© Libro N° 8877. Obscenidad Y Riqueza. Schandl, Franz. Emancipación. Julio 31 de 2021.
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Obscenidad Y Riqueza. Franz Schandl
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Franz Schandl
Obscenidad Y Riqueza
Franz Schandl
Publicado originariamente no site da revista Streifzuege (Viena)
em 2005
Franz Schandl
Comencemos en Bello Horizonte. Cada vez que un buen amigo que desde hace
algunos años vive en Brasil, visita Austria, necesita acostumbrarse de nuevo al
hecho de poder caminar por las calles de noche sin ser molestado. En Bello
Horizonte un paseo así es prácticamente imposible. ¿Qué nos dice esto? ¿Qué nos
señala la ciudad latinoamericana de millones de habitantes? ¿Un pasado? ¿Un
mundo paralelo? ¿O acaso el futuro? ¿Es absolutamente imposible que aquí [en
Austria] puedan darse condiciones similares a las que existen en otras regiones
y ya son percibidas como una obviedad? Pienso que el estrato de civilización es
delgado y debajo yacen la vida y la violencia en total desnudez.
El capitalismo es una relación de violencia, incluso y precisamente
cuando la violencia no se manifiesta abiertamente . Con esto no se alude tanto
a la relación entre dominadores y dominados, sino más bien a una violencia
omnipresente, ubicada sobre la totalidad de la sociedad a la que impregna,
precisamente allí donde ha logrado pacificarla con mercancías y donde la
violencia no necesita hacer ostentación. Donde más violento es el capitalismo
es donde la violencia no es percibida exteriormente porque se ha apoderado de
la esencia más profunda de los sujetos. Los que se dominan, no se
sienten más dominados. Su estado es aquél al que se le ha arrebatado
su capacidad de percepción. La verdad sucumbe en su propia realidad.
Riqueza y riqueza
La pobreza es violencia estructural, la pauperización es la forma fija
de su trazo y alcanza a los miembros más débiles como si fuese un destino. Aun
cuando a nivel individual algunos puedan escapar de la pobreza, los múltiples
pobres nunca lo lograrán. Ellos son parte, sobre todo si observamos el planeta
como un espacio económico global. Los pobres son la selección sistemática de
los menos valuados. Padecen de falta de capacidad de mercado, lo cual es
sinónimo de debilidad inmunológica social.
No es la riqueza la que produce o impone la pobreza, sino que ambas son
variables y posicionamientos interdependientes de la relación societal . Se
comportan entre sí a través de un tercero que los marca: son dimensionados por
los procesos de (re)valorización del capital, de los cuales resultan. Aunque en
apariencia su posición difiera tanto, favoreciendo a quienes la ostentan y
perjudicando a quienes la soportan, es la consecuencia de posibilidades y
coacciones realizadas o precisamente no realizadas. La riqueza económica
significa el logro en la estructura dada, mientras que pobreza es el fracaso en
ella y por ella. Riqueza y pobreza caracterizan un éxito o un fracaso dentro de
la forma societal constituida por la mercancía Algunos pueden arreglarse económicamente,
a otros los desarreglan.
En tanto, riqueza no es lo mismo que riqueza. La riqueza capitalista es
una riqueza de mercancías y dinero. En última instancia se trata de una
magnitud comercial. La riqueza en sí misma no es nada obsceno sino algo bello.
El objetivo es pues la diversidad, la multiplicidad de la vida. Habitar en un
entorno agradable, comer y beber bien, amar y gozar, cultivar contactos,
ocuparse de lxs hijxs y amigxs, ejecutar y escuchar música, leer, viajar, vagar
y hacer trabajos manuales, no estar solx o abandonadx, apoyar y ser apoyadx,
todo eso puede y podría caracterizar el vivir. De todo eso uno nunca puede
recibir demasiado. Ernst Lohoff escribe: “La riqueza humana puede determinarse
con mayor aproximación como riqueza de necesidades y de relaciones. La riqueza
de una sociedad podría entonces medirse en tanto permita a sus miembros
desarrollar una cantidad de necesidades proporcionándoles las condiciones para
que las satisfagan y las perfeccionen y, si lo hace, en qué medida. La riqueza
apunta a la plenitud o sea a la liberación de limitaciones y carencias”
La riqueza se torna obscena precisamente allí donde concurre con la
miseria de muchos, es decir, donde abre una discrepancia. Herbert Marcuse: “La
sociedad es obscena en tanto y en cuanto produce una abundancia asfixiante de
mercancías y las exhibe impúdicamente, mientras que afuera se les roba a sus
víctimas las posibilidades de desarrollar su vida; obscena porque ellos están
repletos al igual que sus basureros, mientras que envenena y arrasa con los
escasos comestibles en las regiones de su agresión; obscena en las palabras y
risas de sus políticos y sus entertainers, en sus oraciones, en su
ignorancia y en la sabiduría de los intelectuales que mantiene” La obscenidad de la riqueza se corresponde con la
obscenidad de la pobreza que con ella se produce (¡pero no por ella!).
Al interior y al exterior
Wolfgang Pohrt expresa: “La provocadora impudicia de la nueva riqueza,
su aspereza, sirve para intimidar a las masas empobrecidas, cuyos miembros no
son mejores que los ricos.” Sin duda
alguna, ellos quieren ni más ni menos que estar en otra posición. Estar fijado
en eso y fracasar en ello es lo que caracteriza a muchos de los perdedores del
bienestar y asimismo conforma los cimientos para definir otras condiciones de
exclusión y encauzar su deseo exclusivamente hacia las leyes del mercado. El
sujeto opera y avala el juego de inclusión y exclusión, si bien quiere excluir,
pero no ser excluido. Avala algo contra lo que él mismo desea ser protegido.
El reformismo social de las organizaciones obreras fue el intento
(otrora exitoso) de reaspirar la exclusividad de la riqueza hacia los centros,
por lo menos a nivel de los estados-nación. Eso fue lo que había una vez. El
capitalismo, entendido aquí como (re)valorización lograda, está él mismo en una
crisis fundamental, cada vez se tabica más, no se distingue por su integración,
sino por su desintegración. Las zonas de bienestar se aglutinan con la dinámica
del zoom. El problema primario no es que alcance a los seres humanos para
incorporarlos, sino que se los deja afuera.
El desmontaje social actúa como cuando al enfermo se le quitan los
medicamentos. Lo que les da poder o sea, lo que les provee poder adquisitivo,
se les quita o se les reduce la dosis. Su dependencia del mercado y el estado
los coloca en una situación desesperante. Ahora llegó la hora de los placebos.
A veces hasta tienen efecto. Pero en principio, a los “dejados de lado” les va
como a los drogadependientes en la abstinencia. Estamos domesticados en función
de las mercancías, no poder tenerlas es grave. Y el comprar es por eso un
verdadero vicio, del que no es tan sencillo salir. El capitalismo debe ser
entendido también como el sistema del fetichismo de la mercancía y del dinero y
sus sometidos son como los sirvientes del fetiche. “La llamada economía de los
consumidores y la política del capitalismo corporativo conformaron una segunda
naturaleza en los seres humanos que los vincula de manera libidinosa y agresiva
a la forma mercancía” . El ser humano no es nada
sin estas mercancías y las relaciones dinerarias que de ellas se derivan.
Monopolio de la violencia y de la dirigencia, estado de derecho y estado
social; a todo esto los ligaba el objetivo de la integración social. Este
objetivo deberá ser abandonado poco a poco ya que, la base monetaria se
encuentra en un proceso de desmoronamiento. Hoy, más bien, es la desintegración
lo que está en el tapete. El estado de bienestar, conseguido en gran parte por
el movimiento obrero, fue un proyecto compartido por casi toda la sociedad. No
quería dejar caer a aquéllos sobre los que pendía esa amenaza. Eso fue lo que
hubo una vez. Por falta de masa monetaria, las instituciones públicas intentan
desembarazarse de estas obligaciones. El estado social es un estado agónico. Y
con él, también agoniza la política social.
A lo social se le impone ahora la economía de mercado. La economía de
mercado es en síasocial, dado que no trata a los seres humanos según sus
necesidades y deseos, sino que se sirve de ellos según su valor social, es
decir, según su capacidad de [aportar a la] (re)valorización [del capital]. No
acerca a los seres humanos entre sí, los enfrenta. No es la condición de humano
lo que caracteriza al sujeto burgués sino la de ser vendedor y comprador.
Capacidad de vida significa capacidad de negocio. Se enfrentan en el mercado
enmascarados por sus mercancías.
La pobreza como oprobio o:¡muerte a los indigentes!
Pocas condiciones son más vergonzosas que ser pobre; ni enfermedades ni
sufrimientos, ni siquiera la guerra con toda su amenaza es vivenciada como un
oprobio. La pobreza sí. La pobreza mancilla. No es un
mero rasgo externo en quien la soporta o, en realidad y más precisamente : no
es una señal de advertencia, sino que es la esencia más íntima que marca a la
persona. En una sociedad,dominada por el valor, el pobre sólo puede sentirse
desvalorizado. La frase “la pobreza no es motivo de vergüenza” es decididamente
falsa.
Que la pobreza indigne a uno hasta las náuseas es justo, pero desde que
apareció aquel slogan “vuestra pobreza nos da náuseas”como
desprecio a los pobres y no a la pobreza, quedó en evidencia que lo que expresa
es la arrogancia de los que más tienen frente a los que “menos rinden”. La
pobreza, un defecto de la sociedad aparece como un déficit de los afectados por
la pobreza. Ahí andan algunos mal vestidos o sentados mendigando en las
estaciones del metro y molestando a los turistas en las zonas peatonales. Molestan
a ciertos círculos, no son fáciles de agrupar en contingentes ni de ser
reubicados en otro lugar. Simplemente son molestos. ¿Porqué tenemos que
someternos a verlos?
Ya la economía política clásica se rompía la cabeza pensando qué se
debía hacer con los pobres. Sus elucubraciones nos recuerdan a los debates
actuales sobre el supuesto parasitismo. David Ricardo decía: “Es una verdad
indiscutible que no es posible asegurar comodidades y bienestar duradero a los
pobres sin contar con el esfuerzo de la legislación para regular su crecimiento
cuantitativo y limitar el número de los casamientos prematuros e irreflexivos,
para lo cual se requiere contar con su propia colaboración. El efecto de la
legislación sobre pobres fue directamente contrario a esto.” O
sea que según esto: a los pobres hay que mantenerlos cortitos.
Y un contemporáneo de Ricardo, su contrincante y amigo, un cierto Thomas
Malthus escribía: “Dado que la población aspira indefinidamente a sobrepasar
los medios de subsistencia, la beneficencia resulta una locura, una arenga
pública en pro de la miseria. Por eso el estado no puede hacer otra cosa que
abandonar la miseria a su destino y, a lo sumo, aliviar la muerte de los
miserables. Al respecto, decía Marx: “Con esta teoría tan humana, el parlamento
inglés considera que la pauperización sería la miseria producida por
los mismos obreros, a la que por eso, adelantándose a una desgracia,
cabe antes bien someterla, castigarla como a un delito. (…) Por fin la miseria
es considerada como la culpa de los miserables y como tal [debe ser]
castigada.“ Todo esto, ¿no suena muy
moderno?
Fútil e inútil.
La medida de los exponentes burgueses (tanto personas como cosas) es el
dinero. Expresa el poder individual en el mercado. “Es natural que en nuestra
sociedad el dinero siga siendo el parámetro de valor para la propia persona”,
dice la encuestadora Helene Karmasin. “En el campo profesional, el estado de la
cuenta bancaria rige como expresión cualitativa (sic!, F.S.) sobre la persona”.
¿Cómo debe sentirse uno de tomar en serio algo semejante? Pero lo que
ahí se manifiesta es el punto de vista dominante – ni más ni menos – y, en
general, se lo toma muy en serio, puesto que es serio. La mala verdad de la
sociedad dice: lo que ganas expresa lo que mereces.Y dicho en el
sentido de lo que a uno le corresponde. El ingreso es como la fracción de un
billete que regula la participación social. Y eso se siente. Aun cuando no se
lo capte, uno ya ha sido captado, incluso verdaderamente capturado. Respecto al
dinero Robert Musil hace decir: “Es violencia espiritualizada, una forma
especial, dúctil, altamente desarrollada y creativa de la violencia. No se basa
acaso el negocio en astucia y coacción, en ventajismos y aprovechamiento, sólo
que éstos están barnizados de civilización y transferidos a la interioridad del
ser humano, sí, justamente como apariencia de su libertad?” Cuando en la obra más conocida de Arthur Miller
uno de los hijos del viajante dice a otro: “El problema es que no hemos
aprendido a ir tras el dinero” ,
enuncia el defecto principal, pero no el de la sociedad que lo exige,
sino el de los individuos que en cualquier circunstancia están librados al
arbitrio de ella.
Es grave que los seres humanos no valgan nada, pero peor aún es que
deban valer; que una abstracción económica – ¡el VALOR! – sea lo que domina
esta sociedad y prescriba el orden jerárquico de sus miembros. Que ellos deban
manifestarse en esa escala, como si fuese una obviedad. Cada decisión de compra
es la expresión de esta coacción. El dinero dimensiona el poder dispositivo que
ejerce.
Ante el dinero todos los humanos son iguales, pero a través del dinero
reciben diversasvalorizaciones. Por cierto que la diferencia monetaria
debe ser sometida a una crítica radical. Pero precisamente una radicalidad que
se conjugue con un ajuste de cuentas tan abarcativo que incluya las diferentes
valoraciones de la actividad humana. Son las condiciones las que deben ser
tematizadas, no meramente sus excrecencias. La crítica a las diferencias de
ingresos (no como inefable debate sobre privilegios) debe ascender hacia una
crítica del ingreso hasta incluso una crítica del trabajo y el
dinero. De quedar donde está, se convierte en el terreno fértil que posibilita
enmascarar la cuestión social como un evento populista. El juego “¿a quién le
quitamos algo?”tiene rasgos canibalísticos.
Mientras tanto, en la actualidad no se critica el dinero , sino que se
lo reclama. A menudo suelen ser dos actitudes fundamentales las que
caracterizan a muchos sujetos burgueses. Primero, el fantasma dinero:
Dinero hay suficiente. Segundo el fantasma de la equidad y justicia:
Uno mismo siempre recibe demasiado poco dinero. A partir de la articulación de
estas convicciones, extrañas pero resistentes, le sigue entonces la proyección
de que debe haber alguien que injustamente acapara demasiado. Alguien es culpable,
demasiado voraz buscando privilegios, saquea los recursos sociales etc. –
Muchos quieren protegerse de la competencia estigmatizando a otros competidores
en el mercado y en lo social (extranjeros, parásitos sociales, burócratas,
políticos, bancos, especuladores, judíos) y quieren excluirlos o desplazarlos
para apartarlos de la competencia y de las prestaciones sociales. Quieren
asegurar su estatus social o mejorarlo clamando por la desvalorización política
de otros grupos. A la selección en el mercado se le oponen selecciones
alternativas. Los sujetos competidores persiguen a los sujetos competidores
como chivos expiatorios.
Por cierto que la competencia canibalística no sólo existe de individuos
contra individuos, fábrica contra fábrica, supermercado contra supermercado,
localización contra localización, estado contra estado, sino también, y de
manera creciente, como un tironeo demencial de entidades públicas por el botín
del ciudadano. A veces esto acarrea consecuencias no deseadas, pequeñas o
mayores averías. Puesto que de donde algunos se sirven, no pueden hacerlo los
otros o hasta por ley son obligados a generar una compensación. Las zonas
disputadas ocupan un ámbito tras otro. En la actualidad estamos viviendo el
arrinconamiento de los nichos y zonas protegidas. Es inaceptable que el mundo
entero se convierta en una mercancía” o que ¡todo deba convertirse en
mercancía! .
Desocupado, desvalorizado
En el capitalismo, lo que no rinde está condenado a hundirse.También por
eso, desde el punto de vista de la economía, la gente que no rinde no sirve
para nada.Y cada vez más caen las barreras que impedirían que se los persiga
como superfluos.El mercado laboral y la política tratan a los afectados
ostensiblemente como elementos criminalizados.Desocupado significa
des-valorizado.En primer lugar ya no se puede vender y por eso tampoco
puede comprar (o sólo muy poco) y, segundo, eso implica también una inmensa pérdida
de dignidad y aceptación.El concepto “sin ocupación/sin profesión“ pone aún más
en evidencia que quien no puede seguir el ritmo de la competencia comercial no
puede salir bien parado. Pero ésa es la exigencia principal a todos los
miembros de esta sociedad. La desocupación se entiende como nulidad social, es
degradación y declasistización. No son ni siquiera proletarios.”No soy
nada!““¡No va!““¡No seré nada!“Así se lo siente, así se presenta, así es
efectivamente. Pero entiéndase bien, es aquí y ahora, bajo las leyes del
capital que no sólo determinan la mera estructura sino también el pensamiento y
los sentimientos.La consecuencia es una actividad extensiva de los sujetos,
dinamizados para ser explotados (y desvalorizar a otros) para no sucumbir. Las
exigencias desmesuradas se transforman en desmesurada autoexigencia. El criado
es su propio amo con el que no le separa distancia alguna puesto que ya
conviven en el mismo pellejo. Impera la domesticación a través del autodominio.
Al enunciar la pregunta “¿Qué eres?” o “¿Qué quieres ser” se está
expresando lo que a uno debe interesarle en primer término: la posición social
alcanzada o aspirada. No se trata de él o de ella misma, sino de la función,
del rol, de la carrera. Nada eres, si no eres nada. Entonces aquí el problema
es que ha surgido una biomasa que devora pero no es explotable. Ella debe ser
alimentada. Y esto en el capitalismo, al igual que todas las otras cuestiones,
es un tema de costos. ¿Podemos permitírnoslo? Lo insoportable no es una
respuesta cualquiera, ya lo insoportable es que una pregunta de estas
características pueda plantearse. Es una pregunta del tipo de : devorar o ser
devorado.
La ley del darwinismo social, es decir la del garrote, sostiene: A los
que no pasan se los pasa al otro lado. Sus vidas no valen la pena, es decir son
vidas sin valor de vida. Esta doble acepción expresa una identidad digna de
temer . Decodificada correctamente la expresión alemana “lebenswert”(digno
de vivir) no significa otra cosa que vida para el valor, lo cual implica: deber
llevar una vida bajo el signo del valor, pero también poder llevarla . Es
tramposo el vocabulario que utilizamos
Angustia y des-aseguramiento
En esta sociedad se impone que la administración afectiva emocional y la
administración del ingreso sean congruentes. La descalificación en el mercado,
el acoso en las agencias intermediarias del mercado de trabajo, eso y muchas
otras cosas más destruyen al ser humano. En la sociedad burguesa el temor a la
desvalorización es la angustia principal, pero también el impulso negativo del
individuo. El miedo funciona como una espina en la carne de los sujetos
mercancía, que cargan consigo para colocar en el mercado su equivalente en
valor. “¡Intercambio, luego existo!“, así reza el grito primigenio del sujeto
en el mundo capitalista.
La angustia se torna el sentimiento preponderante, reprimido, pero cada
vez más difícil de reprimir. Angustia por el puesto de trabajo, angustia por
recibir pedidos [de trabajo], angustia por la pérdida de la transferencia
social, angustia por los pagos no realizados o no recibidos, angustia de poder
mantener el status, angustia por la competencia, angustia por las exigencias de
la pareja, los hijos, los parientes y conocidos. Todos y todas están bajo la
presión de ser transformados en valor. Esta angustia hace que los humanos se
tornen ásperos y desaprensivos. La angustia degrada la vida, la torna amarga.
La angustia es mala compañía y mal consejero. Obliga a la adaptación, a la
sumisión y a la humillación. El capitalismo es el sistema de la angustia organizada.
Cuando las cuentas no cierran o sólo de vez en cuando, puede seguirle la
apatía o agresión, por lo menos si no existen perspectivas de salida. Lo
incontrolable, incontabilizable e inadmisible de las condiciones se abre paso;
pero no para una toma de conciencia sobre las mismas sino que para muchos
individuos simplemente se vuelven insoportables. Las descargas a modo de
reflejo ocurrirán con mayor frecuencia. Lo insoportable-incomprensible tiende a
un golpe de liberación falso.
La elaboración psíquica de las exigencias exageradas suele estar al
mismo nivel de éstas. Los amenazados amenazan. Los eliminados eliminan. Las
víctimas victimizan. Los acosados acosan. Eso es lo que han aprendido. En eso
están entrenados. ¿Porqué tendrían que tener de pronto otras intenciones? Éstas
siguen funcionando al mismo nivel de la disfunción [internalizada]. Son sujetos
de la competencia sin posibilidades de imponerse. ¿Pero entonces qué cabe hacer
cuando los últimos hilos del tejido social se han desgarrado? ¿Comprarse una
soga? ¿Seguir intentándolo una y otra vez? ¿Entregarse al destino? ¿Capitular?
¿Emborracharse? ¿Asaltar las agencias de empleo o las legislaturas provinciales
y tirotear a diestra y siniestra? Los afectados por las descompensaciones
quieren descompensar para compensarse. El coma se convierte en amok.
Por cierto que la angustia no es aprobada. Se mira a quien está
angustiado como un debilucho. La angustia secundaria es la angustia a
angustiarse. Estamos viviendo en una situación en la que la gente se angustia
sin que se le permita sentirla. La negación, la autorepresión [Verdrängung]
no sólo domina en la competencia, sino que también domina la psiquis de los
competidores. Nada es más letal que este anestesiamiento de la existencia.
Estoy absolutamente decidido a luchar por admitir la angustia, porque de otro
modo temo que aquéllos que no soportan más sus miedos, se abalancen hacia el
cajón de los falsos deseos. Ya esto, de por sí, es bastante angustiante.
Vivimos en forma permanente los ejercicios en esa dirección .
La angustia aumenta donde las seguridades disminuyen. Así como el
fordismo, co-moldeado esencialmente por el movimiento obrero en Europa, es
considerado como el intento de los reaseguros sociales, hoy estamos viviendo en
los tiempos de sus quites, es decir de los des- aseguros. Sobre
todo las condiciones de ocupación llamadas atípicas nos deparan cada vez más
situaciones de precariedad. El sujeto calculador no puede confiar en nada,
excepto en el hecho de que él debe cubrir sus gastos con sus ingresos. Sin embargo
cada vez menos se da la correspondencia entre ellos en forma directa. El sujeto
calculador, en consonancia con su situación incalculable, se torna
imprevisible. Cada vez es más esporádico ver a comienzos del mes un monto fijo
en la cuenta bancaria. Lo típico es la caída tendencial de los pagos regulares
en la vida comercial, al igual que la alta fluctuación de los ingresos de los
llamados “autónomos”. Entre quienes trabajan como freelance es
bien conocido el alivio que se siente cuando en la cuenta , de pronto, aparece
una transferencia.
La quita de seguridades es señal de la conmoción estructural en sus
cimientos, no simplemente la consecuencia de relaciones de fuerza
desafortunadas, sino la expresión de un sistema en descomposición que cada vez
menos puede garantizar algo o brindar prestaciones, e incluso traduce ahora
esta evidente incapacidad en una irritación positiva. “La prevención tiene
fundamentalmente prioridad ante la previsión y ayuda“,
se dice en el Programa de Gobierno del partido conservador Partido Popular
Austríaco y del derechista Partido Libre de Austria del año 2000. Cada uno debe
ver cómo se las arregla. Cada uno forja su propia desgracia, anuncia el
pensamiento positivo
Los sujetos des-asegurados pueden sobrevivir en todo
caso si ellos mismos actúan en forma desconsiderada; deben volverse pequeños
monstruos competitivos si no quieren ser expulsados de los (nuevos) mercados.
Al sujeto de la sociedad burguesa, llamado ciudadano libre, no le está
permitido un respirar libre sino un jadeo asmático. Crece la angustia de ser
atropellado. Por eso hay que ser rápido, astuto y ladino. Pero sobre todo,
desconsiderado. Todos contra todos también implica: no confiar en nadie, nadie
confía en uno. “El dinero destruye la amistad“, dice un inteligente refrán. Y
la vida está llena de tales experiencias.
Des-asegurado significa
por lo tanto más que estar inseguro (no estar asegurado o no seguro),
desasegurado implica también que los sujetos flexibles están bajo tensión,
están cargados, deben estar dispuestos a disparar el arma en la lucha, por lo
menos disparar para bajar a los competidores. El instrumentario que se les
impone es agresivo. Des-asegurado describe un estado en el que los que han
perdido las seguridades devienen en generadores de inseguridad. Tienden a
reacciones imprevisibles. “Se le saltaron los fusibles“,
suele decirse en lenguaje coloquial o: “Se me quemaron los fusibles.“ En el
extremo de estos procesos están la formación de bandas y los homicidas amoks
con sus asesinatos indiscriminados. Existe el peligro de que cuando la
explotación y su manejo no puedan seguir siendo garantizados, la sociedad
burguesa se desgrane en una “guerra civil molecular” (Hans-Magnus
Enzensberger), que la comunicación humana se concentre en su núcleo de
violencia.
Polos de violencia
El concepto “exaltado“ me parece sumamente apropiado para describir
ciertas formas en las que transcurre el proceso de degradación social y la
limitada resistencia que genera. El exaltado quiere demostrar incluso mediante
una inclusión alternativa (p.ej. robo) su pertenencia a través de un hecho
impropio. Intenta enfrentar la exclusión brutal mediante una inclusión
branquial. Eso nada tiene que ver con emancipación, sino con regresión y,
encima una que legitima adicionalmente al poder, en tanto vehiculiza el deseo
de proceder contra ésta y cualquier otra alteración.
Los ladrones comunes como los organizados sólo están con reservas fuera
de la ley , no cabe mitificarlos como rebeldes. Hacen algo afuera para poder
quedar adentro. Chantajean y roban para poder comprar. En determinado momento
niegan algo para luego , en otro momento referirse a lo mismo aseverándolo.
Glorifican la propiedad privada, de la que quieren apoderarse. Desde el punto
de vista histórico, aparecen como seguidores tardíos de la llamada acumulación
primitiva.
La ruptura del tejido social se evidencia como amplificador de la
energía delictiva. La predisposición a la violencia se incrementa donde fallan
los mecanismos políticos y sociales.Deteriorado significa que, si
bien algo puede seguir existiendo, tiene escasas condiciones para seguir
desarrollándose. Concebiría entonces así el estado general de la sociedad. Una
sociedad deteriorada produce seres deteriorados. Una unión de deteriorados con
el fin de deteriorar se denomina banda (pandilla, patota). La
banda es la inversión práctica de la emancipación. Conoce consecuencias pero no
perspectivas. La predisposición a la violencia no tiene como meta derrocar,
ostenta carácter usurpatorio. La meta es el botín.
En tiempos en que todo debe ser privatizado, la violencia también se
privatiza. Los polos de violencia disuelven y reemplazan los monopolios de
violencia. Aquéllos funcionan como miniestados tercerizados, tal como debe
afianzarse una identidad substancial entre el estado y la banda. Los estados
son bandas en gran escala. Las bandas no conforman sólo el fermento de los
estados, ellas son también su última guarida. Veamos el pago obligatorio de
protección. No significa más que la privatización del impuesto y la prestación
social. En vez del monopolio fiscal tenemos ahora polos fiscales, como
en vez del monopolio de la violencia tenemos polos de violencia. Al
interior, la banda funciona según determinadas reglas, lo que nos vuelve a
recordar a su hermano mayor, el estado. Que todos roben a todos, no lo aguanta
banda alguna, y menos juntas. Aunque las bandas son entramados frágiles.
Expuestas constantemente a los procesos de erosión son conglomerados de
consistencia y duración limitadas.
Resistencia o insurrección
La impotencia grita: “No tenemos posibilidad alguna, pero la
aprovechamos. “. En realidad es una frase estúpida, el capital no dice algo
distinto a sus sometidos. Aunque por una parte el anhelo de cada uno se basa en
primera instancia en las posibilidades individuales reales, por el otro lado
niega la realidad de posibilidades para todos. El número de los que no tienen
ninguna posibilidad crece a medida que las posibilidades desaparecen. Por
cierto que la cruda desesperanza parece ser aún peor que las falsas esperanzas.
Una verdadera perspectiva surge recién cuando uno se enfrenta a la desesperanza
y el desconsuelo de la existencia en el capitalismo, sin negarlos pero tampoco
aceptarlos como destino. Una vez que este horizonte ya no se vea como el
límite, es posible que se abra uno nuevo. Y esto rige para todos,
no sólo para los que son atropellados, sino también para los que atropellan.
¿Que tienen en común los grandes industriales con los que viven de la
ayuda social y los ladrones? Pues que todos quieren dinero. Ahora bien,
quisiera transformar esta pregunta complementaria en una pregunta decisiva. Se
trata de que todos no quieran seguir así. Aquí está la ruptura
paradigmática: No se paga. No se compra. No se (re)valoriza. Se requiere un
pensamiento negativo. Lo que cabe es cooperación en vez de competencia. El
espíritu de la emancipación comienza allí donde cuestiona y se cuestiona la
apetencia elemental de dinero. El juego de exclusión e inclusión comercial debe
ser superado. Si bien no constituyen los lemas del día, sí son exigencias de
este tiempo, incluso o precisamente porque la acción cotidiana se ve distinta.
La “gran negación“, como la llamó Marcuse, debe tornarse pensable. Debemos
poner fin a pensar los bienes como mercancías y a los seres humanos
enmascarados en su alienación. En última consecuencia se trata de la
descomercialización, de la descomodificación y la desmonetarización de todas
las relaciones societales.
La categoría de resistencia es en cambio problemática.
Es un concepto inherente y no uno transformacionista. Resistencia política
significa presionar contra lo que a uno lo presiona. La resistencia es una
resultante de lo que la genera. Por lo tanto es parte constitutiva de un
paralelogramo de fuerzas inmanentes y sólo se mueve también en ese plano. Es
reacción, es un oponerse a; se trata de un primer paso, pero nada más. La
resistencia no se dirige contra el juego, sino que al contrario, quiere
posicionarse mejor en el juego. Incluso es destructiva la lucha de intereses
por la distribución económica en la sociedad. Lo que pugna como necesidad
inmediata se vuelve una trampa ideológica porque mediante la afirmación de la
forma no se capta teóricamente la destructividad general por lo que ésta queda
prácticamente indemne. La resistencia divide las condiciones de su
confrontación como condicionamientos indisolubles, no quiere suprimirlas. No es
resistencia lo que se requiere, sino insurrección. No: No queremos
soportar, sino: queremos instalar lo que nos gusta. ¡Resistencia implica
reacción, insurrección significa acción!
Discutir sobre las perspectivas es debatir en el nivel de lo que
queremos y no en la esfera estatal permitida de lo que se puede hacer. Una
potencia radical transvolucionaria (y está en duda también si a ésta debe
pensársela como movimiento social) debe plantear interrogantes, no dejar que se
los planteen. Menos importante parece en efecto la pregunta de cómo se legitima
una insurrección. Como enorme puesta está más allá de
criterios obligatorios. Mucho más importante es deslegitimar el capitalismo.
“La cuestión de la legitimidad debe más bien invertirse de antemano
transformándola en ofensiva. Cuando el ordenamiento capitalista ya no prevé la
reproducción social, que razón existe entonces para rendir tributo a su lógica?
El pensamiento emancipatorio no comienza allí donde las personas, por respeto a
la vaca sagrada del dinero, se olvidan de las cuatro operaciones fundamentales
de la aritmética y fantasean con que ‘ hay suficiente dinero’‚ para imaginarse
como los mejores maquinistas de la fábrica general capitalista. El pensamiento
emancipativo elimina, antes que cualquier otro, el paradigma de la
financiabilidad como criterio de todos los criterios.“
Uno no debería cargarse demasiado con justificaciones éticas. Los
criterios de lo permitido no caben ser debatidos en base a las categorías
burguesas, en especial sus prohibiciones no son guía de acción y mucho menos
premisas morales. Donde la normalidad burguesa deviene en lo anormal humano
está la potencia de la transvolución, lo gigantesco en conciencia y acción. La
violencia es un factor que no debe ser reprimido, sobre todo uno no debe
entregarse a los actos de fe, sino hacer de la violencia (oculta) imperante el
objeto de la crítica. La liberación de la violencia no debe traducirse como
reconocimiento del monopolio de la violencia. Si bien la liberación de la
violencia es un objetivo incondicional, sólo es un medio condicionado, uno no
puede apoyarse exclusivamente en él. No sería correcto. Uno estaría entonces
frente a las escalaciones violentas futuras en una situación de total
incomprensión y desamparo. El intento permanente de incidir satisfactoriamente
en todos los conflictos sociales, significa también tener presente que, por su
misma dinámica, no siempre se logra ese cometido.
El problema básico es empero que la oposición social no se cansa de
seguir pensando que siempre se puede seguir accionando basándose en el valor y
dinero, en el trabajo y la democracia, en el estado social y de derecho, en
libertad y justicia, siempre y cuando sean las personas correctas las que están
al mando. Permanentemente sigue creyendo en la intervención política, hasta en
la gran Fundación de Política.” La racionalidad política es precisamente
racionalidad política, porque piensa dentro de los límites de la política.
Mientras más aguda,mientras más vital, está menos capacitada para contener las
debilidades sociales“, escribía el joven Marx,
y Engels precisaba: “Pero la mera democracia no es capaz de curar los males
sociales. La igualdad democrática es una quimera, la lucha de los pobres contra
los ricos no puede conseguirse en absoluto con la lucha en el terreno de la
democracia o de la política.“
Ernst Lohoff: Zur Dialektik
von Mangel und Überfluss, krisis 21/22 (1998), S. 57..[Sobre la dialéctica
de carencia y excedente]
Herbert Marcuse: Un ensayo
sobre la liberación, México: Mortiz, 1968.
Wolfgang Pohrt, Brothers in
Crime. Die Menschen im Zeitalter ihrer Überflüssigkeit. Über die Herkunft von
Gruppen, Cliquen, Banden, Rackets und Gangs, Berlin 1997, S. 83. [Brothers
in Crime. Los humanos en la era de su superflualidad. Acerca del origen de
grupos, cliques, bandas rackets y pandillas]
Herbert Marcuse:Un ensayo
sobre la liberación, México: Mortiz, 1968.
N.d.T.: Referencia al
texto en obleas y postales supuestamente humorísticas que circularon años atrás
cuando el neoliberalismo comenzó a imponerse.
David Ricardo: Principios
de economía política y tributación. Ediciones Pirámide, 2003.
Thomas Robert Malthus; cit.
de Karl Marx, Glosas críticas marginales al artículo “El Rey de Prusia y La
Reforma Social por un prusiano”, Ed. Etcétera, Barcelona 1977.
Robert Musil: El hombre sin
atributos, Seix Barral, 2006.
Arthur Miller: La muerte de
un viajante, Barcelona : Océano, 1998.
.Cit. según Emmerich Tálos,
Vom Siegeszug zum Rückzug. Sozialstaat Österreich 1945-2005.
Innsbruck-Wien-Bozen 2005, S. 60. [De la marcha triunfal al
repliegue. Estado social Austria 1945-2005]
N.d.T.:
En alemán “fusible” deriva de seguro.
Ernst Lohoff, Out of Area –
Out of Control. Warengesellschaft und Widerstand im Zeitalter von Deregulierung
und Entstaatlichung, Streifzüge, Nummer 32, November 2004, S. 16. [Out
of Area – Out of Control. Sociedad de mercancías y resistencia en la era de la
desregulación y desestatización, Revista Streifzüge, N° 32, Nov. 2004…]
Karl Marx, Glosas críticas
marginales al artículo “El Rey de Prusia y La Reforma Social por un prusiano”,
Ed. Etcétera, Barcelona 1977.
Friedrich Engels: La
situación de la clase obrera en Inglaterra, Madrid: Júcar , 1980.


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