© Libro N° 14986. El Sol Revelador. Hermanos Grimm. Emancipación. Abril 4 de 2026
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EL
SOL REVELADOR
Hermanos
Grimm
El Sol Revelador
Hermanos Grimm
Un sastre vagaba por el mundo trabajando en su oficio. Estuvo una
temporada sin encontrar trabajo, y llegó a tal extremo en su miseria, que no le
quedaba ni un ochavo. Encontróse en el camino a un judío y, creyendo que
tendría mucho dinero, acalló la voz de su conciencia y, encarándose con él, le
dijo:
- Dame tu bolsa o te mato.
- Perdóname la vida - imploró el judío -. Dinero no tengo; sólo llevo
ocho cuartos.
- ¡Tú tienes dinero - replicó el sastre -, y vas a soltarlo! ¬ y le pegó
tan brutalmente que lo mató. Las últimas palabras del judío fueron:
- ¡El sol lo sacará a la luz! - y murió.
El sastre le revolvió los bolsillos en busca del dinero; pero sólo
encontró los ocho cuartos, tal como le había dicho su víctima. Cargóse el
cuerpo a cuestas, lo dejó entre unos matorrales y luego prosiguió su ruta.
Tras largas correrías llegó a una ciudad en la que encontró trabajo de
su oficio. El patrón tenía una hermosa hija, de la cual se enamoró el mozo.
Casáronse y vivieron un tiempo muy felices.
Al cabo de algunos años, cuando ya tenían dos hijos, murieron los
suegros, y los jóvenes quedaron dueños de la casa. Una mañana, hallándose el
hombre sentado a la mesa junto a la ventana, su esposa le sirvió un café y, al
verterlo él en el platillo y disponerse a beberlo, los rayos del sol fueron a
dar en el líquido y se reflejaron en la pared, haciendo bailar sus manchas en
ella. Mirándolos el sastre, dijo:
- ¡Sí, bien quisieras sacarlo a luz, pero no puedes!
Llena de curiosidad le preguntó su esposa:
- ¿Qué es eso, marido mío? ¿Qué quieres decir?
Pero él respondió:
- Es una cosa que tú no puedes saber.
- Me lo dirías si me quisieras - insistió ella; y le aseguró, con
grandes encarecimientos, que no lo revelaría a nadie; y ya no lo dejó en paz.
Entonces él le contó que, hacía muchos años, cuando todavía llevaba una vida
errante, encontrándose una vez sin dinero, asesinó a un judío, el cual, en los
estertores de la agonía, exclamó: "¡El sol lo sacará a la luz!". Y he
aquí que ahora el sol trataba de revelarlo al dibujar sus brillantes manchas en
la pared; pero no lo conseguía. Luego recomendó con gran empeño a la mujer que
no lo dijese a nadie, pues le iba la cabeza; y ella se lo prometió.
Pero no bien hubo vuelto el sastre a su trabajo, ella se fue a ver a su
comadre y le confió el secreto, encareciéndole la discreción y el silencio; no
obstante, al cabo de tres días lo supo la ciudad entera, y el sastre hubo de
comparecer ante el tribunal y fue condenado a muerte. Y he aquí cómo el sol
sacó a la luz aquel crimen.
*
* * *
*
FIN


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