© Libro No.505. Alfabetización Visual. Altisen, Claudio Josemaría. Colección E.O. Octubre 26 de 2013.
Título original: © Alfabetización Visual. Claudio Josemaría Altisen
Versión Original: Claudio Josemaría Altisen
Circulación
conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión original de textos:
Licencia Creative Commons:
Emancipación Obrera utiliza
una licencia Creative Commons, puedes copiar, difundir o remezclar nuestro
contenido, con la única condición de citar la fuente.
La Biblioteca
Emancipación Obrera es un medio de difusión cultural sin fronteras, no obstante
los derechos sobre los contenidos publicados pertenecen a sus respectivos
autores y se basa en la circulación del conocimiento libre. Los Diseños y
edición digital en su mayoría corresponden a Versiones originales de textos.
Este libro en
particular fue extraido de:
http://www.slideshare.net/alicreativa/claudio-altisen-alfabetizacion-visual-1708522
Autoría-atribución: Respetar la autoría del texto y el nombre de los
autores
No comercial: No se puede utilizar este trabajo con fines comerciales
No derivados: No se puede alterar, modificar o reconstruir este texto.
Portada E.O. de
Imagen original
diezmilebooks.blogspot.com
©
Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina
Miranda
ALFABETIZACIÓN VISUAL
Fundamentos para el desarrollo de proyectos de Alfabetización
Visual, entre diseñadores gráficos y docentes en las escuelas.
![]()
Por
Prof. Claudio Josemaría Altisen
Este libro está dirigido a los docentes de catedras de
formación artística
o de comunicación social
y a los diseñadores gráficos
que deseen trabajar en ámbitos educativos.
La palabra o la
lengua, escrita o hablada, no parece
desempeñar papel alguno, en absoluto,
en el
mecanismo del curso de mis
pensamientos.
Los elementos psíquicos fundamentales del pensamiento son determinados signos e
imágenes, más o menos claras, que pueden
ser reproducidos y combinados "a
voluntad"...
Albert, Einsten
PRÓLOGO.
![]()
Todos conocemos el símbolo del yin y yang, lo lleno y lo
vacío...
El yin-yang es la cosa más "obvia" del mundo...,
y sin embargo, lo más difícil de explicar. Porque, si simplemente lo observamos
(prestando atención a su configuración morfológica), veremos que es la unión de
dos elementos en apariencia contradictorios, irreconciliables, polémicos entre
sí..., pero que logran resolver su contradicción "en el todo".
De modo similar, la "cultura de la imagen" en la
que vivimos, y la educación que recibimos, parecen contradictorias.
La imagen en los medios de comunicación, suele ser
criticada como "vacía" (yin) de valores, y la educación como
"llena" (yang) de los mismos. Pero, en
realidad..., una y otra —la educación y la imagen— tienen
un "algo", un punto de su contrario.
Los apologistas de
la imagen dirán que la educación tradicional que los critica está en vía de
extinción, más rápido que los dinosaurios: "¡El libro ha muerto!",
gritan como F. Nietzche gritó de Dios..., y, sin embargo,
la gente aún va a Misa.
Por su parte, los educadores anatematizan diciendo que la
imagen es "vacua"..., mientras sus alumnos se mueren del aburrimiento
y el tedio, cuando cada día desparraman su cansina humanidad en el pupitre de
un aula sin atractivo.
¿Cómo resolver la contradicción?...
Los viejos sabios chinos —cultores de las artes marciales
internas, como el "Tai Chi Chuan"— hicieron notar que el cambio del movimiento de yin en
yang y viceversa, debe ser ejecutado concientemente... El yin y el yang deben así ser discernidos
claramente el uno del otro, pero no separados, pues es siempre el mismo sujeto
el que se mueve... Todo es entonces visto como una unidad.
Precisamente, la contradicción que planteamos habrá de
resolverse en el todo, en una visión global del asunto en cuestión.
Hablamos de "visión", porque no se trata
simplemente de saber algo, de estar informado sobre la problemática, sino de
verla, de tomar conciencia de ella..., no para aprenderla (eso hace el que
sabe), sino para comprenderla (eso hace quien es conciente).
Por eso en este trabajo de investigación, no son las
definiciones paranoicamente exactas las que nos interesan..., porque no
queremos quedar encorcetados en palabras, citas y precisiones lingüísticas de
dudosa o difícil concreción en la
realidad. Antes bien, queremos simplemente describir (mostrar para que se vea).
Queremos hechar luz sobre la contradicción —tantas veces definida— entre una
cultura de la imagen denominada "vacía" de valores, y una educación
autodenomi- nada "llena" de valores. Queremos hechar luz para que se
pueda ver que la contradicción no es insalvable y que no necesita
"salvación", porque simplemente puede superarse en una síntesis
visual que sea global y serena: como la del símbolo yin-yang.
El camino que hemos elegido para afrontar esta tarea,
consta de ocho pasos; es decir, siete capítulos y un anexo, secuenciado de la
siguiente forma:
1. El primer paso nos coloca de cara a una realidad
no-conciente: nuestra vida cotidiana (la de todos los días, en cualquier lugar
y a cada rato) transcurre "en" una cultura de la imagen, y en ella
nuestras conductas están influidas por piezas de diseño gráfico, que tienen una
intencionalidad propia... No podemos permanecer inconcientes de ello, si
queremos superar con dignidad humana el condicionamiento cultural.
2. La educación suele tomar postura frente a la
"cultura de la imagen" que, en apariencia, malogra su trabajo
educativo... deseduca.
Y se desatienden una serie de fenómenos en lo
vivencial-estudiantil, que nos hablan de la necesidad de hacer autocrítica, de
ver la viga en nuestro ojo..., de plantearnos seriamente la conveniencia y
oportunidad histórica de concientizarnos de la importancia de la alfabetización
visual.
3. Al hablar de diseño gráfico, no siempre entendemos
"¿de qué cosa hablamos?" Por eso este capítulo aborda ese
interrogante, desde la teoría del diseño que lo concibe como "Creación
Proyectual", y delimitando su campo de acción al área del diseño
comunicacional.
4. Ya a esta altura del trabajo, proponemos una primera
aproximación a las relaciones entre educación e imagen.
5. Vuelta la mirada sobre el educando, en cuanto que es
"hijo de su tiempo...", parafraseamos a Enrique Rojas en su
descripción de lo que él denomina el hombre "light", tratando de
descubrir allí "lo vacío" del
hombre de la imagen. Supuestamente, la educación debe "llenar" ese
vacío del hombre light..., y entonces abordamos la problemática de la educación
del hombre light...
6. Habiendo mostrado ya bastantes realidades, proponemos en
este capítulo un marco "teórico" concreto, sobre la importancia de
"la imagen" en la educación que dice llamarse integral y humanística,
y también sobre la importancia de la "alfabetización visual" en la
escuela...
7. Y si en el capítulo anterior se fundamentó teóricamente,
en este se propone prácticamente (= organización escolar), cuál es el
"rol" que un diseñador gráfico puede y debería desempeñar en la
escuela.
Luego esta secuencia de siete capítulos se concluye
reflexivamente...
8. Para finalizar toda esta investigación, "nos
tomamos recreo" con un anexo que nos ponen a conversar informalmente con
profesionales de la comunicación visual que están realizando una experiencia
educativa en nuestra ciudad de Rosario ("Complejo Educativo
Alberdi").
Yin y Yang... "lleno y vacío": vea y desaprenda;
para comprender que la confrontación rabiosa y caprichosa no aporta
soluciones satisfactorias. El error —al
igual que el mal—, no existen... son carencia de verdad o de bien, pero en sí
mismos no tienen entidad. De nada sirve luchar contra tal o cual teoría o
afirmación.
¿Por qué mejor no plantearse un desapasionado y sano
sincretismo? Cada vez que luchamos contra algo, le damos poder...; hay que
tomar conciencia, adquirir la sabiduría para poder pasar a través de la
contradicción. Porque la contradicción es nuestra definición de la problemática
—nuestras palabras que pretenden atar, definir o poner límite a la realidad que
nos desborda y nos sorprende por todas partes—, pero la problemática en sí
misma, es toda una y más rica que nuestras teorías. El error absoluto no existe, y nadie es dueño
de la verdad; en materia tan actual y tan multifacética como la de la cultura
de la imagen, un criterioso sincretismo es saludable...
Esa era la insistencia de Maritain al aconsejar a los que
se dedican al trabajo intelectual: "en todo... distinguir sin separar,
para unir sin confundir".
"Lleno y vacío"... opuestos, parecen elementos
contradictorios, pero —en realidad— la contradicción se resuelve en la visión
del todo.
![]()
Claudio
J.M. Altisen
(Diseñador Gráfico, Profesor
de Filosofía y Ciencias de la
Educación y Master en educación psicoinformática)
NOTA DEL AUTOR: El trabajo
de investigación original
consta de 5
capítulos y 5
anexos, en un
total de 150
págs. (A4).
Aquí ofrecemos una
breve y apretada
síntesis..., obviando textos
(por razones de
espacio) que tal
vez pudieran afectar
la compr ensión de este
artículo; si así fuera,
pedimos disculpas.
1/ La cotidianeidad
en una "cultura de la imagen".
En el Principio. 1
Un cierto día (in principio), el Supremo Diseñador del
Universo comenzó una obra que acabó en siete días. Esa obra paradisíaca, que
fascina a los ecolo- gistas, no se entendió sin el hombre que trabajara para
adecuar y completar el diseño original,
con arreglo a su cambiante situación
histórica. Y el Supremo Diseñador, diseñó esa rara especie de diseñadores
compulsivos llamada: hom- bre... El hombre, la última pieza de la Creación, ha
asumido desde su aparición el oficio terrestre de diseñar todo lo que consideró
que faltaba en el proyecto original, y aún de re-diseñar lo que ya estaba hecho
y simple y naturalmente "dado"... En este planeta, el hombre, y sólo
él (participando de la Suprema Creatividad), ha sido quien ha creado el cierre
relámpago, la Muralla China, los cursis enanos de jardín, las bebidas
espumantes, los pasacalles, la mesita ratona, el Topo Gigio, la muñeca Barbie,
el art nouveau, el fusil soviético Klashnicov, el existencialismo, el napalm,
el posmodernismo, la educación a distancia y los colegios, la Harley Davidson,
el rock n'roll, el alfabeto tipográfico Garamond, El nombre de la rosa, la
Power Macintosh, y hasta los almuerzos de mediodía por televisión... El hombre siempre diseñó todo; es decir, ha
ideado constantemen- te, medidas de acción dirigidas a cambiar
"situaciones existentes, por situa- ciones preferibles" 2.
Veamos..., nuestra vida cotidiana (quotidie), la de cada
día, la que compone el entramado vivo de nuestro acontecer y devenir habitual,
está poblada (... e incluso sobrepoblada) de piezas de diseño sin las cuales
práctica- mente no sabríamos cómo vivir. El boleto del colectivo, es una pieza
de diseño; el billete con el que pagamos lo que compramos, es una pieza de
diseño; nuestro programa de televisión favorito, es una pieza de diseño; el
libro que usamos para estudiar, es una pieza de diseño; este trabajo que usted
está leyendo y sosteniendo en sus manos, es una pieza de diseño... Perdónenme
la insistencia redundante, pero es importante que veamos con claridad desde el
principio cómo y cuánto estamos rodeados
de "piezas de diseño". No solemos tomar conciencia de ésto, pero es
importante ser concientes de ello, pues por ejemplo, pensemos que incluso en la
medida en que los planes de educación son piezas diseñadas que actúan mediante
otras piezas de diseño (libros, audiovisuales, el aula, el uniforme, etc.), se
nos está diciendo que hay un "proyecto", para comunicarnos la idea,
de qué hombre debo ser...3
Dentro de las fuerzas que gobiernan el espacio público de
nuestras ciuda- des, el ruido, la temperatura, el movimiento, el color, los
instrumentos de comu- nicación del cual forman parte los carteles, el
equipamiento urbano, las señales y las marquesinas, todo ello nos condiciona y nos enriquece en
un llamativo y paradojal juego perceptual4..., pero es innegable —porque está a
la vista—, que todo este conjunto ha adquirido en nuestra cultura actual, una
dimensión epidé- mica y corrosiva.
El emplazamiento de los estímulos en el ambiente, en el
paisaje cotidiano, ha gozado desde siempre del privilegio de la impunidad, y en
términos genera- les no están aún clarificados los conceptos que tienden a
condenar el estupro visual.
Esta situación es realmente dramática en sociedades que han
decidido que todo espacio público está en venta... De ahí que Gilles Deleuze,
venga a decir que nuestra autodenominada "civilización o cultura de la
imagen", sea sobre todo una "civilización o cultura del cliché".
Y esto puede explicarse en un doble sentido. Por un lado, porque la
hiperinflación icónica se edifica sobre la redundancia (insistir una y mil veces sobre lo mismo,
para que algo quede). Y por otro, en un sentido más complejo, por el hecho de
que el Poder constituido (cualquiera que sea), mantiene muchas veces un interés
cierto en la oculta- ción, distorsión o manipulación de ciertas imágenes, de
tal manera que estas dejan de ser un medio de revelar la realidad5 para
convertirse en una forma de ocultarla. Así, redundancia y ocultación se
convierten en caras de una misma y corrompida moneda.
Y por si esto fuera poco, insiste Deleuze en que existe un
interés genera- lizado por "escondernos algo en la imagen". Y ese
"algo" no es sino su aspecto de lenguaje, su carácter de instrumento
de persuasión, el que no exis- ten espejos que no sean deformantes, ya que todo
acto de lenguaje icónico es fruto, como veremos más adelante, de una estrategia
significativa y, por tanto, persuasiva... o tendenciosamente pedagoga de las
masas.
2/ La educación actual
ante la cultura de la imagen.
Nuevos lenguajes:
La necesidad de pensar la imagen.
No se debe al azar el que hablemos de "cultura de la
imagen" para caracterizar con rapidez el universo comunicativo
contemporáneo. Se hace, pues, necesario
proceder a un análisis que sitúe esta expansión de "lo visual", fruto
en buena medida del crecimiento incontrolado de los mass-media (medios de
comunicación de masas), en lo que tiene de particular, poniendo el acento en
uno de los puntos claves que la imagen impone con fuerza: su caracter de
inmediatez, su apariencia de reflejo especular de la realidad, de duplicación
de esta misma. Así —según Edmund Carpenter—, hablar de imagen será hacerlo de
un soporte de la comunicación visual en el que se materializa un frag- mento
del universo perceptivo y que presenta la característica de prolon- gar su
existencia en el curso del tiempo. Luego veremos cómo la actual didáctica de
las escuelas, desatiende el aporte insustituible de estos soportes... Pues no
puede dejarse de lado la relación existente entre las estructuras cog-
noscitivas planteadas por el sujeto y el marco en que estas se ejercen. Porque
en todo acto perceptivo se involucra el sujeto perceptor en tanto que animal
histórico y cultural.
En relación con las ideas anteriores, se encuentra el hecho
de que la densidad visual de las imagenes ha crecido en progresión geométrica
en las últimas décadas. Abraham Moles ha subrayado la necesidad de comenzar a
anali- zar cómo el tamaño numérico de un flujo —en este caso de imágenes— es
capaz de condicionar el comportamiento humano. De ahí que se comience a hablar
de una ecología de la imagen, que se preocupa de la presión visual a la que nos
vemos sometidos en nuestra "cotidianeidad".
Lo importante es
—ante estos nuevos lenguajes— comprender la necesidad de aprender a
"pensar" la imagen, analizando cómo funcionan y comunican los
discursos visuales, evitando la proliferación de esa especie contemporánea de
"ciegos videntes", que no sólo no saben pensar "la" imagen,
sino que tampoco saben "con" la imagen, pensar ellos mismos (al
respecto, ya hablaremos más adelante del concepto de imagen mental). Veamos
aquí que los nuevos medios
—el cine, la radio, la televisión— son nuevos lenguajes, y
su gramática es todavía desconocida. Cada uno de ellos codifica la realidad de
modo diferente; cada uno de ellos oculta una metafísica... Lo natural es que
una cultura explote sus tendencias en materia de medios de comunicación. En
estos nuevos medios de comunicación hay un patrón, no una línea sino un nudo;
no la linealidad ni la causalidad ni la cronología, nada que conduzca a una
culminación deseada, sino un nudo gordiano 6 sin antecedentes ni resultados,
que contiene en sí mismo elementos cuidadosamente seleccionados, yuxtapuestos,
inseparablemente fundi- dos; un nudo que no puede desatarse dándonos el largo y
fino cordel de la linealidad. Esto es especialmente cierto en los anuncios que
nunca presentan un argumento ordenado, secuencial, racional, sino que
simplemente presentan el producto asociado con cosas o actitudes deseables. Así
Gancia aparece como "Un estilo" en la mano de mujeres bellísimas y
siempre sonrientes, en el marco de fiestas elegantes y rodeadas de apuestos
admiradores. Mediante la repetición estos elementos se asocian en nuestra
mente, en un patrón de cohesión sufi- ciente (Gestalt), de forma que un
elemento pueda evocar los demás en una situación aparte del hecho de estar mirando
la publicidad en la TV. Si acaso pensamos que los anuncios están destinados a
vender productos, perdemos de vista su principal efecto: aumentar el placer en
el consumo del producto... Gancia es mucho más que un aperitivo refrescante; el
consumidor participa en una experiencia mucho mayor, y adquiere para sí ese
estilo que ve en el anuncio. Es innegable que este tipo de manejo de la imagen
cumple una verda- dera función pedagógica..., al menos en cuanto que encaminan
las conductas del público. Y con tal de
conseguir eso, desplegan en cada pieza publicitaria un verdadero arsenal
"didáctico"... Los maestros y profesores de nuestras escuelas, no
parecen tener la menor idea de cómo instrumentar la imagen para sus propios
fines pedagógicos... Es más, continúan
insistiendo con métodos lineales (librescos), sin atender a que se dirigen a
jóvenes de una cultura no lineal (la de la imagen). Los educadores deberían
comprender que desarrollan una labor inclui- da en la "comunicación",
y que no pueden desatender a los fenómenos cultura- les de cada tiempo en el
que se desarrolla esa labor.
3/ El Diseño Gráfico.
En el prólogo del libro “Diseño Gráfico y Comunicación” 7 ,
de Jorge Frascara, Peter Kneebone escribe lo siguiente: “A pesar de ser una actividad que juega un
papel tan importante en nuestras vidas, el diseño gráfico es frecuentemente mal
entendido, a veces incluso por los mismos diseña- dores...
Tenemos ideas mucho más claras acerca de lo que esperamos
de un médico, un arquitecto, un contador o un verdulero. No cabe duda que en estos casos estamos
hablando de salud, construcción, dinero y comida. Estamos hablando de
necesidades humanas. Estamos hablando acerca de actividades que han
evolucionado clara e históricamente en relación con estas necesidades y con el
desarrollo socio-económico, y que tienen un lugar conocido y preciso en
nuestras estructuras sociales. Si yo digo "soy un diseñador gráfico",
la reacción más frecuente es: "¿Qué
es eso exactamente?" Un médico o un verdulero no recibirían esta reacción,
aunque es posible que la gente les pregunte
acerca de la clase precisa de trabajo dentro de la medicina o el
comercio de verduras.
Los productos del diseño gráfico equipan nuestra vida
cotidia- na: Sellos de correo, periódicos, boletos de ómnibus, libros, mapas,
seña- les, afiches, documentos administrativos... La lista es casi interminable. Estos
objetos no siempre están desarrollados
por diseñadores gráficos, tanto como los problemas de salud no siempre son tratados por médicos
sino por autoprescripción, ejercicio, dieta, fe, y otras formas de terapia.
Esto, sin embargo, no disminuye ni la importancia de los problemas, ni la necesidad de contar con médicos. De
paso, cabe agregar que el médico necesita libros de texto, el contador necesita
formularios y los alimentos necesitan envases gráficamente eficientes e informativos. Una de las grandes
virtudes del valioso libro de Jorge Frascara es que no sólo considera los
objetos del diseño gráfico y las técnicas usadas para producirlos, sino que
también examina en detalle el rol del diseñador gráfico y los métodos que
utiliza, a la vez que analiza la
naturaleza de la comunicación visual.”
El diseñador gráfico trabaja en la interpretación, el
ordenamiento y la pre- sentación visual de mensajes. Su sensibilidad para la
forma debe ser paralela a su sensibilidad para el contenido. Un diseñador de
textos no ordena tipografía, sino que ordena palabras, trabaja en la
efectividad, la belleza y la economía de los mensajes. Este trabajo, más allá
de la cosmética, tiene que ver con la planifica- ción y estructuración de las
comunicaciones, con su producción y con su evalua- ción.
Diseño Gráfico es Diseño de Comunicación visual, y esto debe ser fuertemente
comprendido.
Es necesario
reconocer que el título «diseñador gráfico» ha contribuido a la vaguedad
que sufre el entendimiento de la profesión.
A pesar de ser mejor que
«artista gráfico» y mucho más apropiado que «artista», el
título todavía hace un énfasis desmedido en lo gráfico-físico y desatiende el
aspecto más esencial de la profesión, que no es el de crear meras formas (como
en otros campos de acción del diseño), sino el de crear comunicaciones.
Es por este motivo que si bien el término «diseñador gráfico» es la denomi- nación más
aceptada para la profesión, el título más apropiado y descriptivo es
«diseñador de comunicación visual», ya que en este caso
están presentes los tres elementos necesarios para definir una actividad: un
método: diseño; un objetivo: comunicación; y un campo: lo visual.
El diseñador gráfico es el profesional que mediante un
método específico
(diseño), construye mensajes (comunicación), con medios
visuales.
Si entendemos el proceso de comunicación como un acto en el
cual el receptor construye el significado (aprendizaje), podemos entender que como evento el elemento
gráfico diseñado no constituye la totalidad del mensaje, sino que éste es
relativamente incierto hasta que el receptor lo establece mediante su
intervención.
En ese acto tienen lugar aceptaciones y rechazos que
facilitan o dificultan la recepción y la retención de los mensajes, y que
también afectan la relación del receptor con el emisor en forma más o menos
duradera. Toda comunicación en diseño gráfico incluye una fuente, un sumario
transmisor, un medio, un código, una forma, un tema y un receptor (que
construye un contenido o significado y desarrolla una conducta visible o
interna —que aprende—).
Toda comunicación incluye procesos cognitivos y emotivos,
así como tam- bién información a nivel denotativo y connotativo 8. Lo
estético es siempre comunicacional y
merece tratamiento aparte.
Diseño para educación, es un área específica de práctica
profesional.
De acuerdo con lo expuesto hasta el momento, el campo de
trabajo del
diseñador gráfico estaría definido por el eje que une
«información» con «persua- sión». A pesar de que estos dos polos son de capital
importancia para la com- prensión de la profesión y que, en alguna medida,
están presentes en toda pieza de comunicación, es necesario entender que el
diseño para la educación, si bien participa de esos polos, tiene también
elementos originales que merecen una clasificación especial.
Educar no es reducible a informar o enseñar
simplemente "algo" y, si bien
incluye elementos persuasivos, no es tampoco reducible a ellos. En educación la
participación activa del usuario del diseño es indispensable. No así en
informa- ción. El diseño para persuasión persigue la modificación de la
conducta del receptor, pero si bien el diseño educativo persigue también
modificaciones de conducta, las modificaciones buscadas son de carácter
diferente, un carácter en el cual el individuo es motivado a pensar, juzgar y
desarrollarse, no motivado a adoptar decisiones preconcebidas.
En síntesis, el objetivo del mensaje persuasivo es el de
dirigir, mientras que el del mensaje educativo es el de contribuir al
desarrollo integral de la persona humana. Es cierto que hay materiales usados
en el contexto educativo que no son más que materiales informativos o
persuasivos. No es el contexto lo que establece el tono, sino los métodos
concebidos para la utilización del mate- rial, los que determinan la naturaleza
del mismo. Toda escuela cuenta con «mate- rial didáctico», que es en realidad material
de referencia informativa (mapas, diagramas, dibujos, etc.), así como también
material persuasivo (escenas patrióti- cas llenas de acción romántica donde los
personajes principales son más atracti- vos que los enemigos; láminas de
higiene que muestran qué pasa si uno no hace tal o cual cosa; modelos de
conducta social, etc.). Además de este material también existe material
educativo, es decir, material que ofrece posibilidades de interpretación, que
requiere el desarrollo de juicios de valor y que requiere la participación
activa de maestros y estudiantes para su uso.
El material didáctico,
si se considera educativo, debe ser una invitación al desarrollo crítico
de juicios de valor, y no solo exposición informativa y per- suasiva...
Es en este sentido que el diseño de material educativo
difiere del diseño para información y del diseño para persuasión y que agrega
otro polo al esquema del campo del diseño gráfico.
Al preparar material educativo es indispensable considerar
que el aprendiza- je es mejor y más duradero cuando se adquiere en forma activa
(Jean Piaget). En función de implementar este principio, el diseñador, más que
diseñar material didáctico, diseña una situación didáctica, en la cual maestros
y alumnos "completan" el material propuesto.
Este concepto de considerar al receptor como un elemento
activo en el proceso de comunicación, pone en una nueva perspectiva al término
receptor, popularizado por la teoría de la comunicación con una cierta
connotación de pasividad implicada en la definición del mismo término.
La «recepción» de mensajes nunca es pasiva. Es
aparentemente más pasiva que la emisión
de mensajes, pero siempre incluye elementos de actividad que contribuyen a la
construcción y entendimiento del contenido del mensaje recibi- do. Al leer este
trabajo, el lector no está «recibiendo» un mensaje dado, sino que está
construyéndolo, refiriéndose a una serie de contextos, evaluando y reaccio-
nando de una manera o de otra en forma activa.
Está demás decir que otro elemento específico requerido por
el diseño para la educación es la participación de por lo menos dos
especialidades no mencio- nadas hasta el momento: sicología educacional y
sicología del crecimiento.
4/ Educación e imagen.
El impacto de los medios.
Cuando Bernardo Neustadt dijo cierta vez, que "lo que
no está en la televisión, no existe", ciertamente no estuvo muy lejos de la verdad. La televi-
sión es una pequeña caja dentro de la cual se agolpa y debe vivir la gente:
allí se informa, compra cosas, se recrea, estudia, se erotiza, e incluso
escucha Misa...
La imagen televisiva
es increíblemente plural, pero pasa tan deprisa ante los ojos, que no hay
intervalos en que el espectador pueda asimilar lo que ha ocurrido y hacer
conjeturas sobre lo que va a ocurrir. El
impacto visual es tremendo.
Actualmente, los medios —en particular las cámaras de
televisión— ejercen un impacto extraordinario, con una fuerza muy grande... y
creciente.
Los analistas de Vietnam afirman que la derrota se debió a
la presencia del periodismo siguiendo las acciones desde el frente. El público
norteamericano veía desde el living de sus casas las matanzas y la sangre de
soldados america- nos que ocurrían a miles de kilómetros. La desligitimación del conflicto operada por
medio de esa información condujo al acuerdo de París, a despecho de los
poderosos intereses políticos y comerciales involucrados en el conflicto.
La lección fue
aprendida y, en la guerra con Irak, se controló la información que llegaría a
la audiencia, para evitar que la televisión mostrara la muerte de miles de
personas. Sin embargo, pudimos igualmente ver otro ejemplo del poder de la
comunicación. Un batallón de soldados irakíes se rindió frente a los
camarógrafos de la televisión italiana, quienes —sorprendidos— registraron a
esos hombres que alzaban sus manos y entregaban sus armas frente a la amena- za
de una filmadora.
El impacto de los
medios de comunicación de masas, ha potenciado la fuerza de la verdad y los ha
transformado en el Areópago moderno. Pero también se han convertido
vertiginosamente, con ésto, en la tercera forma de poder..., el juego de
moldear la opinión pública, hace que ya no sean centros de poder solamente la
fuerza y las jerarquías (políticas y económicas).
La divulgación de
una verdad puede arrasar con el poder de la autoridad y del dinero. Una idea
bien comunicada —técnicamente— genera una reacción imparable. Dos periodistas y
un diario que divulgaron "Watergate" destaparon un proceso que
derrocó al presidente Nixon, de los Estados Unidos de Norte América.
Pero también es cierto que hay una doble fragmentación en
los medios: fragmentación de la información y de los receptores; lo cual suele
debilitar el poder de la opinión pública, aunque no el del medio de
comunicación. Por ejemplo, una noticia larga en un noticiero de televisión,
dura tres minutos. No hay tiempo para juntar todos los datos, reflexionar sobre
ellos, y analizarlos... El periodista tiene el deber de conseguir primicias, y
esa es su obsesión. Así una noticia que
convulsione al país hoy, desaparece totalmente mañana. De este modo, receptores
aislados reciben una lluvia de fragmentos de una información abrumadora sobre
los acontecimientos más diversos. La misma fugacidad de la información es la que la esteriliza. No
se tienen todos los datos reunidos, ni se contrastan. De este modo el poder de
la opinión pública se debilita, porque la fragmentación de la información no
sólo nos oculta las contradicciones en los testimonios, sino que nos impide
conocer el problema completo e imparcialmen- te. Además, cada medio tiene sus
ideas y presenta la información según su estilo y, a menos que se lean dos o
tres diarios y se escuchen varios programas de radio y televisión, la
información se encuentra distorsionada por la óptica del medio.
Todas las noticias aparecen durante unos días, para luego
hundirse en la memoria de los tiempos, sin definiciones claras sobre nada. Sin
una red, o un ámbito, que comunique entre sí a los receptores, el poder de la
opinión pública "no se activa", permanece oculto y genera la peor de
las soluciones grupales: la inacción, que en la penumbra de la incomunicación
(a pesar de que estamos en la era de las comunicaciones sociales) se nos
presenta como nuestra única opción. El aislamiento impide la acción común, y debilita
el poder de la opinión pública. Somos millones de lectores de un mismo texto,
pero estamos aislados.
Afortunadamente, así como los medios pueden aturdirnos,
también nos pueden clarificar y ayudar a la reflexión... Al respecto son muy buenos aportes cualquiera de los
films biográficos, histórico-críticos, o documentales. También son importantes
los programas televisivos o radiales que abordan temas específi- cos, de a uno
por vez, en detalle y profundidad, o los canales especializados de televisión
por cable.
Además, hoy es habitual la presencia de ciudadanos comunes
en los progra- mas periodísticos televisivos y radiales. Ese espacio puede y
debe ser explotado como canal de conexión entre intereses comunes y
específicos.
Los medios son el escenario donde se discuten los problemas
que nos preocupan, y —por suerte—, el papel del receptor y el emisor está cada
día menos recortado y limitado.
Hoy por hoy, el libro sigue siendo un medio de comunicación
muy especial. Tal vez se le asemeje de algún modo la creación de bases de
datos. Pero, para el caso, aún hoy sigue siendo él el que más y mejor invita a
la reflexión pausada, y a un paseo interno por nuestras propias imágenes...
Incluso los videos formati- vos suelen ir acompañados de un opúsculo impreso.
En el libro hay tiempo y espacio para reunir la información
dispersa, re- flexionar sobre ella, sacar conclusiones y archivar la
información. Se sigue la forma analítica
de pensar que —en la cultura del libro— insistía en la linealidad, en la que el
argumento discurría como un hilo de portada a contratapa. Pero los actuales
medios de comunicación no manejan lenguajes lineales..., y el público ya no
tiene el hábito de lectura que se dice tuvo en otras épocas pretéritas.
Cada medio de comunicación, si sus condiciones se
aprovechan adecuada- mente, revela y comunica un aspecto único de la realidad,
de la verdad. Cada uno de ellos ofrece una perspectiva diferente, una forma de
ver, una dimensión de la realidad que de otro modo queda oculta. No se trata de
que una realidad sea cierta y las otras sean tersgiversaciones. Una nos permite
ver la realidad desde aquí, otra desde allí, otra desde una tercera
perspectiva; tomadas en conjunto nos dan un todo más completo, una mayor captación
de la verdad. Pasan a primer plano nuevos elementos que las
"anteojeras" de los viejos len- guajes han hecho invisible.
Esta es la razón por la cual la preservación de la cultura
de los libros es tan importante como el desarrollo de la televisión. Esta es la
razón por la cual los nuevos lenguajes con su impacto, en vez de destruir a los
antiguos, les sirven de estimulante. Lo
único que se destruye es el monopolio. Actualmente, mu- chos monopolistas
(intelectuales conservadores), están moletos no por "el sen-
sacionalismo" —tal vez— de los nuevos medios de comunicación, sino por su
formato no lineal, su codificación no lineal de la experiencia... El lema de estos intelectuales es mantener el
monopolio de la concepción lineal, por la descalifi- cación menospreciativa y
la crítica abusiva al impacto de los actuales nuevos medios de comunicación.
Todos los críticos despiadados, deberían tener en cuenta
que el libro fue el primer medio mecánico de comunicación de masas, y que tuvo
en su tiempo un impacto arrollador. La miedosa
y falsa pregunta que estos intelectuales se hacen es: ¿puede sobrevivir
el monopolio de conocimiento que tienen los libros al reto de los nuevos
lenguajes? Obviamente la respuesta es
no. Y se ponen furiosos y suspicaces, ante el hecho inexorable de una cultura
de la imagen que avanza sin detenerse.
Sin pretensión de detener un rumbo cultural que —si bien
debe aún pulirse más— tiene aportes valiosísimos y no aspira a sepultar los
libros, deberían preguntarse: ¿qué es lo que la imprenta puede hacer mejor que
cualquier otro medio y merece la pena que lo haga? Y en orden a una respuesta
adecuada, lo mejor es tener en cuenta que la aparición de un nuevo medio libera
a los más antiguos para que puedan dedicarse al trabajo de creación. Por
ejemplo, Elia Kazan, hablando del teatro americano, refiere que entre 1900 y
1920, el teatro era floreciente... No tenía
competencia. Y su única aportación a la
cultura consistía en rancias producciones de Shakespeare. Pero luego llegó el
cine... El teatro tenía que mejorarse o morir. Mejoró. Entre 1920 y 1930,
mejoró tanto y tan deprisa que nadie lo hubiera reconocido.
Hoy por hoy, es interesante constatar el auge de las
revistas y libros de temas especializados..., incluso en los kioskos, y
acompañados de videos, cas- settes, CD, o también disquettes. Los escritores
promocionan sus libros en radio y televisión, o escriben sobre los temas que
los medios han puesto sobre el tapete, y que inquietan a la opinión pública.
Sus diseños de tapa y páginas son más cuidados. Etcétera.
El aula sin paredes.
Según Marshall McLuhan, hoy resulta natural hablar de
"auxiliares audio- visuales" para la enseñanza, ya que seguimos
pensando que el libro constituye la norma y los otros medios son incidentales.
Pensamos también en los nue- vos medios (prensa, radio y televisión) como
medios de comunicación de masas y en el libro como forma individualista, porque
decimos que el libro aisla al lector y ha contribuido a crear el "yo"
Occidental. Sin embargo el libro fue el
primer producto de una produción para la masa.
Los primeros libros impresos constituyeron "subsidiarios viuales" para la
instrucción oral.
Antes de que apareciera la imprenta, los jóvenes aprendían
escuchando, mirando, actuando. De este modo aprendían también, hasta hace poco
tiempo, los niños campesinos de nuestro país, el lenguaje y los conocimientos
de sus mayores. La enseñanza tenía lugar
fuera de las aulas. Solamente aquellos que querían hacer una carrera
profesional iban a la escuela. Hoy, en nuestras ciuda- des, la mayor parte de
la enseñanza tiene lugar fuera de la escuela.
La cantidad
de información comunicada por la prensa, las revistas, las
películas, la televisión y la radio, exceden en gran medida a la cantidad de
información comunicada por la instrucción y los textos de la escuela. Incluso
la formación humana —la creación de patrones culturales, y los cambios de
conducta— parecen estar más condicio- nados por los nuevos medios que por la
escuela.
Este desafío ha destruido el monopolio del libro como ayuda
a la enseñanza y ha derribado los propios muros de las aulas de modo tan
repentino e impactante, que los intelectuales conservadores y la mayoría de los
docentes, están confun- didos y desconcertados.
En esta situación social profundamente trastornada —ya
haremos más ade- lante una descripción de este trastorno—, es natural que
muchos maestros y profesores consideren los nuevos medios de comunicación como
una forma de entretenimiento, más que como auténtica educación (aún cuando se
pueda hablar
—impropiamente— de educación deshumanizante o
deseducación). Pero esta actitud rabiosamente
crítica y negativista no resulta convincente para quien, superando las
apreciaciones simplistas, estudie seriamente el problema. Por ejem- plo, la
mayoría de los que hoy son clásicos de la literatura, la música, o el teatro,
fueron originariamente considerados como entretenimiento ligero. Casi todas las obras vernáculas
fueron así juzgadas hasta el siglo XIX. Incluso la magnífica arquitectura
Gótica, debe su nombre a que en su tiempo se la llamaba despecti- vamente
"cosa de Godos"...
La película, al igual que el libro, es un mecanismo de
duplicación...
Hoy empezamos a darnos cuenta de que los nuevos medios no
son simple- mente una gimnasia mecánica para crear mundos de ilusión, sino
nuevos len- guajes con un nuevo y único poder de expresión. Estos medios nos
ayudan a recuperar la intensa conciencia del lenguaje social y del gesto
corporal. Si estos "medios de
comunicación de masas" nos sirvieran solamente para debilitar o corromper
niveles anteriormente alcanzados por la cultura verbal, no sería por- que haya
en ellos nada inherentemente malo. Sería porque no hemos podido dominarlos como
nuevos lenguajes, para integrarlos en la herencia cultural global.
Es innegable que la actual educación dada a jóvenes de la
cultura de la imagen, anula en la práctica el deseo de aprender y convierte la
situación de aula en una mímica vacía de contenido.
Algunos, como F. Dolto, proponen que "los profesores
(alguna vez) se- rán autores de programas registrados que se ofrecerán por televisión y por video. Pero los adultos
que estén en contacto con los alumnos no se llamarán educadores, sino
animadores o acogedores. Y estarán allí por- que tendrán ganas de estar"
9.
Esta afirmación descalificatoria de la labor docente, en
pro de un progresis- mo tecnológico educativo, nos parece desasertada, pues
confunde la tecnología didáctica con la labor pedagógica, olvidando todo el
entramado vivo de relacio- nes humanas necesarias para una verdadera educación
integral. Esta especie de fascinación tecnológico-futurista es un despropósito
conceptual y operativo.
Pero, por otra parte, hay quienes contrapuestamente opinan
—como el matrimonio Obiols— que en esto hay una lucha despiadada de la imagen
"con- tra" la palabra. Suponen que así la palabra es desautorizada,
poniéndose por encima de ella la imagen, lo cual equivaldría a un regreso de la
evolución humana a etapas primitivas preverbales. También afirman que la
preocupación por motivar y contener afectivamente al alumno, es tratarlo como
un niño pequeño. Y por último, que con esta tecnología didáctica no sólo no se
combate adecuadamente el pensamiento mágico que la tecnología y los medios
masivos estimulan, sino que, al utilizar los mismos medios para la enseñanza,
se fomenta la creencia de que aprender es algo inmediato y sin esfuerzo.
Rematan todas estas apreciacio- nes diciendo que la escuela se convierte así en
un jardín de infantes para adolescentes, donde sólo se podrá apelar al placer y
nunca al esfuerzo como técnica educativa..., con lo cual la escuela sería algo
así como una guardería de niños. 10
Este tipo de discusiones y argumentos enfrentados no
parecen conducir a soluciones valederas. De hecho, los medios siguen y seguirán
educando (o deseducando, como se prefiera) a la masa..., y poco y nada puede
contra ello el pataleo de este tipo de intelectualizaciones.
En la realidad actual, el docente que entra al aula se
encuentra con un alumno promedio que tiene devaluada la imagen de su profesor,
en quien no deposita demasiado respeto ni admiración. Y el resultado es la desconsideración aún
mayor del rol... No es raro encontrar muchachos y chicas que se preguntan
"¿Para qué me sirvió a mí leer El Quijote?", y en su casa tienen largas sesiones de
"MTV" y rock n'roll, en las cuales "aprehenden" un estilo
de vida (no estamos haciendo aquí una valoración ética, sólo constatamos un
hecho). Esa pregunta sobre el Quijote, por ejemplo, apunta a la necesidad de
obtener algún tipo de rédito o satisfacción personal, producto de la enseñanza
y al descrédito de la tarea que se quiera realizar en la escuela. Esta realidad
es también percibi-
da, descripta y comentada por intelectuales como los
Obiols, pero se niegan a asumir el desafío de los nuevos lenguajes, y se
excusan echándole la culpa del malestar estudiantil, a los medios de
comunicación. Lo que no entienden es que el alumno y su profesor, no están
hablando un mismo lenguaje, lo cual dificulta el mutuo entendimiento.
F. Dolto apunta: "Cada vez que me he encontrado con
jóvenes en un instituto, me han hecho saber que el 'cole' es el lugar más
aburrido que existe. Allí fuman y dormitan. Han renunciado incluso a las
reivindica- ciones. Su estado depresivo generalizado no recuerda ni siquiera el
hospi- tal de día, sino más bien la cárcel de día. Cierto es que si los alumnos cobraran, la cosa sería
diferente. Los que trabajan (estudian),
especial- mente las chicas, y que hacen todos los 'gestos del creyente' que se
les pide que hagan, tienen la sensación de que eso no sirve para nada" .
Estos alumnos no están inhibidos por una disciplina
represiva en sus hoga- res, deseosos de encontrar un lugar donde expresarse y
un adulto que lo permita. Estos alumnos que pueblan las aulas, son adolescentes
aburridos que, en el mejor de los casos repiten como buenos actores los gestos
esperados (por el profesor), pero no se interesan por lo que hacen. No hay
idealización, ni interés.
Para estos muchachos y chicas, las paredes del aula son
insignificantes..., lo que se hace en la escuela no tiene significación. La mayoría
de ellos opina que en la escuela pierden el tiempo, porque su centro de
interés está más fuera del colegio (en el aula sin paredes), que adentro.
Es imperiosamente
necesario reconocer que los nuevos medios de comuni- cación, han
suplantado la cultura del libro por una cultura de la imagen, que estos nuevos
medios articulan nuevos lenguajes (no lineales), y que los docen- tes suelen
ser analfabetos de la imagen. Lo lamentable
es que asuman ante estos lenguajes, la misma actitud de aquel que, al no
saber de matemáticas, considera que un complejo teorema de un eximio matemático
es un error y un cálculo inútil. Eso es algo más que un rasgo de soberbia intelectual,
es el simplismo del frenesí dogmatista.
Aunque es verdad que hay muchos antivalores en esta cultura
de la imagen (que no desconocemos, y de los cuales ya hablaremos), sin embargo
ellos no la desacreditan de suyo, sino en el uso que se hace de los medios. La
escuela debería formar a sus alumnos para la vida en esta cultura, y no lo
hace. Olvida, por otra parte, que lo que ella no hace, lo hacen otros..., y en
ese sentido, los medios de comunicación de masas, tienen un influjo educativo
sobre los jóvenes, más fuerte que la institución escolar.
Pienso que tal vez muchos de los antivalores de la cultura
de la imagen, se desarrollan en el caldo de cultivo de la ignorancia y la
formación libresca...; que deja a los alumnos —fuera del ámbito escolar—, a
merced de la manipulación persuasiva de los medios.
Los medios son verdaderamente aulas sin paredes; nosotros
no los miramos a ellos, sino que ellos —cual celosos maestros— nos miran a
nosotros. Cuando decimos "tengo televisión" (en vez de decir
"tengo un televisor"), suprimimos el artículo indeterminado como si
algo nos hubiera ocurrido:
"televisión". La televi- sión nos mira a nosotros, nos guía.
Las revistas y los periódicos no transmiten ya "información", sino
que ofrecen una forma de ver las cosas. Y todo esto tan nuevo y constantemente
cambiante, mantiene siempre una frescura y un atracti- vo extremadamente
poderoso. Gigantescamente superior al de la anquilosada "escuela".
5/ El hombre de la imagen y su educación.
El hombre LIGHT. 11
Estamos asistiendo al final de una civilización, y podemos
decir que ésta se cierra con la caída en bloque de los sistemas totalitarios en
los países del Este de Europa. Aún quedan reductos sin desmantelar, en esa
misma línea política e ideológica; aunque, por otra parte, se anuncian nuevas
prisiones para el hom- bre, con otro ropaje y semblantes bien diversos... Así como en los últimos años se han puesto de
moda ciertos productos light —el tabaco, algunas bebidas o ciertos alimentos—,
también se ha ido gestando un tipo de hombre que podría ser calificado como el
hombre light.
¿Cuál es su perfil psicológico? ¿Cómo podría quedar
definido?... Se trata de un hombre relativamente bien informado, pero con
escasa educación humana, muy entregado al pragmatismo, por una parte, y a
bastantes tópicos, por otra. Todo le interesa, pero a nivel superficial; no es
capaz de hacer la síntesis de aquello que percibe, y, en consecuencia, se ha
ido convirtiendo en un sujeto trivial, ligero, frívolo, que lo acepta todo,
pero que carece de unos criterios sólidos en su conducta. Todo se torna en él
etéreo, leve, volátil, banal, permisi- vo.
Ha visto tantos cambios, tan rápidos y en un tiempo tan
corto, que empieza a no saber a qué atenerse o, lo que es lo mismo, hace suyas
las afirmaciones como «Todo vale», «Qué más da» o «Las cosas han cambiado». Y así, nos encontramos con un buen
profesional en su tema, que conoce bien la tarea que tiene entre manos, pero
que fuera de ese contexto va a la deriva, sin ideas claras, atrapado —como está— en un mundo lleno de
información, que le distrae, pero que poco a poco lo convierte en un hombre superficial,
indiferente, permisivo, en el que anida un gran vacío moral.
Las conquistas
técnicas y científicas —impensables hace tan sólo unos años— nos han
traído unos logros evidentes: la revolución informática, los avances de la
ciencia en sus diversos aspectos, un orden social más justo y perfecto, la
preocupación operativa sobre los derechos humanos, la democratiza- ción de
tantos países y, ahora, la caída en bloque del comunismo. Pero frente a todo
ello hay que poner sobre el tapete aspectos de la realidad que funcionan mal y
que muestran la otra cara de la moneda:
a) materialismo: hace que un individuo tenga cierto
reconocimiento social por el único hecho de ganar mucho dinero.
b) hedonismo: pasarlo bien a costa de lo que sea es el
nuevo código de comportamiento, lo que apunta hacia la muerte de los ideales,
el vacío de sentido y la búsqueda de una serie de sensaciones cada vez más
nuevas y excitantes.
c) permisividad: arrasa los mejores pro-pósitos e ideales.
d) revolución sin finalidad y sin programa: la ética
permisiva sustitu- ye a la moral, lo cual engendra un desconcierto
generalizado.
e) relativismo: todo es relativo, con lo que se cae en la
absolutización de lo relativo; brotan así unas reglas presididas por la
subjetividad.
f) consumismo: representa la fórmula posmoderna de la
libertad.
Así, las grandes transformaciones sufridas por la sociedad
en los últimos años son, al principio, contempladas con sorpresa, luego con una
progresiva indiferencia o, en otros casos, como la necesidad de aceptar lo
inevitable. La nueva epidemia de crisis y rupturas conyugales, el drama de las
drogas, la marginación de tantos jóvenes, el paro laboral y otros hechos de la
vida cotidiana se admiten sin más, como algo que está ahí y contra lo que no se
puede hacer nada.
De entre los pliegues de esta realidad sociocultural va
surgiendo el nuevo hombre light, producto de su tiempo.
Si aplicamos la
pupila observadora nos encontramos con que en él se dan los siguientes
ingredientes: pensamiento débil, convicciones sin firmeza, asepsia en sus
compromisos, indiferencia sui generis hecha de curiosidad y relativismo a la
vez...; su ideología es el pragmatismo, su norma de conducta, la vigencia
social, lo que se lleva, lo que está de moda; su ética se fundamenta en la
estadística, sustituta de la conciencia; su moral, repleta de neutralidad,
falta de compromiso y subjetividad, queda relegada a la intimidad, sin
atreverse a salir en público.
Este hombre es el habitante de la "civilización o
cultura del cliché" de la que habla Gilles Deleuze... 12
"La vida es el triunfo de los mass-media", según apunta Guy Debord en su libro
Comentarios sobre la sociedad del espectáculo.
La discusión actual está vacía, los medios de comunicación están
desaprovechados, se prestan a darnos noticias e informaciones que no dicen
nada. Es una tarea ímproba para no aportar nada, para seguir en la línea de
diversión de esta sociedad frágil, sostenida por hilos demasiado finos, siempre
a punto de romperse.
Frente al hombre vulnerable... el hombre con fundamento.
En este tramo final de siglo hay, como en todos los
pasados, luces y sombras. Pero la voluntad
está siempre ahí, lo importante es saberla descubrir, reconocer su
fuerza y, en medio de las modas y vaivenes culturales, que cada uno sepa
utilizarla cuando convenga. Hemos descripto al hombre trivial u hombre light:
formado básicamente de estos cuatro elementos: hedonismo, permisividad,
consumismo y relativismo, en la escuela de los medios de comuni- cación.
Un individuo así tiene un mal pronóstico, pues está
rebajado casi al nivel de objeto y transita por la vida con una existencia sin
valores. Se fundamenta en: la exaltación del momento, la apoteosis de lo
efímero y el aumento de la superfi- cialidad; una existencia donde la
apariencia externa es más importante que lo que hay dentro.
Traído y llevado y tiranizado por los estímulos exteriores,
a los que se entrega y con los que pretende alcanzar la felicidad. Y todo sostenido por los hilos finamente
entrelazados del materialismo. ¿Cómo podrá un ser así superar los traumas, las
frustraciones y todas las dificultades que tiene inexorablemente la vida?
Evidentemente, no estará preparado para cuando lleguen.
¿Qué hay dentro de él? Su estado interior está transitado
por una mezcla de frialdad impasible, descompromiso y curiosidad ilimitada, con
una tolerancia sin fronteras. Una persona así es cada vez más vulnerable. No
consigue el equilibrio y se hunde. Si no cambia su rumbo, acabará teniendo el
mayor de los vacíos, huirá de sí mismo y denominará libertad a la esclavitud.
¿Cómo hacer frente a esto?
Debemos señalar que el progreso material por sí solo, no es
capaz de colmar las aspiraciones más profundas del hombre. Lo que falta hoy, lo
que el mundo necesita es amor auténtico. Este vacío moral puede ser superado
con humanismo y trascendencia (del latín trans, que significa atravesar y
ascendere, subir: Atravesar subiendo); es decir, pasar por la vida superando lo
menos humano que tenemos y dándole más cabida y amplitud al mundo de los
valores morales y espirituales.
Frente a la represión de la espiritualidad que padecemos en
los mass media, y que la escuela enseña pero no motiva, hay que tener el coraje
de alcanzar valores de recambio.
Volquémonos hacia la voluntad... Si información es lo que sobra en los medios, si información
es lo que sobreabunda en las cátedras de nuestras escuelas, será tal vez el
momento de orientarnos a la formación de la volun- tad, para contrarrestar la
atmósfera neblinosa y débil de una Sociedad light. Esto es responsabilidad y
tarea, tanto de los educadores, como de los comunicadores en general. Si, como dice Jorge Frascara, lo importante
en el diseño es una sola cosa: "su capacidad de incidir sobre los comportamientos del público"..., para brindar un
"Servicio Social" que permita cambiar situaciones existentes por
situaciones preferibles; los diseñadores habrán de ocuparse en generar
"formas pragmáticas", no para la creación de lo superfluo, sino para
el desarrollo de una ciencia proyectual que responda, mediante formas, a las
necesidades am- bientales reales del hombre. El docente, por su parte, no podrá
desconocer este lenguaje no verbal (visual) de la cultura en la que viven sus
alumnos, y les deberá ayudar a desarrollar la habilidad para leer y descifrar
mensajes en un idioma no escrito... Todo el que se precie de educar al hombre,
o de prestarle un servicio, no puede olvidar que debe ayudarlo a
"armarse" para la vida...
El fracaso escolar y la motivación.
La sociedad actual
se ha psicologizado, pues casi todos los acontecimientos están considerados
desde la perspectiva psicológica, todas las causas son psico- lógicas. Lo mismo
sucede con el fracaso en los estudios.
La inteligencia se
desarrolla estudiando. Una buena capacidad mental que no se cultiva queda
anulada.
La voluntad tiene en
el estudio un campo fecundo de actuación. Por eso, muchos malos estudiantes han
comprendido que su problema no era mental, sino de método.
Educar es incitar a dar lo mejor, lo máximo de uno mismo,
de forma escalonada; enseñar y grabar en la conducta aprendizajes y esquemas de
refe- rencia positivos que eleven el nivel de ese sujeto, haciéndolo cada vez
más personas. Cada uno se educa a sí mismo a través de sus experiencias
personales. La vida enseña más que
muchos libros, es la gran maestra. Lo
es, aunque en ocasiones ese conocimiento sea tardío y ya sólo pueda aplicarse
al momento y no al proyecto de futuro...
Los trabajos de investigación sobre este tema ponen de
relieve que, de entrada, hay que establecer unas premisas sobre qué tipo de
niño o adolescen-
muchos fracasos en los estudios primarios, secundarios y
universitarios, no se deben tanto a la falta de inteligencia o de capacidad
mental, como a la de voluntad, a la falta de adecuada utilización de los
instrumentos de ésta: orden, constancia, disciplina en los estudios, así como
en la relaciones familiares, con los profesores, y en las relaciones que éstos
tienen con su medio normal.
Además, muchas veces los maestros no saben comunicarse con
sus alum- nos, en una frecuencia de adecuada sintonización. Un maestro que sabe
qué medios utilizar para estimular a sus alumnos y da a cada uno de ellos su
confianza, obtendrá con más facilidad buenos resultados que aquel otro frío,
distante y más crítico, que no sabe hacer apetecible el esfuerzo a su alumnado.
Los fallos también suelen reflejar algo negativo que se
esconde en la personalidad del alumno y origina cambios de conducta. Lo esencial es compren- der dónde nace el
problema y cómo se ha ido gestando éste; puesto que la meta no es sólo que
estudie más y mejor, sino equilibrar su personalidad, que mejoren sus
relaciones familiares y de compañerismo, que sienta el gozo de su esfuerzo al
ver que avanza en distintos planos de su vida.
ve que la formación visual está relegada a una mera función
subsidiaria que, en lo concreto, no entusiasma, no motiva a los alumnos
("la hora de 'plástica' es hora libre", dicen muchos estudiantes),
que en realidad viven sus experien- cias personales en una "Cultura de la
imagen"; la cual vehiculiza en sus expresiones, ciertos usos y modelos
concretos de comportamiento, sumamente empáticos y no discernibles
conscientemente por el alumno consumidor de imágenes (analfabetismo visual).
Pero, afortunadamente, los Contenidos Básicos Cómunes (CBC) para la transformación Curricular de la
Educación General Básica (EGB), según la Ley Federal de Educación, se interesan
en incorporar gradualmente (ya en el segundo ciclo: de 9 a 11 años de edad), la
"lógica" de los saberes provenien- tes de distintos campos
culturales..., entre los que se encuentra "la ima- gen"... y su
"lenguaje". De hecho, en las puntualizaciones sobre los CBC, se
indican para la llamada "Educación Artística", cuatro bloques:
1. los "códigos" del "lenguaje"
artístico (o más propiamente, de la ima- gen).
En orden a subsanar los fallos, es decisiva la
motivación... Ella es parte de los
factores funcionales del proceso de aprendizaje, se refiere a los aspectos
dinámicos del comportamiento. Tiene que ver con las necesidades, los intereses
y los valores que determinan en el alumno su marco interno de referencia
personal.
En repetidas ocasiones, la "Ley Federal de Educación" del año 1993 —para una
nueva educación en Argentina—, alude a la necesidad de una verdadera búsqueda
de la significatividad en la educación; orientada a recuperar lo que la
comunidad atesora como valioso y representativo de su identidad, para incor-
porar también los cambios que surgen de las demandas sociales presentes y
futuras, favoreciendo el desarrollo personal, social y cultural.
De hecho, fuera del ámbito escolar, las primeras formas de
transmisión de la cultura tienen como vehículo expresiones concretas de
comportamiento, origi- nariamente empáticas, no discernibles conscientemente.
Así se comienzan a asimilar —desde la infancia— patrones de hábitos,
gratificaciones, frustraciones y normas elementales de conducta normalizada.
También se incorporan las situa- ciones significativas del lenguaje, y se
organiza el sistema en desarrollo de las relaciones interpersonales de una cultura
dada. Lo que nos importa destacar, es que la integración al medio se efectúa en
términos de una Gestalt perceptivo- social-emocional con elementos y valores
precisos, dentro de dicha relación. Y
por ello, el problema central de la psicología del aprendizaje reside en los
cambios de comportamiento.
Por otra parte, el comportamiento, ante ciertas fuentes de
estimulación, mantiene algunos esquemas inalterables, mientras otros se
modifican. Existe un balance, un "equilibrio" entre estabilidad y
cambio en toda experiencia. Así podemos modificar opiniones, pero es más
difícil que cambiemos actitudes y creencias más persistentes y profundas que el
educando ya trae de su ambien- te
extra-escolar.
El educador conciente, sabe que su labor consiste, en
última instancia, en orientar el proceso de enseñanza-aprendizaje hacia una
modificación progresi- va de la conducta, integrando lo nuevo (que da la
escuela) en lo viejo (que el alumno trae). Así, operativamente, el aprendizaje
podría formularse en términos de una educación entre los valores antecedentes y
consecuentes...
Según lo dicho, "Aprendizaje" podría definirse
como: el producto contextual entre las estructuras antecedentes y consecuentes
en la conducta, en el momento en que la experiencia modifica el estado anterior
del comporta- miento.
...Por otra parte, la invariable constitucional y
sociocultural, detectará el grado de plasticidad de la conducta para el cambio.
Un ejemplo centrado en los intereses de nuestra temática de
trabajo: las "clases de 'educación plástica o artística', o de
'actividades prácticas'" en una escuela, están centradas en el desarrollo
de cualidades estéticas a partir de la destreza en la coordinación dinámica
manual (en concreto, el alumno aprende a hacer "lindos
trabajitos"..., "dibujitos", un sombreado, etc.), y todo
orientado hacia la cultura "libresca"... De hecho, respecto a la
"coordinación visomotriz", el
DOCUMENTO DE APOYO
PARA LA ENSEÑANZA DE
ACTIVIDADES PRÁCTICAS, del Ministerio de Educación y Cultura de Santa Fe
(1981) afirma: "El niño necesita de una adecuada percepción visual que le
permita discri- minar correctamente la forma de los códigos y letras y sus
combinacio- nes en palabras y números [...] de la posibilidad de evocar
experiencias visuales, depende en gran medida el aprendizaje de la lectura [...]
La adquisición de la lectura se apoya en los primeros momentos en la capa-
2. los procedimientos y técnicas de ese lenguaje que
articulan las distin- tas manifestaciones culturales.
3. la información sensorial... y todo el tema de la
percepción.
4. los referentes regionales de ese lenguaje visual, que
colaboran en la formación de los esquemas preexistentes de la conducta del
muchachito que va a la escuela.
Esta afortunada transformación, no busca subsidiar a la
cultura libresca...,
sino formar para la vida en la "Cultura de la
imagen".
Es importante
comprender este ejemplo para entender que lo que vamos diciendo sobre la
necesidad de la motivación, implica la conceptualización del aprendizaje con
arreglo a un proceso progresivo de elaboración y reelaboración de los
"esquemas de comportamiento" que, en nuestro trabajo, se interesa
particularmente en la motivación a partir del lenguaje visual y en la com-
prensión de ese lenguaje.
Muy a menudo solemos quejarnos de la influencia de los
medios de comunicación sobre nuestros alumnos, y de la poca significación que
tiene para ellos la escuela.
La escuela fracasa y los medios acrecientan su influencia
en extensión y profundidad. Pensamos que se imponen a los educadores
modificaciones sus- tanciales en los procedimientos de enseñanza.
Particularmente entendiendo que la motivación, no es sólo el conjunto de
factores emocionales que actúan en la dirección eficaz del proceso de
aprendizaje; sino que ella resulta de una complicada interacción de factores
internos y externos de la conducta. Son fuerzas psicodinámicas que interactúan
en cada situación..., siempre en relación al "espacio vital total"
del educando, que constituye una estructura cognoscitiva que, según Piaget,
está orientada por un impulso originario de asimilación y ajuste al ambiente.
Piaget llama la atención sobre la desaprensiva tendencia a considerar la
función intelectual divorciada del aspecto afectivo del comportamiento, e
invita a considerar la motivación en términos del desa- rrollo de las funciones
cognoscitivas dentro de un "contexto efectivo y social".
Los elementos
frustratorios más corrientes y de mayor incidencia, tienen que ver con
la falta de aceptación y apoyo, con la privación de oportunidades adecuadas,
con la falta de estímulos suficientes, o con la obstrucción de los esfuerzos y
expresiones de los propios impulsos e intereses, con la falta de integración en
los grupos y, sobre todo, con los conflictos desencadenados por discrepancias
entre las necesidades, y las posibilidades de satisfacerlas.
Algunas puntualizaciones sobre la motivación...
Aprender es exigente y requiere voluntad, así pues, la
tarea del educador
es hacer apetecible la exigencia.
Cuando la labor educativa supone entregar al alumno a un
trabajo árido y sin interés, suele ocurrir (aún con los alumnos inteligentes)
que sufre trastornos como aburrimiento, disgusto, desinterés, indisciplina,
autodesagrado, depresión, etc.
Debe tenerse en cuenta que la curiosidad y la exploración,
por ejemplo, poseen un atractivo "per se" incluso en los animales.
Además, la atracción por lo desconocido, lo desorganizado, lo inexplicable, es
un impulso básico en la mayo- ría de las personas. La
"necesidad" de conocer es
inherente a la actividad de la inteligencia y cumple con su función pertinente
que es precisamente, su activi- dad asimilativa... Piaget dice que los esquemas
asimilativos del conocimiento,
6 / FUNDAMENTANDO...
cionados por el ambiente. En verdad, la propiedad esencial
de un esquema cognoscitivo es "actuar sobre la realidad", repetir la
actividad asimilativa que le es propia, y realimentar así la inteligencia.
Seguidamente, Piaget llama la atención sobre la desaprensiva tendencia a
considerar la función intelectual divorciada del aspecto afectivo del
comportamiento...
La filosofía
"tomista" sostiene que
"nada hay en la inteligencia que primero no haya pasado por los
sentidos". Y también afirma que la
volun- tad es la que aplica la inteligencia al objeto que ama, para conocerlo
mejor, y la inteligencia, por su parte, aumenta la intensidad del amor,
precisando su objeto. Hay, pues, una especie de "circulación" entre
la inteligencia y la voluntad. Cada una es causa de la otra a su manera (causa
ad invicem sunt causae); la inteligencia mueve a la voluntad per modum finis,
presentándole "de modo apetecible" un bien que debe ser amado, y la
voluntad mueve a la inteligencia per modum agentis, aplicándola a la
consideración de su objeto. Así, de cierto modo se puede afirmar que
"conozco lo que quiero", en cuanto "quiero lo que
conozco"... y difícilmente "conozca lo que no quiero conocer".
Muchos pretendidos pensadores "tomistas", olvidan
que la inteligencia y la voluntad son facultades de una misma alma, y como
tales, no actúan separadas entre sí; es más, por tratarse de un alma humana, no
puede desconocerse o minusvalorarse el papel de "la corporalidad" en
sus procesos cognoscitivos y volitivos.
La afectividad
cumple una función de adaptación..., las emociones y los sentimientos
expresan el interés y el valor que poseen las acciones humanas, cuyas
estructuras no son otras distintas de las que corresponden a los procesos
intelectuales.
La motivación debe
ser considerada en términos del desarrollo de las fun- ciones cognoscitivas
dentro de un "contexto afectivo y social"... Aprender (entendido como
responder a los esquemas de adaptación a la realidad), implica estar ya
motivado.
Motivar, es hacer participar plenamente el comportamiento
con los recur- sos propios en la situación, no sólo emergente con respecto al
objetivo central del aprendizaje, sino también con relación a una secuencia
escalonada de recurrencias, actividades y otros propósitos, que puedan ser
"acercados" para realimentar la actividad principal. Estamos hablando
de situaciones convergentes en el aprendizaje. De la integración y
complementación de "tareas serias" y de "actividades libres"
en un solo proceso motivacional.
Ningún aprendizaje puede ser eficiente y subsistir
positivamente durante algún tiempo, si no se encuentra suficientemente
motivado.
En síntesis: para
dar atención pedagógica a los "intereses escolares", es importante
tener en cuenta en la orientación escolar: el conocimiento del alumno concreto,
sus capacidades, sus verdaderas inclinaciones e intereses, la historia
personal, familiar, y el medio ambiente (socio-cultural y económico) al que
pertenece. No negamos que se trata de una tarea difícil, pero en verdad es la
única forma de conocer la personalidad del educando más ricamente.
Y, aunque sea una tarea difícil, es insoslayable, porque en
un estableci- miento educativo serio y formativo, la "orientación
escolar" ha de centrarse en el alumno; basándose en los intereses
"expresados" (por el educando), en los intereses
"observados" (manifiestos en el "proceso" mismo de
enseñanza-apren- dizaje), y en los intereses "inventariados"
(tests)..., todos útiles para el diagnósti- co vocacional y profesional.
Quiérase o no, la labor de educar es una labor
filigranada..., donde el hombre concreto es la significación de todo lo que se
diga "educativo".
De este modo, toda educación que se llame humanística y
tienda a la formación personalizada e integral del hombre, no puede desconocer
los intere- ses de este "hijo de su tiempo" que es el alumno; si
acaso se lo quiere orientar valederamente hacia metas más altas que las que
proponen los mass media.
Una casa no se puede comenzar a construir por el tejado...
Hay un sujeto
concreto y básico sobre el que trabaja todo educador: ...el
alumno.
"Formas" del aprendizaje escolar.
¿Qué es el aprendizaje? Siempre tropezamos con esta
pregunta..., y siempre nos encontramos ante un concepto con múltiples problemas
("aprendizaje"), se- gún en qué diferente contexto educativo se
genere la pregunta. Esto se debe a que el aprendizaje está en el corazón mismo
de una teoría psicológica determina- da... Pero pretender una comprensión del
aprendizaje, del comportamiento y de las situaciones educativas, sin las
referencias básicas a los procesos que llevan a cambios significativos, es tan
absurdo como imaginarse un líquido sin el recipiente en el que se encuentra
contenido.
Por muchas razones el problema del aprendizaje desborda una
teoría circunscripta de la educación, para generalizarse a una con- cepción
dinámica de la formación de la personalidad total. Por esta misma razón, el
problema del aprendizaje admite puntos de vista distintos, incluso divergentes,
y posee una naturaleza compleja y multifacéti- ca. Es como una gran montaña
que, cuando se la recorre, se la aprecia siempre a ella misma, pero desde
perspectivas diversas.
Actualmente coexisten muy diversos esquemas operativos de
las teorías fundamentales acerca del aprendizaje; pero pueden distinguirse con
claridad cuatro líneas metodológicas esenciales:
a) Conexionista, reflexológica y conductista;
b) gestaltista y topológica;
c) un vasto aporte de hipótesis y diseños molares de
aprendizaje, deriva- dos del método clínico y de la problemática básica de las
relaciones interpersonales; y
d) la que se origina en la concepción del desarrollo de un
entramado de valores internos de la personalidad, o teorías basadas en el
aprendizaje centrado en la madurez y autodesenvolvimiento del concepto de sí
mismo.
Respecto de la
teoría guestaltista: La teoría del aprendizaje de la Gestalt está asociada a
dos principios fundamentales: el de organización y el de insight.
En todo aprendizaje encontramos una conducta que organiza
una situación. Esta situación implica un nivel básico de estructuración del
campo perceptivo en que actúa el sujeto. El aprendizaje es aquí el producto de una reorganización del
campo en el enfrentamiento y solución de un problema. De tal modo que la
conducta se modifica, aprende, realiza una nueva intelección (insight) del cam-
po, en la medida en que es capaz de obtener una nueva percepción, una nueva
perspectiva de la situación implicada.
Todo aprendizaje se inicia con un vago discernimiento de la
situación y búsqueda de un objetivo. Este discernimiento surge de un intento de
la búsqueda, de la solución bosquejada, anticipada, y se desenvuelve en función
de la flexibilidad total del campo estructurado. Cuando esta reorganización del
cam- po tiene lugar, cuando el sujeto ha encontrado nuevas relaciones entre los
hechos, entre los medios y los fines, se produce el insight, en tanto que
"completación" del proceso; o sea, en tanto se produce la toma de concien- cia de la situación,
reestructurada por efecto de la nueva trama funcional de las partes en un todo
con sentido. Hay aprendizaje, al abordar y discernir una situación, cuando la
estructura del campo se modifica en dirección a la solución de un problema o a
la consecución de un objetivo.
El insight es el punto crítico y el balance final entre la
situación originaria y la nueva forma de percibir o entender la situación
reestructurada y adecuada al planteo inicial.
En esta teoría, la "meta", el objetivo del
aprendizaje juega un papel de primer orden. La meta es parte constitutiva y
dinámica del proceso. Mientras la actividad desencadenada en el intento de
solución de un problema permanece incompleta, inacabada, el equilibrio no se
restablece y, por lo tanto, persiste una inquietud, una insistencia en la
búsqueda, una expectativa hacia la meta, lo cual refuerza los empeños de la
conducta por lograr los resultados, la Gestalt satis- factoria...
En la teoría de la Gestalt, el concepto de meta, intrínseco
a la motiva- ción y búsqueda de la solución, es equivalente al concepto de
reforzamiento del aprendizaje en la teoría conexionista. Pero el refuerzo no es
aquí algo exterior, que luego se asocia al resultado, sino interno al proceso
mismo. El significado de la situación
original, con la búsqueda incierta de la meta, hasta el nuevo significado del
problema y su solución, están determinados por la estructura dinámica del
proceso del aprendizaje, el cual debe ser concebido en términos de campos
cognoscitivos que se modifican y modifican la con- ducta, en sucesivas
acomodaciones o pregnancias entre los elementos y las
nizar el campo del comportamiento y la perspicacia
(insight) para encontrar
nuevos significados.
De hecho, todo aprendizaje inteligente es productivo:
implica la flexibilidad para reorganizar situaciones y para relacionar los
medios con las tareas y las metas. El pensamiento y la solución del problema, surgen de una
organi- zación de perceptibilidad (la situación del problema tal como se
percibe) y continúan mediante la reorganización o reestructuración de la situa-
ción... El significado original, así
como el nuevo, está determinado por toda la situación... Los motivos, las
actitudes y también las emociones son parte de esta esfera [la situación
completa] del mismo modo que las partes percepti- bles.
Motivos y actitudes son ingredientes dinámicos de la
estructura y deben ser concebidos como fuerzas activantes de la reorganización
del campo, que orientan a la persona hacia determinados fines y objetivos. En
la teoría del aprendizaje de la Gestalt el concepto de meta, de la situación
final satisfactoria (o reducción del sistema de tensión), equivale a los
conceptos de recompensa o refuerzo del aprendizaje de las teorías
conexionistas.
El aprendizaje
constituye el proceso de
estructuración y reestructuración del espacio vital. Por una parte, con
relación al grado de diferenciación; por otra, en el orden de nuevos núcleos de
significación que adquieren las cosas al aumentar la capacidad discriminativa y
el interés por las mismas.
Conveniencia de la "Alfabetización Visual".
Podríamos preguntarnos: ¿Es realmente necesario aprender el
"Lenguaje de la imagen", educar en una seria y correcta
"alfabetización visual" ?; ¿acaso
no somos capaces de descubrir el contenido de una foto o el significado
de las figuras que aparecen en señales de tránsito o informaciones turísticas,
sin que se nos haya dado clase de "gramática visual" ni nada
parecido?; todo esto de la Gestalt, de lo visual y de lo icónico, ¿no será un
palabrerío inconcluyente, anodino e insulso? ¿No habremos caído presos del
constructivismo y el cientificismo descarnado? De hecho, aunque no hayamos
"aprendido a decodificar" los mensajes visuales, somos capaces de
hacerlo, y ello no parece requerir mucha ciencia. Nuestro ojo y nuestro sistema
nervioso visual, por ejemplo, están natu- ralmente preparados para conocer las
semejanzas y, por lo tanto, para establecer la relación entre una fotografía y
su equivalente real. No tuvimos que aprender para entender lo que vemos en una
fotografía del diario, pero para poder "leer" las columnas
informativas si tuvimos que esforzarnos en aprender.
Pero pensemos esta cuestión al revés... Si pensamos en formular visual- mente un
mensaje, la cosa cambia: aprender a dibujar de forma que los otros reconozcan
lo representado no es muy sencillo, podrá comprobar esto si, por ejemplo, juega
una partida en el "Pictionary" (que es algo así como jugar al
"dígalo con mímica", pero ...dibujando). ¿Será que sólo crear los
mensajes requiere aprendizaje? La alfabetización visual ¿es sólo cosa de diseñadores? No, en
nuestra percepción cotidiana aplicamos las reglas del lenguaje visual, sólo que
sin conocerlas. Y así interpretamos los
mensajes icónicos siguiendo algunas reglas que hemos aprendido sin darnos
cuenta, igual que lo hicimos al apren- der a hablar.
La alfabetización
visual no sólo tiende a permitir una interpretación más exhaustiva y más
precisa de las imágenes, sino también a formular cuestiones complementarias que
pueden ser de suma importancia..., tal como hacemos con el lenguaje verbal: ¿qué dijo?, ¿cómo lo dijo?, ¿con qué
fin dijo lo que dijo?, ¿cómo pudo decir eso?, etc. Existe, en verdad, cierta
complejidad ligada a la estructura de suyo compleja de los códigos visuales de
la comunicación. No sólo el comuni- cador especializado ha de aprender a
utilizarlos de manera adecuada; también un "receptor crítico" no
puede quedar satisfecho si no es capaz de sacar a la luz lo más exhaustivamente
posible el mensaje que observa..., de lo contrario la mani- pulación por parte
de los medios de comunicación, seguirá "educando" a su propio y
obsecuente consumidor analfabeto.
Desde su primer despertar, el hombre se comunica de una
manera no- verbal con lo que está a su alrededor. Esta comunicación le permite desarrollar su inteligencia y
echar las bases de su lenguaje verbal y de su capacidad de conocimiento
conciente. Ligada a la facultad de la imaginación (como veremos más adelante),
la comunicación visual es el último paso del hombre para llegar al lenguaje
verbal, pero el surgimiento de éste no la suprime. En realidad lo visual, se completa
con una correcta apoyatura verbal, y viceversa. El lenguaje visual permite
designar con precisión los objetos, aún en su ausencia, y facilita las
formulaciones abstractas, así como los procesos analíticos tanto de
descripción como de inferencia. Pero no es un medio de
expresión exhaustivo del pensamiento. Las palabras, por su parte, nunca serán
algo definitivo y la verdad estará siempre «más allá» de las palabras, apelando
a constantes reformulaciones y reinterpretaciones (los Orientales han tomado
conciencia de esto mucho antes que los Occidentales).
No queremos afirmar con ello que la imagen visual
representa "mejor" el pensamiento, ni tampoco «la verdad». Pero sí podemos decir que cada vez que el
hombre quiere alzarse a lo más alto de sí mismo usa imágenes, icónicas o
verbales (como en la poesía, o la Liturgia). Una buena imagen actualiza un
conocimiento y echa los cimientos de una comunión sin los cuales el hombre
arriesgaría, quizás, perder su espiritualidad.
En efecto, la razón, y su correlato de lenguaje verbal analítico, no
puede dar cuenta por sí sola del espíritu humano ni substituir la
imaginación. Al contrario, conocimiento
y pensamiento nacen de una interacción dialéctica entre ambas formas de
expresión: la imagen da apoyo a la memoria y a la sensibilidad, mientras las
palabras consolidan, sitúan y relacio- nan las imágenes.
La escritura y la imprenta jugaron un papel esencial en
este desarrollo. La primera aseguró la conservación y la transmisión, aunque
lenta y selectiva, del conocimiento y de la cultura. La segunda permitió la difusión cada vez más
amplia de la cultura intelectual, aunque dando aun mayor impulso a la tendencia
analítica y especializadora. Pero, como lo advertimos hoy, la tecnología y el
desarrollo de la ciencia especializada, basada en los medios escritos, han
llevado al descubri- miento de la electrónica, la cual ha dado origen a dos
nuevos recursos técni- cos que están transformando el mundo de hoy: la
televisión (imagen electrónica) y los computadores.
El computador, y sus aplicaciones, finaliza a la era de la
mecánica al mismo tiempo que pone en tela de juicio la validez de un desarrollo
tecnológico y de una ciencia basados exclusivamente en un postulado analítico.
Producto de la especialización y de la producción en serie, el computador es,
extrañamente, una máquina muy poco especializada (en relación a lo que permite
hacer) que, entre sus múltiples «gracias», es capaz de transformar un código en
otro y, en particu- lar, de transformar fácilmente cifras en imágenes, y
viceversa. Esto está produciendo un verdadero terremoto en la ciencia, borrando
los límites entre las disciplinas y, lo que es aún más importante, demostrando
visualmente que los procesos analíticos sólo nos dan acceso a una pequeña parte del mundo cognoscible.
Estamos ante una tecnología radicalmente nueva que está
revolucionando nuestra cultura: la tecnología computacional.
El computador
revaloriza la síntesis, la «visión» de conjunto, la percep- ción
guestáltica del campo de la realidad. Y
su demostración convence quizás aún más por el hecho de ser visual: usa una
pantalla de televisión no sólo para exhibir cifras y textos, sino también
gráficos demostrativos de realidades que ninguno de nuestros sentidos es capaz
de percibir.
Lo importante es la
confluencia de las tecnologías de la comunicación (tele- comunicaciones) con
las de acumulación y procesamiento de información (compu- tación).
¿Qué es lo significativo aquí? La eficiencia con que la
televisión nos entrega una información sintética y «global»: la imagen
televisiva, especialmente si es «de terreno», muestra al mismo tiempo las
acciones de los protagonistas y el contex- to en que se desarrollan, mientras
el audio nos entrega sus palabras: una mirada instantánea nos permite conocer,
eventualmente, un proceso complejo, que sólo un muy largo texto podría, con
grandes dificultades y menor precisión, describir.
Pero la televisión recoge y esparce por todo el mundo
cantidades enormes de imágenes, generando, en los términos del francés Abraham
Moles, una «cul- tura mosaical». El
hombre común de hoy se parece al científico sin computa- dor: inundado de datos
fragmentarios, incapaz de sintetizarlos y encontrar la pauta unificadora y
«otorgadora de sentido». Pero la televisión también difunde mucho más sin
proponer síntesis alguna.
Aunque la imagen conlleva una gran facilidad de
memorización y un gran poder de motivación, la cantidad de «visiones» con que
nos alimentan los medios de comunicación masiva es tal, que se minimiza el
impacto de cada una por separado. En realidad, prestamos muy poca atención al
detalle de lo que perci- bimos. Esta
«baja atención» nos proteje de una «sobrecarga» al mismo tiempo que debilita
nuestras defensas frente a "las constantes presentes en el caos" de
lo que recibimos, constantes que sí tienden a grabarse en nuestra memoria y a
influir, muchas veces inconscientemente, en nuestra conducta. Así es como se produce una transformación
cultural en el orden de los valores, cambio del cual el receptor no crítico, no
es conciente 13. Es lo que explica que sean necesarios los llamados de
atención, como el del Papa Juan Pablo II con ocasión
de la XXVIII Jornada mundial de las comunicaciones sociales (24 de Enero de
1994)... El Papa,
hablando del tema "televisión y familia", expone algunos criterios
para "saber mirar" [nótese que se afirma que el mirar supone
saber...], y así dice que la televisión puede enriquecer la vida familiar, pero
también la puede perjudicar, por lo cual es necesario hacer una selección res-
ponsable de los programas, para decidir cuáles conviene ver y cuáles no.
El mosaico visual del que nos alimentamos contiene fuerzas
invisibles que sólo un tipo de «computador» bien programado puede descubrir:
este es nuestro cerebro, el que puede —como los dioses— convertir el caos
original en "cosmos", siempre que lo hayamos "educado" para
ser crítico.
La formación del
sentido crítico frente a los mensajes visuales y el entendi- miento de la
importancia de la alfabetización visual, es la preocupación central de nuestro
trabajo. Todos hemos pasado años en la escuela aprendiendo a manejar
adecuadamente el lenguaje verbal: hemos tenido clases de gramática, hemos hecho
numerosos ejercicios de redacción y de ortografía. Pero, aunque hayamos tenido
algunas clases de dibujo, ¿hemos aprendido realmente lo que son y cómo se
aplican los lenguajes visuales?, entonces
¿cómo podremos criti- carlos constructivamente? En la comunicación masiva de
hoy ni el «receptor» ni, menos aún, el «comunicador» pueden permanecer ajenos a
la «avalancha visual» por cuanto, en muchos casos, no es posible acceder al
sentido completo de un discurso audio-visual si no se está en condiciones de
evaluar el significado de la expresión icónica (es, especialmente, el caso de
la propaganda y la publicidad que, por este motivo, deben ser analizadas con el
mayor sentido crítico).
Debemos recordar que la importancia de la escritura para la
comunicación es tal, que ha determinado una división fundamental en el estudio
de la evolu- ción del género humano: la distinción entre prehistoria e
historia. Sin em- bargo, la prehistoria no nos es ajena: ha dejado para la
posteridad una valiosísima información visual observable y hasta cierto punto
comprensible no sólo por especialistas, sino por cualquier persona con un buen
sentido de la vista. Aun- que la interpretación exhaustiva pueda ser compleja,
lo más asombroso es que aún hoy estamos en condiciones de reconocer objetos y
seres vivos desapareci- dos hace miles de años, y que lo podemos hacer
cualquiera sea el idioma que hoy hablemos.
Y como lo hemos señalado antes al hablar de las computadoras, las
representaciones gráficas cobran una importancia renovada para el desarrollo de
la ciencia en el Siglo XXI. Estar familiarizado con el lenguaje de la imagen
tiene por lo tanto una importancia creciente para todos...
Lo imaginario y la inteligencia (Fundamentación
filosófica).
Unidad Alma-Cuerpo.
La imaginación es la
facultad más acorde —no decimos la más perfecta— con nuestra condición humana.
Seres mixtos de cuerpo y espíritu, ni espíritu puro ni materialidad crasa, ni
ángeles ni animales, el hombre, es ese ser interme- diario entre la mera
materialidad y la pura espiritualidad. De modo paralelo, la facultad
imaginativa es mediadora e intermediaria entre la facultad más inma- terial que
nos especifica, la intelectiva, y la percepción sensible que nos liga a la
realidad.
Nuestra inteligencia está encarnada: ello dota a la
sensibilidad de una finura inalcanzable en el reino animal e impide que el
objeto propio e inmediato de nuestra inteligencia sea lo inteligible puro,
aunque —como objeto adecuado— puede llegar a alcanzar la pura inteligibilidad.
No hay pensamiento sin imagen, se viene repitiendo desde el siglo cuarto antes
de Cristo. La importancia de la imagen,
en última instancia, encuentra su fundamento en la íntima simbiosis de cuerpo y
espíritu. Nuestra sensibilidad es la de un ser espiritual y nuestro espíritu el
de un ser sensible; la más íntima ley de nuestra naturaleza ensalza nuestros
sentidos hacia el espíritu, al par que inclina nuestro espíritu a los sentidos.
Esta condición es la de un espíritu unido en sustancia a la carne y al universo
de la materia. Si la imaginación es
considerada bajo esta perspectiva, veremos que siempre será ese puente de
enlace, esa mediación obligada, de un espíritu que busca inclinarse hacia lo
sensible, como de lo sensible que quiere escapar a la mera inmutación presente,
actual e inmediata.
De ahí que la imagen es el lenguaje más espontáneo y
natural del hombre, el que todos entienden, los niños y los mayores, los cultos
e ignoran- tes. Con esto no se quiere decir, ni menos postular, que la
imaginación sea una facultad híbrida entre espiritual y sensible. No, la
imaginación es una facultad sensitiva: sin embargo, sus fantasmas, "las
imágenes", poseen una gran movi- lidad y pueden estar allegadas a las
significaciones más espirituales como a los motivos más sensibles, siempre acompañando
al pensar, siempre ampliando la percepción, camino obligado tanto para la
abstracción como para la percepción del singular.
Santo Tomás de Aquino vio esto con una claridad meridiana,
aunque perci- biendo sólo el carácter instrumental que la imaginación cumple
cara a las operaciones más elevadas. El
conocer con imágenes es esencial para nuestra naturaleza, porque es efecto de
nuestra especial deficiencia en el modo de conocer, deficiencia que a su vez
radica en nuestro modo de ser, ínfimo entre las substancias espirituales.
Establece de modo perentorio la necesidad de cono- cimiento sensible para la
operación intelectual. Santo Tomás, partiendo de la ontología misma del alma
humana —substancia espiritual que a su vez es forma de un cuerpo— y atendiendo
al objeto propio y proporcionado a nuestro conoci- miento intelectual, dejará
sentada la necesidad de las imágenes. Sin embargo, a Santo Tomás le interesa el
conocimiento intelectual: sólo ve la importancia de los fantasmas e imágenes en
cuanto hacen posible la actividad intelectual, en cuanto instrumentos
necesarios para la inteligencia (Cfr.
S.Th., I, q.88, a 1,c).
Santo Tomás se detiene sólo en el papel instrumental que
juegan las imágenes, en ese aspecto representativo sensible que prepara,
acompaña y sigue a nuestras intelecciones.
La imagen cumple un papel reproductivo que hace las veces de mediador,
de puente natural entre dos extremos de completa materialidad y completa
inmaterialidad. “De un extremo a otro no
hay tránsito sino pasando por los intermedios. Pero las especies tienen en las
cosas sensibles un ser material y en el entendimiento sumamente espiritual:
conviene pues que se llegue a esta espiritualidad atravesando ciertos grados de
modo que en los sentidos tienen un ser más espiritual que en la cosa sensible,
en la imaginación un ser todavía más espiritual que en los sentidos y así
sucesivamente subiendo” (De Veritate, q.19 a 1, ad 3). Está claro, Santo Tomás
se interesa en el proceso ideogenético, en la génesis que desemboca en la
producción del verbo mental o idea, de los conceptos, y la imaginación sólo
significa un momento en ese proceso ascendente. Y luego descendente, porque no
podemos volver a entender las ideas anteriormente adquiridas, sin que al mismo
tiempo el entendimiento tenga delante los fantas- mas correspondientes. En todo caso, pese a este papel subsidiario,
instrumental, que cumple la imaginación de cara al proceso ideativo, Santo
Tomás dejó entre- ver que es en la imaginación donde resplandecen las ideas.
Pero siempre se trata de una referencia que el entendimiento suscita y emplea.
“Porque según el imperio del entendimiento
se forma en la imaginación el fantasma que responde a tal especie
inteligible en el cual resplandecen las
especies inteligibles como lo ejemplar en lo ejemplado o como en la imagen”
(Con- tra Gentiles, II, c.73).
Ya hemos visto que las imágenes encuentran su fundamento y
razón de ser en el aspecto corporalizado de nuestro espíritu (es verdad que
como facul- tad emana del alma, pero su actividad está ligada a lo material y
siempre se valdrá del mundo corpóreo, aún para expresar los contenidos más
espirituales). Para el alma no es una desgracia esta unión indisoluble con el
cuerpo, aunque así lo haya considerado tanto la corriente platónica como la
cartesiana. “Porque la unión del cuerpo y el alma no es por causa del cuerpo,
es decir para que ennoblezca éste, sino por el alma que necesita del cuerpo
para su perfec- ción” (Q. de Anima a.8 ad 15). La unión del alma con el cuerpo
es necesaria para que el alma realice su operación característica y propia, a
saber, el entender. Esta operación es completamente espiritual en cuanto al
acto; no depende el acto de entender de su unión con el cuerpo. Pero
extrínsecamente, en cuanto al objeto, sí depende de él, pues es el cuerpo quien
prepara esa operación sumi- nistrando al entendimiento la materia, es decir los
objetos. Ello se hace posible por medio de las imágenes, representaciones
sensibles de los objetos exteriores, signos de las cosas. Las imágenes son el modo como el alma humana recibe la
información corpórea necesaria para que pueda realizar su operación propia y
específica. “Existe alguna operación del
alma que no se realiza por el cuerpo y, con todo, del cuerpo procede cierta
ayuda para tal operación, como por el cuerpo se ofrecen al alma humana las
imágenes o fantasmas de que necesita para entender. De donde también le es
necesaria a la tal alma el unirse al cuerpo por razón de su operación, aunque
le acaezca (al alma) el separarse” (S.
Th. I, q.70, a.3, c).
Todo el análisis tomista se realiza desde el entender,
desde el producto más acabado de nuestro espíritu, las ideas o conceptos, y
desde allí se observa la cooperación del cuerpo a través de los sentidos y la
imaginación. La imagina- ción, de acuerdo con la óptica tomista, existe para la
inteligencia. La imaginación procede de la esencia del alma a través del
intelecto, y los sentidos exteriores proceden de la esencia del alma a través
de la imaginación. Para Santo Tomás los sentidos existen en el hombre para
servir a la imaginación y, a través de la imaginación, a la inteligencia. Todo
está montado y dirigido hacia la actividad intelectual, la más importante y
propia del hombre. A Santo Tomás le in-teresa el conocimiento intelectual y por
lo tanto sólo ve la importancia de los fantasmas e
imágenes en cuanto son instrumentos necesarios para la
inteligencia, en cuanto preparan y acompañan nuestras intelecciones. La
facultad imaginativa es sólo un momento
en el proceso ideogenético ascendente que desemboca y culmina en la producción
del verbo mental o de los conceptos. La imaginación cumple entonces, para el
Aquinate, sólo un papel subsidiario e instrumental de cara al proceso ideativo.
Tanto los sentidos como la imaginación, qué duda cabe de ello, existen para la
inteligencia. No creemos, sin embargo, que esa es la única función que cabe
asignarle a la imaginación; su actividad no queda enteramente absorbida en este
servicio, por cierto ineludible, que presta a la inteligencia.
Algunos pensadores reaccionan ante el modo jerarquizado y
estratificado de entender las facultades del alma, en el que el intelecto ocupa
un lugar hegemó- nico, y hablan de una "inteligencia sentiente". Las consecuencias
gnoseológicas de nuestra condición ontológica son manifiestas ya en nuestro
modo de sentir las cosas. Para estos pensadores, el modo de sentir será
intrínsecamente intelec- tivo. “Y así como la sensibilidad no es entonces pura, sino intelectiva, por la misma razón su
intelección no es pura, sino sentiente” (Zubiri). La intelección sentiente
muestra que el intelecto no solamente entiende la realidad, sino que siente la
realidad misma. El sentir humano no es
puro sentir y la intelección no es pura intelección, sino que el sentir es
intelectivo y la intelec- ción es sentiente.
Veamos ahora el aspecto inverso; no cómo el alma se sirve
del cuerpo para realizar su operación más perfecta y específica, sino cómo el
cuerpo está im- pregnado de alma.
Unión Cuerpo-Alma.
Si la unión alma y cuerpo puede ser vista desde el alma,
también esta misma unidad indisoluble puede ser considerada en lo que significa
para el cuerpo. Aquí puede encontrarse el fundamento de esta libre actividad de
la imaginación en cuanto no subsidiaria del intelecto conceptual. La coopera- ción imaginativa no se limita a
la preparación e ilustración de la actividad intelec- tiva, sino también ayuda
a la intrínseca actividad simbólica que se deriva de lo corpóreo. Ya
Merleau-Ponty lo señalaba cuando decía que el cuerpo utiliza sus propias partes
como simbólica general del mundo. “El cuerpo
propio está en el mundo como el corazón en el organismo: mantiene
constantemente con vida el espectáculo
visible, lo anima y lo alimenta
interiormente, forma un sistema con él” (Consultar su obra: Fenomenología de la Percep- ción).
Lo corpóreo esta impregnado de una espiritualidad que lo
empapa, lo atra- viesa y transparenta. En esos casos el cuerpo se torna símbolo
y se carga de significación y sentido. Pero también lo corpóreo puede
actualizarse indepen- dientemente del espíritu que lo anima por la mera puesta
en marcha de activida- des reflejas y mecánicas. En dichos casos se torna
opaco, torpe, incluso grotesco, reflejando lo que de menos humano hay en la
persona. Pero siempre refleja, siempre expresa o manifiesta una significación
allende al cuerpo mismo. A través del
cuerpo, sobre todo del rostro, se puede expresar paz, alegría, nostalgia,
seguridad, obstinación, tristeza. La misma mirada puede tener
significaciones infinitas y matices diversos. El cuerpo traduce lo ocurrido en
lo íntimo, es la voz tantas veces del alma, el origen del diálogo, de la
amistad, de la compañía.
Si prescindimos por un momento de este enfoque psíquico o
antropológico para referirnos a la naturaleza del cuerpo, al acto que lo dota
de vida y lo anima, veremos que no es posible concebir un cuerpo vivo sin alma.
Precisamente el alma es ese principio de información que organiza, conforma y
unifica una mate- ria múltiple para constituir un orga-nismo o cuerpo
"vivo". Propiamente no hay cuerpo sin alma; tal posibilidad se da en
el cadáver, resto de cuerpo, apariencia de tal, puesto que empieza a descomponerse
y la materia anteriormente animada comienza a disgregarse en las partes que
antes conformaban una unidad y totalidad organizada. El alma, según
Aristóteles, es el acto primero de un cuerpo natural organizado. Propiamente no
puede darse un cuerpo vivo sin alma.
Es un hecho que la imaginación sacará de este cuerpo
animado las principales imáge-nes y símbolos que le permitan conocer el mundo,
el orden natural y su propio espíritu. No cabe escindir lo corpóreo y lo
espiritual, lo objetivo y lo subjetivo.
El cuerpo está de antemano determinado y afectado por el espíritu. Esto
lo ha visto muy bien Romano Guardini: “El alma no se encuen- tra dentro del
cuerpo como una cosa material al lado de las demás, sino que existe de una
manera propia, atravesando todas las partes y funcio- nes del cuerpo: el alma
se da en efecto en la forma de expresión’’.
Lo anímico, lo
espiritual se expresa en lo corpóreo; lo sensible se encuen- tra penetrado por
lo inmaterial, por una significación que trasciende muchas veces la esfera
meramente sensitiva. El cuerpo humano no
es una máquina, un
“objeto” científico del que se adopta una prudente
distancia escrutadora, una “cosa” que se puede estudiar al igual que una planta
o un animal; irradia, por el contrario significaciones, actitudes,
disposiciones, alma.
Todo el cuerpo humano es expresión: se percibe al espíritu
encarnado en la medida que se expresa a través de lo corpóreo y material.
Gesto, actitud, palabra, mímica, revelan interioridad, espíritu.
Las cosas más cercanas —no hay algo más próximo que nuestro
propio cuerpo— las más familiares a nuestro entorno humano, se tornan símbolos
e imágenes universales a través de las cuales se expresa nuestro espíritu. Lo
corpóreo será entonces expresión, "imagen con sentido", signo-imagen,
es decir, símbolo... Digamos que lo importante en educación, no es tanto la
ima- gen gráfica que usamos para expresar un concepto (la mera materialidad de
la imagen, lo que vemos), sino la imagen que "tenemos"... de nosotros
mismos, de la historia, de la ética, de la religión, de las ciencias, etc. Es
decir, no nos interesa tanto la imagen que usamos —para una exposición
didáctica, estética- mente correcta y atractiva—, cuanto la imagen que
introyectamos (imago) para comprender la realidad que soy, y en la que soy. Un
diseñador, un comuni- cador visual, y un dosente, no sólo usan materialmente
una imagen para subsidiar la labor de la inteligencia, sino que dan una imagen
para la comprensión integral de la realidad. Extendernos sobre este punto nos
llevaría a otra investigación más particularizada, que nos apartaría del
objetivo de este trabajo.
Pero digamos que mi propio cuerpo me proporciona las
categorías imagina- rias necesarias para referirme al mundo y al universo que
me rodea. Me otorga verdaderas categorías concretas, formas de organización
empírica. Tales imágenes están allí, disponibles; bastará un simple intento de
expresar la realidad externa para que las utilicemos incluso sin darnos cuenta.
A través del cuerpo accede- mos a la realidad y a su sentido. El cuerpo mediante su estructura está referido
al espacio que lo rodea, al aire que respira, a la tierra que lo sostiene, en
una palabra, a la totalidad del contexto natural. Afincado en un organismo
fisiológico, extiende su influjo hasta la comprensión del sentido.
El espíritu humano busca expresarse; lo percibimos en la
medida en que se manifiesta a través de lo corpóreo y de las imágenes tomadas
del universo material. A medida que
proyecta su propia imagen corporal en el mundo, a medida que antropomorfiza el
cosmos, como mero correlato de la respectiva cosmomorfización del hombre, lo
domina, lo organiza.
Los procesos de antropomorfización y cosmomorfización son
las fuen- tes del simbolismo imaginario. Gracias al poder simbólico del
lenguaje antropomórfico, el hombre se adapta al mundo, lo hace inteligible y lo
humaniza. Con ello el universo se torna más viviente y humano. A su vez, el
hombre recurre a imágenes del cosmos para hacer inteligible y comprensible
simbólica- mente su propio psiquismo. Corporaliza el universo para dominarlo y
familiarizar- se con él; cosmomorfiza su interior para comprenderse.
Veámoslo más en concreto:
“Mi cuerpo, cada uno de mis principales órganos, son los puntos
privilegiados en que se actualizan mil maneras originales de aprehender el
mundo, se interfieren y se agrupan en
uni- dad. El mundo se me presenta y yo me sitúo en él no sólo a través de mis
mecanismos sensoriales, sino también a través de mi estatura y orienta- ción,
de mi morfología, como el órgano interno que es el corazón... Dicho brevemente,
leo, pienso, digo, el mundo no sólo con ayuda de las catego- rías de mi razón,
sino con ayuda de mi cuerpo vivido, tomado como forma y principio de
organización concreta’’. El cuerpo me
proporciona las principales imágenes para referirme al mundo; y el universo, el
mundo experi- mentado y frecuentado, es el surtidor de imágenes para referir y
expresar mis vivencias e ideas. Así se habla en geografía: de la garganta, el
flanco, la costa, la jiba, la muela, el brazo de mar, la lengua de tierra, el
corazón del país. Estas categorías somáticas son imágenes que utilizamos para
referirnos a las cosas: la “cabeza” de la institución, el “corazón” del
problema, “ser el brazo derecho” del jefe, tener las “manos atadas” o que le
“dejen las manos libres”. Las partes de nuestro cuerpo designan por analogía:
la mano significa trabajo, acción, liber- tad, arte, posesión, realidad
(“cruzarse los brazos”, “estar mano sobre mano”, “poner manos a la obra”,
asuntos “manejables”, tener “mano de artista”, “quitárme- lo de las manos”,
“echar mano”, “al alcance de la mano”, “tomar en mis manos”, “tener en mis
manos”, “soltar las manos”, etc.). Estas categorías son innatas, derivan del
hombre como ser corporal ...“porque mi mano viva y vivida es el órgano de mi
causalidad y de mi libertad... En el presente caso no tengo que franquear
distancia alguna para pasar de mi mano a mi libertad, del mismo modo que para
pasar de mi cuerpo a mi espíritu y a mi alma. La unidad del sentido propio y
del sentido figurado se efectúa en mi
ser mismo, cuerpo animado y espíritu incorporado. La justificación crítica del lenguaje simbólico está en el
carácter espiritual de lo carnal y en el
carácter carnal de lo espiritual’’. El lenguaje es el lugar privilegiado para
estudiar esta unidad del hombre con la naturaleza, del cuerpo con el espíritu.
No hay metáfora, no existe lenguaje poético, ni simplemente lenguaje, que no
emplee estos recursos y estas imágenes concretas tomadas del cuerpo y de la
naturaleza. Con las imágenes tomadas de mi cuerpo, humanizo y com-prendo al
mundo; con las imágenes prestadas de la naturaleza vivida y del mundo experi-
mentado, cosmomorfizo mi interioridad. La imaginacion, por su papel de interme-
diaria, realiza naturalmente estas funciones de síntesis de elementos aparente-
mente contrapuestos, manifestando de este modo, su indisoluble unidad y su
mutua intercomunicabilidad: el cuerpo y el espíritu, lo cognoscitivo y lo
afectivo, la naturaleza y la cultura. El lenguaje del cine, lenguaje de imágenes, es una prueba
experimental de lo que aquí tratamos. Al
antropomorfismo que tiende a cargar las cosas de presencia humana, se añade más
oscura y débilmente el cosmomorfismo, es decir una tendencia a cargar al hombre
de presencia cósmica. Esas conversiones constantes del alma de las cosas en las
cosas del alma, corresponde a la naturaleza profunda del cine, en el que los
procesos subjetivos imaginarios se concretan en las cosas (sucesos, objetos)
que los espectadores vuelven a convertir en subjetividad. Estas categorías
imaginarias son concepto e imagen: hablan simultáneamente a la razón, a la
imaginación y a los mismos sentidos. La
imaginacion, en tanto que no orientada a
hacer posible nuestros conceptos intelectuales, media libremente en esta
intercomunicabilidad natural del cuerpo y del espíritu, de lo cognoscitivo y lo
afectivo, del yo y el mundo. Esta unidad se manifiesta en el lenguaje. Y todo lenguaje vivo y creativo es
necesariamente imaginativo y metafórico.
3 En síntesis educativa: La expresión de lo humano está
mediada por su propio cuerpo, que no es un apéndice de "lo humano",
sino una realidad de su propio existir. Con frecuencia, cierta forma de mal
entendido platonismo nos lleva a separar aquello que pertenece a lo cognitivo y
lo afectivo de nuestra real condición de seres humanos, que vivimos
expresándonos en el mundo de la materia porque somos parte de ella, aunque
podamos trascenderla.
Nuestra condición es la de una realidad ubicada temporal y
espacialmente, a través de nuestro cuerpo. Por ello, cuando hablamos de
educación integral y de una didáctica adecuada a una educación para estos
tiempos, que se orienta a la totalidad de la persona, se hace necesario tener
presente a qué totalidad nos referimos: al hombre como un compuesto
(alma-cuerpo).
Como dijimos al inicio de este artículo, en realidad... las
contradiccio- nes se resuelven en la
visión "del todo".
Concretando...
En la educación integral del hombre de la "Cultura de
la imagen", los educadores deberían prestar seria atención a los aportes
de la Psicología de la Forma. Sobre todo teniendo en cuenta que el aprendizaje
es un producto de la reorganización total del campo percibido, que no puede
desatender lo sentiente, o vivencial...
Así como se puede aprender de los libros, se puede aprender de una
experiencia, de un relato fotográfico, o incluso del contenido de las páginas
de un diario o una revista 14.
Todos sabemos mirar (aplicar el ojo a los estímulos
visuales), pero no sabemos "ver" (aplicar la pupila observadora) correctamente; pues
para ver hace falta tener una mente esclarecida y disciplinada..., es decir
educada para ello...
Por otra parte, en la producción del material didáctico
para este tipo de educación, se ha de tener mucho más en cuenta la relación
entre percepción y significado... De hecho, en Diseño Gráfico —según Frascara—,
el principal requerimiento funcional en una pieza, el objetivo del diseñador
deja de ser la creación de una obra artística (bella) y pasa a ser la
construcción de una "comunicación eficaz", basada en el desarrollo de
los conocimientos psicológicos, sociológicos, lingüísticos y de comercialización. Así, toda pieza de diseño cuya función
requiere el establecimiento de una comunicación en compe- tencia con otros
estímulos visuales debe atraer la atención y también retener la atención. Para
satisfacer la primera condición, la imagen debe producir un estímulo visual
suficientemente fuerte como para emerger del contexto en el que se encuentra,
mediante el uso de contraste en aspectos de forma, contenido y tema, y el
significado de la imagen debe relacionarse con los intereses del receptor. Este
último aspecto, que parece a primera vista relacionado sólo con la retención de
la atención, cumple un papel fundamental en la atracción de la atención, a
causa de la velocidad con que "el significado de las percepciones condiciona nuestras
acciones" (nuestra conducta), incluso antes de recibir concientemente el
contenido de los mensajes.
Además, es fácil entender que cuando varios elementos
reclaman nuestra atención, todos hacemos una gran selección de los estímulos
circundantes y
procesamos sólo una mínima parte de la información ofrecida
por el medio. De aquí la necesidad de comunicar el contenido de un mensaje
mediante sus ele- mentos más inmediatamente visibles, más pregnantes.
Aparte de atraer y retener la atención, que son
consideraciones pertene- cientes sólo a ciertas comunicaciones visuales, el
diseñador en un estableci- miento educativo, debe ser capaz de resolver los
siguientes problemas:
1. ordenamiento de secuencias comunicacionales con claridad
(anuncios, horarios, programas de estudio, reglamentos, planillas, etc.);
2. facilitación y estimulación de la lectura (diseño de
publicaciones internas, opúsculos, cuadernillos de estudio, revistas, libros,
etc.);
3. escalonamiento de la complejidad de la información
(material didáctico interdisciplinar, instrucciones, manuales de uso, etc.);
4. eficacia en sistemas de orientación (símbolos y señales
en la señaliza- ción interna del establecimiento);
5. adecuada jerarquización de los componentes de un mensaje
(instruccio- nes para emergencias, reglamento interno, etc.);
6. claridad en representación (símbolos pictográficos,
diagramas, mapas, gráficos, videos, etc.);
7. aspectos humanos, económicos, sociales, tecnológicos,
estéticos y comu- nicacionales de todo trabajo en el establecimiento.
Con esto queda bastante claro que el campo de trabajo de un
diseñador gráfico, en el ámbito de un establecimiento educativo que esté
decidido a instrumentar los aportes del lenguaje visual... para educar al
"hombre de la civilización de la imagen", es sumamente amplio y
prometedor.
Una palabra sobre la enseñanza de las "Artes", o
la "Educación Plástica".
Respecto de la enseñanza del "Arte", o la llamada
"Educación Plástica", queremos hacer ahora sólo algunas reflexiones
que permitan motivar una lectura de la práctica de su enseñanza en clave de
significaciones, desde el punto de vista de lo humano... Creemos que muchos
jóvenes confunden, con alguna frecuencia, arte y capacidad de dibujar, dado
que, también con alguna frecuencia, más que enseñar una forma de expresión, que
evidentemente requiere el aprendizaje de técnicas y lenguajes, nos quedamos en
las técnicas, sin capaci- dad para interiorizarnos en su sentido... El arte constituye una particular revela-
ción de nuestro propio ser y una forma de expresión de nuestro ser dialogal,
por el cual establecemos una forma de comunicación muy particular con los
demás, en la misma medida en que expresamos, a través del arte, nuestras
propias vivencias interiores. Siendo interior es, también, una forma de
expresión de nuestra propia afectividad, que es lo que nuestro ser humano
encierra como más propio de su intimidad. El ser humano no sólo es conocimiento
sino también afecto, no sólo es avance sino también un estar quieto en el gozo
puro de la belleza, sin utilidad, como en el juego. Nuestra propia intimidad
protesta cuando vivimos sólo de lo útil, pues sabe que es necesario también
vivir como proyecto lúdico que se realiza en la admiración balbuceante, ante
toda forma de belleza que pueda ser nuestra forma de expresión y la de otros.
Por ello, el arte como expresión es propio de lo humano, se hunde en la intimidad
de nuestro ser y ningún hombre, aún aquel que dice no tener capacidades para
ello, puede negarse a esta expresión sin negar una parte de su yo más profundo.
Pero si bien la enseñanza del arte desde las
significaciones es tan importante... Creemos que las clases de "Educación
Plástica" son ideales para trabajar directamente con el alumno la
estructura y la problemática de los len- guajes no-verbales. No pretendemos
descartar la "Educación Artística" o la "Enseñanza del
Arte", sólo consideramos que sin dejar aquello (del Arte) se ha de incluir
esto (del Lenguaje)..., al modo de una materia específica; tal vez en las
mismas horas de "Educación Plástica" y a cargo de un comunica- dor
visual (un Diseñador Gráfico como profesor), y no de un graduado en Bellas
Artes. Ya hemos dicho que el mosaico visual del que nos alimentamos
cotidianamente (lo que miramos) contiene fuerzas invisibles que sólo un tipo de
«computador» bien programado puede descubrir
("ver"...): nuestro cerebro, pero siempre que lo hayamos
"educado" para ser crítico. La formación del sentido crítico frente a los mensajes
visuales y el entendimiento del lenguaje que articulan, debería ser una
preocupación delicada del trabajo educativo.
Y es muy saludable que sean los docentes quienes enseñen a los futuros
ciudadanos a separar la paja del trigo, y evitar que el sensacionalismo de una
vida light los lleve de la nariz. En Europa y en los EEUU, se considera que
para que la escuela pueda "alfabetizar cívicamente" (preparar a los
alumnos para ser ciudadanos concientes y participativos) debe también
"alfabetizar" respecto de los medios de comunicación; porque, de
hecho, los diarios, la televisión, la radio, constitu- yen la "agenda
pública" de nuestra sociedad... Todos hemos pasado años en la
7/ El Diseñador Gráfico en la Escuela.
escuela aprendiendo a manejar adecuadamente el lenguaje
verbal. Pero, aunque hayamos tenido algunas clases de dibujo en las que vimos
obras de arte de todo tiempo y lugar, y donde aprendimos a hacer una
perspectiva, un sombreado, un círculo cromático, o una naturaleza muerta... ¿hemos aprendido realmente lo que
son y cómo se aplican los lenguajes
visuales?...
¿De qué sirve la escala de colores pintadas con témpera
cuando estoy viendo la televisión, cuando una publicidad me cuestiona, cuando
un slogan me seduce, cuando una frase de choque me golpea, o cuando un titular
me atrapa?
La educación artística tiene en sí misma un valor altísimo
que no cuestiona- mos, pero somos concientes de que no sirve para nada el
"pataleo" contra los llamados "deformantes" medios de
comunicación, si no educamos a los jóvenes en la lectura conciente de los
mismos. Si la escuela quisiera hacer
algo positi- vo, debería ocuparse en "alfabetizar visualmente" a los
educandos creando, por ejemplo en el 3º Ciclo E.G.B. y en la Educación Polimodal
(según la Ley Federal de Educación), una materia llamada "Expresión
visual", a cargo de Diseñadores Gráficos o Técnicos en Comunicación; en
lugar de la actual "Educación Plástica", a cargo de graduados en
Bellas Artes. Los chicos deben salir de la escuela conociendo la estructura de
los medios y sabiendo cómo leerlos, cómo utilizarlos en forma crítica. Deben
entender que los medios ofrecen una de las tantas lecturas posibles de la
realidad, a partir de la cual elaboramos nuestra propia visión de los hechos.
La actual "Educación plástica" es una materia descripta por los
alumnos como "en la hora de plástica no hacemos nada", y en verdad
muchas veces es prácticamente una "hora libre". Los alumnos también
suelen ubicarla junto a ese tipo de materias catalogadas como
"fáciles"..., y que lamentablemente no les produce —sobre todo a los
varones— motivación alguna. Es tristemente lamentable, porque el objetivo de esta materia ha de ser
un verdadero entrenamiento para la vida, que se aplicará en todos los órdenes,
desde el estudio al futuro trabajo, pasando por el ejercicio cotidiano de la
civilidad. El Ministro de Educación de
la Nación (en Argentina / 1995) Ingeniero Jorge Rodríguez, opinaba que es
fundamental acceder a la información con actitud crítica. En una nota publicada
en el Nº 192 de la revista "Nueva" (ver supra en nota 14), el
ministro dijo:
La nueva Ley de Educación considera muy especialmente el
tema de los medios de comunicación en la enseñanza. Además de recomendar su uso
como recurso didáctico, determina que debe abordarse como una unidad temática
más dentro del área de Lengua y Comunicación, en la Educación General Básica
(E.G.B.: la antigua primaria). Esto implica aprender a leer el diario, ver un
programa de televisión o escuchar uno de radio.
Todavía se discute su inserción dentro de la lista de temas
de la Educación Polimodal (ex secundaria): la idea es darle un tratamiento un
poco más profundo. También está en estudio el proyecto de incluir la materia
dentro de las carreras de formación docente: si los maestros deben usar el
diario [y los medios en general] en sus
clases, tienen que apren- der cómo hacerlo [alfabetizar visualmente al
docente].
Y, por último, los expertos analizan la posibilidad de
introducir el estudio de los medios de comunicación dentro de los llamados
“contenidos trans- versales”: aquellos temas demasiado importantes
como para ser recluidos en una unidad, dentro de una sola asignatura.
Todos los maestros —no sólo los de Lengua— deberían entonces incluirlos en sus
clases...
A partir de estas
consideraciones podemos esbozar los siguientes corola- rios: 1. Debe existir en
los colegios una materia específica para la alfabetiza- ción visual de los
educandos, a cargo de profesionales de la comunicación visual.
2. Debe existir en los establecimientos para la formación
de los futuros docentes, una materia específica para la alfabetización visual
de los educa- dores, y para la utilización didáctica de los medios de
comunicación.
3. Deben haber en la organización escolar agentes
auxiliares para el apoyo del desarrollo de la actividad docente
interdisciplinar, que constituyan una sección de materias afines, o un
departamento técnico-pedagógico (o di- dáctico), especializado en comunicación
visual.
Estos agentes auxiliares pueden actuar como
"profesores especiales",
para ciertos temas de su competencia en otras cátedras.
4. Profesionales de la comunicación deben integrar el
departamento de relaciones públicas en los establecimientos educativos.
Pensamos que la importancia de los dos primeros corolarios
ya ha sido suficientemente fundamentada en los capítulos precedentes. Estos dos
corolarios (el uno y el dos) tienen una importancia fundamental. Ahora bien,
respecto de los corolarios tres y cuatro, cuya importancia tal vez no sea del
todo evidente aún, vamos a tratar en el capítulo siguiente...
Hoy por hoy, la imagen que se tiene en nuestro país de la
profesión de la enseñanza, necesita ser revalorizada... Nos parece que para
esta tarea no hay otro agente más apropiado para hacerlo que la misma escuela.
Aunque tengamos una "Ley Federal de Educación" recién estrenándose,
no son sólo los papeles quienes revalorizarán por sí mismos la profesión. A tal efecto, hemos de decir que debe
emprenderse una serie de actividades que mejoren la imagen existen- te del
profesor, tanto en la prensa, periódicos populares y otros medios de
comunicación masiva, como cualquier actividad de la comunidad en la que
partici- pe el profesor; procurando en general crear una imagen de respeto
hacia la vida intelectual que profesa y la labor social que desarrolla.
Respecto de esto hay varias puntualizaciones que hacer...
En primer lugar, la escuela debe ofrecer a sus docentes,
programas de perfeccionamiento en ejercicio.
En segundo lugar los docentes deberían ser relevados de sus
tareas admi- nistrativas simples, mediante grupos de docentes auxiliares, de
manera semejan- te a lo que ocurre en los hospitales donde los médicos son
auxiliados por las enfermeras.
En tercer lugar, si el uso de medios audiovisuales o de
cualquier otra tecnología didáctica específica y compleja, necesita ser
incrementado, entonces los docentes deben contar con personal técnico y/o
profesionales competentes en la materia, que actúen como agentes auxiliares
(por ejemplo: un diseñador gráfico para todo lo relativo a la comunicación
visual en la escuela, como ya detallamos en el capítulo anterior). Es
importante tomar conciencia de que para llevar adelante una clase en una
escuela de nivel (sobre todo si cuenta con "aulas taller", como pide
la Ley Federal) es necesario contar con una serie de profesionales con
diferentes niveles de competencia.
En cuarto lugar, debe existir en el centro educativo un
Departamento de Relaciones Públicas, que establezca un plan de relaciones en el
que se defi- nan los objetivos con la mayor precisión posible y se utilicen los
medios de una manera sistemática. En esta sociedad donde todo se tecnifica,
también las relacio- nes públicas se realizan de acuerdo con técnicas
pacientemente elaboradas por profesionales competentes de esa área de trabajo.
La utilización de estas técnicas puede hacer mucho al servicio de un mejor
entendimiento del colegio y su mundo circundante. A través de las relaciones
públicas se persigue una definida finalidad: la creación de una imagen adecuada
del centro educativo y de su propuesta pedagógica, y una mutua comprensión y
colaboración con el mundo en torno. Del alcance de esta finalidad se derivarán,
secundariamente, bienes eco- nómicos para el establecimiento educativo, pero no
se deben confundir las relaciones públicas con la publicidad.
De hecho, toda escuela o sistema escolar tiene relaciones
públicas quié- ralo o no. Lo demuestra
el hecho de que el público tiene una opinión sobre la escuela y una
imagen mental de la misma..., que es el resultado de unas relacio- nes
públicas, planeadas (en el mejor de los casos) o sin planificar; es decir,
llevadas a cabo conciente o inconcientemente.
En ocasiones, cuando la imagen que la comunidad tiene del colegio no
coincide con la realidad, es porque hay un corte en las comunicaciones entre el
colegio y la comunidad que lo circunda. Entonces, vale la pena realizar
conciente y ordenadamente lo que de
todos modos se ha de hacer, es decir, relacionar al colegio con su entorno...
15
El Diseñador Gráfico
en el Departamento de Relaciones Públicas.
Como en cualquier actividad que pretenda programarse,
también las relacio- nes públicas deben tener unos objetivos claros a largo y
corto plazo, enlazados con las finalidades de la educación...
En un esquema simplificado, parecería que las relaciones
públicas tienen un sujeto activo: el colegio, y un receptor pasivo: la
sociedad. Pero en realidad, cuando las relaciones públicas están bien
planteadas, implican una mutua comuni- cación, un diálogo, entre la sociedad y
el colegio. Es cierto que las relaciones públicas procuran formar o mantener
una "buena imagen" del colegio, pero también debe existir el interés,
por parte del colegio, de tener una imagen adecuada de la sociedad en que se
vive y en especial de las personas que, de una manera u otra, pueden entrar en
relación con la institución escolar.
En las relaciones públicas están implicados todos los
miembros del colegio: alumnos, profesores, directivos, técnicos especializados,
personal administrativo, etc. Todos son responsables de la imagen del colegio.
Pero, como "lo que es [obligación] de todos no es de nadie", según
reza un viejo refrán, ha de haber expresamente un Departamento de Relaciones
Públicas, con dos finalidades principales:
1. Estimular a la comunidad para que conozca cada vez más y
mejor al colegio, y pueda participar más inteligentemente en la solución de los
problemas educativos.
2. Ordenar, en la mayor medida posible, las actividades del
colegio de acuerdo con los intereses y necesidades de la comunidad.
Los canales de comunicación a través de los cuales se hacen
eficaces las relaciones públicas, son muy variados... tantos como se consideren
posibles entre un colegio y el mundo en que vive. Todos ellos, sin embargo, se
pueden reducir a los siguientes:
a. Contactos personales.
b. Reuniones.
c. Relaciones con entidades sociales.
d. Publicaciones del colegio.
e. Uso de los medios públicos de comunicación social.
El profesional de la
comunicación visual, el Diseñador Gráfico, tiene un papel muy importante en
orden a hacer eficaces las relaciones humanas, por ejemplo: En las relaciones
con entidades sociales siempre media la papelería de la Institución Escolar,
que es una pieza de diseño. La papelería institucional es la imagen en
constante relación de una institución... va y viene constantemente de aquí para
allá, de mano en mano, de escritorio en escritorio, etc.
La producción de esa papelería en términos de comunicación,
debe ser muy cuidada y guardar una lógica de sistematización en su propuesta
visual: sobres membretados, papel carta, tarjetería personal, planillas,
certificados, cons- tancias, tarjetas de invitación, programas de actividades,
folletos de cursos y eventos, notas, agradecimientos, etc.
Toda la papelería en conjunto, debe funcionar como un
sistema que repre- senta, en cualquier tipo de impreso, siempre a la misma
institución, y la hace ser reconocible como tal. También se ha de cuidar el
diseño del Logotipo y del Isotipo del Centro Educativo.
Más importante aún
es la presencia del Diseñador Gráfico en este Departa- mento, cuando
consideramos las Publicaciones propias del Colegio... Tales publicaciones
pueden ser: el Ideario pedagógico; la Agenda o Calendario de actividades
anuales a realizar; la Guía, Directorio o Elenco del Colegio (profeso- res y
alumnos); el Anuario, Informe anual o Memoria, de las actividades realiza- das;
un opúsculo sobre algún tema... (conferencias o cursos de perfeccionamien- to
docente); un boletín semanal informativo; una revista formativa mensual,
bimestral, cuatrimestral o semestral; una revista de interés general para los
padres y alumnos; apuntes para clases y cursos; resúmenes de libros; una Mono-
grafía; una Tesis; un Libro; etc, etc... el campo es amplísimo.
Estas publicaciones generalmente responden a la iniciativa del profesorado o
del personal directivo, pero también se han de tener en cuenta las publicacio-
nes de los estudiantes, que ofrecen una visión particularmente atractiva de las
actividades, preocupaciones y actitudes estudiantiles.
Y por último, es obvia la importancia del Diseñador Gráfico
cuando se trata del uso de los medios públicos de comuniación social, en lo que
respecta al diseño de placas para televisión; aportes para un programa
televisivo sobre educación; gacetillas para radios, revistas y diarios; afiches
de interiores y para la calle; producción de notas gráficas; revistas de
servicio a la comunidad; diseño publicitario de la propia institución.
La utilización de
los medios de comunicación no es fácil para los centros educativos que no
tienen la prestancia de una Universidad..., pero si se busca con decisión, no
resulta tan difícil encontrar los "espacios" deseados y la colabo-
ración de algún medio. Por otra parte, en muchas ocasiones los periódicos, la
radio o la televisión, se hacen eco de noticias relativas a la actividad de
algún colegio, tal, por ejemplo, las competiciones deportivas escolares y los
concursos de carácter literario y artístico, o las muestras y conferencias. En
algunos diarios hay establecida una sección dedicada a noticias referentes a la
educación y la vida escolar (Cfr.
Proyecto ADIRA, en nota Nº 14). También,
en ocasiones, a través de estos mismos medios se expresan opiniones relativas a
la educación,
expresadas por tal o cual entidad educativa. Es en verdad muy valioso que los colegios
utilicen criteriosamente estos medios, en la medida de sus posibilidades.
El esfuerzo por estar en los medios debe realizarlo la
misma escuela, porque, salvo en ocasiones excepcionales —como cuando se debatía
la "Ley Federal de Educación"—, la educación misma no suele ser
noticia..., lo cual no deja de ser extraño. Si la educación es una actividad en
la que participa mayor número de personas que en cualquier otra actividad en el
mundo de hoy; si, además, la educación llega en sus efectos a toda la población
de una ciudad o de un país, parece que las noticias educativas pueden tener una
audiencia mayor que cualquier otra noticia. En esta situación, los colegios
deberían llamar en su ayuda a los técnicos de los medios de comunicación, para
ver cómo pueden atraer y satisfacer adecuadamente la aten- ción pública hacia los problemas
educativos...
El educador profesional, encerrado en su colegio la mayor
parte del día y enfocando estas cuestiones desde su particular punto de vista,
difícilmente pueda hacerse cargo de la medida y el modo en que las cosas de la
escuela puedan interesar al público en general. Hará falta entonces la visión
especial del profesional de la Comunicación... Porque noticias hay a centenares
en la vida colegial, pero están enmascaradas por la rutina del quehacer diario.
Para descu- brirlas hace falta mirar a la realidad escolar con ojos nuevos...
Creemos que ha podido verse en este título, la amplia gama
de posibilida- des que se abre, para el colegio, en la interacción laboral con
los profesionales de la Comunicación.
Gestión e innovación educativas.
Las empresas industriales y los centros de educación tales
como las faculta- des y los colegios, tienen un gran parecido desde el punto de
vista de la gestión, por cuanto persiguen objetivos sometidos a ciertas
limitaciones y usan medios para lograrlo.
Los estudios acerca de la actividad empresarial han
proporcionado ya un considerable cuerpo de experiencia e investigación que
puede ayudar a quienes están comprometidos en los trabajos de los centros de
enseñanza.
La industria, por
ejemplo, ha avanzado más rápidamente, porque tenía que adaptarse o fracasar...
Adaptarse a un mundo inestable en el que tenía que encontrar el trabajo, las
materias primas y el mercado para sus productos. De hecho las empresas están
menos aisladas del entorno que las escuelas, y son más concientes de las
necesidades para adaptarse al cambio, especialmente en lo que atañe a
tecnología y publicidad.
La idea clave que conviene resaltar, es que en situaciones
de innovación, las empresas deben considerarse "sistemas", no estructuras. Si queremos com- prender una empresa
educativa, el punto de partida es reconocer que su organi- grama suele ser una
red de relaciones de prestigio, poder y estructura..., bastan- te rígida y
piramidal-verticalista, por cierto. Por el contrario, es útil considerar la
escuela o facultad como un sistema, con input (entrada), a un proceso de
transformación basado en una tecnología, y output (salida). De este modo:
Las entradas (input) al "proceso de transformación
educativa" en un centro escolar entendido como sistema, son: las destrezas
del profesorado, los medios y equipos, y el capital y financiación..., que se
combinan para producir cambios válidos socialmente en cada ciclo o nivel del
proceso educativo en su conjunto...
La salida (output)
de una empresa educativa, es "el cambio del indivi- duo". Como
resultado de la vivencia de un proceso de transformación educativa, tienen
lugar cambios en el alumno o estudiante, respecto a su conocimiento, actitudes,
habilidades, creencias, potenciabilidades, aptitudes y con- ducta en general...
Estos cambios son socialmente válidos. Para eso la socie- dad aporta los
medios. Lo importante de la consideración
de la educación como un sistema, es que nos compromete a detallar los objetivos
a corto plazo, los medios y los materiales, las etapas en el proceso de
transformación y las limitaciones físicas y financieras en el ámbito en que se
está trabajando.
En la industria, el proceso de transformación comienza con
los avances de la tecnología del proceso de manufactura, basados en la
ingeniería y las discipli- nas científicas y matemáticas. En la educación
—según Ken Shaw (Profesor de Ciencias de la Educación en la Facultad de Saint
Luke's College Exeter)—, el proceso de transformación se basa en "la
tecnología de la comunicación", con el apoyo de la psicología y de la
sociología en sus aplicaciones al aprendiza- je, la socialización y las relaciones
humanas. La capacidad de gestión radica entonces, en la programación del
progreso.
De este modo podremos ir más allá del antiguo proceso
enciclopedista de producción por hornadas, una especie de industria personal
del profesor con su propio grupo de alumnos en su aula, a los que pretende
transformar sin su colaboración.
Este antiguo proceso queda bien representado por un
organigrama en el que no intervienen para nada los alumnos..., sino que se
encuentran —por vía descendente— en la base de la pirámide jerárquica. Este
tipo de organigrama dirige su atención a los aspectos más rígidos: relaciones
de autoridad, diferencia- ción funcional, intereses y coordinación emanados
desde arriba, y no desde la propia actividad.
En el sistema input, output, todo en la escuela "entra al... y sale
del..." proceso mismo de transformación, que trabaja y se articula sobre
el alumno, combinando "todo" lo que la escuela puede dar de sí para
educar, con el fin de conseguir cambios válidos socialmente (conocimientos,
habilidades, etc.), y haciendo así significativa para el alumno la educación.
La diferencia entre
la concepción de la organización y gestión de una escuela en orden a la
innovación —desde una intelección de la misma como "estructura" o
como "sistema"— es igual a la diferencia que hay entre un modelo
"mecanicista" y un modelo "organicista"... 16
En el modelo mecanicista:
1. La tarea total está dividida en actividades
especializadas y diferenciadas.
2. Quienes realizan esas subtareas tienen objetivos, medios
y técnicas más o menos distintas de aquellos que se ocupan de la tarea global.
3. Derechos, obligaciones y métodos técnicos están
definidos con preci- sión en cada puesto de la jerarquía.
4. El control, la autoridad y la comunicación poseen una
estructura jerárqui- ca.
5. La globalización
final de las tareas, el control y la visión de conjunto se sitúan sólo
en la cumbre de la jerarquía.
6. Las relaciones
son predominantemente verticales, es decir, de superior a subordinado.
7. Hay una tendencia a operar y trabajar por instrucciones
y decisiones emanadas de los superiores.
En el modelo organicista:
1. Todo conocimiento y experiencia concretos contribuyen a
la tarea gene- ral.
2. La situación total determina efectivamente las tareas
individuales.
3. La responsabilidad no se otorga; no se pueden transferir
los problemas hacia arriba, hacia abajo o lateralmente como si se tratase de la
responsabilidad de otro.
4. La autoridad, el control y la comunicación forman una
red, no una jerarquía; la responsabilidad es de todos y no del superior
inmediato.
5. El jefe no es omnisciente; el control, la autoridad y la
comunicación pueden adjudicarse temporalmente a alguien que tenga una
experiencia especial.
6. La comunicación
es lateral más que vertical; las comunicaciones son consultas más que
órdenes.
7. Hay más información y consejo, que instrucciones y
decisiones.
Ahora bien, no podemos omitir el hecho sobradamente probado
de la resistencia al cambio, como algo natural y universalmente conocido. Pero
el contacto con la realidad, contra el juicio de cualquier teoría monolítica,
ablan- da esta resistencia: en las empresas este "ablandamiento" se
opera rápidamente, cuando se ve que las ventas caen; pero en las escuelas esta
celeridad es bastante improbable. Hemos de confiar, de cualquier modo, en que
las personas aprendan incluso las verdades desagradables, al darse la cabeza
contra la cruda realidad. Pero igualmente hemos de esperar desviaciones
patológicas, como por ejemplo: la voluntad de controlar el proceso de
innovación, que puede desarro- llar algún pequeño grupo interno con poder o
intereses que ganar o proteger...; y la desconfianza, el resentimiento, la
apatía, el cinismo, la hostilidad, la disensión y tal vez también la
suspicacia, de quienes no tienen la posibilidad de aceptar el cambio.
En realidad, el modelo organicista también tiene su
desventaja, o su costo... El precio es la ansiedad, la inseguridad, que puede
llegar al resentimiento y a un sentimiento ligeramente paranoico de
persecución, porque nadie sabe dónde termina realmente su responsabilidad. Pero
no debe olvidarse que en este modelo hay grupos de apoyo especializados, con
profesionales afines, que son quienes asumen la tarea de impulsar la
combinación de destrezas del profe-
sorado, y el uso de medios y equipos. Estos grupos componen
en la escuela, las
áreas de programación y evaluación del proceso.
El cambio es también un proceso de aprendizaje en grupo...,
y no nos referimos sólo al grupo de alumnos, sino a todo el grupo de la
Comunidad Educadora, incluidos los profesores.
Para que todo este "sistema educativo" funcione
correctamente, debe crearse un "sistema
de comunicaciones"... Las actas, los planes, las sugerencias, la
nueva información recibida desde fuera, etc. deben ser ampliamente extendidos,
puesto que las iniciativas deben estar basadas sobre la mejor información. Una
persona junto a los archivos es mucho mejor que los archivos solos que nadie
consultará por el simple hecho de estar abocado al trabajo con los alumnos. ¡Un
"agente de cambio", con un "especialista en comunicación",
que manejen la información, colocados en la secretaría están en una situación
muy potente!
El correcto manejo de la comunicación, en el quehacer
educativo, permi- te que la actividad interdisciplinar —propia del trabajo en
grupo— logre alcan- zar objetivos más amplios. Para los intereses de este
trabajo, debemos decir que el Diseñador Gráfico es un profesional de mucho
valor, pues actúa en el colegio de modo similar al Departamento de publicidad
de una empresa... Ya habíamos puntualizado anteriormente que deben haber en la
organización escolar agentes auxiliares para el apoyo del desarrollo de la
actividad docente interdisciplinar, que constituyan una sección de materias
afines, o un departamento técnico- pedagógico (o didáctico), especializado en
comunicación visual.
Estos agentes auxiliares pueden actuar como
"profesores especiales",
para ciertos temas de su competencia.
El desempeño de estos agentes en una escuela es lo que
pretendemos "homologar" con el Departamento de publicidad de una
empresa, del siguiente modo...
En una empresa, el área de publicidad es quien conduce,
canaliza y controla la actividad de comunicación de la empresa (en este caso
—el de la empresa— nos referimos a comunicación publicitaria). Con este área de
trabajo bien cubierta, la empresa se asegura:
1. Unidad en la comunicación: toda la comunicación expresa
los mis- mos conceptos, dice lo mismo.
La reiteración es así acumulación y no fragmenta- ción.
2. Coherencia en la comunicación: toda la comunicación de
la empresa expresa idénticos contenidos en un lapso determinado. De esta manera
todos los mensajes, por diferentes que resulten formalmente, configuran un solo
he- cho, coherente y comprensible.
3. Conducción en la comunicación: cuando las circunstancias
así lo determinen, las modificaciones o cambios se harán en el momento adecuado
y en la forma correcta, sin que esos cambios afecten la comunicación ya
efectuada, o la que se realiza, o la comunicación futura, o la imagen de la
empresa...
Por otra parte, el área de publicidad en una empresa, tiene
—entre otras— una "función técnica", entendida de tres modos:
(...sólo trataremos las funciones con modos homologables a
la labor de una escuela...)
1. Funciones técnicas de dirección:
Análisis de las necesidades de comunicación de la empresa
(en nuestro caso, del colegio...), en función de objetivos fijados previamente.
Preparación de un plan general de comunicaciones, y
planificación de cam- pañas. Determinación del presupuesto para realizar esas
comunicaciones.
2. Funciones técnicas de coordinación:
Son todas aquellas que tienen como objetivo conducir y
coordinar el flujo comunicacional en la escuela, realizado por terceros (como
por ejemplo: la calidad comunicativa del material didáctico de un profesor o de
otro... audiovisua- les, impresos, etc.), y cuidar la coherencia
interdisciplinar de otras acciones de comunicación. En concreto estas funciones
son:
Procesamiento y distribución de material informativo.
Supervisión y control de "lo comunicativo" en la labor docente.
Evaluación y aprobación o rechazo de propuestas comunicativas.
Evaluación total y sistemática de las comunicaciones
operadas y sus resulta- dos.
Aporte profesional y cooperación en "aulas
taller" y/o cátedras; relacio- nes públicas (de las que ya hablamos
anteriormente); y cualquier otra área de
trabajo que tenga por función comunicar, a fin de obrar en
todo orgánicamente y con coherencia.
Aporte profesional en el desarrollo y diseño del material
didáctico.
Prestar asistencia profesional en la confección de Manuales
e Instrucciones. Y supervisión del
material didáctico adquirido.
3. Funciones técnicas de producción:
Son las funciones relacionadas estrictamente con la
producción de "piezas de comunicación visual", tales como: mapas,
afiches, audiovisuales, videoteca, revistas, opúsculos, libros, apuntes,
carteleras, señalización interna del estableci- miento, papelería
institucional, etc., etc.
Según las posibilidades económicas de cada centro
educativo, la conforma- ción concreta de este área de trabajo adquirirá mayores
o menores grados de complejidad, pero debe tenerse en cuenta que si esta labor
se desarrolla cohe- rentemente, los dichos grados de complejidad tenderán a ser
crecientes...; en tanto y en cuanto la red de comunicación comience a
expandirse.
De cualquier modo, este área no debe desatenderse, pues
ella puede — "con creatividad"— solucionar muchos problemas
relacionados con el material didáctico, y con la heterogeneidad de funciones
que suele haber en el transcur- so del trabajo docente. La función del Diseñador Gráfico, desde esta
perspectiva, es la de un nexo coordinante de toda la comunicación en la
escuela:
a. entre docentes.
b. entre alumnos.
c. entre alumnos y docentes.
d. entre la escuela y los padres.
e. entre la escuela y la sociedad.
Conclusión.
A pesar de ser
una actividad que
juega un papel
tan importante en nuestras vidas,
el diseño gráfico es frecuen-
temente mal entendido, a veces incluso por
los mismos diseñadores...
Tenemos ideas mucho más claras acerca de lo que esperamos
de un médico, un arquitecto, un contador
o un verdulero. Y no
obstante: los productos del diseño gráfico equipan nuestra vida
cotidiana y nuestras escuelas.
Todo este trabajo
de investigación realizado
al modo de un diálogo,
o tal vez al de una tertulia
amistosa, con otros
estudiosos del diseño gráfico y de la educación..., ha pretendido
crear conciencia de la insidencia de las piezas de diseño en nuestra
vida cotidiana dentro de una cultura de la imagen, y de la prácticamente nula educación visual que tenemos... Somos analfabetos.
Por eso, a partir de esa conciencia, hemos
explicado lo más clara y ampliamente posible, cuál
es "el rol" que un
Diseñador Gráfico puede desempeñar —y
merece que lo haga— en un
centro educativo de
estos tiempos..., los tiempos
de la "cultura de la imagen". Cultura que, por otra parte, hemos
procurado analizar en sus luces
y en sus sombras,
y en su naturaleza comunicativa,
que, aunque muchas veces se dice que es
dañina, que no educa, que transmite
antivalores, y un largo etcétera de anatemas,
po- see en sí un invaluable
caudal eminentemente educativo...
Sólo que tal vez, poco y mal aprovechado; pues se discute mucho sobre toda esta
problemática..., pero se toma poca conciencia.
Es nuestro
deseo que este
trabajo pueda servir como aporte teórico
para una verdadera
"alfabetización visual" en las escuelas. Que
los temas tratados en esta
investiga- ción hayan
servido para unir y
consensuar, a profesiona- les de los medios
de comunicación y a docentes, es
nues- tra intensión. Hemos pretendido hacer un
"aporte": para que los
diseñadores gráficos comprendan la trascendencia cultural de su profesión, y los docentes elaboren con con- ciencia, proyectos
de "alfabetización
visual" en sus escue- las, con la colaboración de los diseñadores
gráficos. Para ello hemos
descartado todas las complejidades que corres- ponden a la erudición, para que
uno u otro —diseñador o docente—
puedan acercarse al campo de trabajo del otro... y ver la forma de
trabajar mancomunadamente la misma y única realidad.
NOTAS:
1. Los siguientes
conceptos, son paráfrasis y amplio comentario, del artículo "El diseño nuestro de cada día", de
Ronald Shakespear, publicado el 31 de Julio de 1994 en la revista dominical del
diario "La Nación" (Buenos
Aires, Argentina).
2. "Diseña todo aquel que idea medidas de acción
dirigidas a cambiar situaciones existentes por situaciones preferibles".
Herbert Simon (MIT Press).
3. Al respecto, recomiendo la lectura del cuento "Las
ruinas circulares" de Jorge Luis Borges, en su libro
"Ficciones"...
4. Cuando hablo de "lo perceptual", me refiero a
mucho más que al simple hecho de captar con la visión; pero ese tema será
abordado más adelante.
5. Los griegos, al
hablar de lo que hoy entendemos por Verdad, utilizaban la voz
"aletheia" [des-ocultar (a-lethos), sacar de las sombras]; decir la
verdad, por tanto, es mostrar y demostrar la realidad de las cosas...
manifestarla, ver la realidad tal cual es: algo que emerge de las sombras, un
acontecimiento que a-sombra, clarifica, al observador. Este es un concepto en
el que deberían reflexionar muchos de nuestros comunicadores sociales y
educadores.
6. El nudo gordiano, hace referencia al nudo que ataba el
yugo de la lanza del carro de Gordio, antiguo rey de Frigia, hecho con tal
artificio que no podían descubrirse los dos cabos... Por extensión, al hablar
metafóricamente de nudo gordiano, nos referimos a una cuestión muy enredada y
dificultosa.
7. Jorge Frascara, Diseño Grafico y Comunicación. Ediciones
Infinito, Buenos Aires 19944.
8. La denotación es el primer orden de significación..., es
aquel orden en el cual trabajó Saussure: describe la relación entre el
significante y el significado dentro del signo, y del signo con su referente en
la realidad exterior. Así lo denotado, según Barthes, es el sentido común,
obvio, del signo. Si vemos la fotografía en blanco y negro de una calle
lluviosa, esa fotografía simplemente denota "una calle".
Pero la connotación, también según Barthes, es una de las
tres maneras de funcionar los signos en el segundo orden de la significación.
Se refiere a la interacción que ocurre cuando el signo encuentra los
sentimientos o emociones del usuario y los valores de su cultura. Es decir,
cuando los significados se mueven hacia lo subjetivo, o por lo menos lo
intersubjetivo: cuando el interpretante "se ve afectado", tanto por
el interprete como por el objeto o el signo. Y puesto que la connotación trabaja
en el nivel subjetivo, con frecuencia no estamos concientes de ella. La
fotografía en blanco y negro de la calle
lluviosa, puede connotar sentimientos de nostalgia, etc.
Lo denotado: lo que dice...
Lo connotado: lo que me dice a mi...
9. Françoise Dolto, autora citada por Guillermo y Silvia
Obiols en "Adolescencia, posmodernidad
y escuela secundaria", Kapeluz, Bs. As. 1993, pág. 100 (punto
8: La escuela "jardín de infantes").
10. Opus cit., pág. 100.
11. Este capítulo es paráfrasis y cita textual, de los
conceptos y criterios de Enrique Rojas, en sus obras: El hombre Light (una vida sin valores), Ed. Temas de
Hoy, Madrid 19948; y La conquista de la voluntad (¿cómo
conseguir lo que te has propuesto?), Ed. Temas de Hoy, Madrid 19944.
12. Cfr. en el Capítulo 1º de este trabajo: "La cotidianeidad en una 'cultura de la
imagen'".
13. Esto no implica que los medios de comunicación social
sean necesariamente los únicos "culpables"..., ellos hacen
simplemente su "negocio" (por muy criticable que este sea para
algunos). Quienes no forman al hombre corriente en el manejo de los Lenguajes
no-verbales, tienen también su cuota de responsabilidad ineludible, porque
saben que están alfabetizando al hombre de la cultura de la imagen. No basta
con enseñar a leer y escribir (cultura libresca), hay que enseñar a leer las imágenes.
14. LOS CHICOS
Y LOS DIARIOS : El uso del diario como
recurso didáctico tiene una larga historia: a lo largo de este siglo muchos
maestros supieron sacarle el jugo a este texto actualizado y de fácil acceso.
Pero sólo hace unos años la comunidad escolar empezó a utilizarlo
sistemáticamente y a analizar sus
potencialidades. Los Estados Unidos fueron el primer país en desarrollar la
aplicación sistemática del diario en las aulas hace más de dos décadas. En la
Argentina, el programa “El diario en la
escuela” existe desde hace nueve años. La Nueva Provincia y Los Andes fueron los primeros medios que lo
implementaron en el interior y luego pasó a todo el país impulsado por ADIRA
(Asociación de Diarios del Interior de la República Argentina). Hoy goza de
excelente salud: nuestro país es uno de los líderes mundiales en el tema. Y,
sin duda, el primero en Latinoámerica.
Treinta diarios argentinos, con distintas modalidades
regionales, impulsan proyectos diferentes. Muchos publican una sección semanal
dedicada a los maestros: allí se presentan ideas para desarrollar estas
actividades en sus clases. Cada año un Congreso Nacional del Diario en la
Escuela —organizado por ADIRA— reúne a cientos de maestros y especialistas
argentinos y extranjeros. El último se realizó en Neuquén, auspiciado por el
diario Río Negro. Y todos los años se realizan
jornadas regionales para formar y actualizar a los docentes en el uso del
diario en las aulas. Se calcula que ya asistieron más de sesenta mil maestros,
que aplican sistemáticamente en sus clases las técnicas aprendidas.
El proyecto da sus
frutos. En un estudio realizado por ADIRA entre cuatro mil alumnos de escuelas
primarias argentinas —dos mil que usan el diario en la escuela y dos mil que
no— se comprobó que la lectura del periódico incide positivamente en el nivel
de información. Los chicos que participan en el proyecto no sólo tienen más
conocimientos acerca de la realidad, sino que presentan una actitud democrática
más marcada. Las escuelas rurales y de frontera figuran entre las más
fervientes adherentes a este programa. En lugares sin electricidad, sin
recursos para comprar un televisor o donde las montañas impiden la recepción
clara de las señales de radio y televisión, muchas veces el diario es el único
medio de contacto. “El Ministerio de
Educación nos ha pedido que colaboremos con su Plan Social, que atiende a las
escuelas más pobres del país”, comenta la licenciada Roxana Morduchowicz,
coordinadora del proyecto de ADIRA. (Nota
publicada en la Revista "Nueva", Nº192 (año IV) Marzo de 1995,
pág. 6).
15. Cfr. Víctor García Hoz - Rogelio Medina, Organización y
Gobierno de Establecimientos Educativos. Grupo Editor Quinto Centenario, Bogotá
1988.
16. Cfr. Burns y G.M. Stalker, The Management of
Innovation, Tavistock, 1961 (Conceptos trabajados por McKenna, Bernard H., en:
La organización del profesorado en los centros educativos. Anaya, Barcelona 1979).
BIBLIOGRAFÍA consultada y sugerida:
1. Amarate, Ana
María. La organización pedagógica
en la
escuela / Cuadernos
Pedagógicos Nº 8. Ed.
Stella, Buenos Aires 1988.
2. Aquino, S. Tomás
de... Suma Contra
Gentiles. BAC, Madrid 1953.
3. Aquino, S. Tomás
de... Suma Teológica.
BAC, Madrid 1954.
4. Argullol, Rafael.
El héroe y el único. Ed.
Destino, Barcelona 1990.
5. Ayer, A.J. Lenguaje, verdad
y lógica. Planeta-Agostini, Barcelona
1994.
6. Benedict, Ruth.
El hombre y la cultura. Centro editor
de América Latina,
Buenos Aires 1971.
7. Billorou, Oscar
Pedro. Introducción a la publicidad.
Ateneo, Buenos Aires
1983.
8. Brameld, Theodore.
Bases culturales de la educación (una exploración interdisciplinaria). Eudeba, Buenos
Aires 1961.
9. Bunge, Carlos
Octavio. La educación. Espasa-Calpe, Madrid
1928 7.
10. Calzetti, Hugo.
Didáctica general. Ed. Estrada,
Buenos Aires 1939.
11. CELAM.
Comunicación: Misión y desafío. Ed.
Paulinas, Buenos Aires
1985.
12. Combetta, Oscar
Carlos. Práctica de la
enseñanza en la didáctica moderna. Losada, Buenos
Aires 1967.
13. Croce, Benedetto.
Breviario de estética.
Planeta-Agostini, Barcelona 1993.
14. Favre, Justo
A. Pedagogía general.
Stella, Buenos Aires
1947.
15. Fenwick, Aloisyus;
Lezama, Hugo E.
Teoría de la
persuación. Troquel, Buenos
Aires 19642.
16. Frascara, Jorge.
Diseño Gráfico y Comunicación. Ed.
Infinito, Buenos Aires
1994 4.
17. Fromm, Erich.
Del tener al ser (caminos y extravíos de
la conciencia). Paidós, Bs. As. 1993.
18. Fromm, Erich.
El miedo a la libertad.
Paidós, Buenos Aires 1993.
19. Frutiger, Adrián.
Signos, símbolos, marcas y
señales (elementos, morfología,
representación y significación).
Ed. Gustavo Gilli
(Colección de Comunicación visual),
Barcelona 1981.
20. García Hoz, Víctor; Medina, Rogelio.
Organización y gobierno de
establecimientos educativos. Grupo Editor Quinto Centenario, Bogotá 1988.
21. Garroni, E.
Proyecto de semiótica.
Ed. Gustavo Gilli
(Colección de Comunicación
Visual), Barcelona 1973.
22. Gibson, James
J. La percepción del
mundo visual. Ed. Infinito,
Buenos Aires 1974.
23. González Ruiz, Guillermo. Estudio
de diseño (sobre
la construcción de ideas
y su aplicación a la realidad). Emecé, Buenos
Aires 1994.
24. Grondona, Mariano.
El Posliberalismo. Ed. Planeta,
Buenos Aires 1992.
25. Gubern, Román.
Mensajes icónicos en
la cultura de masas.
Ed. Lumen, Barcelona
1988 2.
26. Hamelink, Cees.
Hacia una autonomía cultural en las
comunicaciones mundiales.
Ed. Paulinas, Buenos
Aires 1985.
27. Jürgen Habermas.
El discurso filosófico en la
modernidad. Ed. Taurus,
Buenos Aires 1989.
28. Kaniza, Gaetano.
Gramática de la visión
(percepción y pensamiento).
Ed. Paidós, Barcelona
1986.
29. Kant, Immanuel.
Crítica del juicio.
Espasa-Calpe, Madrid 1990.
30. Leontief, Wassily.
Análisis económico input-output. Planeta-Agostini, Barcelona
1993.
31. Lersch, Phillipp.
El hombre en la
actualidad. Gredos, Madrid 1979
2.
32. Levy,
Alberto R.; Wilensky, Alberto
L. ¿Cómo hacen los que
hacen? Ed. Tesis,
Bs. As. 1987 4.
33. López Quintás,
Alfonso. Estrategias del
lenguaje y manipulación del
hombre. Ed. Narcea,
Madrid 1988 4.
34. Maritain, Jacques.
Arte y Escolástica. Club de
Lectores, Buenos Aires
1979.
35. McKenna, Bernard
H. La organización del profesorado
en los centros educativos.
Anaya, Barcelona 1979.
36.
Merleau-Ponty, Jacques. El lenguaje indirecto y las
voces del silencio. Nueva
Visión, Buenos Aires
1970.
37.
Merleau-Ponty, Jacques. Fenomenología de la percepción.
Planeta-Agostini, Barcelona 1995.
38. Ministerio de
Cultura y Educación
de la Nación
Argentina. Aplicación de
la Ley Federal de
Educación. Buenos Aires 1994.
39. Ministerio de
Cultura y Educación
de la Nación
Argentina. Contenidos Básicos
Comunes, para EGB. Buenos Aires
1995.
40. Ministerio de
Cultura y Educación
de la Nación
Argentina.Ley Federal de Educación. Buenos Aires
1993.
41. Ministerio de
Educación y Cultura de la
Provincia de Santa Fe. Documento de Apoyo para la
enseñanza de Actividades Prácticas. Santa Fe 1981.
42. Moreno Ocampo,
Luis. En defensa propia.
Ed. Sudamericana, Buenos
Aires 1993 3.
43. Mort, Paul
R.; Vincent, Williams S. A look at
our schools. Cattel
and Company, Nueva
York 1946.
44. Murani, Bruno.
Cómo nacen los objetos. Ed.
Gustavo Gilli, Barcelona
1983.
45. Obiols, Guillermo
y Silvina de...
Adolescencia, Posmodernidad y
Escuela Secundaria. Kapelúz, Buenos
Aires 1993.
46. Oñativia, Oscar
V. Bases psicosociales de la
educación. Ed. Guadalupe,
Buenos Aires 19842.
47. Ortega y
Gasset, José. Estudios
sobre el amor. Espasa-Calpe, Madrid
1980 4.
48. Ortega y
Gasset, José. La rebelión
de las masas.
Ed. Planeta-Agostini, barcelona
1993.
49. Peña Vial, Jorge.
Imaginación, símbolo y realidad.
Ed. Universidad Católica
de Chile, Santiago
1987.
50. Piaget, Jean.
Estudios sobre lógica
y psicología. Altaya, Barcelona
1994.
51. Puiggros,
Adriana; Waldman, Fabiana. La educación ¿hacia qué futuro
mira? Ed. Instituto Movilizador
de Fondos Cooperativos C.L., Bs. As.
1994.
52. Raymond Colle
de SCH. Iniciación al lenguaje de
la imagen. Ed. Universidad
Católica de Chile,
Santiago 1993.
53. Rodríguez Diéguez, J.L. Las funciones de la imagen en la enseñanza (semántica y
didáctica). Ed. Gustavo Gilli (Colección de Comunicación Visual), Barcelona
1973.
54. Rojas,
Enrique. El hombre light (una vida sin
valores). Ed. Temas
de Hoy, Madrid
1994 8.
55. Rojas,
Enrique. La conquista de la
voluntad (¿cómo conseguir lo que
te has propuesto?). Ed.
Temas de Hoy,
Madrid 1994 4.
56. Satué, Enric.
El diseño gráfico (desde
los orígenes hasta nuestros
días). Alianza Forma,
Madrid 1993.
57. Schmidt Andrade,
Ciro E. Pensando la
educación (el hombre como
significación de lo educativo). Ed. Paulinas,
Santiago de Chile
1994.
58. Schramm, Wilbur.
Mecanismo de la
comunicación [Apunte Nº 4021,
del libro "Proceso
y efecto de la comunicación
colectiva" / Univ.
Nacional de Rosario;
cátedra Teoría de
la comunicación I,
año 1992].
59. Schweitzer, Albert.
decaimiento y restauración de
la civilización. Ed.
Sur (Filosofía de la civilización), Buenos
Aires 1962.
60. Swann, Alan.
Diseño gráfico (principios y práctica). Blume,
Barcelona 1992.
61. Ulanovsky, Carlos.
Los argentinos por la boca
mueren. Planeta, Buenos
Aires 1993.
62. Vernaux, Roger.
Filosofía del hombre.
Herder, Barcelona 1979
6.
63. Vitar
Miranda, Marta. La concepción
filosófico-educativa de Max Scheler.
Ed. Univ. de La
Serena, La Serena (Chile)
1993.
64. Walton, Jack.
Diseño y organización del programa. Anaya, Madrid
1980.
65. Wolff, Werner.
Introducción a la
psicología. Fondo de
Cultura económica, México
1964 9.
66. Zecchetto, Victorino.
Comunicación y actitud
crítica. Ed. Paulinas,
Buenos Aires 1986.
67. Zuretti, Juan
Carlos. Historia de
la educación. Itinerarium, Buenos
Aires 1964.
Acerca del Autor...
El Profesor Claudio Josemaría Altisen es Diseñador Gráfico,
Master en Educación Psicoinformática, Profesor de
Filosofía y Ciencias de la Educación.
Es miembro del Equipo de investigaciones del Centro
universitario CERIR-educativo, en la Sede de Gobierno de la
Universidad Nacional de Rosario (Argentina).
Ha sido miembro fundador del Grupo "El Túnel",
para investigaciones en diseño gráfico.
Trabaja en el desarrollo y dictado de Cursos de
Perfeccionamiento Docente en ejercicio para el Gobierno de la Provincia de
Santa Fe, y es miembro del Área de Fundamentación en el Instituto Superior del
Magisterio Nº 14 "Domingo Faustino Sarmiento", dependiente del
Ministerio de Cultura y Educación de la Provincia de Santa Fe (Argentina).
Es Profesor en prestigiosas universidades del país: en la
Facultad de Psicología de la Universidad Católica de La
Plata, y en la Universidad de El Salvador, para la
Licenciatura en Calidad de la Gestión Educativa.
También se desempeña como docente en otras instituciones
educativas del Nivel Medio y Superior.
En el Nivel Medio ha desarrollado Talleres de Educación
Visual, en los que ha aplicado los criterios expuestos en este libro.
Ha publicado otros libros y artículos diversos sobre las
aplicaciones de internet, en España y en Colombia. También se ha desempeñado
como columnista y ha brindado reportajes en medios gráficos de las ciudades de
Rosario y Buenos Aires. A su vez, se ha desempeñado como columnista en
Programas Radiales sobre temáticas educativas y filosóficas.
Algunos de sus trabajos han merecido un destacado
reconocimiento en importantes páginas webs internacionales, y ha obtenido
premios en Concursos de publicaciones universitarias.
El profesor Claudio Altisen lleva adelante un "Estudio
de Diseño" de su propiedad, en la ciudad de Rosario (Argentina), en el
cual se desarrollan piezas de diseño para todos los rubros, aunque
especialmente dedicado al diseño editorial.


Publicar un comentario