetración extranjera es misión natural de la clase obrera, que ella no puede declinar. La denuncia de esa penetración y la resistencia a la entrega de las empresas nacionales de capital privado o estatal son hoy las formas concretas del enfrentamiento. Porque la Argentina y los argentinos queremos junto con la revolución moral y de elevamiento de los valores humanos ser activos protagonistas y no dependientes en la nueva era tecnológica que transforma al mundo y conmociona a la humanidad.

 

Y si entonces cayeran sobre nosotros los retiros de personería, las intervenciones y las clausuras, será el momento de recordar lo que dijimos en el congreso normalizador: que a la luz o en la clandestinidad, dentro de la ley o en las catacumbas, este secretariado y este consejo directivo son las únicas autoridades legítimas de los trabajadores argentinos, hasta que podamos reconquistar la libertad y la justicia social y le sea devuelto al pueblo el ejercicio del poder.

 

7.  La CGT de los Argentinos no se considera única actora en el proceso que vive el país, no puede abstenerse de recoger las aspiraciones legítimas de los otros sectores de la comunidad ni de convocarlos a una gran empresa común, no puede siquiera renunciar a la comunicación con sectores que por una errónea inteligencia de su papel verdadero aparecen enfrentados a nuestros intereses. Apelamos pues:

 

•  A los empresarios nacionales, para que abandonen la suicida política de sumisión a un sistema cuyas primeras víctimas resultan ellos mismos. Los monopolios no perdonan, los bancos extranjeros no perdonan, la entrega no admite exclusiones ni favores personales. Lealmente les decimos: fábrica por fábrica los hemos de combatir en defensa de nuestras



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conquistas avasalladas, pero con el mismo vigor apoyaremos cada empresa nacional enfrentada con una empresa extranjera. Ustedes eligen sus alianzas: que no tengan que llorar por ellas.

 

•  A los pequeños comerciantes e industriales, amenazados por desalojo en beneficio de cuatro inmobiliarias y un par de monopolios dispuestos a repetir el despojo consumado con la industria, a liquidar los últimos talleres, a comprar por uno lo que vale diez, a barrer hasta con el almacenero y el carnicero de barrio en beneficio del supermercado norteamericano, que es el mercado único, sin competencia posible. Les decimos: su lugar está en la lucha, junto a nosotros.

 

•   A los universitarios, intelectuales, artistas, cuya ubicación no es dudosa frente a un gobierno elegido por nadie que ha intervenido las universidades, quemando libros, aniquilando la cinematografía nacional, censurando el teatro, entorpeciendo el arte. Les recordamos: el campo del intelectual es por definición la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante, y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra.

 

•  A los militares, que tienen por oficio y vocación la defensa de la patria: Nadie les ha dicho que deben ser los guardianes de una clase, los verdugos de otra, el sostén de un gobierno que nadie quiere, los consentidores de la penetración extranjera. Aunque se afirme que ustedes no gobiernan, a los ojos del mundo son responsables del gobierno. Con la franqueza que pregonan les decimos: que preferiríamos tenerlos a nuestro lado y del lado de la justicia, pero que no retrocederemos de las posiciones que algunos de ustedes parecieran haber abandonado pues nadie debe ni puede impedir el cumplimiento de la soberana voluntad del pueblo, única base de la autoridad del poder público.

 

•  A los estudiantes queremos verlos junto a nosotros, como de algún modo estuvieron juntos en los hechos, asesinados por los mismos verdugos, Santiago Pampillón y Felipe Vallese. La CGT de los Argentinos no les ofrece halagos ni complacencias, les ofrece una militancia concreta junto a sus hermanos trabajadores.

 

•  A los religiosos de todas las creencias: sólo palabras de gratitud para los más humildes entre ustedes, los que han hecho suyas las palabras evangélicas, los que saben que “el mundo exige el reconocimiento de la dignidad humana en toda su plenitud, la igualdad social de todas las clases”, como se ha firmado en el concilio, los que reconocen que “no se puede servir a Dios y al dinero”. Los centenares de sacerdotes que han estampado su firma al pie del manifiesto con que los obispos del Tercer Mundo llevan a la práctica las enseñanzas de la Populorum Progressio: “La Iglesia durante un siglo ha tolerado al capitalismo… pero no puede más que regocijarse al ver aparecer en la humanidad otro sistema social menos alejado de esa moral… La Iglesia saluda con orgullo y alegría una humanidad nueva donde el honor no pertenece al dinero acumulado entre las manos de unos pocos, sino a los trabajadores obreros y campesinos”. Ese es el lenguaje que ya han hablado en Tacuarendí, en Tucumán en las villas miserias, valerosos sacerdotes argentinos y que los trabajadores quisiéramos oir en todas las jerarquías.

 

8.  La CGT convoca en suma a todos los sectores, con la única excepción de minorías entregadoras y dirigentes corrompidos, a movilizarse en los cuatro rincones del país para combatir de frente al imperialismo, los monopolios y el hambre. Esta es la voluntad indudable de un pueblo harto de explotación e hipocresía, herido en su libertad, atacado en sus derechos, ofendido en sus sentimientos, pero dispuesto a ser el único protagonista de su destino.



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Sabemos que por defender la decencia todos los inmorales pagarán campañas para destruirnos. Comprendemos que, por reclamar libertad, justicia y cumplimiento de la voluntad soberana de los argentinos, nos inventarán todos los rótulos, incluso el de subversivos, y pretenderán asociarnos a secretas conspiraciones que desde ya rechazamos.

 

Descontamos que por defender la autodeterminación nacional se unirán los explotadores de cualquier latitud para fabricar las infamias que les permitan clausurar nuestra voz, nuestro pensamiento y nuestra vida.

 

Alertamos que, por luchar junto a los pobres, con nuestra única bandera azul y blanca, los viejos y nuevos inquisidores levantarán otras cruces, como vienen haciendo a lo largo de los siglos.

 

Pero nada nos habrá de detener, ni la cárcel ni la muerte. Porque no se puede encarcelar y matar a todo el pueblo y porque la inmensa mayoría de los argentinos, sin pactos electorales, sin aventuras colaboracionistas ni golpistas, sabe que sólo el pueblo salvará al pueblo”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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