© Libro N° 14901. Hemisferio Occidental: Una Historia De Los Estados Unidos Escrita Por La Guerra. Toussaint, Eric. Emancipación. Marzo 14 de 2026
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HEMISFERIO
OCCIDENTAL:
Una Historia De Los Estados Unidos Escrita Por La Guerra
Eric
Toussaint
Hemisferio Occidental:
Una Historia De Los Estados Unidos Escrita Por La
Guerra
Eric Toussaint
La guerra como
instrumento constitutivo del poder estadounidense
Eric Toussaint
cadtm.org/06/03/026
Fuente: American
political prints, 1766-1876 / Bernard F. Reilly. Boston : G.K. Hall, 1991,
entry 1830-1. CC. Picryl.
https://picryl.com/media/united-states-slave-trade-1830
La historia oficial
de los Estados Unidos suele presentarse como el relato ejemplar de una nación
forjada en la lucha por la libertad y la ampliación progresiva de los derechos
democráticos. Sin embargo, una mirada crítica revela otra continuidad menos celebrada: la
guerra como instrumento constitutivo del poder estadounidense. Desde las
campañas coloniales contra las naciones amerindias, pasando por la esclavitud y
la segregación racial, hasta las intervenciones militares y golpes de Estado en
América Latina y el Caribe, la expansión territorial, económica y política de
Estados Unidos ha estado profundamente vinculada a la violencia organizada.
Este artículo propone recorrer esa trayectoria histórica para mostrar que no se
trata de episodios aislados ni de desviaciones accidentales, sino de una lógica
estructural que ha acompañado la formación y proyección del Estado
estadounidense desde sus orígenes hasta la actualidad.
Sommaire
· El aplastamiento de
los pueblos amerindios
· La esclavitud de
las poblaciones afrodescendientes y las políticas de segregación racial
· La doctrina Monroe
· Estados Unidos y el
tema de la deuda
· El testimonio del
mayor general Smedley D. Butler
· Las intervenciones
militares directas de Estados Unidos en el hemisferio occidental desde el (…)
· Conclusión: una
continuidad imperial, desde la conquista de tierras hasta la dominación
hemisférica
· Lecturas
complementarias recomendadas
El aplastamiento de
los pueblos amerindios
La historia
dominante de los Estados Unidos se presenta como la de una nación nacida de una
lucha por la libertad, que ha ido ampliando progresivamente los derechos
democráticos. Esta interpretación es profundamente engañosa. La trayectoria de
los Estados Unidos es, ante todo, la de una conquista armada por las potencias
europeas y sus colonos, que comenzó mucho antes de 1776 en detrimento de los
pueblos amerindios.
Desde el siglo
XVII, en el territorio que se convertiría en los Estados Unidos, los colonos
europeos libraron una guerra colonial de larga duración contra las naciones
amerindias
Desde el siglo
XVII, en el territorio que se convertiría en los Estados Unidos, los colonos
europeos libraron una guerra colonial de larga duración contra las naciones
amerindias. Esta guerra no fue ni marginal ni defensiva: su objetivo era la
apropiación de tierras, la destrucción de las sociedades indígenas y la
imposición de un orden colonial basado en la jerarquización racial. Las
masacres de civiles, la destrucción de aldeas, los desplazamientos forzados, la
esclavitud y los tratados impuestos por la fuerza constituyen los instrumentos
habituales de esta conquista.
La independencia de
1776 no rompió con esta lógica, sino que la transformó. La violencia colonial
se convirtió en una política de Estado, llevada a cabo en nombre de la
República. Las guerras contra las poblaciones amerindias del siglo XIX en el
marco de la Indian Removal [1], la política de
reservas y el exterminio de pueblos enteros prolongaron y amplificaron las
prácticas coloniales anteriores.
Mapa reconstruido
de las áreas geográficas donde se hablaban las distintas lenguas de los nativos
americanos en Estados Unidos. Por William C. Sturtevant, Instituto Smithsonian,
1967 - Mapa del USGS de 1967, dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5824202
Una vez completada
en gran medida la conquista interior, esta lógica se proyecta más allá de las
fronteras durante el siglo XIX. El hemisferio occidental se convierte en el
nuevo espacio de expansión, injerencia y dominación. Guerras, ocupaciones,
golpes de Estado, sanciones económicas e intervenciones militares directas o
indirectas marcan la historia de los Estados Unidos en América Latina y el
Caribe.
Esa expansión tiene
su raíz en la tendencia del capitalismo a expandirse en busca de la ampliación
de sus mercados, las poblaciones que puede explotar y los recursos que puede
extraer. Desde finales del siglo XIX, con la aparición de grandes empresas capitalistas
monopolísticas con objetivos cada vez más internacionales y globales, esta
tendencia se pone de manifiesto en frecuentes intervenciones contra países
formalmente independientes, así como en un nuevo periodo de colonización (como
el reparto del continente africano entre las potencias europeas en la
conferencia de Berlín de 1885).
De más está decir
que ese sistema, el sistema capitalista, desde sus orígenes hasta su
consolidación, además del desplazamiento de las comunidades amerindias, de la
esclavización de los pueblos africanos y de las intervenciones imperialistas,
también incluye la explotación de la clase trabajadora en Estados Unidos. Lo
señalamos, pues se trata de una dimensión del proceso que no examinaremos en
este artículo.
Cronología de la
agresión estadounidense en Norteamérica, Centroamérica y el Caribe. Imagen
diseñada por CADTM con ayuda de IA
La esclavitud de
las poblaciones afrodescendientes y las políticas de segregación racial
Una vez concluida
en gran medida la conquista interior, esta lógica se proyecta más allá de las
fronteras a lo largo del siglo XIX. El hemisferio occidental se convierte en el
nuevo espacio de expansión, injerencia y dominación
Para completar el
panorama de la violencia estructural que ha marcado la historia de los Estados
Unidos, es imprescindible incluir la esclavitud de los africanos y sus
descendientes, instaurada desde la época colonial e institucionalizada tras la
independencia.
A partir del siglo
XVII y sobre todo, en los siglos XVIII y XIX, millones de africanos fueron
deportados por la fuerza a América del Norte en el marco de la trata
transatlántica.
Reducidos a la
esclavitud, eran considerados bienes muebles, privados de libertad, de derechos
civiles y de cualquier reconocimiento jurídico como personas. Su trabajo
forzoso constituyó uno de los fundamentos económicos de las colonias y,
posteriormente, de los jóvenes Estados Unidos, especialmente en las
plantaciones de tabaco, algodón, arroz y caña de azúcar del sur. Las
condiciones de explotación eran extremadamente duras: jornadas laborales
agotadoras, violencia física, separaciones familiares, ausencia total de
protección legal frente a los abusos. La esclavitud se basaba en un sistema
racial jerárquico que asociaba el color de la piel con el estatus social,
justificando la opresión con teorías pseudocientíficas y religiosas.
Reproducción de un
volante que anuncia una subasta de esclavos en Charleston, Carolina del Sur, en
1769. CC. Wikimedia Commons. https://picryl.com/media/slave-auction-ad-a85ad0
Traducción de la
imagen de arriba
Charlestown, 24 de
julio de 1769.
EN VENTA,
El jueves, tercer
día del próximo agosto,
UNA CARGA
de
NOVENTA Y CUATRO
Negros jóvenes y
sanos,
consistente en
treinta y nueve
hombres, quince niños,
veinticuatro
mujeres y
dieciséis chicas.
Recién llegados,
a bordo del
bergantín Dembia, Francis Bare, capitán,
de Sierra Leona,
por
DAVID Y JOHN DEAS.
Por supuesto,
existió un significativo movimiento antiesclavista, compuesto por distintas
tendencias, desde las más moderadas e institucionales, hasta la más radicales e
insurreccionales, representadas por figuras como John Brown. Junto a la
resistencia de los esclavos no dejaron de plantear el problema de la esclavitud
como un tema central e ineludible de la política en Estados Unidos.
La Guerra de
Secesión (1861-1865) enfrentó principalmente a los estados esclavistas del sur
con los estados del norte. Condujo a la adopción de la XIII Enmienda a la
Constitución en 1865, que abolió oficialmente la esclavitud. Sin embargo, esta
abolición no puso fin a la discriminación ni a la violencia. Durante el período
conocido como la Reconstrucción (1865-1877) se lograron avances jurídicos, en
particular con las enmiendas XIV y XV, que garantizaban la ciudadanía y el
derecho al voto a los hombres negros. De igual forma, durante la ocupación del
sur antiguamente esclavista por tropas federales se tomaron medidas para
proteger a los libertos del abuso de usureros y antiguos amos, se protegió su
ejercicio del derecho al voto, se logró la elección de funcionarios públicos
negros y se crearon universidades para recibir a la población negra,
anteriormente esclava. La obra clásica del sociólogo afroamericano W. E. B.
Dubois, Black Reconstruction in America recoge la historia de este periodo.
Pero estos logros se vieron rápidamente debilitados cuando la clase capitalista
del norte abandonó esas políticas radicales y se acomodó al auge de los grupos
supremacistas blancos en el Sur, lo que condujo a la consolidación del poder de
las antiguas clases poseedoras blancas del Sur y la promulgación, a finales del
siglo XIX, de las llamadas «leyes Jim Crow».
A finales del siglo
XIX, las llamadas «leyes Jim Crow» instauraron una estricta separación racial
en las escuelas, los transportes, los lugares públicos y el acceso a la
vivienda
Estas leyes
segregacionistas establecieron una estricta separación racial en las escuelas,
el transporte, los lugares públicos y el acceso a la vivienda. Fueron validadas
en 1896 por la sentencia del Tribunal Supremo «separados pero iguales». En
realidad, los servicios y las infraestructuras destinados a los afroamericanos
eran sistemáticamente inferiores. A esto se sumaba la exclusión política
mediante pruebas de alfabetización e impuestos electorales, así como un clima
de terror marcado por linchamientos y violencia racial.
“Venta de
esclavos”, The Savannah Republican, 8 de febrero de 1859. Wikimedia Commons.
CC. https://picryl.com/media/1859-great-slave-auction-ad-f19a80
Traducción de la
imagen de arriba
EN VENTA. Negros para algodón de fibra larga y arroz.
Un grupo de 460
negros, acostumbrados a cultivar arroz y provisiones; entre ellos se encuentran
varios buenos mecánicos y sirvientes. Serán vendidos el 2 y 31 de marzo, en
Savannah, por JOSEPH BRYAN.
Condiciones de
venta. Un tercio en efectivo; el resto mediante un bono que devenga intereses
desde el día de la venta, pagadero en cuatro cuotas anuales iguales,
garantizado por una hipoteca de persona esclavizada y un bono personal
aprobado, o mediante aceptación pagadera en Savannah o Charleston. Los
compradores pagarán los costos de escritura.
Este sistema de
segregación legal perduró hasta los años 1950-1960. El movimiento por
los derechos civiles, impulsado por numerosas figuras y organizaciones, condujo
a importantes reformas: la sentencia de 1954 que declaraba inconstitucional la
segregación escolar, seguida de la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la Ley de
Derechos Electorales de 1965, que prohibían la discriminación racial y
protegían el derecho al voto. A pesar de estos avances legales, las
desigualdades heredadas de la esclavitud y la segregación siguieron teniendo
efectos duraderos en los planos económico, social y territorial.
Así, la historia de
los Estados Unidos está marcada no solo por el despojo y la violencia contra
los pueblos amerindios, sino también por la esclavitud y la segregación de los
afroamericanos, dos sistemas de opresión distintos pero profundamente estructurantes
en la formación del país.
La doctrina Monroe
La doctrina Monroe
sirvió para encubrir una política de conquista cada vez más agresiva por parte
de los Estados Unidos en detrimento de los nuevos Estados latinoamericanos
independientes
A partir de 1823,
el Gobierno de los Estados Unidos adoptó la doctrina Monroe. Tomada del nombre
de un presidente republicano de los Estados Unidos, James Monroe, condenaba
cualquier intervención europea en los asuntos «de las Américas». En realidad,
la doctrina Monroe sirvió para encubrir una política de conquista cada vez más
agresiva por parte de los Estados Unidos en detrimento de los nuevos Estados
latinoamericanos independientes, comenzando con la anexión de gran parte de
México en la década de 1840 (Texas, Nuevo México, Arizona, California,
Colorado, Nevada, Utah). Las tropas norteamericanas llegaron incluso a ocupar
la capital, México, en septiembre de 1847. Ese mismo año ocuparon también el
estratégico puerto de Veracruz.
Toro Sentado (c.
1831-1890) fue un gran líder espiritual y político Lakota Sioux (Hunkpapa),
famoso por unir a las tribus nativas americanas contra la invasión de sus
tierras por parte de Estados Unidos. Figura emblemática de la resistencia, ganó
la famosa batalla de Little Bighorn en 1876. Retrato de toro sentado.
Fotografía de D. F. Barry, 1885. http://www.loc.gov/rr/print/list/picamer/paWestern.html. Wikimedia
Commons. CC. https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Sitting_Bull.jpg
Luego de la
conquista de una gran parte de México, la población mexicana y sus
descendientes en los territorios conquistados se sumaron a las poblaciones en
Estados Unidos que sufrían distintas formas de desplazamiento, exclusión,
negación de derechos en el sistema social y político en Estados Unidos.
En 1898, Estados
Unidos declaró la guerra a España y se apoderó, de diversas formas, de cuatro
de sus colonias: Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam.
Es interesante
destacar que, en 1902, en contradicción con la doctrina Monroe, Washington no
defendió a Venezuela cuando este país sufrió una agresión armada por parte de
Alemania, Gran Bretaña, Italia y Holanda con el objetivo de obligarlo a pagar
su deuda. Posteriormente,
Estados Unidos intervino diplomáticamente para que Caracas reanudara el pago de
la deuda. Esta actitud de Washington dio lugar a una gran controversia con
diferentes gobiernos latinoamericanos y, en particular, con el ministro de
Asuntos Exteriores argentino, Luis M. Drago, quien declaró:
«El principio
que me gustaría que se reconociera es que la deuda pública no puede dar lugar a
una intervención armada y mucho menos a la ocupación física del territorio de
las naciones americanas por parte de una potencia europea».
Esto es lo que se
conocerá posteriormente como la doctrina Drago. Los debates entre los gobiernos
dieron lugar a una conferencia internacional en La Haya que culminó, entre
otras cosas, con la adopción de la Convención Drago-Porter (llamada así por H.
Porter, militar y diplomático de los Estados Unidos) en 1907. Esta convención
establecía que el arbitraje debía ser el primer medio para resolver los
conflictos: todo Estado parte en la convención debía aceptar someterse a un
procedimiento de arbitraje y participar en él de buena fe, de lo contrario, el
Estado que reclamaba el reembolso de su deuda recuperaba el derecho a utilizar
la fuerza armada para lograr sus fines. Posteriormente, esta convención fue
violada en numerosas ocasiones por Washington.
En 1903, el
presidente Theodore Roosevelt apoyó y promovió la separación e independencia de
Panamá. Su objetivo era poder construir y poner en funcionamiento el canal de
Panamá bajo el control de Washington.
En 1904, el mismo
presidente anunció que Estados Unidos se consideraba el gendarme de América.
Enunció lo que se conoce como el corolario Roosevelt a la doctrina Monroe:
«La injusticia
crónica o la impotencia que resulta de un relajamiento general de las normas de
la sociedad civilizada puede exigir, en última instancia, en América o en
cualquier otro lugar, la intervención de una nación civilizada y, en el
hemisferio occidental, la adhesión de Estados Unidos a la doctrina Monroe puede
obligar a Estados Unidos, aunque sea de mala gana, en casos flagrantes de
injusticia e impotencia, a ejercer un poder policial internacional» [2].
En 1915, Estados
Unidos invade Haití con el pretexto de recuperar deudas y ocupa el país hasta
1934
En 1915, Estados
Unidos invadió Haití con el pretexto de recuperar deudas y ocupó el país hasta
1934. El escritor uruguayo Eduardo Galeano escribe:
«Estados Unidos
ocupó Haití durante veinte años y, en ese país negro que había sido escenario
de la primera revuelta victoriosa de esclavos, introdujo la segregación racial
y el régimen de trabajos forzados, mató a mil quinientos trabajadores durante
una de sus operaciones de represión (según una investigación del Senado
estadounidense, en 1922) y, cuando el Gobierno local se negó a convertir el
Banco Nacional en una sucursal del National City Bank de Nueva York,
suspendieron el pago de las indemnizaciones que se solían abonar al presidente
y a sus ministros para obligarlos a reflexionar.» [3].
Otras
intervenciones militares de Estados Unidos tuvieron lugar en la misma época: el
envío, en 1909 y entre 1912 y 1933, de tropas de ocupación a Nicaragua; la
ocupación del puerto de Veracruz en México en 1914 durante la revolución; la
ocupación de la República Dominicana de 1916 a 1924; la expedición al norte de
México contra la revolución y, en particular, contra las tropas de Pancho
Villa. Esta lista no es exhaustiva.
Cabe recordar que
en varios casos las intervenciones de Estados Unidos fueron el preámbulo de la
instalación de duraderas y sanguinarias dictaduras tras la retirada de sus
tropas. Fue el caso de República Dominicana y Nicaragua: las dictaduras de
Somoza y Trujillo fueron encabezadas por figuras que habían ascendido como
oficiales de los cuerpos militares creados y entrenados por la ocupación por
Estados Unidos.
Estados Unidos y el
tema de la deuda
Este breve resumen
de la intervención y la política de Estados Unidos en América en el siglo XIX y
principios del XX permite comprender las verdaderas motivaciones de Washington
para repudiar las deudas con Cuba en 1898 (véase https://www.cadtm.org/El-repudio-por-Estados-Unidos-de ) y en Costa
Rica en la década de 1920 (véase https://www.cadtm.org/El-repudio-de-las-deudas-por-parte ). Tras
derrotar al ejército imperial español frente a las costas de Santiago de Cuba
en junio de 1898, Estados Unidos se negó a hacerse cargo de las deudas que los
acreedores de esta colonia española reclamaban a Cuba. Washington declaró nula
esta deuda odiosa, ya que había
servido para mantener la dominación colonial contra las aspiraciones
independentistas de los cubanos. Washington utilizó este argumento de manera
perfectamente oportunista, ya que Estados Unidos quería dominar de facto la
isla sin tener que asumir el pago de la deuda. Hicieron lo mismo tras la
invasión de Irak en 2003 (véase: https://www.pensamientocritico.org/eritou1103.htm ). En cuanto
a la cancelación de la deuda de Costa Rica con un gran banco británico tras la
Primera Guerra Mundial, también en este caso Estados Unidos defendió a Costa
Rica de manera perfectamente oportunista, ya que se trataba de debilitar en el hemisferio
occidental el poder de Gran Bretaña, que en aquella época era todavía la
primera potencia imperialista mundial. Estados Unidos tenía todo el interés en aparecer
como la nación protectora de Costa Rica en el marco de la doctrina Monroe.
El testimonio del
mayor general Smedley D. Butler
En 1935, el mayor
general Smedley D. Butler, que participó en muchas expediciones estadounidenses
en América, ya retirado, resumió a su manera la política de Washington:
«Pasé treinta y
tres años y cuatro meses como militar en la fuerza más eficaz de este país: la
infantería de marina. Ascendí todos los peldaños de la jerarquía, desde el
grado de subteniente hasta el de general de división. Y, durante todo ese
tiempo, pasé la mayor parte del tiempo como sicario de primera clase al
servicio de los grandes negocios, de Wall Street y de los banqueros. En
resumen, fui un sicario al servicio del capitalismo... Por ejemplo, en 1914,
contribuí a que México, y más concretamente Tampico, se convirtiera en una
presa fácil para los intereses petroleros estadounidenses. Contribuí a que
Haití y Cuba se convirtieran en lugares adecuados para el cobro de las rentas
del National City Bank... . Entre 1909 y 1912, ayudé a depurar Nicaragua para
el banco internacional Brown Brothers. En 1916, llevé la luz a la República
Dominicana en nombre de los intereses azucareros norteamericanos. En 1903,
ayudé a pacificar Honduras, en beneficio de las
empresas frutícolas norteamericanas.» [4]
Para ser justos hay
que señalar que en esos momentos Butler se había convertido en un fuerte
crítico de las intervenciones y políticas militaristas de Estados Unidos, en
las que anteriormente había participado.
Las intervenciones
militares directas de Estados Unidos en el hemisferio occidental desde el final
de la Segunda Guerra Mundial hasta 2026
Desde 1945, las
intervenciones estadounidenses en el hemisferio occidental han oscilado entre
operaciones clandestinas, guerras indirectas e invasiones convencionales, con
despliegues que van desde unos pocos cientos de hombres (Guatemala) hasta más
de 27 000 soldados (Panamá), con dramáticas consecuencias humanas para los
países afectados, en particular la República Dominicana y Panamá.
Desde 1945, Estados
Unidos ha llevado a cabo una serie de intervenciones militares en el hemisferio
occidental, alternando operaciones clandestinas, guerras por procuración (proxy
wars) e invasiones convencionales. A continuación, solo abordo las intervenciones
armadas directas más conocidas.
La primera gran
operación de la posguerra tuvo lugar en Guatemala en 1954. La administración
Eisenhower orquestó, a través de la CIA, el derrocamiento del presidente Jacobo
Árbenz (operación PBSUCCESS). No se trató de un desembarco masivo de tropas
estadounidenses: el golpe de Estado de los generales contra el presidente
constitucional contó con la intervención de varios cientos de combatientes
entrenados y armados por la CIA, respaldados por una guerra psicológica y apoyo
logístico. El objetivo era impedir la continuación de la reforma agraria y la
nacionalización de las empresas estadounidenses del sector agroindustrial.
En 1961, la
atención se centra en Cuba. La operación de Bahía de Cochinos, destinada a
derrocar al gobierno revolucionario, moviliza a unos 1400 exiliados cubanos
(Brigada 2506), entrenados y equipados por Washington. Ninguna división
estadounidense regular combate oficialmente sobre el terreno, pero la operación
fue totalmente planificada y apoyada por Estados Unidos. El fracaso fue rápido
y políticamente costoso. El pueblo cubano se movilizó en defensa del proceso
revolucionario en curso.
El salto
cualitativo se produjo en 1965 en la República Dominicana. Juan Bosch,
intelectual progresista, es el primer presidente elegido democráticamente tras
la caída del dictador Trujillo. Siete meses después de su investidura, es
derrocado por un golpe de Estado militar apoyado por la élite conservadora, que
lo acusa de ser «demasiado de izquierdas» o procomunista. Ante la resistencia
contra el golpe, Washington lanza la operación Power Pack. Se desplegaron unos
22 000 soldados estadounidenses (más de 40 000 pasarían por la isla durante la
operación). Las bajas estadounidenses ascendieron a varias decenas. Por parte
dominicana, las estimaciones generalmente aceptadas hablan de entre 2000 y 4000
muertos, entre civiles y combatientes.
Fuente : National
Archives and Records Administration, public domain, https://timelessmoon.getarchive.net/media/honduran-soldiers-first-troops-of-inter-american-peace-force-arrive-to-assume-c4c1d3
En la década de
1980 se aplica una estrategia más indirecta en Nicaragua. La administración
Reagan no lleva a cabo una invasión clásica, sino que apoya, financia y entrena
a los «Contras» contra el gobierno sandinista. Se trata de una guerra proxy :
sin despliegue masivo de tropas estadounidenses, pero con asesores, supervisión
clandestina y un importante apoyo logístico estructurado. Sin olvidar la
colocación de minas submarinas en los principales puertos de Nicaragua
(Corinto, Puerto Sandino y El Bluff) entre finales de 1983 y principios de
1984. La CIA supervisó directamente la operación. Tras una demanda presentada
por Nicaragua, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) dictó una famosa
sentencia en la que condenaba severamente a Estados Unidos por uso ilícito de
la fuerza. La Corte consideró que el minado de los puertos y los ataques contra
las instalaciones petroleras constituían una violación de la obligación de no
recurrir a la fuerza contra otro Estado. Ante el avance del proceso, Estados
Unidos retiró su reconocimiento de la jurisdicción obligatoria de la CIJ. A
continuación, Washington utilizó su derecho de veto en el Consejo de Seguridad
para bloquear la ejecución de la sentencia (que exigía el pago de una
indemnización estimada en varios miles de millones de dólares). No obstante,
esta sentencia de la CIJ sigue siendo hoy en día la referencia fundamental en
el derecho internacional sobre la prohibición del uso de la fuerza y el
principio de no intervención.
En El Salvador,
Guatemala y Honduras, la intervención de la CIA y de expertos militares
estadounidenses en apoyo de los regímenes anticomunistas represivos es
sistemática durante este periodo.
En 1983, Estados
Unidos invade Granada (operación Urgent Fury). Unos 7 000 soldados
estadounidenses desembarcaron para derrocar a un gobierno de izquierda muy
debilitado, después de que una de sus facciones depusiera y ejecutara a Maurice
Bishop y otros dirigentes del New Jewel Movement. El gobierno de Granada apenas
contaba con un ejército de mil combatientes. La operación fue breve y marcó el
regreso de una intervención militar directa y asumida.
En diciembre de
1989, la intervención en Panamá constituyó la intervención más masiva desde la
República Dominicana. La operación Causa Justa movilizó a unos 27 000 militares
estadounidenses para derrocar al general Manuel Noriega y sobre todo, para asegurarse
el control del Canal de Panamá. Las bajas estadounidenses se cuentan por
decenas. Las bajas panameñas siguen siendo controvertidas: las estimaciones
varían entre 500 y 3000 muertos, incluyendo militares y civiles, con una
concentración de los combates en los barrios urbanos de la ciudad de Panamá, en
particular El Chorrillo.
Operación “Causa
Justa” en Panamá en 1989, Asunto Operación/Serie: CAUSA JUSTA
Base: Arraiján
País: Panamá (PAN)
Operador de cámara
de escena: PH1 Elliott
Estado de
publicación: Publicado al público
Archivos
fotográficos digitales del servicio militar combinado. Dominio público.
picril. https://picryl.com/media/marines-of-company-d-2nd-light-armored-infantry-battalion-stand-guard-with-e6e7f9
En 1994, Washington
interviene en Haití (operación Uphold Democracy). Se despliegan cerca de 25 000
soldados estadounidenses.
En relación con la
agresión militar a Venezuela el 3 de enero de 2026. Aproximadamente 150 aviones
participaron en la ofensiva. Entre ellos se encontraban cazas furtivos F-35A
(desplegados desde la antigua base naval Roosevelt Roads en Puerto Rico) para destruir
las baterías antiaéreas S-300 y los radares, así como una decena de
helicópteros de transporte y ataque del 160.º SOAR (Regimiento de Aviación de
Operaciones Especiales). La incursión fue llevada a cabo por unidades de élite
de la Delta Force, transportadas en helicóptero directamente al complejo
presidencial de Miraflores y al fuerte Tiuna. Se estima que varios cientos de
comandos participaron en el asalto directo, mientras que miles de marines
permanecieron en alerta en los barcos. Además del complejo presidencial, los
ataques destruyeron centros de investigación, almacenes de suministros médicos
en La Guaira y antenas de comunicación para paralizar el mando venezolano. En
el mar, el grupo de asalto anfibio del USS Iwo Jima (LHD-7) fue el centro logístico
de la operación. Contaba con el apoyo de una flota de destructores y del
portaaviones USS Gerald R. Ford. El presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia
Flores fueron capturados en su residencia, trasladados inmediatamente por la
fuerza a Nueva York a través de la base militar de Guantánamo y detenidos en
una prisión de Brooklyn a la espera de un juicio que, según se prevé, comenzará
en 2027. La intervención de Estados Unidos provocó la muerte de más de 80
combatientes del lado venezolano y cubano que intentaban proteger a la pareja
presidencial.
Leer sobre la
política de Trump en el hemisferio occidental:
«Indultado el
expresidente narco hondureño Hernández, secuestrado Maduro: el cinismo de
Trump» https://www.cadtm.org/El-expresidente-hondureno-Hernandez-indultado-Maduro-secuestrado-El-cinismo-de
«Trump y el dominio
imperialista sin complejos del hemisferio occidental», https://www.cadtm.org/Trump-y-el-dominio-imperialista-sin-complejos-del-hemisferio-occidental
Golpes de Estado
realizados a solicitud y/o con apoyo de Estados Unidos. Imagen diseñada por
CADTM con ayuda de IA
En esta lista, que
no es exhaustiva, solo he incluido las agresiones en las que se ha utilizado un
número importante de militares estadounidenses o mercenarios entrenados y
dirigidos directamente por ellos. En lo que respecta al hemisferio occidental,
hay que añadir un gran número de golpes de Estado realizados a petición y/o con
el apoyo de los Estados Unidos, en particular los siguientes:
•Colombia
(1953): Golpe de Estado de Gustavo Rojas Pinilla.
•Brasil (1964): Golpe de
Estado militar contra João Goulart con el apoyo logístico de la operación
Brother Sam.
•Bolivia
(1964): Derrocamiento de Víctor Paz Estenssoro por el general René Barrientos.
•Bolivia
(1971): Golpe de Estado del general Hugo Banzer contra Juan José Torres.
•Chile (1973): Derrocamiento
y asesinato de Salvador Allende por el general Augusto Pinochet (apoyo de la
CIA)
•Uruguay
(1973): El «golpe de Estado cívico-militar».
•Argentina (1976): Golpe militar
liderado por Jorge Rafael Videla.
•Venezuela (2002): Intento de
golpe de Estado contra Hugo Chávez (apoyo diplomático inmediato de EE. UU.,
pero fracaso del golpe en menos de dos días).
•Haití (2004): Salida
forzosa del presidente Jean-Bertrand Aristide (acusaciones de secuestro por
parte de las fuerzas estadounidenses durante una insurrección).
•Honduras (2009): Derrocamiento
de Manuel Zelaya (reconocimiento diplomático controvertido del Gobierno
interino).
•Bolivia (2019): Dimisión
forzosa de Evo Morales
•Venezuela
(2019): reconocimiento de Washington a Juan Guaidó como presidente y llamamiento
de Trump al ejército venezolano para derrocar al presidente Maduro.
La lista está por
completar
Cronología de las
intervenciones estadounidenses en el hemisferio occidental en los siglos XX y
XXI
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Así, desde 1945,
las intervenciones estadounidenses en el hemisferio occidental han oscilado
entre operaciones clandestinas, guerras indirectas e invasiones convencionales,
con despliegues que van desde unos pocos cientos de hombres (Guatemala) hasta
más de 27 000 soldados (Panamá), con dramáticas consecuencias humanas para los
países afectados, en particular en la República Dominicana y Panamá.
Cronología de las
intervenciones militares y agresiones
(Investigaciones
realizadas por Éric Toussaint a partir de diversas fuentes)
Otras
intervenciones del Gobierno de EEUU en América Latina. Imagen diseñada por
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Conclusión: una
continuidad imperial, desde la conquista de tierras hasta la dominación
hemisférica
Los métodos han
evolucionado, pero los objetivos se han mantenido constantes: controlar los
territorios, los recursos y las decisiones políticas de los pueblos
El examen histórico
de las guerras libradas en el territorio de los Estados Unidos y en el
hemisferio occidental revela una continuidad fundamental. La violencia no es
una anomalía de la historia estadounidense: es su matriz. Desde la destrucción
de las naciones amerindias hasta la injerencia permanente en América Latina y
el Caribe, la misma lógica se repite a lo largo de los siglos.
Los pueblos
indígenas fueron las primeras víctimas de esta trayectoria: desposeídos de sus
tierras, diezmados por la guerra, relegados a reservas, negados en su
soberanía. Esta guerra interna, librada en nombre del progreso y la
civilización, proporcionó el modelo ideológico y militar para intervenciones
posteriores. El cierre de la «frontera» no puso fin a la expansión: la
desplazó.
En los siglos XX y
XXI, Estados Unidos proyectó esta lógica en todo el hemisferio occidental, bajo
sucesivas justificaciones: lucha contra el comunismo, defensa de la democracia,
guerra contra el terrorismo. Los métodos han evolucionado, pero los objetivos
se han mantenido constantes: controlar los territorios, los recursos y las
decisiones políticas de los pueblos.
Reconocer esta
continuidad no es un ejercicio ideológico, sino una exigencia política e
histórica. Permite comprender que las intervenciones contemporáneas no son
rupturas, sino la prolongación de un largo proceso. Mientras esta historia siga
oculta o minimizada, la violencia que genera podrá seguir presentándose como
necesaria o legítima.
Este artículo
invita, por el contrario, a nombrar los hechos, a restituir la voz de los
pueblos dominados y a recordar una evidencia que con demasiada frecuencia se
borra: el poder estadounidense se construyó, y aún se mantiene, mediante la
guerra u otras formas de violencia.
Lecturas
complementarias recomendadas
Howard Zinn, Una
historia popular de los Estados Unidos
Importante obra de
síntesis crítica. Zinn adopta sistemáticamente el punto de vista de los
dominados —pueblos amerindios, esclavos, clases populares— y deconstruye el
relato nacional estadounidense. Aunque se trata de un libro de divulgación, se
basa en un amplio corpus de fuentes primarias y secundarias. Imprescindible
para comprender la lógica global de la conquista y la violencia de Estado.
Howard Zinn A
People’s History of the United States. 1ª ed., Harper & Row, 1980.
La otra historia de
los Estados Unidos: desde 1492 hasta hoy. Logroño, España: Pepitas de Calabaza,
2021, 768 p., ISBN 978-84-17386-95-5
Roxanne
Dunbar-Ortiz, An Indigenous Peoples’ History of the United States
Referencia
ineludible de la historiografía decolonial. La autora analiza la formación de
los Estados Unidos como un proyecto de colonización basado en la guerra, la
expulsión y la destrucción de las sociedades indígenas. Trabajo riguroso, muy
documentado, especialmente útil para relacionar las guerras indias con las
posteriores intervenciones imperiales.
Roxanne
Dunbar-Ortiz, An Indigenous Peoples’ History of the United States
_ Dunbar-Ortiz,
Roxanne. An Indigenous Peoples’ History of the United States. Boston: Beacon
Press, 2014.
Ned Blackhawk,
Violencia sobre la tierra
Estudio académico
en profundidad sobre la violencia colonial en América del Norte. Blackhawk
muestra cómo la guerra, mucho antes de 1776, estructura las relaciones de poder
y configura el espacio político norteamericano. Útil para respaldar el análisis
de los conflictos del siglo XVIII con un sólido aparato crítico.
Ned Blackhawk,
Violence over the Land: Indians and Empires in the Early American West.
Cambridge, MA: Harvard University Press, 2006.
Claudio Saunt,
Unworthy Republic: The Dispossession of Native Americans and the Road to Indian
Territory
Análisis preciso de
los mecanismos políticos, jurídicos y militares de la expulsión de los indios.
La obra pone de relieve la responsabilidad directa de las instituciones
federales en el despojo de las naciones amerindias y desmonta el mito de una
expansión «inevitable».
Claudio Saunt,
Unworthy Republic: The Dispossession of Native Americans and the Road to Indian
Territory. New York, NY: W. W. Norton & Company, 2020. ISBN:
978-0393609844.
Dee Brown, Bury My
Heart at Wounded Knee
Clásico de la
historia crítica de las guerras indias del siglo XIX. Aunque más antiguo y a
veces narrativo, el libro sigue siendo valioso para documentar las masacres,
los desplazamientos forzados y la destrucción de las naciones de las llanuras,
a partir de testimonios y fuentes contemporáneas.
Dee Brown, Bury My
Heart at Wounded Knee: An Indian History of the American West. New York: Holt,
Rinehart & Winston, 1970. ISBN: 0-03-085322-2.
Greg Grandin,
Empire’s Workshop
Imprescindible para
comprender la continuidad entre la conquista interior y las intervenciones
exteriores. Grandin analiza América Latina como un laboratorio de las prácticas
imperiales estadounidenses, relacionando los siglos XIX y XX en una misma trayectoria
de dominación.
Greg Grandin,
Empire’s Workshop: Latin America, the United States, and the Rise of the New
Imperialism. New York: Holt Paperbacks, 2007. ISBN: 978-0805083231.
James D. Cockcroft,
América Latina y Estados Unidos
Consta de tres
partes: México y América central, el Caribe y Sudamérica. Estamos ante un libro
bifronte: de un lado un manual cómodo, de fácil consulta, sólidamente
informado; de otro, un ensayo consistente, una visión abarcadora, que descubre
el contradictorio pero coherente diseño estadounidense hacia América Latina.
James D. Cockcroft,
América Latina y Estados Unidos, Siglo XXI Editores, 2001, ISBN9789682323324
ISBN-109682323320
Eduardo Galeano,
Las venas abiertas de América Latina.
En Las venas
abiertas de América Latina (1971), Galeano sostiene que el subdesarrollo
latinoamericano no es un atraso natural, sino el resultado histórico de siglos
de saqueo colonial y dependencia económica, primero bajo las potencias europeas
y luego bajo la hegemonía de Estados Unidos.
Eduardo Galeano,
Las venas abiertas de América Latina. La Habana: Casa de las Américas, 1971.
Primera edición en español. La edición más reciente : Eduardo Galeano, Las
venas abiertas de América Latina. Madrid: Siglo XXI de España Editores, 2021.
ISBN 978-84-323-2024-8.
Du Bois, W. E. B.
Reconstrucción negra: ensayo sobre la historia del pueblo negro en su intento
por reconstruir la democracia en América, 1860-1880.
En Black
Reconstruction in America (1935), W. E. B. Du Bois reevalúa el período de la
Reconstrucción (1865-1880) posterior a la Guerra de Secesión en Estados Unidos,
mostrando que los afroamericanos no fueron actores pasivos, sino protagonistas
esenciales de la democracia naciente. Du Bois pone de relieve sus esfuerzos por
establecer un nuevo orden político y social, y cómo el fracaso de la
Reconstrucción estuvo vinculado a la segregación racial y a la oposición de las
élites blancas, lo que condujo a la instauración de las leyes segregacionistas.
Du Bois, W. E. B.
Reconstrucción negra: ensayo sobre la historia del pueblo negro en su intento
por reconstruir la democracia en América, 1860-1880. Buenos Aires: Tinta Limón
Ediciones, 2025. ISBN 978-631-6507-24-2
_____________________
El autor agradece a
Rafael Bernabé y Fernanda Gadea la revisión del texto.
__________
Notas
[1] La Indian Removal
se refiere a la política de desplazamiento forzoso de los pueblos amerindios
aplicada por el Gobierno de los Estados Unidos en el siglo XIX. Se puso en
marcha oficialmente con la Indian Removal Act, promulgada en 1830 bajo la
presidencia de Andrew Jackson. Esta ley autoriza al Gobierno federal a negociar
—a menudo bajo coacción— el intercambio de las tierras ocupadas por las
naciones amerindias al este del Misisipi por territorios situados más al oeste,
en lo que se convertiría en Oklahoma. En la práctica, esta política se tradujo
en expulsiones masivas y violentas, que provocaron miles de muertos,
especialmente durante el «Sendero de las Lágrimas », que afectó especialmente a
los cherokee. En la frase «Las guerras contra las poblaciones amerindias del
siglo XIX, la Indian Removal...», la expresión se refiere, por tanto, al
conjunto de conflictos, presiones políticas y desplazamientos forzados mediante
los cuales Estados Unidos amplió su territorio hacia el oeste en detrimento de
las naciones indígenas.
[2] El extracto
proviene de https://es.wikipedia.org/wiki/Corolario_de_Roosevelt en inglés.
[3] Eduardo Galeano.
Las venas abiertas de América Latina. La Habana: Casa de las Américas, 1971
[4] Publicado en
Common Sense, noviembre de 1935. Véase Leo Huberman, Man’s Wordly Goods. The
Story of the Wealth of Nations, Nueva York, 1936. Esta traducción de la cita
procede de Eduardo Galeano, op. cit. Cabe señalar que una base militar
estadounidense situada en Okinawa lleva el nombre del jefe militar Smedley D.
Butler. Su testimonio recuerda inevitablemente al de John Perkins, Confessions
of an Economic Hit Man and Other Unmaskings of Global Power. San Francisco:
Berrett-Koehler Publishers, 2004. ISBN 978-1576753019. Traducción al español :
Confesiones de un gángster económico: la cara oculta del imperialismo
americano. Barcelona: Books4Pocket, 2009. ISBN 978-84-92801-05-3. Edición en
francés: Les confessions d’un assassin financier : révélations sur la
manipulation des économies du monde par les États-Unis. Outremont (Québec) : Al
Terre, 2005. ISBN 978-2896260010.
_______________
Es autor de
diversos libros, entre ellos: Banco Mundial. Una historia
crítica, El Viejo Topo, 2022 Capitulación entre adultos.
Grecia 2015: Una alternativa era posible, El Viejo Topo, Barcelona,
2020; Sistema Deuda. Historia de las
deudas soberanas y su repudio, Icaria Editorial, Barcelona
2018; Bancocracia Icaria
Editorial, Barcelona 2015; Una mirada al retrovisor: el
neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria,
2010; La Deuda o la Vida (escrito
junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo,
Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas
contra los pueblos, Gakoa, 2002. Ha sido miembro de la Comisión de Auditoria Integral del
Crédito (CAIC) del Ecuador en 2007-2011.
Coordinó los
trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la
Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión
funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El
nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre
de 2015.
____________
Fuente:
https://www.cadtm.org/Hemisferio-occidental-Una-historia-de-los-Estados-Unidos-escrita-por-la-guerra
FIN

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