© Libro N° 13755. Tensiones Y Horizontes Del Pueblo Trabajador Frente A
La Avanzada Del Capital. Antunes, Ricardo Y Otros. Emancipación. Abril 26 de
2025
Título Original: © Tensiones
Y Horizontes Del Pueblo Trabajador Frente A La Avanzada Del Capital. Ricardo
Antunes Y Otros
Versión Original: © Tensiones Y Horizontes
Del Pueblo Trabajador Frente A La Avanzada Del Capital. Ricardo Antunes Y Otros
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Miranda
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TENSIONES Y HORIZONTES DEL
PUEBLO TRABAJADOR FRENTE A LA AVANZADA DEL CAPITAL
Ricardo Antunes Y Otros
Tensiones Y
Horizontes Del Pueblo Trabajador Frente A La Avanzada Del Capital
Antunes, Ricardo Y Otros
Tensiones Y Horizontes Del Pueblo Trabajador Frente
A La Avanzada Del Capital.
Antunes, Ricardo, Soul, Julia, et. al. – Ciudad
Autónoma de Buenos Aires; ContrahegemoníaWeb, 2022.
248 páginas.
LIBRO DIGITAL
Fecha de publicación en el portal: 01/05/22
Fecha de publicación digital: 01/06/22
Diseño Colectivo editorial Contrahegemoníaweb.
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Índice
Colectivo de
Comunicación ContrahegemoniaWeb. Introducción………………………… 5
Antunes, Ricardo. La pandemia de la
uberización………………………………………..…..….…. 9
Soul, Julia. La clase trabajadora hoy: transformaciones y dilemas frente a la ofensiva capitalista
……………………………………………………………………………………………………………..…
13
Lanza, Daniel y
Beccaria, Javier. La situación de los trabajadores y las trabajadoras argentinas durante
la pandemia 2020 / 2021……………………………………………………………19
Shinohara Roncato,
Mariana, Praun, Luci y Mazzei Nogueira, Claudia. Desigualdades
permanentes y avance de la precarización del trabajo femenino en Brasil …………….27
García Orfanó,
Demián. Algunos cambios en la clase trabajadora local en las últimas
décadas………………………………………………………………………………………………………
……………….34
Féliz, Mariano. La precarización
y el saqueo en tiempos de capitalismo
pospandémico………………………………………………………………………………………………
……………48
Casiello, Juan
Pablo. El clasismo en la dirección de sindicatos docentes en la Argentina.
Política sindical
y cambio
social……………………………………………………………………………….52
Murphy, Ezequiel e
Ibaceta, Abel. Las asambleas docentes y las asambleas ciudadanas en
Chubut………………………………………………………………………………………………………
…………...68
Kiefel, José. Trabajo,
tecnología y educación: algunas reflexiones desde el pensamiento de Karl
Marx…………………………………………………………………………………………………………
….…73
González, Carlos. “Los nadies,
que cuestan menos que la bala (el químico) que los
mata.”……………………………………………………………………………………………………………………
…….…82
Sechi,
Erica y Bermeo, Diego. Trabajadoras migrantes y procesos migratorios hacia la Argentina
………………………………………………………………………………………………………………
….87
Cooperativa Gráfica
la Voz de la Mujer. Diálogo entre el feminismo de base y la práctica artística a través de
la gráfica migrante…………………………………………………………………..95
González, Carlos. Elecciones en la
UOM. “El mismo perro, con distinto collar”…..105
Britos, Marcos. Una tendencia
mutante de los sindicatos obreros. Ante los sindicatos como empresas:
inventamos o
erramos…………………………………………………………………..109
Córdoba, Lorena. La salud en
Tucumán. Una radiografía de la desigualdad…………..117
Fajardo, Sebastián. Si se puede
evitar no es un accidente, es un asesinato laboral…122
Wanso Raúl y
Britos, Marcos. Trabajo y seguridad. 14 de junio de 2004: mueren 14 mineros en Río
Turbio. ……………………………………………………………………………………………….126
RedEco. Trabajo esclavo y
precarización en el siglo XXI…………………………………………..138
Laufer, Rodolfo. A 50 años del
triunfo de la Lista Marrón en el SMATA Córdoba……146
Aguirres, Mariana,
Martín, Sol, Durán, Lucía y Díaz, Ximena. Elefantazo: “la indignación se
tradujo en autoorganización y colectivización de la lucha por la vida digna”.
Entrevista a trabajadoras de salud de Neuquén…………………………………………….153
Yofra, Daniel. “Tenemos que
empoderar al movimiento obrero y la única manera de hacerlo es con huelga”.
……………………………………………………………………………………………….162
Godoy, Raul. “Las gestiones
obreras, como Zanón, son puntos de apoyo para mostrar que se puede producir de
una manera no capitalista, pensando en el bien común”…171
Entrevista a Franco
Vallejo y Héctor Zuñiga "Panini", trabajadores del citrus de la
provincia de Tucumán………………………………………………………………………………………………..176
Piñeiro, José. La clase obrera
fueguina y su permanente lucha por sobrevivir……….182
Entrevista a
Santiago Menconi, delegado línea 60. “La unión de los trabajadores por
sector y la unión de distintas ramas es la salida a los planes de lucha”.
…………………185
Entrevista a
Cristian Rosso, La Pampa. “Muchos y muchas optaron por la resignación,
nosotros optamos por la reorganización sindical”. …………………………………………………189
Apaza, Hernán y
Delfino, Andrea. Para nuestro día: ocio, pochoclo & películas…….193
Colectivo De Comunicación
ContrahegemoníaWeb. La Fora, La
Falda, Huerta Grande, CGT de los Argentinos: programas alternativos del
movimiento obrero argentino …197
Introducción:
tensiones y horizontes del pueblo trabajador frente a la avanzada del capital
Colectivo de
Comunicación ContrahegemoniaWeb
Pandemias, guerras,
cambio climático, pobreza, hambre. La civilización dominada por el capital
hunde a la humanidad en una profunda crisis. Está claro que los ganadores del
sistema no pretenden más que perpetuarlo y que, en las calamidades que aterran
y conmueven a cualquier persona sensible, no perciben más que nuevas
oportunidades de ganancia. De las clases dominantes no puede esperarse más que
un pavoroso remedo de los capitanes de barco de antaño: hundirse junto a su
nave. Aunque esa nave hoy sea la humanidad entera y el conjunto de las especies
que habitan el planeta. La situación reactualiza un debate urgente. ¿Qué
fuerzas sociales pueden ser capaces de asumir el desafío de terminar con este
sistema de muerte y frenar la acelerada carrera hacia el abismo?
Marx y Engels
sostuvieron que el capitalismo engendraba su propio sepulturero: la clase
trabajadora. Pero esa afirmación, lejos de pretender augurar algo que sucedería
en virtud de alguna especie de ley científica, era un llamado a pasar a la
acción y a combatir contra el sistema. Ese llamado hoy se vuelve urgente y, por
qué no, desesperado. Aunque esa desesperación deba tornarse acción meditada y
consciente y convoque a reflexionar no sólo sobre la situación de la clase
trabajadora sino, incluso, sobre qué es la clase trabajadora en la actualidad.
La clase
trabajadora de hoy no es la misma que la de la época en que la apelación de
Marx y Engels fue formulada. El propio capitalismo ha mutado en algunas de sus
formas y en la acumulación de cadenas de valor global al tiempo que -en su
vertiginosa carrera de destrucción- va poniendo en primer plano renovados
antagonismos. Asimismo, la lucha feminista y LGBTIQ+ enriquece las concepciones
sobre la clase trabajadora y alientan a poner el foco en trabajos centrales -no
remunerados o mal pagos- que el capital y el patriarcado se habían ocupado de
ocultar, como el trabajo de reproducción social (trabajos domésticos, de
cuidados, comunitarios, entre otros). Años y años de lucha de la clase
trabajadora por transformarse a sí misma mientras pelea por cambiar el mundo
han dejado enseñanzas que es necesario repensar, así como intentar echar
algunos rayos de luz sobre la oculta riqueza de las experiencias que bullen por
abajo y nutren nuestras luchas.
Una vez más, el
pueblo que vive de su trabajo (o lo intenta) enfrenta la renovada ofensiva del
capital que se expresa tanto en el plano económico como en el organizativo,
social e ideológico. Desde los 90 –y aún antes– se preconiza un supuesto “fin
del trabajo”, apoyado en la fragmentación de la clase trabajadora y en el
reemplazo de mano de obra por nuevas tecnologías. Tras la frase “el fin del
trabajo” ocultan que en realidad lo que promueven es el fin del trabajo estable
y permanente, impulsado por relocalizaciones de corporaciones multinacionales
hacia mercados de mano de obra barata y de escasa protección laboral, de una
punta a la otra del planeta, sea México, India, China o Colombia. Se intenta
así poner en cuestión la potencialidad para antagonizar con el capitalismo por
parte de quienes viven de su trabajo, para reemplazarlos por múltiples sujetos
inarticulados que entablarían luchas particulares basadas en diferentes
identidades, supuestamente con poco o nada en común.
La precarización,
la tercerización y el desempleo son piezas esenciales de la estrategia
empresarial para reformular la relación de fuerzas entre el capital y el
trabajo y sostener sus tasas de ganancias. Esto no constituye un desvío de la
“normalidad”, que pueda solucionarse con un “Estado presente” o facilitando una
contratación más barata; el recorte permanente de derechos son estrategias
centrales de las patronales para la acumulación del capital y para debilitar la
lucha de lxs trabajadorxs en la etapa actual.
Así la
configuración del pueblo trabajador ha cambiado radicalmente. El trabajo
estable y las concentraciones obreras en grandes unidades productivas son
rasgos que tienden a desaparecer. Asimismo, por efecto de la caída del salario,
ya no sólo es pobre quien no tiene empleo sino también gran parte de quienes
trabajan. Esto se refleja en los índices de pobreza en la Argentina pospandemia
en la que, aun repuntando su economía y con una leve baja del desempleo, no se
produce una mejora para el conjunto, sino que se amplían los sectores de
asalariadxs que caen bajo el nivel de pobreza.
Para el capital,
lxs trabajadorxs son principalmente un costo que hay que reducir y un sujeto
que hay que disciplinar. En esto no hay antagonismo entre las corporaciones
transnacionales y los sectores burgueses locales, cuya existencia como
“burguesía nacional” constituye uno de los mitos más persistentes de nuestra
historia. Buena parte del empresariado local ya no aspira a reeditar el mercado
interno, sino que procura integrarse como socio menor a las redes exportadoras
de las transnacionales, más allá de contradicciones y disputas puntuales para
sobrevivir a las crisis y conseguir mejores condiciones para esa integración.
Estos capitales, justamente por estar insertos en un sistema financiero global
que habilita la lógica de obtener ganancias locales y enviarlas fuera del país
con distintos recursos o instrumentos, implican un modelo de escala mundial.
Sostener la
perspectiva de clase exige poner sobre la mesa el marco global. Es evidente que
desde la práctica sindical acotada y sectorial se hace difícil constatar que la
explotación va más allá de la parte de nuestro trabajo con la que se queda el
patrón. Esto, además, no sería posible sin la apropiación y saqueo de los
bienes de la naturaleza –que las comunidades y pueblos originarios vienen
resistiendo-, sin la explotación patriarcal del trabajo invisibilizado del
trabajo de reproducción (realizado mayoritariamente por mujeres) y sin la
dominación racializada inherentes al capitalismo. Todo ello en el marco de la
apropiación imperialista –con sus corporaciones y el FMI– avasallando la
soberanía popular en un nuevo colonialismo que se ha profundizado en la
Argentina y gran parte del mundo, mientras estalla la barbarie de guerras por
el reparto y control del planeta entre el imperio hasta ahora hegemónico y los
candidatos a reemplazarlo.
En nuestro país, el
nuevo acuerdo con el FMI implica un brutal ajuste en curso sobre la población,
legalizando una estafa que permitió la fuga de millones de dólares por parte de
un puñado de empresas. La magnitud de los compromisos tomados por la elite gobernante
pone en juego la soberanía nacional y reafirma un modelo productivo lesivo
basado en el extractivismo neocolonial. A la devaluación permanente ya
instalada como recurso de ajuste para reducir el déficit fiscal, con el
continuo deterioro del salario, se suma la crisis energética mundial y la suba
de precios de los alimentos que afectan directamente a los sectores más
empobrecidos. Esto abre un interrogante y una exigencia política inmediata
sobre cómo se avanza en una organización desde abajo, que logre enfrentar esta
expoliación.
Frente a una crisis
sin precedentes, la oposición capital/trabajo se intenta reemplazar e
invisibilizar por la llamada “grieta” entre figuras y colores partidarios. En
ese terreno del discurso y del relato sólo caben políticas efímeras y tácticas
coyunturales que eluden la intervención en el terreno de la reconstrucción /
refundación de una nueva clase trabajadora con miradas a mediano y largo plazo.
El pueblo trabajador sigue marcando caminos de resistencia y luchas a pesar de
la atomización, de la incertidumbre de perder el trabajo, de la sobrexplotación
y de la disciplinante cifra de desocupación que amenaza o vuelve “excedente” de
manera estructural a gran parte del pueblo trabajador.
La continua entrega
o indiferencia de las ya cristalizadas cúpulas de las centrales de
trabajadores, conducidas por burocracias amigas, cómplices y/o socias del
empresariado -que encuentran siempre un palenque ande rascarse en los gobiernos
de turno- atentan contra las luchas que encaramos lxs trabajadorxs. Sin
embargo, la patronal y sus gobiernos no tienen todo a su favor. Lxs
trabajadorxs en la Argentina poseemos una tradición de lucha y potencia
notables, aunque en toda la larga y combativa historia no se haya logrado
transformar esa fuerza y combatividad en alternativa de superación al
capitalismo y la explotación. Es por eso que volvemos a plantearnos la
necesidad de repensar cuáles son las herramientas políticas y sindicales más
adecuadas para la actual fase del capitalismo y reafirmar la urgencia de su
construcción unitaria.
La experiencia de
la organización de base, aún sin el poder que logró tener en la Argentina en
otros años, una y otra vez irrumpe y conmueve la división fundante del
capitalismo: la escisión entre el productor y el ciudadano –el primero
restringido a las luchas reivindicativas “económicas” y el segundo a lo
“político”. Escindidas ambas pierden efectividad y potencialidad de
transformación. Esa organización de base sufre la contradicción de que al mismo
tiempo que se construye como herramienta de lxs propixs trabajadorxs, en
demasiados casos no logra superar a un sindicalismo estatizado y burocrático
que interviene para sostener la gobernabilidad y mantener aisladas las luchas y
la política, para que esta última siga delegándose en los partidos del orden del
capital.
Las
transformaciones en la relación capital-trabajo se produjeron con el
beneplácito –o en el mejor de los casos la resignación– de las cúpulas
sindicales. Se forjó un sindicalismo que, en tanto no cuestiona al sistema
capitalista, no impugna la “eficiencia” y la “productividad” como valores de
una supuesta “modernización” y “desarrollo”. Tampoco denuncia que las nuevas
tecnologías y formas de organización del trabajo no son una consecuencia
inevitable del “progreso” humano, sino una necesidad del capital para
apropiarse del tiempo y del saber de lxs trabajadorxs y reforzar el control
patronal sobre el proceso productivo. La incapacidad de instalar otros valores
que disputen hegemonía - o directamente su participación como socia en la
explotación del trabajo asalariado-conduce a la aceptación de la
flexibilización y al sometimiento obrero como mal menor, proponiendo un
hipotético y nunca concretado “derrame” o “distribución de las riquezas”.
La disyuntiva “con
los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes” en términos
estratégicos fue resuelta hace rato a favor del segundo término de la ecuación.
La pelea antiburocrática por la democracia sindical y por nuevas prácticas
sindicales es vital. El impulso permanente de las asambleas para las
resoluciones importantes –por sobre las burocracias y aún, a veces, por sobre
el sentir del activismo combativo–, la rotación y revocabilidad de los cargos
sindicales, la libre expresión y representación de las minorías, la igualdad de
todxs lxs trabajadorxs estén o no afiliadxs, sean efectivxs o precarizadxs, el
protagonismo de las mujeres y disidencias, son tareas inaplazables, que sólo
puede asumir un sindicalismo de independencia de clase, a contrapelo de los
valores y la lógica del capital, así como de las luchas de aparatos. A su vez,
la cada vez más extendida incorporación de organizaciones sindicales a la
explotación de mano de obra o a la mercantilización de servicios a particulares
-o a empresas- obliga a recuperar el carácter de asociación reivindicativa
sostenida económicamente sólo por el aporte voluntario y consciente de sus
afiliadxs. La democracia sindical no trata sólo de mecanismos de deliberación y
decisión, sino que es profundamente política, en tanto va de la mano de la
autoconstrucción de lxs trabajadorxs como clase, en el transcurso de la lucha
de clases. No se trata sólo de recuperar los sindicatos o crear nuevos, sino de
que, en el transcurso de esa pelea, lxs propixs trabajadorxs se vayan
auto-transformando y auto-formándose como clase.
La apuesta es
seguir trazando las líneas de un sindicalismo que trascienda el corporativismo.
Perder de vista esta perspectiva transforma la lucha antiburocrática en lucha
de aparatos. La unidad de lxs trabajadorxs sólo podrá consumarse sobre la
destrucción de las burocracias, pero sobre todo, en base a nuevas y/o renovadas
formas democráticas de organización que, asimismo, se propongan articular las
cuestiones de clase, género y la racialidad así como con los territorios y
comunidades en lucha, es decir con el conjunto de los sectores oprimidos y
jodidos por el sistema, para aportar a la construcción de una sociedad donde la
vida y la interrelación con la naturaleza valgan mucho más que las ganancias
empresarias.
Desde el Colectivo
de Comunicación ContrahegemoniaWeb impulsamos este Dossier, en una nueva
conmemoración de la lucha de lxs trabajadorxs de Chicago en mayo de 1886 y en
un intento por abrir espacios a miradas que aporten a un rearme político,
ideológico y organizativo necesario para la acción meditada y consciente de una
clase trabajadora múltiple y diversa. En este Dossier, voces y experiencias de
diversos sectores de trabajadores ensayan alternativas al sindicalismo
corporativo y burocrático e instalan nuevas prácticas de clase.
Si el capitalismo
se sostiene sobre el individualismo, la crueldad, la ausencia de empatía por
lxs otrxs; la reconstrucción de la clase trabajadora como antagonista del
capital necesita de la reconstrucción de los lazos humanos, de la solidaridad
de clase, de proyectos colectivos y comunitarios, del bien común de y para
nuestros pueblos.
LA PANDEMIA DE LA
UBERIZACIÓN
Por Ricardo Antunes
I- La aparente
paradoja
¿Qué puede explicar
que en pleno siglo XXI asistamos, por un lado, a una explosión ininterrumpida
de algoritmos, inteligencia artificial, big data, 5G, Internet de las cosas,
Industria 4.0, etc. y por otro, al aumento sistemático de una masa creciente de
trabajadores y trabajadoras que laboran 12, 14 o 16 horas diarias, 6 o 7 días a
la semana, sin descanso, sin vacaciones, con salarios degradados e incluso
degradantes, y sin seguridad social y previsional?
Para comprender
mejor esa realidad es necesario remontarse a los años 70, cuando estalló una
profunda crisis estructural que llevó a la reestructuración global de todo el
sistema productivo. El incremento técnico-informático-digital encontró entonces
un espacio fértil para su expansión, en función de aumentar la productividad.
Y este movimiento
se produjo al mismo tiempo que el desempleo aumentó enormemente, generando una
fuerza de trabajo (o ejército de reserva) disponible para realizar cualquier
trabajo, en cualquier condición.
Con la agudización
de la crisis en 2008/9, las grandes corporaciones globales, bajo el mando
financiero, intensificaron sus acciones de “flexibilización” del trabajo,
eufemismo utilizado para devastar y precarizar todavía más a la clase
trabajadora.
Y si esta tendencia
se ha producido en el Norte, su intensidad es aún mayor en el Sur. De China a
la India, pasando por México, Colombia, Brasil, Sudáfrica, por citar algunos
ejemplos, los niveles de explotación laboral son todavía más exacerbados. Así es
como el desmantelamiento y la corrosión de la legislación de protección laboral
se convirtió en un imperativo empresarial.
Fue en este
contexto que las plataformas digitales despegaron. Animadas en el trato con el
mundo digital, dotadas de una levedad (insoportable), desbancaron a las
corporaciones tradicionales y se sitúan hoy en la cumbre de la tabla de
posiciones del capital. Lograron esta hazaña combinando alta tecnología digital
y absorción ampliada de fuerza de trabajo excedente.
Pero también fue
necesario, en esta alquimia empresarial, que el empleo asalariado adquiriera
una apariencia inversa, con el fin de “evitar” la legislación social del
trabajo. Fueron gastados muchos millones en bufetes de abogados corporativos
para encontrar la ruta del éxito. Después de todo, vale todo por dinero. Era
necesario doblegar los derechos laborales, a cualquier precio.
Y más: era
necesario revitalizar el nuevo léxico empresarial, para que el escenario se
pareciera a algo diferente: además de colaborador, socio, resiliencia,
sinergia, etc., las plataformas han dado un nuevo impulso al emprendedorismo,
un personaje que sueña con la autonomía, pero que se enfrenta a diario, como se
ve en las reivindicaciones del paro de los entregadores que trabajan por
aplicaciones en Brasil, el 1 de junio de 2020[1], con enfermedades sin seguro
médico y sin seguridad social, bajos salarios, falta de derechos, rasgos que se
acentuaron aún más durante la pandemia.
Y así es como ha proliferado lo que ahora se llama trabajo uberizado o
plataformizado. Transfigurados y convertidos en “emprendedores”, repartidores y
repartidoras (siempre teniendo en cuenta la desigual división socio-sexual del
trabajo) además asumen los costos de los instrumentos de trabajo (coches,
motos, bicicletas, mochilas, teléfonos celulares, etc.).
Su condición de
“autónomo”, por tanto, es un tanto curiosa: ¿quién define la admisión? ¿Quién
determina la actividad, el precio y el tiempo de las entregas? ¿Quién presiona,
mediante incentivos, para que se amplíe el tiempo de trabajo? ¿Quién puede
bloquear y despedir sumariamente, sin ninguna explicación? Desde luego, no los
“autónomos”.
Vemos, entonces,
que esta condición se desvanece, revelando la realidad de la subordinación y el
trabajo asalariado. Y la exigencia de derechos es el principio básico de la
mínima dignidad del trabajo.
Las plataformas
dirán: pero son los repartidores los que vienen libremente a inscribirse en
ellas. Es cierto, pero sería bueno añadir que esta es la única alternativa que
existe hoy en día contra el desempleo. Aquí radica la base del regodeo de las
plataformas. Sólo puede desarrollarse allí donde un gran excedente de fuerza de
trabajo que carece de cualquier empleo que le dé el mínimo para sobrevivir.
¿Será entonces que
los algoritmos son los culpables de todo este vilipendio?
II- La nueva
pandemia: la uberización del trabajo
Este escenario
social, de por sí nefasto, se agravó intensamente en Brasil cuando se produjo
una trágica coincidencia entre la crisis económica, la crisis social y la
crisis política.
Esto se debe a que
ya vivíamos una economía en recesión que se dirigía (como venimos viendo desde
hace unos años) hacia una profunda depresión, lo que ha ido ampliando aún más
el proceso de miserabilidad de grandes porciones de la clase trabajadora.
En este contexto,
la pandemia amplificó la propagación de las plataformas digitales y las apps,
con una masa creciente que no deja de expandirse y que experimenta las
condiciones que tipifican el trabajo uberizado.
Sin otra
posibilidad de encontrar un trabajo inmediato, los trabajadores/as buscan
“empleo” en Uber, Uber Eats, 99, Cabify, Rappi, Ifood, Amazon (y Amazon
Mechanical Turkey), etc., tratando de escapar de un flagelo mayor, que es el
desempleo.
Migran del
desempleo a la uberización, esta nueva modalidad de servidumbre. Como el
desempleo es una expresión del flagelo completo, la uberización pareció
entonces, en sus inicios, mostrarse como una alternativa casi “virtuosa”. Lo
que rápidamente se demostró que era un puro engaño.
Por ello, esta
tendencia se ha agravado en el contexto del coronavirus.
Por cierto, no fue
la pandemia la que la creó, porque este proceso se venía desarrollando desde
antes de la aparición de Covid-19.
Lo que podemos
decir, sin embargo, es que la pandemia es el empaquetamiento de un sistema que
es letal con relación al trabajo, a la naturaleza, a la libertad sustantiva
entre géneros, razas, etnias, a la plena libertad sexual, entre muchas otras
dimensiones del ser en busca de la autoemancipación humana y social.
Por eso he sugerido
recientemente la hipótesis de que el capitalismo de plataforma, el impulsado y
comandado por las grandes corporaciones globales, tiene algo que se parece a la
proto-forma del capitalismo.
En pleno siglo XXI,
con los algoritmos, la inteligencia artificial, el internet de las cosas (IdC),
el big data, la Industria 4.0, el 5G y todo lo que tenemos de este arsenal
informativo; están en marcha verdaderos laboratorios de experimentación laboral,
con una alta dosis de explotación, expropiación y expoliación del trabajo, que
se agrava aún más con la extensión del trabajo uberizado a las más diversas
actividades, de las que son ejemplos la expansión del home office, el
teletrabajo y, en el universo educativo EAD, la educación a distancia, por
citar algunos ejemplos (Desarrollo esa tesis en Coronavirus, o trabalho sob
fogo cruzado, Ebook, Boitempo, 2020 y en Antunes, Org, Uberização, Trabalho
Digital e Indústria 4.0, cap. 1, Boitempo, 2020).
Desde el punto de
vista empresarial, las ventajas son evidentes: mayor individualización; menor
relación solidaria y colectiva en el espacio de trabajo (donde florece la
conciencia de sus condiciones reales); alejamiento de la organización sindical;
tendencia creciente a la eliminación de derechos (como ya conocemos en los
precarizados, como el pequeño emprendedorismo).
Eso sin hablar del
fin de la separación entre tiempo de trabajo y tiempo de vida (visto que las
nefastas metas se encuentran internalizadas en las subjetividades de los que
trabajan). Y lo que también es de gran importancia, tendremos más duplicidad y
yuxtaposición entre el trabajo productivo y el reproductivo, con una clara
incidencia en la intensificación del trabajo de las mujeres, lo que puede
aumentar aún más la desigual división socio-sexual y racial del trabajo.
Si esta realidad
laboral se expande como una plaga en los periodos de “normalidad”, es evidente
que en este periodo viral el capital ha estado llevando a cabo diversos
experimentos destinados a expandir, post-pandemia, los mecanismos de
explotación laboral intensificada y potenciada en los más diversos sectores de
la economía.
De este modo, las
corporaciones globales presentan su conjunto de recetas para salir de la
crisis: más flexibilización, más informalidad, más intermitencia, más
tercerización, más home office, más teletrabajo, más aprendizaje a distancia,
más algoritmos “comandando” las actividades humanas, apuntando a convertir el
trabajo en un nuevo apéndice autómata de una nueva máquina digital que, si
parece neutral, en realidad sirve a los inconfesables designios de la
autocracia del capital.
No es difícil
concluir que, si se mantiene e intensifica esta lógica destructiva, tendremos
más desempleo y más desigualdad social, y los que “tengan la suerte” de seguir
trabajando vivirán un binomio nefasto: más explotación y más expoliación. Es
eso, o el desempleo.
III – Una nota
final
Estamos en un
momento excepcional de la historia, uno de esos raros momentos en los que “todo
lo que parece sólido puede desvanecer”.
¿Quién imaginaba
que el mundo entraría en una pandemia global a principios de la década de 2020?
¿Quién podía
imaginar una paralización casi total de muchas actividades, contactos,
intercambios, viajes, etc., en los períodos más críticos de la contaminación,
que ha alcanzado a un enorme bloque de países?
Es en este universo
trágico donde urge reinventar una nueva forma de vida.
Estamos obligados a
diseñar una nueva forma de vida, empezando por el trabajo, que
debe concebirse
como una actividad vital, libre y autodeterminada, basada en el tiempo
disponible, frente al trabajo asalariado alienado que tipifica la sociedad
actual, incluso (y de forma más intensa y sutil) en la fase
informacional-digital.
Y tan vital como el
trabajo, es imprescindible afrontar la cuestión medioambiental, dada la
imperiosa necesidad de preservar (y recuperar) la naturaleza, impidiendo por
todos los medios la escalada incontrolada de su destrucción.
El calentamiento
global, la contaminación de ríos y mares, la energía fósil, los agrotóxicos,
los transgénicos, la extracción de minerales, la quema, la industria
destructiva, el agronegocio depredador, expresiones del capitalismo viral y
pandémico que no puede continuar su metabolismo antisocial sin intensificar la
destrucción de la naturaleza (humana, orgánica e inorgánica) en todas sus
dimensiones.
Por último, de
forma similar a lo que ocurre con el trabajo y la naturaleza, se plantea otro
reto vital: la lucha por la “igualdad sustantiva” entre géneros, razas y
etnias, capaz de eliminar la homofobia, el sexismo, el racismo, la xenofobia,
entre tantas otras opresiones que asolan el actual capitalismo pandémico.
Este es el
imperativo crucial de nuestros días: es urgente reinventar una nueva forma de
vida. Por la humanidad que trabaja y contra el capital.
Traducción de
Andrea Arrigoni y Diego Ferrari
La clase
trabajadora hoy: transformaciones y dilemas frente a la ofensiva capitalista
Por Julia Soul
La clase
trabajadora y las transformaciones en los procesos de trabajo
Nos encontramos
inmersos en un mundo que anuncia transformaciones en lo cotidiano:
digitalización, automatización, teletrabajo, “plataformización”, “uberización”.
Estos términos generales, se usan para describir situaciones contemporáneas –
muchas de las cuáles adquirieron mayor visibilidad con la pandemia COVID 19 –
que profundizan las condiciones de trabajo regresivas, la precarización y
generan modos de control y vigilancia inéditos por parte de los empleadores.
Este texto se
enfoca en una descripción de estas tendencias, centrándonos en las
transformaciones en el proceso de trabajo que impulsan y en proponer algunos
elementos para pensar el modo en que ellas afectan a la clase trabajadora. En
primer lugar, planteamos nuestro punto de partida para pensar el despliegue de
las transformaciones en los procesos de trabajo. En segundo lugar, describimos
brevemente las principales tecnologías que integran esta etapa de innovaciones
y las consecuencias sobre lxs trabajadorxs en general. En tercer lugar,
trazamos algunas reflexiones sobre los debates que plantean para la
organización de la clase trabajadora.
Los procesos de
trabajo hoy: crisis y transformaciones
Nuestro punto de
partida es la crisis del capital como modo de reproducción social, que se
expresa en escenarios sociales distantes y diversos. Consideramos que dicha
crisis hunde sus raíces en la crisis global de 2008, con un momento de
irrupción más reciente, en que se precipitaron ciertas dinámicas de
reorganización del trabajo, a partir de la pandemia COVID 19. Más allá de las
periodizaciones estrictamente económicas de las crisis, entendemos que estamos
en un contexto de lo que llamaríamos “crisis de ciclo largo”, cuya resolución
supone un conjunto de transformaciones más o menos profundas en los modos de
explotación del trabajo, en la estructura productiva y en la inserción en el
mercado mundial, en las articulaciones entre la producción (que supone el
consumo de la fuerza de trabajo) y la reproducción de la clase trabajadora, en
la forma que asume el Estado, entre otros aspectos. El antecedente más cercano
sería el período que medió entre el agotamiento de la sustitución de
importaciones y el advenimiento de las Reformas menemistas (laboral, del
Estado, educativa, etc). Es en este contexto de crisis de ciclo largo, que
comienzan a avizorarse las políticas de cambio tecnológico y reorganización de
los procesos de trabajo que nos interesa detallar aquí.
El otro aspecto que
nos interesa puntualizar es que las innovaciones tecnológicas en el capitalismo
tienden a profundizar la subsunción del trabajo, y a impulsar la valorización
del capital transformando y optimizando tanto los procesos de trabajo, como los
de circulación y distribución. En el desarrollo de los procesos de trabajo
capitalistas, la intervención humana se fue desplazando desde la manipulación
directa del objeto de trabajo, hacia el control de las máquinas y hacia la
programación de estas, pasando por la
fragmentación y
estandarización de las tareas. Este desplazamiento supone que un conjunto de
tareas y actividades realizadas por actores humanos, pasan a ser desempeñadas
por máquinas o sistemas de máquinas. En las máquinas y sistemas de máquinas se
objetivan aspectos del trabajo humano, que de esta forma se sustraen a la
pericia y los saberes de lxs trabajadorxs individuales. Esta objetivación tiene
una doble consecuencia: por un lado, “quiebra” las barreras que limitan la
explotación de la fuerza de trabajo humana, puesto que las máquinas pueden ser
operadas continuamente sin cansarse o bajar su rendimiento. Por otra parte,
incrementa el control del capital sobre los procesos de trabajo
(sustrayéndoselo al colectivo de trabajo) y cambia el tipo de tareas y
actividades que el colectivo de trabajo realiza.
En esta etapa el
desarrollo de la automatización se da a través del carril de la
digitalización/virtualización de las tareas, los procesos y las conexiones.
Esto implica, a la vez, la posibilidad de almacenar y procesar grandes masas de
información. La gestión de esta información realimenta el proceso productivo:
se convierte en control, en objetivos de producción y en evaluación de la performance de
los procesos y de lxs trabajadorxs. La robotización, las plataformas y otras
innovaciones, son formas específicas que adquieren estas tendencias inherentes
a la dinámica del capital.
Estas tendencias se
despliegan en espacios nacionales y estructuras productivas particulares, a
través del proceso de desarrollo desigual y combinado del capitalismo.
Diferentes investigaciones muestran correlaciones entre el grado de expansión
de las innovaciones en los diferentes sectores productivos de las economías
nacionales, y la participación de esas economías en el proceso de
internacionalización productiva: mayor dinamismo en los países asiáticos de
reciente industrialización, seguidos por el crecimiento moderado en Europa y
Estados Unidos, y el rezago productivo de América Latina. Con posterioridad a
la crisis de 2008, se fueron articulando una serie de programas de
reestructuración productiva, a través de coaliciones entre Estados e inversores
privados para promover la implementación de innovaciones tecnológicas
relacionadas con la industria del conocimiento, la robotización, la
implementación de mecanismos de inteligencia artificial o internet de las cosas
y otras, en los procesos productivos.
Desde el punto de
vista de la clase trabajadora, esto significa que enfrentamos una “ofensiva
capitalista” en la que el capital puja por sostener la continuidad de su
reproducción. Para hacerlo, le resulta indispensable profundizar la explotación
del trabajo y la subordinación de lxs trabajadorxs, bajo formas diversas de
disciplinamiento y vigilancia. Como mostraremos, esta dinámica tiene
consecuencias muy importantes para la clase, específicamente en lo que hace a
las dinámicas de compra-venta y consumo productivo de la fuerza de trabajo.
Varixs investigadorxs analizan estos cambios bajo la hipótesis de que se
estaría configurando un nuevo régimen de producción global o
un nuevo paradigma de organización del trabajo.
“Robotización”,
“Uberización”, “Plataformización” y la “fábrica inteligente”
Estos términos
hacen referencia a las modalidades específicas que adquiere la tendencia a la
automatización de los procesos productivos, tal y como se articulan en la
“ofensiva capitalista” contemporánea. En la etapa anterior, las innovaciones se
concentraban en la producción y en la lógica del Justo a
Tiempo. En esta etapa, las tendencias – y la propaganda – del capital se
condensan en la idea de la “fábrica inteligente”, que supone la integración de
las tecnologías de Inteligencia artificial, robots e Internet de las cosas en
sistemas que
articulen producción, distribución y circulación (logística). Dadas las
características de la producción actual, estas articulaciones son
transnacionales e involucran a los consumidores/clientes. Este tipo de
interconexiones está en la base de la emergencia de las corporaciones
paradigmáticas del capitalismo contemporáneo – como Amazon, por ejemplo.
En esta etapa, las
máquinas están representadas por los robots que tienen la capacidad de realizar
tareas con intensidad y precisión homogéneas a lo largo de la jornada y con
escasa intervención humana – que se reduce a tareas de vigilancia, control o alimentación
de la línea de robots. Otra innovación de la etapa actual, el diseño de
Inteligencia Artificial, consiste en el desarrollo computacional de mecanismos
complejos, imitando a los que realiza la mente humana – aprender de la
experiencia, tomar decisiones ante cambios de contexto o de condiciones, etc.
En términos laxos, este tipo de tecnología objetiva la capacidad de incorporar,
procesar y poner en juego información para producir nuevas intervenciones.
También se menciona como relevante el desarrollo del Internet de las Cosas, que
instaura conexiones entre objetos automatizando así el “pasaje” entre – por
ejemplo – operaciones sucesivas o permitiendo la auto-corrección o corrección
remota de errores o desviaciones en los procesos.
Tanto los limites
como las potencialidades de estos desarrollos son aún objeto de investigación y
experimentación en temas tan disímiles como el diseño de vehículos no
tripulados (drones), la implementación de traductores automáticos o la
instalación de edificios inteligentes, capaces de variar temperatura,
iluminación o ventilación en función del nivel de ocupación. Esto muestra un
amplio campo de aplicación de estas innovaciones, transversal a diferentes
sectores y a todas las fases del proceso de producción. A su vez, la
virtualización de los objetos de trabajo que permite que intervengan sobre el
mismo objeto personas ubicadas en diferentes lugares, plantea – al menos para
algunas fases de los procesos productivos como el diseño o la investigación
– la posibilidad de
internacionalizar el proceso de producción sin deslocalizar instalaciones e
infraestructura. Veamos, entonces, qué implicancias tienen estas innovaciones
tecnológicas en las formas de organización del trabajo y en los colectivos de
trabajadorxs.
Nuestro “mirador”
son dos de las modalidades de organización del trabajo que expresan claramente
la imbricación entre innovación tecnológica, organización del proceso de
trabajo y vigilancia/evaluación: el “trabajo de plataformas” y el “trabajo
remoto” o teletrabajo. Ambas adquirieron notoria visibilidad en el contexto de
las distintas cuarentenas implementadas por la pandemia COVID 19. Ambas están
fundadas en diferentes aplicaciones de las innovaciones que mencionamos y en
ambas modalidades se pueden registrar procesos de erosión y precarización de
las condiciones de trabajo.
La organización del
trabajo a través de las plataformas resulta fundamental debido a la creciente
necesidad de optimizar el tiempo y las distancias que median el “encuentro”
entre oferta y demanda. Durante la pandemia, las plataformas de delivery
cumplieron además un papel relevante en la “organización” de la circulación de
bienes y servicios que, de otro modo, implicarían la circulación de miles de
personas. Entre tanto, el teletrabajo puso de relieve la existencia de procesos
previos de digitalización/virtualización de los objetos de trabajo – por
ejemplo: expedientes, documentos de trabajo, prototipos o planos. Estos
procesos fueron condición para su masivización en un doble sentido: temporal –
la jornada completa pasó a trabajarse de modo remoto – y organizacional – el
conjunto de tareas con posibilidad de realizarse remotamente fue sometido a tal
modalidad.
Ambas formas de
organización del trabajo plantean transformaciones en dos aspectos clave en la
formación y organización de la clase trabajadora. En primer lugar, tanto el
trabajo por plataformas como el teletrabajo suponen la
desorganización/extensión de la jornada de trabajo y su intensificación. La
disponibilidad a tiempo completo de los medios de trabajo sumada a la
posibilidad de monitoreo constante genera condiciones para la
extensión/reorganización de la jornada, de modo explícito o no. Mientras en el
caso del teletrabajo se registra la extensión y la “mayor porosidad” de la
jornada de trabajo, en los trabajadores de plataforma el salario a destajo y
las métricas de control promueven la intensificación y el sobreesfuerzo. En la
mayor parte de estas situaciones, esa extensión de la jornada se da más allá de
toda regulación o registro. Adicionalmente, el problema de la jornada se
presenta de un modo particular cuando los empleadores son empresas
transnacionales que contratan aquí a trabajadores cuyas tareas están conectadas
con oficinas en otros países. De modo que asistimos a una combinación entre
formas salariales (destajo, bonos por productividad o meta de producción) y
formas de control/monitoreo como modos de extensión/intensificación del
trabajo. Esto quiere decir que en un mismo proceso de producción pueden
combinarse los modos “normativos” (regímenes de turnos, contratos de jornada
reducida, bancos de horas etc) y modos “digitales” de flexibilización de la
jornada laboral.
En segundo lugar,
ambas modalidades suponen la dispersión del colectivo de trabajo: se
descentralizan los espacios de trabajo. En Argentina se ha incrementado
notablemente la modalidad home office (oficina en casa), que
supone el predominio del trabajo domiciliario con las consiguientes
consecuencias en relación con la organización y la carga que implican las
tareas de cuidado. Aunque ciertos sectores han organizado espacios de
teletrabajo centralizados (como los call o los contact center) en los que
tercerizan actividades comerciales, administrativas y de gestión, es relevante
marcar la distancia física con las sedes de las empresas para las cuales
trabajan. Como mencionamos arriba, dada la virtualización de los objetos de
trabajo cabe la posibilidad de que el trabajo remoto involucre a colectivos de
trabajadores dispersos a escala internacional.
En ambos casos, los
medios de trabajo (teléfonos celulares, computadoras, programas y software
específicos, etc) incorporan la conexión como un mecanismo de
monitoreo y control de los procesos, los productos y las personas. Esta
superposición sería la marca del nuevo paradigma de organización del trabajo.
Ursula Huws puntualiza que el loggeo (la conexión) es el nexo
entre lxs trabajadorxs, y el proceso de trabajo – incluyendo el control y la
vigilancia de modo directo o a través de la trazabilidad de los productos,
clientes, servicios. El trabajadxr concectadx es el emergente
del nuevo paradigma de organización del trabajo: cada tarea – estandarizada o
no – es monitoreada; las formas de conexión implican la posibilidad de control
constante por parte de clientes, usuarios, supervisores e intermediarios y,
finalmente, la conexión como modo de comando, con la posibilidad de recibir
órdenes de trabajo en cualquier momento y lugar. Huws advierte que la
incorporación del loggeo como mecanismos de organización y control
atraviesa las fronteras de calificación, formalidad de la relación salarial y
relaciones de jerarquía, para extenderse en diversos sectores y entre grupos de
trabajadorxs en situaciones diversas. Estas transformaciones en el tipo de
tareas y relaciones que sostienen los procesos de trabajo suponen la puesta en
acción de diferentes capacidades por parte de las personas, esto es, un cambio
en la carga laboral en el que el componente “mental” gana peso y propicia, a su
vez, transformaciones en el patrón de desgaste de la fuerza de trabajo. De
alguna manera, la lógica del loggeo refuerza lo que Marx llamó
el “despotismo fabril” (esta vez objetivado en algoritmos, métricas de
monitoreo y
evaluaciones varias) y prolonga los procesos de precarización laboral y
competencia entre trabajadorxs.
La clase
trabajadora frente a las transformaciones: dilemas y debates
Como mencionamos
más arriba, pensamos que en este contexto el desarrollo de las políticas de
reorganización de los procesos de trabajo e innovaciones tecnológicas se
articula en una “ofensiva capitalista” que alcanza al conjunto de las
condiciones de trabajo y de vida de la clase trabajadora. En tanto “ofensiva”
su resultado es parcialmente abierto y depende del desarrollo conjunto de todos
sus aspectos – de allí la importancia que adquiere el programa de Triple
Reforma enarbolado por la burguesía en Argentina y Latinoamérica. En este
sentido, las implicancias de la reorganización de los procesos de trabajo al
transformar el modo de consumo productivo de la fuerza de trabajo plantean
tensiones a las formas y dinámicas usuales de organización de la clase trabajadora.
Planteamos entonces, tres dilemas emergentes de esta dinámica:
El primer dilema –
tradicional en estos contextos de transformación – se relaciona con el
potencial que anida en estas innovaciones tecnológicas. Si, como describimos,
estas tecnologías se articulan en políticas de producción que producen mayor
flexibilidad y precariedad, también es menester registrar sus potenciales
consecuencias positivas para lxs trabajadorxs – subrayamos potenciales – en al
menos tres aspectos: 1 – la virtualización y la robotización pueden aplicarse
tanto a la planificación como a la realización de tareas riesgosas o
peligrosas, 2 – el potencial de las plataformas para la ampliación de las
relaciones cooperativas de organización del intercambio y la circulación y 3 –
la potencia de las conexiones transnacionales como plataforma para la
construcción de organización obrera. Es decir, el dilema se centra en cómo
ubicar estratégicamente este conjunto de innovaciones en dos planos: por una
parte, la disputa por mejores condiciones de trabajo y salariales,
contrarrestando el incremento de la explotación y la vigilancia. Al mismo
tiempo, pero con mayor proyección, ubicar la potencialidad de estas tecnologías
para generar fuerza desde los trabajadores, aprovechando y desarrollando estos
efectos potencialmente positivos.
Un segundo dilema
se vincula directamente con las conexiones entre procesos de trabajo,
territorios nacionales y formas de representación. En un sentido, el carácter
crecientemente internacional de los colectivos de trabajo, que se
potencia con las modalidades de virtualización del trabajo, del trabajo remoto
y a través de plataformas. Es común que colectivos de trabajadores implicados
en el mismo proceso estén sometidos a diferentes condiciones de trabajo y
remuneración en función de los países en que se encuentran – es decir, el
aprovechamiento por parte de las empresas de las “peores” condiciones de
trabajo para localizar fases del proceso productivo allí. En otro sentido, una
suerte de “transnacionalidad” de los colectivos de trabajo se produce a partir
del conjunto de los trabajadores y trabajadoras que se van movilizando en
distintos países y continentes, cuya condición migratoria los excluye del
régimen de relaciones laborales y de la representación sindical tradicional.
Este fenómeno es más visible en sectores puntuales como las cadenas
agroalimentarias, de indumentaria, o las plataformas de reparto – al decir de
Ursula Huws, informales pero “loggeados”
El último dilema,
pero no el menos importante, refiere a la necesidad de contrarrestar la
reproducción y profundización de la opresión de género “embutida” en los
discursos de propaganda empresaria que anuncian que las nuevas formas de
organización del trabajo suponen la “conciliación” entre tiempo de trabajo y
tiempo de vida – especialmente en
relación con el
trabajo remoto. En este sentido, cobran relevancia los planteos que realizan
los feminismos sobre la necesidad de reconocer y visibilizar el trabajo no
remunerado que entraña la reproducción de la clase trabajadora. Aunque plantean
distintas apuestas estratégicas – que van desde su remuneración hasta la
reorganización del tiempo total de trabajo pasando por la redistribución entre
géneros del trabajo reproductivo – son un soporte fundamental para elaborar
reivindicaciones y demandas hacia dinámicas de
“desdomesticación/desprivatización” del trabajo destinado a tareas de
reproducción. Resulta fundamental reconocer y potenciar las múltiples
estrategias que las mujeres y disidencias despliegan para morigerar la
competencia en los espacios laborales y de representación, al mismo tiempo que
cuestionar la dinámica social que desfinancia, precariza y relega al ámbito
doméstico tareas ligadas con la reproducción.
En resumen,
sostenemos que las tendencias que el capital está desplegando entrañan
transformaciones de una magnitud lo suficientemente relevante como para
desestructurar (o al menos erosionar) lógicas y modalidades tradicionales de
organización de la clase trabajadora. Sin dejar de llamar la atención sobre las
crueldades y miserias que producen cotidianamente las relaciones de explotación
de personas y territorios, necesitamos reconocer las condiciones que nos
permitan re-apropiarnos de las potencias productivas en dirección a un mundo
más libre, más justo y más solidario.
La situación de los
trabajadores y las trabajadoras argentinas durante la pandemia 2020 / 2021
Por Lanza, Daniel
Alejandro1 y Beccaria, Javier Ramón2
Durante el período
2015/2019 hemos asistido a una ofensiva abierta del Gobierno y el capital
contra los asalariados. Una vez más, lo que estuvo en juego fue redistribuir el
valor generado por el trabajo, salarios y ganancias, en beneficio de las
ganancias y a costa de los salarios. Cada vez que los asalariados lograron
recuperar el terreno perdido, los capitalistas y el Gobierno respondieron con
nuevas rondas de alzas de precios y devaluaciones. En ese caso, la agudización
de la espiral inflacionaria sería un reflejo de la agudización del conflicto de
clase en torno a la distribución del ingreso. Este escenario -que ya ocurrió en
Argentina- plantea, objetivamente, la necesidad de que la lucha de los
asalariados cuestione la raíz del problema, que no es otra que la propiedad
privada del capital. Nunca hay que olvidar que, en tanto los capitalistas
controlen los medios de producción y de cambio -con ayuda del
Estado, que jamás es neutral en estos conflictos decisivos-, los combates
puramente económicos tendrán límites infranqueables. Pero cuando la lucha atañe
a toda la clase trabajadora, el conflicto no es simplemente económico, sino
político, y las respuestas, en definitiva, tienen que darse en ese plano.
Lo cierto es que la inflación golpeó duramente a los sectores más desprotegidos
y recrearon un alarmante nivel de pobreza e indigencia3, las que
alcanzaron, en el primer trimestre de
1 Abogado
laboralista, integrante de la Asociación de Abogados y Abogadas Laboralistas de
Mar del Plata, Docente de la Facultad de Derecho, Universidad Nacional de Mar
del Plata
2 Abogado
laboralista, integrante de la Asociación de Abogados y Abogadas Laboralistas de
Mar del Plata.
3 La devaluación, los
aumentos de tarifas y los despidos son los causantes del empeoramiento de las
condiciones sociales de millones de argentinos. Un cuarto de la población
argentina se encuentra en situación de postergación económica, y la indigencia
afecta a uno de cada diez argentinos. El informe de la UCA reveló además
que el 62% de los hogares del país sufre al menos una carencia,
mientras que el 38,5% dos o más. En esta nueva serie de estudios
denominados "Agenda para la equidad" que extiende la investigación
de las "Deudas sociales" al período 2017-2025 se detalla que durante
el tercer trimestre de 2017 un 18,7 por ciento de los hogares eran pobres no
indigentes y un 4,3 por ciento pobres indigentes. En estos hogares las
principales carencias pasan por el déficit en accesos educativos (34,7
por ciento), por el acceso a servicios básicos (34,1 por
ciento) y a recursos de información (27,1 por ciento). Luego
siguen los hogares sin afiliación al empleo registrado y al sistema
de seguridad social (26,7 por ciento), los déficits en el acceso a una
vivienda digna (21,4 por ciento) y sin acceso a cobertura de
salud (18,9 por ciento). La inseguridad alimentaria severa
alcanza al 4,3 por ciento y esto despertó las luces de alarma entre los
investigadores que realizaron el informe. Agustín Salvia, director del
Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, advirtió que la pobreza en
la Argentina "está aumentando notablemente", y sostuvo que los más
afectados "son principalmente los niños". Salvia detalló además que
“La pobreza aumenta y el riesgo es que las personas que habían salido de ella
vuelvan a caer". Salvia adelantó que, de no modificarse
2019, el 34,1% y el
7,9% respectivamente4. Esto significa que, sobre una población
urbana de 40.500.000 personas, había 13.800.000 pobres, con un aumento en 12
meses de 3.600.000 nuevos pobres. De ese total, los indigentes urbanos sumaban
2.900.000, con un incremento de casi un millón de personas.
Indudablemente la
crisis económica-social permitió su uso capitalista por parte de las patronales
que, con el colaboracionismo de las direcciones sindicales tradicionales,
aprovecharon la incertidumbre y el temor que la crisis introdujo en las filas
obreras, para ajustar más de lo necesario y sacarse de encima a los sujetos más
cuestionadores del orden fabril y de sus representantes sociales. Asimismo, las
fracciones más concentradas de la burguesía promovieron, durante todo el
gobierno de Cambiemos, una reforma de la legislación laboral dirigida a
flexibilizar el egreso de los trabajadores de las empresas abaratando las
indemnizaciones por despido. Además, apuntaron a establecer menores cargas
fiscales y nuevas formas de contratación más baratas. También apuntaron a
limitar la intervención del Ministerio de Trabajo en las negociaciones
salariales y establecer paritarias por empresas. El gobierno de Mauricio Macri
vetó la ley que prevenía los despidos, impulsó un esquema de pasantías con
salarios inferiores al mínimo de ley en empresas privadas y promovió un
proyecto de promoción del primer empleo a medida de las necesidades del
capital. También contribuyó abiertamente con la modificación de la ley de
riesgos del trabajo5 en sintonía con las demandas de las
empresas de este sector del capitalismo financiero. Las aseguradoras nucleadas
en la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo pidieron terminar con la
litigiosidad, minimizar riesgos y bajar costos. Antes que ampliar el listado de
patologías y corregir las inequidades en el esquema clásico de cálculo de las
indemnizaciones, los ejes de los cambios propuestos por el gobierno destacan el
traslado de las controversias judiciales del fuero laboral al colapsado fuero
de la seguridad social para terminar con los juicios. Además, se restauró la
obligatoriedad de que antes de iniciar un reclamo judicial, los trabajadores
recurran a las Comisiones Médicas que fueron declaradas inconstitucionales por
la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En ese contexto, el presidente Macri
incursionó en el tema de la Justicia del Trabajo, a la que le imputó
“parcialidad”, refiriéndose a los juicios “inventados” por los abogados. En su
pensamiento, para nada íntimo, el “ausentismo” de los trabajadores y las
demandas laborales “inventadas” son los “palos en la rueda” para el desarrollo
económico y las inversiones. Así lo expresó el 22/08/2016 ante empresarios y
funcionarios. El mensaje era claro, aunque insostenible: lo que le “complicaba
la vida a toda la sociedad” no eran los despidos, el tarifazo, las marchas y
contramarchas políticas, la inflación, el incremento de la pobreza, la recesión
económica, la extraordinaria transferencia de ingresos a los grandes grupos
económicos concentrados, el nuevo endeudamiento externo, etc. No, los culpables
de todos los males argentinos eran
el escenario, la
indigencia pasaría a afectar a uno de cada diez argentinos. Observatorio Social
de la Deuda, Universidad Católica Argentina, agosto de 2018.
4 En el primer
trimestre de 2018 la pobreza había alcanzado el 25,5% y la indigencia el 4,9%.
INDEC, Encuesta Permanente de Hogares.
5 Ley 27.348
los asalariados,
que no quieren trabajar, y los abogados, que “inventan” juicios. La
intencionalidad del mensaje también es clara, aunque poco novedosa: cada vez
que en nuestro país se batió el parche contra la “industria del juicio” y el
costo laboral, atrás siempre vino un zarpazo contra los derechos de los
trabajadores6.
En la Argentina,
como en prácticamente todo el mundo, durante 2020 se produjo una caída del PBI
del 9,9%, como producto de la pandemia de Covid-19 en curso, “rebotando”
durante el 2021 con un crecimiento del 10,3.
Las cifras
oficiales indican que desde comienzo de 2020 hay 21.699 empresas menos, con una
merma de 16.889 compañías de servicios y 4810 productoras de bienes. Los
sectores afectados fueron generalizados y entre los más perjudicados están los
comercios (4254 menos), la construcción (2131 menos) y la industria (1548
menos). En mayo de 2018, había 562.157 empresas con aportes a la seguridad
social. Un año después, 548.967, en el año 2020, 520.207 firmas7, y
en el año 2021 519.4258.
Yendo a la
comparación interanual, entre el segundo trimestre del año 2019, el del año
2020 y el del año 2021, se verifica una caída pronunciada en la tasa de
actividad, que pasa del 47,7% en el 2019 al 38,4% en el 2020 para llegar al
45,9 en el 2021 (2,6 puntos porcentuales menos que en el 2019). Lo mismo ocurre
con la tasa de empleo, que pasa del 42,6% en el segundo trimestre de 2019 al
33,4% en el mismo trimestre de 2020 para llegar luego al 41,5 en el 2021. La
tasa de desocupación exhibe una variación similar, al pasar del 10,6% en el
2019, al 13,1% (el máximo de la serie actualmente) en el 2020 para luego
ubicarse en el 9,6 durante el 2021 para seguir bajando durante el mismo año
acompañado de la quita de restricciones establecidas por la Pandemia.
De acuerdo a los
datos declarados por los empleadores, durante abril de 2020 60.000 empresas
privadas suspendieron a 715.0009 trabajadores formales con
reducción salarial de hasta el 25% en base al acuerdo que suscribieron la
Confederación General del Trabajo y la Unión Industrial Argentina en una clara
estrategia de canjear salarios por la conservación del empleo. Pese a ello
hasta Julio de 2020 se habían perdido casi 400.000 empleos formales.
La caída del empleo
asalariado privado se combinó con una reducción de los salarios vía la mayor
inflación que alcanzó a una pérdida salarial real del orden del 15% hasta fines
de 2019. Luego, en enero y febrero hubo una recuperación por los aumentos de suma
fija y las renovaciones de algunas paritarias, para volver a caer en marzo
frente a la inflación y de manera más fuerte en el período Abril-Junio por las
suspensiones con reducción salarial que, como se dijo, afectaron a 715.000
trabajadores registrados. En abril de 2020
6 “Los empresarios no
quieren que exista el fuero laboral. No quieren que existan leyes laborales, ni
Estado de Bienestar, ni Estado Social de Derecho. Un fuero de este tipo les
molesta”, Ricardo Cornaglia, “El Derecho Laboral, esa piedra en el zapato de los
injustos”, en lavanguardiadigital.com.ar
7 En dos años la AFIP
contabiliza 41.950 empresas menos. Diario Clarín, Edición del 12 de Julio de
2020.
8 La cantidad de
empleadores registrados para enero de 2021 en el Sistema Integrado Previsional
Argentino fue el número más bajo para ese mes desde el año 2008. Asimismo, hay
49.000empleadores menos que los que había en el 2014 cuando se llegó al máximo
de anotados. Infobae, edición on line del
9 de
mayo de 2021 “Sin mejoras: el año comenzó con 23.000 empresas menos que antes
de la pandemia”.
9 Representan el 12%
de los asalariados del sector privado.
se produjo un hecho
inédito: en promedio, los trabajadores registrados del sector privado cobraron
menos que en marzo. Los datos del Ministerio de Trabajo marcan que los salarios
de los trabajadores en relación de dependencia registrados del sector privado
retrocedieron el 7,9% en términos nominales. Esto sucedió por el impacto de las
suspensiones con reducción salarial y pese a que el Estado, a través de la
Administración Nacional de la Seguridad Social pagó a 2,3 millones una parte de
los sueldos privados.
Por otro lado, en
la primera mitad de 2020 el 60% de los trabajadores con empleo percibió
ingresos inferiores a $ 25000,00 por debajo del costo de una canasta familiar,
estimado en ese momento en $ 36000,00. Tal circunstancia obedecía básicamente a
que amplios sectores de trabajadores estaban sumidos en la precariedad. La
precariedad laboral abarca distintas dimensiones: la inexistencia de contrato
laboral; la firma de contrato por tiempo determinado; la ausencia de aportes a
la seguridad social y de otros componentes remunerativos establecidos por ley
(vacaciones, aguinaldo, asignaciones familiares) o por convenio (adicionales,
premios); la existencia de múltiples empleadores; que la prestación laboral se
desarrolle fuera del domicilio del empleador (como ocurre en buena parte de la
industria textil); la no afiliación sindical. El empleo no registrado10 refiere
a un trabajo que se realiza en condiciones de informalidad, ya sea en empresas
que trabajan en la denominada economía “en negro” o que funcionan en el sector
formal, pero mantienen parte de sus trabajadores sin declarar. Los trabajadores
no registrados perciben un salario que durante la última década rondó el 60%
del que cobran los trabajadores registrados. En el caso de los empleos
formales, junto con los contratos a término tenemos la tercerización o
subcontratación, que consiste en el encargo o la entrega de una determinada
actividad periférica, eventual o secundaria por parte de la empresa principal
para ser realizada de manera autónoma por una empresa subcontratada. Tal
modalidad además de reducir los costos e incrementar la flexibilidad, segmenta
la fuerza de trabajo y contribuye así a favorecer la disciplina en el ámbito
laboral. En algunos casos la tercerización permite incorporar trabajadores de
otros sindicatos con sueldos de convenio más bajos.
La tasa de empleo
no registrado llegó a un punto máximo de 50% en el tercer trimestre de 2003.
Desde entonces tuvo un descenso casi continuo, pero desde 2008, cuando llegó al
36%, cayó a un ritmo más lento. En el período que analizamos la tasa de empleo no
registrado pasó de 36,7% en el tercer trimestre del año 2019 al 31,3% en el año
2020, reflejando la cantidad de despidos que se dio entre los trabajadores y
trabajadoras no registradas y no como resultado de una registración masiva. En
el tercer trimestre del año 2021, al ritmo de la recuperación de la actividad,
la tasa se ubicó en el 36%11. Según estos datos la informalidad
laboral tiene un piso notoriamente alto, por encima del 30%. Esto significa que
más de 3 trabajadores de cada 10 se encontraban en la economía informal. Lejos
del 25,2% que tenía en 1990 y cerca del 38% que tenía en mayo de 2001.
La precarización
laboral fue y es un resorte fundamental para el sostenimiento del
10 La tasa de empleo
no registrado es del 36% (Tercer Trimestre de 2021)
11 Boletín de
Estadísticas Laborales, Mercado de trabajo, Ministerio de Trabajo, Empleo y
Seguridad Social de la Nación.
capitalismo
argentino que busca compensar sus debilidades productivas cargando los costos
sobre las espaldas de los asalariados. La informalidad laboral permite ante
todo segmentar los estratos más bajos y pobres en la economía informal en
beneficio de las patronales de los sectores menos productivos, que trabajan más
al límite y lo compensan degradando aún más las condiciones laborales y pagando
salarios por debajo de los trabajadores registrados. En las empresas más
concentradas, en cambio, se observa el aprovechamiento de la tercerización como
mecanismo de precarización. Con esto se logran reducir significativamente los
costos laborales y ajustar más rápidamente la planta ante cambios en la
demanda, no renovando contratos (despidiendo sin decirlo) o suspendiendo con
pago parcial de sueldos, como lo han hecho las automotrices gracias a las
posibilidades que otorgan los convenios con los sindicatos, homologados por el
Estado.
De conjunto se
observa un incremento de la precariedad laboral, un alto desempleo entre los
jóvenes y un avance de la pobreza no sólo entre los desocupados sino de
aquellos que tienen trabajo12. Para el Observatorio Social de la
Universidad Católica Argentina, apenas el 43% de la población activa (7,3
millones sobre 17 millones de trabajadores) tiene un empleo pleno. El resto, el
57% de la población en condiciones de trabajar, está afectado por distintos
niveles de precariedad laboral o directamente por el desempleo.
Lo novedoso del
último informe es que hay un 15,7% de ocupados demandantes de empleo lo que se
explica por la caída del salario real. Efectivamente, la caída del ingreso
familiar producto del deterioro del salario real de los jefes de familias
(reducción de horas suplementarias, suspensiones y aceleración de la
inflación), potenció la suba del desempleo ya que miembros del núcleo familiar
tuvieron que salir a buscar empleo ante la caída del ingreso real de los
hogares13.
En 2021, el
27,4% de los trabajadores “se mantuvo en situación de pobreza”,
destacó un informe presentado por el Observatorio de la Deuda Social de la
Universidad Católica Argentina (UCA). Este informe de la UCA viene a
completar otro estudio que dio cuenta que los planes sociales, AUH,
IFE, Alimentar, y otros, evitaron que la pobreza alcanzara al 53,9% a fines del
año 2020, casi 10 puntos más que lo registrado finalmente. Además, gracias a
esos planes sociales, algunos coyunturales para combatir los efectos del
Covid-19, el nivel de indigencia quedó en el 9,8% y no trepó al 27,7%. Ahora,
desde la UCA apuntaron a que “el incremento de la pobreza fue
significativamente más intenso en hogares del trabajador integrado y del
marginal, que residen en el Conurbano Bonaerense, entre las mujeres y en edades
centrales (35-59 años)”.
Los beneficios
previsionales (jubilaciones y pensiones) sufrieron desde diciembre de 2019 un
ajuste regresivo al suspender la movilidad jubilatoria, reemplazarla por
aumentos por decreto por debajo de la tasa de inflación y luego por una nueva
movilidad que las ha
12 La fuerza de
trabajo se compone de 6,1 millones de empleados privados formales, 3,4 millones
de empleos públicos (incluye Poder Judicial, Legislativo y docentes), 1,5
millones de monotributistas y más de medio millón de autónomos formales.
Además, hay 4,5 millones de puestos de trabajo sin registración y 1,5 millones
de desocupados. En total, casi 18 millones de personas.
13 Con una inflación
proyectada de 40% en 2020, la caída de salarios y jubilaciones no sería
inferior a 10 puntos, Diario Clarín, Suplemento IEco, edición del 04 de Octubre
de 2020.
hecho continuar
perdiendo capacidad de compra. Desde la asunción del Frente de Todos, la
jubilación mínima, que cobra el 70% de los jubilados, hasta Julio de 2021
disminuyó un 6,7% en términos reales. Aquellos que trabajaron toda su vida y en
la actualidad perciben la jubilación mínima están muy lejos de poder cubrir sus
necesidades básicas. La Canasta del Jubilado que calcula la Defensoría de la
Tercera Edad es de $ 64039,00 y en Setiembre de 2021 están recibiendo sólo $
25922,00.
Los salarios del
sector privado registrado han sufrido una caída similar. Según el último
informe de Cifra-CTA desde mediados de 2015 hasta junio de 2021 el poder
adquisitivo del salario es un 20,1% menor. En el segundo trimestre de 2021 el
salario real de los trabajadores registrados en el sector privado cayó 4,2%
respecto a igual período de 2020 y 5,3% respecto a 2019.
Asimismo, en el
primer semestre de 2021 el estado recortó un 12,8% las partidas destinadas a
atender el pago de los sueldos del sector público.
Todo este panorama
generó que según el informe del INDEC sobre la cuenta de generación del ingreso
e insumo de mano de obra, en el segundo trimestre de 2021 se registrara una
caída abrupta de la participación de los salarios en el valor agregado del PBI,
y un exponencial salto en la tasa de explotación. En la comparación interanual
(es decir, respecto al segundo trimestre de 2020), la participación de la
remuneración del trabajo asalariado sufre un derrumbe de casi 10 puntos, desde
el 49,8% al 40%; pero paralelamente el excedente de explotación bruto del
capital ascendió cerca de 4 puntos hasta el 50,9%, impulsado específicamente
por el agro, la minería y la industria manufacturera. Para remontarnos a un
antecedente comparable de semejante desplome de los asalariados en sólo un año
es preciso remontarnos a la crisis de 2001, cuando para el año siguiente cayó
7,5 puntos hasta un 34,6% de participación. De tal forma, esta abstracción
estadística evidencia una intensificación de la extracción de plusvalía a los trabajadores.
Por otro lado, en
esos mismos doce meses los puestos de trabajo no registrados crecieron un 42%.
Concretamente, los puestos de trabajo totales aumentaron un 17,2% con respecto
al mismo período de 2020: pasaron de 17.131.000 a 20.086.000. Sin embargo, el aumento
de los puestos de trabajo se explica en su mayoría por la suma de los
asalariados no registrados (+ 1.329.000) y el cuentapropismo (+ 1.463.000). Los
registrados sólo subieron en 163.000. Esto evidencia un ascenso de la
precarización laboral, que sin contar al sector público abarca a cuatro de cada
diez puestos de trabajo. El avance de la flexibilización laboral se verifica a
su vez en la cantidad de horas trabajadas por asalariado, las cuales superan a
las del trimestre anterior a la pandemia a pesar de que entonces había medio
millón más de puestos de trabajo. El incremento obedece al 4,5% que crecieron
las horas de trabajo de los asalariados registrados.
En síntesis,
durante el 2020 se derrumbó la participación de las y los asalariados en la
riqueza nacional, se siguió deteriorando el salario real, se precarizaron
sustancialmente los nuevos puestos de trabajo creados y se intensificaron las
horas trabajadas, es decir, se aumentó la extracción de plusvalía o lo que es
lo mismo, aumentó la tasa de explotación. La recuperación objetiva que se
produjo durante el 2021 en comparación con el 2020,
como resultado
principalmente de la merma en las restricciones laborales y la vuelta a la
presencialidad en la mayoría de los sectores de producción y servicios, no
llegó a los niveles del 2019.
Balance y
perspectivas
Desde algunos
sectores se sugiere que los trabajadores estatales deberían aceptar la caída
salarial que se ha producido en los últimos años, y se agrava mes a mes.
Concretamente, delegados y dirigentes gremiales, defensores o simpatizantes del
gobierno nacional, dicen que, debido a que la situación es extraordinaria, hay
que pedir una recomposición salarial solo para los escalafones más bajos (por
ejemplo, niveles iniciales de los administrativos). Su argumento clave es “tenemos
que ser solidarios con los más empobrecidos y los más perjudicados”. Un
discurso que puede parecer atractivo, pero en realidad es reaccionario
y divisionista. Con eso, lo que están pidiendo no es una redistribución del
ingreso desde la clase capitalista (incluida la burguesía
estatal) a la clase obrera, sino al interior de la clase
obrera. Llevado a su conclusión lógica, equivale a que los obreros peor
pagados, o desocupados, exijan un aumento de sus ingresos a costa de los
“privilegiados estatales”. No se puede concebir algo más divisionista. Una
demanda progresista debería apuntar a reducir la relación global plusvalía /
valor de la fuerza de trabajo, y no por redistribuir la masa salarial
entre los explotados, dejando intacta la distribución entre beneficios y salarios.
Por eso no
alentamos la cizaña y la competencia entre trabajadores, e intentamos
desarrollar la solidaridad a partir de la oposición, como clase, a la
clase capitalista. Presentar la solidaridad en términos de “trabajadores
sumergidos” versus “trabajadores privilegiados” solo lleva agua al molino de la
colaboración de clases con el Estado y la clase dominante. A su vez, los
trabajadores no tienen por qué meterse a dictaminar por qué vía la clase
capitalista satisface la reivindicación (si es con tal o cual impuesto; con la
reducción de tal o cual gasto de plusvalía; si sube o baja la tasa de interés,
etcétera). Es decir, planteamos las reivindicaciones obreras desde la
perspectiva de la unidad de clase. La mejora de un sector de la clase
obrera no debe hacerse empeorando la de otro sector de los explotados.
En el movimiento
obrero, ante la semiparálisis de las diferentes centrales de trabajadores y
trabajadoras (CGT, CTA), comienzan a engendrar mecanismos democráticos de
organización y un pasaje a la acción inmediata, para lo cual se impone la
necesidad de buscar nuevos representantes que respondan a esos intereses. De
manera incipiente se ha abierto una batalla de conjunto: por libertad sindical,
por democracia obrera, por el clasismo, esto es, organizarse para enfrentar el
poder del capital dentro de las empresas y fuera de ellas, impulsando la
autoactividad de los trabajadores. Mucho de esto late en las experiencias de
lucha y organización que rompen la matriz burocrática protagonizando lo que ha
dado en llamarse sindicalismo de base. Conforman una corriente muy heterogénea,
incipiente y minoritaria, pero con raíces profundas. La toma de fábricas y el
intento de mantener en funcionamiento a las empresas recuperadas por los
trabajadores ya es parte
del repertorio de
la lucha de clases, pesa en ello la emblemática victoria lograda por los
trabajadores ceramistas de la ex Zanón14 y actualmente en
muchas otras empresas recuperadas. Silenciadas en general por la prensa, en
numerosas luchas han surgido organizaciones ad hoc o autoconvocadas a través de
las cuales las bases desbordan en determinados momentos el boicot de los aparatos
sindicales. Sin embargo, las luchas actuales no exceden, ni se proponen
exceder, los límites del régimen de organización económico social vigente.
Todas expresan el interés de los trabajadores en tanto asalariados, pero no en
tanto expropiados.
En un contexto
mundial de crisis sanitaria, económica y ecológica la “crisis del trabajo”
configura un problema central. En ella se expresan todas las debilidades del
capitalismo del siglo XXI, aunque al mismo tiempo se preanuncia un creciente
aumento del malestar social.
En Argentina, la
fragmentación de la clase trabajadora constituye un obstáculo para enfrentar la
crisis profundizada por la pandemia de Covid-19 en curso. Es una cuestión
urgente pelear por terminar con los contratos “basura”, con el empleo no
registrado y las cláusulas de flexibilización. Tal objetivo debe ser
inseparable de recuperar los sindicatos como instrumentos para la lucha. Sin
embargo, en Argentina como en el mundo, está ausente una fuerza política
anticapitalista que evite que las consecuencias de la crisis las pague el
pueblo trabajador. El gran capital divide y fragmenta por abajo, pero
centraliza y concentra por arriba. Frente a este panorama los trabajadores y
los sectores populares solo pueden esperar resultados positivos de su lucha y
de su organización independiente.
14 Hoy denominada
FASINPAT (Fábrica Sin Patrones).
Desigualdades
permanentes y avance de la precarización del trabajo femenino en Brasil
Por Mariana
Shinohara Roncato, Luci Praun, Claudia Mazzei Nogueira
A principios de
abril, una mujer de 26 años murió como consecuencia de una quemadura que afectó
el 85% de su cuerpo. Angelica Rodrigues, una mujer brasileña, se quemó al
utilizar alcohol etílico para cocinar su comida, en lugar de gas de cocina.
Angélica era una trabajadora doméstica sin registro formal. Como tantas otras,
se quedó sin trabajo durante la pandemia del covid-19 y sin recursos básicos
para sobrevivir.
En 2020, en pleno
apogeo de la pandemia y como consecuencia de la crisis económica, el gobierno
federal creó un subsidio de emergencia para la población socialmente
vulnerable. Después de muchas presiones sobre el gobierno, se pusieron a
disposición cinco entregas mensuales de 600 reales. Bajo más presión, se
pagaron otros cuatro, de 300 reales. A ellos se sumaron otras siete
mensualidades, esta vez con valores que oscilaban entre 150 y 375 reales. La
ayuda, que finalizó en 2021, no era obviamente suficiente ni en términos
políticos ni económicos.
Es en este contexto
de innumerables dificultades para la clase trabajadora que la garrafa de gas
doméstico, que se volvió inaccesible para Angélica, alcanzó, en los primeros
meses de 2022, un costo promedio de 113 reales. Este valor corresponde
aproximadamente al 12% del ingreso promedio de una trabajadora doméstica. En el
último año, el aumento acumulado de este producto superó el 23%. Sin embargo,
la renta promedio de las trabajadoras brasileñas, equivalente al 80% de la que
reciben los hombres, ha disminuido.
En marzo de 2022,
la inflación acumulada en 12 meses ya había alcanzado el 11%, configurando el
mayor aumento inflacionario para este mes en los últimos 28 años. Dos meses
antes, en enero, en la ciudad de São Paulo, la canasta básica de alimentos,
compuesta por un conjunto de alimentos necesarios para el mantenimiento mínimo
de una familia, ya había alcanzado el costo de 713 reales, consumiendo cerca
del 60% del salario mínimo, que es de 1.200 reales (DIEESE, 2022a).
Por un lado, está
el nombre, la vida y la historia de una trabajadora brasileña desocupada,
víctima de la negligencia del Estado y de la explotación capitalista. Por otro,
una cuenta que no cierra ni siquiera para una parte importante de los que
consiguen mantenerse en el mercado laboral. El salario que recibe una parte
considerable de la clase trabajadora brasileña está lejos de corresponder al
mínimo necesario para reproducir su vida y la de su familia.
En Brasil, según
los datos de la Pnad-C (Encuesta Nacional de Hogares), el ingreso promedio
mensual real de los trabajadores y las trabajadoras en el trimestre de
diciembre a febrero de 2022 fue de 2.511 reales. Esta cantidad, ya por debajo
de lo necesario para la supervivencia, es unas dos veces y media superior a la
media que reciben, por ejemplo, las trabajadoras domésticas, grupo al que
pertenecía Angélica, la trabajadora citada al principio de este texto. En el
mismo periodo, las trabajadoras domésticas brasileñas recibieron, de promedio,
992 reales al mes (IBGE, 2022).
La forma en que se
determina el tamaño de la canasta básica de la clase trabajadora depende en
gran medida de las luchas sociales que protagoniza, siempre con el objetivo
de aumentar el
valor de su fuerza de trabajo. Sin embargo, es importante señalar que esta
cantidad varía enormemente según el género, la raza y la nacionalidad
(Bhattacharya, 2017). Por eso, para las mujeres y las personas racializadas -en
el caso brasileño, la población negra-, los salarios siempre serán más bajos,
el desempleo y la informalidad laboral más altos, impactando directamente en la
reproducción social de sus vidas. Estos clivajes internos de clase, lejos de
ser marginales al modo de producción capitalista, representan, a nuestro
juicio, su funcionamiento ordinario.
Género y raza en el
contexto de avance de la precarización laboral
El género y la
raza, por tanto, más allá de ser “factores” o “variables” que, articulados a la
clase, contribuyen a la comprensión de las relaciones laborales, se
constituyen, según esta perspectiva, en determinantes sociales
de la diferencia. En palabras de Lorde, “negarse a reconocer la diferencia hace
imposible ver los diferentes problemas y trampas a los que nos enfrentamos las
mujeres” (2019, p. 243).
Entender el lugar
que ocupan las mujeres brasileñas en el mundo del trabajo presupone, por lo
tanto, una reflexión que considere tanto las peculiaridades de nuestra
formación histórica, de país esclavista y dependiente, como las expresiones
locales del avance global del neoliberalismo, de la financiarización de la
economía y de la acentuada flexibilización del trabajo y desmantelamiento de
los derechos sociales, situación agravada en todo el contexto pandémico.
En Brasil, la
pandemia del covid-19 se extiende bajo los efectos de la Enmienda
Constitucional nº 95 de 2016, que oficializó, a partir de 2018, el
estrangulamiento de la capacidad de inversión pública en salud, educación,
saneamiento, entre otros sectores fundamentales. A raíz de esta medida, el
parlamento brasileño aprobó dos contrarreformas: la laboral y la de
jubilaciones.
La primera
contrarreforma instituyó, junto con la aprobación de la tercerización
irrestricta de la fuerza de trabajo, la expansión del trabajo temporal, la
posibilidad del vínculo intermitente, la figura del trabajador(a) autónomo(a)
que puede trabajar de forma continua y exclusiva para una sola empresa, entre
otros muchos dispositivos claramente orientados a aumentar la inestabilidad, la
rebaja de derechos, e impedir el acceso a la justicia.
El segundo, a su
vez, al instituir, en medio del desmantelamiento de los derechos laborales, la
contribución jubilatoria durante 35 años para las mujeres y 40 años para los
hombres eliminó la posibilidad de jubilación de millones de trabajadores
brasileños. Una vez más, debido a la marcada precariedad con la que acceden al
mercado laboral, las mujeres, especialmente las negras, son las más afectadas.
En línea con el
avance de la globalización neoliberal, estas medidas han profundizado
significativamente el desmantelamiento de los servicios públicos, promoviendo
nuevos impulsos a la flexibilización del trabajo, facilitados en gran medida
por los avances en el campo de las tecnologías digitales y la inteligencia
artificial.
Así, las medidas
adoptadas en el contexto de la pandemia han acentuado la precariedad de las
condiciones de vida y de trabajo preexistentes, abriendo el camino a nuevas
formas de precarización. Un estudio comparativo entre los indicadores de los
terceros trimestres de 2019 y 2021, realizado por el Departamento Intersindical
de Estadística y Estudios Socioeconómicos (DIEESE, 2022b), a partir de los
datos divulgados por el Pnad-C/IBGE, muestra cómo el contexto pandémico,
articulado a las medidas anteriores, de
flexibilización
laboral, impactó de manera particular en la fuerza de trabajo femenina.
Además de la
retracción en la participación de la fuerza de trabajo femenina en el mercado
laboral, que osciló del 54,6% en 2019 al 52,3% en 2021, se acentuó el desempleo
y desocupación por desánimo entre las mujeres. En el caso del desempleo, la
tasa que, en 2019 era del 14,3%, alcanzó el 15,9% en 2021, mientras que para el
segmento masculino se mantuvo estable: 10% (2019) y 10,1% (2021).
Cabe destacar que,
entre las mujeres, considerando sólo el año 2021, llama la atención la
diferencia en el indicador de desempleo entre las mujeres negras (18,9%) y las
blancas (12,5%). En el grupo de mujeres, destaca el DIEESE (2022b), la tasa de
infrautilización de la fuerza de trabajo en el tercer trimestre de 2021 era del
33,3%, frente al 20,9% de los hombres.
El contexto de la
pandemia también ha impulsado un cambio significativo de las actividades
laborales remuneradas que solían realizarse fuera del hogar hacia el entorno
doméstico. Se sabe que el espacio doméstico, además del trabajo doméstico no
remunerado de las mujeres, alberga históricamente un conjunto de actividades
remuneradas que, no por casualidad, también están asociadas socialmente a las
mujeres y, en particular, a las mujeres negras.
Sin embargo, lo que
llama la atención son las nuevas articulaciones que proporciona el capitalismo
en su fase neoliberal. Por un lado, la incorporación de nuevas actividades no
remuneradas, especialmente el cuidado, que dejaron de ser ofrecidas por el Estado.
Por otro, el aumento de diversas actividades remuneradas, impulsadas por el
desempleo, que incluyen desde el impulso a la producción y comercialización de
diversos productos hasta otros tipos de trabajo desarrollados a partir del
acceso a equipos electrónicos y el uso de Internet.
En junio de 2020,
según una investigación publicada por el IPEA, 8,7 millones (12,7%) de
brasileños con algún tipo de ocupación realizaban sus actividades laborales a
distancia, desde sus casas. La investigación, desarrollada por Góes et. al.
(2020), encontró que, de este total, el 84,1% tenía vínculos laborales
formales. Con la presencia predominante de mujeres (55,5%), el grupo también se
caracterizaba por su alta escolaridad, ya que el 73,3% de sus miembros había
completado estudios universitarios o de posgrado. Varios estudios señalan la
gran carga de trabajo de las mujeres que, al desarrollar sus actividades
laborales remuneradas en el hogar, han ampliado su tiempo de dedicación e
intensificado los procesos de trabajo (Praun y Piza, 2021).
En este sentido, al
trasladar el trabajo remunerado a la esfera de la reproducción, a través del
home-office, los propietarios de los medios de producción han intensificado aún
más la desigualdad estructural de género, raza y etnia. Una de las consecuencias
de esta nueva realidad ha sido explicitar cuánto la división socio-sexual del
trabajo es desfavorable para las mujeres, siendo en gran medida más intensa
para las mujeres negras.
En otras palabras,
la reclusión doméstica para protegerse de la pandemia y seguir realizando su
trabajo asalariado, en la mayoría de los casos, rescató el papel social e
histórico otorgado a la mujer como cuidadora y responsable de la crianza de los
hijos, de organizar y realizar las tareas domésticas. Esta situación les ha
obligado a realizar jornadas extenuantes, tanto productivas como como
reproductivas, intensificando su precariedad a través de la
explotación/opresión de su fuerza de trabajo.
Otra consecuencia
importante de este aislamiento doméstico fue el aumento de la violencia entre
géneros. Esta medida, que pretendía reducir la proliferación del
coronavirus,
incrementó espantosamente los casos de malos tratos, agresiones, amenazas y
feminicidios, ocasionando para la mujer víctima de la violencia doméstica, que
ya contaba con una serie de resistencias para denunciar a su agresor, una
situación aún más compleja, una vez que la tendencia del trabajo a domicilio se
extendió al hombre asalariado. Éste, a su vez, también mantenía una mayor
presencia en el ámbito doméstico, pudiendo así controlar más intensamente a las
mujeres.
La lucha contra la
precarización del trabajo de las mujeres es también anticapitalista
A la luz de las
situaciones aquí enumeradas, la actual crisis económica ha tenido el efecto de
revigorizar cuestiones poco expresivas entre los años 90 y 2000. De hecho,
desde la crisis financiera de 2008-2009, una serie de críticas al
neoliberalismo, los movimientos anticapitalistas, los feminismos marxistas, así
como los movimientos antirracistas en diálogo con la crítica al modo de
producción capitalista, han ido ganando en sustancia.
La razón de este
radicalismo dentro de los movimientos sociales tiene su razón de ser. La
expansión del desempleo a escala mundial, el alto nivel de informalidad laboral
en los países del centro y la periferia del capitalismo, las diversas
expresiones del avance de la precarización laboral y la expansión de la pobreza
convergen hacia la raíz de estos problemas, que es el modo de producción
capitalista. Así, dilucidar la forma en que organizamos el trabajo, así como la
articulación entre la producción y la reproducción social, son cuestiones clave
para entender esta miríada de formas em que el trabajo se presenta en la
actualidad.
Partiremos aquí de
la comprensión de Karl Marx y su análisis de la categoría de trabajo como
elemento fundamental de la sociabilidad humana. Como condición de existencia de
todos los seres humanos y formaciones sociales, en sus palabras, el trabajo es
la “eterna necesidad natural de mediación del metabolismo entre el hombre y la
naturaleza” (2013 [1867] p. 120). A través del trabajo, el ser humano siempre
se orienta y se pone en movimiento, interactuando con la naturaleza externa,
transformándola y transformándose a sí mismo. Como “modelo de toda praxis
social” (Lukács. 2013), por tanto, la categoría de trabajo tiene un estatus
privilegiado de análisis y por ello nos resulta metodológicamente ventajoso
partir de su investigación para descubrir rasgos importantes del ser social
(ide, ibíd.).
Si el proceso de
producción y reproducción de todas las vidas humanas tiene como elemento
central la categoría del trabajo, sin embargo, el lugar social que ocupa cada
ser humano en la organización del trabajo difiere sustancialmente. Ocupamos
diferentes lugares sociales e interactuamos con la naturaleza externa de forma
concreta y, por lo tanto, mediada por los cuerpos. Esto significa que como
clase social hay un elemento que nos une, al tiempo que esta misma clase tiene
sexualidades, razas, géneros y otras diferencias que determinan de diferentes
maneras el curso de nuestras vidas.
En el capitalismo,
sin embargo, estas diferentes formas de relacionarse con el mundo exterior se
transforman en desigualdades sociales. Por lo tanto, es necesario problematizar
cómo se produce la clase obrera de forma diferencial. En este sentido, el análisis
de Marx, en El Capital (2012 [1867]), de las diferencias entre el trabajador
inglés en comparación con el irlandés es bien conocido por revelar los
diferentes niveles de reproducción social en los que se encontraban estas dos
nacionalidades en el siglo XIX.
Por lo tanto, lejos
de una tendencia de homogeneización de la explotación laboral,
entendemos que las
“categorías género y raza, como identidades, son construcciones sociales
necesarias para el capital y, por eso mismo, tuvieron su gestación, como
estructura social, a la par del surgimiento y desarrollo del capitalismo”
(Roncato, 2020, p. 27).
Es por estas
producciones de diferencias que la cantidad de la canasta básica de alimentos
necesaria para la reproducción de las personas se presenta de manera desigual.
Aquí abogamos por un análisis materialista de las opresiones y, para ello, las
nociones que hacen referencia a la división socio-sexual del trabajo, así como
el enfoque en la articulación entre producción y reproducción social, son
categorías claves para el análisis del trabajo de las mujeres.
Entendemos la
desigual división socio-sexual del trabajo como un producto del capitalismo,
basado en los principios de separación y jerarquización. Ampliamente
investigados por las teóricas feministas, tales supuestos son observables en
diferentes sociedades y períodos históricos, aunque no sean principios
ontológicos ni categorías del ser social.
Según Danièle
Kergoat, la primera instrumentalización de la división sexual del trabajo fue
llevada a cabo por los antropólogos y tuvo a Lévi-Strauss como uno de sus
pioneros, haciendo de esta noción un mecanismo para clasificar y describir la
estructuración de las sociedades en torno a la familia. Sin embargo, fueron las
antropólogas feministas las primeras en darle un nuevo significado, indicando
no sólo una complementariedad de tareas, sino también su sentido de relación
social de poder entre mujeres y hombres (Mathieu, 1991; Tabet, apud Kergoat,
2009). Estos supuestos se basan en la idea de que hay trabajos que son “de
mujeres” en contraposición a los considerados “de hombres” (ídem, ibídem).
Además, el trabajo de las mujeres siempre valdrá menos (cuantitativa y
cualitativamente) que el de los hombres (ibíd., ibíd.).
Además de la
división socio-sexual del trabajo, entender el trabajo y el género implica
analizar el nexo entre la producción y la reproducción social. La reproducción
social se refiere aquí a la reproducción generacional, física, material y
subjetiva de la fuerza de trabajo, es decir, la producción de la vida de la
clase trabajadora como clase (Arruzza y Bhattacharya, 2020), ya sea en la forma
asalariada o no, así como la reproducción y dominación jerárquica de la familia
patriarcal y la lógica capitalista.
Por ello, es
importante destacar que la superación de la actual situación de crisis política
y económica, de crisis medioambiental, de desigualdad social incluyendo
cuestiones de género, raza, LGBTQIA+ y de clase, y de precarización del
trabajo, requiere una larga lucha, pero que creemos que se puede ganar. Para
ello, debemos enfrentarnos y superar el modo de producción capitalista y
conquistar otra sociedad. Una sociedad en la que los derechos sociales, entre
ellos el trabajo no explotado, el derecho a la vivienda, a la salud y a la
educación sean libres y universales y, en consecuencia, nos permitan el derecho
a la vida ¡Pero una vida sin opresión, digna y con sentido!
Traducción de
Andrea Arrigoni y Diego Ferrari Referencias
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fundamentales para un feminismo marxista. Archivos De Historia Del Movimiento
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Algunos cambios en
la clase trabajadora local en las últimas décadas
Por Demián García
Orfanó
La clase
trabajadora local no es la misma que hace 50 años, no vive en el mismo mundo,
no enfrenta las mismas diferencias a su interior, no consume lo mismo, no se
relaciona con su territorio de la misma manera. Aun así, el peso del estado de
bienestar sobre los proyectos políticos actuales es innegable. Incluso a costa
de una idealización forzada de las condiciones de aquellos años.
¿Qué es lo que
cambió? ¿Lo incorporamos a nuestra mirada del mundo? Algunas cuestiones suelen
estar más presentes. Especialmente, la enorme transferencia de recursos de les
trabajadores a los empresarios producida por la dictadura, la caída tendencial
de los salarios reales desde 1976, y otras más. Pero hay otras cuestiones que
podemos darle atención, aunque refiera a temáticas aparentemente laterales a la
clase trabajadora como sujeto de lucha: la situación de les mayores, la
incorporación de mujeres al mercado laboral, la desocupación en los jóvenes, y
otras…
En esta nota
queremos rastrear, aunque sean algunas pocas de estas variables menos
visibilizadas en los grupos militantes, porque también son relevantes en la
configuración de las vidas y conciencias de nuestra clase trabajadora. Hay
información en censos y de la Encuesta Permanente de Hogares donde seguir
algunas pistas de esas transformaciones, mientras esperamos lo que traiga el
nuevo censo en estos meses para continuar este ejercicio.
Aclaraciones
previas
-Recién en el censo
de este 2022 los datos censales van a incluir una categorización sexo-genérica
que no sea dicotómica. En censos anteriores muchas categorías incluían una
opción “Sin especificar” o “ignorado”, pero esta diferenciación ni aparecía en
la categoría “sexo”. Lamentablemente, un análisis construido en base a datos
así de limitados arrastrará la misma limitación binaria.
-Muchas fuentes que
refieren a las mismas variables no son comparables ni se pueden empalmar,
provienen de diferentes metodologías, cubren áreas geográficas diferentes, se
refieren a momentos diferentes del año, etc. En esta nota hay gráficos que las
muestran en algunos casos en forma unificada y/o comparada. Es solo para
mostrar tendencias de mediano/largo plazo y grandes cambios en los niveles. No
son series “confiables” en términos de rigurosidad analítica.
-En algunos
gráficos de esta nota hay una periodización que proviene de una caracterización
más global de momentos políticos, sociales y económicos. Desarrollarla
requeriría de una exposición particular más extensa, aquí solo se ofrece como
una herramienta más para ayudar a la comprensión de las series históricas.
¿Qué vas a hacer
cuándo te jubiles?
Una tendencia de
largo plazo es el creciente peso de las personas mayores en la sociedad,
producto de la creciente expectativa de vida. Es una variable clave para las disputas
en torno a “lo público”. En el presupuesto estatal el gasto en jubilaciones es
la principal partida, constituye el 40% del gasto del Estado Nacional, y
también es una parte muy importante de los presupuestos provinciales.
En 2022 este sector
social abarcará al 14,1% de la población, según las estimaciones del INDEC[1], mostrando un
crecimiento nada desdeñable en comparación con el 8,9% que arrojó el censo de
1970. Este crecimiento de la participación se dio a instancias de la caída de
la proporción de personas de 0 a 14 años.
Elaboración propia
en base a INDEC, datos censales.
Todas las
transformaciones que atañen a esta franja etaria y al régimen jubilatorio son
muy relevantes por esa causa, desde las fórmulas usadas para la actualización
de los haberes, el nivel de los mismos, las dinámicas de
privatización/estatización de la previsión social, la edad de jubilación, el
monto aportado por trabajadores formales, etc. Cada modificación en cualquiera
de estos puntos abarca a millones de personas y proyecta su impacto sobre el
presupuesto estatal por años y décadas.
Ha sido muy
importante el efecto de la moratoria previsional de 2006 en la dinámica de las
jubilaciones de las últimas décadas. Permitió que se jubilen cerca de 3
millones de personas, especialmente mujeres, con lo que la cobertura del
sistema llegó al 93% de les mayores de 65 años en el 2010. Hoy en día el 52% de
las jubilaciones y pensiones pagadas por la ANSES son parte del esquema de la
moratoria. En esa masa de gente, casi 9 haberes 10 (87%) tienen el valor de la
jubilación mínima. Si no se genera un nuevo esquema de moratoria para abarcar a
quienes trabajaron sin aportes en las últimas dos décadas, las
futuras tandas de
jubilades sin aportes recibirán ingresos aún menores, ya que la Pensión
Universal por Adulto Mayor solo paga el 80% de la jubilación mínima.
La mínima es una
categoría muy relevante en términos presupuestarios y sociales porque el 47% de
les beneficiaries de ANSES (5 millones y medio de personas) cobraban una mínima
o menos en diciembre de 2021. Son el 63% de los beneficios que paga este organismo
(casi 7 millones de jubilaciones y pensiones).
Elaboración propia
en base a Min. Economía, SIPA, CIEPP, INDEC e IPC San Luis.
El análisis de una
serie larga de los haberes mínimos muestra un descenso sostenido desde el
período más alto en el 1974-1975, retrocediendo posiciones hasta un piso en la
década de 1990s, que luego de una caída máxima en el 2002 comenzó una
recuperación. Esa recuperación de los años 2000s no llegó a recuperar el nivel
más alto de la serie que analizamos, quedando el período 2011-2017 en tercer
lugar de los siete períodos. A partir de 2018 parece iniciarse un período en un
nuevo nivel inferior, similar al de gran parte de los años 1980s.
Con el pasar de los
años y el crecimiento de la porción de la población de mayor edad, para que
puedan existir jubilaciones masivas van a hacer falta asignar porciones cada
vez mayores de la riqueza social producida. Más aún si consideramos que los
actuales son niveles de miseria.
Interpelaciones a
les jubilades como sujeto político
¿Qué diálogo se
construye políticamente con este sector social creciente? Durante su gobierno,
Mauricio Macri buscó construir y soldar su base social con este sector social,
al destinar recursos de la amnistía tributaria (el llamado blanqueo de
capitales en la jerga racista habitual) a pagar (parcialmente) juicios
previsionales atrasados. Con esto
contraponían un
beneficio segmentado y parcial a quienes habían aportado contra quienes habían
requerido una moratoria para acceder a la jubilación. La versión de largo plazo
de la meritocracia.
Aspiraban resolver
2.400.000 juicios pendientes, pero un año después solo habían incluido cerca
del 35% de esa cifra, que beneficiaron especialmente a quienes cobraban
jubilaciones sin moratoria, es decir, personas que completaron la edad y los
años de aportes, mayormente varones.
¿La rebaja que
implicó la reforma previsional y la aceleración de la inflación de 2018, habrán
implicado detonar las adhesiones que cosechó el macrismo? ¿O habrá alcanzado
con echar la culpa del deterioro económico al kirchnerismo, o a cuestionar el
congelamiento del índice posterior?
La política del
gobierno de Alberto Fernández apuntó inicialmente a beneficiar al segmento de
la mínima al otorgar bonos de suma fija a ese sector y bonificaciones en la
compra de medicamentos. Sin embargo, el congelamiento de la fórmula de
actualización y el efecto de la inflación se volvieron como un boomerang contra
estas concesiones iniciales. Empeoraron el poder adquisitivo de todes les
jubilades (incluso les de la mínima), manteniendo los niveles bajísimos de la
devaluación de 2018 y habiendo perjudicado especialmente a quienes cobraban por
encima de la mínima (es decir, a trabajadores que habían tenido empleos
formales, ese sector al que el gobierno anterior había buscado interpelar).
Adultes mayores
jubilades son cerca del 20% del padrón de cada elección, con la mitad de elles
aún en condiciones de votar en forma obligatoria (y se trata de una tendencia
creciente). Hasta ahora no parece que hayan encontrado alguna vía de
participación política más permanente en las organizaciones actuales de
jubilades o en los espacios sindicales, a pesar del ajuste que están sufriendo
en sus ingresos desde el 2018. Hasta ahora no han ganado masividad los intentos
de organizar este sector que, sin mayor expresión callejera y solidaridad de
otros sectores sociales, es presa fácil del ajuste, especialmente ahora que el
FMI audita las cuentas públicas.
La vida sin trabajo
La falta de aportes
para el sistema previsional y la necesidad de la moratoria para una masa
importante de trabajadores proviene de varios procesos. Uno de ellos es
el aumento del nivel de desempleo, que pasó de ubicarse en torno a
2-4% en los años 1960 y 1970s a alcanzar un promedio de 14,3%
durante los 1990s’, con picos en 1995 y 2002, de la mano de las privatizaciones
y de un largo proceso de destrucción de la industria mercadointernista local.
Los cambios que se produjeron en este período fueron de carácter permanente y
las reversiones posteriores no alcanzaron los bajos niveles previos. En
especial, al período de recuperación del empleo hasta 2011 le siguió una cierta
estabilidad desde ese año, aún en el marco de la crisis del modelo de
acumulación. Esa estabilidad comenzó a debilitarse durante el gobierno de
Macri, y comenzó un ciclo de destrucción masiva de empleos desde 2018. La
pandemia implicó un momento agudo de desempleo por los despidos a trabajadores
no registrades centralmente, para luego recuperarse en 2021 y lo que va del
2022, sin que haya aún claridad si el ciclo expansivo continuará.
Elaboración propia
en base a INDEC (censos), Min. Economía (series EPH)
En los 1970s
comenzó una reforma profunda en el capitalismo argentino, represión militar y
otros mecanismos de disciplinamiento mediante. La hiperinflación de fines de
los 80s/principios de 1990s dejó sus marcas en la memoria de quiénes
atravesaron esos años. El desempleo creciente pasó a ser un nuevo factor de
disciplinamiento a les trabajadores ocupades, aunque también a dar inicio a un
nuevo movimiento social y político construido por desocupades.
El fin del trabajo
en el campo, camino al desempleo en la ciudad
La caída de
la población rural es un proceso que venía desarrollándose a lo largo
del siglo XX con la búsqueda de mejores condiciones de vida en las ciudades,
entre ellas la posibilidad de acceso a estudios en universidades públicas, y la
esperanza de mejores condiciones de trabajo. Fue profundizandose de la mano de
la reducción del peso y dinamismo de algunas economías regionales (por ejemplo,
el cierre de ingenios) y el cierre de ferrocarriles en la primera mitad de la
década de 1990. Los valores de desempleo que el INDEC registra en la EPH desde
1974 refieren a aglomerados urbanos y son una medida que no es perfecta. El
hecho de que los censos indiquen una desocupación menor que la EPH (salvo en
2001) es consecuencia de que el desempleo en el campo es menor (además de que
se utilizan preguntas diferentes en las entrevistas).
Elaboración propia
en base a INDEC (censos)
En el país de 1970
una de cada cinco (21%) personas vivía en el campo (o pueblos de menos de 2000
habitantes), y ese porcentaje ya venía en bajada, que continuará cayendo a alta
velocidad por 20 años. En 1991 esa proporción ya se encontraba en 12,8% y en el
2010 a pesar de las dos décadas de auge sojero, incremento de hectáreas
cultivadas, exportaciones, etc., solo el 9% de la población vivía en el campo.
En la segunda mitad
del siglo XX las ciudades aparecían como la ilusión de progreso que llevaba a
migrar a cientos de miles de personas. ¿Cuáles son las nuevas ilusiones luego
de las décadas de alta inflación, estancamiento económico, creciente desocupación,
falta de acceso a la vivienda?
Del trabajo en la
casa y del trabajo en el trabajo
¿Qué ideario
respecto al empleo sostienen aquelles que vivieron esos momentos de baja
desocupación hace décadas? La premisa estigmatizante e insultante “no
trabaja el que no quiere”, no tiene ningún asidero en las estadísticas
desde hace 30 años. El crecimiento del desempleo y la caída salarial aceleró el
proceso de crecimiento de la tasa de actividad, es decir del número de personas
que trabajan o buscan trabajo (remunerado), lo que se llama Población
Económicamente Activa (PEA).
Elaboración propia
en base a INDEC (censos), Min. Economía (series EPH)
Los cambios en la
EPH en 2002/2003 hacen incomparables los valores anteriores y posteriores a esa
fecha
Entre 1960 y 2010
la población creció un 100%. Pero la PEA lo hizo un 163%. El salto se realiza
en la década de 1990, cuando la PEA alcanza el 41,8%, y luego en el 2010
alcanza el 49,4%. De todos modos, en las primeras dos décadas del siglo XXI los
valores parecen estabilizarse.
La evolución de
este indicador a lo largo del tiempo capta un doble proceso. Por un lado, la
salida y entrada a la actividad de quienes buscan trabajo ante los cambios
coyunturales de empleo y niveles salariales. Quienes no consigan trabajo en un
tiempo dejarán de buscar y dejan de ser captades por este indicador (es lo que
se llama el “efecto trabajador adicional”).
Por otro lado, otro
proceso de más largo plazo. La incorporación de mujeres al mercado
laboral en forma masiva. En los 1960s encontramos un 16% de las
mujeres entre la población activa, para alcanzar 33,5% en el 2001.
Un crecimiento que se da a través de años tormentosos, de crecimiento del
desempleo y de caída del poder adquisitivo hasta 2002. Con la recuperación
económica de comienzos de los 2000s se da un estancamiento en ese proceso de
incorporación, pero asentándose en un nivel mayor (según el censo del 2010,
alcanzaba el 41,8%).
Elaboración propia
en base a INDEC (censos y EPH), Min. Economía y Min. de Trabajo, Empleo y
Seguridad Social (series EPH)
Ese crecimiento
implicó el ingreso de millones al mercado laboral, mayormente en relación de
dependencia, que pasan de ser en 1960 el 18% de las personas ocupadas a
representar el 30% en el 2010, mayormente en actividades relacionadas con el
cuidado (salud, docencia, trabajo doméstico) y en el ámbito estatal.
Las mujeres
ocupadas en trabajos por cuenta propia van ganando peso con el correr de los
años, pasando del 2% en el censo de 1960 al 8% en el censo de 2010.
Elaboración propia
en base a INDEC (censos)
El hecho de que se
sostenga el porcentaje total de la participación de “trabajadores con
remuneración” sobre la Población Económicamente Activa a lo largo de estas
décadas implica que creció el porcentaje de la población asalariada sobre el
total de la población.
De 11 millones de
personas que se agregaron en 50 años a la PEA, 7,5 millones fueron asalariades,
que pasaron del 27% al 32% de la población.
La categoría de
cuentapropistas continúa en ascenso desde la fecha del censo 2010 hasta hoy,
aunque es una categoría que es poco transparente al incluir profesionales
autónomes (aproximadamente 500.000 según los registros de la AFIP), vendedores
ambulantes o cartoneres bajo la misma etiqueta. De todas maneras, el
crecimiento de su peso sobre el total de ocupades no anula la importancia del
sector asalariado, ni quita que parte de su crecimiento desde el 2018 (casi
400.000 personas) se deba a estrategias de supervivencia de corto plazo ante la
crisis y que puedan volver a ser parte de las filas del trabajo asalariado en
cuanto se presente la oportunidad, o vuelvan a la inactividad si se recuperan
los salarios reales.
Elaboración propia
en base a Min. de Trabajo (Boletín de Estadísticas Laborales – EPH)
Fuera del trabajo,
el trabajo sigue
En los ‘60 el censo
preguntaba por las ocupaciones de quiénes no trabajaban (ni buscaban trabajo).
Además de estudiantes y jubilades, aparecían las tareas del “cuidado del hogar”
y “otra” (posiblemente otras tareas de cuidado a personas). Estas dos categorías
Involucraban al 78% de les no-económicamente actives (en su gran mayoría
-96,8%-mujeres), y en 2010 ese porcentaje se redujo al 30% (lamentablemente la
identificación de “cuidado del hogar” se discontinuó en 1991). Esas tareas no
dejaron de realizarse, sino que alargaron la jornada de trabajo total de las
mujeres. como demuestran las recientes encuestas del INDEC del uso del tiempo.
En 2013, sólo el 58% de los varones participaba de tareas domésticas, y
dedicaban la mitad del tiempo que las mujeres, para quienes se trataba de
prácticamente una nueva jornada laboral (6,4hs por día).
Elaboración propia
en base a INDEC (censos)
En 1960 esas
categorías estaban compuestas en un 97% por mujeres. Es un dato a mencionar que
en 1960 la cantidad de varones dedicados al “cuidado del hogar” era… 0 (cero).
Elaboración propia
en base a INDEC (censos)
Una constante a lo
largo de todo este período es que la desocupación fue mayor (salvo en el 2002)
para las mujeres que para los varones. A pesar de haber menos mujeres que
varones en el mercado laboral, las mujeres son (con vaivenes coyunturales) la
mitad de las personas desempleadas.
Elaboración propia
en base a INDEC (censos y EPH) y Min. de Trabajo, Empleo y Seguridad Social
(series EPH)
Divino tesoro
Si el desempleo
juvenil había sido históricamente un poco más alto que el desempleo promedio, a
partir de la década de los 1990s pasa a ser el doble y más aún. Ya van tres
décadas de esas condiciones operando sobre las subjetividades de trabajadores
desde el inicio de su vida laboral. Se trata de una fuente permanente de
conflictividad y al mismo tiempo una presión disciplinadora permanente que va a
acompañar luego las conciencias de eses trabajadores durante el resto de su
vida laboral. No es casualidad que varias de las reformas de flexibilización
laboral por sector/empresa apunten a generar condiciones más desfavorables para
nueves ingresantes más jóvenes. En Lear, Grupo Clarín, y muchas otras fábricas,
comisiones internas combativas dieron duras luchas contra este proceso,
lamentablemente derrotadas y con dirigencias sindicales burocráticas dándoles
la espalda. No es sólo una avanzada económica, sino que también estas reformas
debilitan las experiencias de organización y lucha previas, y facilitan nuevas reformas
posteriores.
Elaboración propia
en base a INDEC (censos y EPH), Min. Economía y Min. de Trabajo, Empleo y
Seguridad Social (series EPH)
Además, la demora
en comenzar la vida laboral complica la financiación vía aportes y
contribuciones del sistema previsional, restando recursos para sostener
jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares o la asignación universal por
hije. El empleo informal llegó para quedarse, siguiendo la misma tendencia que
el desempleo, aunque no hay información directa del largo plazo. Algunas
estimaciones de la OIT ubican la informalidad entre el 15% y el 20% para los
años 1970s, pasando a estar entre el 20 y el 30% durante la década de los
1980s. Al aumento del empleo no registrado en los años 1990s le siguió una baja
pronunciada durante la primera década del 2000, pero sin poder lograr perforar
el piso del 30%.
Elaboración propia
en base a INDEC (EPH), Min. Economía y Min. de Trabajo, Empleo y Seguridad
Social (series EPH)
El final es en
donde partí
Este proceso de
aumento del empleo no registrado horada los derechos laborales de les
trabajadores formales, y profundiza el desfinanciamiento del sistema
previsional. Si la cuestión previsional hoy día es problemática, y se enlaza en
parte con la situación laboral del resto de la clase, hacia adelante en el
tiempo este problema se hará más patente aún. Las respuestas de mercado a estos
problemas se mantienen en el marco del régimen del estado de bienestar que está
hace mucho en crisis, al intentar darle más peso a la contribución individual
desde el puesto de trabajo de cada persona. La lógica contributiva es más
individualista, excluye a quienes no tengan aportes de la posibilidad de
jubilarse, sin reparar en las razones sociales que impiden acceder a empleos
(no sólo empleos, sino empleos formales). Con una lógica de ajuste
permanente, buscando aumentar la edad jubilatoria para minimizar el tiempo de
cada persona recibiendo jubilación, al querer bajar aún más los haberes para
que no incidan sobre el presupuesto público. Como vimos arriba, no es una
lógica indiferente en términos de género, ya que las mujeres quedarán mucho más
apartadas de la posibilidad de jubilarse. Personas con identidades disidentes
que tengan una trayectoria laboral más precaria estarán también excluidas, y
eso sin considerar siquiera que la expectativa de vida de la población travesti
está entre los 30 y los 40 años con lo que estas disquisiciones sobre la
jubilación no les representa nada sino va acompañada de alguna política reparatoria
especial.
A pesar de este
cierre, esta nota no es sobre el sistema jubilatorio. Las aspiraciones de
transformar la sociedad necesitan lecturas estructurales que puedan captar la
época en que vivimos y la orientación de los cambios que dentro del mismo
sistema nos van afectando. Este artículo no podría resolver esta tarea, menos
aún con todas sus limitaciones (su
brevedad, los
análisis con empalmes de series que no se pueden empalmar, datos urbanos y
nacionales mezclados, falta de diferenciación geográfica, falta de
caracterización de sectores de actividad económica y de empleo, falta de
mención a la subocupación, el pluriempleo, el teletrabajo, etc). Pero puede que
haya sumado algunos aportes a las lecturas, para que una parte de la
información que recibimos en el cotidiano pueda ser ubicada en estas tendencias
de mediano y largo plazo en lugar de agobiarnos o confundirnos, y que se
despierte algo de curiosidad por entender la foto y la película de la sociedad
de hoy.
Demián García
Orfanó
Economista,
delegado de ATE en Ministerio de Economía
Otto Griebel, La
Internacional (1901)
La precarización y
el saqueo en tiempos de capitalismo pospandémico
Por Mariano Féliz
El pueblo
trabajador en Argentina está enfrentando una avanzada brutal contra sus
condiciones de trabajo y de vida. La última década perdida, iniciada hacia
2011, es la década de una crisis transicional en el país. En ese momento, el
capitalismo en el territorio argentino aceleró un proceso de reestructuración
que ha golpeado de frente las defensas que las clases populares habían
construido en años de lucha. En el último lustro, el deterioro en los niveles
los ingresos populares y la multiplicación de la precarización han marcado el
quiebre de la resistencia que por años el movimiento popular ha venido
sosteniendo.
I
Desde finales de
los años sesenta el pueblo trabajador en Argentina comenzó a enfrentar las
consecuencias de la crisis general del capitalismo global. Las luchas populares
de aquellos años eran parte de un ciclo de circulación de luchas que ponían al
sistema frente a la amenaza de su propia mortalidad. Demandas salariales y de
condiciones de trabajo, demandas por una mejor distribución de la riqueza y por
el control popular de la reproducción social en su conjunto estaban a la orden
del día.
La respuesta de las
clases dominantes fue brutal. Las dictaduras militares y las fuerzas
paramilitares en la región multiplicaron su violencia. El proyecto neoliberal
comenzó a marcar sus primeros pasos en un intento por transformar
estructuralmente el capitalismo y desarticular las formas de resistencia
popular.
En las décadas que
se sucedieron la desigualdad social y las condiciones materiales de vida de los
pueblos iniciaron una tendencia declinante. En Argentina ese proceso tuvo su
pináculo en los años noventa, pero continuó como proceso general en las décadas
neodesarrollistas. Más allá de los picos y valles, la capacidad del gran
capital de apropiarse de la riqueza social se multiplicó. En un ciclo de cinco
décadas, la pobreza aumentó más de 10 veces y hoy abarca a más de un tercio de
la población.
Millones de
trabajadoras y trabajadores vuelcan sus vidas al mercado laboral en masa
intentando compensar el deterioro de los salarios e ingresos del trabajo. Cada
familia multiplica la búsqueda de empleo o trabajo remunerado, mientras las
mujeres y niñas sostienen cada vez más horas de trabajo de reproducción y
cuidados sin remuneración ni reconocimiento. Por ahora, la batalla social por
la apropiación de los ingresos la vienen ganando los grandes capitales: en
2021, las clases trabajadoras se apropiaban de sólo 43% de los ingresos
totales, a pesar de que la cantidad de horas trabajadas se han multiplicado, en
especial entre las mujeres: la participación femenina en el mercado laboral
remunerado se ha duplicado desde los años setenta.
II
Este proceso no se
ha producido sin disputas, luchas y conflictos. La capacidad obrera de resistir
el avance del capital ha sido significativo pero no ha evitado la debacle
social en la que nos encontramos. Luego de la era neoliberal que condujo al
“Que se vayan todos” a comienzos de los dos mil, el ciclo neodesarrollista
consiguió configurar un nuevo patrón
de acumulación de
capital en Argentina canalizando y conteniendo la mayor parte de las luchas,
sin frenar la tendencia declinante en las condiciones de vida y trabajo.
Una nueva matriz de
políticas laborales y sociales se desarrolló para enfrentar las demandas de una
nueva generación militante nacida de la precarización más absoluta. La lucha de
las y los trabajadores sindicalizadxs por recuperar las negociaciones paritarias
libres (casi clausuradas en los años noventa) permitió a las burocracias
sindicales consolidar un control casi monolítico en el movimiento obrero. Más
allá de los grandes ejemplos de luchas por democracia y participación, y de
algunas victorias reivindicativas y políticas, la arquitectura del movimiento
sindical argentino se integró plenamente en la articulación construida por
políticas laborales que sólo buscan canalizar las demandas salariales y de
condiciones de trabajo dentro de los estrechos límites del capitalismo
dependiente. Programas como el REPRO, las políticas de salario mínimo, los
aumentos de las remuneraciones en cuotas y los topes salariales de hecho,
funcionaron como los pilares de la estrategia de neodesarrollo.
Al mismo tiempo,
las políticas sociales se ampliaron y extendieron como respuesta a la crisis de
2001 y sus fundamentos de base: la consolidación de una fracción amplia de
trabajadoras y trabajadores enderredor del núcleo de la acumulación de capital.
Esa fracción ultraprecarizada de la fuerza de trabajo en Argentina opera como
amenaza latente a la estabilidad política del sistema en la dependencia. Por
ello, las políticas sociales universales pero básicas, tan masivas como
insuficientes, se convirtieron en red de contención y chaleco de fuerzas de las
potencias disruptivas del pueblo trabajador. No casualmente, esos programas han
sido caballito de batalla de las políticas sociales llamadas “de segunda
generación” impulsadas por los organismos internacionales de crédito (como el
Banco Mundial) a lo largo del sur global.
Aun así, cabe
rescatar que las demandas de los sectores más marginalizados de las clases
populares consiguieron a través de estas políticas arrancar una masa de
recursos que favorecieron la visibilización del trabajo en el ámbito de lo que
hoy se conoce como “economía popular”, y en particular de las mujeres y cuerpos
feminizados que encarnan la mayor parte del trabajo de reproducción y cuidados
en los hogares y barriadas populares.
En un proceso de
creciente institucionalización, esas políticas de transferencias de ingresos
(como la asignación universal por hije, o el programa Potenciar Trabajo) se han
convertido en instrumentos claves en la disputa entre la integración sistémica
de los movimientos territoriales piqueterxs y de la economía popular, y la
autoorganización antisistémica.
III
El cambio
estructural que se está produciendo en la economía argentina se ha acelerado a
través de la pandemia. Mientras el capitalismo avanza hacia nuevas formas de
producción basadas en las tecnologías de algoritmos e inteligencia artificial,
también avanza hacia nuevas formas de saqueo de los bienes comunes y por lo
tanto formas de explotación redobladas del trabajo y la naturaleza.
En Argentina eso se
aprecia en el derrotero de las políticas económicas de la última década que
multiplican el avance de las grandes transnacionales y la inserción del país
como nuevo proveedor de materias primas para el giro “verde” del capitalismo
global. El proceso de avance del “desarrollismo verde” a partir del gobierno de
Alberto Fernández es la continuación lógica del ciclo iniciado con la
re-estatización parcial de YPF, el
acuerdo con Chevron
y la explotación del yacimiento Vaca Muerta. Este avance complementa el
crecimiento de la producción de soja transgénica, el extractivismo del litio y
el oro, entre otros proyectos. Todos ellos se conjugan para buscar garantizar
una nueva inserción en las cadenas globales de explotación y, en paralelo,
producir las divisas necesarias para el repago de la deuda externa ilegal e
ilegítima, así como la permanencia en el sistema deuda en su conjunto. Esta
reorientación general de la economía tiene como contrapunto la consolidación
del giro de las relaciones geopolíticas hacia el Esta, con centro en el
capitalismo chino, sus inversiones y sus proyectos.
Este nuevo ciclo de
capitalismo dependiente en Argentina apoyado en el saqueo de las riquezas y la
superexplotación del trabajo explica las dificultades que se observan para
complementar crecimiento y redistribución progresiva de los ingresos. El
crecimiento económico de estos años se apoya de manera creciente en las grandes
corporaciones transnacionales directamente ligada a los flujos de valor global
y a la apropiación de rentas extraordinarias. Esas rentas extraordinarias son
ingresos por encima de la rentabilidad media del capital y tienden a
concentrarse en las cadenas de exportación e importación controladas por las
grandes empresas.
El proceso de
reestructuración en marcha, que en 2021 y 2022 se expresa como una incipiente
recuperación económica, se apoya en la concentración creciente de la propiedad
en manos de unas pocas corporaciones y, por lo tanto, en la concentración de
los ‘beneficios’ del crecimiento en un puñado de actores. Por eso, la
recuperación no tiene impactos notables en el empleo (en particular, en el
empleo formal) ni en los ingresos populares. El empleo informal, por cuenta
propia y de subsistencia, es el que más crece en la etapa, con ingresos que
sólo garantizan la pobreza.
A pesar de las
expectativas del gobierno, no hay derrame posible en nuevo ciclo de expansión
capitalista. La orientación general de las políticas productivas y económicas
sólo amplía la base para la concentración de los ingresos y sostiene las
condiciones de precarización de la vida y el trabajo. Las grandes corporaciones
aprovechan la precariedad extendida de las relaciones de trabajo y las nuevas
tecnologías de gestión para asegurarse cosechar la parte del león en la
producción de la riqueza. Por otra parte, en los territorios y barrios
populares, la economía popular se convierte en espacio de producción y
reproducción para la subsistencia en condiciones de creciente marginación. No
hay políticas sociales o laborales que mitiguen la presión creciente que el
nuevo ciclo de expansión capitalista crea sobre las condiciones de vida.
En este contexto se
necesita un nuevo ciclo de luchas que imponga nuevas condiciones al capital.
Será un ciclo distinto de los anteriores, seguramente liderado por una
articulación virtuosa entre las trabajadoras en tareas de cuidados y
reproducción, les trabajadorxs en los territorios precarizados y quienes luchan
contra la destrucción de la naturaleza y los bienes comunes. Las organizaciones
más institucionalizadas y las que hoy se encuentran en proceso de incorporación
al aparato estatal deberán decidir en qué campo juegan.
El clasismo en la
dirección de sindicatos docentes en la Argentina. Política sindical y cambio
social
Por Juan Pablo
Casiello
Introducción
En este trabajo nos
proponemos analizar el accionar de las corrientes de izquierda, clasistas o
“antiburocráticas” en los sindicatos docentes de la Argentina. Nos referimos a
las corrientes que plantean con claridad una apuesta estratégica por la superación
del sistema capitalista. No incluimos así a lo que en la Argentina se define
como “izquierda nacional”, corriente que se ubica principalmente al interior
del peronismo.
Por un conjunto de
elementos que vamos a ir presentado, consideramos muy importante la experiencia
que las corrientes docentes de izquierda desarrollan y, por ellos, reclama
detenerse, poner la lupa e intentar profundizar la reflexión.
Nuestro objeto será
un conjunto de experiencias sindicales de diversas provincias en donde
corrientes clasistas están o han estado en los lugares de dirección, ya sea de
seccionales locales o de sindicatos provinciales que agrupan a los docentes de
escuelas públicas15. Se trata de procesos sin duda diferentes, pero
en las que consideramos que existen importantes elementos comunes. Igualmente,
en ocasiones la experiencia de Amsafe Rosario ―de la que somos protagonista―
adquirirá un lugar central.
Buscaremos
presentar estas experiencias en marcha, señalar sus valores y ―con un afán
polémico― marcar sus límites, problemas o debilidades. Junto con esto
intentaremos apuntar algunos desafíos que estos límites plantean.
Más allá de
sostener una reivindicación general de estas experiencias sindicales, el
espíritu del escrito no es apologético sino crítico. Entendemos la crítica como
un componente indispensable en la praxis revolucionaria; la crítica como la
base necesaria para relanzar la apuesta hacia adelante; la crítica como el
mejor antídoto contra el conformismo, la rutina burocrática, la pérdida del
sentido transformador.
De alguna manera
estas líneas buscan ser una prolongación del trabajo “Desafíos del clasismo en
el sindicalismo docente” que escribimos con Ariel Petrucelli hace poco más de
cinco años16. Además, como aclaramos en aquella ocasión, se trata de
una reflexión militante más que académica; una reflexión hecha desde el hacer
cotidiano en la trinchera sindical. Inevitablemente, este lugar particular nos
aporta incontables vivencias significativas, a la vez que nos hace más difícil
encontrar la perspectiva general que otorga la distancia.
Para nosotros este
texto es parte de la batalla por trazar los caminos necesarios en un
15 En la Argentina son
los estados provinciales los encargados de brindar el servicio educativo desde
el nivel inicial hasta el nivel terciario. El Ministerio de Educación nacional
solo es responsable de las Universidades. En cada provincia existe un sindicato
(único o mayoritario) que agrupa o representa a la mayoría de los docentes de
escuelas públicas: SUTEBA en Buenos Aires, AMSAFE en Santa Fe, UEPC en Córdoba,
AGMER en Entre Ríos, SUTE en Mendoza, etc.
16 Juan Pablo Casiello
y Ariel Petruccelli, «Desafíos del clasismo en el sindicalismo docente», en
Julián Gindin (compilador), Pensar las prácticas sindicales docentes,
Herramienta Ediciones, AMSAFE-Rosario, AGMER, ADOSAC, Buenos Aires, 2011, pp.
53-76.
accionar sindical
que, sin desconocer ni desvalorizar la lucha reivindicativa, apuesta a ser
parte de la disputa estratégica más global en la construcción de poder de los
trabajadores hacia la superación del sistema capitalista.
La creciente
importancia del sindicalismo docente en la Argentina
Desde las primeras
luchas obreras en la Argentina, allá por finales del siglo XIX, hasta la
actualidad, el sindicalismo docente ha tenido una larga marcha global
ascendente. En ese camino siguió los altos y bajos de las organizaciones
gremiales en general, pero lo hizo siempre con una impronta propia, particular,
diferente a la de la mayoría de las organizaciones sindicales. La fundación de
la Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA) en septiembre de 1973
fue un momento fundamental en esta historia. Por un lado, porque allí se logró
constituir la primera organización nacional que agrupaba a los docentes de todo
el territorio y, por otro, porque ―desde el nombre mismo de la organización―
maestros y profesores17 asumían su condición de trabajadores.
En ese momento histórico la clase obrera, sus métodos de lucha y sus formas de
organización avanzaban en prestigio y referencia para el conjunto de los
sectores populares. Sin dudas se trató de un proceso regional, así en Chile se
había constituido el SUTE en 1970 y en Perú el SUTEP en 1972. Luego de sufrir
la feroz represión de la dictadura instalada en la Argentina en marzo del ’76
―en donde los sindicatos fueron ilegalizados y miles de docentes padecieron
desde el despido y el exilio hasta la cárcel, la tortura y el asesinato― los
gremios docentes iniciaron una rápida reconstrucción aún antes de la asunción
del gobierno de Alfonsín en diciembre del ‘83.
Los años ’80 fueron
años de crecimiento y consolidación de los gremios provinciales y de
reconstrucción de la CTERA. En 1988, la Marcha Blanca18 ―que
llevó el reclamo salarial de los docentes de todo el país a la emblemática
Plaza de Mayo frente al centro del poder político nacional― fue quizás la
primera expresión de un sindicalismo docente que adquiría un prestigio y
reconocimiento nuevos, posicionándose en la primera plana entre las
organizaciones gremiales.
Más allá de los
debates sobre el accionar de las conducciones, en los años `90 los gremios
docentes volvieron a mostrar su creciente protagonismo enfrentando la reforma
educativa y las políticas de “ajuste” impulsadas desde el gobierno nacional y
los provinciales. En forma parcial y sin dudas desigual se logró condicionar
estas políticas, limitar los alcances de la reforma educativa neoliberal y
defender el empleo. Ya en la última etapa del menemismo la Carpa Blanca19 levantada
por la CTERA en la Plaza del Congreso permitió instalar la defensa de lo
“público” y plantear la necesidad de la recomposición de los salarios luego de
años de congelamiento.
Luego de la bisagra
que significó el levantamiento de Diciembre del 2001conocido como
17 En la Argentina,
los maestros son los docentes de nivel inicial y primario y los profesores son
los docentes de los niveles secundario y terciario.
18 La Marcha Blanca
fue la culminación de un extendido y profundo plan de lucha de los docentes de
todas las provincias del país. Impulsado por la CTERA y con el reclamo de una
recuperación del salario docente, el paro se inició el 14 de marzo (día de
inicio del ciclo lectivo) y culminó con la Marcha Blanca que, uniendo cuatro
columnas de las distintas regiones del país, llegó con 30.000 docentes frente a
la Casa Rosada.
19 La Carpa Blanca fue
una de las formas de resistencia más extensa contra las políticas de ajuste de
los años ’90. Instalada por la CTERA el 2 de abril de 1997(promediaba el
segundo mandato del presidente
Carlos Menem), se
mantuvo por más de 1000 días y fue levantada a finales del año ’99, en el
inicio del gobierno de Fernando de la Rúa, gobierno que contó con el apoyo de
la conducción de la CTERA.
“Argentinazo”, en
cada una de las provincias los gremios docentes estuvieron en forma reiterada
protagonizando importantes planes de lucha: primero por el cobro de sueldos
adeudados, luego batallando por la recuperación del salario y de otros derechos
que habían sido arrebatados en la década anterior. Los paros escalonados o la
huelga por tiempo indeterminado se desarrollaron en varias provincias sin que
la conducción de la CTERA procurara unificarlas nacionalmente. La dirección de
las luchas estuvo en manos de los gremios provinciales salvo situaciones como
la de Salta en donde la lucha se dio a partir de la “autoconvocatoria” de las
bases ante la complicidad de la UDP20 con las autoridades. Las
movilizaciones lograron una importante masividad e incluso los docentes
asumieron nuevos métodos en su accionar como el “piquete” o el corte de ruta.
También debieron enfrentar duras represiones; el año 2007 fue particularmente
duro en ese aspecto: los docentes de Salta fueron apaleados en dos ocasiones
por la policía, los docentes de Santa Cruz enfrentaron la militarización de las
escuelas y en Neuquén la brutal represión policial se cobró la vida de Carlos
Fuentealba.
Las experiencias
que vamos a analizar son parte importante de esta última etapa. Etapa en la que
la combatividad de las bases puso a los sindicatos docentes en el centro de la
escena gremial y política en la Argentina21.
Tan generalizado es
este proceso, que en la última etapa el “paro docente” se instaló como un
elemento que forma parte de manera notoria de la realidad política y social,
apareciendo de manera reiterada y generando distintos niveles de adhesión o
rechazo en la comunidad. No se trata de una impresión sino de una realidad
concreta que muestran las estadísticas con toda contundencia: entre los años
2006 y 2009, los docentes estuvieron en promedio quince días de paro, mientras
que los trabajadores de la industria, el transporte y las comunicaciones no
llegan en promedio a un día de paro en ese lapso22.
Vale también
destacar el fortalecimiento de los sindicatos: con una tasa de afiliación
elevada y con una base de trabajadores en permanente crecimiento, las
organizaciones sindicales docentes crecen y se renuevan de manera importante.
Además, de la mano de la existencia de escuelas públicas en cada rincón del
país, la presencia de los sindicatos tiene una muy valiosa extensión
territorial.
Nos pareció
necesaria esta recuperación histórica para destacar y valorar en su debida
dimensión la importancia de los sindicatos docentes en la actualidad y del
lugar que ocupan en ellos las corrientes de izquierda.
La izquierda en los
sindicatos docentes
Como parte del
profundo proceso de fragmentación que ha sufrido la izquierda en la Argentina,
varias son las corrientes clasistas que poseen inserción en los gremios
docentes. La dispersión de estos variados sectores no muestra señales de
detenerse, pero
20 UDP, Unión de
Docentes Provinciales, gremio mayoritario de la provincia de Salta.
21 En realidad se
trata de un proceso que se da en varios países de la región e incluso que va
más allá. Sin dudas los docentes han sido el sector de trabajadores asalariados
que en los últimos años ha protagonizado mayores luchas en países como Brasil,
México, Chile, Bolivia o Colombia. También podemos reconocer el protagonismo
destacado de los docentes en otras regiones del planeta: en la pelea contra el
ajuste de la derecha española en los últimos años, en el proceso conocido como
la “primavera árabe” que se inició en Egipto y Túnez en el año 2011, o, en el
mismo año, entre el movimiento de los “indignados” que se desarrolló en EEUU,
etc.
22 Julián Gindín,
“Sobre las huelgas docentes”, », en Julián Gindin (compilador), Pensar
las prácticas sindicales docentes, Herramienta Ediciones, AMSAFE-Rosario,
AGMER, ADOSAC, Buenos Aires, 2011, pp. 79-107
ha sido compensada
con una fuerte vocación frentista, por lo menos al momento de disputar en las
elecciones internas con la corriente hegemónica: la Lista Celeste; corriente
ésta de extracción peronista que dirige la CTERA y la amplia mayoría de los
gremios provinciales.
Haremos un esfuerzo
por presentar sucintamente (y con cierto esquematismo inevitable) el amplio
abanico de corrientes que no por casualidad han debido recurrir a la más amplia
paleta de colores para identificarse y, al momento de presentarse unitariamente,
se conforman en la mayoría de los casos como Frente Multicolor23.
A partir de sus
definiciones políticas podemos diferencias tres vertientes principales:
- Un
conjunto de agrupaciones que se ubican dentro del variado arco del
trotskismo. La principal es Tribuna Docente, corriente del
Partido Obrero (PO). Posee diversos niveles de inserción en los
gremios docentes de buena parte de las provincias y ocupan lugares de dirección
en varios seccionales del SUTEBA (Sindicato Único de los Trabajadores de la
Educación de la provincia de Buenos Aires), en la Seccional Rosario de AMSAFE
(Asociación del Magisterio de Santa Fe), en distintas seccionales de ATEN (Asociación
de Trabajadores de la
Educación de
Neuquén) y en ADEMYS (Asociación de Docentes de Enseñanza Media y Superior de
en la Ciudad de Buenos Aires24).
Docentes en Marcha es la
corriente de Izquierda Socialista (IS). Su inserción es menor pero también
tienen desarrollo en varias provincias. Forman parte de la conducción de
ADEMYS, ATEN Capital, AMSAFE Rosario, alguna seccional menor de ADOSAC
(Asociación de Docentes de Santa Cruz) y un par de seccionales del SUTEBA.
Para terminar con
las corrientes que funcionan al interior del FIT25 debemos
mencionar a la corriente 9 de Abril del Partido de los
Trabajadores por el Socialismo (PTS). Su desarrollo es más incipiente y en
ocasiones desarrollan políticas más sectarias; también integran las
conducciones de un par de seccionales del SUTEBA.
Siguiendo con el
trotskismo, pero ya por fuera del FIT debemos mencionar a la Lista Naranja,
corriente docente del grupo Opinión Socialista. La Lista Naranja está en la
conducción del SUTEBA Tigre y de AMSAFE Rosario.
Alternativa Docente es la
corriente del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST). También tienen
desarrollo en varias provincias y están en la conducción de dos seccionales del
SUTEBA.
23 La diversidad
obliga a identificarse con colores de uso poco habituales tales como granate,
malva o magenta, otros francamente alejados de la cultura de la izquierda como
el gris y otros que directamente se apartan de la paleta cromática como “la
transparente”.
24 En la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires se da uno de los mayores niveles de dispersión gremial
ya que existen dieciséis gremios docentes. El gremio mayoritario es UTE (Unión
de Trabajadores de la Educación) que pertenece a la CTERA y cuenta con más de
diez mil afiliados. ADEMYS no pertenece a la Ctera, cuenta con cerca de dos mil
afiliados pero por su dinámica sindical logra una referencia importante.
25 Frente de Izquierda
y los Trabajadores, coalición política electoral compuesta por partidos de
origen trotskista que ha obtenido buenos resultados electorales y ha permitido
una representación parlamentaria pequeña pero inusitada para la izquierda en la
Argentina.
Existen otros
grupos trotskistas, pero con menores niveles de inserción.
- Una segunda
vertiente es la de matriz maoísta. Su corriente principal está orientada
por el Partido Comunista Revolucionario. Es una corriente extendida en varias
provincias, integran la conducción de AMSAFE Rosario y de la seccional Paraná
de AGMER (Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos) y además son la
conducción hegemónica de las seccionales Quilmes y Echeverría del
SUTEBA.
Por una ruptura de
esta organización en el año 2013 se desprendió la organización que finalmente
asumió el nombre de Comunismo Revolucionario26, corriente que posee
un peso fundamental en la conducción del SUTEF (Sindicato Único de Trabajadores
de la Educación Fueguinos).
- La tercera
vertiente es más difícil de ordenar y presentar. Agrupa a un gran
arco de grupos que se reclaman de la “nueva izquierda”, de la “izquierda
independiente”, de la “izquierda social”, de la “izquierda no partidaria”,
etc. La parte más significativa de este espacio está agrupada en la
incipiente Corriente Nacional Enriqueta Lucero que posee una
inserción importante en varias provincias, estando en la conducción
de la Seccional Godoy Cruz del SUTE (Sindicato Único de Trabajadores de la
Educación de Mendoza), de AMSAFE Rosario y de varias seccionales del SUTEBA,
destacándose en este caso la referencia que marca desde la conducción de la
seccional Bahía Blanca.
Pero buena parte
del desarrollo de esta tercera vertiente está por fuera de la Corriente
Enriqueta Lucero. Nos referimos a la Lista Lila que conduce desde hace años
ADOSAC; a la Lista Rojo y Negro que conduce 6 seccionales de AGMER (Entre Ríos)
y que en el período 2009/2012 condujo el gremio a nivel provincial; a grupos
con un peso muy significativo en la conducción de AMSAFE Rosario y AMSAFE
General López, etc.
Confiando en la
paciencia del lector que buscó no perderse, lo que nos interesa reafirmar, más
allá de las diferencias entre las distintas agrupaciones ―en muchos casos
importantes―, es que en todos los casos se trata de grupos con orientación
marxista que plantean la necesidad de la superación del capitalismo, y que
desarrollan su hacer en los sindicatos con esa perspectiva estratégica.
Algunos trazos de
un marco político-ideológico general.
Por el tipo de
reflexión que queremos plantear creemos necesario detenernos brevemente en una
valoración del momento histórico que atravesamos. A nivel mundial nos interesa
destacar la contradicción existente entre, por un lado, la vigencia de un
capitalismo en crisis con fuertes rasgos de barbarie que condena a la miseria a
millones de personas y, por otro, la inmensa dificultad para que franjas
significativas de la población puedan asumir la perspectiva de la superación
socialista de la sociedad actual. El capital se sigue afirmando sobre las
cenizas del “socialismo real” y así, por los países de todo el globo se
26 Esta ruptura se
expresó fundamentalmente en la Isla de Tierra del Fuego y en la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires. Una de las razones centrales fue una alianza electoral que
hizo el PCR con el Partido Social de Fabiana Ríos, la gobernadora de Tierra del
Fuego, duramente enfrentada con el sindicato docente.
alternan gobiernos
de derecha o de centro con programas bastante parecidos para administrar la
crisis y prolongar los sufrimientos de las mayorías.
A partir del 2003,
la Argentina fue parte de la experiencia de gobiernos “progresistas” de la
región. Favorecidos por los cambios en los términos del intercambio del
comercio mundial, apostando a las alianzas regionales y al desarrollo de los
mercados internos, estos gobiernos lograron un crecimiento importante de sus
economías y mejoras en los niveles de vida de amplias franjas de la población.
Pero con el cierre de ese ciclo las lacras del capitalismo muestran a las
claras que nunca se fueron: alta desocupación, precarización laboral, pobreza y
marginalidad, violencia, falta de acceso a servicios esenciales, destrucción de
los bienes comunes de la naturaleza, etc. Las experiencias más radicales ―la
“revolución bolivariana” en Venezuela y la experiencia conducida por Evo y
García Linera en Bolivia― no han llegado a poner en cuestión al capitalismo.
El kirchnerismo fue
una respuesta inteligente dentro del peronismo y los sectores de poder ante la
profunda crisis desatada en el 2001, más allá de los límites inevitables de su
apuesta a construir un “capitalismo serio” en la Argentina. El debate sobre este
gobierno atravesó en todos estos años a la CTERA y los sindicatos docentes (y
la discusión sigue). La hegemónica corriente Celeste apostó fuertemente y fue
un sostén importante del gobierno nacional, hipotecando incluso la autonomía de
la organización. La izquierda se ubicó claramente en la oposición. La Lista
Violeta, debilitada corriente docente del Partido Comunista, siguió el proceso
político de integración al kirchnerismo que hizo el partido desde el año 2008.
Distintos planos
del balance
Para ordenar esta
reflexión vamos a desarrollar por separado cuatro planos específicos de
balance. En primer lugar, buscaremos medir la dinámica de crecimiento de su
espacio, dinámica que la izquierda intentó (e intenta) imponer en forma
incansable. Luego haremos una evaluación del accionar interno que supieron
imponer, de la vida de las organizaciones sindicales en donde la izquierda
dirige, del desarrollo de la participación, la democracia sindical, etc. En
tercer lugar, nos detendremos a valorar los resultados obtenidos en el plano
reivindicativo; cuáles fueron los logros cuando se tuvo la responsabilidad de
dirigir o codirigir los conflictos y, en algunos casos, negociar con las
autoridades. Para llegar finalmente al que consideramos el tema central: que
valoración podemos hacer del accionar de la izquierda en los sindicatos en
relación a la estrategia de construcción de poder de los trabajadores para la
transformación social.
1) Un
espacio ganado que se sostiene.
Todos los años hay
elecciones en uno o varios sindicatos provinciales donde la izquierda busca
sostener o ampliar su representación. Creemos que, con lógicos vaivenes, la
línea de largo plazo es la de la continuidad; la del sostenimiento de los
espacios ganados a partir de la etapa que se inició luego del 2001.
Hoy a nivel
provincial la izquierda dirige dos gremios provinciales pequeños: ADOSAC (Santa
Cruz) y SUTEF (Tierra del Fuego), además del minoritario ADEMYS en la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires. En este plano debemos reconocer que existe un
retroceso si tenemos en cuenta que se ganaron hace unos años las conducciones
provinciales de dos gremios importantes: ATEN (Neuquén) y AGMER (Entre Ríos).
Cuando nos detengamos en los aspectos más políticos del balance vamos a
intentar explicar la dificultad en sostener conducciones provinciales. Esta
caída a nivel provincial se compensa con el sostenimiento y un cierto
crecimiento a nivel de las seccionales de base en SUTEBA,
AMSAFE, ATEN, SUTE,
ATECH (Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut), UNTER (Unión de
Trabajadores de la Educación de Río Negro) y AGMER. A nivel de la
representación nacional también valoramos una continuidad: la izquierda saca
alrededor del 30% de los votos en las elecciones de Junta Ejecutiva de la CTERA
y conserva una presencia minoritaria de unos 15 miembros en el Congreso de esta
entidad (menos de un 10% del total).
Queremos destacar
esta capacidad de sostener un espacio de responsabilidad sindical,
especialmente si tenemos en cuenta que en los años ‘80 y ‘90 lo habitual era
que una conducción de izquierda no pudiera sostenerse más allá de un período
(docentes de AMSAFE San Lorenzo y de UTE Capital, o en el gremio de Sanidad en
Capital, o de la Construcción en Neuquén, etc.).
2) El
fortalecimiento de las organizaciones y de su vida interna
En este punto, más
allá de las tensiones y las contradicciones, el saldo es claramente positivo.
El triunfo de las corrientes de izquierda en los sindicatos fortalece a las
organizaciones y genera un desarrollo importante de los espacios de
participación, de debate, de democracia interna. La tendencia es que los
docentes valoran más al sindicato como su herramienta y se da un crecimiento
claro de las reuniones, las votaciones, las asambleas, la cantidad de delegados
elegidos en las escuelas, etc. La izquierda oxigena la vida interna de los
sindicatos docentes fortaleciendo a la organización y a sus espacios de
definición democrática. Esta tendencia funciona además como dique a la
burocratización de los sindicatos conducidos por la Celeste; desde las seccionales
de izquierda, se desarrolla una dinámica que funciona como referencia para el
conjunto de los afiliados de los gremios provinciales y pone un freno a las
tendencias por cerrar los espacios de participación.
Este
fortalecimiento de la vida interna del sindicato no es un elemento menor, como
destaca Perry Anderson: “La lucha por un sindicato más democrático y militante
es una pelea contra la penetración y dominación capitalista en el movimiento
sindical”27.
Igualmente, no se
trata de un proceso lineal y ascendente. En primer lugar, porque los niveles de
participación dependen siempre de las tendencias profundas del desarrollo del
movimiento; la baja en la participación de las bases docentes por distintos motivos
(derrota en un conflicto, cambios políticos más generales, confianza en el
gobierno de turno, cansancio, etc.) implica un vaciamiento inevitable de los
espacios de participación. Pero además de estas tendencias, que podemos
considerar “objetivas”, debemos señalar algunas líneas de acción
“vanguardistas” que poco tienen que ver con la democracia sindical; en
ocasiones se impulsan prácticas en las que las definiciones sobre el plan de
lucha las toman los sectores más “activos” o “combativos”, que no reflejan las
posiciones mayoritarias de las bases. Ocurre cuando asambleas cada vez más
minoritarias resuelven acciones cada vez más duras o cuando se impulsan
“plenarios de delegados” en los que
27 Perry Anderson,
“Las limitaciones y las posibilidades de la acción sindical”
en Pensamiento Crítico,
Habana, nº 13,
febrero de 1968.
los asistentes
tienen más “mandato” de su organización política que de los docentes de las
escuelas que supuestamente representan.
3) Contradicciones
en la valoración de los logros en el plano de las reivindicaciones inmediatas.
En el sistema
educativo argentino, las negociaciones y los acuerdos con la patronal se
desarrollan a nivel nacional y, en mayor medida, provincial. Pero las tareas de
conducción de la izquierda son, como señalábamos más arriba, centralmente en el
plano seccional. Igualmente el desarrollo de sus políticas en seccionales
importantes (los casos de la seccional Rosario de AMSAFE, de la seccional
Capital en ATEN, de la seccional Paraná en AGMER o de las seccionales La Plata,
Bahía Blanca y Matanza en Buenos Aires) ubica a estas conducciones como una
referencia insoslayable para el conjunto de los docentes de cada una de sus
provincias. En definitiva, creemos que actúan como un factor de presión
objetivo, que en muchos casos ha sabido desarrollar la movilización y
garantizar que se lograran mejores resultados en la negociación con los
gobiernos28.
Por el contrario,
en los casos de conducciones de izquierda provinciales que tienen el peso
central de la dirección y la negociación, los resultados ―vistos a largo plazo―
son magros. Hubo triunfos resonantes (el caso más emblemático es el de los
docentes santacruceños de ADOSAC en el 2007) pero también duras derrotas.
Cierta lógica de desarrollo del conflicto a “todo o nada”, sin las elementales
valoraciones de la relación de fuerzas ha llevado a grandes logros pero, en
mayor cantidad, también a duras derrotas, como la de la lucha dirigida por ATEN
en 2013 o la de ADOSAC en 2012. La derrota más dura es la de los docentes del
SUTEF que protagonizaron luchas heroicas y en ocasiones tuvieron logros muy
importantes, pero hoy sufren un fuerte retroceso en sus derechos previsionales,
el poder adquisitivo de sus salarios ha caído en forma notable y, lo que es más
grave, padecen una fuerte ofensiva del poder político y judicial en la que sus
principales dirigentes han sido condenados penalmente y exonerados del sistema
educativo. De ninguna manera se trata de culpabilizar a los docentes o a sus
direcciones por esta situación marcada por una dura ofensiva patronal, pero sí
consideramos que debemos aprender a valorar mejor en qué condiciones se
desarrollan las luchas, especialmente cuando se tiene la responsabilidad de
conducción.
Seguramente la
dificultad mayor para sostener las direcciones provinciales de los gremios en
las provincias de Entre Ríos y Neuquén estuvo relacionada con la manera en que
se condujeron los conflictos y con los magros logros obtenidos.
4) El
accionar sindical y su aporte a la estrategia del cambio social.
28 Entendemos que esta
situación se hace evidente cuando, en medio de las tensiones del conflicto,
representantes del gobierno salen a denunciar que no se llega a una resolución
por culpa de la “interna gremial”. En general, en estos casos el gobierno ha llegado
a algún acuerdo con las conducciones provinciales pero las bases, acicateadas
por las seccionales conducidas por la izquierda, definen continuar la lucha
para avanzar más en las reivindicaciones.
Este es el punto
que nos parece central y donde encontramos los principales problemas y
déficits. Centralmente creemos que no se logra ubicar a los sindicatos en la
estrategia de poder de los trabajadores; no se consigue empalmar la necesaria y
legítima disputa reivindicativa con la perspectiva de la construcción de poder
para el cambio social. Por su importancia vamos a desarrollar este tema más en
extenso en el punto que sigue.
La falta de
vocación de poder o los límites del tacticismo sindical.
Creemos que las
corrientes docentes de izquierda desarrollan un accionar marcado por una
sucesión de tácticas sindicales que tienen como única estrategia conservar un
lugar más o menos destacado de “oposición” y se alejan así del camino de la
construcción de poder de los trabajadores.
Ya esta reflexión
la venimos desarrollando desde hace un tiempo. En el artículo Desafíos
del clasismo en el sindicalismo docente mencionábamos tres problemas
que planteaban claros límites políticos al accionar sindical de las
corrientes clasistas: el “luchismo”, el economicismo y el corporativismo. El
“luchismo” tiene que ver con algunas lógicas de la izquierda que buscan
oponerse por el vértice con la pasividad de las conducciones burocráticas; allí
decíamos que en muchas ocasiones “se eligió apostar a extender equivocadamente
los planes de lucha. Fuera de toda la valoración táctica, sin medir la relación
de fuerzas concretas en cada situación, la tendencia fue considerar que el
mejor plan de lucha era el que incluía más días de huelga”29. Pero
además de la prolongación excesiva de los conflictos, la otra expresión del
“luchismo” aparece en la periodicidad de las huelgas: “Terminado un plan de
lucha (…) se busca con ansiedad el comienzo de uno nuevo. El necesario momento
de acumulación de fuerzas, de reflexión luego de un conflicto, de
fortalecimiento de vínculos en el desarrollo de la actividad laboral docente es
visto como un tiempo doloroso en el que (…) el sindicato no encuentra su razón
de ser”30.
Del “economicismo”
decíamos que es un problema “tan viejo como los sindicatos”, inevitablemente
presente porque son “organizaciones creadas por los trabajadores en el marco
del capitalismo para disputar con los patrones a fin de lograr mejores
condiciones en la venta de la fuerza de trabajo”31. Pero junto con
eso afirmábamos que “resulta llamativo, y preocupante, que conducciones
clasistas impriman a las organizaciones sindicales una dinámica donde el
reclamo por el salario se lleva casi con exclusividad las energías principales”32.
Finalmente
presentábamos al “corporativismo”, otra marca muy fuerte de la acción sindical,
como “la tendencia a tener una mirada estrecha que se fija exclusivamente en la
situación inmediata de los afiliados y desconoce la de otros actores cercanos”33.
Nuestra valoración
actual, cinco años después, es que poco ha cambiado del proceso más de conjunto
y que los problemas señalados siguen plenamente vigentes. Insistiremos entonces
en la reflexión buscando profundizar el análisis. En particular haremos referencia
a la experiencia de AMSAFE Rosario, aunque creemos que, por lo menos en la
mayoría de las líneas de análisis, este caso no es sustancialmente diferente a
las otras experiencias de conducciones de izquierda.
29 Juan Pablo Casiello
y Ariel Petruccelli, op.cit., p. 68.
30 Ibídem.
31 Op.cit., p. 71
32 Ibídem.
33 Op. Cit., p. 74
Después de doce
años dirigiendo el sindicato nos preguntamos: ¿Qué cambió políticamente? ¿Cuál
ha sido el desarrollo político del movimiento, de la base docente, de su
activismo expresado en el cada vez más numeroso cuerpo de delegados? ¿Se
fortalecieron las corrientes de izquierda, se desarrollaron las ideas del
clasismo, se avanzó en un cuestionamiento al sistema capitalista y a sus formas
de dominación? Nuestra hipótesis/evaluación/respuesta es que no; no en forma
significativa.
El crecimiento de
las agrupaciones de izquierda, aun contando con el poder y la referencia que da
la conducción del sindicato (o la seccional) no es importante; tampoco hay
elementos que permitan valorar un avance hacia la izquierda de los debates en
las reuniones de delegados, las asambleas gremiales o las salas de maestros y
profesores. El voto de los docentes a las listas de izquierda en las elecciones
generales (cuando se eligen las autoridades del Estado nacional, provincial o
municipal) no se diferencia en forma importante de la baja votación global; en
general el pequeño porcentaje mayor de adhesión electoral está más influenciado
por referencias personales (algunos dirigentes del gremio docente son
candidatos en las elecciones generales) que por las plataformas programáticas.
Sin estudios estadísticos, la valoración compartida por todos es que en las
elecciones de finales del 2015 entre los maestros se impuso el voto a Macri, un
candidato de la derecha tradicional que nada tiene que ver con los intereses de
los trabajadores (vale aclarar que este voto a la propuesta de la derecha se
dio en la base de los sindicatos donde dirige la izquierda y, por lo menos con
la misma intensidad, también en los que dirige la poderosa corriente
kirchnerista docente).
Se nos ocurre sumar
dos elementos específicos más para avanzar en esta valoración crítica que
estamos haciendo de los procesos políticos en las bases de los sindicatos
docentes dirigidos por la izquierda (y en particular en el caso de Amsafe
Rosario). En todo el país, pero muy fuertemente en Rosario, el tema de la
“seguridad” frente al crecimiento de los robos violentos aparece como una
preocupación generalizada. Desde los grandes medios de comunicación se instala
un sentido común en donde los “pobres” son una amenaza y un policía en cada
esquina sería la solución. Aunque la más elemental reflexión rechaza esta
respuesta y concluye que los “pobres” son las víctimas principales de una
armado narco-policial con complicidades del poder político, los docentes (aun
los que conocen bien la realidad de los barrios en donde trabajan) tienden a
sumarse a este sentido común que impone la derecha con análisis y respuestas
cargadas de prejuicios y racismo34.
El otro elemento
que incluimos en esta instancia para valorar el bajo impacto de los planteos
políticos de la dirección de izquierda es la relación real y concreta de la
base del gremio con las escuelas privadas. No nos cansamos de repetir discursos
y escribir programas que señalan la defensa de la escuela pública y la denuncia
de la escuela privada y los subsidios que recibe del Estado… pero una mayoría
de docentes envía sus hijos a estas escuelas.
Aspiramos a ser muy
concretos en la crítica. Para ello, a continuación, vamos a presentar una serie
de puntos en donde buscamos señalar las limitaciones de una accionar sindical
marcado por el tacticismo y al que le falta vocación de poder; una accionar sindical
que no asume ―desde los lugares de conducción sindical― el desafío de hacer un
aporte significativo a la estrategia del cambio social, de superar el
capitalismo, de acabar con el patriarcado, de construir la perspectiva
socialista. No pretendemos que el sindicato
34 Quizás en el afán
polémico de este artículo seamos excesivamente críticos con nuestro hacer desde
la conducción del sindicato. Por ejemplo, en este tema de la “seguridad”
queremos destacar la campaña “Basta de matar a nuestros alumnxs” que impulsa
AMSAFE Rosario, justamente como un instrumento para ubicar en los lugares
correspondientes a víctimas y victimarios. Ver
www.rebelion.org/noticia.php?id=202800
reemplace a la
organización política revolucionaria, no creemos que tenga la responsabilidad
principal (ni mucho menos exclusiva) de acaudillar el proceso de transformación
social. Pero si estamos convencidos de que puede (y mucho más tratándose del
sindicato docente) hacer algunos aportes importantes en la construcción de esa
perspectiva. Para ello debe superar un accionar apoyado en un espíritu
conservador, que se conforma con sostener lo conquistado, que no asume los
riesgos de dar batallas mayores. Un accionar que no puede pensar, ni siquiera
en perspectiva, a las corrientes de izquierda en otro lugar que, en la
oposición, ni a los trabajadores en otro lugar que el de clase subalterna.
Vamos a desarrollar
nuestra crítica en once puntos:
1) Despreocupación
por los análisis serios de la coyuntura, la relación de fuerzas con la patronal
y el accionar de las conducciones burocráticas.
En todo momento y
en todo lugar se repite el esquema de análisis según el cual todos los
gobiernos (nacionales y provinciales de cualquier signo político) tienen como
única política atacar a los trabajadores de la educación y la escuela pública.
De las conducciones burocráticas se repite que no quieren luchar y que cuando
lo hacen solo están buscando el momento propicio para traicionar la lucha. Por
su parte las bases docentes siempre tienen voluntad de lucha ilimitada y el
único problema es que la conducción burocrática es “una loza” que en general
logra frenar ese vigor permanente.
Quizás en algún
sentido muy general y abstracto algo de esto sea cierto; pero para hacer
política sindical es necesario superar las generalidades y atender a la
realidad concreta. Porque el poder, de los gobiernos, las conducciones
burocráticas y las bases funciona de otra manera. Hay momentos en que los
gobiernos ―condicionados por los procesos de la lucha de clases― prefieren
otorgar concesiones. Hay momentos en que las conducciones burocráticas
―condicionadas por las bases y también por sus propias apuestas políticas― se
juegan a desarrollar una lucha y a lograr el triunfo. Hay momentos en que las
bases docentes ―por cansancio o por los procesos políticos y sociales más
generales― tiene poca voluntad de lucha.
Repitiendo siempre
lo mismo, a estos análisis le pasa lo que a un viejo reloj descompuesto: tienen
razón dos veces por día, pero están equivocados en todos los otros momentos.
Asumir a fondo y
con toda responsabilidad la tarea de conducción de un sindicato y apostar a
ampliar esa representación pasa, inevitablemente, por hacer análisis serios.
2) “Oposicionismo”,
a las conducciones burocráticas y a toda propuesta del gobierno.
Del esquema de
análisis anterior se deriva necesariamente el rechazo automático a toda
propuesta oficial y a cualquier definición que impulsen las conducciones
burocráticas. En todo conflicto, frente a cualquier negociación, nuestra
caracterización siempre concluye con que el gobierno no nos ha otorgado todo lo
que pedimos (algo imposible en el marco del capitalismo) y que solo se trata de
redoblar la lucha para lograrlo. Mientras nuestra responsabilidad de conducción
es parcial (principalmente cuando dirigimos seccionales) este discurso funciona
bien y muchas veces
obliga a las conducciones burocráticas a salir de una posición de negociación
casi sin lucha; pero cuando tenemos la responsabilidad de dirigir el conjunto
nos tenemos que hacer cargo de una situación mucho más compleja y difícil de lo
que indican nuestros análisis. El “oposicionismo” es cómodo cuando dirigen los
otros, pero si maleducamos a la base docente con que todo se reduce a redoblar
la lucha hasta el logro de nuestros reclamos nos alejamos en realidad de la
posibilidad de ser una conducción real del movimiento. Creemos que ahí está una
de las claves de la dificultad para sostener las conducciones provinciales de
los gremios de Neuquén y Entre Ríos.
3) Falta
de seriedad en la elaboración y discusión de los balances luego de cada la
lucha.
De las dos
limitaciones anteriores se deriva necesariamente esta tercera, los balances son
esquemáticos y tienden a ser negativos; en general se concluye que la
burocracia entregó la lucha y no se logró lo que se quería. Más allá de que
esto puede suceder en ocasiones en distintas proporciones, este tipo de balance
con sesgo derrotista genera desánimo y quita todo protagonismo a las bases. La
conclusión de los compañeros en las escuelas es inevitable: “¿para qué vamos a
luchar si después nos entregan?”. La unilateralidad en el balance es útil para
cosechar enojos contra las conducciones burocráticas, pero en lugar de
empoderar a las bases las ubica siempre como sujetos pasivos de la inevitable y
repetida traición.
4) Falta
de interés por la disputa en las aulas.
Sin dudas cada aula
es una trinchera; cada día allí disputamos sentidos, comprensiones del pasado,
miradas hacia el futuro. En Desafíos… decíamos: “La lucha por
establecer nuevos valores dominantes, por dotar de sentidos a las experiencias,
por establecer otra agenda político-cultural, por defender o cuestionar las
bases del sistema encuentra en la educación un terreno fértil. La escuela es un
ámbito privilegiado (aunque en modo alguno exclusivo) para conquistar los
corazones y las mentes. Y la masividad de la educación inicial, primaria y
secundaria, junto al carácter dominante de la educación pública en
nuestro país, hace
de la tarea docente una actividad de enorme influencia y gran versatilidad”35.
Nuestra valoración
es que también en este terreno el accionar de las conducciones de izquierda
está lejos de responder a la apuesta estratégica. Sin dudas hay un conjunto de
iniciativas relacionadas con la tarea específica del aula (publicaciones,
cursos de formación, charlas, debates, etc.), pero no logran salir de un lugar
secundario, que poco tiene que ver con el hacer cotidiano del sindicato.
Estamos muy lejos de las valiosas experiencias de la primera mitad del siglo
pasado, en donde las vanguardias pedagógicas estaban estrechamente unidas a las
vanguardias sindicales.
5) Falta
de disputa por el diseño de la educación.
35 Juan Pablo Casiello
y Ariel Petruccelli, op.cit., p. 59.
Como parte de las
transformaciones mundiales, en estos años en la Argentina se han dado debates e
importantes reformas en la educación. En apenas una década se votaron más leyes
educativas que en los 100 años anteriores; a nivel nacional la Ley Nacional de
Educación, la Ley de Financiamiento Educativo, la Ley de ESI36, etc.
y una cantidad muy importante de leyes educativas en las provincias. Con
diversa profundidad, la votación de las leyes generó debates en sectores de la
sociedad y en las escuelas. En estos debates la participación de las
conducciones de izquierda fue bastante pobre: se limitó a impugnar con más o
menos profundidad las iniciativas oficiales. En general nos ubicamos como un
grupo de presión que terminaba teniendo una posición conservadora; ante la
falta de propuestas propias, el rechazo a las propuestas de cambio oficiales
tendía a aferrarse a lo existente. También acá el “oposicionismo” se impuso
sobre la perspectiva de construcción de poder. Fueron muy limitadas las
apuestas a aprovechar el debate para pensar la construcción de una propuesta
desde los trabajadores de la educación; a pensarnos como los protagonistas
necesarios en la construcción de un proyecto educativo que ponga en el centro
los derechos de los sectores populares y sea una palanca para la transformación
social.
6) Negativa
a asumir la disputa por el gobierno de la educación.
Esta limitación va
encadenada con la anterior. No vemos a los docentes como un sujeto que deba
construir y dirigir los destinos de la educación. Se ha naturalizado que todo
el poder en la educación lo tenga el Ministro que designa el Gobernador. No
solo se desconocen experiencias extraordinarias como la de los docentes
chilenos de los años ’20, ni siquiera nos apropiamos nacionalmente de la
experiencia de provincias como Entre Ríos donde los docentes tienen su cuota
significativa de poder en el Consejo Provincial de Educación. Para los actos
del 1º de Mayo repetimos que la sociedad debe ser gobernada por los
trabajadores; pero este planteo resulta algo completamente abstracto,
absolutamente disociado de nuestras disputas presentes en el ámbito de la
educación. Nos resulta fácil oponernos a las políticas oficiales, nos cuesta
pensarnos construyendo poder y asumiendo el control de la educación.
7) No
se apuesta en forma sistemática a la construcción de lazos con la comunidad,
incluido el movimiento estudiantil.
Esta limitación es
el resultado inevitable de la poca voluntad de poder y del corporativismo. Sin
duda la construcción de lazos con la comunidad educativa es una tarea compleja,
mucho más en tiempos de crisis social y de una creciente violencia que se presenta
en formas muy variadas y golpea a las escuelas y sus barrios. Pero, desde una
mirada clasista, sabemos que se trata de una apuesta necesaria; no habrá
transformación social si no se logran articular los distintos sectores
populares. Desde las conducciones de izquierda carecemos de una apuesta
estratégica en este sentido que supere las miradas inmediatas y pueda ubicar la
tarea en el largo plazo. La escuela pública, enclavada en cada rincón, en cada
barrio de la geografía nacional puede ser un gran espacio articulador de
36 Ley Nacional Nº
26150 de Educación Sexual Integral.
demandas y
propuestas de los sectores populares. Desde las conducciones clasistas podemos
y debemos asumir un rol más claro en esta perspectiva.
8) Debilidad
en la batalla contra la escuela privada.
Decíamos más arriba
que una mayoría de docentes elige enviar a sus hijos a las escuelas privadas. Y
eso a pesar de los programas de las conducciones clasistas del sindicato contra
la escuela privada y en defensa de la escuela pública. Creemos que acá no se da
con claridad el debate necesario; nos conformamos con las definiciones
generales, pero no damos la batalla política-ideológica al interior mismo del
sindicato. Con una actitud conservadora, en lo inmediato evitamos el riesgo de
perder adhesiones; la necesidad táctica se termina ubicando por encima de los
debates estratégicos indispensables.
9) Límites
en la política de género, en la disputa contra el patriarcado.
Sin dudas se trata
de una problemática que en la Argentina viene teniendo una importancia
creciente. La disputa por los derechos de la mujer y contra la violencia de
género ha logrado una notable visibilidad e incluso ha obligado a la sanción de
varias leyes. Desde las conducciones clasistas de los sindicatos docentes
también hemos tenido políticas en este sentido. Pero los límites son evidentes.
En el caso de AMSAFE Rosario se creó la Secretaría de Género, pero casi con
exclusividad se trabaja la problemática de las compañeras golpeadas. El poder
al interior del sindicato expresa una impronta claramente masculina; no hay
disputa contra el machismo al interior de la organización. La pirámide de poder
en el sindicato no deja lugar a dudas: en la base docente menos del 20% son
hombres, pero en la Comisión Directiva el porcentaje trepa al 40%, ya entre los
compañeros con relevo gremial (es decir que se dedican tiempo completo a la
actividad gremial) los hombres son mayoría con el 62% de los cargos; finalmente,
los tres lugares principales en la conducción lo ocupan tres hombres (100%).
Entender al patriarcado como uno de los pilares de la actual sociedad nos
plantea el desafío de asumir una importante transformación de nuestras
políticas en este plano.
10) Falta
de una disputa a fondo contra el consumismo y la sobre acumulación de trabajo.
El capitalismo con
su desarrollo ha encontrado en el consumo un lugar de dominación tan importante
como el de la producción. La disputa y los logros en materia salarial nos
llevan a este otro oscuro callejón. Para cada franja social, para cada nivel de
consumo de los trabajadores el sistema funciona poniendo en un escaparate
comercial más productos de los que están a nuestro alcance; podemos mejorar
nuestros niveles de consumo (en los hechos en la Argentina esto sucedió de
manera significativa para los docentes entre los años 2004 y 2008) pero el
dinero nunca alcanza. A la legítima disputa por mejorar los niveles salariales
se suma la carrera por sobreacumular trabajo. Aún a costa de la salud y del
mejor desarrollo de la tarea docente. Con el argumento de que el salario no
alcanza se aceptan con naturalidad la acumulación de dos y hasta tres cargos y
jornadas laborales de 12 o 14 horas diarias. Así la batalla por la jornada de 8
horas del siglo XIX o la que históricamente dio el clasismo contra las “horas
extras” quedaron en
el pasado. Desde
las conducciones clasistas se evita dar la batalla profundamente política e
ideológica contra el consumismo y las jornadas laborales interminables; es
menos riesgoso aceptar esta elección que hacen miles de compañeros y repetir
que la única razón es que el salario es insuficiente.
11) No
hay apuestas serias y privilegiadas a la formación, ya sea política, gremial o
educativa.
Se trata de una
profunda falencia a la que pareciera no se le encuentra solución.
Cada año se repite
la importancia del tema y la necesidad de priorizarla… pero siempre son muchos
los proyectos y pocas las realizaciones. Sin dudas hay espacios de formación
gremial y de capacitación docentes: cursos, charlas, algunas publicaciones. Pero
nunca logran la centralidad que se reclama. Lo que debería ser prioritario en
cualquier apuesta sindical de un gremio docente que se propone como palanca
para la transformación social es apenas intermitente y complementario cuando no
directamente secundario. El luchismo y la omnipresente pelea por la mejora
salarial conspiran contra la necesidad de llevar adelante planes serios y a
largo plazo de capacitación. También las tensiones que se dan al interior de
los frentes clasista en donde las distintas miradas sobre algunos aspectos
terminan por bloquear el desarrollo de debates y de espacios de formación.
Tampoco se logra
que los sindicatos sean usina de reflexión y de elaboración sobre temas
fundamentales: desde políticas educativas hasta historia del movimiento obrero,
pasando por análisis de la coyuntura económica, modelos sindicales, etc.
¿Qué hacer?
Creemos que se
trata de cambiar, de arriesgar, de relanzar la apuesta, de apostar en serio, de
dejar de lado la actitud conservadora que nos lleva a sostener el terreno
conquistado, pero sin tener claro cuál es el verdadero objetivo37.
No es una cuestión de apuros, de tiempos. Sí de sentido, de entender que vamos
dando pasos en la dirección estratégica. Dejando el “oposicionismo permanente”
y asumiendo con vocación de poder nuevos desafíos. No pensando que los
sindicatos deben dirigir el proceso de cambio social, sí que pueden hacer un
aporte en ese camino.
La tarea no es
simple. Sin dudas hay poderosos mecanismos propios del accionar sindical en el
marco del capitalismo que nos empujan a actuar de la manera en que lo hacemos.
Hay una presión fuerte de la base para que obremos así; ya lo planteó Lenin
hace más de un siglo; la lucha económica, la pelea por la reivindicación
inmediata traza la línea del desarrollo espontáneo del movimiento. Intentar
darle un lugar de importancia a las batallas estratégicas, apuntando al
cuestionamiento al orden social vigente es atreverse a elegir el camino lleno
de dificultades. Más aún en tiempos en que solo una minoría cree en la
posibilidad de superar el capitalismo.
En el desarrollo de
nuestra crítica fuimos señalando algunos trazos de este camino alternativo que
vemos necesario recorrer. Sin certezas, se trata de intentarlo. En el siglo
XIX, el maestro Simón Rodríguez acuño la frase: “Inventamos o erramos”; ya a comienzos
del siglo XX, José Carlos Mariátegui afirmó que la construcción de una
37 Una compañera ya
jubilada, de larga tradición política y gremial y que forma parte de la
comisión directiva de AMSAFE Rosario en el período 2004-2007, solía platear
este tema con agudeza repitiendo en forma retórica la pregunta: “¿A qué
veníamos nosotros?”
sociedad nueva para
Nuestra américa “no debe ser calco ni copia, sino creación heroica”. En este
siglo XXI atravesado por la barbarie capitalista, creemos que se trata de
asumir estos desafíos también desde los lugares construidos por las corrientes
de izquierda en los sindicatos.
Bibliografía:
Anderson,
Perry. Los límites y las posibilidades de la acción sindical Pensamiento
Crítico, Habana, nº 13, febrero de 1968
Casas, Aldo. Los
desafíos de la transición. Socialismo desde abajo y poder popular. Buenos
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Gindín,
Julián. Pensar las prácticas sindicales docentes. Buenos Aires,
Argentina:
Herramienta, 2011
Gindín,
Julián. Sindicalismo docente en América Latina. Experiencias recientes
en Bolivia, Perú, México, Chile y Argentina. Rosario, Argentina, Ediciones
de Amsafe Rosario, 2008
Mariátegui, José
Carlos. Escritos sobre educación y política. Buenos Aires,
Argentina:
Ediciones Godot,
2014
Petruccelli,
Ariel. Docentes y piqueteros. De la huelga de ATEN a la pueblada de
Cutral-Co. Buenos Aires: El cielo por asalto, 2005
Las asambleas
docentes y las asambleas ciudadanas en Chubut
Por Ezequiel Murphy
y Abel Ibaceta
Chubut es escenario
de impunidad, de silencios, de corrupción, pero también de grandes movimientos
políticos y socioculturales. Donde hay un pueblo con grupos que defienden los
derechos laborales, los bienes comunes y la vida; que van contra la megaminería,
el fracking y los abusos de autoridad.
Una provincia que
arde, que literalmente se prende fuego, en dos años distintos, por motivos
distintos, con orígenes aparentemente distintos. Chubut. La lucha docente en
2018 y 2019, pero de larga data en la provincia, y la lucha antiminera que tuvo
uno de sus desenlaces en diciembre de 2021.
Desde cierta
distancia, estos procesos y estos hechos no parecieran tener un punto en común,
pero curiosamente la prensa dominante emprende la misma cruzada discursiva en
contra de los dos casos. Una campaña que es el reflejo inmediato del discurso
del poder político.
Solo para dar un
ejemplo, los titulares y las voces radiales ponen el foco en “los métodos”,
hablan de “diálogo”, minimizan la protesta aduciendo que es un número
minoritario de manifestantes: “Solo son 500 ruidosos”, se aventuró a decir el
Gobernador Mariano Arcioni, refiriéndose a los grupos antimineros. En un
intento de deslegitimar las multitudinarias marchas y a la Segunda Iniciativa
popular con más de 30.000 firmas. En el caso del colectivo docente, los medios
obsecuentes a la pauta publicitaria se encargan de desprestigiar constantemente
el quehacer de maestrxs y profesorxs, bombardeando con discursos de odio hacia
quienes se encargan de sostener las escuelas públicas. Atacando a las
organizaciones sindicales como ATECH (Asociación de Trabajadores de la
Educación de Chubut) principal gremio de docentes estatales.
Entonces, ¿Son
situaciones tan distintas? ¿Los motivos tan disímiles? ¿Hay una relación entre
ambas luchas? Pareciera que, al menos para el gobierno, hay una relación.
Podríamos pensar que conocemos más de una lucha por el modo en que ataca el
enemigo. Y hay aquí evidencias de que las estrategias mediáticas y de las
otras, las represivas, por ejemplo, se basan en atacar un núcleo duro, que
impide que avancen con proyectos de muerte, de hambre y de desinversión de la
cosa pública. Un núcleo que le hace frente a la represión y a los aprietes de
las multinacionales y el gobierno.
………….
Antes de avanzar e
intentar responder estos interrogantes necesitamos ir un poco más atrás. Porque
las luchas se hacen notorias cuando están en la recta final, cerca al
desenlace, acompañadas por algunos hechos de relevancia, que obligan a tomar
decisiones. Pero siempre estas luchas son largas y tiene un recorrido que puede
dar cuenta del porqué de los sucesos. Por ejemplo, el conflicto docente. Desde
los años noventa, durante el menemato, con la imposición del Estado Neoliberal
en todas sus formas, docentes de la Provincia de Chubut comenzaron a hacerse
ver y a disputar los espacios públicos con ansias de canalizar sus reclamos de
cara a la sociedad. Ya para estos tiempos
la heterogeneidad
de las bases docentes promovía amplias instancias de debate hacia adentro del
colectivo con un enemigo reticente a los reclamos.
Paralelamente a
estos procesos de organización de base docente, en las órbitas del Poder
Legislativo del Estado nacional, se gestaban los andamiajes jurídicos
implantados por las transnacionales que posibilitarían años después, hacia la
década de los 2000’s, las instalaciones de proyectos transnacionales de minería
a gran escala o megaminería en nuestro país.
Acciones como la
carpa blanca desde el 2 de abril de 1997 hasta el 30 de abril de 1999 en frente
del Congreso de la Nación, impulsaron la nacionalización de instancias
organizativas de base que en cada provincia iban creciendo y tomando impulso
desde abajo y que al final concretaron el reclamo en común de lxs docentes
argentinxs, una ley de financiamiento educativo que permitiera el cobro de los
salarios de todxs lxs trabajadorxs de las 24 jurisdicciones. Este es un factor
importante de cara al proceso de sedimentación en la participación y en las
instancias democráticas de debate por las condiciones materiales en las que se
desarrollaban los procesos educativos. No obstante, los matices en cada una de
las provincias provocaron grandes diferencias en los balances y en los procesos
de lucha siguientes en cada lugar, contra cada política ajustadora de los
diferentes gobiernos provinciales.
Hacia el 2002, el
“esquelazo” fue gestándose en relación directa con la acción coordinada de
referentes docentes y periodistas como Javier Rodríguez Pardo que por cierto
tenía una larga trayectoria en la lucha antinuclear, miembro de la UAC (Unión
de Asambleas Ciudadanas, hoy de Comunidades), entre otros. Estos posibilitaron
la reacción frente a la inminente instalación (con venia del gobierno
provincial de Chubut y Nacional) de un proyecto megaminero en el cordón de
Esquel. Su historia reciente y la acumulación de diversas experiencias de lucha
del colectivo docente añadieron la plataforma democrática que faltaba a un
movimiento masivo y popular, el #NoALaMina quedaba inaugurado como un hito
fundamental para el desarrollo de las contraofensivas populares que luchaban
por el derecho a un ambiente sano.
Otro caso es el del
"Famatinazo": desde 2006 a la actualidad, en cercanías al cordón
Famatina surge un nuevo movimiento que va a desafiar a 6 empresas megamineras
que se quisieron instalar en la única y sagrada fuente de agua de los Dptos
Famatina y Chilecito. Dicho movimiento popular tenía como principales
referentes del movimiento, a la hora de informar al pueblo sobre los peligros
de la instalación de emprendimientos megamineros en el cerro, a docentes del
lugar, quienes fueron los encargados de posibilitar instancias deliberativas y
asamblearias para que el pueblo se organice y se plante frente a los embates
del extractivismo.
El enlace entre la
lucha docente en particular, la lucha de lxs trabajadorxs en general y los
movimientos antimineros tienen evidentes puntos en común basados en la búsqueda
de la autodeterminación. En este sentido la educación y las luchas gremiales,
las asambleas de comunidades y los reclamos masivos son ambas caras de una
misma moneda. La reivindicación de los derechos a la educación, a un ambiente
sano, a mejores condiciones de vida para toda la sociedad son fundamentales a
la hora de levantamientos populares. Cuando los pueblos toman conciencia del
poder que tienen, es muy difícil que los gobiernos obsecuentes al poder
político y económico puedan avanzar sin pagar los costos.
……..…….
Específicamente en
Chubut, la lucha docente tuvo ciertos hitos de gran importancia. Solo para
ilustrar y encuadrar el eje que establecemos aquí, podríamos señalar algunos de
los
más relevantes de
los últimos años.
Durante el 2013 se
inició en la zona sur. (Comodoro Rivadavia y Rada Tilly) una lucha que se
sostuvo durante 75 días y casi dos semanas de cortes de rutas, con el bloqueo
de los accesos a las principales empresas petroleras, que explotan las riquezas
que pertenecen a todxs y digitan los destinos de la provincia.
El resultado fue
una gran conquista política, aunque con una magra respuesta a los pedidos
salariales, edilicios, etc, lxs docentes volvieron victoriosos a las aulas. Ya
nada sería como antes, la organización por asambleas se consolida y establece
aceitados mecanismos de funcionamiento, necesarios para las luchas venideras.
Durante el primer
semestre del año 2018, el conjunto de lxs docentes luchaba por mejoras
salariales y mejoras en las condiciones laborales. Y para poner un freno a
distintas medidas de ajuste, que imponía el gobierno provincial dentro del
sistema educativo. Fueron más de cien días de lucha, donde hubo paros,
retención de servicios, cortes de ruta, marchas, acampes y toma de edificios
públicos. Se lograron conquistas como la apertura de paritarias y un aumento
del 17 %, el no descuento de los días de paro y actualizaciones con cláusulas
“gatillo” para octubre y enero teniendo en cuenta el IPC Patagonia y el IPC
Chubut, con la restitución del Transporte Educativo Gratuito (TEG) y un plan de
contingencia edilicia. Además de la derogación de decretos que planteaban
severos recortes y ajustes, que ponían en riesgo la estabilidad del personal de
las escuelas. Este importante conflicto provincial se dio en el marco de una
gran crisis económica nacional. Lo que impulsó la unión de todos los
trabajadores estatales provinciales: de la salud, educación, vialidad,
estudiantes, judiciales, obras públicas y otros. Esta unión se vio representada
por una Mesa de Unidad Sindical (MUS), conformada por más de diez gremios
estatales.
Es necesario decir
que durante este conflicto se dieron graves hechos de represión por parte de la
policía del Chubut. Ante esto y ante las persecuciones, hostigamientos y los
discursos de desprestigios hacia el colectivo estatal, se les hizo frente con la
unidad, articulada desde las asambleas escolares y desde cada sector.
El 2019 encuentra a
lxs docentes otra vez en la ruta, en medio de una crisis o más bien, de una
estafa que hundía cada vez más a la provincia de Chubut, en un país vaciado y
empobrecido. El pliego de reclamos contenía a los relegados de siempre:
salario, jubilación, salud (Una caja jubilatoria y una obra social saqueadas
por los gobiernos de turno) mejora de las condiciones laborales y edilicias,
etc. El gobierno profundizaba el recorte y convertía en práctica naturalizada
el pago escalonado. Se pagaban los sueldos según un criterio de rangos, que se
establecían según el sueldo. Con este sistema el pago de salarios se demoraba
cada vez más y no se pagaba aguinaldo. Se les llegó a deber a los docentes
hasta dos meses de sueldo.
Si los procesos
anteriores habían sido duros, el 2019 estaría cargado de feroces represiones y
tragedias, así como masivas movilizaciones inéditas para esta región. No nos
detendremos en una detallada cronología, pero es necesario enumerar algunos
hechos. Las asambleas docentes habían definido cortes de ruta en distintos
accesos a los yacimientos petroleros, principalmente los nucleados por la
empresa Panamerican Energy (P.A.E).
En una de esas
jornadas la policía, siempre dispuesta a cumplir con los mandatos de las
grandes empresas, detiene ilegalmente a dirigentes sindicales de ATECH, que se
encontraban en la ruta encabezando una nueva acción de lucha. Sin haber orden
de desalojo ni orden de detención de un juez, procedieron a la violenta
detención. Lo que
generó un gran
movimiento a nivel provincial e incluso nacional, para lograr su inmediata
liberación.
Pocos después y
luego de encontrarse varios días apostados en las inmediaciones de la ruta 3 y
26, en Comodoro Rivadavia, se monta un operativo, entre la policía provincial,
el gobierno, de la mano del entonces ministro de seguridad Federico Massoni y
el Sindicato de petroleros privados, liderado por “Loma” Ávila. El mismo se
desarrolló en la madrugada, previo corte de luz una patota compuesta por
integrantes del gremio petrolero desalojó brutalmente a lxs docentes de la
ruta, con golpes, gritos, armas de fuego, e incendio de las pertenencias de
quienes allí se encontraban.
La sociedad se hizo
eco de semejante accionar y al día siguiente se organizó una marcha de más de
35.000 personas, que expresó un total repudio a los hechos.
Por último, esta
dura lucha estaría también signada por un trágico hecho: luego de que en la
ciudad de Rawson se llevara a cabo una multitudinaria asamblea de delegadxs, de
toda la provincia, un grupo de docentes comodorenses tuvieron un fatal
accidente mientras regresaban a su ciudad en un vehículo particular. Allí
perdieron la vida dos de las compañeras. Quienes permanecían en Rawson frente a
legislatura y a la Casa de Gobierno se vieron desbordadxs por la noticia.
Bronca, angustia e impotencia acumuladas. Rawson se prendía fuego, las llamas
en toda la ciudad fueron la respuesta espontánea a semejantes castigos
recibidos por parte del gobierno.
Al recapitular todo
lo ocurrido, no es difícil evidenciar que la crisis generada por el gobierno de
Mariano Arcioni, con sus necesarios cómplices, diputadxs y funcionarixs, tenía
un claro objetivo: el ataque al pueblo y en especial al sector estatal. Un intento
de desmantelar toda organización y desprestigiar a la dirigencia. Con el fin de
preparar el camino para la embestida final en pro de la megaminería. Proceso
que durante el 2021 estaría también manchado de sangre, de detenciones y de
represión. Era el escenario necesario para proponer e imponer a la megaminería
como salida de la crisis. Un plan macabro que, de concretarse, solo dejaría una
provincia aún más empobrecida y un saldo ambiental negativo al contaminar el
único río de Chubut.
Pero
afortunadamente el pueblo se levantó, las asambleas que ya tenía una larga
historia encausaron la lucha. Es por eso que, a pesar de que lxs diputaxs
aprobaron entre gallos y medianoche el proyecto de Zonificación que abría la
puerta a la explotación megaminera, a fines de diciembre de 2021, el gobierno
tuvo que dar marcha atrás y derogar la ley sancionada a espaldas de la gente y
en contra de las recomendaciones de expertos.
¿Cómo se resiste a
tanto ataque sincronizado por el poder? ¿Cómo se logran estas victorias?
La respuesta la ha
dado el propio gobierno en el papel del enemigo, al atacar a los colectivos y a
su principal fortaleza. Se resiste con organización en el codo a codo de las
asambleas.
Con esta abreviada
y recortada crónica nos fue posible ver que esto es lo que tienen en común
ambas luchas de largos procesos de aprendizaje, avances y retrocesos: Sus
actorxs y una organización caracterizada por las asambleas, como el debate más
democrático posible, que se puede dar en las bases y que generan un empuje no
verticalista.
El sistema
asambleario no pretende ser un sistema perfecto, pero es un mecanismo que busca
el consenso y lo resuelto no depende de uno o dos dirigentes, sino del conjunto
y del debate.
De esta manera, los
gobiernos y las empresas que se arrogan el derecho de manejar los destinos del
pueblo no pueden llevar adelante sus prácticas habituales de coimas y
extorsiones a las que están habituados y a las que algunxs legisladorxs acceden
gustosamente.
Lo mismo podríamos
decir de sindicatos cómplices a los intereses del poder, que en nombre del
progreso traicionan a lxs trabajadoxs y venden el destino ambiental al mejor
postor.
Es por eso por lo
que las formas discursivas y no discursivas de ataques sistemáticos tienen un
mismo eje, porque apuntan a romper las organizaciones de base, las asambleas.
Porque entendieron que el germen de la resistencia está ahí y porque, por otra
parte, los estatales y el gremio docente reivindican la lucha ambiental.
No es casual
entonces la continua persecución a los referentes de los gremios y al
trabajador en general, no solo con el aparato represivo sino con el ya muy
desprestigiado sistema judicial. Protagonista necesario para intentar
desarticular a los colectivos que luchan por derechos laborales, el agua y el
ambiente. Es que los buitres corporativos hacen uso de sus muchos millones,
para armar causas judiciales contra la dirigencia sindical y los referentes de
las asambleas.
Es así que algunas
de las preguntas que esbozamos al principio, pueden tener su respuesta: el
modelo que ataca a estos movimientos de resistencia encuentra en ellos un
enemigo único y a su forma de participación como su arma más poderosa.
“Quienes
consideramos que la lucha es una opción de vida, porque es necesario estar
presente donde la injusticia y la desigualdad oprime al pueblo, quienes
trabajamos con esta convicción, desde donde se requiera, en pos del medio
ambiente (contra el saqueo de las petroleras y contra las mineras) en pos de
espacios artísticos, en pos de condiciones dignas de trabajo, de educación y
salud, en pos de terminar con la violencia del Estado. Creemos en la unidad
como principio básico para obtener el bien común, en el debate y la discusión
como elemento indispensable para comprender la realidad, la franqueza como
herramienta única para consolidar los vínculos que hacen a la unión.
Entendiendo que la lucha es una.”
Trabajo, tecnología
y educación: algunas reflexiones desde el pensamiento de Karl Marx
Por José Kiefel
“Si todas las
herramientas, soñaba Aristóteles el más grande pensador de la antigüedad,
obedeciendo nuestras órdenes o presintiéndolas pudieran ejecutar la tarea que
les corresponde, al igual que los artefactos de Dédalo, que se movían por sí
mismo, o los trípodes de Hefesto, que se dirigían por propia iniciativa al
trabajo sagrado, si las lanzaderas tejieran por sí mismas (…) ni el
maestro artesano necesitaría ayudantes ni
el señor esclavos”
(Marx, K; El
Capital, Cap. XIII)
Mucho se habla del
impacto y los efectos de la tecnología en el mundo del trabajo. Se repite que
hay que prepararse para la metamorfosis que generan, que este proceso es
inexorable, que el progreso nunca se detiene. Que es necesario formarse para la
incertidumbre, el cambio, la flexibilidad, la empleabilidad. Las previsiones
del poder económico dominante se presentan inapelables:
“Es importante no
perder la perspectiva histórica: el desplazamiento del empleo y la pérdida de
puestos de trabajo provocados por el cambio tecnológico son parte indisoluble del
progreso económico. Precisamente mediante el incremento de la productividad
(cuando la tecnología remplaza algunas tareas humanas, pero potencia las
habilidades de los trabajadores restantes y de los nuevos), se genera
crecimiento y se liberan recursos humanos y financieros que pueden reasignarse
a sectores de mayor rentabilidad.” (Banco Mundial, 2016: 22)
El párrafo pone de
manifiesto la relación existente entre trabajo, rentabilidad y tecnología,
dando por sentado que la crisis laboral es parte del progreso económico indisoluble (no
puede ser deshecho); donde, el capitalismo (que nunca es nombrado en el
documento) aparece como el escenario natural y, por tanto, el único posible.
Estas ideas atraviesan el sentido común y se instalan con tono de
inexorabilidad.
Para aquellas/os
que sólo tienen su fuerza de trabajo para proveerse de la subsistencia no queda
más que preparase como se pueda en ausencias de garantías de futuro y aceptar
la incertidumbre. ¿Por qué el desarrollo de las fuerzas productivas y los procesos
de tecnificación creciente deben significar necesariamente “consecuencias
dolorosas”? ¿Por qué el producto humano, fruto de su inteligencia y el trabajo
social, se vuelve amenaza a lo humano? ¿Implica el desarrollo tecnológico una
inexorabilidad política? Parafraseando la cita inicial ¿Por qué el artefacto de
Dédalo o el trípode de Hefesto, en el siglo XXI, generan más esclavos? ¿Qué
papel juega la educación en estos relatos hegemónicos del capital? Cómo
educadores: ¿Cuáles son nuestros horizontes formativos y nuestras prácticas
prefigurativas para contribuir a otras posibles interpretaciones?
El siguiente
artículo nace como síntesis de algunas discusiones en el espacio de Filosofía
de la educación del ISFD 9 de la Plata. Primero la pandemia y después los
problemas de infraestructura (que se arrastran hace más de 10 años) hacen que
esta institución entre en su tercer año de cursada semi-presencial
(virtualidad) afectando esta situación la formación docente. No es un problema
aislado, es generalizado y sostenido en el tiempo en muchas escuelas
bonaerenses. Esto nos hizo pensar en las condiciones materiales-
temporales cómo
variables centrales del hacer escuela, en el docente como
trabajador del conocimiento, en los desafíos de la tecnología, en la pandemia
como tubo de ensayo para la imposición nuevas prácticas y lógicas laborales. En
la devaluación creciente y progresiva del conocimiento y de nuestra tarea docente.
Dialogamos a partir
de textos de Karl Marx. Como autor del siglo XIX, es imprescindible
para comprendernos en el complejo siglo XXI. Es importante rescatar el carácter
sistemático, global e inmanente de su pensamiento. De alguna manera, significa
recuperar la denostada tradición moderna[1] que apostaba a la
emancipación universal, a la razón como forma de combate de todo oscurantismo,
a la crítica del inmovilismo, a la ciencia como instrumento de
perfeccionamiento humano. No disputar estas ideas es dejarlas como atributos
del capitalismo, reservándole a la izquierda un lugar de fuerza conservadora o
localista. La modernidad debe ser disputada no rechazada.
Trabajo y
tecnología: volviendo a Marx
Karl Marx analiza
detenidamente el papel de la tecnología en el desarrollo del capitalismo. Los
procesos de automatización desarrollados durante el siglo XIX provocaron una
profunda metamorfosis de los obreros logrando, a través de la tecnología, una
subsunción del trabajo a la lógica del capital. Las máquinas se adueñaron del
lugar del obrero, de la habilidad, de la fuerza. Tienen “alma propia” (Marx,
2002) con vistas a un auto-movimiento continuo donde el obrero aparece como un
mero apéndice. “La actividad del obrero queda reducida a una mera abstracción
de la actividad, está determinada y regulada por el movimiento de la
maquinaria, no a la inversa” (Marx, K., 2002:219). La ciencia que
opera esta posibilidad aparece como un objeto externo y ajeno al obrero,
subsumiéndolo en el poderoso organismo maquinal. El trabajo queda presentado
como insignificante, superfluo. Un mero accesorio vivo.
“El valor
objetivado en la maquinaria se presenta además como supuesto frente a la cual
la fuerza valorizada de la capacidad laboral individual desaparece como algo
infinitamente pequeño (…) en la maquinaria, el trabajo objetivado ya no se
presenta directamente sólo bajo la forma de producto o del producto empleado
como medio de trabajo, sino bajo la forma de fuerza productiva “(Marx, K., 2002:
220)
En el pasaje del
trabajo inmediato al mediado por la máquina se genera un proceso subsunción de
los saberes y destrezas de las fuerzas productivas generales al capital. Las
capacidades del cerebro social son absorbidas y configuras por el capital
presentándose como propiedades exclusivas del mismo. Esto genera un
ocultamiento del carácter social del trabajo (cerebro social). La mercancía
aparece como fruto del mérito individual y del mecanismo tecnológico
aparentemente independizado de toda referencia humana. Como resultado, las
fuerzas productivas crecen al mismo tiempo que se oponen el trabajo vivo que
aparece inferiorizado.
“La naturaleza no
construye máquinas, ni locomotoras, ferrocarriles, electric telegraphs,
selfacting mules,[2] etc. Son estos,
productos de la industria humana: material natural, transformado en órganos de
la voluntad humana sobre la naturaleza o de su actuación en la naturaleza. Son
órganos del cerebro humano creados por la mano humana; fuerza objetivada del
conocimiento. El desarrollo del capital fixe revela hasta qué punto el
conocimiento o knowledge[3] social
general se ha convertido en fuerza productiva inmediata y, por lo tanto, hasta
qué punto las condiciones del proceso de la vida social misma han entrado bajo
los controles del general intellect[4] y
remodeladas conforme al mismo. Hasta qué punto las fuerzas productivas sociales
son producidas no sólo en la
forma del
conocimiento, sino como órganos inmediatos de la práctica social, del proceso
vital real” (Marx, K., 2002: 229)
El capital se
construye en la subsunción y apropiación del intelecto colectivo. Se
apropia del saber acumulado por la especie humana, de las capacidades previas
compartidas en común, las redes del trabajo cognitivo, la interacción
comunicativa, la cooperación, la acción coordinada del innumerable trabajo
vivo. Esta apropiación hace imposible que se logre una sociedad con menos
trabajo y menos enajenación. Para Marx, dentro del capitalismo, la tecnología
nunca tendrá el objetivo de reducir el esfuerzo de los trabajadores y las
trabajadoras sino más bien optimizar la explotación, con nuevas formas de
desvalorización, reducción de costos laborales y subsunción. En ese sentido, el
capitalismo, opera como fuerza que retrasa las enormes posibilidades de la
tecnología para el progreso humano. El capitalismo no es sólo un sistema
injusto sino también un sistema que frena el progreso humano, incluyendo, el
científico-tecnológico como camino de humanización. El capitalismo en estas
primeras décadas del siglo XXI ha demostrado acabadamente que está lejos de
profundizar la actitud emancipadora de la modernidad, más bien, las obtura
conduciéndonos a órdenes políticos que se asemejan a un tecno-feudalismo.
También, el capitalismo, profundiza sus contradicciones en tanto entiende el
tiempo de trabajo como la medida de valor:
“El capital
mismo es la contradicción en proceso, [por el hecho de] que tiende a reducir a
un mínimo el tiempo de trabajo, mientras que por otra parte pone al tiempo de
trabajo como única medida y fuente de la riqueza (…) Por un lado
despierta a la vida todos los poderes de la ciencia y de la naturaleza, así
como de la cooperación y del intercambio sociales, para hacer que la creación
de la riqueza sea (relativamente) independiente del tiempo de trabajo empleado
en ella. Por el otro lado se propone medir con el tiempo de trabajo esas
gigantescas fuerzas sociales creadas de esta suerte y reducirlas a los límites
requeridos para que el valor ya creado se conserve como valor”. (Marx, K., 2002:
229)
Uno de los efectos
de los procesos de automatización es el crecimiento de la población excedente,
lo que Marx llama ejército de reserva. En tanto personas desocupadas no están
al margen del proceso. Su tiempo no es para la autonomía, es disponibilidad absoluta
al capital. Lejos de ser tiempo liberado se convierte en degradación,
heteronomía y competencia. Lo que debería ser posibilidad de ocio, libertad,
desarrollo de las funciones superiores se convierte en degradación de lo
humano. Sin embargo, Marx no niega el potencial que encarna este desarrollo
tecno-científico que conlleva la automatización creciente. Relaciones no
capitalistas permitirían el “desarrollo libre de las individualidades, y por
ende no reducción del tiempo de trabajo necesario con miras a poner
plustrabajo, sino en general reducción del trabajo necesario de la
sociedad a un mínimo, al cual corresponde entonces la formación artística,
científica, etc., de los individuos gracias al tiempo que se ha vuelto libre y
a los medios creados para todos”. (Marx, K., 2002: 228).
En 1930, el
economista británico John Maynard Keynes señalaba que en 2030 la humanidad se
enfrentará al mayor desafío de su historia: “qué hacer con un mar de
tiempo libre”.
“Durante muchos
años futuros el viejo Adán será tan fuerte en nosotros, que todo el mundo
necesitará hacer algún trabajo para estar contento y satisfecho. Vamos a hacer
más cosas por nosotros mismos, lo que es habitual con los ricos de hoy, que
solamente se alegran de tener pequeños deberes y rutinas en que ocuparse. Pero
más allá de esto, se esforzarán por distribuir el pan con la mantequilla fin –
hacer cualquier trabajo que todavía se tenga que hacer tan ampliamente
compartido como sea posible- Turnos de tres
horas a la semana o
quince horas semanales puede eliminar el problema por mucho tiempo. Durante
tres horas al día es suficiente para satisfacer el viejo Adán, en la mayoría de
nosotros” (Keynes, 1930: 7)
Marx acordaría con
este planteo:
“Si todas las
herramientas, soñaba Aristóteles el más grande pensador de la antigüedad,
obedeciendo nuestras ordenes o presintiéndolas pudieran ejecutar la tarea que
les corresponde, al igual que los artefactos de Dédalo, que se movían por sí
mismo, o los trípodes de Hefesto, que se dirigían por propia iniciativa al
trabajo sagrado, si las lanzaderas tejieran por sí mismas (…) ni el maestro
artesano necesitaría ayudantes ni el señor esclavos” (Marx, K: 216:
497)
Los procesos de
automatización del siglo XXI hacen posible la vieja idea Aristotélica y la
profecía Keynesiana. Se puede apostar por una nueva sociedad sobre la
base de una economía automatizada que permitiría reducir la semana laboral (sin
reducir plantas, ni salarios), implementar formas de ingreso universal y
producir un giro cultural sobre la idea de trabajo[5]. Ante las ideas de
ajuste y austeridad predominantes como, por ejemplo, la suba en la edad
jubilatoria vale, la pena preguntarse si el camino no es exactamente el
contrario. Sin embargo, estas posibilidades están lejos de
convertirse en realidad dentro de las relaciones sociales capitalistas.
El problema de la
relación entre trabajo y la automatización de la producción se ha acelerado con
la irrupción de la robótica, la economía digital, la inteligencia artificial y
la internet de las cosas. El llamado trabajo intelectual tampoco escapa a la crisis.
Los mismos organismos internacionales prevén que entre el 50 y el 80 por ciento
(dependiendo de la rama) de los trabajos actuales podrían ser automatizados en
las próximas décadas con la necesaria readaptación de los llamados “pauper
digitales”” (Williams, A. y Srnicek, N., 2018: 127). Además, el trabajo directo
creado por las nuevas empresas de tecnología (presentadas como el paradigma del
emprendedurismo), es relativamente pequeño en comparación de los dividendos que
generan. En Estado Unidos en la actualidad contribuyen con alrededor del 6,8%
del valor agregado de las empresas privadas y emplea alrededor del 2, 5% de la
fuerza laboral. Google tiene alrededor de 60.000 empleados directos, Facebook
tiene 12.000 y WhatsApp tenía 55 empleados cuando la compro Facebook por 19.000
millones de dólares. Instagram tenía 13 cuando fue comprada por 1000 millones.
En comparación, en 1962 las empresas más importantes, empleaban cantidades
mucho mayores de trabajadores: ATYT tenía 564.000 empleados, Exxon tenía 155.000
trabajadores y General Motors tenía 605.000 empleados (Srnicek, 2021:12) Esta
pérdida de empleos, unido a un crecimiento endémicamente bajo de nuevos puestos
estables, provocará una mayor precariedad de los que todavía conservan su
empleo, una marginalidad sin precedentes de los que lo perdieron, y una
guetificación de los que ni si quiera aspiran a conseguirlo. La crisis por la
población excedentaria se profundiza con las crisis migratorias, ambientales y
los conflictos bélicos por recursos. El mercado reconoce cínicamente esta
situación:
“Si Internet y
las tecnologías conexas promueven el crecimiento, ¿de qué manera se distribuyen
los beneficios en el mercado laboral? Las tecnologías digitales permiten
incrementar la productividad y el bienestar general; no obstante, las
alteraciones del mercado laboral pueden resultar dolorosas y dar pie a mayor
desigualdad. Las tendencias mundiales proporcionan algunos indicios.
Uno de ellos es que el porcentaje del ingreso nacional correspondiente al
trabajo, en especial a los trabajos rutinarios, ha disminuido
drásticamente en muchos países en desarrollo” (Banco Mundial 2016:
20)
La desocupación
opera como amenaza constante. El trabajo, para quienes lo tienen, es más
agobiante e intensificado. Las tecnologías de la información borran los límites
entre vida y trabajo: el trabajador debe estar siempre disponible. Con la
tecnología se ha penetrado en los aspectos más íntimos de la vida humana,
subsumiéndola a su lógica para generar plusvalor. Un verdadero capitalismo de
vigilancia (Zuboff, S., 2015) o de la gubernamentalidad algorítmica (Rouvray y
Berns, 2016). Las políticas de austeridad están a la orden del día. La potencia
del cerebro social se ve constreñida; la vida se vuelve incertidumbre, angustia
y mal vivir. Estos no son sólo problemas tecnológicos. Buscar alternativas
implica una posición anticapitalista decidida, articulada globalmente, que
dispute la apropiación de la riqueza y el conocimiento social. No liberar estas
fuerzas con una lucha política y social decidida inevitablemente abre un
escenario de colapso.
La educación como
un espacio-tiempo liberado
En el capítulo
XXIII del Capital, Marx profundiza los efectos de la gran industria sobre las
condiciones materiales inmediatas de los obreros y obreras del siglo XIX.
Revela allí el carácter paradójico de la tecnología:
“De ahí el
notable fenómeno en la historia de la industria moderna, consistente en que la
máquina arroja por la borda toda la barrera morales y naturales de la jornada
laboral. De ahí la paradoja económica de que el medio más poderoso para
reducir el tiempo de trabajo se trastrueque en el medio más infalible de
transformar todo tiempo vital del obrero y de su familia en tiempo disponible
para la valorización del capital” (Marx, K: 216:
497)
No escapa del
análisis la educación de la clase obrera. Retoma el texto de Engels: La
situación de la clase obrera en Inglaterra. Su diagnóstico: “devastación
intelectual”. Es decir, el producto del conocimiento social lejos fecundar
libertad y creatividad genera ruinas sobre el intelecto de las mayorías.
Salvando las distancias temporales es necesario volver al núcleo de sus
denuncias. Como signos de la devastación señala los siguientes puntos:
· Deficiente
formación docente. Los maestros saben “algo, un poco más” que sus discípulos.
· El
estado, con su legislación, es un mero expendedor de certificados, no pudiendo
garantizar el conocimiento. “En muchas escuelas los niños no hacen nada; esto
es lo que queda certificado como escolaridad y estos son los niños que figuran
en las estadísticas oficiales como educados.”
· Precaria
infraestructura. “Covachas lamentables donde los chicos reciben sus
certificados, pero ninguna enseñanza.”
· Espacio
con tiempos inciertos, marcados por la incertidumbre y “la ausencia” generada
por la lógica de la sobrevivencia.
· Incumplimiento
de las leyes educacionales por parte de los estados y los empresarios que
piensan la educación “supeditada enteramente a las exigencias del trabajo”.
¿Podríamos hablar
hoy de una devastación intelectual? ¿Cuáles son los argumentos educativos que
se esgrimen para justificar dicha devastación? ¿Cómo opera el capitalismo en
relación a la educación en el siglo XXI? ¿Por qué la educación es un punto
central en la agenda de los organismos internacionales? - Afirmamos que les
importa mucho-
Que millones de
personas en el mundo no consigan trabajo no significa que no estén compelidas a
hacerlo para que siga funcionado la ficción capitalista como orden; “solo hay
una cosa peor que no ser explotado por capitalistas y es no ser explotados en
absoluto” (Joan Robinson, 1966). Los excedentes poblacionales son utilizados
como herramienta disciplinaria: permiten reducir salarios, encadenar
competencias, intensificar trabajos, fragmentar poblaciones, aumentar la
disponibilidad de la fuerza de trabajo y mantener cohesionada a la sociedad
bajo la idea del mérito. Para ello hay que construir a la población excedente
como un sector dócil, barato y maleable. La educación masiva se ata a este
destino y aparece ligada al logro de competencias para ser “empleables”;
devaluando, al mismo tiempo, el conocimiento. El concepto de inclusión en boca
de los organismos internacionales -lo usan mucho- tiene este sentido. Para
lograr los objetivos instrumentan programas exprés o de beneficios sociales
ligados a espacios de capacitación que tiene como objetivo formación de un
ejército flexible más que el encuentro de trabajo. La proliferación de
programas con lógica de “comida rápida”, que nacen como cuestiones
extraordinarias, se generalizan e instituyen como políticas prioritarias. A
todo problema sistémico se aplica un programa flexible y provisorio. Mientras
tanto la elite (minoría selecta y rectora) monopoliza, privatiza, sistematiza,
reproduce y patenta el conocimiento que queda vedado para las mayorías.
La educación, en el
relato de los organismos internacionales, es una de las razones centrales de la
“crisis” del trabajo. Hablan de la desactualización de los sistemas educativos
y de su inadecuación con el mundo de la tecnología. Repiten la necesidad de
formar en competencias para la empleabilidad, de formar para un tiempo de
incertidumbre. Se instala la idea de que ya no se deberá reclamar trabajo como
derecho, ahora se lo deberá crear como emprendedor individual gracias a una
educación actualizada. Volvamos a leer algunas de las letanías del Banco
Mundial:
“El cambio
tecnológico implica que muchas tareas rutinarias pronto serán realizadas por
máquinas. A diferencia de lo que ocurrió en episodios anteriores de cambio
tecnológico, Internet también volverá obsoletas diversas tareas propias de los
empleos administrativos. Esto concede un valor adicional a los tipos de
habilidades que la información no reemplaza, sino que complementa. Los
sistemas educativos han respondido con mucha lentitud ante este desafío. Además,
el ritmo de la transformación es veloz, y los tipos de competencias requeridas
también cambian con rapidez. En consecuencia, los trabajadores
deberán mejorar sus habilidades de manera frecuente a lo largo de sus carreras.
Esta dinámica ya se ha instalado en muchos países en proceso de transformación
y en algunos de los que se encuentran en transición; aun así, no es demasiado
pronto para que incluso los países en fase emergente comiencen a prepararse.”
(Banco Mundial, 2016: 32)
El horizonte queda
claro: se busca generar fuerza de trabajo disponible para un orden político que
se considera natural. Esto constituye el triunfo de lo viejo sobre lo nuevo y
la muerte de la pedagogía en nombre de la tecnocracia (Arendt). El progresismo,
mientras tanto, cada vez más impotente, se contenta con una narrativa de
inclusión vaciada de conocimiento, bajo la idea de que se posibilitará el
acceso al trabajo en clave de estado de bienestar. En la actualidad, esto es
sinónimo de trabajo precario o de plataformas de servicios sin horizontes.
Hay que invertir la
cuestión y asumir que estos son tiempos de devastación y que, en países
periféricos como el nuestro, el problema se agudiza. Asumir que la
devaluación educativa es fruto de la devaluación laboral y es hija de la
subsunción del trabajo al capital. Esta devaluación educativa, además,
no se da de manera uniforme. Requiere de
un mínimo de
trabajos de alta calificación y competitividad que fragmentan y privatizan aún
más el sistema.
La derecha tiene
clara la agenda educativa. La ensaya con tiempo esperando la oportunidad para
profundizarla. La pandemia fue un tubo de ensayo excepcional y contribuyó a
horadar en el sentido común. Podemos ver el mapa de recorrido de la agenda en
algunas de las medidas educativas de la Ciudad de Buenos Aires. Dos ejemplos:
· Las
prácticas educativas en ámbitos laborales para los estudiantes de quinto año.
Al respecto, la página del gobierno de la ciudad señala:
“A partir del
ciclo lectivo 2022, el Gobierno porteño implementará las prácticas
educativas en ámbitos laborales, obligatorios para todos los estudiantes
del último año de secundaria. El plan se pondrá en marcha para 29.400 chicos de
442 establecimientos educativos de gestión pública y privada (…) Las
nuevas tecnologías transforman constantemente el mercado laboral y exigen cada
vez mayores conocimientos para lograr el éxito profesional. En ese
contexto, la incorporación de prácticas educativas en empresas y organizaciones
permitirán que los chicos egresen dominando nuevas habilidades que los
ayuden a insertarse mejor y más rápido tanto en el mundo laboral como
en la formación superior”
(https://www.buenosaires.gob.ar/educacion/noticias/en-la-ciudad-los-estudiantes-de-5to-ano-de-secundaria-realizaran-practicas)
· La
introducción en la legislatura porteña (marzo 2022) del proyecto de Ley
N° 298 de Reforma
del Estatuto Docente presentado por Soledad Acuña, ministra de Educación del
gobierno porteño de Horacio Rodríguez Larreta. Para quienes
tengan dudas sobre el espíritu de esta medida, es interesante leer el libro
Profesores Excelentes- Banco Mundial- (Se recomienda el punto: Gestionar
el aspecto político de las reformas docente). Citamos aquí sólo un párrafo
como introducción:
“Toda la
evidencia disponible indica que la calidad de los profesores de América Latina
y el Caribe es la limitación más importante al avance de la región hacia
sistemas educativos de calidad internacional. Los estándares poco exigentes
para el ingreso a la docencia; los candidatos de baja calidad; los
salarios, los ascensos y la seguridad del empleo desvinculados del desempeño, y
un liderazgo deficiente en las escuelas, han producido un escaso
profesionalismo en el aula y magros resultados educativos. Será difícil
encontrar un nuevo equilibrio, y para ello se necesitará reclutar, desarrollar
y motivar a una nueva generación de profesores” (Bruns, B y Luque, J –
Banco Mundial: 2014: 49)
Mientras tanto el
gobierno nacional, urgido por recuperar una agenda agotada, lanza la idea de la
prolongación de la jornada escolar (1 hora). Lo hace improvisadamente,
instalando en el debate público un tema prioritario: el tiempo escolar. Ctera,
expresa el enojo porque siendo parte del mismo espacio político ni siquiera fue
consultado, dejando en evidencia el pobre nivel de debate. Nosotros creemos que
es una cuestión central. La escuela es la vivencia de un tiempo compartido
entorno al conocimiento; el trabajo docente es central en la construcción de
ese tiempo como tiempo educativo (no meramente acumulativo o cualquier tiempo.)
No es sólo una reivindicación corporativa sindical, hace a una mirada
pedagógica integral. No considerar el tema seriamente implica profundizar el
carácter precarizador de la medida; contribuyendo, aún más, al caos del
sistema.
Hay expresarlo con
claridad: no pueden darse cambios significativos en el sistema educativo
mientras un docente tenga que trabajar dos o tres cargos para sobrevivir. Es
decir, no tenga el tiempo para generar la disposición necesaria para que el
acto educativo fecunde experiencias, haciendo de la escuela un lugar donde
“pase algo” y no una mera reproducción que contribuye a la devastación. Toda
buena intención, sin considerar esta variable, es mero platonismo progresista
que no alcanza a comprender la dimensión material-temporal que supone la
actividad de cuidado en la construcción del conocimiento. Es necesario
volver a decirlo: 1 (un) docente = 1 (un) cargo = vida digna=
educación de calidad. No es posible que se sigan instrumentalizando reformas
sin pensar el tiempo de trabajo docente. De la derecha lo podemos esperar, es
su política. ¿Del progresismo…?
La izquierda, como
horizonte y ejercicio de prácticas prefigurativas, en este contexto de
devastación de la educación, debe construir una escuela donde el conocimiento
moderno, público, laico, gratuito y científico sea central. Resistir a formas
de inclusión vacías (vaciadas de conocimiento- vaciadas de participación:
devastadas). Resistir a los múltiples intentos de vincular la educación al
requerimiento del capital con sus lógicas tecnocráticas. En ese sentido se debe
entender la escuela pública, científica y laica como un espacio de tiempo
liberado[6] de las exigencias
de la disponibilidad del trabajo al capital; donde el obrar sea comprendido
como una tarea de experimentación y construcción libre de todas las dimensiones
humanas. Para ello se requiere luchar por condiciones de
materialidad-temporalidad que lo garanticen y no reproducir meras retóricas
progresistas que legitiman el orden ofreciendo “una educación pobre para
pobres”. La historia y las máquinas de Dédalo- Hefesto están de nuestro lado.
Bibliografía
Banco Mundial
(2016). Informe sobre el desarrollo mundial: Dividendos digitales.
Cuadernillo del “Panorama general. Banco Mundial, Washington DC. Licencia:
Creative Commons de Reconocimiento CC BY 3.0 IGO
Bruns, B y Luque,
J; (2014) Profesores Excelentes. https://virtualeduca.org/documentos/centrodocumentacion/2014/spanish-excellent-teachers-report.pdf.
Banco Mundial
Joan Robinson
(1966) Filosofía económica. Madrid: Gredos.
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civilization”, Journal of Information Technology, pp. 75–89.
[1]Asumiendo las
críticas: ejemplo, al eurocentrismo que conlleva, a veces, este concepto.
[2] Telégrafos
eléctricos, hiladoras automáticas, etc.
[3] Saber
[4] Intelecto
colectivo
[5] El
capitalismo ha logrado instalar la idea de sufrimiento como parte central del
mérito de salvación.
[6] Para
nosotros, el acto más importante que hace escuela tiene que ver con la
suspensión de un presunto orden natural desigual. En otras palabras, la escuela
ofrece tiempo libre, es decir, tiempo no productivo, a quienes por su
nacimiento y por su lugar en la sociedad (por su posición) no tienen derecho a
reivindicarlo. Lo que la escuela hace es establecer un tiempo y un espacio en
cierto sentido desvinculado del tiempo espacio tanto de la sociedad como del
hogar. También hacer escuela es hacer un tiempo igualitario, la invención de la
escuela puede describirse como la democratización del tiempo libre” Simons, M y
Masschelein, (2 014) ¿Qué es lo escolar? Defensa de la educación
pública. Una cuestión pública, Buenos Aires. Miño y Dávila.
Trabajadorxs y
contaminación industrial
“Los nadies, que
cuestan menos que la bala (el químico) que los mata.”
Por Carlos González
Cada 1º de mayo es
una buena oportunidad para reflexionar sobre la situación de lxs trabajadorxs y
el pueblo. Muchas veces en nuestra historia fue un día de lucha, donde se
aprovechaba para levantar las reivindicaciones de nuestra clase, y muchas otras
buscaron domesticar esta fecha, en una “fiesta de trabajo”, en donde
supuestamente no había nada por lo que reclamar y luchar.
Es también un
momento para rescatar la memoria de las jornadas protagonizadas por obreros y
obreras en todo el mundo, muchos y muchas migrantes, por mejoras salariales y
por las 8 horas de trabajo, que culminaron con logros, conquistas y también con
represiones como las que acabaron con la vida de los Mártires de Chicagos.
Además, recuperamos las movilizaciones históricas de los y las trabajadoras que
lucharon en contra de la precariedad laboral, de la vida, frente a tantas
injusticias.
Quería rescatar
este primero de mayo una situación bastante invisibilizada; la de aquellxs
trabajadorxs envenenadxs, contaminadxs donde el extractivismo sobre los cuerpos
y territorios, se han agudizado hasta llegar a extremos inimaginables. Aquellxs
que como dice el poema de E. Galeano los nadies: “Que
no son seres humanos, sino recursos humanos.”
Asimismo, me
propongo recuperar en esta fecha algunas historias de los nadies del
Barrio Las Mercedes, ya que resulta necesario describir las dimensiones del
sufrimiento ambiental narrado por lxs vecinxs y Trabajadorxs con la relación
con los sectores industriales que desarrollan acciones contaminantes y
peligrosas no sancionadas y que producen daños sistemáticos sobre el
territorio, afectan y amenazan las funciones vitales de la naturaleza y la
reproducción de la vida de lxs vecinxs y trabajadorxs.
Los nadies del
Barrio Las Mercedes
El barrio Colonia
Las Mercedes se encuentra en la localidad de Virrey del Pino al sur del
municipio de La Matanza. La Ruta Nacional N°3, que une el centro del país con
la región patagónica, es la principal arteria que atraviesa el Municipio y el
único acceso para llegar al kilómetro 44,500, donde, lindante a la empresa
Mercedes Benz Argentina, localizamos el Colonia Las Mercedes está emplazado en
una franja que delimita al norte, al sur y al oeste por importantes plantas
fabriles
“Sueñan los nadies
con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte”. El
sueño de tener un terreno donde construir un hogar y un trabajo digno, llevó a
fines de la década del sesenta a migrantes provenientes de distintas provincias
de Argentina a la construcción del barrio. Su construcción se da después de que
la empresa automotriz Mercedes Benz finalizan en 1960 las obras de construcción
de la planta Industrial. Pocos años después se instala el frigorífico COTO (en
aquel entonces era el frigorífico Huacarruca) y el laboratorio Aerofarma. Este
proceso de industrialización en el municipio de La Matanza se desarrolló como
parte de la segunda fase de la
industrialización
por sustitución de importaciones entre los años 1958 y 1976, caracterizada por
una creciente diversificación e integración de la estructura industrial
Argentina. Durante esta segunda etapa del proceso sustitutivo, industrias como
la textil y la alimentaria que habían sido líderes entre los años 30 y los 50,
cedieron su lugar a las industrias automotriz, farmacéutica y química que se
constituyeron en los núcleos dinámicos del crecimiento industrial, en un claro
ascenso de la participación del capital extranjero en la economía.
Este proceso de
industrialización representa uno de los momentos en la configuración
socioespacial de La Matanza mediante loteos comercializados en el mercado de
tierras. De esta forma, a comienzos de la década del 70 se emplaza el barrio
Colonia Las Mercedes
La mayoría de las
familias originarias que se establecieron en el barrio encontraron su trabajo
en las industrias asentadas en la zona. Fueron construyendo así, la identidad
de barrio obrero. María, una vecina que está en el barrio desde la década del
70 señala: “somos gente trabajadora que empezamos a comprar los terrenos, a
edificar nuestra casa pensando en un futuro”. Carlos comparte esta
percepción, es uno de los primeros fundadores del barrio, inclusive vivía ahí
antes del loteo formal en 1968: “Eran alrededor de cinco familias,
todas de trabajo, muy humildes”, señala Carlos, de 77 años que durante más
de veinte años trabajó en el frigorífico Coto ubicado frente al barrio.
La incorporación de
Argentina en la “senda del progreso” implicó aceptar política, social y
culturalmente, durante años, cierto nivel de contaminación como signo de
vigorización industrial. La expansión industrial con el consiguiente
desplazamiento residencial de los sectores de menores ingresos y asalariados de
la industria no sólo fue el motor de la suburbanización, sino que fue el signo,
a costa de bajos controles en las emisiones de sustancias tóxicas y degradación
ambiental, del desarrollo económico y empleo local en vastos partidos del
conurbano.
Esta situación
llevó a que hace ya más de dos décadas que los habitantes del barrio Colonia
Las Mercedes viven un proceso progresivo de transformación de sus condiciones
materiales de construcción de existencia. A pesar de que en la zona hay
presencia de numerosas industrias: Aerofarma Laboratorios, Sika Klaukol, COTO,
HDK, Rolidar, SAF Argentina, Rovafarm Argentina, Mercedes Benz y Royal Canin;
sin embargo, un grupo de vecinos denuncian que desde hace más de una década que
el barrio es escenario de un grave caso de contaminación industrial, estando
expuestos a una serie de riesgos ambientales por la contaminación de sustancias
tóxicas generadas por la actividad industrial, poniendo especial énfasis en la
fábrica Sika Klaukol como principal generadora de contaminación en la zona.
La planta
industrial de la empresa Sika Klaukol, dedicada a la producción de materiales
para la construcción (selladores, cementos, pinturas, entre otros) funciona en
el lugar desde principio de la década de 1980, alrededor de 10 años después de
que se formara el barrio. Susana es una mujer sencilla, de cabello corto
entrecano que vino del Paraguay hace 50 años y de una presencia imponente y que
por su valentía es reconocida y admirada por un sector importante de los
vecinos, comenta: “El barrio está hace mucho tiempo antes de que vino
klaukol, yo ya vivía en el barrio cuando Klaukol se mudó en el 80 y nosotros no
sabíamos, lejos de saber que era de categoría 3 y que era letal para la salud,
no hubiéramos permitido, que, pero bueno uno no sabe, aparte no tenemos por qué
saberlo nosotros somos gente trabajadora” .
En el año 2000 la
planta fue vendida al grupo francés Parex Group y es en ese momento que, según
denuncian los vecinos, comenzaron los problemas. En el año 2019, el fabricante
de productos químicos para el rubro de la construcción, Sika, adquirió a Parex
Group.
Diez años antes de
que se produzca dicha adquisición, un grupo los vecinos del barrio, comenzaron
a vincular las enfermedades, los problemas respiratorios y las muertes por
cáncer al material compuesto por partículas líquidas y sólidas, de sustancias
como la sílice, que se encuentran en suspensión en el aire emanados por las
tolvas (chimeneas). Según denuncian, “las chimeneas de la fábrica
funcionan constantemente sin los filtros correspondientes y de ellas emanan
grandes cantidades de cenizas y partículas altamente tóxicas para la salud”. Epifanio,
un vecino que trabajó 20 años en la empresa, señala: “desde esas
chimeneas emana vapor del secado de la arena y en algunas ocasiones libera
polvillo que cae sobre las viviendas del barrio”
El Instituto
Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH) de los Estados
Unidos señala que: la sílice cristalina respirable también causa cáncer
de pulmón, otras enfermedades respiratorias potencialmente debilitantes como la
enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y nefropatía. En la mayoría de los
casos, estas enfermedades ocurren después de años de exposición a Sílice
cristalina respirable
Del mismo modo, los
vecinos lo viven en sus cuerpos y denuncian que el manejo inadecuado del
proceso productivo comenzó a generar problemas de salud, identificándose entre
ellos “casos de cáncer, graves afecciones pulmonares y renales, problemas
cardíacos, problemas dermatológicos, retrasos madurativos, entre otros”.
En los últimos doce
años, desde comenzó el conflicto, lxs vecinxs denuncian que más de 100 vecinos
han fallecido, inclusive familias enteras como la de Carlos, obrero de la carne
que nos relata con dolor la denuncia a Klaukol que le quitó a toda a su familia: “Murieron
mi hija, mi mujer, mi nuera, mis suegros y perdí una sobrina de 32 años. Todos
con cáncer. Yo paso poco tiempo en casa, sino ya hubiera viajado hace tiempo.
Me voy a las cinco y media de la mañana y vengo a las seis de la tarde. Por eso
sigo viviendo. Eso no quita que me falte el aire y cueste respirar. Camino una
cuadra y me canso”.
Don Epifanio
A Epifanio le
cuesta hablar. Para hacerlo debe sostenerse la herida producida por el uso
durante muchos meses de una cánula traqueal. Está saliendo de una dura
enfermedad: cáncer de garganta, y relata “que uno no sabe de qué vino
el cáncer, pero uno sospecha de la contaminación”; es que la familia de
Epifanio vive a solo 40 metros de la planta industrial de Klaukol.
Además, trabajo durante más de 20 años en la misma. Empezó trabajando de
albañil en la construcción de la planta y luego empezó a trabajar en la misma,
primero de estibador “apilando bolsas” en las tarimas y luego fue
mejorando su puesto. Trabajó día y noche para mantener a sus hijos: “hasta
16 horas llegaba a trabajar”, pero a pesar de que dentro de la fábrica
siempre había mucho polvillo, nunca ningún representante de la
empresa les informó que se trataba centralmente de sílice respirable y otros
químicos contaminantes que afectan la salud humana. Generalmente no usaban
mascarilla o usaban una mascarilla industrial común sin filtros adecuados, las
cuales eran escasa porque las tenían que “cuidar y hacer durar, porque salía
cara”. Ricardo, un joven trabajador de la empresa de logística que provee
materiales químicos a Sika Klaukol en el partido de Avellaneda, también comenta
que en el galpón de apilan las bolsas de sílice y otros insumos, se rompen y se
forma “una nube de polvo en todo el lugar” y que solo le dan
máscaras con filtros “el día que vienen los de la ART a inspeccionar”.
En diferentes momentos, ambas empresas tienen en común lo poco que vale
la vida y la salud de lxs trabajadorxs. Ambas empresas, también comparten su
posición de clase, ya que durante años impidieron la organización sindical en
el lugar de trabajo para discutir los riesgos, la salud laboral y las
condiciones de trabajo.
Epifanio, nos
muestra la verdadera cara de Klaukol cuando recuerda con desolación lo que pasó
con sus antiguos compañeros de trabajo, los cuales eran además sus
vecinos: “muchos no llegaron a jubilarse y los otros, que están todavía
vivos, están ahora muy enfermos”
La lucha por la
vida
Los habitantes del
barrio Colonia Las Mercedes y los trabajadorxs de Sika Klaukol viven un proceso
progresivo de degradación ambiental. Las chimeneas de la empresa Sika Klaukol
que emite y ha emitido a la atmósfera grandes cantidades de material particulado
residual termino con el sueño de vivir en la tranquilidad de un barrio donde
vivir dignamente. El sufrimiento ambiental en los vecinxs y trabajadorxs es
producto del poder político, económico e institucional dominante, que
direcciona en el mismo proceso las respuestas individuales de los sujetos a los
problemas sociales.
A diferencia de la
mayoría de los sindicatos que de manera corporativa miran para otro lado y
generalmente no organizan la lucha en el lugar de trabajo contra los riesgos y
la contaminación, en el barrio hay muchxs vecinxs que llevan más de diez años
luchando por un buen vivir, exigiendo que se relocalice la planta y se
garantice los puestos de trabajo.
Nos recuerda Susana
que cuando en mayo de 2009 explotó una de las dieciséis tolvas, el barrio quedó
envuelto en una densa nube de polvillo, a tomar conciencia de la situación que
estaban viviendo: “cuando explotó la tolva y ellos mismo dijeron que nos
daban productos de limpieza y un resarcimiento económico de 5000 pesos a cada
familia, a cambio de firmar una planilla donde decía que renunciamos a todo
futuro reclamo sobre el daño a la salud. Por ese motivo fue que nosotros
empezamos, tres vecinos, a investigar porque era eso, por supuesto no firmamos
el petitorio y empezamos a ver qué hacer”
Al poco tiempo, un
colectivo de vecinos decidió llevar adelante una denuncia penal contra Parex
Klaukol ante la Justicia Federal por los altos niveles de contaminación que
provoca el gas particulado que se encuentran en suspensión en el aire. Además
de judicializar el problema, los vecinos denunciantes desplegaron otras
estrategias para hacer sentir su reclamo. Entre los repertorios de lucha que
eligió este grupo de vecinos para llevar adelante su acción, se encuentran,
como forma privilegiada, los acampes y, secundariamente, la huelga de hambre.
Los acampes de vecinos se han hecho frente al predio de la empresa, frente a la
Embajada Francesa y, recientemente, frente al Palacio Municipal de La Matanza y
frente a la sede central de ACUMAR en CABA.
Interpretando el
hermoso poema de Eduardo Galeano, no podemos naturalizar una vida donde los
nadies, cuestan menos que el químico que los mata. Este primero de mayo, cuando
evocamos y recuperamos las movilizaciones históricas de lxs trabajadorxs que
lucharon en contra de la precariedad laboral, de la vida, de los que hicieron
frente a tantas injusticias, cuando impulsemos hoy las luchas por venir, es
necesario incorporar, hacer visible, esta realidad que se vive en muchas
fábricas y barrios a lo largo y ancho del país. Con la fuerza que nos da
construir la amplia unidad desde las bases y junto a lxs vecinxs que sufren la
contaminación, apremia incorporar estas demandas por el buen vivir a todo
pliego de lucha. Al mismo tiempo denunciar la inacción de los sindicatos y la
complicidad de la Justicia, de los gobiernos de turno y de los organismos de
control estatal con aquellos que producen daños sistemáticos sobre el
territorio, afectan y amenazan las funciones vitales de la naturaleza y la
reproducción de la vida de lxs vecinxs y trabajadorxs.
Pintura de Jamal
Chaya Abu Fakher
TRABAJADORAS
MIGRANTES Y PROCESOS MIGRATORIOS HACIA LA ARGENTINA38
Por Erica Sechi y
Diego Fernando Bermeo
Sin lugar a duda
los procesos migratorios se transformaron en las últimas décadas; estas
movilidades humanas durante años, fue estudiada como proceso vivido por
trabajadores (masculino) que se movilizaban a otras geografías, con el fin de
mejorar sus condiciones de vida en sus lugares de origen.
El análisis de
estos procesos, tenían en cuenta, la situación económica en los lugares de
origen y de los lugares de recepción, por lo general, lugares que necesitaban
mano de obra en algunos empleos. Nadie migra a territorios donde no hay una
demanda de mano de obra.
Estos migrantes
(hombres) proveerían a los grupos familiares en los lugares de origen de
mejores condiciones de vida, y en algunas ocasiones, se producía la unificación
familiar en el lugar de recepción.
En los últimos
años, se verifica en los diversos estudios, que estas movilidades humanas se
feminizaron, aproximadamente las migraciones según organismos internaciones39 las
mujeres y las disidencias son el 51% de la población que migra por el mundo. En
nuestro país, los números son similares según la Primera Encuesta Nacional
Migrante de Argentina40 2020 (ENMA)
Esta encuesta,
señala que la amplia mayoría de las y los migrantes durante el Aislamiento
Social, Preventivo Y Obligatorio Y Distanciamiento Social, Preventivo y
Obligatorio (ASPO), ampliaron las necesidades básicas insatisfechas en la
región. El Estado, generó una política para realizar el aislamiento propuesto
que solo llego al 20% de la población migrantes, insuficiente. El Ingreso
Familiar Complementario (IFE) no ayudó a las familias migrantes.
Como mencionamos,
la situación de la pandemia y la política sanitaria implantada visibilizo y en
algunos casos generó que estos colectivos estén por debajo de la línea de la
pobreza y con Necesidades Básicas Insatisfechas, situación que existía
previamente y que la pandemia agravó.
La migración por
razones económicas, políticas o sociales es una expresión de la crisis que
atraviesa el sistema capitalista, crisis que tiene sus bases en el modelo de
producción y acumulación. Si bien se registran desde hace siglos procesos
migratorios, el contexto del capitalismo en su fase actual, sigue generando y
acrecentando estas movilidades humanas.
38 Este trabajo es una
introducción a la temática y está en relación a la participación de los autores
en la Coordinadora Migrante/ Consejería para Migrantes del Laboratorio de
Investigación Movimientos Sociales y Condiciones de Vida de la FTS-UNLP
39 Ver para más datos
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) https://www.iom.int/es
40 Primera Encuesta
Nacional Migrante de Argentina (ENMA) realizada en el 2020
https://drive.google.com/file/d/14Mz_2ZF4nd1jxuk1tQdJ0t9F6mZnHslB/view
El Estado argentino
y las políticas migratorias hacia la Argentina
Nuestro país tiene
una tradición en política de Estado para las migraciones, en el marco de la
construcción del Estado Nación en el siglo XIX, se promulga la Ley de
Inmigración y Colonización Nº 817 de 1876 (también llamada Ley Avellaneda),
promovía la migración de poblaciones de Europa con el fin de traer mano de obra
calificada y formada en la industria en un modelo de país que se pensaba
capitalista. Este proceso migratorio, fue mayoritariamente masculino.
Parte de esta
corriente migratoria, obtuvo tierras para colonizar y hacer productiva algunas
regiones que desde el Estado se las definía como “desiertos”. La promesa de
entrega de tierras no se cumplió, y generó tensiones políticas y sociales que
desembocaron en una ley represiva denominada Ley de Residencia de Extranjeros,
ley N° 4.144. Se pasa del migrante deseado al no deseado, sospechado.
El Estado va a
tener en la cuestión de clase un conflicto no esperado, hasta las primeras
protestas, el Estado se había abocado a lograr una asimilación cultural y
lingüística de las migraciones europeas y de los pueblos indígenas.
El proyecto se
basaba en la idea de un territorio con una raza, una lengua, una religión, con
prácticas heterosexuales y capitalista. La diversidad que traían las
migraciones, no estaban contempladas en el proyecto de país y de Estado. Ese
fue el país del Orden y progreso. En la búsqueda de un ciudadano moderno,
capitalista y civilizado.
La mujer solo
acompañaba en tareas vinculadas de cuidado en la vida cotidiana. Las
instituciones creadas por entonces por el Estado (la escuela, sistema de salud,
poder judicial, etc.) acompañaron en esta lógica patriarcal, apoyadas por la
traición conservadora vinculadas a la iglesia católica y sus pautas morales.
En 1981, El
Decreto-Ley Videla, en el artículo 95 autorizaba al Ministerio del Interior a
expulsar extranjeros cuya actividad afecte la paz social, la seguridad nacional
o el orden público en el país o en el exterior, sin recurso judicial alguno, y
sólo dispone de un único recurso administrativo ante el Poder Ejecutivo.
Este decreto sigue
las premisas de la dictadura, la Seguridad Nacional, verá en los migrantes
limítrofes el enemigo externo que atenta contra la Seguridad del país, el
gobierno de facto acusaba a las poblaciones nacidas en otro país de vínculos
con los grupos “subversivos” como se los acusaba a todo grupo disidente con el
gobierno dictatorial.
Las políticas hacia
los grupos migrantes limítrofes y del continente, eran apoyadas con discursos
de defensa del Ser Nacional; Estos grupos se decía traían hábitos higiénicos no
civilizados, otras razas no argentinas, eran delincuentes, por lo tanto, pasan
a ser migrantes no deseados.
Se empezó entender
a los migrantes desde el Estado como sujetos peligrosos y se los criminaliza.
Las mujeres no son tenidas en cuenta, aunque ellas son centrales pues años
previos a este decreto de la dictadura, se persiguió a grupos de exiliados en
el llamado Plan Cóndor, así como a controlar a los grupos de migrantes que
llegaban a la Argentina debido a las causas de persecución política y a la
situación económicas, sociales y culturales que generaron las dictaduras en sus
países (chilenos, bolivianos y otros).
La dictadura
articuló con políticas de Estado represivas un sin número de acciones represiva
hacia la población migrante, que llevó a que desaparezcan durante la dictadura
alrededor de 200 personas nacidas en otros territorios.
Las leyes
migratorias, buscaban (que comentamos hasta aquí), un ideal de migrantes, que
respondieran al poder que les permitía la entrada al país con cierta
“legalidad”.
En el 2003, se
promulga la Ley de Migraciones nº25.871 denominada también ley Giustiniani, en
homenaje al senador socialista que ayudó a su promulgación, en la misma, se
introdujo ideas tales como que la Migración como un Derecho Humano y a los
migrantes como sujetos de derechos.
Esta idea
innovadora puso a esta ley entre las mejores del mundo, aunque no tiene una
mirada de género, no contiene a la mujer como migrante con un proyecto autónomo
al del hombre.
La ley no tiene en
cuenta los proyectos que ya se vivían desde la década del 90 del siglo pasado,
donde peruanas, paraguayas y sectores medios de otros países limítrofes,
migraban a la Argentina con un proyecto autónomo a lo de los hombres.
Mujeres migrantes y
sus proyectos migratorios
Estas mujeres,
llegaron a cubrir los espacios laborales que los hombres nativos y migrantes y
las mujeres nativas no cubrían, como en la industria textil, en servicios y en
los empleos vinculados a los cuidados, como las trabajadoras del servicio
doméstico y trabajadores de la salud (como auxiliares), otros cuidados (adultos
y niños) y en la educación.
Años previos a la
crisis del 2001, las mujeres migrantes empiezan a participar de los comedores
populares y aunque es un momento de ruptura con sus proyectos migratorios,
participando en estos espacios de resistencia y lucha política en los
territorios que habitaban. Estas experiencias han sido importantes para la
consolidación de comedores populares.
La diversidad
cultural e identitaria que tienen estos procesos empiezan a estudiarse a
mediados de la última década del siglo pasado. Hasta ese momento estos
movimientos humanos eran estudiados como nacionales y homogéneos.
Producto de los
procesos políticos en su lugar de origen van a incorporar la pertenencia étnica
a los procesos políticos que participan en los territorios de recepción,
generando procesos de reetnización en grupos humanos migrantes y de la
población nativa.
Las mujeres
identificadas con tradiciones ancestrales empiezan a visualizar no solo sus
prácticas culturales (comunitarias, roles familiares, lingüísticas, artísticas,
etc.), y en relación a estas prácticas, activan y desarrollan las memorias
(recuperando la historia de lucha en sus territorios de origen).
Surge así en las
zonas urbanas y las rurales de la Argentina la valorización de mujeres del
continente como Bartolina Sissa, Micaela Bastidas, entre otras lideresas de la
historia del continente.
Empiezan a
valorizar los trabajos e intercambios culturales en la vida familiar a través
de prácticas basadas en la reciprocidad y complementariedad. Dos elementos que
se usarán en la organización de movimientos políticos en los territorios que
habitan.
Los proyectos
migratorios de las mujeres, y la organización y luchas antes las crisis,
reformularan esos proyectos que dieron origen a la llegada a la Argentina. Ella
ya llegaba con una ruptura con el mandato patriarcal en sus territorios de
origen, las que eran madres, dejaban sus hijas/os en los lugares de origen al
cuidado de otros adultos, por lo general abuelas/os. Por esos años, empezaba a
cargar con el mote de “malas madres”.
Las crisis
económicas y sociales en el lugar de origen y las persecuciones políticas
fueron las causas de migración más comunes. Por lo general, después de unos
años se producía la reunificación en nuestro país, solo con los hijos y las
hijas. Con la migración del siglo XXI, la migración de mujeres hacia la
argentina se incrementa.
A partir de
mediados de la primera década de este siglo, a los proyectos de las mujeres
peruanas, bolivianas y paraguayas, se suman los proyectos de colombianas (por
lo general para estudiar y trabajar) y venezolanas.
Estos dos grupos
nuevos de migrantes se incorporan por lo general en los territorios de
recepción, a espacios de laborales vinculados a los servicios y atención en
comercios y en la población venezolana en algunos casos en trabajos
profesionales. En ambos casos, estas poblaciones llegan con instrucción de
educación formal alta.
Los procesos
migratorios y las trabajadoras migrantes en Argentina
Los procesos de
feminización de las migraciones se visibilizan y manifiestan en distintas
ocasiones en nuestro trabajo en la CM/CM-LIMSyC-FTS-UNLP, donde realizamos
nuestro trabajo de campo, en nuestra practica observamos que las mujeres
proveniente del último proceso migratorio (en las dos primeras décadas del
siglo XXI), se organizan como las migrantes de décadas anteriores, en relación
de resolver situaciones económicas que viven, a través de la economía informal,
programas sociales y en los empleos ya mencionados.
La economía
vinculada a la venta callejera es un espacio económico en las que las mujeres
intercambian estrategias económicas de subsistencia y se apoyan y dan ánimo,
tras el fin de la utopía de migración que contemplaba por lo general, el
trabajo registrado, buenos salarios y condiciones de trabajos mejores a los de
su lugar de origen.
Estos espacios
laborales son, además, espacios de intercambio en las estrategias de
supervivencia a partir de los elementos proveniente de la tradición ancestral
(y otras tradiciones en el lugar de origen), en estos intercambios se pone en
juego las experiencias de supervivencia de las protagonistas, experiencias que
tienen elementos traídos de sus territorios de origen, aprendizajes en el
proceso migratorio (realizados en los lugares donde migraron previamente) y los
realizados en lo local.
En el marco del
modelo capitalista neodesarrollista, se desarrollaron diversos programas
sociales desde el Estado argentino, cuyos objetivos fue paliar la consecuencia
de las reformas neoliberales del fin del siglo pasado, esta política, generó
que algunas mujeres migrantes (por lo general bolivianas, paraguayas y peruanas
en nuestra región), participaran de estos espacios realizando tareas en
comedores, merenderos, obras públicas en los barrios y otras actividades. Entre
ellas las de cuidado a las niñeces en guarderías y jardines populares.
El ASPO y las
trabajadoras migrantes
Durante la
pandemia, muchas de estas trabajadoras de programas sociales realizaban
actividades de auxiliares en las campañas de vacunación en barrios. Otras en la
pandemia volvieron, en las zonas verdes del conurbano bonaerense, a trabajar en
actividades rurales, pues no tenía nla posibilidad de trabajar en el servicio
doméstico y talleres textiles de la zona, así, aseguraban un incremento en el
ingreso familiar y verdura fresca para alimentar
a la familia.
Observamos que
muchas mujeres (y sobre todo los hombres) vieron en este proceso un retroceso
en el proyecto migratorio, pues se piensa el progreso no solo como bienes
materiales, sino como una superación del trabajo rural por el industrial
urbano. Situación que generó diversas tensiones en las convivencias, que se
manifestaron en algunos casos en situaciones de violencia intrafamiliar.
Como mencionamos,
se cerraron los talleres textiles donde trabajaban mujeres y disminuyó
drásticamente los trabajos en la construcción para hombres, pero se generaron
algunas actividades laborales en los barrios, en cuidados para las mujeres
entre vecinas y en la construcción para hombres. Todos empleos tomados como
estrategias de subsistencia. Estas relaciones laborales, generaron, relaciones
interpersonales en el barrio no existentes previamente.
El Estado, al no
cumplir con las demandas del 80% de la población migrante, impulso políticas
insuficientes, que ayudó a que se aceite y desarrollen las redes clientelares
en los territorios. Donde los liderazgos de las y los migrantes afines a los
gobiernos locales tenían otras formas de asistencia. Sobre todo, de las
alimentos y ayudas a familias o comedores. La afinidad política acercó una
ayuda por demás escasa. Por otro lado, esta práctica política, ayudó a la
destrucción de los por entonces débiles lazos de las organizaciones migrantes.
La pandemia, solo
reflejo el proyecto político capitalista y sus estrategias de control social.
Siendo el eje de estas acciones, la destrucción de las conquistas de la clase
trabajadora en todo el mundo, expresándose esto principalmente en la
fragmentación de la clase obrera, la precarización y la flexibilización
laboral. Las mujeres migrantes pueden dar cuenta por lo narrado hasta aquí de
este proyecto.
El capitalismo y
las mujeres migrantes en la Argentina
La feminización del
empleo empujado principalmente por la necesidad económica del grupo familiar de
contar con un ingreso más es expresada en Argentina comparativamente de la
siguiente forma, actualmente el 47, 8% de las mujeres trabaja o busca trabajo, la
tasa de ocupación promedio entre el 2017 y el 2018 fue del 43%; a mediados de
los años 90 el 40% de las mujeres trabajaba o buscaba trabajo y la tasa de
empleo de 34,7%41.En esta realidad laboral, la mujer migrante se
inserta laboralmente.
La feminización de
las migraciones se podrá explicar por múltiples motivos, entre ellos la
expulsión de los países de origen, entre ellos, el económico, la social y el
político.
Las ocupaciones de
migrantes de países limítrofes y Perú se ubican principalmente en cuatro ramas
de actividad: comercio (18,8%), construcción (18,7%), servicio doméstico
(16,6%) y la industria textil, confecciones y calzado (6,9%). Pero se advierte
una diferencia significativa entre la distribución en la Región Metropolitana
de Bs As (RMBA) y los Aglomerados Patagónicos. Justamente, en la RMBA se
registra una mayor participación en el servicio doméstico (18,3%) y en el
comercio (18,3%). En cambio, en los Aglomerados Patagónicos, se observa una
mayor presencia en la construcción (29,0%) y disminuye significativamente la
participación en la industria textil, confecciones y calzado (0,3%) lo que se
corresponde con el escaso desarrollo de esta industria en la región.
Igualmente, dentro de la RMBA se diferencia significativamente el
41 INDEC
https://www.indec.gob.ar/indec/web/Nivel4-Tema-4-31-58
Gran La Plata,
donde la mayor proporción de ocupados se encuentra en la rama de actividad de
la construcción, alcanzando el 48,3%42”.
Las estadísticas
oficiales dejan ver a las claras que los sectores laborales en los cuales se
inserta básicamente y en líneas generales las poblaciones migrantes se
caracterizan por no tener acceso a los derechos laborales, lo que genera que,
en muchos casos, accedan al empleo a través de favores y deudas a paisanos,
generándose así una dependencia afectiva del contratado, que obviamente el
trabajador pierde derecho adquiridos.
Como dato
significativo, aproximadamente el 60% de las mujeres trabajadoras paraguayas se
insertan laboralmente en el servicio doméstico. “El peso de la
tradición, a partir de las historias migratorias, y la dependencia de ciertas
redes migratorias, se relacionan con las modalidades de inserción laboral de la
población migrante en la Argentina y su vinculación con el sector informal.
Para el caso del trabajo doméstico, aun cuando desde el Estado nacional en los
últimos años se reforzaron políticas tendientes a regularizar la actividad
(especialmente la sanción de la Ley 26.844, Régimen Especial de Contrato de
Trabajo para el Personal de Casas Particulares, en el año 2013), las formas de
acceso y movilidad se relacionan especialmente con la recomendación informal
entre trabajadoras, lo que suele hacerse entre personas de la misma
nacionalidad muchas veces emparentadas por las cadenas migratorias.” 43.
Con contratos sin compromisos formales, las trabajadoras hacen
acuerdos laborales “de palabra” sin mediar ningún tipo de formalidad que
amerite presentación de documentación ni registros; la modalidad de pago es
“por hora” trabajada o por jornada, dejando por fuera del salario descansos,
vacaciones, “licencias” por enfermedad, controles médicos, etc. es decir que se
trabaja al día y para el día. “Este esquema de la relación capital-trabajo se
basa en gran medida en dos cosas: (a) que la trabajadora es forzada a entrar en
esta relación porque ella tiene la necesidad, como ser humano, de reproducir su
vida, pero no puede hacerlo por sí misma porque ha sido separada de los medios
de producción por el capital; y (b) que ella entra en la relación salarial por
sus necesidades de subsistencia, lo que significa que las necesidades de “vida”
(subsistencia) tienen una profunda conexión integral con el reino del “trabajo”
(explotación)44.”
Los datos
recolectados y las entrevistas realizadas muestran que quienes se encuentran
vendiendo su fuerza de trabajo bajo estas reglas deben evaluar si le conviene
resolver cuestiones de salud, educación, etc. o perder la jornada laboral (es
similar a lo que le pasa a la trabajadora nativa). Cabe destacar que según la
dirección nacional de estadísticas y censos (2015) el 77,6% de las trabajadoras
domésticas, sin distinción de “nativas” o no “nativas” trabajan en este sector
de manera informal.
Las
particularidades en las que se desarrolla el trabajo doméstico favorecen en
gran medida a las condiciones de precarización que lo caracterizan. Por un
lado, este se desarrolla en el ámbito privado, al interior de los hogares, por
lo que todo lo que allí acontece por lo general no trasciende los límites del
hogar.
42 HERMANOS
LATINOAMERICANOS. Su inserción laboral en los aglomerados con mayor presencia
migratoria Equipo de Estudios y Estadísticas sobre el Mercado de Trabajo
Dirección General de Estudios
Macroeconómicos y
Estadísticas Laborales – MPyT - Septiembre de 2018
https://www.trabajo.gob.ar/downloads/estadisticas/insercion_laboral_trabajadores_migrantes.pdf
43 Ana Inés Mallimaci
y María José Magliano “Mujeres migrantes sudamericanas y trabajo de
cuidado en dos ciudades argentinas” Odisea. Revista de Estudios
Migratorios Nº 5, 5 de octubre de 2018. ISSN 2408-445X
44 En Tithi
Bhattacharya Reproducción social del trabajo y clase obrera global https://marxismocritico.com/2018/03/05/reproduccion-social-del-trabajo-y-clase-obrera-global/
La fiscalización y
regularización de las tareas laborales, como de la modalidad de contratación
quedan por fuera del control estatal y la mayoría de las veces depende
exclusivamente de quien contrata a estas mujeres y de su “voluntad” que la
relación contractual se dé dentro de los márgenes que estipulan las
legislaciones laborales y de la seguridad social vigentes. Por otro lado, la
posibilidad que estas trabajadoras tienen de organizarse colectivamente es
escasas y dificultosas.
Las largas
jornadas, la modalidad de trabajo individual, las políticas y legislaciones de
los sindicatos tradicionales, conllevan a que queden muchas veces excluidas de
todo tipo de organización colectiva formal desde la cual pelear por mejoras en
sus condiciones laborales y mayores derechos. “El 73,5% no percibe descuento
jubilatorio, el 69,2% no cuenta con vacaciones pagas, el 68,1% no percibe
aguinaldos, 72,2% no percibe el pago en caso de enfermedad, 72,6% no cuenta con
cobertura de salud mediante obra social.”45
En las encuestas
realizadas, en las entrevistas, como en las situaciones que hemos acompañado
desde la CM/CM-LIMSyC-FTS-UNLP, se repite una y otra vez el relato que marca
que al desconocer las legislaciones, no pueden actuar con libertad,
produciendose por ejemplo al recibir programas sociales que en muchos casos son
incompatibles con el trabajo formal, al ser escaso los ingresos por los
trabajos formales, suelen optar por el no registro de las tareas laborales para
conservar el programa social, tomando este como un complemento salarial al
escaso salario en el servicio doméstico. Sin dudas, una estrategia de
supervivencia que responde a las necesidades imperantes en la cotidianeidad,
renunciando a la sola idea de proyectar a futuro, por ejemplo, al renunciar a
su vez a los aportes jubilatorios. Es complejo proyectar el futuro cuando
responder a las demandas del día a día muchas veces se reduce al hecho de
sobrevivir.
Por otro lado,
durante los primeros días del ASPO, muchas trabajadoras del servicio doméstico
fueron retenidas46 por sus patronas/es para trabajar en sus
casas, para tal fin, retenían la documentación del país de origen y/o el DNI
argentino y las obligaban a quedarse en la casa donde trabajan, sin días de
descanso y superando las 12 horas laborales por jornadas que, en muchos casos,
no les pagaban en tiempo convenido.
Últimas palabras
En este breve
ensayo intentamos dar cuenta del lugar de las mujeres en los procesos
migratorios hacia la Argentina y el proceso de feminización de estos procesos
en los últimos años.
El Estado
argentino, propuso políticas que estimulaban la migración en los últimos 160
años hacia el país, estas, asignó a la mujer el rol de las tareas de cuidado en
las tareas de reproducción social que la cultura patriarcal asigna y el
capitalismo reafirma, desarrolla en su beneficio.
El Estado, en su
proyecto político construye prácticas culturales hegemónicas, en las políticas
sociales y en las políticas públicas en general. En estas las mujeres
migrantes, suelen caer como estrategia de supervivencia.
Otro elemento que
se intentó analizar fue como se reflejó en lo expuesto la situación
45 En
https://www.ambito.com/informacion-general/trabajo/dia-internacional-del-domestico-las-problematicas-que-expuso-la-pandemia-n5119102
46 Estos hechos fueron
denunciados por la CM/CM-LIMSyC-FTS-UNLP y articulamos con abogados para hacer
las denuncias formales
socioeconómica de
los migrantes durante la pandemia, y principalmente, las mujeres migrantes.
Observamos que la situación se agravó. Las condiciones laborales en las que se
inscribe gran parte de este sector poblacional se vieron atravesadas por el
ASPO y por la insuficiencia de los recursos del Estado destinados a amortiguar
los efectos de la crisis; el IFE, como principal herramienta utilizada durante
la pandemia, dejo por fuera a gran parte de la población migrante.
La situación se
visualiza en las cifras alarmantes del crecimiento de la pobreza en estos
últimos años. En este contexto numerosas mujeres se pusieron al frente de
organizaciones, como comedores, merenderos, ollas populares entre otras
organizaciones. Generando desde esos espacios, organización y acción política
directas articulando con diferentes sectores de la clase trabajadora.
Un ejemplo de esto
fue la toma de tierras de Guernica, encabezada principalmente por mujeres,
muchas de ellas migrantes, jefas de hogar, que desde las cuestiones más
cotidianas expresaron, la problemática de la tierra y la vivienda, cuestionando
las relaciones entre las inmobiliarias con el Estado.
La crisis actual
del sistema capitalista y el proceso migratorio que se genera en mundo
globalizado pone a la mujer en los escenarios que vivimos y se expresa la lucha
de clases.
Identidad, de
Philipp Anaskin
Diálogo entre el
feminismo de base y la práctica artística a través de la gráfica migrante
“…hemos decidido
levantar nuestra voz en el concierto social y exigir, exigir decimos nuestra
parte de placeres en el banquete de la vida”.
Periódico La voz de
la Mujer – Bs As 1896
Los inicios…
En nuestra
construcción feminista de base, buscamos unir los hilos de la trama de las
resistencias desde nuestras historias del pasado al presente, atravesando
fronteras. Por eso el nombre de nuestra Cooperativa Gráfica, es un homenaje a
las mujeres que entre 1896 y 1897 editaron, en Buenos Aires y en Rosario, el
periódico comunista anárquico La Voz de la Mujer.
Admiradoras de esa
gesta colectiva decidimos recuperar su legado y retomar esa voz vanguardista en
nuestras producciones graficas.
Desde que
conformamos nuestro MTD, siempre decíamos que nos organizábamos “sin jefes ni
patrones”, entonces nos identificamos con su lema Ni dios, Ni patrón, Ni
marido.
Sus reflexiones
sobre el amor libre, su rebelión contra todas las opresiones, y su modo directo
y desenfadado en el decir “¡emanciparse la mujer?”, ¿para qué? ¡qué
emancipación femenina ni que ocho rábanos! ¡la nuestra, venga la nuestra
primero, y luego, cuando nosotros ‘los hombres’ estemos emancipados y seamos
libres, allá veremos…”, nos convocaban a transformarlo todo y
continuar en las luchas contra todas las violencias del
patriarcado, el capitalismo, el racismo y el colonialismo por un mundo más
justo y libre.
Hoy la “Cooperativa
Grafica La Voz de la Mujer”, es un espacio productivo de la Asamblea de Mujeres
del MTD Lucha y Libertad de la Villa 20 Lugano- en la FOB AUTONOMA (Federación
de Organizaciones de Base – Autónoma) integrada por compañeres migrantes, trabajadoras
y luchadoras populares. Una gráfica migrante y feminista.
Desde la
organización en movimientos populares a la organización de mujeres y feminista
– Trabajo, dignidad y cambio social
Nuestro MTD
(movimiento de trabajadores desocupados) surgió al calor de las luchas previas
y posteriores al 2001.
En nuestros barrios
la supervivencia cotidiana nunca fue fácil. En aquellos años los otros
movimientos que se fueron desarrollando en el conurbano Sur (Solano, Lanús,
Almirante Brown) fueron también nuestra inspiración.
Y así entre
asambleas, reuniones y piquetes fuimos consolidando una manera de estar
organizades basados en la democracia directa y en la lucha en las calles.
Nos gusta decir que
“somos mujeres piqueteras, las brujas que no pudiste quemar” porque nuestra
historia comenzó en el Puente Pueyrredón entre ollas y cortes de ruta.
Desde el principio
nuestra organización estuvo formada en su mayoría por mujeres que
tomamos la calle y
fuimos protagonistas de una lucha donde poníamos el cuerpo, pero no nuestra
voz.
Pero sabíamos que,
en el hacer cotidiano, la construcción de poder popular feminista implica
necesariamente un cambio en los roles que ocupamos como mujeres.
Entonces nos
preguntábamos ¿cómo salir de lo discursivo y llevar a la práctica una
construcción feminista de base a partir de nuestras vivencias en la
organización?
Feminismos desde
abajo
Convocándonos de
boca en boca en nuestras Asambleas de Mujeres hablábamos de “nuestras cosas”,
esas tareas de cuidado que hoy problematizamos en la sostenibilidad de la vida
El debate sobre el
trabajo siempre estuvo presente en todos los espacios de la organización y
fuertemente entre nosotras desde la perspectiva feminista reconocíamos la
triple opresión, por ser mujeres, pobres, migrantes, indígenas, por estar
racializadas.
En esa construcción
colectiva sosteníamos las ollas, los comedores, los merenderos, y enfrentábamos
las violencias cotidianas del patriarcado y la desocupación
Inicios de las
Asambleas de Mujeres del Puente Pueyrredón – Foto Carla Thompson
Construir de modo
feminista en la organización de base como eje transformador, en los territorios
y desde nuestros diversos orígenes, idiomas y culturas rurales y campesinas,
era un gran desafío que se veía fortalecido por la experiencia de las compañeras
militantes feministas que en los ’70 fueron parte de organizaciones políticas
de base, y que después de la dictadura volvían a los barrios.
Instalar la agenda
feminista, viajar a los Encuentros de Mujeres que fuimos transformando en
Plurinacionales, sostener nuestras redes de apoyo mutuo, el activismo
verde-violeta-multicolor del día a día, estar junto a una compañera violentada
por la violencia machista, eran temas de nuestros talleres/asambleas cada
semana.
Esta práctica fue
nutriendo nuestras luchas, y con ese impulso poderoso y el deseo de
transformarlo todo armamos la Cooperativa Gráfica La voz de la Mujer.
La Grafica
continuidad de la Asamblea de Mujeres
“Si, todas podemos,
pero solitas no podemos” (Herenia Flores Mariscal integrante de la Cooperativa
Grafica La Voz de la Mujer)
En las Asambleas de
Mujeres todas vivíamos las mismas opresiones, pero no todas hablábamos el mismo
idioma. Voces en quecha, aymara, guaraní, y castellano habitaban nuestros
encuentros.
La expresión
gráfica fue el modo de dialogar entre nosotras.
Nuestra Voz fue el
dibujo, algo que todas podíamos hacer colectivamente.
En el local donde
comenzamos a trabajar en la Grafica convivían otros espacios del MTD el
merendero, las asambleas, el acopio de mercadería, la venta de ropa donada para
la feria, los bingos y las ollas Nos llevaba mucho tiempo armar y desarmar cada
vez que iniciábamos la jornada, pero éramos muchas, diversas y a veces no
siempre las mismas. Empezamos haciendo cuadernos pintados, luego cosidos,
bordados y encuadernados, armados uno a uno artesanalmente con diseños únicos
que reflejaban nuestros diversos orígenes.
Al cabo de las
jornadas teníamos una gran producción de cuadernos que comenzamos a vender en
los espacios de militancia. Al poco tiempo nos íbamos encontrando con
compañeras que tenían nuestros cuadernos, eran parte de nuestras redes
feministas, activistas, callejeras, piqueteras.
Esto nos llevó a
pensarnos como un productivo de trabajo “no convencional”.
Foto Carla Thompson
Como en cualquier
espacio de organización social que parte de la idea de una construcción
horizontal en nuestro trabajo planificamos desde la autonomía y la autogestión.
Entre todas
acordamos días, horarios, reparto de tareas, responsabilidades y construimos
nuestros propios acuerdos y criterios de trabajo.
Desde el año 2013
nos organizamos como Cooperativa y con todas las imágenes que habíamos
realizado en los encuentros de las Asambleas de Mujeres ese año sacamos nuestro
primer Calendario “Feminista y Militante” – Mujeres Despertando.
Foto grupal primer
Calendario Feminista y Militante – 2013 “Mujeres Despertando”
De a poco nos
fuimos reacomodando y empezamos a fortalecer un grupo más constante, donde
compartimos el crecimiento de la Gráfica con potentes compañeras activistas,
artistas, feministas y militantes que fueron parte de nuestro proyecto.
La gráfica migrante
y el poder de las imágenes
“La Cooperativa
Gráfica La Voz de la Mujer desafía el lugar socialmente asignado a las/los
migrantes en torno al trabajo manual precarizado” (Emancipación Grafica –
Gabriela Maure/ Natalia Encina)
Nuestras vidas y
memorias migrantes, las diversas luchas que nos atravesaron por el gas, por el
agua, él ser parte de familias mineras, campesinas, construyen nuestras
historias de desarraigo, de trabajos precarizados y explotados.
Todas esas
vivencias se transmiten en nuestras imágenes en una experiencia de militancia
artística feminista, que fue consolidándose en un proceso de aprendizaje donde
conocimos el grabado que tomamos como un lenguaje propio.
En el 2016
comenzamos a editar nuestra “Agenda Feminista y Militante” con xilografías
originales. Utilizando diversos materiales y técnicas gráficas (linograbado,
xilografía y monocopia), editamos nuestro primer cuadernillo “Poesía Insumisa
1” con ilustraciones propias a las poesías de las feministas Patricia Karina
Vergara Sánchez (México) y Melissa Cardoza (Honduras).
Desde el 2019
agregamos el bordado a las estampas de xilografía en tela lo cual nos vinculó
con nuestras ancestras, nuestras abuelas y nuestras infancias. Cada color, cada
detalle, cada punto, cada puntada, fue una excusa para la charla íntima y
colectiva.
Resignificamos ese
lugar de mujeres sumisas y calladas y nos convertimos en sujetas activas de
transformación para gritar en cada xilografía bordada, sobre nuestras propias
imágenes, que LO PERSONAL ES POLÍTICO.
A través de
nuestras imágenes nos animamos a tomar la voz y grabamos en las matrices
mensajes
feministas: MI CUERPO MI TERRITORIO, YO DECIDO, SE VA A CAER, SI TOCAN A UNA
RESPONDEMOS TODAS
Nuestras
producciones son mensajes de denuncia, recuerdo, homenaje, solidaridad con el
pueblo de Bolivia en el golpe de Estado, justicia por Berta Cáceres, Marielle
Franco, Marcelina Meneces, Macarena Valdez, las niñas de Paraguay, las niñas de
Guatemala, y las luchas de los pueblos desde el Abya Yala hasta el Kurdistán.
Xilobordados
(Marielle Franco, Maite Amaya)
Xilografia La
Normalidad era el
Problema – inspirado en el texto de la compañera chilena Francisca
Fernández Droguett
“La imagen gráfica
surge de la impresión de la tinta sobre el papel, pero también, muchas veces,
de las marcas de la tinta sobre la piel. Porque el cuerpo está involucrado
activamente en la realización de la estampa; ejerce presión y también acusa la
importancia de la materia: una huella de tinta en la mano creadora puede
aparecer como registro o testimonio de una acción gráfica”. “Una estampa es una
producción individual de vocación colectiva, porque es una práctica que se
multiplica. Tintas y matrices – de madera, de metal, de piedra, de seda- son
los principales materiales para producir imágenes seriadas, y su circulación
impresa en papel es la vía para amplificar posicionamientos críticos, denuncias
e idearios”
(Silvia Dolinko –
Resistencia de los Materiales – Graficas Feministas)
Expresarnos desde
las imágenes como un hecho político colectivo
La Gráfica comenzó
siendo el lugar de expresión creativa del movimiento.
Hoy es el espacio
de trabajo para cerca de 10 compañeres, en su mayoría migrante, y nos da la
posibilidad de ampliar nuestras redes de lucha y solidaridad.
Vivimos la
experiencia artística como transformación y expresión de nuestra rebeldía.
Confiamos en el
poder de las imágenes, y el grabado nos abrió un camino creativo y expresivo
como modo de intervención política, desde xilografías de gran formato hechas en
bicromía (dos colores), hasta pequeños módulos con diseños simples, en cada
diseño se refleja la creación colectiva hechas con nuestras manos, la prensa,
las espátulas, rodillos, papel, lápiz, gubias y tintas, pero, sobre todo:
juntas.
Nuestras imágenes
son construcciones colectivas porque nos nutrimos de ideas que circulan en la
mesa de trabajo, entre todas las energías creativas que traemos cuando nos
encontramos a trabajar cada día. Pensar. Conversar. Resistir. Disfrutarlo y
construirlo entre todas, transformando nuestras vidas para transformar el mundo
Con materiales como
la madera, linóleo, collagraph, y herramientas: tintas, gubias, papel,
rodillos, presión, y la producción en conjunto, recreamos nuestras vidas de
mujeres migrantes, trabajadoras y luchadoras populares por un mundo más justo
A lo largo de estos
años realizamos muchas imágenes, entre ellas las de la vigilia del Puente
Pueyrredón y las históricas Asambleas de Mujeres en el puente son nuestras más
queridas, porque nos reflejan a nosotrxs mismas como protagonistas en ese
recuerdo presente del Puente donde cada año seguimos exigiendo Justicia por
Dario y Maxi ¡Presentes!
Xilobordada de
Dario y Maxi
Somos Esenciales
La pandemia fue un
periodo muy difícil para nosotras nos enfrentó a otros desafíos, porque como
mujeres sabemos que Somos Esenciales en el sostén de la vida cuidando a
nuestras hijas e hijos, familias, amigues y también los bienes comunes bosques,
el agua y el ambiente que nos contiene y nos alberga.
Xilobordada Somos
Esenciales
Seguir organizadas
frente a los poderes que nos quieren divididas es una lucha cotidiana en el
camino por construir una sociedad antipatriarcal, antirracista, anticapitalista
y anticolonial. Sabemos que no es fácil, pero nos alegra saber que no estamos solas
luchando “por un mundo donde quepan muchos mundos”
Hoy la gráfica es
una gráfica migrante, quizás en el comienzo no lo hubiéramos imaginado así. Lo
que siempre pensamos es que sería feminista.
Cooperativa Gráfica
la Voz de la Mujer
MTD Lucha y
Libertad – V.20 Lugano – FOB Autónoma
Contacto: FBK La
Voz de la Mujer – Cooperativa Grafica
Instagram:
lavoz_cooperativagrafica
Elecciones en la
UOM. “El mismo perro, con distinto collar”
Por Carlos González
El proceso
electoral que culminó con la salida de Antonio Caló a fines del pasado marzo es
analizado por diferentes medios como “el recambio sindical más importante del
movimiento obrero argentino en décadas”. ¿alcanzan estas dimensiones el
recambio producido en la UOM?
El secretario
general de la Unión Obrera Metalúrgica, Antonio Caló, fue desplazado después de
estar 18 años en la seccional Capital y en la dirección nacional del gremio.
Luego de la muerte de Lorenzo Miguel, las dos agrupaciones que estaban a la
sombra (La “Rucci” y la “Vandor”) cerraron en este gris personaje como sucesor
y como prenda de unidad, pero previamente acordaran que la mayor parte de los
aportes de los afiliados quedará en manos de los jerarcas seccionales. Con la
salida de Caló se corta una tradición de décadas donde la seccional Capital
ponía al secretario general y Avellaneda al adjunto. El heredero del “Loro” se
queda solo en la seccional Capital. El nuevo secretariado general de la UOM
estará encabezado por “el Perro” Abel Furlán de la Seccional Campana yen la
secretaría adjunta quedó en Naldo Brunelli de la Seccional San Nicolás, un
burócrata sindical histórico de la Seccional San Nicolas que se mantiene en su
cargo desde hace 40 años.
Las elecciones en
la UOM son indirectas. Es decir que lxs trabajadorxs no votan al secretariado
nacional, sino que solo votan a los dirigentes en las 54 seccionales y los
congresales. Las elecciones seccionales anticiparon el carácter de los cambios.
En varias seccionales hubo listas opositoras, pero estas no fueron producto de
un trabajo sindical de base, sino que son rupturas en las propias conducciones
seccionales (Quilmes, Morón, Avellaneda, etc.)
Un dato simbólico
que fue prefigurando el cambio por venir, fue el triunfo en la seccional
Quilmes de Adrián Pérez, quien con el apoyo de la Intendenta camporista Mayra
Mendoza desbancó al secretario general durante casi cuatro décadas, Francisco
Gutiérrez, “El Barba”. La Lista Naranja del Barba Gutiérrez,
La Lista Azul de Dganski en La Matanza, el regreso Piccinini a la histórica
seccional Villa Constitución, entre otros, fueron parte del último recambio
sindical en las seccionales; cuando se impusieron en las elecciones de 1984 a
sectores colaboracionistas con la dictadura genocida; su bandera de “¡No a la
burocracia sindical! con el correr del tiempo se fue arriando, para formar
parte del mismo modelo sindical.
Las causas de la
salida de Antonio Caló
Los motivos del
cambio de mando en la UOM combinan varios factores. En primer lugar, no podemos
dejar de señalar como marco más general, la persistencia de la crisis del
modelo sindical argentino. No solo por las constantes divisiones por arriba que
atraviesan los sindicatos. La crisis se expresa en que más de la mitad de los
trabajadores no tiene filiación sindical y, lo que tal vez sea peor, en que en
una mayoría de los lugares de trabajo no existen delegados ni forma alguna de
organización gremial. Se llegó a esta situación por múltiples factores: los
efectos a largo plazo del terrorismo de Estado que se ensañó con el activismo
obrero, las derrotas sufridas cuando la ofensiva neoliberal y los
subsiguientes
cambios en la organización del trabajo, las persecuciones y prácticas
antisindicales de las patronales, el impacto subjetivo de la fragmentación
conducente al individualismo y la pérdida de confianza en la acción colectiva.
Pero la burocracia carga también con su propia e inmensa responsabilidad en
todo esto: porque algunos fueron colaboracionistas e incluso delatores de la
dictadura militar sin que al resto de los “compañeros” dirigentes se le moviera
un pelo, porque se adaptaron al neoliberalismo asumiendo el perfil del
“sindicalismo empresarial” y convirtiéndose muchos de ellos en empresarios,
porque se ponen de acuerdo con las patronales para detectar y hacer despedir a
los compañeros insumisos, porque la estrechez corporativa de cada sindicato
promueve activamente la división e incluso el enfrentamiento entre los
trabajadores. Por todo esto, la realidad es que hoy la gran mayoría de los
trabajadores siente un profundo rechazo ante estos dirigentes millonarios y el
aparato con rasgos mafiosos en que se apoyan. Son considerados, con sobrados
motivos, un cuerpo extraño, motorizado por sus propios intereses y
potencialmente peligroso. Estas causas no son ajenas al modelo sindical del
mayor gremio industrial del país.
Otros factores más
coyunturales: tenemos, por un lado, un episodio de la interna entre el
kirchnerismo y el albertismo, en el marco de la disputa del Frente de Todos.
Los desplazados no solo juegan en esa interna con el gobierno de Alberto
Fernández, sino que anteriormente formaron parte del armado de Randazzo en el
2017. Por otro lado, en las fábricas y talleres se vive una dramática situación
salarial. La mayoría del gremio está por debajo de la línea de pobreza que es
de 78.624 $, el grueso cobra en mano sueldos que van de los $55.000 a los
$70.000. todos las mirada e insultos señalaban a Caló como el máximo
responsable de la constante pérdida salarial, que ha dejado por el piso el
salario de los metalúrgicos. El orgullo de ser metalúrgico, un gremio cuya
paritaria de la UOM era la “referencia” nacional para los otros gremios, ya
hace muchos años que no es esta la realidad y con ello la presunción de “ser
metalúrgico” paso a ser un saco roto, que solo usan los propios burócratas
sindicales que hace años que no pisan una fábrica.
¿Hay realmente un
cambio de rumbo con la conducción de Furlan y Brunelli?
El “perro” Furlán
sale de la empresa Tenaris (anteriormente Siderca) del grupo Techint y en 2004
llega a la directiva de la Seccional Zárate - Campana, después de haber estado
despedido durante un tiempo. Lo reincorporan gracias a la gestión de Ángel Recupero
ante el mismísimo Rocca, y consigue, al poco tiempo, posicionarse como
Secretario Adjunto. Su carrera se acelera con la muerte de Recupero, a partir
de ahí inició una renovación en toda la directiva, sacando y despidiendo a
todos los allegados a Recupero, que eran fundadores de la lista Violeta. En la
actualidad, mediante mecanismos poco democráticos se persigue cualquier tipo de
oposición consiguiendo una mayoría casi absoluta del congreso de delegados y de
esta forma no hay prácticamente ninguna participación desde las bases y el
propio congreso de delegados solo funciona para situaciones estatutarias y no
para organizar y decidir la lucha salarial y las condiciones de trabajo.
La biografía del
“Flaco” Brunelli es mucho más extensa, ya que está dirigiendo la seccional San
Nicolas hace 39 años. En 1964 entra en la planta de SOMISA como repartidor de
sándwiches. Tras el asesinato de Rucci en 1973 queda a cargo de la Seccional.
Durante el menemismo aparecerá en las primeras planas de los diarios con el
proceso de privatización de la emblemática industria siderúrgica y el posterior
proceso de reconversión siderúrgica que culminará con miles de trabajadores
despedidos. La ciudad del acero es tiempo después la ciudad de la virgen. Dos
años después ocupará el sillón de secretario general de la CGT y cínicamente
señala que “vamos a tratar de revertir el
industricidio”. Las
privatizaciones, la reconversión industrial, los despidos y la tercerización ya
estaban en marcha; Brunelli y los jerarcas sindicales fueron una pieza clave
para qué esta destrucción pudiera concretarse.
Conociendo estos
personajes que mantienen una relación y avenencia muy estrecha con Paolo Rocca
y el grupo Techint queda claro que no va a ver ninguna renovación sindical que
modifique las condiciones materiales de lxs trabajadorxs metalúrgicos. Ambos dirigentes,
que dicen defender el Convenio Colectivo, en las grandes plantas siderúrgicas
que ellos comandan desde hace muchos años avanza la tercerización y la
precarización laboral mediante acuerdos internos por fuera del convenio
colectivo.
La precarización
(“flexibilización”) laboral
Lxs trabajadorxs
metalurgicxs no escapan a la actual fragmentación y dispersión de la clase
trabajadora de Argentina. La flexibilización laboral fue junto a la
desocupación la principal estrategia de las empresas y el estado para
fragmentar la clase trabajadora, debilitándola y avanzando sobre derechos
conquistado con años de lucha y sangre de los trabajadores. Esa traición
histórica fue posible por el acompañamiento de la mayor parte de la burocracia
sindical y política, incluidos los gobiernos peronistas y muchos otros que en
los 90 estaban con Menem y hoy se presentan como si nada de eso hubiera pasado.
En la actualidad,
más del 50% de la fuerza de trabajo se encuentra “en negro” o con distintas
formas de precarización laboral, y esa es una de las principales causas de la
fragmentación y debilidad en los lugares de trabajo. Las grandes plantas
siderúrgicas (Terniun y Tenaris), a pesar de obtener año a año grandes
ganancias, la tercerización producida en los 90 hoy es naturalizada por los
dirigentes sindicales. El mismo Brunelli si ingresara a trabajar hoy no podría
ser dirigente metalúrgico, sino que si llegará a mantenerse en su puesto en el
tiempo pertenecería al gremio gastronómico. Estas plantas cuentan hoy con la
misma cantidad de trabajadores de planta permanente que tercerizados. El fraude
es completo ya que algunas empresas pertenecen al mismo grupo Techint y algunas
voces señalan que otras empresas pertenecen a los dirigentes sindicales.
Esta situación no
solo trae grandes ventajas para las empresas y prejuicios para los
trabajadores, sino que la tercerización mata, ya estos trabajadores son
enviados a realizar las tareas más peligrosas y muchas veces para ahorrar
costos, los envían a realizar tareas que no están capacitados, por esta razón
el 80% de los muertos en accidentes de trabajo en la industria siderúrgica son
trabajadores tercerizados. Y la UOM, con complicidad del ministerio de Trabajo
miran para otro lado, es más en los últimos acuerdos colectivos firmaron un
ajuste salarial diferente entre trabajadores tercerizados y permanentes.
Cambiar de raíz el
modelo sindical
La situación de los
metalúrgicos no da para más, la pérdida salarial es constante y la
precarización laboral sigue avanzado sin dar tregua más allá de los diferentes
gobiernos. Las asambleas de fabrica brillan por su ausencia. Los congresos de
delegados son una correa de trasmisión de las directivas seccionales, al mismo
tiempo que se sigue persiguiendo a opositores.
Los “nuevos”
dirigentes no han salido a posicionarse con un reclamo de porcentaje mayor ni
de reapertura de paritarias, ni modifican su actitud frente a los despidos,
tanto Daporta de Avellaneda como Pérez de Quilmes, no mueven un dedo para
reincorporar a los despedidos de Newsan y GRI Calviño.
La vida sindical en
los otros gremios no es muy distinta. Hace unos días los grandes sindicatos se
reunieron con la Unión Industrial Argentina, para lograr un “acuerdo de precios
y salarios”, algo que a esta altura resuena como un eufemismo. Sólo apto para
disimular la impotencia frente a la inflación de parte de gobierno y
sindicalistas.
Seguramente nos
seguirán pidiendo a lxs trabajadorxs nuevos “sacrificios” que pueda acarrear el
sostenimiento del pacto con el Fondo Monetario Internacional. Si queremos
cambiar, si queremos que los sacrificios esta vez los hagan los que más tienen:
los banqueros, los empresarios, los fugadores, no podemos continuar con esta
vieja dirigencia sindical. Hay que cambiar, no solo de nombres, sino un cambio
de raíz del modelo sindical.
Para lograr ese
cambio, necesitamos impulsar valores y experiencias asentadas en el concepto de
la independencia política y autoorganización / autoactividad de la clase que
vive de su trabajo; independencia de las patronales, el estado y los gobiernos
de turno, la iglesia y los partidos políticos. Construyendo también nuevos
valores, que no reproduzcan relaciones de dominación, concebimos prioritario
que las prácticas antipatriarcales sean parte inherente a nuestra concepción de
un nuevo sindicalismo de base.
Impulsar una
organización amplia y democrática, plural y de protagonismo popular. Que tenga
una práctica clasista y antiburocrática, que pretenda ser un punto de apoyo
para lxs activistas, delegadxs y trabajadorxs. Para impulsar la unidad
antipatronal y para hacer frente a las organizaciones burocratizadas del
movimiento obrero.
Es necesario
trabajar para contribuir la unidad, no al “unicato”, sino a la amplia unidad
desde las bases, ocupada, precarizada o desocupada. Combatiendo el sectarismo,
la fragmentación, el corporativismo, el caudillismo, las prácticas burocráticas
y el machismo enquistado en nuestras organizaciones sindicales.
Para hacer estos
cambios de raíz, lxs trabajadorxs tenemos un bagaje de experiencias de las que
debemos aprender y sentimos parte: de lxs anarquistas y socialistas que
fraguaron las primera organizaciones sindicales, de lxs mártires de la semana
trágica y la Patagonia rebelde, de lxs que hicieron el 17 de Octubre, lxs que
resistieron el golpe gorila del 55, de Tosco y el cordobazo, de las
coordinadoras clasistas de los 70, de los miles de obrerxs desaparecidxs, de
lxs que resistieron la ola neoliberal, de Darío y Maxi, de Mariano Ferreyra y
del maestro Fuentealba. También es necesario reivindicar elaboraciones teóricas
y políticas de más de cien años, desde tradiciones distintas, pero con
intereses comunes, de las cuales podemos tomar sus mejores enseñanzas. El Pacto
de solidaridad de la FORA en 1904, los programas de La Falda y Huerta Grande,
el programa de la CGT de los Argentinos en 1968, las resoluciones del Plenario
de Gremios Combativos de Córdoba en 1971, los 26 puntos de la CGT en los
ochenta contra el FMI, etc., son una fuente de conocimientos para combinar con
nuestra práctica diaria y con aprender de nuestros propios aciertos y errores,
en un presente complejo y cambiante. El pueblo trabajador en su conjunto, con
su diversidad y sus particularidades, pero también con sus sueños y esperanzas,
organizada desde sus bases, es una fuerza poderosa e indestructible que ha
sabido protagonizar jornadas gloriosas y precisa encontrar los canales de
organización y participación democrática para transformarse en una alternativa
superadora para poder dar vuelta la realidad de nuestra clase.
Una tendencia
mutante de los sindicatos obreros. Ante los sindicatos como empresas:
inventamos o erramos
Por Marcos Britos
Cuando en 1938 León
Trotsky escribió sus textos sobre los sindicatos estableciendo las diferencias
entre las organizaciones obreras de la época de la libre competencia
capitalista y la época de los sindicatos bajo el imperialismo, no podía
imaginar la dimensión colosal de las transformaciones que se generarían en los
sindicatos del mundo a partir de la restauración capitalista en la ex URSS.
Trotsky ya
consideraba un proceso de “degeneración” el sometimiento y dependencia en que
habían caído las organizaciones obreras respecto del Estado burgués bajo el
imperialismo. Decía que asentados en la aristocracia y la burocracia obreras,
los sindicatos luchaban por obtener las migajas de las superganancias del
imperialismo capitalista pero ya no se proponían la liquidación del
capitalismo, ni siquiera de manera reformista. Por el contrario, en el período
histórico previo, bajo el capitalismo de la libre competencia, esta perspectiva
anticapitalista era parte del programa político – planteado de distintas
maneras o con distintas propuestas – de las organizaciones obreras
fundacionales.
Desde entonces han
pasado 84 años y mucha agua bajo los puentes. Dos años después de esos
escritos, Trotsky murió asesinado por sus enemigos acérrimos: la burocracia más
grande de la historia. Pero si bien no pudo analizar directamente las
consecuencias finales de la restauración capitalista, marcó su perspectiva: el
destino de los sindicatos y sus burocracias dirigentes en todo el mundo estaba
férreamente atada al destino de la burocracia de la Unión Soviética, y por
supuesto, al destino del capitalismo.
Una especie
mutante: el sindicato-empresa
Las grandes
transformaciones producidas a partir de la restauración capitalista en todo el
mundo han llevado a tal grado de degeneración las organizaciones de los
trabajadores que se ha producido un salto cualitativo que cada día alcanza a
nuevas organizaciones o se profundiza en las que ya están integradas a ellas:
los sindicatos-empresas.
Desde el punto de
vista de su organización estatutaria, de la formalidad legal, se mantiene como
una organización reivindicativa de los derechos de la clase trabajadora. Pero,
en los hechos o por derecho, participan en sociedades empresarias que explotan
en forma directa el trabajo asalariado como una empresa burguesa.
En este sentido,
la Fundación UOCRA es “el otro Yo” del sindicato de la
construcción. Su objetivo es la educación técnica y otros subsidiarios. En la
página web destacan su vinculación con las grandes empresas de la construcción:
desde Techint hasta Cerámica San Lorenzo. Por su parte, Fundaluz XXI es
la empresa educativa de la FATLyF (Luz y Fuerza) y su entramado la vincula a
las generadoras y transportadoras de energía para las
cuales preparan a
sus trabajadores. Sin embargo, los ingresos más importantes de la FATLyF
provienen de su participación como socios en las concesiones para la generación
y transporte de energía, como es el caso de Trasnoa y Transnea S.A. (en donde
comparte el paquete accionario con varias grandes empresas) o la adjudicación
de las centrales térmicas del Litoral, Patagonia y Noroeste que adquirieron
capitalizando deudas que el Estado tenía con la organización. Incluso en su
momento participó en la concesión de la mina de carbón de Río Turbio. A su vez,
la Unión Ferroviaria fue una de las accionistas principales de la concesión del
ramal Belgrano Carga y con Pedraza y Fernández a la cabeza (hasta que se
cebaron y mandaron a tirotear a la oposición matando a Mariano Ferreyra) se
integraron a la gestión y administración estatal desde Cooperativas para
prestaciones de servicios de mantenimiento y tendido ferroviario. La cárcel de
los grandes capos no impidió que el relevo sindical llevara adelante sus
negocios y convenios. Por último, el sindicato petrolero de Neuquén es otro
ejemplo significativo. Su propia ART y Mutual que le generó un superávit de 100
millones de pesos en 2020. Pero además la burocracia petrolera es co
organizadora/propietaria de equipos “cooperativizados” para el mantenimiento y
asistencia de las empresas petroleras.
Las sindi-empresas
además tienen la posibilidad de enajenar y comprar sus bienes consultando sólo
a los miembros de la Directiva, a la manera de un Directorio de cualquier
empresa burguesa. Esto les ha permitido el desarrollado de verdaderos holdings
o grupos empresariales para la mercantilización de diversos servicios. Por dar
un ejemplo muy conocido, es el caso del SUTHER con el Grupo Octubre, empresa
educativa/editorial/periodística.
Sin embargo, aún
sindicatos de trabajadores de servicios, hasta los más pequeños, ya tienen
determinadas relaciones con empresas, bancos, financieras o ARTs en distinto
grado de asociación. Y esto se verifica tanto en las corrientes de la CGT como
en las CTA. Por ejemplo, es normalmente aceptado que un Banco pueda tener
cuentas especiales para afiliados de un sindicato, por lo que el sindicato
funciona como empresa intermediaria asociada. Como contraprestación, por cada
uso de la tarjeta de crédito el sindicato recibe un porcentaje del gasto del
afiliado. Un caso paradigmático: Banco Credicoop en sociedad con UTE.
Como hemos visto en
los ejemplos, gran parte de la formación y capacitación técnica – que en su
momento era una demanda sindical dirigida a las patronales o al Estado – quedó
en manos de fundaciones o instituciones desprendidas de los sindicatos del gremio
correspondiente al servicio educativo que se mercantiliza, sean pasteleros,
albañiles o cerrajeros. Algunas de estas instituciones tienen edificios enormes
y totalmente equipados (ejemplo: el sindicato de Pasteleros). Podríamos seguir
con una larguísima lista y nos encontraremos que hasta el más pequeño de los
sindicatos cuenta con alguna participación empresaria, aunque sea un kiosquito.
En definitiva, esto
es lo que, con Timoteo Vandor, José Ignacio Rucci, Lorenzo Miguel o Saúl
Ubaldini, no pasaba. Fueron burócratas sindicales llenos de prebendas y
acuerdos políticos con sectores burgueses, pero no recibían como fuente
principal de sus ingresos (o secundaria, pero significativa) un chorro de
plusvalía producto de la explotación de mano de obra asalariada.
Las consecuencias
de este nuevo grado de asociación
Volviendo a los
escritos de León Trotsky, el viejo dirigente proponía políticas para combatir
la dependencia de los sindicatos respecto del Estado burgués, pero las
políticas para recuperar el sindicato de la sociedad económica, la S.A. con la
burguesía, es de nuestro tiempo. Es un fenómeno mutante conformado como una
herramienta del imperialismo globalizado. Ya no sólo para la subordinación y
adoctrinamiento obrero sino para su directa explotación. Y la primera
consecuencia material, que tiene consecuencias políticas, es que libera
totalmente a la burocracia sindical de la presión y exigencia de su base
obrera, en tanto independiza sus ingresos económicos de la cuota sindical de
los afiliados. Los ingresos ahora se conforman crecientemente de la propia plusvalía.
Lisa y llanamente del ingreso y acumulación de capital generado por la
explotación de mano de obra, o materia gris, asalariada.
Para poder llevar
adelante esta mutación, los sindicatos modificaron sustancialmente su
estructura administrativa y organizativa (aun cuando pueda no aparecer
formalmente así) y en muchos casos también sus Estatutos (en donde aún quedaban
restos de la organización originaria) eliminando aspectos democráticos y de
control de los afiliados sobre las conducciones. O directamente fueron dejados
completamente de lado por la vía de los hechos.
Estas
transformaciones internas fueron una necesidad inevitable para adaptar las
viejas organizaciones sindicales a la nueva realidad, en las cuales
el reparto de los cargos y los acuerdos de parte se concretan en base a “rondas
de negocios” para la distribución de los fondos provenientes de sus empresas o
comercios “asociados”.
En relación a la
educación, la destrucción del subsistema público de educación técnica y el
traspaso de la formación laboral desde las empresas a los sindicatos, es lo que
generó esa nueva área de negocios equivalente a las prestadoras para la salud,
al de los seguros (de vida o por riesgos diversos) o al de los créditos (desde
mutuales sindicales). Pero estas serían solamente las áreas que son
administradas directa o indirectamente por los sindicatos. Por fuera de ellas
se encuentran las empresas de las cuales dirigentes sindicales son accionistas
y/o miembros de sus directorios, así como la participación en las conducciones
de los clubes de futbol donde los entramados de negocios abarcan áreas muchas
veces semilegales o abiertamente ilegales.
Es así que la
relación y dependencia con el Estado burgués adquirió un nivel, o grado,
superior: el que adquieren las empresas burguesas. Esta ubicación es muy
profunda y extendida en el caso de las distintas corrientes al interior de las
CGT. Y si bien para el caso de las distintas CTA esta realidad es más compleja
porque sus sindicatos mayoritariamente son los de gremios de servicios no
productivos, han adoptado el camino de la venta de servicios educativos. Pero
más allá de la dimensión de su condición de empresas educativas, la asociación
(y no sólo subordinación) se ha dado con el Estado burgués y sus gobiernos como
socios de la reconversión del Estado en una herramienta útil a las nuevas
necesidades del capitalismo imperialista. Empezó con el gobierno menemista y se
consolidó con la Alianza UCR/Frente Grande, de tal manera que la asociación
para objetivos estratégicos dejó de ser solo una funcionalidad política y se
conformó como asociación consciente con fines determinados: morder una porción
de capital como socios capitalistas.
El caso del
sindicato APUBA es emblemático: fue una herramienta importantísima para
reconvertir la UBA en un gigantesco holding de venta de servicios técnicos,
científicos y de consultoría para miles de empresas, algunas de ellas de
dimensiones multinacionales. Simultáneamente y asociado a la UBA, creó una gran
empresa de venta de servicios educativos de nivel técnico que llamó Facultar,
simultáneamente, la carrera laboral quedó
atada a la
graduación, a nivel de “tecnicaturas”, en Facultar. Que a su vez brinda
servicios educativos a terceros, como cualquier empresa de educación privada.
Otra de las
consecuencias de esta reconversión mutante de los sindicatos ha sido la
creación de una relación clientelar cautiva al interior de las estructuras de
trabajo, especialmente en las áreas del Estado, pero también en el ámbito
privado. Para ello el sindicato-empresa cuenta con la siempre horrorosa visión
de una vida sin salario (efectivo y social), pero ahora complementada con las
necesidades económicas que el sindicato garantiza: la atención médica,
capacitación técnica, el crédito para la vivienda, la tarjeta de crédito y
otras variantes por el estilo. Estas dos presiones, asociadas a la fantasía
generada por la patronal y el Estado para la posibilidad de salvataje aislado e
individual, promueve una vinculación clientelar que conspira contra la confrontación
antiburocrática en tanto la conducción sindical pasa a ser una fuente de
recursos económicos particulares
– el prestamista –
con el cual hay que establecer relaciones de sumisión y conveniencias para
lograrlos.
Por otra parte, el
entramado de acuerdos comerciales y de negocios al interior de las
organizaciones sindicales generó las correspondientes lealtades económicas
entre delegados burocráticos (a la manera de personal jerárquico o gerentes) y
los miembros del Directorio y el CEO de una empresa. El devenir
político-sindical de la organización quedó sometido a estos entramados, en
donde la patronal y sus intereses actúan en un plano de igualdad con la
conducción sindical, muy por arriba y en contra de las necesidades y reclamos
de los trabajadores supuestamente representados.
Esta es la razón
fundamental por la cual el original planteo de Trotsky que proponía recuperar
el sindicato para una dirección democrática, clasista revolucionaria, como
medio para lograr su independencia del Estado y alcanzar la democracia
sindical, resulta un planteo insuficiente y por lo tanto estéril para enfrentar
a los mutantes y a la tendencia asociativa con la burguesía que estos expresan.
Las políticas y tácticas que solamente buscan demostrar a la clase trabajadora
la inconsecuencia de las direcciones burocráticas mediante exigencias para que
cumplan con tales o cuales objetivos corporativos y llamados a votar a nuevas
“direcciones luchadoras”, no contemplan la nueva realidad y tienen como
resultado una acción inerte ante las políticas de los, ahora, directorios
sindicales.
Esta nueva realidad
nos plantea que la lucha por lograr sindicatos democráticos (más aún si se los
pretende clasistas) deberá ponderar las modificaciones estructurales, sus
consecuencias para el funcionamiento interno y las posibilidades de alcanzar –
o no – la conducción mediante elecciones internas democráticas. Lo cual
inevitablemente nos obliga a poner en cuestión la política histórica llevada
adelante por sectores clasistas y revolucionarios al interior de los
sindicatos, desde los albores de la CGT peronista: la construcción de
agrupaciones sindicales antiburocráticas con un programa de reivindicaciones
inmediatas y de lucha, contrapuesto al de las conducciones, con el objetivo de
alcanzar las conducciones sindicales por elecciones democráticas, o mediante asambleas
democráticas en procesos de movilizaciones masivas.
Esta política de
construcción y acción sindical, que llevaron adelante todas las corrientes de
oposición democrática, combativa o clasista durante esos setenta años, es lo
que está en crisis por su ineficacia para lograr los objetivos propuestos. Es
como pretender clavar un clavo con un destornillador: hace falta otra
herramienta.
Lo viejo no
funciona y a lo nuevo le cuesta aparecer:
La propuesta de
construir una corriente político-sindical, unitaria y clasista, en el
movimiento obrero, comenzó a aparecer algo tardíamente impulsada por la crisis
de fines de los años 90 del siglo pasado, simultáneamente con la aparición de
las Fundaciones sindicales como un “otro Yo” de los sindicatos. Para el 2005
alcanzó su nivel organizativo más importante cuando se creó el Movimiento
Intersindical Clasista (MIC) que agrupó a los sectores sindicales democráticos
más importantes que se habían ido reagrupando a partir de diciembre de 2001,
incluyendo a los entonces Metrodelegados, “motoqueros” del SIMECA, sectores de
la conducción del sindicato telefónico, etc.
Pero esta
construcción, que se inició con la perspectiva de una tendencia sindical
amplia, antiburocrática y clasista, no soportó las presiones políticas
recibidas desde el kirchnerismo (y sus planteos de no confrontar con la
burocracia “pejotista”), ni desde la izquierda sectaria (y su práctica de
confrontación con todo proceso que no sea el propio). Como una resultante
parcial, respecto a los objetivos propuestos inicialmente, emergió la Corriente
Político Sindical Rompiendo Cadenas nucleando una porción del activismo y
sectores combativos, democráticos y clasistas, pero actuando en la práctica
como un Frente Único de grupos, lo cual limitó su desarrollo y crecimiento.
Los partidos
marxistas (mayoritariamente trotskista, pero no solamente) impulsaron varios
intentos por generar agrupamientos unitarios, incluso hubo intentos de
construcciones unitarias entre las vertientes sindicales de la izquierda no
partidaria y los partidos trotskistas. Fracasaron siempre por las mismas
causas: el sectarismo extremo de las vertientes partidarias que llegan a
expresiones ridículas de autoproclamación y desprecio por todo lo que no sea
una construcción impulsada por la propia organización.
El hecho de que
estas experiencias no llegaran a completarse, o fracasaran por completo, tiene
que ver- entre otros motivos – con que fueron procesos empíricos que alcanzaron
a esbozar una forma de organización de nuevo tipo, pero sin valorar la razón de
fondo para su necesidad, que emerge como consecuencias de la nueva
etapa histórica en la organización del movimiento obrero que se abrió con la
aparición y consolidación de los sindicatos empresas.
Porque es este
proceso de reconversión de los sindicatos lo que requiere una nueva herramienta
(de carácter transversal a todas las organizaciones de trabajadores
asalariados, incorporando afiliados y no afiliado) pero cuyo centro de
equilibrio no
debería ser la más
que improbable conquista de la conducción de los sindicatos mutantes, sino la
elaboración colectiva, en el marco de la acción sindical, de un propuesta
organizativa que ofrezca respuestas estratégicas, comprensibles y aceptables
para el conjunto, frente a las necesidades imperiosas que genera la crisis del
capitalismo.
Indudablemente esta
pelea requiere una organización que se conforme al interior de los lugares de
trabajo como expresión unitaria de la lucha, no solo por reivindicaciones
inmediatas, sino especialmente por descubrir y señalar cuáles son las causas de
los daños que obligan a la lucha reivindicativa. Este objetivo impone entonces
la necesidad de agrupamientos comunes para hacer frente a la dispersión y
fragmentación existente, buscando la combinación de las diversidades del
proceso histórico presente.
En este sentido,
las conceptualizaciones políticas o teóricas con gran fuerza en la etapa
anterior que hoy no alcanza a comprenderse o que son ajenas a la cultura social
del
presente, no deben
ser tomados como causas de principios impositivos. Para tomar solo un caso
elijo el término clasismo. El considerarla una calificación
“de principios”, también conspiró a favor del empantanamiento de esta
construcción. Porque el clasismo, como concepto, no sólo
genera innumerables debates sobre sus alcances, sino que resulta abstracto o
incomprensible, no sólo para gran parte de los sectores más activos, sino para
la inmensa mayoría de la clase trabajadora.
Por lo dicho,
el punto de partida para la construcción de una corriente
político-sindical no está en la definición teórico-abstracta de sus
características, sino en la definición de las tareas necesarias para la época. Tanto
para unificar en una propuesta común la movilización de resistencia
en defensa de conquistas y derechos, como para promover una acción ofensiva y
de largo plazo por una propuesta unificada al servicio de los intereses del
pueblo trabajador.
El contenido de una
Corriente Político Sindical en esta época – en un presente sometido a la
presión de una crisis planetaria y de alcances civilizatorios – necesitará
vincularse imprescindiblemente a propuestas para que la organización social
proponga respuestas comprensibles para cualquier afectado por el daño que
generan las penurias del pueblo trabajador. Y esto vale tanto para el sector de
producción o servicios privados, como para el ámbito laboral corresponde a la
prestación de servicios educativos, de salud y/o de empresas de servicios
públicos.
Esta es la razón
por la cual la lucha por mejoras salariales o condiciones de trabajo, no
deberían ser consideradas corporativamente, aislándola respecto a la eficiencia
de la prestación de los servicios, la solidaridad con los sectores empobrecidos
y golpeados por los incrementos tarifarios o respecto de la destrucción del
medio ambiente con proyectos extractivos de saqueo.
A su vez los
reclamos por mayores presupuestos para salud y educación no deberían quedar
aislados de la denuncia del papel que cumple la educación para la configuración
de mentes dóciles o para el desplazamiento de millones de seres humanos por
fuera de los sistemas de atención sanitaria mínima y por lo tanto de la
necesidad de elaborar un proyecto educativo o sanitario antagónico, que parta
de considerar los intereses de la clase trabajadora y el pueblo para la
organización y administración de esos servicios.
La lucha salarial
de los docentes y la lucha política por la eliminación de la educación como
empresa, deberían ser parte de una misma lucha; en un caso como reclamo
inmediato, en el otro como solución estratégica al grave problema de la
educación pública.
En el caso de las
empresas de servicios públicos, las luchas por los CCT en cada una de ellas no
deberían quedar desligadas del reclamo por la re-estatización de estas empresas
bajo control social.
En el caso de los
portuarios las reivindicaciones por sus derechos laborales inmediatos deberían
estar asociadas a la recuperación de los puertos bajo gestión del Estado como
herramienta política de soberanía económica.
Y en cada ámbito de
trabajo esta combinación de las luchas inmediatas y de largo alcance deberían
constituir los eslabones de una cadena que finalmente permita organizar una
propuesta política integral del pueblo trabajador para resolver la crisis
histórica generada por el capitalismo.
Por lo dicho, una
construcción de estas características sería sindical solo
porque su
espacio de acción
territorial corresponde al que involucra a los sindicatos: el lugar de trabajo.
Pero no porque su objetivo a priori y principalísimo fuera ganar las
conducciones sindicales. De lo que se trata es de generar una corriente
militante que participe y ayude a elaborar ese programa político unitario que
brinde respuestas estratégicas a los problemas cotidianos en los ámbitos de
trabajo. En definitiva, la lucha por las reivindicaciones inmediatas del pueblo
trabajador necesita sumar el debate y la elaboración de una propuesta de largo
plazo que, por la positiva, de respuestas a los daños sociales que
genera el capitalismo en todos los ámbitos, humanos y no humanos.
En esta etapa de
sindicatos empresas, la participación en las elecciones sindicales, la
conformación de agrupaciones sindicales al interior de sindicatos burocráticos
o la participación en las luchas sectoriales necesitan un objetivo de largo
plazo distinto al de otra etapa histórica. De tal manera que la estrella de
referencia que indica las tareas centrales de la organización, debería ser la
elaboración colectiva de una propuesta de largo plazo y el impulso de la lucha
por ella, ganar elecciones sindicales debería ser una resultante de esa
perspectiva y no al revés. Por lo mismo, la militancia debería aprovechar las
elecciones sindicales para facilitar y promover que los trabajadores elaboren
su propio programa político para dar respuestas a las consecuencias de la
crisis del capitalismo en su ámbito de acción laboral.
Entonces, uno de
los puntos programáticos de cualquier lista sindical debería ser que los
sindicatos abandonen todas las empresas de las cuales participan, que
descarguen en la parte patronal la formación laboral de los trabajadores (bajo
control de los trabajadores y como punto del Convenio Colectivo de Trabajo) y
que la prestación de educación, salud y servicios públicos vuelva a ser una
responsabilidad indelegable del Estado Nacional y no de prestadoras privadas o
sindicales.
En el caso de las
corrientes promovidas por sectores burocráticos (aun cuando sus fines son la
disputa interburocrática o la disputa política superestructural) sus propuestas
quedan limitadas por sus acuerdos estratégicos con la burguesía. A diferencia de
la época en que era posible esperar (y reclamar) a la CGT para que elabore
programas alternativos (desde La Falda y Huerta Grande hasta los 26 puntos de
la CGT de Ubaldini) la CGT de los sindicatos empresas no
pueden promover programas alternativos al de los gobiernos burgueses porque
están entramados en sus intereses económicos con los sectores empresarios que
apoyan a esos gobiernos. Ninguno de estos sectores (incluso hasta las
fracciones de las CTAs tienen dificultades para hacerlo) pueden volver a levantar
consecuentemente las medidas propuestas por aquellas CGTs, incluso burocráticas
de la vieja etapa histórica.
Mientras tanto en
este presente, al calor de algunas de luchas muy importantes y masivas, se han
dado algunos ejemplos que generaron propuestas que van prefigurando esta
tendencia antimutante. Es el caso de los trabajadores de la salud de Neuquén,
que partiendo de un conflicto de base salarial han desarrollado planteos
alternativos para la gestión pública de la salud. Frente al problema de la
Hidrovía hay propuestas políticas alternativas desde ATE Dragado y
Balizamiento. En el caso de las luchas del CONICET y del INTI surgieron
políticas contrapuestas para estos sectores. En Río Turbio sectores
político-sindicales promueven la elaboración de un plan político empresario que
confronta con el que impulsa la gestión. En el ámbito docente hay corrientes,
como el Encuentro Colectivo, que unificando diversidades promueve con fuerza el
debate pedagógico y de política educativa alternativa con un sentido popular y
de clase.
En resumidas
cuentas: es imprescindible por necesidad de la época, construir una corriente
político -sindical (por sus objetivos inmediatos y ámbito de acción),
transversal (que se construya tanto al interior de la CGT como de la CTA),
integrada (de afiliados y no afiliados), democrática y unitaria (para la
elaboración y el debate). Pero esta construcción, impulsando la más amplia
unidad de acción en las luchas por derechos y conquistas inmediatas de los
sectores sindicalizados, debería ir definiendo sus respuestas/propuestas de
largo plazo para cada caso y, con ellas, confluir con las luchas y propuestas
de las fábricas recuperadas, las cooperativas de trabajadores con subsidios del
Estado, las organizaciones que enfrentan el extractivismo y los agrotóxicos o
las organizaciones de campesinos que han desarrollado una práctica agraria que
se asienta en el reclamo sectorial, pero avanza en propuestas alternativas de
largo plazo.
El sindicalismo
corporativo que no contemple estas perspectivas – por más clasista y
revolucionario que se autoperciba y proclame – seguirá inmerso en una lucha
fuera de época.
Diego Rivera,
“Epopeya”
La salud en
Tucumán. Una radiografía de la desigualdad
Por Lorena Córdoba
Hacer una
caracterización de las condiciones de trabajo en el sector de la Salud, es
imposible sin tener en cuenta tres cuestiones que atravesaron la vida de la
clase que vive de su trabajo en estos últimos dos años. Por un lado, la
pandemia de COVID19, por otro la legalización del aborto y como tercer elemento
el ascenso de Juan Manzur como jefe de gabinete de la presidencia de Alberto
Fernández.
Los dos últimos
años de pandemia dejaron al descubierto las precarias condiciones de trabajo de
las mujeres e identidades disidentes, lo que veníamos denunciando desde
nuestras construcciones sindicales desde hace décadas.
Nuestro trabajo son
tus derechos
En Tucumán, en el
Sistema Provincial de Salud trabajamos unes 19.000 agentes (Murga, 2021),
17.200 son personal de planta mientras otres 2.000 tienen contratos ocasionales
según la demanda. Más del 85% de les trabajadores con matrículas profesionales
trabajan repartiendo su jornada laboral entre el sub-sector público y el
privado. La provincia cuenta con una tasa de 32 médicxs y 44 enfermerxs cada
10mil habitantes, es decir que cuenta con menos personal asistencial que la
media nacional (40 médicxs y 52 enfermerxs cada 10mil habitantes) (Min. de
Salud 2020)
Esta falta de
personal se debe a las condiciones de formación, trabajo y salarial del sector
sanitario. Esta situación se ha deteriorado desde la asunción de Juan Manzur a
la gobernación de la provincia y de Rossana Chahla cómo ministra de Salud ya
que la pérdida del salario real fue superior al 28% desde 2016.
Elaboración propia
en base a INDEC IPC Nac
La implementación
de políticas sanitarias al inicio de la pandemia de marzo de 2020 resultó
funcional al gobierno local para desarticular la inmensa lucha que les
estatales, especialmente docentes y personal de salud, venían desarrollando en
contra el ajuste salarial y la intensificación del trabajo.
El decreto acuerdo
1/1/20 detalla una serie de medidas para la reducción y prohibiciones de
gastos, congelamientos salariales, etc. Entre las que se destacan como las más
graves la suspensión del pago de la cláusula gatillo a todes les estatales
acordadas en las paritarias 2019 y la prohibición de incorporar personal en
planta transitoria y permanente.
La atención
sanitaria en la provincia durante la pandemia estuvo caracterizada por
permanentes provocaciones y los maltratos hacia les trabajadores, por el acoso,
persecución y hostigamiento a activistas, especialmente agremiades en SiTAS.
La confrontación
fue escalando a medida que las condiciones sanitarias y de trabajo empeoraron y
en consecuencia se profundizaron las protestas. Traslados, sumarios y
suspensiones fueron la respuesta del ministerio de salud de la provincia a
nuestros legítimos reclamos. Llegando a extremos que atentan con la libertad
sindical como realizar descuentos masivos por la participación en huelgas (en
algunos casos llegaron a ser superiores al 50% del salario) y las denuncias
penales a la Secretaria General y Adjunto del SiTAS, lxs médicxs Adriana Bueno
y Julián Nassif.
Gestión estatal de
la pandemia
Aun así, las cartas
ya estaban echadas y a pesar de los escasos y represivos intentos, la
dispersión del virus en un territorio de alta densidad y pobreza se masificó a
mitad del
2020 y con ellas
llegaron las infecciones y la muerte por Covid19. De acuerdo al último reporte
del 26/12/2021, reconoce que -aún sin contar la 3era Ola- en Tucumán se
infectaron de Sars Cov 2 algo más de 7200 trabajadores de la salud de los
cuales fallecieron 67. Si bien en nuestro relevamiento sindical el número de
compañerxs muertxs supera el centenar y esa polémica con el ministerio de Salud
le costó la continuidad laboral al médico Juan Paz por denunciar la falsedad de
las cifras oficiales. Durante la pandemia se dieron en Tucumán los índices más
altos de contagio y muertes del país, hecho ante el cual el gobernador Manzur,
irónicamente de profesión médico, fue ascendido a jefe de gabinete y Rossana
Chahla principal candidata del peronismo en las elecciones legislativas de
2021.
Jornadas más largas
y mayor volumen de trabajo
Si bien no hay
datos públicos de la provincia, la división sexual del trabajo en salud es muy
distinta a la del resto del país. En Argentina (East, Laurence, López Mourelo,
2021) el 70% de la fuerza de trabajo del sector salud es realizada por mujeres.
También podríamos decirlo de otra manera: el 9.8% de mujeres ocupadas se
desempeñan en el sector de la salud, mientras que esa tasa en varones apenas
llega al 3.6%. A pesar de esa representación, la mayoría de las mujeres tenemos
ocupaciones técnicas (enfermeras, parteras, etc.), las profesiones vinculadas a
la gestión administrativa y en los servicios de limpieza y gastronomía. Por el
contrario, la gran mayoría de varones del sector de la salud se dedica a
ocupaciones profesionales (médicos, farmacéuticos, etc.) o gerenciales.
Si bien las
trabajadoras de la salud presentamos ingresos promedios superiores al resto de
trabajadoras asalariadas, más de la mitad de nosotras (53.9%) vivimos en
hogares con ingresos mensuales inferiores a dos salarios mínimo, vital y móvil
(SMVM) y nuestros salarios se sitúan significativamente por debajo de los
percibidos por los varones del sector. Además, el 20,4% de las trabajadoras del
sector son informales y por lo tanto presentan muy baja cobertura de ART
(11.3%), obra social (25.7%) y licencias por enfermedad (22.8%). Esta mayor
informalidad implica -en los hechos-, un menor acceso a mecanismos de
protección esenciales agravados en el contexto de pandemia (East, Laurence,
López Mourelo, 2021).
Incremento de la
carga de cuidado
Las políticas
sanitarias para evitar la propagación del SarsCov2 se centraron en el
aislamiento social y el cierre de escuelas y otros espacios de cuidado. Con
esto se aumentó el tiempo que las familias dedican a este trabajo no
remunerado, que recae históricamente sobre todo en las mujeres. Una situación
que se agrava si tenemos en cuenta que una proporción muy alta de las
trabajadoras de la salud son jefas de hogar (48%) con niños, niñas,
adolescentes y personas mayores a su cargo. (East, Laurence, López Mourelo,
2021).
Durante el
aislamiento social impuesto, se agregaron 4 horas al promedio diario de
trabajos de cuidados (D’Alessandro, O’Donnell, Prieto, Tundis, Zanino 2020).
Por lo que, entre las exigencias como trabajadoras esenciales, durante la
pandemia muchas trabajadoras de la salud debieron demandar a sus redes
familiares para resolver el cuidado
de sus niñas y
niños. En general además a otras mujeres (hijas, hermanas, madres, suegras,
cuñadas), combinando su trabajo remunerado con tareas de cuidado no remunerado
en sus hogares, muchas veces mono-marentales. Realizan casi una hora más por
día de trabajo doméstico no remunerado en comparación con sus colegas varones.
Si bien la brecha es inferior a lo que se observa para el resto de las
actividades laborales, resulta significativa si tenemos en cuenta las largas
jornadas de trabajo que caracterizan al sector.
Está registrado
(East, Laurence, López Mourelo, 2021) que las trabajadoras de la salud
destinamos el promedio más alto (10%) de tiempo que el resto de las
trabajadoras en el traslado, 10% más el transporte público que otras
trabajadoras y por lo tanto más expuestas a viajar en malas condiciones.
Debido a las
características de la actividad que realiza el personal sanitario, además de
los riesgos asociados al trabajo específico, se le suma una mayor prevalencia
de episodios de violencia y acoso laboral (OIT, 2019). En Argentina, el riesgo
dentro del sector es significativamente mayor en las mujeres que en los
varones. En este contexto de pandemia, las trabajadoras de la salud estamos
expuestas a múltiples formas de violencia (por ejemplo, acoso, hostigamiento
y/o maltrato psicológico, entre otras). Esta se produce en los lugares de
trabajo y en la vía pública, pero también en los hogares. (ONU Mujeres, 2020).
Eso que llaman
militancia es trabajo estatal gratuito
A las barreras de
acceso que históricamente se nos imponían a las mujeres y personas con
capacidad de gestar en Tucumán, en relación a la salud sexual, procreación
responsable y prácticas de aborto, tales como: falta de información accesible y
oportuna, falta de visibilización de los equipos garantistas en un sistema
caracterizado por la objeción de práctica, falta de turnos, maltrato y
percusión, se sumaron las propias de las políticas de prevención de propagación
viral y el aislamiento social impuesto: imposibilidad de circular, temor al
contagio, reducción efectiva de servicios por personal y equipos afectados y
reubicados por la emergencia. (Córdoba, 2020)
La legalización del
aborto voluntario y la ratificación del aborto no punible cuando existen
causales ocurrida el 30 de diciembre del 2020 significó un gran avance en los
derechos no-reproductivos de las mujeres y personas con capacidad de gestar y
por lo tanto fue celebrado por los feminismos de toda América Latina. Por otro
lado, también significó para algunos equipos de salud multiplicar tareas para
cubrir la demanda sin que eso se traduzca en las condiciones de trabajo y por
tanto de atención. En el marco de la implementación de una política pública tan
sentida por el movimiento trans-feminista sin inversión estatal profundiza con
esa precarización la violencia de género que sufren las mujeres y disidencia
dentro de las instituciones de salud, siendo quizás las extremas las niñas que
son obligadas a parir.
Convenios
colectivos feministas
Ante la crisis
social, sanitaria, económica y ambiental que vivimos lo que vino a hacer la
pandemia fue evidenciar que en el capitalismo cis-heteropatriarcal que vivimos
todos los costos de la reproducción social estrechamente ligadas a cómo y
quiénes resuelven las tareas no remuneradas.
Por todo lo
expuesto, cualquier acción sindical debiera revertir la escasa participación de
la negociación colectiva de mujeres, lesbianas, trans, travestis y personas no
binarias. Buscando incidir en las formas de organizar el mundo del trabajo para
evitar que esas formas se sigan reproduciendo y profundizan la fragmentación de
la clase trabajadora. Integrar, ponderar y priorizar reivindicaciones
específicas de estos colectivos son en la actualidad una tarea prioritaria de
toda organización política/sindical que pretenda transformar las formas de
dominación que ejerce el capital y el estado sobre lxs trabajadores y las
formas que éstas adoptan específicamente hacia los trabajadores no varones.
Por Lorena Córdoba.
Arquitecta. Trabajadora de Salud – delegada Hospital Eva Perón en el Sindicato
de Trabajadores Autoconvocados de la Salud de Tucumán. Feminista. Integrante de
la Corriente Social y Política Marabunta.
Bibliografías y
Fuentes
Córdoba, Lorena
(2020) ¿Cuánto nos cuesta la salud
sexual y (no) reproductiva a las personas gestantes en Tucumán?
Córdoba, Lorena
(2020) “Harta e intranquila”: la carta
de una trabajadora del Sistema de Salud de Tucumán
D’Alessandro,
O’Donnell, Prieto, Tundis, Zanino (2020) Los cuidados, un sector económico
estratégico Medición del aporte del Trabajo Doméstico y de Cuidados no
Remunerado al Producto Interno Bruto Buenos Aires- Ministerio de Economía
East, Laurence,
López Mourelo. (2021): COVID-19 y la situación de las
trabajadoras de la salud en Argentina –
Murga (2021) Clara
María. Jaque al Olvido – Tucumán
Ministerio de Salud
(2020) Datos sobre fuerza de trabajo |
Argentina.gob.ar
Ministerio de Salud
Pública (2021) Indicadores de seguimiento
COVID-19. Provincia de Tucumán
OFERHUS
(2015). Los recursos humanos de Salud en
Argentina. Observatorio Federal de Recursos Humanos en Salud. Ministerio de Salud
OFERHUS (2020).
Registro de datos. Repartición de enfermeros según título obtenido.
Observatorio Federal de Recursos Humanos en Salud. Buenos Aires: Ministerio de
Salud. disponible en Fuerza de trabajo en el sector
salud en Argentina
OIT. (2019). El trabajo de cuidados y los
trabajadores del cuidado para un futuro con trabajo decente. Ginebra:
Organización Internacional del Trabajo.
ONU Mujeres.
(2020). COVID-19 and ending violence against
women and girls. Buenos Aires: ONU Mujeres
Si se puede evitar
no es un accidente, es un asesinato laboral
Por Sebastián
Fajardo
Me matan si no
trabajo,
y si trabajo me
matan;
siempre me matan,
me matan,
¡siempre me matan!
Me matan si no
trabajo, Nicolás Guillén
Subió a la
construcción como si fuera máquina
Levantó en el
balcón cuatro paredes sólidas
Ladrillo con
ladrillo en un diseño mágico
Tus ojos embotados
de cemento y lágrima
Construcción, Chico
Buarque
El sábado 3 de
septiembre de 2016 se produjo una explosión de un digestor en uno de los
edificios del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Castelar. Esa
noticia me llegó inicialmente a través de diferentes compañerxs del INTA con
quienes tengo vínculos hace tiempo, debido a que construimos sindicalmente en
ATE. En el transcurso del fin de semana nos llegaba nueva información en forma
fragmentada e incompleta: que habían resultado dos trabajadores heridos (uno
mucho peor que el otro), que ese digestor no tendría que haber estado en uso si
la patronal se hubiese hecho eco de las denuncias que se venían haciendo desde
la Junta Interna de ATE INTA Castelar. Unos días después, precisamente el 9 de
septiembre, murió Diego Soraire porque su cuerpo se había quemado en un 70% y
no pudo resistir.
Ese mismo 9 de
septiembre de 2016 murieron en sus lugares de trabajo el albañil Richard
Alcaráz y David Ramallo de la línea 60. El primero falleció tras ser aplastado
por una medianera mal apuntalada en una obra en construcción en el barrio de
Villa Crespo de CABA. Ramallo fue aplastado por un colectivo por la falla de un
elevador cuando realizaba trabajos de mantenimiento en la terminal. “Desde que
el grupo DOTA mudó la cabecera a la nueva terminal del barrio de Barracas, los
trabajadores venimos denunciando que los elevadores neumáticos no cumplían con
las garantías mínimas de seguridad. A pesar de nuestras advertencias, la parte
empresaria no tomó cartas en el asunto y, en horas de esta mañana, un micro se
cayó sobre la humanidad de un
compañero”,
manifestaron en un comunicado del cuerpo de delegados. Unos días antes David
Ramallo había difundido un video filmado con su celular donde denunciaba
exactamente las fallas de ese elevador neumático que terminaría quitándole la
vida.
Tres personas
muertas, en el trabajo el mismo día. En respuesta a este hecho, se produjo la
movilización por pedido de justicia de las familias y conocidxs de los
fallecidos. En el reclamo también tuvieron un rol imprescindible las
expresiones combativas de los sindicatos en los lugares de trabajo donde
ocurrieron los hechos. Así nació el espacio que le pone nombre a estas
pérdidas: Basta de Asesinatos Laborales (BAL). El 9 de septiembre fue la fecha
elegida para visibilizar las muertes evitables que suceden en los lugares de
trabajo.
Para nosotrxs, en
medio de la bronca, significó un paso adelante que se generara un espacio de
articulación para visibilizar lo que siempre ocurre puertas adentro de los
lugares de trabajo. En lo personal, este proceso fue determinante para
comprender que es un error pensar la actividad sindical solamente acotada a la
cuestión económica. Otro de los aprendizajes que obtuve es que, ante un
conflicto de estas características, la patronal se mueve de la misma manera. No
importa si estamos frente al empresariado rapaz o a funcionarixs progresistas
del Estado. Todos sus movimientos los destinan para salvarse de las
responsabilidades de las muertes y las víctimas terminan siendo culpabilizadas
por un sistema judicial asimétrico y de clase.
Estadísticas que
nos sacuden
“Muere un
trabajador cada 21 horas por un accidente de trabajo”. Esto lo escuché por
primera vez en un encuentro de formación sindical que organizamos desde la
Corriente Político Sindical Rompiendo Cadenas en julio de 2017. Para mí fue un
mazazo. De la misma manera, muchos de los debates que se dieron en ese taller
fueron esclarecedores para nuestras prácticas cotidianas. Lo que desarrollo más
abajo intenta transmitir algunos puntos que ahí se expusieron y conversaron.
Esa dura
estadística surgió de analizar el Anuario 2015-16 elaborado por la
Superintendencia de Riesgo de Trabajo, que es la fuente oficial en datos de
accidentes laborales y enfermedades profesionales. Acá no se incluyen los
accidentes “in itinere”, es decir los que ocurren en el trayecto del trabajo a
la casa y de la casa al trabajo, sino los que ocurren directamente en el lugar
del trabajo y en ocasión del trabajo. Tampoco se incluyen lxs trabajadorxs “en
negro”, porque solamente se reconoce el trabajo registrado. Por lo tanto, en el
mismo año que murieron Richard, David y Diego (según estadísticas oficiales)
también fallecieron 425 trabajadorxs en Argentina. El mundo del trabajo, el de
la precarización, el de la flexibilización y el de los accidentes, la clase
dominante ha logrado que éste fuera un universo inexistente.
Ahora si los
accidentes prácticamente son invisibles, ¿qué pasa con las enfermedades
profesionales? La Ley de Riesgos del Trabajo operó un milagro en Argentina: no
hay enfermedades laborales. La clase dominante logró que no existan, que no las
registremos, que no las detectemos, que no peleemos contra ellas. La realidad
es que es un genocidio encubierto. La enfermedad tiene un período de latencia
que las hace aún más intangibles. Las que están creciendo son los padecimientos
tradicionales: los trastornos músculo-esqueléticos, las tendinitis, las hernias
de disco. Paralelamente se vienen incrementando los “riesgos psicosociales o
problemas derivados de los riesgos organizacionales”, que es
la cantidad
creciente de trabajadorxs con trastornos psiquiátricos o problemas anímicos.
Es muy frecuente
que permanezca oculta la relación entre esta gran diversidad de enfermedades
que aparecen a lo largo de la vida de lxs trabajadorxs y las condiciones de
trabajo que padecen. Este ocultamiento está en el corazón de la legislación
argentina sobre riesgos de trabajo. En efecto, con la instauración del sistema
de las ART en 1996, se estableció que los procesos de trabajo sólo causan
ciertas enfermedades (reconocidas como tales) y no otras.
Justamente, desde
la década del 90, la ofensiva capitalista contra lxs trabajadorxs en el ámbito
de la salud laboral se desarrolló con la instauración del régimen privatista de
los riesgos del trabajo. El sistema de las ART acentuó y profundizó la separación
entre salud (entendida como bienestar general) y proceso de trabajo, expulsando
definitivamente a lxs trabajadorxs y sus organizaciones de la discusión sobre
las relaciones entre trabajo y salud.
Desde aquel
momento, con más profundidad, la clase dominante impone la idea que la “salud”
de lxs trabajadorxs es un proceso individual. Ellxs son responsables
individualmente por su propia seguridad. La patronal “controla” que sean
responsables y castiga a lxs que no lo son. Este fenómeno lo hemos podido
visualizar con mayor claridad durante la pandemia. Las enfermedades también son
individuales (no se hace foco en las condiciones que generan procesos
colectivos de enfermedad). Por eso, es necesario romper con la idea de la
“salud” y la “seguridad” como procesos individuales. Los procesos de trabajo
son colectivos, y también lo son los de desgaste y enfermedades que ellos
producen. La medicina social elaboró la noción de patrón de desgaste para
indicar que grupos de trabajadores participando de procesos laborales similares
sufren las mismas enfermedades y padecimientos.
Así mismo, la
lógica de la indemnización es otra idea impuesta por las clases dominantes. Lxs
trabajadorxs necesitamos contraponerla con un concepto de salud relacionado con
la prevención antes que con la “reparación”. Como explicita la consigna del
espacio BAL: “Si se puede evitar no es un accidente, es un asesinato laboral”.
Basta de Asesinatos
Laborales
En el camino de la
lucha por el esclarecimiento de la muerte de Diego Soraire, desde ATE INTA nos
hemos ido encontrando con compañerxs de otros gremios y familiares de víctimas
que han sufrido pérdidas similares y también de otros espacios: compañerxs de
la Línea 60 (y la familia de David Ramallo), Municipales de Avellaneda, SUTNA,
el Taller de Estudios Laborales, Silbando Bembas, ATE SRT. Con ellxs venimos
impulsando el espacio Basta de Asesinatos Laborales desde sus inicios, desde
donde buscamos visibilizar los casos de “accidentes” laborales y trabajar en la
formación de delegadxs y activistas de base, para tener más herramientas a la
hora de accionar gremialmente.
En este marco, en
el 2019 se presentó el primer informe de los asesinatos laborales registrados
el año previo. Arrojó el número de 375 fallecidos, una persona muerta cada 20
horas por ir a trabajar a un lugar inseguro. Lo mismo se hizo en el 2020 y se
lograron relevar un total de 534 asesinatos laborales (un trabajador o
trabajadora muerto en su puesto de trabajo cada 14 horas).
El año pasado se
presentó el informe del 2020 y los números fueron contundentes:
murieron por
razones laborales al menos 1295 trabajadorxs, unx cada 7 horas. De ese total,
985 muertes fueron por COVID-19 luego de contraer el virus trabajando. Hubo al
menos 399 asesinatos laborales en el sector salud durante el primer año de la
pandemia, si bien algunos sindicatos como Fesprosa denuncian que el número
llega a 500. Todos los
informes se pueden
ver en la página de Facebook del BAL: https://www.facebook.com/bastadeasesinatoslaborales/.
A lo largo de estos
años se han ido acercando familiares de nuevos casos de asesinatos laborales.
En Mar del Plata también se constituyó el movimiento “Ningún hundimiento más”,
conformado por familiares del barco pesquero “El Repunte” que se hundió el 17/06/2017
y murieron 10 tripulantes. El último 09 de septiembre además de la movilización
de todos los años en CABA se hizo lo mismo y en forma coordinada en la ciudad
atlántica.
A modo de reflexión
final, me interesa retomar algunas de las conclusiones que recuerdo del citado
taller de julio de 2017 organizado por la Corriente Político Sindical Rompiendo
Cadenas. En los momentos de mayor avance capitalista es cuando más se deterioran
las condiciones de trabajo y cuando más nos perjudican la salud. Es cuando
menos lugar queda para discutir esto, porque estamos todxs discutiendo
despidos, suspensiones o pérdida salarial. Desde esos aprendizajes, tenemos que
estar atentxs a la calidad de los puestos laborales que se vienen generando
post pandemia porque la recomposición viene con un fuerte incremento del
trabajo informal, por fuera de las ART y de las estadísticas oficiales. En el
marco de un ajuste feroz a instancias del acuerdo que ha tomado el gobierno con
el FMI, las condiciones de seguridad e higiene en nuestros puestos de trabajo
se flexibilizan aún más.
Por último, cuando
uno discute de salud está discutiendo poder. Si nos quedamos entrampados en las
redes del sistema de ARTs no vamos a lo central. Si queremos realmente defender
la salud de lxs trabajadorxs es necesario discutir cómo se organiza el proceso
productivo, discutir y avanzar sobre eso es discutir poder, es construir poder
popular
Por Sebastián
Fajardo, delegado INTA NACIONAL
Fuentes
Cartilla “La
salud laboral y los riesgos del trabajo frente a la ofensiva flexibilizadora”.
Taller de debate organizado por Corriente Político Sindical Rompiendo Cadenas
y Fundación Rosa Luxemburgo. 2018. (Archivo personal).
Informe anual “Asesinatos
laborales en Argentina 2020“. Basta de Asesinatos Laborales. 2021.
https://drive.google.com/file/d/1iQwrEWcOFaTnhOxi8O1pNi1HyXm a2WHK/view?fbclid=IwAR3Fdl6k2T7W4X6vXqwqo1anG1J3a9lN0J6fAxbk4I1d78C XH3oLHnYyLqM
Páginas de Basta de Asesinatos
Laborales https://www.facebook.com/bastadeasesinatoslaborales/ https://bastadeasesina toslaborales.wordpress.com/
Informe elaborado
desde la Comisión Independiente por el Esclarecimiento de la
|
Muerte |
de |
Diego |
Soraire. Última |
edición: |
15 |
de |
marzo |
de |
|
|
2021. https://goo.gl/Xbg8KH. |
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Trabajo y
seguridad. 14 de junio de 2004: mueren 14 mineros en Río Turbio. Reportaje a
Raúl Wanzo
Por Raúl Wanso y
Marcos Britos
A partir de una
primera evaluación sobre el árbol de causas que precedieron al incendio en el
que murieron por asfixia 14 mineros del carbón en el año 2004, Raúl Wanzo (ex
secretario general de ATE Río Turbio por la lista Negra), resalta la
importancia de aplicar una reingeniería de procesos pensada para generar
condiciones de seguridad absolutas y no para imponer ritmos de producción o
niveles de desinversión que pongan en riesgo a quienes trabajan en la
producción. Wanzo fue testigo de las consecuencias del incendio desde el mismo
momento en que los sobrevivientes comenzaron a emerger desde el humo en las
galerías de la mina y ayudó a evacuar a los sobrevivientes. Los muertos eran
todos conocidos suyos, con quienes había compartido los turnos de trabajo en el
frente de producción, entre ellos quien había sido Secretario Adjunto de la
conducción del sindicato bajo Lista Negra, el Sapo Méndez y otros compañeros de
esa conducción.
¿Cómo empezó aquel
día para vos?
Esos días estábamos
discutiendo la situación de las tierras sobre la mina. El lunes 13 a la mañana
me fui para el sindicato pesando en ese tema y por la tarde, con algunos
compañeros militantes, nos fuimos al Consejo Deliberante. Porque el municipio
quería apropiarse de eso -propiedad de YCRT – para hacer emprendimientos.
Entonces primero fuimos al sindicato y después al Consejo deliberante para
oponernos. Por eso no fui al segundo turno, porque el Consejo cerró a la tarde
y yo cambié de turno. Entonces pasé al tercer turno, ingresé a las 10 de la
noche, ya jornada del 14. Pero como andaba con “tarea liviana” (con la cintura
resentida) el jefe de turno me mandó a la Lamparería: ¡Quédate con el
Lamparero!, me dijo.
¿Y cómo te
enteraste de lo que estaba pasando?
La Lamparería, está
en la Unión 1, a unos 60 o 70 metros hacia adentro desde la boca de mina. Ya
había pasado un rato y de golpe la radio dejó de transmitir, durante unos
segundos, se cortó. En el momento no lo asocié con nada. Al ratito aparecieron
corriendo el jefe de Seguridad y algunos que lo acompañaban, agarran unas
lámparas y se fueron. Nos quedamos mirando con el lamparero y comentando que
algo había pasado. A los cinco o diez minutos cayó otro de Seguridad –
conocidos, porque nos conocemos todos – pasa por la Lamparería, y me pregunta
si puedo acompañarlo. Como sabía que estaba con “tarea liviana” me preguntó
cómo estaba para caminar. Y me dice Vamos a ver qué pasa que dicen que
hay humo en la Unión 9. Pero fue una actitud de decir “Acompañame”,
como si dijera:
“Vamos a dar una vuelta”. No demostraba estar enterado de que era un siniestro
de gravedad.
Entonces se
mandaron para adentro.
Si, nos fuimos por
la galería de la cinta pensando en llegar a la Unión 9, que son casi 1000
metros hacia adentro y en declive hacia abajo.
Explicá un poco el
diseño de las galerías.
Son dos galerías
paralelas que avanzan hacia adentro del cerro y hacia abajo. Una es la Galería
Principal que tiene unos 5 metros de ancho y de alto, por la que entran
camiones o vehículos. La otra es la Galería de Evacuación. Por ésta se saca el
carbón en la cinta transportadora. Es de las mismas dimensiones, pero sólo para
servicios de agua, energía, aire comprimido y la cinta, que ocupa unos 2 m de
ancho. Estas dos galerías van paralelas a unos 30 metros y están unidas entre
sí por otro túnel de similares características que se llaman Uniones,
justamente porque unen las dos galerías paralelas. Y cada 100 metros, más o
menos, hay una. De Boca de Mina hasta el final de la Galería Principal hay 25
uniones. Son 6 km más o menos.
¿¡Es como de Plaza
de Mayo a Flores!?
Si.
Bien, ¿qué hicieron
entonces al llegar?
Al pasar la Unión 8
y pasar los tabiques de ventilación que hay en ese lugar, se veía humo.
Estaba estático,
como si fuera una pared.
¿Como si fuera una
pared?
Sí, como si fuera
una pared de humo. Y cuando llegamos el de seguridad dijo ¡Que cantidad
de humo! Y él intentó meterse. ¡No sé, habrá dado dos pazos, y yo ya
no lo vi más! ¡Habrán sido dos o tres segundos…y se volvió! Me
dijo: ¡No se podía seguir, no se veía nada y no se podía respirar ahí!
¡Insoportable! Y ahí se preocupó. ¡Qué cagada, aquí pasa algo
grave! Nos quedamos callados escuchando y se oía como un crepitar de fuego,
aunque no veíamos destellos de luz ni nada. Y entonces dijo: Vamos a
dar la vuelta.
Es decir,
regresaron sobre sus pasos, hacia la salida.
Si. Nos volvimos a
la Unión 8 y allí, por esa Unión pasamos a la Galería Principal. Ahí fue cuando
un poco antes de llegar a la Unión 9, nos encontramos con el caos. Compañeros
que estaban tosiendo y vomitando. ¡Eran los que acababan de salir del humo!
Otra vez, explicá
un poco la estructura del lugar.
En esa zona, un
poco antes de llegar a la Unión 9, hay una galería perpendicular (se llama
Chiflón 5). A la altura de esa boca de galería que sale hacia la izquierda,
otra vez, una pared de humo. Y en esa parte, contra el techo de la galería, el
humo se dirigía hacia la salida…¡¡pero se volvía a meter para adentro!! Por un
lado, se iba hacia afuera, pero pegaba la vuelta y se volvía a meter de donde
había salido. ¡Hacía como un rulo! Eso lo generaba las corrientes de aire y las
diferencias de temperatura. Y ahí también se escuchaba como el crepitar de un
fuego, pero arriba de la entibación de la mina, por arriba de los arcos de
acero. En los tablones que sostienen el cerro.
¿Y había otra gente
en ese lugar?
Si. Ya habían
llegado varios. El jefe de Seguridad y los que habían pasado por la Lamparería
a las apuradas. Algunos compañeros ya habían salido de la humareda. Aparecían
desde el humo de golpe, no había manera de saber que estaban allí. Algunos nos
tiramos al piso para acercarnos los más cerca posible del humo y gritábamos
para orientar por dónde era la salida. ¡Si ellos no podían ver nada! Cuando
salían venían tambaleando, apenas respiraban, vomitaban, caían al suelo. Un
caos, un desastre. El último que salió del humo fue el pibe Reynoso. Un
jovencito. Cayó casi a mis pies, como desmayado. Vomitaba espuma de la boca. Le
abrí el mameluco en el cuello. Le limpié un poco la boca y comenzó a respirar
un poco. Después lo terminó asistiendo alguien, no sé quién. Él se quedó
adentro, salió después. El jefe de Seguridad me ordenó: ¡Vos, que los
viejos te conocen, sacalos a todos. Subilos a un camión y sacalos! ¡Llevate
todos los que puedas! Así volví corriendo a la Unión 8 a buscar un
camión y con el chofer ayudamos para que fueran subiendo los que
venían del humo. Se subieron a la caja del camión, tipo volcador, y salieron.
¿Cómo siguió todo?
Al momento de salir
el volcador se encontró con que venía ingresando un camioncito que le decíamos
“la perrera”. Corri, le avisé que dejara paso, lo que significó que tuviera que
regresar como cincuenta metros marcha atrás y se metió en la Unión 7 para dejar
paso. El volcador salió y la perrera esta vez fue marcha atrás hasta
encontrarse con los demás sobrevivientes entre las Uniones 8 y 9. La decisión,
la orden, era sacarlos y llevarlos al hospital. Adentro quedaron los 14 que
murieron.
Ahora tratemos de
hacer un árbol de causas. Empecemos por los hechos y las herramientas. ¿Qué es
una cinta transportadora y cómo funciona?
Las cintas
transportadoras son varias y extensas, 1000 metros cada tramo de cinta. Van
descargando las de atrás sobre las de adelante, así van transportando el carbón
trepando la cuesta dentro del cerro. Son de un caucho muy grueso, como de un
centímetro de espesor y van siendo traccionadas por rodillos tractores que
están en la punta que se orienta hacia la salida. Es decir, van traccionando
desde arriba y descargando en la siguiente.
¿Entonces? ¿Qué
pasó? ¿El mismísimo hecho?
La “cola” de la
cinta 2 (la segunda empezando desde la entrada) se trabó en la Unión 14, unos
dos kilómetros adentro, con toscas muy grandes que traía la cinta 3. Pero la
cinta 2
tiene su rodillo
tractor, en la Unión 9, unos 1000 metros más hacia la salida, donde la 2
termina y empieza la 1 que es la que sale a superficie.
¿Y por qué se
produjo el fuego?
Según las pericias,
fue por rozamiento del rolo tractor con la cinta que al calentarse provocaron
la ignición del polvo de carbón que hay en la zona. Esto ocurrió porque el
rodillo que traccionaba desde la punta de la cinta 2 (como dije ubicada en la
Unión 9) siguió funcionando con la cinta trabada, quieta. Cuando el fuego
avanzó se prendió la cinta, las maderas de entibamiento, los tabiques de la
Unión 9 y así pasó a la galería de ingreso.
¿Y cuáles fueron
las fallas para que eso ocurriera? ¿Fallas humanas, mecánicas,
organizacionales?
De todo un poco.
¿Por dónde
empezamos?
El operador de la
cinta que está afuera, en la Boca de la mina y controlaba el funcionamiento de
las seis cintas, declaró que la cinta número dos se había detenido varias
veces. Pero desde las áreas de producción le pedían que funcionen porque había
que descargar la cinta. Es decir, que no detuviera el funcionamiento.
Entonces nadie ve
lo que pasa en el rodillo.
Exacto. Antes de la
concesión a Taselli había un operador que se llamaba Botonero. Estaba justo en
el punto en que las cintas se descargan unas sobre las otras. Si había algún
problema el botonero apretaba un botón, avisaba y frenaba la cinta para corregir
el problema. Pero Taselli desafectó esa función (así como tantos otros
desastres que hizo).
Nadie ve y por lo
tanto nadie da una alerta.
Así es, nadie dijo:
“Alto! Paremos a ver qué pasa”. El operador de la cinta no lo dijo. El jefe de
los Frentes Largos o de Preparación, que están en el fondo de la mina, tampoco.
A pesar de que había un indicio de que algo estaba funcionando mal.
¿Y ante la inacción
o el error humano, no hay sistema de alerta o detención automáticos?
El tablero
eléctrico de operación de la cinta era muy antiguo, pero le habían hecho una
automatización, tenía una protección. El operador de la cinta dijo que él
seguía haciendo funcionar las cintas a pesar de que saltaba una alerta. Pero
también tenía un sistema, para cuando se hacía mantenimiento, que desactivaba
la protección. Mi interpretación del hecho es que la protección estaba
desactivada.
¡Ah la pelota!
Si. Por eso me da
bronca el accionar de los peritos y los abogados de la causa, porque esa
posibilidad no aparece señalada en ningún lado de la causa. Como no conocen el
funcionamiento y vaya a saber qué otras cosas más, no indagaron en esta
posibilidad. ¡Se fueron por las ramas! El perito no tiene porqué conocer el
funcionamiento de la máquina, porque no hay una cinta así, trabajando en esas
condiciones, en ninguna otra parte del país. Por eso, no se tiene que basar en
lo que le cuentan de cómo funciona, tiene que ir a mirar y aprender.
Pero tiene que
haber manuales
En esa empresa,
manuales no existían. Y si existían estaban olvidados en algún cajón.
Tampoco saltaron
alertas de la parte eléctrica
Ese el otro hecho
que me da la pauta de que los sistemas no funcionaban. ¿Por qué no saltaron las
protecciones eléctricas si estamos hablando de 6.600 voltios? Y acá vuelvo al
principio, cuando estábamos con el lamparero y nos dimos cuenta de que la radio
se dejó de escuchar y hubo una baja de tensión. Eso después coincidió con
comentarios de compañeros de la usina que dijeron lo mismo. ¡En la usina! Una
baja grande. Para mí fue cuando el operador de la cinta mandaba la orden de
seguir funcionando y hacía resentir la línea con una sobrecargó muy grande. Y
ahí también. ¿Cómo no saltaron las protecciones de la subestación de la mina?
¿Cuál es tu
explicación?
¡El descalabro que
había en la empresa! Estaba todo atado con alambre como para que funciones a
como fuera. Los sensores no funcionaron, o funcionaron mal, o los
desconectaron. Hay preguntas que no tienen respuestas. Sensores y
automatización de la cinta, había. También estaba la palanca que desactivaba.
Pero también estaba el jefe que le mandaba la orden: ¡Vos dale que hay
que vaciar la cinta!
Hay “obediencia
debida” por parte del operario entonces.
Y de alguna forma.
Al compañero lo conocí personalmente. No estaba capacitado y formado para
comprender la dimensión de su responsabilidad al manejar esa máquina. En ningún
momento tuvo conciencia de que por su forma de trabajar se podía generar
semejante siniestro. Pero eso es una cadena. Hay una falla en la organización
de los procesos.
Vamos a ese tema de
“los procesos”
El análisis de los
procesos es una especialidad de la ingeniería. Estudia una combinación de
factores que intervienen en la producción. Y se aplica para evaluar cómo se
hacen las tareas y porqué, qué función tiene cada puesto de trabajo, que
alcance tienen, que responsabilidades, cómo se relacionan con otros puestos de
trabajo y con otras responsabilidades. Una vez definido los procesos, esto
requiere formación y capacitación, que no es lo mismo. Podés estar capacitado
para manejar una máquina y no estar formado
para comprender por
qué funciona así y los problemas que podés generar si la manejás mal. Y todo
eso requiere normas del procedimiento, que a su vez deben ser cumplidas a
rajatabla. Porque si no se producen estos problemas. Es decir, si no hay
procedimientos claramente establecidos, no hay normas que cumplir y nadie tiene
claras sus responsabilidades. Nadie se siente responsable por lo que pueda
ocurrir. Y esto es clave para entender lo que pasó. ¡Por eso nadie dijo: ¡Paren!
Desde ninguno de
los sectores involucrados alguien dijo: ¡Paren!
A ver, ¿por qué en
la parte eléctrica no actuaron las protecciones después de que pasó el
siniestro? Al año, cuando fueron a conectar nuevamente, ¡hubo un cortocircuito
en los 6600! ¡Y no saltó la subestación! Quiere decir que la subestación seguía
igual. ¡Y otra vez con el tema de los procesos! El análisis en la ingeniería de
procesos incluye la evaluación de las instalaciones en relación a todo lo que
actúa con esa instalación: lo mecánico, lo eléctrico, lo humano. A ver, cuando
se decide hacer un agujero para sacar carbón del cerro, también hay que hacer
instalaciones de agua, las eléctricas, los drenajes, el aire comprimido. Para
poder definir una operación vos tenés que tener definido todo eso, lo que
interviene en su complejidad en la operación. Sea un túnel para entrar a buscar
carbón o cualquier otra cosa. Si hubo procesos pensados fueron hasta los años
70. Pero después eso se tiene que ir adaptando a las innovaciones tecnológicas,
a las mejoras. ¡En 1974 hubo 11 muertos también!
¿Y la cuestión
de la seguridad?
Uf. Flor de tema.
La minería subterránea está considerada como uno de los trabajos más peligrosos
que existen. Por lo tanto, la cuestión de la seguridad es clave. Justamente
debería haber existido una Seguridad que trabajara en forma conjunta,
coordinada, con Recursos Humanos, con los Gerentes, como equipo
interdisciplinario. Si cada uno hace lo que le parece y Seguridad no participa
en la elaboración de la propuesta, la que sea, seguro que se generan
condiciones favorables para un incidente o un siniestro. Y la forma de trabajar
de las Gerencias fue siempre fragmentaria, cada cual por su lado. La
fragmentación en esta empresa conspira contra la racionalidad del trabajo y
especialmente contra la seguridad.
Así no se pueden
prevenir los siniestros.
En la oficina de
seguridad vieja, cuando entrabas te encontrabas con un espejo que tenía un dedo
acusador con una leyenda que decía: El responsable de la seguridad es
usted. Y en un sentido es cierto. Pero detrás del dedo acusador
estaban todos los que tendrían que haber pensado los procesos, analizados las
medidas, analizados los puestos, implementado las capacitaciones y sus
evaluaciones. Cuando se rompen las normas de control para “agilizar” la
producción o cuando se imponen ritmos de producción superiores a las
posibilidades humanas, organizacionales o técnicas, se generan las condiciones
para una muerte. O muchas.
En realidad, los
principales responsables son los Gerentes y las áreas de Jefatura.
Ellos son los
responsables en primer lugar siempre. Es un hecho que las áreas resposables no
detectaron las fallas técnicas, ni el error humano ante las señales de alerta
que venían
de la máquina o
ante el error humando que provocó el atasco de la cinta. Y si lo detectó, no
actuó para corregirlo a tiempo. En la prevención falló completamente. Y casos
de inseguridad flagrante hubo montones en los últimos años. Y hablamos de la
empresa posterior a la muerte de los 14 compañeros.
¿Cómo funcionó la
seguridad esa noche?
Caóticamente. No
podía ser de otra manera.
¿Qué pasó que no
pudieron salir todos?
Primero nadie sabía
bien qué había pasado. Los que estaban adentro no sabían que había un incendio
en el camino de esa salida. Los que vieron el incendio declarado fueron dos
electricistas que llegaron a ver lo que pasaba en la Unión 9. Ellos confirmaron
el alerta de fuego al Jefe de Seguridad. Pero a los de adentro lo único que les
dijeron era que tenían que evacuar. El de la central telefónica solo
dijo: ¡salgan!. Pero no por dónde, ni porqué. La gente comenzó
a salir tranquilamente porque estaban a cinco y dos kilómetros del lugar del
incendio. Para peor las comunicaciones se cortaron cuando el fuego llegó a los
cables. Y encima reventó la cañería de aire comprimido, lo que inyectó 8 kilos
de presión de aire al fuego ya iniciado. Ahí se notó lo que era la falta de
entrenamiento y capacitación general. Cada uno hizo lo que le pareció en medio
de órdenes poco claras. Un camión había entrado por la Galería principal,
cuando todavía se podía transitar a la altura de la Unión 9, para buscar a un
grupo de trabajadores que estaban haciendo horas extras más adentro y esperó a
la gente que venía del frente y que se amontonó hasta donde pudo. Cuando
emprendió el regreso, se encontró que ya había humo en la Galería Principal.
Pero cuando llegó a la Unión 11 o 12 el humo se puso muy espeso. Sin poder ver,
con dificultades para respirar, terminó chocando contra el cerro. Ahí ya fue el
desastre. Los compañeros saltaron del camión y según lo que cuentan los
sobrevivientes no había forma de ver nada porque el humo refleja la luz de los
cascos y si se apaga la negrura es absoluta. ¡No sabían para donde tenían que
ir, aunque estaban bastante cerca de donde estábamos nosotros! ¡Si no podían
respirar! Se agarrados de las manos y pegados a la pared algunos – más de
treinta – fueron saliendo. Pero uno de los que no pudo salir fue el chofer del
camión. Los testimonios de los sobrevivientes son desgarradores sobre esa
situación.
Evidentemente no
había criterios de evacuación.
No hubo claridad en
la orden de evacuación. Porque si el que da la orden de evacuar sabe que el
incendio está en la Unión 9, le tendría que haber indicado al chofer que la
evacuación era por el Chiflón 7, una galería para ventilación, es decir,
exactamente al revés de lo que hicieron. Porque por ahí entra el aire nuevo de
la ventilación. Entonces no se hubiera muerto ninguno. Salían todos. Y el colmo
es que casi sufren las consecuencias del incendio un grupo que venía desde el
área ventilada en dirección al incendio. Se salvan porque encontraron en medio
del humo a dos compañeros que ya no podían caminar y les dijeron: ¡Salvensé
ustedes, vuélvanse! Y se volvieron para salir por el Chiflón 7.
Evidentemente los
jefes se vieron sobrepasados por la situación
Y ahí se
evidenciaron las consecuencias del desorden, la fragmentación, la falta de
formación, capacitación. Y sobre todo la evaluación de los propios jefes y de
la propia Seguridad para ejercer los cargos de responsabilidad. No se trata de
hacer un cursito por año. Es el sistema el que no funcionó. Una capacitación
fragmentada y sin una planificación, que debe estar atada a una ingeniería de
procesos, incluyendo RRHH.
¿No había
auto-rescatadores no?
Los poco que había
eran muy viejos, antiguos. No se sabían usar. Nunca me dieron uno. Después
compraron y lo hacen llevar y aprender a usar. Pero el tema no es tener o no
tener el auto-rescatador. Sino sacar las conclusiones de porqué se incendió y
corregir las causas.
¿En resumen…?
1) Falta
de una reingeniería de procesos bien pensada y actualizada. 2) Falta de
capacitación, formación y evaluación integral. 3) Falta de organización y
coordinación entre los distintos sectores que intervienen. 4) Falta de
delimitación de responsabilidades claras entre sectores y entre operarios, la
calificación de los puestos, etc. 5) Falta de un sistema de seguridad que
prevenga todas las variantes, con lo más moderno en equipos, el mejor
entrenamiento de las brigadas de emergencia (incluyendo un programa anual de
simulacros).
¿Y en relación con
la “obediencia debida”?
Al faltar todo eso
es inevitable. Cuando no hay reglas claras todo se hace laxo. Se dejan las
cosas a medio hacer para que las haga el que viene, o se reciben las cosas de
cualquier manera. Uno de los operarios, cuando le preguntan durante la
investigación por un montón de cosas amontonadas en la Unión 14, declaró que él
las había dejado para que lo arregle el turno que viene. Los
que no rompieron bien las toscas que descargaban en la cinta desde
el “Frente Largo” o desde la preparación que estaban haciendo un mantenimiento,
mandaban la tosca más grande, sin pensar en las consecuencias. Pero además la
falencia de la Seguridad, del Supervisor y en última instancia de los jefes.
Alguno tendría que haber dicho ¡Eh…paren! En vez de “dale y
dale”.
Un conjunto de
hechos que llegan al siniestro, como si cayeran en un embudo de causas.
Si. Normalmente se
habla de que para cada siniestro hay un conjunto de hechos menores, que no
producen daño a nadie, que pueden no producir daño a las máquinas, pero que van
generando la acumulación de condiciones necesarias para que se produzca un
siniestro.
Hay una
responsabilidad institucional
Obvio, los
responsables no se detuvieron a pensar los procesos ni a verificar su
aplicación. Esa es la responsabilidad de los Gerentes. Analizar los procesos de
cada Gerencia, cómo
los podés mejorar.
En vez de pensar si
las condiciones de funcionamiento son las necesarias para que se funcione
correctamente.
Sí, toda esa gente
no se dedicó a pensar y evaluar en el terreno la situación. Los Gerente tienen
que ser proactivos, que estén en el terreno y lo recorran. No que estén en la
oficina mirando los planos. El plano te puede decir una cosa, pero el terreno siempre
te dice otra, o te complementa el plano. El plano nunca es igual al terreno.
O que la dirija por
teléfono
Claro. Tiene que
haber equipos técnicos interdisciplinarios que analicen esto. En su momento la
empresa tuvo eso. Hasta los 80 sobrevivieron algunos. Ya antes de Taselli se
fueron desmantelando. Con el achique que comenzó en la época de Alfonsín
comenzaron a desmantelarse esos equipos. No se los renovaban. Eso fue parte de
un planteo sobre lo que había que hacer en Turbio con YCF que está en un
Informe del Banco Mundial. Para el año 86 si mal no recuerdo. Por ejemplo,
decía con claridad cómo generar el desánimo en la gente para que se vaya. ¡Esa
hijaputez planteaba! Sin tapujos. Era cuestión de reducir todo a una expresión
mínima para dejar un mantenimiento o alguna cosita así. En esa época éramos
poco más de 3.000 y el informe planteaba reducir a unos 800. ¡¡Es lo que hizo
Taselli!!
Pero el Estado se
hizo cargo y los muertos son con el Estado.
Si. Se hicieron
cargo por la lucha de la cuenca minera. Las Asambleas Comunitarias en donde
participaba todo el pueblo. Hasta los Intendentes. Lo impulsábamos desde el
sindicato, pero no dejamos a nadie afuera, invitamos a todos y participaron
todos. Pero después no hicieron lo que tenían que hacer. Lo hicieron para la
TV. Fue Crónica a mostrar el primer tren que sacaba carbón para venderlo en Río
Gallegos. Fue la primera intervención de Arnold.
¿Se buscaba mostrar
que se hacía lo contrario a lo que hacía Taselli?
Claro. Por un lado,
estaba bien. Pero, había que revisar todo esto porque fueron siete años de
Taselli en los que habían destruido todo lo poco que quedaba de lo que no
habían destruido en la época de Alfonsín. Y después vinieron a reforzar esa
política Menem y de la Rúa.
Entonces en el
árbol de causas hay que incorporar las políticas implementadas por los
gobiernos de turno.
Las políticas
comienzan con ese informe del Banco Mundial. Debe haber habido otros antes.
Ellos tiraron la línea y los gobiernos la agarraron.
Ahora bien, Taselli
fue un desastre que todos conocían.
Pero sí. Por eso
prendió tan fuerte el ¡Fuera Taselli!. La población de
la cuenca comprendió perfectamente que había que volver al Estado. El tipo solo
fue a desguazar la empresa y aprovechar las condiciones de la concesión para
llenar sus cuentas bancarias. Tenía subsidio para salarios y subsidio para el
precio del carbón. ¡Y en la empresa no puso un peso! Utilizó el aporte de los
subsidios para derivarlos a sus empresas particulares y le vendió el carbón a
valores subsidiados a un mercado cautivo: la usina de San Nicolás, de la
norteamericana AES (esa sí se privatizó). En el contrato de la compra la yanqui
estaba obligada a comprar 380.000 toneladas de carbón a Río Turbio. El precio
estaba en unos 40 dólares la tonelada y los tenía que comprar a casi 70 dólares.
¡Casi el doble! Entonces Taselli mandó a sacar carbón de cualquier manera. Y
dejó que todos los procesos se desarmaran.
Pero cuando vino el
Estado dijo ¡dale y dale!
Eso. Locomotora con
la bandera argentina, carbón a Gallegos, dale que va! Como dijo un dirigente
sindical del personal superior había que sacar carbón ¡aunque sea con
los dientes!
¿Y el papel del
sindicato y el Estado después de Taselli?
Con la lista Negra
impulsamos el Fuera Taselli. Desde noviembre de 1999 a
noviembre del 2003. Ahí fueron el Primero y Segundo Congreso del Carbón y las
Asambleas Comunitarias. ¡Pero esa es otra historia! Después regresó la lista
Verde (no sin alguna jugarreta) y estaba Kirchner en el gobierno. Pensá que
Kirchner asume en 2003 y cuando se produjo el incendio hacía poco que había
asumido. Y justo una semana antes anunció que iba a poner plata en la empresa.
El sindicato se pegó a la gestión del gobierno que después de los 14 muertos
destinó toneladas de inversiones y aumentos de sueldos.
No era un tema que
preocupara esta cuestión de los procesos que mencionás tanto.
Para nada. ATE
jamás se dedicó a la cuestión del funcionamiento del trabajo. Incluso yo mismo
no pensaba en esto como pienso ahora. El Primer Congreso del Carbón realizó un
enorme y detallado informe del estado de la empresa (bulón por bulón casi) que
fue muy importante para demostrar el nivel de deterioro en el que Taselli la
había sumergido y el Segundo avanzó, en equipo con la Facultad de Ingeniería de
la UBA, en proponer alternativas productivas para darle valor agregado al
carbón. Pero no conocíamos esta cuestión de la reingeniería como algo
fundamental. Todo este tema de los procesos es posterior. Es del período previo
al IV° Congreso del Carbón, durante la discusión paritaria sobre el Convenio
Colectivo, el Proyecto de Centro de Formación y la propuesta de Reingeniería de
Procesos de la gestión. Destacando los aspectos positivos de esa gestión,
digamos, porque también hay mucho para debatir, evaluar y criticar sobre cómo
se hicieron las cosas. Pero es de este período más cercano. Antes de Macri y Zeidan.
Volviendo al
incendio y las responsabilidades: ¿qué es lo que se investigó en realidad?
Centralmente si el
fuego fue producido por una falla mecánica, natural o artificial (un atentado).
Se corrieron bolas de todo tipo también sobre esto. Fueron condenados (sin
prisión) el
Interventor y el jefe de Seguridad. Las conclusiones del tribunal hablan de un
desastre de la organización de la empresa. Incluso uno de ellos habla de un
“concierto” (así dice) de errores o impericias. Lo que falta es la pregunta:
¿Por qué hubo un concierto de errores? Y como no hay pregunta, no hay
respuesta.
¿En la actual
empresa, puede volver a suceder algo así?
¡Por supuesto!
¡Puede ocurrir! Porque no terminaron la reingeniería de procesos para ordenar y
corregir las causas que llevaron al concierto de errores. Como dije, entre el
2008 y el 2015 hubo intentos por salir del pozo. Hubo inversiones enormes y a
partir del 2013 un serio intento de corregir la clave del problema con el
Centro de Formación y la Reingeniería de Procesos como propuesta. Pero también
hubo errores grandes y despilfarro. Después vino Zeidán que fue otro Taselli. Y
con Fernández nada cambió respecto de Zeidán. Ya sucedieron varios incidentes y
siniestros. Algunos de gravedad por su dimensión, como fue la explosión de la
caldera de la usina. Y eso que ahí tienen más o menos definidos los puestos y
procesos. Y ya tienen un muerto por envenenamiento. ¡Insólito! Que tuvo una
sustancia altamente tóxica al alcance de la mano. Si es tóxica y puede matar a
alguien no puede estar al alcance de la mano. ¡Como si el gelamón estuviera en
un estante de la lamparería! Le dan bola al márquetin y venden humo sobre
capacitaciones que nada tienen que ver con una elaboración relacionada con una
reingeniería de procesos. A pesar de que se les entregó, en mano a Aníbal
Fernández, un informe sobre todo esto que estamos hablando. Ni pelota. ¡Peor!
Corrieron de lugar al tipo que más conoce sobre capacitaciones y lo mandaron a
cumplir funciones en un lugar que no tiene que ver con su especialidad. Eso lo
hizo un tipo que pusieron en RRHH que no tiene ni idea del funcionamiento.
Jamás trabajó en producción. Maneja la Gerencia por teléfono desde Buenos Aires
y contrata empresa de capacitación – creadas a tal efecto – por fortunas, para
dar cursos de “zaraza”. Para eso funciona. El mundo al revés.
¿Se puede corregir?
Se puede. Pero la
empresa tiene que ser gestionada técnicamente, como una empresa productiva que
necesita ser eficiente y autosustentable. Los informes que se presentaron en
2013, 2014 y 2015 son irrebatibles. Por eso no se atreven ni a mencionarlos.
Pasaron casi diez años y mantienen totalmente su vigencia. El macrismo dejó
directamente sin efecto el proyecto de capacitación y formación, la
reingeniería de procesos, bajaron las inversiones. ¡Y los de Aníbal Fernández,
con pandemia o sin pandemia, dejaron todo como siempre! Hacen márqueting con la
usina de 240 y mientras tanto les explota la caldera vieja en la usina que
funciona. Y va a explotar otra cosa, no puede ser de otra manera. Ahora viene
otra vez el ¡dale y dale! La gente no tiene la culpa, volvemos
a lo mismo porque – desde arriba – no se toman las decisiones que hacen falta
tomar para que la empresa funcione técnicamente bien. No como un botín político
o un kiosquito.
Muerte en la mina.
Pintura de Antonio Galán
Trabajo esclavo y
precarización en el siglo XXI
Por RedEco
No es novedad que
las condiciones en las que los trabajadores y las trabajadoras desempeñan sus
tareas empeoran cada vez más, no solo en Argentina, sino en todo el mundo. Se
necesitan más empleos y ocupar más horas para obtener un salario que permita
una vida digna. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos
(INDEC), en marzo una familia de cuatro integrantes necesitó en Argentina
89.690 pesos para no ser pobre y 39.862 para no ser indigente, un 7% y un 6,5%
más que en febrero.
En su nota
“Cartografía del trabajo no registrado”, publicada en la Revista Crisis, la
socióloga Juliana Persia (1) afirma que los puestos de trabajo asalariado que
no están registrados en la seguridad social suman en Argentina un total de
4.974.775, y representan, según estadísticas oficiales, un 23,5% del total de
puestos de la economía y el 31,7% de los asalariados.
No estar registrado
implica no tener acceso a las prestaciones de la seguridad social: jubilación,
obra social, pensión por invalidez en caso de sufrir algún accidente laboral o
enfermedad que incapacite para el trabajo; tampoco se cuenta con seguro por accidentes
de trabajo y enfermedades profesionales (ART); no se cobran asignaciones
familiares; no se acumula antigüedad ni se accede al derecho a cobrar el seguro
por desempleo.
Además, los
trabajadores no registrados están peor remunerados. Según el último dato del
INDEC del tercer trimestre de 2021, el ingreso de los no registrados fue 27.301
pesos
y 62.038 pesos el de los asalariados registrados. (2)
En este sentido,
desde la institución independiente Taller de Estudios Laborales (TEL) afirman:
“Es importante no perder de vista que porciones cada vez más grandes de la
clase trabajadora mundial están sumergidas en relaciones laborales que implican
distintas formas de degradación en sus condiciones de vida, que van desde la
‘precariedad’ hasta la ‘esclavitud contemporánea’”.
Entonces, ¿de qué
hablamos cuando hablamos de trabajo esclavo?
Al ser consultados
por Red Eco respecto al trabajo esclavo, desde el TEL responden con un poco de
historia:
“La ofensiva
capitalista o ‘globalización’ tuvo como una de sus principales consecuencias la
implementación de políticas estatales y empresarias que atacaron tres
conquistas históricas de la clase trabajadora:
-La jornada laboral
de 8 horas y el contrato por tiempo indefinido (flexibilidad contractual y
horaria)
-La delimitación
clara de la correspondencia entre tareas y salario (flexibilidad salarial)
-El nexo entre la
relación de empleo y una serie de derechos laborales (licencias con paga,
aguinaldo, cobertura de salud, aportes jubilatorios, etc) y sindicales
(afiliación sindical,
cobertura de
negociación colectiva)
Desde ese momento,
a pesar de la resistencia de varios sectores, se fueron conformando grupos de
trabajadores/as que ingresaban al trabajo asalariado a través de contratos
temporales o ‘a plazo’ que no contemplaban los derechos laborales mencionados,
con jornadas establecidas arbitrariamente por la patronal, con salarios a
destajo o ‘por objetivos’, etc. Esto es el núcleo del fenómeno que se conoce
habitualmente como ‘trabajo precarizado’ o ‘flexibilizado’, y que afecta a una
porción muy importante de los trabajadores asalariados en el mundo.
Ya en la etapa
previa, el desarrollo de las tres conquistas que mencionamos era muy desigual
según los sectores y las regiones, aunque esas condiciones eran el horizonte
que organizaba las reivindicaciones y demandas de los trabajadores y sus
organizaciones. En ese sentido, es posible decir que hubo históricamente
sectores de trabajadores en relaciones precarias (sin derechos laborales o
sindicales, sin cobertura de salud o jubilatoria, sin contrato laboral, etc).
La importancia numérica de estos trabajadores en América Latina está en la base
de la idea de ‘informalidad’.
Efectivamente, se
consideraba que una gran porción de trabajadores se insertaba en relaciones
laborales informales (esto es, por fuera de la regulación estatal) en
establecimientos pequeños, que abarcaban el uso de la fuerza de trabajo
familiar, el autoempleo o cuentapropismo, etc.
Las relaciones que
habitualmente se denominan ‘trabajo en condiciones de semi-esclavitud’ o
‘esclavitud contemporánea’ forman parte de este conjunto de formas de
explotación del trabajo, y se caracterizan porque incluyen algunas de las que
se llaman formas de coacción ‘extraeconómicas’”.
Entre estas formas
de coacción extraeconómicas, el TEL refiere a las situaciones en las que los
trabajadores y las trabajadoras son reclutados con engaños, a través de redes
de trata y se retienen sus documentos para evitar la movilidad, se emplea a
fuerza de trabajo migrante sin la documentación requerida por el Estado, entre
otras: “Estas condiciones refuerzan el círculo de la precariedad: les
trabajadores y sus familias son alojados en espacios alejados, o en pésimas
condiciones; los bajos salarios hacen que la jornada laboral se prolongue hasta
límites extenuantes por el pago a destajo; la vivienda y las viandas se
descuentan del salario; etc-. Un fenómeno de la ‘globalización’ es que estas
relaciones de trabajo se incorporan en cadenas de producción organizadas a
escala global por las grandes corporaciones, a través de redes de
subcontratación y tercerización – como es el caso del sector textil y del
sector agrario”.
En este punto,
desde el TEL remarcan que con “esclavitud contemporánea” no están hablando de
“rémoras del pasado” o de relaciones laborales que persistieron a través del
tiempo y no se “modernizaron”: “Muchas veces se denuncian como de ‘esclavitud’
lo que no son otra cosa que pésimas condiciones de trabajo asalariado (jornadas
agobiantes, malos tratos de capataces y supervisores, presión para elevar la
producción, etc). Esto quiere decir que estamos hablando de formas de
explotación del trabajo que se propagaron y se intensificaron en las últimas
décadas como producto del desarrollo del capitalismo a escala global”.
En tanto, Verónica
Trpin, doctora en Antropología Social y directora del Instituto Patagónico de
Estudios de Humanidades y Ciencias Sociales (Conicet-Universidad Nacional del
Comahue), que investiga temas como trabajo y migración, enfatiza que el trabajo
esclavo no puede desacoplarse de las lógicas racistas situadas en determinados
circuitos laborales
que involucran a personas despojadas de derechos: “Quienes trabajamos trabajo y
migración, por ejemplo, preferimos hablar de trabajo no formal o trabajo
irregular, pero claramente tiene en los contextos latinoamericanos una fuerte
impronta vinculada al racismo, es decir a considerar que hay personas que se
encuentran inferiorizadas y por lo tanto en esa inferiorización hay una marca
de racismo en relación al despojo de derechos”.
“Hay una clara
conjunción entre la condición de clase social en el estatuto de trabajador y
trabajadora y la interseccionalidad, creo yo, con la racialización de cierta
población, que en esa racialización hay una mirada negadora de derechos, por
esta histórica condición de clase atravesada por las mismas lógicas que
implican una inferiorización de ciertas poblaciones, y en esa inferiorización
casi la negación de su condición de persona, y por eso la negación de su acceso
a derechos, como pueden ser los derechos laborales. Esto tiene una impronta muy
significativa por la propia historia latinoamericana, de cómo las relaciones de
poder se han enquistado en las estructuras de clase social pero esas
estructuras de clase social están claramente atravesadas por la racialización
de ciertas poblaciones”, explica la antropóloga en diálogo con Red Eco.
Para Verónica
Trpin, se puede observar cómo en estos circuitos se replica una lógica. El
trabajo irregular está muy extendido en los circuitos en los que hay un cuerpo
sobreexpuesto a determinadas condiciones de trabajo, sea a la intemperie o a
sobreexigencias laborales, como es el caso de los circuitos agrarios en
Argentina y en América Latina, en el trabajo en la construcción y en circuitos
feminizados como puede ser el circuito de cuidado, el trabajo doméstico. Y
también en los circuitos de trabajo textil, en los llamados talleres
clandestinos.
Las descripciones
que tanto Trpin como los integrantes del TEL realizan respecto al trabajo
esclavo, irregular y/o a la explotación se hacen cuerpo en los relatos que
muchos trabajadores y trabajadoras hacen respecto a cómo deben llevar adelante
sus tareas…
“Hacían fortunas a
costa de nuestros huesos y sangre”
El 30 de marzo de
2006 un desperfecto eléctrico inició un incendio en un taller clandestino,
ubicado en la calle Luis Viale 1269 del barrio de Flores en la Ciudad de Buenos
Aires. Murieron seis personas: Juana Villca de 25 años (estaba embarazada);
Wilfredo Quispe de 15; Elías Carbajal de 10; Rodrigo Carbajal de 4; Luis Quispe
de 4 y Harry Rodríguez de 3 años.
Lourdes Hidalgo es
sobreviviente del incendio e integra la Comisión por la Memoria y Justicia de
los obreros textiles de Luis Viale.
“Las condiciones en
las que trabajábamos eran muy malas – relata Lourdes a Red Eco –. Estuvimos 65
personas entre ellos 25 niños en un taller en donde había un solo baño para
todxs, que no tenía ni siquiera agua caliente. Trabajábamos más de 18 horas por
día. La paga eran unas monedas que no alcanzaban para nada. Aunque a veces
podían pasar meses y ni siquiera nos pagaban. Nos veíamos obligados a vivir en
el lugar. La patronal y sus encargados en el taller nos daban nylon y maderas
para dividir nuestras ‘piezas’. El lugar estaba en malas condiciones. Por eso
el día de la masacre patronal, todo se incendió tan rápido… el lugar no tenía
matafuegos que funcionen, la puerta de salida de emergencia estaba llena de
prendas. Nuestra rutina diaria fue de la cama a la máquina, y de la máquina a
la cama, el lugar era cerrado, no tenía ventilación. Toda la casa estaba en
condiciones inhumanas para coser y coser ropa que luego la vendían y hacían
fortuna a
costa de nuestros
huesos y sangre”.
Pasaron 16 años
desde el incendio y no solo no hubo justicia para los responsables, tampoco se
modificaron las condiciones en las que se trabaja en el rubro textil: “Creo que
lamentablemente las condiciones en las que hoy se trabaja no han cambiado mucho
– confirma Lourdes –. La mayoría de los textiles trabaja en las peores
condiciones, no nos reconocen ningún derecho laboral, muchas veces, como nos
pasó a nosotras, no nos reconocen ni como seres humanos. Por eso la lucha
sigue. Mi lucha sigue y seguirá para hacer memoria por mis compañerxs y sus
hijos, es parte de luchar para que mis compañeros textiles conquisten las
condiciones de trabajo que se merecen. (…) Mi lucha por justicia es parte y
debe ser bandera de lucha de todos los textiles. El reclamo es justicia. Basta
de tratarnos como personas de segunda. Queremos un trabajo digno. Una vida
digna. Que nuestros hijos no tengan que vivir pegados a la máquina de coser
junto a su mamá”.
“Luchamos para que
la masacre textil en Luis Viale no quede en el olvido y la pelea es por memoria
y justicia, que el taller sea un espacio de memoria. Muchos de los que hoy
trabajan en talleres no pueden salir a reclamar porque los echan, los persiguen
o los deportan. Es muy complicada la situación, pero creo que en la lucha por
la unidad podemos organizar a lxs compañerxs”, agrega Lourdes, que al ser
consultada respecto a cómo se manifiesta justamente el trabajo esclavo en el
rubro textil, afirma que aparece de muchas formas: “pero centralmente en las
grandes empresas trasnacionales, o marcas muy reconocidas como Nike, Adidas,
producen en grandes ‘talleres clandestinos’ a cielo abierto a la vista de todos
y para todos es muy normal que así sea. Acá nomás en Argentina, Cheeky lo hace
en pequeños talleres”.
“No hay un
cosechero de yerba que tenga un trabajo grato”
“Sigue siendo
trabajo esclavo porque vos te tenés que calentar el lomo de día y de noche te
tenés que seguir preocupando para ver qué ponés en la olla”, asegura Hugo
Silva, referente de la Agrupación Tareferos Justos de Oberá, Misiones, a Red
Eco cuando se le pregunta si considera que el trabajo que realiza es esclavo.
“La verdad que la
tarefa no alcanza. No se trabaja bien, se trabaja de la misma forma que
siempre, estamos en peligro (…). Y no hay ni un cosechero de yerba que quede
millonario o por lo menos tener un trabajo grato, es todo trabajo esclavo”.
Hugo no es el único
tarefero de su familia. Lo fue su papá y ahora sus hijos también trabajan de
día en la cosecha de yerba y por la noche estudian para terminar el secundario:
“Mis hijos están cursando segundo año con esfuerzo de ellos, porque se van todo
el día a la tarefa y a la noche al colegio. Nosotros hoy ganamos 3000 pesos
entre los tres. Y esos 3000 son hoy nomás, porque mañana no sabemos si la yerba
va a estar fea, o va a haber condiciones para trabajar, o va a haber mucho
peligro. No es fácil”.
“Es una situación
muy angustiante para nosotros – continúa –, yo tengo 48 años, antes era joven y
podía trabajar, podía revolcarme, pero hoy por hoy, ya me siento explotado, ya
no me resisten los riñones, la cintura, ya me siento cansado y todo el esfuerzo
es para seguir al otro día cosechando la yerba”.
Los reclamos de los
tareferos no son pocos. El principal, según señala Hugo, es lograr un precio
justo para todos, “que se pague lo que marca la ley”: “Hoy estamos necesitando
que se cumpla la ley que regula el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM),
y que decreta que se pague al tarefero 6400 pesos la tonelada, y nos están
pagando 2, 3, 4, o a
lo sumo 5 mil (…).
Buscan una forma para que siempre el tarefero esté cobrando por debajo del
precio de la canasta familiar, que nunca le alcance para nada, que el tarefero
sea esclavizado bajo ese precio, para que no progrese”.
“Hoy la canasta
familiar está muy por encima del precio del trabajo, tenés que trabajar un día
para ganar una bolsa de harina”, agrega.
Silva cuenta que la
mayoría de los tareferos no tiene trato con los patrones e incluso no los
conoce: “Existe contratista y capataz de cuadrilla, pero el patrón no existe,
ni se muestra en el lugar de trabajo (…). Lo primero que dice el contratista es
‘yo no sé por qué el patrón no mandó a limpiar la chacra para hacer la cosecha’
o (…) porqué la yerba está en mal estado. Pero los tareferos tenemos que
meternos a cosechar igual, esté como esté, esté sucio, haya peligro de que te
pique una víbora, una avispa, o haya peligro de cualquier tipo de insecto
peligroso. Es un riesgo que corremos todos los días (…). Justo la cosecha
gruesa se hace en tiempo de invierno, y ahí tenemos que hacer la vista gorda y
meternos igual porque la verdad que tenemos que comer”.
“Las condiciones
son siempre las mismas, tiempo feo tenés que trabajar igual (…). Uno es padre
de familia y tenés que meterte la ponchada al hombro y meterle al hacha nomas
porque ahí está el refrán que dice que el que no gana, no come (…). La realidad
es que el tarefero no trabaja para guardar plata, trabaja para comer al día. Si
vos trabajas en el día comés, si no trabajas directamente no tenés para comer”,
advierte.
“Yo me crié en la
chacra de los Urrutia, eran los patrones de mi papá – relata Hugo – y ahí sí se
usaba la indumentaria, que eran los zapatos de seguridad, las botas de goma, se
usaban las camisas y pantalones de grafa, y todo el equipamiento. Ahora nadie
aparece, sólo los contratistas y vos tenés que agarrar y calzarte tu buzo o tu
jogging y tenés que ponerte tu alpargatita y salir al campo a trabajar porque
sino te comen los pájaros, no ganás nada. (…) Son muy pocos los patrones que se
hacen cargo, son contaditos. Acá en Oberá, conozco únicamente uno solo que le
pone condiciones para trabajar a los compañeros. Pone las trafic, seguridad a
los trabajadores, y trabajan bien, pero es una empresa muy chica que no
contiene a más de 50 o 60 trabajadores. Y en Misiones somos alrededor de 19.000
tareferos, y en el punto fijo Oberá, que alberga a la mayor cantidad de
tareferos, hay una sola persona que se hace cargo de su personal. Son 50
compañeros nada más, y más o menos alrededor de 5 mil, 6 mil tareferos en Oberá
nos quedamos sin nada, y tenemos que trabajar de la forma en que podemos, sin
cobertura”.
Otro de los
reclamos de los tareferos es el pago de la interzafra, una ayuda a los
trabajadores para los meses en que no hay cosecha, meses de desempleo
estacional.
“Estamos haciendo
dos meses, tres meses de cosecha. Es lo que decretó el INYM, porque esos tres
meses de cosecha gruesa le da rendimiento a los molinos y buena calidad. La
verdad que antes hacíamos cosecha de largo, no había interzafra. Parábamos un
poco nomás, pero había carpida, macheteada, limpieza de yerbales, fumigación,
había un montón de trabajo en el que nosotros podíamos apoyarnos. Hoy por hoy
el patrón chico, el dueño, cosecha la yerba y no tiene para pagar a un peón
para limpiar la chacra, entonces esa chacra queda seis meses y después cuando
va a empezar la cosecha vuelven a limpiar, pero queda una limpieza irregular,
quedan los troncos, los puntillos, palos, muchos compañeros perdieron los ojos,
son todas situaciones en que uno se pone en riesgo en el día a día”, describe
Silva.
Trabajadores del
mundo uníos
“En la lucha contra
el llamado ‘trabajo esclavo’ – aseguran desde el TEL – convergen
reivindicaciones de tipo sindical clásico (aumentos de salario, condiciones de
trabajo, jornada laboral, derecho a la sindicalización, etc) con otro conjunto
de reivindicaciones que tienen que ver con los derechos humanos más amplios,
ligados al combate de la trata de personas, al trabajo infantil y a la
vulneración de derechos de les trabajadores migrantes. Es por eso un campo de
lucha amplio en el que converge un amplio arco de organizaciones sociales y
políticas, y que interpela a un arco igualmente amplio de actores estatales”.
“Argentina tiene
una particularidad en la que también por las propias características de
articulaciones y de fuerte presencia de sindicatos, organizaciones de derechos
humanos, hay interesantes legislaciones”, afirma, en tanto, la antropóloga
Verónica Trpin.
“Incluso hemos
tenido reformas vinculadas a las normativas que rigen el trabajo rural –
continúa –, pero sin embargo siempre hay una distancia entre las legislaciones
que cobijan a las personas que trabajan en estos circuitos y luego su
aplicación en los contextos. Allí hay una falencia clara en los dispositivos y
mecanismos de control de la aplicación y de cómo puede ejercerse un lugar de
sostenimiento de los derechos para estos trabajadores”.
La Agrupación
Tareferos Justos, de la que Hugo Silva es referente, fue creada, tal como él
mismo dice, “ante tanto sufrimiento y abandono”: “Un día dijimos que había que
crear una agrupación para poder conseguir beneficios para nuestros compañeros”.
Sin embargo, el
camino no fue, ni es, fácil.
“Cuando hicimos el
acampe frente a la Casa de Gobierno (de Misiones) – recuerda Hugo –, después de
tantos reclamos, para pedirle al gobierno provincial que interceda con el INYM
y el Ministerio de Trabajo, además de los Ministerios de Desarrollo Social de
Nación y Provincia, para que la interzafra sea de 15 mil pesos para cada
compañero, nos respondieron sacándonos todo lo que con la lucha habíamos ganado
dentro de la agrupación. A nosotros nos daban 650 módulos (bolsones con
alimentos de primera necesidad) para los compañeros y nos lo sacaron. Teníamos
10 comedores, 10 merenderos dentro de la agrupación, un comedor en cada barrio.
Tuvimos una lucha infinita en Nación y ahí ganamos para los merenderos, pero al
final nos sacaron todo castigándonos, fue la reacción que tuvimos por ir a
pedir esa interzafra”.
“Cuando querés
reclamar como agrupación, como nos pasó a nosotros, te cortan la cabeza y te
dejan sin nada como castigo para que no vuelva a suceder con otras
agrupaciones, pero nosotros seguimos peleando junto a los compañeros y gracias
a Dios seguimos remando. La Agrupación de Tareferos Justos tiene hilo para
rato…”, subraya Silva a Red Eco.
En el caso de
Lourdes Hidalgo, la Comisión por la Memoria y Justicia de los obreros textiles
de Luis Viale que integra se creó a partir de una masacre. El incendio de la
vivienda/taller donde vivían y trabajaban familias enteras, en situaciones de
extrema precariedad.
La lucha de la
Comisión, los sobrevivientes y las familias de las víctimas llevó a que en 2016
se realizara un juicio, en el que el Tribunal Oral Criminal N°5 de la Ciudad de
Buenos Aires condenó al encargado del taller Juan Manuel Correa, y al capataz Luis
Sillerico Condori a 13 años de prisión, al considerarlos coautores del delito
de reducción a la servidumbre y estrago culposo. En su fallo, el Tribunal
ordenó que la causa vuelva a instrucción para investigar la responsabilidad de
los propietarios del taller y dueños de las marcas, Jaime Geiler y Daniel
Fischberg, además de pedir que se investigue la
responsabilidad de
los efectivos de la Policía Federal y los inspectores que debían controlar el
lugar y no lo hicieron. Sin embargo, en mayo de 2019 los dueños de las marcas
fueron sobreseídos, y en marzo pasado uno de los encargados fue excarcelado, mientras
que el otro permanece con prisión domiciliaria.
Es por eso que la
lucha de Lourdes y la comisión continúa: para hacer memoria y justicia por sus
compañerxs y sus hijos, y también para conquistar las condiciones laborales que
los trabajadores y las trabajadoras textiles se merecen: “Porque la vida de los
trabajadores textiles importa, y la vamos a hacer escuchar, jamás nos
callarán”.
100 años no son
nada
Desde los primeros
reclamos de los inmigrantes panaderos de fines del siglo XIX se fueron
conquistando derechos laborales, pero persisten y se renuevan formas y
condiciones laborales que parecen desconocer los más elementales tratos
humanitarios.
La pregunta es, si
en pleno siglo XXI estos derechos ganados no comprenden a todos y todas las
trabajadoras, a dónde están yendo a parar los beneficios del trabajo.
La respuesta está
en el reparto social de la riqueza, tema que quedará a la espera de un nuevo
especial de Red Eco Alternativo.
Fuente:
https://www.redeco.com.ar/nacional/trabajadorxs/35808
NOTAS
(1) Cartografía del trabajo no
registrado
(2) Esto
implica que, de todos modos, tener trabajo en blanco en muchos casos tampoco
alcanza para cubrir
necesidades básicas. Según datos del economista Leopoldo Tornarolli, del Centro
de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de la Universidad Nacional de
La Plata, del total de asalariados formales, que ronda las 9,7 millones de personas,
17,5% era pobre en el tercer trimestre de 2021, es decir 1,7 millones de
personas, entre ellos quienes se desempeñan en rubros como gastronómicos,
maestranza y textiles. “ Casi un tercio de los
trabajadores ocupados en la Argentina son pobres, 13
puntos más que en 2017
A 50 años del
triunfo de la Lista Marrón en el SMATA Córdoba
Por Rodolfo Laufer
*
El 28 de abril de
1972, para sorpresa de muchos, las urnas sancionaban el triunfo de la Lista
Marrón en la seccional cordobesa del Sindicato de Mecánicos y Afines de
Transporte Automotor (SMATA). René Salamanca se convertía así en el nuevo
secretario general de uno de los sindicatos más poderosos de una de las
provincias más convulsionadas de la Argentina.
La efeméride
redonda es una buena oportunidad para volver sobre el proceso que hizo posible
esta segunda gran experiencia del sindicalismo clasista en la
Córdoba setentista, muchas veces devaluada o simplificada. ¿Cuál fue el impacto
del Cordobazo en los/as mecánicos/as? ¿Cómo se produjo la crisis de la
conducción peronista desplazada? ¿Qué sectores integraron la Lista Marrón y qué
programa levantó? ¿Quiénes la votaron? ¿Qué lugar ocupó el proceso de
SITRAC-SITRAM en esta historia? Y, finalmente, ¿cuál fue el significado del
triunfo?
Partamos de señalar
que se trataba, nada más y nada menos, que del sindicato que, con alrededor de
10.000 afiliados y afiliadas —porque también había obreras mecánicas—,
representaba a la mayoría de la clase trabajadora ocupada en la industria
automotriz local, nervio central de la economía cordobesa. Pero, además, de una
masa obrera que había sabido ponerle el cuerpo a la lucha contra la dictadura
de Onganía en el histórico Cordobazo del 29 de mayo de 1969, donde miles de
mecánicos/as se volcaron a las calles marchando en cuatro columnas hacia el
centro de la ciudad, combatiendo con las fuerzas represivas y ofrendando el
primer mártir de la rebelión, Máximo Mena.
Una de las columnas
del SMATA marchando el 29 de mayo de 1969.
Casi tres años
después, los trabajadores y trabajadoras del SMATA Córdoba mostraban que el
Cordobazo solo había sido el inicio de su camino. El triunfo marrón desplazaba,
después de trece años de conducción, a los seguidores de Elpidio Torres, una
figura hoy ensalzada por algunos sectores del peronismo, que por entonces
fungía como máximo exponente del sindicalismo vandorista en el movimiento
obrero local. Es que la estrategia de “golpear y negociar”, de movilizar a los
trabajadores siempre con miras a lograr algún acuerdo con los sectores del
poder empresarial, político y militar, cada vez cuajaba menos
entre los/as
mecánicos/as. El propio Cordobazo la había desbordado completamente: como
señaló J. Brennan, si el llamado “Vandor cordobés” había comenzado la jornada
marchando a la cabeza de la columna de Santa Isabel, unas horas después estaba
ya refugiado en la sede sindical, abatido y esperando a que todo terminara de
una vez. Dos meses después, sus lugartenientes recibirían el muy simbólico
chasco de que una asamblea rechazara marchar hacia la Casa de Gobierno a llevar
una petición al nuevo interventor de la dictadura: “No queremos diálogo”,
replicaron los trabajadores.
Es que el signo de
la nueva etapa no era el dialoguismo, sino la confrontación, la democracia de
base y la radicalización.
Cada uno a su modo,
dirigentes de la talla de Agustín Tosco y Atilio López supieron comprenderlo.
Tras el Cordobazo, el líder del sindicato de Luz y Fuerza, los sindicatos independientes de
Córdoba y la CGT de los Argentinos se integró al Movimiento Nacional
Intersindical (MNI), dio forma al llamado sindicalismo de liberación y,
sin abandonar su prédica unitaria, fue profundizando la radicalidad de sus
posicionamientos políticos. El dirigente de la UTA, por su parte, apartó al
sindicalismo legalista de Córdoba de su alineamiento con el
vandorismo y lo reubicó como parte del peronismo combativo,
tendiendo lazos a su vez con el ala izquierda del movimiento peronista. Otros,
en cambio, terminarían siendo arrasados por la corriente.
Pero el fruto más
original del Cordobazo fue sin dudas el desarrollo del sindicalismo clasista.
En marzo de 1970, con la destitución por asamblea de la dirección sindical “amarilla”
en Fiat Concord, dio inicio la experiencia del clasismo en los
sindicatos SITRAC y SITRAM, encabezados respectivamente por Carlos Masera y
Florencio Díaz. Corriendo el espectro sindical un paso más hacia la izquierda,
durante el año y medio siguiente los obreros y dirigentes de la empresa
italiana llevaron adelante un proceso de profunda democracia sindical y
combatividad intransigente, acompañado —como no se veía desde hacía mucho
tiempo— por un cuestionamiento a las relaciones sociales capitalistas y
explícitas definiciones revolucionarias, antiimperialistas y socialistas. La
voluntad de abrirse paso como una cuarta corriente en el movimiento obrero
local, y el lugar preponderante dado a la delimitación política e ideológica,
llevaron a los clasistas de Fiat a chocar no solo con el
peronismo ortodoxo alineado con la CGT Nacional de José
Ignacio Rucci, sino en muchos casos con todo el sindicalismo cordobés, que
desde mayo de 1971 tendría a la dupla López-Tosco como cabeza de la CGT local.
Del otro lado, hay que decirlo, también estos últimos vieron a los
radicalizados líderes de SITRAC-SITRAM con suma desconfianza, sin comprender la
profundidad del proceso que se desarrollaba entre las bases de Concord y
Materfer.
En el SMATA, en
tanto, el Cordobazo actuó como un catalizador de las tendencias que bullían en
el movimiento obrero cordobés. El 12 de mayo de 1970 los obreros de la
matricería Perdriel tomaron la fábrica denunciando la connivencia entre la
gerencia de IKA-Renault y el torrismo para el traslado de
candidatos a delegados opositores. Los directivos de la empresa fueron
retenidos como rehenes, la planta fue rodeada con tanques de nafta y los
trabajadores se prepararon para enfrentar la represión. El triunfo fue
contundente. Un mes más tarde, en el marco de las negociaciones paritarias,
todas las plantas automotrices de Córdoba utilizaron el mismo método. Entre
ellas estaba ILASA, una fábrica de cables y componentes donde trabajaban 300
obreras. El pánico se apoderó del empresariado y la dictadura, que calificó la
medida como parte de un “plan subversivo continental”. Esta vez los obreros de
Perdriel fueron objeto de una violenta represión. El resto de las fábricas
fueron desalojadas y el SMATA, empujado por asambleas casi diarias y una
Comisión de Acción de composición opositora, inició una huelga que duraría casi
un mes. Pero en esta ocasión el desenlace fue una dura derrota: violando
abiertamente
una resolución de
asamblea, Torres quebró la huelga y negoció más de 700 despidos que se llevaron
puestos a los principales referentes clasistas, combativos y antiburocráticos
del gremio.
Es que, al calor
del Cordobazo y las luchas posteriores, los sectores antitorristas del gremio
mecánico no habían hecho más que crecer. Y lo seguirían haciendo. Se trataba de
una fuerza sumamente diversa, con activistas clasistas alineados
con SITRAC-SITRAM y vinculados a los múltiples y variados grupos de la nueva
izquierda marxista (PCR, PO, VC, PRT, El Obrero, Espartaco) y al peronismo
revolucionario (PB), grupos identificados con el sindicalismo de
liberación (militantes del PC, socialistas, peronistas y radicales que
se identificaban con el MNI y los gremios independientes de
Córdoba) y toda una cantidad de activistas sin filiación partidaria que se
oponían al torrismo desde posiciones antiburocráticas y
combativas. Sin dejar de polemizar entre sí —con acusaciones mutuas de
“reformistas” y “ultraizquierdistas”— el golpe recibido con los despidos y la
presión de las bases hizo que a lo largo de 1971 los grupos opositores fueran
avanzando en su coordinación y articulación. Así, dieron forma al Movimiento de
Recuperación Sindical, comenzaron a ganar posiciones en los organismos de base
(delegados y comisiones internas) y —salvo algunas excepciones— confluyeron
finalmente en la constitución de la Lista Marrón. La crisis y descomposición
del torrismo, que llevó a que el propio Torres se viera obligado a
renunciar a la Secretaría General del SMATA a inicios de 1971, abriría la
oportunidad de dar batalla también en el terreno electoral.
El ejemplo de
SITRAC-SITRAM, con su destacado protagonismo en el Viborazo que echó por tierra
a la dictadura de Levingston, constituyó un aliciente fundamental en todo este
proceso. El congreso nacional convocado por los sindicatos de Fiat en agosto
del 71 dio cuenta de que el clasismo, si bien aún débil, ya se
había transformado en una corriente sindical de alcance nacional. Una corriente
heterogénea y con límites difusos, que agrupaba a sectores vinculados a la
nueva izquierda marxista y —a diferencia de lo que se suele creer— también a un
sector del peronismo revolucionario (lo que se conoce como el
“alternativismo”). Es que el proceso de radicalización que se desarrollaba por
entonces en la clase trabajadora operaba de múltiples formas, volcando activistas
hacia las izquierdas, pero también corriendo los límites al interior del
peronismo y de otras fuerzas. El encuentro nacional clasista dejó
un importante documento votado por unanimidad (el “Plan de Lucha”), que se
pronunció por “un verdadero sindicalismo clasista y revolucionario, que, en
permanente consulta con sus bases, es la única garantía para el cumplimiento de
la tarea emancipadora de la clase obrera”. Pero las polémicas internas, y sobre
todo la represión, terminaron por impedir la institucionalización de un frente
nacional de carácter clasista.
En ese marco, la
andanada represiva que la dictadura de Lanusse y la Fiat lanzaron contra
SITRAC-SITRAM en octubre del 71 fue un momento clave. La dura e inesperada
derrota abrió un proceso de balances y de intensos debates entre todos los
sectores que se habían identificado con el clasismo. El resultado
fueron una serie de reformulaciones que tuvieron el efecto de abrir a la
mayoría de los grupos clasistas a la posibilidad de alianzas
más amplias sobre la base de un programa “antiburocrático, antipatronal y
antidictatorial”, haciendo a un lado la pretensión de resolver de antemano
definiciones políticas y estratégicas que excedieran el proceso de masas.
De este modo
—cuestión pasada por alto en la mayoría de los análisis—, la conformación de la
Lista Marrón en el SMATA Córdoba se convertiría en la primera experiencia de
unidad entre clasismo y sindicalismo de liberación,
el primero referenciado principalmente en la figura de René Salamanca
(candidato a Secretario General) y el segundo en Hugo Rivero (candidato a
Secretario Gremial). A partir de entonces, se abrió
en el movimiento
obrero cordobés una etapa de relaciones mucho más fluidas —y líneas de
demarcación bastante más difusas— entre ambas corrientes, lo que daría luego la
base para la incorporación de Salamanca a la conducción de la CGT Córdoba junto
a López y Tosco, y la posterior conformación conjunta del Movimiento Sindical
Combativo (MSC).
Lista Marrón para
las elecciones del SMATA Córdoba de 1972.
Lanzada la
contienda electoral en el SMATA Córdoba a inicios de 1972, la Lista Marrón
desarrolló una campaña de masas que tuvo como uno de sus principales ejes la
democracia sindical, revalorizando los cuerpos de delegados, comisiones
internas y asambleas, y proponiendo un sistema de rotaciones periódicas de los
dirigentes entre los cargos sindicales y el trabajo en las fábricas. Junto con
esto, se recogieron las principales reivindicaciones del gremio, como la
actualización cuatrimestral de salarios, la insalubridad, los ritmos de
producción y la recuperación del sábado inglés arrebatado en el 69. Finalmente,
se realizó un claro pronunciamiento “contra las patronales, la dictadura y los
dirigentes traidores y conciliadores”. El torrismo, por su parte,
encabezado por Mario Bagué y con el respaldo del SMATA Nacional de Kloosterman
y Rodríguez, hizo eje en la defensa de la disciplina sindical, utilizó el
macartismo e intentó polarizar entre peronismo y antiperonismo. Síntoma de su
desconexión de la mayoría de las bases, estaban seguros de obtener un fácil y
holgado triunfo.
El resultado de las
elecciones realizadas el 26, 27 y 28 de abril de 1972 arrojó 3.299 votos para
la Lista Marrón y 2.875 para la Lista Verde y Celeste del torrismo.
Si bien la diferencia fue ajustada, la contundencia de la victoria estuvo dada
por el hecho de que en las dos fábricas más grandes del SMATA, Santa Isabel y
Grandes Motores Diesel, los
marrones
sobrepasaron el 60%. Eso, y la movilización de las bases durante la elección y
tras el escrutinio, impidieron el fraude y obligaron a la aceptación de los
resultados y la entrega del sindicato.
El caso del SMATA
Córdoba pone en evidencia así un panorama bastante más complejo que el plasmado
en la esquemática —y muy repetida— antinomia “bases peronistas que votaban
dirigentes sindicales marxistas”. En primer lugar porque, como ya señalamos, el
MRS-Lista Marrón fue resultado de la confluencia de un amplio arco de fuerzas y
activistas que desde el Cordobazo habían protagonizado las luchas contra la
dictadura de la “Revolución Argentina”, las empresas y el torrismo,
en donde confluyeron obreros y obreras de distintas identidades políticas,
incluido un sector del peronismo revolucionario. Pero además, porque si
situamos la mirada en los/as trabajadores/as del SMATA que mantenían la
identidad peronista —alguna vez Salamanca los cuantificó en un 70% del gremio—
lo que se ve es una clara división, con una parte manteniendo su adhesión
al torrismo y otros volcando su apoyo a la Lista Marrón.
De este modo, lo
principal que nos muestra el proceso de los mecánicos y mecánicas de Córdoba
—echando luz también sobre otras experiencias clasistas y
radicalizadas de la época— es cómo, al calor de las grandes luchas
desarrolladas desde el 69, de las prácticas de deliberación democrática, de la
intervención de las fuerzas revolucionarias y del ascenso general de los 70, en
estos años se produjo en esta fracción obrera —así como en otras— un claro
avance de la conciencia de clase y la radicalización política. Esto fue lo que
cimentó la unidad de la mayoría de los trabajadores y trabajadoras del SMATA
cordobés e hizo posible el triunfo de la Lista Marrón.
En un momento en
que la dictadura de Lanusse y el conjunto de las clases dominantes procuraban
por todos los medios sofocar el proceso de movilización y radicalización,
encausando así la situación hacia la salida electoral, el cambio de conducción
en uno de los sindicatos más importantes del interior del país resultaba un
hecho sumamente preocupante. A tres años de las jornadas de mayo del 69, y a
seis meses de la represión a SITRAC-SITRAM, el triunfo de la Lista Marrón en el
SMATA Córdoba mostraba que el influjo del Cordobazo estaba lejos de haberse
disipado, y que el clasismo había llegado para quedarse en el
escenario sindical cordobés. Para los mecánicos y mecánicas, abriría un nuevo
ciclo de luchas, de conquistas y de desafíos, atravesado ahora por el complejo
escenario político que se abrirá con el retorno del peronismo al gobierno, los
avances de la represión y finalmente el golpe genocida de 1976.
Aunque en las
circunstancias actuales puedan parecer distantes, las experiencias clasistas,
combativas y antiburocráticas de los años 70 continúan siendo una fuente
esencial para que abreven las luchas del presente y para contribuir a la
reconstrucción de los horizontes emancipatorios de la clase trabajadora.
* Rodolfo
Laufer es Doctor en Historia y docente de la Universidad de Buenos Aires. Su
tesis doctoral, recientemente defendida, se tituló: “El sindicalismo clasista
en la Argentina del Cordobazo. Estrategias sindicales y radicalización política
en el SMATA Córdoba, 1966-1972”.
ANEXO
Discurso de René
Salamanca en el acto por el 4° aniversario del Cordobazo, realizado el 29 de
mayo de 1973, días después de la asunción del gobierno del FREJULI.
Participaron también Osvaldo Dorticós (presidente de Cuba), Atilio López
(Vicegobernador electo y Sec. General de la CGT Córdoba), Agustín Tosco (Sec.
General de Luz y Fuerza y Sec. Adjunto de la CGT Córdoba) y representantes de
las organizaciones armadas de la izquierda peronista y marxista.
“Compañeras y
compañeros:
Saludo a los
compañeros trabajadores de Córdoba, a los compañeros estudiantes, a los
sectores populares que hoy se han hecho presentes en esta concentración. Saludo
también a los compañeros de las fuerzas especiales. Saludo también a los
compañeros cubanos que están presentes. Pero también saludo a compañeros que no
están presentes, pero están en el corazón de este pueblo cordobés: a los
compañeros vietnamitas, a los compañeros coreanos y a los compañeros chinos,
compañeros.
Quiero aprovechar
esta oportunidad para expresar un sentimiento que ha nacido en el corazón de la
clase trabajadora de Córdoba. Ese sentimiento que fue expresión de esa gesta
popular del 29 de mayo del 69, esa gesta popular que dio por tierra con la dictadura
de Onganía, que dio por tierra con las intenciones de esos milicos que
quisieron imponer durante años una terrible dictadura al pueblo argentino.
Saludo también a esos compañeros, a esta clase obrera y a los sectores
populares que participaron del Viborazo y dieron por tierra con Levingston.
También saludo a esas puebladas y a esas movilizaciones que se dieron a lo
largo y a lo ancho del país, como el Tucumanazo, como el Mendozazo, como el
Rocazo, como Malargue, que fueron expresión de esta movilización popular.
Creemos compañeros
de que el camino que la clase obrera ha elegido, que los sectores populares han
elegido, para la liberación nacional de nuestra patria, es precisamente la
movilización del conjunto del pueblo argentino. Este pueblo argentino que ya
está maduro para grandes transformaciones que necesita nuestro país. Pensamos
en este momento, pensamos en este aniversario, que todavía tenemos enemigos en
pie, que todavía tenemos a una burocracia sindical enquistada en los
sindicatos, que todavía tenemos a los capitalistas dueños de las fábricas, que
todavía tenemos a los terratenientes dueños de las tierras. Compañeros: esos
son nuestros enemigos. El pueblo votó y aprobó una elección y nosotros, el
pueblo, hoy, tenemos que decirle a este gobierno que estamos de pie y
dispuestos a
defender lo que el pueblo argentino ha conseguido.
Y queremos decirle
a este pueblo argentino que no nos van a desalojar, que no nos van a reprimir,
porque estamos dispuestos a llevar la revolución hasta las últimas
consecuencias, que la clase obrera y el pueblo argentino llegue al poder,
porque es la alternativa del momento, porque es lo que la clase obrera quiere,
porque es lo que la clase obrera ha protagonizado. Porque así, porque así
compañeros, es la única garantía de que no volvamos atrás, de que nuestros
enemigos no nos arrebaten lo que hemos conseguido. Liquidándolos, el pueblo
todos armados, va a posibilitarse la liberación nacional y social. Nada más.”
El audio del
discurso se puede escuchar en: https://historiaobrera.com.ar/wp-content/uploads/2022/04/Audio-Rene-Salamanca-Aniversario-Cordobazo-1973.mp3
Elefantazo: “la
indignación se tradujo en autoorganización y colectivización de la lucha por la
vida digna”. Entrevista a trabajadoras de salud de Neuquén
Por Mariana
Aguirres, Sol Martín, Lucía Duran y Ximena Díaz
En febrero de 2021,
ATE y UPCN -tras un año de trabajo bajo la Pandemia Covid19 y con un 40% de
inflación- firmaron con el Gobierno de la Provincia de Neuquén un aumento
salarial de un 12% para lxs trabajadores de la Salud Pública de la Provincia.
La indignación fue enorme y espontáneamente comenzaron los pronunciamientos
contra el acuerdo, las asambleas y las movilizaciones de los 40 centros de
salud de la provincia, que culminaron en cortes de ruta que afectaron duramente
la producción petrolera de Vaca Muerta. Todos los sindicatos de la provincia se
vieron conmocionados por la fuerza de la lucha desde la base, de un sector que
estaba fuertemente legitimado por su intervención sin descanso durante la
pandemia. El apoyo social fue enorme y extendido.
Al poco tiempo de
iniciada la lucha, el secretario general de ATE, Carlos Quintriqueo, se expresó
sobre el reclamo de los sectores autoconvocados de una manera insólita: «los
autoconvocados correrán por su cuenta, es como bailar con un elefante, no sabés
si agarrarlo de la cola o de la trompa porque no tiene forma”. La respuesta
fue unánime y masiva: todo el movimiento asumió su identidad y
centenares de imágenes de elefantes aparecieron en todas las manifestaciones,
cortes de calle, pancartas de los hospitales, pintadas y volantes. Desde
entonces la manada de elefantes autoconvocados no dejó de crecer y puso en
jaque a toda la construcción sindical tradicional. El gobierno y la burocracia,
manteniendo su pacto político, pretendieron derrotar el conflicto dejando un
escarmiento para todo el pueblo trabajador. Pero no lo lograron. Dos meses
después del estallido paquidérmico, un nuevo pacto mejoró el acuerdo que
desencadenó el elefantazo. Luego de cierto tiempo de descanso y reflexión, la
“manada” hoy está presente en la lucha por la recuperación y construcción de
las organizaciones de base, disputando la representación sindical con una
potencia que no se detiene.
Desde el Colectivo
de Comunicación ContrahegemoniaWeb nos comunicamos con las compañeras Mariana
Aguirres, Sol Martín, Lucía Durán y Ximena Díaz, para que nos cuenten sobre
esta importante experiencia para lxs trabajadores del país.
¿Quiénes somos?
Somos trabajadoras
de salud pública de la provincia de Neuquén, que nos desempeñamos laboralmente
en distintas zonas del territorio provincial y en diferentes efectores del
sistema. Formamos parte del movimiento de Autoconvocadxs en Salud, y
participamos activamente en las distintas instancias del proceso de lucha desde
su inicio (asambleas, marchas locales, provinciales, caravanazos comunitarios,
y piquetes.) asumiendo distintos roles en dicho proceso. En este sentido, se
integró también el cuerpo de delegadxs elegido en ejercicio de nuestra auto
representación, participando así también de las instancias de
mediación/negociación/dilaciones propuestas por la justicia, con el ejecutivo.
La forma de hacer
conjunta para analizar la experiencia a partir de los ejes propuestos en las
preguntas y responder a las mismas, se basa en nuestra posición ante la praxis
que prioriza modalidades de agenciamiento y construcción colectiva del
hacer/pensar, frente a las modalidades individuales o personalistas.
Además,
consideramos que la construcción común se impone en este caso como reflejo de
la lógica operante y habilitante de las prácticas de resistencia desplegadas.
No desconocemos que
las respuestas en sí mismas implican la producción de sentidos sobre un proceso
colectivo que aún permanece activo. Por eso nos parece relevante mencionar que
nuestra mirada/reflexión sobre el proceso resulta una de otras posibles y que
se nutre no solo de la experiencia directa, sino también de las distintas
trayectorias e inserciones sociales de cada una, y de diversas lecturas
provenientes del campo de las ciencias humanas, sociales, la filosofía y los
feminismos que conforman un posicionamiento ético político particular.
Somos:
Mariana Aguirres,
Trabajadora Social. Centro de salud San Lorenzo Sur, Neuquén capital.
Sol Martín,
Trabajadora Social. Centro de Salud Progreso, Neuquén Capital.
Lucía Duran,
Trabajadora Social. Hospital Heller, Neuquén Capital.
Ximena Díaz,
Psicóloga. Hospital Zapala, localidad de Zapala.
Respuestas …
“En su nueva
versión, es de la propia vida que el capital se apropia, más precisamente, de
su potencia de creación y transformación […] como así también de la cooperación
de la cual dicha potencia depende para efectuarse en su singularidad” [1]
” Como rayos, esos
movimientos han venido irrumpiendo en los cielos del capitalismo globalitario
cada vez que se forman nubes tóxicas debido a la densificación de la atmósfera
en alguna de sus regiones, cuando su perversión supera el límite de lo tolerable.” [2]
¿Cómo surge el
proceso de organización y lucha en tu sector/sindicato? ¿Qué aspectos y formas
de organización de esas luchas te parecen relevantes?
El proceso de
organización y lucha en el sector salud de Neuquén conocido como “el
elefantazo”[3] surge a partir de
un bochornoso acuerdo salarial de febrero del 2021, entre la burocracia de ATE
pcia, y el MPN partido que gobierna Nqn, desde hace más de 60 años. Luego de un
año de pandemia, de congelamiento salarial desde diciembre de 2019, con un nivel
de inflación del 40%anual, y con el equipo de salud trabajando sin descanso
(denegadas todas las licencias, por resolución provincial desde el inicio de la
declaración del ASPO por pandemia por covid-19) cierran el acuerdo en febrero
del 2021, a espaldas del conjunto de lxs trabajadorxs, desconociendo más de 40
actas de asamblea que se expresaron por el rechazo a la propuesta, por un 12%
de recomposición salarial. Un acuerdo de hambre, un pacto en el que avalan la
sobreexplotación de los cuerpos sobre los que recae la responsabilidad de
cuidar la salud de la población en un contexto internacional de pandemia. Un
pacto de entrega con el objetivo de resguardar la ganancia millonaria de la
producción hidrocarburífera, y dar continuidad a la referencia geopolítica de
Neuquén como zona de sacrificio.
Entre los
antecedentes, necesariamente, tenemos que mencionar el contexto y
características de las prácticas sindicales que se venían sosteniendo hasta el
momento. Prácticas burocráticas que expulsaban a las posturas disidentes de
instancias plenarias. Para ejemplificar, se realizaban “asambleas” sin
convocatoria previa, sin posibilidad de debate real, que consistían en el solo
acto brindar información recortada con el objetivo de adoctrinamiento, vaciando
así a este espacio de su función específica: garantizar el ejercicio de una
política gremial democrática, con participación real de lxs trabajadorxs. De
este modo, ya no podemos denominar a estas prácticas como asamblearias al
adoptar una modalidad verticalista y de adoctrinamiento. Y menos creer que resulte
el espacio que asegure una política gremial en defensa de las necesidades de
lxs trabajadorxs. La emergencia del movimiento autoconvocado visibiliza que la
necesidad de un espacio democrático estaba latente para muchos de nosotrxs.
En este contexto,
se imponía una modalidad de participación en ATE cada vez más refractaria y
peligrosa para los intereses, y aún para la integridad psicofísica de quienes
manifestaban voluntad de participación. Este escenario expulsivo, generó una
reacción de desmovilización de algunos sectores disidentes. Mientras que otros
decidieron organizarse formalmente en gremios alternos, fragmentando aún más al
universo de trabajadorxs de la salud pública provincial.
Desde un primer
momento la convocatoria se dio por la indignación colectiva que se tradujo en
potencia organizativa. Nos autoconvocamos para hacer escuchar la posición de
los distintos
sectores, localidades, hospitales y centros de salud de la pcia. en asambleas
por sector, intercentros, e interhospitalarias provinciales.
Se salió del
hospital a la calle, al piquete afirmando la voluntad política existente de
construir vias alternativas y legitimas para nuestros reclamos. Recuperamos a
las asambleas en su función de ejercicio democrático del poder, se definieron
delegadxs por localidad para garantizar la representatividad del reclamo. Y
desde un inicio el conflicto fue cobrando cada vez más fuerza y adhesión,
extendiéndose por todo el territorio provincial. Ejerciendo así, la capacidad
de agencia ante el abuso sobre nuestras vidas. La indignación se tradujo en
prácticas de resistencia y se evidenciaron los sentidos en disputa:
organización tradicional burocrática vs. auto organización y colectivización de
la lucha por la vida digna.
Un elemento
fundamental en la auto organización fueron las prácticas de cuidado mutuo
instrumentadas a través la organización en comisiones, asunción de roles en los
piquetes, etc. Prácticas que desarrollamos cotidianamente hacia la población,
ahora ejercidas entre compañerxs en un marco de reciprocidad y solidaridad.
Cabe mencionar que
los piquetes fueron sostenidos mayormente por mujeres/población feminizada,
respondiendo esto a la feminización característica de los sistemas de salud en
general al nuclear oficios y profesiones dedicadas a la provisión de cuidados,
necesarios para la reproducción de la vida de la comunidad.
La población de
Neuquén salió a la calle para defender la salud pública como derecho humano
fundamental. El contexto de pandemia permitió visibilizar y jerarquizar la
relevancia y esencialidad de los cuidados de la salud para el sostenimiento de
la vida. Este hecho resultó determinante para la amplificación del reclamo a
nivel social con impacto local, provincial y nacional. El apoyo comunitario se
materializaba con la presencia de vecinxs en los piquetes y con asistencia
constante de insumos como alimentos, agua, leña, etc. Incluso habilitaban sus
casas para quienes permanecían en los piquetes, brindando la posibilidad de una
ducha de agua caliente, siendo y haciendo en comunidad.
Por, último, no
podemos dejar de mencionar la apropiación de la herramienta piquetera, por
parte de un sector que hasta entonces la consideraba ajena, evidenciando la
potencia de la acción directa cuando es colectiva, en tanto “operación de
autoafirmación y práctica de contrapoder”[4] hecho histórico
para las modalidades adoptadas hasta el momento por los trabajadorxs de salud
pública.
Uno de los
problemas actuales de la clase trabajadora es la gran fragmentación, tanto en
la organización, en los sectores de base como de manera más estructural, ¿Cómo
lo abordaron en sus procesos de luchas?
En el sector de
salud lo vivimos con la existencia de 4 sindicatos: ATE, UPCN, Si.Pro.Sa.Pu.Ne
( nuclea profesionales) y SEN ( nuclea al sector de enfermería). Sin embargo,
en la experiencia de los piquetes se pudo operar de manera contraria al
instalarse prácticas solidarias entre compañerxs pertenecientes a los
diferentes sectores.
La identificación,
autopercepción, como trabajadorxs de salud autoconvocadxs se dio desde el
primer momento acudiendo a visibilizar y materializar una posición disidente a
nivel provincial compuesta por trabajadorxs de todos los sectores. En el
encuentro cotidiano nos íbamos reconociendo todxs compañerxs de salud, con
distinta afiliación gremial, o aun no afiliadxs.
Con distintos
grados de unidad según la zona, historia y localidades de la provincia, nos
unificó un reclamo
común, hablar de problemas que nos son comunes, y priorizarlos, propiciaba la
acción colectiva que se fortalecía al calor de las asambleas permanentes, donde
se ponía también en discusión la posición que asumían todas las conducciones sindicales.
A nivel de las
organizaciones formales gremiales no hubo posibilidad de generar acciones
unificadas, los intentos por parte de Autoconvocadxs fueron infructuosos en
este sentido ante el rechazo explícito de las conducciones.
Sin embargo, la
unidad fue posible en las bases, al tener una percepción y vivencia común de
los problemas que atraviesan nuestras condiciones laborales y de vida.
Esta comunidad de
percepciones y sentidos emergente en las bases logró sostener la acción directa
de autoconvocadxs en unidad a nivel provincial, trascendiendo la filiación
gremial.
Si bien esa
integración tuvo características disímiles a lo largo y ancho de toda la
provincia, se pudo dar y sostener por más de 60 días, resultando una
experiencia sin precedentes a nivel nacional.
¿Cómo les impactó
la pandemia? ¿Hubo cambios en las condiciones de trabajo que permanecen en la
actualidad?
La pandemia expuso
y profundizó las precarias condiciones de trabajo y asistencia en salud
pública, ante las sostenidas políticas de vaciamiento del sistema de salud.
Situación que como trabajadorxs venimos denunciando desde hace años:
dificultades para la atención, tales como falta de personal, éxodo de
profesionales, faltante de recursos edilicios y materiales para desempeñar la
tarea. Condiciones que no sólo precarizan nuestro trabajo y vidas, si no que
comprometen el derecho a la atención de salud de la población.
En cuanto a una
afectación específica de las condiciones de trabajo, hubo modificaciones de
todo tipo. La política institucional fue la sobre explotación de nuestros
cuerpos. Se encargó a la planta habitual de trabajadorxs, ya denunciada como
insuficiente, la atención de esta nueva demanda emergente, superando las
capacidades de afrontamiento previstas por el sistema.
Se profundizó el
vaciamiento del primer nivel de atención para fortalecer los niveles de mayor
complejidad, situación que permanece y consolida la política sanitaria de
“emergentología” que se venía (y continúa) sosteniendo. En este sentido, las
inversiones realizadas fueron puntuales y destinadas a recursos “transitorios”,
que no amplían la capacidad estructural del sistema público de salud para
brindar una mejor respuesta asistencial a la comunidad. No se amplió la planta
funcional estable, siendo aún, al día de hoy, insuficientes para responder a la
demanda real de la comunidad. Situación que continuamos denunciando. Por el
contrario, durante la pandemia sólo se incrementó el número de “trabajadorxs
eventuales” (precarizadxs).
Por otra parte, se
reorganizaron los recursos existentes para asistir las demandas relacionadas al
COVID 19, desatendiendo otras afectaciones de la salud de la población. Cabe
una mención especial el desinterés frente a las problemáticas de las niñeces, adolescencias
y personas con padecimiento subjetivo, cuya “desatención” recrudeció, situación
que es histórica, y permanece hasta la actualidad. También se descuidó la
atención de la salud de la población feminizada en sus aspectos sexuales
reproductivos y,
sobre todo, no
reproductivos, en aspectos relativos a las situaciones de violencias y los
riesgos asociados ante el ordenamiento de permanecer en el ámbito doméstico,
sin mencionar la nula consideración de la sobrecarga de cuidados que imponía la
pandemia y sus efectos sobre la salud de quienes cuidan.
También hubo un
repliegue de instituciones prioritarias para garantizar la intersectorialidad
(Desarrollo Social, Defensorías de los Derechos del NNyA, Defensorías del
Pueblo, etc.), obturando una modalidad de respuesta que requieren muchas de las
situaciones que ingresan como demandas al sistema de salud.
Así, la institución
salud se transformó en la única vía de ingreso de las demandas comunitarias, no
solo relativas a malestares propios de los procesos de salud/enfermedad, si no
que se presentaban necesidades de la índole más diversa por parte de la comunidad
sin contar con la intersectorialidad necesaria para brindar respuestas. Lo cual
reforzó la sobre explotación de los cuerpos antes referida.
Un hecho
significativo fue la percepción constante de aceleración de la vivencia del
tiempo. Permanecimos en un constante estado de alerta originado en la urgencia
y novedad de la demanda, pero también incrementada por la falta de
planificación y asignación de recursos adecuada para asistir una pandemia, en
continuidad con la política de vaciamiento de las instituciones públicas, que
lejos de modificarse ante la situación de emergencia, recrudeció.
Ante este estado de
situación (estructural y coyuntural), recuperamos el concepto de necropolítica.
Vemos al Estado y sus instituciones, empujando a lxs trabajadorxs a ser
ejecutores últimos de la política criminal de gobierno al tener que gestionar
la salud de la población con mínimos recursos, que en los casos más extremos
implicaba definir quién vive y quién muere. Se creó un Centro Coordinador de
Camas, vigente hasta la actualidad, encargado de gestionar y habilitar el
ingreso a una cama de terapia intensiva cuyo acceso, en los momentos más
críticos, estaba limitado por la edad y expectativa de vida. Hubo un momento en
que no se admitía a personas mayores de 45 años. Así, el gobierno provincial,
brindó una respuesta acorde al ordenamiento político, económico, social,
subjetivo neoliberal en el que los estados son parte de su construcción y
reproducción.
Resulta una
obviedad, pero de necesaria referencia, decir que estas condiciones impactaron
en nuestra salud emocional, social y familiar, sin ningún tipo de acción
reparatoria por parte de la institución. Por caso, todo lo contrario, ante
estas condiciones hubo un éxodo vertiginoso de profesionales, y por lo tanto
una reducción de la planta funcional para afrontar la segunda y tercera ola,
frente a lo que el gobierno permaneció indiferente – negligente-. No obstante,
desde el ejecutivo, sí pudieron destinar recursos institucionales a la
persecución de trabajadorxs en lucha. Específicamente pertenecientes al
colectivo de autoconvocadxs. Se generaron más de 200 sumarios administrativos,
y en la actualidad permanecen activas más de 40 causas penales en la provincia.
¿Cómo
caracterizarías las centrales de trabajadores con relación a estas luchas desde
abajo, con las patronales y/o con el gobierno?
Frente a la lucha
de salud, la conducción del sindicato se mantuvo en alianza permanente con el
gobierno, cuyo antecedente más explícito se encuentra en el 2018, con la firma
de un CCT[5] a espaldas de lxs
trabajadorxs.
Así, la lucha de
lxs elefantxs libró batalla en al menos dos frentes. Por un lado, contra el
gobierno, pero también contra la conducción burocrática del sindicato que
insistía en respaldar cada anuncio del gobierno y en desprestigiar la legítima
auto organización de
lxs trabajadorxs.
Sabemos que vivimos
en una provincia de producción multimillonaria, por la explotación
extractivista de hidrocarburos, por lo que una conducción sindical que respalda
el déficit de inversión en salud pública se convierte en cómplice de la
política criminal del partido que gobierna.
El sostenimiento de
la lucha logró que se reconozca la capacidad económica de la provincia para
responder a nuestro reclamo, quedando expuesta la posición de la conducción.
Expuesta y socialmente deslegitimada.
Su alianza con el
gobierno le implica hoy a esta conducción asumir la tarea de recomponer su
imagen ante una base que demostró potencia organizativa propia. Apuntando a
cooptar una base conformada por trabajadorxs “eventuales”, fundamentalmente
precarizadxs por el propio CCT 2018 mencionado, manipuladxs por prácticas
extorsivas, segregativas, bajo amenaza de quedar sin contrato, sin la
posibilidad de pase a planta, o en el mejor de los casos, compañerxs que por su
reciente regularización se les endilga la responsabilidad de retribución de
“lealtad al dirigente”, atentando contra la dignidad y la subjetividad de
dichos compañerxs en su dimensión ética, política y social.
Creemos que la
organización de base tiene una potencia política capaz de revertir los
mecanismos burocráticos sobre los que se sostiene la actual conducción
sindical. El aprendizaje político de este proceso genera la posibilidad de
interpelar, cuestionar estos modos. Modos de control y disciplinamiento,
destinados a frenar la emergencia y consolidación de la potencia política de
prácticas de auto organización de trabajadorxs, que resisten a las burocracias
y que potencian otras modalidades de pensar y hacer política sindical.
¿Qué
transformaciones tendría que haber en estas estructuras con los actuales
escenarios del mundo del trabajo?
El sindicato es una
herramienta de y para lxs trabajadorxs. Desde el momento en que las
conducciones desoyen esos intereses para garantizar, a través de sus
negociaciones con funcionarios, condiciones de gobernabilidad que someten a lxs
trabajadorxs a condiciones de miseria, de precarización de la vida, pierde
legitimidad el sindicato como herramienta de ejercicio de poder de lxs
trabajadorxs. Pasa a oprimir y amenazar a lxs trabajadorxs para que respondan
al accionar de la burocracia a riesgo de quedar sin cobertura sindical.
Creemos que es
necesario volver el acento sobre cada lugar de trabajo, fortalecer la
representación de base, democratizar las organizaciones sindicales que desde
hace años vienen desarrollando una conducción burocrática, en detrimento de los
intereses salariales y laborales de lxs trabajadorxs.
Resulta de vital
importancia para estos movimientos, la coordinación de las luchas entre
trabajadores asalariadxs, estatales no estatales y desocupadxs. Es necesario
recuperar, apoyarse y reafirmarse en los aportes de las luchas ecofeministas,
ambientalistas, por la defensa de la vida y los territorios. Desactivar los
mecanismos patriarcales de toda organización es central en la búsqueda y
construcción de otro modo de hacer y pensar la política en general y sindical
en particular. Agenciar formas de organización que priorizan la voz colectiva,
por sobre la figura de líderes, el cuidado como apuesta política para la transformación
de una sociedad que se organiza en torno de la sobreexplotación de los
cuerpos/vidas/territorio.
En este contexto de
crisis económica internacional y nacional, con el agregado del
reciente acuerdo
con el FMI, ¿qué escenarios ves de posible resistencia para la clase
trabajadora y sectores populares?
El escenario al que
asistimos, de alcance a mediano y largo plazo que se evidencia en la letra del
acuerdo firmado con el FMI, es el de un fuerte ajuste económico que se descarga
esencialmente sobre la población que vive de su trabajo. Ya lo advertimos en
nuestras propias condiciones de vida y devaluación salarial, así como en las
demandas comunitarias hacia el sistema de salud relacionadas al vivir en
condiciones socio – históricas de pobreza.
Las posibilidades
de resistencia tienen que poder unificar los reclamos, por la defensa de la
vida/cuerpos/territorios, desarrollar estrategias de lucha que habiliten nuevos
horizontes posibles, ante la clausura que impone el horizonte de colapso
sistémico al que conduce la crisis civilizatoria representada por la lógica
imperante capital/vida.
En este sentido los
movimientos ecologistas, los feminismos, los pueblos originarios, en torno al
respeto de la biodiversidad, y el buen vivir, son los movimientos que vienen
generando narrativas desde donde poder accionar y prefigurar esos otros horizontes
posibles, resguardando la salud y la vida en unidad con el entorno que
habitamos.
El desafío consiste
en consolidar un proceso de apropiación social de la potencia de esas luchas,
pensar y accionar en clave transectorial, para fortalecer cada frente.
La lucha de salud
entendemos se inscribe como práctica de resistencia que comparte
características con esos movimientos sociales definidas por la acción
colectiva, la oportunidad política y la búsqueda de autonomía. Estas formas
(auto) organizativas, nos marcan un camino a seguir, una posibilidad de
identificación colectiva necesaria, un llamamiento a encontrarse y organizarse
con otres por la defensa de la vida, los cuerpos y los territorios en que
habitamos.
[1] Rolnik, S.
(2019) “Esferas de la insurrección. Apuntes para descolonizar el
inconsciente” Buenos Aires, Argentina 1 Ed. en castellano. Editorial
Tinta Limón. – Cap. El abuso de la vida, pág. 28.
[2] Rolnik,
S.(2019) “Esferas de la insurrección. Apuntes para descolonizar el
inconsciente” Buenos Aires, Argentina 1 Ed. en castellano. Editorial
Tinta Limón. – Cap. El inconsciente colonial capitalístico, pág.
26.
[3] La
identificación surgió como respuesta a un discurso del burócrata de ATE
señalando que no se sabía qué era la organización de la huelga, “no se sabe si
tiene trompa o qué cosa es”
[4] Hipótesis
891. Mas allá de los piquetes” MTD y Colectivo Situaciones. Ed de mano en mano
año 2002. Argentina.
[5] https://www.legislaturaneuquen.gob.ar/SVRFILES/hln/documentos/VerTaqui/XLVII
/ApendiceReunion11/Ley3118.pdf . En el convenio de referencia, entre
otras
modificaciones de
las condiciones laborales en detrimento de los derechos de lxs trabajadorxs, se
incluye la posibilidad de realizar contrataciones de personal con modalidad
eventual, es decir , privado de la estabilidad laboral y sus derechos
asociados. Algo inédito hasta el momento en el Sistema de Salud Pública de
Neuquén.
“Tenemos que
empoderar al movimiento obrero y la única manera de hacerlo es con huelga”.
Entrevista a Daniel Yofra (aceiteros)
Por Daniel Yofra y
Juan Pablo Casiello
Entrevista
realizada para ContrahegemoniaWeb por Juan Pablo Casiello (AMSAFE) a Daniel
Yofra, secretario general de la combativa y democrática Federación que agrupa a
lxs trabajadorxs aceiteros.
Juan Pablo Casiello:
¿Cómo ves hoy a la situación de la clase trabajadora en Argentina?
Daniel Yofra: Los resultados
están a la vista, un 50% de pobreza, de trabajadores pobres. Creo que hay
varios índices por el cual uno podría analizar por qué sigue habiendo tanta
pobreza. Yo voy a hablar desde el lado sindical que es lo que más se, porque
del lado político sería más fácil echar culpas, que son evidentes.
Después de 40 años
de democracia no nos han devuelto lo que nos robaron los militares y no hemos
podido construir esa generación de grandes dirigentes que teníamos antes de los
militares y de la Triple A.
O yo la veo muy
fácil cuales son los cambios que hay que hacer dentro del sindicalismo, o los
otros dirigentes están distraídos con respecto de que es lo que hay que hacer
para empoderar al movimiento obrero. La huelga para nosotros es una herramienta
que nos ha dado buenos resultados. Hubo casos en que no logramos resultados tan
favorables, como por ejemplo algunos cierres de planta o algunos despidos que
hubo en algunas empresas importantes, pero nunca dejamos de lado la huelga. Si
vos hablas de huelga en un ambiente dirigencial nacional es como raro, todos
somos solidarios apoyando a otras organizaciones que tienen problemas, pero me
parece que hay que ir un poco más para allá, me parece que ahí está el nudo de
la cuestión, porque a la hora de parar, todos piensan que no se puede, que no
es el momento. Parece que nunca es el momento para la huelga y estamos en un
momento en el que el capitalismo está mucho más fuerte que en otros años.
Culturalmente dejaron de ser los brutos que lo único que querían era plata y
metían a los milicos cuando algo los perjudicaba. Hoy nos ganan las elecciones
los empresarios. Hay identificados, políticos empresarios que entran en la
política para hacer negocios, como Cambiemos, pero hay otros que están
diseminados en los distintos partidos y que tienen sus intereses, de hecho,
cada vez que hay una votación en contra de los trabajadores, si la clase
trabajadora no se moviliza, la votan sin ningún tipo de vergüenza.
El movimiento
obrero tiene una necesidad de representatividad muy grande, hablo en general,
está claro que hay lugares donde se moviliza mucho, Rosario es uno de los
lugares más militantes de todo el país, pero no hay una movilización política,
una movilización cultural que pueda pensar enfrentarse a las patronales y al
gobierno, porque ese es otro dilema, cuando en el país hay un gobierno
peronista es muy difícil movilizar,
salvo que haga las
cosas muy mal como las está haciendo este gobierno, que puedan decir, no
podemos aguantar más esta situación. Cada vez hay más pobreza, cada vez la
guita alcanza menos, pero después vos tenés la CGT que es el paraguas, a mi
criterio, el más grande que tenemos, que cierra un salario por debajo de la
línea de la pobreza.
JPC: en tu mirada,
vos me contabas bastante que conocías el mundo sindical en Buenos Aires con sus
particularidades, la CGT, la mayoría de los sindicatos, pensemos los sindicatos
más burocráticos, ¿sirven hoy?, ¿se puede decir que son deformadamente una herramienta
para la clase? ¿qué mirada global te animás a hacer de eso?
DF: si es una
herramienta, está mal utilizada. Para mí no es una herramienta. De por sí, si
no hay democracia dentro de una organización es muy difícil que sea una
herramienta útil para los trabajadores y en la CGT no lo hay. Si la decisión
depende de un tipo como (Armando) Cavalieri, que creo que debe ser del gremio
con más afiliados en todo el país, y porque tiene más congresales -porque el
estatuto de la CGT dice que votan los congresales- toma una decisión contraria
a la de otras diez organizaciones que no llegan ni al 50% de los afiliados que
tiene Cavalieri, por darte un ejemplo, si esas diez organizaciones que tienen
un impacto económico en el país y que pondrían de rodillas a cualquier gobierno
y a cualquier capitalismo, no tienen peso en una decisión gremial en favor de
los trabajadores, quiere decir que va a ser muy difícil si no se reforma eso,
si no se les da lugar como una herramienta dentro de la CGT. Porque la CGT, si
juntara 10 o 15 gremios que tienen impacto económico, que manejan más del 50%
de la economía del país o entrada de divisas al país y se ponen al frente de
todo el movimiento obrero, para mejores salarios, para que los maestros no
tengan que andar padeciendo un salario de hambre, para que los empleados de la
salud no sigan padeciendo lo que padecieron en la pandemia. Esa herramienta, si
la utilizas independientemente del gobierno que esté, porque eso también es
otra, porque lo que comentaba antes, si hay un gobierno peronista, es muy
difícil. Esta CGT tiene la excusa de decir, es un gobierno afín al gremialismo,
no le hagamos el juego a la derecha, como si defender a los trabajadores sería
hacerle el juego a la derecha. Un poco eso es lo que nos dicen a nosotros, los
aceiteros. En el 2015 cuando hicimos 25 días de huelga, el kirchnerismo nos
planteó que nosotros estábamos en complot con las empresas para favorecer a
Cambiemos. Una locura, nosotros estábamos parando a las empresas en la mejor
época de la agroindustria, donde más productos salen, donde más divisas entran
en el país. Realmente tienen una ceguera política de cómo defender a los
trabajadores, no lo pueden entender, incluso tipos que vienen de la época más
fuerte si se quiere política y culturalmente de la Argentina, donde había una
conciencia de clase totalmente diferente a la que hay hoy. A mí me gustaría que
haya una CGT estratégica, no una GCT obsecuente como la que hay. Hay casos
diferentes, pero son minoría, Pablo Moyano, Omar Plaini, Paco Manrique, que es
de SMATA, que son tipos que tienen bien a sus trabajadores y que tienen una
fuerza que tranquilamente la CGT la podría utilizar.
JPC: También me
parece en estos gremios que nombrabas recién, camiones y SMATA, me parece que
hay una definición política de esos dirigentes de usar la fuerza para
garantizar buenos salarios para su gremio, que no es poca cosa, pero también no
cuestionar la cuestiones más de fondo
DY: estoy
totalmente de acuerdo en eso, incluso eso se lo planteaba, yo participo del
Frente Sindical.
JPC: ¿qué es el
Frente Sindical?
DY: El Frente
Sindical para un Modelo Nacional, donde están camioneros, Smata, canillitas,
ahora se incorporaron otras corrientes, como la Corriente Federal, con otros
dirigentes, no porque se haya disuelto ese espacio, sino porque confluyen en
éste como para hacerlo más grande. Por lo que te decía anteriormente, ven al
paro como una alternativa muy lejos. La vez pasada se planteó, a UATRE no le
dan la certificación, tiene 500.000 trabajadores, más allá de las distintas
opiniones que podamos tener de cómo representan a sus trabajadores, el gobierno
no les da la certificación de autoridades. Hicieron un Congreso, echaron al
tesorero y al adjunto por malversación de fondos y el gobierno no le da la
certificación de autoridad. La certificación de autoridad no solamente te sirve
para sentarte a discutir con los patrones, sino para la obra social, quedan sin
salud, sin embargo, no se la dan. ¿Cómo la veo yo para solucionar ese problema?
Ese, como muchos problemas que tienen las organizaciones, parar. El capitalismo
se mueve con plata y el gobierno se mueve con plata, ¿qué le vas a ir a decir
al gobierno? che, denle la certificación, si en 48 horas vos no le solucionas
eso, que es una pelotudez, vas a tener un quilombo con todos.
JPC: empezar a
mostrar un poquito de poder desde la clase, desde los sindicatos
DY: ¿Cómo ve la
dirigencia sindical a la política? Ellos creen que no vamos a cambiar la
situación si no nos metemos en política. Yo no lo pienso así, yo creo que
nosotros tenemos que resolver como resolvimos nosotros las herramientas de los
‘70, para elevar el salario y un montón de reivindicaciones. Y los dirigentes
en ese momento no querían ser parte de un espacio político. Los políticos iban
a buscar a los sindicalistas, hoy nosotros mendigamos un espacio político
creyendo que, desde una banca de diputado, una banca de senador, vamos a lograr
cambiar la realidad del movimiento. Y cada vez estamos peor. Creo que tenemos
que empoderar al movimiento obrero y la única manera de empoderarlo es con
huelga, no hay otra cosa.
JPC: está bien,
pero para ir a la cuestión de la política, que es un debate muy importante y
difícil. Comparto absolutamente que no se trata de mendigar una banca, estamos
de acuerdo, pero tampoco veo que la solución sea, nosotros construimos fuertes
estructuras sindicales y con eso lo presionamos a ustedes que gobiernan. No
creo que sea el camino, podría ser un paso, pero me parece que tenemos el
desafío de pensar como construimos una alternativa política de la clase, algo
hay que pensar en eso, no puede ser que gobiernen siempre ellos.
DY: está bien,
¿pero por qué crees que los políticos hacen y deshacen lo que quieren con
el movimiento
obrero? Porque no hay fuerza y la fuerza no sale de la nada, hay una
construcción. Para tomar, como ejemplos, Amsafe de Rosario y Aceiteros a nivel
nacional, por darte dos ejemplos nada más, que paran. Se suma uno, se suma
camioneros, se suma petroquímicos, se suman todos los gremios importantes y
paremos. Paremos una vez y otra vez y tengamos un movimiento fuerte de obreros.
Tenemos entonces dos alternativas. Nos vienen a buscar y nos proponen un
espacio político o armamos nosotros un espacio político que represente la
necesidad de todos los trabajadores. Entonces, yo creo que tras 40 años de
democracia seguimos insistiendo que el camino es estar dentro de un partido
político para poder cambiar la situación, y el movimiento obrero está completamente
abatido porque los dirigentes están pensando en sacarse una foto con un
político.
JPC: ¿Cuáles serían
para vos las virtudes de ustedes como un modelo sindical distinto? Lo que fue
la expresión de Aceiteros Rosario en primer lugar y lo que es hoy la
Federación. Son claramente un sindicalismo distinto. Si tuvieras que precisar
un poco, describir los rasgos fundamentales, ¿cuál ubicarías?
DY: cuando yo
empecé de secretario general en la Federación, nunca había sido secretario
general en la filial de Rosario (yo pertenezco a Rosario) y llegué a secretario
general sin proponérmelo, no era que yo tenía un proyecto y que iba a cambiar
el gremialismo. Empecé a hacer todas las cosas que yo pensaba cuando era
trabajador, obviamente, tenés que salir a lo loco. Me rodee de asesores, de
compañeros, empezamos a practicar la democracia sindical que antes no se hacía,
hicimos un plenario histórico en el 2010 que nunca se había hecho de delegados,
empezamos a hacer elecciones de delegados en todas las fábricas y empezamos por
ahí. El que nos ve de afuera dice, le falta esto, le falta meterse en política
y es verdad eso, pero es una verdad que yo conceptualmente lo pienso así, yo no
quiero que la Federación se vaya para un partido, o que la Federación tome
decisiones de acuerdo a lo que el partido le dice. Cuando a vos te eligen
delegado los compañeros no te preguntan si sos peronista, si sos radical o si
sos de izquierda, vos los defendés a los trabajadores. Veo algunos sindicatos
que se dicen combativos y clasistas que hacen lo que les dice el partido. Por
ahí a mí me gustaría juntarme con ellos en una movilización, pero se van para
otro lado. Nosotros venimos de muchos años sin hacer absolutamente nada, la
Federación estuvo 40 0 50 años sin hacer nada, al contrario, todo lo que hacían
los dirigentes era para perjudicar a los trabajadores. Me parece que, en ese
sentido, la diferencia que hacemos con el resto es que desde el trabajador
hasta el máximo dirigente de la Federación pensamos todos en un mismo sentido.
Obviamente hay gente que piensa distinto, hay otros que quieren incorporar algo
y dicen a ustedes le falta esto, bueno, incorporémoslo, no es una decisión mía
no hacerlo, por ahí no me doy cuenta, por ahí creo que la prioridad es sostener
un salario que nosotros tenemos. Porque nosotros tuvimos un salario peor que el
de ustedes en los ‘90, que eso muchos no lo saben, creen que siempre cobramos
bien. Yo entré en el año ‘92 a Dreyfus. Hasta el 2004 me cagué de hambre
mientras Dreyfus estaba en elevación permanente. Entonces hubo un cambio de
actitud, lo conocimos a Horacio Zamboni[i], yo
tenía la lava adentro permanentemente en movimiento y en un momento explotó. Me
rodee de toda esa gente, tengo la posibilidad de que ustedes hayan sido, más
allá de que somos bastantes contemporáneos, de que hayan sido mis maestros en
su momento, en los ‘90 cuando estaba todo muy mal para los trabajadores en el
menemismo, tuve la suerte de conocer a un grupo de dirigentes como vos, como el
Tero, como Daniela, como muchos dirigentes que aprendí mucho de ellos,
obviamente que
estoy en otra actividad, pero conozco dirigentes que son mucho mejores que yo,
mucho más preparados. Si vos estuvieras en Aceiteros, capaz que sería mejor,
pelearías por el mismo salario como lo peleas con Amsafe sin tener en contra a
la sociedad como la tienen ustedes, sin tener en contra al gobierno, como lo
tienen ustedes todos los años. Lo que nosotros hicimos es sindicalismo de los
60, de los 70, con la diferencia que yo no me considero un Tosco.
JPC: vamos a pensar
en un gremio de la actividad privada, de la producción, de industriales, ¿se
podría replicar el modelo de ustedes? Para pensar, la UOM, si se ubicara en las
lógicas combativas de ustedes, de recuperar la huelga, la democracia sindical,
¿se podría replicar el modelo de aceiteros? ¿Podrían tener los salarios que
tienen ustedes por ejemplo?
DY: tranquilamente,
ellos hasta los ‘80 eran el faro del movimiento obrero, la UOM, incluso con
dirigentes burócratas como lo era Vandor. He ido a dar algunas charlas a la UOM
de Villa, tengo mis raíces ahí por mi viejo, por mi tío, y realmente me apena
estar en un ambiente donde el 75% son contratistas, en donde tienen dos
salarios, uno de pobre y uno bueno, porque el salario de la rama 21, o 17, no
sé cómo los distinguen, son dos convenios distintos para un mismo trabajo. Pero
tienen que pensar que tienen que recuperar la herramienta de los ‘60 y los ‘70
que es la huelga. Si vos vas a hacer cualquier pedido que sea y no tenés la
huelga como herramienta detrás, que es como una espada que tiene el luchador,
es muy difícil conseguirlo. Es mentira que la gente no quiere más paro. Hay 50
por ciento de pobres porque no paran nunca. A mí me parece bueno que cualquier
gremio se anime a concientizar, a empezar a decir que hay que luchar, que hay
que pelear, independientemente de quien esté en el gobierno. Yo cuando voy a
pelear no me fijo quién está, sino en la necesidad que tiene mi compañero y la
necesidad que tuve yo durante un montón de años en este gremio, no tengo ningún
compromiso, eso me libera de muchas cosas. Me beneficia el hecho de que yo me
siento con cualquier político al frente y no me viene a decir “yo a vos te di
este subsidio o nosotros hicimos esto por vos”, no me dieron absolutamente
nada, nunca, ni yo tampoco lo fui a buscar. Me parece que nos tenemos que
organizar, está claro que no es fácil. Los paros se trabajan y si vos no tenés
una decisión de paro, vas a estar toda la vida trabajándolo. Nosotros lo
laburamos, pero cuando decidimos parar por primera vez no lo habíamos laburado,
teníamos que parar, no teníamos otra chance, más abajo de lo que estábamos no
íbamos a estar, pero fuimos a la huelga, teníamos una determinación. Cuando fue
la revisión salarial de agosto de 2020 fuimos al paro, 21 días de huelga,
porque si hubiesen dicho (no me acuerdo cuánto pedíamos en ese momento), les
damos una recomposición así, después escalonada, pero ni eso, cero me dijeron y
les respondimos con la huelga, porque no había chance, no es que no habíamos
hablado. Hay que cambiar la metodología me dijeron, ustedes siempre quieren
adelantarse. Y nosotros no queremos adelantarnos a la inflación, lo que pedimos
es lo que da el valor del salario mínimo vital y móvil. Eso es lo que hace
falta en este país. Porque el tema es que vos estés convencido. Si la gente no
sabe cuánto tiene que cobrar es muy difícil que pueda pelear. La inflación para
un salario como el metalúrgico, que cobra 60, 70 lucas, no le sirve para nada,
mantiene el nivel de pobreza que tuvo hace un año atrás. Si encima que ya tengo
un salario de hambre, vos me lo das dentro de 12 meses, la inflación para
atrás, esos 12 meses vos perdiste poder adquisitivo permanentemente.
JPC: ¿vos ves algún
proceso de renovación de algo o pareciera que está todo fijo?
DY: hasta que no
haya democracia sindical no va a haber renovación, se van a morir y van a dejar
herederos, son todos por herencia los cargos.
JPC: Vos contaste
lo del 2004, yo recuerdo que empezó un proceso de renovación en algunos
sindicatos, de comisiones internas que se renovaban con otra gente, hoy no
tenemos ese proceso.
DY: no, hoy no
hay ese proceso, donde no hay democracia sindical es todo muy forzado, muy
traumático. Hubo renovación acá en Rosario, en Bahía Blanca, en Córdoba. Donde
podemos implementar la democracia sindical hay forma de recambio, más que nada
con los delegados que vienen a los plenarios y ven que hay otras posibilidades
de hacer sindicalismo bueno.
A mí me preguntaban
unos periodistas hace un año atrás, cuando fue la renovación de la CGT, por qué
yo no iba a la CGT. En primer lugar, porque no me involucré nunca para la rosca
de la CGT, porque mi función de dirigente sindical es hacer algo para los trabajadores
y después vemos la rosca. Y segundo, que no hay democracia sindical. Si el
resultado de los que dirigen la CGT sale de una pieza de cuatro por cuatro es
muy difícil traer dirigentes. ¿Cómo hace la selección argentina? Vos traes los
mejores jugadores de cada club y los que han respondido y los que han tenido
mejores resultados. Bueno, la CGT no funciona así, porque no se modifican los
estatutos para que todos los trabajadores puedan elegir una comisión directiva.
En la selección algunos son los que van a los laterales, otros son los que
arman el juego, en la CGT no tenemos de eso, vos no sabes quienes son los más
fuertes, quienes son los más débiles, generalmente la conducen los tipos que no
quieren ir a la huelga. Entonces, dentro de la CGT tenés que tener en un lugar
central al núcleo de industrias que le aportan al gobierno las divisas y decir,
yo tengo esta herramienta. ¿Qué diría yo si fuera de un gremio como
mercantiles? Yo le diría al gobierno, 15 gremios tengo acá dispuestos a pararte
mañana, ¿me vas a decir que los maestros no se van a adherir al movimiento de
esas 15 organizaciones e industrias? ¿los mercantiles no van a salir a decir
peleemos por un salario mínimo de 153.000 pesos, que es lo que se necesita?
Sentémonos a discutir por qué no se puede dar, ¿Por qué no lo puede dar la UIA?
Que lo justifiquen, que pongan la balanza arriba de la mesa. ¿qué implica que
los trabajadores ganen bien y que los empresarios ganen menos? Y sí, esa es la
pelea y la estrategia si yo tuviera la capacidad de juntar a esos gremios que
la CGT tiene. La CGT hace una convocatoria y junta 600.000 personas en la 9 de
julio, los políticos se tienen que encerrar en un estadio para demostrar que
hay mucha gente. Y en un estadio más de 30.000, 40.000 personas no meten.
Entonces, la CGT sigue teniendo ese poder latente de estructura. Dentro del
Frente Sindical hay compañeros que son grandes sindicalistas y les dieron la
secretaría de deporte y están armando un torneo de fútbol mientras hay 60% de
pobres. Hay cosas que yo no las comprendo, no las entiendo. Para mí sería fácil
ir a la secretaria de deporte y armar un torneo si yo tengo a mis trabajadores
bien, por ahí no pensamos en forma orgánica para todos los trabajadores. No
somos Brasil, no somos Colombia, donde los sicarios matan a trescientos
dirigentes que pelean por año, tenemos una cierta libertad en el país, tenemos
una libertad de movilización, de huelga, que no la tienen otros países. Ahora,
si no hacemos absolutamente nada nos la van a quitar. Hoy quitarle el poder de
huelga al movimiento obrero a través de la CGT es como sacarle un
caramelo a un
chico. No avanzaron contra la reforma laboral porque hubo sectores que se
empezaron a movilizar, pero la CGT estaba acordando y en la práctica se da en
muchos lugares la reforma laboral.
JPC: contame un
poquito esto de la preocupación y la práctica que vienen llevando en aceiteros
de lo que vos hablas de laburo cultural hacia la base del gremio, ¿cuál es un
poco la idea que se plantean ustedes en ese punto
D.Y: nosotros
necesitamos como dirigentes y como trabajadores gente que nos ayude a pensar,
así piensen diferente, como para nosotros poder sacar una idea, decir esta es
la que nos conviene a nosotros, la que creemos que es más importante para que
este movimiento sea cultural y no solamente económico, como para que esto
prosiga y no venga un dirigente el día de mañana y diga no se puede conseguir.
Y la base la tenemos con los delegados, las delegadas. Los cimientos son ellos,
donde la estructura de la Federación que es la entidad más grande de nuestro
sector se respalda a la hora de enfrentar a dos monstruos que son el
capitalismo y los gobernantes, que tiran más para la patronal que para los
trabajadores. Y dijimos, veamos un abanico de charlas y quien nos puede ayudar
a pensar. Hacemos un plenario por año, ahora vamos a hacer dos por año.
Plenario de delegados. Creo que en total hay 120 delegados en todo el país
JPC: ¿y les está
faltando avanzar en algunos lados? ¿o tienen más o menos cubierto el mapa?
DY: hay lugares
que ni siquiera podemos entrar como sindicato, como federación. La reforma del
estatuto que hicimos en el 2017, aparte de hacer las elecciones por voto
directo, también pusimos de que si hay lugares que no eligen delegados, la
Federación tiene la facultad de ir a hacer elecciones de delegados. La Aceitera
General Deheza (AGD) es una fábrica en una sociedad bastante particular para
poder concientizar a la gente. En el 2009 fuimos a hacer una asamblea en la
puerta de la fábrica, el clima que había en el pueblo cuando hicimos la
caravana, nos puteaban de todos lados, creo que no nos cagaron a palo porque
éramos un montón. La sociedad no quiere al sindicalismo, porque son muy
obsecuentes de las patronales. Uno estaba sentado en la vereda y nos dice
“muchachos yo trabajo en General Deheza y apretaron a todos para que no vayan,
así que tenemos miedo”. Allí nunca se paró, es terrible. El movimiento nuestro
es muy fuerte, entonces nosotros no nos andamos ocultando y es verdad, ellos
reciben el mismo sueldo que nosotros sin parar, no paran ellos. Paramos
nosotros, aparte agarran un micrófono y lo dicen en un congreso, antes los
puteaban, dicen: “nosotros no tenemos necesidad de parar porque a nosotros la
fábrica nos da igual el aumento”. Yo entiendo que tengan temor.
JPC: gremio de
varones el de ustedes fundamentalmente, igual hay alguna presencia de
compañeras, tienen delegadas ¿tienen una política especial con el tema de
género?
DY: nosotros
vamos obteniendo resultados no en general, no a nivel nacional, pero sí
puntualmente, como hicimos todo. El salario arrancó en Rosario, la distinción
de
categoría arrancó
en Rosario, el tema del turno arrancó en Rosario, el tema de la igualdad de
género dentro de la fábrica lo estamos haciendo en Aceitera Dreyfus que, por
ejemplo, efectivas tiene 7, 8 mujeres. Nosotros hicimos una vez un acta que las
mujeres tenían que tener prioridad a la hora de ascender. Después hay que
ponerlo en práctica, nosotros tenemos un artículo dentro del convenio de que se
prohíben los contratistas, pero si no lo seguís, la peleas, no lo cumplen.
Tenemos una secretaria general, fui a hablar para que fuera secretaria general,
era secretaria del patrón la chica que es secretaria general de Esperanza. Otra
de Urquía es delegada ya en Alejandro Roca (Córdoba), hay una chica en comisión
directiva de Rosario que está en la Federación también, es mecánica en Cargill.
Y se van incorporando, pero el tema es que no hay mujeres trabajando, no es que
no tenemos la decisión de incorporarlas. Hay otra chica más de Capital Federal,
revisadora de cuenta, está dentro de la Federación. El tema es que no tenemos
mujeres dentro de la fábrica, hay muy pocas mujeres. Y también tenemos el
rechazo de los compañeros trabajadores. Hay ciertas situaciones que son más
odiosas que otras para la idiosincrasia de los trabajadores. Nosotros tenemos
un ejemplo que funciona, Dreyfus, donde se acostumbraron a trabajar con
mujeres. Una vez fui a discutir a la empresa Dánica, de Lavallol, donde había
un grupo de administrativas que las querían llevar al Tigre, a donde habían
trasladado las oficinas. Eran 20 mujeres, tenían 2 horas de viaje y les digo,
las tienen que poner aquí adentro, el gerente me dice no, que va a ser un
cogedero. Le digo vos debes tener hijas, no creo que pensés que se la cogen en
el lugar de laburo. Entonces yo pienso, Dreyfus, y luego lo llevamos a nivel
nacional y lo metimos en el convenio. Vimos que el comité mixto funciona para
la fábrica. Es un proceso que cuando vos no tenés mujeres y tenés que hablar de
beneficios para las mujeres es duro que se entienda, entonces tenemos que ir
haciendo cosas que en la práctica se puedan dar y después plasmarlo para
exigirlo en otros lugares. Es difícil exigirlo porque tenés en contra a los
mismos laburantes. A mí me gustaría que las pibas que están en Dreyfus
arranquen en Comisión directiva. Pero mi columna vertebral dentro de la
organización es el salario, la seguridad e higiene dentro de toda la fábrica,
la eliminación del sistema de contratistas, después vendrá el tema de género,
tratar de equiparar las mujeres dentro de la fábrica, pero no tengo esa prioridad.
No me voy a ocupar de eso porque además sé que tengo una sociedad machista y no
va a para eso, por más que lo diga yo, al contrario, me van a putear de todos
lados, por eso tengo que ir despacio.
JPC: ¿Es más
complicado ser delegado que estar en comisión directiva?
DY: el delegado es el
que más corre. El delegado está todo el día ahí poniendo la cara y es el
representante directo de los trabajadores, tiene mucho más poder que el de la
comisión directiva, que incluso el de la federación. Lo que pasa es que no leen
la ley de asociaciones sindicales, ahí está lo que tienen que hacer, es parte
de las facultades que tienen. Me parece que hay cambios culturales que son más
resistidos que otros. ¿Quién se va a negar a pelear por un salario? Pero a
ceder espacios históricos cuesta más.
Tuve doce años para
construir dentro de una fábrica, donde 20 éramos los aceiteros y 50 eran los
empleados de comercio, ninguno paraba, los únicos que paraban éramos nosotros,
me costó bancarme hasta humillaciones dentro de la fábrica porque era el único
sindicalista, pero me la banqué y cuando llegó el momento, no la deje pasar.
Era fin de semana larga de Pascua, nos querían matar los camioneros, vino el
del ministerio del trabajo a levantar la huelga y quiso dictar la conciliación
obligatoria. Le digo no, hasta mañana a las cinco de la mañana que venga el
resto de los muchachos, recién ahí vamos
a hacer una
asamblea y vamos a terminar ahí, no antes.
[i] Horacio
Zamboni, abogado laboralista y militante político y social. Propugnaba la lucha
por el Salario Mínimo Vital y Móvil, la democracia pobrera, la asamblea en
fábrica, la salud y seguridad laboral, el derecho de huelga como garantía de
defensa de todos los derechos y la conciencia de clase como guía y horizonte
“Las gestiones
obreras, como Zanón, son puntos de apoyo para mostrar que se puede producir de
una manera no capitalista, pensando en el bien común”. Entrevista a Raúl Godoy
Por Raúl Godoy y
Colectivo de Comunicación ContrahegemoníaWeb
De Zanón, segunda
cerámica más grande de la Argentina y ejemplo de las políticas neoliberales del
menemismo, a FaSinPat, emblema de fábrica recuperada a través de la lucha y
resistencia que abrió el 2001, una de las experiencias más significativas que
emergieron en un contexto de crisis económica y altos niveles de desocupación.
Desde Contrahegemonía entrevistamos a Raúl Godoy, uno de los protagonistas,
primer secretario general del sindicato ceramista recuperado y actual Diputado
provincial del Frente de Izquierda por Neuquén
ContrahegemoniaWeb:
La ex Zanón, hoy FaSinPat, es una de las empresas recuperadas emblemáticas del
conjunto de empresas recuperadas. ¿Cómo fue el proceso y que posiciones
levantaron que les permitieron el triunfo de recuperar y sostener la empresa?
¿Cuáles fueron sus características comunes y distintivas respecto a otras
experiencias del amplio movimiento de empresas recuperadas?
Raúl Godoy: Zanón, hoy
FaSinPat, fue parte del proceso de fábricas y empresas que se ocuparon y
pusieron a producir en el estallido del 2001. Fuimos parte de un proceso de
ruptura de la economía, donde más de 2000 empresas y fábricas cerraron,
quedaron millones de compañeros y compañeras desocupadas. En ese marco, un
centenar de fábricas hicieron un proceso, hubo distintas modalidades, unos se
quedaron en la fábrica esperando una respuesta, otros la ocuparon más
ofensivamente; en el caso nuestro hicimos un campamento en los portones de la
fábrica impidiendo que la vacíen, después eso fue transformándose en una
ocupación, montamos carpas para tener un adentro y un afuera para relacionarnos
con la comunidad.
Había habido un
vaciamiento previo, un lockaut patronal, que cerró de la noche a la mañana, y
nosotros la ocupamos. Estuvimos cuatro o cinco meses exigiéndole al gobierno
para que se reabra. Cuando nos mandan los telegramas no solamente redoblamos el
cuidado de la fábrica para que no la vacíen, sino que armamos comisiones de
trabajo para recorrer lugares. Se armó una comisión de mujeres, con esposas,
hijas, madres, hermanas y compañeras de la fábrica que colaboraron. Teníamos
recuperado desde hacía poco el sindicato ceramista, del cual yo era secretario
general en esos días, así que armamos comisiones en distintas fábricas, de
seguridad, de solidaridad para recorrer escuelas, universidades, otros lugares
de trabajo. Fue un proceso de varios meses de organización y resistencia, que
nos hizo recorrer no sólo los barrios de Neuquén sino de toda la provincia y el
país.
C: Un factor
que vemos destacable y distintivo de Fasinpat fue que para sobrevivir no sólo
se enfocaron en la producción sino también en lo que sucedía en la sociedad, en
entablar lazos con otros sectores y necesidades populares. Es decir, de alguna
manera la economía dejó de estar separada de la política. ¿Qué nos podés decir
de este proceso? ¿Cómo se fue haciendo carne en los trabajadores de la empresa,
si es que fue así?
Godoy: Para poder
difundir nuestra situación y hermanarnos con otras fábricas recuperadas del
país, propusimos y comenzamos a hacer encuentros regionales y nacionales, y
fundamos la Coordinadora Regional del Alto Valle, con nuestro sindicato
ceramista y Zanón, para coordinar acciones con distintos sindicatos,
organizaciones sociales, políticas, de Derechos Humanos, estudiantiles, de la
izquierda, eso nos permitió ampliar muchísimo la capacidad de movilización y
difusión, y organizar la solidaridad.
Tuvimos en común
con otras fábricas y empresas la necesidad de Ocupar, Resistir, y luego
Producir. Nosotros lanzamos un lema desde Zanón, “si tocan a una nos tocan a
todas”, en el sentido de defender la posición de la fábrica, porque cada una
tenía su propia modalidad, algunos pedían la expropiación, otros la reapertura,
otros buscaban soluciones intermedias, y nosotros fuimos respetuosos del
proceso de cada una, por eso que lo primero era defender la fábrica para desde
ahí exigir cada uno una salida. En el caso de Zanón planteamos la necesidad de
la estatización, ¿qué dijimos? La fábrica tiene que estatizarse con una gestión
obrera directa, y ponerse al servicio de un plan de obras públicas que genere
trabajo genuino, que genere viviendas, hospitales, escuelas, y viviendas
populares para toda la gente que lo necesitara. Esto fue muy importante, porque
permitió coordinar con muchos movimientos de desocupados que peleaban por
trabajo genuino, con organizaciones que peleaban por vivienda, es decir nos
permitió, más que recibir solidaridad, coordinar la lucha con otros
movimientos. O sea que este planteo de estatización sin pago y bajo gestión
obrera, y para ponerse al servicio de obras públicas fue parte de nuestro
“programa”, nos permitió hilvanar muchos sectores detrás de esta consigna.
C: ¿Cómo
lograron mantener la producción y sobrevivir en un mercado capitalista, sin por
ello autoexplotarse o volver a reintroducir la propiedad privada en la empresa,
como lamentablemente ha sucedido en otras experiencias?
Godoy: Esta
propuesta la fuimos madurando y discutiendo en la asamblea, con los compañeros
de la fábrica, y planteamos la necesidad de que el gobierno se hiciera cargo,
porque había una crisis social enorme, y el gobierno trataba de desentenderse
diciendo que era un conflicto privado, y nosotros decíamos que si había
millones de desocupados no era un problema privado, sino político, un problema
grande, y que se tenían que hacer cargo. Esto los compañeros y compañeras de
Zanón lo tomaron con mucha fuerza.
El nombre de
Fasinpat lo adoptó la cooperativa años después, cuando conseguimos la
expropiación. Sufrió los vaivenes que padeció todo el país. Al principio, en
los primeros nueve años de Zanón, la ocupación y puesta en marcha de la
producción, fueron años muy buenos para nosotros porque creció la construcción,
y desde ese punto de vista los parámetros económicos del país, donde paró la
inflación y paró la crisis, en cierta medida, permitió que Zanón pudiera
consolidarse en producción y en venta. Reorganizamos toda la producción, a
través de la autoorganización de la fábrica, donde cada sector tenía un
coordinador, que
integraban la comisión de coordinación de Zanón, que era muy grande. Ahí se
planificaba la producción, las ventas, se hacían las propuestas de inversión,
de salarios, etc. Y eso después se sometía a asambleas permanentes en la
fábrica.
Entonces, durante
los primeros años Zanón tuvo prácticamente el doble de sueldo del convenido,
vacaciones dobles, nos pusimos al día en un montón de cuestiones, teníamos el
transporte asegurado; le dábamos importancia a la salud de los compañeros/as,
con un servicio médico en la planta, traumatólogos propios, servicio de
odontología, de psicología. Se formó un equipo interdisciplinario en la fábrica
para tratar el tema de adicciones, porque cuando se consolidó la gestión obrera
otro hecho muy importante fue compartir los puestos de trabajo que se fueron
creando con todos los movimientos piqueteros con los cuales habíamos compartido
la calle años atrás.
Hasta ese momento
la única corriente política dentro de la fábrica era el PTS, del cual yo era
parte, pero a partir de ese momento tomamos la decisión y lo propusimos a todas
las organizaciones a que se integren a la gestión obrera, entraron compañeros del
Polo Obrero, del Teresa Vive, de Libres del Sur, del MTD. Muchos de los
compañeros que ingresaron, por ahí teníamos problemas sociales, que se
arrastraban de compañeros que nunca habían tenido un trabajo, problemas de
adicciones, por eso se creó un equipo interdisciplinario que permitió hacer
abordajes sociales, eso nos ayudó mucho para contener y encaminar problemas que
nos iban surgiendo todo el tiempo.
Toda esta primera
etapa de Zanón fue entonces de expansión, de ir mejorando. Después la crisis
del Lehman Brothers, en 2008, 2009, hizo que Zanón tuviera un golpe económico
bastante fuerte, así como lo fue para todo el país. Las cooperativas, que somos
muy inestables, como una cáscara de nuez en el mar, sufrimos la implicancia de
los golpes económicos. La autogestión es una trinchera, un punto de apoyo, pero
no una solución en sí misma, ya que mientras haya capitalismo va a haber
crisis, y esas crisis siempre golpean a los trabajadores.
C: ¿Qué
balance hacés de todo el proceso de Fasinpat y qué aspectos perduran a nivel
sindical y político?
Godoy: Cuando
arrancó Zanón éramos unos 300 compañeros, después llegamos a ser unos 400;
luego con las crisis sucesivas, muchos compañeros se fueron yendo, al no poder
producir bien y no tener muchas ventas; al crecer la industria petrolera en la
región, muchxs compañerxs con conocimiento técnico se fueron a las empresas
petroleras, o hacia otros trabajos. Quedó un núcleo, hoy somos alrededor de 150
compañeros/as que sostienen la gestión obrera después de veinte años, con mucho
esfuerzo, y acá seguimos, de pie y resistiendo.
Otra cuestión para
contar es que desde que se fundó Fasinpat hubo mucho trabajo con la comunidad,
con la juventud, con nuestros hermanos mapuches, hubo relación con distintos
sectores de nuestra comunidad. De hecho, en Zanón se construyó una escuela, el CPEM
n° 88 “Boquita Esparza”. Es una escuela secundaria, para que no sólo los
compañeros/as de Zanon pudieran terminar sus estudios, sino también la gente de
los barrios aledaños a la fábrica, en el parque industrial de Neuquén. Esa
escuela persiste, se han recibido distintas camadas de compañeros/as.
Zanón sigue
produciendo, no sólo cerámicos sino también solidaridad. En el sentido de unir
a los trabajadores ocupados y desocupados, pelear por la coordinación de las
luchas, ha sido activo también en la lucha de los elefantes, en cada uno de los
conflictos importantes en la región y a nivel nacional Zanón se ha hecho
presente, con aporte
solidario, con la
movilización o con declaraciones de apoyo.
C: ¿Cómo ves
la situación del movimiento obrero hoy y qué experiencias de lucha te parecen
más emblemáticas de los últimos años?
Godoy: Hoy estamos
en una crisis a nivel global, y nacionalmente los números son lapidarios, el
macrismo hizo un desastre en lo económico, vino el gobierno de Alberto
Fernández y esta precarización se consolidó. Se generaron nuevos puestos de
trabajo, pero aumentó la pobreza, ahora está lleno de trabajadores y
trabajadoras ocupado/as pobres, hay 17 millones de pobres en nuestro país, lo
cual habla de una crisis social importante, con mucho trabajo precarizado.
Entonces, hay un movimiento obrero con bastante grado de atomización , producto
también de la parálisis de las conducciones sindicales, que han cumplido en
todos estos años un rol nefasto, tanto la CGT como la CTA, no han hecho
absolutamente ningún proceso de organización o de lucha importante, sino que
más bien, adheridas a las ideas del gobierno, han atado de pies y manos a
millones de trabajadores que han visto decrecer en algunos casos su salario, en
otros, los puestos de trabajo, o las condiciones de ese trabajo.
Entonces, hay un
movimiento obrero que empieza a resurgir, de trabajadores/as precarias.
Quedamos muy impactados el otro día con la noticia de Candela, esta piba que
cayó en las vías del tren, que estaba sin comer, buscando trabajo. La historia
de ella impactó por la caída en el tren y cómo se salvó de milagro, pero
desnuda la situación de toda la juventud precarizada, de pibes y pibas que
trabajan por 35 o 40 mil pesos cuando la canasta básica está arriba de 90 mil
pesos nacionalmente, y acá en Neuquén está arriba de 120 mil pesos. Entonces,
hay una juventud precarizada enorme, hay miles de compañeros/as de las
organizaciones sociales que cobran 16.500 pesos, que tienen la necesidad de
cobrar un plan o un programa social, y hay una campaña de hostigamiento hacia
ellos.
Hay una división
importante del movimiento obrero. Desde este punto de vista, para nosotros, los
trabajadores tenemos que impulsar una política de unidad de las filas obreras,
y unidad de todos los trabajadores o nos van a ir liquidando de a uno, porque lo
que aparece en el horizonte, son corrientes como la de Milei, la de Juntos por
el Cambio, de nuevo.
La política de
sostener millones de desocupados, y al mismo tiempo mucha gente precarizada,
hace que surjan alternativas que no suelen terminar bien, más bien, terminan
mal, como en el caso del macrismo, Bolsonaro, Piñera, etc.
Los trabajadores
tenemos un desafío de crear fuertes organizaciones de unidad de los
trabajadores ocupados y desocupados, de tomar las demandas de conjunto, y desde
este punto de vista, nos uniría pelear por la jornada legal de 6 hs, cinco días
a la semana, con un salario que no baje del nivel de la canasta familiar. Creo
que sería un gran punto de apoyo para unirnos detrás de esa pelea y apuntar a
elevar las expectativas. Más que resignarnos a la miseria de lo posible, pelear
por conquistar el conjunto de nuestros derechos y darle un futuro a nuestra
juventud.
La ofensiva de la
derecha liberal plantea el sálvese quien pueda, la meritocracia, “que si
trabajas vas a prosperar, y el que es pobre es porque es vago, y no se
esfuerza”. A esa fuerza que intentan imponernos, de crear un sentido común
individualista, se le contrapone, por otro lado, una corriente de opinión o de
pensamiento que es de resignación, que es el peronismo, en todas sus variantes,
diciendo que es la miseria de lo posible, que hay resignarse, que se puede
estar peor, que si uno reclama avanza la derecha,
un mensaje de
resignación. Bueno, nosotros queremos imponer otro sentido común, el sentido
común de la solidaridad, de la lucha, el sentido común de que si los
trabajadores nos unimos podemos imponer nuestras demandas.
En el mismo
espíritu de las luchas que se conmemoran internacionalmente el 1 de Mayo,
nosotros creemos que la jornada de 6 hs puede dar respuesta a esta crisis.
Nos parece que es
muy importante poner en pie los valores de solidaridad, unidad, empatía entre
los trabajadores y trabajadora/es, de todo el pueblo. Tomando también las
demandas ambientales o socioambientales, que van absolutamente de la mano, para
empalmar y poder construir en unidad con millones de jóvenes que en distintas
partes del mundo empiezan a ver el cambio climático y la destrucción del
ambiente como un problema grave, y están dispuestos a enfrentarlo. Desde ese
punto de vista, las gestiones obreras, en el caso de Zanón, de Madigraf, son
puntos de apoyo, puntos de ejemplo, para mostrar que sí se puede producir de
una manera no capitalista, pensando en el bien común, en el bien social. Son
nuestras grandes trincheras de lucha también.
Entrevista a
trabajadores del citrus de la provincia de Tucumán
Colectivo De
Comunicación ContrahegemoníaWeb, Franco Vallejo, Héctor Zuñiga
"Panini"
Desde el año
pasado, trabajadores de cosechas y empaques del citrus vienen realizando
protestas con cortes de ruta y acceso a la provincia en demanda de mejores
condiciones salariales y de trabajo. Es una incipiente organización
autoconvocada que en 2021 logró paralizar la cosecha por más de una semana y
este año obligaron a la UATRE (Unión Argentina de Trabajadores Rurales y
Estibadores) a participar de los cortes, aunque al final terminó pactando las
paritarias a la baja. La citricultura es una de las actividades
agroindustriales más importantes de la provincia, con un área de
aproximadamente 40.930 ha plantadas, de las cuales un 95% corresponden a la
producción de limón, de los que el 75% va a la industria para su procesamiento
y exportación y un 8% para consumo interno. Durante la pandemia de 2020, la
actividad no se detuvo y en 2021 se exportó limones por más de u$s70 millones,
duplicando las toneladas exportadas durante el 2020. El negocio se concentra en
unas pocas empresas con capitales nacionales y extranjeros. Desde
Contrahegemonía entrevistamos a Héctor Zuñiga (Panini) y Franco Vallejo,
trabajadores cosecheros de citrus.
C.H: Ustedes vienen
haciendo reclamos con cortes de ruta y movilización, por aumentos de sueldo y
mejoras en las condiciones de trabajo ¿Cuál es la situación hoy de los/as
trabajadores/as del citrus?
Héctor: Con el tema de
los cortes que se han venido sucediendo desde un tiempo a esta parte, logramos
que el gremio supiera que en cualquier momento podemos llegar a nuestro
objetivo, que es ni más ni menos que tener representantes obreros peleando a la
par de ellos, (ante los industriales) todo lo que tenga que ver con el
bienestar de los trabajadores del Citrus. ¿Cuántos años hace que vienen
jodiéndonos la vida con sus arreglos a espalda del obrero? Ahora también nos
jodieron, a pesar del ruido que metimos en toda la provincia. Ese arreglo no es
el que queríamos. El jornal es bajísimo: 2300 pesos, más 500 no remunerativo
del cual no vamos a tributar. Son muchas cosas que todavía nos joden, por
ejemplo, la maleta que te dan para que coseches tiene que ser de diez kilos,
pero pesa llena 12 kilos. La ropa que te dan es una porquería que no sirve,
igual que los guantes. A los que trabajan en los empaques le proveen de la
marca Pampero, Ombú que es buena y duradera. Podríamos haber cambiado eso si
nos hubiéramos unido absolutamente todos, pero somos cabeza de termo y ahí está
la consecuencia; un mal arreglo que nos obliga a laburar como esclavos. Igual
con todo bardo que hicimos le dimos una cachetada al gremio que nos nuclea,
pero no fue suficiente para sacar el beneficio que pretendíamos y no nos queda
otra que laburar, indignados, pero laburar.
Franco: Los cortes
del año pasado visibilizaron lo que es la cosecha del limón en Tucumán. Ahora
mucha gente tiene conciencia que hacer un piquete, un corte de ruta puede
molestar y esa molestia le puede llegar al gobierno, sirve como una herramienta
tremenda. Los
cortes de ruta empezaron el año pasado, porque ya se venía de un año de
pandemia en el cual prácticamente no se tomaron medidas de prevención ni nada
cuando se iba a trabajar. Fueron medidas escasas como, por ejemplo, reducir la
cantidad de personas que iban en el colectivo y darte gel, pero adentro no
había alguien presente para tomarte la temperatura antes de entrar, o por si te
contagiabas. Fue muy jodido porque la gente iba a trabajar con mucho miedo, en
ese momento no se conocía bien cómo funcionaba el virus y había mucha paranoia,
también el temor por la familia. El gobierno nunca ayudó nada. La pandemia fue
la gota que colmó el vaso con respecto a lo que pasó al año siguiente que fue
que iniciaron los cortes, a eso sumado que veníamos de una inflación enorme, la
gente con una precariedad muy grande, mucha pobreza y encima cerraron una
paritaria con un aumento de diez pesos. Por eso empezaron los cortes que se
dieron en todo Tucumán. Previamente no había ningún tipo de organización, salvo
mucha bronca, resentimiento y resignación por parte de los trabajadores, pero
llegó un momento en el que eso explotó. Igualmente, cuando empezó el año pasado
no se consiguió nada, después de los cortes dieron un aumento de tres o cuatro
pesos que algunos lo pagaron y otros no. La organización que hay y que hubo el
año pasado fue más que nada para eso, para esperar la paritaria y saber que se
puede tomar una medida de fuerza, que puede ser muy grande. Hay una
organización incipiente porque es más que nada en relación a la paritaria, no
hay asamblea, no hay reuniones, no se discuten otras cuestiones que están muy
presentes como el tema de la cantidad de veneno que le ponen a las plantas, que
es mucho. Si te sentás al lado de una planta a fumar un pucho, el gusto cambia
y por ejemplo, si agarras la rama de una planta de limón y le prendes fuego, la
llama es verde por un componente que tiene. Eso, por ejemplo, no se discute. No
hay baños, eso tampoco se discute y esas cosas están por ahora fuera de lado
porque lo principal fue el jornal. Hoy la situación de los que trabajan en el
limón es malísima, siempre lo fue, con mucha precariedad, jornales miserables,
trabajo a destajo. Hay mucho trabajo en negro, en algunos casos se ve trabajo
de chicos de trece, catorce años que también los llevan los padres, a veces
porque no les queda otra o porque quieren ir ellos. Hay mucha droga adentro
también ahora, hay cuadrillas que van a drogarse a la tarde, por ejemplo,
muchos jóvenes de 18, 17 años que están fumando, o el fin de semana se los deja
que escabien mientras laburan. Casi no hay obra social, la obra social cubre
durante la temporada que dura cuatro meses más o menos. Uatre siempre fue un
gremio que entregó a los laburantes a las patronales, nunca se vio algún tipo
de ayuda con respecto a la jornada de trabajo ni a la obra social. Adentro se
come en el piso, no te dan la comida, la tenés que llevar vos, hay algunas
empresas que te dan ropa, pero si estas en blanco y no cumplen con lo que te
deberían dar. Adentro tenés que poner todo, inclusive las herramientas de
trabajo, si querés una tijera o maleta, la tenés que pagar. El tema de las
maletas que tenés para cosechar, cuando llevas la tuya, ellos te ponen otra, te
quitan esa y te dan otra que tiene dos kilos más que no están contemplados en
ningún lado y eso es mucha plata que les entra. Ellos exportan para Estados
Unidos, vos lo viste a Macri, a Manzur, Jaldo, siempre festejando que se
exporta, pero nunca se visibiliza la situación horrible por la cual tiene que
pasar un trabajador y eso tiene mucho que ver con el tema del consumo para mí,
de las drogas y del alcoholismo que hay. Uatre nunca ayudó, las empresas
citrícolas están muy tranquilas, no las jode nadie, son impunes y exportan en
dólares.
C.H: ¿Cómo están
organizados? ¿Cómo resuelven una medida de fuerza? ¿Y cómo se organizan en lo
cotidiano para resolver distintas situaciones laborales que se les presenta?
Héctor: No somos unidos.
Nos falta decisión para afrontar los problemas dentro de cada cuadrilla. Es
como que no quieren dar la cara ante el supervisor o contador o cualquiera de
nuestros empleadores. Por eso es que, a tipos como yo, que vuelta a vuelta
tiene reclamamos que hacer por un motivo u otro lo tildan de sindicatero.
Bueno, eso es todo un drama para nosotros. Por ejemplo, la maleta te la pagan
por diez kilos, pero como son pijitas, te proveen una maleta que pesa más de lo
diez kilos estipulados, si chillás retobándote, te dan el ultimátum: laburá si
querés, o te mandan al colectivo. Cuando comienza la temporada son pocos los
que van porque cuando empezás te cuesta llenar una maleta. Te piden tamaño y
tamaño no hay. Tenés que buscar y rebuscar en la planta de arriba abajo,
espulgando por aquí y allá para llenar una maleta. Por todo te joden, quieren
un limón inmaculado, sin golpes, y con el tamaño de la medida (una argolla) que
ellos te dieron. No tiene que ser chico, ni despicado, ni lastimado. El corte
con la tijera al ras para que al vaciar en el bins no pinche en la rodada.
Cuando te hacen trabajar en bins individual te joden con el llenado. Al tope te
piden, pero cuando ese mismo bins lo hacen fichar y a pesar de que te obligan
llenar bien la maleta, le meten cuarenta maletas supuestamente de diez kilos y
el bins queda queriendo todavía. La maleta chica, cargada al ras, tiene que
pesar diez kilos, las que compran, cargada pesan más, pero la pagan por diez,
“si no te gusta ya sabés lo que podés hacer”, te dicen. Igual pasa con los
bines, ellos dicen que con veinte maletas enteras (dos de las chicas) el bins
pesa cuatrocientos kilos y algunos changos que son viejos laburadores, que no
solo trabajan en el limón sino también en la manzana aseguran que como ellos
(empleadores) pretenden que la llenemos el peso pasa los cuatrocientos kilos.
En el frente de cosecha trabajan varias cuadrillas del mismo empleador y llevan
tres aviones (así le decimos al aparatejo que transporta las escaleras) con los
“fierros”, donde hay escaleras pesadas y otras livianas. Te llevan temprano en
esos colectivos que les entra aire por todos lados, llegamos entumecidos a
destino: duro como piedra del friazón. Te tienen esperando en el monte a
expectativa de la orden del corte. Por todo te macanean: “Estás golpeando el
limón, capo”, “Estás metiendo chico, capo”, “Estás lastimando la fruta, capo”,
“Esos chicos no van, capo”, “Cosecha bien, capo”, “Andá al grande nomás”. Van y
vienen por el callejón controlándote.
Franco: El año pasado los
cortes se fueron dando espontáneamente, se dieron en toda la provincia, duraron
una o dos semanas y se iniciaron por la bronca que había. Uatre nunca llamó a
hacer corte, todo lo contrario, ellos estaban llamando a que la gente vaya a
trabajar, los capataces también llamaban en medio de los cortes, en medio de la
pandemia, en medio de la inflación, de la precarización que había, de salario
bajos. Uatre en el sur de la provincia en algunos cortes mandaba camionetas con
patoteros a intimidar haciendo tiros al aire. De hecho, uno de los dirigentes
de Uatre del sur salió en los medios diciendo que la gente no quería trabajar,
que eran todos unos vagos, que los que estaban cortando la ruta les impedían
trabajar a los demás, jugando con la necesidad de los trabajadores que tienen
familia porque este es un trabajo a destajo, si vos no trabajas, no cobras.
Jugaban con eso y mandaban a apretar a la gente. Durante todo el año pasado
empezó a acercarse gente del Polo Obrero, de la Corriente Clasista y Combativa
y movimientos, 12 de octubre en el sur y ellos empezaron a organizarse con
alguna gente de ahí. El Polo Obrero activó un montón con una organización que
ayudó muchísimo pero que a la vez también dejó todo en manos de algunos que
dirigen o que mandan a hacer el corte. Organizaciones de asambleas donde
discutan los trabajadores que hacer, que medidas de fuerza tomar o discusiones
políticas no hay mucho. Lo que hay son reuniones de mucha gente, que convocan
cien, doscientas personas y otras más chicas, pero generalmente no tienen mucha
voz los trabajadores sino los referentes del Polo o de la CCC que a su vez la
CCC tiene relaciones con el gobierno de la provincia. Igual antes no había nada
y ahora hay un poco más de politización, por ejemplo, antes había gente que le
parecía natural la
forma en que
trabajaba o las actuaciones del gremio, pero hoy lo cuestiona y eso me parece
un cambio grande. En ese sentido ahora hay organización, pero recién empieza.
En cuanto a lo cotidiano, hay mucha solidaridad, pero dentro de la precariedad
y dentro de lo que es la alienación. Hay condiciones que parecen muy naturales
en las que se trabaja y a veces es difícil organizarse para tener una mejor
jornada o hacerle frente cuando te están haciendo trabajar un poco más de horas
o te hacen trabajar con maletas que tienen más kilos que los que están
pactados, o sea que hay solidaridad, pero no hay organización en el día a día.
La gente no se para frente a un día donde te hacen trabajar por menos plata
porque a veces sucede que por ejemplo te hacen ir un día a laburar y resulta
que arreglaron un precio y cuando llegas te bajaron el precio, entonces lo
ideal sería en esos casos que la gente se suba al colectivo y se vaya, pero
cuando sucede eso la gente se queda igual. Me ha pasado ir y que te digan que
el precio de la maleta ese día iba a ser de $50 y de repente porque el limón
está más grande y vas a hacer más fichas, más maletas te bajan el precio. A
veces, alguno que otro rezonga y se enoja e inmediatamente lo mandan al
colectivo, que no vuelva más y entonces todos se quedan callados. En ese
sentido no hay unión, pero no creo que sea porque no hay mala voluntad sino
porque no se conocen formas de organizarse, es gente muy humilde, hay mucho
analfabetismo y no hay conciencia que puede organizarse la gente como trabajadora,
no es lo mismo que sucede en una fábrica, por ejemplo, o en otro sindicato. En
grupos de laburantes de la cosecha todos saben que el sindicato es una mafia,
que los empresarios ganan mucha guita, que el gobierno te traiciona, que la
policía esta para hacerte mierda si vos haces un corte, el tema es que es
difícil organizarse, hay muchas necesidades muy básicas, y formación que no
está presente. Creo que tiene que ser un proyecto a largo plazo esa
organización, armar talleres que deberían poder sostenerse durante todo el año
más allá de las paritarias porque también hay muchas otras cosas.
C.H: ya nos dijiste
que el gremio, la UATRE, no los representa como trabajadores ¿Podrías
profundizar un poco más sobre esto? ¿Qué rol juegan los/as trabajadores/as en
la organización gremial? ¿Qué intentos de organización gremial hay o hubo?
Franco: No es un gremio
combativo. Es un gremio con el cual la gente no cuenta. No defiende derechos.
Te exigen muchas cosas durante el día que después termina repercutiendo en la
cantidad de plata que ganas, en el jornal y el gremio nunca controla cómo las
empresas, los ingenieros, los contratistas te exigen un montón trabajando bajo
condiciones muy malas, que no tengas ni siquiera baño, donde comer, agua si no
llevas vos. Las empresas lo tienen comprado. El sindicato es percibido como una
mafia, en Monteros por ejemplo hay una seccional de Uatre que tiene a una mujer
con los hijos dirigiendo esa sede y creo que hace más de diez años que está
ahí, totalmente autoritaria la sede y Uatre mismo es autoritario. Hubo
trabajadores que querían armar listas, pero dentro del sindicato hay una
estructura que es muy autoritaria, se maneja mucha guita, pero si hubo intento
de presentar una lista. Hace dos años hubo una lista de obreros que se
presentaron para hacer un sindicato aparte y Uatre les hizo muy difícil llegar
a tener los requisitos, les complicaron la cuestión legal. Ahora se habla de
desafiliarse, pero es un tema a debatir, formarnos para saber qué implica
desafiliarnos, igual para pensar un gremio alternativo, también es necesaria
asesoría para saber cómo hacer. Los trabajadores somos muy conscientes de
muchas cosas, pero en cuanto al tema organizativo hay una falta de ciertos
conocimientos básicos sobre cuestiones sindicales que no ayudan a
organizarnos. La
empresa y el sindicato tienen una herramienta a favor que creo que es la
ignorancia que tenemos con respecto a la política sindical. A la vez muchos
trabajadores se autoperciben incapaces de poder disputar políticamente espacios
por una cuestión que tiene que ver en la forma en la que se vive, al ser tan
alienante el trabajo. También está muy instalada la idea de que la política no
sirve, que es muy sucia, o que el que quiere disputar espacios de poder dentro
del sindicato está buscando un rédito propio. El limón va creciendo, cada vez
se desmonta más, cada vez hay más fincas, cada vez hay más plantaciones por
todos lados. Se cosecha durante todo el año, solo que no tiene la misma
intensidad en verano o a fines de años que en esta época y se les va a pagar el
mismo precio que ahora, inclusive con la inflación que haya dentro de cinco
meses. El trabajo del citrus vino como a reemplazar la zafra cañera y a imponer
condiciones con el neoliberalismo mucho más precarias en la forma de vivir y en
la forma de trabajar. Eso a la vez tiene mucha relación con lo que se implantó
acá cuando se instaló la dictadura, tengo entendido que FOTIA era un sindicato
muy combativo, manejado por laburantes de la zafra y esa gente fue
desaparecida, después vino el cierre de los ingenios. Tiene mucho que ver con
el miedo que implantó la dictadura cuando inició y lo que produjo, creo que eso
quedó como una cuestión histórica y tiene que ver con que durante mucho tiempo
nunca los trabajadores se hayan plantado frente a las condiciones de mierda en
las que se vivía y se trabajaba. También como se ve la política tiene que ver
con esa historia y a la vez cala hondo a la hora de reunirse, de juntarse,
siempre hubo una cuestión con el miedo. Creo que tendríamos que poder iniciar
debates con eso. El asunto es que salvo las organizaciones políticas que
brindan asistencialismo y que ese asistencialismo hace que mucha gente vaya a
las reuniones para recibir mercadería o un plan, también eso sirve para que
hagan un corte y no estén pensando que si hacen un corte no van a trabajar y si
no trabajan no tienen plata o no comen, creo que eso ayuda a que también se
hagan los cortes, que haya gente que pueda estar cobrando un potencial trabajo,
por ejemplo, pero por otro lado también hay una limitación ahí. Creo que se
podría organizar y tratar de abrir preguntas sobre esto, lo del sindicato como
una herramienta y de poder llegar al sindicato o elevar la vara con lo que hay
que exigirle.
C.H: En este
contexto de crisis económica internacional y nacional, con el agregado del
reciente acuerdo con el FMI, ¿qué escenarios ves de posible resistencia para la
clase trabajadora y sectores populares?
Franco: creo que el
acuerdo con el Fondo vino a empeorar más las cosas. Antes de la pandemia
estaban las condiciones muy precarias para todo, pero ahora está peor, todo se
volvió más caro, el trabajo se volvió más explotador que antes, escasea más y
si encontrás trabajo es en negro. Yo, por ejemplo, soy estudiante, voy a la
facultad y para hacerlo tengo que tener plata para viajar o para pagarme un
profesor y no puedo, me cuesta y como que quedas afuera de eso. Igual con otras
cosas más sociales, poder salir, hacer algo, estás súper limitado. El ajuste
viene por todos lados, por lo que no te podés distender. Por ejemplo, cuesta
mucho en los trabajadores organizarte si no tenés algún beneficio económico de
eso. Reunirse, discutir algunas cuestiones, ese tiempo es visto como inútil si
no se obtiene algún beneficio y eso influye mucho en poder organizarse, en
poder armar algo más a fondo, porque estás pensando en vivir el día y zafar. El
año pasado, los cortes duraron como dos semanas y llegó un momento en el que la
gente no podía seguir haciendo cortes porque no tenía plata y muchos se vieron
obligados (hay muchos jubilados por ejemplo que no llegan con la mínima y van a
laburar al limón para poder
llegar a fin de
mes) y muchos se fueron a trabajar porque el sindicato y el gobierno saben que
van a ganar por cansancio y eso hará que los cortes terminen. Faltaba
organización para que las familias puedan bancar el corte y a la vez tener para
comer, para pagar algunas cosas. Este año fue diferente porque por lo menos
hubo un acuerdo y no duró tanto, por eso hay muchos trabajadores que se oponían
a hacer cortes por muchos días porque se perjudican y se genera conflicto entre
los trabajadores. Veo a futuro que aumenta la precarización, los aumentos, no
sé si puede ayudar a que la gente se organice más o a que aparezca la derecha
que canaliza mucho en cuanto a la bronca. También esta ese discurso que se
fomenta por todos los medios de que la culpa de todo la tiene quien organiza un
piquete, quienes cobran un plan social, Cristina Kirchner, puede ser ahí, pero
como que realmente no se ve quien es el fomentador de este quilombo y creo que
son los poderes más grandes del estado y las empresas, entidades como ACNOA,
UATRE, grandes empresas citrícolas y otras que ayudan a que sea así, el Fondo
Monetario, el macrismo.
C.H: ¿Cómo les
impactó la pandemia? ¿Hubo cambios en las condiciones de trabajo que permanecen
en la actualidad?
Franco: La pandemia
impactó un montón económicamente, aumentó más el consumo de drogas en muchos
chicos que van a laburar, adolescentes. Mucho reviente, mucha implosión para
adentro, por lo individual, consumiendo drogas, alcohol para alivianar un poco
las penas como una terapia individual. Económicamente la falta de trabajo, el
aumento de los precios, la poca ayuda del estado, salvo por IFE nunca se brindó
asistencia por otros lados, lo único que vi fue mucha policía, mucha cana. En
la pandemia había gente que se enfermaba y la comuna no hacía nada. Vino a
acrecentar mucho el individualismo y en el trabajo ayudó a que se acepte o se
de valor enorme al ir a trabajar, a la posibilidad que te exploten en el limón
por dos mangos. Este año me da la impresión que hay más gente yendo a trabajar
en el limón que el año pasado, por ejemplo y el año pasado ya notaba que había
más gente, mujeres, chicas jóvenes. Mucha gente va para tener un mango el fin
de semana y listo y capaz que después vuelve dentro de dos semanas, salvo esas
personas que tienen familia que van todos los días. En el primer año de
pandemia hubo falta de controles, de asistencia, aumento de la inflación. Eso
sirvió para que estalle un poco la cosa y se hagan los cortes. Eso es lo más
positivo que veo. Hubo como un cambio en identificar que UATRE es un gremio
inservible. Vos no tenés el jornal asegurado, ningún día, aunque el gremio diga
que el jornal hoy es de 2300 no es que necesariamente lo vas a ganar, salvo que
andes corriendo vas a juntar esa plata, también esta esto de que si llueve no
te pagan, si ellos ven reclamos sobre el limón que va a ser exportado, y eso
incide en la cantidad de plata que vas a ganar al día porque eso requiere más
cuidado y más tiempo, eso hace que el jornal ganes menos. Ellos tienen mucho a
favor para ganar mucho y nosotros tenemos el piquete como alternativa.
La clase obrera
fueguina y su permanente lucha por sobrevivir
Por José Piñeiro
La industria
fueguina se encuentra bajo el amparo del subrégimen de promoción industrial.
Ese beneficio impositivo le genera condiciones altamente favorables a las
patronales radicadas en la Isla y también permitió el desarrollo de una clase
obrera joven y combativa, desde los inicios del subrégimen. Con el correr de
los años la rapiña capitalista, las políticas neoliberales y los vaivenes de
las diferentes gestiones de gobierno, hicieron que la incertidumbre fuera
permanente y la necesidad de pelear por defender los puestos de trabajo fue una
constante. Hoy por hoy, peligran en la provincia más de 1000 puestos de
trabajo, pertenecientes al sector de la industria textil y del vestido. El tema
de la dirección sindical de trabajadoras y trabajadores de los distintos
sectores cobra cada vez más vigencia.
El subrégimen de
promoción industrial, enmarcado en la Ley 19640, rige para la industria
radicada en Tierra del Fuego desde el año 1972. La dictadura de Lanusse lo
implementaba con el supuesto objetivo de promover la radicación, en la
provincia más austral, de argentinos y argentinas que buscaran conseguir
trabajo y mejorar su calidad de vida a costa del desarraigo.
La medida se
decidía con una mirada geopolítica y militarista de “ocupar territorio”, ante
la presencia mayoritaria que hasta el momento tenían chilenos y chilenas,
quienes también buscaban un mejor pasar cruzando la Cordillera. Poco a poco las
tres ciudades que tiene la provincia fueron creciendo en población, así como se
fue desarrollando la industria mientras los vaivenes políticos, económicos y
sociales fueron modelando una clase obrera con sus particularidades.
Con el paso de las
décadas, la población que inicialmente venía con el objetivo de “hacer una
diferencia” en un par de años, para después retornar a sus lugares de origen
con algunos ahorros, se fue arraigando y así fue cambiando el paisaje. En las
viviendas aparecieron los jardines, en las veredas despobladas crecieron
árboles, los jóvenes que llegaron en los ´80 tuvieron hijxs y nietxs fueguinxs;
la provincia se iba tiñendo con los colores de pueblo del interior, abandonando
el perfil de campamento de buscadores de oro que había sabido tener o aún peor,
el perfil de cárcel de fin del mundo o base naval de sus primeros años post
colonización.
Pero en ese
desarrollo, la industria que fue radicándose al calor de la 19640 nunca dio
estabilidad a sus trabajadores y los contratos temporales, el cierre de
fábricas, la precarización laboral; fueron ganando terreno paulatinamente y hoy
son moneda corriente.
Y como para sumar
males, por estos días, bajo el ala del ministro de la Producción, Matías
Kulfas, el decreto que reglamenta la reciente prórroga del subrégimen de
promoción por 15 años confirma que dicha extensión no abarca a las empresas del
rubro textil y del vestido. Eso dejaría a más de 1000 trabajadoras y
trabajadores en la calle en un corto plazo, tal como lo advirtió la secretaria
Gremial del SOIVA, Marcel Cárdenas, por estos días. La sindicalista le apuntó
al Gobierno nacional, señalando: “nos sentimos utilizados,
porque las
industrias se abrieron para poblar la provincia, para hacer soberanía, para
cuidar este territorio. Hoy por hoy, nuestras familias están conformadas,
tienen su trabajo, tienen una antigüedad laboral y como ya no les servimos nos
quieren borrar de un plumazo (…) estamos en el reino del revés. Nos cortan el
aire y lo único que pedimos es trabajar, tener continuidad laboral”, expresó la
dirigenta del gremio del vestido.
En ese mismo
sentido, Cárdenas advirtió: “Hoy quieren discriminarnos, nos dejaron afuera en
la prórroga del subrégimen a los textiles. Pero ya dieron un paso y el día de
mañana pueden seguir con los plásticos, con la electrónica, y no lo tenemos que
permitir. Entonces digo que no lo tenemos que permitir y tenemos que
unificarnos todos los gremios, para defender nuestros puestos laborales”, pidió
la sindicalista.
Lo cierto es que la
industria fueguina, por lo menos en ese sector, parecería estar a punto de
recibir otro embate. Habrá que ver si la reclamada resistencia que plantean los
textiles se amplía a otros sectores que se muestren solidarios, condición necesaria
para rodear una lucha que seguramente no será fácil ni breve. De lo contrario,
como advierten algunas voces, detrás del primero podrían venir otros golpes
para buscar el nock out de un régimen de promoción que muchos miran de reojo,
desde hace mucho tiempo.
De todas maneras,
la tarea inmediata que aparece en la provincia es la construcción de una
renovada conducción sindical. Es que la joven provincia fueguina tiene en su
haber una rica historia de organización y lucha, alrededor de un joven
proletariado se supo dar, allá por los años 90, una experiencia superadora de
lo que era el fraccionamiento de las centrales obreras a nivel nacional.
Mientras, como
alternativas a la CGT, surgían por entonces la CTA y el MTA integrando cada una
de ellas a distintos sindicatos en el conjunto del país; las organizaciones
gremiales de Tierra del Fuego superaban esas diferencias fundando el Plenario
de Gremios en Río Grande y el Frente de Gremios de Ushuaia. Allí se reunían las
más importantes organizaciones gremiales, tanto del ámbito privado como del
sector estatal; teniendo entre sus actores y motores fundamentales, a
sindicatos como la UOM, el SUTEF de los docentes, ATE, Camioneros y los
diferentes gremios que a nivel nacional se encontraban separados y muchas veces
enfrentados.
Lamentablemente esa
rica experiencia de los años ´90, que encabezó múltiples luchas como la que
tuvo el lamentable saldo del primer muerto en una represión policial en
democracia con el asesinato del obrero de la construcción Víctor Choque,
durante la gestión del gobierno del Movimiento Popular Fueguino de José
Estabillo en la Semana Santa del ´95; luego fue disgregándose sin poder
consolidarse, acompañando el retroceso que también tuvo el nivel de ocupación
en el sector industrial y las distintas políticas de los gobiernos
provinciales, que fueron golpeando duramente al sector docente y al conjunto de
los estatales.
Hoy aparece en la
Isla, de manera muy incipiente, algún proceso de renovación. El tiempo y las
luchas dirán si se avanza en el camino de construir esa dirección indispensable
para enfrentar los tiempos que se vienen; o si se concreta el proyecto que tienen
muchos sectores burgueses, de transformar a Tierra del Fuego en una provincia
dedicada al turismo y con la mirada puesta en avanzar, de la peor manera, sobre
los múltiples recursos naturales que tiene la zona.
Pintura de Chelo
Candia
“La unión de los
trabajadores por sector y la unión de distintas ramas es la salida a los planes
de lucha”. Entrevista a Santiago Menconi, delegado línea 60
Por Colectivo de
Comunicación ContrahegemoníaWeb, Santiago Menconi
La línea 60 de
colectivos es una de las más emblemáticas de la zona Metropolitana por la
cantidad de pasajeros que transporta y por la tradición de lucha de sus
trabajadores. Su Cuerpo de delegados es uno de los más combativos del sector de
transporte y del sindicalismo argentino en general. Desde Contrahegemonía
entrevistamos a Santiago Menconi, uno de sus delegados.
C.H.: ¿Cómo surge
el proceso de organización y lucha en tu sector/sindicato? ¿Qué aspectos y
formas de organización de esas luchas te parecen relevantes?
Santiago Menconi: El proceso de
lucha en la línea 60 surge alrededor del año 2000 y se termina de cristalizar
esa experiencia en el año 2005, a través de la organización que promovió Hugo
Schvartzman, un compañero que fue delegado y falleció hace algunos años.
Entiendo que la principal virtud que tuvo Hugo en aquel momento fue armar una
agrupación clandestina frente a la oposición y a la dirección de la Unión
Tranviaria Automotor, la UTA, que es el sindicato del sector. Rescato de ese
tipo de organización en primer lugar, el carácter clandestino, ellos trabajaban
con células. Yo me sumé recién en 2007, había entrado en 2005 y había reuniones
de agrupación donde se votaba a mano alzada, donde se llevaba libro de actas,
donde se habían formado comisiones como la de prensa, la de fondo de lucha, la
de comida. Habíamos hecho de un grupo de trabajadores una organización, esa
creo que fue la principal virtud del cuerpo de delegados de la línea 60 y de la
Agrupación “Al Volante”. Después por supuesto también resaltar el carácter
asambleario de las decisiones donde todos los compañeros de base, participen o
no de la agrupación, podían votar las medidas y los pasos a seguir en cada
lucha, además del carácter de las internas abiertas, que es un método de
elección. Nosotros cada dos años, que son las elecciones de delegados, votamos
en una elección interna entre los miembros de la agrupación quienes van a ser
los representantes del próximo cuerpo de delegados y esa lista va a competir
contra la lista del oficialismo, contra la lista de algunas de las burocracias.
C.H.: Uno de los
problemas actuales de la clase trabajadora es la gran fragmentación, tanto en
la organización en los sectores de base como de manera más estructural, ¿Cómo
lo abordaron en sus procesos de luchas?
Santiago Menconi: La fragmentación
de la clase trabajadora entiendo está en un punto bastante duro, la estamos
viendo no solamente a nivel de clase organizada en general,
sino también por
sectores. Nosotros en su momento logramos encarar la construcción de una
organización interlíneas, buscamos no solamente la organización de los
trabajadores de la línea 60, sino nos dimos a la política de salir a organizar
a las otras líneas del sector. En primer lugar, porque entendemos que mientras
más seamos, más fuerza se hace y en segundo lugar, porque entendimos que si no
exportábamos el modelo de organización sindical de la línea 60 íbamos a
desaparecer. En todas las medidas siempre apostamos a la solidaridad de clase
buscando el apoyo de otros sectores y apoyando también las luchas de otros
sectores. Esto se expresó en experiencias como la Coordinadora Obrera de la
Zona Norte, donde están las y los compañeros del Suteba Tigre, compañeros de
FATE, compañeros de distintas zonas, de PRAXAIR que vienen dando la pelea en la
zona norte. También tuvimos una experiencia de organización similar en Capital
Federal y también participamos, no tan orgánicamente, de distintas experiencias
de coordinación en la Zona Sur. Entiendo que la unión de los trabajadores por
sector y la unión de los trabajadores de distintas ramas es la salida a los
planes de lucha que nos queremos dar de ahora en adelante.
CH.: ¿Cómo les
impactó la pandemia? ¿Hubo cambios en las condiciones de trabajo que permanecen
en la actualidad?
Santiago Menconi: La pandemia
impactó de lleno en la línea 60, en primer lugar, porque fuimos declarados
servicio esencial. Nosotros, trabajadores de la línea 60 como los trabajadores
del transporte, no dejamos nunca de trabajar, de prestar servicios. Tuvimos que
dar una pelea bastante grande haciendo zooms y asambleas al aire libre
manteniendo el distanciamiento social y pudimos votar un protocolo de seguridad
e higiene en el cual marcamos varios puntos que luego de una lucha muy grande
fueron aprobados por el Ministerio de Transporte como protocolos del transporte
en general. Por ejemplo, nosotros votamos en primer lugar la anulación de la
puerta delantera, que los pasajeros entren por la puerta trasera, la colocación
del plástico cristal, hicimos los comités de desinfección en la línea 60, donde
los compañeros que tenían otras tareas eran votados en asamblea y asignados
para cumplir con esas tareas de desinfección de los colectivos. Fue una tarea
muy dura porque a medida que iban pasando los meses, iban cambiando los
protocolos y teníamos que hacer campañas públicas, no sólo para que se
garanticen las condiciones de higiene y seguridad dentro de la 60 y en el resto
del transporte, sino también para ser incluidos en el Plan de Vacunación como
trabajadores esenciales, que es una conquista que no logramos. Fuimos vacunados
finalmente por rango etario como el resto de la población, pero fue una lucha
muy fuerte de organización donde se vio la participación de las y los
trabajadores de la línea 60 para poder encarar los protocolos de salud y
seguridad.
C.H.: ¿Cómo
caracterizarías las centrales de trabajadores con relación a estas luchas desde
abajo, con las patronales y/o con el gobierno? ¿Qué transformaciones tendría
que haber en estas estructuras con los actuales escenarios del mundo del
trabajo?
Santiago Menconi: Respondo a título
personal. Caracterizo de la peor manera a la Central de los Trabajadores, por
lo general terminan siendo cadena de transmisión de las
exigencias de las
patronales y terminan siendo cómplices. Caso puntual, caso concreto, las
paritarias donde siempre discuten solamente salario que termina acordando
salarios a la baja, no discuten nunca esto que hablábamos recién de las
condiciones de salud y seguridad como, por ejemplo, la pandemia, o los
asesinatos laborales. En Argentina entendemos que está falleciendo, de acuerdo
al último relevamiento del espacio Basta de Asesinatos Laborales, un trabajador
en su puesto laboral cada 7 horas y las Centrales Sindicales, ni lo gremios que
tienen la competencia de regular cómo trabajamos, lo hacen, jamás discuten
condiciones de salud y seguridad. Además de esto, no suelen obrar a favor de
las y los trabajadores, esos organismos tendrían que funcionar y ponerse a
disposición de la clase trabajadora en su conjunto, no lo están haciendo.
Consideramos que tiene que haber una recuperación de los trabajadores de esos
espacios de poder como son las Centrales Sindicales, ponerlas a disposición de
las bases con métodos asamblearios y verdaderamente democráticos para que los
afiliados sean quienes decidan el futuro de cada lucha y de cada organización
sindical. Entendemos que son organismos cerrados, que no hay participación de
las bases de cada sector y que debería cambiar eso, por supuesto. Creo que una
de las expresiones más fuertes de eso se vio en el descontento en la marcha del
2017, cuando algunos sectores sindicales coparon el palco de la CGT con el
reclamo: “poné la fecha”. Creo que eso traduce el sentir de la clase en
general.
C.H.: En este
contexto de crisis económica internacional y nacional, con el agregado del
reciente acuerdo con el FMI, ¿qué escenarios ves de posible resistencia para la
clase trabajadora y sectores populares?
Santiago Menconi: Nosotros, como
trabajadores del transporte frente al acuerdo con el FMI, fuimos unos de los
primeros materialmente perjudicados, ya que a los pocos días del anuncio del
acuerdo con el FMI se anunció la quita de subsidios al transporte y por
supuesto, las patronales el primer ajuste lo hacen sobre los trabajadores y
sobre el público usuario en temas de servicios. Entendemos que tenemos un
contexto muy complicado, donde está habiendo despidos en muchísimas líneas, nos
está costando muchísimo organizarnos adentro y también salir a coordinar las
peleas. Es un escenario, la verdad, que en algún punto nos obliga a dar peleas
a la defensiva cuando deberíamos estar peleando por mejoras en las condiciones
económicas nuestras y también de salud y seguridad, como otras reivindicaciones
y que al ser trabajadores del transporte con un sector que está plenamente
subsidiado, las patronales utilizan esos subsidios para quitar el servicio,
para no brindar buenos servicios al público usuario y además de eso para
empezar a despedir trabajadores como lo están haciendo las empresas a lo largo
y ancho del país. Entendemos que tenemos que salir a enfrentar esto porque
están en juego nuestros puestos laborales y está en juego un derecho básico
como es el derecho al transporte.
“Muchos y muchas
optaron por la resignación, nosotros optamos por la reorganización sindical,
definida desde los propios trabajadores”. Entrevista a Cristian Rosso, La Pampa
Cristian Rosso y
Colectivo De Comunicación ContrahegemoníaWeb
Desde
Contrahegemonía entrevistamos a Cristian Rosso, trabajador de la educación y
secretario general del Sindicato de Trabajadores de Educación Pampeana
(Si.T.E.P.)
ContrahegemoniaWeb:
¿Cómo surge el proceso de organización y lucha en tu sector/sindicato? ¿Qué
aspectos y formas de organización de esas luchas te parecen relevantes?
Cristian Rosso: Comienzo a
trabajar en educación en La Pampa a partir del año 2001 y a vincularme en la
organización gremial más importante, la UTELPA, el sindicato de base de CTERA y
durante muchos años vamos conformando una corriente de oposición interna
denominada Carlos Fuentealba, que va chocando con todas las imposiciones del
sindicalismo burocrático y cada vez más oficialista y afín al gobierno
provincial. Incluso llegamos a dividir votos con las conducciones celestes, con
lo cual teníamos ganado los accesos a los paritarios, pero esas elecciones son
denegadas, no reconocidas, lo que nos lleva a tomar la decisión- junto con
mirar experiencias de otras provincias- de conformar una nueva organización
gremial. Esto lo hacemos a partir del año 2015, inicio del gobierno de Macri, y
ahí empieza la conformación. En estos últimos años está teniendo un
crecimiento, dado el alineamiento más que explícito de las organizaciones
celestes de CTERA con el gobierno nacional.
Como forma de
organización creo que es muy importante el tema de la discusión y el mandato de
base, algo que en la UTELPA se hacía a través de los delegados de escuela y que
luego encontraban la muralla de las posiciones de la conducción seccional o
provincial, las mismas dinámicas estatutarias y demás que limitaban la
democratización y la toma de decisiones. Eso en nosotros es un principio que
sostenemos, somos trabajadores de base, no nos planteamos en un rol diferente.
Entendemos lo que significa una estructura de participación, pero al mismo
tiempo no puede estar divorciada ni a contramano de la posición del trabajador
en su ámbito de trabajo concreto. Eso es una parte, así como participar de
todas las luchas que se han dado y que en los últimos tiempos nos han tenido
cada vez más visiblemente como protagonistas.
El segundo dato
relevante creo que tiene que ver con la organización de un nuevo sindicato
frente al desconcierto y la decepción de compañeros y compañeras docentes muy
valiosos, frente a la frustración y al encontrarse con mandatos maniatados o
con posiciones tomadas de antemano. Muchos y muchas optaron por la resignación,
nosotros
optamos por la
reorganización sindical donde la política gremial se defina desde los propios
trabajadores, sin ser un apéndice de ninguna estructura partidaria. Ese es el
principal desafío que estamos sosteniendo y empezamos a darle forma desde el
Si.T.E.P. Si bien no le escapamos a la discusión ideológica desde ningún punto
de vista, tenemos claro la posición y el rol que también debe jugar un
sindicato.
C.H.: Uno de los
problemas actuales de la clase trabajadora es la gran fragmentación, tanto en
la organización en los sectores de base como de manera más estructural, ¿Cómo
lo abordaron en sus procesos de luchas?
Cristian Rosso: siempre en un
marco de unidad en la acción, siempre en unidad con los que luchan. Hemos
protagonizado distintos conflictos y siempre tiene que ver con eso. El hecho de
buscar los puntos en común, incluso con compañeros y compañeras que piensan
diferente, pero que se unifican en la acción concreta y en la demanda a la
patronal, incluso con estos sectores de la lista celeste hemos tenido algún
encuentro durante el gobierno de Macri, con posiciones comunes y obviamente que
respaldamos y fuimos parte de cada uno de los procesos de lucha, de las marchas
federales a las grandes movilizaciones gestadas para rechazar la política de la
derecha más clara. Lo que no quiere decir que no le demos pulseada a las peleas
de derecha con otros tonos, con otros matices. Esa ha sido un poco la línea, de
unidad con los que luchan, a partir de discusiones de base para plantear
acciones concretas, también siempre la propuesta y la iniciativa en la
necesidad de organización. Que no se apague el conflicto sin que quede un
margen de organización para no repetir la historia de siempre, empezar de cero
o de menos diez para volver a construir y acumular, sino que sea una línea de
construcción y de acumulación de poder para los sectores populares. Esa es un
poco la línea que hemos mantenido.
C.H.: ¿Cómo les
impactó la pandemia? ¿Hubo cambios en las condiciones de trabajo que permanecen
en la actualidad?
Cristian Rosso: La pandemia pegó
como en todos los sectores, obviamente lo que era la disputa por la calle,
pero, así y todo, los dos años más críticos de pandemia, Si.T.E.P. fue
protagonista en la pelea por las fuentes de laburo. Fueron años de ajuste, de
cierres de cargos, falta de trabajo y nosotros lo plasmamos en la calle con las
compañeras y compañeros que estuvieron dispuestos a hacerlo y dimos pulseadas
muy interesantes por cuestiones concretas, contra el ajuste en el ámbito
educativo. Por otro lado, también como organización, a nosotros nos potenció el
tema de incorporar las herramientas digitales para contactarnos más
provincialmente. La Pampa es una provincia grande, extensa y la herramienta
virtual tiene esa potencialidad y eso nos fortaleció. Y de hecho la seguimos
usando como nuestro mecanismo de discusión y organización.
Respecto a las
condiciones de trabajo, obviamente nos cambió rotundamente, en general el
impacto fue negativo en lo que significó para la sociedad, no sólo la cuestión
de la enfermedad en sí, sino el tema de cómo golpeó en educación. Obviamente no
había planificación, no estaban los recursos necesarios, la capacitación era
imposible que saliera bien y con el retorno a la presencialidad es una cuestión
más que evidente cómo golpeó en el sistema educativo. Al mismo tiempo, cambió
las condiciones de trabajo y hoy se
nota en un doble
circuito de demandas en lo que significa sostener los horarios de trabajo
presenciales tradicionales y el dictado de clases, luego la sobrecarga de lo
que implica el trabajo también digital, de plataforma, de grupos de whatsapp.
Todo eso implica tiempo y tiempo que no se utilizan en el horario escolar
establecido por declaración jurada, entonces eso genera tensiones que las
seguimos padeciendo y la seguimos pulseando. Además de la conectividad y todo
lo que tiene que ver con el soporte digital, ha generado nuevos escenarios e
incluso de disciplinamiento más fuerte, los mensajes desde las patronales cada
vez responsabilizan más, cada vez son más incisivos en poner la responsabilidad
de los índices desastrosos que hay en educación en la planta docente y ahí
tenemos discusiones que no solamente son de condiciones de trabajo y
salariales, sino que son pedagógicas. Ese es otro gran tema no abordado
desde el aspecto educativo, lo que se enseña, cómo se enseña y para qué se
enseña está en disputa y la verdad es que es la necesidad que planteamos desde
la Federación Nacional Docente- el Si.T.E.P. integra esa federación a nivel
nacional de congresos pedagógicos- para rediscutir todo lo que hay que discutir
en el ambiente educativo, no sólo el salario y las condiciones de trabajo.
C.H.: ¿Cómo
caracterizarías las centrales de trabajadores con relación a estas luchas desde
abajo, con las patronales y/o con el gobierno? ¿Qué transformaciones tendría
que haber en estas estructuras con los actuales escenarios del mundo del
trabajo?
Cristian Rosso: Las centrales
sindicales han demostrado no estar a la altura de las circunstancias, dicho
esto con respeto hacia compañeros y compañeras que toman otro camino en la
organización sindical, pero nosotros venimos de la experiencia de la CTA. Esta
consigna de “unidad a los que luchan”, son consignas que vienen desde ahí.
Pretendemos generar un nuevo sindicalismo, no renunciamos a esos principios,
pero la verdad es que las centrales sindicales, la CGT o las dos versiones de
la CTA se han encontrado maniatadas en las disputas con el poder y eso tiene
que ver con cuestiones ideológicas y políticas. Si bien en algunas facciones de
la CTA existen todavía algunos principios o algunas experiencias de lo que ha
significado originalmente la fundación de esa central, que rechazaba el
sindicalismo burocrático y seguidista de la CGT, si bien hay sectores que son
compañeros y compañeras que están en los procesos de lucha, también hay otros
sectores que han optado por otro posicionamiento y claramente plantarse del
lado de las patronales. Entonces creo que el nivel de fragmentación es
muy grande, pero al mismo tiempo los niveles de lucha y de disputa
también son muy importantes. Se van dando y nosotros tenemos como
referencia a otros sindicatos docentes que han superado a los gremios de base
de CTERA en distintas jurisdicciones, en Chaco, en Misiones, en distintas
provincias en las que tenemos referencia la Federación Nacional. Eso es lo que
pretendemos generar, un nuevo sindicalismo con los principios que antes mencionábamos,
que ponga la discusión en la defensa de la educación pública y de toda la
comunidad educativa, sobre todo pensando en los chicos, chicas, adolescentes
que la transitan diariamente, mayoritariamente. Hay una discusión y tensiones
que se van dando y al mismo tiempo, algunos tendrán que seguir dando esa pelea
desde el lugar que ocupan, desde adentro y otros como marcamos otro camino, de
generar otro sindicalismo con otras organizaciones. No creemos que sea posible
la recomposición desde organizaciones que ya están totalmente tomadas por otras
posiciones ideológicas, por lo tanto, no quita discutir, no quita organizar,
pero nosotros
también tenemos
definiciones de lo que queremos construir con otra política sindical.
C.H.: En este
contexto de crisis económica internacional y nacional, con el agregado del
reciente acuerdo con el FMI, ¿qué escenarios ves de posible resistencia para la
clase trabajadora y sectores populares?
Cristian Rosso: El tema del
acuerdo con el Fondo Monetario, claramente cristaliza lo que se podía prever y
lo que va a significar es más ajuste y también esos ajustes cierran con
represión, es una receta infalible. Las condiciones de vida se deterioran
aceleradamente con los procesos inflacionarios que están dentro de los mismos
planes económicos y eso golpea el salario y venimos perdiendo por goleada. Lo
del Fondo pone la situación en un nivel de crisis muy importante y al mismo
tiempo cristaliza las posiciones políticas. En lo puntual, nosotros, cuando
empezamos a poner en discusión con los compañeros en los lugares de trabajo lo
que implica la armonización de las cajas jubilatorias o la posibilidad de
nuevamente tocar los regímenes especiales. La provincia de La Pampa sostiene
todavía el 82% móvil y, si dentro de estos retoques y ajustes se pretende
cambiar la ley, eso va a acelerar procesos de lucha, así como otros mucho más
inmediatos, que tienen que ver con el acceso a la alimentación y los precios de
los alimentos. Hay un escenario de una crisis profunda, con lo cual nosotros
entendemos que es necesario reforzar siempre la organización y la perspectiva
de para qué existe un sindicato en la disputa política general. La defensa de
los derechos de los trabajadores es irrenunciable. Por lo tanto, creemos que va
a haber mayores procesos de resistencia, apostamos a generar mayores espacios
de organización para conformar mayor músculo del lado del poder popular y poder
plantear alternativas reales, construidas, sólidas y que no solamente se queden
en los niveles de análisis teórico.
Para agregar,
estamos protagonizando un conflicto que tiene que ver con las obras sociales,
con la prestación del SEMPRE, que dejó sin atención nada más y nada menos que
todos los servicios ginecológicos en toda la provincia de La Pampa, donde la
mayoría de las docentes son mujeres, en medio de un discurso que tiene que ver
con la recuperación de derechos y el feminismo. En la provincia de La Pampa
dejaron de atender las obras sociales y, puntualmente, la obra social
provincial, a las compañeras trabajadoras de la educación. Nada más y nada
menos que una pulseada mercantil entre el Colegio de Ginecólogos y el gobierno
provincial. Entonces, esos conflictos silenciados desde los ámbitos del poder
ponen en escena la discusión de la salud pública como derecho. El Si.T.E.P.
también ha jugado un rol junto a otras compañeras en unidad en la lucha, como
se ha planteado recientemente en la ciudad de General Pico y en la provincia de
La Pampa en general.
Para nuestro día:
ocio, pochoclo & películas
Se han realizado
infinidad de artículos así, somos conscientes. Algunos de ellos fueron
relevados para escribir el nuestro. Nos embarcamos igual en la tarea con la
certeza de que no todas estas producciones son lo suficientemente conocidas.
Esperamos que puedan disfrutarlas.
Por Andrea Delfino
y Hernán Apaza
Un nuevo
aniversario de la gesta obrera que, en condiciones actuales, más que plataforma
para impulsar nuevas conquistas parece convertirse en trinchera simbólica para
resistir el avance del capital contra las cada vez más precarias condiciones
laborales de la clase trabajadora. Cuando cualquier derecho laboral básico y
fundamental es considerado un privilegio por una importante mayoría del pueblo,
estamos ante un problema alarmante de expropiación de nuestra propia historia y
de nuestro legado como clase. En condiciones materiales de existencia
pauperizadas, expuestas a toda una ‘cadena de violencias’ (concepto de Berti y
Auyero), existe un verdadero sentido de extrañamiento respecto de nuestra
valiosa tradición de luchas y de derechos conquistados que es preciso recuperar
y reactualizar.
Una significativa
fracción de las clases populares (no sólo por número sino por intensidad)
hace propios discursos reaccionarios y se referencia en figuras que levantan programas
políticos y económicos objetivamente contrarios a los intereses populares.
¿Cómo puede ser posible? La emergencia de una extrema derecha que denuncia y
apunta a “la casta política”, al “Estado ineficaz” y estigmatiza y persigue a
quienes perciben algún tipo de “plan social” o “asignación” no se explica sino
a partir del fracaso absoluto de la “democracia de la derrota” (Horowicz) y de
todas las políticas reformistas, nacional-populares o de emergencia que los
sucesivos gobiernos elegidos a través del voto popular aplicaron como parches
sin modificar las bases de un modelo de acumulación capitalista inicialmente
formateado por la última dictadura y perpetuado -e incluso profundizado por el
Menemato- desde entonces. Para constatar el desastre, sólo basta analizar los
índices de distribución de la riqueza, las tasas de desempleo, la estructura
productiva o el PBI de inicios de los setenta con los actuales... para no
referir a la exponencial deuda externa.
No será aquí donde
profundicemos en todo ello. Sólo queremos encuadrar nuestra intervención.
Hacemos propias las palabras de un gran intelectual como Georges Didi-Huberman,
quien abre su gran libro “Pueblos expuestos, pueblos fulgurantes” (Paidós,
2014) con una caracterización tan precisa como inquisitiva: “Los pueblos
están expuestos. Nos gustaría mucho que, apoyados en la ‘era de los
medios’, esta proposición quisiera decir: los pueblos son hoy más visibles unos
para otros de lo que nunca lo fueron. ¿No son ellos el objeto de todos los
documentales, todos los turismos, todos los mercados comerciales, todas las
telerrealidades posibles e imaginables? También nos gustaría poder significar
con esta frase que los pueblos están hoy, gracias a la ‘victoria de las
democracias’, mejor ‘representados’ que antes. Y sin embargo, solo se trata de
exactamente lo contrario, ni más ni menos: los pueblos están expuestos por
el hecho de estar amenazados, justamente, en su representación –política,
estética- e incluso, como sucede con demasiada frecuencia, en su existencia
misma. Los pueblos están siempre expuestos a desaparecer. ¿Qué
hacer, qué pensar en ese estado de perpetua amenaza? ¿Cómo hacer
para que los pueblos se expongan a sí mismos y no a su desaparición? ¿Para
que aparezcan y
cobren figura?
Aparacer: ser
–nacer o renacer- bajo la mirada de otro.”
Con la inestimable
colaboración de Andrea Delfino (IHUCSO/CONICET-UNL), quien se dedica a
investigar los vínculos entre las transformaciones en el mundo del trabajo y
las temporalidades sociales desde una perspectiva de género, elaboramos y
compartimos aquí una selección absolutamente aleatoria de producciones
cinematográficas de los últimos años que se pueden convertir, para un ojo
curioso e inquieto, en ventanas para avistar las condiciones actuales del
despliegue de la actividad laboral. Desde ya, la eximimos de todo error y/o
falencia que esta lista pueda contener.
No encontrarán aquí
mencionadas producciones clásicas y fundamentales, tal vez más conocidas, como
La Huelga, de Eisenstein; Tiempos modernos, de Chaplin; Las uvas de la ira, de
Ford; El empleo, de Ermanno Olmi; Los traidores, de Raimundo Gleyzer; Los santos
inocentes, de Mario Camus; Pan y rosas de Ken Loach; Recursos Humanos, de
Laurent Cantet, por mencionar sólo un puñado… todas, referencias ineludibles de
una larga tradición. Se trata de compartir breves reseñas y un link con el
tráiler de cada película.
Expuesta por la
cinematografía, pero pasibles de convertirse en verdaderas apariciones para
quienes se apropien de estas producciones para reflexionar sobre la clase
trabajadora, como quien alimenta sus ansias de saber, de entender, para
encontrarse junto a quienes, ya desde una sensibilidad particular, asuman como
propia la tarea colectiva de concretar a través de la organización y la lucha
aquello de que cada necesidad expresa ya un derecho. Pasen y vean...
El empleo del
tiempo (Laurent Cantet, dir. Francia, 2001). Vincent, consultor de una empresa,
es despedido y embargado por la angustia, en ese mismo momento decide ocultarlo
a su familia y a su entorno. Para ello, debe inventar un nuevo empleo que nunca
consiguió y llevar adelante toda una serie de actividades que le permitan
sostener la mentira, que se convierte en una ocupación de tiempo completo. https://www.youtube.com/watch?v=rFV6nRMDkSs
Los lunes al sol
(Fernando León de Aranoa, dir. España, 2002). Como consecuencia de un proceso de
“reconversión industrial de Vigo, años después de un proceso de luchas obreras
que no pudieron frenar los despidos masivos, los “parados” son sombras tristes
y desilusionadas que pasan sus días tirados al sol. Según los propios
guionistas, se inspira en la vida de los sindicalistas Cándido González Carnero
y Juan Manuel Martínez Morala, trabajadores del astillero Naval Gijón,
militantes de la Corriente Sindical de Izquierda (CSI). https://www.youtube.com/watch?v=t7fSi3KKTlM
Cama Adentro (Jorge
Gaggero, dir. Argentina, 2004) drama ambientado en el contexto
de la crisis de 2001 en Argentina. Una mujer de clase media-alta, notablemente
afectada por la crisis, se ve obligada a trabajar vendiendo cosméticos para
subsistir. Sin embargo, con el poco dinero que le queda, no puede pagar el
sueldo de la mujer que trabaja como servicio doméstico en su hogar, lo que
transforma la relación entre ambas. https://www.youtube.com/watch?v=O6vqU5FWreQ
La nana (Sebastián
Silva, dir. Chile, 2009) Raquel es una trabajadora doméstica y lleva
más de 20 años en su trabajo. La familia para la que trabaja decide contratar a
otra mujer para ayudar a Raquel durante un período de convalecencia. Sintiendo
su puesto laboral amenazado, intenta por todos los medios deshacerse de las
postulantes, hasta la llegada de Lucy, quien alterará su perspectiva.
https://www.youtube.com/watch?v=_7qWhDHucjU
Dos días, una noche
(Jean-Pierre y Luc DardenneBélgica, 2013). Es un drama social en la que
una trabajadora, recientemente despedida de una empresa, tendrá que convencer
en menos de 48 horas a sus otros compañeros de que voten por mantenerla en la
empresa a cambio de que todos, colectivamente, renuncien a un bono de
100 euros mensuales cada uno. https://www.youtube.com/watch?v=ZhWQxo1l4io
Cart (Boo Ji Young,
dir. Corea del Sur, 2014) Cuando el hipermercado surcoreano Mart
realiza una serie de despidos de los sectores contratados las trabajadoras
responden con organización y lucha. El plan continúa y el ataque a la planta
permanente genera la unidad de todos. La patronal es inflexible y responde con
represión. Se destacan las protagonistas, mujeres trabajadoras responsables de
hogar y con tareas domésticas. Una
realidad coreana
que identifica a millones en el mundo. https://www.youtube.com/watch?v=yu5_u7piDYw
Que horas ela
volta? (Anna Muylaert, dir. Brasil, 2015) “Una segunda madre” es el
título en español para esta obra que despliega una crítica social del Brasil
actual y sus profundas desigualdades sociales. Val es una mujer de Pernambuco
que viaja a San Pablo y trabaja como empleada doméstica en una casa de familia
de clase alta, siendo responsable del cuidado de Fabinho, el pequeño hijo que
siente a Val más cercana que a su propia madre. Varios años después, la tensión
se desata cuando la propia hija de Val le pide a su madre mudarse unos días con
ella a la casa de sus patrones, ya que decide presentarse a rendir el examen de
ingreso a la Universidad, al que también aplicará Fabinho. https://www.youtube.com/watch?v=84558HHLJeA
La mano invisible
(David Macián, dir. España, 2016). Un grupo de trabajadoras y
trabajadores son contratados para trabajar en un polígono industrial en
diferentes actividades: un albañil construye una pared que más tarde derriba;
una chica coloca piezas en una cadena de montaje sin saber para qué sirven; un
carnicero despieza animales en descomposición; una teleoperadora realiza
encuestas sobre la consideración del trabajo; un mecánico desmonta un coche que
luego vuelve a montar... Y frente al grupo, decenas de personas observan desde
la oscuridad el "maravilloso" espectáculo del trabajo,
convirtiendo a la
alienación laboral en un show. https://www.youtube.com/watch?v=OFrYxHfRMzk
7 minuti (Michele
Placido, dir. Italia, 2016). Se vende una fábrica textil italiana a una
empresa multinacional. No hay despidos previstos, pero el nuevo propietario
quiere que en los contratos se incluya una clausula especial. Las once mujeres
que representan a los 200 trabajadores deben tomar una decisión para evitar que
sus compañeros sean despedidos. https://www.dailymotion.com/video/x8026x8
Roma (Alfonso
Cuarón, dir. México, 2018). Es una ficción elaborada a partir de los
recuerdos de infancia del director. Narra la relación entre una familia de
clase media del barrio Roma de la ciudad de México y su trabajadora doméstica. https://www.youtube.com/watch?v=PcxTg_dMvh8
Sorry to bother you
(Boots Riley, dir. Estados Unidos, 2018). Violeta Bruck la describe así. “La
película relata las experiencias de trabajadores de call center en Estados
Unidos. En un tono de comedia ácida retrata las condiciones precarias, el
trabajo extenuante y repetitivo, los bajos salarios. El protagonista, Cassius
"Cash" Green, es un negro que descubre que hablando con “voz de
blanco” puede realizar más ventas telefónicas. Mientras él se concentra en
ganar más dinero y ascender, sus compañeros comienzan a organizarse por
condiciones de trabajo. Cuando estalla la huelga, Cassius deberá elegir en qué
bando estar”. https://www.youtube.com/watch?v=OFrYxHfRMzk
Sorry we miss you /
Lazos de familia (Ken Loach, dir. Reino Unido/ Francia, 2019) Ricky, Abby y sus
dos hijos forman una familia muy unida. A pesar trabajar a tiempo completo, son
conscientes de que nunca obtendrán la ansiada seguridad económica o tendrán una
casa en propiedad. Entonces surge una oportunidad para Ricky gracias a la revolución
de las aplicaciones. La pareja decide apostar el todo por el todo. Abby vende
su coche para que Ricky se compre una furgoneta y se convierta en repartidor
por cuenta propia: por fin será su propio jefe. El mundo moderno se cuela en su
vida familiar ofreciéndoles un futuro diferente. https://www.youtube.com/watch?v=ysjwg-MnZao
Nomadland (Chloe
Zhao, dir. Estados Unidos, 2020). A través de la historia de
Fern, recientemente desempleado por el cierre de la fábrica en la que
trabajaba, aborda la vida de las personas en una sociedad posindustrial, en la
que predomina el trabajo temporario y la ausencia de seguridad social. https://www.youtube.com/watch?v=ggGbsPmqaUw
La Fora, La Falda,
Huerta Grande, CGT de los Argentinos: programas alternativos del movimiento
obrero argentino
Por Colectivo De Comunicación
ContrahegemoníaWeb
El movimiento
obrero de la Argentina tiene una larga historia de luchas. Muchas de ellas han
tenido gran trascendencia, cambiando el rumbo del país. Luchas como las de la
Semana Trágica, la Patagonia Rebelde, la larga huelga de la construcción de
1936, el 17 de octubre del ‘45, la resistencia peronista, el Cordobazo, el
Rodrigazo, la movilización del 30 de marzo del ‘82 o la rebelión popular del
2001, son apenas algunas de las más recordadas, que hicieron tambalear los
cimientos del poder. Rememorar las huelgas generales o las innumerables peleas
cotidianas libradas por lxs trabajadorxs resultaría una tarea casi imposible de
llevar a cabo.
Sin embargo, hay
otro aspecto, muy fecundo, de las peleas del pueblo trabajador, que permanece
más oculto, relegado interesadamente a las sombras. Porque lxs trabajadores no
sólo libraron importantes luchas, sino debatieron y levantaron programas
políticos y sociales para cambiar nuestra realidad, programas que hubieran
podido torcer el rumbo de dependencia, miseria y decadencia al que las clases
dominantes y la casta política a su servicio, condenan al país y a nuestro
pueblo.
Las clases
dominantes, aunque no les guste, pueden llegar a aceptar la conflictividad
trabajadora por reclamos parciales, si no les queda otra, pero nunca aceptarán
que sean lxs trabajadores quienes intervengan en el rumbo del país. E intentan
que a ningún trabajador se le ocurra siquiera que tal cosa sea posible o
deseable. Por lo que ocultan en los sótanos de la historia tales programas
obreros para el país.
Por su parte, ya
hace décadas que las que debieran ser una herramienta de lxs trabajadores, las
centrales sindicales como la CGT, cuando se sientan a debatir el rumbo del
país, lo hacen con la UIA, las cámaras empresarias y los gobiernos de turno,
pero nunca con lxs trabajadores.
La falta de
programas para y desde el pueblo trabajador se hace sentir, no sólo en el
sometimiento y la decadencia sin fin de nuestro país y el descenso continuo de
las condiciones de vida de nuestro pueblo, sino en la ausencia de estrategias
de transformación en las luchas, que no logran entonces detener el rumbo al
abismo.
Desde
ContrahegemoniaWeb ponemos entonces a disposición de lxs lectores algunos de
los programas que nuestra clase trabajadora fue construyendo en su larga y rica
historia, para aportar a una reconstrucción que si bien no puede ser calco ni
copia, puede recoger muchas enseñanzas de las generaciones pasadas.
Declaración final
del IV congreso de la Federación Obrera Argentina (FOA) de 1904
Proyecto de
Organización Considerando:
Que el
desenvolvimiento científico tiende cada vez más a economizar los esfuerzos del
hombre para producir lo necesario a la satisfacción de sus necesidades; que
esta misma abundancia de producción desaloja a los trabajadores del taller, de
la mina, de la fábrica y del campo, convirtiéndolos en intermediarios y
haciendo con este aumento de asalariados improductivos, cada vez más difícil su
vida; que todo hombre requiere para su sustento cierto número de artículos
indispensables y por consiguiente necesita dedicar una cantidad determinada de
tiempo a esta producción como lo proclama la justicia más elemental; que esta
sociedad lleva en su seno el germen de su destrucción en el desequilibrio
perenne entre las necesidades creadas por el progreso mismo y los medios de
satisfacerlas, desequilibrio que produce las continuas rebeliones que en formas
de huelgas presenciamos; que el descubrimiento de un nuevo instrumento de
riquezas y la perfección de los mismos lleva la miseria a miles de hogares,
cuando la razón nos dice que a mayor facilidad de producción debiera
corresponder un mejoramiento general de la vida de los pueblos; que este
fenómeno contradictorio demuestra la viciosa constitución social presente: que
esta constitución viciosa es causa de guerras intestinas, crímenes,
degeneraciones, perturbando el concepto amplio que de la humanidad nos han dado
los pensadores más modernos basándose en la observación y la inducción
económica, tiene que reflejarse también en todas las instituciones: que la
evolución histórica se hace en el sentido de la libertad individual: que ésta
es indispensable para que la libertad social sea un hecho, que esta libertad no
se pierde sindicándose con los demás productores, antes bien se aumenta por la
intensidad y extensión que adquiere la potencia del individuo: que el hombre es
sociable y por consiguiente la libertad de cada uno no se limita por la de
otro, según el concepto burgués, sino que la de cada uno se complementa con la
de los
demás, que las
leyes codificadas e impositivas deben convertirse en constatación de leyes
científicas vividas de hecho por los pueblos y gestadas y elaboradas por el
pueblo mismo en su continua aspiración hacia lo mejor, cuando se haya
verificado la transformación económica que destruya los antagonismos de clase
que convierten hoy al hombre en lobo del hombre y funde un pueblo de
productores libres para que en él al fin el siervo y el señor, el aristócrata y
el plebeyo, el burgués y el proletario, el amo y el esclavo, que con sus
diferencias han ensangrentado la Historia, se abracen al fin, bajo la sola
denominación de hermanos.
El IV Congreso de
la FOA declara que ésta debe dirigir todos sus esfuerzos a conseguir la
completa emancipación del proletariado creando sociedades de resistencia,
federaciones de oficios afines, federaciones locales, consolidando la regional
para que así, procediendo de lo simple a lo compuesto, ampliando los horizontes
estrechos en que hasta hoy han vivido los productores, dándole a éstos más pan,
más pensamiento, más vida, podamos formar con los explotados de todas las
naciones, la gran confederación de todos los productores de la tierra y así
solidarizados podamos marchar firmes y decididos a la conquista de la
emancipación económica y social.
Para que pueda ser
bien comprendida nuestra organización, el Congreso declara:
Que los
trabajadores de cada localidad se organizarán en sociedades de resistencia y de
oficio, constituyendo una sección de oficios varios para los que, por un escaso
número, no pueden constituir sección;
Que todas las
sociedades de una misma localidad se organicen en Federación Local, con objeto
de fomentar la propaganda y desarrollar la organización, dictaminando por medio
del Consejo local, formado por los delegados de cada sociedad, respecto de
todos los asuntos que interesan al trabajo;
Que las
Federaciones Locales de cada provincia constituyan la Federación Comarcal y
celebren sus congresos de la región y nombren el Consejo Comarcal que sea el
intermediario entre
las Federaciones locales, desarrolle la propaganda, fomente la organización y
comunique al Consejo Federal todo lo que se refiera al movimiento obrero,
organización y aspiraciones;
Que las
Federaciones Locales y Comarcales constituyan la Federación Obrera Regional
Argentina, la que celebrará sus Congresos Regionales en los que los delegados
de las sociedades y federaciones resolverán todos los asuntos pertenecientes a
la gran causa del trabajo y nombrarán el Consejo Federal, que es el centro de
correspondencia de toda la República, el intermediario entre todas las
sociedades y Federaciones, y la que sosteniendo continuas y solidarias
relaciones con todos los organismos obreros de la nación: serviría de medio
para que los obreros de este país puedan practicar la solidaridad con todos los
trabajadores del mundo a fin de conseguir su completa emancipación social;
Que las sociedades
de un mismo oficio de distintas localidades constituyan la Federación de
oficio; y que las sociedades afines de una o varias localidades constituyan la
Unión de oficios similares.
Nuestra
organización puramente económica, es distinta y opuesta a la de todos los
partidos políticos burgueses y políticos obreros, puesto que, así como ellos se
organizan para la conquista del poder político, nosotros nos organizamos para
que los Estados políticos y jurídicos que actualmente existen queden reducidos
a funciones puramente económicas, estableciéndose en su lugar una libre
Federación de libres asociaciones de productores libres.
EL PROGRAMA DE LA
FALDA-1957
El golpe del 16 de
septiembre de 1955 denominado “La Libertadora” tuvo respuestas en las
movilizaciones de las bases, asambleas en fábricas, huelgas y sabotajes. La
recuperación de sindicatos posibilitó la creación de la intersindical que el 12
de julio de 1957 lanzó un paro general, acatado en todo el País. La
intersindical reunió a 94 gremios, de los cuales desertaron 32 (sindicalismo
amarillo), dando lugar al nacimiento de las 62 Organizaciones. En ese marco de
resistencia obrera, la CGT de Córdoba convocó a un
Plenario Nacional
de Delegaciones Regionales de la CGT y de las 62 Organizaciones, en la
localidad de La Falda, donde aprobó un Programa de Gobierno, algunos de cuyos
puntos fueron los siguientes:
PARA LA
INDEPENDENCIA ECONÓMICA:
Comercio exterior:
Control estatal del
comercio exterior sobre las bases de la forma de un monopolio estatal.
Liquidación de los
monopolios extranjeros de importación y exportación.
Control de los
productores en las operaciones comerciales con un sentido de defensa de la
renta nacional. Planificación del proceso en vista a las necesidades del país,
en función de su desarrollo histórico, teniendo presente el interés de la clase
laboriosa.
Ampliación y
diversificación de los mercados internacionales.
Denuncia de todos
los pactos lesivos de nuestra independencia económica.
Planificación de la
comercialización teniendo presente nuestro desarrollo interno.
Integración
económica con los pueblos hermanos de Latinoamérica, sobre las bases de las
experiencias realizadas.
En el orden
interno:
Política de alto
consumo interno; altos salarios, mayor producción para el país con sentido
nacional.
Desarrollo de la
industria liviana adecuada a las necesidades del país.
Incremento de una
política económica tendiente a lograr la consolidación de la industria pesada,
base de cualquier desarrollo futuro.
Política energética
nacional; para ello se hace indispensable la nacionalización de las fuentes
naturales de energía y su explotación en función de las necesidades del
desarrollo del país.
Nacionalización de
los frigoríficos extranjeros, a fin de posibilitar la eficacia del control del
comercio exterior, sustrayendo de manos de los monopolios extranjeros dichos
resortes básicos de nuestra economía.
Soluciones de
fondo, con sentido nacional a los problemas económicos regionales sobre la base
de integrar dichas economías a las reales necesidades del país, superando la
actual división entre “provincias ricas y provincias pobres’.
Control
centralizado del crédito por parte del Estado, adecuándolo a un plan de
desarrollo integral de la economía con vistas a los intereses de los
trabajadores.
Programa agrario,
sintetizado en: mecanización del agro, “tendencia de la industria nacional”,
expropiación del latifundio y extensión del cooperativismo agrario, en procura
de que la tierra sea de quien la trabaja.
PARA LA JUSTICIA
SOCIAL:
Control obrero de
la producción y distribución de la riqueza nacional, mediante la participación
efectiva de los trabajadores: en la elaboración y ejecución del plan económico
general, a través de las organizaciones sindicales; participación en la dirección
de las empresas
privadas y públicas, asegurando, en cada caso, el sentido social de la riqueza;
control popular de precios.
Salario mínimo,
vital y móvil.
Previsión social
integral: unificación de los beneficios y extensión de los mismos a todos los
sectores del trabajo.
Reformas de la
legislación laboral tendientes a adecuarla al momento histórico y de acuerdo al
plan general de transformación popular de la realidad argentina.
Creación del
organismo estatal que con el control obrero posibilite la vigencia real de las
conquistas y legislaciones sociales.
Estabilidad
absoluta de los trabajadores.
Fuero sindical.
PARA LA SOBERANÍA
POLÍTICA:
Elaboración del
gran plan político-económico-social de la realidad argentina, que reconozca la
presencia del movimiento obrero como fuerza fundamental nacional, a través de
su participación hegemónica en la confección y dirección del mismo.
Fortalecimiento del
estado nacional popular, tendiente a lograr la destrucción de los sectores
oligárquicos antinacionales y sus aliados extranjeros, y teniendo presente que
la clase trabajadora es la única fuerza argentina que representa en sus
intereses los anhelos del país mismo, a lo que agrega su unidad de
planteamientos de lucha y fortaleza.
Dirección de la
acción hacia un entendimiento integral (político-económico) con las naciones
hermanas latinoamericanas.
Acción política que
reemplace las divisiones artificiales internas, basadas en el federalismo
liberal y falso.
Libertad de elegir
y ser elegido, sin inhabilitaciones, y el fortalecimiento definitivo de la
voluntad popular.
Solidaridad de la
clase trabajadora con las luchas de liberación nacional de los pueblos
oprimidos.
Política
internacional independiente.
PROGRAMA DE HUERTA
GRANDE- 1962
Nacionalizar todos
los bancos y establecer un sistema bancario estatal y centralizado.
Implantar el
control estatal sobre el comercio exterior.
Nacionalizar los
sectores claves de la economía: siderurgia, electricidad, petróleo y
frigoríficas.
Prohibir toda
exportación directa o indirecta de capitales.
Desconocer los
compromisos financieros del país, firmados a espaldas del pueblo.
Prohibir toda
importación competitiva con nuestra producción.
Expropiar a la
oligarquía terrateniente sin ningún tipo de compensación.
Implantar el
control obrero sobre la producción.
Abolir el secreto
comercial y fiscalizar rigurosamente las sociedades comerciales.
Planificar el
esfuerzo productivo en función de los intereses de la Nación y el Pueblo
Argentino, fijando líneas de prioridades y estableciendo topes mínimos y
máximos de producción.
Programa del 1º de
mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos
El miércoles 1º de
mayo de 1968 en el primer número de la publicación oficial de la CGT de los
argentinos (CGTA), apareció el “Mensaje a los Trabajadores y al Pueblo
Argentino”. Para ese mismo día esta CGT preparó y realizó actos públicos para
celebrar el día del trabajador. Esas tres acciones eran novedosas en el
escenario político argentino de la época: Una CGT “rebelde”, con un programa
combativo, que a pesar de las prohibiciones de la dictadura del general Onganía
realizaba actos públicos. En este trabajo se analiza el Mensaje de
la CGTA, más conocido como Programa del 1º de Mayo; con vistas a
ello se delineará el escenario político-sindical y la intervención que a través
de su mensaje pretendió realizar esta CGT.
“Empezaron
sintiendo vergüenza por sus ropas de obreros, trataron de ponerse a tono con
los despachos y antesalas ministeriales y poco a poco de representantes obreros
frente al poder se convirtieron en representantes del poder frente a los
obreros.” “Se enriquecieron, adquirieron hábitos y vicios incompatibles con sus
cargos de dirigentes sindicales, burocratizaron sus sindicatos, los
transformaron en maquinarias sin contenido, se limitaron —en el mejor de los
casos— a la acción social, el tanto por ciento de aumento en cada nuevo
convenio, los hoteles de turismo, las colonias de vacaciones.” “Olvidaron que
los trabajadores no pueden ni deben mantenerse al margen de los problemas
fundamentales de la vida nacional.” “Olvidaron que la política del gobierno contraría
los intereses de la clase trabajadora.”
“Toleraron los
avances incesantes de los monopolios que rigen la economía del país, arruinando
a las empresas nacionales, especulando con la desocupación que abarata la mano
de obra, envileciendo los salarios.”
“Durante años esos
dirigentes se opusieron entre sí; encarnaban actitudes distintas ante los
problemas nacionales, inclusive se combatieron con dureza. El tiempo ha borrado
esos matices, ha gastado los ropajes ocasionales y los ha dejado desnudos; es
posible ver que
se parecen mucho,
unos y otros. Por eso ahora, como por arte de magia, están todos juntos,
enfrentados a los trabajadores.”
[Del Semanario de
la CGTA, 1968] Congreso Normalizador de la CGT Amado Olmos
1. “Nosotros,
representantes de la CGT de los Argentinos, legalmente constituida en el
congreso normalizador Amado Olmos, en este Primero de Mayo nos dirigimos al
pueblo”.
Los invitamos a que
nos acompañen en un examen de conciencia, una empresa común y un homenaje a los
forjadores, a los héroes y los mártires de la clase trabajadora.
En todos los países
del mundo ellos han señalado el camino de la liberación. Fueron masacrados en
oscuros calabozos como Felipe Vallese, cayeron asesinados en los ingenios
tucumanos, como Hilda Guerrero. Padecen todavía en injustas cárceles.
En esas luchas y en
esos muertos reconocemos nuestro fundamento, nuestro patrimonio, la tierra que
pisamos, la voz con que queremos hablar, los actos que debemos hacer: esa gran
revolución incumplida y traicionada pero viva en el corazón de los argentinos.
2. Durante
años solamente nos han exigido sacrificios. Nos aconsejaron que fuésemos
austeros: lo hemos sido hasta el hambre.
Nos pidieron que
aguantáramos un invierno: hemos aguantado diez. Nos exigen que racionalicemos:
así vamos perdiendo conquistas que obtuvieron nuestros abuelos. Y cuando no hay
humillación que nos falte padecer ni injusticia que reste cometerse con nosotros,
se nos pide irónicamente que “participemos”.
Les decimos: ya
hemos participado, y no como ejecutores sino como víctimas en las
persecuciones, en las torturas, en las movilizaciones, en los despidos, en las
intervenciones, en los desalojos.
No queremos esa
clase de participación.
Un millón y medios
de desocupados y subempleados son la medida de este sistema y de este gobierno
elegido por nadie. La clase obrera vive su hora más amarga. Convenios
suprimidos, derechos de huelga anulados, conquistas pisoteadas, gremios
intervenidos, personerías suspendidas, salarios congelados.
La situación del
país no puede ser otro que un espejo de la nuestra. El índice de mortalidad
infantil es cuatro veces superior al de los países desarrollados, veinte veces
superior en zonas de Jujuy donde un niño de cada tres muere antes de cumplir un
año de vida. Más de la mitad de la población está parasitada por la
anquilostomiasis en el litoral norteño; el cuarenta por ciento de los chicos
padecen de bocio en Neuquén; la tuberculosis y el mal de Chagas causan estragos
por doquier. La deserción escolar en el ciclo primario llega al sesenta por
ciento; al ochenta y tres por ciento en Corrientes, Santiago del Estero y el
Chaco; las puertas de los colegios secundarios están entornadas para los hijos
de los trabajadores y definitivamente cerradas las de la Universidad.
La década del
treinta resucita en todo el país con su cortejo de miseria y de ollas
populares.
Cuatrocientos pesos
son un jornal en los secaderos de yerba, trescientos en los obrajes, en los
cañaverales de Tucumán se olvida ya hasta el aspecto del dinero.
A los desalojos
rurales se suma ahora la reaccionaria ley de alquileres, que coloca a decenas
de miles de comerciantes y pequeños industriales en situación de desalojo, cese
de negocios y
aniquilamiento del trabajo de muchos años.
No queda ciudad en
la República sin su cortejo de villas miserias donde el consumo de agua y
energía eléctrica es comparable al de las regiones interiores del África. Un
millón de personas se apiñan alrededor de Buenos Aires en condiciones
infrahumanas, sometidas a un tratamiento de gheto y a las razzias nocturnas que
nunca afectan las zonas residenciales donde algunos “correctos” funcionarios
ultiman la venta del país y donde jueces “impecables” exigen coimas de cuarenta
millones de pesos.
Agraviados en
nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras
conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas
banderas de la lucha.
3. Grandes
países que salieron devastados de la guerra, pequeños países que aún hoy
soportan invasiones e implacables bombardeos han reclamado de sus hijos
penurias mayores que las nuestras. Si un destino de grandeza nacional, si la
defensa de la patria, si la definitiva liquidación de las estructuras
explotadoras fuesen la recompensa inmediata o lejana de nuestros males, ¿qué
duda cabe de que los aceptaríamos en silencio?
Pero no es así. El
aplastamiento de la clase obrera va acompañado de la liquidación de la
industria nacional, la entrega de todos los recursos, la sumisión a los
organismos financieros internacionales. Asistimos avergonzados a la
culminación, tal vez el epílogo de un nuevo período de desgracias.
Durante el año 1967
se ha completado prácticamente la entrega del patrimonio económico del país a
los grandes monopolios norteamericanos y europeos. En 1958 el cincuenta y nueve
por ciento de lo facturado por las cincuenta empresas más grandes del país correspondía
a capitales extranjeros; en 1965 esa cifra ascendía al sesenta y cinco por
ciento; hoy se puede afirmar que tres cuartas partes del gran capital invertido
pertenece a los monopolios.
La empresa que en
1965 alcanzó la cifra más alta de ventas en el país, en 1968 ha dejado de ser
argentina. La industria automotriz está descoyuntada, dividida en fragmentos
que han ido a parar uno por uno a los grupos monopolistas. Viejas actividades
nacionales como la manufactura de cigarrillos pasaron en bloque a intereses
extranjeros. El monopolio norteamericano del acero está a punto de hacer su
entrada triunfal. La industria textil y la de la alimentación están claramente
penetradas y amenazadas.
El método que
permitió este escandaloso despojo no puede ser más simple. El gobierno que
surgió con el apoyo de las fuerzas armadas, elegido por nadie, rebajó los
aranceles de importación, los monopolios aplicaron la ley de la selva —el
dumping—, los fabricantes nacionales, hundiéronse. Esos mismos monopolios,
sirviéndose de bancos extranjeros ejecutaron luego a los deudores, llenaron de
créditos a sus mandantes que con dinero argentino compraron a precio de
bancarrota las empresas que el capital y el trabajo nacional habían levantado
en años de esfuerzo y sacrificio.
Este es el
verdadero rostro de la libre empresa, de la libre entrega, filosofía oficial
del régimen por encima de ilusorias divisiones entre “nacionalistas” y
“liberales”, incapaces de ocultar la realidad de fondo que son los monopolios
en el poder.
Este poder de los
monopolios que con una mano aniquila a la empresa privada nacional, con la otra
amenaza a las empresas del Estado donde la racionalización no es más que el
prólogo de la entrega, y anuda los últimos lazos de la dependencia financiera.
Es el Fondo Monetario Internacional el que fija el presupuesto del país y
decide si nuestra moneda se
cotiza o no en los
mercados internacionales. Es el Banco Mundial el que planifica nuestras
industrias claves. Es el Banco Interamericano de Desarrollo el que indica en
qué países podemos comprar. Son las compañías petroleras las que cuadriculan el
territorio nacional y de sus mares aledaños con el mapa de sus inicuas
concesiones. El proceso de concentración monopolista desatado por el gobierno
no perdonará un solo renglón de la actividad nacional. Poco más y sólo faltará
desnacionalizar la tradición argentina y los museos.
La participación
que se nos pide es, además de la ruina de la clase obrera, el consentimiento de
la entrega. Y eso no estamos dispuestos a darlo los trabajadores argentinos.
4. La historia
del movimiento obrero, nuestra situación concreta como clase y la situación del
país nos llevan a cuestionar el fundamento mismo de esta sociedad: la
compraventa del trabajo y la propiedad privada de los medios de producción.
Afirmamos que el
hombre vale por sí mismo, independientemente de su rendimiento. No se puede ser
un capital que rinde un interés, como ocurre en una sociedad regida por los
monopolios dentro de la filosofía libreempresista. El trabajo constituye una
prolongación de la persona humana, que no debe comprarse ni venderse. Toda
compra o venta del trabajo es una forma de esclavitud.
La estructura
capitalista del país, fundada en la absoluta propiedad privada de los medios de
producción, no satisface, sino que frustra las necesidades colectivas, no
promueve sino que traba el desarrollo individual. De ella no puede nacer una
sociedad justa ni cristiana.
El destino de los
bienes es servir a la satisfacción de las necesidades de todos los hombres. En
la actualidad prácticamente todos los bienes se hallan apropiados, pero no
todos los hombres pueden satisfacer sus necesidades: el pan tiene dueño, pero
un dueño sin hambre. He aquí al descubierto la barrera que separa las
necesidades humanas de los bienes destinados a satisfacerlas: el derecho de
propiedad tal como hoy es ejercido.
Los trabajadores de
nuestra patria, compenetrados del mensaje evangélico de que los bienes no son
propiedad de los hombres, sino que los hombres deben administrarlos para que
satisfagan las necesidades comunes, proclamamos la necesidad de remover a fondo
aquellas estructuras.
Para ello retomamos
pronunciamientos ya históricos de la clase obrera argentina, a saber:
• La
propiedad sólo debe existir en función social.
• Los
trabajadores, auténticos creadores del patrimonio nacional, tenemos derecho a
intervenir no sólo en la producción, sino en la administración de las empresas
y la distribución de los bienes.
• Los
sectores básicos de la economía pertenecen a la Nación. El comercio exterior,
los bancos, el petróleo, la electricidad, la siderurgia y los frigoríficos
deben ser nacionalizados.
• Los
compromisos financieros firmados a espaldas del pueblo no pueden ser
reconocidos.
• Los
monopolios que arruinan nuestra industria y que durante largos años nos han
estado despojando, deben ser expulsados sin compensación de ninguna especie.
• Sólo
una profunda reforma agraria, con las expropiaciones que ella requiera, puede
efectivizar el postulado de que la tierra es de quien la trabaja.
• Los
hijos de obreros tienen los mismos derechos a todos los niveles de la educación
que hoy gozan solamente los miembros de las clases privilegiadas.
A los que afirman
que los trabajadores deben permanecer indiferentes al destino del país y
pretenden que nos ocupemos solamente de problemas sindicales, les respondemos
con las palabras de un inolvidable compañero, Amado Olmos, quien días antes de
morir, desentrañó para siempre esa farsa:
El obrero no quiere
la solución por arriba, porque hace doce años que la sufre y no sirve. El
trabajador quiere el sindicalismo integral, que se proyecte hacia el control
del poder, que asegura en función de tal el bienestar del pueblo todo. Lo otro
es el sindicalismo amarillo, imperialista, que quiere que nos ocupemos
solamente de los convenios y las colonias de vacaciones.
5. Las
palabras de Olmos marcan a fuego el sector de dirigentes que acaban de
traicionar al pueblo y separarse para siempre del movimiento obrero. Con su
experiencia, que ya era sabiduría profética, explicó los motivos de esa
defección.
“Hay dirigentes
—dijo—, que han adoptado las formas de vida, los automóviles, las casas, las
inversiones y los gustos de la oligarquía a la que dicen combatir. Desde luego
con una actitud de ese tipo no pueden encabezar a la clase obrera”.
Son esos mismos
dirigentes los que apenas iniciado el congreso normalizador del 28 de marzo,
convocado por ellos mismos, estatutariamente reunido, que desde el primer
momento sesionó con el quórum necesario, lo abandonaron por no poder dominarlo
y cometieron luego la felonía sin precedentes en los anales del sindicalismo de
denunciar a sus hermanos ante la Secretaría de Trabajo. Son ellos los que hoy
ocupan un edificio vacío y usurpan una sigla, pero han asumido al fin su papel
de agentes de un gobierno, de una oligarquía y de un imperialismo
¿Qué duda cabe hoy
de que Olmos se refería a esos dirigentes que se autocalifican de
“colaboracionistas” y “participacionistas”? Durante más de un lustro cada
enemigo de la clase trabajadora, cada argumento de sanciones, cada editorial
adverso, ha sostenido que no existía en el país gente tan corrompida como
algunos dirigentes sindicales. Costaba creerlo, pero era cierto. Era cierto que
rivalizaban en el lujo insolente de sus automóviles y el tamaño de sus quintas
de fin de semana, que apilaban fichas en los paños de los casinos y hacían cola
en las ventanillas de los hipódromos, que paseaban perros de raza en las
exposiciones internacionales.
Esa satisfacción
han dado a los enemigos del movimiento obrero, esa amargura a nosotros. Pero es
una suerte encontrarlos al fin todos juntos —dirigentes ricos que nunca
pudieron unirse para defender trabajadores pobres—, funcionarios y cómplices de
un gobierno que se dice llamado a moralizar y separados para siempre de la
clase obrera.
Con ellos, que
voluntariamente han asumido ese nombre de colaboracionistas, que significa
entregadores en el lenguaje internacional de la deslealtad, no hay advenimiento
posible. Que se queden con sus animales, sus cuadros, sus automóviles, sus
viejos juramentos falsificados, hasta el día inminente en que una ráfaga de
decencia los arranque del último sillón y de las últimas representaciones
traicionadas.
6. La
CGT de los Argentinos no ofrece a los trabajadores un camino fácil, un panorama
risueño, una mentira más. Ofrece a cada uno un puesto de lucha.
Las direcciones
indignas deben ser barridas desde las bases. En cada comisión interna, cada
gremio, cada federación, cada regional, los trabajadores deben asumir su
responsabilidad
histórica hasta que no quede un vestigio de colaboracionismo. Esa es la forma
de probar que la unidad sigue intacta y que los falsos caudillos no pueden
destruir desde arriba lo que se ha amasado desde abajo con el dolor de tantos.
Este movimiento
está ya en marcha, se propaga con fuerza arrasadora por todos los caminos de la
República.
Advertimos sin
embargo que de la celeridad de ese proceso depende el futuro de los
trabajadores. Los sectores interesados del gobierno elegido por nadie no actúan
aún contra esta CGT elegida por todos; calculan que la escisión promovida por
dirigentes vencidos y fomentada por la Secretaría de Trabajo bastará para
distraer unos meses a la clase obrera, mientras se consuman etapas finales de
la entrega.
Si nos limitáramos
al enfrentamiento con esos dirigentes, aun si los desalojáramos de sus últimas
posiciones, seríamos derrotados cuando en el momento del triunfo cayeran sobre
nosotros las sanciones que debemos esperar, pero no temer.
El movimiento
obrero no es un edificio ni cien edificios; no es una personería ni cien
personerías; no es un sello de goma ni es un comité; no es una comisión
delegada ni es un secretariado. El movimiento obrero es la voluntad organizada
del pueblo y como tal no se puede clausurar ni intervenir.
Perfeccionando esa
voluntad, pero sobre todo esa Organización debemos combatir con más fuerza que
nunca por la libertad, la renovación de los convenios, la vigencia de los
salarios, la derogación de leyes como la 17.224 y la 17.709, la reapertura y
creación de nuevas fuentes de trabajo, el retiro de las intervenciones y la
anulación de las leyes represivas que hoy ofenden a la civilización que
conmemora la declaración y el ejercicio de los derechos humanos.
Aun eso no es
suficiente. La lucha contra el poder de los monopolios y contra toda forma de
penetración extranjera es misión natural de la clase obrera, que ella no puede
declinar. La denuncia de esa penetración y la resistencia a la entrega de las
empresas nacionales de capital privado o estatal son hoy las formas concretas
del enfrentamiento. Porque la Argentina y los argentinos queremos junto con la
revolución moral y de elevamiento de los valores humanos ser activos
protagonistas y no dependientes en la nueva era tecnológica que transforma al
mundo y conmociona a la humanidad.
Y si entonces
cayeran sobre nosotros los retiros de personería, las intervenciones y las
clausuras, será el momento de recordar lo que dijimos en el congreso
normalizador: que a la luz o en la clandestinidad, dentro de la ley o en las
catacumbas, este secretariado y este consejo directivo son las únicas
autoridades legítimas de los trabajadores argentinos, hasta que podamos
reconquistar la libertad y la justicia social y le sea devuelto al pueblo el
ejercicio del poder.
7. La
CGT de los Argentinos no se considera única actora en el proceso que vive el
país, no puede abstenerse de recoger las aspiraciones legítimas de los otros
sectores de la comunidad ni de convocarlos a una gran empresa común, no puede
siquiera renunciar a la comunicación con sectores que por una errónea
inteligencia de su papel verdadero aparecen enfrentados a nuestros intereses.
Apelamos pues:
• A los
empresarios nacionales, para que abandonen la suicida política de sumisión a un
sistema cuyas primeras víctimas resultan ellos mismos. Los monopolios no
perdonan, los bancos extranjeros no perdonan, la entrega no admite exclusiones
ni favores personales. Lealmente les decimos: fábrica por fábrica los hemos de
combatir en defensa de nuestras
conquistas
avasalladas, pero con el mismo vigor apoyaremos cada empresa nacional
enfrentada con una empresa extranjera. Ustedes eligen sus alianzas: que no
tengan que llorar por ellas.
• A los
pequeños comerciantes e industriales, amenazados por desalojo en beneficio de
cuatro inmobiliarias y un par de monopolios dispuestos a repetir el despojo
consumado con la industria, a liquidar los últimos talleres, a comprar por uno
lo que vale diez, a barrer hasta con el almacenero y el carnicero de barrio en
beneficio del supermercado norteamericano, que es el mercado único, sin
competencia posible. Les decimos: su lugar está en la lucha, junto a nosotros.
• A
los universitarios, intelectuales, artistas, cuya ubicación no es dudosa frente
a un gobierno elegido por nadie que ha intervenido las universidades, quemando
libros, aniquilando la cinematografía nacional, censurando el teatro, entorpeciendo
el arte. Les recordamos: el campo del intelectual es por definición la
conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su
país es una contradicción andante, y el que comprendiendo no actúa, tendrá un
lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra.
• A los
militares, que tienen por oficio y vocación la defensa de la patria: Nadie les
ha dicho que deben ser los guardianes de una clase, los verdugos de otra, el
sostén de un gobierno que nadie quiere, los consentidores de la penetración extranjera.
Aunque se afirme que ustedes no gobiernan, a los ojos del mundo son
responsables del gobierno. Con la franqueza que pregonan les decimos: que
preferiríamos tenerlos a nuestro lado y del lado de la justicia, pero que no
retrocederemos de las posiciones que algunos de ustedes parecieran haber
abandonado pues nadie debe ni puede impedir el cumplimiento de la soberana
voluntad del pueblo, única base de la autoridad del poder público.
• A los
estudiantes queremos verlos junto a nosotros, como de algún modo estuvieron
juntos en los hechos, asesinados por los mismos verdugos, Santiago Pampillón y
Felipe Vallese. La CGT de los Argentinos no les ofrece halagos ni
complacencias, les ofrece una militancia concreta junto a sus hermanos
trabajadores.
• A los
religiosos de todas las creencias: sólo palabras de gratitud para los más
humildes entre ustedes, los que han hecho suyas las palabras evangélicas, los
que saben que “el mundo exige el reconocimiento de la dignidad humana en toda
su plenitud, la igualdad social de todas las clases”, como se ha firmado en el
concilio, los que reconocen que “no se puede servir a Dios y al dinero”. Los
centenares de sacerdotes que han estampado su firma al pie del manifiesto con
que los obispos del Tercer Mundo llevan a la práctica las enseñanzas de la
Populorum Progressio: “La Iglesia durante un siglo ha tolerado al capitalismo…
pero no puede más que regocijarse al ver aparecer en la humanidad otro sistema
social menos alejado de esa moral… La Iglesia saluda con orgullo y alegría una
humanidad nueva donde el honor no pertenece al dinero acumulado entre las manos
de unos pocos, sino a los trabajadores obreros y campesinos”. Ese es el
lenguaje que ya han hablado en Tacuarendí, en Tucumán en las villas miserias,
valerosos sacerdotes argentinos y que los trabajadores quisiéramos oir en todas
las jerarquías.
8. La
CGT convoca en suma a todos los sectores, con la única excepción de minorías
entregadoras y dirigentes corrompidos, a movilizarse en los cuatro rincones del
país para combatir de frente al imperialismo, los monopolios y el hambre. Esta
es la voluntad indudable de un pueblo harto de explotación e hipocresía, herido
en su libertad, atacado en sus derechos, ofendido en sus sentimientos, pero
dispuesto a ser el único protagonista de su destino.
Sabemos que por
defender la decencia todos los inmorales pagarán campañas para destruirnos.
Comprendemos que, por reclamar libertad, justicia y cumplimiento de la voluntad
soberana de los argentinos, nos inventarán todos los rótulos, incluso el de
subversivos, y pretenderán asociarnos a secretas conspiraciones que desde ya
rechazamos.
Descontamos que por
defender la autodeterminación nacional se unirán los explotadores de cualquier
latitud para fabricar las infamias que les permitan clausurar nuestra voz,
nuestro pensamiento y nuestra vida.
Alertamos que, por
luchar junto a los pobres, con nuestra única bandera azul y blanca, los viejos
y nuevos inquisidores levantarán otras cruces, como vienen haciendo a lo largo
de los siglos.
Pero nada nos habrá
de detener, ni la cárcel ni la muerte. Porque no se puede encarcelar y matar a
todo el pueblo y porque la inmensa mayoría de los argentinos, sin pactos
electorales, sin aventuras colaboracionistas ni golpistas, sabe que sólo el
pueblo salvará al pueblo”.

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