© Libro N° 10942. Karl Marx. Luxemburg, Rosa. Emancipación. Febrero 25 de 2023
Título original: © Karl
Marx. Rosa Luxemburg
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Luxemburg
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Rosa Luxemburg
Karl Marx
Rosa Luxemburg
«los Filósofos sólo han interpretado de diferente
manera el Mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo»1
Hace veinte años que Karl Marx tendió su formidable
cabeza sobre la tranquilidad, y no obstante, tan sólo hace unos años hemos
experimentado lo que se ha calificado en la lengua de los profesores alemanes
«la crisis del marxismo», basta con echar una mirada a las masas para concebir
la obra del pensamiento marxista en su gitantesco fervor, que sólo hoy siguen
de por sí Alemania el Socialismo por su significado en la vida pública de todos
los países llamados civilizados.
Se trataría de formular aquello que Marx hizo para
el movimiento obrero hoy, así se podría decir: Marx ha descubierto, por así
decirlo, la clase trabajadora moderna como categoría histórica, esto es, como
una clase con condicones existenciales determinadas históricamente y las leyes
del movimiento. Antes de Marx ya existían en los países capitalistas una masa
de trabajadores asalariados, que guiados por su homogeneidad de su existencia
social a la Solidaridad dentro de la sociedad burguesa, buscaban a tientos un
resquicio a su situación y en parte un puente hacia el alabado país del
Socialismo. Primero Marx ha elevado esta Masa hacia la clase,
mientras la unió a ella a través de su tarea histórica particular: a través de
la tarea de la conquista del poder político por medio de la convulsión
socialista.
El puente que Marx ha erigido entre el movimiento
proletario y el Socialismo, empinado del suelo de la sociedad de hoy como el
elemental, fué el siguente: lucha de clase para la toma del poder
politico.
La burguesía se mostró desde siempre con un
instinto seguro, particularmente cuando dió caza a las pretensiónes política del
proletariado con odio y temor. Ya en el año 1831, cuando Casimir Perier informó
en Noviembre en la cámara de los diputados francesa sobre el primer impulso de
la clase trabajadora en el Continente, sobre la revuelta de los tejedores de
seda en Lyon2, dijo: «Señores míos, podemos estar tranquilos! En
el movimiento de los trabajadores de Lyon no ha emergido nada de
Politica«. Cada impulso político del proletariado fue, a saber, para las
clases dominantes un preludio de la emancipación que se avecinaba de los
trabajadores de su tutela política por la burguesía.
Pero Marx primero ha logrado fijar la política de
la clase trabajadora en el suelo de la lucha de clases conciente y así forjar
el arma letal contra el orden social existente. La base de la política obrera
socialdemócrata de hoy es, a saber, el parecer histórico materialista en
general y la teoría marxista del desarrollo capitalista en
particular. Sólo para quién es igualmente un misterio la esencia de la política
socialdemócrata y la esencia del marxismo, puede pensar la socialdemocracia,
sobre todo la política obrera de conciencia de clase, fuera de las enseñanzas
marxistas.
Friedrich Engels ha formulado en su “Feuerbach” la
esencia de la Filosofía como cuestión eterna después de la relación del pensar
y el ser, de la conciencia humana en el mundo material objetivo. Traslademos
los conceptos de Ser y Pensar al mundo
natural abstracto y la especulación individual, donde la Filosofía profesional
da una vuelta con la vara, al territorio de la vida socializada, así se deja
decir, en sentido fundado, la misma cosa del Socialismo. Este fué
desde tiempos inmemorables la tecla, la búsqueda del medio y el camino para
llevar en consonacia el ser con el pensar, a saber, la forma existencial
socializada con la conciencia socializada
Se ha reservado para Marx y su amigo Engels,
encontrar la solución de la tarea, en la que se habían esforzado una centuria.
A través del descubrimiento de que la historia de todas las sociedades hasta
hoy están en la última linea de la historia de su relaciones
de producción e intercambio, y que el desarrollo de ésta se impone bajo el
dominio de la propiedad privada en las instituciones políticas y sociales como
lucha de clases, a través de ese descubrimiento Marx ha descarnado el más
importante resorte de la historia. Con esto había ganado primero una aclaración
para la desproporción necesaria entre la conciencia y el ser, entre el querer
humano y el hacer social, entre los propósitos y los resultados en la formas
sociales hasta hoy.
A través del pensamiento marxista ha llegado por
tanto la humanidad en primer lugar después del secreto de su propio proceso
social. A través de la desvelación de las leyes del desarrollo capitalista
había mostrado, pero en la lejanía, que la sociedad en su naturalidad, estado
inconciente en el que hizo su historia, como las abejas forman sus celdas de
cera, en el Estadio de la conciencia, queriendo, fué una historia humana de
verdad, en la que la voluntad de la sociedad y su hacer, por primera vez, vino
en consonancia en conjunto, en la que el humano social, por primera vez, desde
siglos realizó el hacer, como el quería.
Esto supuso definitivamente, según Engels, «el
salto del imperio animal a la libertad humana»3, que por primera vez para la sociedad general
sería realizada la convulsión socialista, efectuándose ya dentro del
orden de hoy día – en la política socialdemócrata. Con el
hilo de ariadna4 la doctrina marxista esta en la mano del
partido de los trabajadores, hoy el único que sabe desde el punto de vista
histórico que hace, y por eso hace, lo que el quiere. En ello yace todo el
secreto del poder socialdemócrata.
El mundo burgués queda perplejo desde hace largo
ante la indestructibilidad asombrosa y el progreso continuo de la
Socialdemocracia. De tiempo en tiempo se encuentran tontos seniles aislados, a
los que la burguesía aconseja, que deslumbran nuestra política a través de
logros morales particulares, para tomar en nostros «un ejemplo», para beber de
la sabiduria misteriosa y del idealismo del socialdemocracia. Ellos no
asimilaron que lo que para la política de la clase trabajadora aspirante es
manantial de vida y fuente juvenil de la fuerza, para los partidos burgueses es
veneno letal.
Entonces, qué es de hecho aquello que nos da ante
todo la fuerza moral interna, para soportar y sacudirnos de la más grande
opresión, como una docena de años de leyes (anti)socialistas, con ese coraje
risueño? Es esto la perseverancia de los desheredados en la persecución de unas
mejoras materiales de su situación? El proletariado moderno no es el filisteo,
ni el pequeño burgués, para el que se torna en Héroe en aras de la comodidad
diaria. La placa de sobrio pecho estrecho de las Trade-Union mundial inglesa,
muestra lo poco que está en condiciones de producir un vuelo moral en las
alturas la mera perspectiva sobre las escasas ventajas materiales en la clase
trabajadora.
Es esto como para los cristianos primitivos, para
quienes el estoicismo ascético era una secta, que en relación directa con las
persecuciones siempre centello una fogata de luz?. El proletariado moderno,
como heredero y alumno de la sociedad burguesa es mucho más que un materialista
nato, más que un humano de carne y hueso, para sacar de la correspondiente
moral esclava de la tortura exclusivamente amor y fuerza para su idea.
Es finalmente la «justicia» de la cosa que nosotros
conducimos, lo que nos hace invencible? La cuestión de los cartistas y los
weitlingianos (Wilhelm Weitling)5, la cuestión de la escuela socialista-utópica no
fué menos «justa», y sucumbió toda esta en conjunto tan pronto a la resistencia
de la sociedad existente.
Cuando el movimiento obrero de hoy agita triunfante
las advertencias, a pesar de todos los golpes del mundo opositor, así es ante
todo el discernimiento tranquilo en la equidad legal del desarrollo histórico
objetivo, que el discernimiento de facto, que «la producción capitalista
produce…con la necesidad de un proceso natural su propia expropiación»6– a saber: la expropiación de los expropiadores a
través de la convulsión socialista-, este discernimiento es, en el que se
divisa el afianzamiento fijo de la victoria final y del que no sólo saca el
ímpetu, sino también la paciencia, la fuerza para el acto y el valor hacia la
perseverancia.
La primera condición para una política combativa
existosa es la comprensión de los movimientos de los oponentes. Pero, qué nos
da la llave para la compresión de la política burguesa hasta en su más pequeña
ramificación, hasta en el enredo de la política diaria, una comprensión que nos
libre igualmente de las sorpresas como de las ilusiones?. No otra cosa que la
cognición de que todas las formas de conciencia social se deben explicar en su
división interna de clases -e intereses de grupos, de las contradicciones de la
vida material y en última instancia «de los conflictos presentes entre las
fuerzas productivas socializadas y las relaciones de producción».
Y que nos da la capacidad, de amoldar nuestra
política a las nuevas apariencias de la vida política, como por ejemplo la
política mundial, y de estimar esta con una profundidad de juicio, ante todo,
tambien sin particular talento y sentido profundo, que de con el núcleo mismo
de la apariencia, mientras el más talentoso crítico de la burguesía solo tienta
en su superficie o se enreda por cada mirada en la profundidad en
contradicciones sin salida? Nuevamente no otra cosa que la visión conjunta
sobre el desarrollo histórico en marcha en la mano de las leyes que son «el
modo de producción de la vida material», que «condiciona el proceso de vida
socia, político y espiritual».
Pero ante todo que nos da una escala para la
selección del único medio y camino en la lucha para impedir la experimentación
sin método y del despilfarre de fuerza en la aventura utópica? Es la dirección
del proceso económico y político en la Sociedad de hoy, una vez reconocido, en
la que nosotros podríamos mesurar no sólo nuestro plan de batalla en sus lineas
gruesa, sino también cada detalle de nuestras aspiraciones políticas. Gracias a
ese manual ha resultado la clase trabajadora, para cambiar a la gran idea del
objetivo final del Socialismo en la moneda fraccionaria de la política diaria y
elevar el pequeño trabajo político del día a día hacia la herramienta ejecutiva
de la gran idea. Hubo antes de Marx una política burguesa que guiaba a los
trabajadores, y hubo un socialismo revolucioniario. Ya es dado desde Marx y a
través de Marx política de trabajadores socialista que es,
simultáneamente y en el más pleno sentido,ambas palabras: política real
revolucionarias.
A saber, cuando nosotros reconocemos como política
real una política que se estanca sólo en objetivos accesibles y sabe perseguir
con medios efectivos sobre el camino más corto, así se diferencia en ello la
política de clase proletaria en el espíritu marxista de la política burguesa,
que la política burguesa es del punto de vista de los éxitos diarios
material reales, mientras la política socialista es del punto de vista
de la tendencia de desarrollo histórico. Esta es exactamente la misma
diferencia como la que hay entre la teoría del valor económica vulgar, que toma
el valor como una apariencia real del punto de vista del puesto del mercado, y
la teoría de Marx, que la toma como una relación socializada de una época
determinada históricamente.
Pero la política realista proletaria es también
revolucionaria, en tanto esta transciende todas sus pretensiones parciales en
el conjunto sobre los cuadros del orden existente, en la que esta trabaja, en
tanto esta se contempla consciente sólo como la prefase del acto que se
realizará sobre la política del proletariado predominante y revuelto.
De este modo es todo: la fuerza moral, con la que
nosotros superamos los bienes muebles, nuestra táctica en la lucha hasta el
pormenor, la crítica que ejercemos al adversario, nuestra agitación diaria con
la que ganamos las masas, nuestro hacer completo hasta la punta del dedo,
atravesando y dilucidando de la enseñanza que Marx produjo. Y cuando
abandonamos aquí y allí la ilusión, nuestra política de hoy con todo nuestro
poder interno sería independiente de la teoría marxista, como habló la prosa
moral burguesa, también donde nosotros no la conocemos.
Es suficiente con tener presente el logro marxista
para entender que Marx se debío hacer enemigo mortal de la sociedad burguesa a
través de la convulsión originada por él en el Socialismo, como en la política
de los trabajadores. Para la clase dominante estaba claro: sobreponerse al
movimiento obrero moderno significa sobreponerse a Marx. Los 20 años desde la
muerte de Marx han sido una fila ininterumpida de intentos que aniquiló el
espíritu marxista en el movimiento obrero teórico y práctico.
La historia del movimiento obrero desde el
principio se ha forjeceado entre el utopismo revolucionario-socialista y la
política real burguesa. El suelo histórico de las primeras formó la sociedad
burguesa total o semiabsolutista. El apartado revolucionario-utópico del
Socialismo en el oeste de Europa finaliza en la mayoría y todo con el
despliegue de la dominación de clase burguesa – aunque observamos recaidas
aisladas hasta en el tiempo más nuevo-. El otro peligro – el hundimiento en la
chapucería de la política real burguesa – irrumpe al principio con el
fortalecimieto del movimiento obrero sobre el suelo del parlamentarismo.
Del parlamentarismo burgués se deberían sacar armas
para la superación práctica de la política revolucionaria del
proletariado, la lucha de clases tendría que sustituir la federación
democrática de clases y la paz social de la reforma.
Y qué se ha conseguido? La ilusión quiere durar un
rato aquí y allí, la ineptitud del método burgués de la política real para la
clase trabajadora se ha mostrado inmediatamente. El fiasco del ministerialismo
en Francia7, la traición del liberalismo en Bélgica8, el colapso del parlamentarismo en Alemania9 – golpe a golpe cayó en pedazos el corto
sueño del «desarrollo tranquilo». La ley marxista de la agudización tendencial
de las oposiciones sociales como base de la lucha de clases fracturó triunfante
el carril, y cada día traía nuevos signos y prodigios. En Holanda han salido 24
horas los huelguistas del ferrocarril abriendo como un terremoto en la noche
una fisura en medio de la sociedad, la lucha de clases flameó hacia arriba y
Holanda está ardiendo.10
Así quiebra en un país después de otro bajo la
«huelga de masas de los batallones de trabajadores» del suelo de la democracia
burguesa, para traer a la clase trabajadora siempre de nuevo hacia la
consciencia de que la legalidad burguesa, como un delgada capa de hielo, no
podrá despachar su pretensión final. Este es el resultado de muchos intentos de
superar la «práctica» de Marx.
La superación teórica del marxismo
la han tomado cientos de apologetas aplicados de la burguesía como su tarea de
por vida, como trampolín de su carrera profesional. Qué han conseguido? Lo que
han llevado a cabo es provocar el convencimiento de «unilateralidad» y la
«exageración» de Marx en los círculos de la inteligencia creyente. Pero mismo
lo más grave bajo los ideólogos buergueses, como (Rudolf) Stammler11, han reconocido que «frente a una enseñanza tan
profundamente productiva» con «cada deficiencia, con algo más o menos» nada
podría conseguirse. De por sí, qué pudo ser capaz de hacer la ciencia burguesa
para contraponer las enseñanzas marxistas frente al todo?
Desde que Marx ha acercado al territorio de la
Filosofía el prestigio del punto de vista histórico de la clase trabajadora de
la Historia y la economía, se ha cortado el hilo de la investigación burguesa
de ese territorio. La Filosofía de la naturaleza, en el sentido clásico está
llegando a su término. La Economía nacional científicica está llegando a su
término. En la investigación histórica, donde no domina el de Materialismo
inconciente o inconsecuente, ha ocupado la posición cada una de las Teorías unitarias
en todos los colores fluorescentes del eclécticismo, esto es, la renuncia a la
aclaración unitaria del proceso histórico, esto significa, a la Filosofía de la
historia principalmente. La Economía vacila entre dos escuelas, la “histórica”
y la “subjetiva”, de las cuales la una es una protesta contra la otra, y ambas
son una protesta contra Marx, cuando la una, para negar a Marx, niega
principalmente la Teoría económica, esto es, el conocimiento en ese territorio;
pero la otra niega el único – objetivo – método de investigación, que ha puesto
primero la economía nacional junto a la ciencia.
Pero la Feria de libros de ciencias sociales trae
aún, como siempre, cada mes toda una montaña de productos de la diligencia
burguesa, y de los profesores modernos aplicados serán arrojados sobre el
Mercado los más gruesos tomos con original velocidad capitalista y mecánica.
Pero son o monografías diligentes, donde entierra la investigación la aparente
astilla como un pájaro avestruz con la cabeza bajo la arena, para no deber de
ver ningún gran nexo y sólo trabajar para las demandas del día, o donde serán simulados
pensamientos o “teorías sociales”, porque es en último término siempre sólo un
reflejo del pensamiento de Marx, bajo el que se esconde cargadas laminas de
ornamentación al gusto de la “moderna” mercadería de bazar. Un pensamiento al
vuelo autónomo, una mirada audaz a lo lejos, una deducción vivificante no se
puede encontrar en ninguna parte.
Y cuando el progreso social de nuevo ha levantado
una nueva lista de problemas científicos, cuya solución aún aguarda, asi es
nuevamente sólo el método marxista el que ofrece el manejo
para su solución.
Por doquier es así sólo la falta de teoría lo que
la ciencia social burguesa de la teoría marxista, escépticismo cognitivo, puede
hacer para contraponer el conocimiento marxista. La enseñza marxista es hija de
la ciencia burguesa, pero el nacimiento de esa hija le ha costado la vida a la
madre.
Así pues ha golpeado directamente con las armas en
la mano tanto en la Teoría como en la Práctica el auge del movimiento obrero de
la sociedad burguesa, con la que quería arremeter contra el Socialismo de Marx.
Y hoy, 20 años después de la muerte de Marx, es este tan impotente al lado de
él, pero Marx está más vivo que nunca.
Por supuesto queda un consuelo restante en la
sociedad de hoy. Mientras esta se fatiga en vano para encontrar un medio de
superación de las enseñanza marxista, no se percata que el único medio en
efecto para esto está velado en esa enseñanza. Hasta la médula histórico,
pretende esta una validez temporal limitada. Hasta la médula dialéctico, porta
esta en sí mismo el germen seguro de su hundimiento.
La enseñanza marxista existe en el contorno más
común, cuando nosotros prescindimos de su parte imperecedera, a saber, de su
método de investigación histórico, en la cognición del camino histórico, que
procede del último “antagonismo”, basado en la oposición de clases fundada en
la forma social conduce a una sociedad comunista construida basada en los
interéses comúnes de todos los miembros.
Ésta es ante todo también, como las teorías
clásicas anteriores de economía nacional, el reflejo mental de un determinado
período del desarrollo económico y política, a saber, de la transición del
capitalismo a la fase socialista de la Historia. La transición histórica
reconocida por Marx no podrá, a saber, para nada consumarse sin que sea
publicitado el conocimiento marxista sobre lo social, hacia el conocimiento de
una clase social determinada, del moderno proletariado. La convulsión histórica
formulada en la toería marxista tiene como requisitos que la
teoría de Marx sea hacia la forma de consciencia de la clase trabajadora y,
como tal, como elemento mismo de la Historia.
Así se corrobora la enseñanza marxista progresiva
con cada nuevo proletariado que será portador de la lucha de clases. La
enseñanza marxista es así al mismo tiempo una parte del proceso histórico, y
así mismo también un proceso, y la revolucisón social será el capítulo final
del Manifiesto Comunista.
La enseñanza marxista habrá superado, por
consiguiente, tarde o temprano, en su parte más peligrosa al orden social
existente. Pero sólo junto con el orden social existente.
(Marzo 1903)
_____________________
Traducido del alemán para Marxismo
Crítico de Juan
Miguel Salinas Granados
Notas
1 Karl
Marx, „Tesis sobre Feuerbach“, en Marx y Engels, Obras, tomo 3, Berlín 1962,
p.535
2 La
insurrección de los tejedores de seda en Lyon en el año 1831 fue el primer
alzamiento político autónomo de la clase trabajadora contra la burguesía. Este
inició el comienzo del movimiento obrero moderno. Hubo un nuevo intento de
insurrección también en Lyon en el año 1834
3 „con
esto primero se separa el humano, en un sentido fundado, definitivamente del
reino animal, da un paso hacia la condición de existencia animal en sentido
humano…es el salto de la Humanidad al reino de la necesidad al reino de la
Libertad” (Friedrich Engels: Señor Eugen Dührings, convulsión de la ciencia
[Anti-Dühring], en Marx y Engels, Obras, Tomo 20, Berlín 1968, p.264
4 En
la mitología griega Ariadna dio un hilo a Teseus, para que así pudiera
encontrar de vuelta el camino del Laberinto de Minotauro.
5 Cartistas:
el primer movimiento obrero politico que durante los años 1830 y 1840 organizó
a la clase obrera británica para un programa de reformas políticas radicales
(la carta del pueblo). Después de 1848 entró en decadencia, como otros
movimientos revolucionarios y semirevolucionarios de aquellos tiempos por toda
Europa. Weitlingianos: partidarios de comunista utópico alemán Wilhelm
Weitling, al que Marx alabó como el primer teórico del proletariado alemán
6 Karl
Marx, Das Kapital, primero tomo, en Marx y Engels, Obras, Tomo 23, Berlín 1968,
p.791
7 El
28 de Mayo de 1902 el gobierno de Waldeck-Rousseau tuvo que dimitir, en la que
el socialista oportunista Alexandre-Ètienne Millerand fué desde 1899 ministro
de comercio.
8 En
Abril de 1902 la burguesía liberal hubo de comportarse abiertamente enemiga a
los trabajadores, a pesar de la alianza con el partido obrero por la lucha para
el sufragio universal.
9 Estimada
la tendencia en auge para ello, para discutir cuestiones políticas importantes
no en el Dieta Imperial (Reichstag), hasta que fuera concluido detrás de
bastidores un chanchullo entre el gobierno y los distintos partidos burgueses.
La Dieta Imperial fué ganada para los poco críticos simpatizantes/auxiliares
ejecutivos (Jasager, DUDEN: Mitläfer).
10El
gobierno había tomado con ocasión de la Huelga de los trabajadores del puerto y
los ferroviarios de Amsterdand y Rotterdama finales de Enero de 1903 para
someter el Proyecto de ley al parlamento contra el derecho a Huelga de los
trabajadores. Conttra este sometimiento a la insurrección se dieron muchas
asambleas de protestas bajo la clase obrera
11 Rudolf
Stammler: Filósofo del derecho que combatió contra las posiciones de los
neokantianos procedentes materialismo histórico.

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