© Libro N° 8579. La China (1421-1800). Razones Para Cuestionar El
Eurocentrismo. Dussel, Enrique. Emancipación. Mayo 8 de 2021.
Título
original: © La China (1421-1800). Razones
Para Cuestionar El Eurocentrismo. Enrique Dussel
Versión Original: © La China (1421-1800). Razones Para
Cuestionar El Eurocentrismo. Enrique Dussel
Circulación conocimiento libre, Diseño y edición
digital de Versión original de textos:
https://marxismocritico.files.wordpress.com/2011/10/la-china-1421-1800-razones-para-cuestionar-el-eurocentrismo.pdf
Licencia Creative Commons:
Emancipación
Obrera utiliza una licencia Creative
Commons, puedes copiar, difundir o remezclar nuestro contenido, con la única
condición de citar la fuente.
La
Biblioteca Emancipación Obrera es un medio de difusión cultural sin fronteras,
no obstante los derechos sobre los contenidos publicados pertenecen a sus
respectivos autores y se basa en la circulación del conocimiento libre. Los
Diseños y edición digital en su mayoría corresponden a Versiones originales de
textos. El uso de los mismos son estrictamente educativos y está prohibida
su comercialización.
Autoría-atribución: Respetar la autoría del texto y el nombre de los autores
No comercial: No se puede utilizar este trabajo con fines
comerciales
No derivados: No se puede alterar, modificar o reconstruir este
texto.
Portada E.O. de Imagen original:
https://marxismocritico.files.wordpress.com/2011/10/1b744-zheng-he.jpg?w=376&h=325
© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina
Miranda
LEAMOS SIN RESERVAS,
ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA
(RAZONES PARA CUESTIONAR EL EUROCENTRISMO)
Enrique Dussel
LA CHINA (1421-1800)
(RAZONES PARA CUESTIONAR EL
EUROCENTRISMO)
Enrique Dussel
LA CHINA (1421-1800)
(RAZONES PARA CUESTIONAR EL EUROCENTRISMO)
Enrique Dussel
UAM- Iztapalapa, Mexico (2004)
Al almirante Zheng He, que condujo el
descubrimiento de los cuatro continentes. A los almirantes Hong Bao, Zhou Men y
Zhou Wen que “descubrieron” nuestro continente americano en 1421.
Intentaré mostrar la falsedad de algunos aspectos
de la pretensión del eurocentrismo, todavía prevalente en México (en especial
en algunos círculos de la SEP). Se piensa que Europa fue el centro de la
historia mundial desde el final del siglo XV porque descubrió América –punto de
apoyo para el descubrimiento del Africa occidental-, cuya superioridad terminó
por manifestarse en la revolución industrial, hecho científico-tecnológico que
tiene su lejano origen en el milagro griego, cuna exclusiva de la cultura
occidental. Por supuesto, para el eurocentrismo, China nada tiene que ver con
todo esto.
Desde hace cuarenta años1 me hice cargo en primer
lugar de la pregunta: ¿Qué lugar ocupa América Latina en la historia
universal?, porque estábamos fuera de las interpretaciones standard de la
historia. Para ello era necesario deconstruir desde el comienzo esa historia
“fabricada” por Hegel, que expresó en sus famosas Lecciones de la filosofía de
la Historia Universal2. Mi primera intención fue relativizar la centralidad de
Europa, situándola como una de las civilizaciones de la historia universal, y
que ella, de todas maneras, las había puesto en contacto desde finales del
siglo XV, dando origen en 1492 a la Cristiandad colonial latinoamericana, con
una fisonomía única en dicha historia universal.
Pero esta visión debió ser superada. En primer
lugar, la crítica del eurocentrismo, que nos enfrentó a la mayoría de los
intelectuales europeos y norteamericanos, y en filosofía, que es lo que yo
practicaba, se concretó al final de los 60s en una Filosofía de la Liberación,
fue poniendo en cuestión no sólo el eurocentrismo de tipo weberiano, que era el
tradicional, sino igualmente, los eurocentrismos parciales que se ocultaban en
el ataque a esta ideología. El argumento puede sintetizarse aproximadamente de
la siguiente manera.
La posición tradicional “eurocéntrica” creyó que
Europa tenía ciertas potencialidades muy antiguas (Max Weber se remonta hasta
el origen del cristianismo y aún hasta el pensamiento de los profetas de
Israel), que atravesando la llamada “Edad Media”, irrumpieron con fuerza
creadora en la Modernidad. Europa pretendía probar desde antiguo su
“superioridad” cultural sobre las otras culturas (aún sobre la indostánica, la
china o islámica, y por ello había originado el capitalismo, cuestión histórica
a la que M. Weber dedica extensas obras).
1 En un
artículo titulado: “Iberoamérica en la historia universal”, en Revista de
Occidente (Madrid), nr.25 (1965), pp.85-97, ya comencé a situar la temática.
2 Por mi
parte dicté un curso universitario sobre Hegel en el semestre de invierno de
1966 (en la Universidad del Nordeste, Resistencia, Argentina) sobre Hipótesis
para el estudio de Latinoamérica en la Historia Universal, editado por primera
vez en un CD-Rom que ha sido producido recientemente (Obra filosófica de
Enrique Dussel, 1963-2003) (consultar y pedir a <www.afyl.org>). Algo de
ello se observa en mi libro The Invention of the Americas, Continuum
Publishing, New York, 1995.
2
La “Teoría de la dependencia” latinoamericana
(formulada explícitamente desde 1966 al menos, y como base epistémica de la
indicada Filosofía de la Liberación3), fue después generalizada por la teoría
del World-System de I. Wallerstein. Este último entendió que la expansión de
Europa a finales del siglo XV significaba el comienzo del proceso de la
colonización, del Imperio español y portugués; se afirmaba que dicha
colonización era un factor esencial en el origen del capitalismo (en su momento
mercantil-dinerario, tesis afirmada por Pierre Chaunu), pero en cambio no se
pensaba que fuera el comienzo de la Modernidad (Wallerstein la postergaba hasta
la Ilustración del siglo XVIII).
Por mi parte4, pretendí anticipar la Modernidad
hasta fines del siglo XV, articulando y situando cuatro fenómenos que se
originan simultáneamente: 1) la Modernidad, 2) los imperios europeos, 3) el
colonialismo, y 4) el sistema capitalista. La Modernidad (fenómeno cultural,
histórico, filosófico, literario y científico) comienza, según mi tesis, y se
desarrolla, cuando Europa deja atrás el Mediterráneo renacentista y se “abre”
al Atlántico; entra al “ancho mundo” que supera el enclaustramiento latino-germánico
al que le había sometido el mundo islámico-otomano en la llamada “Edad Media”
(desde el siglo VII).
Todo parecía indicar que desde finales del siglo XV
Europa, Lisboa y Sevilla primero, después Ámsterdam y posteriormente otros
puertos atlánticos, se habían constituido como el “centro” de la historia
“mundial”; mundial por primera vez en la historia. Poco a poco, primero América
latina, después América anglosajona, el mundo indostánico o islámico y por
último el Africa bantú, iban a transformarse en “colonias” de la Europa
moderna, metropolitana, capitalista. Era un proceso que duró cinco siglos.
1. Cuando China cartografió todo el mundo
Hay algunas obras recientes que ponen radicalmente
en duda todo lo dicho, incluso y con más razones, al eurocentrismo. En primer
lugar, ya que el helenocentrismo es el padre del eurocentrismo, escritos como
los de Giovanni Semerano5, que prueba el origen semita de las grandes
categorías griegas, como la de Martin Bernal6, que indica las relaciones con
Egipto,
3 Véase
Philosophy of Liberation, escrita en 1975 (publicada posteriormente en Orbis
Books, New York, 1985), pero originada en 1968 cuando escribía Para una ética
de la liberación latinoamericana (publicada en 1973, Siglo XXI, Buenos Aires).
Véase Linda Alcoff-Eduardo Mendieta, Thinking from the underside of History.
Enrique Dussel’s Philosophy of Liberation, Rowman and Littlefield Publishers,
Lanham-New York, 2000, véase “Introduction” (pp.1-26); y la “Introduction” de
E.Mendieta en mi obra Beyond Philosophy, Rowman and Littlefield Publishers,
Lanham-New York, 2003 (pp.1-18). Bibliografía en Michael Barber, Ethical
hermeneutics. Rationalism in Enrique Dussel’s Philosophy of Liberation, Fordham
University Press, New York, 1998, pp.161-167.
4 “Beyond
Eurocentrism”, en F.Jameson-M. Miyoshi, The Cultures of Globalization, Duke
University Press, Durham, 1998, pp.3-31. También véase mi artículo
“World-System and Trans-Modernity”, en Nepantla (Durham), vol.3, 2 (2002),
pp.221-244.
5 Semerano
está demostrando (véanse sus obra: Le origini della cultura europea, Olschki,
Firenze, vol. 1-4 (1984-1994), y L’infinito: un equivoco millenario. Le antiche
civiltà del Vicino Oriente e le origini del pensiero greco, Bruno Mondadori,
Milano, 2001) que el origen de frecuentes palabras filosóficas (como ápeiron,
lógos, etc.) son de origen semita.
6 Como el
libro de Martin Bernal, Black Athena. The Afroasiatic Roots of Classical
Civilization, Black Athena , 1987, vol. 1: “The
Fabrication of Ancient Greece 1785-1985”, Rutgers University Press, New
Brunswick, 1987, que destronó el “helenocentrismo”, y por ello fue mal recibido
en los medios académicos universitarios, que “viven” de su conocimiento erudito
de la “edad clásica” heleno-romana. Martin Bernal demuestra que tienen origen
egipcio palabras com por ejemplo: demos, que significa en el copto “aldea”,
“población”; Moira viene simplemente de Ma’at la diosa egipcia del Destinos; Atenas
significa “templo de Neith”, la diosa de
3
manifiestan nuevas interpretaciones que sitúan la
discusión de manera radicalmente diferente. De la misma manera el libro de
André Gunder Frank7, que fue muy criticado por sus propios colegas, planteó
correctamente, aunque algunos hechos puedan ser corregidos, que había que
incluir a la China en todo el debate de la Modernidad (y de la economía
capitalista industrial).
Es en este momento que aparece un nuevo argumento
inesperado contra el eurocentrismo. Europa no habría estado más adelantada al
“Oriente”; es más, estaba de lejos muy atrasada con respecto a la China, la que
hasta comienzo del siglo XV habría tenido una experiencia de navegación
oceánica y cartografiado todo el mundo, a tal punto, que los llamados
“descubrimientos” europeos no serían sino “reconocimiento” de geografías ya
conocidas y cartografiadas, con proximidad de tres kilómetros de las costas
reales, hasta 1423 por los chinos. Es decir, Europa hasta el siglo XV no habría
tenido un franco déficit científico-cultural con respecto al imperio del sol
naciente.
Todo esto se deja ver en un estudio reciente de
Gavin Menzies8 , que demuestra que, aunque se tenía conocimiento de que la
China se había adelantado en siglos a Europa de un punto de vista político,
comercial, tecnológico y hasta científico9, ahora se agregaba el tener pruebas
sobre el trayecto que habían seguido las escuadras conformadas por enormes y
numerosas naves, llamados “juncos”10 , que recorrieron todos los Océanos
(gracias a sus experiencias oceánicas de más de ochocientos años en el Océano
Indico y el Pacífico occidental, y por el desarrollo de la astronomía,
cartografía, instrumentos de medición de la latitud y longitud, tipo de
embarcaciones, alimentos, tonelaje, etc.). Este descubrimiento asombroso dará
mucho que hablar, y, por supuesto, comenzará por ser rechazado u ocultado por
la historia académica eurocéntrica.
El comerciante y navegante Zheng He (1369- 1431)11,
mongol musulmán, de larga experiencia por sus expediciones en el Indico,
instaló una gran escuela de navegación oceánica, y construyó la más grandes
escuadra naviera de la historia universal (quizá igualada por alguna en la
segunda guerra mundial) de más de 600 “juncos”, con más de 30 mil miembros de
la tripulación, que partieron de Nankin el 5 de marzo en 1421. Dividió su
exploración científica12 y
Sais (véase M. Bernal, Black Athena writes back.
Martin Bernal responds to his critics, Duke University Press, Durham, 2001).
7 André
Gunder Frank, ReORIENT. Global Economy in the Asian Age, University of
California Press, Berkeley, 1998.
8 1421. El
año en que China descubrió el nuevo mundo, trad. esp., Grijalbo, Barcelona,
2003 (del original inglés 1421. TheYear China Discovered the World). Esta obra,
como la de Martin Bernal y A.G. Frank es recibida con recelo por la academia.
Sin embargo, por mis estudios históricos (en los que utilizaba el mapa de
Henricus Martellus de 1487, de la cuarta península del Asia), sus argumentos en
cuanto a su tesis fundamental son irrefutables (pueden haber detalles a
corregirse, pero que no le quitan su contundencia). ¡Hay que contar con esta
obra para la nueva visión histórica de una Modernidad europea más humilde,
ciertamente no weberiana!
9 Los
trabajos de Needham abrieron el camino.
10 Los más
grandes entre ellos (llamados “barcos del tesosro”) tenían de 120 metros de
largo (la “Santa
María” de Colón, tenía 28 metros) por 35 metros de
ancho, pudiendo cargar 1000 toneladas de mercancías (las primeras carabelas
podían llevar 50 toneladas). Movilizaban a los “juncos” (uno de los cuales
quedó varado en el Río Sacramento en California, en su reconocimiento de las
costas de América occidental) cib grandes velas, utilizando las corrientes y
los vientos (pero no podían navegar contra el viento o corriente).
11 Puede verse
una foto del impresionante eunuco, y foto de su sencilla tumba, en El País
semanal, domingo 4 de abril de 2004, pp.27-30. Comete el autor del artículo el
error de atribuirle el haber llegado a América; no es así. Los que “descubren”
América para los chinos son sus almirantes Hong Bao, Zhou Man y Zhou Wen.
12 Parece que
el objetivo principal fue determinar la localización exacta, en latitud y
longitud, del lugar de la tierra desde donde se situaban los 90 grados para
observar a la estrella Canope (que se descubrió ubicada en las Islas Malvinas,
que es el punto desde donde se cartografió toda la Patagonia, estrecho de
Magallanes, costas e islas de la Antártida –denominadas por los chinos las
“Islas oscuras” por tener pocas horas de luz en el invierno-, y otras islas en
dirección a Australia en todo el Atlántico e Indico sur, todo lo cual puede
4
comercial en cuatro grupos bajo el mando de cuatro
almirantes a su mando, y discípulos de una ciencia de siglos (no en vano la
brújula fue descubrimiento chino), que con sus respectivas escuadras,
cartografiaron Asia, Africa, América y Australia, regresando los últimos a
China en noviembre de 1423. Por supuesto, los chinos supieron de la redondez de
la Tierra, pero además la circunvalaron por primera vez en la historia humana.
Cabe destacarse que Gavin Menzies basa su fuerte
argumentación, con más de treinta años de experiencia como capitán de
submarinos (con los que atravesó todos los Océanos, incluso el Polo Norte por
debajo de los hielos), en mapas del siglo XV y XVI, anteriores a las llamados
“descubrimientos” portugueses, españoles o ingleses13 . Este grupo de mapas o
relatos, anteriores (según fechas reconocidas) a los “descubrimientos”, indican
que se conocía con precisión los territorios que habrían de “descubrirse” por la
Escuela de Enrique el Navegante, o por la Casa de Contratación en España. Esos
mapas llegaron a Europa a través de Venecia. Niccolò dei Conti (1395-1469)
participó en una de las expediciones chinas, y parece que llevó a Venecia
algunos mapas, junto a Frai Mauro14. La compra de mapas chinos se generalizó.
Don Pedro de Portugal habla en 1428 de poseer un gran mapa del mundo, empresa
que continuará Enrique el Navegante (1394-1460) que compró a alto precio los
que constituyeron el tesoro de su Escuela. Es decir:
“Por valientes y decididos que fuesen, Colón, Dias,
Da Gama, Magallanes, Cook y el resto de los exploradores europeos se hicieron a
la mar provistos de mapas que les mostraban el camino hacia sus destinos. Se lo
debieron todo a los primeros exploradores, los chinos, en sus épicos viajes de
1421-1423. La fortuna de los europeos fue paralela a la desgracia de China”15.
La escuadra partió de China hacia Calicut, pasando
por Malaka, y de allí se dirigió a Sofala (en el sur del Africa oriental).
Veamos el recorrido de las cuatro escuadras16.
1) La primera,
la del almirante Yang Quing regresó cartografiando las costas norte del Océano
Indico, tocando tierra en China en diciembre de 1422. Las otras tres escuadras
cruzaron el cabio de Buena Esperanza (probablemente en junio del 1421),
recorriendo juntas todas las costas del Africa occidental (en el mapa Kangnido)
hasta las Islas del Cabo Verde, posiblemente. Allí debieron separarse.
observarse en el mapa Piri Reis -en Istambul, de
1513 [!], siete años antes que Magallanes “descubra” las costas de la
Patagonia, y dos siglos antes del “descubrimiento” con toda precisión de la
Antártida [!]-.
13 Parece que
en 1428 se confeccionó en China un gran mapamundis del cual dependen, en parte,
todos los restantes. Colón, por ejemplo, se refiere a él cuando escribe en su
Diario a bordo el 24 de octubre de 1492, refiriéndose a la “Antilia”: “[...]
Debería poner rumbo oeste-sudoeste para ir allí [...] y en las esferas que he
visto y en los dibujos de los mapamundis está en esta región” (The Journal of
Columbus, Anthony Blond and Orion Press, 1960, p. 43). Entre los más famosos de
estos mapas (o relatos) antiguos están: el Kangnido (dibujado por chinos hasta
el 1470) en la Univerisidad de Ryukoku (Kyoto, Japón); el Piri Reis (de 1513,
de origen chino, dibujado por portugueses) en el castillo de Topkapi Serai
(Istambul); el Jean Rotz (cartógrafo de Dieppe) (hasta 1542, chino-portugués)
en la Biblioteca británica; el Wu Pei Chi (1420, noticias marítimas) (en
Pekín); el Cantino (1502, Biblioteca Estense, Módena); el de Martin
Waldseemüller (1507, Biblioteca del Congreso, Washington); el de Heinrich
Hammer (1487); referencias en Menzies, 2003, p. 467. Adviértase, entonces, que
estos mapas o relatos de alguna manera estuvieron en manos de los llamados
“descubridores” europeos.
14 Este monje
dibuja en 1459 un mapa de Europa y Africa completo (Menzies, op.cit., entre pp.
192-193), donde puede observarse perfectamente dibujada la península arábiga,
con los Mares Rojo y Pérsico, con la Isla de Madagascar, con el Africa
oriental, donde índica hasta el cabo de Buena Esperanza, y con toda la costa
occidental atlántica.
15 Menzies,
op.cit., p.417.
16 Como puede
suponerse, el recorrido que resumiremos citando a Menzies será ciertamente
precisado en el futuro, pero su descripción es altamente probable.
5
2) La escuadra
bajo el mando del almirante Zhou Wen recorrió algunas islas del Caribe, las
costas orientales de Norte América (dejando restos de sus naves en diversos
puntos, en especial en las Islas Bimini de las Bahamas) hasta Groenlandia, que
fue cartografiada íntegramente (hasta sus costas norte junto al Polo Norte,
como aparecen en el mapa Vinland17), pero igualmente toda la costa del norte de
la actual Rusia (con extrema precisión desde Noruega hasta Siberia en el mapa
de Waldeseemüller de 150718). Regresaba a China en noviembre de 1423. Las dos
restantes escuadras que se separaron en las islas del Cabo Verde siguieron la
ruta del Atlántico sur (siempre impulsados por las corrientes marinas y los
vientos exclusivamente).
3) La escuadra
del almirante Hong Bao, se internó en las costas de América del Sur, que
recorrió íntegramente hasta la Patagonia, cuyas costas fueron completamente
cartografiadas, y hasta con dibujos del puma patagónico, llamas e indios
desnudos19. El final extremo de las expediciones científicas se había
alcanzado. Con la exacta determinación de la estrella Canope en el sur y con la
estrella Polar en el norte, los chinos pudieron cartografiar toda la tierra,
desde 1422. Pero Hong Bao, terminando su misión en la Patagonia emprende un
viaje pocas veces imitado en la historia. Partiendo del sur de América del Sur,
sobre el paralelo 52° 40’ S, parte en línea recta hacia Australia, descubriendo
en su recorrido las Islas Kerguelen y Heard. Tocó la costa de Australia, y
regresaba a China el 22 de octubre de 1423.
4) No menos
asombroso fue el recorrido del almirante Zhou Men, que separándose en el
estrecho de Magallanes de Hong Bao (que parte hacia el Este), recorre hacia el
Oeste toda la costa occidental pacífica de América del Sur –perfectamente
dibujada en el mapa de Waldseemüller y Heinrich Hammer-. Pero al llegar a las
corrientes contrarias venidas del norte debió abandonar la costa americana,
atravesar el Pacífico hacia el Oeste, llegar a la costa oriental de Australia,
a las que debió igualmente cartografiar. Volvió por el Pacífico norte hacia
América, debiendo recorrer las costas de Canadá y California (bien dibujadas en
el primer mapa nombrado), dejando restos de su presencia en la Bahía de San
Francisco20 y en otros lugares. Fondeó sus juncos en China el 8 de octubre de
1423.
Cuando en 1424 los emperadores Ming (1368-1644)
resuelven abandonar21 el dominio indiscutido de todos los océanos, dejan, por
un error estratégico histórico, un “mercado-mundo” con un vacío de poder
naviero y comercial. Pocos decenios después (y usando con conciencia los mapas
chinos llegados por Venecia a Occidente), Portugal comenzará a llenará ese
“vacío” en el Atlántico oriental, en el Océano Indico y el Pacífico occidental,
y España hará lo propio en el Atlántico tropical y el Pacífico oriental (con su
presencia en Filipinas, por ejemplo).
17 Ibid., pp.
329-342.
18 Op.cit.,
entre pp. 288-289. He visto este mapa, del cartógrafo alemán, que puso por
primera vez el nombre de “América” al continente que lleva ese nombre. Este
mapa es asombroso en muchos puntos: al sur de la China está todavía la “cuarta
península asiática” del mapa de Henrich Hammer (¡América del Sur al sur de la
China!, mapa que debió llevar Colón con los hermanos Pinzón). Pero además
aparece más allá del Atlántico, al occidente de Europa, nuevamente el
continente americano (dos veces entonces). Pero, lo más extraordinario, es que
dibuja no sólo la costa oriental atlántica de América, sino igualmente la costa
occidental del Pacífico, bien perfilada, con las montañas Rocallosas en Norte
América [!], en ¡1507! ¿De dónde se inspiró este cartografo alemán?
19 Todo
aparece claramente en el mapa Piri Reis de 1513 de Istambul (Op.cit., entre
pp.190-193). Debieron ser decenas de juncos, durante meses, los encargados de
cartografiar con tanto detalle las costas patagónicas y decenas de islas
antárticas, a partir de las islas Shetland del Sur, con la exacta localización
de la estrella Alpha Crucis (desde la Isla Decepción: 62° 49’ S), y la de la
estrella Canope desde las Islas Malvinas.
20 Op.cit.,
pp. 229-244. Por ello, en este ir hacia Australia y volver a América, hay una
región de la costa del Pacífico que no fue carrografiada por los chinos (y, por
ello, tampoco por Waldseemüller, quien deja América del Sur y del Norte como si
fueran dos continentes separados, sin ningún Itmo).
21 Fue el
emperador Zhu Gaozhi, por el decreto del 7 de septiembre de ese año, el que
decidió “interrumpir todos los viajes de los barcos del tesoro” (Menzies,
Op.cit., p.79).
6
La cultura europea, menos desarrollada (en
comparación a la islámica, indostánica, y especialmente a la china), separada
por el “muro” otomano-islámico de las regiones centrales del continente
Asiático-afro-mediterráneo 22, era entonces hasta finales del siglo XV
periférica. Sólo en ese momento emprenderá un lento desarrollo. Débese entonces
aclarar que, contra la hipótesis de Max Weber, Europa nunca tuvo ningún tipo de
superioridad sobre la China y el Indostán o la cultura árabe, antes de finales
del siglo XVIII. Y, como hemos visto, hasta el siglo XV sufría un secular
subdesarrollo que ciertas coyunturas favorables, entre las que se encuentra su
situación geográfica (cercana al continente americano), y beneficiada por la
decisión china de abandonar el “mercado- mundo” que había abierto, pudo
desplegar un sistema colonial, que será el “punto de apoyo” de su futuro
esplendor (a costa de sus colonias, hasta el presente).
2. La China no perdió su peso civilizatorio
La China que decidió encerrarse en sus fronteras y
abandonar el “mundo exterior” del comercio del “mercado-mundo” que inauguró,
creció en su colonización interna, hacia el extenso sur y hacia el occidente
del Imperio. No dejó por ello de ninguna manera de ser la región más poblada de
la tierra y la que seguía acumulando desarrollos civilizatorios que ninguna
otra cultura podía superar todavía. Así, en el siglo XVI hubo en China
eminentes filósofos. Sin duda el más influyente en la China moderna fue Wang
Yang-ming (1472-1529)23. Ejemplar por su fidelidad al Poder, pero duro crítico
del mismo, fue duramente castigado en dos ocasiones (la primera de ellas hasta
los límites de sus fuerzas, pero premiada por la “gran iluminación del
descubrimiento de su doctrina)24, y otras tantas volvió al más alto nivel del
Imperio. Conoció la más extrema pobreza y estuvo en contacto con los más
miserables del pueblo25. Estratega victorioso en las guerras contra los nómades
del norte, a los que de inmediato de haberlos vencido por las armas, los
incorporó al Imperio educándolos con sus “comunidades educativas”. Gran
político y y mejor organizador administrativo. Una personalidad multifacética y
heroicamente coherente, profundamente contemplativa, y de enorme capacidad
estratégica, en la mejor tradición china. Neoconfuciano, sin embargo captó la
experiencia meditativa budista y la ontología taoista.
La cuestión clásica del “Gran aprendizaje” (Zhu
Xi)26 la plantea de la siguiente manera:
“El Gran aprendizaje fue formulado por los antiguos
sabios para enseñar a educar al hombre con nobleza27 [...] El hombre con
nobleza mira al cielo, a la tierra y a las innumeras cosas como un solo cuerpo,
el universo como una familia, y el Estado como
22 Véase la
“Introducción histórica” de mi obra Etica de la liberación en la edad de la
globalización y la exclusión (Trotta, Madrid, 1998).
23 Véase Wang
Yang-ming, Instructions for Practical Living and other Writings, Columbia
University Press, New York, 1963; el capítulo correspondiente de la obra de
Frederic Wakeman,, History and Will. Philosophical Perspectives of Mao
Tse-tung’s Thought, University of California Press, Berkeley, 1973; Wm. T. De
Bary, Sources of Chinese Tradition from earliest times to 1600, Wm. Th. de
Bary-Irene Bloom (Eds.), Columbia University Press, New York, vol.1, 1999,
pp.842ss; Wm. T. De Bary, Asian Values and Human Rights. A Confucian
communitarian perspective, Harvard University Press, Cambridge (Mass.), 2000,
pp. 47ss; Randall Collins, Randall, 2000, The Sociology of Philosophies. A
global Theory of Intellectual Change, The Belknap Press of Harvard University
Press, Cambridge (Mass.), 2000, pp. 314ss.
24 Wang se
enfrentó a los eunucos desde la posición crítica de la aristocracia culta de
los mandarines neoconfucianos de la escuela de Ch’eng-Zhu, que partían del
“método de la mente-y-corazón”, concentrándose en la unidad del Todo.
25 Mao
Tse-tung lo tuvo por su gran ejemplo (véase el citado libro de Frederic
Wakerman, 1973).
26 Se trata de
la adecuada aptitud para poder aprender.
27 Era el
ideal del ser humano chino. Así como el gentleman lo será para el inglés, o la
kaloskagathía para los griegos.
7
una persona [...] Entonces, el aprendizaje del
hombre con nobleza consiste en obtener una extrema libertad ante la oscuridad
del deseo de lo propio por medio del esfuerzo para permitir la manifestación de
la virtud luminosa, a fin de poder restaurar la condición de formar un cuerpo
con el Cielo, la Tierra y las innumeras cosas [...] amando al pueblo que es
poner en movimiento una operación universal para formar un cuerpo [...] La
naturaleza humana es universalmente buena [...] lo incorrecto entra por los pensamiento
e intenciones que se expresan en acciones. Por lo que, el que desea rectificar
su mente debe rectificarla en conexión con las acciones de sus pensamientos e
intenciones [...] El desarrollo del conocimiento no es lo que los académicos
llaman instrucción o acumular conocimiento. El aprendizaje es simplemente
desplegar al máximo el conocimiento innato. Este conocimiento innato es lo que
Mencius expresa cuando dice: El sentido de lo recto e incorrecto es común a
todos los humanos28”.29
Ponerse en “actitud de aprender” es abrirse al
universo rectificando la parcialidad estrecha del egoísmo. Antes que una
curricula de estrictos exámenes de mandarines es necesario adquirir una
posición que haga posible a la naturaleza innata humana expanderse. Y esto
porque es el mimso en su origen ontológico la mente y el principio de las
cosas: “Lo que Gran aprendizaje significa para el conocimiento de las cosas
consiste en que investigando el principio de las cosas al máximo nos ponemos en
contacto con él [...]”30. Inteligir al hijo es comprender su filialidad. El
principio de las cosas nos hacen comprender nuestra filialidad como cosa; es un
principio de conmiseración; entender esto es desarrollar el conocimiento innato
de un ser filial. Por eso, también, “conocer y obrar” son una y la misma cosas:
“El conocer y el obrar se refieren todavía a la
separación que impone el deseo de lo propio, pero no son el conocer y el obrar
en su substancia original. Nunca hubo alguien que conozca y no obre”31.
Pensar y no obrar es ya una acción. Actuar es ya
siempre un pensamiento. La cuestión es pensar y obrar en la tendencia de lo
innato de nuestra naturaleza que forma un cuerpo con el Cielo, la Tierra, las
innumeras cosas, en el amor al pueblo. Esa es la actitud para poder aprender y
obrar. Por ello, Wang Yang-ming fue muy activo en sus políticas educativas –se
parecía en el otro extremo del “sistema antiguo” a su contemporáneo Luis Vives,
aquel gran “marrano”-, en la enseñanza popular, en las “comunidades pactadas”
(comunidades de base de trabajo cooperativo y aprendizaje) en el sur de
Ganzhou. Pero también en el nivel político, en la organización de la vida
comunal, y hasta del ejército.
No es posible olvidar el individualismo trágico y
utilitarista de un Li Zhi (1527- 1602). De una familia en decadencia de la
ciudad de Quanzhou (de la provincia del Fujian), que se ocupaba del mercado
externo ahora en crisis con los Ming, Li Zhi gana los rigurosos exámenes para
devenir mandarín, pero no se presenta en Peking para las últimas evaluaciones
–como protesta contra el centralismo burocrático del imperio-. Durante treinta
años estudia confucionismo, budismo y taoísmo. No puede aceptar la mecánica esclerosada
de las instituciones de enseñanza. Propone entonces el aprendizaje por
discusión. Deviene un monje con una concepción radicalmente individualista. Lo
que hay que buscar es:
“[...] el deseo del bien, la satisfacción sexual,
el estudio, el perfeccionamiento propio, la acumulación de riqueza [...] Todas
estas cosas que son productivas y que sostienen la
28 2 A:6 (De
Bary, 1999, p.129; 6 A:6 (Ibid., p.149).
29 De Bary,
1999, pp.844-847.
30 Ibid.,
p.849.
31 Ibid.,
p.850.
8
vida del universo, todo lo que es amable y practica
el pueblo común, y que ellos conocen y que declaran en común”32. “Confucio
nunca dijo que había que estudiar a Confucio [...] Confucio dijo: En los
tiempos antiguos estudiar se hizo para sí mismo [no para los otros], y dijo
todavía: El hombre con nobleza la busca en él mismo [...] Porque él [Confucio]
fue para sí mismo; sus enseñanzas para los otros se fundaban en el estudio de
sí mismo”33.
Como en las ciudades del renacimiento italiano
(desde Génova y Venecia al norte hasta Nápoles en el sur), y a través de
decenas de grandes metrópolis que iban desde la Fez en Marruecos, hasta Túnez,
El Cairo, muchas en el Medio Oriente, Afganistán y la India hasta Malaka, y muy
numerosas en China, hubo en todo ese “corredor” urbano un movimiento
“humanista” a ser estudiado.
Muy característico fue Huang Tsung-hsi (1610-1695),
contemporáneo de John Locke, ejemplo de un pensamiento político, público,
responsable del bien común 34. Situado en pleno siglo XVII esboza –de otra
manera que un Lü Liu-liang (1629-1683) o un T’ang Chen (1620-1704)- una
síntesis crítica contra el inmovilismo burocrático del Imperio chino, en los
primeros tiempos de la instalación de la dinastía Manchú, prácticamente desde
sus orígenes (después de dieciocho siglos de la existencia del Imperio hasta
ese momento). Huang crítica especialmente, no tanto a la dinastía Sung (960-
1279 d.C) que sufriera la dura derrota de manos del invasor mongol, ni de la
dinastía Yüang (1268- 1368), sino más bien se levanta contra la dinastía de los
Ming (que había caído en el 1644), y a la cual sirvió el padre de nuestro
pensador, en continúo conflicto y persecución ante las maquinaciones de los
eunucos de la corte de Peking. Al imponerse la nueva dinastía de los Manchú, de
una nación de menor número de habitantes y de desarrollo cultural que la China
nuclear (en visión de Huang), y muerto el primer emperador, es elegido como su
sucesor Kang-hsi, que despertó ciertas esperanzas. Huang escribió su obra La
Espera de la Aurora (Ming-i tai- fang lu)35 en el 166336 , y que, aunque conyuntural
(un año después de la elección del nuevo emperador), posee un marco teórico
original que hace referencia a la filosofía política china en su conjunto.
Debemos tener conciencia que Huang se encuentra en
un sistema político que gobierna sobre 150 millones de habitantes37. En 1411
fue abierto el Gran Canal que unía Peking38 con
32 De Bary,
1999, I, p.872.
33 Fenshu 1:17
(de Bary, Op.cit., p.870).
34 Véase Huang
Tsung-hsi, Ming-i-tai-fang lu (Waiting for the Dawn: A Plan for the Prince),
Wm.Theodore de Bary (Ed.), Columbia University Press, New York, 1993.
35 El título
original fue Tai-fang lu (“Informe de la Espera de una visita”, o “Plan
para...”). La “visita” debió ser la del nuevo emperador Kang-hsi. Además,
Ming-i tiene muchos significados. La “i” significa “paz y orden”, y Ming-i
puede entonces significar “exposición de [los principios del] buen gobierno”.
Pero significa también “oscura brillantez” o “inteligencia reprimida” (título
del hexagrama 33 del Libro de los Cambios (I Ching) de la tradición confuciana,
con un contenido ontológico. Significa el momento del ciclo cósmico durante el
cual las fuerzas de la oscuridad dominan, pero la virtud persevera en su
integridad, esperando el amanecer futuro: La Espera de la Aurora. Chi Tzu,
durante la dinastía Shang (1766-1122 a.C), es el sabio paciente, encarcelado
por criticar la “decadente Senda (Tao) del rey”. Después fue liberado y
escribió los principios políticos del Gran Plan, una sección del Libro de los
Documentos (Shu ching). ¿Escribe ahora Huang un libro para “la espera de la
visita del príncipe” manchú Kang hsi?
36 En esos
años Spinoza sufre la persecución en Amsterdam.
37 En el 1650
toda Europa tenía unos 100 millones de habitantes. Pero Maquiavelo en sus
obras, por ejemplo, se refería a una comunidad política, la ciudad de Florencia
y alrededores, con unos 100 mil habitantes. Locke tenía como referente a una
Inglaterra con unos 8 millones de habitantes. Véase Frank, op.cit., 1998,
p.168.
38 Peking
tenía unos 600 mil habitantes; Nanking 1 millón; el gran Cantón 1 millón y
medio (Frank, 1998, p.109).
9
Nanking (no lejos de la ciudad -puerto de la
antigua Hangschou) . “The economic and financial results of the China trade
were –nos dice A.G.Frank- that China had a balance of trade surplus with
everybody else, based on it unrivalled manufacturing production and export of
silks, porcelain, and other ceramics”39.
China, a diferencia de la periférica Europa de la
época, practicaba una filosofía crítica de un Estado profundamente
estructurado, sumamente burocratizado, centralizado y fuerte, con tradiciones
ininterrumpidas de más de dieciocho siglos –continuidad no alcanzada sino por
el Estado egipcio en la antigüedad, pero no existiendo en el siglo XVII ningún
otro Estado en la Tierra de tan larga duración en ninguna otra cultura de la
humanidad- . La filosofía política crítica no se preguntaba en China, como en Maquiavelo
provinciano, ¿cómo fundar un pequeño nuevo Estado italiano con bases firmes que
permitieran la estabilidad?, o como en Hobbes, ¿cómo fundar la legitimidad de
un Estado fuerte ante el caos feudal de las guerras? 40 Por el contrario, ante
el Estado antiquísimo y centralizado burocráticamente hasta el exceso, Estado
que tenía hegemonía suficiente en el mercado mundial41, Huang se pregunta:
¿cómo explicar la corrupción, ineficacia y profunda injusticia del Imperio ante
el simple pueblo campesino chino? Se inscribe así en la larga lista de los
intelectuales subversivos de la historia política china.
Para Huang, así como para Ku Yen-wu (1613 -1683),
entonces, el problema del Estado chino era la supercentralización del poder,
más que la dispersión o la caótica falta de organización, que quitaba a los
oficiales locales autoridad, responsabilidad y creatividad. Era un Estado
autócrata. Huang tenía un extraordinario conocimiento de su propia cultura
(literatura, filosofía, tradiciones religiosas), en especial de su historia42.
Como hijo de un afamado burócrata43, pudo durante largos años de paciente estudio
consultar, reconstruir, sintetizar y expresar por escrito la historia de la
China en una visión neoconfuciana, con elementos taoístas, siendo alumno de Liu
Tsung-chou (1578-1645). Participó personalmente en el Sur de China en la
guerrillas de resistencia de los Ming44 contra los Manchú. El Ming- i tai-fang
lu (La Espera de la Aurora) fue la primera y la más famosa de sus obras
políticas, diez años después de abandonar la lucha contra la nueva dinastía
Manchú. Piensa que la China se encuentra en un período de extrema “oscuridad”:
“Me he admirado frecuentemente del dicho de Mencius
de que hay períodos de orden alternando con períodos de desorden45 [...] Según
los Doce Ciclos de Hu Han, desde el
39 Frank,
1998, p.116. “The entire world economic order was –literally- Sinocentric”
(Ibid., p.117).
40 “Guerras
feudales” (aunque la categoría “feudalismo” en sentido estricta no es válida
para ninguna otra cultura fuera de Europa) que el Estado chino había superado
desde el comienzo del II siglo a.C., definitivamente.
41 Es sabido
que China era absolutamente auto-subsistente; no necesitaba comprar producto
alguno a Europa hasta comenzado el siglo XIX, y de allí que el Reino Unido le
haga la “Guerra del opio” (1840-1842), para obligarla a comprar algo: el opio
que Inglaterra obtenía en la India con violencia, y que por motivos éticos la
China no deseaba adquirir ni distribuir en su territorio (pero la inmoralidad
inglesa obligó a adquirir). Es como si hoy Colombia hiciera una victoriosa
guerra a los Estados Unidos para distribuir droga. ¡El colonialismo europeo
estuvo reñido con todos los principios éticos posibles!
42 Una de sus
obras se denomina Estudios de casos de los Confucianos en tiempo de los Ming
(Ming-juhsüeh-an). Véase la introducción a la obra que estamos comentando de
Huang, escrita por de Bary, 1993, pp.1-85.
43 Uno de los
“Seis notables” (“Seis hombres nobles”) del movimiento Tung-li en tiempo de la
dinastía de los Ming, lo que le valió sin embargo morir en prisión.
44 No tanto
defendía a la dinastía Ming, sino más bien a la China contra la dinastía
extranjera (del Norte manchú).
45 Inevitablemente
debe pensarse en las fuerzas cósmicas del Yin y el Yang.
10
477 a.C46 hasta el presente todo ha sido un largo
ciclo de desorden [...]. La oscuridad ha sido vencida y la luz es todavía
tenue47, pero ¿cómo puedo guardar para mi sólo mis opiniones?”48
¿Por qué fue vencida la dinastía nacionalista china
Ming? Su respuesta echa mano de un horizonte crítico. Huang va a oponer
contrafácticamente las honestas antiguas dinastías del origen contra el actual
Imperio burocrático y corrupto. Contra la interpretación de Hu Han (1307-1381)
–texto citado-, quien opinaba que desde la muerte de Confucio, casi hacia 2.000
años, “el tiempo para el cambio no ha llegado”, Huang esperaba un gran cambio
(como un Ernst Bloch chino). Pero ese cambio debe ser más profundo que una mera
renovación de dinastías:
“De que haya paz o desorden no depende que haya una
nueva entronización de una dinastía o su caída, sino de que haya felicidad o
infelicidad en todo-el-pueblo49”50.
Para Huang, desde el fin de los Chou (siglo III
a.C) los cambios dinásticos ningún beneficio particular habían traído a
todo-el-pueblo. Con los Ch’in la civilización china tuvo un primer traumatismo
del cual nunca se pudo recuperar. El segundo trauma fue la conquista de los
mongoles (1211-1279 d.C, con su capital Hangschou que visitó Marco Polo, que
vivió entre 1254 a 1324). Para él la situación primitiva del Imperio había sido
más justa que la actual, que había alcanzado su coronación de su desarrollo civilizador
con las “Tres Dinastías” (220-280 d.C):
“Hasta el fin de las Tres Dinastías hubo Ley.
Después de las primeras Tres Dinastías no hubo más Ley. ¿Por qué digo esto?
Porque los dos Emperadores y los tres Reyes supieron que todos-los-
bajo-el-Cielo no pueden vivir sin alimento, y por ello les dieron tierra para
cultivar. Ellos supieron que todos-los- bajo-el- Cielo no pueden vivir sin
vestidos, y para ello les dieron campos para cuidar la mora y el cáñamo. Ellos
supieron que todos-los-bajo-el-Cielo no debían ser incultos, y por ello
fundaron escuelas; establecieron el matrimonio contra la promiscuidad, y el
servicio militar para luchar contra el desorden. Ellos fundaron la Ley hasta el
fin de las Tres Dinastías. Todo esto nunca fue hecho sólo para el beneficio del
propio gobernante”51.
El presente es ahora criticado desde el horizonte
contrafáctico del orden originario:
“En los tiempos antiguos todos-los-bajo-el-Cielo
eran considerados los señores y el príncipe era como el servidor. El príncipe
ocupaba toda su vida trabajando para todos-los-bajo-el-Cielo. Ahora el príncipe
es el señor y todos-los-bajo-el-Cielo sus siervos”52
Sin embargo, la solución, el “Gran Plan”, no puede
ser una mera imitación de lo proyectado en los tiempos de Mencius, cuando
concibió el plan contenido en los Ritos de Chou, sino que debe ser actualizado
según las exigencias del siglo XVII, lo que significa no sólo un cambio radical
del
46 Fecha
aproximada del comienzo del “tiempo de los Estado guerreros”, comprendiendo la
totalidad del Imperio chino que comienza después de esta época (en el 221 a.C
con el emperador Qin, o en el 202 a.C con la dinastía Han).
47 Expresión
del referido Chi Tzu.
48 Prefacio
(Huang Tsung-hsi, 1993, pp.89-90).
49 En el
original wan-min. En chino min es el “pueblo” común; t’ien-hsia:
“todos-los-bajo-el-Cielo”; t’ien-hsia chih jen: “el pueblo del Cielo”. Estos
conceptos “universalistas” son esenciales en la filosofía política hasta el
mismo Mao tse-tung, y hasta el presente.
50 Huang
Tsung-hsi, 1993, Sobre los ministros, p.95
51 Ibid.,
Sobre la Ley, p.97.
52 Ibid.,
Sobre el Príncipe, p.92.
11
sistema de gobierno, sino también una nueva
concepción del poder y de las estrategias políticas.
Cabe destacarse que su crítica política se sitúan
en el nivel de la reforma de las instituciones.
En el sistema clásico (feng-chien) –que no es un
sistema feudal, sino más bien un orden previo al imperio, cuya base era un
sistema de comunidades con pactos corresponsables, de propiedad común de la
tierra- se exigía al gobernante cumplir con exigencias estrictas en el servicio
del pueblo. En el sistema burocrático impersonal de los mandarines el poder del
emperador y sus lugartenientes se las arreglaban para privilegios pero sin
estipular claramente las obligaciones; fijaban impuestos centralizados y unilaterales
que empobrecían y destruían al pueblo y a las provincias. Todo esto comenzó con
los Ch’in.
En su visión histórica, con intención
arquitectónica, Huang insistía que habían tres etapas en el desarrollo político
de la civilización china (de la “humanidad”, entonces, ya que el
“sinocentrismo” –para usar la expresión de Frank- era estricto, y lo sigue
siendo). En una primera etapa, hubo una sociedad primitiva en el origen, donde
cada uno cumplía sus intereses propios y satisfacía sus necesidades primarias53
(sin idealizar Huang en demasía esta comunalidad utópica). En una segunda
etapa, se desarrolló un estado más civilizado que exigía a los gobernantes gran
disciplina y sacrificio por el bien común. El poder se ejercía de todas maneras
sin ninguna delegación del Cielo –era una teoría del poder de inspiración
secularizada más taoista que confuciana, y por ello en este punto más crítica-.
Y, en una tercera etapa, se organizó el estado dinástico despótico del Imperio,
que es la institucionalización político-económico del “Mal”, el Imperio, que ha
producido infinita multitud de víctimas.
El filósofo Teng Mu se había opuesto a la conquista
mongola, en una posición cuasi-anarquista, y había escrito la obra la Senda
(Tao) del Príncipe. Huang muestra una gran afinidad con él, pero guardando un
equilibrio entre anti-intitucionalismo de Teng y cinismo político de otros
filósofos. Contra los confucianos que proclamaban la necesidad del cumplimiento
del orden, Huang se opone al orden establecido cuyo ideal, en la visión crítica
del filósofo, es el interés propio de las burocracias dominadoras. El político
y el gobernante deberían ser, por el contrario, un sacrificado “ser humano con
nobleza” (chün-tzu ) –un “hombre noble” en la concepción neoconfuciana-,
crítico del orden imperial establecido y responsable de un nuevo orden futuro.
El príncipe debe tener colaboradores, ministros,
administradores; no “eunucos” que cumplan su mera voluntad. Deberían ser
“colegas” que puedan corregir sinceramente sus errores, con autoridad igual.
Los ministros son “los que sirve a todos-los-bajo-el-Cielo y no simplemente al
príncipe”54. “Ser príncipe y ministro derivan de su relación con
todos-los-bajo-el-Cielo”55. En esto seguía una tradición “popular” (no
populista) ya antigua en China. Mencius había escrito:
“El pueblo tiene mayor importancia en la nación;
los espíritus de la tierra y de las cosechas vienen después; y el gobernante es
el que viene al último”56.
¡El pueblo ante todo! El mismo pueblo no era la
última referencia, ya que debía ser disciplinado, educado cumpliendo las
costumbres. Para los Confucianos, en posición ética fuerte, “eran más
importantes los ritos que las leyes”57. Para Huang eran importantes los ritos,
pero también las Leyes58. En chino la “Ley” (fa) es la norma, regla, modelo,
método. Contra los “legalistas”, que se identificaban con el imperio, y contra
los “militaristas” que se inclinaban al localismo
53 “En el
principio de la vida humana cada uno vivía para sí mismo y miraba su propio
interés” (Comienzo de la obra, Ibid., p.91.
54 Ibid.,
Sobre los ministros, p.94.
55 Ibid.,
p.96.
56 7B, 14 (de
Bary, 1999, I, p.156).
57 De Bary,
2000, p.15.
58 Huang
pensaba, como el viejo Hegel que murió defendiendo una monarquía
constitucional, que la dinastía necesita una Ley que pusiera un límite a su
poder.
12
populista antilegal59, Huang exige que haya un
orden legal que el mismo emperador debe obedecer (como un constitucionalismo
chino60), pero una “Ley” que no haya sido promulgada para el sólo beneficio de
los que gobiernan. Cada dinastía dictaba un “Código” propio, que pretendía
fundarse en las primeras leyes, el más famoso de todos y de larga duración fue
el Gran Código de Tang (que está debajo de todos los cuerpos legales hasta la
República del 1912, y cuya influencia llegará a Corea, Vietnam y Japón61) pero
de hecho habían ido privando de derechos al pueblo, a las regiones, a las
familias. Por ello los confucianos confiaban más en el “hombre con nobleza” que
en el burocratismo coercitivo legal. En efecto, para Huang las leyes se habían
tornado “leyes ilegales”, “leyes sin ley”. Y sin embargo era necesario un
equilibrio que superara el dilema:
“Se ha dicho que Sólo hay gobierno por medio del
hombre, no gobierno por leyes, pero contesto que, sólo cuando hay un gobierno
por leyes, puede haber un gobierno por medio del hombre [... ] Si las leyes de
los primeros reyes todavía tienen algún efecto, debe considerárselas como el
espíritu que vaya más allá de la letra de la ley” ”62.
Las leyes pueden ser modificadas63. Huang
desacraliza así los códigos dinásticos, aunque coloca como llave del sistema al
“Rey sabio” que cumple con los ritos y las leyes en beneficio de
todos-los-abajo-el-Cielo, y respeta las instituciones. La primera de ellas,
según la antigua costumbre era que los príncipes debían nombrar un “Primer
Ministro” –un canciller-, que los Ming suprimieron. En la antigüedad se
nombraba un Primer Ministro que, como el Emperador, era elegido por su
capacidad y virtud personal. Esta elección de un “hombre noble” tenía aún más
importancia cuando al Emperador le sucedía su hijo, lo cual no era ninguna
prueba de capacidad de este último. Si el sucesor no fuera suficientemente
apto, el Primer Ministro elegido por sus probadas capacidades suplía al
incompetente príncipe64.
El Imperio chino, a diferencia del Estado europeo
–en algo imitado por la burocracia prusiana desde el siglo XVIII65- estaba
firmemente institucionalizado gracias su impresionante burocracia de
mandarines. La formación de estos se impartía en “Escuelas” públicas o
imperiales. Ellas eran el lugar natural de la filosofía, de la discusión, de la
“memoria” del Imperio, de su justificación y crítica. La filosofía china fue
por ello eminentemente política, estatal, educativa. Las obras clásicas de los
Recopilación de Ritos (Liji) y Ritos de Zhou (Zhouli) del período Han, son las
referencias textuales que servían de contenido de las exigencias de la
escolaridad universal ya con los Sung. Desde el 987 al 1126 d.C es llevad a
cabo un programa de reforma de la educación con el lema “harmonía sin
uniformidad” (he er bu tong), ya que desde Mencius el
59 Véase en de
Bary, 1999, I, pp.190ss, todo el problema de “legalistas” y “militaristas” en
la China. Los “legalistas” (fajia) se identificaban con el origen mismo del
imperio burocrático de los mandarines (en el III y II siglo a.C). Muchos de
ellos eran “anti-intelectualistas” y contrarios a los filósofos, porque caían
en un escepticismo antilegal. Los “militaristas” se inspiran en cambio en la
filosofía de Mo Ti.
60 De Bary,
2000, pp.90ss: “Chinese Constitutionalism and Civil Society”.
61 Es como el
Código de Hammurabi (que de Babilonia impactará todos los cuerpos legales del
Mediterráneo posterior) de la China.
62 Huang,
1993, p.99.
63 Shang Yang
(+338 a.C), primer ministro de los Qin, escribió en el Libro del Señor Yang
(Shangjun shu): “Un hombre sabio crea las leyes, un hombre insensato controla a
todos con ellas. Un hombre de talento reforma los ritos, pero un hombre sin
nobleza se esclavizada a ellos” (de Bary, 1999, I, p.194). Véase en de Bary,
2000, pp.98ss: “Neo-Coonfucian critiques of dynastic law”.
64 “En los
tiempos antiguos la sucesión se cumplía no de padre a hijo, sino del que tenía
capacidad propia a otro en igual situación” (Ibid., Establecer un Primer
Ministro, p.101.
65 La
“Reforma” de la Universidad alemana al final del siglo XVIII, entre otros
emprendida por los hermanos Humbold (véase Collins, 2000, pp.618-687), tiene
que ver con la formación del “Beamter” prusianos (lo más parecido a los
mandarines chinos).
13
bienestar en la reproducción de la vida presuponía
a la educación escolarizada. Zhu Hsi (1130-1200) escribió el prefacio de la
obra clásica La Gran Enseñanza, basada en el shexue: la “comunidad de estudio”,
fundada en las raíces de los ritos y el mundo de la vida local de la aldea
(she), desde donde se enseñaba (xue). Esta corriente pedagógica se
especializaba en la educación popular, de los niños campesinos, y la educación
para la élite de los futuros oficiales de la burocracia66.
Huang critica la falta de libertad de las
“escuelas”, ya que “desde las Tres Dinastías sólo la corte decide
universalmente lo que es justo o perverso”67. Las “escuelas” sólo aprenden y
repiten lo establecido; “en lugar de escuelas tenemos ahora las academias”68.
En la época de los Han, “30 mil estudiantes del Colegio Imperial se
comprometían en agrias discusiones e importantes problemas sin temor del poder,
y los altos oficiales respetaban las críticas”69 de los estudiosos. La
decadencia de las “escuelas” ha producido la crisis del Estado, por no tener
como referencia una crítica ilustrada.
Era necesario mejorar las bibliotecas del Imperio.
Cada obra publicada por prefecturas o distritos debían enviar tres copias: “una
a la Biblioteca imperial (pi-fu), otra al Colegio imperial, y la tercera al
colegio local”70.
Para transformar el sistema burocrático se debería
ser más estricto y universal en los exámenes de admisión de los estudiantes que
serían los futuros oficiales y que estudiaban en el Colegio Imperial71 (donde
eran admitidos pocos beneficiados, frecuentemente jóvenes hijos de los miembros
de la burocracia 72, y con débiles bases educativas, donde por escrito se
debían conocer los clásicos, pero no los acontecimientos contemporáneos). Una
vez que entran al servicio del Imperio, el cumplimiento estricto en el largo
plazo debía ser la manera de la promoción, y no el mero estudio teórico o el
nepotismo.
Huang muestra, además con gran visión con respecto
a la historia dela China durante los tres siglos siguientes, la importancia de
cambiar la capital del Imperio de Pekíng, demasiado al norte, por Nanking, más
en el centro73, pensando sólo en los mongoles –eternos enemigos de los chinos-.
Huang abordará, después de la reforma de las
estructuras burocráticas del Estado cuatro temas estratégicos centrales: las
fronteras, el campesinado y el problema de la tierra, el problema militar y la
cuestión financiera, evidenciando en ello mucho mayor desarrollo político que
ningún filósofo de su época en Europa.
Si Maquiavelo indica que un reformador desarmado
–como Savanarla- no puede triunfar, y menos aún con soldados mercenarios, se
refería sólo a la figura de un minúsculo condottiero italiano. Huang plantea el
problema militar con toda la envergadura de un Karl von Clausewitz,
66 Véase de
Bary, 2000, pp.45ss.
67 Huang
Tsung-hsi, 1993, La Escuela y el Estado, p.105.
68 Ibid.. En
las “academias” se estudiaba libremente, privadamente, ya que en las “escuelas”
imperiales o públicas había que partir de las doctrinas decretadas por el
Imperio.
69 Ibid..
70 Huang,
Op.cit., p.109.
71 Era una
especie de College de France en Francia, pero mucho más importante por su
directa vinclación con las estructuras del Estado.
72 Ibid., La
selección de los estudiantes-oficiales, pp.111-121. Es muy interesante el
conocer el amplio conocimiento que debía poseer un candidato en la época de los
Sung, y las reformas realizadas durante los siglos, por ejemplo la de Wang
An-shih que abolió el escrito de poesía (shih), o de Liu Mien. Ch’üan Te-yü,
etc. (Op.cit., pp.112-113).
73 Op.cit.,
Eligiendo una capital, pp.122ss. De todas maneras no se imaginaba Huang que el
mayor peligro vendrían del mar y era errado proponer una capital-puerto. Debió
haber pensado más bien en otra capital más continental. En 1602 Matteo Ricci,
el sabio jesuita italiano bajo el manto del Imperio portugués, se había
establedo en Peking. ¡El colonialismo europeo había comenzado a parecer
inadvertidamente!
14
pero de un inmenso Imperio varias veces de mayor
tamaño, no sólo que el prusiano, sino incluso que de la Europa occidental en su
conjunto.
En la época de T’ai-tsung había algunos puestos
fronterizos hasta con 100 mil soldados cada uno. Eran sin embargo demasiado
pocos y dispersos. Era necesario efectuar una mejor distribución de las fuerzas
de defensa, por ello propone que se dispongan nuestros militares en el norte
(en Mukden), en el este (hasta Kansu) y en el sur (hasta Yünnan). Se les debía
dar gran autonomía de movimiento, y cada región debía actuar y proveer para la
formación de esos puestos militares de avanzada, contando con personal que no
será enviado a otras regiones (para evitar protestas y mejorar la estabilidad
del ejército en cada lugar).
Pero el tema por excelencia de China fue el pago de
los tributos por la tierra, que fue la causa de la caída de las últimas
dinastías. En los tiempos de la dinastía Han (202 a.C -220 d.C), se pagaba en
granos hasta un quinto de la producción, pero las tierras eran poseídas en
común, y se pagaba el “quinto” cuando todos habían recibido lo necesario para
vivir. Cuando se privatizó la tierra con los Ch’in74 (acabándose
definitivamente el “feudalismo”) se pagó al comienzo una parte sobre treinta,
pero pronto se exigió una parte sobre diez. Este pago no obligaba al Estado a
dar como retribución ningún servicio. En tiempo de Huang el impuesto llegó
hasta tres partes de diez. Los más pobres campesinos no podían pagar tales
impuestos. En tiempos de las Tres Dinastías habían nueve tipos de tierras, y
cada una pagaba según su calidad. Después se perdió esta sana clasificación.
Siempre aparecían nuevos impuestos (sobre los licores, sobre la sal, sobre todo
tipo de productos). Siglo tras siglo la situación ha empeorado. El Imperio sólo
considera sus necesidades pero no las del pueblo. Serían necesarias, como pide
Su Hsün (1009-1066 d.C), después de siglos de explotación, efectuar obras “en
el sistema de los ríos y rutas, canales y comunicaciones, vías navegables y
senderos, diques y veredas”75. En cambio, no había caminos transitables ni era
posible una buena irrigación en la agricultura. Pareciera que las
“explotaciones agrícolas militares”76 fueran una solución (ya que ocupan la
décima parte del total de tierras cultivadas, con la mejor organización). Huang
pensaba que esa experiencia podía generalizarse en todo el Imperio –lo que
suponía la supresión de toda propiedad privada-77, ya que su ideal consistía en
que cada familia campesina tuviera la extensión de tierra necesaria para la
sobrevivencia. Esa cantidad mínima pero necesaria era denominada “la parcela
ideal”, unos cien mou, que debía pagar un “impuesto por hogar” (hu tiao) en
vestidos de seda. Además, se pagaba el impuesto por la tierra (tsu) y por los
servicios (yung). También existía un impuesto al trabajo (li-chia) y al
ejército (hsiang). En ciertos períodos se exigía el pago solo en plata78. Pero
si la plata escaseaba subía su precio y los impuestos también. Huang exigía que
se repartiera a todos los campesinos al menos “la parcela necesaria”, y que
ningún impuesto se pagara en plata, debiéndose clasificar el tipo de tierras.
Huang trata igualmente la reforma del ejército.
Durante los Ming se echó mano de mercenarios. Después los generales tenían sus
ejércitos personales. Habiendo más de 3 millones de soldados, la mayoría vivía
de las explotaciones agrícolas o alimentados por el pueblo local. De todas
maneras hay una separación clara entre el soldado y el miembro del pueblo
(min). El
74 Huang,
1993, p.129ss: Sistema de la tierra. Huang era un historiador y muestra,
siguiendo etapas bien definidas, los grandes cambios estructurales del sistema
tributario chino.
75 Ibid.,
p.132.
76 A cada
miembro del ejército se le entregaban 50 acres (mou), con lo cual permitía la
subsistencia de su familia, y se organizaba la explotación agrícola de alto
rendimiento.
77 Huang entra
en una larga descripción de las modificaciones de los impuestos a la tierra,
que aún se llegó a exigir su pago en plata, siendo lo normal el tributo en
tejidos de seda, que de todas maneras siempre mantuvieron a los campesinos en
suma pobreza. (op.cit, pp.131-138). Huang se basa en sus cálculos efectuados
para editar la Colección de Estatutos de los Ming (Ming hui-tien).
78 Ya hemos
indicado que todo el “sistema antiguo” tenía en la China un atractor de plata.
Por ello en el siglo XVI había entre los conquistadores en América las ansiedad
del metal precioso (que siempre terminaba por acumularse en China).
15
soldado, además, al ser viejo no puede volver a la
vida normal después de 30 años de servicio, por lo que frecuentemente terminan
como criminales. Además la mayoría de las tropas están el norte, y es el
sur-este el que las sostiene con su pobreza. Huang propone que los adultos
hagan un servicio militar con representación de las unidades familiares y
sostenidos por ellas, en proporción de un soldado por cincuenta adultos. De
manera que de algo más de 10 millones de unidades familiares, podían haber más
o menos 1 millón de soldados. Además los enviados deberían rotar. Otra ventaja
es que los soldados harían su servicio militar en localidades próximas a sus
aldeas, a excepción de las tropas enviadas al norte (que de todas maneras
regresarían rotativamente en un corto lapso. Huang entra a mostrar la
importancia del nombramiento de los generales, de su subordinación a los
gobernadores, a su formación, a su coordinación en tiempos de paz y de guerra.
Había una Comisión Militar suprema, la Guardia imperial, 31 comandos
regionales, 493 guarniciones y 359 estaciones independientes. Para terminar:
“El militar deber aprender a ejercer el mando y
amar al pueblo, que son las bases de la función militar, y que la injusticia y
la violencia son errores y no habilidades. Si no se hace esto todos estarán en
estado de rebelión”79.
Huang toca igualmente el tema de las finanzas. Se
pregunta si se debe o no eliminar el oro y la plata como medio de pago. Después
de una larga descripción histórica de los usos, muestra que con los Yüan
(1280-1368 d.C) el con cobre fue abandonado, y se comenzó a usar el “papel
moneda”80, con el que se aceptaba que se pagaran los impuestos. Con los Ming,
en cambio, el “papel moneda” entró en desuso81. Pero por la falta de plata todo
ha perdido precio (la tierra, la comida, los bienes). Reflexiona Huang:
“El precio de todos los productos ha caído hasta a
un 10 % de su apreciación anterior. ¿Es esta reducción del precio de los
productos efecto de que los haya en sobreabundancia? No, esto es por no hay
moneda [de plata] en el mercado”82.
Huang –a la manera de Proudhon- propone abolir “el
sistema al contado” con el dinero en plata y oro, y volver al pago en monedas
de cobre (muy abundante)83, o en bienes (granos, ceda, porcelana, etc.).
Se opone drásticamente a malversar la riqueza de la
gente pobre en ritos “extravagantes” de origen budista. En un sentido
disciplinario neoconfuciano (como un neoestoicismo calvinista en Europa)
propone que sean suprimidos para volver al “espíritu” del rito chino, que no
destruye los bienes necesarios acumulados. Concluyendo:
“La Senda de los antiguos reyes sabios era: Es
necesario distinguir lo esencial de lo no esencial. Ciertos intelectuales de
tiempos recientes indican que la industria y el comercio no son esenciales, y
se proponen irracionalmente eliminarlos. Y bien, la industria es
79 Huang,
1993, p.148, capítulo sobre El sistema militar (Parte 3).
80 Con el
emperador Hsien-tsung (circa 807 d.C) se usó la “moneda volante”, un documento
negociable de papel que se adquiría con monedas de cobre al contado y era
pagado en cualquier otro lugar del imperio, respaldada por la Tesorería
Imperial. No era moneda sino medio de pago o crédito. Estos “documentos
comerciales” (hui-p’iao) se usaban privadamente ya en la dinastía T’ang.
81 Al final de
la dinastía (1628-1644) se intentó por última vez volver al papel moneda. Se
intentaba comprar con 30 millones de papel moneda, la misma cantidad de plata.
Pero comenta Huang en boca de un comerciante: “¿Cambiar una onza de plata por
una pieza de papel? ¡No estoy loco!” (Ibid.).
82 Ibid.,
p.153, Finanzas (Parte 1).
83 “Debemos
abolir el dinero en oro y plata y hacer del cobre el standard del valor de
todos los bienes. En la capital y en cada provincia un oficial debe encargarse
de producir las monedas” (Ibid, p.156).
16
ciertamente algo que los reyes sabios deseaban
desarrollar, y ellos deseaban que los mercaderes llenaran los caminos, porque
ambos, industria y comercio, son esenciales”84.
Un interesante capítulo se ocupa de los “oficiales”
de segundo rango –una infinidad de funciones y denominaciones- , partiendo del
supuesto de que “donde en los tiempos antiguos había un oficial de segundo
rango, hoy hay dos”85 . Termina lanzando una crítica feroz contra los eunucos,
que, cuando llegan a ministros, “sirven a su señor como esclavos”86, y no como
iguales en el honor y en las exigencias de servir al pueblo como el príncipe.
Ellos exclaman: “¡El príncipe, nuestro padre, es el Cielo mismo!”87 Para Huang
era la depravación de la Política.
Nueve décimos de la obra de Huang fue destruída por
la persecución y el fuego, y la misma La Espera de la Aurora fue expurgada
página por página para pasar la censura imperial, según testimonio de Ch’üan
Tsu-wang (1705-1755).
Podemos concluir que la filosofía política moderna
china, incluyendo Huang Tsung- hsi, propugnaba, por parte de los que podemos
catalogar como “críticos”, por un “cambio” de las instituciones políticas, pero
siempre dentro del horizonte “reformistas”, ya nunca podían intentar una
crítica radical, exterior a las posibilidades de la filosofía china. Los
confucianos y neoconfucianos, taoistas o budistas, como también lo fuera por
ejemplo Kant88 en el Occidente, no pudieron nunca justificar “un nuevo régimen
no dinástico”89 , ya que tenían un concepto monárquico del ejercicio de la
soberanía. La propuesta de nuevas soluciones (una Reforma del Estado imperial
chino), fin para el cual escribió Huang La Espera de la Aurora, se dirige
siempre a un “príncipe con nobleza”, a un “rey sabio”. Las reformas son
concebidas siempre “desde el Poder”. Falta entonces una fuente de radicalidad
crítica. La limitación de la filosofía política china fue, exactamente, su
positividad, su fuerza, su coherencia, su estabilidad, como imperio burocrático
oligárquico, con un pueblo (todos-los-bajo-el-Cielo) extremadamente pobre, con
bajísimos salarios, de enorme número. El Imperio, por otra parte, tenía una
clara hegemonía en el mercado global del “antiguo sistema” y del nuevo “sistema
mundo”, al menos hasta finales del siglo XVIII, hasta la revolución industrial.
Revolución industrial que le fue imposible efectuar a China debido a sus
“virtudes”. Las “débiles” monarquías europeas (en especial la inglesa
comparadas con el centenario Imperio chino), de pocos habitantes, de altísimo
salarios, permitirá a una clase siempre “dominada” en China (la burguesía,
confinada a ser “eunucos”, exactamente para no poder ejercer en la continuidad
en el tiempo, de la acumulación hereditaria de la “familia burguesa”),
organizar el Estado holandés, inglés, francés, europeo en general, para hacer
cumplir “sus propios intereses” (la proverbial selfish), los “vicios” del
“antiguo régimen” feudal y terrateniente (que desde el siglo XVII producían
riqueza, efectos públicos positivos) tal como los definía Mandeville.
84 Op.cit.,
p.160, Finanzas (Parte 3).
85 Ibid.,
p.161, Oficiales de segundo rango.
86 Ibid.,
p.166, Eunucos (Parte 1).
87 Ibid..
88 Escribe en
la Metafísica de las costumbres: “El soberano en el Estado tiene ante el
súbdito sólo derechos y ningún deber [...]. Contra la suprema autoridad
legisladora del Estado no hay, por tanto, resistencia legítima del pueblo [...]
Si una revolución ha triunfado y se establece una nueva constitución, la
ilegitimidad del comienzo y de la realización no puede librar a los súbditos de
la obligación de someterse como buenos ciudadanos al nuevo orden de cosas”
(MdS, A 175-183; B 204-212; Kant, 1968, vol.7, pp.438-442). Kant es el ejemplo
del conservador, del “reformista” que quita al pueblo todo derecho de
transformación radical; pero cae en la contradicción de obligar a obedecer al
“nuevo gobierno”. ¿Y si el antiguo soberano recupera el gobierno? El pueblo
debería repudiar al “nuevo” gobierno y reconocer al “antiguo” y así al
infinito, sin ningún criterio de fundamentación de la legitimidad. El
conservador se contradice al final, como el positivista (à la Kelsen).
89 De Bary,
“Introducción”, en Huang Tsung-Hsi, 1993, p.59.
17
¿Quien hubiera imaginado que en el período 1839
-1949 encontraríamos a una “China humillada y enferma”90? En 191291 puede
observarse en un mapa de China que la Rusia zarista está ocupando: Manchuria,
Mongolia y Sinkiang; Gran Betaña: el Tibet, Sikang, Szechuan, Hunan, Honan
desde Nanking, y Hong-Kong; los franceses: el sur (Yünnan, Kuangsi); los
japoneses: Shansi oriental, Peking, Mukden; los portugueses: Macao. Sólo el
Kansu y Kukunor no habían sido conquistados por potencias extranjeras. ¿Era el
fin de la China? No. Era sólo un siglo y medio de eclipse. ¿Qué son 150 años
para un Estado de más de 2500 de existencia (si nos situamos en la época de los
“Estado Guerreros”) y con 1300 millones de seres humanos?
3. ¿Por qué la
China no realizó la Revolución Industrial? Sin embargo, la China balcanizada no
perdió su importancia hasta el 1800
Hemos indicado que la "hipótesis" de un
World-System de I. Wallerstein surgió como
contrapartida de un primer eurocentrismo, que pensó
que Europa produjo "desde-dentro" los
valores, los sistemas instrumentales y políticos
(posiciones de Hegel, Marx, Weber o Sombart)
que se universalizaron en los últimos cinco siglos.
Esta posición eurocéntrica que se formula por
primera vez a finales del siglo XVIII, con la
"Ilustración" francesa e inglesa y los "románticos"
alemanes, como hemos indicado, reinterpretó la
Historia Mundial toda entera, proyectando a
Europa como “centro” hacia el pasado, y intentando
demostrar (demostración que ha rendido
frutos a Europa en los dos últimos siglos) que todo
había sido preparado en la Historia del Mundo
para que dicha Europa fuera "el fin y el
centro de la Historia Mundial" -al decir de Hegel92. Fue
con los "Enciclopedistas" que comienza
por primera vez este tipo de distorsión de la historia
(L'Esprit des Lois de Montesquieu es un buen
ejemplo93). Pero igualmente para los "ilustrados"
ingleses, y en Alemania con Kant, y finalmente con
Hegel, para el que el "Oriente" era la "niñez
(Kindheit)" de la humanidad, el lugar del
despotismo y la no-libertad, desde donde posteriormente
el Espíritu (el Volksgeist) remontará hacia el
Oeste, como en un camino hacia la plena realización
de la Libertad y la Civilización. Europa habría
sido desde siempre elegida por el Destino para
tener en su seno el sentido final de la Historia
Universal.
Es decir, como fruto de un espejismo muy
particular, la cultura, la ideología y la filosofía europea Ilustrada producirá
una triple “fabricación teórico-interpretativa” de la historia, la realidad
objetiva hegemónica, cuya vigencia hasta el presente se convierte en el tema
que debe ser desconstruido para dejar libre un acceso a la realidad global en
la que vivimos.
Como ya hemos indicado, la Ilustración “fabricó”
(es un múltiple making ideológico) tres “representaciones” que ocultaron,
invisibilizaron durante más de dos siglos la realidad mundial de la periferia
del sistema-mundo. En primer lugar, la fabricación del “orientalismo” que ha
sido definido por Edward Said94. En segundo lugar, el “occidentalismo”
(sugerido por Fernando Coronil), que es el nacimiento del etnocentrismo propio
de toda cultura, pero siendo ahora la primera cultura hegemónico-mundial cobra
especial contenido: es el “eurocentrismo”95. En tercer lugar, se “fabrica” una
región geográfica con sentido histórico-despectivo: el “Sur de Europa”,
90 Fernand
Braudel, Las civilizaciones actuales, Tecnos, Madrid, 1978, p.180.
91 Véase mapa
en el Atlas zur Weltgeschichte de Hermann Kinder-Werner Hilgemann, DTV, 1966,
vol.2, p.90.
92 Véase mi
libro The Invention of the Americas, op.cit., 1995, chap.1, pp.19ss.
93 Escrito en
1748, escribe en el Libro VIII, cap.xxi: "China, pues, es un Estado
despótico; y su principio es el temor". En 1762 Nicolás-Antoine Boulanger
escribía Recherches sur l´origine du despotisme oriental. Y el término se
acuñará hasta el presente, siendo en todo falso y distorsionante.
94 Véase
Edward Said, Orientalism, Ramdom House, New York, Said, 1978, y del mismo
Culture and Imperialism, Knopf, New York, 1993.
95 Desde el
mundo árabe, la obra de Amin, 1989.
18
lugar donde hubo cultura “central” (en Grecia los
griegos clásicos, en Italia el imperio romano, en España el reciente pero ya
derrotado imperio de los Austrias), pero el Espíritu de Hegel ya no se posa
sobre esa “otra” Europa: “en los Pirineos comienza el Africa”, exclamaba de
Pauw, expresión que bien el estado de la cuestión96. Puede entenderse que estas
“fabricaciones”, de paso, “invisibilizaron” definitivamente a América Latina
hasta nuestros días (si España es Africa, ¿qué será América Latina?). El occidentalismo
eurocéntrico es el último horizonte ontológico de toda la filosofía política
europeo-norteamericana desde finales del siglo XVIII hasta el siglo XXI –la
Guerra de Irak es la mejor expresión, con la visión occidentalista eurocéntrica
de Samuel Huntington97-.
Por el contrario, la visión desde un mercado
mundial intentaba demostrar que, desde finales del siglo XV, Europa, por la
“invasión” de América, comenzó a desplegar un Imperio-mundo, que será
rápidamente desarrollado como Sistema-Mundo, tras el fracaso económico español
ya con Carlos V, que es el primero que se hacer presente ocupando la tierra y
dominando los habitantes de América, y por Portugal, en Africa y Asia. Gracias
a la exposición histórica "de larga duración" de Fernand Braudel,
Immanuel Wallerstein tuvo la creadora idea de describir la historia de este
proceso: "A finales del siglo XV y principios del XVI, nació lo que
podríamos llamar una economía-mundo europea"98. La “economía-mundo” china
fracasó por la pésima decisión de los emperadores Ming, que se cerraron en sus
fronteras, sin perder por ello el enorme peso de una civilización que no será
superada sino con la Revolución Industrial, y por causas de pura coyuntura.
Esta visión de las cosas subsumía la formulación de
la correcta "teoría de la dependencia" latinoamericana, no la negaba
sino que la incorporaba, le daba un marco histórico mucho más plausible.
Limitaba la "centralidad" de Europa a los cinco últimos siglos y le
quitaba el "áurea" de "centro" eterno de la historia
mundial. La "Modernidad" habría sido el manejo (managment ) de dicha
"centralidad" del Sistema-Mundo. Por ello España y Portugal, como
prolongación del capital genovés99, eran, en mi interpretación, ya la
"Primera Modernidad"100. De manera que, por ejemplo, las discusiones
de un Bartolomé de las Casas contra Ginés de Sepúlveda eran el comienzo del
antidiscurso de la Modernidad (siendo Ginés un intelectual moderno, expresión
de la visión eurocéntrica hegemónica en ese momento). El mismo J. M. Blaut une
el "Rise of Europe" con el descubrimiento de América (1492)101, y
como Marx (citado por I.Wallerstein en la ya indicada obra al comienzo mismo
del tomo I), dicho descubrimiento es un momento fundamental en el origen del
capitalismo y de la "acumulación primitiva".
96 Donde se
insulta primero al Africa, como geografía sin cultura alguna; y después a
España y Portugal, pero igualmente a Italia y Grecia, como pueblos que han
retornado como a un estado de naturaleza. Véase mi obra Dussel, 1995.
Montesquieu habla del “Sur de Europa” como una categoría del grado de
desarrollo civilizatorio (véase El Espíritu de las Leyes, IV, Libro xxi, cap.3;
Montesquieu, 1995, t.2, pp.50-51: “El equilibrio se mantiene por la pereza que
ha dado [la naturaleza] a las naciones del Sur, y por la habilidad y actividad
de que ha dotado a las del Norte”).
97 Véase
Samuel Huntington, El choque de civilizaciones y la reconfiguración del Orden
Mundial, Paidós, México, 2001.
2001.
98 El moderno
sistema mundial, I, cap.1; trad.esp. Siglo XXI, México, t.I, p.21.
99 Giovanni
Arrighi, The long Twenty Century, Verso, London, 1994.
100 Ahora
incluirá igualmente la hegemonía intra-europea de Amsterdam, de Francia y del
Reino Unido antes de la Revolución Industrial.
101 The
colonizer's model of the World,The Guilford Press, New York, 1993, pp.187ss.
19
De todas maneras esta "hipótesis" del
World-System suponía que el “despegue del Occidente" (Rise of the West)
partía de la ventaja comparativa que a la Europa moderna (en especial gracias
al Renacimiento) le habían dado los grandes descubrimientos científicos, los
metales preciosos (plata y oro), la nueva fuerza de trabajo incorporada al
sistema (la de los indios, de los esclavos africanos del siglo XVI al XVIII en
América), los nuevos alimentos (la papa inca, el maíz, el tomatl y el chocolatl
mexicanos, etc.102), los millones de kilómetros incorporados a la agricultura
de las colonias europeas por la conquista, y el invento de nuevos instrumentos
económicos. Todo esto permitía el triunfo de Europa en la competencia ante el
mundo islámico, el Indostán, el Sudeste asiático o la China. Además los
europeos, gracias a la carabela (descubierta por los portugueses en el
1441)103, eran (se pensaba hasta hace poco), los únicos que podían atravesar
los Océanos, armar sus barcos con cañones de alto poder, y dominar primero el
Atlántico (pretendidamente desde el siglo XVI "centro" geopolítico
del mundo), y posteriormente los Océanos Índico y Pacífico. El Sistema-Mundo lo
originó Europa gracias a la invasión del continente americano (el llamado
"descubrimiento") y su superación deberá nacer
"desde-dentro" de ese proceso de globalización comenzado en 1492, y
que se profundiza al final del siglo XX. Todo lo cual ahora es puesto en
cuestión.
Se pensaba, hasta hace poco, que China permaneció
periférica, o al menos no era central en el Sistema-Mundo, relegada como a un
momento anterior al capitalismo y a la Modernidad por no haber descubierto
América. Además, como algunos llegaban a indicar que, siendo el Renacimiento
italiano el comienzo de la Modernidad -tesis de G.Arrighi-, en China sólo hubo
a lo más un proto -proceso renacentista en algunas de sus grandes ciudades como
en Peking, Nanking o Hongchau. Pero habría sido un proceso que abortó ante la
presencia expansiva del colonialismo portugués, español, holandés y
posteriormente inglés y francés. China no fue moderna, ni capitalista, ni
central, sino que quedó en la "noche oscura" del despotismo oriental,
del "modo de producción asiático".
En una obra reciente, ya nombrada, se propone una
nueva hipótesis104, que sería un buen argumento en favor del repensar la
historia de la política. Indicaré someramente alguna de las tesis sostenibles e
intentaré al mismo tiempo de anotar mis diferencias105. Frank indica que la
102 El
94% de los tubérculos que se usan para la alimentación humana en el siglo XIX
provienen de Amerindia.
103 Poco
y nada se sabía de los enormes “juncos” transoceánicos chinos, como es
evidente. Las carabelas eran verdaderos “juguetes” comparados con los barcos
chinos.
104 Véase
la obra ya citada de André Gunder Frank, ReORIENT. Global Economy in the Asian
Age,
1998. Léanse los tres artículos publicados en
Review vol.XXII, 3 (1999) de Samir Amin, "History conceived as an Eternal
Cycle" (pp. 291-326); Giovanni Arrighi, "The World According to André
Gunder Frank" (pp. 327-354), y Immanuel Wallerstein, "Frank proves
the European Miracle" (pp. 355-372). Debo admitir que acepto casi todas
las criticas de los tres autores contra A.G.Frank, pero sin embargo los tres
admiten que Frank ha apuntado a una verdad olvidada: la importancia de la
China. Y digo olvidada, porque si la China era el país mayor productor del
mercado mundial hasta el siglo XVIII, el más poblado, etc., la descripción del
World-System debió comenzar por tomar en serio y en primer lugar a la China. Y
nadie hizo esto.
105 Desde
ya acepto las críticas de A.G.Frank contra el concepto de "modo de
producción asiático" que es una falacia "orientalista" (por usar
el termino de Edward Said), pero de allí a quitar todo sentido al concepto de
"valor", "capital" y "capitalismo" hay mucha
distancia. Lo que aparece, por el contrario, es una pregunta interesante que
A.G.Frank no se hace: ¿Fué la China del 1400 al 1800 un país mercantil
capitalista? Creo que él ha aportado la razones para poder comenzar (es tema
entonces de futuras discusiones) a afirmar que China tuvo regiones donde se
desarrolló seriamente modos de producción proto-capitalistas manufacturero, en
el nivel de la "subsunción formal" de plusvalor en el proceso de
trabajo (pero sin "subsunción material", y por lo tanto
"real") en el "capital" sensu stricto, con obtención
entonces de "plusvalor (Mehrwert)" -en el sentido conceptual de Marx
en El capital- en las fábricas o "trabajadurías"
20
revolución industrial pudo realizarse perfectamente
en el siglo XVIII en la China, y que por eventuales causas fracasó ese proceso,
adelantándose el Reino Unido por condiciones ocasionales coyunturales (no por
ninguna superioridad cultural, técnica, económica, política, etc.). Esto ha
sido probado con nuevos argumentos, en la comparación concreta del grado de
desarrollo de Inglaterra y el valle del Yangze (en China) por otros
investigadores106. De manera que, aunque la Modernidad, los imperios europeos,
el colonialismo y el capitalismo mercantil tienen cinco siglos, la hegemonía
europea no tiene más que dos siglos (desde fines del siglo XVIII o comienzos
del XIX), porque habría siempre compartido en los tres primeros siglos de la
Modernidad, la presencia de mayor peso en el mercado mundial del Indostán y la
China. El eurocentrismo podría todavía argüir que aunque hegemónico durante los
últimos doscientos años, Europa, sin embargo, había acumulado una larga
superioridad cultural durante siglos que se expresó en la revolución industrial
y científica. Los descubrimientos de G. Menzies nos autorizan a descartar esta
razón. Pero aún podemos evaluar un nuevo argumento que pondrá nuevamente en
tela de juicio al eurocentrismo.
Es "trivial" -y lo obvio frecuentemente
oculta grandes verdades- que China fue hasta el siglo XVIII considerada por los
europeos una potencia económica, política y cultural107. Adam Smith se refiere
de manera obvia a la magnitud económica de la China. En frecuentes pasajes de
su obra El origen de la riqueza de las naciones (todavía en 1776), observando
su grandeza y lo bajo de sus salarios, escribe:
"China ha sido durante mucho tiempo uno de los
países más ricos, mejor cultivados, más fértiles e industriosos, y uno de los
más poblados del mundo [...] Las relaciones de todos los viajeros convienen en
los bajos que son los salarios del trabajo y en las dificultades que tropiezan
los obreros para poder mantener una familia"108.
Considérese que Smith usa el término
"industrioso" y "salario" tal como lo hará con respecto a
Inglaterra o Escocia, por lo que parece difícil que una tal
"industriosidad" manufacturera y un tal "salario" no deban dar
a los propietarios de dichos establecimiento "plusvalor" en sentido
estricto:
"No nos es dado citar país alguno cuyo
progreso en la prosperidad haya sido tan continuo que pudiera haber facilitado
la adquisición de un capital suficiente para estos [...] propósitos, a no ser
que demos crédito a las maravillosas relaciones de la riqueza y cultura de
China"109. "China es un país mucho más rico que cualquier parte de
Europa, y
artesanales de tantas ciudades chinas de la
porcelana, alfarería, tejidos de seda, etc.. Tiene razón S.Amin al mostrar que
el Estado chino, de gran potencia y organización, jamás dejó que una cierta
burguesía naciente (¿los eunucos?) hubiera podido tomar el poder, y con ello
impidió el crecimiento normal del capitalismo.
De todas maneras A.G.Frank nos permite lanzar más
preguntas creativas de las que él mismo se hace, pero que no las hace ni
responde adecuadamente, ya que ha descuidado desde hace tiempo la categoría de
"valor" (no sólo "valor de cambio") en Marx mismo.
106 Véase
la obra de Kenneth Pomeranz, The Great Divergence. China, Europe and the Making
of the Modern World Economy, Princeton University Press, Princeton, 2000.
107 No
se olvide que en el siglo XV, cuando Inglaterra tenía 3 millones de habitantes,
España 10, Francia 18, toda Europa 69, la China ya llegaba ella sola a 125
millones. En 1800 Europa tenía 188 millones, y la China casi el doble: 345
(Frank, 1998, p.168).
108 Libro
I, cap.8; trad.esp. Fondo de Cultura Económica, México, 1984, p.70.
109 Ibid.,
Libro II, cap.5; p.331.
21
la diferencia en el precio de las subsistencias es
muy grande entre estos dos continentes.
El arroz es mucho más barato en China que el trigo
en cualquier región de Europa"110.
La vida de la élite es mucho más
"desarrollada" en China que en Europa (es el "lujo" que
exige
Sombart para el capitalismo111):
"El séquito de un magnate en China o en el
Indostán es, según todas las referencias, mucho más numeroso y espléndido que
el de las personas más ricas de Europa"112.
Pero, de todas maneras, las enormes masas de obrero
son más pobres:
"El precio real del trabajo, o sea la cantidad
real de las cosas necesarias para la vida que percibe el trabajador es [...]
más bajo en la China y en el Indostán, los dos mercados más grandes de las
Indias Orientales, que en la mayor parte de Europa"113.
Para Adam Smith, entonces, el descubrimiento de
América hispana permitirá a Europa comprar en ambos mercados (los más ricos del
Sistema-Mundo, los más variados del mundo hasta la Revolución industrial):
"La plata del Nuevo Mundo es, al parecer, una
de las principales mercancías que se emplean en el comercio practicado entre
los dos extremos [sic] del Antiguo, y es, en gran parte, este metal el que
conecta regiones tan apartadas del globo"114.
Es interesante anotar que los "dos
extremos" del "Sistema inter-regional" antiguo se conectan en el
Nuevo sistema con el "Nuevo Mundo" constituyendo el "Primer”
Sistema-Mundo. Europa puede entonces "comprar", gracias al dinero
latinoamericano (peruano-mexicano), en el "mercado" chino; es decir,
puede "vender" muy pocos productos -mercancías (excepto plata) fruto
de su "industriocidad" por la subsunción del "trabajo asalariado"
europeo, porque es una región productivamente "sub-desarrollada" sin
competencia posible ante el mayor "desarrollo" de la producción de
mercancías chinas tales como los utensilios de porcelana, los tejidos de seda,
etc.. Como la fuente del "dinero-plata" está en América:
"En China, nación más rica que cualquiera de
las de Europa -repite A.Smith-, el valor de los metales preciosos se cifra
mucho más alto que en ninguna parte del continente europeo [... gracias al]
descubrimiento de las minas de América"115.
La crisis de la hegemonía china en el "antiguo
sistema" -¿el primer sistema capitalista- debido a causas que habrá
todavía que estudiar con mayor profundidad116, permitió el "Rise of the
West".
110 Ibid.,
Libro I, cap.11, Disgresión, Primer período; p.182.
111 Véase
de Werner Sombart, Lujo y capitalismo, Revista de Occidente, Madrid, 1965.
112 Op.cit.,
Tercer período; p.198.
113 Ibid..
114 Ibid.,
p.199.
115 Ibid.,
Concluye la digresión sobre las variaciones del valor de la plata; p.229.
22
Max Weber tuvo la intuición de que, de no ser
Europa la región más preparada para efectuar la Revolución Industrial, debían
serlo la China o el Indostán. Por ello dedicó sus trabajos sociológicos, en el
nivel ético y religioso, para probar el por qué la China y la India no pudieron
dar origen a la sociedad capitalista. El fruto de sus enormes
investigaciones117, una y otra vez concluían con la misma respuesta: la China y
el Indostán no pudieron ser capitalistas por su régimen corporativo de
propiedad, por tener una burocracia que impedía la competencia, etc. Y, por el
contrario, al estudiar la ética de los profetas de Israel118 encuentra que
desde tan antiguo se comenzó a preparar el largo camino que culminara en la
Modernidad capitalista, cuyo último capítulo será la reforma que impulsara la
ética calvinista119, que son las condiciones de la realización del sistema
capitalista. El individualismo calvinista, la riqueza considerada como
bendición divina, la competencia, la propiedad privada y la disciplina de una
subjetividad austera permitieron la originación del capitalismo, no así el
corporativismo chino o el cuasi-feudalismo mágico de la cultura brahamánica del
Indostán120.
Por nuestra parte, nos parece imposible que
millones de trabajadores a salario en la producción de porcelana (en torno a la
región de la ciudad de Sian, entre los ríos Huangho y Yangze), de donde partía
hacia el Occidente la "ruta de la seda", o de los tejidos de seda
(junto al Huangho o a las ciudades de Changtschou y Futschou en la costa
oriental), no produjeran plusvalor tal como lo definirá Marx. Al menos se
trataba de un sistema regional capitalista - aunque haya sólo subsunción formal
del proceso de trabajo y se obtenga plusvalor absoluto, como ya hemos
indicado-, pero que aborto por razones políticas. Muy lejos, y mucho más
complejo, que un mero “modo de producción asiático”.
116 Entre
ellas: el bajo salario en China no permitió el uso de la máquina, permaneciendo
en el nivel de un capitalismo manufacturero de la porcelana y los tejidos de la
seda con creación de plusvalor absoluto, habiendo sólo subsumido formalmente el
proceso artesanal de producción tradicional. La crisis política entre la
dinastía de Manchuria y la China del centro, la necesidad de terminar de
colonizar el Sur y la ocupación del Occidente de la China (territorio casi el
doble del ocupado por la China en toda su historia), encerró a China en sus
propios límites, perdiendo interés por el mercado externo, produciendo así un
vacío que llenará Europa, en especial el Reino Unido. La perdida de los mares o
la represión de la burguesía naciente por parte del Estado imperial muestra la
diferencia con Inglaterra, una isla con una monarquía en crisis.
117 Véanse
sus obras Gesammelte Aufsätze zur Religionssoziologie, Mohr, Tübingen, vol.1-3,
1920-1921 (traducidos parcialmente al inglés en The Religion of China:
Confucianism and Taoism, The Free Press, Glencoe, 1951; y The Religion of
India: the Sociology of Hinduism and Buddhism, The Free Press, Glencoe, 1958).
118 En
la obra alemana citada (trad.inglesa Ancient Judaism, The Free Press, Glencoe,
1952). Por mi parte comencé igualmente una crítica del eurocentrismo (en un
sentido exactamente opuesto al de Weber), para demostrar que el "ethos de
los profetas" era crítico de la Modernidad en mi obra escrita en 1964 El
humanismo semita. Estructuras intencionales radicales del pueblo de Israel y
otros Semitas, Editorial Universitaria de Buenos Aires, Buenos Aires, 1969.
119 Véase
en la misma obra alemana el tema (trad. inglesa en The Protestant Ethic and the
Spirit of Capitalism, Georg Allen and Unwin, Londres, 1930).
120 Sin
embargo, el actual desarrollo capitalista del Japón, Singapur o Taiwan, de
inspiración ética neo-confuciana, puede mostrarnos lo equivocado de las
hipótesis weberianas, ya que las relaciones corporativas familiares confucianas
permiten perfectamente la organización de la empresa capitalista, aún
trasnacional, y con mayor eficacia.
23
Pareciera entonces que la China fue hasta el siglo
XVIII la mayor potencia productora de mercancías, y el Mar de la China un
centro mercantil sin igual en el Sistema-Mundo (por la articulación del Viejo
Mundo con el Nuevo Mundo desde 1492).
A.G.Frank estudia algunas causas de las diversas
crisis de China y el Indostán en el siglo XVII primero, y después del siglo
XVIII. La dinastía Ming (1368-1644)121, que significó para el imperio chino un
momento de alto desarrollado (con regiones que producían alto plusvalor),
entrará en crisis relativa con la llegada de la dinastía manchuriana
(1644-1796), tiempo en el que en Europa se pondrá de moda la "moda
china" (chinoiserie) del rococó (en torno a utensilios de porcelana, de
pinturas de laca sobre madera122, de baldaquinos en los jardines para tomar el
te, "pavillons" chinos decorados, telas de seda para ropajes con
amplias mangas, etc.123).
La Revolución Industrial124 es, sin lugar a dudas,
uno de los acontecimientos no solo tecnológico, ni aún económico, sino
igualmente cultural, político y por ello de enorme influencia filosófica. De
todas maneras se está aclarando su origen histórico, lentamente, en la última
década125. La obra nombrada de Kenneth Pomeranz126 nos viene a dar nuevo
material de reflexión en la línea de nuestras hipótesis iniciales –y de las de
A.G. Frank-.
En efecto, se trata de una sugestiva comparación de
dos regiones del mundo al final del siglo XVIII: el del Valle del Yangze y la
Gran Bretaña127. La conclusión de esta apasionante investigación llega a una
conclusión nueva y desconcertante, en cuanto a la explicación de por qué Gran
Bretaña disparó la Revolución Industrial y no la China:
121 Hoy
cae en mis manos una revista de arte, donde leo que el 14 de diciembre de 1600
partía de Manila un galeón de 300 toneladas llamado San Diego, y que fue
destruido por piratas holandeses. "Al descubrirse los restos del naufragio
en 1991 más de cinco mil piezas han subido a la superficie [...] más de
800 porcelanas
blanco y azul de la época Ming, 24 guarniciones de espadas japonesas, monedas
de oro y plata [...] cerámica china..." (M.L.Campollo, "400 años
después surgen testimonios incomparables. Tesoros del San Diego", en Casas
y Gente (México), 116 (1987), p.59.
122 En
la misma revista de arte antes citada, leo en página 8: "Un ejemplo
singular del mueble inglés: El gabinete Windsor", por A.de Neuvillate, en
el que se indica que John Belchier hizo un secreter (del que se incluye
fotografía) en 1720, "en madera laqueada en negro" con "patas y
con escenas japonesas". En las puertitas del mueble aparecen "dos
personajes de la mitología nipona de un refinamiento que habla de por sí solo
de la jerarquía del mobiliario inglés [sic] del siglo XVIII". Esto nos
indica al menos que incluir figuras orientales era la "gran moda" en
el siglo XVIII inglés. Se puede sospechar sin embargo que las figuras son
chinas, y J.Belchier quizá sólo lustró el mueble, porque muestra una hechura
claramente imperial. "La maestría del ebanista y pintor", que el
autor del artículo hace pasar por inglés, debió ser en verdad china. La pieza
alcanzó en 1996 el valor de 1,5 millón de dólares.
123 La
dinastía Manchú, como ya hemos indicado, conquistó desde 1724 todo el Oeste,
ocupando el Tibet, Sinkiang (desde el Tarim hasta Dzungaria o el Turkestán
ruso), la Mongolia, incluyendo la Manchuria por el norte, y por el sur fijando
fronteras con Birmania, Siam, Laos y Vietnam desde el río Sikiang. Una China
nunca antes de tales proporciones.
124 Véase
“La industrialización de Europa”, en Braudel, op.cit., 1978, pp.319ss. De todas
maneras la visión de Braudel sigue siendo “eurocéntrica”.
125 Hemos
ya comenzado a exponer el tema más arriba en esta Política de Liberación
[66-71].
126 Pomeranz,
op.cit., 2000.
127 La
comparación no es fácil, porque a fines del siglo XVIII (en 1750
aproximadamente), el Valle del Yangze, en torno a la gran ciudad de Huangchau
[o Guangzhou] con 1,5 millón de habitantes, tiene de 31 a
37 millones de
personas. Gran Bretaña en el 1800 tienen unos 16 millones de habitantes (Darcy
Ribeiro, El proceso civilizatorio, Universidad Central de Venezuela, Caracas,
1968).
1968, p.123). En el Asia había otras regiones con
casi igual desarrollo, la región de Kantô en Japón, y el Gujarat en India.
Pomeranz elige solo la mayor de ellas (el Yangze).
24
“That it did no was the result of important and
sharp discontinuities, based on both fossil fuels and access to New World
resources, obviated the need to manage land intensively”128.
No hubo ninguna crisis (como suponía A.G.Frank), y
menos hubo una superioridad tecnológica, científica o ética (como proponía
M.Weber). Pomeranz va destruyendo los argumentos uno a uno, dejándonos además
un buen sabor de boca de una investigación sin eurocentrismos. Nos informamos,
por ejemplo, que en el Valle del Yangze la compra y venta de la tierra, la
propiedad privada agraria, estaba mucho más avanzada en la agilidad de su
privatización que en Inglaterra129. Tanto en China como en Europa la primera y
principal industria fue la textil; pero la mayoría de la población eran
campesinos. La cuestión consiste en aclarar lo que permitió a una buena parte
de la población agrícola transformarse en obreros asalariados urbanos. El
proceso había comenzado en las regiones más avanzadas nombradas. No fue, para
Pomeranz, un nuevo ethos el que produjo el capitalismo130, sino un
desequilibrio ecológico que nadie había tomado en cuenta sistemáticamente. En
el Valle del Yangze hubo ciertamente producción capitalista incipiente, pero el
campesinado no sólo no pudo integrarse a la producción industrial, sino que
obreros ya asalariados debieron aún reintegrarse a la producción agrícola,
porque el uso destructivo de los suelos (entropía de fecundidad por
sobre-explotación), y la deforestación131, debido al corte de madera de los ya
exiguos bosques, exigió mayor mano de obra que antes en el campo, para producir
alimentos para toda la población. En cambio, Gran Bretaña pudo liberar
campesinado por el uso masivo (que los chinos habían descubierto, pero no
podían explotar en tal cantidad) del carbón, y por los recursos provenientes de
las Colonias americanas (en especial baratos alimentos), sistema colonial que
la China nunca organizó por lo extenso de su propio territorio. La explosión
demográfica china que propició una primera industrialización produjo, en su
involución, más bocas para alimentar en una crisis ecológica del campo (que en
el 1900 era ya un desastre en toda la China).
Además, Gran Bretaña, cuando la primera
industrialización produjo sobre-población, pudo enviar sus “pobres” a las
colonias, como ya lo había advertido Hegel132. China nunca pudo hacer lo mismo,
y debió alimentar a esas masas lumpen con mayor agobio de la ya exhausta
producción agrícola.133 La involución de Valle del Yangze fue tan violenta que
en 1750 tenía el 20% de la población de China, y en el 1850 sólo el 9%. Se
había transformado en un paraje agrícola134.
Estos nuevos descubrimientos históricos (de gran
importancia filosófica) nos muestran la importancia de la Periferia colonial en
el origen de la Revolución Industrial, y el azar, como tener más carbón bajo el
suelo que otras regiones135.
La interpretación que he sostenido de lo que he
denominado "Primera Modernidad", con España y Portugal como primera
referencia, gracias al "descubrimiento" de Hispano-américa, y
128 Pomeranz,
2000, p.13.
129 Ibid.,
pp.194ss.
130 Ibid.,
pp.109ss.
131 Ibid.,
pp.225ss. En las provincias de Guangdong en 1753 había un 45% del territorio
con bosques; en 1853 el 24% de bosques (p.230).
132 De
1800 a 1950 parten de Gran Bretaña 21 millones de personas a las colonias
(Ribeiro, 1968, p.124).
133 Pomeranz,
op.cit., pp.264ss. Hay ciertos números que hacen pensar. Gran Bretaña extrae de
las colonias
263 millones
de libras de algodón; si a esto se le agregan otros productos, y la plata y el
oro que llega, más el carbón que se extrae, hubiera necesitado 23 millones de
acre de tierra agrícola y 15 millones de acres de bosque, sería una cantidad
mayor de toda la tierra y bosques existentes en Gran Bretaña (pp.275-276).
Además, todo tenía menor precio.
134 Ibid.,
p.288.
135 Una
vez acumulada fuerza, fuerza militar, se podrá obtener por la violencia y la
dominación lo que otros tengan “bajo el suelo”, como en la Guerra de Irak.
25
por ello como primer despliegue del "sistema
mundo", habría que reconstruirlo profundamente suponiendo una presencia
fuerte en la producción y el comercio de China y la región Indostánica hasta el
siglo XVIII. En efecto, el "sistema antiguo" -el "old
world" de S.Smith, que he denominado el "III Sistema Inter-regional
asiático-afro-mediterráneo136- prolongará el enorme peso productivo de la China
desde el 1400 al 1800 (con regiones de producción mercantil o formal capitalista,
pero sin desarrollo de su potencial naviero en los Océanos y por lo tanto
encerrada en su horizonte nacional, sin presencia mundial). Por el contrario,
la anexión de Amerindia en 1492 por parte de España permitirá que Europa inicie
el despliegue del Sistema-Mundo -ahora realmente "mundial"-, pero
debemos tener conciencia de que esa Europa tenía una significación secundaria y
cuasi-periférica en referencia al espacio económico y cultural continental
asiático, aunque ahora rearticulada por primera vez en el siglo XV, desde la
antigua expansión musulmana que en el siglo VII la había separado del
continente afro-asiático137. Gracias a la plata, y en menor medida al oro, los
"metales preciosos" como dinero (origen del capitalismo dinerario), y
como exigencia de la falta de plata en el mercado externo del sistema chino
(metal que obraba como instrumento para pagar el derecho de entrar en un tal
mercado, siendo que China no tenía colonias ni ocupación militar externa, pero
que sí dominaba productivamente el mercado internacional del sudeste asiático),
España (y Europa gracias a ella) tuvo el "dinero" para
"comprar" en el indicado mercado chino. Desde el Atlántico, desde el
Caribe hacia Sevilla, y de allí a Amsterdam o Europa central, o de Génova y
Venecia hacia el Mediterráneo oriental, y gracias a la conexión musulmana hasta
el Indostán o la China por el Este; o desde el Pacífico del Perú y México,
desde Acapulco, y de allí a Filipinas hacia la China por el Oeste, los metales
preciosos integraron a Europa desde el siglo XV al XVIII al "sistema antiguo"
como Extremo occidente del naciente Sistema-Mundo, siendo sólo una región
secundaria en cuanto a la producción de mercancías –nada relevante podía vender
Europa a China, sino que sólo podían comprar con el "dinero"
hispanoamericano-.
Esta época de la "Primera Modernidad"138
europea, la Modernidad hispánica, humanista, dineraria, manufacturera y
mercantil, se desarrolla sólo con hegemonía sobre el Atlántico, que no es
todavía "centro" geopolítico del Sistema-Mundo (sino que lo sigue
siendo el Mar de la China en el Sudeste asiático, con el Indostán y la China
por fronteras). Es una Modernidad que en la "larga duración" y el
"espacio mundial" es todavía periférica del mundo indostánico y
chino, y aún musulmán en cuanto a las conexiones con el "Oriente".
En esta época se produce la "Colonialidad del
Poder": el Poder europeo, bajo el peso del Oriente, tiene por su parte su
periferia colonial naciente (primero América Latina, después la América
anglosajona, algunas pequeñas enclaves o regiones de contacto esclavistas en
las costas occidentales del África, y algunas islas, puertos o punto de apoyo
en el mundo musulmán o en el Extremo Oriente, gracias a las que puede efectuar
"compras" en el mercado hegemonizado por China y el Indostán). La
China, que se cierra sobre sí misma con un proyecto nacionalista, perderá su
mercado externo.
Así como Grecia fue periférica del mundo
persa-egipcio (antes de Alejandro) y sin embargo logró posteriormente la
hegemonía con el helenismo alejandrino, de la misma manera
136 Véase
Etica de la Liberación en la edad de la globalización y de la exclusión (1998),
[18-26], pp.36-42.
137 En
efecto, la expansión musulmana desde el 623 d.JC, "separa" (corta) en
buena parte a la Europa latino-mediterránea, y por ello igualmente a la
germano-nord-europea, de la conexión con el "III sistema
inter-regional" -que tuvo por "placa giratoria de contacto"
comercial a Bagdad, y a la China y el Indostán por el lugar de mayor peso
productivo-.
138 Véase
mi artículo ya citado: "Beyond Eurocentrism: The World-System and the
Limits of Modernity", en F.Jameson-M.Miyoshi, The Cultures of
Globalization, 1998, pp. 3-31.
26
Europa periférica acumulará fuerzas durante la
Primera Edad de la Modernidad bajo la presencia indostánica y china. Mientras
que China seguía siendo una potencia continental con un mercado externo próximo
a sus costas (el Mar de la China o el Pacífico occidental)139 , mercado externo
que significaba muy poco en relación a su enorme mercado interno, Europa, que
todavía resentía la despoblación de la peste y por ello con poco aumento
demográfico, debió volcarse a los Océanos, después del fracaso de su expansión
territorial por el Este (con las Cruzadas), gracias a sus naciones navieras
(Portugal y España, al comienzo apoyadas por Génova, que serán después
superadas por Holanda, el Reino Unido y Francia). Gracias a estos contactos
"externos" se produjo una revolución en la visión del mundo, de la
astronomía, de las ciencias, desde el 1492 hasta mediados del siglo XVII
(revolución ideológico-científica que siguiendo el camino de España y Portugal,
que había retomado con Carlos V los logros del Renacimiento italiano, culminará
en Amsterdam, la antigua colonia hispana, y el Reino Unido).
La América indígena recibe el impacto de la primera
globalización -la conquista-, y el racismo, el mito de la superioridad europea,
la explotación económica, la dominación política, la imposición de la cultura
externa, producen el síndrome de la "colonialidad del Poder" -en la
sugerente expresión de Aníbal Quijano-: el Poder colonizador niega lo amerindio
e impone lo europeo desde un racismo sutil y sin embargo no menos siempre
presente. De todas maneras lo indígena guardará siempre una cierta
"Exterioridad" del Sistema-Mundo. Es la primera colonización, la de
la "Primera Modernidad".
Amsterdan, desde el 1630140 , continúa el proceso
del capitalismo mercantil, remplazando en parte la presencia del Portugal (y
Génova) en el mundo chino-indostánico, pero sin cambiar fundamentalmente la
estructura de la dependencia europea. Sólo el 3% del comercio en Malaka estaba
en manos de los holandeses. Estos tampoco podían vender a los chinos o a los
comerciantes del Indostán ningún "producto" que hubiera sido
elaborado en Europa. Podían "comprar" con la plata hispano-americana
en el mercado chino, y hegemonizaban militarmente las rutas navieras, pero no
pudiendo todavía imponer ningún producto propio. A los chinos no le interesaba
proteger militarmente su mercado, ya que no tenían en el Oriente enemigo a la
vista, y además tenían casi un total monopolio mundial productivo, porque eran
los únicos que surtían las mercancías más requeridas: los utensilios de
porcelana, el tejido de seda, el te, etc.
La hegemonía de Europa, principalmente del Reino
Unido y Francia -aunque ésta última en menor medida-, acontecerá gracias a la
Revolución Industrial. Se trataría ahora de explicar el Rise of the West
articulado con el Decline of the East. Esto sería pensar globalmente -superando
el "segundo" eurocentrismo-. El Sistema-Mundo, que nació sin embargo
como "sistema mundial" por la anexión del "Nuevo Mundo" (la
“conexión hispano-americana) al "Viejo Mundo" (comprendido entre sus
dos extremos: desde la Europa, desconectada y secundaria, hasta la China y el
Indostán de mayor peso), tiene un movimiento de conjunto, como un corazón con
su diástole y sístole, cuyo primer palpitar se situó en el Este. La decadencia
del Este permitió, no como un milagro instantáneo -y en esto tiene razón
I.Wallerstein en su critica a Frank-, sino como la organización del
"centro" del World-System en manos del Occidente -y no sólo por
condiciones y atributos exclusivos de la historia anterior de Europa
(interpretación ésta, que intentaba detectar solo "intrínsecamente"
la superioridad europea sobre las otras culturas). Pensar
"no-eurocéntricamente" es poder imaginar que la Revolución Industrial
fue posible también como
139 El
Indostán se volcaba hacia Sri-Lanka, Burma, Indonesia, Malaka, ocupando el
occidente marítimo del mercado chino.
140 Véase
I.Wallerstein, The Modern World-System. Mercantilism and the consolidation of
the European World-Economy, 1600-1750, Academic Press, New York, vol.2, 1980.
27
fruto europeo articulado a un "vacío"141,
producido en el mercado hegemonizado por la China y el Indostán, efecto de una
estructura política (un Estado imperial autocrático que impedirá el triunfo de
la burguesía en China), y de una crisis (crisis política múltiple, bajos
salarios, explosión excesiva demográfica debido a la riqueza económica a partir
del 1400, etc.). Este "vacío" atrajo la "posibilidad" de un
ser "llenado" por una producción europea creciente, que se había ido
preparando desde fines del siglo XV; no es un milagro instantáneo, como explica
I.Wallerstein. Marx indica acertadamente que la expansión del mercado, como
todo intercambio, puede producir el desarrollo de la producción142. Y dado el
alto salario europeo, y la baja población en el Reino Unido -en relación con la
China y el Indostán-, la única solución (para ampliar la producción y bajar la
proporción del salario en el valor o precio del producto) fue lanzarse al uso
creciente de la máquina143. La subsunción maquínica en el proceso de producción
(que Marx describe como el medio necesario para crear "pluvalor
relativo"144) dio en pocos decenios tal ventaja comparativa al Reino Unido
y a Francia (y poco a poco a toda la Europa del Norte) sobre la China, el
Indostán, el mundo musulmán, la América hispana, y aún la Europa del Este (el
Imperio ruso, Polonia, etc.) y la del Sur (España, Portugal, Italia del Sur,
etc.), que ya a comienzos del siglo XIX (el tiempo que transcurre entre el El
Origen de las riquezas de las naciones de 1776 de A.Smith, en el que la China
era todavía el país más rico de la Tierra, y las Lecciones sobre la Filosofía
de la Historia Universal , dictadas en Berlín por Hegel en el decenio del 1820)
todo el "Oriente"145 será sólo visto como la expresión del eterno y
miserable "despotismo oriental".
Al mismo tiempo el África quedará más relegada
todavía, como el continente de esclavos -olvidando que Egipto fue una
civilización negra africana-, que en el Congreso de Berlín de 1885 será
descuartizada por las potencias europeas (¡sólo hace algo más de un siglo!). El
Sur de Europa quedará igualmente en el recuerdo eurocéntrico del Norte
(anglosajón y germánico) como un momento de la tardía "Edad Media" o
como "parte Norte del África" ("¡en los Pirineos comienza el
África!"), y América Latina, por su parte, con su población indígena y
afro, será también relegada como un lejano mundo colonial periférico de la
semi-periférica y pre-industrial España y Portugal.
La visión de la "Ilustración" cubrirá
como un muro de cemento toda la interpretación anterior de la antigua
"Europa desconectada", secundaria, la de la "Edad Oscura"
del medievo, y
141 El
segundo “vacío”. El primero se produjo con el retiro de la China en 1424 del
“mercado-mundo”. El segundo en el siglo XVIII, al no poder producir las
mercancías industrialmente debido a su crisis agraria y falta de carbón.
142 Grundrisse,
Introducción; trad.esp. Siglo XXI, México, 1971, vol.1, p.20 (trad. inglesa
Vintage Books, New York, 1973, p.99): "Por ejemplo, cuando el mercado, o
sea la esfera del intercambio se extiende, la producción amplía su
ámbito". Se "extiende" para el Reino Unido y se
"estrecha" para China y el Indostán; la "producción" se
"amplía" para el Reino Unido porque se ha estrechado en la China y el
Indostán.
143 En
la América anglosajona del Norte (los yankees) no era ésta la razón del uso de
la máquina (o de la Revolución Industrial), sino la aún menor cantidad de
pequeños propietarios que trabajaban con sus manos sus propias tierras. En
América anglosajona del North la máquina era necesaria para aumentar la
productividad del trabajo libre (permitir la mayor cantidad de unidades del
producto o hectáreas trabajadas de campo por trabajador-propietario). En la
América hispana la existencia de numerosa y barata mano de obra indígena o del
esclavo africano (y en esto al igual que en las colonias anglosajonas del
South) impidió igualmente la necesidad de una pronta Revolución Industrial,
como en China y el Indostán.
144 Véase
el tratamiento del tema en mi libro Towards an Unkwnon Marx, Routledge, London,
2001.
145 Así
nace la ideología "orientalista".
28
en el mejor de los casos, hasta el siglo XV,
periférica del mundo musulmán, chino, indostánico - mundo "oriental"
mucho más "culto", desarrollado, desde todo punto de vista, y
"centro" del Mundo antiguo, y la parte mas densa del sistema -mundo
hasta finales del siglo XVIII. Desde Hegel, Marx, Comte, hasta Weber,
incluyendo a Freud, Husserl, Heidegger, Popper, Levinas, Foucault, Lyotard o
Habermas, el eurocentrismo brillará sin oposición. Y dominará al mundo colonial
con el fatuo de la "Cultura Occidental", como la expresión
"desde siempre" del centro (aunque más no sea como conciencia crítica
cualitativamente insustituible, como en el caso de J. Habermas) más
desarrollado de la Humanidad.
Esto justificará entonces que el proceso de la
expansión "civilizadora" europea - "Inglaterra se transformó en
la misionera de la civilización en el mundo"146 expresaba Hegel
triunfante- ocultara, excluyera, ignorara como inexistente a todas las culturas
anteriores, coetañas y excluidas (como "pueblos sin historia") por la
"Cultura Occidental". Este proceso de "exclusión", negación
o reclusión en la "Exterioridad"147 efectuada por la Razón moderna de
lo sin-valor ante los valores modernos, ante los criterios de civilización con
pretensión de universalidad que Europa impuso como evaluación en todos los
niveles, se fue extendiendo rápidamente desde el comienzo del siglo XIX sobre
todas las culturas no- europeas con una eficacia de resultados sorprendentes, ya
que los propios negados -dada su inferioridad industrial evidente- se ocuparon
de aplaudir por medio de sus élites neocoloniales (educadas ahora en Europa y
después en Estados Unidos) esa ideología eurocéntrica sin oponente crítico
hasta hace muy poco.
La exclusión de lo no -europeo como criterio
civilizador dio a Europa, que ya ejercía la hegemonía militar, económica y
política, igualmente una dominación cultural e ideológica. Lo no-europeo
excluido terminó por desaparecer de toda consideración práctica y teórica. Los
mismo españoles o portugueses (con respecto a la “Modernidad Temprana”) o los
chinos, indostánicos o miembros del mundo musulmán - desde Granada, El Cairo,
Bagdad, Samarcanda, Delhi, Malaka o Mindanao- (con respecto a su
"centralidad" en el mundo antiguo y al comienzo del Sistema-mundo
hasta finales del siglo XVIII) terminarán por aceptar la interpretación
nord-eurocéntrica, y sus élites occidentalizadas -desde el mismo Mao Tse-tung
en la China (¿no fue el marxismo standard una modalidad de expansión
eurocéntrica?), y como indicaba Paul Sartre en la “Introducción” a Los
Condenados de la Tierra de Fanon- serán el "eco" periférico de la
superioridad de la Cultura Occidental (aún revolucionaria de izquierda) que hoy
se globaliza gracias a las trasnacionales y el capital financiero
mundializado148.
De manera que la hegemonía europea no tiene ya 500
años149, sino solo 200 años, cuando la China y el Indostán involucionaron de un
proto-industrialismo hacia una sociedad nuevamente agraria (o industrialmente
subdesarrolladas)150.
Darcy Ribeiro151 nos explica que con la Revolución
agrícola neolítica la humanidad pasó de 20 a 650 millones (aproximadamente en
1750)152. Con la Revolución Industrial la humanidad
146 Expresión
hegeliana prototípica de la Vorlesgung über die Philosophie der Geschichte, IV,
3, 3; en Hegel, Theorie Werkausgabe, Suhrkamp, Frankfurt, 1970, vol.12, p.538.
147 Considerése
este concepto en mi ya citada obra Philosophy of Liberation, 1985.
148 Véase
la obra de Michel Hardt-Antonio Negri, Empire, Harvard University Press,
Cambridge, 2000.
149 Contra
la hipótesis de J. M. Blaut, The colonizer´s model of the World, The Guilford
Press, New York, 1993.
150 Véase
Samir Amin, El desarrollo desigual. Ensayo sobre las formaciones sociales del
capitalismo periférico, Editorial Fontanella, Barcelona, 1974, pp.57ss.
29
se duplica en 1850, y llega a 6.000 millones en el
2000. Esta Revolución no es simultánea, sino diacrónica: comienza
aproximadamente en 1750 en Gran Bretaña, en 1800153 en Francia, en 1850 en
Holanda, Estados Unidos y Alemania, en 1900 en Japón154, en 1930 en América
Latina155.
Sin contradicción con esta visión de las cosas,
aunque significando una tradición intelectual completamente distinta, hablar
hoy en cambio de "Trans- modernidad”, como lo haremos en el futuro,
exigirá una nueva interpretación de todo el fenómeno de la Modernidad, para
poder contar con momentos que nunca estuvieron incorporados a la Modernidad
europea, y que subsumiendo lo mejor de la Modernidad europea y norteamericana
que se globaliza, afirmarán "desde-fuera" de ella misma componentes
esenciales de las propias culturas excluidas, para desarrollar una nueva
cultura y política futura, la del siglo XXI. Aceptar esa masiva exterioridad a
la Modernidad europea permitirá comprender que hay momentos culturales situados
"fuera" de dicha Modernidad. Para ello habrá que superar una
interpretación que supone todavía un "segundo" y muy sutil
eurocéntrismo156, pasando a una interpretación no-eurocéntrica de la historia
del Sistema- Mundo, sólo hegemonizado por Europa por algo más de 200 años, por lo
que el hecho de que otras culturas hasta ahora despreciadas, no valorizadas,
estén emergiendo desde un "más-allá" del horizonte de la Modernidad
europea, no es un mero milagro de su surgimiento desde la nada, sino el retorno
de actores que ya lo han sido en esta historia en épocas recientes. Aunque la
cultura occidental se globaliza -en un cierto nivel técnico, económico,
político, militar- no agota por ello otros momentos de enorme creatividad que
afirman desde su "Exterioridad" otras culturas vivientes,
resistentes, crecientes. Es el caso de la China.
151 Ribeiro,
op.cit., 1968, pp.119ss. Ribeiro indica que el primer elemento de la Revolución
Industrial es la utilización “del carbón como combustible [...] Es así como de
1860 a 1930 la producción mundial de carbón salta de 132 a 1,454 millones de
toneladas” (pp.221-222).
152 Frank,
op.cit., 1998, p.168.
153 Quizá
algo antes.
154 Hasta
aquí Darcy Ribeiro, op.cit., p.126.
155 Sobre
la teoría de lo que significa el capitalismo industrial hemos escrito tres
obras: Dussel, 1985, 1988, 1990.
156 El
"primer" eurocentrismo es el de Hegel o Weber, que suponen la
superioridad de Europa; superioridad probada "desde" factores
puramente internos de la misma Europa. El "segundo" tipo de
eurocentrismo, que ha superando el "primero", piensa todavía desde
Europa, aunque acepta que Europa logró el domino por momentos venidos desde
"afuera" (por ejemplo, los metales preciosos americanos), lo que le
permitirá triunfar en la competencia con el Mundo musulmán, el África y el Asia
desde el 1492. Las descripciones parten narrativamente siempre desde Europa.
África o Asia es el mundo externo, lejano, posterior. Intentamos superar este
"segundo" eurocentrismo para indicar el sentido de una
"Trans-modernidad” (“Trans-capitalismo”) como proyecto, como alternativa.


Publicar un comentario