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© Libro N° 12945. El Veneno Y La Triaca. Calderón De La Barca, Pedro. Emancipación. Septiembre 1 de 2024

 

Título original: © El Veneno Y La Triaca. Pedro Calderón De La Barca

 

Versión Original: ©  El Veneno Y La Triaca. Pedro Calderón De La Barca

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© Edición, reedición  y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL VENENO Y LA TRIACA

Pedro Calderón De La Barca

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Veneno Y La Triaca

Pedro Calderón De La Barca

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[Nota preliminar: Edición digital a partir de la de Pedro de Pando y Mier (Autos sacramentales de Calderón, Madrid, 1717) y cotejada con la de Nicolás González Ruiz (Piezas maestras del teatro teológico español, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1997, 4ª ed., T. I, pp. 316-341, 1ª ed. 1946).



PERSONAJES
 


 

       EL PEREGRINO.

LA INFANTA.

EL ENTENDIMIENTO.

LA INOCENCIA.

LA PRIMAVERA.

EL ESTÍO.

EL OTOÑO.

EL INVIERNO.

EL LUCERO.

LA MUERTE.

MÚSICOS.

ACOMPAÑAMIENTO.





 

(Salen EL ENTENDIMIENTO, viejo venerable; LA INFANTA, dama; LA INOCENCIA, de villana; los cuatro tiempos y LA MÚSICA.)

 

ENTENDIMIENTO

En la falda lisonjera

deste monte, coronado

de flores, de tal manera

que él parece que ha llamado

a cortes la Primavera,

5

con Músicas excelentes

de voces y de instrumentos,

cantad tonos diferentes;

que acompañen los acentos

de las aves y las fuentes.

10

Y en la métrica destreza

(no sin divino misterio)

encareced la belleza

de la gran Naturaleza,

heredera del imperio.

15

MÚSICA

Aves, fuentes, auras, flores,

todos a la Infanta

decid amores.

UNO

Aves, su luz saludad.

TODOS

Cantad, cantad.

20

UNO

Fuentes, sus espejos sed.

TODOS

Corred, corred.

UNO

Auras, su aliento aspirad.

TODOS

Volad, volad.

UNO

Flores, sus galas tejed.

25

TODOS

Creced, creced.

Y acudiendo al curso

de tanta Deidad,

creced, volad, corred y cantad.

Todos a la Infanta decid amores:

30

Cantad, aves; corred, fuentes;

volad, auras; creced, flores.

INFANTA

Árbitro docto de cuanto

en acordada armonía,

ya con risa, ya con llanto,

35

cubre con su capa el día,

y la noche con su manto;

Generoso Entendimiento,

ayo mío, a quien fió

el Gran Rey, que me engendró,

40

mi crianza, porque atento

tus capacidades vio.

No habrá menester mi afecto

de quien mi deidad se arguya

otro aplauso más perfecto

45

que haber nacido hija suya,

engendrada en tu concepto.

El sol, hermoso farol,

con tan templado arrebol

me ilumina suspendido,

50

que sospecho que ha nacido

para mi vasallo el sol.

La luna, que diferente

cada vez muestra semblante,

mira a mi gusto obediente

55

una vez hacia el Levante

y otra vez hacia el Poniente.

Todas esas tropas bellas

de vividoras centellas

me están influyendo amores,

60

siendo en mis jardines flores

las que en los suyos estrellas.

Sírvenme los elementos

el Fuego en claros tributos,

el agua en dulces acentos,

65

la tierra en sabrosos frutos

y el aire en blandos alientos.

Y con halagos süaves,

con acciones lisonjeras,

a mis pies se postran graves,

70

domesticadas, las fieras,

y sin libertad las aves;

ese monstruo encarcelado,

cuando más fiero se enoja,

sobre sí mesmo elevado

75

en crespas espumas moja

el firmamento estrellado,

sin que, atrevido, a la playa

un paso más que otro haya,

que asegurando mi pena,

80

con un bocado de arena,

le detiene el monte a raya.

Y así, el festejo de hoy

su encarecimiento yerra,

si única heredera soy,

85

de cuanto mirando estoy

sobre la faz de la tierra.

INOCENCIA

No con hermoso desdén

desprecies festejo igual;

deja que aplausos te den,

90

que a ninguna suena mal

de que la celebren bien;

déjate llamar dichosa,

aseada, discreta, hermosa,

que a todas tan bien parece

95

que aun una fea agradece

el que la llamen hermosa.

Y de oír una frialdad

(si hay quien se atreva a decirlo),

hay muchas con vanidad,

100

pues, en ti, ¿qué será oírlo,

y el oírlo con verdad?

ENTENDIMIENTO

¿Qué poco, Inocencia, fueras

Inocencia si no hicieras

caso de eso?

INOCENCIA

No lo sé;

105

pero aunque inocente, a fe

que palabras lisonjeras

me suenan bien.

ENTENDIMIENTO

¿Pues de quién

las has oído?

INOCENCIA

Esa es alta,

pescuda; sepa él también

110

que jamás un Bobo falta

que quiera a una Boba bien.

Cuando yo voy por ahí,

también me dicen a mí

requiebros, flores y fuentes,

115

y aun de las mismas serpientes

alguna vez las oí.

ENTENDIMIENTO

Pues el día que agradada

estés de nadie, verás

tu Inocencia castigada,

120

porque al instante saldrás

del Palacio desterrada.

INOCENCIA

La amenaza no me espanta,

porque es nuestra amistad tanta,

que si me llegan a echar

125

sé yo que no ha de quedar

en él la señora Infanta.

INFANTA

Como ve que me ha agradado

su rara simplicidad,

estas alas ha cobrado.

130

ENTENDIMIENTO

Cortarálas mi piedad,

si de Inocencia el Estado

trueca en malicia. Contentos

tiempos del año, que atentos

a mi hija hermosa servís

135

y obedientes la rendís

aguas, montes, rayos, vientos,

mientras en estos jardines

alegre vive; cantad

su perfección, y a estos fines

140

guirnaldas la consagrad

de claveles y jazmines.

ESTÍO

Todos la obedeceremos

como, en efecto, señor,

Infanta nuestra, pues vemos

145

que de lealtad y de amor

vasallaje la debemos.

INFANTA

La música oyendo, quiero

por aqueste paraíso

divertirme, donde infiero

150

que el cielo reducir quiso

su retiro verdadero.

ENTENDIMIENTO

Ven, pues de todo eres dueño,

y aun todo es triunfo pequeño

para lo que el Rey te adora;

155

y si la música ahora

te brindare con el sueño

sobre los varios colores

que, tejidos con primores,

hechos alfombras están,

160

los vientos te mullirán

catres de rosas y flores.

INFANTA

Cantad, y la voz ufana

diga (no sin gran misterio)

las perfecciones que hoy gana

165

la naturaleza humana,

heredera del imperio.

MÚSICA

Aves, fuentes, auras, flores,

todos a la Infanta

decid amores.

170

 

(Vanse cantando, y sale EL LUCERO vestido de villano.)

 

LUCERO

Altos montes, que al cielo,

gigantes de esmeralda,

alzáis con ceño la arrugada frente

ajando el claro velo

que en la nevada espalda

175

asegura su fábrica eminente,

donde la transparente

selva, que en luces bellas

al sol causa desmayos,

equivocando rayos

180

de rosas y de estrellas,

tanta noticia pierde,

que trueca en nube azul el monte verde.

Así, privilegiados

siempre, alegres y hermosos

185

duréis, siendo del sol bellos faetones,

tanto que, aunque anegados

en abismos undosos,

con montes de agua y piélagos de montes,

atentos horizontes,

190

vecinos os respeten

las injurias del hado

y al cielo, coronado

de espumas, se sujeten,

levantando los hielos

195

murallas de cristal hasta los cielos.

Así, después del agua

no pueda en tanto abismo

profanaros tampoco tanto fuego

como mi pecho fragua,

200

y volcán en mí mismo,

mi aliento expira cuando a veros llego

triste, confuso y ciego;

y el diluvio segundo

que ha de borrar la esfera

205

no os abrase ni hiera,

sino, pompa del mundo,

os dejen sin desmayos,

incendio de agua y tempestad de rayos;

que en vuestros campos bellos

210

un pastor disfrazado

admitáis (que pastor también he sido);

a vivir vengo en ellos,

adonde mi ganado

ha de ser el rebaño más perdido,

215

cobarde y atrevido;

amo a la Infanta bella

que hereda el ancho imperio

de todo el hemisferio,

y disfrazado a vella

220

a estos jardines llego,

sin luz y con amor dos veces ciego.

 

(Sale LA INOCENCIA.)

 

INOCENCIA

En estos jardines bellos,

cuantos hoy la han reflejado

sola a la Infanta han dejado,

225

porque se ha dormido en ellos.

Y aunque tu beldad, pardiez,

hoy conmigo se enojó,

y de mal humor estó,

no he de asistirla; esta vez

230

perdone su remenencia.

LUCERO

La ocasión que pretendí

se dispone, pues aquí

se ha quedado la Inocencia;

por ella quiero empezar

235

los disfraces de mi amor,

pues la Inocencia, en rigor,

será fácil de engañar;

que no la conozco quiero

fingir. Bella labradora,

240

pues sois de este campo aurora;

¿qué senda...

INOCENCIA

¡Qué hombre tan fiero!

LUCERO

...es ésta en que estoy perdido?

INOCENCIA

En el camino erráis

se ve, que perdido vais;

245

pues por aquí habéis venido,

que no hay paso por aquí,

¿la luz del sol no os guió?

LUCERO

No, que la luz me faltó

y por eso me perdí.

250

Decidme, ¿qué tierra es ésta?

INOCENCIA

De hablar con vos tengo miedo,

que con ninguno hablar puedo;

por eso no os doy respuesta,

ni os digo que el rey supremo

255

una hija hermosa engendró,

ni que este jardín la dio

por palacio, cuyo extremo

de perfección paraíso

le ha llamado, ni que atento

260

por ayo el Entendimiento

de la princesa hacer quiso,

ni que ella vive esta esfera,

ni que se apellida ufana

la naturaleza humana,

265

que mal en decirlo hiciera.

 (Quiere irse.) 

LUCERO

Teneos.

INOCENCIA

¡Ay, Dios! A espacio,

que me dais temor.

LUCERO

¿Por qué?

INOCENCIA

Porque si os hablo, saldré

desterrada de palacio;

270

ni con otro, ni con vos,

he de hablar.

LUCERO

No os asustéis,

que es justo que me escuchéis,

porque hemos de ser los dos

de eterna amistad testigos.

275

INOCENCIA

¿Yo amiga vuestra? No haré,

porque tenéis, a la fe,

cara de pocos amigos.

LUCERO

Escuchadme.

INOCENCIA

Será error.

LUCERO

Advertid.

INOCENCIA

No he de oíros más.

280

 

(Sale LA INFANTA.)

 

INFANTA

Inocencia, ¿dónde vas?

INOCENCIA

Huyendo de este pastor,

que ha dado en que le he de oír,

y desde que le miré

tan gran miedo le cobré,

285

que aún no sé por dónde huir.

INFANTA

Supuesto que yo he llegado,

ya no tienes que temer,

pues no se podrá atrever

a darte ningún cuidado;

290

¿Quién sois?

LUCERO

Mudo a veros llego.

INFANTA

Cada vez que más le miro,

temerosa me retiro.

 

(Al llegarse EL LUCERO, se aparta LA INOCENCIA.)

 

LUCERO

Monstruo soy de fuego y hielo.

INFANTA

Mirando en los dos está,

295

 (Aparte.) 

mi atención, varios efectos

de dos contrarios afectos:

a cada paso que él da,

la Inocencia mía se va

otro paso retirando.

300

Ésta huyendo, aquél llegando,

los pasos se están midiendo,

y lo que él tarda viniendo,

se apresura ella apartando.

Fuerza es que misterio haya,

305

aunque a mis ojos se niegue,

pues para que éste se llegue,

conviene que ésta se vaya.

Yo en igual línea, e igual raya,

admiro la competencia

310

de todos, y es evidencia

clara: temo con justicia

que éste viene con malicia,

pues huye de él la Inocencia.

LUCERO

Yo, bellísima señora,

315

que con repetida salva

burláis el llanto del alba

y la risa de la aurora,

perdido de un monte ahora

a vuestros jardines vengo,

320

donde el intento que tengo

es servir y merecer;

porque solamente ser

esclavo vuestro prevengo.

Si de ese honor soberano

325

logro el favor que apetezco,

ya a vuestras plantas merezco

besar vuestra blanca mano;

dichoso, alegre y ufano

haréis que victoria igual,

330

con la pluma de un puñal

en las cortezas escriba

de algún tronco, donde viva

su carácter inmortal.

Lámina será tan rara

335

el papel del tronco herido,

que, ni trofeo esculpido

en la que hoy es tierna vara,

con letra gótica y clara,

callar el paso se vea

340

del árbol, hasta que sea

él gigante, ella inmortal,

un padrón original

que el género humano lea.

INFANTA

Sin razón te has retirado,

345

Inocencia, que el que ves,

gallardo y discreto es;

¿por qué temor te ha causado?

INOCENCIA

No sé; de haberle mirado

le he aborrecido no más;

350

no haremos paces jamás.

INFANTA

¿Quién eres (nada te espante),

di?

INOCENCIA

Pues si él pasa adelante,

daré yo otro paso atrás.

LUCERO

Yo soy, bellísima Infanta

355

de aqueste imperio infeliz,

hermosa envidia de mayo,

bella injuria del abril.

Yo soy (ya que, humana, quieres

de mí informarte, de mí),

360

aunque este rústico traje

pueda mi voz desmentir,

príncipe augusto, e ilustre

de otro extranjero país.

Tan altivo soy, que el sol,

365

que por nubes de rubí

hace a la aurora llorar,

por ver al alba reír

presumo (y no sin razón)

que yo le enseñé a huir;

370

pues primero que el sol mismo

alumbré, y resplandecí,

esos rayos que él divulga

más vivos desde el cenit

se encendieron en las muertas

375

pavesas que yo perdí.

Lucero, y no sol me nombro,

que viéndome presidir

a las sombras de la noche,

me llamó Isaías así.

380

En el Empíreo que fue

mi patria, engendrado fui

tan galán por mi persona,

por mi lustre tan gentil,

por mi esfuerzo tan valiente,

385

por mi ingenio tan sutil,

que el mismo rey, por mis prendas

aficionado de mí,

valido suyo me hizo

poniéndome junto a sí.

390

Tanto a fiarme llegó,

que me llegó a descubrir

los más ocultos secretos

de su amor; mas ¡ay de mí!,

que allí acabó mi privanza.

395

¡Mi tragedia empezó allí!

Pues enseñándome un día,

entre uno y otro perfil,

un retrato de su esposa,

desde el punto que la vi

400

empecé, celoso y triste,

a padecer, y sentir

porque en la pintura estaba

con vida y alma el matiz,

y arrebatado en su amor,

405

sin obrar ni discurrir,

con mudas voces me acuerdo

que dije al retrato así:

Bellísima deidad, que repetida

de uno y otro matiz, vives pintada;

410

bellísima deidad, que iluminada

de un rayo y otro, animas colorida,

¿cómo estando en la lámina sin vida

dejas la vida a tu beldad postrada?

¿Cómo estando en el bronce inanimada

415

dejas el alma a tu beldad rendida?

Si nació con estrella tan segura

tu dueño, y él no más es señor de ella,

el influjo que debe a luz tan pura

vuelve a su original (¡oh copia bella!),

420

que es mucha vanidad de una hermosura

querer estar pintada con su estrella.

Dije: Y como mal los celos

un noble sabe fingir

(porque, en efecto, no es noble

425

el que con celos no es vil),

celoso, desesperado

y atrevido pretendí

de las bodas de mi dueño

estorbar el dulce fin.

430

Y como es del envidioso

naturaleza decir

mal de lo mismo que envidia,

a decir mal me atreví,

no de su hermosura, que era

435

un humano serafín,

sino de su calidad,

procurando divertir

del intento al rey, diciendo

que sería deslucir

440

su majestad, de inferior

naturaleza admitir

esposa; y que yo el primero

había de ser desde allí

el que rehusase jurarla

445

su esposa y mi emperatriz.

Enojado el rey de oírme,

en su aspecto le temí,

pero ya desesperado,

hasta vencer o morir,

450

no sólo emprendí quitarle

la esposa, pero emprendí

quitarle el reino, anhelando

hasta llegar a subir

a coronarme en su trono,

455

y si no lo conseguí,

bástame que lo intenté,

y no merece adquirir

nombre de infeliz aquel

que es por reinar infeliz;

460

fuera de que no fue sola

aquesta ambición en mí,

pues muchos vasallos suyos

que me llegaron a oír

se pusieron de mi parte,

465

y vuelta en guerra civil

la corte, los rebelados

publicamos el motín.

Comuneros del Empíreo,

ciento a ciento, y mil a mil,

470

armamos tres escuadrones

sobre campos de zafir.

De la parte del rey, otros

(que quisieron presumir

de leales) se pusieron,

475

y apenas roncó un clarín

estremeciendo los aires,

hizo señal de embestir,

cuando se trabó el encuentro

de la más sangrienta lid,

480

que sin sangre corrió mares

de púrpura y de carmín.

Aquí, de acordarme ahora

todo me confundo. Aquí

fue la mayor confusión

485

que se ha de ver ni escribir,

porque titubeando toda

esa fábrica, la vi

desplomada de sus ejes

sobre los montes venir

490

de la tierra; y aun alguno,

que la salió a recibir,

hasta ahora la sustenta

sobre su verde cerviz.

Vencido (ya te lo dije)

495

y desterrado salí

de la corte, tan cobarde

que no lo puedo encubrir;

cincuenta y cuatro millones

de leguas veloz corrí

500

de un aliento, siendo el aire

que llegaba a discurrir

una exhalación leonada,

una estrella carmesí;

mas tan vano de la empresa

505

(aunque la empresa perdí),

que mientras Dios fuere Dios,

no me pienso arrepentir.

Gracias a la causa de ella,

que fue el retrato que vi,

510

lineado en los colores

del clavel y del jazmín,

de quien el original

eres tú, porque de ti

el ejemplar de la idea

515

de Dios le sacó, y así

en tu busca, Infanta hermosa,

disfrazado a tu jardín

(donde el rey tu padre intenta

tu belleza divertir)

520

he venido, amante y firme,

de jardinero a servir,

por poder de mis deseos

la esperanza conseguir.

Un imperio me has costado,

525

si me valiera aquí

hablar con él, otra vez

le aventurara por ti.

Agradece esta fineza;

duélete, Infanta, de mí,

530

que si yo morir pudiera,

de amor me vieras morir.

No por pobre me desprecies,

que aunque vencido salí,

en el centro de la tierra

535

(que es contrapuesto Nadir)

imperios tengo, señora,

con que poderos servir.

De las venas de la tierra

desangrado el potosí

540

hilo a hilo, te traeré

su plata, el oro de Ofir;

de las minas los diamantes

brutos sacaré, y sutil,

por que brillen los verás

545

unos con otros pulir.

Cogeré el llanto del alba

con conchas, para que así

sean perlas al nacer,

lágrimas al concebir.

550

El coral, árbol del mar,

de su seno azul turquí

sacaré, y pegada a él,

haciéndosela escupir,

la espuma de la ballena,

555

convertida en ámbar gris;

por que la tierra, y el mar,

obedientes a este fin,

te tributen sus tesoros,

para adornar y lucir

560

las cintas de tu coturno,

los lazos de tu chapín.

INFANTA

Disimulado pastor

que a aquestos jardines vienes

desterrado de tu patria,

565

ese imperio que encareces,

hasta hablar en tus amores

te he escuchado cortésmente;

pero ya que tan soberbio

a mi decoro te atreves,

570

mi gran vanidad profanas,

mi justo respeto pierdes,

es fuerza que te castigue

con iras y con desdenes.

Estos jardines hermosos,

575

que de paraíso tienen

el nombre, y donde yo asisto

(porque mi padre lo quiere),

no viven acostumbrados

a disfraces, que contienen

580

en sus lisonjas venenos,

y en sus sentimientos muertes.

Vete, pues, de mi presencia,

antes que rigor más fuerte

te desengañe. ¿Qué aguardas?

585

Vete de mi vista, vete,

porque eres un basilisco,

una hidra, un áspid eres,

que con el aliento sólo

rayos en mi pecho enciendes.

590

LUCERO

¡Cuánto el mirarte enojada

me acobarda! ¡Cuánto el verte

quejosa! Porque con iras,

eres hermosa dos veces.

 

(Vuelve LA INOCENCIA a acercarse, y EL LUCERO se aparta.)

 

INOCENCIA

¡Qué a mi gusto he respondido!

595

INFANTA

Cuando aquel pastor aleve

de mis ojos se retira,

a mí la Inocencia vuelve;

sin duda, que incompatibles

son los dos, porque no pueden

600

estar juntos. Inocencia,

llégate más.

LUCERO

De esa suerte

apartaréme yo más.

INOCENCIA

¿Qué es, señora, lo que quieres?

INFANTA

De ese extranjero pastor

605

me guarda, ampara y defiende.

INOCENCIA

En tu ayuda me hallarás

siempre que llamarme intentes,

que yo en la ocasión estoy

retirada, mas no ausente.

610

LUCERO

No huyas, que ya no te sigo;

dime sólo si merece

mi amor alguna esperanza,

aunque el viento se la lleve.

¿Qué haré yo para obligarte?

615

INFANTA

Una cosa solamente.

LUCERO

No dilates el decirla.

INFANTA

Que te vayas, que te ausentes,

y en mi estado de Inocencia

acompañada me dejes.

620

 

(Vanse las dos de las manos.)

 

LUCERO

Una cosa sola en que

no pudiera obedecerte

me has pedido; mas quien pide

lo imposible, no se queje

de no ser obedecido,

625

y es imposible que llegue

yo a olvidar, porque no olvidan

espíritus lo que aprenden;

y todo espíritu soy,

tal, que ofendido de verme

630

despreciado, en ira y rabia

envuelto, soy un ardiente

volcán; mi amor es el fuego,

y tu desprecio la nieve;

mas, pues finezas no bastan,

635

bella Infanta, a enternecerte,

pueda el ingenio alcanzar

lo que el afecto no puede.

Yo supe ciencias, yo supe

por ellas los diferentes

640

secretos que yerbas, plantas,

piedras y frutos contienen.

Del más venenoso hechizo

contra ti pienso valerme

que te haga, por fuerza mía,

645

las vïandas excelentes

que aquellas copas te sirven;

los cristales, que estas fuentes

te rinden, siempre sonoras;

las bellas flores alegres,

650

que tributan estos cuadros

en hermosos ramilletes,

he de envenenar, llamando

a que confecciones temple

el veneno del hechizo

655

a la Muerte, que la Muerte

mágica es, que fingir sabe

mil fantasmas aparentes.

¡Oh tú, horror de los mortales,

preciso fuero en sus leyes,

660

exceptuación de ninguno

y juez de todo viviente!

Nunca engañado contraste

de los superiores leves,

pues en el imperio mío

665

hoy hecha alianza tienes,

y eternamente han de ser

amigos Pecado y Muerte.

Escucha mis tristes voces.

 

(Ábrese un árbol y sale LA MUERTE.)

 

MUERTE

¿Qué es, príncipe, lo que quieres?

LUCERO

¿Dónde estás?

670

MUERTE

En este tronco

mi horror se alberga, porque este

primero sepulcro mío

es albergue de la Muerte.

LUCERO

De ti me vengo a valer.

675

MUERTE

A tu obediencia me tienes.

LUCERO

Pues eres de estos jardines

disimulada serpiente,

dime: ¿En qué fruta, en qué flor,

en qué planta o en qué fuente

680

podré poner un hechizo,

con que mi magia pretende

atraer una hermosura

a mi voluntad rebelde?

 (Baja al tablado.) 

MUERTE

Yo te lo diré, pues ya

685

los tiempos todos ofrecen

juntos, porque aquí son todos

primavera solamente;

que Invierno, Otoño y Estío,

aunque sus frutos ofrecen,

690

como ella sola es la dama,

la dejan lucir corteses.

Pues vienen (digo otra vez)

juntos, ufanos y alegres

a servirla la vïanda

695

con sus dones excelentes,

con ellos introducido

veamos el más conveniente

para poner el veneno.

LUCERO

Pues a lo que traen atiende.

700

 

(Sale EL INVIERNO, con un vidrio de agua en una salva.)

 

MUERTE

¿Quién es aquéste?

LUCERO

El Invierno.

MUERTE

¿Y qué lleva?

LUCERO

En una salva

la sirve la copa.

MUERTE

Fragua

en ella el hechizo eterno,

que ha de poblar el averno

705

reino nuestro.

LUCERO

No podré

mezclarle en agua.

MUERTE

¿Por qué?

LUCERO

Antes agua clara y pura

quitar las fuerzas procura

al Veneno que yo dé.

710

MUERTE

No te entiendo.

LUCERO

Es un abismo

que yo tampoco lo entiendo,

porque ha de ser estupendo

sacramento el del Bautismo,

que ha de asombrarme a mí mismo.

715

MUERTE

Ya viene la Primavera,

cuya estación lisonjera

toda es regalo y amores.

 

(Sale LA PRIMAVERA con una canastilla de flores.)

 

LUCERO

¿Y qué lleva?

MUERTE

Hermosas flores:

ya tu venganza, ¿qué espera?

720

En flores disimulado

el áspid está.

LUCERO

Es así;

pero a las flores aquí

he temido y respetado,

porque cualquiera es traslado

725

de una flor cuya belleza

pasma a la naturaleza,

flor sin mancilla; y, en fin,

respeto en rosa y jazmín,

virginidad y pureza.

730

MUERTE

Pues ya ha llegado el Estío.

 

(Sale EL ESTÍO con unas espigas.)

 

LUCERO

¿Y qué lleva?

MUERTE

Espigas lleva;

a envenenárselas prueba.

LUCERO

El tocarlas desconfío

yo con el veneno mío.

735

MUERTE

¿Es posible que eso digas?

LUCERO

Sí, que las rubias espigas

tienen un secreto en sí,

que me obligan (¡ay de mí!),

a dilatar mis fatigas.

740

Está entre sus granos de oro

un gran misterio encerrado;

no puedo yo dar bocado

en ellas, que aunque lo ignoro,

sé que es un rico tesoro

745

de alguna mina escondida,

que está en ellas prevenida;

y que yo he de dar, advierte,

el bocado de la Muerte,

no el bocado de la vida.

750

 

(Sale EL OTOÑO con un cestito de frutas.)

 

MUERTE

Pues ya el Otoño ha venido

con bravas frutas, ¿aquí

pondrás el veneno?

LUCERO

Sí;

entre frutas escondido,

puesto que gusano ha sido,

755

estará bien.

MUERTE

Pues advierte,

no lleguen a conocerte.

LUCERO

Pues ponle tú; yo me iré,

que ya tiene entradas sé

en cualquier tiempo la Muerte.

760

 (Vase.) 

MUERTE

Tiempos del año, ¿dó bueno?

OTOÑO

Hola, Primavera; alerta,

que hay culebras en la huerta.

MUERTE

Vuestra malicia condeno.

¿Qué lleváis aquí?

ESTÍO

Yo, espigas;

765

si queréis dellas, tomad.

MUERTE

¿Y tú?

PRIMAVERA

Flores.

MUERTE

En verdad

que con tu hermosura obligas

a que le tengan las flores.

PRIMAVERA

No he visto en toda mi vida

770

culebra más entendida.

MUERTE

¿Tú, Invierno?

INVIERNO

Son mis favores

agua pura helada y clara.

MUERTE

El don, como tuyo fue.

ESTÍO

¿Es muy mala? Pues yo sé

775

que más de uno la tomara.

 (Mete entre las frutas el áspid que traía en el pecho.) 

MUERTE

¿Tú qué llevas?

OTOÑO

Frutas llevo.

MUERTE

¡Qué hermosas son! Ya dejé

el áspid allá y logré

la traición a que me atrevo.

780

Tiempos alegre, pues ya

veis a la Infanta presente,

que hecho espejo de una fuente,

mirándose en ella está,

su hermosura y gentileza,

785

su grandeza referid;

enamoradla, y decid

requiebros a su belleza.

 

(Vese LA INFANTA mirándose en la fuente.)

 

CANTAN TODOS

En el cristal de una fuente,

viendo su hermosura rara,

790

se enamora de sí propia

la naturaleza humana.

 

(Salen LA INFANTA y LA INOCENCIA.)

 

INFANTA

Es verdad que de manera

mi hermosura me agradó,

viéndome al espejo yo

795

de esta fuente lisonjera,

que nunca dejar quisiera

de mirarme en ella ufana;

¡cuál será de soberana

mi vista, si así es la copia!

800

MÚSICA

Se enamora de sí propia

la naturaleza humana.

INOCENCIA

Y con razón a la fe

estás contenta, señora,

porque la más bella aurora,

805

sombra de tus rayos fue.

Siéntate aquí, para que

flores de púrpura y grana

repitan de mejor gana,

viendo que tu luz las copia.

810

MÚSICA

Se enamora de sí propia

la naturaleza humana.

ESTÍO

Todos los tiempos presentes

están a tus plantas bellas.

INFANTA

¡Oh, si para verme en ellas

815

todo el mundo fuera fuentes!

INVIERNO

Si de la siesta el calor

te fatiga, reina mía,

este vidrio de agua fría

podrá templar el ardor.

820

PRIMAVERA

De mis flores, las mejores

esta guirnalda te he hecho,

y ya en tu frente, sospecho

que son estrellas, no flores.

ESTÍO

Estas espigas cogí

825

para ofrecerte, pues eres

tú la verdadera Ceres.

OTOÑO

Yo estas frutas, para ti

he traído; come de ellas,

pues que tan hermosas son.

830

MUERTE

Aquesta es buena ocasión

para brindar yo con ellas.

Yo, señora, el jardinero

de tus jardines he sido;

como tal, he conocido

835

el fruto más lisonjero.

Aquesta poma es hermosa;

come de ella; aumentarás

tu perfección, pues serás

aún más discreta que hermosa.

840

 (Vase.) 

INFANTA

La manzana que me ofreces,

por sí es tan hermosa y bella,

que me obliga a comer de ella.

INOCENCIA

Mira bien lo que apeteces,

que hay aquí fruta vedada,

845

si de un precepto te acuerdas;

y así, antes que la muerdas...

INFANTA

Ya tu Inocencia me enfada.

Si el jardinero me dice

que ésta es la fruta más bella,

850

por dejar de comer de ella

dejaré de ser felice.

 (Come de ella y se estremece.) 

OTOÑO

Pues que mi don la agradó,

mil fiestas hacer quisiera...

Va de baile, Primavera.

855

INOCENCIA

Pardiez, que he de ayudar yo.

MÚSICA

Festejando su reina

los tiempos bailan;

propio es de los tiempos

hacer mudanzas.

860

INFANTA

 (Furiosa.) 

Cesen los dulces acentos

de vuestras sonoras voces,

que suspendieron veloces

la libertad de los vientos;

cese de los instrumentos

865

la armonía; y de otra suerte

(¡grave pena, dolor fuerte!),

en vez del sonoro canto,

celebrad con triste llanto

las exequias de mi muerte;

870

que no sé qué efecto ha hecho

en mí esta imaginación,

que pienso que el corazón

se me ha quebrado en el pecho.

Y pienso bien, bien sospecho,

875

pues por salirse acá fuera,

en él late de manera

que creo que muchos son,

porque sólo un corazón

tan gran fuerza no tuviera.

880

 (Cae desmayada.) 

ESTÍO

¿Qué es lo que le ha sucedido

que así llora, que así siente?

INVIERNO

Gran mal, extraño accidente

la ha privado del sentido.

PRIMAVERA

Mal de corazón ha sido,

885

pues así la ha desmayado.

OTOÑO

Yerto cadáver helado

es ya.

ESTÍO

¿Inocencia?

INOCENCIA

¿Qué quieres?

ESTÍO

¿Pues tú, entre nosotros, eres

quien más la ha hablado y tratado,

890

dinos si esto suceder

suele?

INOCENCIA

La ignorancia es rara;

¿si aquesto otra vez pasara,

no lo habíais de saber?

¿Tiempos vosotros? Yo no.

895

Sin tiempo nada pasó;

mas sin Inocencia, sí;

luego supiéraislo aquí

vosotros mejor que yo.

Esto nunca ha sucedido,

900

pues que lo habéis ignorado.

ESTÍO

Y tú el sentido has cobrado

cuando ella le ha perdido.

¿Qué mudanza aquesta ha sido?

INOCENCIA

Yo no sé que la haya en mí;

905

mas lo es lo que discurrí

de este mortal accidente

que nuestra princesa siente.

ESTÍO

¿Pues tú discurres ya?

INOCENCIA

Sí.

El bocado que comió

910

sin duda era envenenado,

y enemigo disfrazado

el áspid que se lo dio;

como es veneno, corrió

al corazón, con codicia

915

de apoderarse; esto indicia

mi ingenio de su dolencia.

ESTÍO

¡Gran mal, ay, que la Inocencia

habla ya como malicia!

INOCENCIA

En mí no hay mudanza hoy;

920

y si por dicha la ha habido,

de ajena culpa ha nacido.

INFANTA

¡Ay de mí, infeliz! ¿Quién soy?

 (Vuelve en sí.) 

OTOÑO

Ya vuelve en sí.

INFANTA

¿Dónde estoy?

¿Qué campo es este que piso?

925

¿Qué peñasco el que diviso

de tan extraña aspereza?

¿No soy la naturaleza,

reina ya del paraíso?

¿Pues quién me ha arrojado de él?

930

INOCENCIA

¿Señora?

INFANTA

¿Quién eres?

INOCENCIA

Yo,

la Inocencia.

INFANTA

Aqueso, no;

la malicia, sí, crüel,

pues que traes contigo aquel

león que en mortales lazos,

935

esperezando los brazos

y abriendo la boca viene,

porque ya licencia tiene

para hacerme mil pedazos.

INVIERNO

Sosiégate. ¿Qué recelas?

940

INFANTA

Que no eres vasallo mío;

pasa presto, Invierno frío,

que con tu nieve me hielas.

PRIMAVERA

Sin ocasión te desvelas:

cobra tus prendas divinas,

945

de rosas y clavelinas

vuelve a coronarte.

INFANTA

Espera,

pasa presto, Primavera,

que las traes llenas de espinas.

ESTÍO

¿De qué nacen los desmayos?

950

INFANTA

De mirarte a ti presente;

pasa presto, Estío ardiente,

que me abrasas con tus rayos.

OTOÑO

Si agostos, diciembres, mayos,

te ofenden con sus tributos,

955

muestra los ojos enjutos,

que yo...

INFANTA

De mirarte muero.

Pasa presto, Otoño fiero,

que son enfermos tus frutos.

INOCENCIA

Los tiempos con sus presencias

960

la cantaron y afligieron,

y las que lisonjas fueron

se han trocado en inclemencias;

que pasen sus inflüencias

pide a todos, sin saber,

965

que es apresurar su ser;

que ha de llorar viendo estoy,

en pasando el día de hoy,

mañana, por el de ayer.

INFANTA

Hermoso luciente sol,

970

que ayer tanta luz me diste;

¿cómo hoy, en pálida y triste

noche envuelves tu arrebol?

Luna, trémulo farol

de la noche, astro inconstante,

975

que ayer con blanco semblante

me iluminaste luciente,

¿cómo hoy, si todo el creciente

padeces todo el menguante?

Flores, que ayer a mis ojos

980

blancas, purpúreas y bellas

fuisteis humanas centellas,

¿cómo hoy todas sois abrojos?

Fieras, que ayer en despojos

me rendisteis mil halagos,

985

y quedándose en amagos,

vuestra saña suspendida,

fuisteis lisonja a mi vida,

¿cómo hoy todas sois estragos?

Aves, que auroras y siestas

990

érades dulces, y graves

músicas ayer süaves,

¿cómo hoy todas sois funestas?

Fuentes, que en estas florestas

ayer érades espejos,

995

¿cómo mirándoos estoy

a todas tan turbias hoy,

sin visos y sin reflejos?

En todo mudanza veo.

¡Con qué extrañeza lo admiro!

1000

¡En todo novedad miro!

¡Con qué asombro lo creo

saber si en mí la hay deseo!

Aunque estés tan turbia, en ti,

fuente, he de verme. ¡Ay de mí!

1005

Un yerto cadáver es

el que llego a mirar, pues

nada soy de lo que fui.

Aunque esto que soy no sea,

desde este peñasco al mar

1010

hoy me he de precipitar.

 

(Detiénela LA INOCENCIA.)

 

INOCENCIA

¡Que haya quien aquesto vea

que tales locuras crea!

Corred, tiempos, id de presto,

que a matarse se ha dispuesto.

1015

INFANTA

Qué bien hacéis en venir,

que es ayudarme a morir;

corred vosotros.

 

(Sale EL ENTENDIMIENTO.)

 

ENTENDIMIENTO

¿Qué es esto?

INFANTA

Entendimiento; señor,

si tú no hubieras llegado,

1020

me hubiera desesperado

de este monte mi furor.

Porque este mortal rigor

un hechizo es que me injuria;

es un veneno, una furia;

1025

es un frenesí, un delirio;

es una pena, un martirio;

es un tormento, una injuria,

que ha trocado mi hermosura

en una horrible fealdad,

1030

en estrago mi deidad,

en sombra mi lumbre pura,

en desdicha mi ventura,

en tristeza mi alegría,

en silencio mi armonía,

1035

en muerto olvido mi fama,

en vil pavesa mi llama

y en triste noche mi día.

El sol se me ha oscurecido,

la luna se me ha eclipsado,

1040

los brutos se han rebelado,

los pájaros se han huido,

las fuentes se han suspendido,

hánseme armado las flores,

y para penas mayores,

1045

para mayores violencias,

los tiempos en inclemencias

se han vestido de rigores.

¿Mas para qué sutiliza

más mi discurso, si llego

1050

a conocer que hubo fuego,

donde ahora no hay ceniza?

Un dolor me martiriza

el corazón con tirana

fuerza, con saña inhumana;

1055

mortales, venid a ver,

que quien no es hoy lo que ayer,

no será lo que hoy mañana.

 (Vase.) 

ENTENDIMIENTO

Oye, aguarda; de mí huye.

¡Oh cuántas veces, oh cuántas,

1060

temí en mi discurso esta

inobediente desgracia!

¿Qué buena cuenta daré

al rey yo de tu crianza

si ya sin tu Entendimiento

1065

vas corriendo estas campañas?

Ya me pesa que haya hecho,

a imagen y semejanza

suya, el rey esta hermosura.

ESTÍO

Los jardines deja, y pasa

1070

a los montes.

INVIERNO

Como loca

por ellos discurre y anda.

INOCENCIA

¡Oh, quién pudiera escuchar

lo que éstos entre sí hablan!

PRIMAVERA

Ya, como defectüosa,

1075

no puede, aunque sea la Infanta

nuestra, heredar este reino.

OTOÑO

Yo a lo menos no he de darla

obediencia, que incapaz

es de reinar quien no alcanza

1080

Entendimiento y razón.

INVIERNO

¿Habrá más que degradarla

y no admitirla?

INOCENCIA

¿Qué habláis

allá entre vosotros?

ESTÍO

Nada.

INOCENCIA

¿Para qué mentís, traidores?

1085

Mucho es, señor, lo que tratan;

todo lo escuché.

ESTÍO

No fueras

malicia si no escucharas.

INOCENCIA

Dicen que hay ley de que nadie

pueda heredar, si le falta

1090

Entendimiento; y que estando

defectüosa la Infanta,

e incapaz, reinar no puede,

y que ninguno ha de darla

obediencia.

ESTÍO

Es la verdad

1095

que no habemos de negarla;

en ninguno de nosotros

(si aquesto adelante pasa);

ya se ha de hallar obediencia,

a lo menos voluntaria,

1100

porque si no nos cultiva,

nos riega, nos siembra y labra,

no la habemos de rendir

hoja, flor, fruto ni planta.

ENTENDIMIENTO

Decís bien que en ningún tiempo

1105

podrá tener esperanza

de heredar al rey, su padre,

si incapaz pierde su gracia.

Pero si de este accidente

cura, convalece y sana,

1110

volviendo a quedar como antes,

con razón, discurso y alma,

¿volveréis a obedecerla?

ESTÍO

Entonces todos a darla

vasallaje volveremos.

1115

ENTENDIMIENTO

Pues diligencias se hagan

para su cura; publique

en altas voces la fama

(discurriendo cielo y tierra),

llena de plumas, y alas,

1120

que yo de parte del rey

aseguro esta palabra:

Que la darán por esposa

al que tenga ciencia tanta

que de este grave accidente

1125

se dispusiere a salvarla.

Vengan de remotas partes

doctos médicos, y hagan

experiencias, que en alguna

tengo puesta mi esperanza,

1130

que la triaca ha de hallar

del veneno que la agravia;

porque del mal, y del bien,

haya sabido la Infanta,

cuando haya experimentado

1135

del veneno y la triaca.

 (Vase.) 

INOCENCIA

Corred, tiempos, volad tiempos,

y decid con voces altas

a cuantos nacidos fueren,

esta novedad extraña,

1140

que yo también la diré;

pues dejando de villana

el traje (que siempre ha sido

la malicia cortesana),

bajaré al mundo, vestida

1145

de adornos, plumas y galas,

introduciéndome en todos,

pues en todos tiene entrada

una malicia, que pocos

son los que de ella se guardan.

1150

 (Vase.) 

ESTÍO

Pues ya juntos no podemos

ir, y es forzoso que vayan

los tiempos, unos tras otros,

quédese alguno de guarda,

y descansemos los tres

1155

(si es que los tiempos descansan,

estando siempre corriendo).

PRIMAVERA

Al Invierno, por sus canas,

se le dé la primacía.

OTOÑO

Quédese el Invierno, y vaya

1160

empezando en él el año.

 (Vanse.) 

INVIERNO

Ya de la posta se encarga

mi vejez; retiraos todos,

hasta llegar vuestra estancia;

ya que este tiempo es el mío,

1165

llénese de iras heladas

todo el orbe; no suave

respire amorosa el aura,

brame el austro, gima el Noto,

y esos montes de esmeraldas

1170

vestidos, su verde pompa

desnuden, y con la escarcha

contra rayos de su sol,

armados monstruos de plata,

caduquen todas las flores,

1175

yertos los troncos y ramas,

esqueletos de estos prados,

queden en sola la estatua;

en las prisiones de hielos

estén cautivas las aguas,

1180

y todo en mi edad padezca

mil confusas destemplanzas.

 

(Suena un clarín y descúbrese un bajel en el mar, y EL PEREGRINO en la popa, y dicen dentro:¡A tierra!)

 

¿Pero qué es esto? Un clarín

sonó en el mar; no sin causa,

pues una nave rompiendo

1185

viene su cerúlea espalda.

VOCES

 (Dentro.) 

¡Tierra, tierra!

PEREGRINO

Pues aborda

en aquellas cumbres altas,

que pues vengo a tomar tierra,

en ellas quiero tomarla.

1190

Sólo quiero entrar; ninguno

conmigo del bajel salga;

queden a esperarme en él

todos los que me acompañan,

sobre las ondas del mar,

1195

donde su quilla sagrada,

con que ha de vencer tormentas,

ninguno podrá anegarla.

 (Sale del bajel y baja por el monte.) 

INVIERNO

Un gallardo joven es

el que tomó tierra.

PEREGRINO

¡Extraña

1200

región es ésta! ¡Qué mal

me recibe, pues la saña

de los vientos, y los hielos,

me ofenden y me traspasan!

¡Oh, tú, que de posta estás

1205

paseándote en la playa!

Dime, ¿qué provincia es ésta?

¿Y quién eres tú, que guardas

aquestos puertos?

INVIERNO

Sí haré;

aquesta tierra se llama

1210

el Mundo, y yo soy en él

el Invierno.

PEREGRINO

¿Y en tu estancia

no darás a un peregrino

(que de provincias extrañas

en el rigor de tus hielos

1215

a tierra sale) posada?

INVIERNO

Sí; para huéspedes pobres

no tengo más que una casa,

con las iras de mis lluvias

y mis vientos derribada,

1220

y no hay más en toda ella

que un pesebre y unas pajas.

PEREGRINO

Yo lo acepto.

INVIERNO

Buena noche

pasaréis.

PEREGRINO

Por alabanza,

se llamará noche buena.

1225

INVIERNO

Pues entrad, señor, a honrarla;

y decidme, ¿vos quién sois?

PEREGRINO

Para dicho ahora, en tanta

miseria, sois crüel; pero

que os digan mis voces, basta

1230

ser un sabio peregrino;

que en esa nave, cargada

de riquezas del Oriente,

que es donde yace mi patria,

al Mundo vengo, llamado

1235

de las gentes que me aguardan

a dar la salud, y vida,

a una bellísima Infanta,

que dicen que en él padece

una enfermedad extraña

1240

de hechizos. Y como yo

discurro regiones varias,

y fui mercader de oro,

he empleado en cosas raras

mi caudal, y en dos especies

1245

tengo puesta la esperanza

de que he de restituirla

a su hermosura y su gracia.

INVIERNO

Serás muy bien recibido,

y yo diré en voces altas

1250

quién eres, y a lo que vienes,

por que a recibirte salgan,

que si el accidente curas,

que a nuestra Infanta destierra,

 (Música) 

dirán todas las criaturas:

1255

Gloria a Dios en las alturas,

y paz al hombre en la tierra.

INVIERNO

Albricias, Entendimiento,

que hoy se ha albergado en mi casa

un extranjero, que trae

1260

la salud de nuestra Infanta.

 

(Sale EL ENTENDIMIENTO con un hacha encendida.)

 

ENTENDIMIENTO

A darle dones saldré,

guiado de aquesta clara

antorcha, que ya es estrella

que me guía.

INVIERNO

¡Cosa extraña!

1265

El Entendimiento, rey

de las potencias del alma,

él mismo en persona viene

a buscarle.

PEREGRINO

¿Qué te espantas

de uno? Que si las potencias

1270

son tres, y aqueste avasalla

a las dos, tres reyes son

los que me buscan y alaban.

ENTENDIMIENTO

Extranjero Peregrino

que de las cumbres más altas

1275

de otros imperios desciendes

a las humildes y bajas

regiones del mundo, vengas

en hora dichosa a honrarlas.

PEREGRINO

Generoso Entendimiento,

1280

a cuyo cuidado encarga

el grande rey del Empíreo

la crianza de la Infanta,

hija suya hasta que fuese

tiempo y edad de llevarla

1285

a coronar a su corte

como heredera de cuantas

provincias el sol alumbra,

desde la noche hasta el alba;

las voces de muchos que,

1290

tocados de su desgracia,

penetraron cielo y tierra,

me han obligado a escucharla,

y así, respondiendo a ellas,

en este monte con alas,

1295

águila del mar sin plumas,

delfín del sol sin escamas,

embarcado, el ancho mar

surco, cargado de varias

mercancías, de quien Trigo

1300

es la de más importancia;

y vengo a usar de un remedio

que no dudo su eficacia.

No me ha obligado a esto sólo

la codicia de su rara

1305

beldad, sino el parentesco,

que aunque ella Infanta se llama,

y yo mercader, de parte

de madre, ha sido mi hermana;

que soy noble, tanto, que,

1310

en el Empíreo, mi patria,

fui la segunda persona,

y aun a la primera iguala

mi calidad, porque somos

una esencia, una sustancia.

1315

ENTENDIMIENTO

Así lo creo; venid

a más suntüoso alcázar.

PEREGRINO

No busco comodidades,

que ya sé que penas, ansias,

fatigas, hambres y sedes,

1320

en este mundo me aguardan.

ENTENDIMIENTO

Alumbrando me he de ir

de tu vista, y no del hacha,

pues eres luz de la luz,

y prosigan tu alabanza

1325

voces, que rompan los vientos,

sin saberse quién las canta.

Si lo que la Infanta yerra,

Peregrino huésped, curas,

haciendo al infierno guerra,

1330

dirán todas las criaturas:

 (Música.)  

Gloria a Dios en las alturas,

y paz al hombre en la tierra.

 (Vanse.) 

INVIERNO

Grande huésped he tenido

en esta estación helada

1335

de mi edad. ¡Cuánto me pesa

que ya acabándose vaya!

Ya la Primavera llega,

a ver lo poco que falta

para la cura.

 

(Sale LA PRIMAVERA.)

 

PRIMAVERA

Es verdad,

1340

que esta maravilla rara

la luna de marzo mía

ha de admirar el mirarla.

INVIERNO

En tu poder dejo el año.

 (Vase.) 

PRIMAVERA

Vuelvan a cobrar sus galas

1345

montes, valles, troncos, hojas,

arroyos, flores y plantas.

 

(Salen EL LUCERO y LA INFANTA.)

 

LUCERO

Pues es estación de amores

la Primavera gallarda,

hermosísima deidad

1350

de estas ásperas montañas,

ya que huyendo tus palacios

en ella vives, descansa.

INFANTA

¿Cómo puedo, cuando ves

cuán deshecha, cuán postrada

1355

me han dejado mis desdichas?

LUCERO

De esa manera me agradas,

que para mi vista hermosas

son las fealdades de un alma.

INFANTA

Pues no quiero que me quiera

1360

quien de mal gusto se alaba.

LUCERO

Si cuando de tus jardines

sales, en mis montes hallas

paso, ¿por qué, agradecida,

no eres dos veces humana?

1365

Si cuando te desheredan

de tu reino y de su gracia

tus vasallos te doy yo

un reino, ¿por qué no pagas

del deseo la fineza,

1370

viéndote alegre y ufana?

INFANTA

¿No basta que en tu poder

me tengas ahora?

LUCERO

No basta,

que no eres del todo mía

hasta que a mi reino vayas,

1375

que allá te tendré sujeta

y aquí no.

INFANTA

¿Tan presto? Aguarda;

déjame gozar primero

la flor de mi edad dorada.

LUCERO

En fin, ¿no puedo alegrarte?

1380

¿Malicia?

 

(Sale LA INOCENCIA de gala.)

 

INOCENCIA

¿Qué es lo que mandas?

LUCERO

Pues yo te vestí en el mundo

de tantas plumas y galas,

y desde villana pobre

te hice bellísima dama,

1385

divierte a la Infanta un poco

y en mis amores la habla.

INOCENCIA

¿Señora?

INFANTA

¡Ya te conozco!

¡Qué lucida, qué bizarra!

INOCENCIA

Medra mucho una malicia,

1390

aunque haya sido ignorancia.

(Aparte.)

Estima a quien te festeja,

medrarás; mira sus raras

finezas.

INFANTA

Ahora me acuerdo

1395

cuando de él te retirabas.

INOCENCIA

Era entonces inocente.

INFANTA

Y ahora maliciosa.

INOCENCIA

En nada

pienso yo que me he trocado.

INFANTA

Bien dices; es cosa clara

1400

que inocente y maliciosa

no es ser dos cosas contrarias.

Pero dejadme, dejadme,

que este fuego que me abrasa,

este áspid que me muerde,

1405

víboras que despedaza

en el corazón cebados,

son homicidas del alma.

¿Adónde hallaré remedio?

LUCERO

No le busques, que me matas

1410

en ver que tú le procuras,

porque vendrá si le aguardas.

 

(Sale EL ENTENDIMIENTO.)

 

ENTENDIMIENTO

Infanta, en tu busca vengo.

INFANTA

¿Qué quieres?

ENTENDIMIENTO

Ven donde haga

una experiencia el amor,

1415

a tu salud de importancia.

INOCENCIA

Que algo sosiega parece

de su Entendimiento hallada.

LUCERO

¿Qué experiencia habrá que pueda

de este delirio sanarla?

1420

ENTENDIMIENTO

La de un docto peregrino

que viene para esta causa.

LUCERO

¿Médico tan sabio es

que a eso se atreve? ¿Eso trata?

ENTENDIMIENTO

Sí, que la sabiduría

1425

de esta manera le llama.

LUCERO

Si fue infinito el veneno

que la aflige, cosa es clara,

que infinito habrá de ser

el remedio, y nadie alcanza

1430

los infinitos remedios.

¿Luego un hombre a ello no basta?

ENTENDIMIENTO

Sí basta.

LUCERO

¿Cómo siendo hombre?

ENTENDIMIENTO

Siendo Dios también.

LUCERO

¡Extraña

proposición! ¡Hombre y Dios!

1435

(Que a mí me obligue a dudarla).

¿Cómo puede ser?

ENTENDIMIENTO

Teniendo

las naturalezas ambas,

humana y divina, unidas.

LUCERO

¿Quién lo dice?

 

(Sale EL PEREGRINO disparando una pistola y cae EL LUCERO.)

 

PEREGRINO

Mi palabra,

1440

que es rayo de luz, y trueno.

LUCERO

Rayo ha sido el escucharla

que me ha herido, y me ha dejado

suspenso en mi misma saña.

Pero no quiero creerla;

1445

aquí tienes a la Infanta;

yo la hechicé; veamos cómo

tú del hechizo la sanas.

INFANTA

Por Dios, lindo talle tiene

el huésped.

INOCENCIA

Novedad rara

1450

es por lo menos el ver

que un médico galán haya.

¿Éste ha de curarla? Dudo

que con el empeño salga.

ENTENDIMIENTO

Yo lo creo.

INOCENCIA

Soy Malicia;

1455

todos pienso que me engañan,

que nadie dice verdad

y que ni hay ciencia ni gracia.

PEREGRINO

Empiecen, pues, los efectos

de la causa más extraña.

1460

ENTENDIMIENTO

Veamos desde aquí, Malicia,

los dos, qué remedio traza.

PEREGRINO

Infanta naturaleza,

ven a mi voz.

INFANTA

Y a tus plantas.

PEREGRINO

Para curarte yo, es fuerza

1465

que vengas tú voluntaria,

no yerres la confesión;

di de tu daño las causas,

sin callar ninguna, que ésta

es la mayor circunstancia.

1470

¿Qué sientes?

INFANTA

Siento un dolor,

que el corazón se me arranca;

como era fuego el veneno,

en fuego el pecho se inflama.

PEREGRINO

Para ardor tan insaciable

1475

de fuego, es precisa el agua.

¿De qué nació el accidente?

INFANTA

De comer una manzana.

PEREGRINO

Para veneno en bocado,

fuerza es que bocado haya.

1480

INFANTA

Con palabras me engañó

un monstruo, dulces y falsas.

PEREGRINO

Mal que palabras hicieron

se ha de curar con palabras.

INFANTA

En el árbol de la muerte

1485

pendiente dicen que estaba.

PEREGRINO

Pues el árbol de la vida

es el que habrá de sanarla.

LUCERO

Bucalmente ha confesado

su mal.

INOCENCIA

Pues dala por sana.

1490

PEREGRINO

Fuego, palabras, bocado

y árbol han sido la causa

de su mal; toda ponzoña

se cura con la contraria;

y así, la receto árbol,

1495

palabras, bocado y agua.

LUCERO

¿Qué agua, palabras, bocado

y árbol habrá que la haga

provecho, si ya el veneno

está arraigado en el alma?

1500

PEREGRINO

Agua, el agua del Bautismo,

pura, cristalina y clara.

Árbol, el árbol de vida,

cruz divina, hermosa y santa.

Bocado, el de un sacramento,

1505

maravilla hermosa y rara.

Palabras, las de su forma,

misteriosas, graves y altas,

con que la naturaleza

convalecerá, sin falta,

1510

con el Bautismo y la Cruz,

y Eucaristía, en que halla

la fe católica árbol,

palabras, bocado y agua.

LUCERO

Aún no he visto sus efectos.

1515

PEREGRINO

En esa fuente te lava.

 

(Vase LA INFANTA.)

 

INOCENCIA

A una fuente hermosa llega,

y parece que sus aguas

le han mudado hasta el vestido,

pues sale de ella con gracia.

1520

INFANTA

 (Sale.) 

El origen del dolor

parece que se me aplaca.

PEREGRINO

Ya el agua su efecto hizo,

pues lo original la lava;

vuelve a aquel árbol los ojos.

1525

 

(Está un esqueleto dentro de un árbol, y en la copa una cruz.)

 

INFANTA

¡Cuánto tu vista me espanta!

Que como es rabia mi pena,

mira a quién causó su rabia;

de mi muerte el árbol es,

y en sus cortezas se guarda.

1530

PEREGRINO

Sí; pero muerta la Muerte,

cuando de sus mismas ramas

floreciendo nuevamente

hojas de púrpura y nácar

se forma una Cruz.

INFANTA

El verla

1535

más me aflige que descansa,

que significa pasión,

y es penitencia mirarla.

LUCERO

Buen efecto el árbol hace,

pues más el dolor la agrava.

1540

PEREGRINO

El dolor de Penitencia

es quien más ha de sanarla;

y tras él viene mejor

el Bocado que he de darla

para asegurar la cura.

1545

¿Qué ves más?

 

(Descúbrese Hostia y Cáliz encima de la Cruz.)

 

INFANTA

Una Hostia blanca,

que es corona de la Cruz,

pura, cándida e intacta;

pero el verla ni el no verla

me consuela ni me agravia.

1550

PEREGRINO

Consolaráte el saber

que es el Bocado que aguardas

para la salud eterna

de tu Bienaventuranza,

porque éste es el Cuerpo mío,

1555

y aquestas son las palabras

que obra santo Sacramento,

que el cielo y tierra pasma.

ENTENDIMIENTO

Cautivo de sus razones

me ha dejado.

INFANTA

En mí cobrada,

1560

antes que llegue a comerle

haberle visto me basta.

LUCERO

No en vano no hice el veneno

en trigo, en flores, ni en agua;

sí estaba en agua, flor, trigo,

1565

del Veneno la Triaca.

INFANTA

Jeroglífico hermoso, en quien se vierte

una copia de fruta guarnecida,

una cruz bella en púrpura teñida

y un cadáver postrado a su error fuerte.

1570

Un pan, que en carne viva se convierte;

un vino, que ya es sangre su bebida;

hazme antídoto docto de mi vida

el Veneno ignorante de mi muerte.

Tendré, si el árbol fruto da divino,

1575

si la Cruz rojo humor corre sangriento;

si el cadáver recibo, Peregrino.

Si pasman vino y pan, mi Entendimiento,

en fruta, Cruz, cadáver, pan y vino,

salud, consuelo, vida y Sacramento.

1580

ENTENDIMIENTO

Pues ha cobrado la vida

la naturaleza, Infanta

del Mundo será tu esposa.

PEREGRINO

En mi nave he de llevarla,

que es la nave de la Iglesia,

1585

a mi celestial alcázar.

Ven conmigo, esposa mía,

y cuantos con voluntaria

acción embarcarse quieran.

Ninguno forzado vaya,

1590

que por no tenerlos, nave,

y no galera, se llama.

 (Vase.) 

INOCENCIA

Mal año, amén, para quien

en el Mundo se quedara.

LUCERO

Pues todos se van en ella,

1595

Malicia, tú no te vayas.

INOCENCIA

¿Con quién habla? Yo no soy

Malicia; y pues que se embarca

mi Infanta, y yo he de ir con ella,

que no tengo de dejarla.

1600

 (Vase.) 

LUCERO

Volvióse a ser Inocencia

la Malicia. ¡Oh pena! ¡Oh rabia!

Nadie queda que no siga

el rumbo de esta sagrada

nave, engolfándose todos,

1605

ya en la popa coronada

de un farol, que es luz eterna

se sienta la hermosa Infanta;

en el árbol mayor puesta

la Inocencia, es su atalaya;

1610

piloto el Entendimiento,

ya de su timón se encarga;

hasta los tiempos del año

la asisten con sus bonanzas;

pero qué importa, que yo

1615

la afligiré con borrascas

sobre los mares de sangre

que ha de derramar mi saña.

 

(La nave, en lo alto.)

 

TODOS

Buen vïaje, buen pasaje.

PEREGRINO

Inocencia, sube hasta

1620

los cielos, y desde allí,

con dulces voces te encarga

de publicar este triunfo.

INOCENCIA

Denme mis afectos alas.

 (Música, dentro.) 

Un árbol fue el homicida

1625

del alma; otro, si se advierte,

remedio; que el de la Muerte

es ya árbol de la Vida:

Y pues éste aquél aplaca,

el veneno de su abismo

1630

un árbol ha sido mismo

el Veneno y la Triaca

LUCERO

Plegue a Dios, nave enemiga,

que entrando sobre las aguas,

desbocadamente choques

1635

en aquellas peñas altas.

Vuelta la quilla a los cielos,

tumba sea hoy de cuantas

personas te viven, dando

a las profundas entrañas

1640

del mar a tu popa de oro

salobre centro de plata.

Mas ¡ay de mí!, que segura

surca las ondas de nácar,

porque de tanto diluvio

1645

eres la segunda arca.

Bien lo dicen tus aplausos

y bien lo dicen mis ansias,

pues yo eternamente lloro

y en ti eternamente cantan.

1650

INOCENCIA

 (Canta.) 

De una manzana tirana

las iras muertas están,

que se ha quitado con pan

el agrio de la manzana;

de cuyo efecto se saca,

1655

para asombrar el abismo,

TODOS

que son de un linaje mismo

el Veneno y la Triaca.

LUCERO

Puesto que allí todo es paz;

puesto que aquí todo es rabia,

1660

que no se ha de acabar nunca,

acabe su semejanza

en las representaciones

que humilde ofrece a esas plantas

hoy don Pedro Calderón.

1665

Perdonad sus muchas faltas.

 

(Tocan chirimías y, cerrándose los carros, se da fin al auto.)

 

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