© Libro N° 14935. Dramas Históricos. Shakespeare, William. Parte Dos. Emancipación. Marzo 21 de 2026
Título Original: ©
Versión Original: ©
Circulación conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión original
de textos:
https://ww3.lectulandia.com/book/dramas-historicos-ed-andreu-jaume
Licencia Creative Commons:
Emancipación Obrera utiliza una
licencia Creative Commons, puedes copiar, difundir o remezclar nuestro contenido,
con la única condición de citar la fuente.
La Biblioteca Emancipación Obrera es un medio
de difusión cultural sin fronteras, no obstante los derechos sobre los contenidos
publicados pertenecen a sus respectivos autores y se basa en la circulación del
conocimiento libre. Los Diseños y edición digital en su mayoría corresponden a Versiones
originales de textos. El uso de los mismos son estrictamente educativos y está
prohibida su comercialización.
Autoría-atribución: Respetar la autoría del texto y el nombre de los autores
No comercial: No se puede utilizar este trabajo con
fines comerciales
No derivados: No se puede alterar, modificar o reconstruir
este texto.
Portada E.O. de:
https://ww3.lectulandia.com/book/dramas-historicos-ed-andreu-jaume
© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación:
DRAMAS
HISTÓRICOS
William
Shakespeare
EL REY JUAN
versión de
Pedro Serrano
Escrita entre 1594 y 1596 e incluida por Francis Meres en su catálogo de 1598. Para algunos críticos, se trata de la reelaboración de una obra anterior, The Troublesome Reign of King John, publicada anónimamente en 1591. El único texto autorizado es el del Primer Folio de 1623.
www.lectulandia.com - Página 446
REY FELIPE II
DRAMATIS PERSONAE
REY JUAN de Inglaterra
REINA LEONOR, su madre, viuda de Enrique II
PRÍNCIPE ENRIQUE, su hijo y futuro Enrique III de Inglaterra
BLANCA de Castilla, su sobrina y futura esposa de Luis el delfín de Francia
Geoffrey Fitz Peter, conde de ESSEX, noble inglés, a veces aliado de Francia
William Longsword, conde de SALISBURY, noble inglés, a veces aliado de Francia
William Marshall, conde de PEMBROKE, noble inglés, a veces aliado de Francia
Roger, lord BIGOT, conde de Norfolk, noble inglés, a veces aliado de Francia
PETER DE POMFRET, un profeta inglés
LADY FALCONBRIDGE
Philip Falconbridge, el BASTARDO, más tarde sir Richard Plantagenet, hijo ilegítimo de Ricardo I de Inglaterra (Corazón de León) y lady Falconbridge
ROBERT FALCONBRIDGE, hijo legítimo del difunto sir Robert Falconbridge y lady Falconbridge
JAMES GURNEY, criado de la familia Falconbridge
de Francia
LUIS EL DELFÍN, su hijo
Conde de MELUN, noble francés
CHATILLON, noble francés y embajador ante Juan
CONSTANZA, esposa de Geoffrey, hijo difunto de Enrique II de Inglaterra
ARTURO, su hijo y sobrino de Juan, pretendiente al trono de Inglaterra y finalmente duque de Bretaña
Duque de AUSTRIA, también llamado «Limoges», un aliado del rey Felipe de Francia
CARDENAL PANDULFO, representante del papa Inocencio III
HUBERT, ciudadano de Angers y futuro partidario de la causa inglesa Un CIUDADANO de la ciudad de Angers
Heraldos, verdugos, mensajeros, sheriff, señores, soldados, asistentes
www.lectulandia.com - Página 447
PRIMER ACTO
ESCENA I
Clarines. Entran el REY JUAN, la REINA LEONOR, los condes de Pembroke, ESSEX y SALISBURY, con CHATILLON, el embajador francés.
REY JUAN Di pues, Chatillon, ¿qué nos demanda Francia?
CHATILLON Después de saludar, el rey de Francia habla, por esta mi persona, a esa majestad,
majestad arrogada, aquí, de Inglaterra.
REINA LEONOR Un curioso principio, ¿«majestad arrogada»?
REY JUAN Silencio, amada madre; escucha la embajada.
CHATILLON Felipe de Francia, en justa representación
del hijo de tu difunto hermano Geoffrey,
Arturo Plantagenet, reclama el más legítimo derecho sobre esta hermosa isla y territorios (Irlanda, Poitiers, Anjou, Turena, Maine)
y desea que depongas esa espada
con que usurpando riges estos diversos títulos, y en las manos de Arturo los entregues, sobrino tuyo y regio soberano.
REY JUAN ¿Y qué pasa si lo rechazamos?
CHATILLON El orgulloso mando de la guerra, cruenta y cruel, habrá de vindicar un derecho por la fuerza arrebatado.
REY JUAN Que haya guerra por guerra, sangre por sangre, mando también por mando. Esto responde a Francia.
CHATILLON Toma entonces el reto de mi rey por mi boca, el más extremo límite que tiene mi embajada.
REY JUAN A él llévale el mío, y vete en paz. Serás
como un relámpago en los ojos de Francia,
pues antes de que puedas reportarlo, ya estaré ahí;
el trueno de mi cañón se escuchará. Ahora parte. Sé la trompeta de esta cólera y lúgubre presagio de la ruina de ustedes.
www.lectulandia.com - Página 448
Que se le dé un conducto de honor.
Pembroke, encárgate. Chatillon, adiós.
Salen CHATILLON y Pembroke.
REINA LEONOR ¿Y ahora qué, hijo mío? ¿No dije siempre que la ambiciosa Constanza no cejaría
hasta encender a Francia, al mundo entero por la causa y derechos de su hijo? Prevenir y resolver esto se pudo con muy fáciles muestras amorosas,
que hoy las maniobras de dos reinos deben arbitrar con temible y cruento efecto.
REY JUAN Tenemos el derecho y la firme posesión.
REINA LEONOR (Aparte al REY JUAN.)
Más la posesión que algún derecho,
que si no, va a irnos mal a ti y a mí;
esto que te susurra mi conciencia al oído,
no ha de oírlo nadie sino el cielo, tú y yo.
Entra un sheriff.
ESSEX Mi soberano, la más rara controversia que nunca escuché llega del interior
para que tú la juzgues. ¿Hago pasar a los hombres?
REY JUAN (A ESSEX.) Haz que se acerquen.
Sale el sheriff.
Nuestras abadías y prioratos pagarán
esta carga expedita.
Entran ROBERT FALCONBRIDGE
y Philip Falconbridge, el BASTARDO.
¿Ustedes quiénes son?
BASTARDO Leal siervo tuyo soy, noble nacido
en el condado de Northampton, primogénito, creo suponer, de Robert Falconbridge, soldado al que en combate la mano dadivosa de Corazón de León armó caballero.
REY JUAN (A ROBERT FALCONBRIDGE.)
¿Quién eres tú?
www.lectulandia.com - Página 449
ROBERT FALCONBRIDGE
El hijo y heredero del mismo Falconbridge
REY JUAN ¿Él es el primogénito, y eres tú el heredero?
De misma madre, entonces, no proceden.
BASTARDO Sin duda, poderoso rey, de misma madre,
es bien sabido; y creo, de mismo padre.
Pero para saber de cierto esa verdad
te conmino ante el cielo, ante mi madre; de eso yo dudo, cualtodo hijo de hombre.
REINA LEONOR ¡Fuera, grosero! Deshonras a tu madre y lastimas su honor con tal sospecha.
BASTARDO ¿Yo, señora? Razón no tengo para ello. Esa es la causa de mi hermano, no la mía, y si la prueba, podrá despojarme
de quinientas libras al año cuando menos.
Dios proteja el honor de mi madre, y mis tierras.
REY JUAN (Aparte.) Un tipo franco. ¿Por qué, siendo él menor, reivindica tu herencia como suya?
BASTARDO No sé, excepto por quedarse con las tierras; aunque de ser bastardo una vez me infamó.
Si he sido o no engendrado de verdad, eso sigo poniéndolo en boca de mi madre. Pero de que muy bien he sido yo engendrado
(en paz descansen los huesos que por mí se dolieron), compara nuestros rostros y se tú mismo juez.
Si el viejo sir Robert nos engendró a los dos, y nuestro padre fue, este se le parece; de rodillas, oh, padre, buen sir Robert,
le doy gracias al cielo no parecerme a ti.
REY JUAN ¡Qué deslenguado nos ha enviado el cielo!
REINA LEONOR (Al REY JUAN.)
Tiene un trazo del rostro de Corazón de León; y lo marcó el acento de su lengua. ¿No notas varios rasgos de mi hijo
en la complexión total de este hombre?
REY JUAN (A la REINA LEONOR.) Mis ojos lo han examinado bien y es el mismo Ricardo. Di, bribón.
www.lectulandia.com - Página 450
¿Por qué reclamas las tierras de tu hermano?
BASTARDO
¡Porque tiene el rostro menudo de mi padre!
Con media menudencia de esas tendría todas mis tierras (menudillo) ¡quinientas libras al anillo!
ROBERT FALCONBRIDGE
Gracioso soberano, cuando vivía mi padre, tu hermano empleó a mi padre muchas veces.
BASTARDO Pues con eso, señor, mis tierras no obtendrás; Mejor relata cómo empleó a mi madre.
ROBERT FALCONBRIDGE Lo despachó una vez en embajada a Alemania, con el emperador
a tratar altos negocios de esa época.
Ventaja de esa ausencia tomó el rey,
y mientras tanto puso casa en su casa;
de qué se aprovechó, me avergüenza contarlo. Lo cierto es que hubo mucho mar y mucha costa que entre mi padre y madre se extendían, como a mi propio padre se lo oí decir, cuando este alegre caballero fue engendrado. En su lecho de muerte legó por testamento
sus tierras para mí, y que muriera, dijo, si este hijo de mi madre lo era suyo; y en caso que lo fuera, vino al mundo catorce semanas antes de su debido tiempo. Por eso, buen soberano, dame lo que es mío, las tierras de mi padre, según su voluntad.
REY JUAN Bribón, legítimo es tu hermano;
tras sus bodas la esposa de tu padre lo tuvo. Y si hubo falsedad, la falla fue de ella, falla que es riesgo de todos los maridos
que casan con esposa. Dime, ¿cómo mi hermano, si como dices se esforzó en este hijo, reclamaría de tu padre este hijo para sí?
Amigo, guardar pudo tu padre este becerro nacido de su vaca lejos de todo el mundo; de veras, pudo. Si fuera de mi hermano,
mi hermano no podría reclamarlo, ni tu padre, no siendo suyo, rechazarlo. En conclusión:
www.lectulandia.com - Página 451
el hijo de mi madre le dio a tu padre un heredero; tal heredero posee la tierra de tu padre.
ROBERT FALCONBRIDGE
¿Ninguna validez tendrá su voluntad para desposeer a ese hijo que no es suyo?
BASTARDO No mayor validez para desposeerme, pienso, de la que su voluntad tuvo en engendrarme.
REINA LEONOR ¿Qué preferirías: ser un Falconbridge
y como tu hermano disfrutar tus tierras,
o el reputado hijo de Corazón de León, señor de tu presencia, aunque sin tierras?
BASTARDO Señora, si mi hermano fuera como yo y yo me pareciera al buen sir Robert,
y si mis piernas fueran tales varas,
mis brazos esas anguilas rellenas,
tan flaco el rostro que no me atreviera
ni a llevar una rosa en una oreja
porque no se dijera, «donde va esa morralla», y la semejanza me heredara esas tierras,
no quisiera nunca moverme de este sitio. Daría cada pie de ello por tener este rostro; de ninguna manera quisiera ser don Teto.
REINA LEONOR Me gusta cómo eres. ¿Dejarás tu fortuna, le legarás tus tierras, y me seguirás?
Soy un soldado y me dirijo a Francia.
BASTARDO Hermano, ten mis tierras; Yo probaré mi suerte.
Tu rostro te ha dado quinientas libras al año;
si por cinco peniques la vendieras ya habrías ganado.
Señora, te seguiré hasta la muerte.
REINA LEONOR No, mejor llega tú primero al más allá.
BASTARDO Nuestras rústicas maneras ceden el paso a nuestros superiores.
REY JUAN ¿Cuál es tu nombre?
BASTARDO «Philip», mi soberano, así mi nombre empieza; primogénito de la esposa de sir Robert.
REY JUAN Desde hoy llevas el nombre de quien su forma llevas:
www.lectulandia.com - Página 452
arrodíllate Philip, levántate más grande.
Hace caballero al BASTARDO.
Levántate, sir Richard y Plantagenet.
BASTARDO Dame tu mano, hermano por el lado de madre;
mi padre me dio honor, el tuyo te dio tierras. Sea bendita la hora del día o de la noche en que fui concebido, y sir Robert viajaba.
REINA LEONOR ¡El vivo espíritu de Plantagenet! Yo soy tu abuela, Richard, llámame así.
BASTARDO Más por suerte, señora, que otra cosa. ¿Y qué?
Algo un poco cargado a la derecha,
entrando por la ventana o el portillo;
moneda falsa que de noche pasa,
y a caballo regalado no se le mira el diente; más vale pájaro en mano que ciento volando, y yo soy yo, bajo cualquier progenie.
REY JUAN Vete, Falconbridge. Tu deseo se ha cumplido; un caballero sin tierra te hace hidalgo con tierras. Ven señora, ven Richard, debemos darnos prisa. A Francia, a Francia, que es más que necesario.
BASTARDO Hermano, adieu. Que tengas buena fortuna, ya que fuiste engendrado desde la honestidad.
Salen todos menos el BASTARDO.
Un pie de honor mejor de lo que estaba, más varios pies de tierras mucho peor. Ya puedo hacer señora a cualquier Juana; «Buen día, sir Richard», ve con Dios, compadre, y si su nombre es Juan, le diré «Pedro»,
pues el honor reciente no recuerda ni el nombre, es demasiado respetuoso y sociable
para tu conversión. Luego alguien muy viajado, él y su mondadientes entre los invitados; y cuando mi digno estómago esté harto,
entonces me chupo el diente y catequizo
a este mi hombre de mundo: «Mi querido señor (recargado en mi codo así comienzo), le suplico»: primero va Pregunta,
www.lectulandia.com - Página 453
y luego va Respuesta como en un silabario: «Oh, señoría», dice Pregunta, «mándeme usted, a sus pies, a su servicio, señoría».
«No, señoría», dice Pregunta, «yo, mi señor, a la suya.» Y antes que Respuesta sepa lo que quiere Pregunta, salvo por un diálogo de cumplidos, y hablando de los Alpes y Apeninos,
de los Pirineos y del río Po,
se sigue así hasta que acabe la cena.
Y es que esta respetable sociedad simpatiza con un espíritu en ascenso como el mío; pues el que no se atiene a ser un observante, no es sino un bastardo en estos tiempos y yo también lo soy, me atenga o no;
y no solo en el hábito o divisa,
forma exterior, externos atavíos,
sino desde lo más profundo para verter
dulce, dulce veneno en boca de la época,
pues aunque no sea yo ducho en engaños,
aprenderé a esquivar los que estarán regados
peldaño tras peldaño de mi ascenso.
Entran LADY FALCONBRIDGE
y JAMES GURNEY.
¿Pero quién llega agitada y en traje de montar? ¿Qué mujer mensajero? ¿No tiene ella marido que haga sonar el cuerno a su llegada? Oh, cielos, es mi madre. ¿Y bien, señora?
¿Qué te trae con tal premura a la corte?
LADY FALCONBRIDGE
¿Dónde está el desdichado de tu hermano, dónde, que trae a rastras mi honor de arriba abajo?
BASTARDO ¿Mi hermano Robert, el hijo de sir Robert, el gigante Colbrando, ese hombre tan robusto? ¿Al hijo de sir Robert es que buscas?
LADY FALCONBRIDGE
¿El hijo de sir Robert?, ¡muchacho irreverente! ¿El hijo de sir Robert? ¿Te mofas de sir Robert? Hijo es él de sir Robert, tú también.
BASTARDO James Gurney, ¿nos dejas un momento?
www.lectulandia.com - Página 454
JAMES GURNEY Con permiso, buen Philip.
BASTARDO «Philip» cualquier gorrión, James,
verás las maravillas que circulan; luego te cuento.
Sale JAMES GURNEY.
Señora, yo no soy hijo del buen sir Robert; Bien pudo comer sir Robert lo que de mí le toca en Viernes Santo y no romper su ayuno.
Poner, sir Robert pudo, lo confieso; tenerme, sir Robert, eso no pudo hacerlo.
Le sabemos su estilo. Así pues, querida madre, ¿a quién agradecer por estos miembros? Sir Robert no ayudó a hacer esta pierna.
LADY FALCONBRIDGE ¿Has conspirado tú junto a tu hermano,
que por provecho propio deberías defenderme?
¿Qué significa este desprecio, cabestro?
BASTARDO ¡«Caballero, caballero», buena madre, como Basilisco! ¡Qué! Me han armado caballero, aquí, en mi hombro. Pero, madre, no soy hijo de sir Robert;
he renunciado a sir Robert y a mis tierras; legitimidad, nombre, todo, se ha ido. Querida madre, dime quién fue mi padre.
Un hombre probo, espero. ¿Quién era, madre?
LADY FALCONBRIDGE ¿Has negado ser un Falconbridge?
BASTARDO Tan fielmente como niego al diablo.
LADY FALCONBRIDGE
El rey Ricardo Corazón de León fue tu padre; con largo y vehemente cortejo me sedujo
a hacerle sitio en el lecho de mi esposo. Que no me cargue el cielo esta transgresión; tú eres producto de mi cara ofensa
que tan efusivamente superó mis defensas.
BASTARDO Por esta luz, si a engendrarme volvieras, señora, no querría tener un mejor padre.
Hay pecados que en esta tierra obtienen su perdón, y así pasa con este. Tu locura no es falta;
era debido poner tu corazón a su arbitrio, sujetado tributo a un imponente amor,
www.lectulandia.com - Página 455
contra cuya furia y fuerza sin igual
el temerario león no libraría batalla,
ni alejaría su noble corazón de Ricardo.
Quien con fuerza arrancaba el corazón a un león, fácilmente ganara el de mujer. Sí, madre,
de todo corazón, te doy las gracias por mi padre.
Si alguien osa decir que tú no actuaste bien al engendrarme, enviaré su alma al infierno. Ven, y te presentaré con mis parientes; dirán que, cuando Ricardo me engendró, si dices tú que no, habría sido pecado.
Miente quien dice que lo fue; yo digo: no lo fue.
Salen.
www.lectulandia.com - Página 456
SEGUNDO ACTO
ESCENA I
Clarines. Delante de Angers, entran el REY FELIPE de Francia, LUIS EL DELFÍN, CONSTANZA, ARTURO, y sus fuerzas por un lado; el duque de AUSTRIA llevando una piel de león y fuerzas por el otro lado.
REY FELIPE Bienvenido ante Angers, valiente Austria. Arturo: aquel gran antepasado de tu sangre, Ricardo, el que robó al león su corazón
e hizo la guerra santa en Palestina,
por este bravo duque se anticipó a su tumba.
Y para compensar a su progenie,
ante nuestra insistencia ha venido hasta aquí a desplegar sus insignias en tu apoyo y a rechazar aquí la usurpación
de tu inhumano tío, el inglés Juan.
Abrázalo, ámalo, dale la bienvenida.
ARTURO Dios te perdone la muerte de Corazón de León, y más aún si das vida a su prole,
protegiendo con tus alas guerreras su derecho. Te doy la bienvenida con impotente mano, pero con amoroso corazón impoluto. Bienvenido a las puertas de Angers, duque.
LUIS EL DELFÍN Ah, noble muchacho, ¿quién no te haría justicia?
AUSTRIA (A ARTURO.) En tu mejilla deposito este celoso beso como sello de amor en este pacto:
no volveré a mi casa hasta que Angers y los derechos que tienes en Francia, junto con esa pálida costa de albo rostro, cuyo pie cocean las rugientes mareas y aísla a sus isleños de otras tierras,
hasta que esa Inglaterra cercada por el ponto, ese baluarte de murallas de agua, aún segura, y de extranjeros designios ignorante,
hasta que esa última esquina de Occidente te proclame su rey. Antes, buen niño, alzado en armas, no pensaré en mi casa.
www.lectulandia.com - Página 457
CONSTANZA Recibe el agradecimiento de su madre, ah, el agradecimiento de una viuda,
en tanto que tu fuerte mano ayuda a darle fuerza para retribuir tu amor más plenamente.
AUSTRIA La paz del cielo sea con quienes alzan la espada en tan caritativa y justa guerra.
REY FELIPE Ahora a trabajar. Dirijan el cañón al ceño de esta resistente ciudad.
Que los mejores y más fogueados hombres elijan las mejores posiciones.
Ante ella dejaremos nuestros reales huesos, vadearemos en sangre de franceses desde aquí hasta la plaza del mercado, pero a este niño la someteremos.
CONSTANZA Aguarda la respuesta a tu embajada,
para que la imprudencia no manche de sangre tus espadas.
Quizá lord Chatillon trae de Inglaterra
en paz este derecho que exigimos en guerra; no deploremos luego cada gota de sangre que una ardiente e irreflexiva prisa por temeridad pudiera derramar.
Entra CHATILLON.
REY FELIPE ¡Oh, maravilla, señora! A tu deseo nuestro mensajero Chatillon ha llegado. Di brevemente lo que Inglaterra dice.
En calma te atendemos. Chatillon, habla.
CHATILLON Vuelve tus fuerzas de este indigno asedio y agítalas contra una tarea más poderosa; Inglaterra, impaciente de tus justas demandas, se ha levantado en armas. Vientos adversos, cuyo ocio padecí, le han dado tiempo
de desembarcar sus legiones tan rápido como yo.
A marchas forzadas dirige a esta villa
sus poderosas fuerzas, sus soldados confiados.
Viene junto con él la reina madre,
una Até que lo incita a la sangre y la lucha; con ella su sobrina, doña Blanca de España; con ellos un bastardo también del rey difunto;
www.lectulandia.com - Página 458
y todos los inquietos humores de esa tierra, osados voluntarios, feroces y fogosos, rostro de dama, ánimo de dragón fiero,
que sus fortunas vendieron en su tierra nativa, y orgullosos cargan su legado a la espalda, para tentar aquí nuevas fortunas.
En breve, nunca surcó el henchido oleaje una muestra de espíritus intrépidos
tan osada como el bajel inglés ahora trae para ofensa y desgracia de la cristiandad.
Redoble de tambores.
La interrupción de sus torpes tambores
ahorra detalles; se hallan ya justo aquí;
prepárate para parlamentar o pelear.
REY FELIPE ¡Cuán imprevista es esta expedición!
AUSTRIA Por tan inesperada, más debemos aún
alertar el empeño en defendernos,
pues el coraje crece en la ocasión.
Que bienvenidos sean; estamos preparados.
Entran el REY JUAN, el BASTARDO, la REINA LEONOR, BLANCA, el conde de Pembroke, y las fuerzas inglesas.
REY JUAN La paz sea con Francia, si Francia en paz permite
la justa y sucesoria entrada a lo que es nuestro; si no, que sangre Francia, y la paz suba al cielo, mientras nosotros, agente iracundo de Dios, corregimos esa altiva queja que sacude la paz del cielo.
REY FELIPE La paz sea con Inglaterra, si la guerra regresa de Francia hasta Inglaterra, para vivir en paz.
A Inglaterra la amamos, y en bien de esa Inglaterra sudamos aquí el peso de nuestras armaduras.
Este esfuerzo nuestro debía ser obra tuya; mas de amar a Inglaterra estás tan lejos que a su legítimo rey has socavado, cortado la sucesión de la posteridad, afrentado los derechos de un infante,
y violado la virtud virginal de la corona.
Señalando a ARTURO.
www.lectulandia.com - Página 459
Contempla el rostro de tu hermano Geoffrey. Ojos, frente, moldeados a partir de los suyos; este pequeño extracto contiene al otro grande que en Geoffrey feneció, y la mano del tiempo lo ampliará hasta alcanzar igual volumen. Ese Geoffrey era tu hermano mayor,
y este es su hijo; de Geoffrey era Inglaterra, y esto es de Geoffrey. En el nombre de Dios, ¿cómo es que entonces te haces llamar rey, cuando en estas sienes late sangre viva, dueña de la corona que subyugaste?
REY JUAN ¿Quién te ha comisionado, Francia, para extraer mi respuesta de tus artículos?
REY FELIPE El juez supremo que inspira en todo pecho de fuerte autoridad los buenos pensamientos para observar las tachas y manchas del derecho; tal juez me ha hecho guardián de este muchacho, con cuya autorización acuso tu injusticia
y con cuya ayuda pretendo castigarla.
REY JUAN Ah, así que usurpas a la autoridad.
REY FELIPE Es perdonado derribar al usurpador.
REINA LEONOR ¿A quién llamas usurpador, Francia?
CONSTANZA Deja que yo responda. (A la REINA LEONOR.)
Al usurpador de tu hijo.
REINA LEONOR ¡Fuera, insolente! Tu bastardo será rey para que tú seas reina y le des mate al mundo.
CONSTANZA Mi cama fue siempre tan sincera con tu hijo como la tuya con tu esposo, y este niño semeja más en los rasgos a su padre Geoffrey
que tu y Juan en maneras, y es tan parecido como la lluvia al agua, o el demonio a su mal. ¡Un bastardo mi niño! Por mi alma, pienso
que nunca fue su padre tan lealmente engendrado.
Eso no podía ser ya que tú eras su madre.
REINA LEONOR (A ARTURO.) Buena madre esta, niño, que ensucia a tu padre.
www.lectulandia.com - Página 460
CONSTANZA (A ARTURO.)
Buena abuela esta, niño, que a ti te ensuciaría.
AUSTRIA ¡Callen!
BASTARDO ¡Escuchen al ujier!
AUSTRIA ¿Quién diablos eres tú?
BASTARDO Alguien que será el diablo para ti, señoría, si te llega a ver solo y te arranca esa piel. Eres como la liebre del refrán, tan valiente que les mesa la barba a leones muertos. ¡Ahumaré tu abrigo de piel si te agarro! ¡Cuídate, bribón, te juro que lo haré!
BLANCA Ah, bien se merece esas ropas de león el que despojó al león de tales ropas.
BASTARDO Luce igual de bien en sus espaldas que las calzas del gran Alcides en un asno. Pero, asno, te quitaré esa carga de la espalda, o te pondré una que te parta el lomo.
AUSTRIA ¿Quién es este fatuo que nos deja sordos con tan abundante y superfluo resuello?
REY FELIPE Luis, decide de inmediato qué vamos a hacer.
Mujeres y necios, paren su conferencia. Rey Juan, he aquí el resumen de todo: en el nombre de Arturo te reclamo Inglaterra e Irlanda, Angers, Turena y Maine. ¿Renuncias a ellas y depones las armas?
REY JUAN Antes daré mi vida. Francia, te desafío.
Arturo de Bretaña, ríndete a mis manos,
y mi profundo amor te dará más que aquello que la cobarde mano de Francia ha de ganar. Niño, sométete.
REINA LEONOR (A ARTURO.) Ven con tu abuela, criatura.
CONSTANZA Hazlo, criatura, ve con tu abuela. Dale a tu abuela el reino, y ella te dará una ciruela, una cereza, un higo.
¡He ahí una buena abuela!
www.lectulandia.com - Página 461
ARTURO Madre querida, calla.
Quisiera estar muy adentro en mi tumba;
no merezco que se haga por mí tanto alboroto.
REINA LEONOR Su madre lo avergüenza tanto, pobre niño, que llora.
CONSTANZA ¡Caiga la vergüenza sobre ti, sea ella o no la causa!
Los agravios de su abuela, no mis vergüenzas
hacen que de sus pobres ojos broten
esas perlas que conmueven al cielo,
que el cielo ha de tomar a manera de pago. Estas cuentas de cristal sobornarán al cielo para que haga justicia y lo venguen de ti.
REINA LEONOR ¡Monstruo, calumniadora del cielo y de la tierra!
CONSTANZA Monstruo, injuriadora del cielo y de la tierra,
no digas que calumnio; tú y el tuyo usurpan
los dominios, majestad, y derechos
de este niño oprimido. Este es el hijo de tu primogénito infortunado en nada sino en ti.
Tus pecados los paga esta pobre criatura; el fallo de la ley ha caído sobre él, a pesar de haber dos generaciones
ya lejos de tu vientre pecador.
REY JUAN Termina ya, loca.
CONSTANZA Solo me queda esto por decir:
que el pecado de ella ha sido su tormento, y no solo eso, sino que Dios ha hecho de ella su pecado y a ella el tormento
de este alejado vástago, por ella atormentado y con ella tormento; la ofensa de ella es guardián de su propio pecado,
todo el castigo en la persona de este niño y todo por ella. ¡Que la atormenten a ella!
REINA LEONOR Desavisada arpía, puedo mostrarte un testamento que anula el título de tu hijo.
CONSTANZA Sí, ¿quién lo duda? Un testamento, ¡perverso testamento, de mujer testamento, testamento de abuela gangrenosa!
REY FELIPE Basta, señora. Detente, o sé más moderada;
www.lectulandia.com - Página 462
mal sienta a mi presencia el alentar
tan malsonantes recriminaciones.
Convoca una trompeta a las murallas
a los hombres de Angers; escuchemos
qué título, Arturo o Juan, ellos admiten.
Sonido de trompetas.
Entran CIUDADANOS de Angers sobre las murallas.
CIUDADANO ¿Quién nos ha llamado a las murallas?
REY FELIPE Es Francia, en nombre de Inglaterra.
REY JUAN Es Inglaterra, en su propio nombre.
Ustedes, hombres de Angers y amados súbditos…
REY FELIPE Amados hombres de Angers, de Arturo súbditos, nuestra trompeta los llamó a este cordial parlamento.
REY JUAN En nuestro provecho; así, escúchanos primero.
Las banderas de Francia que a la vista
se han desplegado aquí bajo sus ojos
vienen a destruir esta ciudad.
Llenos de cólera, listos a escupir
su indignación de hierro, los cañones
están montados frente a sus murallas.
A la vista de su ciudad, de sus cegadas puertas, el impío proceder de estos franceses
ha preparado ya un sangriento sitio. Si no llegamos, esas dormidas piedras que como un cinturón hoy los circundan, por la coacción de tal artillería serían arrancadas de su lecho de cal
y habrían ya hecho gran devastación
para contra su paz arremeter sangrienta.
Pero a la vista de nosotros, su legítimo rey,
quien con tan ardua y expedita marcha
ha puesto una traba ante sus puertas,
para que esta amenaza no dañe las mejillas
de su ciudad, contemplen a los franceses,
estupefactos, pedir una entrevista. Y en vez de balas envueltas en fuego que sacudieran sus enfebrecidos muros, lanzan palabras calmas envueltas en humo
www.lectulandia.com - Página 463
para provocar un desleal error en sus oídos; júzguenlas bien, amables ciudadanos,
y déjennos entrar. El extenuado ánimo de su rey, exhausto en esta veloz acción, les pide asilo dentro de su ciudad.
REY FELIPE Cuando haya hablado, respondan a los dos.
Toma la mano de ARTURO.
Miren, aquí en mi mano derecha, consagrada a la protección de su derecho se encuentra el joven Plantagenet,
hijo del hermano mayor de este hombre,
y rey suyo y de sus posesiones.
Por esta hollada equidad hollamos hoy
estos prados en belicosa marcha,
ante su ciudad, no por ser su enemigo,
sino por el apremio de hospitalario celo
que piadosos nos trajo a auxiliar
a este oprimido niño. Agradezcan entonces
cumplir el genuino homenaje que deben
a aquel que lo posee: a este joven príncipe.
Y entonces nuestro ejército, como oso con bozal salvo en aspecto, habrá sellado toda ofensa.
Lo avieso de nuestros cañones se gastará en vano contra las invulnerables nubes del cielo, y en bendecida y sosegada retirada,
con intactas espadas y los cascos sin mella, llevaremos a casa esa animosa sangre que íbamos a derramar en su ciudad,
y dejaremos a sus hijos, esposas, y a ustedes, en paz.
Pero si neciamente ignoran nuestra oferta,
la ronda de sus murallas de antigua faz
no los podrá ocultar de nuestros mensajeros de guerra, por más que su ruda circunferencia albergue toda la experiencia de estos ingleses.
Respondan pues: ¿nos llamarán señor de su ciudad en nombre de aquel por quien la desafiamos, o le haremos la seña a nuestra furia
y entraremos a saco en lo que es nuestro?
CIUDADANO En breve, somos súbditos del rey de Inglaterra.
www.lectulandia.com - Página 464
Por él, y en su derecho, tenemos esta villa.
REY JUAN Reconozcan pues a su rey, déjenme entrar.
CIUDADANO No podemos. Pero quien pruebe ser el rey, a él lealtad probaremos; hasta entonces atrancamos nuestras puertas contra el mundo.
REY JUAN ¿No prueba la corona de Inglaterra al rey?
Y si no eso, yo traigo aquí testigos,
treinta mil corazones de casta inglesa.
BASTARDO (Aparte.) Incluidos los bastardos.
REY JUAN Para refrendar con sus vidas nuestro título.
REY FELIPE Tantas y tan bien nacidas sangres como esas…
BASTARDO (Aparte.) También unos bastardos.
REY FELIPE Lo enfrentan y refutan tal reclamo.
CIUDADANO Hasta que se establezca cual derecho es el más meritorio retendremos nosotros el derecho ante ambos.
REY JUAN Perdone Dios entonces los pecados
de todas estas almas que a su eterna morada huirán antes del rocío nocturno
en la temible prueba del rey de nuestro reino.
REY FELIPE Amén, amén. Monten, caballeros, ¡a las armas!
BASTARDO San Jorge, que azotaste al dragón, y desde entonces la puerta de mi hostelera encabalgas,
¡enséñanos a defendernos! (A AUSTRIA.) Bribón, si yo estuviera metido en tu leonera y con tu leona,
pondría una cornamenta sobre tu piel de león y haría un monstruo de ti.
AUSTRIA Basta, no más.
BASTARDO Ah, tiemblas, pues escuchas el rugido del león.
REY JUAN Remontemos el llano, donde desplegaremos mejor situados nuestros regimientos.
BASTARDO
REY FELIPE
Rápido, para tomar ventaja del terreno.
Así será, hagan que en la otra colina
www.lectulandia.com - Página 465
se sitúen los otros. ¡Dios y nuestro derecho!
Salen por separado las fuerzas inglesas y francesas. El CIUDADANO permanece. Aquí, después de la salida, el HERALDO FRANCÉS entra ante las puertas con trompetas.
HERALDO FRANCÉS
Hombres de Angers, abran de par en par las puertas y denle paso al joven Arturo, duque de Bretaña, quien por mano de Francia este día ha provocado en mucha madre inglesa mucho llanto,
por sus hijos dispersos en el suelo sangrante; muchos maridos de viudas yacen abatidos, y abrazan fríamente la agria tierra;
y con muy pocas bajas juega la victoria sobre los estandartes danzantes del francés, que están aquí, triunfalmente desplegados, para entrar como conquistadores y proclamar
a Arturo de Bretaña rey de Inglaterra y de ustedes.
Entra el HERALDO INGLÉS con trompetas.
HERALDO INGLÉS Alégrense, hombres de Angers, a las campanas denle vuelo, que el rey Juan de Inglaterra
y rey suyo también, ya se aproxima,
señor de este ardiente día avieso.
Sus armaduras, que de aquí se marcharon con un fulgor de plata, aquí regresan áureas de sangre de franceses; no hay una sola pluma erguida en cresta inglesa que haya sido arrancada por las lanzas francesas;
vuelven nuestras divisas en estas mismas manos que antes las desplegaron al marcharnos, y como alegre tropa de cazadores vuelven
los audaces ingleses, todos con manos púrpuras, teñidas en la mortal masacre de sus enemigos. Abran puertas y al vencedor den paso.
CIUDADANO Heraldos, desde nuestras torres, pudimos observar desde el principio hasta el fin el ataque y retirada
de ambos ejércitos, cuyo equilibrio
nuestros mejores ojos censurar no han podido.
La sangre se ha pagado con la sangre,
www.lectulandia.com - Página 466
con golpes respondieron a los golpes;
la fuerza fue enfrentada con la fuerza,
y el poder fue arrostrado con poder.
Ambos son parecidos y a los dos
tenemos por lo mismo en parecido.
Uno debe mostrar ser el mejor.
Mientras su fuerza esté en tal equilibrio,
a ninguno y al mismo tiempo a ambos
nuestra ciudad entonces entregamos.
Entran por un lado el REY JUAN, la REINA LEONOR, BLANCA, el BASTARDO, el conde de Salisbury y las fuerzas inglesas; por el otro lado el REY FELIPE, LUIS EL DELFÍN, AUSTRIA y las fuerzas francesas.
REY JUAN Francia, ¿tienes aún sangre que derrochar? Di, ¿fluirá la corriente de nuestro derecho, cuyo paso, hostigado por tu impedimento, habrá de abandonar su cauce natural
y se desbordará alternado su curso
hasta los confines de tus costas,
o dejarás que sus aguas plateadas
corran con placidez hacia el océano?
REY FELIPE Inglaterra, no ahorraste una gota de sangre
más que Francia en esta ardiente prueba; más bien, perdiste más. Y juro por esta mano que domina las tierras que este cielo contempla que antes que depongamos nuestras armas recién alzadas, hemos de reducirte, a ti, contra quien las alzamos,
o añadiremos una cifra regia
a los muertos, honrando el pergamino
que la pérdida de esta guerra narre
de una matanza ungida al nombre de reyes.
BASTARDO ¡Ah, majestad! Qué alto tu gloria sube cuando a la rica sangre de reyes prende fuego.
Ahora la Muerte llena de acero sus pavorosas quijadas, y las espadas de los soldados son sus dientes y colmillos, y ya se harta, engullendo la carne de los hombres, en irresolutas diferencias de reyes.
¿Por qué se pasman estas reales frentes?
¡Al ataque, reyes! Regresen al mancillado campo. ¡Ustedes potencias tan iguales, fieros espíritus ardorosos!
www.lectulandia.com - Página 467
Y que la confusión de una parte confirme
la paz de la otra. En tanto, ¡golpes, sangre, y muerte!
REY JUAN ¿Ahora a qué bando admiten, ciudadanos?
REY FELIPE Hablen, por Inglaterra, ciudadanos. ¿Quién es su rey?
CIUDADANO El rey de Inglaterra, cuando lo conozcamos.
REY FELIPE Conózcanlo en nosotros que sostenemos su derecho.
REY JUAN En nosotros que somos nuestro propio enviado y posesión tenemos de nuestra gran persona, señor de nuestra presencia, Angers, y de ustedes.
CIUDADANO Un poder mayor que nosotros niega esto. Y hasta que no haya duda, cerramos bajo llave todos nuestros escrúpulos primeros
en nuestras fuertes y atrancadas puertas. Regidos hemos de ser por nuestro miedo, hasta que un rey cierto desvanezca, purgue y deponga nuestros miedos.
BASTARDO Por Dios, que se están burlando estos bellacos de ustedes, reyes, a salvo en sus almenas,
desde donde, como en un teatro, atisban y señalan sus industriosas escenas y actos de muerte. Que sus personas regias me hagan caso:
hagan como los amotinados de Jerusalén,
sean amigos, y conjuntamente dirijan
su más afilada venganza contra esta villa.
Que por este y oeste Francia e Inglaterra monten las baterías de sus cañones y carguen sus bocas, hasta que su estrépito haya derrumbado
las pétreas costillas de esta altiva ciudad. Tiraré sin cesar sobre estos pencos hasta que la desolación ilimitada desnudos como el aire los encuentre. Hecho esto, dividan sus aunadas fuerzas
y separen de nuevo sus mezcladas divisas; vuélvanse cara a cara y cruenta punta a punta. Así, en un momento, la Fortuna entresacará de uno de los bandos su feliz preferido, a quien favorecerá otorgándole el día
y lo besará con gloriosa victoria.
www.lectulandia.com - Página 468
¿Cómo toman, poderosos estados,
este extravagante consejo? ¿No es verdad que un cierto dejo a política contiene?
REY JUAN Por el cielo que pende sobre nuestras cabezas, pues me parece bien. Francia, ¿unimos nuestras fuerzas y arrasamos Angers,
para luego luchar por quién será su rey?
BASTARDO (Al REY FELIPE.)
Si tienes temple de rey has de estar agraviado como nosotros por este terco pueblo. Torna las bocas de tu artillería,
como nosotros haremos con la nuestra,
contra estas murallas insolentes.
Y cuando las hayamos echado por tierra, nos desafiaremos entonces y en tropel
lidiaremos unos contra otros, por el cielo o el infierno.
REY FELIPE Que así sea. Di, ¿por dónde asaltarás?
REY JUAN Lanzaremos la destrucción desde el oeste al seno de esta ciudad.
AUSTRIA Yo por el norte.
REY FELIPE Nuestro trueno desde el sur hará llover
su tromba de balas sobre esta ciudad.
BASTARDO (Aparte.) ¡Ah, prudente experiencia! De norte a sur,
Austria y Francia se dispararán mutuamente en la boca.
Los incitaré a ello. ¡Vamos, fuera, fuera!
CIUDADANO Escúchennos, oh, reyes. Concedan un momento, les mostraré la paz y la alianza de bella faz.
Ganen esta ciudad sin golpe y sin herida; ahorren esas vidas, y mueran en su lecho quienes serían aquí sacrificio del campo.
¡No perseveren, escúchenme, reyes poderosos!
REY JUAN Habla pues; prestos a oír estamos.
CIUDADANO Esa hija de España, doña Blanca,
es sobrina de Inglaterra. Consideren los años de Luis el delfín y de esa hermosa doncella. Si el audaz amor ha de buscar belleza,
www.lectulandia.com - Página 469
¿dónde la encontrará más hermosa que en Blanca?
Si el celoso amor ha de buscar virtud,
¿dónde la encontrará más pura que en Blanca? Si el ambicioso amor quería igual nacimiento, ¿qué venas llevan sangre más rica que Blanca? Como ella es en belleza, virtud, nacimiento, es el joven delfín en similar medida.
No la misma medida, puesto que él no es ella, y a ella tampoco falta nada que sea una falta, si falta no lo fuere, que ella no sea él.
Él es esa mitad de todo hombre dichoso, para ser acabado por alguien como ella, y ella una hermosa excelencia dividida, cuya complementaria perfección está en él.
Ah, dos corrientes tales de plata cuando se unen glorian a las riveras entre las cuales corren, y dos tales márgenes serán ustedes,
dos tales costas vigilantes, reyes,
para estas dos corrientes hechas una,
para estos dos príncipes si los casan.
Esta unión hará más que cualquier batería
para abrir nuestras puertas clausuradas;
ya que con este enlace, con un ímpetu
más veloz que la fuerza de la pólvora,
nosotros abriremos de par en par las puertas
y les daremos paso. Pero sin este enlace,
el mar embravecido no es la mitad de sordo, los leones más confiados, las montañas y rocas más movibles, no, ni la muerte misma en mortal furia la mitad de inflexible,
como nosotros en guardar la ciudad.
BASTARDO (Aparte.) He aquí un ¡quietos! que ha sacudido los podridos huesos
de la vieja muerte hasta quitarle sus andrajos.
He aquí de veras una enorme boca
que escupe muerte y montes, rocas, mares; habla con familiaridad de los leones rugientes como lo hacen las niñas de trece de perritos. ¿Qué artillero engendró esta animosa sangre? Habla como un cañón, fuego y humo y estrépito; da de bastonazos con la lengua.
www.lectulandia.com - Página 470
Nos atronó los oídos, y no hay palabra suya que no abofetee mejor que un puño de Francia. Caray, nunca fui tan aporreado con palabras desde que llamé «papá» al padre de mi hermano.
REINA LEONOR Hijo, oye esta conjunción; haz este enlace.
Da con nuestra sobrina una dote bastante,
pues con este nudo atarás ya segura
tu hoy insegura seguridad a la corona,
así ese verde niño no tendrá ningún sol
que haga madurar el incipiente brote
y que prometa un fruto poderoso.
Veo un ceder en los gestos de Francia.
Nota su cuchicheo. Apúralos ahora
que sus almas aún son susceptibles
a esta ambición, no sea que el airoso hálito de suaves peticiones, pena y remordimiento, de nuevo enfríe y congele el derretido celo.
CIUDADANO ¿Por qué no contestan sus dos majestades al amistoso pacto de nuestra amenazada ciudad?
REY FELIPE Habla tú primero, Inglaterra, que quisiste ser el primero en hablar a esta ciudad. ¿Qué dices?
REY JUAN Si es que el delfín, tu hijo el príncipe,
en este libro de belleza puede leer «yo amo»,
su dote pesará igual que el de una reina.
Entonces Anjou y la hermosa Turena,
Maine, Poitiers, y lo que de este lado del mar
(excepto esta ciudad por nosotros sitiada)
está sujeto a nuestra corona y dignidad,
daran lustre a su cama de novia y la harán rica
en títulos, honor, y promociones,
como en belleza, educación y sangre,
se da la mano con cualquier princesa.
REY FELIPE ¿Qué dices, niño? Mira el rostro de la dama.
LUIS EL DELFÍN Lo hago, mi señor, y en sus ojos encuentro un prodigio, un asombro milagroso,
la sombra de mí mismo dibujada en sus ojos, que siendo sombra solo de tu hijo,
se vuelve un sol y de él hace una sombra.
www.lectulandia.com - Página 471
Pues a mí mismo yo nunca me he amado, hasta ahora que instilado me contemplo, trazado en la lisonjera tela de sus ojos.
Cuchichea con BLANCA.
BASTARDO (Aparte.) «¿Trazado en la lisonjera tela de sus ojos?» Colgado en el fruncido de su frente,
descuartizado en su corazón, nota
ser traidor en amor. Es una pena
que descuartizado, ahorcado, ahogado,
tan vil patán se halle en tal amor.
BLANCA (A LUIS EL DELFÍN.) El deseo de mi tío es mi deseo si en tu persona hay algo que a él le guste,
eso que él viera y moviera su gusto,
fácil halla traslado a mi deseo.
O si así quieres, para hablar más propio, fácilmente lo impondré en mi amor. No te haré halago, diciendo, mi señor, «digno de amor es todo lo que en ti veo» más nada veo en ti, aunque lo peor pensara que halle yo que merezca ningún odio.
REY JUAN ¿Qué dicen estos jóvenes? ¿Qué dices tú, sobrina?
BLANCA Que su honor la obliga siempre a hacer
lo que tu sabiduría se digne a decir.
REY JUAN Di, príncipe delfín. ¿Amarías a esta dama?
LUIS EL DELFÍN Más bien pregunta si puedo refrenarme, ya que la amo del modo más sincero.
REY JUAN Te doy entonces estas cinco provincias Volquessen, Turena, Maine, Poitiers y Anjou, junto con ella y esta suma además,
treinta mil marcos de moneda inglesa.
Felipe de Francia, si esto te contenta,
ordena a tu hijo e hija unir sus manos.
REY FELIPE Nos agrada. Príncipes, junten las manos.
AUSTRIA Y sus labios también, pues es seguro que al estar bien seguro tal cosa hice.
LUIS EL DELFÍN y BLANCA unen sus manos y se besan.
www.lectulandia.com - Página 472
REY FELIPE Ahora, ciudadanos de Angers, abran sus puertas; dejen entrar esa alianza que han hecho,
y de inmediato en la capilla de Santa María los ritos del matrimonio se celebren. ¿No está lady Constanza en este grupo?
Sé que no está, pues su presencia
estorbaría el acuerdo de este enlace.
¿Dónde están ella y su hijo? Dígalo quien lo sepa.
LUIS EL DELFÍN Triste y desconsolada en la tienda de su alteza.
REY FELIPE Y a mi fe que esta alianza que hemos hecho va a darle a su tristeza poca cura.
Hermano de Inglaterra,
¿cómo contentaremos a esta viuda?
Vinimos en nombre de su derecho,
y Dios sabe que lo hemos desviado
por otro camino para provecho nuestro.
REY JUAN Lo curaremos todo, pues haremos al joven Arturo duque de Bretaña, conde de Richmond, y señor de esta rica y bella ciudad. Llamen a lady Constanza. Que un veloz mensajero la haga venir
a nuestra ceremonia.
Sale Salisbury.
Confío en que podremos,
si no cumplirle todos sus deseos,
sí en alguna medida darle satisfacción
y detener sus recriminaciones.
Vayamos tan aprisa como se pueda
a esta inesperada, imprevista ceremonia.
Salen todos menos el BASTARDO.
BASTARDO ¡Loco mundo, locos reyes, loco arreglo! Juan, para parar en seco los títulos de Arturo, gustoso se ha despojado de una parte,
y Francia, cuya conciencia vistió su armadura, a quien el celo y la caridad trajeron
cual soldado de Dios, se ha dejado susurrar al oído por ese traficante de causas, ese artero demonio, alcahuete que siempre le quiebra la mollera a la fe,
www.lectulandia.com - Página 473
que no hay día que no rompa sus votos,
estafador de reyes, de mendigos,
de jóvenes, de viejos, de doncellas
(a quien, no teniendo otra cosa que perder,
le birla, pobre doncella, la palabra «doncella») ese caballero de rostro suave, zalamero Interés. Interés, la desviación del mundo;
el mundo, de por sí bien balanceado, hecho a correr parejo sobre parejo suelo hasta que esta ventaja, este sesgo a lo vil, este viraje de la marcha, este Interés, lo hace perder toda ecuanimidad,
toda dirección, meta, curso, designio.
Y este mismo desvío, este Interés,
timador y alcahuete, esta palabra que todo lo perturba, fijado al ojo avizor del veleidoso Francia, lo ha alejado del decidido apoyo
a una guerra resuelta y honorable,
y entregado a una paz baja y abyecta. ¿Y por qué he de insultar a este Interés? Pues porque todavía no me ha cortejado. No que yo tenga fuerza para cerrar la mano al saludar mi palma sus bellos serafines, sino porque mi mano aún no ha sido tentada. Así el pobre mendigo insulta al rico.
Bien, mientras sea yo un mendigo, insultaré y diré que ser rico es el mayor pecado; y cuando sea rico, mi virtud será
decir que el peor vicio es la mendicidad.
Y pues los reyes rompen la fe ante el interés, ¡lucro, sé mi señor, que yo te adoraré!
Sale.
ESCENA II
Entran CONSTANZA, ARTURO y SALISBURY.
CONSTANZA (A SALISBURY.) ¿Van a casarse? ¿Van a firmar la paz?
¿Falsa sangre a falsa sangre unida? ¿Serán amigos?
¿Tendrá Luis a Blanca, y Blanca esas provincias?
www.lectulandia.com - Página 474
No es así; te equivocas, oíste mal.
Infórmate bien, vuelve a contar tu cuento.
No puede ser; solo tú dices eso.
Confío en no poder fiarme de ti,
pues tu palabra no es más que el vano aliento de un cualquiera. Créeme, hombre, no te creo; tengo el juramento de un rey de lo contrario.
Habría que castigarte por asustarme así, que estoy enferma y susceptible al miedo, abrumada de males y tan llena de miedo, ya viuda, sin marido, sometida al miedo, una mujer nacida naturalmente al miedo. Y aunque ahora confieses que bromeabas, mis afligidos ánimos no me darán ya tregua, pues todo el día temblarán agitados. ¿Qué quieres decir al mover la cabeza?
¿Por qué miras tan tristemente a mi hijo?
¿Qué significa la mano sobre el pecho?
¿Por qué bañan tus ojos tan lastimeras lágrimas, como un altivo río que escudriña sus márgenes? ¿Confirman esos signos tan tristes tus palabras? Pues habla ahora de nuevo: toda tu historia no, una sola palabra: si tu historia es cierta.
SALISBURY Tan cierta como creo que tú la crees falsa,
lo que probaría que lo que digo es cierto.
CONSTANZA Oh, si me enseñas a creer en esta pena,
enseña a la pena cómo hacerme morir,
y haz que mi vida y mi creer se enfrenten como lo hace la furia de dos desesperados, que apenas se enfrentan caen y mueren.
¿Luis se casa con Blanca? ¿Oh, niño, en dónde quedas?
Francia amiga de Inglaterra, ¿qué será de mí?
¡Vete, amigo! No tolero tu vista;
estas nuevas te han hecho un hombre aborrecible.
SALISBURY ¿Qué otro daño he hecho, buena dama, sino contar el daño hecho por otros?
CONSTANZA Ese daño en sí mismo tan horrendo que vuelve dañino a quien hable de él.
ARTURO Te lo suplico, señora, resígnate.
www.lectulandia.com - Página 475
CONSTANZA Si tú que me lo pides fueras espantoso, feo e infame al vientre de tu madre,
lleno de horribles manchas e impresentables máculas, cojo, necio, contrahecho, monstruoso, oscuro, cosido de verrugas inmundas y marcas
ofensivas a la vista, no me importaría; estaría así contenta, porque no te amaría. Y no serías digno de tu alto nacimiento, ni tampoco merecedor de una corona. Pero eres bello, y al nacer, querido, se unieron la fortuna y la naturaleza
para hacerte grande. De la naturaleza,
los dones puedes presumir con lirios
y botones de rosa. Pero Fortuna, ah,
es corrupta y voluble, y te la arrebataron.
Con tu tío Juan comete ahora adulterio,
y su mano dorada ha convencido a Francia de pisotear el respeto de la soberanía
e hizo de su majestad un alcahuete. Francia es alcahuete de la Fortuna y Juan, la ramera Fortuna, Juan el usurpador.
A ver, amigo, dime, ¿no es Francia perjuro?
Envenénalo con palabras, o vete ya
y deja solos estos dolores que yo sola
estoy resuelta a padecer.
SALISBURY Perdóname, señora,
no podría ir sin ti ante los reyes.
CONSTANZA Tú puedes; y lo harás. No iré contigo.
Enseñaré el orgullo a mis pesares,
pues la pena es orgullosa y a su dueño encorva.
Ante mí y ante el trono de mi gran pena
que los reyes se acerquen, pues mi pena es tan grande que no hay pedestal sino la vasta tierra firme
que la sostenga. Aquí yo y mis pesares nos sentamos.
Se sienta.
Aquí es mi trono; que los reyes se inclinen ante él.
Salen SALISBURY y ARTURO.
CONSTANZA se queda sentada.
www.lectulandia.com - Página 476
TERCER ACTO
ESCENA I
Clarines. Entran el REY JUAN, el REY FELIPE, LUIS EL DELFÍN, BLANCA, la REINA LEONOR, el BASTARDO, y el duque de AUSTRIA.
REY FELIPE (A BLANCA.) Es verdad, bella hija, y este dichoso día siempre será en Francia un día festivo.
Para solemnizarlo el sol glorioso detiene su curso y se vuelve alquimista, tornando con el esplendor de su precioso ojo la magra y lodosa tierra en oro rutilante. El curso anual que lo traerá de vuelta
lo verá siempre como un día de fiesta.
CONSTANZA (Levantándose.) ¡Un día maldito y no un día festivo!
¿Qué merece este día? ¿Qué ha hecho que en letras de oro debería ser puesto entre las grandes fechas del calendario? No, mejor que expulsen de la semana este día de vergüenza, opresión y perjurio. O, si ha de permanecer, que las preñadas recen porque sus fardos no caigan este día, porque no se malogren de manera monstruosa sus esperanzas. Que solo en este día teman los marineros el naufragio;
que no se rompan contratos no hechos este día; todo cuanto comienza en este día acaba mal; y hasta la fe se torna en falsedad vacía.
REY FELIPE Por el cielo, señora, no tienes motivo
de maldecir los bellos acontecimentos de este día.
¿No he empeñado ante ti mi majestad?
CONSTANZA Me has engañado con una falsificación semejante a la majestad, pero que es despreciable al probarla y al tocarla.
¡Eres un perjuro, sí, un perjuro!
Viniste alzado en armas para regar la sangre de mi enemigo y ahora con tus armas lo fortaleces y lo abrazas. En amistad
www.lectulandia.com - Página 477
y en maquillada paz se han enfriado
el rudo ceño bélico y el vigor del combate
y es nuestra opresión la que paga esta alianza.
¡A las armas, a las armas, oh, cielos, en contra de estos dos reyes perjuros! Una viuda te grita, Dios, sé tú mi esposo. Que no se gasten las horas de este día injusto en días de paz, que antes de que anochezca, armes la discordia entre estos reyes perjuros. ¡Escúchame, ah, escúchame!
AUSTRIA Lady Constanza, paz.
CONSTANZA ¡Guerra! ¡No paz, que para mí es guerra!
Oh, Limoges, oh, Austria, tú deshonras los sangrientos despojos que vistes. Esclavo, miserable, cobarde, valiente enano, grande en bellaquería, siempre fuerte del lado del más fuerte; campeón de la Fortuna, que solo luchas cuando tu caprichosa dama ronda cerca para llevarte a seguro. Perjuro eres también y adulador del poderoso. Qué necio eres, gritón, para baladronear y patear y jurar en mi nombre. Insensible esclavo,
¿no hablaste como un trueno por mi causa, jurándote mi soldado, suplicando que confiara en tu estrella, tu fortuna y tu fuerza, y ahora me entregas a mis enemigos?
¡Traes una piel de león! Despójate de ella, por pudor, y cuélgate una piel de becerro en el cobarde lomo.
AUSTRIA ¡Ah, que fuera un hombre quien así me hablara!
BASTARDO Y te colgara una piel de becerro en el cobarde lomo.
AUSTRIA ¡No te atrevas a decir eso, bellaco, por tu vida!
BASTARDO Y te colgara una piel de becerro en el cobarde lomo.
REY JUAN No nos gusta esto. Estás fuera de ti.
Entra el CARDENAL PANDULFO.
REY FELIPE Aquí llega el santo legado del Papa.
www.lectulandia.com - Página 478
CARDENAL PANDULFO ¡Salve, ungidos ministros de Dios!
Para ti, rey Juan, mi santo encargo.
Yo, Pandulfo, cardenal de la hermosa Milán y aquí legado del papa Inocencio,
en su nombre pregunto religiosamente, ¿por qué contra la Iglesia, nuestra madre, tan obstinadamente te sublevas
y apartas por la fuerza a Stephen Langton, de Canterbury, su elegido arzobispo? Esto, en nombre de nuestro Santo Padre, el papa Inocencio, te pregunto.
REY JUAN ¿Qué poder terreno podría interrogar
a la palabra libre de un rey sacro?
No puedes, cardenal, pergeñar un poder
tan inicuo, ridículo e indigno
como el del Papa para reclamar mi respuesta. Eso dile, y de boca de Inglaterra añade además: que ningún sacerdote italiano cobrará diezmo o tributo en nuestras tierras. Ya que después de Dios somos nosotros la cabeza suprema, y así, después de él,
solo nosotros ejercemos esa supremacía
allí donde reinamos, sin asistencia
de ninguna mano mortal. Di esto al Papa, haciendo a un lado toda reverencia a él y a su usurpada autoridad.
REY FELIPE Hermano de Inglaterra, estás blasfemando.
REY JUAN Aunque tú y todos los reyes de la cristiandad sean tan groseramente dirigidos
por este sacerdote intrigante, y aunque teman la maldición que el dinero podría redimir
y por el mérito del vil oro, escoria, polvo, compren el perdón corrupto de un hombre que en ese trato vende perdón para sí mismo; aunque tú y los otros tan burdamente guiados, alienten con creces a este mago juglar, aun así, solo yo me opondré al Papa
y cuento a sus amigos como mis enemigos.
CARDENAL PANDULFO Entonces, por el legítimo poder que poseo,
www.lectulandia.com - Página 479
serás excomulgado y maldecido,
y bendito será aquel que se rebele
en contra de su alianza con un hereje,
y meritoria será llamada la mano,
canonizada y adorada como santa,
que por cualquier vía secreta ponga fin
a tu detestable vida.
CONSTANZA Ah, que legítimo fuera
tener un rato en Roma vara para maldecir.
Buen padre cardenal, grítale «Amén»
a mis vehementes maldiciones, que sin mis penas no hay lengua que alcance a maldecirlo.
CARDENAL PANDULFO Mi maldición, señora, tiene ley y mandato.
CONSTANZA También la mía; pues si la ley no hace el bien, legítimo es que la ley impida un mal.
La ley no puede darle a mi hijo su reino, ya que quien lo posee es dueño de la ley. Y si la misma ley es mal perfecto,
¿cómo puede prohibir que mi lengua maldiga?
El REY FELIPE toma de la mano al REY JUAN.
CARDENAL PANDULFO Bajo pena de maldición, Felipe, retira la mano de este archihereje
y alza el poder de Francia sobre su cabeza, a menos que se someta él mismo a Roma.
REINA LEONOR ¿Palideces, Francia? No retires la mano.
CONSTANZA Ojo, diablo, que si Francia se arrepiente y suelta su mano, pierde un alma el infierno.
AUSTRIA Rey Felipe, escucha al cardenal.
BASTARDO … y cuélgate una piel de becerro en el cobare lomo.
AUSTRIA Rufián, tengo que tragarme estos agravios porque…
BASTARDO Te han de caber bien en los pantalones.
REY JUAN Felipe, ¿qué le dices al cardenal?
CONSTANZA ¿Qué va a decir? Lo que dice el cardenal.
www.lectulandia.com - Página 480
LUIS EL DELFÍN Piénsalo, padre, pues la diferencia
va de la pesada maldición de Roma,
a la pérdida leve de la amistad inglesa.
Renuncia a lo más fácil.
BLANCA Es decir, Roma.
CONSTANZA Ah, Luis, sé firme; el demonio te tienta bajo la forma de una nueva novia.
BLANCA Lady Constanza no es desde la fe, sino desde la necesidad que habla.
CONSTANZA Ah, si me concedes mi necesidad, que solo vive por la muerte de la fe, esta necesidad infiere de modo necesario el siguiente principio: que la fe vivirá de nuevo cuando la necesidad muera. Ah, si pisoteas mi necesidad, sube la fe; mantén mi necesidad, y la fe es pisoteada.
REY JUAN El rey está conmovido y no responde.
CONSTANZA (Al REY FELIPE.) Ah, aléjate de él, responde como debes.
AUSTRIA Hazlo, rey Felipe; suspende tu duda.
BASTARDO Lo único suspendido, querido Judas, es una piel de becerro en tu lomo.
REY FELIPE Estoy perplejo y no sé qué decir.
CARDENAL PANDULFO ¿Qué vas a decir, sino que quedarás más perplejo excomulgado y maldecido?
REY FELIPE Reverendo padre, haz tuya mi persona, y dime cómo te conducirías.
Su real mano y la mía están recién unidas y una alianza sanciona el enlace
de nuestras íntimas almas, desposadas con religiosa fuerza por un voto sagrado. El último aliento que el sonido
de las palabras dio fue la jurada fe,
profunda paz, y verdadero amor
de nuestros reinos y nuestras personas;
y sabe Dios que, antes de esta tregua,
recién apenas de lavarnos las manos
www.lectulandia.com - Página 481
para afianzar este real pacto de paz,
las teníamos sucias y embadurnadas
por el pincel de la masacre con que la venganza pintó la temible hostilidad de dos reyes furiosos. ¿Y deben estas manos recién puras de sangre, ahora unidas en amor, tan fuerte en ambos, desanudar este abrazo y esta amable acogida?
¿Jugar de esa manera con la fe? ¿Burlarse así del cielo, hacer de nosotros tan inconstantes niños,
y ahora de nuevo arrancar nuestras manos, abjurar de la jurada fe, y en el lecho nupcial de la sonriente paz hacer que marchen
las huestes sanguinarias, y alentar la revuelta en la amable frente de la verdad sincera? Oh, santo señor y reverendo padre,
no dejes que sea así. Que tu gracia ordene, imagine e imponga algún orden amable, y entonces estaremos muy felices
de hacer lo que te plazca y continuar amigos.
CARDENAL PANDULFO Toda forma es informe, todo orden desorden, salvo lo que se opone al amor de Inglaterra.
¡Por lo tanto, a las armas! Sé campeón de la Iglesia, o que nuestra madre Iglesia su maldición aliente, su maldición de madre, sobre el hijo rebelde. Francia, podrás coger la sierpe por la lengua, al enjaulado león por la garra mortal,
al tigre hambriento por los dientes
y estarás más a salvo que si sigues
cogiendo en paz la mano que sujetas.
REY FELIPE Puedo cortarme la mano, no la fe.
Suelta la mano del REY JUAN.
CARDENAL PANDULFO Pues haces de tu fe un enemigo de la fe, y como en una guerra civil contigo mismo
opones juramento al juramento,
lengua a tu lengua. Oh, haz que ese voto
hecho primero al cielo, sea el primero al cielo presentado; es decir, sé el campeón de la Iglesia.
Lo que después juraste lo juraste en tu contra y no puedes tú mismo llevarlo a cabo.
www.lectulandia.com - Página 482
Lo que luego juraste lo juraste en tu contra y no es errado cuando se hace el bien. Y el no hacerlo, cuando tiende al mal,
más sirve a la verdad no hacerlo más.
La mejor acción ante la acción errada
es el errar de nuevo; así, desviada,
la desviación lleva al camino recto,
y la mentira cura la mentira,
como el fuego enfría al fuego en las venas calcinadas de un recién quemado.
La religión obliga a mantener los votos,
pero tú has jurado contra la religión:
ya que juraste contra aquella cosa
por la cual juras, e hiciste un juramento
que es la garantía de tu verdad,
contra ese juramento, la verdad;
estás inseguro de jurar, y juras
solo por no abjurar, si no, ¿qué farsa
habría de ser el juramento?
Pero tú juraste solo por abjurar,
y perjurio es mantener lo que has jurado. Así, tu último voto contra tu primero es sublevación contra ti mismo.
Y mejor conquista no puedes hacer
que armar tus partes constantes y nobles
contra estas disolutas sugestiones;
a esas mejores partes se allegan nuestros rezos si los acoges. Pero si no, sabe que el peligro de nuestras maldiciones caerá sobre ti tan pesado que no te las sacudirás,
y deseperado morirás bajo su negro peso.
AUSTRIA ¡Rebelión, crasa rebelión!
BASTARDO ¡No puede ser!
¿Ni una piel de becerro te cerrará la boca?
LUIS EL DELFÍN ¡Padre, a las armas!
BLANCA ¿En el día de tu boda?
¿Contra la sangre con quien te has casado? ¿Haremos nuestras fiestas con hombres masacrados? ¿Serán roncas trompetas y tambores groseros,
www.lectulandia.com - Página 483
clamores del infierno, medida de estas bodas?
¡Óyeme, esposo! ¡Ay, cuán nuevo
es en mi boca «esposo»! Por este nombre que hasta hoy mi boca nunca pronunció, te ruego de rodillas: no te alces en armas contra mi tío.
CONSTANZA De rodillas,
duras de arrodillarse, te lo ruego,
tú, virtuoso delfín, no cambies la sentencia pronunciada por el cielo.
BLANCA Ahora veré tu amor. ¿Qué motivo
más fuerte es para ti que este nombre de esposa?
CONSTANZA El que sostiene a aquel que te sostiene:
el honor. ¡Ah, tu honor, Luis tu honor!
LUIS EL DELFÍN Creo que su majestad se ve tan frío pues profundos motivos lo conmueven.
CARDENAL PANDULFO Haré caer una maldición sobre tu cabeza.
REY FELIPE No es preciso. Inglaterra, me separo de ti.
CONSTANZA ¡Noble retorno de una majestad erradicada!
REINA LEONOR ¡Ah, innoble traición del voluble francés!
REY JUAN Francia, lamentarás esta hora en menos de una hora.
BASTARDO Viejo tiempo, relojero, calvo sacristán del tiempo, ¿es esto lo que desea? Francia lo lamentará.
BLANCA El sol se cubre de sangre; ¡adiós, bello día!
¿Con qué lado deberé ir? Estoy
con ambos; cada ejército una mano,
y en su ira, sujetándome de ambos,
giran opuestas y me desmiembran. Esposo, no he de rezar porque tú ganes; tío, he de rezar para que pierdas; padre, no podría desear tu fortuna; abuela, no quisiera que medren tus deseos. Gane quien gane, perderé la partida: segura pérdida antes de que se juegue.
LUIS EL DELFÍN Señora, conmigo se halla tu fortuna.
www.lectulandia.com - Página 484
BLANCA Do mi fortuna vive, mi vida muere.
REY JUAN Sobrino, ve a reunir a nuestras fuerzas.
Sale el BASTARDO.
Francia, estoy ardiendo de enardecida ira, una furia cuyo fuego es de tal condición que nada ha de aliviar, sino la sangre, la tan preciada sangre de Francia.
REY FELIPE Tu furia va a consumirte, y te convertirás en cenizas antes que nuestra sangre extinga ese fuego. Vela por ti, estás en peligro.
REY JUAN No más que el que amenaza. ¡Rápido, a las armas!
Salen.
ESCENA II
Alarma, carreras. Entra el BASTARDO
con la cabeza de Austria.
BASTARDO Por mi vida, el día arde que es un prodigio; algún demonio aéreo revolotea en el cielo derramando desgracias. La cabeza de Austria yace aquí, mientras Felipe respira.
Deposita la cabeza de Austria.
Entran el REY JUAN, Arturo y Hubert.
REY JUAN Hubert, cuida a este niño. ¡Philip, apúrate! Han atacado a mi madre en nuestra tienda, y está, me temo, presa.
BASTARDO Mi señor, yo la rescaté;
su alteza está a salvo, no temas. Vamos,
mi soberano, un poco más de esfuerzo
y esta labor tendrá un final feliz.
Salen el REY JUAN y el BASTARDO por una puerta,
Hubert y Arturo por otra puerta.
ESCENA III
www.lectulandia.com - Página 485
Alarma, carreras, retreta. Entra el REY JUAN, la REINA LEONOR, ARTURO, el BASTARDO, HUBERT, señores y soldados.
REY JUAN (A la REINA LEONOR.)
Así se hará. Su gracia quedará en la retaguardia fuertemente guardada. (A ARTURO.) Sobrino, no estés triste; tu abuela te ama, y tu tío será
tan cariñoso como lo fue tu padre.
ARTURO ¡Esto hará que mi madre muera de pena!
REY JUAN (Al BASTARDO.) Primo, ¡a Inglaterra! Adelántate rápido, y antes de que lleguemos sacúdeles las bolsas
a los acaparadores abades; y pon en libertad
a los serafines presos. Que ahora los hambrientos coman de las grasosas costillas de la paz. Aplica mi orden con extrema fuerza.
BASTARDO Ni campana ni libro ni vela me harán retroceder cuando el oro y la plata me azuzan a avanzar.
Dejo a su majestad. Abuela, rezaré,
si todavía recuerdo qué es ser bueno,
por tu feliz salud. Beso así tu mano.
REINA LEONOR Buen viaje, amable primo.
REY JUAN Primo, buen viaje.
Sale el BASTARDO.
REINA LEONOR (A ARTURO.)
Acércate, mi nieto. Atiende, una palabra.
Lleva a ARTURO aparte.
REY JUAN Acércate, Hubert.
Lleva a HUBERT aparte.
Ah, mi querido Hubert,
te debemos mucho. Este muro de carne
guarda un alma que es acreedora tuya,
y pretende pagar tu amor con creces.
Querido amigo, tu voluntario juramento
en este pecho vive, altamente apreciado.
Dame tu mano. (Toma la mano de HUBERT.) Tengo algo que decir, más le pondré una mejor tonada.
www.lectulandia.com - Página 486
Por el cielo, Hubert, estoy casi apenado de decirte en qué tan alta estima te tengo.
HUBERT Yo con su majestad estoy muy obligado.
REY JUAN Querido amigo, para decir tal cosa
aún no tienes causa, mas la tendrás,
que el tiempo nunca se arrastra tan lento,
y el día vendrá que yo te favorezca.
Tengo algo que decir, pero dejémoslo.
El sol está en el cielo, y al orgulloso día,
procurado por los placeres del mundo,
lo embargan tantas distracciones
y es tan travieso que no me da audiencia.
Si la campana de la medianoche
con su lengua de hierro y su boca de bronce resonara en el soñoliento curso de la noche; si esto donde estamos fuera un cementerio, y tú estuvieras poseído por mil males; o si ese tétrico espíritu, la melancolía,
te hubiera endurecido la sangre,
que ahora corre hormigueante por tus venas, y la hubiera vuelto espesa y pesada, haciendo que esa idiota, la risa, entrecerrara los ojos de los hombres
y estirase sus mejillas en vano regocijo,
una pasión odiosa para mis intenciones;
o si pudieras tú verme sin ojos,
escuchar sin oídos, y dar respuesta
sin lengua, solo usando el concepto,
sin los ojos, los oídos, ni el hiriente
sonido de las palabras, entonces,
a pesar del azorado día siempre alerta, descargaría mis pensamientos en tu pecho. Pero no lo haré. Igual te quiero bien,
y en verdad pienso que me quieres bien.
HUBERT Tanto que lo que pidas tú que haga, aunque me fuera la muerte en ese acto, por el cielo, lo haría.
REY JUAN ¿No sé yo que lo harías?
¡Buen Hubert! Hubert, Hubert, ahora mira
www.lectulandia.com - Página 487
a ese joven niño. Te diré qué, mi amigo: es una verdadera serpiente en mi camino, y dondequiera que mi pie se apoye,
lo encuentro frente a mí. ¿Comprendes?
Tú eres su guardián.
HUBERT Y deberé guardarlo de tal modo
que no ofenda a su majestad.
REY JUAN La muerte.
HUBERT Mi señor.
REY JUAN Una tumba.
HUBERT No vivirá.
REY JUAN Con eso es suficiente.
Ya puedo estar alegre; Hubert, te quiero.
Bien, no diré lo que guardo para ti.
Recuerda. (A la REINA LEONOR.) Señora, muy buen viaje; mandaré esas fuerzas a su majestad.
REINA LEONOR Te doy mi bendición.
REY JUAN (A ARTURO.) Vamos, primo, a Inglaterra.
Hubert está a tus órdenes, te atenderá
con la debida obediencia. ¡Vamos hacia Calais!
Salen la REINA LEONOR y asistentes por una puerta,
el resto por otra puerta.
ESCENA IV
Clarines. Entran el REY FELIPE, LUIS EL DELFÍN,
el CARDENAL PANDULFO y asistentes.
REY FELIPE Así que una rugiente tempestad en el ponto ha dispersado e impedido acercarse
a toda una armada de conjuntas velas.
CARDENAL PANDULFO ¡Ánimo y calma! Que todo va a ir bien.
REY FELIPE ¿Qué puede ir bien, cuando tan mal nos va? ¿No nos vencieron? ¿No perdimos Angers? ¿Arturo no está preso? ¿No han muerto mis amigos? ¿Y el sangriento Inglaterra ido a Inglaterra,
www.lectulandia.com - Página 488
pasando toda prueba, a mi pesar?
LUIS EL DELFÍN Lo que ha ganado lo ha fortificado. No existe ejemplo de tan vehemente prisa que haya sido asistida por tanta sensatez ni por tan templado orden tal precipitación, ¿quién escuchó o leyó de parecida acción?
REY FELIPE Soportaría este elogio a Inglaterra
si hallara allí la pauta de nuestra vergüenza.
Entra CONSTANZA, perturbada, con el cabello sobre las orejas.
¡Miren quién llega! Una tumba en un alma, que en la vil prisión del afligido aliento retiene contra su voluntad al espíritu eterno. Te ruego, señora, ven conmigo.
CONSTANZA Mira, ¿ves ya los resultados de tu paz?
REY FELIPE Paciencia, querida señora.
Confianza, amable Constanza.
CONSTANZA No, rechazo todo consejo, todo socorro, que no termine con cualquier consejo, verdadero socorro. Muerte, muerte,
oh, amable amada muerte, sana putrefacción, peste odorífera, sal de tu eterna noche, odio y terror de la prosperidad, y besaré tus huesos detestables,
y pondré las órbitas de mis ojos
en las bóvedas bajo tus párpados,
y con tus familiares gusanos anillaré estos dedos,
y detendré este hueco de aliento con nauseabundo polvo, y seré un monstruo de carroña como tú.
Ven, hazme una mueca, y creeré que sonríes y te besaré como tu esposa. Amada de la Miseria, ¡ven a mí!
REY FELIPE ¡Oh, noble aflicción, calla!
CONSTANZA ¡No, no! ¡No lo haré mientras tenga aliento para llorar! ¡Ah, que mi lengua se hallara en la boca del trueno!
Entonces con mi cólera sacudiría el mundo y alzaría del sueño ese caído esqueleto
www.lectulandia.com - Página 489
que no escucha la débil voz de una dama, que menosprecia tan banal invocación.
CARDENAL PANDULFO Señora, expresas locura y no pesar.
CONSTANZA Eres un impío al censurarme así.
Es mío este cabello que me arranco.
No estoy loca. De Geoffrey fui la esposa, y me llamo Constanza; ¡Arturo es mi hijo, y está perdido! Yo no estoy loca;
le pediría a Dios que lo estuviera, pues así quizá me olvidara de mí. ¡Oh, si pudiera, qué pena no olvidara! Predica alguna filosofía que me vuelva loca, y serás canonizado, cardenal.
Pues no loca, pero sensible a la pena,
mi parte razonable presenta a la razón
los medios que me libran de este mal
y que me mate o me cuelgue me aconseja.
Loca, podría olvidarme de mi hijo,
o pensar locamente que es un bebé de trapo.
No estoy loca. Demasiado bien siento
de cada calamidad la diferente plaga.
REY FELIPE Hazte esas trenzas. Ah, qué amor noto en la hermosa multitud de sus cabellos; donde por azar cayó una gota de plata, diez mil hilos amigos de esa gota
se adhieren entre sí en un dolor sociable, fieles amores unidos, verdaderos, apretándose juntos en la calamidad.
CONSTANZA A Inglaterra, si quieres.
REY FELIPE Amarra tus cabellos.
CONSTANZA Sí, lo haré. ¿Por qué lo habría de hacer?
los arranqué de sus lazos y lloré
a voces, «¡Ah, que estas manos pudieran redimir a mi hijo como ellas
han dado libertad a estos cabellos!».
Mas ya reniego de su libertad
y de nuevo los meteré en sus lazos,
ya que mi pobre niño es prisionero.
www.lectulandia.com - Página 490
Se ata el cabello.
Y, padre cardenal, yo lo he escuchado
decir que a nuestros amigos en el cielo
los volveremos a ver y a conocer.
Si eso es verdad, veré a mi hijo de nuevo, pues desde aquella muerte de Caín, primer hijo varón, hasta la de ese que por primera vez respiró ayer,
no ha nacido criatura con tal gracia.
Pero ahora el gusano pesaroso
va a comerse a mi botón y a destruir
la natural belleza de sus mejillas,
y se verá tan escuálido como un fantasma, tan pálido y magro como un escalofrío, y así morirá; y al alzarse de nuevo, cuando lo encuentre en la corte del cielo, no lo conoceré. Por eso, nunca,
nunca más he de ver a mi bello Arturo.
CARDENAL PANDULFO Abominable respeto a la pena le tienes.
CONSTANZA Me habla a mí quien nunca tuvo un hijo.
REY FELIPE Amas la pena tanto como a tu hijo.
CONSTANZA La pena llena la habitación de mi hijo ausente, yace en su cama, anda conmigo arriba abajo, asume sus bellos rasgos, repite sus palabras,
me recuerda sus graciosos miembros,
rellena sus vacías prendas con su forma.
Tengo entonces razón de amar la pena.
Adiós. Si tuvieras una pérdida tal,
yo te daría a ti mejor consuelo.
Se suelta el cabello.
No mantendré este orden en mi cabeza
con tal desorden en mi ingenio.
¡Ah, Señor! ¡Mi niño, mi hijo hermoso,
mi Arturo! ¡Mi vida, mi alegría, mi comida, mi todo en este mundo! ¡Consuelo de mi viudez y cura de mis males!
Sale.
www.lectulandia.com - Página 491
REY FELIPE Temo un exceso, y la voy a seguir.
Sale.
LUIS EL DELFÍN No hay nada en esta vida que me alegre.
La vida es tan tediosa como un cuento
que al volverse a contar, solo atormenta
el embotado oído de un hombre soñoliento, y una amarga vergüenza ha estropeado
el dulce sabor de las palabras, que ya nada otorgan sino vergüenza y amargura.
CARDENAL PANDULFO Antes de la cura de una grave enfermedad, en el tiempo de la convalecencia y la salud,
viene el ataque más violento. Los males que se van, al irse muestran más que nunca el mal. ¿Qué pierdes tú con la pérdida del día?
LUIS EL DELFÍN Todos los días de gloria, alegría y felicidad.
CARDENAL PANDULFO Si lo hubieras ganado, perdido lo tendrías.
No, no. Cuando la fortuna mayores bienes da,
mira sobre los hombres con ojo amenazante.
Ponte a pensar cuánto ha perdido Juan
en lo que él considera tan nítida victoria.
¿No te aflige que tenga a Arturo preso?
LUIS EL DELFÍN Tan hondo como a él lo satisface.
CARDENAL PANDULFO Tu mente es tan juvenil como tu sangre. Ahora escúchame hablar con profético espíritu; pues incluso el aliento de lo que diré
va a soplar cada mota, cada paja,
cada pequeño obstáculo, y fuera los va a echar del sendero que te lleva directo
al trono de Inglaterra. Y ahora escucha: Juan ha apresado a Arturo, y mientras corra sangre caliente en las venas del niño, el descarriado Juan no ha de tener
ni una hora de reposo, ni un minuto,
ni siquiera un tranquilo aliento en calma.
El cetro arrebatado con violencia
ha de ser conservado con la misma
brutalidad con la que se le obtuvo.
Y a quien se halla en suelo movedizo
www.lectulandia.com - Página 492
si un acto vil es lo que lo sostiene
es pues lo que menos le preocupa.
Para que Juan descanse, Arturo ha de caer.
Así será, y no de otra manera.
LUIS EL DELFÍN Pero ¿qué gano yo con la muerte de Arturo?
CARDENAL PANDULFO En nombre de tu esposa doña Blanca, reclamar puedes lo que reclamó Arturo.
LUIS EL DELFÍN Y perderlo, vida y todo, como Arturo.
CARDENAL PANDULFO
¡Qué cándido y verde eres para este viejo mundo! Juan te abre paso. El tiempo a tu favor conspira, pues quien en sangre leal basa su seguridad, sangrienta y desleal seguridad tendrá.
Este acto, con tal perversidad acometido, va a enfriar los corazones de su gente y a congelar su celo de tal modo
que abrazarán la mínima ocasión
que vean de oponerse a su reinado.
No habrá una exhalación normal del cielo, acción de la naturaleza o destemplado día, viento común o hecho acostumbrado del que la causa natural no extraigan
y los llamen metéoro, prodigio, señal,
aborto, presagio, o lengua del cielo
que clama la venganza sobre Juan.
LUIS EL DELFÍN Quizá no toque la vida de Arturo, y lo mantenga prisionero y a resguardo.
CARDENAL PANDULFO Oh, señor, cuando Juan oiga que te acercas, si ese joven Arturo aún no se ha ido,
en cuanto él lo sepa morirá. Y ahí los corazones de todos los suyos se sublevarán,
y besarán los labios del ignorado cambio, y encontrarán motivo de cólera y revuelta
en las ensangrentadas yemas de los dedos de Juan.
Ya me parece ver alzarse este disturbio,
y mira, qué mejor materia crece para ti
que la que yo he nombrado. El bastardo
Falconbridge está ahora en Inglaterra
www.lectulandia.com - Página 493
ofendiendo la caridad y saqueando la Iglesia. Si unos cuantos franceses llegaran armados, sería como un llamado que atraería a diez mil ingleses junto a ellos,
o una bola de nieve que, al dar tumbos,
termina por volverse una montaña.
Noble delfín, busquemos ahora al rey.
Es maravilla lo que el descontento
puede fraguar ahora en esas almas
que se hallan ya rebosantes de ofensa.
¡Parte a Inglaterra! Voy a instigar al rey.
LUIS EL DELFÍN
Poderosas razones son causa de acciones prodigiosas.
Vamos, si tú asientes, el rey no dirá no.
Salen.
www.lectulandia.com - Página 494
CUARTO ACTO
ESCENA I
Entran HUBERT y los VERDUGOS
con una cuerda y hierros.
HUBERT Calienten esos hierros, y ocúltense tras el tapiz. Cuando mi pie dé un golpe en el pecho del suelo, se abalanzan
y atan al niño que hallarán conmigo
a la silla. Sean cautos. Allá esperen.
VERDUGO Espero que tu autorización sancione el hecho.
HUBERT No teman turbios escrúpulos. ¡Atentos!
Salen los VERDUGOS y entra ARTURO.
ARTURO Buenos días, Hubert.
HUBERT Buenos días, pequeño príncipe.
ARTURO Príncipe tan pequeño, y tan gran título para ser más que príncipe. Estás triste.
HUBERT Pues sí, he estado más alegre.
ARTURO ¡Piedad de mí!
Creo que nadie debería estar tan triste como yo. Aunque recuerdo, cuando estaba en Francia, jóvenes caballeros tristes como la noche por gusto solo. Por mi ser cristiano,
si fuera de prisión cuidara ovejas,
yo estaría tan alegre como es largo el día.
Y así lo estaría aquí, pero me temo
que mi tío planea para mí más daño.
Tiene temor de mí, y yo de él.
¿Es culpa mía ser el hijo de Geoffrey?
Por supuesto que no. Y a Dios le pediría
ser hijo tuyo, y así, Hubert, me amarías.
HUBERT (Aparte.) Si hablo con él, con su inocente cháchara despertará mi piedad, que yace muerta.
Debo pues actuar presto y despacharlo.
www.lectulandia.com - Página 495
ARTURO ¿Estás enfermo, Hubert? Te ves pálido. En serio, que estuvieras un poco enfermo, para poder velarte toda la noche.
Que tú a mí, te aseguro, te amo más.
HUBERT (Aparte.) Sus palabras se apoderan de mi pecho.
(A ARTURO.)
Lee esto, Arturo. (Aparte.) ¿Cómo ahora, necio llanto? ¿Y tras de la puerta volverte tortura despiadada? Debo ser breve, o la resolución caerá
de mis ojos en tiernas lágrimas de mujer.
(A ARTURO.) ¿No lo puedes leer? ¿No está claramente escrito?
ARTURO Cuán claramente, Hubert, para tan sucio acto. ¿Me quemarás los ojos con un hierro candente?
HUBERT Pequeño, debo hacerlo.
ARTURO ¿Lo harás?
HUBERT Que si lo haré.
ARTURO ¿Tendrás fuerzas? Cuando tu cabeza no hacía más que doler, anudé mi pañuelo a tu frente (el mejor que tenía,
una princesa lo hizo para mí)
y nunca lo he pedido de regreso;
y como los vigilantes minutos a la hora
sostuve tu cabeza con mi mano
a medianoche, y una y otra vez
alivié el pesado tiempo, diciéndote
«¿Qué te falta?» y «¿Qué te aflige?»
o «¿Qué acto de amor hago por ti?».
Más de un hijo de pobre se habría quedado quieto sin decirte una palabra amable;
pero a tu enfermo servicio tú tenías a un príncipe. Aun así, puedes pensar que mi amor era taimado, y llamarlo tramposo. Hazlo si quieres. Si al cielo alegrara mi maltrato
entonces hazlo. ¿Me sacarás los ojos,
estos ojos que ni siquiera te han fruncido el ceño y que nunca lo harán?
HUBERT He jurado hacerlo.
www.lectulandia.com - Página 496
Y debo quemarlos con candentes hierros.
ARTURO ¡Ah, solo en esta edad de hierro alguien haría eso!
El hierro mismo, puesto al rojo vivo,
al acercarse a estos ojos, bebería mis lágrimas y extinguiría su ardiente indignación junto a la materia de mi inocencia;
y luego de eso, se consumiría en herrumbre solo para impedir que el fuego hiriera mi ojo. ¿Más terco y duro eres que el hierro forjado? Si un ángel al llegar me hubiera dicho que Hubert iba a sacarme los ojos
no le hubiera creído. A ninguna lengua
sino a la de Hubert.
HUBERT da un golpe con el pie.
HUBERT (A los VERDUGOS.) ¡Vengan!
Entran los VERDUGOS con hierros candentes.
Hagan lo que les dije.
ARTURO ¡Oh, sálvame, Hubert, sálvame! Basta el feroz aspecto de estos sanguinarios hombres para dejarme sin ojos.
HUBERT (A los VERDUGOS.) Denme el hierro, digo, y atenlo aquí.
Coge el hierro.
ARTURO ¿Ay, por qué has de ser tan brutalmente cruel?
No lucharé; quieto como una piedra
me he de quedar. Por amor de Dios, Hubert,
no dejes que me aten. ¡Hubert, escúchame!
Aleja a estos hombres, y me quedo
quieto como un cordero. No haré un gesto,
un parpadeo, no diré una palabra,
no miraré con rencor ese hierro.
Solo echa a estos hombres, y te perdonaré, sin que importe el tormento que me inflijas.
HUBERT (A los VERDUGOS.) Vayan dentro. Déjenme solo con él.
VERDUGO Mucho agradezco verme fuera de esto.
Salen los VERDUGOS.
ARTURO ¡Ah, conque he asustado a mi amigo!
www.lectulandia.com - Página 497
Tiene el gesto adusto pero el corazón tierno. Que regrese, que su compasión pueda darle vida a la tuya.
HUBERT Ven, prepárate, niño.
ARTURO ¿No hay remedio?
HUBERT Ninguno, más que perder los ojos.
ARTURO ¡Dios, que hubiera en los tuyos una sola mota,
un grano, un polvo, un mosquito, un cabello perdido,
cualquier molestia en ese precioso sentido!
Entonces, al sentir lo que duelen esas minucias,
verías por fuerza tu vil proyecto horrible.
HUBERT ¿Es esa tu promesa? ¡Anda, guarda la lengua!
ARTURO Hubert, lo que dos lenguas digan,
no alcanzaría a implorar por un par de ojos.
No me hagas guardar la lengua, Hubert, no lo hagas, Hubert, o si prefieres, córtame la lengua
si así guardo los ojos. Oh, perdona mis ojos, aunque tan solo fuese para siempre mirarte. Mira, a fe que se ha enfriado el instrumento y no me hará daño.
HUBERT Puedo calentarlo, niño.
ARTURO No, en buena lid. Creado para el consuelo,
muere de pena el fuego al verse usado
en inmerecidos extremos. Velo si no tú mismo:
no hay malicia en este carbón ardiente;
el aliento del cielo ha insuflado su espíritu, y le salpicó la cabeza de cenizas contritas.
HUBERT Con mi aliento puedo revivirlo, niño.
ARTURO En ese caso, harás que se sonroje
y brille de vergüenza ante tu proceder.
Puede que en una de esas te salpique los ojos, y, como un perro obligado a pelear, muerda a su dueño que al ataque lo azuza. Todo lo que has de usar para dañarme niega su oficio. Solo en ti falta esa piedad, que se extiende al fiero fuego y hierro,
www.lectulandia.com - Página 498
criaturas de piedad, si bien se usan.
HUBERT Bien, vive. No tocaré tus ojos
ni por todo el tesoro que posee tu tío.
Aun cuando lo juré, y me lo propuse, niño, quemártelos con este mismo hierro.
ARTURO Ah, ya pareces Hubert. Estuviste
todo este tiempo disfrazado.
HUBERT Cállate, adiós.
Tu tío debe creer que ya estás muerto. Estos espías perrunos llevarán datos falsos, y, lindo niño, duerme en paz y sin miedo que Hubert, por todo el oro del mundo no te hará ningún daño.
ARTURO ¡Dios! Gracias, Hubert.
HUBERT Silencio, ya está. Ven sin ruido.
Por ti me expongo a un gran peligro.
Salen.
ESCENA II
Clarines. Entran el REY JUAN, los condes de PEMBROKE y SALISBURY, y otros señores.
El REY JUAN sube al trono.
REY JUAN Aquí otra vez nos sentamos, otra vez coronados y mirados, espero, con ojos de contento.
PEMBROKE Este «otra vez», para solaz de su alteza,
fue ya una vez superfluo. Pues coronado estabas,
y esa alta realeza nunca te fue arrancada,
ni rebelión manchó la lealtad de tus súbditos; ni una nueva expectativa perturbó la tierra con anhelos de cambio o estado mejor.
SALISBURY Por eso, ser investido con doble majestad, guarnecer un título que ya era rico,
dorar el oro refinado, pintar el lirio,
lanzar perfume a una violeta,
pulir el hielo, o añadir otro color
al arcoíris, o con la luz de una vela
www.lectulandia.com - Página 499
querer engalanar el bello ojo del cielo,
es un dilapidado y ridículo exceso.
PEMBROKE Y el que tu real placer se haya debido hacer, este acto es como un viejo cuento
vuelto a contar, la última vez incómodo,
promovido en un tiempo inoportuno.
SALISBURY En esto el antiguo y conocido rostro de la vieja y llana forma se ha desfigurado, y como un viento cambiante a una vela, lanza los pensamientos a la deriva, sobresalta y amedrenta al juicio,
a la sana opinión la pone enferma
y a la verdad la llena de sospechas,
al ponerle tan recién cortado traje.
PEMBROKE Si el trabajador pugna por mejorar lo bueno, confunde su habilidad con su avidez,
y muchas veces la excusa de una falta
hace la falta mucho peor la excusa,
como un remiendo en un pequeño roto
al ocultar la falta la hace peor
de lo que fue sin remendar la falta.
SALISBURY Es por eso que antes de que fueras coronado de nuevo, te expusimos nuestro consejo; mas prefirió su alteza desecharlo, y estamos muy contentos, pues el todo y las partes de nuestro deseo ante lo que su alteza quiere se detienen.
REY JUAN De esta doble coronación varias razones, para mí poderosas, compartí con ustedes. Y otras más poderosas les diré
cuanto menor mi miedo. Mientras, digan qué que no esté bien reformarían,
y notarán muy bien con cuanta voluntad
oiré y accederé a sus peticiones.
PEMBROKE En ese caso yo, que lengua de estos soy para expresar los ánimos de sus corazones, por mí mismo y por ellos, pero antes que nada por tu seguridad, a la que tanto ellos como yo
www.lectulandia.com - Página 500
ponemos nuestro mejor estudio, de corazón suplico que exoneres a Arturo, cuya reclusión
mueve los murmurantes labios del descontento a exponer un argumento peligroso:
si lo que en resto tienes en justicia posees, ¿por qué entonces tus miedos, que, se dice, corren tras de lo injusto, te han hecho recluir a tu tierno pariente y sofocar sus días en bárbara ignorancia, y la rica ventaja
del buen ejercicio a su juventud niegas?
Para que los enemigos de ahora
no usen esto de excusa, deja que digamos que tú nos has instado a pedir su libertad, que por nuestro bien más no pedimos, pues nuestro bienestar, que depende de ti, estima en tu bienestar su libertad.
REY JUAN Que así sea. Su juventud encomiendo a tu dirección
Entra HUBERT.
Hubert, ¿qué noticias nos traes?
El REY JUAN lleva a HUBERT
a un lado.
PEMBROKE (A SALISBURY.)
Este es quien iba a hacer la acción sangrienta; le mostró su orden a un amigo mío.
La imagen de una infame horrenda falta anda en sus ojos. Su aspecto reservado muestra el ánimo de un muy turbado pecho, y me temo que ya se ha consumado
lo que tanto temimos que tenía por encargo.
SALISBURY (A PEMBROKE.) Los colores del rey suben y bajan y van de su intención a su conciencia,
como heraldos entre dos pavorosos ejércitos.
Tan maduro es su mal que ha de estallar.
PEMBROKE (A SALISBURY.) Y al estallar, temo que irá a emerger la horrible corrupción de la muerte de un niño.
REY JUAN (Adelantándose.) La poderosa mano de la muerte
www.lectulandia.com - Página 501
no la podemos detener. Buenos señores, aunque mi voluntad de dar continúa viva, la súplica de ustedes ha muerto y se ha ido. Hubert nos dice que Arturo falleció esta noche.
SALISBURY En efecto, temíamos que su enfermedad no tuviera remedio.
PEMBROKE En efecto, escuchamos
cuan cerca de su muerte ya se hallaba
antes que el niño se sintiera enfermo.
Habrá que responder a esto, aquí o allá.
REY JUAN ¿Por qué con tal solemnidad arquean sus cejas?
¿Piensan que las tijeras del destino poseo?
¿Qué mando tengo sobre el pulso de la vida?
SALISBURY Es un clara alevosía, y una vergüenza que tan burdamente la grandeza lo muestre. Medra pues en tu intriga, y de este modo, adiós.
PEMBROKE Espera, Salisbury, iré contigo
a buscar el legado de este pobre niño,
su pequeño reino en forzado sepulcro.
Tres pies de tierra guardan esa sangre
dueña del respirar de la isla toda.
¡Mal mundo mientras tanto! No se puede soportar esto; va a estallar a nuestro pesar, y antes, me temo, de que pase mucho.
Salen PEMBROKE, SALISBURY,
y los otros señores.
REY JUAN Arden de indignación. Yo me arrepiento.
No ha de haber fundamento seguro
si se basa en la sangre, ni verdadera vida si se consigue con la muerte de otros.
Entra un MENSAJERO.
Qué terrible mirada. ¿Qué hay de esa sangre que he visto habitar esas mejillas?
Tan sucio cielo no se limpia sin una tormenta; deja caer el chubasco: ¿cómo va todo en Francia?
MENSAJERO Pues de Francia a Inglaterra. Nunca tal ejército para ninguna expedición extranjera
www.lectulandia.com - Página 502
fue levado en el cuerpo de un país.
La copia de tu velocidad la han aprendido, y cuando deberías oír que se preparan, dicen las nuevas que han desembarcado.
REY JUAN ¿Pero dónde se metieron a beber nuestros espías? ¿Dónde se durmieron? ¿Dónde está la atención de mi madre, que pudo en Francia reunirse tal ejército, y ella no escuchar nada?
MENSAJERO Su oído, mi soberano,
está lleno de polvo. Murió tu noble madre el primero de abril; y a lo que sé, alteza, lady Constanza murió en un frenesí hace tres días, pero esto vagamente por boca del rumor lo he escuchado.
Cierto o falso, no sé.
REY JUAN (Aparte.) ¡Detén tu prisa, temible Ocasión!
Pacta conmigo hasta que haya aplacado
el descontento de mis nobles. ¿Qué?
¿Mi madre muerta? ¡En qué desorden
deben andar mis estados en Francia! ¿Quién conduce esas fuerzas desde Francia de las que das por hecho el desembarco?
MENSAJERO El delfín las conduce.
REY JUAN Me has aturdido
con estas malas nuevas.
Entran el BASTARDO y PETER DE POMFRET.
Bien, ¿qué dice el mundo
de tus procederes? No busques retacarme
la cabeza con más malas nuevas, ya está llena.
BASTARDO Pues si te atemoriza oír lo peor,
que lo peor, no escuchado, caiga sobre tu cabeza.
REY JUAN Tenme paciencia, primo, que estaba aturdido bajo el reflujo, pero ya respiro de nuevo sobre la ola y puedo dar audiencia
a cualquier lengua, diga lo que quisiere.
www.lectulandia.com - Página 503
BASTARDO De cómo he prosperado entre la clerecía, lo expresarán las sumas que he reunido. Pero al venir hacia aquí a través del país hallé a la gente extrañamente fantasiosa, poseída de rumores, llena de vagos sueños, sin saber qué temer, pero llena de miedo.
Y he aquí un profeta que he traído conmigo de las calles de Pomfret, a quien encontré con muchos cientos tras de sus talones; a quienes en rimas ásperas y rudas,
cantaba que antes de ser mediodía
en el próximo día de la Ascensión,
su alteza debería entregar la corona.
REY JUAN Mago haragán, ¿por qué has hecho eso?
PETER DE POMFRET Porque de antemano sé que pasará.
REY JUAN Hubert, llévatelo. Ponlo en prisión,
y que lo cuelguen ese mediodía
en que según él rendiré mi corona.
Ponlo en lugar seguro y tú regresa,
pues te necesito.
Salen HUBERT y PETER.
Ay, mi noble primo,
¿has escuchado las nuevas que corren?,
¿quién llegó?
BASTARDO Los franceses, mi señor,
todas las bocas se refocilan con eso.
Además, me encontré con lord Bigot
y con lord Salisbury, con los ojos tan rojos como un fuego recién encendido,
y muchos más, yendo a buscar la tumba
de Arturo, quien fue muerto esta noche,
instigado por ti según ellos.
REY JUAN Noble pariente, ve
y métete entre su cortejo.
Tengo un modo de recobrar su amor;
tráelos ante mí.
BASTARDO Voy a buscarlos.
www.lectulandia.com - Página 504
REY JUAN
REY JUAN ¡Sí, pero date prisa! Y anda con cuidado. No dejes que mis súbditos sean mis enemigos cuando mis pueblos están siendo afligidos por el temible alarde de imponente invasión. Sé Mercurio, pon alas a tus pies, ve con ellos, y como el pensamiento vuela de nuevo a mí.
BASTARDO El espíritu de la época me enseñará a ser veloz.
Sale el BASTARDO.
Habló como animoso y noble caballero.
(Al MENSAJERO.) Ve tras él; pues quizá necesite un mensajero entre los nobles y yo,
y ese debes ser tú.
MENSAJERO De todo corazón, mi soberano.
Sale el MENSAJERO.
REY JUAN ¡Mi madre muerta!
Entra HUBERT.
HUBERT Mi señor, dicen que esta noche se han visto cinco lunas: cuatro fijas, y que la quinta giraba en pasmosa moción en torno de las otras.
REY JUAN ¿Cinco lunas?
HUBERT En la calle los viejos y las comadres hacen de ello peligrosos augurios.
Es frecuente en sus bocas la muerte
del niño Arturo, y al hablar de él sacuden la cabeza, y al oído se murmuran.
Y el que habla agarra la muñeca del oyente
y quien escucha hace muecas de miedo,
frunce las cejas, asiente, se le salen los ojos.
Vi a un herrero quieto con su martillo, así,
que mientras su hierro se enfriaba en el yunque,
tragaba boquiabierto las palabras de un sastre,
quien con las tijeras y el metro en la mano,
metido en unas pantuflas que en su premura
se había erradamente ensartado al revés, le contaba de miles de guerreros franceses uniformados y dispuestos en Kent.
www.lectulandia.com - Página 505
Otro artesano sucio y esmirriado
le corta el cuento y habla de la muerte de Arturo.
REY JUAN ¿Por qué buscas que estos miedos me posean? ¿Por qué insistes tanto en la muerte de Arturo? Tu mano lo mató; yo poseía una causa suprema para desear su muerte; tú ninguna para asesinarlo.
HUBERT ¡No tenía, mi señor! Qué, ¿no me indujiste?
REY JUAN Es maldición de reyes el estar rodeados
de esclavos que toman sus arranques por órdenes para violar la casa de sangre de la vida, y en un guiño de ojos de la autoridad
creen entender una ley, y conocer
la intención de la peligrosa majestad,
cuando es probable que haya fruncido el ceño más por humor que avisada reflexión.
HUBERT Por lo que hice, he aquí tu mano y sello.
Muestra un papel.
REY JUAN Ah, cuando se hagan las últimas cuentas entre el cielo y la tierra, allí esta mano
y este sello, en contra de nosotros, daran su testimonio para nuesta condena. ¡Cuántas veces haber visto los medios para actuar mal provoca malos actos!
Si no hubieras estado ahí, compinche marcado por la mano de la naturaleza, citado y predestinado a un acto vergonzoso, este asesinato no se me habría ocurrido. Pero al notar tu aborrecido aspecto
y hallarte idóneo para tal sangrienta vileza, apto, listo para emplearte en el peligro,
te hablé ligeramente de la muerte de Arturo.
Y tú, por congraciarte con un rey,
no dudaste en destruir a un príncipe.
HUBERT Mi señor…
REY JUAN Si hubieras sacudido la cabeza,
o hecho una pausa cuando oscuramente
yo hacía mención de lo que proyectaba,
www.lectulandia.com - Página 506
o vuelto una mirada suspicaz a mi rostro, invitándome a hablar en más precisos términos, una honda vergüenza me habría hecho enmudecer, me habría interrumpido, y tus miedos podrían haber en mí infundido miedo.
Pero tú me entendiste por señas
y con el pecado en señas nuevamente
te pusiste de acuerdo. Así, sin parar mientes dejaste que tu corazón lo consintiera,
y en consecuencia tu ruda mano ejecutara
el acto que ambas lenguas tenían por vil nombrar.
¡Fuera de mi vista y que no te vea más! Mis nobles me abandonan, a mis puertas se hallan dispuestos poderes extranjeros que desafían mis estados. Además, en el cuerpo de este país de carne,
este reino, este confín de aliento y sangre, reinan la hostilidad y el tumulto civil
entre mi conciencia y la muerte de mi primo.
HUBERT Ármate contra tus otros enemigos; yo haré las paces entre tu alma y tú. El joven Arturo vive. Esta mano mía
es todavía doncella y una mano inocente, no pintada aún con manchas rojas de sangre. Este pecho nunca ha cedido hasta ahora al temible impulso de una idea asesina,
y has infamado en mi forma a la naturaleza, que por muy ruda que sea en su exterior, envuelve todavía a una mente digna
y no a la carnicera de un inocente niño.
REY JUAN ¿Está Arturo vivo? ¡Oh, alcanza a los nobles!
Lanza este informe a su furiosa ira
y haz que se sometan a tu obediencia. Perdona el comentario que mi arrebato hizo sobre tus rasgos, pues mi rabia era ciega, y unos imaginarios ojos viles de sangre
te hicieron más repugnante aún de lo que eres.
Ah, no respondas, y trae a mi privado
lo más pronto que puedas a los airados nobles.
Te conjuro despacio. ¡Ve más rápido!
www.lectulandia.com - Página 507
Salen.
ESCENA III
Entra ARTURO, disfrazado de pastorcillo, sobre la muralla.
ARTURO La muralla es alta, y aun así saltaré.
¡Buen suelo, apiádate de mí y no me lastimes! Muy pocos, casi nadie me conoce; y si lo hacen, esta apariencia de pastor me disfraza.
Tengo miedo, aun así he de aventurarme. Si llego abajo sin romperme las piernas, encontraré mil maneras de escapar.
Igual morir e irme que morir y quedarme.
Brinca.
¡Ay de mí, el espíritu de mi tío habita en estas piedras!
¡Cielo, llévate mi alma, Inglaterra guarda mis huesos!
Muere.
Entran los condes de PEMBROKE y SALISBURY
y lord BIGOT.
SALISBURY Me encontraré con él en Saint Edmundsbury, señores. Es nuestra salud, y hay que abrazar esta graciosa oferta de los riesgosos tiempos.
PEMBROKE ¿Quién ha traído esa carta del cardenal?
SALISBURY El conde Melun, un noble de Francia,
que en privado ha explayado su amor por el delfín mucho más de lo que dicen estas líneas.
BIGOT Reunámonos con él mañana a primera hora.
SALISBURY O más bien a esa hora echémonos a andar, ya que serán dos largos días de viaje, señores, antes de que lo encontremos.
Entra el BASTARDO.
BASTARDO ¡Qué bueno que los he vuelto a encontrar destemplados nobles! El rey requiere
de manera inmediata su presencia.
SALISBURY El rey se ha privado de nosotros;
www.lectulandia.com - Página 508
nuestra honra pura no servirá de forro para su ralo y sucio manto, y menos habremos de atender al pie que deja una huella de sangre allí por donde pasa. Regresa y dile eso. Sabemos ya lo peor.
BASTARDO Cualquier cosa que piensen, me parece, con buenas palabras estaría mejor.
SALISBURY Razona nuestro dolor y no nuestras maneras.
BASTARDO Pues habiendo poca razón en su dolor, habría razón para tener maneras.
SALISBURY Señor, señor, sus privilegios tiene la impaciencia.
BASTARDO Cierto, para dañar a su dueño, a nadie más.
SALISBURY Aquí está la prisión.
Ve el cuerpo de ARTURO.
¿Quién yace ahí?
PEMBROKE ¡Ah, muerte, que te llenas de orgullo con la pura belleza principesca! La tierra no tuvo un hoyo para ocultar este hecho.
SALISBURY El crimen, como si odiara lo que ha hecho, lo deja expuesto e incita a la venganza.
BIGOT Así, al condenar a una tumba esta belleza, la halló demasiado preciosa
y principesca como para una tumba.
SALISBURY (Al BASTARDO.)
Sir Richard, ¿qué piensas? Ya lo has visto. ¿Has leído, escuchado, o llegado a pensar, o apenas ni pensar, a pesar de que ves, esto que ves? ¿Podría el pensamiento, sin este objeto, acaso imaginarlo?
Esta es la verdadera cúspide, la cumbre, la cresta, o cresta por encima de la cresta
del escudo asesino. La más sangrienta infamia, la salvajada más salvaje, el más vil golpe, que la cólera de mirada de piedra o la azorada ira nunca presentaron
www.lectulandia.com - Página 509
ante las lágrimas de la dulce piedad.
PEMBROKE Todo crimen pasado queda excusado en este.
Y este, tan único y tan inigualable,
irá a otorgarle pureza y santidad
al aún no concebido pecado de los tiempos y probará, ante este nefando precedente, que cualquier masacre es una broma.
BASTARDO Es una maldita y sangrienta obra,
la detestable acción de una maligna mano, si es que acaso fue obra de una mano.
SALISBURY ¡Si es que acaso fue obra de una mano! Teníamos cierta luz de aquello que vendría. Es la obra vergonzosa de la mano de Hubert, un subterfugio y un proyecto del rey;
cuya obediencia a mi alma prohíbo, arrodillándome ante la ruina de esta dulce vida, y exhalando ante su exánime excelencia el incienso de este voto sagrado,
de nunca probar los placeres del mundo,
nunca ser seducido por el goce,
ni tener tratos con ocio ni sosiego,
hasta no haber consagrado esta mano
al darle el honor de la venganza.
PEMBROKE Y BIGOT Devotas, nuestras almas confirman tus palabras.
Entra HUBERT.
HUBERT Señores, ardo con la prisa de hallarlos.
Arturo vive; manda el rey por ustedes.
SALISBURY ¡Desfachatado!, ¡y no se ruboriza ante esta muerte! ¡Largo, infame! ¡Fuera!
HUBERT No soy un villano.
SALISBURY ¿Me tomaré la justicia con mi mano?
Desenfunda su espada.
BASTARDO Qué espada reluciente, señoría; mejor guárdala.
SALISBURY No hasta enfundarla en la piel de un asesino.
HUBERT Atrás, lord Salisbury, detente, digo.
www.lectulandia.com - Página 510
Por el cielo, pienso que mi espada
tan puntiaguda es como la tuya.
No quisiera, señor, que te propases,
ni exponerte a mi legítima defensa,
no sea que olvide, pendiente de tu cólera, tu dignidad, tu sangre, tu nobleza.
BIGOT ¡Fuera, estiércol! ¿Osas retar a un noble?
HUBERT No por mi vida, pero he de defender
la inocencia de mi vida contra un emperador.
SALISBURY Eres un asesino.
HUBERT No me obligues a serlo;
hasta ahora no lo soy. Quien cuya lengua habla con falsedad, no habla de cierto. Quien de cierto no habla, es que miente.
PEMBROKE ¡Córtalo en pedazos!
BASTARDO (Desenvainando.)Estén en paz, les digo.
SALISBURY Apártate, o te hiero, Falconbridge.
BASTARDO Mejor hieras al diablo, Salisbury. Con que me veas de lado, menees el pie, o dejes que tu bilis imprudente me afrente, te dejo tieso. Guarda tu espada antes
de que sea tarde, o te voy a tundir,
a ti y a tu espetón de modo tal
que creerás que salió el diablo del infierno.
BIGOT ¿Qué vas a hacer, ilustre Falconbridge?
¿Secundar a un villano y asesino?
HUBERT Lord Bigot, yo no soy nada de eso.
BIGOT ¿Quién mató al príncipe?
HUBERT Lo dejé bien, no hace más de una hora. Lo honré, lo amé, y hasta el fin de mis días lloraré la pérdida de su dulce vida.
SALISBURY No se fíen de las arteras aguas de sus ojos pues sin tal llanto no existe villanía,
y él, ducho en ello, hace que parezcan
ríos de remordimiento e inocencia.
www.lectulandia.com - Página 511
Partan conmigo, las almas que aborrezcan los fétidos efluvios de un matadero, que este hedor a pecado me sofoca.
BIGOT ¡Vamos, a Bury, donde está el delfín!
PEMBROKE Dile al rey que allá pregunte por nosotros.
Salen los nobles.
BASTARDO ¡Qué orbe bueno! ¿Sabías de esta bella obra?
Allende el infinito e ilimitado alcance
del perdón, si este acto de muerte
es obra tuya, te has condenado, Hubert.
HUBERT Escúchame, señor…
BASTARDO ¿Ja? Te diré qué.
Estás más condenado que lo negro.
Qué va, nada es tan negro; tu condena
más honda es que la de Lucifer.
No hay diantre tan odioso en el infierno
como lo serás tú, si mataste a este niño.
HUBERT Por mi alma…
BASTARDO Aunque solo lo hayas consentido,
este acto tan cruel, pierde esperanza,
y si te falta cuerda, el mínimo hilo
que jamás la araña retorció en su vientre
para estrangularte servirá. Una brizna
será una viga para de ahí colgarte.
O si ahogarte quisieras, solo pon
en una cucharilla un poco de agua,
y será como todo el océano, suficiente
para asfixiar a tamaño villano.
Yo sospecho de ti muy gravemente.
HUBERT Si en acto, en consentimiento, o en pecado de pensamiento fuera yo culpable
de haber robado ese dulce aliento
que en este bello barro se guardaba,
que no alcancen las penas del infierno
para torturarme. Yo lo dejé bien.
BASTARDO Ve, cárgalo en tus brazos.
www.lectulandia.com - Página 512
HUBERT levanta el cuerpo de Arturo.
Estoy confuso, pienso, y pierdo el camino entre espinos y peligros de este mundo. ¡Cuán fácil alzas a Inglaterra toda! Con este bocado de realeza muerta,
la vida, el derecho, y la verdad del reino han huido al cielo, y ahora Inglaterra es librada a la arrebatinga y a la gresca, y a con los dientes partir el despojado derecho del estado, hinchándose de orgullo. Ahora por el hueso roído de la majestad eriza su crispada cresta la emperrada guerra y gruñe ante los amables ojos de la paz. Ahora se encuentran en la misma línea potencias extranjeras y descontentos dentro; y, como un cuervo ante una bestia enferma, la vasta confusión está a la espera
de la inminente caída de la arrancada gloria. Feliz aquel que con su capa y cinto contenga la borrasca. Llévate a esta criatura y sígueme rápido. Voy con el rey.
Miles de asuntos en breve enfrentaremos y el cielo frunce el ceño sobre el reino.
Salen, HUBERT cargando
el cuerpo de Arturo.
www.lectulandia.com - Página 513
QUINTO ACTO
ESCENA I
Clarines. Entran el REY JUAN y el CARDENAL PANDULFO
con acompañantes.
REY JUAN (Dando al CARDENAL PANDULFO la corona.)
De este modo, he puesto en tus manos
la diadema de mi gloria.
CARDENAL PANDULFO (Devolviéndole la corona al REY JUAN.)
Como heredad del Papa,
recibe nuevamente de mi mano
tu grandeza y autoridad soberanas.
REY JUAN Mantén ahora tu palabra santa.
Ve a ver a los franceses y utiliza
todo el poder de Su Santidad para que antes de la conflagración detengan su marcha. Nuestros condados descontentos se rebelan; nuestra gente se opone a la obediencia, jura fidelidad, alianza y devoción
a muy ajena sangre, a la realeza extranjera; eres el único que puede mitigar
esta inundación de destemplados ánimos. No tardes; los tiempos están muy enfermos, y hay que administrar ya la medicina o incurables secuelas afrontar.
CARDENAL PANDULFO Mi aliento insufló esta tempestad ante tu terco tratamiento al Papa.
Mas ya que te has noblemente convertido,
mi lengua acallará la tormenta de guerra
y buen tiempo traerá a tu país tempestuoso.
Recuerda: en el día de la Ascensión,
habiendo tú jurado someterte al Papa,
haré que los franceses depongan las armas.
Salen todos menos el REY JUAN.
REY JUAN ¿Hoy, día de la Ascensión? ¿No señaló el profeta que antes de la Ascensión, a mediodía,
www.lectulandia.com - Página 514
abdicaría de mi corona? Pues lo he hecho.
Supuse que lo haría por coacción;
loado sea el cielo que ha sido voluntario.
Entra el BASTARDO.
BASTARDO Todo Kent se ha rendido; allá solo resiste el castillo de Dover. Londres ha recibido como huésped amado al delfín y a sus fuerzas. Tus nobles no te oirán, se han marchado
a ofrecer su favor a tu enemigo,
y recorre un estupor desconcertado
a los dudosos amigos que te quedan.
REY JUAN ¿No regresaron conmigo mis nobles tras escuchar que Arturo estaba vivo?
BASTARDO Lo hallaron muerto y tirado en la calle.
Cofrecillo vacío, la joya de la vida
una mano maldita la robó.
REY JUAN El canalla de Hubert me dijo que vivía.
BASTARDO Por mi alma que eso dijo, por lo que él sabía. ¿Por qué bajas la vista? ¿Por qué esa tristeza? Sé grande en acto, como en pensamiento.
Que no vea el mundo al miedo y al triste recelo gobernar la expresión de una mirada real.
Sé ágil como los tiempos, sé fuego con el fuego, amaga a quien amaga, y sostén la mirada
del jactancioso horror. Así el ojo inferior, que copia la conducta del más grande, va a crecer con tu ejemplo y a asumir el espíritu intrépido del arrojo.
Ve, y brilla como el dios de la guerra cuando se alce y engalane el campo. Muestra arrojo y confianza esperanzada. Qué, ¿han de buscar al león en su guarida y allí asustarlo? ¿Lo harán temblar allí? ¡Ah, que no se diga! Incursiona, corre
a afrontar al Disgusto más allá de tus puertas y con él lucha antes que se acerque.
REY JUAN El legado del Papa ha estado conmigo, y con él he hecho unas felices paces,
www.lectulandia.com - Página 515
y ha prometido dispersar las fuerzas
que conduce el delfín.
BASTARDO ¡Oh, ignominiosa alianza!
¿Con nuestro suelo hollado hemos de actuar con corrección, llegar a un compromiso, hacer insinuaciones y parlamentaciones
y una ruin tregua con fuerzas invasoras? ¿Irá un imberbe niño, un mimado y sedoso, un consentido, a retar nuestros campos y a cebar su temple en un suelo guerrero,
a burlarse del aire desplegando a sus anchas sus banderas y no encontrará freno? ¡Vamos, mi soberano, a las armas! Quizá no logre el cardenal tu paz,
o si lo hace, al menos que se diga
que teníamos intención de defendernos.
REY JUAN Asume tú el mando de estos tiempos.
BASTARDO ¡Entonces adelante!, ¡valor! (Aparte.) Bien sé que a un más fiero enemigo podemos enfrentar.
Salen.
ESCENA II
Entran armados LUIS EL DELFÍN, el conde de SALISBURY, el conde Melun, el conde de PEMBROKE, lord BIGOT, y soldados franceses e ingleses.
LUIS EL DELFÍN Mi señor Melun, que esto sea copiado
y se mantenga a resguardo para que no se olvide.
Entrega un papel a Melun.
Devuelve el original a estos señores, que, teniendo nuestra clara orden escrita, ellos como nosotros, al releer estas notas, sepamos por qué hicimos este juramento, y mantengamos la fe inviolable y firme.
SALISBURY Por nuestra parte nunca será roto.
Y, noble delfín, si bien juramos
un celo voluntario y una fe no pedida
www.lectulandia.com - Página 516
a tus acciones, créeme, príncipe,
que no disfruto que estos tiempos llagados busquen su emplasto en rebelión indigna y curen la inveterada úlcera de una herida haciendo muchas. Ah, aflige mi alma el tener que sacar de mi costado
este metal para que cause viudas. Ah, y allá donde el socorro y la defensa honrada por el nombre de Salisbury claman. Pero es tal la infección de los tiempos
que para cura y salud de nuestro bien
hubo que recurrir sin más remedio
a la dura injusticia y al confuso error.
¿Y no es una lástima, oh, afligidos amigos, que nosotros, hijos y vástagos de esta isla, hayamos nacido para ver una hora
tan triste como esta en la que andamos en pos un extranjero, y marchamos sobre su amado pecho, y de sus enemigos aumentamos las filas? Debo retirarme y llorar ante la mancha de esta causa impuesta, que honra la nobleza de un lejano país
y secunda divisas ignoradas.
¿Por qué aquí? Ah, nación, que alejarte pudieras, y que los brazos de Neptuno que te ciñen te apartaran de tu propia conciencia
y a una costa pagana te engarfiaran,
donde estos dos ejércitos cristianos
pudieran combinar en una misma vena
y alianza lo maligno de su sangre,
y no gastarla en tan cruel vecindad.
LUIS EL DELFÍN Un noble temple demuestras con esto, y la lucha en tu pecho de grandes afectos desata un terremoto de nobleza.
Ah, cuán noble combate has librado entre la compulsión y un íntegro respeto. Deja que enjugue este digno rocío que recorre plateado tus mejillas.
Mi corazón ha llegado a fundirse
ante el llanto de una dama, que no es más que un desborde ordinario.
www.lectulandia.com - Página 517
Esta efusión de tan viriles gotas,
este aguacero que la tempestad
del alma desató sobresalta a mis ojos,
y me hace estar aún más sorprendido
que si viera la bóveda del cielo,
toda adornada de encendidos meteoros.
Levanta el ceño, renombrado Salisbury,
y aleja esta tormenta de tu gran corazón.
Deja esas aguas para ojos infantiles
que no han visto jamás enfurecido
al gigante mundo, que si con la fortuna
se han topado, no ha sido más que en fiestas, llenas de ardiente sangre, de júbilo y de farra. Ven, ven, pues vas a hundir tu mano tan hasta el fondo en el monedero
de la rica prosperidad como el propio Luis.
Lo mismo, nobles, para todos ustedes,
si unen sus ligamentos a mi fuerza.
¡Ya me parece que un serafín habló!
Entra el CARDENAL PANDULFO.
Miren, el santo legado presuroso llega para darnos la venia de la mano del cielo y a nuestra acción dar el nombre de justa, con santo aliento.
CARDENAL PANDULFO ¡Salve, noble príncipe de Francia!
Bien, pues, el rey Juan se ha reconciliado
con Roma; su espíritu se sometió,
que alzara contra la santa Iglesia,
la gran metrópolis y la sede de Roma.
Pliega ya tus amenazadoras divisas
y doma al salvaje espíritu de la guerra bestial, y que como un león criado con la mano pueda al pie de la paz suavemente yacer y sea su apariencia lo único dañino.
LUIS EL DELFÍN Su gracia me perdone: no daré marcha atrás.
Soy de muy alta cuna para ser dominado,
para ser en el mando un subalterno,
un útil servidor o un instrumento
de ningún estado soberano del mundo.
www.lectulandia.com - Página 518
Fue tu aliento el primero que encendiera
las apagadas brasas de la guerra
entre este castigado reino y yo,
y acercó la materia que avivó este fuego, ya demasiado enorme para ser apagado con el mismo viento débil que lo encendió.
Tú me enseñaste a conocer el rostro del derecho, ilustraste mi interés por estas tierras, y fijaste en mi corazón esta empresa.
¿Y hoy vienes a decirme que Juan hizo
la paz con Roma? ¿Qué es para mí esa paz? Yo, por merced de mi lecho nupcial, después de Arturo reclamo como mío
este país. Y ahora que está casi conquistado, ¿debo dar marcha atrás debido a que ese Juan con Roma ha hecho las paces? ¿Es que acaso soy esclavo de Roma? ¿Qué penique aportó Roma? ¿Qué hombres proporcionó? ¿Qué pertrechos envió que apuntalaran esta acción? ¿Quién sostiene esta carga no soy yo? ¿Quién sino yo y aquellos
que a mi reclamo se han aliado sudan
en este menester de mantener la guerra?
¿No he escuchado gritar «Vive le roi»
a estos isleños al cruzar sus pueblos?
¿No estoy en posesión de las mejores cartas para ganar esta fácil partida por una corona? ¿Y debo ahora abandonar la apuesta? ¡No, no! Por mi alma, ¡no quiero ni oírlo!
CARDENAL PANDULFO Solo ves el exterior de esta obra.
LUIS EL DELFÍN Exterior o interior, no volveré hasta que este ataque alcance la gloria que a mi amplia esperanza se le prometió antes de juntar yo esta briosa avanzada,
y escoger a estos fieros espíritus del mundo para ir a la conquista y ganar un renombre, en las fauces mismas del peligro y la muerte.
Suena una trompeta.
¿Qué vigorosa trompeta nos llama ahora?
www.lectulandia.com - Página 519
Entra el BASTARDO.
BASTARDO Conforme con el buen actuar del mundo, demando audiencia. He sido enviado a hablar. Pío monseñor de Milán, vengo de parte
del rey a preguntar qué has negociado,
y en tu respuesta yo sabré el despliegue
y la medida a que mi lengua alcance.
CARDENAL PANDULFO El delfín se obstina en oponerse y no contemporiza con mis súplicas;
dice rotundo que no depondrá las armas.
BASTARDO ¡Por toda la sangre que nunca
la furia alentara, qué bien habla este joven!
Escucha ahora a nuestro rey inglés,
pues así su realeza habla en mí:
él está dispuesto, y razón también tiene. Ante esta desgarbada y simiesca incursión, esta enjaezada comparsa e imprudente juerga, esta insolencia imberbe e infantiles tropas, el rey sonríe, y está bien preparado para vapulear a estos ejércitos pigmeos,
esta guerra enana, y para echarlos
fuera del círculo de sus territorios.
Esa mano que a tus puertas tuvo
fuerza bastante como para aporrearte,
para hacerte saltar la tranca,
y que te zambulleras como un balde
en un oculto pozo, te agazaparas
entre la paja de los tablones de tu establo y que como unas prendas encerradas en cofres y baúles te guardaras, que contra los puercos te apretaras,
que buscaras en cárceles y bóvedas
dulce seguro, y que te estremecieras
y temblaras hasta con el graznido
del pajarraco de tu patria, pensando
que era la voz de algún inglés armado,
¿esa mano victoriosa que te dio castigo
en tu propia morada, será débil aquí?
¡No! Sabe que el resuelto monarca
viene en armas y que como un águila
www.lectulandia.com - Página 520
se alza sobre sus crías para arrojarse
a pico ante la afrenta que se acerque al nido. Y ustedes, degenerados, ustedes, ingratos rebeldes, ustedes, sanguinarios Nerones que desgarran el vientre de su querida madre, Inglaterra,
enrojezcan de vergüenza; sus propias damas y sus doncellas de pálido rostro
como amazonas trotan tras los tambores, sus dedales vueltos armados guanteletes, sus agujas lanzas, y sus nobles corazones una sangrienta y feroz disposición.
LUIS EL DELFÍN Termina ya tu bravata y vuelve en paz.
Te concedemos que en increparnos ganas.
Ve con bien, que demasiado precioso
es nuestro tiempo para desperdiciarlo
con semejante brabucón.
CARDENAL PANDULFO Déjame hablar.
BASTARDO No, yo hablaré.
LUIS EL DELFÍN A ninguno oiremos.
Que suenen los tambores, y que abogue por nuestros derechos y nuestro estar aquí la lengua de la guerra.
BASTARDO Claro que tus tambores
van a chillar cuando les peguen, y lo mismo harás cuando te azoten. Levanta
un solo eco con el son de tu tambor,
y de inmediato un tambor ya tensado
va a reverberar tan fuerte como el tuyo.
Y si otro suena, otro retumbará
tan fuerte como el tuyo en el oído del cielo remedando al ronco trueno. Aquí a la vuelta, pues no se fiaba de este vacilante legado,
que ha usado más por deporte que por necesidad, Juan está en pie de guerra, y en la frente lleva una muerte de costillas desnudas, cuyo encargo es hoy zamparse a miles de franceses.
LUIS EL DELFÍN Que resuenen nuestros tambores.
www.lectulandia.com - Página 521
Salgamos al encuentro del peligro.
BASTARDO Y que lo encontrarás, delfín, no dudes.
Repique de tambores. Salen por separado.
ESCENA III
Alarma. Entra el REY JUAN por una puerta y HUBERT por otra.
REY JUAN ¿Cómo va la jornada? Anda, Hubert, dime.
HUBERT Mal, me temo. ¿Cómo se halla su majestad?
REY JUAN Esta fiebre que lleva tanto molestándome, me agota. ¡Oh, tengo enfermo el corazón!
Entra un MENSAJERO.
MENSAJERO Mi señor, tu animoso pariente Falconbridge, desea que su majestad abandone el campo
y le mande mensaje de por donde irá.
REY JUAN Dile que a la abadía cerca de Swinstead.
MENSAJERO Ve tranquilo, que los grandes refuerzos que el delfín esperaba naufragaron
hace tres noches en las arenas de Goodwin.
Estas nuevas le acaban de llegar a Richard.
Los franceses luchan sin ardor y se retiran.
REY JUAN Ay de mí, esta tirana fiebre me quema y me impide acoger bien las buenas nuevas. Partamos hacia Swinstead. Rápido, a mi litera; la debilidad me posee, y desfallezco.
Salen.
ESCENA IV
Alarma. Entran los condes de SALISBURY y PEMBROKE y lord Bigot.
SALISBURY No creí al rey tan surtido de amigos.
PEMBROKE ¡Vamos de nuevo! Ánimo, franceses; si ellos fracasan, nosotros fracasamos.
www.lectulandia.com - Página 522
SALISBURY Ese diablo malnacido de Falconbridge, a pesar de los pesares, él solo aguanta el día.
PEMBROKE Dicen que el rey, gravemente enfermo, ha abandonado el campo de batalla.
Entra MELUN,
herido llevado por un soldado.
MELUN Llévame con los rebeldes de Inglaterra.
SALISBURY Mientras fuimos felices, otro nombre teníamos.
PEMBROKE Es el conde Melun.
SALISBURY Herido de muerte.
MELUN Huyan, nobles ingleses; han sido traicionados y vendidos. Deshebren la ruda aguja
de la rebelión, y abran la puerta de nuevo
a la descardada fe. Busquen al rey Juan
y arrodíllense a sus pies, pues si el francés
queda señor de este estruendoso día,
piensa recompensar las penas que han pasado
cortándoles la cabeza. Así ha jurado,
y yo con él, y muchos más conmigo,
ante el altar de Edmundsbury,
en ese mismo altar donde juramos
entrañable amistad y amor eterno.
SALISBURY ¿Será posible? ¿Puede ser verdad?
MELUN ¿No tengo ante mis ojos a la odiosa muerte, ni retengo apenas un resto de vida
que al irse sangra, como imagen de cera desfigurándose al disolverse con el fuego? ¿De qué me serviría engañarlos ahora
que he de perder el uso de cualquier engaño? ¿Por qué iba yo a ser falso, cuando es cierto que aquí debo morir y allá, por la verdad, vivir? Repito, si Luis triunfa este día,
será un perjuro si deja que sus ojos contemplen otro amanecer en el oriente. Esta noche de aliento negro y contagioso que ya humea en torno de la llameante cresta del debil sol, envejecido y agotado por el día,
www.lectulandia.com - Página 523
justo esta noche aciaga el aliento de ustedes expirará, y pagarán de esa manera la inevitable sanción de la traición,
pareja a la sanción traidora de sus vidas,
si Luis con su asistencia gana el día.
Encomiéndenme ante un tal Hubert,
que con su rey está. El amor que le tengo
y el hecho que mi abuelo fuera inglés,
despierta mi conciencia a confesar todo esto.
A cambio ruego que me saquen de aquí,
lejos del ruido y el rumor de la lucha,
donde pueda poner en paz mis pensamientos
y separar mi alma de este cuerpo
en contemplación y devotos deseos.
SALISBURY Te creemos, y maldita sea mi alma, si no adoro la forma y el favor
de esta bella ocasión, por cuyo medio
desandaremos la maldita huida,
y como la abatida marea en retirada,
abandonando nuestro desbordamiento
y curso irregular, nos sumergiremos
en estos márgenes que hemos desdeñado
y correremos en calma y obediencia
hasta nuestro océano, nuestro gran rey Juan.
Mi brazo te dará ayuda para salir de aquí,
pues veo en tus ojos los crueles estertores
de la muerte. ¡Vámonos, amigos míos!
Una nueva huida, e innovación feliz,
¡la cual propende a la vieja justicia!
Salen.
ESCENA V
Alarma; retirada.
Entra LUIS EL DELFÍN, y su séquito.
LUIS EL DELFÍN El sol en las alturas era reacio a ponerse, pero creo que se detuvo y obligó
al cielo del poniente a sonrojarse,
cuando los ingleses reculando medían
www.lectulandia.com - Página 524
su propio suelo en tibia retirada.
Ah, bravíamente nos desempeñamos,
y con una andanada de innecesario fuego, después de tan sangrienta contienda, dimos las buenas noches y desplegamos nuestros desgarrados estandartes en alto, últimos en el campo y casi sus señores.
Entra un MENSAJERO.
MENSAJERO ¿Dónde está mi príncipe, el delfín?
LUIS EL DELFÍN Aquí. ¿Qué nuevas?
MENSAJERO El conde Melun ha sido asesinado; persuadidos por él, los señores ingleses han vuelto a desertar, y los refuerzos que hace tiempo anhelabas naufragaron
y se fueron a pique en las arenas de Goodwin.
LUIS EL DELFÍN ¡Ah, necio, malas nuevas! ¡Maldito sea tu corazón! No pensé esta noche
estar tan triste como me puso esto. ¿Quién fue el que dijo que el rey Juan huyó un poco antes que la cojeante noche separase nuestros fatigados ejércitos?
MENSAJERO Quien lo dijera, es verdad, mi señor.
LUIS EL DELFÍN Bien, mantente alerta y a recaudo esta noche; no se levantará el día tan pronto como yo
para intentar la bella aventura de mañana.
Salen.
ESCENA VI
Entran el BASTARDO con una linterna y HUBERT con una pistola, por separado.
HUBERT ¿Quién está ahí? ¡Habla! Pronto o disparo.
BASTARDO Un amigo. ¿Quién eres?
HUBERT Del bando de Inglaterra.
BASTARDO ¿A dónde vas?
www.lectulandia.com - Página 525
HUBERT ¿Y a ti qué te importa?
¿Por qué no he de preguntar por tus asuntos como tú por los míos?
BASTARDO Hubert, pienso.
HUBERT Perfecto pensamiento. Creeré a riesgo de todo que eres mi amigo, puesto que conoces
tan bien mi voz. ¿Quién eres tú?
BASTARDO Quien tú quieras. Pero si te parece,
puedes intimar tanto como para pensar
que procedo de un lado de los Plantagenets.
HUBERT ¡Aviesa memoria! Tú y la noche insondable me abochornan. Bravo soldado, perdóname si algún acento salido de tu lengua
escapó al jucio exacto de mi oído.
BASTARDO Vamos, vamos, sin cumplidos. ¿Qué nuevas corren?
HUBERT Justo iba en la negra senda de la noche en tu busca.
BASTARDO Sé breve, pues, ¿qué hay de nuevo?
HUBERT Ah, mi dulce señor, nuevas propias de la noche, negras, aterradoras, desoladas y horribles.
BASTARDO Muestra el preciso daño de esas malas nuevas; no soy mujer, no voy a desmayarme.
HUBERT Al rey, me temo, lo ha envenenado un monje; lo dejé casi sin habla y vine rápido
a contarte este crimen, para que estés armado lo más posible para estos bruscos cambios y no que tarde te hubieras enterado.
BASTARDO ¿Cómo lo tomó? ¿Quién lo probó por él?
HUBERT Un monje, te digo, un resuelto villano, cuyas tripas reventaron de golpe. El rey aún habla y por ventura pueda recobrarse.
BASTARDO ¿A quién dejaste atendiendo a su majestad?
HUBERT ¿Qué? ¿No lo sabes? Todos los nobles regresaron y con ellos trajeron al príncipe Enrique,
www.lectulandia.com - Página 526
a cuyo ruego el rey los perdonó
y en torno de su majestad todos están.
BASTARDO ¡Contén tu indignación, potente cielo, y a padecer más de lo que padecemos no nos tientes! Debo decirte, Hubert, que a la mitad de mis fuerzas esta noche, se llevó la corriente al cruzar estos bajos: las marismas de Lincoln los han devorado; yo mismo, bien montado, apenas escapé. ¡Vamos ya! Condúceme ante el rey; temo que muera antes que lleguemos.
Salen.
ESCENA VII
Entran el PRÍNCIPE ENRIQUE, el conde de SALISBURY,
y lord Bigot.
PRÍNCIPE ENRIQUE Es demasiado tarde. La corrupción ha tocado la vida toda de su sangre,
y su cerebro puro, que algunos
consideran frágil casa del alma,
por el desvarío de sus comentarios,
presagia el fin de la mortalidad.
Entra PEMBROKE.
PEMBROKE Su alteza aún habla y está persuadido de que si es traído al aire libre,
este mitigaría la propiedad ardiente
de ese veneno cruel que lo devora.
PRÍNCIPE ENRIQUE Que se lo traiga aquí, a este huerto.
Sale Bigot.
¿Aún delira?
PEMBROKE Está más tranquilo
que al tú dejarlo; ahora hasta cantó.
PRÍNCIPE ENRIQUE ¡Oh, vanidad de las enfermedades!
En su permanencia, sus feroces extremos
www.lectulandia.com - Página 527
por no sentirse acaban. Y la muerte, habiendo conquistado las partes exteriores, invisible las deja, y ahora asedia la mente, a la que escuece y hiere
con legiones de extrañas fantasías,
las que al atropellarse y agolparse
en contra de ese último baluarte,
se confunden a sí mismas. Es extraño
que la muerte cante. Soy el pichón
de este pálido cisne desmayado
que entona un himno lúgubre a su muerte, y cantan desde el órgano de la fragilidad su cuerpo y alma a su eterno descanso.
SALISBURY Sirva de consuelo, príncipe, que has nacido para poner un orden en el caos
que él ha dejado tan informe y tan crudo.
Traen al REY JUAN asistido por lord BIGOT.
REY JUAN Ay, virgen, ahora mi alma tiene campo libre; no se saldrá por puertas o ventanas.
Hace un verano tan caliente en mi pecho que todas mis tripas se deshacen en polvo; soy un dibujo borroneado con pluma en un pergamino, y ante este fuego
me arrugo.
PRÍNCIPE ENRIQUE ¿Cómo está su majestad?
REY JUAN Envenenado estoy y mal cebado; muerto, desasistido, abandonado,
y ninguno de ustedes ordena al invierno
que venga a enterrar en mi buche
sus helados dedos, y tampoco dejan
que los ríos de mi reino recorran y crucen mi ardiente pecho, ni le ordenan al Norte que haga que sus crudos vientos me besen los labios resecos y con el frío me alivie. No les pido mucho; solamente imploro
un frío por consuelo. Y son tan avaros
y tan ingratos, que hasta eso me niegan.
PRÍNCIPE ENRIQUE ¡Oh, que mis lágrimas tuvieran la virtud
www.lectulandia.com - Página 528
de poder aliviarte!
REY JUAN La sal que hay en ellas arde. Dentro de mí hay un infierno, y ahí el veneno es como un demonio que confinado está para tiranizar la irredimible, condenada sangre.
Entra el BASTARDO.
BASTARDO ¡Ah, vengo escaldado por la violenta y apresurada urgencia de ver a su majestad!
REY JUAN ¡Ah, sobrino, vienes a cerrar mis ojos!
El aparejo de mi corazón
ha quedado agrietado y quemado,
y todas las velas con las que mi vida
debería navegar se han vuelto un hilo,
un pelito. Mi corazón se sostiene
de una pobre cuerda que solo aguantará
hasta que tus nuevas hayas expresado,
pues lo que ves no es más que un terrón
y un remedo de destruida realeza.
BASTARDO ¡El delfín está a punto de llegar, y solo Dios sabe cómo resistiremos!
Pues en solo una noche casi todas mis fuerzas, mientras me retiraba con ventaja, fueron en las marismas de imprevisto
devorados por la inesperada marea.
Muere el REY JUAN.
SALISBURY Alientas esas nuevas de muerte a un oído tan muerto como ellas. ¡Mi soberano!, ¡mi señor! Apenas era un rey, y ahora es esto.
PRÍNCIPE ENRIQUE Igual debo correr, e igual parar.
¿Qué seguridad hay en el mundo,
qué esperanza, qué sostén, cuando esto
apenas era rey, y ahora es barro?
BASTARDO ¿Te has ido ya? Solo me quedo atrás a cumplir por ti labores de venganza,
y luego mi alma te alcanzará en el cielo, tal como en la tierra siempre fue tu sierva.
www.lectulandia.com - Página 529
Ahora, ahora, estrellas que se mueven
en sus justas esferas, ¿dónde están sus fuerzas?
Muestren ahora su reparada fe
y regresen conmigo de inmediato
a rechazar la ruina y vergüenza perpetua
lejos de la débil puerta de nuestro extenuado país.
Ataquemos ya, o ya seremos atacados;
el delfín ruge a nuestros talones.
SALISBURY Parece pues que sabes menos que nosotros.
El cardenal Pandulfo reposa dentro,
hace apenas media hora que llegó
y trae del delfín una oferta de paz
que se puede aceptar con honor y respeto:
desea dejar esta guerra de inmediato.
BASTARDO Más rápido lo hará cuando nos vea bien reforzados para defendernos.
SALISBURY No, en cierto sentido ya es un hecho, pues ha despachado varios carros hacia la costa, y su causa y disputa puso a disposición del cardenal,
con quien tú mismo, yo, y algunos nobles, si estás de acuerdo, partiremos esta tarde a consumar esta tarea felizmente.
BASTARDO Que así sea. Y tú, mi noble príncipe, con otros nobles que puedan quedarse, asistirás al funeral de tu padre.
PRÍNCIPE ENRIQUE En Worcester debe ser enterrado, pues así él lo dispuso.
BASTARDO Hacia allá irá entonces.
Y que tu dulce persona pueda sostener
el linajudo estado y la gloria del reino.
Ante ti me arrodillo con total sumisión
y a ti te entrego mis fieles servicios
y franca e impercedera sujeción.
Se arrodilla.
SALISBURY Igual ofrenda de nuestro amor hacemos, que por siempre perdurará sin tacha.
www.lectulandia.com - Página 530
Los nobles se arrodillan.
PRÍNCIPE ENRIQUE Tengo un alma sensible que daría las gracias y no sabe cómo hacerlo sino con lágrimas.
BASTARDO (Levantándose.)
Ah, prestemos al tiempo el requerido duelo, puesto que compartió antes nuestras penas. Inglaterra nunca ha estado, ni nunca estará postrada bajo el orgulloso pie de un conquistador sino cuando ella misma ayudó a herirse. ¡Ahora que sus príncipes han vuelto a casa,
que vengan en armas de los tres confines del mundo y nosotros los sacudiremos! Nada nos hará arrepentirnos si Inglaterra es leal a sí misma.
Clarines.
Salen con el cadáver.
www.lectulandia.com - Página 531
RICARDO II
versión de
Juan Fernando Merino
Probablemente escrita en 1595, fue inscrita en el registro de publicaciones en agosto de 1597. Se publicó un primer Cuarto en 1597, reimpreso en 1598, 1608 y 1615. El texto del Primer Folio de 1623 está basado en el tercer Cuarto, cuyos principales errores enmienda.
www.lectulandia.com - Página 532
DRAMATIS PERSONAE
REY RICARDO II
La REINA, su mujer
JUAN DE GANTE, duque de Lancaster, tío de Ricardo
Enrique BOLINGBROKE, duque de Hereford, hijo de Juan de Gante, más
adelante el REY ENRIQUE IV
DUQUESA DE GLOUCESTER, viuda del hermano de Gante y de York Duque de YORK, tío del rey Ricardo
DUQUESA DE YORK
Duque de AUMERLE, hijo de los duques de York
Tomás MOWBRAY, duque de NORFOLK
GREEN, seguidor del rey Ricardo
BAGOT, seguidor del rey Ricardo
BUSHY, seguidor del rey Ricardo
Percy, conde de NORTHUMBERLAND, partidario de Bolingbroke ENRIQUE PERCY, su hijo, partidario de Bolingbroke Lord ROSS, partidario de Bolingbroke
Lord WILLOUGHBY, partidario de Bolingbroke Conde de SALISBURY, partidario del rey OBISPO DE CARLISLE, partidario del rey Sir Esteban SCROPE, partidario del rey
Lord BERKELEY
Lord FITZWALTER
Duque de SURREY
ABAD DE WESTMINSTER
Sir Piers EXTON
LORD MARISCAL
HERALDOS
CAPITÁN GALÉS
DAMAS de la reina
JARDINERO
HOMBRES del jardinero
HOMBRES de Exton
GUARDIÁN de la prisión de Pomfret PALAFRENERO del establo del rey Ricardo Lores, soldados, ayudantes
www.lectulandia.com - Página 533
Escena: La obra se desarrolla en Inglaterra y Gales
www.lectulandia.com - Página 534
PRIMER ACTO
ESCENA I
Entran el REY RICARDO y JUAN DE GANTE con el lord mariscal, otros nobles y criados.
REY RICARDO Anciano Juan de Gante, Lancaster venerado ¿cumpliendo tu promesa y juramento
has traído a Enrique Hereford, tu audaz hijo,
a sustentar la osada acusación de hace unos días, que no tuvimos la ocasión de oír entonces, contra el duque de Norfolk, Tomás Mowbray?
JUAN DE GANTE Así es, mi soberano.
REY RICARDO Dime además, ¿has inquirido si acusa al duque por rencor antiguo
o con justicia, como ha de hacer el buen súbdito, por causa de traición bien conocida?
JUAN DE GANTE Hasta donde he podido sondearle en este asunto, se trata de designios peligrosos y evidentes
que amenazan al rey, no de un rencor inveterado.
REY RICARDO Que sean llamados pues en mi presencia.
Salen uno o varios.
Cara a cara, ceño fruncido contra ceño, así oiré al acusador y el acusado libremente hablar. Altivos son los dos y arden en cólera;
sordos como el mar en su furor, impetuosos como el fuego.
Entran BOLINGBROKE, duque de Hereford,
y MOWBRAY, duque de Norfolk.
BOLINGBROKE ¡Que años y años de días felices aguarden
a mi querido monarca, mi más afable señor!
MOWBRAY ¡Que cada día exceda en felicidad al precedente, hasta que el cielo, envidiando a la tierra esa ventura, añada a vuestra corona un título inmortal!
REY RICARDO
A ambos agradezco. Pero uno de los dos solo me adula, como bien parece por la causa que os trae,
www.lectulandia.com - Página 535
a saber, la mutua acusación de alta traición. Primo de Hereford, ¿qué tienes que impugnar al duque de Norfolk, Tomás Mowbray?
BOLINGBROKE
Primero (y mis palabras tengan por testigo al cielo), con el fervor que atañe a todo súbdito,
velando por la seguridad preciosa de mi príncipe, y libre de cualquier odio espuriamente concebido, llego a esta real presencia como acusador.
Ahora, Tomás Mowbray, me vuelvo hacia ti; y observa bien mi saludo, pues cuanto digo sobre esta tierra lo mantendrá mi cuerpo, o mi alma divina responderá en el cielo.
Tú eres un traidor y un descreído,
demasiado insigne para ello, y demasiado ruin para vivir, pues mientras más bello y cristalino el firmamento, más feas son las nubes que lo surcan.
Una vez más, para mayor agravio del estigma, el epíteto de traidor hundo en tu garganta,
y anhelo, si mi señor así dispone, que antes de dar otro paso mi espada justa pueda demostrar lo que mi lengua afirma.
MOWBRAY Que mis palabras frías no desmientan mi celo. Pues no serán las armas de una guerra entre féminas, el clamor amargo de exaltadas lenguas,
las que puedan arbitrar el litigio entre nosotros. La sangre arde y antes de enfriarse deberá correr. Mas no me jacto de una paciencia tan extrema
que pueda guardar silencio y no decir ni una palabra. Primeramente, la justa reverencia al rey me impide dar rienda suelta y espuela a mi discurso,
que de otro modo veloz cabalgaría hasta restaurar redoblada en su garganta la acusación de traidor. Dejando aparte que la sangre febril
del duque de Hereford es de alta alcurnia, y omitiendo su parentesco con mi rey, lo desafío, y escupo su persona,
lo tacho de calumniador cobarde y de villano;
para sustentar lo cual estoy dispuesto a dar ventajas, y a enfrentarle, aunque tuviera que subir a pie hasta las cimas heladas de los Alpes,
www.lectulandia.com - Página 536
o cualquier otro suelo inhabitable,
donde jamás su planta haya asentado un pie inglés.
Entretanto, doy fe de mi lealtad de este modo:
por lo que yo más quiero, él miente con toda falsedad.
BOLINGBROKE (Arrojando su guante al suelo.)
Cobarde tembloroso y pálido, arrojo aquí mi prenda, renunciando así al parentesco con el rey,
y dejando aparte mi sangre de alta alcurnia, que el miedo, no el respeto, te incita a no verter. Si el culpable pavor te deja aliento suficiente para recoger la prenda de mi honor, agáchate. Por ella y todos los ritos de la caballería, sabré sostener frente a ti, brazo con brazo, lo que he dicho o tú puedas concebir de peor.
MOWBRAY (Alzando del suelo el guante.)
La recojo, y juro por la espada de mi rey,
que con gentil golpe en el hombro me armó caballero, que te responderé por todo medio leal
o por las nobles normas de ley caballeresca.
¡Y cuando monte el corcel, que no me apee vivo si soy traidor o combato injustamente!
REY RICARDO (A BOLINGBROKE.)
¿Cuál es el cargo que nuestro primo imputa a Mowbray?
Grave ha de ser para dejar siquiera
una sospecha de que hay maldad en él.
BOLINGBROKE Todo cuanto diga, con mi vida estoy listo a probarlo:
que Mowbray recibió ocho mil monedas de oro
a título de avance para pagar soldados de su alteza, y los retuvo para fines abyectos,
como traidor infame y malvado villano.
Digo también, y probaré en batalla,
aquí o en otro sitio, hasta el confín más distante que jamás hayan mirado ojos ingleses,
que todas las traiciones conspiradas y tramadas en este reino durante dieciocho años
hallan origen y sustento en el mendaz Mowbray.
Digo asimismo, y asimismo probaré
sobre su mala vida la verdad de cuanto afirmo, que él urdió la muerte del duque de Gloucester,
www.lectulandia.com - Página 537
incitando a todos sus adversarios crédulos, y después, como un cobarde traidor,
abrió las esclusas de su inocente alma en arroyos de sangre; sangre que, igual que la de Abel sacrificado, clama
hasta del fondo de las cavernas mudas de la tierra exigiendo de mí justicia y áspero castigo. Y, por el glorioso valor de mi linaje,
lo hará este brazo o se extinguirá esta vida.
REY RICARDO ¡Qué alturas alcanza su determinación!
Tomás de Norfolk, ¿qué puedes responder?
MOWBRAY ¡Ah, que mi soberano mire hacia otro lado, y ordene a sus oídos quedar sordos un instante, mientras le digo a este oprobio de su sangre
que Dios y los hombres buenos detestan al embustero!
REY RICARDO Mowbray, imparciales son mis oídos y mis ojos.
Así fuese él mi hermano, o más aún, el heredero de mi trono; y no es más que el hijo del hermano de mi padre, y por el respeto debido a mi cetro, juro
que su cercano parentesco con mi sangre sagrada ni privilegio le otorga, ni inclina a ser parcial la indoblegable firmeza de mi alma justiciera.
Él es mi súbdito, Mowbray; y lo eres tú también.
Habla sin miedo y en plena libertad, yo te autorizo.
MOWBRAY Entonces, Bolingbroke, ¡hasta el fondo del corazón, por el conducto pérfido de tu garganta mientes!
Tres cuartas partes de la suma que recibí para Calais las distribuí como se debe a los soldados de su alteza. Retuve con su anuencia la otra cuarta parte, pues mi señor y soberano me adeudaba
el remanente de una elevada suma
desde mi viaje a Francia para traer aquí a su reina.
Por tanto trágate esa vil mentira.
En cuanto a la muerte de Gloucester,
no fui yo su asesino, mas para mi desgracia descuidé en la ocasión el deber que había jurado. Respecto a vos, mi noble lord de Lancaster, padre honorable de mi contrincante,
tendí una vez una emboscada a vuestra vida, pecado que atormenta mi alma afligida.
www.lectulandia.com - Página 538
Pero al recibir la vez pasada el sacramento lo confesé, y expresamente imploré
el perdón de vuestra gracia, que espero haber logrado. Tal es mi culpa. En cuanto a los otros cargos, emanan del rencor de un miserable,
un pusilánime y un traidor degenerado, lo cual, audaz, sustentaré con mi persona,
Arroja su guante al suelo.
y también por mi parte arrojo ahora mi prenda a los pies de este traidor vil y arrogante, para probar que soy un gentilhombre leal
así tenga que verter la mejor sangre que su pecho alberga; por la prisa que de ello tengo, vivamente imploro que vuestra alteza designe el día de la lid.
BOLINGBROKE recoge el guante.
REY RICARDO Hidalgos en cólera encendidos, dejaos regir por mí.
Purguemos esta bilis sin sangría.
Sin ser médico, prescribo esto:
honda en exceso es la herida que infiere un gran rencor; olvidad, perdonad, concertad, y marchad en paz; nuestros doctores dicen que no es tiempo de sangrías. Buen tío, hagamos que esto acabe en donde comenzó. Yo calmo al duque de Norfolk; calma tú a tu hijo.
JUAN DE GANTE Ser un conciliador conviene a esta mi edad.
Suelta, hijo mío, la prenda que lanzó el duque.
REY RICARDO Y tú, Norfolk, la suya.
JUAN DE GANTE ¿Cuándo, Enrique, cuándo?
La obediencia ordena que no te deba ordenar de nuevo.
REY RICARDO
Norfolk, ¡arrójala! Te lo ordeno; que no has de ganar nada.
MOWBRAY (Arrodillándose.)
Soy yo, mi temido soberano, quien se arroja a tus pies.
De mi vida puedes disponer, mas de mi honra no. Por deber consagro a ti mi vida, pero el buen nombre, que a despecho de la muerte, ha de vivir sobre mi tumba, al servicio del negro deshonor no puedes arrojar. He sido difamado, acusado y humillado en público,
www.lectulandia.com - Página 539
traspasado hasta el alma por un dardo de calumnia envenenada, que no ha de curar bálsamo alguno que no sea la sangre del corazón
que exhaló ese veneno.
REY RICARDO La ira debe reprimirse.
Dame su prenda. El león doma al leopardo.
MOWBRAY (Levantándose.) Sí, mas no le borra las manchas.
Que mi señor cargue con mi mácula,
y renuncio a mi prenda. Mi muy caro monarca,
el más puro tesoro que otorga nuestro paso por la tierra es la reputación sin tacha; si eso se pierde,
el hombre es solo barro dorado, pintada arcilla.
Es el alma intrépida en un pecho leal
una joya en un cofre de diez cerraduras.
Mi honor es mi vida. Nacen los dos del mismo tallo.
Quitadme el honor y pierdo la vida.
Así, amado soberano, dejad que ponga hoy el honor a prueba. Por ello vivo, aunque por ello muera.
REY RICARDO Primo, recoge tu prenda. Tú debes comenzar.
BOLINGBROKE
¡Ay! ¡Dispense Dios mi alma de tan hondo pecado!
¿Debo acaso aparecer con la cimera inclinada en vista de mi padre? ¿O con el lívido pavor de un pordiosero
rebajar mi altura frente a este atrevido miserable? Antes de que mi lengua agravie mi honor con proceder tan despreciable,
o consienta en una tregua vil, mis dientes tajarían el servil instrumento de esa medrosa revocación, para arrojarla ensangrentada, plena de indignidad al hogar de lo indigno, el rostro de Mowbray.
Sale JUAN DE GANTE.
REY RICARDO Para pedir no he nacido, sino para ordenar; puesto que no he logrado haceros avenir, preparaos: deberéis responder con vuestras vidas, el día de San Lamberto en Coventry.
Allí vuestras lanzas y espadas habrán de arbitrar el diferendo creciente de vuestro odio arraigado. Ya que no puedo reconciliaros, constataré
www.lectulandia.com - Página 540
que la justicia proclame al caballero vencedor.
Lord mariscal, comanda a mis heraldos
que se apresten a dirigir este combate de armas.
Salen.
ESCENA II
Entra JUAN DE GANTE, duque de Lancaster,
con la DUQUESA DE GLOUCESTER.
JUAN DE GANTE
¡Ay!, los vínculos de sangre que tenía con Gloucester me obligan con más fuerza que vuestros requerimientos a proceder contra aquellos que segaron su vida.
Mas como el castigo reside en las manos culpables del crimen que no podemos castigar, confiemos nuestra querella a la voluntad divina, que, al llegar sobre la tierra el momento justo,
hará llover venganza ardiente en las cabezas culpables.
DUQUESA DE GLOUCESTER
¿La causa de un hermano no encuentra en ti una espuela más aguda? ¿El amor no alienta en tu vieja sangre un fuego más vivaz?
Los siete hijos de Eduardo, y entre ellos estás tú, eran como siete frascos de su sagrada sangre,
o siete hermosas ramas de una misma raíz. Algunos de esos siete secó a su paso la naturaleza, algunas de las ramas, talaron las parcas;
pero Tomás, mi amado señor, mi Gloucester, mi vida, frasco colmado de la sagrada sangre de Eduardo, rama floreciente de su preclara y real raíz, ha sido roto, y su precioso líquido vertido;
fue derribado, y sus hojas de estío yacen marchitas por mano de la envidia y el hacha sangrienta del asesino. ¡Ay, Gante, su sangre
era la tuya! Aquel lecho, aquel vientre,
aquel temple, el mismo molde que te forjaron,
a él lo hicieron hombre; y por más que ahora vivas y respires, también has muerto en él. Consientes en gran medida a la muerte de tu padre
www.lectulandia.com - Página 541
al ver morir así a tu desdichado hermano que de la vida de tu padre era un espejo.
No lo llames paciencia, Gante, es falta de esperanza.
Al tolerar que tu hermano sea masacrado así dejas al descubierto el camino letal hacia tu vida, mostrando al duro asesino lo fácil que es matarte.
Lo que llamamos paciencia en hombres de poca alcurnia no es más que pálida y helada cobardía en pechos nobles. ¿Qué más puedo decir? Para salvaguardar tu propia vida no hay camino mejor que vengar a mi Gloucester.
JUAN DE GANTE Es de Dios la querella; pues el substituto de Dios, el representante ungido bajo su propia vista,
fue quien causó esa muerte; si ha sido injusta,
sea el cielo quien la vengue, pues yo nunca alzaría el brazo enfurecido en contra de su ministro.
DUQUESA DE GLOUCESTER ¿A quién entonces, ay, podré quejarme?
JUAN DE GANTE A Dios, adalid y defensor de las viudas.
DUQUESA DE GLOUCESTER Si es así, así lo haré. Adiós, viejo Gante. Irás muy pronto a Coventry, a presenciar la lid
de nuestro primo Hereford y el despiadado Mowbray.
¡Ah, que las afrentas a mi esposo guíen la lanza de Hereford para que pueda traspasar el pecho del asesino Mowbray! ¡Y, si por desventura, yerra el primer intento,
que los pecados de Mowbray pesen tanto en su seno que logren romper el lomo del corcel espumante arrojando al jinete de cabeza en la liza,
y dejen así al cobarde a merced del buen Hereford!
Adiós, viejo Gante. La que fuera antaño
la esposa de tu hermano, acabará la vida
con el dolor, su nuevo compañero.
JUAN DE GANTE Hermana, adiós. Debo partir a Coventry.
Que tanto bien quede contigo como conmigo viaje.
DUQUESA DE GLOUCESTER
Empero una palabra más. La aflicción rebota donde cae, no por seca y vacía, sino por su peso. Yo me despido antes de comenzar,
pues el dolor no acaba cuando parece extinguido.
www.lectulandia.com - Página 542
LORD MARISCAL
Encomiéndame a tu hermano, sir Edmundo York. Ya está, eso es todo… ¡No, no te marches así! Aunque eso sea todo, no partas tan veloz. Recordaré más cosas. Ruégale…, ah, ¿qué? Que venga con presteza a visitarme en Pleshey.
Mas, ay dolor, ¿qué habría de ver el buen anciano York sino cuartos vacíos y despojados muros, puestos sin servidumbre, baldosas sin hollar,
y qué otra bienvenida encontraría sino mis lamentos?
Encomiéndame entonces; y que él no acuda
en busca de la pena que habita por doquier.
Desolada, desolada yo iré allí a morir.
Con los ojos en lágrimas te doy mi último adiós.
Salen por separado.
ESCENA III
Entran el LORD MARISCAL con oficiales que disponen los asientos y el duque de AUMERLE.
LORD MARISCAL Milord Aumerle, ¿está armado Enrique Hereford?
AUMERLE Sí, de pies a cabeza, y ansioso de empezar.
El duque de Norfolk, fogoso e intrépido, espera únicamente a que llame la trompeta.
AUMERLE Siendo así, los campeones están prontos, y aguardan tan solo que se acerque aquí su majestad.
Suenan las trompetas. Entra el REY RICARDO con JUAN DE GANTE, duque de Lancaster, Bushy, Bagot, Green y otros nobles. Una vez que están sentados, entran MOWBRAY, duque de Norfolk, en calidad de defensor, armado, y un heraldo.
REY RICARDO Mariscal, demanda a aquel campeón
cuál es la causa en este sitio de su presencia en armas. Pregúntale su nombre, y, según los preceptos, conmínale a jurar la justicia de su causa.
LORD MARISCAL (A MOWBRAY.)
En nombre de Dios y el rey, dinos quién eres, y por qué te presentas vestido de caballero, contra qué hombre vienes, y cuál es tu querella. Habla con lealtad por tu fe de caballero y tu promesa, ¡y que el cielo y tu valor te protejan!
www.lectulandia.com - Página 543
MOWBRAY Me llamo Tomás Mowbray, duque de Norfolk, acudo aquí por el juramento que hice
(Dios impida a un caballero violar su palabra) de defender mi lealtad amén de mi verdad ante Dios, mi monarca, y mi futura estirpe, contra el duque de Hereford, quien me acusa; y por la gracia de Dios y el brazo mío demostrar con mi defensa que él es un traidor a mi Dios, a mi rey, y a mi persona.
¡Y así en mi lucha justa, el cielo me proteja!
Se sienta.
Suenan las trompetas. Entra BOLINGBROKE,
duque de Hereford, en calidad de acusador,
armado, y un heraldo.
REY RICARDO Mariscal, pregunta a aquel caballero en armas quién es y por qué ha venido aquí
vestido de esta guisa, con armadura de plata; y formalmente, siguiendo nuestras normas, hazle jurar la justicia de su causa.
LORD MARISCAL (A BOLINGBROKE.)
¿Cuál es tu nombre? ¿Y por qué vienes aquí ante el rey Ricardo en su liza real?
¿Contra quién vienes? ¿Y cuál es tu querella? ¡Habla como caballero leal, y que el cielo te proteja!
BOLINGBROKE Soy Enrique de Hereford, Lancaster y Derby dispuesto aquí a batirme en armas
y probar en esta liza, por la gracia de Dios y el valor de mi cuerpo que Tomás Mowbray, duque de Norfolk, es un traidor abyecto y peligroso
para el Dios del cielo, el rey Ricardo y para mí. ¡Y como mi lucha es justa, el cielo me proteja!
Se sienta.
LORD MARISCAL Bajo pena de muerte, que nadie tenga la audacia o la temeridad de interferir en la liza,
salvo el lord mariscal y aquellos oficiales nombrados para regir esta cabal contienda.
BOLINGBROKE (Levantándose.)
Lord mariscal, dejadme besar la mano de mi rey
www.lectulandia.com - Página 544
y doblar mi rodilla ante su majestad,
ya que Mowbray y yo parecemos dos hombres que hacen voto de peregrinación larga y penosa; concedednos entonces una solemne despedida y un afectuoso adiós a todos los amigos.
LORD MARISCAL (Al REY RICARDO.)
El acusador saluda a vuestra alteza con respeto, y desea besar vuestra mano y despedirse.
REY RICARDO Me apresto a descender y estrecharle en mis brazos.
Baja del trono y abraza a BOLINGBROKE.
Primo de Hereford, si tu causa es justa,
tuya sea la fortuna en esta lid real.
Adiós digo a mi sangre; y, si la viertes hoy, podré llorarte, pero vengar tu muerte, nunca.
BOLINGBROKE ¡Que ningún noble derrame lágrimas impuras por mí si la lanza de Mowbray me atraviesa!
Me enfrento hoy a Mowbray con la confianza del halcón que se abate sobre un ave.
(Al LORD MARISCAL.) Mi querido señor, me despido de vos; (A AUMERLE.) también de vos, mi noble primo Aumerle;
no marcho enfermo, aunque la muerte ronde nuestro encuentro, sino joven, lozano y respirando el gozo de vivir.
Mirad, como es usanza en un festín inglés, postergo lo más gustoso de último, para hacer más dulce el fin. (A JUAN DE GANTE, arrodillándose.)
Oh, tú, autor en la tierra de mi sangre,
cuyo juvenil ardor en mí renace
con redoblado vigor; levántame y acércame a la victoria que se cierne sobre mí,
haz mi armadura invulnerable con tus rezos,
y afina con tus bendiciones la punta de mi lanza, para que así penetre la cota de Mowbray, como cera, dejando diáfano el nombre Juan de Gante por la osadía vigorosa de tu hijo.
JUAN DE GANTE ¡Que Dios lleve a buen término tu buena causa!
Sé como el rayo, veloz en la consumación, y que tus golpes, doblemente redoblados, caigan como estridente trueno sobre el casco
www.lectulandia.com - Página 545
de tu pérfido adversario infortunado.
Instiga tu sangre moza, sé valiente, y vive.
BOLINGBROKE ( Levantándose.)
¡Válganme san Jorge y mi inocencia!
MOWBRAY ( Levantándose.)
Sea cual fuere el sino que Dios o la ventura me deparen, aquí habrá de vivir o de morir, fiel al rey,
un caballero leal, justo y sin tacha. Jamás cautivo alguno sintió tanto gozo de rechazar las esclavas cadenas y abrazar la libertad dorada y sin estorbos
como el de mi alma danzarina, que hoy celebra el festín de la batalla contra mi rival.
Muy poderoso soberano y mis pares del reino, recibid de mi boca el deseo de años muy felices. Parto al combate tan confiado y alegre
como a un juego. La verdad alienta un corazón sereno.
REY RICARDO Adiós, milord. Veo a las claras
la virtud y el valor asentados en tus ojos.
Que se disponga la prueba, mariscal, y que comience.
LORD MARISCAL Enrique de Hereford, Lancaster y Derby, recibe esta tu lanza; ¡y Dios defienda la justicia!
Un OFICIAL le entrega la lanza a BOLINGBROKE.
BOLINGBROKE
Fuerte como una torre en mi esperanza, exclamo «¡Amén!».
LORD MARISCAL
(A un oficial.) Lleva esta lanza a Tomás, duque de Norfolk.
Un oficial le entrega la lanza a MOWBRAY.
HERALDO PRIMERO Enrique de Hereford, Lancaster y Derby, comparece aquí por Dios, por su rey y por sí propio so pena de ser hallado falso y cobarde,
para probar que Tomás Mowbray, duque de Norfolk, traiciona a Dios, a su monarca y a sí mismo, y lo reta a avanzar hacia la liza.
HERALDO SEGUNDO
Comparece aquí Tomás Mowbray, duque de Norfolk,
www.lectulandia.com - Página 546
so pena de ser hallado falso y cobarde, para defenderse y a su vez dejar constancia
de que Enrique de Hereford, Lancaster y Derby es desleal a Dios, a su monarca y a sí mismo; valientemente y con vivo deseo aguarda solo la señal para empezar.
LORD MARISCAL ¡Sonad, trompetas! ¡Combatientes, avanzad!
Suena una trompeta.
El REY RICARDO lanza al suelo su bastón de tregua.
Deteneos, el rey ha arrojado su bastón.
REY RICARDO Que se despojen de yelmos y de lanzas, y regresen los dos a su lugar.
BOLINGBROKE y MOWBRAY se desarman y se sientan.
(A los NOBLES.)
Venid conmigo en asamblea, y que suenen las trompetas mientras impartimos a estos duques la sentencia.
Fanfarria prolongada mientras el REY RICARDO y sus NOBLES se retiran a deliberar y regresan al
frente.
El REY RICARDO se dirige a BOLINGBROKE y a MOWBRAY.
Acercaos, y escuchad lo que hemos resuelto. A fin de que el suelo del reino no se manche con la sangre preciosa que él mismo ha nutrido, y como nuestros ojos aborrecen el atroz aspecto
de las heridas civiles infligidas por espadas compatriotas, que, con su secuela de tambores discrepantes, con el chillido estrepitoso de trompetas
y el chocar iracundo de los hierros
podrían espantar la hermosa paz
de nuestros calmos confines y forzarnos a marchar sobre la sangre de nuestros más cercanos, os destierro a ambos de mi reino.
Tú, primo Hereford, a riesgo de la vida,
hasta que diez veranos enriquezcan nuestros campos no habrás de saludar nuestros bellos dominios, y solo habrás de hollar sendas lejanas a la patria.
BOLINGBROKE Se hará vuestra voluntad. Mi consuelo será este:
aquel sol que aquí os calienta brillará sobre mí,
y aquellos rayos de oro que os presta a vos
www.lectulandia.com - Página 547
REY RICARDO
se esparcirán sobre mí, adornando mi destierro.
REY RICARDO Norfolk, sobre ti cae una condena más severa, que profiero con cierta reticencia.
El paso lento y furtivo de las horas no ha de fijar el plazo ilimitado de tu duro exilio. Bajo pena de muerte pronuncio contra ti
la desesperanzada frase «no volver nunca más».
MOWBRAY Pesada sentencia, mi altísimo señor,
que no esperaba oír de labios de vuestra alteza.
Dilecto premio, no daño tan profundo
que hasta me niega el aire que respiro,
merecía yo de manos de mi rey.
Debo ahora abandonar mi inglés natal,
el idioma aprendido en cuarenta años.
Y en lo futuro mi lengua no me será más útil que una viola o un arpa sin sus cuerdas,
o un sutil instrumento enfundado en su estuche, y que, al ser desenfundado, es puesto en manos de quien no tiene la gracia de extraerle un acorde. Me habéis encarcelado la lengua en la boca
tras la doble jaula de dientes y de labios, y una ignorancia lerda, insensible y estéril se erige en carcelero que ha de velar por mí. Soy demasiado viejo para buscar nodriza; ya muy entrado en años para ser escolar.
¿Qué es vuestra sentencia sino muerte en silencio, que despoja a mi lengua de su aliento natal?
REY RICARDO Es de todo punto inútil que invoques compasión.
Pasada la sentencia, toda queja es tardía.
MOWBRAY Siendo así, ya me alejo de la luz de mi patria, a las sombras solemnes de una noche sin fin.
Vuelve aquí, y prestad los dos un juramento.
(A AMBOS.) Posad en la real espada vuestras manos proscritas.
Jurad por la obediencia que debéis a Dios
(pues la que me concierne la destierro con vosotros)
guardar el juramento que administro.
No deberéis jamás, que os asistan Dios y la verdad, trabar uno con otro amistad en el exilio. Nunca jamás habréis de miraros cara a cara,
www.lectulandia.com - Página 548
ni escribir uno al otro, saludaros, ni apaciguar la torva tempestad del odio aquí nacido.
Jamás habréis de buscar premeditado encuentro para urdir intrigas, maquinaciones o complots contra mí, mi potestad, mis súbditos o mi país.
BOLINGBROKE Lo juro.
MOWBRAY Y yo, para acatar todo esto.
BOLINGBROKE Norfolk, déjame hablarte como a mi enemigo:
a esta hora, si el rey no lo hubiese impedido, una de nuestras almas ya erraría por el aire, desterrada del frágil sepulcro de su cuerpo. Puesto que estos cuerpos son ahora desterrados, confiesa tus traiciones antes de huir del reino. Si has de ir tan lejos, no te impongas
la carga abrumadora de un corazón culpable.
MOWBRAY No, Bolingbroke, si alguna vez fui traidor, que tachen mi nombre del libro de la vida,
y me expulsen del cielo como ahora de aquí. Pero lo que tú eres, Dios, tú y yo lo sabemos, y muy pronto, me temo, el rey va a lamentarlo. Adiós, mi soberano, ya no podré extraviar mi camino: salvo el regreso a casa, el mundo entero es mi ruta.
REY RICARDO Tío, en el espejo mismo de tus ojos
puedo ver tu corazón acongojado. Tu triste aspecto
ha arrancado cuatro de sus años de destierro.
(A BOLINGBROKE.) Pasados seis gélidos inviernos, regresa, bienvenido, de tu exilio.
BOLINGBROKE
¡Qué tiempo tan extenso cabe en tan pequeña palabra! Cuatro fatigosos inviernos y cuatro traviesas primaveras se apuran en una palabra: tal es el aliento de los reyes.
JUAN DE GANTE Agradezco a su alteza que en deferencia a mí acorte en cuatro años el destierro de mi hijo.
Pero poca ventaja cosecharé de ello,
pues antes de que los años que ha de pasar ausente puedan mudar sus lunas y cumplir estaciones,
mi lámpara de aceite y mi llama que el tiempo ha menguado se habrán extinguido en la vejez y la perpetua noche.
www.lectulandia.com - Página 549
Mi porción de bujía estará ya acabada y consumida, y la ciega muerte me impedirá ver de nuevo a mi hijo.
REY RICARDO Pero, tío, te quedan muchos años por vivir.
JUAN DE GANTE Pero no puedes darme tú, rey, ni un minuto.
Puedes abreviar mis días con una abrupta pena, y privarme de noches, mas no alargar mi vida. Puedes asistir al tiempo para llenarme de arrugas,
mas no detener su avance cuando se empiecen a ahondar. Tu sentencia concurre con el tiempo para acercar mi muerte; muerto, todo tu reino no podría redimir mi aliento.
REY RICARDO Tu hijo es desterrado tras juiciosa asamblea, y en ese veredicto tu lengua tuvo parte.
¿Por qué entonces ahora deploras la justicia?
JUAN DE GANTE Las cosas dulces son al gusto de agria digestión.
Me urgiste a ser juez, mas habría preferido
que me hubieses instado a argüir como padre.
¡Ay, dolor! Anhelaba que alguno me dijese
que era estricto en exceso expulsando a mi propio hijo, pero dejaste que mi lengua reticente
me infligiera este daño contra mi voluntad.
REY RICARDO Primo, hasta la vista; y tío, despídete también.
Seis años lo he exiliado, y ya debe partir.
Fanfarria.
Salen todos salvo AUMERLE, el LORD MARISCAL
JUAN DE GANTE y BOLINGBROKE.
AUMERLE (A BOLINGBROKE.)
Primo, ve con bien. Lo que la real presencia no pueda saber, desde el sitio en donde vivas, confíalo al papel.
Sale.
LORD MARISCAL (A BOLINGBROKE.)
Milord, no me despido, pues voy a cabalgar hasta donde la tierra me deje estar con vos.
JUAN DE GANTE (A BOLINGBROKE.)
Ay, ¿con qué motivo acopias tus palabras, negando a tus amigos respuesta a sus adioses?
BOLINGBROKE Pocas palabras encuentro para despedirme de vos,
www.lectulandia.com - Página 550
cuando más pródiga la lengua tendría que ser para exhalar el gran dolor del corazón.
JUAN DE GANTE Tu pena no es más que tu ausencia por un tiempo.
BOLINGBROKE
Ausente la alegría, el presente es una pena sin tiempo.
JUAN DE GANTE ¿Qué son seis inviernos? Pasan muy pronto.
BOLINGBROKE
Para quien vive en alegría. Pero la pena convierte una hora en diez.
JUAN DE GANTE Llámalo un viaje que emprendes por placer.
BOLINGBROKE Mi corazón suspirará con ese falso nombre, al darse cuenta de que es una peregrinación forzada.
JUAN DE GANTE Considera la triste procesión de tus pasos fatigados como una montura en la que habrás de engastar
la muy preciosa joya de tu regreso a casa.
BOLINGBROKE Ah, ¿quién puede sostener un fuego entre las manos pensando solo en el helado Cáucaso,
saciar el voraz filo del hambre
con la simple ilusión de un gran festín,
o revolcarse desnudo en las nieves de diciembre tan solo imaginando el calor del verano? ¡Ah, no!, anticipar el bien futuro
solo realza el dolor del mal presente.
El diente de la feroz congoja nunca infecta más que cuando muerde sin dejar herida abierta.
JUAN DE GANTE Vamos, vamos, hijo mío, yo te pondré en camino.
Si tuviese tu juventud y tu causa, no me demoraría aquí.
BOLINGBROKE Suelo de Inglaterra, hasta la vista, pues. Amada tierra, adiós,
¡madre y nodriza mías que aún me alimentáis! Dondequiera que vaya, podré siempre jactarme: por más que desterrado, soy auténtico inglés.
Salen.
ESCENA IV
www.lectulandia.com - Página 551
Entra el REY RICARDO con GREEN
y Bagot por una puerta, y el duque de AUMERLE por otra.
REY RICARDO Estábamos observando… Primo Aumerle, ¿hasta dónde acompañasteis al altivo de Hereford?
AUMERLE Acompañé al altivo de Hereford, ya que así lo llamáis, hasta el primer camino, y allí lo abandoné.
REY RICARDO
Y dime, ¿cuántas lágrimas se derramaron con la partida?
AUMERLE
A fe que ninguna por mi parte; solo que el viento nordeste, que castigaba con saña nuestros rostros,
despertó los dormidos lagrimales, y así por azar adornó con una lágrima la seca despedida.
REY RICARDO ¿Qué dijo nuestro primo al apartarse de ti?
AUMERLE «Adiós». Y como mi corazón rehusaba que mi lengua profanase esa palabra, me enseñó el artificio
de aparentar una pena tan profunda
que las palabras parecían sepultadas en la tumba del dolor. ¡Virgen mía! Si la palabra «adiós» pudiese añadir horas y agregar años a su corto exilio,
le habría dado un libro entero de adioses; pero no siendo así, no recibió de mí ninguno.
REY RICARDO Es nuestro primo, primo; mas queda en duda,
cuando el tiempo lo traiga a casa de su exilio,
que nuestro pariente visite a sus amigos.
Yo mismo, Bushy, Bagot aquí presente y Green lo hemos visto cortejar al pueblo llano. ¡Cómo parecía arrojarse a sus corazones
con una cortesía humilde y familiar!
¡Qué respeto dispensaba a los siervos, cómo halagaba a los pobres artesanos con el arte de la sonrisa
y con la calma aceptación de su destino, como si quisiera llevar esos afectos al exilio! Vuela su gorra hacia una pregonera de ostras. Un par de carreteros le dicen «Dios os guarde». Y él recibe el tributo de su blanda rodilla
con un «Gracias compatriotas, fieles amigos», como si nuestra Inglaterra fuese legado suyo,
www.lectulandia.com - Página 552
y él fuese el heredero que anhelan mis vasallos.
GREEN Pues bien, ya se ha ido, y con él sus ideas.
En cuanto a los rebeldes insurrectos en Irlanda, es menester, mi soberano, una acción pronta, antes que la demora redunde en mayores medios para ventaja de ellos y merma de su alteza.
REY RICARDO Yo iré a esa guerra en persona,
y como nuestros cofres, con una corte tan vasta y mi gran munificencia están algo livianos, debo colocar en arriendo el dominio real;
los ingresos resultantes bastarían para pagar la empresa entre manos. Si fuese insuficiente,
tendrán mis delegados carta blanca para fijar impuestos y, una vez que averigüen cuáles hombres son ricos, les impondrán tributos por grandes sumas de oro, que despacharán cuanto antes para cubrir mis gastos; pues me encamino a Irlanda de inmediato.
Entra BUSHY.
Bushy, ¿qué noticias hay?
BUSHY
El anciano Juan de Gante está gravemente enfermo, majestad.
Ha sido súbito, y entonces con gran prisa
ruega a su alteza que vaya a visitarle.
REY RICARDO ¿Dónde está?
BUSHY En Ely House.
REY RICARDO Oh, Dios, pon en la cabeza de su médico gran premura por encauzarlo a la tumba.
Los farros de sus cofres habrán de ser casacas para nuestros soldados en las guerras de Irlanda. Vamos, caballeros, vamos todos a visitar a Gante. ¡Quiera Dios que arribemos pronto y lleguemos ya tarde!
Salen.
www.lectulandia.com - Página 553
SEGUNDO ACTO
ESCENA I
Entran JUAN DE GANTE, duque de Lancaster, enfermo
y cargado en una silla, con el duque de YORK.
JUAN DE GANTE ¿Vendrá el rey para que mi último suspiro
sea consejo saludable a su alocada juventud?
YORK No os atormentéis ni fatiguéis el aliento, que en su oído todo consejo es aire vano.
JUAN DE GANTE
Ah, pero dicen que la lengua de un hombre agonizante conmina a la atención como un profundo acorde.
Cuando pocas palabras quedan, es raro que se usen en vano, pues respiran verdad las palabras dichas con dolor. El que nada volverá a decir es mejor escuchado
que quienes jóvenes y ociosos derrochan las palabras. Más atiende la gente al final de una vida que a esa vida. El sol poniente y el final de una tonada,
como el dejo de un dulce, aún más dulce al final,
se graban más en la memoria que otras cosas pasadas. Aunque Ricardo jamás haya escuchado mis consejos, quizá mis graves palabras moribundas le destapen el oído.
YORK No, lo obstruyen otros sonidos lisonjeros, alabanzas de un gusto que espantaría a los sabios, versos lascivos de tono venenoso
que el dispuesto oído juvenil escucha siempre, relato de las usanzas en la soberbia Italia, cuyas maneras copia, cual simio retardado, nuestro reino tardío y servil para imitar. ¿Dónde en el mundo surge un designio vano (con tal que nuevo no importa cuán vil) que no zumbe muy pronto en su real oreja?
Llega el consejo pero es muy tarde,
cuando la voluntad se ha sublevado contra el juicio. En vano intentas orientar a quien elegirá su propia vía
a ti te falta aliento, y ese es el aliento que has de desperdiciar.
www.lectulandia.com - Página 554
JUAN DE GANTE Me concibo un profeta recién inspirado que al expirar predice el futuro que espera al rey. La fiera e impetuosa llama de su abuso no durará, pues las violentas hogueras se consumen a sí mismas. La llovizna menuda dura largo,
mas la tempestad repentina es siempre breve.
Quien muy veloz aprieta el paso, muy pronto se fatiga
No alimenta sino asfixia el alimento de quien lo engulle voraz.
fútil vanidad del insaciable cormorán,
que, consumidas sus reservas, se consume a sí mismo. ¡Ay!, este real trono de reyes, esta isla sitial del cetro, esta tierra de majestad, residencia de Marte, este otro edén, este casi paraíso,
este fuerte que la naturaleza erigió para sí misma contra el contagio y la dura mano de la guerra, esta feliz raza de hombres, este pequeño mundo, esta gema engastada en mar de plata,
que hace en su servicio las veces de muralla o foso defensor que circunda un castillo contra la envidia de reinos menos venturosos;
esta bendita parcela, esta tierra, este reino, esta Inglaterra, nodriza y matriz fecunda de monarcas reales
temidos por casta y célebres por cuna, renombrados por sus gestas (en pro de la cristiandad y la leal caballería) en parajes tan lejanos
como el sepulcro sacro en la obstinada Judea del redentor del mundo, el hijo de María;
esta tierra de tan valiosas almas, esta invaluable tierra preciada por su reputación en todo el orbe,
se encuentra ahora arrendada (muero al decirlo) como una exigua vivienda o una granja miserable. Cercada por la mar triunfante, Inglaterra, cuya costa rocosa repele el envidioso asalto
del acuoso Neptuno, se ve hoy cercada por la deshonra, con borrones de tinta y bonos de papel podrido.
Esta Inglaterra que antes conquistaba a otros, se avasalla a sí misma indignamente.
¡Ay, si tanta vergüenza se esfumase con mi vida, qué feliz sería mi cercana muerte!
Entran el REY RICARDO y la REINA, el duque de Aumerle Bushy, Green, Bagot, lord ROSS y lord WILLOUGHBY.
www.lectulandia.com - Página 555
YORK Ahí viene el rey. Tratad su juventud serenamente, que los potros fogosos, al ser frenados, más se irritan.
REINA ¿Cómo se siente nuestro noble tío Lancaster?
REY RICARDO ¿Algún alivio, tío? ¿Cómo está el anciano Gante?
JUAN DE GANTE ¡Ay, cómo esa palabra se ajusta a mi condición!
Un Gante anciano en verdad, y en la vejez descarnado.
En mí la pena ha mantenido su obstinado ayuno, ¿y quién que deje de comer no enflaquece? Largo tiempo he velado por la Inglaterra dormida. La vigilia engendra delgadez, la delgadez descarna. La dicha que nutre a ciertos padres
es mi estricto ayuno: hablo de ver a mis hijos. Así al condenarme a este ayuno, me dejas enjuto. Enjuto llego a la tumba, enjuto como una tumba, cuya matriz vacía no hereda más que huesos.
REY RICARDO
¿Puede un enfermo jugar frívolamente con su nombre?[18]
JUAN DE GANTE No, la desdicha se solaza mofándose de sí misma. Ya que pretendes matar mi nombre en mí,
me burlo de mi nombre, excelso rey, para halagarte.
REY RICARDO ¿Deben los moribundos halagar a los que viven?
JUAN DE GANTE No, no, los vivos halagan a los que mueren.
REY RICARDO ¡Tú que casi mueres dices que me halagas!
JUAN DE GANTE ¡Ah, no! Mueres tú, aunque yo esté más enfermo.
REY RICARDO Yo gozo de salud, respiro bien y te veo mal.
JUAN DE GANTE Aquel que me creó sabe cuán mal te veo yo:
muy mal te veo, y en ti el mal veo avanzado.
Tu lecho de muerte es el país entero,
en el que yace enferma tu reputación;
y tú, enfermo por demás indolente,
confías tu ungido cuerpo a los cuidados
de los mismos médicos que antes te hicieron daño.
Mil aduladores buscan sitio en tu corona, cuyo ámbito estrecho no excede tu cabeza, y por más que los lindes sean tan diminutos, sus estragos abarcan el país entero.
www.lectulandia.com - Página 556
Ay, si tu abuelo hubiese visto con proféticos ojos cómo el hijo de su hijo destruye a sus propios hijos, habría apartado la deshonra de tu alcance y te habría despojado antes que poseyeras esa corona,
de la cual como un poseso intentas ahora despojarte. Aunque fueses, sobrino, gobernante del mundo, sería una vergüenza poner este país en arriendo. Pero si el mundo que riges es tan solo esta tierra, ¿no es más que deshonra deshonrarla a tal punto? Arrendador de Inglaterra eres ahora, no su rey.
Has dejado tu estado, la sede de la ley, sujeto a las leyes, y tú…
REY RICARDO Y tú, tonto lunático de cerebro flaco, valiéndote de los privilegios del febril, pretendes con tu gélida admonición
hacer palidecer estas mejillas, ahuyentando, por la ira, la sangre real de su estancia nativa.
Bien, yo prometo por la alta majestad de mi trono, que si no fueses hermano del hijo del gran Eduardo, esa lengua que rueda tan ágil en tu cabeza
con todo y la cabeza rodaría del cuello irreverente.
JUAN DE GANTE Ah, hijo de mi hermano, no me eximas de nada, por ser hijo de su mismo padre, el gran Eduardo.
Como el pelícano has chupado esa sangre que nombras y luego hasta la embriaguez la has bebido.
Mi hermano Gloucester, un alma limpia y buena
(la tenga el cielo en su gloria entre las almas dichosas)
bien puede ser claro precedente y testimonio
de que no has vacilado en verter sangre de Eduardo.
Únete a esta enfermedad que ahora me agobia, y conjuga tu crueldad con los años despiadados, para cortar de cuajo una flor hace tiempo marchita. Vive en la deshonra, mas la deshonra no muera contigo. Que estas palabras sean en adelante tu verdugo.
(A sus criados.) Conducidme a mi lecho, luego a la tumba.
Sea amable la vida con quienes amor y honor tienen.
Sale cargado en una silla.
REY RICARDO
Y sea presta la muerte con quienes tienen vejez y rencor.
Tú tienes una y otro, y ambos te acercan a la tumba.
www.lectulandia.com - Página 557
YORK Suplico a vuestra majestad imputar esas palabras al extravío de un doliente y a su larga edad.
Os ama, por vida mía, y os estima
como Enrique, duque de Hereford, si estuviese aquí.
REY RICARDO Dices la verdad: el suyo es como el amor de Hereford, y como el de ellos, el mío; y que todo siga así.
Entra el duque de NORTHUMBERLAND.
NORTHUMBERLAND
Mi soberano, el viejo Gante se encomienda a vuestra majestad.
REY RICARDO ¿Qué ha dicho?
NORTHUMBERLAND No, nada: todo está dicho.
Su lengua es ahora un instrumento sin cuerdas.
El viejo Gante ha consumido las palabras, la vida, y todo.
YORK ¡Ojalá sea York el siguiente en quebrar de igual modo! Por mísera que sea la muerte acaba con un dolor mortal.
REY RICARDO El fruto más maduro es el primero en caer, y así ha sido.
Su tiempo se ha agotado; nuestro peregrinaje ha de seguir.
Basta de esto. Ahora a nuestras guerras de Irlanda. Debemos expulsar a esos toscos soldados de pelo hirsuto, que corroen cual veneno una tierra donde otros venenos no tienen el privilegio de vivir.
Y ya que estas empresas demandan grandes gastos, por el bien de esa causa hago incautación del oro, la platería, las rentas y los muebles
que estaban en posesión de mi tío Juan de Gante.
YORK ¿Cuánto tiempo tendré que ser paciente? Ah, ¿cuánto tiempo la lealtad debida me hará tolerar tanta injusticia?
Ni la muerte de Gloucester, ni el destierro de Hereford, ni las afrentas a Gante, ni los perjuicios al pueblo inglés, ni los estorbos al pobre Bolingbroke
para celebrar su boda, ni mi propia desgracia, han plegado de acritud mis pacientes mejillas, ni fruncido mi ceño delante de mi señor. Yo soy el último hijo del noble Eduardo,
de quien tu padre, el príncipe de Gales fue el primero.
En la guerra jamás león furioso fue más fiero,
en la paz jamás manso cordero fue más dulce,
www.lectulandia.com - Página 558
que aquel caballero joven y excelso.
Tienes su mismo rostro, pues tal era su aspecto, cuando contaba tu mismo número de horas. Mas cuando fruncía el ceño era contra el francés, y no contra sus amigos. Su noble mano
había conquistado cuanto gastaba, y no gastaba
aquello que la mano triunfante de su padre había ganado.
Sus manos no vertieron nunca sangre de familia,
pero fue sangriento con los rivales de su estirpe.
¡Ah!, Ricardo, a York lo abate la aflicción;
de otro modo nunca te habría comparado con él.
REY RICARDO ¡Cómo, tío! ¿Qué pasa?
YORK Ah, mi soberano,
perdóname si a bien tienes; si no, yo tendré a bien el no ser perdonado, y quedaré con ello satisfecho. ¿Pretendes apoderarte de las propiedades y títulos del desterrado Hereford y retenerlas en tus manos? ¿No ha muerto Gante? ¿Y no vive Enrique?
¿No era justo Gante? ¿Y no es Enrique leal? ¿No merecía el padre tener un heredero? ¿Y no es su heredero un hijo meritorio? Arrebátale a Hereford sus derechos, y arrebátale al tiempo sus derechos y consuetudinarios fueros. Impide que mañana siga al día de hoy;
deja de ser quien eres; pues ¿cómo has llegado a rey sino por herencia y sucesión legítimas?
Ahora delante de Dios (¡y Dios no quiera que yo diga la verdad!) si retiras ilegalmente los derechos de Hereford, revocas las cartas patentadas que le permiten reclamar por intermedio de sus apoderados sus tierras, y le niegas el homenaje debido, emplazas sobre tu cabeza mil peligros, pierdes mil corazones propicios a ti,
e incitas mi afable paciencia a pensamientos que el honor y la lealtad no deben frecuentar.
REY RICARDO Piensa lo que quieras; confisco en mis manos
su platería, sus bienes, su dinero y sus tierras.
YORK No estaré aquí para verlo. Mi soberano, adiós.
www.lectulandia.com - Página 559
Qué resultará de esto, nadie puede decirlo.
Pero de las malas conductas bien podemos colegir que jamás tendrán buenas consecuencias.
REY RICARDO Anda, Bushy, a ver enseguida al conde de Wiltshire. Ordena que se reúna conmigo en Ely House
para que veamos este asunto. Mañana en la mañana partiremos a Irlanda, y apenas hay tiempo, creo. Mientras dure mi ausencia, nombraré
a mi tío York lord gobernador del reino; pues él es justo y siempre me quiso bien. Vamos, mi reina; mañana debemos separarnos.
Mas alégrate, que el tiempo de mi ausencia será breve.
Toque de trompeta. Salen BUSHY por una puerta el REY RICARDO, la REINA, Aumerle, Green y Bagot por otra. Se quedan NORTHUMBERLAND, WILLOUGHBY y ROSS.
NORTHUMBERLAND
Bien, señores, el duque de Lancaster ha muerto.
ROSS Y vive también, pues ahora su hijo es duque.
WILLOUGHBY Tan solo en título, que no en ingresos.
NORTHUMBERLAND Sobradamente en ambos, si se hiciera justicia.
ROSS Mi corazón está henchido, mas estallará en silencio antes que hallar alivio en una lengua libertina.
NORTHUMBERLAND
No, di lo que piensas, y que por siempre quede mudo quien repita tus palabras para perjudicarte.
WILLOUGHBY
¿Estás diciendo que quieres hablar del duque de Hereford?
Si es así, desata animoso la lengua, amigo.
Mis oídos están prestos a oír palabras favorables a él.
ROSS No hay ningún favor que yo le pueda hacer a menos que llaméis favor al compadecerle,
privado como está y emasculado de su justo patrimonio.
NORTHUMBERLAND
¡Dios! Qué vergüenza que se cometan tales injusticias contra él, un príncipe real, y contra muchos otros de sangre noble, en este reino declinante.
www.lectulandia.com - Página 560
El rey no es soberano de sí mismo; lo manejan vilmente sus aduladores; y sean cuales fueren las acusaciones de mero odio contra cualquiera de nosotros, el rey querrá imponer castigos rigurosos
contra nuestras vidas, nuestros hijos y herederos.
ROSS Ha expoliado al pueblo raso con onerosos impuestos,
y ha perdido el favor de sus corazones. Ha insultado a los nobles con viejas querellas, y también ha perdido su favor.
WILLOUGHBY Y cada día se fraguan nuevas exacciones,
como cartas blancas, préstamos forzados y no sé qué más.
¿Pero adónde, por Dios, va a parar todo eso?
NORTHUMBERLAND
En guerras no se ha gastado, pues no las ha emprendido,
al contrario, ha cedido ruinmente y con turbios compromisos aquello que sus ancestros ganaron en batalla. Más ha gastado en la paz que ellos en la guerra.
ROSS El conde de Wiltshire tiene el reino arrendado.
WILLOUGHBY El rey está en bancarrota como un hombre insolvente.
NORTHUMBERLAND El oprobio y la ruina se ciernen sobre él.
ROSS A pesar de sus impuestos dispendiosos,
no tenía el dinero para estas guerras de Irlanda, hasta que saqueó al duque desterrado.
NORTHUMBERLAND Su noble pariente. ¡Qué rey degenerado! Pero, milores, escuchamos silbar la horrenda tempestad, y no buscamos abrigo para escapar de la borrasca. Vemos que el viento azota nuestras velas,
y en vez de oponernos, avanzamos confiados a la muerte.
ROSS Vemos muy claro el naufragio que vamos a sufrir, y ahora es ineluctable el peligro
de haber soportado tanto las causas del desastre.
NORTHUMBERLAND
No es así: incluso entre las cuencas vacías de la muerte atisbo la obstinada vida; mas no me atrevo a decir cuán cerca están las nuevas que nos han de confortar.
WILLOUGHBY No; déjanos escuchar tus pensamientos como has tú escuchado los nuestros.
www.lectulandia.com - Página 561
ROSS Habla en toda confianza, Northumberland.
Los tres somos uno solo y, hablando así, tus palabras no pasan de pensamientos. Sé atrevido, pues.
NORTHUMBERLAND
Sea. Desde Port Le Blanc, una bahía de Bretaña, he recibido informes de que Enrique,
duque de Hereford, lord Reinaldo Cobham, Tomás, hijo y heredero del conde de Arundel (recientemente distanciado del duque de Exeter), su hermano el antiguo arzobispo de Canterbury,
sir Tomás Erpingham, sir Tomás Ramston, sir Juan Norbery, sir Roberto Waterton, y Francisco Coint, todos bien equipados por el duque de Bretaña
con ocho grandes naves, tres mil hombres de guerra, navegan hacia aquí con gran celeridad,
y confían en tocar pronto nuestra costa del Norte. Quizá habrían llegado, pero han dispuesto aguardar a que el rey parta hacia Irlanda.
Si queremos pues librarnos del yugo esclavizante, zurcir las alas rotas de una nación mancillada, sacudir el polvo que empaña el oro del cetro,
y hacer que la más alta majestad parezca majestuosa, venid conmigo a Ravenspurgh al punto. Mas si os falta aliento, y teméis hacerlo,
quedaos y tened sigilo, que iré yo solo.
ROSS ¡A los caballos, a los caballos!
Habla de dudas a quienes sufran temores.
WILLOUGHBY Aguanta, corcel mío, y yo seré el primero.
Salen.
ESCENA II
Entran la REINA, BUSHY y BAGOT.
BUSHY Señora, vuestra majestad está triste en extremo.
Prometisteis al separaros del rey
poner de lado la malsana pesadumbre
y procurar el cultivo de una disposición alegre.
www.lectulandia.com - Página 562
REINA Lo hice por complacer al rey; por mí
no puedo hacerlo. Y con todo no sé de causa alguna para dar la bienvenida a un huésped como la pena, salvo el haber despedido a un huésped tan dulce como mi dulce Ricardo. Y sin embargo creo sentir que un dolor avanza hacia mí no nato, que madura en el vientre del destino,
y mi alma en lo más profundo
tiembla con cualquier cosa. Algo la acongoja además de la partida de mi señor el rey.
BUSHY Cada sustancia de un dolor posee veinte sombras que toman la forma misma del dolor sin serlo.
Pues el ojo de la pena, nublado con lágrimas vidriosas, divide una cosa única en multitud de objetos,
como esas perspectivas que observadas de frente no muestran sino confusión, pero de sesgo
revelan formas claras. Por tanto, vuestra afable majestad, al contemplar de sesgo la ausencia del señor vuestro, encontrará cien formas más de pena que llorar,
que vistas de frente, y como se debe, solo son sombras de lo que nada es. Por eso, tres veces garbosa reina,
no lloréis lo que no sea la ausencia del rey: no hay nada más, o si lo hay, proviene del ojo falso de la pena, que llora como ciertas las cosas imaginadas.
REINA Puede que así sea, pero lo más oculto de mi alma
me indica que es de otra manera. Sea como fuere,
no puedo escapar a la tristeza; una tristeza tan intensa
que, aunque piense en no pensar en cosa alguna,
el peso de tan honda nada me desmaya y amilana.
BUSHY Son solo quimeras, mi gentil señora.
REINA Nada más lejos de ello: las quimeras derivan siempre de alguna pena anterior; no es ese el caso mío; pues o nada ha engendrado ese algo que es mi pena, o hay algo en esa nada que me aflige
y es algo que a mí me espera y corresponde.
Pero ¿qué puede ser? No lo sé todavía;
no puedo nombrarlo; es un dolor sin nombre, creo.
Entra GREEN.
www.lectulandia.com - Página 563
GREEN Dios salve a vuestra majestad, y bien hallados caballeros.
Espero que el rey no se haya embarcado para Irlanda.
REINA ¿Por qué lo esperas? Más vale esperar que lo haya hecho, pues sus designios piden premura, y su premura es esperanza. ¿Por qué esperas pues que no se haya embarcado?
GREEN Porque así él, nuestra esperanza, habría podido
retener sus tropas y trocar en desesperación las esperanzas, de un adversario, que resueltamente ha plantado su pie en nuestro reino.
Bolingbroke ha puesto fin por sí mismo a su destierro, y con armas enhiestas ha llegado sano y salvo a Ravenspurgh.
REINA ¡Que el Dios del cielo nos auxilie!
GREEN
¡Ay, señora, es demasiado cierto! Además, y esto es aún peor, lord Northumberland, su joven hijo Enrique Percy, los lores Ross, Beaumont y Willoughby
han corrido a unirse a él con sus poderosos amigos.
BUSHY ¿Por qué no habéis proclamado a Northumberland, y todo el resto, una facción de traidores revoltosos?
GREEN Ya lo hemos hecho; al ver lo cual el conde de Worcester ha roto su bastón, renunciado a su regencia,
y con todos sus hombres se ha unido a Bolingbroke.
REINA De modo, Green, que eres tú la partera de mi mal, y Bolingbroke el vástago funesto de mi pena. Ahora ya mi alma ha procreado su engendro,
y yo, jadeante madre recién deshabitada, he añadido mal al mal, pena a la pena.
BUSHY No desesperéis, señora.
REINA ¿Quién podrá impedírmelo?
Quiero desesperar, y ser enemiga
de la engañosa esperanza. Es una aduladora, parásita y postergadora de esa muerte
que dulcemente desatará los lazos de la vida, que la esperanza falaz prolonga demasiado.
Entra el duque de YORK con una pieza metálica alrededor del cuello.
www.lectulandia.com - Página 564
GREEN Aquí llega el duque de York.
REINA Con señales de guerra en el anciano cuello.
Sus facciones se ven llenas de ansiosas inquietudes.
Tío, por el amor de Dios, decidnos palabras de consuelo.
YORK Si así lo hiciera, engañaría a mis pensamientos. El consuelo está en el cielo y nosotros en la tierra, donde solo hay fastidios, preocupaciones y penas. Vuestro esposo ha partido a salvar lejos su reino, mientras otros quieren derrotarlo en su propio hogar. Para sostener su tierra me ha dejado a mí,
que, débil por la edad, apenas me sostengo en pie.
Ahora nos llega el insalubre día que propició su abuso.
Ha de poner a prueba a los amigos que tanto le adulaban.
Entra un SERVIDOR.
SERVIDOR Milord, vuestro hijo partió antes de que yo llegara.
YORK ¿Partió? Pues bien, que sea lo que ha de ser.
Los nobles han huido. Los comunes muestran desapego, y, mucho me temo, se rebelarán en favor de Hereford. Lacayo, ve pronto donde mi hermana Gloucester.
Dile que me envíe mil libras de inmediato… Espera; lleva mi anillo.
SERVIDOR Milord, olvidé contarle a vuestra señoría, que hoy cuando venía me detuve allí… Pero al contar el resto tendré que atribularos.
YORK ¿Qué es, canalla?
SERVIDOR Una hora antes de mi llegada, murió la duquesa.
YORK Dios piadoso, ¡qué aluvión de infortunios
se abalanzan al tiempo sobre esta tierra desdichada!
No sé qué hacer. Quisiera el cielo,
que aun hallando en mí deslealtad,
el rey me hubiese cortado la cabeza
el mismo día que a mi hermano.
¡Cómo! ¿No se han despachado correos a Irlanda?
¿Cómo obtendremos el dinero para estas guerras?
(A la REINA.)
Venid, hermana… prima, quería decir; ruego me perdonéis.
www.lectulandia.com - Página 565
(Al SERVIDOR.)
Vete, muchacho, vuelve a casa. Procúrate unos carros, y tráete las armas que encuentres allá.
Sale el SERVIDOR.
Caballeros, ¿podéis ir a reunir a vuestros hombres? Si digo de qué forma sé arreglar estos asuntos que con tanto desorden caen entre mis manos, no lo creáis jamás. Ambos son mis parientes.
Uno es mi soberano, a quien mi juramento
amén de mi deber me obliga a defender; y el otro también es mi familia, a quien el rey ha agraviado,
y a quien la conciencia y la sangre me ordenan apoyar.
Bueno, algo tenemos que hacer.
(A la REINA.) Venid, prima,
yo os buscaré acomodo.
Caballeros, marchad a congregar a vuestros hombres, y encontradme cuanto antes en el castillo de Berkeley. También tendría que ir a Pleshey, mas no lo permite el tiempo. Todo se muestra fragoso, y todo está mangas por hombros.
Salen el duque de YORK y la REINA.
Se quedan BUSHY, BAGOT y GREEN.
BUSHY El viento sopla favorable para enviar noticias a Irlanda, pero no trae ninguna. En cuanto a reclutar tropas comparables a las enemigas,
es del todo imposible.
GREEN Además, la cercanía al rey que delata nuestro afecto nos acerca mucho al odio de quienes no le aman.
BAGOT Así de fluctuantes son los comunes; pues su amor reside solo en sus bolsas, y aquel que las vacía
en igual medida llena de odio mortal sus corazones.
BUSHY O sea que el rey está en gran parte condenado.
BAGOT Si de ellos depende la sentencia, también nosotros, que siempre hemos sido cercanos del rey.
GREEN Bien, marcho veloz a refugiarme al castillo de Bristol.
El conde de Wiltshire ya se encuentra allá.
www.lectulandia.com - Página 566
BUSHY Iré contigo, pues muy pocos servicios
nos prestarán los odiosos comunes,
como no sea arrancarnos la piel a pedazos.
(A BAGOT.) ¿Vienes con nosotros?
BAGOT No, iré a Irlanda, junto a su majestad.
Id con bien: si los presagios del corazón no son vanos, aquí nos separamos para no volvernos a encontrar jamás.
BUSHY A menos que York consiga repeler a Bolingbroke.
GREEN ¡Pobre duque! La empresa que acomete
es como contar granos de arena o beber los mares.
Por uno que combata de su lado, mil querrán desertar.
BAGOT
BUSHY
BAGOT
Me despido ya, de una vez, de todos y por siempre.
Y bien, podría ser que nos veamos de nuevo.
Mucho me temo que nunca.
Salen BUSHY y GREEN por una puerta y BAGOT por otra.
ESCENA III
Entran BOLINGBROKE, duque de Lancaster y Hereford, y el conde de NORTHUMBERLAND.
BOLINGBROKE ¿A qué distancia, milord, nos hallamos de Berkeley?
NORTHUMBERLAND
Creedme, noble señor, que aquí en Gloucestershire soy forastero. Estas colinas altas y agrestes
y estos senderos abruptos, escarpados, alargan nuestras millas y las hacen fatigosas; empero vuestra amable plática ha sido como almíbar,
y ha vuelto a trocar el duro camino en dulce y deleitoso.
No obstante me figuro qué ruta tan penosa
habrán tenido de Ravenspurgh a Cotswold
Ross y Willoughby, privados de vuestra compañía que yo asevero ha reducido en mucho lo cansino y dilatado de mi viaje.
Mas el de ellos se endulza con la esperanza de tener el bien que en el presente yo disfruto;
y en la esperanza de un gozo hay menos gozo apenas que en el gozo cumplido. Así esos lores extenuados
www.lectulandia.com - Página 567
hallarán corta la ruta, como ha ocurrido con la mía
al tener a la vista tan preciado bien: vuestra compañía.
BOLINGBROKE De mucho menos valor resulta mi compañía que vuestras buenas palabras.
Entra ENRIQUE PERCY.
¿Pero quién se acerca?
NORTHUMBERLAND Es mi hijo, el joven Enrique Percy enviado por mi hermano Worcester de dondequiera que esté. Enrique, ¿cómo se encuentra tu tío?
ENRIQUE PERCY
Confiaba, milord, en saber de su salud de boca vuestra.
NORTHUMBERLAND ¡Cómo! ¿Acaso no está con la reina?
ENRIQUE PERCY No, mi buen lord, ha abandonado la corte, roto el bastón de su cargo, y dispersado
la casa real.
NORTHUMBERLAND ¿Cuál fue la razón?
No lo vi tan decidido la última vez que hablamos.
ENRIQUE PERCY Porque vuestra señoría fue proclamado traidor.
Pero él, milord, ha marchado a Ravenspurgh
a ofrecer sus servicios al duque de Hereford,
y me ha enviado a Berkeley para indagar
qué fuerzas ha reclutado allí el duque de York,
y encaminarme luego a Ravenspurgh.
NORTHUMBERLAND ¿Has olvidado al duque de Hereford, muchacho?
ENRIQUE PERCY No, mi buen señor, pues no podría olvidar lo que nunca he recordado. Que yo tenga conciencia, jamás en la vida puse los ojos en él.
NORTHUMBERLAND Pues aprende a conocerlo desde ahora.
Este es el duque.
ENRIQUE PERCY Mi gallardo lord, os ofrezco en servicio mi persona, tal como soy: joven, inexperto y frágil,
mas con los días habré de madurar y demostrar ser digno de más alto servicio y más estima.
BOLINGBROKE Te lo agradezco, gentil Percy, y te aseguro
www.lectulandia.com - Página 568
que nada me hace tan dichoso
como recordar de corazón buenos amigos; y en tanto mi fortuna madura con tu afecto, la lealtad de tu afecto encontrará recompensa.
Mi corazón se acoge a este pacto; mi mano así lo sella.
Le extiende la mano a ENRIQUE PERCY.
NORTHUMBERLAND ¿Cuánto falta de aquí a Berkeley, y qué faenas ocupan al viejo York con sus hombres de guerra?
ENRIQUE PERCY Allí se erige el castillo, tras las copas de esos árboles, defendido, según se dice, por trescientos hombres,
y en su interior los lores de York, Berkeley y Seymour, y ningún otro de renombre o noble aprecio.
Entran lord ROSS
y lord WILLOUGHBY.
NORTHUMBERLAND Aquí llegan los señores de Willoughby y Ross, espuelas en sangre y rostro en ascuas por la prisa.
BOLINGBROKE Bienvenidos, milores. Sé que vuestro afecto se cifra en un traidor desterrado. Todo mi tesoro
solo es por ahora impalpables gracias, pero una vez rico, ha de recompensar vuestro afecto y esfuerzos.
ROSS Vuestra presencia, noble señor, nos enriquece.
WILLOUGHBY
Y en mucho excede nuestro esfuerzo por acceder a ella.
BOLINGBROKE Siempre son las gracias el erario del pobre,
y hasta que mi fortuna, hoy incipiente, llegue a su edad serán la prenda de mi munificencia.
Entra BERKELEY.
¿Pero quién llega aquí?
NORTHUMBERLAND Es milord de Berkeley, según creo.
BERKELEY Milord de Hereford, mi mensaje es para vos.
BOLINGBROKE Milord, responderé al nombre de «Lancaster», y he venido a procurar ese nombre en Inglaterra.
Así pues, debo hallar el título en vuestros labios antes de dar respuesta a una sola cuestión.
www.lectulandia.com - Página 569
BERKELEY No os llaméis a error, milord, no es mi propósito talar de vuestro nombre un título de honor.
Vengo a buscaros, milord de lo que tengáis a bien, de parte del muy gentil regente de esta tierra,
el duque de York, para saber qué os ha espoleado a sacar ventaja de la ausencia real
y ahuyentar la paz doméstica con armas egoístas.
Entra el duque de YORK.
BOLINGBROKE Ya no hará falta que transmitas mis palabras.
Llega aquí su gracia en persona… ¡Mi noble tío!
Se arrodilla.
YORK Muéstrame la humildad del corazón y no de tu rodilla cuya baja función es servil y engañosa.
BOLINGBROKE Mi gallardo tío.
YORK ¡Ta, ta!, ni llames gracia a mi gracia,
ni me endilgues un tu tío. No soy tío de un traidor, y la palabra «gracia» en boca de un traidor es solo un sacrilegio.
¿Por qué esos pies desterrados y proscritos osan tocar una mota del polvo inglés?
Mas hay otros porqués: ¿por qué han osado recorrer millas y millas sobre el seno apacible del país alarmando las aldeas con pálido espanto de guerra y ostentación de armas despreciables? ¿Vienes porque está ausente el rey ungido?
Has de saber, muchacho necio,
que el rey no está pero también está,
y en mi pecho leal reside todo su poder.
Si fuese aún dueño y señor de juventud tan ardiente como cuando tu padre, el bravo Gante, y yo rescatamos al Príncipe Negro, joven Marte entre los hombres,
de entre las filas de miles de franceses, ¡oh, entonces qué tan presto el brazo mío, prisionero hoy del torpor, te daría castigo e impondría correctivo a tu enorme falta!
BOLINGBROKE Mi gallardo tío, dejadme saber mi falta.
¿De qué carácter es y en qué consiste?
www.lectulandia.com - Página 570
YORK Es del carácter más grave que concibo: consiste en rebelión flagrante y traición vil. Eres un hombre proscrito y aquí vuelves antes de que expire tu condena
a empuñar armas en contra de tu monarca.
BOLINGBROKE (Levantándose.)
Cuando fui desterrado, se desterraba a Hereford; mas ahora que vuelvo, vuelvo como Lancaster. Y, mi noble tío, suplico vuestra gracia; considerad mis yerros con mirada imparcial. Vos sois mi padre, pues al pensar en vos
vuelvo a ver vivo al viejo Gante. Entonces, padre mío, ¿vais a permitir que se prolongue mi condena
a errar cual vagabundo, mis títulos y bienes arrancados por la fuerza y otorgados
a pródigos advenedizos? ¿Para qué he nacido?
Si mi primo el rey es rey de Inglaterra,
hay que aceptar que soy el duque de Lancaster.
Tenéis un hijo, mi noble primo Aumerle.
Si hubieseis muerto antes y él fuese pisoteado así, habría encontrado en su tío Gante un padre
para vengarle de su perseguidor y hostigarle sin cuartel.
Se me niega el derecho de reclamar mis tierras,
por más que me autoricen las cartas de patente.
Los bienes de mi padre han sido incautados y vendidos, y con todos los demás se destinan a malos usos. ¿Qué queréis que haga? Soy un súbdito,
apelo a la ley; el auxilio de apoderados se me niega; por tanto vengo en persona a reivindicar mis derechos legítimos de herencia.
NORTHUMBERLAND
Son muchos los abusos que ha sufrido el pobre duque.
ROSS Corresponde a vuestra gracia rectificar sus derechos.
WILLOUGHBY Con su dote se engrandecen hombres ruines.
YORK Milores de Inglaterra, dejadme decir algo.
Me han dolido los agravios que ha sufrido mi sobrino, y he puesto mi empeño en que se le haga justicia. Pero venir de esta guisa, con armas desafiantes,
www.lectulandia.com - Página 571
cortando su propia parte y tallando su camino, buscando justicia injustamente…, eso no puede ser. Y vosotros, que lo apoyáis de esta manera, cultiváis la rebelión y sois todos rebeldes.
NORTHUMBERLAND
El noble duque ha jurado que regresaba tan solo a reclamar lo suyo, y para sustentar su derecho todos hemos jurado concederle ayuda;
que no tenga un día de alegría si rompe su promesa.
YORK Bien, bien, ya veo la razón de tantas armas. No puedo remediarlo, tengo que confesar, pues mis tropas son escasas y mal dotadas.
Mas si pudiera, ¡por aquel que me dio vida!, os detendría a todos, y os haría postrar ante la clemencia soberana del rey.
Pero ya que no puedo, debéis saber todos
que permanezco neutral. Así que id con bien… A menos que os plazca entrar en el castillo y reposar allí por esta noche.
BOLINGBROKE Ofrecimiento, tío, que aceptamos de buen grado.
Mas debemos persuadiros de venir con nosotros
al castillo de Bristol, según se dice ocupado por Bushy, Bagot y otros cómplices, larvas de nuestro reino y del bien común, que he jurado escardar y extirpar.
YORK Iré tal vez; mas antes debo pensarlo,
reacio como soy a violar las leyes de mi reino. Ni amigos ni enemigos, sois bienvenidos para mí. Las cosas que no tienen enmienda ya no causan en mí preocupación.
Salen.
ESCENA IV
Entran el conde de SALISBURY
y un CAPITÁN GALÉS.
CAPITÁN GALÉS Milord de Salisbury, diez días hemos esperado,
www.lectulandia.com - Página 572
reteniendo con gran dificultad a nuestros hombres, y aún no recibimos noticia alguna del rey. Por eso nos dispersamos en el acto. Adiós.
SALISBURY Te pido que esperes un día más, fiel galés.
El rey depositó en ti toda su confianza.
CAPITÁN GALÉS Pensamos que el rey ha muerto ya. No esperaremos.
Se han marchitado las hojas de laurel de nuestra patria, y los meteoros espantan las estrellas fijas.
La luna desvaída da a la tierra un sangriento aspecto, y profetas macilentos anuncian en susurros
cambios terribles. Los hombres de fortuna se ven tristes, mientras bailan y brincan los rufianes;
los unos por temor a perder lo que disfrutan, los otros prestos a gozar con el furor y la guerra.
Estos signos anteceden la muerte o la caída de los reyes. Adiós. Mis compatriotas se han marchado y han huido, convencidos de que Ricardo su rey ha muerto ya.
SALISBURY ¡Ay, Ricardo! Con los ojos del alma cargados de dolor hoy contemplo tu gloria, como estrella fugaz,
que cae del firmamento a la vil tierra.
Tu sol se oculta empañado en lo más bajo de Occidente, presagiando tormentas futuras, desazón y dolor.
Tus amigos han corrido a unirse a tus rivales y adverso a todo bien avanza tu destino.
Salen.
www.lectulandia.com - Página 573
TERCER ACTO
ESCENA I
Entran BOLINGBROKE, duque de Lancaster y Hereford, el duque de YORK, el conde de Northumberland, lord Ross, Enrique Percy y lord Willoughby.
BOLINGBROKE Traed a esos hombres.
Entran BUSHY y GREEN,
custodiados como prisioneros.
Bushy y Green, no voy a hostigar vuestras almas, que pronto se deben separar de los cuerpos, ahondando demasiado en vuestras vidas perniciosas, pues faltaría a la caridad. Mas para limpiar mis manos de vuestra sangre, aquí a la vista de los hombres develaré unos cuantos causales de vuestra muerte. Habéis descarriado a un príncipe, a un soberano real, a un caballero venturoso en sangre y en linaje por culpa vuestra infeliz y depravado.
Vosotros, en parte, incitándolo a horas de pecado, habéis causado un divorcio entre su reina y él, roto el feliz acuerdo de un tálamo real,
y opacado las mejillas de una reina hermosa
con las lágrimas que le arrancaba vuestro infame proceder.
Yo mismo (príncipe por la ventura de mi cuna, cercano al rey por la sangre, y cercano en el afecto hasta que conseguisteis prevenirle contra mí)
he debido humillar el cuello por las injurias vuestras, y exhalar mi aliento inglés entre nubes extranjeras, comiendo el pan amargo del exilio
mientras vosotros os hartabais con mis dominios, saqueabais mis parques y talabais mis bosques, de mis propias ventanas arrancabais
los blasones de familia, y borrabais mis emblemas, dejándome sin símbolos (salvo la opinión
de los hombres y mi sangre que corre todavía) para mostrar al mundo que soy un gentilhombre. Esto y mucho más, mucho más que dos veces esto, os merece la ejecución. Que sean conducidos ante el verdugo y el brazo de la muerte.
www.lectulandia.com - Página 574
BUSHY Más grato para mí será el golpe de la muerte que Bolingbroke para Inglaterra.
GREEN Mi consuelo es que el cielo acogerá nuestras almas, y agobiará al injusto con las penas del infierno.
BOLINGBROKE
Milord Northumberland: que se les dé pronta muerte.
Sale Northumberland, con BUSHY y GREEN, escoltados.
Tío, habéis dicho que la reina se aloja en vuestra casa.
Por amor de Dios, aseguraos de que la traten bien.
Decidle que le envío mis cariñosos respetos.
Poned diligencia en que reciba mis saludos.
YORK He despachado ya a uno de mis caballeros
con cartas que dan larga cuenta de vuestro afecto.
BOLINGBROKE Gracias, amable tío. Venid, milores, partamos, a combatir contra Glyndwr y sus cómplices.
Un poco más de trabajo, y luego, vacaciones.
Salen.
ESCENA II
Fanfarria de trompeta. Entran el REY RICARDO, el duque de AUMERLE, el OBISPO DE CARLISLE y soldados, con tambores y bandera.
REY RICARDO ¿Castillo de Harlechy llaman a aquel que veo?
AUMERLE Sí, mi señor. ¿Qué tal sienta a vuestra alteza este aire tras el reciente zarandeo sobre la mar impetuosa?
REY RICARDO Por fuerza he de amarlo bien. Y lloro de alegría al pisar una vez más la tierra de mi reino.
Toca el suelo.
Amada tierra, me inclino a saludarte con la mano, aunque te ultrajen los cascos de caballos rebeldes. Como una madre largo tiempo separada de su hijo se regocija en lágrimas y sonrisas al hallarle, así, llorando, sonriendo, te saludo tierra mía, y te brindo caricias con mis reales manos.
No alimentes al adversario de tu rey, amable tierra,
www.lectulandia.com - Página 575
ni alivies con dulzuras su voraz apetito;
más bien, que las arañas que extraen tu veneno
y los batracios de pesada marcha se crucen en su vía causando daño y estorbo a los pies traicioneros que con usurpadores pasos te pisotean. Ofrece ortigas punzantes a mis adversarios,
y cuando de tu seno arranquen una flor,
adórnala, te ruego, con una víbora oculta,
cuya lengua escondida con su toque letal
arroje pronta muerte sobre los enemigos del rey.
No os burléis, milores, de que conjure
a los inertes elementos. Esta tierra mostrará
sus sentimientos, y estas piedras se harán soldados en armas antes que permitir que el rey nativo sucumba ante las armas de una rebelión abyecta.
OBISPO DE CARLISLE No temáis, señor. El poder que os hizo rey
tiene el poder de conservaros rey a pesar de todo.
AUMERLE Lo que él quiere decir, señor, es que somos harto negligentes, mientras que Bolingbroke, seguro por la confianza nuestra,
se hace más fuerte en recursos y en amigos.
REY RICARDO Engorroso primo, ¿no sabes acaso
que cuando el ojo escrutador del cielo se oculta detrás de ese globo que alumbra el mundo inferior, saqueadores y ladrones merodean invisibles perpetrando asesinatos y sangrientos desafueros; mas cuando surge de nuevo bajo la esfera terrestre, enciende las altivas cimas de los pinares de Oriente, y lanza sus dardos de luz sobre cada culpable guarida,
y entonces asesinatos, traiciones y aborrecibles pecados, despojados ya del manto que la noche les prestaba,
se descubren mondos y desnudos, temerosos de sí mismos?
Así cuando Bolingbroke, ese ladrón, ese traidor,
que todo este tiempo ha hecho de la noche un gran jolgorio mientras nosotros errábamos entre las antípodas,
nos vea ascender al trono, desde el Este, sus traiciones le teñirán de rubor el rostro, incapaz de soportar la luz del pleno día. Espantado de sí mismo, temblará por sus pecados. Ni toda el agua de la mar brusca y encrespada
www.lectulandia.com - Página 576
puede quitar el sacro bálsamo de un rey ungido.
No hay aliento de hombres de este mundo capaz de deponer al representante que eligió el Señor.
Por cada hombre que Bolingbroke haya urgido a elevar el afilado acero contra mi corona de oro,
Dios con celestial moneda ha reclutado para su Ricardo un ángel glorioso. Y si los ángeles libran combate, los endebles hombres deben caer; pues el cielo preserva la justicia.
Entra el conde de SALISBURY.
Bienvenido, milord. ¿Qué tan lejos están tus fuerzas?
SALISBURY Ni más cerca ni más lejos, mi gallardo señor, que este débil brazo. El desaliento guía mi lengua y me lleva a hablar solo por desesperación.
Un solo día de retraso, noble señor,
ha ensombrecido toda tu felicidad sobre la tierra.
¡Ay!, llama de vuelta el ayer, pídele al tiempo que regrese, y tendrías doce mil hombres prontos a luchar.
Pero hoy, hoy, un día ya muy tarde, ¡oh, desdicha!, se disipan tus alegrías, tus amigos,
tu fortuna y tu reinado, pues todos los galeses, oyendo que habías muerto, se unieron
a Bolingbroke, se dispersaron, o huyeron.
AUMERLE No se alarme vuestra gracia.
¿Por qué vuestra majestad se ve tan pálida?
REY RICARDO Hace un instante la sangre de veinte mil hombres
aún prevalecía en mi rostro, y ahora ha escapado; y en tanto recupere una cuantía igual de sangre, ¿no tengo razón de parecer pálido y muerto?
El corazón que ansíe estar seguro, que se aparte de mi lado, pues el tiempo ha manchado mi altivez.
AUMERLE
No se alarme vuestra gracia. Hay que recordar quién sois.
REY RICARDO Yo mismo lo olvidaba. ¿No soy rey? Despierta, majestad haragana, ¡estás dormida!
¿No es el nombre del rey cuarenta veces mil nombres? ¡Ármate, nombre mío! Un fútil individuo amenaza tu gran gloria. No bajes la mirada a la tierra,
www.lectulandia.com - Página 577
vosotros favoritos de un rey: ¿no estoy en lo alto?
Que altos sean nuestros pensamientos. Sé que mi tío York tiene fuerzas suficientes para apoyar nuestra causa.
Entra SCROPE.
¿Pero quién llega aquí?
SCROPE Que más salud y alegría colmen a mi soberano que las que puede ofrecerle mi lengua atribulada.
REY RICARDO Tengo el oído abierto y el corazón preparado.
Lo peor que puedes anunciarme son pérdidas mundanas. Dime, ¿se ha perdido el reino? Esa era mi gran inquietud, ¿y qué pérdida es librarse de inquietudes?
¿Se afana Bolingbroke en ser tan grande como yo?
Más grande no podrá ser. Si él sirve a Dios,
le serviré yo también, y así seré su igual.
¿Se rebelan mis súbditos? Eso no lo puedo remediar. Pierden la fe en Dios, también la pierden en su rey. Anúnciame infortunios, decadencia, destrucción, ruina, pérdida:
lo peor es la muerte, y la muerte tendrá su día.
SCROPE Mucho me alegra ver a su alteza tan bien armado para afrontar las nuevas de una calamidad.
Igual que un intempestivo día de tormenta,
que acosa a los plateados ríos y anega sus orillas como si el mundo entero se disolviera en lágrimas, sin límite que lo frene se desborda el furor
de Bolingbroke, cubriendo tu temeroso reino de duros aceros fulgurantes
y corazones más duros que el acero.
Las barbas blancas han recubierto sus cráneos calvos y delgados para enfrentarse a la corona. Muchachos con voces de mujeres se esfuerzan por hablar recio, y revisten sus cuerpos femeninos de rígidas y abultadas armaduras para combatirte. Tus propios pensionados aprenden a templar los arcos con tejos dos veces fatales en contra de tu poder.
Es más, hasta las hilanderas empuñan lanzas oxidadas contra tu trono real. Se rebelan jóvenes y viejos, y todo va peor de lo que está en mi poder narrar.
www.lectulandia.com - Página 578
REY RICARDO Demasiado bien has contado un relato tan sombrío.
¿Dónde está el conde de Wiltshire? ¿Dónde Bagot? ¿Qué ha sido de Bushy? ¿Dónde se encuentra Green? ¿Cómo han permitido que el peligroso enemigo recorriera mis confines con apacible paso? Si salgo victorioso, pagarán con sus cabezas.
Seguro estoy de que han pactado la paz con Bolingbroke.
SCROPE La paz con él han alcanzado, por cierto, mi señor.
REY RICARDO ¡Oh, villanos! ¡Víboras sin redención condenadas!
¡Perros dispuestos a congraciarse con cualquier hombre!
¡Serpientes acogidas en mi pecho, que el corazón me pican!
¡Tres judas, y cada cual peor que Judas mismo! ¿Quisieron la paz? ¡Que el infierno terrible desate la guerra contra sus almas envilecidas por esta ofensa!
SCROPE El dulce amor, ya veo, al cambiar de esencia, se torna en el odio más agrio y fatal.
Ya podéis deshacer la maldición sobre sus almas.
Han firmado la paz con sus cabezas,
y no con sus manos. Esos a quienes maldices han sufrido la peor herida de la arrasadora muerte y yacen muy abajo, en profunda y hueca fosa.
AUMERLE ¿Han muerto Bushy, Green y el conde de Wiltshire?
SCROPE Sí. Todos ellos perdieron la cabeza en Bristol.
AUMERLE ¿Dónde está mi padre el duque con todas sus tropas?
REY RICARDO No importa dónde. Que nadie me hable de consuelos. Hablemos de tumbas, de gusanos y epitafios,
que sea el polvo papel, y con ojos anegados inscribamos el dolor en el seno de la tierra. Elijamos albaceas y hablemos de testamentos… Y sin embargo, no. Pues, ¿qué puedo yo legar a la tierra, salvo mi cuerpo depuesto?
Mis tierras, mi vida, todo pertenece a Bolingbroke; nada puedo llamar mío si no es la muerte, y este pequeño préstamo de la tierra yerma
que sirve de masa y de cubierta a nuestros huesos.
Sentándose.
Por el amor de Dios, sentémonos sobre esta tierra,
www.lectulandia.com - Página 579
a contar historias tristes de las muertes de otros reyes: cómo unos fueron depuestos, otros muertos en la guerra, otros perseguidos por espectros de los destronados; algunos envenenados por sus esposas, otros asesinados en el sueño;
asesinados todos. Pues entre la corona hueca
que ciñe las sienes mortales de un monarca
tiene la muerte su corte; y allí se instala la bufona,
riendo de la dignidad del rey, burlándose de su pompa,
permitiéndole un soplo, una pequeña escena,
para actuar como un monarca, ser temido y matar con la mirada, insuflándole un vano orgullo de sí mismo, como si esta carne que amuralla nuestra vida
fuese bronce inexpugnable; mas cuando se le antoja, la muerte baja al fin, y con delgado alfiler perfora la muralla del castillo, y adiós rey. Cubríos la cabeza y no os moféis
de esto que es carne y sangre
con solemnes reverencias.
Abandonad el respeto, la tradición,
las formas, los deberes ceremoniales,
pues todo este tiempo os habéis equivocado.
Vivo de pan, como vosotros; tengo deseos,
sufro dolores, necesito amigos. Sujeto a todo ello pues, ¿cómo podéis decirme que soy un rey?
OBISPO DE CARLISLE
Mi señor, en vez de llorar sus desdichas presentes, los sabios previenen los motivos de llorar.
El temor al adversario, al sofocar vuestras fuerzas, redobla las fuerzas suyas con vuestra debilidad; y así vuestros dislates luchan contra vos mismo. Temed, y caeréis muerto. Nada peor ocurrirá si lucháis; y luchar y morir es vencer a la muerte con la muerte, temer y morir es ser siervo derrotado por la muerte.
AUMERLE Mi padre tiene unas tropas. Averiguad sobre él,
y aprended de un solo miembro a hacer un cuerpo entero.
REY RICARDO (Levantándose.)
Me reprendéis con razón. Altivo Bolingbroke, me apresto a cambiar golpes contigo en un día aciago para uno de los dos.
www.lectulandia.com - Página 580
REY RICARDO
Este febril acceso de temor se ha disipado.
Tarea fácil es ganar lo que es nuestro.
Dime, Scrope, ¿dónde está mi tío con sus tropas?
Que tus palabras sean dulces, amigo; tu aspecto es amargo.
SCROPE Los hombres juzgan por la textura del cielo el estado y la propensión del día.
Así podrías deducir por mi aire triste y pesaroso que mi lengua guarda un relato aún más grave. Actúo como un verdugo, a fuego lento, retrasando poco a poco lo peor que he de contar. Vuestro tío York se ha unido a Bolingbroke,
todos vuestros castillos del Norte se han rendido a él,
y todos vuestros señores del Sur se han alzado en armas por su facción.
Has dicho suficiente.
(A AUMERLE.) Condenado seas, primo, que me has sacado del lento y dulce camino hacia la desesperanza.
¿Qué me dices ahora? ¿Qué consuelo nos queda?
Vive el cielo que odiaré eternamente
a quienquiera que vuelva a hablarme de consuelos. Vayamos al castillo de Flint; allá me verán languidecer. Un rey esclavo de la desdicha regiamente a la desdicha obedecerá.
Las tropas que aún me queden, que sean licenciadas y se dejen ir para labrar una tierra que anime la esperanza de fecundar;
yo no tengo más esperanza. Que nadie diga nada para cambiar mi idea, pues todo consejo será en vano.
AUMERLE Mi soberano, una palabra.
REY RICARDO Me infiere una doble injuria
quien me hiera con las lisonjas de su lengua. Licenciad a mis seguidores. Dejad que se aparten de la noche de Ricardo al claro día de Bolingbroke.
Salen.
ESCENA III
Entran BOLINGBROKE, duque de Lancaster y Hereford, el duque de YORK, el conde de
www.lectulandia.com - Página 581
NORTHUMBERLAND y soldados con tambor y bandera.
BOLINGBROKE Así por este informe nos enteramos que los galeses se han dispersado, y Salisbury ha ido a encontrar al rey, recién desembarcado en esta costa con unos pocos amigos cercanos.
NORTHUMBERLAND La noticia es bella y buena, mi señor.
Ricardo oculta la cabeza no lejos de aquí.
YORK Más pertinente sería que lord Northumberland dijera «el rey Ricardo». ¡Malhaya el día infausto en que un rey consagrado oculte la cabeza!
NORTHUMBERLAND Vuestra gracia se engaña. Prescindí del título solo para ser breve.
YORK Un tiempo hubo,
en que si hubieseis sido tan breve con él, él habría sido tan breve con vos que os hubiese recortado, por ser descabezado, la cabeza.
BOLINGBROKE No encojáis las cosas, tío, más de lo debido.
YORK Y vos, mi buen sobrino, no cojáis más de lo que debéis,
no vayáis a olvidar que sobre nuestras cabezas hay un cielo.
BOLINGBROKE Lo sé, tío, y no me opongo a su voluntad.
Entra ENRIQUE PERCY y un trompeta.
¿Pero quién llega aquí? Bienvenido, Enrique.
¿Qué? ¿Este castillo no se rinde?
ENRIQUE PERCY El castillo está regiamente protegido, mi señor, contra vuestra incursión.
BOLINGBROKE ¿Regiamente?
¿Cómo, si no alberga a un rey?
ENRIQUE PERCY Sí, mi buen señor,
alberga a un rey. El rey Ricardo se encuentra dentro de aquel recinto de cal y de piedra,
y con él se hallan lord Aumerle, lord Salisbury, y sir Esteban Scrope, además de un prelado
de suma reverencia, cuyo nombre ahora no recuerdo.
NORTHUMBERLAND Oh, probablemente es el obispo de Carlisle.
www.lectulandia.com - Página 582
BOLINGBROKE (A NORTHUMBERLAND.) Noble lord, avanzad
hasta el rudo esqueleto de ese antiguo castillo; con trompetas de bronce haced sonar acordes de tregua en sus ruinosos oídos,
y anunciad después que Enrique Bolingbroke, hincado de rodillas, besa la mano del rey Ricardo, y expresa su lealtad y el fervor de su corazón hacia su muy real persona, y decid que vengo aquí a poner a sus pies mis armas y mis fuerzas, siempre y cuando se revoque mi destierro y mis tierras me sean devueltas libremente.
Si no, emplearé las ventajas del poder que tengo,
y cubriré el polvo del verano con torrentes de sangre que han de llover de las heridas de tantos ingleses sacrificados;
no obstante, lejos está del deseo de Bolingbroke que tal tempestad carmesí cubra y empape el verde regazo de las bellas tierras
del rey Ricardo, como bien indica
mi hincada y reverente devoción.
Id; repetid lo que he dicho, mientras marchamos sobre el tapete herboso de este llano. Avancemos sin el ruido amenazante del tambor, y así desde las decrépitas almenas del castillo nuestra leal propuesta sea bien escuchada.
Pienso que el rey Ricardo y yo hemos de encontrarnos con no menos terror que esos elementos,
fuego y agua, que al chocar estrepitosamente desgarran las mejillas nubosas del cielo. Que sea él el fuego, yo seré el agua dócil;
el furor sea suyo, en tanto que en la tierra hago llover mis aguas: sobre la tierra y no sobre él…
Adelante, y observemos bien la expresión del rey Ricardo.
Marchan sobre el escenario; después BOLINGBROKE, YORK, ENRIQUE PERCY y un grupo de soldados se detienen a cierta distancia de la muralla; NORTHUMBERLAND y el trompeta avanzan. Suenan las trompetas: un toque de parlamento fuera, y una respuesta desde el interior. Aparece en lo alto de la muralla el REY RICARDO, con el OBISPO DE CARLISLE, el duque de AUMERLE, SCROPE y el conde de SALISBURY.
Mirad, el rey Ricardo se muestra en persona, semejante al sonrojado y descontento sol cuando al surgir del portal encendido del Oriente
www.lectulandia.com - Página 583
advierte que las envidiosas nubes se disponen a menguar la gloria y a deslucir la huella
de su esplendoroso recorrido hacia Occidente.
YORK Y sin embargo se muestra como un rey. Ves esa mirada,
brillante como la de un águila, lanzando destellos de imperiosa majestad. ¡Maldita sea la desdicha que con su herida desluzca un cuadro tan hermoso!
REY RICARDO (A NORTHUMBERLAND.)
Estoy perplejo; todo este tiempo he esperado para ver que doblaras tu rodilla respetuosa, pues estaba convencido de ser tu rey legítimo.
Y si lo soy, ¿cómo se atreven tus huesos a olvidar el temeroso respeto debido a mi presencia? Si no lo soy, enséñame la mano de Dios
que me ha desposeído ya de autoridad.
Pues bien sabemos que no hay mano de sangre y hueso que pueda empuñar el santo asidero de mi cetro,
a menos que lo profane, lo usurpe o lo robe. Y aunque creas que todos (como has hecho tú) han lacerado sus almas apartándolas de mí, dejándome desamparado y desprovisto de amigos, has de saber que mi amo, el Dios omnipotente reúne entre sus nubes y en nombre mío huestes de pestilencia que han de atacar
los hijos aún no natos ni engendrados,
de todo aquel que ose alzar vasallas manos contra mí y amenace la gloria de mi egregia corona.
Dile a Bolingbroke, pues me parece verlo allá abajo, que cada paso que dé sobre mi tierra
es traición fehaciente. Ha venido para abrir el testamento púrpura de la sangrienta guerra;
pero antes de que viva en paz la corona que él codicia las sangrientas coronas de diez mil hijos de madre han de desfigurar el florido rostro de Inglaterra, mudar el semblante de su pálida faz de doncella en indignación escarlata, y anegar
la hierba de sus prados con leal sangre inglesa.
NORTHUMBERLAND (Arrodillándose.)
El Dios del cielo impida que nuestro señor el rey se apresure a empuñar armas de contienda civil
www.lectulandia.com - Página 584
y no civil. Tu primo, el tres veces noble
Enrique Bolingbroke, besa tu mano humildemente, y jura por la tumba venerable,
que se alza sobre los huesos de tu real abuelo, por la realeza de tu sangre y la suya,
arroyos que brotan del mismo y generoso manantial, por el brazo sepulto del guerrero Juan de Gante,
y por la valía y el honor de su propia persona, que incluye todo cuanto pueda ser dicho o jurado, que su llegada hasta este sitio solo atañe
a sus derechos hereditarios; y por tanto ruega postrado de rodillas su restitución inmediata. Una vez otorgado esto por tu real designio, ordenará a sus resplandecientes armas abandonarse a la herrumbre, a sus enjaezados corceles
volver a sus establos, y a su corazón
ponerse al leal servicio de su majestad.
Esto lo jura en tanto que príncipe y hombre justo,
y yo doy crédito de la verdad como hidalgo que soy.
REY RICARDO Northumberland, dile que el rey responde esto:
mi noble primo será bien recibido,
y todo el número de sus justas demandas
será satisfecho sin contradicción.
Con la sentida elocuencia que posees, lleva a sus amables oídos mis saludos elogiosos.
NORTHUMBERLAND y el trompeta regresan hacia donde está BOLINGBROKE.
(A AUMERLE.) ¿Me he rebajado, primo, no es verdad, mostrando un aspecto tan indigno y hablando blandamente?
¿Debo llamar de vuelta a Northumberland, para enviar un reto al traidor, y así morir?
AUMERLE No, mi buen señor, combatamos con dignas palabras hasta que el tiempo nos preste amigos,
y los amigos sus espadas provechosas.
REY RICARDO ¡Oh, Dios! ¡Tener que ver el día en que mi lengua, que infligió la sentencia de terrible exilio
sobre aquel hombre altivo que allí veo, deba abolirla con palabras blandas! ¡Ojalá fuese yo tan grande
www.lectulandia.com - Página 585
como mi dolor, o menos grande que mi nombre, o pudiese olvidar lo que yo he sido,
o no acordarme de lo que debo ser ahora! ¿Te inflas, orgulloso corazón? Yo te daré campo libre para batir, ya que los enemigos tienen libre campo para batirte a ti y a mí.
NORTHUMBERLAND se acerca a la muralla.
AUMERLE Northumberland regresa de parte de Bolingbroke.
REY RICARDO ¿Qué debe el rey hacer ahora? ¿Debe rendirse?
El rey lo hará. ¿Debe ser destronado?
De buen grado aceptará. ¿Debe perder
el nombre de rey? Por Dios, que se desvanezca.
Cambiaré mis joyas por una camándula, mi hermoso palacio por una pobre ermita, mis ricas prendas por la túnica del pordiosero,
mis estampados cubiletes por escudilla de madera, mi cetro por un bastón de peregrino,
mis súbditos por un par de santos esculpidos, y mi vasto reino por una estrecha tumba, una estrecha, estrecha tumba oscura.
O bien que me entierren en el camino real,
una ruta transitada donde los pies de mis sujetos puedan pisar a toda hora la cabeza de su rey, ya que encima de mi corazón marchan ahora, que todavía vivo, una vez sepultado,
¿por qué no han de hacerlo sobre mi cabeza? Aumerle, estás llorando, buen primo de tierno corazón, con nuestras lágrimas despreciadas vamos a desatar un clima infausto.
Llanto y suspiros devastarán las mieses del verano, creando una escasez en esta tierra sublevada.
¿O deberíamos tornar a la ligera nuestras penas, y proceder a un torneo de lágrimas vertidas, como el derramarlas todas en un mismo sitio hasta que logren cavarnos sendas tumbas en la tierra, para allí yacer? «Yacen aquí
dos caballeros que cavaron sus tumbas con llanto.» ¿No engendrará así la desdicha un pozo, aunque no sea de dicha? Lo dicho,
pero digo solo sandeces y te burlas de mí.
www.lectulandia.com - Página 586
Muy poderoso príncipe, milord Northumberland, ¿qué dice el rey Bolingbroke? ¿Su majestad concede a Ricardo licencia para vivir
hasta que Ricardo muera? Basta que tú hagas una reverencia para que Bolingbroke diga «Sí».
NORTHUMBERLAND Milord, Bolingbroke os espera en el patio bajo para hablar con vos. ¿Tendríais la bondad de ir?
REY RICARDO Abajo, abajo voy como el fulgurante faetón, inepto en el control de sus díscolos rocines.
El patio bajo: la baja corte donde los reyes se rebajan acudiendo al llamado de traidores, y así honrándolos. A la baja corte, bajad: abajo queda la corte,
abajo el rey, pues chillan búhos de la noche donde altas alondras debían cantar.
Sale el REY RICARDO con su séquito.
NORTHUMBERLAND regresa junto a BOLINGBROKE.
BOLINGBROKE ¿Qué dice su majestad?
NORTHUMBERLAND La congoja del corazón
le hace hablar necedades, como un hombre demente.
Entra el REY RICARDO y su séquito abajo.
Sin embargo ahí viene.
BOLINGBROKE Apartaos todos
y mostrad el debido respeto a su majestad.
Se arrodilla.
Mi gallardo señor.
REY RICARDO Noble primo, rebajáis vuestra rodilla principesca dando a la vil tierra el orgullo de besarla.
Preferiría que mi corazón sintiese vuestro afecto a contemplar con mis ojos desafectos
tales cortesías. Levantaos, primo, levantaos. Vuestro corazón se halla elevado, lo sé, tan alto al menos como esta corona, por más baja que esté vuestra rodilla.
BOLINGBROKE Mi gallardo señor, tan solo vengo a reclamar lo que me pertenece.
www.lectulandia.com - Página 587
REY RICARDO Lo que os pertenece es vuestro, y yo soy vuestro, y todo.
BOLINGBROKE Quiero que seáis mío, muy temido señor, si mis leales servicios merecen vuestro afecto.
REY RICARDO Muy bien lo merecéis. Muchos bienes merecen tener quienes disciernen
los métodos más recios y seguros de obtenerlos.
BOLINGBROKE se levanta.
(A YORK.) Tío, dadme las manos. No; mejor secaos los ojos.
Las lágrimas son prueba del afecto, mas no remedian nada.
(A BOLINGBROKE.)
Primo, soy demasiado joven para ser vuestro padre, si bien tenéis bastante edad para ser mi heredero. Lo que esperáis lograr os lo concedo,
y de buen grado por cierto; mas debemos hacer lo que la fuerza nos compele a hacer. Debemos ir a Londres, primo; ¿no es así?
BOLINGBROKE Sí, mi buen señor.
REY RICARDO Entonces no debo decir que no.
Fanfarria. Salen.
ESCENA IV
Entra la REINA con dos DAMAS.
REINA ¿Qué diversión ingeniaremos aquí en este jardín, para alejar los embates agobiantes de la angustia?
DAMA PRIMERA Señora, jugaremos a los bolos.
REINA Me hará pensar que el mundo está lleno de asperezas, que impiden que mi suerte discurra en la justa dirección.
DAMA SEGUNDA Señora, bailaremos.
REINA Mis piernas no pueden seguir un ritmo placentero
si el corazón bate al compás de una pena sin medida;
nada de baile, pues, muchacha. Alguna otra diversión.
DAMA PRIMERA Señora, contaremos cuentos.
www.lectulandia.com - Página 588
REINA ¿Cuentos alegres o tristes?
DAMA PRIMERA Unos u otros, mi señora.
REINA Ni unos ni otros, muchacha.
Pues si son de alegría, como no tengo ninguna, me recordarán todavía más mi pena.
Y si son de tristezas, siendo lo único que tengo, añadirán más dolor a mi falta de alegría.
Pues lo que tengo no me hace falta redoblarlo, y aquello que me falta, no necesita quejas.
DAMA SEGUNDA Señora, cantaré.
REINA Eso está bien si tienes motivos;
pero más me complacería si quisieras llorar.
DAMA SEGUNDA Podría llorar, señora, si os hiciese bien.
REINA Y yo cantar, si el llanto me hiciese bien, sin jamás tomar prestada una lágrima tuya.
Entran el JARDINERO y dos HOMBRES.
Pero esperad; vienen aquí los jardineros.
Resguardémonos en la sombra de aquellos árboles.
Mi infortunio contra media docena de alfileres
a que se pondrán a hablar de asuntos de estado,
pues es lo que hacen todos cuando se acerca un cambio.
La desdicha es heraldo de la desdicha.
La REINA y sus DAMAS se hacen a un lado.
JARDINERO ( Al HOMBRE PRIMERO.)
Ve allí, sujeta los albaricoques jóvenes que penden y, como niños revoltosos, obligan a su padre a curvarse con la opresión de su pródigo peso.
Apuntala las ramas que se inclinan.
(Al HOMBRE SEGUNDO.) Tú ve, y al modo de un verdugo, cercena las cabezas de los vástagos
que crecen con extrema rapidez
y se encumbran demasiado en nuestra tierra. Bajo nuestro mando todo ha de ser parejo. Mientras estáis así ocupados, iré a desarraigar las malas hierbas que, sin provecho alguno,
sorben la fertilidad del suelo a expensas de las flores sanas.
www.lectulandia.com - Página 589
HOMBRE PRIMERO
¿Por qué hemos nosotros, en el breve espacio de un cercado, de guardar ley, forma y proporción debida,
mostrando en miniatura la firmeza de un estado, cuando nuestro jardín amurallado por el mar, este reino entero, está lleno de malezas, sus flores más hermosas sofocadas,
sus árboles frutales sin podar, sus setos asolados, sus parterres en desorden, y sus plantas sanas atiborradas de orugas?
JARDINERO Calla.
El que ha permitido esta desordenada primavera ha padecido por su parte la caída de las hojas.
Las malezas que albergaban sus anchas y frondosas hojas, que mientras lo carcomían parecían sostenerlo, han sido arrancadas de un tirón,
raíz y todo, por Bolingbroke…
Me refiero al conde de Wiltshire, Bushy y Green.
HOMBRE SEGUNDO ¡Cómo! ¿Han muerto?
JARDINERO Sí, han muerto; y Bolingbroke
ha capturado al rey derrochador. ¡Qué lástima para él no haber cuidado y podado su reino
de igual modo que nosotros este jardín! Nosotros, que al llegar la estación herimos
con incisiones la corteza, piel de los árboles frutales, por temor a que ahítos de savia y de sangre,
y ansiosos de más dones, se atrofien a sí mismos. Si él lo hubiese hecho con los hombres grandes y los que crecían, habrían vivido hasta entregarle, y él degustarlos, los frutos de su devoción. Nosotros desmochamos las ramas superfluas para que los gajos fecundos puedan vivir. De haber actuado así, portaría aún la corona,
que ha perdido casi por dedicar tantas horas al ocio.
HOMBRE PRIMERO ¡Cómo! ¿Piensas que el rey será depuesto?
JARDINERO Indispuesto ya se encuentra, y depuesto
poco dudo que ha de serlo. Llegaron cartas anoche
para un cercano amigo del buen duque de York
que traen noticias negras.
www.lectulandia.com - Página 590
REINA ¡Ah! ¡Me mata la opresión en el pecho si no hablo!
Se adelanta.
Tú, viva imagen del viejo Adán,
encargado de adornar este jardín,
¿cómo se atreve tu ruda y basta lengua
a expresar noticias tan ingratas?
¿Qué Eva, qué serpiente te ha tentado
a consumar la segunda caída y maldición del hombre? ¿Por qué dices que será depuesto el rey Ricardo? ¿Tú, que vales poco más que un puñado de tierra,
te atreves a adivinar su caída? Dime dónde, cuándo y cómo llegaron a tus oídos
las infaustas nuevas. ¡Habla, miserable!
JARDINERO Perdonadme, señora, poco placer derivo
de difundir estas noticias, pero lo que digo es cierto.
El rey Ricardo se halla bajo la mano poderosa
de Bolingbroke. La fortuna de ambos está en la balanza.
En el platillo del rey no hay nada más que él mismo y unas cuantas vanidades que disminuyen su peso. Pero en el platillo del gran Bolingbroke, además de él, están todos los pares de Inglaterra, y con esta ventaja deja por tierra al rey Ricardo. Viajad a Londres y veréis que es cierto. No digo nada más que lo que todos saben.
REINA Ágil infortunio que tan ligero de pies eres, ¿acaso no me correspondía a mí tu embajada
y soy la última en saberlo? ¡Ah!, conque has decidido servirme de última para que más largo tiempo guarde tu dolor en mi pecho. Venid, damas, vamos
a encontrar en Londres al rey de Londres en desgracia. ¡Ay! ¿He nacido yo para esto, para que mi triste semblante adorne el desfile triunfal del gran Bolinghroke? Jardinero, por haber revelado estas nuevas de infortunio, quiera Dios que las plantas que injertes no vuelvan a dar fruto.
Sale con sus DAMAS.
JARDINERO
Triste reina, con tal que vuestra desazón no fuese aún peor de buen grado sometería mi destreza a vuestra maldición.
www.lectulandia.com - Página 591
Aquí dejo rodar una lágrima. Aquí en el sitio exacto plantaré un macizo de ruda, amarga hierba de gracia. Esa ruda, símbolo de compasión, florecerá muy pronto en recuerdo de una reina que aquí debió llorar.
Salen.
www.lectulandia.com - Página 592
CUARTO ACTO
ESCENA I
Entran, como dirigiéndose al Parlamento, BOLINGBROKE duque de Lancaster y Hereford, el duque de AUMERLE, el conde de NORTHUMBERLAND, ENRIQUE PERCY, lord FITZWALTER, el duque de SURREY, el OBISPO DE CARLISLE y el ABAD DE WESTMINSTER.
BOLINGBROKE Que comparezca Bagot.
Entra BAGOT, con oficiales.
Ahora, Bagot, habla con libertad y dinos
lo que sepas de la muerte del noble Gloucester.
¿Quién persuadió al rey de que así fuera, y quién ejecutó el sangriento oficio de su prematuro fin?
BAGOT Entonces ponedme enfrente a lord Aumerle.
BOLINGBROKE (A AUMERLE.) Avanzad primo y mirad a ese hombre.
AUMERLE pasa al frente.
BAGOT Milord Aumerle, yo sé que vuestra osada lengua desprecia retractarse de lo que afirmó una vez. En ese tiempo fatal en que se fraguaba
la muerte de Gloucester os escuché decir:
«¿No es acaso mi brazo lo bastante largo
para extenderse desde la apacible corte de Inglaterra hasta Calais, y la cabeza de mi tío?».
Entre muchas otras palabras aquella misma vez os oí decir que preferiríais rehusar el ofrecimiento de cien mil coronas
a ver a Bolingbroke de vuelta en Inglaterra, añadisteis que sería una bendición para este reino la pronta muerte de aquel primo vuestro.
AUMERLE Príncipes y nobles lores,
¿qué respuesta debería dar a este hombre indigno? ¿Debería deshonrar las estrellas venturosas de mi cuna poniéndome a su misma altura para darle castigo? Tendré que hacerlo, o sufrir que mi honor sea manchado por la vil acusación de sus labios calumniosos.
Arroja su guante al suelo.
www.lectulandia.com - Página 593
He aquí mi guante, impronta de mano para la muerte que señala tu camino al infierno. Digo que mientes, y sostendré que lo que acabas de decir es falso
con la sangre de tu propio corazón, por más que sea indigno de ensuciar mi espada de noble caballero.
BOLINGBROKE Bagot, déjalo. No debes recogerlo.
AUMERLE Salvo uno solo, habría querido que fuese el más insigne de todos los presentes quien así me provocara.
FITZWALTER Si tu valor solo puede confrontar a los iguales, ahí va mi guante, Aumerle, que al tuyo bien se amolda.
Arroja su guante al suelo.
Por el diáfano sol que me muestra dónde estás, doy fe de que te oí decir, y te jactabas de ello, que tú causaste la muerte del buen Gloucester. Por más que lo negases veinte veces, mentirías, y yo retornaré tu gran falsía al propio corazón en el que fue forjada, con la punta de mi estoque.
AUMERLE No te atreverías, cobarde, a vivir para ver ese día.
FITZWALTER
Por mi alma que quisiera que el momento fuese ahora.
AUMERLE Fitzwalter, por esto te condenas al infierno.
ENRIQUE PERCY Mientes, Aumerle. Su honor es tan veraz en esta acusación como tú eres falso e injusto;
y en prenda de lo que digo, arrojo aquí mi guante
Arroja su guante al suelo.
para probarlo sobre ti hasta el último extremo del aliento vital. Recógelo si te atreves.
AUMERLE Si temo recogerlo, que se pudran mis manos y nunca vuelvan a esgrimir el vengador acero sobre el yelmo reluciente de un adversario.
SURREY Milord Fitzwalter, yo recuerdo muy bien
la ocasión precisa en que hablasteis con Aumerle.
FITZWALTER Eso es muy, cierto. Estabais presente entonces, y podéis atestiguar que lo que digo es cierto.
www.lectulandia.com - Página 594
SURREY Por el cielo que es tan falso como el cielo es verdadero.
FITZWALTER Mientes, Surrey.
SURREY Muchachuelo sin honor,
esa mentira pesará de tal modo sobre mi espada que me deparará venganza y represalia, hasta que tú, procreador de la mentira,
y la mentira misma, estéis sobre la tierra
tan quietos como el cráneo de tu padre;
en prueba de ello, he aquí la prenda de mi honor.
Arroja su guante al suelo.
Somételo a la prueba si te atreves.
FITZWALTER ¡Qué neciamente espoleas a un caballo desbocado!
Si me atrevo a comer, beber, respirar o vivir,
me atreveré a enfrentarme a Surrey en un desierto y escupir sobre su rostro mientras repito que miente, y miente y miente. Ese es el vínculo de mi certeza que habrá de sujetarte a mi rotunda corrección.
Como que aspiro a prosperar en este mundo renovado, que Aumerle es culpable de mi acusación fidedigna. Además, escuché decir al desterrado Norfolk
que tú, Aumerle, habías enviado a dos de tus hombres a dar muerte en Calais al noble duque.
AUMERLE Algún cristiano honesto que me preste un guante.
Toma otro guante y lo arroja al suelo.
Arrojo esto en prenda de que Norfolk miente, por si fuese llamado del exilio a probar su honor.
BOLINGBROKE Este diferendo debe quedar aplazado
hasta que Norfolk sea llamado del exilio. Así se hará, y, aunque es mi enemigo, se le han de restaurar todas sus tierras y señoríos. Cuando regrese dispondremos que se enfrente con Aumerle.
OBISPO DE CARLISLE Ese día tan honroso jamás habrá de ser visto.
Muchas veces el desterrado Norfolk combatió
por Jesucristo en gloriosos batallones de cristianos, desplegando el estandarte de la cruz de Cristo contra paganos negros, turcos y sarracenos;
www.lectulandia.com - Página 595
mas, fatigado de los afanes de la guerra, se retiró a vivir en Italia, y en Venecia entregó su cuerpo a la tierra de aquel grato país,
y su alma pura a Cristo, el capitán de su fe, bajo cuyas insignias se batió por tanto tiempo.
BOLINGBROKE ¡Cómo! Obispo, ¿ha muerto Norfolk?
OBISPO DE CARLISLE Tan cierto como que yo vivo, milord.
BOLINGBROKE ¡Que la tierna paz lleve su tierna alma hasta el seno del buen anciano Abraham! Lores apelantes,
vuestros diferendos han de quedar aplazados hasta que se designe el día de prueba.
Entra el duque de YORK.
YORK Gran duque de Lancaster, vengo a ti
de parte de Ricardo, hoy despojado de adornos, y quien de buen grado te adopta
como heredero suyo, y cede su elevado cetro a la posesión de tu mano real.
Sube a este trono, ahora que desciendes de Ricardo, ¡y larga vida a Enrique, de ese nombre el cuarto!
BOLINGBROKE En nombre de Dios ascenderé al trono real.
OBISPO DE CARLISLE ¡La Virgen! ¡Que Dios no lo permita! Soy el menos digno de hablar en esta real asamblea y no obstante el más indicado para decir la verdad. Quisiera Dios que alguno de los aquí presentes tuviese la nobleza suficiente
para erigirse en juez probo del noble Ricardo.
Así la nobleza verdadera le instigaría
a abstenerse de tan horrendo desafuero.
¿Qué súbdito puede dictar sentencia contra un rey?
¿Y quién de los que aquí se sientan no es súbdito de Ricardo?
No se juzga a los ladrones sin oírlos en audiencia, por más que las culpas imputadas parezcan evidentes; y él, imagen misma de la majestad de Dios,
su capitán, su intendente, su representante electo, ungido, coronado, arraigado desde hace tantos años, ¿puede ser juzgado por el aliento de un inferior, un súbdito, sin estar presente él mismo? ¡Oh, Dios, no permitas que en suelo cristiano
www.lectulandia.com - Página 596
unas almas refinadas cometan
una acción tan negra, tan execrable, tan obscena! Me dirijo a súbditos, y es un súbdito quien habla exhortado por Dios a apoyar a su rey resueltamente. Milord de Hereford aquí presente, a quien llamáis rey, es un traidor infame al rey del arrogante Hereford; y, si accedéis a coronarlo, dejadme predecir que sangre inglesa será abono de esta tierra,
y las épocas futuras habrán de lamentar tan pérfida acción.
La paz irá a dormir con infieles turcos,
y este remanso será asolado por guerras tumultuosas
que enfrentarán pariente con pariente y hermano con hermano.
El desorden, el horror, el temor, la insurrección
imperarán aquí y este país será llamado
campo de Gólgota y de los cráneos de los muertos. ¡Oh, si alzáis a esta casa contra esa casa provocaréis la división más deplorable
que jamás se haya abatido sobre la tierra condenada!
Impedidlo, resistid, no permitáis que ocurra,
no sea que vuestros hijos y los hijos de esos hijos, clamen vuestro error.
NORTHUMBERLAND
Bien habéis argumentado, señor, y por vuestro empeño os arrestamos aquí mismo por traición capital.
Milord de Westminster, haceos cargo de él. Guardadle en custodia estricta hasta el día de su juicio. ¿Tendréis a bien, señores, que se haga conocer en público la abdicación del rey?
BOLINGBROKE Traed aquí a Ricardo, para que pueda abdicar a la vista de todos. Así podremos proceder
sin ninguna sospecha.
YORK Yo lo conduciré.
Sale.
BOLINGBROKE Lores, los que estáis aquí bajo mi arresto, procurad garantías de comparecer el día señalado pues exigua prenda es para nosotros vuestro amor, y muy poco podemos esperar de vuestra ayuda.
Entran RICARDO y el duque de YORK con ayudantes que portan la corona y el cetro.
www.lectulandia.com - Página 597
RICARDO Ay, ¿por qué se me ordena presentarme ante un rey antes de haberme sacudido de los pensamientos reales con los que reinaba? Muy poco he aprendido todavía a disimular, adular, inclinarme y doblar la rodilla.
Dadle más tiempo a la pena para que me inicie en esta sumisión. No obstante, recuerdo muy bien el talante de estos hombres. ¿No eran míos? ¿No me gritaban a veces «Salve, oh rey»?
Así actuó Judas con Cristo. Pero Cristo, de doce halló lealtad en todos menos uno; yo, en ninguno entre doce mil.
¡Dios salve al rey! ¿No hay nadie que conteste «Amén»? ¿Soy a la vez sacerdote y acólito? Pues bien: amén. Dios salve al rey, aunque yo no lo sea.
Y sin embargo, amén, si el cielo cree que lo soy. ¿Para cumplir qué servicio se me ha mandado llamar?
YORK Para cumplir de buen grado aquel oficio que una majestad fatigada te llevó a ofrecer: la abdicación de tu trono y tu corona
a Enrique Bolingbroke.
RICARDO (A un ayudante.) Dame la corona.
(A BOLINGBROKE.) Ten, primo, toma la corona. Ten. De este lado mi mano, de aquel lado la tuya. Ahora esta corona de oro es como un pozo profundo que posee dos cubos que se llenan por turnos,
el más vacío siempre bailando en el aire, el otro abajo, oculto y lleno de agua.
El cubo que está abajo y repleto de lágrimas soy yo bebiendo mis penas mientras tú subes en alto.
BOLINGBROKE
Pensaba que estabais dispuesto a renunciar de buen grado.
RICARDO La corona sí, pero mis dolores aún son míos.
Puedes deponer mi gloria y mi potestad,
pero mis dolores no; sobre ellos todavía reino.
BOLINGBROKE
Me entregáis con la corona parte de vuestros cuidados.
RICARDO El aumento de tus cuidados no mengua los míos.
Mi cuidado es la pérdida de los cuidados
www.lectulandia.com - Página 598
por un descuido antiguo; el tuyo es la ganancia de cuidados nuevos por un cuidado reciente.
Los cuidados que doy, los conservo aunque los abandone; pertenecen a la corona y no obstante se quedan en mí.
BOLINGBROKE ¿Consentís en renunciar a la corona?
RICARDO Sí, no; no, sí; pues no debo ser nada; entonces no, no, pues abdico en tu favor. Mira ahora cómo me despojo a mí mismo. Retiro de mi cabeza este peso agobiante,
BOLINGBROKE recibe la corona.
y de mi mano este engorroso cetro,
BOLINGBROKE recibe el cetro.
hoy extirpo del corazón el orgullo de mi sangre regia.
Con mis lágrimas lavo el óleo que me ungió, con mis propias manos entrego mi corona, con mis labios niego mi dignidad sagrada,
con mi aliento refuto los juramentos de obediencia.
Abjuro de toda pompa y de toda majestad.
Cedo mis mansiones, rentas y beneficios.
Dios perdone la violación de los juramentos a mí hechos.
Dios mantenga inviolados los juramentos que te hagan a ti.
Que a mí, que nada tengo, con nada me aflija,
y a ti, que todo has alcanzado, con todo te dé contento.
Que largos años vivas y ocupes el trono de Ricardo,
y que Ricardo pronto descanse en lo hondo de la tierra.
«Dios salve al rey Enrique», dice el derrocado rey Ricardo,
«y que le esperen muchos años de días luminosos».
¿Qué otra cosa queda?
NORTHUMBERLAND (Pasándole unos papeles a RICARDO.)
Nada más excepto que leáis
estas acusaciones y estos graves crímenes cometidos por vos y vuestros allegados
en contra del estado y el provecho del país,
tal que al confesarlos, las conciencias de los hombres puedan dictaminar que se os ha destronado justamente.
RICARDO ¿Mas debo hacerlo? ¿Y debo desembrollar
mis intrincados desatinos? Noble Northumberland,
www.lectulandia.com - Página 599
si tus ofensas estuvieran consignadas,
¿no te avergonzaría leer la lista
en medio de tan dilecta compañía? Y si lo hicieras, encontrarías en tu lista un execrable artículo referente a la destitución de un rey
y la ruptura de un juramento firme y solemne, manchado y maldito en el gran libro del cielo. Más aún: vosotros que ahora me miráis impávidos mientras se ensañan conmigo las desdichas, aunque algunos, como Pilatos, os lavéis las manos, mostrando una piedad aparente, y sin embargo Pilatos, me habéis entregado aquí a mi amarga cruz,
y no hay agua que pueda lavar vuestro pecado.
NORTHUMBERLAND Milord, daos prisa. Leed estos artículos.
RICARDO Tengo los ojos llenos de lágrimas; no veo bien.
Y no obstante el agua salada no los ciega hasta el punto de no ver aquí una pandilla de traidores. No; y si vuelvo los ojos sobre mí,
encuentro un traidor como los otros,
pues he dado el consentimiento de mi alma
para privar de su pompa el cuerpo de un rey,
he condenado la gloria a la ruindad,
de la soberanía hice una esclava,
de la orgullosa majestad un súbdito,
y de la potestad un jornalero.
NORTHUMBERLAND Mi señor…
RICARDO Yo no soy señor tuyo, hombre atrevido e insultante, ni soy señor de nadie. No tengo título ni nombre, no, ni aun el que recibí en la pila bautismal,
pues ha sido usurpado. ¡Maldito sea este día funesto!
¡Que haya podido sobrellevar tantos inviernos
y ahora no sepa con qué nombre llamarme!
¡Ay, ojalá fuese un irrisorio rey de nieve,
que se alza ante el candente sol de Bolingbroke para fundirme y desaparecer en gotas de agua! Buen rey, gran rey (pero no magnamente bueno), si mi palabra tiene aún curso en Inglaterra,
que ella ordene que me traigan de inmediato un espejo, para poder constatar qué rostro tengo,
www.lectulandia.com - Página 600
desde que fui despojado de toda majestad.
BOLINGBROKE Que alguno de vosotros traiga un espejo.
Salen uno o más.
NORTHUMBERLAND Leed este papel mientras el espejo llega.
RICARDO Demonio, me atormentas antes de llegar al infierno.
BOLINGBROKE No lo apuréis más, milord Northumberland.
NORTHUMBERLAND Entonces los comunes no quedarán satisfechos.
RICARDO Sí quedarán satisfechos. Leeré lo suficiente cuando tenga ante mis ojos ese libro en donde
se hallan escritos todos mis pecados, y que soy yo mismo.
Entra alguien con un espejo.
Pásame ese espejo, que leeré allí dentro.
Ricardo toma el espejo y se mira.
¿No hay arrugas más profundas? ¿El dolor ha asestado tal cantidad de golpes en mi rostro sin causar heridas más hondas? ¡Oh, espejo adulador!
¡Igual a mis allegados en tiempos de prosperidad, me engañas! ¿Era este rostro el rostro
que bajo el techo de su mansión contaba cada día diez mil hombres? ¿Este el que, como el sol, hacía parpadear a cuantos lo miraban?
¿Es este el rostro que arrostró tantas locuras hasta por fin ser enrostrado por Bolingbroke? Tan frágil como la gloria que brilló sobre él,
Rompe el espejo en pedazos.
ahí está, el rostro, roto en cien añicos.
Observa, rey taciturno, la moraleja de este juego:
cuán pronto el dolor ha destruido mi rostro.
BOLINGBROKE La sombra de vuestro dolor ha destruido la sombra de vuestro rostro.
RICARDO Dilo de nuevo
«La sombra de mi dolor»… Ah, veamos. Es muy cierto: mi dolor está todo dentro, y estas muestras externas de lamentos
www.lectulandia.com - Página 601
son sombras nada más del dolor invisible
que crece en silencio dentro del alma torturada.
Allí reside la esencia, y te agradezco, rey, la gran bondad que no solo me ha dado causa para plañir, sino que me ha enseñado
a lamentar la causa. Quiero rogar solo un favor, y luego partiré y dejaré de irritarte. ¿Lo obtendré?
BOLINGBROKE Pedidlo, gallardo primo.
RICARDO ¿Gallardo primo? Soy más grande que un rey; ya que cuando era rey mis aduladores
eran meros súbditos; y ahora siendo súbdito, tengo aquí un rey, para adularme.
Si soy tan grande no me hace falta rogar.
BOLINGBROKE De cualquier modo, pedid.
RICARDO ¿Y obtendré lo que pida?
BOLINGBROKE Lo obtendréis.
RICARDO Entonces dame licencia de marcharme.
BOLINGBROKE ¿Adónde?
RICARDO Adonde quieras, mas lejos de la vista de tu rostro.
BOLINGBROKE Alguno de vosotros, subidle a la torre.
RICARDO ¡Ah, bien! «¡Subidle!» Si todos aquí habéis subido muy ágilmente con la caída del rey legítimo.
Sale, escoltado.
BOLINGBROKE Se fija solemnemente para el próximo miércoles la fecha de mi coronación. Milores, preparaos.
Salen todos con excepción del ABAD DE WESTMINSTER,
el OBISPO DE CARLISLE y AUMERLE.
ABAD DE WESTMINSTER
Qué desdichado espectáculo hemos contemplado hoy.
OBISPO DE CARLISLE
La desdicha está por venir, los niños aún no natos han de sufrir este día, punzante como una espina.
AUMERLE Venerables clérigos, ¿no habrá un designio
www.lectulandia.com - Página 602
que libre al reino de este pernicioso estigma?
ABAD DE WESTMINSTER
Milord, antes de que os hable libremente de esto, no solo debéis prestar sagrado juramento
de ocultar mis intenciones, sino también secundar el proyecto que yo trace, sea cual fuere.
Veo que vuestras frentes rezuman descontento, vuestros corazones pena, y vuestros ojos lágrimas. Venid a cenar a mi casa. Os expondré un designio que ha de llevarnos a todos hacia días más felices.
www.lectulandia.com - Página 603
QUINTO ACTO
ESCENA I
Entra la REINA, con sus damas.
REINA Por aquí vendrá el rey. Este es el camino de la Torre
siniestramente erigida por orden de Julio César,
en cuya entraña de piedra mi señor ya condenado
sufrirá la prisión impuesta por el altivo Bolingbroke.
Reposemos aquí, si es que esta tierra sublevada
puede ofrecer algún reposo a la reina del verdadero rey.
Entra RICARDO y guardianes.
Pero silencio, mirad… o más bien no miréis…
Mi bella rosa se marchita. Pero alzad los ojos, mirad, hasta que la pena os disuelva en rocío, y lo lavéis hasta dejarlo fresco con lágrimas de amor sincero. ¡Ah, imagen del lugar donde se alzó la vieja Troya! ¡Tú, mapa del honor, tumba del rey Ricardo,
y del no rey Ricardo! Tú, el más hermoso albergue: ¿por qué ha de alojarse en ti la adusta pena, cuando la victoria es huésped de una hostería?
RICARDO No te alíes con la pena, mujer, no lo hagas,
para hacer mi fin aún más súbito. Aprende, alma buena,
a pensar nuestra pasada condición como un sueño dichoso, al despertar del cual, la verdad de lo que somos
nos muestra solo esto. Soy cófrade jurado, dulce mía, de la áspera necesidad, y ella y yo mantendremos alianza hasta la muerte. Encamínate a Francia,
y encláustrate en alguna casa religiosa. Nuestras vidas en santidad alcanzarán la corona de un nuevo mundo que nuestras horas profanas han derribado aquí en la tierra.
REINA ¡Cómo! ¿Ha sido mi Ricardo en cuerpo y en espíritu debilitado y transformado? ¿Acaso Bolingbroke depuso tu intelecto? ¿Se metió en tu corazón?
Un león moribundo arroja al aire zarpazos dejando herida la tierra, cuando menos, por la furia
www.lectulandia.com - Página 604
de verse subyugado; y tú, igual que un escolar, ¿vas a aceptar el correctivo, besar sumiso la vara que te ultraja
y con baja humildad congraciarte con la furia, siendo como eres un león, rey de las fieras?
RICARDO ¡Un rey de fieras, sí! Y de no ser por las fieras, reinaría aún feliz entre los hombres.
Querida mujer y hace tan poco reina,
prepárate ahora para marchar a Francia.
Piensa que ya he muerto, y que aquí mismo recibes, como de un lecho de muerte, mi despedida última.
En las tediosas noches de invierno, siéntate junto al fuego con buenas gentes ancianas, y diles que te cuenten relatos de acongojadas épocas en un pasado remoto;
y antes de despedirte, para compensar sus penas cuéntales la lamentable caída de este rey,
y así envía a tus oyentes a dormir entre lágrimas; pues hasta los insensibles tizones se conmoverán con la triste inflexión de tu lengua atribulada,
y en muestra de condolencia apagarán el fuego; y unos llevarán duelo en cenizas, otros en carbón por la deposición de un rey legítimo.
Entra el conde de NORTHUMBERLAND.
NORTHUMBERLAND Milord, Bolingbroke ha cambiado de parecer.
Debéis proceder a Pomfret, no a la Torre.
Y en cuanto a vos, señora, se ha dispuesto que marchéis a Francia con la mayor presteza.
RICARDO Northumberland, tú, la escalera por la cual
el trepador de Bolingbroke ha ascendido a mi trono, escucha: el tiempo no habrá envejecido muchas horas antes de que tu pecado infecto, como un postema maduro reviente en purulenta corrupción. Tú pensarás
que aunque él dividiese el reino y te diese la mitad, sería muy poco por ayudarle a conseguir el todo. Y él pensará que tú, que ya conoces la manera
de implantar reyes ilegítimos, sabrás también, con el menor aliciente para actuar en su contra, desprenderlo, o más bien descabezarlo, del usurpado trono. El afecto entre amigos malvados muda en miedo,
www.lectulandia.com - Página 605
el miedo en odio, y ese odio acarrea a uno o a los dos peligros bien ganados o muerte merecida.
NORTHUMBERLAND
Que la muerte penda sobre mi cabeza, y acabemos.
Despedíos y separaos, que debéis partir cuanto antes.
RICARDO ¡Doblemente divorciado! Hombres depravados, violáis un doble matrimonio: entre mi corona y yo, y luego el matrimonio con mi esposa.
(A la REINA.) Deja que revoque con un beso el juramento entre nosotros…
Y sin embargo no, pues con un beso fue sellado. Sepáranos, Northumberland: yo iré al Norte, donde enfermedad y frío intenso afligen el clima;
mi reina a Francia, de donde vino para encontrarme en regia pompa
tan plena de ornato y hermosura
como el dulce mayo, y adonde regresa
como un Día de los Santos, de todos el más breve.
REINA ¿Y debemos distanciarnos, debemos separarnos?
RICARDO ¡Sí, la mano de la mano, amor, y el corazón del corazón!
REINA Desterradnos a ambos, y enviad al rey, conmigo.
NORTHUMBERLAND Eso sería afortunado para el amor, pero muy poco para la política.
REINA Dejadme pues ir a mí adonde él vaya.
RICARDO Dos que lloran juntos hacen una sola desdicha.
Llora tú por mí en Francia; yo te lloraré aquí.
Mejor estar alejados que estar cerca y no estar juntos.
Ve, cubre tu ruta con suspiros;
yo cubriré la mía con sollozos.
REINA Así quien tenga el camino más largo tendrá quejas más prolongadas.
RICARDO Con cada paso sollozaré doblemente, al tener yo la ruta menos larga,
el peso de mi corazón dilatará el viaje.
Ven, ven, abreviemos este galanteo del dolor, que al desposar ambos dolores, la pena será larga. Selle un beso nuestras bocas, y partamos en silencio.
www.lectulandia.com - Página 606
Así te doy mi corazón, y así llevo conmigo el tuyo.
Se besan.
REINA Dame de nuevo el mío. Mal estaría de mi parte encargarme de guardar tu corazón y darle muerte.
Se besan.
Y bien, ya tengo de nuevo el mío, parte ahora, para que pueda intentar matarlo con un gemido.
RICARDO Damos rienda suelta a la pena con esta tierna demora.
Una vez más, adiós. El resto lo diga el dolor.
Salen RICARDO, escoltado, y NORTHUMBERLAND por una puerta, la REINA y sus damas por la otra.
ESCENA II
Entran YORK y la DUQUESA DE YORK.
DUQUESA DE YORK Cuando las lágrimas truncaron vuestra historia, milord, dijisteis que me contaríais el resto
de la llegada a Londres de nuestros dos sobrinos.
YORK ¿Dónde me detuve?
DUQUESA DE YORK En aquella triste parada, milord,
cuando manos rudas e ignorantes lanzaban desde las ventanas polvo y basura sobre la cabeza del rey Ricardo.
YORK Entonces, como decía, el duque, el gran Bolingbroke, montado sobre un candente y brioso corcel
que parecía saber quién era su ambicioso jinete, avanzaba con paso lento y majestuoso,
mientras las bocas gritaban «¡Dios te salve, Bolingbroke!». De verlo habríais creído que hablaban las ventanas, tantos eran los ojos ávidos de jóvenes y viejos
que arrojaban miradas penetrantes como dardos sobre el rostro suyo, y habríais pensado que los muros con pintadas tapicerías decían al mismo tiempo: «¡Que Jesús te guarde! ¡Bienvenido, Bolingbroke!». En tanto que él, volviéndose a uno y otro lado, la cabeza descubierta, más inclinada
www.lectulandia.com - Página 607
que el cuello de su altivo corcel, les hablaba de este modo: «Os agradezco, compatriotas», y haciendo esto sin cesar seguía su camino.
DUQUESA DE YORK
¡Ay, pobre Ricardo! ¿Dónde cabalgaba él entretanto?
YORK Como ocurre en el teatro, que los ojos de la gente,
cuando un actor consumado sale de escena, se posan distraídos en aquel que entra luego pensando que su cháchara resultará tediosa, asimismo, o tal vez con más desprecio,
los ojos de los hombres miraban ceñudamente
al gentil Ricardo. Nadie exclamó «¡Dios le salve!». Ni una lengua jubilosa le dio la bienvenida a casa; más bien sobre su sacra cabeza llovía el polvo, que él sacudía con una tristeza tan benévola,
el rostro debatiéndose entre sonrisas y lágrimas, insignias de su dolor y su paciencia,
que si Dios por un alto designio no hubiese revestido de acero el corazón de los hombres, por fuerza se habría derretido,
y la propia barbarie habría sentido piedad. Pero el cielo tuvo su mano en estos sucesos,
y a su voluntad hemos de someternos serenamente. Ahora somos súbditos jurados de Bolingbroke, cuya majestad y honor reconozco por siempre.
Entra el duque de AUMERLE.
DUQUESA DE YORK Llega aquí mi hijo Aumerle.
YORK Aumerle era antes;
pero ha perdido el título por ser amigo de Ricardo, y, señora, en adelante deberéis llamarle Rutland. En pleno Parlamento fui garante de su lealtad y su obediencia eterna al rey recién inaugurado.
DUQUESA DE YORK
Bienvenido, hijo mío. ¿Quiénes son ahora las violetas[19] que cubren el verde prado de la precoz primavera?
AUMERLE Señora, no lo sé, y tampoco me interesa mayormente.
Sabe Dios que igual me da ser o no ser una de ellas.
www.lectulandia.com - Página 608
YORK Pues bien, sed juicioso en esta nueva primavera, no sea que os sieguen antes de llegar a flor. ¿Qué noticias hay de Oxford?
¿Tendrán lugar las justas y festejos?
AUMERLE Por lo que sé, milord, así es.
YORK Allí estarás, supongo.
AUMERLE Si Dios no lo impide, me propongo ir.
YORK ¿Qué sello es ese que cuelga a un lado de tu pecho?
Ah, ¿pero palideces? Déjame ver el escrito.
AUMERLE Milord, no es nada.
YORK Poco importa entonces que lo vea.
Debes darme gusto. Déjame ver el escrito.
AUMERLE Suplico a vuestra gracia que me excuse de hacerlo.
Es un asunto de poca consecuencia,
que por ciertos motivos prefiero no sea visto.
YORK Que por ciertos motivos, señor, me propongo ver.
¡Me temo, me temo…!
DUQUESA DE YORK ¿Qué podéis temer?
No es más que un compromiso que ha firmado para un hermoso traje que vestirá en los festejos.
YORK ¿Para comprometerse a sí mismo? ¿Para qué firmar un compromiso que podría comprometerlo? Esposa, eres una necia. Rapaz, déjame verlo.
AUMERLE Os suplico, excusadme. No puedo mostrarlo.
YORK Tendrás que darme gusto. Déjame verlo, te he dicho.
Lo arrebata
del pecho de AUMERLE y lo lee.
¡Traición, traición aleve! ¡Villano! ¡Traidor! ¡Esclavo!
DUQUESA DE YORK ¿Pero qué ocurre, milord?
YORK Hey, quien sea que esté allí. Ensilla mi caballo. Dios se apiade de mí, ¡cuánta traición hay aquí!
DUQUESA DE YORK ¡Cómo! ¿Qué pasa, milord?
YORK Tú, dame las botas, te digo. Ensilla mi caballo.
www.lectulandia.com - Página 609
Y ahora por mi honor, por mi vida, por mi voto, denunciaré al villano.
DUQUESA DE YORK ¿Qué ocurre?
YORK Calla, mujer necia.
DUQUESA DE YORK No quiero callar. ¿Qué ocurre, hijo?
AUMERLE Mi buena madre, calmaos. No pasa de ser algo de lo que debo responder con mi vida.
DUQUESA DE YORK ¿Con tu vida?
YORK Que me traigan las botas. Voy donde el rey.
Su criado entra con las botas.
DUQUESA DE YORK
¡Dale un golpe, Aumerle! Pobre hijo, estás estupefacto.
(Al criado de York.)
¡Vete, canalla! Nunca más te presentes en mi vista.
YORK Que me traigan las botas, he dicho.
DUQUESA DE YORK Aguarda, York, ¿qué vas a hacer? ¿No piensas ocultar la falta de tu propia sangre? ¿Tenemos otros hijos? ¿O acaso podríamos tenerlos? ¿No ha bebido el tiempo ya mis años fecundos? ¿Quieres arrebatarle a mi vejez mi bello hijo,
y despojarme del feliz título de madre?
¿No se parece él a ti? ¿No es tu propia sangre?
YORK Mujer indulgente e insensata, ¿pretendes encubrir esta negra conjura? Una docena de ellos han hecho juramento,
e intercambiado compromisos de puño y letra para matar al rey en Oxford.
DUQUESA DE YORK Él no tomará parte.
Lo guardaremos aquí. ¿En qué le afecta, entonces?
YORK ¡Vete de aquí, mujer indulgente! Lo denunciaría aunque fuese veinte veces hijo mío.
DUQUESA DE YORK Si hubieses gemido para darle a luz como hice yo, tendrías más piedad.
Pero ahora descubro lo que piensas: sospechas
www.lectulandia.com - Página 610
que he sido desleal a nuestro lecho,
y que él es un bastardo, no tu hijo.
Dulce York, dulce marido, no pienses eso.
Se parece tanto a ti como puede parecerse un hombre a otro; no se parece a mí ni a nadie de mi familia, y sin embargo le amo.
YORK Déjame pasar, esposa díscola.
Sale con su criado.
DUQUESA DE YORK ¡Síguele, Aumerle! Monta en su caballo.
Espoléalo, date prisa, llega antes donde el rey, y ruégale perdón antes de que tu padre te acuse. No tardaré mucho en alcanzarte; aunque sea vieja, no dudaré en galopar tan veloz como York y no me levantaré por nada de la tierra
hasta que Bolingbroke te perdone. ¡En marcha, ve!
Salen
por puertas distintas.
ESCENA III
Entra BOLINGBROKE, coronado como REY ENRIQUE,
con ENRIQUE PERCY y otros nobles.
REY ENRIQUE ¿Nadie puede darme razón de mi hijo disipado?
Tres meses han pasado desde la última vez que le vi.
Si algún flagelo pende sobre mí, es él.
Quiera Dios, milord, que puedan encontrarlo.
Averiguad en Londres, entre las tabernas,
pues, según dicen, las frecuenta diariamente
junto con gente desenfrenada y perdularia
(de esos, dicen, que se emboscan en callejuelas
y golpean a nuestra guardia y roban a los viajeros) mientras que él, un joven travieso y afeminado, hace cuestión de honor el mantener a esta partida de canallas.
ENRIQUE PERCY Mi señor, hace solo dos días yo vi al príncipe y le conté de las justas a celebrarse en Oxford.
REY ENRIQUE ¿Y qué dijo el galancete?
www.lectulandia.com - Página 611
ENRIQUE PERCY Respondió que él iría a los burdeles, se adueñaría del guante de la moza más vulgar, para usarlo como prenda de honor, y que con él iba a desensillar al justador más vigoroso.
REY ENRIQUE
Tan disoluto como osado. Pero a través de ambas cosas veo un destello de esperanza mejor, que días más maduros quizá hagan brillar.
Entra el duque de AUMERLE,
estupefacto.
¿Pero quién viene aquí?
AUMERLE ¿Dónde está el rey?
REY ENRIQUE ¿Qué sucede a nuestro primo, que clava así la vista con ojos espantados?
AUMERLE (Arrodillándose.)
¡Dios salve a vuestra gracia! Ruego a vuestra majestad que me conceda una entrevista a solas.
REY ENRIQUE (A los lores.)
Retiraos un momento y dejadnos a solas.
Salen todos excepto el REY ENRIQUE y AUMERLE.
Y ahora sí, ¿qué le pasa a mi primo?
AUMERLE Que mis rodillas queden fijadas a la tierra, y mi lengua por siempre pegada al paladar,
a menos que me perdonéis antes de levantarme o hablar.
REY ENRIQUE ¿Es solo una intención o ya se cometió la falta?
De ser lo primero, por odiosa que fuese,
con tal de ganar tu amor en el futuro, te perdono.
AUMERLE (Levantándose.)
Entonces dadme licencia para echar la llave, para que no entre nadie mientras acabo mi relato.
REY ENRIQUE Cumple tu deseo.
AUMERLE cierra la puerta con llave. El duque de YORK llama a la puerta y grita.
YORK (Dentro.) ¡Mi soberano, cuidado! ¡Mira por ti! Tienes ahora mismo un traidor en tu presencia.
www.lectulandia.com - Página 612
El REY ENRIQUE desenvaina la espada.
REY ENRIQUE (A AUMERLE.) Villano, yo te haré inofensivo.
AUMERLE ¡Detén tu mano vengadora! No tienes razón para temer.
YORK (Llamando a la puerta desde dentro.) ¡Abre la puerta, rey crédulo y temerario!
¿Debo traicionar mi amor por ti gritándote improperios?
Abre la puerta o la derribo a golpes.
El REY ENRIQUE abre la puerta.
Entra el duque de YORK.
REY ENRIQUE ¿Pero qué pasa, tío? Habla,
recobra el aliento, dime cuán cerca está el peligro, para que pueda armarme y salir a su encuentro.
YORK Examina este escrito que traigo, y así conocerás la traición que mi premura me impide relatar.
Le entrega el papel al REY ENRIQUE.
AUMERLE Acuérdate, al leerlo, de tu promesa reciente.
Yo estoy arrepentido. No leas allí mi nombre.
Mi corazón no es cómplice de mi mano.
YORK Lo fue, canalla, cuando tu mano escribía.
Lo arrebaté del pecho del traidor, mi soberano. El temor, y no el afecto, fuerzan su compunción. Olvida la piedad prometida, no sea que resulte ser una serpiente que ha de morderte el corazón.
REY ENRIQUE ¡Ah, odiosa, violenta y atrevida conjura!
¡Oh, padre leal de un hijo traicionero!
Tú eres fuente de aguas puras, como plata inmaculada, de donde nace este arroyo que al cruzar turbios parajes se ha estancado y enlodado a sí mismo, convirtiendo en mal tu desborde de bien.
Pero tu bondad en abundancia habrá de excusar esta funesta mancha de tu hijo descarriado.
YORK Así mi virtud será alcahueta de sus vicios,
y él ha de malgastar mi honor con su falta de honra, igual que los hijos derrochadores el oro acopiado por sus padres.
Mi honor vivirá cuando su deshonor muera.
www.lectulandia.com - Página 613
Me matas con su vida: al darle a él aliento,
el traidor vive, el honesto es enviado a la muerte.
DUQUESA DE YORK (Dentro.)
Mi soberano, ¡por el amor de Dios, déjame entrar!
REY ENRIQUE ¿Qué suplicante de aguda voz grita con tal vehemencia?
DUQUESA DE YORK (Dentro.) Una mujer, y tía tuya, gran rey; soy yo. ¡Habla conmigo, ten piedad de mí! ¡Abre la puerta! Mendiga una mendicante que jamás ha mendigado.
REY ENRIQUE Nuestra escena se altera y, de una cosa grave, cambia ahora a un episodio de «La mendiga y el rey». Mi peligroso primo, haced entrar a vuestra madre.
Sé que ha venido a rogar por vuestro horrible pecado.
AUMERLE abre la puerta. Entra la DUQUESA DE YORK.
YORK Si das clemencia, a quienquiera que esté ahí rogando, más pecados podrían prosperar de ese perdón.
Cuando se amputa el miembro gangrenado, el resto queda sano.
Mas si se deja intacto, infecta a todo el resto.
DUQUESA DE YORK (Arrodillándose.)
Oh, rey, desoye a este hombre con corazón de piedra.
Quien no ama lo más suyo no podrá amar a nadie.
YORK Frenética mujer, ¿qué vienes a hacer aquí?
¿Otra vez tus viejos senos nutrirán a un traidor?
DUQUESA DE YORK
Dulce York, ten paciencia… Escucha, mi amable soberano.
REY ENRIQUE Levántate, mi buena tía.
DUQUESA DE YORK Aún no, te suplico:
caminaré por siempre de rodillas, y nunca
veré un día que alguien pueda llamar venturoso, hasta que tú me des la dicha, me ordenes ser dichosa perdonando a Rutland, mi hijo descarriado.
AUMERLE (Arrodillándose.)
Me uno a los ruegos de mi madre doblando la rodilla.
YORK (Arrodillándose.)
Me opongo a los ruegos de ambos, doblando mi cuerpo leal.
Mal podrías prosperar si les concedes cualquier gracia.
www.lectulandia.com - Página 614
DUQUESA DE YORK
¿Pero habla él con fervor y seriedad? Mírale la cara.
Sus ojos no vierten una lágrima, sus ruegos son fingidos.
Hablan con la boca; nosotros con el corazón. Ruega, sí, mas débilmente, y quiere ser denegado; nosotros rogamos con alma, cuerpo y todo lo demás.
Sus fatigados huesos de buen grado se alzarían, lo sé bien.
Nuestras rodillas seguirán arrodilladas hasta echar raíces.
Sus ruegos están colmados de falsa hipocresía; los nuestros de fervor sincero y honda integridad. Nuestros ruegos superan a los suyos por mucho; concededles entonces la clemencia
que un ruego verdadero merece obtener.
REY ENRIQUE Mi buena tía, de pie.
DUQUESA DE YORK No, no me digas «De pie».
Di primero «Perdono», y «De pie» después. Y si yo fuese tu nodriza, y debiese instruirte,
la primera palabra de tu vocabulario sería «Perdono». Nunca he anhelado como ahora escuchar una palabra. Di «Perdono», rey. Permite que la piedad
te enseñe a pronunciarla. Es una palabra corta, pero más aún que corta es dulce.
No hay adorno mejor para la boca de un rey.
YORK Dilo en francés, rey: di «Pardonnez-moi».[20]
DUQUESA DE YORK ¿Enseñas al perdón a destruir el perdón?
¡Ah, mi agrio esposo, señor de duro corazón que emplaza la palabra misma contra la palabra! Nombra el perdón como es corriente en nuestro reino; pues no entendemos el francés oscilante. Tus ojos hablan ya; deja a tu lengua seguir el ejemplo; o planta el oído en tu corazón piadoso,
y al escuchar que nuestros ruegos y quejas lo traspasan, la piedad te inclinará a repetir «Perdón».
REY ENRIQUE Mi buena tía, levántate.
DUQUESA DE YORK No he pedido levantarme.
El perdón es el único pedido y la apuesta de mi mano.
REY ENRIQUE Le perdono, como Dios ha de perdonarme a mí.
www.lectulandia.com - Página 615
YORK y AUMERLE se levantan.
DUQUESA DE YORK
¡Oh, feliz victoria de una rodilla hincada en tierra! Sin embargo, aún tiemblo de temor. Dilo de nuevo. Conceder perdón dos veces no perdona doblemente, pero hace más sólido el primer perdón.
REY ENRIQUE Le perdono de todo corazón.
DUQUESA DE YORK (Levantándose.) Eres un dios sobre la tierra.
REY ENRIQUE En cuanto a mi incauto cuñado y el abad,
y todo el resto de esa banda de facciosos,
una incansable destrucción les rastreará los talones.
Buen tío, aseguraos de enviar nutridas tropas
a Oxford, o donde se encuentren los traidores.
No vivirán más en este mundo, lo prometo,
me encargaré bien de ellos no bien sepa dónde están.
Tío, hasta la vista; y primo, también adiós. Tu madre me ha convencido con sus ruegos; y ahora has de probar tu lealtad.
DUQUESA DE YORK Ven aquí, mi hijo irredento.
Ruego a Dios que te haga un hombre nuevo.
Sale el REY ENRIQUE por una puerta;
YORK, la DUQUESA DE YORK y AUMERLE por la otra.
ESCENA IV
Entra sir Piers EXTON con sus hombres.
EXTON ¿Pero escuchaste bien las palabras que dijo el rey?
«¿No tengo yo un amigo que me libre de este miedo tenaz?» ¿No dijo así?
HOMBRE PRIMERO Esas fueron sus palabras exactas.
EXTON «¿No tengo yo un amigo?», repitió. Dos veces lo dijo, y lo preguntó dos veces con urgencia, ¿no es verdad?
HOMBRE SEGUNDO Es verdad.
EXTON Y al decirlo, miraba hacia mí con esperanza, como si quisiera decir, «Ojalá fueses tú el hombre
www.lectulandia.com - Página 616
que divorciara de mi corazón este terror», refiriéndose al rey que está en Pomfret. En marcha. Yo soy el amigo del rey, y lo libraré de su enemigo.
Salen.
ESCENA V
Entra RICARDO, solo.
RICARDO He estado cavilando cómo podría comparar esta prisión donde vivo con el mundo;
pero dado que el gran mundo es populoso, y aquí no viven más criaturas que yo mismo, no puedo hacerlo. Y no obstante lo dilucidaré. Mi mente será la hembra para el espíritu,
así mi espíritu será padre, y ambos engendrarán una prole incesante de nuevos pensamientos; y esos mismos pensamientos poblarán
este pequeño mundo de humores tan variables como las gentes que el mundo habitan.
Pues no hay pensamientos dichosos. Los mejores, o sea, los de cosas divinas, están mezclados con dudas, y enfrentan la propia Escritura
con la Escritura, verbigracia: «Dejad que los niños vengan a mí», pero también,
«Es tan difícil entrar en el reino como que un camello sortee el postigo del ojo de una aguja».
Y los pensamientos ambiciosos traman a veces insólitos prodigios: como estas pobres y débiles uñas que piensan que tal vez podrían cavar
un pasaje entre los flancos duros de este pétreo mundo, los muros ásperos de la prisión;
y al no lograrlo, mueren sumidas en su propio orgullo. Los pensamientos que tienden al consuelo se precian diciendo que no somos los primeros esclavos del destino, ni seremos los últimos… como los mendigos mentecatos, que al ser llevados al cepo se amparan de la vergüenza pensando que otros muchos pasaron por allí, y otros muchos han de pasar todavía;
y en este pensamiento hallan un cierto alivio,
www.lectulandia.com - Página 617
cargando sus propios infortunios en la espalda de aquellos que han sufrido antes lo mismo.
Así, yo actúo a solas el papel de muchos hombres ninguno de los cuales es dichoso. A veces soy rey; luego la traición me obliga a desear ser mendigo, y eso es lo que soy. Después la penuria agobiante me persuade de que estaba mejor cuando era rey.
Entonces soy rey de nuevo, y pasado el tiempo pienso que Bolingbroke me derroca
y de inmediato no soy nada. Pero quienquiera que sea, ni yo ni hombre alguno que solo sea un hombre, en nada encontrará placer que lo alivie
de no ser nada.
Suena una música.
Escucho música.
¡Ah, ah! ¡Seguid el ritmo! Qué agria es la dulce música cuando se rompe la armonía y no se guarda el compás. Ocurre igual con la que rige la vida de los hombres y aquí he adquirido un oído lo bastante fino
para distinguir el tiempo falso de una cuerda destemplada.
Mas en el concierto de mi tiempo y mi gobierno
no tuve oído para escuchar que no llevaba el tiempo. Desprecié el tiempo y ahora el tiempo me desprecia, y me convierte en su reloj de campanario.
Mis pensamientos son minutos, y con suspiros marcan los intervalos en mis ojos, ese cuadrante visible adonde mi dedo, como una aguja puntual
apunta una y otra vez para enjugar el llanto. Ahora, señor, los sonidos que me indican la hora son gemidos clamorosos que me golpean el corazón,
que es la campana. De modo que suspiros, llanto y gemidos marcan los minutos, las horas y el correr
del tiempo. Pero mi tiempo cabalga presto en la grupa del altivo júbilo de Bolingbroke,
mientras yo aquí, como un bufón, soy el maniquí de su reloj. Esa música me vuelve loco. Que no suene más; pues aunque haya ayudado a los locos a recobrar el juicio, siento que en mí arrastra a un cuerdo a la locura.
La música se interrumpe.
www.lectulandia.com - Página 618
Sin embargo, bendito sea el corazón que me la ofrece, pues es señal de afecto, y para Ricardo el afecto es una joya exótica en este mundo lleno de odio.
Entra un PALAFRENERO del establo.
PALAFRENERO ¡Salve, príncipe real!
RICARDO Gracias, noble par.
El más barato entre tú y yo es dos peniques muy caro.
¿Quién eres y cómo has llegado aquí, donde no llega nadie salvo aquel triste perro que me trae comida para que dure mi desgracia?
PALAFRENERO Yo era un pobre palafrenero de tus cuadras, rey, cuando eras rey; y en mi viaje hacia York,
tras mucho insistir al fin obtuve licencia para mirar el rostro de mi antiguo amo real. ¡Ah! ¡Cómo se afligió mi corazón al contemplar en las calles de Londres, el día de la coronación, a Bolingbroke montado sobre el ruano Barbary, aquel caballo que con frecuencia cabalgabais, ese que yo enjaezaba con tanto cuidado!
RICARDO ¿Montaba en Barbary? Dime, noble amigo, ¿cómo se comportaba bajo ese peso?
PALAFRENERO Tan orgulloso como si desdeñara el suelo.
RICARDO ¡Orgulloso de llevar a Bolingbroke en sus lomos!
Ese rocín que comía pan de mi mano real;
esta mano que lo llenaba de orgullo al palmearlo. ¿Es que no podía tropezar? ¿No podía corcovear, caer al suelo (pues el orgullo ha de caer de vez en cuando) y romperle así el cuello
a ese hombre altivo que usurpaba sus lomos? ¡Perdóname, caballo! ¿Por qué despotrico contra ti, si tú, creado para servir al hombre
naciste para cargarlo? A mí no me hicieron caballo, y sin embargo soporto mi carga como un asno, espoleado, mortificado y extenuado por el cabriolero Bolingbroke.
Entra el GUARDIÁN de Ricardo,
con su comida.
www.lectulandia.com - Página 619
GUARDIÁN (Al PALAFRENERO.)
Oye tú, a largarse. Aquí no te puedes quedar.
RICARDO (Al PALAFRENERO.)
Si sientes por mí aprecio, es hora de que te vayas.
PALAFRENERO Lo que mi lengua no se atreve a hablar, mi corazón sabrá decirlo.
Sale.
GUARDIÁN Milord, ¿os apetece comer?
RICARDO Prueba tú primero, como haces de costumbre.
GUARDIÁN Milord, no me atrevo. Sir Piers de Exton, quien viene de ver al rey, me ordenó lo contrario.
RICARDO (Dándole un golpe al GUARDIÁN.)
¡El diablo os lleve a Enrique de Lancaster y a ti! Mi paciencia se ha podrido, y estoy harto de esto.
GUARDIÁN ¡Auxilio, auxilio, auxilio!
EXTON y sus hombres entran precipitadamente.
RICARDO
¿Y ahora? ¿Qué pretende la muerte con este brusco asalto?
Se apodera del arma
de uno de los hombres y lo mata.
Bellaco, tu propia mano cede el instrumento de tu muerte.
Mata a otro.
Vete a ocupar otro sitio en el infierno.
EXTON lo ataca, derribándolo.
RICARDO Arderá en el fuego inextinguible la mano
que así derriba a mi persona. Exton, tu mano cruel ha mancillado con sangre real la tierra del rey. Sube, alma mía, sube; tu trono está en lo alto, mientras mi abyecta carne se hunde, y aquí muere.
Muere.
EXTON Tan lleno de valor como de sangre real.
He dispersado uno y otra. ¡Ay, ojalá la acción sirva!
Pues ahora el diablo, que me dijo que hacía bien,
www.lectulandia.com - Página 620
me dice que el hecho queda en los anales del infierno.
Llevaré a este rey muerto ante el rey viviente.
Ocupaos del resto, y dadles sepultura aquí.
Sale EXTON con el cadáver de Ricardo por una puerta,
y sus hombres con los otros cuerpos por la otra.
ESCENA VI
Fanfarria. Entran el REY ENRIQUE y el duque de YORK
con otros lores y criados.
REY ENRIQUE
Gentil tío York, la nueva más reciente que he escuchado es que los rebeldes han destruido por el fuego nuestra ciudad de Cicester en Gloucestershire; pero si han caído prisioneros o muertos, no lo sé.
Entra el conde de NORTHUMBERLAND.
Bienvenido, milord. ¿Qué noticias hay?
NORTHUMBERLAND
Primero, deseo todas las dichas a tu sagrado trono.
La noticia más urgente es que he hecho enviar a Londres las cabezas de Salisbury, Spencer, Blunt y Kent.
Los pormenores de su arresto puedes encontrarlos descritos ampliamente en este papel que ves aquí.
Le entrega el papel al REY ENRIQUE.
REY ENRIQUE Te agradezco tus molestias, gentil Percy, que a tu valía añadirán muy valiosas ganancias.
Entra lord FITZWALTER.
FITZWALTER Milord, he hecho enviar de Oxford hacia Londres las cabezas de Brocas y sir Bennet Seely,
dos de los peligrosos traidores concitados
que tramaban en Oxford tu audaz derrocamiento.
REY ENRIQUE Tus molestias, Fitzwalter, no serán olvidadas.
Grande y noble es tu mérito, a fe que sí.
Entra ENRIQUE PERCY,
con el OBISPO DE CARLISLE, bajo arresto.
www.lectulandia.com - Página 621
ENRIQUE PERCY Ese gran conspirador, el abad de Westminster, con peso en la conciencia y amarga melancolía,
ha entregado su cuerpo a la tumba.
Pero aquí está Carlisle, en vida, para escuchar tu real veredicto y el castigo a su altivez.
REY ENRIQUE Carlisle, esta es tu sentencia.
Elige un lugar secreto, una piadosa residencia distinta de la que ocupas, y disfruta en ella de tu vida. Si vives allí en paz, morirás libre de acosos.
Pues aunque siempre has sido mi enemigo, siempre he visto en ti claros destellos de honor.
Entra EXTON
con sus criados cargando un ataúd.
EXTON Gran rey, dentro de este féretro te ofrezco
tu temor sepultado. Aquí yace, sin ningún aliento el más poderoso entre tus mayores enemigos, Ricardo de Bordeaux, a quien te he traído.
REY ENRIQUE Exton, no te agradezco, pues con tu funesta mano has cometido un acto vil que difama
mi propio ser y toda esta ilustre tierra.
EXTON Por palabras vuestras, milord, cometí esta acción.
REY ENRIQUE No aman el veneno quienes lo necesitan;
ni yo por ti siento afecto. Si bien quería verle muerto, aborrezco a quien lo mató, y amo la vista de su cadáver. Recibe por tu empeño una conciencia culpable,
mas no esperes de mí palabras buenas ni favores reales.
Ve con Caín a errar entre las sombras de la noche,
y jamás muestres tu rostro al día ni a la luz.
Salen EXTON y sus criados.
Señores, juro que mi alma se colma de pena al verme rociado con sangre para poder crecer. Venid a llorar conmigo lo que en verdad lamento, y vestíos con hosco y riguroso luto. Yo emprenderé un viaje a Tierra Santa
para limpiar de esta sangre mi culpable mano. Seguidme con tristeza. Y honrad aquí mi duelo escoltando entre lágrimas tan prematuro ataúd.
www.lectulandia.com - Página 622
Salen con el ataúd.
www.lectulandia.com - Página 623
ENRIQUE IV
PARTE 1
versión de
Mirta Rosenberg y Daniel Samoilovich
Escrita y representada por primera vez entre 1596 y 1597, fue inscrita en el registro de publicaciones en febrero de 1598. Se publicó en Cuarto en 1598 y se reimprimió en 1599, 1604, 1608, 1613 y 1622, lo que da una idea del fulgurante éxito que tuvo la obra. El texto del Primer Folio de 1623 se basó en el quinto Cuarto, del que corrigió numerosos errores, convirtiéndose en la versión autorizada.
www.lectulandia.com - Página 624
DRAMATIS PERSONAE
REY HENRY IV, también llamado rey Harry y Bolingbroke
PRÍNCIPE HENRY, príncipe de Gales, también llamado Hal y Harry Monmouth, hijo mayor y heredero del rey Henry IV
Lord John LANCASTER, también llamado príncipe John de Lancaster, un hijo más joven del rey
Leales al rey:
Conde de WESTMORLAND
Sir Walter BLUNT
Rebeldes contra el rey:
Conde de NORTHUMBERLAND, Henry Percy
Conde de WORCESTER, Thomas Percy, hermano menor de Northumberland
Sir Henry (o Harry) Percy, apodado HOTSPUR, hijo y heredero de Northumberland
LADY PERCY, también llamada Kate, esposa de Hotspur y hermana de Mortimer
Lord Edmund MORTIMER, cuñado de Hotspur, también mencionado como conde de March
Owen GLENDOWER, un lord galés, suegro de Mortimer LADY MORTIMER, hija de Glendower y esposa de Mortimer Conde de DOUGLAS, Archibald Douglas, un lord escocés Sir Richard VERNON, un caballero inglés ARZOBISPO de York, Richard le Scrope
SIR MICHAEL, un cura o caballero de la mansión del arzobispo
Amigos del príncipe Harry:
Sir John FALSTAFF, también llamado Jack Edward POINS, también llamado Ned y Yedward
RUSSELL
HARVEY
Mistress Quickly (doña SEMPRELISTA), posadera de una taberna de
www.lectulandia.com - Página 625
Eastcheap
FRANCIS, un mozo o aprendiz
TABERNERO
En una posada cerca de Gad’s Hill:
ARRIERO PRIMERO, o transportador de mercancías
ARRIERO SEGUNDO, o transportador de mercancías
ESTABLERO, o mozo de cuadra
CAMARERO, o criado de cámara
GADSHILL, el que prepara el asalto en el camino
Viajeros
SHERIFF
Criado de Hotspur Mensajeros
Caballeros, soldados
www.lectulandia.com - Página 626
PRIMER ACTO
ESCENA I
Londres, el palacio real. Entran el REY HENRY, lord John Lancaster,
el conde de WESTMORLAND, sir Walter Blunt, con otros.
REY HENRY Nerviosos como estamos, y agobiados, dejemos que la paz recobre aliento
y, aún espantada, aún jadeante,
sople el clarín de nuevas bregas
que han de librarse en playas remotas. Nunca más los labios sedientos de esta tierra han de ser pintarrajeados con la sangre de sus hijos; ni ha de tajar la guerra sus campos con trincheras, ni sus flores
serán heridas por el paso hostil
de los cascos herrados. Esos ojos
enemigos que, cual meteoros
de un cielo perturbado, de una misma
naturaleza todos, engendrados
de una misma sustancia, no hace mucho se encontraban furiosos, cuerpo a cuerpo, en la atroz carnicería de la guerra civil, han de marchar ahora en filas
ordenadas, en una misma dirección,
ya no más enemigas
de sus amigos, sus aliados, sus parientes.
El filo de la guerra no ha de herir,
cual daga que quedó mal envainada,
a su propio señor. Así, amigos,
hasta el lejano sepulcro de Cristo
(de quien somos ahora soldados
y bajo cuya santa cruz
estamos obligados a luchar),
hasta allí llevaremos de inmediato
una leva de ingleses cuyos brazos
en el vientre materno se formaron
para expulsar a esos paganos
de la tierra sagrada que unos pies
www.lectulandia.com - Página 627
benditos recorrieron palmo a palmo,
los mismos pies que hace catorce siglos
fueron clavados, por bien nuestro,
sobre la amarga cruz. Este propósito
durante un año lo hemos sostenido,
de modo que es inútil hablar más. No nos hemos reunido para eso. Entonces hazme saber de tu boca, Westmorland, gentil primo, lo que anoche de esta empresa que tanto nos importa quedó resuelto en el Consejo.
WESTMORLAND Señor, se discutía con calor el tema, y ya se habían dispuesto muchas cosas, cuando irrumpió un correo de Gales, cargado de gravísimas noticias;
la peor: que el noble Mortimer,
que guiaba a los hombres de Herefordshire contra el salvaje insurrecto Glendower, fue apresado por las rudas manos
del galés, y mil de los suyos masacrados, y fueron sometidos los cadáveres
a abusos tales, por las mujeres galesas, a transformaciones de tal bestialidad que es imposible contarlo sin vergüenza.
REY HENRY Parece entonces que estas nuevas demoran nuestro plan en Tierra Santa.
WESTMORLAND Y esto no es todo, mi señor; otras noticias aún más enojosas, menos gratas,
llegaron desde el norte. Estas son:
el día de la Santa Cruz, el joven
Harry Percy, a quien apodan Hotspur,
y el bravo Archibald, ese escocés
probado en mil campañas,
en Holmedon se toparon en combate
y fueron horas tristes y sangrientas
a juzgar por las salvas de cañones.
Un hombre ha traído la noticia
sin saber todavía el resultado:
partió en el fragor de la batalla.
www.lectulandia.com - Página 628
REY HENRY He aquí un querido, fiel amigo: sir Walter Blunt, que acaba de apearse, sucio del polvo de todas las tierras que separan a Holmedon de nosotros, y nos trae noticias favorables. Douglas ha sido derrotado;
sir Walter vio en los llanos de Holmedon veintidós caballeros, diez mil bravos escoceses ahogarse en su propia sangre. Mordake, conde de Fife y primogénito
del derrotado Douglas, y el conde de Atholl, y Murray, y Angus, y Menteith, fueron hechos prisioneros por Hotspur.
¿No es acaso un botín honroso?
¿Un gallardo trofeo? ¿Verdad, primo?
WESTMORLAND Por cierto, es un triunfo del que podría un príncipe jactarse.
REY HENRY Sí, y sin embargo ese título me apena y peco de envidioso de Northumberland porque ha sido bendito con un hijo,
un hijo al que no hay lengua que no alabe, entre los árboles del bosque el más robusto, de la dulce Fortuna favorito.
Y mientras oigo de él tales elogios
solo veo excesos y deshonras
manchar la frente de mi joven Harry.
¡Ah, si fuera posible demostrar
que un hada de la noche cambió los infantes en la cuna, llamando al mío Percy, al de él Plantagenet! En ese caso
sería mío su Harry, suyo el mío.
¡Pero no más pensar en él! ¿Qué decís vos, primo, de la arrogancia de este joven Percy? Quiere guardarse los rehenes que ha tomado en esta lid, y advierte en su mensaje
que yo solo tendré a Mordake, conde de Fife.
WESTMORLAND Ese es un consejo de su tío; ese es Worcester, que busca vuestro mal, lo incita a pavonearse, a alzar su cresta juvenil contra vuestra dignidad.
www.lectulandia.com - Página 629
REY HENRY Pero responderá por esto: lo he citado y mientras lo esperamos deberemos postergar la partida a Tierra Santa. Nuestro Consejo ha de reunirse
el miércoles en Windsor; avisad
a los lores. Y, primo, volved pronto,
pues hay más por decir y por hacer
que lo que la furia ahora me permite.
WESTMORLAND Así lo haré, señor.
Salen.
ESCENA II
Una sala en el palacio de Londres.
Entran el PRÍNCIPE HENRY y sir John FALSTAFF.
FALSTAFF Hola, Hal. ¿Qué hora es, muchacho?
PRÍNCIPE HENRY Estás tan embotado de tomar jerez, comer hasta que se te saltan los botones y dormir sobre los bancos pasado el mediodía, que has olvidado preguntar aquello que verdaderamente querrías saber. ¿Qué carajo te importa qué hora es? A menos que las horas fueran jarras de jerez, y los minutos capones, y los relojes lenguas de alcahuetas, y los cuadrantes anuncios de burdeles, y el propio sol una linda puta caliente vestida de tafeta color fuego, no veo motivos para que te interese algo tan superfluo como saber qué hora es.
FALSTAFF Sin duda, has dado en el clavo, Hal, pues nosotros, los amigos de la bolsa ajena, nos regimos por la luna y los siete planetas, y no por Febo, ese rubiecito que siempre anda en las nubes. Y te ruego, mi muchacho travieso, que cuando seas rey y te llamen su graciosa majestad… bueno, mejor dicho, su majestad, pues gracia no tienes ninguna…
PRÍNCIPE HENRY ¿De veras? ¿Ninguna?
FALSTAFF No, que me cuelguen, ninguna gracia, ni la que haría falta para agradecer un huevo frito.
PRÍNCIPE HENRY ¿Y entonces? Redondea, redondea.
FALSTAFF Por la Virgen, mi muchacho travieso, cuando seas rey no permitas que a nosotros, escuderos del ejército de la noche, nos llamen ladrones de la
www.lectulandia.com - Página 630
belleza del día. Que se nos llame más bien monteros de Diana, hidalgos de la sombra, favoritos de la luna, y que los hombres nos nombren caballeros de buen gobierno, gobernados como estamos, al igual que el mar, por nuestra noble y casta patrona la luna, bajo cuya faz robamos.
PRÍNCIPE HENRY Dices bien, y la comparación es certera, pues nuestra fortuna lunar va y viene como el mar, puesto que como al mar la luna nos gobierna. Y he aquí una prueba: una bolsa de oro arrebatada con modales resolutos el lunes a la noche y ya gastada con modales disolutos la mañana del martes; conseguida al grito de «¡La bolsa o la vida!», y gastada al son de «¡Otra jarra!», una fortuna que en marea baja no llega al pie de la escalera, y en marea alta rebasa el escollo de la horca.
FALSTAFF ¡Por Dios que dices la verdad, muchacho! ¿Y acaso no son suaves las posaderas de mi tierna posadera?
PRÍNCIPE HENRY Como la miel de Sicilia, oh, señor de los burdeles. ¿Y no es suave el duro cuero que viste el carcelero, y dura más?
FALSTAFF ¿Y eso, loquito mío? ¿Qué son esos jueguitos de palabras? Por la peste, no quiero oír hablar de prisiones y durezas.
PRÍNCIPE HENRY Por la pústula, ni yo de tu posadera.
FALSTAFF Sin embargo muchas veces le ajustaste las cuentas…
PRÍNCIPE HENRY ¿Acaso alguna vez te pedí que pagaras por la parte que te tocaba?
FALSTAFF No, lo reconozco, tú siempre pagas por lo que nos toca a todos.
PRÍNCIPE HENRY Sí, y en todas partes, mientras mi bolsa se estira; y cuando no se estira, uso mi crédito.
FALSTAFF Realmente lo usas tanto que si no fueras el heredero real… Pero dime, muchacho travieso, ¿habrá horca en Inglaterra cuando seas rey? ¿Será la audacia refrenada por el mohoso bocado de ese viejo bufón que llaman ley? Cuando reines, no cuelgues a ladrones.
PRÍNCIPE HENRY No, lo harás tú.
FALSTAFF ¿Yo? ¡Fantástico! Por Dios, que seré un gran juez.
PRÍNCIPE HENRY Sin embargo, ya estás juzgando mal. Quiero decir que te ocuparás de ahorcar a los ladrones, y serás un fantástico verdugo.
FALSTAFF Bueno, bueno, Hal; fíjate que, en cierto modo, este asunto de dar soga me sienta tan bien como tender mis hilos en la corte.
PRÍNCIPE HENRY ¿Para conseguir prebendas?
www.lectulandia.com - Página 631
FALSTAFF Sí, aunque no son prendas lo que a un verdugo le falta: los cadáveres son muy desprendidos. Me cago en Dios, estoy tan triste como un gato castrado o un oso con argolla en la nariz.
PRÍNCIPE HENRY O un león sin melena, o el melancólico laúd de un amante.
FALSTAFF O el gemido de una gaita en Lincolnshire.
PRÍNCIPE HENRY ¿Y por qué no triste como una liebre, o como el pantano de Moorditch?
FALSTAFF Haces las comparaciones más repulsivas, y de hecho eres el más comparador, traidor y encantador de los jóvenes príncipes. Pero, Hal, te ruego que no me acoses más con frivolidades. Por Dios que daría cualquier cosa por saber dónde venden a buen precio buenas reputaciones; necesitamos una cada uno. El otro día, un viejo lord del Consejo me sermoneó en plena calle, señor, por culpa vuestra, pero no le presté la menor atención; y el hombre hablaba muy sabiamente, pero no lo escuché; y hablaba con sabiduría, y en plena calle hablaba y no, no lo escuché.
PRÍNCIPE HENRY Hiciste bien, porque la sabiduría clama en las calles y nadie le hace caso.
FALSTAFF Ese modo de citar la Biblia es propio de un hereje, y eso es lo que eres, un hereje capaz de corromper a un santo. ¡Ah, me has hecho tanto daño, Hal, que Dios te perdone! Antes de conocerte, Hal, nada conocía; y aquí estoy ahora, si he de hablar con el corazón, convertido en un pecador, uno más entre los pecadores. Debo enmendarme, y juro que lo haré: y por Dios que si no lo hago soy un villano. No, no será un príncipe cristiano quien me arrastre a la condenación.
PRÍNCIPE HENRY ¿Dónde podemos hacernos con una bolsa, Jack?
FALSTAFF Donde más te guste, muchacho. Mañana me alzaré con una. Y si no lo hago, despréciame y llámame villano.
PRÍNCIPE HENRY Ya veo cómo te enmiendas, y lo rápido que pasas del orar al robar.
FALSTAFF ¿Qué hacer, Hal, si es mi vocación? En el que sigue su vocación no hay pecado.
Entra POINS.
¡Poins! Ahora sabremos si Gadshill nos ha preparado algún robo. Ah, si los hombres fueran recompensados por sus méritos, no habría en el infierno ningún agujero lo bastante ardiente para él. Es el villano más acabado que le haya gritado «¡La bolsa o la vida!» a un hombre de bien.
www.lectulandia.com - Página 632
PRÍNCIPE HENRY Buen día, Ned.
POINS Buenos días, querido Hal. (A FALSTAFF.) ¿Como le va a monsieur Remordimiento? ¿Qué dice sir Yácomo Yábebo Jack? ¿Qué tal cumplen el diablo y tú el trato que cerraron cuando, el pasado Viernes Santo, le vendiste tu alma por una jarra de Madeira y una pierna de cordero fría?
PRÍNCIPE HENRY Sir John siempre cumple su palabra. El diablo tendrá lo prometido, porque hasta ahora sir Jack nunca ha desmentido un proverbio, y le dará al diablo lo que del diablo es.
POINS (A FALSTAFF.) Entonces será condenado por cumplir la palabra dada al diablo.
PRÍNCIPE HENRY Caso contrario, sería condenado por estafarlo.
POINS Pero muchachos, muchachos, mañana a las cuatro de la mañana, en Gad’s Hill, hay peregrinos camino a Canterbury con ricas ofrendas, y comerciantes que van a Londres con las bolsas llenas. Tengo máscaras para todos, y cada cual tiene su caballo. Hoy por la noche Gadshill está en Rochester. He convenido una cena mañana en Eastcheap. Será tan fácil como echarse una siesta. Si aceptáis, os llenaré las bolsas de coronas; si no, vegetad en casa y que os cuelguen.
FALSTAFF Mira, Edward, si no voy, te haré colgar a ti por haber ido.
POINS ¿Qué decís, glotones?
FALSTAFF ¿Tú vendrás, Hal?
PRÍNCIPE HENRY ¿Yo, robar? ¿Yo, ladrón? No, por mi fe.
FALSTAFF No hay en ti hombría ni honestidad ni camaradería, ni vienes de sangre real, si no te atreves a jugarte por diez chelines.
PRÍNCIPE HENRY Bien, entonces por una vez en la vida, haré una lo cura.
FALSTAFF Muy bien dicho.
PRÍNCIPE HENRY Así es que, pase lo que pase, me quedaré en casa.
FALSTAFF ¡Por Dios que cuando seas rey seré el primero en traicionarte!
PRÍNCIPE HENRY No me importa.
POINS Sir John, te ruego que me dejes a solas con el príncipe. Le daré tan buenas razones para correr esta aventura que vendrá con nosotros.
FALSTAFF Bien, que Dios te dé a ti espíritu de persuasión, y a él oídos para aprovecharlo, que lo que digas conmueva y que lo que él oiga sea creído, que el verdadero príncipe pueda, en bien de la diversión, convertirse en
www.lectulandia.com - Página 633
ladrón falso; pues los pobres abusos de esta época necesitan patrocinadores.
Adiós. Nos veremos en Eastcheap.
PRÍNCIPE HENRY Adiós, tú, última primavera, veranito de San Martín.
Sale FALSTAFF.
POINS Bien, mi querido señor dulce como la miel: ven mañana con nosotros. Quiero gastar una broma que no puedo ejecutar solo. Falstaff, Harvey, Russell y Gadshill asaltarán a esos hombres como lo hemos preparado; tú y yo no estaremos allí, pero cuando tengan el botín, te juro que se los robaremos y, si no, puedes rebanarme la cabeza.
PRÍNCIPE HENRY ¿Cómo nos separaremos de ellos en el momento de la partida?
POINS Fácil, partiremos antes o después que ellos, acordaremos un punto de reunión y faltaremos a la cita. Solos realizarán la proeza, y en cuanto la hayan logrado, caeremos sobre ellos.
PRÍNCIPE HENRY Bien pensado, pero es probable que nos reconozcan por nuestros caballos, nuestras ropas o cualquier otro detalle.
POINS Tranquilo, los caballos no han de verlos: los dejaremos atados en el bosque; las máscaras, no serán las que ellos conocen; además, caballerito, tengo para la ocasión unas camisolas de arpillera lo bastante largas como para ocultar completamente nuestras vestiduras.
PRÍNCIPE HENRY ¿No serán demasiados para nosotros?
POINS De dos de ellos sé con certeza que se cuentan entre los cobardes más redomados que hayan dado la espalda alguna vez; en cuanto al tercero, apenas vea que la cosa no es tan fácil, dejará de inmediato de pelear: si me equivoco, cuelgo la espada para siempre. La gracia de esta broma reside en la infinita sarta de mentiras que ese gordo canalla nos contará cuando nos juntemos a cenar: cómo peleó con más de treinta, qué estocadas, qué mandobles, qué atroces peligros soportó. Será muy divertido desenmascararlo.
PRÍNCIPE HENRY Bueno, iré contigo. Lleva todo lo necesario, y reunámonos mañana a la noche en Eastcheap. Cenaré allí. Adiós.
POINS Adiós, señor.
Sale POINS.
PRÍNCIPE HENRY A todos os conozco, y por un rato, seguiré vuestros locos pasatiempos.
Pero en esto yo imitaré al sol,
www.lectulandia.com - Página 634
que permite que nubes apestosas
oculten su belleza frente al mundo:
así lo extrañan y, si se le antoja
volver a ser él mismo, maravilla
al mundo su regreso cuando irrumpe
entre la horrible, sucia bruma
que antes parecía estrangularlo.
Descansar sería peor que trabajar
si todo el año fueran vacaciones;
porque son pocas es que son deseadas
pues nada gusta más que lo inusual.
Así cuando yo acabe con mis juergas
y cumpla lo que nunca prometí
resultando mejor que mis palabras
y colmando esperanzas que ninguno
cifró en mí, mi reforma,
brillando sobre mis antiguas faltas
como brilla el oro en tierra estéril,
se verá más grandiosa, por contraste,
como un diamante en engarce humilde.
Seré tan malo que haré del mal un arte
y he de enmendarme cuando ya nadie lo espere.
ESCENA III
Otro salón en el palacio de Londres.
Entran el REY HENRY, NORTHUMBERLAND, WORCESTER, HOTSPUR, sir Walter BLUNT y
otros.
REY HENRY (A HOTSPUR, NORTHUMBERLAND y WORCESTER.)
Estas indignidades con templanza
soporté, sin que la sangre me hirviera,
y así de mi paciencia han abusado.
De ahora en más, no lo dudéis, prefiero
ser poderoso y que me teman, antes
que seguir mi talante natural
(manso como un cordero,
como un estanque plácido)
talante que hasta ahora me ha valido
no tener el respeto que tributan
los soberbios tan solo a la soberbia.
www.lectulandia.com - Página 635
WORCESTER Mi linaje, señor mío, no merece que el poder lo flagele con su azote dado que fue con nuestras propias manos que ese poder fue entronizado.
NORTHUMBERLAND Milord…
REY HENRY Idos, Worcester: en vuestros ojos veo desobediencia, y amenaza.
Vuestra actitud, señor, es por demás
atrevida y desafiante: jamás
un rey ha soportado que un lacayo
lo enfrente con gesto ceñudo.
Quedáis en libertad de retiraros:
cuando vuestro consejo precisemos
os haremos llamar.
Sale WORCESTER.
A NORTHUMBERLAND.
¿Me decíais?
NORTHUMBERLAND Los prisioneros que su alteza exige,
esos que Harry Percy tomó en Holmedon, él dice que no es cierto que se niegue tan de plano a entregarlos como algunos os hicieron creer. O fue la envidia, entonces, o fue una confusión, la que tuvo la culpa, no mi hijo.
HOTSPUR Señor, yo no negué mis prisioneros. Pero me acuerdo que, tras el combate, estando yo reseco, consumido
de furia y de cansancio, sin aliento,
sostenido tan solo por mi espada,
apareció un cierto lord, muy fresco,
tan emperifollado como un novio;
y su mentón bien afeitado parecía
un campo al final de la cosecha.
Perfumado cual mercader de encajes
entre índice y pulgar él sostenía
una cajita que de tanto en tanto
ofrecía a su nariz, forzándola
a aceptar el elixir; irritada,
www.lectulandia.com - Página 636
la nariz se fruncía más y más
a cada aspiración. Y mientras tanto
su dueño hablaba y sonreía sin parar,
diciéndoles «¡Bellacos sin modales!»
a los pobres soldados que pasaban
junto a él con los cadáveres a cuestas
osando interponer esos hedores
entre el viento y su nobilísima persona.
Con términos cuidados, de señora,
me habló de varias cosas, y entre ellas,
sí, en nombre de vuestra majestad
reclamó los prisioneros. Espoleado
tanto por el dolor de mis heridas
como por esa cháchara de loro,
contesté no sé qué con impaciencia:
que sí, que no; lo juro: no recuerdo,
pues me ponía loco verlo allí,
impecable, envuelto en su perfume
y hablando como dama de la corte
de cañones, heridas y tambores…
¡Dios me libre! Su lengua no paraba:
que no hay nada mejor para una herida
que esperma de ballena, que está mal
que del vientre inocente de la tierra
extraigan el salitre de la pólvora
para matar a tantos hombres buenos
de forma tan cobarde, que si armas
tan viles no existieran, hasta él
se hubiera convertido en un soldado.
A tamañas gansadas respondí,
señor, como ya dije, desatento,
y os ruego, no dejéis que sus palabras,
tomadas como buenas, se interpongan
entre el amor que por vos siento y vos.
BLUNT Dadas las circunstancias, mi señor, lo que lord Harry pueda haberle dicho a semejante hombre en semejante lugar en un momento semejante debe quedar bien muerto y enterrado:
que no haya sobre su honor más sospecha y no nos interese ya qué dijo
www.lectulandia.com - Página 637
ni tampoco si se desdice ahora.
REY HENRY Pero me niega aún sus prisioneros,
si no cumplimos con la condición
de que, a expensas nuestras y ya mismo,
paguemos el rescate de ese Mortimer,
el muy imbécil que tiene de cuñado,
que a conciencia condujo hacia la muerte
a todos los guerreros que lucharon
contra Glendower, aquel maldito mago
cuya hija hace poco se ha casado
con el tal conde de March. ¿Vaciaremos
entonces nuestras arcas por la vuelta
al hogar de ese traidor? ¿Pagaremos
la traición, pactaremos con cobardes
cuya propia acción los ha perdido?
No, que el hambre lo mate en las montañas; y nunca llamaré amigo mío
al hombre que me pida una moneda
a cambio del regreso de un rebelde
como Mortimer.
HOTSPUR ¡Mortimer rebelde!
¡Jamás os traicionó, señor! Sufrió
tan solo los azares de la guerra.
Sus heridas son prueba suficiente,
abiertas como bocas que relatan
su proeza en las márgenes frondosas
del Severn: enzarzado en una lucha
cuerpo a cuerpo, pasó más de una hora
midiendo su valor con el de Glendower.
Tres veces descansaron y bebieron,
por acuerdo, de las aguas del Severn.
El río al verlos tan ensangrentados
con miedo huía entre juncos trémulos
y sumergía su cabeza crespa
en el fondo del cauce ya teñido
por la sangre de ambos combatientes.
Jamás un gesto indigno, de traición,
se encubrió con heridas tan mortales
y numerosas como las que Mortimer
sufrió con entereza. Es calumnia
www.lectulandia.com - Página 638
atribuirle alguna deslealtad.
REY HENRY Mentiras, Percy, puras falsedades.
Jamás se enfrentó a Glendower en combate.
Y no dudéis: habría preferido
verse a solas luchando contra el diablo que tener al tal Glendower de enemigo. ¡Dios! ¡No os da vergüenza! Señorito, como fuere, no habléis ya más de Mortimer. Enviadme enseguida los rehenes,
o escucharéis de mí y de mi cólera. Lord Northumberland, idos con mi venia y llevaos con vos a vuestro hijo.
A HOTSPUR.
Los prisioneros, o sabréis de mí.
Salen el REY HENRY, BLUNT
y acompañantes.
HOTSPUR ¡Ni aunque el diablo los pida con rugidos! ¡No le he de dar ninguno! ¡Y ya mismo voy a decírselo en la cara! ¡Quiero aliviar mi corazón
aunque me cueste la cabeza!
NORTHUMBERLAND Estás borracho de rabia, ¿no es cierto?
Detente, tranquilízate un momento.
Entra WORCESTER.
Aquí llega tu tío.
HOTSPUR ¿Hablar de Mortimer?
Puta si no hablaré de él, y que mi alma
arda en el infierno si no me voy con él.
Peleando de su lado, sí, oh sí,
vaciaré mis venas de sangre
pero alzaré al pisoteado Mortimer
a la altura de este rey ingrato,
de este podrido Bolingbroke.
NORTHUMBERLAND Hermano, el rey ha enloquecido a tu sobrino.
WORCESTER ¿Qué atizó el fuego cuando yo me fui?
HOTSPUR Exigió para sí los prisioneros;
www.lectulandia.com - Página 639
cuando volví a hablarle del rescate
del hermano de mi esposa, su rostro
se demudó como la misma muerte,
y ante el nombre de Mortimer temblaba.
WORCESTER Y con razón. ¿Acaso el muerto Richard no designó como heredero a Mortimer?
NORTHUMBERLAND Estuve allí cuando lo proclamaron.
Poco después el desdichado rey
(¡Dios nos perdone el daño que le hicimos!) emprendió su campaña contra Irlanda, que debió interrumpir, y a su regreso fue destronado, luego asesinado.
WORCESTER Por esa muerte todo el mundo habló pestes contra nosotros, condenándonos.
HOTSPUR Poco a poco, os lo ruego. ¿Decís
que Richard nombró heredero a Mortimer, mi cuñado?
NORTHUMBERLAND
Yo mismo lo he oído.
HOTSPUR Ah, no es raro que este mal rey, su primo, lo deje morir de hambre en las montañas. ¿Pero será posible que vosotros,
que coronasteis la cabeza de este ingrato, y que por él lleváis la infame marca de cómplices de un crimen, insistáis
en condenaros aún más gravemente,
y seáis viles agentes, la soga,
la escalera, y hasta el verdugo mismo?
¡Perdonad que tan bajo haya caído
para mostrar el rango de bajeza
que os ha dado tan artero rey!
¿No es esta una vergüenza imperdonable: que hoy se diga y luego quede escrito que nobles poderosos como sois no negasteis apoyo a esta injusticia
(¡Dios os perdone!), destronando a Richard, esa rosa tan bella y adorable, para plantar en su lugar la espina
www.lectulandia.com - Página 640
de esta apestosa cepa, Bolingbroke?
¿Y no será mayor vergüenza aún
que se diga que fuisteis engañados,
echados, degradados por el mismo
por el cual soportasteis la vergüenza?
Pero no, ha llegado ya el momento
de recobrar aquel honor perdido
y de limpiar vuestro nombre en la boca
del mundo, de vengaros del desdén
de este rey orgulloso que maquina
noche y día la manera de saldar
la muerte que os debe, incluso
pagándola con vuestra propia muerte.
Así, os digo…
WORCESTER Ya, no digas nada más.
Detén tus arrebatos. Voy a revelarte
asuntos muy profundos, peligrosos,
guardados bajo siete sellos, cosas
que exigen de un hombre tanta audacia
como cruzar un río torrentoso
sobre el puente inseguro de su lanza.
HOTSPUR Si se cae, ¡adiós, valió la pena!
Tienda el peligro una muralla de este a oeste que el honor la franqueará de norte a sur. ¡Oh, cuánto más hierve la sangre en el acoso de un gran león que tras el rastro de una liebre!
NORTHUMBERLAND La perspectiva de una gran hazaña lo vuelve loco de impaciencia.
HOTSPUR Por el cielo, sería fácil dar un salto para arrancar de la pálida luna
el brillo del honor, o zambullirse
en las profundidades del abismo
cuyo fondo la sonda no ha tocado
y allí, tirar del pelo de la honra
para salvarla de morir ahogada,
con tal que al salvador correspondiera
gozar de su favor sin compartirlo.
Pues la mitad de una moneda nada vale
y no quiero mediocres compañías.
www.lectulandia.com - Página 641
WORCESTER (A NORTHUMBERLAND.)
Se aferra a todo un mundo de figuras
y no atiende a las cosas como son…
A HOTSPUR.
Escúchame un momento, mi sobrino.
HOTSPUR Te pido disculpas.
WORCESTER Los prisioneros
escoceses…
HOTSPUR No los entregaré.
¡Por Dios que él no tendrá ni a uno de ellos!
¡Ni aunque fuera para salvar su alma!
¡Dije no, y es no!
WORCESTER Empiezas otra vez,
y así no puedes escucharme.
No entregarás tus prisioneros.
HOTSPUR Claro que no.
Dijo que no rescatará a Mortimer,
y me ha prohibido incluso mencionarlo,
pero cuando esté entregado al sueño
le gritaré al oído «¡Mortimer!».
Mejor aún: voy, le regalo un loro
que solo diga «Mortimer», y logre
que su cólera se mantenga viva.
WORCESTER Escúchame un momento, mi sobrino.
HOTSPUR Aquí mismo renuncio a toda meta que no sea torturar a Bolingbroke
y a ese mequetrefe de su hijo,
el príncipe de Gales. Aunque creo
que a ese hijo el padre no lo quiere
y se alegrará si algo le ocurre:
de otro modo le pondría yo veneno
en toda esa cerveza que se bebe.
WORCESTER Adiós, pariente. Hablaré contigo cuando te encuentres en mejor disposición para escucharme.
NORTHUMBERLAND (A HOTSPUR.)
www.lectulandia.com - Página 642
¿Qué bicho te picó? ¿Tan necio te has vuelto para caer en costumbres de mujer, oyendo solamente tus palabras?
HOTSPUR Es como si me dieran latigazos, me pusieran un cilicio con ortigas, cuando hablan del perverso Bolingbroke. En los tiempos de Richard… ¿Cómo era ese lugar? Maldito sea, era
en Gloucestershire, donde vivía
el loco York, su tío, allí donde
doblé por vez primera la rodilla
ante ese rey de la sonrisa, Bolingbroke…
Diablos, si fue cuando volvíais desde Ravenspurgh…
NORTHUMBERLAND El castillo de Berkeley.
HOTSPUR Eso era.
¡Bien, qué melosa fue la cortesía,
que ese mastín atraillado me endilgó!
«Veréis cuando su estrella se levante»
y «Gentil primo» y «Mi querido primo Percy»:
el diablo queme a esos adulones.
Perdón, tío. Te escucho. He acabado.
WORCESTER Si no, puedes seguir. Esperaremos cuanto quieras.
HOTSPUR He acabado, te lo juro.
WORCESTER Entonces, vuelvo a los prisioneros:
libéralos ya mismo sin rescate
y haz del joven Douglas tu instrumento
para reunir soldados en Escocia.
Lo hará, sin duda. Del porqué te enteraré más tarde por escrito.
A NORTHUMBERLAND.
Tú, hermano,
mientras tu hijo cumple lo asignado,
en secreto ganarás el respaldo
de ese noble prelado tan querido,
el arzobispo…
HOTSPUR El de York, ¿verdad?
www.lectulandia.com - Página 643
WORCESTER El mismo, que no perdona la muerte de su hermano, lord Scrope, allá en Bristol. Tengo seguridad de lo que digo:
no son simples conjeturas, es algo
pensado, planeado y hasta escrito,
que solo espera la ocasión propicia.
HOTSPUR Saldrá bien. ¡Ya veo nuestro éxito!
NORTHUMBERLAND Sueltas los perros sin haber visto la presa.
HOTSPUR Un plan tan noble no puede fracasar: las tropas escocesas y de York aliándose con Mortimer, ¿verdad?
WORCESTER Exactamente.
HOTSPUR ¡Gran combinación!
WORCESTER Y no es escasa la razón que nos asiste:
alzamos la cabeza para no perderla,
ya que por más humildes que seamos,
el rey no olvidará cuánto nos debe
pues creerá que no estamos satisfechos;
solo espera ajustarnos bien las cuentas.
Es evidente: ha empezado a retacearnos
cualquier muestra de aprecio o de favor.
HOTSPUR Es cierto. Pero ya nos vengaremos.
WORCESTER Adiós, sobrino. Ya no hablemos más. Por carta te daré mis instrucciones. Cuando el momento llegue, y será pronto, me encontraré con Mortimer y Glendower, felizmente uniremos nuestras fuerzas con las que tú y Douglas alistaron,
y con brazos más fuertes sostendremos
nuestra fortuna, hoy incierta.
NORTHUMBERLAND Adiós, mi buen hermano. Triunfaremos.
HOTSPUR Adiós, tío. ¡Que poco tiempo falte para que los rudos fragores de la lucha celebren nuestro triunfo como aplausos!
Sale WORCESTER por una puerta, NORTHUMBERLAND y HOTSPUR por otra.
www.lectulandia.com - Página 644
SEGUNDO ACTO
ESCENA I
Rochester, el patio de una posada.
Entra un ARRIERO con un farol en la mano.
ARRIERO PRIMERO ¡Ay! ¡Que me cuelguen si no son ya las cuatro de la madrugada! La Osa Mayor está sobre la nueva chimenea, y aún no he cargado mi caballo. ¡Vamos, establero!
ESTABLERO (Desde dentro.) Enseguida, enseguida…
ARRIERO PRIMERO Te ruego, Tom, afloja los arreos de Cut y ponle un poco de relleno debajo. El pobre jamelgo está desollado de tanto roce.
Entra otro ARRIERO.
ARRIERO SEGUNDO El forraje de aquí está tan mohoso que no sirve ni para dárselo a los perros, y así se nos van a llenar los pobres jamelgos de gusanos. En este albergue todo está patas arriba desde que murió el posadero Robin.
ARRIERO PRIMERO El pobre tipo nunca tuvo una alegría desde que subió el precio de la avena. Eso lo mató.
ARRIERO SEGUNDO Esta posada es la peor de todas en el camino a Londres, por las pulgas. ¡Estoy más escamado que un pez!
ARRIERO PRIMERO ¿Que un pez? ¡Por la misa, no hay rey cristiano que haya sido tan bien picado por las pulgas como yo desde que cantó el primer gallo!
ARRIERO SEGUNDO No nos dan orinal y meamos en la chimenea, y la orina atrae más pulgas que un perro vagabundo.
ARRIERO PRIMERO ¡Establero! ¡Ven aquí y que te cuelguen! ¡Ven ya mismo!
ARRIERO SEGUNDO Llevo tocino curado y raíces de jengibre, para entregar más allá de Charing Cross.
ARRIERO PRIMERO ¡Sangre de Dios, los pavos que van en mi canasto están raquíticos! ¡Establero! ¡Mal rayo te parta! ¿Es que no tienes ojos en la cara ni orejas a los lados? Si no fuera que mi único vicio es echarme un trago, te partiría la crisma. ¡Ven y que te cuelguen! ¿No tienes vergüenza?
Entra GADSHILL.
GADSHILL Buen día, arrieros, ¿qué hora es?
www.lectulandia.com - Página 645
ARRIERO PRIMERO Deben ser las dos.
GADSHILL Te ruego que me prestes tu farol, que tengo que ir hasta el establo a ver mi caballo.
ARRIERO PRIMERO ¡Momento, momento! ¿Ya empezamos con el truco del farol?
¿Acaso parezco idiota?
GADSHILL (Al SEGUNDO ARRIERO.) Por favor, préstame el tuyo.
ARRIERO SEGUNDO ¿Qué tal? ¡Préstame tu farol, dice el tipo! ¡Por la Virgen, que antes te ahorquen!
GADSHILL Mi señor arriero, ¿a qué hora piensas llegar a Londres?
ARRIERO SEGUNDO A una hora en la que todavía pueda irme a la cama con una vela, te lo juro. Vamos, vecino Mugs, despertemos a esos caballeros que quieren viajar acompañados, pues llevan mucho equipaje.
Salen los arrieros.
GADSHILL ¡Eh! ¡Camarero!
Entra el CAMARERO.
CAMARERO Siempre a mano, como dijo el ladrón.
GADSHILL Que es lo mismo que decir «siempre a mano, como dijo el camarero», pues tú les haces una cama y el ladrón les quita la bolsa.
CAMARERO Buen día, maese Gadshill. Corre todo lo que te dije anoche: hay un terrateniente de Kent que lleva encima trescientos marcos de oro. Anoche, durante la cena, lo escuché decírselo a uno de su grupo… una especie de contable, que también lleva mucha carga, aunque Dios sabe de qué clase. Ya se han levantado y pedido el desayuno. Muy pronto partirán.
GADSHILL Y, señor mío, si no se topan con los adoradores de Caco, puedes partirme la nuca.
CAMARERO Mejor deja eso para el verdugo, pues sé que a Caco no le fallarás: lo veneras con la fe de un verdadero impío.
GADSHILL ¿Por qué me hablas del verdugo? Si me cuelgan, mejor que preparen un par de horcas resistentes, porque tendrán que colgar junto a mí al viejo sir John, y ya sabes que no es ningún raquítico. Y basta, que tengo otros compinches que ni siquiera se te ocurrirían, que por divertirse honran nuestra profesión, y que, en el caso de que nos atraparan, arreglarían todo para salvar su propio nombre. Yo no me junto con ladronzuelos de a pie, ni con rateros que desmontan a su víctima de un garrotazo para robarle unas
www.lectulandia.com - Página 646
monedas, ni con vulgares borrachos de cara enrojecida y bigotuda, sino con la nobleza y la fortuna, ricosos y grandiosos, de los que no delatan, que golpean antes de hablar, que hablan antes de beber y que beben antes de rezar. Y sin embargo… ¡puta madre, estoy mintiendo! Porque a menudo le rezan a su santo, el erario público; y tampoco diría que le rezan, más bien lo apresan, y ya preso lo pisotean bien pisoteado, usando de calzado su botín.
CAMARERO ¿Su botín como calzado? ¿Y no se les llena de agua cuando llueve?
GADSHILL Para nada, para nada. Son botines tan bien engrasados por la Justicia que no les entra ni una gota… salvo que sea de jerez. Robamos con tanta seguridad como un señor feudal en su castillo. Tenemos la receta del helecho, que nos hace invisibles.
CAMARERO Por mi vida, creo que la noche os hace más invisibles que vuestra receta.
GADSHILL Venga esa mano. Tendrás una parte de nuestras ganancias, te lo juro por mi honor de hombre.
CAMARERO Júramelo mejor por tu falsía de ladrón.
GADSHILL Vete ya. Un ladrón también es un hombre. Pídele al establero que me traiga el caballo. Hasta la vista, canalla.
Cada uno sale por un lado.
ESCENA II
Un camino en los alrededores de Gad’s Hill.
Entran el PRÍNCIPE HENRY, POINS, Harvey y Russell.
POINS ¡Vamos, escondámonos! Le saqué el caballo a Falstaff y se ha puesto a chillar como una rueda mal engrasada.
Salen Harvey y Russell
por otra puerta.
PRÍNCIPE HENRY ¡A esconderse!
Sale POINS.
Entra FALSTAFF.
FALSTAFF ¡Poins! ¡Poins, maldito seas! ¡Poins!
PRÍNCIPE HENRY (Adelantándose.) ¡Silencio, tunante, gordinflón! ¿Qué escándalo es este?
www.lectulandia.com - Página 647
FALSTAFF ¿Dónde está Poins, Hal?
PRÍNCIPE HENRY Subió hasta la cima de la colina. Voy a buscarlo.
Sale el PRÍNCIPE HENRY.
FALSTAFF Maldita sea la idea de robar con semejante ladrón. El muy cretino me ha robado el caballo y lo ha atado no sé dónde. Un paso más, y me ahogo. Sin duda moriré tranquilo, si escapo a la horca por matar a ese rufián. Hace veintidós años que juro rehuir su compañía, y es como si un hechizo me impidiera apartarme. ¡Que me cuelguen si el tunante no me ha dado algún filtro que me obliga a amarlo! ¡Seguro ha sido eso! ¡Poins! ¡Hal! ¡Que la peste se los lleve! ¡Harvey! ¡Russell! ¡Que me muera de hambre si vuelvo a robar! ¡Y si delatar a estos canallas y volverme honrado no es tan buena acción como beber, soy el peor de los lacayos que haya mordido un pan! Ocho yardas de terreno escabroso son para mí lo mismo que treinta millas, y bien que lo saben estos desalmados. ¡Malditos sean! ¡El que le roba a un ladrón no tiene ni un día de perdón!
Se oye un silbido.
Entran el PRÍNCIPE HENRY, POINS, HARVEY y Russell.
¡Fiuuu! ¡Malditos todos! ¡Dadme mi caballo, bribones, dadme mi caballo y que os cuelguen!
PRÍNCIPE HENRY (Adelantándose.) ¡Silencio, panzón! Túmbate y pega la oreja al suelo, a ver si se acercan los viajeros.
FALSTAFF ¿Tendrás acaso una palanca para levantarme, si me acuesto? ¡Me cago en Dios, no impondría a mi humanidad semejante movimiento, ni por todo el oro de las arcas de tu padre! ¿Por qué mierda me tomas el pelo de este modo?
PRÍNCIPE HENRY No te tomo el pelo. No te has quedado sin cabello sino sin caballo.
FALSTAFF Te ruego, buen príncipe Hal, trae mi caballo, digno hijo de rey.
PRÍNCIPE HENRY ¡Cállate, cretino! ¿Te crees que soy tu escudero?
FALSTAFF ¡Que te ahorquen con tus blasones de príncipe! Si me prenden, canto todo. Y que me envenene con jerez si no hago componer baladas contra vosotros con horribles melodías. Llevar el asunto hasta tan lejos, y yo de a pie… ¡Vaya infamia!
Entra GADSHILL enmascarado.
GADSHILL ¡Quietos!
www.lectulandia.com - Página 648
FALSTAFF No voy a ningún lado, a pesar mío.
POINS (Acercándose con HARVEY y Russell.) Este es nuestro informante. Le conozco la voz.
GADSHILL Poneos ya las máscaras. El dinero del rey está bajando la colina, camino a las arcas del rey.
FALSTAFF ¡Mientes, gran canalla, va camino a la taberna del rey!
GADSHILL Hay bastante para dejarnos a todos bien parados.
FALSTAFF Sobre el patíbulo.
PRÍNCIPE HENRY Señores, vosotros cuatro les saldréis al paso donde el camino se estrecha. Ned Poins y yo nos quedaremos más abajo. Si se os escapan, se toparán con nosotros.
HARVEY ¿Cuántos son?
GADSHILL Unos ocho o diez.
FALSTAFF ¡Por la san Puta! ¿No nos asaltarán?
PRÍNCIPE HENRY ¿Ahora también eres cobarde, sir John Panceta?
FALSTAFF Sin duda no soy tu abuelo, John el Asceta, pero tampoco un cobarde, Hal.
PRÍNCIPE HENRY Tendrás que probarlo.
POINS Señorito Jack, tu caballo está detrás del seto. Cuando lo necesites, allí lo encontrarás. Adiós, y a no aflojar.
FALSTAFF ¡Que me cuelguen, cómo me gustaría darle un buen golpe!
PRÍNCIPE HENRY (A POINS, aparte.) Ned, ¿dónde están nuestros disfraces?
POINS (Al PRÍNCIPE HENRY.) Aquí cerca. Sígueme.
Salen el PRÍNCIPE HENRY y POINS.
FALSTAFF Ahora, señores míos, que gane el mejor. Cada cual a lo suyo.
Entran los VIAJEROS,
entre ellos los arrieros.
VIAJERO PRIMERO Ven, vecino. El muchacho llevará nuestros caballos colina abajo; nosotros caminaremos un poco para estirar las piernas.
LADRONES ¡Quietos!
VIAJERO SEGUNDO ¡Jesús nos proteja!
www.lectulandia.com - Página 649
FALSTAFF ¡Duro con ellos! ¡A darles sin asco! ¡A cortarles el gañote! ¡Ah, hijos de puta, chupasangres, canallas bien cebados! ¡Envidia de nuestra juventud, es lo que tienen! ¡Sin asco, a desplumarlos!
VIAJERO PRIMERO ¡Estamos arruinados! ¡Arruinados, nosotros y los nuestros para siempre!
FALSTAFF ¡Carajo! ¿Conque arruinados, canallas barrigudos? Bien que los arruinaría yo, gordos miserables, si llevaran encima todas sus riquezas. ¡Vamos, cerdos, vamos! ¡Desembolsen, que los jóvenes también tenemos que vivir! ¿No eran recaudadores? Pues ahora los vamos a recaudar.
Les roban y los atan.
Salen.
ESCENA III
Entran el PRÍNCIPE HENRY y POINS, embozados.
PRÍNCIPE HENRY Los ladrones ya despacharon a los honrados. Ahora tú y yo podemos robar a los ladrones y marcharnos tan alegres a Londres. Será tema de conversación para una semana, de risa para un mes y una buena broma para toda la vida.
POINS No te muevas. Ya vuelven.
Se hacen a un lado. Entran FALSTAFF, Harvey, Russell y Gadshill con el dinero de los viajeros.
FALSTAFF Vamos, señores míos, repartamos, y a caballo antes que amanezca. Si el mundo no ha perdido la cabeza, está claro que el príncipe y Poins son dos redomados cobardes. Hasta un pato es más valiente que ese Poins.
Mientras empiezan a repartir el botín, el PRÍNCIPE HENRY y POINS caen sobre ellos.
PRÍNCIPE HENRY ¡La bolsa o la vida!
POINS ¡Canallas!
Gadshill, Russell y Harvey echan a correr en distintas direcciones, y uno o dos golpes, también escapa. Dejan el botín abandonado.
PRÍNCIPE HENRY Fue muy fácil. Vayámonos alegres.
Se dispersaron los ladrones y el miedo
impedirá que vuelvan a juntarse:
cada cual tomará al otro por un guardia.
Vamos, querido Ned: Falstaff está sudando
la gota gorda, y a su paso deja
www.lectulandia.com - Página 650
sobre la esbelta tierra un rastro de grasa.
Si no me diera risa, me daría lástima.
POINS ¡Cómo chillaba, el muy cerdo!
Salen.
ESCENA IV
El castillo de Warkworth, en Northumberland,
propiedad de la familia Percy. Entra HOTSPUR, solo,
leyendo una carta.
HOTSPUR «Por mi parte, mi señor, me gustaría estar allí, dado el amor que profeso a vuestra casa.» Le gustaría… ¿por qué no está, entonces? ¡Dado el amor que profesa a nuestra casa! Con esto demuestra que ama más su establo que nuestra casa. Veamos qué más dice. «La meta que os habéis fijado es peligrosa»… Evidente. Es peligroso resfriarse, dormir, beber, pero os digo, necio señor, que de esta ortiga, el peligro, cosecharemos una flor, la seguridad. «La meta que os habéis fijado es peligrosa, los amigos que nombráis son inciertos, el momento inoportuno y vuestra conspiración demasiado frágil para enfrentar una oposición tan enorme.» ¿Eso os atrevéis a decir? Y yo respondo: sois un patán servil y cobarde, y mentís. ¡Qué poco seso! Por Dios, nuestra conspiración es la mejor planeada del mundo, nuestros amigos son leales y constantes; un buen plan, buenos amigos y mejores perspectivas; un excelente plan, muy buenos amigos. ¡No tiene sangre en las venas, el muy canalla! Si hasta el propio lord York aprueba la conjura y el plan de acción. ¡San Puta, si tuviera cerca a este cretino, le rompería la crisma con el abanico de su dama! ¿Acaso no estamos mi padre, mi tío y yo mismo? ¿Lord Edmund Mortimer, milord de York y Owen Glendower? ¿Y los Douglas, además? ¿No me han mandado cartas donde dicen que reuniremos fuerzas el nueve del mes próximo, y algunos de ellos incluso ya están en camino? ¡Qué bribón pagano es este, qué poca fe! Habrá que ver si de puro miedoso y sangre de horchata no se presenta ante el rey y le descubre nuestros planes. ¡Oh, quisiera dividirme en dos y abofetearme a mí mismo! ¡Cómo se me ocurrió que semejante plato de leche aguada podía apoyar un plan tan honorable! ¡Que lo ahorquen! Que se lo cuente al rey, estamos preparados. Partiré esta misma noche.
Entra LADY PERCY.
Kate, en dos horas debo dejarte.
www.lectulandia.com - Página 651
LADY PERCY Ay, señor, ¿por qué estás así de solo? ¿Por qué ofensa hace ya dos semanas que estoy proscrita del lecho de Harry? Querido, dime, ¿qué te quita el hambre, el calmo sueño y el placer?
¿Por qué esos ojos gachos, y esos sobresaltos, por qué tan solo y así abstraído? ¿Qué ha robado el color a tus mejillas,
qué me ha quitado mi derecho a ti
para darlo a la melancolía,
y sumirte en oscuros pensamientos?
En tu inquieto sueño, que he velado,
te oigo farfullar sobre una guerra,
urgir a tu corcel a la embestida,
y gritar «¡Ánimo! ¡Adelante! ¡A la batalla!». Hablas de ataques, retiradas y trincheras, de empalizadas, muros, parapetos, basiliscos, cañones, culebrinas, de rescates y muertos y cautivos,
cosas comunes en un cruel combate.
Todo tu espíritu, así, en guerra,
ha puesto desasosiego a tu sueño,
sobre tu frente gotas de sudor
cual burbujas en agua removida,
y extraños gestos en tu cara,
como si contuvieras el aliento
en la inminencia de una gran empresa.
¿Qué son estos portentos? Mi esposo
se apresta a emprender algo muy grave,
y yo debo saberlo. De otro modo,
creeré que ya no me ama más.
HOTSPUR ¡Entra!
Entra un CRIADO.
¿Se fue Gilliams con el paquete?
CRIADO Sí, milord, ya se fue, hace una hora.
HOTSPUR ¿Ha traído Butler los caballos del sheriff?
CRIADO Acaba de traer uno, milord.
HOTSPUR ¿Qué caballo? ¿El ruano, de orejas mochas?
www.lectulandia.com - Página 652
CRIADO Sí, milord.
HOTSPUR El ruano será mi trono.
Ahora mismo iré a montarlo. ¡Ah, Esperance!
Dile a Butler que lo conduzca al parque.
Sale el CRIADO.
LADY PERCY Pero escucha, señor.
HOTSPUR ¿Qué decías, señora?
LADY PERCY ¿Qué te aleja de mí?
HOTSPUR Mi caballo, amor, mi caballo.
LADY PERCY ¡Basta ya de hacerte el mono! Ni una comadreja es tan inquieta como tú. De veras, Harry, debo saber qué te preocupa, tengo que saberlo. Temo que mi hermano Mortimer quiera luchar por el trono y que te haya pedido que lo apoyes, y si vas…
HOTSPUR … a pie, mi amor, acabaré agotado.
LADY PERCY Vamos, vamos, respóndeme, lorito,
ya mismo lo que te he preguntado.
Si no me dices toda la verdad,
Harry, te partiré el meñique.
HOTSPUR ¡Quédate quieta, basta de pavadas! ¡Frívola! ¿Amor, dices? No te amo, Kate, no me importas. Este no es mundo para andar jugueteando con muñecas ni hacer torneos de besos. Debemos romper narices y quebrar coronas como moneda corriente. ¡Por Dios,
mi caballo! ¿Qué pasa, Kate, qué quieres?
LADY PERCY ¿No me amas? ¿De verdad que no? Si no me amas, no me amaré yo misma. ¿No me amas? Dime si es en serio.
HOTSPUR Vamos, acompáñame a montar, ¿quieres?
Ya montado, podré jurarte amor eterno.
Pero escucha bien, Kate, de ahora en más
www.lectulandia.com - Página 653
no me preguntes dónde voy ni las razones que me asisten. Voy donde debo ir,
y, concluyendo, esta noche he de dejarte, dulce Kate. Te sé sabia, aunque no más sabia de lo que puede ser la esposa de este Percy; te sé leal, aun siendo mujer;
y no dudo de que serás discreta,
pues sé que no dirás lo que no sabes.
Hasta allí, dulce Kate, en ti confío.
LADY PERCY ¿Dices que hasta allí llega tu confianza?
HOTSPUR Ni una pulgada más allá. Empero escucha, dulce Kate: donde yo vaya vendrás tú. Hoy me marcho yo, mañana te toca el turno a ti. ¿Así te quedas más contenta, Kate?
LADY PERCY No tengo otro remedio.
Salen.
ESCENA V
Una taberna en Eastcheap.
Entran el PRÍNCIPE HENRY y POINS.
PRÍNCIPE HENRY Ned, te ruego que salgas de esa enorme sala, y vengas aquí a darme una mano para reírme un rato.
POINS ¿Dónde has estado, Hal?
PRÍNCIPE HENRY Con tres o cuatro mandriles entre treinta o cuarenta barriles. He llegado a hacer vibrar la cuerda más baja de la bajeza. Señor mío, he jurado hermandad con una recua de mozos de taberna, y los llamo a todos por su nombre, Tom o Dick o Francis. Aunque solo soy príncipe de Gales, me juran por su salvación que soy el rey de la cortesía y me dicen sin vueltas que no soy un Don Nadie orgulloso como Falstaff, sino un verdadero libertino, un mozo de temple, un «buen tipo» (¡por Dios, que así me llaman!) y que cuando sea rey de Inglaterra, siempre podré contar con todos los buenos chicos de Eastcheap. A beber mucho le llaman «ponerse al rojo», y cuando uno interrumpe el chorro para respirar gritan «¡ojo!», indicando que el desagüe debe hacerse a fondo. Concluyendo, en un cuarto de hora me he vuelto tan experto que el resto de mi vida puedo beber con
www.lectulandia.com - Página 654
cualquier vagabundo en su propia lengua. Te digo, Ned, que por no acompañarme en esta acción te has perdido la oportunidad de cubrirte de honra. Pero, dulce Ned…, y para volver más dulce tu nombre, te doy este penique de azúcar que un mozo me puso en la mano, un mozo de taberna que nunca en su vida dijo otra cosa que «Son ocho chelines y seis peniques» y «Muchas gracias», con el agregado, a los gritos, de «¡Enseguida, enseguida, señor! ¡Sumar una pinta de aguado para la sala de la Media Luna!», y cosas por el estilo… Pero Ned, para pasar el tiempo hasta que llegue Falstaff, te pido que te quedes en el cuarto vecino, mientras yo pregunto a mi incauto mozo para qué me dio el azúcar, y que no dejes de llamarlo «Francis» y verás que solo atina a contestar, a todo y todo el tiempo, «Enseguida». Ve al cuarto de al lado y verás cómo es la cosa.
Sale POINS.
POINS (Desde dentro.) ¡Francis!
PRÍNCIPE HENRY Te sale perfecto.
POINS (Desde dentro.) ¡Francis!
Entra el mozo FRANCIS.
FRANCIS Enseguida, enseguida, señor… ¡Ralph, ve a ver qué quieren en la sala de la Granada!
PRÍNCIPE HENRY Ven aquí, Francis.
FRANCIS ¿Señor?
PRÍNCIPE HENRY ¿Cuántos años te quedan como aprendiz?
FRANCIS En verdad, cinco años y otro tanto…
POINS (Desde dentro.) ¡Francis!
FRANCIS Enseguida, enseguida, señor.
PRÍNCIPE HENRY ¡Cinco años! ¡Virgen Santa, cuánto tiempo oyendo chocar jarras! Pero, Francis, ¿serías tan valiente como para dejar todo plantado, y darle la espalda a tu contrato, mostrándole un hermoso par de talones que huyen de él?
FRANCIS ¡Por Dios, señor! Juro sobre todas las Biblias de Inglaterra que encontraría el valor…
POINS (Desde dentro.) ¡Francis!
www.lectulandia.com - Página 655
FRANCIS Enseguida, señor.
PRÍNCIPE HENRY ¿Cuántos años tienes, Francis?
FRANCIS A ver… un momento… para la próxima Pascua cumpliré…
POINS (Desde dentro.) ¡Francis!
FRANCIS Enseguida señor. Le ruego que me espere un momento, milord.
PRÍNCIPE HENRY No, Francis, escucha: el azúcar que me diste, valía un penique, ¿no?
FRANCIS ¡Señor, ojalá hubiera valido dos!
PRÍNCIPE HENRY Te daré por ella mil libras. Pídemelas cuando quieras, y las tendrás.
POINS (Desde dentro.) ¡Francis!
FRANCIS Enseguida, enseguida.
PRÍNCIPE HENRY ¿Enseguida, Francis? No, Francis, mañana, Francis, o el jueves, o sin duda, Francis, cuando quieras. Pero, Francis…
FRANCIS ¿Milord?
PRÍNCIPE HENRY ¿Estafarías a alguien que usa jubón de cuero, botones de cristal, el pelo rasurado, anillo de ágata, medias de lana fina, ligas de estambre, lengua de oro, bolsa de cuero español…?
FRANCIS ¡Oh, Dios, señor! ¿Qué me queréis decir?
PRÍNCIPE HENRY Ya veo que ese mal tinto aguado es tu única bebida; pero ten cuidado, Francis, que te mancharás ese delantal tan blanco. En Berbería, señor, las cosas no podrían estar peor.
FRANCIS ¿Qué cosas, señor?
POINS (Desde dentro.) ¡Francis!
PRÍNCIPE HENRY ¡Largo, bribón! ¿No oyes que te llaman?
En este punto lo llaman los dos; el mozo queda
paralizado, sin saber adónde ir.
Entra el TABERNERO.
TABERNERO ¿Qué haces parado allí? ¿No oyes que te están llamando? Ve a atender a los huéspedes.
Sale FRANCIS.
Milord, el viejo sir John está en la puerta con media docena de hombres.
www.lectulandia.com - Página 656
¿Los hago entrar?
PRÍNCIPE HENRY Déjalos allí un momento, y luego ábreles la puerta.
Sale el TABERNERO.
¡Poins!
Entra POINS.
POINS Enseguida, enseguida, señor.
PRÍNCIPE HENRY Señor mío, Falstaff y el resto de los ladrones están en la puerta. ¿Nos alegramos un poco a expensas de ellos?
POINS Como unas pascuas, muchacho. Pero escucha, ¿qué te traías jugándole esa broma al mozo? Anda, ¿cuál es la gracia?
PRÍNCIPE HENRY Mi talante actual abarca todos los caprichos y diversiones, que diversiones han sido, desde los tiempos del viejo Adán hasta este joven momento del presente en que son las doce de la noche.
Entra FRANCIS.
¿Qué hora es, Francis?
FRANCIS Enseguida, enseguida, señor.
Sale FRANCIS.
PRÍNCIPE HENRY ¡Será posible que este tipo use menos palabras que un loro, siendo hijo de mujer! Su actividad se reduce a subir y bajar, y su elocuencia a enumerar lo que los clientes consumieron para poder hacer la cuenta. Me cuesta entender a tipos como Percy, el Hotspur del norte, que mata seis o siete docenas de escoceses en el desayuno, se lava las manos y le dice a su esposa: «Me cansa esta vida tranquila, quiero acción». «Mi dulce Harry», responde ella, «¿a cuántos has matado hoy?». «¡Que le den un baño a mi ruano!», dice él, y una hora más tarde responde: «Una bagatela, catorce o quince». Te ruego que hagas pasar a Falstaff. Yo haré de Percy, y ese maldito pavo cebado hará de lady Mortimer, su fiel esposa. «¡Hurra!», como dijo el borracho. Haz pasar su carne, haz pasar su grasa.
Entran FALSTAFF, con espada y escudo, GADSHILL, RUSSELL y HARVEY. Francis entra y les sirve más vino.
POINS Bienvenido, Jack. ¿Dónde has estado?
FALSTAFF ¡La peste se lleve a todos los cobardes, y la venganza los persiga! ¡Demonios y amén! Dame una copa de jerez, muchacho. Antes que seguir con esta vida, me dedicaré a tejer medias, y a remendarlas y cambiar
www.lectulandia.com - Página 657
medias suelas. La peste se los lleve a todos. Dame una copa de jerez, bribón. ¿Qué se ha hecho de la virtud en este mundo? (Bebe.)
PRÍNCIPE HENRY ¿Nunca viste un plato de manteca derretirse al recibir la dulce caricia del sol? Si lo viste, fíjate ahora en lo que le sucede a esa masa.
FALSTAFF ¡Bribón, este jerez tiene cal! Del canalla solo pueden esperarse canalladas, pero un cobarde es peor que el jerez con cal. ¡Canalla cobarde! Sigue tu camino, viejo Jack, muérete cuando quieras… Que me llamen arenque seco si la hombría, la verdadera hombría, no se ha borrado de la faz de la tierra. ¡No hay en Inglaterra tres hombres honestos que no hayan sido colgados, y uno de ellos es gordo y se está haciendo viejo, Dios lo ayude! Un mundo malvado, sí señor. Ojalá yo fuera tejedor. Podría cantar salmos o algo así. Que la peste se lleve a los cobardes, lo dije y lo repito.
PRÍNCIPE HENRY ¿Qué farfullas, pedazo de almohadón?
FALSTAFF ¡Y tú eres hijo de un rey! ¡Si no te echo de tu reino con una espada de lata, arreando tras de ti a todos tus súbditos como si fueran una bandada de gansos silvestres, que nunca más me crezca la barba! ¡El príncipe de Gales!
PRÍNCIPE HENRY ¡Gordinflón hijo de puta! ¿Qué te pasa?
FALSTAFF ¿Qué, no eres un cobarde? Respóndeme. ¿Y no lo es Poins?
POINS ¡San Puta, panzón! ¿Tú me llamas cobarde? ¡Por Dios que te ensarto!
FALSTAFF ¿Si te llamo cobarde? Preferiría verte en el infierno antes que llamarte cobarde, pero daría mil libras por poder correr tan rápido como tú. Tienes espaldas anchas y no te importa mostrárselas a cualquiera. ¿A eso llamas respaldar a los amigos? ¡Que la peste se lleve tu respaldo! Prefiero a los que me dan la cara. ¡Otra copa de jerez! ¡Que me maten si hoy he probado un trago!
PRÍNCIPE HENRY ¡Infame, si desde el último trago ni te has secado los labios!
FALSTAFF No importa. (Bebe.) Que la peste se lleve a todos los cobardes, vuelvo a decirlo.
PRÍNCIPE HENRY ¿Pero qué pasó?
FALSTAFF ¿Qué pasó? Que esta madrugada nosotros cuatro nos hemos apoderado de mil libras.
PRÍNCIPE HENRY ¿Y dónde están, Jack? ¿Dónde están?
FALSTAFF ¿Qué dónde están? Nos las quitaron, allí es donde están. Eran cien contra cuatro desgraciados.
www.lectulandia.com - Página 658
PRÍNCIPE HENRY ¿Qué, cien hombres?
FALSTAFF Dos horas estuve cambiando mandobles con una docena de ellos, lo juro, y que me convierta en villano si miento. Salvé la vida de milagro. Ocho veces me atravesaron el jubón, cuatro las calzas, mi escudo está partido en dos y mi espada mellada como una sierra… ¡ecce signum! Desde que soy hombre, nunca luché con tanto empeño. Y todo para nada. ¡Que la peste se lleve a los cobardes! Que estos te lo cuenten. Si faltan a la verdad, son unos infames hijos de las sombras.
PRÍNCIPE HENRY Hablad, señores. ¿Cómo fue?
GADSHILL Caímos sobre una docena de…
FALSTAFF Por lo menos dieciséis, milord.
GADSHILL Y los maniatamos.
HARVEY No, no, no los maniatamos.
FALSTAFF Silencio, canalla, los maniatamos a todos, del primero al último, y si miento soy un judío, un hebreo judío.
GADSHILL Mientras hacíamos el reparto, otros seis o siete hombres cayeron sobre nosotros…
FALSTAFF Y desataron al resto, y después llegaron los demás.
PRÍNCIPE HENRY ¿Y entonces, luchasteis contra todos?
FALSTAFF ¿Contra todos? No sé a qué llamas todos, pero si yo no enfrenté a cincuenta, soy un manojo de rábanos. Juro que había cincuenta y dos o cincuenta y tres sobre el pobre y viejo Jack, y si no, que deje de andar en dos patas.
PRÍNCIPE HENRY Quiera Dios que no hayas matado a nadie.
FALSTAFF Tu ruego llega tarde. Cociné a dos de ellos. Con seguridad liquidé a dos, dos cretinos embozados y encapuchados. ¿Sabes qué, Hal? Si te miento, escúpeme a la cara, llámame asno. Tú ya conoces mi guardia. (Se levanta como para combatir.) Me planté así, con la espada así. Cuatro canallas embozados me atacaron…
PRÍNCIPE HENRY ¿Cómo cuatro? Acabas de decir que eran dos.
FALSTAFF Cuatro, Hal, te dije cuatro.
POINS Sí, sí, dijo cuatro.
FALSTAFF Estos cuatro se adelantaron, y me lanzaron estocadas. Sin problemas,
www.lectulandia.com - Página 659
paré las siete espadas con mi escudo, así.
Se cubre
con el escudo.
PRÍNCIPE HENRY ¿Siete? Pero si hace un momento eran cuatro.
FALSTAFF ¿Los embozados?
POINS Sí, cuatro embozados.
FALSTAFF Siete, por esta empuñadura, o soy un bribón.
PRÍNCIPE HENRY (Aparte, a POINS.) Por favor, déjalo tranquilo. Enseguida habrá más.
FALSTAFF ¿Me oyes, Hal?
PRÍNCIPE HENRY Sí, y también te presto atención, Jack.
FALSTAFF Me parece bien, porque esto vale la pena escucharlo. Esos nueve embozados que te decía…
PRÍNCIPE HENRY (A POINS.) Entonces, ya hay dos más.
FALSTAFF Rotas ya sus espadas, dejaron ver su falta de hombría…
POINS ¿Qué, se les cayeron las calzas?
FALSTAFF Empezaron a ceder terreno, pero yo los seguí de cerca, implacable, y de un golpe despaché a siete de los once.
PRÍNCIPE HENRY (A POINS.) ¡Es monstruoso! ¡De dos hombres embozados han crecido once!
FALSTAFF Pero, como por obra del diablo, tres condenados bribones, vestidos de verde como proscriptos del bosque, cayeron sobre mis espaldas, y me sometieron, porque estaba tan oscuro, Hal, que uno no veía su propia mano.
PRÍNCIPE HENRY ¡Estas mentiras son como el padre que las ha engendrado, enormes como montañas, evidentes, palpables! ¡Necio, sesos de arcilla, barrigón tortuoso, hijo de puta, obsceno, grasosa bola de sebo…!
FALSTAFF ¿Estás loco? ¿Estás loco? ¿O sea que la verdad no es verdad?
PRÍNCIPE HENRY ¿Cómo pudiste ver que iban vestidos de verde si no veías tu propia mano? Vamos, danos tus razones. ¿Cómo lo explicas?
POINS Vamos, Jack, danos tus razones.
FALSTAFF ¿Qué, por la fuerza? Me cago en Dios, ni bajo la más terrible tortura italiana daría razones por la fuerza. ¿Darte razones por la fuerza? ¡Ni aunque las razones crecieran a puñados en los arbustos, como las moras!
www.lectulandia.com - Página 660
PRÍNCIPE HENRY Ya no seré más cómplice de este pecado. ¡Este descarado cobarde hundecamas, este revientacaballos, esta gigantesca montaña de carne…!
FALSTAFF ¡Y tú, raquítico, piel de anguila, lengua de buey atrofiada, verga de toro seca, pescado ahumado! ¡Oh, si tuviera aliento para enumerar todas las cosas que son como tú, encogido como yarda de sastre, vaina vacía, funda de arco de violín, espadín sin punta…!
PRÍNCIPE HENRY Bien, respira hondo y sigue, y cuando te hayas cansado de comparaciones vulgares, oirás lo que te quiero decir.
POINS Atiende, Jack.
PRÍNCIPE HENRY Nosotros dos vimos cómo vosotros cuatro caíais sobre cuatro de ellos, los maniatabais y os adueñabais de sus riquezas. Y ahora fíjate cómo este simple relato te hará cerrar la boca. Luego nosotros dos os atacamos y, sin esfuerzo, nos hicimos con vuestro tesoro, que tenemos en esta casa y sí, podemos mostrároslo. Y, Falstaff, lo que hiciste fue correr con tu tripa a cuestas, con gran agilidad y destreza y rapidez, pidiendo clemencia, y sin dejar de correr mugías como un ternero. ¡Qué abyecto eres para mellar tu espada como lo has hecho, y decirnos que fue en combate! ¿Qué truco, qué estratagema, qué trampa inventarás ahora para esconderte de esta vergüenza abierta y declarada?
POINS Vamos, Jack, habla. ¿Qué treta se te ocurre?
FALSTAFF ¡Por Dios que me di cuenta de quiénes erais, os conozco como si os hubiera parido! De modo que escuchadme, señores, ¿iba yo a matar al heredero declarado? ¿Debía atacar al verdadero príncipe? Sabéis que soy valiente como Hércules, pero hay que atender al instinto. El león nunca tocará al heredero de la corona. El instinto es una gran cosa. Yo he sido cobarde por instinto. Toda mi vida pensaré lo mejor de mí y de ti: pensaré en mí como un león valiente, y en ti como un verdadero príncipe. Pero por Dios, muchachos, me alegra que tengáis el dinero. ¡Posadera, cierra bien las puertas! El que vigila hoy, mañana tiene su presa. ¡Galantes, mozos, muchachos, corazones de oro, todos los títulos de la buena camaradería son pocos para vosotros! ¿Y qué, nos divertimos ahora? ¿Improvisamos una pieza teatral?
PRÍNCIPE HENRY De acuerdo. El argumento será tu huida.
FALSTAFF ¡Ah, basta de eso, Hal, si me quieres!
Entra
doña SIEMPRELISTA.
www.lectulandia.com - Página 661
SIEMPRELISTA ¡Oh, Jesús, mi señor el príncipe!
PRÍNCIPE HENRY ¿Qué ocurre, señora posadera, qué queréis decirme?
SIEMPRELISTA Por mi fe, milord, en la puerta hay un enviado de vuestro padre que quiere hablaros. Viene directamente de la corte real.
PRÍNCIPE HENRY Dadle a ese real la corona que le falta para tener un soberano, y enviádselo de vuelta a mi madre.
FALSTAFF ¿Cómo es el hombre?
SIEMPRELISTA Un anciano.
FALSTAFF ¿Qué asunto tan grave lo ha sacado de la cama a medianoche? ¿Quieres que yo lo atienda?
PRÍNCIPE HENRY Hazlo, por favor, Jack.
FALSTAFF Por mi fe que lo sacaré carpiendo.
Sale.
PRÍNCIPE HENRY Ahora, señores: (a GADSHILL) por la Virgen que habéis peleado bien; lo mismo tú Harvey, y tú, Russell. También sois unos leones, os disteis a la fuga por instinto, por no tocarle ni un pelo al verdadero príncipe… ¡Por favor!
RUSSELL Por mi fe, huí cuando vi que los otros salían corriendo.
PRÍNCIPE HENRY Por tu fe, dime en serio, ¿cómo fue que la espada de Falstaff quedó tan mellada?
HARVEY La melló con su daga, y juró que diría tantas mentiras que la verdad, horrorizada, huiría por siempre de Inglaterra, pero te haría creer que había quedado así tras la lucha; y nos convenció de que dijéramos lo mismo.
RUSSELL Sí, y de que nos frotáramos la nariz con ortigas para hacerla sangrar, así tendríamos la ropa ensangrentada y podríamos decir que era por las heridas. Consiguió que me pasara lo que no me había pasado en siete años: me ruboricé de oír sus monstruosas mentiras.
PRÍNCIPE HENRY ¡No mientas, cretino! ¡No has dejado de ruborizar te desde que hace dieciocho años robaste una copa de jerez y te pescaron con las manos en la masa! ¡Fuego en el rostro y espada en la cintura, y sin embargo huiste! ¿Qué instinto te impulsó a hacerlo?
RUSSELL (Señalándose la cara.) Milord, ¿veis estos meteoros? ¿Observáis estas emanaciones?
www.lectulandia.com - Página 662
PRÍNCIPE HENRY Sí.
RUSSELL ¿Qué creéis que vaticinan?
PRÍNCIPE HENRY Un hígado activo y una bolsa vacía.
RUSSELL Furia y furor, milord, para los entendidos.
PRÍNCIPE HENRY Patíbulo y verdugo, para los detenidos.
Entra FALSTAFF.
Aquí llega el esbelto Jack, puro hueso. ¿Qué novedades hay, fardo de guata?
¿Cuánto hace, Jack, que no te ves las rodillas?
FALSTAFF ¿Las rodillas? Cuando yo tenía tu edad, Hal, mi cintura era más fina que la garra de un águila; podría haber pasado por el anillo de cualquier juez. Pero la peste de la pena y el dolor hace a los hombres inflarse como vejigas. Fuera hay malas noticias. Era sir John Bracy, de parte de tu padre; mañana debes estar en la corte. Ese loco del norte, Percy, y el otro de Gales que le dio una tunda al demonio Amaimón e hizo cornudo a Lucifer y obligó al diablo a ser su leal vasallo haciéndolo jurar sobre la cruz de una lanza galesa… ¿cómo cuernos se llama?
POINS Owen Glendower.
FALSTAFF Owen, Owen, ese mismo; y su yerno Mortimer, y el viejo Northumberland, y aquel escocés veloz, el mejor, Douglas, el que sube al galope la falda perpendicular de una colina…
PRÍNCIPE HENRY Y que al galope mata de un pistoletazo un gorrión en vuelo.
FALSTAFF Acertaste.
PRÍNCIPE HENRY Mejor que él al gorrión.
FALSTAFF Pero ese bribón tiene buena madera, seguro que no se hace humo como tú.
PRÍNCIPE HENRY ¿Qué clase de bribón eres tú, entonces, que lo alabas por andar a todo galope?
FALSTAFF A caballo, chorlito, pero de a pie no daría ni un paso.
PRÍNCIPE HENRY Sí, Jack, por instinto.
FALSTAFF De acuerdo, por instinto. La cosa es que también está él, y un tal Mordake, y otros mil soldados escoceses. Worcester se escabulló a hurtadillas esta noche. Con las noticias a tu padre le encaneció la barba. En este momento se puede comprar tierra tan barata como la caballa podrida.
www.lectulandia.com - Página 663
PRÍNCIPE HENRY Vaya, si es así, si el mes de junio viene caliente y no cesa este quilombo, compraremos muchachas por cientos, como si fueran clavos.
FALSTAFF Por la misa, muchacho, dices la verdad; es probable que tengamos buen comercio con la carne. Pero dime, Hal, ¿no estás terriblemente asustado? Siendo como eres, el príncipe heredero, ¿podrías tener tres enemigos peores que el malvado Douglas, el demonio Percy y ese trasgo de Glendower? ¿No tienes un miedo horrible? ¿No se te hiela la sangre?
PRÍNCIPE HENRY Para nada, te lo juro. Me falta tu instinto.
FALSTAFF Ya se te helará mañana cuando te presentes a tu padre. Si en algo me aprecias, ensaya cómo responderle.
PRÍNCIPE HENRY Pues, haz de mi padre tú e interrógame sobre las particularidades de mi vida.
FALSTAFF ¿Eso quieres? De acuerdo. Esta silla será mi trono, esta daga mi cetro y este cojín mi corona.
Se sienta.
PRÍNCIPE HENRY Tu trono es un banco de taberna, tu cetro una daga de plomo, y tu preciosa y rica corona cubre una lastimosa coronilla calva.
FALSTAFF Y ahora, si no se ha extinguido en ti el fuego de la gracia, te sentirás conmovido. Dame una copa de jerez para que se me pongan rojos los ojos y parezca que he llorado; pues debo hablar con pasión, y quiero llorar de rabia como el rey Cambises.
PRÍNCIPE HENRY (Haciendo una reverencia.) He aquí mi tributo de respeto.
FALSTAFF Y ahora verás mi discurso. (A HARVEY, POINS y GADSHILL.) Nobles, apartaos.
SIEMPRELISTA ¡Jesús, palabra que esto es muy divertido!
FALSTAFF No lloréis, dulce reina, vanas son las lágrimas.
SIEMPRELISTA ¡Qué dignidad de padre!
FALSTAFF Por Dios, llevaos a la reina triste; sus lágrimas amargas ya desbordan los diques de sus ojos.
SIEMPRELISTA ¡Jesús, si lo hace igualito que un actor ambulante!
FALSTAFF Silencio, sirve-copas; silencio, quita-penas. Harry, no solo me asombra cómo pierdes tu tiempo, sino también tu elección de compañías; pues aunque la manzanilla más crece cuanto más se la pisotea, la juventud,
www.lectulandia.com - Página 664
cuanto más estragada más efímera. Sé que eres mi hijo, en parte por tu madre y en parte por mi propia opinión, pero especialmente porque me lo confirman el guiño perverso de tu ojo y la necia mueca desdeñosa de tu labio inferior. Si eres mi hijo, entonces, ¿por qué todo el mundo te señala? ¿El brillante sol del cielo abandona su puesto para holgazanear y comer moras? No tiene sentido preguntarlo. ¿El hijo de Inglaterra es un ladrón y un carterista? Sí tiene sentido preguntarlo. Hay algo, Harry, que habrás oído mencionar con frecuencia, y que muchos en esta tierra llaman brea. Esta brea, según dicen los escritos más antiguos, mancha, y lo mismo ocurre con las compañías que tú eliges. Y yo, Harry, no te hablo colmado de licor sino de lágrimas, no por placer sino por pasión, no solo con palabras sino también con penas. Y sin embargo, te he visto con frecuencia en compañía de un hombre virtuoso, aunque no conozco su nombre.
PRÍNCIPE HENRY ¿Cómo es ese hombre que agrada a su majestad?
FALSTAFF Un hombre apuesto, por cierto, y corpulento; de aspecto alegre, mirada grata y noble porte; ha de tener, me parece, unos cincuenta años, o, por la Virgen, tal vez llegue a los sesenta; y, ahora lo recuerdo, su nombre es Falstaff. Si ese hombre es dado al libertinaje, me decepciona, Harry, pues yo veo virtud en su apariencia. Si el árbol puede juzgarse por el fruto, y el fruto por el árbol, afirmo que hay virtud en ese Falstaff. Con él puedes seguir, excluye al resto. Y ahora dime, mala pieza, ¿por dónde has andado este mes?
PRÍNCIPE HENRY ¿Eso es hablar como un rey? Haz mi parte, que yo representaré a mi padre.
FALSTAFF (Levantándose.) ¿Destronarme? Si logras hacer de rey con la mitad de la gravedad, de la majestad que yo poseo, tanto en las palabras como en la apariencia, puedes colgarme de los talones como si fuera un conejo o una liebre en la carnicería.
Ambos cambian de lugar.
PRÍNCIPE HENRY Bueno, ya estoy listo.
FALSTAFF Y aquí estoy yo. Juzgadme, señoría.
PRÍNCIPE HENRY Bien, Harry, ¿de dónde vienes?
FALSTAFF De Eastcheap, mi noble señor.
PRÍNCIPE HENRY Las quejas que me llegan sobre ti son atroces.
FALSTAFF Me cago en Dios, milord, son falsas. (A los otros.) Voy a divertiros haciendo el papel del joven príncipe.
www.lectulandia.com - Página 665
PRÍNCIPE HENRY ¿Te atreves a jurar, muchacho hereje? De ahora en más, ni me mires. Te han alejado violentamente de la gracia; te has descarriado; un demonio te persigue bajo la forma de un viejo gordo, un tonel que te acompaña. ¿Por qué te juntas con ese saco de humores, con ese barril de bestialidad, con esa masa hinchada de hidropesía, ese gigantesco pellejo de jerez, ese saco de tripas, ese buey relleno, ese reverendo Vicio, esa cana iniquidad, ese rufián padre, esa vanidad envejecida? ¿Para qué sirve, más que para catar jerez y bebérselo? ¿Para qué es bueno, más que para trinchar un capón y comérselo? ¿Para qué sirve su astucia, salvo para la picardía? ¿Para qué su picardía, salvo para la vileza? ¿Para qué su vileza, salvo para todo lo que hace? ¿Para qué su probidad, salvo para nada?
FALSTAFF No sigo el hilo de lo que dice vuestra gracia. ¿A quién os referís?
PRÍNCIPE HENRY A ese perverso corruptor de jóvenes, Falstaff, ese Satán de barba blanca.
FALSTAFF Milord, conozco a ese hombre.
PRÍNCIPE HENRY Ya sé que lo conoces.
FALSTAFF Pero decir que hay en él más maldad que en mí mismo se ría decir más de lo que sé. De que es viejo (en rigor, un motivo para compadecerlo) buena fe dan sus cabellos blancos; pero que sea, disculpe su reverencia, un putañero, es algo que niego absoluta mente. Si el jerez y los dulces son faltas, ¡Dios asista a los perversos! Si ser viejo y alegre es pecaminoso, más de un señor entrado en años que conozco está condenado. Si ser gordo es aborrecible, adoremos pues a las vacas flacas del Faraón. No, mi buen señor, desterrad a Harvey, desterrad a Russell, desterrad a Poins; pero en cuanto al dulce Jack Falstaff, el amable Jack Falstaff, el leal Jack Falstaff, el valiente Jack Falstaff, más valiente aún por ser el viejo Jack Falstaff, no lo desterréis de la compañía de vuestro Harry, no lo desterréis de la compañía de vuestro Harry… Desterrar al robusto Jack es desterrar a la humanidad entera.
PRÍNCIPE HENRY Y eso es lo que haré, por cierto.
Llaman a la puerta. Sale doña SIEMPRELISTA.
Entra RUSSELL, corriendo.
RUSSELL Oh, milord, milord, el sheriff está en la puerta con una guardia monstruosa.
FALSTAFF Fuera de aquí, bribón. No te metas en la obra. Tengo mucho que decir a favor de ese Falstaff.
Entra doña SIEMPRELISTA.
www.lectulandia.com - Página 666
SIEMPRELISTA ¡Ay, Jesús, milord, milord!
PRÍNCIPE HENRY ¡Ya vamos! El diablo hace chirriar el violín. ¿Qué pasa?
SIEMPRELISTA El sheriff está en la puerta con toda la guardia. Han venido a revisar la casa. ¿Los dejo entrar?
FALSTAFF ¿Oyes, Hal? Nunca digas que es falsa una pieza de oro verdadero. Tú eres de verdad y no lo pareces.
PRÍNCIPE HENRY Por lo tanto tú eres un verdadero cobarde y lo del instinto es cuento.
FALSTAFF Niego tu razonamiento. Si, por tu parte, te niegas a recibir al sheriff, que así sea; si no, déjalo entrar. ¡Iré con tanta dignidad como cualquiera en el carro del verdugo, he tenido educación! Espero que me ahorquen tan rápido con una soga como con otra.
PRÍNCIPE HENRY Ve a ocultarte tras el tapiz. Los demás, a esconderse arriba. ¡Vamos, señores, cara sincera y buena conciencia!
FALSTAFF Ambas cosas he tenido, pero se me han gastado; así que me ocultaré.
Se oculta tras el tapiz.
PRÍNCIPE HENRY (A doña SIEMPRELISTA.) Que entre el sheriff.
Salen todos salvo el PRÍNCIPE HENRY y HARVEY.
Entran el SHERIFF y el ARRIERO.
Ahora, sheriff, ¿qué queréis de mí?
SHERIFF Perdón antes, señor, grandes clamores han seguido a unos hombres a esta casa.
PRÍNCIPE HENRY ¿Qué hombres?
SHERIFF Uno es bien notorio, mi señor,
gordo y grasoso.
ARRIERO Como la manteca.
PRÍNCIPE HENRY No está aquí, os lo aseguro: yo mismo lo mandé a hacer un recado. Mañana,
a la hora de comer, os lo prometo
que irá a veros y responderá
a cualquier acusación que se le haga.
Mejor que os vayáis ahora de esta casa.
SHERIFF Lo haré, milord. Trescientos marcos les robaron
www.lectulandia.com - Página 667
esos ladrones a dos caballeros.
PRÍNCIPE HENRY Tal vez así sea. Si ha robado responderá por ello. Id con Dios.
SHERIFF Buenas noches, mi noble señor.
PRÍNCIPE HENRY Más vale buenos días, ¿no es verdad?
SHERIFF Por cierto, mi señor. Ya son las dos.
Sale con el ARRIERO.
PRÍNCIPE HENRY Este bribón aceitoso es tan conocido como la catedral de San Pablo. Ve a llamarlo.
HARVEY ¡Falstaff!
Corre el tapiz, revelando a FALSTAFF dormido.
Detrás del tapiz, y roncando como un caballo.
PRÍNCIPE HENRY Escucha cómo le cuesta respirar. Revísale los bolsillos.
HARVEY le revisa los bolsillos y encuentra unos papeles.
¿Qué has encontrado?
HARVEY Solo papeles, milord.
PRÍNCIPE HENRY Veamos qué hay en ellos. Lee.
HARVEY (Lee.) «Un capón, 2 chelines y 2 peniques; salsa, 4 peniques; jerez, dos galones, 5 chelines y 8 peniques; anchoas y jerez después de cenar, 2 chelines y 6 peniques; pan, medio penique.»
PRÍNCIPE HENRY ¡Qué monstruo! ¿Y medio penique de pan para esa intolerable cantidad de jerez? Guarda los otros papeles, los leeremos más tranquilos. Déjalo dormir hasta que sea de día. Por la mañana yo iré a la corte. Todos debemos ir a la guerra, y tú tendrás un lugar honroso. A este gordo canalla le daré un puesto en la infantería, y sé que una marcha de doscientos metros será su muerte. Devolveremos el dinero con creces. Búscame mañana temprano, y ahora, buenos días, Harvey.
HARVEY Buenos días, mi buen señor.
Salen.
www.lectulandia.com - Página 668
TERCER ACTO
ESCENA I
En casa del archidiácono de Bangor. Entran HOTSPUR, WORCESTER, lord MORTIMER y Owen GLENDOWER.
MORTIMER Hay buenas perspectivas, nuestro bando
está firme, nuestros comienzos plenos
de las más luminosas esperanzas.
HOTSPUR Lord Mortimer, y vos, primo Glendower, ¿queréis sentaros? ¿Y vos, tío Worcester?
Se sientan.
¡Por la peste, he olvidado el mapa!
GLENDOWER Aquí está. Sentaos, primo Percy, y vos, Hotspur. A fe que cada vez
que Lancaster pronuncia vuestro nombre su rostro palidece y suspirando os desea el cielo.
HOTSPUR Y el infierno
a vos, tan pronto vuestro nombre oye.
GLENDOWER No puedo reprochárselo. El día en que fui concebido, se llenó
la faz del cielo de flamígeras figuras,
de teas ardientes; y cuando nací
como cobardes tiritaron
la estructura y los vastos cimientos
de la tierra.
HOTSPUR Apuesto a que lo mismo
hubiera sucedido si ese día
en vez de nacer vos, hubiera
parido la gatita de la casa.
GLENDOWER Digo que la tierra tembló cuando nací.
HOTSPUR Digo que no entiendo por qué tembló la tierra,
si, como suponéis, tembló por miedo a vos.
GLENDOWER Llameó el cielo, se estremeció la tierra…
www.lectulandia.com - Página 669
HOTSPUR Ah, entonces la tierra temblaría
al ver el cielo en llamas, no por miedo
a vuestro nacimiento. A menudo
la naturaleza, enferma, estalla
en raras erupciones. No es extraño
que la tierra prolífica padezca
una suerte de cólico, causado
por un viento indomable que buscando
huir del vientre de nuestra noble abuela
la sacude impiadoso, derribando
torres e iglesias cubiertas de musgo.
Al nacer vos, la anciana, padeciendo
un malestar así, tembló de rabia.
GLENDOWER No creáis, primo, que a muchos les soporto que me contradigan como vos ahora. Permitidme que afirme una vez más
que cuando nací llameaba el cielo,
escaparon las cabras de los montes,
y en el campo aterrado los rebaños
clamaron raramente. Estos signos
marcaron mi destino, y cada uno
de los sucesos de mi vida muestra
que no soy del común de los mortales.
¿Dónde, en el espacio que el mar ciñe
batiendo las orillas de Inglaterra,
Escocia y Gales,
vive aquel que me tiene por discípulo
o me ha dado siquiera una lección?
Mostradme aunque sea uno que,
nacido de mujer, pueda seguirme
en el difícil arte de la magia,
sondear conmigo sus profundidades.
HOTSPUR Nadie habla galés mejor que vos, supongo.
¿Estará lista ya mi cena?
MORTIMER Primo Percy, lo estáis volviendo loco.
GLENDOWER Puedo llamar a los espíritus
de los vastos espacios infernales.
HOTSPUR ¿Y qué? También puedo llamarlos yo,
www.lectulandia.com - Página 670
o cualquiera. La cosa es que contesten.
GLENDOWER Puedo enseñaros, primo, a dominar al mismísimo diablo.
HOTSPUR Y yo puedo enseñaros, primo, a avergonzarlo diciendo la verdad. Ya el refrán dice
«Di la verdad, y el diablo se avergüenza». Ya que sabéis cómo invocarlo, primo, traédmelo ya, que de avergonzarlo me ocupo yo. Mirad qué fácil es:
«Di la verdad, y el diablo se avergüenza».
MORTIMER Vamos, vamos, basta de charla inútil.
GLENDOWER Tres veces Henry Bolingbroke se alzó contra mi poder: las tres veces
de las costas del Wye y el arenoso Severn fue devuelto a sus lares, derrotado por la violencia de la tempestad
y sin esos botines que soñara.
HOTSPUR ¡Uau! ¡Descalzo, y encima con mal tiempo!
Qué raro que no se resfriase.
GLENDOWER Vamos. Aquí está el mapa. Repartamos territorios según lo convenido.
MORTIMER Con mucha equidad, el archidiácono así ha dividido los dominios:
me ha asignado Inglaterra desde el Trent y el Severn, por el sur y el este; al oeste, el país de Gales más allá del Severn con todos sus terrenos cultivables
es de Owen Glendower; a vos, primo,
os queda el norte, a partir del Trent.
Están escritos los tratados, esta noche
ha de dejar selladas las tres copias.
Mañana, primo Percy, vos y yo,
y el querido lord Worcester partiremos
a Shrewsbury en pos de vuestro padre
y de las tropas escocesas.
Glendower no está listo todavía,
ni es necesario su concurso aún:
en estas dos semanas reuniremos
www.lectulandia.com - Página 671
a los nobles vecinos, los amigos,
y a aquellos que nos deben vasallaje.
GLENDOWER Antes que hayáis reunido vuestras fuerzas yo ya estaré, señores, con vosotros;
vuestras mujeres quedan, mientras tanto, bajo mi protección; os aconsejo que partáis en secreto, sin adioses
que darían lugar a un mar de lágrimas.
HOTSPUR Diría que mi parte, acá en Burton, no iguala en extensión a las demás. Mirad cómo este río, serpenteando de un modo caprichoso, se me viene encima y me arrebata las mejores tierras, una enorme media luna,
un mordisco monstruoso. Haré una presa que embalse en este sitio la corriente y así el plateado Trent podrá correr
en un nuevo canal, tranquilo y bello.
No puede retorcerse de este modo
robándome los valles más preciados.
GLENDOWER ¿No puede retorcerse? Sí que puede, y debe. Ya veis que así lo hace.
MORTIMER Notad también que al continuar su curso me empuja a mí, y castra mis dominios,
y por aqueste lado os devuelve
tanto como os quita por el otro.
WORCESTER Sin mucho gasto se podría
encauzarlo aquí; se ganaría
por el norte este cabo; así luego
correría bien recto y regular.
HOTSPUR Es lo que digo yo. Sin mucho gasto.
GLENDOWER No habrá ningún canal.
HOTSPUR ¿No habrá?
¿Queréis decir que vos no vais a hacerlo?
GLENDOWER No, y vos tampoco.
HOTSPUR ¿Quién va a impedírmelo?
www.lectulandia.com - Página 672
GLENDOWER Yo.
HOTSPUR Tratad de que no entienda, hablad galés.
GLENDOWER Señor, hablo el inglés igual que vos pues en la corte inglesa fui educado; allí, siendo muy joven, para el arpa muchos versos ingleses escribí:
me salieron bastante bien, e incluso
se dijo que aportaba a vuestra lengua
un toque distinguido, cosa que,
ciertamente, nadie dirá de vos.
HOTSPUR ¡Dios me libre! ¡Ni falta que me hace!
Preferiría ser una gata en celo
que uno de esos fabricantes de baladas;
prefiero oír tornear un candelabro
o rechinar en su eje sin aceite
una maldita rueda: no me da
tanto chirriar de dientes como esa
pedante poesía, en que parece
se quiere hacer trotar un rocín rengo.
GLENDOWER Bien, que el curso del Trent sea cambiado.
HOTSPUR Me da lo mismo, tres veces más tierra le cedería a un amigo fiel;
pero si estamos regateando soy capaz
de ponerme difícil por un grano
de arena. ¿Están ya los papeles? ¿Nos vamos?
GLENDOWER Cuando queráis. La noche está muy clara.
Voy a dar prisa al redactor del trato
y a anunciar vuestra partida a las mujeres.
Tanto adora mi hija a su Mortimer
que me da miedo que se vuelva loca.
Sale GLENDOWER.
MORTIMER ¡Caramba, primo Percy, qué manera de llevarle a mi suegro la contraria!
HOTSPUR No lo hago a propósito, es que me saca de quicio con sus topos, sus hormigas con el mago Merlín y sus visiones,
y el grifo y el pescado sin aletas,
www.lectulandia.com - Página 673
y el búho miope, y el dragón artrítico,
el león adyacente, el gato rampante,
y una ensalada tal de gliqui-glaques
que, al final, ni en Cristo ya uno cree.
Ayer noche me tuvo nueve horas
o más, listando los demonios
que tiene por lacayos. «¿Sí?», le dije,
y «Ah» y «Qué notable», sin prestarle
ni pizca de atención. ¡Mi Dios! ¡Es más pesado que caballo cansado o mujer quejosa! ¡Peor que chimenea que no tira!
¡Preferiría vivir de pan y ajo
en una choza en el fin del mundo
que soportarlo dándome la lata
mientras como delicias en mansiones
de verano en plena Cristiandad!
MORTIMER En rigor, es un digno caballero, instruido, experto en artes mágicas, valiente cual león y generoso
como las minas indias. Permitidme, primo, deciros que respeta en grado sumo vuestro carácter, refrenando el suyo cada vuelta que le contradecís. Tened por cierto que ninguno
lo ha molestado como vos ahora
sin experimentar el peligroso
sabor de su respuesta. Mas no insistáis,
os ruego, en provocarlo.
WORCESTER (A HOTSPUR.) A mi entender, milord, desde el principio estáis haciendo todo lo posible
por acabar con su paciencia:
eso, muy señor mío, es tozudez.
Debéis, milord, salvar este defecto
que en el mejor de los casos parece
mostrar valor, temperamento; pero
a menudo denuncia un natural
colérico, torpeza, descontrol,
orgullo, altanería, demasiada
buena opinión de sí, desdén por otros.
Uno solo de estos defectos bastaría,
www.lectulandia.com - Página 674
si hace presa de un noble, para hurtarle
el corazón de los hombres, manchando
sus virtudes, privándolas de mérito.
HOTSPUR Me doy por enseñado; ojalá vuestros modales sean vuestra carta de triunfo en el campo de batalla.
Entra GLENDOWER con LADY PERCY
y Lady Mortimer.
Aquí están las mujeres: despidámonos.
Lady Mortimer llora y le habla en galés.
MORTIMER Esta es la maldición que me persigue:
mi esposa no habla inglés, ni yo galés.
GLENDOWER Mi hija llora. No quiere apartarse de vos; soldado quiere ser, e ir a la guerra.
MORTIMER Decidle, padre, que ella y tía Percy quedan con vos, que pronto has de seguirnos.
GLENDOWER le habla en galés y ella le contesta
en el mismo idioma.
GLENDOWER No hay caso; se le ha metido en la cabeza partir con vos, a la muy terca.
Lady Mortimer, llorando, habla a su marido en galés.
MORTIMER Entiendo tus miradas. El galés que esos dos cielos apenados vierten en tus mejillas, a ese sí lo entiendo: y en esa misma lengua replicara
si no me detuviera la vergüenza.
Lady Mortimer vuelve a hablar
a su marido y lo besa.
Yo entiendo bien tus besos, tú los míos: somos buenos alumnos de emociones. Mas no he de distraerme, amor, en clase, mientras no haya entendido tu lenguaje: tus labios tornan el galés tan dulce como los altos poemas que una reina canta en un bosquecito en el verano, al laúd, con cautivante melodía.
www.lectulandia.com - Página 675
GLENDOWER Si aflojáis vos, señor, qué queda para ella.
Lady Mortimer se sienta en las esteras
y vuelve a hablar en galés.
MORTIMER ¡Ah, si parezco la ignorancia misma!
GLENDOWER Os pide que os tendáis en las esteras y apoyéis la cabeza en su regazo:
ella va a cantar la canción que os plazca
y coronar en vuestros párpados el sueño
y espesar vuestra sangre con tal arte
que entre dormir y estar despierto
haya tan poca diferencia
como entre día y noche en esa hora
en que la celestial cuadrilla, uncida,
inicia su dorada marcha por el este.
MORTIMER Me muero por oírla cantar, mientras terminan de copiar nuestro tratado.
Se sienta apoyando la cabeza en el regazo de su dama.
GLENDOWER Y así será. Los músicos están suspensos en el aire, a mil leguas de aquí y sin embargo en un instante han de llegar. Sentaos y esperad.
HOTSPUR Ven, Kate, en eso de acostarse
no hay quien te gane. Ven, así te apoyo
la cabeza.
LADY PERCY (Sentándose.) No te hagas el bobito.
GLENDOWER dice unas palabras en galés
y empieza la música.
HOTSPUR Es claro que el demonio habla galés;
no me extraña que sea caprichoso
y, quizá por lo mismo, tan buen músico.
LADY PERCY Si así fuera vos seríais pura música pues no hay nadie que tenga más caprichos. Acuéstate, bandido, y escuchemos
a la Lady cantarnos en galés.
HOTSPUR Prefiero oír a Lady, mi podenca, aullar en irlandés.
www.lectulandia.com - Página 676
LADY PERCY ¿Estás buscando que te rompan la cabeza?
HOTSPUR No.
LADY PERCY Entonces calla y no te muevas.
HOTSPUR Eso
es lo que yo les pido a las mujeres.
LADY PERCY ¡Eres un caso perdido! ¡Dios quiera encaminar tus pasos!
HOTSPUR A la cama
de la galesa.
LADY PERCY ¿Qué?
HOTSPUR Nada, ya canta.
Lady Mortimer canta una canción en galés.
Kate, ven, tú cántame a mí.
LADY PERCY ¡Ni lo sueñes!
HOTSPUR Juras, querida mía, cual si fueras la dueña de una tienda de pasteles: «Ni lo sueñes» y «Pongo al mundo entero por testigo» y «Tan seguro como que mi nombre es Kate» y otras bobadas por el estilo, como si jamás
hubieras ido más allá de Finsbury.
Llénate por favor, mi amor, la boca
con un buen juramento, adecuado
a la dama que eres: «Ni soñando
y «Dios sabe que lo que digo es cierto»
y esos otros pasteles merengados
déjaselos a las burguesas que pasean
los domingos sus galas mediopelo.
Vamos, canta.
LADY PERCY No cantaré.
HOTSPUR Te equivocas. Es una muy buena manera de que te confundan con un sastre cantarín o con un educador de petirrojos. A más tardar en un par de horas, cuando los pactos estén firmados, partiré; si quieres estar conmigo, ya sabes.
www.lectulandia.com - Página 677
Sale HOTSPUR.
GLENDOWER Lord Mortimer, estáis tan indeciso en partir como Hotspur apurado.
Los pactos ya están listos; solo falta
sellarlos y montar en los caballos.
MORTIMER (Levantándose.) ¡Muy bien, vamos!
Las damas se levantan y salen todos.
ESCENA II
En el palacio de Londres.
Entran el REY HENRY, el PRÍNCIPE HENRY y lores.
REY HENRY Dejadnos, lores, un momento solos, sin alejaros mucho, pues muy pronto os necesitaremos.
Salen los lores.
No sé si a consecuencia de mis actos
el secreto designio del Señor
ha dispuesto que de mi propia sangre
salieran su revancha y mi flagelo;
mas tu forma de vida me sugiere
que tú fuiste marcado para ser
el fuego y la vara con que el cielo
castiga mis errores. Y si no,
dime cómo pasiones tan violentas,
acciones tan mezquinas, tan mediocres,
tan viles y tan bajas, tan prohibidos
placeres, compañías tan groseras,
podrían conciliarse con tu sangre
o con tu principesco corazón.
PRÍNCIPE HENRY Si vuestra majestad me lo permite, podría exculparme con tan prístinas razones que sin duda sería absuelto
de muchos de los cargos que me hacen.
A menudo los oídos del poder
han de escuchar los cuentos fabricados
por sonrientes chismosos y alcahuetes;
www.lectulandia.com - Página 678
si a sus viles mentiras se confrontan
mis atenuantes, lo que al fin quedara
de faltas verdaderas, imputables
a mi desordenada juventud,
yo podría lograr se me perdonen
arrepintiéndome de corazón.
REY HENRY ¡Dios te perdone! Pero igual me asombra, Hal, ver cómo te apartas del camino
que marcaron tus ancestros. Portándote
a lo bestia perdiste tu lugar
en el Consejo, donde te ha suplido
tu hermano; y eres extranjero al corazón de la corte y los príncipes. Toda esperanza y expectativa puesta en tu futuro
se vio frustrada, y en su fuero íntimo,
no hay quién no prediga tu caída.
Si hubiera derrochado mi presencia
hasta volverla vulgar como un matungo
de alquiler, si hubiera sido visto
y vuelto a ver en compañía de cualquiera, la pública opinión, en vez de darme la corona, hubiera continuado
leal al rey, dejándome olvidado
en el destierro, uno del montón,
sin distinción ni posibilidades.
En cambio, siendo rara, mi presencia
a todos admiraba, como admiran
los cometas: «Es él, es él»,
decíanle los padres a sus hijos;
«¿Qué? ¿Cuál de ellos?» preguntaban otros.
Después, robaba yo a los cielos
todos los homenajes, afectando
tanta humildad que arrebataba
de cada corazón la lealtad
y los vivas de todas las gargantas,
aun estando allí el rey con su corona.
Así conservé intacta mi figura,
y mi presencia fue como los hábitos
de un pontífice, maravillosa y rara;
así algo de esa rareza, de esa pompa
de las festividades más solemnes
www.lectulandia.com - Página 679
terminó contagiando a mi persona.
El rey andaba mientras a los saltos
con bromistas de cuarta, cabezas de paja
que tan pronto se encienden como apagan;
rebajó su dignidad al mezclarse
con locos calaveras y su nombre
se mancilló con cada grosería
que ellos profirieron; a las bromas
se prestó de sarcásticos efebos,
y cualquier tonto imberbe ejercitaba
el filo de su ingenio a costa suya.
Se volvió compañero de las calles
comunes, se regaló a su pueblo
a tal punto que a fuerza de exponerse
a las miradas de los hombres, ellos
se empalagaron de esa miel,
empezaron a odiar tanta dulzura,
siendo que un poco más que un poco suele resultar mucho más que demasiado. Así, cuando llegaba la ocasión
de mostrarse y mostrar su realeza
era como un cuclillo en pleno invierno, oído pero no mirado, visto
con esos ojos que, embrutecidos
por las cosas vulgares, ya no pueden
distinguir un suceso extraordinario
como el brillo solar del soberano;
ojos hastiados cuyos párpados se cierran en las propias narices del monarca ofreciéndole apenas esa turbia mirada que los hombres lanzan al adversario de cuya presencia
están hartos y llenos y saciados.
Tú vas camino, Harry, de lo mismo
pues cambiaste también tus privilegios
por bajas compañías. Ya no quedan
ojos que no se hayan aburrido
de tanto verte; solo los míos quisieran
mirarte siempre más, y no debieran,
pues los ciega una estúpida ternura.
Llora.
www.lectulandia.com - Página 680
PRÍNCIPE HENRY De ahora en adelante, mi señor, seré un príncipe de veras.
REY HENRY Para todos
tú eres hoy lo que el rey Richard era cuando llegué de Francia a Ravenspurgh; y Percy es lo que era yo entonces.
Por mi cetro y por mi alma, sus acciones lo preparan mejor para reinar
que a ti la mera sombra de mi herencia.
Sin derecho, sin esto de derecho,
llenó mi reino de armaduras;
contra el león y sus potentes fauces
se lanzó de cabeza, y no debiendo
más años a los años que tú mismo
conduce a viejos lores y arzobispos
a las armas, la sangre y la batalla.
¡Qué honores inmortales consiguió
contra el famoso Douglas! Altos hechos
y feroces campañas, el sonar
de su nombre en los campos de combate
le han dado preeminencia entre los jefes
por todo el orbe de la Cristiandad.
Tres veces este Marte con pañales,
este Hotspur, este guerrero niño,
derrotó al gran Douglas; la tercera
lo tomó prisionero, lo libró
y lo ganó como amigo, para luego
mostrar ya sin tapujos su porfía
y amenazar mi trono. Mira esto:
Percy, Douglas, su gracia el arzobispo
de York, Northumberland y Mortimer
han sellado un pacto en contra mío.
¿Pero por qué te cuento estas noticias?
¿Por qué te hablo, Harry, de adversarios
a ti, el más cercano y más amado
de entre mis enemigos? Eres muy capaz, por ruin inclinación, miedo servil o por simple capricho, de ponerte
en contra mío, a sueldo de ese Percy,
seguirlo como un perro y cortejar
www.lectulandia.com - Página 681
sus humores, tan solo por mostrar
hasta qué extremo te has degenerado.
PRÍNCIPE HENRY No habléis así. ¡Jamás veréis tal cosa!
Perdone Dios a quienes tanto hicieron
para apartarme de su majestad.
La cabeza de Percy es el remedio
de esta infamia; y cuando llegue
a su final cierto glorioso día
me animaré a decir: «Este es vuestro hijo»; he de vestir un traje hecho de sangre
y enmascararme en sangrientas manadas que, una vez lavadas, se llevarán consigo mi vergüenza. Cuandoquiera que ese día alumbre, aquel niño mimado del honor y de la fama, aquel valiente Hotspur, caballero
de todos alabado, ha de toparse
con tu olvidado Harry. ¡Que se cuenten
por miles las insignias que decoran
su casco, y cada una que redoble
la vergüenza que agobia mi cabeza!
La hora ha de llegar en que yo fuerce
a este joven del norte a intercambiar
sus hazañas por mis indignidades.
Percy es solo mi agente, el encargado
de acumular victorias en mi nombre;
y ha de rendirme tan estricta cuenta
de cada gloria recogida en vida,
por mínima que sea, que si alguna
se negara a entregar, he de arrancársela,
sí o sí, del sangrante corazón.
Es en nombre de Dios que lo prometo
y ojalá Él quisiera que al cumplir
mi juramento se cicatrizaran
esas heridas que por largo tiempo
causó a su majestad mi intemperancia.
Si no, la muerte pagará mis deudas
y he de morir de cien mil muertes antes
que quebrar la menor parte de este voto.
REY HENRY ¡Acaban de morir cien mil rebeldes!
www.lectulandia.com - Página 682
Tendrás un puesto de comando y la confianza del rey para ejercerlo.
Entra sir Walter BLUNT.
Mi buen Blunt,
¿qué sucede? Pareces tener prisa.
BLUNT La tiene el asunto que me trae.
Lord Mortimer de Escocia ha hecho saber que el once de este mes se han encontrado los rebeldes ingleses con sir Douglas en Shrewsbury. Unidos formarían
(si las partes respetan sus promesas)
la fuerza más temible y poderosa
que haya jugado sucio contra un reino.
REY HENRY Hace ya cinco días lo sabemos: el conde de Westmorland partió hoy y junto a él mi hijo, lord Lancaster. El miércoles te irás tú, Henry,
y el jueves hemos de marchar nosotros.
La cita es en Bridgnorth; tú llegarás,
Harry, por el camino de Gloucester.
Calculo que a lo más en doce días
nos juntaremos todos en Bridgnorth.
¡No hay un segundo que perder! ¡Marchemos!
La tardanza engorda al enemigo.
Salen.
ESCENA III
La taberna de Eastcheap.
Entran FALSTAFF y RUSSELL.
FALSTAFF ¿No tienes la impresión, Russell, de que desde nuestra última batalla estoy asquerosamente desmejorado? ¿No estoy un poco consumido? ¿Algo encogido? ¿Medio marchito? La piel me cuelga de los huesos como la bata de una vieja y estoy arrugado como un orejón. Bien, será cosa de arrepentirme, y pronto, antes de que desaparezca del todo. A poco estaré tan acabado que ni para arrepentirme tendré fuerzas. ¡Que me vuelva un comino, qué importa, o el caballo de un cervecero, si no me he olvidado ya
www.lectulandia.com - Página 683
de cómo es una iglesia vista desde dentro! Veamos: una iglesia… vista desde dentro… ¡Compañías, malas compañías, habéis sido mi ruina!
RUSSELL Sir John, semejante angustia os puede abreviar la vida.
FALSTAFF ¿Te parece, Russell? Sí, creo que tienes razón. A ver, alégrame un poquito; cántame una canción de putas. Como venía diciéndote, yo era tan virtuoso como puede pedirse a un caballero; de hecho, bastante virtuoso; he blasfemado poco; no jugué a los dados más de siete veces… a la semana; acudía al prostíbulo cada quincena… de minutos; pagué mis deudas… tres o cuatro veces; viví, en suma, correcta y acompasadamente; ahora, en cambio, llevo una vida sin orden ni compás.
RUSSELL Es que estáis tan gordo, sir John, que de hecho no hay ningún compás que pueda acompasaros; quiero decir, ningún compás de un tamaño razonable.
FALSTAFF Tú arréglate la cara, que yo arreglaré mi vida. Tú eres nuestra nave capitana, llevas a popa la linterna que nos guía, y esa popa es por cierto tu nariz de borracho. Eres el Caballero de la Lámpara Ardiente.
RUSSELL Caramba, sir John, mi cara no os causa daño alguno.
FALSTAFF A fe mía que no; me sirve como a otros les sirve tener en su escritorio una calavera, como memento mori. No puedo ver tu cara sin pensar en el fuego del infierno: allí está siempre tu nariz, empurpurada como un obispo, ardiendo, ardiendo. Si yo creyera que hay en ti algo rescatable, juraría por tu cara; mi juramento sería: «Por este ángel que empuña una nariz en llamas». Pero no, estás perdido, y si no fuera por el fuego que arde en tu cara, terminarías de perderte en el seno de tu madre, la Tiniebla Original. Cuando en las colinas de Gads Hill corrías en medio de la noche tratando de alcanzar mi caballo, que el dinero no sirva para nada si no pensé que eras un ignis fatuus, una luz mala, un grano de viruela buscando su salvación, una bola incendiaria disparada monte arriba. ¡Dios te tenga en su gloria, oh, perpetuo desfile, ciudad en fiestas, fogata que no cesa! Caminando contigo en la alta noche, de taberna en taberna, debo haber ahorrado al menos mil marcos en antorchas; también es cierto que, comparadas con el jerez que bebiste, me hubieran salido baratas las velas del cerero más caro de Europa. Durante estos treinta y dos años he alimentado sin pausa el fuego de tu salamandra. ¡Que el cielo me recompense!
RUSSELL ¡Me cago en Dios, cómo te haría tragar mi nariz!
FALSTAFF ¡Santo cielo, tragarme tu nariz! Seguro que me daría acidez.
Entra doña SIEMPRELISTA.
www.lectulandia.com - Página 684
¿Qué tal, reina de las posadas y las posaderas, gallinita mía? ¿Has averiguado ya quién anduvo hurgándome los bolsillos?
SIEMPRELISTA ¿Cómo, sir John? ¿Qué os habéis creído, sir John? ¿Pensáis que tengo ladrones en mi casa? Busqué y busqué, pregunté, preguntó mi marido, hombre por hombre, muchacho por muchacho, criado por criado. Hasta ahora, en mi casa no se había perdido ni la décima parte de un cabello.
FALSTAFF Mientes, posadera. A Russell lo raparon aquí, y perdió una buena cantidad de pelo; por mi parte, puedo jurar que mis bolsillos quedaron pelados. En fin, a qué quejarse de ti; al fin de cuentas, eres una mujer.
SIEMPRELISTA ¿Quién, yo? ¡Cielos, qué descaro, en mi vida nadie me llamó así! ¡Y en mi propia casa!
FALSTAFF Vamos, te conozco de sobra. Sé de qué hablo.
SIEMPRELISTA No, sir John, no sabéis nada, sir John. Yo sí que sé, sir John. Sé que me debéis un montón de dinero, sir John, y ahora montáis un escándalo para que lo olvide. Os he comprado una docena de camisas para intentar vestir ese corpachón vuestro.
FALSTAFF Basura, basura asquerosa. Se las he dado a la mujer de un molinero. Hizo con ellas bolsas para harina.
SIEMPRELISTA ¿Qué? ¡Por mi alma, eran de tela holandesa, de a ocho chelines la vara! Debéis dinero, además, sir John, por vuestra pensión, más los extras más diversas sumas tomadas a préstamo: veinticuatro libras en total.
FALSTAFF Russell ha tenido su parte. Que pague él.
SIEMPRELISTA ¿Él? Lamentablemente es pobre. No tiene nada.
FALSTAFF ¿Cómo que no tiene nada? Mírale la cara. Hay que alquilar su nariz como faro, hay que acuñar sus carrillos. En cuanto a mí, no pagaré un centavo. ¿O parezco acaso un señorito manirroto? Fíjate que no puedo descansar en mi posada sin que me vacíen los bolsillos. Me han robado el anillo de sello de mi abuelo, valuado a lo menos en cuarenta marcos.
SIEMPRELISTA ¡Dios mío! (A RUSSELL.) No sé cuántas miles de veces le oí decir al príncipe que ese anillo era de cobre.
FALSTAFF ¿Sabes qué? El príncipe es un arrastrado y un delincuente. (Blandiendo el bastón.) Me cago en Dios, si estuviera aquí lo apaleaba como a un perro. ¡De cobre el anillo de mi familia! ¡Que se atreva a repetirlo y verá lo que es bueno!
www.lectulandia.com - Página 685
Entran el PRÍNCIPE HENRY y Harvey, marchando;
FALSTAFF los recibe tocando su bastón
como si fuera un pífano.
¿Qué hay, muchacho? ¿Qué viento te trae? ¿La idea es marchar, ahora?
RUSSELL Sí, de dos en dos, a la moda de la cárcel de Newgate.
SIEMPRELISTA Milord, os ruego me escuchéis.
PRÍNCIPE HENRY ¿Cómo le va, señora Quickly? ¿Cómo está su marido? Lo tengo en gran estima, es un hombre honesto.
SIEMPRELISTA ¡Mi buen señor, oídme!
FALSTAFF Que hable sola, Hal, tú escúchame a mí.
PRÍNCIPE HENRY ¿Qué pasa, Jack?
FALSTAFF Pasa que la otra noche me quedé dormido detrás del cortinado y me vaciaron los bolsillos. Esta casa se ha transformado en un burdel; todo el tiempo te meten mano.
PRÍNCIPE HENRY ¿Y qué te robaron, Jack?
FALSTAFF ¡No vas a creerlo, Hal! Tres o cuatro billetes de cuarenta libras, y el anillo de sello de mi abuelo.
PRÍNCIPE HENRY Una chuchería, cosa de ocho peniques más o menos.
SIEMPRELISTA Es lo que le dije yo, milord, y le dije que se lo había oído decir a su alteza; entonces, milord, él se puso a decir de su alteza las cosas más asquerosas, como buen boca sucia que es, y dijo que iba a darle de palos a su alteza.
PRÍNCIPE HENRY ¿En serio? ¡No puedo creerlo!
SIEMPRELISTA Sí, señor, sí. ¡Lo juro por mi honor, pongo a mi decencia por testigo y ofrezco mi honestidad en garantía!
FALSTAFF Tu honor vale tanto como el de una ciruela estofada, tu decencia como la de la zorra que eres; en cuanto a la honestidad que tan generosamente ofreces en garantía, al lado tuyo, hija del cielo, cualquier atorranta parece la virtuosa mujer de un magistrado.
SIEMPRELISTA ¿Qué? ¿Hija de qué?
FALSTAFF Hija de Dios, supongo.
SIEMPRELISTA No soy ninguna hija de Dios, y vos lo sabéis perfectamente. Soy la esposa de un buen hombre, y poniéndolo en duda, os portáis como un
www.lectulandia.com - Página 686
canalla; y se diría que lo sois, si no fuera porque habéis nacido caballero.
FALSTAFF Y tú, llevándome la contra en todo, te portas como una bestia; y se diría que lo eres, aunque lleves nombre de mujer.
SIEMPRELISTA ¿Y qué bestia vendría a ser? Dilo, canalla.
FALSTAFF Una nutria, evidentemente.
PRÍNCIPE HENRY ¿Una nutria, sir John? ¿Y eso por qué?
FALSTAFF Porque no es ni pez ni res. Nadie sabría exactamente cómo tomarla.
SIEMPRELISTA ¡Qué injusto sois! ¡Vos sabéis muy bien cómo tomarme, canalla! ¡Lo sabéis vos y lo sabe todo el mundo!
PRÍNCIPE HENRY Es verdad, posadera, y Falstaff te calumnia groseramente.
SIEMPRELISTA Y a vos también, milord; el otro día dijo que le debéis mil libras de plata.
PRÍNCIPE HENRY (A FALSTAFF.) Sir John, ¿os debo yo mil libras de plata?
FALSTAFF ¿De plata, Hal? ¡De oro! Tu cariño vale todo el oro del mundo, y me lo debes.
SIEMPRELISTA Milord, dijo que erais un arrastrado y juró que os daría de palos.
FALSTAFF ¿Dije yo eso, Russell?
RUSSELL Sin duda que sí, sir John.
FALSTAFF Bueno, pero eso si él decía que mi anillo era de cobre.
PRÍNCIPE HENRY Muy bien, es de cobre. Ahora, me gustaría ver cuánto valen tus promesas de apalearme.
FALSTAFF Sabes, Hal, si fueras solo un hombre me animaría; pero eres un príncipe y te temo como temo el rugido del cachorro de león.
PRÍNCIPE HENRY ¿Y por qué no el del león mismo?
FALSTAFF El temor al león mismo lo reservo para el león mismo. ¿O piensas que te tengo tanto miedo como a tu padre? No, no te tengo tanto miedo, y que reviente si no digo la pura verdad.
PRÍNCIPE HENRY No se te ocurra reventar, que tus tripas inundarían todo Londres. Pues sus entrañas, muy señor mío, no guardan ni honor, ni decencia, ni honestidad, sino tripa, pura tripa. ¡Acusas a una pobre mujer de revisarte los bolsillos! Tremendo hijo de puta, canalla, impúdico y desvergonzado, que me caiga muerto si en tus bolsillos había algo más que cuentas de
www.lectulandia.com - Página 687
taberna, direcciones de prostíbulos, un penique en caramelos y porquerías por el estilo. Y dale con las riquezas que atesoraban tus bolsillos. ¿No te da vergüenza?
FALSTAFF Mira, Hal, tú sabes que Adán, que vivía en una era de completa inocencia, no pudo evitar caer en el pecado. ¿Cómo no había de pecar el pobre Jack Falstaff, a quien le tocó vivir en un siglo infame? De carne somos, y yo, siendo de más carnes que otros, soy más frágil. ¿Confiesas, pues, que fuiste tú quien me vació los bolsillos?
PRÍNCIPE HENRY Parece que así fue.
FALSTAFF Posadera, te perdono. Ve a preparar el desayuno. Ama a tu marido, vigila a tus criados, cuida de tus huéspedes. Me mostraré completamente razonable ante cualquier razonamiento bien razonado; ya ves cuán fácilmente me tranquilizo. Y ya que estamos, por favor, hazte humo.
Sale doña SIEMPRELISTA.
Y ahora, Hal, dame novedades de la corte. ¿A quién han acusado del robo, hijo mío?
PRÍNCIPE HENRY Oh, mi querido rosbif, otra vez he sido tu ángel de la guarda: el dinero ha sido devuelto.
FALSTAFF Mmm, eso de devolver no me gusta nada. Es doble trabajo: fíjate que ahora hay que robarlo de nuevo.
PRÍNCIPE HENRY Con mi padre estamos muy amigos; puedo hacer lo que me dé la gana.
FALSTAFF ¿Qué esperamos, entonces? ¡A desvalijar el Tesoro Real!
RUSSELL ¡Eso, milord!
PRÍNCIPE HENRY Te he conseguido, Jack, un puesto de oficial de infantería.
FALSTAFF ¡Lo hubiera preferido de caballería! ¿Dónde encontraré yo un buen ladrón, más o menos de veintidós años y con buenos contactos en la corte? Es espantoso lo desprovisto que estoy. Gracias a Dios tenemos a esos rebeldes que no molestan a nadie salvo a los virtuosos. Los felicito y los aplaudo.
PRÍNCIPE HENRY ¡Russell!
RUSSELL ¿Milord?
PRÍNCIPE HENRY (Entregando cartas.)
Lleva esta carta a lord John Lancaster,
www.lectulandia.com - Página 688
mi hermano John; y esta a lord Westmorland.
Sale RUSSELL.
A los caballos, Harvey, ya, montemos;
todavía debemos cabalgar
treinta millas antes que anochezca.
Sale HARVEY.
Mañana, Jack, a las dos de la tarde
reúnete conmigo en Temple Hall.
Allí sabrás tu encargo y te daré
dinero e instrucciones bien precisas.
El país arde. Percy está en la cima;
ellos o nosotros, alguien ha de caer.
Sale.
FALSTAFF ¡Raras palabras, mundo bravío! ¡Mesera!
¡Tráeme ya mi desayuno! ¡Ah,
si esta posada fuera mi tambor!
Sale.
www.lectulandia.com - Página 689
CUARTO ACTO
ESCENA I
El campamento rebelde, cerca de Shrewsbury. Entran HOTSPUR, WORCESTER y DOUGLAS.
HOTSPUR ¡Bien dicho, mi noble escocés!
Si decir la verdad no fuera visto,
en estos tiempos demasiado finos,
como una forma de adular, tendría
el Douglas tantas loas que ningún
soldado de este siglo lograría
acuñar tal renombre, una fama
que fuese, cual la suya, una moneda
corriente en todo el mundo.
Por Dios, no sé adular, desprecio al zalamero; pero en mi corazón no hay quien ocupe mejor lugar que vos. Ponedme a prueba, poned, milord, a prueba lo que digo.
DOUGLAS Eres el rey de la honra. No alienta sobre la tierra nadie tan potente,
a quien no vaya yo a despellejarlo.
Entra un MENSAJERO con cartas.
HOTSPUR Muy bien, milord, estáis autorizado… ¿Qué son esas cartas?…
Yo estaré con vos.
MENSAJERO Son cartas que envía vuestro padre.
HOTSPUR ¿Envía cartas? ¿Por qué no viene él mismo?
MENSAJERO Milord, no puede. Está muy enfermo.
HOTSPUR ¡San Puta! ¿Cómo se da el lujo de enfermarse en un momento como este? ¿Quién
dirige sus ejércitos, bajo qué mando
llegarán hasta aquí?
MENSAJERO A sus cartas, milord,
y no a mí, confió su pensamiento.
HOTSPUR lee la carta.
www.lectulandia.com - Página 690
WORCESTER Informadme, por favor: ¿guarda cama?
MENSAJERO La guardó, sir, los cuatro días previos a mi partida, y al tiempo que me fui
los médicos temían por su vida.
WORCESTER Hubiera preferido que las cosas se encontraran encaminadas antes de que la enfermedad lo visitara. ¡Jamás fue tan valiosa su salud!
HOTSPUR ¿Enfermo ahora? ¿Abatido ahora? Pues esta enfermedad contagia el nervio vital de nuestra empresa; sus efectos se extienden a los campos de batalla. Me escribe aquí de una afección interna, que juntar buenos delegados lleva tiempo, dice y juzga que no sería prudente dejar en mano ajena una misión
tan noble y peligrosa. Su consejo
es muy audaz: que con la escasa fuerza
ya reunida, marchemos a probar
qué nos depara la fortuna; dice
que igual ya no tenemos vuelta atrás,
dado que el rey seguro está al corriente
de nuestras intenciones. ¿Qué pensáis?
WORCESTER La enfermedad de vuestro padre es una herida grave a nuestra causa.
HOTSPUR Es una cuchillada, es propiamente
la amputación de un miembro. No, no tanto.
Su ausencia nos parece más terrible
de lo que es. ¿No será bueno, me pregunto, apostar hasta el último recurso
a un golpe único de dados? ¿Confiar todo al espléndido azar de una hora dudosa? No, no sería bueno porque allí leeríamos el alma y el sentido
de nuestras esperanzas, la frontera
más extrema y final de nuestra suerte.
DOUGLAS Por cierto: y por eso mismo hemos
de atacar ya, y en vez de alimentar tranquilas
www.lectulandia.com - Página 691
expectativas de heredar, gastar ahora todo lo que nos guarda el porvenir. Siempre habrá algún lugar donde asilarse.
HOTSPUR Un punto de encuentro, un hogar donde escapar si el diablo y la desgracia resultan demasiado poderosos
para la doncellez de nuestra empresa.
WORCESTER Y no obstante quisiera que tu padre
se hallara con nosotros. El carácter
de nuestra tentativa no soporta
divisiones. Aquellos que no saben
por qué no está aquí han de pensar
que la prudencia, la lealtad o simplemente el rechazo de nuestros procederes
le hacen guardar distancia. Es muy claro
que tales aprensiones muy bien pueden
alimentar sospechas en nosotros
volviendo en contra nuestra al indeciso.
Sabéis que siendo la facción rebelde
no es conveniente que nos juzguen mucho; más bien debemos tapar cada hueco, cada rendija por la cual pudieran escrutarnos los ojos de la mente.
La ausencia de tu padre abre un telón
y deja ante la vista de los necios
insospechadas fuentes de temor.
HOTSPUR Vais demasiado lejos. Yo más bien sacaría provecho de su ausencia: otorga más prestigio, da más lustre, y un aire de valor más encendido
a nuestra empresa; pues pensarán muchos que si somos capaces de lanzar (sin ayuda del conde) semejante
desafío contra el poder real,
con su ayuda pondremos en instantes
el reino entero patas para arriba.
Todo va bien, estamos muy enteros.
DOUGLAS ¡Así se habla, sí! En toda Escocia no hay quien entienda qué quieren decir
www.lectulandia.com - Página 692
palabras como «miedo».
Entra sir John VERNON.
HOTSPUR ¡Querido primo Vernon! ¡Bienvenido!
VERNON ¡Ojalá mis noticias mereciesen,
milord, la bienvenida! Con siete mil hombres viene hacia acá el conde de Westmorland con el príncipe John.
HOTSPUR Esto no es problema. ¿Qué más?
VERNON He oído también que el propio rey se aproxima o piensa hacerlo pronto encabezando un fuerte contingente.
HOTSPUR También tendrá su bienvenida.
¿Y qué se dice de ese tarambana,
ese pies-rápidos, el príncipe de Gales,
y sus compinches, esos que solían
pasar del mundo y de lo que en él pasa?
VERNON Todos en armas, todos pertrechados;
emplumados como si fueran avestruces
que con el viento […];[21]
aleteando cual águilas recién bañadas, brillando en sus doradas cotas como estampas, llenos de vida como el mes de mayo, y como soles de verano espléndidos,
alegres como jóvenes cabritos,
como jóvenes toros, impetuosos.
He visto al joven Harry con celada,
rodilleras, manoplas, de los pies
a la cabeza armado, levantarse
como alado Mercurio desde el suelo
y saltar con tal gracia a su montura
cual si un ángel bajara de las nubes
a espolear un indómito Pegaso
embelesando al mundo entero
con sus excelsas dotes de jinete.
HOTSPUR ¡Basta, basta ya! Vuestras alabanzas me dan más fiebres que soles de marzo. ¡Que vengan! Adornados para el sacrificio
www.lectulandia.com - Página 693
llegan, y habremos de ofrecerlos
calientes y sangrantes a la virgen
flamígera de la guerra humeante.
¡Marte en su altar con cota y con escudo
en sangre se hundirá hasta las orejas!
Me vuelve loco oír que semejante
botín está tan cerca y todavía
no en nuestras manos. ¡Quiero mi caballo! ¡Sentir cómo me lleva cual un trueno contra el pecho del príncipe de Gales!
Ha de ser Harry contra Harry, un caballo encabritado contra otro, entreverados sin respiro hasta que uno de los dos se derrumbe cadáver en la tierra.
¡Ah, si viniese Glendower!
VERNON Hay algo más aún:
cuando pasaba por el Worcester oí
que en estas dos semanas Glendower
no ha podido reunir a sus ejércitos.
DOUGLAS Pues esa sí que es mala noticia.
WORCESTER Por Dios, la novedad me deja helado.
HOTSPUR ¿Con cuántos hombres cuenta el rey?
VERNON Con treinta mil.
HOTSPUR ¡Por mí que sean cuarenta!
Sin mi padre y sin Glendower nuestras fuerzas para un día de gloria igual nos bastan. Vamos, pasémosles revista ya. Sí, el Día del Juicio está cercano:
¡a morir todos, y a morir alegres!
DOUGLAS ¿Qué habláis de muerte? Pienso mantenerme lejos de ella y lejos de sus garras
por una buena temporada.
ESCENA II
Un camino al sudeste de Coventry.
Entran FALSTAFF y RUSSELL.
www.lectulandia.com - Página 694
FALSTAFF Russell, adelántate a Coventry; tráeme una botella de jerez. Nuestros soldados atravesarán la ciudad. Esta noche alcanzaremos Sutton Coldfield.
RUSSELL ¿Podéis darme el dinero, capitán?
FALSTAFF Vamos, Russell, te toca ponerte a ti.
RUSSELL Esa botella costará lo suyo.
FALSTAFF (Dándole dinero.) Lo que sea suyo, ha de ser tuyo: si un penique es suyo, uno tuyo; si veinte, veinte. Yo respondo por la paga. Dile a mi teniente Harvey que me espere a la salida de la ciudad.
RUSSELL Así lo haré, mi capitán. Adiós.
Sale.
FALSTAFF ¡Que me transforme en bacalao en escabeche si no me dan vergüenza mis soldados! Vengo haciendo un condenado abuso de las levas del rey. A cambio de ciento cincuenta soldados, llevo cobradas trescientas y pico de libras. No he convocado a filas más que a buenas piezas, ricos propietarios e hijos de pequeños terratenientes; busco a los jóvenes que ya han firmado contrato matrimonial, a los esclavos del fueguito del hogar que sacan tanto gusto de oír un diablo como un tambor, a los que temen el estampido de un mosquete más que un pollo apaleado o un pato herido. La materia prima de mis levas han sido exclusivamente los mantequitas, los que piensan con el estómago y los que tienen el corazón como una cabeza… de alfiler; todos me han comprado su baja del servicio; a consecuencia de ello, mi compañía está compuesta hoy de dragoneantes, cabos, portaestandartes y tenientes; pobres diablos harapientos como Lázaro en esos tapices donde nunca perros famélicos le lamen las llagas; tipos que de hecho nunca han sido soldados, lacayos despedidos por robar, hijos segundones de hermanos segundones, cantineros fugados y palafreneros quebrados, los parásitos de un mundo tranquilo y una larga paz, diez veces más andrajosos y menos honorables que una bandera vieja y baqueteada. Viendo los desarrapados con que cubrí las plazas de los que compraron su baja del servicio, cualquiera pensaría que tengo ciento cincuenta hijos pródigos, vueltos a casa después de un siglo de cuidar puercos y comer su bazofia y sus cáscaras. Un gracioso me paró en el camino para preguntarme si había desvalijado todos los patíbulos del reino y reclutado a los cadáveres. Nunca se han visto semejantes espantajos; está claro que no pienso desfilar por Coventry con ellos. No, si los cretinos hasta van patizambos como si llevaran grillos, y de hecho a la mayor parte los he sacado de la cárcel. En toda mi compañía apenas hay una camisa y media; la media camisa consiste en dos servilletas atadas y echadas sobre los hombros como la cota
www.lectulandia.com - Página 695
sin mangas de un heraldo; en cuanto a la camisa, para ser sinceros, se la he robado a mi anfitrión en Saint Albans o a ese narices coloradas del posadero de Daventry. Lo mismo da; tendida en cualquier seto encontrarán suficiente ropa blanca.
Entran el PRÍNCIPE HENRY
y el conde de WESTMORLAND.
PRÍNCIPE HENRY ¡Hola, Jack Bola! ¿Qué tal andas? O mejor ¿qué tal ruedas?
FALSTAFF ¿Qué tal, Hal, mi querido bandido? ¿Qué diablos haces en Warwickshire? Milord Westmorland, imploro vuestro perdón. Pensé que su alteza estaba ya en Shrewsbury.
WESTMORLAND A fe mía, sir John, hace rato que debería estar, y vos también; de hecho, mis ejércitos ya han arribado allí. El rey, os lo aseguro, cuenta con todos nosotros. Tendremos que caminar toda la noche.
FALSTAFF Por mí no os preocupéis. Estoy más despierto que un gato a punto de robarse un plato de crema.
PRÍNCIPE HENRY Pues, se diría que ya te la has robado, y que incluso se ha convertido en manteca. Pero, dime, Jack, ¿quiénes son esos zaparrastrosos que vienen allí atrás?
FALSTAFF Mis soldados, Hal, mis soldados.
PRÍNCIPE HENRY En mi vida vi tal manga de infelices.
FALSTAFF Bah, bastante buenos para ensartarlos en una pica; carne de cañón, carne de cañón. Llenarán una fosa tan bien como cualquiera. En fin, hombre, mortales, mortales.
WESTMORLAND Sí, sir John, pero igual parece un contingente en exceso pobre y raquítico, un puñado de mendigos.
FALSTAFF Bien, su pobreza no sé dónde la habrán adquirido, pero el raquitismo seguro que no lo aprendieron de mí.
PRÍNCIPE HENRY Juraría que no, salvo que tener tres dedos de grasa sobre las costillas sea estar raquítico. Pero, señorito mío, es hora de que te apures. Percy ya está en el campo de batalla.
FALSTAFF ¿Qué, el rey ya instaló su campamento?
WESTMORLAND Efectivamente, sir John. Me temo que nos estamos demorando demasiado.
Sale.
www.lectulandia.com - Página 696
FALSTAFF Bien: el fin de una batalla
y el comienzo de una fiesta
son dos cosas que convienen
al que es lento en el combate
y veloz para tragar.
Sale.
ESCENA III
El campamento rebelde cerca de Shrewsbury. Entran HOTSPUR, WORCESTER, DOUGLAS y VERNON.
HOTSPUR Lo atacaremos esta noche.
WORCESTER Imposible.
DOUGLAS ¿Por qué darle ventaja?
VERNON ¿Qué ventaja?
HOTSPUR Espera refuerzos.
VERNON Nosotros también.
HOTSPUR Los suyos son seguros, los nuestros dudosos.
WORCESTER No desoigas mi consejo, buen primo.
No ataques esta noche.
VERNON (A HOTSPUR.) No ataquéis, milord.
DOUGLAS Aconsejáis mal. Hablan en vosotros
el miedo y la frialdad de corazón.
VERNON No empecemos, Douglas, con calumnias; por mi vida (y con ella respondo),
si un razonable honor me lo demanda
he de escuchar tan poco los consejos
del débil miedo como vos, milord,
o cualquier escocés que el mundo albergue. Cuál de los dos vacila, que se vea mañana en la batalla.
DOUGLAS O esta noche.
VERNON Cuando queráis.
www.lectulandia.com - Página 697
HOTSPUR Yo quiero que sea ahora.
VERNON Vamos, vamos, no es posible. Me extraña que jefes tan fogueados no comprendan las trabas que retrasan nuestra marcha.
Las tropas de mi primo no han llegado.
Las de Worcester llegaron solo hoy,
y su ánimo ahora está tan bajo,
tan embotado de cansancio su coraje,
que no hay uno que valga la mitad
de la mitad de lo que vale.
HOTSPUR También las tropas enemigas han tenido, en general, un día agotador: en cambio
la mayor parte de las nuestras descansaron.
WORCESTER Su número excede nuestras fuerzas:
primo, por el amor de Dios, espera
que lleguen todos los que faltan.
Toque de clarín anunciando una embajada.
Entra sir Walter BLUNT.
BLUNT De parte del rey vengo a ofreceros su merced, si me oís con atención.
HOTSPUR Bienvenido, sir Walter Blunt ¡quisiera el cielo que abrazarais nuestra causa! Algunos de nosotros os amamos; reconocemos vuestros méritos y fama, aunque no de buen grado, pues no sois de los nuestros, sino que en contra nuestra militáis como enemigo.
BLUNT Y Dios me guarde de cambiar de bando, pues el vuestro ha traspuesto la frontera de la obediencia al monarca consagrado. Vamos al grano: el rey quiere saber
las razones de vuestro malestar, sobre qué base, en el seno de la paz, llamáis a enfrentamientos tan agudos dando a un país sumiso el mal ejemplo de una crueldad tan temeraria. Si el rey desatendió en algún sentido vuestros méritos, que él mismo reconoce que son muchos,
www.lectulandia.com - Página 698
os manda presentar ya vuestras quejas
y las veréis saldadas velozmente
y con ventaja; además, por cierto,
de obtener el perdón para vosotros
y los otros que a vuestra instigación
se han descarriado.
HOTSPUR Es muy amable, el rey.
Y bien sabemos lo bien que el rey sabe
a qué hora prometer, a cuál pagar.
Mi padre, y mi tío y yo mismo
le dimos la realeza que ahora ostenta:
no tenía aún veintiséis años
y a los ojos del mundo estaba muerto,
era un pobre infeliz, un don nadie, un proscripto que entraba a hurtadillas en su casa, cuando mi padre lo acogió en la costa.
Y oyéndole jurar por Dios que solo
buscaba ser el duque de Lancaster,
pedir su herencia y el favor del rey,
mi padre, conmovido por sus lágrimas
y sus muchas protestas de lealtad,
le prometió su apoyo y se lo dio.
No bien los lores y barones advirtieron
que tenía el apoyo de Northumberland,
se presentaron, grandes y pequeños,
en los pueblos, aldeas y ciudades,
sombrero en mano y rodilla en tierra;
lo esperaban al borde de las rutas,
en los puentes salían a su encuentro
sembrando de regalos su camino.
Le juran lealtad, le dan sus hijos:
pegada a sus talones, día y noche,
camina una dorada multitud.
Y siendo que el poder sabe que puede,
pronto él se pone un escalón más alto
de lo que a mi padre prometiera
cuando su sangre no era tan azul
ni su ánimo tan alto, en las desnudas
playas de Ravenspurgh. Entonces, vaya,
se ocupa de cambiar ciertos edictos,
decretos demasiado rigurosos
www.lectulandia.com - Página 699
que agobian con su peso a la nación;
por los abusos rasga sus vestidos,
por las desgracias de la patria, llora;
y así, fingiendo ser el rostro mismo
de la justicia, gana el corazón
de todos los que pican en su anzuelo; después un paso más; si no es molestia me le rebanan la cabeza a los que el rey dejó encargados del gobierno cuando fue a meterse en las guerras irlandesas.
BLUNT Pff, no vine a oír esto.
HOTSPUR Ya estamos.
Apenas logra destronar al rey
lo priva de la vida y tras cartón
abarrota de impuestos todo el reino;
por si no basta, deja que su primo
el noble March, que de hecho sería
(si cada cosa estuviera en su lugar)
su rey, cautivo languidezca en Gales,
sin esperanza alguna de rescate;
a mí, cuanto más triunfo más me odia
y trata de entramparme con espías;
a mi tío lo echa del Consejo,
a mi padre lo despide de mal modo;
no existe juramento que respete
ni daño que se abstenga de causar;
en resumen es él quien nos obliga
a buscar salvaguarda en estas tropas
y cuestionar su título; un título,
por cierto, demasiado cuestionable
como para que sea duradero.
BLUNT ¿Es esta la respuesta para el rey?
HOTSPUR No tan pronto, sir Walter. Pensaremos un poco la cuestión. Id hasta el rey, decidle que queremos garantías para mandar un jefe de alto rango:
si nos las da, temprano en la mañana
mi tío ha de llevarle una propuesta.
Y ahora, adiós.
www.lectulandia.com - Página 700
BLUNT Quisiera que quisierais aceptar
el perdón y el amor que se os ofrece.
HOTSPUR Tal vez lo hagamos.
BLUNT ¡Ruego a Dios que sí!
Salen HOTSPUR, WORCESTER, DOUGLAS y VERNON
por una puerta, BLUNT por otra.
ESCENA IV
Un aposento del palacio arzobispal.
Entran el ARZOBISPO de York y SIR MICHAEL.
ARZOBISPO Rápido, mi buen sir Michael, llevad esta carta sellada, en alas del viento,
al lord Mariscal; esta otra, a mi primo,
lord Scrope, y las demás a sus destinatarios.
Si supierais cuán importantes son,
no perderíais un minuto.
SIR MICHAEL Imagino, mi buen señor, de qué se trata.
ARZOBISPO Así lo creo. Mañana, mi buen sir Michael, la fortuna de diez mil hombres deberá rendir examen; todo parece indicar
que en Shrewsbury las numerosas fuerzas que en tiempo récord ha juntado el rey van a toparse con lord Harry. Y me temo,
sir Michael, que las fiebres de Northumberland, cuyas tropas de guerra eran cruciales, así como la ausencia de Glendower
(otro nervio vital de los rebeldes
que ha fallado, en este caso detenido
por ciertas profecías) me temo, decía,
que las fuerzas de Percy no le alcancen
para medirse con el rey.
SIR MICHAEL Mi buen señor, no hay que preocuparse.
Está Douglas, está Mortimer.
ARZOBISPO Mortimer no.
SIR MICHAEL Pero están Mordake, Vernon, Harry Percy,
www.lectulandia.com - Página 701
y está milord de Worcester y una hueste
de valientes soldados, nobles caballeros.
ARZOBISPO A fe mía que sí. Y sin embargo el rey ha puesto en pie la flor y nata del país entero: el príncipe de Gales,
lord John Lancaster, el noble Westmorland, el terrible sir Blunt y muchos otros guerreros y hombres estimables, con experiencia y práctica de mando.
SIR MICHAEL No dudéis, señor, que a todos se hará frente.
ARZOBISPO Así lo espero; no obstante es preciso estar alerta, mi buen Michael, resguardarse; pues si Percy no triunfa, el rey podría, conocedor de nuestra alianza, regalarnos una visita por sorpresa. Es prudencia, mera prudencia, hacernos fuertes contra él. Por eso, daos prisa. Todavía
he de escribir a otros amigos. Vos marchaos ya, buen Michael, id con Dios.
Salen por distintas puertas.
www.lectulandia.com - Página 702
QUINTO ACTO
ESCENA I
El campamento del rey, cerca de Shrewsbury.
Entran con sus armaduras el REY HENRY, el PRÍNCIPE HENRY, lord John de LANCASTER, sir
Walter BLUNT y FALSTAFF.
REY HENRY ¡Qué sangriento luce el sol mientras se eleva sobre el zarzal que cubre la colina!
¡Su fiebre empalidece la jornada!
PRÍNCIPE HENRY Y el viento austral proclama sus designios:
soplando un cuerno hueco entre las hojas
predice ráfagas violentas, tempestuosas.
REY HENRY Si suena así es para los vencidos: pues para el vencedor nada es funesto.
Suena el clarín. Dentro se conferencia.
Entran WORCESTER y Vernon.
¿Vos aquí, milord Worcester? No es esta
la mejor situación para encontrarnos:
habéis hecho traición a mi confianza
y nos habéis forzado a quitarnos
los cómodos ropajes de la paz
y a enfundar nuestros músculos añosos en inflexible acero. No está bien, milord, no está nada bien. ¿Qué tenéis para decir? ¿Estáis dispuesto a deshacer la áspera maraña de la guerra aborrecible, y volver a esa órbita obediente
donde era bello y natural el brillo
que de vos irradiaba? ¿Dejaréis
ya de ser un celeste cuerpo errante,
un prodigio del miedo y un portento
de daño desatado que amenaza
el porvenir?
WORCESTER Escuchadme, señor:
en cuanto a mí, quisiera solamente
que las horas finales de mi vida
www.lectulandia.com - Página 703
transcurrieran en calma, y creedme:
no fui yo quien buscó esta hora de discordia.
REY HENRY ¿No la buscasteis vos? ¿Cómo llegó entonces?
FALSTAFF La rebelión se le cruzó en el camino.
PRÍNCIPE HENRY ¡Calla, urraca, calla!
WORCESTER (Al REY HENRY.) Plugo a su majestad volver la espalda a mí y a mi familia; sin embargo
tengo que recordaros que nosotros
fuimos, milord, los más amados, los primeros entre vuestros amigos. Fue por vos que en tiempos de Richard yo rompí
mi bastón de comando y cabalgué
día y noche para ir a vuestro encuentro
y besar vuestro mano cuando aún
erais, por posición y por riquezas,
muy inferior a mí; y fui yo mismo
con mi hermano y su hijo, quien os trajo de vuelta a casa, enfrentando audazmente los peligros de la hora. Nos jurasteis (y fue en Doncaster, en la propia costa)
que nada haríais contra el rey ni nada
reclamaríais que no fueran vuestros
derechos adquiridos por herencia,
de Juan de Gante, duque de Lancaster.
Así os prometimos ayudaros:
pero después Fortuna derramó
sobre vuestra cabeza tal diluvio
de gloria que, con nuestra ayuda,
con la ausencia del rey, con los abusos
de una era insensata, las supuestas
injusticias de que habríais sido objeto
y los vientos de proa que atascaron
al rey en sus aciagas incursiones
por Irlanda, durante tanto tiempo
que aquí todos le daban por muerto;
y en ese enjambre de fantásticas ventajas hallasteis la ocasión de que muy pronto se os rogara empuñar las riendas del estado; pasaron al olvido
www.lectulandia.com - Página 704
los juramentos hechos en Doncaster
y habiendo sido alimentado por nosotros nos tratasteis de la forma en que trata la ruda cría del cuclillo a los gorriones: nuestro nido agobiasteis; por nuestro alimento cobrasteis tal tamaño que ni nuestro amor osó ya exponerse a vuestra vista
por miedo a ser tragado; con ala veloz
fuimos forzados a volar bien lejos
y alzar la fuerza que hoy os oponemos, fuerza que vos contra vos mismo alzasteis con amenazas, con maltratos, con la violación de todo lo pactado
en los inicios de vuestra aventura.
REY HENRY Estas cosas, de hecho, las habéis escrito, proclamado en mercados y en iglesias, para pintar el rostro de la rebelión
con hermosos colores que halagan los ojos de tránsfugas y pobres descontentos, papanatas que se frotan las manos ante cada noticia de jaleo.
Jamás revuelta alguna careció
de pintura para pintar su causa
ni de pordioseros taciturnos, hambrientos de tiempos de saqueo y confusión.
PRÍNCIPE HENRY Hay en ambos ejércitos más de uno que ha de pagar carísimo el encuentro
si toma parte en él. Decidle
a vuestro sobrino que el príncipe de Gales se une al mundo entero en la alabanza de Henry Percy. Según mi entender (si se deja de lado esta revuelta)
no existe hoy en día caballero
más audaz o más valiente, ni soldado
más capaz de agraciar al mundo actual
con nobles hechos. Por mi parte,
para mi oprobio he de confesar
que como caballero he sido un fiasco
y como tal he oído que él me tiene.
Así las cosas, ante mi padre el rey, digo:
www.lectulandia.com - Página 705
estoy dispuesto, concediendo la ventaja
que implica su gran fama de soldado,
a que ahorrando sangre de ambos bandos
nos enfrentemos en combate singular.
REY HENRY Y, príncipe de Gales, aceptaríamos que tomarais tal riesgo, si no fuera que un número infinito de razones
a ello se oponen. No, buen Worcester, no, amo a mi pueblo, amo incluso a aquellos que se han descarriado tomando partido por vuestro sobrino. Y si aceptáis la oferta de nuestra gracia, volveréis a ser, él, y ellos, y vos, sí, todos,
mis amigos de nuevo, y yo el vuestro.
Decidle esto a Percy y contestadnos
qué es lo que quiere hacer. Mas si no cede
tengo en reserva furia y escarmiento
y ellos harán su cruel trabajo. Ahora, idos.
Que no se nos moleste más con réplicas.
La oferta es razonable: razonadla.
Salen WORCESTER
y Vernon.
PRÍNCIPE HENRY No aceptarán, me juego la cabeza. Douglas y Hotspur juntos se tendrán confianza de ganarle al mundo entero.
REY HENRY Cada jefe a su puesto: si rechazan nuestra oferta, caeremos sobre ellos. ¡Teniendo la razón, ojalá no nos falte la protección de Dios!
Salen.
Quedan el PRÍNCIPE HENRY y FALSTAFF.
FALSTAFF Hal, si me ves caído en el campo de batalla, cúbreme con tu cuerpo, ¿eh? Es deber de amistad.
PRÍNCIPE HENRY Solo un coloso podría cumplir con un deber de amistad semejante.
Di tus oraciones, y buenas noches.
FALSTAFF Quisiera, Hal, que fuera hora de acostarse y que todo estuviera bien.
PRÍNCIPE HENRY De todos modos, debes una muerte a Dios.
www.lectulandia.com - Página 706
Sale.
FALSTAFF Es una deuda que aún no está vencida, y no me siento inclinado a cancelarla por anticipado. ¿A qué apresurarme a cumplir con quien aún no me reclama? Pero no es ese el asunto: el caso es que el honor me empuja a la batalla. Bien, ¿pero qué pasa si el empujón es tan fuerte que me tira al suelo? ¿Qué? ¿Puede el honor soldar una pierna rota? No. ¿Un brazo? No. ¿Mitigar el dolor de una herida? No. ¿El honor carece, entonces, de habilidades quirúrgicas? Así parece. ¿Qué es el honor? Una palabra. ¿Qué hay en la palabra? ¿Qué es ese «honor»? Viento. ¡Bonito resultado! ¿Quién tiene honor? El que se murió el miércoles pasado. ¿Lo siente? No. ¿Lo oye? No. ¿Es el honor insensible, entonces? Para los muertos, sí. ¿Y en los vivos, no vive? No. ¿Por qué? La calumnia no lo deja vivir. Dado lo cual, yo no quiero saber nada con él. El honor es un blasón barato en una tumba barata. Y así acaba mi catecismo.
Sale.
ESCENA II
El campamento rebelde.
Entran WORCESTER y sir Richard VERNON.
WORCESTER Sir Richard, mi sobrino no debe enterarse de la clemencia ofrecida por el rey.
VERNON Mejor que se enterara.
WORCESTER Estaríamos perdidos. Es imposible, el rey no cumplirá su promesa de amarnos, seguirá sospechando de nosotros
y encontrará excusa para castigarnos en otras faltas que podamos cometer. Su sospecha no dejará de contemplarnos con mil ojos, pues la traición, como la zorra que ha sido encerrada y bien tratada, nunca pierde su instinto, que es salvaje. Tengamos cara seria o de contento nuestra apariencia será mal interpretada, y seremos cebados como bueyes,
a los que se trata mejor cuanto más cerca
de la muerte. Se olvidará la transgresión
de mi sobrino: lo disculparán
www.lectulandia.com - Página 707
por ser joven y de sangre ardiente; el apodo que adoptó le confiere privilegio: Hotspur, Espuela Ardiente, gobernado por el vaivén de sus impulsos. Sus culpas caerán sobre mi testa y sobre la cabeza de su padre.
Nosotros lo instigamos, de nosotros
surgió su corrupción; somos origen
del mal, y habremos de pagar por él.
Entonces, primo mío, no permitas
que Harry se entere de la oferta
que nos ha hecho el rey.
Entran HOTSPUR y DOUGLAS
con soldados.
VERNON Dile lo que quieras: yo lo confirmaré.
Aquí está.
HOTSPUR Mi tío ha regresado.
Soltad a lord Westmorland. ¿Qué noticias, tío?
WORCESTER El rey se ha decidido a dar batalla.
DOUGLAS Retémoslo por medio de Westmorland.
HOTSPUR Lord Douglas, id vos mismo y avisadle.
DOUGLAS Por cierto que lo haré, con todo gusto.
Sale DOUGLAS.
WORCESTER No hay piedad, parece, en este rey.
HOTSPUR ¿Se la rogasteis? ¡Dios no lo permita!
WORCESTER Enumeré con calma nuestras quejas, le dije que quebró su juramento,
y él lo enmienda perjurando
que nada nos juró. Nos trata de rebeldes, de traidores; ha dicho va a purgarnos con las armas de tal odioso nombre.
Entra DOUGLAS.
DOUGLAS ¡Ya, caballeros, a las armas! He lanzado
un bravo reto a la cara del rey Henry.
Westmorland, el rehén, se lo ha llevado,
www.lectulandia.com - Página 708
así que la batalla es inminente.
WORCESTER (A HOTSPUR.) El príncipe de Gales te ha desafiado ante el rey a un combate singular.
HOTSPUR ¡Oh, si la disputa quedara entre nosotros y no muriera nadie salvo yo
y Harry Monmouth! Mas decidme ahora, ¿lanzó su desafío con desprecio?
VERNON Por mi alma, no. Nunca oí en mi vida un desafío más humilde, como
el de un hermano instando a otro
a un fraterno ejercicio con las armas. Reconoció en vos virtudes bien de hombre, os alabó de un modo principesco,
y enumerando cada logro cual cronista,
os puso por encima de su elogio,
diciendo que su prez quedaba corta.
Y tal como el príncipe que es,
habló con gran bochorno de sí mismo,
censurando con tal gracia sus extravíos
juveniles, que pareció que dominaba
al mismo tiempo el arte de aprender
y de enseñar. Allí hizo una pausa.
Mas dejadme que diga al mundo entero,
que si supera los peligros de este día,
Inglaterra jamás habrá tenido
tan dulce esperanza, aunque hasta ahora
se lo haya visto como oveja descarriada.
HOTSPUR Primo, creo que te has enamorado de sus veleidades. Nunca he sabido de un príncipe tan necio y libertino. Sea como fuere, antes de esta noche, lo abrazaré con brazos de soldado, con tal respeto que lo hará temblar. ¡A las armas! Y amigos, compañeros y soldados, sabéis lo que hay que hacer mejor de lo que yo pueda deciros:
el don de la elocuencia no me asiste
para encender vuestra sangre con palabras.
Entra un MENSAJERO.
www.lectulandia.com - Página 709
MENSAJERO Milord, traigo unas cartas para vos.
HOTSPUR Ahora es imposible que las lea. ¡Oh, amigos, qué breve es esta vida! Si se malgastara en cosas nimias sería demasiado larga, aunque montada en la aguja del reloj,
al acabar la hora, se acabara.
Si vivimos, será por pisar reyes;
si morimos, será gloriosa muerte:
¡con príncipes habremos de morir!
En cuanto a la conciencia, siempre es justo luchar si es a favor de la justicia.
Entra otro MENSAJERO.
MENSAJERO SEGUNDO Estad presto, milord. El rey se acerca.
Sale.
HOTSPUR Le agradezco que corte mi discurso, ya que no soy muy hábil con la lengua. Haced cuanto podáis.
Desenvaina la espada.
Y he aquí
mi espada, cuya hoja ha de templarse con la sangre mejor con que se tope en medio del peligro de este día. ¡Ahora, Percy, Esperance! ¡Y vamos! ¡Que suenen los altivos instrumentos de la guerra, y a ese son confundámonos en un abrazo; cielo contra tierra apuesto que algunos no tendremos ya ocasión de abrazarnos por segunda vez!
Se abrazan. Suenan clarines.
Salen.
ESCENA III[22]
El campo de batalla de Shrewsbury. Entra el REY HENRY con sus fuerzas. Las trompas llaman al combate. Después entran DOUGLAS y sir Walter BLUNT vestido como el rey.
www.lectulandia.com - Página 710
BLUNT ¿Cómo te llamas, tú, que en la batalla así me acosas? ¿Qué honor buscas ganar con mi cabeza?
DOUGLAS Douglas es mi nombre
y si tanto te busco en el combate
es porque algunos dicen que eres rey.
BLUNT Y dicen bien.
DOUGLAS Hoy lord Stafford pagó caro, rey Harry, por parecerse a ti: mi espada lo ultimó.
Y lo mismo te ocurrirá si no te rindes.
BLUNT ¡No seas tan soberbio, no nací, escocés, para rendirme: encontrarás
un rey para vengar la muerte de lord Stafford!
Luchan. DOUGLAS mata a BLUNT.
Luego entra HOTSPUR.
HOTSPUR ¡Si hubieras luchado en Holmedon de este modo, Douglas, jamás te hubiera derrotado!
DOUGLAS Todo acabó. Triunfamos. Aquí yace el rey.
HOTSPUR ¿Dónde?
DOUGLAS Aquí.
HOTSPUR ¿Este, Douglas? Oh, no, lo reconozco,
es Blunt; era un valiente caballero,
vestía ropas como las del rey.
DOUGLAS (Al cadáver.) ¡Que tu alma de tonto te acompañe!
¡Pagaste caro el título prestado!
¿Por qué dijiste ser el rey?
HOTSPUR Muchos van ataviados como el rey.
DOUGLAS ¡Lo juro por mi espada: mataré entero el guardarropas, prenda a prenda, hasta encontrar al rey!
HOTSPUR ¡Adelante!
¡Nuestras fuerzas prometen hoy un triunfo!
Salen, dejando el cadáver de Blunt.
Suenan las trompas. Entra FALSTAFF, solo.
www.lectulandia.com - Página 711
FALSTAFF Aunque pude escapar de Londres sin que nadie me ajustara las cuentas en la taberna, me temo que me ajusten las cuentas aquí, y aquí todo el mundo paga con su cabeza. ¡Caramba! ¿Y tú, quién eres? Sir Walter Blunt. Te ganaste tu honor. ¡Ya no hay vanidad para ti! Estoy tan caliente como plomo fundido, e igual de pesado. ¡Que Dios me libre del plomo! No necesito más peso que el de mis propias tripas. He conducido a mis pobres pelagatos al sitio donde los mandarán al otro mundo. No quedan tres con vida de los ciento cincuenta de mi grupo, y esos tres solo sirven para mendigar el resto de sus vidas en las murallas de la ciudad. ¿Pero quién viene aquí?
Entra el PRÍNCIPE HENRY.
PRÍNCIPE HENRY ¿Aquí, pedazo de haragán? Dame tu espada.
Más de un caballero ha sucumbido
al jactancioso acero del rival,
y las muertes no han sido aún vengadas.
Préstame esa espada, te lo ruego.
FALSTAFF ¡Caray, Hal, y yo te ruego que me des un respiro! Ni Gregorio el turco hizo proezas de armas como las que hice yo en este día. He liquidado a Percy; lo dejé bien listo.
PRÍNCIPE HENRY Listo para matarte, no lo dudo. Te ruego que me dejes esa espada.
FALSTAFF No, Hal, por Dios que si Percy aún vive, no tendrás mi espada; pero puedes llevarte mi pistola.
PRÍNCIPE HENRY Dámela. ¡Cómo! ¿Enfundada en su saco, todavía?
FALSTAFF Sí, Hal. Aún está caliente. Y así en su saco, como está, podría saquear una ciudad entera.
El PRÍNCIPE HENRY la saca de la funda,
y ve que es una botella de jerez.
PRÍNCIPE HENRY ¿Te parece momento para bromas?
Le arroja la botella y sale.
FALSTAFF Si Percy vive lo despreciaré. Eso, si se me cruza en el camino; porque si no fuera así, estoy tan poco dispuesto a salir a buscarlo como a rogarle que haga de mí un pedazo de carne al asador. No me gusta nada ese rictus honorable que vi en el rostro de sir Walter. Que me den la vida, si la puedo conservar; si no, el honor llegará sin buscarlo, y fin.
Sale.
www.lectulandia.com - Página 712
ESCENA IV
El campo de batalla, en Shrewsbury. Suenan las trompas. Movimiento de tropas. Entran el REY
HENRY, el PRÍNCIPE HENRY, lord John
LANCASTER y el conde de WESTMORLAND.
REY HENRY Te lo ruego, Harry, retírate; sangras demasiado.
Lord John Lancaster, id con él.
LANCASTER No, milord, no hasta que mi sangre corra como la suya.
PRÍNCIPE HENRY (Al REY.) Ruego a su majestad que avance, no sea que al quedarse atrás
alarme a los amigos.
REY HENRY Eso haré.
Lord Westmorland, llevadlo hasta su tienda.
WESTMORLAND Venid, milord, os llevaré a la tienda.
PRÍNCIPE HENRY ¿Llevarme? No preciso vuestra ayuda.
¡Dios no permita que un leve rasguño
aleje al príncipe de Gales
del campo de batalla donde yace
bañada en sangre y pisoteada la nobleza
y los rebeldes triunfan por masacre!
LANCASTER No perdamos tiempo. Venid, primo Westmorland.
Nuestro deber nos marca el camino.
¡Por el amor de Dios, venid!
Salen LANCASTER y WESTMORLAND.
PRÍNCIPE HENRY ¡Por Dios, Lancaster, me engañé contigo!
¡No pensé que albergaras tal valor!
Hasta hoy, John, te amé como mi hermano:
ahora te respeto como al alma mía.
REY HENRY Mantuvo a raya a Percy con la espada
con mayor entereza y con más ganas
que lo esperable en soldado tan bisoño.
PRÍNCIPE HENRY ¡Oh, este niño nos infunde brío a todos!
Sale.
Entra DOUGLAS.
DOUGLAS ¡Otro rey más! Crecen como cabezas de hidra.
www.lectulandia.com - Página 713
Yo soy Douglas, fatal a todo aquel
que luzca esas insignias. ¿Y quién eres tú que imitas la figura de un monarca?
REY HENRY Es el propio rey, Douglas, que lamenta que encontraras a tantas de sus sombras
y no al rey verdadero.
Tengo dos hijos que os están buscando a ti y a Percy en el campo de batalla; pero siendo que a mí me caes en suerte seré yo quien te pruebe. ¡Ponte en guardia!
DOUGLAS Temo que seas un farsante más. Empero tienes, a fe mía, la apostura de un rey. Lo único seguro
es que te tengo, y seas quien seas,
vas a morder el polvo.
Combaten. Cuando el REY HENRY peligra,
entra el PRÍNCIPE HENRY.
PRÍNCIPE HENRY ¡Cuida bien tu cabeza, perro escocés, o ya no la has de usar sobre los hombros!
En mi espada viven los espíritus
de Shirley, Blunt y Stafford. Es el príncipe de Gales quien te desafía, el que nunca prometió, pero ahora va a cumplir.
Combaten.
DOUGLAS huye.
Ánimo, milord. ¿Estáis bien?
Sir Nicholas Gawsey ha enviado refuerzos y también Clifton. Voy a unirme con él.
REY HENRY Tómate un respiro. Al rescatarme has recobrado tu nombre perdido
y mostrado que mi vida algo te importa.
PRÍNCIPE HENRY ¡Oh, Dios!, me han injuriado tanto que han dicho que deseaba vuestra muerte. De ser así, habría dejado caer
sobre vos la mano desdeñosa de Douglas:
hubiera sido más veloz, por cierto,
que todos los venenos de la tierra
y ahorrado a vuestro hijo el menester
www.lectulandia.com - Página 714
de traicionaros.
REY HENRY Ve con Clifton; yo iré con sir Nicholas Gawsey.
Sale el REY HENRY.
Entra HOTSPUR.
HOTSPUR O me equivoco, o eres Harry Monmouth.
PRÍNCIPE HENRY Hablas como si yo quisiera negar mi verdadero nombre.
HOTSPUR El mío es Harry Percy.
PRÍNCIPE HENRY Ante mí, entonces,
un rebelde con nombre de valiente.
Yo soy el príncipe de Gales: y tú, Percy, ya no has de competir conmigo en gloria. No pueden dos planetas
en una misma órbita moverse
ni soporta una Inglaterra sola
el doble reinado de Harry Percy
y el príncipe de Gales.
HOTSPUR Ni falta que hace, Harry, pues ya es hora de que uno de los dos termine su carrera. ¡Lástima que tu nombre en la guerra
no sea tan grande como el mío!
PRÍNCIPE HENRY Será mayor cuando este encuentro acabe y con esos honores que florecen
en tu cimera, haga una guirnalda
para adornar mi frente.
HOTSPUR ¡Tus alardes, no los aguanto más!
Luchan.
Entra FALSTAFF.
FALSTAFF ¡Bien hecho, Hal! ¡A él, Hal! Ah, no, a fe mía, esto no es juego de niños.
Entra DOUGLAS. Se bate con FALSTAFF, que cae
haciéndose el muerto. Sale DOUGLAS. El PRÍNCIPE
hiere de muerte a PERCY.
HOTSPUR ¡Harry, me has robado la juventud!
Siento menos perder la frágil vida
que los títulos de honor que me arrebatas.
Eso hiere mis pensamientos más
www.lectulandia.com - Página 715
que tu espada a mi carne. Pero
los pensamientos, esclavos de la vida,
y la vida, bufón del tiempo,
y el propio tiempo, que a todos controla, deben tener un fin. Ah, yo podría profetizar lo que ha de ser, mas la terrosa y fría mano de la muerte
me ata la lengua. No, Percy, eres polvo
y alimento de… de…
Muere.
PRÍNCIPE HENRY De los gusanos, valeroso Percy. ¡Adiós, gran corazón! ¡Oh, tela mal tramada, cómo te has encogido!
Cuando ese cuerpo contenía un alma
un reino entero le quedaba chico;
ahora en cambio, apenas dos pasos
de la tierra más vil, le alcanzan.
Esta tierra que sostiene tu cuerpo muerto no sostiene hombre vivo más audaz que tú. Si aún fueras sensible a mis elogios no te los prodigaría tan ardientes.
Mas déjame que cubra con mi casco
tu rostro mutilado;
Cubre el rostro de HOTSPUR.
y que, de parte tuya, me agradezca
por estos bellos ritos de ternura.
¡Adiós, y al cielo llévate mis loas!
Tu ignominia dormirá contigo en la tumba; no es preciso que un epitafio la recuerde.
Atisba a FALSTAFF caído en tierra.
¿Qué, viejo amigo, toda esa carne no pudo guardar un poco de vida? ¡Adiós, pobre Jack! Mejor hubiera sido prescindir
de otro mejor que tú. Si yo estuviera
enamorado de la tontería
el pesar de tu ausencia aplastaría
completamente mi ánimo. Este día
la muerte sangrienta cobró
www.lectulandia.com - Página 716
presas mucho mayores pero no
más gordas. Te prometo, mi amigo, que yo cuando pueda, te haré embalsamar. Mientras tanto, quédate en tu lugar bañado en la sangre de Percy
un valiente sin tacha, un noble sin par.
Sale.
FALSTAFF se levanta.
FALSTAFF ¿Embalsamarme? Si hoy te dejo embalsamarme, mañana pedirás permiso para hacerme en escabeche y pasado para comerme. Me cago en Dios, tenía que simular que estaba muerto o ese demonio calentón del escocés hubiera dado cuenta de mí, con vuelto y todo. ¿Simular? Miento, no he simulado nada. Morir es simular, porque el muerto es un simulacro de hombre que carece de una vida de hombre; pero simular que uno se muere, cuando aún esta vivo, no es ninguna simulación, sino la imagen cierta y perfecta de la vida. El componente más importante del valor es la prudencia, y ejerciendo dicho importante componente he salvado mi vida. Por la san Puta, muerto y todo, ese cohete de Percy me da miedo. ¿Y si él también está simulando y se levanta? A fe mía, me da miedo que resulte ser el mejor simulador de todos. Mejor lo pongo a buen recaudo; sí, y juraré que lo maté yo. ¿Por qué no podría levantarse como me levanté yo? Solo un buen par de ojos podrían refutarme, y nadie me ve. Por lo tanto, muy señor mío (clavándole la espada) acá va un tajo más para su muslo y ahora, upa con papá.
Levanta a HOTSPUR y se lo carga a la espalda.
Entran los príncipes HENRY y John LANCASTER.
PRÍNCIPE HENRY Vamos, hermano John; tu espada virgen la has cebado hoy como un valiente.
LANCASTER ¡Epa, mira quién está aquí!
¿No me dijiste que este gordo estaba muerto?
PRÍNCIPE HENRY Te lo dije, y bien muerto que lo vi, bañado en sangre y sin aliento.
(A FALSTAFF.)
¿Estás vivo?
¿O eres una fantasía que ante
nuestros ojos juega y nos confunde?
Habla, te lo ruego. No creeremos
en lo que vemos si además no oímos.
No eres lo que pareces ser.
www.lectulandia.com - Página 717
PRÍNCIPE HENRY
FALSTAFF Seguro que no: de hecho, no soy un doble, ni tengo dos cabezas; pero si no soy Jack Falstaff, entonces no soy nadie. Acá tenéis a Percy.
Deja caer
el cadáver de Hotspur.
Si vuestro padre quiere concederme algún título, que lo haga; y si no, que al próximo Percy lo mate él mismo. Creedme que me daría lo mismo ser conde o duque.
PRÍNCIPE HENRY ¿Qué te pasa? A Percy lo maté yo, y también a ti te he visto muerto.
FALSTAFF ¿Ah, sí? ¡Señor, señor, qué proclive es este mundo a la mentira! Te aseguro que yo estaba en tierra y sin aliento y lo mismo le pasaba a él; pero ambos nos levantamos al mismo tiempo y luchamos una hora larga, según el reloj de Shrewsbury. Si se me cree, bien; si no, que el pecado caiga sobre las cabezas de quienes deberían premiar el valor. Sostendré a muerte que yo le hice esta herida en el muslo; ¡si el tipo estuviera vivo y lo negara, por la san Puta que le haría tragar un palmo de mi espada!
LANCASTER Es la historia más rara que haya oído.
Es el tipo más raro que hayas visto.
(A FALSTAFF.)
Vamos ya, carga tu equipaje dignamente.
Por mi parte, si esta mentira te ennoblece
la adornaré con términos felices.
Toque de retreta.
Tocan a retirada; el triunfo es nuestro.
Vamos, hermano, busquemos una altura
desde donde mirar qué amigos viven,
cuáles han muerto.
Salen el PRÍNCIPE HENRY
y LANCASTER.
FALSTAFF Iré tras ellos, cargando mi presa y dispuesto a recibir mi recompensa. Que Dios recompense a quien me recompense. Si me conceden un título de Grande del Reino, me volveré más chico, pues me purgaré, dejaré el jerez y viviré en la pureza, como conviene a un noble.
Sale con el cadáver de Hotspur
a cuestas.
www.lectulandia.com - Página 718
ESCENA V
Otra parte del campo de batalla, donde el rey tiene su puesto de mando. Suenan las trompetas. Entran el REY HENRY, el PRÍNCIPE HENRY, LANCASTER, el conde de Westmorland, con WORCESTER y VERNON prisioneros.
REY HENRY Así la rebelión encuentra su castigo.
Worcester, mala entraña, ¿no envié
perdón y gracia, términos de afecto
a todos? Y dijiste lo contrario,
abusando de tanta candidez
de tu sobrino. Tres nobles han muerto de los nuestros, un conde y muchos otros que estarían con vida ahora mismo
si como buen cristiano hubieras llevado
fielmente mi mensaje a tus ejércitos.
WORCESTER Por mi seguridad hice lo que hice; y acepto mi desdicha con paciencia porque es inevitable y cae sobre mí.
REY HENRY Dad muerte a Worcester, junto a Vernon.
Respecto a los demás, esperaremos.
Salen WORCESTER y VERNON,
custodiados.
¿Qué sucede en el campo de batalla?
PRÍNCIPE HENRY El noble escocés Douglas, cuando vio que la suerte se volvía en su contra
que Percy estaba muerto y que sus hombres huían aterrados, escapó con ellos; cayó de una ladera y, lastimado,
los que lo perseguían lo atraparon.
Está en mi tienda ahora; si me dais permiso yo dispondré de él.
REY HENRY Lo tienes.
PRÍNCIPE HENRY Entonces, John, hermano mío, te encomiendo el honor de esta misión: concédele a lord Douglas libertad
sin rescate ni condición alguna.
El valor que ha mostrado ante nosotros
nos enseña a apreciar tanta proeza
www.lectulandia.com - Página 719
aun en él, que fue nuestro adversario.
LANCASTER Os doy gracias por esta cortesía y cumpliré el encargo de inmediato.
REY HENRY Solo nos resta ahora dividir
de este modo nuestras fuerzas: tú, John, irás a York acompañado de Westmorland,
y ambos haréis frente a lord Northumberland, quien junto a Scrope, ese prelado,
se ha alzado en armas, nos han dicho.
Nosotros, Harry, vamos hacia Gales,
a combatir a Glendower y al conde de March.
Después de otra jornada como esta,
la rebelión no reinará ya en esta tierra;
y tras una victoria tan brillante,
no debemos cejar hasta tener
todo aquello que siempre ha sido nuestro.
Salen.
www.lectulandia.com - Página 720
ENRIQUE IV
PARTE 2
versión de
Mirta Rosenberg y Daniel Samoilovich
Escrita probablemente en 1598, fue inscrita en el registro de publicaciones en agosto de 1600. Hay un Cuarto de 1600, publicado en dos tirajes que presentan importantes diferencias. El texto del Primer Folio de 1623 contiene ocho pasajes relevantes que no están en el Cuarto.
www.lectulandia.com - Página 721
DRAMATIS PERSONAE
RUMOR, el presentador
REY HENRY IV, también llamado rey Harry y Bolingbroke
Hijos del rey Henry IV:
PRÍNCIPE HENRY, príncipe de Gales, también llamado Hal y Harry
Monmouth, luego REY HENRY V
PRÍNCIPE JOHN Lancaster
Humphrey, duque de GLOUCESTER
Thomas, duque de CLARENCE
Leales al rey Henry IV:
Neville, conde de WARWICK
Conde de SURREY
Conde de WESTMORLAND
HARCOURT
Sir John Blunt
Rebeldes contra el rey Henry IV:
ARZOBISPO de York, Richard le Scrope
LORD BARDOLPH
Thomas, lord MOWBRAY, el conde mariscal
Lord HASTINGS
Sir John COLEVILLE
Percy, conde de NORTHUMBERLAND
LADY NORTHUMBERLAND, su esposa Kate, LADY PERCY, viuda de Hotspur TRAVERS, criado de Northumberland MORTON, mensajero arribado de Shrewsbury PORTERO de Northumberland
GRAN JUEZ
ASISTENTE del gran juez
www.lectulandia.com - Página 722
GOWER, un mensajero
«Humoristas no oficiales»:
Sir John FALSTAFF
PAJE, criado de Falstaff
BARDOLPH
PISTOLA
POINS
PETO
Mistress Quickly, doña SIEMPRELISTA, posadera
DOLLY RAJASÁBANAS
Jueces de paz:
Robert HUECO
SILENCIO
DAVY, criado de Hueco
Reclutas del rey Henry IV:
Ralph MOHOSO
Simon SOMBRA
Thomas VERRUGA
Francis DÉBIL
Peter NOVILLO del Prado
Oficiales de justicia:
COLMILLO
CEPO
Francis
WILLIAM
FIN

No hay comentarios:
Publicar un comentario