© Libro N° 8622. Simón Bolívar. Doctrina Del Libertador. Pérez Vila, Manuel. Emancipación. Mayo 15 de 2021.
Título
original: © Simón Bolívar. Doctrina Del
Libertador. Manuel Pérez Vila
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Augusto
Mijares
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nOtAs y CROnOLOGíA
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Riera
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edición Biblioteca Ayacucho: 1976
Primera
reimpresión Biblioteca Ayacucho: 1979
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segunda
edición, con correcciones y actualización Biblioteca Ayacucho: 1994
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impreso en
Venezuela/Printed in Venezuela
PRÓLOGO
bolÍVar coMo
PolÍtico
Y reForMador
Social
i
En LA CARtA que ha sido llamada profética, escrita
por simón Bolívar en Jamaica el 6 de septiembre de 1815, expresa el Libertador
un juicio sobre la revolución de independencia, que tiene múltiples
derivaciones sociológicas e históricas.
Para Bolívar aquella contienda era “una guerra
civil”, pero no por el hecho anecdótico y circunstancial de que había españoles
en las filas republicanas y criollos bajo las banderas realistas, sino porque
aquella guerra no era sino un episodio de la lucha mundial entre progresistas y
conservadores:
seguramente –escribía Bolívar– la unión es la que
nos falta para completar la obra de nuestra regeneración. sin embargo, nuestra
división no es extraña, porque tal es el distintivo de las guerras civiles
formadas generalmente entre dos partidos: conservadores y reformadores. Los
primeros son, por lo común, más numerosos, porque el imperio de la costumbre
produce el efecto de la obediencia a las potestades establecidas; los últimos
son siempre menos numerosos aunque más vehementes e ilustrados. De este modo la
masa física se equilibra con la fuerza moral, y la contienda se prolonga siendo
sus resultados muy inciertos. Por fortuna, entre nosotros, la masa ha seguido a
la inteligencia.
Aparte del valor universal que estas observaciones
del Libertador le daban a la guerra de independencia, ellas llevaban implícita
esta otra característica que el Libertador tendría siempre a la vista en su
actuación como político: que aquella lucha no debía tener como único objetivo
la separación de España; que era una verdadera revolución, un punto de partida
para organizar bajo nuevas formas los Estados que debían surgir de aquel
enfrentamiento mundial.
De esa profunda convicción es de la cual nace el
carácter de reformador social que asume el Libertador; y por eso su maestro don
simón Rodríguez –testigo de aquella actitud, y quizás su lejano inspirador
durante la niñez de Bolívar– exclamaba entusiasmado: “Hoy se piensa, como nunca
se había pensado, se oyen cosas, que nunca se habían oído, se escribe, como
nunca se había escrito, y esto va formando opinión en favor de una reforma, que
nunca se había intentado, LA DE LA sOCiEDAD”1.
Esto lo escribía Rodríguez en 1828, dos años antes
de la muerte del Libertador, y precisamente durante aquel ocaso del genio se
desarrollaba el último episodio de su lucha contra los políticos egoístas o
acerbamente regionalistas, que lograron estancar la revolución dentro de estas
menudas pasiones y apetencias.
Más que nunca incomprendido, Bolívar también
necesitaba entonces la voz de su maestro, para que explicara así a la
posteridad la clase de ambición que se le enrostraba: “sabe que no puede ser
más de lo que es; pero sí que puede hacer más de lo que ha hecho”2.
La intención del presente volumen corresponde a
esas observaciones que hemos hecho: por una parte, se propone destacar en
Bolívar al pen-sador político y al reformador social; por la otra, espera que
el Libertador pueda servirle todavía a la América Hispana, donde muchedumbres
de desamparados encuentren quizás que él, si no puede ser más de lo que es, sí
puede hacer más de lo que ha hecho.
ii
no vacilo en atribuir a un remoto suceso de su
infancia el primer impulso de aquella vehemente vocación de reformador social
del Libertador.
1. simón
Rodríguez, Sociedades americanas, Caracas, edición facsimilar, 1950, p. 81. El
subrayado [aquí en cursivas] y las mayúsculas son del propio don simón.
2. simón
Rodríguez, Defensa de Bolívar (El Libertador del mediodía de América y sus
com-pañeros de armas defendido por un amigo de la causa social), Caracas,
imprenta Bolívar, 1916, p. 78. El subrayado [aquí en cursivas] es de don simón.
DOCtRinA DEL LiBERtADOR
X
Fue un episodio que hubiera podido hacer de él un
resentido, con todas las funestas características que señala en la psicología
de los resen-tidos Gregorio Marañón en su biografía del emperador tiberio; pero
que transformado en fecunda y generosa rebeldía contra la injusticia –como
también puede ocurrir en los espíritus superiores, según aquel crítico español–
dio en el Libertador admirables frutos, totalmente contrarios a los que podían
temerse.
Ocurrió que el 23 de julio de 1795 –por
consiguiente, el día anterior al de cumplir sus doce años– Bolívar, ya huérfano
de padre y madre, se fugó de la casa de su tío y tutor don Carlos Palacios,
solterón hosco y de limitados alcances con quien jamás logró congeniar el
futuro Libertador.
La intención del niño era refugiarse en el hogar de
su hermana María Antonia, pero don Carlos tenía la ley a su favor, y después de
muchos y dolorosos incidentes el pupilo fue llevado a la fuerza al domicilio de
su representante legal.
según el expediente levantado por las autoridades,
el niño Bolívar manifestó entonces con sorprendente firmeza: “que los
tribunales bien podían disponer de sus bienes, y hacer de ellos lo que
quisiesen, mas no de su persona; y que si los esclavos tenían libertad para
elegir amo a su satisfacción, por lo menos no debía negársele a él la de vivir
en la casa que fuese de su agrado”3.
Pues bien, considero este suceso como de enorme
repercusión en la vida de Bolívar porque casi treinta años después, en 1824,
estando el Libertador en la cima de su gloria, escribe en el Perú al prefecto
del departamento de trujillo y emplea en favor de los esclavos los mismos
conceptos que le inspiró cuando niño su desamparada situación.
y lo hace con una pasión que contrasta agudamente
con el lenguaje oficial que debía emplear:
todos los esclavos –ordena– que quieran cambiar de
señor, tengan o no tengan razón, y aun cuando sea por capricho, deben ser
protegidos y debe obligarse
3. Expediente
ante la Real Audiencia de Caracas sobre domicilio tutelar del menor don simón
Bolívar. Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Caracas, no 149,
enero-marzo, 1955, 64 p.
BiBLiOtECA AyACuCHO
Xi
a los amos a que les permitan cambiar de señor
concediéndoles el tiempo necesario para que lo soliciten. s.E. previene a V.s.
dispense a los pobres esclavos toda la protección imaginable del Gobierno, pues
es el colmo de la tiranía privar a estos miserables del triste consuelo de
cambiar de domina-dor. Por esta razón s.E. suspende todas las leyes que los
perjudiquen sobre la libertad de escoger amo a su arbitrio y por su sola
voluntad. Comunique V.s. esta orden al síndico Procurador General para que esté
entendido de ella y dispense toda protección a los esclavos.4
nada satisfecho quedaba sin embargo el Libertador
con aquellas reite-radas órdenes, que sólo aliviaban la situación de los
esclavos: la abolición total de la esclavitud había sido su infatigable demanda
ante los legisladores de Venezuela y de Colombia.
Había comenzado, desde luego, por manumitir a sus
propios siervos; después, en 1816, “proclamé –dice en carta al general
Arismendi– la liber-tad general de los esclavos”, y en 1819 decía así en su
Mensaje al Congreso de Angostura: “yo abandono a vuestra soberana decisión la
reforma o la revocación de todos mis estatutos y decretos; pero yo imploro la
confir-mación de la libertad absoluta de los esclavos, como imploraría mi vida
y la vida de la República”.
Muy audaz resultaba sin embargo aceptar aquella
demanda del Li-bertador, y basta para juzgarlo así recordar que, más de
cuarenta años después, la abolición de la esclavitud en norteamérica provocó
una larga y devastadora guerra civil.
Fácil es imaginar, pues, los numerosos intereses
que en la América Hispana presionaban contra aquella medida, y la alarma que
ésta debía causar estando ya comprometida la nación en una guerra contra
España. tan poderosas eran esas fuerzas reaccionarias que en 1826, comentando
Bolívar en carta a santander su proyecto de Constitución para la recién nacida
República de Bolivia, decía: “Mi discurso contiene ideas algo fuertes, porque
he creído que las circunstancias así lo exigían; que los intolerantes y los amos
de esclavos verán mi discurso con horror, mas yo
4. simón
Bolívar, Decretos del Libertador, Caracas, sociedad Bolivariana de Venezuela,
1961, tomo i, p. 289.
DOCtRinA DEL LiBERtADOR
Xii
debía hablar así, porque creo que tengo razón y que
la política se acuerda en esta parte con la verdad”5.
Más radical aún en otro aspecto de aquella lucha
social que se desarro-llaba paralelamente a la de independencia, Bolívar había
llegado a pedir que el mestizaje, mediante la unión de nuestras diferentes
razas, fuera intencionalmente aceptado como base de la armonía que la vida
republi-cana debía establecer: “La sangre de nuestros ciudadanos es diferente;
mezclémosla para unirla”, reclamaba en el citado Mensaje.
y consecuentemente, en el mismo documento
justificaba así la igualdad legal que debía imponerse: “La naturaleza hace a
los hombres desiguales en genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las leyes
corrigen esta dife-rencia, porque colocan al individuo en la sociedad para que
la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una
igualdad ficticia (¿facticia?) propiamente llamada política y social”.
son muy interesantes estas conclusiones del
Libertador, porque en su época el argumento más fuerte contra la libertad ante
la ley era la observación de que los hombres nacen desiguales. Bolívar parte de
este mismo principio, pero le da un ingenioso vuelco en favor de la igualdad,
advirtiendo que ésta debe imponerse, no para obedecer a la naturaleza sino para
corregirla en beneficio de la justicia y del orden social.
De acuerdo con las ideas predominantes en nuestros
días, me tocaría exponer ahora cuáles fueron las medidas de orden económico que
to-mara el Libertador para completar y afianzar aquella igualdad social que
preconizaba.
Pero considero que es irreflexivo anacronismo
exigirle demasiado en ese campo a un reformador social de aquellos días. y
sobre todo, en países donde la agricultura y la explotación pecuaria, todavía
primitivas, no permitían la pequeña propiedad, o la reducían a aliviar con
escasos ingresos la situación del campesino. y en cuanto a las ciudades, que
es-taban muy poco desarrolladas y formaban apenas una endeble fachada
5. simón
Bolívar, Cartas del Libertador corregidas conforme a los originales, Vicente
Lecuna; comp., Caracas, Litografía y tipografía Comercio, 1929, v. 5, p. 32.
BiBLiOtECA AyACuCHO
Xiii
ante las grandes extensiones rurales que eran el
verdadero país, puesto que carecían de industrias y el comercio estaba reducido
a una compra-venta de carácter local y muy limitado, también en ellas el
gobernante más emprendedor sólo podía dedicarse a estimular y diversificar
aquella incipiente economía.
Era posible, eso sí, erradicar o reducir los abusos
de los poderosos, y a esa línea de conducta corresponden las numerosas medidas
que el Libertador dictó, en todos los países emancipados por él, acerca del
tra-bajo de los indígenas y su remuneración, el trato que debía dárseles en las
misiones, el trabajo de los mineros, etc.
Además, y a lo menos en Venezuela, varias medidas
que se habían to-mado desde el principio de la revolución –como fueron las que
suprimían los mayorazgos y las llamadas “manos muertas”, que mantenían
estanca-das y en gran parte improductivas vastas propiedades– eran iniciativas
de orden económico que contribuían a la redistribución de la riqueza. y así
mismo, la confiscación de los bienes pertenecientes a los realistas y el
establecimiento de los Haberes Militares, que permitía pagarles a los
servidores de la República a expensas de esos bienes, fue un estímulo de amplio
alcance a la nivelación económica de la población.
iii
Fue sobre todo a través de la educación popular
como los libertadores, y el Libertador con especial empeño, buscaron realizar
este doble objetivo económico y social: por una parte, abrirle al pueblo el
acceso a una vida más productiva y remuneradora; y por la otra, modificar la
estructura de una sociedad que, sin clases medias, exhibía en lo más alto una
oligarquía de propietarios, letrados y funcionarios, y no tenía debajo sino un
pueblo ignorante, miserable y pasivo.
El desarrollo de la educación popular encontraba
sin embargo dos obstáculos casi insuperables: uno, que era muy difícil formar
maestros, tanto por aquella incultura casi general de la población como por los
pocos incentivos que la profesión presentaba; el otro, que en medio de la
miseria agravada por la guerra, no había dinero para pagar los maestros
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XiV
y menos aún para la instalación y el equipo,
siquiera elementales de las escuelas.
Estos dos problemas perdurarían en Venezuela
durante todo el resto del siglo –que también fue de miseria y guerras– y
anularon los esfuerzos que a partir de 1830 hicieron los fundadores ideológicos
de la segunda República.
Pero en tiempos del Libertador el analfabetismo y
la escasez de maestros eran un problema mundial, y por eso había despertado
tanto entusiasmo el método llamado de enseñanza mutua, o de Lancaster, que
consistía básicamente en utilizar a los alumnos más adelantados de cada escuela
para enseñar a los recién llegados o más remisos.
Bolívar, que había conocido a Lancaster en Londres,
en la casa del Precursor Miranda –interesado también en aquel problema vital
para la América Hispana–, concibió desde entonces grandes esperanzas en la
aplicación de su sistema.
igual le ocurría a uno de sus mejores ministros, el
doctor José Rafael Revenga. Hasta el punto de que habiendo ido a Londres en
misión oficial, fue encarcelado allá por los acreedores de la Gran Colombia,
porque se había comprometido personalmente por las deudas de ésta, pero
Reven-ga contrademandó y obtuvo una indemnización pecuniaria. ¿y qué se le
ocurrió entonces hacer con aquel dinero? Emplearlo en la compra de útiles
escolares para fundar en su patria una escuela normal gratuita, bajo el método
de Lancaster6.
La posición de don simón Rodríguez era
diametralmente opuesta, pero es fácil comprenderlo. Es que Miranda, Bolívar y
Revenga consideraban sobre todo la urgencia de resolver el problema de la
educación popular y las dificultades que se oponían a ello. Pero don simón
Rodríguez, como exigente pedagogo, juzgaba antes que nada las deficiencias que
para im-partir una verdadera educación presentaba el sistema lancasteriano. Lo
consideraba semejante –decía con su peculiar humorismo– a las sopas de
hospital, que llenan pero no alimentan; y en franca oposición a Bolívar,
6. Es dato
que tomo de la valiosa obra del Dr. Armando Rojas, Ideas educativas de Simón
Bolívar, Madrid, [Afrodisio Aguado], 1958, p. 65.
BiBLiOtECA AyACuCHO
XV
insistía: “Cuando más, se necesitan cinco años para
dar un pueblo a cada República. Pero para conseguirlo, es preciso algo más que
fundar escuelas de Lancaster”.
Colocado en el justo medio, el gran humanista don
Andrés Bello opinaba que las ideas de Lancaster eran adaptables en cierta
medida a la educación primaria, pero las rechazaba para la educación media y la
superior.
Me he extendido tanto en la exposición de estas
opiniones antagónicas porque considero extraordinario que cinco venezolanos
eminentes, y de tan diferentes caracteres y actividades, como eran Miranda,
Bolívar, Revenga, Rodríguez y Bello, se apasionaran de aquella manera al juzgar
un sistema de enseñanza, como si fueran maestros de escuela.
Eso nos indica el entusiasmo y los cuidados que
ponían en el propó-sito de la educación popular; y ratifica lo que al principio
decíamos: que para ellos la independencia no tenía como único objetivo la
separación de España; que la veían como una profunda revolución, dirigida a
organizar a estos países bajo nuevas formas de igualdad y justicia.
tres años después de la victoria decisiva de
Carabobo en 1821, el propio Lancaster llegó a Venezuela para ensayar su
sistema. Pero la Mu-nicipalidad de Caracas, que lo había invitado a venir y lo
recibió con la mayor cordialidad, se le mostró después adversa. Bolívar tomó
entonces sobre sí la protección del pedagogo; desde Lima le escribió para
alen-tarlo en su empresa; en otra carta se quejó al Ayuntamiento caraqueño por
haberlo hostilizado; le ofreció 20.000 duros del millón que el Perú le había
autorizado a emplear; y como al fin su letra para saldar esta deuda no pudo ser
satisfecha por el gobierno peruano, dispuso que al venderse las minas de Aroa
–lo único que le quedaba de su patrimonio familiar– se le pagaran a Lancaster
22.000 duros, a lo cual montaba ya aquella deuda, con sus intereses.
Pero aquélla no era sino una más de las numerosas
ocasiones en que el Libertador demostraría su interés por la educación.
Muy conocido es el apremiante aforismo que
estableció en su discur-so ante el Congreso de Angostura: “Moral y luces son
los polos de una República, moral y luces son nuestras primeras necesidades”.
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XVi
En aquellos momentos la victoria frente a los
realistas estaba más que nunca comprometida, y los ejércitos republicanos
carecían de todo –no sólo de armas, sino también de calzado, de ropa y hasta de
alimentos–, pero éstas no eran para Bolívar las primeras necesidades, sino la
moral y la educación. siempre sus miradas fijas en el porvenir; en la
organización social y política que debía darse a estas Repúblicas después del
triunfo. y porque esa Reforma de la sociedad –como la llamaba don simón
Rodrí-guez– era el verdadero objetivo y la única justificación de la
devastadora guerra que se sufría.
Otra observación que considero de gran valor
subjetivo es ésta: que Bolívar ha sido considerado muchas veces como un
rousseauniano, y en gran parte lo era; pero que acerca de la educación había
meditado tanto por su propia cuenta, que así como no vacila en separarse de su
maestro al juzgar el sistema lancasteriano, tampoco teme apartarse de Rousseau
al darles a las madres papel primordial en la educación de sus hijos.
Rousseau, además de su aversión a las mujeres
letradas, prefería que el discípulo ideal fuera huérfano. Bolívar consideraba,
por el contrario, que era
… absolutamente
indispensable la cooperación de las madres para la educa-ción de los niños en
sus primeros años, y siendo éstos los más preciosos para infundirles las
primeras ideas y los más expuestos por la delicadeza de sus órganos, la Cámara
cuidará muy particularmente de publicar y hacer comu-nes y vulgares en toda la
República algunas instrucciones breves y sencillas, acomodadas a la
inteligencia de todas las madres de familia sobre uno y otro objeto. Los curas
y los agentes departamentales serán los instrumentos de que se valdrá para
esparcir estas instrucciones, de modo que no haya una madre que las ignore,
debiendo cada una presentar la que haya recibido y manifestar que la sabe el
día que se bautice su hijo, o se inscriba en el registro de nacimiento.7
7. La
Cámara a la cual se refiere Bolívar es a la Cámara de Educación, que formaba
parte del Poder Moral propuesta por él en Angostura. Por lo general, cuando las
citas que hago corresponden a documentos incluidos en este volumen, me parece
innecesario señalar la fuente.
BiBLiOtECA AyACuCHO
XVii
En cuanto a la educación que debían recibir los
niños ya más crecidos, puede servirnos de ejemplo la que quiso establecer en el
Perú y Bolivia según el testimonio de don simón Rodríguez:
Expidió un decreto –nos narra éste– para que se
recogiesen los niños pobres de ambos sexos… no en Casas de Misericordia a hilar
por cuenta del Estado; no en Conventos a rogar a Dios por sus bienhechores; no
en Cárceles a purgar la miseria o los vicios de sus padres; no en Hospicios, a
pasar sus primeros años aprendiendo a servir, para merecer la preferencia de
ser vendidos a los que buscan criados fieles o esposas inocentes. Los niños se
habían de recoger en casas cómodas y aseadas, con piezas destinadas a talleres
y éstos surtidos de instrumentos y dirigidos por buenos maestros… Las hembras
aprendían los oficios propios de su sexo, considerando sus fuerzas; se quitaban
por consiguiente, a los hombres, muchos ejercicios que usurpan a las mujeres.
todos debían estar decentemente alojados, vestidos, alimentados, curados y
recibir instrucción moral, social y religiosa… se daba ocupación a los padres
de los niños recogidos, si tenían fuerzas para trabajar; y si eran inválidos se
les socorría por cuenta de sus hijos; con esto se ahorraba la creación de una
casa para pobres ociosos, y se daba a los niños una lección práctica sobre uno
de sus principales deberes. tanto los alumnos como sus padres gozaban de
libertad –ni los niños eran frailes ni los viejos presidiarios–; el día lo
pasaban ocupados y por la noche se retiraban a sus casas, excepto los que
querían quedarse. La intención no era (como se pensó) llenar el país de
artesanos rivales y miserables, sino instruir, y acostumbrar al trabajo, para
hacer hombres útiles, asignarles tierras y auxiliarlos en su establecimiento…
era colonizar el país con sus propios habitantes. se daba instrucción y oficio
a las mujeres para que no se prostituyesen por necesidad, ni hiciesen del
matrimonio una especulación para asegurar su subsistencia.8
Para apreciar debidamente el alcance de este plan
en aquellos días, debemos recordar que en la propia Europa no existían
entonces, para los hijos del pueblo, sino aquellas Casas de Misericordia,
aquellos Conventos,
8. simón
Rodríguez, El Libertador del mediodía de América y sus compañeros de armas
defendidos por un amigo de la causa social, Arequipa, [imprenta Pública], 1830.
La cita de Rodríguez se refiere en concreto a lo decretado en Bolivia; pero los
planes eran iguales para el Perú y Colombia. En ésta –en Bogotá– Rodríguez
acaba de fundar una “Casa de industria Pública”, según el mismo modelo.
DOCtRinA DEL LiBERtADOR
XViii
Cárceles y Hospicios, que indignaban a Bolívar y a
don simón; y que hasta principios de este siglo las mujeres, sin oficio y
esclavizadas por los prejui-cios, crecían aterrorizadas por la disyuntiva de
prostituirse abiertamente o de aceptar en el matrimonio otra forma de
prostitución disimulada.
si es notable la independencia de criterio que en
materia de educación conserva Bolívar frente a don simón Rodríguez y a
Rousseau, más sorpren-dente aún es ver cómo reacciona contra los prejuicios de
su época, según los cuales tener “un borlado” en la familia era el ideal
supremo de todas las personas “de calidad”. Bolívar, por el contrario,
adelantándose a una revolución que todavía está por hacerse en la América
Hispana, escribía acerca de la educación de su sobrino Fernando Bolívar:
“siendo muy di-fícil apreciar dónde termina el arte y principia la ciencia, si
su inclinación le decide a aprender algún arte u oficio yo lo celebraría, pues
abundan entre nosotros médicos y abogados, pero nos faltan buenos mecánicos y
agricultores que son los que el país necesita para adelantar en prosperidad y
bienestar”.
Muchas otras ideas e iniciativas del Libertador
sobre la educación quisiera comentar, pero darían extensión abusiva a este
prólogo.
no me privaré sin embargo de tomar dos breves citas
del borrador inconcluso, titulado La instrucción pública, que Bolívar dejó
entre sus pa-peles. sencillas y hermosas, elevadas y tiernas, algunas de sus
observaciones sobre la formación de los niños no parecen salir del endurecido
guerrero y ajetreado político que era el Libertador.
Obsérvese, por ejemplo, con cuánto cariño se duele
por los chicos que eran víctimas del rigor escolar aceptado entonces en el
mundo entero: “Decirle a un niño vamos a la escuela, o a ver al Maestro, era lo
mismo que decirle: vamos al presidio, o al enemigo; llevarle, y hacerle vil
esclavo del miedo y del tedio, era todo uno”.
y el remedio que propone contra ese atroz sistema:
Los premios y castigos morales, deben ser el
estímulo de racionales tiernos; el rigor y el azote, el de las bestias. Este
sistema produce la elevación del espíritu, nobleza y dignidad en los
sentimientos, decencia en las acciones. Contribuye en grande manera a formar la
moral del hombre, creando en su
BiBLiOtECA AyACuCHO
XiX
interior este tesoro inestimable, por el cual es
justo, generoso, humano, dócil, moderado, en una palabra un hombre de bien.9
iV
En cuanto a las ideas políticas del Libertador, no
cometeré la simpleza de exponerlas o explicarlas aquí, cuando con tanto brillo
y precisión lo hizo él en los documentos que en este libro encontrarán nuestros
lectores.
Pero sí es necesario, para entender algunos de sus
aspectos, exponer con alguna extensión una peculiaridad de nuestros
revolucionarios de aque-lla época, que Bolívar consideró siempre extremadamente
peligrosa.
y fue que, obsesionados los que hicieron nuestra
primera Constitución, en 1811, por el temor de que la República sucumbiera bajo
el despotismo unipersonal –como había sucedido en Francia con napoleón– o que
el gobierno deliberativo cediera ante el prestigio de los caudillos, como ya
podía temerse en la América Hispana, se empeñaron en rodear de trabas de toda
clase al Poder Ejecutivo. Con el consiguiente debilitamiento de la prontitud y
eficacia que debían tener sus decisiones para superar los problemas de los
quince años de guerra que nos esperaban, hasta la ex-pugnación de El Callao en
1826.
no solamente, pues, los fundadores de nuestra
primera República se decidieron por el régimen federal, que dispersaba
temerariamente la acción del poder central, sino que por la propia organización
del Poder Ejecutivo lo maniataron, confiándoselo a un triunvirato cuyos
miembros debían turnarse en su ejercicio.
y a tanto llegaron las otras precauciones legales
en el mismo sentido, que en los primeros días de la guerra se dio el caso de
que, debiéndose enviar un batallón fuera de Caracas para auxiliar a unas
fuerzas compro-metidas frente al enemigo, fue necesario deliberar y decidir
previamente si aquel batallón debía considerarse como parte del Ejército de la
Confe-deración, como un cuerpo adscrito a la defensa de la provincia, o como
9. Vicente
Lecuna, Papeles de Bolívar, Caracas, [Litografía del Comercio], 1917, pp. 303 y
304, respectivamente.
DOCtRinA DEL LiBERtADOR
XX
milicias de la capital. Porque en los dos últimos
casos no podía salir fuera de la provincia o de la ciudad.
tal fue la causa de que aquel primer ensayo
republicano cayera ven-cido ante las fuerzas realistas. Pues aunque
aparentemente se le confió al Precursor Miranda la dictadura, fue cuando casi
todo el país estaba ya en poder del enemigo. y todavía –todavía– para que se le
concediera la facultad de nombrar a los jefes militares subalternos y
ascenderlos durante la campaña, se emprendieron lentas deliberaciones.
Estos amargos recuerdos perduraron en Bolívar
durante toda su vida. y eran los que le hacían decir en su “Manifiesto de
Cartagena” del 15 de diciembre de 1812, al juzgar la caída de la primera
República:
De aquí vino la oposición decidida a levantar
tropas veteranas, disciplinadas, y capaces de presentarse en el campo de
batalla, ya instruidas, a defender la libertad, con suceso y gloria. Por el
contrario: se establecieron innumerables cuerpos de milicias indisciplinadas,
que además de agotar las cajas del erario nacional con los sueldos de la plana
mayor, destruyeron la agricultura, alejando a los paisanos de sus hogares e
hicieron odioso el Gobierno que obligaba a estos a tomar las armas y a
abandonar sus familias.
y reiteraba:
El resultado probó severamente a Venezuela el error
de su cálculo, pues los milicianos que salieron al encuentro del enemigo,
ignorando hasta el manejo del arma, y no estando habituados a la disciplina y
obediencia, fueron arrolla-dos al comenzar la última campaña, a pesar de los
heroicos y extraordinarios esfuerzos que hicieron sus jefes, por llevarlos a la
victoria. Lo que causó un desaliento general en soldados y oficiales, porque es
una verdad militar que sólo ejércitos aguerridos son capaces de sobreponerse a
los primeros infaustos sucesos de una campaña. El soldado bisoño lo cree todo
perdido, desde que es derrotado una vez; porque la experiencia no le ha probado
que el valor, la habilidad y la constancia corrigen la mala fortuna.
sobre lo que había sido en Venezuela el régimen
federal, escribía:
Cada Provincia se gobernaba independientemente; y a
ejemplo de éstas, cada ciudad pretendía iguales facultades (…) Las elecciones
populares hechas por
BiBLiOtECA AyACuCHO
XXi
los rústicos del campo y por los intrigantes
moradores de las ciudades, añaden un obstáculo más a la práctica de la
federación entre nosotros, porque los unos son tan ignorantes que hacen sus
votaciones maquinalmente, y los otros tan ambiciosos que todo lo convierten en
facción; por lo que jamás se vio en Venezuela una votación libre y acertada, lo
que ponía el gobierno en manos de hombres ya desafectos a la causa, ya ineptos,
ya inmorales. El espíritu de partido decidía en todo, y por consiguiente nos desorganizó
más de lo que las circunstancias hicieron. nuestra división, y no las armas
españolas, nos tornó a la esclavitud.
Pero tampoco fueron simples recuerdos para el
Libertador aquellos errores y desdichas. Ante él se irguió siempre la misma
tendencia anar-quizante, que por desgracia arrastraba a muchos republicanos de
buena fe y con valiosos servicios.
tal fue el caso, en 1817, del llamado Congresillo
de Cariaco, que al-gunos políticos y militares reunieron con la consigna de
restablecer “el gobierno en receso”, o sea, el de 1811, bajo el sistema federal
y con un Ejecutivo de tres miembros. Era portavoz de estas ideas el canónigo
José Cortés de Madariaga, el cual, recién llegado del extranjero, prometía que
al restablecerse el gobierno constitucional en aquella forma, obtendría
reconocimiento y ayuda de inglaterra. Algunos patriotas civiles de cierta importancia
se le sumaron, y entre los militares hasta el almirante Brión, tan adicto al
Libertador. Pero fue sobre todo el general santiago Mariño quien le dio más
calor al proyecto, hasta el punto de que habiendo re-unido en el pueblo de
Cariaco a los que se consideraron más llamados a formar la asamblea que debía
organizar el gobierno –apenas en número de once– renunció en su nombre y en el
de Bolívar la autoridad que se les había conferido en Los Cayos. y ya dentro de
ese desorbitado proceder, el Congresillo nombró para ejercer el Poder Ejecutivo
a tres personas: en primer término a Fernando del toro, inválido desde 1811 y
refugiado desde entonces en trinidad; en segundo lugar al ciudadano Francisco
Xavier Mayz, y como tercer miembro a Bolívar, que para nada había figu-rado en
el asunto. Mariño fue reconocido, naturalmente, comandante en jefe del
Ejército; y como se señaló para capital de la República la ciudad de La
Asunción, en la isla, y allí debían permanecer los elegidos para el
DOCtRinA DEL LiBERtADOR
XXii
triunvirato Ejecutivo, Bolívar hubiera quedado
recluido allí, esperando gobernar un mes de cada tres…
Para juzgar hasta qué punto era descabellado ese
plan, baste decir que en aquellos momentos casi todo el territorio de Venezuela
estaba ocupa-do por los realistas, de tal manera que los patriotas no tuvieron
una sola ciudad de cierta importancia donde reunir aquella ostentosa Asamblea
Constituyente.
Pero cuando Bolívar convocó el Congreso de
Angostura, y a pesar de que casi simultáneamente iba a obtener, sin
interrupción, los triunfos deslumbrantes que le permitieron llevar las banderas
republicanas desde el Orinoco hasta el Potosí, no por eso cejó aquella
oposición legalista, muy respetable, repito, pero detrás de la cual se movían
no pocas veces las asechanzas de los caudillos rivales.
Obsérvese en primer término que cuando Bolívar
presenta ante aquel Congreso su célebre Mensaje y los proyectos
constitucionales que había concebido, él mismo considera que está vigente la
Constitución de 1811; y por eso habla en presente cuando dice: “nuestro
triunvirato carece, por de-cirlo así, de unidad, de continuación y de
responsabilidad individual”.
Es una particularidad que los historiadores han
pasado por alto y que me parece muy significativa. Porque indica que,
íntimamente, el Li-bertador compartía la idea de que, dentro de una estricta
juridicidad, él estaba obligado, como simple general victorioso, a reponer “el
gobierno en receso” de 1811, según habían pretendido los promotores del
Congresillo de Cariaco. y a su vez este estado de ánimo nos indica cuánto
pesaban sobre él las exigencias de los más exaltados constitucionalistas.
Pero como por otra parte comprendía la temeridad de
restaurar aquel orden legal que había arruinado a la República, eso nos explica
la vehe-mencia con que reacciona y las acres observaciones que contiene aquel
Mensaje, acerca de la naturaleza humana en general, y en particular sobre los
peligros de la anarquía ideológica que se sumaba en Venezuela a los intentos
desintegradores del caudillismo.
Como es bien sabido, el Congreso de Angostura no
aceptó ni la Pre-sidencia vitalicia ni el senado hereditario, propuestos por
Bolívar como base hipotética de nuestra estabilidad institucional. Las
funciones del
BiBLiOtECA AyACuCHO
XXiii
Presidente fueron reducidas a cuatro años; y aunque
por el momento los senadores fueron declarados vitalicios, en 1821 se redujo a
ocho años su mandato.
también fue soslayado el establecimiento del Poder
Moral, en el cual ponía tantas esperanzas el Libertador. y si consideramos que
de él formaba parte aquella Cámara de Educación que ya hemos comentado, nos
resul-tan simplistas y brutales las opiniones de algunos de los congresistas,
tal como quedaron expresadas en el dictamen final de la Asamblea: “El Poder
Moral –decía este documento– estatuido en el proyecto de Constitución
presentado por el General Bolívar, como Jefe supremo de la República, en la instalación
del Congreso, fue considerado por algunos diputados como la idea más feliz y la
más propia a influir en la perfección de las instituciones sociales. Por otros
como una inquisición moral, no menos funesta ni menos horrible que la
religiosa”10.
Obsérvese que la Constitución de Angostura fue
firmada después del triunfo del Libertador en Boyacá, y la Constitución de 1821
después de la victoria de Carabobo. De manera que con aquel rechazo de los
pro-pósitos bolivarianos parecían ratificar los congresistas que, por muy alto
que hubiera subido el prestigio de Bolívar, no los cohibía para juzgarlo a él y
a sus proyectos.
Más graves fueron otros sucesos que ocurrieron en
aquel mismo año de 1819, durante la prodigiosa campaña en la cual Bolívar
tramontó los Andes para triunfar en Boyacá. Algunos congresistas se lanzaron
contra él, a pretexto de que no había consultado al Congreso su expedición
sobre la nueva Granada, y aunque esta pretensión era absurda, puesto que del
se-creto de aquella empresa dependía su éxito, varios militares uniéronse a los
políticos intrigantes, obligaron al doctor Zea a renunciar la vicepresidencia, y
lo sustituyeron por el general Arismendi… que estaba preso por una sublevación
reciente. inmediatamente Arismendi se adjudicó la autoridad y el título de
capitán general y, entre otras precipitadas medidas, tomó la de arrebatar a
Bermúdez el mando del ejército de Oriente, para confiárselo a Mariño. En
resumen, una vez más, completa anarquía militar y política: si
10. Augusto
Mijares, El Libertador, 5a edición, Caracas, [Ministerio de Obras Públicas],
1969, p. 347.
DOCtRinA DEL LiBERtADOR
XXiV
se hubieran derrumbado detrás de él aquellas
montañas que acababa de escalar, no hubiera sido más desesperada la situación
de Bolívar.
En 1824, hallándose el Libertador en el Perú, tuvo
que sufrir nuevos embates de aquel espíritu divisionista que a veces no
vacilaba en arriesgar la propia suerte de la patria.
Estaba entonces en su mayor esplendor la Gran
Colombia, creada mediante la unión de Venezuela, nueva Granada y la actual
República del Ecuador.
Pero algunos políticos de la capital –que era
entonces Bogotá– no habían visto con buenos ojos la expedición de Bolívar para
libertar al Perú, y alegaban dos razones que no dejaban de ser valiosas: una,
que Colombia había quedado despoblada y en extrema miseria, por lo cual no
podían exigírsele nuevos sacrificios en hombres y en dinero; y la otra, que
ella misma estaba amenazada por el triunfo de la santa Alianza y del
absolutismo en Europa y, además, porque en la propia Venezuela habían
persistido hasta fines de 1823 considerables fuerzas realistas que intenta-ban
la reconquista.
Bolívar, sin embargo, había logrado que predominase
su criterio, según el cual era un deber de toda la América acudir en auxilio de
sus hermanos peruanos. y que, por otra parte, más de temer que los
contin-gentes realistas de Venezuela y que la amenaza de la santa Alianza, era
el poderoso ejército que España mantenía en el Perú. y que envalentonado porque
jamás había sido vencido, podía atacar a voluntad sobre el norte o el sur del
continente.
En todo caso, puesto que el Congreso de Bogotá
había autorizado la expedición, era desleal y temerario comprometerla ahora con
regateos sobre los auxilios que necesitaba, o con intrigas de otro género. Pero
eso fue, sin embargo, lo que ocurrió.
Bolívar había llevado consigo un ejército, es
verdad; y durante los primeros meses de la campaña los departamentos de Quito y
Guayaquil lo ayudaron a costa de sacrificios increíbles. Pero los españoles
contaban con fuerzas que ascendían a 22.000 hombres y tenían de su parte todas
las ventajas que largos años de paz y de autoridad sin discusión ofrecen a los
vencedores.
BiBLiOtECA AyACuCHO
XXV
En enero de 1824 la situación había llegado a ser
desesperante, y el Libertador le escribe al general salom, que gobernaba el
Departamento de Quito: “… el Perú no tiene en el día ramos de hacienda de que
disponer. si ud. no se esfuerza en mandarme los reclutas pedidos, los
vestuarios, fornituras, morriones, capotes, quinientas sillas, ponchos o
frazadas ordinarias y todos mis demás pedidos para el ejército, nada haremos de
provecho; el Perú se perderá irremediablemente…”11.
y tratando de estimular a santander, vicepresidente
de la Gran Co-lombia encargado de la Presidencia, le promete: “Mande ud. esos
4.000 hombres que ha ido a buscar ibarra y el día que ud. sepa que han llegado
al Perú, haga ud. de profeta y exclame: ¡Colombianos, ya no hay españoles en
América!”12.
Pero la respuesta de santander fue que “si el
Congreso me da auxi-lios pecuniarios, o de Europa los consigo, tendrá ud. el
auxilio, y si no, no”. Agregaba que solicitaría del Congreso “una ley para
poder auxiliar, porque hasta ahora no la tengo”; y ante nuevas exhortaciones de
Bolívar le contesta al fin, tajantemente:
yo soy gobernante de Colombia y no del Perú; las
leyes que me han dado para regirme y gobernar la República nada tienen que ver
con el Perú y su naturaleza no ha cambiado, porque el Presidente de Colombia
esté mandando un ejército en ajeno territorio. Demasiado he hecho enviando
algunas tropas al sur; yo no tenía ley que me lo previniese así, ni ley que me
pusiese a órde-nes de ud., ni ley que me prescribiese enviar al Perú cuanto ud.
necesitase y pidiese.13
Poco después al mismo santander se le ocurrió otra
cosa. Que fue consultar al Congreso “si los grados y empleos concedidos por el
Liber-tador en el ejército de Colombia tendrían validez en ésta”.
se refería, desde luego, al ejército colombiano que
combatía en el Perú, y Bolívar se alarmó por el efecto desmoralizador que en
esas tropas podía
11. simón
Bolívar, Cartas del Libertador, op. cit., v. 4, pp. 23-24.
12. Ibidem,
tomo iV, p. 150.
13. Francisco
de Paula santander, Cartas de Santander, Caracas, [edición del Gobierno de
Venezuela], 1942, pp. 275 y 290, respectivamente.
DOCtRinA DEL LiBERtADOR
XXVi
causar tan extraña duda. Recomendó, pues, a sucre
la mayor prudencia frente a la reacción que podía temerse; pero el propio sucre
encabezó una representación de los oficiales así agredidos, en la cual
calificaban como “atroz injuria del Poder Ejecutivo en consultar al Congreso si
los empleos que V.E. había dado al ejército serían reconocidos en Colombia,
como si nosotros hubiéramos renunciado a nuestra patria”.
y después vino lo peor. La Cámara de Representantes
de Bogotá había llegado hasta discutir si el Libertador “había dejado de ser
Presi-dente (de Colombia) por admitir la Dictadura (en el Perú) sin permiso del
Congreso”. y apoyado después en la misma presunta incompatibilidad de
funciones, optó por destituir a Bolívar del mando del ejército colombiano que
combatía en el Perú.
Lo cual hubiera acarreado la pérdida total de
aquella empresa, si Bolívar no hubiera tenido a sucre para continuarla.
Por otra parte, si el lector ha puesto atención a
las fechas que hemos venido citando, se habrá dado cuenta de que fue incesante,
y se manifes-tó bajo las más variadas formas, aquel “espíritu de partido” que
Bolívar señalaba en 1812 como causa de la destrucción de la República. y podrá
imaginar cuánto tino, cuánta paciencia y cuánto valor moral necesitó el
Libertador para enfrentar o soslayar aquella presión constante. Que además –y
era lo más conflictivo– el mismo Bolívar consideraba respetable, como necesario
contrapeso de la opinión pública a la voluntad absorbente del gobernante.
Con sin igual nobleza lo expresa así en 1828,
frente a los últimos y más despiadados ataques que sufría al final de su vida;
y el análisis que hace tiene una extraordinaria lucidez, objetiva y subjetiva a
la vez. Es en carta a urdaneta, el 7 de mayo de aquel año, y decía así:
… debo irme
o romper con el mal. Lo último sería tiranía y lo primero no se puede llamar
debilidad, pues que no la tengo. Estoy convencido de que si combato triunfo y
salvo el país y ud. sabe que yo no aborrezco los combates. ¿Mas por qué he de
combatir contra la voluntad de los buenos que se llaman libres y moderados? Me
responderán a esto que no consulté a estos mismos buenos y libres para destruir
a los españoles y que desprecié para esto la opinión de los pueblos; pero los
españoles se llamaban tiranos,
BiBLiOtECA AyACuCHO
XXVii
serviles, esclavos y los que ahora tengo al frente
se titulan con los pomposos nombres de republicanos, liberales, ciudadanos. He
aquí lo que me detiene y me hace dudar.14
sí: solamente aquellos escrúpulos morales podían
detener al infati-gable batallador. y haberlos conservado intactos hasta el
término de su vida, a través de tantas perfidias y desilusiones, es uno de los
rasgos más hermosos de su carácter.
En cuanto al objetivo mismo de sus proyectos
constitucionales, es también muy significativo observar que, lejos de ceder a
la tentación de regularizar en ellos la autoridad expeditiva y caudillesca que
las circuns-tancias ponían en sus manos, el Libertador se empeñó también en
rodear de trabas y contrapesos al Poder Ejecutivo.
De tal manera que si por algo peca la amplísima y
original estructura legislativa que proponía, es por su extrema complejidad.
Dijérase que angustiado en exceso, porque no creía que la sociedad de su tiempo
podía darle una base estable para la reorganización del Estado, quiso invertir
audazmente los términos y forjar un Estado que fuera la base de una nueva
sociedad.
Es lo que expresa cuando, siempre fiel al
racionalismo revolucionario, sugiere al Congreso de Angostura que su misión
será “echar los funda-mentos a un pueblo naciente”. y puntualiza: “se podría
decir la creación de una sociedad entera”.
Augusto Mijares
14. simón
Bolívar, Cartas del Libertador, op. cit., v. 7, p. 260.
DOCtRinA DEL LiBERtADOR
XXViii
nota de eSta edición
POR DEFiniCiÓn, no existe ni puede existir
antología o selección que no sea parcial. Lo será, cuando menos, en dos
sentidos: primero, porque no abarca sino una parte de la obra de un autor, y
segundo, porque des-taca o enfatiza determinado aspecto de ella. toda antología
tiene, pues, limitaciones objetivas de carácter cuantitativo y cualitativo,
además, na-turalmente, de las subjetivas que se deriven de la personalidad de
quien lleve a cabo la selección.
se ha calculado en no menos de diez mil el número
de d ocumentos emanados del Libertador, entre cartas, oficios, decretos,
mensajes, ma-nifiestos, proclamas, proyectos constitucionales, discursos,
artículos periodísticos, etc., desde el primero que se conoce –de 14 de octubre
de 1795– hasta la carta que le escribió al general Justo Briceño el 11 de
diciembre de 1830, seis días antes de morir. Que este cálculo no es exa-gerado
lo demuestra el hecho de que la Comisión Editora de los Escritos del Libertador,
de la sociedad Bolivariana de Venezuela, haya publicado hasta hoy 11 volúmenes
con un total de 2.290 documentos, que llegan sólo al 31 de octubre de 1817*.
Es obvio, pues, que los cien documentos
seleccionados para la presen-te edición no constituyen sino una pequeñísima
parte de los que simón Bolívar escribió –o dictó, pues él era muy reacio a
escribir de su propia mano– a lo largo de su tan agitada como gloriosa
existencia.
* El
número de documentos publicados ha aumentado, siendo el último de los tomos el
número XXVi correspondiente a los documentos nº 7.896-8.418 (1º octubre - 31 de
diciem-bre 1823), publicado por la sociedad Bolivariana de Venezuela en 1992.
(n. de B.A.).
BiBLiOtECA AyACuCHO
XXiX
Por otra parte, los textos incluidos en este
volumen han sido escogidos con un objeto preciso: el de esbozar una síntesis
del pensamiento político, económico y social del Libertador. Esto explica la
ausencia de escritos de carácter íntimo, como serían sus cartas de amor, y de
documentos de tipo particular como los relativos a la venta de las minas de
Aroa, para men-cionar algún ejemplo. tampoco abundan en estas páginas las
proclamas bélicas, los partes de batalla, ni los oficios de carácter
administrativo o los nombramientos. tales aspectos de la persona y de la obra
del Libertador son, qué duda cabe, de grande importancia y contribuyen, junto
con otras facetas, a configurar su imagen íntegra y verdadera. no es que se les
tenga en menos: es, simplemente, que la presente compilación se ha llevado a
cabo con la mirada puesta en el ideario político, económico y social de
Bolívar, como arriba se ha dicho.
Para seleccionar los textos recogidos en este
volumen se ha acudido, en cada caso, a las fuentes más puras y genuinas, entre
las cuales se destacan las ediciones hechas por el eminente bolivariano doctor
Vicente Lecuna, y la magna compilación de los Escritos del Libertador que
adelanta la so-ciedad Bolivariana de Venezuela. De acuerdo con las pautas
establecidas por dichas fuentes, se han modernizado y uniformado, para
comodidad del lector, la ortografía, la puntuación y la acentuación.
Cada uno de los documentos aquí reproducidos lo ha
sido en su absoluta integridad, pues no nos hemos creído autorizados para
mutilar ni recortar ningún texto de Bolívar. Este volumen no es, por
consiguien-te, una colección de pensamientos, frases o párrafos del Libertador,
sino una compilación de documentos individualmente completos que tratan
–totalmente en unos casos, parcialmente en otros– temas relacionados con la
acción y el pensamiento de su autor en el campo de lo político, de lo económico
y de lo social.
Es, por lo tanto, previsible que cualquier lector
familiarizado con los escritos bolivarianos eche de menos alguna frase o
concepto que considere importante, inclusive en dicho ámbito. Esta
circunstancia resulta inevitable por dos razones. una, a causa de las
limitaciones inherentes a toda antología –y en primer término, las imputables
al propio compilador– que antes se han mencionado. La segunda razón se deriva
del hecho de que Bolívar
DOCtRinA DEL LiBERtADOR
XXX
adelantó gran parte de su acción política a través
de cartas particulares en muchas de las cuales, en medio de las efusiones de la
amistad, figuran observaciones, ideas o conceptos relativos a la cosa pública;
puesto que no se ha juzgado apropiado publicar párrafos o extractos de
documentos y que, por otra parte, el espacio disponible era limitado, ha sido
necesario prescindir de muchos documentos de aquellas características, sin que
ello signifique desconocer o negar su valor.
La selección ha sido realizada con el propósito de
no descuidar ninguna faceta importante del pensamiento bolivariano, dentro del
ámbito más arriba mencionado: los mensajes donde expone sus proyectos
constitucio-nales; su concepto de la independencia y de la democracia; sus
iniciativas en pro de la igualdad social; su lucha contra el peculado y la
corrupción administrativa; sus ideas sobre el poder moral; su decidida
promoción de la educación y la cultura; su visión americanista y universal; su
repudio de la esclavitud y de la mita; su preservación del patrimonio minero,
forestal, y de los recursos naturales no renovables, en general; sus medidas en
pro de la infancia abandonada; su defensa de la soberanía nacional; su
protección a la agricultura y a la industria, etc.
Algunos de estos aspectos, si no todos, podrían dar
lugar a una reco-pilación documental exhaustiva de carácter monográfico, como
lo ha demostrado rotundamente, por lo que toca a la educación y la cultura, el
doctor J.L. salcedo Bastardo en su excelente obra titulada El primer deber. Con
el acervo documental de Bolívar sobre la educación y la cultura, que sobrepasa
las seiscientas páginas.
Cada uno de los cien documentos incluidos en este
volumen lleva al comienzo un breve epígrafe*, en el cual he tratado de
sintetizar la circuns-tancia del Libertador en el momento de escribirlo y, al
mismo tiempo, dar una idea de dónde estaba y qué funciones ejercía el
destinatario; en ciertos casos, he destacado algún aspecto interesante o
notable del contenido del documento.
* Este
“breve epígrafe” se corresponde con lo que en Biblioteca Ayacucho se ha
identificado tipográficamente como sumario. (n. de B.A.).
BiBLiOtECA AyACuCHO
XXXi
Las notas puestas al texto de los documentos de
Bolívar –las cuales he tratado de redactar del modo más conciso y objetivo
posible– tienen principalmente por objeto: 1o, aclarar para el lector moderno
no especia-lizado ciertos giros idiomáticos y palabras hoy anticuados, o de uso
poco frecuente, o cuyo significado ha cambiado; 2o, precisar varias alusiones
de carácter histórico o geográfico que no están muy claras en el texto; 3o,
identificar a algunas de las personas mencionadas en los documentos, cuando dicha
mención es poco explícita; 4o, justificar el cambio de fecha de algún documento
que había sido erróneamente publicado en anteriores compilaciones bolivarianas
con una fecha distinta; 5o, advertir (y corregir, en ciertos casos) errores de
pluma cometidos por los amanuenses a quie-nes les dictaba Bolívar, o también
lapsus linguae en que pudo incurrir el propio dictante.
tal vez habrá quien encuentre obvias algunas de
estas notas. Reconoz co que puede ser así, pero debe recordarse que este
volumen no va dirigido primordialmente al historiador erudito y especializado,
sino a la vasta comunidad de lectores del ámbito cultural hispánico.
Posiblemente lo que para un venezolano resulte obvio no lo sea tanto para un
boliviano (pongamos por caso) y viceversa.
Finalmente, una cronología sucinta de Bolívar en
relación con la histo-ria latinoamericana y la universal permitirá al lector
situar cada documento en el contexto apropiado, para la mejor comprensión de su
contenido.
En el presente volumen se ha querido ofrecer una
selección –apretada, sí, pero equilibrada– del ideario bolivariano destinada,
no a especialistas ni a eruditos, sino al público general del mundo hispánico.
A otros tocará decidir hasta qué punto se haya alcanzado este propósito. sea
como fuere, por satisfecho me daré si esta selección, cuya idea y edición se
deben a la Biblioteca Ayacucho, contribuye a difundir el pensamiento de simón
Bolívar, que tanto tiene todavía que decir en América y en el mundo.
Manuel Pérez Vila.
1976
DOCtRinA DEL LiBERtADOR
XXXii
criterio de eSta edición
Los cien documentos seleccionados por Manuel Pérez
Vila exponen una síntesis del ideario político, económico y social de Bolívar.
Las fuentes de los textos seleccionados corresponden a las ediciones hechas por
Vicente Lecuna y la Comisión Editora de los Escritos del Libertador de la
sociedad Bolivariana de Venezuela.
Para esta nueva edición se han corregido erratas,
se ha incorporado una bibliografía selecta y se ha ajustado la edición a las
actuales normas editoriales de Biblioteca Ayacucho.
B.A.
BiBLiOtECA AyACuCHO
XXXiii
Doctrina Del libertaDor
1
el 15 de agosto de 1805, desde la cima de una de
las colinas que dominan a Roma, el caraqueño Simón bolívar –un viudo de 22 años
apenas cumplidos– jura, en presencia de su antiguo maestro Simón Rodríguez,
consagrar su vida a la causa de la independencia de hispanoamérica
¿coNQue eSte eS el Pueblo de Rómulo y Numa, de los
Gracos y los horacios, de augusto y de Nerón, de césar y de bruto, de tiberio y
de trajano? aquí todas las grandezas han tenido su tipo y todas las miserias su
cuna. octavio se disfraza con el manto de la piedad pública para ocultar la
suspicacia de su carácter y sus arrebatos sanguinarios; bruto clava el puñal en
el corazón de su protector para reemplazar la tiranía de césar con la suya
propia; antonio renuncia los derechos de su gloria para embarcarse en las
galeras de una meretriz; sin proyectos de reforma, Sila degüella a sus
compatriotas, y tiberio, sombrío como la noche y depravado como el crimen,
divide su tiempo entre la concupiscencia y la matanza. Por un cincinato hubo
cien caracallas, por un trajano cien calígulas y por un Vespasiano cien
claudios. este pueblo ha dado para todo: severidad para los viejos tiempos;
austeridad para la República; depravación para los emperadores; catacumbas para
los cristianos; valor para conquistar el mundo entero; ambición para convertir
todos los estados de la tierra en arrabales tributarios, mujeres para hacer
pasar las ruedas sacrílegas de su carruaje sobre el tronco destrozado de sus
padres; oradores para conmover, como cicerón; poetas para seducir con su canto,
como Virgilio; satíricos, como Juvenal y lucrecio; filósofos débiles, como
Séneca; y ciudadanos enteros, como catón. este pueblo ha dado para todo, menos
para la causa de la humanidad: Mesalinas corrompidas, agripinas sin entrañas,
grandes historiadores, naturalistas insignes, guerreros ilustres, procónsules
rapaces, sibaritas desenfrenados, aquilatadas virtudes y crímenes groseros;
pero para la emancipación del espíritu, para la extirpación de las
preocupaciones,
biblioteca ayacucho
3
para el enaltecimiento del hombre y para la
perfectibilidad definitiva de su razón, bien poco, por no decir nada. la
civilización que ha soplado del oriente, ha mostrado aquí todas sus faces, ha
hecho ver todos sus elemen-tos; mas en cuanto a resolver el gran problema del
hombre en libertad, parece que el asunto ha sido desconocido y que el despejo
de esa misteriosa incógnita no ha de verificarse sino en el Nuevo Mundo.
¡Juro delante de usted; juro por el Dios de mis
padres; juro por ellos; juro por mi honor, y juro por mi Patria, que no daré
descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que
nos oprimen por voluntad del poder español!1.
1. Damos
aquí el texto íntegro, tal como se lo transmitió Simón Rodríguez, en 1850, a
Manuel uribe, quien lo publicó en el libro Homenaje de Colombia al Libertador
en 1884. habitualmente lo que suele reproducirse es el párrafo final, que
constituye, propiamente, el llamado Juramento de Roma.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
4
2
los comisionados de la Junta de Gobierno de caracas
ante el Gabinete británico, Simón bolívar y luis lópez Méndez, dan cuenta al
Secretario de Relaciones exteriores de Venezuela del desarrollo de su misión y
de los esfuerzos hechos para “producir la emancipación general” del continente.
londres, 8 de septiembre de 1810
Señor Secretario de estado y Relaciones exteriores
del Gobierno Supremo de Venezuela:
PocoS DíaS ha que se recibió oficialmente en esta
corte el inicuo y escandaloso decreto en que el consejo de Regencia2 nos ha
declarado re-beldes, y ha impuesto un riguroso bloqueo sobre nuestras costas y
puertos previniendo a las demás provincias americanas que corten y embaracen
toda especie de comunicación con nosotros.
ya para entonces imaginábamos terminada nuestra
negociación, y sólo aguardábamos que el ministro marqués Wellesley, fiel a sus
ofertas, nos entregase las contestaciones del Gobierno británico a los pliegos
del nuestro, y nos avisase hallarse lista la embarcación de guerra destinada a
transportarnos. como este aviso tardaba más de lo que habíamos esperado y
anunciado a V.S., nos pareció conveniente solicitarlo y lo hicimos en efecto
dirigiendo al marqués una pequeña nota; pero como antes de tener contesta-ción,
vimos publicado en los diarios el decreto de bloqueo, y como S.e. nos había
ofrecido que la inglaterra interpondría sus más favorables oficios para evitar
un rompimiento entre la españa y esa parte de américa, hemos creído que no
debíamos omitir por la nuestra ningún paso que pudiese influir en la
tranquilidad y prosperidad de ese establecimiento; y consiguientemente
2. el
consejo de Regencia que gobernaba en españa durante el cautiverio del rey
Fernando Vii, prisionero de Napoleón.
biblioteca ayacucho
5
hemos pedido al ministro una conferencia para
obtener el cumplimiento de las promesas que se nos han hecho a nombre de S.M.b.
Ni a la nota anterior, ni a ésta se ha dado hasta
ahora respuesta alguna, siendo la causa probable de esta dilación el embarazo y
perplejidad que deben haber causado al ministerio inglés las inesperadas e
impolíticas medidas del Gobierno de cádiz. Parece que se ha celebrado una Junta
de Ministros, y que se ha puesto en noticia del rey lo deliberado en ella,
parte de lo cual será sin duda el plan de conducta de la Gran bretaña en estas
circunstancias. esperamos, por tanto, que antes de regresarnos, ten-dremos algo
de importancia que participar a V.S. y según los antecedentes que anteriormente
le hemos comunicado, no nos persuadimos que deje de ser favorable.
No es fácil expresar a V.S. la indignación y
escándalo que ha producido en este país el decreto de la Regencia. Verdad es
que nada tan ilegal y tan monstruoso ha salido jamás de la cabeza de sus
bárbaros autores. identifi-can su autoridad usurpada con los derechos de la
corona, confunden una medida de seguridad con un acto de rebelión, y en el
delirio de su rabia impotente destrozan ellos mismos los lazos que se proponen
estrechar. en vano han multiplicado esos habitantes sus protestas de fidelidad
a Fernando Vii, de confraternidad con los europeos y de adhesión a la causa
común. todo esto era nada si no nos prosternábamos delante de aquella majestad
fantástica, sacrificándole nuestra seguridad y nuestros derechos.
Pero este nuevo ultraje, confirmando la resolución
y exaltando el patriotismo de los caraqueños, tendrá, como es natural y como
todos lo esperan, consecuencias más favorables que funestas a nuestra causa.
Sólo se necesita que haya un tono firme y decidido en nuestras providencias, y
que tengamos bastante serenidad para ver con desprecio los pequeños males que
puede hacernos un gobierno imbécil y moribundo. es de esperar que no se
interrumpan las relaciones comerciales de esa provincia con la inglaterra, y aun
no faltan personas sensatas que vean en el decreto fulmi-nado contra nosotros
un principio de desavenencia entre los aliados. aun cuando el bloqueo fuese más
efectivo de lo que puede ser, nada supondría la estancación momentánea de
nuestras producciones, comparada con los
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6
bienes incalculables que deben derivarse del nuevo
orden de cosas, y con el honor que nos hará la constancia; sobre todo es
necesario no perder de vista que la menor especie de vacilación nos haría un
daño infinito, y que a la primera apariencia de ella darían muchos pasos atrás
nuestras relaciones con el Gobierno británico. Éste nos ha asegurado que
cualquier aspecto que tomen nuestras disensiones con la Regencia, la inglaterra
no nos verá nunca como enemigos. además nos ha ofrecido interponer su mediación;
que sobre el consejo de Regencia vale casi tanto como las órdenes que expide a
sus almirantes y gobernadores.
esté V.S. persuadido, como nosotros lo estamos, de
que a pesar del tono de tibieza y reserva que se nota en su contestación a
nuestras proposicio-nes, y en el memorándum que ahora acompañamos, hay en este
gobierno disposiciones efectivas y muy favorables hacia nosotros; disposiciones
que cuadran demasiado con el estado actual de las cosas y con los intereses de
la inglaterra para que puedan disputarse o ponerse en duda. No se necesita
mucha perspicacia para descubrirla en los papeles mismos que citamos, sin
embargo de que han sido hechos para comunicarlos a los españoles y además
esperamos que se aumenten y desenvuelvan cada día, a proporción que se vaya
acercando la españa a su disolución.
Por los papeles públicos que incluimos verá V.S.
cuál es el estado de las cosas en españa y Portugal, y cuál el concepto que
hasta ahora se ha hecho de las novedades que van ocurriendo en Venezuela y en
otras partes de ese continente. tiene nuestra causa en este país innumerables
amigos, y es imposible que deje de haberlos donde la razón y la justicia tengan
partidarios. estamos comprometidos a presencia del universo, y sin
desacreditarnos para siempre, no podemos desviarnos un punto del sendero
glorioso que hemos abierto a la américa. Dejemos que la fría gratitud de los
tiranos sea la recompensa de aquellos pueblos que no hayan tenido valor para
marchar sobre él. o que en vez de imitar nuestra conducta, hayan incurrido en
la bajeza de denigrarla; mientras que noso-tros, continuando sin cesar los
esfuerzos, y propagando las buenas ideas, nos empeñamos en producir la
emancipación general. Nuestras medidas, llevadas adelante con tesón y firmeza,
deben apresurarla infaliblemente;
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y mientras llega esta época afortunada, el tierno
interés que la justicia y la filantropía toman por nosotros nos consolará de la
ceguedad o ingratitud de nuestros hermanos.
Dispense V.S. esta franca efusión de nuestro celo y
sírvase elevarlo todo a la noticia de ese Gobierno Supremo.
Dios guarde a V.S. muchos años.
londres, 8 de septiembre de 1810.
Simón Bolívar
luis lópez Méndez
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8
3
en la sala de sesiones de la Sociedad Patriótica,
club revolucionario de caracas, Simón bolívar,
en un vehemente discurso, exige la pronta
declaración de la independencia de Venezuela por el congreso Nacional. estas
palabras fueron pronunciadas durante la noche del 3 al 4 de julio de 1811
No eS Que hay DoS congresos. ¿cómo fomentarán el
cisma los que conocen más la necesidad de la unión? lo que queremos es que esa
unión sea efectiva y para animarnos a la gloriosa empresa de nuestra libertad;
unirnos para reposar, para dormir en los brazos de la apatía, ayer fue una
mengua, hoy es una traición. Se discute en el congreso Nacional lo que debiera
estar decidido. ¿y qué dicen? que debemos comenzar por una confederación, como
si todos no estuviésemos confederados contra la tiranía extranjera. Que debemos
atender a los resultados de la política de españa. ¿Qué nos importa que españa
venda a bonaparte sus esclavos o que los conserve, si estamos resueltos a ser
libres? esas dudas son tristes efectos de las antiguas cadenas. ¡Que los
grandes proyectos deben prepa-rarse con calma! trescientos años de calma ¿no
bastan? la Junta Patriótica3 respeta, como debe, al congreso de la nación, pero
el congreso debe oír a la Junta Patriótica, centro de luces y de todos los
intereses revolucionarios. Pongamos sin temor la piedra fundamental de la
libertad suramericana: vacilar es perdernos.
Que una comisión del seno de este cuerpo lleve al
soberano congreso estos sentimientos.
3. la misma Sociedad Patriótica.
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9
4
esta memoria, conocida también como “Manifiesto de
cartagena”, fue firmada por bolívar en cartagena de indias (colombia) el 15 de
diciembre de 1812.
es su primer gran documento público, en el cual
analiza las causas de la caída de la Primera República de Venezuela y propone
medidas para restaurarla
MeMoRia DiRiGiDa a loS ciuDaDaNoS
De la NueVa GRaNaDa PoR uN caRaQueÑo
[conciudadanos]
libeRtaR a la NueVa GRaNaDa4 de la suerte de
Venezuela y redimir a ésta de la que padece, son los objetos que me he
propuesto en esta me-moria. Dignaos, oh mis conciudadanos, de aceptarla con
indulgencia en obsequio de miras tan laudables.
yo soy, granadinos, un hijo de la infeliz caracas,
escapado prodigiosa-mente de en medio de sus ruinas físicas y políticas, que
siempre fiel al sistema liberal y justo que proclamó mi patria, he venido a
seguir los estandartes de la independencia, que tan gloriosamente tremolan en
estos estados.
Permitidme que animado de un celo patriótico me
atreva a dirigirme a vosotros, para indicaros ligeramente las causas que
condujeron a Venezuela a su destrucción, lisonjeándome que las terribles y
ejemplares lecciones que ha dado aquella extinguida República, persuadan a la
américa a mejorar su conducta, corrigiendo los vicios de unidad, solidez y
energía que se notan en sus gobiernos.
el más consecuente error que cometió Venezuela al
presentarse en el teatro político fue, sin contradicción, la fatal adopción que
hizo del sistema tolerante; sistema improbado como débil e ineficaz, desde
entonces, por
4. Nombre que entonces tenía la actual República de
colombia.
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10
todo el mundo sensato, y tenazmente sostenido hasta
los últimos períodos, con una ceguedad sin ejemplo.
las primeras pruebas que dio nuestro gobierno de su
insensata debi-lidad, las manifestó con la ciudad subalterna de coro, que
denegándose a reconocer su legitimidad, la declaró insurgente, y la hostilizó
como enemigo.
la Junta Suprema, en lugar de subyugar aquella
indefensa ciudad, que estaba rendida con presentar nuestras fuerzas marítimas
delante de su puerto, la dejó fortificar y tomar una aptitud tan respetable,
que logró subyugar después la confederación entera, con casi igual facilidad
que la que teníamos nosotros anteriormente para vencerla, fundando la Junta su
política en los principios de humanidad mal entendida que no autorizan a ningún
gobierno para hacer por la fuerza libres a los pueblos estúpidos que desconocen
el valor de sus derechos.
los códigos que consultaban nuestros magistrados no
eran los que podían enseñarles la ciencia práctica del Gobierno, sino los que
han for-mado ciertos buenos visionarios que, imaginándose repúblicas aéreas,
han procurado alcanzar la perfección política, presuponiendo la perfectibilidad
del linaje humano. Por manera que tuvimos filósofos por jefes, filantropía por
legislación, dialéctica por táctica, y sofistas por soldados. con semejante
subversión de principios y de cosas, el orden social se sintió extremada-mente
conmovido, y desde luego corrió el estado a pasos agigantados a una disolución
universal, que bien pronto se vio realizada.
De aquí nació la impunidad de los delitos de estado
cometidos des-caradamente por los descontentos, y particularmente por nuestros
natos e implacables enemigos los españoles europeos, que maliciosamente se
habían quedado en nuestro país, para tenerlo incesantemente inquieto y promover
cuantas conjuraciones les permitían formar nuestros jueces, perdonándolos
siempre, aun cuando sus atentados eran tan enormes, que se dirigían contra la
salud pública.
la doctrina que apoyaba esta conducta tenía su
origen en las máxi-mas filantrópicas de algunos escritores que defienden la no
residencia de facultad en nadie para privar de la vida a un hombre, aun en el
caso de haber delinquido éste en el delito de lesa patria. al abrigo de esta
piadosa
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11
doctrina, a cada conspiración sucedía un perdón, y
a cada perdón sucedía otra conspiración que se volvía a perdonar; porque los
gobiernos liberales deben distinguirse por la clemencia. ¡clemencia criminal,
que contribuyó más que nada a derribar la máquina que todavía no habíamos
enteramente concluido!
De aquí vino la oposición decidida a levantar
tropas veteranas, disci-plinadas y capaces de presentarse en el campo de
batalla, ya instruidas, a defender la libertad con suceso y gloria. Por el
contrario, se establecieron innumerables cuerpos de milicias indisciplinadas,
que además de agotar las cajas del erario nacional con los sueldos de la plana
mayor, destruyeron la agricultura, alejando a los paisanos de sus lugares e
hicieron odioso el Gobierno que obligaba a estos a tomar las armas y a
abandonar sus familias.
las repúblicas, decían nuestros estadistas, no han
menester de hombres pagados para mantener su libertad. todos los ciudadanos
serán soldados cuando nos ataque el enemigo. Grecia, Roma, Venecia, Génova,
Suiza, holanda, y recientemente el Norte de américa, vencieron a sus contrarios
sin auxilio de tropas mercenarias siempre prontas a sostener el despotismo y a
subyugar a sus conciudadanos.
con estos antipolíticos e inexactos raciocinios
fascinaban a los sim-ples; pero no convencían a los prudentes que conocían bien
la inmensa diferencia que hay entre los pueblos, los tiempos y las costumbres
de aquellas repúblicas y las nuestras. ellas, es verdad que no pagaban
ejér-citos permanentes; mas era porque en la antigüedad no los había, y sólo
confiaban la salvación y la gloria de los estados, en sus virtudes políticas,
costumbres severas y carácter militar, cualidades que nosotros estamos muy distantes
de poseer. y en cuanto a las modernas que han sacudido el yugo de sus tiranos,
es notorio que han mantenido el competente número de veteranos que exige su
seguridad; exceptuando al Norte de américa, que estando en paz con todo el
mundo y guarnecido por el mar, no ha tenido por conveniente sostener en estos
años el completo de tropa veterana que necesita para la defensa de sus
fronteras y plazas.
el resultado probó severamente a Venezuela el error
de su cálculo, pues los milicianos que salieron al encuentro del enemigo,
ignorando hasta
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el manejo del arma, y no estando habituados a la
disciplina y obediencia, fueron arrollados al comenzar la última campaña, a
pesar de los heroicos y extraordinarios esfuerzos que hicieron sus jefes por
llevarlos a la victoria. lo que causó un desaliento general en soldados y
oficiales, porque es una verdad militar que sólo ejércitos aguerridos son
capaces de sobreponerse a los primeros infaustos sucesos de una campaña. el
soldado bisoño lo cree todo perdido, desde que es derrotado una vez, porque la
experiencia no le ha probado que el valor, la habilidad y la constancia
corrigen la mala fortuna.
la subdivisión de la provincia de caracas,
proyectada, discutida y sancionada por el congreso Federal, despertó y fomentó
una enconada rivalidad en las ciudades y lugares subalternos, contra la
capital; “la cual, decían los congresales ambiciosos de dominar en sus
distritos, era la tirana de las ciudades y la sanguijuela del estado”. De este
modo se encendió el fuego de la guerra civil en Valencia, que nunca se logró
apagar con la re-ducción de aquella ciudad; pues conservándolo encubierto, lo
comunicó a las otras limítrofes, a coro y Maracaibo; y éstas entablaron
comunicaciones con aquéllas, facilitaron, por este medio, la entrada de los
españoles que trajo consigo la caída de Venezuela.
la disipación de las rentas públicas en objetos
frívolos y perjudiciales, y particularmente en sueldos de infinidad de
oficinistas, secretarios, jueces, magistrados, legisladores, provinciales y
federales, dio un golpe mortal a la República, porque la obligó a recurrir al
peligroso expediente de establecer el papel moneda, sin otra garantía que las
fuerzas y las rentas imaginarias de la confederación. esta nueva moneda pareció
a los ojos de los más, una violación manifiesta del derecho de propiedad, porque
se conceptuaban despojados de objetos de intrínseco valor, en cambio de otros
cuyo pre-cio era incierto y aun ideal. el papel moneda remató el descontento de
los estólidos pueblos internos, que llamaron al comandante de las tropas
españolas, para que viniese a librarlos de una moneda que veían con más horror
que la servidumbre.
Pero lo que debilitó más el Gobierno de Venezuela
fue la forma federal que adoptó, siguiendo las máximas exageradas de los
derechos del hombre, que autorizándolo para que se rija por sí mismo, rompe los
pactos sociales y
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constituye a las naciones en anarquía. tal era el
verdadero estado de la con-federación. cada provincia se gobernaba
independientemente; y a ejemplo de éstas, cada ciudad pretendía iguales
facultades alegando la práctica de aquéllas, y la teoría de que todos los
hombres y todos los pueblos gozan de la prerrogativa de instituir a su antojo
el gobierno que les acomode.
el sistema federal, bien que sea el más perfecto y
más capaz de propor-cionar la felicidad humana en sociedad, es, no obstante, el
más opuesto a los intereses de nuestros nacientes estados. Generalmente
hablando, todavía nuestros conciudadanos no se hallan en aptitud de ejercer por
sí mismos y ampliamente sus derechos; porque carecen de las virtudes políticas
que caracterizan al verdadero republicano; virtudes que no se adquieren en los
gobiernos absolutos, en donde se desconocen los derechos y los deberes del
ciudadano.
Por otra parte, ¿qué país del mundo, por morigerado
y republicano que sea, podrá, en medio de las facciones intestinas y de una
guerra exte-rior, regirse por un gobierno tan complicado y débil como el
federal? No es posible conservarlo en el tumulto de los combates y de los
partidos. es preciso que el Gobierno se identifique, por decirlo así, al
carácter de las circunstancias, de los tiempos y de los hombres que lo rodean.
Si éstos son prósperos y serenos, él debe ser dulce y protector; pero si son
calamitosos y turbulentos, él debe mostrarse terrible y armarse de una firmeza
igual a los peligros, sin atender a leyes, ni constituciones, ínterin no se
restablece la felicidad y la paz.
caracas tuvo mucho que padecer por defecto de la
confederación, que lejos de socorrerla le agotó sus caudales y pertrechos; y
cuando vino el peligro la abandonó a su suerte, sin auxiliarla con el menor
contin-gente. además, le aumentó sus embarazos habiéndose empeñado una
competencia entre el poder federal y el provincial, que dio lugar a que los
enemigos llegasen al corazón del estado, antes que se resolviese la cues-tión
de si deberían salir las tropas federales o provinciales, o rechazarlos cuando
ya tenían ocupada una gran porción de la provincia. esta fatal contestación
produjo una demora que fue terrible para nuestras armas. Pues las derrotaron en
San carlos sin que les llegasen los refuerzos que esperaban para vencer.
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yo soy de sentir que mientras no centralicemos
nuestros gobiernos americanos, los enemigos obtendrán las más completas
ventajas; seremos indefectiblemente envueltos en los horrores de las
disensiones civiles, y conquistados vilipendiosamente por ese puñado de
bandidos que infestan nuestras comarcas.
las elecciones populares hechas por los rústicos
del campo y por los intrigantes moradores de las ciudades, añaden un obstáculo
más a la prác-tica de la federación entre nosotros, porque los unos son tan
ignorantes que hacen sus votaciones maquinalmente, y los otros tan ambiciosos
que todo lo convierten en facción; por lo que jamás se vio en Venezuela una
votación libre y acertada, lo que ponía el gobierno en manos de hombres ya
desafectos a la causa, ya ineptos, ya inmorales. el espíritu de partido decidía
en todo, y por consiguiente nos desorganizó más de lo que las circunstancias
hicieron. Nuestra división, y no las armas españolas, nos tornó a la
esclavitud.
el terremoto de 26 de marzo5 trastornó,
ciertamente, tanto lo físico como lo moral, y puede llamarse propiamente la
causa inmediata de la ruina de Venezuela; mas este mismo suceso habría tenido
lugar, sin producir tan mortales efectos, si caracas se hubiera gobernado
entonces por una sola autoridad, que obrando con rapidez y vigor hubiese puesto
remedio a los daños, sin trabas ni competencias que retardando el efecto de las
providencias dejaban tomar al mal un incremento tan grande que lo hizo
incurable.
Si caracas, en lugar de una confederación lánguida
e insubsistente, hubiese establecido un gobierno sencillo, cual lo requería su
situación po-lítica y militar, tú existieras ¡oh Venezuela!, y gozaras hoy de
tu libertad. la influencia eclesiástica tuvo, después del terremoto, una parte
muy considerable en la sublevación de los lugares y ciudades subalternas, y en
la introducción de los enemigos en el país, abusando sacrílegamente de la
santidad de su ministerio en favor de los promotores de la guerra civil. Sin
embargo, debemos confesar ingenuamente que estos traidores sacerdotes
5. el 26 de
marzo de 1812 se produjo este sismo, que destruyó gran parte de caracas y de
otras ciudades de Venezuela.
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se animaban a cometer los execrables crímenes de
que justamente se les acusa porque la impunidad de los delitos era absoluta, la
cual hallaba en el congreso un escandaloso abrigo, llegando a tal punto esta
injusticia que de la insurrección de la ciudad de Valencia, que costó su
pacificación cerca de mil hombres, no se dio a la vindicta de las leyes un solo
rebelde, quedando todos con vida, y los más con sus bienes.
De lo referido se deduce que entre las causas que
han producido la caída de Venezuela, debe colocarse en primer lugar la
naturaleza de su constitución, que, repito, era tan contraria a sus intereses
como favorable a los de sus contrarios. en segundo, el espíritu de misantropía
que se apoderó de nuestros gobernantes. tercero: la oposición al
establecimiento de un cuerpo militar que salvase la República y repeliese los
choques que le daban los españoles. cuarto: el terremoto acompañado del
fanatismo que logró sacar de este fenómeno los más importantes resultados; y
últi-mamente las facciones internas que en realidad fueron el mortal veneno que
hicieron descender la patria al sepulcro.
estos ejemplos de errores e infortunios no serán
enteramente inútiles para los pueblos de la américa meridional, que aspiran a
la libertad e independencia.
la Nueva Granada ha visto sucumbir a Venezuela; por
consiguiente debe evitar los escollos que han destrozado a aquélla. a este
efecto presento como una medida indispensable para la seguridad de la Nueva
Granada, la reconquista de caracas. a primera vista parecerá este proyecto
incon-ducente, costoso y quizá impracticable; pero examinado atentamente con
ojos previsivos, y una meditación profunda, es imposible desconocer su
necesidad como dejar de ponerlo en ejecución, probada la utilidad.
lo primero que se presenta en apoyo de esta
operación es el origen de la destrucción de caracas, que no fue otro que el
desprecio con que miró aquella ciudad la existencia de un enemigo que parecía
pequeño, y no lo era considerándolo en su verdadera luz.
coro ciertamente no habría podido nunca entrar en
competencia con caracas, si la comparamos, en sus fuerzas intrínsecas, con
ésta; mas como en el orden de las vicisitudes humanas no es siempre la mayoría
de la masa física la que decide, sino que es la superioridad de la fuerza moral
la que
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16
inclina hacia sí la balanza política, no debió el
Gobierno de Venezuela, por esta razón, haber descuidado la extirpación de un
enemigo, que aunque aparentemente débil tenía por auxiliares a la provincia de
Maracaibo; a todas las que obedecen a la Regencia; el oro y la cooperación de
nuestros eternos contrarios, los europeos que viven con nosotros; el partido
clerical, siempre adicto a su apoyo y compañero del despotismo; y sobre todo,
la opinión inveterada de cuantos ignorantes y supersticiosos contienen los
límites de nuestros estados. así fue que apenas hubo un oficial traidor que
llamase al enemigo, cuando se desconcertó la máquina política, sin que los
inauditos y patrióticos esfuerzos que hicieron los defensores de caracas,
lograsen impedir la caída de un edificio ya desplomado por el golpe que recibió
de un solo hombre.
aplicando el ejemplo de Venezuela a la Nueva
Granada y formando una proporción, hallaremos que coro es a caracas como
caracas es a la américa entera; consiguientemente el peligro que amenaza a este
país está en razón de la anterior progresión, porque poseyendo la españa el
territorio de Venezuela, podrá con facilidad sacarle hombres y municio-nes de
boca y guerra, para que bajo la dirección de jefes experimentados contra los
grandes maestros de la guerra, los franceses, penetren desde las provincias de barinas
y Maracaibo hasta los últimos confines de la américa meridional.
la españa tiene en el día gran número de oficiales
generales, ambi-ciosos y audaces, acostumbrados a los peligros y a las
privaciones, que anhelan por venir aquí, a buscar un imperio que reemplace el
que acaban de perder.
es muy probable que al expirar la Península, haya
una prodigiosa emigración de hombres de todas clases, y particularmente de
cardenales, arzobispos, obispos, canónigos y clérigos revolucionarios, capaces
de subvertir, no sólo nuestros tiernos y lánguidos estados, sino de envolver el
Nuevo Mundo entero en una espantosa anarquía. la influencia religiosa, el
imperio de la dominación civil y militar, y cuantos prestigios pueden obrar
sobre el espíritu humano, serán otros tantos instrumentos de que se valdrán para
someter estas regiones.
Nada se opondrá a la emigración de españa. es
verosímil que la ingla-
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terra proteja la evasión de un partido que
disminuye en parte las fuerzas de bonaparte en españa, y trae consigo el
aumento y permanencia del suyo en américa. la Francia no podrá impedirla;
tampoco Norte américa; y nosotros menos aún pues careciendo todos de una marina
respetable, nuestras tentativas serán vanas.
estos tránsfugos hallarán ciertamente una favorable
acogida en los puertos de Venezuela, como que vienen a reforzar a los opresores
de aquel país y los habilitan de medios para emprender la conquista de los
estados independientes.
levantarán quince o veinte mil hombres que
disciplinarán pronta-mente con sus jefes, oficiales, sargentos, cabos y
soldados veteranos. a este ejército seguirá otro todavía más temible de
ministros, embajadores, consejeros, magistrados, toda la jerarquía eclesiástica
y los grandes de es-paña, cuya profesión es el dolo y la intriga, condecorados
con ostentosos títulos, muy adecuados para deslumbrar a la multitud; que
derramándose como un torrente, lo inundarán todo arrancando las semillas y
hasta las raíces del árbol de la libertad de colombia. las tropas combatirán en
el campo; y éstos, desde sus gabinetes, nos harán la guerra por los resortes de
la seducción y del fanatismo.
así pues, no queda otro recurso para precavernos de
estas calamida-des, que el de pacificar rápidamente nuestras provincias
sublevadas, para llevar después nuestras armas contra las enemigas; y formar de
este modo soldados y oficiales dignos de llamarse las columnas de la patria.
todo conspira a hacernos adoptar esta medida; sin
hacer mención de la necesidad urgente que tenemos de cerrarle las puertas al
enemigo, hay otras razones tan poderosas para determinarnos a la ofensiva, que
sería una falta militar y política inexcusable, dejar de hacerla. Nosotros nos
hallamos invadidos, y por consiguiente forzados a rechazar al enemigo más allá
de la frontera. además, es un principio del arte que toda guerra defensiva es
perjudicial y ruinosa para el que la sostiene; pues lo debilita sin esperanza
de indemnizarlo; y que las hostilidades en el territorio enemigo siempre son
provechosas, por el bien que resulta del mal del contrario; así, no debemos,
por ningún motivo, emplear la defensiva.
Debemos considerar también el estado actual del
enemigo, que se
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halla en una posición muy crítica, habiéndoseles
desertado la mayor parte de sus soldados criollos; y teniendo al mismo tiempo
que guarnecer las patrióticas ciudades de caracas, Puerto cabello, la Guaira,
barcelona, cumaná y Margarita, en donde existen sus depósitos, sin que se
atrevan a desamparar estas plazas, por temor de una insurrección general en el
acto de separarse de ellas. De modo que no sería imposible que llegasen
nuestras tropas hasta las puertas de caracas, sin haber dado una batalla campal.
es una cosa positiva que en cuanto nos presentemos
en Venezuela, se nos agregan millares de valerosos patriotas, que suspiran por
vernos pare-cer, para sacudir el yugo de sus tiranos y unir sus esfuerzos a los
nuestros en defensa de la libertad.
la naturaleza de la presente campaña nos
proporciona la ventaja de aproximarnos a Maracaibo por Santa Marta, y a barinas
por cúcuta.
aprovechemos, pues, instantes tan propicios; no sea
que los refuer-zos que incesantemente deben llegar de españa, cambien
absolutamente el aspecto de los negocios y perdamos, quizás para siempre, la
dichosa oportunidad de asegurar la suerte de estos estados.
el honor de la Nueva Granada exige imperiosamente
escarmentar a esos osados invasores, persiguiéndolos hasta sus últimos
atrincheramientos. como su gloria depende de tomar a su cargo la empresa de
marchar a Venezuela, a libertar la cuna de la independencia colombiana, sus
mártires y aquel benemérito pueblo caraqueño, cuyos clamores sólo se dirigen a
sus amados compatriotas los granadinos, que ellos aguardan con una mortal
impaciencia, como a sus redentores. corramos a romper las cadenas de aquellas
víctimas que gimen en las mazmorras, siempre esperando su salvación de
vosotros; no burléis su confianza; no seáis insensibles a los lamentos de
vuestros hermanos. id veloces a vengar al muerto, a dar vida al moribundo,
soltura al oprimido, y libertad a todos.
cartagena de indias, diciembre 15 de 1812.
Simón Bolívar
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5
Después de haber libertado a la Villa de tenerife
–a orillas del río Magdalena, en colombia–
al frente de un ejército constituido por fuerzas
del estado de cartagena, Simón bolívar reúne a los habitantes y les dirige un
discurso, el 24 de diciembre de 1812
ciudadanos, magistrados y pastores6:
yo he VeNiDo a tRaeRoS la paz y la libertad que son
los presentes que hace el Gobierno justo y liberal del estado de cartagena a
los pueblos que tienen la dicha de someterse al suave imperio de sus leyes; yo
que soy el instrumento de que se ha valido para colmarlos de beneficencia, me
congratulo también de ser el intérprete del espíritu de su constitución, y el
órgano de las intenciones de sus jefes.
la discordia civil ha tenido privada a esta villa
de la luz que brilla sobre todo el horizonte de los estados de la Nueva
Granada, porque vuestra ciega credulidad, y vuestra timidez, ha dado asenso a
las imposturas de vuestros opresores, y los habéis auxiliado contra vuestros
hermanos y vecinos.
la guerra que habéis sostenido contra ellos, además
de haberos cubierto de una ignominia eterna, os ha hecho probar todas las
aflicciones que son capaces de inventar los tiranos para asolar, y anonadar si
es posible, a los que tienen la estolidez de presentarles la cerviz a su yugo
opresor; vuestra experiencia os ha manifestado cuán duro y feroz es el dominio
de la españa en estas regiones. habéis visto incendiar vuestras habitaciones,
encadenar a vuestros conciudadanos, pillar vuestras casas y hasta violar
vuestras muje-res; echad los ojos sobre vuestros campos y los hallaréis
incultos; observad vuestras poblaciones, desiertas; mirad el manantial de
vuestra prosperidad, ese caudaloso Magdalena, que solitario y triste huye, por
decirlo así, de unas
6. Por pastores debe entenderse, aquí, sacerdotes
católicos.
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20
riberas que devora la guerra; todo, todo, os está
diciendo: donde reina el imperio español reina con él la desolación y la
muerte.
habitantes de tenerife: yo no puedo engañaros, pues
os hablo de las calamidades que padecéis y os han reducido a ser la burla de un
puñado de bandidos, que después de haberos aniquilado con su protección,
después de haberos atraído el odio de vuestros hermanos de cartagena y puesto
en el borde del precipicio, os han abandonado en el peligro al arbitrio de un
conquistador, y han huido como unos malhechores que temen la espada de la
justicia. estas son las recompensas de vuestros sacrificios y este el galardón
que habéis obtenido por premio de vuestra sumisión y fidelidad al nominado rey
Fernando Vii.
¡Qué diferencia entre el imperio de la libertad y
el de la tiranía! la estáis tocando por vosotros mismos. los españoles vinieron
a auxiliaros y os han destruido, porque ellos son los cómitres7 de sus visires;
nosotros hemos venido a subyugaros como enemigos y os hemos perdonado las
ofensas que nos habéis hecho; os hemos constituido en el augusto carác-ter de
ciudadanos libres del estado de cartagena, igualándoos a vuestros redentores.
os hemos puesto al abrigo de las violencias de una legislación corrompida y
arbitraria; se os abre una vasta carrera de gloria y de fortuna, al declararos
miembros de una sociedad que tiene por bases constitutivas una absoluta
igualdad de derechos y una regla de justicia, que no se inclina jamás hacia el
nacimiento o fortuna, sino siempre en favor de la virtud y el mérito. ya sois
en fin hombres libres, independientes de toda autoridad que no sea la
constituida por nuestros sufragios, y únicamente sujetos a vuestra propia
voluntad y al voto de vuestra conciencia legalmente pronunciado, según lo
prescribe la sabia constitución que vais a reconocer y a jurar. constitución
que asegura la libertad civil de los derechos del ciudadano en su propiedad,
vida y honor; y que además de conservar ilesos estos sagrados derechos, pone al
ciudadano en aptitud de desplegar sus talentos e industria, con todas las
ventajas que se pueden obtener en una sociedad civil, la más perfecta a que el
hombre puede aspirar sobre la tierra.
7. el
cómitre era, en la antigüedad y hasta el siglo XVii, el encargado de vigilar y
castigar a los remeros forzados de las galeras.
biblioteca ayacucho
21
tal es, ciudadanos, la naturaleza del Gobierno de
cartagena que se ha dignado de tomaros en su seno como sus hijos.
el supremo magistrado del estado, de quien todo
depende en el Poder ejecutivo, se halla dotado de cuantas cualidades morales e
intelectuales se requieren en un jefe que atiende al fomento de los ramos de
industria na-cional, en comercio, agricultura, alta policía, la ejecución
exacta de las leyes, la dirección de la guerra y el departamento de los
negocios diplomáticos.
el Senado, compuesto de hombres prudentes y sabios,
vigila incesante-mente sobre la conducta de los magistrados y jueces para que
no se infrinjan las constituciones y leyes en perjuicio del inocente y del
benemérito, y en favor de los culpables y de los ineptos.
el cuerpo legislativo, que representa la soberanía
del pueblo, defiende sus derechos con rectitud y ciencia. Forma las leyes que
promueven y sos-tienen la felicidad pública, y revoca, suspende o varía las que
son contrarias al bien general. los legisladores son los padres del pueblo,
pues que de ellos nace su prosperidad y gloria, estableciendo los fundamentos
sobre que se elevan las naciones a su mayor grandeza.
hay un Poder Judicial que distribuye imparcialmente
la justicia, sin adherirse ni al poderoso, ni al intrigante; la más estricta
equidad reina en sus juicios y nadie se ve privado de sus derechos naturales y
legítimos por sentencias arbitrarias, o por una viciosa interpretación de los
códigos. Ningún culpado se exime de la pena, como a ningún justo se condena.
Por manera que todo hombre debe contar, bajo los auspicios de nuestros
magistrados, legisladores y jueces, con los bienes que el cielo o su indus-tria
le haya dado; con el honor que sus virtudes le hayan adquirido; y con la vida,
que, después de la libertad, es el don más precioso que el ente Supremo nos ha
hecho.
comparad, ciudadanos, la lisonjera perspectiva que
se os presenta en el sistema adoptado por cartagena, con el horroroso cuadro de
crímenes e infortunios que habéis tenido a la vista hasta el presente, bajo el
poder absoluto de los monstruos que os han mandado de españa sus feroces
mandatarios. comparad, digo, ambos gobiernos; y decid, según la expre-sión de
vuestra conciencia, ¿cuál de los dos es el justo? ¿cuál de los dos es el
liberal? y ¿cuál de los dos merecerá las bendiciones del creador?
DoctRiNa Del libeRtaDoR
22
Vuestra elección no es dudosa, y ciertamente
vuestro corazón mismo abrazará con ardor y placer el Gobierno independiente de
cartagena.
en consecuencia de esta exposición, os pregunto si
reconocéis y juráis fidelidad y obediencia al soberano Gobierno del estado de
cartagena con todas las formalidades del caso8.
Simón Bolívar
8. en el
Acta donde figura el discurso de bolívar consta: “a que respondieron todos
unánimemente que sí juraban…”.
biblioteca ayacucho
23
6
el 15 de junio de 1813, en la ciudad de trujillo,
Simón bolívar dicta el llamado “Decreto de Guerra a
Muerte”, destinado a separar nítidamente los dos bandos contendientes:
americanos y españoles
SiMÓN bolíVaR,
brigadier de la unión, General en Jefe del ejército
del Norte libertador de Venezuela
a sus conciudadanos.
Venezolanos:
uN eJÉRcito De heRMaNoS, enviado por el Soberano
congreso de la Nueva Granada ha venido a libertaros y ya lo tenéis en medio de
vosotros, después de haber expulsado a los opresores de las provincias de
Mérida y trujillo.
Nosotros somos enviados a destruir a los españoles,
a proteger a los americanos y a establecer los gobiernos republicanos que
formaban la confederación de Venezuela. los estados que cubren nuestras armas
están regidos nuevamente por sus antiguas constituciones y magistrados, gozando
plenamente de su libertad e independencia; porque nuestra misión sólo se dirige
a romper las cadenas de la servidumbre que agobian todavía a algunos de
nuestros pueblos, sin pretender dar leyes ni ejercer actos de dominio, a que el
derecho de la guerra podría autorizarnos.
tocados de vuestros infortunios, no hemos podido
ver con indife-rencia las aflicciones que os hacían experimentar los bárbaros
españoles, que os han aniquilado con la rapiña y os han destruido con la
muerte; que han violado los derechos sagrados de las gentes; que han infringido
las
DoctRiNa Del libeRtaDoR
24
capitulaciones y los tratados más solemnes; y en
fin han cometido todos los crímenes, reduciendo la República de Venezuela a la
más espantosa desolación. así, pues, la justicia exige la vindicta, y la
necesidad nos obli-ga a tomarla. Que desaparezcan para siempre del suelo
colombiano9 los monstruos que lo infestan y han cubierto de sangre; que su
escarmiento sea igual a la enormidad de su perfidia, para lavar de este modo la
mancha de nuestra ignominia y mostrar a las naciones del universo que no se ofende
impunemente a los hijos de américa.
a pesar de nuestros justos resentimientos contra
los inicuos españoles, nuestro magnánimo corazón se digna, aún, abrirles por la
última vez una vía a la conciliación y a la amistad; todavía se les invita a
vivir entre nosotros pacíficamente, si detestando sus crímenes y convirtiéndose
de buena fe, cooperan con nosotros a la destrucción del gobierno intruso de la
españa y al restablecimiento de la República de Venezuela.
todo español que no conspire contra la tiranía en
favor de la justa causa por los medios más activos y eficaces, será tenido por
enemigo y castigado como traidor a la patria, y por consecuencia será
irremisiblemente pasado por las armas. Por el contrario, se concede un indulto
general y absoluto a los que pasen a nuestro ejército con sus armas o sin
ellas; a los que presten sus auxilios a los buenos ciudadanos que se están
esforzando por sacudir el yugo de la tiranía. Se conservarán en sus empleos y
destinos a los oficiales de guerra y magistrados civiles que proclamen el
Gobierno de Venezuela y se unan a nosotros; en una palabra, los españoles que
hagan señalados servicios al estado serán reputados y tratados como americanos.
y vosotros, americanos, que el error o la perfidia
os ha extraviado de la senda de la justicia, sabed que vuestros hermanos os
perdonan y lamentan sinceramente vuestros descarríos, en la íntima persuasión
de que vosotros no podéis ser culpables y que sólo la ceguedad e ignorancia en
que os han tenido hasta el presente los autores de vuestros crímenes, han
podido induciros a ellos. No temáis la espada que viene a vengaros y a cortar
los
9. Para
bolívar (lo mismo que antes para Francisco de Miranda) esta palabra tenía un
sentido mucho más amplio que el de hoy: era equivalente a “americano”, o si se
quiere, a “hispanoamericano”.
biblioteca ayacucho
25
lazos ignominiosos con que os ligan a su suerte
vuestros verdugos. con-tad con una inmunidad absoluta en vuestro honor, vida y
propiedades; el solo título de americanos será vuestra garantía y salvaguardia.
Nuestras armas han venido a protegeros, y no se emplearán jamás contra uno solo
de nuestros hermanos.
esta amnistía se extiende hasta a los mismos
traidores que más recien-temente hayan cometido actos de felonía; y será tan
religiosamente cum-plida que ninguna razón, causa o pretexto será suficiente
para obligarnos a quebrantar nuestra oferta, por grandes y extraordinarios que
sean los motivos que nos deis para evitar nuestra animadversión.
españoles y canarios, contad con la muerte, aun
siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de la
américa. ame-ricanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables.
cuartel General de trujillo, 15 de junio de 1813. –
3o
Simón Bolívar
es copia.
briceño Méndez,
Secretario
DoctRiNa Del libeRtaDoR
26
7
en comunicación dirigida al gobernador de barinas,
Manuel antonio Pulido, desde caracas el 12 de
agosto de 1813,
Simón bolívar le expone sus ideas sobre la
organización del estado en tiempos de guerra
al Gobernador de barinas.
a NaDa MeNoS quisiera prestar materia que a las
sospechas de los celosos amantes del federalismo que pueden atribuir a miras de
propia elevación las providencias indispensables para la salvación de mi país;
pero cuando pende de ellos la existencia y fortuna de un millón de habitantes,
y aun la emancipación de la américa entera, toda consideración debe ceder a
objeto tan interesante y primero.
lamento ciertamente que en el oficio de V.S. de 27
de julio se repro-duzcan las viciosas ideas políticas que entregaron a un débil
enemigo una república entera, incomparablemente más poderosa en proporción.
Recorra V.S. la presente campaña y hallará que un sistema muy opuesto ha
restablecido la libertad. Malograríamos todos los esfuerzos y sacrificios
hechos si volviésemos a las embarazosas y complicadas formas de la
ad-ministración que nos perdió. Vea V.S. cómo no son naciones poderosas y
respetadas sino las que tienen un gobierno central y enérgico. la Francia y la
inglaterra disponen hoy del mundo, nada más que por la fuerza de su gobierno,
porque un jefe sin embarazos, sin dilaciones, puede hacer cooperar millones de
hombres a la defensa pública.
¿cómo pueden ahora pequeñas poblaciones, impotentes
y pobres, aspirar a la soberanía y sostenerla? Me objetará V.S. las soberanías
de los estados unidos; pero primero estas soberanías no se establecieron sino a
los doce años de la revolución, cuando terminada la guerra aquella
confederación estaba reconocida de sus propios opresores y enemigos;
biblioteca ayacucho
27
hasta entonces los mismos vencedores habían sido
los jefes superiores del estado, y a sus órdenes todo salía sin réplica:
ejércitos, armas y tesoro. Segunda, que las provincias de los estados unidos,
aunque soberanas, no lo son más que para la administración de la justicia y la
política interior. la hacienda, la guerra, las relaciones exteriores de todas
las soberanías, están enteramente bajo la autoridad del solo Presidente de los
estados. Ninguna provincia tampoco es soberana, sin una población y riqueza bastante
para hacerla respetar por sí sola. ochocientos mil habitantes es la menor
población de la más débil soberanía de aquellos estados.
en la Nueva Granada10 la lucha de pretensiones
semejantes a las de V.S., degeneró en una abominable guerra civil que hizo
correr la sangre americana, e iba a fenecer la independencia de aquella vasta
región, sin mis esfuerzos para mediar una conciliación y el reconocimiento de
una suprema autoridad. Jamás la división del poder ha establecido y perpetuado
gobiernos, sólo su concentración ha infundido respeto para una nación, y yo no
he libertado a Venezuela sino para realizar este mismo sistema. ¡ojalá hubiera
llegado el momento de que pasara mi autoridad a otras manos! Pero mientras dure
el actual e inminente peligro, en despecho de toda oposición, llevaré adelante
el plan enérgico que tan buenos sucesos me ha proporcionado.
observa V.S. que no teniendo en sus manos el poder
soberano sobre esa provincia, se entorpece el curso de los negocios y no
atiende V.S. a los em-barazos que añade a la expedición de ellos la necesidad
de que intervengan las disposiciones de muchos hombres a efecto de que se haga
una sola cosa. Para intimar mis órdenes debo entenderlas, comunicarlas y
archivarlas. esto que por sí tiene sus lentitudes, debía ser lo único y
suficiente; mas si es necesario que una y otra autoridad delibere sobre lo
mismo, interprete y practique las más formalidades, se atrasan los momentos y
no se ejecu-tan debidamente, o más bien jamás, las disposiciones necesarias a
toda la nación, pues una de dos cosas: o deben obedecer las órdenes supremas y
entonces otro soberano no es más que un rodeo, inconducente y lento;
10. es decir, la actual colombia.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
28
o puede desobedecerlas y modificarlas, y está
destruida la cooperación o disuelto el estado.
Mientras más resortes haya que mover en una
máquina, tanto más lenta será su acción; mas si no hay sino un solo resorte,
gira con rapidez y son más sus efectos. Simplifiquemos, pues, los elementos del
gobierno, reduzcámoslos a un resorte, si es posible, y hará en menos tiempo más
utili-dades que los perjuicios reales que con muchos resortes haría por
dilatado tiempo. en conclusión, para que no quede lugar alguno a la calumnia y
para que haya en V.S. una suma de autoridad semejante a la soberana, dejo al
cargo de V.S. la suprema administración de la justicia civil y criminal sin
apelación, reservándome, como en todos los gobiernos que existen, los demás
departamentos del poder: la guerra, la paz, las negociaciones con las potencias
extranjeras y la hacienda Nacional. V.S., entre tanto, como gobernador de la
provincia, será el órgano para la ejecución de las órdenes que se expidan sobre
los objetos indicados.
Si un gobierno descendiera a contentar la ambición
y avaricia humanas, piense V.S. que no existirían pueblos que lo obedeciesen.
es menester sacrificar en obsequio del orden y del
vigor de nuestra administración, las pretensiones interesadas; y mis
innovaciones, que en nada exceden la práctica del más libre gobierno del mundo,
serán soste-nidas a toda costa por exigirlo mi deber y mi responsabilidad.
Dios guarde, etc.
caracas, agosto 12 de 1813.
Simón Bolívar
biblioteca ayacucho
29
8
Mediante una ley firmada el 11 de septiembre de
1813
en su cuartel General frente a Puerto cabello
−plaza a la cual tenía sitiada−
bolívar dicta medidas muy severas contra los
defraudadores
de la Renta de tabaco
ley
coNtRa loS DeFRauDaDoReS De la ReNta De tabaco
SiMÓN bolíVaR,
brigadier de la unión, General en Jefe del ejército
libertador de Venezuela, etc.
coNSiDeRaNDo que los ingresos de la Renta de tabaco
se disminuyen sobremanera cada día, o que los productos no equivalen a los
ingresos que la Renta debe recibir, a causa de los fraudes que se cometen, bien
en ventas clandestinas que algunos particulares hacen del tabaco, bien en la
malversación criminal de algunos de los mismos empleados del ramo; y
considerando que este delito es otro tanto más grave cuanto que la defensa
común de la patria y la libertad exige sacrificios de toda especie de los
buenos ciudadanos, y más el de sus bienes y propiedades para cooperar al
sostenimiento del ejército libertador, y que por el contrario estos exe-crables
defraudadores hostilizan tanto al estado como pueden hacerlo los enemigos,
privándole del auxilio más necesario para su defensa, lo que casi los
constituye en la esfera de traidores; por lo tanto he venido en decretar y
decreto lo siguiente:
1o todo aquel que fuere convencido de haber
defraudado los caudales de la Renta Nacional de tabaco, o vendiéndole
clandestinamente fuera del estanco, o dilapidándolos con robos y manejos
ilícitos, será pasado por
DoctRiNa Del libeRtaDoR
30
las armas, y embargados sus bienes para deducir los
gastos y perjuicios que origine.
2o el director general de las Rentas Nacionales,
para el cumplimiento riguroso de esta ley, podrá ordenar a los jueces
correspondientes abrevien, o salven, si es necesario, los trámites ordinarios
para proceder, conocer y juzgar, limitándose a instruir sumariamente las
causas.
3o Sufrirán la misma pena que impone el artículo
primero todos aque-llos jueces o personas a quienes por su parte toque aplicar
o ejecutar esta ley, siempre que conforme al modo sumario y breve indicado en
el artículo antecedente, se les pruebe haberla mitigado en favor de los
delincuentes, por connivencia11, parcialidad u otra cualquier causa.
cúmplase y ejecútese; comuníquese a quien
corresponda, imprímase y publíquese en la forma acostumbrada.
Dada en el cuartel General de Puerto cabello, a 11
de septiembre de 1813; años tercero de la independencia y primero de la Guerra
a Muerte, firmada de mi mano, sellada con el sello de la República y refrendada
por el Secretario de estado y de hacienda.
Simón Bolívar
antonio Muñoz tébar,
Secretario de estado y hacienda
11. Disimulo
o tolerancia, por el superior, de las faltas y transgresiones de sus
subordinados. equivalente también a confabulación.
biblioteca ayacucho
31
9
Desde el cuartel General frente a Puerto cabello,
el 13 de septiembre de 1813, Simón bolívar le
expone
al presidente del congreso de la Nueva Granada,
camilo torres,
sus ideas sobre la organización política de
Venezuela
y la unión de las dos regiones en un solo estado
excmo. señor Presidente del congreso de la Nueva
Granada.
excmo. señor:
teNGo el hoNoR de acompañar a V.e. algunos
ejemplares de la con-testación oficial del ciudadano Francisco Javier ustáriz,
o su proyecto de un gobierno provisorio para Venezuela, esperando que tanto
V.e. como los demás señores del congreso se dignen advertirme de lo que crean
impropio o susceptible de reforma, o me indiquen los proyectos que estimen más
adoptables.
Mientras que el Gobierno tenga que detenerse en los
rodeos de una administración complicada, y mientras no se reduzca a menos
agentes, dejamos a nuestros enemigos una ventaja incomparable, pudiendo ellos
con más unidad y prontitud dirigir sus armas y emplear sus recursos contra
nuestra libertad. Para que un gobierno pueda realizar grandes y útiles medidas,
es menester que no se entorpezca su marcha; es menester cederle el poder
necesario para que pueda hacer cooperar los medios conducentes a conseguir un
fin propuesto. De otro modo, todos son obs-táculos, dificultades y oposiciones
por parte de los hombres perversos, de los indolentes o rutineros, y por parte
de la opinión, o más bien del capricho de algunos, cuando es necesario su
consentimiento para resolver o ejecutar los proyectos.
Nunca son más peligrosos estos inconvenientes, que
cuando vienen a mezclarse en los asuntos de la guerra, y sobre todo, de una
guerra civil,
DoctRiNa Del libeRtaDoR
32
teniendo enemigos al frente y abrigando enemigos
interiores. bajo este concepto, permítame V.e. observarle que el rigor de las
formas federales enerva y detiene la rapidez y fuerza que el gobierno debe
tener, tanto para hacer marchar los ejércitos contra los enemigos, tanto para
hacer cooperar sin réplica todos los habitantes, todos los pueblos, todas las
provincias, como también para hallar pronto los recursos esenciales del dinero,
y las negociaciones de armamentos, sin cuyos medios bien ve V.e. que nada se
adelantaría ni ejecutaría.
Por lo tanto, durante la guerra civil y las
revoluciones internas, el sis-tema de administración debe entre nosotros
reducirse a la mayor sencillez, de donde nacerá también su fuerza y su
celeridad. Debo asegurar a V.e. que mis sentimientos en esta parte no son
animados sino del vivo deseo de destruir a nuestros tiranos y afianzar el
Gobierno independiente sobre bases firmes y respetables.
cuando el territorio de Venezuela esté libre de sus
enemigos, ter-minada entonces mi misión, se celebrará la asamblea
representativa de Venezuela, donde será nombrado el Presidente de todos los
estados. esta misma asamblea pronunciará sobre la unión con la Nueva Granada,
si no estuviera aún sancionada, y mi destino desde entonces será aquel que
conduzca nuestros invencibles soldados contra los enemigos de la inde-pendencia
americana.
Dios guarde a V.e. muchos años.
cuartel General de Puerto cabello, septiembre 13 de
1813, 3o de la independencia y 1o de la Guerra a Muerte.
excmo. señor
Simón Bolívar
antonio Muñoz tébar,
Secretario de estado
biblioteca ayacucho
33
10
Simón bolívar expresa a la Municipalidad de caracas
su gratitud por habérsele conferido el título de libertador de Venezuela.
caracas, 18 de octubre de 1813
Señores de la ilustre Municipalidad.
Señores:
la DiPutaciÓN De V.SS. me ha presentado el acta de
14 del corriente, que a nombre de los pueblos me transmiten V.SS., con la
debida recompen-sa a las victorias que he conseguido y han dado la libertad a
mi patria.
he tenido, es verdad, el honor de conducir en el
campo de batalla, soldados valientes, jefes impertérritos y peritos, bastantes
por sí solos a haber realizado la empresa memorable que felizmente han
terminado nuestras armas. V.SS. me aclaman capitán General de los ejércitos y
li-bertador de Venezuela: título más glorioso y satisfactorio para mí que el
cetro de todos los imperios de la tierra; pero V.SS. deben considerar que el
congreso de la Nueva Granada, el mariscal de campo José Félix Ribas, el coronel
atanasio Girardot, el brigadier Rafael urdaneta; el comandante D’elhuyar, el
comandante elías y los demás oficiales y tropas son verda-deramente estos
ilustres libertadores. ellos, señores, y no yo, merecen las recompensas con que
a nombre de los pueblos quieren premiar V.SS. en mí, servicios que éstos han
hecho. el honor que se me hace es tan superior a mi mérito, que no puedo
contemplarle sin confusión.
el congreso de la Nueva Granada confió a mis
débiles esfuerzos el restablecimiento de nuestra República. yo he puesto de mi
parte el celo: ningún peligro me ha detenido. Si esto puede darme lugar entre
los ciudadanos de nuestra nación, los felices resultados de la campaña que
DoctRiNa Del libeRtaDoR
34
han dirigido mis órdenes son un digno galardón de
estos servicios, que todos los soldados del ejército han prestado igualmente
bajo las banderas republicanas.
Penetrado de gratitud, he leído el acta generosa en
que me aclaman, sin embargo, capitán General de los ejércitos y libertador de
Venezuela. yo sé cuánto debo al carácter de V.SS. y mucho más a los pueblos,
cuya voluntad me expresan; y la ley del deber, más poderosa para mí que los
sentimientos del corazón, me impone la obediencia a las instancias de un pueblo
libre, y acepto con los más profundos sentimientos de veneración a mi patria, y
a V.SS., que son sus órganos, tan grandes munificencias.
Dios guarde a V.SS. muchos años. caracas, 18 de
octubre de 1813, 3o y 1o
Simón Bolívar
biblioteca ayacucho
35
11
en comunicación dirigida el 16 de diciembre de
1813, desde Valencia, al general Santiago Mariño, libertador
del oriente del país, bolívar expresa la necesidad
que hay de unir los esfuerzos políticos y militares a fin de ganar la guerra y
salvaguardar la libertad de todos
Valencia, diciembre 16 de 1813
al ciudadano General en Jefe de oriente.
teNGo el hoNoR de incluir a V.e., entre otros
papeles, los boletines nú-meros 25 y 26 que presentan todavía imperfectamente
los resultados de la jornada de araure12. tres mil y más hombres del ejército
español, muertos, prisioneros, o dispersos, pagan un tributo a la gloria de los
triunfos de la República. las varias relaciones de los prisioneros, comparadas
posterior-mente por el coronel Villapol, comandante del ala derecha, producen
de acuerdo, que el número de los enemigos pasaba de 3.700 hombres, de los
cuales 1.400 eran de caballería, cuando aseguramos en el boletín número 25 que
era únicamente el de 3.500 por los informes recibidos antes en la misma Villa
de araure. ellos eran superiores en el número y calidades de su caballería;
nosotros, puede decirse, no teníamos artillería, excepto dos pedreros, cuando
el enemigo hacía servir en la llanura diez piezas, las más de calibre de a
cuatro. antes de la derrota de nuestra vanguardia éramos superiores en la
infantería; pero habiendo tomado todos los fusiles de ella, y armado con ellos
a sus hastarios13, entramos en la acción general con una infantería inferior.
12. la
batalla de araure, ganada por el ejército mandado por el libertador, el 5 de
di-ciembre de 1813.
13. Soldados
armados de picas o lanzas.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
36
Sin embargo, el valor de nuestras tropas,
haciéndolas sobreponerse a la cruel desgracia de la destrucción absoluta de la
vanguardia, las hacía esperar con impaciencia el momento de empeñar el combate.
luego que se formó la línea de batalla avanzaron rápidamente y en el mejor
orden, no obstante el estrago que les causaba el fuego de la artillería
enemiga. cuando estuvimos a tiro de fusil se ordenó por los comandantes de
División romper el fuego por descargas cerradas, lo que se verificó a son de
ataque marchando nuestras tropas, y con una vivacidad que no hubieran tenido
las más aguerridas europeas. habiendo cargado al fin nuestra infantería a la
bayoneta, se arrojó sobre la sólida línea de los españoles y la derrotó tan
completamente, que apenas se ha salvado para coro su general en jefe ceballos
con veinte hombres que logró reunir.
la División del coronel Villapol que del mismo
campo de batalla fue destinada a atacar a barquisimeto lo tomó sin resistencia
e igualmente un cañón de a cuatro bien montado y algunos fusiles. allí se han
encontrado también los oficiales heridos que tuvimos en la derrota que sufrimos
de-lante de esta misma ciudad, y que habían quedado prisioneros. el pavor con
que los españoles han abandonado todos los puntos que poseían, no los ha dejado
pensar en estos valerosos, que sin duda destinaban a sufrir la muerte.
Supongo habrá recibido V.e. mis últimos oficios en
que le doy parte de las invitaciones que dirigí a sus comisionados coronel
Francisco azcúe y teniente coronel casimiro isaba, para que viniesen a esta
ciudad a llenar el interesante objeto a que V.e. los destinaba. con fecha de 2
de noviembre me anuncian desde Maiquetía su regreso a esa provincia llamados
por ocu-rrencias de la primera atención. occidente podía, por primer fruto de
la victoria, entregarme con preferencia a tratar del gobierno más conveniente a
Venezuela, y hacer cesar de una vez su precaria administración, y ese curso
incierto e inconstante de las diferentes formas de gobierno que se han sucedido
en la República, en fuerza de las circunstancias.
los comisionados, es verdad, me han incluido las
instrucciones que les dio V.e., para que con arreglo a ellas trataran conmigo
del gobierno que debía adoptarse. Permítame V.e. responderle con la franqueza
militar que debo usar con V.e., que no me parece propio retardar el
establecimiento
biblioteca ayacucho
37
de un centro del poder para todas las provincias de
Venezuela. Me parece sí a propósito que haya dos departamentos militares de
oriente y de oc-cidente, al cargo de los jefes actuales, o de aquellos que
elija el Gobierno Supremo de Venezuela, o sea el Presidente de los estados. las
provincias deben ya elegir sus representantes para la asamblea general, a la
cual toca el nombramiento de este Presidente que ha de tener el mando supremo,
tanto para las provincias del oeste como del este. yo reitero de nuevo mis
proposiciones, que me serán sagradas, de no conservar autoridad ningu-na, aun
aquella que me confieren los pueblos, y mucho menos la de Jefe Supremo del
estado. lo he ofrecido en mis proclamas, y seré fiel a mis promesas. excepto el
honor de batirme en el campo contra los enemigos de mi país, en cualquier
destino que se me conceda, no ambiciono otro de la generosidad del gobierno que
se constituya.
Por premio de los sacrificios de V.e. y de las
victorias con que han sido coronados desearía que fuese el presidente de
Venezuela; quien pudo restablecer la República en el oriente, superando
obstáculos que no hu-biera vencido el heroísmo de los generales más expertos,
es, no hay duda, el más capaz de sostener la gloria de la nación, que con la
cooperación de sus esfuerzos acaba de libertarse. Pero esta nación debe
presentarse al mundo dignamente sometida a un gobierno central para que la
repre-sente para con los demás poderosos pueblos del mundo. Si constituimos dos
poderes independientes, uno en el oriente y otro en el occidente, hacemos dos
naciones distintas, que por su impotencia en sostener su re-presentación de
tales, y mucho más de figurar entre las otras, aparecerán ridículas. apenas
Venezuela unida con la Nueva Granada podría formar una nación, que inspire a
las otras la decorosa consideración que le es debida. ¿y podremos pretender
dividirla en dos?… Nuestra seguridad y la reputación del gobierno independiente
nos imponen al contrario el deber de hacer un cuerpo de nación con la Nueva
Granada. este es el voto ahora de los venezolanos y granadinos14, y en
solicitud de esta unión tan interesante a ambas regiones, los valientes hijos
de la Nueva Granada han venido a libertar a Venezuela.
14. Granadinos, o sea, habitantes de la entonces
llamada Nueva Granada, hoy colombia.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
38
Si unimos todo en una misma masa de nación, al paso
que extinguimos el fomento de los disturbios, consolidamos más nuestras fuerzas
y facili-tamos la mutua cooperación de los pueblos a sostener su causa natural.
Divididos, seremos más débiles, menos respetados de los enemigos y neutrales.
la unión bajo un solo Gobierno Supremo hará nuestra fuerza y nos hará
formidables a todos.
Dios, etc.
Simón Bolívar
biblioteca ayacucho
39
12
el 2 de enero de 1814 se celebró en el convento de
San Francisco de caracas una asamblea Popular ante la cual dio cuenta el
libertador de sus acciones como jefe militar y dirigente del estado
DiScuRSoS PRoNuNciaDoS PoR el libeRtaDoR eN la
aSaMblea celebRaDa eN caRacaS el Día 2 De eNeRo De 1814 eN el coNVeNto De
ReliGioSoS FRaNciScaNoS
ciudadanos:
el oDio a la tiRaNía me alejó de Venezuela, cuando
vi mi patria por segunda vez encadenada; y desde los confines lejanos del
Magdalena el amor a la libertad me ha conducido a ella, venciendo cuantos
obstáculos se oponían a la marcha que encaminaba a redimir a mi país de los
horrores y vejaciones de los españoles. Mis huestes seguidas por el triunfo, lo
han ocupado todo, y han destruido el coloso enemigo. Vuestras cadenas han
pasado a vuestros opresores; y la sangre española que tiñe el campo de batalla,
ha vengado a vuestros compatriotas sacrificados.
yo no os he dado la libertad. Vosotros la debéis a
mis compañeros de armas. contemplad sus nobles heridas, que aún vierten sangre;
y llamad a vuestra memoria los que han perecido en los combates. yo he tenido
la gloria de dirigir su virtud militar. No ha sido el orgullo, ni la ambición
del poder el que ha inspirado esta empresa. la libertad encendió en mi seno
este fuego sagrado; y el cuadro de mis conciudadanos expirando en la afrenta de
los suplicios, o gimiendo en las cadenas, me hizo empuñar la espada contra los
enemigos. la justicia de la causa reunió bajo mis banderas los más valerosos
soldados; y la providencia justa nos concedió la victoria.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
40
Para salvaros de la anarquía y destruir los
enemigos que intentaron sostener el partido de la opresión, fue que admití y
conservé el poder so-berano. os he dado leyes; os he organizado una
administración de justicia y de rentas; en fin os he dado un Gobierno.
ciudadanos: yo no soy el soberano. Vuestros
representantes deben hacer vuestras leyes; la hacienda nacional no es de quien
os gobierna. to-dos los depositarios de vuestros intereses deben demostraros el
uso que han hecho de ellos. Juzgad con imparcialidad si he dirigido los
elementos del poder a mi propia elevación, o si he hecho el sacrificio de mi
vida, de mis sentimientos, de todos mis instantes por constituiros en nación,
por aumentar vuestros recursos, o más bien por crearlos.
anhelo por el momento de transmitir este poder a
los representantes que debéis nombrar; y espero, ciudadanos, que me eximiréis
de un destino que alguno de vosotros podrá llenar dignamente, permitiéndome el
honor a que únicamente aspiro, que es el de continuar combatiendo a vuestros
enemigos; pues no envainaré jamás la espada mientras la libertad de mi patria
no esté completamente asegurada.
Vuestras glorias adquiridas en la expulsión de
vuestros opresores, se veían eclipsadas; vuestro honor se hallaba comprometido;
vosotros lo habéis perdido, habiendo sucumbido bajo el yugo de los tiranos.
erais la víctima de una venganza cruel. los intereses del estado estaban en
manos de bandidos. Decidid si vuestro honor se ha repuesto; si vuestras cadenas
han sido despedazadas; si he exterminado vuestros enemigos; si os he
administrado justicia; y si he organizado el erario de la República.
os presento tres informes justificados de aquellos
que han sido mis órganos para ejercer el poder supremo. los tres secretarios de
estado os harán ver si volvéis a aparecer sobre la escena del mundo, y que las
na-ciones todas que ya os consideraban anonadados, vuelven a fijar su vista
sobre vosotros, y a contemplar con admiración los esfuerzos que hacéis por
conservar vuestra existencia; si estas mismas naciones podrán oponerse o
proteger y reconocer vuestro pabellón nacional; si vuestros enemigos han sido destruidos
tantas cuantas veces se han presentado contra los ejérci-tos de la República;
si puesto a la cabeza de ellos, he defendido vuestros derechos sagrados; si he
empleado vuestro erario en vuestra defensa; si he
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41
expedido reglamentos para economizarlo y
aumentarlo; y aun en medio de los campos de batalla, y en el calor de los
combates, he pensado en vosotros, y en echar los cimientos del edificio que os
constituya una nación libre, feliz y respetable. Pronunciad en fin si los
planes adoptados podrán hacer se eleve la República a la gloria y a la
felicidad.
[Después de la lectura de los informes de los tres
Secretarios de Estado y del discurso del gobernador político, doctor Cristóbal
de Mendoza, el Libertador tomó la palabra y dijo:]
No he podido oír sin rubor, sin confusión llamarme
héroe y tributarme tantas alabanzas. exponer mi vida por la patria, es un
deber, que han llena-do vuestros hermanos en el campo de batalla; sacrificar
todo a la libertad, lo habéis hecho vosotros mismos, compatriotas generosos.
los sentimientos que elevan mi alma, exaltan también la vuestra. la
providencia, y no mi heroísmo, ha operado los prodigios que admiráis.
luego que la demencia o la cobardía os entregaron a
los tiranos, traté de alejarme de este país desgraciado. yo vi al pérfido que
os atraía a sus lazos, para dejaros prendidos en las cadenas. Fui testigo de
los primeros sacrificios que dieron la alarma general. en mi indignación
resolví pe-recer antes de despecho o de miseria en el último rincón del globo,
que presenciar las violencias del déspota. hui de la tiranía, no para ir a
salvar mi vida, ni esconderla en la oscuridad, sino para exponerla en el campo
de batalla, en busca de la gloria y de la libertad. cartagena, al abrigo de las
banderas republicanas, fue elegida para mi asilo. este pueblo virtuoso defendía
por las armas sus derechos contra un ejército opresor que había ya puesto el
yugo a casi todo el estado. algunos compatriotas nuestros y yo llegamos en el
momento del conflicto, y cuando ya las tropas españolas se acercaban a la
capital y le intimaron la rendición. los esfuerzos de los caraqueños
contribuyeron poderosamente a arrojar a los enemigos de todos los puntos. la
sed de los combates, el deseo de vindicar los ultrajes de mis compatriotas me
hicieron entonces alistar en aquellos ejércitos que consiguieron victorias
señaladas. Nuevas expediciones se hicieron contra otras provincias. ya en aquella
época era yo en cartagena coronel, inspector y consejero, y no obstante pedí
servicio en calidad de simple voluntario
DoctRiNa Del libeRtaDoR
42
bajo las órdenes del coronel labatut que marchaba
contra Santa Marta. yo desprecié los grados y distinciones. aspiraba a un
destino más honroso: derramar mi sangre por la libertad de mi patria.
Fue entonces que indignas rivalidades me redujeron
a la alternativa más dura. Si obedecía las órdenes del jefe, no me hallaba en
ninguna oca-sión de combatir; si seguía mi natural impulso, me lisonjeaba de
tomar la fortaleza de tenerife, una de las más inexpugnables que hay en la
américa meridional. Siendo vanas mis súplicas para obtener de aquél me confiase
la dirección de esta empresa, elegí arrostrar todos los peligros y resultados,
y emprendí el asalto del fuerte. Sus defensores le abandonaron a mis armas, que
se apoderaron de él sin resistencia, cuando hubiera podido rechazar al mayor
ejército. cinco días marcados con victorias consecutivas, termi-naron la
guerra, y la provincia de Santa Marta fue ocupada después sin obstáculo alguno.
tan felices sucesos me hicieron obtener del
Gobierno de la Nueva Granada el mando de una expedición contra la provincia de
cúcuta y Pamplona. Nada pudo allí detener el ímpetu de los soldados que
man-daba. Vencieron y despedazaron a los enemigos en dondequiera que los
encontraban, y esta provincia fue libertada.
en medio de estos triunfos, ansiaba sólo por
aquellos que debieran dar la libertad a Venezuela; constante mira de todos mis
conatos. las dificultades no podían aterrarme; la grandeza de la empresa
excitaba mi ardor. las cadenas que arrastrabais, los ultrajes que recibíais,
inflamaban más mi celo. Mis solicitudes al fin obtuvieron algunos soldados, y
el per-miso de poder hacer frente al poder de Monteverde. Marché entonces a la
cabeza de ellas, y mis primeros pasos me hubieran desalentado si yo no hubiese
preferido vuestra salud a la mía. la deserción fue continua, y mis tropas
habían quedado reducidas a muy corto número cuando obtuve los primeros triunfos
en el territorio de Venezuela.
ejércitos grandes oprimían la República, y visteis,
compatriotas, un puñado de soldados libertadores volar desde la Nueva Granada
hasta esta capital venciéndolo todo, y restituyendo a Mérida, trujillo, barinas
y caracas a su primera dignidad política. esta capital no necesitó de nuestras
armas para ser libertada. Su patriotismo sublime no había decaído en un
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año de cadenas y vejaciones. las tropas españolas
huyeron de un pueblo desarmado, cuyo valor temían y cuya venganza merecían.
Grande y noble en el seno mismo del oprobio, se ha cubierto de una mayor gloria
en su nueva regeneración.
compatriotas, vosotros me honráis con el ilustre
título de libertador. los oficiales, los soldados del ejército, ved ahí los
libertadores; ved ahí los que reclaman la gratitud nacional. Vosotros conocéis
bien los autores de vuestra restauración: esos valerosos soldados; esos jefes
impertérritos. el general Ribas, cuyo valor vivirá siempre en la memoria
americana junto con las jornadas gloriosas de Niquitao y barquisimeto. el gran
Girardot, el joven héroe que hizo aciaga con su pérdida la victoria de bárbula;
el mayor general urdaneta, el más constante y sereno oficial del ejército. el
intrépido D’elhuyar, vencedor de Monteverde en las trincheras. el bravo
comandante elías, pacificador del tuy y libertador de calabozo. el bizarro
coronel Villapol, que derriscado15 en Vigirima, contuso y desfallecido, no
perdió nada de su valor que tanto contribuyó a la victoria de araure. el
coronel Palacios, que en una larga serie de encuentros terribles, soldado
esforzado y jefe sereno, ha defendido con firme carácter la libertad de su
patria. el mayor Manrique, que dejando sus soldados tendidos en el cam-po, se
abrió paso por en medio de las filas enemigas, con sólo sus oficiales Planas,
Monagas, canelón, luque, Fernández, buroz y pocos más cuyos nombres no tengo
presentes, y cuyo ímpetu y arrojo publican Niquitao, barquisimeto, bárbula, las
trincheras y araure.
compatriotas: yo no he venido a oprimiros con mis
armas vencedo-ras; he venido a traeros el imperio de las leyes; he venido con
el designio de conservaros vuestros sagrados derechos. No es el despotismo
militar el que puede hacer la felicidad de un pueblo, ni el mando que obtengo
puede convenir jamás, sino temporariamente a la República. un soldado feliz no
adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el árbi-tro de las leyes
ni del Gobierno; es el defensor de su libertad. Sus glorias
15. Derriscado.
es decir que había caído desde lo alto de unos riscos o peñascos durante la
acción de Vigirima.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
44
deben confundirse con las de la República; y su
ambición debe quedar satisfecha al hacer la felicidad de su país. he defendido
vigorosamente vuestros intereses en el campo del honor, y os protesto los
sostendré hasta el último período de mi vida. Vuestra dignidad, vuestras
glorias serán, siempre caras a mi corazón; mas el peso de la autoridad me
agobia. yo os suplico me eximáis de una carga superior a mis fuerzas. elegid
vuestros representantes, vuestros magistrados, un gobierno justo; y contad con
que las armas que han salvado la República protegerán siempre la libertad y la
gloria nacional de Venezuela.
[A continuación, pronunciaron sendos discursos el
presidente de la Municipalidad, Juan Antonio Rodríguez Domínguez, y Domingo
Alzuru. Luego, contestó el Libertador:]
los oradores han hablado por el pueblo; el
ciudadano alzuru ha ha-blado por mí. Sus sentimientos deben elevar todas las
almas republicanas. ¡ciudadanos!, en vano os esforzáis porque continúe
ilimitadamente en el ejercicio de la autoridad que poseo. las asambleas
populares no pueden reunirse en toda Venezuela sin peligro. lo conozco,
compatriotas; y yo me someteré, a mi pesar, a recibir la ley que las
circunstancias me dictan, siendo solamente hasta que cese este peligro el
depositario de la autoridad suprema. Pero más allá, ningún poder humano hará
que yo empuñe el cetro despótico que la necesidad pone ahora en mis manos. os
protesto no oprimiros con él; y también, que pasará a vuestros representantes
en el momento que pueda convocarlos.
No usurparé una autoridad que no me toca; yo os
declaro, pueblos, ¡que ninguno puede poseer vuestra soberanía, sino violenta e
ilegítima-mente! huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes: es un
país de esclavos. Vosotros me tituláis el libertador de la República, yo nunca
seré el opresor. Mis sentimientos han estado en la más terrible lucha con mi
autoridad. ¡compatriotas!, creedme que este sacrificio me es más do-loroso que
la pérdida de la vida.
confieso que ansío impacientemente por el momento
de renunciar a la autoridad. entonces espero que me eximáis de todo, excepto de
combatir por vosotros. Para el supremo poder hay ilustres ciudadanos, que más
que
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yo merecen vuestros sufragios. el general Mariño,
libertador del oriente, ved ahí un bien digno jefe de dirigir vuestros
destinos.
¡compatriotas! he hecho todo por la gloria de mi
patria. Permitid que haga algo por la mía. No abandonaré, sin embargo, el timón
del estado, sino cuando la paz reine en la República.
os suplico no creáis que mi moderación es para
alucinaros, y para llegar por este medio a la tiranía. Mis protestas, os juro,
son las más sin-ceras. yo no soy como Sila, que cubrió de luto y de sangre a su
patria; pero quiero imitar al dictador de Roma, en el desprendimiento con que
abdicando el supremo poder, volvió a la vida privada y se sometió en todo al
reino de las leyes.
No soy un Pisístrato, que con finas supercherías
pretende arrancar vuestros sufragios afectando una pérfida moderación, indigna
de un re-publicano, y más indigna aún de un defensor de la patria. Soy un
simple ciudadano, que prefiero siempre la libertad, la gloria y la dicha de mis
conciudadanos, a mi propio engrandecimiento. aceptad, pues, las más puras
expresiones de mi gratitud, por la espontánea aclamación que habéis hecho
titulándome vuestro dictador, protestándoos al separarme de vosotros, que la voluntad
general del pueblo será para mí, siempre, la suprema ley; que ella será mi guía
en el curso de mi conducta, como el objeto de mis conatos será vuestra gloria y
vuestra libertad.
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46
13
comunicación del libertador fechada en caracas el
10 de junio de 1814, dirigida al Ministro de Relaciones exteriores de la Gran
bretaña, en protesta por la ofensa infligida en la isla de San thomas a los
agentes diplomáticos de Venezuela
Palacio de Gobierno de caracas, 10 de junio de
1814. 4o
excmo. señor Ministro de Relaciones exteriores del
Gobierno de S.M.b.
excmo. señor:
buScaNDo eN la PReSeNte revolución de la américa el
objeto de los pueblos en hacerla, han sido estos dos: sacudir el yugo español,
y amistad y comercio con la Gran Bretaña. Venezuela al mismo tiempo hace
transportar lejos de sus playas a los gobernantes que la oprimían, y envía
diputados para presentar al Gobierno de la Gran bretaña sus votos por obtener
su amistad y las más estrechas relaciones. el nuevo Gobierno, aún en la
em-briaguez de aquellos primeros días de libertad, concede exclusivamente en favor
de la Gran bretaña una rebaja de derechos para su comercio, prueba irrecusable
de la sinceridad de las miras de Venezuela.
tiene, pues, V.e. la resolución de américa
expresada en sus dos prime-ros actos, sacudir el yugo español, y amistad y
comercio con la Gran Bretaña. el mismo carácter distingue la misma revolución
que se ha propagado en las demás regiones de la américa. todas han hecho ver
que reconocen sus verdaderos intereses en esta separación de la españa y en
esta amistad con la inglaterra. la primera medida es dictada por la naturaleza,
la jus-ticia, el honor y el propio interés; aspiramos a la segunda confiados en
la
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generosidad de la nación británica, en el augusto
carácter de su Gobierno y los recíprocos intereses de uno y otro pueblo.
la Gran bretaña debe, pues, estar demasiado
satisfecha de los pue-blos de la américa que por la misma libertad no han
formado votos, sin formarlos al mismo tiempo por obtener su amistad. ella
parece que debe ser sensible a testimonios tan manifiestos; testimonios que
apoyados por la justicia aun cuando no hablara el propio interés, comprometen
el honor de una Nación noble y grande a auxiliar poderosamente nuestros
esfuerzos.
esto es lo que debe esperarse de un gobierno cuyo
resorte es el honor, cuyo objeto es la gloria de hacer la felicidad del mundo,
y reponer a los pueblos de américa en sus derechos. Venezuela, excmo. Señor, y
toda la américa del Sur lo esperan sin desconfianza ninguna del gobierno de Su
Majestad británica. entretanto un gobernador de la isla de San thomas16, adonde
llegaron los comisionados de Venezuela, mostrándole que pasaban a esa corte a
tratar con el gobierno de S.M.b., son expulsados por esta misma razón de
aquella colonia, con una violencia increíble, sin prestar oídos a las
representaciones que le hicieron, obligándoles a salir en un bote a alcanzar un
buque que se había hecho a la vela. era un buque de Vene-zuela que se vio
también obligado a enarbolar el pabellón español; pues el gobernador Maclean
ordenó que si enarbolaba el pabellón venezolano se le hiciese fuego de las
baterías de los castillos de la isla.
una afrenta tal, si no tocara al gobierno mismo de
S.M.b. lavarla, nos hubiera empeñado a vengar el insulto, según lo exigía
nuestro honor tan altamente vulnerado; pues ha faltado a su gobierno el jefe de
la colonia, no respetando una misión cerca de los ministros de S.M.b. los
emisarios de una nación enemiga son recibidos para oír sus proposiciones; y los
que expulsó el gobernador de San thomas lo era de un país donde individuos de
San thomas y multitud de súbditos ingleses están establecidos, donde los buques
de guerra y mercantes hallan los más francos auxilios y cuanto desean y está en
nuestro poder concederles.
16. una de
las islas Vírgenes, al este de Puerto Rico. San thomas se hallaba en esa época
ocupada por fuerzas británicas.
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48
el gobernador de San thomas no se contentó
solamente con la expulsión de los comisionados, sino que añadió toda la
precipitación, toda la violencia, todo el escándalo que pudiera haberse
empleado con enemigos y dio órdenes para hacer fuego a nuestro buque con el
pabellón venezolano. Mas los buques de San thomas entran en los puertos en que
está enarbolado ese mismo pabellón venezolano que él ultrajó y hubiera
hostilizado. Me vi por lo tanto obligado a cerrar los puertos de Venezuela para
los buques de San thomas, mientras que el actual gobernador no varíe de su
conducta hostil.
esta es la misma sentencia que yo reclamo del
gobierno de S.M.b. por reparación de un atentado tan enorme. el honor de la
nación lo pide tan fuertemente como el de Venezuela, para con la cual su
conducta liberal ha sido hasta ahora del todo contraria. Sería de desear que
ella hiciese conocer que el acto del gobernador de San thomas no es suyo; que
se ha ejecutado contra las órdenes del Gobierno Supremo, y que por lo tanto se
admita en la colonia el pabellón de Venezuela. Si, como parece indubitable, es del
honor de la Gran bretaña dar estos pasos en nuestro favor, es de su honor lavar
la mancha que ha echado sobre su generosidad y equidad el gobernador de San
thomas.
apoyada en el derecho de las gentes17, Venezuela
reclama también reparaciones que parece justo debe el gobierno de S.M.b. a las
leyes gene-rales del mundo político, aquellas que son las más sagradas de todas
y que han sido más violentamente holladas por el gobernador de San thomas. los
intereses de la inglaterra parece que lo exigen también; pues estos intereses
fundados sobre el comercio, que a su vez se funda sobre amistad y recíprocas
relaciones, se entorpecería, se acabaría, si adoptando este acto de hostilidad
la nación entera, por no repararle, nos viéramos obligados a tomar antes los
partidos más desesperados, hasta arruinarnos, que no a deshonrarnos, sufriendo,
sin vengarle, un ultraje tan degradante.
tengo el honor de ser con la más alta
consideración, excmo. Señor, de V.e. atento y adicto servidor, q.b.s.m.
Simón Bolívar
17. es decir, el Derecho de Gentes, el Derecho
internacional.
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49
14
en otro de sus grandes documentos públicos, el
Manifiesto dado en carúpano –puerto del oriente de Venezuela– el 7 de
septiembre de 1814, bolívar analiza las causas que han conducido a la pérdida
de la Segunda República de Venezuela
SiMÓN bolíVaR,
libertador de Venezuela y General en Jefe de sus
ejércitos
a sus conciudadanos.
ciudadanos:
iNFeliz Del MaGiStRaDo que autor de las calamidades
o de los críme-nes de su patria se ve forzado a defenderse ante el tribunal del
pueblo de las acusaciones que sus conciudadanos dirigen contra su conducta;
pero es dichosísimo aquel que corriendo por entre los escollos de la guerra, de
la política y de las desgracias públicas, preserva su honor intacto y se
presenta inocente a exigir de sus propios compañeros de infortunio una recta
decisión sobre su inculpabilidad.
yo he sido elegido por la suerte de las armas para
quebrantar vuestras cadenas, como también he sido, digámoslo así, el
instrumento de que se ha valido la providencia para colmar la medida de
vuestras aflicciones. Sí, yo os he traído la paz y la libertad, pero en pos de
estos inestimables bienes han venido conmigo la guerra y la esclavitud. la
victoria conducida por la justicia fue siempre nuestra guía hasta las ruinas de
la ilustre capital de caracas, que arrancamos de manos de sus opresores. los
guerreros granadinos no marchitaron jamás sus laureles mientras combatieron
contra los dominadores de Venezuela, y los soldados caraqueños fueron coronados
con igual fortuna contra los fieros españoles que intentaron
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50
de nuevo subyugarnos. Si el destino inconstante
hizo alternar la victoria entre los enemigos y nosotros, fue sólo en favor de
pueblos americanos que una inconcebible demencia hizo tomar las armas para
destruir a sus libertadores y restituir el cetro a sus tiranos. así, parece que
el cielo para nuestra humillación y nuestra gloria ha permitido que nuestros
vencedores sean nuestros hermanos y que nuestros hermanos únicamente triunfen
de nosotros. el ejército libertador exterminó las bandas enemigas, pero no ha
podido ni debido exterminar unos pueblos por cuya dicha ha lidiado en
centenares de combates. No es justo destruir los hombres que no quieren ser
libres, ni es libertad la que se goza bajo el imperio de las armas contra la
opinión de seres fanáticos cuya depravación de espíritu les hace amar las
cadenas como los vínculos sociales.
No os lamentéis pues, sino de vuestros compatriotas
que instigados por los furores de la discordia os han sumergido en ese piélago
de calamidades, cuyo aspecto sólo hace estremecer a la naturaleza, y que sería
tan horro-roso como imposible pintaros. Vuestros hermanos y no los españoles
han desgarrado vuestro seno, derramando vuestra sangre, incendiado vuestros
hogares, y os han condenado a la expatriación. Vuestros clamores deben
dirigirse contra esos ciegos esclavos que pretenden ligaros a las cadenas que ellos
mismos arrastran; y no os indignéis contra los mártires que fervorosos
defensores de vuestra libertad han prodigado su sangre en todos los cam-pos,
han arrostrado todos los peligros y se han olvidado de sí mismos por salvaros
de la muerte o de la ignominia. Sed justos en vuestro dolor, como es justa la
causa que lo produce. Que vuestros tormentos no os enajenen, ciudadanos, hasta
el punto de considerar a vuestros protectores y amigos como cómplices de
crímenes imaginarios, de intención, o de omisión. los directores de vuestros
destinos no menos que sus cooperadores, no han tenido otro designio que el de
adquirir una perpetua felicidad para voso-tros, que fuese para ellos una gloria
inmortal. Mas, si los sucesos no han correspondido a sus miras, y si desastres
sin ejemplo han frustrado empresa tan laudable, no ha sido por efecto de
ineptitud o cobardía; ha sido, sí, la inevitable consecuencia de un proyecto
agigantado, superior a todas las fuerzas humanas. la destrucción de un
gobierno, cuyo origen se pierde en la oscuridad de los tiempos; la subversión
de principios establecidos;
biblioteca ayacucho
51
la mutación de costumbres; el trastorno de la
opinión y, el establecimiento en fin de la libertad en un país de esclavos, es
una obra tan imposible de ejecutar súbitamente, que está fuera del alcance de
todo poder humano; por manera que nuestra excusa de no haber obtenido lo que
hemos deseado, es inherente a la causa que seguimos, porque así como la
justicia justifica la audacia de haberla emprendido, la imposibilidad de su
adquisición califica la insuficiencia de los medios. es laudable, es noble y
sublime, vindicar la naturaleza ultrajada por la tiranía; nada es comparable a
la grandeza de este acto y aun cuando la desolación y la muerte sean el premio
de tan glorioso intento, no hay razón para condenarlo, porque no es lo
asequible lo que se debe hacer, sino aquello que el derecho nos autoriza.
en vano esfuerzos inauditos han logrado
innumerables victorias, compradas al caro precio de la sangre de nuestros
heroicos soldados. un corto número de sucesos por parte de nuestros contrarios
ha desplomado el edificio de nuestra gloria, estando la masa de los pueblos
descarriada por el fanatismo religioso y seducida por el incentivo de la
anarquía de-voradora. a la antorcha de la libertad, que nosotros hemos
presentado a la américa como la guía y el objeto de nuestros conatos, han
opuesto nuestros enemigos el hacha incendiaria de la discordia, de la
devastación y el grande estímulo de la usurpación de los honores y de la
fortuna a hombres envilecidos por el yugo de la servidumbre y embrutecidos por
la doctrina de la superstición. ¿cómo podría preponderar la simple teoría de la
filosofía política, sin otros apoyos que la verdad y la naturaleza, contra el
vicio armado con el desenfreno de la licencia, sin más límites que su alcance y
convertido de repente por un prestigio religioso en virtud política y en caridad
cristiana? No, no son los hombres vulgares los que pueden calcular el eminente
valor del reino de la libertad, para que lo prefieran a la ciega ambición y a
la vil codicia. De la decisión de esta importante cuestión ha dependido nuestra
suerte; ella estaba en manos de nuestros compatriotas que pervertidos han
fallado contra nosotros; de resto todo lo demás ha sido consiguiente a una
determinación más deshonrosa que fatal, y que debe ser más lamentable por su
esencia que por sus resultados.
es una estupidez maligna atribuir a los hombres
públicos las vicisitudes que el orden de las cosas produce en los estados, no
estando en la esfera
DoctRiNa Del libeRtaDoR
52
de las facultades de un general o magistrado
contener en un momento de turbulencia, de choque y de divergencia de opiniones
el torrente de las pasiones humanas, que agitadas por el movimiento de las
revoluciones se aumentan en razón de la fuerza que las resiste. y aun cuando
graves errores o pasiones violentas en los jefes causen frecuentes perjuicios a
la República, estos mismos perjuicios deben, sin embargo, apreciarse con
equidad y buscar su origen en las causas primitivas de todos los infortu-nios: la
fragilidad de nuestra especie y el imperio de la suerte en todos los
acontecimientos. el hombre es el débil juguete de la fortuna, sobre la cual
suele calcular con fundamento muchas veces, sin poder contar con ella jamás,
porque nuestra esfera no está en contacto con la suya, de un orden muy superior
a la nuestra. Pretender que la política y la guerra marchen al grado de
nuestros proyectos, obrando a tientas con sólo la pureza de nuestras
intenciones, y auxiliados por los limitados medios que están a nuestro
arbitrio, es querer lograr los efectos de un poder divino por resortes humanos.
yo, muy distante de tener la loca presunción de
conceptuarme incul-pable de la catástrofe de mi Patria, sufro, al contrario, el
profundo pesar de creerme el instrumento infausto de sus espantosas miserias;
pero soy inocente porque mi conciencia no ha participado nunca del error
volunta-rio de la malicia, aunque por otra parte haya obrado mal y sin acierto.
la convicción de mi inocencia me la persuade mi corazón, y este testimonio es
para mí el más auténtico, bien que parezca un orgulloso delirio. he aquí la
causa porque desdeñando responder a cada una de las acusa-ciones que de buena o
mala fe se me puedan hacer, reservo este acto de justicia, que mi propia
vindicta exige, para ejecutarlo ante un tribunal de sabios, que juzgarán con
rectitud y ciencia de mi conducta en mi misión a Venezuela. Del Supremo
congreso de la Nueva Granada hablo, de este augusto cuerpo que me ha enviado
con sus tropas a auxiliaros como lo han hecho heroicamente hasta expirar todas
en el campo del honor. es justo y necesario que mi vida pública se examine con
esmero y se juzgue con imparcialidad. es justo y necesario que yo satisfaga a
quienes haya ofendido, y que se me indemnice de los cargos erróneos a que no he
sido acreedor. este gran juicio debe ser pronunciado por el soberano a quien
biblioteca ayacucho
53
he servido; yo os aseguro que será tan solemne
cuanto sea posible, y que mis hechos serán comprobados por documentos
irrefragables. entonces sabréis si he sido indigno de vuestra confianza, o si
merezco el nombre de libertador. yo os juro, amados compatriotas, que este
augusto título que vuestra gratitud me tributó cuando os vine a arrancar las
cadenas, no será vano. yo os juro que libertador o muerto, mereceré siempre el
honor que me habéis hecho, sin que haya potestad humana sobre la tierra que
detenga el curso que me he propuesto seguir hasta volver segundamente a
libertaros, por la senda del occidente, regada con tanta sangre y adornada de
tantos laureles. esperad, compatriotas, al noble, al virtuoso pueblo granadino
que volará ansioso de recoger nuevos trofeos, a prestaros nuevos auxilios y a
traeros de nuevo la libertad, si antes vuestro valor no la adquiere. Sí, sí,
vuestras virtudes solas son capaces de combatir con suceso contra esa multitud
de frenéticos que desconocen su propio interés y honor; pues jamás la libertad
ha sido subyugada por la tiranía. No comparéis vuestras fuerzas físicas con las
enemigas, porque no es comparable el espíritu con la materia. Vosotros sois
hombres, ellos son bestias, vosotros sois libres, ellos esclavos. combatid, pues,
y venceréis. Dios concede la victoria a la constancia.
carúpano, septiembre 7 de 1814. 4o
Bolívar
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54
15
Después de haber logrado como jefe militar que
cundinamarca se una a las demás provincias de la Nueva Granada (colombia), el
libertador pronuncia en bogotá, el 23 de enero de 1815,
el discurso de instalación del gobierno de las
Provincias unidas en aquella ciudad
excmo. señor Presidente de la unión:
PoR DoS VeceS el desplomo de la República de
Venezuela, mi patria, me ha obligado a buscar un asilo en la Nueva Granada, que
por dos veces he contribuido a salvar. cuando en la primera guerra civil, en
medio del tumulto de la anarquía y del espanto de una cruel invasión, que por
todas partes amenazaba a estos estados, tuve la dicha de presentarme entre mis
hermanos, les pagué con mis servicios su hospitalidad.
al presente, las nuevas catástrofes de Venezuela me
conducen aquí, y encuentro el interior otra vez dañado con la divergencia. V.e.
me hace el honor de destinarme a pacificar a cundinamarca18 disidente, y la paz
sucede a la división. ¡terrible! ¡terrible división!, pero disculpable…
Permítame V.e. remontarme al origen lamentable de esta calamidad.
creado el Nuevo Mundo bajo el fatal imperio de la
servidumbre, no ha podido arrancarse las cadenas sin despedazar sus miembros;
consecuencia inevitable de los vicios de la servilidad y de los errores de una
ignorancia tanto más tenaz cuanto que es hija de la superstición más fanática
que ha cubierto de oprobio al linaje humano. la tiranía y la inquisición habían
degradado a la clase de los brutos a los americanos, y a los hijos de los
conquistadores, que les trajeron estos funestos presentes. así ¿qué razón
ilustrada, qué virtud política, qué moral pura podríamos hallar entre
18. cundinamarca era el nombre que tenía entonces
la provincia cuya capital era bogotá.
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nosotros para romper el cetro de la opresión y
sustituir de repente el de las leyes, que debían establecer los derechos e
imponer los deberes a los ciudadanos en la nueva república? el hábito a la
obediencia, sin examen, había entorpecido de tal manera nuestro espíritu, que
no era posible descubriésemos la verdad ni encontrásemos el bien. ceder a la
fuerza fue siempre nuestro solo deber; como el crimen mayor buscar la justicia
y conocer los derechos de la naturaleza y de los hombres. especular sobre las
ciencias, calcular sobre lo útil y practicar la virtud eran atentados de lesa
tiranía, más fáciles de cometer que de obtener su perdón. la mancilla, la
expatriación y la muerte seguían con frecuencia a los talentos, que los
ilustres desgraciados solían adquirir para su ruina, no obstante el cúmulo de
obstáculos que oponían a las luces los dominadores de este hemisferio.
Jamás, señor, jamás nación del mundo, dotada
inmensamente de ex-tensión, riqueza y población ha experimentado el ignominioso
pupilaje de tres siglos, pasados en una absoluta abstracción, privada del
comercio del universo, de la contemplación de la política, y sumergida en un
caos de tinieblas. todos los pueblos de la tierra se han gobernado por sí
mismos con despotismo o con libertad; sistemas más o menos justos han regido a
las grandes sociedades; pero siempre por sus ciudadanos, refundiendo el bien o el
mal en ellos mismos. la gloria o el deshonor ha refluido sobre sus hijos; mas
nosotros ¿hemos dirigido los destinos de nuestra patria? la esclavitud misma
¿ha sido ejercida por nosotros? Ni aun el ser instrumentos de la opresión nos
ha sido concedido. todo era extranjero en este suelo. Religión, leyes,
costumbres, alimentos, vestidos, eran de europa, y nada debíamos ni aun imitar.
como seres pasivos, nuestro destino se limitaba a llevar dócilmente el freno
que con violencia y rigor manejaban nuestros dueños. igualados a las bestias
salvajes, la irresistible fuerza de la natura-leza no más ha sido capaz de
reponernos en la esfera de los hombres; y aunque todavía débiles en razón,
hemos ya dado principio a los ensayos de la carrera a que somos predestinados.
Sí, excmo. señor, hemos subido a representar en el
teatro político la grande escena que nos corresponde, como poseedores de la
mitad del mundo. un vasto campo se presenta delante de nosotros, que nos
convida a ocuparnos de nuestros intereses; y bien que nuestros primeros pasos
DoctRiNa Del libeRtaDoR
56
hayan sido tan trémulos como los de un infante, la
rigurosa escuela de los trágicos sucesos ha afirmado nuestra marcha habiendo
aprendido con las caídas, dónde están los abismos, y con los naufragios, dónde
están los escollos. Nuestra empresa ha sido a tientas, porque éramos ciegos;
los golpes nos han abierto los ojos; y con la experiencia y con la vista que
hemos adquirido ¿por qué no hemos de salvar los peligros de la guerra y de la
política, y alcanzar la libertad y la gloria que nos esperan por ga-lardón de
nuestros sacrificios? estos no han podido ser evitables, porque para el logro
del triunfo siempre ha sido indispensable pasar por la senda de los
sacrificios. la américa entera está teñida con la sangre americana. ¡ella era
necesaria para lavar una mancha tan envejecida! es la primera que se vierte con
honor en este desgraciado continente, siempre teatro de desolaciones, pero
nunca de libertad. México, Venezuela, Nueva Granada, Quito, chile, buenos aires
y el Perú presentan heroicos espectáculos de triunfos; por todas partes corre
en el Nuevo Mundo la sangre de sus hijos, y ahora sí por la libertad, único
objeto digno del sacrificio de la vida de los hombres. Por la libertad, digo,
está erizada de armas la tierra, que poco ha sufría el reposo de los esclavos;
y si desastres horrorosos han afligido las más bellas provincias y aun
repúblicas enteras, ha sido por culpa nuestra y no por el poder de nuestros
enemigos.
Nuestra impericia, excmo. señor, en todos los
departamentos del Gobierno ha agotado nuestros elementos y aumentado
considerable-mente los recursos precarios de nuestros enemigos, que
prevaliéndose de nuestras faltas han sembrado la semilla venenosa de nuestra
discordia, para anonadar estas regiones que han perdido la esperanza de poseer.
ellos han aniquilado la raza de los primeros habitadores para sustituir la suya
y dominarla... ahora hacen perecer hasta lo inanimado, porque en la impotencia
de conquistar, ejercen su maleficencia innata de destruir. Pretenden convertir
la américa en desierto y soledad; se han propuesto nuestro exterminio, pero sin
exponer su salud, porque sus armas son las viles pasiones, que nos han
transmitido por herencia, la cruel ambición, la miserable codicia, las
preocupaciones religiosas y los errores políticos. De este modo, sin aventurar
ellos su suerte, deciden de la nuestra.
a pesar de tan mortíferos enemigos, contemplamos la
bella república
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de buenos aires, subyugando al reino del Perú;
México preponderante contra los tiranos; chile triunfante; el oriente de
Venezuela libre, y la Nueva Granada tranquila, unida y en actitud amenazadora.
hoy V.e. pone el complemento a sus ímprobos
trabajos, instalando en esta capital el gobierno paternal de la Nueva Granada,
y recibiendo por recompensa de su constancia, rectitud y sabiduría, las
bendiciones de los pueblos, que deben a V.e. la paz doméstica y la seguridad
externa.
Por la justicia de los principios que V.e. ha
adoptado, y por la mode-ración de una conducta sin mancha, V.e. no ha vencido,
ha ganado a sus enemigos internos, que han experimentado más beneficios de sus
contra-rios, que esperanzas tenían en sus amigos. Deseaban éstos componer una
república aislada en medio de otras muchas, que veían con horror una
separación, que dividiendo el corazón del resto del cuerpo, le da muerte a
todo. V.e. colma los votos de sus enemigos, haciéndolos entrar en la gran
familia, que ligada con los vínculos fraternales, es más fuerte que nuestros
opresores.
V.e. ha dirigido sus fuerzas y miras en todos
sentidos: el norte es re-forzado por la división del general urdaneta; casanare
espera los socorros que lleva el comandante lara; Popayán se verá auxiliar
superabundante-mente: Santa Marta y Maracaibo serán libertadas por el soberbio
ejército de venezolanos y granadinos que V.e. me ha hecho el honor de confiar.
este ejército pasará con una mano bienhechora rompiendo cuantos hie-rros
opriman con su peso y oprobio a todos los americanos que haya en el norte y sur
de la américa meridional. yo lo juro por el honor que adorna a los libertadores
de la Nueva Granada y Venezuela; y ofrezco a V.e. mi vida, como el último
tributo de mi gratitud, o hacer tremolar las banderas granadinas hasta los más
remotos confines de la tiranía. Mientras tanto V.e. se presenta a la faz del
mundo en la majestuosa actitud de una nación respetable por la solidez de su
constitución, que formando, de todas las partes antes dislocadas, un cuerpo
político, pueda ser reconocido como tal por los estados extranjeros, que no
debieron tratar con esta república, que era un monstruo, por carecer de fuerza
la autoridad legítima, como de legitimidad el poder efectivo de las provincias.
Representadas éstas por sí mismas, eran hermanas divididas que no componían una
familia.
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58
aunque mi celo importuno me ha extraviado en este
discurso, que sólo debía ser inaugural, continuaré todavía mi falta
atreviéndome a añadir: que el establecimiento de los tribunales supremos, que
sin interpretar las leyes, y sometiéndose ciegamente a ellas en la distribución
de la justicia, aseguran el honor, la vida y la fortuna de los ciudadanos, me
lisonjeo, será uno de los más bellos monumentos que V.e. erigirá a su gloria.
la justicia es la reina de las virtudes republicanas, y con ella se sostienen
la igualdad y la libertad que son las columnas de este edificio.
la organización del erario nacional, que exige de
los ciudadanos una mínima parte de su fortuna privada para aumentar la pública,
que alimenta a la sociedad entera, ocupa en el ánimo de V.e. un lugar muy
preeminen-te; porque sin rentas no hay ejércitos, y sin ejércitos perece el
honor, al cual hemos consagrado ya innumerables sacrificios, por conservarlo en
el esplendor que le han adquirido la vida de tantos mártires y la privación de
tantos bienes.
Pero la opinión pública, excmo. señor, es el objeto
más sagrado que llama la alta atención de V.e.; ella ha menester la protección
de un gobierno ilustrado, que conoce que la opinión es la fuente de los más
importantes acontecimientos. Por la opinión ha preservado atenas su libertad de
la asia entera. Por la opinión, los compañeros de Rómulo conquistaron el
universo; y por la opinión influye inglaterra en todos los gobiernos,
domi-nando con el tridente de Neptuno la inmensa extensión de los mares.
Persuadamos a los pueblos que el cielo nos ha dado
la libertad para la conservación de la virtud y la obtención de la patria de
los justos. Que esta mitad del globo pertenece a quien Dios hizo nacer en su
suelo, y no a los tránsfugos trasatlánticos, que por escapar de los golpes de
la tiranía vienen a establecerla sobre nuestras ruinas. hagamos que el amor
ligue con un lazo universal a los hijos del hemisferio de colón, y que el odio,
la venganza y la guerra se alejen de nuestro seno y se lleven a las fronteras a
emplearlos contra quienes únicamente son justos, a saber, contra los tiranos.
excmo. señor: la guerra civil ha terminado; sobre
ella se ha elevado la paz doméstica; los ciudadanos reposan tranquilos bajo los
auspicios de un gobierno justo y legal y nuestros enemigos tiemblan.
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16
en carta escrita desde Mompox el 9 de febrero de
1815 a su amigo el letrado Pedro Gual –quien se hallaba en la plaza fortificada
de cartagena–, el libertador se refiere a los
males producidos por las guerras civiles y se
muestra dispuesto a reconciliarse con su adversario, el brigadier Manuel del
castillo, quien le impedía entrar a cartagena
Mompox, 9 de febrero de 1815. 5o
[al ciudadano Pedro Gual]
Mi querido Gual:
he RecibiDo laS DoS apreciables de Vd. que han
puesto en mis manos mi amigo tomás Montilla y nuestro antiguo vicario el padre
castro. Por ellas veo, con la mayor satisfacción, que el ciego espíritu de la
guerra civil no ha extraviado a Vd. de la amistad con que siempre me ha
favorecido; y que desea ser el instrumento de una cordial conciliación. también
he sido instruido, por los portadores de estas cartas, de la conducta que Vd.
ha observado en medio de las turbulencias que agitaron esa ciudad en todo el mes
pasado, la cual, según parece, ha sido conforme a las circuns-tancias que
alternativamente favorecieron a ambos partidos. Mi opinión es que, en tales
casos, el error o la fuerza de las pasiones no deja acertar a los hombres a
tomar el camino más recto; sino que, por el contrario, en las agitaciones
ninguno conserva el puesto que le pertenece y, menos aun, el todo de su
carácter propio. Para juzgar de las revoluciones y de sus actores, es menester
observarlos muy de cerca y juzgarlos de muy lejos; extremos que no pueden
conciliarse, ni por el corto período de tiempo que ha transcurrido, ni por los
personajes que han representado la escena en cuestión. el juicio no puede ser
imparcial, y así todo lo que ahora se juzgue debe ser inexacto. De este modo
pienso yo, mi querido amigo, y
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por lo tanto, ni los detractores de Vd. pueden
perjudicarle, ni sus amigos justificarle hasta que no haya pasado la actual
crisis; entonces Gual será el mismo que ha sido siempre.
Vd. me pregunta: “¿No podría yo ser el mediador
para una concilia-ción que deseo ver cordialmente establecida?”. yo responderé
con otra pregunta: ¿Podré yo posponer los intereses de mi patria a viles y
violentas pasiones? ¿Podré yo dar oídos a la venganza y hacerme sordo a la voz
de la razón? ¿Podré yo despreciar a un amigo que me ofrece la amistad de un
enemigo? No, no, no, querido Gual.
yo sigo la carrera gloriosa de las armas sólo por
obtener el honor que ellas dan; por libertar a mi patria; y por merecer las
bendiciones de los pueblos. ahora, pues, ¿cómo he de desear yo marchitar los
laureles que me concede la fortuna en el campo de batalla, por dejarme
arrastrar, como una mujer, por pasiones verdaderamente femeninas? No digo con
el brigadier castillo que sigue nuestra causa, sino con Fernando Vii que la
combate, me reconciliaría yo por la libertad de la República. ofrezco a Vd.,
bajo mi palabra de honor, que si el brigadier castillo desea mi amistad, puede
Vd. presentársela; y que, por gaje de mi sinceridad, desde luego, me prestaré a
una comunicación oficial o confidencial, que deba hacerse pública, en que
estampemos solemnemente que el error de siniestros informes y el efecto de
algunas pasiones injustas, o cálculos divergentes, han sido causa de esas
escandalosas injurias que mutuamente hemos recibido. en una palabra, que él
haga todo lo que dependa de su parte por satisfacerme, que yo haré lo mismo por
la mía. No necesito encarecer a Vd. el candor de mi carácter y la franqueza de
estos sentimientos, que si no los abrigase mi corazón, no los expresaría,
porque soy demasiado fuerte para degradarme a engañar.
confieso altamente que he sentido, como debo, la
desgracia de los Piñérez, tanto por sus cualidades políticas como por la
gratitud que debo a sus generosos servicios hacia mí. como Simón bolívar
protesto que cualquiera que sea mi asilo, ése será el de los Piñérez; como
magistrado o general no me comprometo a nada, porque al gobierno toca decidir
de la suerte de los ciudadanos; pero sí me comprometo a no tomar jamás partido
alguno, por vindicar a aquellos desgraciados amigos.
hago a Vd. una súplica, sea como magistrado, sea
como particular:
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haga Vd. que D’elhuyar y otros cualesquiera que
estén presos con él, por su causa, se pongan en libertad. en las guerras
civiles es política el ser ge-nerosos, porque la venganza progresivamente se
aumenta. tenga presente Vd., Gual, esta máxima.
Montilla se ha quedado porque desea estar en mi
compañía, y mi edecán Kent pondrá en manos de Vd. ésta cuya contestación espero
por su conducto.
a Dios, etc.
Simón Bolívar
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17
Desde su exilio en la isla de Jamaica, el
libertador se dirige al presidente de las Provincias unidas de la Nueva
Granada, señalándole los peligros que podrían correr las libertades de
hispanoamérica, si Napoleón, a raíz de su derrota en Waterloo es bien recibido
en esta parte del continente
Kingston, 22 de agosto de 1815
excmo. señor Presidente de las Provincias unidas de
Nueva Granada.
eN eSte Día haN lleGaDo de inglaterra papeles
públicos que anun-cian la ocupación de París el 8 del próximo pasado julio por
los ejércitos aliados contra la Francia; la restauración de luis XViii a su
trono, y la evasión de Napoleón bonaparte.
la suerte del mundo se ha decidido en Waterloo19.
la europa ha que-dado libre por esta inmortal batalla, y sus consecuencias
pueden ser más importantes que cuantas han figurado en los anales del universo,
sobre todo con respecto a la américa, que va a ver transportar a su seno el
tremendo teatro de la guerra que por más de veinte años ha afligido a la
europa. Si es verdad que bonaparte ha escapado de Francia, como se asegura,
para venir a buscar un asilo en américa, cualquiera que sea su elección, ese país
será destruido con su presencia. con él vendrá el odio de los ingleses a su
tiranía; el celo de la europa hacia la américa; los ejércitos de todas las
naciones seguirán sus huellas; y la américa entera, si es necesario, será
bloqueada por las escuadras británicas.
Si Napoleón es bien recibido por la américa del
Norte, ésta será com-batida por toda la europa, y, por consecuencia, bonaparte
intentará poner
19. la
célebre batalla, decidida el 18 de junio de 1815 en los campos de brabante, que
selló definitivamente el destino del imperio napoleónico.
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63
de su parte a los independientes de México, sus
vecinos. Si es la américa del Sur la herida del rayo, por la llegada de
bonaparte, ¡desgraciados de nosotros, para siempre, si nuestra patria lo acoge
con amistad! Su espíritu de conquista es insaciable: él ha segado la flor de la
juventud europea en los campos de batalla para llenar sus ambiciosos proyectos;
iguales designios lo conducirán al Nuevo Mundo, esperando, sin duda,
aprovecharse de las discordias que dividen a la américa para entronizarse en
este grande imperio, aunque para ello haya de correr el resto de la sangre que
queda en nuestras venas, como si la américa no fuese ya harto desgraciada,
harto aniquilada con la guerra de exterminio que le hace la españa.
Señor excmo.: si el último golpe que puede recibir
nuestro infeliz país viene a suceder, quiero decir, si bonaparte arriba a
nuestras costas, sea cual fuere su fuerza, sea cual fuere la política que se
proponga seguir, nuestra elección no debe ser dudosa: debemos combatir a
bonaparte como al precursor de mayores calamidades que las que sufrimos. yo
creo de mi deber indicar a V.e., que en el estado presente de las cosas, para
evitar todo evento infausto por mala inteligencia de parte de nuestros enemigos
o neutros, y por otras muchas causas que no pueden ocultarse a la alta
penetración de V.e., parece absolutamente indispensable que el Gobierno tome
todas las medidas de precaución que sean conducentes a impedir que bonaparte o
sus agentes penetren pública o privadamente en nues-tras provincias y puertos.
es también una medida de igual urgencia hacer una declaratoria positiva y
terminante que prevenga toda sospecha con respecto a los enemigos de la
Francia, que podrán pensar que la américa es bastante necia para ligarse con un
tránsfuga, y protegerlo para que res-tablezca su tiranía en unos países que
están combatiendo por la libertad y lo han sacrificado todo por obtenerla.
De la buena o mala conducta que tengan nuestros
gobiernos ameri-canos en esta extraordinaria crisis, depende el resultado final
de nuestra causa. No puedo persuadirme que haya independientes tan enemigos de
su país que abracen el partido de bonaparte; pero si alguno cometiere esta
imprudencia, no será seguido por los pueblos, y si lo fuere, la españa será
socorrida como lo ha sido luis XViii. Por el contrario, es casi cierto que la
inglaterra nos favorecerá con su poder, si nos declaramos contra
DoctRiNa Del libeRtaDoR
64
su implacable enemigo, quien, si solicita un asilo,
no es para vivir pacífi-camente, sino para emplear el resto de su existencia
combatiendo contra sus vencedores.
Dígnese V.e. aceptar con indulgencia estas obvias
observaciones. tengo el honor de ser, con la más alta consideración, de V.e.,
humilde
y obediente servidor.
Dios guarde a V.e. muchos años.
excmo. señor.
Simón Bolívar
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65
18
la “carta de Jamaica”, escrita por bolívar −Un
Americano Meridional− en Kingston el 6 de septiembre de 1815. en ella, el
libertador analiza el presente de la américa hispana a la luz del pasado, e
indica las grandes líneas previsibles del porvenir
CONTESTACIÓN DE UN AMERICANO MERIDIONAL A UN
CABALLERO DE ESTA ISLA [HENRY CULLEN]
Kingston, 6 de septiembre de 1815
Muy señor mío:
Me aPReSuRo a coNteStaR la carta de 29 del mes
pasado que Vd. me hizo el honor de dirigirme y que yo recibí con la mayor
satisfacción.
Sensible, como debo, al interés que Vd. ha querido
tomar por la suerte de mi patria, afligiéndose con ella por los tormentos que
padece, desde su descubrimiento hasta estos últimos períodos por parte de sus
destructores los españoles, no siento menos el comprometimiento en que me ponen
las solícitas demandas que Vd. me hace sobre los objetos más importantes de la
política americana. así, me encuentro en un conflicto, entre el deseo de
corresponder a la confianza con que Vd. me favorece y el impedimento de satisfacerla,
tanto por la falta de documentos y libros cuanto por los limitados
conocimientos que poseo de un país tan inmenso, variado y desconocido como el
Nuevo Mundo.
en mi opinión es imposible responder a las
preguntas con que Vd. me ha honrado. el mismo barón de humboldt, con su
universalidad de conocimientos teóricos y prácticos, apenas lo haría con
exactitud, porque aunque una parte de la estadística y revolución de américa es
conocida, me atrevo a asegurar que la mayor está cubierta de tinieblas y, por
con-
DoctRiNa Del libeRtaDoR
66
secuencia, sólo se pueden ofrecer conjeturas más o
menos aproximadas, sobre todo en lo relativo a la suerte futura y a los
verdaderos proyectos de los americanos; pues cuantas combinaciones suministra
la historia de las naciones, de otras tantas es susceptible la nuestra por su
posición física, por las vicisitudes de la guerra y por los cálculos de la
política.
como me conceptúo obligado a prestar atención a la
apreciable carta de Vd., no menos que a sus filantrópicas miras, me animo a
dirigirle estas líneas, en las cuales ciertamente no hallará Vd. las ideas
luminosas que desea, mas sí las ingenuas expresiones de mis pensamientos.
“tres siglos ha –dice Vd.– que empezaron las
barbaridades que los españoles cometieron en el grande hemisferio de colón”.
barbaridades que la presente edad ha rechazado como fabulosas, porque parecen
superiores a la perversidad humana; y jamás serían creídas por los críticos
modernos si constantes y repetidos documentos no testificasen estas infaustas
verdades. el filantrópico obispo de chiapas, el apóstol de la américa, las
casas, ha dejado a la posteridad una breve relación de ellas, extractadas de las
sumarias que siguieron en Sevilla a los conquistadores, con el testimonio de
cuantas personas respetables había entonces en el Nuevo Mundo, y con los
procesos mismos que los tiranos se hicieron entre sí, como consta por los más
sublimes historiadores de aquel tiempo. todos los imparciales han hecho
justicia al celo, verdad y virtudes de aquel amigo de la humanidad, que con
tanto fervor y firmeza denunció ante su gobierno y contemporá-neos los actos
más horrorosos de un frenesí sanguinario.
¡con cuánta emoción de gratitud leo el pasaje de la
carta de Vd. en que me dice que espera que “los sucesos que siguieron entonces
a las armas es-pañolas acompañen ahora a las de sus contrarios, los muy
oprimidos ame-ricanos meridionales”! yo tomo esta esperanza por una predicción,
si la justicia decide las contiendas de los hombres. el suceso coronará
nuestros esfuerzos porque el destino de la américa se ha fijado
irrevocablemente; el lazo que la unía a la españa está cortado; la opinión era
toda su fuerza; por ella se estrechaban mutuamente las partes de aquella
inmensa monarquía; lo que antes las enlazaba, ya las divide; más grande es el
odio que nos ha inspirado la Península, que el mar que nos separa de ella;
menos difícil es unir los dos continentes que reconciliar los espíritus de
ambos países.
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67
el hábito a la obediencia; un comercio de
intereses, de luces, de religión; una recíproca benevolencia; una tierna
solicitud por la cuna y la gloria de nuestros padres; en fin, todo lo que
formaba nuestra esperanza nos venía de españa. De aquí nacía un principio de
adhesión que parecía eterno, no obstante que la conducta de nuestros
dominadores relajaba esta simpatía, o, por mejor decir, este apego forzado por
el imperio de la dominación. al presente sucede lo contrario: la muerte, el
deshonor, cuanto es nocivo, nos amenaza y tememos; todo lo sufrimos de esa
desnaturalizada madrastra. el velo se ha rasgado, ya hemos visto la luz y se
nos quiere volver a las ti-nieblas; se han roto las cadenas; ya hemos sido
libres y nuestros enemigos pretenden de nuevo esclavizarnos. Por lo tanto, la
américa combate con despecho, y rara vez la desesperación no ha arrastrado tras
sí la victoria.
Porque los sucesos hayan sido parciales y
alternados, no debemos des-confiar de la fortuna. en unas partes triunfan los
independientes mientras que los tiranos en lugares diferentes obtienen sus
ventajas, y ¿cuál es el resultado final?, ¿no está el Nuevo Mundo entero,
conmovido y armado para su defensa? echemos una ojeada y observaremos una lucha
simultánea en la inmensa extensión de este hemisferio.
el belicoso estado de las provincias del Río de la
Plata ha purgado su territorio y conducido sus armas vencedoras al alto Perú20
conmoviendo a arequipa e inquietando a los realistas de lima. cerca de un
millón de habitantes disfrutan allí de su libertad.
el reino de chile, poblado de 800.000 almas, está
lidiando contra sus enemigos que pretenden dominarlo; pero en vano, porque los
que antes pusieron un término a sus conquistas, los indómitos y libres
araucanos, son sus vecinos y compatriotas; y su ejemplo sublime es suficiente
para probarles que el pueblo que ama su independencia por fin la logra.
el virreinato del Perú, cuya población asciende a
millón y medio de ha-bitantes, es sin duda el más sumiso y al que más
sacrificios se le han arranca-do para la causa del rey; y bien que sean vanas
las relaciones concernientes a aquella porción de américa, es indudable que ni
está tranquila, ni es capaz de oponerse al torrente que amenaza a las más de
sus provincias.
20. hoy bolivia.
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68
la Nueva Granada que es, por decirlo así, el
corazón de la américa, obedece a un gobierno general, exceptuando el reino de
Quito, que con la mayor dificultad contienen sus enemigos por ser fuertemente
adicto a la causa de su patria, y las provincias de Panamá y Santa Marta que
sufren, no sin dolor, la tiranía de sus señores. Dos millones y medio de
habitantes están repartidos en aquel territorio, que actualmente defienden
contra el ejército español bajo el general Morillo, que es verosímil sucumba
delante de la inexpugnable plaza de cartagena. Mas si la tomare será a costa de
grandes pérdidas, y desde luego carecerá de fuerzas bastantes para sub-yugar a
los morigerados y bravos moradores del interior.
en cuanto a la heroica y desdichada Venezuela, sus
acontecimientos han sido tan rápidos, y sus devastaciones tales, que casi la
han reducido a una absoluta indigencia y a una soledad espantosa; no obstante
que era uno de los más bellos países de cuantos hacían el orgullo de la
américa. Sus tiranos gobiernan un desierto; y sólo oprimen a tristes restos
que, escapados de la muerte, alimentan una precaria existencia; algunas
mu-jeres, niños y ancianos son los que quedan. los más de los hombres han
perecido por no ser esclavos, y los que viven, combaten con furor en los campos
y en los pueblos internos, hasta expirar o arrojar al mar a los que,
insaciables de sangre y de crímenes, rivalizan con los primeros monstruos que
hicieron desaparecer de la américa a su raza primitiva. cerca de un millón de
habitantes se contaba en Venezuela; y, sin exageración, se puede asegurar que
una cuarta parte ha sido sacrificada por la tierra21, la espa-da, el hambre, la
peste, las peregrinaciones; excepto el terremoto, todo resultado de la guerra.
en Nueva españa22 había en 1808, según nos refiere
el barón de humboldt, 7.800.000 almas con inclusión de Guatemala23. Desde
aquella época, la insurrección que ha agitado a casi todas sus provincias ha
hecho disminuir sensiblemente aquel cómputo, que parece exacto; pues más de un
millón de hombres ha perecido, como lo podrá Vd. ver en la expo-
21. alude al
terremoto de marzo de 1812.
22. los
actuales estados unidos Mexicanos.
23. la
capitanía General de Guatemala, que abarcaba entonces toda la américa central,
con exclusión de Panamá.
biblioteca ayacucho
69
sición de Mr. Walton, que describe con fidelidad
los sanguinarios crímenes cometidos en aquel opulento imperio. allí la lucha se
mantiene a fuerza de sacrificios humanos y de todas especies, pues nada ahorran
los españoles con tal que logren someter a los que han tenido la desgracia de
nacer en este suelo, que parece destinado a empaparse con la sangre de sus
hijos. a pesar de todo, los mexicanos serán libres porque han abrazado el
partido de la patria, con la resolución de vengar a sus antepasados o seguirlos
al sepulcro. ya ellos dicen con Raynal: llegó el tiempo, en fin, de pagar a los
españoles suplicios con suplicios y de ahogar esa raza de exterminadores en su
sangre o en el mar.
las islas de Puerto Rico y cuba que, entre ambas,
pueden formar una población de 700 a 800.000 almas, son las que más
tranquilamente poseen los españoles, porque están fuera del contacto de los
independientes. Mas ¿no son americanos estos insulares? ¿No son vejados? ¿No
desean su bienestar?
este cuadro representa una escala militar de 2.000
leguas de longitud y 900 de latitud en su mayor extensión, en que 16 millones
de americanos defienden sus derechos o están oprimidos por la nación española,
que aunque fue, en algún tiempo, el más vasto imperio del mundo, sus restos son
ahora impotentes para dominar el nuevo hemisferio y hasta para mantenerse en el
antiguo. ¿y la europa civilizada, comerciante y amante de la libertad, permite
que una vieja serpiente, por sólo satisfacer su saña envenenada, devore la más
bella parte de nuestro globo? ¡Qué! ¿está la europa sorda al clamor de su
propio interés? ¿No tiene ya ojos para ver la justicia? ¿tanto se ha
endurecido, para ser de este modo insensible? estas cuestiones, cuanto más lo
medito, más me confunden; llego a pensar que se aspira a que desaparezca la
américa; pero es imposible, porque toda la europa no es españa. ¡Qué demencia
la de nuestra enemiga, pretender reconquistar la américa, sin marina, sin
tesoro y casi sin soldados!, pues los que tiene, apenas son bastantes para
retener a su propio pueblo en una violenta obediencia y defenderse de sus
vecinos. Por otra parte, ¿podrá esta nación hacer el comercio exclusivo de la
mitad del mundo, sin manu-facturas, sin producciones territoriales, sin artes,
sin ciencias, sin política? lograda que fuese esta loca empresa; y suponiendo
más aún, lograda la
DoctRiNa Del libeRtaDoR
70
pacificación, los hijos de los actuales americanos,
unidos con los de los europeos reconquistadores, ¿no volverían a formar dentro
de veinte años los mismos patrióticos designios que ahora se están combatiendo?
la europa haría un bien a la españa en disuadirla
de su obstinada temeridad; porque a lo menos se ahorraría los gastos que
expende y la sangre que derrama; a fin de que, fijando su atención en sus
propios re-cintos, fundase su prosperidad y poder sobre bases más sólidas que
las de inciertas conquistas, un comercio precario y exacciones violentas en
pueblos remotos, enemigos y poderosos. la europa misma, por miras de sana
política, debería haber preparado y ejecutado el proyecto de la independencia
americana; no sólo porque el equilibrio del mundo así lo exige; sino porque
éste es el medio legítimo y seguro de adquirirse esta-blecimientos ultramarinos
de comercio. la europa que no se halla agitada por las violentas pasiones de la
venganza, ambición y codicia, como la españa, parece que estaba autorizada por
todas las leyes de la equidad e ilustrada sobre sus bien entendidos intereses.
cuantos escritores han tratado la materia se
acuerdan de esta parte. en consecuencia, nosotros esperábamos con razón que
todas las naciones cultas se apresurarían a auxiliarnos, para que adquiriésemos
un bien cuyas ventajas son recíprocas a entrambos hemisferios. Sin embargo,
¡cuán frus-tradas esperanzas! No sólo los europeos, pero hasta nuestros
hermanos del norte se han mantenido inmóviles espectadores de esta contienda,
que por su esencia es la más justa, y por sus resultados la más bella e
im-portante de cuantas se han suscitado en los siglos antiguos y modernos,
porque ¿hasta dónde se puede calcular la trascendencia de la libertad del
hemisferio de colón?
“la felonía con que bonaparte –dice Vd.– prendió a
carlos iV y a Fernando Vii, reyes de esta nación, que tres siglos aprisionó con
traición a dos monarcas de la américa meridional, es un acto muy manifiesto de
la retribución divina, y al mismo tiempo una prueba de que Dios sostiene la
justa causa de los americanos y les concederá su independencia”.
Parece que Vd. quiere aludir al monarca de México,
Montezuma, preso por cortés y muerto, según herrera, por él mismo, aunque Solís
dice que por el pueblo; y a atahualpa, inca del Perú, destruido por Francisco
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Pizarro y Diego de almagro. existe tal diferencia
entre la suerte de los reyes españoles y de los reyes americanos, que no admite
comparación; los primeros son tratados con dignidad, conservados, y al fin
recobran su libertad y trono; mientras que los últimos sufren tormentos
inauditos y los vilipendios más vergonzosos. Si a Guatimozin, sucesor de
Montezuma, se le trata como emperador y le ponen la corona, fue por irrisión y
no por respeto; para que experimentase este escarnio antes que las torturas. iguales
a la suerte de este monarca fueron las del rey de Michoacán, catzontzin; el
zipa de bogotá y cuantos toquis, incas, zipas, ulmenes, caciques y demás
dignidades indianas sucumbieron al poder español. el suceso de Fernando Vii es
más semejante al que tuvo lugar en chile en 1535, con el ulmen de copiapó,
entonces reinante en aquella comarca. el español almagro pretextó, como
bonaparte, tomar partido por la causa del legítimo soberano y, en consecuencia,
llama al usurpador, como Fernando lo era en españa; aparenta restituir al
legítimo a sus estados, y termina por encadenar y echar a las llamas al infeliz
ulmen, sin querer ni aun oír su defensa. este es el ejemplo de Fernando Vii con
su usurpador. los reyes europeos sólo padecen destierro; el ulmen de chile termina
su vida de un modo atroz.
Después de algunos meses –añade Vd.– he hecho
muchas reflexiones sobre la situación de los americanos y sus esperanzas
futuras; tomo grande interés en sus sucesos, pero me faltan muchos informes
relativos a su estado actual y a lo que ellos aspiran; deseo infinitamente
saber la política de cada provincia, como también su población, si desean
repúblicas o monarquías, si formarán una gran república o una gran monarquía.
toda noticia de esta especie que Vd. pueda darme, o indicarme las fuentes a que
debo ocurrir, la estimaré como un favor muy particular.
Siempre las almas generosas se interesan en la
suerte de un pueblo que se esmera por recobrar los derechos con que el creador
y la natura-leza lo han dotado; y es necesario estar bien fascinado por el
error o por las pasiones para no abrigar esta noble sensación: Vd. ha pensado
en mi país y se interesa por él; este acto de benevolencia me inspira el más
vivo reconocimiento.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
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he dicho la población que se calcula por datos más
o menos exactos, que mil circunstancias hacen fallidos sin que sea fácil
remediar esta inexac-titud, porque los más de los moradores tienen habitaciones
campestres y muchas veces errantes, siendo labradores, pastores, nómades,
perdidos en medio de los espesos e inmensos bosques, llanuras solitarias y
aisladas entre lagos y ríos caudalosos. ¿Quién será capaz de formar una
estadística completa de semejantes comarcas? además los tributos que pagan los
in-dígenas; las penalidades de los esclavos; las primicias, diezmos y derechos
que pesan sobre los labradores y otros accidentes alejan de sus hogares a los
pobres americanos. esto es sin hacer mención de la guerra de exterminio que ya
ha segado cerca de un octavo de la población y ha ahuyentado una gran parte;
pues entonces las dificultades son insuperables y el empadro-namiento vendrá a
reducirse a la mitad del verdadero censo.
todavía es más difícil presentir la suerte futura
del Nuevo Mundo, establecer principios sobre su política y casi profetizar la
naturaleza del gobierno que llegará a adoptar. toda idea relativa al porvenir
de este país me parece aventurada. ¿Se pudo prever cuando el género humano se
hallaba en su infancia, rodeado de tanta incertidumbre, ignorancia y error,
cuál sería el régimen que abrazaría para su conservación? ¿Quién se habría
atrevido a decir: tal nación será república o monarquía, ésta será pequeña, aquélla
grande? en mi concepto, ésta es la imagen de nuestra situación. Nosotros somos
un pequeño género humano; poseemos un mundo aparte, cercado por dilatados
mares, nuevo en casi todas las artes y ciencias aunque en cierto modo viejo en
los usos de la sociedad civil. yo considero el estado actual de la américa,
como cuando desplomado el im-perio Romano cada desmembración formó un sistema
político, conforme a sus intereses y situación o siguiendo la ambición
particular de algunos jefes, familias o corporaciones; con esta notable
diferencia, que aquellos miembros dispersos volvían a restablecer sus antiguas
naciones con las alteraciones que exigían las cosas o los sucesos; mas
nosotros, que apenas conservamos vestigios de lo que en otro tiempo fue, y que
por otra parte no somos indios ni europeos, sino una especie media entre los
legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles: en suma, siendo
nosotros americanos por nacimiento y nuestros derechos los de europa, tenemos
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que disputar estos a los del país y mantenernos en
él contra la invasión de los invasores; así nos hallamos en el caso más
extraordinario y complicado; no obstante que es una especie de adivinación
indicar cuál será el resultado de la línea de política que la américa siga, me
atrevo a aventurar algunas conjeturas, que, desde luego, caracterizo de
arbitrarias, dictadas por un deseo racional y no por un raciocinio probable.
la posición de los moradores del hemisferio
americano ha sido, por siglos, puramente pasiva: su existencia política era
nula. Nosotros estába-mos en un grado todavía más bajo de la servidumbre, y por
lo mismo con más dificultad para elevarnos al goce de la libertad. Permítame
Vd. estas consideraciones para establecer la cuestión. los estados son esclavos
por la naturaleza de su constitución o por el abuso de ella. luego un pueblo es
esclavo cuando el gobierno, por su esencia o por sus vicios, y huella y usurpa
los derechos del ciudadano o súbdito. aplicando estos principios, hallaremos
que la américa no sólo estaba privada de su libertad sino tam-bién de la
tiranía activa y dominante. Me explicaré. en las administra-ciones absolutas no
se reconocen límites en el ejercicio de las facultades gubernativas: la
voluntad del gran sultán, kan, bey y demás soberanos des-póticos es la ley
suprema y ésta es casi arbitrariamente ejecutada por los bajaes, kanes y
sátrapas subalternos de la turquía y Persia, que tienen organizada una opresión
de que participan los súbditos en razón de la autoridad que se les confía. a
ellos está encargada la administración civil, militar y política, de rentas y
la religión. Pero al fin son persas los jefes de ispahan, son turcos los visires
del Gran Señor, son tártaros los sultanes de la tartaria. la china no envía a
buscar mandatarios militares y letrados al país de Gengis Kan, que la
conquistó, a pesar de que los actuales chinos son descendientes directos de los
subyugados por los ascendientes de los presentes tártaros.
¡cuán diferente era entre nosotros! Se nos vejaba
con una conducta que además de privarnos de los derechos que nos correspondían,
nos deja-ba en una especie de infancia permanente con respecto a las
transacciones públicas. Si hubiésemos siquiera manejado nuestros asuntos
domésticos en nuestra administración interior, conoceríamos el curso de los
negocios públicos y su mecanismo, y gozaríamos también de la consideración
DoctRiNa Del libeRtaDoR
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personal que impone a los ojos del pueblo cierto
respeto maquinal que es tan necesario conservar en las revoluciones. he aquí
por qué he dicho que estábamos privados hasta de la tiranía activa, pues que no
nos era permitido ejercer sus funciones.
los americanos, en el sistema español que está en
vigor, y quizá con mayor fuerza que nunca, no ocupan otro lugar en la sociedad
que el de siervos propios para el trabajo, y cuando más, el de simples
consumidores; y aun esta parte coartada con restricciones chocantes: tales son
las prohibi-ciones del cultivo de frutos de europa, el estanco de las
producciones que el rey monopoliza, el impedimento de las fábricas que la misma
Península no posee, los privilegios exclusivos del comercio hasta de los objetos
de primera necesidad, las trabas entre provincias y provincias americanas, para
que no se traten, entiendan, ni negocien; en fin, ¿quiere Vd. saber cuál es
nuestro destino?, los campos para cultivar el añil, la grana, el café, la caña,
el cacao y el algodón, las llanuras solitarias para criar ganados, los
desiertos para cazar las bestias feroces, las entrañas de la tierra para
excavar el oro que no puede saciar a esa nación avarienta.
tan negativo era nuestro estado que no encuentro
semejante en nin-guna otra asociación civilizada, por más que recorro la serie
de las edades y la política de todas las naciones. Pretender que un país tan
felizmente constituido, extenso, rico y populoso, sea meramente pasivo, ¿no es
un ultraje y una violación de los derechos de la humanidad?
estábamos como acabo de exponer, abstraídos, y
digámoslo así, ausen-tes del universo en cuanto es relativo a la ciencia del
gobierno y adminis-tración del estado. Jamás éramos virreyes ni gobernadores,
sino por causas muy extraordinarias; arzobispos y obispos pocas veces;
diplomáticos nunca; militares, sólo en calidad de subalternos; nobles, sin
privilegios reales; no éramos, en fin, ni magistrados, ni financistas y casi ni
aun comerciantes: todo en contravención directa de nuestras instituciones.
el emperador carlos V formó un pacto con los
descubridores, con-quistadores y pobladores de américa, que como dice Guerra24,
es nuestro
24. el
sacerdote mexicano revolucionario Fray Servando teresa de Mier Noriega y
Guerra.
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contrato social. los reyes de españa convinieron
solemnemente con ellos que lo ejecutasen por su cuenta y riesgo,
prohibiéndoseles hacerlo a costa de la Real hacienda, y por esta razón se les
concedía que fuesen señores de la tierra, que organizasen la administración y
ejerciesen la judicatura en apelación, con otras muchas exenciones y
privilegios que sería prolijo detallar. el rey se comprometió a no enajenar
jamás las provincias ameri-canas, como que a él no tocaba otra jurisdicción que
la del alto dominio, siendo una especie de propiedad feudal la que allí tenían
los conquistadores para sí y sus descendientes. al mismo tiempo existen leyes
expresas que favorecen casi exclusivamente a los naturales del país originarios
de españa en cuanto a los empleos civiles, eclesiásticos y de rentas. Por
manera que, con una violación manifiesta de las leyes y de los pactos
subsistentes, se han visto despojar aquellos naturales de la autoridad
constitucional que les daba su código.
De cuanto he referido será fácil colegir que la
américa no estaba pre-parada para desprenderse de la metrópoli, como
súbitamente sucedió, por el efecto de las ilegítimas cesiones de bayona y por
la inicua guerra que la Regencia nos declaró, sin derecho alguno para ello, no
sólo por la falta de justicia, sino también de legitimidad. Sobre la naturaleza
de los gobiernos españoles, sus decretos conminatorios y hostiles, y el curso
entero de su desesperada conducta hay escritos, del mayor mérito, en el periódico
El Español cuyo autor es el señor blanco25; y estando allí esta parte de
nuestra historia muy bien tratada, me limito a indicarlo.
los americanos han subido de repente y sin los
conocimientos previos, y, lo que es más sensible, sin la práctica de los
negocios públicos, a repre-sentar en la escena del mundo las eminentes
dignidades de legisladores, magistrados, administradores del erario,
diplomáticos, generales y cuantas autoridades supremas y subalternas forman la
jerarquía de un estado organizado con regularidad.
cuando las águilas francesas sólo respetaron los
muros de la ciudad de cádiz, y con su vuelo arrollaron los frágiles gobiernos
de la Península, entonces quedamos en la orfandad. ya antes habíamos sido
entregados a
25. José María blanco (blanco White), escritor
liberal español.
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la merced de un usurpador extranjero; después,
lisonjeados con la justicia que se nos debía y con esperanzas halagüeñas
siempre burladas; por último, inciertos sobre nuestro destino futuro, y
amenazados por la anarquía, a causa de la falta de un gobierno legítimo, justo
y liberal, nos precipitamos en el caos de la revolución. en el primer momento
sólo se cuidó de proveer a la seguridad interior, contra los enemigos que
encerraba nuestro seno. luego se extendió a la seguridad exterior; se
establecieron autoridades que sustituimos a las que acabábamos de deponer,
encargadas de dirigir el curso de nuestra revolución, y de aprovechar la
coyuntura feliz en que nos fuese posible fundar un gobierno constitucional,
digno del presente siglo y adecuado a nuestra situación.
todos los nuevos gobiernos marcaron sus primeros
pasos con el esta-blecimiento de juntas populares. Éstas formaron en seguida
reglamentos para la convocación de congresos que produjeron alteraciones
importantes. Venezuela erigió un gobierno democrático y federal, declarando
previa-mente los derechos del hombre, manteniendo el equilibrio de los poderes
y estatuyendo leyes generales en favor de la libertad civil, de imprenta y
otras; finalmente se constituyó un gobierno independiente. la Nueva Granada siguió
con uniformidad los establecimientos políticos y cuantas reformas hizo
Venezuela, poniendo por base fundamental de su constitución el sistema federal
más exagerado que jamás existió; recientemente se ha me-jorado con respecto al
poder ejecutivo general, que ha obtenido cuantas atribuciones le corresponden.
Según entiendo, buenos aires y chile han seguido esta misma línea de
operaciones; pero como nos hallamos a tanta distancia, los documentos son tan
raros y las noticias tan inexactas, no me animaré ni aun a bosquejar el cuadro
de sus transacciones.
los sucesos de México han sido demasiado varios,
complicados, rápi-dos y desgraciados para que se puedan seguir en el curso de
su revolución. carecemos, además, de documentos bastante instructivos, que nos
hagan capaces de juzgarlos. los independientes de México, por lo que sabemos,
dieron principio a su insurrección de septiembre de 1810, y un año después ya
tenían centralizado su gobierno en zitácuaro e instalada allí una junta
nacional, bajo los auspicios de Fernando Vii, en cuyo nombre se ejercían las funciones
gubernativas. Por los acontecimientos de la guerra, esta junta
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se trasladó a diferentes lugares, y es verosímil
que se haya conservado hasta estos últimos momentos, con las modificaciones que
los sucesos hayan exigido. Se dice que ha creado un generalísimo o dictador,
que lo es el ilustre general Morelos; otros hablan del célebre general Rayón26,
lo cierto es que uno de estos grandes hombres, o ambos separadamente, ejercen
la autoridad suprema en aquel país; y recientemente ha aparecido una
constitución para el régimen del estado. en marzo de 1812 el gobierno residente
en zultepec presentó un plan de paz y guerra al virrey de México, concebido con
la más profunda sabiduría. en él se reclamó el derecho de gentes, estableciendo
principios de una exactitud incontestable. Propuso la junta que la guerra se
hiciese como entre hermanos y conciudadanos, pues que no debía ser más cruel
que entre naciones extranjeras; que los dere-chos de gentes y de guerra,
inviolables para los mismos infieles y bárbaros, debían serlo más para
cristianos, sujetos a un soberano y a unas mismas leyes; que los prisioneros no
fuesen tratados como reos de lesa majestad ni se degollasen los que rendían las
armas, sino que se mantuviesen en rehenes para canjearlos; que no se entrase a
sangre y fuego en las pobla-ciones pacíficas, no las diezmasen ni quitasen para
sacrificarlas; y concluye que, en caso de no admitirse este plan, se
observarían rigurosamente las represalias. esta negociación se trató con el más
alto desprecio; no se dio respuesta a la junta nacional; las comunicaciones
originales se quemaron públicamente en la plaza de México, por mano del
verdugo, y la guerra de exterminio continuó por parte de los españoles con su
furor acostumbrado, mientras que los mexicanos y las otras naciones americanas
no la hacían ni aun a muerte con los prisioneros de guerra que fuesen
españoles. aquí se observa que por causas de conveniencia, se conservó la
apariencia de sumisión al rey y aun a la constitución de la monarquía. Parece
que la junta nacional es absoluta en el ejercicio de las funciones legislativas,
ejecutivas y judiciales, y el número de sus miembros muy limitado.
los acontecimientos de la tierra Firme nos han
probado que las insti-tuciones perfectamente representativas no son adecuadas a
nuestro carác-ter, costumbres y luces actuales. en caracas el espíritu de
partido tomó su
26. el general mexicano ignacio lópez Rayón.
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origen en las sociedades, asambleas, y elecciones
populares; y estos parti-dos nos tornaron a la esclavitud. y así como Venezuela
ha sido la república americana que más se ha adelantado en sus institu ciones
políticas, también ha sido el más claro ejemplo de la ineficacia de la forma
democrática y federal para nuestros nacientes estados. en Nueva Granada las
excesivas facultades de los gobiernos provinciales y la falta de centralización
en el general, han conducido aquel precioso país al estado a que se ve reducido
en el día. Por esta razón, sus débiles enemigos se han conservado, contra todas
las probabilidades. en tanto que nuestros compatriotas no adquie-ran los
talentos y virtudes políticas que distinguen a nuestros hermanos del Norte, los
sistemas enteramente populares, lejos de sernos favorables, temo mucho que
vengan a ser nuestra ruina. Desgraciadamente estas cuali-dades parecen estar
muy distantes de nosotros en el grado que se requiere; y por el contrario,
estamos dominados de los vicios que se contraen bajo la dirección de una nación
como la española, que sólo ha sobresalido en fiereza, ambición, venganza y
codicia.
“es más difícil –dice Montesquieu– sacar un pueblo
de la servidumbre, que subyugar uno libre”. esta verdad está comprobada por los
anales de todos los tiempos, que nos muestran las más de las naciones libres
some-tidas al yugo y muy pocas de las esclavas recobrar su libertad. a pesar de
este convencimiento, los meridionales de este continente han manifestado el
conato de conseguir instituciones liberales y aun perfectas, sin duda, por
efecto del instinto que tienen todos los hombres de aspirar a su me-jor felicidad
posible; la que se alcanza, infaliblemente, en las sociedades civiles, cuando
ellas están fundadas sobre las bases de la justicia, de la libertad y de la
igualdad. Pero ¿seremos nosotros capaces de mantener en su verdadero equilibrio
la difícil carga de una república? ¿Se puede concebir que un pueblo
recientemente desencadenado se lance a la esfera de la libertad sin que, como a
ícaro, se le deshagan las alas y recaiga en el abismo? tal prodigio es
inconcebible, nunca visto. Por consiguiente, no hay un raciocinio verosímil que
nos halague con esta esperanza.
yo deseo más que otro alguno ver formar en américa
la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza que por su
libertad y gloria. aunque aspiro a la perfección del gobierno de mi patria, no
biblioteca ayacucho
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puedo persuadirme que el Nuevo Mundo sea por el
momento regido por una gran república; como es imposible, no me atrevo a
desearlo, y menos deseo una monarquía universal de américa, porque este
proyecto, sin ser útil, es también imposible. los abusos que actualmente
existen no se reformarían y nuestra regeneración sería infructuosa. los estados
americanos han menester de los cuidados de gobiernos paternales que curen las
llagas y las heridas del despotismo y la guerra. la metrópoli, por ejemplo,
sería México, que es la única que puede serlo por su poder intrínseco, sin el
cual no hay metrópoli. Supongamos que fuese el istmo de Panamá, punto céntrico
para todos los extremos de este vasto continente, ¿no continuarían éstos en la
languidez y aun en el desorden actual? Para que un solo gobierno dé vida,
anime, ponga en acción todos los resortes de la prosperidad pública, corrija,
ilustre y perfeccione al Nuevo Mundo, sería necesario que tuviese las
facultades de un Dios, y cuando menos las luces y virtudes de todos los
hombres.
el espíritu de partido que, al presente, agita a
nuestros estados se encendería entonces con mayor encono, hallándose ausente la
fuente del poder, que únicamente puede reprimirlo. además los magnates de las
capitales no sufrirían la preponderancia de los metropolitanos, a quienes
considerarían como a otros tantos tiranos: sus celos llegarían hasta el punto
de comparar a éstos con los odiosos españoles. en fin, una monarquía semejante
sería un coloso disforme, que su propio peso desplomaría a la menor convulsión.
M. de Pradt ha dividido sabiamente a la américa en
quince a diecisiete estados independientes entre sí, gobernados por otros
tantos monarcas. estoy de acuerdo en cuanto a lo primero, pues la américa
comporta la creación de diecisiete naciones; en cuanto a lo segundo, aunque es
más fácil conseguirlo, es menos útil, y así no soy de la opinión de las
monar-quías americanas. he aquí mis razones: el interés bien entendido de una
república se circunscribe en la esfera de su conservación, prosperidad y
gloria. No ejerciendo la libertad imperio, porque es precisamente su opuesto,
ningún estímulo excita a los republicanos a extender los términos de su nación,
en detrimento de sus propios medios, con el único objeto de hacer participar a
sus vecinos de una constitución liberal. Ningún derecho
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adquieren, ninguna ventaja sacan venciéndolos; a
menos que los reduzcan a colonias, conquistas o aliados, siguiendo el ejemplo
de Roma. Máximas y ejemplos tales, están en oposición directa con los
principios de justicia de los sistemas republicanos; y aun diré más, en
oposición manifiesta con los intereses de sus ciudadanos: porque un estado
demasiado extenso en sí mismo o por sus dependencias, al cabo viene en
decadencia y convierte su forma libre en otra tiránica; relaja los principios
que deben conservarla y ocurre por último el despotismo. el distintivo de las
pequeñas repúbli-cas es la permanencia, el de las grandes es vario; pero
siempre se inclina al imperio. casi todas las primeras han tenido una larga
duración; de las segundas sólo Roma se mantuvo algunos siglos, pero fue porque
era re-pública la capital y no lo era el resto de sus dominios, que se
gobernaban por leyes e instituciones diferentes.
Muy contraria es la política de un rey cuya
inclinación constante se dirige al aumento de sus posesiones, riquezas y
facultades: con razón, porque su autoridad crece con estas adquisiciones, tanto
con respecto a sus vecinos como a sus propios vasallos, que temen en él un
poder tan formidable cuanto es su imperio, que se conserva por medio de la
guerra y de las conquistas. Por estas razones pienso que los americanos
ansiosos de paz, ciencias, artes, comercio y agricultura, preferirían las
repúblicas a los reinos; y me parece que estos deseos se conforman con las
miras de la europa.
No convengo en el sistema federal entre los
populares y representati-vos, por ser demasiado perfecto y exigir virtudes y
talentos políticos muy superiores a los nuestros; por igual razón rehúso la
monarquía mixta de aristocracia y democracia, que tanta fortuna y esplendor ha
procurado a la inglaterra. No siéndonos posible lograr entre las repúblicas y
monarquías lo más perfecto y acabado, evitemos caer en anarquías demagógicas, o
en tiranías monócratas. busquemos un medio entre extremos opuestos, que nos conducirían
a los mismos escollos, a la infelicidad y al deshonor. Voy a arriesgar el
resultado de mis cavilaciones sobre la suerte futura de la américa: no la mejor
sino la que sea más asequible.
Por la naturaleza de las localidades, riquezas,
poblaciones y carácter de los mexicanos, imagino que intentarán al principio
establecer una
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república representativa, en la cual tenga grandes
atribuciones el poder ejecutivo, concentrándolo en un individuo que si
desempeña sus funciones con acierto y justicia, casi naturalmente vendrá a
conservar su autoridad vitalicia. Si su incapacidad o violenta administración
excita una conmo-ción popular que triunfe, este mismo poder ejecutivo quizás se
difundirá en una asamblea. Si el partido preponderante es militar o
aristocrático, exigirá probablemente una monarquía que al principio será
limitada y constitucional, y después inevitablemente declinará en absoluta;
pues debemos convenir en que nada hay más difícil en el orden político que la
conservación de una monarquía mixta; y también es preciso convenir en que sólo
un pueblo tan patriota como el inglés es capaz de contener la autoridad de un
rey, y de sostener el espíritu de libertad bajo un cetro y una corona.
los estados del istmo de Panamá hasta Guatemala
formarán quizá una asociación. esta magnífica posición entre los dos grandes
mares podrá ser con el tiempo el emporio del universo; sus canales acortarán
las distancias del mundo; estrecharán los lazos comerciales de europa, américa
y asia; traerán a tan feliz región los tributos de las cuatro partes del globo.
¡aca-so sólo allí podrá fijarse algún día la capital de la tierra como
pretendió constantino que fuese bizancio la del antiguo hemisferio!
la Nueva Granada se unirá con Venezuela, si llegan
a convenirse en formar una república central, cuya capital sea Maracaibo, o una
nueva ciudad que, con el nombre de las casas, en honor de este héroe de la
filantropía, se funde entre los confines de ambos países, en el soberbio puerto
de bahía-honda. esta posición, aunque desconocida, es más ventajosa por todos
respectos. Su acceso es fácil y su situación tan fuerte que puede hacerse
inexpugnable. Posee un clima puro y saludable, un territorio tan propio para la
agricultura como para la cría de ganado, y una grande abundancia de maderas de
construcción. los salvajes que la habitan serían civilizados y nuestras
posesiones se aumentarían con la adquisición de la Goagira. esta nación se
llamaría colombia como un tributo de justicia y gratitud al creador de nuestro
hemisferio. Su gobierno podrá imitar al inglés; con la diferencia de que en
lugar de un rey, habrá un poder ejecutivo electivo, cuando más vitalicio, y
jamás hereditario, si se
DoctRiNa Del libeRtaDoR
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quiere república; una cámara o senado legislativo
hereditario, que en las tempestades políticas se interponga entre las olas
populares y los rayos del gobierno, y un cuerpo legislativo, de libre elección,
sin otras restricciones que las de la cámara baja de inglaterra. esta
constitución participaría de todas las formas y yo deseo que no participe de
todos los vicios. como esta es mi patria tengo un derecho incontestable para
desearle lo que en mi opinión es mejor. es muy posible que la Nueva Granada no convenga
en el reconocimiento de un gobierno central, porque es en extremo adicta a la
federación; y entonces formará, por sí sola, un estado que, si subsiste, podrá
ser muy dichoso por sus grandes recursos de todo género.
Poco sabemos de las opiniones que prevalecen en
buenos aires, chile y el Perú; juzgando por lo que se trasluce y por las
apariencias, en buenos aires habrá un gobierno central, en que los militares se
lleven la primacía por consecuencia de sus divisiones internas y guerras
externas. esta cons-titución degenerará necesariamente en una oligarquía, o una
monocracia con más o menos restricciones, y cuya denominación nadie puede
adivi-nar. Sería doloroso que tal cosa sucediese, porque aquellos habitantes
son acreedores a la más espléndida gloria.
el reino de chile está llamado por la naturaleza de
su situación, por las costumbres inocentes y virtuosas de sus moradores, por el
ejemplo de sus vecinos, los fieros republicanos del arauco, a gozar de las
bendiciones que derraman las justas y dulces leyes de una república. Si alguna
perma-nece largo tiempo en américa, me inclino a pensar que será la chilena.
Jamás se ha extinguido allí el espíritu de libertad; los vicios de la europa y
del asia llegarán tarde o nunca a corromper las costumbres de aquel extremo del
universo. Su territorio es limitado; estará siempre fuera del contacto
inficionado del resto de los hombres; no alterará sus leyes, usos y prácticas;
preservará su uniformidad en opiniones políticas y religiosas; en una palabra,
chile puede ser libre.
el Perú, por el contrario, encierra dos elementos
enemigos de todo régimen justo y liberal: oro y esclavos. el primero lo
corrompe todo; el segundo está corrompido por sí mismo. el alma de un siervo
rara vez al-canza a apreciar la sana libertad: se enfurece en los tumultos o se
humilla en las cadenas.
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aunque estas reglas serían aplicables a toda la
américa, creo que con más justicia las merece lima, por los conceptos que he
expuesto y por la cooperación que ha prestado a sus señores contra sus propios
hermanos, los ilustres hijos de Quito, chile y buenos aires. es constante que
en lima no tolerarán los ricos la democracia, ni los esclavos y pardos libertos
la aristocracia: los primeros preferirán la tiranía de uno solo, por no padecer
las persecuciones tumultuarias y por establecer un orden siquiera pacífico.
Mucho hará si consigue recobrar su independencia.
De todo lo expuesto, podemos deducir estas
consecuencias: las pro-vincias americanas se hallan lidiando por emanciparse;
al fin obtendrán el suceso; algunas se constituirán de un modo regular en
repúblicas federales y centrales; se fundarán monarquías casi inevitablemente
en las grandes secciones, y algunas serán tan infelices que devorarán sus
elementos ya en la actual ya en las futuras revoluciones, que una gran
monarquía no será fácil consolidar, una gran república imposible.
es una idea grandiosa pretender formar de todo el
Mundo Nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y
con el todo. ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una
religión, debería, por consiguiente, tener un solo Gobierno que confederase los
diferentes estados que hayan de formarse; mas no es posible, porque climas
remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes,
dividen a la américa. ¡Qué bello sería que el istmo de Panamá fuese para nosotros
lo que el de corinto para los griegos! ojalá que algún día tengamos la fortuna
de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas,
reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de
la guerra, con las naciones de las otras partes del mundo. esta especie de
corporación podrá tener lugar en alguna época dichosa de nuestra regeneración;
otra esperanza es infundada, semejante a la del abate St. Pierre27, que
concibió el laudable delirio de reunir un congreso europeo para decidir de la
suerte y de los intereses de aquellas naciones.
“Mutaciones importantes y felices –continúa Vd.–
pueden ser frecuen-temente producidas por efectos individuales”. los americanos
meridio-
27. charles irénée castel, abate de Saint Pierre,
escritor francés.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
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nales tienen una tradición que dice que cuando
Quetzalcoatl, el hermes o buda de la américa del Sur, resignó su administración
y los abandonó, les prometió que volvería después que los siglos desiguales
hubiesen pasado, y que él restablecería su gobierno y renovaría su felicidad.
¿esta tradición no opera y excita una convicción de que muy pronto debe volver?
¿concibe Vd. cuál será el efecto que producirá si un individuo, apareciendo
entre ellos, demostrase los caracteres de Quetzalcoatl, el buda del bosque, o
Mercurio, del cual han hablado tanto las otras naciones? ¿No cree Vd. que esto
inclinaría todas las partes? ¿No es la unión todo lo que se necesita para
ponerlos en estado de expulsar a los españoles, sus tropas y los partidarios de
la corrompida españa para hacerlos capaces de establecer un imperio poderoso,
con un gobierno libre y leyes benévolas?
Pienso como Vd. que causas individuales pueden
producir resulta-dos generales; sobre todo en las revoluciones. Pero no es el
héroe, gran profeta, o Dios del anahuac, Quetzalcoatl el que es capaz de operar
los prodigiosos beneficios que Vd. propone. este personaje es apenas cono-cido
del pueblo mexicano y no ventajosamente, porque tal es la suerte de los
vencidos aunque sean dioses. Sólo los historiadores y literatos se han ocupado
cuidadosamente en investigar su origen, verdadera o falsa misión, sus profecías
y el término de su carrera. Se disputa si fue un apóstol de cristo o bien
pagano. unos suponen que su nombre quiere decir Santo tomás; otros que culebra
emplumajada; y otros dicen que es el famoso profeta de yucatán, chilan-cambal.
en una palabra, los más de los autores mexicanos, polémicos e historiadores
profanos, han tratado con más o menos extensión la cuestión sobre el verdadero
carácter de Quetzalcoatl. el hecho es, según dice acosta, que él estableció una
religión cuyos ritos, dogmas y misterios tenían una admirable afinidad con la
de Jesús, y que quizás es la más semejante a ella. No obstante esto muchos
escritores cató-licos han procurado alejar la idea de que este profeta fuese
verdadero, sin querer reconocer en él a un Santo tomás como lo afirman otros
célebres autores. la opinión general es que Quetzalcoatl, es un legislador
divino entre los pueblos paganos del anahuac, del cual era lugarteniente el
gran Montezuma derivando de él su autoridad. De aquí se infiere que nuestros
mexicanos no seguirían al gentil Quetzalcoatl, aunque apareciese bajo las
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formas más idénticas y favorables, pues que
profesan una religión la más intolerante y exclusiva de las otras.
Felizmente los directores de la independencia de
México se han aprovechado del fanatismo con el mejor acierto, proclamando a la
famosa Virgen de Guadalupe por reina de los patriotas, invocándola en todos los
casos arduos y llevándola en sus banderas. con esto el entusiasmo político ha
formado una mezcla con la religión, que ha producido un fervor vehemente por la
sagrada causa de la libertad. la veneración de esta imagen en México es
superior a la más exaltada que pudiera inspirar el más diestro profeta.
Seguramente la unión es la que nos falta para
completar la obra de nuestra regeneración. Sin embargo, nuestra división no es
extraña, porque tal es el distintivo de las guerras civiles formadas
generalmente entre dos partidos: conservadores y reformadores. los primeros
son, por lo común, más numerosos, porque el imperio de la costumbre produce el
efecto de la obediencia a las potestades establecidas; los últimos son siempre
menos numerosos aunque más vehementes e ilustrados. De este modo la masa física
se equilibra con la fuerza moral, y la contienda se prolonga siendo sus
resultados muy inciertos. Por fortuna, entre nosotros, la masa ha seguido a la
inteligencia.
yo diré a Vd. lo que puede ponernos en actitud de
expulsar a los es-pañoles y de fundar un gobierno libre: es la unión,
ciertamente; mas esta unión no nos vendrá por prodigios divinos sino por
efectos sensibles y esfuerzos bien dirigidos. la américa está encontrada entre
sí, porque se halla abandonada de todas las naciones, aislada en medio del
universo, sin relaciones diplomáticas ni auxilios militares, y combatida por la
españa, que posee más elementos para la guerra que cuantos nosotros
furtivamente podemos adquirir.
cuando los sucesos no están asegurados, cuando el
estado es débil y cuando las empresas son remotas, todos los hombres vacilan,
las opiniones se dividen, las pasiones las agitan y los enemigos las animan
para triunfar por este fácil medio. luego que seamos fuertes, bajo los
auspicios de una nación liberal que nos preste su protección, se nos verá de
acuerdo cultivar las virtudes y los talentos que conducen a la gloria; entonces
seguiremos la
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86
marcha majestuosa hacia las grandes prosperidades a
que está destinada la américa meridional; entonces las ciencias y las artes que
nacieron en el oriente y han ilustrado la europa volarán a colombia libre, que
las convidará con un asilo.
tales son, señor, las observaciones y pensamientos
que tengo el honor de someter a Vd. para que los rectifique o deseche, según su
mérito, su-plicándole se persuada que me he atrevido a exponerlos, más por no
ser descortés, que porque me crea capaz de ilustrar a Vd. en la materia.
Soy de Vd. etc., etc., etc.
Bolívar
biblioteca ayacucho
87
19
Firmándolo con el seudónimo El Americano, Simón
bolívar
redacta en Jamaica un artículo periodístico en el
cual analiza la situación étnica y social de hispanoamérica.
este ensayo, que no consta fuese publicado
entonces, iba dirigido al editor de la Gaceta Real de Jamaica, alejandro
aikman, hijo. Fue redactado después del 28 de septiembre de 1815
y antes de diciembre de ese año
Kingston, después del 28 de septiembre de 1815
Señor redactor o editor de la Gaceta Real de
Jamaica.
loS MáS De loS PolíticoS europeos y americanos que
han previsto la independencia del Nuevo Mundo han presentido que la mayor
dificultad para obtenerla consiste en la diferencia de las castas que componen
la población de este inmenso país. yo me aventuro a examinar esta cuestión,
aplicando reglas diferentes, deducidas de los conocimientos positivos y de la
experiencia que nos ha suministrado el curso de nuestra revolución.
De quince a veinte millones de habitantes que se
hallan esparcidos en este gran continente de naciones indígenas, africanas,
españolas y razas cruzadas, la menor parte es ciertamente de blancos; pero
también es cierto que ésta posee cualidades intelectuales que le dan una
igualdad relativa y una influencia que parecerá supuesta a cuantos no hayan
podido juzgar, por sí mismos, del carácter moral y de las circunstancias
físicas, cuyo compuesto produce una opinión lo más favorable a la unión y
armonía entre todos los habitantes; no obstante la desproporción numérica entre
un color y otro.
observemos que al presentarse los españoles en el
Nuevo Mundo, los indios los consideraron como una especie de mortales
superiores a los hombres; idea que no ha sido enteramente borrada, habiéndose
man-tenido por los prestigios de la superstición, por el temor de la fuerza, la
preponderancia de la fortuna, el ejercicio de la autoridad, la cultura del
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88
espíritu y cuantos accidentes pueden producir
ventajas. Jamás éstos han podido ver a los blancos sino al través de una grande
veneración, como seres favorecidos del cielo.
“el español americano –dice M. de Pons28– ha hecho
a su esclavo compañero de su indolencia”. en cierto respecto esta verdad ha
sido origen de resultados felices. el colono español no oprime a su doméstico
con trabajos excesivos; lo trata como a un compañero; lo educa en los
principios de moral y de humanidad que prescribe la religión de Jesús. como su
dulzura es ilimitada, la ejerce en toda su extensión con aquella benevolencia
que inspira una comunicación familiar. Él no está agui-joneado por los estímulos
de la avaricia ni por los de la necesidad, que producen la ferocidad de
carácter y la rigidez de principios, tan contrarios a la humanidad. el
americano del Sur vive a sus anchas en su país nativo; satisface sus
necesidades y pasiones a poca costa. Montes de oro y de plata le proporcionan
riquezas fáciles con que obtiene los objetos de la europa. campos fértiles,
llanuras pobladas de animales, lagos y ríos caudalosos con ricas pesquerías lo
alimentan superabundantemente, el clima no le exige vestidos y apenas
habitaciones; en fin, puede existir aislado, subsistir de sí mismo y mantenerse
independiente de los demás. Ninguna otra situa-ción del mundo es semejante a
ésta: toda la tierra está ya agotada por los hombres, la américa sola apenas
está encestada.
De aquí me es permitido colegir que, habiendo una
especie de inde-pendencia individual en estos inmensos países, no es probable
que las facciones de razas diversas lleguen a constituirse de tal modo que una
de ellas logre anonadar a las otras. la misma extensión, la misma abundancia,
la misma variedad de colores da cierta neutralidad a las pretensiones, que
vienen a hacerse casi nulas.
el indio es de un carácter tan apacible que sólo
desea el reposo y la soledad; no aspira ni aun a acaudillar su tribu, mucho
menos a dominar las extrañas. Felizmente esta especie de hombres es la que
menos reclama la preponderancia; aunque su número excede a la suma de los otros
habi-
28. el
viajero y agente secreto francés Francisco Depons, quien había vivido en
caracas a comienzos del siglo XiX.
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tantes. esta parte de la población americana es una
especie de barrera para contener a los otros partidos; ella no pretende la
autoridad, porque ni la ambiciona ni se cree con aptitud para ejercerla,
contentándose con su paz, su tierra y su familia. el indio es el amigo de
todos, porque las leyes no lo habían desigualado y porque, para obtener todas
las mismas dignidades de fortuna y de honor que conceden los gobiernos, no han
menester de recurrir a otros medios que a los servicios y al saber; aspiraciones
que ellos odian más que lo que pueden desear las gracias.
así, pues, parece que debemos contar con la dulzura
de mucho más de la mitad de la población, puesto que los indios y los blancos
componen los tres quintos de la populación total, y si añadimos los mestizos
que participan de la sangre de ambos, el aumento se hace más sensible y el
temor de los colores se disminuye, por consecuencia.
el esclavo en la américa española vegeta abandonado
en las hacien-das, gozando, por decirlo así, de su inacción, de la hacienda de
su señor y de una gran parte de los bienes de la libertad; y como la religión
le ha persuadido que es un deber sagrado servir, ha nacido y existido en esta
dependencia doméstica, se considera en su estado natural como un miem-bro de la
familia de su amo, a quien ama y respeta.
la experiencia nos ha mostrado que ni aun excitado
por los estímulos más seductores, el siervo español no ha combatido contra su
dueño [sic]; y por el contrario, ha preferido muchas veces la servidumbre
pacífica a la rebelión. los jefes españoles de Venezuela, boves, Morales,
Rosete, calzada y otros, siguiendo el ejemplo de Santo Domingo29, sin conocer
las verdaderas causas de aquella revolución, se esforzaron en sublevar toda la
gente de color, inclusive los esclavos, contra los blancos criollos, para establecer
un sistema de desolación, bajo las banderas de Fernando Vii. todos fueron
instados al pillaje, al asesinato de los blancos; les ofrecieron sus empleos y
propiedades; los fascinaron con doctrinas supersticiosas en favor del partido
español, y, a pesar de incentivos tan vehementes, aquellos incendiarios se
vieron obligados a recurrir a la fuerza, estable-ciendo el principio: que los
que no sirven en las armas del rey son traidores
29. alude a la revolución de haití.
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o desertores; y, en consecuencia, cuantos no se
hallaban alistados en sus bandas de asesinos eran sacrificados, ellos, sus
mujeres, hijos, y hasta las poblaciones enteras; porque a todos obligaban a
seguir las banderas del rey. Después de tanta crueldad, de una parte, y tanta
esperanza de otra, parecerá inconcebible que los esclavos rehusasen salir de
sus haciendas, y cuando eran compelidos a ello, sin poderlo evitar, luego que
les era posible, desertaban. la verdad de estos hechos se puede comprobar con
otros que parecerán más extraordinarios.
Después de haber experimentado los españoles, en
Venezuela, reveses multiplicados y terribles, lograron, por fin,
reconquistarla. el ejército del general Morillo viene a reforzarlos y completa
la subyugación de aquel país; parecía, pues, que el partido de los
independientes era desesperado, como en efecto lo estaba; pero, por un suceso
bien singular, se ha visto que los mismos soldados libertos y esclavos que
tanto contribuyeron, aunque por fuerza, al triunfo de los realistas, se han
vuelto al partido de los inde-pendientes que no habían ofrecido la libertad
absoluta, como lo hicieron las guerrillas españolas. los actuales defensores de
la independencia son los mismos partidarios de boves, unidos ya con los blancos
criollos, que jamás han abandonado esta noble causa.
estamos autorizados, pues, a creer que todos los
hijos de la américa española, de cualquier color o condición que sean, se
profesan un afecto fraternal recíproco, que ninguna maquinación es capaz de
alterar. Nos di-rán que las guerras civiles prueban lo contrario. No, señor.
las contiendas domésticas de la américa nunca se han originado de la diferencia
de castas: ellas han nacido de la divergencia de las opiniones políticas y de
la ambición particular de algunos hombres, como todas las que han afligido a las
demás naciones. todavía no se ha oído un grito de proscripción contra ningún
color, estado o condición; excepto contra los españoles europeos, que tan
acreedores son a la detestación universal. hasta el presente se admira la más
perfecta armonía entre los que han nacido en este suelo, por lo que respecta a
nuestra cuestión y no es de temerse que en lo futuro suceda lo contrario,
porque para entonces el orden estará establecido, los gobiernos fortificados
con las armas, la opinión, las relaciones extranjeras y la emigración europea y
asiática, que necesariamente debe aumentar la población.
biblioteca ayacucho
91
balanceada como está la populación americana, ya
por el número, ya por las circunstancias, ya, en fin, por el irresistible
imperio del espíritu, ¿por qué razón no se han de establecer nuevos gobiernos
en esta mitad del mundo? ¿en atenas no eran los esclavos cuatro veces más que
los ciudadanos? ¿los campos de esparta no los cultivaban los helotas?30. ¿en
todo el oriente, en toda la áfrica, en parte de europa el número de los hombres
libres no ha sido inferior al de los siervos? obsérvese además la diferencia
que existe entre los cautivos de la antigüedad y los miserables trabajadores de
la américa; aquéllos eran prisioneros de guerra, acostum-brados al manejo de
las armas, mercaderes y navegantes ricos, filósofos profundamente instruidos,
que conocían sus derechos y todos sufrían impacientes las cadenas. los modernos
son de una raza salvaje, manteni-dos en su rusticidad por la profesión a que se
les aplica y degradados a la esfera de los brutos.
lo que es, en mi opinión, realmente temible es la
indiferencia con que la europa ha mirado hasta hoy la lucha de la justicia
contra la opre-sión, por temor de aumentar la anarquía; esta es una instigación
contra el orden, la prosperidad y los brillantes destinos que esperan a la
américa. el abandono en que se nos ha dejado es el motivo que puede, en algún
tiempo, desesperar al partido independiente, hasta hacerlo proclamar máximas
demagógicas para atraerse la aura popular; esta indiferencia, repito, es una causa
inmediata que puede producir la subversión y que sin duda forzará al partido
débil en algunas partes de la américa a adoptar medidas, las más perniciosas,
pero las más necesarias para la salvación de los americanos que actualmente se
hallan comprometidos en la defensa de su patria, contra una persecución
desconocida en todo otro país que la américa española. la desesperación no
escoge los medios que la sacan del peligro.
El Americano
30. Sic, por ilotas. esclavos de la antigua Grecia,
oriundos de helos.
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92
20
Manifiesto de bolívar a los pueblos de Venezuela
fechado en el cuartel General de Guayana el 5 de agosto de 1817, con fuertes
críticas a la conducta del general Manuel Piar
MaNiFieSto Del JeFe SuPReMo a loS PuebloS
De VeNezuela
ciudadanos:
la MáS GRaNDe aFlicciÓN que puede sobrevenir al
ánimo de un ma-gistrado es aquella que lo obliga a emplear la espada de la
justicia contra un ciudadano que fue benemérito de la patria.
yo denuncio a la faz de la nación el crimen más
atroz que ha podido cometer un hombre contra la sociedad, el gobierno y la
patria. el general Piar es el autor execrable de este fatal delito. colmado de
los honores supremos de la milicia, de la consideración pública y de la
confianza del Gobierno, nada quedaba a este ciudadano a que aspirar sino a la
gloria de titularse bienhechor de la República. ¡con qué horror, pues, no
oiréis que este hombre tan favorecido de la fortuna haya pretendido sumergiros
en el piélago espantoso de la anarquía! Sí, venezolanos, el general Piar ha
formado una conjuración destructora del sistema de igualdad, libertad e
independencia. Pero no os admiréis de esta monstruosidad de parte de un hombre
cuya vida ha sido un tejido de conspiraciones, crímenes y violencias. Nacido en
un país extraño, de una madre que tampoco es venezolana, y de un padre canario,
ningún sentimiento de amor ha podido recibir al nacer, menos aún en el curso de
su educación.
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erguido31 el general Piar de pertenecer a una
familia notable de tene-rife32, negaba desde sus primeros años ¡¡¡qué horrible
escándalo!!!, negaba conocer el infeliz seno que había llevado este aborto en
sus entrañas. tan nefando en su desnaturalizada ingratitud, ultrajaba a la
misma madre de quien había recibido la vida por sólo el motivo de no ser
aquella respetable mujer, del color claro que él había heredado de su padre.
Quien no supo amar, respetar y servir a los autores de sus días, no podía
someterse al deber de ciudadano y menos aún al más riguroso de todos: al
militar.
llevado por el general Mariño a la costa de Güiria
en los años pasa-dos, fue destinado a Maturín bajo las órdenes del comandante
bernardo bermúdez, que fue víctima de sus primeros ensayos de conspiración.
apenas había llegado a Maturín cuando sublevándose contra su inmediato jefe, lo
prendió e indefenso lo arrojó hacia la parte que ocupaba el ene-migo para que
fuese indignamente sacrificado por los crueles españoles. el desdichado
bermúdez marcó con su muerte el primer fratricidio del ambicioso Piar.
la inmortal ciudad de Maturín, que parecía estar
destinada por la Providencia para ser la cuna del heroísmo venezolano, tuvo la
gloria de vencer por tres veces, en otras tantas batallas, las bandas españolas
de la hoz y Monteverde. los valerosos maturinenses, conducidos por su indomable
espíritu y por un sentimiento irresistible de un patriotismo divino, elevaron
su nombre al más alto grado de esplendor, dejando al de su intruso jefe en el
seno de la oscuridad. la fama no fue injusta, pues supo distinguir el mérito de
los soldados y la ingratitud del caudillo. Ni los rayos de la fortuna
consiguieron ilustrar su espíritu en la carrera de la victoria. Maturín sepultó
en sus llanuras tres ejércitos españoles, y Maturín quedó siempre expuesta a
los mismos peligros que la amenazaban antes de sus triunfos. tan estúpido era
el jefe que la dirigía en sus operaciones militares.
el general Mariño, reconocido por jefe de la
expedición de oriente, fue a Maturín a inspeccionar aquellas valientes tropas.
el general Piar, entonces ausente, había tramado antes de separarse un motín
contra su jefe, que se
31. algunas
fuentes traen engreído.
32. una de
las islas canarias.
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94
habría logrado sin duda si el virtuoso general
Rojas33 no hubiese cumplido con su deber en favor de la justicia y de la
subordinación militar. la insu-rrección de Piar no tuvo efecto por la bella
conducta del general Rojas.
en medio de las calamidades de la guerra, el
italiano bianchi se subleva contra las autoridades constituidas y se roba las
últimas reliquias de la República. logramos conducir a la isla de Margarita a
este infame pirata para hacernos justicia y aprovechar los únicos restos de
nuestra expirante existencia. la fatalidad, entonces anexa a Venezuela, quiso
que se hallase el general Piar en Margarita, donde no tenía mando y a donde
había ido por salvar el fruto de sus depredaciones en barcelona, y más aún por
escapar de los peligros de la guerra que él hace sólo por enriquecerse a costa
de la sangre de los infelices venezolanos. una vez que ha hecho su botín, el
valor le falta y la constancia le abandona. Díganlo los campos de angostura y
San Félix, donde su presencia fue tan nula como la del último tambor. el
general Mariño y yo, jefes de la República, no pudimos desembarcar en Margarita
porque el faccioso Piar se había apoderado de la fuerza y nos obligó a ponernos
a la merced de un pirata más generoso y más sumiso que él, aunque iguales en la
rapacidad. Por entonces la patria sufrió todos los reveses que son notorios por
la exclusiva traidora conducta de Piar.
De acuerdo con el general Ribas34 pensó en defender
a cumaná y aun-que aquel general debía mandar por ser de mayor graduación sólo
logró dividir la autoridad con Piar. esta igualdad no convenía aún a las miras
ambiciosas de Piar, y desde luego conspiró contra su jefe y colega Ribas. Éste,
por evitar la guerra civil y quizás su propio exterminio, marchó a Maturín, y
cumaná fue la víctima de las pasiones de Piar. Su desdicha-da población
pereció, como la emigración de caracas y barcelona, por obedecer a Piar que las
forzó a encerrarse en aquella indefensa ciudad. ¡¡Víctimas desdichadas allí
sepultadas!!, decid ¿quién os puso bajo la cuchilla de boves?
Perdido el territorio que inútilmente Piar había
pensado defender, se refugió en Güiria, donde mandaba el coronel Videau, quien
tenía la auto-ridad suprema de aquel país por delegación del general Mariño.
aún no
33. el
general andrés Rojas.
34. el
general José Félix Ribas.
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había pisado aquella ciudad cuando ya Piar
intentaba destituir al jefe que la mandaba. Sus defensores, de acuerdo con
Videau, se vieron obligados a expulsar a Piar para no ser envueltos en
disensiones domésticas, a tiempo que el enemigo la estrechaba por todas partes.
el objeto de Piar en aquel momento no era tanto defender a Güiria cuanto
extraer los tesoros que había arrancado al general Ribas y habían sido hasta
entonces religiosa-mente respetados, como vasos sagrados que pertenecían a las
iglesias de caracas. Mas Piar, tan avaro como sacrílego, intentaba convertir en
su propio uso objetos consagrados a la Divinidad.
en la tercera época de la República el general
Piar, a quien yo había perdonado todos sus atentados, viene conmigo a carúpano.
allí a la faz de todos los extranjeros y nacionales dio el más escandaloso
ejemplo de su venalidad. el descaro en robar los intereses de aquella ciudad ha
sido tan público que nada se debe añadir para que sea manifiesto.
la División del general Gregor35, después de haber
libertado a bar-celona, se somete a sus órdenes porque así lo exigía el orden
de la milicia y porque él se jactaba de ser el primer apoyo del Gobierno. la
batalla del Juncal, casi perdida por este general, fue un terrible desengaño
para aquellos alucinados soldados que creían tener en él un gran capitán; pero
su impericia y su cobardía se manifestaron allí de un modo incontestable.
Ganada por el general Gregor y los otros subalternos que obraron arbitra-riamente
hallándose abandonados de su jefe y sin esperanzas de salvarse, ni aun siquiera
se puso a la cabeza del ejército para perseguir los restos fugitivos, y el
fruto de aquella victoria fue ninguno, como todas las que la fortuna le ha
proporcionado.
la conducta del general Piar en esta provincia ha
correspondido al curso de su vida: el más feroz despotismo ha sido su divisa.
Mandar pasar por las armas a los jefes y oficiales más estimables; ponerlos en
el afrentoso tormento de la soga; destituirlos sin autoridad y sin juicio. en
fin, todos los actos del poder absoluto de un tirano.
Ninguna orden del Gobierno ejecutaba jamás: todas
las miraba con el más ultrajante desprecio. Él se había abrogado las facultades
de la auto-
35. el general escocés al servicio de Venezuela,
Gregor Mac Gregor.
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ridad suprema, y no se había proclamado por
soberano de la República porque las fuerzas de su mando eran todavía demasiado
débiles y la fortuna no le había sometido las ciudades de Guayana y angostura.
en circunstancias tan urgentes yo vine al ejército
para poner un término a su desenfrenado despotismo. el benemérito general
Monagas, el coronel Parejo, el teniente coronel Matos, el teniente coronel
infante, subteniente Santarita, el cirujano cervellón y el secretario Melián,
sin contar muchos otros que fueron ignominiosamente infamados, pueden deponer
si el régi-men del general Piar no es el de un sátrapa de Persia. ¡¡cuántos
horrores no hizo sufrir el general Piar a estos ilustres defensores de la República!!
a mi presencia ha osado clavar un par de grillos, y sin juicio formal ha
condenado a servir de soldado raso al subteniente arias. espantado de tan atroz
procedimiento, quise salvar la inocencia, las leyes y los derechos del
ciudadano. además, hice entender al general Piar que debía someter a la
autoridad del Gobierno y no obrar arbitrariamente como lo había hecho siempre.
este general, furioso como un frenético, medita entonces la subversión del
estado y la destrucción de sus hermanos. Para realizar tan negro designio
pretexta enfermedad, pide encarecidamente un retiro temporal y toma un
pasaporte para las colonias.
calumniar al Gobierno de pretender cambiar la forma
republicana en la tiránica; proclamar los principios odiosos de guerra de
colores para destruir así la igualdad que desde el día glorioso de nuestra
insurrección hasta este momento ha sido nuestra base fundamental; instigar a la
guerra civil; convidar a la anarquía; aconsejar el asesinato, el robo y el
desorden, es en sustancia lo que ha hecho Piar desde que obtuvo la licencia de
retirarse del ejército que con tantas instancias había solicitado porque los medios
estuvieran a su alcance.
Pruebas constantes e irrefragables de esta
conjuración son las depo-siciones de generales, comandantes, soldados y
paisanos residentes en angostura.
¿Qué pretende el general Piar en favor de los
hombres de color? ¿la igualdad? No: ellos la tienen y la disfrutan en la más
grande latitud que pueden desear. el general Piar mismo es una prueba
irrevocable de esta igualdad. Su mérito es bien inferior a las recompensas que
ha obtenido.
biblioteca ayacucho
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los más de los oficiales de Venezuela han combatido
por la República más que Piar, y sin embargo ellos son subalternos, mientras
que él está decorado del último grado de la milicia. Podríamos citar otros
muchos generales, coroneles, comandantes y jefes de todas clases: pero no es
justo mezclar los nombres de tan beneméritos ciudadanos con el de este
monstruo.
el general Piar no desea la preponderancia de un
color que él abo-rrece y que siempre ha despreciado como es constante por su
conducta y documentos. el general Piar ha tenido como un timbre la genealogía
de su padre, y ha llegado su impudencia hasta el punto de pretender no sólo ser
noble sino aun descendiente de un príncipe de Portugal (entre sus papeles
existe este documento).
la imparcialidad del Gobierno de Venezuela ha sido
siempre tal, desde que se estableció la República, que ningún ciudadano ha
llegado a quejarse por injusticia hecha a él por el accidente de su cutis. Por
el con-trario, ¿cuáles han sido los principios del congreso?, ¿cuáles las leyes
que ha publicado?, ¿cuál la conducta de todos los magistrados de Venezuela?
antes de la revolución los blancos tenían opción a todos los destinos de la
Monarquía, lograban la eminente dignidad de Ministros del Rey, y aun de Grandes
de españa. Por el talento, los méritos o la fortuna lo alcan-zaban todo. los
pardos, degradados hasta la condición más humillante, estaban privados de todo.
el estado santo del sacerdocio les era prohibi-do: se podría decir que los
españoles les habían cerrado hasta las puertas del cielo. la revolución les ha
concedido todos los privilegios, todos los fueros, todas las ventajas.
¿Quiénes son los autores de esta revolución? ¿No
son los blancos, los ricos, los títulos de castilla y aun los jefes militares
al servicio del rey? ¿Qué principio han proclamado estos caudillos de la
revolución? las actas del Gobierno de la República son monumentos eternos de
justicia y liberalidad. ¿Qué ha reservado para sí la nobleza, el clero, la
milicia? ¡Nada, nada, nada! todo lo han renunciado en favor de la humanidad, de
la naturaleza y de la justicia, que clamaban por la restauración de los sagrados
derechos del hombre. todo lo inicuo, todo lo bárbaro, todo lo odioso se ha
abolido, y en su lugar tenemos la igualdad absoluta hasta en las costumbres
domésticas. la libertad hasta de los esclavos, que antes
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formaban una propiedad de los mismos ciudadanos. la
independencia en el más lato sentido de esta palabra substituida a cuantas
dependencias antes nos encadenaban.
el general Piar, con su insensata y abominable
conspiración, sólo ha pretendido una guerra de hermanos en que crueles asesinos
degollasen al inocente niño, a la débil mujer, al trémulo anciano, por la
inevitable causa de haber nacido de un color más o menos claro.
Venezolanos: ¿no os horrorizáis del cuadro
sanguinario que os ofrece el nefando proyecto de Piar? calificar de un delito
el accidente casual que no se puede borrar ni evitar. el rostro, según Piar, es
un delito y lleva consigo el decreto de vida o de muerte. así ninguno sería
inocente, pues que todos tienen un color que no se puede arrancar para
substraerse de la mutua persecución.
Si jamás la guerra fratricida como lo desea Piar
llegase a tener lugar en Venezuela, esta infeliz región no sería más que un
vasto sepulcro donde irían a enterrarse en todas partes la virtud, la inocencia
y el valor. el mun-do horrorizado cargaría de execraciones a esta sanguinaria
nación donde el furor sacrificaba a su saña todo lo que es sagrado aun para los
mismos salvajes, la humildad y la naturaleza.
Pero no, venezolanos, vosotros no sufriréis que las
últimas gotas de sangre que ha respetado el puñal de los asesinos de españa,
sean derra-madas por vuestras propias manos. Vosotros sois incapaces de servir
de instrumento a los furores de Piar. Vosotros lo conocéis, no ignoráis sus
execrables designios, y vosotros, pues, lo perseguiréis, no sólo como un
enemigo público, sino como un verdugo de su especie, sediento de su propia
sangre.
el general Piar ha infringido las leyes, ha
conspirado contra el sistema, ha desobedecido al Gobierno, ha resistido la
fuerza, ha desertado del ejército y ha huido como un cobarde; así, pues, él se
ha puesto fuera de la ley: su destrucción es un deber y su destructor un
bienhechor.
cuartel General de Guayana, agosto 5 de 1817. 7o
Bolívar
biblioteca ayacucho
99
21
la ley de Repartición de bienes Nacionales entre
los militares del ejército Republicano, instrumento de proyección social
dictado por el libertador en angostura el 10 de octubre de 1817
SiMÓN bolíVaR
Jefe Supremo de la República, capitán General de
los
ejércitos de Venezuela y de Nueva Granada
coNSiDeRaNDo que el primer deber del Gobierno es
recompensar los servicios de los virtuosos defensores de la República, que
sacrificando generosamente sus vidas y propiedades por la libertad y felicidad
de la patria, han sostenido y sostienen la desastrosa guerra de la
independencia, sin que ni ellos ni sus familiares tengan los medios de
subsistencia; y consi-derando que existen en el territorio ocupado por las
armas de la República, y en el que vamos a libertar, poseído hoy por los
enemigos, multitud de propiedades de españoles y americanos realistas, que
conforme al decreto y reglamento publicado en 3 de septiembre de presente año,
deben secues-trarse y confiscarse, he venido en decretar y decreto lo
siguiente:
aRtículo 1o
todos los bienes raíces e inmuebles, que con
arreglo al citado decreto y reglamento, se han secuestrado y confiscado, o
deben secuestrarse y confis-carse, y no se hayan enajenado ni puedan enajenarse
a beneficio del erario nacional, serán repartidos y adjudicados a los
generales, jefes, oficiales y soldados de la República, en los términos que
abajo se expresarán.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
100
aRtículo 2o
Siendo los grados obtenidos en la campaña una
prueba incontestable de los diferentes servicios hechos por cada uno de los
individuos del ejérci-to, la repartición de las propiedades, de que habla el
artículo antecedente,
se hará con arreglo a ellos, a saber:
al General en
Jefe......................................... 25.000 pesos
al General de División
................................. 20.000 ”
al General de brigada
.................................. 15.000 ”
al coronel
.................................................... 10.000 ”
al teniente-coronel
.................................... 9.000 ”
al Mayor
....................................................... 8.000 ”
al capitán
.................................................... 6.000 ”
al teniente
.................................................... 4.000 ”
al Subteniente
............................................. 3.000 ”
al Sargento primero y segundo .................... 1.000 ”
al cabo primero y segundo ......................... 700 ”
y al Soldado
.................................................. 500 ”
aRtículo 3o
los oficiales, sargentos, cabos y soldados que
obtuvieren ascensos posteriores a la repartición, tendrán derecho para reclamar
el déficit que haya entre la cantidad que recibieron cuando ejercían el empleo
anterior y la que les corresponde por el que últimamente se les hubiere
conferido y ejerzan al tiempo de la última repartición.
aRtículo 4o
Si hecho el cómputo del valor de las propiedades
partibles, no alcan-zare éste a cubrir todas las partes, el Gobierno ofrece
suplir la falta con cualesquiera otros bienes nacionales y principalmente con
las concesiones de terrenos baldíos.
biblioteca ayacucho
101
aRtículo 5o
Si antes o después de repartidas las propiedades,
el Gobierno tuviere a bien premiar el valor, servicio o acción muy distinguida
de un militar, podrá hacerlo cediéndole cualquiera de dichas propiedades, sin
que en este caso esté obligado a consultar la graduación del agraciado ni la
cantidad que se le concede.
aRtículo 6o
en el caso de que un militar haya merecido y
alcanzado la gracia de que habla el artículo precedente, no tendrá éste derecho
a reclamar la parte que le asigna el artículo 2o, si el valor de la propiedad
que se le haya cedido es mayor del que se le señala a su grado.
aRtículo 7o
cuando las propiedades partibles sean de un valor
más considerable que las cantidades asignadas a los diferentes grados, el
Gobierno cuidará de que las particiones se hagan del modo más conforme a los
intereses de todos, para lo cual podrán acomunarse o acompañarse muchos, y
solicitar se les conceda tal finca.
aRtículo 8o
la repartición se hará por una comisión especial,
que se nombrará oportunamente, y que se sujetará para ello al reglamento que al
intento se publicará.
aRtículo 9o
el Gobierno se reserva la inmediata dirección de
esta comisión.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
102
Publíquese, comuníquese a quienes corresponda y
diríjase copia al estado Mayor para que se inserte en la orden del día, que se
hará circu-lar por todas las divisiones y cuerpos de ejército de la República
para su satisfacción.
Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello
provisional de la Re-pública y refrendado por el infrascrito secretario del
gobierno supremo en el cuartel general de Santo tomás de la Nueva Guayana, a 10
de octubre de 1817. – 7o.
Simón Bolívar
J.G. Pérez
Secretario
biblioteca ayacucho
103
22
al crear el consejo de estado mediante decreto
firmado en angostura el 30 de octubre de 1817, el libertador echa las bases de
la administración Pública en plena guerra
cuartel General de angostura, octubre 30 de 1817
coNSiDeRaNDo que es imposible establecer por ahora
un buen Go-bierno representativo y una constitución eminentemente liberal, a
cuyo objeto se dirigen todos mis esfuerzos y los votos más ardientes de mi
cora-zón, mientras no se halle libre y tranquila la mayor parte del territorio
de la República, especialmente la capital36, y deseando que las providencias
importantes, las leyes, reglamentos e instituciones saludables, que deben
entretanto publicarse para la administración y organización de las Pro-vincias ya
libres o que se liberten, sean propuestas, discutidas y acordadas en una
asamblea que por su número y por la dignidad de los que la com-pongan merezca
la confianza pública, he venido en decretar y decreto lo siguiente:
art. 1o – tendrá el Jefe Supremo de la República un
consejo provisio-nal de estado, que residirá por ahora en la capital de la
Provincia de Guaya-na y será compuesto del almirante, del Jefe de estado Mayor
General, del comisario General del ejército, del Presidente y Ministros de la
alta corte de Justicia, del Presidente y Ministros del tribunal de secuestros,
de los Secretarios del Despacho y de los empleados siguientes de esta Provincia
mientras residan en su capital, a saber: el Gobernador comandante Gene-ral, los
Generales y coroneles que estén en actual servicio en esta ciudad, el
intendente, los Ministros, contador y tesorero, y el Gobernador político.
36. Se refiere, en este caso, a la ciudad de
caracas.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
104
art. 2o – el consejo se dividirá en tres secciones:
primera, estado y hacienda; segunda, Marina y Guerra; tercera, interior y
Justicia.
art. 3o – el Gobierno nombrará los miembros del
consejo de estado que deben componer cada sección y elegirá entre ellos los que
deban presidirlas.
art. 4o – el consejo de estado no puede ser
convocado ni presidido sino por el Jefe Supremo; pero en su ausencia será
presidido por el con-sejero a quien haya delegado esta función. las secciones
serán convocadas por sus Presidentes respectivos, según lo exijan los asuntos
en que se ocupen.
art. 5o – todo individuo de una sección puede
proponer en ella cuantos planes, reglamentos, providencias, etc., le parezcan
convenientes al bien público en el ramo de sus atribuciones; pero sólo el
Presidente de la sección puede hacerlo en consejo de estado, siempre que el
proyecto haya sido aprobado por la sección.
art. 6o – el Jefe Supremo convoca, según le parece,
una o dos secciones, o el consejo General de estado; pero ni aquéllas ni éste
podrán tener en ningún caso más que voto consultivo.
art. 7o – las comunicaciones que se ofrezcan entre
dos secciones se harán por medio de uno o dos individuos comisionados para la
discusión; pero las secciones mismas no podrán reunirse entre sí sino por
disposición del Jefe Supremo.
art. 8o – Sin embargo de que las secciones indican
bastantemente el objeto de sus atribuciones, se especifican. la primera abraza
las relaciones exteriores, todos los negocios de estado y alta policía, arreglo
de contribu-ciones directas e indirectas, administración de rentas, etc. la
segunda, todo lo concerniente a la organización y movimiento de las fuerzas de
tierra y mar, y a la administración militar, armas, víveres, vestuarios,
pertrechos y municiones, etc. la tercera, la administración civil y de justicia,
la policía municipal, todo lo relativo al fomento interior, comercio,
agricultura, industria, instrucción pública, establecimiento de beneficencia,
caminos, puentes y calzadas, etc.
art. 9o – el consejo de estado tendrá un
Secretario, que debe ser nombrado por el Gobierno Supremo.
biblioteca ayacucho
105
art. 10o – Si convocado el consejo de estado, o una
o dos secciones, se conformare el Jefe Supremo con su dictamen, el decreto que
recaiga sobre él, lo expresará por esta fórmula: oído el consejo de estado, u
oída la sección N. o las secciones N.N. del consejo de estado.
art. 11o – Para los asuntos que el Jefe Supremo
quiera consultar en particular, habrá un consejo privado compuesto del
almirante, de los Gobernadores militar y político, de los Presidentes de las
secciones y de los Secretarios del Despacho.
Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello
provisional de la Re-pública y refrendado por el Secretario del Despacho, etc.
Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
106
23
Discurso pronunciado por el libertador en angostura
el 10 de noviembre de 1817, al declarar solemnemente instalado al consejo de
estado. ante este cuerpo, bolívar presenta
un bosquejo de sus actividades militares y
políticas, a la vez que defiende la separación de los tres Poderes
fundamentales del estado
¡Señores del consejo de estado!
cuaNDo el Pueblo de Venezuela rompió los lazos
opresivos que lo unían a la nación española, fue su primer objeto establecer
una constitución sobre las bases de la política moderna, cuyos principios
capitales son la división de poderes y el equilibrio de las autoridades.
entonces, proscri-biendo la tiránica institución de la monarquía española,
adoptó el sistema republicano más conforme a la justicia; y entre las formas
republicanas escogió la más liberal de todas, la federal.
las vicisitudes de la guerra, que fueron tan
contrarias a las armas venezolanas, hicieron desaparecer la República y con
ella todas sus insti-tuciones. No quedó otro vestigio de nuestra regeneración
que algunas reli-quias dispersas de los defensores de la patria, que volviendo
por la Nueva Granada y Güiria restablecieron el Gobierno independiente de
Venezuela. las circunstancias que acompañaron a esta nueva reacción fueron
tales y tan extraordinarias, y tan rápidos y tan impetuosos los movimientos de
la guerra, que entonces fue imposible dar al Gobierno de la República la
regularidad constitucional que las actas del congreso habían decretado en la
primera época. toda la fuerza y, por decirlo así, toda la violencia de un
gobierno militar bastaba apenas a contener el torrente devastador de la
insurrección, de la anarquía y de la guerra. ¿y qué otra constitución que la
dictatorial podía convenir en tiempos tan calamitosos?
así lo pensaron todos los venezolanos y así se
apresuraron a someterse
biblioteca ayacucho
107
a esta terrible pero necesaria administración. los
ejemplos de Roma eran el consuelo y la guía de nuestros conciudadanos.
Vuelto a desaparecer el Gobierno de la República,
insurrecciones parciales sostuvieron aunque precariamente sus banderas, pero no
su gobierno, pues que éste había sido enteramente extinguido. en la isla de
Margarita volvió a tomar una forma regular la marcha de la República; pero
siempre con el carácter militar desgraciadamente anexo al estado de guerra. el
tercer período de Venezuela no había presentado hasta aquí un momento tan
favorable, en que se pudiese colocar al abrigo de las tempes-tades la arca de nuestra
constitución. yo he anhelado, y podría decir que he vivido desesperado, en
tanto que he visto a mi patria sin constitución, sin leyes, sin tribunales,
regida por el solo arbitrio de los mandatarios, sin más guías que sus banderas,
sin más principios que la destrucción de los tiranos y sin más sistema que el
de la independencia y de la libertad. yo me he apresurado, salvando todas las
dificultades, a dar a mi patria el beneficio de un gobierno moderado, justo y
legal. Si no lo es, V.e. va a decidirlo: mi ánimo ha sido establecerlo.
Por la asamblea de Margarita de 6 de mayo de 1816,
la República de Venezuela fue decretada una e indivisible. los pueblos y los
ejércitos, que hasta ahora han combatido por la libertad, han sancionado, por
el más solemne y unánime reconocimiento, esta acta, que, al mismo tiempo que
reunió los estados de Venezuela en uno solo, creó y nombró un poder ejecutivo
bajo el título de Jefe Supremo de la República. así sólo faltaba la institución
del cuerpo legislativo y del poder judiciario.
la creación del consejo de estado va a llenar las
augustas funciones del poder legislativo, no en toda la latitud que corresponde
a la soberanía de este cuerpo, porque sería incompatible con la extensión y
vigor que ha recibido el poder ejecutivo, no sólo para libertar el territorio y
pacificarlo, sino para crear el cuerpo entero de la República; obra que
requiere me-dios proporcionados a su magnitud y cuantas fuerzas pueden residir
en el gobierno más concentrado. el consejo de estado como V.e. verá por su creación,
está destinado a suplir en parte las funciones del cuerpo legisla-tivo. a él
corresponde la iniciativa de las leyes, reglamentos e instituciones que en su
sabiduría juzgue necesarios a la salud de la República. Él será
DoctRiNa Del libeRtaDoR
108
consultado por el poder ejecutivo antes de poner en
ejecución las leyes, reglamentos e instituciones que el Gobierno decreta. en
todos los casos arduos, el dictamen del consejo de estado será oído y sus
avisos tendrán la más grande influencia en las deliberaciones del Jefe Supremo.
la alta corte de Justicia, que forma el tercer
poder del cuerpo sobera-no, se ha establecido ya, y su instalación no ha tenido
efecto, porque antes me ha parecido consultar al consejo sobre tan importante
institución, su forma y los funcionarios que han de llenar estas eminentes
dignidades. la alta corte de Justicia es la primera necesidad de la República.
con ella quedarán a cubierto los derechos de todos y las propiedades, la
inocencia y los méritos de los ciudadanos no serán hollados por la arbitrariedad
de ningún jefe militar o civil, y ni aun del Jefe Supremo. el poder judiciario
de la alta corte de Justicia goza de toda la independencia que le concede la
constitución federal de la República de Venezuela.
la erección de un tribunal de comercio o cuerpo
consular ha tenido lugar en favor de los asuntos comerciales y de la protección
de la agricul-tura, que tanto ha menester de prontas y urgentes medidas. la
erección del consulado hará conocer a V.e. la naturaleza de este benéfico
cuerpo. las provincias libres de Venezuela han recibido la organización regular
que han permitido las circunstancias y la situación del enemigo. en barce-lona
el general de brigada tadeo Monagas ha sido nombrado gobernador y comandante
general de aquella provincia, prescribiéndole los límites que anteriormente
tenía, el número y la fuerza de los cuerpos militares que deben defenderla y
pacificarla. un gobernador civil está encargado provisionalmente del poder
judicial de aquella provincia; pero inmedia-tamente sujeto a la alta corte de
Justicia. el general Monagas ha recibido instrucciones detalladas para la
conservación de los bienes nacionales, el
restablecimiento del orden civil en toda la
provincia y su organización. el general de división José Francisco bermúdez,
nombrado goberna-
dor y comandante general de la provincia de cumaná,
ha sido encargado por el Gobierno del doble objeto de pacificar la provincia y
libertar la capital, para lo cual debe organizar y disciplinar tres o cuatro
batallones de infantería y uno o dos escuadrones de caballería, tanto para
expulsar los españoles como para destruir las facciones que la disidencia del
general
biblioteca ayacucho
109
Mariño había producido en la provincia, aplicando
su mayor atención a restablecer el orden que el espíritu de partido había allí
alterado, y a pro-teger la agricultura, el comercio, y la industria; tratando a
los cumaneses con la suavidad a que ellos son acreedores por su fidelidad a la
causa de la independencia.
la invicta isla de Margarita, que a la sombra de
sus laureles podía descansar en el reposo que procura la paz, ha necesitado en
estos últimos tiempos de todos los cuidados de un gobierno paternal. las
victorias de Margarita han agotado sus recursos; así, armas y pertrechos se han
man-dado comprar para auxiliarla, y el almirante brión está especialmente
en-cargado de llenar este agradable deber en favor de un pueblo que merece ser
libre y ha menester la protección de sus hermanos.
la organización de Margarita es la obra del
benemérito general aris-mendi y a su cabeza se halla actualmente el general
Francisco esteban Gómez.
el general Páez, que ha salvado las reliquias de la
Nueva Granada, tiene bajo la protección de las armas de la República las
provincias de barinas y casanare. ambas tienen sus gobernadores políticos y
civiles y sus organizaciones cual las circunstancias han permitido; pero el
orden, la subordinación y buena disciplina reinan allí por todas partes, y no
pa-rece que la guerra agita aquellas bellas provincias. ellas han reconocido y
prestado juramento a la autoridad suprema, y sus magistrados merecen la confianza
del Gobierno.
libertada Guayana por las armas venezolanas, ha
sido mi primer cuidado incorporar esta provincia, como parte integrante, a la
República de Venezuela, y ordenar la erección de un cuerpo municipal. ella ha
sido dividida en tres departamentos cuyos límites se han fijado según la
natu-raleza del país, y su organización civil y militar consta por los
documentos que presento a la consideración de V.e.
el general de división Manuel cedeño está nombrado
gobernador y comandante general de la provincia de Guayana, y su defensa le
está igualmente encargada con diez escuadrones de caballería, dos batallones de
infantería y dos compañías de artillería, y de la Guardia Nacional.
Desde la segunda época de la República ha sido
conocida la nece-
DoctRiNa Del libeRtaDoR
110
sidad de fijar un centro de autoridad para las
relaciones exteriores, recibir cónsules y enviados extranjeros, entablar,
concluir negociaciones de co-mercio, comprar y contratar armas, municiones,
vestuarios y toda especie de elementos de guerra. Pero sobre todo el objeto más
importante que reclama imperiosamente el nombramiento de un consejo de
Gobierno, es el de llenar provisionalmente las funciones del Jefe Supremo en
caso de fallecimiento. la República sufrirá un considerable trastorno si el
consejo de Gobierno no quedase establecido antes de emprender yo la próxima
campaña. Por tanto me congratulo con V.e. de haber procurado este nuevo apoyo a
la República.
los soldados del ejército libertador eran demasiado
acreedores a las recompensas del Gobierno para que hubiese podido olvidarlos.
hombres que han arrostrado todos los peligros, que han abandonado todos los
bienes y que han sufrido todos los males no debían quedar sin el justo galardón
que merecen su desprendimiento, su valor y su virtud. yo, pues, a nombre de la
República, he mandado distribuir todos los bienes nacionales entre los
defensores de la patria. la ley que fija los términos y la especie de esta donación,
es el documento que con mayor satisfacción tengo el honor de ofrecer al
consejo. el premio del mérito es el acto más augusto del poder humano.
la ciudad de angostura será provisoriamente la
residencia y capital del Gobierno de Venezuela. Permanecerán, pues, en ella
hasta que la ca-pital de caracas sea liberada, los consejos de Gobierno y
estado, la alta corte de Justicia y la comisión especial para la repartición de
los bienes nacionales entre los militares del ejército libertador.
la religión de Jesús, que el congreso de Venezuela
decretó como la exclusiva y dominante del estado, ha llamado poderosamente mi
atención pues la orfandad espiritual, a que desgraciadamente nos hallamos
redu-cidos, nos compele imperiosamente a convocar una junta eclesiástica, a que
estoy autorizado como jefe de un pueblo cristiano, que nada puede segregar de
la comunidad de la iglesia romana. esta convocatoria, que es el fruto de mis
consultas a eclesiásticos doctos y piadosos, llenará de con-suelo el ánimo
afligido de los discípulos de Jesús y de nuestros religiosos conciudadanos.
biblioteca ayacucho
111
¡Señores del consejo de estado!
la instalación de un cuerpo tan respetable y digno
de la confianza del pueblo es una época fausta para la nación. el Gobierno que,
en medio de tantas catástrofes y aislado entre tantos escollos, no contaba
antes con ningún apoyo, tendrá ahora por guía una congregación de ilustres
militares, magistrados, jueces y administradores, y se hallará en lo futuro
protegido, no sólo de una fuerza efectiva, sino sostenido de la primera de
todas las fuerzas, que es la opinión pública. la consideración popular, que sabrá
inspirar el consejo de estado, será el más firme escudo del Gobierno.
[angostura, 10 de noviembre de 1817]37.
Simón Bolívar
37. este
documento ha sido publicado a veces erróneamente con fecha 1o de noviembre,
pero consta que la instalación del consejo de estado se llevó a cabo el día 10.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
112
24
en carta escrita al entonces coronel antonio José
de Sucre desde angostura el 11 de noviembre de 1817,
bolívar le da instrucciones para cortar de raíz el
mal de la guerra civil que amenazaba con extenderse por el oriente de Venezuela
angostura, 11 de noviembre de 1817
Señor coronel antonio José de Sucre.
Mi querido coronel:
he RecibiDo con mucho gusto su apreciable de 5 del
corriente en Matu-rín, en que me participa los asuntos ocurridos con el general
Mariño y en que Vd. se ha portado con la delicadeza y tino que yo esperaba.
celebro infinito que Vd. haya visto y tratado al general Mariño del modo que lo
ha hecho, sin desesperarlo y con la consideración que él se merece por su
conducta en estos últimos días que me parece bastante favorable a nuestros
intereses comunes; sobre todo si logramos que el general Mariño se reúna de nuevo
al gobierno con la sinceridad que él me ofrece. yo contesto al general Mariño
lo que Vd. verá por el oficio y carta. esta es mi última deliberación y no la
revocaré jamás. a ella debe Vd. someterse y hacerla obedecer. es la única que
puede salvarnos, porque el general Mariño no puede servir en el día en cumaná
de modo alguno; y sólo bermúdez puede realizar los planes del Gobierno, que se
dirigen todos a la libertad general y a la concordia entre todas las partes de
la República. apruebo que a las tropas del general Mariño se les den los
auxilios de víveres y demás que puedan necesitar, pues corresponden a la
República, siempre que no sean enemigas o traten de hostilizarnos; cosa que
estoy lejos de creer, según lo que Vd. mismo me dice por su carta. Procure Vd.,
Sucre, que si no son
biblioteca ayacucho
113
amigas estas tropas, lo sean por fin y sirvan a la
patria en lugar de destruirla. la política es la que debe hacerlo todo. Si, por
desgracia, Mariño desconoce su deber, Vds. emplearán todos sus ardides para
atraer sus tropas; y si no, procurarán Vds. emplear la fuerza; pero de modo que
no sea con escándalo ni perjuicio. De resto me refiero en todo a las
instrucciones que he dado anteriormente, porque son las únicas que se deben
seguir y las únicas que convienen en el día. Sólo sí recomiendo a Vd. mucho que,
si el general Mariño se somete voluntariamente, se le trate con la mayor
dignidad, y como a un hombre que acaba de hacer un importante servicio con no
haber manchado las armas de Venezuela con la guerra civil. la disminución del
mal es un bien, y este bien debe premiarse en cuanto sea compatible con el
decoro del Gobierno, que es en lo que consiste la mayor dificultad para poder
ejercer la clemencia. Pero si, por el contrario, el general Mariño resiste a
sus órdenes, y Vds. logran aprehenderlo es preciso enviarlo aquí con toda
seguridad. este es mi ultimátum.
Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
114
25
en una proclama dirigida el 12 de junio de 1818,
desde angostura, a los habitantes del Río de la Plata –la argentina de hoy–, el
libertador reafirma su idea esencial de la unidad continental, en la guerra y
en la paz
SiMÓN bolíVaR,
Jefe Supremo de la República de Venezuela, etc.,
etc., etc.
¡habitantes del Río de la Plata!
VueStRoS heRMaNoS de Venezuela han seguido con
vosotros la glorio-sa carrera que desde el 19 de abril de 1810 ha hecho
recobrar a la américa la existencia política de que la habían privado los
tiranos de españa. Vene-zuela ha visto con gozo y admiración vuestra sabia
reforma, vuestra gloria militar y vuestra felicidad pública. ella no ha podido
lisonjearse de haberos igualado en fortuna; pero sí en los principios y en el
objeto. en todo hemos sido iguales. Sólo la fatalidad, anexa a Venezuela, la ha
hecho sucumbir dos veces, y su tercer período se disputa con un encarnizamiento
de que únicamente nuestra historia suministra ejemplo. ocho años de combates,
de sacrificios y de ruinas han dado a nuestra patria el derecho de igualarse a
la vuestra, aunque infinitamente más espléndida y dichosa.
la sabiduría del Gobierno del Río de la Plata en
todos los departa-mentos de su administración, sus transacciones políticas con
las naciones extranjeras y el poder de sus armas en el fondo del Perú y en la
región de chile, son ejemplos elocuentes que persuadirán a los pueblos de la
américa a seguir la noble senda del honor y libertad. Venezuela, aunque de
lejos, no os perderá de vista.
¡habitantes del Río de la Plata! la República de
Venezuela, aunque cubierta de luto, os ofrece su hermandad; y cuando cubierta
de laureles
biblioteca ayacucho
115
haya extinguido los últimos tiranos que profanan su
suelo, entonces os convidará a una sola sociedad, para que nuestra divisa sea
Unidad en la américa meridional.
cuartel General de angostura, a 12 de junio de
1818. – 8o
Simón Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
116
26
ante las amenazas de intervención de las potencias
europeas coaligadas en la Santa alianza, la República de Venezuela emite una
declaración −firmada por su jefe supremo, Simón
bolívar, el 20 de noviembre de 1818− en la cual ratifica su voluntad de vivir
independiente o perecer en la contienda
SiMÓN bolíVaR,
Jefe Supremo de la República de Venezuela, etc.,
etc.
coNSiDeRaNDo que cuando el gobierno español
solicita la mediación de las altas potencias para restablecer su autoridad, a
título de reconciliación sobre los pueblos libres e independientes de américa,
conviene declarar a la faz del mundo los sentimientos y decisión de Venezuela;
Que aunque estos sentimientos y esta decisión se
han manifestado en la República desde el 5 de julio de 1811, y más
particularmente desde los primeros anuncios de la solicitud del gabinete de
Madrid, es del deber del gobierno en quien reside la representación nacional,
reiterarlos y de-clararlos legal y solemnemente;
Que esta declaración franca y sincera, no sólo es
debida a las altas potencias, en testimonio de consideración y respeto, sino
indispensable para calmar los ánimos de los ciudadanos de Venezuela;
Reunidos en junta nacional el consejo de estado, la
alta corte de Justicia, el Gobernador Vicario General de este obispado sede
vacante, el estado Mayor General y todas las autoridades civiles y militares
después de haber examinado detenidamente la conducta del Gobierno español,
hemos tenido presente:
1o Que la idea de una reconciliación cordial jamás
ha entrado en las miras del Gobierno español.
2o Que habiéndosela propuesto la Gran bretaña por
dos veces desde
biblioteca ayacucho
117
los primeros días de las desavenencias, la ha
desechado con desprecio de todos.
3o Que al mismo tiempo que se trataba de
reconciliación, ella blo-queaba nuestros puertos, mandaba ejércitos contra
nosotros y tramaba conspiraciones para destruirnos.
4o Que habiéndose sometido Venezuela bajo una
capitulación so-lemne38; apenas ésta depuso sus armas, cuando ella la violó en
todas sus partes, sacrificando millares de ciudadanos, cuyos derechos había
jurado respetar.
5o Que haciéndonos una guerra de exterminio sin
respetar el sexo, la edad ni la condición, ha roto los vínculos sociales y ha
excitado un odio justo e implacable.
6o Que este odio se ha exaltado por las atrocidades
que ha cometido y por la mala fe con que nos mira bajo de todos aspectos.
7o Que toda la américa y muy particularmente
Venezuela, está íntima-mente convencida de la imposibilidad absoluta en que se
halla la españa de restablecer de ningún modo su autoridad en este continente.
8o Que toda la américa está ya satisfecha de sus
fuerzas y de sus recur-sos: conoce sus ventajas naturales y medios de defensa,
y está segura de que no hay sobre la tierra poder bastante para ligarla otra
vez a la españa.
9o Que cuando lo hubiese, está resuelta a perecer
primero que some-terse de nuevo a un gobierno de sangre, de fuego y de
exterminio.
10o Que hallándonos en posesión de la libertad e
independencia que la naturaleza nos había concedido, y que las leyes mismas de
españa, y los ejemplos de su historia, nos autorizaban a recobrar por las
armas, como efectivamente lo hemos ejecutado, sería un acto de demencia y
estolidez so-meternos bajo cualesquiera condiciones que sean al Gobierno
español.
Por todas estas consideraciones, el Gobierno de
Venezuela, intérprete de la intención y de la voluntad nacional, ha tenido a
bien pronunciar a la faz del mundo la siguiente declaración:
1o Que la República de Venezuela, por derecho
divino y humano, está
38. alude a la capitulación del general Francisco
de Miranda, en julio de 1812.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
118
emancipada de la nación española y constituida en
un estado indepen-diente, libre y soberano.
2o Que la españa no tiene justicia para reclamar su
dominación, ni la europa derecho para intentar someterla al Gobierno español.
3o Que no ha solicitado, ni solicitará jamás, su
incorporación a la nación española.
4o Que no ha solicitado la mediación de las altas
potencias para re-conciliarse con la españa.
5o Que no tratará jamás con la españa sino de igual
a igual, en paz y en guerra, como lo hacen recíprocamente todas las naciones.
6o Que únicamente desea la mediación de las
potencias extranjeras, para que interpongan sus buenos oficios en favor de la
humanidad, invi-tando a la españa a ejecutar y concluir un tratado de paz y
amistad con la nación venezolana, reconociéndola y tratándola como una nación
libre, independiente y soberana.
7o Últimamente declara la República de Venezuela
que desde el 19 de abril de 1810, está combatiendo por sus derechos; que ha
derramado la mayor parte de la sangre de sus hijos; que ha sacrificado todos
sus bienes, todos sus goces y cuanto es caro y sagrado entre los hombres por
recobrar sus derechos soberanos, y que por mantenerlos ilesos, como la divina
providencia se los ha concedido está resuelto el pueblo de Venezuela a
sepultarse todo entero en medio de sus ruinas, si la españa, la europa y el
mundo se empeñan en encorvarla bajo el yugo español.
Dado, y firmado de mi mano, sellado con el sello
provisional de la República, y refrendado por el Secretario de estado en el
Palacio de Gobierno en angostura a 20 de noviembre de 1818, año octavo de la
independencia.
Simón Bolívar
Por S.e. el Jefe Supremo,
el Secretario de estado,
Pedro briceño Méndez
biblioteca ayacucho
119
27
en la oración inaugural del congreso de angostura,
reunido el 15 de febrero de 1819, el libertador hace explícita
profesión de fe de sus ideas políticas democráticas
y republicanas. este documento, conocido como el “Discurso de angostura” por
antonomasia, encierra una completa síntesis del ideario de bolívar
SeÑoR. ¡DichoSo el ciuDaDaNo que bajo el escudo de
las armas de su mando ha convocado la Soberanía Nacional para que ejerza su
voluntad absoluta! yo, pues, me cuento entre los seres más favorecidos de la
Divina Providencia, ya que he tenido el honor de reunir a los representantes
del pueblo de Venezuela en este augusto congreso, fuente de la autoridad
legíti-ma, depósito de la voluntad soberana y árbitro del destino de la Nación.
al transmitir a los representantes del pueblo el
Poder Supremo que se me había confiado, colmo los votos de mi corazón, los de
mis conciu-dadanos y los de nuestras futuras generaciones, que todo lo esperan
de vuestra sabiduría, rectitud y prudencia. cuando cumplo con este dulce deber,
me liberto de la inmensa autoridad que me agobiaba, como de la responsabilidad
ilimitada que pesaba sobre mis débiles fuerzas. Solamente una necesidad
forzosa, unida a la voluntad imperiosa del pueblo, me habría sometido al terrible
y peligroso encargo de Dictador Jefe Supremo de la República. ¡Pero ya respiro
devolviéndoos esta autoridad, que con tanto riesgo, dificultad y pena he
logrado mantener en medio de las tribulaciones más horrorosas que pueden
afligir a un cuerpo social!
No ha sido la época de la República, que he
presidido, una nueva tempestad política, ni una guerra sangrienta, ni una
anarquía popular, ha sido, sí, el desarrollo de todos los elementos
desorganizadores: ha sido la inundación de un torrente infernal que ha
sumergido la tierra de Venezuela. un hombre ¡y un hombre como yo! ¿Qué diques
podría oponer al ímpetu de estas devastaciones? en medio de este piélago de
angustias no he sido más que un vil juguete del huracán revolucionario que me
arrebataba como
DoctRiNa Del libeRtaDoR
120
una débil paja. yo no he podido hacer ni bien ni
mal; fuerzas irresistibles han dirigido la marcha de nuestros sucesos;
atribuírmelos no sería justo y sería darme una importancia que no merezco.
¿Queréis conocer los autores de los acontecimientos pasados y del orden actual?
consultad los anales de españa, de américa, de Venezuela; examinad las leyes de
indias, el régimen de los antiguos mandatarios, la influencia de la religión y
del dominio extranjero; observad los primeros actos del gobierno repu-blicano,
la ferocidad de nuestros enemigos y el carácter nacional. No me preguntéis
sobre los efectos de estos trastornos para siempre lamentables; apenas se me
puede suponer simple instrumento de los grandes móviles que han obrado sobre
Venezuela; sin embargo mi vida, mi conducta, todas mis acciones públicas y
privadas están sujetas a la censura del pueblo. ¡Representantes! vosotros
debéis juzgarlas. yo someto la historia de mi mando a vuestra imparcial
decisión; nada añadiré para excusarla; ya he dicho cuanto puede hacer mi
apología. Si merezco vuestra aprobación, habré alcanzado el sublime título de
buen ciudadano, preferible para mí al de Libertador que me dio Venezuela39, al
de Pacificador que me dio cundinamarca40, y a los que el mundo entero puede
dar.
¡Legisladores! yo deposito en vuestras manos el
mando supremo de Venezuela. Vuestro es ahora el augusto deber de consagraros a
la felicidad de la República: en vuestras manos está la balanza de nuestros
destinos, la medida de nuestra gloria: ellas sellarán los decretos que fijen
nuestra Libertad. en este momento el Jefe Supremo de la República no es más que
un simple ciudadano; y tal quiere quedar hasta la muerte. Serviré sin embargo
en la carrera de las armas mientras haya enemigos en Venezuela. Multitud de
beneméritos hijos tiene la patria capaces de dirigirla, talentos, virtudes,
experiencia y cuanto se requiere para mandar a hombres libres, son el
patrimonio de muchos de los que aquí representan el pueblo; y fuera
39. en mayo
de 1813, a su paso por la ciudad de Mérida, en los andes venezolanos, Si-món
bolívar fue aclamado por el pueblo como su Libertador, título que le fue
conferido en octubre de ese mismo año, de un modo oficial y solemne, por la
municipalidad de su ciudad natal, caracas.
40. así fue
llamado bolívar en diciembre de 1814, cuando a la cabeza de un ejército logró
que la Provincia de cundinamarca, cuya capital era bogotá, se uniese a las
demás Provin-cias confederadas de la Nueva Granada (hoy colombia).
biblioteca ayacucho
121
de este soberano cuerpo se encuentran ciudadanos
que en todas épocas han mostrado valor para arrostrar los peligros, prudencia
para evitarlos y el arte en fin de gobernarse y de gobernar a otros. estos
ilustres varones merecerán sin duda los sufragios del congreso y a ellos se
encargará del gobierno, que tan cordial y sinceramente acabo de renunciar para
siempre.
la continuación de la autoridad en un mismo
individuo frecuente-mente ha sido el término de los gobiernos democráticos. las
repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es
tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el
poder. el pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de
donde se origina la usurpación y la tiranía. un justo celo es la garantía de la
libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que
el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente.
ya, pues, que por este acto de mi adhesión a la
libertad de Venezuela puedo aspirar a la gloria de ser contado entre sus más
fieles amantes; permitidme, Señor, que exponga con la franqueza de un verdadero
repu-blicano mi respetuoso dictamen en este Proyecto de Constitución41 que me
tomo la libertad de ofreceros en testimonio de la sinceridad y del candor de
mis sentimientos. como se trata de la salud de todos, me atrevo a creer que
tengo derecho para ser oído por los representantes del pueblo. yo sé muy bien
que vuestra sabiduría no ha menester de consejos, y sé también que mi Proyecto,
acaso, os parecerá erróneo, impracticable. Pero, Señor, aceptad con benignidad
este trabajo, que más bien es el tributo de mi sin-cera sumisión al congreso
que el efecto de una levedad presuntuosa. Por otra parte, siendo vuestras
funciones la creación de un cuerpo político y aun se podría decir la creación
de una sociedad entera, rodeada de todos los inconvenientes que presenta una
situación la más singular y difícil, quizás el grito de un ciudadano pueda
advertir la presencia de un peligro encubierto o desconocido.
41. el
Proyecto de constitución para la República de Venezuela presentado por el
li-bertador al congreso fue discutido por dicho cuerpo y sirvió de base, con
numerosas modificaciones –algunas de ellas sustanciales–, para la constitución
aprobada en agosto del propio año.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
122
echando una ojeada sobre lo pasado, veremos cuál es
la base de la República de Venezuela.
al desprenderse la américa de la monarquía
española, se ha encon-trado semejante al imperio Romano, cuando aquella enorme
masa cayó dispersa en medio del antiguo mundo. cada desmembración formó
en-tonces una nación independiente conforme a su situación o a sus intereses;
pero con la diferencia de que aquellos miembros volvían a restablecer sus
primeras asociaciones. Nosotros ni aun conservamos los vestigios de lo que fue
en otro tiempo; no somos europeos, no somos indios, sino una especie media
entre los aborígenes y los españoles. americanos por naci-miento y europeos por
derechos, nos hallamos en el conflicto de disputar a los naturales los títulos
de posesión y de mantenernos en el país que nos vio nacer, contra la oposición
de los invasores; así nuestro caso es el más extraordinario y complicado.
todavía hay más; nuestra suerte ha sido siempre puramente pasiva, nuestra
existencia política ha sido siempre nula y nos hallamos en tanta más dificultad
para alcanzar la libertad cuanto que estábamos colocados en un grado inferior
al de la servidumbre; porque no solamente se nos había robado la libertad sino
también la tiranía activa y doméstica. Permítaseme explicar esta paradoja. en
el régimen absoluto, el poder autorizado no admite límites. la voluntad del déspota
es la ley Suprema ejecutada arbitrariamente por los subalternos que participan
de la opresión organizada en razón de la autoridad de que gozan. ellos están
encargados de las funciones civiles, políticas, militares y religiosas; pero al
fin son persas los sátrapas de Persia, son turcos los bajaes del gran señor,
son tártaros los sultanes de la tartaria. la china no envía a buscar mandarines
a la cuna de Gengis Kan que la conquistó. Por el contrario, la américa todo lo
recibía de españa que realmente la había privado del goce y ejercicio de la
tiranía activa, no permitiéndonos sus funciones en nuestros asuntos domésticos
y administración interior. esta abnegación nos había puesto en la imposibilidad
de conocer el curso de los negocios públicos; tampoco gozábamos de la
consideración personal que inspira el brillo del poder a los ojos de la
multitud, y que es de tanta importancia en las grandes revoluciones. lo diré de
una vez, estábamos abstraídos, ausentes del universo en cuanto era relativo a
la ciencia del Gobierno.
biblioteca ayacucho
123
uncido el pueblo americano al triple yugo de la
ignorancia, de la tiranía y del vicio, no hemos podido adquirir ni saber, ni
poder, ni virtud. Discípulos de tan perniciosos maestros, las lecciones que
hemos recibi-do, y los ejemplos que hemos estudiado, son los más destructores.
Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza; y por el vicio se nos
ha degradado más bien que por la superstición. la esclavitud es la hija de las
tinieblas; un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción;
la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inex-periencia de
hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil: adoptan como
realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la
traición por el patriotismo, la venganza por la justicia. Semejante a un
robusto ciego que, instigado por el sentimiento de sus fuerzas, marcha con la
seguridad del hombre más perspicaz, y dando en todos los escollos no puede
rectificar sus pasos. un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy pronto
vuelve a perderla; porque en vano se esforzarán en mostrarle que la felicidad
consiste en la práctica de la virtud; que el imperio de las leyes es más
poderoso que el de los tiranos, porque son más inflexibles, y todo debe someterse
a su benéfico rigor; que las buenas costumbres, y no la fuerza, son las
columnas de las leyes; que el ejercicio de la justicia es el ejercicio de la
libertad. así, legisladores, vuestra empresa es tanto más ímproba cuanto que
tenéis que constituir a hombres pervertidos por las ilusiones del error y por
incentivos nocivos. la libertad, dice Rousseau, es un alimento suculento pero
de difícil digestión. Nues-tros débiles conciudadanos tendrán que enrobustecer
su espíritu mucho antes que logren digerir el saludable nutritivo de la
libertad. entumidos sus miembros por las cadenas, debilitada su vista en las
sombras de las mazmorras, y aniquilados por las pestilencias serviles, ¿serán
capaces de marchar con pasos firmes hacia el augusto templo de la libertad?
¿Serán capaces de admirar de cerca sus espléndidos rayos y respirar sin
opresión el éter puro que allí reina?
Meditad bien vuestra elección, legisladores. No
olvidéis que vais a echar los fundamentos a un pueblo naciente que podrá
elevarse a la gran-deza que la naturaleza le ha señalado, si vosotros
proporcionáis su base al eminente rango que le espera. Si vuestra elección no
está presidida por
DoctRiNa Del libeRtaDoR
124
el genio tutelar de Venezuela, que debe inspiraros
el acierto al escoger la naturaleza y la forma de gobierno que vais a adoptar
para la felicidad del pueblo; si no acertáis, repito, la esclavitud será el
término de nuestra transformación.
los anales de los tiempos pasados os presentarán
millares de gobier-nos. traed a la imaginación las naciones que han brillado
sobre la tierra, y contemplaréis afligidos que casi toda la tierra ha sido, y
aún es, víctima de sus gobiernos. observaréis muchos sistemas de manejar
hombres, mas todos para oprimirlos; y si la costumbre de mirar al género humano
con-ducido por pastores de pueblos, no disminuyese el horror de tan chocante
espectáculo, nos pasmaríamos al ver nuestra dócil especie pacer sobre la superficie
del globo como viles rebaños destinados a alimentar a sus crueles conductores.
la naturaleza a la verdad nos dota, al nacer, del incentivo de la libertad; mas
sea pereza, sea propensión inherente a la humanidad, lo cierto es que ella
reposa tranquila aunque ligada con las trabas que le imponen. al contemplarla
en este estado de prostitución, parece que tenemos razón para persuadirnos que
los más de los hombres tienen por verdadera aquella humillante máxima, que más
cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la
tiranía. ¡ojalá que esta máxima contraria a la moral de la naturaleza, fuese
falsa! ¡ojalá que esta máxima no estuviese sancionada por la indolencia de los
hombres con respecto a sus derechos más sagrados!
Muchas naciones antiguas y modernas han sacudido la
opresión; pero son rarísimas las que han sabido gozar de algunos preciosos
momentos de libertad; muy luego han recaído en sus antiguos vicios políticos;
porque son los pueblos más bien que los gobiernos los que arrastran tras sí la
tiranía. el hábito de la dominación los hace insensibles a los encantos del
honor y de la prosperidad nacional; y miran con indolencia la gloria de vivir
en el movimiento de la libertad, bajo la tutela de leyes dictadas por su propia
voluntad. los fastos del universo proclaman esta espantosa verdad.
Sólo la democracia, en mi concepto, es susceptible
de una absoluta libertad; pero, ¿cuál es el gobierno democrático que ha reunido
a un tiempo, poder, prosperidad y permanencia? ¿y no se ha visto por el
con-trario la aristocracia, la monarquía cimentar grandes y poderosos imperios
biblioteca ayacucho
125
por siglos y siglos? ¿Qué gobierno más antiguo que
el de china? ¿Qué república ha excedido en duración a la de esparta, a la de
Venecia? ¿el imperio Romano no conquistó la tierra? ¿No tiene la Francia
catorce siglos de monarquía? ¿Quién es más grande que la inglaterra? estas
naciones, sin embargo, han sido o son aristocracias y monarquías.
a pesar de tan crueles reflexiones, yo me siento
arrebatado de gozo por los grandes pasos que ha dado nuestra República al
entrar en su noble carrera. amando lo más útil, animada de lo más justo, y
aspirando a lo más perfecto al separarse Venezuela de la nación española, ha
recobrado su independencia, su libertad, su igualdad, su soberanía nacional.
cons-tituyéndose en una República Democrática proscribió la monarquía, las
distinciones, la nobleza, los fueros, los privilegios: declaró los derechos del
hombre, la libertad de obrar, de pensar, de hablar y de escribir. estos actos
eminentemente liberales jamás serán demasiado admirados por la pureza que los
ha dictado. el primer congreso de Venezuela42 ha estampado en los anales de
nuestra legislación, con caracteres indelebles, la majestad del pueblo
dignamente expresada, al sellar el acto social más capaz de formar la dicha de
una nación. Necesito de recoger todas mis fuerzas para sentir con toda la
vehemencia de que soy susceptible, el supremo bien que en-cierra en sí este
código inmortal de nuestros derechos y de nuestras leyes. ¡Pero cómo osaré
decirlo!, ¿me atreveré yo a profanar con mi censura las tablas sagradas de
nuestras leyes…? hay sentimientos que no se pueden contener en el pecho de un
amante de la patria; ellos rebosan agitados por su propia violencia, y a pesar
del mismo que los abriga, una fuerza imperiosa los comunica. estoy penetrado de
la idea de que el Gobierno de Venezuela debe reformarse; y que aunque muchos
ilustres ciudadanos piensan como yo, no todos tienen el arrojo necesario para
profesar públi-camente la adopción de nuevos principios. esta consideración me
insta a tomar la iniciativa en un asunto de la mayor gravedad, y en que hay
sobrada audacia en dar avisos a los consejeros del pueblo.
cuanto más admiro la excelencia de la constitución
Federal de Ve-nezuela, tanto más me persuado de la imposibilidad de su
aplicación a
42. alude al constituyente de 1811-1812.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
126
nuestro estado. y según mi modo de ver, es un
prodigio que su modelo en el Norte de américa subsista tan prósperamente y no
se trastorne al aspecto del primer embarazo o peligro. a pesar de que aquel
pueblo es un modelo singular de virtudes políticas y de ilustración moral; no
obstante que la libertad ha sido su cuna, se ha criado en la libertad y se
alimenta de pura libertad: lo diré todo, aunque bajo de muchos respectos, este
pueblo es único en la historia del género humano, es un prodigio, repito, que
un sistema tan débil y complicado como el federal haya podido regirlo en
circunstancias tan difíciles y delicadas como las pasadas. Pero sea lo que
fuere de este Gobierno con respecto a la Nación americana43, debo decir que ni
remotamente ha entrado en mi idea asimilar la situación y natura-leza de dos
estados tan distintos como el inglés americano y el americano español. ¿No
sería muy difícil aplicar a españa el código de libertad política, civil y
religiosa de inglaterra? Pues aún es más difícil adaptar en Venezuela las leyes
del Norte de américa. ¿No dice el Espíritu de las Leyes que éstas deben ser
propias para el pueblo que se hacen; que es una gran casualidad que las de una
nación puedan convenir a otra; que las leyes deben ser relativas a lo físico del
país, al clima, a la calidad del terreno, a su situación, a su extensión, al
género de vida de los pueblos; referirse al grado de libertad que la
constitución puede sufrir, a la religión de los habitantes, a sus
inclinaciones, a sus riquezas, a su número, a su comer-cio, a sus costumbres, a
sus modales? ¡he aquí el código que debíamos consultar, y no el de Washington!
la constitución venezolana sin embargo de haber
tomado sus bases de la más perfecta, si se atiende a la corrección de los
principios y a los efectos benéficos de su administración, difirió
esencialmente de la ameri-cana en un punto cardinal, y sin duda el más
importante. el congreso de Venezuela como el americano participa de algunas de
las atribuciones del Poder ejecutivo. Nosotros, además, subdividimos este Poder
habiéndolo sometido a un cuerpo colectivo sujeto por consiguiente a los
inconvenientes de hacer periódica la existencia del Gobierno, de suspenderla y
disolverla siempre que se separan sus miembros. Nuestro triunvirato carece, por
43. aquí, y
en los párrafos siguientes, las expresiones “americano”, “Nación americana”,
etc., se refieren a los estados unidos de Norteamérica.
biblioteca ayacucho
127
decirlo así, de unidad, de continuación y de
responsabilidad individual; está privado de acción momentánea, de vida
continua, de uniformidad real, de responsabilidad inmediata, y un gobierno que
no posee cuanto constituye su moralidad, debe llamarse nulo.
aunque las facultades del Presidente de los estados
unidos están limitadas con restricciones excesivas, ejerce por sí solo todas
las funciones gubernativas que la constitución le atribuye, y es indubitable
que su ad-ministración debe ser más uniforme, constante y verdaderamente propia
que la de un poder diseminado entre varios individuos cuyo compuesto no puede
ser menos que monstruoso.
el Poder Judiciario en Venezuela es semejante al
americano, indefinido en duración, temporal y no vitalicio; goza de toda la
independencia que le corresponde.
el primer congreso en su constitución Federal más
consultó el espí-ritu de las provincias, que la idea sólida de formar una
República indivisible y central. aquí cedieron nuestros legisladores al empeño
inconsiderado de aquellos provinciales seducidos por el deslumbrante brillo de
la felicidad del Pueblo americano, pensando que las bendiciones de que goza son
de-bidas exclusivamente a la forma de gobierno y no al carácter y costumbres de
los ciudadanos. y en efecto, el ejemplo de los estados unidos por su peregrina
prosperidad era demasiado lisonjero para que no fuese seguido. ¿Quién puede
resistir al atractivo victorioso del goce pleno y absoluto de la soberanía, de
la independencia, de la libertad? ¿Quién puede resistir al amor que inspira un
gobierno inteligente que liga a un mismo tiempo los derechos particulares a los
derechos generales; que forma de la voluntad común la ley Suprema de la
voluntad individual? ¿Quién puede resistir al imperio de un gobierno bienhechor
que con una mano hábil, activa, y poderosa dirige siempre, y en todas partes,
todos sus resortes hacia la perfección social, que es el fin único de las
instituciones humanas?
Mas por halagüeño que parezca y sea en efecto este
magnífico sistema federativo, no era dado a los venezolanos ganarlo
repentinamente al salir de las cadenas. No estábamos preparados para tanto
bien; el bien, como el mal, da la muerte cuando es súbito y excesivo. Nuestra
constitución Moral no tenía todavía la consistencia necesaria para recibir el
beneficio
DoctRiNa Del libeRtaDoR
128
de un gobierno completamente representativo, y tan
sublime cuanto que podía ser adaptado a una República de Santos.
¡Representantes del Pueblo! Vosotros estáis
llamados para consagrar o suprimir cuanto os parezca digno de ser conservado,
reformado o des-echado en nuestro pacto social. a vosotros pertenece el
corregir la obra de nuestros primeros legisladores; yo querría decir que a
vosotros toca cubrir una parte de la belleza que contiene nuestro código
político; porque no todos los corazones están formados para amar a todas las
beldades; ni todos los ojos son capaces de soportar la luz celestial de la
perfección. el libro de los apóstoles, la moral de Jesús, la obra divina que
nos ha envia-do la Providencia para mejorar a los hombres, tan sublime, tan
santa, es un diluvio de fuego en constantinopla, y el asia entera ardería en
vivas llamas, si este libro de paz se le impusiese repentinamente por código de
religión, de leyes y de costumbres.
Séame permitido llamar la atención del congreso
sobre una materia que puede ser de una importancia vital. tengamos presente que
nuestro pueblo no es el europeo, ni el americano del Norte, que más bien es un
compuesto de áfrica y de américa, que una emanación de la europa; pues que
hasta la españa misma deja de ser europea por su sangre africana, por sus
instituciones y por su carácter. es imposible asignar con propiedad a qué
familia humana pertenecemos. la mayor parte del indígena se ha aniquilado, el europeo
se ha mezclado con el americano y con el africano, y éste se ha mezclado con el
indio y con el europeo. Nacidos todos del seno de una misma madre, nuestros
padres, diferentes en origen y en sangre, son extranjeros, y todos difieren
visiblemente en la epidermis; esta desemejanza trae un reato de la mayor
trascendencia.
los ciudadanos de Venezuela gozan todos por la
constitución, in-térprete de la naturaleza, de una perfecta igualdad política.
cuando esta igualdad no hubiese sido un dogma en atenas, en Francia y en
américa, deberíamos nosotros consagrarlo para corregir la diferencia que
aparen-temente existe. Mi opinión es, legisladores, que el principio
fundamental de nuestro sistema depende inmediata y exclusivamente de la
igualdad establecida y practicada en Venezuela. Que los hombres nacen todos con
derechos iguales a los bienes de la sociedad, está sancionado por la
biblioteca ayacucho
129
pluralidad de los sabios; como también lo está que
no todos los hombres nacen igualmente aptos a la obtención de todos los rangos;
pues todos deben practicar la virtud y no todos la practican; todos deben ser
valerosos y todos no lo son; todos deben poseer talentos y todos no los poseen.
De aquí viene la distinción efectiva que se observa entre los individuos de la
sociedad más liberalmente establecida. Si el principio de la igualdad política
es generalmente reconocido, no lo es menos el de la desigualdad física y moral.
la naturaleza hace a los hombres desiguales, en genio, temperamento, fuerzas y
caracteres. las leyes corrigen esta diferencia porque colocan al individuo en
la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las
virtudes, le den una igualdad ficticia, propiamente llamada política y social.
es una inspiración eminentemente benéfica la reunión de todas las clases en un
estado, en que la diversidad se multiplicaba en razón de la propagación de la
especie. Por este solo paso se ha arrancado de raíz la cruel discordia.
¡cuántos celos, rivalidades, y odios se han evitado!
habiendo ya cumplido con la justicia, con la
humanidad, cumplamos ahora con la política, con la sociedad, allanando las
dificultades que opone un sistema tan sencillo y natural, mas tan débil que el
menor tropiezo la trastorna, lo arruina. la diversidad de origen requiere un
pulso infinita-mente firme, un tacto infinitamente delicado para manejar esta
sociedad heterogénea cuyo complicado artificio se disloca, se divide, se
disuelve con la más ligera alteración.
el sistema de gobierno más perfecto es aquel que
produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor
suma de estabilidad política. Por las leyes que dictó el primer congreso
tene-mos derecho de esperar que la dicha sea el dote de Venezuela; y por las
vuestras, debemos lisonjearnos que la seguridad y la estabilidad eterniza-rán
esa dicha. a vosotros toca resolver el problema. ¿cómo, después de haber roto
todas las trabas de nuestra antigua opresión, podemos hacer la obra maravillosa
de evitar que los restos de nuestros duros hierros no se cambien en armas
liberticidas? las reliquias de la dominación española permanecerán largo tiempo
antes que lleguemos a anonadarlas; el con-tagio del despotismo ha impregnado
nuestra atmósfera, y ni el fuego de
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130
la guerra, ni el específico44 de nuestras
saludables leyes han purificado el aire que respiramos. Nuestras manos ya están
libres, y todavía nuestros corazones padecen de las dolencias de la
servidumbre. el hombre, al perder la libertad, decía homero, pierde la mitad de
su espíritu.
un gobierno republicano ha sido, es y debe ser el
de Venezuela; sus bases deben ser la soberanía del pueblo: la división de los
poderes, la li-bertad civil, la proscripción de la esclavitud, la abolición de
la monarquía y de los privilegios. Necesitamos de la igualdad para refundir,
digámoslo así, en un todo, la especie de los hombres, las opiniones políticas y
las costumbres públicas. luego extendiendo la vista sobre el vasto campo que
nos falta por recorrer, fijemos la atención sobre los peligros que debemos
evitar. Que la historia nos sirva de guía en esta carrera. atenas la primera
nos da el ejemplo más brillante de una democracia absoluta, y al instante, la
misma atenas nos ofrece el ejemplo más melancólico de la extrema de-bilidad de
esta especie de gobierno. el más sabio legislador de Grecia no vio conservar su
República diez años, y sufrió la humillación de reconocer la insuficiencia de
la democracia absoluta para regir ninguna especie de sociedad, ni aun la más
culta, morígera y limitada, porque sólo brilla con relámpagos de libertad.
Reconozcamos, pues, que Solón ha desengañado al mundo; y le ha enseñado cuán
difícil es dirigir por simples leyes a los hombres.
la República de esparta que parecía una invención
quimérica, produjo más efectos reales que la obra ingeniosa de Solón. Gloria,
virtud, moral, y por consiguiente la felicidad nacional, fue el resultado de la
legislación de licurgo. aunque dos reyes en un estado son dos monstruos para
devorar-lo, esparta poco tuvo que sentir en su doble trono; en tanto que atenas
se prometía la suerte más espléndida, con una soberanía absoluta, libre
elección de magistrados, frecuentemente renovados, leyes suaves, sabias y políticas.
Pisístrato, usurpador y tirano, fue más saludable a atenas que sus leyes; y
Pericles, aunque también usurpador, fue el más útil ciudadano. la República de
tebas no tuvo más vida que la de Pelópidas y epaminon-das; porque a veces son
los hombres, no los principios, los que forman los
44. “específico” equivale aquí a “medicamento”.
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gobiernos. los códigos, los sistemas, los estatutos
por sabios que sean son obras muertas que poco influyen sobre las sociedades:
¡hombres virtuosos, hombres patriotas, hombres ilustrados constituyen las
repúblicas!
la constitución romana es la que mayor poder y
fortuna ha produ-cido a ningún pueblo del mundo; allí no había una exacta
distribución de los poderes. los cónsules, el Senado, el pueblo, ya eran
legisladores, ya magistrados, ya jueces; todos participaban de todos los
poderes. el ejecutivo, compuesto de dos cónsules, padecía del mismo
inconveniente que el de esparta. a pesar de su deformidad no sufrió la
República la desastrosa discordancia que toda previsión habría supuesto
inseparable, de una magistratura compuesta de dos individuos, igualmente
autorizados con las facultades de un monarca. un gobierno cuya única
inclinación era la conquista, no parecía destinado a cimentar la felicidad de
su nación. un gobierno monstruoso y puramente guerrero elevó a Roma al más alto
esplendor de virtud y de gloria; y formó de la tierra un dominio romano para
mostrar a los hombres de cuánto son capaces las virtudes políticas y cuán
indiferentes suelen ser las instituciones.
y pasando de los tiempos antiguos a los modernos
encontraremos la inglaterra y la Francia, llamando la atención de todas las
naciones y dándoles lecciones elocuentes de todas especies en materias de
gobierno. la Revolución de estos dos grandes pueblos, como un radiante meteoro,
ha inundado al mundo con tal profusión de luces políticas, que ya todos los
seres que piensan han aprendido cuáles son los derechos del hombre y cuáles sus
deberes; en qué consiste la excelencia de los gobiernos y en qué consisten sus
vicios. todos saben apreciar el valor intrínseco de las teorías especulativas
de los filósofos y legisladores modernos. en fin, este astro, en su luminosa
carrera, aún ha encendido los pechos de los apáti-cos españoles, que también se
han lanzado en el torbellino político; han hecho sus efímeras pruebas de
libertad, han reconocido su incapacidad para vivir bajo el dulce dominio de las
leyes y han vuelto a sepultarse en sus prisiones y hogueras inmemoriales.
aquí es el lugar de repetiros, legisladores, lo que
os dice el elocuente Volney en la Dedicatoria de sus Ruinas de Palmira: “a los
pueblos nacientes de las indias castellanas, a los Jefes generosos que los
guían a la libertad:
DoctRiNa Del libeRtaDoR
132
que los errores e infortunios del mundo antiguo
enseñen la sabiduría y la felicidad al mundo nuevo”. Que no se pierdan, pues,
las lecciones de la experiencia; y que las escuelas de Grecia, de Roma, de
Francia, de ingla-terra y de américa nos instruyan en la difícil ciencia de
crear y conservar las naciones con leyes propias, justas, legítimas y sobre
todo útiles. No olvidando jamás que la excelencia de un gobierno no consiste en
su teoría, en su forma, ni en su mecanismo, sino en ser apropiado a la naturaleza
y al carácter de la nación para quien se instituye.
Roma y la Gran bretaña son las naciones que más han
sobresalido entre las antiguas y modernas; ambas nacieron para mandar y ser
libres; pero ambas se constituyeron no con brillantes formas de libertad, sino
con establecimientos sólidos. así, pues, os recomiendo, representantes, el
estudio de la constitución británica que es la que parece destinada a ope-rar
el mayor bien posible a los pueblos que la adoptan; pero por perfecta que sea,
estoy muy lejos de proponeros su imitación servil. cuando hablo del Gobierno
británico sólo me refiero a lo que tiene de republicanismo, y a la verdad
¿puede llamarse pura monarquía un sistema en el cual se reconoce la soberanía
popular, la división y el equilibrio de los poderes, la libertad civil, de
conciencia, de imprenta, y cuanto es sublime en la política: ¿Puede haber más
libertad en ninguna especie de república? ¿y puede pretenderse a más en el
orden social? yo os recomiendo esta constitución como la más digna de servir de
modelo a cuantos aspiran al goce de los derechos del hombre y a toda la
felicidad política que es compatible con nuestra frágil naturaleza.
en nada alteraríamos nuestras leyes fundamentales
si adoptásemos un Poder legislativo semejante al Parlamento británico. hemos
dividido como los americanos la Representación Nacional en dos cámaras: la de
Representantes y el Senado. la primera está compuesta muy sabiamente, goza de
todas las atribuciones que le corresponden y no es susceptible de una reforma
esencial, porque la constitución le ha dado el origen, la forma y las
facultades que requiere la voluntad del pueblo para ser legítima y competentemente
representada. Si el Senado en lugar de ser electivo fuese hereditario, sería en
mi concepto la base, el lazo, el alma de nuestra República. este cuerpo en las
tempestades políticas pararía
biblioteca ayacucho
133
los rayos del gobierno y rechazaría las olas
populares. adicto al gobierno por el justo interés de su propia conservación,
se opondría siempre a las invasiones que el pueblo intenta contra la
jurisdicción y la autoridad de sus magistrados. Debemos confesarlo: los más de
los hombres desconocen sus verdaderos intereses, y constantemente procuran
asaltarlos en las manos de sus depositarios: el individuo pugna contra la masa,
y la masa contra la autoridad. Por tanto, es preciso que en todos los gobiernos
exista un cuerpo neutro que se ponga siempre de parte del ofendido y desarme al
ofensor. este cuerpo neutro, para que pueda ser tal, no ha de deber su origen a
la elección del gobierno, ni a la del pueblo; de modo que goce de una plenitud
de independencia que ni tema ni espere nada de estas dos fuentes de autoridad.
el Senado hereditario como parte del pueblo, participa de sus intereses, de sus
sentimientos y de su espíritu. Por esa causa no se debe presumir que un Senado
hereditario se desprenda de los intereses populares, ni olvide sus deberes
legislativos. los senadores en Roma y los lores en londres han sido las
columnas más firmes sobre las que se ha fundado el edificio de la libertad
política y civil.
estos senadores serán elegidos la primera vez por
el congreso. los sucesores al Senado llaman la primera atención del Gobierno,
que debería educarlos en un colegio especialmente destinado para instruir
aquellos tutores, legisladores futuros de la patria. aprenderían las artes, las
cien-cias y las letras que adornan el espíritu de un hombre público; desde su
infancia ellos sabrían a qué carrera la Providencia los destinaba, y desde muy
tiernos elevarían su alma a la dignidad que los espera.
De ningún modo sería una violación de la igualdad
política la creación de un Senado hereditario; no es una nobleza la que
pretendo establecer porque, como ha dicho un célebre republicano, sería
destruir a la vez la igualdad y la libertad. es un oficio para el cual se deben
preparar los can-didatos, y es un oficio que exige mucho saber y los medios
proporcionados para adquirir su instrucción. todo no se debe dejar al acaso y a
la ventura de las elecciones: el pueblo se engaña más fácilmente que la naturaleza
perfeccionada por el arte; y aunque es verdad que estos senadores no sal-drían
del seno de las virtudes, también es verdad que saldrían del seno de una
educación ilustrada. Por otra parte, los libertadores de Venezuela son
DoctRiNa Del libeRtaDoR
134
acreedores a ocupar siempre un alto rango en la
República que les debe su existencia. creo que la posteridad vería con
sentimiento anonadado los nombres ilustres de sus primeros bienhechores: digo
más, es del interés público, es de la gratitud de Venezuela, es del honor
nacional, conservar con gloria, hasta la última posteridad, una raza de hombres
virtuosos, prudentes y esforzados que superando todos los obstáculos, han
funda-do la República a costa de los más heroicos sacrificios. y si el pueblo
de Venezuela no aplaude la elevación de sus bienhechores, es indigno de ser
libre y no lo será jamás.
un Senado hereditario, repito, será la base
fundamental del Poder legislativo, y por consiguiente será la base de todo
gobierno. igualmente servirá de contrapeso para el gobierno y para el pueblo:
será una potestad intermedia que embote los tiros que recíprocamente se lanzan
estos eternos rivales. en todas las luchas la calma de un tercero viene a ser
el órgano de la reconciliación, así el Senado de Venezuela será la traba45 de
este edificio delicado y harto susceptible de impresiones violentas; será el
iris que calmará las tempestades y mantendrá la armonía entre los miembros y la
cabeza de este cuerpo político.
Ningún estímulo podrá adulterar un cuerpo
legislativo investido de los primeros honores, dependiente de sí mismo sin
temer nada del pueblo ni esperar nada del Gobierno; que no tiene otro objeto
que el de reprimir todo principio de mal y propagar todo principio de bien; y
que está alta-mente interesado en la existencia de una sociedad en la cual
participa de sus efectos funestos o favorables. Se ha dicho con demasiada razón
que la cámara alta de inglaterra es preciosa para la nación porque ofrece un
baluarte a la libertad; y yo añado que el Senado de Venezuela, no sólo sería un
baluarte de la libertad, sino un apoyo para eternizar la República.
el Poder ejecutivo británico está revestido de toda
la autoridad sobe-rana que le pertenece; pero también está circunvalado de una
triple línea de diques, barreras y estacadas. es jefe del Gobierno, pero sus
ministros y subalternos dependen más de las leyes que de su autoridad, porque
son
45. aquí, no
en el sentido de “impedimento” o “freno”, sino en el de “clave”, piedra que
cierra y mantiene un arco o una bóveda.
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135
personalmente responsables, y ni aun las mismas
órdenes de la autoridad real los eximen de esa responsabilidad. es Generalísimo
del ejército y de la Marina; hace la paz y declara la guerra; pero el
Parlamento es el que decreta anualmente las sumas con que deben pagarse estas
fuerzas militares. Si los tribunales y jueces dependen de él, las leyes emanan
del Parlamento que las ha consagrado. con el objeto de neutralizar su poder, es
inviolable y sagrada la persona del rey; y al mismo tiempo que le dejan libre
la cabeza le ligan las manos con que debe obrar. el Soberano de la inglaterra
tiene tres formidables rivales, su Gabinete que debe responder al pueblo y al
Parlamento; el Senado que defiende los intereses del pueblo como representante
de la nobleza de que se compone; y la cámara de los comunes que sirve de órgano
y de tribuna al pueblo británico. además, como los jueces son responsables del
cumplimiento de las leyes, no se separan de ellas, y los administradores del
erario, siendo perseguidos no solamente por sus propias infracciones, sino aun
por las que hace el mismo Gobierno, se guardarán bien de malversar los fondos
públicos. Por más que se examine la naturaleza del Poder ejecutivo en
inglaterra, no se puede hallar nada que no incline a juzgar que es el más
perfecto modelo, sea para un reino, sea para una aristocracia, sea para una
democracia. aplíquese a Venezuela este Poder ejecutivo en la persona de un
Presidente, nombrado por el pueblo o por sus representantes, y habremos dado un
gran paso hacia la felicidad nacional.
cualquiera que sea el ciudadano que llene estas
funciones, se encon-trará auxiliado por la constitución: autorizado para hacer
bien, no podrá hacer mal, porque siempre que se someta a las leyes, sus
ministros coope-rarán con él; si por el contrario pretende infringirlas, sus
propios ministros lo dejarán aislado en medio de la República, y aun lo
acusarán delante del Senado. Siendo los ministros los responsables de las
transgresiones que se cometan, ellos son los que gobiernan, porque ellos son
los que las pagan. No es la menor ventaja de este sistema la obligación en que
pone a los funcionarios inmediatos al Poder ejecutivo de tomar la parte más
intere-sada y activa en las deliberaciones del gobierno, y a mirar como propio
este departamento. Puede suceder que no sea el Presidente un hombre de grandes
talentos, ni de grandes virtudes, y no obstante la carencia de
DoctRiNa Del libeRtaDoR
136
estas cualidades esenciales, el Presidente
desempeñará sus deberes de un modo satisfactorio; pues en tales casos el
Ministerio, haciendo todo por sí mismo, lleva la carga del estado.
Por exorbitante que parezca la autoridad del Poder
ejecutivo de inglaterra, quizás no es excesiva en la República de Venezuela.
aquí el congreso ha ligado las manos y hasta la cabeza a los magistrados. este
cuerpo deliberante ha asumido una parte de las funciones ejecutivas contra la
máxima de Montesquieu que dice que un cuerpo Representante no debe tomar
ninguna resolución activa; debe hacer leyes, y ver si se ejecutan las que hace.
Nada es tan contrario a la armonía entre los poderes, como su mezcla. Nada es
tan peligroso con respecto al pueblo como la debilidad del ejecutivo, y si en
un reino se ha juzgado necesario concederle tantas facultades, en una república
son éstas infinitamente más indispensables.
Fijemos nuestra atención sobre esa diferencia y
hallaremos que el equi-librio de los poderes debe distribuirse de dos modos. en
las repúblicas el ejecutivo debe ser el más fuerte, porque todo conspira contra
él; en tanto que en las monarquías el más fuerte debe ser el legislativo,
porque todo conspira en favor del monarca. la veneración que profesan los
pueblos a la Magistratura Real es un prestigio, que influye poderosamente a
aumentar el respeto supersticioso que se tributa a esta autoridad. el esplendor
del trono, de la corona, de la Púrpura; el apoyo formidable que le presta la
nobleza; las inmensas riquezas que generaciones enteras acumulan en una misma
dinastía; la protección fraternal que recíprocamente reciben todos los reyes,
son ventajas muy considerables que militan en favor de la autoridad Real y la
hacen casi ilimitada. estas mismas ventajas son, por consiguiente, las que
deben confirmar la necesidad de atribuir a un Magistrado Republicano una suma
mayor de autoridad que la que posee un Príncipe constitucional.
un magistrado republicano es un individuo aislado
en medio de una sociedad; encargado de contener el ímpetu del pueblo hacia la
licencia, la propensión de los jueces y administradores hacia el abuso de las
leyes. está sujeto inmediatamente al cuerpo legislativo, al Senado, al pueblo:
es un hombre solo resistiendo el ataque combinado de las opiniones, de los
intereses y de las pasiones del estado social, que como dice carnot,
biblioteca ayacucho
137
no hace más que luchar continuamente entre el deseo
de dominar y el deseo de substraerse a la dominación. es en fin un atleta
lanzado contra otra multitud de atletas.
Sólo puede servir de correctivo a esta debilidad el
vigor bien cimentado y más bien proporcionado a la resistencia que
necesariamente le oponen al Poder ejecutivo, el legislativo, el Judiciario y el
pueblo de una república. Si no se ponen al alcance del ejecutivo todos los
medios que una justa atri-bución le señala, cae inevitablemente en la nulidad o
en su propio abuso; quiero decir, en la muerte del gobierno, cuyos herederos
son la anarquía, la usurpación y la tiranía. Se quiere contener la autoridad ejecutiva
con restricciones y trabas; nada es más justo; pero que se advierta que los
lazos que se pretenden conservar se fortifican, sí, mas no se estrechan.
Que se fortifique, pues, todo el sistema del
gobierno, y que el equi-librio se establezca de modo que no se pierda, y de
modo que no sea su propia delicadeza una causa de decadencia. Por lo mismo que
ninguna forma de gobierno es tan débil como la democrática, su estructura debe
ser de la mayor solidez; y sus instituciones consultarse para la estabilidad.
Si no es así, contemos con que se establece un ensayo de gobierno, y no un
sistema permanente; contemos con una sociedad díscola, tumultuaria y anárquica,
y no con un establecimiento social, donde tengan su imperio la felicidad, la
paz y la justicia.
No seamos presuntuosos, legisladores; seamos
moderados en nuestras pretensiones. No es probable conseguir lo que no ha
logrado el género humano; lo que no han alcanzado las más grandes y sabias
naciones. la libertad indefinida, la democracia absoluta, son los escollos a
donde han ido a estrellarse todas las esperanzas republicanas. echad una mirada
sobre las repúblicas antiguas, sobre las repúblicas modernas, sobre las
repúblicas nacientes; casi todas han pretendido establecerse absolutamente
democráti-cas y a casi todas se les han frustrado sus justas aspiraciones. Son
laudables ciertamente hombres que anhelan por instituciones legítimas y por una
perfección social; pero ¿quién ha dicho a los hombres que ya poseen toda la
sabiduría, que ya practican toda la virtud, que exigen imperiosamente la liga
del poder con la justicia? ¡ángeles, no hombres pueden únicamente existir
libres, tranquilos y dichosos, ejerciendo todos la potestad soberana!
DoctRiNa Del libeRtaDoR
138
ya disfruta el pueblo de Venezuela de los derechos
que legítima y fácilmente puede gozar; moderemos ahora el ímpetu de las
pretensiones excesivas que quizás le suscitaría la forma de un gobierno
incompetente para él. abandonemos las formas federales que no nos convienen;
aban-donemos el triunvirato del Poder ejecutivo; y concentrándolo en un
Presidente, confiémosle la autoridad suficiente para que logre mantenerse
luchando contra los inconvenientes anexos a nuestra reciente situación al
estado de guerra que sufrimos y a la especie de los enemigos externos y
domésticos, contra quienes tendremos largo tiempo que combatir. Que el Poder
legislativo se desprenda de las atribuciones que corresponden al ejecutivo; y
adquiera no obstante nueva consistencia, nueva influencia en el equilibrio de
las autoridades. Que los tribunales sean reforzados por la estabilidad y la
independencia de los jueces; por el establecimiento de jurados; de códigos
civiles y criminales que no sean dictados por la antigüedad ni por reyes conquistadores,
sino por la voz de la naturaleza, por el grito de la justicia y por el genio de
la sabiduría.
Mi deseo es que todas las partes del gobierno y
administración adquie-ran el grado de vigor que únicamente puede mantener el
equilibrio, no sólo entre los miembros que componen el gobierno, sino entre las
dife-rentes fracciones de que se compone nuestra sociedad. Nada importaría que
los resortes de un sistema político se relajasen por su debilidad si esta
relajación no arrastrase consigo la disolución del cuerpo social y la ruina de
los asociados. los gritos del género humano en los campos de batalla, o en los
campos tumultuarios claman al cielo contra los inconsiderados y ciegos
legisladores, que han pensado que se pueden hacer impunemente ensayos de
quiméricas instituciones. todos los pueblos del mundo han pretendido la
libertad; los unos por las armas, los otros por las leyes, pa-sando
alternativamente de la anarquía al despotismo o del despotismo a la anarquía;
muy pocos son los que se han contentado con pretensiones moderadas,
constituyéndose de un modo conforme a sus medios, a su espíritu y a sus circunstancias.
No aspiremos a lo imposible, no sea que por
elevarnos sobre la región de la libertad, descendamos a la región de la
tiranía. De la libertad absoluta se desciende siempre al poder absoluto, y el
medio entre estos dos términos
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139
es la suprema libertad social. teorías abstractas
son las que producen la perniciosa idea de una libertad ilimitada. hagamos que
la fuerza pública se contenga en los límites que la razón y el interés
prescriben; que la voluntad nacional se contenga en los límites que un justo
poder le señala; que una legislación civil y criminal, análoga a nuestra actual
constitución, domine imperiosamente sobre el Poder Judiciario, y entonces habrá
un equilibrio, y no habrá el choque que embaraza la marcha del estado, y no
habrá esa complicación que traba, en vez de ligar, la sociedad.
Para formar un gobierno estable se requiere la base
de un espíritu nacional, que tenga por objeto una inclinación uniforme hacia
dos pun-tos capitales: moderar la voluntad general y limitar la autoridad
pública. los términos que fijan teóricamente estos dos puntos son de una
difícil asignación; pero se puede concebir que la regla que debe dirigirlos es
la restricción, y la concentración recíproca a fin de que haya la menos
frota-ción posible entre la voluntad y el poder legítimo. esta ciencia se
adquiere insensiblemente por la práctica y por el estudio. el progreso de las
luces es el que ensancha el progreso de la práctica, y la rectitud del espíritu
es la que ensancha el progreso de las luces.
el amor a la patria, el amor a las leyes, el amor a
los magistrados, son las nobles pasiones que deben absorber exclusivamente el
alma de un republicano. los venezolanos aman la patria, pero no aman sus leyes;
porque éstas han sido nocivas y eran la fuente del mal. tampoco han podido amar
a sus magistrados, porque eran inicuos, y los nuevos apenas son conocidos en la
carrera en que han entrado. Si no hay un respeto sagrado por la patria, por las
leyes y por las autoridades, la sociedad es una confusión, un abismo; es un
conflicto singular de hombre a hombre, de cuerpo a cuerpo.
Para sacar de este caos nuestra naciente República,
todas nuestras facultades morales no serán bastantes si no fundimos la masa del
pueblo en un todo; la composición del gobierno en un todo; la legislación en un
todo; y el espíritu nacional en un todo. unidad, unidad, unidad, debe ser
nuestra divisa. la sangre de nuestros ciudadanos es diferente, mezclémosla para
unirla; nuestra constitución ha dividido los poderes, enlacémoslos para
unirlos; nuestras leyes son funestas reliquias de todos los despotis-
DoctRiNa Del libeRtaDoR
140
mos antiguos y modernos, que este edificio
monstruoso se derribe, caiga y apartando hasta sus ruinas, elevemos un templo a
la justicia; y bajo los auspicios de su santa inspiración, dictemos un código
de leyes venezola-nas. Si queremos consultar monumentos y modelos de
legislación, la Gran bretaña, la Francia, la américa Septentrional los ofrecen
admirables.
la educación popular debe ser el cuidado
primogénito del amor paternal del congreso. Moral y luces son los polos de una
República, moral y luces son nuestras primeras necesidades. tomemos de atenas
su areópago, y los guardianes de las costumbres y de las leyes; tomemos de Roma
sus censores y sus tribunales domésticos; y haciendo una santa alianza de estas
instituciones morales, renovemos en el mundo la idea de un pueblo que no se
contenta con ser libre y fuerte, sino que quiere ser virtuoso. tomemos de esparta
sus austeros establecimientos, y formando de estos tres manantiales una fuente
de virtud, demos a nuestra República una cuarta potestad cuyo dominio sea la
infancia y el corazón de los hom-bres, el espíritu público, las buenas
costumbres y la moral republicana. constituyamos este areópago para que vele
sobre la educación de los niños, sobre la instrucción nacional; para que
purifique lo que se haya corrompido en la República; que acuse la ingratitud,
el egoísmo, la frialdad del amor a la patria, el ocio, la negligencia de los
ciudadanos; que juzgue de los principios de corrupción, de los ejemplos
perniciosos; debiendo corregir las costumbres con penas morales, como las leyes
castigan los delitos con penas aflictivas, y no solamente lo que choca contra ellas,
sino lo que las burla; no solamente lo que las ataca, sino lo que las debilita;
no solamente lo que viola la constitución, sino lo que viola el respeto
público. la juris-dicción de este tribunal verdaderamente santo, deberá ser
efectiva con respecto a la educación y a la instrucción, y de opinión solamente
en las penas y castigos. Pero sus anales, o registros donde se consignen sus
actas y deliberaciones, los principios morales y las acciones de los
ciudadanos, serán los libros de la virtud y del vicio. libros que consultará el
pueblo para sus elecciones, los magistrados para sus resoluciones y los jueces
para sus juicios. una institución semejante, por más que parezca quimérica, es
infinitamente más realizable que otras que algunos legisladores antiguos y
modernos han establecido con menos utilidad del género humano.
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141
¡Legisladores! Por el proyecto de constitución que
reverentemente someto a vuestra sabiduría, observaréis el espíritu que lo ha
dictado. al pro-poneros la división de los ciudadanos en activos y pasivos, he
pretendido excitar la prosperidad nacional por las dos más grandes palancas de
la in-dustria46: el trabajo y el saber. estimulando estos dos poderosos
resortes de la sociedad, se alcanza lo más difícil entre los hombres, hacerlos
honrados y felices. Poniendo restricciones justas y prudentes en las asambleas
primarias y electorales, ponemos el primer dique a la licencia popular,
evitando la concurrencia tumultuaria y ciega que en todos tiempos ha imprimido
el desacierto en las elecciones y ha ligado por consiguiente, el desacierto a
los magistrados y a la marcha del Gobierno; pues este acto primordial es el
acto generativo de la libertad o de la esclavitud de un pueblo.
aumentando en la balanza de los poderes el peso del
congreso por el número de los legisladores, y por la naturaleza del Senado, he
procurado darle una base fija a este primer cuerpo de la nación y revestirlo de
una consideración importantísima para el éxito de sus funciones soberanas.
Separando con límites bien señalados la
Jurisdicción ejecutiva de la Jurisdicción legislativa no me he propuesto
dividir sino enlazar con los vínculos de la armonía que nace de la
independencia estas potestades supremas, cuyo choque prolongado jamás ha dejado
de aterrar47 a uno de los contendientes. cuando deseo atribuir al ejecutivo una
suma de facul-tades superior a la que antes gozaba, no he deseado autorizar un
déspota para que tiranice la República, sino impedir que el despotismo
deliberante no sea la causa inmediata de un círculo de vicisitudes despóticas
en que alternativamente la anarquía sea reemplazada por la oligarquía y por la
monocracia. al pedir la estabilidad de los jueces, la creación de jurados y un
nuevo código, he pedido al congreso la garantía de la libertad civil, la más
preciosa, la más justa, la más necesaria; en una palabra, la única libertad,
pues que sin ellas las demás son nulas. he pedido la corrección de los más
lamentables abusos que sufre nuestra Judicatura, por su origen vicioso de ese
piélago de legislación española que semejante al tiempo
46. la
palabra “industria” tenía en aquel tiempo un sentido más general que hoy. era
sinónimo de actividad económica de cualquier clase.
47. en el
sentido de “derribar”, de “abatir” y no en el de producir terror.
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142
recoge de todas las edades y de todos los hombres,
así las obras de la demencia como las del talento, así las producciones
sensatas como las extravagantes, así los monumentos del ingenio como los del
capricho. esta enciclopedia Judiciaria, monstruo de diez mil cabezas, que hasta
ahora ha sido el azote de los pueblos españoles, es el suplicio más refinado
que la cólera del cielo ha permitido descargar sobre este desdichado imperio.
Meditando sobre el modo efectivo de regenerar el
carácter y las cos-tumbres que la tiranía y la guerra nos han dado, he sentido
la audacia de inventar un Poder Moral, sacado del fondo de la oscura
antigüedad, y de aquellas olvidadas leyes que mantuvieron algún tiempo la
virtud entre los griegos y los romanos. bien puede ser tenido por un cándido
delirio, mas no es imposible, y yo me lisonjeo que no desdeñaréis enteramente
un pensamiento que mejorado por la experiencia y las luces, puede llegar a ser
muy eficaz.
horrorizado de la divergencia que ha reinado y debe
reinar entre nosotros por el espíritu sutil que caracteriza al Gobierno
Federativo, he sido arrastrado a rogaros para que adoptéis el centralismo y la
reunión de todos los estados de Venezuela en una República sola e indivisible.
esta medida, en mi opinión, urgente, vital, redentora, es de tal naturaleza que
sin ella el fruto de nuestra regeneración será la muerte.
Mi deber es, legisladores, presentaros un cuadro
prolijo y fiel de mi administración política, civil y militar, mas sería cansar
demasiado vuestra importante atención, y privaros en este momento de un tiempo
tan precioso como urgente. en consecuencia, los secretarios de estado darán
cuenta al congreso de sus diferentes departamentos, exhibiendo al mismo tiempo
los documentos y archivos que servirán de ilustración para tomar un exacto
conocimiento del estado real y positivo de la República.
yo no os hablaría de los actos más notables de mi
mando, si estos no incumbiesen a la mayoría de los venezolanos. Se trata,
Señor, de las resoluciones más importantes de este último período.
la atroz e impía esclavitud cubría con su negro
manto la tierra de Venezuela, y nuestro cielo se hallaba recargado de
tempestuosas nubes, que amenazaban un diluvio de fuego. yo imploré la
protección del Dios de la humanidad, y luego la redención disipó las
tempestades. la esclavitud
biblioteca ayacucho
143
rompió sus grillos, y Venezuela se ha visto rodeada
de nuevos hijos, de hijos agradecidos que han convertido los instrumentos de su
cautiverio en armas de libertad. Sí, los que antes eran esclavos ya son libres;
los que antes eran enemigos de una madrastra, ya son defensores de una patria.
encareceros la justicia, la necesidad y la beneficencia de esta medida es
superfluo cuando vosotros sabéis la historia de los helotas48, de espartaco y
de haití; cuando vosotros sabéis que no se puede ser libre y esclavo a la vez,
sino violando a la vez las leyes naturales, las leyes políticas y las leyes
civiles. yo abandono a vuestra soberana decisión la reforma o la revoca-ción de
todos mis estatutos y decretos; pero yo imploro la confirmación de la libertad
absoluta de los esclavos, como imploraría mi vida y la vida de la República.
Representaros la historia militar de Venezuela
sería recordaros la histo-ria del heroísmo republicano entre los antiguos;
sería deciros que Venezuela ha entrado en el gran cuadro de los sacrificios
hechos sobre el altar de la libertad. Nada ha podido llenar los nobles pechos
de nuestros generosos guerreros, sino los honores sublimes que se tributan a
los bienhechores del género humano. No combatiendo por el poder, ni por la
fortuna, ni aun por la gloria, sino tan sólo por la libertad, títulos de
libertadores de la República son sus dignos galardones. yo, pues, fundando una
sociedad sagrada con estos ínclitos varones, he instituido el orden de los
liberta-dores de Venezuela. ¡legisladores!, a vosotros pertenecen las
facultades de conceder honores y decoraciones, vuestro es el deber de ejercer
este acto augusto de gratitud nacional.
hombres que se han desprendido de todos los goces,
de todos los bienes que antes poseían, como el producto de su virtud y
talentos; hom-bres que han experimentado cuanto es cruel en una guerra
horrorosa, padeciendo las privaciones más dolorosas y los tormentos más
acerbos; hombres tan beneméritos de la patria, han debido llamar la atención
del Gobierno. en consecuencia he mandado recompensarlos con los bienes de la
nación. Si he contraído para con el pueblo alguna especie de mérito, pido a sus
representantes oigan mi súplica como el premio de mis débiles
48. esclavos de los lacedemonios originarios de la
ciudad griega de helos.
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144
servicios. Que el congreso ordene la distribución
de los bienes nacionales, conforme a la ley que a nombre de la República he
decretado a beneficio de los militares venezolanos.
ya que por infinitos triunfos hemos logrado
anonadar las huestes españolas, desesperada la corte de Madrid ha pretendido
sorprender vanamente la conciencia de los magnánimos soberanos que acaban de
extirpar la usurpación y la tiranía en europa, y deben ser los protectores de
la legitimidad y de la justicia de la causa americana. incapaz de alcanzar con
sus armas nuestra sumisión, recurre la españa a su política insidiosa: no
pudiendo vencernos, ha querido emplear sus artes suspicaces. Fernando se ha humillado
hasta confesar que ha menester de la protección extranjera para retornarnos a
su ignominioso yugo ¡a un yugo que todo poder es nulo para imponerlo!
convencida Venezuela de poseer las fuerzas suficientes para repeler a sus
opresores, ha pronunciado, por el órgano del Gobier-no, su última voluntad de
combatir hasta expirar, por defender su vida política, no sólo contra la
españa, sino contra todos los hombres, si todos los hombres se hubiesen
degradado tanto que abrazasen la defensa de un gobierno devorador, cuyos únicos
móviles son una espada exterminadora y las llamas de la inquisición. un
gobierno que ya no quiere dominios, sino desiertos; ciudades, sino ruinas;
vasallos, sino tumbas. la declaración de la República de Venezuela es el acta
más gloriosa, más heroica, más digna de un pueblo libre; es la que con mayor
satisfacción tengo el honor de ofrecer al congreso ya sancionada por la
expresión unánime del pueblo de Venezuela.
Desde la segunda época de la República nuestro
ejército carecía de elementos militares: siempre ha estado desarmado; siempre
le han faltado municiones; siempre ha estado mal equipado. ahora los soldados
de-fensores de la independencia no solamente están armados de la justicia, sino
también de la fuerza. Nuestras tropas pueden medirse con las más selectas de
europa, ya que no hay desigualdad en los medios destructores. tan grandes
ventajas las debemos a la liberalidad sin límites de algunos generosos extranjeros
que han visto gemir la humanidad y sucumbir la causa de la razón, y no la han
visto tranquilos espectadores, sino que han volado con sus protectores auxilios
y han prestado a la República cuanto
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145
ella necesitaba para hacer triunfar sus principios
filantrópicos. estos amigos de la humanidad son los genios custodios de la
américa, y a ellos somos deudores de un eterno reconocimiento, como igualmente
de un cumplimiento religioso a las sagradas obligaciones que con ellos hemos
contraído. la deuda nacional, legisladores, es el depósito de la fe, del honor
y de la gratitud de Venezuela. Respetadla como la arca Santa, que encierra no
tanto los derechos de nuestros bienhechores, cuanto la gloria de nuestra fidelidad.
Perezcamos primero que quebrantar un empeño que ha salvado la patria y la vida
de sus hijos.
la reunión de la Nueva Granada y Venezuela en un
grande estado ha sido el voto uniforme de los pueblos y gobiernos de estas
Repúblicas. la suerte de la guerra ha verificado este enlace tan anhelado por
todos los colombianos49; de hecho estamos incorporados. estos pueblos hermanos
ya os han confiado sus intereses, sus derechos, sus destinos. al contemplar la
reunión de esta inmensa comarca, mi alma se remonta a la eminencia que exige la
perspectiva colosal que ofrece un cuadro tan asombroso. Volando por entre las
próximas edades, mi imaginación se fija en los siglos futuros, y observando
desde allá, con admiración y pasmo, la prosperidad, el es-plendor, la vida que
ha recibido esta vasta región, me siento arrebatado y me parece que ya la veo
en el corazón del universo, extendiéndose sobre sus dilatadas costas, entre
esos océanos que la naturaleza había separado, y que nuestra patria reúne con
prolongados y anchurosos canales. ya la veo servir de lazo, de centro, de
emporio a la familia humana; ya la veo enviando a todos los recintos de la
tierra los tesoros que abrigan sus montañas de plata y de oro; ya la veo
distribuyendo por sus divinas plantas la salud y la vida a los hombres
dolientes del antiguo universo; ya la veo comunicando sus preciosos secretos a
los sabios que ignoran cuán superior es la suma de las luces a la suma de las
riquezas que le ha prodigado la naturaleza. ya la veo sentada sobre el trono de
la libertad empuñando el cetro de la justicia; coronada por la gloria, mostrar
al mundo antiguo la majestad del mundo moderno.
Dignaos, legisladores, acoger con indulgencia la
profesión de mi
49. en el sentido de “hispanoamericanos”.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
146
conciencia política, los últimos votos de mi
corazón y los ruegos fervo-rosos que a nombre del pueblo me atrevo a dirigiros.
Dignaos conceder a Venezuela un gobierno eminentemente popular, eminentemente
justo, eminentemente moral, que encadene la opresión, la anarquía y la culpa.
un gobierno que haga reinar la inocencia, la humanidad y la paz. un go-bierno
que haga triunfar, bajo el imperio de leyes inexorables, la igualdad y la
libertad.
Señor, empezad vuestras funciones: yo he terminado
las mías.
Simón Bolívar
biblioteca ayacucho
147
28
el proyecto para instituir un Poder Moral fue
presentado
por el libertador al congreso de angostura,
como una parte de su proyecto de constitución,
en febrero de 1819. al Poder Moral se refiere
bolívar
en su “Discurso de angostura”.
el congreso lo consideró “como de muy difícil
establecimiento,
y en los tiempos presentes absolutamente
impracticable”
y acordó que se imprimiese como un apéndice
a la constitución, invitando a los sabios del mundo
entero
a emitir opinión sobre el tema
el PoDeR MoRal
SecciÓN PRiMeRa
De la composición, elección, duración,
prerrogativas
y funciones de este poder
art. 1o el Poder Moral de la República reside en un
cuerpo compuesto de un presidente y cuarenta miembros, que bajo la denominación
de areó-pago, ejerce una autoridad plena e independiente sobre las costumbres
públicas y sobre la primera educación.
art. 2o el areópago se compone de dos cámaras:
Primera: De Moral.
Segunda: De educación.
art. 3o el congreso nombra a pluralidad de votos
por esta primera vez, los miembros que deben componer el areópago,
escogiéndolos entre los padres de familia que más se hayan distinguido en la
educación de sus hijos, y muy particularmente en el ejercicio de las virtudes
públicas. constituido una vez el areópago, provee él mismo las plazas que
vaquen*.
* Subjuntivo
en presente de tercera persona del plural del verbo vacar (del lat. “vacâre”)
intr. 2. Quedar un empleo, cargo o dignidad sin persona que lo desempeñe o
posea. (DRAE). (N. de b.a.).
DoctRiNa Del libeRtaDoR
148
art. 4o el Presidente del areópago será nombrado
siempre por el Senado, en dos listas, cada una de doce candidatos de los más
virtuosos ciudadanos de la República, una presentada por la cámara de
Represen-tantes y otra por el Presidente de la República. Se necesita una
mayoría de las dos terceras partes de los miembros presentes en el Senado para
esta elección.
art. 5o Para ser miembro del areópago se necesita,
además de las virtudes públicas, la edad de treinta y cinco años cumplidos.
art. 6o el que ejerciere por veinticinco años las
funciones de areopagita, se publicará con el título de Padre benemérito de la
Patria, conservando hasta su muerte el derecho y no la obligación de asistir y
votar.
art. 7o los miembros del areópago se titularán
Padres de la Patria, sus personas son sagradas, y todas las autoridades de la
República, los tribunales y corporaciones les tributarán un respeto filial.
art. 8o la instalación del areópago se hará con una
celebridad extraor-dinaria con ceremonias y demostraciones propias para
inspirar la más alta y religiosa idea de su institución, y con fiestas en toda
la República.
art. 9o el congreso reglará por una acta especial
los honores que de-ben hacerse el areópago, la precedencia que le corresponda
en las fiestas y actos públicos, su traje, sus insignias y cuanto concierne al
esplendor de que debe estar revestido este Poder Moral.
art. 10o la dignidad del presidente y miembros del
areópago no se pierde sino por muerte o por destitución.
art. 11o Ningún miembro del areópago puede ser
destituido sino por el mismo cuerpo.
art. 12o Siendo el areópago un tribunal
esencialmente irreprensible y santo, todo buen ciudadano debe manifestarle los
defectos que se notaren en sus miembros, y el areópago deberá destituirlos por
cualquiera causa que les haga desmerecer la veneración pública.
art. 13o cuando algún miembro del areópago se
hubiere hecho re-prensible, y el cuerpo se descuidase en destituirlo, el
Gobierno deberá invitarlo hasta por segunda vez a que lo haga, y no
verificándolo, informará al Senado. Si el Senado no reconoce en el acusado las
virtudes necesarias a un padre de la patria, pronunciará que el areópago debe
destituirlo.
biblioteca ayacucho
149
art. 14o cuando el areópago destituyere a alguno de
sus miembros, se vestirá de luto por tres días, y el asiento que ocupaba el
destituido permanecerá cincuenta años cubierto de un paño negro, con su nombre
escrito en grandes caracteres blancos.
art. 15o Si en un período de doce años diese motivo
el areópago para que el Senado intervenga tres veces en la destitución de sus
miembros, procederá el congreso, de oficio, a la renovación del cuerpo como en
su primera instalación, y la República entera se vestirá de luto por un mes.
Pero en este caso, el congreso examinará las actas y reelegirá necesaria-mente
a aquellos miembros que todas tres veces se hubieren opuesto a la depravación
del areópago.
art. 16o las funciones que debe ejercer el
areópago, reunidas sus dos cámaras en una sola, son:
Primera. Designar los veinte miembros que deben
componer cada cámara, y nombrar de entre éstos el que deba presidirla, cuando
no lo haga el presidente del areópago, que tiene derecho de concurrir y votar
en cualquiera de ellas.
Segunda. Pronunciar la destitución de alguno de sus
miembros con-forme queda establecido, y nombrar los que deban suceder en las
plazas vacantes por muerte o destitución.
tercera. Nombrar dentro de su seno el secretario o
secretarios que juzgue necesarios para sus trabajos y para los de cada cámara.
cuarta. Pedir al congreso los fondos que anualmente
sean necesarios para sus gastos y establecimientos, exigir cuentas a sus
agentes o empleados de la inversión de ellos, y darla al congreso.
Quinta. Distribuir premios o coronas cívicas cada
año a los ciudadanos que más se hayan distinguido por rasgos eminentes de
virtud y patriotis-mo, y despojar de estos mismos premios a los que después de
haberlos obtenido se hayan hecho indignos de llevarlos. estos se celebrarán en
una junta pública con la mayor solemnidad.
Sexta. Declarar eminentemente virtuoso, héroe o
grande hombre a los que se hayan hecho dignos de tanta recompensa. Sin que haya
precedido esta declaratoria, el congreso no podrá decretar ni erigir ninguna
estatua ni otros monumentos públicos en memoria de nadie.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
150
Séptima. Proclamar con aplauso en las juntas de que
se ha hablado arriba los nombres de los ciudadanos virtuosos, y las obras
maestras de moral y educación. Pregonar con oprobio e ignominia los de los
viciosos, y las obras de corrupción y de indecencia; y designar a la veneración
pública los institutores e institutrices que hayan hecho mayores
adelantamientos en sus colegios.
SecciÓN SeGuNDa
De las atribuciones especiales de la cámara de
Moral
art. 1o la cámara de Moral dirige la opinión moral
de toda la Repú-blica, castiga los vicios con el oprobio y la infamia, y premia
las virtudes públicas con los honores y la gloria. la imprenta es el órgano de
sus decisiones.
art. 2o los actos singulares no son de su
inspección, a menos que sean tan extraordinarios que puedan influir en bien o
en mal sobre la moral pública. los actos repetidos, que constituyen hábito o
costumbre, son los que inmediatamente le competen.
art. 3o Su autoridad es independiente y absoluta.
No hay apelación de sus juicios sino a la opinión y a la posteridad: no admite
en sus juicios otro acusador que el escándalo, ni otro abogado que el buen
crédito.
art. 4o Su jurisdicción se extiende no solamente a
los individuos sino a las familias, a los departamentos, a las provincias, a
las corporaciones, a los tribunales, a todas las autoridades y aun a la
República en cuerpo. Si llegan a desmoralizarse debe delatarlas al mundo
entero. el Gobierno mismo le está sujeto, y ella pondrá sobre él una marca de
infamia, y lo de-clarará indigno de la República, si quebranta los tratados o
los tergiversa, si viola alguna capitulación o falta a algún empeño o promesa.
art. 5o las obras morales y políticas, los papeles
periódicos y cuales-quiera otros escritos están sujetos a su censura, que no
será sino posterior a su publicación. la política no le concierne sino en sus
relaciones con la moral. Su juicio recaerá sobre el aprecio o desprecio que
merecen las obras, y se extenderá a declarar si el autor es buen ciudadano,
benemérito
biblioteca ayacucho
151
de la moral o enemigo de ella, y como tal, digno o
indigno de pertenecer a una República virtuosa.
art. 6o Su jurisdicción abraza no solamente lo que
se escribe sobre moral o concerniente a ella, sino también lo que se habla, se
declama o se canta en público, siempre para censurarlo y castigarlo con penas
morales, jamás para impedirlo.
art. 7o en sus censuras y amonestaciones se dirige
siempre al público, y sólo se entiende con él. No habla ni contesta jamás a los
individuos ni corporaciones.
art. 8o la gratitud pública, la deuda nacional, los
tratados, las capitu-laciones, la fe del comercio, no sólo en sus relaciones,
sino en cuanto a la calidad y legitimidad de las mercancías, son objetos
especiales sobre que la cámara debe ejercer la más activa y escrupulosa
vigilancia. en estos ramos cualquiera falta u omisión debe castigarse con un
rigor inexorable.
art. 9o la ingratitud, el desacato a los padres, a
los maridos, a los ancianos, a los institutores, a los magistrados y a los
ciudadanos recono-cidos y declarados virtuosos, la falta de palabra en
cualquiera materia, la insensibilidad en las desgracias públicas o de los
amigos y parientes inmediatos, se recomiendan especialmente a la vigilancia de
la cámara, que podrá castigarlos hasta por un solo acto.
art. 10o la cámara organizará la policía moral,
nombrando al efecto cuantos censores juzgue convenientes. como una recompensa
de su celo y trabajo recibirá el honroso título de catón el censor que por sus
servicios y virtudes se hiciese digno de él.
art. 11o cada año publicará la cámara tablas
estadísticas de las virtudes y de los vicios, para lo cual todos los tribunales
superiores e inferiores le presentarán cuentas exactas y prolijas de todos los
pleitos y causas cri-minales. también publicará cada año listas comparativas de
los hombres que se distinguen en el ejercicio de las virtudes públicas o en la
práctica de los vicios públicos.
art. 12o el pueblo, los colegios electorales, las
municipalidades, los gobiernos de provincia, el Presidente de la República y el
congreso con-sultarán estas listas para hacer sus elecciones y nombramientos, y
para decretar los honores y recompensas. el ciudadano cuyo nombre se halle
DoctRiNa Del libeRtaDoR
152
inscrito en la lista de los viciosos no podrá ser
empleado en ningún ramo del servicio público, ni de ningún modo; y no podrá
obtener ninguna recompensa nacional, ningún honor especial, y ni aun una
decoración, aquel cuyo nombre no se halle inserto en las listas de los
virtuosos, aunque sí podrá ser empleado por el Gobierno.
art. 13o las mujeres, igualmente que los hombres,
están sujetas a la jurisdicción de la cámara y reciben de ella premios o
castigos, según su mérito.
SecciÓN teRceRa
atribuciones de la cámara de educación
art. 1o la cámara de educación está encargada de la
educación físi-ca y moral de los niños, desde su nacimiento hasta la edad de
doce años cumplidos.
art. 2o Siendo absolutamente indispensable la
cooperación de las madres para la educación de los niños en sus primeros años,
y siendo estos los más preciosos para infundirles las primeras ideas y los más
expuestos por la delicadeza de sus órganos, la cámara cuidará muy
particularmente de publicar y hacer comunes y vulgares en toda la República
algunas instrucciones breves y sencillas, acomodadas a la inteligencia de todas
las madres de familia sobre uno y otro objeto. los curas y los agentes
de-partamentales serán los instrumentos de que se valdrá para esparcir estas
instrucciones, de modo que no haya una madre que las ignore, debiendo cada una
presentar la que haya recibido y manifestar que la sabe el día que se bautice
su hijo o se inscriba en el registro de nacimiento.
art. 3o además de estas instrucciones, la cámara
cuidará de publi-car en nuestro idioma las obras extranjeras más propias para
ilustrar la nación sobre este asunto, haciendo juicio de ellas, y las
observaciones o correcciones que convengan.
art. 4o estimulará a los sabios y a todos a que
escriban y publiquen obras originales sobre lo mismo, conforme a nuestros usos,
costumbres y gobierno.
art. 5o como la cámara misma recogerá dentro de
poco tiempo mejor
biblioteca ayacucho
153
que nadie todos los datos y conocimientos
necesarios para semejantes obras, compondrá y publicará alguna que sirva a la
vez de estímulo para que se ocupen otros de este trabajo, y de ilustración para
todos.
art. 6o No perdonará medio ni ahorrará gasto ni
sacrificio que pueda proporcionarle estos conocimientos. al efecto de
adquirirlos comisionará, pues, hombres celosos, instruidos y despreocupados que
viajen, inquieran por todo el mundo y atesoren toda especie de conocimientos
sobre la materia.
art. 7o Pertenece exclusivamente a la cámara
establecer, organizar y dirigir las escuelas primarias, así de niños como de
niñas, cuidando de que se les enseñe a pronunciar, leer y escribir
correctamente, las reglas más usuales de la aritmética y los principios de la
gramática, que se les inspire ideas y sentimientos de honor y probidad, amor a
la patria, a las leyes y al trabajo, respeto a los padres, a los ancianos, a
los magistrados, y adhesión al Gobierno.
art. 8o Siendo nuestros colegios actuales incapaces
de servir para un gran plan de educación, será un cuidado muy especial de la
cámara deli-near y hacer construir los que se necesitan en toda la República,
tanto para niños como para niñas, que deben estar separados por lo menos desde
que la razón empieza a obrar en ambos. la forma, proporción y situación de
estos establecimientos será la más conveniente con su objeto, y se consultará
en ellos no solamente la solidez y extensión, sino la elegancia, el aseo, la
comodidad y el recreo de la juventud.
art. 9o la cámara determina el número de colegios
que deben cons-truirse, señala la provincia y si es posible la posición que
precisamente debe ocupar cada uno, calculando para esto las ventajas del lugar,
por su facilidad para reunir allí todos los niños, por la salubridad del
terreno, por la abundancia y bondad de los alimentos, etc.
art. 10o cada colegio estará bajo la dirección
inmediata de un insti-tutor que será nombrado por la cámara, escogiéndolo entre
los hombres más virtuosos y sabios, cualquiera que sea el lugar de su
nacimiento. la mujer del institutor será la institutriz inmediata de las niñas,
aunque bajo la dirección de su marido. este empleo será el más considerado, y
los que
DoctRiNa Del libeRtaDoR
154
lo ejerzan serán honrados, respetados y amados como
los primeros y más preciosos ciudadanos de la República.
art. 11o la cámara formará el reglamento de
organización y policía general de estos establecimientos, según sus clases,
especificando la educa-ción que respectivamente conviene a los niños para que
adquieran desde su niñez ideas útiles y exactas nociones fundamentales, las más
adaptadas a su estado y fortuna, sentimientos nobles y morales, principios de
sociabi-lidad y patriotismo. este plan se presentará al congreso, para que
siendo examinado y aprobado se convierta en ley de la República.
art. 12o todos los años publicará la cámara tablas
o estados exactos y circunstancias de los niños nacidos y muertos, de su
constitución física, de su salud y enfermedades, de sus adelantamientos,
inclinaciones, cualidades y talentos particulares. Para hacer todas estas
observaciones se servirá de los institutores, de los curas, de los médicos, de
los agentes departamentales, de los ciudadanos ilustrados y de todas las
autoridades, que empezando por el mismo Presidente, le obedecen todas en
materia de educación.
art. 13o además de estas atribuciones, la cámara de
educación di-rigirá la opinión pública en las materias literarias, mientras se
establece el instituto filosófico. ella examinará o hará examinar y analizar
las obras que se publicaren sobre cualquiera asunto, formando juicio de ellas
en el Monitor50 del areópago.
50. o sea, el periódico del areópago.
biblioteca ayacucho
155
29
Después de haber cruzado los andes al frente del
ejército republicano y de haber libertado a la Nueva Granada –la actual
colombia–
en los campos de boyacá, el libertador regresó a
angostura, donde el 14 de diciembre de 1819 propuso al congreso
la creación de la Gran República de colombia, cuyo
territorio habría de comprender el de Venezuela,
la Nueva Granada (incluido Panamá) y luego el
ecuador. aquel poderoso estado fue fundado el 17 de diciembre de 1819 y se
disolvió once años después con la muerte de su creador
Señores del cuerpo legislativo:
al eNtRaR eN eSte auGuSto recinto, mi primer
sentimiento es de gratitud por el honor infinito que se ha dignado dispensarme
el congreso permitiéndome volver a ocupar esta silla, que no ha un año cedí al
presi-dente de los representantes del pueblo.
cuando inmerecidamente y contra mis más fuertes
sentimientos, fui en-cargado del Poder ejecutivo, al principio de este año,
representé al cuerpo soberano que mi profesión, mi carácter y mis talentos eran
incompatibles con las funciones de magistrado; así, desprendido de estos
deberes dejé su cumplimiento al vicepresidente, y únicamente tomé sobre mí el
encargo de dirigir la guerra. Marché luego al ejército de occidente, a cuyo
frente se hallaba el general Morillo con fuerzas superiores. Nada habría sido
más aventurado que dar una batalla en circunstancias en que la capital de
caracas debía ser ocupada por las tropas expedicionarias últimamente venidas de
europa, y en momentos en que esperábamos nuevos auxilios. el general Morillo,
al aproximarse el invierno, abandonó las llanuras del apure, y juzgué que más
ventajas produciría a la República la libertad de la Nueva Granada que
completar la de Venezuela.
Sería demasiado prolijo detallar al congreso los
esfuerzos que tuvie-
DoctRiNa Del libeRtaDoR
156
ron que hacer las tropas del ejército libertador
para conseguir la empresa que nos propusimos. el invierno en llanuras
anegadizas, las cimas heladas de los andes, la súbita mutación de clima, un
triple ejército aguerrido, y en posesión de las localidades más militares de la
américa meridional, y otros muchos obstáculos tuvimos que superar en Paya,
Gámeza, Vargas, boyacá y Popayán para libertar en menos de tres meses doce
provincias de la Nueva Granada.
yo recomiendo a la soberanía nacional el mérito de
estos grandes servicios por parte de mis esforzados compañeros de armas, que
con una constancia sin ejemplo padecieron privaciones mortales, y con un valor
sin igual en los anales de Venezuela, vencieron y tomaron el ejército del rey.
Pero no es sólo al ejército libertador a quien debemos las ventajas adquiridas.
el pueblo de la Nueva Granada se ha mostrado digno de ser libre. Su eficaz
cooperación reparó nuestras pérdidas y aumentó nuestras fuerzas. el delirio que
produce una pasión desenfrenada, es menos ardiente que el que ha sentido la
Nueva Granada al recobrar su libertad.
este pueblo generoso ha ofrecido todos sus bienes y
todas sus vidas en las aras de la patria, ofrendas tanto más meritorias cuanto
que son espontáneas. Sí, la unánime determinación de morir libres y de no vivir
esclavos ha dado a la Nueva Granada un derecho a nuestra admiración y respeto.
Su anhelo por la reunión de sus provincias a las provincias de Venezuela es
también unánime. los granadinos están íntimamente pene-trados de la inmensa
ventaja que resulta a uno y otro pueblo de la creación de una nueva República,
compuesta de estas dos naciones. la reunión de la Nueva Granada y Venezuela es
el objeto único que me he propuesto desde mis primeras armas: es el voto de los
ciudadanos de ambos países y es la garantía de la libertad de la américa del
Sur.
¡legisladores! el tiempo de dar una base fija y
eterna a nuestra Repú-blica ha llegado. a vuestra sabiduría pertenece decretar
este grande acto social y establecer los principios del pacto sobre los cuales
va a fundarse esta vasta República. Proclamadla a la faz del mundo y mis
servicios que-darán recompensados.
Simón Bolívar
biblioteca ayacucho
157
30
bien convencido del importante papel que desempeña
la mujer
en la sociedad, bolívar dirige el 24 de febrero de
1820 una vibrante alocución a las matronas del Socorro, población colombiana
que fue cuna,
en el siglo XViii, del Movimiento de los comuneros,
precursor de la independencia
a las ilustres matronas del Socorro:
uN Pueblo Que ha PRoDuciDo mujeres varoniles,
ninguna potestad humana es capaz de subyugarlo. Vosotras, hijas del Socorro,
vais a ser el escollo de vuestros opresores. ellos, en su frenético furor,
profanaron lo más sagrado, lo más inocente, lo más hermoso de nuestra especie;
os ho-llaron. Vosotras habéis realzado vuestra dignidad endureciendo vuestro
tierno corazón bajo los golpes de los crueles.
heroicas socorreñas: las madres de esparta no
preguntaban por la vida de sus hijos, sino por la victoria de su patria; las de
Roma contemplaron con placer las gloriosas heridas de sus deudos; los
estimulaban a alcanzar el honor de expirar en los combates. Más sublimes
vosotras en vuestro generoso patriotismo, habéis empuñado la lanza; os habéis
colocado en las filas y pedís morir por la patria. Madres, esposas, hermanas,
¿quién podrá seguir vuestras huellas en la carrera del heroísmo? ¿habrá hombres
dignos de vosotras? ¡No, no, no!
Pero vosotras sois dignas de la admiración del
universo y de la ado-ración de los libertadores de colombia51.
cuartel General en el Socorro, a 24 de febrero de
1820.
Simón Bolívar
51. la Gran
República de colombia, fundada por el libertador en diciembre del año anterior.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
158
31
Proclama dada por el libertador en bogotá el 8 de
marzo de 1820, en la cual exalta el significado de la creación de la Gran
República de colombia.
“colombianos” eran, para él, tanto sus compatriotas
de Venezuela como los habitantes de cundinamarca (llamada más corrientemente la
Nueva Granada,
la colombia de nuestros días) y los de Panamá (que
entonces era parte de la Nueva Granada), así como los del ecuador que más tarde
se incorporaron a la Gran colombia
SiMÓN bolíVaR,
libertador y Presidente de colombia, General en
Jefe
de sus ejércitos, etc., etc., etc.
¡colombianos!
la RePÚblica De coloMbia, proclamada por el
congreso General, y sancionada por los pueblos libres de cundinamarca y
Venezuela, es el sello de vuestra independencia, de vuestra prosperidad, de
vuestra gloria nacional!
las potencias extranjeras al presentaros
constituidos sobre bases só-lidas y permanentes de extensión, populación y
riqueza, os reconocerán como nación y os respetarán por vuestras armas
vencedoras: os estimarán por la justicia de vuestra causa y os admirarán por
vuestra consagración a la patria. españa misma, al veros montados sobre las
inmensas ruinas que ella ha aglomerado en el ámbito de colombia, conocerá que
sois hombres capaces de gozar de vuestros derechos y de la eminente dignidad a
que son destinados todos los mortales por la intención de la naturaleza. Sí, la
españa agotada en recursos, y en paciencia, abandonará nuestra patria al curso
de su destino, recobrará la paz de que ha menester para no sucumbir y nosotros
recobraremos el honor de no ser españoles.
¡colombianos! los crepúsculos del día de paz
iluminan ya la esfera
biblioteca ayacucho
159
de colombia. yo contemplo con un gozo inefable este
glorioso período en que van a separarse las sombras de la opresión de los
resplandores de la libertad. tan majestuoso espectáculo me asombra y encanta;
con anticipación me lisonjeo de vuestra colocación política en la faz del
uni-verso, de la igualdad de la naturaleza, de los honores de la virtud, de los
premios del mérito, de la fortuna, del saber y de la gloria de ser hombres.
Vuestra suerte va a cambiar; a las cadenas, a las tinieblas, a la ignorancia, a
las miserias, van a suceder los sublimes dones de la Providencia Divina, la
libertad, la luz, el honor y la dicha.
¡colombianos! yo os lo prometo en nombre del
congreso: seréis re-generados: vuestras instituciones alcanzarán la perfección
social, vuestros tributos abolidos, rotas vuestras trabas; vuestras virtudes
serán vuestro patrimonio, y sólo el talento, el valor y la virtud serán
coronados.
¡cundinamarqueses! Quise ratificarme si deseabais
aún ser colombia-nos: me respondisteis que sí, y os llamo colombianos!
¡Venezolanos! Siempre habéis mostrado el vivo
interés de pertenecer a la gran República de colombia y ya vuestros votos se
han cumplido. la intención de mi vida ha sido una: la formación de la República
libre e in-dependiente de colombia entre dos pueblos hermanos. lo he alcanzado:
¡¡¡Viva el Dios de colombia!!!
cuartel General en la ciudad de bogotá, 8 de marzo
de 1820. 10o
DoctRiNa Del libeRtaDoR
160
32
Desde San cristóbal, el 19 de abril de 1820,
el libertador le escribe al general José antonio
Páez una carta
en la cual se refiere a los deberes de un
gobernante hacia la opinión pública y le hace indicaciones sobre la buena
administración del erario nacional.
esta carta se reproduce de un borrador, motivo por
el cual no contiene las usuales fórmulas de despedida
cuartel General de San cristóbal,
a 19 de abril de 1820
al señor general Páez.
he RecibiDo la carta de Vd. de 7 del corriente en
que responde a la mía de tunja.
yo sabía que no debían agradarle a Vd. las
observaciones que le hice; tampoco me agradaban a mí y ésta fue la razón porque
no las había hecho antes. Pero al fin, el que gobierna una gran familia tiene
que pasar por todo, sea agradable o no. Vd. no debe incomodarse porque le digan
el dictamen de los otros; a mí me lo dicen todos los días y no me incomodo,
porque el que manda debe oír aunque sean las más duras verdades y, después de
oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que producen los errores.
todos los moralistas y filósofos aconsejan a los príncipes que consulten a sus
vasallos prudentes y que sigan sus consejos; con cuánta más razón no será
indispensable hacerlo en un gobierno democrático en que la voluntad del pueblo
coloca sus jefes a la cabeza para que le hagan el mayor bien posible y no le
hagan el menor mal. un pueblo soberano, ha dicho Montesquieu, es un caballo
indómito que muy pronto derriba su jinete. es muy difícil dar gusto a muchos y
mucho más cuando la República está rodeada de males e inconvenientes.
el pueblo granadino ha visto que se le ha sacado
cuanto tenía que dar y que todo se ha mandado para Venezuela y al ejército
venezolano
biblioteca ayacucho
161
que aquí está. Santander escribió a urdaneta que el
pueblo murmuraba altamente con descaro a causa de los donativos y de las
remisiones que se hacían a Venezuela, sin que se viese el fruto de estos
servicios ni viniesen fusiles suficientes para su defensa. en Venezuela se
necesita de todo; ¿qué deberé hacer yo en un caso semejante? arreglar mi
conducta a la más grande moderación y sufrir con paciencia.
Vd. se queja de sus acreedores y quiere que se les
pague; la inglaterra entera me pide que le pague y yo no le doy un maravedí por
atender a los gastos de la guerra. está nuestro diputado52 en londres en la
cárcel por sólo treinta mil pesos, y yo no se los mando por atender a los
gastos de la guerra. ¿y no quiere Vd. que yo me incomode al ver al señor Pumar
llevarse ochocientas mulas por cuatro trapos y quedarnos sin qué tener con qué
conducir el parque? hablándose de esto me contestó Vd. que quería protegerlo.
Mi réplica debió ser que la protección debía ser a la patria y no a un
individuo; y que, en caso de dársela a un individuo, Pumar debía ser el último
por no ser militar.
el general Santander ofrece a Vd. diez mil pesos
más; Dios quiera que se los envíe. yo creo que él pensó que dentro de dos meses
habríamos de tomar a caracas o no habría ejército de apure, porque yo sé que no
hay los medios para subvenir a las más preciadas necesidades. a este ejército,
que es el preferido, no se le ha pagado el mes de marzo.
Bolívar
52. Se refiere al agente diplomático de la
República en inglaterra, luis lópez Méndez.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
162
33
Mediante un decreto expedido en el Rosario de
cúcuta, el 20 de mayo de 1820, el libertador dicta normas para restablecer en
sus derechos a los indígenas y para fomentar su progreso económico y su
educación
SiMÓN bolíVaR,
libertador Presidente, etc., etc.
DeSeaNDo coRReGiR los abusos introducidos en
cundinamarca en la mayor parte de los pueblos naturales53, así contra sus
personas como contra sus resguardos y aun contra sus libertades, y considerando
que esta parte de la población de la República merece las más paternales
atenciones del gobierno por haber sido la más vejada, oprimida y degradada
durante el despotismo español, con presencia de lo dispuesto por las leyes
canónicas y civiles, he venido en decretar y
DECREto:
art. 1o Se devolverá a los naturales, como
propietarios legítimos, todas las tierras que formaban los resguardos según sus
títulos, cualquiera que sea el que aleguen para poseerlas los actuales
tenedores.
art. 2o las fundaciones que carguen sobre los
dichos resguardos, no teniendo aprobación de la autoridad a quien corresponde o
ha correspon-dido concederla, quedarán sin efecto ni valor aunque hayan
subsistido por tiempo inmemorial.
art. 3o integrados los resguardos en lo que se les
haya usurpado, los jueces políticos repartirán a cada familia tanta extensión
de terreno cuanto
53. “Naturales” equivalente aquí a “indígenas”.
biblioteca ayacucho
163
cómodamente pueda cultivar cada una, teniendo
presente el número de personas de que conste la familia y la extensión total de
los resguardos.
art. 4o Si repartidos los resguardos a las
familias, como se ha dicho, quedaren tierras sobrantes, las arrendarán por
remate los mismos jueces políticos a los que más dieren y afianzaren mejor,
prefiriendo siempre por tanto a los actuales poseedores.
art. 5o las familias, o los miembros de ellas, no
podrán arrendar la parte que les toque sino con conocimiento del juez político
para evitar los daños y fraudes que se les causaren.
art. 6o los productos de los terrenos que se
arrienden conforme al artículo 4o, se destinarán, parte para el pago de
tributos y para el pago de los sueldos de maestros de las escuelas que se
establecerán en cada pueblo. cada maestro gozará anualmente de un sueldo de
ciento veinte pesos si alcanzaren o excedieren de esta cantidad los
arrendamientos; si fueren menos, será todo para el maestro.
art. 7o el juez político, de acuerdo con el cura de
cada pueblo, nom-brará estos maestros y participará sus nombramientos a los
gobernadores de la provincia para que éstos lo hagan al gobernador del
departamento. art. 8o los gobernadores políticos de las provincias formarán el
regla-mento que deba observarse en las escuelas de sus respectivas provincias,
detallando el método de enseñanza y de educación.
art. 9o todos los jóvenes mayores de cuatro años y
menores de catorce asistirán a las escuelas, donde se les enseñarán las
primeras letras, la arit-mética, los principios de la religión y los derechos y
deberes del hombre y del ciudadano en colombia conforme a las leyes.
art. 10o Deducido el sueldo de los maestros, se
aplicarán las rentas que sobren de los arrendamientos al ramo de tributos,
rebajando este total que se aplique del total general con que contribuya el
pueblo a quien se aliviará la contribución a prorrata.
art. 11o Para que estas operaciones se ejecuten con
todo el método, orden y exactitud que exige la utilidad general de los pueblos,
estarán obligados los jueces políticos a llevar cuenta corriente de los
arrenda-mientos y la presentarán con la de los tributos a los ministros
respectivos del tesoro público.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
164
art. 12o Ni los curas, ni los jueces políticos, ni
ninguna otra persona empleada o no, podrán servirse de los naturales de ninguna
manera, ni en caso alguno, sin pagarles el salario que antes estipulen en
contrato formal celebrado a presencia y con consentimiento del juez político.
el que infrin-giere este artículo pagará el doble del valor del servicio hecho
y los jueces políticos exigirán esta multa irremediablemente a favor del
agraviado por la menor queja que tengan; cuando los jueces mismos sean los delincuentes,
serán los gobernadores políticos los que exigirán la multa dicha.
art. 13o la misma disposición del artículo 12o
comprende a las co-fradías cuyos ganados no pastarán en los resguardos si no
pagan arrenda-miento, ni serán guardados por los naturales si no del modo dicho
en el artículo precedente.
art. 14o cesarán absolutamente desde este momento,
como escan-dalosas y contrarias al espíritu de la religión, a la disciplina de
la iglesia y a todas las leyes, las costumbres de no administrar los
sacramentos a los feligreses mientras no han pagado los derechos de cofradía y
congrua, la de obligarlos a que hagan fiestas a los santos y la de exigirles
derechos parroquiales de que están exentos los naturales por el estipendio que
da el estado a los curas. los curas que contravinieren a este artículo, con-tinuando
los mismos abusos, sufrirán el rigor de las leyes en un juicio severo, y al
efecto los jueces políticos velarán la conducta de los curas para dar cuenta al
gobierno de la menor falta que noten en esta parte y que se provea lo que
corresponda.
art. 15o los naturales, como todos los demás
hombres libres de la República, pueden ir y venir con sus pasaportes, comerciar
sus frutos y efectos, llevarlos al mercado o feria que quieran, y ejercer su
industria y talentos libremente, del modo que ellos elijan sin que se les
impida.
art. 16o el presente decreto no sólo se publicará
del modo acostumbra-do, sino que los jueces políticos instruirán de su
contenido a los naturales, instándolos a que representen sus derechos aunque
sea contra los mismos jueces y a que reclamen cualquiera infracción que se
cometa.
art. 17o el Vicepresidente de cundinamarca se
encarga de su cum-plimiento y ejecución de este decreto.
biblioteca ayacucho
165
Dado en el cuartel General del Rosario de cúcuta, a
20 de mayo de 1820. – 10o
Simón Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
166
34
a fin de fomentar el desarrollo económico, el
libertador decreta en el Rosario de cúcuta, el 21 de mayo de 1820, la creación
de Juntas Provinciales de agricultura y comercio
SiMÓN bolíVaR
libertador Presidente, etc., etc.
coNSiDeRaNDo que la agricultura, el comercio y la
industria son el origen de la abundancia y prosperidad nacional y el verdadero
y más inagotable manantial de las riquezas del estado, y no habiendo
corpo-raciones que las promuevan, animen y fomenten, permanecerán siempre en el
estado de languidez e inacción en que la barbaridad de los antiguos tiranos las
mantenían he venido en decretar y
DECREto:
art. 1o habrá en cada capital de provincia una
junta provincial de comercio y agricultura compuesta de un presidente, seis
cónsules y un procurador consular.
art. 2o el gobernador político de la provincia será
el presidente de la jun-ta, y los demás miembros serán elegidos a pluralidad de
votos por el cuerpo de hacendados y comerciantes de la provincia dentro de
ellos mismos.
art. 3o Se entiende por comerciante todo el que
maneje un capital de dos mil o más pesos empleados en comprar y vender
cualquier especie de mercancía; y por hacendado el que posea una propiedad
fundal del valor de cuatro mil o más pesos. los gobernadores políticos formarán
matrículas de los individuos que estén comprendidos en estas dos clases para
arreglar por ellas las elecciones para la junta.
biblioteca ayacucho
167
art. 4o las elecciones se harán cada año, el día 21
de enero; por esta primera vez será luego que se publique este decreto.
art. 5o en el día señalado para las elecciones de
cada año (y esta primera vez en el que señale el gobernador político) se
reunirán todos los hacendados y comerciantes matriculados en casa del
presidente del acto, que lo será el alcalde primero de la ciudad, villa o lugar
de su residencia, y nombrará cada uno tres comerciantes y tres hacendados
matriculados del mismo lugar o de cualquiera otro de la provincia. estos votos,
asentados por escrito y firmados por todos los sufragantes, se remiten al
gobernador político.
art. 6o cada junta hace el escrutinio y su
presidente comunica los nombramientos a los tres hacendados y a los tres
comerciantes que hayan obtenido la mayoría de votos. Por la primera vez hace
esta operación el gobernador político solo.
art. 7o en caso de vacante por muerte, enfermedad u
otra causa legíti-ma son reemplazados los cónsules por los que obtuvieron en
las elecciones más votos después de ellos.
art. 8o el objeto y funciones de la junta son: 1)
Nombrar el procurador consular y el secretario, que no tienen más duración que
los cónsules y que deben salir del mismo seno que ellos; 2) Nombrar las juntas
subalternas de comercio y agricultura que crean necesario establecer en otros
puntos de las provincias, sacando sus miembros de los comerciantes y hacendados
de la ciudad, villa, pueblo o lugar donde deba residir; 3) Nombrar jueces de
agricultura y comercio donde sean convenientes; 4) Promover la agri-cultura en
todos sus ramos y procurar el aumento y mejoras de las crías de ganado
caballar, vacuno y lanar; presentar al pueblo proyectos de mejoras y reformas,
extendiendo de todos modos hasta hacer vulgar el conocimiento de los principios
científicos de estas artes y facilitando la adquisición de libros y manuscritos
que ilustren al pueblo en esta parte, animando a los propietarios y ricos
hacendados a que emprendan el cultivo del añil, cacao, café, algodón y grana,
del olivo y de la vid, detallándoles los terrenos que ofrezcan más ventajas
para cada una de estas plantas; y premiando debida-mente a los que se
aventajaren en cualquier género de cultivo; 5) animar y dar acción al comercio
interior y exterior por medios semejantes a los
DoctRiNa Del libeRtaDoR
168
anteriores, reparando o abriendo caminos cómodos y
breves por sí mismo o por contratas; facilitando el tráfico con el
establecimiento de mercados; pre-sentando especulaciones productivas para que
se emprendan e inspirando sobre todo la buena fe y religiosidad en el
cumplimiento de los contratos y obligaciones; 6) Fomentar la industria
proponiendo y concediendo premios a los que inventen, perfeccionen o
introduzcan cualquier arte o género de industria útil, muy particularmente a
los que establezcan las fábricas de papel, paño u otras, a los que mejoren y
faciliten la navegación de los ríos y hagan menos dispendiosos, fáciles y
cómodos los transportes por tierra. Para todos estos objetos usará de las
liberalidades del comercio y agricultores y de las rentas sobrantes de propios
de la provincia, poniéndose de acuerdo con los cabildos que cooperarán por su
parte de todos modos.
art. 9o Será también del cuidado de las juntas
informarse cuáles son los terrenos baldíos de las provincias y denunciarlos al
pueblo para que los pretendan, y al gobierno para que los conceda, anunciando
al mismo tiempo las ventajas que ofrezcan y tomando el más vivo interés en que
se repartan y cultiven.
art. 10o como la fundación de pueblos en los países
desiertos y en los caminos públicos facilita en gran manera el tráfico y el
cultivo de las tierras, cuidará la junta de proponer proyectos de estos
establecimientos donde sean más necesarios, explicando los medios que crea más
adap-tables y designando la posición que sea más cómoda y ventajosa. estos
proyectos se ejecutarán siendo de la aprobación del gobernador militar de la
provincia, enviando al lugar señalado todos los vagos y mal entre-tenidos de la
provincia, bajo la dirección e inspección de las juntas y de los comisionados
que nombre para dirigir y arreglar el establecimiento. cuando el número de
vecinos sea tan considerable que pueda sostener un párroco, se le nombrará por
quien corresponde.
art. 11o el procurador consular se ocupará de
promover e ilustrar a la junta de todo lo que se dirija a mejorar la
agricultura, comercio e industria de cualquier modo que sea.
art. 12o las juntas subalternas tendrán tantos
miembros cuantos la provincial quiera darles y sus funciones serán las que ésta
les delegue. ellas
biblioteca ayacucho
169
serán presididas por el juez de comercio donde lo
haya o por el alcalde primero si falta aquél.
art. 13o estas juntas subalternas se establecen o
disuelven a voluntad de la provincial.
art. 14o los jueces que la junta nombre conocerán y
determinarán de los asuntos y contratos de que habla la cédula de 14 de junio
de 1795, con las mismas formalidades que prescribe. el juez de comercio de la
capital de la provincia será Vicepresidente de la junta, pero no tendrá voz ni
voto en ella sino cuando por ausencia del gobernador político la presida.
art. 15o De las determinaciones y providencias del
juez de comercio se apelará ante un tribunal de alzadas, que se compondrá del
gobernador político y dos colegas elegidos uno por cada parte contendiente.
art. 16o la cédula de 14 de junio de 1795, citada
en el artículo 14, será el código que regirá a los jueces y al tribunal de
alzadas en todos los negocios judiciales de comercio en lo que no está derogada
por el presente decreto.
art. 17o las juntas provinciales se corresponderán
entre sí para infor-marse recíprocamente y ayudarse del modo posible. ellas
darán al gobier-no del departamento cada año razón circunstanciada de los
progresos y esperanzas que prometen sus proyectos de mejora o reforma,
dirigiéndole también éstos.
art. 18o el presente decreto se ejecutará por ahora
solamente en el departamento de cundinamarca y se comete la ejecución de él a
su Vi-cepresidente.
Publíquese y comuníquese a quienes corresponda.
Dado en el Rosario, a 21 de mayo de 1820. – 10o
Simón Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
170
35
carta a José Rafael Revenga, ministro de Relaciones
exteriores, fechada el 25 de mayo de 1820 en San cristóbal, sobre la política
internacional y en especial las relaciones con los estados unidos
San cristóbal, 25 de mayo de 1820
Mi querido Revenga:
aNoche Recibí la coMuNicaciÓN de Vds. en que va el
extracto de nuestras relaciones en américa, mandado por nuestro agente54. el
aspecto de la cosa es admirable; si son francos los sentimientos del
presidente, nada es más ventajoso; el temor de los ingleses es pueril. las
razones que presenta torres son verdaderamente muy leves o verdaderamente
absurdas. Que los ingleses no quieran la ratificación del tratado de cesión55
prueba lo contrario a su aserto y el espíritu de sus verdaderos intereses, que
no deben permitir jamás las llaves del golfo mexicano en manos de los
americanos y deben desear que la independencia de américa se logre por medio de
sacrificios ajenos, y sobre todo de sus enemigos. los ingleses han podido, como
Jú-piter de una ojeada, hacernos entrar en el polvo: ellos, con su neutralidad
efectiva, nos han protegido y nos han dejado tomar tal consistencia que ya
ninguna fuerza europea puede destruirnos. el presidente Monroe debe reírse al
ver la sencillez con que nuestro agente cree la posibilidad de una conducta
insensata por parte de inglaterra, pero será útil si se persuade que nosotros
podamos dar asenso a semejante insensatez, pues entonces con
54. alude a
Manuel torres, agente diplomático de la Gran colombia en los estados unidos.
55. españa y
los estados unidos estaban entonces en tratos para que la primera cediera a los
segundos la Florida a cambio de una compensación económica.
biblioteca ayacucho
171
sus pequeños servicios creerá engañarnos y
atraernos a sus miras egoístas y realmente tortuosas. Jamás conducta ha sido
más infame que la de los americanos con nosotros: ya ven decidida la suerte de
las cosas y con pro-testas y ofertas, quién sabe si falsas, nos quieren
lisonjear para intimidar a los españoles y hacerles entrar en sus intereses. el
secreto del presidente es admirable. es un chisme contra los ingleses que lo
reviste con los velos del misterio para hacernos valer como servicio lo que en
efecto fue un buscapié para la españa; no ignorando los americanos que con
respecto a ellos los intereses de inglaterra y españa están ligados. No nos
dejemos alucinar con apariencias vanas; sepamos bien lo que debemos hacer y lo
que debemos parecer. hagamos como aquel que se fingió muerto para que el lobo
no se lo comiese. creo que el señor torres está haciendo de buena fe lo que
otro haría por política; por lo menos así lo he concebido del estilo de su
memoria; si no es así, obra y escribe como yo quiero y como que si hubiera
aprendido en la escuela de Maquiavelo. Pero este hombre me parece de mucha
candidez para tener tanta malicia.
Sin embargo de todo lo dicho, puede ser que sea
mejor que sus ante-cesores y sucesores; por lo menos tiene ideas de lo que debe
hacer, si no tiene el espíritu de su encargo.
yo no sé qué deba pensar de esta extraordinaria
franqueza con que ahora se muestran los americanos; por una parte dudo, por
otra me afirmo en la confianza de que habiendo llegado nuestra causa a su
máximo, ya es tiempo de reparar los antiguos agravios. Si el primer caso
sucede, quiero decir, si se nos pretende engañar, descubrámosles sus designios
por medio de exorbitantes demandas; si están de buena fe, nos concederán una
gran parte de ellas, si de mala, no concederán nada y habremos conseguido la
verdad, que en política como en guerra es de un valor inestimable. ya que por
su antineutralidad la américa56 nos ha vejado tanto, exijámosle servi-cios que
nos compensen sus humillaciones y fratricidios. Pidamos mucho y mostrémonos
circunspectos para valer más o hacernos valer.
temo mucho la revolución de españa57, es decir,
temo que no logre
56. es decir,
los estados unidos, en este contexto.
57. la
insurrección de los generales Riego y Quiroga, quienes proclamaron la
constitu-ción en españa. el rey Fernando Vii se plegó al movimiento.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
172
todo su efecto, no porque sea improbable
enteramente sino porque lo deseo con exceso. a primera vista parece que las
tropas leales no pueden batirse con las nacionales, siendo el motivo común a
entrambos su sacrifi-cio en américa58. Pero una mala disposición o un acaso
inesperado burla las más sabias combinaciones y los resultados más infalibles.
lograda la revolución de españa, la revolución de américa es la causa eficiente
en la reacción de europa. la revolución pasará los Pirineos, los borbones serán
el objeto de la animadversión general del Mediodía. los ingleses tomarán su
partido; todos los estados se conmoverán, porque todos están en una situación
ambigua, y la Rusia puede aprovechar esta crisis. en trastorno tan universal
nadie puede asignar qué tocará a la américa en este compli-cado orden de cosas.
es muy verosímil que en medio de esta confusión rompamos nuestros grillos y
burlemos a nuestros custodios, pero también es posible que un interés mayor,
quiero decir que un interés vital obligue a la inglaterra a perseguirnos para
sacar recursos de las provincias realistas de américa en favor de sus comités59
los borbones. yo no sé lo que será; mas deseo que todo se ponga en movimiento
para extender por lo menos el teatro de las hostilidades y echar nuevas suertes
en el cántaro. todo está bueno, pero aún se puede mejorar todo.
adiós, mi querido amigo: allá va esa carta
diplomática que debe Vd.
romper y no olvidar.
Bolívar
P.D.: Mande Vd. al abate Pradt60 dos de mis
discursos y dos ejempla-res de la constitución, en una carta muy cortés y
elegante, llamándolo el arzobispo de la política y el abate de la américa y
otras herejías más.
58. aquí se
trata de la américa hispana.
59. así dice
en la copia de la época de la cual se ha tomado esta carta, cuyo original no se
conoce. “comité” era una palabra anticuada que significa “conde”. Podría
tratarse tam-bién de un error del copista, en vez de “cómitre”. Véase, sobre
esta palabra, la nota 7.
60. el abate
Dominique de Pradt, escritor francés, defensor de la causa de la indepen-dencia
de hispanoamérica.
biblioteca ayacucho
173
36
en carta escrita el 26 de mayo de 1820 desde San
cristóbal
a su amigo el comerciante británico Guillermo White
–quien se hallaba entonces en la isla de trinidad–, bolívar explica los
alcances de algunas de las proposiciones hechas por él en el “Discurso de
angostura”, y analiza la situación diplomática y militar
San cristóbal, mayo 26 de 1820
Mi querido amigo:
aPRoVecho la oPoRtuNiDaD de dirigir a Vd. mi
discurso al con-greso, reimpreso en bogotá, para que lo mire con más
indulgencia que antes.
Me parece que Vd. me criticó la creación de un
senado hereditario y la educación de los senadores futuros. lo primero está de
acuerdo con la práctica de todas las repúblicas democráticas, y lo segundo me
parece que no está de acuerdo con la razón61. la educación forma al hombre
moral, y para formar un legislador se necesita ciertamente de educación en una
escuela de moral, de justicia y de leyes. Vd. me cita a inglaterra, como un
ejemplo contrario a mi establecimiento, pero ¿en inglaterra no se deja de hacer
mucho bueno? en cuanto a mi senado diré que no es una aristocra-cia ni una
nobleza, constituidas la primera sobre el derecho de mandar la República y la
segunda sobre privilegios ofensivos. el oficio de mi senado es temperar la
democracia absoluta; es mezclar la forma de un gobierno absoluto con una
institución moderada; porque ya es un principio recibido en la política, que
tan tirano es el gobierno democrático absoluto como un déspota; así, sólo un
gobierno temperado puede ser libre. ¿cómo quiere
61. así se
lee en el original. Sin embargo, es posible que se trate de un error del
amanuense, pues probablemente lo que bolívar dictó fue: “que no está en
desacuerdo con la razón”.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
174
Vd. que yo tempere esta democracia, sino con una
institución aristocráti-ca? ya que no podemos mezclar la forma monárquica con
la popular, que hemos adoptado, debemos por lo menos hacer que haya en la
República un cuerpo inalterable que le asegure su estabilidad, pues sin
estabilidad todo principio político se corrompe y termina siempre por
destruirse.
tenga Vd. la bondad de leer con atención mi
discurso, sin atender a sus partes, sino al todo de él. Su conjunto prueba que
yo tengo muy poca confianza en la moral de nuestros ciudadanos y que sin moral
republicana no puede haber gobierno libre. Para afirmar esta moral, he
inventado un cuarto poder, que críe los hombres en la virtud y los mantenga en
ella. también este poder le parecerá a Vd. defectuoso. Mas, amigo, si Vd.
quiere República de colombia, es preciso que quiera también que haya virtud
política62. los establecimientos de los antiguos nos prueban que los hombres
pueden ser regidos por los preceptos más severos. todo el cuerpo de la historia
manifiesta que los hombres se someten a cuanto un hábil legislador pretende de
ellos, y a cuanto una fuerte magistratura les aplica. Dracón dio leyes de
sangre a atenas, y atenas las sufrió, y aun observó hasta que Solón quiso
reformarlas. licurgo estatuyó en esparta lo que Platón no se habría atrevido a
soñar en su República si no hubiese tenido por modelo al legislador de esparta.
¡a qué no se han sometido los hombres y a qué no están sometidos aún! Si hay
alguna violencia justa, es aquella que se emplea en hacer a los hombres buenos
y, por consiguiente, felices; y no hay libertad legítima sino cuando ésta se dirige
a honrar la humanidad y a perfeccionarle su suerte. todo lo demás es de pura
ilusión, y quizá de una ilusión perniciosa. Perdone Vd., amigo, esta larga
digresión sobre mi discurso, pues Vd. bien la merecía hace mucho tiempo, y yo
se la había ahorrado, más bien por desidia que por buena voluntad.
las cosas internas y externas van, como Vd. sabrá,
a medida de nuestro deseo. las primeras están en un pie admirable; puedo
asegurar a Vd. que por el sistema prudente que he adoptado, difícilmente
lograrán suceso contra nosotros los enemigos. Sólo Morillo es fuerte, y a ese
lo tengo en inacción por mis maniobras, mientras que le tomo todas las
provincias de
62. en el original se lee “polica”, evidente
descuido del amanuense.
biblioteca ayacucho
175
la antigua Nueva Granada y Quito. en este año doy a
Vd. libre toda co-lombia, si una burla de la suerte no hace fallar mis
empresas. Dos ejércitos tengo ofensivos; el primero marcha a Quito, y el
segundo está invadiendo a la vez las provincias de cartagena, Santa Marta y
Maracaibo. en este invierno63 logramos la posesión de estas provincias, y en el
verano envuelvo a Morillo con tropas inmensas. a mis órdenes inmediatas tengo
cuatro mil veteranos y otros tantos bisoños. Si Morillo me busca, me encuentra
y lo destruyo; y si me espera, es inevitable su ruina. en estas cuatro palabras
ya he dicho a Vd. todo. escriba Vd. a inglaterra sobre esto largamente y
también mande Vd. mi discurso a hombres que lo entiendan, haciendo las
observaciones necesarias, para que noten la diferencia de la traducción al
original. Mr. hamilton64 me habrá adornado: yo habría querido ser menos hermoso
pero más genuino; querría mi discurso y no el suyo.
De los negocios de españa estoy muy contento,
porque nuestra causa se decidió en el tribunal de Quiroga65. Nos mandaban diez
mil enemigos, y ellos por una filantropía muy natural no quisieron hacer la
guerra a muerte, sino la guerra de la vida, pues bien sabían que por allá se
podían salvar y por acá no. ¡Qué dicha, no venir y quedarse diez mil hombres
que eran enemigos y son ya los mejores amigos! Golpe de fortuna loca. aunque
triunfe Fernando ya no puede mandar otra expedición, sabiendo ya los expedicionarios
cómo se han de quedar. además, mucho debe haberse reprobado, aun por los mismos
serviles, el empeño de mandar a américa ejércitos forzados. la opinión de las
tropas se habrá ilustrado infinito por la seducción de los liberales. la
Francia misma, quiero decir, sus borbo-nes, habrán temblado por la revolución
de españa y habrán condenado la conducta de Fernando en esta parte, que tanto
los compromete a ellos mismos. Digo otro tanto de la inglaterra, que tiene
razones más eficaces: ella teme la revolución de europa, ella desea la
revolución de américa; una
63. Debe
tenerse en cuenta que la palabra “invierno” equivale aquí a estación lluviosa
(más o menos mayo-octubre) y que “verano”, más adelante, significa estación
seca (aproxima-damente noviembre-abril).
64. el
comerciante británico James hamilton, establecido en angostura, había traducido
al inglés el “Discurso de angostura”.
65. antonio
Quiroga, general español, uno de los caudillos de la revolución mencionada en
la nota 57.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
176
le da cuidados infinitos y la otra le proporciona
recursos inagotables. la américa del Norte, siguiendo su conducta aritmética de
negocios, apro-vechará la ocasión de hacerse de las Floridas, de nuestra
amistad y de un grande dominio de comercio. es una verdadera conspiración de la
españa, de la europa y de la américa contra Fernando. Él la merece, mas ya no
es glorioso pertenecer a una liga tan formidable contra un imbécil tirano. yo
que siempre he sido su enemigo, ya veo con desdén combatir contra un partido
arruinado y expirante; fue sin duda muy digna de alabanza nuestra resistencia,
cuando era singular: ahora se puede tener como alevosa. tanto confío en
nuestros medios y sucesos; y en los buenos servicios que siempre nos ha hecho,
y nos hará, nuestro mejor amigo White.
Soy de Vd. con la mayor consideración su affmo.
servidor y amigo.
Bolívar
biblioteca ayacucho
177
37
el 4 de junio de 1820, desde bogotá, el general
Francisco de Paula Santander, vicepresidente de cundinamarca en la unión
Grancolombiana,
le dirigió a bolívar un memorial donde se quejaba
de que la alta corte de Justicia de la República hubiese sido establecida en
Guayana. el 20 del mismo mes
el libertador dictó, en el Rosario de cúcuta, una
resolución sobre dicho memorial, en la cual se refleja la tensión existente
entre las diferentes secciones de colombia la Grande cuando ésta llevaba apenas
seis meses de fundada
cuartel General en el Rosario,
20 de junio de 1820, 10o
yo No he PeNetRaDo la conciencia ni la mente del
congreso de colombia por no estar autorizado a interpretar sus decretos; pero
si atiendo el espíritu del decreto de la creación de la alta corte de Justicia
de colombia, hallo: 1) la necesidad de su creación y la necesidad de que fuese
residente en Guayana; 2) hallo virtualmente autorizada la alta corte de
Justicia de cundinamarca como tribunal de apelaciones del Depar-tamento, y más
por una excesiva delicadeza del congreso que por una causa odiosa, no se hace
mención de este tribunal en el citado decreto; 3) Que la no revocación expresa
de las atribuciones de este tribunal es una concesión implícita de sus antiguas
prerrogativas y funciones. en cuanto a las consideraciones expuestas en esta
representación por el vicepresi-dente de cundinamarca, me parece que se hace
una violenta aplicación de los principios y leyes fundamentales de la República
de colombia al Departamento de cundinamarca. el enlace de estos dos pueblos no
es el de un fuerte con un débil, sino el de dos hermanos iguales en medios
re-lativamente proporcionados. Suponer desprendimiento de cundinamarca por su
reunión con Venezuela presupone sacrificio de parte de aquélla y preponderancia
de parte de ésta. Si existe la capital hoy en Guayana ya
DoctRiNa Del libeRtaDoR
178
está decretada para el próximo enero su traslación
a la cuna misma del vicepresidente que representa66, y yo pienso que a ningún
venezolano le ha ocurrido odiosidad por esta traslación viéndose libre de la
fuente del Gobierno, y de un Gobierno que han elevado sobre una inmensa base de
cadáveres venezolanos.
Si hay reclamos que exponer sobre la legitimidad o
ilegitimidad de la reunión de colombia, toca al congreso General resolver sobre
esta grande y odiosa materia. Por lo que a mí toca, sólo hago votos al cielo
porque la américa sea libre y porque yo me vea libre de mandar a Venezuela y
cundinamarca, por las cuales he hecho cuanto ha estado a mi alcance, no para
mandarlas sino para constituirlas independientes. Si estos dos pueblos quieren
vivir separados nada será más conforme con el más ardiente y vivo deseo de mi
corazón, y si quieren vivir reunidos nada será más conforme con su verdadero
orden, su felicidad futura y la gloria de sus hijos.
Por tanto, el tribunal de apelaciones que bajo el
título de tribunal o alta corte de Justicia de cundinamarca ha ejercido hasta
ahora estas funciones soberanas continuará en ellas en cuanto no sean
incompatibles con las que tocan a la alta corte de Justicia de la República,
dándose cuenta a la comisión del congreso de esta solicitud y decreto.
Bolívar
66. es decir, a la ciudad de cúcuta, donde había
nacido el general Santander.
biblioteca ayacucho
179
38
cuando falleció en bogotá el administrador de la
Renta de alcabalas, varios pretendientes –Juan bautista Mendoza, luis
Sarmiento, Nicolás de Gamba, luis Rubio,
Francisco Gregorio de Vergara– elevaron sendos
memoriales al libertador en solicitud de aquel empleo. la respuesta de bolívar
a estos memoriales fue lapidaria
cuartel General en bogotá, a 18 de enero de 1821
la aDMiNiStRaciÓN que se pretende no volverá a ser
objeto de codicia ni fundamento de riquezas para pretendientes de empleos,
puesto que el Gobierno ha podido ocuparse ya de la reforma de esta renta, e
impedir los abusos que han reinado en ella hasta hoy en perjuicio del pueblo y
del estado.
Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
180
39
el triunfo de la Revolución liberal en españa
obligó a Fernando Vii –entonces monarca
constitucional–
a abrir negociaciones de paz con los patriotas
hispanoamericanos. con los enviados de la Gran
colombia
que viajaron a Madrid
–José Rafael Revenga y tiburcio echeverría–,
el libertador remitió una carta fechada en bogotá
el 24 de enero
de 1821, en la cual ofrecía a la metrópoli una
reconciliación basada en el reconocimiento de la
independencia
bogotá, 24 de enero de 1821
a S.M. católica el señor Dn. Fernando Vii, Rey de
las españas.
Señor:
PeRMítaMe V.M. dirigir al trono del amor y de la
ley el sufragio reverente de mi más sincera congratulación por el advenimiento
de V.M. al imperio más libre y grande del primer continente del universo. Desde
que V.M. empuñó el cetro de la justicia para los españoles y el iris de la paz
para los americanos, se ha colocado V.M. en el vuelco de todos los corazones.
Desde aquel día entró V.M. en el sagrario de la inmortalidad.
Paz, señor, pronunciaron los labios de V.M.; paz
repetimos con encanto, y paz será, porque es la voluntad de V.M. y la nuestra.
ha querido V.M. oír de nosotros la verdad, conocer
nuestra razón y sin duda concedernos la justicia. Si V.M. se muestra tan
grande, como es sublime el gobierno que rige, colombia entrará en el orden
natural del mundo político. ayude V.M. el nuevo curso de las cosas y se hallará
al fin sobre una inmensa cima, dominando todas las prosperidades.
la existencia de colombia es necesaria, señor, al
reposo de V.M. y a la dicha de los colombianos. es nuestra ambición ofrecer a
los españoles
biblioteca ayacucho
181
una segunda patria, pero erguida, pero no abrumada
de cadenas. Vendrán los españoles a recoger los dulces tributos de la virtud,
del saber, de la industria: no vendrán a arrancar los de la fuerza.
Dígnese V.M. acoger con indulgencia los clamores de
la naturaleza, que por el órgano de nuestros enviados hará colombia al modelo y
gloria de los monarcas.
acepte V.M. los más humildes y respetuosos
homenajes con que soy de V.M. su más atento y obediente servidor.
Señor,
Simón Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
182
40
en carta escrita el 24 de mayo de 1821 desde
Guanare a su amigo el letrado y estadista Pedro Gual (carta de la cual se
conoce sólo el fragmento que reproducimos), bolívar expresa su preocupación
ante las tensiones sociales exacerbadas por la guerra
Guanare, 24 de mayo de 1821
[al señor doctor Pedro Gual]
… … …
No PueDeN VDS. formarse una idea exacta del
espíritu que anima a nuestros militares.
estos son los que Vds. conocen; son los que Vds. no
conocen; hombres que han combatido largo tiempo, que se creen muy beneméritos,
y humi-llados y miserables, y sin esperanzas de coger el fruto de las
adquisiciones de su lanza. Son llaneros determinados, ignorantes y que nunca se
creen iguales a los otros hombres que saben más o parecen mejor. yo mismo, que
siempre he estado a su cabeza, no sé aún de lo que son capaces. los trato con
una consideración suma; y ni aun esta misma consideración es bastante para
inspirarles la confianza y la franqueza que debe reinar entre camaradas y
conciudadanos. Persuádase Vd., Gual, que estamos sobre un abismo, o más bien
sobre un volcán pronto a hacer su explosión. yo temo más la paz que la guerra,
y con esto doy a Vd. la idea de todo lo que no digo ni puede decirse.
… … …
Bolívar
biblioteca ayacucho
183
41
Desde San carlos, el 13 de junio de 1821,
en vísperas de la batalla de carabobo, bolívar
analiza en carta
dirigida al general Santander los peligros de un
sistema político basado en puras teorías y no en las realidades políticas,
económicas y sociales del momento
San carlos, 13 de junio de 1821
a S.e. el general F. de P. Santander.
Mi querido General:
eN MeDio De MiS ocuPacioNeS militares me estoy
siempre acordando de Vd., aunque ya no es con el interés que antes; quiero
decir, por la plata que Vd. nos enviaba, a la cual he renunciado para siempre
desde que se ha establecido la barrera en cúcuta67. al presente, digo, sólo me
acuerdo de Vd. por amistad. lo considero muy ocupado, tanto en levantar el
ejército de reserva como en aplacar los clamores del congreso contra los
milita-res; uno y otro es muy necesario para evitar los estragos de la guerra,
o la guerra civil. Procure Vd. muchos fusiles y municiones para impedir que un
tercer paseo militar ocupe a bogotá. la verdad sea dicha: el enemigo pierde por
todas partes país, opinión y gente; y a pesar de estas ventajas negativas
nuestras fuerzas son iguales. los enemigos están reducidos a carabobo, pero si
perdemos una acción general, colombia es grande y les dará mucha tierra.
Por aquí se sabe poco del congreso y de cúcuta: se
dice que muchos en cundinamarca quieren federación; pero me consuela con que ni
Vd., ni Nariño, ni zea, ni yo, ni Páez, ni otras muchas autoridades venerables
67. Se refiere al congreso reunido en cúcuta.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
184
que tiene el ejército libertador gustan de
semejante delirio. Por fin, por fin, han de hacer tanto los letrados, que se
proscriban de la República de colombia, como hizo Platón con los poetas en la
suya. esos señores piensan que la voluntad del pueblo es la opinión de ellos,
sin saber que en colombia el pueblo está en el ejército, porque realmente está,
y por-que ha conquistado este pueblo de mano de los tiranos; porque además es
el pueblo que quiere, el pueblo que obra y el pueblo que puede; todo lo demás es
gente que vegeta con más o menos malignidad, o con más o menos patriotismo,
pero todos sin ningún derecho a ser otra cosa que ciudadanos pasivos. esta
política, que ciertamente no es la de Rousseau, al fin será necesario
desenvolverla para que no nos vuelvan a perder esos señores. ellos pretenden
con nosotros representar el segundo acto de buenos aires, cuando la segunda
parte que van a dar es la del Guarico68. Piensan esos caballeros que colombia
está cubierta de lanudos, arropados en las chimeneas de bogotá, tunja y
Pamplona. No han echado sus miradas sobre los caribes del orinoco, sobre los
pastores del apure, sobre los ma-rineros de Maracaibo, sobre los bogas del
Magdalena, sobre los bandidos de Patia, sobre los indómitos pastusos, sobre los
guajibos de casanare y sobre todas las hordas salvajes de áfrica y de américa
que, como gamos, recorren las soledades de colombia.
¿No le parece a Vd., mi querido Santander, que esos
legisladores más ignorantes que malos, y más presuntuosos que ambiciosos, nos
van a conducir a la anarquía, y después a la tiranía, y siempre a la ruina? yo
lo creo así, y estoy cierto de ello. De suerte, que si no son los llaneros los
que completan nuestro exterminio, serán los suaves filósofos de la legitimada
colombia. los que se creen licurgos, Numas, Franklines, y camilos to-rres y
Roscíos, y ustáriz y Robiras, y otros númenes que el cielo envió a la tierra
para que acelerasen su marcha hacia la eternidad, no para darles
68. No se
trata del actual estado Guárico, en la región central de Venezuela, sino del
Guarico, nombre que se dio en el siglo XViii y comienzos del XiX a la parte
francesa de la isla de Santo Domingo donde se fundó la República de haití.
bolívar se refiere en estos términos a la revolución de los esclavos y mulatos
de haití contra los blancos fran-ceses de aquella región al finalizar el siglo
XViii, que terminó con la proclamación de la independencia haitiana.
biblioteca ayacucho
185
repúblicas como las griegas, romana y americana,
sino para amontonar escombros de fábricas monstruosas y para edificar sobre una
base gótica un edificio griego al borde de un cráter.
adiós, mi querido Santander: páselo Vd. bien.
espere en la victoria de carabobo69 que vamos a dar: forme su ejército de
reserva, sea dócil con el congreso y tenga por mí el aprecio que yo le profeso.
Su amigo.
Bolívar
P.D. – la división de urdaneta llega aquí dentro de
dos o tres días. el general queda en carora por sus achaques antiguos. el
general Páez está conmigo desde antes de ayer. Pronto entraremos en la lid.
69. once días
antes de la batalla (que se dio el 24 de junio de 1821) ya bolívar había
previsto el lugar donde sería librada. esto no se debía sin duda a poderes
proféticos, sino a cálculos estratégicos y a planes de campaña minuciosamente
preparados desde años atrás.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
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42
en comunicación oficial dirigida el 14 de julio de
1821 desde Valencia al presidente del congreso de la Gran colombia reunido en
cúcuta, el libertador,
en recompensa por la victoria obtenida en carabobo,
solicita que el congreso decrete que los hijos de
esclavas
que nazcan en el territorio de la República serán
libres ipso facto
Valencia, 14 de julio de 1821
a S.e. el señor Presidente del Soberano congreso de
colombia.
la SabiDuRía del congreso General de colombia está
perfectamente de acuerdo con las leyes existentes en favor de la manumisión70
de los esclavos; pero ella pudo haber extendido el imperio de su beneficencia
sobre los futuros colombianos71 que, recibidos en una cuna cruel y salvaje,
llegan a la vida para someter su cerviz al yugo72. los hijos de los esclavos
que en adelante hayan de nacer en colombia deben ser libres, porque estos seres
no pertenecen más que a Dios y a sus padres, y ni Dios ni sus padres los
quieren infelices. el congreso General, autorizado por sus propias leyes, y aún
más, por la naturaleza, puede decretar la libertad absoluta de todos los
colombianos al acto de nacer en el territorio de la República. De este modo se
concilian los derechos posesivos, los derechos políticos y los derechos
naturales.
Sírvase V.e. elevar esta solicitud de mi parte al
congreso General de colombia para que se digne concedérmela en recompensa de la
batalla
70. las leyes
de manumisión preveían la liberación paulatina de los esclavos, en números
limitados, durante un largo período al final del cual habría de quedar
extinguida la escla-vitud. era un proceso lento y complicado.
71. es decir,
habitantes de la Gran colombia, constituida por Venezuela, la Nueva Gra-nada
(con inclusión de Panamá) y el ecuador.
72. De
acuerdo con el sistema hasta entonces vigente, los hijos e hijas de esclavas
nacían esclavos.
biblioteca ayacucho
187
de carabobo, ganada por el ejército libertador,
cuya sangre ha corrido sólo por la libertad.
Dios, etc.
Simón Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
188
43
en el discurso pronunciado el 3 de octubre de 1821
ante el congreso de cúcuta, al tomar posesión de la Presidencia de la
República, bolívar ratifica su vocación de militar y de ciudadano
Señor:
el JuRaMeNto SaGRaDo que acabo de prestar en
calidad de presidente de colombia es para mí un pacto de conciencia que
multiplica mis deberes de sumisión a la ley y a la patria. Sólo un profundo
respeto por la voluntad soberana me obligaría a someterme al formidable peso de
la suprema ma-gistratura. la gratitud que debo a los representantes del pueblo
me impone además la agradable obligación de continuar mis servicios por
defender con mis bienes, con mi sangre y aun con mi honor, esta constitución
que encierra los derechos de dos pueblos hermanos, ligados por la libertad, por
el bien y por la gloria. la constitución de colombia será junto con la
independencia la ara santa, en la cual haré los sacrificios. Por ella marcha-ré
a las extremidades de colombia a romper las cadenas de los hijos del ecuador, a
convidarlos con colombia, después de hacerlos libres.
Señor, espero que me autoricéis para unir con los
vínculos de la be-neficencia a los pueblos que la naturaleza y el cielo nos han
dado por hermanos. completada esta obra de vuestra sabiduría y de mi celo, nada
más que la paz nos puede faltar para dar a colombia todo: dicha, reposo y
gloria. entonces, Señor, yo ruego ardientemente, no os mostréis sordo al clamor
de mi conciencia y de mi honor, que me piden a grandes gritos que no sea más
que ciudadano. yo siento la necesidad de dejar el primer puesto de la República
al que el pueblo señale como al jefe de su corazón. yo soy el hijo de la
guerra; el hombre que los combates han elevado a la magistratura: la fortuna me
ha sostenido en este rango y la victoria lo
biblioteca ayacucho
189
ha confirmado. Pero no son estos los títulos
consagrados por la justicia, por la dicha y por la voluntad nacional. la espada
que ha gobernado a colombia no es la balanza de astrea, es un azote del genio
del mal que algunas veces el cielo deja caer a la tierra para el castigo de los
tiranos y escarmiento de los pueblos. esta espada no puede servir de nada el
día de paz, y éste debe ser el último de mi poder, porque así lo he jurado para
mí, porque lo he prometido a colombia y porque no puede haber república donde
el pueblo no esté seguro del ejercicio de sus propias facultades. un hombre
como yo es un ciudadano peligroso en un gobierno popular; es una amenaza
inmediata a la soberanía nacional. yo quiero ser ciudadano, para ser libre y
para que todos lo sean. Prefiero el título de ciudadano al de libertador,
porque éste emana de la guerra, aquél emana de las leyes. cambiadme, Señor,
todos mis dictados por el de buen ciudadano.
Simón Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
190
44
en carta oficiosa escrita en cali el 2 de enero de
1822 al poeta y estadista ecuatoriano José Joaquín de olmedo –quien presidía la
Junta de Gobierno de Guayaquil–,
el libertador declara que esta ciudad y su región,
como parte del ecuador, deben integrarse a la Gran República de colombia
cali, enero 2 de 1822
al señor José Joaquín de olmedo.
Muy estimado amigo y señor:
No PueDe VD. iMaGiNaRSe con qué placer me acerco a
la patria de Vd., más por conocer a su digno Jefe que por otro motivo alguno.
Sin atender a los muchos informes favorables de Vd. que todos dan, las
comunicaciones confidenciales, y aun públicas, le pintan como Vd. es, franco,
noble y ge-neroso. las cartas que Vd. se ha servido dirigirme me han llenado
siempre de satisfacción: un verdadero ingenio las marca como de una pluma tan
sencilla como elevada y de un hombre que tiene la bondad por carácter y lo sublime
por divisa. Mucho me duele tener al mismo tiempo que molestar a un amigo que ya
amo. hablo de las comunicaciones que dirijo tanto al gobierno como al general
Sucre73. Por ellas verá Vd. que exijo el inmediato reconocimiento de la
República de colombia, porque es una galimatía74 la situación de Guayaquil. Mi
entrada en ella en tal estado sería un ultraje para mí y una lesión a los
derechos de colombia.
73. el
general venezolano antonio José de Sucre, quien había pasado con un ejército a
Gua-yaquil para dirigir la lucha contra los realistas que aún dominaban a
Quito. Desde octubre de 1820 Guayaquil se había sublevado, libertándose de sus
gobernantes españoles.
74. Galimatías:
lenguaje confuso y, por extensión, situación complicada y enrevesada.
biblioteca ayacucho
191
Vd. sabe, amigo, que una ciudad con un río no puede
formar una nación: que tal absurdo sería un señalamiento de un campo de batalla
para dos estados belicosos que lo rodean. Vd. sabe los sacrificios que hemos
hecho en medio de nuestros propios apuros por auxiliar a Guayaquil, que
colombia ha enviado allí sus tropas para defenderla; mientras que el Perú ha
pedido auxilios a ella. Quito no puede existir sin el Puerto de Guaya-quil, lo
mismo cuenca y loja. las relaciones de Guayaquil son todas con colombia. tumbes
es el límite del Perú y por consiguiente la naturaleza nos ha dado a Guayaquil.
Que no se diga que una insurrección espontánea ha variado los derechos: en
muchas épocas muchas ciudades han hecho otro tanto y no mostraron deseos
extravagantes. Maracaibo ha dado el ejemplo de lo que se debe hacer y no ha
imitado a Guayaquil.
todo lo que el derecho más lato permite a un pueblo
comprendido bajo una asociación, o bajo límites naturales, es la completa y
libre repre-sentación en la asamblea Nacional. toda otra pretensión es
contraria a los derechos sociales. además la política y la guerra tienen sus
leyes, que no se pueden quebrantar sin dislocar el orden social. Por éstas y
otras muchas consideraciones me he determinado a no entrar en Guayaquil, sino
después de ver tremolar la bandera de colombia, y yo me lisonjeo que Vd. empleará
todo el influjo de su mérito, saber y dignidad para que no se dé a colombia un
día de luto, sino por el contrario sea Guayaquil para nuestra patria el vínculo
de la libertad del Sur, y el modelo más sublime de una profunda política y de
una moderación inimitable.
el general Sucre comunicará a Vd. las órdenes que
tiene para apron-tar los preparativos de la próxima campaña. este será el
último y el más glorioso esfuerzo de los pueblos de colombia para conseguir los
únicos bienes, paz, gloria y libertad.
Soy de Vd. con la mayor consideración, su más
atento y afmo. servidor.
Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
192
45
carta de bolívar al obispo de Popayán,
Salvador Jiménez de enciso, fechada en Pasto el 10
de junio de 1822, donde lo exhorta a permanecer en su Diócesis bajo el Gobierno
Republicano, y se refiere a las relaciones de los nuevos estados con el
Vaticano
Pasto, 10 de junio de 1822
al ilustrísimo señor doctor don Salvador Jiménez,
obispo de Popayán.
ilustrísimo señor:
teNGo la hoNRa de contestar la muy favorecida carta
de vuestra se-ñoría ilustrísima que poco antes de entrar en esta ciudad,
anteayer, tuvo la bondad de poner en mis manos el señor secretario del
obispado, D. Félix liñán y haro.
es ciertamente con la más grande complacencia que
he visto expresar a V.S.i. los sentimientos de consideración y aprecio hacia mi
persona, y las protestas francas y generosas con que descubre el fondo de su
corazón y el estado en que se halla su conciencia religiosa y política. No son
los franceses solos que han estimado y aun admirado a los enemigos constantes,
leales y heroicos. la historia, que enseña todas las cosas, ofrece maravillosos
ejemplos de la grande veneración que han inspirado en todos tiempos los varones
fuertes que, sobreponiéndose a todos los riesgos, han mantenido la dignidad de
su carácter delante de los más fieros conquistadores, y aun pisando los
umbrales del templo de la muerte. yo soy el primero, illmo. señor, en tributar
mi entusiasmo a todos los personajes célebres que han llenado así su carrera
hasta el término que les ha señalado la Providencia. Pero yo no sé si todos los
hombres pueden entrar en la misma línea de conducta sobre una base diferente.
el mundo es uno, la religión otra. el
biblioteca ayacucho
193
heroísmo profano no es siempre el heroísmo de la
virtud y de la religión; un guerrero generoso, atrevido y temerario es el
contraste más elocuente con un pastor de almas. catón y Sócrates mismo, los
seres privilegiados de la moral pagana, no pueden servir de modelo a los
próceres de nuestra sagrada religión. Por tanto, illmo. señor, yo me atrevo a
pensar que V.S.i., lejos de llenar el curso de su carrera religiosa en los
términos de su deber, se aparta notablemente de ellos, abandonando la iglesia
que el cielo le ha confiado, por causas políticas y de ningún modo conexas con
la viña del Señor.
Por otra parte, illmo. señor, yo quiero suponer que
V.S.i. está apoyado sobre firmes y poderosas razones, para dejar huérfanos a
sus mansos cor-deros de Popayán; mas no creo que V.S.i. pueda hacerse sordo al
balido de aquellas ovejas afligidas y a la voz del gobierno de colombia que
suplica a V.S.i. que sea uno de sus conductores en la carrera del cielo. V.S.i.
debe pensar cuántos fieles cristianos y tiernos inocentes van a dejar de
recibir el sacramento de la confirmación por falta de V.S.i.; cuántos jóvenes
alumnos de la santidad van a dejar de recibir el augusto carácter de ministros
del creador, porque V.S.i. no consagra su vocación al altar y a la profesión de
la sagrada verdad. V.S.i. sabe que los pueblos de colombia necesi-tan de
curadores y que la guerra les ha privado de estos divinos auxilios por la
escasez de sacerdotes. Mientras Su Santidad no reconozca la existencia política
y religiosa de la nación colombiana, nuestra iglesia ha menester de los
ilustrísimos obispos que ahora la consuelan de esta orfandad, para que llenen
en parte esta mortal carencia.
Sepa V.S.i. que una separación tan violenta en este
hemisferio no puede sino disminuir la universalidad de la iglesia romana, y que
la responsa-bilidad de esta terrible separación recaerá muy particularmente
sobre aquellos que, pudiendo mantener la unidad de la iglesia de Roma, hayan
contribuido, por su conducta negativa, a acelerar el mayor de los males, que es
la ruina de la iglesia y la muerte de los espíritus en la eternidad.
yo me lisonjeo que V.S.i., considerando lo que
llevo expuesto, se ser-virá condescender con mi ardiente solicitud, y que
tendrá la bondad de aceptar los cordiales sentimientos de veneración que le
profesa su atento, obediente servidor.
Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
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46
carta particular fechada en Guayaquil el 29 de
julio de 1822, donde le explica al vicepresidente Francisco de Paula Santander
lo tratado con el Protector del Perú, general José de San Martín, durante la
entrevista sostenida días antes en Guayaquil
Guayaquil, 29 de julio de 1822
a S.e. el general F. de P. Santander.
Mi querido General:
aNteS De ayeR por la noche partió de aquí el
general San Martín, des-pués de una visita de treinta y seis o cuarenta horas;
se puede llamar visita propiamente, porque no hemos hecho más que abrazarnos,
conversar y despedirnos. yo creo que él ha venido por asegurarse de nuestra
amistad, para apoyarse con ella con respecto a sus enemigos internos y
externos. lleva 1.800 colombianos en su auxilio, fuera de haber recibido la
baja de sus cuerpos por segunda vez, lo que nos ha costado más de 600 hombres:
así recibirá el Perú 3.000 hombres de refuerzo, por lo menos.
el Protector me ha ofrecido su eterna amistad hacia
colombia; in-tervenir en favor del arreglo de límites; no mezclarse en los
negocios de Guayaquil; una federación75 completa y absoluta aunque no sea más
que con colombia, debiendo ser la residencia del congreso Guayaquil; ha
convenido en mandar un diputado por el Perú a tratar, de mancomún con nosotros,
los negocios de españa con sus enviados; también ha recomen-dado a Mosquera a
chile y buenos aires, para que admitan la federación;
75. Debe
entenderse una federación entre estados (el Perú y la Gran colombia, en este
caso), o sea una confederación. en el mismo sentido está empleada la palabra
poco más lejos.
biblioteca ayacucho
195
desea que tengamos guarniciones cambiadas en uno y
otro estado. en fin, él desea que todo marche bajo el aspecto de la unión,
porque conoce que no puede haber paz y tranquilidad sin ella. Dice que no
quiere ser rey, pero que tampoco quiere la democracia y sí el que venga un
príncipe de europa a reinar en el Perú. esto último yo creo que es proforma.
Dice que se retirará a Mendoza, porque está cansado del mando y de sufrir a sus
enemigos.
No me ha dicho que trajese proyecto alguno, ni ha
exigido nada de colombia, pues las tropas que lleva estaban preparadas para el
caso. Solo me ha empeñado mucho en el negocio de canje de guarniciones; y, por
su parte, no hay género de amistad ni de oferta que no me haya hecho.
Su carácter me ha parecido muy militar y parece
activo, pronto y no lerdo. tiene ideas correctas de las que a Vd. le gustan,
pero no me parece bastante delicado en los géneros de sublime que hay en las
ideas y en las empresas. Últimamente, Vd. conocerá su carácter por la memoria
que mando con el capitán Gómez, de nuestras conversaciones, aunque le falta la
sal de la crítica que yo debería poner a cada una de sus frases.
hoy están tratando los de la junta electoral de
esta provincia sobre su agregación a colombia: creo que se hará, pero
pretendiendo muchas gracias y privilegios. yo, encargado del Poder ejecutivo en
esta parte, me encargaré de la provincia, dejando al soberano congreso, libre
su soberana voluntad, para que salga del paso con su soberano poder. aquí me
servirá de algo la división de los poderes y las distinciones escolásticas
concediendo la mayor y negando la menor. hemos logrado en estos días uniformar
la opinión, a lo que no ha dejado de contribuir también la venida de San
Martín, que ha tratado a los independientes con el mayor desdén. esto es lo que
se llama saber sacar partido de todo. No es para mí este elogio, sino para el
que sabe lisonjear a tiempo, aunque sea al cuerdo. la “Prueba” y la “Venganza”
no estarían hoy en el Perú, sin la política de San Martín: pero ya no hay más
que esperar de estos bobos y ahora le echa la culpa a ellos.
Gracias a Dios, mi querido General, que he logrado
con mucha fortu-na y gloria cosas bien importantes: primera, la libertad del
Sur; segunda, la incorporación a colombia de Guayaquil, Quito y las otras
provincias;
DoctRiNa Del libeRtaDoR
196
tercera, la amistad de San Martín y del Perú para
colombia; y cuarta, salir del ejército aliado que va a darnos en el Perú gloria
y gratitud, por aquella parte. todos quedan agradecidos, porque a todos he
servido, y todos nos respetan, porque a nadie he cedido. los españoles mismos
van llenos de respeto y de reconocimiento al Gobierno de colombia. ya no me
falta más, mi querido amigo, si no es poner a salvo el tesoro de mi
prosperidad, escondiéndolo en un retiro profundo, para que nadie me lo pueda
robar: quiero decir que ya no me falta más que retirarme y morir. Por Dios, que
no quiero más: es por la primera vez que no tengo nada que desear y que estoy
contento con la fortuna.
el coronel lara va mandando estos cuerpos y después
seguirá el ge-neral Valdés; es cuanto en esta ocasión tengo que participar a
Vd. y quedo siempre de Vd. de corazón.
Bolívar
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47
en carta particular escrita el 26 de septiembre de
1822 desde cuenca (ecuador) a su amigo Fernando de Peñalver –quien se hallaba
en Venezuela– el libertador se refiere a la impopularidad de las instituciones
monárquicas
cuenca, 26 de septiembre de 1822
al señor Fernando Peñalver.
Mi querido Peñalver:
hace Mucho tieMPo que no recibo cartas de Vd., y
como no sé de su salud, le pregunto por ella y por la situación que ha tomado o
va a tomar. también me alegraría mucho saber de Vd. cuál es el estado moral y
político del pueblo y gobierno de Venezuela. cuando pregunto esto, más deseo
saber lo triste que lo brillante, porque para lo brillante no faltan plumas.
la libertad del Sur nos ha dado cuatro hermosas
provincias: la de Quito es grande, bella y poblada, y Guayaquil es incomparable
y prefe-rible a todas, aunque menos poblada; en lo sucesivo dará un millón de
pesos anuales. todo el país es abundante de víveres, muy patriota y muy
colombiano. los valles de Quito son pintorescos, pero están amenazados de
horribles volcanes; y yo auguro que este país será inundado de fuego, y no le
encuentro otro defecto. yo pienso que el Sur será nuestra reserva en todos los
casos de apuro; así es que estoy procurando hacerle todo el bien imaginable, de
modo que cada provincia en particular ha recibido beneficios señalados. en fin,
mi amigo, me he propuesto mejorar cuanto esté en lo posible un país que tiene
vecinos seductores y rivales, con el objeto de que nuestra buena conducta sea
toda su defensa.
el general San Martín vino a verme a Guayaquil, y
me pareció lo
DoctRiNa Del libeRtaDoR
198
mismo que ha parecido a los que más favorablemente
juzgan de él, como Francisco Rivas, Juancho castillo76 y otros. yo he mandado
2.500 hombres de colombia al Perú, y han llegado y deben haber entrado en
campaña. No siendo adivino, no sé cuál será el resultado de esta lucha, porque
las fuerzas son relativamente iguales. Pienso quedarme en el Sur hasta la
decisión de la suerte del Perú, porque, en caso fatal, tenemos que hacer
esfuerzos inauditos para terminar la guerra por esta parte.
chile ha instalado ya su congreso y lima habrá
hecho lo mismo; los gobiernos de estos dos estados son realistas y los pueblos
republicanos, así es que hay una lucha cruel y quién sabe si injusta por parte
de los jefes. iturbide ya sabrá Vd. que se hizo emperador77 por la gracia de
Pío, primer sargento; sin duda será muy buen emperador; su imperio será muy
grande y muy dichoso, porque sus derechos son legítimos, según Voltaire, por
aquello que dice: El primero que fue Rey, fue un soldado feliz, aludiendo, sin
duda, al buen Nemrod. Mucho temo que las cuatro plantas cubiertas de carmesí
que llaman trono, cuesten más sangre que lágrimas y den más inquietudes que
reposo. están creyendo algunos que es muy fácil poner una corona y que todos la
adoren; y yo creo que el tiempo de las monarquías fue, y que, hasta que la
corrupción de los hombres no llegue a ahogar el amor a la libertad, los tronos
no volverán a ser de moda en la opinión. Vd. dirá que toda la tierra tiene
tronos y altares; pero yo responderé que estos monumentos antiguos están todos
minados con la pólvora moderna y que las mechas encendidas las tienen los
furiosos, que poco caso hacen de los estragos.
adiós, mi querido Peñalver, escríbame Vd. mucho y
créame su mejor amigo.
76. el
general venezolano Juan Paz del castillo, quien había militado en el Perú bajo
las órdenes del general San Martín.
77. el
general mexicano agustín de iturbide, efímero emperador de México.
biblioteca ayacucho
199
48
carta oficial dirigida al vicepresidente de la
República encargado del Poder ejecutivo en bogotá, general Francisco de Paula
Santander, en la cual defiende bolívar la estabilidad de las instituciones y la
continuidad constitucional
tulcán, 31 de diciembre de 1822
al excmo. señor Vicepresidente de la República.
teNGo el hoNoR de dirigir a V.e. la nota de mi
felicitación al congre-so General que he creído de mi deber hacer en momentos
en que ya lo supongo reunido. la nación espera las más grandes ventajas del
congreso que debe necesariamente dictar aquellas mejoras que el pueblo desea
para el complemento de su prosperidad, pero no me puedo persuadir que los
legisladores se dejan llevar del espíritu de innovación que ha cundido en esa
capital. V.e. sabe, y colombia entera lo sabe también, que yo he con-sagrado mi
vida a la integridad de colombia, a su libertad y a su dicha. Mi política ha
sido siempre por la estabilidad, por la fuerza y por la verdadera libertad. el
congreso de Guayana oyó mi dictamen sobre gobierno, y siguió una parte de mis
opiniones: el de cúcuta hizo otro tanto; y V.e. sabe que por docilidad y
obediencia juré la constitución y me constituí su garante. esta constitución es
inalterable por diez años, y pudiera serlo, según el Contrato Social, del
primer republicano del mundo78, pudiera serlo, digo, inalterable por una
generación entera, porque una generación puede constituirse por su vida.
la soberanía del pueblo no es ilimitada, porque la
justicia es su base y la utilidad perfecta le pone término. esta doctrina es
del apóstol constitu-
78. Se trata, obviamente, de Jean-Jacques Rousseau.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
200
cional del día. ¿De dónde pueden creerse
autorizados los representantes del pueblo a cambiar constantemente la
organización social? ¿cuál será entonces el fundamento de los derechos, de las
propiedades, del honor, de la vida de los ciudadanos? Valdría más vivir bajo el
feroz despotismo, pues al fin el sagrado del hombre tendría algún apoyo en el
poder mismo que lo oprime.
yo, excmo. señor, me creo autorizado a instar al
Poder ejecutivo para que haga los esfuerzos más eficaces a efecto de procurar
que la actual legislatura no altere en nada al código fundamental de colombia.
yo declaro, por mi parte, que ligado por un juramento a este código, no debo
obedecer a ninguna ley que lo vulnere y viole: que mi resolución es separarme
de colombia antes de dar asenso a las leyes que aniquilen la obra maravillosa
del ejército libertador.
Por estas consideraciones y muchas otras, suplico a
V.e. presente al congreso General, oportunamente y cuando las circunstancias
imperiosas lo exijan, mi protesta solemne de no reconocer durante mi
presidencia acto ninguno del congreso que revoque, altere o modifique las leyes
fun-damentales de la República de colombia.
Soy de V.e., con la más alta consideración, su
atento servidor.
Simón Bolívar
biblioteca ayacucho
201
49
el Poder Moral, la Religión y la Filosofía, en
relación
con la Política, son los temas tratados por el
libertador
en carta particular para su amigo payanés José
Rafael arboleda
Guayaquil, 15 de junio de 1823
al señor José Rafael arboleda.
Mi querido amigo:
Mucho tieMPo ha que tenía deseos de escribir a Vd.,
y no lo había hecho hasta ahora con bastante sentimiento mío; pero he visto un
artículo en El Fósforo79 sobre el poder moral, que me ha animado a dirigir a
Vd. estas cuatro letras, para dar a Vd. las gracias si es el autor del
artículo, y de no, para suplicarle que se las dé de mi parte a dicho autor.
Supongo que es Vd. el que ha defendido el poder moral con tanto acierto y
delicadeza.
ha dicho muy bien El Fósforo, número 16, que no hay
inquisición en aquel establecimiento porque es el escándalo el que acusa, y el
escán-dalo es la voz pública horrorizada del crimen y, por lo mismo, no hay tal
inquisición. Defienda Vd., mi querido amigo, mi poder moral; yo mismo que soy
su autor no espero para ser bueno sino que haya un tribunal que condene lo que
las leyes no pueden impedir; quiero decir, que mis propias flaquezas no esperan
para corregirse sino un tribunal que me avergüence. este móvil de la vergüenza
es el infierno de los despreocupados y de los que se llaman filósofos y hombres
de mundo. la religión ha perdido mu-cho de su imperio, y quizás no lo recobrará
en mucho tiempo, porque las
79. Periódico que se publicaba en Popayán.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
202
costumbres están en oposición con las doctrinas
sagradas. De suerte, que si un nuevo sistema de penas y castigos, de culpas y
delitos, no se establece en la sociedad para mejorar nuestra moral,
probablemente marcharemos al galope hacia la disolución universal. todo el
mundo sabe que la religión y la filosofía contienen a los hombres, la primera
por la pena, la segunda por la esperanza y la persuasión. la religión tiene mil
indulgencias con el malvado, la filosofía ofrece muchos sistemas encontrados
que favorecen alternativamente los vicios: la una tiene leyes y tribunales
estables; pero la otra no tiene más que profesores sin códigos y sin
establecimientos fijos y autorizados por ninguna institución política. De aquí
deduzco yo que debemos buscar un medio entre estos dos extremos creando un
instituto autorizado por las leyes fundamentales y por la fuerza irresistible
de la opinión.
en otra ocasión hablaré a Vd. sobre esto; ahora no
tengo tiempo para más, y lo que he dicho no vale nada; mientras tanto remito a
Vd. una carta del señor De Pradt para mí y su respuesta que no debe imprimirse
de ningún modo.
tenga Vd. la bondad de hacerle muchos cumplimientos
de mi parte a todos los señores arboledas y Mosqueras.
Soy de Vd. de todo corazón.
Bolívar
biblioteca ayacucho
203
50
carta fechada en Pativilca el 19 de enero de 1824,
dirigida a su antiguo maestro Simón Rodríguez, en la que le expresa la alegría
de saberlo de regreso a américa, recuerda sus enseñanzas con viva gratitud y
considera la obra que puede hacer Simón Rodríguez en los países emancipados. en
la bibliografía bolivariana este documento es conocido como la “carta de
Pativilca” por antonomasia
Pativilca, 19 de enero de 1824
al señor Simón Rodríguez.
bogotá.
¡oh Mi MaeStRo! ¡oh mi amigo! ¡oh mi Robinson!80.
Vd. en colom-bia, Vd. en bogotá, y nada me ha dicho, nada me ha escrito. Sin
duda es Vd. el hombre más extraordinario del mundo; podría Vd. merecer otros
epítetos, pero no quiero darlos por no ser descortés al saludar un huésped que
viene del Viejo Mundo a visitar el Nuevo; sí, a visitar su patria que ya no
conoce, que tenía olvidada no en su corazón sino en su memoria. Nadie más que
yo sabe lo que Vd. quiere a nuestra adorada colombia. ¿Se acuerda Vd. cuando
fuimos juntos al Monte Sacro en Roma, a jurar sobre aquella tierra santa la
libertad de la patria?
ciertamente no habrá Vd. olvidado aquel día de
eterna gloria para nosotros; día que anticipó, por decirlo así, un juramento
profético a la misma esperanza que no debíamos tener. Vmd., Maestro mío,
¡cuánto debe haberme contemplado de cerca, aunque colocado a tan remota
distancia! ¡con qué avidez habrá seguido Vd. mis pasos, dirigidos muy
anticipadamente por Vmd. mismo! Vmd. formó mi corazón para la li-bertad, para
la justicia, para lo grande, para lo hermoso. yo he seguido el sendero que Vd.
me señaló. Vmd. fue mi piloto aunque sentado sobre
80. uno de los seudónimos que había usado Simón
Rodríguez.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
204
una de las playas de europa. No puede Vd. figurarse
cuán hondamente se han grabado en mi corazón las lecciones que Vd. me ha dado;
no he podido jamás borrar siquiera una coma de las grandes sentencias que Vd.
me ha regalado. Siempre presentes a mis ojos intelectuales, las he seguido como
guías infalibles81. en fin, Vd. ha visto mi conducta; Vmd. ha visto mis
pensamientos escritos, mi alma pintada en el papel, y Vmd. no habrá dejado de
decirse: “todo esto es mío. yo sembré esta planta, yo la regué, yo la enderecé
tierna. ahora robusta, fuerte y fructífera, he aquí sus frutos; ellos son míos,
yo voy a saborearlos en el jardín que planté; voy a gozar de la sombra de sus
brazos amigos, porque mi derecho es imprescriptible, privativo a todo”.
Sí, mi amigo querido, Vmd. está con nosotros; mil
veces dichoso el día en que Vmd. pisó las playas de colombia. un sabio, un
justo más, corona la frente de la erguida cabeza de colombia. yo desespero por
saber qué designios, qué destino tiene Vmd. Sobre todo, mi impaciencia es
mortal no pudiendo estrecharle en mis brazos. ya que no puedo yo volar hacia
Vmd., hágalo Vmd. hacia mí. No perderá Vd. nada; contemplará Vmd. con encanto
la inmensa patria que tiene, labrada en la roca del despotismo por el buril victorioso
de los libertadores, de los hermanos de Vmd. No, no se saciará la vista de Vmd.
delante de los cuadros de los colosos, de los tesoros, de los secretos, de los
prodigios que encierra y abarca esta soberbia colombia. Venga Vmd. al
chimborazo; profane Vmd. con su planta atre-vida la escala de los titanes, la
corona de la tierra, la almena inexpugnable del universo nuevo. Desde tan alto
tenderá Vd. la vista; y al observar el cielo y la tierra, admirando el pasmo de
la creación terrena podrá decirse: “Dos eternidades me contemplan: la pasada y
la que viene; y este trono de la naturaleza, idéntico a su autor, será tan
duradero, indestructible y eterno como el Padre del universo”.
¿Desde dónde, pues, podrá Vd. decir otro tanto tan
erguidamente? amigo de la naturaleza, venga Vmd. a preguntarle su edad, su vida
y su
81. a
propósito de estas expresiones anotó Simón Rodríguez lo siguiente al dorso del
original: “No conservo esta carta por el honor que me hace, sino por el que
hace a bolívar. confesar que me debía unas ideas que lo distinguían tanto, era
probar que nada perdía en que lo supieran, porque su orgullo era el amor a la
justicia”.
biblioteca ayacucho
205
esencia primitivas. Vmd. no ha visto en ese mundo
caduco más que las reliquias y los desechos de la próvida Madre. allá está
encorvada con el peso de los años, de las enfermedades y del hálito pestífero
de los hombres; aquí está doncella, inmaculada, hermosa, adornada por la mano
misma del creador. No, el tacto profano del hombre todavía no ha marchitado sus
divinos atractivos, sus gracias maravillosas, sus virtudes intactas.
amigo, si tan irresistibles atractivos no impulsan
a Vd. a un vuelo rápido hacia mí, ocurriré a un apetito más fuerte. la amistad
invoco.
Presente Vd. esta carta al vicepresidente; pídale
Vmd. dinero de mi parte, y venga Vmd. a encontrarme.
Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
206
51
esta carta escrita desde Pativilca, en la costa
peruana, el 23 de enero de 1824, podría resumirse con los conceptos que al pie
de la misma anotó el destinatario, general F. de P. Santander:
“bolívar manifiesta las más liberales y patrióticas
ideas.
Política europea después de la caída de la
constitución de españa”
Pativilca, 23 de enero de 1824
a S.e. el general F. de P. Santander
Mi querido General:
el iNteRÉS Del DRaMa político del mundo y en
particular de la américa va creciendo en proporción que se aproxima el
desenlace. ayer nos ha lle-gado la inmensa noticia de la catástrofe de la causa
liberal de españa, con el triunfo súbito y completo de los serviles. este
suceso aumenta rápidamente la celeridad de las ruedas que conducen el carro de
nuestra revolución; pero, al mismo tiempo que la apresura, le opone tropiezos y
saltos que no dejarán de darnos sacudimientos terribles. Me contraeré: la reunión
de Fernando a los serviles y a los aliados triunfantes de los constitucionales
parece que debe causar algún retroceso en los negocios de américa; desde luego,
los españoles quedan libres de una parte de sus atenciones europeas. Por la
otra, estos godos de américa no dejarán de concebir esperanzas de la
continuación de la guerra y de auxilios españoles, como ya lo anuncian ahora
mismo los extranjeros neutrales que han mandado las noticias del triunfo de los
serviles y de Fernando. los godos del Perú han profesado altamente la opinión
hasta ahora de no reconocer la independencia de américa, ni aun cuando el
gobierno español la reconociese; todo esto aun antes de sus victorias. ellos
sabrán además, porque nosotros tenemos el cuidado de publicarlo, lo que el duque
de angulema ha dicho en su
biblioteca ayacucho
207
proclama con respecto a la sumisión de américa; y
ellos deducirán de esta profesión política de la Francia que la guerra contra
nosotros debe continuar con más empeño. Por consiguiente, no debemos esperar
más que sangre y fuego de los compañeros de canterac, la Serna y Valdés82; por
consiguiente, no debemos esperar nuestra libertad sino de los 12.000
colombianos83 que he pedido para que vengan al Perú, de los cuales 3.000 deben
venir a Pasto, para poder destruir a esos numantinos tártaros que, se están poniendo
casi invencibles. el tiempo será un testimonio.
Solamente la inglaterra puede cambiar el curso de
la política actual de los aliados; si ella quiere nos hará todo el bien
posible; pero si hace con nosotros lo que con españa, entonces dejará obrar a
la suerte, y el curso de los sucesos no nos será nada agradable. yo creo que
nosotros debemos hostigar a los ingleses para que intervengan en la paz con
españa, o para que hagan lo que puedan en nuestro favor; al mismo tiempo,
debemos redoblar los esfuerzos militares para no sucumbir con estos malditos
re-conquistadores. cada día esto se pone peor, cada día un nuevo demonio se
presenta en campaña, multiplicando nuestros obstáculos y mejorando la suerte de
los enemigos. Jamás he tenido más mal humor desde que estoy haciendo la guerra.
Montado sobre el más vasto teatro, me veo asido de un enemigo que cuenta tantas
ventajas como objetos lo rodean. Por nuestra parte no hay instrumento que no
sea de muerte para nosotros; lo peor es que el Perú se está extendiendo ya con
todas sus ventajas físicas y morales hasta Popayán. Parece que todo este Sur es
hermano de padre y madre, y en esta familia entran de primogénitos los
argentinos y chilenos. todo, hasta Guanacas, se puede llamar el campo de
agramante84. Popayán está en el orden, pero en el orden de la más completa miseria;
así no debemos contarlo para nada.
el general Salom me ha escrito ayer las cosas más
desagradables de Pasto y Quito; por lo mismo, repito que venga un ejército de
3.000 hom-
82. los jefes
del ejército Realista en el Perú: José de canterac, José de la Serna (virrey) y
Jerónimo Valdés.
83. Soldados
de la Gran colombia: ecuatorianos, panameños, neogranadinos (hoy colom-bianos)
y venezolanos.
84. campo de
agramante: sinónimo de discordia, desorden, confusión.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
208
bres a Pasto y otro de 9.000 al istmo, donde no han
llegado más que unos pocos reclutas que los ha tomado el general Salom para ir
a Pasto. esperaré la respuesta de mi oficio y carta que llevó el coronel
ibarra; y según sea la respuesta y las ofertas, así será mi resolución.
yo insto de nuevo por esta vía, porque se acepte mi
dimisión, a fin de que no me obliguen a seguir a mi compañero San Martín; pues
no será extraño que yo tome tan bello modelo, cuando el gran Napoleón no
encontró otro más hermoso que seguir que a temístocles, pasándose a los persas,
los más crueles enemigos de su patria. con que así, Vd. haga sus esfuerzos para
que me den mi licencia del servicio, pues yo me hallo desesperado por mil y una
razones. Que otro sirva catorce años, como yo, y sin duda bien merecerá un
retiro, y poner a cubierto, por consi-guiente, el fruto de sus trabajos, en su
buena o mala reputación. yo no me comprometo más. los quiteños y los peruanos
no quieren hacer nada por su país, y, por lo mismo, no iré yo a tiranizarlos
para salvarlos. tengo preparadas dos vías para hacer todavía mis esfuerzos en
favor del Perú y del sur de colombia. he plantado mis dos baterías, una al sur
y otra al norte: en dos meses debemos tener el resultado de sus tiros, y en dos
meses sabré yo lo que me he de hacer; esto téngalo Vd. por oráculo; nadie me
detendrá en la resolución que abrace. hasta ahora he combatido por la libertad,
en adelante quiero combatir por mi gloria aunque sea a costa de todo el mundo.
Mi gloria consiste ahora en no mandar más y no saber de nada más que de mí
mismo, siempre he tenido esta resolución, pero, de día en día, se me aumenta en
progresión geométrica. Mis años, mis males y el desengaño de todas las
ilusiones juveniles no me permiten concebir ni ejecutar otras resoluciones. el
fastidio que tengo es tan mortal, que no quiero ver a nadie, no quiero comer
con nadie, la presencia de un hombre me mortifica; vivo en medio de unos
árboles de este miserable lugar de las costas del Perú; en fin, me he vuelto un
misántropo de la noche a la mañana. Mas entienda Vd. que no estoy triste y que
no es un efecto ni de causa física ni de una gran molestia personal; este
hastío de los hombres y de la sociedad me viene todo de la reflexión más
profunda y del conven-cimiento más absoluto que jamás he tenido. la edad de la
ambición es la que yo tengo. Rousseau dice que a los cuarenta años la ambición
conduce
biblioteca ayacucho
209
a los hombres; la mía, al contrario, ha terminado
ya. Vd. que es joven, Sucre que es joven, deben seguir aún por diez años más la
carrera que yo dejo. ¡Dichosos Vds. que están ahora en la edad de la
esperanza!, en tanto que yo nada espero y todo lo temo. a mí me han dado tales
elogios y me han atribuido tales maldades, que no quiero más ni de unos ni de
otras; bastante son ambos para colmar la medida de cualquier mortal; por mi
parte, nunca pensé merecer tan grandes atributos de bien y de mal, porque sé
muy bien que no soy digno de tales alabanzas ni de tales improperios; y puesto
que yo he obtenido más de lo que yo puedo esperar o temer, no quiero más; pues
el desengaño y la realidad pueden quitarme en lugar de añadirme. las cosas
falsas son muy débiles.
echando la vista por otra parte, observe Vd. esos
trastornos de las cosas humanas: en todo tiempo las obras de los hombres han
sido frági-les, mas en el día son como los embriones nonatos que perecen antes
de desenvolver sus facultades, por todas partes me asaltan los espantosos
ruidos de las caídas, mi época es de catástrofes: todo nace y muere a mi vista
como si fuese relámpago, todo no hace más que pasar, ¡y necio de mí si me
lisonjease quedar de pie firme en medio de tales convulsiones, en medio de tantas
ruinas, en medio del trastorno moral del universo! No, amigo, no puede ser: ya
que la muerte no me quiere tomar bajo sus alas protectoras, yo debo apresurarme
a ir a esconder mi cabeza entre las tinieblas del olvido y del silencio, antes
que del granizo de rayos que el cielo está vibrando sobre la tierra, me toque a
mí uno de tantos y me convierta en polvo, en ceniza, en nada. Sería demencia de
mi parte mirar la tempestad y no guarecerme de ella. bonaparte, castlereagh,
Nápoles, Piamonte, Portugal, españa, Morillo, ballesteros, iturbide, San
Martín, o’higgins, Riva agüero y la Francia, en fin, todo cae derribado, o por
la infamia o por el infortunio ¿y yo de pie?, no puede ser, debo caer.
adiós, mi querido General, reciba Vd. con
indulgencia y paciencia mi íntima confesión y mande Vd. a su amante amigo que
le ama de co-razón.
Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
210
52
convocatoria del congreso de Panamá, firmada por el
libertador en lima el 7 de diciembre de 1824, dos días antes de la batalla de
ayacucho. como jefe de estado del Perú, dirige esta comunicación a cada uno de
los gobiernos siguientes: el de colombia la Grande, el de México, el del Río de
la Plata (argentina), el de chile, el de américa central (llamada entonces
Guatemala)
lima, 7 de diciembre de 1824
Grande y buen amigo:
DeSPuÉS De QuiNce aÑoS de sacrificios consagrados a
la libertad de américa por obtener el sistema de garantías que, en paz y
guerra, sea el escudo de nuestro nuevo destino, es tiempo ya de que los
intereses y las relaciones que unen entre sí a las repúblicas americanas, antes
colonias españolas, tengan una base fundamental que eternice, si es posible, la
duración de estos gobiernos.
entablar aquel sistema y consolidar el poder de
este gran cuerpo político, pertenece al ejercicio de una autoridad sublime que
dirija la política de nuestros gobiernos, cuyo influjo mantenga la uniformidad
de sus principios, y cuyo nombre sólo calme nuestras tempestades. tan
respetable autoridad no puede existir sino en una asamblea de
plenipo-tenciarios, nombrados por cada una de nuestras repúblicas y reunidos
bajo los auspicios de la victoria obtenida por nuestras armas contra el poder
español.
Profundamente penetrado de estas ideas, invité en
1822, como presi-dente de la república de colombia, a los gobiernos de México,
Perú, chile y buenos aires, para que formásemos una confederación y
reuniésemos, en el istmo de Panamá u otro punto elegible a pluralidad, una
asamblea de plenipotenciarios de cada estado “que nos sirviese de consejo en
los grandes conflictos, de punto de contacto en los peligros comunes, de
biblioteca ayacucho
211
fiel intérprete en los tratados públicos cuando
ocurran dificultades, y de conciliador, en fin, de nuestras diferencias”.
el gobierno del Perú celebró en 6 de julio de aquel
año un tratado de alianza y confederación con el plenipotenciario de colombia;
y por él quedaron ambas partes comprometidas a interponer sus buenos oficios
con los gobiernos de américa, antes española, para que, entrando todos en el
mismo pacto, se verificase la reunión de la asamblea general de los
confederados. igual tratado concluyó en México, a 3 de octubre de 1823, el
enviado extraordinario de colombia a aquel estado; y hay fuertes ra-zones para
esperar que los otros gobiernos se someterán al consejo de sus más altos
intereses.
Diferir más tiempo la asamblea general de los
plenipotenciarios de las repúblicas que de hecho están ya confederadas, hasta
que se verifique la accesión de los demás, sería privarnos de las ventajas que
produciría aquella asamblea desde su instalación. estas ventajas se aumentan
prodi-giosamente, si se contempla el cuadro que nos ofrece el mundo político y,
muy particularmente, el continente europeo.
la reunión de los plenipotenciarios de México,
colombia y el Perú se retardaría indefinidamente, si no se promoviese por una
de las mismas partes contratantes; a menos que se aguardase el resultado de una
nueva y especial convención sobre el tiempo y lugar relativos a este grande
objeto. al considerar las dificultades y retardos por la distancia que nos
separa, unidos a otros motivos solemnes que emanan del interés general, me
determino a dar este paso con la mira de promover la reunión inmediata de nuestros
plenipotenciarios, mientras los demás gobiernos celebran los preliminares, que
existen ya entre nosotros, sobre el nombramiento e incorporación de sus
representantes.
con respecto al tiempo de la instalación de la
asamblea, me atrevo a pensar que ninguna dificultad puede oponerse a su
realización en el término de seis meses, aun contando desde el día de la fecha;
y también me atrevo a lisonjearme de que el ardiente deseo que anima a todos
los americanos de exaltar el poder del mundo de colón, disminuirá las
dificultades y demoras que exigen los preparativos ministeriales y la distancia
que media entre las capitales de cada estado y el punto central de reunión.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
212
Parece que si el mundo hubiese de elegir su
capital, el istmo de Panamá sería señalado para este augusto destino, colocado,
como está, en el centro del globo, viendo por una parte el asia, y por la otra
el áfrica y la europa. el istmo de Panamá ha sido ofrecido por el gobierno de
colombia, para este fin, en los tratados existentes. el istmo está a igual
distancia de las extremidades; y, por esta causa podría ser el lugar provisorio
de la primera asamblea de los confederados.
Defiriendo, por mi parte, a estas consideraciones,
me siento con una gran propensión a mandar a Panamá los diputados de esta
república, ape-nas tenga el honor de recibir la ansiada respuesta de esta
circular. Nada ciertamente podrá llenar tanto los ardientes votos de mi
corazón, como la conformidad que espero de los gobiernos confederados a
realizar este augusto acto de la américa.
Si V.e. no se digna adherirse a él, preveo retardos
y perjuicios inmensos, a tiempo que el movimiento del mundo lo acelera todo,
pudiendo también acelerarlo en nuestro daño.
tenidas las primeras conferencias entre los
plenipotenciarios, la resi-dencia de la asamblea, como sus atribuciones, pueden
determinarse de un modo solemne por la pluralidad; y entonces todo se habrá
alcanzado.
el día que nuestros plenipotenciarios hagan el
canje de sus poderes, se fijará en la historia diplomática de américa una época
inmortal. cuando, después de cien siglos, la posteridad busque el origen de
nuestro derecho público y recuerden los pactos que consolidaron su destino,
registrarán con respeto los protocolos del istmo. en él encontrarán el plan de
las primeras alianzas, que trazará la marcha de nuestras relaciones con el
universo. ¿Qué será entonces del istmo de corinto comparado con el de Panamá?
Dios guarde a V.e.
Vuestro grande y buen amigo,
Simón Bolívar
el ministro de Gobierno y Relaciones exteriores,
José Sánchez carrión
biblioteca ayacucho
213
53
Proclama del libertador a los soldados del ejército
vencedor en ayacucho, expedida en lima el 25 de diciembre de 1824; la causa de
los derechos del hombre ha triunfado sobre la opresión
SiMÓN bolíVaR,
libertador Presidente de colombia y encargado del
Poder Dictatorial del Perú, etc., etc., etc.
a los soldados del ejército vencedor en ayacucho:
Soldados:
habÉiS DaDo la libeRtaD a la américa meridional, y
una cuarta parte del mundo es el monumento de vuestra gloria: ¿dónde no habéis
vencido?
la américa del Sur está cubierta de los trofeos de
vuestro valor; pero ayacucho, semejante al chimborazo, levanta su cabeza
erguida sobre todos.
Soldados: colombia os debe la gloria que nuevamente
le dais; el Perú, vida, libertad y paz. la Plata y chile también os son
deudores de inmensas ventajas. la buena causa, la causa de los derechos del
hombre, ha ganado con vuestras armas su terrible contienda contra los
opresores; contemplad, pues, el bien que habéis hecho a la humanidad con
vuestros heroicos sacrificios.
Soldados: recibid la ilimitada gratitud que os
tributo a nombre del Perú. yo os ofrezco igualmente que seréis recompensados,
como merecéis,
DoctRiNa Del libeRtaDoR
214
antes de volveros a vuestra hermosa patria. Mas,
no…, jamás seréis recom-pensados dignamente: vuestros servicios no tienen
precio.
Soldados peruanos: vuestra patria os contará
siempre entre los pri-meros salvadores del Perú.
Soldados colombianos: centenares de victorias
alargan vuestra vida hasta el término del mundo.
cuartel General en lima, a 25 de diciembre de 1824.
– 14o
Bolívar
biblioteca ayacucho
215
54
concluida prácticamente en ayacucho la guerra, el
libertador le expone al general Santander sus ideas sobre la unión de los
países hispanoamericanos mediante el congreso de Panamá
lima, 6 de enero de 1825
a S.e. el general F. de P. Santander.
Mi querido General:
hace tReS DíaS que había empezado una carta muy
larga para Vd., y después de tener escrito lo principal, se ha perdido. este
accidente me tiene incómodo, porque no sé el uso que se podrá hacer de dicha
carta y porque no sé si me acordaré de lo que dije en ella.
el objeto que más me llama la atención en el día es
la tranquilidad interior de américa, sobre esto hablaba a Vd. larguísimamente,
y ya Vd. ve que la materia es fecunda, comprensiva además de muchos puntos
remotos. cada día me convenzo más de que es necesario darle a nuestra
existencia una base de garantía. Veo la guerra civil y los desórdenes volar por
todas partes, de un país a otro, mis dioses patrios devorados por el incendio
doméstico. hablo de Venezuela, mi querido país. esta conside-ración me ocupa noche
y día; porque contemplo que el primer desorden que allí nazca destruye para
siempre hasta la esperanza, porque allí el mal será radical y penetra luego a
la sangre; vuelvo, pues, a mi primer proyecto como único remedio: la
federación85. esta federación me parece a mí un templo de asilo contra las
persecuciones del crimen. Por lo mismo, estoy
85. en el sentido de confederación entre estados.
Véase la nota 75.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
216
determinado a mandar los diputados del Perú al
istmo inmediatamente que sepa que colombia quiere mandar los suyos a dar
principio a la unión. No dudo que México y Guatemala harán lo mismo, y aun
buenos aires y chile después; porque éste es específico86 universal. yo insto a
Vd., mi querido General, para que se apresure en dar este inmenso paso.
Solamente esta expectativa me retendrá en américa algún tiempo, hasta que se
realice el congreso americano que, por lo menos, debe servirnos por los diez o
doce años de nuestra primera infancia, aunque después se disuelva para siempre,
pues tengo la idea de que nosotros podemos vivir siglos siempre que podamos
llegar a la primera docena de años de nuestra niñez. las primeras impresiones
duran siempre. además las relaciones que debemos contraer sobre tiempo no
dejarán de servirnos algunos años después. los grandes soberanos de europa se
han visto obligados a ocurrir a estos congresos para establecer relaciones
cordiales y familiares entre sus respectivos estados; mientras que estuvieron
con simples relaciones diplomáticas, la maldita división los tenía separados;
así que reunieron un congreso y sus intereses son invencibles. Nosotros, que no
somos nada y que empezamos a ser, parece que no debemos vacilar un momento en seguir
aquel ejemplo. en fin, yo espero que el gobierno de colombia no dejará de dar
el último paso que le falta a su gloria.
la plaza del callao resiste y aparenta una
obstinación ciega. yo la he puesto fuera de la ley, porque tengo derecho para
ello. tendremos, pues, algunos meses de sitio y de bloqueo.
la escuadra española parece que se dispone para
irse de estos mares hacia Filipinas, o chiloé87, y aun se dice que se dividen
los buques en una y otra dirección.
ya Vd. sabrá que he mandado buscar 2.000 y tantos
hombres, de los colombianos que vienen de Panamá, para seguir este sitio. las
demás tropas he mandado que disponga de ellas el señor castillo88.
el mes que viene se reunirá el congreso del Perú.
Dicen estos señores que no quieren que me vaya, ni que renuncie mi mando, mas
yo lo haré a
86. “Medicamento”.
Ver nota 44.
87. islas
situadas frente a la costa chilena, donde resistían aún fuerzas realistas.
88. el
general Juan Paz del castillo.
biblioteca ayacucho
217
su pesar. Me quedaré, sin embargo, todo el tiempo
necesario para terminar la guerra de olañeta y del callao89 y también para
sacar nuestras tropas de un modo que sea agradable y útil a todos, de otro modo
habría disgustos y nada saldría bien. además deseo ardientemente que se realice
el congreso ístmico. yéndome yo, ya no podrá ser, o a lo menos quién sabe cómo.
el único objeto que me retiene en américa, y muy particularmente en el Perú, es
el dicho congreso. Si lo logro, bien, y si no, perderé la esperanza de ser más
útil a mi país; porque estoy bien persuadido que sin esta federación no hay
nada.
el general Sucre me ha escrito varias cartas
dándome parte de la marcha de las tropas para ocupar el país, hacer cumplir la
capitulación y asegurar el término de la guerra. todo va perfectamente bien en
lo inte-rior. los españoles han perdido toda esperanza de hacer más nada en la
sierra; pero los del callao tienen esperanza en olañeta, y se han puesto en
comunicación con él por medio de la escuadra. estas esperanzas pueden tener
algún efecto; pero serán muy miserables, pues todo lo disponemos para no dejarle
recurso ni a la fortuna ni a las armas de los españoles, que ya poco deben
contar con ventaja alguna en américa; porque ayacucho ha sido el juicio final.
ayer ha venido un buque francés de Quilca, que da
por noticia de que los jefes españoles capitulados y no capitulados se estaban
embarcando en buques franceses, que estaban en el puerto, para europa, según
dicen. la verdad es que todos no piensan más que ver cómo salen del mal paso en
que están en este momento. la capitulación les ha quitado la desesperación que
debía llevarlos a nuevos ensayos militares. Si nosotros hubiéramos podido hacer
otro tanto en carabobo, mucho se hubiera adelantado por entonces.
Vd. puede contar con que yo estaré el resto de este
año en el Perú, pero no como jefe del país, sino como jefe del ejército unido,
y cuando más con la primera autorización que me dieron al llegar aquí.
89. el
general español Pedro antonio de olañeta trató de prolongar la resistencia
realista en el alto Perú (hoy bolivia); pero sus tropas se desbandaron y él fue
muerto a comienzos de marzo de 1825. el jefe español José Ramón Rodil resistió
en el callao (puerto de lima) hasta enero de 1826.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
218
he oído decir a muchas personas que desearían tener
por algún tiempo, aun después de mi marcha a colombia, algunas de nuestras
tropas colombianas para asegurar la tranquilidad del país y la seguridad del
Gobierno. Diré francamente que el deseo es justo y necesario, y que a nosotros
no nos perjudica en nada, pues que las tropas que habríamos de mantener en el
Sur las podríamos dejar aquí, sin que nos costara su manutención un real.
además, colombia necesita de muchas tropas del Sur en el Norte, y éste sería un
nuevo recurso, en todo caso, para auxiliar los departamentos en que fuesen
necesarias tropas fieles y disciplinadas. aun podríamos disponer de algunas
peruanas en un caso semejante. Debo también decir, en apoyo de esta operación,
que está muy en el sentido de los tratados del Perú y colombia y del fin de la
federación. Últimamente vuelvo a mi tema: la américa es una máquina eléctrica
que se conmueve toda ella, cuando recibe una impresión alguno de sus puntos.
Sobre todo, los mexicanos y los peruanos son nuestros únicos vecinos, y a ellos
debemos atender de preferencia a todo, siendo indudable que sus conmociones
serán extensivas a nosotros.
No hemos recibido aún el correo que ya debía haber
llegado; pero contestaré cuando llegue.
Se me olvidaba decir a Vd., que la permanencia de
tropas colombia-nas en el Perú puede ser objeto de discusión en el congreso del
istmo, y que deseo una respuesta de Vd. sobre este capítulo, para saber si debo
o no contar sobre esta operación en lo futuro. No se olvide Vd. nunca que la
tranquilidad del Sur de colombia estará siempre pendiente de la del Perú; y que
nuestro frente está en el Norte, y todas nuestras atenciones lo mismo; por
consiguiente, más bien debemos contar con el Sur para auxilios que para
cuidados. Repito que esto es capital y que lo tengo muy bien meditado. Me
parece que se lo he comunicado a Vd. antes de ahora y algunas veces.
Somos 7:
hemos recibido el correo de colombia que no trae
cosa de mayor importancia. el de México también ha llegado hoy, es decir, una
correspon-
biblioteca ayacucho
219
dencia de acapulco, que nos trae la confirmación de
la muerte de iturbide y el nombramiento de Victoria90 a ser presidente. todo
esto es muy bueno y aun lo mejor que podría suceder.
Vd. sabrá lo que le dice castillo con respecto a
las tropas y a la marina. No digo nada de esto, pues que ya es inútil casi todo
por la batalla de ayacucho. hoy mismo he dicho que no vengan más tropas de
colombia. el ministro dice que hay temores de expedición por allá. Si Vds.
quieren tropas del Perú, pídanlas y digan por dónde se han de llevar. creo que
el istmo será siempre el mejor tránsito; pero allí se deben poner buques
oportunamente por parte de chagres. Se ha gastado mucho dinero con la tal expedición
que, según dice castillo de nada vale, que ya poco nos servirá. lo mismo será
probablemente con la escuadra, que nos come el alma, para no batir a el “asia”
ni a nada. Parece que lo que más cuesta, es lo que menos sirve. Se confirma la
noticia de que el “asia” se va para Filipinas, de lo que me alegro mucho.
Parece que Victoria es un grande hombre, según
dicen los papeles. es una buena prenda la que él tiene en no haber representado
papel alguno en los negocios de iturbide. esto prueba moderación de principios.
la muerte de iturbide es el tercer tomo de la
historia de los prínci-pes americanos. Dessalines, cristóbal y él se han
igualado por el fin. el emperador del brasil puede seguirlos, y los aficionados
tomar ejemplo. el tal iturbide ha tenido una carrera algo meteórica, brillante
y pronta como una brillante exhalación. Si la fortuna favorece la audacia, no
sé por qué iturbide no ha sido favorecido, puesto que en todo la audacia lo ha
dirigido. Siempre pensé que tendría el fin de Murat. en fin, este hombre ha tenido
un destino singular, su vida sirvió a la libertad de México y su muerte a su
reposo. confieso francamente que no me canso de admirar que un hombre tan común
como iturbide hiciese cosas tan extraordinarias. bonaparte estaba llamado a
hacer prodigios. iturbide no; y por lo mismo los hizo mayores que bonaparte.
Dios nos libre de su suerte, así como nos ha librado de su carrera, a pesar de
que no nos libraremos jamás de la
90. en el
original, por error, se repite aquí el nombre de iturbide. Se corrige este
lapsus del amanuense o del propio dictante, pues el sucesor de iturbide fue el
prócer mexicano Guadalupe Victoria, como lo dice bolívar más adelante en esta
carta.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
220
misma ingratitud. el parte del oficial tiene una
expresión al fin bastante tierna cuando ofrece a su patria el sacrificio de su
dolor al ejecutar la sentencia del congreso.
adiós, mi querido General, mucho deseo salir de la
carrera pública, dejando antes establecida la felicidad del país. Diríjame la
adjunta para Santana, de caracas.
Soy de Vd. de corazón.
Bolívar
biblioteca ayacucho
221
55
el 10 de febrero de 1825, en lima, Simón bolívar
devuelve al congreso del Perú los poderes dictatoriales que éste le había
conferido el año anterior cuando la existencia de la República estaba en juego.
obtenidas las victorias que sellaron la
independencia
−Junín y ayacucho−,
el libertador restaura el estado de Derecho en el
Perú
leGiSlaDoReS: hoy es el día del Perú, porque hoy no
tiene un dictador. el congreso salvó la patria cuando transmitió al ejército
libertador la sublime autoridad que le había confiado el pueblo, para que lo
sacase del caos y de la tiranía. el congreso llenó altamente su deber dando
leyes sabias en la constitución republicana, que mandó cumplir. el congreso,
dimitiéndose de esa autoridad inenajenable que el pueblo mismo apenas podía
prestar, ha dado el ejemplo más extraordinario de desprendimiento y de patriotismo.
consagrándose a la salud de la patria, y destruyéndose a sí mismo, el congreso
constituyó al ejército en el augusto encargo de dar libertad al estado, de
salvar sus flamantes leyes y de lavar con la sangre de los tiranos las manchas
que la nación había recibido de esos hombres nefandos, a quienes se había
confiado la autoridad de regirla.
Me es imposible expresar la inmensidad de gloria
que me ha dado el congreso encargándome de los destinos de su patria. como
represen-tante yo del ejército libertador, me atreví a recibir la formidable
carga que apenas podrían sobrellevar todos mis compañeros de armas; pero la
virtud y el valor de estos ínclitos guerreros, me animaron a aceptarla. ellos
han cumplido la celeste misión que les confió el congreso: en Junín y ayacucho
han derramado la libertad por todo el ámbito del imperio que fue de Manco cápac;
han roto el yugo y las cadenas que le imponían los representantes del procónsul
de la Santa alianza en españa. ellos marchan al alto Perú91; pues sean cuales
fueren las miras del que allí manda, al fin
91. el alto
Perú, que poco después se constituyó en República independiente con el nombre
de bolivia.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
222
es un español. yo volaré con ellos; y la plaza del
callao será tomada al asalto por los bravos del Perú y colombia.
Después, señores, nada me queda que hacer en esta
república; mi permanencia en ella es un fenómeno absurdo y monstruoso, es el
oprobio del Perú.
yo soy un extranjero: he venido a auxiliar como
guerrero, y no a man-dar como político. los legisladores de colombia, mis
propios compañeros de armas, me increparían un servicio que no debo consagrar
sino a mi patria, pues unos y otros no han tenido otro designio que el de dar
la independencia a este gran pueblo. Pero si yo aceptase su mando, el Perú
vendría a ser una nación parásita ligada así a colombia, cuya presidencia
obtengo y en cuyo suelo nací. yo no puedo, señores, admitir un poder que
repugna mi conciencia: tampoco los legisladores pueden conceder una autoridad
que el pueblo les ha confiado sólo para representar su soberanía. las
generaciones futuras del Perú os cargarían de execración; vosotros no tenéis
facultad de librar un derecho de que no estáis investidos. No siendo la
soberanía del pueblo enajenable, apenas puede ser representada por aquellos que
son los órganos de su voluntad; mas un forastero, señores, no puede ser el
órgano de la representación nacional. es un intruso en esta naciente república.
yo no abandonaré, sin embargo, el Perú: le serviré
con mi espada y con mi corazón, mientras un solo enemigo huelle su suelo.
luego, ligando por la mano las repúblicas del Perú y colombia, daremos el
ejemplo de la grande confederación que debe fijar los destinos futuros de este
nuevo universo.
biblioteca ayacucho
223
56
a propósito del destino de las provincias entonces
llamadas
alto Perú (hoy bolivia), el libertador le expone
al general Sucre sus ideas
sobre el principio jurídico-diplomático
del uti possidetis, el cual consistía,
en sustancia, en que las nuevas naciones
hispanoamericanas
debían constituirse en los límites de las grandes
divisiones del imperio español en américa
lima, 21 de febrero de 1825
Señor general antonio José de Sucre.
Mi querido General:
he RecibiDo la carta de Vd. de Puno del 1o de
febrero con mucho gusto, porque sé de Vd. y del estado de las cosas.
Me parece que el negocio del alto Perú no tiene
inconveniente algu-no militar, y en cuanto a lo político, para Vd. es muy
sencillo: Vd. está a mis órdenes con el ejército que manda y no tiene que hacer
sino lo que le mando. el ejército de colombia ha venido aquí a mis órdenes,
para que, como jefe del Perú, le dé dirección y haga con él la guerra a los
españoles. Vd. manda el ejército como general de colombia, pero no como jefe de
nación, y yo sin mandar el ejército como general, lo mando como auxiliar de la
nación que presido. esto lo digo en respuesta a los compromisos de que Vd.
habla. yo no le doy órdenes como jefe de colombia, porque no lo soy, pero sí
como jefe del territorio que está en guerra con el alto Perú, no habiendo
límites entre enemigos.
Ni Vd., ni yo, ni el congreso mismo del Perú, ni de
colombia, pode-mos romper y violar la base del derecho público que tenemos
reconocido en américa. esta base es que los gobiernos republicanos se fundan
entre los límites de los antiguos virreinatos, capitanías generales, o
presidencias
DoctRiNa Del libeRtaDoR
224
como la de chile. el alto Perú es una dependencia
del virreinato de buenos aires: dependencia inmediata como la de Quito de
Santafé. chile, aunque era dependencia del Perú, ya estaba separado del Perú
algunos años antes de la revolución, como Guatemala de Nueva españa. así es que
ambas a dos de estas presidencias han podido ser independientes de sus antiguos
virreinatos; pero Quito ni charcas pueden serlo en justicia, a menos que, por
un convenio entre partes, por resultado de una guerra o de un congreso, se
logre entablar y concluir un tratado. Según dice, Vd. piensa convocar una
asamblea de dichas provincias. Desde luego, la convocación misma es un acto de
soberanía. además, llamando Vd. estas provincias a ejercer su soberanía, las
separa de hecho de las demás provincias del Río de la Plata. Desde luego, Vd.
logrará con dicha medida la desaprobación del Río de la Plata, del Perú y de
colombia misma, que no puede ver ni con indiferencia siquiera que Vd. rompa los
derechos que tenemos a la presidencia de Quito por los antiguos límites del
antiguo virreinato. Por supuesto, buenos aires tendrá mucha justicia, y al Perú
no le puede ser agradable que con sus tropas se haga una operación política sin
consultarlo siquiera.
Vd. tiene una moderación muy rara: no quiere
ejercer la autoridad de general cual le corresponde, ejerciendo de hecho el
mando del país que sus tropas ocupan, y quiere, sin embargo, decidir una
operación que es legislativa. yo sentiría mucho que la comparación fuese
odiosa, pero se parece a lo de San Martín en el Perú: le parecía muy fuerte la
autoridad de general libertador y, por lo mismo se metió a dar un estatuto
provisorio, para lo cual no tenía autoridad. le diré a Vd., con la franqueza
que Vd. debe perdonarme, que Vd. tiene la manía de la delicadeza, y que esta
manía le ha de perjudicar a Vd. como en el callao. entonces quedaron todos
disgustados con Vd. por delicado, y ahora va a suceder lo mismo.
Vd. créame, General, nadie ama la gloria de Vd.
tanto como yo. Ja-más un jefe ha tributado más gloria a un subalterno. ahora
mismo se está imprimiendo una relación de la vida de Vd. hecha por mí, en que,
cumpliendo con mi conciencia, le doy a Vd. cuanto merece92. esto lo digo
92. alude al
Resumen sucinto de la vida del general Sucre, que el libertador escribió y
mandó imprimir en lima en 1825.
biblioteca ayacucho
225
para que Vd. vea que soy justo, desapruebo lo que
no me parece bien, al mismo tiempo que admiro lo que es sublime.
yo he dicho a Vd. de oficio lo que Vd. debe hacer,
y ahora lo repito: sencillamente se reduce a ocupar el país militarmente y
esperar órdenes del gobierno. ahora mismo está el congreso tratando sobre las
instruc-ciones que debe darme con respecto al alto Perú. todavía no sé cuál
será su determinación; pero, sea la que fuere, yo no haré más que mi deber, sin
meterme a consideraciones en que no debo.
Dentro de muy pocos días me voy para allá y llevaré
las tales órdenes del congreso.
todo lo que Vd. me dice con respecto a las tropas
me parece muy bien.
Vd. verá por la gaceta que el congreso me ha
recompensado excesi-vamente. así no me parece bien lo que Vd. me dice para
darme el título de libertador; sin merecerlo, antes me lo habían dado. De todos
modos doy a Vd. las gracias por su fineza.
Dentro de tres o cuatro días empezará el bloqueo y
sitio del callao. ya tenemos aquí más de 3.000 hombres para emprender esta
operación.
en este momento acabo de saber que en el congreso
hay buenas opi-niones con respecto al alto Perú, llamo buenas las que se
inclinan a no agregarlo al Perú; porque ésta es la base de nuestro derecho
público. Por lo demás, dicen que se ocupe el país militarmente hasta que se
decida su suerte de un modo legal y legítimo. yo creo que esto es lo que está
confor-me a la justicia. yo me alegraré mucho que ni colombia ni el Perú tengan
que sufrir por el sacrificio de haber libertado ese país, pues será muy desa-gradable
ser redentor y mártir. Por lo mismo, no quiero que Vd. tenga una suerte tan
inicua.
Soy de Vd., mi querido General, de todo corazón.
Bolívar
P.D. – Muchas memorias a lara, córdoba y demás
generales.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
226
57
en carta dirigida al ministro de la Gran colombia
ante el gobierno británico, Manuel José hurtado, bolívar expone un plan
destinado a neutralizar cualquier empresa hostil de la Santa alianza llevada a
cabo con fuerzas navales y terrestres francesas
contra los nuevos estados de la américa hispana
lima, 12 de marzo de 1825
(al honorable señor Manuel José hurtado, ministro
de colombia. londres).
Muy estimado amigo y señor:
aPRoVecho la Feliz oPoRtuNiDaD que me ofrece el
señor Rennie de poner en manos de Vd. esta carta y de dirigirme por la primera
vez a Vd. con el objeto de darle noticias sobre el estado de las cosas en este
país. Después de la acción de ayacucho todo marcha bajo los auspicios de la
victoria y de la prosperidad; el ejército nuestro se halla en posesión del alto
Perú, y la plaza del callao estrechamente sitiada.
yo supongo que Vd. estará informado por los papeles
públicos de la reinstalación del congreso constituyente del Perú el día mismo
ani-versario del en que me encargó de la dictadura para salvar el país. este
congreso se ha mostrado en todos sus actos excesivamente agradecido y aun
generoso con el ejército que ha dado a esta hermosa república vida y libertad.
a pesar de la repugnancia que he tenido siempre del mando, me he visto forzado,
por el bien de estos habitantes, y aun por el de colombia mismo, a aceptar el
mando supremo de esta república, siempre que me lo permita el congreso de
colombia. yo he creído que nada habríamos hecho por el Perú si no se le deja un
gobierno que asegure su existencia y su dicha.
biblioteca ayacucho
227
Por el correo del 6 de enero de bogotá, hemos sido
alarmados con la noticia de que una escuadra francesa, que debía salir de
Martinica, se dirigía a las costas de Venezuela. como estos señores han usado
hasta ahora de una política tan ambigua, no hemos podido despreciar lo que a
primera vista parece muy improbable. aguardamos, pues, la confirmación de este
rumor, y si se realiza estoy pronto a volar a colombia a defenderla contra la
invasión de los franceses, llevando 13.000 hombres. yo suplico a Vd. me comunique
frecuente y directamente todas las noticias que sepa Vd. con respecto a los
franceses y el estado del resto de la europa. Dirija Vd. sus cartas por Jamaica
a Panamá, sin pasar por bogotá, pues es inmenso el rodeo que llevarían las
cartas antes de llegar a mis manos.
Voy a tomar la libertad de encargar a Vd. un
negocio de la mayor gravedad y digno a la vez de la más fina delicadeza.
es el caso que, según parece, la Francia toma por
pretexto, para hacernos la guerra, el sistema democrático que hemos adoptado en
nues-tros gobiernos. el embajador francés, en una de sus conferencias con Mr.
canning le dijo que la inglaterra unida al resto de la europa debería
interponer su mediación para que adoptásemos, cuando menos, sistemas
aristocráticos. Vd. sabe, como debe saberlo todo el mundo, por mi discurso al
congreso de Venezuela, que mi opinión era entonces que imitásemos al parlamento
británico en nuestro poder legislativo. así, Vd. está autorizado expresamente
por mí para que haga presente al ministerio británico cuáles son mis ideas en
negocio de gobierno. bien claramente están expresadas en mi citado discurso.
estas ideas, expresadas con vigor, pueden autorizar al ministerio británico
para que dé esperanzas a la Francia de una reforma en nuestra constitución.
todo esto no debe tener lugar sino después que se sepa de un modo terminante y
evidentemente cierto que la Francia y la Santa alianza están resueltas a
combatirnos a causa de nuestra democracia. Si el ministerio británico
encontrare por conveniente, para evitarnos una guerra, ofrecer a los aliados
mis ideas políticas, como medio de impedir una ruptura de hostilidades y un
principio de negociación que lleve por objeto la libertad y la independencia de
américa, modificada por gobiernos mixtos de aristocracia y democracia, Vd. está
autorizado por mí para instruir al gobierno británico de mi determinación de
interponer toda mi influencia
DoctRiNa Del libeRtaDoR
228
en América para obtener una reforma que nos
produzca el reconocimiento de la Europa y la paz del mundo.
todo esto en la suposición de que se considere por
el Gobierno bri-tánico como inevitable la guerra; de otro modo, no, no, no.
Soy de Vd., con la mayor consideración, su afmo.
servidor.
Bolívar
biblioteca ayacucho
229
58
el 16 de mayo de 1825, en arequipa, el libertador
expide un decreto mediante el cual ratifica el del general Sucre de 9 de
febrero anterior en la Paz.
Quedaba así autorizada la reunión de una asamblea
de las
provincias del alto Perú, la cual, el 6 de agosto
de ese mismo año, declaró la independencia y dio al nuevo estado el nombre de
“República bolívar”, cambiado después a “bolivia”
SiMÓN bolíVaR,
libertador Presidente de la República de colombia,
libertador de la del Perú y encargado del Supremo Mando de ella, etc., etc.
Considerando:
1o Que el Soberano congreso del Perú ha manifestado
en sus sesiones el más grande desprendimiento en todo lo relativo a su propia
política y a la de sus vecinos;
2o Que su resolución de 23 de febrero del presente
año manifiesta explícitamente el respeto que profesa a los derechos de la
República del Río de la Plata y provincias del alto Perú;
3o Que el Gran Mariscal de ayacucho, General en
Jefe del ejército libertador, convocó al entrar en el territorio de las
provincias del alto Perú una asamblea de Representantes;
4o Que el Gran Mariscal, don Juan antonio álvarez
de arenales, me ha manifestado que el Poder ejecutivo de las Provincias unidas
del Río de la Plata le ha prevenido colocase aquellas provincias en aptitud de
pronunciarse libremente sobre sus intereses y gobierno;
5o Que siendo el objeto de la guerra de colombia y
del Perú romper las cadenas que oprimían a los pueblos americanos para que
reasuman las augustas funciones de la soberanía y decidan legal, pacífica y
competen-temente de su propia suerte, he venido en decretar y
DoctRiNa Del libeRtaDoR
230
DECREto:
artículo 1o las provincias del alto Perú, antes
españolas, se reunirán, conforme al decreto del Gran Mariscal de ayacucho, en
una asamblea General para expresar libremente en ella su voluntad sobre sus
intereses y gobierno, conforme al deseo del Poder ejecutivo de las Provincias
unidas del Río de la Plata y de las mismas dichas provincias.
artículo 2o la deliberación de esta asamblea no
recibirá ninguna san-ción hasta la instalación del nuevo congreso del Perú en
el año próximo.
artículo 3o las provincias del alto Perú quedarán
entretanto sujetas a la autoridad inmediata del Gran Mariscal de ayacucho,
General en Jefe del ejército libertador, antonio José de Sucre.
artículo 4o la resolución del Soberano congreso del
Perú de 23 de fe-brero citada, será cumplida en todas sus partes sin la menor
alteración.
artículo 5o las provincias del alto Perú no
reconocerán otro centro de autoridad por ahora y hasta la instalación del nuevo
congreso peruano sino la del gobierno supremo de esta República.
artículo 6o el Secretario General queda encargado
de la ejecución de este decreto.
imprímase, publíquese y circúlese.
Dado en el cuartel General de arequipa, a 16 de
mayo de 1825. – 4o y 6o.
Simón Bolívar
Por orden de Su excelencia,
José Gabriel Pérez
biblioteca ayacucho
231
59
bolívar ha llegado al cuzco. una serie de ideas se
agolpan
en su mente, las que expone en carta dirigida al
general Santander
–siempre en bogotá–
el 28 de junio de 1825: la gratitud de los pueblos;
la evocación de la grandeza del incanato; la
defensa del indio;
la posible creación de bolivia; la administración
pública; las guarniciones militares; la situación de Venezuela; la política
interior del Perú; y la posibilidad de colocar
a la confederación hispanoamericana bajo la
protección de inglaterra
cuzco, 28 de junio de 1825
a S.e. el general F. de P. Santander.
Mi querido General:
hace tReS DíaS que he llegado a esta capital, por
medio de pueblos agradecidos y contentos, de memorias, de monumentos de lo que
fue este inocente imperio antes de su destrucción por los españoles. Diré a Vd.
con ingenuidad, que si no hubiera leído las Ruinas de Palmira93 siempre hubiera
saboreado la memoria de las grandes cosas y de los grandes sucesos que han
precedido a la época presente. este país fue la obra de la naturaleza
desenvuelta por las manos del hombre salvaje; pero guiado por un instinto que se
puede llamar la sabiduría de la pura naturaleza. este país, en sus creaciones,
no ha conocido modelos; en sus doctrinas, no ha conocido ejemplos ni maestros,
de suerte que todo es original y todo puro como las inspiraciones que vienen de
lo alto.
los pobres indígenas se hallan en un estado de
abatimiento verda-deramente lamentable. yo pienso hacerles todo el bien
posible: primero,
93. obra del
conde Volney, cuyo título era: Las Ruinas, o Meditaciones sobre las
revolu-ciones de los imperios.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
232
por el bien de la humanidad, y segundo, porque
tienen derecho a ello, y últimamente, porque hacer bien no cuesta nada y vale
mucho.
estando escribiendo esta carta, he recibido al
adjunto decreto del congreso de buenos aires, que Vd. verá, de lo que me alegro
infinito porque es honroso para mí y útil para el arreglo de las cosas de este
país. es muy raro lo que sucede en el alto Perú: él quiere ser independiente y
todo el mundo lo quiere dejar con la independencia. Sucre y yo, por nuestra
parte, hemos hecho lo justo, y los dos congresos del Perú y buenos aires hacen
lo mismo. De todo esto estoy sumamente contento, porque me dará facilidades
para quedar bien con todo el mundo.
Pérez ya está en libertad para que pueda ser
empleado por el Gobierno de colombia como quiera; lo mismo a heres, a quien he
separado del Mi-nisterio de Gobierno para que vaya a su misión de chile. estos
señores me hacen mucha falta; pero el primero, por muy enfermizo, y el segundo
no es muy necesario ya en el ministerio y además quiero dejar al consejo de
Gobierno en plena independencia peruana para que nadie tenga cuentas conmigo,
ni digan que, por influencias de los colombianos, se cometen parcialidades nocivas
al Perú.
hoy he recibido cartas del general Sucre en que me
habla largamente sobre lo importante que es mandar a colombia 4.000 hombres del
Sur. yo también creo que es útil y conveniente mandar a Venezuela dichos 4.000
hombres, pues mi hermana, que tiene mucho talento, me escribe que caracas está
inhabitable por las tentativas y amenazas de la pardo-cracia. ella, que es
pobre, me dice que quiere irse a los estados unidos. Por consiguiente, hará Vd.
muy bien en mandar al istmo, que nosotros los mandaremos entre septiembre y
octubre (sic). Sobre este particular escriba Vd. al consejo de Gobierno,
residente en lima, para que dé sus órdenes conforme a lo que Vd. quiera. No
repetiré a Vd. lo que he dicho tantas veces, que esta división debe ponerse en
un clima sano y templado para que no perezca.
he convocado el congreso del Perú para el día 10 de
febrero próximo. No pienso ir a lima para entonces a fin de que no se diga que
influyo en las deliberaciones del congreso. Puede ser que no vaya a lima, sino
después que haya nombrado su gobierno constitucional: entonces les diré adiós y
biblioteca ayacucho
233
me iré para colombia. entre tanto estableceré el
Gobierno del alto Perú, del modo que me parezca mejor a la salud de aquel país.
ya me han llamado sus habitantes Padre de tres Repúblicas; y esto quiere decir
que les funde una. la tentación es grande y noble, no dejaré de caer en ella.
ayer he recibido papeles de Francia y de buenos
aires, por los cuales sé el bello estado en que se encuentra la europa con
respecto a nosotros; quiero decir, con respecto a la paz general. el Gobierno
español ha irrita-do al mismo Gobierno francés. así, pues, nada hay que temer y
todo que esperar. Nosotros no tenemos más escollo que nuestro propio corazón,
que podemos reducir a juicio con los 12.000 colombianos que tengo en el Perú.
Disponga Vd. de ellos como quiera, y en su mayor parte. los que nos sean inútiles
allá pueden ser muy útiles aquí; porque este país necesita de algunas tropas de
ocupación.
Mil veces he intentado escribir a Vd. sobre un
negocio arduo, y es: nuestra federación americana no puede subsistir si no la
toma bajo de su protección la inglaterra; por lo mismo, no sé si sería muy
conveniente si la convidásemos a una alianza defensiva y ofensiva. esta alianza
no tiene más que un inconveniente, y es el de los compromisos en que nos puede
meter la política inglesa; pero este inconveniente es eventual y quizá remoto.
yo le opongo a este inconveniente esta reflexión: la existencia es el primer
bien; y el segundo es el modo de existir: si nos ligamos a la inglaterra
existiremos, y si no nos ligamos nos perderemos infaliblemente. luego es
preferible el primer caso. Mientras tanto, creceremos, nos fortificaremos y
seremos verdaderamente naciones para cuando podamos tener compromisos noci-vos
con nuestra aliada. entonces, nuestra propia fortaleza y las relaciones que
podamos formar con otras naciones europeas, nos pondrán fuera del alcance de
nuestros tutores y aliados. Supongamos aún que suframos por la superioridad de
la inglaterra: este sufrimiento mismo será una prueba de que existimos, y
existiendo tendremos la esperanza de librarnos del sufrimiento. en tanto que,
si seguimos en la perniciosa soltura en que nos hallamos, nos vamos a extinguir
por nuestros propios esfuerzos en busca de una libertad indefinida.
observe Vd. que yo propongo este plan; que yo soy
el que me ofrezco como víctima de las oposiciones liberales y aun se dirán
políticas; que yo
DoctRiNa Del libeRtaDoR
234
soy el llamado a ser el jefe de esta federación
americana, y que yo renuncio la esperanza de una autoridad tan eminente por
darle la preferencia a la estabilidad de la américa. la inglaterra no me podrá
jamás reconocer a mí por jefe de la federación, pues esta supremacía le
corresponde virtual-mente al Gobierno inglés. Por consiguiente, nada es tan
verdaderamente imparcial; nada es tan generoso como este dictamen, pues que
ninguna mira personal puede lisonjearme ni seducirme con él. así, mi querido
General, si Vd. lo aprueba, consulte Vd. al congreso, o al consejo de Gobierno
que Vd. tiene en su ministerio para los casos arduos. Si esos señores aprueban
mi pensamiento, sería importante tentar el ánimo del Gobierno británico sobre
el particular y consultar a la asamblea del istmo. Por mi parte, no pienso
abandonar la idea aunque nadie la apruebe. Desde luego, los seño-res americanos
serán sus mayores opositores, a título de la independencia y libertad; pero el
verdadero título es por egoísmo y porque nada temen en su estado doméstico.
Recomiendo a Vd. mucho este negocio; no lo abandone Vd. jamás por más que le
parezca mal. Puede ser que cuando todo esté perdido queramos adoptarlo. la
ocasión gloriosa y oportuna es ésta. No olvide Vd. que la ocasión es calva.
Déle Vd. muchas expresiones a don Perucho94, a los
ministros y sobre todo a ibarra, que lo amo entrañablemente.
Soy de Vd. de todo corazón.
Bolívar
94. Perucho.
Se refiere así al general Pedro briceño Méndez, entonces ministro de la Guerra
en bogotá.
biblioteca ayacucho
235
60
en el cuzco, el libertador dicta el 4 de julio de
1825 un decreto en el cual se proclaman los derechos del indio como ciudadano y
se prohíben las prácticas de explotación a que se le tenía sometido desde
siglos atrás
SiMÓN bolíVaR,
libertador Presidente de la República de colombia,
libertador de la del Perú y encargado del Supremo Mando de ella, etc., etc.
Considerando:
1o Que la igualdad entre todos los ciudadanos es la
base de la cons-titución de la República;
2o Que esta igualdad es incompatible con el
servicio personal que se ha exigido por fuerza a los naturales indígenas, y con
las exacciones y malos tratamientos que por su estado miserable han sufrido
estos en todos tiem-pos por parte de los jefes civiles, curas, caciques95 y aun
hacendados;
3o Que en la distribución de algunas pensiones y
servicios públicos han sido injustamente recargados los indígenas;
4o Que [en] el precio del trabajo a que ellos han
sido dedicados de grado o por fuerza, así en la explotación de minas como en la
labor de tierras y obrajes96 han sido defraudados de varios modos;
5o Que una de las pensiones más gravosas a su
existencia es el pago de los derechos excesivos y arbitrarios que comúnmente
suele cobrárseles por la administración de los Sacramentos; he venido en
decretar y
95. aquel
mismo día, el libertador expidió otro decreto mediante el cual fueron
extinguidos el título y la autoridad de los caciques.
96. los
obrajes eran, generalmente, talleres donde se tejían paños.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
236
DECREto:
1o Que ningún individuo del estado exija directa o
indirectamente el servicio personal de los peruanos indígenas, sin que preceda
un contrato libre del precio de su trabajo.
2o Se prohíbe a los prefectos de los departamentos,
intendentes, gobernadores y jueces, a los prelados eclesiásticos, curas y sus
tenientes, hacendados, dueños de minas y obrajes que puedan emplear a los
indígenas contra su voluntad en faenas, séptimas, mitas, pongueajes y otras
clases de servicios domésticos y usuales.
3o Que para las obras públicas de común utilidad
que el Gobierno ordenare no sean pensionados únicamente los indígenas como
hasta aquí, debiendo concurrir todo ciudadano proporcionalmente según su número
y facultades.
4o las autoridades políticas, por medio de los
alcaldes o municipali-dades de los pueblos, harán el repartimiento de bagajes,
víveres y demás auxilios para las tropas o cualquiera otro objeto de interés,
sin gravar más a los indígenas que a los demás ciudadanos.
5o los jornales de los trabajadores en minas,
obrajes y haciendas deberán satisfacerse según el precio que contrataren en
dinero contante, sin obligarles a recibir especies contra su voluntad y a
precios que no sean corrientes de plaza.
6o el exacto cumplimiento del artículo anterior
queda encargado a la vigilancia y celo de los intendentes, gobernadores y
diputados territoriales de minería.
7o Que los indígenas no deberán pagar más cantidad
por derechos parroquiales que las que designen los aranceles existentes o los
que se dieren en adelante.
8o Que los párrocos y sus tenientes no puedan
concertar estos dere-chos con los indígenas sin la intervención del intendente
o gobernador del pueblo.
9o cualquiera falta u omisión en el cumplimiento de
los anteriores
biblioteca ayacucho
237
artículos producirá acción popular y será capítulo
expreso de que ha de hacer cargo en residencia97.
10o el Secretario General interino queda encargado
de la ejecución y cumplimiento de este decreto.
imprímase, publíquese y circúlese.
Dado en el cuzco, a 4 de julio de 1825. – 6o y 4o.
Simón Bolívar
Por orden de Su excelencia,
Felipe Santiago estenós
97. alude a
la institución del juicio de residencia, de origen colonial, que solía
seguírsele a los funcionarios de cierta categoría al concluirse su mandato.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
238
61
Por decreto expedido el 4 de julio de 1825 en el
cuzco,
el libertador dispone la distribución de tierras a
los indígenas
SiMÓN bolíVaR,
libertador Presidente de la República de colombia,
libertador de la del Perú y encargado del Supremo Mando de ella, etc., etc.
Considerando:
1o Que a pesar de las disposiciones de las leyes
antiguas nunca se ha verificado la repartición de las tierras con la proporción
debida;
2o Que la mayor parte de los naturales han carecido
del goce y pose-sión de ellas;
3o Que mucha parte de dichas tierras, aplicables a
los llamados indios, se hallan usurpadas con varios pretextos por los caciques
y recaudadores;
4o Que el uso precario que se les concedió en el
Gobierno español ha sido sumamente perjudicial a los progresos de la
agricultura y a la prosperidad del estado;
5o Que la constitución de la República no conoce la
autoridad de los caciques sino la de los intendentes de provincia y
gobernadores de sus respectivos distritos, he venido en decretar y
DECREto:
1o Que se ponga en ejecución lo mandado en los
artículos 3o, 4o y
biblioteca ayacucho
239
5o del decreto dado en trujillo a 8 de abril de
1824 sobre repartición de tierras de comunidad98.
2o en la masa repartible se incluirán aquellas de
que se han aprove-chado los caciques y recaudadores por razón de su oficio,
esclareciéndolas los comisionados para la venta y distribución de las tierras.
3o la mensura, repartición y venta de tierras de
cada provincia se ejecutará por personas de probidad e inteligencia que
proponga en terna al prefecto la Junta Departamental luego que se establezca
bajo su respon-sabilidad, formándose por ella misma el arancel de las dietas y
derechos que deban llevar aquellos en el desempeño de esta comisión.
4o No se comprenden en el artículo 2o los caciques
de sangre en posesión y los que acrediten su legítimo derecho, a quienes se
declara la propiedad absoluta de las tierras que en repartimiento les hayan
sido asignadas.
5o los caciques que no tengan ninguna posesión de
tierra propia recibirán por su mujer y cada uno de sus hijos la medida de cinco
topos99 de tierra o una igual a ésta en los lugares donde no se conozca la
medida de topos100.
6o cada indígena, de cualquiera sexo o edad que
sea, recibirá un topo de tierra en los lugares pingües y regados.
98. los
artículos 3o, 4o y 5o del mencionado decreto, sobre venta y repartición de
tierras del estado del Perú, expedido por el libertador en trujillo (Perú) el 8
de abril de 1824, dicen: “3o las tierras llamadas de comunidad, se repartirán
conforme a ordenanza, entre todos los indios que no gocen de alguna otra suerte
de tierra, quedando dueños de ellas, como las declara el artículo 2o; y
vendiéndose las sobrantes según el artículo 1o. 4o Se hará este repartimiento
con consideración al estado de cada porcionero asignándole siempre más al
casado que al que no lo sea, y de manera que ningún indio pueda quedarse sin su
respectivo terreno. 5o esta mensura se hará con consideración a las
circunstancias locales de cada provincia, reduciéndose a la extensión correspondiente
las tierras que con perjuicio de unos se han aplicado a otros indios por vía de
posesión”.
99. topo:
medida agraria del Perú, equivalente a poco más de 27 áreas.
100. este
artículo fue completado y aclarado mediante una nota del secretario gene-ral
del libertador publicada en la Gaceta del Gobierno, lima, 8 de septiembre de
1825, que decía así: “S.e. el libertador ha dispuesto que los cinco topos de
tierra que el artículo 5o del decreto dado en el cuzco a 4 de julio último,
señala para la mujer y cada uno de los hijos de los caciques, se entiendan
aplicados también al mismo cacique, como si el referido artículo dijera así:
recibirán los caciques, por sí, por su mujer y por cada uno de sus hijos”.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
240
7o en los lugares privados de riego y estériles,
recibirán dos topos.
8o los indígenas que fueron despojados de sus
tierras en tiempo del gobierno español para recompensar con ellas a los
llamados pacificadores de la revolución del año 14101, se les compensará en el
repartimiento que se haga de las tierras de comunidad con un tercio más de
terreno que el que se asigne a los demás que no hayan experimentado este
perjuicio.
9o Que la propiedad absoluta, declarada a los
denominados indios en el artículo 2o del citado decreto, se entienda con la
limitación de no poderlos enajenar hasta el año 50 y jamás en favor de manos
muertas102, so pena de nulidad.
10o el Secretario General interino queda encargado
de la ejecución y cumplimiento de este decreto.
imprímase, publíquese y circúlese.
Dado en el cuzco, a 4 de julio de 1825. – 6o y 4o.
Simón Bolívar
Por orden de Su excelencia,
Felipe Santiago estenós
101. Se
refiere a la rebelión preemancipadora del Perú acaudillada por el brigadier
Mateo Pumacahua en la región cuzqueña en 1814.
102. bienes
territoriales de la iglesia, o vinculados a un mayorazgo que no se podían
enajenar.
biblioteca ayacucho
241
62
en carta particular escrita en el cuzco a 22 de
julio de 1825, dirigida al presidente del consejo del Perú, el prócer peruano
hipólito unanue, el libertador clama por la reorganización de las rentas del
estado y porque se persiga y se erradique el peculado
cuzco, 22 de julio de 1825
excmo. señor presidente del consejo de Gobierno,
Dr. hipólito unanue.
Mi querido Presidente:
ReMito a VD. una carta para el general Salom, que
tendrá Vd. la bondad de entregarle. como yo estoy siempre temblando por la vida
de ese intré-pido y virtuoso militar, temo que lo encuentre muerto esta carta
cuando llegue a manos de Vd.
Por lo mismo, es oportuno para (sic) Vd. para que
se sirva dar las órdenes necesarias para que cumpla lo que digo en esta carta.
toda ella se reduce al envío de 4.400 hombres que deben marchar a colombia, de
arica, Quilca y el callao en todo el resto de este año. Deseo que tome Vd.
mucho interés en que se cumplan las órdenes que he dado sobre esta materia; y
también deseo que Vd. tenga la bondad de prestarle toda su protección al
general Salom para que vengan los buques al Sur, como antes he dicho, y se ejecute
la expedición del callao en diciembre, con un batallón y un escuadrón. De este
modo quedarán 2.000 hombres de colombia en el alto Perú, y 2.400 entre arequipa
y lima, y reduciendo los batallones del Perú a cuatrocientas plazas y los
escuadrones a ciento, como antes he mandado y estoy haciendo ejecutar sin dejar
cuerpos sueltos, ni permitir que haya gastos extraordinarios de guerra, podemos
mantener, con setenta
DoctRiNa Del libeRtaDoR
242
a ochenta mil pesos al mes, todos los gastos del
Perú. otro tanto valdrá la lista civil; otro tanto los gastos extraordinarios,
y le puede quedar un millón o millón y medio para pagar los réditos de la deuda
nacional. he aquí mi cálculo: un millón la lista civil, un millón la militar y
otro millón la lista de las relaciones exteriores y los gastos extraordinarios.
estos tres millones los pueden dar las aduanas, las minas y los demás derechos
que el gobierno cobra, pues que no hay razón para que un departamento con otro
no dé cuatrocientos mil pesos al año. Después nos queda la contri-bución
directa para pagar los réditos de la deuda nacional. Pero todo esto requiere
mucho celo de parte del gobierno y mucha honradez de parte de sus agentes.
tenemos muchos gastos inútiles y hay muchos desórdenes todavía. yo creo que no
hay aduana que no dé al mes cincuenta mil pesos; y cada departamento puede dar
muy poco menos. Pero hay mucho robo todavía y este robo se debe denunciar al
congreso, al público, y perseguir más que a los godos103. la mayor parte de los
agentes del gobierno le roban su sangre, y esto debe gritarse en los papeles
públicos y en todas partes.
yo me voy el 26 para Puno y deseo que Vd. haga
aplicar en los depar-tamentos de su mando los decretos que he dado aquí, los
que se deben cumplir allá, porque son gratos104; y los que son particulares
deben acomo-darse, aplicarse e imitarse como se pueda en los casos y en las
circunstancias que se presenten en los departamentos del norte. tiempo es ya de
hacer algún bien a costa de los abusos y de las sanguijuelas que nos han
chupado el alma hasta ahora. los bienes eclesiásticos nos pueden ser muy útiles
para la educación pública. aquí he dado rentas de los padres ricos a los
colegios y hospitales pobres, y han quedado ricos, según dicen.
el obispo del cuzco me ha presentado un proyecto de
contribución moderada para pagar a los curas, en lugar de las obvenciones que
actual-mente reciben. el proyecto me ha parecido bueno y pienso aprobarlo, a
103. Partidarios
del régimen español.
104. así
se lee en el texto impreso que seguimos. Sin embargo, es posible que se trate
de un error del editor de las obras de unanue, quien pudo leer “gratos” donde
el secretario de bolívar había posiblemente escrito “grales”. como abreviatura,
muy corriente enton-ces, de “generales”. el contexto, en efecto, distingue
entre decretos aplicables a todo el Perú (generales) y otros de carácter más
local (particulares).
biblioteca ayacucho
243
fin de que Vds. por allá lo hagan ejecutar, si les
parece bien. el proyecto es benéfico y tiene un carácter de decencia que honra
a la iglesia y al pueblo. cada cabeza de familia rica paga dos pesos al año, un
peso los que tienen mediana comodidad y cuatro reales los pobres y jornaleros.
esto hace un grande ahorro. Ninguna vida pasa de cincuenta años, una con otra:
luego lo más que paga el pobre en toda su vida son veinticinco pesos por su
familia, la cual tiene poco más o menos cinco bautismos, cinco matrimonios y
cinco entierros. todo por veinticinco pesos pagables, no en un día de apuros y
de infortunios, como sucede siempre en los partos, entierros y muertes, sino en
toda una vida; sólo por esta circunstancia es muy ventajoso el proyecto. hágalo
Vd. examinar por personas sabias y dígame Vd. sus observaciones.
he visto los monumentos de los incas, que tienen el
mérito de la originalidad y un lujo asiático.
el prefecto y todo el pueblo del cuzco me ha
obsequiado de un modo extraordinario. Diré a Vd. con franqueza que a primera
vista me parecen los nietos y conciudadanos de los incas los mejores de los
peruanos. creo que en otras provincias no hay la bondad que en ésta. arequipa
está llena de godos y de egoístas: aseguro a Vd. que, con toda la prevención
favorable que les tenía, no me han gustado. es el pueblo que menos ha sufrido
de la patria, y el que menos la quiere.
aquí se han gastado cuatrocientos mil duros105 con
el paso del ejército, y en arequipa quinientos setenta mil. en Puno y en
ayacucho ha sucedido poco menos. yo he visto las cuentas y, al parecer, están
arregladas; porque ni soy contador ni entiendo de economía.
Supongo que el callao106 estará en manos de Vd.
cuando llegue esta carta, y así lo deseo para la prolongación de su vida y la
gloria de su pre-sidencia.
todavía no he sabido una palabra de las decisiones
de la asamblea del alto Perú107, aunque ya podía saber algo.
105. Duros,
o sea, pesos fuertes.
106. en
la plaza fuerte del callao (cerca de lima) resistía el militar español José
Ramón Rodil. el general venezolano bartolomé Salom mandaba el ejército
sitiador.
107. la
actual bolivia.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
244
en ayacucho hay muchos desórdenes, por unos pocos
argentinos que hay allí. he mandado que Pardo de zela venga volando y que el
coronel Desa vaya a sucederle interinamente en huánuco. este coronel es
argen-tino y porque no esté en el estado Mayor lo mando a huánuco. cuando Vd.
tenga con quien relevarlo interinamente, puede Vd. mandarlo para su país. (haga
Vd. lo mismo con el coronel estomba: páguele sus ajustes y mándelo para su
país).
el general otero me ha disgustado mucho en arequipa
y, por lo mismo, debe mandarse un buen prefecto a huánuco. yo no quisiera que
mientras yo esté en el Perú, mandase otero ningún departamento porque lo ha
hecho indignamente en arequipa.
Por todo lo que veo, el departamento de la libertad
no da la mitad de lo que debía. Vd. mande examinar eso. Sus gastos son enormes.
Repito que todo está malo todavía, y muy malo. Guayaquil me ha dado un millón
después de un año, siendo una provincia de sesenta mil almas, porque todo
estaba en orden y sin ladrones. cuando Federico ii subió al trono se encontró
un ejército de sesenta mil veteranos y un tesoro de ahorro, no teniendo la
Pru-sia más de dos millones y medio de almas que habitaban el país más estéril
del mundo. ¿Por qué nosotros no podemos hacer otro tanto sin un ejército
enorme, sin un trono ni una corte lujosa? todo viene del desorden.
cristóbal, rey de Guarico108, sostenía un reino,
una corte y un ejér-cito de treinta mil hombres muy bien mantenidos. Su pueblo
no llegaba a doscientas cincuenta mil almas. ¡Qué prodigio! ¡Qué contraste! los
amos de las minas, los dueños de los andes de plata y oro, están pidiendo
millones prestados para mal pagar a su pequeño ejército y a su miserable
administración. Que se diga todo esto al pueblo y que se declame fuerte-mente
contra nuestros abusos y nuestra inepcia, para que no se diga que el gobierno ampara
el abominable sistema que nos arruina. Que se declame, digo en la Gaceta del
Gobierno contra nuestros abusos; y que se presenten cuadros que hieran a la
imaginación de los ciudadanos.
adiós, mi querido presidente, basta por hoy.
Soy de Vd. afmo. amigo.
Bolívar
108. haití.
biblioteca ayacucho
245
63
en carta dirigida al ministro de hacienda del Perú,
José de larrea y loredo, bolívar expone algunas ideas tendientes a la
liquidación de la deuda pública de aquel estado
Potosí, 17 de octubre de 1825
Señor don José larrea y loredo.
estimado amigo y señor:
he leíDo coN iNFiNito placer la estimable carta de
Vd. del 6 de septiembre que contesto.
No sé cómo expresar a Vd. la satisfacción que Vd.
me ha dado al encargarse del Ministerio de hacienda que Vd. sirve tan
provechosa y honoríficamente. yo felicito pues al Perú, y a Vd. mismo, porque
ha con-seguido lo que es más difícil obtener, un ministro de hacienda.
Me será siempre muy agradable saber de la salud de
Vd. y recibir las noticias que crea oportuno participarme tanto políticas como
de negocios de hacienda.
Soy de Vd. afmo. amigo.
Bolívar
P.D. − como siempre estoy pensando en el Perú por
sus deudas, me ha parecido bien indicarle al Gobierno que amortice la deuda
nacional ofreciendo todas sus minas y todas sus tierras baldías que son
inmensas; añadiendo además todas sus propiedades raíces, todos los derechos de
invenciones y exclusivas y todos aquellos arbitrios útiles que el Gobierno
DoctRiNa Del libeRtaDoR
246
pueda conceder parcialmente a beneficiados que poco
nos darían. en fin, mi idea es que el Gobierno dé todo cuanto le pertenece, por
amortizar su deuda, a una o muchas compañías inglesas o a los mismos tenedores
de los vales del Gobierno; quiero decir que estos señores se encarguen de la
negociación de aniquilar la deuda por el valor de las propiedades y de las
gracias que antes he mencionado.
Para lograr tan vastas empresas se debe formar un
magnífico proyecto del plan, tomar una relación exacta de las propiedades del
estado, inclusive las tierras baldías, que deben ser infinitas; después,
ofrecer las gracias que el Gobierno pueda conceder, y últimamente, decir que el
Gobierno pesará las proposiciones que se le hagan y, en vista de ellas, formará
una contrata formal en la cual se hallarán especificadas las condiciones del
caso.
Me parece que este proyecto, bien concebido y bien
dirigido, puede producir un bello resultado. el consejo de Gobierno debería
meditarlo, acordarlo y publicarlo y mandarlo a sus agentes en inglaterra. el
congreso mismo debería tomarlo en consideración y darle la sanción que tuviese
por conveniente.
Ruego a Vd. presente estas ideas al señor
Presidente109 diciéndole de mi parte, que si este plan se logra, será muy
honroso al Gobierno y vergonzoso a los otros estados, que no lo han adoptado.
Por desgracia, colombia ha dado todo lo que podía haber aprovechado; y esto
mismo es lo que me ha hecho pensar en este arbitrio. Dios nos libre de la deuda
y seremos felices.
De Vd. afmo.
Bolívar
109. el presidente del consejo de Gobierno del
Perú, Dr. hipólito unanue.
biblioteca ayacucho
247
64
“el primer deber del gobierno es dar educación al
pueblo”, declara bolívar al comienzo de su decreto de 11 de diciembre de 1825,
expedido en chuquisaca, mediante el cual organiza el sistema educativo de la
nueva nación boliviana
SiMÓN bolíVaR,
libertador de colombia y del Perú, etc., etc., etc.
Considerando:
1o Que el primer deber del gobierno es dar
educación al pueblo.
2o Que esta educación debe ser uniforme y general.
3o Que los establecimientos de este género deben
ponerse de acuerdo con las leyes del estado.
4o Que la salud de una República depende de la
moral que por la educación adquieren los ciudadanos en su infancia.
oída la Diputación permanente,
DECREto:
1o Que el Director general de enseñanza pública110,
instruido de lo que existe relativo a este ramo en toda la extensión de la
República, dé cuenta al Gobierno del estado de las escuelas y colegios y de los
fondos que los sostienen.
2o Que para cumplir con este encargo, tenga el
Director facultad para pedir a quien corresponda todas las instrucciones y
documentos que necesite.
110. lo
era Simón Rodríguez, pedagogo y sociólogo venezolano, quien había viajado hasta
bolivia con su antiguo alumno Simón bolívar.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
248
3o Que el Director proponga al gobierno un plan
para el estableci-miento de una institución de enseñanza que abrace todos los
ramos de instrucción, haciéndola general a todos los pueblos de la República.
4o Que entre tanto y sin pérdida de tiempo proceda
a establecer en cada ciudad capital de Departamento una escuela primaria con
las divisiones correspondientes para recibir todos los niños de ambos sexos,
que estén en estado de instruirse.
5o Que se establezca una escuela militar en la
capital de la República. 6o Que para colegio de ciencias y artes111 se haga
reparar y disponer como convenga a su nuevo destino el colegio nombrado de San
Juan de
esta ciudad.
7o Que mientras se construyen los edificios que han
de ocupar las escuelas primaria y militar, se pongan éstas en el colegio de San
Juan.
8o Que en la visita que el Director debe hacer a
todas las capitales de los departamentos destine con consulta de los
presidentes los mejores edificios al uso de los colegios de ciencias y artes, y
de la escuela primaria que se han de establecer conforme a los de chuquisaca.
9o Que para fondos de estos establecimientos se
destinen en cada departamento: 1) todos los bienes raíces, derechos, rentas y
acciones de capellanías aplicados a los establecimientos públicos por decreto
de este día. 2) el derecho que se cobra por cada fanega de harina al entrar en
las ciudades, mientras no se suprima este derecho.
10o Quedarán afectos a estos establecimientos no
sólo las fincas que reconocen los censos, sino los réditos: 1o De la caja de
censos. 2o De la obra pía Paria fundada por D. lorenzo aldana. 3o De los
monasterios que se supriman.
11o Que todos estos fondos se reúnan bajo una sola
administración en cada departamento sujeta a una dirección general.
12o Que para estas administraciones se nombren por
el Gobierno personas de responsabilidad y con fianzas abonadas, a cuyo cargo
estén el arrendamiento de las fincas y la recaudación de las rentas que
produzcan,
111. “artes”
debe entenderse en el sentido escolástico de “humanidades”: Gramática,
literatura, historia, etc.
biblioteca ayacucho
249
señalándoles por su trabajo el cinco por ciento
sobre el total de las rentas que recauden.
13o Que la Dirección general tenga una competente
dotación.
14o Que los administradores depositen por ahora en
las cajas públicas las rentas de su cargo, así como las recauden, partida por
partida según se cumplan los plazos.
15o Que este depósito esté absolutamente separado
de todo otro, y que en ningún caso se haga de él otro uso que aquel para el que
está destinado.
16o el Gobierno se compromete a señalar en favor de
la educación todos los ahorros que en lo sucesivo puedan hacerse en el arreglo
de otros ramos de administración pública.
17o el Secretario General interino queda encargado
de la ejecución de este decreto. imprímase, publíquese y circúlese. Dado en el
Palacio de Gobierno en chuquisaca112, a 11 de diciembre de 1825.
Simón Bolívar
Por orden de Su excelencia,
Felipe Santiago estenós
112. chuquisaca,
la llamada “ciudad de los cuatro nombres”: charcas, la Plata, chuqui-saca hoy
Sucre.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
250
65
Decreto expedido en chuquisaca el 11 de diciembre
de 1825, por el cual se manda recoger y dar educación a los niños huérfanos
SiMÓN bolíVaR,
libertador de colombia y del Perú, etc., etc., etc.
Considerando:
1o Que una gran parte de los males de que adolece
la sociedad, proviene del abandono en que se crían muchos individuos, por haber
perdido en su infancia el apoyo de sus padres;
2o Que para ocurrir a esta necesidad el Gobierno
debe adoptar estos huérfanos;
3o Que por decreto de este día se ha ordenado el
establecimiento de escuelas primarias en cada ciudad capital de Departamento,
como escuela madre para todos los demás lugares de la República: oída la
diputación permanente,
DECREto:
1o Que se proceda a recoger todos los niños varones
huérfanos de ambos padres o de uno de ellos solamente y a reunirlos en las
escuelas.
2o Que para este procedimiento se dé preferencia a
los niños más pobres.
3o Que siendo la escuela de chuquisaca la primera
que debe estable-cerse, el Presidente del departamento proceda inmediatamente a
hacer
biblioteca ayacucho
251
recoger los huérfanos de la ciudad y de sus
inmediaciones, y a entregarlos al Director General de la enseñanza pública.
4o Que los Presidentes de los demás Departamentos
practiquen igual diligencia a la llegada del Director a sus capitales, en la
visita que debe hacer a ellas con el mismo fin.
5o Que luego que el Director haya organizado las
escuelas primarias para los niños huérfanos, proceda a organizar otras para las
huérfanas.
6o el Secretario General interino queda encargado
de la ejecución de este decreto. imprímase, publíquese y circúlese. Dado en el
Palacio de Gobierno en chuquisaca a 11 de diciembre de 1825.
Simón Bolívar
Por orden de Su excelencia,
Felipe Santiago estenós
DoctRiNa Del libeRtaDoR
252
66
con el objeto de desarrollar la agricultura en el
Departamento de Santa cruz, el libertador
–mediante decreto dado el 14 de diciembre de 1825
en chuquisaca– dispone que se distribuyan las tierras
del estado en dicha región boliviana. este decreto
presenta ciertas
similitudes, pero también interesantes diferencias,
con el expedido por el propio bolívar en el cuzco el 4 de julio del mismo año
SIMÓN BOLÍVAR,
libertador de colombia y del Perú, etc., etc., etc.
Considerando:
1o Que la agricultura en el departamento de Santa
cruz sufre atrasos progresivos por el desprecio con que hasta ahora ha sido
mirada por el gobierno español;
2o Que la feracidad de sus terrenos convida al
hombre trabajador con las riquezas seguras que promete;
3o Que los naturales de aquel departamento, por
falta de providencias que aseguren la propiedad y protejan la conservación de
ella, han aban-donado en el todo este tan precioso ramo de industria113.
oída la Diputación permanente,
DECREto:
1o los derechos de propiedad adquirida en el
departamento de San-ta cruz por justos títulos y conforme a las leyes serán
protegidos por el Gobierno.
113. “industria”,
palabra empleada aquí en el sentido genérico de “actividad econó-mica”.
biblioteca ayacucho
253
2o las tierras pertenecientes al estado se
repartirán entre los natura-les del país bajo de mensura y amojonamiento
adjudicándoseles en pro-piedad.
3o cada individuo, de cualquier sexo o edad que
sea, recibirá una fa-negada de tierra en los lugares pingües y regados; y en
los lugares privados de riego y estériles recibirá dos.
4o Serán preferidos en este repartimiento los
indígenas y los que hayan acreditado mayor decisión por la causa de la
independencia, o que hayan sido perjudicados por este principio.
5o Si al cabo del año después de hecha la
adjudicación y amojonamiento de las tierras, los beneficiados con ellas no
hubiesen emprendido el trabajo que demande la estación del tiempo, y no den
muestras de dedicación al trabajo, se les separará de la posesión y propiedad
de dichas tierras, y se adjudicarán a otros que las cultiven cual corresponde.
6o los terrenos destinados a pacer los ganados
serán comunes a todos los individuos de las provincias o partidos a que
correspondan los dichos terrenos, mientras que no sean repartidos como los
demás.
7o la propiedad declarada a que se contrae el
artículo segundo se entenderá con la restricción de no poderse enajenar las
tierras adjudicadas hasta el año 50 y jamás a favor de manos muertas so pena de
nulidad.
8o la mensura y repartición de tierras se ejecutará
por personas de probidad e inteligencia, que se propongan en terna al
Presidente del departamento por las municipalidades respectivas, que también
deberán formar el arancel de las dietas y derechos que se han de pagar a los
comi-sionados por sus trabajos.
9o la mensura y repartición de tierras se hará con
anuencia del Di-rector General de agricultura a su llegada al departamento en
la visita que debe hacer a él.
10o el Presidente del departamento de Santa cruz
cuidará de remitir al conocimiento del Supremo Gobierno una razón exacta de las
tierras sobrantes y que se declaren de la propiedad del Gobierno, y todas las
observaciones y noticias que pueda adquirir relativas al mejor desempeño y
ejecución de los objetos comprendidos en este decreto.
11o el Secretario General interino queda encargado
de su cumplimien-
DoctRiNa Del libeRtaDoR
254
to. imprímase, publíquese y circúlese: Dado en el
Palacio de Gobierno de chuquisaca a 14 de diciembre de 1825.
Simón Bolívar
Por orden de Su excelencia,
Felipe Santiago estenós
biblioteca ayacucho
255
67
el libertador estaba bien convencido de que toda
política destinada al fomento –como se decía entonces– o al desarrollo –como
decimos hoy– de una determinada actividad económica, por ejemplo la
agricultura, exigía un conocimiento previo de la situación en que se hallase
dicha actividad. Por esto, mediante decreto firmado en chuquisaca el 17 de
diciembre de 1825, ordena realizar un censo agrícola de bolivia
SIMÓN BOLÍVAR,
libertador de colombia y del Perú, etc., etc., etc.
Considerando:
Que el conocimiento del estado actual de la
agricultura en el terri-torio de la República, es el dato sobre que el Gobierno
debe fundar sus providencias para el establecimiento o mejoras de la industria
rural. oída la diputación permanente,
DECREto:
1o Que el Director General de agricultura,
asociándose el número de personas que crea necesario, explore el país y dé al
Gobierno una noticia:
1) del
número de establecimientos rurales que haya en actividad; 2) de la especie de
cultura114 que se haga en ellos; 3) de la naturaleza del terreno en que estén;
4) del número de individuos empleados en los trabajos, y de su condición; 5) de
la situación de los terrenos cultivados con respecto a las vías de comunicación
y de transporte.
2o Que con conocimiento de lo establecido y
observado hasta ahora en cada departamento relativamente a su agricultura y
comercio, el Di-
114. es decir, cultivo.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
256
rector proponga al Gobierno un plan para mejorar la
agricultura, así en la variedad y aumento de las mieses y plantas como en los
instrumentos y modo de labor para la tierra.
3o el Secretario General interino queda encargado
de la ejecución de este decreto. imprímase, publíquese y circúlese. Dado en el
Palacio del Gobierno de chuquisaca a 17 de diciembre de 1825.
Simón Bolívar
Por orden de Su excelencia,
Felipe Santiago estenós
biblioteca ayacucho
257
68
con criterio singularmente moderno, bolívar dicta
en chuquisaca, el 19 de diciembre de 1825, un decreto que prevé la preservación
de las aguas, su uso racional, y la conservación de los bosques, así como la
reforestación
SiMÓN bolíVaR,
libertador de colombia y del Perú, etc., etc., etc.
Considerando:
1o Que una gran parte del territorio de la
República carece de aguas y por consiguiente de vegetales útiles para el uso
común de la vida.
2o Que la esterilidad del suelo se opone al aumento
de la población, y priva entre tanto a la generación presente de muchas
comodidades.
3o Que por falta de combustible no pueden hacerse o
se hacen inexac-tamente o con imperfección la extracción de metales y la
confección de muchos productos minerales que por ahora hacen casi la sola
riqueza del suelo.
oída la diputación permanente,
DECREto:
1o Que se visiten las vertientes de los ríos, se
observe el curso de ellos y se determinen los lugares por donde puedan
conducirse aguas a los terrenos que estén privados de ellas.
2o Que en todos los puntos en que el terreno
prometa hacer prosperar una especie de planta mayor cualquiera, se emprenda una
plantación regla-da a costa del estado, hasta el número de un millón de
árboles, prefiriendo los lugares donde haya más necesidad de ellos.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
258
3o Que el Director General de agricultura proponga
al Gobierno las ordenanzas que juzgue convenientes a la creación, prosperidad y
destinos de los bosques en el territorio de la República.
4o el Secretario General interino queda encargado
de la ejecución de este decreto. imprímase, publíquese y circúlese. Dado en el
Palacio de Gobierno en chuquisaca a 19 de diciembre de 1825.
Simón Bolívar
Por orden de S.e.
Felipe Santiago estenós
biblioteca ayacucho
259
69
en una fecha no bien determinada, pero que
corresponde a los meses iniciales de 1826, el libertador anota en un borrador
algunas ideas fundamentales acerca de los objetivos del congreso que está por
reunirse en el istmo de Panamá.
es el documento denominado “un Pensamiento sobre el
congreso de Panamá”, donde, más allá
de la diplomacia, del equilibrio de los poderes,
del papel
de las naciones hispanoamericanas y de inglaterra,
apuntan tres fines esenciales: la paz, el desarrollo y la “reforma social”
uN PeNSaMieNto SobRe el coNGReSo De PaNaMá. 1826
el coNGReSo De PaNaMá reunirá todos los
representantes de la américa y un agente diplomático del Gobierno de Su
Majestad britá-nica. este congreso parece destinado a formar la liga más vasta,
o más extraordinaria o más fuerte que ha aparecido hasta el día sobre la
tierra. la Santa alianza será inferior en poder a esta confederación, siempre
que la Gran bretaña quiera tomar parte en ella, como Miembro constituyente. el
género humano daría mil bendiciones a esta liga de salud y la américa como la
Gran bretaña cogerían cosechas de beneficios. las relaciones de las sociedades
políticas recibirían un código de derecho público por regla de conducta
universal.
1o –el Nuevo Mundo se constituiría en naciones
independientes, ligadas todas por una ley común que fijase sus relaciones
externas y les ofreciese el poder conservador en un congreso general
permanente.
2o –la existencia de estos nuevos estados obtendría
nuevas garantías.
3o –la españa haría la paz por respeto a la
inglaterra y la Santa alianza
prestaría su reconocimiento a estas naciones
nacientes.
4o –el orden interno se conservaría intacto entre
los diferentes estados y dentro de cada uno de ellos.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
260
5o –Ninguno sería débil con respecto a otro;
ninguno sería más fuerte.
6o –un equilibrio perfecto se establecería en este
verdadero nuevo orden de cosas.
7o –la fuerza de todos concurriría al auxilio del
que sufriese por parte del enemigo externo o de las facciones anárquicas.
8o –la diferencia de origen y de colores perdería
su influencia y poder.
9o –la américa no temería más a ese tremendo
monstruo que ha de-vorado a la isla de Santo Domingo; ni tampoco temería la
preponderancia numérica de los primitivos habitadores.
10o –la reforma social, en fin, se habría alcanzado
bajo los santos auspicios de la libertad y de la paz, pero la inglaterra
debería tomar nece-sariamente en sus manos el fiel de esta balanza.
la Gran bretaña alcanzaría, sin duda, ventajas
considerables por este arreglo.
1o –Su influencia en europa se aumentaría
progresivamente y sus decisiones vendrían a ser las del destino.
2o –la américa le serviría como de un opulento
dominio de co-mercio.
3o –Sería para la américa el centro de sus
relaciones entre el asia y la europa.
4o –los ingleses se considerarían iguales a los
ciudadanos de américa.
5o –las relaciones mutuas entre los dos países
lograrían con el tiempo
ser unas mismas.
6o –el carácter británico y sus costumbres las
tomarían los americanos por los objetos normales de su existencia futura.
7o –en la marcha de los siglos, podría encontrarse,
quizá, una sola nación cubriendo el universo –la federal.
tales ideas ocupan el ánimo de algunos americanos
constituidos en el rango más elevado; ellos esperan con impaciencia la
iniciativa de este proyecto en el congreso de Panamá, que puede ser la ocasión
de consolidar la unión de los nuevos estados con el imperio británico.
biblioteca ayacucho
261
70
Desde su residencia oficial de la Magdalena, cerca
de lima, el libertador le escribe el 21 de febrero de 1826 una carta
confidencial al general Francisco de Paula Santander, vicepresidente de la Gran
colombia encargado del Poder ejecutivo en bogotá. tras referirse a la situación
política del Perú y de otros países sureños,
bolívar expresa su rechazo a los planes napoleónicos que desde caracas le había
insinuado el general José antonio Páez por medio de su enviado antonio leocadio
Guzmán
Magdalena, 21 de febrero de 1826
Muy confidencial.
a S.e. el general F. de P. Santander.
Mi querido General y amigo:
ya DiJe a VD. que había venido aquí con la
intención de devolver el mando al congreso peruano, mas me hallo resuelto a no
hacer otra cosa que ayudar con mi influencia el bienestar de los pueblos. el
mecanismo del gobierno me fastidia extraordinariamente, y además mis enemigos
no se convencen de que yo aborrezco la autoridad: en prueba le diré a Vd.
después una cosa bien rara.
lima me ha recibido divinamente; estos señores se
disputan con los colombianos el amor que nos tienen y me quieren forzar a que
los mande. el general la Mar se halla enfermo y no quiere servir en el
gobierno; así mi posición es extrema. el congreso se reunirá esta semana para
decidir éste y otros puntos, que no dejará de dar mucha perplejidad a la
sabiduría. en fin, yo les diré que no puedo absolutamente ser su jefe
constitucional y que además colombia me espera. yo no tengo otro mando que el
militar y será el que conserve hasta que me vaya del país. Muchos señores del
DoctRiNa Del libeRtaDoR
262
congreso piensan proclamar esta República boliviana
como la del alto Perú, precediendo un tratado con aquel país. Su mira es
retenerme por esta lisonja, tomar a Sucre por jefe y llevar la constitución que
yo he for-mado en lugar de la mala que tienen en el día. Si esta operación se
logra, necesitan ambos pueblos de nosotros para arreglar sus asuntos. también
hay otros que quisieran que yo fuese jefe absoluto del Sur, contando con que
chile y buenos aires van a necesitar de mi protección este año, pues la guerra
y la anarquía los están devorando.
Por supuesto, yo rechazo este partido a todo trance
porque no entra en mis miras.
en cuanto a las propuestas de ese Gobierno con
respecto a la federa-ción115, diré a Vd. que yo, por delicadeza, me he
abstenido de intervenir en las resoluciones de este Gobierno sobre esta
materia. Preveo que aquí no se quieren meter de bruces en una federación muy
estrecha por miras diversas: las que a mí presentan son honrosas para mí mismo,
pero siempre habrá una segunda intención. también tienen miedo a los gastos,
porque están muy pobres y muy adeudados: aquí se debe mucho y a todo el mundo.
No quieren ir a la habana, porque tienen que ir a chiloé que les pertenece y
pueden pagar a chile con aquella isla116; les sobra marina militar, sin tener
qué hacer de ella y, por lo mismo, no querrán comprar más buques. le temen a
los ingleses para ligarse con ellos, y no le temen a la revolución de colores,
porque el pueblo es muy sumiso. todo esto lo advierto para que tenga Vd.
entendidas las ideas capitales que se pueden oponer a las de colombia.
Reservadísimo
en estos días he recibido cartas de diferentes
amigos de Venezuela
115. Se
trata de una Federación entre varias naciones hispanoamericanas o sea, de una
confederación.
116. es
decir, que el Perú no estaba inclinado a participar en una expedición destinada
a arrancar a cuba del poder español, pero sí dispuesto a libertar el
archipiélago de chiloé, frente a las costas chilenas y devolvérselo a chile,
para compensar la ayuda que los pe-ruanos habían recibido de chile en 1820 y
años siguientes con la expedición libertadora comandada por el general San
Martín.
biblioteca ayacucho
263
proponiéndome ideas napoleónicas. el general Páez
está a la cabeza de estas ideas sugeridas por sus amigos los demagogos. un
secretario pri-vado y redactor de El Argos117 ha venido a traerme el proyecto.
Vd. lo verá disfrazado en la carta que incluyo original, que Vd. deberá guardar
con infinito cuidado para que no la vea nadie. el redactor de esta carta es
carabaño. el general briceño me ha escrito diciéndome que él ha tenido que
contener a los que querían dar el golpe en Venezuela y que les aconsejó que me
consultasen. el general Mariño escribe también y otros menos importantes, pero
más furiosos demagogos. Por supuesto, Vd. debe adivinar cuál será mi respuesta.
Mi hermana118 me dice que en caracas hay tres partidos, monárquicos, demócratas
y pardócratas, que sea yo Libertador o muerto es su consejo. este será el que
yo seguiré, aun cuando supiera que, por seguirlo, pereciera todo el género
humano. yo enviaré al general Páez mi proyecto de constitución para bolivia por
toda respuesta, a fin de que considere mis ideas sobre la estabilidad, unida a
la libertad y conservación de los principios que hemos adoptado. también le
añadiré que no debe desesperar a sus amigos, a fin de que no caigan en otro
extremo más cruel que éste, pues ya no les queda otro que el de la pura
anarquía; porque debe Vd. tener presente que esos caballeros han sido
federalistas primero, después constitucionales y ahora napoleónicos, luego no
les queda más grado que recibir que el de anarquistas, pardócratas o
degolladores. en el día, dicen que están moderados y arrepentidos de sus
antiguas opiniones, pero briceño añade que todo esto es precario hasta que yo
resuelva. ellos quieren vencer o morir a todo trance en la última batalla,
después de haber perdido las primeras.
yo diré al general Páez que haga dirigir la opinión
hacia mi constitu-ción boliviana, que reúne los extremos y todos los bienes,
pues hasta los federalistas hallan en ella sus deseos en gran parte; y que en
el año de 31 puede hacerse una reforma favorable a la estabilidad y
conservación de la República; que debe temer lo que iturbide padeció por su
demasiada confianza en sus partidarios, o bien debe temer una reacción horrible
de
117. antonio
leocadio Guzmán.
118. María
antonia bolívar.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
264
parte del pueblo por la justa sospecha de una nueva
aristocracia destructora de la igualdad. esto y mucho más diré para borrarles
del pensamiento un plan tan fatal, tan absurdo y tan poco glorioso; plan que me
deshonraría delante del mundo y de la historia; que nos atraería el odio de los
liberales y el desprecio de los tiranos; plan que me horroriza por principios,
por prudencia y por orgullo. este plan me ofende más que todas las injurias de
mis enemigos, pues él me supone de una ambición vulgar y de una alma infame
capaz de igualarse a la de iturbide y esos otros miserables usurpadores. Según
esos señores, nadie puede ser grande sino a la ma-nera de alejandro, césar y
Napoleón. yo quiero superarlos a todos en desprendimiento, ya que no puedo
igualarlos en hazañas. Mi ejemplo puede servir de algo a mi patria misma pues
la moderación del primer jefe cundirá entre los últimos y mi vida será su
regla. el pueblo me adorará y yo seré la arca de su alianza.
Soy de Vd. de todo corazón.
Bolívar
Somos 26: en este momento recibo la carta de Vd.
del 21 de noviem-bre y no sé cómo es que las mías de la Paz no han llegado a
sus manos sabiendo [ud.] que yo estaba allí hasta el día 9. Mucho me ha gustado
el artículo de De Pradt. es, sin duda, una felicidad para nosotros la vida de
tan buen escritor. el “Drapeaublanc” me ha hecho reír más que ninguna otra
cosa.
biblioteca ayacucho
265
71
carta del libertador al general José antonio Páez,
escrita el 6 de marzo de 1826 en su residencia de la Magdalena, cerca de lima.
Rechaza bolívar en ella los planes
“napoleónicos” que le habían sido insinuados y
declara: “el título de libertador es superior a todos los que ha recibido el
orgullo humano”
[Magdalena, 6 de marzo de 1826]
Mi querido General y amigo:
he RecibiDo la muy importante carta de Vd. del 1o
de octubre del año pasado, que me mandó Vd. por medio del señor Guzmán, a quien
he visto y oído no sin sorpresa, pues su misión es extraordinaria. Vd. me dice
que la situación de colombia119 es muy semejante a la de Francia cuando
Na-poleón se encontraba en egipto y que yo debo decir con él: “los intrigantes
van a perder la patria, vamos a salvarla”. a la verdad, casi toda la carta de
Vd. está escrita por el buril de la verdad, mas no basta la verdad sola para
que un plan logre su efecto. Vd. no ha juzgado, me parece, bastante
imparcialmente el estado de las cosas y de los hombres. Ni colombia es Francia,
ni yo Napoleón. en Francia se piensa mucho y se sabe todavía más, la populación
es homogénea, y además la guerra la ponía al borde del precipicio. No había
otra república grande que la francesa y la Francia había sido siempre un reino.
el gobierno republicano se había desacredita-do y abatido hasta entrar en un
abismo de execración. los monstruos que dirigían la Francia eran igualmente
crueles e ineptos. Napoleón era grande y único, y además sumamente ambicioso.
aquí no hay nada de eso. yo no soy Napoleón ni quiero serlo; tampoco quiero
imitar a césar, aún menos a iturbide. tales ejemplos me parecen indignos de mi
gloria. el título de
119. Se
trata, como otras veces se ha dicho, de la Gran República de colombia, fundada
en 1819.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
266
libertador es superior a todos los que ha recibido
el orgullo humano. Por tanto, es imposible degradarlo. Por otra parte, nuestra
populación no es de franceses en nada, nada, nada. la República ha levantado el
país a la gloria y a la prosperidad, dado leyes y libertad. los magistrados de
colombia no son ni Robespierre ni Marat. el peligro ha cesado cuando las
esperanzas empiezan: por lo mismo, nada urge para tal medida. Son repúblicas
las que rodean a colombia, y colombia jamás ha sido un reino. un trono espantaría
tanto por su altura como por su brillo. la igualdad sería rota y los colores
verían perdidos todos sus derechos por una nueva aristocracia. en fin, amigo,
yo no puedo persuadirme de que el proyecto que me ha comunicado Guzmán sea
sensato, y creo también que los que lo han sugerido son hombres de aquellos que
elevaron a Napoleón y a iturbide para gozar de su prosperidad y abandonarlos en
el peligro, o si la buena fe los ha guiado, crea Vd. que son unos aturdidos o
partidarios de opiniones exageradas bajo cualquier forma o principios que sean.
Diré a Vd. con toda franqueza que este proyecto no
conviene ni a Vd., ni a mí, ni al país. Sin embargo, creo que en el próximo
período señalado para la reforma de la constitución, se pueden hacer a ella
notables mu-taciones en favor de los buenos principios conservadores y sin
violar una sola de las reglas más republicanas. yo enviaré a Vd. un proyecto de
cons-titución que he formado para la República de bolivia; en él se encuentran
reunidas todas las garantías de permanencia y de libertad, de igualdad y de
orden. Si Vd. y sus amigos quisieran aprobar este proyecto, sería muy
conveniente que se escribiese sobre él y se recomendase a la opinión del
pueblo. este es el servicio que podemos hacer a la patria; servicio que será
admirado por todos los partidos que no sean exagerados, o, por mejor decir, que
quieran la verdadera libertad con la verdadera estabilidad. Por lo demás, yo no
aconsejo a Vd. que haga para sí lo que no quiero para mí, mas si el pueblo lo
quiere, y Vd. acepta el voto nacional, mi espada y mi autoridad se emplearán
con infinito gozo en sostener y defender los decretos de la soberanía popular.
esta protesta es tan sincera como el corazón de su invariable amigo.
Bolívar
biblioteca ayacucho
267
72
a consecuencia de la petición hecha por 52
diputados del congreso del Perú, bolívar –en comunicación oficial dirigida al
consejo de Gobierno de dicha República– reafirma su fe en la soberanía popular
como base del poder político y ratifica su concepto de la unidad fundamental de
las naciones de hispanoamérica.
Magdalena, 27 de abril de 1826
a S.e. el consejo de Gobierno.
excmo. señor:
he coNSiDeRaDo la representación que han tenido la
honra de dirigir a V.e. cincuenta y dos diputados al congreso General. Después
de mucha meditación he aprobado el proyecto de aquellos ilustres ciudadanos;
por-que ellos quieren ocurrir, en medio de sus embarazos, a la fuente de donde
emanan sus poderes. Nada es tan conforme con las doctrinas populares como el
consultar a la nación en masa sobre los puntos capitales en que se fundan los
estados, las leyes fundamentales y el Magistrado Supremo. todos los particulares
están sujetos al error o a la seducción; pero no así el pueblo, que posee en
grado eminente la conciencia de su bien y la medida de su independencia. De
este modo, su juicio es puro, su voluntad fuerte; y por consiguiente, nadie
puede corromperlo, ni menos intimidarlo. yo tengo pruebas irrefragables del
tino del pueblo en las grandes resoluciones; y por eso es que siempre he
preferido sus opiniones a las de los sabios.
Que se consulte, excmo. señor, a los colegios
electorales; entonces sabremos qué leyes han recibido la sanción de todos y
cuál es el Magistrado Supremo que la nación designa para que reciba de mis
manos la autoridad que se me confió. entonces, digo, tendrán los Representantes
una antorcha segura que los guíe desde lo alto entre los escollos que les
esperan.
antes de concluir diré a V.e. con toda sinceridad,
que mi ansia por devolver la autoridad que ejerzo, me inspiró la resolución de
convocar al
DoctRiNa Del libeRtaDoR
268
congreso antes de la época señalada por la ley, sin
detenerme los graves inconvenientes que los representantes han indicado; pues
urgido por los clamores de mi patria, desespero por el día de restituirme a
colombia. también diré que instado fuertemente por el estado extraordinario en
que se hallaba colocado el alto Perú, deseaba que el congreso de esta República
pusiese un término a las relaciones ambiguas, y puedo decir inauditas, que
existen entre estos dos países. Mas yo me determino a dejar a un lado estas
consideraciones por atender al Perú; pues no es justo que un estado se
sacrifique por los intereses de otro y porque yo sé que cada República
americana tiene pendiente su suerte del bien de las demás, y que el que sirve a
una sirve a muchas.
tengo el honor de contestar a V.e. y de ofrecerle
los testimonios de mi consideración y respeto.
Magdalena, abril 27 de 1826.
Bolívar
biblioteca ayacucho
269
73
en carta particular al general antonio Gutiérrez de
la Fuente,
quien se hallaba en arequipa, el libertador le
expone su proyecto de confederación entre colombia la Grande, el Perú y
bolivia, basado en la adopción de la constitución boliviana
Magdalena, 12 de mayo de 1826
Señor general don antonio Gutiérrez de la Fuente.
Mi querido General:
al FiN he teRMiNaDo la constitución de bolivia, y
mando a mi edecán a que la lleve al general Sucre, para que él la presente al
congreso del alto Perú. es, pues, llegado el momento que yo diga a Vd. que esta
constitución va a ser el arca que nos ha de salvar del naufragio que nos
amenaza por todas partes, sobre todo, por aquella por donde Vd. menos piense.
ahora pocos días ha llegado el señor Pando, de Panamá, y el cuadro que me ha
hecho de los negocios en general, y de la situación actual de colombia, ha excitado
toda mi atención, y por algunos días me ha tenido sumergido en las más
angustiadas meditaciones. ha de saber Vd. que los partidos tienen dividida a
colombia; que la hacienda está perdida; que las leyes abruman; que los
empleados se aumentan con la decadencia del tesoro, y, últimamente, ha de saber
que en Venezuela claman por un imperio. este es el verdadero estado de cosas
por allá, trazado muy a la carrera; pero lo bastante para que Vd. pueda
calcular lo que yo siento en tan complicadas circunstancias. No es esto todo,
mi querido general; lo peor es que que-dando las cosas como van ahora, en el
Perú también sucederá lo mismo con el curso del tiempo, y que, en una y otra
parte, veremos perderse la obra de nuestros sacrificios y de nuestra gloria. Después
de haber pensado
DoctRiNa Del libeRtaDoR
270
infinito, hemos convenido entre las personas de
mejor juicio y yo, que el único remedio que podemos aplicar a tan tremendo mal
es una federación general entre bolivia, el Perú y colombia, más estrecha que
la de los es-tados unidos, mandada por un presidente y vicepresidente y regida
por la constitución boliviana, que podrá servir para los estados en particular
y para la federación en general, haciéndose aquellas variaciones del caso. la
intención de este pacto es la más perfecta unidad posible bajo de una forma
federal. el gobierno de los estados federales o particulares queda-rá al
vicepresidente con sus dos cámaras para todo lo relativo a religión, justicia,
administración civil, economía y, en fin, todo lo que no sea rela-ciones
exteriores y guerra. cada departamento mandará un diputado al congreso Federal
y estos se dividirán en las secciones correspondientes, teniendo en cada
sección un tercio de diputados de cada República. estas tres cámaras, con el
vicepresidente y los secretarios de estado, que serán escogidos en toda la
República, gobernarán la federación. el libertador, como Jefe Supremo, marchará
cada año a visitar los departamentos de cada estado. la capital será un punto
céntrico. colombia deberá dividirse en tres estados, cundinamarca, Venezuela y
Quito; la federación llevará el nombre que se quiera; habrá una bandera, un
ejército y una sola nación. De cualquier modo que sea, es indispensable que se
dé principio a este plan por bolivia y el Perú, como que, por sus relaciones y
situación local, se necesitan más uno a otro. Después me será fácil hacer que
colombia adopte el único partido que le queda de salvación. unidos el alto y
bajo Perú120, arequipa será la capital de uno de los grandes departamentos que
se formen a manera de los tres de colombia.
este es el plan que hemos concebido y el cual
debemos adoptar a todo trance, aunque sea haciéndose algunas modificaciones,
que nunca lo destruirán en su base. Por lo mismo, es preciso, mi querido
General, que Vd. haga escribir mucho sobre esto, a fin de persuadir a aquellos
que se quieran oponer a él, pues que no faltarán opositores. Diré, además, que
la reunión del alto y bajo Perú es necesaria a los intereses de la américa,
120. el
“alto Perú” era el nombre que tenía el territorio donde se estableció la
República de bolivia. o sea, que “bolivia” y “alto Perú” equivalían a lo mismo.
en cuanto al “bajo Perú”, era el territorio que hoy simplemente llamamos
“Perú”.
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271
porque sin esta reunión no se consigue el plan de
la federación general; que esta reunión interesa al Perú y, últimamente, que
ningún otro departamento debe estar más interesado en ella que el de arequipa,
porque además de que le asegura la preponderancia mercantil, que naturalmente
iba a per-der con la separación del alto Perú, ganará infinito con la reunión
de los departamentos del cuzco, Puno y arequipa que están destinados a formar
uno de los estados de la unión y cuya capital deberá ser arequipa.
en fin, mi querido General, medite Vd. por un solo
instante las ventajas que nos va a producir esta federación general; medite Vd.
el abismo de males de que nos va a librar, y no le será a Vd. difícil conocer
cuánto es el interés que debemos todos tomar en un plan que asegura la libertad
de la américa, unida al orden y a la estabilidad; y, últimamente, acuérdese Vd.
que nuestro destino puede abreviarse, abreviándose la realización de un
proyecto en el cual puede Vd. tener mucha parte.
Soy de Vd., mi querido General, amigo de corazón.
Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
272
74
Desde la Magdalena, su residencia cercana a lima,
el libertador le escribe el 23 de mayo de 1826 una larga carta particular al
general Santander, quien dirigía en bogotá el gobierno de colombia la Grande.
entre otros temas, bolívar se refiere al estado de la economía,
la administración, los tribunales, la hacienda
pública y otros aspectos de la situación grancolombiana que le preocupan
Magdalena, 23 de mayo de 1826
a S.e. el general F. de P. Santander.
Mi querido General:
hoy he teNiDo el GuSto de recibir las dos cartas de
Vd. del 6 y 21 de marzo que me ha traído el correo. todo lo que ellas
contienen, lo mis-mo que las demás cartas que Vd. me incluye, excepto la de
caracas sobre Mariño, me han alegrado infinito, pues ha de saber Vd. que yo
aguardaba este correo como quien ve venir una tormenta. afortunadamente no
hemos tenido una noticia que nos dé inquietud, porque además de no decirse nada
de expedición de la habana, la elección de Vd. para la vicepresidencia ha venido
a completar el contento de ver que, por ahora, nada tenemos que temer de
ninguna parte. yo también he recibido hoy la comunicación oficial que me hace
el presidente del Senado anunciándome la elección que se ha hecho en mí para
presidente de la República. tengo, pues, preparada la contestación que voy a
dar al presidente del Senado y que mandaré con o’leary, que saldrá dentro de
cinco o seis días llevándole a Vd. cosas muy importantes, entre las cuales debe
contarse como la primera de todas mi proyecto de constitución para la República
de bolivia, que está actual-mente bajo de la prensa. en mi contestación al
Senado, yo, desde luego, me niego a admitir el empleo que se [me] acaba de
conferir, fundando mi renuncia en que la constitución previene que ningún ciudadano
puede
biblioteca ayacucho
273
mandar la República por más de ocho años, mientras
que, yo la he regi-do catorce en medio de la guerra y de la revolución, de las
leyes y de la dictadura. Digo, además, que mi negativa no puede producir ningún
mal público, porque Vd. ha dirigido la nación en el último período, temible a
la verdad, con acierto y con fortuna, que Vd. ha colmado las esperanzas de la
patria, y que sería preciso ser muy obcecado para no rendir a Vd. el tributo de
aprobación que le debe toda colombia. Reciba Vd., pues, estas expresiones como
el mío al felicitarle por la justicia que le han hecho la Nación y el congreso.
la demanda de Vds. sobre marineros es impracticable
por mil y una razones: primero, porque no los hay en toda la costa, ni
extranjeros ni na-cionales. el Perú no tiene comercio de cabotaje y los buques
que navegan en el Pacífico son todos extranjeros, que vienen con sus
tripulaciones desde europa y se las vuelven a llevar. en la última campaña nos
costó infinito conseguir marineros y tuvimos que enganchar a precios y sueldos
enormes desde el almirante hasta el marinero. Me parece que en el atlántico será
más fácil seguir este método de enganche tomando los marineros en las antillas,
en los estados unidos y aun en europa.
Parece que en chile quieren nombrar a blanco de
director. este nom-bramiento nos es favorable, porque blanco es sostenido por
los amigos de nuestra política y debemos esperar algún bien de él, mientras que
el otro no nos hará sino males. además, blanco es amigo nuestro y nos ha
prometido hacer todo.
he visto la correspondencia entre nuestro ministro
y canning: me ha parecido todo excelente.
Se ha dado ya la orden a illingworth para que vaya
a colombia. lara ha renunciado el destino que se le daba de comandante general
del istmo, y Salom no puede ni debe ir: primero, porque no quiere absolutamente
mandar en el istmo ni en ninguna otra parte de colombia; y segundo, porque es
muy útil que permanezca aquí mandando nuestras tropas co-lombianas, pues es
considerado y querido en el país. así no veo a otro a quien mandar sino a
Figueredo.
No puede Vd. imaginarse, mi querido General, los
días de disgusto que me han dado los informes que he recibido de colombia,
sobre el estado
DoctRiNa Del libeRtaDoR
274
del interior, y si es verdad todo lo que se me ha
dicho hay para morirse. aunque no creo todo lo que se me ha informado, sí veo
que el estado de nuestras rentas no alcanza a llenar el numerario que se
necesita para pagar la inmensidad de nuestros empleados; no hay pueblo, por
pequeño que sea, que no tenga un juez de derecho y otros empleados
absolutamente inútiles; no hay ciudad, por insignificante que sea, que no tenga
una corte de justicia y mil otros tribunales que devoran las pocas rentas del
estado. Por esto es que nuestra hacienda está tan trabajosa, porque en lugar de
aumentarle sus entradas, se aumentan sus salidas con la innumerabilidad de
empleados que se mantienen de ella. es, pues, preciso, mi querido General, que
Vd. vea modo de remediar este mal, porque si no nos per-deremos a la larga.
acuérdese Vd. que una de las principales causas que motivaron la revolución de
Francia fue el mal estado de su hacienda, y que lo mismo podría suceder en
colombia, si no se toman medidas con tiempo. yo soy de opinión que no sólo no
se debe nombrar más empleados, sino que es absolutamente indispensable anular
una infinidad que, lejos de hacer ningún bien, embarazan la administración y
absorben las pocas rentas del estado; que no se disminuyan los derechos de aduana
tan sólo por darle gusto a los extranjeros, antes al contrario deben
aumentarse: aquí se paga el 30% y por esto es que estamos mejor que Vds. en
fin, mi querido General, repito, que si no se hace una reforma completa en todo
el sistema de nuestra hacienda, nos vamos a arruinar y la República morirá de
consunción. lo mismo digo con respecto a nuestra administración de justicia tan
complicada, ya que nadie se entiende en la innumerabilidad de nuestras leyes.
yo he recibido quejas de algunos departamentos que ya no se pueden entender con
nuestras leyes; que éstas los abruman. en cierto modo convengo con ellos;
porque no es el número de leyes las que hacen el bien, sino el bien que produce
la ley misma.
Me he adelantado a hacer a Vd. estas observaciones,
porque me ha parecido que no cumplía con los que se me han quejado, ni conmigo
mismo si no lo hacía así.
yo le aseguro a Vd. que el Perú con todos sus
trabajos está mejor que colombia con respecto a hacienda, y es porque no tiene
un sistema tan complicado como el de colombia, pues que yo he procurado que sea
lo
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275
más sencillo posible. No crea Vd. que esto sea
porque el congreso no haya dejado de dar leyes lo mismo que el de colombia en
todas materias, sino porque yo me he encontrado en la posición de poder escoger
aquellas que fuesen ventajosas y no embarazasen la marcha de otras. a esto me
dirá Vd. que Vd. no se ha encontrado en esta favorable situación, y yo
responderé que, por lo mismo, es que yo me atrevo a indicarle el remedio, a fin
de que procure obtener los medios de aplicarlo.
Por acá todo sigue aparentemente tranquilo y nada
se dice de expe-diciones.
Soy de Vd. de corazón.
Bolívar
illingworth va como se le ha llamado; él es
admirable; podría mandar perfectamente la escuadra, y aunque Padilla sea el
jefe no importa que sea él segundo. Padilla, dicen que no ama a Vd. nada, nada,
nada.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
276
75
en su mensaje al congreso de bolivia,
fechado en lima el 25 de mayo de 1826, el
libertador
analiza el Proyecto de constitución boliviana
redactado por él que en esa fecha envía también al mencionado congreso
¡leGiSlaDoReS! al ofreceros el Proyecto de
constitución para bolivia, me siento sobrecogido de confusión y timidez porque
estoy persuadido de mi incapacidad para hacer leyes. cuando yo considero que la
sabiduría de todos los siglos no es suficiente para componer una ley
fundamental que sea perfecta, y que el más esclarecido legislador es la causa
inmediata de la infelicidad humana, y la burla, por decirlo así, de su
ministerio divino ¿qué deberé deciros del soldado que, nacido entre esclavos y
sepultado en los desiertos de su patria, no ha visto más que cautivos con
cadenas, y compañeros con armas para romperlas? ¡yo legislador…! Vuestro engaño
y mi compromiso se disputan la preferencia: no sé quién padezca más de este
horrible conflicto; si vosotros por los males que debéis temer de las leyes que
me habéis pedido, o yo del oprobio a que me condenáis por vuestra confianza.
he recogido todas mis fuerzas para exponeros mis
opiniones sobre el modo de manejar hombres libres, por los principios adoptados
entre los pueblos cultos; aunque las lecciones de la experiencia sólo muestran
largos períodos de desastres, interrumpidos por relámpagos de ventura. ¿Qué
guías podremos seguir a la sombra de tan tenebrosos ejemplos?
¡legisladores! Vuestro deber os llama a resistir el
choque de dos mons-truosos enemigos que recíprocamente se combaten, y ambos os
atacarán a la vez: la tiranía y la anarquía forman un inmenso océano de
opresión, que rodea a una pequeña isla de libertad, embatida perpetuamente por
la violencia de las olas y de los huracanes, que la arrastran sin cesar a
sumergirla. Mirad el mar que vais a surcar con una frágil barca, cuyo piloto es
tan inexperto.
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277
el Proyecto de constitución para bolivia está
dividido en cuatro Poderes Políticos, habiendo añadido uno más, sin complicar
por esto la división clásica de cada uno de los otros. el electoral ha recibido
faculta-des que no le estaban señaladas en otros gobiernos que se estiman entre
los más liberales. estas atribuciones se acercan en gran manera a las del
sistema federal. Me ha parecido no sólo conveniente y útil, sino también fácil,
conceder a los representantes inmediatos del pueblo los privilegios que más
pueden desear los ciudadanos de cada departamento, provin-cia o cantón. Ningún
objeto es más importante a un ciudadano que la elección de sus legisladores,
magistrados, jueces y pastores. los colegios electorales de cada provincia
representan las necesidades y los intereses de ellas y sirven para quejarse de
las infracciones de las leyes y de los abusos de los magistrados. Me atrevería
a decir con alguna exactitud que esta representación participa de los derechos
de que gozan los gobiernos particulares de los estados federados. De este modo
se ha puesto nuevo peso a la balanza contra el ejecutivo; y el Gobierno ha
adquirido más garantías, más popularidad y nuevos títulos, para que sobresalga
entre los más democráticos.
cada diez ciudadanos nombran un elector; y así se
encuentra la nación representada por el décimo de sus ciudadanos. No se exigen
sino capa-cidades, ni se necesita poseer bienes, para representar la augusta
función del Soberano; mas debe saber escribir sus votaciones, firmar su nombre
y leer las leyes. ha de profesar una ciencia, o un arte que le asegure un
alimento honesto. No se le ponen otras exclusiones que las del crimen o de la
ociosidad, y de la ignorancia absoluta. Saber y honradez, no dinero, es lo que
requiere el ejercicio del Poder Público.
el cuerpo legislativo tiene una composición que lo
hace necesa-riamente armonioso entre sus partes: no se hallará siempre dividido
por falta de un juez árbitro, como sucede donde no hay más que dos cámaras.
habiendo aquí tres, la discordia entre dos queda resuelta por la tercera; y la
cuestión examinada por dos partes contendientes y un imparcial que la juzga: de
este modo ninguna ley útil queda sin efecto, o por lo menos, habrá sido vista
una, dos y tres veces antes de sufrir la negativa. en todos los negocios entre
dos contrarios se nombra un tercero para decidir, y ¿no
DoctRiNa Del libeRtaDoR
278
sería absurdo que en los intereses más arduos de la
sociedad se desdeñara esta providencia dictada por una necesidad imperiosa? así
las cámaras guardarán entre sí aquellas consideraciones que son indispensables
para conservar la unión del todo, que debe deliberar en el silencio de las
pasiones y con la calma de la sabiduría. los congresos modernos, me dirán, se
han compuesto de solas dos secciones. es porque en inglaterra, que ha servido
de modelo, la nobleza y el pueblo debían representarse en dos cámaras; y si en
Norte américa se hizo lo mismo sin haber nobleza puede suponerse que la
costumbre de estar bajo el gobierno inglés, le inspiró esta imitación. el hecho
es que dos cuerpos deliberantes deben combatir perpetuamente; y por esto Sieyes
no quería más que uno. clásico absurdo.
la primera cámara es de tribunos, y goza de la
atribución de iniciar las leyes relativas a hacienda, Paz y Guerra. ella tiene
la inspección in-mediata de los ramos que el ejecutivo administra con menos
intervención del legislativo.
los senadores forman los códigos y reglamentos
eclesiásticos, y velan sobre los tribunales y el culto. toca al Senado escoger
los prefectos, los jueces del distrito, gobernadores, corregidores, y todos los
subalternos del Departamento de Justicia. Propone a la cámara de censores los
miembros del tribunal Supremo, los arzobispos, obispos, dignidades y canónigos.
es del resorte del Senado cuanto pertenece a la religión y a las leyes.
los censores ejercen una potestad política y moral
que tiene alguna semejanza con la del areópago de atenas, y de los censores de
Roma. Serán ellos los fiscales contra el Gobierno para celar si la constitución
y los tratados públicos se observan con religión. he puesto bajo su égida el
Juicio Nacional, que debe decidir de la buena o mala administración del
ejecutivo.
Son los censores los que protegen la moral, las
ciencias, las artes, la instrucción y la imprenta. la más terrible como la más
augusta función pertenece a los censores. condenan a oprobio eterno a los
usurpadores de la autoridad soberana y a los insignes criminales. conceden
honores públicos a los servicios y a las virtudes de los ciudadanos ilustres.
el fiel de la gloria se ha confiado a sus manos: por lo mismo, los censores
deben gozar de una inocencia intacta y de una vida sin mancha. Si delinquen,
biblioteca ayacucho
279
serán acusados hasta por faltas leves. a estos
sacerdotes de las leyes he confiado la conservación de nuestras sagradas
tablas, porque son ellos los que deben clamar contra sus profanadores.
el Presidente de la República viene a ser en
nuestra constitución, como el sol que, firme en su centro, da vida al universo.
esta suprema autoridad debe ser perpetua; porque en los sistemas sin jerarquías
se necesita más que en otros un punto fijo alrededor del cual giren los
magistrados y los ciudadanos: los hombres y las cosas. Dadme un punto fijo,
decía un antiguo, y moveré el mundo. Para bolivia, este punto es el Presidente
vitalicio. en él estriba todo nuestro orden, sin tener en esto acción. Se le ha
cortado la cabeza para que nadie tema sus intenciones, y se le han ligado las
manos para que a nadie dañe.
el Presidente de bolivia participa de las
facultades del ejecutivo americano, pero con restricciones favorables al
pueblo. Su duración es la de los Presidentes de haití. yo he tomado para
bolivia el ejecutivo de la República más democrática del mundo.
la isla de haití (permítaseme esta digresión) se
hallaba en insurrec-ción permanente: después de haber experimentado el imperio,
el reino, la república, todos los gobiernos conocidos y algunos más, se vio
forzada a ocurrir al ilustre Petión121 para que la salvase. confiaron en él, y
los desti-nos de haití no vacilaron más. Nombrado Petión presidente vitalicio
con facultades para elegir el sucesor, ni la muerte de este grande hombre ni la
sucesión del nuevo Presidente han causado el menor peligro en el estado; todo
ha marchado bajo el digno boyer, en la calma de un reino legítimo. Prueba
triunfante de que un Presidente vitalicio, con derecho para elegir el sucesor,
es la inspiración más sublime en el orden republicano.
el Presidente de bolivia será menos peligroso que
el de haití, sien-do el modo de sucesión más seguro para el bien del estado.
además el Presidente de bolivia está privado de todas las influencias: no
nombra los magistrados, los jueces, ni las dignidades eclesiásticas, por
pequeñas que sean. esta disminución de poder no la ha sufrido todavía ningún
gobier-no bien constituido: ella añade trabas sobre trabas a la autoridad de un
121. alejandro
Pétion, presidente de la República de haití, que había sido protector y amigo
del libertador.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
280
jefe que hallará siempre a todo el pueblo dominado
por los que ejercen las funciones más importantes de la sociedad. los
sacerdotes mandan en las conciencias, los jueces en la propiedad, el honor y la
vida, y los ma-gistrados en todos los actos públicos. No debiendo estos sino al
pueblo sus dignidades, su gloria y su fortuna, no puede el Presidente esperar
complicarlos en sus miras ambiciosas. Si a esta consideración se agregan las
que naturalmente nacen de las oposiciones generales que encuentra un gobierno
democrático en todos los momentos de su administración, parece que hay derecho
para estar cierto de que la usurpación del Poder Público dista más de este
gobierno que de otro ninguno.
¡legisladores! la libertad de hoy más, será
indestructible en américa. Véase la naturaleza salvaje de este continente, que
expele por sí sola el orden monárquico: los desiertos convidan a la
independencia. aquí no hay grandes nobles, grandes eclesiásticos. Nuestras
riquezas eran casi nulas, y en el día lo son todavía más. aunque la iglesia
goza de influencia, está lejos de aspirar al dominio, satisfecha con su
conservación. Sin estos apoyos, los tiranos no son permanentes; y si algunos
ambiciosos se empeñan en levantar imperios, Dessalines, cristóbal, iturbide,
les dicen lo que deben esperar. No hay poder más difícil de mantener que el de
un príncipe nue-vo. bonaparte, vencedor de todos los ejércitos, no logró
triunfar de esta regla, más fuerte que los imperios. y si el gran Napoleón no
consiguió mantenerse contra la liga de los republicanos y de los aristócratas,
¿quién alcanzará, en américa, fundar monarquías, en un suelo incendiado con las
brillantes llamas de la libertad, y que devora las tablas que se le ponen para
elevar esos cadalsos regios? No, legisladores: no temáis a los preten-dientes a
coronas; ellas serán para sus cabezas la espada pendiente sobre Dionisio. los
príncipes flamantes que se obcequen hasta construir tronos encima de los
escombros de la libertad, erigirán túmulos a sus cenizas, que digan a los
siglos futuros cómo prefirieron su fatua ambición a la libertad y a la gloria.
los límites constitucionales del Presidente de
bolivia son los más estrechos que se conocen: apenas nombra los empleados de
hacienda, Paz y Guerra; manda el ejército. he aquí sus funciones.
la administración pertenece toda al Ministerio,
responsable a los cen-
biblioteca ayacucho
281
sores, y sujeta a la vigilancia celosa de todos los
legisladores, magistrados, jueces y ciudadanos. los aduanistas y los soldados,
únicos agentes de este ministerio, no son, a la verdad, los más adecuados para
captarle la aura122 popular; así su influencia sería nula.
el Vicepresidente es el magistrado más encadenado
que ha servido el mando: obedece juntamente al legislativo y al ejecutivo de un
gobierno republicano. Del primero recibe las leyes; del segundo las órdenes; y
entre estas dos barreras ha de marchar por un camino angustiado y flanqueado de
precipicios. a pesar de tantos inconvenientes, es preferible gobernar de este
modo, más bien que con imperio absoluto. las barreras consti-tucionales
ensanchan una conciencia política y le dan firme esperanza de encontrar el
fanal que la guíe entre los escollos que la rodean: ellas sirven de apoyo
contra los empujes de nuestras pasiones, concertadas con los intereses ajenos.
en el Gobierno de los estados unidos se ha
observado últimamente la práctica de nombrar al Primer Ministro para suceder al
Presidente. Nada es tan conveniente, en una república, como este método: reúne
la ventaja de poner a la cabeza de la administración un sujeto experimentado en
el manejo del estado. cuando entra a ejercer sus funciones, va formado, y lleva
consigo la aureola de la popularidad y una práctica consumada. Me he apoderado
de esta idea y la he establecido como ley.
el Presidente de la República nombra al
Vicepresidente, para que administre el estado y le suceda en el mando. Por esta
providencia se evitan las elecciones, que producen el grande azote de las
repúblicas, la anarquía, que es el lujo de la tiranía y el peligro más
inmediato y más te-rrible de los gobiernos populares. Ved de qué modo sucede
como en los reinos legítimos, la tremenda crisis de las repúblicas.
el Vicepresidente debe ser el hombre más puro: la
razón es, que si el Primer Magistrado no elige un ciudadano muy recto, debe
temerle como a enemigo encarnizado; y sospechar hasta de sus secretas
ambiciones. este vicepresidente ha de esforzarse a merecer por sus buenos
servicios el crédito que necesita para desempeñar las más altas funciones y
esperar
122. aura: beneplácito, simpatía.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
282
la gran recompensa nacional: el mando supremo. el
cuerpo legislativo y el pueblo exigirán capacidades y talentos de parte de este
magistrado; y le pedirán una ciega obediencia a las leyes de la libertad.
Siendo la herencia la que perpetúa el régimen
monárquico y lo hace casi general en el mundo: ¿cuánto más útil no es el método
que acabo de proponer para la sucesión del vicepresidente? ¿Qué fueran los
príncipes hereditarios elegidos por el mérito y no por la suerte; y que en
lugar de quedarse en la inacción y en la ignorancia, se pusiesen a la cabeza de
la administración? Serían, sin duda, monarcas más esclarecidos y harían la
dicha de los pueblos. Sí, legisladores, la monarquía que gobierna la tierra ha
obtenido sus títulos de aprobación de la herencia que la hace estable y de la
unidad que la hace fuerte. Por esto, aunque un príncipe soberano es un niño
mimado, enclaustrado en su palacio, educado por la adulación y conducido por
todas las pasiones, este príncipe, que me atrevería a llamar la ironía del
hombre, manda al género humano porque conserva el orden de las cosas y la
subordinación entre los ciudadanos, con un poder firme y una acción constante.
considerad, legisladores, que estas grandes ventajas se reúnen en el Presidente
vitalicio y Vicepresidente hereditario.
el Poder Judicial que propongo goza de una
independencia absoluta: en ninguna parte tiene tanta. el pueblo presenta los
candidatos y el le-gislativo escoge los individuos que han de componer los
tribunales. Si el Poder Judicial no emana de este origen, es imposible que
conserve en toda su pureza la salvaguardia de los derechos individuales. estos
derechos, legisladores, son los que constituyen la libertad, la igualdad, la
seguridad, todas las garantías del orden social. la verdadera constitución
liberal está en los códigos civiles y criminales; y la más terrible tiranía la
ejercen los tribunales por el tremendo instrumento de las leyes. De ordinario
el eje-cutivo no es más que el depositario de la cosa pública; pero los
tribunales son los árbitros de las cosas propias, de las cosas de los
individuos. el Poder Judicial contiene la medida del bien o del mal de los
ciudadanos; y si hay libertad, si hay justicia en la República, son
distribuidas por este poder. Poco importa a veces la organización política, con
tal que la civil sea perfecta; que las leyes se cumplan religiosamente y se
tengan por inexorables como el Destino.
biblioteca ayacucho
283
era de esperarse, conforme a las ideas del día, que
prohibiésemos el uso del tormento, de las confesiones; y que cortásemos la
prolongación de los pleitos en el intrincado laberinto de las apelaciones.
el territorio de la República se gobierna por
prefectos, gobernadores, corregidores, jueces de paz y alcaldes. No he podido
entrar en el régimen interior y facultades de estas jurisdicciones; es mi
deber, sin embargo, recomendar al congreso los reglamentos concernientes al
servicio de los departamentos y provincias. tened presente, legisladores, que
las naciones se componen de ciudades y de aldeas; y que del bienestar de éstas
se forma la felicidad del estado. Nunca prestaréis demasiado vuestra atención
al buen régimen de los departamentos. este punto es de predilección en la
ciencia legislativa y no obstante es harto desdeñado.
he dividido la Fuerza armada en cuatro partes:
ejército de línea, escuadra, Milicia Nacional y Resguardo Militar. el destino
del ejército es guarnecer la frontera. ¡Dios nos preserve de que vuelva sus
armas contra los ciudadanos! basta la Milicia Nacional para conservar el orden
interno. bolivia no posee grandes costas, y por lo mismo es inútil la Marina:
debe-mos, a pesar de esto, obtener algún día uno y otro. el Resguardo Militar
es preferible por todos respectos al de guardas: un servicio semejante es más
inmoral que superfluo, por lo tanto interesa a la República guarnecer sus
fronteras con tropas de línea y tropas de resguardo contra la guerra del
fraude.
he pensado que la constitución de bolivia debiera
reformarse por períodos, según lo exige el movimiento del mundo moral. los
trámites de la reforma se han señalado en los términos que he juzgado más
propios del caso.
la responsabilidad de los empleados se señala en la
constitución boliviana del modo más efectivo. Sin responsabilidad, sin
represión, el estado es un caos. Me atrevo a instar con encarecimiento a los
legisladores para que dicten leyes fuertes y terminantes sobre esta importante
materia. todos hablan de responsabilidad, pero ella se queda en los labios. No
hay responsabilidad, legisladores: los magistrados, jueces y empleados abusan
de sus facultades, porque no se contiene con rigor a los agentes de la ad-ministración;
siendo entre tanto los ciudadanos víctimas de este abuso.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
284
Recomendara yo una ley que prescribiera un método
de responsabilidad anual para cada empleado.
Se han establecido las garantías más perfectas: la
libertad civil es la verdadera libertad; las demás son nominales, o de poca
influencia con respecto a los ciudadanos. Se ha garantizado la seguridad
personal, que es el fin de la sociedad, y de la cual emanan las demás. en
cuanto a la propie-dad, ella depende del código civil que vuestra sabiduría
debiera componer luego, para la dicha de vuestros conciudadanos. he conservado
intacta la ley de las leyes –la igualdad: sin ella perecen todas las garantías,
todos los derechos. a ella debemos hacer los sacrificios. a sus pies he puesto,
cubierta de humillación, a la infame esclavitud.
legisladores, la infracción de todas las leyes es
la esclavitud. la ley que la conservara sería la más sacrílega. ¿Qué derecho se
alegaría para su conservación? Mírese este delito por todos aspectos, y no me
persuado que haya un solo boliviano tan depravado que pretenda legitimar la más
insigne violación de la dignidad humana. ¡un hombre poseído por otro! ¡un
hombre propiedad! ¡una imagen de Dios puesta al yugo como el bruto! Dígasenos
¿dónde están los títulos de los usurpadores del hombre? la Guinea no los ha
mandado, pues el áfrica, devastada por el fratricidio, no ofrece más que
crímenes. trasplantadas aquí estas reliquias de aquellas tribus africanas, ¿qué
ley o potestad será capaz de sancionar el dominio sobre estas víctimas?
transmitir, prorrogar, eternizar este crimen mezclado de suplicios, es el
ultraje más chocante. Fundar un principio de posesión sobre la más feroz
delincuencia no podría concebirse sin el trastorno de los elementos del derecho
y sin la perversión más absoluta de las nociones del deber. Nadie puede romper
el santo dogma de la igualdad. y ¿habrá esclavitud donde reina la igualdad?
tales contradicciones formarían más bien el vituperio de nuestra razón que el
de nuestra justicia: seríamos reputados por más dementes que usurpadores.
Si no hubiera un Dios Protector de la inocencia y
de la libertad, prefiriera la suerte de un león generoso, dominando en los
desiertos y en los bosques, a la de un cautivo al servicio de un infame tirano
que, cómplice de sus crí-menes, provocara la cólera del cielo. Pero no: Dios ha
destinado el hombre a la libertad: él lo protege para que ejerza la celeste
función del albedrío.
biblioteca ayacucho
285
¡legisladores! haré mención de un artículo que,
según mi concien-cia, he debido omitir. en una constitución política no debe
prescribirse una profesión religiosa, porque según las mejores doctrinas sobre
las leyes fundamentales, éstas son las garantías de los derechos políticos y
civiles; y como la religión no toca a ninguno de estos derechos, ella es de
naturaleza indefinible en el orden social y pertenece a la moral intelec-tual.
la religión gobierna al hombre en la casa, en el gabinete, dentro de sí mismo:
sólo ella tiene derecho de examinar la conciencia íntima. las leyes, por el
contrario, miran la superficie de las cosas: no gobiernan sino fuera de la casa
del ciudadano. aplicando estas consideraciones, ¿podrá un estado regir la
conciencia de los súbditos, velar sobre el cumplimiento de las leyes religiosas
y dar el premio o el castigo, cuando los tribunales están en el cielo, y cuando
Dios es el juez? la inquisición solamente sería capaz de reemplazarlas en este
mundo. ¿Volverá la inquisición con sus teas incendiarias?
la religión es la ley de la conciencia. toda ley
sobre ella la anula porque, imponiendo la necesidad al deber, quita el mérito a
la fe, que es la base de la religión. los preceptos y los dogmas sagrados son
útiles, luminosos y de evidencia metafísica; todos debemos profesarlos, mas
este deber es moral, no político.
Por otra parte, ¿cuáles son en este mundo los
derechos del hombre ha-cia la religión? ellos están en el cielo; allá el
tribunal recompensa el mérito, y hace justicia según el código que ha dictado
el legislador. Siendo todo esto de jurisdicción divina, me parece a primera
vista sacrílego y profano mezclar nuestras ordenanzas con los mandamientos del
Señor. Prescribir, pues, la religión, no toca al legislador; porque éste debe
señalar penas a las infracciones de las leyes, para que no sean meros consejos.
No habiendo castigos temporales ni jueces que los apliquen, la ley deja de ser
ley.
el desarrollo moral del hombre es la primera
intención del legislador; luego que este desarrollo llega a lograrse, el hombre
apoya su moral en las verdades reveladas y profesa de hecho la religión, que es
más eficaz cuanto que la ha adquirido por investigaciones propias. además, los
padres de familia no pueden descuidar el deber religioso hacia sus hijos. los
pastores espirituales están obligados a enseñar la ciencia del cielo: el
ejemplo de los
DoctRiNa Del libeRtaDoR
286
verdaderos discípulos de Jesús es el maestro más
elocuente de su divina moral; pero la moral no se manda, ni el que manda es
maestro, ni la fuerza debe emplearse en dar consejos. Dios y sus Ministros son
las autoridades de la religión que obra por medios y órganos exclusivamente
espirituales; pero de ningún modo el cuerpo Nacional, que dirige el Poder
Público a objetos puramente temporales.
legisladores, al ver ya proclamada la nueva Nación
boliviana, ¡cuán generosas y sublimes consideraciones no deberán elevar
vuestras almas! la entrada de un nuevo estado en la sociedad de los demás es un
motivo de júbilo para el género humano, porque se aumenta la gran familia de
los pueblos. ¡cuál, pues, debe ser el de sus fundadores!, ¡¡¡y el mío!!!,
viéndome igualado con el más célebre de los antiguos, –el Padre123 de la ciudad
eterna! esta gloria pertenece de derecho a los creadores de las naciones, que,
siendo sus primeros bienhechores, han debido recibir re-compensas inmortales;
mas la mía, además de inmortal, tiene el mérito de ser gratuita por no
merecida. ¿Dónde está la república, dónde la ciudad que yo he fundado? Vuestra
munificencia, dedicándome una nación, se ha adelantado a todos mis servicios; y
es infinitamente superior a cuantos bienes pueden hacernos los hombres.
Mi desesperación se aumenta al contemplar la
inmensidad de vuestro premio, porque después de haber agotado los talentos, las
virtudes, el genio mismo del más grande de los héroes, todavía sería yo indigno
de merecer el nombre que habéis querido daros, ¡¡¡el mío!!! ¿hablaré yo de
gratitud, cuando ella no alcanzará jamás a expresar ni débilmente lo que
experimento por vuestra bondad que, como la de Dios, pasa todos los límites?
Sí: sólo Dios tenía potestad para llamar a esa tierra bolivia… ¿Qué quiere decir
bolivia? un amor desenfrenado de libertad, que al re-cibirla vuestro arrobo, no
vio nada que fuera igual a su valor. No hallando vuestra embriaguez una
demostración adecuada a la vehemencia de sus sentimientos arrancó vuestro
nombre y dio el mío a todas vuestras gene-raciones. esto, que es inaudito en la
historia de los siglos, lo es aun más en la de los desprendimientos sublimes.
tal rasgo mostrará a los tiempos
123. alude a Rómulo, fundador de Roma.
biblioteca ayacucho
287
que están en el pensamiento del eterno, lo que
anhelabais, la posesión de vuestros derechos, que es la posesión de ejercer las
virtudes políticas, de adquirir los talentos luminosos y el goce de ser
hombres. este rasgo, repito, probará que vosotros erais acreedores a obtener la
gran bendición del cielo
–la Soberanía del Pueblo– única autoridad legítima
de las naciones. legisladores, felices vosotros que presidís los destinos de
una Repú-
blica que ha nacido coronada con los laureles de
ayacucho, y que debe perpetuar su existencia dichosa bajo las leyes que dicte
vuestra sabiduría, en la calma que ha dejado la tempestad de la guerra.
lima, a 25 de mayo de 1826.
Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
288
76
en carta escrita en lima el 29 de mayo de 1826, el
libertador reprende severamente a su sobrino anacleto clemente bolívar por su
disoluta conducta.
en esta carta, el libertador destaca el papel que
la educación, la dignidad y el autodominio desempeñan para el ascenso social
del individuo, dando en ejemplo a muchos pobres guerrilleros que no tenían más
familia que la patria
lima, a 29 de mayo de 1826
aNacleto: caNSaDo ya De oíR las quejas de tu
madre124 y de su familia, voy a hablarte por la última vez aprovechando la
ocasión de mi edecán o’leary que te llevará esta carta; te dirá de viva voz
cuán disgustado estoy por tu mala conducta y te intimará la orden de que
inmediatamente te vayas para Venezuela a estar al lado de tu familia, si no a
cuidarla, al menos a no desacreditarla como lo has estado haciendo en bogotá.
te lo digo por la última vez, anacleto: si no te vas inmediatamente de bogotá;
si no abandonas ese maldito vicio del juego, te desheredo para siempre; te
abandono a ti mismo. es una vergüenza para ti y para tu familia ver la infame
conducta que has tenido en bogotá, librando contra tu pobre madre sumas que no
las gasta un potentado, abandonando tu mujer, y, para hacer lo que faltaba,
desacreditando al vicepresidente, faltando de este modo a tu patria, a tu
familia y tu sangre. ¿es éste el pago que das al cuidado que tuve de llevarte a
europa para que te educases; el que ha tenido tu madre para hacerte hombre de
bien?, y, en fin, ¿es éste el modo que correspondes a los beneficios que te he
hecho? ¿No te da vergüenza ver que unos pobres llaneros sin educación, sin
medios de obtenerla, que no han tenido más escuela que la de una guerrilla, se
han hecho caballe-ros; se han convertido en hombres de bien; han aprendido a
respetarse a sí mismos, tan sólo por respetarme a mí? ¿No te da vergüenza,
repito,
124. la
madre de anacleto clemente, ya viuda entonces, era María antonia bolívar,
hermana mayor de Simón.
biblioteca ayacucho
289
considerar que siendo tú mi sobrino, que teniendo
por madre a la mujer de la más rígida moral, seas inferior a tanto pobre
guerrillero que no tiene más familia que la patria?
te lo vuelvo a decir por la última vez: si no te
enmiendas; si no te vas para caracas, te abandono a tu oprobio y te desheredo
para siempre, sin que te quede otra esperanza que la enmienda que te exijo por
la última ocasión.
creo que te he dicho lo bastante para que conozcas
mi enojo y conozcas también el medio por el cual puedes desarmarlo.
Soy tuyo.
Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
290
77
borrador de una comunicación que en forma de
circular se proponía enviar el libertador a destacados personajes
de colombia la Grande por mano de antonio leocadio
Guzmán.
el objetivo era promover un vasto movimiento de
opinión favorable a la constitución boliviana
lima, 3 de agosto de 1826
caSi a uN tieMPo ha sonado en los extremos de
colombia el grito de reforma de la constitución. Venezuela y Guayaquil la piden
con urgencia; y multitud de personas de influjo y de patriotismo me aseguran
que en todo el ecuador suspiran por lo mismo. la revisión de la ley
fundamen-tal, sin cisión del pacto125, parece hasta hoy el conato126 de esos
pueblos, pero de este primer paso, ¿no se iría a otros y otros en busca de
dicha hasta encontrar el abismo? la experiencia, por desgracia, no hace sino
demostrar esta verdad. yo tiemblo al contemplar la inmensa cantidad de
combustibles que están al inflamarse; y tiemblo al contemplar los horrores en
que puede envolverse nuestra patria.
Después de meditar profundamente sobre la situación
de colombia y sobre los medios de conciliar la existencia de la República, los
derechos de los ciudadanos, la firmeza del poder, la estabilidad de las
instituciones, de pensar en dar al pueblo toda la suma de dicha y de libertad,
y al Gobierno toda la energía y fuerza posibles, sin conmociones escandalosas
que nos hagan débiles en lo interior y censurables en lo exterior, he concebido
las ideas que comunicará a Vd. el ciudadano antonio leocadio Guzmán, que está
bien impuesto de mi modo de pensar. No es sólo colombia la que desea reformas,
son todas las repúblicas de la américa del Sur, que cada día
125. Sin
romper el pacto de la unión grancolombiana.
126. conato:
propósito, intento.
biblioteca ayacucho
291
sienten más la debilidad de su estructura, la
imposibilidad de consolidarse y de marchar con firmeza sobre un camino
movedizo. la práctica les ha enseñado, y bien a su costa, los vaivenes a que
están expuestos los cuerpos sin equilibrio y que no tienen una sólida base. en
vano han buscado la ventura en instituciones débiles con resortes también
débiles. claman por ver el término de sus sacrificios en la estabilidad de un
sistema vigoroso que pueda comunicar su aliento vital a toda la sociedad.
yo creo que esta es la oportunidad de hacer a
colombia un beneficio y extenderlo a las repúblicas del Sur que lo recibirán
con avidez.
yo concibo que el proyecto de constitución que
presenté a bolivia puede ser el signo de unión y de firmeza para estos
gobiernos. tan po-pular como ningún otro, consagra la soberanía de éste
confiriéndole en los cuerpos electorales el ejercicio inmediato de los actos
más esenciales de ella. tan firme y tan robusto con un ejecutivo vitalicio y un
vicepre-sidente hereditario, evita las oscilaciones, los partidos y las
aspiraciones que producen las frecuentes elecciones, como ha sucedido
recientemente en colombia. Sus cámaras con atribuciones tan detalladas y tan
extensas impiden que el Presidente y demás miembros del Gobierno puedan abu-sar
de su poder. Depositarias de cuanto puede halagar la ambición de los
ciudadanos, desnudan al ejecutivo de los medios de hacerse prosélitos, pero lo
dejan vigorosamente fuerte en los importantes ramos de guerra y de hacienda. en
ningún pacto de los Gobiernos representativos veo tanta libertad popular, tanta
intervención inmediata de los ciudadanos en el ejer-cicio de la soberanía y
tanta fuerza en el ejecutivo como en este proyecto. en él están reunidos todos
los encantos de la federación, toda la solidez del gobierno central; toda la
estabilidad de los gobiernos monárquicos. están enlazados todos los intereses y
establecidas todas las garantías.
Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
292
78
en abril de 1826 estalla en Valencia, y se propaga
luego a caracas y otras poblaciones, la denominada Revolución de la cosiata,
acaudillada por el general
José antonio Páez. Venezuela inicia la marcha hacia
su separación de la unión Gran colombiana. los jefes de oriente y de Maracaibo
–los generales bermúdez y urdaneta, respectivamente– se enfrentan a Páez. la
guerra civil está a punto de estallar. bolívar regresa del Perú, pasa por
bogotá y se dirige a Maracaibo.
Desde esta ciudad, el 16 de diciembre de 1826,
exhorta
a los venezolanos a evitar los males de una lucha
fratricida
SiMÓN bolíVaR,
libertador de colombia, etc., etc.
¡Venezolanos!
ya Se ha MaNchaDo la gloria de vuestros bravos con
el crimen del fratricidio. ¿era ésta la corona debida a vuestra obra de virtud
y valor? No. alzad, pues, vuestras armas parricidas: no matéis a la patria.
escuchad la voz de vuestro hermano y compañero,
antes de consumar el último sacrificio de una sangre escapada de los tiranos,
que el cielo reservaba para conservar la república de los héroes.
¡Venezolanos! os empeño mi palabra. ofrezco
solemnemente llamar al pueblo para que delibere con calma sobre su bienestar y
su propia so-beranía. Muy pronto, este año mismo, seréis consultados para que
digáis cuándo, dónde y en qué términos queréis celebrar la Gran convención
Nacional. allí el pueblo ejercerá libremente su omnipotencia, allí decre-tará
sus leyes fundamentales. tan sólo él conoce su bien y es dueño de su suerte;
pero no un poderoso, ni un partido, ni una fracción. Nadie sino la mayoría es
soberana. es un tirano el que se pone en lugar del pueblo: y su potestad,
usurpación.
biblioteca ayacucho
293
¡Venezolanos! yo marcho hacia vosotros a ponerme
entre vuestros tiros y vuestros pechos. Quiero morir primero que veros en la
ignominia, que es todavía peor que la misma tiranía; y contra ésta ¿qué no
hemos sacrificado? ¡¡¡Desgraciados de los que desoigan mis palabras y falten a
su deber!!!
cuartel General libertador en Maracaibo, a 16 de
diciembre de 1826. – 16o.
Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
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79
el 23 de diciembre de 1826, desde coro,
el libertador le dirige al general José antonio
Páez una carta en la cual ofrece una transacción para cortar la insurrección,
pero acatando “la verdadera soberanía, que es la mayoría nacional”
coro, 23 de diciembre de 1826
a S.e. el general en jefe José antonio Páez.
Mi querido General:
al lleGaR aQuí he ViSto con satisfacción una
proclama de Vd. del 15 de diciembre, en manuscrito venido de curazao: en ella
están mis verdaderos sentimientos. yo he celebrado infinito que la carta
llevada a Vd. por el coronel ibarra haya causado este documento tan honroso a
mí como a Vd. ¡Quiera el cielo que los presagios de Vd. se realicen aún más
allá de lo que yo deseo! Mi ambición es la felicidad de Venezuela y de la
américa toda, si fuera posible. aseguro a Vd., con toda mi sinceridad, que
estoy sumamente fastidiado de la vida pública y que el primer momento dichoso
de mi vida será aquel en que me desprenda del mando delante de los
representantes del pueblo en la Gran convención. entonces se convencerán todos
de mi más íntimo sentimiento. y, a la verdad, ¿a qué puedo yo aspirar? yo
tiemblo de descender desde la altura en que la fortuna de mi patria ha colocado
mi gloria. Jamás he querido el mando: en el día me abruma y aun me desespera.
No combatiré yo por él, digo más, me harían favor en sacarme del caos en que me
hallo por una pronta muerte. yo me estremezco cuando pienso, y siempre estoy
pensando, en la horrorosa calamidad que amaga a colombia. Veo distintamente
destruida nuestra obra, y las maldiciones de los siglos caer sobre nuestras
biblioteca ayacucho
295
cabezas como autores perversos de tan lamentables
mutaciones. Quiero salir ciertamente del abismo en que nos hallamos, pero, por
la senda del deber y no de otro modo.
la proclama de Vd. dice que vengo como un
ciudadano: ¿qué podré yo hacer como un ciudadano? ¿cómo podré yo apartarme de
los deberes del magistrado? ¿Quién ha disuelto a colombia con respecto a mí y
con respecto a las leyes?
el voto nacional ha sido uno solo: reformas y
Bolívar. Nadie me ha recusado, nadie me ha degradado. ¿Quién, pues, me
arrancará las riendas del mando?; ¿los amigos de Vd., y Vd. mismo? la infamia
sería mil veces más grande por la ingratitud que por la traición. No lo puedo
creer. Jamás concebiré que Vd. lleve hasta ese punto la ambición de sus amigos
y la ignominia de su nombre. No es posible, General, que Vd. me quiera ver
humillado por causa de una banda de tránsfugas que nunca hemos visto en los
combates. No pretenda Vd. deshonrar a caracas haciéndola aparecer como el
padrón de la infamia y el ludibrio de la ingratitud misma. ¿Qué no me deben
todos en Venezuela, y hasta Vd. no me debe la existencia?127. el apure sería la
habitación del vacío, el sepulcro de sus héroes sin mis servicios, sin mis
peligros y sin las victorias que he ganado a fuerza de perseverancia y de penas
sin fin. Vd., mi querido General, y los bravos de aquel ejército no estarían
mandando en Venezuela, y los puestos que la tiranía les habría asignado serían
escarpias128 y no las coronas de gloria que ahora ciñen sus frentes.
yo he venido desde el Perú por evitar a Vd. el
delito de una guerra civil: he venido porque caracas y Venezuela no volvieran a
mancharse con la sangre más preciosa. ¡y ahora me quiere Vd. como un simple
ciudada-no!, ¡sin autoridad legal! No puede ser. este título me honraría
millones de veces recibiéndolo por fruto de mi desprendimiento.
No hay más autoridad legítima en Venezuela sino la
mía, se entiende
127. en
su edición de Cartas del Libertador, el Dr. Vicente lecuna anotó al respecto:
“Páez, prisionero de los españoles en barinas, en diciembre de 1813, salvó la
vida por la victoria de araure”.
128. Garfios
donde se colgaba a los ejecutados, o en los cuales se colocaban sus cabezas
cercenadas.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
296
suprema. el vicepresidente mismo ya no manda nada
aquí, como lo dice mi decreto. ya no habrá motivo para queja ni desobediencia.
el origen del mando de Vd. viene de municipalidades, data de un tumulto causado
por tres asesinatos129. Nada de esto es glorioso, mi querido General.
ofrezco a Vd. con la mayor franqueza toda mi
amistad, todos mis ser-vicios y cuanto pueda serle honroso; mas todo debe
marchar por la senda del orden, por la verdadera soberanía, que es la mayoría
nacional. cumaná misma no ha desconocido al gobierno. ojalá que el general
Mariño haya sido bien recibido, para que cumaná no se convierta en Nueva Guinea
y se entienda conmigo para restablecer la paz pública.
lo que más me asombra de todo es que Vd. no habla
una palabra de mi autoridad suprema ni de mi mediación. Vd. me ha llamado, y ni
siquiera me escribe una letra después de tan graves acontecimientos; todo esto
me deja perplejo. crea Vd., General, que a la sombra del misterio no trabaja
sino el crimen. Quiero desengañarme: deseo saber si Vd. me obedece o no, y si
mi patria me reconoce por su jefe. No permita Dios que me disputen la autoridad
en mis propios hogares, como a Mahoma, a quien la tierra adoraba y sus
compatriotas combatían. Pero él triunfó no valiendo su causa tanto como la mía.
yo cederé todo por la gloria; pero también combatiré contra todo por ella.
¿Será ésta la sexta guerra civil que he tenido que apagar? ¡Dios mío, me
estremezco!
Querido General, conmigo será Vd. todo, todo, todo.
yo no quiero nada para mí: así Vd. lo será todo sin que sea a costa de mi
gloria, de una gloria que se ha fundado sobre el deber y el bien.
la prueba más invencible de mis sacrificios a
Venezuela y a Vd. es mi decreto que ahora le mando. yo me comprometo con el
deber y con la ley al convocar la convención Nacional; no lo debo, y sin
embargo me inmolo por evitar una guerra civil. ¿y aún quiere Vd. más de mi
consagración? crea Vd. que no pretendo hacer triunfar un partido sobre otro ni
en la convención ni fuera de ella. No me opondré a la federación130; tampoco
129. en
efecto, la Revolución de la cosiata se inició en Valencia con la muerte de tres
hombres del pueblo, cuyo asesinato puso en conmoción al vecindario.
130. aquí
se trata de la federación entre las diversas secciones que constituían la unión
Grancolombiana.
biblioteca ayacucho
297
quiero que se establezca la constitución boliviana.
Sólo quiero que la ley reúna a los ciudadanos; que la libertad los deje obrar y
que la sabiduría los guíe para que admitan mi renuncia y me dejen ir lejos, muy
lejos de colombia. testimonio de este sentimiento es la venta de aroa131 y la
venta de todos mis bienes, que mi hermana negocia.
adiós, querido general, yo parto mañana para Puerto
cabello: allí espero la respuesta de Vd. Puerto cabello es un gran monumento de
su gloria132: ¡ojalá que allí se alce tanto que pase la mía! este voto es
sincero porque no tengo envidia de nadie.
Reciba Vd. la expresión de ardiente afecto con que
le amo de corazón.
Bolívar
131. las
minas de cobre de aroa, en el actual estado yaracuy, las cuales había heredado
bolívar de sus mayores.
132. en
noviembre de 1823 la toma de la fortaleza de Puerto cabello por el general Páez
había puesto término definitivo en Venezuela a la lucha entre los ejércitos
regulares del Rey y los de la República.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
298
80
el 26 de abril de 1827, en caracas, el libertador
ratifica por escrito que en 1821, después de la batalla de carabobo, había
concedido la libertad a su esclava María Jacinta bolívar. Éste y otros
documentos similares demuestran que Simón bolívar, como particular, se
anticipaba a cumplir
las normas que preconizaba como gobernante
coNSte Que a MaRía JaciNta bolívar, esclava de mi
propiedad en la hacienda de San Mateo, le concedí la libertad, de que ahora
goza, en el año de mil ochocientos veintiuno, después de la batalla de
carabobo. libertad que ratifico por la presente carta dada en caracas a 26 de
abril de 1827.
Simón Bolívar
biblioteca ayacucho
299
81
Desde caracas, el 30 de abril de 1827,
el libertador le escribe particularmente a su amigo
el general
británico sir Robert Wilson, quien residía en
londres.
entre otros temas, se refiere a los males causados
en el cuerpo social por la corrupción, que todo lo
envenena
caracas, 30 de abril de 1827
Sir Robert Wilson.
Señor y amigo:
he teNiDo aNoche la satisfacción de recibir la muy
apreciable carta de Vd. de 20 de marzo. Por ella he visto con placer que Vd. me
ha escrito varias veces, aunque no he recibido sus distinguidas comunicaciones.
ellas me habrían servido de mucho para enterarme del estado de las cosas en los
días pasados; pero ya quedo muy al cabo de lo que debemos esperar al presente.
Mucho me promete Vd. de las desavenencias en el continente; y del ministerio
del señor canning, que probablemente será nombrado Primer Ministro133, aunque
por otra parte se dice que serán otros señores quizás menos favorables a la
libertad del mundo.
la bondad con que Vd. ha recibido mi retrato me
llena de sincero agradecimiento. Me será muy agradable ver uno de los
ejemplares de este retrato, porque se hallarán grabados en él los nombres
entrelazados y la amistad mostrada al público de Wilson y bolívar. Si el
retrato pasa a la posteridad nuestros nombres se hallarán juntos y se dirá:
“estos soldados pelearon por la libertad en el antiguo mundo y en el nuevo para
ligarse después por los sagrados vínculos de la amistad”. yo me lisonjeo con
133. en
efecto, el estadista británico George canning fue nombrado primer ministro,
pero falleció poco tiempo después.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
300
estos deseos, que no debo llamar esperanzas, porque
nadie debe esperar con fundamento en tanto que vive. Mientras se navega todos
son temores. ¿Quién sabe lo que nos puede dividir o destruir? Sin embargo, yo
confío en que la amistad es más fuerte que la fortuna.
el señor ministro de Su Majestad británica está con
nosotros en esta ciudad y mañana comerá conmigo134. una comida esparciata no es
muy digno obsequio para el embajador de un gran Príncipe y del Príncipe más
poderoso del universo, porque manda a los ingleses que poseen el patrimonio de
la libertad y de la gloria.
Nuestros negocios americanos no pueden ir bien
siempre porque pertenecen a la mitad de un planeta: cuando en una parte va bien
otra se descompone, y Vd. sabe que la libertad se halla de ordinario enferma de
anarquía. Mi constancia no obstante, no desmaya y aun se fortifica con la
adversidad, pero hay dificultades invencibles para un ciudadano. un monarca
goza de prerrogativas y derechos capaces de proporcionarle una autoridad
suficiente para reprimir el mar o promover la ventura de sus súbditos. un magistrado
republicano, constituido para esclavo del pueblo, no es otra cosa que una
víctima. las leyes de un lado lo encade-nan, y las circunstancias por otra
parte lo arrastran. así es que, aunque se me quiera suponer muy superior a lo
que realmente soy, me encuentro bastante embarazado para deshacerme de los
grandes inconvenientes que me rodean. yo podría arrollarlo todo, mas no quiero
pasar a la posteri-dad como tirano. las malas leyes y una administración
deshonesta han quebrado la República; ella estaba arruinada por la guerra: la
corrupción ha venido después a envenenarle hasta la sangre, y a quitarnos hasta
la esperanza de mejora.
las imputaciones con que me han oprimido en estos
últimos días los republicanos celosos, o facciosos, me han obligado a renunciar
decidida-mente mi empleo de Presidente. yo, en realidad, deseo ansiosamente
salir de la carrera política, porque ya no tiene para mí atractivos. el bien
que podría hacer sería demasiado tachado de ambición, no se puede soportar
134. el
diplomático británico alexander cockburn, quien se entrevistó con el libertador
en caracas.
biblioteca ayacucho
301
la situación de colombia, que no ofrece más que
rivalidades, disturbios y desagrados. una dictadura sería capaz solamente de
salvar el país, pero la dictadura es el escollo de las repúblicas.
he visto con mucho gozo lo que dice el señor
brougham sobre la difusión de las luces por el nuevo método de enseñar las
ciencias útiles y agradables. yo tomaré en consideración este asunto para hacer
extender su beneficio a nuestro país.
en cuanto a la colonización, también tendré el
gusto de responder a Vd. lo que considere más conveniente. estos objetos son de
importancia mayor para que yo no los promueva con el más vivo interés.
Reciba Vd. los testimonios de mi distinguida
consideración y aprecio.
Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
302
82
el 8 de junio de 1827, desde caracas, el libertador
le escribe particularmente a su amigo el general antonio José de Sucre, quien
se hallaba en chuquisaca (hoy Sucre)
como presidente de bolivia. Después de hacer
algunas apreciaciones y conjeturas acerca de la evolución política del Perú y
países vecinos hacia el sur
−en especial, bolivia−, el libertador le expone a
Sucre algunas de las reformas de todo orden que ha llevado a cabo en Venezuela
durante los últimos meses
caracas, 8 de junio de 1827
a S.e. el Gran Mariscal de ayacucho.
Mi querido General:
No había eScRito a Vd. antes porque no tenía un
conducto seguro para que llevara la carta. ahora lo hago con un amigo que va
para Guayaquil.
Desde que supe la insurrección de las tropas
colombianas de lima a fines de marzo, me ha parecido bien guardar silencio con
los amigos del Sur, pues dudaba de que pudieran llegar mis cartas a sus manos.
un libro de reflexiones no sería bastante para decir a Vd. todo lo que he
pensado desde entonces. Me limitaré, por lo mismo, a manifestar que mis
prime-ros cuidados han sido por Vd. y Santa cruz: la posición del primero135
parecía la más difícil, mas yo me he inclinado a juzgar que la de Vd. es la más
peligrosa. Santa cruz puede entrar en todas las combinaciones que se hagan en
su país, mientras que Vd. no puede salir bien sino por el camino del triunfo
que nos proporcione la lealtad de los colombianos que están a las órdenes de
Vd. Muchas veces he juzgado que Vd. tendría embarazos insuperables, otras me he
consolado con ideas lisonjeras, esperando mucho
135. aunque
la redacción es confusa, es evidente que con “el primero” bolívar alude al
general andrés de Santa cruz.
biblioteca ayacucho
303
de Vd., de córdoba y de los jefes de esos cuerpos.
Desde que supe que las tropas de arequipa se habían portado bien, mi confianza
es mayor. el pueblo boliviano, por otro lado, no parece dispuesto, como el del
Perú, a sufrir pacientemente las perversas tramas de algunos miserables
caudillos: la corrupción entre chuquisaca y lima debe medirse por la
inmensidad. así, pues, no temo tanto como debiera por esa parte. todo esto se
entiende si los federales han triunfado contra el gobierno de buenos aires,
pues en el caso contrario las cosas mudan mucho en nuestro daño.
yo no sé lo que Vd. habrá hecho ni lo que ha
sucedido, y lo peor es que no me atrevo a darle consejos a Vd. a la distancia a
que nos hallamos y sin la presencia de los eventos; pero como la amistad no
pierde nada en mostrar sus deseos, diré algo de lo que me parece. Si fuese a
Vd. posible mantener su puesto con la gloria que esperábamos de nuestros
esfuerzos, salve Vd. a bolivia, y si esto no es posible véngase Vd. a Venezuela
a con-tribuir a la salud del país que nos ha dado la vida. yo, en el caso de Vd.,
no me detendría en el Sur136, porque a la larga tendremos el defecto de ser
venezolanos, así como hemos sido colombianos137 en el Perú, y también merece
alguna atención lo que el deber nos impone. Si aquí no podemos hacer nada por
el bien común, el mundo es grande y nosotros tan pequeños que cabremos en
cualquier parte. Venga Vd. a correr mi suerte, querido General, todo nos ha
unido, no nos separará, pues, la fortuna138: la amistad es preferible a la
gloria.
Diré a Vd. lo que hemos hecho por acá. Venezuela
está tranquila y prosperando con las reformas que se han hecho; el espíritu
público se ha reconciliado bastante; las ideas que reinan están pendientes de
la combina-ción que yo haga de ellas, es decir, que en Venezuela desean
complacerme en esta parte. todos quieren la reforma y nadie abre dictamen sobre
lo que se debe hacer. en lo que convienen los más es en que se establezca un
gobierno general en Venezuela para que atienda a sus necesidades e intereses.
las clases del estado se están poniendo en una armonía bastante
136. “el
Sur”: en este caso, es sinónimo de “el ecuador”.
137. en
el sentido general que suele tener en estos textos: ciudadanos de colombia la
Grande.
138. la
fortuna: en el sentido de azar, cambio, mudanza.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
304
satisfactoria; yo he procurado esta ventaja por mis
esfuerzos. antes era esto un caos que se ha procurado desenrollar lo mejor
posible. ¿creerá Vd. que el erario está ya en equilibrio con los gastos del
estado? Pues, sí, señor, mensualmente se pagan los empleados y aun a veces sus
atrasados. entiendo que en el resto de la República sucede lo contrario,
mientras que aquí existe la mitad del ejército de colombia, lo que hace una
despropor-ción extraordinaria con respecto al resto del país. a fines de este
mes habré concluido la mayor parte de mis reformas. la hacienda la ha recibido
en totalidad; la educación, la agricultura, el comercio, la policía,
administra-ción y tabaco. todo se ha mejorado: la Marina y el ejército han
sufrido modificaciones muy favorables. en dos días que estuve en bogotá libré
al estado de seis millones de gasto, y en Venezuela se han hecho reformas muy
considerables: la moral misma ha tenido ejemplos modificantes (sic) y lecciones
severas. todo esto es mucho, pero falta todavía más. yo estoy resuelto a servir
a Venezuela todo el tiempo que pueda y a no hacer otra cosa. este es mi país y
este es mi deber.
la Gaceta que incluyo dirá a Vd. grandes cosas
sobre mi resolución de no mandar más a colombia y de las reformas que se han
hecho en ha-cienda. yo no quiero estar como aquel condenado de la fábula
renovando siempre su trabajo139. el Perú estaba en orden cuando salí, y esto
destruido ¿y será justo que destruya esto por ir a organizar a bogotá? No lo
creo. Mi resolución está tomada de un modo irrevocable.
temo mucho por los desórdenes que ocurran en el
Sur: la traición de esos oficiales es más cruel que la guerra que hemos
concluido; el Perú va a correr un círculo de convulsiones continuas, y las
agitaciones del Perú van a conmover a sus vecinos. este mal es lamentable; lo
peor es que no sé qué remedio tenga. cundinamarca140 también sufrirá mucho con
las divisiones que se van a sembrar en ella. la Gran convención de colombia
será un certamen, o por hablar mejor, una arena de atletas: las pasiones serán
las guías y los males de colombia el resultado. en una palabra, este Nuevo
Mundo no es más que un mar borrascoso que en muchos años no estará en
139. alude
al mito de Sísifo.
140. cundinamarca
era entonces el equivalente de lo que es hoy colombia.
biblioteca ayacucho
305
calma. algunos me atribuirán parte del mal; otros
la totalidad; y yo, para que no me atribuyan más culpa, no quiero entrar más
adentro. Me con-formaré con la parte que me adjudiquen en esta diabólica
partición141.
Bolívar
141. como este texto se reproduce de un borrador,
falta la fórmula de despedida.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
306
83
hallándose en turbaco, cerca de cartagena, el
libertador dispone el 7 de agosto de 1827 que el sueldo de su cocinero sea
eliminado de la nómina del estado Mayor a fin de pagarlo de su propio peculio.
Resoluciones como ésta demuestran la pulcritud con que manejaba los caudales
del estado
turbaco, 7 de agosto de 1827
Sr. intendente [del Magdalena,
general Mariano Montilla].
SeÑoR iNteNDeNte: hoy he tenido el sentimiento de
saber que, en la lista del presupuesto del estado Mayor, se ha incluido un
cocinero mío cuyo sueldo es de cincuenta pesos. espero que Vd. se servirá
registrarlos y avisarme de la cantidad a que ascienda para hacer el reembolso
que corresponda.
Soy de Vd. atento servidor.
Bolívar
biblioteca ayacucho
307
84
con el objeto de resolver la crisis en que se
debatía la Gran colombia en 1826 y 1827, se reunió una Gran convención
Nacional, la cual abrió sus sesiones en la ciudad de ocaña a comienzos de abril
de 1828. Desde el 29 de febrero de ese año tenía preparado bolívar el mensaje
que hizo presentar oportunamente ante
la Gran convención, pues él no fue a ocaña. ese
mensaje constituye una conmovedora radiografía de la situación de la República
en aquellos tiempos calamitosos
a loS RePReSeNtaNteS Del Pueblo
eN la coNVeNciÓN NacioNal
conciudadanos:
oS coNGRatulo PoR la hoNRa que habéis merecido de
la nación, confiándoos sus altos destinos. al representar la legitimidad de
colombia os halláis revestidos de los poderes más sublimes. también participo
yo de la mayor ventura devolviéndoos la autoridad que se había depositado en
mis cansadas manos; tocan a los queridos del pueblo las atribuciones soberanas,
los derechos supremos, como delegados del omnipotente augusto de quien soy
súbdito y soldado. ¿en qué potestad más eminente depondría yo el bastón de presidente
y la espada de general? Disponed libremente de estos símbolos de mando y de
gloria en beneficio de la causa popular, sin atender a consideraciones
personales que os impidieran una reforma perfecta.
constituido por mis deberes a manifestaros la
situación de la Repúbli-ca, tendré el dolor de ofreceros el cuadro de sus
aflicciones. No juzguéis que los colores que empleo los ha encendido la
exageración, ni que han salido de la tenebrosa mansión de los misterios: yo los
he copiado a la luz del escándalo; su conjunto puede pareceros ideal; pero si
lo fuera, ¿colombia os llamara?
DoctRiNa Del libeRtaDoR
308
los quebrantos de la patria han empezado desde
luego a remediarse, ya que congregados los escogidos se disponen a examinarlos.
Vuestra empresa, en verdad, es tan difícil como gloriosa; y aunque algo se han
disminuido los obstáculos con la fortuna de poderos presentar a colombia unida
y dócil a vuestra voz; he de deciros que no debemos esta inapreciable ventaja
sino a las esperanzas libradas en la convención, esperanzas que os muestran la
confianza nacional y el peso que os abruma.
os bastará recorrer nuestra historia para descubrir
las causas de nues-tra decadencia. colombia, que supo darse vida, se halla
exánime. identi-ficada antes con la causa pública, no estima ahora su deber
como la única regla de salud. los mismos que durante la lucha se contentaron
con su pobreza, y que no adeudaban al extranjero tres millones, para mantener
la paz han tenido que cargarse de deudas vergonzosas por sus consecuencias.
colombia, que al frente de las huestes opresoras, respiraba sólo pundonor y virtud,
padece como insensible el descrédito nacional. colombia, que no pensaba sino en
sacrificios dolorosos, en servicios eminentes, se ocupa de sus derechos y no de
sus deberes. habría perecido la nación si un resto de espíritu público no la
hubiese impelido a clamar el remedio y detenido al borde del sepulcro.
Solamente un peligro horroroso nos haría intentar la alteración de las leyes
fundamentales; sólo este peligro se habría hecho superior a la pasión que
profesábamos a instituciones propias y legítimas, cuyas bases nos habían
procurado la deseada emancipación.
Nada añadiría a este funesto bosquejo, si el puesto
que ocupo no me forzara a dar cuenta a la nación de los inconvenientes
prácticos de sus leyes. Sé que no puedo hacerlo sin exponerme a siniestras
interpretaciones, y que al través de mis palabras se leerán pensamientos
ambiciosos: mas, yo que no he rehusado a colombia consagrarle mi vida y mi
reputación, me conceptúo obligado a este último sacrificio.
Debo decirlo: nuestro gobierno está esencialmente
mal constituido. Sin considerar que acabamos de lanzar la coyunda, nos dejamos
deslum-brar por aspiraciones superiores a las que la historia de todas las
edades manifiesta incompatibles con la humana naturaleza. otras veces hemos
equivocado los medios y atribuido el mal suceso a no habernos acercado bastante
a la engañosa guía que nos extraviaba, desoyendo a los que pre-
biblioteca ayacucho
309
tendían seguir el orden de las cosas, y comparar
entre sí las diversas partes de nuestra constitución, y toda ella, con nuestra
educación, costumbres e inexperiencia para que no nos precipitáramos en un mar
proceloso.
Nuestros diversos poderes no están distribuidos
cual lo requiere la forma social y el bien de los ciudadanos. hemos hecho del
legislativo sólo el cuerpo soberano, en lugar de que no debía ser más que un
miembro de este soberano; le hemos sometido el ejecutivo, y dado mucha más
parte en la administración general que la que el interés legítimo permite. Por
colmo de desacierto se ha puesto toda la fuerza en la voluntad, y toda la
flaqueza en el movimiento y la acción del cuerpo social.
el derecho de presentar proyectos de ley se ha
dejado exclusivamente al legislativo, que por su naturaleza está lejos de
conocer la realidad del gobierno y es puramente teórico.
el arbitrio de objetar las leyes concedido al
ejecutivo, es tanto más ineficaz cuanto que se ofende la delicadeza del
congreso con la contradic-ción. este puede insistir victoriosamente, hasta con
el voto de la quinta o con menos de la quinta parte de sus miembros; lo que no
deja medio de eludir el mal.
Prohibida la libre entrada a los secretarios del
despacho en nuestras cámaras, para explicar o dar cuenta de los motivos del
Gobierno, no que-da ni este recurso que adopta para esclarecer al legislativo
en los casos de objetarse algún acuerdo. Mucho habría podido evitarse,
requiriendo determinado lapso de tiempo, o un número proporcional de votos,
con-siderablemente mayor que el que ahora se exige para insistir en las leyes
objetadas por el ejecutivo.
obsérvese que nuestro ya tan abultado código en vez
de conducir a la felicidad ofrece obstáculos a sus progresos. Parecen nuestras
leyes hechas al acaso: carecen de conjunto, de método, de clasificación y de
idioma legal. Son opuestas entre sí, confusas, a veces innecesarias y aun
contrarias a sus fines. No falta ejemplo de haberse hecho indispensable
contener con disposiciones rigurosas vicios destructores y que se
generalizaban: la ley, hecha al intento, ha resultado mucho menos adecuada que
las antiguas, amparando indirectamente los vicios que se procuraba evitar.
Por aproximarnos a lo perfecto, adoptamos por base
de representa-
DoctRiNa Del libeRtaDoR
310
ción una escala que nuestra capacidad no admite
todavía. Prodigándosele esta augusta función, se ha degradado y ha llegado a
parecer, en algunas provincias, indiferente y hasta poco honroso representar al
pueblo. De esto ha emanado en parte el descrédito en que han caído las leyes; y
leyes despreciadas ¿qué felicidad producirán?
el ejecutivo de colombia no es el igual del
legislativo; ni el Jefe del Judicial: viene a ser un brazo débil del poder
supremo, de que no participa en la totalidad que le corresponde, porque el
congreso se ingiere en sus funciones naturales sobre la administración
judicial, eclesiástica y militar. el Gobierno, que debería ser la fuente y el
motor de la fuerza pública, tiene que buscarla fuera de sus propios recursos, y
que apoyarse en otros que le debieran estar sometidos. toca esencialmente al
gobierno ser el centro y la mansión de la fuerza, sin que el origen del
movimiento le corresponda. habiéndosele privado de su propia naturaleza,
sucumbe en un letargo, que se hace funesto para los ciudadanos y que arrastra
consigo la ruina de las instituciones.
No están reducidos a éstos los vicios de la
constitución con respecto al ejecutivo. Rivaliza en entidad con los
mencionados, la falta de responsa-bilidad de los secretarios del despacho.
haciéndola pesar exclusivamente sobre el jefe de la administración, se anula su
efecto, sin consultar cuanto es posible la armonía y el sistema entre las
partes; y se disminuyen igualmente los garantes de la observancia de la ley.
habrá más celo en su ejecución, cuando con la responsabilidad moral obre en los
ministros, la que se les imponga. habrá entonces más poderosos estímulos para
propender al bien. el castigo que por desgracia se llegara a merecer, no sería
el germen de mayores males, la causa de trastornos considerables y el origen de
las revoluciones. la responsabilidad en el escogido del pueblo será siempre
ilusoria, a no ser que voluntariamente se someta a ella, o que contra toda
probabilidad carezca de medios para sobreponerse a la ley. Nunca, por otro
lado, puede hacerse efectiva esta responsabilidad, no hallándose determinados
los casos en que se incurre, ni definida la expiación.
todos observan con asombro el contraste que
presenta el ejecutivo, lle-vando en sí una superabundancia de fuerza al lado de
una extrema flaqueza: no ha podido repeler la invasión exterior o contener los
conatos sediciosos,
biblioteca ayacucho
311
sino revestido de la dictadura. la constitución
misma, convencida de su propia falta, se ha excedido en suplir con profusión
las atribuciones que le había economizado con avaricia. De suerte que el
Gobierno de colombia es una fuerza mezquina de salud, o un torrente devastador.
No se ha visto en acción alguna entronizada a tanta
altura la facultad de juzgar como en colombia. considerándose el modo con que
están constituidos entre nosotros los poderes, no puede decirse que las
funciones del cuerpo político de una nación se reducen a querer y a ejercer su
volun-tad. Se aumentó un tercer agente supremo, como si la facultad de decidir
las leyes que convengan a los casos no fuese la principal incumbencia de la
ejecución. Para que no influyese indebidamente en los encargados de decirlo,
los dejaron del todo inconexos con el ejecutivo, del que son por su naturaleza
parte integrante; y a pesar de que se encargó a éste velar de continuo en la
pronta y cumplida administración de justicia, se le cometió el encargo sin
proveerle de medios para descubrir cuándo fuese oportuna su intervención, ni
declararle hasta qué punto pudiese extenderse. aun la facultad de elegir, entre
personas aptas, se le ha coartado.
No satisfechos con esta exaltación hemos dado por
leyes posteriores a los tribunales civiles una absoluta supremacía en los
juicios militares, contra toda práctica uniforme de los siglos, derogatoria de
la autoridad que la constitución atribuye al Presidente y destructora de la
disciplina que es el fundamento de una milicia de línea. las leyes posteriores
en la parte judicial han extendido, hasta donde nunca debió ser, el derecho de
juzgar. a consecuencia de la ley de procedimiento se han complicado las lites.
Por todas partes se han establecido nuevos juzgados y tribunales de cantón, por
cuya reforma claman los miserables pueblos, que enredan y sacrifican en
provecho de los jueces. Repetidas ocasiones han decidido de la buena o mala
aplicación de la ley cortes superiores, compuestas casi exclusivamente de
legos. el ejecutivo ha oído lastimosos reclamos contra el artificio o
prevaricación de los jueces, y no ha tenido medios para casti-garlos: ha visto
la hacienda pública víctima de la ignorancia y de la malicia de los tribunales,
y no ha podido aplicar el remedio.
la acumulación de todos los ramos administrativos
en los agentes na-turales que el ejecutivo tiene en los departamentos aumenta
su impotencia,
DoctRiNa Del libeRtaDoR
312
porque el intendente, jefe del orden civil y de la
seguridad interior, se halla recargado de la administración de las rentas
nacionales, cuyo cuidado exige muchos individuos, sólo para impedir su
deterioro. No obstante que esta acumulación parece conveniente, no lo es sino
con respecto a la autoridad militar; que debería estar reunida en los
departamentos marítimos a la civil, y la civil separada de la de rentas, para
que cada uno de estos ramos sirva de un modo satisfactorio al pueblo y al
Gobierno.
las municipalidades, que serían útiles como consejo
de los goberna-dores de provincia, apenas han llenado sus verdaderas funciones;
algunas de ellas han osado atribuirse la soberanía que pertenece a la nación,
otras han formado la sedición; y casi todas las nuevas, más han exasperado que
promovido el abasto, el ornato y la salubridad de sus respectivos muni-cipios.
tales corporaciones no son provechosas al servicio a que se les ha destinado:
han llegado a hacerse odiosas por las gabelas142 que cobran, por la molestia
que causan a los electos que las componen, y porque en muchos lugares no hay
siquiera con quien reemplazarlas. lo que las hace principalmente perjudiciales
es la obligación en que pone a los ciudada-nos de desempeñar una judicatura
anual, en que emplean su tiempo y sus bienes, comprometiendo muy frecuentemente
su responsabilidad y hasta su honor. No es raro el destierro espontáneo de
algunos individuos de sus propios hogares, porque no los nombren para estos
enojosos cargos. y si he de decir lo que todos piensan, no habría decreto más
popular que el que eliminase las municipalidades.
No habiendo ley sobre la policía general, no existe
ni su sombra. Resulta de aquí, que el estado es una confusión, diría mejor un
misterio para los subalternos del ejecutivo, que se hallan en relación con uno
a uno de los individuos, los que no son manejables sin una policía diligente y
eficaz que coloque a cada ciudadano en conexión inmediata con los agentes del
Gobierno. De aquí provienen diversos inconvenientes para que los intendentes
hagan cumplir las leyes y reglamentos en todos los ramos de su dependencia.
Destruida la seguridad y el reposo, únicos anhelos
del pueblo, ha sido
142. Gabela: tributo, impuesto, contribución.
biblioteca ayacucho
313
imposible a la agricultura conservarse siquiera en
el deplorable estado en que se hallaba. Su ruina ha cooperado a la de otras
especies de industria, desmoralizado el albergue rural y disminuido los medios
de adquirir; todo se ha sumido en la miseria desoladora; y en algunos cantones
los ciudadanos han recobrado su independencia primitiva, porque perdidos sus
goces nada los liga a la sociedad, y aun se convierten en sus enemigos. el
comercio exterior ha seguido la misma escala que la industria del país; aun
diría, que apenas basta para proveernos de lo indispensable; tanto más, que los
fraudes favorecidos por las leyes y por los jueces, seguidos de numerosas
quiebras, han alejado la confianza de una profesión que únicamente estriba en
el crédito y buena fe. y ¿qué comercio habrá sin cambios y sin provechos?
Nuestro ejército era el modelo de la américa y la
gloria de la libertad: su obediencia a la ley, al magistrado y al general,
parecían pertenecer a los tiempos heroicos de la virtud republicana. Se cubría
con sus armas, porque no tenía uniformes; pereciendo de miseria se alimentaba
de los despojos del enemigo, y sin ambición no respiraba más que el amor a la
patria. tan generosas virtudes se han eclipsado, en cierto modo, delante de las
nuevas leyes dictadas para regirlo y para protegerlo. Partícipe el militar de
los sacudimientos que han agitado toda la sociedad, no conserva más que su
devoción a la causa que ha salvado y un respeto saludable a sus propias
cicatrices. he mencionado el funesto influjo que ha debido tener en la
subordinación el haberle sujetado a tribunales civiles, cuyas doctrinas y
disposiciones son fatales a la disciplina severa, a la sumisión pasiva y a la
ciega obediencia que forma la base del Poder Militar, apoyo de la sociedad
entera. la ley que permite al militar casarse sin licencia del Gobierno, ha
perjudicado considerablemente al ejército en su movilidad, fuerza y espíritu.
con razón se ha prohibido tomar reemplazos de entre los padres de familia:
contraviniendo a esta regla, hemos hecho padres de familia a los soldados.
Mucho ha contribuido a relajar la disciplina el vilipendio que han recibido los
jefes de parte de los súbditos por escritos públicos. el haberse declarado
detención arbitraria una pena correccional, es establecer por ordenanzas los
derechos del hombre y difundir la anar-quía entre los soldados, que son los más
crueles, como los más tremendos
DoctRiNa Del libeRtaDoR
314
cuando se hacen demagogos. Se han promovido
peligrosas rivalidades entre civiles y militares con los escritos y con las
discusiones del congreso, no considerándolos ya como los libertadores de la
patria, sino como verdugos de la libertad. ¿era ésta la recompensa reservada
para los héroes? aun ha llegado el escándalo al punto de excitarse odio y
encono entre los militares de diferentes provincias para que ni la unidad ni la
fuerza existieran.
No quisiera mencionar la clemencia que ha recaído
sobre los crímenes militares de esta época ominosa. cada uno de los
legisladores está pene-trado de toda gravedad de esta vituperable indulgencia.
¿Qué ejército será digno, en adelante, de defender nuestros sagrados derechos,
si el castigo del crimen ha de ser recompensarlo? ¡y si la gloria no pertenece
ya a la fidelidad, el valor a la obediencia!
Desde ochocientos veintiuno, en que empezamos a
reformar nues-tro sistema de hacienda, todo han sido ensayos; y de ellos el
último nos ha dejado más desengañados que los anteriores. la falta de vigor en
la administración, en todos y cada uno de sus ramos, el general conato por
eludir el pago de las contribuciones, la notable infidelidad y descuido por
parte de los recaudadores, la creación de empleados innecesarios, el escaso
sueldo de estos, y las leyes mismas, han conspirado a destruir el erario. Se ha
confiado vencer algunas veces este conjunto de resistencia invocando la acción
de los tribunales; pero los tribunales, con la apariencia de protectores de la
inocencia, han absuelto al contribuyente quejoso y al recaudador procesado,
cuando la lentitud y la secuela de los juicios no ha dado tiempo al congreso
para dictar nuevas leyes que enervasen aun la acción del gobierno. todavía el
congreso no ha arreglado las comisarías que manejan las más cuantiosas rentas.
todavía el congreso no ha exami-nado, por la primera vez, la inversión de los
fondos de que el Gobierno es simple administrador.
la demora en europa de la persona a quien por
órdenes expedidas en 1823 toca responder de los millones que se deben por el
empréstito contratado y por el ratificado en londres, la expulsión del
encargado de negocios que teníamos en el Perú y que gestionaba el cobro de los
suple-mentos que hicimos a aquella república, por último la distribución y
con-sunción de los bienes nacionales, nos han forzado a suplir con numerosas
biblioteca ayacucho
315
inscripciones en el libro de la deuda nacional
valores que ellos pudieron dejar satisfechos. el erario de colombia ha tocado,
pues, a la crisis de no poder cubrir nuestro honor nacional con el extranjero
generoso que nos ha prestado sus fondos confiando en nuestra fidelidad. el
ejército no recibe la mitad de sus sueldos, y excepto los empleados de
hacienda, los demás sufren la más triste miseria. el rubor me detiene, y no me
atrevo a deciros que las rentas nacionales han quebrado, y que la República se halla
perseguida por un formidable concurso de acreedores.
al describir el caos que nos envuelve, casi me ha
parecido superfluo hablaros de nuestras relaciones con los demás pueblos de la
tierra. ellas prosperaron a medida que se exaltaba nuestra gloria militar y la
prudencia de nuestros conciudadanos, inspirando así confianza de que nuestra
orga-nización civil y dicha social alcanzarían el alto rango que la Providencia
nos había señalado. el progreso de las relaciones exteriores ha dependido
siempre de la sabiduría del Gobierno y de la concordia del pueblo. Nin-guna
nación se hizo nunca estimar, sino por la práctica de estas ventajas: ninguna
se hizo respetable sin la unión que la fortifica. y discorde co-lombia,
menospreciando sus leyes, arruinando su crédito, ¿qué alicientes podrá ella
ofrecer a sus amigos? ¿Qué garantes para conservar siquiera a las que tiene?
Retrogradando, en vez de avanzar, en la carrera civil, no inspira sino
esquivez. ya se ha visto provocada, insultada, por un aliado que no existiera
sin nuestra magnanimidad. Vuestras deliberaciones van a decidir, si
arrepentidas las naciones amigas de habernos reconocido hayan de borrarnos de
entre los pueblos que componen la especie humana.
¡legisladores! ardua y grande es la obra que la
voluntad nacional os ha cometido. Salvaos del compromiso en que os han colocado
nuestros conciudadanos salvando a colombia. arrojad vuestras miradas
penetrantes en el recóndito corazón de vuestros constituyentes: allí leeréis la
prolon-gada angustia que los agoniza; ellos suspiran por seguridad y reposo. un
gobierno firme, poderoso y justo es el grito de la patria. Miradla de pie sobre
las ruinas del desierto que ha dejado el despotismo, pálida de espanto, llorando
quinientos mil héroes muertos por ella, cuya sangre sembrada en los campos
hacía nacer sus derechos. Sí, legisladores, muertos y vivos, se-pulcros y
ruinas, os piden garantías. y yo que sentado ahora sobre el hogar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
316
de un simple ciudadano, y mezclado entre multitud,
recobro mi voz y mi derecho, yo que soy el último que reclamo el fin de la
sociedad, yo que he consagrado un culto religioso a la patria y a la libertad,
no debo callarme en momento tan solemne. Dadnos un gobierno en que la ley sea
obedeci-da, el magistrado respetado y el pueblo libre: un gobierno que impida
la transgresión de la voluntad general y los mandamientos del pueblo.
considerad, legisladores, que la energía en la
fuerza pública es la salvaguardia de la flaqueza individual, la amenaza que
aterra al injusto y la esperanza de la sociedad. considerad que la corrupción
de los pueblos nace de la indulgencia de los tribunales y de la impunidad de
los delitos. Mirad que sin fuerza no hay virtud; y sin virtud perece la
república. Mi-rad, en fin, que la anarquía destruye la libertad y que la unidad
conserva el orden.
¡legisladores! ¡a nombre de colombia os ruego con
plegarias infinitas que nos deis, a imagen de la Providencia que representáis,
como árbitros de nuestros destinos, para el pueblo, para el ejército, para el
juez y para el magistrado ¡¡¡Leyes inexorables!!!
bogotá, 29 de febrero de 1828.
biblioteca ayacucho
317
85
Mientras la Gran convención delibera en ocaña,
el libertador se halla situado en bucaramanga.
Desde allí, el 12 de abril de 1828, le escribe al general José antonio Páez,
jefe superior de Venezuela,
comentando la situación política general y
exponiendo la relación entre las virtudes y el régimen democrático
bucaramanga, 12 de abril de 1828
a S.e. el general en jefe José antonio Páez, etc.,
etc.
Mi querido General:
eN eStoS DíaS he SabiDo los principios de la Gran
convención, en que los primeros sucesos han sido en favor de los contrarios.
Desde luego han rechazado al doctor Peña y al doctor bruzual, ambos amigos
nuestros, y estamos esperando por momentos a mi edecán Wilson, que debe traerme
la instalación de dicho cuerpo y el nombramiento de su presidente.
Veintiséis miembros de la Gran convención
recibieron con aplausos un oficio de Padilla en que les daba parte de su
revolución143, y le decretaron gracias por este acto abominable. tanto Montilla
como Peña se me han quejado oficialmente, y yo he escrito a la Gran convención
sobre ambos asuntos diciendo todo lo conveniente para que se admita a Peña y se
dé una explicación de acto tan inicuo. ambos negocios me parecen de la más alta
importancia. con respecto a Peña han querido anular mi decreto de amnistía de 1o
de enero144 y con respecto a Padilla han querido fomentar
143. el
marino colombiano José Prudencio Padilla, héroe naval de las guerras de
indepen-dencia, quien se había sublevado en cartagena contra la autoridad del
intendente, general Mariano Montilla, por motivos políticos.
144. el
1o de enero de 1827, en Puerto cabello, el libertador había decretado que se
tendería un manto de olvido sobre las actuaciones de los participantes en la
cosiata. el doctor Miguel Peña había sido uno de los principales caudillos de
aquella revolución.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
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las más crueles revoluciones: el partido de
Santander está descarado, furibundo y mucho será si no arruina la República. yo
lo temo infinita-mente, porque no veo entre mis amigos ese calor fanático que
tienen los otros; y si la convención se deja arrastrar a los malvados, muchos
males caerán sobre la patria, porque aunque a primera vista el éxito parece
fácil y natural, también serán muy fuertes las reacciones que causen las leyes
convencionales, pues desde el momento que le falta la legitimidad a una institución
nueva, todos sus enemigos se consideran con derecho y con potestad para
arruinarla y los hombres honrados muestran poco interés por ella y aun
califican de justo el proyecto de destruirla. Solamente la ley o la sanción de
muchas generaciones pueden apoyar a los gobiernos; sin estas bases se está
vacilando en una relucha continua, hasta que todo se aniquila, produciendo el
cansancio lo que la voluntad no permitía, ¡pero cuán costoso y cuán cruel no es
semejante establecimiento! Por mi parte estoy muy lejos de pretender la
dirección de los negocios en un estado tan calamitoso. Mucho sacrificio haré en
someterme a la voluntad general legalmente expresada; mas de ninguna manera
aceptaré ni aun el título de ciudadano en un país inconstituido y por consiguiente
discorde y débil.
como he dicho a Vd. antes, espero hoy a Wilson, y,
aunque muy poco esperamos de ocaña, puede traernos, sin embargo, alguna buena
noticia, que nos consuele de tan funestos presagios, y si tenemos tiempo la
comu-nicaré al fin de esta carta que debe partir esta tarde a alcanzar el
correo de Venezuela en Pamplona.
el partido federal ha caído en ocaña porque toda la
nación se ha pronunciado contra él, y ahora el proyecto de la oposición es
hacer tan débil el gobierno central que sea ingobernable y, por lo mismo, me
aleje yo de él, aun cuando me quieran forzar a dirigirlo, pues saben muy bien
que no soy tan tonto para comprometerme inútilmente y en daño público.
Pretenden esos señores relajar más la forma social admitiendo nuevos principios
filosóficos por derechos individuales, y estableciendo gobiernos municipales para
que sean más facciosos que los mismos cabildos, que nos han envuelto en todas
las revoluciones que hemos visto. No quieren creer los demagogos que la
práctica de la libertad no se sostiene sino con virtu-des y que donde éstas
reinan es impotente la tiranía. así, pues, mientras
biblioteca ayacucho
319
que seamos viciosos no podemos ser libres, désele
al estado la forma que se quiera; y como nunca se ha convertido un pueblo
corrompido por la esclavitud, tampoco las naciones han podido tener sino
conquistadores y de ninguna manera libertadores. la historia ha probado esto y
Montesquieu lo ha expresado. Por lo tanto, nuestra lucha será eterna y nuestros
males se prolongarán en busca de lo imposible. Sería necesario
desnaturalizarnos para poder vivir bajo de un gobierno absolutamente libre;
sería preciso mu-dar nuestros hábitos y costumbres y hacernos austeros y
desprendidos de nuestras viles pasiones o renunciar a la quimera de nuestros
proyectos. yo era el más iluso de todos y han sido necesarios cuarenta años de
desen gaño para llegar a este convencimiento, deplorable y funesto. hemos
perdido todo nuestro tiempo y hemos dañado nuestra obra; hemos acumulado
desacierto sobre desacierto y hemos empeorado la condición del pueblo que
deplorará eternamente nuestra inexperiencia.
las noticias que vienen del Sur y de bogotá no dan
temor alguno, bien que no es tiempo de alarma mientras que haya esperanza en la
Gran convención.
De cartagena el general Montilla me escribe
asegurándome que el país se tranquiliza más y más; pero todavía no se había
aprehendido al general Padilla, que debía ser juzgado conforme a derecho y
rigurosa justicia; porque ya es tiempo de escarmentar tan mortales atentados, y
yo no dudo que la impunidad es lo que los está fomentando. todavía no sé lo que
haré de mi persona: permaneceré aquí hasta que el estado del Magdalena se ponga
perfectamente tranquilo, mientras tanto estoy resuelto a marchar donde el peligro
o la necesidad me llamen.
herrera me escribe que había llegado a ocaña y que
pasaría por aquí a traerme noticias del resultado de sus representaciones.
Mucho se quejan los diputados de Venezuela de no haber traído las dietas
necesarias y yo deseara que se las completaran, si no a todos, a los pobres.
Soy de Vd. de corazón.
Somos 13. – Después ha venido un correo de
Venezuela que nada me ha traído. Wilson aún no llega, y despacho ésta por no
dilatar el correo.
Su afmo.
Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
320
86
al disolverse la Gran convención, bolívar regresa a
bogotá, donde asume el mando supremo. los difíciles problemas de carácter
político que debe resolver no le impiden recomendar medidas destinadas al
fomento de la agricultura, como lo hace en esta carta dirigida al general Páez
bogotá, 16 de agosto de 1828
Mi querido General:
he RecibiDo la apreciable carta de Vd. del 9 de
julio en la que me tran-quiliza sobre la suerte de Maturín y el orinoco,
ofreciendo, por su parte, los mayores esfuerzos para impedir los males que les
amenazan, de lo que doy a Vd. mil gracias, deseando, al mismo tiempo, que logre
Vd. el efecto que deseamos.
las observaciones que Vd. me hace sobre la miseria
de Venezuela me parecen muy exactas, y, al mismo tiempo, desconsoladoras, pues
na-die puede esperar con justicia que la tranquilidad pública se establezca con
aquella seguridad que requieren las especulaciones pecuniarias. No hay duda de
que necesitamos mucho, mucho reposo para curar nuestras antiguas heridas, pero
también es cierto que nada está más distante de nosotros que un orden próspero
y estable.
creo igualmente, mi querido General, que al orden y
a la calma debere-mos añadir una providencia más, que corrigiera parte de
nuestras miserias. Pienso que al cultivo del café deberíamos sustituir otro que
fuera más vendible como el añil145, el algodón, y también algunas
especulaciones de abastos tiernos146, o bien inquirir noticias de objetos que
pudieran mejorar nuestra industria, pues si no variamos de medios comerciales,
pereceremos
145. el
añil, o palo brasil, era un vegetal del cual se obtenía un tinte muy apreciado
en-tonces.
146. tal
vez pensaba el libertador en legumbres, al hablar de “abastos tiernos”.
biblioteca ayacucho
321
dentro de poco. Sería muy conveniente el tratar en
los papeles públicos147 sobre esta materia para guiar la atención pública sobre
los diferentes ramos que pudiéramos cultivar con suceso.
el café no volverá a levantar más su precio y, por
lo mismo, es preciso abandonarlo y, al mismo tiempo, dirigir nuestros trabajos
hacia otra parte para evitar una ruina más dolorosa y más tardía.
Siento mucho que el general ayala148 no sea de la
confianza de Vd. y, por lo mismo, no sé qué hacer con él. Vd. me dirá, pues, en
consecuencia, a lo que lo puedo destinar, pero sin olvidarse que ese caballero
es muy querido en la Guaira y que podemos perder en su mudanza. yo conozco a
ayala y es incapaz de una traición o una intriga siquiera, cualesquiera que
sean sus sentimientos. Nunca ha sido adicto a mí, pero el estimar la honradez
es un aliento para los otros de parte de quien juzga con impar-cialidad de sus
mismos enemigos. la Guaira no es una plaza de armas, sino una desgracia para
quien quiera defenderla, además ya debe haberse mostrado él cual es en esta
última circunstancia y, por lo mismo, podemos portarnos conforme a su conducta.
cada día recibo nuevas pruebas de respeto por los
pueblos de colom-bia. Dentro de ocho días estará instalado el nuevo gobierno.
la guerra con el Perú no será tan próxima como se
temió, porque los peruanos están casi perdidos. la expedición de españa se
confirma y debemos prepararnos para todo caso.
Soy de Vd. de todo corazón.
Bolívar
147. o
sea, los periódicos.
148. el
general Ramón ayala, prócer venezolano de la independencia.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
322
87
en carta dirigida al general José antonio Páez,
jefe superior de Venezuela, el 26 de agosto de 1828
desde bogotá, el libertador le expone algunas de sus ideas para lograr “el
equilibrio social, la libertad de todos y la
estabilidad del Gobierno”. en la continuación de
esa carta, escrita el día 27, bolívar se refiere a un asunto particular,
relacionado con las minas de aroa que deseaba vender
bogotá, 26 de agosto de 1828
a S.e. el general J.a. Páez.
Mi querido General:
ha VeNiDo eSte coRReo último y el anterior y no he
recibido carta de Vd., lo que he sentido mucho, pero, al mismo tiempo, hemos
recibido con mucho gusto el acta de caracas, de coro y otros lugares; todas de
acuerdo con la de la capital.
he hablado a Vd. en mi anterior del proyecto que
teníamos de dar una constitución provisoria a la República, llena de energía y
consultada, para consolidar el orden y dar estabilidad a la nación, con el
objeto de aprovechar las circunstancias que eran favorables para asentar un
sistema perpetuo, y no transitorio como es el de la dictadura, pero hubo quien
observara que no convenía por ahora tal paso, y solamente sería inútil la
publicación del decreto orgánico que se dará dentro de dos o tres días; en el
cual se establece el nuevo orden de cosas, fundado sobre un consejo de estado
compuesto de miembros de todos los departamentos actuales, a fin de que el
Gobierno esté informado de las necesidades de todos los pueblos de la
República. este consejo de estado organizará la República durante el nuevo
régimen que vamos a establecer, hasta que se reúna la representación nacional
en el año de 30.
Si este sistema provisorio no acomoda, el pueblo
podrá representar
biblioteca ayacucho
323
lo que quiera y pedir una constitución permanente y
propia para nuestro país, que ponga en armonía nuestras circunstancias con las
leyes funda-mentales. yo creo que el nuevo gobierno que se dé a la República
debe estar fundado sobre nuestras costumbres, sobre nuestra religión y sobre
nuestras inclinaciones, y últimamente, sobre nuestro origen y sobre nues-tra
historia. la legislación de colombia no ha tenido efecto saludable, porque ha
consultado libros extranjeros, enteramente ajenos de nuestras cosas y de
nuestros hechos. Por lo mismo, pues, el nuevo gobierno futuro no debe ser otro
que el que asegure nuestros derechos individuales y la perpetuidad del orden
social actual, pues es imposible, como Vd. me ha dicho antes de ahora, que
nuestra situación se mejore si no le damos al estado un sistema permanente,
sobre el cual cuenten los ciudadanos como la base de sus operaciones privadas.
el 28 del corriente daremos el decreto orgánico de
que estoy hablando, y veremos lo que el pueblo piensa de él; probablemente no
le gustará porque tienen antipatía a todo lo que promete o habla de congresos;
pero ahora es que debemos hablar de estos cuerpos colegiados, para que podamos
darle la forma conveniente al bien de la República.
ahora, digo, es que es preciso precipitarnos a
hacer lo que tiene menos favor, para que se vea que no abusamos de la opinión
pública, sino que la rectificamos prudentemente con ideas moderadas. Para que
un pueblo sea libre debe tener un gobierno fuerte, que posea medios suficientes
para librarlo de la anarquía popular y del abuso de los grandes. Del
contrape-so de estos dos cuerpos resulta el equilibrio social, la libertad de
todos y la estabilidad del Gobierno. Fundados en estas consideraciones será indispensable
formar un senado de personajes respetables y una cámara de diputados con
miembros escogidos por el pueblo, pero en corto nú-mero. el ejecutivo podría
recibir aquella consistencia anexa a su propia naturaleza, quiero decir, la
fuerza necesaria para mantener la paz pública entre tantos elementos de
discordia, de que se componen las sociedades y muy particularmente la nuestra,
cuyos individuos son enemigos natos de su propia existencia.
Sí, mi querido General, esta es la época oportuna
para que se autorice el gobierno a fin de que dé una constitución conveniente y
práctica y no de
DoctRiNa Del libeRtaDoR
324
esas ideales que nos han perdido y reducido a la
necesidad de escandalizar al mundo con nuestras operaciones políticas. Vd.,
pues, hará lo que tenga por conveniente en esta parte luego que la opinión
pública esté bastante preparada para dar este paso, el que debería ser
precedido por escritos públicos llenos de razón y de calor, a fin de que se
conozca la necesidad que tenemos de poner un término a una revolución tan
larga, tan compli-cada y tan desastrosa.
Bolívar
bogotá, agosto 27
hoy se publica el decreto orgánico y el general
Santander quedará
suprimido de la Vicepresidencia y, por lo mismo,
saldrá del país luego que
se concluya la causa del general Padilla, si no
sale complicado en ella. Mi hermana antonia hablará a Vd. para que se empeñe en
un asunto
que tengo pendiente con mis contrarios sobre las
minas de aroa, a fin de que se transen conmigo, pues no tienen derecho ninguno
y ellos ganan con la transacción, pues no tendré más pleito con ellos y no me
pagarán lo que me deben, en lo que les hago gracia, y aun les prestaré mi
protección, cuando sea posible. he vendido estas minas, y los compradores
exigen estos títulos sin ninguna contrariedad, para poder entrar en pacífica
po-sesión de ellas sin el menor reato que temer, y, mientras tanto, me están embromando
con que no están los títulos en forma y que hay oposición contra las tierras.
yo espero de Vd. este favor como uno de los mayores
que me puede hacer, y entre tanto soy de Vd. afectísimo amigo.
Bolívar
biblioteca ayacucho
325
88
ante el vacío de poder creado por la disolución de
la convención de ocaña, el libertador asume el mando supremo del estado y
dicta,
para normar su propia actuación, un Decreto
orgánico expedido el 27 de agosto de 1828 en bogotá
SiMÓN bolíVaR
libertador Presidente, etc., etc.
Considerando:
Que DeSDe PRiNciPio del año 1826, se manifestó un
deseo vivo de ver reformadas las instituciones políticas, el cual se hizo
general y se mostró con igual eficacia en toda la República, hasta haber
inducido al congreso de 1827 a convocar la Gran convención para el día 2 de
marzo del presente año, anticipando el período indicado en el artículo 119 de
la constitución del año 11o;
Considerando:
Que convocada la convención, con el objeto de
realizar las reformas deseadas, fue éste un motivo de esperar que se
restableciera la tranquilidad nacional;
Considerando:
Que la convención reunida en ocaña el día 9 de
abril de este año, declaró solemnemente, y por unanimidad de sufragio, la
urgente necesidad de reformar la constitución;
DoctRiNa Del libeRtaDoR
326
Considerando:
Que esta declaración solemne de la representación
nacional, convocada y reunida para resolver previamente sobre la necesidad y
urgencia de las reformas, justificó plenamente el clamor general que las había
pedido, y por consiguiente puso el sello al descrédito de la misma
constitución;
Considerando:
Que la convención no pudo ejecutar las reformas que
ella misma había declarado necesarias y urgentes, y que antes bien se disolvió,
por no haber podido convenir sus miembros en los puntos más graves y
cardinales;
Considerando:
Que el pueblo en esta situación, usando de los
derechos esenciales que siempre se reserva para libertarse de los estragos de
la anarquía, y proveer del modo posible a su conservación y futura prosperidad,
me ha encargado de la Suprema Magistratura para que consolide la unidad del
estado, restablezca la paz interior y haga las reformas que se consideren
necesarias;
Considerando:
Que no me es lícito abandonar la patria a los
riesgos inminentes que corre; y que, como magistrado, como ciudadano y como
soldado, es mi obligación servirla;
Considerando:
en fin, que el voto nacional se ha pronunciado
unánime en todas las provincias, cuyas actas han llegado ya a esta capital, y
que ellas componen la gran mayoría de la Nación;
Después de una detenida y madura deliberación, he
resuelto encar-
biblioteca ayacucho
327
garme, como desde hoy me encargo, del Poder Supremo
de la República, que ejerceré con las denominaciones de libertador-Presidente,
que me han dado las leyes y los sufragios públicos; y expedir el siguiente
DecReto oRGáNico
título i
Del Poder Supremo
art. 1o –al Jefe Supremo del estado corresponde:
1o establecer y conservar el orden y tranquilidad
interior, y asegurar el estado contra todo ataque exterior.
2o Mandar las fuerzas de mar y tierra.
3o Dirigir las negociaciones diplomáticas, declarar
la guerra, celebrar tratados de paz y amistad, alianza y neutralidad, comercio
y cualesquiera otros con los Gobiernos extranjeros.
4o Nombrar para todos los empleos de la República,
y remover o relevar a los empleados cuando lo estime conveniente.
5o expedir los decretos y reglamentos necesarios de
cualquiera natu-raleza que sean, y alterar, reformar o derogar las leyes
establecidas.
6o Velar sobre todos los decretos y reglamentos,
así como las leyes que hayan de continuar en vigor, sean exactamente ejecutados
en todos los puntos de la República.
7o cuidar de la recaudación, inversión y exacta
cuenta de las Rentas Nacionales.
8o hacer que la justicia se administre pronta e
imparcialmente por los tribunales y juzgados, y que sus sentencias se cumplan y
ejecuten.
9o aprobar o reformar las sentencias de los
consejos de Guerra y tribunales Militares en las causas criminales seguidas
contra oficiales de los ejércitos y de la Marina Nacional.
10o conmutar las penas capitales con dictamen del
consejo de estado, que se restablece por este decreto, y a propuesta de los
tribunales que las hayan decretado, u oyéndolos previamente.
11o conceder amnistías o indultos generales o
particulares; y disminuir
DoctRiNa Del libeRtaDoR
328
las penas cuando lo exijan grandes motivos de
conveniencia pública, oído siempre el consejo de estado.
12o conceder patentes de corso y represalia.
13o ejercer el poder natural como jefe de la
administración General de la República, en todos sus ramos, y como encargado
del Poder Supremo del estado.
14o Presidir, en fin, cuando lo tenga por
conveniente, el consejo de estado.
art. 2o –en el ejercicio del Poder ejecutivo será
auxiliado con las luces y dictamen de un consejo de Ministros.
título ii
Del Ministerio de estado y consejo de Ministros
art. 3o –el consejo de Ministros se compone de un
Presidente y de los Ministros Secretarios de estado.
art. 4o –el Ministerio de estado se distribuye en
los seis departamentos siguientes: del interior o Gobierno; de Justicia; de
Guerra; de Marina; de hacienda; de Relaciones exteriores.
un decreto organizará el Ministerio y sus
departamentos, y hará la distribución de sus despachos.
el libertador-Presidente puede encargar a un
Ministro el servicio de dos o más Secretarías.
art. 5o –cada Ministro es el jefe de su respectivo
departamento, y ór-gano preciso para comunicar las órdenes que emanen del Poder
Supremo. Ninguna orden expedida por otro conducto, ni decreto alguno que no
esté autorizado por el respectivo Ministro, debe ser ejecutado por ningún
funcionario, tribunal ni persona privada.
art. 6o –los Ministros Secretarios de estado son
responsables en todos los casos que falten al exacto cumplimiento de sus
deberes, en los cuales serán juzgados en conformidad con un decreto especial
que se dará sobre la materia.
art. 7o –en los casos de enfermedad, ausencia o
muerte del Presiden-te del estado, se encargará del Gobierno de la República el
Presidente
biblioteca ayacucho
329
del consejo de Ministros; y su primer acto, en el
último caso, será el de convocar la Representación Nacional para dentro de un
término que no exceda de ciento cincuenta días.
título iii
Del consejo de estado
art. 8o –el consejo de estado se compone del
Presidente del consejo de Ministros, de los Ministros Secretarios de estado, y
al menos de un consejero por cada uno de los actuales departamentos de la
República. art. 9o –cuando el libertador no presida el consejo de estado, lo
hará el Presidente del consejo de Ministros.
art. 10o –corresponde al consejo de estado:
1o Preparar todos los decretos y reglamentos que
haya de expedir el Jefe del estado, ya sea tomando la iniciativa, o a propuesta
de los Minis-tros respectivos, o en virtud de órdenes que se le comuniquen al
efecto: un reglamento especial que se dará el consejo, previa la aprobación del
Gobierno, fijará las reglas de proceder a su propia política.
2o Dar su dictamen al Gobierno, en los casos de
declaración de guerra, preliminares de paz, ratificación de tratados con otras
naciones, en los de los números 9o, 10o y 11o, del artículo 2, título i, de
este Decreto, y en todos los demás arduos en que se le pida.
3o informar sobre las personas de aptitud y mérito
para las prefecturas y gobiernos de las provincias, para jueces y de la alta
corte, cortes de apelación y de los demás tribunales y juzgados; para los
arzobispados, obispados, dignidades, canonjías, raciones y medias raciones de
las igle-sias metropolitanas y catedrales, y para jefes de las oficinas
superiores y principales.
título iV
De la organización y administración del territorio
de la República
art. 11o –el territorio de la República para su
mejor administración se
DoctRiNa Del libeRtaDoR
330
distribuirá en prefecturas, que serán demarcadas
con dictamen del consejo de estado luego que se reúna.
art. 12o –el jefe de cada prefectura será un
Prefecto.
art. 13o –los Prefectos son los jefes superiores
políticos en sus res-pectivos distritos, y en ellos los agentes naturales e
inmediatos del Jefe del estado: sus funciones y deberes son los que atribuyen
las leyes a los intendentes.
art. 14o –Quedan suprimidas las intendencias de los
departamentos: cada provincia será administrada por un Gobernador, cuyas
funciones y deberes son las que se detallan en las leyes, y cuya clasificación
se hará por un decreto especial.
título V
De la administración de justicia
art. 15o –la justicia será administrada en nombre
de la República y por autoridad de la ley, por una alta corte, cortes de
apelación y Juzgados de Primera instancia, tribunales de comercio, cortes de
almirantazgo y tribunales Militares.
art. 16o –Será una de las primeras atenciones del
consejo de estado consultar los decretos orgánicos de los tribunales y
Juzgados, así como lo conveniente sobre el establecimiento de jueces de hecho,
tribunales de policía correccional y organización del ministerio público.
título Vi
Disposiciones generales
art. 17o –todos los colombianos son iguales ante la
ley, e igualmente admisibles para servir todos los empleos civiles,
eclesiásticos y militares. art. 18o –la libertad individual será igualmente
garantizada, y ninguno será preso por delitos comunes sino en los casos
determinados por las leyes, previa información sumaria del hecho y orden
escrita de la autoridad com-petente. Mas no se exigirán estos requisitos para
los arrestos que ordene
biblioteca ayacucho
331
la policía como pena correccional, ni para los que
la seguridad pública haga necesarios en casos de delitos de estado.
art. 19o –la infamia que irrogue alguna pena, nunca
se extenderá a otro que al delincuente.
art. 20o –todos tienen igual derecho para publicar
y hacer imprimir sus opiniones sin previa censura, conformándose a las
disposiciones que reprimen los abusos de esta libertad.
art. 21o –todas las propiedades son igualmente
inviolables: y cuando el interés público, por una necesidad manifiesta y
urgente, hiciere forzoso el uso de alguna, siempre será con calidad de justa
indemnización.
art. 22o –es libre a los colombianos todo género de
industria, excepto en los casos en que la ley restrinja esta libertad en
beneficio público.
art. 23o –los colombianos tienen expedito el
derecho de petición, conformándose a los reglamentos que se expidan sobre la
materia.
art. 24o –Son deberes de los colombianos vivir
sometidos al Gobierno, y cumplir con las leyes, decretos, reglamentos e
instrucciones del Poder Supremo, y velar por que se cumplan: respetar y
obedecer a las autoridades; contribuir para los gastos públicos en proporción a
su fortuna; servir a la patria y estar prontos en todo tiempo a defenderla,
haciéndolo hasta el sacrificio de su reposo, de sus bienes y de su vida, si
fuere necesario.
art. 25o –el Gobierno sostendrá y protegerá la
religión católica, apos-tólica, romana, como la religión de los colombianos.
art. 26o –el presente decreto será promulgado y
obedecido por todos como ley constitucional del estado, hasta que, reunida la
representación nacional, que se convocará para el 2 de enero de 1830, dé ésta
la consti-tución de la República.
Dado en el Palacio de Gobierno de bogotá, a 27 de
agosto de 1828-18o de la independencia; y refrendado por los Ministros
Secretarios de estado.
Simón Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
332
Por el libertador-Presidente de colombia.
el secretario del interior, José M. Restrepo
el secretario de Guerra, Rafael urdaneta
el secretario de Relaciones exteriores, estanislao Vergara
el secretario interino de hacienda, Nicolás M. tanco
biblioteca ayacucho
333
89
a mediados de diciembre de 1828, el libertador tomó
un breve reposo en el lugar de boyacá, en la Sabana
de bogotá,
no lejos de la capital. Desde allí le escribió el
día 16 una carta oficiosa al doctor estanislao Vergara, ministro de Relaciones
exteriores, quien se hallaba en bogotá. entre otros temas, bolívar se refiere a
la necesidad de informar a la opinión pública a fin de evitar
que tomen vuelo ciertas calumnias
boyacá, 16 de diciembre de 1828
Señor estanislao Vergara, ministro de Relaciones
exteriores.
Mi querido amigo:
DeVuelVo a VD. la caRta, que se sirvió incluirme,
del señor Medina, al cual deben asignarse los cincuenta pesos que solicita para
gastos de suscripción a varios periódicos. las noticias que comunica a Vd. el
señor Medina son, a la verdad, interesantes. todo hace prever una gran crisis
en México.
tenga Vd. la bondad de contestar al señor Patricio
Macaulay (cuyas cartas incluyo a Vd.) que en la historia de colombia se ha
hecho mención honrosa de su hermano; pero que hasta ahora no se ha dado una ley
de recompensas a las familias de los que han sellado con su sangre la libertad
o independencia de colombia; que tan luego como el congreso decida sobre este
particular podrá hacer el recurso que estime conveniente.
Doy a Vd. las gracias por sus afectuosas
expresiones; y me atrevo a rogar a Vd. que, a imitación mía, no abandone su
puesto. Por lo mismo que preveo los grandes peligros a que está expuesta la
República, tan lejos de abandonarla he pensado hacer los mayores esfuerzos por
libertarla de sus enemigos internos y externos, a fin de presentar abundantes
elementos a la representación nacional, con que pueda dar al país la
organización que
DoctRiNa Del libeRtaDoR
334
crea más adaptable y conveniente a sus mismas
circunstancias. Vd., pues, debe conservar su posición y trabajar desde ella con
asiduidad para evitar a colombia mayores males que serían consiguientes si se
la abandonase a sí misma, o más bien, a sus más implacables enemigos.
ya sabrá Vd. que los diferentes correos no han
traído nada de grande interés. con todo, la guerra de opinión que han intentado
en el cauca, obando y lópez, y en Maturín, los castillos, etc., exige encaminar
la opinión con justicia y veracidad. No se oye otra cosa sino que soy un
ti-rano de mi patria y que sólo aspiro a edificar un trono imperial sobre los
escombros de la libertad de colombia. aunque mis amigos (que lo son todos los
hombres de juicio) se ríen de estas calumnias, ellas cunden en el pueblo inocente
e incauto; medran a la sombra del partido sordo de los convencionistas; y
cuando menos pensásemos aparecerían estas impostu-ras revestidas de un carácter
colosal, que se harían dueñas de la opinión pública. los papeles ingleses, los
de estados unidos y quién sabe qué otros hablan en el mismo sentido de una
monarquía. es, pues, de primera importancia refutar estas opiniones falsas,
totalmente falsas; desmentir a los impostores con la acritud, precisión y
energía que merecen; desengañar a la nación entera y prometerles que en el año
próximo verán reunida la representación nacional con una plenitud de libertad y
de garantías de que no gozó jamás. haga Vd. que se publiquen algunos artículos
en la gaceta u otros papeles con el indicado objeto, y que sean escritos con
candor, pero con el fuego de la indignación que excita la calumnia y la
demagogia.
Sírvase Vd. retornar mis afectuosas expresiones a
mi señora teresa c.p.b.
Se repite de Vd. afmo. amigo de corazón.
Bolívar
biblioteca ayacucho
335
90
con el título de “una mirada sobre la américa
española” el libertador redactó un artículo destinado a ser publicado en un
periódico o en un folleto. en este texto –cuya autoría por bolívar es
indubitable, aunque en el cuerpo del escrito se mencione al libertador en
tercera persona– se analiza con descarnada sinceridad la situación que entonces
imperaba en las naciones hispanoamericanas. el artículo carece de fecha, pero
debe ser de los meses de abril-junio de 1829
uNa MiRaDa SobRe la aMÉRica eSPaÑola
eMPezaReMoS eSte boSQueJo por la República
argentina, no por-que se halle a la vanguardia de nuestra revolución, como lo
han querido suponer con sobra de vanidad sus mismos ciudadanos; sino porque es
la que está más al sur, y al propio tiempo presenta las vistas más notables en
todo género de revolución anárquica.
el 15 de mayo de 1810, dio principio a su carrera
política la ciudad de buenos aires149. Su ejemplo no cundió en el resto de las
provincias; siendo por lo mismo necesario emplear la fuerza para obligar a
seguir la causa de la rebelión. las tropas de buenos aires, en su marcha, dan
el primer paso de severidad y desconocimiento fusilando al virrey liniers, que
antes había librado aquel país de las tropas inglesas. al propio tiempo se
empezó a perseguir a los pastores de la iglesia en la persona de un obispo, que
no tenía más culpa que la de ser fiel a sus juramentos.
continuando sus operaciones las tropas que mandaba
el representante del pueblo, castelli, llegan hasta el Desaguadero en el
término de seis meses. tan venturosos preludios anunciaban la suerte más
próspera a la República argentina. Mas, fuese la inexperiencia de aquel jefe
revolucio-nario; o bien, la ignorancia absoluta de conocimientos militares y
políticos
149. la
fecha en que triunfó en buenos aires la revolución fue el 25 de mayo de 1810,
al quedar constituida la Junta presidida por cornelio Saavedra. es cierto que
el proceso se había iniciado una semana antes.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
336
por parte del pueblo y ejército, lo cierto es que
muy pronto el filósofo expedicionario fue destruido con todas sus tropas en las
cercanías del Desaguadero, y perseguidas sus reliquias hasta córdoba. Desde
aquella época, sus desastres se han sucedido gradualmente y sin interrupción.
Sólo un hombre ha tenido el Río de la Plata capaz
de servir a su patria con virtudes y talentos. el señor Saavedra se mostró,
desde luego, digno de presidir los destinos de aquella república; pero muy
pronto la muerte robó a su país la única esperanza que le quedaba. No más
orden, no más concierto hubo desde aquel día en los negocios argentinos. el
Gobierno Federal se puso en posesión de la tierra, que debiera ser su víctima.
todas las provincias recobraron la soberanía local que Dios ha dado a cada hom-bre
para sí, mas renunciada tácitamente en la sociedad, que se encarga, desde
luego, de salvar a sus individuos. Nada es tan peligroso como la incoherencia
del derecho natural con el sistema político. cada provincia se rige por sí
misma: ninguna expedición militar dejó de sucumbir con humillación. los pueblos
se armaban recíprocamente (sic) para combatirse como enemigos: la sangre, la
muerte y todos los crímenes eran el patrimonio que les daba la federación
combinada con los apetitos desenfrenados de un pueblo que ha roto sus cadenas y
desconoce las nociones del deber y del derecho, y que no puede dejar de ser
esclavo sino para hacerse tirano.
Se turban todas las elecciones con tumultos o con
intrigas. Muchas veces los soldados armados vienen a votar en formación, como
no se hiciera ni en la primitiva Roma, ni en la isla de haití. todo lo decide
la fuerza, el partido o el cohecho150; ¿con qué miras?: para mandar un
instante, entre las alarmas, los combates y los sacrificios. casi todos los
magistrados son reemplazados por vencedores ensangrentados; llegando los
primeros a sufrir tan desgraciada suerte, que eran desterrados o proscritos, y
aun asesinados. Raras eran las elecciones en que no interviniesen iconcinos151
espantosos; y todavía más raros los magistrados que dejaban su puesto en el
período señalado por la ley, y que fueran sucedidos por los electos
constitucionalmente.
150. “cohecho”
equivale a soborno.
151. “iconcinos”
equivale a desórdenes, desmanes.
biblioteca ayacucho
337
apenas nos acordamos del señor Rodríguez,
gobernador de buenos aires, que precedió al señor Rivadavia. y ¿cómo entró el
primero en su mando? a fuerza de armas, de saqueos, de muertes. Rivadavia no
pudo mantenerse en el puesto la mitad del período legal: renunció, casi forzado
por el descrédito de su administración y por el partido que se le oponía. No
obstante esto, sus intrigas no han dejado respirar al señor Dorrego, que ocupó
su puesto después que el señor lópez fue presidente pocos meses.
llamado Dorrego a la dirección general de la
República por el clamor de todas las provincias, y de buenos aires mismo,
mantuvo la guerra con el emperador del brasil con tesón y con lustre. cuando
recibió el mando, la causa pública se hallaba desesperanzada, careciendo el
Gobierno de recursos, de hombres y de fuerzas militares. Por estos
inconvenientes fue que Rivadavia renunció su puesto; y no contento con cometer
este acto de debilidad, suscita nuevas disputas cuando llega el momento de la
paz con el brasil: entonces se anima a llamar al general lavalle, hombre
atrevido y sin moral, digno soldado de catalina. Su carrera ha sido por los
grados que conducen un delincuente al patíbulo.
cuando soldado, fue insubordinado; luego, oficial
revoltoso; después, jefe asesino y saqueador, como lo lamenta ica; últimamente,
rebelde pa-rricida del jefe de su patria. Él ha usurpado la autoridad suprema,
con la esperanza, sin duda, de recibir la legitimidad por el crimen legal de
los viles diputados del pueblo, que consagrarán, como en México, la abominable
conducta de hombre tan depravado.
Seamos justos, sin embargo, con respecto al Río de
la Plata. lo que acabamos de referir no es peculiar de este país: su historia
es la de la américa española. ya veremos los mismos principios, los mismos
medios, las mismas consecuencias en todas las repúblicas, no difiriendo un país
de otro sino en accidentes modificados por las circunstancias, las cosas y los
lugares.
observaremos en toda la generalidad de la américa
un solo giro en los negocios públicos; épocas iguales según los tiempos y las
circunstancias, correspondientes a otras épocas y circunstancias de los nuevos
estados. en ninguna parte las elecciones son legales, en ninguna se sucede el
DoctRiNa Del libeRtaDoR
338
mando por los electos según la ley. Si buenos aires
aborta un lavalle, el resto de la américa se encuentra plagado de lavalles. Si
Dorrego es asesinado, asesinatos se perpetran en México, bolivia y colombia: el
25 de septiembre está muy reciente para olvidarlo. Si Pueyrredón se roba el
tesoro público no falta en colombia quien haga otro tanto. Si córdoba y
Paraguay son oprimidos por hipócritas sanguinarios, el Perú nos ofrece al
general la Mar cubierto con una piel de asno, mostrando la lengua sedienta de sangre
americana y las uñas de un tigre. Si los movimientos anárquicos se perpetran en
todas las provincias argentinas, chile y Guatemala nos escandalizan de tal
manera que apenas nos dejan esperanzas de calma. allá Sarratea, Rodríguez,
alvear, fuerzan su país a recibir bandidos en la capital con el nombre de
libertadores; en chile, los carreras y sus secuaces cometen actos semejantes en
todo. Freire, director, destruye su propio gobierno y constituye la anarquía
por incapacidad para mandar; y por lo-grarlo, comete con el congreso violencias
extremas. urriola impone la ley al cuerpo legislativo, habiendo antes derrotado
las tropas del Gobierno, y al director mismo que las conduce con decoro. ¿y
cuál es el atentado de que es inocente Guatemala? Se despojan las autoridades
legítimas; se rebelan las provincias contra la capital; se hacen la guerra
hermanos con hermanos (por lo mismo que los españoles les habían ahorrado este
azo-te), y la guerra se hace a muerte; las aldeas se baten contra las aldeas;
las ciudades contra las ciudades, reconociendo cada una su gobierno y cada
calle su nación. ¡todo es sangre, todo espanto en centro-américa!
aunque es cierto que en buenos aires los
magistrados suelen no durar tres días, también lo es que bolivia acaba de
seguir este detestable ejem-plo. Se había separado apenas el ilustre Sucre de
este desgraciado país, cuando el pérfido blanco toma por intriga el mando, que
pertenecía de derecho al general Santa cruz; sin permanecer en él cinco días,
es preso y muerto por una facción, y a ésta sucede un jefe legítimo, y a
Velazco sucede nuevamente Santa cruz, teniendo así la infeliz bolivia cuatro
jefes distintos en menos de dos semanas. ¡el bajo imperio sólo presentaría tan
monstruosos acontecimientos para oprobio de la humanidad!
Notamos con sorpresa la subdivisión casi infinita
del territorio argen-tino, cuyo estado nos parece, hasta cierto punto, igual al
de los antiguos
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barones, viniendo a ser en el orden de la libertad
esta federación, lo que en la monarquía el sistema feudal. aquellos imponían
pechos152, construían castillos, gobernaban a su modo, para desconocer al
soberano y aun com-batirlo. buenos aires, chile y Guatemala imitan y superan
las prácticas y las doctrinas de los antiguos señores; viéndose, de este modo,
encontrarse los extremos por los mismos motivos de ambición individual.
Mas, lo que acaba de pasar en México nos parece muy
superior a todo lo que, con dolor, hemos indicado del Río de la Plata y del
resto de la américa. ceda, pues, buenos aires a la opulenta México ahora
ciu-dad leperada153. Sí; los horrores más criminales inundan aquel hermoso
país: nuevos sanculotes154, o más bien descamisados, ocupan el puesto de la
magistratura y poseen todo lo que existe. el derecho casual de la usurpación y
del pillaje se ha entronizado en la capital como rey, y en las provincias de la
Federación. un bárbaro de las costas del Sur, vil aborto de una india salvaje y
de un feroz africano, sube al puesto supremo por sobre dos mil cadáveres y a
costa de veinte millones arrancados a la pro-piedad. No exceptúa nada este
nuevo Dessalines: lo viola todo; priva al pueblo de su libertad, al ciudadano
de lo suyo, al inocente de la vida, a las mujeres del honor. cuantas maldades
se cometen, son por su orden, o por su causa. No pudiendo ascender a la
magistratura por la senda de las leyes y de los sufragios públicos, se asocia
al general Santana, el más protervo de los mortales. Primero, destruyen el
imperio y hacen morir al emperador, como que ellos no podían abordar al trono;
después establecen la Federación de acuerdo con otros demagogos, tan inmorales
como ellos mismos, para apoderarse de las provincias y aun de la capital.
entran en la sociedad de los masones con la mira de juntar prosélitos: estos
aterran al general bravo, rival digno de competir con hombres de bien; y como
su virtud les perjudicaba, le expulsan de su país con centenares de oficiales
beneméritos, por desavenencias que suscitaron para destruirle.
152. o
sea, impuestos, tributos.
153. en
México se aplicaba el calificativo de “lépero” a las personas soeces e
ineducadas.
154. alusión
a los revolucionarios franceses de la plebe.
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340
Se niegan los sufragios generales a un soldado
feroz que, semejante a Pizarro, no conoce las letras. la inmensa mayoría del
pueblo vota, ya que bravo está ausente, por el general Pedraza, conforme la
constitución y a las esperanzas de todos. el ambicioso guerrero no se detiene
por crímenes: de acuerdo con Victoria, presidente que rebaja el mando,
ensangrienta la capital, y arrojando toda la canalla sobre el pueblo
propietario, inundan la más hermosa ciudad de américa de todo lo que hay de más
soez sobre la tierra. los asquerosos léperos, acaudillados por generales de su
calaña, Guerrero, lobato y Santana, se apoderan de todo, y semejantes a los
sol-dados de atila en Roma, despedazan y aniquilan su libertad, su gobierno y
su opulencia. ¡Qué hombres, o qué demonios son estos! De un cabo a otro, el
Nuevo Mundo parece un abismo de abominación; y si faltara algo para completar
este espantoso caos, el Perú, con demasía, sería bastante para llenarlo.
cómplice de sus tiranos durante la guerra de la independencia, sin conseguir
todavía bien la libertad, el Perú se anticipa a rasgar su propio seno en los
primeros días de su existencia. el bizarro general San Martín, a la cabeza de
los chilenos y de los argentinos, expulsa a los españoles desde trujillo hasta
ica. Para lima, no había más Perú que libertar, y al punto se empeñan algunos
en deshacerse de San Martín, cuyos servicios necesitan con mayor urgencia. este
acto de ingratitud rompe la carrera política del Perú y sigue al galope hasta
Girón, donde viene a consumarse la obra más execrable… continuemos.
luna Pizarro (digno de ambos nombres) odiando a
Riva-agüero y a torre-tagle, se conjura con ellos para expulsar a San Martín.
logrado esto, no pretende el triunvirato dividirse entre sí el imperio de los
incas, sino poseerlo cada uno, todo entero, pero sin combatir, ni contraer
mé-rito para obtenerlo. luna Pizarro opone la Mar a los otros: triunfa con
facilidad de dos rivales menos perversos que él pero más desacreditados y más
inmorales. conducido la Mar por su pedagogo, pierde por medio de alvarado el
ejército de San Martín en torata y Moquegua, para abrir las puertas del país a
los españoles. entonces el general Santa cruz, de acuerdo con Riva-agüero,
depone al traidor la Mar obligándole a salir del Perú como tránsfuga. estos
nuevos jefes piden a colombia los auxiliares, que la Mar había devuelto
maliciosamente a su patria, para que no le
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impidiesen su traición. Van los colombianos de
nuevo al Perú, a libertar al país de sus enemigos. el presidente Riva-agüero,
depuesto y proscrito por el congreso, ofrece a los españoles venderles la
patria. el congreso nombra a torre-tagle presidente; y, ¿quién lo creyera?,
también llama a los españoles y pone en su poder a lima y el callao: y he aquí
el triunvirato más traidor que se conoce en la historia. Nunca, nunca
ciertamente, se habrán visto tres jefes sucesivos de una misma nación
entregarla todos tres a los más crueles enemigos de su independencia y
existencia política.
Vuelve el libertador a colombia, dejando el Perú
descaudillado: por esto le sigue muy de cerca la noticia de la insurrección de
los auxiliares de lima; y ¿qué hace el Gobierno del Perú en estas
circunstancias?, se decide, sin vacilar, a mandar estos traidores a su país,
para que le roben una gran parte de su territorio, y se lo vendan por una suma
que le ofrece al infame bustamante. el general la Mar, súbdito del Perú, ayuda
pode-rosamente este movimiento revolucionario, de modo que bien pronto se apodera
de Guayaquil y se hace nombrar de sus amigos y parientes, jefe de aquel
departamento.
Por esta inaudita perfidia le nombra el congreso
del Perú, o luna Pizarro, presidente de la República. No pierde tiempo este
indigno colom-biano155, y poniendo en acción toda su actividad, invade a
bolivia en plena paz y comete actos atroces de política para hacerle después
con mayores fuerzas la guerra a su patria. la declara al fin, desola el suelo
donde nació, manda pillar la ciudad en que vio la luz primera, y extiende el
dominio de las hostilidades hasta donde no lo llevan los mismos bárbaros. Pero
no arruina menos al Perú con sus atentados.
tan cobarde como parricida, huye de Guayaquil como
un atolondrado que no sabe lo que hace; huye de un niño que mandaba un puñado
de soldados; huye en Saraguro de veinte hombres de yaguachi, con toda la
reserva de su ejército; huye en Portete de este mismo batallón y más aun de su
comandante alzuru. llega a Girón, se ve perdido, firma un tratado, que viola al
punto que salva su vida de la venganza de colombia, y nos
155. lo
llama “colombiano” (en el sentido de grancolombiano) porque el general José de
la Mar había nacido en cuenca (ecuador).
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hace de nuevo guerra mortal, para corresponder a
nuestra generosidad magnánima.
No hay buena fe en américa, ni entre las naciones.
los tratados son papeles; las constituciones libros; las elecciones combates;
la libertad anarquía; y la vida un tormento.
esta es, americanos, nuestra deplorable situación.
Si no la variamos, mejor es la muerte: todo es mejor que una relucha
indefinible, cuya indig-nidad parece acrecer por la violencia del movimiento y
la prolongación del tiempo. No lo dudemos: el mal se multiplica por momentos,
amena-zándonos con una completa destrucción. los tumultos populares, los
alzamientos de la fuerza armada, nos obligarán al fin a detestar los mismos
principios constitutivos de la vida política. hemos perdido las garantías
individuales, cuando por obtenerlas perfectas habíamos sacrificado nues-tra
sangre y lo más precioso de lo que poseíamos antes de la guerra; y si volvemos
la vista a aquel tiempo, ¿quién negará que eran más respetados nuestros
derechos? Nunca tan desgraciados como lo somos al presente. Gozábamos entonces
de bienes positivos, de bienes sensibles: entre tanto que en el día la ilusión
se alimenta de quimeras; la esperanza, de lo futuro; atormentándose siempre el
desengaño con realidades acerbas.
bástennos, pues, veinte años hostiles, dolorosos,
mortales. ansiamos por un gobierno estable, consecuente con nuestra situación
actual, análogo a la índole del pueblo y sobre todo que nos aleje de esta feroz
hidra de la discordante anarquía, monstruo sanguinario que se nutre de la
sustancia más exquisita de la República, y cuya inconcebible condición reduce a
los hombres a tal estado de frenesí, que a todos inspira amor desenfrenado del
mando absoluto y al mismo tiempo odio implacable a la obediencia legal.
el retrato de esta quimera es el de la revolución
que hemos pasado ya, aunque nos aguarda todavía, si todos no alentamos con
vigor enérgico el cuerpo social que está para abismarse. la patria nos espera
el día del congreso, para imponernos el deber de salvarla, y dirá:
“¡colombianos! Mucho habéis sufrido, y mucho sacrificado sin provecho, por no
haber acertado en el camino de la salud. os enamorasteis de la libertad,
deslum-brados por sus poderosos atractivos; pero como la libertad es tan
peligrosa
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como la hermosura en las mujeres, a quienes todos
seducen y pretenden, por amor, o vanidad, no la habéis conservado inocente y
pura como ella descendió del cielo. el poder, enemigo nato de nuestros
derechos, ha excitado las ambiciones particulares de todas las clases del
estado. el se-gundo magistrado de la República ha asesinado al primero; la 3a
División ha invadido al Sur; Pasto se ha rebelado contra la República; el Perú
ha desolado el territorio de sus bienhechores, y casi no hay provincia que no haya
abusado de la fuerza o de sus derechos. todo ha sido en este período malhadado,
sangre, confusión y ruina; sin que os quede otro recurso que reunir todas
vuestras fuerzas morales para constituir un Gobierno que sea bastante fuerte
para oprimir la ambición y proteger la libertad. De otro modo seréis la burla
del mundo y vuestra propia víctima”.
¡oigan! ¡oigan! el grito de la patria los
magistrados y los ciudadanos, las provincias y los ejércitos para que, formando
todos un cuerpo impene-trable a la violencia de los partidos, rodeemos a la
representación nacional con la virtud, la fuerza y las luces de colombia.
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91
Desde el campo de buijó, frente a Guayaquil
–ciudad ocupada entonces por fuerzas peruanas–,
el libertador le escribe
el 13 de julio de 1829 al doctor estanislao
Vergara, ministro
de Relaciones exteriores de colombia la Grande y
miembro del consejo de Gobierno en bogotá.
al analizar la situación política, bolívar
considera tres opciones: la disolución de la Gran colombia, el establecimiento
de un gobierno vitalicio basado en la constitución boliviana y la entronización
de un príncipe extranjero. esta última posibilidad, que había sugerido el
consejo de Gobierno, no le parece viable
campo de buijó, 13 de julio de 1829
al señor doctor estanislao Vergara, etc., etc.,
etc.
Mi querido amigo:
he RecibiDo la aPReciable caRta de Vd. de 8 de
junio último, y quedo enterado de cuanto me dice de Francia, estados unidos, y
de nues-tras buenas elecciones en esos cantones, con todas las demás
reflexiones que Vd. me hace con respecto a nuestra américa.
Pienso como Vd. que el continente americano va
señalándose de una manera tan escandalosa, que no puede menos que alarmar a la
europa para sostener el orden social. Nosotros que hemos sido los más
juiciosos, ve Vd. por qué casualidad vamos como vamos y que no podemos inspirar
alguna confianza a nadie. Me ha tenido tan melancólico estos días la
pers-pectiva de la américa, que ni la caída de la Mar y los servicios que nos
ha hecho el Perú en su mudanza me han consolado; y, antes por el contrario, han
aumentado mi pena, porque esto nos dice claramente que el orden, la seguridad,
la vida y todo se aleja cada vez más de esta tierra condenada
biblioteca ayacucho
345
a destruirse ella misma y ser esclava de la europa.
esto lo creo infalible porque esta inmensa revolución no la encadena nadie.
convencido de esto, soy de opinión que lo que más que se puede lograr en este
congreso156 es una ley fundamental que durará muy poco y que yo mismo tendré
grande dificultad para sostenerla.
yo he dicho hasta ahora a Vds., sí, sí a todo
cuanto me han propuesto sin atreverme a dar mi opinión verdadera, temiendo que
interceptaran mis cartas y se prevalieran de ellas para hacer la guerra al
mismo gobierno y alarmar la multitud contra el consejo.
Mi opinión es vieja, y por lo mismo creo haberla
meditado mucho. Primero.– No pudiendo yo continuar por mucho tiempo a la cabeza
del Gobierno, luego que yo falte, el país se
dividirá en medio de la guerra civil y de los desórdenes más espantosos.
Segundo.– Para impedir daños tan horribles, que
necesariamente de-ben suceder antes de diez años, es preferible dividir el país
con legalidad, en paz y buena armonía.
tercero.– Si los representantes del pueblo en el
congreso juzgan que esta providencia será bien aceptada por éste, deben
verificarlo lisa y llanamente, declarando, al mismo tiempo, todo lo que es
concerniente a los intereses y derechos comunes.
cuarto.– en el caso de que los representantes no se
juzguen bastan-temente autorizados para dar un paso tan importante, podrían
mandar pedir el dictamen de los colegios electorales de colombia, para que
estos digan cuál es su voluntad y sus deseos; y, conforme a ellos, dar a
colombia un gobierno.
Quinto.– No pudiéndose adoptar ninguna de estas
medidas porque el congreso se oponga a ellas, en este extremo solamente debe
pensarse en un gobierno vitalicio como el de bolivia157, con un Senado
hereditario
156. Se
refiere al congreso de colombia la Grande, ya convocado, el cual iba a reunirse
en bogotá en 1830.
157. es
decir, como el propuesto por el propio libertador en su proyecto de
constitución para bolivia.
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346
como el que propuse en Guayana158. esto es todo
cuanto podemos hacer para consultar la estabilidad del Gobierno, estabilidad
que yo juzgo qui-mérica entre Venezuela y Nueva Granada, porque en ambos países
existen antipatías que no se pueden vencer. el partido de Páez y el de
Santander están en este punto completamente de acuerdo, aunque el resto del
país se oponga a estas ideas.
el pensamiento de una monarquía extranjera para
sucederme en el mando, por ventajosa que fuera en sus resultados, veo mil
inconvenientes para conseguirla (sic):
Primero.– Ningún príncipe extranjero admitirá por
patrimonio un principado anárquico y sin garantías.
Segundo.– las deudas nacionales y la pobreza del
país no ofrecen medios para mantener un príncipe y una corte miserablemente.
tercero.– las clases inferiores se alarmarán,
temiendo los efectos de la aristocracia y de la desigualdad.
y cuarto.– los generales y ambiciosos de todas
condiciones, no podrán soportar la idea de verse privados del mando supremo.
No he hablado de los inconvenientes europeos,
porque pudiera darse el caso que no los hubiera, suponiendo siempre una rara
combinación de circunstancias felices.
en cuanto a mí, Vd. debe suponerme cansado de
servir y fastidiado por tantas ingratitudes y crímenes que se cometen
diariamente contra mí. Vd. vio el caso extremo en que me colocó la Gran
convención: de dejar sacrificar el país o de salvarlo a mi costa. el artículo
de que Vd. me habla, el más favorable que se ha podido escribir en mi honor,
únicamente dice que mi usurpación es dichosa y cívica. ¡yo usurpador!; ¡una
usurpación cometida por mí! Mi amigo, esto es horrible; yo no puedo soportar
esta idea, y el horror que me causa es tal que prefiero la ruina de colombia a
oírme llamar con ese epíteto. Vd. dirá que después no será lo mismo. Replico
que no pudiendo soportar nuestro país ni la libertad ni la escla-vitud, mil
revoluciones harán necesarias mil usurpaciones. esto es hecho,
158. en
el “Discurso de angostura” y en el proyecto de constitución de 1819. el
con-greso reunido en angostura no acogió en la constitución aprobada aquel año
la idea del Senado hereditario.
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347
mi amigo; y, tómese por donde se quiera, los
sucesos del año de 28 han decidido de mi suerte.
Vd. verá, por la Secretaría General, lo que escribe
el Gobierno del Perú, mandando entregar la plaza de Guayaquil por medio de un
armisticio que ya debe haberse concluido y debe traerlo el parlamentario Guerra
de hoy a mañana.
advertiré a Vd. de paso que si Vds. adoptan la
medida que he indi-cado antes, de establecer un gobierno particular para cada
sección, Vds. aseguran su suerte de una manera irrevocable. Sin duda alguna,
Vds. se pondrían a la cabeza de la opinión pública, y aun mis enemigos mismos
los considerarán a Vds. como los verdaderos salvadores. Mis amigos son inmensos
y los de Santander casi imperceptibles: ligándose Vds. para este fin, ahogan al
otro y le quitan las armas de que se está valiendo. Deben Vds. contar para
afirmar este plan con todos los generales adictos a mí, inclusive los
venezolanos, porque yo sé muy bien cuáles son sus ideas y siempre preferirán el
partido más sano. Desde luego, creo que Santander no debe componer por ahora
parte ese gobierno, pues sus enemigos son muchos en todas partes, y los medios
que puede emplear para destruirlos serán muy criminales y, por lo mismo,
dañosos. Si Vds. adoptan este par-tido y se oponen desde luego a Santander,
cuenten Vds. con el Sur, pues el general Sucre, Flores, el ejército y todas las
personas pudientes de este país preferirán estar ligados a Vds. que dividirse,
porque conocen muy bien que solos están expuestos con el Perú a cuanto quiera
aquel país; y Pasto por el Norte es un peligro horrible.
Ruego a Vd. que muestre esta carta a los señores
ministros para que la mediten y decidan lo que tengan por conveniente.
un país que está pendiente de la vida de un hombre,
corre tanto riesgo como si lo jugaran todos los días a la suerte de los dados.
y si este hombre ha sufrido mucho durante veinte años, tiene muchos enemigos
que lo quieren destruir, está fastidiado del servicio público y lo aborrece
mortalmente, entonces la dificultad de mantener este estado se multiplica hasta
lo infinito. esta es la verdad, mi querido amigo, y créame Vd. sobre mi
palabra. yo no quiero engañar a Vds. ni perderme yo: no puedo más, y este sentimiento
me lo dice mi corazón cien veces por día. Póngase Vd. en
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348
mi lugar para que me pueda excusar, y penétrese Vd.
bien de su posición para que conozca que lo que digo es cierto. ambos
necesitamos de tomar un partido. Vds. el suyo y yo el mío. con esta medida
quedaremos todos bien, o al menos, menos mal.
Quedo de Vd. de corazón.
Bolívar
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349
92
Mediante un decreto dictado el 31 de julio de 1829
en Guayaquil –ciudad que poco antes había sido
evacuada
por los peruanos–, el libertador establece normas
para el racional aprovechamiento y la debida conservación de la riqueza
forestal en colombia la Grande
SiMÓN bolíVaR
libertador Presidente de la República de colombia,
etc., etc., etc.
teniendo en consideración:
1o Que los bosques de colombia, así los que son
propiedad pública, como los que son de propiedad privada, encierran grandes
riquezas, tanto en madera propia para toda especie de construcción como en
tintes, qui-nas159 y otras sustancias útiles para la medicina y para las
artes160.
2o Que por todas partes hay un gran exceso en la
extracción de ma-deras, tintes, quinas y demás sustancias, especialmente en los
bosques pertenecientes al estado, causándole graves perjuicios.
3o Que para evitarlos, es necesario dictar reglas
que protejan eficaz-mente las propiedades públicas y las privadas, contra
cualesquiera viola-ciones; vistos los informes dirigidos al gobierno sobre la
materia, y oído el dictamen del consejo de estado.
159. Quina:
corteza del quino, árbol del género Cinchona, originario de américa. De ella se
extrae la quinina, producto medicinal. el quino abundaba entonces en las
regiones del ecuador meridional.
160. en
el sentido amplio que entonces tenía la palabra: artesanía y actividades
industria-les en general.
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350
DECREto:
art. 1o los gobernadores de las provincias harán
designar en cada cantón, por medio de los jueces políticos o personas de su
confianza, las tierras baldías pertenecientes a la República, expresando por
escrito su demarcación, sus producciones peculiares, como de maderas preciosas,
plantas medicinales y otras sustancias útiles, mandando archivar un tanto de
estas noticias y remitiendo otro a la prefectura.
art. 2o inmediatamente harán publicar en cada
cantón, que ninguno pueda sacar de los bosques baldíos, o del estado, maderas
preciosas y de construcción de buques para el comercio, sin que preceda
licencia por escrito del gobernador de la provincia respectiva.
art. 3o estas licencias nunca se darán
gratuitamente, sino que se exigirá por ellas un derecho, que graduarán los
gobernadores a juicio de peritos, formando al efecto un reglamento que
someterán a la aprobación del prefecto.
art. 4o cualquiera que extraiga de los bosques del
estado, quinas, maderas preciosas y de construcción sin la debida licencia, o
que traspase los límites que se le hayan fijado, incurrirá en la multa de
veinticinco hasta cien pesos, aplicados a los fondos públicos; además pagará, a
justa tasación de peritos, los objetos que haya extraído o deteriorado.
art. 5o los prefectos de los departamentos
marítimos cuidarán muy particularmente de que se conserven las maderas de los
bosques del estado, principalmente todas aquellas que puedan servir para la
marina nacional, y que no se extraigan sino las precisas, o las que se vendan
con ventaja de las rentas públicas.
art. 6o los gobernadores de las provincias
prescribirán reglas senci-llas, y acomodadas a las circunstancias locales, para
que la extracción de maderas, quinas o palos de tintes se haga con orden, a fin
de que se mejore su calidad y puedan sacarse mayores ventajas en el comercio.
art. 7o Dondequiera que haya quinas y otras
sustancias útiles para la medicina, se establecerá una junta inspectora, a la
que se asignará por el prefecto respectivo el territorio que tenga a bien:
dicha junta se compon-drá lo menos de tres personas, y se cuidará que una de
ellas sea médico,
biblioteca ayacucho
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donde fuere posible. los miembros de la junta serán
nombrados por el prefecto, a propuesta del respectivo gobernador, y
permanecerán en sus destinos durante su buena conducta.
art. 8o cualquiera que pretenda sacar quinas y
otras sustancias útiles para la medicina, de bosques pertenecientes al estado,
o a particulares, será inspeccionado en sus operaciones por uno o dos
comisionados que nombrará la junta inspectora, cuyas dietas o jornales
satisfará el empresario o empresarios. la junta y los comisionados cuidarán:
1o Que no se traspasen los límites que se hayan
fijado en la licencia para hacer los cortes de quinas y para extraer otras
sustancias útiles para la medicina.
2o Que la extracción y demás preparaciones se hagan
conforme a las reglas que indicarán las Facultades de Medicina de caracas,
bogotá y Quito, en una instrucción sencilla que deben formar, la que tendrá por
objeto impedir la destrucción de las plantas que producen dichas sus-tancias,
como también que a ellas se les dé todo el beneficio necesario en sus
preparaciones, envases, etc., para que tengan en el comercio mayor precio y
estimación.
art. 9o en los puertos donde no se haya establecido
la junta inspectora, se hará el reconocimiento de que trata el artículo
anterior por personas inteligentes, nombradas al efecto por el gobernador,
debiendo expresarse en la diligencia la calidad de la quina, o efecto que se
haya reconocido. Sin que haya la debida constancia de este requisito, las
aduanas no admitirán pólizas para registrar dichos artículos, y en caso de
advertirse que están mezclados de otras cortezas, o sustancias, o que carecen
del beneficio necesario, se anotará así, dando parte al gobernador o
administrador de la aduana, para que se impida el embarque.
art. 10o las Facultades de Medicina de caracas,
bogotá y Quito, lo mismo que los prefectos de los departamentos, dirigirán al
gobierno los informes correspondientes, proponiendo los medios de mejorar la
extrac-ción, preparación y el comercio de las quinas, y de las demás sustancias
útiles para la medicina o para las artes que contengan los bosques de colombia,
haciendo todas las indicaciones necesarias para el aumento de este ramo
importante de la riqueza pública.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
352
el ministro, Secretario de estado en el Despacho
del interior, queda encargado de la ejecución de este decreto.
Dado en Guayaquil a 31 de julio de 1829.
Simón Bolívar
Por S.e. el libertador-Presidente de la República,
el secretario general,
José D. espinar
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353
93
el 5 de agosto de 1829, en Guayaquil, el libertador
contesta una carta que el 31 de mayo le había escrito desde bogotá
el coronel Patrick campbell, encargado de Negocios
británico
ante el Gobierno de colombia la Grande. el
libertador se refiere al proyecto de monarquía iniciado por el consejo de
Gobierno de bogotá mientras él se hallaba en campaña
en el ecuador, y diplomáticamente muestra todos los
inconvenientes que encierra el proyecto de coronar a un príncipe europeo
Guayaquil, 5 de agosto de 1829
al señor coronel Patric campbell, encargado de
Negocios de Su Majestad británica.
Mi estimado coronel y mi amigo:
teNGo la hoNRa de acusar a Vd. el recibo de la
apreciable carta de Vd. de 31 de mayo fecha en bogotá.
No puedo dejar de empezar por dar a Vd. las gracias
por la multitud de bondades que Vd. derrama en toda su carta hacia colombia y
hacia mí. ¿cuántos títulos no tiene Vd. a nuestra gratitud? yo me confundo al
considerar lo que Vd. ha pensado, lo que Vd. ha hecho desde que está entre
nosotros por sostener el país y la gloria de su jefe.
el Ministro inglés residente en los estados unidos
me honra demasiado cuando dice que espera en colombia, sola, porque aquí hay un
bolívar. Pero no sabe que su existencia física y política se halla muy
debilitada y pronta a caducar.
lo que Vd. se sirve decirme con respecto al nuevo
proyecto de nom-brar un sucesor de mi autoridad que sea príncipe europeo, no me
coge de nuevo, porque algo se me había comunicado con no poco misterio y algo
de timidez pues conocen mi modo de pensar.
No sé qué decir a Vd. sobre esta idea, que encierra
mil inconvenientes.
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354
Vd. debe conocer que, por mi parte, no habría
ninguno, determinado como estoy a dejar el mando en este próximo congreso, mas
¿quién podrá mitigar la ambición de nuestros jefes y el temor de la desigualdad
en el bajo pueblo? ¿No cree Vd. que la inglaterra sentiría celos por la
elección que se hiciera en un borbón? ¿cuánto no se opondrían todos los nuevos
estados americanos, y los estados unidos que parecen destinados por la
Providencia para plagar la américa de miserias a nombre de la libertad? Me
parece que ya veo una conjuración general contra esta pobre colombia (ya
demasiado envidiada) de cuantas repúblicas tiene la américa. todas las prensas
se pondrían en movimiento llamando a una nueva cruzada contra los cómplices de
traición a la libertad, de adictos a los borbones y de violadores del sistema
americano. Por el Sur encenderían los peruanos la llama de la discordia; por el
istmo los de Guatemala y México; y por las antillas los americanos y los
liberales de todas partes. No se quedaría Santo Domingo161 en inacción y
llamaría a sus hermanos para hacer causa común contra un príncipe de Francia.
todos se convertirían en enemigos sin que la europa hiciera nada por
sostenernos, porque no merece el Nuevo Mundo los gastos de una Santa alianza; a
lo menos, tenemos motivo para juzgar así, por la indiferencia con que se nos ha
visto emprender y luchar por la emancipación de la mitad del mundo, que bien
pronto será la fuente más productiva de las prosperidades europeas.
en fin, estoy muy lejos de oponerme a la
reorganización de colombia conforme a las instituciones experimentadas de la
sabia europa. Por el contrario me alegraría infinito y reanimaría mis fuerzas
para ayudar en una obra que se podrá llamar de salvación y que se conseguiría
no sin dificultad sostenidos nosotros de la inglaterra y de la Francia. con
estos poderosos auxilios seríamos capaces de todo, sin ellos, no. Por lo mismo,
yo me reservo para dar mi dictamen definitivo cuando sepamos qué piensan los gobiernos
de inglaterra y de Francia sobre el mencionado cambio de sistema y elección de
dinastía.
aseguro a Vd., mi digno amigo y con la mayor
sinceridad, que he dicho a Vd. todo mi pensamiento y que nada he dejado en mi
reserva. Puede
161. aquí alude a la República de haití.
biblioteca ayacucho
355
Vd. usar de él como convenga a su deber y al
bienestar de colombia. esta es mi condición, y en tanto reciba Vd. el corazón
afectuoso de su atento obediente servidor.
Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
356
94
todavía en Guayaquil, donde debía firmarse la paz
entre el Perú y la Gran colombia, el libertador piensa cada vez más en
retirarse del mando. en carta dirigida el 13 de septiembre de 1829 al general
José antonio Páez así lo manifiesta, y le expone también que ha expedido “una
circular convidando
a todos los ciudadanos y corporaciones para que
expresen formal y solemnemente sus opiniones”. es, una vez más,
el recurso al pueblo soberano. Junto a las
preocupaciones de orden político está la comprensión de las necesidades de la
economía: comercio y agricultura
Guayaquil, 13 de septiembre de 1829
a S.e. el general J.a. Páez.
Mi querido General:
he RecibiDo las apreciables cartas de Vd. del 21 y
27 de junio y del 7 de julio en las cuales me manifiesta el buen estado de
Venezuela y su viaje a apure. Mucho he celebrado tener cartas de Vd. después de
tan largo silencio que ya me incomodaba un poco, porque siempre me gusta saber
directamente de Vd. las cosas y el estado de su salud. Doy a Vd. la enhorabuena
por el estado de la opinión y las buenas elecciones. esto es una prueba de que
la opinión pública está con el gobierno, y es preciso convenir que es lisonjero
para nosotros.
las cartas de Vd. son muy amables. en ellas Vd. se
manifiesta como hombre público y hombre privado; mi corazón se ha llenado de
gozo al leer el ofrecimiento que Vd. me hace de su casa y bienes para cuando
deje el servicio público. como este período no está muy distante, siempre
tendré el placer de abrazarle en el seno de la vida privada; mas no convendré
con Vd. en que debe dejar el mando luego que yo lo deje, pues entonces es Vd.
más necesario que nunca en Venezuela.
biblioteca ayacucho
357
he mandado publicar una circular convidando a todos
los ciudadanos y corporaciones para que expresen formal y solemnemente sus
opiniones. ahora puede Vd. instar legalmente para que el público diga lo que
quiera. ha llegado el caso en que Venezuela se pronuncie sin atender a
considera-ción ninguna más que al bien general. Si se adoptan medidas radicales
para decir lo que verdaderamente Vds. desean, las reformas serán perfectas y el
espíritu público se cumplirá. el comercio abrirá sus fuentes y la agricultura
será atendida sobre toda cosa. en fin, todo se hará como Vds. lo quieran. yo no
me atrevo a indicar nada porque no quiero salir responsable, estando resuelto a
no continuar en el mando supremo. como este congreso es admi-rable no hay
peligro en pedir lo que se quiera y él sabrá cumplir con su deber decidiendo de
los negocios con sabiduría y calma. Nunca se ha necesitado de tanta como en
esta ocasión, pues se trata nada menos que de constituir de nuevo la sociedad
o, por decirlo así, darle una existencia diferente.
Se nombrará al general Salom para que mande a
Puerto cabello; y si Vd. quiere puede representar al Ministerio de hacienda
sobre las refor-mas que Vd. me indica en las aduanas; mas deben siempre
consultarse los productos para los gastos, de los cuales Vd. mismo se queja.
hace Vd. bien de encargar al general clemente de la intendencia.
ha venido el ministro del Perú a tratar de la paz;
es amigo mío; pronto la tendremos concluida, si no tan buena como es de desear,
porque tenemos muchas tropas que nos comen el alma y, por lo mismo, no podemos
dilatar la cosa en reclamos y consultas que nos harían perder mucho tiempo y
nos causarían sacrificios que no podemos llenar porque este país está arruinado
y las tropas son muchísimas; por lo demás se hará lo mejor que sea posible, a
lo menos nuestros derechos quedarán perfectamente reconocidos y la parte que
haya de indemnizaciones se hará cumplir en cuanto sea dable.
bueno será que en estas circunstancias haya mucho
cuidado con los revoltosos, pues a pretexto de opinión pública pueden intentar
algún crimen que no debamos tolerar. Que digan con moderación al congreso lo
que sea justo o se quiera, pero nada de acción y menos aún asonadas.
yo no quiero el mando, mas si quieren arrebatarlo
por fuerza o intrigas, combatiré hasta el último caso. yo saldré gustosamente
por el camino real y conforme se debe a mi honor. Dígalo Vd. así a todos, de mi
parte.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
358
en fin, he dicho esto porque se teme que con mi
circular haya alborotos y hay gentes a quienes no les gusta el pronunciamiento
del colegio de cara-cas. Para mí todo es bueno con moderación y conforme a lo
mandado.
Quedo de Vd., mi amado General, su agradecido
amigo, digo agradeci-do, pues esta carta que contesto está muy noble y generosa
para conmigo. Me ha enternecido la idea que Vd. me ha dado y ojalá pueda gozar
con Vd. de la vida privada y compañía íntima.
De Vd. de corazón.
Bolívar
biblioteca ayacucho
359
95
en carta escrita desde Guayaquil el 13 de
septiembre de 1829 a su antiguo edecán el general Daniel Florencio o’leary,
expone el libertador sus puntos de vista relativos a la situación política y
bosqueja algunas posibles soluciones a la crisis que vive la Gran colombia
Guayaquil, 13 de septiembre de 1829
Señor general Daniel F. o’leary.
Mi querido o’leary:
ya VD. eStaRá iMPueSto de que he salido de una
enfermedad de bilis, que me ha dejado bastante débil y convencido de que mis
fuerzas se han agotado casi todas. No es creíble el estado en que estoy, según
lo que he sido toda mi vida, y bien sea que mi robustez espiritual ha sufrido
mucha decadencia o que mi constitución se ha arruinado en gran manera, lo que
no deja duda es que me siento sin fuerzas para nada y que ningún estímulo puede
reanudarlas. una calma universal, o más bien una tibieza absoluta me ha sobrecogido
y me domina completamente. estoy tan penetrado de mi incapacidad para continuar
más tiempo en el servicio público, que me he creído obligado a descubrir a mis
más íntimos amigos la necesidad que veo de separarme del mando supremo para
siempre, a fin de que se adopten por su parte aquellas resoluciones que les
sean más convenientes.
a primera vista aparecerá a Vd. y a mis amigos este
acontecimiento bajo un aspecto extraordinario y funesto, y, sin embargo, nada
es más natural y necesario, sea cual fuere la naturaleza del efecto que
produzca. considérese la vida de un hombre que ha servido veinte años, después
de haber pasado la mayor parte de su juventud, y se verá que poco o nada le
queda por ofrecer en el orden natural de las cosas. ahora, si se
DoctRiNa Del libeRtaDoR
360
atiende a que esta vida ha sido muy agitada y aun
prematura, que todos los sufrimientos físicos y morales han oprimido al
individuo de que se trata, entonces se debe deducir que cuatro o seis años más
son los que le restan de vida; cuatro o seis años de poca utilidad para el
servicio y de muchas penas para el doliente. yo juzgo sin preocupación162, sin
interés y con cuanta imparcialidad me es dable; juzgo, digo, que por grande que
fuera la pérdida no se debe sentir, y antes bien es de desearse como un mal menor
al que debe temerse.
observemos el estado de la República, que presenta,
desde luego, por una parte un caos próximo, y por otra un aspecto triunfante.
hemos vencido al Perú y a las facciones domésticas. Sin duda, todos convendrán,
poco más o menos, en que hemos tenido derecho y razón para abatir a nuestros
enemigos, que lo eran también de la felicidad de colombia. los ciudadanos que
tienen el mando, las influencias y la preponderancia son los mismos que me han
acompañado en los sacrificios de la guerra y de los trabajos domésticos. ellos
están en todo su vigor y fuerza moral: se hallan revestidos de la autoridad
pública; poseen los medios necesarios para sos-tenerla; y la opinión más
general les acompaña y ayuda a salvar la patria. estos personajes están ahora
gozando de juventud y de vigor intelectual; por lo mismo, pues, tienen la
capacidad que se requiere para defender el estado y su propio puesto. No será
así dentro de cuatro o seis años más; ellos serán entonces lo que yo soy ahora:
la edad les aniquilará y les some-terá a merced de sus enemigos, o bien de los
sucesores. llegada aquella época faltaría yo indefectiblemente, y conmigo todos
los que me apoyan. Por consiguiente, faltarían de repente todas las columnas de
este edificio y su caída sería mortal para los que estarían debajo. ¿Qué
remedio habría que aplicar a tamaño mal? ¿No quedaría la sociedad disuelta y
arruinada juntamente? ¿No sería esto el mayor estrago posible? en verdad que
sí; mejor, pues, me parece preparar con anticipación esta catástrofe, que no se
puede evitar aunque se hicieran esfuerzos sobrenaturales.
la fuerza de los sucesos y de las cosas impele a
nuestro país a este sacudimiento, o llámese mudanza política. yo no soy
inmortal; nuestro
162. es decir, sin prejuicios.
biblioteca ayacucho
361
gobierno es democrático y electivo. De contado las
variaciones que se puedan hacer en él no han de pasar de la línea de
provisorias; porque hemos de convenir en que nuestra posición o estado social
es puramente interino. todos sabemos que la reunión de la Nueva Granada y
Venezuela existe ligada únicamente por mi autoridad, la cual debe faltar ahora
o luego, cuando quiera la Providencia, o los hombres. No hay nada tan frágil
como la vida de un hombre; por lo mismo, toca a la prudencia precaverse para
cuando llegue ese término. Muerto yo, ¿qué bien haría a esta república?
entonces se conocería la utilidad de haber anticipado la separación de estas
dos secciones durante mi vida; entonces no habría mediador ni amigo ni
consejero común. todo sería discordia, encono, división.
Supongamos que la sabiduría del congreso
constituyente que va a reunirse en enero lograra acertar en sus reformas
legislativas, ¿cuáles pueden ser éstas? consultemos la extensión de colombia,
su población, el espíritu que domina, la moda de las opiniones del día, el
continente en que se halla situada, los estados que la rodean y la resistencia
general a la composición de un orden estable. encontraremos por resultado una
serie de amenazas dolorosas que no nos es dable desconocer. Nuestra extensión
exige una de dos especies de gobierno enteramente opuestas, y ambas a dos
extremadamente contrarias al bien del país: la autoridad real o la liga general
son las únicas que nos pueden convenir para regir esta dilatada región. yo no
concibo que sea posible siquiera establecer un reino en un país que es
constitutivamente democrático, porque las clases inferiores y las más numerosas
reclaman esta prerrogativa con derechos incontestables, pues la igualdad legal
es indispensable donde hay desigualdad física, para corregir en cierto modo la
injusticia de la naturaleza. además, ¿quién puede ser rey en colombia? Nadie, a
mi parecer, porque ningún príncipe extranjero admitiría un trono rodeado de
peligros y miserias; y los generales tendrían a menos someterse a un compañero y
renunciar para siempre la autoridad suprema. el pueblo se espantaría con esta
novedad y se juzgaría perdido por la serie de consecuencias que deduciría de la
estructura y base de este gobierno. los agitadores conmoverían al pueblo con
armas bien alevosas y su seducción sería invencible, porque todo conspira a
odiar ese fantasma de tiranía que aterra con el nombre sólo. la pobreza del
país
DoctRiNa Del libeRtaDoR
362
no permite la erección de un gobierno fastuoso y
que consagra todos los abusos del lujo y la disipación. la nueva nobleza,
indispensable en una monarquía, saldría de la masa del pueblo, con todos los
celos de una parte y toda la altanería de la otra. Nadie sufriría sin
impaciencia esta miserable aristocracia cubierta de pobreza e ignorancia y
animada de pretensiones ridículas… No hablemos más, por consiguiente, de esta
quimera.
todavía tengo menos inclinación a tratar del
gobierno federal; seme-jante forma social es una anarquía regularizada, o más
bien es la ley que prescribe implícitamente la obligación de disociarse y
arruinar el estado con todos sus individuos. yo pienso que mejor sería para la
américa adop-tar el corán que el Gobierno de los estados unidos, aunque es el
mejor del mundo. aquí no hay que añadir más nada, sino echar la vista sobre
esos pobres países de buenos aires, chile, México y Guatemala163. ¡también podemos
nosotros recordar nuestros primeros años! estos ejemplos solos nos dicen más
que las bibliotecas.
No queda otro partido a colombia que el de
organizar, lo menos mal posible, un sistema central competentemente
proporcionado a la exten-sión del territorio y a la especie de sus habitantes.
un estado civilizado a la europea presenta menos resistencia al gobierno de
parte del pueblo y de la naturaleza que una pequeña provincia de américa, por
las dificul-tades del terreno y la ignorancia del pueblo; por lo mismo, nos
veremos forzados a dar a nuestras instituciones más solidez y energía que las
que en otros países se juzgan necesarias. colombia no sólo tiene la extensión
de un estado europeo, sino que puede contener en su recinto muchas de aquellas
naciones. ¿cuáles no serán nuestros embarazos y dificultades para manejar un
dilatadísimo imperio con los brazos de un gobierno apenas capaces de gobernar
mal una provincia?
Si he de decir mi pensamiento, yo no he visto en
colombia nada que parezca gobierno ni administración ni orden siquiera. es
verdad que em-pezamos esta nueva carrera y que la guerra y la revolución han
fijado toda nuestra atención en los negocios hostiles. hemos estado como
enajenados en la contemplación de nuestros riesgos y con el ansia de evitarlos.
No
163. el
nombre de Guatemala designaba entonces a toda la américa central, con la
excepción de Panamá.
biblioteca ayacucho
363
sabíamos lo que era gobierno y no hemos tenido
tiempo para aprender mientras nos hemos estado defendiendo. Mas ya es tiempo de
pensar sólida-mente en reparar tantas pérdidas y asegurar nuestra existencia
nacional. el actual Gobierno de colombia no es suficiente para ordenar y
ad-ministrar sus extensas provincias. el centro se halla muy distante de las
extremidades. en el tránsito se debilita la fuerza y la administración central
carece de medios proporcionados a la inmensidad de sus atenciones remo-tas. yo observo
esto cada instante. No hay prefecto, no hay gobernador que deje de revestirse
de la autoridad suprema y, las más veces, por nece-sidades urgentes. Se podría
decir que cada departamento es un gobierno diferente del nacional, modificado
por las localidades y las circunstancias particulares del país o del carácter
personal. todo esto depende de que el todo no es compacto. la relajación de
nuestro lazo social está muy lejos de uniformar, estrechar y unir las partes
distantes del estado. Sufrimos, sin poderlo remediar, tal desconcierto, que sin
una nueva organización el
mal hará progresos peligrosos.
el congreso constituyente tendrá que elegir una de
dos resoluciones, únicas que le quedan en la situación de las cosas:
1ª − la división de la Nueva Granada y Venezuela.
2ª − la creación de un gobierno vitalicio y fuerte.
en el primer caso la división de estos dos países
debe ser perfecta, justa y pacífica. Declarada que sea, cada parte se
reorganizará a su modo y tratará separadamente sobre los intereses comunes y
relaciones mutuas. yo creo que la Nueva Granada debe quedar íntegra164, para
que pueda defenderse por el Sur de los peruanos y para que Pasto no venga a ser
su cáncer. Venezuela debe quedar igualmente íntegra, tal como se hallaba antes
de la reunión.
Por más que se quiera evitar este evento, todo
conspira a cumplirlo. Muchos inconvenientes tiene en sí mismo; mas ¿quién puede
resistir al imperio de las pasiones y de los intereses más inmediatos? yo no
veo el modo de suavizar las antipatías locales y de abreviar las distancias
enormes. en mi concepto, estos son los grandes obstáculos que se nos oponen a
164. es decir, unidas la Nueva Granada (la actual
colombia) y el ecuador.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
364
la formación de un gobierno y un estado solo.
Siempre hemos de venir a caer en este escollo, y toca a nuestro valor
franquearlo con resolución. Fórmense dos gobiernos ligados contra los enemigos
comunes y conclúyase un pacto internacional que garantice las relaciones
recíprocas: lo demás lo hará el tiempo, que es pródigo en recursos.
Mientras que teníamos que continuar la guerra,
parecía, y casi se puede decir que fue conveniente la creación de la República
de colom-bia. habiéndose sucedido la paz doméstica y con ella nuevas
relaciones, nos hemos desengañado de que este laudable proyecto, o más bien
este ensayo, no promete las esperanzas que nos habíamos figurado. los hom-bres
y las cosas gritan por la separación, porque la desazón de cada uno compone la
inquietud general. Últimamente la españa misma ha dejado de amenazarnos; lo que
ha confirmado más y más que la reunión no es ya necesaria, no habiendo tenido
ésta otro fin que la concentración de fuerzas contra la metrópoli.
el día que se selle este acto se llenará de gozo la
parte agente de la población, sobre todo los que la dirigen sin cesar y son los
verdaderos móviles de la sociedad.
la erección de un gobierno vitalicio, o como se
quiera, pero siempre conforme a la opinión pública, será el otro extremo que
puede adoptar el congreso. Desde luego, la conservación de la República de
colombia ofrece ventajas reales y consideración exterior. la españa nos
respetaría más; el Perú cumplirá los tratos que celebre; y las naciones
americanas en general continuarán sus miramientos. los ciudadanos de ambos
países hallarán menos estímulos que les inclinen a las discordias fronterizas;
y la deuda nacional no será un gran motivo de desavenencia. todo esto es de
mucha importancia. ¡ojalá pudiéramos conservar esta hermosa unión!
es preciso que colombia se desengañe y que tome su
partido, porque no la puedo mandar más. esto es hecho, y pasemos a los
inconvenientes.
¿Qué hará, pues, el congreso para nombrarme un
sucesor? ¿Será granadino o venezolano? ¿Militar o civil?
los granadinos deben desear tener un presidente de
su país; un vene-zolano los ha mandado más de diez años. los venezolanos dirán
que ellos están sujetos a la capital de la Nueva Granada y a la influencia de
sus hijos
biblioteca ayacucho
365
y que la única esperanza que les queda es la de que
un venezolano mande en jefe. aquí se reúnen muchos inconvenientes de una y otra
parte, y, sin embargo, no son estos solos.
¿Mandarán siempre los militares con su espada? ¿No
se quejarán los civiles del despotismo de los soldados? yo conozco que la
actual república no se puede gobernar sin una espada, y, al mismo tiempo, no
puedo dejar de convenir que es insoportable el espíritu militar en el mando
civil. Siempre tendrá el congreso que volver a la cuestión de dividir el país;
hágase lo que se quiera, la elección de presidente ha de ser reprobada.
yo haré, no obstante, cuanto dependa de mí para
sostenerla: velaré alrededor del Gobierno con un celo infatigable; prestaré a
la autoridad suprema toda mi influencia; volaré a las provincias a defenderlas
con las armas que se me confíen para ello. el Gobierno, en fin, sería fuerte en
cuanto dependa de mí y de mis amigos, a quienes comprometeré por el bien de la
causa.
Soy de Vd. de corazón.
Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
366
96
el 24 de octubre de 1829, el libertador firma en
Quito
un decreto que había sido preparado por el consejo
de Gobierno en bogotá. este importante documento contiene la declaración de que
“las minas de cualquiera clase corresponden
a la República” y constituye, por consiguiente, la
base del actual Derecho Minero y de hidrocarburos en Venezuela
SIMÓN bolíVaR
libertador Presidente de la República de colombia,
etc., etc., etc.
Considerando:
1o Que la minería ha estado abandonada en colombia,
sin embargo de que es una de las principales fuentes de la riqueza pública;
2o Que para fomentarla es preciso derogar algunas
antiguas dispo-siciones, que han sido origen fecundo de pleitos y disensiones
entre los mineros;
3o Que debe asegurarse la propiedad de las minas
contra cualquier ataque y contra la facilidad de turbarla o perderla;
4o en fin, que conviene promover los conocimientos
científicos de la minería y de la mecánica, como también difundir el espíritu
de asociación y de empresa, para que la minería llegue al alto grado de
perfección que se necesita para la prosperidad del estado;
DECREto:
caPítulo 1o
De los descubrimientos, títulos y deserción de
minas
art. 1o conforme a las leyes, las minas de
cualquiera clase corresponden a la República, cuyo gobierno las concede en
propiedad y posesión a los
biblioteca ayacucho
367
ciudadanos que las pidan, bajo las condiciones
expresadas en las leyes y ordenanzas de minas, y con las demás que contiene
este decreto.
art. 2o Por el título de propiedad de cada mina de
metales y piedras preciosas, se satisfarán los derechos de arancel, y además se
consignarán previamente en la respectiva tesorería de la provincia, treinta
pesos. estos servirán para formar un fondo con que pagar el establecimiento de
una cátedra de minería y mecánica, que se hará en cada provincia minera en que
sea posible; ningún ministro tesorero gastará este fondo, pena de reponerlo a
su costa.
art. 3o cada mina o pertenencia de veta tendrá
seiscientas varas, que se medirán conforme a las reglas establecidas en las
ordenanzas; dichas reglas se reimprimirán a continuación de este decreto165.
art. 4o a los descubridores de un cerro mineral,
absolutamente nuevo, en que no haya ninguna mina ni cata abierta, se les
concederá en la veta principal que más les agrade hasta tres pertenencias
continuas o interrum-pidas; y si hubieren descubierto más vetas, podrán tener
una pertenencia en cada veta, determinando y señalando dichas pertenencias
dentro del término de veinte días después del descubrimiento.
art. 5o el descubridor de veta nueva en cerro
conocido, y en otras partes trabajado, podrá obtener en ella dos pertenencias
continuas o interrumpidas por otras minas, designándolas en el término
prescrito de veinte días.
art. 6o el que pidiere mina nueva en veta conocida,
y en otros trechos labrada, no se deberá tener por descubridor.
art. 7o los restauradores de antiguos minerales,
descuidados y aban-donados, tendrán el mismo privilegio que los descubridores,
eligiendo y gozando tres pertenencias en la veta principal, y otra en cada una
de las demás; y tanto los primeros como los segundos deberán ser especialmente
premiados y atendidos con preferencia de igualdad de circunstancias, y en todo
lo que hubiere lugar.
art. 8o en las minas de veta, hasta ahora abiertas
y labradas, se guarda-rán las medidas de sus registros conforme a las reglas
vigentes; mas podrán
165. No se han incluido en la presente compilación.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
368
ampliarse hasta las prescritas en el presente
decreto, en las que pudieren hacerse sin perjuicio de tercero.
art. 9o Siempre que alguna mina o minas de veta se
laboreen por una asociación, que deba emprender grandes trabajos, y que por las
circunstancias particulares de la mina necesite mayor extensión, y otras
pertenencias a más de las prescritas anteriormente, podrá adquirirlas por
compra donde las haya de propiedad particular. también podrá ocurrir por los
conductos respectivos, y con los documentos bastantes al Go-bierno Supremo,
quien concederá a la sociedad las minas o pertenencias que necesite, según la
extensión de sus trabajos; en tal caso deberá ésta consignar la cantidad
correspondiente al número de vetas o pertenencias que se le concedan, a más de
las que expresan los artículos anteriores, la que se aplicará para los fines
que indica el artículo 2o la misma concesión de varias pertenencias se podrá
hacer al que pretendiere la habilitación de muchas minas inundadas o ruinosas.
art. 10o las disposiciones de los artículos
anteriores, sobre medidas y pertenencias de minas de vetas, no se extienden a
las minas de lavaderos de oro corrido. la extensión de éstas ha sido siempre y
será las que les asignen sus títulos de registros, que tienen ordinariamente la
cláusula, que no sean de inmensidad; y no se entenderá serlo cualquiera
extensión de minas de oro corrido que los dueños hayan colgado o ahondado, de
cuya propiedad jamás se les podrá privar.
art. 11o Si alguno denunciare demasías, en términos
de minas ocupa-das, sólo podrán concedérsele, en caso de que no las quieran
para sí los que las tenían comprendidas en sus registros o el dueño o dueños de
las minas vecinas; pero si éstos, después de haber ahondado un pozo de diez
varas, no las ocuparen en sus labores en el término de un año, se adjudicarán
al denunciante, previas las respectivas formalidades.
art. 12o el que se introdujere en los linderos de
minas ajenas, bajo el pretexto de nuevos descubrimientos o desamparo antes del
tiempo asig-nado por la ley, corte aguas, establezca labores o de cualquiera
otro modo perturbe la pacífica posesión del propietario, deberá satisfacer
todos los perjuicios que cause, y además incurrirá en la multa de diez hasta
doscientos pesos, aplicados para los objetos que indica el artículo 2o.
biblioteca ayacucho
369
art. 13o cualquiera que denunciare mina nueva,
deberá hacerlo ante el gobernador de la provincia, expresando todas las señales
del sitio, cerro o veta, y presentando muestras de los metales o piedras
preciosas de la mina: inmediatamente se mandarán fijar carteles en los lugares
públicos de la parroquia a que corresponda el territorio de la mina, indicando
el denuncio hecho, los que permanecerán fijados por lo menos tres semanas.
Dentro de los noventa días siguientes, el denunciante ha de tener hecho en la veta
o vetas de su registro, un pozo de vara y media de ancho o diámetro en la boca,
y diez varas de hondo o profundidad. luego que esto se haya verificado, dará
aviso al juez político del cantón, para que por sí, o por persona de su
confianza, pase a reconocer la veta o vetas, su rumbo, direc-ción y demás
circunstancias, cuya diligencia se practicará con escribano o testigos.
hallando que el denunciante ha cumplido con los requisitos expresados, el juez
comisionado le dará inmediatamente posesión, con citación de los colindantes,
si los hubiere, midiendo las pertenencias o fijando las estacas o mojones. en
el título que ha de expedir el intendente respectivo, se insertarán todas estas
diligencias.
Parágrafo único. los gobernadores de las
provincias, remitirán cada seis meses al Ministerio del interior las muestras
de los nuevos descubrimientos de minas, con sus respectivos letreros, que
indiquen la mina a que corres-ponda cada muestra, las que se colocarán en el
Museo Nacional. excitarán también a los dueños de antiguas minas de veta, oro
corrido, otros metales y piedras preciosas, a que les remitan muestras de sus
minas, para ponerlas igualmente en el Museo Nacional, procurando cada
gobernador recoger dentro de un año las muestras de todas las minas de su
provincia.
art. 14o Si durante los expresados noventa días,
ocurriere alguno pretendiendo tener derecho a aquel descubrimiento, se le oirá
en justicia brevemente, y se adjudicará al que mejor probare su intención; pero
si ocurriere después no será oído.
art. 15o cuando se denunciare una mina de oro
corrido, se hará el denuncio ante el gobernador de la provincia, presentando
por lo menos veinticuatro granos del oro. en el pedimento se ha de expresar la
situación individual de la mina, los linderos de la extensión que se solicita,
cuántas varas cuadradas puede tener de superficie o cuántas de largo y ancho.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
370
igualmente se expresará si la mina es antigua o de
nuevo descubrimiento. en el último caso, el gobernador dirigirá la solicitud al
prefecto respectivo, con su informe, en que exprese si halla o no inconveniente
para que se expida el título.
art. 16o Si la mina denunciada fuere antigua, y que
se pida como de-sierta, el gobernador de la provincia mandará practicar
inmediatamente las publicaciones y demás diligencias que expresan los artículos
20o y 21o: concluidas, si no resultare contradicción, dirigirá el expediente al
prefecto para que expida el título; de lo contrario, sustanciará y decidirá el
punto en cuestión con arreglo a las leyes.
art. 17o Siempre que una mina de oro corrido se
haya denunciado como nueva, expedido el título, y para dar la posesión, deberán
ser cita-dos los dueños de minas colindantes si las hubiere: ellos o
cualesquiera otros que se consideren con derecho podrán oponerse a la posesión
en los veinte días siguientes; si manifestaren tener derecho legítimo a ella se
les dará; pasados los veinte días solamente serán oídos sobre la propiedad con
arreglo a las leyes. Si no hubiere contradicción, los denunciantes quedarán en
legítima posesión de la mina.
art. 18o Si se ofreciere cuestión sobre quién ha
sido primer descubridor de una mina o veta, se tendrá por tal el que probare
que primero halló metal en ella aunque otros la hayan cateado antes; y en caso
de duda se tendrá por descubridor el que primero hubiere registrado.
art. 19o Ninguna mina, sea de la clase que fuere,
podrá denunciarse como desierta o despoblada hasta pasado un año continuo que
se haya dejado de trabajar.
art. 20o el que denunciare una mina como desierta o
despoblada, se le admitirá el denuncio, con tal que exprese la ubicación
individual de la mina, su último poseedor, si hubiere noticia de él, y los de
las minas vecinas si estuvieren ocupadas, los que serán legítimamente citados;
si dentro de veinte días no comparecieren se pregonará el denuncio, en los tres
domingos siguientes, y no habiendo contradicción se notificará al denunciante
que dentro de sesenta días tenga limpia y habilitada alguna labor por lo menos
de diez varas a plomo de profundidad, y dentro de los respaldos de la veta.
hecho, el juez político por sí, o por persona de
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su confianza, hará el reconocimiento de que habla
el artículo 13o: medirá las minas o pertenencias, fijará las estacas, y dará
posesión al denunciante, aunque haya contradicción, que no será oída cuando no
la haya habido dentro de los términos anteriormente prescritos; mas si durante
ellos se hubiere instaurado, se oirán las partes en justicia.
Parágrafo único. Si la mina denunciada fuere de oro
corrido, se debe-rán hacer dentro de los sesenta días algunos trabajos, que
indiquen irse a emprender su laborío.
art. 21o Si el anterior dueño de la mina
compareciere a contradecir el denuncio pasado el término de los pregones, y
cuando ya el denunciante se halle gozando de los sesenta días para habilitar el
pozo de diez varas, o hacer los otros trabajos, no se le oirá en cuanto a la
posesión, sino en la causa de propiedad; y si venciere en ella, satisfará al
denunciante los costos que hubiere hecho en la mina, salvo que resulte haber
procedido de mala fe, porque entonces deberá perderlos.
art. 22o Por causa justa debidamente comprobada,
podrá ampliar el gobernador de la provincia el término de los sesenta días,
concedido para abrir el pozo en las vetas y hacer los demás trabajos en las
minas de oro corrido, extendiéndolo hasta donde sea suficiente y no más;
entendiéndose que no por esto se ha de admitir contradicción del denuncio, más
que en los sesenta días del término ordinario.
caPítulo 2o
De los jueces y juicios de minas
art. 23o los gobernadores serán jueces de minas en
toda su provincia, y en cada cantón o circuito, los jueces políticos o
corregidores, o los que hagan sus veces.
Parágrafo único. los gobernadores no conocerán en
primera instancia de las causas de menor cuantía.
art. 24o Si alguna parroquia o asiento de minas
tuviere tal importancia que necesite un juez, lo nombrará el Gobierno, por un
término que no exceda de tres años.
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art. 25o los jueces de minas conocerán
exclusivamente en los juicios que se promuevan:
1o Sobre descubrimientos, denuncios, pertenencias,
medidas, desagües y deserciones de minas.
2o De todo lo que se hiciere un perjuicio de su
laborío y contraviniendo a las ordenanzas.
3o De lo relativo a avíos de minas, rescates de
metales en piedras, o de plata y oro, cobre, hierro, plomo y otras sustancias
minerales, maquilas y demás cosas de esta naturaleza.
art. 26o en todas las causas expresadas procederán
los jueces de minas breve y sumariamente, verdad sabida y buena fe guardada,
sin que anule los procesos la omisión de algunas formalidades no esenciales; en
estas causas no habrá fuero alguno.
art. 27o los jueces no admitirán petición por
escrito en cualquiera demanda, sin que ante todas cosas hagan comparecer a las
partes o sus apoderados, para que oyéndolas verbalmente sus acciones y
excepciones, procuren atajar entre ellas con la mayor prontitud el pleito y
diferencia que tuvieren: en caso de no conseguirlo darán curso a la demanda.
art. 28o cualesquiera demandas sobre minas se
decidirán verbalmente, siempre que su valor no exceda de doscientos pesos, lo
que se verificará aun cuando las partes quieran ponerlas por escrito.
art. 29o las causas de posesión y propiedad se han
de tratar juntas; pero restituyendo ante todas cosas al que haya sido
violentamente despoja-do, sin que se tenga por tal aquel a quien se le hubiere
quitado la posesión por auto o sentencia de juez aunque se acuse de inicua.
art. 30o Para conocer la verdad, los jueces podrán
mandar examinar de oficio, tanto en primera como en segunda instancia, los
testigos que juzguen necesarios, y practicar las demás diligencias que estimen
convenientes.
art. 31o en las causas que no excedan de cien
pesos, de las expresadas en el artículo 25o no habrá apelación, y se ejecutará
la sentencia de primera instancia. tampoco se podrá apelar de ningún auto
interlocutorio si no contiene gravamen irreparable.
art. 32o las apelaciones de las sentencias
definitivas no exceptuadas y de los autos interlocutorios se concederán según
su cuantía, para los
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respectivos juzgados y tribunales, que las
decidirán breve y sumariamen-te, verdad sabida y buena fe guardada, sin admitir
nuevos términos para dilatorias ni probanzas. la ejecución de las sentencias
también se hará breve y sumariamente.
art. 33o De todas las demás causas civiles que
ocurran sobre minas y entre mineros, no expresadas en el artículo 25o,
conocerán los jueces de minas, a prevención con los demás jueces del domicilio
del reo. cuando conozcan en ellas los jueces de minas se interpondrán las
apelaciones de menor cuantía para ante el gobernador de la provincia, quien las
decidirá conforme a las leyes y decretos que arreglan estos juicios.
art. 34o los jueces de minas conocerán
exclusivamente:
1o.– De las causas criminales, de hurtos de metales
en piedra, plata u oro, plomo, herramientas y demás cosas pertenecientes a las
minas y be-neficios de sus metales;
2o.– De los delitos cometidos en las mismas minas o
haciendas de be-neficio; así de un operario contra otro, como por falta de
subordinación a los sirvientes que los mandan, o de unos y otros a los amos y
dueños de las minas166.
4o.– en fin, de cualesquiera tras causas que se
versen sobre el buen orden y completo arreglo de las minas.
art. 35o en los casos del artículo anterior los
jueces de minas decidi-rán breve y sumariamente, verdad sabida y buena fe
guardada, aquellas causas criminales de menor entidad, y con las facultades de
jefes de po-licía, aplicarán las penas establecidas por los reglamentos de la
materia: mas aquellos en que por su gravedad deba imponerse la pena ordinaria a
que no alcancen las facultades de la policía, se seguirán y sentenciarán
conforme a las leyes comunes.
art. 36o los gobernadores de las provincias quedan
facultados para conceder a los directores de asientos o sociedades de minas, o
a alguno de los empleados en ellas, las atribuciones de jueces pedáneos o
alcaldes parroquiales, las que deberán ejercer únicamente sobre los empleados y
trabajadores de las minas. esta concesión la hará en aquellos asientos o
166. en el texto que seguimos no figura el numeral
3 de este artículo.
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minas en que lo juzgue conveniente, según todas las
circunstancias locales para el mejor arreglo y fomento de las minas,
adelantamiento de los trabajos y sumisión de los mineros a sus respectivos
superiores.
art. 37o Se encarga a los prefectos y gobernadores
de las provincias, que en todo lo que dependa de su autoridad auxilien y
promuevan las empresas de descubrimientos y laboría de las minas, y la
perfección de sus trabajos, procurando igualmente cortar los pleitos y
desavenencias entre los mineros. observarán también con la mayor escrupulosidad
mi decreto de 24 de diciembre último, por el cual concedí a los mineros y demás
empleados de las minas exención del servicio militar.
art. 38o Mientras se forma una ordenanza propia
para las minas y mineros de colombia, se observará provisionalmente la
ordenanza de minas de Nueva españa, dada en 22 de mayo de 1803, exceptuando
todo lo que trata del tribunal de minería y jueces diputados de minas, y lo que
sea contrario a las leyes y decretos vigentes. tampoco se observará en todo lo
que se halle reformada por el presente decreto.
el ministro secretario en el Despacho del interior
queda encargado de la ejecución de este decreto.
Dado en Quito, a 24 de octubre de 1829.
Simón Bolívar
Por Su excelencia,
el secretario general,
José Domingo espinar
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el 6 de diciembre de 1829, el libertador se hallaba
en Popayán, en marcha hacia bogotá, adonde iba para abrir las sesiones del
congreso. en carta dirigida a antonio leocadio Guzmán, quien estaba en
Venezuela, bolívar reitera su negativa absoluta y terminante a ceñirse una
corona
Popayán, 6 de diciembre de 1829
al señor antonio l. Guzmán.
Mi querido amigo:
coN MuchíSiMo GuSto he recibido su estimable carta
venida en el último correo, y doy a Vd. mil y mil gracias por todo cuanto se
sirve de-cirme. las opiniones de Vd. están muy de acuerdo con las mías y, antes
de ahora y mucho antes he dicho a Vd. cuanto pienso respecto a nuestras
instituciones. Si algunas personas interpretan mi modo de pensar y en él apoyan
sus errores, me es bien sensible, pero inevitable: con mi nombre se quiere
hacer en colombia el bien y el mal, y muchos lo invocan como el texto de sus disparates.
No son pocos los que me han hablado de un sistema monárquico y en diferentes
épocas, pero siempre he dicho francamente lo que pienso en tal asunto. la
nación puede darse la forma que quiera, los pueblos han sido invitados de mil
modos a expresar su voluntad y ella debe ser la única guía en las
deliberaciones del congreso; pero persuádase Vd. y que se persuada todo el
mundo que yo no seré el rey de colombia ni por un extraordinario evento, ni me
haré acreedor a que la posteridad me despoje del título de libertador que me
dieron mis conciudadanos y que halaga toda mi ambición.
Páselo Vd. bien, mi querido amigo, y créame siempre
su afmo. amigo de corazón.
Bolívar
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98
el 20 de enero de 1830, ante el congreso reunido en
bogotá, el libertador hace en su mensaje un recuento de los sucesos ocurridos
durante los dos últimos años, bosqueja la situación de la República y presenta
su renuncia al Poder Supremo
¡conciudadanos!
SÉaMe PeRMitiDo FelicitaRoS por la reunión del
congreso, que a nombre de la nación va a desempeñar los sublimes deberes de
legislador. ardua y grande es la obra de constituir un pueblo que sale de la
opresión por medio de la anarquía y de la guerra civil, sin estar preparado
previamente para recibir la saludable reforma a que aspiraba. Pero las
lecciones de la historia, los ejemplos del Viejo y Nuevo Mundo, la expe-riencia
de veinte años de revolución, han de serviros como otros tantos fanales
colocados en medio de las tinieblas de lo futuro; y yo me lisonjeo de que
vuestra sabiduría se elevará hasta el punto de poder dominar con fortaleza las
pasiones de algunos y la ignorancia de la multitud; consultan-do, cuando es
debido, a la razón ilustrada de los hombres sensatos, cuyos votos respetables
son precioso auxilio para resolver las cuestiones de la alta política. Por lo
demás hallaréis también consejos importantes que seguir en la naturaleza misma
de nuestro país, que comprende las regiones elevadas de los andes y las
abrasadas riberas del orinoco: examinadle en toda su extensión, y aprenderéis
en él, de la infalible maestra de los hombres, lo que ha de dictar el congreso
para la felicidad de los colombianos. Mu-cho os dirá nuestra historia y mucho
nuestras necesidades; pero todavía serán más persuasivos los gritos de nuestros
dolores por falta de reposo
y libertad segura.
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¡Dichoso el congreso si proporciona a colombia el
goce de estos bienes supremos por los cuales merecerá las más puras
bendiciones!
convocado el congreso para componer el código
fundamental que rija a la República, y para nombrar los altos funcionarios que
la adminis-tren, es de la obligación del gobierno instruiros de los
conocimientos que poseen los respectivos ministerios de la situación presente
del estado, para que podáis estatuir de un modo análogo a la naturaleza de las
cosas. toca al presidente de los consejos de estado y Ministerial manifestaros
sus trabajos durante los últimos dieciocho meses: si ellos no han corres-pondido
a las esperanzas que debimos prometernos, han superado al menos los obstáculos
que oponían a la marcha de la administración las circunstancias turbulentas de
guerra exterior y convulsiones intestinas; males que, gracias a la Divina
Providencia, han calmado a beneficio de la clemencia y de la paz.
Prestad vuestra soberana atención al origen y
progreso de estos tras-tornos.
las turbaciones que desgraciadamente ocurrieron en
1826 me obli-garon a venir del Perú, no obstante que estaba resuelto a no
admitir la primera magistratura constitucional para que había sido reelegido
durante mi ausencia. llamado con instancia para restablecer la concordia y
evitar la guerra civil, yo no pude rehusar mis servicios a la patria, de quien
recibía aquella nueva honra y pruebas nada equívocas de confianza.
la representación nacional entró a considerar las
causas de discor-dias que agitaban los ánimos, y convencida de que subsistían,
y de que debían adoptarse medidas radicales, se sometió a la necesidad de
anti-cipar la reunión de la gran convención. Se instaló este cuerpo en medio de
la exaltación de los partidos; y por lo mismo se disolvió, sin que los miembros
que le componían hubiesen podido acordarse en las reformas que meditaban.
Viéndose amenazada la República de una disociación completa, fui obligado de
nuevo a sostenerla en semejante crisis; y a no ser que el sentimiento nacional
hubiera ocurrido prontamente a deliberar sobre su propia conservación, la
República habría sido despedazada por las manos de sus propios ciudadanos. ella
quiso honrarme con su confianza,
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confianza que debía respetar como la más sagrada
ley. ¿cuando la patria iba a perecer, podría yo vacilar?
las leyes, que habían sido violadas con el
estrépito de las armas y con las disensiones de los pueblos, carecían de
fuerza. ya el cuerpo legislativo había decretado, conociendo la necesidad, que
se reuniese la asamblea que podía reformar la constitución, y ya, en fin, la
convención había declarado unánimemente que la reforma era urgentísima. tan
solemne declaratoria, unida a los antecedentes, dio un fallo formal contra el
pacto político de colombia. en la opinión, y de hecho, la constitución del año
11o dejó de existir167.
horrible era la situación de la patria, y más
horrible la mía, porque me puso a discreción de los juicios y de las sospechas.
No me detuvo sin embargo el menoscabo de una reputación adquirida en una larga
serie de servicios, en que han sido necesarios, y frecuentes, sacrificios
seme-jantes.
el decreto orgánico que expedí en 27 de agosto de
28 debió conven-cer a todos de que mi más ardiente deseo era el de descargarme
del peso insoportable de una autoridad sin límites, y de que la República
volviese a constituirse por medio de sus representantes. Pero apenas había
em-pezado a ejercer las funciones de Jefe Supremo, cuando los elementos
contrarios se desarrollaron con la violencia de las pasiones y la ferocidad de
los crímenes. Se atentó contra mi vida168; se encendió la guerra civil; se animó
con este ejemplo, y por otros medios, al Gobierno del Perú para que invadiese
nuestros departamentos del Sur, con miras de conquista y usurpación. No me
fundo, conciudadanos, en simples conjeturas: los hechos, y los documentos que
lo acreditan, son auténticos. la guerra se hizo inevitable. el ejército del
general la Mar es derrotado en tarqui del modo más espléndido y glorioso para
nuestras armas; y sus reliquias se salvan por la generosidad de los vencedores.
No obstante la magnani-midad de los colombianos, el general la Mar rompe de
nuevo la guerra
167. la
constitución del año 11o, o sea, la aprobada por el congreso de cúcuta en 1821.
168. alude
a la conspiración y tentativa de asesinato que se produjo el 25 de septiembre
de 1828 en bogotá.
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hollando los tratados; y abre por su parte las
hostilidades: mientras tanto yo respondo convidándole otra vez con la paz; pero
él nos calumnia, nos ultraja con denuestos. el departamento de Guayaquil es la
víctima de sus extravagantes pretensiones.
Privados nosotros de marina militar, atajados por
las inundaciones del invierno y por otros obstáculos, tuvimos que esperar la
estación favorable para recuperar la plaza. en este intermedio un juicio
nacional, según la expresión del Jefe Supremo del Perú, vindicó nuestra
conducta y libró a nuestros enemigos del general la Mar.
Mudado así el aspecto político de aquella
república, se nos facilitó la vía de las negociaciones, y por un armisticio
recuperamos a Guayaquil. Por fin el 22 de septiembre se celebró el tratado de
Paz169, que puso término a una guerra en que colombia defendió sus derechos y
su dignidad.
Me congratulo con el congreso y con la nación por
el resultado satis-factorio de los negocios del Sur, tanto por la conclusión de
la guerra como por las muestras nada equívocas de benevolencia que hemos
recibido del gobierno peruano, confesando noblemente que fuimos provocados a la
guerra con miras depravadas. Ningún gobierno ha satisfecho a otro como el del
Perú al nuestro, por cuya magnanimidad es acreedor a la estimación más perfecta
de nuestra parte.
¡conciudadanos! Si la paz se ha concluido con
aquella moderación que era de esperarse entre pueblos hermanos, que no debieron
disparar sus armas consagradas a la libertad y a la mutua conservación; hemos
usado también de lenidad con los desgraciados pueblos del Sur que se dejaron
arrastrar a la guerra civil o fueron seducidos por los enemigos. Me es grato
deciros que, para terminar las disensiones domésticas, ni una sola gota de
sangre ha empañado la vindicta de las leyes; y aunque un valiente general170 y sus
secuaces han caído en el campo de la muerte, su castigo les vino de la mano del
altísimo, cuando de la nuestra habrían alcanzado la clemencia con que hemos
tratado a los que han sobrevivido. todos gozan de libertad a pesar de sus
extravíos.
169. tratado
de Paz entre el Perú y colombia la Grande, en Guayaquil, el 22 de sep-tiembre
de 1829.
170. Se
refiere al general José María córdoba.
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380
Demasiado ha sufrido la patria con estos
sacudimientos, que siempre recordaremos con dolor; y si algo puede mitigar
nuestra aflicción, es el consuelo que tenemos de que ninguna parte se nos puede
atribuir en su origen, y el haber sido tan generosos con nuestros adversarios
cuando dependía de nuestras facultades. Nos duele ciertamente el sacrificio de
algunos delincuentes en el altar de la justicia; y aunque el parricidio no
merece indulgencia, muchos de ellos la recibieron171, sin embargo, de mis
manos, y quizás los más crueles.
Sírvanos de ejemplo este cuadro de horror que por
desgracia mía he debido mostraros; sírvanos para el porvenir como aquellos
formidables golpes que la Providencia suele darnos en el curso de la vida para
nuestra corrección. corresponde al congreso coger dulces frutos de este árbol
de amargura o a lo menos alejarse de su sombra venenosa.
Si no me hubiera cabido la honrosa ventura de
llamaros a represen-tar los derechos del pueblo, para que, conforme a los
deseos de vuestros comitentes, creaseis o mejoraseis nuestras instituciones,
sería éste el lugar de manifestaros el producto de veinte años consagrados al
servicio de la patria. Mas yo no debo ni siquiera indicaros lo que todos los
ciudadanos tienen derecho de pediros. todos pueden, y están obligados, a
someter sus opiniones, sus temores y deseos a los que hemos constituido para
curar la sociedad enferma de turbación y flaqueza. Sólo yo estoy privado de
ejercer esta función cívica, porque habiéndoos convocado y señalado vuestras
atribuciones, no me es permitido influir de modo alguno en vuestros consejos.
además de que sería importuno repetir a los escogidos del pueblo lo que
colombia publica con caracteres de sangre. Mi único deber se reduce a someterme
sin restricción al código y magistrados que nos deis; y es mi única aspiración
el que la voluntad de los pueblos sea proclamada, respetada y cumplida por sus
delegados.
con este objeto dispuse lo conveniente para que
pudiesen todos los pueblos manifestar sus opiniones con plena libertad y
seguridad, sin otros límites que los que debían prescribir el orden y la
moderación. así se ha
171. Quiere decir que recibieron indulgencia, o
sea, que fueron indultados.
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verificado, y vosotros encontraréis en las
peticiones que se someterán a vuestra consideración la expresión ingenua de los
deseos populares. todas las provincias aguardan vuestras resoluciones; en todas
partes las reuniones que se han tenido con esta mira han sido presididas por la
regularidad y el respeto a la autoridad del Gobierno y del congreso
constituyente. Sólo tenemos que lamentar el exceso de la junta de caracas de
que igualmente debe juzgar vuestra prudencia y sabiduría.
temo con algún fundamento que se dude de mi
sinceridad al habla-ros del magistrado que haya de presidir la República. Pero
el congreso debe persuadirse que su honor se opone a que piense en mí para este
nombramiento, y el mío a que yo lo acepte. ¿haríais por ventura refluir esta
preciosa facultad sobre el mismo que os la ha señalado? ¿osaréis sin mengua de
vuestra reputación concederme vuestros sufragios? ¿No sería esto nombrarme yo
mismo? lejos de vosotros y de mí un acto tan innoble.
obligados, como estáis, a constituir el Gobierno de
la República, dentro y fuera de vuestro seno hallaréis ilustres ciudadanos que
desem-peñen la Presidencia del estado con gloria y ventajas. todos, todos mis
conciudadanos gozan de la fortuna inestimable de parecer inocentes a los ojos
de la sospecha, sólo yo estoy tildado de aspirar a la tiranía.
libradme, os ruego, del baldón que me espera si
continúo ocupando un destino que nunca podrá alejar de sí el vituperio de la
ambición. creed-me: un nuevo magistrado es ya indispensable para la República.
el pueblo quiere saber si dejaré alguna vez de mandarlo. los estados americanos
me consideran con cierta inquietud, que puede atraer algún día a colombia males
semejantes a los de la guerra del Perú. en europa mismo no faltan quienes teman
que yo desacredite con mi conducta la hermosa causa de la libertad. ¡ah!
¡cuántas conspiraciones y guerras no hemos sufrido por atentar a mi autoridad y
a mi persona! estos golpes han hecho padecer a los pueblos, cuyos sacrificios
se habrían ahorrado si desde el principio los legisladores de colombia no me
hubiesen forzado a sobrellevar una carga que me ha abrumado más que la guerra y
todos sus azotes.
Mostraos, conciudadanos, dignos de representar un
pueblo libre, alejando toda idea que me suponga necesario para la República. Si
un
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hombre fuese necesario para sostener el estado,
este estado no debería existir, y al fin no existiría.
el magistrado que escojáis será sin duda un iris de
concordia domés-tica, un lazo de fraternidad, un consuelo para los partidos
abatidos. todos los colombianos se acercarán alrededor de este mortal
afortunado: él los estrechará en los brazos de la amistad, formará de ellos una
familia de ciudadanos. yo obedeceré con el respeto más cordial a este
magistrado legítimo; lo seguiré; cual ángel de paz; lo sostendré con mi espada
y con todas mis fuerzas. todo añadirá energía, respeto y sumisión a vuestro
escogido. yo lo juro, legisladores, yo lo prometo a nombre del pueblo y del
ejército colombiano. la República será feliz, si al admitir mi renuncia
nombráis de presidente a un ciudadano querido de la nación: ella sucum-biría si
os obstinaseis en que yo la mandara. oíd mis súplicas: salvad la República:
salvad mi gloria que es de colombia.
Disponed de la Presidencia que respetuosamente
abdico en vuestras manos. Desde hoy no soy más que un ciudadano armado para
defender la patria y obedecer al gobierno; cesaron mis funciones públicas para
siempre. os hago formal y solemne entrega de la autoridad suprema que los
sufragios nacionales me habían conferido.
Pertenecéis a todas las provincias; sois sus más
selectos ciudadanos; habéis servido en todos los destinos públicos; conocéis
los intereses locales y generales; de nada carecéis para regenerar esta
República desfalleciente en todos los ramos de su administración.
Permitiréis que mi último acto sea recomendaros que
protejáis la religión santa que profesamos, fuente profusa de las bendiciones
del cielo. la hacienda nacional llama vuestra atención, especialmente en el
sistema de percepción. la deuda pública, que es el cangro172 de colombia,
reclama de vosotros sus más sagrados derechos. el ejército, que infinitos
títulos tiene a la gratitud nacional, ha menester una organización radical. la
justicia pide códigos capaces de defender los derechos y la inocencia de hombres
libres. todo es necesario crearlo, y vosotros debéis poner el
172. cangro: cáncer.
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fundamento de prosperidad al establecer las bases
generales de nuestra organización política.
¡conciudadanos! Me ruborizo al decirlo: la
independencia es el úni-co bien que hemos adquirido a costa de los demás. Pero
ella nos abre la puerta para reconquistarlos bajo vuestros soberanos auspicios,
con todo el esplendor de la gloria y de la libertad.
bogotá, enero 20 de 1830.
Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
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99
Desprendido ya del mando, el libertador se halla en
barranquilla, en la costa norte de colombia. Desde allí le dirige el 9 de
noviembre de 1830 una extensa carta al general Juan José
Flores, jefe del ecuador –un estado que se había
separado ya de la Gran colombia–, donde bolívar expresa tristes reflexiones
sobre la marcha de la revolución. el asesinato
de Sucre le había conmovido profundamente, tanto
por la excelsa
amistad que a él le unía como porque el Gran
Mariscal de ayacucho hubiera sido el heredero espiritual y político del
libertador
barranquilla, noviembre 9 de 1830
a S.e. el general J.J. Flores.
Mi querido General:
he RecibiDo la apreciable carta de Vd. de
Guayaquil, de 10 de septiem-bre, que ha puesto en mis manos el comisionado de
Vd., urbina. No puede Vd. imaginarse la sorpresa que he tenido al ver que Vd.
se sirve dirigir su atención y destinar expresamente un oficial para venir a
responderme y a darme noticia de lo que pasa en el Sur y pasa con Vd. No esperé
nunca que un simple particular fuese objeto de tanta solicitud y benevolencia.
Vd., al dar este paso, ha llenado la medida de su excesiva bondad hacia mí. No
puede Vd. hacer más por lo que hace a la amistad. con respecto a la patria, Vd.
se conduce como un hombre de estado, obrando siempre conforme a las ideas y a
los deseos del pueblo que le ha confiado su suerte. en esta parte cumple Vd.
con los deberes de magistrado y de ciudadano.
No contestaré la carta en cuestión, pues la gran
carta la ha traído el señor urbina: este método es diplomático, prudente y
lleva consigo el carácter de la revolución, pues nunca sabemos en qué tiempo
vivimos ni con qué gentes; y una voz es muy flexible y se presta a todas las
modifi-
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385
caciones que se le quieran dar: esto es política.
urbina me asegura que el deseo del Sur173, de acuerdo con la instrucción que ha
traído, es terminante con respecto a la independencia de ese país. hágase la
voluntad del Sur; y llene Vd. sus votos. ese pueblo está en posesión de la
soberanía y hará de ella un saco, o un sayo, si mejor le parece. en esto no hay
nada determi-nado aún, porque los pueblos son como los niños que luego tiran
aquello por [lo] que han llorado. Ni Vd. ni yo, ni nadie sabe la voluntad
pública. Mañana se matan unos a otros, se dividen y se dejan caer en manos de
los más fuertes o más feroces. esté Vd. cierto, mi querido General, que Vd. y
esos jefes del Norte174 van a ser echados de ese país, a menos que se vuelva
Vd. un Francia175, aunque esto no basta porque Vd. sabe que todos los
revolucionarios de Francia murieron en medio de la matanza de sus enemigos y
que muy pocos son los monstruos de esta especie que hayan escapado del puñal o
del suplicio. Diré a Vd. de paso y a propósito. Me ha dicho este joven, porque
se lo he preguntado, que los grandes destinos del Sur están en manos de los
jefes del Norte. esto era odioso aun antes de la revolución última, ¿con cuánta
más razón no lo llamarán tiránico? Desde aquí estoy oyendo a esos ciudadanos
que todavía son colonos y pupilos de los forasteros: unos son venezolanos,
otros granadinos otros ingleses, otros peruanos, y quién sabe de qué otras
tierras los habrá también. y después ¡qué hombres! unos orgullosos, otros
déspotas y no falta quien sea tam-bién ladrón; todos ignorantes, sin capacidad
alguna para administrar. Sí, señor, se lo digo a Vd. porque lo amo y no quiero
que sea Vd. víctima de esa parcialidad. advertiré a Vd. que Rocafuerte176 ha
debido partir para ese país y que este hombre lleva las ideas más siniestras
contra Vd. y contra todos mis amigos. es capaz de todo y tiene los medios para
ello. es tan ideático177 que habiendo sido el mejor amigo mío en nuestra tierna
173. “el
Sur”, en este caso, significa el ecuador.
174. Probablemente
quiere decir, en este caso, “venezolanos”, pues dentro de la Gran colombia “el
Norte” significaba Venezuela.
175. la
primera alusión a “un Francia” parece aplicable al Dr. Gaspar Rodríguez de
Francia, dictador del Paraguay. la segunda, a la Revolución Francesa.
176. el
prócer civil ecuatoriano Vicente Rocafuerte.
177. ideático:
maniático, extravagante.
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386
juventud y habiéndome admirado hasta que entré en
Guayaquil, se ha hecho furioso enemigo mío por los mismos delitos que Vd. ha
cometido: haberle hecho la guerra a la Mar y no ser de Guayaquil, con las demás
añadiduras de opiniones y otras cosas. es el federalista más rabioso que se
conoce en el mundo, antimilitar encarnizado y algo de mato178. Si ese caballero
pone los pies en Guayaquil tendrá Vd. mucho que sufrir y lo demás, Dios lo
sabe. Vendrá la Mar, olmedo179 lo idolatra y no ama más que a él. espere Vd.
pues las consecuencias de estos antecedentes. Vd. sabe que yo he mandado 20
años y de ellos no he sacado más que pocos resultados ciertos: 1o) la américa
es ingobernable para nosotros. 2o) el que sirve una revolución ara en el mar.
3o) la única cosa que se puede hacer en américa es emigrar. 4o) este país caerá
infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a
tiranuelos casi imper-ceptibles, de todos colores y razas. 5o) Devorados por
todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán
conquistarnos. 6o) Si fuera posible que una parte del mundo volviera al caos
primitivo, éste sería el último período de la américa.
la primera revolución francesa hizo degollar las
antillas180 y la segun-da181 causará el mismo efecto en este vasto continente.
la súbita reacción de la ideología exagerada va a llenarnos de cuantos males
nos faltaban o más bien los va a completar. Vd. verá que todo el mundo va a
entregarse al torrente de la demagogia y ¡desgraciados de los pueblos!, y
¡desgraciados de los Gobiernos!
Mi consejo a Vd. como amigo es que en cuanto Vd. se
vea próximo a declinar, se precipite Vd. mismo y deje el puesto con honor y
espontá-neamente: nadie se muere de hambre en tierra.
hablaré a Vd. de colombia menos extensamente. este
país ha sufrido una gran revolución, y marcha sobre un terreno volcánico: como
una re-volución trae mil y las primeras no se habían apaciguado, la historia de
la
178. tal
vez del italiano matto, demente.
179. el
poeta y estadista ecuatoriano José Joaquín de olmedo.
180. alude
a la revolución de haití, a fines del siglo XViii.
181. Se
refiere, muy probablemente, a las jornadas revolucionarias de 1830 en París,
que concluyeron con el derrocamiento de carlos X.
biblioteca ayacucho
387
ladera está produciendo todavía sus efectos; por
supuesto, el sur del cauca está en campaña con todas las furias infernales. Río
hacha se levantó, se tomó la ciudad por las tropas del Gobierno, pero los
bandidos, acaudillados por carujo182, están infestando el país y hacen daño. el
asesino de carvajal, Moreno183, no ha reconocido al Gobierno y distrae con esto
a algunos des-tacamentos del Gobierno. en el Socorro hubo diferencias entre la
ciudad de Vélez y su capital, con este motivo se han roto allí las cabezas.
todo el pueblo, la iglesia y el ejército son afectos al nuevo orden de cosas,
no faltan sin embargo, asesinos, traidores, facciosos y descontentos, cuyo
número puede subir a algunos centenares. Desgraciadamente, entre nosotros no
pueden nada las masas, algunos ánimos fuertes lo hacen todo y la multitud sigue
la audacia sin examinar la justicia o el crimen de los caudillos, mas los
abandonan luego al punto que otros más aleves los sorprenden. esta es la
opinión pública y la fuerza nacional de nuestra américa.
la administración de bogotá, presidida por
urdaneta184, se conduce con bastante energía y no poca actividad: hay quien
quiera más de la primera, mas ahí está la constitución, responde urdaneta. Sin
embargo, no dejan de darle sus golpes a menudo, pero con modo, como decía
arismendi. el nuevo general Jiménez ha marchado ya para el Sur con mil
quinientos hombres a proteger el cauca contra los asesinos de la más ilustre
víctima185; añadiré, como catón, el anciano: éste es mi parecer y el de que se
destruya Cartago. entienda Vd. por cartago la guarida de los monstruos del
cauca. Venguemos a Sucre y vénguese Vd. de esos que [una gran mancha, al
parecer de tinta, impide leer la continuación, por espacio de unas treinta o
treinta y cinco letras] vénguese en fin a colombia que poseía a Sucre, al mundo
que lo admiraba, a la gloria del ejército y a la
182. el
militar venezolano Pedro carujo.
183. el
militar venezolano lucas carvajal había sido asesinado en casanare y se
sindicaba de su muerte al militar neogranadino Juan Nepomuceno Moreno.
184. el
general venezolano Rafael urdaneta.
185. la
“más ilustre víctima” era el general antonio José de Sucre, quien había sido
ase-sinado en berruecos el 4 de junio anterior. los “monstruos del cauca”
mencionados por bolívar no podían ser otros, en este contexto, sino los
generales colombianos José María obando y José hilario lópez, a quienes el
libertador tenía por autores intelectuales de la muerte de Sucre.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
388
santa humanidad impíamente ultrajada en el más
inocente de los hombres. Si Vd. es insensible a este clamor de todo lo que es
visible y de todo lo que no es, ha debido Vd. cambiar mucho de naturaleza.
los más célebres liberales de europa han publicado
y escrito aquí, que la muerte de Sucre es la mancha más negra y más indeleble
de la historia del Nuevo Mundo y que en el antiguo no había sucedido una cosa
semejante en muchos siglos atrás. toca a Vd., pues, lavar esa mancha execrable,
porque en Pasto encontrará Vd. la absolución de colombia y hasta allí no podrá
penetrar Jiménez. los amigos del Norte no exigen a los del Sur sino este
sacrificio, o más bien los empeñan a que alcancen este timbre186.
hablaré a Vd. al fin, de mí: he sido nombrado
Presidente por toda Nueva Granada, mas no por la guarida de asesinos de
casanare y Popayán; y mientras tanto urdaneta está desempeñando el Poder
ejecutivo con los ministros de su elección. yo no he aceptado este cargo
revolucionario porque la elección no es legítima; luego me he enfermado por lo
que no he podido servir ni aun de súbdito. en tanto que todo esto pasa así, las
elecciones se están verificando conforme a la ley, aunque fuera de tiempo, en
algunas partes. aseguran que tendré muchos votos y puede ser que sea el que
saque más y entonces veremos el resultado. Vd. puede considerar si un hombre
que ha sacado de la revolución las anteriores conclusiones por todo fruto
tendrá ganas de ahogarse nuevamente después de haber salido del vientre de la
ballena: esto es claro.
Mi carta ya es bastante larga en comparación de la
de Vd.; por consi-guiente es tiempo de acabar y lo haré rogando a Vd. que rompa
esta carta luego que la haya leído, pues sólo por la salud de Vd. la hubiera
escrito temiendo siempre que pueda dar en manos de nuestros enemigos y la
publiquen con horribles comentarios.
acepte Vd. mientras tanto la seguridad de mi
amistad y aún más de mi gratitud por sus antiguas bondades y fidelidad hacia mí
y reciba Vd. por último mi corazón.
Bolívar
186. en el sentido figurado de “acción gloriosa que
ensalza o ennoblece”.
biblioteca ayacucho
389
adición: he sabido la locura que ha hecho
espinar187 con “la ismeña”188; yo ruego a Vd. que lleve esto con paciencia
porque el flamante dictador está mal aconsejado de su súbita elevación y
soplado por el espíritu de alzuru. Por último, no es cosa de pelear por
bagatelas entre amigos que se vuelven locos. Repito que suplico a Vd. esta
gracia para que no se aumenten los escándalos.
[Rúbrica de bolívar]
187. el
general panameño José D. espinar.
188. la
“ismeña” (o istmeña) era un buque.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
390
100
en la hacienda de San Pedro alejandrino –propiedad
del hidalgo Joaquín de Mier cercana a Santa Marta– el libertador redacta su
última proclama. este documento, firmado el 10 de diciembre de 1830, una semana
antes de su muerte,
representa el legado de bolívar para sus
compatriotas de colombia la Grande –venezolanos, colombianos, ecuatorianos,
panameños– y para los pueblos todos de américa
SiMÓN bolíVaR,
libertador de colombia y del Perú, etc., etc., etc.
a los pueblos de colombia.
colombianos:
habÉiS PReSeNciaDo MiS eSFueRzoS para plantear la
libertad donde reinaba antes la tiranía. he trabajado con desinterés,
abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mando cuando me
persuadí que desconfiabais de mi desprendimiento. Mis enemigos abusaron de
vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputación y mi amor
a la libertad. he sido víctima de mis perseguidores que me han conducido a las
puertas del sepulcro. yo los perdono.
al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño
me dice que debo hacer la manifestación de mis últimos deseos. No aspiro a otra
gloria que a la consolidación de colombia. todos debéis trabajar por el bien
inestimable de la unión: los pueblos obedeciendo al actual gobierno para
libertarse de la anarquía; los ministros del santuario dirigiendo sus oraciones
al cielo; y los militares empleando su espada en defender las garantías
sociales.
¡colombianos! Mis últimos votos son por la
felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y
se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro.
biblioteca ayacucho
391
hacienda de San Pedro, en Santa Marta, a 10 de
diciembre de 1830,
20o
Simón Bolívar
DoctRiNa Del libeRtaDoR
392
cronologÍa
cronologÍa
Vida y obra de Simón bolívar
1773 en caracas contraen matrimonio el coronel don
Juan Vicente bolívar y Ponte y doña concepción Palacios blanco (1o de
diciembre).
1777 Nace en caracas María antonia, primera hija
del matrimonio bolívar-Palacios (1o de noviembre).
1783 Nace en caracas Simón bolívar Palacios (24 de
julio).
es bautizado en la catedral de caracas (30 de
julio).
1784 el presbítero Juan Félix Jérez aristeguieta
instituye un mayorazgo para Simón.
1786 Fallece en caracas el coronel Juan Vicente
bolívar y Ponte (19 de enero).
1790 Simón recibe el sacramento de la confirmación
de manos del obispo Martí (11 de abril).
el niño Simón, con su madre y sus hermanos y
numerosos parientes, se halla en septiembre en la hacienda patrimonial de San
Mateo, en los valles de aragua.
1792 Muere doña concepción Palacios de bolívar (6
de julio).
1793 los hermanos Juan Vicente y Simón bolívar
Palacios viven en la casa natal frente a la plaza San Jacinto, en caracas, bajo
la tutela de su abuelo paterno Feliciano Palacios. al morir éste, la tutela de
Simón recae en su tío carlos Palacios.
biblioteca ayacucho
397
1794 informe de Simón Rodríguez sobre las escuelas
de caracas.
1795 el 23 de julio, la víspera de cumplir 12 años,
Simón sufre una crisis de adolescencia: huye del lado de su tío y se acoge al
hogar de su her-mana mayor María antonia, casada con Pablo clemente y Francia.
a instancias de su tutor, Simón es sacado a la fuerza de casa de su hermana el
5 de agosto y conducido como interno a casa del maestro Simón Rodríguez.
agosto-octubre. Vive como interno en casa del
pedagogo y reformador social caraqueño, Simón Rodríguez, quien logra captar la
confianza de bolívar y se convierte para él en un verdadero maestro.
el 14 de octubre acepta regresar donde su tutor,
pero continúa reci-biendo lecciones de Rodríguez.
1796 bolívar comienza a recibir lecciones de
historia y Geografía que le da el joven andrés bello, dos años mayor que él.
bolívar tiene también otros maestros.
1798 en julio es ascendido a subteniente. en su
hoja de servicio se anota:
“valor conocido; aplicación, sobresaliente”.
el sabio capuchino fray Francisco de andújar
establece una academia de Matemáticas y Física en casa de Simón, para éste y
algunos amigos suyos.
1799 en enero se embarca en la Guaira a bordo del
navío “San ildefonso” con destino a españa.
a comienzos de febrero llega a Veracruz y de allí
viaja a ciudad de México, donde permanece más de una semana.
en mayo llega al puerto de Santoña, en el norte de
españa, luego de haber zarpado de Veracruz vía la habana.
llega a Madrid en junio. allí vive con sus tíos
esteban y Pedro Pa-lacios.
1800 bajo la rectoría moral e intelectual del sabio
marqués de ustáriz, bolívar se entrega con pasión al estudio; aprende también
esgrima, equitación, y frecuenta salones y tertulias.
conoce a María teresa Rodríguez del toro y alayza,
con quien piensa contraer matrimonio.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
398
1801 Viaja en marzo a bilbao, donde por entonces se
halla su novia. allí reside bolívar el resto del año.
1802 De enero a marzo viaja por Francia. Visita
bayona, París, amiens y otras poblaciones.
el 15 de mayo el rey carlos iV concede licencia
para casarse al sub-teniente Simón bolívar.
contrae matrimonio en Madrid con María teresa del
toro y alayza (26 de mayo).
los jóvenes esposos se embarcan hacia Venezuela y
llegan a la Guaira el 12 de julio.
en octubre declara tener establecido en caracas un
almacén o casa de comercio.
en diciembre es ascendido a teniente.
1803 la esposa de bolívar muere en caracas de
fiebre amarilla (enero). Sostiene un pleito con motivo de los linderos de su
hacienda de Seuse, en los Valles del tuy.
en octubre bolívar sale de nuevo hacia europa.
1804 en enero está en cádiz, en febrero llega a
Madrid y a comienzos de mayo se halla ya en París, donde presencia la
coronación de Napoleón en Saint-cloud.
Frecuenta salones, teatros y tertulias en París.
conoce hermosas mu-jeres y traba amistad con el barón de humboldt y amado
bonpland. asiste a conferencias y a cursos libres.
1805 en abril parte de París hacia italia en
compañía de sus amigos Fer-nando toro y Simón Rodríguez, su antiguo maestro.
en Milán asiste a la coronación de Napoleón como
rey de italia, y contempla una gran revista militar que el emperador pasa en
Monte-chiaro (mayo).
Viajan por Venecia, Ferrara, bolonia, Florencia,
Perugia, hasta llegar a Roma.
el 15 de agosto, en presencia de Simón Rodríguez y
Fernando toro, bolívar jura en el Monte Sacro de Roma no dar reposo a su alma
ni descanso a su brazo hasta que no haya logrado libertar al mundo
hispanoamericano del dominio español.
biblioteca ayacucho
399
a fines de año bolívar está nuevamente en París,
después de haberse separado otra vez de Simón Rodríguez.
1806 a comienzos de año recibe el segundo grado de
la masonería en la logia parisina de San alejandro de escocia.
hacia septiembre sale de París y luego se embarca
en hamburgo hacia los estados unidos.
1807 a comienzos de enero desembarca en charleston,
carolina del Sur, en los estados unidos. Durante los meses siguientes visita,
entre otras, las ciudades de Filadelfia, Nueva york, boston.
a mediados de año llega de nuevo a Venezuela, donde
se ocupa de sus haciendas.
en septiembre surge un pleito entre bolívar y
antonio Nicolás bri-ceño a propósito de los linderos de sus haciendas en yare.
el pleito, que a veces está a punto de provocar un lance personal, dura hasta
mediados de 1809.
1808 Reuniones en la cuadra bolívar, de caracas,
propiedad de los her-manos Juan Vicente y Simón bolívar. Se habla de
literatura, se oye música, pero se conspira también contra las autoridades
españolas en la capitanía General.
1809 en julio el capitán General le confiere a
bolívar el título de teniente Justicia Mayor de yare. Por desavenencias con el
cabildo no toma posesión del cargo.
en agosto realiza gestiones en el tuy para adquirir
una hacienda.
1810 el 19 de abril Simón bolívar no se hallaba en
caracas sino en sus haciendas de los valles de aragua.
es ascendido a capitán por la Junta de Gobierno de
caracas (24 de mayo).
es nombrado por la Junta de caracas comisionado
ante el Gobierno británico, junto con luis lópez Méndez. bolívar tiene ya
entonces el grado de coronel (2 de junio). como secretario, les acompaña andrés
bello.
Desembarcan en Portsmouth el 10 de julio. Se
dirigen a londres, donde entran en estrecho contacto con Miranda.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
400
Julio-septiembre. conferencian con el marqués de
Wellesley, ministro de Relaciones exteriores. los comisionados defienden la
independen-cia de Venezuela.
el 21 de septiembre bolívar se embarca con destino
a Venezuela y llega a la Guaira el 5 de diciembre con escala en trinidad.
en caracas, rinde cuenta de su misión a inglaterra
(7 de diciem-bre).
1811 bolívar, miembro prominente de la Sociedad
Patriótica de caracas, es uno de los que más se distingue al celebrarse el
primer aniversario del 19 de abril.
en la noche del 3 al 4 de julio, bolívar pronuncia
en la Sociedad Pa-triótica un discurso en el cual aboga por la inmediata
proclamación de la independencia.
en octubre está en caracas, de regreso del campo
adonde había ido, al parecer, por motivos de salud.
1812 De pie sobre las ruinas del convento de San
Jacinto, destruido por el terremoto del 26 de marzo, bolívar exhorta a seguir
combatiendo por la libertad.
a comienzos de mayo toma el mando de Puerto cabello
como co-mandante Político y Militar.
el 30 de junio, la guarnición del castillo de San
Felipe, en Puerto cabello, se subleva a favor del rey y pone en libertad a los
presos. tras seis días de resistencia, bolívar y los pocos oficiales y soldados
que permanecen fieles han de embarcarse hacia la Guaira.
Durante la noche del 30 al 31 de julio un grupo de
oficiales jóvenes, entre quienes figura bolívar, deciden arrestar al Precursor
Miranda y continuar la lucha.
lograron lo primero pero no lo segundo. los
realistas entran en la Guaira y hallan preso a Miranda.
en agosto, bolívar logra esconderse en caracas y la
hidalguía de su amigo el español Francisco iturbe le obtiene un pasaporte del
jefe vencedor.
el 1o de septiembre llega a la isla de curazao, de
donde parte hacia cartagena a mediados de octubre.
el 2 de noviembre está ya en cartagena, donde
dirige un manifiesto a los americanos del Sur.
biblioteca ayacucho
401
el 15 de diciembre lanza su célebre Memoria a los
ciudadanos de la Nueva Granada, mejor conocida como el “Manifiesto de
cartagena”. en él traza la nueva estrategia de la Revolución.
en campaña por las márgenes del Magdalena, liberta
a tenerife el 23 de diciembre, entra a Mompox el 27 y al Guamal el 30.
1813 en enero llega a ocaña, allí organiza su
ejército, emprende la ofensiva y liberta cúcuta en la batalla del 28 de
febrero. luego ocupa San antonio del táchira.
Proclama a los soldados de cartagena y de la unión
(1o de marzo). Recibe del presidente de la confederación de la Nueva Granada,
camilo torres, la autorización de invadir a Venezuela.
entra en Mérida donde es aclamado libertador (23 de
mayo).
el 15 de junio dicta en trujillo el “Decreto de
Guerra a Muerte” contra españoles y canarios.
una campaña fulminante, denominada admirable,
conduce a bolívar en pocos meses de cartagena a cúcuta, y de ahí a caracas, en
donde entra triunfante el 6 de agosto. comienza la Segunda República. Des-de
caracas envía una comisión a tratar con Monteverde, en Puerto cabello, la
ratificación del tratado y del canje de prisioneros. aclamado bolívar por la
Municipalidad de caracas capitán General de los ejércitos de Venezuela, con el
título de libertador (14 de oc-tubre).
Se inicia la Guerra a Muerte, que es una verdadera
guerra social. bolívar tiene que combatir no sólo contra los cuerpos regulares
es-pañoles sino también contra los grupos depauperados del llano que al mando
del español boves y de otros jefes avanzan sobre la región costera central, más
rica y poblada.
1814 Segunda batalla de la Puerta. Derrota de
bolívar y Mariño (15 de junio).
llegan a carúpano bolívar y Mariño, proscritos por
Ribas y Piar (3 de septiembre).
Se presenta al congreso de la Nueva Granada.
explica su conducta. el presidente camilo torres le dice: “Vuestra Patria no ha
perecido mientras exista vuestra espada. habéis sido un militar desgraciado,
pero sois un grande hombre” (24 de noviembre).
el Gobierno de la Nueva Granada lo asciende a
General de División
DoctRiNa Del libeRtaDoR
402
y lo encarga de someter el estado de cundinamarca a
la unión Gra-nadina.
1815 Nombrado capitán General de la confederación
de la Nueva Gra-nada. Se despide de los bogotanos para marchar hacia cartagena
y proseguir a libertar a Venezuela (23 de enero).
en turbaco, discute con el gobernador del estado de
cartagena, quien le niega las armas y pertrechos necesarios para continuar la
campaña (24 de marzo).
Sin esperanza de obtener elementos de guerra del
Gobierno de car-tagena, renuncia a su proyecto y se separa del ejército (8 de
mayo). llega a Kingston, Jamaica (14 de mayo).
en Kingston escribe su epístola profética, llamada
“carta de Jamaica”, en la cual expone sus ideas sobre el futuro de la américa
hispana (6 de septiembre).
Se salva milagrosamente del puñal del negro Pío (10
de diciembre). hace rumbo a haití a reunirse con su amigo el capitán luis brión
(19 de diciembre).
llega en la noche a Puerto Príncipe, haití (31 de
diciembre).
1816 asamblea de todos los patriotas en el arrabal
de la sabana en los cayos de San luis. lo nombran Jefe Supremo (7 de febrero).
Desembarca en Juangriego (3 de mayo).
toma de carúpano. captura del bergantín “indio
libre”. envía a Piar a Maturín y a Mariño a Güiria con armas a levantar tropas
(1o de junio).
Decreta la libertad de los esclavos como le había
ofrecido a Petión (2 de junio).
Desembarca en ocumare de la costa. los corsarios lo
abandonan, se queda en la playa cuidando el parque y manda a Soublette a
invadir los valles de aragua. Segundo decreto sobre la libertad de los esclavos
(6 de julio).
llega al puerto de Jacmel a bordo del bergantín
“indio libre”. explica al presidente Petión todo lo ocurrido en Venezuela (4 de
septiembre). Desembarca el libertador en barcelona. llega en la “Diana”, buque
que lo había traído desde haití.
1817 Finge marchar hacia caracas con arismendi.
combate de clarines (9 de enero).
biblioteca ayacucho
403
Reforzado bolívar con las tropas de bermúdez,
Valdés y armario, que abandonaron a Mariño, cruza el orinoco (27 de abril).
llega el libertador al campamento del Juncal en la
Mesa de angostura, donde se reúne con las tropas que sitiaban la plaza de
angostura (2 de mayo).
episodio nocturno del libertador en casacoima. a la
luz de la luna predecía los sucesos futuros (4 de junio).
bolívar dicta una ley que ordena repartir entre
jefes y soldados del ejército libertador, en proporción a sus grados, los
bienes nacionales que han sido secuestrados a los enemigos.
Decreta la ley Marcial para levantar al pueblo en
masa en favor de la Patria (11 de diciembre).
1818 en el hato de cañafístola, Páez conoce al
libertador y se pone a sus órdenes (30 de enero).
Se sitúa en la garganta de la Puerta a la izquierda
del riachuelo de Semen a esperar a Morillo. bate a Morales tras larga lucha, y
cuando lo persigue, llega Morillo y le arrebata la victoria pero a costa de un
lanzazo que lo atravesó de parte a parte. bolívar se retira con los restos de
su ejército (16 de marzo).
Sorpresa del Rincón de los toros. Se salva el
libertador (17 de abril). el Jefe Supremo contesta negativamente al reclamo que
vino a hacer de los estados unidos el agente bautista irvine, por el embargo de
unas goletas (29 de julio).
Reúne bolívar al consejo de estado y le expone la
situación política y militar, y su proyecto de reunir el congreso General (1o
de octubre).
1819 célebre discurso pronunciado en la instalación
del congreso de angostura (15 de febrero).
Después de pasar quebradas y dos ríos, entra en
Villa de Pore, capital de la provincia; allí se reúne a la división de
Santander. Desde Mantecal había recorrido 600 kilómetros (22 de junio).
el libertador atraviesa con el ejército el difícil
páramo de Pisba, sendero de indios, lleno de obstáculos, barrancos y piedras,
escogido para no tropezar con fuerzas enemigas como abría ocurrido yendo por el
camino real de labranza Grande (5 de julio).
luego del paso de los andes y las victorias del
Pantano de Vargas y boyacá, bolívar entra triunfante en bogotá. liberación de
la Nueva Granada (10 de agosto). la suerte había cambiado por completo.
DoctRiNa Del libeRtaDoR
404
Mariño y Páez no opondrían más inconvenientes a las
disposiciones del Jefe Supremo.
Parte el libertador hacia Venezuela (20 de
septiembre).
bolívar propone la creación de la República de
colombia y el congreso lo decreta (17 de diciembre).
1820 en el Rosario. Decretos en favor de los
indígenas, instrucción pública, agricultura y comercio (20 de mayo).
entrevista del general Morillo y el libertador en
Santa ana. acorda-ron elevar en el sitio un monumento conmemorativo del acto
(27 de noviembre).
1821 en cúcuta. Sostiene ante la torre el derecho
de colombia de retener Maracaibo (19 de febrero).
Proclama al ejército y a los pueblos de colombia,
participándoles la ruptura del armisticio (17 de abril).
el libertador ocupa San carlos, donde reúne a todo
el ejército. cuando sus tropas entraban, salían los españoles hacia Valencia
por el otro extremo de la ciudad (2 de junio).
batalla de carabobo. bolívar sorprende a los
enemigos atacándolos por donde no era esperado. el ejército español quedó
destruido. Sólo se salvó la tercera parte, retirándose a Puerto cabello.
el libertador entra a caracas. la ciudadanía lo
recibe en triunfo. hacía siete años que se había ausentado de su ciudad natal
con la emigración (29 de junio).
llega a Maracaibo, donde permanece hasta mediados
de septiembre (30 de agosto).
a fines de año, Simón bolívar marcha hacia el sur
para completar la liberación del territorio.
1822 en Popayán (26 de enero).
en la tarde el libertador entra a Quito. Fue
recibido con inusitado entusiasmo (16 de junio).
bolívar, en cumplimiento de sus deberes como
Presidente consti-tucional, decreta la incorporación de Guayaquil a colombia
(13 de julio).
conferencia de bolívar y San Martín. el Protector
del Perú se embarca a la medianoche (27 de julio).
biblioteca ayacucho
405
1823 bolívar en Pasto (3 de enero).
Se embarca bolívar en el bergantín “chimborazo” (7
de agosto). llega bolívar al Perú. Funcionarios públicos lo reciben en el
callao (1o de septiembre).
Marcha a someter a Riva-agüero (16 de noviembre).
1824 De regreso a cajamarca y trujillo, el
libertador cae en cama con fiebre en Pativilca. Pasó más de un mes enfermo (1o
de enero).
en vista de los errores del Gobierno y sus
consecuencias fatales, Joaquín Mosquera, en una visita a bolívar enfermo,
previendo la catástrofe, le pregunta: “¿y qué piensa usted hacer ahora?”
bolívar responde: “¡triunfar!” (15 de enero).
establece el Gobierno en trujillo. Decreta el
reparto de tierra a los indígenas y la supresión de los cacicazgos. crea la
universidad de trujillo. Nombra ministro general de Negocios a José Sánchez
carrión (8 de marzo).
hallándose en Sañaica, el libertador encomendó el
ejército a Sucre y lo autorizó a dirigir las operaciones. en seguida se dirigió
a la costa a preparar lo necesario para recibir los refuerzos de colombia (6 de
octubre).
libera bolívar a lima; es aplaudido por todos los
habitantes (5 de diciembre).
Desde lima, convoca el congreso de Panamá (7 de
diciembre).
1825 ante el congreso del Perú hace dejación de la
dictadura que éste le había conferido un año antes.
Parte hacia arequipa en visita a los Departamentos
del Sur (11 de abril).
llega al cuzco. Recibe una corona de oro,
diamantes, y perlas, otras joyas y las llaves de la ciudad. envió a Sucre la
corona, y las joyas las repartió entre sus edecanes (25 de junio).
Decretos de repartición de tierras entre los
indígenas y abolición del título y autoridad de los caciques sobre los mismos.
los liberta del ser-vicio personal obligatorio en práctica desde tiempo atrás
(4 de julio). llega el libertador a Puno (5 de agosto).
entrada triunfal de bolívar en la Paz, donde
recibió grandes honores (18 de agosto).
entra a Potosí (5 de octubre).
en unión de los enviados de buenos aires, algunos
compañeros de
DoctRiNa Del libeRtaDoR
406
armas y funcionarios de bolivia, sube al histórico
cerro de Potosí (26 de octubre).
llega a chuquisaca (3 de noviembre).
Decreto sobre exploración de bolivia, desde el
punto de vista geo-gráfico y mineralógico (17 de diciembre).
1826 Sale de chuquisaca con destino a lima, vía
arica (enero).
en su residencia de la Magdalena cerca de lima.
Juicios e instrucciones sobre el congreso de Panamá
(16 de mayo). Participa a Sucre el reconocimiento por el Perú de la República
de bolivia (25 de mayo).
le manda desde lima su constitución para bolivia y
el discurso a la legislatura (25 de mayo).
Parte de lima y se embarca en el callao para
Guayaquil (3 de sep-tiembre).
entra en bogotá. ordena grandes reformas y
economías en el presu-puesto para cubrir el déficit (14 de noviembre). llega a
Maracaibo (16 de diciembre).
llega a Puerto cabello (31 de diciembre).
1827 Decreto de amnistía expedido por el libertador
en virtud de sus facultades extraordinarias, concediéndola ampliamente a los
com-prometidos en las reformas y opiniones políticas, disponiendo que su
autoridad como presidente de la República fuese reconocida, y juzgando todo
acto de hostilidad como delito de estado. Páez con-tinuaría ejerciendo la
autoridad civil y militar como Jefe Superior de Venezuela.
entrada a caracas en un coche descubierto con Páez
a su lado (12 de enero).
Ruptura del libertador con el general Santander (16
de marzo).
Se embarca en la Guaira para cartagena en una
fragata inglesa, en compañía de sir alexander cockburn, ministro de inglaterra
(5 de julio).
llega el libertador a cartagena (10 de julio).
llega a bogotá (10 de septiembre). exposición del
secretario Revenga al congreso.
1828 Se detiene en bucaramanga mientras duran las
sesiones de la con-vención de ocaña.
biblioteca ayacucho
407
Regresa el libertador a bogotá, después de tres
meses de ausencia.
Recepción entusiasta.
Decreto orgánico de la dictadura que se estableció
a consecuencia del desacuerdo en la convención de ocaña (27 de agosto).
en bogotá. intento de asesinar al libertador. el
heroísmo de Manuela Sáenz salva a bolívar (25 de septiembre).
1829 llega bolívar a Quito, donde establece su
cuartel general. De ahí emprende la campaña de Guayaquil (17 de marzo).
carta al encargado de Negocios de S.M.b. Patrick
campbell, sobre los inconvenientes de establecer una monarquía en colombia (5
de agosto).
oficio del libertador al ministro de Relaciones
exteriores, previ-niendo al consejo de Ministros suspender toda negociación
sobre monarquía y dejar al congreso próximo decidir sobre los intereses de la
Nación (22 de noviembre).
Nota definitiva del libertador al ministro de
Relaciones exteriores improbando el proyecto de monarquía (18 de diciembre).
1830 el libertador regresa a la capital de la
República (15 de enero).
Mensaje del libertador al congreso (20 de enero).
bolívar parte de bogotá hacia cartagena (8 de
mayo).
al pie del cerro de la Popa, cerca de cartagena,
recibe la noticia de la muerte de Sucre (1o de julio).
a causa de sus males se detiene en Soledad (15 de
octubre).
llega a Santa Marta (1o de diciembre).
el obispo de Santa Marta se encarga de hacerle
saber su estado de gravedad. el libertador oye al obispo con tranquilidad y en
seguida se apresta debidamente para el trance final. el mismo día procede a
hacer su testamento (1o de diciembre).
Recibe los Santos Sacramentos y dicta su última
proclama (10 de diciembre).
Fallece el libertador a la una y siete minutos de
la tarde (17 de di-ciembre).
DoctRiNa Del libeRtaDoR
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. . . . . . . . . . . . . . . iX
Nota De eSta eDiciÓN . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . XXiX
cRiteRio De eSta eDiciÓN . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . XXXiii
DoctRiNa Del libeRtaDoR
1...............................................................3
el 15 de agosto de 1805, desde la cima de una de las colinas que
dominan a Roma, el caraqueño Simón bolívar –un
viudo de 22 años apenas cumplidos– jura, en presencia de su antiguo maestro
Simón Rodríguez, consagrar su vida a la causa de la independencia de
hispanoamérica
2...............................................................5
los comisionados de la Junta de Gobierno de caracas ante el Gabi-
nete británico, Simón bolívar y luis lópez Méndez,
dan cuenta al Secretario de Relaciones exteriores de Venezuela del desarrollo
de su misión y de los esfuerzos hechos para “producir la emancipación general”
del continente. londres, 8 de septiembre de 1810
biblioteca ayacucho
419
3...............................................................9
en la sala de sesiones de la Sociedad Patriótica, club revolucionario
de caracas, Simón bolívar, en un vehemente
discurso, exige la pron-ta declaración de la independencia de Venezuela por el
congreso Nacional. estas palabras fueron pronunciadas durante la noche del 3 al
4 de julio de 1811
4..............................................................10
esta memoria, conocida también como “Manifiesto de cartagena”
fue firmada por bolívar en cartagena de indias
(colombia) el 15 de diciembre de 1812. es su primer gran documento público, en
el cual analiza las causas de la caída de la Primera República de Venezuela y
propone medidas para restaurarla
5..............................................................20
Después de haber libertado a la Villa de tenerife –a orillas del río Magdalena,
en colombia– al frente de un ejército constituido por
fuerzas del estado de cartagena, Simón bolívar
reúne a los habi-tantes y les dirige un discurso, el 24 de diciembre de 1812
6..............................................................24
el 15 de junio de 1813, en la ciudad de trujillo, Simón bolívar dicta
el llamado “Decreto de Guerra a Muerte”, destinado
a separar níti-damente los dos bandos contendientes: americanos y españoles
7..............................................................27
en comunicación dirigida al gobernador de barinas, Manuel anto-
nio Pulido, desde caracas el 12 de agosto de 1813,
Simón bolívar le expone sus ideas sobre la organización del estado en tiempos
de guerra
8..............................................................30
Mediante una ley firmada el 11 de septiembre de 1813 en su cuartel
General frente a Puerto cabello –plaza a la cual
tenía sitiada– bo-lívar dicta medidas muy severas contra los defraudadores de
la Renta de tabaco
DoctRiNa Del libeRtaDoR
420
9..............................................................32
Desde el cuartel General frente a Puerto cabello, el 13 de septiem-
bre de 1813, Simón bolívar le expone al presidente
del congreso de la Nueva Granada, camilo torres, sus ideas sobre la
organización política de Venezuela y la unión de las dos regiones en un solo
estado
10.............................................................34
Simón bolívar expresa a la Municipalidad de caracas su gratitud por
habérsele conferido el título de libertador de
Venezuela. caracas, 18 de octubre de 1813
11.............................................................36
en comunicación dirigida el 16 de diciembre de 1813, desde Va-
lencia, al general Santiago Mariño, libertador del
oriente del país, bolívar expresa la necesidad que hay de unir los esfuerzos
políticos y militares a fin de ganar la guerra y salvaguardar la libertad de
todos
12.............................................................40
el 2 de enero de 1814 se celebró en el convento de San Francisco de
caracas una asamblea Popular ante la cual dio
cuenta el libertador de sus acciones como jefe militar y dirigente del estado
13.............................................................47
comunicación del libertador fechada en caracas el 10 de junio
de 1814, dirigida al Ministro de Relaciones
exteriores de la Gran bretaña, en protesta por la ofensa infligida en la isla
de San thomas a los agentes diplomáticos de Venezuela
14.............................................................50
en otro de sus grandes documentos públicos, el Manifiesto dado
en carúpano –puerto del oriente de Venezuela– el 7
de septiembre de 1814, bolívar analiza las causas que han conducido a la
pérdida de la Segunda República de Venezuela
biblioteca ayacucho
421
15.............................................................55
Después de haber logrado como jefe militar que cundinamarca
se una a las demás provincias de la Nueva Granada
(colombia), el libertador pronuncia en bogotá, el 23 de enero de 1815, el
discurso de instalación del gobierno de las Provincias unidas en aquella ciudad
16.............................................................60
en carta escrita desde Mompox el 9 de febrero de 1815 a su amigo
el letrado Pedro Gual –quien se hallaba en la plaza
fortificada de cartagena–, el libertador se refiere a los males producidos por
las guerras civiles y se muestra dispuesto a reconciliarse con su adver-sario,
el brigadier Manuel del castillo, quien le impedía entrar a cartagena
17.............................................................63
Desde su exilio en la isla de Jamaica, el libertador se dirige al pre-
sidente de las Provincias unidas de la Nueva
Granada, señalándole los peligros que podrían correr las libertades de
hispanoamérica si Napoleón, a raíz de su derrota en Waterloo, es bien recibido
en esta parte del continente
18.............................................................66
la “carta de Jamaica”, escrita por bolívar –Un Americano Meridio-
nal– en Kingston el 6 de septiembre de 1815. en
ella, el libertador analiza el presente de la américa hispana a la luz del
pasado, e indica las grandes líneas previsibles del porvenir
19.............................................................88
Firmándolo con el seudónimo El Americano, Simón bolívar redacta
en Jamaica un artículo periodístico en el cual
analiza la situación étnica y social de hispanoamérica. este ensayo, que no
consta fuese publicado entonces, iba dirigido al editor de la Gaceta Real de
Jamaica, alejandro aikman, hijo. Fue redactado después del 28 de septiembre de
1815 y antes de diciembre de ese año
DoctRiNa Del libeRtaDoR
422
20.............................................................93
Manifiesto de bolívar a los pueblos de Venezuela fechado en el
cuartel General de Guayana el 5 de agosto de 1817,
con fuertes críticas a la conducta del general Manuel Piar
21............................................................100
la ley de Repartición de bienes Nacionales entre los militares del
ejército Republicano, instrumento de proyección
social dictado por el libertador en angostura el 10 de octubre de 1817
22............................................................104
al crear el consejo de estado mediante decreto firmado en an-
gostura el 30 de octubre de 1817, el libertador
echa las bases de la administración Pública en plena guerra
23............................................................107
Discurso pronunciado por el libertador en angostura el 10 de noviembre de 1817,
al declarar solemnemente instalado al consejo
de estado. ante este cuerpo, bolívar presenta un
bosquejo de sus actividades militares y políticas, a la vez que defiende la
separación de los tres Poderes fundamentales del estado
24............................................................113
en carta escrita al entonces coronel antonio José de Sucre desde angostura el
11 de noviembre de 1817, bolívar le da instrucciones
para cortar de raíz el mal de la guerra civil que
amenazaba con extenderse por el oriente de Venezuela
25............................................................115
en una proclama dirigida el 12 de junio de 1818, desde angostu-
ra, a los habitantes del Río de la Plata –la
argentina de hoy–, el libertador reafirma su idea esencial de la unidad
continental, en la guerra y en la paz
biblioteca ayacucho
423
26............................................................117
ante las amenazas de intervención de las potencias europeas coaligadas en la
Santa alianza, la República de Venezuela emite
una declaración –firmada por su Jefe Supremo, Simón
bolívar, el 20 de noviembre de 1818– en la cual ratifica su voluntad de vivir
independiente o perecer en la contienda
27............................................................120
en la oración inaugural del congreso de angostura, reunido el 15
de febrero de 1819, el libertador hace explícita
profesión de fe de sus ideas políticas democráticas y republicanas. este
documento, conocido como el “Discurso de angostura” por antonomasia, en-cierra
una completa síntesis del ideario de bolívar
28............................................................148
el proyecto para instituir un Poder Moral fue presentado por el libertador al
congreso de angostura, como una parte de su pro-
yecto de constitución, en febrero de 1819. al Poder
Moral se refiere bolívar en su “Discurso de angostura”. el congreso lo
consideró “como de muy difícil establecimiento, y en los tiempos presentes
absolutamente impracticable” y acordó que se imprimiese como un apéndice a la
constitución, invitando a los sabios del mundo entero a emitir opinión sobre el
tema
29............................................................156
Después de haber cruzado los andes al frente del ejército republica-
no y de haber libertado a la Nueva Granada –la
actual colombia– en los campos de boyacá, el libertador regresó a angostura,
donde el 14 de diciembre de 1819 propuso al congreso la creación de la Gran
República de colombia, cuyo territorio habría de comprender el de Venezuela, la
Nueva Granada (incluido Panamá) y luego el ecuador. aquel poderoso estado fue
fundado el 17 de diciembre de 1819 y se disolvió once años después con la
muerte de su creador
DoctRiNa Del libeRtaDoR
424
30............................................................158
bien convencido del importante papel que desempeña la mujer en
a sociedad, bolívar dirige el 24 de febrero de 1820
una vibrante alocución a las matronas del Socorro, población colombiana que fue
cuna, en el siglo XViii, del Movimiento de los comuneros, precursor de la
independencia
31............................................................159
Proclama dada por el libertador en bogotá el 8 de marzo de 1820,
en la cual exalta el significado de la creación de
la Gran República de colombia. “colombianos” eran, para él, tanto sus
compatriotas de Venezuela como los habitantes de cundinamarca (llamada más
corrientemente la Nueva Granada, la colombia de nuestros días) y los de Panamá
(que entonces era parte de la Nueva Granada), así como los del ecuador que más
tarde se incorporaron a la Gran colombia
32............................................................161
Desde San cristóbal, el 19 de abril de 1820, el libertador le escribe
al general José antonio Páez una carta en la cual
se refiere a los deberes de un gobernante hacia la opinión pública y le hace
in-dicaciones sobre la buena administración del erario nacional. esta carta se
reproduce de un borrador, motivo por el cual no contiene las usuales fórmulas
de despedida
33............................................................163
Mediante un decreto expedido en el Rosario de cúcuta, el 20 de
mayo de 1820, el libertador dicta normas para
restablecer en sus derechos a los indígenas y para fomentar su progreso
económico y su educación
34............................................................167
a fin de fomentar el desarrollo económico, el libertador decreta en
el Rosario de cúcuta, el 21 de mayo de 1820, la
creación de Juntas Provinciales de agricultura y comercio
biblioteca ayacucho
425
35............................................................171
carta a José Rafael Revenga, ministro de Relaciones exteriores,
fechada el 25 de mayo de 1820 en San cristóbal,
sobre la política internacional y en especial las relaciones con los estados
unidos
36............................................................174
en carta escrita el 26 de mayo de 1820 desde San cristóbal a su
amigo el comerciante británico Guillermo White
–quien se halla-ba entonces en la isla de trinidad–, bolívar explica los
alcances de algunas de las proposiciones hechas por él en el “Discurso de
angostura”, y analiza la situación diplomática y militar
37............................................................178
el 4 de junio de 1820, desde bogotá, el general Francisco de Paula Santander,
vicepresidente de cundinamarca en la unión Granco-lombiana, le dirigió a
bolívar un memorial donde se quejaba de que
la alta corte de Justicia de la República hubiese
sido establecida en Guayana. el 20 del mismo mes el libertador dictó, en el
Rosario de cúcuta, una resolución sobre dicho memorial, en la cual se refleja
la tensión existente entre las diferentes secciones de colombia la Grande
cuando ésta llevaba apenas seis meses de fundada
38............................................................180
cuando falleció en bogotá el administrador de la Renta de alcabalas,
varios pretendientes –Juan bautista Mendoza, luis
Sarmiento, Nico-lás de Gamba, luis Rubio, Francisco Gregorio de Vergara–
elevaron sendos memoriales al libertador en solicitud de aquel empleo. la
respuesta de bolívar a estos memoriales fue lapidaria
39............................................................181
el triunfo de la Revolución liberal en españa obligó a Fernando
Vii –entonces monarca constitucional– a abrir
negociaciones de paz con los patriotas hispanoamericanos. con los enviados de
la Gran colombia que viajaron a Madrid –José Rafael Revenga y tiburcio
echeverría–, el libertador remitió una carta fechada en bogotá el 24 de enero
de 1821, en la cual ofrecía a la metrópoli una reconciliación basada en el
reconocimiento de la independencia
DoctRiNa Del libeRtaDoR
426
40............................................................183
en carta escrita el 24 de mayo de 1821 desde Guanare a su amigo
el letrado y estadista Pedro Gual (carta de la cual
se conoce sólo el fragmento que reproducimos), bolívar expresa su preocupación
ante las tensiones sociales exacerbadas por la guerra
41............................................................184
Desde San carlos, el 13 de junio de 1821, en vísperas de la batalla
de carabobo, bolívar analiza en carta dirigida al
general Santander los peligros de un sistema político basado en puras teorías y
no en las realidades políticas, económicas y sociales del momento
42............................................................187
en comunicación oficial dirigida el 14 de julio de 1821 desde Va-
lencia al presidente del congreso de la Gran
colombia reunido en cúcuta, el libertador, en recompensa por la victoria
obtenida en carabobo, solicita que el congreso decrete que los hijos de
esclavas que nazcan en el territorio de la República serán libres ipso facto
43............................................................189
en el discurso pronunciado el 3 de octubre de 1821 ante el congreso
de cúcuta, al tomar posesión de la Presidencia de
la República, bolívar ratifica su vocación de militar y de ciudadano
44............................................................191
en carta oficiosa escrita en cali el 2 de enero de 1822 al poeta y
estadista ecuatoriano José Joaquín de olmedo –quien
presidía la Junta de Gobierno de Guayaquil–, el libertador declara que esta
ciudad y su región, como parte del ecuador, deben integrarse a la Gran
República de colombia
45............................................................193
carta de bolívar al obispo de Popayán, Salvador Jiménez de enciso,
fechada en Pasto el 10 de junio de 1822, donde lo
exhorta a per-manecer en su Diócesis bajo el Gobierno Republicano, y se refiere
a las relaciones de los nuevos estados con el Vaticano
biblioteca ayacucho
427
46............................................................195
carta particular fechada en Guayaquil el 29 de julio de 1822, donde
le explica al vicepresidente Francisco de Paula
Santander lo tratado con el Protector del Perú, general José de San Martín,
durante la entrevista sostenida días antes en Guayaquil
47............................................................198
en carta particular escrita el 26 de septiembre de 1822 desde cuen-
ca (ecuador) a su amigo Fernando de Peñalver –quien
se hallaba en Venezuela– el libertador se refiere a la impopularidad de las
instituciones monárquicas
48............................................................200
carta oficial dirigida al vicepresidente de la República encargado del
Poder ejecutivo en bogotá, general Francisco de
Paula Santander, en la cual defiende bolívar la estabilidad de las
instituciones y la continuidad constitucional
49............................................................202
el Poder Moral, la Religión y la Filosofía, en relación con la Política,
son los temas tratados por el libertador en carta
particular para su amigo payanés José Rafael arboleda
50............................................................204
carta fechada en Pativilca el 19 de enero de 1824, dirigida a su
antiguo maestro Simón Rodríguez, en la que le
expresa la alegría de saberlo de regreso a américa, recuerda sus enseñanzas con
viva gratitud y considera la obra que puede hacer Simón Rodríguez en los países
emancipados. en la bibliografía bolivariana este documento es conocido como la
“carta de Pativilca” por antonomasia
51............................................................207
esta carta escrita desde Pativilca, en la costa peruana, el 23 de enero
de 1824, podría resumirse con los conceptos que al
pie de la misma anotó el destinatario, general F. de P. Santander: “bolívar
manifiesta las más liberales y patrióticas ideas. Política europea después de
la caída de la constitución de españa”
DoctRiNa Del libeRtaDoR
428
52............................................................211
convocatoria del congreso de Panamá, firmada por el libertador
en lima el 7 de diciembre de 1824, dos días antes
de la batalla de ayacucho. como jefe de estado del Perú, dirige esta
comunicación a cada uno de los gobiernos siguientes: el de colombia la Grande,
el de México, el del Río de la Plata (argentina), el de chile, el de américa
central (llamada entonces Guatemala)
53............................................................214
Proclama del libertador a los soldados del ejército vencedor en ayacucho,
expedida en lima el 25 de diciembre de 1824; la causa de los derechos del
hombre ha triunfado sobre la opresión
54............................................................216
concluida prácticamente en ayacucho la guerra, el libertador le
expone al general Santander sus ideas sobre la
unión de los países hispanoamericanos mediante el congreso de Panamá
55............................................................222
el 10 de febrero de 1825, en lima, Simón bolívar devuelve al con-
greso del Perú los poderes dictatoriales que éste
le había conferido el año anterior cuando la existencia de la República estaba
en juego. obtenidas las victorias que sellaron la independencia –Junín y
aya-cucho–, el libertador restaura el estado de Derecho en el Perú
56............................................................224
a propósito del destino de las provincias entonces llamadas alto
Perú (hoy bolivia), el libertador le expone al
general Sucre sus ideas sobre el principio jurídico-diplomático del uti
possidetis, el cual consistía, en sustancia, en que las nuevas naciones
hispanoame-ricanas debían constituirse en los límites de las grandes divisiones
del imperio español en américa
biblioteca ayacucho
429
57............................................................227
en carta dirigida al ministro de la Gran colombia ante el gobierno británico,
Manuel José hurtado, bolívar expone un plan destinado
a neutralizar cualquier empresa hostil de la Santa
alianza llevada a cabo con fuerzas navales y terrestres francesas contra los
nuevos estados de la américa hispana
58............................................................230
el 16 de mayo de 1825, en arequipa, el libertador expide un de-
creto mediante el cual ratifica el del general
Sucre de 9 de febrero anterior en la Paz. Quedaba así autorizada la reunión de
una asamblea de las provincias del alto Perú, la cual, el 6 de agosto de ese
mismo año, declaró la independencia y dio al nuevo estado el nombre de
“República bolívar”, cambiado después a “bolivia”
59............................................................232
bolívar ha llegado al cuzco. una serie de ideas se agolpan en su
mente, las que expone en carta dirigida al general
Santander –siem-pre en bogotá– el 28 de junio de 1825: la gratitud de los
pueblos; la evocación de la grandeza del incanato; la defensa del indio; la
posi-ble creación de bolivia; la administración pública; las guarniciones
militares; la situación de Venezuela; la política interior del Perú; y la
posibilidad de colocar a la confederación hispanoamericana bajo la protección
de inglaterra
60............................................................236
en el cuzco, el libertador dicta el 4 de julio de 1825 un decreto
en el cual se proclaman los derechos del indio como
ciudadano y se prohíben las prácticas de explotación a que se le tenía sometido
desde siglos atrás
61............................................................239
Por decreto expedido el 4 de julio de 1825 en el cuzco, el libertador dispone
la distribución de tierras a los indígenas
DoctRiNa Del libeRtaDoR
430
62............................................................242
en carta particular escrita en el cuzco a 22 de julio de 1825, dirigi-
da al presidente del consejo del Perú, el prócer
peruano hipólito unanue, el libertador clama por la reorganización de las
rentas del estado y porque se persiga y se erradique el peculado
63............................................................246
en carta dirigida al ministro de hacienda del Perú, José de larrea
y loredo, bolívar expone algunas ideas tendientes a
la liquidación de la deuda pública de aquel estado
64............................................................248
“el primer deber del gobierno es dar educación al pueblo”, declara
bolívar al comienzo de su decreto de 11 de
diciembre de 1825, expedido en chuquisaca, mediante el cual organiza el sistema
educativo de la nueva nación boliviana
65............................................................251
Decreto expedido en chuquisaca el 11 de diciembre de 1825, por el cual se manda
recoger y dar educación a los niños huérfanos
66............................................................253
con el objeto de desarrollar la agricultura en el Departamento de
Santa cruz, el libertador –mediante decreto dado el
14 de diciem-bre de 1825 en chuquisaca– dispone que se distribuyan las tierras
del estado en dicha región boliviana. este decreto presenta ciertas
similitudes, pero también interesantes diferencias, con el expedido por el
propio bolívar en el cuzco el 4 de julio del mismo año
67............................................................256
el libertador estaba bien convencido de que toda política destinada
al fomento –como se decía entonces– o al desarrollo
–como deci-mos hoy– de una determinada actividad económica, por ejemplo la
agricultura, exigía un conocimiento previo de la situación en que se hallase
dicha actividad. Por esto, mediante decreto firmado en chuquisaca el 17 de
diciembre de 1825, ordena realizar un censo agrícola de bolivia
biblioteca ayacucho
431
68............................................................258
con criterio singularmente moderno, bolívar dicta en chuquisaca,
el 19 de diciembre de 1825, un decreto que prevé la
preservación de las aguas, su uso racional, y la conservación de los bosques,
así como la reforestación
69............................................................260
en una fecha no bien determinada, pero que corresponde a los
meses iniciales de 1826, el libertador anota en un
borrador algunas ideas fundamentales acerca de los objetivos del congreso que
está por reunirse en el istmo de Panamá. es el documento denomina-do “un
pensamiento sobre el congreso de Panamá”, donde, más allá de la diplomacia, del
equilibrio de los poderes, del papel de las naciones hispanoamericanas y de
inglaterra, apuntan tres fines esenciales: la paz, el desarrollo y la “reforma
social”
70............................................................262
Desde su residencia oficial de la Magdalena, cerca de lima, el li-
bertador le escribe el 21 de febrero de 1826 una
carta confidencial al general Francisco de Paula Santander, vicepresidente de
la Gran colombia encargado del Poder ejecutivo en bogotá. tras referirse a la
situación política del Perú y de otros países sureños, bolívar expresa su
rechazo a los planes napoleónicos que desde caracas le había insinuado el
general José antonio Páez por medio de su enviado antonio leocadio Guzmán
71............................................................266
carta del libertador al general José antonio Páez, escrita el 6 de
marzo de 1826 en su residencia de la Magdalena,
cerca de lima. Rechaza bolívar en ella los planes “napoleónicos” que le habían
sido insinuados y declara: “el título de libertador es superior a todos los que
ha recibido el orgullo humano”
DoctRiNa Del libeRtaDoR
432
72............................................................268
a consecuencia de la petición hecha por 52 diputados del congreso
del Perú, bolívar –en comunicación oficial dirigida
al consejo de Gobierno de dicha República– reafirma su fe en la soberanía
popular como base del poder político y ratifica su concepto de la unidad
fundamental de las naciones de hispanoamérica. Magdalena, 27 de abril de 1826
73............................................................270
en carta particular al general antonio Gutiérrez de la Fuente, quien
se hallaba en arequipa, el libertador le expone su
proyecto de confederación entre colombia la Grande, el Perú y bolivia, basado
en la adopción de la constitución boliviana
74............................................................273
Desde la Magdalena, su residencia cercana a lima, el libertador le
escribe el 23 de mayo de 1826 una larga carta
particular al general Santander, quien dirigía en bogotá el gobierno de
colombia la Gran-de. entre otros temas, bolívar se refiere al estado de la
economía, la administración, los tribunales, la hacienda pública y otros
aspectos de la situación grancolombiana que le preocupan
75............................................................277
en su mensaje al congreso de bolivia, fechado en lima el 25 de
mayo de 1826, el libertador analiza el Proyecto de
constitución boliviana redactado por él que en esa fecha envía también al
men-cionado congreso
76............................................................289
en carta escrita en lima el 29 de mayo de 1826, el libertador re-
prende severamente a su sobrino anacleto clemente
bolívar por su disoluta conducta. en esta carta, el libertador destaca el papel
que la educación, la dignidad y el autodominio desempeñan para el ascenso
social del individuo, dando en ejemplo a muchos pobres guerrilleros que no
tenían más familia que la patria
biblioteca ayacucho
433
77............................................................291
borrador de una comunicación que en forma de circular se pro-
ponía enviar el libertador a destacados personajes
de colombia la Grande por mano de antonio leocadio Guzmán. el objetivo era
promover un vasto movimiento de opinión favorable a la consti-tución boliviana
78............................................................293
en abril de 1826 estalla en Valencia, y se propaga luego a caracas
y otras poblaciones, la denominada Revolución de la
cosiata, acaudillada por el general José antonio Páez. Venezuela inicia la
marcha hacia su separación de la unión Gran colombiana. los jefes de oriente y
de Maracaibo –los generales bermúdez y urdaneta, respectivamente– se enfrentan
a Páez. la guerra civil está a punto de estallar. bolívar regresa del Perú,
pasa por bogotá y se dirige a Maracaibo. Desde esta ciudad, el 16 de diciembre
de 1826, exhorta a los venezolanos a evitar los males de una lucha fratricida
79............................................................295
el 23 de diciembre de 1826, desde coro, el libertador le dirige al
general José antonio Páez una carta en la cual
ofrece una transacción para cortar la insurrección, pero acatando “la verdadera
soberanía, que es la mayoría nacional”
80............................................................299
el 26 de abril de 1827, en caracas, el libertador ratifica por escrito
que en 1821, después de la batalla de carabobo,
había concedido la libertad a su esclava María Jacinta bolívar. Éste y otros
documentos similares demuestran que Simón bolívar, como particular, se
antici-paba a cumplir las normas que preconizaba como gobernante
81............................................................300
Desde caracas, el 30 de abril de 1827, el libertador le escribe
parti-cularmente a su amigo el general británico sir Robert Wilson, quien
residía en londres. entre otros temas, se refiere a
los males causados en el cuerpo social por la corrupción, que todo lo envenena
DoctRiNa Del libeRtaDoR
434
82............................................................303
el 8 de junio de 1827, desde caracas, el libertador le escribe par-ticularmente
a su amigo el general antonio José de Sucre, quien
se hallaba en chuquisaca (hoy Sucre) como
presidente de bolivia. Después de hacer algunas apreciaciones y conjeturas
acerca de la evolución política del Perú y países vecinos hacia el sur –en
especial, bolivia–, el libertador le expone a Sucre algunas de las reformas de
todo orden que ha llevado a cabo en Venezuela durante los últimos meses
83............................................................307
hallándose en turbaco, cerca de cartagena, el libertador dispone
el 7 de agosto de 1827 que el sueldo de su cocinero
sea eliminado de la nómina del estado Mayor a fin de pagarlo de su propio
peculio. Resoluciones como ésta demuestran la pulcritud con que manejaba los
caudales del estado
84............................................................308
con el objeto de resolver la crisis en que se debatía la Gran co-
lombia en 1826 y 1827, se reunió una Gran
convención Nacional, la cual abrió sus sesiones en la ciudad de ocaña a
comienzos de abril de 1828. Desde el 29 de febrero de ese año tenía preparado
bolívar el mensaje que hizo presentar oportunamente ante la Gran convención,
pues él no fue a ocaña. ese mensaje constituye una conmovedora radiografía de
la situación de la República en aquellos tiempos calamitosos
85............................................................318
Mientras la Gran convención delibera en ocaña, el libertador se
halla situado en bucaramanga. Desde allí, el 12 de
abril de 1828, le escribe al general José antonio Páez, jefe superior de
Venezuela, comentando la situación política general y exponiendo la relación
entre las virtudes y el régimen democrático
biblioteca ayacucho
435
86............................................................321
al disolverse la Gran convención, bolívar regresa a bogotá, don-
de asume el mando supremo. los difíciles problemas
de carácter político que debe resolver no le impiden recomendar medidas
destinadas al fomento de la agricultura, como lo hace en esta carta dirigida al
general Páez
87............................................................323
en carta dirigida al general José antonio Páez, jefe superior de Venezuela, el
26 de agosto de 1828 desde bogotá, el libertador
le expone algunas de sus ideas para lograr “el
equilibrio social, la libertad de todos y la estabilidad del Gobierno”. en la
continuación de esa carta, escrita el día 27, bolívar se refiere a un asunto
particular, relacionado con las minas de aroa que deseaba vender
88............................................................326
ante el vacío de poder creado por la disolución de la convención de
ocaña, el libertador asume el mando supremo del
estado y dicta, para normar su propia actuación, un Decreto orgánico expedido
el 27 de agosto de 1828 en bogotá
89............................................................334
a mediados de diciembre de 1828, el libertador tomó un breve
reposo en el lugar de boyacá, en la Sabana de
bogotá, no lejos de la capital. Desde allí le escribió el día 16 una carta
oficiosa al doctor estanislao Vergara, ministro de Relaciones exteriores, quien
se ha-llaba en bogotá. entre otros temas, bolívar se refiere a la necesidad de
informar a la opinión pública a fin de evitar que tomen vuelo ciertas calumnias
DoctRiNa Del libeRtaDoR
436
90............................................................336
con el título de “una mirada sobre la américa española” el liber-
tador redactó un artículo destinado a ser publicado
en un periódico o en un folleto. en este texto –cuya autoría por bolívar es
indubita-ble, aunque en el cuerpo del escrito se mencione al libertador en
tercera persona– se analiza con descarnada sinceridad la situación que entonces
imperaba en las naciones hispanoamericanas. el artículo carece de fecha, pero
debe ser de los meses de abril-junio de 1829
91............................................................345
Desde el campo de buijó, frente a Guayaquil –ciudad ocupada
entonces por fuerzas peruanas–, el libertador le
escribe el 13 de julio de 1829 al doctor estanislao Vergara, ministro de
Relaciones exteriores de colombia la Grande y miembro del consejo de Go-bierno
en bogotá. al analizar la situación política, bolívar considera tres opciones:
la disolución de la Gran colombia, el establecimiento de un gobierno vitalicio
basado en la constitución boliviana y la entronización de un príncipe
extranjero. esta última posibilidad, que había sugerido el consejo de Gobierno,
no le parece viable
92............................................................350
Mediante un decreto dictado el 31 de julio de 1829 en Guayaquil
–ciudad que poco antes había sido evacuada por los
peruanos–, el libertador establece normas para el racional aprovechamiento y la
debida conservación de la riqueza forestal en colombia la Grande
93............................................................354
el 5 de agosto de 1829, en Guayaquil, el libertador contesta una
carta que el 31 de mayo le había escrito desde
bogotá el coronel Patrick campbell, encargado de Negocios británico ante el
Gobier-no de colombia la Grande. el libertador se refiere al proyecto de
monarquía iniciado por el consejo de Gobierno de bogotá mientras él se hallaba
en campaña en el ecuador, y diplomáticamente muestra todos los inconvenientes
que encierra el proyecto de coronar a un príncipe europeo
biblioteca ayacucho
437
94............................................................357
todavía en Guayaquil, donde debía firmarse la paz entre el Perú y la
Gran colombia, el libertador piensa cada vez más en
retirarse del mando. en carta dirigida el 13 de septiembre de 1829 al general
José antonio Páez así lo manifiesta, y le expone también que ha expedido “una
circular convidando a todos los ciudadanos y corporaciones para que expresen
formal y solemnemente sus opiniones”. es, una vez más, el recurso al pueblo
soberano. Junto a las preocupaciones de orden político está la comprensión de
las necesidades de la economía: comercio y agricultura
95............................................................360
en carta escrita desde Guayaquil el 13 de septiembre de 1829 a
su antiguo edecán el general Daniel Florencio
o’leary, expone el libertador sus puntos de vista relativos a la situación
política y bosqueja algunas posibles soluciones a la crisis que vive la Gran
colombia
96............................................................367
el 24 de octubre de 1829, el libertador firma en Quito un decreto
que había sido preparado por el consejo de Gobierno
en bogotá. este importante documento contiene la declaración de que “las minas
de cualquiera clase corresponden a la República” y cons-tituye, por
consiguiente, la base del actual Derecho Minero y de hidrocarburos en Venezuela
97............................................................376
el 6 de diciembre de 1829, el libertador se hallaba en Popayán, en
marcha hacia bogotá, adonde iba para abrir las
sesiones del con-greso. en carta dirigida a antonio leocadio Guzmán, quien
estaba en Venezuela, bolívar reitera su negativa absoluta y terminante a
ceñirse una corona
DoctRiNa Del libeRtaDoR
438
98............................................................377
el 20 de enero de 1830, ante el congreso reunido en bogotá, el libertador hace
en su Mensaje un recuento de los sucesos ocurridos
durante los dos últimos años, bosqueja la situación
de la República y presenta su renuncia al Poder Supremo
99............................................................385
Desprendido ya del mando, el libertador se halla en barranquilla,
en la costa norte de colombia. Desde allí le dirige
el 9 de noviembre de 1830 una extensa carta al general Juan José Flores, jefe
del ecua-dor –un estado que se había separado ya de la Gran colombia–, donde
bolívar expresa tristes reflexiones sobre la marcha de la revolución. el
asesinato de Sucre le había conmovido profunda-mente, tanto por la excelsa
amistad que a él le unía como porque el Gran Mariscal de ayacucho hubiera sido
el heredero espiritual y político del libertador
100...........................................................391
en la hacienda de San Pedro alejandrino –propiedad del hidalgo
Joaquín de Mier cercana a Santa Marta– el
libertador redacta su última proclama. este documento, firmado el 10 de
diciembre de 1830, una semana antes de su muerte, representa el legado de
bo-lívar para sus compatriotas de colombia la Grande –venezolanos, colombianos,
ecuatorianos, panameños– y para los pueblos todos de américa
cRoNoloGía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 395
biblioGRaFía . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 409
biblioteca ayacucho
439
tÍtUloS PUblicaDoS
Sobre la inDePenDencia latinoaMericana
23-24
Pensamiento político de la emancipación (1790-1825)
Prólogo: José luis Romero compilación, notas y
cronología: José luis Romero y luis alberto Romero
31
Pensamiento conservador (1815-1898) Prólogo: José
luis Romero compilación, notas y cronología: José luis Romero y luis alberto
Romero
43
FRay SeRVaNDo teReSa De MieR
Ideario político
Selección, prólogo, notas y cronología:
edmundo o’Gorman
59
Poesía de la independencia compilación, prólogo,
notas y cronología: emilio carilla traducción: ida Vitale
90
aNtoNio JoSÉ De SucRe De mi propia mano
Selección y prólogo: José luis Salcedo bastardo
cronología: inés Mercedes Quintero
Montiel y andrés eloy Romero ampliación de la
selección, bibliografía y actualización de la cronología: tomás Straka
96
JoSÉ cecilio Del Valle obra escogida
Selección, prólogo y cronología: Jorge Mario García
laguardia
100
FRaNciSco De MiRaNDa América espera
Selección y prólogo: José luis Salcedo bastardo
cronología: Manuel Pérez Vila y Josefina Rodríguez
de alonso bibliografía: horacio Jorge becco
133
Pensamiento político de la emancipación venezolana
compilación, prólogo y cronología:
Pedro Grases
bibliografía: horacio Jorge becco 150
SiMÓN RoDRíGuez Sociedades americanas
Prólogo: Juan David García bacca
edición y notas: oscar Rodríguez ortiz
biblioteca ayacucho
441
cronología: Fabio Morales
bibliografía: Roberto J. lovera De-Sola
183
caRacciolo PaRRa-PÉRez Historia de la Primera
República de Venezuela
estudio preliminar: cristóbal l.
Mendoza
cronología y bibliografía: Rafael ángel Rivas
200
JuaN GeRMáN RoScio El triunfo de la libertad sobre
el despotismo
Selección, prólogo, cronología y biblio-grafía:
Domingo Miliani
202
JoSÉ GeRVaSio aRtiGaS obra selecta
Selección y prólogo: lucía Sala
de touron
cronología: ana Salom
bibliografía: Niurka Sala
222
NataNiel aGuiRRe
Juan de la Rosa. Memorias del último
soldado de la independencia
Prólogo, cronología y bibliografía: alba
María Paz Soldán
227
JuaN bautiSta albeRDi Política y sociedad en
Argentina Prólogo, cronología y bibliografía: oscar terán
DoctRiNa Del libeRtaDoR
442
este volumen, el i de la Fundación biblioteca
ayacucho,
se terminó de imprimir el mes de noviembre de 2009,
en los talleres
de editorial arte, caracas, Venezuela.
en su diseño se utilizaron caracteres roman, negra
y cursiva
de la familia Simoncini Garamond,
tamaños 9, 10, 11, 12.
la edición consta de 3.000 ejemplares.
AUGUSTO MIJARES IZQUIERDO
(Venezuela, 1897-1979).
Abogado, historiador, docente, diplomático,
ensayista. Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia (1947),
Ministro de Educación (1949), Premio Nacional de Literatura (1955). Dentro de
su extensa producción se destacan Hombres e ideas en América (1940), Lo
afirmativo venezolano (1963), El Libertador (1964), Longitud y latitud (1971).
MANUEL PÉREZ VILA
(España, 1922 -Venezuela, 1991).
Historiador, ensayista, bibliógrafo, compilador,
profesor universitario. Organiza y clasifica la obra de Andrés Bello (1949), el
Archivo de Simón Bolívar (1950-1954) y publica el Archivo Arquidiocesano de
Caracas (1955-1956). Individuo de Número
de la Academia Nacional de la Historia (1985).
Coordinador del Diccionario de Historia de Venezuela (1989).
GLADYS GARCÍA RIERA
(Venezuela, 1958).
Investigadora y bibliógrafa. Magíster en Literatura
Latinoamericana (1992). Directora de Documentación de la Fundación Museo de
Ciencias de Caracas (1991-1996). Coautora de Cronología y bibliografía
fundamental de Mario Briceño Iragorry y compiladora y co-editora de Obras
completas de Mario Briceño Iragorry (1988-1998, 23 vols.).
En la portada: Detalle de El Libertador Simón
Bolívar (Lima, 1825) de José Gil de Castro. Óleo sobre tela, 220 x 154 cm.
Col. Asamblea Nacional, República Bolivariana de
Venezuela.
Fotografía: Alfredo Padrón.
Simón Bolívar
(1783-1830)
ESTE VOLUMEN reúne una centena de los documentos
fundamentales del pensamiento bolivariano. Por medio del ordenamiento
cronológico de sus textos, asistimos al despliegue de las ideas del Padre de la
Patria y Libertador suramericano. Su radical antiimperialismo, su ética
libertaria y la casi infinita gama de escritos donde Bolívar plasma sus
posiciones político-filosóficas desfilan en esta selección. Cartas, discursos,
decretos, leyes y proclamas son algunas de las formas que asume el pensamiento
libertador para dar cuenta de sus propuestas de construcción de la pa-tria
grande nuestramericana. El Simón Bolívar presente en estas páginas legisla,
sentencia, arenga y reflexiona sobre los más importantes sucesos que su tiempo
histórico le brindó y muchos de los cuales lo tuvieron como protagonista
principal.
Además del acceso a las fuentes del pensamiento
bolivariano presentes en esta selección realizada por Manuel Pérez Vila, este
volumen nos brinda un estudio introductorio que le sirve de prólogo, escrito
por Augusto Mijares, uno de los más connotados estudiosos de la vida y obra de
Simón Bolívar.


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