© Libro No. 422. Las Valquirias. Coelho, Paulo. Colección Emancipación
Obrera. Mayo 25 de 2013.
Título
original: © Las
Valquirias, Paulo Coelho
Versión Original: © Las Valquirias, Paulo Coelho
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© Edición, reedición y Colección Biblioteca
Emancipación: Guillermo Molina Miranda
Las Valkirias
Paulo
Coelho
Las Valkirias
Paulo
Coelho
NOTA DEL AUTOR
El lector que se disponga a leer las Valkírias precisa saber que este libro
es muy diferente de El Diario de un Mago, El Alquimista o de Brida, títulos que
lo preceden.
Fue un libro muy difícil de escribir.
Primero, porque toca temas que exigen sensibilidad para ciertos
asuntos. En segundo lugar, porque había
contado ya esta historia a mucha gente, y temía haber desgastado la capacidad
de contarla por escrito (este miedo me acompaño desde la primera hasta la
ultima pagina del libro, pero - gracias a dios - fue apenas un susto).
La tercera razón, y más importante:
para relatar los acontecimientos ocurridos, necesité entrar en varios
detalles de mi vida personal - notablemente el matrimonio, las relaciones con
otras personas y la frágil distancia que separa a la tradición mágica a la que
pertenezco, del hombre que soy. Como cualquier ser humano, exhibir mis
debilidades y mi vida personal me dejan suficientemente avergonzado.
Pero - como estaba claramente en el diario de un Mago - el camino de la
Magia es el camino en común de dos personas.
Un hombre puede tener un maestro, seguir una tradición esotérica, poseer
disciplinas necesarias para llevar acabo rituales; pero en la Búsqueda
Espiritual la fe es constante desde el comienzo (de ahí existe la palabra
"Iniciado", aquél que está iniciando siempre algo), y la única cosa
que cuenta - siempre - es la voluntad de seguir adelante.
Las Valkírias demuestra claramente el hombre que existe detrás del mago, y
ésto podría decepcionar a algunos pocos que están en búsqueda de los seres
perfectos, con verdades definitivas en relación con todo. Pero los verdaderos Buscadores saben que,
independiente de todas nuestras imperfecciones y defectos, El Camino Espiritual
es más fuerte.
Dios es amor, generosidad y perdón;
si creemos esto, nunca vamos a dejar que nuestras debilidades nos
paralicen.
Los acontecimientos narrados en este libro ocurrieron entre los días 5 de
septiembre al 17 de octubre de
1988. El orden de algunos hechos
están cambiados, y en dos ocasiones utilicé la ficción, solamente de modo que
el lector pueda entender mejor los temas tratados - pero todos los hechos
esenciales son verdaderos. La carta
citada en el epilogo del libro esta registrada en la oficina de notario de
títulos y de documentos de Río De Janeiro, bajo el número 478038.
Paulo
Coelho
PRÓLOGO
- ¿ una cosa
que es importante para mí? - J. pensó un
poco, antes de contestar. -
Magia.
- otra cosa -
Paulo insistió.
- mujeres - J.
- dijo. - magia y mujeres. Paulo rió.
- son
importantes para mí también - dijo. -
incluso la unión me ha limitado tan una poco.
Era la época de
J. de liberar un arrebato del gustosa risa.
- un poco -
dijo. - pero solamente un poco.
Paulo hecho un
poco de vino en la taza de su maestro. Estaba casi cuatro meses sin verlo
personalmente.
Y esta era una
noche muy especial, quería conversar más, hacer un poco de suspenso antes de
entregar a J. el paquete que había traído.
- Yo
acostumbraba imaginar a los grandes maestros como gente lejos de este mundo -
le dijo a J. -
Si tu me
responderías de esta manera en algunos años, sabría que olvidaste lo aprendido.
- de haber
hecho eso - contesto J., bebiendo su vino.
- yo habría colocado una hermosa discípula en tu lugar.
Habían bebido
la botella entera, hablando sobre trabajo, magia y mujeres. J. estaba eufórico
con un gran negocio que acababa de cerrar para la multinacional holandesa donde
trabajaba. Y Paulo estuvo contento con
el paquete que trajo.
- pida otra
botella - Paulo dicha.
¿- para brindar
de que!?
- su venida a
Río De Janeiro. O el bello escenario que se ve de la ventana de este
restaurante. Y por el regalo que le
traje.
J. estaba
mirado un restaurante situado en el ultimo piso del hotel donde se
hospedaba. La playa de Copacabana, allí
debajo, iluminaba todo.
- la escena
merece una tostada - dijo, llamando al camarero.
Cuando llegaron
ya a la segunda botella, Paulo puso el paquete en la tapa de la tabla.
- Si usted que
es importante para mí - dijo para J. -,
contestaría: a mi maestro Fue el quién me enseñó a entender que el amor es la
única cosa que no falla. Tuve la
paciencia para conducirme para los intrincadas caminos de la magia. Tenía valor y la dignidad de, a pesar de sus
poderes, mostrarse siempre como persona con algunas dudas y ciertas
debilidades. Me hizo entender las
fuerzas capaces para transformar nuestras vidas.
- Ya bebimos
una botella y la media - dijo J. - no
deseo hablar de cosas serias.
- No estoy
hablando de cosas serias. Estoy hablando de cosas alegres, estoy hablando de
Amor.
El empujó el
paquete al frente de J.
- Ábralo.
- ¿Que es esto?
- una manera de
decir "Gracias". El compartir para los otros todo el amor que me
enseñó.
J. abrió el
paquete. Eran casi doscientas páginas mecanografiadas. En la primera hoja
estaba escrito El ALQUIMISTA.
Paulo estaba
con los ojos brillando.
- Esto es un
nuevo libro - dijo. - Vea página
siguiente.
Estaba escrito:
"Para J., alquimista que sabe y utiliza los secretos de la Gran Obra"
Paulo esperaba
ansiosamente este momento. Consiguió guardar total secreto acerca de estar
escribiendo un libro nuevo, sabiendo que J. había gustado mucho él libro
anterior.
- Esta es el
original - continuó Paulo. - quisiera
que lo leyera antes de mandarlo para la editora.
Intentó
entender los ojos de su maestro. Pero
ellos se habían tornado impenetrables.
- Tengo
reuniones el día entero, mañana - dijo J. - Lo podré leer solamente en la
noche. Podemos marcar un almuerzo para dentro de dos días.
Paulo esperaba
una reacción diferente. Creyó que J. estaría alegre, conmovido con el homenaje.
- Está bien -
contestó, ocultando su decepción. -
Volveré dentro de dos días.
J. pidió la
cuenta y pagó. Habían caminado juntos
hasta el elevador, casi sin hablar. J. tocó botón del 11vo. piso.
Cuando el
elevador paró, J. presionó el botón de "emergencia", para mantener la
puerta abierta.
Entonces se
aproximo a Paulo.
- Que el
cordero del dios te proteja - dijo, haciendo una señal en la frente del
discípulo.
Paulo abrazó al
maestro, y se desearon buenas noches.
- ¿ Por qué no
sacas copias de tus originales? - Dijo
J. mientras soltaba el botón y salía.
- Para dar a
Dios la posibilidad de desaparecer con ellos, si ésta es su voluntad.
- Sabia
decisión - Paulo escuchó la opinión de J., mientras que la puerta se
cerraba. - Espero que los críticos
literarios nunca descubran dónde usted los guarda.
Dos días
después volvieron a encontrarse en el mismo restaurante.
"Voy para
aflojar un poco", pensó J. "Pero no mucho"
- Existen
ciertos secretos de la alquimia descritos en tu libro existen que nunca comenté
con usted - dijo. - Y, sin embargo, tu
acertaste; están correctos.
Paulo se animo:
J. estaba hablando de lo que el quería oír.
- Anduve
estudiando - justificó.
- No, no
anduviste estudiando - observo J. - Y,
sin embargo, lo que escribiste es cierto
"No
consigo engañarlo", pensó Paulo. "Quería tener la imagen de alguien
mas dedicado, y yo no consigo engañarlo."
El miraba hacia
afuera. Un sol inmenso brillaba, y la
playa estaba llena.
- ¿ Y que estas
viendo en este inmenso cielo azul? - pregunto.
- Nubes.
- No - dijo
J. - Tu estás viendo el alma de los
ríos. Ríos que acaban al renacer del
mar.
Que van a
pasear por el cielo hasta que, por algún motivo, se transformaran de nuevo la
lluvia y volverán a correr por la faz de la tierra.
"Son ríos
que vuelven a la montaña, pero cargan la sabiduría del mar con ellos."
Llenó el vaso
de agua mineral. No solía beber de día.
- Por eso
descubriste los secretos de los cuales no te hable - dijo J. - Porque tu eres un río. Ya estuviste en el
mar, conoces su sabiduría, naciste y moriste muchas veces. Todo lo que
necesitas hacer es recordar Paulo estaba contento. Aquello era un especie de
elogio: Su maestro estaba diciendo que
el
"descubrió
secretos". Pero no tenía valor de preguntar abiertamente que secretos
había descubierto.
- Tengo una
nueva tarea para ti - dijo J.
"Por causa
de tu libro. Porque sé que es importante para ti, y no merece ser
destruido", pensó. Pero Paulo no precisaba saber de esto.
Hubieron
caminado por el aeropuerto, con J. evitando cualquier conversación, y Paulo
insistiendo en saber alguna cosa de más sobre la tarea que su maestro le diera
una semana antes. Consiguieron finalmente un lugar para un almuerzo
- Solo pudimos
tener dos reuniones juntos en mí estadía en Río - dijo J. - ahora hacemos la tercera, para darte un
dictado: "Todo lo que sucede una vez puede que nunca mas suceda. Pero, si acaso sucede dos veces, ciertamente
sucederá una tercera."
J. estaba de
nuevo intentado cambiar de tema, pero Paulo sabia como evitar esto. A su
maestro le había gustado el homenaje, porque había escuchado - sin ser notado -
una conversación de él con el recepcionista del hotel. Y, más tarde, uno de los
amigos de J. se refería a Paulo como "autor del libro."
El lo debió
haber comentado con todos: al fin de cuentas, solo existía un manuscrito
original.
"Vanidad
de vanidades", dijo para sí mismo. Agradeció a Dios por tener un maestro
tan humano.
- Quiero
preguntar sobre la tarea - dijo una vez más.
- No quiero preguntar "como", o
"donde".
Sé que no va a contestarme.
- Por lo menos
aprendiste algo en todo este tiempo - rió J.
- Usted, en una
conversación, me comento acerca de un joven llamado Took, que había conseguido
hacer lo que me pide ahora. Voy trás de él.
- ¿Te di
también la dirección?
- Habló sobre
donde vive. No debe ser difícil llegar
ahí.
- No, no es.
A cada minuto
una voz anunciada por el altavoz la salida de un vuelo. Paulo comenzó a estar
tenso, con el miedo de que no tuviesen tiempo para hablar.
- Aunque no
quiera saber el "como", o "donde", usted que me enseñó que
existe una pregunta siempre que todos nos debemos hacer, siempre que comenzamos
cualquier cosa. La pregunta es la siguiente: "¿Para qué!? ¿Para que tengo
que hacer esto?
- Porque la
gente destruye siempre lo que ama - dijo J.
Paulo no
entendía la respuesta, y una ves más el altavoz anunció un vuelo.
- Es mi avion -
dijo J. - tengo que ir.
- No entendí lo
que dijiste.
J. pidió a
Pauloque pagase la cuenta mientras que el escribia sobre una servilleta de
papel.
- Solamente en
el siglo pasado un hombre consiguio escribir en esto - dijo, extendiendo el
papel para el discipulo. - incluso sera verdad en muchas generaciones.
Paulo cogió el
papel con mucho cuidado. Por una fracción de segundo, imagino que ahí pudiese
tener una fórmula mágico. Pero, no, era
una poesía.
La gente
siempre destruye siempre lo que mas ama en campo abierto, o en una emboscada;
algunos con la ligereza de cariño otros con la dureza de la palabra; los
cobardes destruyen con un beso, los valientes, destruyen con un la espada. *
El camarero
vino entregar el cambio, pero Paulo no lo notó.
Las palabras terribles no salian de su cabeza.
- Por lo tanto,
la tarea - dijo J. después de un silencio largo. - Para romper esta maldición.
- De una manera
u otra, acabé por destruir lo que amaba - dijo Paulo. - Vi mis sueños caer
cuando habían llegado a ser posibles. Vi
tres matrimonios destruidos. Siempre me parecio que éste esto era parte de la
vida. De mi vida, y de la vida de todos.
- La maldición
puede ser rota - torno a decir J. - Si
tu consigues realizar la tarea.
Habían caminado
en silencio para el aeropuerto del barulhento. J. pensó en los libros que su
discipulo escribira. Pensaba en
Chris. Pensó que todo empujaba a Paulo
para la iniciación mágica que aparece algunas veces en la vida de toda las
personas.
Paulo estaba
cerca de llevar un gran sueño.
Y esto
significó peligro, porque el disciple de J. era absolutamente igual a todos los
otros seres humanos. Ahi encontro que no merecia lo que obtuvo.
- Son bonitas
las mujeres de su tierra - dijo J., cuando habían llegado el control de
pasaportes. - Espero volver siempre.
Pero Paulo
estaba serio.
- Entonces él
está para eso - dijo, mientras que su maestro entregó el pasaporte para que lo
sellaran.
- Para romper
la maldición.
- Por
amor. Para la victoria. Y para la gloria
del dios - contesto J.
Las Valkirias
Paulo Coelho
Estaba
conduciendo por casi seis horas. Por
centésima vez, él pregunto a la mujer de su lado si aquel era el camino
correcto.
Por centésima
vez, él consultó el mapa. Sí, era el
camino correcto. Aunque todo alrededor
era verde, con un hermoso río corriendo, y árboles al lado del camino.
- Es mejor
parar en una gasolinera para preguntar - dijo ella.
Habían
continuado sin hablar, escuchando vieja musica en una estación de radio. Chris
sabia que no era necesario parar en la gasolineria, porque estaban en la ruta
correcta - exactamente la escena que a la vuelta les mostro a ellos un paisaje
totalmente diferente. Pero conocia bien al marido - Paulo estaba tenso,
desconfiado, pensando que leía el mapa de la manera incorrecta. Él estaria más tranquilo preguntase a
alguien.
- ¿por qué
vinimos a aquí?
- Para que
pueda cumplir mi tarea - contestó el.
- Tarea extraña
- dijo ella.
Realmente muy
extraña, pensamiento élla.
Para hablar con
su ángel de la guardar.
- Vas a
conversar con tu ángel - dijo, después de algun tiempo. - pero, mientras ¿que que te parece,
conversar un poco conmígo?
El Continuó
silencioso, concentrado en el camino, pensando que posiblemente estaba
equivocando el camino. "No seguire insistiendo", penso ella. Ella
torcía de modo que aparecio una gasolinera pronto;
habían salido
directo del aeropuerto de Los Ángeles para el camino - ella tenía miedo de que
Paulo estuviese cansado excesivame.
Y la droga del
lugar nunca llegó.
"Devi
estar casado con un ingeniero", dijo para misma.
Nunca se
acostumbraria con aquello - lanzar todo repentinamente, para ir detrás de
caminos sagrados, espadas, conversaciones con ángeles, hacer todo lo posible
para seguir en el camino la magia.
"El siempre tenía la manía para deajr todo, exactamente antes de
encontrar a J".
Estaba
recordando el día donde se habían estado juntos por primera vez. Tenían que ir
luego a dormir, y en una semana ella había llevado ya su tabla de planchar al
apartamento de él. Los amigos comunes decian que Paulo era hechicero, y cierta
noche Chris teléfoneo a un pastor de la iglesia protestante que frecuentaba
pidiendo que rezase por ella.
Pero, en el
primer año, él no hablo nada hablaria de magina por unica vez. Trabajó en una grabadora, y esto era todo.
En el año
siguiente, la vida continuó igual. El
renuncio, para trabajar en otra grabadora.
En el tercer
año, él volvio a renunciar (manía de dejar todo), el decidio escribir programas
para la TV. Ella notaba aquello extraño, cambio de trabajo todo el año - pero
el escribia, ganaba dinero, y vivian bien.
Hasta que, a
final del tercer año, decidío - una más vez - dejar el trabajo. No explicó nada, dijo apenas que estaba harto
de lo que hacia, que no aguantaba mas renunciando, cambiando de un trabajo para
otro. Necesitaba descubrir lo que
queria. Habían juntado algun dinero, y
habían decidido irse por el mundo.
"En un
coche, exactamente como ahora", penso Chris.
El se había
encontrado con J. en Amsterdam, mientras que tomaban un café en el Hotel Brower
el miraba el canal de Singel. Paulo se
puso blanco cuando él lo vio, ansioso, y finalmente él tomó valor para ir hasta
la mesa de aquel señor alto, de cabellos blancos y terno. Aquella noche, cuando
habían estado a solas de nuevo, él bebió una botella entera de vino - él era
débil para la bebida, lo bebieron pronto - y solo entonces habló, durante siete
años, se habia dedicado a aprender magia (incluso el ya sabia sobre eso, los
amigos le habían contado).
Sin embargo,
por alguna razon - que el no explicó, incluso cuando ella le pregunto varias
veces - había abandonado todo.
"Pero tuve
una vision de este hombre, dos meses atras, en el campo de concentración de
Dachau", dijo el, mencionando J.
Ella recordó
ese día. Paulo grito mucho, decia que él escuchaba una llamada, mas no sabia
como atenderlo.
"Debo
volver a la magia?", pregunto el.
"Debe",
alla respondio, sin tener certeza de lo decia.
Desde el
encuentro con J., todo habia cambiado. Eran rituales, ejercicios,
prácticas. Eran largos viajes con J.,
siempre sin la fecha segura de volver.
Eran encuentros demorados con hombres extraños y mujeres bonitas, todas
con un aura del sensualidad enorme vibraba alrededor. Eran desafíos y pruebas, noches largas sin
dormir, y largos fines de semana sin salir de la casa. Pero Pablo estaba mucho más contento -
no vivia mas
renunciando a su trabajo. Habían creado juntos una pequeña compañía editora, y
consiguio realizar un antiguo sueño - escribir libros.
Un parada
apareció, al final. Una muchacha joven, de trazos indios, vino a
atenderlos. Los dos saltaron para
caminar un poco mientras que la muchacha llenaba el tanque del coche.
Pablo cogió el
mapa y confirmo la ruta. Estaban en el
camino correcto.
"Ahora,
esta relajado. Va a hablar conmígo", penso ella.
- ¿ J. te mando
a encontrarte con el ángel aqui? -
pregunto con todo cuidado.
- No - dijo el.
"Que
bueno, me respondio", pensó ella mientras miraba la vegetación
brillante. El sol comenzó a descender.
Si no hubiese mirado varias veces el mapa, también dudaría que estaban en
camino.
Debia faltar
menos de diez kilometros para llegar, y aquella escena parecía decir que aun
estaban lejos, muy lejos.
- J. no dijo
que venga aquí - continuó Pablo. -
Cualquier lugar servia. Pero tengo aquí
un contacto, ¿entiendes?
Claro que ella
entendía. Pablo tenía siempre contactos. Ella se referia a estas personas como
miembros de Tradición; pero élla, cuando
escribia su diario, llamaba "Conspiracion". Habia muchos hechiceros y magos con quienes
la gente soñaba.
- ¿ alguien que
habla con ángeles?
- No estoy
seguro. J. cierta vez se refirio - muuy levemente - a un maestro Tradición que
vive aquí, y el sabia como hablar con los ángeles. Pero puede ser solamente un
rumor.
Quizás estaba
hablando en serio. Pero Chris sabia que el podia haber sorteado un lugar, uno
de los muchos lugares donde él tenia "contactos". Un lugar que quedase alejado de la vida
diaria, y se pudiese concentrar más en lo extraordinario.
- ¿ y como
usted hablaras con su ángel?
- No sé.
"Que
manera mas extraña de vivir", penso. Acompaño con los ojos al marido,
mientras que el se dirigia donde la muchacha india para pagar la cuenta. Sabia
apenas que tenia que conversar con angeles, !y ésto era todo! Dejar lo que
estaba haciendo, tomar un avion, viajar doce horas hasta Los Ángeles, conducir
seis horas hasta aquella parada, armarse de suficiente paciencia para estar
cuarenta días para allí, todo esto para conversar -
o mejor, para
intentar hablar - con el ángel de la guarda!
El rió para
ella, y sonrió otra vez. Al final de cuentas, no era tan malo asi. Tenían sus
molestias diarias, tenían que pagar cuentas, deducir cheques, para visitar a
gente por pura cortesía, comer cosas difíciles.
Pero todavía
creian en los ángeles.
- Lo vamos a
conseguir - dijo ella.
- Obligado por
el "vamos" - contestó el. - Pero mago aqui soy yo.
La muchacha de
la parada dijo que estaban en lo cierto. Condujeron más de diez minutos, pero
esta vez con la radio apagada. Habia una pequeña subida, pero solamente cuando
habían llegado a la cima - ellos se dieron la hacia el paisaje de abajo - ahi
percibieron que tan alto estaban. Pasaron todas esas seis horas subiendo
despacio, sin sentirlo.
Pero habian
llegado.
El colocó el
coche en el estacionamiento y apago el motor. Ella miraba hacia atras, para ver
si era en verdad el mismo: sí, ella
podía ver los árboles verdes, plantas, vegetación.
Y en su frente,
por todo el horizonte, se extendia el territorio. El desierto enorme que se
separaba por cinco estados americanos, que entraba por México, el desierto vio
tantas veces en las películas de vaqueros cuando ella era niña, el desierto que
tenía lugares con nombres extraños como Bosque Arco iris o Valle de la Muerte.
"el colo
rosa", penso Chris. Pero no dijo
nada. El estaba mirando fijo aquella imensidad, quien sabe, intentado descubrir
dónde vivian los ángeles.
Querian llegar
al centro de la plaza principal, poder ver donde Borrego Springs comienza y
donde acaba. Sin embargo, la ciudad poseia tres hoteles. En invierno los turistas viajanban ahi para
observar el sol.
Habían dejado
el equipaje en el cuarto y fueron a cenar a un restaurante del comida mexicana.
El joven los atendio por un largo tiempo por que intentaba entender que idioma
estaban hablando y, como no lo consiguo, termino por pregunta. Al saber que
venian de Brasil, les dijo que nunca habia conocido a un brasileño.
- Ahora conozco
dos - rió.
Probablemente,
al día siguiente, la ciudad entera lo sabría. No habia muchas mucha novedades
en Borrego Springs.
Habían acabado
para comer y salieron a dar una caminata, tomados de las manos, por los
alrededores de la ciudad. Ella queria caminar por el desierto, sentir el
desierto, para respirar el aire de Mojave. Habían acabado en un lugar sembrado
de tierra piedras y rocas; después de
que media hora de caminar, podían mirar al este y ver las pocas luces distantes
de Borrego Springs.
Allí podrían
comtemplabar mejor el cielo. Se habian acostado en el suelo y estaban haciendo
pedidos por las estrellas calientes. No habia luna, y las constelaciones
brillaban.
- Tu ya tuviste
la sensacion de que, en determinados momentos tu vida, ¿alguien te observa
hacer las cosas? - pregunto Paulho.
- ¿ cómo sabes
eso?
- Porque
si. Son momentos en que, sin tener
conciencia, notamos la presencia de los ángeles.
Chris recordó
la adolescencia. En aquella epoca, esta sensación era mucho más fuerte.
- En ese
momento - continuó el -, comenzamos a crear una especie de película, donde
somos los personages principales y tenemos la certeza de que alguien nos
vigila.
"Pero
allí, en la medida que crecemos, comenzamos a encontrar ridiculo esto. Parece
ser el sueño de un niño que desea ser actriz o actor de cine. Olvidamos que,
aquellos momentos en que representabamos para un auditorio invisible, la
sensación de ser vistos era muy fuerte".
Paso un momento
en silencio.
- cuando miro al cielo, muchas veces
esta sensacion vuelve, acompañada de la misma pregunta:
¿quién nos esta
mirando?
- ¿ Quién nos vigila? - pregunto ella.
- Angeles. Los mensajeros de dios.
Ella Mantuvo los ojos fijos en el
cielo. Queria creer eso.
- Todas las religiones, y toda la gente
que gira entorno de lo Extraordinario, hablan de ángeles -
continuo
Paulho. - El universo esta plobado de
ángeles. Son ellos los que nos traen la esperanza, como el que anunció los
pastores que un mesias había nacido. Traen la muerte, como el ángel del
exterminador que caminó por Egipto y destruyó a los que no tenían una señal en
la puerta. Son ellos los cuales pueden impedirnos entrar en el paraíso con una
espada de fuego en la mano. O ellos pueden invitarnos a ella, como ángel hizo
con Maria.
"Los ángeles abren los sellos de
los libros prohibidos, tocan las trompetas del juicio final. Traen la luz, como Miguel, o las tinieblas,
como Lucifer".
Chris tomó valor para hacer la
pregunta:
- ¿Ellos tienen alas?
- Todavia no vi un angel - contestó el
. - pero también quisiera saber
eso. El le pregunto a J.
"Que bien", penso ella. No era la unica que queria saber cosas
simples respecto de los angeles.
- J. me dijo que toman la forma que la
gente puede imaginar. Porque son el pensamiento vivo de Dios, y ellos necesitan
adaptarse a nuestra sabiduria y a nuestro entendimiento. Saben que, si eso no
ocurriera de esa manera, no conseguiriamos verlos.
Paulho cerró los ojos.
- Imagine su angel, y sentirá su
presencia en ese momento - concluyó.
Habían estado en el silencio,
deleitados por el desierto. No podrían oír ningún ruido, y Chris comenzó a
sentirse de nuevo en la misma película de su adolescencia, donde representó
para los auditorios invisibles.
Cuanto más se concentraba, tenía más certeza de que,
detras de ella, existia una presencia fuerte, amiga y generosa. Comenzó a imaginar a su ángel, vestido
exactamente como vio en los grabados de la infancia: ropa azul, cabellos
dorados e inmesas alas blancas.
Paulho también imaginaba su ángel. Él se zambullia muchas veces en un mundo
invisible que lo rodeaba, y aquello no era novedad para él. Pero ahora, desde
que J. le diera la tarea, sentia que su ángel estaba mucho más presente - como
si los ángeles se hicieran notar apenas para aquellos que creyeron en su
existencia. Sin importar, el rencor de
que los hombres creyeran o no, ellos estaban siempre allí - mensajeros de la
vida, de la muerte, del infierno y del paraíso.
Vistió de una capa bordada larga
bordada de oro a su ángel, y también le colocó alas.
El guardia que estaba tomando el
desayuno en la mesa de alado se volteo hacia ellos.
- No es prudente ir al desierto de la
noche - dijo.
"Realmente esta es una ciudad muy
pequeña", penso Chris. "Saben
de todo."
- La noche es la hora más peligrosa -
continuó el guardia. - salen los
coyotes, las serpientes. Ellos no
soportan el calor día, y salen a cazar cuando se pone el sol.
- Estabamos viendo a nuestros ángeles -
contesto Paulho.
El guardia creyo que aquel hombre no
hablaba ingles correctamente. Su frase no tenia sentido:
"angeles"! Quizás intentó decir otra cosa.
Los dos habían tomando el cafe a prisa.
El "contacto" había marcado una reunión temprano en la mañana.
Chris se sorprendio cuando vio a Took
por primera vez - él era un muchacho, no debia tener más de veinte años. Vivia en un trailer estacionado en pleno
desierto, a algunos kilómetros de Borrego Springs.
- ¿Un maestro de
"Conspiracion"? - élla dijo en
voz baja a Paulho despues que joven entro para traer un té helado.
Pero el joven volvió antes de que
pudiese contestar. Se habían sentado debajo de una lona extendido en la parte
lateral del vehículo, que servia de "varanda".
Habían hablado de los rituales
templários, de la reencarnacion, de magia sufi, los caminos de la iglesia
Católica en América latina. El muchacho
parecía tener una vasta cultura, y era agradable ver conversar a los dos
- parecían
aficionados que hablaban de algun deporte muy popular, defendiendo ciertas
tacticas y atacando a otras.
Hablaban de todo - menos de ángeles.
El sol comenzado a calentar, tomaron
mas té mientras Took, siempre risueño, contaba maravillas sobre la vida en el
desierto - incluso advirtió, los principiantes jamas deben salir durante la
noche
(el guardian
tenía razón). Debian, tambien evitar las
horas mas calientes del dia.
- Un desierto esta hecho para las
mañanas y tardes - contó. - El resto es
arriesgado.
Chris acompaño la conversacion durante
un tiempo largo. Pero desperto muy temprano, la claridad del sol era cada hora
más fuerte, y élla que decidía a cerrar un poco los ojos y darse una siesta.
Cuando despertó, el sonido de las voces
no vino más del mismo lugar. Los dos
hombres estaban en la parte de atrás del trailer.
- ¿ por qué trajiste a la a mujer? - escuchado decir a Took en voz baja.
- Porque vino al desierto - contesto
Paulho contestada, tambien en voz baja.
Took rio.
- Está perdiendo lo mejor del
desierto. La soledad.
("Que muchacho entrometido",
penso Chris.)
- Hablame de ellas - dijo Paulho.
- Ellas lo ayudarán a ver su ángel –
continuó el americano.
(Otras mujeres. Siempre así, otras mujeres)
- Habían sido ellas que me habían
enseñado. Pero Las Valkírias son cimientos y duras. Intentan seguir a los
ángeles - y, tu sabes, en el reino de los ángeles no existe ni el bien ni el
mal.
- No de la manera como la entendemos.
Era la voz de Paulho. Chris no sabia lo que significaba
"Valkírias". Vagamente recordaba haber escuchado este nombre como
título de una música.
- ¿Fue difícil para ti para ver el
ángel?
- La palabra acertada es
"sufrido". Sucedió repentinamente, en la epoca en que las Valkírias
había pasado por aquí. Decidí aprender el proceso para distraerme solamente,
porque, en esa altura, nadie entendia la lengua del desierto, y encontraba todo
muy plano.
"Mi angel apareció en aquella
tercera montaña. El estaba distraido,
escuchando música con un walkman. En aquella epoca dominaba por completo la
segunda mente. Ahora ando mas
distraído."
(Que diablos seria "segunda
mente")
- ¿su padre le enseño algo?
- No.
El, cuando le pregunté porqué no me hablaba de ángeles, contestó que
ciertas cosas son tan importantes que la gente tiene que descubrirlas por si
mismas.
Paso un instante de silencio.
- Tu las encontraras, existe algo que
va a facilitar su contacto - dijo el joven.
- ¿El qué!?
Took solto una carcajada.
- Tu lo sabras. Pero sería mucho mejor
hubieses venido sin tu mujer.
- ¿Tu ángel tenía alas? - pregunto Paulho.
Antes que Took pudiese contestar, Chris
ya se habia levantado de la silla de aluminio, dando la vuelta al trailer, y se
estába colocando en frente de los dos.
- ¿Por qué el insiste en la historia de
que estarias mejor solo? - dijo, en
Portugués. - ¿él quiere incluso que me
vaya?
Took continuo la conversacion con
Paulho, sin prestar la menor atencion de lo que Chris decia. Élla esperó para ver si Paulho contestaba -
solamente parecía ser una persona invisible.
- Me das la llave del coche - dijo,
cuando su paciencia se agotó.
- ¿Qué es lo que quiere tu mujer? - Pregunto Tooko finalmente.
- Ella quiere saber que es la
"segunda mente".
(¡dañado! Nueve años juntos, y el otro
comienza ya a saber hasta el momento en que
despertamos)
El joven se presentó a sí mismo.
- Mi nombre es Took (recibido, en
inglés) - dijo, mirandola a ella. - no
es dio (dado).
Pero usted es
una mujer bonita.
El elogio tuvo efecto inmediato. El
muchacho parecía que sabia tratar a las mujeres, apesar de su poca edad.
- Sientese, cierre los ojos, y le
demuestro - dijo Took.
- No vine al desierto para aprender
magia, o a hablar con ángeles - dijo Chris.
- vine a acompañar a mi marido.
- Sientese - insistio Took, riendo.
Ella miro una fraccion de segundo a
Paulo. No consiguio descubrir descubrir
lo que queria de la oferta de Took.
"Respeto el mundo de ellos, pero
no es lo mio", penso. Aunque todos
los amigos creyeron que ella se introduciria en el estilo de vida del marido,
el hecho es que hablaron muy poco al respecto. Acostumbraba acompañarlo a
determinados lugares, cargando cierta vez su espada en una ceremonia, conocia
el Camino de Santiago, * y tenia - por fuerza de las circunstancias - aprendido
un pedacito sobre magia sexual!
Pero esta era
todo.
J. nunca le propuso enseñarle algo.
- ¿Qué hago? - pregunto a Pablo.
- Lo qué tu decidas - contestó el.
"Yo lo amo", pensó. Aprender
algo mas sobre su mundo, con certeza, me acercaria mas a el.
Se dirigio a la
silla de alumunio, se sento y cerro los ojos.
- ¿En que estas pensando? - pregunto
Took.
- En lo que ustedes hablaban. En Pablo
viajando solo. En la segunda mente. Si su ángel tenía alas. Y por que esto me
esta interesando tanto. Al final de cuentas, yo nunca converse sobre angeles.
- No, no. Deseo saber si existe otra cosa sucediendo en
su pensamiento. Algo que usted no
controla.
Ella sentia las manos de el tocando los
lados de su cabeza.
- Relajate, relajate - el tono de su
voz era más suave. - ¿en que estas
pensando?
Habia sonidos. Y voces. Es ahroa que
ella se daba cuenta de lo que estaba pensando, incluso estaba con ese
pensamiento en la cabeza casi el día entero.
- Una música - contestó. - estoy cantando sin parar esa música desde
que la escuché ayer en la radio, cuando veniamos aquí.
Sí, ella estaba cantando esta música
sin cesar, comenzada y acabada, acabada y comenzada de nuevo. Ella no podia sacarselo de la cabeza.
Took pidio que ella abra los ojos.
- Esta es la segunda mente - dijo. - El que este cantando una música. Podría ser uno preocupacion cualquiera. O, si
usted estuviese apasionado, podría tener dentro a la persona con quién le
gustaria estar, o desearia olvidar. Pero la segunda mente no es fácil: trabaja
independiente de su voluntad.
Ella giro hacia Pablo y rió.
- ¡Una música! Igual a la gente, que
también vive por completo de musicas en la segunda mente! Las mujeres deberian
estar siempre apasionadas, y no con musicas en la cabeza! ¿Usted nunca tuvo
amores aprisionados en la "segunda mente"?
Los dos carcajeaban.
- !Son los peores amore, amores
terribles! - continuó Took, sin poder contener la risa. -
Tu viajas,
intentas olvidar, pero la segunda mente sigue en el tiempo diciento: "el ya adora esto" "Bueno, el
tomo la iniciativa de que estuviese aqui!"
Los dos se doblaban de la risa. Chris
no dio importancia a la broma. Estaba sorprendida -
nunca se había
parado para pensar en esto.
Tenía dos mentes. Que funcionaron al mismo tiempo.
Took paro de reir y estaba a su lado.
- Vuelve a cerrar los ojos - dijo. - Y recuerde el horizonte que estabas viendo.
Ella Intentó imaginar. Pero se dio
cuenta de que no miraba el horizonte.
- No lo consigo - dijo, con los ojos
cerrados. - No podia recordarlo. Se que
esta detras de mi, pero no puedo recordar el horizonte usted.
- Abra los ojos. Y mire. - Chris
miraba. Eran montañas, rocas, piedras, una vegetación agreste y dispersa. Y un
sol que brillaba cada vez más fuerte parecía atravezar sus lentes oscuros y
quemar sus ojos. - Tu estas aqui - dijo Took como una voz muy seria. - Intente entender que usted está aquí, y las
cosas que la rodean la transforman a usted - de la misma manera que usted las
transforma.
Chris miraba el desierto.
- Para penetrar en el mundo invisible,
desarrollar sus poderes, usted tiene que vivir en el presente, aquí y
ahora. Para vivir en el presente, tiene
que controlar la segunda mente. Y para mirar el horizonte.
El joven le pidio que se concentre en
la música que, sin querer, estaba cantando (era When I fall in love - Cuando
caigo en amor. No sabia toda la letra, y inventaba palabras o hacía
tum-lara-tum-tum).
Chris se concentro. En poco tiempo la musica desaparecio. Ella ahora estaba completamente
alerta, atenta a las palabras de Took.
Pero Took parecia que no tenia nada mas
que decir.
- Necesito estar un tiempo a solas
ahora - dijo. - Vuelvan dentro de dos dias.
Se habian quedado con el aire
acondicionado del cuarto del hotel, sin animo de hacer frente a los cincuenta
grados del mediodía. Ningún libro, nada interesante. Haciendo hora, intentando
dormir sin poder conseguirl.
- vamos a conocer el desierto - dijo
Pablo.
- Esta muy caliente. Took dijo que era
peligroso. Vamos a dejarlo para mañana.
Pablo no contestó. Era cierto de ése
que intentó salir de ese encierro en el cuarto del hotel donde no habia ningua
especie de aprendizaje. Intentó dar sentido a todo lo que acontecia en su vida,
y hablaba solamente para descargar las tensiones.
Pero era imposíble; el intentar dar
sentido a todo para mantenerse alerta y tenso todo el tiempo.
Pablo nunca se
relajaba, y ella se preguntaba cuando se cansaria de todo aquello.
- ¿Quién es Took?
- Su padre es poderoso mago, y el
quiere mantener la tradición de la familia - así como los padres ingenieros
quieren que sus hijos sigan su carrera.
- El es joven, y quiere comportarse
como viejo. Esta perdiendo los mejores años de su vida años de su vida en el
desierto.
- Todo tiene un precio. Si Took pasa
por todo esto - y no desiste de la Tradicion - va a ser el primero de una serie
de los maestros más jóvenes, integrada en un mundo que los viejos, incluso
entienden tan, pero no saben como mas
explicarlo.
Pablo se detuvo y comenzo a leer la una
cosa disponible: Guía de los Alojamientos del desierto de Mojave. No queria
contarle a su mujer que, más allá de todo qué dijo, habian una razon mas por la
Took esta ahí: era un paranormal poderoso, preparado para la Tradición para
actuar mientras que las puertas del paraíso estuviesen abiertas.
Chris queria hablar. Se sentia
angustiada y presa de un cuarto de hotel, dicidio no dar
"un
sentido a todo", como hizo su marido. Era un ser humano, no estaba ahi
aspirando un lugar en la comunidad de los elegidos.
- No entiendo lo que Took me enseño -
insistió con Pablo. - La soledad y el desierto pueden hacer con eso la gente
tenga un contacto inmenso con el mundo invisible. Pero encuentro que en él nos
hace para perder contacto con los otros.
- ¿El debe tener sus enamoradas por
aquí - dijo Pablo, acordandose de "magia y a mujeres"
de su maestro y
queriendo acabar la conversacion.
"si tengo que 39 dias mas
encerrado con el, yo me suicidi", Chris se prometió a si misma.
En la tarde, fueron a almorzar a un
restaurant al otro lado de la calle. Pablo eligió una mesa en la ventana.
- Quiero que prestes bastante atención
a las personas que pasaran - dijo.
Habían pedido inmensos helados. Ella
pasaria varias horas prestando atencion a su segunda mente, y conseguia
controlarla mucho mejor. Su apetito, sin embargo, funcionó siempre lejos de
cualquier control.
Eso hizo que Pablo pidiera. En casi de
media hora, solamente cinco personas habían pasado delante de la ventana.
- ¿Que viste?
Ella describio a las person con
detalles - ropas, edad aproximada, lo que cargaban. Pero, aparentemente, eso no
era lo que el queria saber. Insistió bastante, intentado sacar una respuesta
mejor, pero no lo consiguio.
- Está bien - dijo el al final, dándose
por vencido. - Voy a decirte que queria que contestases.
"Todas las personas que pasaron
por la calle estaban mirando ligeramente hacia abajo"
Esperaron un tiempo paras para ver a
una persona pasar. Pablo tenía razón.
- Took te pidio que veas el horizonte.
Haz eso.
- ¿O que quiso decir?
- ¿Todos los, hombres y animales,
creamos un especie de "espacio mágico" a nuestro alrededor.
Es generalmente
un círculo de cinco metros del radio - y prestamos atencion a todo lo que enrta
ahi. Sin importa si son personas, mesas, teléfonos o vitrinas: intenamos
mantener el control de este pequeño mundo que nosotros mismos creamos.
"Los magos, sin embargo, miran
siempre lejos. Ellos amplían este "espacio mágico", e intentan
controlar muchas más cosas. Llaman a esto mirar el horizonte."
- ¿Y porqué debo hacer esto?
- Porque tu estas aqui. Veras como las
cosas cambian.
Cuando habían salido del restaurante,
mantuvo su atención las cosas distantes. Notó las montañas, las nubes raras que
aparecieron solamente cuando sol se puso, y - una sensación más extraña - ella
ver el aire a atras de ella.
- Todo lo que Took dice es importante -
dijo él. - Ya vio y habló con su ángel,
y va utilizarlo para enseñarme. Sin embargo, conoce el poder de las palabras;
sabe que los consejos que no son escuchados vuelven hacia quiénes los dieron, y
pierden su energía. El Necesita tener certeza de que tu estás interesada en lo
que dice el.
- ¿Por qué no lo muestra directamente a
ti?
- Porque existe una regla no escrita en
la Tradición: un maestro nunca enseña al discipulo de otro maestro. Yo soy
discipulo de J.
"Pero el quiere ayudarme. Entonces
esta escondiendo esto para ti"
- ¿Fue para eso que me trajiste?
- No. Fue por que tenia miedo de estar
solo en el desierto.
"El podia haber respondido que fue
por amor, penso ella mientras que caminaron a pie por la ciudad. Esta seria la
respuesta verdadera.
Habían parado
el coche en el borde del camino en un pequeño espacio de tierra. Took decia que
para mirar siempre el horizonte. Los dos días habian pasado, se encontrarían
con él aquella noche - y ella estaba animada por eso.
Pero aún era de mañana. Y los días en
el desierto eran largos.
Miraba, una vez más, el horizonte: montañas que habían aparecido repentinamente,
algunos millones de años atrás, y que cruzaban el desierto como una larga
cordillera. Aunque aquellos terremotos
ya hubiesen sucedido hace mucho tiempo, hasta hoy se podía ver como el suelo
había sido rasgado - la tierra todavia iba para arriba, lisa, por buena parte
de las montañas, hasta que, a determinada altura, de una especie de herida se
abria y del interior las rocas aparecieron y se proyectaron hacia el cielo.
Entre las montañas y el coche habia un
valle predregoso con una vegetacion agreste, las espinas, las rocas, los
cactus, la vida insistia en aparecer en un ambiente que no lo deseaba. Y una
inmensa mancha blanca, del tamaño de cinco estadios de fútbol, se destacaba de
todo aquello. Brilló con el sol de
mañana como si fuera un campo de la nieve.
- sal. Un lago de la sal.
Sí. Ese desierto, un día, también debio
haber sido un mar. Una vez por año, las gaviotas del Océano Pacífico viajaban
centenares de kilómetros tierra adentro para llegar al desierto y para comer
una especie de camarón que aparecian cuando llegaban las lluvias. El hombre se
olvida de sus orígenes; la naturaleza, nunca.
- Debe estar a unos cinco kilómetros -
dijo Chris.
Pablo consultó el reloj. aun era
temprano. Miraban el horizonte, y el horizonte mostraba un lago de sal. Una hora de caminata para ir, otra a volver,
sin el riesgo de que el sol este fuerte.
Cada colocó en su cintura su
cantimplora con agua. Pablo agarro unos cigarrillos y una Biblia en una pequeña
bolsa. Cuando llegaron allí, ella
sugirio que leyesen, en quizás, alguno trecho.
Habían comenzado a caminar. Chris
conseguia mantener, siempre que era posible, los ojos fijos en el horizonte.
Aunque aquello era algo tan simple, alguna cosa extraña estaba sucediendo; se
sentia mas grande, más libre, como si su energia interior hubiera
aumentado. Por primera vez en muchos
años, arrepintiendose de no convivir mas intensamente con la
"Conspiracion" de Paulo - Imaginaba siempre rituales mucho mas
dificiles, que apenas personas preparadas y con mucha diciplian conseguian
ejecutar.
difícil, ése
solamente gente preparada y con mucha disciplina conseguian ejecutar.
Habían caminado sin rapidez, durante
media hora. El lago se parecía haberse movido de lugar; estaba siempre a la misma distancia.
Habían caminado una hora mas. Debian
haber cubierto ya casi siete kilómetros, y el lago estaba apenas "un
poquito" mas cerca.
Ya no era de caminar mucho por la
mañana. El sol comenzado calentarse
mucho.
Pablo miraba hacia atras. Podrían ver
el coche, un punto muy pequeño, rojo - pero aún visible, imposible perderse. Y
cuando miraba el coche se dio cuenta de algo muy importante.
- Vamos a parar aquí - dijo.
Se habían desviado una poco de su
camino, y habían llegado cerca de una roca.
Se habían acostado en: casi no tenía sombra. Ni el desierto entero, ni
las sombras aparecian en las mañanas solamente en la tarde junto a las rocas.
- Erramos en el cálculo - dijo.
Chris había percibido ya esto.
Encuentra extraño, porque Pablo estaba acostumbrado a calcular distancias y
confíaaba en los cinco kilómetros que el calculo.
- Sé porqué erramos - continuó el. - porque nada, en el desierto, en él permite
que hagan comparaciones. Estamos
acostumbrados a calcular la distancia por el tamaño de las cosas. Sabemos el tamaño acercado de un árbol. O de
un poste. O de una casa. Esto en la ayuda para saber si las cosas son
lejanas o cercanas.
Allí no tenían punto de
referencia. Eran las piedras que nunca
habían visto, montañas que no conocian su tamaño, y la vegetacion era agreste.
Pablo se dio cuenta de esto al volver al coche. El sabia el tamaño de un coche.
El sabia que habian caminado mas de siete kilometros.
- Vamos a descansar un poco y volver.
"Tantas marcas", penso ella.
EStaba fascunada con la idea de seguir mirando el horizonte. Era una
experiencia completamente nueva en su vida.
- esta historia de mirar, Pablo...
El espero que Chris continuase. Sabia
que ella estaba con miedo de decir alguna bobada, crear o inventar significados
esotericos, como muchas personas ligdas al ocultismo hacian.
- Parece... no se explicar... que mi
alma crecio.
Sí, penso Pablo. Estaba en el camino
correcto. - Antes, yo miraba lejos, y aquello estaba realmente
"lejos", ¿entiendes? Parecia no formar parte del mundo. Por que
siempre estaba mirando cerca, para poder volver atras.
"Hasta que, dos dias atras, me
acostumbre a mirar la distancia. Y Percibi que, aquellas mesas, sillas,
objetos, mi mundo inlcluia montañas, nubes, cielo. Y mi alma - mi alma se
parece utilizar los ojos para tocar esas cosas!"
"Pucha! Conseguio explicarse muy
bien!", penso el.
- Mi alma parece haber crecido -
insistio Chris.
El abrió la bolsa, agarro el mazo de
cigarros, y encendio uno.
- Cualquiera puede ver eso. Pero
estamos mirando siempre cerca, para abajo, para adentro. Entonces, usando el su
propio termino, nosotros podemos disminuir nuestra energia, y nuestra alma se
contrae.
"Porque ella no incluye nada mas
alla de nosotros mismos. Ella no incluye mares, montañas, otras personas, no
incluye las paredes de los lugares donde vivimos."
A Pablo le agrado la expression
"mi alma crecio". Si estuviesen conversanco con un ocultista
ortodoxo, tenia la certeza de que oiria explicaciones mucho mas complicadas,
como "mi conciencia se expandio". Pero el termino que utilizo su
mujer era mucho mas exacto.
Se acabo el cigarrillo. Ahora valia mas
la pena el insistir en ir al lago; pronto la temperatura estaría de nuevo
alrededor de los cincuenta grados bajo sombra.
El coche estaba lejos, pero visible, y, a una hora y media de camnino,
estarían allí de nuevo.
Habían comenzado a volver. Estaban
rodeados por el desiento, por el inmenzo horizonte, y la sensacion de libertad
creció en el alma de los dos.
- Vamos a sacarnos la ropa - dijo
Pablo.
- Alguien podria estar mirandonos -
respondio Chris automáticamente.
Pablo reía. Podrían ver todo alrededor.
En el día anterior, cuando habían caminado por la mañana y tarde, solamente dos
coches habían pasado - y, exactamente así, escucharan el ruido muchisimo antes
que los vehículos aparezcan. El desierto era sol, viento, y silencio.
- Solamente nuestros ángeles están
mirando - contesto él. - y en ellos nos
vieron desnudos muchas veces.
Se saco la bermuda, la camisera, la
cantinplora, y coloco todo en la bolsa que llevaban.
Chris se controlo para no reir. Hizo lo mismo, y en poco tiempo caminaban por
el desierto de Mojave dos personas de tenis, anteojos oscuros - uno de ellos
que cargaba una bolsa pesada.
Si alguien
estuviese viendo, lo encontraria muy divertido.
Tenían media hora caminando. El coche
era un punto en el horizonte pero, el contraste del lago, crecia a medida que
se aproximaban a el. En poco tiempo llegaria ahi.
Solo que, de repente, ella estaba con
una inmensa calor.
- Vamos a descansar un poco - pidió.
Pablo paro casi inmediatamente.
- No aguanto cargar eso - reclamo. - Estoy cansado.
¿Cómo es que no aguantaba? Todo
aquello, incluyendo las dos cantinploras del agua, no tenía para pesar mas de
tres kilos.
- Tiene que llevarlo. El agua está allí adentro.
Sí, era necesario llevarla.
- Entonces vamos pronto - dijo,
mal-humorado.
"Todo estaba tan romantico hace
unos minutos", penso ella. Y ahora el estaba de mal humor.
Estuvieron caminando un poco mas, y su
pereza iba aumentando. Pero, si dependiese de élla, no comentaría nada - no
queria molestarlo más.
"Que tonto", se puso a
pensar. Mira que estar de mal humor en medio de toda esa belleza, y luego de
haber conversado de asuntos tan interesantes como...
Ella no conseguia recordar, pero no
tenia importancia. Estaba tambien con pereza de pensar ahora.
Pablo paró y puso la bolsa en el suelo.
- Vamos a descansar - dijo.
No parecia estar irritado ahora. Debia
estar con pereza tambien. Igual que ella.
No habia sombra, Pero tambien
necesitaba descansar.
Se habían sentado abajo en el suelo
caliente. El hecho a estar desnudo, el hecho de que la arena le quemase la
piel, no hizo mucha diferencia.
Necesitaban parar un poco.
Ella consiguio recordar sobre lo que
estaban hablando: horizontes. Ella penso
que ahora mismo aunque que no quisiese, tenia la sensacion de alma crecida. Y,
además, la segunda mente paro de funciónar por completo. No pensó en musicas, o
en cosas repetitivas, no pensaba si en ese mismo momento alguien los miraba
caminando desnudos por el desierto.
Todo estaba perdiendo importancia; se
sentia relajada, despreocupada, libre.
Habían sido algunos minutos en
silencio. Estaba caliente, pero el sol también no la incomodaba. Si incomodó
mucho, cuando no hubo suficiente agua en la cantinplora.
El se levanto primero.
- Mejor vamos. Falta poco para llegar
al coche. descansaremos ahi con aire acondicionado.
Estaba con sueño. Ella queria dormir
solamente un pedacito. Aun asi se
levanto.
Caminaron un
poco más. El coche estaba ahora mas
cerca. No más que diez minutos caminado.
- como ya estamos mas cerca, ¿por qué
no dormimos? Cinco minutos.
¿Dormir cinco minutos? ¿Por qué Paulo dijo esto? ¿Será que él adivino su pensamiento? y
¿también estaba con sueño?
No habia nada de malo en dormir cinco
minutos. Se broncearian, penso ella.
Como si estuvieran en la playa.
Se habían sentado de nuevo. Habian
caminado una hora, sin paradas.
¿Qué tenía de malo dormir cinco
minutos?
Habían escuchado el ruido de un coche.
Media hora antes ella habría dado a un salto y se vistio rápidamente.
Pero ahora, en esta ocasion no le dio
importancia. Mira solamente quién
desea. No necesitó pararme para dar
satisfacciones a nadie.
Deseó dormir, solamente eso.
Los dos vieron una camioneta aparecer
en la carretera, pasar po su cuche, y parar mas adelante. Un hombre se bajo y
se acerco a su che. Vio en su interior, y comenzo a caminar alrede3dro del
coche, examinando todo.
"Puede ser un ladrón", penso
de Paulo. Se imagino al sujeto robandose el coche... , y dejandolos a los dos
en aquella inmensidad, sin tener como volver. La llave estaba en la ignición,
no la habia llevado por que tenia miedo a perderla.
Pero él estaba en el interior de los
Estados Unidos. En Nueva York, quizás,
aqui no roban los coches.
Chris miraba el desierto, ¡pues lo veia
dorado! Sentia una sensación agradable, el descanso, comenzaba a tomar cuenta
de todo su cuerpo. El sol no incomodaba
¡la gente no sabía como el desierto lo bello que podia ser el desierto durante
el día!.
¡Dorado!
¡Diferente del desierto de color rosa del final de la tarde!
El sujeto dejo
de observar el coche, y se puso una mano en la frente a modo de viscera. Los
estaba buscando.
Ella estaba
desnuda... y el acabaria viéndola. Pero ¿qué importaba eso? Paulo no parecia
preocupado tampoco.
Ahora el sujeto
iba en dirección hacia ellos, la sensación de ligereza y euforia crecia cada
vez mas, aunque la pereze hacian que no se moviesen del sitio. El desierto era
dorado y hermoso. Todo estaba tranquilo, en paz; ¡los angeles, si, los angeles
se aparecerían dentro de un rato! Era para eso que habian ido al desierto,
¡Para hablar con angeles!.
Estaba desnuda
y no tenia vergüenza. Era una mujer libre.
El hombre se
detuvo, enfrente de los dos. Hablaba una lengua diferente. Ellos no entendían
lo que decia.
Pero Paulo hizo
un esfuerzo y vio que el hombre hablaba ingles. Después de todo estaban en los
Estados Unidos.
- Vengan
conmigo – dijo el.
- Vamos a
descansa – respondio Paulo - Cinco
minutos.
El hombre cogio
la bolsa del suelo y la abrio.
- Pónganse esto
- le dijo a Chris tendiéndole la ropa.
Ella se levanto
con mucho esfuerzo y obedecio. Tenia pereza para discutir. El hombre vio las
cantimploras llenas de agua, abrio una de ellas, lleno la pequeña tapa y les
dijo que bebieran.
No tenian sed,
pero hicieron lo que el hombre les decia. Estaban muy calmados, en completa paz
con el mundo y sin ningun deseo de discutir.
Ellos harian
cualquier cosa, obederian cuaquier orden siempre y cuando los dejase en paz.
- Vamos a
caminar - dijo el hombre.
Ya casi no
podian pensar, simplemente mirar el desierto. Harian cualquier cosa, con tal de
que aquel extraño los dejase dormir.
El hombre
siguió con ellos hasta el coche, les dijo que entrasen y encendio el motor.
“¿adonde nos llevara?”, penso Paulo. Pero no conseguia preocuparse, el mundo
estaba en paz y todo lo que queria hacer era dormir un poco.
Se desperto con
el estomago revuelto y con muchas ganas de vomitar.
- Quedate
quiero un rato mas..
Alguien estaba
hablando con el, pero en su cabeza habia una inmensa confusión. Todavía se
acordaba del paraíso dorado, donde todo era paz y tranquilidad.
Intentó
moverse, y se sentía como si los millares de agujas se clavasen en su cabeza.
“voy a dormir
de nuevo”, penso, Pero no podia, las agujas no se desclavaban. El estomago
seguia dando vueltas.
- Quiero
vomitar – dijo.
Cuando abrio
los ojos vio que estaba sentado en una especie de minimercardo; varias neveras,
con refrescos adentro y estanterías con comida. Miro todo aquello y sintio mas
nauseas entonces vio delante de el, a un hombre que no habia visto nunca antes.
El lo ayudo a
levantarse. Paulo noto que ademas de as agujas imaginarias de su cabeza,
tambien tenia una en el brazo. Solo que esta era de verdad.
El hombre cogio
el suero conectado a la aguja y ambos caminaron hasta el baño. Vomito un poco
de agua, nada mas.
- ¿Qué es lo
que pasa? ¿Qué significa esta aguja?
Era la voz de
Chris, que hablaba en portugues. Volvio al pequeño mercado y vio que ella
tambien estaba sentada con un suero inyectado en las venas.
Ahora Paulo se
sentia algo mejor. Ya no necesitaba la ayuda del hombre.
Ayudo a Chris a
levantarse para ir al baño, tambien a vomitar.
- Voy a lleva
su coche, y a coger el mio - dijo el
sujeto – Lo dejare en el mismo sitio, con la llave en el contacto. Pidanle a
alguien que los lleve hasta ahí.
El comenzaba a
recordar lo que habia ocurrido, pero las nauseas volvieron y tuvo que vomitar
otra vez.
Cuando regreso,
el hombre ya se habia ido. Entonces se dieron cuenta de que otra persona estaba
ahí, un chico de veintipocos años.
- Una hora mas
– dijo el chico -. Se acaba el suero ya se podran marchar.
-¿Qué hora es?
El chico
respondio. Paulo hizo un esfuerzo para levantarse, pues tenia una cita y no
queria faltar de ningun modo.
- Tengo que ver
a Took – le dijo a Chris.
- Sientese
- le ordeno el chico – Cuando el suero
se acabe.
De nada valia
discutir. El no tenia fuerza ni disposición para caminar hasta la puerta.
“Adios a la
cita”, penso. Pero, a estas altura nada tenia mucha importancia. Cuanto menos
pensase, mejor.
- Quince
minutos – dijo Took -. Después de eso viene la muerte, y ni te das cuenta.
Estaban otra
vez en el viejo trailer. Era la tarde del dia siguiente y todo alrededor estaba
de color rosa. Nada parecido al desierto del dia anterior, dorado e inmensa
paz, luego vomitos y mareos.
Hacia
venticuatro horas no podian dormir ni comer, vomitaban todo lo que comian. Pero
la sensación ahora era extraña, estaba desapareciendo.
- Menos mal que
vuestro horizonte estaba expandido – continuo
el chico -. Y que estaban pensando en angeles. Un angel aparecio.
Era mejor decir
que “el alma habia crecido”, penso Paulo. Ademas de eso, el sujeto que aparecio
no era un angel, tenia una camioneta vieja y hablaba ingles. Aquel chico ya
comenzaba a ver cosas.
- Vamos – dijo
Took, pidiéndole a Paulo que arrancara el coche.
Se sento en el
asiento de adelante sin la menor ceremonia. Y Chris se puso a blasfemar en
portugues, mientras se sentaba en el asiento de atrás.
Took comenzo a
dar instrucciones, toma este camino de aquí, ve por alla, maneja rapido para
que el coche refrigere bien, saca el aire acondicionado para que no se caliente
el motor. Varias veces, salieron de las precarias carreteras de tierra y se
adentraron en el desierto. Pero Took lo sabia todo, no cometia errores como
ellos.
- ¿Qué paso
ayer? – insistio Chris por enésima vez.
Sabia que Took
alimentaba la expectativa; aunque ya hubiese visto a su angel de la guarda,
actuaba como cualquier chico de su edad.
- Insolación –
respondio finalmente -. ¿No habeis visto nunca una película del desierto?
Claro que si.
Hombres sedientos, arrastrándose por la arena en busca de un poco de agua.
- Nosotros no
teniamos sed. Las dos cantimploras estaban llenas de agua.
- No hablo de
eso – corto el americado -. Me refiero a la ropa.
¡La ropa! Los
arabes con aquella ropa larga, varios mantos, uno por encima del otro. Si,
¿cómo fuimos tan tontos? Paulo ya habia oido tanto sobre eso, ya habia estado
en otros tres desiertos.... y nunca habia sentido ganas de quitarse la ropa.
Pero ahí, aquella mañana, después de la frustración de no llegar nunca al
lago... “¿cómo pude ser tan estupido?”, penso.
- Cuando se
quitaron la ropa, el agua del cuerpo comenzo a evarorarse inmediatamente. Ni
siquiera se suda debido al clima completamente seco. En quince minutos, ya
estaban deshidratados. No hay sed ni nada, simplemente un ligero sentido de
desorientación.
- ¿Y el
cansancio?
- El cansancio
es la muerte que llega.
“No tuve tiempo
de notar que era la muerte”, se dijo Chris. Si algun dia tuviese que escoger
una manera suave de irme de este mundo, volveria a andar desnuda por el
desierto.
- La gran
mayoria de las personas que mueren en el desierto lo hacen con agua en la
cantimplora. La deshidratación es tan rapido que nos sentimos como si
hubiesemos tomado una botella completa de whisky o haber tomado un fuerte
calmante.
Took les pidio
que, a partir de ahora, bebiesen agua todo el tiempo, incluso sin sed, por que
el agua que tenia que estar dentro del cuerpo.
- Pero aparecio
un angel – concluyo el.
Antes de que
Paulo pudiese decir lo que pensaba al respecto, Took le ordeno que se detuviera
cerca de una colina.
- Bajaremos
aquí y caminaremos el resto del camino.
Comenzaron a
andar por un pequeño sendero, que llevaba hasta la cima. A los pocos minutos,
Took recordo que habia olvidado la linterna en el coche. Volvio a recogerla y
cuando lo hizo se quedo sentado un rato en el capo, mirando el vacio.
“Chris tiene
razon; la soledad hace a las personas. Se comporta de una manera extraña”,
penso Paulo. Mientras miraba al chico sentado ahí abajo.
Pero, después
de unos segundos, ya habia subido de nuevo el pequeño trecho que habian
caminado y los acompaño.
En cuarenta
minutos, sin mucho esfuerzo, estaban en la cima del monte. La vegetación era
agreste y Took les pidio que se sienten mirando al norte. Su actitud, muy
extrovertida habia cambiado, ahora parecia mas concentrado y distante.
- Viniste en
busca de angeles – dijo mientras se sentaba junto a ellos.
- Vine yo –
dijo Paulo-. Y se que tu hablaste con uno.
- Olvidate de
mi angel. Hay mucha gente en este desierto que ya ha hablado o visto a su
angel. Y tambien mucha gente en las ciudades, en los mares, y en las montañas.
Habia un cierto
tono de impaciencia en su voz.
- Piensa en tu
angel de la guarda - continuo - . Por
que mi angel esta aquí y yo puedo verlo. Este es mi lugar sagrado.
Tanto Paulo
como Chris recordaron su primera noche en el desierto. E imaginaron de nuevo a
sus angeles, con las ropas y las alas.
- Tengan
siempre un lugar sagrado. El mio ya fue dentro de un pequeño apartamento, ya
fue una plaza en Los Angeles y ahora es
aquí. Un lugar sagrado abre una puerta al cierlo y el cielo penetra.
Ambos miraron
el lugar de Took: rocas, el suelo duro, la vegetación agreste. Tal vez algunas
serpientes y coyores paseaban por ahí.
Took parecia
estar en trance.
- Fue aquí
donde consegui ver a mi angel, aunque supiese que estaba en todos los lugares,
que su rostro es el rostro del desierto en el que vivo, o de la ciudad en la
que vivi dieciocho años.
“Hable con mi
angel por que tenia fe en su existencia. Por que tenia esperzna de encontrarlo.
Y por que lo amaba”.
Ninguno de los
dos se atrevio a preguntar cual habia sido la conversación. Took continuo:
- Todo el mundo
puede contactar con cuatro tipos de entidades en el mundo invisible: los
elementales, los espiritus desencarnados, los santos y los angeles.
“Los
elementales son las vibraciones de las cosas de la naturaleza, del fuego, de la
tierra, del agua y del aire y nosotros contactamos con ellos por medio del
ritual.
Son fuerzas
puras, como los terremotos, los rayos o los volvanes. Se aparecen bajo la forma
de duendes, de hadas, de salamandras, por que necesitamos entenderlos como
“seres”; pero todo lo que el hombre puede hacer es usar la fuerza de los
elementos, jamas aprendera nada con ellos.
“¿Por qué dice
eso? – penso Paulo -, ¿es que no recuerda que tambien soy un Maestro en magia?”
Took seguia su
explicación:
- Los espiritus
desencarnados son aquellos que vagan entre una vida y la otra, y nosotros
contactamos con ellos por medio de la mediunnidad. Algunos son grandes
maestros, pero todo lo que enseñan lo podemos aprender en la tierra, por que
ellos tambien aprendieron aquí.
Mejor,
entonces, dejarlosc aminar en dirección al siguiente paso, mirar mas nuestro
horizonte y procurar sacar de aquí la sabiduría que ellos sacaron.
“Paulo ya debe
saber de esto – penso Chris -. Esta hablando para mi entonces”.
Si, Took
hablaba para aquella mujer, estaba alli a causa de ella. No tenia nada que
enseñarle a Paulo, veinte años mas viejo que el, con mas experiencia, y que si
lo pensaba dos veces, descubriria la forma de hablar con el angel.
Paulo era
discípulo de J., y ¡cuándo oia a Took hablar de J.! En el primero encuentro,
intento de diversas maneras hacer hablar al brasileño, pero la mujer lo habia
complicado todo. No pudo averiguar las técnicas, los procesos, los rituales que
usaba J.
Aquel primer
encuentro lo habia desconcertado profundamente. Penso que tal vez el brasileño
estuviese usando el nombre de J. Sin que el Maestro lo supiese. O, quien sabe,
J. se habia equivocado por primera vez de elección de discípulo, y si fuese
eso, en breve toda la Tradicio lo descubriria. Pero aquella noche del encuentro
soño con su angel de la guarda.
Y su angel le
pidio que iniciase a la mujer en el camino de la magia. Simplemente iniciarla;
el marido haria el resto.
En el sueño, el
argumento que ya le habia enseñado lo que era la segunda mente y le habia
pedido que mirase el horizonte. El angel le dijo que prestase atención al
hombre, pero que cuidase de la mujer. Y desaparecio.
Estaba
entrenado para tener disciplina. Y ahora estaba haciendo lo que su angel le
habia pedido y esperaba que eso fuese visto alla arriba.
- Después de
los espiritus desencarnados – continuo Took -, aparecen los santos. Estos son
verdaderos Mestros.
Vivieron con
nosotros algun dia, y ahora estan cerca de la luz. La gran enseñanza de los
santos son sus vidas aquí en la Tierra. Ahí esta todo lo que precisamos saber,
basta con imitarlos.
- ¿Y como
invocamos a los santos? – pregunto Chris-
- Por medio de
la oración – respondio Paulo, cortándole la palabra a Took. No sentia celos,
aunque le resultaba claro que el americano queria brillar con Chris.
“El respeta la
Tradición. Va a usar a mi mujer para enseñarme. Pero ¿por qué esta siendo tan
primario, repitiendo cosas que ya se?”. Penso.
- Invocamos a
los santos por medio del a oración constante – continuo Paulo - . Y cuando
ellos estan cerca todo se transforma. Ocurren los milagros.
Took noto en
tono agresivo del brasileño. Pero no hablaria sobre el sueño con el angel. No
le debia explicar a nadie.
- Finalmente –
Took tomo de nuevo la palabra. -, existen los angeles.
Tal vez el
brasileño no supiese esta parte, aunque pareciese conocer un poco de otros
asuntos. Took hizo una larga pausa. Permanecio en silencio. Rezo en voz baja,
se acordo de su angel, deseo que el estuviese escuchando cada palabra. Y pidio
ser claro por que ¡oh, Dios!, era muy difícil de explicar.
- Los angeles
son amor en movimiento. Que no paran nunca, de lucha para crecer, que esta mas
alla del bien y del mal. El amor que todo devora, que todo destruye, que todo
perdona. Los angeles estan hechos de ese amor y al mismo tiempo, son sus
mensajeros.
“El amor del
angel exterminador, que se lleva un dia nuestra alma y el del angel de la
guarda que la trae de vuelta. El amor en movimiento.
- El amor en
guerra – dijo ella.
- No existe amor en paz. El que lo crea
esta perdido.
“¿Qué entiende un muchacho de estos del
amor? Vive solo en el desierto y jamas se ha enamorado”, penso Chris. Y sin
embargo, por mas que se esforzase, no conseguia recordar ni un solo momento en
el que el amor le hubiese traido paz. Siempre habia venido acompañado de
agonias, extasis, alegrais intensas y tristezas profundas.
Took giro hacia elos:
- Vamos a quedarnos callados un rato
para que nuestros angeles escuchen el ruido que hay tras nuestro silencio.
Chris todavía
pensaba en el amor. Si, el muchacho parecia tener razon, aunque ella pudiese
jurar que el sabia todo aquello solo en teoria.
“El amor solo descansa cuando esta
apunto de morir, que extraño”. Igual que era extraño que todo lo que estaba
experimentando, principalmente la sensación de “alma crecida”.
Nunca le habia pedido a Paulo que le
enseñase nada, ella creia en Dios y eso era suficiente. Respetaba la búsqueda
de su marido, pero, tal vez por que le era tan cercano, o por que sabia que
tenia defectos como todos los hombres, jamas se habia interesado.
Pero no conocia a Took. El habia dicho:
“procura mirar el horizonte. Presta atencion a tu segunda mente.” Y ella habia
obedecido. Ahora, con el alma crecida, estaba descubriendo lo bueno que era y
cuanto tiempo habia perdido.
- ¿Por qué tenemos que hablar con el
angel? – dicjo Chris, interrumpiendo el silencio.
- Descúbrelo
con el.
Took no se molesto con su comentario.
Si le hubiese preguntado a Paulo, habria recibido una reta.
Rezaron un Padrenuestro y un Avemaría.
Entonces el americano dijo que podian bajar.
-
-
¿Es todo? – Paulo estaba decepcionado Quise traerlos aquí para que mi angel
viese que he hecho lo que me mando- respondio Took -. No tengo nada mas que
enseñarte, si quieres algo, preguntale a las Valkirias.
El regreso se
hizo en un silencio incomodo, interrumpido solo en los momentos en los que Took
daba las indicaciones del camino. Pero nadie queria hablar con nadie; Paulo
porque creia que Took lo habia engañado; Chris porque Paulo podia enfadarse por
sus comentarios, creer que los estaba estropeando todo; y Took por que sabia
que el brasileño estaba decepcionado y a causa de ello, no hablaria sobre J. ni
de sus técnicas.
- Te equivocas en una cosa – dijo Paulo
cuando llegaron delante del trailer -. No fue un angel lo que encontramos ayer.
Era un hombre con una camioneta.
Por una fraccion de segundo, Chris
creto que la frase quedaria sin respuesta. La agrsividad entre ambos era cada
vez mayor. El americano empezo a andar en dirección a su “casa”, pero de
repente se giro.
- Te voy a contar una historia que mi
padre me conto a mi – dijo -. Un maestro y su discípulo caminaban por el
desierto, y el maestro le enseñaba que podian confiar siempre en Dios, pues. El
sabia todo.
- Llego la
noche y decidieron acampar. El maestro monto la tienda y el discípulo quedo
encargado de amarrar los caballos a una pierda. Pero, al llegar al a piedra
penso para si mismo;”El maestro me esta probando y me pidio que amarrase los
caballos. Quiere ver si confio o no en Dios.”
- En vez de
prendes los animales, hizo una larga oración y los dejo al cuidado de Dios.
“Al dia
siguiente, cuando despertaron, los caballos habian desaparecido. Decepcionado
el discípulo se fue a quejar al maestro y dijo que no confiaba en el, pues Dios
no cuidaba de todo, habia olvidado vigilar los caballos.”
“Estas
equivocado - respondio el maestro -. Dios queria cuidar de los caballos. Pero
en aquel momento, necesitaba de tus manos para amarrarlos a la piedra.
El muchacho
encendio una pequeña lampara de gas que estaba colgada del lado de afuera del
trailer. La luz ofuzco un poco el brillo de las estrellas”
- Cuando
empezamos a pensar en el angel, el comienza a manifestarse. Su presencia se
vuelve cada vez mas cercana, mas viva, solo que en un primer momento, se
muestran como lo vienen haciendo a lo largo de toda la vida: atravez de los
demas.
“Tu angel uso a
aquel hombre. Debio de sacarlo de casa temprano, cambio algo de su rutina, lo
preparo todo para que pudiese estar ahí justamente en el momento en que lo
ncesitaban. Esto es un milagro. No intentes transformarlo en un acontecimiento
comun.
Paulo escuchaba
en silencio.
- Cuando ibamos
a subir la montaña, olvide la linterna – continuo Took -. Debiste de darte
cuenta que me quede un rato en el coche. Siempre olvido algo a la hora de salir
de casa, siento que mi angel de la guarda esta actuando. Esta haciendo que me
retrase unos pocos segundos y ese poco tiempo puede significar cosas muy
importantes. Puede librarte de un accidente, o hacer que encuentre a alguien a
quien necesitaba.
“Por eso
después de coger lo que he olvidado, siempre me siento y cuento hasta veinte.
Asi, el angel tiene tiempo de actuar. Un angel usa muchos instrumentos.
El Americano le
pidio a Paulo que esperase un momento. Entro en el trailer y salio con un mapa.
- La ultima vez
que vi a las Valkirias fue aquí.
Señalo el lugar
en el mapa. La agresividad entre los dos parecia haber disminuido mucho.
- Cuida de ella
– dijo Took -. Es bueno que haya venido.
- Creo que si
- respondio Paulo -. Gracias por todo.
- ¡Que estupido
he sido! – dijo Paulo, dando un golpe en el volante, apenas se alejaron un
poco.
- ¿estupido?
¡crei que estabas celoso!.
Pero Paulo
estaba riéndose, de un buen humor.
- ¡Cuatro
procesos! ¡Y el solo hablo de tres! ¡Es con el cuarto proceso con el que se
habla con el angel!
Se volvio hacia
Chris. Sus ojos brillaron de alegria.
- El cuatro
proceso: ¡la canalización!
Casi Diez Dias en el desierto. Se detuvieron en un
lugar en el que el suelo habria una serie de heridas, como si rios
prehistoricos hubiesen corrido por ahí, decenas de ellos dejando aquellas
grietas externas, profundas, que el solo se encargaba de hace cada vez mas
grandes.
Ahí no habia ni
escorpiones, ni serpientes, no coyotes, ni la siempre presente hierba rastrera.
El desierto estaba lleno de estos lugares llamados badlands, las tierras
maldiras.
Los dos
entraron en uan de aquellas heridas. Las paredes de tierra eran alta, y todo lo
que podian ver era un camino tortuoso, sin comienzo ni fin.
Ya noeran dos
averntureros irresponsables, que creian que nada malo podia pasarles. El
desierto tenia sus leyes y mataba al que no las respetase. Habian aprendido
estas leyes, los rastros de serpiente, las horas en las que podian salir, las
precauciones de seguridad. Antes de entrar en las badlands, habian
dejado una nota en el coche diciendo adonde se dirigían. Aunque solo fuese por
media hora, y aquello pareciese innecesario, ridículo, si ocurria algo, un
coche podia parar y alguien veria la nota y sabria la dirección que habian
tomando. Tenia que facilitar la misión de los instrumentos del angel de la
guarda.
Buscaban a las
Valkirias. No ahí, en aquel fin del mundo, por que ninguna vida reside por
mucho tiempo en las badlands. Ahí, bueno ahí era simplemente un
entrenamiento para Chris.
Pero las
Valkirias andaban cerca ya algo parecia decirlo. Dejaban rastros. Vivian por el
desierto, no se detenian en ningun lugar, pero dejaban rastros.
Los dos habian
conseguido algunas pistas. Al principio , habian visitado una pequeña ciudad
tras otra, preguntando por las Valkirias y nadie habia oido hablar de ellas. La
indicación de Took no habia servido para nada, probablemente habian pasado ya
hace mucho tiempo por el lugar señalado en el mapa. Pero un dia, en un bar,
encontraron a un muchacho que recordaba haber leido algo sobre ellas. Entonces,
describio las ropas que usaban y los rastros que dejaban.
Los dos
empezaron a preguntar por mujeres con aque tipo de vestimenta. La gente hacia
hacia gestos de desaprobación y contestaban que se habian marchado hace un mes,
hace una semana, hace tres dias.
Finalmente,
ahora estaban a un dia de viaje del lugar donde ellas podrían estar.
El sol ya
estaba cercal del horizonte y no se arriesgarian a caminar por el desierto. Las
paredes de tierra proyectaban sombra. El lugar era perfecto.
Chris ya no
soportaba mas repetir todo aquello. Pero lo necesitaba, aun no habia conseguido
resultados importantes.
- Siéntate
aquí. De espaldas al sur.
Ella hizo lo
que Paulo le dijo. Y después, automáticamente, comenzo a relajarse. Estaban con
las piernas cruzadas, los ojos cerrados, pero podia sentir el desierto entero a
su alrededor. Su alma habia crecido durante todos esos dias, sabia que el mundo
era mas vasto, mucho mas vasto que dos semanas atrás.
- Concentrate
en la segunda mente – le ordeno Paulo.
Chris notaba el
todo de inhibición en su voz. No podia comportarse con ella de la misma manera
que se comportaba con otros discípulos; después de todo, ella conocia sus
faltas y sus flaquezas. Pero Paulo hacia un esfuerzo supremo para actuar como
un maestro, y ella lo respetaba por eso.
Se concentro en
la segunda mente. Dejo que todos los pensamientos le viniesen a la cabeza y
como siempre eran pensamientos absurdos para quien estaba en medio del
desierto. Desde hacia tres dias siempre que comenzaba el ejercicio, se daba
cuenta que su pensamiento automatico estaba muy preocupado por quien deberia
invitar a su fiesta de cumpleaños, dentro de tres meses.
Pero Paulo le
habia pedido que no pensase en eso. Que dejasse que sus preocupaciones fluyesen
libremente.
- Vamos a
repetirlo todod enuevo – dijo el.
- Estoy
pensando en mi fiesta.
- No luches en
contra de tus pensamientos, son mas fuertes que tu – repitio Paulo por enésima vez -. Si quieres librarte de
ellos, aceptalos. Piensa en lo que ellos quieren que pienses, hasta que se cansen.
Ella hacia la
lista de invitados. Quito algunos. Y puso a otros. Este era el primer paso:
prestar atención a la segunda mente hasta que esta se cansase.
Ahora la fiesta
de aniversario ya desaparecia con mas rapidez. Aun asi, todavía hacia la lista.
Era increíble como un asunto de esos podian preocuparle durante tantos dias,
ocuparle tantas horas en las que podia estar pensando en cosas mas interesante.
- Piensa hasta
cansarte. Entonces, cuando te canses abre el canal.
Paulo se aparto
de su mujer y se tumbo en el barranco. El chico era espabilado; aunque tomase
muy en serio aquella historia de no poder enseñar nada al discípulo de otro
maestro, atravez de Chris le habia dado todas las pistas que necesitaba.
La cuarta
manera de comunicarse con el mundo invisible era la canalizacion.
¡Canalizacion!
¡Cuantas veces habia visto a personas dentro de los coches en los
embotellamientos, hablando a solas, sin darse cuenta de que realizaban uno de
los mas sofisticados procesos de magia! Diferente de la mediumnidad, que exigia
una cierta perdida de conciencia durante el contacto con los espirituos, la
canalizacion era el proceso mas natural que el ser humano usaba para sumergirse en lo desconocido. Era
el contacto con el Espiritu Santo, con el Alma del Mundo, con los Maestros
Iluminados que habitaban lugares remotos del Universo. No era necesario ningun
ritual, ni incorporación, ni nada. Todo ser humano no sabia, inconcientemente,
que existia un puente hacia lo invisible al alcanze de sus manos, por el que
podia pasar sin miedo.
Y todos los
hombres lo intentaban aunque no se dieran cuenta. Todos se sorprendian diciendo
cosa que nunca habian pensado, dando consejos del tipo “no se por que estoy
diciendo esto”, haciendo ciertas cosas que no venian mucho al caso.
Y a todos les
gustaba quedarse mirando los milagros de la naturaleza, una tempestad o una
puesta de sol, preparados para entrar en contacto con la Sabiduría Universal,
pensar en cosas realmente importantes, salvo que...
... salvo que,
en momentos, el muro invisible aparecia.
La segunda
mente.
La segunda
mente estaba ahí, impidiendo la entrada con sus cosas repetitivas, sus asuntos
sin importancia, sus musicas, sus problemas economicos, sus pasiones mal
resueltas.
Se levanto y
regreso cerca de Chris.
- Ten paciencia
y escucha todo lo que la segunda mente tiene que decir. No respondas, no
discutas. Ella se cansa.
Chris rehizo
una vez mas la lista de invitados, aunque ya habia perdido el interes en
aquello. Al acabar puso un punto final.
Y abrio los
ojos.
Estaba ahí, en
aquella tierra. Sintio el aire asfixiante a su alrededor.
- Abre el
canal. Empieza a hablar.
¡Hablar!
Siempre habia
tenido miedo de hablar, de parecer ridícula, estupida. Miedo de sabr que lo que
los demas pensaban lo que decia, por que ellos siempre parecian mas preparados,
mas inteligentes, siempre con respuestas para todo.
Pero ahora era
asi, necesitaba tener corazon, aunque estuviese diciendo cosas absurdas, frases
sin sentido. Paulo le habia explicado que esta era una de las maneras de
canalizacion: hablar. Vencer la segunda mente y después dejar que el Universo
la tomase y la usase como quisiese.
Comenzo a mover
la cabeza, simplemente por que tenia ganas de hacerlo y de repente tenia ganas
de hace ruidos extraños con la boca. Hizo los ruidos. Nada era ridículo. Era
libre para actuar como mejor le pareciese.
No sabia de
donde venian esas cosas y sin embargo, venian de dentro del fondo de su alma y
se manifestaban. De vez en cuando la segunda mente volvia a sus preocupaciones
y Chris intentaba organizar todo aquello, pero era necesario que fuese asi, sin
logica, sin censura, con la alegria del guerrero que entra en un mundo
desconocido. Ella precisaba hablar el lenguaje puro del corazon.
Paulo esuchaba
el silencioy Chris sentiasu presencia. Estaba absolutamente conciente, pero
libre. No podia preocuparse por lo que el pensara, tenia que continuar
hablando, haciendo los gestos que le diera la gan, cantando canciones extrañas.
Si, todo debia tener un sentido, porque jamas habia oido esos ruidos, ni esas
canciones, ni esas palabras ni esos movimientos. Era difícil estaba siempre el
miedo de estar fantaseando las cosas a querer parecer mas en contacto con lo
Invisible de lo que realmente estaba, pero vencio el miedo al ridículo y siguió
adelante.
Hoy estaba
ocurriendo algo diferente. Ya no hacia aquello por obligación, como los
primeros dias. Le estaba gustando. Y comenzaba a sentirse segura. Una
ola de seguridad iba y venia y Chris intento desesperadamente agarrarse de
ella.
Para mantener
la ola cerca, necesitaba hablar. Cualquier cosa que le viniese a la mente.
- Veo esa
tierra – su voz era pusada, tranquila, aunque la segunda mente apareciese de
vez en cuando, diciéndole que Paulo debia de encontrar todo ellos ridículo -.
Estamos en un lugar seguro, podemos quedarnos aquí por la noche, mirar las
estrellas acostados en el suelo y hablar sobre angeles. No hay escorpiones, ni
serpientes ni coyotes.
“¿Creera que me
lo estoy inventando? ¿Qué quiero impresionarlo? ¡Pero tengo ganas de decir
eso!”
- El planeta
reservo ciertos lugares solo para el. Nos pide que nos vayamos. En estos
lugares, sin los millones formas de la vida que caminan por su superficie, la
Tierra consigue quedarse sola. Tambien ella necesita soledad, pues procura
entenderse asi misma.
“¿Por qué digo
esto? Va apensar que quiero exhibirme. ¡Estoy conciente!”.
Paulo miro
alrededor. El lecho del rio parecia gentil, suave. Pero inspiraba terror, el
terror de la soledad total, de la completa ausencia de vida.
- Tiene una
oración – continuo Chris. La segunda mente ya no podia hacer que se sintiese
ridícula.
Pero de
repente, tuvo miedo. Miedo de nosaber que oración, de no saber como continuar.
Y cuando tuvo
miedo la segunda mente volvio y volvio el ridículo, la vergüenza, la
preocupación por Paulo. Al fin y al
cabo, el era el Mago, sabia mas que ella, debia de encontrar todo aquello
falso.
Respiro
profundamente. Se concentro en el presente, en la tierra en la que nada crecia,
en el sol que ya se estaba poniendo. Poco a poco la ola de seguridad fue
volviendo, como un milagro.
- Tiene una
oración – repitio.
Permanecio algun tiempo en silencio, sintiendo
que habia dado lo máximo de si misma, que la canalizacion habia acabado.
Después giro hacia el.
- Fui demasiado
lejos hoy. Nunca habia ocurrido asi.
Paulo paso la
mano sobre su cabeza y le dio un beso.
Ella no sabia
si el estaba haciendo eso por pena o por orgullo.
- Vamonos –
dijo -. Respetemos el deseo de la tierra.
“Tal vez este
diciendo esto para darme un estimulo, para que continue intentando la
canalizacion”, penso. Sin embargo tenia la certeza de que algo habia ocurrido.
No se habia inventando todo aquello.
- La oración
- pregunto ella, todavía con miedo a la
respuesta.
- Es un viejo
canto indígena. De los hechizeros Ojibuei.
Siempre le
enorgullecia la cultura de su marido, aunque el dijese que no valia para nada.
- ¿Cómo puede
ocurrir estas cosas?
Paulo recordo a
J. hablando sobre los secretos de alquimia de su libro: “Las nubes son rios que
ya conocen el mar”. Pero le dio pereza explicárselo. Estaba tenso, irritado,
sin saber exactamente por que seguia en el desierto; en fin y al cabo ya sabia
como hablar con el angel de la guarda.
- ¿Has visto la
película Psicosis? – le pregunto a Chris cuando llegaron al coche.
Ella asintió
con la cabeza.
- En la
película, la actriz principal muere en la ducha, a los diez minutos del
comienzo. En el desierto, yo descubri como se habla con los angeles al tercer
dia. Y, sin embargo, me prometi a mi mismo que me quedaria cuarenta dias aquí y
ahora no puedo cambiar de opinión.
- Pero estan
las Valkirias.
- ¡Las
Valkirias! Puedo vivir sin ellas, ¿entiendes?
“Tiene miedo de
encontrarlas”, penso Chris
- Ya se hablar
con los angeles, ¡eso es lo importante! – el tono de Paulo era agresivo.
- Estaba
pensando en eso - respondio Chris -. Ya
sabes y sin embargo, no quieres intentarlo.
“Ese es mi
problema - se dijo Paulo, mientras
arrancaba el coche -. Necesito emociones fuertes. Necesito desafios”.
Miro a Chris.
Ella leia distraida, el Manual de supervivencia en el desierto que
habian comprado en uan de las pequeñas ciudades por las que habian pasado.
Puso el coche
en marcha. Comenzaron a andar por otra de aquellas inmensas rectas que parecian
no acabar nunca.
“No es solo un
problema de búsqueda espiritual”, continuo pensando, mientras alternaba su
mirada entre Chris y la carretera. Estaba
harto del matrimonio, aun sabiendo que amaba a su mujer. Necesitaba
emociones fuertes en el amor, en el trabajo, en casi todo lo que hacia en su
vida.
Asi,
contrariaba una delas mas importantes leyes de la Naturaleza: todo moviento
precisa de reposo..
Sabia que, si
continuaba de esa forma, nada en su vida durario mucho. Comenzaba a entender lo
que J. queria decir con “el hombre destruye todo aquello que mas ama”.
Dos dias
después llegaron a Gringo Pass, un lugar en el que solo habia un hotel, mi
minimercado y el edificio de la aduana. La frontera con México quedaba a tan
solo unos metros y ambos sacaron un par de fotografias de piernas abiertas, con
un pie en cada pais.
Fueron hasta el
minimercado. Preguntaron por las Valkirias, y la dueña de la cafeteria les dijo
que habia visto a “aquellas lesbianas” por la mañana, pero que ya no estana
ahí.
- ¿Fueron a
México? - pregunto Paulo.
- No, no. Se
fueron por la carretera que va a Tucson.
Regresaron al
hotel y se sentaron en la terraza. El coche estaba estacionado justo delante de ellos.
- Mira que
lleno de polvo esta el coche – dijo Paulo, después de algunos minutos -. Quiero
lavarlo.
- Al dueño del
hotel no le va a gustar saber que estamos usando agua para eso. Estamos en el
desierto ¿recuerdas?.
Paulo no dijo
nada. Se levanto, saco la cada de pañuelos de papel de la guantera y comenzo a
limpiar el coche.
Ella siguió en
la terraza.
“Esta
nervioso”. No consigue estarse quieto”, penso Chris.
- Quiero
hablarte de algo serio - dijo ella
- Has hecho
bien tu trabajo, no te preocupes – repuso el, mientras gastaba un pañuelo de
papel tras otro.
- Es justamente
de eso de lo que quiero hablarte – insistio Cris -. No vine aquí para hacer un
trabajo. Vine por que creia que nuestro matrimonio se estaba acabando.
“Ella tambien
lo esta sientiendo”, penso el. Pero continuo concentrado en su tarea.
- Siempre he
respetado tu búsqueda espiritual, pero yo tengo la mia – dijo Chris -. Y voy a
seguir teniéndola, quiero dejar esto bien claro. Voy a continuar yendo al a
iglesia.
- Tambien yo
voy a la iglesia.
- Pero eso es
diferente, ya sabes. Tu escogiste esta manera de comunicarte con Dios, y yo
escogi otra.
- Ya lo se. No
quiero cambiar.
- Sin embargo,
- ella respiro profundamente, por que no sabia cual seria la respuesta de el -,
algo me esta ocurriendo. Yo tambien quiero hablar con mi angel.
Se levanto, y
fue hasta donde el estaba. Comenzo a recoger los pañuelos de papel tirados por
el suelo.
- ¿Me haces un
favor? – dijo, mirando en el fondo de los ojos de su marido -. No me abandones
en medio camino.
La gasolineria
tenia una pequeña cafeteria en la parte del fondo.
Se sentaron
cerca de la ventana de vidrio. Acababan de levantarse y el mundo aun estaba
callado. En el lado afuera, la planicie, la inmensa recta asfaltada y el
silencio.
Chris sintio
nostalgia de Borrego Springs, de Gringo Pass, y de Indio. En aquellos lugares,
el desierto tenia un rostro, montañas, valles, historias de pioneros y
conquistadores.
Aquí, sin
embargo, todo lo que podia ver era la inmensidad vacia. Y el sol. El sol que de
alli a un rato iba a colorearlo todo de amarillo, a elevar la temperatura hasta
55ºC al a sombra (aunque no hubiese sombra), y a hacer la vida insoportable
para hombres y animales.
El muchacho fue
a atenderlos. Era chino y todavía hablaba con acento, no debia llevar mucho
tiempo. Chris imagino cuntas vueltas habria tenido que dar el mundo para llevar
a aquel chino a una cafeteria en medio del desierto.
Pidieron café,
huevos, beicon, tostadas. Y continuaron en silencio.
Chris observo
los ojos del chico, parecian mirar fijamente el horizonte, parecian ojos de
quien tiene alma crecida.
Pero no, no
hacia un ejercicio sagrado, ni intentaba desarrollarse espiritualmente. Aquella
era una mirada de aburrimiento. El chico no estaba mirando nada, ni el desierto, ni la
carretera, ni los dos clientes que habian aparecido de mañana bien temprano. Se
limitaba a repetir los movientos que le habian enseñado, poner el café en la
maquina, freir los huevos, decir “¿en que puedo servirle?”, o “gracias”, como
si fuese un animal adiestrado, sin sentimientos ni reflejos. El sentido de su
vida parecia haberse quedado en China, o desaparecido en la inmensidad de la planicie sin arboles
ni rocas.
El café llego.
Comenzaron a tomarlo sin prisa. No tenian adonde ir.
Oyeron un nuevo
ruido a los lejos. Dentro de un rato iba a pasar el primer camion del dia. El
chico dejaria de lado su torpeza, los huevos y el beicon y saldria afuera a
mirar, intentando identificar algo, queriendo formar parte del mundo que se
movia, que pasaba por delante de la cafeteria. Era todo loq ue podia hacer;
mirar de lejos y ver el mundo pasar. Probablemente ya no soñaba con dejar la
cafeteria un dia. Hacer un autostop y subirse a alguno de aquellos camiones.
Estaba viciado de Silencio y Vacio.
El ruido
aumento, y no se parecia al motor de un camion. Por un instante, el corazon de
Paulo se lleno de esperanza. Pero era simplemente una esperanza, nada mas.
Trato de no pensar en ello.
Poco a poco, el
ruido fue creciendo. Chris se giro para ver lo que ocurria alla afuera.
Los cristales
del restaurante temblaron levemente con el ruido. El chico parecia no darle
mucha importancia conocia aquel ruido y no le gustaba.
Pero Chris
miraba fascinada. El horizonte se habia llenado de brillo, el sol se reflejaba
en los metales en su imaginación, el ruido parecia sacudir las hierbas, el
asfalto, el techo, el restaurante, las ventanas.
Con un
estruendo ellas entrraron a la gasolineria, y la carretera recta, el desierto
llano, la hierba rastrera, el muchacho chino, los dos brasileños que buscaban
un ange, todo fue afectado por aquella presencia.
Los bellos
caballos dieron vueltas y mas vueltas en las gasolinera, peligrosamente cerca
unos de otros, los latigos estallaban en el aire, las manos enguantadas jugaban
con la habilidad y con el peligro. Ellas gritaban como los vaqueros dirigiendo
el ganado, querian despertar al desierto, decir que estaban alegres y vivas
acausa de la mañana. Paulo habia levantado los ojos y miraba fascinado pero el
miedo seguia en su corazon. Podia ser que no parasen alli, que estuviesen
haciendo todo aquello simplemente para despertar al muchacho chino, explicarle
que todavía habia vida, alegria y habilidad.
De repente,
obedeciendo una señal invisible, los animales pararon.
Las Valkirias
bajaron. Las ropas eran de cuero los velos de colores tapaban parte del rostro,
dejando solo los ojos fuera, para no respirar polvo.
Se quitaron los
velos y frotaron con ellos sus ropas negras, sacuendiendo el desierto de sus
cuerpo. Después se los pusieron en el cuello y entraron en la cafeteria.
Eran ocho
mujeres.
No pidieron
nada. El muchacho chino parecia saber lo que querian, ya estaba poniendo los
huevos, beicon, tostadas en la plancha caliente. Incluso con toda aquella
gente, el seguia pareciendo una maquina obediente.
- ¿Por qué esta
apagada la radio? – pregunto una de ellas-
La obediente
maquina china se acerco y la encendio la radio.
- Sube el
volumen – dijo otra.
El robot chino
puso el volumen al máximo. La sensación era de quem de repente, la olvidad
gasolineria se habia transformado en una discoteca de Nueva York. Algunas de
las mujeres acompañaban el ritmo con las palmas, mientras otras intentaban
hablar a gritos, en medio de todo aquel barullo.
Pero una de
ellas no se moviam no se interesaba por la conversación, ni por las palmas, ni
por el desayuno.
Fijaba su
mirada en Paulo. Y Paulo, apoyando la barbilla en la mano izquierda, sostenia
la mirada de la mujer.
Chris tambien
miro hacia ella. Parecia ser la mas vieja, con los cabellos rubios, ondulados,
largos.
Sintio una
punzada en el corazon. Algo extraño muy extraño estaba ocurriendo, aunque no
sabia como explicarlo. Tal vez el hehco de haber mirado el horizonte todos
aquellos dias, o practicado sin para la canalizacion, estuviese cambiando la
manera de ver las cosas a su alrededor.
Los presentimientos estaban presentes y se manifestaban.
Fingio no notar
que los se mirabana. Pero su corazon no daba señales extrañas y no sabia si
eran buenas o malas.
“Took estaba en
lo cierto – pensaba Paulo -. Dijo que seria muy difícil establecer contacto con
ellas”.
Poco a poco,
las otras Valkirias fueron notando lo que pasaba. Primero observaron a la mas
vieja y acompañando su mirada, vieron la mesa en la que estaban sentados Paulo y Chris. Ya no hablaban, ni
acompañaban con el cuerpo el ritmo de la musica.
- Apaga la
radio –le dijo la mas vieja al chino.
Como siempre el
obedecio. Ahora, el unico ruido que se podia oir era el de los huevos y el del
beicon friéndose en la plancha.
La mas vieja se
levanto y se dirigio hacia la mesa. Se quedo de pie delante de los dos. Las
otras acompañaban la escena.
- ¿Donse
conseguiste ese anillo? – pregunto.
- En la misma
tienda en la que tu compraste tu broche -
respondio el.
Fue entonces
cuando Chris se fijo en un broche de metal prendido en la chaqueta de cuero.
Tenia el mismo dibujo que el anillo que Paulo llevaba en el dedo anular de la mano izquierda.
“Por eso el
tenia la mano en la Barbilla”.
Ella ya habia
visto muchos anillo de la Tradición dela Luna, de tosos los colores, metales y
formatos, siempre en forma de serpiente, el símbolo de la sabiduría. Nunca, sin
embargo, habia viso uno semejante al de su marido. Una de las primeras
providencias de J. habia sido darle aquel anillo, diciendo que asi el
completaba “la Tradición dela Luna, un ciclo interrumpido por el miedo”. Era el
año 1982, y ella estaba con Paulo y con J. en Noruega.
Y ahora, en
medio del desierto una mujer con el broche. El mismo diseño.
“Las mujeres
siempre se fijan en las joyas”.
- ¿Qué es lo
que quieres? – volvio a preguntar la rubia.
Paulo tambien
se puso en pie. Ambos se miraron frente a frente. El corazon de Chris se
encogio mas todavía, tenia la absoluta certeza de que no eran celos.
- ¿Qué es lo
que quieres? – repitio ella.
- Hablar con mi
angel. Y una cosa mas.
Ella cogio la
mano de Paulo. Paso sus manos por el anilos y por primera vez, habia un toque
femenino en aquella mujer.
- Si compraste
este anillo en la misma tienda que yo, debes saber como se hace – dijo ella,
con los ojos fijos en las serpientes -. Si no, véndemelo. Es una bella joya.
No era una
joya. Era simplemente un anillo de plata con dos serpientes. Cada serpiente
tenia dos cabezas y el diseño era simple.
Paulo no
respondia nada.
- No sabes
hablar con angeles, y este anillo no es tuyo – dijo la Valkiria después de
algun tiempo.
- Si que se.
Canalizacion.
- Exacto –
respondio la mujer -. Simplemente eso.
- Dije que
queria una cosa mas.
- ¿Qué?
- Took vio a su
angel. Yo quiero ver al mio. Hablar con el, frente a frente.
- ¿Took?
Los ojos de la
mujer rubia recorrieron el pasado, intentando recordar quien era Took, donde
vivia.
- Si, ahora
recuerdo – dijo -. Vive en el desierto. Justamente por que vio a su angel.
- No. Aprende a
ser Maestro.
- Eso de ver al
angel es pura leyenda. Basta con hablar con el.
Paulo dio un
paso en dirección a la Valkiria
Chris conocia
el truco que estaba usando su marido: el lo llamaba “desestabilizacion”.
Normalmente dos personas siempre conversan manteniendo un brazo de distancia
entre ellas. Cuando una se acerca demasiado, el raciocinio de la otra se
desorienta, sin que se cuenta de lo que esta ocurriendo.
- Quiero ver a
mi angel – El estaba muy cerca de la mujer y mantenia los ojos fijos en ella.
- ¿Para que?
- la Valkiria parecia intimidada. El
truco estaba dando resultado.
- Porque estoy
desesperado y necesito ayuda. He conquistado grandes cosas y voy a destruirlas
por que me dijo a mi mismo que han perdido el sentido. Se que es mentira, que
siguen siendo importantes y si las destruyo, tambien me destruire a mi mismo.
Ella mantenia
el mismo tono de voz, sin mostrar ninguna emocion por lo que decia.
- Cuando
descubri que para hablar con el angel bastaba con la canalizacion, perdi el
interes. Ya no era un desafio, era algo que conocia bien. Entonces me di cuenta
que mi camino en la magia estaba a punto de acabarse; lo Desconocido se estaba
volviendo demasiado familiar para mi.
Chris estaba
sorprendida por la confesión hecha en un lugar publico, ante personas que nunca
habia visto.
- Para
continuar este camino, necesito algo mayor – concluyo el -. Necesito montañas
cada vez mas altas.
La Valkiria se
quedo un momento sin decir nada.
Tambien ella
estaba sorprendida por la conversación del extranjero.
- Si te enseño
como ver al angel, el deseo de buscar montañas cada vez mas altas puede
desaparecer – dijo finalmente -. Y eso no siempre es bueno.
- No, no va a
desaparecer nucna. Lo que se disipara es esa idea de que las montañas
conquistadas son demasiado bajas. Mantendre encendido mi amor por aquello que
he conseguido. Era lo que mi maestro estaba intentando decirme.
“Tal vez
tambien este hablando del matrimonio”, penso Chris.
La Valkiria
extendio la mano hacia Paulo.
- Mi nombre es
M. – dijo ella.
- Mi nombre es
S. – Respondio Paulo
Chris se llevo
un susto. ¡Paulo habia dado su nombre mágico! Pocas, poquísimas personas
conocían ese secreto, ya que la unica manera de causar daño a un mago es usando
su nombre mágico. Por eso, solamente quien fuese de absoluta confianza podria
saberlo.
Paulo acababa
de encontrar a aquella mujer. No pida confiar tanto en ella.
- Sin embargo
puedes llamarme Vahalla - dijo la rubia.
“Recuerda el
nombre del paraíso vikingo”, penso Paulo, mientras le daba tambien el nombre de
bautismo.
La rubia
parecio relajarse un poco. Por primera vez miro a Chris, que estaba sentada a
la mesa.
- Para ver a un
angel son necesarias tres cosas – continuo la rubia, volviendo a mirar a Paulo,
como si Chris no existiese -. Y, ademas de esas tres cosas es preciso tener
coraje.
“Coraje de
mujer, el verdadero coraje. No el coraje del hombre”
Paulo fingio no
darle importancia.
- Estaremos
cerca de Tucson mañana – dijo Vahalla – Ven a vernos a medio dia, si tu anillo
es verdadero.
Paulo fue hasta
el coche, trajo el mapa, y Vahalla le mostro el lugar exacto del encuentro. El
chino puso los huevos y el beicon en la mesa, y una de las Valkirias aviso a la
rubia de que su desayuno se estaba enfriando. Ella volvio a su sitio en la barra
y le pidio al chino que pusiese otra vez la radio.
- ¿Cuáles son
las tres condiciones para hablar con el angel? – pregunto el cuando ella salia.
- Romper una
promesa, aceptar un perdon. Y hacer una apuesta – respondio Vahalla.
Miro la ciudad
alla abajo. Por primera vez en tres semanas estaban en un hotel de verdad, con
servicio de habitación, bar y desayuno en cama.
Era las seis de
la tarde, y acostumbraba practicar el ejercicio de canalizacion a esta hora.
Pero Paulo dormia profundamente.
Chris sabia que
el encuentro de aquella mañana en la gasolineria lo habia cambiado todo, si
queria hablar con su angel, tendría que actuar por si misma.
Habian hablado
poco en el viaje hasta Tucson. Ella se limito a preguntar por que el habia
dicho su nombre mágico. Paulo contesto que Vahalla habia dicho el suyo, en una
demostración de coraje y confianza y el no podia ser menos.
Era posible que
estuviese diciendo la verdad. Pero Chris creia que, esa misma noche, Paulo la
llamaria para hablar con ella.
Era mujer, se
daba cuenta de cosas que los hombres no veian.
Bajo hasta la
porteria, pregunto donde quedaba la librería mas cercana. No habia. Era preciso
ir en coche hasta un centro comercial.
Ella dudo
durante unos minutos. Acabo por subir de nuevo y cogio la llave. Estaban en una
gran ciudad, si Paulo despertaba, pensaria lo que todo hombre piensa respecto a
las mujeres: que habia salido a mirar las tiendas.
Se perdio en el
trafico algunas veces, pero termino descubriendo in gigantesco centro comercial
( o mall, como decian ahí). En una de las tiendas hacian llaves, y mando
hace una copia de la llave del coche.
Queria tener
una. Simplemente por seguridad.
Después busco
la librería. Hojeo un libro, y encontro lo que estaba buscando.
VALKIRIAS:ninfas
del palacio de Votan.
No tenia idea
de quien era Votan. Pero no era importante.
Mensajeas de
los dioses, conducían a los heroes a la muerte, y después al Paraíso.
Mensajeras.
Como los angeles. Muerte y Paraíso. Tambien como los angeles.
Estimulan a los
combatientes por el amor que su encanto inspira en sus corazones, y por el
ejemplo de valentia al frente de las batallas, montadas en corceles rapidos
como las nubes y ensordecedores como la tempestad.
No podian haber
escogido un nombre mejor penso.
Simbolizan al
mismo tiempo la embriaguez del coraje y el descanso del guerrero, la aventura
del amor en lucha, el encuentro y la perdida.
Si, con toda
seguridad, Paulo querria hablar con ella.
Bajamos a cenar
al restaurante del propio hotel; aunque Paulo insistio mucho para salir un
poco, a conocer una ciudad grande enclavada en el desierto. Chris dijo que
estaba cansada, queria acostarse temprano, aprovechar la comodidad.
Pasaron toda la cena hablando de
trivialidades. Paulo estaba exageradamente gentil, ella conocia a su marido,
sabia que buscaba el momento oportuno. Entonces fingio que prestaba atención a
todo y demostro mucha animación cuando el dijo que en Tucson estaba el museo
mas completo sobre el desierto del que se tiene noticia.
El se alegro por su interes.
Entusiasmado, dijo que alli se podian ver coyotes, serpientes, escorpiones,
todo con total seguridad y con información seria al respecto. Podia pasar el
dia entero ahí.
Ella dijo que le gustaria mucho visitar
el museo.
- Vete mañana a visitarlo – sugirió
Paulo.
- Pero Vahalla dijo a medio dia.
- No es necesario que vayas.
- Extraña hora – respondio ella -.
Nadie anda mucho tiempo por el desierto al mediodia. Nosotros lo aprendimos de
la peor manera posible.
A Paulo tambien le habia parecido
extraño, pero no queria perder la oportunidad; tenia miedo de que Vahalla
cambiase de idea, a pesar del anillo y de todo.
El cambio de asunto, y Chris saboreo la ansiedad de su marido.
Volvieron a hablar de cosas triviales un
rato mas. Bebieron una botella de vino entera y el sueño llego rapido. Paulosugirio
que subiesen ya a la habitación.
- No se si debes ir mañana - dijo el
hilvanando la frase en medio de otra conversación.
Ya habia saboreado todo lo queria, la
cena, el lugar, la ansiedad de Paulo. Le gustaba demostrarse a si misma que
conocia bien al hombre que estaba a su lado. Pero ahora se estaba diciendo
realmente tarde, era el momento de ser definitiva al respecto.
- Voy contigo. De cualquier Manera.
El se irrito. Dijo que ella tenia celos
y que estaba arruinando su proceso.
- ¿Celos de quien?
- De las Valkirias. De Vahalla.
- ¡Que tontería!
- Pero esta es mi búsqueda. Vine
contigo porque queria estar a tu lado, pero hay cosas que tengo que hacer solo.
- Quiero ir contigo – insistio ella.
- La magia nunca ha sido importante en
tu vida. ¿Por qué ahora?.
- Porque he empezado. Y te pedi que no
me abandonases en medio del camino – respondio ella, poniendo punto final a la
conversación.
El silencio era total.
Chris sostenia la mirada de la mujer,
desde hacia bastante rato.
Todos, Paulo uncluido, llevaban gafas
oscuras.
Todos, menos ella y Vahalla. Se habia
quitado las gafas para que Valkiria supiese que la estaba mirando al os ojos.
Los minutos corrian y nadie decia nada.
La unica palabra pronuncianda durante todo ese tiempo habia sido el “¡hola!” de
Paulo cuando llegaron al lugar convenido. El saludo habia quedado sin
respuesta. Vahalla se acerco y se detuvo delante de Chris.
Y, desde aquel momento, no habia
ocurrido nada mas.
“Veinte minutos”, penso para si misma.
Pero no sabia exactamente cuanto tiempo habia pasado. El brillo del sol, el
calor, el silencio confundian las cosas en su cabeza.
Intento distraerse un poco. Estaban en
la base de una montala, ¡que bien, el desierto volvia a tener montañas!. Detrás
de Vahalla Habia una puerta clavada en la roca. Comenzo a imagina adonde
llevaria esa puerta, y se dio cuenta de que ya no podia pensar con claridad.
Igual que el dia que volvían del lago de sal.
Las delas Valkirias estaba dispuestas
en semicírculo, montadas en caballos silenciosos; tenian los pañuelos en la
cabeza, al a manera de los gitanos y de los piratas. Vahalla era la unica con
la cabeza descubiertam su pañuelo estaba en el cuello. Parecia no darle
importancia al sol.
No habia sudor, la sequedad del aire
era tal que cualquier liquido se evaporaba
inmediatamente, como habia dicho Took. Chris sabia que estaban
deshidratándose con rapidez.
Aunque se hubiese bebido toda el agua
que podia, aunque se hubiese pereparado para el desierto al mediodia. Aunque no
estuviese desnuda.
“Pero ella me esta desnudando con sus
ojos – penso -. No de la misma manera que los hombres en la cale, sino de la
manera, de la terrible manera,, de las mujeres cuado...”
Había un limite. Ella sabia cual era,
ni como, ni cuando, pero de allí a un rato el sol comenzaba a causar daños. Sin
embargo, todos continuaban inmóviles, y todo aquello ocurría por su culpa, por
que había insistido en quedarse cerca, mensajeras de los dioses, conducían a
los héroes a la muera y al paraíso.
Había hecho una tontería, pero ahora
era tarde. Vino porque su ángel se lo había mandado; el le había dicho que
Paulo iba a necesitarla aquella tarde.
“No, no fue una tontería. Insistió para
que no viniese”, pensó.
Su ángel, ¡estaba hablando con el!.
Nadie lo sabia, ni siquiera Paulo.
Comenzó a sentirse atontada, y tuvo
seguridad de que iba desmayarse en breve. Pero llegaría hasta el final, ahora
ya no era cuestión de estar al lado de su marido, ni de obedecer al ángel, ni
de tener celos. Ahora era el orgullo de una mujer ante otra.
- Ponte las gafas – dijo Vahalla -.
Esta luz puede cegar.
- Tu estas sin gafas - repuso -. Y no tienes miedo.
Vahalla hizo una señal. Y, de repente
el sol parecía haberse multiplicado en docenas de ellos.
Las Valkirias hacían que el sol
reflejase en el metal de los arreos, y dirigían todos los rayos hacia su
rostro. Ella vio un semicírculo brillante, forzó un poco los párpados, y
mantuvo su mirada fija en Valkiria.
Sin embargo, ahora no podía verla bien.
Ella parecía crecer y crecer, y la confusión en su mente aumento. Sintió que
iba a caerse y en ese momento, la ampararon brazos cubiertos de cuero.
Paulo vio como Vahalla agarraba a su
mujer en brazos. Podía haber evitado todo aquello. Podía haber insistido para
que se quedase en el hotel, no importaba lo que pensase. Desde el momento en el
que vio el broche, supo a que Tradición pertenecían las Valkirias.
Ellas también habían visto su anillo, y
sabían que ya había sido puesto a prueba en muchas cosas, y seria difícil
asustarlo. Pero harían de todo para probar la fibra de cualquier extraño que se
acercase al grupo. Como su mujer por ejemplo.
Sin embargo, no podía impedir que
Chris, ni nadie absolutamente nadie, conociese lo que ellos conocían. Habían
hecho un juramento: todo lo que estaba oculto tenia que ser revelado. Ahora
Chris estaba siendo puesta a prueba en la primera gran virtud del que busca el
camino espiritual: coraje.
- Ayudame – dijo la Valkiria.
Paulo se acerco y la ayudo a sujetar a
su mujer. Fueron hasta el coche y la acostaron en el asiento de atrás.
- No te preocupes. Volvera en si en
unos instantes. Con un gran dolor de cabeza.
El no estaba preocupado. Están
orgulloso.
Vahalla fue hasta su caballo y trajo
una cantimplora. Paulo se fijo en que ella ya se había puesto las gafas
oscuras; también debía de haber llegado a su limite.
Humedeció con agua la frente de Chris,
sus muñecas y la parte de atrás de las orejas. Ella abrió los ojos, parpadeo un
poco y se sentó.
- Romper una promesa – dijo, mirando a
la Valkiria.
- Eres una mujer interesante - repuso Vahalla, pasando la mano por su rostro
-. Ponte las gafas.
Vahalla acariciaba los cabellos de
Chris. Y aunque ahora ambas tenias gafas puestas. Paulo sabia que seguían
mirándose.
Anduvieron hasta la extraña puerta de
la montaña. Allí, Vahalla se volvió hacia las otras Valkirias.
- Por el amor. Por la victoria. Y por
la gloria de Dios.
Las palabras de los que conocían
ángeles. La misma frase de J.
Los animales, hasta entonces
silenciosos e inmóviles, comenzaron a moverse. Una nube de polvo cubrió, el
lugar, las Valkirias hicieron las mismas acrobacias que en la gasolinera,
pasando cerca unas de las otras, y minutos después desaparecieron por uno de
los lados de la montaña.
Entonces Vahalla se giro hacia ellos:
- Vamos a entrar – indico.
No había una puerta, sino una reja.
Delante, un cartel:
PELIGRO EL GOBIERNO
FEDERAL PROHIBE LA ENTRADA LOS INFRACTORES
SERAN PROCESADOS
- No lo creas –
dijo la Valkiria, No tienen modo de vigilar esto.
Era una vieja
mina de oro abandono. Vahalla usaba una linterna, y comenzaron a andar con
cuidado para no dar con la cabeza en las vigas del techo. Paulo noto que, aquí
y de allí, la tierra se había corrido. Tal vez fuese peligroso de verdad, pero
no era el momento de pensar en eso.
A medida que se
adentraban, la temperatura iba descendiendo, hasta volverse agradable. Tuvo
miedo de que le faltase aire, pero Vahalla andaba como si conociese el lugar
muy bien, ya debía de haber estado allí muchas veces y continuaba vida. Tampoco
era el momento de pensar en eso.
Después de diez
minutos de caminata, la Valkiria se detuvo. Se sentaron en el suelo, y ella
puso la linterna en medio de los tres.
- Angeles –
dijo Vahalla -. Los ángeles son invisibles para quien acepta la luz y rompe el
pacto con las tinieblas.
- No tengo un
pacto con las tinieblas – respondió Paulo -. Lo tuve. Ya no lo tengo.
- No hablo de
pactos con Lucifer, ni con Satán, ni con... – De repente empezó a decir nombre
de diversos demonios y su rostro parecía extraño.
- No pronuncies
esos nombres – interrumpió Paulo –. Dios esta en las palabras, y el demonio
también.
Vahalla rió.
- Parece que
aprendiste la lección. Ahora rompe el pacto.
- No tengo
ningún pacto con el mal – repitió.
- Hablo del
acuerdo de derrota.
Paulo recordó
lo que J. había dicho, el hombre siempre destruía lo que mas amaba. Pero J. no
había hablado de pactos; conocía a Paulo lo suficiente como para saber que su
pacto con el mal ya había sido roto mucho tiempo atrás. El silencio dentro de
la mina era peor que el del desierto. No seria absolutamente nada, saldo la voz
de Vahalla, que parecía diferente.
- Tenemos un
pacto entre nosotros; no vencerme cuando es posible la victoria – insistió
ella.
- Jamás he
hecho un pacto así – dijo Paulo por tercera vez.
- Todos lo han
hecho. En algún momento en la vida todos nosotros hemos hecho ese pacto. Por
eso hay un ángel con una espada de fuego en la puerta del paraíso. Para dejar
entrar solamente a los que rompen ese pacto.
“Si. Ella tiene
razón – pensaba Chris -. Todos lo han hecho”.
- ¿Me
encuentras bonita? – pregunto Vahalla, cambiando de nuevo el tono de voz.
- Eres una
mujer hermosa . respondió Paulo.
- Un día.
Cuando era una adolescente, vía mi mejor amiga llorando. Salíamos juntas
siempre, sentíamos un inmenso amor una por la otra, y le pregunte que pasaba.
Después de mucho insistir, acabo contándome que su novia estaba enamorado de
mi. Yo no lo sabia, pero aquel día hice una promesa. Sin comprender muy bien
por que, comencé a engordar, a descuidar mi cuerpo, a ponerme fea. Por que,
inconscientemente, creía que mi belleza era una maldición: hizo sufrir a mi
mejor amiga.
“En poco
tiempo, pase a destruir también el sentido de mi vida, por que ya no era feliz.
Hasta que llego un momento en que todo a mi alrededor se volvió insoportable;
pese en morir.
Vahalla rió.
- Como ves, he
roto la promesa.
- Es verdad –
dijo Paulo.
- Si, es verdad
- dijo Chris -. Eres hermosa.
- Estamos en el
vientre de una montaña – continuo la Valkiria -. Allá afuera brilla el sol y
aquí todo es oscuro. Pero la temperatura es agradable, podemos dormir, no
tenemos que preocuparnos de nada. Esta es la oscuridad del pacto.
Ella llevo la
mano a la cremallera de su cazadora de cuero.
- Rompe el
pacto – dijo -. Por la gloria de Dios. Por el amor. Y por la victoria.
Comenzó a bajar
la cremallera lentamente. No llevaba nada debajo. Los senos aparecieron.
Y la luz de la
linterna hacia brillar, entre ellos, una medalla de oro.
- Cogela –
dijo.
Paulo toco la
medalla. El arcángel Miguel.
- Sácala de mi
cuello.
El retiro la
medalla y la mantuvo entre sus manos.
- Agarrad entre
los dos, la medalla.
- ¡No necesito
ver a mi ángel! – Era la primera vez que Chris hablaba desde que habían entrado
en la mina -. ¡No lo necesito, me basta con hablar con el!.
- Ya he
comenzado esa conversación – continuo Chris -. Se que puedo y eso basta.
Paulo no la
creyó. Pero Vahalla sabia que era verdad; lo había leído en sus ojos, cuando
estaban afuera. También sabia que su ángel quería que estuviese allí, junto a
su marido.
Aun así, tuvo
que probar su coraje. Era la regla de la Tradición.
- Esta bien –
dijo la Valkiria.
Con un rápido
movimiento, apago la linterna. Y la oscuridad fue total.
- Pon la cadena
en tu cuello – le dijo a Paulo -. Y la medalla con las manos juntas en oración.
Paulo hizo lo
que ella le mandaba. Tenia miedo de una oscuridad tan intensa; le recordaba
cosas que no quería recordar.
Noto que
Vahallase acercaba por detrás. Sus manos tocaron la cabeza de Paulo.
La oscuridad
parecía soledad. Nada, no entraba ni una pizca de luz alli dentro.
Vahalla comenzó
a rezar una oración en una lengua extraña. Primero el intento identificar lo
que ella decía. Después, a medida que los dedos de ella pasaban por su cabeza.
Paulo sentía que la medalla se calentaba. Se concentro en el calor de sus
manos.
La oscuridad se
transformaba. Varias escenas de su vida comenzaron a pasar por delante suyo.
Luz y sombras, luz y sombras y de repente estaba de nuevo en la oscuridad.
- No quiero
acordarme de eso... – le pidió a la Valkiria.
- Recuerda. Sea
lo que sea, procura recordar cada minuto.
La oscuridad le
mostraba terrores. Terrores ocurridos catorce años.
Había una nota
encima de la mesa del café. “Te amo, volveré pronto” Debajo, ella había puesto
la fecha completa: “25 de mayo de 1974”.
Gracioso. Poner
la fecha en una nota de amor.
Se había
despertado un poco atontado, todavía sorprendido con el sueño. En el, el
director de la discográfica le ofreció un empleo. No necesitaba empleo: el
director de la discográfica, el si que actuaba como su empleado, suyo y de su
socio. Los discos estaban en los primeros lugares de las listas, vendías miles
de copias, y de todos los rincones del Brasil llegaban cartas. La gente queria
saber que era la Sociedad Alternativa.
“Basta con
prestar atención a la letra de una canción”, pensó. No era una canción, era una
manta de ritual mágico, con las palabras de la Bestia del Apocalipsis leídas al
revés, en tono bajo. El que cantase aquella canción estaría invocando las
fuerzas de las Tinieblas. Y todos la cantaban.
El y su socio
ya lo habían preparado todo. El dinero ganado con los derechos del autor se
destinaría a la compra de un terreno instalado cerca de río de Janeiro. Allí,
sin que el gobierno militar los supiese, recrearían lo que, casi cien años
antes, la Bestia intento en Cefalu, en Sicilia. Pero la Bestia había sido
expulsada por las autoridades italianas. Se había equivocado en muchos puntos,
no había conseguido un numero de discípulo suficiente, no sabia como ganar
dinero. Les había dicho a todos que su numero era el 666, que venia a crear un
mundo en el que los fuertes serian servidos por los débiles, y en el que la
única ley seria hacer todo lo que uno quisiese. Pero no supo difundir bien sus
ideas, poca gente había tomado sus palabras en serio.
El y su socio,
Raul Seixas, bueno ¡era completamente diferente! Raul cantaba, todo el país lo
oía. Eran jóvenes y habían ganado dinero. Si, era verdad que Brasil vivía bajo
una dictadura militar, pero el gobierno se preocupaba de los guerrilleros. No
perdía su tiempo con un cantante de rock; todo lo contrario, las autoridades
creían que aquello mantenía a los jóvenes lejos del comunismo.
Tomo un café y
se acerco a la ventana. Iba a dar un paseo, después se encontraría con su
socio. No tenia la menor importancia que nadie lo conociese y que su amigo
fuese famoso. Lo que contaba era que estaba ganando dinero, eso le permitiría
poner las ideas en practica. La gente del medio musical y la gente del medio
mágico, ¡ah!, ellos lo sabían. El anonimato para el gran publico era incluso
gracioso, mas de una vez saboreó el gustillo de ver a alguien comentando algo
sobre su trabajo, sin darse cuenta de que el autor estaba cerca escuchando.
Se giro para
ponerse las zapatillas de tenis. Al
inclinase sintio vertigo.
Levanto la
cabeza. El apartamento parecía mas oscuro
de lo que debería estar. Hacia sol allá afuera, acababa de volver de la
ventana. Algo se estaría quemando, un aparato eléctrico, tal vez, por que el
fogón estaba apagado. Busco por todos los rincones. Nada.
El aire estaba
pesando . Decidió salir ya, se puso zapatillas de cualquier manera y por
primera vez, acepto el hecho de que lo estaba pasando mal.
“Puede que era
algo que comí”, se dijo. Pero cuando comía algo equivocado su cuerpo entero le
daba una señal, ya lo conocía. No tenia nauseas, ni vómitos, Solo aquel
atontamiento que no quería desaparecer.
Oscuro. La
oscuridad aumentaba cada vez mas, parecía una nube cenicienta a su alrededor.
Sintió, de nuevo, el vértigo. Si tenia que ser algo que había comido “o talvez
un efecto retardado del ácido”, pensó. Pero no tomaba LSD hacia casi cinco
años. Los efectos retardados habían desaparecido en los seis primeros meses y
nunca mas habían vuelto.
Tenia miedo,
necesitaba salir.
Abrió la
puerta, el vértigo iba y venia, y podía pasarlo mal en la calle. Era arriesgado
salir, mejor quedarse en casa y esperar. Tenia aquella nota encima de la mesa,
dentro de un rato ella estaría en casa, podía esperar. Saldrían juntos hasta la
farmacia, o aun medico, aunque detestase a los médicos. No podía ser nada
grave. Nadie tiene un ataque al corazón con veintiséis años.
Nadie.
Se sentó en el
sofá. Necesitaba distraerse, no debía pensar en ella. O el tiempo tardaría mas
en pasar que intento leer el periódico, pero el vértigo, el atontamiento, iba y
venia, cada vez con mas fuerza. Algo lo estaba empujando hacia un agujero negro
que parecía formarse en medio de la sala. Comenzó a oír ruidos, risas, voces,
cosas rompiéndose. Nunca le había ocurrido aquello. ¡nunca! Siempre que tomaba
algo, sabia que estaba drogado, que era una alucinación, y que pasaría con el
tiempo, Pero aquello, ¡aquello era terriblemente real!
No, no pedía
ser real.- La realidad eran las alfombras, la cortina, el estante, la mesa de
café, todavía con restos de pan. Hizo un esfuerzo por concentrarse en el
escenario a su alrededor, pero la sensación de agujero negro delante de el, las
voces las risas, todo continuaba.
Definitivamente
no estaba ocurriendo nada de aquello. Había practicado magia durante seis años.
Había practicado todos los rituales. Sabia que todo era sugestión, un efecto
psicológico, todo era fruto de la imaginación, nada mas.
El pánico
aumentaba, el vértigo era mas fuerte, lo empujaba del cuerpo, hacia un mundo
oscuro, hacia aquellas risas, aquellas voces, aquellos ruidos, ¡reales!
“No puedo tener
miedo, el miedo hace que vuelva”:
Intento
controlarse, fue hasta el lavabo y se lavo la cara.
Se sintió
mejor, la sensación parecía haber acabado. Se puso las zapatillas y procuro
olvidarlo todo. Jugó con la idea de contarle a su socio que le había entrado en
trance , que había tenido contacto con los demonios.
Y fue pensar en eso, y en el vértigo
que volvió mas fuerte.
“Volveré
pronto” decía la nota, ¡Ela no llegaba!
≪La Ley del fuerte≫ decía uno de sus textos. La bestia estaba
en la portada del ≪Sargent Pepers≫, uno de los discos mas conocidos de los Beatles, y casi nadie lo sabia.
Tal vez ni los Beatles supiesen lo que
estaban haciendo cuando pusieron aquella fotografía allí.
El teléfono comenzó a sonar. Podía ser su novia. Pero si había escrito ≪volveré pronto≫,¿para que telefonear?
A no ser que hubiese ocurrido hago.
Por eso
ella no llegaba. El vértigo ahora
volvía a intervalos menores,y todo se quedaba
negro de repente. Sabia, algo celo decía, que no podía dejar que aquella
sensación se apoderase de el. Algo terrible podía ocurrir, tal vez entrase
allí, en aquella oscuridad,y no saliera nunca mas. Tenia que mantener el
control a cualquier precio tenia que ocupar su mente, o aquello lo dominaría.
El teléfono. Se concentro en el teléfono. Hablar, conversar,
distraer el pensamiento,llevarlo lejos de aquella oscuridad, aquel teléfono era
un milagro, una salida. Lo sabia. Sabia de
alguna manera, que no se podía
entregar. Tenia que atender el teléfono
-¿si?
Era una voz de mujer. Pero no
era su novia, era Ángeles.
-¿paulo?
El se quedo callado.
-Paulo, ¿me oyes? ¡necesito
que vengas aquí a mí casa! ¡Esta
ocurriendo algo extraño!
-¿Qué ocurre?
-¡ya sabes Paulo! ¡Explícamelo, por el amor
de Dios!
Colgó antes de oír lo que no quería, no era
un efecto retardado de droga. No era un
síntoma de locura. No era un ataque cardiaco. Era real. Argeles participaba en un
rituales, y ≪aquello≫ también le estaba sucediendo
a ella.
Le entro el pánico, se quedo algunos minutos sin pensar y la oscuridad se fue
apoderando de el, llegando cada vez mas serca,haciendo que pisase la orilla del
lago de la muerte.
Iba a morir, por todo lo que había echo sin creer, por tanta
gente involucrada sin saberlo, por tanto
mal extendido bajo la forma de
bien.¡Moriría y las tinieblas existían, por que se manifestaban ahora, ante sus ojos,
mostrando que las cosas acababan
funcionando un día, cobrando su precio por el tiempo que fueron usadas,y el
tenia que pagar por que no había querido saber
el precio antes, pensó que era
gratis, que todo era mentira o sugestión
de la mente!
Los años en el colegio jesuita
volvieron, y el pidió fuerzas
para llegar hasta la iglesia, pedir perdón, pedir al menos que Dios salvase su alma.Tenia que conseguirlo.
Siempre que mantenía la mente ocupada, conseguía dominar un poco el vértigo. Necesitaba el tiempo
suficiente para ir a la iglesia....¡Que idea tan ridícula!
Miro al estante. Decidió saber cuantos discos tenia, ¡a fin de cuentas
siempre había retrasado esa tarea! Si era algo muy importante saber el numero
exacto de sus discos, y comenzó a contar. Uno, dos, tres...¡podía!
Podía
controlar el vértigo, el agujero negro que lo arrastraba. contó todos
los discos, y los recontó para comprobar que había contado bien. Ahora los
libros. Tenia que contar para saber ¿cuantos libros tenia. ¿Tendría mas libros que discos? Comenzó a contar. El
vértigo paraba, y tenia muchos libros y revistas y periódicos alternativos.
iba contarlo todo, anotarlo a un papel,
saber realmente cuantas cosas poseía.
Era importantísimo.
Estaba contando la cubertería de la
casa cuando la llave giro en la puerta.
Ella llegaba, por fin. Pero no podía distraerse, no podía siquiera hablar
sobre lo que estaba ocurriendo; en algún
momento, aquello pararía. Estaba seguro.
Ella fue directamente a la cocina y lo
abrazo, llorando.
--Socorro... hay algo raro. Tu sabes lo
que es, ¡ayúdame!
El no quería perder la cuenta de la
cubertería, era su salvación. Mantener la mente ocupada. Mejor que ella no
hubiese llegado, no lo estaba ayudando en nada. Y pensaba como Argeles, que el lo savia
todo, que savia como detener aquello.
__¡Mantén la mente ocupada! –Grito, como si estuviese
poseído--.¡Cuenta cuantos discos tienes!
¡y cuantos libros!
Ella lo miro sin entender nada. Y como un
robot camino en dirección al estante.
Pero no consiguió llegar hasta allí. de repente, se tiro al suelo.
--quiero a mi madre...—repetía, en voz
baja--. Quiero a mi madre...
el también quería a la suya. Quería llamar a
sus padres, pedirles socorro, los padres que no veía nunca, que pertenecían a un mundo burgués,
hace tiempo abandonado. Intento seguir
con la cuenta de la cubertería,
pero ella estaba allí, llorando como una
niña, arrancándose sus propios cabellos.
Aquello era
demasiado. El era responsable de
todo lo que estaba ocurriendo, por que
la amaba, y el había enseñado los
rituales, garantizándole que iba a conseguir lo que quería, que las cosas mejoraban cada día (¡aunque ni por un momento
creyese en lo que decía!). Ahora ella
estaba allí, pidiendo ayuda, confiando en el, y el no sabia que hacer.
Por un instante pensó en dar otra orden,
pero ya había olvidado cuantos cubiertos poseía, y el agujero negro apareció
de nuevo con fuerza.
--Ayúdame –dijo--.yo no se.
Y comenzó a llorar.
Lloraba de miedo, como cuando era niño.
Quería a sus
padres, con ella. Estaba sudando frió, y tenia certeza que iba a morir.
La cogió de la mano, las manos de ella también estaban frías, aunque la ropa
estuviera empapada de sudor. Fue hasta el baño para lavarse la cara, eso era lo
que hacían cuando el efecto de la droga era
muy fuerte. funcionaban también con ≪aquello≫, ya lo avía experimentado. El
pasillo paresia inmenso, la sensación ahora era mas fuerte, ya no contaba
discos, ni libros, ni lápices, ni cubiertos. Ya no tenia como escapar.
≪agua corriente≫
el pensamiento venia de otra
esquina de su cabeza, un lugar en el que la oscuridad paresia no penetrar.¡Agua corriente! ¡Si
existía el poder de al tinieblas, delirio, la locura, pero existían también
otras cosas!
--Agua corriente—le dijo a ella, mientras
se lavaba la cara--.
El agua corriente aleja el mal.
Ella
noto seguridad en la vos de el. El sabia, todo. Iba a salvarla.
El abrió la ducha, y ambos entraron con
ropa, documentos, dinero. El agua fría
mojo sus cuerpos y, por primera ves
desde que se había despertado, sintió un cierto alivio. El vértigo havia
desaparecido. Permanecieron una, dos, tres horas bajo el agua, sin hablar,
temblando de frió y de miedo.
Salió de al ducha solo un ves, con el fin de
telefonear a Argeles y decirles que Hiciese lo mismo. El vértigo volvió, tubo
que regresar de nuevo al agua. Ahí todo paresia en calma, pero necesitaba
desesperada mente entender lo que ocurría.
--Yo nunca he creído—dijo.
Ella lo miro sin entender. Hace dos años era
hippies sin un duro, y ahora su música se escuchaba de note a sur del país. Estaba en la sima del éxito, aunque pocas personas supiesen su nombre y
decía que todo aquello era fruto de los rituales, los estudios ocultos,
del poder de la magia.
--Nunca he creído—continuo--.¡O no me abría
arriesgado por estos caminos! Jamás me
abría arriesgado, ni dejaría que te arriesgases tu.
--¡has algo, por el amor de Dios!—imploro
ella--.¡no podemos quedarnos aquí debajo para siempre!
Salió una ves mas de la ducha, de nuevo
experimento el atontamiento, el agujero negro
fue hasta el estante, y volvió con una Biblia. Tenia una Biblia en casa,
solo para leer el Apocalipsis, para tener la certeza del reino de la bestia. lo hacia con todo conforme los
seguidores de la bestia mandaban y, en
el fondo, no creía nada.
--Vamos a rezarle a Dios—pidió. se sentía
ridículo, desmoralizado ante la mujer
que Había intentado impresionar durante todos aquellos años. Era débil,
iba a morir, tenia que humillarse, pedir
perdón. Lo mas importante ahora era salvar su alma. Al final, todo era verdad.
Se abrazo ala Biblia y rezo las oraciones
que había aprendido en la infancia. El Padrenuestro, el Avemaría, el Credo,
ella se resistió al principio, después lo acompaño.
Entonces el abrió el libro al azar. El agua de la ducha castigaba las
paginas pero podía leer la historia de alguien que le pide algo a Jesús, y este le pide al sujeto que
tenga fe.
El sujeto responde: ≪señor, yo creo, ayuda a mi
incredulidad.≫
--¡señor, yo creo ayuda a mi
incredulidad!—grito entre el ruido del agua que caía.
--¡yo creo, Señor, ayuda a mi
incredulidad!—repitió ella, bajito, llorando.
Comenzó sentirse extrañamente tranquilo. si
existía el mal terrible que experimentaban, entonces era verdad que l reino de los cielos también existía y, con el todo lo demás que había aprendido y negado
toda su vida.
--Existe la vida eterna—dijo, aun sabiendo
que ella jamás volvería creer en sus
palabras--.no me importa morir. Tu tampoco puedes tener miedo.
--No tengo miedo--respondió ella--.No tengo
miedo, pero creo en una injusticia. Una pena.
Tenia veintiséis años. Era realmente una
pena.
--Hemos vivido todo lo que cualquiera de nuestra edad podía
vivir-repuso el--.hay gente que ni siquiera se a acercado.
--Es verdad—dijo ella--.podemos morir.
El dirigió el rostro hacia arriba y el ruido
del agua en sus oídos paresia un trueno. Ya no lloraba, ni tenia miedo;
simplemente pagaba precio de su osadía.
--Señor, yo creo, ayuda a mi
incredulidad—repitió--.
Queremos hacer un intercambio. Ofrecemos
cualquier cosa, absolutamente cualquier cosa, por la salvación de nuestras
almas. Ofrecemos nuestras vidas, o todo lo que tenemos. Acéptalo, Señor.
Ella lo miraba con desprecio. El hombre al
que tanto admiraba. El poderoso, el misterioso, el valiente hombre que tanto
admiraba, que había convencido a tanta gente sobre la sociedad alternativa, que
predicaba un mundo en el que todo estaba permitido, en el que los fuerte
dominaban a los débiles. Aquel hombre estaba ahí, llorando, llamando a su
madre, rezando como un niño y diciendo
que siempre había tenido mucho coraje,
por que no creía en nada.
El se volvió hacia ella, le dijo que ambos
tenias que mirar hacia arriba y hacer e intercambio. Ella lo hizo. Avía perdido
a su pareja, su fe, y su esperanza. No tenia nada mas que perder.
Entonces el coloco la mano en el grifo
lentamente comenzó a cerrarlo. Ahora podían morir, Dios los había perdonado.
El chorro de agua se transformo en gotas, y
después hubo un completo silencio.
Ambos, empapados hasta los huesos, se miraban. El vértigo, el agujero negro,
las risas y los ruidos todo había
desaparecido.
Estaba
acostado en el regazo de una mujer, y
lloraba. La mano de ella tocada sus cabellos.
-No- respondió la mujer-. Fue un
intercambio. Y hubo un intercambio.
Paulo sujeto la medalla del Arcángel con
mas fuerza. Si, hubo un intercambio, y
el castigo llego con toda severidad. Dos días después de aquella mañana de
1974,eran detenidos por la policía
política brasileña, acusado de subversión a causa de la sociedad alternativa.
Estuvo en un celda oscura, igual que el túnel negro que había visto en su sala;
fue amenazado de muerte, le pegaron, pero era un intercambio. Cuando salió,
rompió con su socio, y fue expulsado del mundo
de la música por mucho tiempo. Nadie
le daba empleo; era un intercambio.
Otra gente del grupo no havia echo intercambio. Habían sobrevivido al ≪Agujero negro ≫,empezaron a llamarle cobarde.
Perdió los amigos, la seguridad, las ganas
de vivir. Paso años con miedo de
salir a la calle, el vértigo podía volver, los policías podían volver. Y , aun peor, desde que salió de al
prisión, nunca mas a vuelto a ver a su
compañera. En algunos momentos, se
arrepintió del intercambio era
preferible morir que seguir viviendo de aquella manera. Pero ahora era
tarde para cambiar de nuevo.
-prometí abandonar mis sueños- dijo.
Duran te siete años pago el precio del intercambio, pero
Dios era generoso, y permitió que
reconstruyese su vida. El director de la
discográfica, justamente con quien había
soñado aquella mañana de
mayo, le consiguió un empleo y se
convirtió en el único amigo. Volvió a componer, pero siempre que su trabajo
comenzaba a ir bien, algo ocurría y
hacia que algo se desmoronase.
≪ El hombre destruye aquello
que ama ≫, recordó lo que J. Había dicho. -No –repuso Vahalla-.dios fue severo.
Pero tu fuiste mas severo que El.
-El terror....-El no sabia como comenzar, por que parecía que lo que
estaba diciendo era absurdo-. El terror
no me deja dormir por la noche ni descansar durante el día.
Ahora chris entendía a su ángel. Tenia que estar allí, escuchar
todo aquello, por que el jamás le había contado......
-yo ahora tengo una mujer a la que
amo, encontré a J., hice el
sagrado camino de Santiago, y he escrito libros. Soy fiel a mis sueños otra vez, y este es el terror.
-Yo no sabia lo que estaba haciendo conmigo mismo, y puedo seguir traicionando
me.
Ambas salieron. El espero un momento, y comenzó a caminar. había una puerta enrejada, una puerta que daba a un reino prohibido, una puerta que lo asustaba, por
que allí estaba el reino de la luz, y el había vivido muchos años en las
tinieblas. Una puerta que paresia
serrada y, sin embargo, aquel que se
acercase vería que estaba abierta.
La
puerta de la luz estaba delante.
Quería atravesarla. Podía ver el sol dorado brillando allá
fuera, decidió no ponerse las
gafas oscuras. Necesitaba luz. Sabia que
el arcángel san Miguel estaba a su lado, barriendo las
tinieblas con su lanza. Durante años había creído en la implacable
mano de Dios, en su castigo. Pero era su propia mano, y no la de dios, y no
la de Dios, la que había causado tanta destrucción. Nunca mas, en todo resto de su vida, volvería a hacerlo.
Rompe el pacto –dijo a las
tinieblas de al mina, y a ala luz
del desierto-. Dios tiene derecho
a destruirme. Yo no tengo ese derecho.
Pensó en los libros que había escrito, y se
sintió feliz. Acabaría el año sin ningún problema, por que el pacto estaba
roto. Con toda certeza seguirían
problemas en su trabajo, con el amor, en el camino del amor, cosas serias, o
cosas pasajeras como avía dicho Vahalla. Pero, a partir de ahora, lucharía codo con codo, halado de un
ángel de la guarda.
-Debes de haber echo un gran esfuerzo- le dijo a su ángel-.
Y, al final, yo lo estropeaba todo, y tu no lo entendías.
Su ángel estaba escuchando y se alegro
de no tener que gastar sus energías
evitando que Paulo se destruyese.
Encontró la abertura en la puerta, y salió.
El sol dorado lo segó durante mucho rato, pero el mantuvo los ojos abiertos,
necesitaba luz. Vio los bultos de Vahalla y de Chris acercándose.
-pon la mano en el hombro-le dijo
la Valquiria a Chris-. Se el testigo.
Chris le obedeció.
Vahalla
saco un poco de agua de su
cantimplora, e hizo una cruz en su cabeza, como si lo bautizase de nuevo
entonces se arrodillo, y pidió que todos hiciesen lo mismo.
-En el nombre de arcángel Miguel, el pacto fue conocido por el
cielo. En nombre del arcángel Miguel, el
pacto fue roto.
Puso la medalla en su frente, y pidió que
repitiesen sus palabras.
Ángel de la guarda, mi dulce
compania... la oración y la infancia hacia eco en las
paredes de las montañas, y se extendía por aquella parte del desierto.
No me
desampares Ni de noche ni de día.
No me dejes solo, Que me perdería.
Amen - Amen- repitió el.
La gente se había acercado. Había curiosidad en
sus ojos.
-Son lesbianas- dijo alguien.
- Están locas- comento otro.
Junto a los
ríos de Babilonia Nos sentábamos y llorábamos.
De los sauces que hay en medio de ella Colgábamos nuestras citaras.
La gente miraba sin comprender nada. No era
la primera ves que las mujeres aparecían en la ciudad. Ya habían estado ahí
antes ablando de cosas extrañas, aunque
algunas de sus palabras se parecían a la que los pastores decían en la televisión.
-Tened
coraje- la vos de Vahalla sonaba alta y firme-. Abrid el corazón y escuchad lo que el os dice.
Seguid vuestros sueños, porque solo un hombre que no tiene vergüenza de si
mismo es capas de manifestar la gloria de Dios.
-El desierto enloquece-comento una
mujer. Algunas personas se alejaron.
Estaban hartas de sermones religiosos.
-No hay mas pecado que la falta de amor-
continuo Vahalla-. Tened coraje, sed capaces
de amar, aunque el amo parezca algo traicionero y terrible. Alegraos en
el amor. Alegraos en la victoria. Haced lo que vuestros corazones os manden.
-Es imposible- exclamo alguien entre la
multitud-. Tenemos obligaciones que cumplir.
Vahalla se giro en dirección a la voz. ¡ lo estaba consiguiendo la gente
prestaba atención! A diferencia de cinco años
atrás cuando caminaban por el
desierto, llegaban a las ciudades, y nadie se les acercaba.
-Están los hijos. Están el marido y la
mujer. Esta el dinero que hay que ganar- dijo otra persona.
-Cumplid, pues, vuestras obligaciones. Pero estas jamás
sean impedido que nadie siga sus sueños. Recordad que son una
manifestación de lo absoluto, y haced en esta vida solo cosas que merezcan la pena. Solo los que se comporten así entenderán las
grandes transformaciones que están por venir.
≪ La conspiración ≫, pensó chris mientras
escuchaba. Se acordó en la época en la que iba
la plaza a cantar con otros de su iglesia, para salvar
a los hombres del pecado. En aquella época no hablaban de una nueva era, hablaban del regreso de cristo, de los
castigos y del infierno no había una conspiración, como ahora.
Camino entre la multitud, y vio a Paulo.
Estaba en un banco, lejos de la aglomeración. Decidió unirse a el.
-¿ cuanto tiempo estaremos viajando con
ellas?
-Hasta que Vahalla me enseñe a como ver
ángeles.
-Pero ya a pasado casi un mes.
-Ella no puede negarse. Hizo el juramento de
la Tradición. Y tendrá que cumplirlo.
La magnitud aumentaba cada ves mas. Chris
pensaba en lo difícil que debía de ser hablarle
aquella gente.
-no nos tomaran enserio-comento-.No, con
esas ropas, y esos caballos.
-guerrean por ideas muy antiguas- dijo
Paulo-. Hoy en día los soldados se
camuflan, se disfrazan, se esconden. Sin embargo, los guerreros antiguos iban
con sus ropas mas coloridas y mas
vistosas a los campos de batalla.
≪ Querían que el enemigo los
viese. Estaban orgullosos de la lucha ≫ -¿ Por que se comportan así ? ¿ porque predican en las plazas
publicas, en los bares, en la mitad del desierto? ¿ por que nos ayudan a hablar con Ángeles?
El encendió un pitillo.
-Tu chiste es cierto- dijo Paulo-. Existe
una conspiración.
Ella rió. Si tuviese razón, Paulo ya lo
abría dicho antes. No, existía una conspiración. Ella avía creado esa dominación por que los amigos de su marido
parecían agentes secretos, siempre preocupados por no hablar ciertas cosas
delante de los demás, siempre cambiando de tema, aunque jurasen, a pies
juntillas, que nada había de oculto en la tradición.
Pero Paulo paresia estar ablando enserio.
-las puertas
del paraíso sean abierto de nuevo- dijo-. Dios retiro al ángel que estaba en la entrada, con la espada de
fuego. Durante algún tiempo, nadie sabe
exactamente cuanto, cualquiera puede entrar, siempre que se de cuenta de
que las puertas están abiertas.
Mientras hablaba con Chris, paulo
se acordó de la vieja mina abandonada. Hasta aquel día, Hacia una semana, el avía escogido quedarse del
lado de fuera del paraíso.
-¿ quien lo garantiza?-pregunto ella.
-La Fe. Y la tradición- fue la respuesta.
Fueron hasta el puesto de un vendedor ambulante y
compraron sorbetes. Vahalla continuaba
ablando y su discurso no paresia tener fin. Dentro de podo interpretarían aquella extraña pieza teatral, utilizando
Alos espectadores, y solo entonces terminaría la reunión.
-¿ todos
saben que las puertas están abiertas?-pregunto ella.
-alguna gente se a dado cuenta y esta llamando a los demás. Pero hay un
problema.
Paulo señalo un momento en medio
de la plaza.
-supongamos que ahí sea el Paraíso. Y cada persona esta
en un lugar de esta plaza.
-cada uno tiene un camino diferente para
llegar hasta allí.
-Por eso la gente habla con su ángel, por
que solamente ellos conocen el mejor camino. No sirve de nada recorrer
el de los demás.
≪ ¡seguid vuestros sueños y corred
vuestros riesgos !≫, oía decir a Vahalla.
-¿ Como será este mundo?
-Será
de los que entren en el paraíso- respondió Paulo-. El
mundo de la ≪ Conspiración ≫, como tu dices. El mundo de la gente capas de ver las transformaciones del
presente, de al gente con coraje para vivir sus sueños, para escuchar a sus
Ángeles. Un mundo de todos los que crean en el.
Hubo un murmullo entre los espectadores.
Chris sabia que la pieza de teatro había
comenzado. tubo ganas de ir hasta allí y ver; pero lo que paulo estaba diciendo
era mucho mas importante.
-Durante siglos, lloramos junto a los
ríos de Babilonia-continuo Paulo-. Colgamos nuestras citaras, nos estaba prohibido cantar, fuimos
perseguidos, masacrados, pero nunca olvidamos que avía una tierra prometida la
tradición sobre vivió a todo.
≫ Hemos aprendido a luchar, nos hemos fortalecido para la lucha. La
gente ahora vuelve a hablar del mundo
espiritual, lo cual hace pocos años paresia
propio de gente ignorante, cómoda, y hay un hilo invisible que se une a
los que están del lado de la luz, como los pañuelos atados de las valquirias. Y este hilo forma un cordón
fuerte, brillante, sujeto por Ángeles, una barandilla que los mas sensibles notan y en la que podemos apoyarnos. Porque somos muchos,
diseminados por todo el mundo. Movidos por la misma fe.
Nueva Era, Sexta Raza Dorada,
Séptimo Rayo, etcétera.
Chris miró a Vahalla, en medio de la plaza,
hablando de ángeles.
- No, no lo intenta. Vinimos del Paraíso, nos dispersamos por la Tierra, y
ahora volvemos. Vahalla le pide a esta gente que pague el precio de ese
regreso.
- A veces es un precio muy alto.
»Esto
es lo que Vahalla hace. Recordarles que existe un lugar. Algunos escuchan y
otros no; éstos pasarán por la puerta sin notarlo.
-
Son simplemente palabras. En realidad, ellas han cogido sus cítaras de los
sauces, y están tocando otra vez, y millones de personas, en el mundo entero,
cantan nuevamente las alegrías de la Tierra Prometida. Ya nadie está solo.
-
¿Por qué nunca me has comentado esto? - preguntó ella.
Sí,
ella lo sabía. Pero no lo recordó hasta ese momento.
Iban de ciudad en ciudad, con sus
caballos, látigos, pañuelos, ropas extrañas. y hablaban de Dios.
A
partir de la tarde en la mina, Paulo comenzó a practicar la canalización. Tenía
miedo de que Chris pensase que no sabía bien lo que enseñaba.
-
Mi novia de aquella época también conocía a la persona que me enseñaba -
respondió él.
-
Creo en este nuevo mundo - le dijo a Chris al terminar un ejercicio más de
canalización.
-
Aun así, no sé si estoy a la altura
Pacto
roto en la mina: J. se iba a poner contento. Aunque Paulo tuviese casi la
certeza der que él ta lo sabía todo, y por eso no le había impedido el viaje al
desierto.
Cuando
ambos acababan los ejercicio de canalización, permanecían varias horas seguidas
hablando sobre ángeles. Pero sólo hablaban entre ellos, Vahalla no había vuelto
a tocar el asunto.
-
Conocer la Tradición - dijo -. No puedes interrumpir un proceso que has
comenzado.
-
Pero dentro de poco tendré que volver a Brasil. Todavía falta aceptar el
perdón. Y hacer una apuesta.
Sugirió
que fuesen a dar un largo paseo a pie por el desierto. se sentaron uno al lado
del otro, asistieron a la puesta del sol juntos, hablaron de rituales y de
ceremonias. Vahalla le pregunto sobre la forma de enseñar de J., y Paulo quiso
saber los resultados de la oración en el desierto.
-¿Cómo
vas a saber que ha llegado el momento de parar?
-
Tenemos que dar once vueltas por el desierto, pasar once veces por los mismos
lugares, repetir once veces las mismas cosas. Fue todo lo que me dijeron que
hiciese.
-
No, el arcángel Miguel.
-
La décima.
Dudó
algún tiempo, pero desistió. Y ambos volvieron al campamento.
- Nada te prohíbe que me enseñes directamente
- dijo -. Tú no eres una maestra. No eres como Took, ni como J., ni como yo,
que conocemos dos tradiciones.
-
Por eso estoy aquí. Para aprender.
3. No existe una traducción
exacta de esta palabra. Significa una asamblea de personas, maestros y
discípulos, con finalidades rituales.
-
necesito cariño - dijo ella -. Necesito mucho cariño.
Fue
Paulo el que habló primero. No le gustaba lo que iba a decir, pero era
necesario.
Se
quedó esperando la reacción. Ella no dijo nada.
-
No. Mis enseñanzas son claras como el sol del desierto.
-
Tienes una bella mujer - dijo Vahalla.
Y
ligar. Ligaban con hombres que encontraban en el camino. Generalmente eran
viajeros solitarios, montados en pesadas motocicletas, con coraje suficiente
como para acercarse al grupo. Cuando esto ocurría, había un acuerdo, no
escrito, por el que Vahalla tenía derecho a ser la primera en escoger. Si ella
no se interesaba, cualquiera de las otras podía acercarse al recién llegado.
Las
Valkirias bebían cerveza y hablaban de Dios. Practicaban rituales sagrados y
hacían el amor en la rocas. en las ciudades grandes, iban a un lugar público a
representar la extraña pieza de teatro, que involucraba algunas personas de la
audiencia.
Y
todos los niños hablaban con su ángel de la guarda, hasta que llegaba el famoso
día en que los padres notaban que su hijo hablaba con gente que «no existía».
Paulo
se pasaba las noches imaginando por qué Vahalla se comportaba de aquella
manera, Retrasando las cosas.
Chris
esperaba el golpe final. Tarde o temprano ocurriría. Por eso la Valkiria no se
había librado de ellos, no le había enseñado el resto del encuentro con el
ángel.
Llegaron al valle de la
muerte.
Aquella noche, todo el grupo se sentó
alrededor de al hoguera, hablando sobre hombre, caballos y, por primera vez en
muchos días, sobre ángeles. Como hacían siempre antes de acostarse, las
Valquirias ataron los pañuelos,
sujetaron el largo cordón formado, y repitieron una vez mas el salmo que
hablaba de los ríos de Babilonia y de las citaras colgadas en los sauces. No
podían olvidar, nunca, que eran guerrera.
Se
aparto un poco del lugar, y permaneció
durante mucho rato contemplando la luna en el cielo. Le pidió al arcángel Miguel que siguiese apareciéndosele, dándole
buenos consejos y ayudándola a mantener
su mano firme.
![]()
Hizo la señal de al cruz y permaneció
callada, escuchando el aullido de un coyote a lo lejos. No tenia suelo, y
comenzó a pensar un poco en su vida. Recordó la época en la que era simplemente
una funcionaria del Chase Maniatan Bank, en la que su vida se reducía a su
marido ya sus dos hijos.
Apareció cubierto de luz, y me pidió que cumpliese esta misión. No me obligo, no
hizo amenazas ni prometió recompensas. Simplemente me lo pidió.
Comenzó predicando sola, hablando del las
puertas abiertas del Paraíso. Su marido pidió el divorcio, y consiguió la
custodia de los niños. No sabia muy bien por qué hacia aquello, pero siempre
que lloraba a causa del dolor y de la soledad, el ángel contaba historias de
otras mujeres que habían aceptado los mensajes de Dios; le hablaba de la Virgen
Maria, de santa Teresa, de Juana de Arco. Decía que todo lo que el mundo
necesitaba eran ejemplos de gente capaz de vivir sus sueños y de luchar por sus
ideas.
Gasto en seguida el poco dinero que había
conseguido llevarse, paso hambre y durmió a la intemperie. Hasta que un día
cayo en sus manso una poesía.
Vahalla interpreto la historia como una señal.
Predicaba el nombre de Dios durante el día, y dos veces por semana iba los casinos, seducía a algunos hombres ricos,
y conseguía dinero. Nunca le pregunto a su ángel si estaba actuando
correctamente, y el tampoco dijo nada.
---Falta solo una vuelta ---le dijo de nuevo,
en voz alta, al desierto silencioso---. Falta solo una vuelta para cumplir la
misión, y para que yo pueda regresar al mundo. No sé lo que me espera, pero
quiero volver. Necesito amor, cariño, necesito un hombre que me proteja en la
Tierra, de la misma manera que mi ángel me protege en el cielo. He cumplido mi
parte; no me arrepiento, pero ha sido muy difícil.
Al volver, vio que la
pareja de brasileños continuaba sentada enfrente de la hoguera, mirando las
llamas.
---le pregunto a él.
---Entonces, mañana, a las diez de la noche,
en el cañón de oro, te haré aceptar el perdón. El Ritual Que Derrumba los
Rituales.
---¿De
que manera? ---pregunto.
--Esta
bien ---dijo, procurando disimular su sorpresa.
Dejo
a la pareja y fue hasta el lugar en el que Rotha estaba durmiendo. Pasó
cariñosamente la mano por sus cabellos, para que la muchacha despertase; tal
vez estaba entrando en contacto con los ángeles que parecen en sueños, y
Vahalla no quería interrumpir bruscamente la conversación.
---Mañana aprenderás a aceptar el perdón
---dijo Vahalla---. Y, en breve, también podrás ver a tu ángel.
---Claro. Y, aunque no consigas ver a tu
ángel, seguirás siendo una Valquiria.
---No te pongas la ropa de cuero mañana, desde
el momento en el que nazca el sol hasta acabar el Ritual Que Derrúmbalos
rituales.
---Ahora puedes volver a dormir ---dijo.
Paulo y Chris continuaron mirando el fuego
durante casi media hora. Después, colocaron algunas ropas a modo de almohadas,
y se prepararon para dormir. Prensaban en comprar sacos de dormir en cada
ciudad grande por la que pasaban, pero no tenían paciencia para entrar en
tiendas, ni para hacer compras. Por lo demás, vivían con la esperanza de
encontrar un hotel en cada esquina. Por eso, cuando tenían que acampar con las
Valquirias, se veían obligados a dormir dentro del coche o cerca de la hoguera.
El cabello de ambos ya se había chamuscado varias veces con las chispas, aunque
nada mas grave había ocurrido hasta el momento.
---Nada importante. ---El tenia suelo, y había
bebido un poco.
---Todo en la vida es ritual ---dijo Paulo---.
Para los brujos y para los que nunca han oído hablar de brujería. Tanto unos
como otros intentan siempre ejecutar sus rituales a la perfección.
---No, no hablo de esas cosas obvias
---prosiguió impaciente, quería dormir, pero ella fingió no oír la agresión---.
Digo que todo es un ritual. Igual que una misa es un gran ritual, compuesto de
varias partes, el día de la vida de cualquier ser humano también lo es.
Decidió sentarse. Estaba atontado a causa de
la cerveza y, si continuaba acostado, no conseguiría terminar la explicación.
»De esta manera conseguimos evitar cualquier
crecimiento interior o exterior, excepto aquellos ya previstos por el ritual:
tantos hijos, tales ascensos, tales conquistas fianacieras.
---¿Ocurre también con los brujos y con los
magos?
---¿Y que es Ritual Que Derrumba los Rituales?
Se acostó de nuevo, se dio la vuelta y fingió
dormir. podía ser ella pidiese mas explicaciones, y quisiera saber por que la
Valquiria había dicho «odio». Trabajar
los bajos sentimientos significaría lo mismo. Acabaría convenciéndose de que
era peor de lo que imaginaba.
---Hoy será noche de luna llena ---dijo Paulo.
---Hoy me desperté pensando en un pasaje de la
Biblia---continuó---. Un pasaje de Salomón: «Bien te estará esto sin dejar
aquello, que el que teme a Dios saldrá con todo.» ---Muy extraño.
El se puso contento. Y contemplaron juntos el
final de la tarde; esta vez Vahalla no había aparecido para pasear con él.
Ya no había
piedrecitas brillantes como las que habían visto por la tarde. La luna proyectaba
una luz extraña, fantasmagórica, en el desfiladero. Podían escuchar sus propios
pasos en la arena, y caminaban sin hablar, prestando atención a cualquier
ruido. No sabían donde estaban reunidas las Valquirias.
Chris rompió el silencio.
ella sabia que Vahalla iba a prolongar al
máximo aquel juego.
---continuó---. Vamonos.
---Mira
---dijo---. No han desistido.
Ella
sintió un escalofrió.
Faltaban
dos.
Era
así como las Valquirias comenzaban sus piezas en las plazas publicas.
---Aquí
el precio de la entrada se paga a la salida –continuó la voz, repitiendo lo que
decían en las plazas----. Puede ser un precio alto, o podemos devolver el
ingreso. ¿Quieres correr el riesgo?
---¿Por
qué todo esto?
No
hubo respuesta. Paulo pensó que Chris lo estaba estropeando todo.
---¡Silencio!
---gritó Vahalla --. ¡El público sólo se
manifiesta al final! ¡Aplaude o vete, pero paga l entrada!
Venia
con ella una chica descalza, con bermudas y camiseta. Cuando se acercaron, y la
luz de la luna ilumino su rostros, Chris vio que era una de las Valquirias, la
mas joven del grupo. Sin la ropa de cuero y sin aquel aire agresivo, no
aparentaba ser mas que una niña.
«No sabe ni lo que esta diciendo», pensaba
Chris. Aquel cuadrado, y aquellas palabras, no formaban parte del espectáculo
que representaban en las plazas.
Vahalla
se volvió hacia Pulo, lo miro al fondo de los ojos, y le entrego su látigo.
Pulo
creo, mentalmente, las paredes del castillo. A partir de aquel momento, el
desfiladero, las Valquirias, Chris, Vahalla, todo lo demás perdía importancia.
---Prisionera
---le dijo Vahalla a la muchacha---, es humillante tu derrota. No has sabido
defender con honra tu ejercito. Las Valquirias vendrán de los cielos a recoger
tu cuerpo cuando estés muerta. Pero, hasta entonces, recibirás el merecido
castigo de los perdedores.
---¡Comienza el espectáculo! ¡He ahí,
guerrero, tu trofeo!
Paulo
se arrodillo a su lado. Sus manos apretaban el látigo de Vahalla, que parecía
tener fuerza propia . aquello lo asusto, y por algunos momentos salió de las
paredes imaginarias del castillo y volvió al desfiladero.
---¡Guerrero,
este es tu trofeo! –repito Vahalla, apartándose---. La mujer que conoce el
secreto que tu buscas. Arranca ese secreto de ella, o desiste para siempre.
Estaba
ante el Ritual Que Derrumba Rituales. Un momento sagrado en la vida de un mago.
«Sed
nomini Tuo da Gloriam», dijo una vez mas. Y, al momento siguiente, cubrió su
cuerpo astral con el personaje que Vahalla había sugerido. El Ritual Que
Derrumba los Rituales comenzaba a surgir. Nada mas tenia importancia, solo a
aquel camino desconocido, aquella mujer asustada a sus pies, y un secreto que
tenia que ser arrancado. Anduvo alrededor de su victima, recordando la época en
la que la moral era otra, poseer mujeres formaba parte de las leyes del
combate. Los hombres arriesgaban sus vidas en las guerras por eso: por oro y
por mujeres
se
arrodillo y lo cogió por los pelos. Los ojos de ella se clavaron en los de el.
El al tiro de nuevo al suelo con
violencia ---Vosotros pensáis que habéis ganado ---continuo la
prisionera---. Simplemente ganasteis una batalla. Nosotros venceremos.
---Enséñame
a ver al ángel –dijo, procurando que su voz sonase calmada---. Y serás
liberada.
---No,
no conoces las leyes de la victoria ---aseguro el ---. Por eso os derrotamos.
---háblame
de esas leyes ---respondió ella---. Y yo te contare el secreto del ángel.
«Es
una mujer extraña», pensó. Tal vez no confesase con tortura. Era mejor hacer el
intercambio. Hablaría sobre las cinco leyes de la victoria, porque ella jamás
saldría viva de allí.
Podía
engañarla ahora. Pero no podía inventar, en tan poco tiempo, leyes falsas. La
mujer notaria su vacilación.
Se
quedo pensando un momento si debía o no continuar. Pero ya había hablado de
cuatro leyes.
Eso
era todo. Los ojos de la niña brillaban.
Ella
se quedo mirándolo sin decir nada. Había
conseguido la formula, aunque fuese demasiado tarde. Aquellos guerreros
valientes jamás perdían la batalla, y la leyenda decía que usaban cinco leyes
de la victoria. Ahora ella y las sabia.
---Háblame
de los Ángeles ---repitió el guerrero.
Los
ojos del guerrero cambiaron, y ella se pudo contenta. El no tendría piedad.
Este era su miedo, que el guerrero se dejase llevar pro al Ley moral, y le
salvase al vida. No se merecía eso. Tenia culpa, decenas, centenas de culpas
acumuladas a lo largo de su corta vida. Había decepcionado a sus padres, había
decepcionado a los hombres que se habían acercado a ella. Había decepcionado a
los guerreros que luchaban a su lado. Se había dejado apresar, era débil.
Merecía el castigo.
---Hicimos
un intercambio ---repitió el guerrero, y esta vez su voz era cortante como el acero----. He
cumplido mi parte.
«¡Odio!»
---La distante voz de la mujer ya hacia efecto. El dejaba que sus peores
sentimientos surgiesen. El odio fue creciendo en el corazón del guerrero.
---Sufriré.
Había
sido injusta con Dios, desperdicio su vida.
El guerrero sintió que el látigo cobraba vida
propia en sus manos. Por un segundo, sus ojos volvieron a cruzarse con los de
la prisionera.
La Ley Moral. De repente todo había
desaparecido, menos la rabia de haber sido traicionado por una prisionera. El
odio venia a oleadas, u el estaba descubriendo hasta que punto podría ser
cruel. Siempre se había engañado, siempre había dejado que su corroan flaquease
en los momentos en los que tenia que administrar justicia. Siempre había
perdonado, no por que fuese un buena persona, sino por que era un cobarde,
tenia miedo de no conseguir llegar hasta el final.
Ambas
tenían miedo de mostrar lo que estaban sintiendo.
---¡Por
el amor de Dios! ---grito la mujer una vez mas, antes de que el golpe bajase.
Pero
el enemigo había llegado.
Los
ojos de Paulo estaban vidriosos. Agarro
a Vahalla por los hombros.
¡He soltado demonios que no conocía!
La
muchacha lloraba con el rostro entre las rodillas.
---Ve a ponerte otra blusa ---ordeno Vahalla.
---Quiero
quedarme así ---dijo.
Chris, Rhota y Paulo escalaron la pared en
silencio; la luna iluminaba el camino, las piedras tenían muchas grietas, no
había ninguna dificultad especial. Allá en lo alto, la vista era como si
estuviesen en una enorme planicie, llena de grietas.
---¿Te
hice daño? ---le pregunto a Rotha. Estaba horrorizado consigo mismo.
Vahalla
cogió los pañuelos de dos Valquirias, los unió y los paso por al cintura del
hombre y de la mujer, atándolos juntos. Desde donde estaba, Chris podía ver la
luna formando una aureola alrededor de ambos. Era una escena bonita, si no
fuese por todo lo que había ocurrido , si aquel hombre y aquella mujer no
estuviesen tan distantes y tan unidos el
uno al otro.
---Soy
indigna de ver a mi ángel –dijo la Valquiria---. Soy débil, mi corazón se llena
de vergüenza .
---Mi
corazón amo a varias mujeres. Y parto el amor de los hombres ---dijo Rotha.
Vahalla
se giro en dirección a la luna.
»¿Por
qué no basto con cerrar las puertas del paraíso? ¿Tenia que hacer también que
cargásemos con el infierno en el alma? Pero si esta es la voluntad del Señor,
has de saber que toda la humildad la viene cumpliendo a través de las
generaciones.
(Vahalla
camina alrededor de los dos)
PREFACIO Y SALUDO
Alabado
sea nuestro Señor Jesucristo, para siempre sea albado.
Aquellos
que siempre usaron las mejores armas que tenían contra si mismos.
Hablan
contigo los que llegaron a las puertas de la liberación, miraron el Paraíso, y
se dijeron a si mismos:«No debemos entrar; no lo merecemos.»
Hablan
Contigo aquellos que se juzgaron y condenaron a si mismos.
(Una de las Valquirias le entrega el látigo a
Vahalla. Ella levanta el látigo hacia el cielo.)
Castíganos
porque somos diferentes. Porque somos
aquellos que osamos soñar, y creemos en cosas en las que ya nadie creé.
Castíganos
por que no hablamos de Fe, y nos sentimos sin esperanza. Hablamos de Amor, y no
recibimos ni el cariño de la conformación que creemos merecer. Hablamos de
libertad y estamos presos de nuestras culpas.
Porque
ella esta sobre nuestras cabezas. Y ella nos acaricia y nos dice: «No sufráis
mas. Yo ya he sufrido lo suficiente.
»Ellos
ya han usado el látigo conmigo. Ya no tenéis que sufrir mas.»
(Vahalla tira el látigo y la lanza al viento)
SEGUNDO
ELEMENTO: LA TIERRA
Pertenecemos a este mundo,Señor. Y está
poblado por nuestros temores.
Escribimos nuestras culpas en la arena,
el viento del desierto se encargará de hacerlas desaparecer.
Mantén nuestramano firme,y haz que no
desistamos de luchar,aunque nos sintamos indignos de la batalla.
Usa nuestra vida, alimenta nuestros
sueños. Si estamos hechos de la Tierra,, la Tierra también está hecha de
nosotros. Todo es una sola cosa.
Instrúyenos y úsanos. Somos tuyos para
siempre.
La ley fue reducida a un mandamiento:
“Ama a tu prójimo como a ti mismo.”
Si amamos, el mundo se transforma. La
luz del Amor disipa las tinieblas de la culpa.
Manténos firmes en el amor. Haz que
aceptemos el Amor de Dios por nosotros.
Muéstranos nuestro amor por nosotros
mismos.
Obliganos a buscar el amor del projimo.
Incluso con el miedo al rechaz, a las miradas severas, a la dureza del corazon
de algunos. Haz que jámas desistamos de buscar ella mor.
(Una
de las Valquirias entrega un cirio a Vahalla. Ella coge su mechero y enciende
el fuego, y levanta el cirio
hacia el cielo.)
TERCER
ELEMENTO: ELFUEGO
Tú dijiste, Señor: “Vine a avivar el
fuego a la Tierra. Y vigilo para que arda.”
Que el fuego del amor arda en nuestros
corazones.
Que el fuego de la transformación arda
en nuestros gestos.
Que el fuego de la purificación queme
nuestras culpas.
Que el fuego de la justicia conduzca
nuestros pasos.
Que el fuego de la sabiduria ilumine
nuestro camin.
Que el fuego que extendiste por la
Tierra no se apague jámas. Ha regresado y lo portaremos con nosotros.
Las generaciones anteriores pasaban sus
pecados a las generaciones siguientes. Y asi fue hasta nuestros padres.
Ahora,sin embargo, pasaremos adelante
el cirio de Tu fuego.
Somos guerreros y guerreras de la luz,
esa Luz que portamos con orgullo.
El fuego que, al ser encendido por
primera vez, nos mostró nuestras faltas y nuestras culpas. Nosotros nos
quedamos sorprendidos, asustados, y nos sentimos incapaces.
Pero era el fuego del Amor. Y él quemó
lo que habia de malo en nosotros, cuando lo aceptamos.
El nos mostró que no somos peores ni
mejores que aquellos que nos miraban con severidad.
Y por eso aceptamos el perdón. Ya no
hay culpa, podemos volver al Paraiso. Y conduciremos el fuego que arderá en la
Tierra.
(Vahalla pone el cirio en una roca. Entonces,
abre su cantinflora y derrama un poco de agua sobre la cabeza de Paulo y de
Rotha.)
CUARTO
ELEMENTO: EL AGUA
Tu dijiste: “El que beba de esta agua
jámas tendra sed.”
Pues bien, estamos bebiendo de esta
agua. Lavamos nuestras culpas, por el amor de la Transformación que va a
sacudir la Tierra.
Escucharemos lo que los ángeles dicen,
seremos mensajeros y mensajeras de sus palabras.
Lucharemos con
las mejores armas y con los caballos más veloces.
La puerta está abierta. Somos dignos de
entrar.
Señor
Jesucristo, que dijsite a tus apostoles. “mi paz os dejo, mi paz os doy”, no
mires nuestros pecados sino la fe que anima tu asamblea.”
Chris conocia aquel pasaje. Era mensaje
al utilizado en el ritual católico.
- Cordero de Dios, que quitas los
pecados del mundo, ten piedad de nosotros -concluyó Vahalla, desatando los
pañuelos que los unía.
- Sois libres.
Entonces Vahalla se acerco a Paulo.
“El golpe final -pensó Chris -. El
golpe final de la serpiente vendrá ahora. El pago es él. Ella está enamorada.
Si la Valkiria
dice el precio, él aceptará, y con gusto. Entonces no voy a poder decir nada,
porque soy una mujer común, no conozco las leyes del mundo de los ángeles.
Ninguno de ellos ve que ya he muerto
muchas veces en este desierto, y he nacido otras tantas. No se dan
cuenta de que hablo con el ángel, ni de que mi alma ha crecido. Están
acostumbrados a mí, y saben lo que
pienso.
” Yo lo amo. Ella simplemente está
enamorada.”
- ¡¡AHORA SOMOS TÚ Y YO VALKIRIA!! ¡El
Ritual Que Derrumba los Rituales!
El grito de Chris resonó por el
desierto siniestro, bañado por la luz de la luna.
Vahalla ya esperaba este grito. Ya
habia vencido la culpa, y sabia lo que queria no era un crimen. Simplemente un
capricho. Merecia cultivar sus caprichos,
su ángel le había enseñado que estas no apartan a nadie de Dios ni de la
misión sagrada que cada uno tiene que realizar en la vida.
Se acordó de la primera vez que había
visto a Chris, en una cafeteria. Un escalofrio había recorrido su cuerpo, y
extrañas instuiciones, que no conseguia comprender, se había apoderado de ella.
“Debió de pasarle lo mismo a ella,” pensó.
¿Paulo? Había
cumplido su misión con él. Y, sin que él lo supiera, el precio que había
cobrado era alto; mientras caminaban por el desierto, había aprendido varios
rituales que J. Sólo usaba con sus discípulos. El se lo había contadop todo.
Tambien lo deseaba como hombre. No por
lo que era, si no por lo que sabía. Un capricho, y su ángel perdonaba los
caprichos.
Miró de nuevo a Chris.
“Estoy en la décima vuelta. Tambien
necesito cambiar. Está mujer es un instrumento de los ángeles.”
- El ritual Que Derrumba los Rituales –
respodnio la Valkiria -.¡Que Dios envie a los personajes!
Aceptaba el desafio. Su momento de
crecer había lelgado. Ambas
comenzaron aandar alrededor de un circulo imaginario, como hacían los viejos
vaqueros del Oeste antes del duelo. No se oia ni un ruido, era como si el
tiempo se hubiese detenido.
Casi todo el mundo allí entendia lo que
alli estaba courriendo, porque todas eran mujeres, acostumbradas a luchar por
el amor. Y lo harian hasta las ultimas consecuencias, usando trucos,
artificios, lo harían a causa de aquella especie extrña llamada Hombre, que
justificaba sus vidas y sus sueños.
El escenario cambiante, elpersonaje de
Chris comenzaba a aparecer. Las ropas de cuero iban apareciendo, el pañuelo
atado a la cabeza, la medalla del arcángel Miguel entre los senos. Ella se
vestía como el personaje de la fuerza, de lamujer que admiraba y que le
gustaría ser. Se vestía de Vahalla.
Chris hizo un gesto con la cabeza, y
ambas pararon.
Vahalla había
reconocido el personaje de la otra. Estabaante un espejo imaginario.
Se podía mirar. Sabia de memoria el
arte de la guerra, y había olvidado las lecciones del amor. Conocia las cinco
leyes de la victoria, se acotaba con todos los hombres que le apetecía, pero
habían olvidado el arte del amor.
Se miro asi misma reflejada en la otra;
tenía poder suficiente para derrotarla. Pero su personaje estaba apareciendo,
tomando forma, y era un personaje que, aunque tambien repleto de poder, no
estaba acostumbrado a aquel tipo de de lucha.
El personaje surgía, ¡lo estaba viendo
con tanta claridad! Se transformaba en una mujer enamorada que seguía a su
marido, portando su espada cuando era necesario y protegiéndolo de todos los
peligros. Era una mujer muy fuerte, aunque pareciese débil. Era alguien que
surcaba el camino del amor como única carretera posible para llegar hasta la
sabiduria. Un camino en el que los misterios se revelaban a través de la
Entrega y del Perdón. Vahalla se
vestía deChris.
Y Chris semiraba reflejada en la otra.
Comenzo a andar lentamente en direccion
a la orilla del despeñadero. Vahalla la imitó; ambas de acercarón al abismo.
Una caída desde alli podía ser mortal, o causar serios daños; pero ella eran
mujeres en la orilla. Las mujeres no conocian límites. Chris se detuvo en la
orilla, dandole tiempo a la otra a acercarse y hacer lo mismo.
El suelo estaba a diez metros hacía
abajo, y la luna, miles de kilometros hacía arriba. Entre la luna y el cielo,
dosmujeres se enfrentaban. -Él es
mi marido. No lo toques sólo por capricho. Tú no lo amas -dijo Chris.
Vahalla perteneció en silencio.
- Voy a dar un paso más -continúo-.
Sobreviviré.
Soy una mujer decoraje.
- Iré contigo- respondió Vahalla.
- No lo hagas. Ahora conoces el amor.
Es un mundo inmenso, necesitarás toda la vida para entenderlo.
- No lo haré,si tú no lo haces. Tú
ahora conoces tu fuerza. Tu horizonte pasó a tener montañas, valles, desiertos.
Tu alma es grande, y crecerá cada vez más. Has descubierto tu coraje,y eso
basta.
-Basta, si lo que te he enseñado sirve
comoprecio de lo que ibas a cobrar.
Hubo un largo silencio. De repente, la
Valkiria caminó hasta Chris.
Y la beso.
- Acepto el precio -dijo-. Gracias por
haberme enseñado.
Chris se quito el reloj de la muñeca.
Era todo lo que podia ofrecer en aquel
momento.
- Gracias por haberme enseñado -dijo-.
Ahora conozco mi fuerza. Jámas la conocería si no hubiese existido una extraña,
bonita y poderosa mujer.
Con todo el cariño, puso el reloj en la
muñeca de Vahalla.
El sol brillaba
en el Valle de la Muerte. Las Valkirias ataron los pañuelos, tapádose el
rostro, dejando solo los ojos a la vista. Los caballos estaban ariscos y
excitados.
Vahalla se acercó, empujando asu animal
por las riendas.
-No podéis venir con nosotros. Tienes
que ver a tu ángel.
-Las apuestas y los pactos se hacen con
los ángeles. O con los demonios.
-No sé como verlo -respondió él.
-Ya has roto el acuerdo. Ya has
aceptado el perdón. Tu ángel aparecerá para la apuesta.
Los caballos no paraban de moverse.
Ella se puso el pañuelo en el rostró, montó en su animal y se volvió hacia
Chris.
-Estaré siempre en ti -dijo Chris-. Y
tú siempre estarás en mi.
Vahalla se quitó el guante,y lo tiró
hacia ella. Despues, levantó el látigo. Los caballos partieron, dejando atrás
una gigantsca nube de polvo.
Una mujer y
hombre andaban por el desierto. Se detenían en ciudades con miles de
habitantes, y en aldeas donde sólo había un
motel, un restaurante y una gasolineria. Nadie preguntaba nada y, por la
tarde, ellos paseaban por las rocas y por las montañas, se sentaban mirando
hacia donde naciera la primera estrella, y hablaban con sus ángeles.
Oían voces, sentían el impulso de darse
consejos el uno al otro, recordaban cosa que parecían definitivamente olvidadas
en algún lugar del pasado.
Ella acaba de canalizar la protección y
la sabiduría del ángel, y miraba la puesta en el desierto.
El continúo sentado, esperando.
Esperaba a que su ángel descendiese y se mostrase en toda su gloria. Lo había
hecho todo bien, ahora tenía que esperar.
Esperaba una, dos, tres horas. No se
levantaba hasta que la noche había caído por completo; entonces, cogía a su
mujer y regresaba a la ciudad.
Cenaban, volvían al hotel. Ella fingía
que dormía, él se quedaba mirando el vació.
Ella se levantaba en la mitad de la
noche, iba hasta donde él estaba y le pedía que se acostará a su lado. Fingía
que se había dormido, que tenía miedo de estar sola en la cama a causa de algún
mal sueño. El se ha echaba a su lado y permanecía callado.
- Ya hablas con tu ángel -solía decir a
esas horas-. Te he oído hablar mientras canalizas. Son cosas que nunca has
dicho en la vida, son consejos de sabiduría, tú ángel está presente.
El acariciaba su cabeza, y continuaba
callado. Ella se preguntaba si aquella tristeza era realmente a causa del
ángel, o por una mejer que se había marchado, y que nunca volvería a ver.
Esta pregunta permanecía atrancada en
su garganta, y volvió al silencio de su corazón.
Paulo pensaba en la mujer que se había
marchado, sí. Pero no era lo que ponía triste. El tiempo pasaba, en breve
estaría de vuelta en su país. Volvería a encontrarse con el hombre que se había
enseñado que los ángeles existen.
“Ese hombre -imaginaba Paulo- me dirá
que hice lo necesario, que rompí un pacto que había que romper, que acepté un
perdón que debería haber aceptado hace mucho tiempo. Si, ese hombre seguirá
enseñándome el camino de la sabiduría y del amor, y yo estaré cada vez más
cerca de mi ángel, hablando con el todos los días, agradeciéndole su protección
y pidiéndole su auxilio. Ese hombre me dirá que con eso es suficiente.”
Si, porque J.
Le había enseñado, desde el comienzo, que existen fronteras. Que era necesario
llegar lo más lejos posible, pero que había ciertos momentos en los que era
preciso aceptar el misterio, y entender que cada uno tenia un don. Algunos
sabían curar, otros conocían la palabra de la sabiduría, otros hablaban con
espíritus, y así sucesivamente. A través de la suma de estos dones como Dios
podía demostrar su Gloria. Usando al hombre como instrumento. Las puertas del
paraíso estarían abiertas para aquellos que decidiesen entrar. El mundo estaba
en manos de aquellos que tuvieron coraje para soñar, y vivir sus sueños.
A cada cual su talento. A cada cual su
don.
Pero nada de aquello le servia de
consuelo a Paulo. El sabia que Took había visto al ángel. Que Vahalla había
visto al ángel. Que muchas otras personas habían dejado libros, relatos, en los
contaban cómo había visto ángeles.
Y el no conseguía ver al suyo.
Faltaban seis
días para dejar el desierto, y comenzaron el camino de vuelta. Se detuvieron en
la plaza de una pequeña ciudad, en la que la mayor parte de la población estaba
constituida por viejos. Aquel lugar había conocido sus momentos de gloria
cuando la mina de hierro que había que allí creaba puesto de trabajo,
prosperidad, y esperanza a sus habitantes. Pero, por alguna razón que ellos
desconocían, la compañía había vendido las casas a los antiguos funcionarios, y
había creado la mina.
-Ahora se ha marchado nuestros hijos
–decía una mujer, que se había sentado en su mesa –no queda nadie, solo los más
viejos. Un día está ciudad desaparecerá, y todo nuestro trabajo, todo lo que
hemos construido, ya no significará nada.
Hace mucho tiempo que no aparecía nadie
por la ciudad. La vieja estaba contenta por tener a alguien con quien
conversar.
- El hombre viene, construye, tiene la
esperanza de aquella obra que hace sea importante –continúo ella –pero , de un
momento a otro, descubre que estaba exigiendo más de lo que la tierra podía
dar. Entonces lo deja todo y sigue adelante, sin darse cuenta de que metió a
otros en sus sueños, otros que, por ser más débiles, acaban quedándose atrás.
Como las ciudades fantasmas del desierto.
“Talvez eso me este ocurriendo a mi –pensaba Paulo -. Yo mismo me traje y yo
mismo me abandone.”
Recordó que, una vez,. Un domador le
había contado como conseguía mantener a los elefantes presos. Los animales, los
pequeños, estaban amarrados con una cadena a un tronco de madera. Intentaban
salir, pero no lo conseguían, lo intentaban durante toda la infancia, pero el
tronco de madera era más fuerte que ellos. Entonces
se acostumbraban al cautiverio. Y, cuando eran grandes y fuertes, bastaba con
que el domador les pusiese la cadena en una de las patas, y la amarrase a
cualquier lugar, incluso a una estaca, ya que no osaron salir.
Estaban preso
al paso.
Las largas horas del día parecían no
acabar nunca. El cielo desprendía fuego, la tierra hervía y tienen que esperar,
esperar, esperar, hasta que el color del desierto se transformará de nuevo en
los tonos suaves del adobe y de rosa. Entonces era el momento de salir de la
ciudad, intentar una vez más la canalización, y esperar una vez más al ángel.
-Alguien dijo que la tierra produce lo
suficiente para satisfacer la necesidad, y no la avaricia –continúo la vieja.
-¿Cree usted en ángeles? La vieja se
espanto con la pregunta. Pero este era el único asunto que le interesaba a
Paulo.
-Cuando la gente es vieja, y está cerca
de la muerte, empieza a creer en cualquier cosa –respondió ella -. Pero no sé
si creo en ángeles.
-Existen.
-¿Ha visto usted alguno? –Había una
mezcla de incredulidad y de esperanza en sus ojos. -Hablo con mi ángel de guarda.
-¿Tiene alas ?
Era la pregunta
de todo el mundo hacía. Se había olvidado preguntárselo a Vahalla.
-No lo sé, todavía no lo he visto.
Durante alguno minutos, la vieja pensó
en levantarse de la mesa. La soledad del desierto enloquecía a las personas.
Podía ser también que aquel hombre se estuviese burlando de ella, intentando
pasar el rato.
Sintió ganas de preguntar de donde era
aquella pareja, y que hacía en un lugar como Ajo. No conseguía identificar el
extraño acento.
“ Talvez vengan de México”, pensó. Pero
no parecían mexicanos. Lo preguntaría
cuando surgiese la oportunidad.
-no sé si se están burlando de mi –dijo
ella-, pero, como dije antes, mi muerte está cerca. Puedo durar otros cinco,
diez, veinte años; sin embargo, con está edad la gente acaba entendiendo que va
a morir. -También yo se que voy a
morir –repuso Chris.
-No, no como lo sabe un viejo. Para
usted, la muerte es una idea remota, que puede ocurrir un día. Para nosotros,
es algo que puede venir mañana. Por eso, muchos viejos pasan el tiempo que les
queda mirando solamente en una dirección: el pasado. No es que les guste mucho
los recuerdos, pero saben que allí no van a encontrar lo que temen.
“ Pocos viejos miran al futuro, y yo
soy uno de ellos. Cuando lo hacemos, descubrimos lo que el futuro realmente nos
reserva: la muerte.
Paulo no dijo nada. No podía hablar de
la importancia de la conciencia de la muerte para los que los que practican la
magia. La vieja se levantaría de la mesa si supiese que el era un mago.
-Por eso, me gustaría creer que estáis
hablando en serio. Que los ángeles existen –continúo ella.
-La muerte es un ángel –dijo Paulo -.
Yo ya lo he visto dos veces en está reencarnación , pero muy rápidamente no
pude ver su rostro. Sin embargo, conozco a personas que ya lo han visto y otras
que han sido transportadas por el, y que me lo contaron después. Estas personas
dicen que su rostro es bonito, y su toque es suave.
Los ojos de la vieja miraron fijamente
a Paulo. Ella quería creerlo.
-¿Tiene alas? -Esta
formado de luz –reepisodio él -. Asumirá la forma que acaba uno le será más
fácil para recibirlo, cuando llegue el momento. La vieja permaneció algún tiempo callada. Después se levanto. -He
perdido mi miedo. Acabo de rezar en silencio, y he pedido que el ángel de la
muerte tenga alas cuando venga a visitarme. Mi corazón me dice que seré
escuchada . le dio un beso a cada
uno. No tenía importancia saber de donde venían.
-Fue mi ángel el que os envío. Muchas
gracias. Paulo se acordó de Took. Ellos también habían sido
instrumentos del ángel.
Cuando el sol
comenzó a bajar, fueron a una montaña situada cerca de Ajo. Se sentaron mirando
al este, esperando a que naciese la primera estrella. Iniciaría la canalización
cuando eso ocurriese.
Lo llamaban “ contemplación del ángel.”
Era la primera ceremonia creada después del Ritual Que Destruye los Rituales
barrió las anteriores.
-Nunca te pregunte porque quieres ver a
tu ángel -Dijo Chris mientras
esperaban varias voces que no tenían la menor importancia.
Su voz sonaba irónica. Ella fingió no
darse cuenta. -Vale. Entonces, esto es
importante para ti. Explícame por qué.
-Ya lo conté todo el día del encuentro
con Vahalla -Respondió.
-Tú no necesitas un milagro –insistió
ella -. Tú quieres satisfacer un capricho.
-No existen caprichos en el mundo
espiritual. Lo acepto o no.
-¿Y entonces? ¿No has aceptado tu
mundo? ¿O todo lo que dijiste era mentira?
“Debe de estar acordándose de la
historia de la mina”, pensó Paulo. Era difícil responder, pero iba a
intentarlo.
-Yo ya he visto milagros –comenzó -.
Muchos milagros. Incluso ya hemos visto algunos milagros juntos. Vimos a J abrir agujeros en las nubes,
llenar de luz la oscuridad, cambiar cosas de sitio.
“ Ya me has visto adivinar ciertos
pensamientos, hacer que sople el viento, practicar rituales de poder. He visto
que la magia funciona varias veces en mi vida, para bien y para mal. No tengo
dudas al respecto.
Hizo una larga pausa.
-Pero también nosotros nos
acostumbramos a los milagros. Y siempre necesitamos más. La fe es una conquista
difícil, que exige combates diarios para mantenerla.
La estrella iba a aparecer, tenia que
acabar rápido la explicación. Pero Chris la interrumpió.
-Así ha sido nuestro matrimonio –dijo
-. Y yo estoy exhausta.
-No entiendo. Hablo del mundo
espiritual.
-Razón por la que consigo entender de
lo que hablas es porque conozco tu amor –explico-. Llevamos juntos mucho tiempo
y, después de los dos primeros años de alegría y de pasión, cada día paso a ser
un desafió para mi. Ha sido muy difícil mantener la llama del amor encendida.
Se arrepintió un poco de haber sacado
el tema, pero ahora iría hasta el final.
-Una vez me dijiste que el mundo se
dividía en entre los agricultores, que
aman la tierra y la cosecha, y los cazadores, que aman los bosquejes oscuros y
las conquistas. Me dijiste que yo una agricultora, como J., que surcaba el
camino de la sabiduría a través de la contemplación.
“Pero que estaba casada con un cazador.
Su cabeza funcionaba rápido, no
podía parar de hablar. Tenia miedo que la estrella apareciese.
-¡Que difícil fue, y es, estar casada
contigo! Tu eres como Vahalla, como las Valkirias, que nunca están tranquilas,
solo saben vivir la emoción fuerte de la casería, de los riegos, de las noches
oscuras en busca de presa. Al principió, creí que no podría convivir con ello;
¡Yo, que buscaba una vida igual que la de tantas otras mujeres, casada con un
mago! Un mago cuyo mundo se rige por leyes que no conozco, una persona que solo
cree que esta viviendo su vida cuando se encuentra ante un desafió.
Lo miró cara a cara.
-¿No es J. un mago más poderosos que
tú?
- Mucho más sabio –Respondió Paulo -.
Que ha vivido mucho más y con experiencia. Sigue el camino del agricultor, y en
este camino encuentras poder. Yo solo podré encontrar mi poder en el camino del
cazador.
-¿Entonces porque te escogió como
discípulo?
Paulo rió. -Por la misma razón que tú me escogiste como marido. Porque somos
diferentes.
-Vahalla, tú, y todos tus amigos, no
pensáis más que en la conspiración. Nada más tiene importancia, estáis
obsesionados con esa historia de cambios, de nuevos mundos que van a surgir.
Creo en ese nuevo mundo pero, ¡caray! ¿tiene que ser así? -¿Así, como?
Ella lo pensó un momento. No sabía
exactamente porque había dicho aquello. -Con
conspiraciones .
-Fuiste tú la que creo el término.
-Pero se que es verdad. Y tu me lo
confirmaste.
-Dije que las puertas del Paraíso
estaban abiertas, durante algún tiempo, para
quien quisiese entrar. Pero también dije que cada uno tenía su camino y
solamente el ángel puede decir cual es el rumbo correcto.
“¿Porque me comporta así? ¿Qué me está
ocurriendo?”, pensó ella. Recordó las imágenes que veis en la
infancia, en las que los ángeles conducían a niños por las orillas del abismo.
Estaba sorprendida de sus propias palabras. Ya había discutido muchas veces con
el, pero jamás había hablado de magia
como hablaba ahora.
Sin embargo, en aquellos casi cuarenta
días de desierto, su alma había crecido, había descubierto la segunda mente, se
había enfrentado a una mujer de poder. Había muerte muchas veces, y había
renacido más fuerte. “Fue un placer la
cacería”, pensó.
Si. Era eso lo que la estaba volviendo
loca. Porque desde el día en que había invitado a Vahalla al duelo, tenía, la
sensación de que había desperdiciado su
vida.
“No, puedo aceptarlo. Conozco a J., el
es un agricultor, y es una persona iluminada. Hable con mi ángel antes que
Paulo. Se hablar con el también como Vahalla, aunque su lenguaje todavía me
resulte un poco confuso.”
Pero estaba preocupada. Tal ves se
hubiese equivocado cuando escogió su manera de vivir.
“Tengo que continuar hablando-
pensó-.tengo que convencerme a mi misma de que no me equivoqué.”
-Tu necesitas un milagro más- aseguró-,
y siempre lo necesitarás. Jamás estarás satisfecho, y nunca entenderás que el
reino de los cielos no puede ser tomado al asalto.
(“¡Dios, has que su ángel aparezca,
porque es muy importante para el! ¡Haz que esté equivocada Señor!”)
-No me has dejado hablar-dijo él-.
Pero, en este momento, la primera
estrella apareció en el horizonte.
Era el momento de la canalización.
Se sentaron y, tras un pequeño periodo
de relajación, comenzaron a concentrarse en la segunda mente. Chris no
conseguía dejar de pensar en la frase final de Paulo, realmente no lo había
dejado responder.
Ahora era tarde. Tenia que dejar que la
segunda mente le contase sus aburridos problemas, que repitiese varias veces lo
mismo, que le mostrase las preocupaciones de siempre. La segunda mente, aquella
noche quería herir su corazón. Le decía que había escogido un camino equivocado
y que había descubierto su destino al experimentar el personaje de Vahalla.
La segunda mente le decía que era
demasiado tarde para cambiar, que su vida había fracaso que pasaría el resto de
su vida siguiendo a su marido, sin experimentar el gusto de los bosques oscuros
y de la búsqueda de la presa.
La segunda mente le decía que había
encontrado al hombre equivocado, que hubiera sido mejor haberse casado con un
agricultor. La segunda mente le decía que Paulo tenia otras mujeres, y que eran
mujeres cazadoras, que él encontraba en las noches de luna, y en secretos
rituales mágicos. La segunda mente le decía que debía dejarlo, para que pudiese
ser feliz con una mujer igual que él.
Ella argumento algunas veces, dijo que
no tenia importancia saber que existían otras mujeres, no pretendía dejarlo
nunca porque el amor no tiene lógica, ni razón.
Pero la segunda
mente volvió a la carga, y ella decidió dejar de discutir, escuchar en silencio
hasta que la conversación fue muriendo, y se silencio.
Entonces, una especie de niebla comenzó
a invadir su pensamiento. La canalización había comenzado. Una indescriptible
sensación se apodero de ella, como si las alas de su ángel cubriesen el
desierto entero, para que nada malo le ocurriese. Cuando canalizaba, sentía un
inmenso amor por si mismo, y por el Universo.
Mantuvo los ojos abiertos para no poder
perder la conciencia, pero las catedrales comenzaron a surgir. Aparecían de en
medio de las brumas inmensas iglesias que nunca había visitado y que, sin
embargo, existían en algún lugar de la Tierra. Los primeros días, solo era
cosas confusas, cantos días mezclados con palabras sin sentido; pero ahora, su ángel le mostraba catedrales.
Aquello tenia un sentido aunque aun no podía entender cual.
Pero simplemente estaba comenzando una
conversación. Cada día que pasaba, era capaz de entender mejor a su ángel. En
breve, tendría una comunicación tan clara como la que tenia con cualquier
persona que hablaba su lenguaje. Era todo una cuestión de tiempo.
La alarma del reloj de pulsera de Paulo
sonó. Habían pasado veinte minutos. La canalización terminaba.
Ella lo miro. Sabia lo que iba a pasar
ahora: el continuaría en silencio, y dentro de un rato se pondría triste. El
ángel no había aparecido. Entonces volvería al pequeño Motel de Ajo, y el
saldría a dar un paseo mientras ella intentaba dormir.
Esperó a que el se levantase, y se
levanto también. Sin embargo, en vez de tristeza, había un brillo extraño en
sus ojos.
_ Voy a ver a mi ángel_ dijo el_.. se
que lo voy a ver.
He hecho la
apuesta.
“La apuesta la harás con tu ángel”,
había dicho Vahalla.
Nunca aparte en
ningún momento, había dicho: “La apuesta la harás con tu ángel, cuando se te
aparezca”. Y, sin embargo, el lo había entendido así. Había esperado,
durante una semana, a que el ángel surgiese ante el. Estaba preparado para
aceptar cualquier apuesta, porque el ángel era la luz, y la luz era lo que
justificaba la existencia del hombre.
Confiaba en la
luz, de la misma manera que, catorce años antes, había dudado de las tinieblas.
Al contrario que la traicionera experiencia de las tinieblas, la luz establecía
sus reglas antes, para el que las acepte también supiese que se comprometía con
amor y misericordia.
Había cumplido dos condiciones y casi
había fallado en la tercera, ¡la mas
simple! Sin embargo, la protección del ángel no le había faltado y, durante la
canalización...... ¡ah que bueno era
haber aprendido a hablar con ángeles!
Ahora sabia que
podía verlo, por la tercera condición estaba satisfecho.
_Rompí un acuerdo. Acepte un perdón. Y,
hoy, eh hecho una apuesta. Tengo fe y creo _ dijo _. Creo que Vahalla conoce el
camino de la visión del ángel.
Los ojos de Paulo brillaban. No habría
caminatas nocturnas, ni imsobnio aquella noche. Tenia la absoluta certeza que
iba a ver a su ángel. Media hora antes pedía un milagro, pero ahora eso no
tenia importancia.
Entonces aquella noche, seria el turno
de Chris de quedarse sin dormir, y caminar por las calles desiertas de Ajo,
implorando a Dios que hiciese un milagro, porque el hombre que ella amaba
necesitaba ver un ángel. Su corazón estaba encogido, mas encogido que nunca.
Talvez hubiese preferido un Paulo en dudas, un Paulo que necesitaba un milagro,
un Paulo que parecía haber perdido la fe. Si el ángel aparecía muy bien; en
caso contrario siempre podía culpar a Vahalla, por haberle enseñado
equivocadamente. Así, no pasaría por una de las mas amargas lecciones que Dios
enseño al hombre al cerrar las puertas del Paraíso: La decepción.
Pero no; ahora estaba ante un hombre
que parecía apostar su vida, con la certeza que los ángeles se podían ver. Y su
única garantía era la palabra de una mujer que andaba a caballo por el
desierto, hablando de nuevos mundos que iban a llegar.
Talvez Vahalla nunca hubiese visto
ángeles. O talvez lo que servia para ella no servia para los demás, ¡Paulo
había dicho esto en la plaza! ¿es que el no escuchaba sus propias palabras?
El corazón de Chris se fue
empequeñeciendo cada ves mas mientras notaba los ojos brillantes de su marido.
En ese momento todo el rostro de el
comenzó a brillar.
¡Luz!_ repitió el una vez mas_.
¡el ángel!.
Chris sintió una inmensas ganas de
arrodillarse y de dar las gracias, porque su petición había sido escuchada, y
Dios había enviado su ejercito de ángeles.
Los ojos de Paulo comenzaron a llenarse
de agua. El milagro había ocurrido, había echo la apuesta correcta.
Se oyó un estruendo de lado izquierdo y
otro sobre sus cabezas. Ahora eran cinco, seis luces brillantes en el cielo;
todo el desierto estaba iluminado.
Por un momento se quedo sin vos:
¡también estaba viendo a su ángel! Los estruendos eran cada vez mas fuertes,
pasando por el lado derecho, lado izquierdo, encima de sus cabezas, truenos
enloquecidos que no venían de encima sino de atrás, de los lados, y si dirigían
hacia al lugar donde estaban las luces.
¡Las Valkirias! ¡las verdaderas
Valkirias, hijas de Votan, cabalgando por los cielos y transportando a los
guerreros! Se puso las manos en los oídos, con miedo.
Se dio cuenta que Paulo estaba haciendo
lo mismo y sus ojos ya no tenían el mismo brillo de antes.
Inmensas bolas
de fuego nacían en el horizonte del desierto, mientras ellos sentían el suelo
temblando bajos sus pies. Truenos en los Cielos y en la Tierra.
_ Vamonos _ dijo ella.
_ No hay peligro _ repuso el _. Están
lejos, muy lejos. Aviones de guerra.
Pero los cazas supersónicos rompían la
barrera del sonido cerca de ellos con un ruido aterrador.
Ambos se
abrazaron y permanecieron durante mucho tiempo, asistiendo aquel espectáculo
macabro, fascinados y con terror. No podía ver los truenos, pero ahora sabían
que era, porque había bolas de fuego en el horizonte, y aquellas luces verdes
(ahora eran mas de diez), cayendo lentamente del cielo, iluminando el cielo
entero, para que nadie, absolutamente nadie, pudiese esconderse.
_ Es simplemente un entrenamiento de
guerra _ el intentaba tranquilizarla_. Un ejercito de la Fuerza Aérea. Hay
muchos campos de esos en esta región.
Pero un día aquello seria verdad. Y
ella imagino que ese día, también por casualidad, como aquí, el destino pudiese
colocarla en una ciudad iluminada por aquellas luces, y las bolas de fuego no
estarían en el horizonte, sino encima, debajo, al lado de ella.
_ Lo había visto en el mapa_ repitió
Paulo, intentando hablar lo mas alto posible. Pero prefirió creer que eran
ángeles.
“Son instrumentos de ángeles _ pensó
ella _. Ángeles de la muerte”.
El brillo de
las bombas cayeron en el horizonte se mezclaban con las fortísimas luces verdes
que bajaban lentamente, en paracaídas, para que todo fuese visible, y para que
los aviones no errasen al soltar sus cargas mortales.
El ejercicio
duro casi media hora. Y, del mismo modo en que había llegado, los aviones
desaparecieron y el desierto volvió al silencio. Las ultimas luces verdes
llegaron al suelo y se apagaron. Ahora podía ver de nuevo las estrellas en el
cielo y el suelo ya no temblaba.
Paulo respiro
profundamente. Cerro los ojos y pensó con toda su fuera: “He ganado la apuesta.
No hay duda de que eh ganado la apuesta.” La segundamente iba y volvía,
diciendo que no, que todo era fruto de su imaginación que su ángel no había
revelado su rostro. Pero el clavo la uña del índice en el pulgar, y apretó
hasta que el dolor se volvió insoportable; el dolor siempre evita que la gente
piense en tonterías.
_ Veré a mi
ángel _ volvía a decir, mientras descendían la montaña.
El corazón de
ella volvió a encogerse. Pero no debía pensar en eso, el podría darse cuenta.
La única manera rápida de cambiar de asunto era la escuchar lo que la
segundamente decía, y preguntarle a Paulo si tenia razón.
_ Quiero hacer
una pregunta_ dijo.
_ No me
preguntes sobre el milagro. Pasara, o no pasara. No vamos a desperdiciar
energía en palabras.
_ No, es sobre
eso.
Bacilo mucho
antes de hablar. Paulo era su marido. El la conocía mejor que nadie. Tenia
miedo de su respuesta, porque sus palabras, como las de cualquier marido,
poseían un peso diferente de el de las personas y de los demás.
Pero decidió
preguntar igualmente, no soportaría quedarse con aquello en la cabeza.
_¿Crees que me
equivoco en mi elección?
_ Dijo _. ¿Qué
eh desperdiciado mi vida sembrando, alegre al ver creciendo el campo a mi
alrededor, en vez de experimentar la gran emoción de la cacería?
El caminaba
mirando al cielo. Todavía pensaba en la apuesta, y en los aviones.
_ Muchas veces
_ dijo finalmente, miro a la gente como J., que esta en paz, y a través de esta
paz encuentra la comunicación con Dios. Te miro a ti, que conseguiste hablar
con tu ángel antes que yo, aunque yo haya venido aquí para eso. Te miro a ti
durmiendo con facilidad, mientras yo me voy a la ventana y me pregunto...
porque no ocurre el milagro que espero. Y me pregunto: ¿Habré escogido el
camino equivocado?.
Se volvió hacia
ella.
_ ¿Tu que
crees? ¿He escogido el camino equivocado?.
Chris le cogió
las manos.
_ No, serias
infeliz.
_Tu también, si
hubieses escogido mi camino.
“Que bueno es
saberlo”,pensó.
Antes de que
sonase el despertador, el se levanto sin hacer ruido.
Miro hacia fuera: aun estaba oscuro.
Chris dormía a
su lado, un sueño agitado. Por una acción de segundo, pensó en despertarla
también, decirle a donde iba, pedirle que rezase por el, pero después desistió,
podía contárselo todo cuando volviese. Además no iba a un lugar peligroso.
Encendió la luz
del baño y lleno la cantimplora en el lavado. Después bebió toda el agua que
pudo, pues no sabia cuanto tiempo iba a quedarse allá afuera.
Se vistió,
cogió el mapa, recordó su itinerario. Entonces, se preparo para salir.
Pero no
conseguía encontrar la llave del coche. Busco en los bolsillos, en la mesa de
noche. Pensó en encender la lámpara, pero no, seria arriesgado, la luz que
venia del baño ya iluminaba suficiente, no podía perder mas tiempo, cada minuto
gastado ahí, era un minuto menos a la espera de su ángel. Dentro de cuatro
horas, el sol del desierto se volvería insoportable.
“Chris escondió
la llave”, pensó. Ella ahora era otra mujer, hablando con su ángel, su
intuición había aumentado considerablemente. Talvez hubiese descubierto sus
planes y tenia miedo. “¿Por qué tendría miedo?” la noche en la que había visto
a orillas del precipicio con Vahalla, ambos había echo un juramento sagrado;
había prometido no volver a arriesgar nunca mas la vida en aquel desierto.
Varias veces el ángel de la muerte había pasado cerca, y no era aconsejable
andar probando la paciencia del ángel de la guarda. Chris lo conocía bastante
como para saber que el jamás dejaría de cumplir lo que el había prometido. Por
eso salía un poco antes de que el sol
rayase, para evitar los peligros de la noche, y los peligros del día.
Y, sin embargo
ella tenia miedo, y había escondido la llave.
Se dirigió a la
cama, decidió a despertarla. Pero se detuvo.
Si, había un
motivo. No era preocupación por su seguridad, por los riesgos que el podía
correr. Era miedo, pero un miedo diferente, miedo de que su marido fuese
derrotado. Ella sabia de que Paulo intentaría algo. Faltaba solo dos días para
que dejaban el desierto.
“Fue bueno
tomar esa precaución, Chris _ pensaba riendo para si misma _. Una derrota de
estas tardaría unos dos años en olvidarla, y mientras tu tendrías que
aguantarme, pasar noches en vela conmigo, soportaba mi mal humor, sufrir mi
frustración. Seria mucho pero que pasar estos días sin descubrir como hacer la
apuesta.”
Revolvió las
cosas de ella: la llave estaba en el cinto donde guardaba el pasaporte y el
dinero. Entonces se acordó de la promesa sobre la seguridad, todo aquello
podría haber sido un aviso. Había aprendido que nadie salía al desierto sin
dejar, por lo menos una indicación del lugar donde iba. Incluso sabiendo que
estaría de vuelta pronto, incluso sabiendo que el lugar no estaba lejos, y que
si algo ocurría con el coche, podía llegar a pie a la carretera, decidió no
arriesgarse, después de todo había echo un juramento. Puso el mapa encima del
lavado del baño. Y uso la espuma de afeitar para hacer un circulo alrededor de
un lugar. Glorieta Canyon.
Aprovecho y
escribió esto NO VOY A EQUIVOCARME en el
espejo, usando la misma espuma. Después, se puso las zapatillas de tenis y
salió.
Cuando iba a
arrancar el coche, descubrió que había dejado la llave en el contacto.
“Ella debió de
hacer una copia _ pensó _. ¿Qué se imaginaba? ¿Qué iba a dejarla en el
desierto?”.
Fue entonces
que se acordó del extraño comportamiento de Took, cuando se había olvidado la
linterna en el coche. Gracias a la llave dejo marcado el lugar al que iba.
Su ángel hacia
que tomase todas las precauciones posibles.
Las calles de Borrego Springs estaban
desiertas. “No muy diferente del día.” Pensó. Recordó la primera noche allí,
cuando se había acostado en el suelo del desierto para imaginar a sus ángeles.
En aquella época, todo lo que quería era hablar con uno de ellos.
Doblo a la izquierda, salió de la
ciudad, y tomo la dirección de Glorieta
Canyon. Las montañas estaba a su lado derecho, que ambos habían decidido en
coche, después de descubrir que el desierto comenzaba de repente, sin
aviso. «En aquella época,»pensó, y se
dio de que tampoco había pasado tanto tiempo. Solo treinta y ocho días.
Pero. Al igual que Chris, su alma había
muerto muchas veces en aquel desierto. Anduvo tras un secreto que ya conocía,
vio al sol transformarse en los ojos de la muerte, se encontró con mujeres que
parecían ángeles y demonios al mismo tiempo. Volvió a una oscuridad que parecía
olvidada. Descubrió que aunque hablase tanto de Jesús, jamás había aceptado
completamente su perdón.
Se encontró también con su mujer, justo
cuando creía que la había perdido para siempre. Porque. (y Chris no debía
saberlo jamás) se había enamorado de Vahalla.
Y fue entonces cuando entendió la
diferencia entre pasión y amor. Al igual que hablar con ángeles, era algo muy
simple.
Vahalla era parte de la fantasía de su
mundo, la mujer guerrera, cazadora, que hablaba con ángeles, y estaba siempre
dispuesta a enfrentarse a todos los riesgos para superar sus propios límites.
Para ella, Paulo era el hombre que poseía el anillo de la Tradición de la Luna,
el mago que sabía misterio ocultos, el aventurero capaz de abandonar e ir en
busca de ángeles. Se tendrían siempre el uno al otro, mientras fuese que
exactamente lo que imaginaba.
Eso era la pasión. Crear la imagen de
alguien, y no ser cauteloso.
Un día, sin embargo, cuando la
convivencia revelase la verdadera identidad de ambos, descubriría que detrás
del Mago y la Valkiria vivía un hombre y
una mujer. Con poderes, tal vez, con algunos conocimientos precisos. Pero-no
podía huir de esa realidad.-, un hombre y una mujer. Con la agonía, el éxtasis,
la fuerza y la flaqueza de todos los demás seres humanos.
Y, uno de ellos de mostrase como
realmente es, el otro se apartaría, porque eso significa destruir el mundo que
había creado. Había descubierto el amor
al borde un despeñadero, con dos mujeres mirándose y la inmensa luna brillando,
detrás. El amor era compartir el mundo con el otro. El conocía bien a una de
aquellas mujeres, con ella compartía su universo. Veían las mismas montañas,
los mismos árboles, aunque cada uno los mirase de manera diferente.
Ella conocía
sus flaquezas, sus momentos de odio, de desesperación, y, aun así, estaba a su
lado.
Compartían el mismo universo, aunque,
muchas veces, tuviese la sensación de que dicho universo ya no tenia secretos,
él había descubierto, aquella noche en el Valle de la Muerte, que dicha
sensación era una mentira.
Paro el coche. Ante él, un desfiladero
entraba montaña adentro. Había escogido aquel lugar simplemente por el nombre;
al final y al cabo, los ángeles estaban presentes en todos los momentos, en
todos los lugares del mundo. Salió, bebió un poco más del agua que llevaba
siempre en una garrafa en el maletero del coche, y se puso la cantimplora en el
cintura.
Todavía pensaba en Vahalla y en Chris
cuando comenzó a andar hacía el desfiladero. «Creo que me voy a enamorar muchas
otras veces», se dijo. No se sentía culpable por eso. La pasión era algo bueno,
divertido, y que podía enriquecer mucho la vida.
Pero era diferente el amor. Y el amor
vale cualquier precio, no merecía la pena cambiarlo por nada.
Se entro en la
entrada del desfiladero, y miro en el valle de enfrente. El horizonte comenzó a
ponerse rojo. Era la primera vez que veía un amanecer en el desierto; incluso
cuando dormían al aire libre, siempre se despertaban con el sol ya alto.
«Que gran espectáculo me he perdido»,
pensaba. La cima de las montañas, a lo lejos, comenzó a brillar, y la luz color
rosa iba cubriendo el valle, las piedras, las pequeñas plantas que insistían en
vivir casi sin agua. Permaneció algún tiempo mirando la escena.
Se acordó del libro que acababa de
publicar en Brasil, el cual, en un determinado momento, el pastor Santiago se
va a una montaña a mirar el desierto. Excepto por el hecho de no ser una
montaña, se sorprendió de la semejanza con la que había escrito ocho meses
antes. Del mismo modo que, ahora, se daba cuenta del nombre de la ciudad en la
que había desembarcado en los Estados Unidos.
Los Ángeles.
Pero no era momento de pensar las
señales del camino.
-Este en su rostro, mi ángel de la
guarda –dijo en voz alta-. Yo te veo. Estuviste siempre ante mi, y casi nunca
te reconocí. Escucho tu voz., cada día la escucho más claramente. Sé que
existes, porque hablan de ti en todos los rincones de la Tierra.
»Tal vez un hombre, o sociedad entera,
pudiese estar equivocados. Pero todas las sociedades, todas las civilizaciones,
todos los lugares del planeta, siempre han hablado de ángeles. Hoy en día, los
niños, los viejos y los profetas escuchan. Aun así, continuarán hablando de
ángeles a través de los siglos porque siempre existirán los profetas, los niños
y los viejos.
Una mariposa azul comenzó a revoletear
delante de él.
Era su ángel respondió.
_Rompí un pacto. Acepté un
perdón.
La mariposa corría de un lado al
otro. Había visto varias mariposas blancas en el desierto; aquella, sin embargo,
era azul. Su ángel estaba contento.
_También hice una apuesta. Aquella
noche, en lo alto de la montaña, aporté toda mi fe en Dios, en la vida, en mi
trabajo, en J., aposté todo lo que tenía. Aposté que, cuando yo abriese los
ojos, te mostrarías. Puse toda mi vida en un plano de balanza. Pedí que pusiese
tu rostro en el otro plato.
»Y, cuando abrí los ojos, tenía delante
de mi el desierto. Por algunos instantes, creí que había perdido. Pero
entonces. ¡con que cariño recuerdo!. Entonces tu hablaste.
Un pequeño surco de luz apareció en el
horizonte. El sol estaba naciendo.
_¿Recuerdas lo que dijiste? Dijiste:
«Mira alrededor, he ahí mi rostro. Soy el lugar en que tu estés. Mi manto te
cubrirá con los rayos del sol, de día, y con el brillo de las estrellas, de
noche.» ¡Oí claramente tu voz!
»Y también dijiste: “¡Que necesites
siempre de mi!”.
Su corazón estaba alegre. Iba a esperar
que el sol naciese, mirar bastante la cara de su ángel aquella mañana.
Después le
contaría a Chris de la puerta. ¡Y le diría que ver al ángel era todavía más
fácil que hablar con él! Bastante con creer que los ángeles existen, bastante
con necesitar a los ángeles. Y ellos se mostraban, brillantes como el despertar
de la mañana. Y ayudaban, cumplían la misión de proteger y guiar, para que cada
generación llevase su presencia a la generación siguiente, de modo que jamás
fuesen olvidados.
«Escribe algo,
oyó que decía una voz dentro de su cabeza.
Gracioso. No estaba intentado
canalizar, simplemente contemplaba la cara de su ángel.
Sin embargo, algo dentro de él exigía
que escribiese algo. Intento concentrarse en el horizonte y en el desierto,
pero ya no fue capaz.
Fue hasta el coche, cogió un papel y
bolígrafo. Había tenido algunas experiencias de psicografía, pero sin llegar
muy lejos; J. le había dicho que aquello no era para él, y que debía ir en
busca de su verdadero don.
Se
sentó en el suelo del desierto, con el bolígrafo entre los dedos, y procuro
relajarse. Dentro de un rato, el bolígrafo comenzaría a moverse solo,
haría algunos trazos, y las palabras
comenzarían a surgir. Para ello, tenía que perder un poco la conciencia, dejar
que algo, un espíritu o un ángel, lo poseyese.
Se entrego completamente, aceptó ser un
instrumento.
Pero nada ocurrió. «Escribe algo», oyó
de nuevo la voz en su cabeza.
Se asustó. No iba a ser poseído por un
espíritu. Estaba canalizando sin querer, como si su ángel estuviese allí
hablando con él. No era psicografía.
Cogió el bolígrafo de manera diferente,
ahora con firmeza.
Las palabras comenzaron a surgir,
nítidas. Y él iba copiando, sin tiempo para pensar en que escribía:
Por amor Sion, yo no callaré, Y por Jerusalén no pararé, Hasta que remplazca su justicia como luz esplendente
Y su salvación como antorcha encendida.
Aquello nunca había pasado antes.
Estaba escuchando una voz, dentro de él que le dictaba las palabras:
Y se te dará un buen nombre
Que la boca de Yahvé determinará;
Serás en la mano de Yahvé corona de
gloría, Real diadema en la palma de tu
Dios.
No te llamaran más ya «Desamparada»
Ni se llamará más tu tierra «Desolado»,
Sino que llamaran a ti «Mi
contemplación en ella», Y a tu tierra
«Desposada».
Intenta hablar con la voz Preguntó a
quien tenía decirle eso.
«Ya ha sido dicho respondió la voz,.
Simplemente está siendo recordada.»
Paulo sintió un nudo en la garganta.
Era un milagro, él daba gracias al señor.
El disco dorado del sol fue apareciendo
poco a poco en el horizonte. Tiró el cuaderno y el bolígrafo, se levantó, y
extendió los brazos en dirección a la luz. Pidió que toda aquella energía de
esperanza, la esperanza que un nuevo día trae a millones de personas en la faz
de la Tierra, entrase por sus dedos y reposase en su corazón. Pidió creer
siempre en el nuevo mundo, en los ángeles, en las puertas abiertas de Paraíso.
Pidió protección a su ángel y a la Virgen, para él, para todos los que amaba, y
para su trabajo.
La mariposa vino y, como obedeciendo
una señal secreta del ángel, se poso en su mano izquierda. Permaneció
absolutamente inmóvil, porque estaba en presencia de otro milagro; su ángel
había respondido.
Sintió el Universo pararse en aquel
momento: el sol, la mariposa, en el desierto enfrente de él.
Y, momento siguiente, el aire a su
alrededor lo sacudió. No era viento. Era una sacudida del aire, la misma que se
tiene cuando un coche adelanta a un autobús a alta velocidad.
Un escalofrió del más absoluto terror
recorrió su columna.
Alguien estaba
presente.
«No mires hacía atrás», oyó de nuevo la
voz.
Su corazón estaba disparado, y comenzó
a sentirse aturdido. Sabia que era miedo, un miedo terrible. Continuaba
inmóvil, con las manos extendidas hacia delante, la mariposa posada.
«Me voy a desmayar de pavor», pensó.
«No te desmayes», dijo la voz.
Intentaba mantener el control, pero sus
manos se habían quedado frías, y empezó a temblar. La mariposa voló lejos, y él
bajó los brazos.
«Arrodíllate», dijo la voz.
Él se arrodillo. No conseguía pensar en
nada. No tenía adonde huir.
«Limpia el suelo».
Hizo lo que la voz dentro de su cabeza
le mandaba.
Limpio una pequeña área de arena
delante suyo. De modo que quedase lisa. Su corazón continuaba disparado, y se
sentía cada vez más aturdido, y pensaba que podía tener un ataque cardiaco.
«Mira el suelo».
Una luz inmensa, casi tan fuerte como
el sol de la mañana, brillaba a su lado izquierdo. Paulo no quería mirar,
simplemente quería que todo aquello acabase rápido. En una fracción de segundos
recordó la infancia, cuando le contaba las apariciones de Nuestra Señora a los
niños.
Acostumbraba
pasar noches enteras en vela, pidiéndole a Dios que jamás mandase a la Virgen
aparecérsele a él, porque tendría miedo. Pavor.
El mismo pavor que estaba sintiendo
ahora.
«Mira el
suelo», insistió la voz.
Él miro hacia
la arena que acababa de limpiar. Y fue entonces cuando el brazo dorado,
brillante como el sol, apareció, y empezó a escribir algo.
«Cree_ oyó
decir a la voz _. Las puertas están abiertas por algún tiempo.»
Reunió todas
las fuerzas que aun tenia.
_Quiero hablar
_dijo en voz alta. El calor del sol parecía restaurar sus fuerzas.
No oyó nada,
ninguna respuesta.
Una hora
después, cuando Chris llegó (había despertado al dueño del hotel, y le había
exigido que la llevase en el coche hasta allí) , él seguía mirando el nombre
escrito en el suelo
Los dos
observaron a Paulo preparar el cemento.
_Qué
desperdicio de agua, en pleno desierto _se rió Took.
Chris le pidió
que no bromease así, su marido aún estaba bajo el impacto de la visión.
_He descubierto
de donde es el pasaje _dijo Took _. Lo escribió el profeta Isaías.
_¿Porque este
pasaje? _pregunto Chris.
_No tengo la
menor idea. Pero estaré atento.
_Habla de un
mundo nuevo _continúo ella.
_Tal vez sea
por eso _repuso Took _. Talvez sea por
eso.
Paulo los
llamó. La masa esta lisa.
Los tres
rezaron un Avemaría. Después Paulo se subió a la piedra, puso el cemento, y
colocó encima la imagen de Nuestra Señora, que llevaba siempre con él.
_Ya está.
_Talvez los
guardias la saquen cuando pasen por aquí dijo Took. Vigilan el desierto como si fuese un campo de flores.
_Puede ser
_respondió Paulo_. Pero el lugar queda marcado. Será, para siempre, uno de mis
lugares sagrados .
_ No_ replico Took _. Los lugares sagrados no son individuales. Aquí fue
dictado un texto. Un texto que ya existía, que habla de esperanza, y que había
sido olvidado.
Paulo no quería
pensar en eso ahora. Aun tenia miedo.
_Aquí la
energía del alma del mundo giró_ prosiguió Took _, y continuará girando
siempre. Es un lugar de poder.
Recogieron el
plástico en el que Paulo había mezclado el cemento, lo pusieron en el maletero
del coche, y fueron al viajo trailer a dejar a Took.
_¡Paulo ¡ _dijo
él al despedirse _. Creo que es bueno que sepas un viejo dictado de la
Tradición: «Cuando Dios quiere enloquecer a alguien, satisface todos sus
deseos.»
_Puede ser _
repuso Paulo_. Pero valió la pena correr el riesgo.
EPILOGO
En
un impulso, le conteste pidiéndole que
fuese hasta el Glorieta Canyon, cerca de Borrego Springs, a ve si todavía
estaba una estatua de Nuestra Señora de la Apariencia que yo había colocado
allí.
Poco
antes de las Navidades de 1989 recibí una carta de Rita, la cual adopto a
continuación. Decía:
Se
dieron algunas «coincidencias» óptimas. Tuve una semana libre en el trabajo, a
causa del Día de Acción de Gracias. Mi novio y yo (Andrea, un músico italiano)
estaba planeando ir a un lugar diferente.
[...]
Fue interesante porque íbamos muy despacio, en
el coche, y yo no vi nada relativo a la imagen. Llegamos al final del cañón,
paramos y comenzamos a escalar la montaña, hasta la cima. Todo lo que vimos
fueron algunas huellas de coyotes.
[...]
Paramos el coche y nos bajamos, y entonces
vimos unas velas pequeñas que habían sido encendidas, una mariposa de tela
dorada, y una cesta de paja al lado. Concluimos que aquel debía de ser el lugar
en el que estaba la santa, pero ya no estaba.
Cuando
ya estaba casi segura al final del cañón, de repente vimos a una mujer toda de
blanco, con esas ropas árabes, turbante, túnica larga, andando por el medio de
la carretera. Pero fue muy extraño, ¿Cómo iba a aparecer una mujer en medio del
desierto?
Pero
yo estaba tan sorprendida que ni siquiera pude hablar con ella.
Miré la foto que Rita envió: era
exactamente el lugar en el que había puesto la santa.
Escribí
este libro en enero/ febrero de 1992, podo después del final de la tercera
guerra mundial, en la que los combates fueron muchos más sofisticados que los
de armas convencionales. Según la tradición, esta guerra comenzó en los años
cincuenta, con el bloqueo de Berlín, y acabo cuando el muro cayo.
Ahora
según la tradición, una nueva guerra va a comenzar. Una guerra todavía más
sofisticada, de la que nadie puede escapar, porque a través de sus batallas se
completara el crecimiento del hombre. Veremos los dos ejércitos, de un lado,
aquellos que todavía creen en la raza humana, que creen en los poderes ocultos
del hombre, y saben que nuestro siguiente paso está en el crecimiento de los
dones individuales. Del lado estará los que niegan el futuro, los que creen que
la vida termina en la materia e, infelizmente, aquellos que, aunque tengan fe,
cree que han descubierto el camino de la iluminación y quieren obligar a los
demás a seguirlo.
Dios puso generosamente Su sabiduría
y su amor a nuestro alcance, y es fácil, encontrarlos. Basta permitir la
canalización, un proceso tan simple que yo mismo tarde mucho en aceptar ye n
reconocer. Como los combates tendrá lugar, en su mayoría, en el plano astral,
será nuestros ángeles de la guarda los que empuñaran la espada y el escudo,
protegiéndonos de los peligros y guiándonos hacia la victoria. Pero nuestra
responsabilidad también es inmensa: somos nosotros los que debemos, en este
momento de la historia, desarrollar los propios poderes, creer en el universo
no acaba en las paredes de nuestra propia habitación, aceptar las señales,
seguir a los sueños y al corazón.
Llegara
un día en que el problema del hombre podrá ser resuelto como el milagro de la
multiplicación de los panes. Llegará un día en el que el amor será aceptado por
todos los corazones, y la más terrible de todas las experiencias humanas _la
soledad que es peor que el hambre _, será barrida de la faz de la tierra..
llegara en que un día en que los que llaman a la puerta verán que está se abre;
los que piden, recibirán; los que lloran, serán consolados.
En
el libro los hermanos Karamazov, Dostoievski
nos cuenta la historia del gran Inquisidor, que repito ahora con mis
palabras:
Por
la noche, va a visitar a Jesús a su celda y le pregunta porque había decidido
volver justamente en aquel momento.” Nos estas entorpeciendo- dice el gran
Inquisidor -. Después de todo, tus ideales eran muy bonitos, pero somos
nosotros los que conseguimos ponerlos en practica.”. Discute con Jesús
argumentando que, aunque la Inquisición fuese juzgada severamente en un futuro,
era necesaria, y estaba cumpliendo su papel. No merecía la pena seguir hablado
de paz, cuando el corazón del hombre estaba en guerra; ni hablar de un mundo
mejor, cuando había tanto odio y tanta pobreza en el corazón del hombre. No
merecía la pena sacrificarse en nombre de toda la raza humana, porque el hombre
todavía sufría sus sentimientos de culpa. “tu dijiste que todos los hombres
eran iguales, que tenían la luz divina en su interior, pero olvidaste que los
hombres son inseguros, y que necesitan a alguien, y que necesitan que los
orientes. No entorpezcas nuestro trabajo, vete ”, dice el gran Inquisidor,
haciendo desfilar ante Jesús una serie de argumentes brillantes. “Puede
que tengas razón- dice Jesús -. Pero mi amor es mas fuerte.”


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